© Libro N° 6093. La Vida Y Las
Costumbres De Los Viejos Filósofos. Burley, Gualterio. Emancipación. Junio 8 de 2019.
Título
original: © La
vida y las costumbres de los viejos filósofos. Gualterio Burley. Edición de
Francisco Crosas López
Versión Original: © La vida y las costumbres de los viejos filósofos.
Gualterio Burley. Edición de Francisco Crosas López
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© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina
Miranda
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PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA
LA VIDA Y LAS COSTUMBRES DE LOS VIEJOS FILÓSOFOS
Gualterio Burley
Edición de Francisco Crosas López
☜☞
1.
Tales
2.
Solón
3. Quilón
4.
Pítaco
5.
Bías
6.
Cleóbolo
7.
Periandro
8.
Zoroastro
9.
Anaximandro
10.
Anacarsis
11.
Miso
12.
Epiménides
13.
Ferécides
14.
Homero
15.
Licurgo
16.
Anaxímenes
17.
Pitágoras
18.
Anaxágoras
19.
Crates
20.
Estilpo
21.
Arquíloco
22.
Simónides
23.
Arquitas
24.
Esopo
25.
Zenón
26.
Gorgias
27.
Isócrates
28.
Protágoras
29.
Crisipo
30.
Sócrates
31.
Aristipo
32.
Jenofonte
33.
Antístenes
34.
Alcibíades
35.
Esquines
36.
Eurípides
37.
Demóstenes
38.
Sófocles
39.
Pericles
40.
Temístocles
41.
Arístides
42.
Eudoxo
43.
Demócrito
44.
Hipócrates
45.
Eurípides
46.
Heráclito
47.
Empédocles
48.
Parménides
49.
Diógenes
50.
Carneades
51.
Platón
52.
Aristóteles
53.
Xenófilo
54.
Fedón
55.
Esquilo
56.
Espeusipo
57.
Apuleyo
58.
Plotino
59.
Hermes
60.
Senócrates
61.
Demas
62.
Anaxímenes
63.
Epicuro
64.
Polístrato
65.
Calístenes
66.
Anaxarco
67.
Teofrasto
68.
Diodoro
69.
Polemo
70.
Antípater
71.
Arquépilas
72.
Erasístrato
73.
Arquímedes
74.
Tolomeo
75.
Menandro
76.
Filemón
77.
Zenón
78.
Zenón
79.
Egesías
80.
Ennio
81.
Aristarco
82.
Pacupio
83.
Estacio
84.
Catulo
85.
Plocio Galo
86.
Panecio
87.
Tito Livio
88.
Posidonio
89.
Ecatón
90.Marco
Calidio
91.
Diodoro
92.
Curio
93.
Escipión
94.
Cicerón
95.
Catón
96.
Diógenes
97.
Antípater
98.
Salustio
99.
Plaucio
100.
Vito
101.Lucio
Pomponio
102.
Plauto
103.
Virgilio
104.
Julio Celso
105.
Accio Lucio
106.
Terencio
107.
Varrón
108.
Galo Cornelio
109.
Horacio
110.
Xistus
111.
Atenodoro
112.Marco
Nerio
113.
Ovidio
114.Valerio
Máximo
115.
Calcítero
116.
Séneca
117.
Quintiliano
118.
Plutarco
119.
Plinio
120.
Tolomeo
121.
Segundo
122.
Basílides
123.
Galeno
124.Trogo
Pompeyo
125.
Porfirio
126.
Claudiano
127.
Símaco
128.
Prisciano
[Introducción]
1 De
la vida τ las costunbres de los viejos filósofos queriendo tractar, trabajé por
recolegir muchas cosas de aquéllas que yo fallé escritas de los antiguos
autores τ en libros diversos desparzidas. 2 Et en aqueste pequeño libro enxerí
las respuestas notables τ dichos elegantes de aquellos filósofos, los quales
podrán aprovechar a consultaçión de los leyentes et enformaçión de las
costunbres.
[Capítulo
1, Tales]
1
Tales Millesio
Tales,
filósofo asiano, segunt dize Laerçio en el libro De la vida de los filósofos.
Su padre fue llamado Jamio τ su madre Cleobolina. Éste claresçió en Atenas. 2
Éste fue llamado el primer sabio, segunt el qual son llamados los siete sabios,
τ fue çibdadano conscrito; τ por ende fue dicho dél: Tales Millesio señor es. 3
Aquéste, después de la Política τ de la Natural Filosofía, fue fecho
especulador del Astrología, que se requiere al arte del navegar; τ fue inventor
de la Osa Mayor[a] τ escrivió de la conversión τ del equinoçio. τ dízese que aquéste
fue el primero de los filósofos que ovo tratado de la Filosofía τ que aquéste
ovo fallado la grandeza del sol τ la luna. τ algunos dizen que éste fue el
primero entre los filósofos que puso que las ánimas eran inmortales. τ aquéste
ante dixo los eclipsis del sol. 4 Fue el primero que desputó de la natura τ
dixo que avía ánimas en las cosas [in]animadas[b] τ aprendió Geumetría de los
egipçianos τ muy bien aconsejó en las pulíticas[c]. Dizen que caresçió de
muger; τ preguntado por qué no la tenía, respondió que porque era muy estrecho
el amor de los fijos[d]. 5 Éste puso quel agua era prinçipio de todas las cosas
τ dixo quel mundo tenía ánima τ que estava lleno de dimonios. τ dízese aver
fallado los quatro tienpos del año τ aver departido el año en trezientos e
treinta[e] çinco días. Escrivió muchas cosas del Astronomía, las quales
conpreendió en dozientos versos. 6 E commo de unos pescadores mercase aquéste
un lançe de los que fazían con sus redes, sacaron en ellas una tabla de oro, en
la qual avía un gran peso; sobre lo qual nasçió entrellos qüestión, ca los
pescadores afirmavan que ellos no avían vendido sino los peçes que tomasen.
