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Libro N° 6093. La Vida Y Las Costumbres De Los Viejos Filósofos. Burley, Gualterio.

 


 © Libro N° 6093. La Vida Y Las Costumbres De Los Viejos Filósofos. Burley, Gualterio. Emancipación. Junio 8 de 2019.

Título original: © La vida y las costumbres de los viejos filósofos. Gualterio Burley. Edición de Francisco Crosas López

 

Versión Original: © La vida y las costumbres de los viejos filósofos. Gualterio Burley. Edición de Francisco Crosas López

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© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina Miranda

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LA VIDA Y LAS COSTUMBRES DE LOS VIEJOS FILÓSOFOS

Gualterio Burley

Edición de Francisco Crosas López

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1. Tales

2. Solón

3. Quilón

4. Pítaco

5. Bías

6. Cleóbolo

7. Periandro

8. Zoroastro

9. Anaximandro

10. Anacarsis

11. Miso

12. Epiménides

13. Ferécides

14. Homero

15. Licurgo

16. Anaxímenes

17. Pitágoras

18. Anaxágoras

19. Crates

20. Estilpo

21. Arquíloco

22. Simónides

23. Arquitas

24. Esopo

25. Zenón

26. Gorgias

27. Isócrates

28. Protágoras

29. Crisipo

30. Sócrates

31. Aristipo

32. Jenofonte

33. Antístenes

34. Alcibíades

35. Esquines

36. Eurípides

37. Demóstenes

38. Sófocles

39. Pericles

40. Temístocles

41. Arístides

42. Eudoxo

43. Demócrito

44. Hipócrates

45. Eurípides

46. Heráclito

47. Empédocles

48. Parménides

49. Diógenes

50. Carneades

51. Platón

52. Aristóteles

53. Xenófilo

54. Fedón

55. Esquilo

56. Espeusipo

57. Apuleyo

58. Plotino

59. Hermes

60. Senócrates

61. Demas

62. Anaxímenes

63. Epicuro

64. Polístrato

65. Calístenes

66. Anaxarco

67. Teofrasto

68. Diodoro

69. Polemo

70. Antípater

71. Arquépilas

72. Erasístrato

73. Arquímedes

74. Tolomeo

75. Menandro

76. Filemón

77. Zenón

78. Zenón

79. Egesías

80. Ennio

81. Aristarco

82. Pacupio

83. Estacio

84. Catulo

85. Plocio Galo

86. Panecio

87. Tito Livio

88. Posidonio

89. Ecatón

90.Marco Calidio

91. Diodoro

92. Curio

93. Escipión

94. Cicerón

95. Catón

96. Diógenes

97. Antípater

98. Salustio

99. Plaucio

100. Vito

101.Lucio Pomponio

102. Plauto

103. Virgilio

104. Julio Celso

105. Accio Lucio

106. Terencio

107. Varrón

108. Galo Cornelio

109. Horacio

110. Xistus

111. Atenodoro

112.Marco Nerio

113. Ovidio

114.Valerio Máximo

115. Calcítero

116. Séneca

117. Quintiliano

118. Plutarco

119. Plinio

120. Tolomeo

121. Segundo

122. Basílides

123. Galeno

124.Trogo Pompeyo

125. Porfirio

126. Claudiano

127. Símaco

128. Prisciano


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[Introducción]

 

1 De la vida τ las costunbres de los viejos filósofos queriendo tractar, trabajé por recolegir muchas cosas de aquéllas que yo fallé escritas de los antiguos autores τ en libros diversos desparzidas. 2 Et en aqueste pequeño libro enxerí las respuestas notables τ dichos elegantes de aquellos filósofos, los quales podrán aprovechar a consultaçión de los leyentes et enformaçión de las costunbres.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[Capítulo 1, Tales]

 

1 Tales Millesio

 

Tales, filósofo asiano, segunt dize Laerçio en el libro De la vida de los filósofos. Su padre fue llamado Jamio τ su madre Cleobolina. Éste claresçió en Atenas. 2 Éste fue llamado el primer sabio, segunt el qual son llamados los siete sabios, τ fue çibdadano conscrito; τ por ende fue dicho dél: Tales Millesio señor es. 3 Aquéste, después de la Política τ de la Natural Filosofía, fue fecho especulador del Astrología, que se requiere al arte del navegar; τ fue inventor de la Osa Mayor[a] τ escrivió de la conversión τ del equinoçio. τ dízese que aquéste fue el primero de los filósofos que ovo tratado de la Filosofía τ que aquéste ovo fallado la grandeza del sol τ la luna. τ algunos dizen que éste fue el primero entre los filósofos que puso que las ánimas eran inmortales. τ aquéste ante dixo los eclipsis del sol. 4 Fue el primero que desputó de la natura τ dixo que avía ánimas en las cosas [in]animadas[b] τ aprendió Geumetría de los egipçianos τ muy bien aconsejó en las pulíticas[c]. Dizen que caresçió de muger; τ preguntado por qué no la tenía, respondió que porque era muy estrecho el amor de los fijos[d]. 5 Éste puso quel agua era prinçipio de todas las cosas τ dixo quel mundo tenía ánima τ que estava lleno de dimonios. τ dízese aver fallado los quatro tienpos del año τ aver departido el año en trezientos e treinta[e] çinco días. Escrivió muchas cosas del Astronomía, las quales conpreendió en dozientos versos. 6 E commo de unos pescadores mercase aquéste un lançe de los que fazían con sus redes, sacaron en ellas una tabla de oro, en la qual avía un gran peso; sobre lo qual nasçió entrellos qüestión, ca los pescadores afirmavan que ellos no avían vendido sino los peçes que tomasen. Tales dezía que avía mercado lo que la Fortuna troxiese. La qual qüestión fue venida antel pueblo por la novedad de la cosa y la grandeza del valor τ plugo al pueblo que demandasen al ídolo de Apolo Délfico consejo a quién sería dada la mesa de oro. 7 Apolo respondió que la diesen aquél que sobrepujava a todos los otros en sapiençia. Oída aquella respuesta la mesa fue dada a este Tales filósofo, uno de los siete sabios. Tales renunçióla a Bías; Bías diola a Pítaco τ éste diola luego a otro; τ dende andovo por todos los sabios. 8 A la fin vino la mesa a Solón, el qual tenía título de muy gran prudençia, τ Solón traspasó la mesa al mesmo Apolo.

 

9 Este Tales era pobre τ ocupándose en los estudios de la Filosofía, no podía entender en buscar bienes deste mundo. 10 τ commo de algunos fuese retraída su pobreza τ le dixesen que la su filosofía fuese vana, usó de tal ingenio por confundir a los que lo retraían. 11 Consideró por el Astrología, en la qual era muy enseñado, que en el año siguiente avía de aver gran abundançia en las olivas allende del fruto acostunbrado, τ avía sido el año pasado gran copia de fruto en las olivas. 12 τ comúnmente las olivas después de un año abondoso desfallesçen el siguiente. 13 τ commo aún fuese ynvierno, en el abundançia del fruto del año presente dio señal en dos çibdades a dos señores de muchas olivas por todo el fruto que avía de venir el año venidero, los quales se llamavan Mileto τ Chío. 14 E resçibieron de buena mente la señal de los dineros, ca bien entendían que poco fruto avría el año venidero[f]. 15 τ commo él ya lo oviese previsto, fue fecha gran copia de fruto de olivas en aquel año siguiente, τ muchos que querían mercar olivas, tasóles el preçio commo quiso, τ así resçibió muchos dineros. 16 El qual fecho mostró a los que lo retratavan que no era vana la Filosofía, antes que ligera cosa era al filósofo fazerse rico. 17 Mas dezía que los dineros τ los estudios de la Filosofía no convenían en uno; por ende que descogera de se ocupar en el más noble estudio. 18 Dízese de aqueste Tales que, commo fuese una noche leuado fuera de su casa por una vieja para que considerase alguna cosa en las estrellas, que cayó en una foya. 19 τ él estando doliéndose τ llorando, díxole la vieja: «¡O Tales! Tú que no puedes ver las cosas que están ante tus pies, ¿cómmo piensas de conosçer aquellas cosas que son en el çielo?» 20 Dízese que aqueste Tales ovo dicho: «De aquestas tres cosas fago graçias a la Fortuna: lo primero, que so fecho ombre τ no bestia; τ que so fecho varón τ no fenbra; lo terçero, que nasçí griego τ no bárbaro».

 

21 Daqueste Tales dize Sant Agostín en el libro De Çivitate Dei: «Los géneros de los filósofos de dos descienden: uno itálico e otro griego; τ de los del greçiano género prínçipe fue Tales Milesio». 22 Aquéste, por fazer graçia a los supçesores, todas las sus disputaçiones τ lo que fabló[g] de la natura de las cosas fizo poner en letras. 23 τ resplandeçió τ fue muy maravilloso, ca por cuentos[h] τ números conprehendidos del Astrología los defectos del sol τ de la luna pudo antedezir. Puso quel agua era prinçipio de las cosas. 24 Esidoro en el segundo libro de las Etimologías así dize dél: «El primero que escodriñó la Física açerca de los griegos fue Tales Milesio, por donde fue de los siete sabios. Aquéste ante los otros acató por evidente razón las causas del çielo τ la fuerça de las cosas naturales»[i]. 25 Los dichos de aquéste son los que se siguen, segunt dize Laerçio en el libro De la vida de los filósofos:

 

El muy antiguo de los entes es Dios non engendrado; τ el muy bueno de los entes, el mundo, ca es obra de Dios. 26 El mayor de los entes, el lugar, ca toma todas las cosas. El muy ligero de los entes, el entendimiento, ca corre de vagar[j]. 27 El muy fuerte de todos los entes, la nesçesidad, ca señorea de todas las cosas. 28 El muy sabio de los entes falló todas las cosas[k]. 29 Preguntóle uno si el ombre que fazía cosas injustas, si se escondía a los dioses; respondió: «Nin aun el que las piensa». 30 Fue preguntado si juraría non aver fornicado; respondió: «No es peor ende el perjuro quel adulterio». 31 Preguntado qué cosa fuese difíçil, respondió: «Conoçer el ombre a sí mesmo». 32 Preguntado qué cosa es número, respondió: «Cosa que no tiene comienço nin fin». 33 Preguntado qué cosa era la que veía más grave, dixo quel tirano viejo. 34 Preguntado quál infortunio podía cada uno sofrir, dixo: «Si vee padescer los enemigos». 35 Preguntado en qué manera puede cada uno bevir justamente, respondió: «Si él faze lo que a los otros manda que fagan». 36 Preguntado quién es bienaventurado, dixo: «El que es sano del cuerpo, τ copioso del ánima τ dózile por natura». 37 Tales enseñava que se recordasen de los amigos ausentes τ presentes. Y, amonestando, dezía τ defendía que se guardasen de ser enriquezidos malamente. 38 τ dezía: «Los dones que ofreçieres a los padres, ésos toma de los fijos». 39 El auditor deste Tales fue Enaximánder, filósofo. 40 Murió Tales setenta τ octavo años de su bida. Resplandezió en los tiempos de Achaz, rey de Judea.

 

[Capítulo 2, Solón]

 

1 Solón

 

Solón filósofo, uno de los siete sabios de Grezia, 2 de la naçión fue de Atenas τ en Atenas resplandezió. 3 Éste dio leyes muy buenas a los atenienses, las cuales después tomaron los romanos de los atenienses, τ muchos benefiçios fizo en los atenienses[l], τ mucho tiempo los libró con la su prudençia de tiranía τ servidunbre. 4 Después, mudada la Fortuna, fuidizo fue de Atenas τ pasóse en Egibto τ allegóse a Creso, rey de los lidios. 5 τ promovido dende, fue en Çecilia, donde fizo una çibdad de su nonbre, 6 Aqueste Solón, commo viese a uno de sus amigos llorar gravemente, levólo τ subiólo en una torre de la çibdad, τ amonestóle que truxiese los ojos por todas las partes τ ofiçios de la çibdad. 7 τ, aquesto fecho, díxole: «Piensa contigo quán muchos lloros fondón de quantas casas vees, an seído τ son agora, τ aún an de ser en los siglos que son por venir. 8 τ pues así es, dexa los incomodos de los mortales; es a saber, los lloros que no traen provecho». 9 Este mesmo Solón, segund dize ese mesmo Valerio[m], dixo a un su amigo que se le quexava que estava apasionado de amargura grande τ mala de comportar: 10 «Si todos los apasionados oviesen de poner en un lugar sus males, τ después, de allá repartirlos por todos, más querría cada uno llevar sus propios males a su casa, que no tomar la parte que le viniese del montón de las comunes miserias». 11 τ entre las otras leyes que fizo son falladas que fiziese las que se siguen, segund dize Valerio: 12 Qualquiera que a su padre τ a su madre, siendo menesterosos, no mantiene no es digno de gloria. 13 Los fijos de aquellos que son fallados morir por la república de las despensas públicas sean criados τ enseñados. 14 Defendido sea al que esculpiere o fiziere entalle en algund anillo, dexar la señal consigo del anillo vendido. 15 Si alguno privare del ojo al que no toviere sino uno, el que se lo quebrare caresca de entramos los suyos. 16 El prínçipe enbriago por muerte sea dañado. 17 Las sentençias que dél se fallan son aquéstas:

 

La fartura de las riquezas se engendra, τ de la fartura el menospreçio. 18 Nunca tires lo que no posiste. 19 No poseas de ligero los amigos nin reprueves los que ya poseyeres. 20 Non quieras prinçipar nin te entremetas de enseñorear antes de ser enseñado. 21 No consejes al prínçipe las cosas más dulçes, mas las mejores. 22 Faz de tu entendimiento tu guiador. 23. Non fables con los malos. 24 Honra a los dioses. 25 A los padres cata reverençia. 26 La blandura de la palabra común ha de ser al señor e al servidor. 27 No llames a ninguno bienaventurado en tanto que biviere, porque la Fortuna puede ser mudada antes del postrimer día de su vida. 28 El postrimer día de la vida es juez de la bienaventurança. 29 Los comienços son debidos a la Fortuna, pero sólo el fin consagra la Filosofía. 30 No ay otra cosa quel ombre deba temer salvo quel su fin no deseche la Filosofía[n]. 31 Preguntado Solón qué cosa es palabra: imagen de las obras por que es formada. 32 Qué cosa es rey: poderío fuerte. 33 Qué cosa es ley: tela de araña que, si en ella cae alguna cosa flaca, retiénela; pero la fuerte pasa por ella rasgando la tela. 34 Commo Solón no fablase en un lugar do muchos estavan fablando, fue preguntado de Perandro si callava por mengua de palabras o porque fuese loco. 35 Respondió Solón: «Ningund loco no puede callar». 36 Solón, como fuese pobre, preguntóle un juez rico si tenía tesoros. 37 Respondió: «Tú τ yo tesoros tenemos, mas entre tu tesoro τ el mío está esta diferençia, que ninguno puede tomarme del mi tesoro contra mi voluntad ninguna cosa; τ si dél destribuyo por los otros él no desmengua ni padeçe deminuçión. 38 El tu tesoro padesçe mengua de lo que continuamente dél se pierde; τ si alguna cosa dieres a otro o te tomaren contra tu voluntad, sienpre resçibe mengua». 39 Preguntáronle qué tal deve ser el regidor de pueblo. «El regidor del pueblo ante á de regir a sí que al pueblo». 40 Preguntado qué cosa es más aguda quel cuchillo, dixo: «La lengua del mal ombre». 41 Preguntado quién era ome liberal: «El que parte de buena mente con otros lo suyo τ careçe de cobdiçia de las agenas cosas». 42 Preguntado en qué manera se podía bien regir la çibdad, dixo: «Si el prínçipe τ los mayores bivieren segund las leyes». 43 Escrivió Solón muchas cosas provechosas en çinco mil versos. 44 Cuenta Valerio que en tanto grado fue Solón estudioso todo el tiempo de su vida, que venido a la hedad de la vejez cada día aprendía algo de nuevo. 45 τ como oviese ya ochenta años, τ commo estuviese en la cama çerca de la muerte, τ sus amigos alderedor dél estuviesen τ fablasen entre sí una qüestión, 46 Solón, que ya tenía la cabeça inclinada, levantóla; τ preguntáronle que por qué lo avía fecho. 47 Respondió: «Por que muera entendiendo aquesto de que disputaes». 48 Fue muerto en Chipre. Floresçió en los tiempos de Ezechías, rey de Judea[o].

 

[Capítulo 3, Quilón]

 

1 Chilón

 

Chilón, filósofo de Laçedemonia[p], en Atenas resplandeçió. 2 Éste fue uno de los siete sabios de Greçia. 3 Aquéste, segund se dize en el Policrato[q] en el libro primero, fue enbiado a Corintio por razón de ayuntar compañía τ confederaçión con ellos, 4 donde falló a los duques τ a los más viejos de la çibdat jugando a las tablas, por lo qual bolvióse sin acabar el negozio, 5 diziendo él no querer macular con aquesta infamia la gloria de los espartanos, por la vertud de los quales la çibdad de Bizançia[r] avía seído edificada; 6 τ que fuese dicho que con los que estavan en los tableros avían travado compañía. 7 A éste, segunt dize Laerçio, preguntó Esopo poeta que qué era lo que fazía Júpiter. 8 Respondióle Chilón: «Omilla las cosas altas τ ensalça las cosas omildes». 9 Preguntáronle qué diferençia avía de los ombres enseñados a los no enseñados. Respondió que los unos tienen buena esperança τ los otros no. 10 Preguntado quál es la cosa difíçil, respondió: «Callar lo que no se deve fablar, diligençia en buena dispusiçión τ el que ha padeçido el injuria poderla padeçer con paçiençia». 11 Enseñaba que se enseñoreasen de la lengua τ que no fuesen maldizientes de los próximos, mayormente en el conbite, 12 sino que en otra manera convernía oír cosas de las quales los maldizientes se ensañarían. 13 Iten que no era de amenazar a ninguno, ca dezía que era fecho mugeril. 14 Ir más aína a las cuitas de los amigos que a sus prosperidades. 15 Fazer las bodas omildes. 16 No dezir mal del muerto. 17 Honrar a la vejez. 18 Querer cada uno antes daño para sí que ganançia mal ganada; 19 aquello dará tristeza una vez; esto otro, sienpre. No fazer escarnio del desaventurado. 20 El fuerte τ enseñoreador sea manso, por que de los próximos sea más reverendo que temido. 21 No ante venir la lengua al entendimiento. 22 Enseñorearse de la ira. 23 No codiçiar cosas inposibles. 24 No aquexarse en el camino. 25 Obedecer a las leyes. 26 Usar de la soledad. 27 En los juizios juzgar a los enemigos segunt las leyes, al menos por que las leyes sean guardadas. 28 Al amigo, amonestarle por guardar lo uno τ lo otro; es a saber, la ley τ el amigo. 29 Enseñava éste que todos los casos de tristeza podían ser sobrados[s] o por coraçón o por amigo. 30 Iten enseñava aquéste commo avían de ser quebrantadas estas dos afecçiones; es a saber, afecçión τ enimistad, aunque eran muy feroçes. 31 τ dezía que cada uno amase así a los amigos commo si por ventura en alguno tiempo los oviese de aborreçer; 32 τ que así aborresçiese a los enemigos commo si en algund tiempo los oviese de amar. 33 Fue Chilón breviloquo, es a saber breve en su fabla, de donde vino que Aristágoras[t] a esta manera de breve fablar chirículo la llama, 34 commo cosa que nos vino de Chilón. 35 Bivió çincuenta τ seis años, τ fue muerto, τ çerca del su sepulcro fue criada la su estatua. 36 Escrivió muchas cosas notables en dozientos versos elegantes, segunt dize Laerçio. 37 Floresçió en tiempo de Ezechías, rey de Judea.

 

[Capítulo 4, Pítaco]

 

1 Pítaco

 

Pítaco, asiano, mitileno, illustre filósofo, uno fue de los siete sabios. 2 τ fue valiente en el fecho de la cavallería. 3 τ, commo él fuese capitán de la ueste de los mitilineses τ estuviese guerra entre los mitilineses τ atheneses, acordó de pelear τ aver batalla singular con Frinón, duque de los ateneses. 4 Quando fueron en el canpo, levó una red furtadamente debaxo del escudo. 5 τ quando se llegaron a pelear, echó la red a Frinón τ enbolviólo en ella, τ matólo así, τ salvó la tierra. 6 τ los mitilineses diéronle el prinçipado, el qual el tuvo por diez años. 7 τ después que ovo traído la çibdad a muy buena ordenaçión, dexó el prinçipadgo, τ bivió otros diez años después. 8 τ commo pudiese ser rico, menospreçió las riquezas. 9 Dízese, segunt dize Laerçio, que un su obrero que con una segur mató a su fijo, los çibdadanos el omeçida atado le enbiaron, τ Pítaco absolviólo, 10 diziendo mayor ser la indulgençia quel tormento. 11 Alçeo poeta, ante que Pítaco toviese el prinçipadgo de los mitilineses, metió todas las fuerças de su ingenio τ el amargura de la su malquerençia en fazer muy pertinaz persecuçión contra Pítaco. 12 τ después que Pítaco ovo avido el prinçipadgo, díxole: 13 «Alçeo, ¿qué estás temeroso τ lleno de pavor? Baste a mí por vengança τ a ti por pena que, desfalleçiéndote el anparo del socorro nin de la fuida, 14 podrías agora resçebir de mí los gualardones de las injurias que me feziste. 15 Pues dexa de perseguir injustamente al que te perdona, al qual justamente podrías padesçer por bengador». 16 Este Pítaco, veyendo mucho acresçentarse en la isla Mitilena[u], 17 τ queriendo escusar la enbriaguez de los ombres, estatuyó por ley pública quel enbriago que pecase, por doble pena fuese punido.

 

18 Estas son las sentençias que dél se leen. 19 Enseñava Pítaco ser muy buenas las victorias que son sin sangre. 20 Dezía que de los prudentes varones era pensar antes las cosas difíçiles que se fiziesen, 21 por que no se fiziesen; disponer bien los fechos de los fuertes. 22 Dezía que los infortunios no devían ser vituperados, ni el crimen vergonçoso, 23 ni qüestionear contra amigo, ni tanpoco contra enemigo. 24 Tornar el depósito a quien lo depusiere. 25 Amar la castidad. 26 Tener la verdad. 27 Iten dezía lo que tienes de fazer non lo ante digas. 28 Escarneçible es aquél a quien defalleçe. 29 De aqueste Pítaco fue aquella sentençia, que después de otros fue rezada; es a saber: 30 quel señorío demuestra al varón. 31 Preguntado Pítaco qué cosa es muy buena: «Fazer bien al presente». 32 Preguntado qué cosa es oculta, respondió: «La por venir». 33 ¿Qué cosa es difíçil? Respondió: «El mar». 34 Escrivió Pítaco de las costunbres τ de la política seisçientos versos τ muchas cosas escrivió prosaicas. 35 Bivió setenta años τ floresçió en tiempo de Joachín, rey de Judea.

 

[Capítulo 5, Bías]

 

1 Biante

 

Biante primense, filósofo asiano, uno de los siete sabios de Greçia, prínçipe fue en la çibdad de los primenses. 2 τ dize Laerçio que, commo en Greçia estuviese guerra entre los primenses τ mesanenses, 3 τ los cavalleros de los primenses truxiesen muchas vírgines cativas de los mesanenses, 4 Biante, commo vio aquesto, ovo mucho dolor τ libró luego a las cativas moças; τ así commo a propias fijas las guardó; 5 τ vistiólas τ doctó a cada una dellas, τ enviólas a los padres con muy fieles guardas, mostrando piedad a los enemigos, 6 τ denostando este linage de crueldad, τ diziendo que aun los muy crueles enemigos no devían ser con tal inpiadad dañados. 7 τ, commo aquesto fuese recontado en el concejo de los mesanenses, fueron enbiados mensajeros por ellos con dones a Biante, demandándole la paz con mansos coraçones. 8 En otro tiempo, segunt cuenta este mesmo Laerçio, commo uno que se llamava Aliato tuviese sitiada la çibdad de Primen, 9 τ esperase que los primenses avían de fallesçer por fanbre, Biante con tal arte encubrió el defecto que los de la çibdat padesçían: 10 fizo engordar dos mulas τ lançarlas fuera de la çibdad en lugar que furtiblemente fuesen tomadas de los enemigos; 11 las quales commo las viese Aliato, entendió que los de la çibdad estavan muy abondados de vituallas. 12 τ enbió a Biante que saliese a él a tractar de concordia. Biante no quiso salir, mas enbióle dezir quel enbiase su enbaxador a la çibdad, 13 ca temió que si saliese sería tomado de los enemigos, τ así traería daño a los primenses. 14 τ commo el enbaxador de Aliato entrase en la çibdad, Biante avía fecho ayuntar en la plaça un gran montón de arena, 15 τ fizo esparsir por enzima[v] dél trigo τ mostróselo al enbaxador; 16 lo qual después que Aliato lo supo, fizo reconçiliaçión con aquella çibdad τ fuese. 17 τ ansy fue aquella çibdad delibrada por la prudençia de Biante. 18 En otro tiempo, segunt dize Valerio, como se mudase la Fortuna τ los enemigos tomasen la çibdad de adonde él bivía; 19 τ todos aquellos que pudieron escapar de las manos de los enemigos cargáronse de todas las cosas suyas que eran de más presçio e fuyeron con ellas; 20 τ Biante, no llevando nada de aquellas cosas, fuyó; 21 τ preguntado por qué él no levava nada consigo de sus bienes, respondió: 22 «Todos los mis bienes comigo me los traigo». 23 τ aquellos bienes en el coraçón τ entendimiento los traía τ non eran bienes que se podían ver con los ojos, 24 mas eran bienes que en el ánima se avían de estimar, los quales en la casa del entendimiento estavan ençerrados.

 

25 Las sentençias de aquéste son las que se siguen, dize Laerçio en La vida de los filósofos: 26 Estudia de conplazer a los onestos τ a los viejos. 27 La osada manera muchas vezes pare enpeçible lisión. 28 Ser fuerte obra es de natura. Aver abundançia de riquezas, obra de la Fortuna. 29 Poder fablar cosas convenibles τ congruas esto es propio del ánima τ de la sabiduría. 30 Enfermedad es del ánima cobdiçiar las cosas inposibles. 31 No es de repetir el mal ageno. 32 Más triste cosa es juzgar entre dos amigos que entre dos enemigos. 33 En juzgando entre los amigos, el uno será fecho enemigo; juzgando entre los enemigos, el uno será fecho amigo. 34 Dezía que así avía de ser medida la vida de los ombres, commo si mucho tiempo τ poco oviesen de bevir. 35 Dezía así mesmo que convenía a los ombres conversar en el uso del amistad así commo si se menbrasen que podían ser convertidas en muy graves enemistades. 36 Qualquier cosa que pusieres, persevera en la guardar. 37 No fables arrebatado, ca demuestra vanidad. 38 Ama la prudençia, τ fabla de los dioses commo son. 39 No alabes al ombre indigno por sus riquezas. 40 Lo que tomares, resçíbelo demandándolo, no forçándolo. 41 Qualquier cosa buena que fizieres, Dios entiende que la faze. 42 La sabiduría más çierta es τ más segura que todas las otras posesiones. 43 Escoje los amigos τ delibra luengo tiempo en los escojer, τ tenlos en una afecçión, mas no en un mérito. 44 Sigue tales amigos que non te faga vergüença averlos escogido. 45 Los amigos a gran gloria deven reputar tu vida. 46 Dos cosas son muy contrarias a los consejos: la ira τ el arrebatamiento. 47 La ira faze peresçer el día τ el arrebatamiento traspasarlo[w]. 48 La liberalidad más grazioso faze ser el benefiçio. 49 Preguntado qué cosa fuese en esta vida muy buena, dixo: «Tener la conçiençia sienpre en sí abraçada con lo que es derecho τ egualeza». 50 Preguntado quién fuese entre los omes mal afortunado, respondió: «El que no puede padeçer mala Fortuna». 51 Navegando Biante una vez con unos malos omes τ corriéndoles fortuna[x] τ andando la nave para se perder, aquellos malos ombres estavan llamando a los dioses que los librasen. 52 Él les dixo: «Callad por que los dioses no nos sientan aquí do imos navegantes». 53 Preguntado qué cosa fuese difíçil al ombre, respondió: «Sofrir generosamente la mudança en las penas». 54 Resplandeçió Biante en los tiempos de Ezechías, rey de Judá. τ escrivió elegantemente muchas cosas provechosas en dos mill versos. 55 τ después que fue muerto los primenses le edificaron tenplo[y].

 

[Capítulo 6, Cleóbolo]

 

1 Cleóbolo[z]

 

Cleóbolo, filósofo lidio, uno fue de los siete sabios, τ floresçió en Greçia en tiempo de Sedechías, rey de Judá. 2 El qual ovo una fija que se llamó Cleóbola, la qual fue inventora de los [enigmas hexamétricos][a1]. 3 τ aquesto fue de aqueste Cleóbolo, segunt dize Laerçio: ¿Dónde es el padre que tiene doze fijos; 4 cada uno de aquéstos tiene treinta diformes, ca los unos son blancos de cara τ los otros negros; τ, commo sean inmortales, corrónpense todos τ desfallesçen? 5 El año es el padre, τ los doze meses son los fijos, τ los treinta días de cada mes son los nietos. 6 Son negros τ blancos las noches τ los días. Son inmortales τ corrónpense τ desfalleçen porque los días se pasan. 7 Las sentençias aprovadas de aquéste son las que se siguen: 8 Faz bien al amigo por que dure el amistad. 9 Estudia de fazer amigo del enemigo. 10 Más nos devemos guardar de la enemistad de los amigos que de las asechanças de los enemigos; aquél es mal abierto τ estotro açelerado[b1]. 11 El engaño para empescer allí es más poderoso do es menos esperado. 12 Quanto más pudieres, tanto puede menos. 13 Quando alguno saliere de su casa piense lo que tiene de fazer, e quando bolviere a ella piense lo que trae fecho. 14 Aconsejaua Cleóbolo que exerçitasen bien el cuerpo τ que amasen más oír que fablar. 15 Amar la çiençia, fuir la inorançia. 16 Aconsejar lo mejor a la çibdad. 17 Tener la lengua enfrenada dezía que era propio de la virtud τ muy ageno del viçio. 18 Fuir la injustiçia. 19 Enseñorearse de la deleitaçión. 20 Enseñar a los fijos. 21 Dexar pasar las enemistades. 22 No ser muy familiar a la muger. 23 No contender con sus prínçipes ni con los ajenos, ca lo uno es locura τ lo otro simpleza. 24 No escarnescas de los desechados, ca serás fecho aborreçible; 25 nin te sobervezcas con la prosperidad. 26 No desdeñes la pobreza τ sabe sofrir las mudanças de la buena Fortuna. 27 Escrivió de las qüestiones [enigmáticas][c1] libros de tres mil versos. 28 Murió no aún conplidos setenta años de su vida.

 

[Capítulo 7, Periandro]

 

1 Periandro

 

Periandro corintio, filósofo, uno de los siete sabios; escribió enseñanças sotiles en dos mil versos, segunt dize Laerçio. 2 τ de las sus más escogidas sentençias pudimos aver las que se siguen: 3 Los que seguramente quieren ser fechos tiranos, conviene que se guarnezcan de ser bien queridos antes que de armas. 4 Dezía que era buena cosa el sosiego τ que el arrebatamiento era dañoso. 5 La mala ganançia, que era peor que la tiranía de demotraçia[d1]. 6 Sey tenprado en la prosperidad, τ en la mala Fortuna prudente. 7 Sey eso mesmo a los amigos bienaventurados que a los malaventurados. 8 Guarda qualquier cosa que prometas. 9 Nunca fagas anunçiaçión de las palabras de los niños. 10 No solamente castiga a los pecantes, mas a los pecadores. 11 Floresçió Periandro en los tiempos de Sedechías[e1] rrey de Judea.

 

[Capítulo 8, Zoroastro].

 

1 Zoroastres

 

Zoroastes, filósofo, segunt escrive Esidro en el octavo libro de las Etimologías, rey fue de los bactrianos[f1]; 2 al qual mató Nino, rey de los asirianos, en una pelea. 3 De aqueste escrive Solino[g1] en el libro De memorabilibus mundi: 4 «Uno conosçimos reír en esa ora que era nasçido; es a saber, Zoroastes». 5 Éste fue el primero de los que fallaron la mágica; 6 del qual dize Aristótiles que veinte vezes çient mil versos fueron por él fechos. 7 Los quales son declarados por inicio[h1] de los volúmines de los sus libros. 8 τ Demócrito anplió en aquesta mágica después de muchos siglos. 9 Floresçió Zoroastes en los tiempos de Taré, padre de Abraham[i1].

 

[Capítulo 9, Anaximandro]

 

1 Anaximandro

 

Anaximandro paradiaso[j1], de Milesia filósofo, oidor τ deçiplo fue del muy sabio Tales. 2 τ fue preçeptor τ maestro de Anaxímenes filósofo. 3 Éste escrivió muchas cosas de la natura de los çielos τ del movimiento de la çelestial espera, τ del curso de las estrellas, τ de la natura de las cosas. 4 τ fue inventor de grandes sotilezas del Astrología. 5 Éste mudó la opinión de su maestro Tales en la natura de las cosas, 6 ca no pensó que de una de las cosas, así commo del umor, nasçían todas segunt avía dicho Tales; 7 mas cada una de sus propios prinçipios, los quales prinçipios de cada una de las cosas creyó ser infinitos, 8 τ engendrar mundos innumerables.9 τ qualesquier cosas que en ellos son engendradas, creyó que agora eran disolvidas, agora tornadas a engendrar. 10 Floresçió en tiempo de Çiro, rey de Persia.

 

[Capítulo 10, Anacarsis]

 

1 Anacarsis

 

Anacarsis, filósofo de Sçitia. 2 La madre de aquéste fue griega, 3 por lo qual ovo notiçia de la lengua sçita τ de la griega. 4 Éste, commo quier que fuese grande τ osado τ estrenuo, tanto que aprovechava mucho en las dotrinas τ costumbres de los griegos, 5 fue a Atenas a la casa del muy sabio Solón. τ enbió a saber a Solón 6 cómmo venía a él Anacarsis de Sçitia codiçiando verlo, τ ser fecho amigo suyo si se pudiese fazer. 7 La respuesta de Solón fue que en las propias patrias se reconçilian los amigos. 8 Al qual replicó Anacarsis diziendo: «Agora só yo en la patria, por ende yo quiero reconçiliar amigos a mí». 9 τ Solón, pagado de la su presteza, metiólo en su casa τ fízolo su muy gran amigo. 10 Este Anacarsis fue fecho gran filósofo çerca de Solón. Dezía Anacarsis que la viña llevava tres brotos[k1]: el uno de fartura, el otro de enbriaguez, el otro de cuita. 11 Preguntado si eran cavas[l1] en tierra de Sçitia, respondio: «Ni aun viñas». 12 Preguntado quáles son más seguros de los mareantes, dixo: «Los que yazen en la tierra». 13 Fue vituperado de un atenés porque era de Sçitia; al qual respondió: 14 «A mí es desonra mi tierra, τ tú eres deshonra de la tuya». 15 Preguntado qué cosa es buena τ mala en los ombres, respondió: «La lengua». 16 Preguntado qué cosa es corte, respondió: «Lugar determinado para se usurpar τ engañar unos a otros». 17 Dezía Anacarsis: «Teme de osar fazer alguna cosa que fea sea sin testigo». 18 Iten dezía que mejor era tener un amigo digno de muchos amigos que no tener muchos no dignos de ninguno. 19 Después fue Anacarsis en Sçitia τ tentó de introduzir las costumbres τ los derechos de los ateneses entre los sçitias, cobdiçiando traer provecho a la patria. 20 Por la qual causa, veyéndolo su ermano andando a caça, firiólo con una saeta mortal, la qual llaga le truxo a la muerte. 21 El qual muriendo dixo: «Por la sabiduría he seído saludado en Greçia τ por la enbidia muerto en mi tierra». 22 Pero por las sus muchas vertudes fuele fecha estatua. 23 Anacarsis fue muy adelantado en la continençia de no comer carnes τ en devedar a los ombres los viçios de la luxuria, τ del vientre τ de la gula.

 

[Capítulo 11, Miso]

 

1 Miso

 

Miso, estrenuo filósofo, del linaje de los sçinos[m1]. 2 Segunt dize Laercio, éste enseñó que las cosas no avían de ser buscadas de las palabras, mas las palabras de las cosas, 3 ca dezía: «Las cosas non ser conplidas por cabsa de las palabras, mas las palabras por cabsa de las cosas». 4 Aquéste, por que más libremente vacase a la consideraçión de la sabiduría, τ por evitar las tristezas de los ombres, fuese a morar solo en el desierto, çerca de Laçedemonia. 5 τ pasando uno por ende, que sobrevino de súbito, fallólo riendo. 6 τ preguntóle: «¿Por qué ríes, no estando nadie presente?» 7 Él dixo: «Por eso río; porque estó solo, τ gózome. 8 Ca si morase con los ombres a mí sería quitada la ocasión de me gozar τ reír». 9 Bivió noventa τ siete años.

 

[Capítulo 12, Epiménides]

 

1 Epiménides

 

Epiménides, filósofo de Creta. 2 Segunt dize Laerçio, commo fuese moço fue enbiado del padre a la guarda de las ovejas, 3 τ declinando con ellas contra una cueva, durmióse en la cueva por setenta τ çinco años. 4 τ levantándose después buscava las ovejas, pensando que oviese dormido poco. 5 τ commo non las fallase, fue al canpo τ veyendo todas las cosas trasmudadas τ la posesión de su padre que la tenía otro, fuese al castillo[n1]. 6 τ entrando en la su propia casa, ocurría a todos por ver quién cada uno fuese. 7 τ non conosçía a ninguno fasta que falló el ermano menor, el qual era ya fecho viejo. 8 τ aprendió dél toda la verdad. 9 Conosçido este fecho de los griegos, entendieron que era muy amado de Dios, τ fue dellos reçebido onorablemente. 10 Los ateneses, seyendo trabajados de pestilençia, señalaron un tenplo donde la çibdad fue purgada por congruos[o1] sacrificios. 11 Estonçes, oída la fama de Epiménides, enbiáronle una nabe en Creta en que viniese, τ llamáronlo. 12 El qual, viniendo, tiró la pestilençia en esta manera: 13 tomó ovejas negras τ blancas τ levólas al Oriapago,[p1] τ dexólas ende folgar. 14 τ mandó a los que las seguían que adonde cada una quisiese ir, que allí la sacrificasen al conviniente dios. 15 τ así çesó el mal, por lo qual, en memoria de la fecha misericordia, fue fecha una ara al dios non nonbrado.[q1] 16 τ los ateneses, ofreçiendo a Epiménides grant suma de dinero, el filósofo non la quiso reçebir, antes la menospreçió. 17 τ fizo amistades entre los ateneses τ creteses[r1], τ bolvióse en Creta, 18 Éste dezía quel dinero era tormento del avariento τ onra al ombre liberal. 19 τ bivió çiento τ setenta τ siete años. 20 E escrivió del génesi τ del nasçimiento divino libros en çinco mil versos; 21 τ de otras diversas cosas de la natura fizo libro de nueve mil τ quinientos versos. 22 Escrivió en prosa de las victorias τ de la puliçía de Creta. 23 Fundó un tenplo çerca de Atenas de los dioses benerandos. 24 τ floresçió en tiempo del muy sabio Solón.

 

[Capítulo 13, Ferécides]

 

1 Ferésçides

 

Ferésçides, filósofo de Siria, oidor de Pítaco, filósofo. 2 Aquéste, segunt dize Laerçio, escrivió de los dioses τ de la natura, τ innumerables cosas son dichas dél. 3 τ commo çerca de la ribera del mar andudiese, τ viese una nave que corría con buen viento τ seguro, 4 dixo que no dende a mucho avía de ser somergida, τ luego ante sus ojos fue anegada. 5 τ commo este mesmo beviese del agua sacada de un pozo, dixo que ante del terçero día sería fecho terremoto, τ fue fecho. 6 Aquéste, commo fuese aquexado de la vejez, τ fuese mucho gastado de enfermedad, preguntado de Pitágoras cómmo le fuese, estendiendo el dedo, dixo: «En el cuerpo se muestra». 7 Esidoro, en el libro primero de las Etimologías, deste Ferésçides así dize: 8 «Así açerca de los griegos commo açerca de los latinos τ más antiguo […][s1]: mucho fue dado a los versos, en tal manera que todas las cosas primeramente en versos se escrivían; 9 τ el estudio de la prosa tarde se forçó. 10 El primero açerca de los griegos Sirio Ferésçides fue el que en suelta oraçión escrivió. 11 τ açerca de los romanos Apio Çeco contra Pirro usó de oraçión desatada[t1]. τ desde allí todos los otros por sí estendieron la eloqüençia»[u1]. 12 Aqueste fue preçeptor de Pitágoras. 13 Floresçió en tiempo del filósofo Tales, al qual escrivió muchas epístolas τ resçibió dél muchas.

 

[Capítulo 14, Homero]

 

1 Homero

 

Homero, poeta asiano, resplandeçió en Greçia en el tiempo de Saúl, rey de Israel. 2 Éste, segunt dize Elinando[v1] en el libro terçero, fue avido de los ateneses por loco. 3 τ segunt se dize en el Policrato en el libro primero, no pudo esplicar una ligera qüestión a él puesta por unos pescadores. 4 τ commo fuese inprudente τ desonestamente escarneçido de aquéllos, el varón de vergoñoso ingenio, 5 así commo derribado de una saeta enpoçoñada, de confusión a la muerte enbió el espíritu. 6 La qüestión de los pescadores fue tal: iva Omero a contenplar en la ribera de la mar mirando el çielo, segunt los poetas se suelen levantar en la consideraçión; 7 al qual unos pescadores que estavan en la ribera de la mar, commo lo viesen, escarneçiéronlo fablando entre sí. 8 El qual, commo los viese riyendo, preguntóles qué avían. 9 Los quales le dixeron: «Los que tomamos no tenemos; τ los que no tomamos tenemos». Ellos buscavan los piojos en las vestiduras. 10 Homero, endereçando el pensamiento a los peçes, considerava en qué manera pudiese ser aquesto; 11 es a saber, que los peçes no tomados toviesen, τ los tomados no toviesen. 12 Dizen que tanto fue deste fecho atribulado, que enloqueçió τ se enforcó. 13 Bivió çiento τ ocho años. 14 Deste Omero dizen los estoriógrafos que fue tan sabio por vertud τ por edad, que no solamente de los poetas, mas de los filósofos meresçió ser llamado τ avido por prínçipe açerca de los griegos; 15 ca este fue sobre todos aquéllos de quien la memoria es conosçida τ más diluzida τ verdaderamente que todos. 16 Qualquier cosa que quiso esplicó. 17 Aqueste fizo veinte τ quatro libros de la troyana cabtividad en versos eroicos, açerca de la natura de las griegas letras, a la qual obra llamó Ilíada. 18 Otra obra fizo de otros tantos versos τ en aquesa misma manera de letras al qual llamó Odisea, porque discrive en él los errores de Ulixes.

 

[Capítulo 15, Licurgo]

 

1 Ligurgo

 

Ligurgo, filósofo τ prínçipe insigne, floresçió açerca de los de Laçedemonia. 2 De aquéste cuenta Trogo Ponpeo en el libro terçero que aqueste conpuso derechos a los de Lacedemonia. 3 τ como subçediese a su hermano Polibites, rey de Espartania, τ pudiese reinar si quisiese, 4 restituyó el reino con mucha fidelidad a Carrillo, fijo de su hermano, después que vino en edad para lo resçebir –el qual avía quedado τ nasçido póstumo–, 5 por que supiesen todos valer más açerca de los buenos los derechos de la piedad que las riquezas. 6 τ en el medio tiempo, en tanto que el infante convaleçía, constituyó leyes al reino. 7 τ primeramente las guardava él τ obrava dellas antes que las pusiese en los otros. τ no dio leyes en los pueblos que con ellas no diese enseñamiento de las guardar τ obrar por ellas. 8 Tiró todo uso de oro, τ de plata, τ de toda la otra materia de pecados de aquel reino. 9 Formó el pueblo en serviçio de los prínçipes, τ el prínçipe en justiçia de los malos. 10 Departió a los reyes el poderío de las batallas; τ los magistrados, τ los juizios, τ las añales constituçiones, τ la guarda al senado. τ dio leyes al pueblo, τ poderío de elegir senado o de crear los magistrados que quisiese. 11 Departió las eredades por eguales partes a todos, por que seyendo iguales los patrimonios no fuese uno más poderoso que otro. 12 A todos fizo convivarse [w1] por que riquezas ni luxurias non fuesen a ninguno en escondido. 13 Entre los mançebos, que no fuese uno más ricamente que otro, ni comiese mijor. 14 Fizo que todas las cosas fuesen mercadas no por dinero, mas por reconpensaçión de otras cosas. 15 Mandó que los moços de catorze años arriba que no los sacasen al mercado, mas al canpo, por que los primeros movimientos no los fiziesen en viçio ni en luxuria, mas en toda exerçitaçión de obra τ de trabajo. 16 τ estatuyó que non tornasen a la çibdad fasta [que] fuesen varones. Mandó que las vírgines fuesen casadas sin dotes, por que las mugeres no fuesen escogidas por causa de los dineros, 18 mas señeramente los sus matrimonios por derecho se ayuntasen quando non fuesen tenidos por algunos frenos de dotes. 19 Estableçió que la grand onra no fuese de los ricos τ poderosos, mas de los viejos; ni que ninguno no toviese más onorable lugar que los viejos. 20 Estas leyes τ otras semejables que paresçían duras, contra las disulutas costunbres estatuyó Ligurgo. 21 τ finjó que Apolo Délfico las avía mandado, τ que dél las avía traído, τ por dar eternidad τ perpetuación a sus leyes obligó a la çibdad por sacramento. 22 τ fízoles jurar que no mudarían alguna cosa de aquellas leyes fasta que él bolviese. 23 τ finjó que tornava al oráculo de Apolo Délfico a le demandar consejo, que estava de añadir o mudar en aquellas leyes. 24 τ fuese a Creta τ fizo en ella destierro voluntario. 25 τ quando murió, mandó que lançasen los sus uesos en la mar, por que por ventura los de Laçedemonia no levasen su cuerpo τ así pensasen ser librados del sacramento que les avía fecho jurar. 26 Resplandeçió Ligurgo en tiempo de Eliseo profecta.

 

[Capítulo 16, Anaxímenes]

 

1 Anaximanes

 

Anaximanes Euristato, filósofo milesio, asiano. 2 Oidor fue de Anaximandro τ preçeptor de Parménides. 3 Éste dio todas las causas de las cosas al aire infinito. 4 Negó los dioses τ callólos, pero no dixo quel aire era fecho de los dioses, mas creyó que ellos eran nasçidos del aire. 5 Resplandeçió en tiempo de Çiro, rey de Persia.

 

Aparato de variantes

 

[a] Los tres mss. leen: «cosa mayor», claro error conjuntivo.

 

[b] Los tres mss. leen: «animadas», pero los testimonios latinos que contienen estas palabras, que no aparecen en todos, ofrecen: inanimatis animas tradidit (Stigall, 2, jn, y Knust, 4).

 

[c] «Pulíticas» es traducción de politicis, con el sentido de: en los asuntos públicos. «Politicum dizen al scripto o comentarios, y libros de los añales, y tabla pública de la corte, y libro de vida çibdadana, que se dize político», Alonso de Palencia, 370b.

 

[d] El texto latino (ob filiorum amorem), como el texto de Diógenes Laercio, es ambiguo; sin embargo, no lo es la traducción castellana.

 

[e] Eso leen los tres mss. De los testimonios latinos usados por Knust y Stigall para sus ediciones, sólo el ms. Latino 13475 de la Biblioteca Nacional de Francia lee «trecentos xlta» (cfr. Stigall, 2, nota m); BNP lat. 6249 da «trecentos sexaginta» (fol. 2v), lo mismo que BNP lat. 10344. El ms. BNMVit. 18-7 lee «trecentos sexaginta quinque dies». BNM 10570 ofrece «CCC sexaginta sex dies» (fol. 1r).

 

[f] Pasaje oscuro. Knust y Stigall ofrecen distintas versiones latinas. Sigo a Stigall y entiendo que «en el abundancia de fruto» (abundancia olivarum) significa según la cantidad de olivas (del año presente; es decir, del año intermedio y de mala cosecha entre dos buenos, el pasado y el que le reporta beneficios a Tales).

 

[g] «Fabló», que ofrece P frente a H y E («fallo») es más coherente con el sentido de la narración. Puede tratarse de un explicable error de copista de ambos testimonios, que enmienda P.

 

[h] Cómputos.

 

[i] Cfr. Etimologías, II, 24, 4.

 

[j] Literalmente, está desocupado, ocioso.

 

[k] No está en E, por lo que Knust no lo edita. Sin embargo, está en el texto latino: Prudentissimum encium tempus, adinvenit enim omnia (Stigall, 5 y Knust, 10). Podría tratarse de una mala traducción o de una mala lectura de copista; ofrezco la versión de P, que parece intentar dar sentido al despropósito de H, aunque tampoco lo consigue.

 

[l] « τ muchos benefiçios fizo en los atenienses» falta en Knust.

 

[m] Valerio Máximo, cuyo De factis et dictis memorabilibus es uno de los repertorios tardoantiguos más consultados en la Edad Media.

 

[n] Knust ofrece «felicidad» en lugar de «filosofía», enmendando la lectura de E, pues reconstruye según la lectura de los incunables (felicitatem); sin embargo, Stigall lee philosophiam y no da ninguna variante. Es lo que se lee en BNP lat. 6069c (fol. 2v) y en BNM 10570 (fol. 4v).

 

[o] Burley, siguiendo la práctica iniciada por Eusebio de Cesarea, busca armonizar la historia antigua precristiana con la cronología bíblica.

 

[p] Los tres testimonios presentan claramente aquí y en otros pasajes la lectura: «dela Cedemonia»; sin embargo, presentan «los laçedemonios».

 

[q] Polichraticus de Juan de Salisbury (1115-1180).

 

[r] Bizancio, fundada por los megarenses; más tarde Constantinopla y Estambul.

 

[s] superados (exuperari posse).

 

[t] Diógenes Laercio habla de Aristágoras milesio, por lo que más que al comediógrafo de datación incierta del que se conservan sólo fragmentos, debe de referirse al tirano de Mileto (c. 505-496 a.C). Cfr. OCD.

 

[u] El texto de H se percibe deturpado. Originariamente presentaba lo mismo que los otros testimonios. Sin embargo, una mano posterior rescribe la frase de modo que no hace sentido: «E∫te pitaco byniendo mucho vuo a pa∫ar en la y∫la».

 

[v] Aquí hay una inversión de consonantes entre dos palabras. Lo atribuyo a error y/o vacilación de copista.

 

[w] El texto romance se aparta del latino, tanto de la versión de Knust como en la de Stigall y sus variantes: Consilie duo maxime contraria sunt, scil. festinancia et ira. Diem periisse hoc est sine utilitate bono opere preterisse. BNP lat. 6069c, fol. 4v, lee: Consciencie duo maxº ãria sunt: ira et festinatio. Diem perisse / b~ e~ preteriisse. BNM 10570 no contiene la segunda parte de la sentencia.

 

[x] Aquí «fortuna» significa tempestad en el mar.

 

[y] Sigue la versión evemerista o historicista de los dioses de la gentilidad, que habrían sido hombres en algo excelentes, deificados por sus congéneres a su muerte.

 

[z] Sólo E ofrece una lección aceptable.

 

[a1] Espacio largo en blanco en los tres testimonios. Sigo a Knust en la reconstrucción, a partir del texto latino. BNP lat. 6069c: enigmatum exametrorum.

 

[b1] La versión romance se aparta del texto latino, que ofrece: celatum. Aquí significa malvado (sceleratus).

 

[c1] En los tres testimonios, espacio en blanco. Sigo a Knust en la reconstrucción, según el texto latino. Coincide la ignorancia de este término con la del principio del capítulo, cuando habla de Cleobolina. BNP lat. 6069c lee: de enigmatis quaestionibus; BNP lat. 13475 lee: de enigmaticibus quaestionibus.

 

[d1] Los tres testimonios ofrecen un texto deturpado. Atendiendo al original latino, Knust enmienda: «Mala la ganancia. Que era peor (la tiranía que la) democracia». BNP lat. 6069c (fol. 5r): Lucrum malum democratia potior tyrannide.

 

[e1] Knust no enmienda y mantiene «Esechias».

 

[f1] La Bactriana tiene el valor de extremo oriental del mundo.

 

[g1] Julio Solino (s. III), cuya obra es un epítome de la Historia natural de Plinio el Viejo y de la geografía de Pomponio Mela.

 

[h1] Knust enmienda: «por los índices». Parece que de indiciis latino podría venir «por inicio». Aunque podría leerse, como hace Knust con E: «por juicio».

 

[i1] Burley –mediata o inmediatamente– sigue sustancialmente el esquema de Diógenes Laercio, que a su vez es hasta cierto punto cronológico. Sin embargo, al intentar conciliar los sabios con la cronología bíblica, en ocasiones tiene que retroceder en el tiempo.

 

[j1] Knust edita: «(hijo de) Paradiaso».

 

[k1] botros en el texto latino; de botryon-onis, del griego βότρυς, racimo.

 

[l1] En H se lee, tachado: «cavas»; sobreescrito: «uvas».

 

[m1] En latín, chineus; χηνεύς, en Diógenes Laercio.

 

[n1] En el texto latino, castra.

 

[o1] Proporcionados, necesarios.

 

[p1] Areópago. Los tres mss. ofrecen la misma lectura.

 

[q1] Diógenes Laercio habla de diversas aras sin nombre entre los atenienses. En el singular y en la expresión «al dios non nonbrado» (ignoto deo) se percibe el eco de los Hechos de los apóstoles, 17, 23.

 

[r1] Los tres mss. dan lecturas divergentes. El más próximo al texto latino (cretenses) es P, que seguramente enmienda –atendiendo al contexto– la lectura del ms. que copia.

 

[s1] En H, espacio en blanco. P da «cuydado» y E repite el nombre del filósofo. Knust reconstruye la traducción a la vista del texto latino, y ofrece: «asy cerca de los griegos como cerca de los latinos, (mas antiguo cuidado) fue dado a los versos (que a la prosa), en tal manera que…».

 

[t1] Tanto «desatada» como «suelta» traducen el latino soluta.

 

[u1] Cfr. Etimologías, I, 38, 2.

 

[v1] Supongo que se trata del cisterciense francés Helinando de Froidmont (1170-c. 1229), poeta y cronista. Se le conoce una recopilación histórica, algunos versos en francés y algunos sermones latinos. Seguramente toma la cita de Vincent de Beauvais, Speculum historiale, II, 87 (De Homero poeta). También cita a Helinando Juan de Gales en su Breviloquium de virtutibus antiquorum et philosophorum (ms. lat. 3706 BNP).

 

[w1] Sigo a Knust, que enmienda y da «convivarse», a partir del texto latino (convivare), supongo que con el sentido de invitarse, agasajarse, darse hospitalidad. «Conjurarse», como leen los tres testimonios, efectivamente no hace sentido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[Capítulo 17, Pitágoras]

 

1 Pitágoras

 

Pitágoras, filósofo de la nasçión de Samia. 2 Segunt dize Justino[x1], fijo fue de un mercador, el qual avía nonbre Magito, mas él fue más rico quel padre por ende, 3 porque la mercaduría del padre no pudo ganar tantas cosas quantas el fijo supo menospreçiar. 4 τ después que fue informado en grandes prinçipios de la sabiduría, fue en Egibto primeramente τ luego en Babilonia a aprender los movimientos de las estrellas, τ a catar la orígine del mundo. 5 τ allá alcançó mucha çiençia τ muy alta. 6 τ bolvió de allá τ fue en Creta τ Laçedemonia a conosçer las leyes de Minus τ de Ligurgo. 7 Después de guarnido de entender de todas estas cosas vino a Cretoria[y1], τ falló el pueblo dado a mucho viçio τ luxuria. 8 τ con la su mucha ciencia τ abtoridad revocó τ traxo al pueblo a comer frutas τ mieses, τ se abstener de comer carnes. 9 E tanto estudio puso en aquel pueblo a los traer a comer frutas τ mieses, τ los abstener de las carnes τ de todos los otros superfluos manjares, 10 que algunos ovo de los de aquel pueblo que nunca luxuriaron, lo qual paresçió cosa increíble. 11 τ con su estudio reduxo a las matronas a se apartar de los varones, τ los moços [abandonados][z1] de los padres a guardar castidad, τ devidos serviçios de onesta conpañía. 12 Entroduxo que las matronas apartasen de sí las vestiduras doradas τ todos los otros ornamentos de dignidad, así commo a instrumentos de luxuria. 13 τ que las sus vestiduras las levasen al tenplo de Juno τ que gelas ofreçiesen τ consagrasen. 14 τ enseñávales que los verdaderos ornamentos de las matronas avían de ser de castidad, que no las vestiduras. 15 Timeo filósofo[a2] escrive que la fija de Pitágoras era una virgen, τ que en el coro de las vírgines se aventajava, τ que guarnesçía a las otras vírgines en las doctrinas de la castidad. 16 τ segunt dize Boeçio en el primero libro De la arte música, este Pitágoras fue el inventor de la música arte, τ fallóla por los ineguales pesos de los martillos firientes, τ por el desacordado sonido dellos, τ el no igual tendimiento de las cuerdas, τ por la no igual longura de los cañutos. 17 Isidoro en el terçero libro de las Etimologías así dize de Pitágoras: 18 «El primero que ovo escripto de la deçiplina del cuento açerca de los griegos fue Pitágoras. 19 τ después fue más difusamente dispuesta de Nicómaco. La qual çiençia açerca de los latinos, el primero Apuleo, τ después Boeçio trasladaron». 20 τ segunt dize Sant Agostín en el sesto[b2] de La çibdad de Dios, deste Pitágoras fue primeramente nasçido el nonbre de la Filosofía; ca commo en antes los filósofos fuesen llamados sabios, 21 él preguntado qué prometía en ser filósofo, respondió: «Conviene a saber, estudioso o amador de la sabiduría», 22 ca muy vanagloriosa cosa le paresçía a él τ de gran arogançia confesar ser sabio. 23 Dízese segunt Tulio en el comienço del sesto[c2] libro de las Tusculanas qüestiones que Pitágoras, veniendo ante Leontes, rey de los filiasoros, que enseñó ante él muchas cosas conpuesta τ enseñadamente. 24 Maravillado el rey del ingenio τ la eloqüençia de tan alto varón, preguntóle quál era el arte en quél más confiava. 25 Respondióle Pitágoras quél no sabía arte alguna, mas que era filósofo. 26 E, maravillado Leontes de la novedad de aquel nombre ser, preguntóle qué cosa era filósofos, τ qué diferençia avía de filósofos a los otros onbres. 27 Al qual Pitágoras dixo: «A mí paresçe que la vida de los omes es así commo un ayuntamiento τ congregaçión de los juegos que se çelebran en toda Greçia, a los quales los ombres vienen con diversas afecçiones. 28 Los unos, por que resçiban corona del jugar aventajado; otros, provocados por las ganançias de mercar τ vender; 29 otros vienen ni por causa de resçebir plazer ni buscar ganançia, mas por acatar estudiosamente τ aprender lo que an de fazer. 30 Por esa manera los ombres en esta vida, así commo si viniesen de la otra vida τ natura, así se ocupan en los estudios de la gloria o de la ganançia, o todas las otras cosas contadas. 31 Por ninguna cosa estudiosamente se dan a velar τ a catar la naturaleza de las cosas, 32 así que nós a los filósofos amadores de la çiençia los llamamos. 33 τ así commo en aquellos juegos muy más libre se falla para los mirar el que no viene a ellos por buscar otra cosa, 34 así en esta vida la contenplaçión de las cosas τ la cogitaçión dellas deve ser avida por más loable τ más digna que todos los otros estudios». 35 Dize Agostino en el seteno De Çivitate Dei que Pitágoras fue gran nigromántico. 36 Dize Valerio en el libro quinto[d2] que tanta veneraçión τ abtoridad le fue dada de sus deçípulos τ auditores, que en las disputaçiones, si les demandavan causa τ rasón de lo que dezían, esto sólo respondían: que Pitágoras lo avía dicho. 37 Tanto fue grande en la Filosofía especulativa, que apenas alguno de los filósofos se pudo a el egualar. 38 τ tanto fue grande en la onra de la justiçia τ religión, que.l autoridad del su nombre rigió los pueblos de Italia, que antiguamente la Gran Greçia se llamava. 39 τ después de su muerte todos por su doctrina se tenplaron de todo comer de carnes de animales. 40 Aquéste considerava τ veía las naturalesas τ costumbres que los moços que le traían a oír dél avían de aver τ seguir. 41 Aquesto congecturava τ veía él en la filosomía, τ cara, τ ábito del cuerpo de los que le traían. 42 Conosçía en çiertas señales los cavallos[e2] que avían de ser buenos. 43 Todos los sus diçiplos ayuntavan en uno los dineros τ lo que tenían, τ era entrellos conpañía inseparable. 44 Todos ellos bivían en comunidad, τ amávanse los unos a los otros. τ Pitágoras, amándolos, los enseñava que la amistad de la verdadera ánima[f2] de muchos faze uno. 45 Cuenta Valerio en el libro quinto[g2] que Damón τ Fidias, deçiplos de Pitágoras, tanto ayuntaron entre sí fiel amistad, 46 que commo a uno de aquéllos Dionigio tirano quisiese matar, τ aquél demandase a Dionisio liçençia para ir a su casa a ordenar sus cosas antes que muriese; 47 el uno de aquellos amigos no dubdó de quedar en rehenes en poder del tirano τ por fiador de la venida del que iva. 48 τ commo se ya açercase el día que era señalado al que avía de venir τ él non viniese, todos dañavan τ culpavan la confiança de tan loco fiador commo de aquél que avía quedado en rehenes. 49 Pero él no dubdava nada de la constançia de su amigo. 50 τ en aquella mesma ora τ momento por Dionigio constituida sobrevino aquél que avía ido a su casa, presentándose al tirano, τ demandándole que absolviese a su amigo de la fiança. 51 τ Dionigio, maravillado del coraçón de entramos, perdonóle la muerte que le quería dar, τ demandóles que reçibiesen a él por terçero en aquella conpañía de tan firme amistad. 52 Enseñó Pitágoras aquestos enigmatos τ figuras que, después, de otros filósofos fueron escritos; es a saber: 53 La balança no trasmudes; es a saber, no traspases la justiçia. 54 No acresçientes el fuego con el cuchillo; es a saber, no acrescientes el coraçón irado τ lleno de iras con palabras mal dichas. 55 Quando fueres, nunca vuelvas; es a saber, nunca desees esta vida después de la muerte. 56 No andes por la carrera pública; es a saber, no sigas los yerros de los muchos. 57 No resçibas la golondrina en tu casa; es a saber, no consientas que contigo moren nin fagan conpañía los ombres bervosos τ burladores τ palabreros. 58 A los cargados, sobrepón carga, τ no comuniques con los que dexaren la carga; es a saber, que a los que van por el camino de la vertud de non ser cargados de mandamientos τ amonestaçiones con que la sigan; τ los dados al oçio son de desmanparar. 59 Así commo enseñava que no devía ser tomada corona; es a saber, que devían ser guardadas las leyes τ las sus palabras; 60 τ que non devían comer coraçón; es a saber, que devían alançar la tristeza del coraçón. 61 τ que no devían partir de la guerra nin de la estançia sin mandamiento del enperador; es a saber, que no devían sacar el ánima del cuerpo sin la voluntad de Dios.

 

62 Así mesmo, de los sus dichos notables son avidas las cosas que se siguen: 63 Por todas maneras son de huir τ de cortar aquestas cosas; es a saber: la flaqueza del cuerpo, la inorançia del ánima, la luxuria del vientre, τ la traiçión de la çibdad τ la discordia de la casa. 64 τ todas las cosas dezía que devían ser comunes, τ ser ombre a sí mesmo otro amigo. 65 τ dezía que era de aver muy gran cuidado mayormente en dos tiempos; es a saber, en la mañana τ en la tarde; quiere dezir de las cosas que avemos de fazer τ de las que ovimos fecho. 66 E dezía que la verdat luego devía ser onrada después de Dios, la qual sola faze a los ombres ser muy çercanos a Dios. 67 τ dezía que estonçes nos començamos a ensañar contra nos quando dexamos de nos ensañar contra los otros; ca el fin de la ira comienço es de penitençia. 68 No es libre aquél al qual el ánimo sobervio inflama. 69 Si el varón es muy bueno, en su aspecto se muestra; no puede ser bueno aquel varón que fuer malo así en las sus costumbres. 70 No sabe fablar el que no supo callar. 71 Dos linajes de lágrimas son en los ojos de las mugeres: uno, de verdadero dolor; otro, de asechanças. 72 Los ombres avarientos semejables son a los moços de tierna hedad, a los quales no es dado lugar de usar de ninguna cosa de lo suyo. 73 Pitágoras dixo a un ombre avariento: «Locamente pereçen en ti las tus riquezas, que semejables son a la pobredad; pues, teniendo aquéstas, tu padesçes mengua». 74 Preguntó uno a Pitágoras si cobdiçiava ser rico; al qual respondió: «Yo menospresçio aver las riquezas, las quales por liberalidad se pierden, τ por avariçia se podreçen». 75 Vido Pitágoras uno vestido de preçiosas vestiduras que fablava cosas desonestas, τ díxole: «O fabla palabras semejantes a tus vestiduras, o viste paños semejables a tus palabras». 76 Preguntaron a Pitágoras qué cosa fuese en el mundo nueva; respondió: «Ninguna cosa». 77 Preguntado qué cosa fuese Filosofía, respondió: «Pensamiento de la muerte, que tienta cada día de sacar el cuerpo de la cárçer de cativerio τ reduzirlo en libertad». 78 Pitágoras fue el primero que entre los griegos falló las ánimas ser inmortales, mas erró, que dixo que traspasavan de unos cuerpos en otros. 79 En lo qual dixo de sí que primeramente que avía seído Enfero, τ después que avía seído Talides, τ la terçera vez que avía seído Ericano, τ la quarta Pirro, τ a la fin Pitágoras. 80 τ después dezía que a çiertos currículos de años, aquellas cosas que avían seído avían de tornar a ser fechas. 81 τ después de muchos estudios Pitágoras vino en Italia, τ en aquella parte que en otro tiempo era dicha la Grant Greçia, adonde oyó a Archita Tarantino. τ dende pasó en Metaponto τ aí fallesçió. 82 Del qual quedó tanta opinión en el pueblo que de la su casa fizieron tenplo, τ a este Pitágoras en lugar de Dios lo honraron. 83 Floresçió Pitágoras en el tiempo de Nabucodonosor, rey de los asirianos.

 

[Capítulo 18, Anaxágoras]

 

1 Anapágoras[h2]

 

Anapágoras, τ por otros llamado Anaxágoras, filósofo asiano, 2 floresçió en Atenas en el tiempo del rey Xerçes. Estudió por treinta años en la Filosofía. 3 Fue oidor τ deçípulo de Anaxímenes τ preçebtor τ maestro de Archelao. 4 τ aquéste, commo fuese rico, desmanparadas las sus posesiones por gracia de estudiar, metióse en prolongada peregrinaçión. 5 τ commo de uno fuese acusado, el qual le dezía: «Tú no as cuidado de tu patria»; estonçes Anaxágoras, tendiendo el braço τ mostrándole el çielo, le dixo: «Antes es a mí gran cuidado de aquella mi patria». 6 E commo dize Valerio en el libro octavo, que bolviendo después a su tierra después de muchos tiempos, τ viese sus posesiones desiertas, dixo estas palabras: 7 «Çierto yo no avría seído salvo ni cobrado si aquestas cosas no oviesen seído perdidas». 8 τ commo aquéste estoviese disputando con los sus diçípulos, τ llegase un mensajero denunçiándole la muerte de su fijo, él non se retruxo de la su disputaçión; 9 antes, segunt dize Valerio en el libro sesto[i2], respondió al que le denunçiava la muerte de su fijo, diziendo: 10 «Çierto tú no me dizes ninguna cosa nueva, ni de mí no esperada. Yo bien sabía que aquel nasçido de mí fuese mortal»[j2]. 11 τ preguntado una vegada que para qué avía seído fecho, respondió diziendo que para contenplaçión del sol, τ de la luna τ del çielo. 12 τ commo seyendo desterrado de Atenas, uno le dixese: «Tú eres privado τ apartado de los ateneses»; él respondió: «Çierto no, antes son ellos de mí». 13 Segunt dize Tulio en el libro primero de las Tusculanas qüestiones, que commo ya fuese viejo, que le preguntaron sus amigos si quería que le levasen a su tierra para que muriese en ella. 14 Él dixo: «No es nesçesario, ca de qualquier parte está la vía para los infiernos». 15 E segunt dize Valerio en el libro octavo[k2], demandóle uno que quién le paresçía bienaventurado. Él dixo al preguntante: 16 «Ninguno de aquéllos de los quales tú estimas por bienaventurados; mas fallarlo as en el número de aquéllos que tú crees ser miserables. 17 No será abundante de riquezas ni de onores, mas será un pequeño río, τ fiel, τ non de cobdiçiosa dotrina. 18 Será más bienaventurado en secreto que no en la cara ni aparençia». 19 Este Anaxágoras fue muy estudioso τ escrivió muchas cosas del movimiento del çielo, τ del curso de las estrellas, τ de la natura de las cosas. 20 E bivió setenta τ dos años. Puesto en la cárçel de los ateneses porque les dezía quel sol que ellos adoravan era una piedra inota.

 

[Capítulo 19, Crates]

 

1 Crates

 

Crates tebano, filósofo. 2 Fue oidor de Estilbón τ preçebtor τ maestro de Zenón. 3 Aquéste, segunt dize Gerónimo en la epístola terçera, tomó un gran peso de oro τ lançólo en la mar, diziendo: 4 «Idvos de mí, pésimas riquezas; τ antes yo somiré a vosotras, que sea de vosotras somido». Ca non pensó que juntamente podían estar virtudes τ riquezas. 5 Aquéste, segunt dize Séneca en el libro primero de las Epístolas, commo un moço le viese andar señero paseando, preguntóle que qué fazía allí solo. 6 Respondióle Crates: «Estóme aquí, fablando comigo». 7 El moço le replicó: «Pues guarte, yo te ruego, non fables con ombre malo».

 

[Capítulo 20, Estilpo]

 

1Estilpón

 

Estilpón, filósofo, maestro de Crates Tebano. Floresçió en Academia. 2 Aquéste, commo su tierra fuese tomada de los enemigos, τ él perdiese su muger τ sus fijos, 3 τ todos sus bienes por fuego público fuesen quemados, τ él escapase solo, 4 preguntóle Demetrio si avía perdido todos sus bienes. 5 El qual respondió: «Todos los mis bienes yo comigo los traigo», 6 ca entendía el que en el coraçón los traía, que non a cuestas, nin en los onbros.

 

[Capítulo 21, Arquíloco]

 

1 Archílogo

 

Archílogo, poeta máximo, fue avido por muy claro açerca de los de Laçedemonia, segunt dize Valerio en el libro sesto. 2 τ después, porque conpuso unos libros inpúdicos –es a saber, que ivan contra la castidad– 3 echaron los laçedemonios fuera de la çibdad todos sus libros, τ desterraron a él con ellos, 4 porque pensavan que la su licçión era vergoñosa τ inpúdica τ non quisieron que los ánimos de los moços fuesen doctrinados de la sçiençia de los sus libros, 5 por que no dapnasen más a las costunbres que aprovechasen a los ingenios. 6 En tal manera que aquel poeta muy grande, porque fizo su casa aborreçible con las sus desonestas doctrinas, por pena de destierro lo apartaron. 7 Floresçió Archílogo en el tiempo de Manasés, rey de Judea.

 

[Capítulo 22, Simónides]

 

1 Simónides

 

Simónides, poeta. Segunt dize Valerio en el libro primero[l2], navegando por la mar aplicó[m2] a la ribera τ falló ende un cuerpo humano muerto, τ enterrólo. 2 τ commo le enterrase, fue amonestado del cuerpo quel día siguiente no navegase. 3 Simónides, siguiendo sus amonestamientos, folgó allí aquel día. τ otros algunos que navegaron ese día por grant fortuna de tempestades y proçelas[n2] fueron anegados. 4 τ commo este mesmo çenase en una casa de çerca de Jetebua, fuele denunçiado que dos mançebos estavan a la puerta, los quales le rogavan que luego en punto saliese a ellos. 5 El qual, commo luego saliese, no falló ninguno; e en ese mesmo momento cayó la techunbre de la casa do estava, τ oprimió τ mató quantos dentro quedaron. 6 Preguntaron a Simónides cómmo podrían los ombres desviarse de las malquerençias de los enbidiosos. 7 Él respondió: «Tú non temerás a los enbidiosos si de las grandes cosas no tovieres alguna, τ si las tienes, si bienaventuradamente dellas husares». 8 Preguntáronle qué cosa es aquélla que entre los ombres muy aína envejeçe. Respondió: «El benefiçio».

 

9 De aqueste Simónides se leen las sentençias que se siguen: Más segura cosa es callar que fablar, por quanto ya conosçemos muchos engañados por fablar τ no alguno por callar. 10 La esperança de lo por venir es remedio de los males. 11 La conçiençia non divilita nin pone más flaqueza en el inoçente, commo sea solaz al ombre en las cosas adversas no aver mereçido lo que padeçe. 12 La Fortuna desmanpara muchas vezes al inoçente, pero la buena esperança nunca. 13 Aqueste Simónides en edad de ochenta años enseñó, τ conpuso muchos versos. τ floresçió en tiempo de Manasés, rey de Judá. 14 Léese de aqueste Simónides que, commo Gerón, tirano de Çeçilia, le preguntase qué tal fuese Dios, o qué cosa fuese, Simónides le demandó un día d’espaçio para delibrar. 15 τ commo Gerón a cabo de tres días aquello mesmo le preguntase, él demandó otros dos días d’espaçio. 16 En tal manera que quando Gerón le demandava la difiniçión que le preguntara, Simónides le demandava multiplicaçión de días para delibrar. 17 A la fin Gerón, maravillado, preguntóle que por qué fazía aquesto. 18 Simónides le respondió: «Porque quanto más luengamente en esto considero, tanto aquesta cosa me paresçe mayor τ más difíçil».

 

[Capítulo 23, Arquitas]

 

1 Archicán[o2]

 

Archicán Tarantino, filósofo, del qual Pitágoras τ Platón fueron oidores τ deçiplos. 2 Floresçió en aquella parte de Italia que en otro tiempo fue dicha la Gran Greçia. 3 Aquéste, segunt dize Tulio en el libro De senetute,[p2] dezía que no avía dado la natura a los ombres más mal capital τ pestilençia que la voluntad en el cuerpo; 4 τ commo ninguna cosa no oviese dado Dios al ombre más prestante quel seso, 5 por ende no avía ninguna cosa tan enemiga en los ombres a la voluntad divina commo la delectaçión. 6 Lo qual, por que mejor pudiese ser entendido, fingía quel ombre era inçitado de tanta delectaçión de ánimo naturalmente, quanto se podía dezir τ entender. 7 Pero dezía que en aquel tiempo que los ombres gozavan de la vida no podían obrar nada en la consideraçión, ni conseguir nada de su contenplaçión, ni entender alguna cosa de la razón. 8 Así mesmo, segunt dize Tulio en el libro De amiçiçia, aquéste, fablando de amiçiçia, dezía: «La natura non ama ninguna cosa solitaria; 9 tanto que si alguno subiese en el çielo τ catase la natura del mundo, τ la fermosura de las estrellas, todo aquello non le sería dulçe nin suave, si sin amigo τ conpañero tomase la tal administraçión. 10 Lo qual le sería muy jocundo si toviese algund amigo a quien lo recontase τ con quien lo confiriese». 11 Aqueste Archicán dixo del ánima la sentençia que se sigue: «El ánima es conpuesta a enxenplo deste número uno; 12 la qual así se enseñorea en el cuerpo sin tener lugar señalado 13 commo este cuento uno se puede antedezir a todo número sin tener lugar çertificado». 14 Así mesmo dezía que ninguna pestilençia no era más capital en la delectaçion del cuerpo, de lo qual son inçitadas la golosa τ loca τ desenfrenada luxuria; 15 τ de aquí naçen las perdiçiones de las tierras τ los destruimientos de la cosa pública. 16 Tanto que no es ningund pecado ni mal fecho para el qual despertar τ fazer la luxuria τ delectaçión a los ombres no despierte τ atraiga. 17 Aqueste Archica, segunt dize Valerio en el libro quinto[q2], commo estuviese airado contra un su familiar, díxole estas palabras: 18 «Yo tomaría agora de ti pena τ benganças, si contra ti no estoviese airado». 19 τ más quiso dexarlo por punir que, seyendo irado, más grave de lo justo por ventura lo castigar.

 

[Capítulo 24, Esopo]

 

1 Esopo

 

Esopo Adelfo, poeta. 2 Claresçió en tiempo de Çiro, rey de Persia, τ fue griego de la çibdad de Ática. 3 Varón engeñoso τ prudente, el qual fingió fablas elegantes, las quales uno llamado Rémulo traduxo de griego en latín. 4 En las quales, para demostrar la vida de los ombres τ las costunbres que deven seguir, introduze a aves, τ árboles, τ bestias fablantes para provar cada una de las sus fablas. 5 Las quales quien estudiosamente las quisiere acatar fallará tales juegos puestos, que mezcla risa τ aguzan el ingenio. 6 De aquéste se dize que ovo seído muerto del sobre dicho Çiro, rey de Persia.

 

[Capítulo 25, Zenón]

 

1 Zenón

 

Zenón Euchligensi, filósofo, diçiplo de Crates Tebano τ maestro de Sócrates 2 Fue inventor de la secta de los estoicos. 3 Éste bivió çiento τ siete años, τ nunca en este tiempo çesó del estudio. 4 Aquéste, segunt cuenta Valerio en el libro terçero, commo pudiese usar de segura libertad en la su patria, partióse della, τ fue a la çibdad de Agrijentina, 5 la qual muy duramente era agraviada por crueldad de un bravo tirano, 6 confiando poder mitigar con su prudente persuasión la feroçidad τ crueza de aquel tirano. 7 τ commo en ninguna manera lo pudiese amansar, inçitó a los más nobles mançebos de aquella çibdad contra el tirano, τ púsoles gran cobdiçia de librar su tierra de aquél. 8 τ commo este fecho fuese descubierto τ el juizio de aquesta cosa viniese a sabiduría del tirano, mandó tomar a Zenón. 9 τ fizo convocar el pueblo en el mercado, τ ante todos dar tormentos a Zenón, faziéndole preguntas τ demandándole que quáles avían seído partiçioneros con él en aqueste consejo. 10 Pero Zenón, no le nonbrando a ninguno, fizo presumir al tirano τ aver por sospechosos todos los suyos que más çercanos le eran, τ más fieles. 11 E commo fiziese atormentar gravemente a Zenón, nunca por todo eso él dio boz alguna nin gemido, 12 mas desde allí do lo estavan atormentando rogava al pueblo fuertemente que se levantasen contra el tirano. 13 Fasta tanto que fizo mudar el coraçón de toda la çibdad, τ levantóse todo el pueblo contra el tirano, τ apedráronlo. 14 E de Zenón dize Séneca en el libro De tranquilitate anime que le fue nunçiado τ fecho saber que todos sus bienes eran perdidos con naufragio τ fortuna de la mar. 15 Estonçes él respondió: «Agora vos digo que me manda la Fortuna más espedida τ despachadamente filosofar». 16 Éste ovo dicho: «Conosçe que es tu lazo el ombre malo que blandamente te fabla».

 

[Capítulo 26, Gorgias]

 

1 Gorgias

 

Gorgias, filósofo liençeno, floresçió en Atenas τ fue muy sabio. 2 Fue maestro de Isócrates. 3 De aquéste se dize que fuese sacado del vientre de su madre, después que muerta τ la toviesen puesta en el ataúte; 4 ca commo las mugeres sacasen el cuerpo muerto, fueron oídos los gritos del infante. 5 Aquéste, segunt dize Esidro en las Etimologías, fue uno de los primeros inventores de la retórica arte. 6 τ segunt dize Gerónimo en el libro primero Contra Joviniano, aqueste Gorgias ovo conpuesto un libro muy fermoso De concordia, como quiera que en su casa oviese gran discordia entre él τ su muger. 7 τ aqueste libro rezó Gorgias en la fiesta de la Olinpiada, donde Melanoro, su enemigo, dixo contra él estas palabras: 8 «Aquéste nos manda usar de concordia, el qual a sí, τ a su muger, τ a su sierva no puede en su casa en concordia sostener». 9 Aquesto dezía por quanto la muger de aqueste Gorgias çelava τ avía enbidia de la fermosura de su sierva; τ al su muy casto varón con cutidianas vergas castigava. 10 Aquéste, segunt dize Tulio en el libro De senectute, cunplió çiento τ siete años, τ jamás çesó de su obra τ estudio. 11 Preguntaron a Gorgias que por qué deseava durar tan luengamente en la vida. 12 Él respondió: «Porque no fallo cosa alguna que acuse a la mi vejez». 13 τ commo muriese, dizese que oviese dicho que avía dolor, porque entonçes desmanparava la vida quando le paresçía que començava a saber. 14 Tanto fue avido Gorgias en gran veneraçión entre los griegos, que le fizieron estatua de oro maçiça τ sólida, la qual fizieron poner en el tenplo de Apolo Délfico; 15 puesto que fasta entonçes algunos otros de aqueste tiempo estatuas doradas oviesen colocado[r2].