Tales dezía que avía mercado lo que la Fortuna troxiese. La qual qüestión fue
venida antel pueblo por la novedad de la cosa y la grandeza del valor τ plugo
al pueblo que demandasen al ídolo de Apolo Délfico consejo a quién sería dada
la mesa de oro. 7 Apolo respondió que la diesen aquél que sobrepujava a todos
los otros en sapiençia. Oída aquella respuesta la mesa fue dada a este Tales
filósofo, uno de los siete sabios. Tales renunçióla a Bías; Bías diola a Pítaco
τ éste diola luego a otro; τ dende andovo por todos los sabios. 8 A la fin vino
la mesa a Solón, el qual tenía título de muy gran prudençia, τ Solón traspasó
la mesa al mesmo Apolo.
9
Este Tales era pobre τ ocupándose en los estudios de la Filosofía, no podía
entender en buscar bienes deste mundo. 10 τ commo de algunos fuese retraída su
pobreza τ le dixesen que la su filosofía fuese vana, usó de tal ingenio por
confundir a los que lo retraían. 11 Consideró por el Astrología, en la qual era
muy enseñado, que en el año siguiente avía de aver gran abundançia en las
olivas allende del fruto acostunbrado, τ avía sido el año pasado gran copia de
fruto en las olivas. 12 τ comúnmente las olivas después de un año abondoso
desfallesçen el siguiente. 13 τ commo aún fuese ynvierno, en el abundançia del
fruto del año presente dio señal en dos çibdades a dos señores de muchas olivas
por todo el fruto que avía de venir el año venidero, los quales se llamavan
Mileto τ Chío. 14 E resçibieron de buena mente la señal de los dineros, ca bien
entendían que poco fruto avría el año venidero[f]. 15 τ commo él ya lo oviese
previsto, fue fecha gran copia de fruto de olivas en aquel año siguiente, τ
muchos que querían mercar olivas, tasóles el preçio commo quiso, τ así resçibió
muchos dineros. 16 El qual fecho mostró a los que lo retratavan que no era vana
la Filosofía, antes que ligera cosa era al filósofo fazerse rico. 17 Mas dezía
que los dineros τ los estudios de la Filosofía no convenían en uno; por ende
que descogera de se ocupar en el más noble estudio. 18 Dízese de aqueste Tales
que, commo fuese una noche leuado fuera de su casa por una vieja para que
considerase alguna cosa en las estrellas, que cayó en una foya. 19 τ él estando
doliéndose τ llorando, díxole la vieja: «¡O Tales! Tú que no puedes ver las
cosas que están ante tus pies, ¿cómmo piensas de conosçer aquellas cosas que
son en el çielo?» 20 Dízese que aqueste Tales ovo dicho: «De aquestas tres cosas
fago graçias a la Fortuna: lo primero, que so fecho ombre τ no bestia; τ que so
fecho varón τ no fenbra; lo terçero, que nasçí griego τ no bárbaro».
21
Daqueste Tales dize Sant Agostín en el libro De Çivitate Dei: «Los géneros de
los filósofos de dos descienden: uno itálico e otro griego; τ de los del
greçiano género prínçipe fue Tales Milesio». 22 Aquéste, por fazer graçia a los
supçesores, todas las sus disputaçiones τ lo que fabló[g] de la natura de las
cosas fizo poner en letras. 23 τ resplandeçió τ fue muy maravilloso, ca por
cuentos[h] τ números conprehendidos del Astrología los defectos del sol τ de la
luna pudo antedezir. Puso quel agua era prinçipio de las cosas. 24 Esidoro en
el segundo libro de las Etimologías así dize dél: «El primero que escodriñó la
Física açerca de los griegos fue Tales Milesio, por donde fue de los siete
sabios. Aquéste ante los otros acató por evidente razón las causas del çielo τ
la fuerça de las cosas naturales»[i]. 25 Los dichos de aquéste son los que se
siguen, segunt dize Laerçio en el libro De la vida de los filósofos:
El
muy antiguo de los entes es Dios non engendrado; τ el muy bueno de los entes,
el mundo, ca es obra de Dios. 26 El mayor de los entes, el lugar, ca toma todas
las cosas. El muy ligero de los entes, el entendimiento, ca corre de vagar[j].
27 El muy fuerte de todos los entes, la nesçesidad, ca señorea de todas las
cosas. 28 El muy sabio de los entes falló todas las cosas[k]. 29 Preguntóle uno
si el ombre que fazía cosas injustas, si se escondía a los dioses; respondió:
«Nin aun el que las piensa». 30 Fue preguntado si juraría non aver fornicado;
respondió: «No es peor ende el perjuro quel adulterio». 31 Preguntado qué cosa
fuese difíçil, respondió: «Conoçer el ombre a sí mesmo». 32 Preguntado qué cosa
es número, respondió: «Cosa que no tiene comienço nin fin». 33 Preguntado qué
cosa era la que veía más grave, dixo quel tirano viejo. 34 Preguntado quál
infortunio podía cada uno sofrir, dixo: «Si vee padescer los enemigos». 35
Preguntado en qué manera puede cada uno bevir justamente, respondió: «Si él
faze lo que a los otros manda que fagan». 36 Preguntado quién es
bienaventurado, dixo: «El que es sano del cuerpo, τ copioso del ánima τ dózile
por natura». 37 Tales enseñava que se recordasen de los amigos ausentes τ
presentes. Y, amonestando, dezía τ defendía que se guardasen de ser
enriquezidos malamente. 38 τ dezía: «Los dones que ofreçieres a los padres,
ésos toma de los fijos». 39 El auditor deste Tales fue Enaximánder, filósofo.
40 Murió Tales setenta τ octavo años de su bida. Resplandezió en los tiempos de
Achaz, rey de Judea.
[Capítulo
2, Solón]
1
Solón
Solón
filósofo, uno de los siete sabios de Grezia, 2 de la naçión fue de Atenas τ en
Atenas resplandezió. 3 Éste dio leyes muy buenas a los atenienses, las cuales
después tomaron los romanos de los atenienses, τ muchos benefiçios fizo en los
atenienses[l], τ mucho tiempo los libró con la su prudençia de tiranía τ
servidunbre. 4 Después, mudada la Fortuna, fuidizo fue de Atenas τ pasóse en
Egibto τ allegóse a Creso, rey de los lidios. 5 τ promovido dende, fue en
Çecilia, donde fizo una çibdad de su nonbre, 6 Aqueste Solón, commo viese a uno
de sus amigos llorar gravemente, levólo τ subiólo en una torre de la çibdad, τ
amonestóle que truxiese los ojos por todas las partes τ ofiçios de la çibdad. 7
τ, aquesto fecho, díxole: «Piensa contigo quán muchos lloros fondón de quantas
casas vees, an seído τ son agora, τ aún an de ser en los siglos que son por
venir. 8 τ pues así es, dexa los incomodos de los mortales; es a saber, los
lloros que no traen provecho». 9 Este mesmo Solón, segund dize ese mesmo
Valerio[m], dixo a un su amigo que se le quexava que estava apasionado de
amargura grande τ mala de comportar: 10 «Si todos los apasionados oviesen de
poner en un lugar sus males, τ después, de allá repartirlos por todos, más
querría cada uno llevar sus propios males a su casa, que no tomar la parte que
le viniese del montón de las comunes miserias». 11 τ entre las otras leyes que
fizo son falladas que fiziese las que se siguen, segund dize Valerio: 12
Qualquiera que a su padre τ a su madre, siendo menesterosos, no mantiene no es
digno de gloria. 13 Los fijos de aquellos que son fallados morir por la
república de las despensas públicas sean criados τ enseñados. 14 Defendido sea
al que esculpiere o fiziere entalle en algund anillo, dexar la señal consigo
del anillo vendido. 15 Si alguno privare del ojo al que no toviere sino uno, el
que se lo quebrare caresca de entramos los suyos. 16 El prínçipe enbriago por
muerte sea dañado. 17 Las sentençias que dél se fallan son aquéstas:
La
fartura de las riquezas se engendra, τ de la fartura el menospreçio. 18 Nunca
tires lo que no posiste. 19 No poseas de ligero los amigos nin reprueves los
que ya poseyeres. 20 Non quieras prinçipar nin te entremetas de enseñorear
antes de ser enseñado. 21 No consejes al prínçipe las cosas más dulçes, mas las
mejores. 22 Faz de tu entendimiento tu guiador. 23. Non fables con los malos.
24 Honra a los dioses. 25 A los padres cata reverençia. 26 La blandura de la
palabra común ha de ser al señor e al servidor. 27 No llames a ninguno
bienaventurado en tanto que biviere, porque la Fortuna puede ser mudada antes
del postrimer día de su vida. 28 El postrimer día de la vida es juez de la
bienaventurança. 29 Los comienços son debidos a la Fortuna, pero sólo el fin
consagra la Filosofía. 30 No ay otra cosa quel ombre deba temer salvo quel su
fin no deseche la Filosofía[n]. 31 Preguntado Solón qué cosa es palabra: imagen
de las obras por que es formada. 32 Qué cosa es rey: poderío fuerte. 33 Qué
cosa es ley: tela de araña que, si en ella cae alguna cosa flaca, retiénela;
pero la fuerte pasa por ella rasgando la tela. 34 Commo Solón no fablase en un
lugar do muchos estavan fablando, fue preguntado de Perandro si callava por
mengua de palabras o porque fuese loco. 35 Respondió Solón: «Ningund loco no
puede callar». 36 Solón, como fuese pobre, preguntóle un juez rico si tenía
tesoros. 37 Respondió: «Tú τ yo tesoros tenemos, mas entre tu tesoro τ el mío
está esta diferençia, que ninguno puede tomarme del mi tesoro contra mi
voluntad ninguna cosa; τ si dél destribuyo por los otros él no desmengua ni
padeçe deminuçión. 38 El tu tesoro padesçe mengua de lo que continuamente dél
se pierde; τ si alguna cosa dieres a otro o te tomaren contra tu voluntad,
sienpre resçibe mengua». 39 Preguntáronle qué tal deve ser el regidor de
pueblo. «El regidor del pueblo ante á de regir a sí que al pueblo». 40
Preguntado qué cosa es más aguda quel cuchillo, dixo: «La lengua del mal
ombre». 41 Preguntado quién era ome liberal: «El que parte de buena mente con
otros lo suyo τ careçe de cobdiçia de las agenas cosas». 42 Preguntado en qué
manera se podía bien regir la çibdad, dixo: «Si el prínçipe τ los mayores
bivieren segund las leyes». 43 Escrivió Solón muchas cosas provechosas en çinco
mil versos. 44 Cuenta Valerio que en tanto grado fue Solón estudioso todo el
tiempo de su vida, que venido a la hedad de la vejez cada día aprendía algo de
nuevo. 45 τ como oviese ya ochenta años, τ commo estuviese en la cama çerca de
la muerte, τ sus amigos alderedor dél estuviesen τ fablasen entre sí una
qüestión, 46 Solón, que ya tenía la cabeça inclinada, levantóla; τ
preguntáronle que por qué lo avía fecho. 47 Respondió: «Por que muera
entendiendo aquesto de que disputaes». 48 Fue muerto en Chipre. Floresçió en
los tiempos de Ezechías, rey de Judea[o].
[Capítulo
3, Quilón]
1
Chilón
Chilón,
filósofo de Laçedemonia[p], en Atenas resplandeçió. 2 Éste fue uno de los siete
sabios de Greçia. 3 Aquéste, segund se dize en el Policrato[q] en el libro
primero, fue enbiado a Corintio por razón de ayuntar compañía τ confederaçión
con ellos, 4 donde falló a los duques τ a los más viejos de la çibdat jugando a
las tablas, por lo qual bolvióse sin acabar el negozio, 5 diziendo él no querer
macular con aquesta infamia la gloria de los espartanos, por la vertud de los
quales la çibdad de Bizançia[r] avía seído edificada; 6 τ que fuese dicho que
con los que estavan en los tableros avían travado compañía. 7 A éste, segunt
dize Laerçio, preguntó Esopo poeta que qué era lo que fazía Júpiter. 8
Respondióle Chilón: «Omilla las cosas altas τ ensalça las cosas omildes». 9
Preguntáronle qué diferençia avía de los ombres enseñados a los no enseñados.