 

[Capítulo 27, Isócrates]

 

1 Isócrates

 

Isócrates, filósofo, oidor τ deçiplo fue de Gorgias, filósofo. 2 Floreçió en Greçia, en el tiempo del rey Asuero. 3 Aquéste, segunt dize Valerio en el libro octavo, conpuso un libro lleno de ardiente espíritu, el qual libro fue dicho Tánatos[s2]; 4 τ acabó la obra dél aviendo noventa τ quatro años. 5 τ segunt dize Calçidio, aquéste en los sus amonestamientos alabó mucho a la [virtud][t2] 6 τ dixo que açerca della estava toda causa de prespicaçia τ de todos bienes. 7 τ dixo que aquésta sola era la que convertía las cosas inposibles en posible facultad. 8 Aquéste dixo: «¿A quién pesará de meterse en los fechos de generosa magnanimidad?; o, después de resçebida, ¿quién se quexará que lo fatigue, 9 τ así commo vençida[u2] de dificultades, se aparte del su trabajo?» 10 A éste preguntaron sus amigos que por qué no se entremetía en negoçios de çibdad. 11 Él respondió: «Porque yo no sé quál es la cosa que aqueste lugar escallenta; τ porque lo que a mí escallenta tú no sabes». 12 Aqueste Isócrates escrivió un libro de Amonestamientos a Dimonio, del qual algunas cosas notables aquí son recolegidas; las quales son las que se siguen: 13 Sey fiel a los dioses, non tan solamente sacrificándolos, mas perseverando en ello por sacramento; por quanto aquello es juizio de las obras, τ aquesto otro señal de bondad. 14 Tal sey a tus padres qual deseas que tus fijos fuesen para ti. 15 No pienses que es bien de fablar aquellas cosas que es viçio fazerlas. 16 Nunca creas quel mal fecho que fizieres se puede esconder ca, si a los otros se ascondiere, tú mesmo serás dello sabidor. 17 Ave vergüença de los pecados, commo quiera que tú no los ayas fecho, ca muchos son los que no saben la verdad τ congebturan por la opinión. 18 Si te acaeçier el peligro de la muerte, procura de conservar la tu salud en opinión de buena fama, por que la muerte tuya con infamia no sea; 19 por quanto la natura a dado sentençia contra todos de morir, τ contra solos los vertuosos de bien morir. 20 No seas magnífico ni curioso en vestiduras. 21 Menospreçia a los que son solíçitos en allegar riquezas, τ a los que non quieren usar de las cosas poseídas[v2]. 22 Aborreçe a los lisongeros así commo engañadores, por quanto cada uno déstos te injuria igualmente. 23 Noblemente farás si fueres amador del saber. Conserva aquellas cosas que oviste sabido; 24 E las cosas que no oviste aprendido non te faga vergüença de las demandar a tus deçiplos si las supieren, ca muy aborreçible cosa es oír aquello que es provechoso τ non aprenderlo. 25 No ames la risa destenplada, ni digas palabra con injuria, ca lo uno es fecho de loco, τ lo otro de furioso. 26 Guarda más el depósito de las palabras quel de las riquezas. 27 No tomes a ninguno por amigo antes que sepas en qué manera sea avido con los otros sus amigos, τ cree que en tal manera se avrá contigo que con los otros. 28 No entres en el amistad arrebatadamente, pero después que en ella entrares procura de perseverar en ella, ca muy mala cosa es no tener algund amigo τ remudar[w2] a muchos. 29 El oro provamos en el fuego, τ los amigos en el adversidad los conosçemos. 30 Así te mienbra de los amigos absentes commo de los presentes, por que no parezcas no amar a los absentes. 31 Muy aborreçible cosa es ser sobrado de los daños de los enemigos τ vençido de los benefiçios de los amigos. 32 Faz bien a los buenos τ avrás la graçia dellos[x2]. 33 El que faze bien a los malos es semejable al que ama a los perros ajenos, que así ladran a los que les lançan el pan commo a los otros. 34 Prolongadamente te conseja de lo que has de fazer, pero lo que ya ovieres delibrado ligeramente lo pon en obra. 35 Estonçes serás tú despertado a bien te aconsejar si acatares las calamidades τ angustias que vienen de las cosas que careçen de consejo. 36 Ca estonçes somos más solíçitos de conservar la sanidad quando bien acatamos las miserias que se recreçen de la enfermedad. 37 Quando quisieres aver consejo en las cosas que as de fazer, ordena las cosas de por venir a enxenplo de las pasadas; 38 ca de las cosas conosçidas nasçe muy sabida congectura para tenplar las no conosçidas. 39 Quando te fuere nesçesario de demandar consejo a alguno sobre tus fechos, acata primero cómmo él a dispuesto los suyos; 40 por quanto el que mal ordena las cosas propias nunca provechosamente dará consejo en las agenas.

 

[Capítulo 28, Protágoras]

 

1 Protágoras

 

Protágoras, sofista, floresçió en Atenas en el tiempo del rey Asuero. 2 De aquéste dize Eusevio que los ateneses por decreto público le ovieron quemado[y2] todos los sus libros. 3 τ segunt dize Agelios[z2] en el quinto libro de Las noches de Atenas, un mançebo llamado Anchelao[a3] se ovo dado a la deçeplina de aqueste Protágoras, 4 por aprender dél la Eloqüençia en las oraçiones de las causas. 5 E prometióle de le dar gran dinero el primer día que sopiese proponer en las causas ante los juezes, si en tal manera orase que vençiese. 6 E commo aqueste mançebo tanto oviese aprovechado en la facundia de la Eloqüençia mediante lo que Protágoras le avía enseñado, 7 después de discurso de luengo tiempo denegava de dar patroçinio a los causantes, ca se pensava que avría de pagar, si lo fiziese, el presçio que a su maestro avía prometido. 8 Protágoras, veyendo aquesto, movió litigio a su diçiplo Enchelao, demandándole el presçio que con él avía pactado. 9 E commo viniesen ante los juezes a fin de les cometer aquesta causa, Protágoras dixo: 10 «Dame lo que te demando, agora sea pronunçiado por sentençia contra ti, agora sea pronunçiado por ti. 11 Ca si contra ti fuere pronunçiado, tú me serás tenudo de pagar por sentençia, por yo vençer; 12 si por ti fuere pronunçiado, dévesme pagar, por el pacto que comigo pusiste, porque tú vençes». 13 Al qual respondió Anchelao, diziendo: «Aprende, maestro, cómmo en una manera ni en otra non te daré lo que me demandas, agora sea pronunçiado contra mí, agora por mí. 14 Ca si por mí fuere pronunçiado, yo non te deveré alguna cosa, pues seré asuelto por sentençia, por que vençeré. 15 Si contra mí fuere pronunçiado, non te deveré ninguna cosa, pues que yo non venço». 16 Los juezes ovieron aqueste litigio por inexplicable τ dexaron la cosa no juzgada, τ dilataron aquesta causa por muy luengos días.

 

[Capítulo 29, Crisipo]

 

1 Crispus

 

Crispus, filósofo estoico, asiano. 2 Del qual, segunt dize Séneca en la epistola diez[b3] es aquesta sentençia: 3 El sabio non le mengua cosa alguna, pero fázenle menester muchas cosas; 4 τ por contrario, es al loco que no á menester cosa alguna, τ á mengua de todas, porque no sabe usar de ninguna. 5 Aqueste Crispus, aviendo ochenta años, acabó de conponer un velumen de libro de tanta sotileza, que para conosçer las cosas que en él escrivió sería menester luenga vida. 6 De aquéste dize Valerio en el libro octabo[c3] que entendió así la eternidad de las ánimas; 7 que estando en el artículo de la su muerte, juntó las manos contra el çielo, entendiendo que la su ánima avía de convolar τ traspasar en el çielo. 8 Aqueste Crispus, juntamente con Zenón, fue prínçipe de la seta de los estoicos, de los quales se lee aquesta sentençia: 9 que toda perturbaçión se puede derraigar τ desturpar de las voluntades de los ombres. 10 E aquesto mesmo sintieron los viejos académicos, pero los peripatéticos dizen que aquestas perturbaçiones se pueden quebrantar, regir τ moderar, τ así commo cavallos desenfrenados con ásperas riendas conpremir τ domar. 11 Aquestas sentençias que se siguen se leen, entre otras de aquestos estoicos: 12 Aquesto sólo es bueno que’s onesto. 13 No le fallesçe ninguna cosa para bevir aquél en el qual está la vertud. 14 Pequeña τ grande es la culpa[d3]. 15 Los locos todos salen de seso; sólo el sabio es rico. 16 El loco, segunt los lógicos, no tiene todos los vicios; mas naturalmente es enclinado a todos: unos en luxuria τ otros en avariçia.

 

[Capítulo 30, Sócrates]

 

1 Sócrates

 

Sócrates, filósofo atenés, 2 uvo el padre marmorario τ la madre partera. 3 Fue deziplo de Archelao τ maestro de Platón, τ fue el primero que falló la Ética Filosofía. 4 τ éste traspasó fasta las finales regiones de la tierra por adquerir sabiduría fasta la su vejez. 5 τ commo quiera que fuese muy sabio, no se reputava saber alguna cosa, antes dezía muchas vezes, segunt dize Gerónimo en la Epístola a Paulino: 6 «Aquesto sólo sé; es a saber, que no sé ninguna cosa». 7 Este Sócrates en tanto grado fue estudioso, segunt dize Séneca en la epístola setuagésima quarta[e3], que inclinó la universal Filosofía a conponer τ corregir las costunbres de los onbres. 8 El qual dezía que no era otra cosa Filosofía sino distinguir τ apartar los bienes de los males. 9 E Tulio dize en el libro de las Tusculanas qüestiones, que Sócrates deçendió la Filosofía del çielo, τ la colocó en la tierra τ en las çibdades; 10 τ instituyó la Ética para corregir las costunbres, dividiéndola en quatro partes; conviene a saber: en Prudençia, Justiçia, Fortaleza τ Tenprança. 11 Fue Sócrates tanto maravilloso en castidad, τ justiçia, τ en las otras virtudes, que por la gran eminençia de las eroicas vertudes fue pronunçiado τ avido entre las gentes por más que onbre τ filósofo. 12 τ segunt dize Agelio en el segundo libro de Las noches de Atenas, que algunas vezes fue fallado Sócrates estar en estado no movible desde la mañana τ primer nasçimiento de la luz fasta el nasçimiento del sol del día siguiente. 13 τ que todo este tiempo estava Sócrates inmovible en uno y ese mesmo lugar, 14 y sobre aquellas mesmas pisadas, la cara τ los ojos derechos τ levantados en el çielo, contenplativo τ cogitabundo, τ levantada toda la mente en las çelestiales cosas. 15 τ dízese que tanto fue dado a la tenprança, que todo el tiempo de su vida ovo salud sin ofensa de enfermedad, τ caresçió de toda manzilla de delectaçión. 16 Enseñava Sócrates que muchos querían bevir por comer τ beuer, pero que él solamente quería comer τ bever por bevir. 17 Fue guarnido Sócrates de mirable paçiençia. Nunca fue vençido por ningunas tribulaçiones. 18 τ segunt dize Laerçio en el libro de La vida de los filósofos, Sócrates fue ferido una vez de un ombre que le dio una coz. 19 τ commo algunos se maravillasen del su sofrimiento, Sócrates dixo: «Si un asno me oviese dado aquesta coz, ¿por ventura avíalo yo de acusar en juizio? 20 Pues ¿por qué yo no sofriré con tan egual ánimo los colpes de los ombres sinples commo las feridas de las no razonables bestias?» Ca era poderoso de menospreçiar los vituperios. 21 τ segunt dize Séneca en el libro terçero De Ira, commo Sócrates fuese ferido una vez de uno que le dio una bofetada, 22 no dixo otra cosa sino que era triste, porque los ombres no sabían quándo avían de salir de su casa con baçinete de gualteras[f3] o cuándo no. 23 Ca mucho se enseñoreava de las sus pasiones, la mayor señal de ira que en él avía era fablar paso, τ más baxo, e más tenpladamente; 24 e paresçía que entonçes resistía τ contradezía a sí mesmo. 25 τ trabajava mucho por enfrenar τ opremir por razón todos los sus arrebatamientos. 26 τ commo un mançebo llamado Zéfiro, deziplo de Sócrates, el qual juzgava por las formas τ filozomías de los ombres las sus naturas τ condiçiones; 27 commo aqueste recogiese de las señales de Sócrates muchos viçios τ malas condiçiones que en él devía aver, τ lo dixese en el convento[g3] de los deçiplos de Sócrates, 28 fue escarneçido dellos, por quanto no conosçían viçio ninguno en Sócrates. 29 Pero Sócrates alabó a Zéfiro τ ensalçó el su saber, diziendo que las señales en él de ser viçioso eran verdaderas, commo el dezía; 30 pero que por razón él las avía desechado τ vençido. 31 τ en ese mesmo tenor de cara persistía quando las cosas adversas lo persiguían. 32 τ segunt dize Gerónimo, uno dixo a Sócrates: «Tal ombre dixo mal de ti». Al qual Sócrates respondió: «Por eso dixo mal de mí, porque no ovo aprendido fablar bien». 33 τ a otro que le dixo: «Tal ombre retracta de ti», Sócrates respondió: «De mí él no retratará, porque esas cosas que él dize en mí no son». 34 Dezía Sócrates que convenía a los ombres seriosa τ tardineramente acatar aquellas cosas que dellos los mal dizientes retrayan[h3], 35 por que, si aquellas cosas que retraen falláremos en nos ser verdad, las corrijamos; ca si verdad no fueren, non nos tocan ninguna cosa a nós. 36 Los ateneses, queriendo acreçentar la muchechunbre de la gente de la su tierra, que por pestilençia τ batallas fuera diminuida, ordenaron que cada uno de los ateneses toviese muchas mugeres. 37 Así que tomó Sócrates dos mugeres; es a saber, a Xantipo τ a Mirto, nieta de Arístides. 38 τ, commo cuenta Gerónimo Contra Juviniano, commo ellas entre sí muy a menudo peleasen sobre Sócrates, él escarneçía dellas, 39 diziendo que por qué litigavan sobrél, que era un ombre muy diforme, los pechos pelosos, las narizes levantadas, la fruente calva, los cabellos largos, los onbros llenos de pelos. 40 A la fin tanta renzilla cresçió entre ellas, que se vinieron contra él, τ lo firieron tanto que lo fizieron fuir, τ lo persiguieron. 41 E commo en un tiempo Sócrates resçibiese muchos conviçios τ vituperios de su muger Xantipo; 42 τ que desde una cámara[i3] do estava entre otras cosas le lançó las orinas desde la finiestra, 43 Sócrates, bolviendo la cara contra arriba, no dixo otra cosa salvo: «Yo bien sabía que de semejantes truenos tal lluvia avía de venir». 44 τ, segunt dize Ajelio en el segundo[j3] libro de Las noches de Atenas, que Archipades preguntó a Sócrates que cómmo podía sofrir muger tan renzillosa commo era la suya, Xantipo; 45 τ que cómmo conportava de noche τ de día en su casa las molestias τ contiendas mugeriles. 46 Al qual respondió Sócrates: «Por ende sostengo estas renzillas τ contiendas de mis mugeres dentro en mi casa, por que esté mas aparejado τ demostrado para sofrir las injurias τ baldones de los de fuera, 47 τ más exerçitado me falle para resçebir los dardos de las amenazas de los estraños». 48 Otra vegada le preguntó Alchipiado, segunt dize Laerçio, que cómmo aún podía sofrir los clamores τ vituperios continuos de su muger Xantipo. 49 Al qual Sócrates respondió: «Así estó ya acostunbrado de sobrar los clamores de mi muger, commo aquéllos que continuamente oyen el ruido de la rueda. 50 τ tú, Achipiado –dize Sócrates–, ¿cómmo conportas las bozes de las ánsares en tu casa?» 51 Archipiado responde: «Porque me ponen uevos τ pollos». 52 «Así –dize Sócrates– mi muger Xantipo me pare a mí fijos». 53 Así mesmo, segunt dize Agelio, Sócrates ovo fijos de su muger Xantipo mucho semejables a la madre τ muy poco al padre, ca fueron muy arrebatados, τ de mal ingenio, τ mal sofridos en todas cosas; 54 pero Sócrates bivió con ellos paçíficamente. 55 Así mesmo tenía un siervo muy triste τ de malas costunbres, pero Sócrates sienpre fue muy paçiente contra él. 56 τ segunt dize Séneca en el segundo libro[k3] De Ira, commo este su siervo algunas vezes le ofendiese, 57 Sócrates dezía contra él: «Çierto yo te daría correcçión si no estudiese irado contra ti». 58 τ quiso prolongar la vengança para tiempo más sano, ca no fue osado de se someter a la ira. 59 Sócrates sostuvo prolongadamente con gran paçiençia muy grave pobreza, la qual los cargos domésticos gela fazían sentir muy más áspera. 60 Sócrates, invicto τ nunca vençido en las persecuciones τ molestias, commo aquél que otro mundo esperava, τ de las cosas de aquéste era menospreçiador, fue sienpre egual de ánimo en gran desegualeza de forma. 61 Archelao, rey de Persia, enbió a rogar a Sócrates que viniese a él a resçebir dél benefiçios. 62 Al qual Sócrates respondió que no quería ir a él a resçebir benefiçios, commo él eguales no los pudiese dar, 63 temiendo que no fuese costreñido de resçebir aquellas cosas quél no quisiese; 64 ni quél oviese de tomar cosa que fuese non digna de Sócrates resçebir; 65 ni quiso el varón de ánimo libre ir en voluntaria servidunbre. 66 τ segunt dize Séneca[l3] en el libro De los benefiçios, muchos deçiplos de Sócrates le fazían presentes τ dones segunt sus facultades. 67 τ un su deziplo pobre llamado Echines dixo a Sócrates: «Maestro, yo no fallo cosa que te dar que digna sea para tú la resçebir. 68 Así que dóte una sola cosa que tengo; es a saber, a mí mesmo. τ aquesto toma τ a tu plazer τ dispusiçión la rige». 69 Al qual respondió Sócrates: «Gran don es éste que me diste; τ pues que así es, yo te resçibo para te tornar a ti mesmo mejor que te resçebí». 70 Segunt dize Apuleyo, Sócrates persuadía a los sus deçiplos que muy a menudo se contenplasen en el espejo, 71 por que aquél que se fallase conplaziente de fermosura, procurase de no denostar con malas costunbres la dignidad de la fermosura del su cuerpo; 72 τ aquél que se fallase menos comendable de fermosura τ de forma, diese tan avisada obra a su bevir, que con el alabança de la virtud encubriese la su torpitud. 73 Aqueste Sócrates, segunt dize Teodoro[m3], commo quiera que fuese el más alto en la deçiplina de los filósofos, en tanto grado fue muy estudioso, que entendió que no era indigna cosa de la Filosofía aprender aun fasta de las mugeres; 74 tanto, que no ovo vergüença de llamar maestra a Diotima. 75 Preguntado Sócrates de un menesteroso que qué devía fazer él, que tenía pocas cosas τ avía menester muchas, 76 Sócrates le responde: «Si las tus cosas a ti no te abastan, tú te ordena así que tú mesmo abastes a ellas». 77 Commo un ombre burlador preguntase a Sócrates, deteniéndole en palabras, que le enseñase los mandamientos de la Filosofía, 78 Sócrates le dixo: «Dos mandamientos de Filosofía son a ti muy nesçesarios; el uno es que sepas callar y el otro es que aprendas fablar». 79 Preguntaron a Sócrates qué cosa era el ombre sin çiençia. Respondió que era así commo provinçia sin rey. 80 Preguntáronle qué cosa era la sustançia de la bienaventurança. Dixo: «Dar guarladón a los dignos». 81 Preguntáronle qué cosa era moço. Respondió: «Vertud la qual es no mucha»[n3]. 82 Un mançebo preguntó a Sócrates si se casaría o si se devía abstener del matrimonio. 83 Al qual Sócrates respondió: «En cada una destas dos cosas as de fazer penitençia. Que si no tomas muger, solo serás, τ careçerás de fijos, serás feneçimiento de tu linaje, τ ageno eredero resçebirá los tus bienes. 84 E si por ventura la tomares, avrás cuidado perpetuo, τ gran contestaçión de querellas, çaherimiento del dote, τ grave tormento de los afines τ parientes, 85 suegra renzillosa τ gran sospiçión de ageno adulterio, τ inçertenidad de los fijos que te nasçieren». 86 Preguntó uno a Sócrates, segunt dize Séneca, que qué cosa era que las sus peregrinaçiones τ caminos que fazía non le aprovechavan ninguna cosa. 87 Sócrates respondió: «Por ende no te aprovechan las tus peregrinaçiones, porque çiertamente llevas a ti contigo mesmo. τ la causa que te alança al caminar, ésa va delante ti. 88 ¿Quál novedad de tierras puede en ti fazer cosa notable, o el conosçimiento de çibdades τ lugares? Çiertamente, esta jatançia τ vanagloria mucho es írrita τ vana. 89 ¿Quieres saber por qué aquesta fuida no te ayuda? Porque contigo mesmo fuyes, τ no te puede plazer ningund lugar en antes que aquesta carga del camino deseches τ apartes de ti». 90 Preguntaron a Sócrates en qué cosa podía cada uno alcançar fama muy buena. 91 Él respondió: «Si fizieres muy buenas cosas τ fablares pocas». 92 Preguntaron a Sócrates, segunt se dize en el Policrato, en qué manera se podía venir en la cunbre de la sabiduría. 93 Respondió: «Ninguno puede ser rico en la sabiduría si no se creyere ser pobre τ menguado para la aprender». 94 Preguntado fue Sócrates de uno, segunt dize Tulio en el libro quinto de las Tusculanas qüestiones, que de qué tierra era[o3]. 95 Respondió: «Yo mundano só», ca Sócrates se reputava por çibdadano τ vezino de todo el mundo, no apropiando a sí ninguna patria. 96 Como Sócrates aparejase de resçebir a unos sus uéspedes con asaz flaca τ pobre çena, τ un su amigo de Sócrates jelo reprehendiese, 97 él respondió: «Si mis uéspedes buenos son, con igual ánimo lo resçibirán; τ si malos, no es de curar». 98 Commo algunos deçiplos de la dotrina de Sócrates, idóneos τ bien mereçientes, rogasen a Sócrates que les amostrase algund mandamiento para hordenar su vida; él mandólos venir consigo en su casa. 99 τ llamó a la prinçipal de sus mugeres, τ mandóle que alançase τ derramase desde unas ventanas unos grandes vasos que estavan llenos de miel τ de aseite. τ ella luego lo fizo. τ maravillados los deçiplos, Sócrates dixo: «Si vosotros tenéis este poderío en vuestras casas, bienavenrada vida dispornéis». 100 Sócrates, segunt se dize en el Policrato en el libro octavo, aprendió el arte de la música en la su vejez, creyendo que si la música le desfalleçiese, que el cúmulo τ ayuntamiento de las çiençias le era desfalleçedero. 101 Rogava Sócrates a todos que aprovechasen el exerçiçio del estudio, diziendo dellos que si buenos fuesen, que del aprovechamiento de la çiençia serían fechos dignos para ser promovidos a grandes cosas; 102 τ si por ventura malos fuesen, que con la dotrina del saber ocultarían el su viçio τ torpitud. 103 Así mesmo enseñava Sócrates que los ombres devían esquivarse de aquel comer τ bever que, allende de contentar a la fanbre τ a la sed, es visto provocar al apetito. 104 Dezía Sócrates que se maravillava mucho de los que fazían imágenes lapídeas, tentando de fazer las piedras semejables a los ombres. 105 Antes dezía que los ombres devían lo tal menospreçiar, por que ellos no fuesen vistos semejables a las piedras.

 

106 De los dichos τ proverbios notables de Sócrates son avidos éstos que aquí se siguen: Quando el sol nasçe es de buscar el consejo, τ quando se pone, el conbite. 107 En tal manera faz por los ajenos que no olvides tus negoçios. 108 Del consejo arrebatado sienpre se sigue arrepentimiento[p3]. 109 El bien fablar es prinçipio del amistad; τ el mal dezir es de las enemistades comienço. 110 El amigo pocas vezes se gana, τ aína se pierde. 111 Con los amigos conviene de aver breves oraçiones τ luengas amistades. 112 El que demanda lo que’s difíçil a sí mesmo se lo niega. 113 Gózate más de los benefiçios dados que de los reçebidos, por quanto aquéllos tienen sustançia de gloria τ los otros de nesçesidad. 114 Nunca el mal ajeno fagas gozo tuyo. 115 La palabra que tú sólo oyeres, enterrada será açerca de ti. 116 Si bien fizieres, a ti mesmo ayudarás. 117 Del buen varón es saber padesçer τ no saber fazer injuria. 118 El mal autor la buena cosa faze torpe. 119 El que poderío tiene sobre los otros mucho deve purgar la su conçiençia, por que él no cometa lo que en los otros faze vendicar. 120 Loca cosa es que aquél se quiera enseñorear sobre los otros que de sí mesmo no se puede enseñorear. 121 Si alguna cosa dubdas, non la fagas; antes fuye de fazer aquello que fuese negado por el juizio de tu amigo. 122 Si quisieres paz no fagas mençión de batalla. 123 τ mejor cosa es esquivarte que espantarte, τ más provechosa pararte bermejo con vergüença que amarillo con miedo. 124 Torpe es aquella mengua que nasçe del lugar donde ay gloria τ riqueza. 125 En tal manera aprovecha a tu amigo que a ti no enpescas. 126 Así usa de lo que tienes que no ayas menester lo ajeno. 127 Muchos pierden lo suyo mientra apetizan[q3] las cosas agenas. 128 Vela quando el uso lo demandare. 129 Sigue el arte onesta que bien supieres τ ovieres aprendido. 130 Grave es aquel trabajo del qual non se sigue ningund efecto. 131 Conviene de aver tenprança de buscar el dinero τ guardarlo. 132 Entiende más en guardar tu conçiençia que tu fama, por quanto algunas vezes puedes ser engañado por fama, mas por conçiençia nunca. 133 La bienaventurança sienpre está sobgebta a las cosas adversas, τ pocas vezes viene el daño si no de parte del abundançia. 134 Guarte no pierdas la sobriedad por causa de la luxuria. 135 No quieras discutir salvo lo que osares, nin aprovar sino lo que creyeres. 136 Esquiva la confiança de injusta defensión. 137 Non consientas ser engañado por prudençia, ni por cobdiçia vençido. 138 Faz lo que prometieres, sin poner en ello dubda. 139 Aquél posee los bienes del pueblo, del qual todos dizen bien. 140 El que no á vergüença del delito doble faze su pecado. 141 Difíçil cosa es la injuria convenirse bien con la paçiençia. 142 Fabla a los malos lo que les viniere en grado, faziendo tú lo que cunpliere. 143 Non conviene alabar al presente τ dañar la fama del absente. 144 En vano demandas defendimiento a aquél del qual mereçes pena. 145 Lo que a otro fizieres de otro lo espera. 146 Breve gloria es la victoria sin adversario. 147 Piensa que los ojos τ las orejas del vulgo son malos testigos. 148 Piensa que lo que’s torpe de fazer, que es desonesto dezirlo. 149 Fuye commo de pérdida de la torpe ganançia. 150 Algunas vezes perdona a los otros; τ a ti, nunca. 151 Delibra prolongadamente τ pon aína en obra. 152 Di menos de lo que fizieres. 153 Non bive aquél el qual no tiene otra cosa en la voluntad salvo cómmo bivirá. 154 No poder ninguna cosa, bevir es de muerto; no curar de ninguna, bevir es de loco. 155 Comerás τ beverás por que bivas, τ no bivirás por que tan solamente comas y bevas. 156 Del ombre sabio es guardarse de la Fortuna ante que venga; τ si alguna cosa por ventura contesçiere, sofrirlo fuertemente. 157 La locura sin sabiduría por locura peligrosa es de juzgar. 158 Osando creçe la virtud, τ tardando, el temor. 159 Por dolor es vençido el que, doliéndose, dolor no padesçe. 160 La mesquindad solamente es aquélla que caresçe de inbidia. 161 Dignos son los enbidiosos de tener, si se pudiese fazer, ojos τ orejas en todas las çibdades, por que de todas las glorias τ provechos de los otros fuesen ellos atormentados. 162 Quantas son las glorias de los ombres bienaventurados, tantos son los gemidos de los enbidiosos. 163 No pierde nada el que no tiene nada, 164 τ poco ha menester el que poco cobdiçia. 165 El avariento, si no gana, daño padesçe. 166 No es alguna tan buena muger en la qual no falles de qué te querelles. 167 La solerçia τ sabiduría aprovava Sócrates en lugar de posesión muy buena; τ dezía que un bien solo era, es a saber, la sabiduría; τ un solo mal, es a saber, la inorançia. 168 Las riquezas τ la generosidad no tienen ninguna cosa onesta. 169 τ dezía más: que tal era el ombre qual era la su afecçión, τ tal es la oraçión qual es el ombre que la faze. 170 Así mesmo enseñava Sócrates, segunt Valerio en el libro seteno, que los ombres no devían demandar otra cosa a los dioses inmortales, salvo que les den buenas cosas, porque ellos saben quál es provechoso para cada uno. 171 τ que los ombres muchas vezes les demandarían por sus votos aquellas cosas que serían mejores no averlas inpetrado, 172 por quanto la voluntad de los mortales así está enbuelta en tinieblas de çeguedad. 173 Que muchas vezes ofenden a los dioses con çiegas plegarias deseando riquezas, que fueron muchas vezes a muchos causa de muerte; 174 τ honras cobdiçian, las quales ovieron traído a muchos a mala salida; 175 resplandeçientes casamientos demandan, los quales muchas vezes derribaron τ allanaron fasta abaxo grandes casas. 176 Así que la loca voluntad de los ombres muchas vezes desea la causa de los males que les an de venir. 177 Dezía Sócrates que espedida τ conpendiosa es la vía para venir a la gloria. 178 E que tales cosas devían los ombres fazer quales querrían ser vistos tales ellos sean. 179 Preguntó uno a Sócrates si reputava por bienaventurado a Archelao, rey de Persia, porque era bien afortunado. 180 Sócrates le respondió: «Yo no sé, ca nunca he fablado con él». 181 El otro le respondió: «¿Cómmo no lo puedes saber en otra manera?» 182 «No –dixo Sócrates– pues que yo non sé que tan bueno τ que tan enseñado él sea, ca mesquino es si injusto es». 183 Preguntaron a Sócrates dos ombres, de los quales el uno era rico τ poderoso, el otro pobre τ menesteroso, que quál déstos era mayor. 184 El respondió: «Aquél es mayor dellos el que es más virtuoso». 185 Fue acusado Sócrates de los ateneses porque escarnesçía de los ídolos fechos en forma de perro τ cabrón, los quales ellos çelebravan por dioses. 186 τ fue Sócrates preso, τ encarçelado, τ detenido treinta días en la cárçel, adonde se mostró aver maravillosa constançia de ánimo. 187 Así que la cárçel ni la muerte no pudo perturbar en ninguna cosa el su ánimo. 188 Estando Sócrates allí en la cárçel, uno le vino a dezir: «Los ateneses te condenaron a muerte». Sócrates respondió: « τ a ellos la natura». 189 Tulio dize en el libro primero De la divinaçión, que commo Sócrates estudiese en la cárçel pública, que le dixo a Aritón, su familiar, que dende en terçer día avía de morir. 190 τ díxole que avía visto en sueños una fenbra de muy gran fermosura, la qual le dezía un verso de Omero en esta guisa: terçia te putalle, tenpestas lecta locabit.[r3] 191 Lo qual así acaesçió de Sócrates commo él avía dicho. 192 τ dize Valerio en el libro seteno, que commo fuese juzgado por los ateneses que Sócrates fenesçiese beviendo poçoña; τ commo le truxieron aquel mortal bevrajo[s3], 193 no en otra manera lo resçibió sino como si fuera un medicamento para conservar la salud. 194 τ menospreçiando la muerte fasta la salida de su vida, con muy libre ánimo desputó. 195 Así murió Sócrates por bevraje de ponçoña el tiempo de su vida noventa τ quatro años. τ en aquel año avía conpuesto un muy noble libro. 196 τ después de su muerte los ateneses, venidos a muy grand arrepentimiento, mataron a todos aquellos que lo avían acusado. 197 τ fiziéronle una imagen dorada, τ colocáronla en el tenplo. 198 Fue muerto Sócrates en los días de Asuero, rey de los asirianos.

 

[Capítulo 31, Aristipo]

 

1 Aristipo

 

Aristipo, filósofo çirineo, deçiplo de Sócrates, fue de la çibdad de Atenas. 2 El qual, segunt dize Laerçio en el libro De la vida de los filósofos, pasó en Çaragoça[t3] de Çeçilia, 3 τ fue en la casa de Dionigio, tirano. 4 τ tanto fue de coraçón muy costante, que se podía bien concordar τ convenir con todos los tiempos, τ lugares, τ personas con quien se fallava. 5 Por lo qual fue reputado por gran filósofo açerca de Dionisio; tanto, que Diógenes le llamava perro enperial. 6 Dízese que aqueste mandó mercar una perdiz por çincuenta dragmas –dragma era çierto linaje de moneda de gruesa cantidad–, τ commo uno gela viese mercar, culpólo mucho. 7 Al qual respondió: «Çierto segunt tu coraçón tú no la avrías mercado por un óbolo –el qual era estonçes un dinero de poco valor». 8 Una vegada Dionisio escupió en la cara de Aristipo, el qual lo sufrió con muy gran paçençia, de lo qual un su amigo se condolió mucho. 9 τ Aristipo le dixo: «Los pescadores sufren de ser mogados de las ondas del mar por pescar los cobios[u3], que son pequeños peçes; 10 τ yo, ¿no sosterné de aquéste ser mogado con vino buelto con agua por que pueda caçar los blenos[v3], que son los peçes grandes?» 11 Pasando una vez Aristipo falló a Diógenes que lavava unas verças[w3]. 12 τ Diógenes començó a increpar a Aristipo, diziéndole: «Si esto tú ovieras aprendido a fazer, no sirvieras agora en las casas de los tiranos». 13 Al qual Aristipo respondió: « τ si tú ovieras sabido fablar a los ombres, no lavarías agora las verças». 14 Entrando Aristipo inorantemente en casa de una mala muger, luego salió della, la cara torçida, τ un moço de los que con él eran parándose colorado con vergüença, Aristipo le dixo: 15 «No es mal entrar en tal casa commo aquésta, mas es mal grande no querer della salir». 16 Preguntaron a Aristipo que quáles eran las cosas que avía aprovechado en la Filosofía, el qual respondió: «Poderme aver familiarmente con los onbres». 17 Algunas vezes fue vituperado porque bivía muy abundosamente; el qual respondió: «Si aquesto fuese malo no se faría en la fiesta de los dioses». 18 Preguntaron Aristipo que quál era la demasía que avían los filósofos a los otros omnes. 19 Él respondió diziendo que commo quiera que todas las leyes se perdiesen los filósofos paçíficamente bivirían. 20 Preguntóle uno que qué tanta diferençia avía de los omnes enseñados a los no enseñados. El respondió: «Quanta ay de los cavallos domados a los no domados». 21 Díxole uno que qué cosa era que sienpre veía los filósofos a las puertas de los ricos. Él respondió: «Tanbién están los médicos a las puertas de los enfermos, pero por eso no ay ninguno que quiera más ser enfermo que amelezinador». 22 Commo uno dixese a Aristipo palabras enjuriosas, él començó a fuir dél; y el otro a lo perseguir, diziéndole: «¿Por qué fuyes?» 23 Aristipo respondió: «Porque quanto tú tienes poderío de mal dezir, tanto tenga yo de no lo oír». 24 Gloriávase uno de la muchedumbre de la su çiençia, al qual Aristipo dixo: 25 «Así commo aquéllos que de muchas cosas comen no son más sanos que los que comen lo que les cumple, bien así no son más estudiosos los que leen muchas cosas, mas aquéllos que leen las más útiles». 26 Un abogado propuso en la corte una causa de Aristipo, levantando por muchas alabanças la vida suya. 27 τ commo vençiese en la causa, gloriándose mucho que la causa de Aristipo avía vençido, dixo contra Aristipo estas palabras: 28 «¿Qué te aprovechó Sócrates, tu maestro, quando oviste menester patroçinio ageno en tu causa?» 29 Dixo Aristipo: «Yo te diré qué; que todas las palabras que de mí dexiste son verdaderas». 30 Navegando una vegada Aristipo contra Corintio, fizo grant tempestad; tanto, que Aristipo padesçió náusea –es a saber, vómito– τ destenpramiento del estómago, τ ovo gran temor. 31 Ya después que bolvió tranquilidad de tiempo, un marinero burlador dixo contra Aristipo: «¿Qué cosa es ésta, que nosotros los idiotas τ sinples onbres en las fortunas no avemos miedo; τ vosotros, los filósofos, atemoráesos tanto?» 32 Al qual Aristipo respondió: «Porque non estudiamos yo τ tú de ánima semejable; que tú, tanta es la niebla τ çeguedad de la tu ánima, que de ninguna cosa no te cumple soliçitar. 33 Pero yo, así commo culpable, con gran razón devía temer τ aver miedo de la muerte del filósofo. τ así los ricos más temen la fin que los menesterosos». 34 Todas aquestas cosas escrive Laerçio en el libro De la vida de los filósofos de aqueste Aristipo. 35 Uno dixo Aristipo: los omes te menospreçian. Él respondió: « τ los asnos menospreçian a ellos, τ quán poco ellos curan de ser de los asnos menospreçiados. Tanpoco curo yo de ser menospreçiado dellos». 36 Escrivió Aristipo un libro entitulado De vetere voluptate, τ otros libros muy muchos.

 

[Capítulo 32, Jenofonte]

 

1 Senofonte

 

Senofonte, filósofo atenés, deçiplo de Sócrates. 2 Floresçió en Greçia τ en la corte de Çiro, rey de Persia, del qual fue amigo. 3 τ segunt dize Laerçio, fue varón muy fremoso, τ bueno, τ de mucha graçia, τ vergonçoso. 4 τ escrivió çerca de quarenta libros de diversas naturas de cosas, τ del arte de la cavallería, τ del arte de la caça. 5 τ éste fue el primero que escrivió las estorias de los filósofos. 6 Era llamado de muchos musa, por la grande facundia de la su interpretaçión. 7 Era Senofonte muy eloqüente; del qual dize Agelio que commo uno le dixese malas palabras, él así le respondió: «Tú diste el tu estudio a mal dezir, τ yo con el testigo de mi conçiençia aprendí menospreçiar las palabras mal dichas». 8 Aqueste Senofonte, segunt cuenta Valerio en el libro sesto[x3], que commo estudiese sacrificando los dioses τ tuviese una corona saçerdotal puesta en la cabeça, dixéronle que el mayor de dos fijos suyos avía muerto en la pelea. 9 τ commo quiera que aquesto oyese, no dexó el sacrifiçio, 10 pero solamente fue contento de tirarse la corona de la cabeça; τ tornó a preguntar que cómmo avía muerto. 11 Dixéronle que peleando muy fuertemente. 12 Estonçes tornóse a poner la corona en su cabeça, jurando por las deidades que sacrificava, que mayor deleite avía avido de la vertud de su fijo que con su muerte amargura[y3]. 13 Bivió Senofonte ochenta τ nueve años, τ murió en Corintio en tiempo de Ciro, rey de Persia.

 

Aparato de variantes

 

[x1] Historiador romano (s. II o III), autor del Epítome de la historia universal de Trogo. Fue muy leído en la Edad Media.

 

[y1] Crotona.

 

[z1] Sigo a Knust en la restitución de la traducción de derelictos, ausente en los tres mss., para que la oración haga sentido; pero en BNP lat. 6069c lee: Matronas a viris separatas et pueros a parentibus ad pudicitias et debita sobrietatis obsequia suo studio reduxit (fol. 7v).

 

[a2] Timeo (c. 356-260 a.C.), historiador griego. Aparece citado en Diógenes Laercio.

 

[b2] Knust corrige y da «octavo». BNP lat. 6249 da «8»; en arábigos, no es inverosímil la confusión.

 

[c2] Como advierte Knust, es el libro V. Algunos testimonios latinos dan quarti.

 

[d2] Knust da «octavo» (cfr. Val. Máx., VIII, 15, ext. 1). Los tres mss. ofrecen «quinto», «vº» o «5» BNP lat. 6069c, BNP lat. 6249 y BUB 232. BNP lat. 13475 da «iiº». BNMVit. 18-7 da «8º». BNM 10570 da «vº».

 

[e2] El texto latino no habla para nada de «caballos». Quizá se trate de un error de traducción en el antígrafo común, que P intenta enmendar leyendo «caballeros». Sólo me lo explico por confusión del traductor, que en vez de leer quos idoneos aspiciebat ha podido leer equos idoneos.

 

[f2] Knust ofrece: que la verdadera amistança (del) anima.

 

[g2] Knust da «cuarto» (cfr. Val. Máx., IV, 7, ext. 1), frente a los tres mss.; algunos testimonios latinos ofrecen V; por ej., BNP lat. 6069c, BNP lat. 6249, BNP lat. 10344 y BNP lat. 13475. Cfr. Knust, 72.

 

[h2] Los tres testimonios ofrecen la misma lección.

 

[i2] En realidad, en V, 10, extr. 3, como indica Knust. BNP lat. 6069c, BNP lat. 6249, BNP lat. 10344, BNP lat. 13475. y Reims Bib. Mun. 886 dan «viº»

 

[j2] Lo cuenta Juan de Gales en su Breviloquium, BNP ms. lat. 3706, fol. 117v.

 

[k2] En VII, 2, extr. 12.

 

[l2] En I, 7, ext. 3.

 

[m2] Conserva el sentido latino de poner rumbo hacia.

 

[n2] Tempestades. No lo localizo en Corde. Es cultismo.

 

[o2] Supongo que la ch corresponde al fonema /k/, como en Achilles. En la onomástica respeto el uso ortográfico de H, sin regularizarlo.

 

[p2] En XXIII, 87.

 

[q2] Knust corrige por «quarto»; vid. Val. Máx. IV, 1, ext. 1. BNP lat. 6069c da «vº». BNP lat. 10344 da «iiiiº». BNP lat. 13475 da «viº».

 

[r2] Según el autor, Gorgias fue deificado, como otros prohombres de la Antigüedad. Se trata una vez más de la explicación evemerista de la Mitología.

 

[s2] En VIII, 7, ext. 9. Knust (100) y Stigall (57) ofrecen Tranochos. Valerio Máximo lo da en griego: παναθηναϊκός.

 

[t2] Los tres testimonios ofrecen un espacio en blanco. El texto latino da virtutem.

 

[u2] Knust enmienda: vençido.

 

[v2] Tanto en H como en E sigue un espacio de línea y media y de varias líneas, respectivamente, pero en ninguno de los dos falta texto.

 

[w2] Reemplazar, cambiar.

 

[x2] Sentencia próxima al refrán documentado en Santillana y en autores posteriores: «Allégate a los buenos y serás uno dellos» (nº 60 en la ed. de Bizzarri).

 

[y2] H omite quemado y deja, en su lugar, un espacio en blanco.

 

[z2] Aulo Gelio, Noches Áticas, V, 10. BNP lat. 6249 da agellius; BNP lat. 10344, augellius; BNP lat. 13475, agelius. Es forma habitual en los testimonios latinos.