Respondió que los unos tienen buena esperança τ los otros no. 10 Preguntado
quál es la cosa difíçil, respondió: «Callar lo que no se deve fablar,
diligençia en buena dispusiçión τ el que ha padeçido el injuria poderla padeçer
con paçiençia». 11 Enseñaba que se enseñoreasen de la lengua τ que no fuesen
maldizientes de los próximos, mayormente en el conbite, 12 sino que en otra
manera convernía oír cosas de las quales los maldizientes se ensañarían. 13
Iten que no era de amenazar a ninguno, ca dezía que era fecho mugeril. 14 Ir
más aína a las cuitas de los amigos que a sus prosperidades. 15 Fazer las bodas
omildes. 16 No dezir mal del muerto. 17 Honrar a la vejez. 18 Querer cada uno
antes daño para sí que ganançia mal ganada; 19 aquello dará tristeza una vez;
esto otro, sienpre. No fazer escarnio del desaventurado. 20 El fuerte τ
enseñoreador sea manso, por que de los próximos sea más reverendo que temido.
21 No ante venir la lengua al entendimiento. 22 Enseñorearse de la ira. 23 No
codiçiar cosas inposibles. 24 No aquexarse en el camino. 25 Obedecer a las
leyes. 26 Usar de la soledad. 27 En los juizios juzgar a los enemigos segunt
las leyes, al menos por que las leyes sean guardadas. 28 Al amigo, amonestarle
por guardar lo uno τ lo otro; es a saber, la ley τ el amigo. 29 Enseñava éste
que todos los casos de tristeza podían ser sobrados[s] o por coraçón o por
amigo. 30 Iten enseñava aquéste commo avían de ser quebrantadas estas dos
afecçiones; es a saber, afecçión τ enimistad, aunque eran muy feroçes. 31 τ
dezía que cada uno amase así a los amigos commo si por ventura en alguno tiempo
los oviese de aborreçer; 32 τ que así aborresçiese a los enemigos commo si en
algund tiempo los oviese de amar. 33 Fue Chilón breviloquo, es a saber breve en
su fabla, de donde vino que Aristágoras[t] a esta manera de breve fablar
chirículo la llama, 34 commo cosa que nos vino de Chilón. 35 Bivió çincuenta τ
seis años, τ fue muerto, τ çerca del su sepulcro fue criada la su estatua. 36
Escrivió muchas cosas notables en dozientos versos elegantes, segunt dize
Laerçio. 37 Floresçió en tiempo de Ezechías, rey de Judea.
[Capítulo
4, Pítaco]
1
Pítaco
Pítaco,
asiano, mitileno, illustre filósofo, uno fue de los siete sabios. 2 τ fue
valiente en el fecho de la cavallería. 3 τ, commo él fuese capitán de la ueste
de los mitilineses τ estuviese guerra entre los mitilineses τ atheneses, acordó
de pelear τ aver batalla singular con Frinón, duque de los ateneses. 4 Quando
fueron en el canpo, levó una red furtadamente debaxo del escudo. 5 τ quando se
llegaron a pelear, echó la red a Frinón τ enbolviólo en ella, τ matólo así, τ
salvó la tierra. 6 τ los mitilineses diéronle el prinçipado, el qual el tuvo
por diez años. 7 τ después que ovo traído la çibdad a muy buena ordenaçión,
dexó el prinçipadgo, τ bivió otros diez años después. 8 τ commo pudiese ser
rico, menospreçió las riquezas. 9 Dízese, segunt dize Laerçio, que un su obrero
que con una segur mató a su fijo, los çibdadanos el omeçida atado le enbiaron,
τ Pítaco absolviólo, 10 diziendo mayor ser la indulgençia quel tormento. 11
Alçeo poeta, ante que Pítaco toviese el prinçipadgo de los mitilineses, metió
todas las fuerças de su ingenio τ el amargura de la su malquerençia en fazer
muy pertinaz persecuçión contra Pítaco. 12 τ después que Pítaco ovo avido el
prinçipadgo, díxole: 13 «Alçeo, ¿qué estás temeroso τ lleno de pavor? Baste a
mí por vengança τ a ti por pena que, desfalleçiéndote el anparo del socorro nin
de la fuida, 14 podrías agora resçebir de mí los gualardones de las injurias
que me feziste. 15 Pues dexa de perseguir injustamente al que te perdona, al
qual justamente podrías padesçer por bengador». 16 Este Pítaco, veyendo mucho
acresçentarse en la isla Mitilena[u], 17 τ queriendo escusar la enbriaguez de
los ombres, estatuyó por ley pública quel enbriago que pecase, por doble pena
fuese punido.
18
Estas son las sentençias que dél se leen. 19 Enseñava Pítaco ser muy buenas las
victorias que son sin sangre. 20 Dezía que de los prudentes varones era pensar
antes las cosas difíçiles que se fiziesen, 21 por que no se fiziesen; disponer
bien los fechos de los fuertes. 22 Dezía que los infortunios no devían ser
vituperados, ni el crimen vergonçoso, 23 ni qüestionear contra amigo, ni
tanpoco contra enemigo. 24 Tornar el depósito a quien lo depusiere. 25 Amar la
castidad. 26 Tener la verdad. 27 Iten dezía lo que tienes de fazer non lo ante
digas. 28 Escarneçible es aquél a quien defalleçe. 29 De aqueste Pítaco fue
aquella sentençia, que después de otros fue rezada; es a saber: 30 quel señorío
demuestra al varón. 31 Preguntado Pítaco qué cosa es muy buena: «Fazer bien al
presente». 32 Preguntado qué cosa es oculta, respondió: «La por venir». 33 ¿Qué
cosa es difíçil? Respondió: «El mar». 34 Escrivió Pítaco de las costunbres τ de
la política seisçientos versos τ muchas cosas escrivió prosaicas. 35 Bivió setenta
años τ floresçió en tiempo de Joachín, rey de Judea.
[Capítulo
5, Bías]
1
Biante
Biante
primense, filósofo asiano, uno de los siete sabios de Greçia, prínçipe fue en
la çibdad de los primenses. 2 τ dize Laerçio que, commo en Greçia estuviese
guerra entre los primenses τ mesanenses, 3 τ los cavalleros de los primenses
truxiesen muchas vírgines cativas de los mesanenses, 4 Biante, commo vio
aquesto, ovo mucho dolor τ libró luego a las cativas moças; τ así commo a
propias fijas las guardó; 5 τ vistiólas τ doctó a cada una dellas, τ enviólas a
los padres con muy fieles guardas, mostrando piedad a los enemigos, 6 τ
denostando este linage de crueldad, τ diziendo que aun los muy crueles enemigos
no devían ser con tal inpiadad dañados. 7 τ, commo aquesto fuese recontado en
el concejo de los mesanenses, fueron enbiados mensajeros por ellos con dones a
Biante, demandándole la paz con mansos coraçones. 8 En otro tiempo, segunt
cuenta este mesmo Laerçio, commo uno que se llamava Aliato tuviese sitiada la
çibdad de Primen, 9 τ esperase que los primenses avían de fallesçer por fanbre,
Biante con tal arte encubrió el defecto que los de la çibdat padesçían: 10 fizo
engordar dos mulas τ lançarlas fuera de la çibdad en lugar que furtiblemente
fuesen tomadas de los enemigos; 11 las quales commo las viese Aliato, entendió
que los de la çibdad estavan muy abondados de vituallas. 12 τ enbió a Biante
que saliese a él a tractar de concordia. Biante no quiso salir, mas enbióle
dezir quel enbiase su enbaxador a la çibdad, 13 ca temió que si saliese sería
tomado de los enemigos, τ así traería daño a los primenses. 14 τ commo el
enbaxador de Aliato entrase en la çibdad, Biante avía fecho ayuntar en la plaça
un gran montón de arena, 15 τ fizo esparsir por enzima[v] dél trigo τ
mostróselo al enbaxador; 16 lo qual después que Aliato lo supo, fizo
reconçiliaçión con aquella çibdad τ fuese. 17 τ ansy fue aquella çibdad
delibrada por la prudençia de Biante. 18 En otro tiempo, segunt dize Valerio,
como se mudase la Fortuna τ los enemigos tomasen la çibdad de adonde él bivía;
19 τ todos aquellos que pudieron escapar de las manos de los enemigos
cargáronse de todas las cosas suyas que eran de más presçio e fuyeron con
ellas; 20 τ Biante, no llevando nada de aquellas cosas, fuyó; 21 τ preguntado
por qué él no levava nada consigo de sus bienes, respondió: 22 «Todos los mis
bienes comigo me los traigo». 23 τ aquellos bienes en el coraçón τ
entendimiento los traía τ non eran bienes que se podían ver con los ojos, 24
mas eran bienes que en el ánima se avían de estimar, los quales en la casa del
entendimiento estavan ençerrados.
25
Las sentençias de aquéste son las que se siguen, dize Laerçio en La vida de los
filósofos: 26 Estudia de conplazer a los onestos τ a los viejos. 27 La osada
manera muchas vezes pare enpeçible lisión. 28 Ser fuerte obra es de natura.
Aver abundançia de riquezas, obra de la Fortuna. 29 Poder fablar cosas
convenibles τ congruas esto es propio del ánima τ de la sabiduría. 30
Enfermedad es del ánima cobdiçiar las cosas inposibles. 31 No es de repetir el
mal ageno. 32 Más triste cosa es juzgar entre dos amigos que entre dos
enemigos. 33 En juzgando entre los amigos, el uno será fecho enemigo; juzgando
entre los enemigos, el uno será fecho amigo. 34 Dezía que así avía de ser
medida la vida de los ombres, commo si mucho tiempo τ poco oviesen de bevir. 35
Dezía así mesmo que convenía a los ombres conversar en el uso del amistad así
commo si se menbrasen que podían ser convertidas en muy graves enemistades. 36
Qualquier cosa que pusieres, persevera en la guardar. 37 No fables arrebatado,
ca demuestra vanidad. 38 Ama la prudençia, τ fabla de los dioses commo son. 39
No alabes al ombre indigno por sus riquezas. 40 Lo que tomares, resçíbelo
demandándolo, no forçándolo. 41 Qualquier cosa buena que fizieres, Dios
entiende que la faze. 42 La sabiduría más çierta es τ más segura que todas las
otras posesiones. 43 Escoje los amigos τ delibra luengo tiempo en los escojer,
τ tenlos en una afecçión, mas no en un mérito. 44 Sigue tales amigos que non te
faga vergüença averlos escogido. 45 Los amigos a gran gloria deven reputar tu
vida. 46 Dos cosas son muy contrarias a los consejos: la ira τ el
arrebatamiento. 47 La ira faze peresçer el día τ el arrebatamiento
traspasarlo[w]. 48 La liberalidad más grazioso faze ser el benefiçio. 49
Preguntado qué cosa fuese en esta vida muy buena, dixo: «Tener la conçiençia
sienpre en sí abraçada con lo que es derecho τ egualeza». 50 Preguntado quién
fuese entre los omes mal afortunado, respondió: «El que no puede padeçer mala
Fortuna». 51 Navegando Biante una vez con unos malos omes τ corriéndoles
fortuna[x] τ andando la nave para se perder, aquellos malos ombres estavan
llamando a los dioses que los librasen. 52 Él les dixo: «Callad por que los
dioses no nos sientan aquí do imos navegantes». 53 Preguntado qué cosa fuese
difíçil al ombre, respondió: «Sofrir generosamente la mudança en las penas». 54
Resplandeçió Biante en los tiempos de Ezechías, rey de Judá. τ escrivió
elegantemente muchas cosas provechosas en dos mill versos. 55 τ después que fue
muerto los primenses le edificaron tenplo[y].
[Capítulo
6, Cleóbolo]
1
Cleóbolo[z]
Cleóbolo,
filósofo lidio, uno fue de los siete sabios, τ floresçió en Greçia en tiempo de
Sedechías, rey de Judá. 2 El qual ovo una fija que se llamó Cleóbola, la qual
fue inventora de los [enigmas hexamétricos][a1]. 3 τ aquesto fue de aqueste
Cleóbolo, segunt dize Laerçio: ¿Dónde es el padre que tiene doze fijos; 4 cada
uno de aquéstos tiene treinta diformes, ca los unos son blancos de cara τ los
otros negros; τ, commo sean inmortales, corrónpense todos τ desfallesçen? 5 El
año es el padre, τ los doze meses son los fijos, τ los treinta días de cada mes
son los nietos. 6 Son negros τ blancos las noches τ los días. Son inmortales τ
corrónpense τ desfalleçen porque los días se pasan. 7 Las sentençias aprovadas
de aquéste son las que se siguen: 8 Faz bien al amigo por que dure el amistad.