 

[a3] Euathlus en Knust (104), que es la forma que da Aulo Gelio (V, 10, 1) y Eutalus en Stigall (61); euchalis en BNP lat. 6069c. euthalus en BNP lat. 6249; euchalus en BNP lat. 10344; euthalius en BNP lat. 13475.

 

[b3] Knust da «quarta» sin advertir la discordancia en nota, pues en el texto latino ofrece undecima, si bien recoge variantes de otros testimonios latinos que dan nona, que es lo que se lee, por ej., en BNP lat. 6249 y en BNP lat. 10344. BNP lat. 13475 sí lee «ivª»

 

[c3] En VIII, 7, ext. 10.

 

[d3] Así en los tres testimonios, que parecen traducir mal Prava ut magna est culpa (Stigall, 20). Knust incorpora esta sentencia a la anterior. Los testimonios impresos latinos que él sigue no contienen esta sentencia. Sin embargo, en otros testimonios impresos se lee : ... est virtus parva nec magna est culpa. BNP lat. 6069c (fol. 12r) ofrece: nichil deest uiuendi ei in quo uirtus est parua ut magna culpa. BNP lat. 6249 da, como sentencia independiente: parua ut magna est culpa.

 

[e3] Knust da «se(p)tuagésima prima» y LXXI en el texto latino (110), pero en nota indica que otros testimonios latinos leen LXXIIII, como BNP lat. 10344 y BNP lat. 13475; BNP lat. 6249 ofrece «xlxxiiii».

 

[f3] Traduce el latín galea, casco. El bacinete era la pieza de la armadura antigua, que cubría la cabeza a modo de yelmo (cfr. DRAE). «Gualteras», posible catalanismo (galta, carrillo). «Galtera: peça d’armadura que baixa fins a la galta». Coromines, DECLC.

 

[g3] Cultismo: reunión, asamblea.

 

[h3] Subjuntivo: retraigan.

 

[i3] Knust da: «comarca».

 

[j3] Knust da «primero» y en el texto latino I (116). La fuente es Noches Áticas, I, 17, 2. Pero otros testimonios latinos aducidos por él leen IIII. BNP lat. 6069c, BNP lat. 6249 y BNP lat. 10344 dan: «2º». BNP lat. 13475 da «xº».

 

[k3] Knust enmienda «primero» y da en el texto latino I (118). Otros testimonios, como BNP lat. 13475, X. BNP lat. 6069c y BNP lat. 6249 dan «2º».

 

[l3] Cfr. De beneficiis, I, 8, 1.

 

[m3] Teodoro, geómetra de fines del s. V a.C., citado por Platón en el Theaeterus y relacionado con Sócrates. Cfr. OCD.

 

[n3] Pasaje no fácil, que Knust enmienda del todo, atendiendo al texto latino: «Preguntaronle que cosa era (la virtud del) moço, rrespondio: (“Lo que non es demasiado”)».

 

[o3] En Tusc., V, 37.

 

[p3] E vincula 108 y 109: «se sigue el arrepentimiento, ca…».

 

[q3] Apetecen, codician.

 

[r3] Ilias, IX, 363, indica Knust. El verso homérico procede de una cita de Cicerón, De divinatione, I, § 52, p. 33 de la edición Teubneriana (apud Bibliotheca Teubneriana Latina CD-Rom): Tertia te Phthiae tempestas lecta locabit.

 

[s3] Forma arcaica, con 9 ocurrencias en CORDE.

 

[t3] Siracusa. Ofrecen la misma lección los tres testimonios, que aparece en otros textos de la época y aun posteriores.

 

[u3] Gobios (gubius).

 

[v3] En unos testimonios latinos blennum; en otros, balenam. BNP lat. 6069c (fol. 25v) y BNP lat. 6249 (fol. 28v): blenus. No localizo blenos. E ofrece «blenes», que sólo encuentro en una descripción de criaturas monstruosas de Etiopía : «otros ay que no han cabeça, mas han los ojos & la boca en el pecho y estos son llamados blenes». Fray Vicente de Burgos, Traducción de El Libro de Propietatibus Rerum de Bartolomé Anglicus (1494), apud CORDE. Debe de tratarse de blendium-ii (del gr. βλέννος), pez de pequeño tamaño.

 

[w3] Ninguno de los tres testimonios ofrece la traducción de olera, sino que dejan espacio en blanco. Sin embargo, en H una mano posterior ha añadido «verças».

 

[x3] Knust enmienda con «quinto», V en el texto latino (150). BNP lat. 6069c, BNP lat. 6249 y BNP lat. 10344 dan «viº».

 

[y3] Lo cuenta Juan de Gales en su Breviloquium, BNP ms. lat. 3706, fols. 117v-118r.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[Capítulo 33, Antístenes]

 

1 Antistones

 

Antistones, filósofo, deçiplo de Sócrates τ maestro de Diógenes. Floresçió en Atenas. 2 Aquéste, segunt dize Gerónimo en el libro seteno Contra Joviniano[z3]. commo enseñase gloriosamente retórica τ oyese a Sócrates, dixo a sus deçiplos: 3 «Idvos a buscar maestro para vosotros, que yo ya lo é fallado para mí. 4 Luego, vendidas todas las cosas que avía, τ públicamente destribuidas, non dexo para sí otra cosa salvo una pequeña cobijadura. 5 Díxole uno: «Aquél dixo mal de ti». Él respondió: «No dixo por mí, mas por aquél que conosçe aver en sí aquello que él dize». 6 Otro le dixo: «Los omnes fablan mal de ti». Al qual él respondió: «Lo tal dezir es de persona baxa, τ lo tal padesçer a persona superior conviene commo yo»[a4]. 7 τ de aquéste fue esta sentençia: de poca sabiduría es dezir mucho τ no saber lo que es asaz. 8 Aquéste, segunt dize Agustino en el libro nono[b4] de La çibdad de Dios, puso el sumo bien ser vertud.

 

[Capítulo 34, Alcibíades]

 

1 Alchibiades

 

Alchibiades, filósofo atenés, deçiplo de Sócrates. 2 Aquéste, segunt cuenta Valerio, commo se recontase por bienaventurado porque se fallava que era rico, τ fermoso, τ eloqüente, 3 Sócrates, commo disputase con él τ le demostrase quán mesquina cosa fuese, tanto esagitó el su ánimo con sus razones, que lo costriñó a llorar. 4 Aquéste, segunt dize Agustino[c4], commo aprendiese las liberales artes de su tío Pericles, el qual le mandó tañer çiertas tronpas, lo qual estonçes era avido por cosa muy onesta; 5 τ después que las tronpas le fueron traídas, commo las tomase para tañer τ inflase los carrillos, 6 avergonçado de la diformidad τ desonestidad de la su cara, quebrantó las tronpas τ lançólas de sí. 7 Lo qual commo fuese sabido por consentimiento de todos los ateneses, fue devedado que todo linaje de tronpas se dexase. 8 Aquéste, segunt escrivió Gerónimo Contra Joviniano, partióse de los ateneses por inbidia que dél avían, e fuese a los de Laçedemonia, que eran enemigos de los ateneses, 9 entre los quales la su virtud así mesmo ganó más de inbidia que de graçia. 10 Lo qual después que Alchibiades uvo conosçido, τ por quanto avía avido ayuntamiento de adulterio con la muger del rey Aguto, 11 partióse dende, τ fuese a Asaforves[d4], la del rey Darío, a la qual se demostró muy aína vertuoso τ servidor; 12 ca era muy venerable de hedad, τ de forma, τ no menos de eloqüençia, 13 insigne τ noble entre todos los ateneses, τ muy bueno para cobrar amistades τ retenerlas. 14 Pero aquél a cuyo poder avía fuido, por presçio que resçibió de Alixandre, prínçipe de Laçedemonia, mandólo matar. 15 τ después que lo ovieron afogado, tomaron la su cabeça τ enbiáronla a Alixandre en testimonio que avían conplido en él la muerte. 16 τ la otra parte del cuerpo suyo que quedava, yazía desenterrado τ sin sepultura. 17 τ sola su concubina fue osada de dar sepultura al su cuerpo, contra el mandamiento del muy cruel enemigo, ofreçida τ aparejada de morir por el muerto que bivo avía amado. 18 En tal manera que, segunt dize Valerio, que dos Fortunas[e4] fueron partidas en Alchibiades: la una le dio nobleza muy grande, τ abundançia de riquezas, τ forma muy prestante, τ favor de sus çibdadanos, τ fuerças prinçipales, τ ingenio muy resplandeçiente; 19 τ la otra parte de Fortuna le asinó dapnaçión, τ destierro, τ mengua, τ aborreçimiento de la patria τ muerte violenta, 20 por que ni la una ni la otra non le diese universalmente todas cosas, mas variables τ semejables a las ondas del mar que se mueven con tenpestad. 21 Aqueste Alchibiades es aquél del qual recuenta Boeçio en el libro De consolaçión, que oviese dicho Aristótiles 22 que si alguno pudiese ser que toviese los ojos de Linçeo, para que pudiese ver las interiores partes del cuerpo umano, 23 que aun aquel cuerpo de Alchibiades, que en la sobrehaz era muy fermoso, paresçería dentro muy triste τ diforme.

 

[Capítulo 35, Esquines]

 

1 Eschines

 

Eschines, filósofo atenés. 2 Desde la su moçedad fue estudioso τ amador de trabajos, τ fue deçiplo de Sócrates. 3 τ como çiertos deçiplos de Sócrates algunas cosas le diesen, Eschines, que era pobre, a sí mesmo le ofreçió, diziéndole que la mejor cosa que tenía le ofreçía; 4 τ rogándole que aqueste pequeño don de pobredad quisiese con la su diligençia fazer mayor τ tornárselo a sí mesmo más ornado que jelo dava. 5 Al qual respondió Sócrates que él lo resçibía en muy gran don, τ que de buena mente daría tal obra açerca dél, por donde lo fiziese mejor. 6 τ así que fue perfecto fondón[f4] de la deçiplina de Sócrates. 7 τ en tanto grado fue poderoso en la eloqüençia que rijó a Atenas por su alvedrío, 8 τ ovo con Sócrates litigio de eloqüençia. 9 Aquéste así mesmo fue vençido en juizio en el arte oratoria por Demóstenes ante los ateneses, por la qual injuria fuese en Rodas, 10 donde por ruego de la çibdad rezó las muy claras oraçiones; es a saber, la suya contra Tesifonte τ la de Demóstenes que fazía por Tesifonte. 11 τ maravillados todos de la eloqüençia del uno τ del otro, aunque más de la de Demóstenes, 12 Eschines les dixo: «Pues mucho más vos maravillaríades si oviésedes oído a Demóstenes quando la proponía». 13 Así que no pudo aqueste Eschines ni por zelo de inbidia ni de malquerençia ser detenido a que no alabase pública τ exçelentemente la bondad del su enemigo.

 

[Capítulo 36, Eurípides]

 

1 Eurípides

 

Eurípides, filósofo, floresçió en Creta en el tiempo de Sócrates. 2 Del qual se dize averse abstenido no solamente de comer carnes, mas aun ningunos manjares cozidos ni asados.

 

[Capítulo 37, Demóstenes]

 

1 Demóstenes

 

Demóstenes, orador, floresçió en Atenas. 2 Aquéste, segunt dize Valerio en el libro octavo[g4], commo fuese mucho estudioso τ no pudiese proferer la primera letra por la asperura de la su boz, 3 tanto esquivó con gran estudio este viçio de la su boca, que ninguno nunca referió después aquella letra más espresamente quél. 4 τ produxo la su muy graçiosa boz con continua exerçitaçión fasta que la fazía sonar muy grata en las orejas de los viejos. 5 Así mesmo se ponía a conponer declamaçiones en las riberas vadosas de la mar al sonido de las ondas, reluchantes[h4] por fragores τ quebramientos. 6 Aquéste, segunt dize Apuleyo, fue fecho muy sumo orador. 7 τ commo quiera que de Platón oviese la facundia, τ [de] Liubules dialéctico aprendiese las argumentaçiones; 8 pero la postrimera congruençia de pronuçiar así en el espejo la requería, ca sienpre las causas que avía de proponer ante el espejo las pronuçiava así commo ante maestro. 9 Commo Demóstenes apalpase, jugando, el estómago de Laida, la qual era una mala muger, muy fermosa τ de muy noble sangre, 10 τ le dixese: «Esto, ¿quánto se da?»; ella le respondió: «Mil dineros»; 11 Demóstenes dixo: «Yo no merco arrepentimiento por tanto presçio». 12 τ así mesmo dio patroçinio Demóstenes en una causa a una su sierva, el qual patroçinio fue muy astucto en esta manera: 13 commo aquella su sierva oviese reçebido çierto dinero en depósito de dos uéspedes suyos, con condiçión que aquel dinero no lo diese salvo a entramos ellos juntos; 14 τ después de pasado algund tiempo vino el uno dellos τ dixo engañosamente a la sierva quel otro su conpañero era muerto; 15 por ende que le diese a él el depósito de los dineros. 16 Ella gelos dio todos. τ dende a poco tiempo sobrevino el otro conpañero τ demandó los dineros en juizio a aquella sierva. 17 τ la mesquina llorava τ estava en gran cuita de los dineros que avía dado, τ de fallar quien la defendiese en la causa; tanto, que pensava de se enforcar. 18 Estonçes el su patroçíneo Demóstenes vino antel jues para la defender por su advocaçión, τ dixo tales palabras: 19 «Esta muger aparejada está de pagar el depósito τ guardar la fe dél, pero no puede pagarte nada fasta que tú traigas contigo tu conpañero; 20 pues, ¿para qué das bozes?, que ya sabes que tal ley fue puesta entre vosotros: que al uno sin el otro no pudiese ser dado». 21 Commo Felipo, rey de Maçedonia, tuviese sitiada la çibdad de Atenas, segunt dize Esidro en el primer libro de las Etimologías, 22 τ demandase a los ateneses que le diesen diez oradores, τ que levantaría su gente de sobre Atenas; 23 estonçes Demóstenes fingió la fábula siguiente: «En el consejo de los ateneses los lobos uvieron un tiempo amonestado a los pastores que quisiesen venir con ellos en amistad. 24 τ commo desto pluguiese a los pastores, los lobos demandaron que les diesen primeramente en lugar de siguridad todos los perros, en los quales paresçía que estava toda ocasión de sus debates. 25 Consintieron los pastores en ello, τ diéronles los canes, los quales eran velas τ guardas de las sus ovejas. 26 Después los lobos, después que les fue tirada aquella temoridad, vinieron en los ganados τ mataron τ despedaçaron, no solamente los que cumplía para la su fartura, mas fizieron en ellos gran destrago τ demasía. 27 Pues así quiere fazer Filipo en el pueblo de los ateneses, después que aya levado los oradores». 28 Lo qual oyendo los ateneses, falláronse en el consejo de Demóstenes, τ así fue librada la çibdad de aquel peligro. 29 Commo los enbaxadores de Molosia viniesen a Atenas, segunt dize Eleandro[i4] en el libro segundo, τ truxiesen sus abogados para proponer çiertas causas delante el juez de Atenas, 30 Demóstenes començó abogar por la parte contraria τ registir la causa de los oradores. 31 Los quales fueron a Demóstenes el día siguiente τ diéronle por que callase el dinero que traían. 32 τ después otro día, commo la causa de litigio se oviese de proponer contra Filipo, rey de Maçedonia, los del senado de Atenas vinieron a Demóstenes, demandándole que les fuese a dar patroçinio. 33 Él acostóse en el lecho τ fingióse estar enfermo, 34 τ respondió a los que a él vinieron, diziéndoles que él padesçía una enfermedad llamada sinatis[j4], τ que no podía fablar contra ellos. 35 τ uno de los mensajeros del senado que a él vinieran respondióle: «Çiertamente tú no padeçes esa enfermedad que dizes que llaman sinatis, sino otra que llaman “arginatis”; es a saber, cobdiçia o simulaçión». 36 τ aqueste fecho non lo encubrió Demóstenes, antes lo asignó a sí mesmo por gloria. 37 τ commo ya después de fenesçida esta causa Demóstenes preguntase a uno que avía fecho las causas aristodinias que quánta merçet avía resçebido por averlas fecho, 38 él respondió que no le avían dado nin aun un marco. 39 «¡Pues quánto yo –dixo Demóstenes– más resçebí por callar!» Así que la lengua de los abogados o causidicos[k4] mucho es dañosa si, segunt se suele dezir, no la ligares con cuerdas de plata; τ así el silençio muchas vezes se vende açerca de los adbogados. 40 Así mesmo de aqueste Demóstenes se lee en el Policrato que antes que la virtud suya τ gloria de la su eloqüençia fuese manifiesta al pueblo, 41 que se ornava τ afeitava mucho la su cara τ vestiduras, sabiendo que la púrpura τ las ricas vestiduras fazen bien vender al abogado. 42 τ después que ovo conseguido notiçia τ fama de la su eloqüençia, solamente con la toga fue contento, 43 diziendo que más queria él resplandeçer él de sí mesmo por vertudes que por grand culto e nitor[l4] de vestiduras. 44 De aqueste Demóstenes Echines filósofo alabó la su eloqüençia, diziendo que quien en él considerase el muy agro vigor de los sus ojos, y el su terrible vulto, y el peso conpetente de cada una de sus palabras, τ las sus notas de viejo, τ los muy eficaçes movimientos del su cuerpo, 45 que çiertamente podría conosçer a Demóstenes; τ commo quier que ninguna cosa puede ser añadida a la su obra, 46 enpero gran parte de Demóstenes fallesçe a Demóstenes de quanto se lee a quien lo oyera. 47 Commo Alixandre tuviese sitiada a Atenas, los ateneses tomaron a dos filósofos por abogados para que les aconsejasen lo que farían, 48 de los quales el uno fue Demas, y el otro Eschines. 49 Eschines les amonestava que se diesen a Alixandre, τ Demas les persuadía lo contrario. 50 Demandaron consejo a Demóstenes. Él respondió que el consejo de Eschines valía más. 51 Estonçes fue enbiada la corona a Alixandre por el mesmo Demóstenes. 52 τ commo uno dixese a Demóstenes de un pobre que era amigo de un rico, díxole Demóstenes: 53 «¿Cómmo puede, seyendo aquél rico, ser pobre su amigo? Ca no es amigo el que no es partiçionero en la fortuna». 54 τ como un mançebo fermoso dixese a Demóstenes: «Si los onbres así me aborreçiesen commo a ti, yo me aforcaría»; 55 Demóstenes le respondió: «Así faría yo a mí si los onbres me amasen por la manera que aman a ti». 56 Demandó uno a Demóstenes que cómmo podría muy bien dezir; 57 él le respondió: «Si no dixeres ninguna cosa sino lo que bien supieres».

 

[Capítulo 38, Sófocles]

 

1 Sófocles

 

Sófocles, poeta atenés. 2 Segunt dize Tulio en el libro De Senetute, fizo tragedias fasta la postrimera edad de su vejez. 3 τ commo por la su gran senetud τ por nigligençia que daba a la cosa familiar fuese redargüido de sus fijos, 4 fizo una tragedia así elegante, que quando fue rezada en juizio a todos vino en alegría τ admiraçión. 5 τ commo uno le preguntase, seyendo ya en la edad de la vejez; τ, segunt dize Valerio en el libro cuarto[m4], le dixese si aún estonçes si usava de los auctos venéreos o luxuriosos, 6 él, indignado, le respondió: «Di mejores cosas. Si no, fazer me as fuir de aquí». 7 Aqueste, segunt dize Valerio en el libro nono, en los últimos días de su vida, ya constituido çerca del año çentésimo, conpuso una trajedia τ enbióla al esamen de onbres sabios. 8 τ commo estudiese esperando τ suspenso de la sentençia que se daría en el esamen sobre la su tragedia, 9 entendió que la su tragedia era jusgada por elegante, τ se devía aprovar; lo qual commo fuese çierto, tan gran gozo ovo, que espiró. 10 τ en aqueste tiempo, segunt dize Solino, Alixandre tenía sitiada a Atenas. τ commo los ateneses quisiesen sacar a enterrar el cuerpo de Sófocles τ darlo onorablemente a la sepoltura, 11 rogaron a Alixandre que quisiese dar tregua a la batalla para que lo pudiesen enterrar; el qual por estonçes quería entrar la çibdad por armas. 12 τ Alixandre, oyendo la sabiduría de tanto varón, quiso consentir a la digna petiçión de Atenas, por que él no fuese causa de estorvar las venerables esequias de tan notable varón. 13 Floresçió Sófocles en los tiempos de Ciro, rey de Persia.

 

[Capítulo 39, Pericles]

 

1 Pericles

 

Pericles, filósofo atenés, deçiplo de Anaxágoras, fue estrenuo τ onorable varón. 2 τ juntamente con Sófocles, poeta ilustre, fue elegido por caudillo de los ateneses contra los laçedemonios τ tebanos. 3 τ, segunt dize Justino, commo viniesen los de Laçedemonia τ talasen τ destruyesen las eredades τ canpos de los ateneses, 4 solamente dexaron las eredades de Pericles, que non gelas talaron ni fizieron en ellas daño; 5 a fin que a Pericles se pudiese seguir peligro entre sus çibdadanos, o infamia de sospecha de traiçión o tracto que con él truxiesen. 6 Lo qual acatando Pericles, antes que lo fiziesen, lo dixo al pueblo que lo avían de fazer; τ por evitar el peligro de la enbidia las sus eredades τ canpos que así le avían dexado diolos a la república. 7 Aquéste, segunt dize Valerio en el libro octavo[n4], en tanto grado fue guarnido τ enseñado de sumo estudio del su preçeptor Anaxágoras, que rigió Atenas τ la truxo a su alvedrío. 8 τ commo quiera que fablase algunas cosas contra la voluntad del pueblo, pero tan bien lo dezía τ con tanta dulçedunbre, que a todos los pueblos era jocunda τ alegre la su boz. 9 Tanto tenía en la su boca presta la cortesía, más dulçe que miel, así que dexava en los ánimos de todos los que lo oían más dulçor que pungimiento; 10 tanto que no ovo otra diferençia entrél τ Pisístrato tirano, salvo que aquél con armas y aquéste desarmado usaron la tiranía. 11 τ commo aqueste Pericles τ Sófocles, segunt dize Tulio en el libro De ofiçios, se asentasen entramos a fablar de algunas consultaçiones convinientes a la cosa pública, 12 pasó acaso por ante ellos un moço fermoso. τ dixo Sófocles: «¡O, Pericles, qué fermoso moço!» 13 Respondió Pericles: «Al juez conviene aver castas e continentes no solamente las manos τ la lengua, mas aun los ojos». 14 Floresçió Pericles en los tiempos del rey Çiro de Persia.

 

[Capítulo 40, Temístocles]

 

1 Temístocles

 

Temístocles filósofo fue prínçipe muy noble en Atenas. 2 Aquéste, en la batalla que ovieron los ateneses con Xerçes, rey de Persia, vençió τ libró a Atenas. 3 τ después tanto cresçió la enbidia entre los çibdadanos contra él, que lo echaron de la çibdad. τ fuele forçado de fuir τ pasar al rey que antes avía vençido, el qual lo resçibió muy onorablemente. 4 τ antes que se presentase ante la presençia de Xerçes aprendió la lengua persiana. 5 Era Temístocles muy dóçil τ de capaz memoria; tanto que quando en Atenas no tenía cuidado de las grandes cosas, él conprehendía τ sabía de coraçón todos los nonbres de los sus çibdadanos. 6 τ commo aquéste estudiese en un conbite en el palaçio del rey de Persia, donde muchos jugasen τ cantasen, algunos le conbidavan a cantar. 7 Él dixo que no sabía. τ commo por aquello le toviesen por menos enseñado, preguntáronle que pues qué sabía. 8 Él dixo que sabía de la cosa pública pequeña fazer grande, segund dize Agustino en una epístola. 9 Aquéste, commo tudiese[o4] una fija sola τ fuese ya en edad de casar, preguntóle que con quál de aquéstos sería más contenta de casar: 10 con pobre τ ornado de prudençia, o con rico pobre de saber. 11 Ella respondió: «Más quiero varón menguado de dinero, que dinero menguado de varón». 12 Este Temístocles constituyó Xerçes por prínçipe de su ueste contra los ateneses, τ mandóle que les fiziese guerra. 13 E veyendo Temístocles que faría gran destruçión en los ateneses, τ que estava claro el su estrago τ peligro, bevió sangre de toro. τ así se dio a sí mesmo la muerte, 14 por que no batallando contra los ateneses virilmente no se mostrase desleal, τ mal fiel contra el rey de quien tanto mérito avía resçebido, 15 τ por que batallando contra los de Atenas no fuese fecho de su propia patria destruidor.

 

[Capítulo 41, Arístides]

 

1 Arístides

 

Arístides filósofo, el qual floresçió en Atenas en tiempo de Xerçes, rey de Persia, varón fue muy discreto τ prudente. 2 Del qual cuenta Tulio en el terçero libro De ofiçios que Temístocles, después de la victoria que fue avida de los de Persia, dixo en el consejo de los ateneses 3 quél sabía un consejo muy saludable para la república, pero que no era menester que se supiese allí; 4 mas demandó al pueblo que le diese una persona con quien lo comunicase. 5 Fuele dado a Arístides, al qual dixo quél sabía que la flota de los de Laçedemonia estava sacada en tierra, τ que le podían secretamente poner fuego. 6 τ que si lo fazían todas las fuerças τ potençias de los de Laçedemonia serían quebradas de nesçesario. 7 Lo qual commo Arístides oyese, vino al consejo de los ateneses que lo estavan esperando, τ díxoles que muy provechoso era el consejo que Temístocles traía, pero que no era onesto; 8 por lo qual, pues si onesto no era, por inútile lo reputaron.

 

[Capítulo 42, Eudoxo]

 

1 Eudoxo

 

Eudoxo, astrólogo, floresçió en tiempo de Darío. 2 Aquéste acabó su vejez ençima de la cumbre de un monte, por conprehender los movimientos del çielo τ los cursos de las estrellas.

 

[Capítulo 43, Demócrito]

 

1 Demócrito

 

Demócrito, filósofo abderites. 2 Segunt dize Agelio en el libro de Las noches de Atenas, fue rico en tanto grado que su padre pudo de ligero dar de comer a toda la hueste del rey Xerçes. 3 Pero Demócrito, su fijo, por que pudiese con mas vazío τ despachado ánimo vacar en los estudios, todo el patrimonio que le quedó de su padre dexó a los sus çibdadanos, reteniendo dello muy poca suma. 4 τ él fuese Atenas τ sacóse los ojos por aver más sotiles τ agudas cogitaçiones; 5 commo quiera que dize Laerçio que se sacó los ojos por non ver el bien que avían los malos çibdadanos. 6 τ Tertuliano dize que por eso se çegó a sí mesmo, por que non podía mirar las mugeres sin cobdiçiarlas. 7 Dize Esidro en el octavo libro[p4] de las Etimologías que el arte mágica, después de Soroastes, Demócrito la abraçó, en aquel tiempo que la Melezina de Ypocrás floresçía. 8 Aquéste, dize Séneca en el libro De benefiçios, que commo Alixandre enbiase a Demócrito muchos marcos de oro, que Demócrito, reyéndose[q4], los alançó τ menospreçió todos, 9 diziendo que se maravillava de la su locura si pensava que con ellos avía de mudar él su propósito. 10 τ dixo: «Si él tentarme quiso, con todo su inperio me avía de provar». 11 De la constançia suya dize Tulio en el libro segundo[r4] de las Tusculanas qüestiones que, commo este Demócrito cayese en las manos de sus enemigos, 12 que ni rogó por ningund linage de tormento nin recusó ninguno que le diesen. 13 τ aquéste a la vida blanda τ muelle mar muerto llamó. 14 Conportava Demócrito con muy gran constançia los inproperios τ denuestos de las palabras; τ dezía que gran locura era aver vergüença de ser infamado de los infames. 15 Dezía muchas vezes Demócrito, segunt dize Séneca en la epístola viçésima[s4], que el pueblo era a él en lugar de uno, τ uno en lugar del pueblo. 16 De aquéste se dize que ovo dado en dotrina a Ypocrás médico que así commo el efecto[t4] sea del cuerpo, así el pulso de los movimientos del coraçón es inçitado, segunt lo dize Boeçio en el Libro del arte de la Música. 17 Preguntaron a Demócrito qué diferençia avía entre los omnes τ y las bestias; él respondió diziendo: «Sabiamente sentir». 18 En un convite, a un rústico que estava callando dixo estas palabras: «Esto sólo oviste de los omnes enseñados». 19 Aquéste dixo: «Más conviniente cosa es que guardes tenplança en lo tuyo que non que fagas superfluidad en lo ageno; 20 la tenprança τ poquedad remedio es de la nesçesidad τ melezina de los dapños».

 

[Capítulo 44, Hipócrates]

 

1 Ypocrás

 

Ypocrás, médico insine, floresçió en Atenas en tiempo del rey Artaxerçes. 2 Aquéste, segunt dize Agelio, mucho reprehendió los deleites. 3 τ segunt dize Gerónimo en la epístola viçésima quarta[u4], quando resçebía algunos deçiplos, ante que los enseñase tomava dellos juramento que guardasen en su consistorio silençio, τ mansedumbre, τ onesto movimiento, τ ábito, τ costumbre. 4 τ después que este juramento fazían él les enseñava con gran diligençia. 5 Fue Ypocrás pequeño de cuerpo, fermoso de forma, grande de cabeça; 6 tardado en sus movimientos, de mucha cogitaçión τ de tardinera locuçión. τ quando estava quedo tenía los ojos en tierra. 7 Fue de poco comer, τ bivió noventa τ çinco años. 8 Gerónimo recuenta en las Qüestiones del Génesi que una muger estava para ser punida de adulterio porque avía parido un fijo muy fermoso, que mucho era diforme τ disímile al padre τ a la madre. 9 τ commo Ypocrás aquesto oyese, amonestó que inquiriesen τ buscasen si por ventura estava semejante pintura en el lecho de aquella muger. 10 τ fue buscado τ fallado así, τ la muger delibrada de aquella acusaçión. 11 Esidro, en el quarto libro de las Etimologías, así escrive: τ dízese que Apolo fue autor τ inventor del arte de la Melezina açerca de los griegos; 12 la qual el su fijo Esculapio anplificó por alabança τ obra. 13 Pero después que Esculapio murió de un golpe de rayo, juntamente la cura τ arte de la Melezina fallesçió con el su autor. 14 τ estuvo escondida bien por quinientos años, fasta los tiempos de Artaxerçes, rey de Persia. 15 τ estonçes la renovó τ sacó a luz Ypocrás, engendrado del padre Asclepio, 16 escudriñando por sutiles razones las causas de las enfermedades. 17 Así que tres varones fallaron la Melezina. la primera, metódica, fue inventada de Apolo, ca falló algunos remedios τ fizo en ella algunos cantos. 18 La segunda fue venida en muy grandes isperimentos por Esculapio, la qual non solamente estovo firme por señales de juizios, mas por solos esperimentos[v4]. 19 La terçera lógica de la Meleçina, es a saber, la raçional, fue fallada por Ypocrás. 20 Éste, consideradas las calidades de las edades, τ enfermedades, τ regiones, τ escudriñando las causas razonables dellas, venía en las curas τ remedios saludables. 21 Los emepéricos[w4] solamente escodriñan las esperiençias; los lógicos ayuntan razón a la esperençia; los metódicos nin guardan razón de los elementos, nin tiempos, ni edades, ni causas, 22 mas solamente las sustançias de las enfermedades. 23 En un tiempo en tal manera fue el aire infiçionado de pestilençia en Atenas, que muchos fallesçían de la corrupçión del aire. 24 Estonçes Ypocrás fizo traer muchos robres τ ponerlos al derredor de la çibdad; τ fizo ençender dellos grandes fogueras. 25 τ así fue apurado el aire de la infiçión que tenía, τ çesó la pestilençia, τ fue proveído a la salud de los omnes. 26 Estonçes los ateneses determinaron de adorar a Ypocrás así commo a dios, lo qual él sintiendo menospresçió τ fuyó. 27 Pero los ateneses fizieron a Ypocrás estatua de oro τ levantáronla así commo a uno de los dioses[x4]. 28 Preguntó uno a Ypocrás unas preguntas torpes τ desonestas, τ Ypocrás calló. 29 El otro le dixo por qué no respondía a lo preguntado. Él le dixo que la respuesta de tales cosas era el callar.

 

30 Estas sentençias que se siguen son las que dél se fallan: 31 Más es de descojer seguridad con pobreza, que temor con riqueza. 32 Aquél se escusará de ser menesteroso el que se contenta con lo que le abasta. 33 El que quisiere ser libre no cobdiçie aquello que no puede aver. 34 El que no puede aver lo que cobdiçia cobdiçie lo que puede aver. 35 El que quisiere en esta vida bevir paçíficamente sea semejable al que es conbidado a algund conbite: que dé graçias de todo lo que le ponen delante, τ de lo que de allí menguare no murmure. 36 Escrivió Ypocrás muchos libros elegantemente, de los quales los títulos son éstos que se siguen: 37 libro De la ley; libro De las entroducçiones; libro De las enseñanças, el qual está departido en dies trabtados; otro libro De la umana natura; otro libro De natura fectus; otro libro De Anotomía τ de los ayudamientos; 38 otro libro De las regiones; otro libro De epedimia; otro libro De farinatis; otro libro De discretis; otro libro De las pronósticas; 39 otro libro De las señales de la vida τ de la muerte τ de diversas enfermedades; otro libro De las señales de diversas valitúdines; otro libro De las señales de las enfermedades tomadas de las señales de las estrellas; 40 otro libro De las señales secretas del día, que son invençión de muerte; otro libro De los secretos de la muerte sopitaña; 41 otro libro De la operaçión de la Melezina; otro libro De la conservaçión de la sanidad; τ una epístola al rey Arceclino, τ otro libro Del avenimiento de los umores.

 

[Capítulo 45, Eurípides]

 

1 Eurípides

 

Eurípides, poeta. 2 Segunt dize Boeçio, careçiendo de libros, dezía que era bien aventurado de infortunios[y4]. 3 Aquéste, commo conpusiese versos con Alçéstides, poeta, juntamente, en tres días conpuso Alçéstides çien versos τ Eurépides no pudo conponer más de tres. 4 τ commo Alçéstides se congloriase deste fecho contra él, por quanto él avía en estos tres días conpuesto muy ligeramente çien versos, 5 τ Eurépides con gran trabajo no avía conpuesto sino tres, 6 Eurépides le dixo: «Verdad fablas, mas entre los çiento tuyos τ los tres míos ay esta diferençia, 7 que los tuyos en tres días solamente los feziste, τ para los tres míos los tres días no abastan». 8 Aqueste Eurépides en tanto grado fue amado de Archelao, rey de Persia, que lo fizo el prinçipal de los sus consejeros.

 

[Capítulo 46, Heráclito]

 

1 Eráclito

 

Eráclito, filósofo, por nombre llamado Escontes, fue asiano. 2 τ conpuso libros así escuros que apenas los filósofos los pudieron entender. 3 Del qual fue aquesta sentençia: «Un día es paz de todos». 4 Iten: «En ese mesmo río dos vezes deçenderemos, τ non deçendemos». 5 Aquéste dixo que los dioses todos del fuego constavan. Dixo así mesmo que el ánima era çentella de la esençia de las estrellas. 6 Aquéste por las sus muy escuras sentençias fue llamado de los filósofos “Heráclito, el tenebroso”.

 

[Capítulo 47, Empédocles]

 

1 Enpédocles

 

Enpédocles, filósofo, floresçió en Atenas en tiempo de Ciro, rey de Persia. 2 Aquéste, segunt dize Boeçio en el prólogo Del arte de la Música, tanto sabía de la música arte τ del canto; 3 que, commo un mançebo lleno de ira viniese a ferir a un su uésped, porque avía acusado a su padre de çierto crimen, 4 ese Enpédocles así cantó dulçemente τ con tal mudulaçión, que fizo tenplar τ inclinar toda la ira que traía el mançebo. 5 De aquéste fue aquesta sentençia, la qual se falla en el prólago del libro De vegetabilibus: 6 «Tres cosas son prinçipales en toda la variedad de las cosas; es a saber: el menospreçiamiento de la mudable afluençia, y el apetito de la futura bienaventurança, τ el alumbramiento de la mente. 7 De las quales non ay ninguna cosa más onesta que la primera, nin más bienaventurada que la segunda, ni más eficaz que la terçera. 8 Así mesmo Enpédocles, segunt dize Bernaldo[z4], fuele preguntado que por qué bivía en las selvas. 9 Él respondió que por contenplar el çielo τ las estrellas. 10 Aquéste descrivió a Dios segunt nuestra ley, diziendo: «Dios es esfera, el çentro de la qual está en todo lugar, τ la su çircunferençia non en alguna parte». 11 Aquéste, creyendo las ánimas ser inmortales, en Atenas en unos fuegos que vio, se metió τ a sí se dio la muerte.

 

[Capítulo 48, Parménides]

 

1 Perménides

 

Perménides, filósofo, floresçió en Atenas en tiempo de Çiro, rey de Persia. 2 Aquéste, fuyendo las conpañías de la gente τ todas las otras moradas, fuese τ subióse en una peña del monte Cáucaso. 3 τ aí se dize que fue el primero que falló la Lógica. 4 La qual peña fue después llamada la Peña de Perménides. 5 Aquéste fue oidor de Çenofonte, filósofo, τ maestro de Senón.

 

Aparato de variantes

 

[z3] Knust da «segundo». En arábigos, la confusión entre 2º y 7º es fácil. BNP lat. 6069c da «viiiº». La obra de S. Jerónimo citada sólo tiene dos libros, y la anécdota aparece en el libro II, PL 23, col. 317-318.

 

[a4] Ya Knust advirtió la inversión de los adjetivos y enmendó siguiendo el texto latino: Usus superioris persone est hoc pati, inferioris hoc facere. El texto dice en los tres testimonios: «Lo tal dezir es de persona superior, τ lo tal padesçer a persona baxa conviene commo yo». Parece error del traductor, que no advierten los copistas.

 

[b4] Knust lee «octavo» de acuerdo con la fuente (cfr. CD, VIII, cap. 3, PL 41, col. 227). BNP lat. 6069c y BNP lat. 6249 dan «viiº». BNP lat. 10344 da «viiiº». BNP lat. 13475 da «xiiiº».

 

[c4] Knust ofrece «Agelio», siguiendo el texto latino.

 

[d4] En el texto latino queda claro que se trata del prefecto de Darío (Assafernem/Tisafernem prefectum Darii regis) ¿Se confunde aquí al prefecto de Darío con una ciudad?

 

[e4] La buena y la mala; es motivo frecuente en la tratadística y en la narrativa medieval. Petrarca compone un tratado sobre la doble Fortuna, De remediis utriusque Fortunae, que tuvo gran difusión por Europa.

 

[f4] Aunque se intuye el sentido, no localizo otras ocurrencias del sustantivo con un sentido distinto al de «profundidad», «hondón».

 

[g4] En VIII, 7, ext. 1.

 

[h4] Cultismo. Sólo localizo textos recientes con sentido similar: “El ave en tanto de afligir no cesa / con corvo pico a la hidra reluchante, / Y el aire con las alas bate ilesa: / Arrancando con ímpetu triunfante / Del tiburtino campo, así su presa / El tirreno Tarcón lleva delante. / Movidos de su ejemplo y suerte buena / Tornan los Lidios a la ardiente arena”. Miguel Antonio Caro, Traducción de la Eneida de Virgilio, Bogotá, Imprenta de Echeverría Hermanos, 1873-1876, III, p. 281 (apud CORDE).

 

[i4] Es Helinando, ya citado anteriormente.

 

[j4] Los testimonios latinos ofrecen distintas lecturas: sinatem, sinates, sinante, squinacem, squinatem, synancem, sinare, squinanciam (Stigall, 97, Knust, 164). Se trata de synanche (del gr. συνάγχη), infección de la garganta (cfr. OLD). Knust enmienda con «esquinancia», muy documentado en castellano antiguo.

 

[k4] Cultismo: abogado, experto en causas.

 

[l4] Brillo, esplendor. Enmiendo el texto, que los tres testimonios ofrecen deturpado. El error pide un antígrafo común.

 

[m4] En IV, 3, ext. 2.

 

[n4] En VIII, 9, ext. 2 y VIII, 11, ext. 1.

 

[o4] Forma análoga a «estudiese».

 

[p4] En VIII, 9, 2.

 

[q4] H da «fuyendose», pero no concuerda con el texto latino (iiridens).

 

[r4] En II, 22, 52.

 

[s4] Knust da «setena»; es la VII a Lucilio. Puede haber confundido el traductor-copista 7a con 20; no es difícil.

 

[t4] Knust enmienda E y da «afecto».

 

[u4] Knust da «cinquentena segunda» y en el texto latino LII (182), que es su fuente (cfr. PL 22, col. 539); pero algunos testimonios latinos ofrecen XXIIII (como BNP lat. 6069c, BNP lat. 6249 y BNP lat. 10344) y otros LIIII (cfr. también Stigall 109).

 

[v4] H omite «por Esculapio… esperimentos», que restituyo a partir de E.

 

[w4] Empíricos.

 

[x4] Interesante caso de deificación “evemerista” en vida; no procede de Diógenes Laercio, que no habla de Hipócrates.

 

[y4] H y E dan una lectura corrupta. El original latino habla de libidinis infortunio. Pero en BNP lat. 6069c (fol. 20v) se lee: «ut ait Boetius, carentem liberis infortuniis dicebat esse felicem»; y en BNM 10570: «vt ait boecius carentem liberis infortunio dicebat esse felicem» (fol. 41 r). Es posible que el original traducido leyera libris o que el traductor haya leído mal el texto.

 

[z4] Bernardo Silvestre (1085-1178), autor del prosimetro latino De universitate mundi.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[Capítulo 49, Diógenes]

 

1 Diógenes

 

Diógenes, filósofo çínico, deçiplo fue de Antístenes. 2 τ segunt dize Agustino en el catorseno libro de La çibdad de Dios, él τ todos los seguidores de toda la su seta proferían una sentençia muy suzia τ muy impudente[a5] contra la vergüença umanal; 3 es a saber, que pues que lo que se fazía en la muger propia es justa cosa, que non deven los omnes de aver vergüença de lo fazer públicamente en el barrio o en la plaça, 4 por desviar τ apartar qualquier coniugal concupiçençia allí adonde viniese. τ por el pudor τ vergüença natural vençe la opinión de aqueste error. 5 τ si segunt dizen que algund tiempo aquesto fiziese a Diógenes gloriabundo, pensando[b5] que la su seta fuese más noble; τ si la su impudencia[c5] fuese fingida por más insigne en la memoria de los omnes que después dél avían de vevir; 6 enpero después dél fue çesado este error entre los çínicos filósofos; 7 τ más valió el pudor por donde los omnes oviesen vergüença de los omnes, que non el error por lo qual los omnes cobdiçiasen ser semejables de los canes. 8 τ fablando santo Agostín dize: «aún oy veemos algunos filósofos cínicos que no solamente usan del pablio[d5], pero aun traen la clave[e5], 9 pero ninguno dellos non osa fazer aquesto; lo qual si lo fiziesen, no solamente serían muertos a piedras, mas aun solamente serían derribados de la saliva de los que los escupiesen». 10 Ca sin ninguna dubda mucho se avergüeña la umana natura de la tal libídine. 11 Una vegada, segunt escrive Gerónimo Contra Joviniano[f5], commo Antístenes, maestro de Diógenes, mandase a todos sus deçiplos que saliesen todos fuera del auditorio, 12 τ Diógenes perseverava en quedar; τ commo non lo pudiese alançar de sí, amenazólo con un palo que lo feriría si no se fuese. 13 Al qual Diógenes, enclinando la cabeça, dixo estas palabras: «Non puede ser ningund palo tan duro que me aparte del tu obsequio». 14 Aquéste, segunt dize Sátiro[g5] en el Libro de los varones ilustres, apartando de sí todas las cobdiçias τ deleites, usava por el frío traer dos palios; τ en lugar de almario tenía una talega. 15 τ por la flaqueza del su pequeñuelo cuerpo[h5] usava traer un bordón, con el qual sostenía sus mienbros, demandando a cada uno τ resçibiendo lo que ese día podía comer. 16 τ fizo su morada en los vestíbulos de las puertas τ en las entradas de las çibdades. 17 τ desde allí pedricava la verdad, τ notava los viçios τ costumbres de los que pasavan, τ reprehendíalos. 18 τ commo en un tienpo tenía para uso del su bever un calis de madero, τ vido un niño que bevía con la mano fecha cóncava, estonçes quebró el cáliz de madero, diziendo: 19 «Çierto nunca pensé que la naturaleza avía dado a los omnes vasija con que beviesen». 20 Aquéste tanto fue de costante ánimo que ninguna cosa perdonó a sí mesmo del rigor de su ánimo. 21 En aquese mesmo tenor de cara estubo en las cosas adversas que en las prósperas, τ sienpre duró en propósito uniforme contra todo dolor τ miseria. 22 τ dezía que muy ageno era del filósofo τ muy enpotente era sobre su ánimo aquél que la su vertud τ continençia de forma, muerte nin otra cosa podía desbaratar. 23 τ segunt dize Valerio en el libro terçero[i5], nunca Alixandre pudo vençer la continençia de Diógenes, al qual, commo Alixandre allegase τ lo fallase asentado al sol, díxole Alixandre que le demandase qualquier cosa que quisiese, quél gela daría. 24 Pero el varón de muy robusta constançia[j5] respondióle: «Lo que darme puedes, yo non lo quiero; pero ruégote que non me quites lo que non me puedes dar». 25 τ dezíalo porque la su sonbra estorvava que no le diese el sol. Así que Alixandre, que casi todas las naçiones vençió, fue de Diógenes vençido. 26 τ aquel día que vido a uno al qual ni le pudo dar nada nin quitar, τ por ende dize Séneca en el libro sesto[k5] De benefiçios: «Más pudo Diógenes vazío que Alixandre todas las cosas poseyente»; 27 τ más era lo que Diógenes non quería resçebir que lo que Alixandre podía dar. 28 τ Alixandre tentó de lançar a Diógenes del grado en que estava, pero más aína pudo lançar por fuerça de armas a Darío, rey de Persia, del su real grado, que non a éste. Aqueste Diógenes, menospreçiador de sí mesmo τ de todas las riquezas, 29 en la su pobreza voluntaria se gloriava, alabando al su maestro Antístenes, que lo avía fecho pobre, τ diziendo: 30 «Aquél me acreçentó que me fizo mendigo de rico; τ por casa muy ancha me fizo morar en pobreza[l5]», segunt se dize en el libro de los Saturnales. 31 τ commo aquéste estudiese asentado en el camino al sol, segunt dize Elinando en el libro terçero, τ un çiego lo firiese con un bordón, Diógenes le dixo: «Desvía allá tu ojo», llamando ojo al bordón. 32 τ segunt dize Valerio en el libro quarto[m5], Aristipo ovo dicho a Diógenes, que estava lavando unas verças[n5] en Çeracusas: «Si tú quisieras lisongear a Dionisio, tirano, non serías pobre». 33 Al qual Diógenes respondió: «Y aun si tú quisieses ser pobre, a Dionisio non lisonjarías». 34 Aquéste, segunt cuenta Agelio en el libro segundo, vendióse a sí mesmo, τ así vino en servidunbre; τ como lo quisiese conprar Xeníades corintio, preguntóle que qué ofiçio sabía. 35 Diógenes le respondió: «Sé enseñorearme de los libres». τ aquél, maravillado de la su respuesta, luego le ahorró τ le dio libertad, 36 τ diole a sus fijos, diziéndole: «Cata aquí mis fijos libres de quien te enseñorees». 37 τ segunt dize Séneca en el libro De tranquilitate animi que, commo Diógenes tuviese un siervo solo al qual llamavan Mathe, el siervo fuyó. 38 τ un amigo de Diógenes se maravilló de cómmo Diógenes non lo fazía buscar τ tornar a sí. 39 Al qual Diógenes respondió: «Fea cosa sería poder Mathe bevir sin Diógenes τ Diógenes no poder bevir sin Mathe». 40 Dezía Diógenes, segunt escribe Tulio en el libro segundo[o5] de las Tusculanas qüestiones, que sobrava τ pasava él en buena fortuna τ vida al rey de Persia, por quanto a él non le fallesçía nada, τ al otro non avía cosa que le fuese asaz. 41 τ por ende dezía que non quería desear los deleites de aquél, de los quales él non se podía fartar. 42 Fue Diógenes guarnido de maravillosa paçençia. τ segunt dize Séneca en el libro terçero De ira[p5], commo Diógenes estudiese departiendo de ira, un moço mal acostumbrado escupiólo en la cara. 43 τ preguntaron a Diógenes si se airava contra el moço. Él respondió: «Yo no me ensaño, mas dubdo si me convenga de me ensañar». 44 Otra vegada, segunt escrive Séneca en ese mesmo lugar, commo Diógenes estudiese disputando en una causa, un omne llamado Léntulo, atraída en su boca la gruesa saliva esparzióla en la cara de Diógenes. 45 Al qual, Diógenes, con mente quieta τ sosegada, dixo: «De aquí adelante afirmaré, o Léntulo, que se engañan todos aquellos que niegan que tú non tienes boca». 46 Otro denostó por palabras a Diógenes, τ commo él non respondió, uno le preguntó que por qué no dava respuesta a quien le dezía mal. 47 Él respondió: «Porque no quiero contender con omne sobre cosa que el que vençe es reputado por más vil». 48 Por semejante otro desonró a Diógenes por palabras contumeliosas. τ dixéronle: «¿Por qué non le respondes?» τ él dixo: «Porque yo non podría darle tanta desonra respondiéndole quanta él se dio a sí mesmo fablándome». 49 Así mesmo otro enjuriólo por palabras de contumelia. τ dixéronle: «¿Por qué non te indignas contra aquél?» 50 El qual respondio: «O éste que me enjuria, o es verdadero o mentiroso lo que dize; 51 si verdadero, por la verdad no me devo ensañar; si mentiroso, ya fallesçe la causa de la indignaçión, pues él non ovo notiçia de lo que dixo». 52 τ commo uno le recontase que un su amigo avía dicho mal dél, al qual Diógenes responde: «Que mi amigo esto aya dicho está en dubda; pero que tú me lo ayas dicho está manifiesto». 53 τ commo unos denuçiasen que algunos otros lo vituperiavan, Diógenes respondió: «Conviene que la sapiençia de los omnes insipientes sea inpunada, ca la mala lengua por mejor juzga aquél de quien reprehende, 54 pues sobre[q5] la buena conçençia a qualquier mal que lançare la mala lengua». 55 Preguntado fue Diógenes que qué devía fazer el omne para non se ensañar. Él respondió: «Recuérdese que non es sienpre nesçesario que sea servido de otros, mas algunas vezes conviene que obedezca a otros. 56 Nin cumple que cada día obedezcan a él; por ende alguna vez á de servir él a otro. 57 Ca non es nesçesario que sienpre de los otros sea tolerado, mas que algunas vezes padezca él mesmo. τ quando esto fiziere, él se dolerá de la su ira». 58 Dízese que Diógenes, commo estuviese rogando a un omne menesteroso que le diese del pan, τ todos los que estavan al derredor se maravillavan, Diógenes dixo: 59 «Por eso fago aquesto, porque aprendo en lo fazer a sofrir repulsa τ sagudimiento». 60 Commo el rey Alixandre pasase ante Diógenes, Diógenes, así commo menospreçiándolo, non lo miró. 61 Al qual dixo Alixandre: «¿Qué cosa es ésta, Diógenes, que no me miras, así commo si non me ovieses menester?» 62 Al qual Diógenes respondió: «¿Para qué miraré al siervo de mis siervos?» 63 Estonçes Alixandre le dixo: «¿Y cómmo yo só siervo de los tus siervos?» Respondió Diógenes: «Yo me enseñoreo de las mis cobdiçias, refrenándolas τ metiéndolas fondón de los mis pies, por que sirvan a mí. 64 τ las tus cobdiçias se enseñorean de ti, τ tú eres fecho siervo dellas, obedeçiendo los sus apetitos. Así que bien eres siervo de mis siervos». 65 Otra vez, commo un versificador alabase mucho Alexandre seyendo presente Diógenes τ lo ensalçase mucho por sus metros, Diógenes començó de comer del pan. 66 Algunos le dixeron: «¿Qués aquesto que fazes?» τ él respondió: «Más provechosa cosa es comer pan que oír lisonjas τ mentiras». 67 τ como un omne de forma muy torpe pero muy rico mostrase su casa a Diógenes, la qual era toda resplandeçiente de oro, Diógenes la menospresçió ante la cara de aquel omne. 68 τ preguntáronle por qué lo avía fecho. Él respondió: «Porque non avía visto otra cosa tan vil en toda la casa commo a su dueño». 69 Commo Diógenes viese un moço de buenas costunbres pero muy feo de cara, Diógenes dixo: «La bondad del ánima de aquéste da mucha fermosura a su cara». 70 Así mesmo, commo viese uno fermoso de cara τ muy desonesto en costunbres, dixo: «¡o, quán buena casa τ quán mal uésped en ella!» 71 Iten vido a un idiota τ nesçio omne asentado en una piedra; τ dixo: «La piedra está asentada sobre la piedra». 72 Acostunbrava Diógenes maltraer a los omnes que aborreçían la çiençia. τ un día subióse en un lugar alto τ escomençó a dezir en alta boz: «¡o vosotros, omnes, allegadvos acá!» 73 τ commo muchos se allegasen, escomençó a dezir: «Yo non llamava a vosotros, mas a los omnes; que vosotros bestias soes, pues non vevís segunt la razón, ni estudiaes en la sabiduría». 74 Iten vido Diógenes un moço fermoso que aprendía sabiduría, τ díxole: «Bien fazes, pues quieres que la fermosura de la tu ánima concuerde τ convenga con la fermosura del tu aspecto». 75 τ una vegada adolesçió Diógenes. τ los sus amigos començáronle a confortarle, diziendo: «Non temas, que esto de Dios es». 76 El qual respondió diziendo: «Por eso temo más». 77 Commo un ladrón una noche tentase de sacar un talegón de dineros que Diógenes tenía fondón de su cabeçera; τ commo Diógenes lo sintiese, menospreçiando el dinero, dixo estas palabras: «Tómalo ya, desaventurado, por que fagas dormir a entramos». 78 Commo viese a uno que enterrava su fija, dixo estas palabras: «Oy cobraste buen yerno». 79 Preguntaron a Diógenes por qué se llamava çínico de los filósofos. Él respondió: «Porque ladro a los neçios τ falago a los sabios». 80 Preguntáronle por qué criava tan gran barva. Él respondió: «Porque quanto más aína la veo τ me la tiento, tantas más vezes se me acuerda que soy varón». 81 Preguntáronle que por qué aborresçía los omnes τ non quería beuir entrellos. Él respondió: «Yo aborresco a los malos por la su mala vida, τ a los buenos porque biven entre los malos». 82 Preguntáronle que de qué cosa se devían los omnes guardar. Él dixo que del enbidia τ de los engaños del enemigo. 83 Preguntáronle que quál era la ora conviniente del comer. Él respondió: «Al que tiene qué coma, estonçes es ora quando á fanbre; τ al que no lo tiene, quando lo pudiese aver». 84 Preguntáronle qué cosa es enfermedad. Él respondió: «Cárçel del cuerpo». 85 Preguntáronle qué cosa es tristeza. Él dixo: «Cárçel del ánima». 86 Commo uno dixese a Diógenes que avía tomado muger de nuevo, él le respondió: «Poco solaz τ mucho cuidado as ganado en ello». 87 Vido Diógenes a un viejo que se estava tiñiendo los cabellos. Dixo: «Ni porque escondas las canas, por ende no escondes la vejez». 88 Iten vido a un omne nesçio con un anillo de oro en el dedo. Díxole: «Más te afermosea[r5] que te orna ese oro que traes». 89 Como un sofista burlador dixese a Diógenes: «Lo que yo só, tú no eres; yo soy omne, pues luego tú non eres omne». 90 Esto Diógenes le respondió: «Esto que concluyes es falso, porque començaste el argumento de ti; mas, ¿quiéreslo azer verdadero? Comiença de mí τ acaba en ti». 91 Preguntaron a Diógenes que con qué podrían fazer mucho turbar los omnes a sus enemigos. Él respondió: «Con fazerse ellos muy buenos».

 

92 Las sentençias claras de Diógenes son aquéstas: Cada uno deve aver para enmendaçión de sí mesmo a un otro por muy amigo o por muy enemigo. 93 Sola la nesçesidad costriñe a la inperiçia del vulgo para traerla a las cosas justas. 94 Ninguno será buen juez si non aquél que conosçió a otro ser juzgador de sí. 95 El que dapña al inoçente a sí mesmo llaga. 96 Ningunos engaños ni asechanças son más ocultas que aquéllos que se esconden en la simulaçión del ofiçio, o en nonbre alguno de grandeza; 97 ca aquél que manifiestamente es adversario, puédeslo evitar ligeramente guardándote dél; τ por aqueso nunca el cavallo Paladión engañó a los troyanos fasta que mentirosamente fingo[s5] la forma de Minerva. 98 De todos es enemigo común el qués enemigo de los suyos. 99 Si quisieres ser fecho bueno desecha de ti lo que en los otros despreçias. 100 Mejor es buscar melezina mientra fueres sano que requerir al físico quando la enfermedad sobrare de natura; τ así es de proçeder çerca de la cura del ánima. 101 Si alguno te diere con amor buen consejo dale tú a él obedençia con amor. 102 Iten dezía Diógenes: «Commo vieres a algund can que dexare a su señor τ siguiere a ti, tú con piedras lo desecha de ti, ca dexará a ti commo desó a él. 103 Como Diógenes fuese al agón olinpiaco, que era un juego que se çelebrava en Gresçia con gran freqüençia de gente; 104 τ commo Diógenes fuese ya viejo, tomóle fiebre en el camino, τ acostóse çerca de la vía. 105 τ queriendo sus amigos cavalgarle en una bestia o levarle en alguna otra manera, él non consintió; antes les dixo: «Yo vos ruego que vos vaes, ca esta noche o me avré vençedor o vençido. 106 τ si yo vençiere, yo iré al agón; τ si la fiebre me vençiere, deçenderé a los infiernos». 107 τ quedó aí esa noche τ matóse, diziendo que no se matava porque avía de morir, mas por desechar la fiebre con la muerte. 108 τ commo fuese atormentado del dolor de la muerte, τ viese muchos omnes que pasavan τ concurrían al anfiteatro de la olinpiada, dezía: 109 «¡O, quánta es la locura de los omnes! Van a mirar los juegos donde los omnes se conbaten con las bestias fieras, τ dexan de ver a mí, que estó batallando con el natural de la muerte». 110 τ ya después que estava en el agonía de la muerte, dize Tulio en el primero libro de las Tusculanas qüestiones[t5] que mandó a sus amigos que non enterrasen su cuerpo. 111 τ commo sus amigos le dixesen que lo comerían las bestias fieras si non lo enterrasen, él les dixo: «Non farán; mas poned çerca de mí un palo con que los lançe de mí». 112 Ellos le dixeron: «¿Para qué lo pornemos?, pues que después que fueres muerto non podrás con él nada fazer, nin ternás sentimiento para dél te aprovechar». 113 «Pues ¿qué? –dixo él– ¿Pueden a mí enbargar las bestias fieras aunque me despedaçen, pues nada non tengo de sentir?» Concluyendo de aquesto que non le enbargava nada el caresçimiento de su sepoltura.

 

[Capítulo 50, Carneades]

 

1 Carneides

 

Carneides, filósofo, floresçió en Atenas en tiempo de Diógenes. 2 τ fue enbiado con Diógenes por los ateneses al senado de los romanos, esto segunt cuenta Valerio en el libro octavo[u5]. 3 Éste fue muy estudioso τ fizo fin a su vida biviendo filosofando fasta çiento τ diez años. 4 τ commo aquéste se asentase a la mesa, tanto estava metido en las cogitaçiones, que se olvidava de tender la mano por el manjar; 5 pero Melisa, una que tenía en logar de muger, ésta le enderesçava muchas vezes la mano y gela adestrava cada que avía de tomar los usos neçesarios[v5]. 6 Así que él usava de la vida solamente con el su ánimo, τ el cuerpo suyo era a él así commo ajeno τ supervacuo[w5]. 7 Aquéste, commo oviese de disputar con Crispo, ante se purgó con el eléboro por aparejar τ asutilizar más el ingenio, 8 τ repunar más agramente a aquél con quien avía de disputar. 9 Las quales purgas fizo ser con el industria de la su sólida alabança de otros muchos cobdiçiadas[x5]. 10 Iten léese que con elébor cándido se purgó otra vegada las superiores partes del su cuerpo, 11 porque avía de escrevir contra los libros que avía fecho Senón, 12 porque de los corruptos umores que estavan en el estómago non se ofendiese ni manzillase la casa del coraçón ni las sotiles consideraçiones de la su mente.

 

[Capítulo 51, Platón]

 

1 Platón

 

Platón, filósofo atenés, nasçió del padre Aristón, del linaje de Nebtuno, τ la su madre fue llamada Parçio. 2 τ él desçendió del linaje del muy sabio Solón. 3 τ fue nasçido Platón en los tiempos de Davonoto, rey de Persia. 4 Cuenta Valerio en el libro primero[y5] que, seyendo Platón niño τ estando durmiendo en la cuna, que se le asentaron muchas abejas en los sus beços τ le dexaron mucha miel, 5 significando la suavidad de la su singular eloqüençia. 6 Escrívese en el Policrato, libro primero, capítulo décimo sétimo[z5], que Sócrates vido en el ara de Venus que estava en Academia 7 τ que le ofreçían a él un çisne, el cuello del qual alcançava fasta el çielo, τ con el su pico tañía las estrellas; 8 el qual penetrava aquella region que es dicha Aplanes τ traçendía al aspecto de todos; 9 τ cantava con tanta alegría τ sonoridad de boz que todo el mundo alegrava. 10 El siguiente día Aristón truxo a su fijo Platón de Academia τ ofresçiólo a Sócrates para que gelo enseñase en las letras τ costumbres. 11 El qual, commo Sócrates viese, τ después que ovo conçebido la dispusiçión del su cuerpo, τ fuerças, τ mente, dixo: 12 «Éste es el çisne que Venus Academia ayer consagrava al nuestro Apolo». 13 τ segunt se dize en el Policrato, testigo Apuleyo, Platón, antes llamado Aristótiles[a6], mas después de la anchura de los sus pechos fue llamado Platón, ca los griegos platos dizen por anchura[b6]. 14 Otros dizen que lo llamaron Platón porque fue muy largo en sus sermones. 15 Entre los deçiplos de Sócrates floresçió Platón en tan exçelente gloria, que todos los otros lo onravan τ servían. 16 τ Platón, como quiera que de muchos deçiplos así commo doctor τ maestro fuese buscado, el traspasó así commo deçiplo las inesplorables riberas del Nilo τ los desiertos canpos de Egibto, 17 a fin de aprender de los saçerdotes de aquellas gentes los muchos números τ medidas diversas de Geumetría, los cuentos τ razones de los çelestiales cuerpos. 18 τ aprendió ende en Egipto todas las otras cosas que los doctores della enseñavan τ demostravan. 19 τ dende vino en Italia τ aprendió de Archita Tarentino todos los mandamientos de la pitagórica seta. 20 τ conprehendió muy ligeramente de los más eminentes doctores qualesquier cosas que en la itálica Filosofía floresçían. 21 τ commo se bolviese en Egibto por causa de continuar la çiençia, fuele revelado en sueños 22 cómmo avía de ser preso en la mar de cosarios, τ que avía de ser vendido. τ así commo le fue revelado le aconteçió. 23 Mas por quanto, segunt dize Gerónimo en la epístola a Paulino[c6], por Platón ser filósofo sienpre fue mayor que quien lo conpró. 24 τ dízese que dende vino en Çeçilia a fin de ver τ entender los fuegos que salen del monte Edna, τ las razones de los sus encendimientos[d6]. 25 τ lo segundo porque fue en Çeçilia fue porque.l rogó Dionisio que fuese a dar leyes muniçipales a los de aquellas provinçias. 26 τ lo terçero por restituir a Dion en la su patria, el qual estava fuido della, τ por inpetrarle perdón de Dionisio. 27 τ en todas aquestas cosas tanto fue Platón diligente que nunca vacó de los ofiçios τ y estudios de la Filosofía, nin fue por algund tiempo dello suspendido. 28 τ porque pudiese mejor vacar en los estudios de la Filosofía escogió la villa de Academia, la qual estava lenxos[e6] de Atenas, la qual era no solamente desierta, mas enferma τ pestilente. 29 τ aquesto fizo por que con el cuidado τ continuaçión de las enfermedades de aquel lugar pudiese quebrantar los ínpetus τ movimientos de la luxuria. 30 τ los deçiplos estatuyeron non aver otro deleite mayor que contenplar las cosas que dél aprendían; 31 tanto, que dizen que uno dellos se sacó los ojos por vacar más firmemente en la Filosofía. 32 Fue Platón muy tenplado, abstinente τ de luenga vida. 33 τ dize Tulio en el libro quinto de las Tusculanas qüestiones[f6] que, commo Timoteo, prínçipe de Atenas τ claro por linaje, çenase con Platón una noche, 34 que tanto se deleitó en aquella çena, que dende a tres días dixo a Platón: «Las tus çenas no solamente en presençia, mas después otro día son alegres τ jocundas». 35 τ fue más Platón vertuoso en la moderaçión de la luxuria. τ commo en el libro del Fedrón enseñó, 36 segunt dize Macrobio en el libro primero, que non deve moverse el omne de su voluntad a la luxuria. 37 Y en este mesmo diálogo dize que la muerte deve ser cobdiçiada por los filosofantes, τ que la Filosofía no es sino contenplaçión de muerte[g6]. 38 τ aquestas cosas non son en sí contrarias, por quanto conosçió Platón dos muertes: la una, que da la natura, τ la otra, que dan las vertudes. 39 El omne muere quando el ánima se parte del cuerpo, desatada por ley de natura. 40 τ dízese por otra manera morir quando menospresçia las cosas torpes τ feas, mostrándogelo la Filosofía; 41 τ quando se desnuda de todas las açechanças dulçes de las cobdiçias τ de todas las otras pasiones. 42 Aquesta tal muerte dize Platón que deven los filósofos cobdiçiar. 43 τ la otra que la naturaleza da a todos, de aquesta tal bien devieda Platón que los filósofos se desvíen della τ non se la den mientra pudieren. 44 Iten cuenta Valerio en el libro nono[h6] que, commo Platón estudiese fuertemente airado contra un su siervo por un delicto que avía fecho, 45 que le mandó que se desnudase luego τ que descubriese las espaldas, para que quería con su mano darle los açotes. 46 τ después, entendiendo que estando irado que exçedería el modo que devía tener en la bengança τ castigo, la mano que avía alçado con el açote para ferir al siervo teníasela así levantada en alto, τ estava en semejança que quería ferir. 47 Estonçes sobrevino Aspeusipo, su amigo, τ preguntóle que qué fazía. 48 τ él le respondió: «Estó tomando penas del onbre airado», que ya avía olvidado el siervo τ avía fallado otro que más devía castigar, el qual era él mesmo. 49 τ por ende, por darse pena de la ira demasiada que avía tomado, tenía la mano levantada con el açote. 50 τ dixo a su amigo Espeusipo: «Tú, Espeusipo, castiga agora este mi siervo, ca yo temo que porque estó sañoso que en él faga más de lo que cumple; τ yo no quiero que este siervo esté en poderío de aquél que no está en su poder». 51 τ por muy fea cosa juzgó que la culpa del siervo τ el castigo[i6] demasiado de Platón fuesen después de igual reprehensión. 52 Recuenta Valerio en el libro quarto[j6] que dixo uno a Platón que Senócrates, su deçiplo, avía fablado dél algunos denuestos o vituperios. 53 τ commo Platón menospresçiase al que lo tal le dezía, sin escudriñar dél otra cosa, pero el que gelo avía venido a dezir fazía gran inestançia[k6] açerca de Platón, quexándose porque no le dava fe a lo que le dezía. 54 τ respondióle Platón que non era creíble que non fuese amado de aquel su deçiplo, al qual él tanto amava. 55 τ commo él lo confirmase con juramento que avía dicho dél aquellas cosas, respondióle Platón: «Nunca Senócrates oviera de mí dicho aquellas cosas, si non juzgase que de todo en todo cumple quél de mí las dixese». 56 Aqueste Platón, segunt recuenta Flamiano istoriógrafo τ segunt se falla en el Policrato en el libro octavo[l6], veía muchas vezes su cara al espejo, no por curiosidad ni por gracia de se la mejor conponer τ corregir, 57 mas por que viese qué tanto avía mudado el proçeso del tiempo τ la peregrinaçión del su estudio en la su cara; 58 τ qué tanto avía fecho de alteraçión; τ a fin de conservar con su juizio τ relevar a la natura, por que non se corronpiese por trabajo desusado ni estudio demasiado. 59 Preguntaron a Platón que quién era sabio. Él respondió: «Aquél que quando le vituperan no se ensaña, nin se vanagloria quando lo alaban». 60 Preguntáronle que en qué se conosçían los omnes. Él respondió: «Los omnes τ los vasos de tierra por igual manera los conosçemos, ca los vasos conosçemos en el sonido τ los onbres en la palabra». 61 Preguntáronle que los omnes con qué tanta renta devían ser contentos. 62 Él respondió: «Cada uno deve tanto buscar que non aya desfalleçimiento en aquello que a él es nesçesario; τ que non le sea forçado de lisongear a los omnes». 63 Preguntáronle quién es entre los omnes el más poderoso. τ Él respondió: «El que sabe esconder su pobreza». 64 Preguntáronle quién es entre los omnes el más tenplado. Él respondió: «Aquél a quien abasta lo que tiene». 65 Preguntáronle quién es el omne de buenas costumbres. Él respondió: «Aquél que non puede sofrir a los onbres mal acostumbrados». 66 Preguntáronle si devían fazer reverençia al omne viejo. Él respondió que sí, pero no aquél que tenía la blancura en los cabellos τ mala tenplança en las costumbres. 67 Preguntáronle quál morada de lugares o çibdades devía omne refuir. 68 Él respondió: «No mores en la tierra en la qual sobran las despensas[m6] a las ganançias; 69 τ adonde valen más los malos que los buenos; ni adonde los señores mienten mucho». 70 Preguntáronle que en qué podría cada uno aver gracia con el prínçipe. Él respondió: «Si quisieres aver graçia con el prínçipe nesçio, sigue su voluntad; 71 τ si quisieres aver graçia con el prínçipe sabio, non le dexes de demostrar τ reprehender aquellas cosas que no pertenesçen a la cosa pública o que van contra la razón». 72 Commo Platón viese a Dionisio, tirano de Çeçilia, que toviese todo el su cuerpo çercado de omnes que lo guardavan, díxole: «¿Cómmo tanto mal feziste, que de tantos es nesçesario que seas guardado?» 73 Algunos dichos de Platón más elegantes son los que se siguen: Estonçes es de dezir ser bienaventurado τ próspero el mundo de las tierras, quando los sabios serán fechos reyes, o los reyes serán fechos sabios. 74 Aquéllos que quieren aprovechar a la cosa pública dos mandamientos deven guardar: el uno, que así selen τ defiendan el provecho de los çibdadanos, que qualquier cosa que fizieren a la cosa pública la refieran, posponiendo los sus provechos; 75 el otro, que curen juntamente de todo el cuerpo de la república, por que mientra una parte cuidaren anparar, la otra no desanparen. 76 Así es que quando los regidores oprimen a los súbditos, commo quando la cabeça se fincha en tal manera que no puede de los otros mienbros sin trabajo ser sostenida. 77 τ aquesta pasión inposible es de ser conportada o curada sin muy grave dolor de los mienbros. 78 τ si la tal pasión fuere incurable, más miserable cosa es bevir así que morir, ca non ay más provechosa cosa a los mesquinos que fenesçer commo quiera la su miseria. 79 Iten quando el potestad de la çibdad se encrueleçe contra los sobgetos no es sino commo quando el tutor persigue al pupilo que tiene en tutoría, 80 o commo si degollases a alguno con el cuchillo que él te oviese dado con que lo defendieses. 81 Muy noble cosa es usar la cosa pública del derecho de pupilo[n6]. 82 Iten dezía: «El que no puede governar la su ánima, que’s una, ¿cómmo podrá ser governador de muchos omnes?» 83 Iten dezía que los omnes se devían mirar muchas vezes al espejo, por que si su cara se viese fermosa, que no pudiese sofrir de fazer ninguna cosa que fea fuese; 84 τ si por ventura la cara se viese fea, que avría vergüença de juntar dos cosas feas en uno. 85 Dezía así mesmo Platón que avía dos mundos; el uno, inteligible, en el qual morava la verdad; τ el otro, que era sensible, el qual es a nosotros manifiesto por vista τ tañimiento. 86 así quel primero era verdadero τ este otro era virisímile. τ dezía que era fecho a la imagen τ forma del primero. 87 τ de aquel primero mundo dezía que la verdad dél serenava τ se mostrava en aquel ánima que se conosçe a sí mesmo; 88 por lo qual en el ánima de los locos nunca se engendra çiençia, salvo opinión. 89 Iten si la forma de la sabiduría se pudiese ver por los ojos, mucho eçitaría[o6] a todos a que la amasen. 90 Iten no puede ser conprehendida la forma de la justiçia si primeramente la orden de la injustiçia non fuere discutida. 91 Iten la çiençia que’s remota de la justiçia más se deve llamar engaño que sabiduría. 92 Iten el ánimo que está aparejado al peligro, si se mete en él por su provecho más que por bien de todos, este tal más deve de aver nombre de osadía que de fortaleza. 93 Aquella justiçia es muy verdadera la qual se guarda contra los inferiores τ baxas personas. 94 Gran triunfo es de inoçençia no pecar allí do ay lugar de poder. 95 Donde más puedes pecar, allí peca menos. 96 La muerte mucho es de cobdiçiar de los filosofantes; τ esa filosofía pensamiento es de morir. 97 La fuerça de toda la Filosofía es la paçençia. 98 Iten enseñava que dos estremidades del cuerpo non se devían mover de ligero; es a saber, la cabeça τ los pies, los quales mienbros si firmeza en sí toviesen, todos los otros estarían muy rebustos. 99 Dezía [que] más que el ánima, commo sea libre τ señora de las pasiones, que vençer el onbre a sí mesmo ésta es la primera τ la mejor de las victorias; 100 pero que ser vençido el omne de sí mesmo, que esto era muy malo τ muy feo. 101 Iten dezía que uno y ese mesmo fin devían los omnes fazer al bevir τ al aprender, 102 por lo qual dezía: «No dexes de aprender, ca las letras para el ánima insipiente fueron falladas, así commo el bordón para el enfermo cuerpo». 103 τ fue costumbre de Platón, segunt dize Alinando[p6], de intitular los sus libros a los nombres de sus maestros por que tomasen autoridad de los nombres de aquéllos τ de las sus palabras τ razones. 104 τ los libros que fizo son éstos: Timeo, Fedrón, Gorgias, Pitágoras. 105 τ escribió diez libros De la república τ de las leyes, en los quales muchas cosas son claramente dichas. 106 τ en el su Fedrón, el qual trasladó Tulio de griego en latín, por muy fuertes argumentos demuestra la inmortalidad del ánima. τ puede todo el razonamiento de aquel libro ser asumado τ conprehendido en silogismo siguiente: 107 el ánima de sí morrá[q6]. τ lo que de sí morrá, prinçipio es de movimiento. 108 τ lo que’s prinçipio de movimiento no es nasçido. τ lo que no es nasçido inmortal es. 109 Así quel ánima es inmortal. Un seguidor de la su dotrina, el qual se llamaba Teobroto[r6], commo leyese el libro de Platón de la inmortalidad del ánima, lançóse de un muro abaxo con deseo de traspasar con la muerte a la mejor vida. 110 Murió Platón en los tiempos de Felipo, rey de Maçedonia, año ochenta τ uno del su nasçimiento, sin fallesçer dellos un día, τ segunt dize Séneca en las epístolas. 111 Iten algunos magos que estonçes estavan en Atenas sacrificaron a Platón defunto[s6], 112 pensando cómmo la su suerte fuese mayor que la umana, veyendo cómmo con la su vida consumase fasta el número perfeto, que nueve vezes nueve multiplicados conpone.

 

[Capítulo 52, Aristóteles]

 

1 Aristótiles

 

Aristótiles, filósofo exsimio, fue de la gente maçedonia, τ fue de la patria de Astragurria, la qual es çibdad de Trasçia, vezina al monte Olimpo. 2 τ fue fijo de Nicómaco, médico. Ovo la madre nonbre Festia; los quales deçendieron del linage d’Esculapio. 3 Este Nicómaco fue médico de Aminito, rey Maçedonia τ padre de Felipo. 4 Aqueste Aristótiles, commo fuese moço, enseñó la dotrina de Eloqüençia. 5 τ, después que fue fecho de dies τ siete años, fue enbiado a Atenas, adonde se allegó a Sócrates, τ oyó dél por tres años. 6 τ después de la muerte de Sócrates, allegóse a Platón, τ continuó de oír por veinte años. 7 τ tanto amor τ diligençia puso Platón con Aristótiles, τ Aristótiles con el estudio de la Filosofía, que Platón la casa de Aristótiles «Casa del Letor» la llamava. 8 τ muchas vezes dezía: «Vamos a la casa del Letor». 9 τ quando estava absente Aristótiles de la liçión de Platón, luego clamava Platón τ dezía: 10 «El entendimiento nos fallesçe aquí en esta liçión, τ sordo es el auditorio».

 

11 Aqueste Aristótiles en tanta veneraçión fue tenido açerca de Felipo, rey de Maçedonia, que quando le nasçió el su fijo Alixandre, escrivió Felipo una epístola a Aristótiles en estas palabras: 12 «Felipo a Aristótiles: Salud –dize–, sabe ser a mí un fijo nasçido. Lo qual yo tengo a grand graçia a los dioses; 13 no tanto por quél me nasçió, mas porque acontesçió nasçer en los tiempos de la tu vida. 14 Ca yo confío quél seyendo enseñado de ti, que será digno de ser fijo nuestro, τ de suçeder en el nuestro reino». 15 Bivió Aristótiles veinte τ tres años después de la muerte de Platón. τ parte deste tiempo enseñando a Alixandre, fijo de Felipo; 16 τ parte dél çercando con Alexandre muchas tierras τ provinçias; 17 τ parte deste tiempo conponiendo libros, τ resplandeçiendo τ enseñando en las dotrinas.