9 Estudia de fazer amigo del enemigo. 10 Más nos devemos guardar de la
enemistad de los amigos que de las asechanças de los enemigos; aquél es mal
abierto τ estotro açelerado[b1]. 11 El engaño para empescer allí es más poderoso
do es menos esperado. 12 Quanto más pudieres, tanto puede menos. 13 Quando
alguno saliere de su casa piense lo que tiene de fazer, e quando bolviere a
ella piense lo que trae fecho. 14 Aconsejaua Cleóbolo que exerçitasen bien el
cuerpo τ que amasen más oír que fablar. 15 Amar la çiençia, fuir la inorançia.
16 Aconsejar lo mejor a la çibdad. 17 Tener la lengua enfrenada dezía que era
propio de la virtud τ muy ageno del viçio. 18 Fuir la injustiçia. 19
Enseñorearse de la deleitaçión. 20 Enseñar a los fijos. 21 Dexar pasar las
enemistades. 22 No ser muy familiar a la muger. 23 No contender con sus
prínçipes ni con los ajenos, ca lo uno es locura τ lo otro simpleza. 24 No
escarnescas de los desechados, ca serás fecho aborreçible; 25 nin te
sobervezcas con la prosperidad. 26 No desdeñes la pobreza τ sabe sofrir las
mudanças de la buena Fortuna. 27 Escrivió de las qüestiones [enigmáticas][c1]
libros de tres mil versos. 28 Murió no aún conplidos setenta años de su vida.
[Capítulo
7, Periandro]
1
Periandro
Periandro
corintio, filósofo, uno de los siete sabios; escribió enseñanças sotiles en dos
mil versos, segunt dize Laerçio. 2 τ de las sus más escogidas sentençias
pudimos aver las que se siguen: 3 Los que seguramente quieren ser fechos
tiranos, conviene que se guarnezcan de ser bien queridos antes que de armas. 4
Dezía que era buena cosa el sosiego τ que el arrebatamiento era dañoso. 5 La
mala ganançia, que era peor que la tiranía de demotraçia[d1]. 6 Sey tenprado en
la prosperidad, τ en la mala Fortuna prudente. 7 Sey eso mesmo a los amigos
bienaventurados que a los malaventurados. 8 Guarda qualquier cosa que prometas.
9 Nunca fagas anunçiaçión de las palabras de los niños. 10 No solamente castiga
a los pecantes, mas a los pecadores. 11 Floresçió Periandro en los tiempos de
Sedechías[e1] rrey de Judea.
[Capítulo
8, Zoroastro].
1
Zoroastres
Zoroastes,
filósofo, segunt escrive Esidro en el octavo libro de las Etimologías, rey fue
de los bactrianos[f1]; 2 al qual mató Nino, rey de los asirianos, en una pelea.
3 De aqueste escrive Solino[g1] en el libro De memorabilibus mundi: 4 «Uno
conosçimos reír en esa ora que era nasçido; es a saber, Zoroastes». 5 Éste fue
el primero de los que fallaron la mágica; 6 del qual dize Aristótiles que
veinte vezes çient mil versos fueron por él fechos. 7 Los quales son declarados
por inicio[h1] de los volúmines de los sus libros. 8 τ Demócrito anplió en aquesta
mágica después de muchos siglos. 9 Floresçió Zoroastes en los tiempos de Taré,
padre de Abraham[i1].
[Capítulo
9, Anaximandro]
1
Anaximandro
Anaximandro
paradiaso[j1], de Milesia filósofo, oidor τ deçiplo fue del muy sabio Tales. 2
τ fue preçeptor τ maestro de Anaxímenes filósofo. 3 Éste escrivió muchas cosas
de la natura de los çielos τ del movimiento de la çelestial espera, τ del curso
de las estrellas, τ de la natura de las cosas. 4 τ fue inventor de grandes
sotilezas del Astrología. 5 Éste mudó la opinión de su maestro Tales en la
natura de las cosas, 6 ca no pensó que de una de las cosas, así commo del umor,
nasçían todas segunt avía dicho Tales; 7 mas cada una de sus propios
prinçipios, los quales prinçipios de cada una de las cosas creyó ser infinitos,
8 τ engendrar mundos innumerables.9 τ qualesquier cosas que en ellos son
engendradas, creyó que agora eran disolvidas, agora tornadas a engendrar. 10
Floresçió en tiempo de Çiro, rey de Persia.
[Capítulo
10, Anacarsis]
1
Anacarsis
Anacarsis,
filósofo de Sçitia. 2 La madre de aquéste fue griega, 3 por lo qual ovo notiçia
de la lengua sçita τ de la griega. 4 Éste, commo quier que fuese grande τ osado
τ estrenuo, tanto que aprovechava mucho en las dotrinas τ costumbres de los
griegos, 5 fue a Atenas a la casa del muy sabio Solón. τ enbió a saber a Solón
6 cómmo venía a él Anacarsis de Sçitia codiçiando verlo, τ ser fecho amigo suyo
si se pudiese fazer. 7 La respuesta de Solón fue que en las propias patrias se
reconçilian los amigos. 8 Al qual replicó Anacarsis diziendo: «Agora só yo en
la patria, por ende yo quiero reconçiliar amigos a mí». 9 τ Solón, pagado de la
su presteza, metiólo en su casa τ fízolo su muy gran amigo. 10 Este Anacarsis
fue fecho gran filósofo çerca de Solón. Dezía Anacarsis que la viña llevava
tres brotos[k1]: el uno de fartura, el otro de enbriaguez, el otro de cuita. 11
Preguntado si eran cavas[l1] en tierra de Sçitia, respondio: «Ni aun viñas». 12
Preguntado quáles son más seguros de los mareantes, dixo: «Los que yazen en la
tierra». 13 Fue vituperado de un atenés porque era de Sçitia; al qual
respondió: 14 «A mí es desonra mi tierra, τ tú eres deshonra de la tuya». 15
Preguntado qué cosa es buena τ mala en los ombres, respondió: «La lengua». 16
Preguntado qué cosa es corte, respondió: «Lugar determinado para se usurpar τ
engañar unos a otros». 17 Dezía Anacarsis: «Teme de osar fazer alguna cosa que
fea sea sin testigo». 18 Iten dezía que mejor era tener un amigo digno de
muchos amigos que no tener muchos no dignos de ninguno. 19 Después fue
Anacarsis en Sçitia τ tentó de introduzir las costumbres τ los derechos de los
ateneses entre los sçitias, cobdiçiando traer provecho a la patria. 20 Por la
qual causa, veyéndolo su ermano andando a caça, firiólo con una saeta mortal,
la qual llaga le truxo a la muerte. 21 El qual muriendo dixo: «Por la sabiduría
he seído saludado en Greçia τ por la enbidia muerto en mi tierra». 22 Pero por
las sus muchas vertudes fuele fecha estatua. 23 Anacarsis fue muy adelantado en
la continençia de no comer carnes τ en devedar a los ombres los viçios de la
luxuria, τ del vientre τ de la gula.