 

18 Algunos dichos elegantes de Aristótiles son los que se siguen: 19 Ninguno no deve fablar en ninguna parte cosas de loor de sí mesmo, porque el que se alaba vano es, τ y el que se denuesta, loco. 20 Iten dezía ser muy provechoso consejo a los omnes que se dan a las delectaçiones pensar τ traer a la memoria las delectaçiones pasadas, por que así consideradas fuesen amenguadas las presentes. 21 Porque las delectaçiones ya pasadas τ llenas de arrepentimiento subjetas son en tal manera a los ánimos[t6] de los onbres, que las presentes con menos cobdiçia causan que se apetizen τ deseen. 22 Dezía más, que un solo daño sofría de la pobreza; es a saber, no poder socorrer a los menesterosos. 23 Iten dezía que nunca devemos ser más vergonçosos que quando fazemos alguna fabla de los dioses. 24 Iten dezía que del buen varón era non saber fazer enjuria ni padeçerla. 25 La injuria injustamente fecha, de aquél es la infamia, del que la faze. 26 La victoria es de buscar entre nuestros parentes para la poder aver de los enemigos. 27 Si los omnes pudiese ser que toviesen los ojos de Linçeo, para que la su vista penetrase qualquier distançia o obstançia, 28 çiertamente verían quel que paresçe muy más fermoso en la sobrefaz del su cuerpo, dentro en las sus entrañas se vería muy feo. 29 Así que a ti no faze ser visto fermoso la naturaleza, mas la enfermedad de los ojos de los que te miran. 30 Difíçil cosa es provar a los amigos en el tiempo de la bienaventurança; y en el tiempo de la adversidad muy ligera cosa es provarlos. 31 Los omnes deven aparejar una vianda para el camino de la su vejez, la qual deve ser de erudiçión, de enseñamiento τ de letras. 32 Iten dezía que de dos linages de omnes se maravillava mucho; es a saber: de aquél en el qual no es ningund bien de vertud 33 pero, si dél lo dizen, açébtalo, τ créelo τ gózase con ello; 34 τ del otro, del qual dizen algunos males que en él no son, τ por aquello resçibe turbaçión en su ánimo. 35 Dezía que así commo la vista resçibe lumbre del aire que está al derredor della, que así el ánima resçibe la lumbre de los enseñamientos. 36 Iten dezía que las raízes de la çiençia son amargas, pero que los sus frutos son dulçes. 37 Iten dezía que tres cosas á menester la çiençia; es a saber: naturalesa, τ enseñamiento τ soledad. 38 Iten dezía que de los padres aquéllos eran los más nobles, los que guarneçen a los sus fijos de çiençia; 39 más que los otros que solamente engendran a sus fijos, por quanto aquéstos dan a sus fijos solamente el bevir, 40 τ los otros les dan el bien bevir. Iten dezía a los amigos: «¡Oh, amigos!, ninguno no es amigo». 41 Fue reprehendido Aristótiles una vez, por quanto dio limosna a un omne malo; el qual respondió a los que lo reprehendían: «Yo ove misericordia de la natura, mas no de la maliçia». 42 Dixo Aristótiles a uno que se estava vanagloriando que era de una çibdad muy grande: «No es de considerar de qué patria cada uno sea, mas de quál patria sea digno». 43 Aristótiles, redarguyendo algunas vezes a los ateneses, dezía que ellos avían fallado los argumentos, τ las razones τ las leyes; 44 pero que usavan solamente de las argumentaçiones, τ muy poco de las leyes. Preguntaron Aristótiles qué cosa es aquélla que se envejeçe muy aína; él dixo quel gozo. 45 Preguntáronle qué diferençia ay entre los omnes enseñados a los no enseñados. Respondió: «Lo que ay de los bivos a los muertos». 46 Preguntáronle qué cosa es amigo. Él dixo: «Un ánima que mora en dos cuerpos». 47 Preguntáronle que qué avía aprovechado a sí mesmo del estudio de la Filosofía. Él respondió: «Fazer las cosas no acostreñidamente; las quales otros algunos por temor de la ley fazen». 48 Preguntáronle que qué cosa devíamos ofreçer a los amigos. Él respondió: «Aquellas cosas que deseamos ser ofreçidas a nosotros». 49 Trasçendió Aristótiles en la Filosofía toda la medida umanal, diminuyendo della nada, mas añadiendo a ella muchas cosas, τ con la su sotileza endereçando en ella muchas cosas. 50 τ trabtó todas partes de la Filosofía, τ dio mandamientos a cada una dellas; tanto que paresçe que por la su envestigaçión τ enquisiçión aya escluido a todos los otros; tanto 51 quel común nombre de los filósofos él confiesa pertenesçer a sí mesmo. 52 Fue Aristótiles facundo en la eloqüençia, pero muy más abondoso en las sentençias. 53 Tovo gran abilidad de cuerpo τ gran perspicaçia de ingenio. 54 τ bivió sesenta τ dos años, siempre estante en muy buen vigor de ingenio. 55 τ commo ya viniese a los postrimeros días, toda la conpaña de los sus deçiplos se ayuntó τ vino a él, rogándole qu’escogese entrellos quál quería que fuese subçesor del su magisterio. 56 τ y eran entre estos sus deçiplos dos más esçelentes, más que ninguno de los otros. Los quales se llamavan Tesisto Alteo Sasto τ Menedemo, 57 de los quales el uno era de la ínsola de Lesbos τ el otro era de Rodas. 58 τ respondióles Aristótiles que le plazía de fazer aquello que le rogavan, quando viese que era tiempo. 59 τ dende a poco espaçio, todos estando presentes, commo bebiese de un vino que le dieron, dixo que lo fallava áspero τ no saludable; 60 por ende que le fiziesen buscar vino de Rodas e de Lesbos, para que quería provar quál le sabría mejor, τ le sería más provechoso. 61 τ commo le troxiesen de entramos aquellos vinos, alabólos a entramos a dos, pero dixo quel de Lesbos le paresçía el mejor. 62 τ así entendieron los sus deçiplos que Teosisto prefería[u6] a Menedemo en la voluntad de Aristótiles. 63 τ así era que era de costumbres más noble τ más suabe de lengua, 64 Ya después de muerto Aristótiles, todos los sus deçiplos se allegaron a Teosisto. 65 Conpuso Aristótiles muchos libros, los nombres de los quales son aquéstos: 66 Del arte de la Lógica; uno De las categóricas y otro De los predicamentos; De perianmenias, dos; De los primeros analéticos, dos; De los posteriores analéticos, II; 67 De los tópicos, VIII; De los elencos, II; De las artes, I; De las contençiones, II; De las sobluçiones; De las estençiones, IV; 68 De las divisiones sofísticas, IV; De contrariis[v6], I; Del género, τ del espeçia τ del propio, uno; 69 De los comentos argumentorios, III; De proposiçiones de vertud, II; De instançia, I; De divisiones, XVII; De difiniçiones de los primeros tópicos, VIII; De silogismos, II; 70 De soligetaçión del Universo τ del açidente, I; De los anetópicos τ tópicos contra las difiniçiones, dos; De los métodos, I; De aquellas cosas que por muchas maneras se dizen o segunt adiçión, I; 71 De prinçipio, I; De interrogaçión τ responsión, II; De las proposiçiones, I; De las proposiçiones contençiosas, II; De conpendios, VIII; De división, I; De difiniçiones, XIII; 72 De argumentaçiones τ proposiçiones argumentativas, XXV; De las divisiones de las contençiones, I; De dictión, II; De los físicos, VIII; De generaçión τ corruçión, II; 73 De ánima, III; Del çielo τ del mundo, IV; De sensuo esensato[w6]; De memoria τ reminiçençia; De sueño τ vergilia; De muerte τ vida; De juventud τ vejez; De las cosas vegetubles [ τ ] de las plantas; 74 Del creçimiento del río Nilo; De los animales, XIX; De la longura τ brevedad de la vida; De los quatro elementos, III; De la grandeza del cuerpo, uno; De los animales conpuestos, uno; 75 De los animales fablantes, I; De non granare granare[x6], I ; De unidad, I; De fisonomía, I; De natura, III; De naturalibus, I; De los metauros, IV; 76 De la Metafísica, catorze; De las piedras, uno; De buena Fortuna; De Poetría; De agregaçión de las artes, II; De arte, I; 77 Del arte de la Retórica, II; De arte otra, II; De las contençiones de la Retórica, I; De la elecçión de los anótomos; De persuaçión; De congregaçión, II; 78 De poetiçis de similis[y6], II; De perspetiva; De Astronomía; De las señales del invierno, I; De visible; De poetas, III; De esortaçiones de oraçión, I; 79 De dotrina τ deçiplina, I; De idea; De pasión; De Matematiçis, I; Del arte entrodutoria de las cosas divinas, I; De música, I; De tragerias, I; 80 De discalia, I; De indivisibiles anótomos, VII; De las mecónicas[z6], I; De la negoçiaçión del arte prática, II; De los medeçinales, II; De diçiplina, I; 81 De dubiis comerçiis; VI; De los perliánbulos[a7], I; De los poblemas de la Filosofía τ medeçinales; De los provervios; De las éticas, X; 82 De las políticas, VIII; De politice audito, VIII; De justiçia, IV; De justificaçiones, I; Del bien útile; iten Del bien, III; 83 De amatives τ posiçiones amativas, II; Del libre alvedrío, I; De justiçia, II; De concupiçibile, I; 84 De dispensaçión, I; De las pasiones de la ira; De la enbriaguez; De matrimonio; De amiçiçia, I; De moralibus, V; De injenuitate, I; 85 De concupiçençia, I; De las riquezas, I; De concupiçible, I; De la çevil conversaçión, II; 86 De la primitiva Filosofía, III; De la ley costitutiva, I; De leyes, IV; De las contiendas de Dionisio; De Esteusifo τ Senócrates; Contra el Timeo, II; 87 De algunas cosas primitivas, I; Contra Milesio, I; Contra Chineo, I; 88 Contra Gorgias τ Pitágoras, I; Contra Zenón, I; De pitagoriçis, I; Del olinpiatiçis, I; De Apolo, I; De los elementos apolíneos, I; 89 De conversaçión çevil, çiento τ sesenta leyes neçesarias, las quales son dichas diachimocráticas o ligárgicas, mistocráticas e tiránicas; 90 iten De los labradores a Alexandre; De redarguendis[b7], I; De los dichos que se deven guardar a Alixandre. 91 Iten yendo con Alexandre conpuso el estoria de Las dozientas τ çincuenta policías. 92 Iten escrivió epístolas a Filipo τ a Alexandre, τ muchos otros libros. Laerçio dize en el Libro de la vida de los filósofos, del qual muchos libros que aquí dizen son sacados, 93 quel número de los libros que conpuso Aristótiles llegó a trezientos, 94 aunque en otro lugar se dize que en todos los tractados que fizo fueron mil tratados por número.

 

[Capítulo 53, Xenófilo]

 

Menófilo

 

Menófilo, filósofo pitagórico de Calçedonia, bivió çiento τ quatro años; parte dellos en muy gran perfeçión τ esplandor de dotrina. τ en ella fue muerto.

 

[Capítulo 54, Fedón]

 

Fedrón

 

Fedrón Elidense muy gran familiar fue de Sócrates τ de Platón, τ deçiplo de entramos. τ fue filósofo ilustre. τ del nombre suyo Platón intituló el libro que fizo de la inmortalidad del ánima.

 

[Capítulo 55, Esquilo]

 

1 Cheschilo

 

Eschilo, poeta, escritor fue de tragedias 2 τ fue de la nasçión de los sivilos[c7] 3 τ léese que fue muerto por un caso muy maravilloso. 4 Ca segunt cuenta Valerio en el libro noveno[d7], commo un día saliese fuera de la çibdad do morava, asentóse en un prado. 5 τ un águila sobía por lo alto un galápago en las manos, a fin de lo dexar caer sobre alguna piedra, 6 para que después de quebradas las conchas, pudiese comer la carne. 7 τ commo el poeta estudiese asentado, tanto le reluzía la su calva, que el águila se engañó, pensando que fuese piedra. 8 τ soltó el galápago, τ dexólo caer sobre la calva del poeta. 9 τ fízole tan gran ferida que della fue muerto. 10 Floresçió este poeta Esquilo en los tiempos de Darío, rey de Persia.

 

[Capítulo 56, Espeusipo]

 

1 Sperisipo

 

Sperisipo, filósofo insigne, deçiplo fue de Platón τ sobrino suyo, fijo de su ermana. 2 De aquéste se leye aver seído aquella sentençia, la qual se dize que ovo dicho contra uno que lo alisongeava: 3 «Alisongeador –dixo–, dexa de engañar a los unos τ a los otros, porque no aprovechas nada a ti mesmo, pues que yo te entiendo». 4 Commo Picuro pensase quel sumo bien fuese la delectaçión, Antístenes socrático dezía que era el sumo mal; 5 τ aqueste Espeusipo dezía que la delectaçión τ el dolor eran dos males contrarios en sí; 6 τ quel bien era un medio que consistía entre estos dos.

 

[Capítulo 57, Apuleyo]

 

1 Apuleyo

 

Apuleyo, filósofo africano, platónico. 2 Floresçió en Greçia τ fue muy enseñado en la lengua griega τ latina. 3 Éste subçedió a Platón, τ escrivió muchos libros: uno De la vida τ de las costumbres de Platón; 4 otro que’s llamado De deo Socratis; 5 otro que’s intitulado De cosmografía; otro De la república; otro De las vertudes de las yervas; 6 otro libro Del asno dorado, el qual es partido en doze libros. 7 τ en aquéste escrivió que le ovo acaesçido que una muger le ovo dado a bever tales yervas, que le paresçió a él, 8 commo quiera que le quedó el ánimo umano, que fuese mudado en asno; del qual escarnesçimiento fue curado después.

 

9 Éstas son las sentençias que dél se leen en el libro que fizo De deo Socratis: 10 Ninguna cosa puede ser esa mesma juntamente aquexada[e7] y examinada. 11 Nin es ninguna de todas las cosas que juntamente pueda aver alabança de la diligençia τ graçia de la çeleridad. 12 Ni ninguna cosa es más semejable a Dios quel ánimo del varón perfectamente bueno. 13 Non ay ninguna cosa de que más me maraville que de ver cómmo todos cobdiçian muy bien bevir, τ sepan que no se puede bevir tanto en otra cosa commo en el ánimo; 14 nin pueden fazer que óbtimamente bivan si el ánimo no es bien labrado. 15 τ con todo aquesto los omnes, commo quiera que lo veen, nin labran ni curan del su ánimo. 16 Las otras artes τ çiençias sin vergüença se deven inorar τ dexar por saber, 17 así commo saber pintar o saber cantar. Aquestas cosas el varón bueno bien las puede menospresçiar sin vituperio del ánimo. 18 Mas no saber bien bevir, nunca lo osarás dezir sin vergüença, commo aquesto proçeda de sólo el ánimo. 19 Iten dezía que así devemos mirar a los omnes igualmente commo a los cavallos que queremos mercar, 20 en los quales no consideramos las guarniçiones nin los frenos, mas solamente el cavallo desnudo; acatamos que la su espeçia sea ábile τ bien dispuesta para correr. 21 Pues no quieras tu estimar las cosas agenas del omne, mas al omne solamente considera. 22 Yo llamo cosas agenas aquéllas que los padres dan a los omnes en la generaçión, o la fermosura que da la forma, o las riquezas inbidiosas. 23 Ca si genoroso es, a los parientes alabas; si rico es, no creo a la fortuna; si fuerte es, por enfermedad será fatigado; 24 si mançebo es, irse á en la vejez; si fermoso es, espera un poco τ verás cómmo no será. 25 Pero si el omne es sabio, estonçes lo alabas a él mesmo, ca la sabiduría non es cosa eredaria del padre ni cosa que carga de caso de Fortuna; 26 nin que puede ser caduca por debilitaçión de cuerpo nin por alguna hedad mudada. 27 Aquestas cosas todas ovo en sí el mi Sócrates; por ende menospresçió todas las otras. 28 Escrivió más Apuleyo un libro Contra Emeliano, adonde entre las otras cosas alaba a la pobreza, 29 τ dize que no es de aver vergüença del denuesto de la pobreza; 30 ca la pobreza es un crimen muy açebto a los filósofos; τ es muy mesurada en sus manjares, τ poco poderosa; 31 segura en ábito; sinple en çerimonias; bien amonestada de la conçiençia. La qual nunca inflamó a ninguno con sobervia nin robó a ninguno con poderío; 32 nin firió a ninguno con tiranía, la qual nin quiere algunas riquezas de vientre[f7] nin las puede querer. 33 τ si en todas las memorias de los omnes quisieres escudriñar, non fallarás ninguno que sea pobre. 34 Ca la pobredad entre todos los siglos es fazedora de las çibdades τ falladora de todas las artes. Ella es dadora a todas las naçiones de gloria. 35 Esa mesma pobredad, fue en Arístides justa τ en Fanón begnina; y en Epiménides, estrenua; y en Sócrates, sabia; y en Omero, desierta[g7]. 36 Y esta mesma pobredad fundó en el pueblo romano el inperio desdel su conmienço; 37 por lo qual, fasta el día de oy, acostumbran los romanos ofresçer los sacrifiçios a los dioses inmortales en fe en vasos de tierra, en çerimonia de la su primera pobreza.

 

[Capítulo 58, Plotino]

 

1 Plotino

 

Plotino, filósofo, deçiplo de Platón τ preçebtor de Porfirio, floresçió en Atenas. 2 De aquéste dize Mercurio que así fue Plotino singular filósofo, que la doctrina de la su filosofía seguía las pisadas de la su vida en tal manera, 3 que lo que dezía non lo mostrava por exenplos agenos, mas por propios enxenplos de la su vertud. 4 Ca fue aquel varón muy compuesto en todos los ornamentos de vertud, τ muy firme por estudio de todas las despusiçiones divinas. 5 τ fue justo, τ próvido, τ fuerte, τ tenplado, τ un tal omne que bien creía poder sobrar por la razón de la su prudençia todos los ínpetus de la Fortuna. 6 Así que descogió lugar de silla quieta τ reposada por se delibrar de todo bolliçio τ conversaçión; 7 solamente vacando en los insinios de la dibina institución, por que se pudiese armar contra todas las amenazas de la Fortuna, con estudio de defendimiento, entero τ no corruptible. 8 Aquéste menospresçió todos los insinios de los onores, reputando solamente ser propios onores aquéllos quel magisterio de la su prudençia le pudiese dar. 9 Así que ningund deseo de riquezas non lo pudieron atraer a sí, mas solamente pensava ser verdaderas riquezas aquéllas con las quales pudiese fallar el propio conosçimiento de las causas de las cosas.

 

10 Macrobio así mesmo en el libro Del sueño de Çipión algunos dichos de Plotino escrivió en esta guisa de las quatro virtudes: 11 Ser caternal género de vertudes. A las primeras llama políticas, de las quales la prinçipal razón es la Prudençia, la qual endereça la regla. 12 El qual dize que así endereça las cosas que ninguna non consienta fazer, salvo aquélla que’s derecha; 13 τ proveer a los umanos autos, así commo por divinos arbitrios. 14 τ del fuerte ánimo es traer el coraçón sobre todo miedo de peligro; τ non temer ninguna cosa si non aquélla que fuere torpe; 15 τ conportar fuertemente así las cosas adversas commo las prósperas. 16 τ de la Tenplança es non apetizar ninguna cosa de que omne se aya de repentir; 17 nin esçeder en alguna cosa la ley de la moderaçión; τ domar la cobdiçia so el yugo de la razón. 18 De la Justiçia es guardar a cada uno lo que suyo es; 19 τ el varón que’s desta manera bueno, será regidor primeramente de sí mesmo τ después de la cosa pública. 20 Las segundas, a las quales llama purgatorias, éstas son vertudes del omne que’s capaz de las cosas divinas. 21 τ solamente son de aquel ánimo que determinó consigo mesmo de purgarse de todo ensuziamiento del su cuerpo. 22 τ por una fuida de las cosas umanas determinó de se enxerir τ allegar a las cosas divinas. 23 Aquéstos son los que de todo en todo se secrestan τ apartan de los abtos de las cosas públicas, τ de todos los sus negoçios. 24 Las terçeras son las [de los] purgados ya de todos alinpiamientos deste mundo, τ puramente alinpiados. 25 Allí en aquellos tales non solamente Prudençia prefiere[h7] por grant escogimiento, τ antepone las cosas divinas a las umanas; 26 mas ya no conosçe a otras salvo a las divinas, ni acata en otra alguna cosa. 27 Allí es de la Tenperança non solamente repremir las terrenales cobdiçias, mas de todo en todo olvidarlas. 28 τ allí es de la Fortaleza inorar las pasiones, y no vençerlas; τ que non se sepa airar; τ que non cobdiçie ninguna cosa. 29 De la Justiçia es allí ser aconpañado con la divinal τ superna voluntad; 30 en tal manera que semejándola guarde con ella perdurable confederaçión. 31 Las quartas en aquesta mesma dispusiçión consisten, las quales son llamadas divinas τ de aqueste mesmo nombre, 32 de las quales todas las otras emanan por orden. 33 Ca si de todas las cosas otras son ideas en Dios, mucho más es de creer que consistan en la voluntad divina ideas de vertudes. 34 Allí la Prudençia es esa mesma voluntad divina; la Tenprança, la qual perpetua intençión es convertida en sí mesma, así que en ningund tiempo Dios se muda. 35 La Justiçia, la qual con perdurable τ senpiterna ley de la continuaçión de la su obra en Él a ninguna parte se inclina. 36 Aquestos quatro géneros de caternales virtudes muy gran diferençia tienen en las pasiones, 37 en las quales los omnes toman cobdiçia, τ se duelen, τ se gozan. 38 Aquestas pasiones, las primeras amollesçen; las segundas quitan; las terçeras olvidan; las quartas no es de nombrar la su obra.

 

[Capítulo 59, Hermes]

 

1 Ermes

 

Ermes egibçiano, el qual fue llamado Trimegisto, τ por otros Mercurio filósofo, fue deçiplo de Platón. 2 Aquéste escrivió un libro que fue intitulado De la palabra perfecta; τ escrivió otro libro que enderesçó a Escrivio[i7]. Floresçió en Atenas.

 

[Capítulo 60, Senócrates]

 

1 Senócratres

 

Senócratres, filósofo muy grande, desçiplo fue de Platón. 2 Aquéste, segunt cuenta Valerio, tanta abtoridad fue dada a su sabiduría que, 3 commo una vez fuese llevado costreñidamente ante el juez para que dixese su dicho τ jurase sobr’ello; 4 τ como ya llegase al ara para jurar que avía dicho verdad, 5 fue defendido por el Senado que Senócrates no jurase, que farta jura era la su sinple palabra. 6 Aqueste Senócrates dixo a un omne mucho fablador: «Oye mucho τ fabla poco, ca ya sabes que reçebimos de la natura una boca τ dos orejas». 7 Iten dezía que la injuria fecha, que la infamia no era del que la resçebía, mas del que la fizo. 8 A uno que le dezía mal respondióle Senócratres: «Así só yo señor de las mis orejas commo tú de la tu lengua». 9 Iten commo estudiese entre unos mal dizientes τ callase, preguntóle uno que por qué callava. 10 Él respondió: «Porque de aver fablado algunas vezes me arrepentí; mas por aver callado, nunca». 11 Aquéste, commo viese a un ladrón llevar a la forca, sonrióse, diziendo que los mayores ladrones juzgavan de muerte a los menores. 12 Alixandre envió sus mensajeros a Senócratres, con çinquenta marcos de oro, τ con otras joyas que le diesen. 13 τ Senócratres conbidólos a çenar en Academia, do estava, y segunt era acostunbrado, dioles la çena con muy poco aparato. 14 El día siguiente preguntaron los mensajeros que a quién mandava que diesen aquellas cosas que le traían. 15 Senócratres les dixo: «¿Cómmo no entendistes en la çena de anoche que yo non avía menester aquesos dineros que vosotros me traés?» 16 τ commo los mensageros se enojasen τ Senócratres los viese tristes, tomó del oro que le traían treinta onças pero non más, 17 por que paresçiese que no menospreçiava la liberalidad del rey Alixandre. 18 τ dize Valerio en el libro sesto[j7] que fue en Atenas un moço llamado Polemo[k7], dado a tantas desonestidades que se gosava de ser infamado por ellas. 19 τ commo una vez aqueste moço se levantase de un conbite, ya después de salido el sol, muy pesado de vino τ ungido todo de ungüentos muy buenos, τ vestido de una vestidura resplandeçiente, τ la su cabeça çercada de guirnaldas; 20 τ commo aqueste moço pasase por aventura por las escuelas de Senócratres τ las viese abiertas, entró en ellas, a fin de escarneçer con la su desonestidad τ luxuria los muy prudentes mandamientos de la Filosofía. 21 τ commo todos los que estavan con Senócratres lo indignasen, τ abominasen los sus dichos, 22 Senócrates sólo dexó aquello de que estava fablando, τ con un gesto muy grave τ sañudo començó de fablar de modestia τ tenperançia. 23 τ el moço Polemo, oyendo la gravedad de la palabra de Senócrates, luego primeramente lançó de sí la guirnalda que traía en su cabeça, τ desnudóse la vestidura resplandeçiente; 24 τ reprimió en sí el alegría de la su viçiosa cara τ boca, τ a la fin apartó de sí toda luxuria τ desonestidad en tal manera, 25 que por la melezina de la oraçión de sólo Senócrates fue sano aquel moço, y el que era infame escapó fecho filósofo.

 

[Capítulo 61, Demas]

 

1 Demas

 

Demas, filósofo de Atenas, floresçió en tiempo de Alixandre. 2 Aqueste Demas, commo viese a uno que andava mendigando las cosas nesçesarias para las mortajas, reprehendiólo τ dañólo, 3 diziéndole τ provándole que, commo el deseava gran ganançia, que aquésta non le podía a él acaesçer sin muerte de muchos. 4 τ Séneca escriviendo prueva que non se puede este fecho alabar, diziendo que qualquier cosa que es de reprehender, que esa mesma no es de dapñar. 5 Aqueste Demas, commo Alixandre quisiese aver la çibdad de Atenas, él persuadía a los ateneses que non gela diesen, antes que gela registiesen. 6 A la fin ovo Alixandre la çibdad τ Demas allegóse a Alixandre. 7 τ los ateneses, queriendo çelebrar τ isibir[l7] de divinales onras a Alixandre, Demas les dixo: «Ved vosotros que mientra el çielo guardáis non perdaes la tierra». 8 De aqueste Demas fue aquel dicho egregio: «Al amigo que me ruega por dineros prestados τ gelos do, a él τ a los dineros pierdo».

 

[Capítulo 62, Anaxímenes]

 

1 Anaxímenes

 

Anaxímenes, orador fue τ maestro de Alixandre en el arte oratoria. 2 El qual se dize que ovo escripto la Estoria de Alixandre. 3 De aquéste cuenta Valerio que, commo Alixandre fuese con gran ira a destruir la çibdad de Lábsaco, 4 falló que salía a él ya fuera de la çibdad Anaxímenes, su maestro. 5 τ sabiendo Alixandre que le venía a fazer plegarias por que non la destruyese, antes que Anaxímenes le fablase alguna cosa, juró Alixandre de non fazer nada de lo que le rogase entonçes Anaxímenes. 6 τ dixo Anaxímenes: «Pues agora yo te pido que tú destruyas la çibdad de Lábsaco». 7 τ por esta manera la çibdad fue delibrada y escapó que non fuese destruida.

 

[Capítulo 63, Epicuro]

 

1 Epicuro

 

Epicuro Atenés. 2 Commo quiera que segunt dize Gerónimo nunca aprendió letras, τ segunt Boeçio testifica no sopo el arte de desputar; 3 enpero muchas cosas son dél falladas egregiamente dichas. 4 Dezía aquéste que el omne sabio pocas vezes se deve ligar por casamiento, porque muchos incomodos τ dagños son mesclados con las bodas. 5 Dezía más, que las riquezas, τ las onores, τ las sanidades de los cuerpos, que ni eran bienes ni males. 6 Gerónimo recuenta algunas sentençias d’Epicuro en esta guisa: Epicuro fue afirmador del deleite. 7 Lo qual mucho fue de maravillar que todos los sus libros finchó de frutas, τ mançanas, τ viles manjares, 8 diziendo que devían los omnes usar de las carnes τ de los manjares adquisitos[m7] con muy gran cura τ soliçitud. 9 «¡Oh, miserables –dize Gerónimo– los que aquestas cosas afanan por aparejar!, ca mayor pena resçiben en las buscar que deleite en usar dellas». 10 Séneca así mesmo en esta manera escrive en los dichos elegantes de Epicuro: Onesta cosa es la alegre pobreza, ca çierto no es pobreza si alegre [no][n7] es. 11 Dezía más, los amigos asaz somos grand teatro el uno al otro. 12 Al que las cosas que tiene non le paresçen farto abundosas, aunque sea señor de todo el mundo miserable será. 13 Nosotros devemos escoger algund varón bueno que tengamos ante nuestros ojos, por que así bivamos commo si él acatase el nuestro bevir; τ así fagamos todas las cosas commo si él las viese. 14 Si a la natura bivieres nunca serás pobre; τ si bivieres a la opinión nunca serás rico. 15 Muy poco es lo que desea la natura, τ non tiene medida lo que desea la opinión. 16 Si quieres fazerte rico non as de añadir a la pecunia, mas amenguar en la cobdiçia. 17 Comienço es de salud aver notiçia del pecado τ pensar en la muerte. 18 Non quiere ser corregido aquél que non sabe el su pecar. 19 La ira destenplada locura engendra. 20 El comer τ bever, nin el uso con las fenbras, nin el abondo de los pescados, ni otras cosas desta manera que resplandeçientemente se aparejan para la vida de los omnes, non fazen estas cosas la vida suave, mas la sobria τ mesurada disputaçión. 21 Aquéllos usan moderadamente de las abundançias de los conbites, los que non las buscan fuera de moderaçión. 22 Muchas molestias se engendran de los deleites de los manjares. 23 Estas cosas τ otras muchas loables dixo Epicuro, pero en otras muchas erró, 24 ca dixo que Dios no curava de las cosas umanales, τ que estava uçioso τ non fazía nada. 25 τ dixo que la delectaçión era el sumo bien; τ dixo que las ánimas morían con los cuerpos. 26 Floresçió Epicuro en tiempo de Çiro, rey de Persia.

 

[Capítulo 64, Polístrato]

 

Polístrato τ Ypoclides

 

Polístrato τ Ypoclides, filósofos, deçiplos fueron de Epicuro; y en uno y en ese mesmo día nasçieron entramos, y en otro τ ese mesmo día fueron muertos.

 

Aparato de variantes

 

[a5] H y E ofrecen «inprudente», que enmiendo siguiendo el texto latino.

 

[b5] Curioso error. H y E parecen haber coincidido en una enmienda que sigue la lectio facilior. P ofrece la mejor lectura, a la vista del texto latino. Knust corrige sin más el «pebnsando» de E en «pensado». Sigo, por una vez, el texto de P.

 

[c5] Sucede lo mismo: P contiene la lectura más acorde con el original latino. ¿P tiene a la vista un testimonio latino? No parece, como sugieren muchas lecturas aberrantes.

 

[d5] Palio, manto griego.

 

[e5] Entiendo que significa báculo, bordón.

 

[f5] En el libro II.

 

[g5] Escritor alejandrino, peripatético, del último cuarto del siglo III a.C. Compuso Vidas de escritores, como la Vida de Eurípides, conservada en un papiro de Oxirrinco. Vid. Vita di Euripide, Pisa, Libreria Goliárdica, 1964.

 

[h5] Sigo aquí la lectura de E y P porque me parece más próxima al original latino: corpusculi.

 

[i5] Tanto Knust, en los textos castellano y latino, como Stigall, leen cuarto (Val. Máx. IV, 3, extr. 4); también BNP lat. 6069c, BNP lat. 6249 y BNP lat. 10344.

 

[j5] Sigo la lectura de H frente a «pre∫tançia» de E y P. Sin embargo –cfr. Stigall, p. 118, nota s– existen ambas lecturas (prestancie y constancie) en distintos testimonios del texto latino.

 

[k5] Knust da «quinto» en latín y en castellano (Cfr. De beneficiis, V, 4, 4), pero otros testimonios latinos, como BNP lat. 6069c, BNP lat. 10344 y BNP lat. 13475: sexto (Knust, 196, Stigall, 119).

 

[l5] Caso curioso: el texto latino ofrece in dolio o in doleo, en la tinaja, en el barril. Sin embargo, P ofrece un espacio en blanco, y H y E parecen restituir cada uno por su cuenta lo que debió de ser una laguna en el antígrafo común.

 

[m5] En IV, 3, ext. 4.

 

[n5] De nuevo los tres manuscritos presentan un espacio en blanco, sólo rellenado posteriormente por otra mano en H con la palabra «verças».

 

[o5] Knust da «quinto», de acuerdo con la fuente: Tusc., V, 30, 92. BNP lat. 6069c, BNP lat. 6249, BNP lat. 10344 y BNP lat. 13475 dan «2º». No es difícil la confusión entre 2 y 5 en arábigos.

 

[p5] En III, 30, 8.

 

[q5] Los tres mss. ofrecen «sobre». Knust enmendó con «sobra» [en el original superat], pero «sobre» (en subjuntivo) también hace sentido.

 

[r5] Tanto el contexto como el original latino (dedecorat) piden «afea», pero los tres mss. ofrecen la misma lectura. Sin embargo, se lee en BNP lat. 6069c (fol. 23r): et dixit: magis te decorat aurum quam ornet.

 

[s5] Aunque inusual tan tardíamente, es forma plausible del indefinido.

 

[t5] En I, 44, 104.

 

[u5] En VIII, 6, ext. 5.

 

[v5] H ofrece una lectura totalmente distinta, más alejada del original latino.

 

[w5] Cultismo: innecesario.

 

[x5] Los tres testimonios coinciden en la lectura, que no parece hacer sentido. Knust propone: «las quales purgas fiso ser el yndustria cobdiciadas de otros muchos avidos de solida alabança».

 

[y5] En I, 6, ext. 3.

 

[z5] Knust ofrece «decimo sesto», de acuerdo con el texto latino que edita y con la fuente. BNP 6069c da «xviiº». BNP lat. 13475 da «8º».

 

[a6] En los tres testimonios, pero la lección correcta del texto latino, que sigue a Diógenes Laercio, es «Aristocles». Sin embargo, BNP lat. 6069c (fol. 23v), BNP lat. 6249 (fol. 43r) y BNM 10570 (fol. 48 r) dan primus aristotiles dictus est. BNP lat. 10344 abrevia el nombre y lo torna irreconocible.

 

[b6] En Diógenes Laercio se habla de la amplitud de su locución y de su frente ancha.

 

[c6] Ep. 53 a Paulino.

 

[d6] Knust, atendiendo al original latino, enmienda «incendios», pero los tres testimonios ofrecen «entendimientos»; quizá sea error en el antígrafo por «encendimientos», que propongo.

 

[e6] Lejos. «¡O quanto estava lenxos de ty estonçes el reyno doctal de Creusa, [[tu suegro e]] la fija del Rey Creon!», Juan Rodríguez del Padrón, Bursario, ed. Pilar Saquero y Tomás González Rolán, Madrid, Universidad Complutense, 1984, pp. 144-145 (apud CORDE).

 

[f6] En V, 35.

 

[g6] En Somn. Scip., I, 13, 5.

 

[h6] «quarto», como leen Knust y Stigall (Val. Máx. IV, 1, ext. 2). BNP lat. 6069c da «viiiiº» y BNP lat. 6249 «iiiiº». BNP lat. 13475 da «xº».

 

[i6] Aquí con el sentido que perdura hoy; ambas acepciones (aviso y pena) conviven en el texto.

 

[j6] De nuevo en IV, 1, extr. 2, pero aquí si da bien la referencia.

 

[k6] Instancia, insistencia.

 

[l6] Cfr. Polichraticus, VIII, 12, 4.

 

[m6] Gastos.

 

[n6] Sentencia oscura, que resume un texto más amplio del original latino: re namque publica frui iure pupilli percelebre est, et eam tunc demum recte procedere cum caput eius se inutile esse cognoscit nisi fideliter membris cohereat (Stigall, 138, Knust, 228).

 

[o6] En los testimonios del texto latino encontramos diversas lecturas: incitaret, concitaret, excitaret.

 

[p6] Helinando.

 

[q6] Knust enmienda «se mueve». La prueba de que no se entiende es que P ofrece «mora» en vez del «morra» de H y de E.

 

[r6] No lo identifico. Trobitus en BNP lat. 6069c (fol. 25v) y theobrotus en BNP lat. 6249 y BNP lat. 13475; thobrotus en BNP lat. 10344. No aparece en Diógenes Laercio. Knust (p. 233) señala entre sus fuentes Speculum historiale, IV, 78; en la edición de Douai, Baltasar Belleri, 1624, que utilizo, efectivamente en el Index librorum et capitulorum se habla de Platón (además de en otros dos lugares) en el Libro IV, cap. 74. Pero en esa misma edición el libro IV no tiene más que 71 capítulos y no localizo el pasaje del suicidio en el Speculum historiale.

 

[s6] Otra deificación evemerista.

 

[t6] El texto latino pide «ánimos», pero los tres testimonios leen: «años».

 

[u6] Iba delante de. «Capitulo xxiiijº. commo la costunbre prefiere al derecho comun en esta materia», Alfonso de Toledo, Invencionario, ed. Philip O. Gericke, Hispanic Seminary of Medieval Studies, Madison, 1995 (apud CORDE).

 

[v6] Ninguno de los tres testimonios da una lectura satisfactoria, que cabe restaurar con el original latino.

 

[w6] H y P ofrecen «esensato», mera transcripción de la forma que, frente a «sensatione» ofrecen antiguos impresos. Cfr. Knust, 284, 4n. En H, tras «esensato» hay un espacio en blanco. BNP lat. 6069c y BNP lat. 6249 dan de sensu τ sensato (fol. 26v y 49v). Es la forma habitual en la lista de obras del Estagirita en los manuscritos medievales.

 

[x6] En el texto latino de non generare.

 

[y6] El texto latino dice de poeticis disciplinis.

 

[z6] En el texto latino mechaninis.

 

[a7] De parabolis en el texto latino.

 

[b7] No aparece en el texto latino.

 

[c7] Siculus, en el texto latino. Ninguno de los testimonios lee bien.

 

[d7] En IX, 12, ext. 2.

 

[e7] Apremiada, resuelta con prisa. «Et por la grant et aquexada fuga del cieruo seyendo yo cansado et mi cauallo dexe de alli auant de seguir lo mas». Juan Fernández de Heredia, Historia troyana (BNM 10801), ed. John J. Nitti y Lloyd A. Kasten, Hispanic Seminary of Medieval Studies, Madison, 1995, fol. 93r.

 

[f7] Delicias ventris.

 

[g7] Expresiva, elocuente (diserta).

 

[h7] Precede, va delante.

 

[i7] El texto latino ofrece Asclepium. Los tres testimonios leen mal, entiendo que no se trata del verbo «escribió» sino de una lectura errónea: «Escrivio». BNP lat. 6069c da: ∫cripium; BNP lat. 6249 ∫cilipium; BNP lat. 10344 eu∫ebius. BNP lat. 13475 eclipuim.

 

[j7] «quarto» en Knust y en el texto latino que ofrece (268), pero otros testimonios latinos dan VI. En realidad, la anécdota viene de Val. Máx. VI, 9, ext. 1. BNP lat. 6069c da en esta ocasión «xº».

 

[k7] Esto mismo cuenta Boccaccio en su Genealogia deorum, IV, 44, p. 269. La obra de Boccaccio debió de ser redactada ca. 1350-1360, bastante después del texto de Burley.

 

[l7] Exhibir.

 

[m7] Exquisitos. los tres testimonios ofrecen esa lectura.

 

[n7] Enmiendo para adecuar la construcción al sentido del original latino.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[Capítulo 65, Calístenes]

 

1 Calístenes

 

Calístenes, filósofo, deçiplo fue de Aristótiles. 2 Aquéste, segunt se dize en la Estoria de Alixandre, ovo enbiado Aristótiles a Alixandre para que andudiese con él así commo su consejero. 3 τ amonestóle primeramente Aristótiles que en tal manera fablase con Alixandre que açerca de las reales orejas 4 o el su callar lo fiziese seguro, o el su bien fablar açebto. τ fue resçebido alegremente de Alixandre. 5 En aquellos días mandóse no sola mente saludar mas adorar, lo qual le era reprovado de los sus consejeros; 6 espeçialmente, de aqueste Calístines, τ de otro de los suyos, el qual era omne de gran linaje. 7 Ca le dezían: «Si los dioses ovieran querido fazer el ábito del tu cuerpo tan grande commo fizieron la golosina de la tu cobdiçia, 8 çiertamente la tierra non te podría sostener, τ con el un braço llegarías a Oriente, τ con el otro a Oçidente. 9 τ ¿tú no vees que los árboles grandes prolongadamente creçen, y un ora son derribados? 10 Loco es aquél que espera fruto dellos τ non teme la su altura. 11 Pues vey tú que, mientra tientas de sobir arriba, non cayas de los ramos en que te tienes. 12 Non ay ninguna cosa tan firme que non tema el peligro de la su caída. 13 τ si tú onbre eres, piensa muchas vezes aquello que tú eres, ca loca cosa es menbrarte de aquellas cosas por las quales a ti mesmo olvidas». 14 Y entre todos los que redargüían a Alixandre de aquesta locura, mandarse adorar, el que más agramente lo reprehendía era Calístenes, el qual refusó de lo adorar. 15 Por lo qual Alixandre fue tanto airado contra él que fingo que Calístenes era partiçionero con otros algunos que le tenían asechanças para lo matar; 16 por lo qual mandó fazer cruel justiçia de Calístenes. τ mandole cortar pies τ manos, τ todos sus mienbros, τ las narizes, τ los beços. τ fízolo traer a sí por meter miedo a los otros. 17 Lo qual veyendo Lesímaco, deçiplo de Calístenes, 18 el qual era acostumbrado de resçebir de Calístenes mandamientos de virtud, τ merçendeado de un tanto varón padesçer pena sin culpa, 19 para remedio de las sus calamidades diole a bever ponçoña, a fin que no penase τ que moriese luego, τ saliese de los tormentos que padesçía.

 

[Capítulo 66, Anaxarco]

 

1 Anaxarco

 

Anaxarco, filósofo, floresçió en tiempo de Alixandre. 2 Aquéste, viendo que Alixandre tentava de ocupar las regiones orientales, τ que avía enbiado los sus adalides, 3 τ omnes que sabían mirar la tierra a que viesen las islas del mar Oçéano, para que le avisasen en qué manera podrían conquistar aquellas islas, 4 τ cómo podrían fazer guerra por aquel mar non navegado; 5 τ veyendo aquesto Anaxarco, que començava Alexandre una demanda tan difíçil, 6 díxole que en vano tomava tanto trabajo, ca nunca podría venir a la fin dél, 7 comno estudiese escrito en la dotrina de Demócrito, su maestro, que los mundos eran muchos τ innumerables. 8 Estonçes respondió Alixandre, diziendo: «¡Guay de mí, mesquino!, que aun un mundo de tantos commo son no he acabado de ganar». 9 Aqueste Anaxarco fue dapnado a muerte de Nicroante, tirano de Chipre.

 

[Capítulo 67, Teofrasto]

 

1 Theofrasto

 

Theofrasto, filósofo, deçiplo de Aristótiles τ subçesor suyo. 2 Del qual leemos las sentençias que se siguen: 3 Conviene amar tanto a los amigos provados, commo provar a los amigos. 4 τ cunple que las amistades sean inmortales. 5 Qual es el cuerpo sin ánima, tal es el onbre sin amigos. 6 Con los amigos nos conviene de aver breves razones τ luengas amistades. 7 En tal manera sey amigo que non temas de ser enemigo. 8 Al amigo bienaventurado ve quando te llamare; τ al mal afortunado socorre aunque no te llame. 9 ¡Guarte del amigo blando τ de aquél que tiene contra ti la palabra dulçe!, que el buen amigo más gravemente se ensaña. 10 Al amigo nin en juego nunca le dapnes. 11 La fe del amigo cuajo es de amistança. 12 Por el amigo más cumple morir que bevir con el enemigo. 13 Estonçes perdiste la bengança de tu enemigo, quando te sintió que eras su enemigo. 14 Muy más gravemente engañarás a tu adversario asegurándolo. 15 No sabe enpeçer el que demuestra que quiere enpeçer. 16 Escrivió Teofrasto un libro De amiçiçia, en el qual prefiere el amistad a toda caridad, 17 pero dize que mucho pocas vezes se falla en las cosas umanas la tal amistad. 18 Aquéste se dize que acusava a la Natura porque avía dado luenga vida a los çiervos τ a las cornejas, a los quales no les fazía mucho menester. 19 τ que a los omnes, que tanto les cumplía luengo bevir, dávales breve vida. 20 La vida de los quales si más luenga pudiese ser, en todas las artes perfectamente fueran todos enseñados. 21 τ querellávase porque entonçes avía de morir, quando començava aprender. 22 Escrivió así mesmo el Aureoleo, un libro de las riquezas[o7]. 23 Iten escrivió otro libro[p7] De las bodas, segunt dize Gerónimo Contra Joviniano, en el qual pregunta si el omne sabio deve de tomar muger. 24 τ concluye que si fermosa fuer, τ bien acostumbrada, τ nasçida de padres onestos; si él fuer sano τ rico, 25 quando aquestas cosas concurriesen, que lo devía fazer. 26 τ aquestas cosas todas pocas vezes concuerdan a las poder fallar en el casamiento. Así que la muger non la deve tomar el sabio. 27 τ primeramente enbarga la muger los estudios de la Filosofía, nin puede ninguno servir juntamente a la muger τ a los libros. 28 Así que si ovieres de tomar muger non fagas ningund descogimiento en ella, mas reçíbela qual viniere. 29 Si iracunda, o loca, o fea, o sobervia, o suzia, qualquier quella pueda ser, después de las bodas lo sabemos. 30 El cavallo, y el asno, y el buey, y el perro, τ los muy viles siervos, ante los provamos que los conpramos. 31 Solamente la muger non nos la muestran, por que non nos desplega antes que la compremos. 32 τ si toda tu casa le encargares, gradesçerlo deves a la su fe. 33 τ si alguna cosa reservares para tu alvedrío que a ella non le encargues, luego piensa que non fías della, τ luego te apareja renzillas. 34 τ si aína non te aconsejas de lo que deves, aparéjate poçoña. 35 τ si le dieres ricas vestiduras τ piedras preçiosas, pones en peligro la su castidad. 36 τ si gelas defendieres que non las traiga, usas contra ella de injuria de sospiçión. 37 τ ¿Qué te aprovecha la diligente guarda a la muger inpúdica?, que guardar non se puede. Ca muy mala τ mal fiel[q7] guarda de la castidad es la nesçesidad. 38 τ aquélla puede ser dicha casta que puede pecar si quisiere. 39 La fermosa muy ligeramente es amada; y la fea ligeramente ama. 40 Muy difíçil es guardar aquélla a la qual muchos aman; τ muy triste cosa es de poseer aquella muger que ninguno non desdeña aver nin amar. 41 Nin tanpoco es segura aquélla en la qual los botos de todo el pueblo sospiran. 42 τ si por despensaçión de la casa, τ por solás contra las tristezas, τ por fuir la soledad es de tomar muger, mucho mejor dispensará el siervo obediente a la abtoridad del señor, el qual tenplará mejor la su dispusiçión, que no la muger, 43 que estonçes se piensa enseñorear del marido, quando faze algunas cosas contra su voluntad; 44 τ así mesmo mejor pueden asestir a las nuestras tribulaçiones los amigos, a nosotros obligados por benefiçios, que no la muger, 45 la qual, si se quexa el marido, adoleçe τ nunca del su lecho se parte[r7]. 46 τ si por ventura, si buena fuere τ suave, las quales son pocas o no ningunas; si por ventura viniere al parto, al marido conviene gemir con ella τ ser atormentado de los sus peligros. 47 Mayormente quel sabio nunca puede ser solo, ca consigo tiene todos los que son τ los que ovieron seído buenos, τ el su libre ánimo a donde quiere lo traspasa. 48 τ aquellas cosas que por el cuerpo non puede por cogitaçión las abraça. 49 τ si copia de onbres le fallesçiere, con Dios fabla; nunca menos solo es que quando solo está. 50 τ por ventura si queremos tomar muger por causa de aver fijos, τ por quel nuestro nombre non peresca, o para los aver para solaz de la vejez, o para que lo nuestro quede a erederos çiertos, 51 estas cosas muy vanagloriosas son. Y ¿qué pertenesçe a nosotros, que nos partimos del mundo, criar fijos que por ventura morrán antes que nos, 52 por que nos metan en afliçión, o bivan en tal manera con nos seyendo de perversas costumbres, con que todavía con ellos nos atribulemos? 53 Çiertamente mejores herederos son los amigos τ los çercanos, los quales puedes descojer a plazer de tu juizio, 54 que non aquéllos que, aunque non quieras, seas costreñido a los aver por erederos.

 

55 De aqueste Teofrasto se lee aquesta sentencia: Muy más mejor τ mayor cosa es ser enseñado que confiante en los dineros. 56 Ca el enseñado libre queda de todas cosas, ni es pelegrino en las agenas. 57 τ puesto que pierda los familiares τ las cosas neçesarias, nin por eso non es menguado de amigos; antes en toda çibdad es çibdadano. 58 Sin ningund temor, por la su gran fortaleza puede menospresçiar todos los casos difíçiles de la Fortuna. 59 τ el que non es dotrinado τ confía en los defendimientos de la feliçidad, τ con la bienaventurança se entiende que está bien fortaleçido, aquéste tal por deleznable camino anda, 60 τ non está asentado en firme vida, mas en enferma τ movediza.

 

[Capítulo 68, Diodoro[s7]]

 

1 Alodrus

 

Alodrus, dialético ilustre τ socrático, floresçió en Gresçia. 2 Aquéste, segunt escrive Gerónimo en el libro primo, ovo çinco fijas, todas nobles τ sabias en la Dialética; 3 la una de las quales, llamada Filo, escrivió una muy fermosa estoria de su maestro.

 

[Capítulo 69, Polemo]

 

1 Polemo

 

Polemo, filósofo, oidor τ suçesor de Senócratres. 2 Commo primeramente fuese dado a las luxurias τ desonestidades, entrando acaso en el escuela de Senócratres, mudó el ábito τ el ánimo oyendo a Senócratres τ a la su admirable dotrina. 3 De lo qual está mas seriosamente dicho arriba, adonde de Senócratres es fecha mençión. 4 Floresçió aqueste Polemo en tiempo de Ovías, pontéfico de los judíos.

 

[Capítulo 70, Antípater]

 

1 Antípater

 

Antípater filósofo fue de Sidón. 2 Aquéste cada año en semejante día del que fue nasçido le tomava fiebre. 3 A la fin, veniendo a la última edad suya, en aquel día mesmo del su nasçimiento, tan grande le tomó la fiebre que fue muerto.

 

[Capítulo 71, Arquépilas]

 

1 Arquepílades

 

Arquepílades, del qual se tomó la seta de los académicos nuevos, tovo un amigo pobre y enfermo. 2 Pero, segunt suele acaesçer, disimulava estas dos cosas con vergüença. 3 Lo qual commo Arquepílades sintiese, pensó de socorrer secretamente al menester del su amigo sin confusión de la su vergüença. 4 τ tomó un saco de pecunia τ lançólo secretamente en la su cama; 5 τ el su amigo non lo sabiendo, commo aquél que era vergonçoso contra el su provecho; 6 en tal manera que lo que deseava, antes lo fallase que lo tomase. 7 Aquéste floresçió en tiempo de Ovías, rey de los judíos.

 

[Capítulo 72, Erasístrato]

 

1 Herasístrato

 

Herasístrato, médico, floresçió en tiempo de Homías, pontífico τ rey de los judíos. 2 Aquéste, segunt se lee, conosçió en el pulso los amores de un amante. 3 Cuenta Valerio que commo Antóralo, fijo de Selena[t7], estuviese corronpido por infinito amor de su madrastra, que de aqueste médico Erasístrato fue sano. 4 El qual, tomándole el pulso, una vez jelo fallava más arrebatado, otra vez más lánguido, segunt el allegamiento o apartamiento de su madrastra. 5 Lo qual el médico descubrió a su padre, el qual non dubdó de dar lugar asu fijo con la su muy cara muger.

 

[Capítulo 73, Arquímedes]

 

1 Arquemínides

 

Arquemínides, filósofo siracusano, floresçió en tiempo [...][u7] 2 Aquéste escrivió un libro de la quadradura del çerco, de la qual dize Aristótiles que’s cosa sabible, pero que non se sabe. 3 Aquéste, por la su gran curiosidad de estudio, le fue dada la vida τ fue despojado della. 4 Ca commo Marçelo tomase a Siracusas, τ por la sabiduría τ avisamiento de Arquimínides oyese dezir que la su vitoria se avía mucho difirido τ alongado, 5 Marçelo fue mucho deleitado en la gran sapiençia de aquel onbre. τ mandó que fuese conservada la su vida. 6 Pero commo el filósofo Archemínides estoviese en su casa propia acorvado τ los ojos fincados en tierra, 7 discriviendo τ señalando las formas τ las líneas de la su obra en el polvo, 8 un cavallero de Marçelo que por causa de robar entró en su casa, púsole el cuchillo sobre la cabeça, preguntándole que quién era. 9 Pero Arquemínides, por la gran cobdiçia de investigar lo que se requería a su arte, non le pudo así luego esplicar el su nombre; 10 pero, derribadas las sus manos sobre el polvo, díxole: «Yo te ruego que tú non quieras desfazerme aqueste çerco que yo aquí en este polvo tengo fecho». 11 El cavallero pensando que menospreçiava el mandamiento del que era vençedor, cortóle la cabeça, 12 τ cohondió Arquiménides con la su sangre las líneas que avía fecho en la su arte. 13 Esto cuenta Valerio en el libro octavo[v7].

 

[Capítulo 74, Tolomeo]

 

1 Tolomeo

 

Tolomeo Filadelfo, rey de Egibto, estudioso fue τ muy cobdiçioso de los libros. 2 τ commo Demetrión le preguntase el número de los sus libros qué tanto era, él le respondió que tenía por estonçes veinte mil libros, 3 mas que pensava muy aína llegarlos a çincuenta mil. 4 Fuele denunçiado a Tolomeo cómmo açerca de los judíos era dada ley por la boca de Dios τ con el su dedo escripta; 5 por la qual dezía que era mucho de trabajar para que fuese traduzida en griego, para que la toviesen en los almarios de los reyes. 6 τ algunos amonestaron al rey que escriviese al pontífico de los judíos que le enbiase algunos judíos enseñados en las letras griegas y ebraicas, τ que les diesen la ley de Dios. 7 τ que ellos fuesen tales que fuesen sufiçientes para la interpetrar. 8 τ el rey Tolomeo entendió que para impetrar aquello del pontífico de los judíos que sería bien que le enbiasen algunos dones con las sus epístolas. 9 Estaba por estonçes Aristeo, el qual luengo tiempo se atribulava por la cabtividad τ tribulaçión de los judíos. 10 τ commo vido aparejada oportunidad para los delibrar, dixo al rey: «¿Cómmo entiendes quel pontífico de los judíos te enbiará lo que demandas teniendo tú en tu reino tantos judíos en servidumbre? 11 Por ende si quieres dél aver lo que demandas, da libertad a estos judíos. Nin por aquesto que te digo non entiendas tú que yo soy çercano a los judíos, 12 mas fágolo porque sé que te cumple mucho que tú onres a Dios, fazedor de todas las cosas». 13 Por lo qual delibró el rey por estonçes çiento τ veinte mil judíos, mercándolos de cada uno de los señores que los tenían, τ dando por cada uno çiento τ veinte dramas de plata. 14 τ commo el rey dixese: «Este muy gran don es», respondiéronle: «Grant don es él, pero no para rey manífico». 15 Estonçes escribió el rey a Eleazar, rogándole que le enbiase de los más viejos del su pueblo, 16 que le diesen la intrepetraçión de la ley del Dios biviente. 17 Estonçes Eleazar, enbiándole lo que le demandava, enbióle a dezir que para intrepetrar la ley de Dios que le enbiava varones de cada uno de los tribus seis, los quales llevavan ley. 18 Aquéstos son los setenta intérpetres, los quales commo quiera que fuesen setenta τ dos, a costumbre de la Santa Escritura setenta son dichos. 19 La qual, quando algund número pequeño creçe sobre alguna gran suma, non lo cura de pronuçiar. 20 Los quales, commo viniesen al rey begninamente, fueron dél acogidos τ fablaron con el rey de aquellas cosas que eran en el su coraçón. 21 τ sobre todo de la cogitaçión de Dios τ de la governaçión de su reino. 22 τ sobre todo disputaron de cómmo avía de onrar a un solo Dios, τ cómmo Dios non era criatura. 23 τ de allí viene que do quiera que les ocurrió alguna materia que tocase en la Trinidad τ lo traspasaron so silençio, 24 o lo trasladaron por enígmatos, por que no paresçiese que en la su escritura fazían mençión de tres dioses. 25 Por semejante, faziendo mençión de la Encarnaçión del Bervo, así commo a Isaías, el qual commo dixese: «El moço es nasçido a nos», τ añadiese seis nombres dél, 26 por aquellos seis nombres trasladaron ellos: Ángel de gran consejo, por que no paresçiese que en la su trasladaçión pronunçiava onbre deificado. 27 Estonçes dieron al rey el rótulo de la ley que traían, el qual tanto era sotil la su letra τ tanta era la delgadez de los sus pargaminos que non podía ser conprehendida con los ojos. 28 τ por ende fueron metidos estos interpetradores en la casa del rey, çerca de la mar; el qual era lugar secreto para semejante deliberaçión. 29 τ dieron a cada uno una çelda, para que interpetrase aquello que les fuese visto oportuno τ provechoso. 30 τ guardando ellos cada uno de los días la costumbre de la su purificaçión τ sus oraçiones segunt su ley, en setenta τ dos días cumplieron su interpetraçión. 31 τ después de aquesto Demetrión, que era sobre todos para ver los libros, fizo ayuntar todos los judíos que eran en Alixandría, τ los más letrados de la provinçia, 32 τ fue leída ante todos la trasladaçión, τ aprovada, y el rey enbió dones a Eleazar τ al templo del Dios biviente. 33 τ enbióle otras oblaçiones, entre las quales enbió una mesa de oro, la qual era enobleçida por piedras preçiosas de inestimable presçio. 34 Aqueste Tolomeo conpuso cánones a los asirianos τ ordenó otros muchos libros. 35 Aquéste fizo la discriçión del mundo por Erastótenes, filósofo; 36 τ aquéste falló el número de los estados, que era en la medida del çerco de la tierra por maravillosa sutileza. τ fue en la çiençia del Quadrivio muy enseñado.

 

[Capítulo 75, Menandro]

 

1 Menandro

 

Menandro, poeta çívico[w7], floresçió en tiempo de Tolomeo. 2 De aquéste dize Gerónimo que fue aquella palabra que introduze San Pablo en la Epístola a los de Corintio; 3 es a saber: «Las malas fablas corronpen las buenas costumbres». 4 τ , segunt dize Ajelio, aqueste Menandro, commo quiera que fuese mayor escritor que Filemón τ mayor filósofo, muchas vezes era dél vençido en el estilo de las comedias. 5 Al qual, commo por ventura Menandro se fallase con él, díxole: «Yo te ruego, Filemo, que me digas por qué non as vergüença quando me vençes». 6 Fue muerto este Menandro en los tiempos de Honías, pontífico de los judíos.

 

[Capítulo 76, Filemón]

 

1 Filemón

 

Filemón, poeta, en las disputaçiones de las comedias muchas vezes fue vençedor de Menandro, commo quiera que Menandro fue más sabio. 2 Aquéste, segunt dize Valerio, muchas vezes era arrebatado τ salido fuera de sí de risa desmoderada que algunas vezes le recresçía de algunas cosas. 3 τ commo una vez estudiesen unos figos aparejados antél, sobrevino un asnillo τ començólos de comer τ de dañar. 4 τ Filemo començó de llamar al moço que amenazase el asno. 5 El qual commo sobreviniese quando todos eran comidos, díxole Filemo: «Pues que ya tan tarde veniste, da agora del vino al asno». 6 τ tanto riyó del aquel dicho, que el espeso anélito agravado de gran angustia, la garganta del viejo Filemón espiró. 7 Floresçió aquéste en tiempo de Onías, pontífico de los judíos.

 

[Capítulo 77, Zenón]

 

1 Zenón

 

Zenón estoico, filósofo, floresçió en tiempo de Tolomeo. 2 De aquéste es aquella sentençia; es a saber: «Del omne sabio es non poder ser perturbado, mas que la su gran razón dé logar a los malos deseos». 3 De aquesta razón usó Séneca, diziendo: «Ningund mal es glorioso, τ la muerte gloriosa es; así que la muerte non es mal».

 

[Capítulo 78, Zenón]

 

1 Zenón

 

Zenón. Fue por semejante otro filósofo que ovo nombre Senón. 2 Del qual escrive Valerio que, commo fuese de un tirano atormentado, de cuya muerte este Senón avía tratado, 3 díxole que ante que lo mandase matar lo quería avisar de otros conpañeros que tenía que avían seído en le tratar la muerte. 4 τ díxole que cumplía que lo supiese dél en secreto. τ el tirano mandólo soltar del tormento, τ inclinó la oreja contra el filósofo, por oír dél lo que le avía de dezir. 5 τ Senón travó al tirano de la oreja con los dientes, τ nunca lo dexó fasta que perdió la vida τ el tirano fue privado de la oreja[x7].

 

[Capítulo 79, Egesías]

 

1 Egesías

 

Egesías, filósofo de Egibto, el qual floreçió en los tiempos del rey Tolomeo. 2 Segund dize Valerio, así luziente τ fermosamente representava los males desta vida, 3 que fazía a los que lo oían enxerir τ anteponer en los sus coraçones la muy miserable imajen de aquesta vida τ de los tormentos della en tanto grado, 4 que algunos fazía voluntariosamente cobdiçiar su propia muerte, por lo qual le fue devedado del rey Tolomeo que de aquesta materia non tratase más.

 

[Capítulo 80, Ennio]

 

1 Enior

 

Enio Quinto, poeta, floresçió en la çibdad de Taranto. 2 El qual fue trasladado por Catón, questor, τ moró en el monte Aventino, contento con muy pequeñas despensas τ con serviçio de una sola sirvienta. 3 Floresçió en tiempo de los Macabeos.

 

Aparato de variantes

 

[o7] Como explica Grignaschi –“Lo Pseudo Walter Burley”, 144-145– el autor del texto latino confundió el adjetivo aureolus aplicado a Teofrasto en el Speculum historiale de Vincent de Beauvais con el nombre de una obra, el Liber de diviciis, que toma del Polycraticus de Juan de Salisbury.

 

[p7] En H se lee una anotación al margen izquierdo, en recuadro: «nota tu que quieres casar τ mjra bjen».

 

[q7] El texto latino dice: Infida enim custos castitatis est necessitas. Knust propone enmendar y ofrece «y muy (in)fiel guarda»; sin embargo, los tres testimonios dan «fiel». H y P: «mal fiel» y E: «muy fiel».

 

[r7] Se apartan del texto latino: Asistere autem egrotanti magis possunt amici et vernule beneficiis obligati quam illa que nobis imputet lacrimas suas et hereditatis sue periculum, et sollicitudinem iactans languentis animum deperacione conturbet. Quod si ipsa languerit coegrotandum est et numquam ab eius lectulo recedendum (Knust, 288).

 

[s7] El nombre del sabio aparece transformado en los tres testimonios.

 

[t7] Seleuco.

 

[u7] Los tres testimonios dejan un espacio en blanco. No coinciden, ni en texto ni en variantes, Stigall y Knust: Onie pontificis (Stigall, 182), Ciri regis persarum (Knust, 294). Justamente BNP lat. 6069c, BNP lat. 6249, BNP lat. 13475 y Cerralbo LIII 8808 omiten el nombre: Archimenides philosophus siracusanus claruit tempore hic libelum reliquit... Y BNP lat. 10344 y BUB 232 se limitan a: Archimenides philosophus syracusanus fuit. Hic libellus... BNM 10570: Arcvmenides philosophus siracvsavs claruit. Hic libellum... En cambio BNMVit. 18-7 lee: Archimenides philosophus siracusanus claruit tempora marcelli principis. Hic libellum... (fol. 35v).

 

[v7] En VIII, 7, extr. 7.

 

[w7] El texto latino dice comicus; ninguno de los testimonios lee bien.

 

[x7] Esto mismo cuenta Juan de Gales en su Breviloquium, BNP ms. lat. 3706, fol. 113v.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[Capítulo 81, Aristarco]

 

Aristarco

 

Aristarco, gramático, floresçió en tiempo de los Macabeos.

 

[Capítulo 82, Pacupio]

 

Sacupio Brundusino

 

Sacupio Brundusino, escritor de trajerias, nieto de Enio, poeta, fijo de su fija, floresçió en Roma. Después fue en Taranto, τ murió ende de noventa años.

 

[Capítulo 83, Estacio]

 

1 Estaçio Çeçilio

 

Estaçio Çeçilio, conpañero τ contenporial de Enio, de la nasçión fue de Françia, τ murió en Milán. 2 De aquéste fue la sentençia siguiente: «Muy malos enemigos son los alegres de cara τ tristes de coraçón». 3 Aquéste ovo dos fijos poetas méticos; es a saber: Archeneides τ Atebaides[y7]. 4 Floresçió en Roma.

 

[Capítulo 84, Catulo]

 

Valerio Catulo

 

Valerio Catulo, poeta de Verona, floresçió en tiempo de los Macabeos, τ murió en Roma de edad de treinta años.

 

[Capítulo 85, Plocio Galo]

 

Plezio Gálico

 

Plezio Gálico, el qual floresçió en tiempo de los Macabeos, fue el primero que en Roma enseñó latina Retórica.

 

[Capítulo 86, Panecio]

 

Averio[z7]

 

Averio, filósofo, floresçió en Roma en los tiempos de Çipión, del qual fue preçebtor τ maestro.

 

[Capítulo 87, Tito Livio]

 

1 Titulivio

 

Titulivio, estoriógrafo, escriptor de tragerias[a8] muy ilustre, floresçió en Roma en los tiempos de Aníbal Cartagenés, nueve años ante que Julio Çésar. 2 τ fue patavino, es a saber paduano, donde fue muerto el año quarto del inperio de Tiberio Çésar. 3 Bivió çerca de ochenta años, segunt se recuenta τ escribieron Eusebio y Gerónimo en las sus corónicas. 4 Aquéste escrivió egregiamente las peleas de los romanos con Aníbal en los sus libros.

 

[Capítulo 88, Posidonio]

 

Posidonio

 

Posidonio, estoico, deçípulo de Paneçio, floresçió en los tiempos de Çipión. τ fue gran estrólago, segunt dize Sant Agostín en el libro De çivitate Dei.

 

[Capítulo 89, Ecatón]

 

1 Catón

 

Catón, filósofo estoico, de la naçión de Egibto, deçiplo fue de Paneçio. 2 Del qual se fallan muchas cosas egregiamente dichas, de las quales estas pocas que se siguen son tomadas: 3 Dexarás de temer si dexares de esperar. 4 Quieres saber qué aya aprovechado; respóndote: é començado de ser amigo de mí mesmo. 5 Si quieres ser amado, ama. 6 Preguntaron a Catón si el siervo podría dar benefiçio a su señor. 7 Él respondió: «Unos son benefiçios, τ otros ofiçios, τ otros serviçios. 8 Benefiçio es aquél que la persona agena da, y ageno es aquél que puede çesar sin reprehensión. 9 Ofiçio es el del fijo, o el de la muger, o de las otras personas a las quales la nesçesidad del deudo suçita o despierta a fazer bien; o dar ayuda a los parientes que la ovieren menester. 10 El serviçio es el que faze el siervo, al qual la su condiçión lo puso en tal logar que ninguna cosa de lo que faze por su señor gelo puede contar a cargo».

 

[Capítulo 90, Marco Calidio]

 

Marco

 

Marco Calidio, orador, floresçió en tiempo de Ponpeo.

 

[Capítulo 91, Diodoro]

 

Diodrus

 

Diodrus Sicus escritor fue de la Griega Estoria, τ fue abido por claro en los tiempos de Ponpeo.

 

[Capítulo 92, Curio]

 

Curio

 

Curio, popular orador, floresçió en Roma en tiempo de Ponpeo. Aquéste, commo fuese en África con la ueste de los romanos, por vergüença que la su gente fue desbaratada, más quiso morir que escapar bivo de la batalla.

 

[Capítulo 93, Escipión]

 

1 Çipión

 

Çipión, cónsul de los romanos, del avenimiento que ovo en la victoria de África, fue llamado Africano, porque con la su bondad vençió la gente de África. 2 Éste fue mucho tiempo oidor τ deçiplo de Paneçio, filósofo. Del qual maravillosos autos se leyen en las estorias de los romanos, así de la su vertud commo de las sus grandes victorias. 3 Pero porque fue filósofo τ deçiplo de filósofo enxerimos en este libro algunos muy prudentes dichos τ comendables fechos suyos. 4 Aquéste en tanto grado fue ornado de buenas costumbres que se leye aver seído piadoso contra su madre, τ liberal contra sus ermanas, τ bueno contra los suyos, τ justo contra todos. 5 Cuenta dél Valerio que, después de la victoria avida en España, que commo Çipión fuese de veinte τ syete años, 6 que fue por prínçipe del pueblo romano en África, adonde tomó a Cartago, τ ovo grant victoria de los africanos. 7 τ entre los otros cativos que vinieron a su poder, los quales tenía ençerrados en la çibdad de Cartago, tenía una moça noble τ fermosa, la qual era desposada con un mançebo generoso de aquella çibdad. 8 La qual Çipión dio a sus parientes τ a su esposo guardada τ sin corronpimiento. 9 E tornó el oro que le avían dado por redençión de la moça, a bueltas de gran dote que le dio para su casamiento. 10 Por la qual continençia τ magnifiçençia de Çipión toda la gente de aquella tierra, que por ventura en otra manera se detoviera τ revelara toda, se dio al pueblo romano. 11 Cuenta así mesmo Valerio en el libro terçero[b8] que, commo Çipión fuese acusado antel senado que avía avido grandes averes, él respondió: 12 «Como yo señorease a toda África para vosotros, de todo ello non me quedó sinon el renombre solo». 13 Iten dixo más: «Los africanos a mí ni a mi hermano non nos fizieron avarientos; antes cada uno de nós más es rico de enbidia que de dinero». 14 Dize ese mesmo Valerio en el libro sesto[c8] que, commo una vez en Roma dos omnes contendiesen antel senado sobre quál dellos sería enbiado en España contra un prínçipe que se llamava Variato, el qual estava rebelde contra los romanos, 15 la sentençia del senado fue que aquél fuese enbiado en el qual la sentençia de Çipión fuese inclinada. 16 El qual dixo que non le plazía que ninguno de aquéllos fuese enbiado, por quanto el uno dellos non tenía cosa alguna, τ el otro ninguna cosa le era asaz. 17 τ así se demostró la mengua τ avariçia de aquéstos en tal manera que ninguno fue enbiado dellos. 18 Dezía Çipión que non avía cosa más difíçil que conservar el amistad fasta el postrimero día de la vida. 19 Que algunas vezes se quiebra el amistad por contençión de luxuria, o por otro movimiento quel uno τ el otro quieren ganar. 20 τ non ay pestilençia alguna que mayor sea en las más de las amistades, que la cobdiçia de la gloria τ de la onra, de las quales suele nasçer tal debate 21 que solemos ver entre los muy grandes amigos nasçer en esta causa grandes enemistades. 22 Iten dezía de sí mesmo que nunca estava menos solo que quando estava solo. 23 Dezía así mesmo que así commo los cavalleros suelen dar sus cavallos a los domadores para que les tiren la su feroçidad τ aparten dellos la su braveza, para que sean fechos más mansos, para poder dellos mejor usar; 24 que bien así se deve fazer de los omnes, que son fechos fieros τ bravos con las bienaventuranças, 25 a los quales se deven dar tales presidentes que los traigan por el giro de la razón τ de la dotrina, para que acaten la flaqueza de las cosas umanas τ la variedad de la Fortuna. 26 Iten acostumbrava dezir, que en todas las cosas devían los omnes ser más diligentes, 27 pues que los que tienen cabras τ ovejas suelen saber el número de quántas tienen, τ non suelen saber el número de sus amigos.

 

[Capítulo 94, Cicerón]

 

1 Tulio

 

Tulio Marco Çíçero, romano, muy noble fue entre los cónsules de los romanos. τ floresçió en tiempo de Julio Çésar. 2 El qual fue muy gran filósofo τ muy estudioso. 3 Aquéste repudió de sí la muger, τ fue rogado del prínçipe Çiro que tomase a su ermana por muger. 4 Pero él non quiso, diziendo que non podía juntamente dar obra a la muger τ a la Filosofía. 5 Escrivió Tulio muchos libros egregios; so los títulos infra escriptos: 6 De ofiçios, III; De amiçiçia, I; De senetute, uno; De oratore, III; De paradoxas, I; la Retórica vieja, τ las Filípicas, I; 7 la Retórica nueva, IV; las Tusculanas qüestiones, V; De las grataçiones, XII; De las invetivas, VI; 8 De leyes, III; De la fin del bien τ del mal, V; De la natura de los dioses, III; De adivinaçión, II; Del fado, I; 9 De la creaçión del mundo, I; los Diálagos a Ortensio, I; De las partiçiones del oraçión; De academias, I; 10 De república, VI; De Agricultura; De Justiçia τ Derecho natural; De los tópicos; las Verrinas, I; 11 De los fechos contra Verre; Invegtivas contra Salustio; Invegtivas contra Catalina, que son quatro oraçiones; 12 De consejo, II; De consejo de las cosas militares; De las synónomas; De la gloria umana; De consolaçión; De alabanças de Catón; 13 De las respuestas de los adevinos; De las pronósticas. Item escrivió muchas epístolas.

 

14 τ de los dichos de Tulio son tomadas estas pocas cosas morales que se siguen, para enseñamiento de los leyentes; τ primeramente del libro De los ofiçios: 15 Toda alabança de vertud en el fecho[d8] consiste, de la qual algunas vezes se faze intermisión. 16 Saber devemos que las cosas que en la tierra se engendran, para el uso de los omnes son criadas. 17 τ los omnes por causa de los omnes fueron nasçidos, por que ellos entre sí unos a otros podiesen aprovechar. 18 τ en aquesto devemos seguir a la natura por guiadora, τ los comunes provechos atraerlos en medio de todos. 19 Por eso son de fazer las batallas, por que puedan bevir en paz sin enjuria. 20 De todas las injustiçias non ay alguna más capital que la de aquéllos que, commo quiera que fazen muy grandes engaños, fazen tales cosas que paresca que son buenos. 21 No ay ninguna cosa más provechosa a la naturaleza del omne que la liberalidad τ la benefiçençia. 22 Pero aquésta deve aver muchas cautelas, ca es de ver que el benefiçio que se faze no enbargue aquél a quien se da o a otro. 23 Ca son muchos de onor τ de gloria que tiran de unos por tener que dar a otros; en tal manera que enpesçen a los unos por mostrarse liberales a los otros. 24 Pero nosotros así devemos usar de la liberalidad que aprovechemos a los amigos τ a ningunos no dañemos. 25 Non ay cosa alguna liberal que non sea justa. 26 La luxuria commo en toda la hedad del omne sea suzia, pero en los viejos es muy más turpe τ fidionda. 27 Así mesmo en el libro De amiçiçia dize que non devemos rogar a los amigos cosas feas, nin fazerlas si nos las rogaren. 28 Así mesmo dize en el libro De senetute: ¿Qué cosa puede ser más absurda que buscar mucha vianda quando poco queda por andar del camino? Dízelo por los viejos avarientos. 29 Dize en el libro De las paradoxas: Todo sabio es libre τ todo loco es siervo. 30 Y ¿quién se enseñoreará libremente de ninguno, si primero no puede enseñorearse de sus cobdiçias? 31 ¿Qué cosa es libertad? Poderío de bevir a tu voluntad. 32 Y ¿quién es aquél que bive commo quiere? Aquél que derechamente bive y aquél que goza del ofiçio; 33 el que no obedesçe a las leyes por miedo, mas síguelas τ ónralas; 34 τ aquél que ninguna cosa faze, dize o piensa que libre non sea o de buenamente dicha. 35 Así que solamente al sabio conviene que non faga cosa alguna costreñidamente, nin cosa de que se duela, nin que sea contra su voluntad. 36 Dize así mesmo en el libro de las Felípicas que todo mal, quando nasçe τ es reziente, ligeramente se apremia; 37 pero si es envegeçido, mucho se faze fuerte τ robusto. 38 Peor es la desonesta fuida de la muerte que toda muerte. 39 Dize así mesmo en el libro De la Retórica: La sabiduría sin eloqüençia poca cosa aprovecha, τ la eloqüençia sin sabiduría nunca aprovecha, antes algunas vezes enbarga. 40 Estonçes fazemos los auditores atentos, si aquellas cosas que avemos de dezir demostramos ser nuevas, τ grandes, τ provechosas. 41 τ a nosotros brevemente fazemos enseñados si abierta τ brevemente la suma de la causa esplicamos. 42 Si enseñado te quieres fazer fas juntamente atento, ca muy dóçil es aquél que atentamente es aparejado a oír.

 

[Capítulo 95, Catón]

 

1 Catón

 

Catón Marco Poçio, estoico filósofo τ poeta latino, floresçió en Roma en tiempo de Vergilio. 2 Aquéste fue varón de tanta constançia que ninguno le pudo alabando aprovechar, ni vituperando dapñar. 3 Aquéste, commo quiera que fuese gentil, enpero fuía la umana gloria, mas segunt dél escrive Salustio, quanto él menos cobdiçiava la gloria, tanto la gloria seguía más a él. 4 Aquéste, teniendo que las ánimas fuesen inmortales, de enojo que tenía de quartana doble matóse a sí mesmo, 5 commo quiera que Sant Agostín dize en el libro primero de La çibdad de Dios que Catón mató a sí mesmo porque inpaçientemente sufrió la victoria del Çésar, y por no querer ser sometido a él. 6 Aquéste enseñó que la República devía más ser defendida por vertudes que por armas. 7 Dezía más, segunt dize Agustino en el libro quinto de La çibdad de Dios[e8]: no queraes pensar que los nuestros mayores oviesen fecho por fuerça de armas la cosa pública grande de pequeña. 8 Ca si así fuese, mucho más fermosa la terníamos nós, por quanto de çibdadanos, τ de conpañeros, τ de armas, τ de cavallos muy mayor abundançia tenemos nós que ellos tovieron. 9 Pero tovieron ellos otra cosa que los fizo grandes, la qual no tenemos nós; 10 es a saber: en casa, grande industria, y fuera, señorío justo τ coraçón libre en las cosas que avían de aconsejar. 11 El qual non lo tenían culpado nin ensuziado de luxuria nin delitos. 12 Dezía más, que entre los buenos τ los malos no avía ya diferençia, por quanto la cobdiçia poseía todos los gualardones de la virtud.

 

[Capítulo 96, Diógenes]

 

Diógenes

 

Diógenes de Bavilonia, filósofo estoico, floresçió en tiempo de Catón.

 

Aparato de variantes

 

[y7] Ninguno de los tres testimonios sigue el texto latino que ofrece Knust: Hic duos libros composuit poeticos, scil. Achilleidem et Thebaidem. Siguen el texto de Stigall: Hic duos filios poetas habuit metrico, scilicet, Acineidem et Thebaidem. El texto de BNP lat. 6069c (fol. 32v): duos filios habuit poetas metricos, s. achilleydem & thebaidem y BNP lat. 6249 (fol. 63r): hic duos filios habuit poetas metricos achineites & thebaides; BNP lat. 10344: hic duos filios habuit metricos, achimeides & thebaydem. Grignaschi –“Lo Pseudo Walter Burley”, 144– advierte que el error pudo venir del mismo autógrafo, a resultas de una mala lectura de la fuente, el Speculum historiale.

 

[z7] La transformación de la onomástica no es imputable siempre al traductor. Por ejemplo, para este sabio, BNP 6069c ofrece Pauerius, más próximo a la forma del texto castellano que al Panecius de otros testimonios latinos.

 

[a8] Tanto tragedia como comedia son términos que en el texto no tienen el menor sentido dramático.

 

[b8] En III, 7, 1.

 

[c8] En VI, 4, 2.

 

[d8] En la acción, en el obrar.

 

[e8] En V, 13, 5.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[Capítulo 97, Antípater]

 

Antípater

 

Antípater, filósofo estoico, fue de muy agudo ingenio, τ floresçió en tiempo de Diógenes de Bavilonia, cuyo deçiplo fue.

 

[Capítulo 98, Salustio]

 

Salustrio

 

Salustrio, filósofo τ poeta romano, floresçió en tiempo de Tulio, cuyo enemigo τ enbidioso fue. Aquéste escrivió un libro De la batalla catalinaria. Iten otro libro De la batalla yugurtina. Item otro libro De Agamenón.

 

[Capítulo 99, Plaucio]

 

1 Platón

 

Platón Minato, deçiplo fue de Çíçero τ orador muy noble. τ éste floresçió en Roma. 2 Aquéste, commo rigiese la provinçia de Galia Comata, ende idificó León sul Ron[f8].

 

[Capítulo 100, Vito]

 

Vitus

 

Vitus Lucresçio, poeta, floresçió en tiempo de Ponpeyo. El qual, beviendo yervas que le dio una muger que lo amava, fue enloquescido. Pero escrivió algunos libros por los entrevalos del tiempo que estava sano, los quales después enmendó. τ después matóse a sí mesmo el año quarenta y quatro de la su hedad.

 

[Capítulo 101, Lucio Pomponio]

 

Luçio Ponpenio

 

Luçio Ponpenio, poeta de la nasçión de Boloña. Escriptor del Catalinario. Floresçió en tiempo de Ponpeo.

 

[Capítulo 102, Plauto]

 

1 Plauto[g8]

 

Plauto, poeta cómico, deçiplo de Tulio. 2 Aquéste, por pobreza τ dificultad de aver pan para comer, alquilóse a un molino para traer unas muelas de mano. 3 τ quando quiera que vacava de la su obra acostumbrava escrevir fábulas τ venderlas. 4 Aquéste fue muy eloqüente; τ de las sus sentençias morales aquí son escriptas las que se siguen: 5 El dinero es causa y cabeça de las cosas τ de las suliçitúdines. 6 El primer bien es ser sufiçiente el omne a sí mesmo. 7 ¿Quieres que te fagan onra por derecho? Bive entre los mesquinos. 8 Nunca resçibas en tu amistad nin en tu fe al omne loco. 9 Los omnes nesçios τ los malos más ligeramente sostienen la malquerençia quel colegio[h8]. 10 Nunca te fagas muy conpañero a ninguno. 11 Muy singular cosa es sofrir el omne a su egual; a los menores menospreçiamos; de los mayores avemos enbidia; de los iguales nos apartamos.

 

[Capítulo 103, Virgilio]

 

1 Virgilio

 

Virgilio, el mejor entre todos los poetas[i8], fue dela nasçión de Mantua. 2 τ fue enseñado en los estudios de Germonia[j8]. 3 τ después de tomada la toga del magisterio fue a Milán; τ después de breve tiempo fue en Roma. 4 τ aquéste fue llamado Virgilio porque su madre soñó que paría una verga que llegava fasta el çielo; 5 lo qual no fue otra ninguna cosa sino que avía de parir a Vergilio, el qual fablando de las cosas altas avía de llegar fasta el çielo, segund dize Hugo[k8]. 6 Aquéste, commo ya fuese muy aprovechado en los estudios de la Filosofía, después fue muy nigromántico[l8]; del qual se cuenta que oviese fecho por arte maravillosa las cosas que se siguen. 7 Dízese que en Nápol, en la puerta que se llama de Capania, ovo fecho el musco Eneas, que lançava todas las moscas de la çibdad. 8 τ dízese que en esa mesma çibdad así ovo edificado la carneçería, que ninguna carne se podía en ella podrir. 9 Commo fuese Nápol trabajada por mortal pestilençia de sangusuelas, Vergilio fizo una sangusuela de oro τ lançóla en un poço, τ luego çesaron todas las otras. 10 τ después de muchos años, alinpiando aquel pozo, sacaron aquella sangusuela de oro; 11 τ luego cresçió gran moltitud de sangusuelas en todas las aguas, τ nunca çesó antes aquella pestilençia de sangusuelas fasta que tornaron aquella mesma sangusuela de oro en el pozo. 12 τ dízese que en tal manera fizo un uerto, que nunca en él llovía. 13 τ créese que aquéste oviese fecho en baños otras maravillosas cosas. 14 Éste escrivió los libros de las Geórgicas, τ Bucólicos, τ Eneidas. 15 τ bivió çinqüenta τ tres años. E los sus huesos fueron trasladados en Nápol.

 

[Capítulo 104, Julio Celso]

 

1 Julio

 

Julio Çelso, estoriógrafo, escrivió diligentemente La batalla del Çésar, un libro que departió en çinco libros. 2 En los quales muchas cosas notables τ de gran dotrina se contienen; 3 de las quales algunas cosas aquí brevemente son dichas. 4 Natural cosa es todos los omnes ser inçitados al estudio de la libertad τ aborresçer toda condiçión de servidumbre. 5 Locura es del ánimo τ gran terneza de la virtud non poder sofrir paçientemente la pobreza. 6 El uso es maestro de todas las cosas. 7 Todas aquellas cosas que queremos, τ de buena voluntad creemos, τ las que sentimos, esperamos nosotros que los otros así las sientan. 8 Entre dos batalladores sólo un tiempo está de fablar de la paz; 9 es a saber, quando cada uno dellos confía de su vertud τ entramos paresçe que están iguales en las fuerças. 10 τ si la Fortuna otorgare al uno más ventaja que al otro, éste tal apenas usará de las condiçiones de la paz, 11 nin será contento de la parte igual el que espera averlo todo. 12 El espanto tira a todos el consejo y el esfuerço y debilita a los mienbros. 13 La Fortuna por la mayor parte aquéllos que de muchos benefiçios á ornado, para más duros τ desastrados casos los reserva.

 

[Capítulo 105, Accio Lucio]

 

1 Caçio Luçio

 

Caçio Luçio, poeta, floresçió en Roma. 2 Aquéste, commo Julio Çésar entrase en el colegio de los poetas, non se levantó a él. 3 τ no lo fizo porque se le olvidava la gran exçelençia de la su magestad, 4 mas por quanto Julio Çésar confiava de su exçelençia ser más alta que todos los estudios. 5 Por lo qual Caçio, conosçiendo el crimen de la su insolençia, non se levantó a él, 6 por quanto en aquel logar donde eran más se exerçitava el debate de los volúmenes que de las imágenes de las cosas.