[Capítulo
11, Miso]
1
Miso
Miso,
estrenuo filósofo, del linaje de los sçinos[m1]. 2 Segunt dize Laercio, éste
enseñó que las cosas no avían de ser buscadas de las palabras, mas las palabras
de las cosas, 3 ca dezía: «Las cosas non ser conplidas por cabsa de las
palabras, mas las palabras por cabsa de las cosas». 4 Aquéste, por que más
libremente vacase a la consideraçión de la sabiduría, τ por evitar las
tristezas de los ombres, fuese a morar solo en el desierto, çerca de
Laçedemonia. 5 τ pasando uno por ende, que sobrevino de súbito, fallólo riendo.
6 τ preguntóle: «¿Por qué ríes, no estando nadie presente?» 7 Él dixo: «Por eso
río; porque estó solo, τ gózome. 8 Ca si morase con los ombres a mí sería
quitada la ocasión de me gozar τ reír». 9 Bivió noventa τ siete años.
[Capítulo
12, Epiménides]
1
Epiménides
Epiménides,
filósofo de Creta. 2 Segunt dize Laerçio, commo fuese moço fue enbiado del
padre a la guarda de las ovejas, 3 τ declinando con ellas contra una cueva,
durmióse en la cueva por setenta τ çinco años. 4 τ levantándose después buscava
las ovejas, pensando que oviese dormido poco. 5 τ commo non las fallase, fue al
canpo τ veyendo todas las cosas trasmudadas τ la posesión de su padre que la
tenía otro, fuese al castillo[n1]. 6 τ entrando en la su propia casa, ocurría a
todos por ver quién cada uno fuese. 7 τ non conosçía a ninguno fasta que falló
el ermano menor, el qual era ya fecho viejo. 8 τ aprendió dél toda la verdad. 9
Conosçido este fecho de los griegos, entendieron que era muy amado de Dios, τ
fue dellos reçebido onorablemente. 10 Los ateneses, seyendo trabajados de
pestilençia, señalaron un tenplo donde la çibdad fue purgada por congruos[o1]
sacrificios. 11 Estonçes, oída la fama de Epiménides, enbiáronle una nabe en
Creta en que viniese, τ llamáronlo. 12 El qual, viniendo, tiró la pestilençia
en esta manera: 13 tomó ovejas negras τ blancas τ levólas al Oriapago,[p1] τ dexólas
ende folgar. 14 τ mandó a los que las seguían que adonde cada una quisiese ir,
que allí la sacrificasen al conviniente dios. 15 τ así çesó el mal, por lo
qual, en memoria de la fecha misericordia, fue fecha una ara al dios non
nonbrado.[q1] 16 τ los ateneses, ofreçiendo a Epiménides grant suma de dinero,
el filósofo non la quiso reçebir, antes la menospreçió. 17 τ fizo amistades
entre los ateneses τ creteses[r1], τ bolvióse en Creta, 18 Éste dezía quel
dinero era tormento del avariento τ onra al ombre liberal. 19 τ bivió çiento τ
setenta τ siete años. 20 E escrivió del génesi τ del nasçimiento divino libros
en çinco mil versos; 21 τ de otras diversas cosas de la natura fizo libro de
nueve mil τ quinientos versos. 22 Escrivió en prosa de las victorias τ de la
puliçía de Creta. 23 Fundó un tenplo çerca de Atenas de los dioses benerandos.
24 τ floresçió en tiempo del muy sabio Solón.
[Capítulo
13, Ferécides]
1
Ferésçides
Ferésçides,
filósofo de Siria, oidor de Pítaco, filósofo. 2 Aquéste, segunt dize Laerçio,
escrivió de los dioses τ de la natura, τ innumerables cosas son dichas dél. 3 τ
commo çerca de la ribera del mar andudiese, τ viese una nave que corría con
buen viento τ seguro, 4 dixo que no dende a mucho avía de ser somergida, τ
luego ante sus ojos fue anegada. 5 τ commo este mesmo beviese del agua sacada
de un pozo, dixo que ante del terçero día sería fecho terremoto, τ fue fecho. 6
Aquéste, commo fuese aquexado de la vejez, τ fuese mucho gastado de enfermedad,
preguntado de Pitágoras cómmo le fuese, estendiendo el dedo, dixo: «En el
cuerpo se muestra». 7 Esidoro, en el libro primero de las Etimologías, deste
Ferésçides así dize: 8 «Así açerca de los griegos commo açerca de los latinos τ
más antiguo […][s1]: mucho fue dado a los versos, en tal manera que todas las
cosas primeramente en versos se escrivían; 9 τ el estudio de la prosa tarde se
forçó. 10 El primero açerca de los griegos Sirio Ferésçides fue el que en suelta
oraçión escrivió. 11 τ açerca de los romanos Apio Çeco contra Pirro usó de
oraçión desatada[t1]. τ desde allí todos los otros por sí estendieron la
eloqüençia»[u1]. 12 Aqueste fue preçeptor de Pitágoras. 13 Floresçió en tiempo
del filósofo Tales, al qual escrivió muchas epístolas τ resçibió dél muchas.