 

[Capítulo 106, Terencio]

 

1 Terençio

 

Terençio Publio, poeta de Cartago, floresçió en Roma en tiempo de Octaviano Agusto[m8]. 2 El qual con grande estudio aprendió las griegas letras. τ fue muerto en Arcadia. 3 Escrivió un libro muy elegante de comedias, en el qual anotó las costumbres de muchos; 4 por donde los omnes se guardasen de muchos peligros[n8]. Del qual se leen estas sentençias que se siguen. 5 En tanto grado es corronpida la naturaleza de los omnes, que juzgan mejor las cosas agenas que las suyas. 6 El grand derecho muchas vegadas es grand maliçia. 7 Ninguna cosa es tan fáçil que, si contra tu voluntad la fizieres, non se te faga difíçil. 8 ¿No entiendes, o, que aquésta es una gran culpa, dar consejo tú a los otros, τ saber en las cosas de fuera, τ tú no poderte en tu casa ayudarte a ti mesmo de consejo? 9 Non ay ninguna cosa más injusta quel omne nesçio, el qual non piensa que ay ninguna cosa que derechamente se faga sino la quél faze. 10 Esto juzgo yo por saber: no conosçer aquellas cosas que agora tenemos ante los pies, mas acatar aquellas cosas que son advenideras, τ proveerlas antes que vengan. 11 Mandó que la vida de los omnes sea mirada así commo en espejo, por que de las vidas de los otros cada uno tome enxenplo para la suya. 12 Quando las cosas son muy bienaventuradas a los omnes, estonçes conviene al tal omne pensar mucho en la manera que deve soportar el adversa caída si le viniere; 13 por que ninguna cosa non le sea nueva al su ánimo. τ si alguna cosa le viniere allende del mal que espera, dévelo contar a ganançia. 14 Ninguna cosa es tan bien dicha, que recontándola mal non sea mala. 15 Malo es el consejo que non puede ser mudado. 16 Aquél al qual más cumple de lo que poco es, más quiere que le cumple. 17 Gran bordón es para el camino el conpañero bien razonado. 18 Nunca el peligro se vençe sin peligro. 19 Mucho altercando se declara la verdad. 20 Parte fazes del benefiçio si bien niegas lo que te demandan. 21 Neçesaria cosa es que tema a muchos aquél a quien muchos temen.

 

[Capítulo 107, Varrón]

 

1 Marco Varro

 

Marco Varro floresçió en Roma en tiempo del enperador Octaviano. 2 El qual bivió noventa años. 3 Fue varón muy enseñado, τ de agudo ingenio, τ bien enseñado en todos fechos seglares[o8]. 4 Aquéste, segunt dize Esidro en el libro de las Etimologías, conpuso inumerables libros entre los autores latinos; 5 τ escrivió quarenta τ un libros de las antigüedades, los quales dividió en las cosas umanas τ divinas. 6 τ fizo veinte τ çinco libros de las cosas umanas τ diez τ seis libros de las divinas. 7 Escrivió a Ateniense, su auditor[p8], un libro moral, en el qual muchas cosas notables τ provechosas dixo. 8 Donde dize que non es mesquino sinon aquél que se cree seerlo. 9 Escrivió Varro otro libro intitulado De cultu deorum.

 

[Capítulo 108, Galo Cornelio]

 

Gallus Cornelius

 

Gallus Cornelius, poeta, claresçió en tiempo de Octaviano Çésar. τ éste aviendo quarenta τ quatro años, con su propria mano se mató.

 

[Capítulo 109, Horacio]

 

1 Oraçio

 

Oraçio Flacco, poeta ilustre, floresçió en Roma en tiempo de Çésar Agusto. 2 De aquéste dize Valerio Máximo que commo fuese pontífico de Júpiter τ estudiese en los sacrifiçios solepnes, que le vino nueva que era muerto su fijo; 3 pero que nunca se apartó de la pública religión por ser inclinado al privado dolor; 4 por que non paresçiese que avía en él más partes de padre que de pontífico. 5 Éste escrivió un libro de los Sermones, τ otro de las Epístolas, τ de los Cantares, τ el libro de las Odas; iten la Poetría, τ De remedios. 6 E murió en Roma a los çinqüenta y siete años de la su hedad.

 

[Capítulo 110, Xistus]

 

1 Cristo[q8]

 

Cristo, pitagórico filósofo, claresçió en tiempo de Octaviano enperador. 2 Escrivió un libro de sentençias morales τ notables, al qual llamó Encheridión. 3 El qual libro Rufino, presbítero, en abierto τ claro sermón trasladó de griego en latín. 4 Del qual libro Sant Agostín faze mençión en el segundo libro de las Retrataçiones[r8]. 5 Del qual aquí son sacadas las cosas notables que se siguen. 6 Faz cauta τ sabiamente tan bien en las cosas pequeñas commo en las grandes, ca no es pequeña cosa en la vida de los omnes menospreçiar las cosas pequeñas. 7 Tal sey sienpre qual querrías ser quando alguna cosa ruegas a Dios. 8 La maliçia, quando es alabada, más intolerable se faze. 9 Ante todas las cosas requiere tiempo para tus palabras, τ entonçes fabla quando ya non cumple callar. 10 Quando tuvieres poder sobre los omnes miénbrate que Dios lo tiene sobre ti, τ sabe que si juzgares a los omnes que tú as de ser juzgado de Dios; 11 ca mayor peligro es del juzgante que del juzgado. 12 Estonçes serás sabio quando por sabio non te juzgares. 13 El bevir non es en nós, pero el bien bevir en nosotros es. 14 El sabio sigue a Dios τ Dios sigue el ánima del sabio.

 

[Capítulo 111, Atenodoro]

 

Antemodoro

 

Antemodoro Tarsiense, filósofo estoico, floresçió en tiempo de Octaviano. Del qual fue aquesta sentençia: «Estonçes entiende que estás libre de todas cobdiçias quando vinieres a tal tiempo, que non ruegues cosa a Dios que non gela puedas rogar públicamente».

 

[Capítulo 112, Marco Nerio]

 

Marco Nerio

 

Marco Nerio Flacio, gramático, floresçió en tiempo de Octaviano Agusto.

 

Aparato de variantes

 

[f8] Lyon.

 

[g8] El autor parece confundir motivos de dos personajes, Plauto y Platón Minato (Plaucio, Plaucius o Plancus Munacius, cap. 99); por eso hace al comediógrafo discípulo de Cicerón. Cfr. J. N. Hough, “Plautus, student of Cicero”.

 

[h8] Traduce el término collegium, aquí unión, armonía, unidad.

 

[i8] No es hiperbólica la afirmación, que culmina más de un milenio de primado virgiliano. Virgilio fue considerado ya desde la tardía Antigüedad filósofo, sabio, gramático, mago, teólogo; pero, sobre todo, poeta. Homero es considerado el primero de los griegos y Virgilio de los latinos. Según las categorías acuñadas por Traube –Vorlesungen und Abhandlungen, II, Einleitung in die lateinische Philologie des Mittelalters, (ed. P. Lehmann), Munich, 1911, 115– habría habido una aetas Vergiliana, siglos VIII y IX; una aetas Horatiana, X y XI; y la aetas Ovidiana, siglos XII y XIII.

 

[j8] Cremona.

 

[k8] ¿Quién es este Hugo? Localizo algunos posibles. Hugo de San Víctor, Didascalicon; Hugo Trimegensis († 1313), autor de un Registrum multorum auctorum; Hugo Sneyth († 1296), autor de un Ars praedicandi, conservado sólo en sumario; Huguccio de Pisa (s. XIII), autor de Magnas derivationes.

 

[l8] Es el Virgilio popular, muy frecuente en textos medievales. En las tradiciones orales del pueblo napolitano, que se honraba con su sepulcro, Virgilio aparece caracterizado como mago, como obrador de prodigios, tan capaz de contener una erupción del Vesubio como de librar a su ciudad de las sanguijuelas.

 

[m8] P añade en nota al margen derecho: «Otros disen que en tiempo de Cipion».

 

[n8] Aquí comedia no significa obra dramática sino satírica.

 

[o8] Traduce in omni seculari erudicione peritus. Entiendo que se refiere a asuntos públicos. Sólo localizo una ocurrencia de esta locución, pero tiene claro sentido ascético: «Los religiosos bien se arremiembran por la folgança del anima & por el dexamiento delos fechos seglares», Gordonio (1495), ms. BNM 1315, fol. 53r, apud CORDE.

 

[p8] Los tres testimonios ofrecen una lectura defectuosa, que cabe restaurar a la vista del texto latino.

 

[q8] En H en abreviatura: csto xpo.

 

[r8] En II, 42.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[Capítulo 113, Ovidio]

 

1 Ovidio

 

Ovidio Naso, poeta, floresçió en tiempo de Tiberio Çésar, τ fue muerto en destierro. 2 Aquéste conpuso muchos libros métricos τ poéticos, los títulos de los quales son éstos: 3 De nuçe, I; De las epístolas, I; De seni título, III[s8]; De arte amandi, III; De remedio amoris, I; 4 Metamorfoseos, XV; De fastis, VI; De tristibus, V; De Ponto, I; De vetula, I; De puliçe[t8].

 

[Capítulo 114, Valerio Máximo]

 

1 Valerio Máximo

 

Valerio Máximo floresçió en tiempo de Octaviano Agusto. 2 Aquéste fizo un libro De los fechos τ dichos morales de los antiguos varones griegos τ romanos, del qual aquí son puestas algunas sentençias. 3 La divinal ira con sosegado paso proçede a la vengança, τ la tardança del su castigo con mayor pena la reconpensa. 4 Rico faze al omne non el poseer de las muchas cosas, mas el desear de las pocas. 5 Aquél tiene muy mucho el que desea poco. 6 No es en ninguno tanta umildad que de la dulçedumbre de la vanagloria non sea tañido. 7 Muy gran juez es de la locura del omne la variedad de la condiçión o estado. 8 Los ornamentos de la Eloqüençia mucho consisten en la pronuçiaçión de los dichos, y en la convenençia τ mesura del cuerpo. 9 Ca por tres maneras an de contentar los eloqüentes a los que los oyen; es a saber: penetrando las sus orejas, τ falagando los sus ojos, τ robando los sus coraçones.

 

[Capítulo 115, Calcítero]

 

Calçíterus

 

Calçíterus, filósofo. Segunt dize Esidro, por grandes alabanças encomendado por los griegos. Ca dizen que conpuso tantos libros cuantos cada uno de nós podría escrevir de agenos por su propia mano en todos los días de la su vida.

 

[Capítulo 116, Séneca]

 

1 Séneca Cordovés

 

Séneca Cordovés, filósofo muy sabio, deçiplo de Seçión[u8] estoico τ tío fue de Lucano, poeta. 2 Floresçió en tiempo de Nero enperador. τ quando Nero fuera pequeño fue su maestro. 3 Y en aqueste tiempo los gloriosos apóstolos San Pedro τ San Pablo pedricavan en Roma. 4 τ commo Séneca τ muchos de la casa del Çésar confluyesen a Pablo, entre todos los otros Séneca fue más familiar suyo[v8]. 5 Tanto, que veyendo en él la divinal çiençia, apenas se podía tenplar de la su fabla. 6 τ quando non se podían fablar, enbiávanse epístolas con las quales usavan de sus coloquios τ consejos. 7 τ Séneca ovo leído delante del Enperador las epístolas de Pablo, τ en cada una de las sus sentençias lo ovo por maravilloso. 8 Aqueste Séneca de la capaçidad de la su memoria τ del su maravilloso retener, él mesmo así escrive en el prinçipio del libro de las sus Declamaçiones: 9 «Tanto ovo floresçido en mí la memoria algunas vegadas, que no solamente me abondava para el uso della, mas aun proçedía en grado de miraglo τ non lo quiero negar. 10 Ca dos mil nombres rezados yo los tornava dichos por la orden que estavan. 11 τ fazía más: que de los deçiplos que venían a oír a nuestro maestro dávame cada uno un verso fasta que llegavan a más de dozientos versos; 12 τ yo tornávagelos a rezar, començando del postrimero τ bolviendo fasta el primero. 13 τ no solamente era la mi memoria ligera para abraçar todo lo que quería, mas tanbién para retener lo que avía resçebido». 14 Aqueste Séneca fue onbre de muy continente vida; tanto, que San Gerónimo dize averlo puesto en el catálago de los santos, provocado de aquellas epístolas que se leen de Séneca a Paulo τ de Paulo a Séneca. 15 El qual Séneca, dos años antes que San Pedro τ San Pablo fuesen coronados por martirio, del enperador Nero fue muerto.

 

16 Escrivió Séneca muy elegantemente los libros que se siguen. Fizo I de metros τ prosa, el qual es llamado Ludo Claudi. 17 Fizo otro libro De benefiçios. Fizo dos libros De clemençia a Nero; τ De moribus, I; De los remedios de los casos fortituitos a Galión, I; 18 De inmatura morte; τ De las qüestiones naturales, I; De las declamaçiones, VIII; 19 De las sentençias, VIIII; De los diversos oradores, I; Iten las Tragerias, IX; Iten las Epístolas a Pablo; De la ira; De la tranquilidad del ánimo; 20 De los proverbios; De prudençia; De las artes liberales; De las quatro vertudes; De vita beata; De matrimonio; De terremoto; Contra suprestiçiones; De consolaçión a Marchia; 21 item otro libro De consolaçión a Delbia[w8], su madre; iten las Epístolas a Luçilo.

 

[Capítulo 117, Quintiliano]

 

1 Quintiliano

 

Quintiliano, poeta, floresçió en tiempo de Galba enperador, τ fue de España. 2 τ pasó en Roma, τ tovo ende escuela pública. 3 τ escribió ocho libros De la instituçión oratoria. Iten otro libro De las causas. 4 Dize en el libro primero de la oratoria instituçión que pluguiese a Dios que nosotros non perdiésemos las costumbres de los nuestros libros, 5 mas luego desatamos la justiçia con deleites. 6 La costumbre muy çierta maestra es del fablar. 7 Dize en el segundo libro: Non es de estimar de ninguno de quánta edad sea, mas quánto aya aprovechado en los estudios. 8 Devémonos guardar non solamente de qualquier pecado o desonestidad, mas aun de la su sospecha. 9 Cada uno más quiere reprehender los viçios agenos que non los suyos. 10 Dize en el libro quinto: El prínçipe que quiere saber todas las cosas nesçesario es que aya de inorar muchas. 11 Iten en el libro nono: Tanto fallesçe al avariento lo que tiene commo lo que non tiene. 12 Mejor podrá persuadir a los otros el que primeramente a sí mesmo oviere persuadido. 13 No es en ningund lugar tanta facundia de bien fablar que non yerre o tardamudee quando las palabras non concuerdan con el coraçón. 14 La libertad de todo omne está en aver perdido los ojos, ca los nuestros ojos son toda la nuestra luxuria; 15 ca éstos nos alançan cada día en todos viçios, τ maravillándose, amando τ cobdiçiando. 16 Toda locura de coraçón con las calamidades del cuerpo se quebrantan. 17 No tiene causa de fablar aquél a quien no puede ser creída la verdad, pues que tirada es dél toda fe de palabras, τ toda autoridad es apartada de los sus sermones.

 

[Capítulo 118, Plutarco]

 

1 Plutarco

 

Plutarco, filósofo, instituidor τ maestro fue de Troyano[x8] enperador. 2 τ segunt se dize en el Policrato, en el libro quinto[y8], éste fue fiel en las sentençias τ resplandeçiente en las palabras, τ muy moderado en las costumbres. 3 Tanto, que bien ligeramente podía ser conosçido por maestro del Enperador. 4 Aquéste fizo un libro muy fermoso de la costituçión pulítica, τ intitulólo Institución del Troyano, 5 en el qual elegantemente escrive qué tal deva ser el prínçipe. 6 Escrivió así mesmo otro libro de la moderaçión de los magestrados, el qual es intitulado Archimagrates[z8]. 7 Escrivió así mesmo otro libro muy fermoso De paçençia a Troyano enperador.

 

[Capítulo 119, Plinio]

 

1 Plinio

 

Plinio Segundo, veronés, orador τ estoriógrafo insine, floresçió en tiempo de Troyano, enperador. 2 Del qual se fallan muchas obras que ovo fecho, τ con el su grande engenio ovo dado muy gran obra a los liberales estudios[a9]. 3 τ escrivió todas las batallas que con los romanos fueron avidas, las quales conprehendió en veinte nueve velúmenes. 4 Iten escrivió treinta τ nueve libros en la Natural Estoria, los quales endereçó al enperador Vaspasiano. 5 Escrivió así mesmo epístolas çerca de çiento, enbiadas a diversos onbres. 6 Fue Plinio muy endustrioso en la eqüestre cavallería, τ aministró sienpre enteramente muy grandes τ continuas procuraçiones por quanto él era constituido de los enperadores para este ofiçio. 7 τ veyendo aqueste Plinio que gran muchedumbre de cristianos eran atormentados τ muertos por mandamiento deste Troyano enperador, 8 recontóle al Enperador en cómmo muchos millares de onbres matavan cadal día por su mandado, 9 en los quales ninguna cosa no se fallava cometida que de delito fuese, ni cosa que fuese contra las leyes romanas; 10 Salvo tanto que pedricavan aver seído nasçido ante los años de Lucano un Cristo[b9], el qual afirmavan ellos ser Dios. 11 Pero que todas las otras cosas todas las fazían segunt las leyes comunes. 12 Entonçes Troyano enperador[c9] establesçió que non fuesen buscados los cristianos para los martirizar; 13 pero que si algunos públicamente fuesen fallados que pedricavan públicamente contra la ley de los gentiles, que aquéllos solos fuesen punidos.

 

14 De los dichos de Plinio léese en la epístola a Carrilo[d9]: La grandeza del coraçón ninguna cosa de las que faze non las quiere referir a la demostraçión, mas a la conçençia; 15 ni el bien fecho no quiere resçebir la merçet de las palabras del pueblo, mas del fecho propio. 16 Iten dezía en la epístola a Vuiconio: «En el libro que te enbié, si algunas cosas dél quitares τ corregieres 17 estonçes yo creeré que todo lo otro en él contenido te plaze: quando de ti conosçiere que algo dél te á desplazido». 18 Iten en la epístola a Mano Máximo: «Nosotros procuremos de bevir así mientra la vida nos dexare, que la muerte quando viniere falle muy pocas cosas que apartar de nos».

 

[Capítulo 120, Tolomeo]

 

1 Tolomeo

 

Tolomeo, filósofo feludensis, floresçió en tiempo de Adriano enperador. 2 Éste muy claro en Astrología τ Jumetría fue. τ éste más añadió en el Astronomía que fue todo lo que antes de sí falló escripto. 3 Éste fue criado en Alixandría τ con estrumentos estava aguardando[e9] las estrellas. τ moró en Alixandría τ en Rodas. 4 τ éste conpuso muchos libros; es a saber: el libro que es llamado Almagesto, de la çiençia de las estrellas τ de los movimientos de los cuerpos çelestiales. 5 Iten fizo otro libro de los juizios, partido en quatro partes, el qual es dicho Çentiloqio. 6 Éste non fue de los Tolomeos, reyes de Egibto, pero fue llamado Tolomeo, commo quiera que caresçiese de real título. τ bivió ochenta τ ocho años.

 

7 τ de los sus proverbios morales se fallan escriptos los que se siguen: Nesçio es aquél que non sabe conosçer la cantidad de sí mesmo. 8 En los bienes que son dados a nosotros de Dios devemos considerar la bondad del dador; 9 y en los malos la bondad de la purgaçión o remuneraçión devemos atender. 10 Quanto más te allegares a la tu fin, tanto más procura de obrar bien con acreçentamiento. 11 Non es pobre aquél que se enseñorea del su entendimiento. 12 Aquél que es más omilde entre los sabios, aquél es más sabio. Así commo el lugar que es más profundo es más copioso de aguas, 13 bien así el sabio omilde más abondado es de sabiduría. 14 No disputes con aquél que te negare la verdad, nin respondas sinon aquél que te demandare consejo o al que cobdiçia de ti lo resçibir. 15 No cometas[f9] tu consejo aquél que su secreto propio no pudo ençelar. 16 Qualquiera que quiere enseñorear en el mundo, apareje el coraçón paçiente a las adversidades. 17 Los enbidiosos paresçen onbres çiegos, pues les paresçe quel bien ageno, quando lo pierden los que lo poseen, les plaze tanto commo si lo cobrasen ellos. 18 El que non se gloría en la su dignidad poco se turbará quando la perdiere. 19 Aína desfallesçerá el que en la mentira confía.

 

[Capítulo 121, Segundo]

 

1 Segundo[g9]

 

Segundo, filósofo, floresçió en Atenas, en tiempo del enperador Adriano. 2 El qual filosofó guardando silençio todo el tiempo de su vida, τ siguiendo la vida pitagórica[h9], 3 τ en aquel tienpo que Segundo era pequeño, fue enbiado de los sus progenitores a aprender. 4 τ estando él en las escuelas fue muerto su padre. 5 τ entre las otras cosas que en las escuelas oyó, esta palabra oyó que se dezía: «Toda muger es fornicadora τ no casta». 6 τ después que por muchos años aprovechó en la Filosofía, tornóse a su tierra, 7 bolviendo con el ábito τ común costunbre de los peligrinantes; es a saber, con un bordón, τ con una talega, τ los cabellos luengos, τ la barba cresçida. 8 τ vino a ospedar en la su casa propia, en tal manera que ninguno de los de su casa lo conosçían, ni aun la su propia madre. 9 τ queriendo provar lo que avía oído de las mugeres, si por ventura sería verdad, 10 llamó a una de las sirvientas de su madre τ prometióle çierta suma de oro si tratase con su señora que aquella noche él estuviese con ella. 11 τ la señora, consintiendo, dixo a la sirvienta que a la noche lo fiziese entrar a ella. 12 τ commo ella pensase que se avía de mezclar con él carnalmente, él començóla de abraçar commo a propia madre, τ durmióse entre las sus tetas fasta la mañana. 13 τ a la mañana, quando ya quería salir τ partirse, ella, echando mano dél, díxole: «Tú as fecho aquesto por me tentar». 14 El qual le respondió: «Non lo quiera Dios, señora madre; pero no era digna cosa que yo manzillase aquel vaso de adonde salí». 15 τ ella quexándose que le dixese quién era, él le dixo: «Yo só Segundo, tu fijo». 16 Estonçes ella, pensando en sí mesma τ no pudiendo sofrir la tal confusión, saliósele el alma. 17 τ Segundo, sabiendo que por la su fabla avía conteçido la muerte a su madre, diose a sí mesmo dende adelante aquesta pena: que jamás non fablase. 18 τ así guardó silençio τ callamiento fasta su muerte. 19 τ çerca de aqueste tiempo Adriano enperador, veniendo en Atenas, oyó dél τ fízolo venir a sí. τ primeramente saludólo, pero él calló. 20 Estonçes, Adriano díxole: «Fabla, filósofo, por que aprendamos algo de ti». 21 Pero él perseverando en el propósito del su silençio, mandólo tomar el Enperador τ fizo al verdugo que lo llevase al lugar de los tormentos. 22 τ que le dixese por el camino que fablase. τ si fablase, que lo matase. Pero que si non le respondiese τ perseverase en el su propósito, que lo bolviese a él. 23 τ el verdugo, llevándolo al lugar de los tormentos, díxole: «¡O, Segundo! ¿Por qué quieres morir por callar? ¡Fabla τ bive!» 24 Pero Segundo, posponiendo[i9] la vida, callando esperava la muerte. 25 τ ya llegado al lugar, el atormentador le dixo: «Estiende la çerviz τ resçibe el cuchillo». τ el filósofo, estendiendo la çerviz, posponía ya la vida. 26 Estonçes el atormentador tomólo de allí τ llevólo a Adriano. τ díxole cómmo avía callado fasta la muerte. 27 Estonçes Adriano, maravillado de la constançia del filósofo, díxole: «Porque esta tu ley del silençio, que a ti mesmo te posiste, en ninguna manera non la quieres ronper, toma a lo menos aquesta tabla τ escrive con tu mano en ella alguna cosa». 28 El qual escrivió en esta manera: «Yo no temo a ti, Adriano, commo quiera que tú parescas prínçipe de aqueste tiempo τ tú matar puedes a mí. Pero non avrás poderío de fazerme pronuçiar alguna boz». 29 Adriano, leyendo lo que avía escripto, dixo: «Bien as perseverado en el tu propósito, pero yo te fago algunas qüestiones τ tú respóndeme a ellas: 30 ¿Qué cosa es mundo?» Él escrivió: «Mundo es çercuito no çesable, τ corona de muchas fortunas, τ tenor eterno, τ çercuito sin error».

 

31 ¿Qué cosa es el mar oçéano? Abraçamiento del mundo, τ término coronado, τ vínculo de toda cosa, τ concurso de la natura, 32 τ sostentamiento del orbe, τ audaçia de la vía, τ linde de la tierra, τ fuente de las tenpestades.

 

33 ¿Qué cosa es Dios? Mente inmortal, τ alteza non contenplable, forma multiforme, espíritu de muchas maneras, inquisiçión incogitable, τ ojo sin sueño.

 

34 ¿Qué cosa es çielo? Espera[j9] voltable τ techo sin medida.

 

35 ¿Qué cosa es Sol? Ojo del día, τ fermosura del çielo τ de la natura, τ çircuito de calor, τ flama que non çesa, caminero çelestial, afeitador del día, τ destribuidor de las oras por graçia de la natura.

 

36 ¿Qué cosa es Luna? Púrpura del çielo, enbidia del sol, enemiga de malfechores, solaz de caminantes, endereçamiento de navegantes, señal de solepnidades, çirculaçión de los meses, ojo de la noche, demostraçión de tenpestades.

 

37 ¿Qué cosa es ombre? Mente encarnada, τ alma trabajosa, τ morada de pequeño tiempo, reçebtáculo del espíritu, especulador de la vida, desanparador de la luz, movimiento eternal, caminero traspasante, uésped del lugar, siervo de la muerte.

 

38 ¿Qué cosa es tierra? Basis del çielo, punto del mundo, guarda de los frutos, τ cobijadura del infierno, madre de los nasçientes, τ ama de los bivientes, tragadora de todos.

 

39 ¿Qué cosa es día? Estudio de trabajo, recurso de los doze signos τ prinçipio cutidiano, τ cuenta perdurable.

 

40 ¿Qué cosa es aire? Guarda de la vida. ¿Qué cosa es luz? Haz de todas las cosas.

 

41 ¿Qué cosa son estrellas? Pintura del çielo, governaçión de navegantes, fermosura de la noche.

 

42 ¿Qué cosa es pluvia? Conçibimiento de la tierra, madre de las mieses.

 

43 ¿Qué cosa es niebla? Noche en el día τ trabajo de los ojos.

 

44 ¿Qué cosa es viento? Perturbaçión del aire, τ movimiento de las aguas, τ sequedad de la tierra.

 

45 ¿Qué cosa es agua? Socorro de la vida, alinpiamiento de las suziedades.

 

46 ¿Qué cosa son ríos? Corrida non desfalleçiente, refecçión[k9] del sol, τ regamiento de la tierra.

 

47 ¿Qué cosa es yelo? Secador de las yervas, τ vínculo de la tierra, τ puente de las aguas.

 

48 ¿Qué cosa es nieve? Agua seca.

 

49 ¿Qué cosa es invierno? Destierro del estío.

 

50 ¿Qué cosa es verano? Parimiento de la tierra.

 

51 ¿Qué cosa es muger? Confusión del ome, bestia sin fortuna, continua soliçitud, contienda que nunca desfallesçe, daño cutidiano, casa del ombre, estornudo de soledad, anegamiento del varón no casto, vaso de adulterio, pelea apresurada, animal muy malo, peso muy grave, sierpe sin fartura, sierva umanal.

 

52 ¿Qué cosa es fermosura? Prendimiento natural, τ Fortuna de breve tiempo, τ flor que se marchita, τ carnal bien aventurança, τ negoçio non conpuesto, τ umana cobdiçia.

 

53 ¿Qué cosa es amiçiçia? Igualdad de coraçones.

 

54 ¿Qué cosa es amigo? Nonbre deseado, onbre que pocas vezes se falla, fuida de las desaventuras, posesión que pocas vezes se falla, fallador de la misericordia, folgança sin desfallesçimiento, bien aventurança muy amada.

 

55 ¿Qué cosa es fe? Maravillosa çertidunbre de la cosa non sabida nin conosçida.

 

56 ¿Qué cosa es vida? Alegría de los bienaventurados τ tristeza de los mezquinos, esperamiento de la muerte.

 

57 ¿Qué cosa es muerte? Sueño perdurable, desatamiento de los cuerpos, pavor de los ricos, deseo de los pobres, advenimiento que non se puede escusar, inçierta peligrinaçión, lago del omne, padre del sueño, fuida de la vida, apartamiento de los bivos τ resuluçión de todas cosas.

 

58 ¿Qué cosa es esperança? Refrigerio de los trabajos τ dudoso advenimiento.

 

59 ¿Qué cosa es vejez? Mal deseado, muerte de los bivientes, término común.

 

60 ¿Qué cosa es sueño? Imagen de muerte, folgança de los trabajos, τ voto de los infermantes, τ deseo de los mesquinos, esperimento de médicos, sabiduría de los velantes, solaz de los vençedores, τ soluçión de los viçios, τ folgança de todo espíritu.

 

61 ¿Qué cosa es labrador? Ministro de los trabajos, egualador de los términos yermos, τ físico de la tierra, τ plantador de los árboles, τ egualador de los montes.

 

62 ¿Qué cosa es nave? Operaçión marina, τ casa sin fundamento, ave de madera, τ salud no çierta.

 

63 ¿Qué cosa es nauta? Caminante por las ondas, cavallero sobre la mar, τ uespe del mundo, desanparador de la tierra, atentador de las tenpestades.

 

64 ¿Qué cosa es letra? Guarda de la estoria τ guardador de la memoria.

 

65 ¿Qué cosa es riquezas? Peso del avariento, τ servidunbre de los cuidados, τ delectaçión vergoñosa, e enbidia que non puede sanar, τ deseo que non puede ser acabado, τ cosa deseada, τ cara[l9] muy alta, τ aborreçible cobdiçia.

 

66 ¿Qué cosa es pobredad? Bien aborreçido, τ madre de sanidad, τ quitadora de los cuidados, τ senda sin soliçitud, τ falladora de la sabiduría, τ posesión sin dapño de los negoçios, τ sustançia sin reprehensión de calupnia, τ forma inçierta, τ bienaventurança sin soliçitud.

 

67 ¿Qué cosa es palabra? Manifestaçión del coraçón.

 

68 ¿Qué cosa es libertad? Inoçençia del ombre.

 

69 ¿Qué cosa es sueño del velante? Casa del ánima.

 

70 ¿Qué cosa es cabeça? Cunbre del cuerpo.

 

71 ¿Qué cosa es çelebro? Guarda de la memoria.

 

72 ¿Qué cosa es cabello? Vestidura de la cabeça.

 

73 ¿Qué cosa es barba? Conosçimiento entre el macho e la fenbra.

 

74 ¿Qué cosa es fruente? Imagen del ánimo.

 

75 ¿Qué cosa son ojos? Guiadores del cuerpo, τ vasos de la lunbre, τ demostradores del coraçón.

 

76 ¿Qué cosa son narizes? Addopçio de los manjares[m9].

 

77 ¿Qué cosa es oreja? Sentidora de los sonidos.

 

78 ¿Qué cosa es boca? Gobernadora del cuerpo.

 

79 ¿Qué cosa son dientes? Mordedores de la blandura.

 

80 ¿Qué cosa es lengua? Açote del aire.

 

81 ¿Qué cosa son beços? Puertas de la boca.

 

82 ¿Qué cosa son manos? Obreros del cuerpo.

 

83 ¿Qué cosa es coraçón? Reçebtáculo de la vida.

 

84 ¿Qué cosa es pulmón? Guardador del aire.

 

85 ¿Qué cosa es hiel? Sobçitaçión de la ira.

 

86 ¿Qué cosa es esplén[n9]? Reçibidor de la risa τ del alegría.

 

87 ¿Qué cosa es estómago? Cozinero de los manjares.

 

88 ¿Qué cosa son huesos? Fuerça del cuerpo.

 

89 ¿Qué cosa es sangre? Umor de las venas, alimento de la vida.

 

90 ¿Qué cosa son pies? Fundamiento movible.

 

91 ¿Qué cosa son piernas? Colupnas del cuerpo.

 

92 ¿Qué cosa son venas? Fuentes de la carne.

 

93 ¿Qué cosa es la que faze las cosas amargas ser dulçes? La fanbre.

 

94 ¿Qué cosa es la que non dexa al ombre cansar? La ganançia.

 

[Capítulo 122, Basílides]

 

Basílides[o9]

 

Basílides Scitopolitano[p9], filósofo ilustre, claresçió en Atenas, en tiempo del enperador Antonio Pío.

 

[Capítulo 123, Galeno]

 

1 Galieno

 

Galieno, médico ilustre, famoso en todol mundo, nasçió çerca de Pérgamo de Asia. 2 Aquéste fue intérpetre de Ypocrás. 3 Floresçió en Atenas, τ en Alixandría τ en Roma en los tiempos del enperador Antonio Pío. 4 En los quales lugares mucho aprovechó en la çiençia de la Filosofia τ de la Melezina.

 

5 τ bivió ochenta τ siete años, en los quales mucho trabajó en la conpusiçión de los libros medeçinales muy útiles que fizo; 6 ca escrivió: De la demostraçión; τ De los elementos; τ De la natura del ombre; τ De las conplisiones; τ De la maliçia de la conplisión diversa; 7 De la [des]igual destenperançia; τ De la redarguçión de los desimuladores de las enfermedades; τ De caliente τ seco; τ De las virtudes naturales; De la conpendiosidad de los pulsos; τ De la buena y de la mejor abitud y de la muy mejor avitud. 8 Iten conpuso otro libro, al qual se allegan los otros libros De la costituçión de los libros en la Medeçina; y el libro De la introduçión. 9 Iten el libro de los Comentarios sobre su libro De los pulsos τ aquéllos que son entreduzidos[q9]; Del esperma, τ De los ralos movimientos, τ De la utilidad del pulso. 10 Iten escrivió el libro De las intreduçiones del pulso; τ De las diferençias de los pulsos; τ De las causas de los pulsos con comento que sobre él fizo. 11 Iten De conpendio de pulso; τ De la significaçión de los pulsos; τ Del ayudamiento del anélito; τ De las causas del anélito; τ De los ayudamientos de los mienbros; 12 τ Del açidente τ del morbo; τ De cataratas; τ De las diferençias de las fiebres; τ De turpo τ retigaçión;[r9]  τ De los tiempos de las enfermedades; 13 τ De voçe; τ De los dolores de las mugeres; τ De Anotomía; τ De la sinple Medeçina; τ De las perfectas Medeçinas; τ De las enfermedades de las mugeres; 14 τ Del mal anélito; τ De propiedad de los espirimentos; Del ingenio de la sanidad. 15 Iten otro libro Metogono de las pasonarias; e otro libro Antidodario; τ el libro De los secretos suyos a Monteo; 16 e De los pulsos τ orinas a Glautón; τ otro libro que es llamado Achimagoga; De las vertudes de los faunáticos; De la dieta τ cura; Del exerçiçio con píldora pequeña; 17 τ Del regimiento de la sanidad; τ otro libro que es llamado Tetapéntrico; τ otro libro que’s llamado Tabe; De los umores; τ De buenos τ malos umores; 18 τ De la cura de la piedra; τ La cura de la iterica; τ De flemotomía; De las fiebres a Glauçión, el qual libro es llamado Periferreseos. 19 Iten otro libro De las apostemas. Iten escrivió otro libro del Alquimia, el título del qual es llamado Del remo del pomo congelado. Iten escrivió otros libros De las ainiditas mayor τ menor; τ De la plática medeçinal por espirençia. 20 Iten escrivió otros libros de Epístolas a Patermanio[s9].

 

21 τ de aqueste Galieno se leen las sentençias que se siguen: la çiençia non aprovecha al ombre sin seso, nin aquél que non la usa. 22 Ca de ánimo de onbre sabio es aver notiçia cada uno de sí mesmo. 23 Nin ninguno deve engañar por el amor que á a sí mesmo, ni se estime ser bueno no lo seyendo.

 

[Capítulo 124, Trogo Pompeyo]

 

1 Trogo Ponpeo

 

Trogo Ponpeo, estoriógrafo de la nasçión de España, floresçió en tiempo del enperador Antonio Pío. 2 Aquéste conpuso en largo sermón las estorias de todo el mundo, desdel tiempo de Niño, rey de los asirianos, fasta el monarche Çésar. 3 τ dividiólas en quarenta τ quatro libros, 4 La epítoma, es a saber abreviaçión, de los dichos libros conpuso Justino su deçiplo.

 

[Capítulo 125, Porfirio]

 

Porfirio

 

Porfirio, filósofo atenés, floresçió en tiempo del enperador Gordiano. Aquéste escrivió el libro de Las isagogas τ las categorías de Aristótiles.

 

[Capítulo 126, Claudiano]

 

Claudiano[t9]

 

Claudiano, poeta, floresçió en Roma en los tiempos del enperador Teodosio, el señior. Aquéste escrivió dos libros en versos; es a saber: Claudiano mayor τ Claudiano menor, en los quales muchos provervios provechosos se contienen.

 

[Capítulo 127, Símaco]

 

1 Símaco

 

Símaco, patriçio filósofo, floresçió en Roma en los tiempos del enperador Anastasio. 2 Aquéste por su prudençia governó τ alunbró la república τ escrivió un libro de epístolas, del qual algunas pocas cosas aquí son sacadas: 3 Sienpre la natura se goza con los iguales τ con la cosa que es familiar a sí, τ con todo aquello que le es semejable. 4 τ naturalmente los tartamudos fablan más que los otros, ca desean el abundançia de las palabras por vergüença del desfalleçimiento. 5 Qualquiera que entreviene por los muy buenos varones no paresçe que ayuda más al provecho dellos que al alabança del su juizio. 6 Toda afecçión es inpaçiente.

 

[Capítulo 128, Prisciano]

 

1 Prisçiano

 

Prisçiano, gramático, claresçió en tiempo de Justiniano, enperador. 2 Aquéste escrivió a Juliano, cónsul τ patriçio, el velumen mayor De las partes de la oración. 3 τ escrivió el velumen menor De la costruçión, τ otro pequeño De los açentos. 4 τ escrivió más un libro De las qüestiones naturales, endereçado a Consio, rey de Persia[u9].

 

Aparato de variantes

 

[s8] Los tres testimonios interpretan mal el original: «sine titulo III».

 

[t8] Se mezclan obras auténticas y apócrifas, según el canon medieval. La más famosa de las atribuidas, el De vetula. Como en otras enumeraciones de obras, H emplea cifras romanas y E y P letras.

 

[u8] Sotionis discipulus.

 

[v8] Durante siglos se pensó que San Pablo y Séneca se habían conocido y tratado, y circularon manuscritos con una correspondencia apócrifa.

 

[w8] Tal como aparece en los tres manuscritos, es la lectura más probable.

 

[x8] Trajano.

 

[y8] En el prólogo de ese libro.

 

[z8] Archigramaton.

 

[a9] Las artes liberales clásicas, que en los estudios medievales forman el trivium y el quadrivium.

 

[b9] Abreviado en los tres testimonios: «xpo».

 

[c9] A partir de aquí existe un cuarto texto, el S.

 

[d9] Catilio Severo. En Knust (370), Catilium Severum; en Stigall (150), Cautulium. BNP lat. 6069c (39v): carulum; BNP lat. 6249 (82v) y BNP lat. 10344 (45v): cantulius.

 

[e9] Traduce observabit y tiene el claro sentido de mirando, observando, como en italiano. Encuentro un pasaje de Alfonso X, GE V, donde podría tener un sentido afín: «Et estando ally ponpeo ouo nueuas commo el rrey tolomeo a que el yua era en el monte casio & endreço para alla./ Et era avn entonçes grant dia & aujan el viento bien conplido & andaua por ally por las rriberas de aquella tierra de tholomeo vn omne de cauallo aguardando & catando por la mar qujen vernja», ms. Escorial R.I.10, fol. 117v, apud CORDE.

 

[f9] Encomiendes; traduce committas.

 

[g9] La vida y dichos de Segundo –de estructura distinta a la del resto de vidas de la obra, y que no procede de Diógenes Laercio– fue texto muy conocido en toda la Edad Media. Aparece en diversas obras sapienciales; por ejemplo, en Bocados de oro, una de las fuentes de Burley. Cfr. Mª Elisa Lage Cotos, “Secundus entre las flores del vergel”, Revista Española de Filosofía Medieval, 6, 1999, 275-286.

 

[h9] Es decir, absteniéndose de carnes, etc.

 

[i9] Despreciando.

 

[j9] Esfera; forma habitual en castellano medieval.

 

[k9] Como otros tecnicismos usados en este diálogo, se trata de romanceamientos de los términos del original: refeccio.

 

[l9] Tradude os excelsum.

 

[m9] El texto latino dice Adopcio odorum (Knust, 384) y Deposicio odorum (Stigall, 260). BNP lat. 6069c (41r) lee claramente: adeptum ciborum. No así BNP lat. 6249 (86r): adeptio odorum.

 

[n9] Bazo.

 

[o9] Se saltan los cuatro testimonios la vida de Apollonius del texto latino.

 

[p9] Los otros tres testimonios (EPS: socropolitano) parecen seguir otra variante del texto latino : “socropolitanus” (v. gr. BNP lat. 6069c 41v y BNP lat. 6249 86v). Sin embargo, Stigall (261) ofrece Secotonitanus.

 

[q9] Según los testimonios latinos, que ofrecen varias lecturas, el libro De esperma es sintagma independiente o no de este inciso, que aludiría más bien al libro de los pulsos. En cualquier caso, el sentido es poco claro. BNP lat. 6069c lee (fol. 42r): Item libr. qmntarior. super libr. suis de pulsibus hiis qui introduxerunt. Y a continuación, como otro libro: de spermate.

 

[r9] Se trata seguramente de una deturpación, pero con un fundamento en el original latino de que se sirvió el romanceador; en BNF lat. 6069c se lee en fol. 41v «de differenciis febrium, de tipo τ gattigacine, de temporibus egritudinibus», si bien en diferente posición (en lugares octavo-décimo); en BNF lat. 6249 (fol. 87v) «de tipo τ lectigatone»; y en BUB 232 «de tiro».

 

[s9] La lista de obras de Galeno no aparece en el texto establecido por Stigall. Sí la trae BNMVit. 18-7.

 

[t9] Finaliza E con «Deo graçias».

 

[u9] P tiene como colofón: «Finito libro ∫it laus gloria Xº. Amen».

 

 

 

 

 

 

 

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