[Capítulo
14, Homero]
1
Homero
Homero,
poeta asiano, resplandeçió en Greçia en el tiempo de Saúl, rey de Israel. 2
Éste, segunt dize Elinando[v1] en el libro terçero, fue avido de los ateneses
por loco. 3 τ segunt se dize en el Policrato en el libro primero, no pudo
esplicar una ligera qüestión a él puesta por unos pescadores. 4 τ commo fuese
inprudente τ desonestamente escarneçido de aquéllos, el varón de vergoñoso
ingenio, 5 así commo derribado de una saeta enpoçoñada, de confusión a la
muerte enbió el espíritu. 6 La qüestión de los pescadores fue tal: iva Omero a
contenplar en la ribera de la mar mirando el çielo, segunt los poetas se suelen
levantar en la consideraçión; 7 al qual unos pescadores que estavan en la
ribera de la mar, commo lo viesen, escarneçiéronlo fablando entre sí. 8 El
qual, commo los viese riyendo, preguntóles qué avían. 9 Los quales le dixeron:
«Los que tomamos no tenemos; τ los que no tomamos tenemos». Ellos buscavan los
piojos en las vestiduras. 10 Homero, endereçando el pensamiento a los peçes,
considerava en qué manera pudiese ser aquesto; 11 es a saber, que los peçes no
tomados toviesen, τ los tomados no toviesen. 12 Dizen que tanto fue deste fecho
atribulado, que enloqueçió τ se enforcó. 13 Bivió çiento τ ocho años. 14 Deste
Omero dizen los estoriógrafos que fue tan sabio por vertud τ por edad, que no
solamente de los poetas, mas de los filósofos meresçió ser llamado τ avido por
prínçipe açerca de los griegos; 15 ca este fue sobre todos aquéllos de quien la
memoria es conosçida τ más diluzida τ verdaderamente que todos. 16 Qualquier
cosa que quiso esplicó. 17 Aqueste fizo veinte τ quatro libros de la troyana
cabtividad en versos eroicos, açerca de la natura de las griegas letras, a la
qual obra llamó Ilíada. 18 Otra obra fizo de otros tantos versos τ en aquesa misma
manera de letras al qual llamó Odisea, porque discrive en él los errores de
Ulixes.
[Capítulo
15, Licurgo]
1
Ligurgo
Ligurgo,
filósofo τ prínçipe insigne, floresçió açerca de los de Laçedemonia. 2 De
aquéste cuenta Trogo Ponpeo en el libro terçero que aqueste conpuso derechos a
los de Lacedemonia. 3 τ como subçediese a su hermano Polibites, rey de
Espartania, τ pudiese reinar si quisiese, 4 restituyó el reino con mucha
fidelidad a Carrillo, fijo de su hermano, después que vino en edad para lo
resçebir –el qual avía quedado τ nasçido póstumo–, 5 por que supiesen todos
valer más açerca de los buenos los derechos de la piedad que las riquezas. 6 τ
en el medio tiempo, en tanto que el infante convaleçía, constituyó leyes al
reino. 7 τ primeramente las guardava él τ obrava dellas antes que las pusiese
en los otros. τ no dio leyes en los pueblos que con ellas no diese enseñamiento
de las guardar τ obrar por ellas. 8 Tiró todo uso de oro, τ de plata, τ de toda
la otra materia de pecados de aquel reino. 9 Formó el pueblo en serviçio de los
prínçipes, τ el prínçipe en justiçia de los malos. 10 Departió a los reyes el
poderío de las batallas; τ los magistrados, τ los juizios, τ las añales
constituçiones, τ la guarda al senado. τ dio leyes al pueblo, τ poderío de
elegir senado o de crear los magistrados que quisiese. 11 Departió las eredades
por eguales partes a todos, por que seyendo iguales los patrimonios no fuese
uno más poderoso que otro. 12 A todos fizo convivarse [w1] por que riquezas ni
luxurias non fuesen a ninguno en escondido. 13 Entre los mançebos, que no fuese
uno más ricamente que otro, ni comiese mijor. 14 Fizo que todas las cosas
fuesen mercadas no por dinero, mas por reconpensaçión de otras cosas. 15 Mandó
que los moços de catorze años arriba que no los sacasen al mercado, mas al
canpo, por que los primeros movimientos no los fiziesen en viçio ni en luxuria,
mas en toda exerçitaçión de obra τ de trabajo. 16 τ estatuyó que non tornasen a
la çibdad fasta [que] fuesen varones. Mandó que las vírgines fuesen casadas sin
dotes, por que las mugeres no fuesen escogidas por causa de los dineros, 18 mas
señeramente los sus matrimonios por derecho se ayuntasen quando non fuesen
tenidos por algunos frenos de dotes. 19 Estableçió que la grand onra no fuese
de los ricos τ poderosos, mas de los viejos; ni que ninguno no toviese más
onorable lugar que los viejos. 20 Estas leyes τ otras semejables que paresçían
duras, contra las disulutas costunbres estatuyó Ligurgo. 21 τ finjó que Apolo
Délfico las avía mandado, τ que dél las avía traído, τ por dar eternidad τ
perpetuación a sus leyes obligó a la çibdad por sacramento. 22 τ fízoles jurar
que no mudarían alguna cosa de aquellas leyes fasta que él bolviese. 23 τ finjó
que tornava al oráculo de Apolo Délfico a le demandar consejo, que estava de
añadir o mudar en aquellas leyes. 24 τ fuese a Creta τ fizo en ella destierro
voluntario. 25 τ quando murió, mandó que lançasen los sus uesos en la mar, por
que por ventura los de Laçedemonia no levasen su cuerpo τ así pensasen ser
librados del sacramento que les avía fecho jurar. 26 Resplandeçió Ligurgo en
tiempo de Eliseo profecta.
[Capítulo
16, Anaxímenes]
1
Anaximanes
Anaximanes
Euristato, filósofo milesio, asiano. 2 Oidor fue de Anaximandro τ preçeptor de
Parménides. 3 Éste dio todas las causas de las cosas al aire infinito. 4 Negó
los dioses τ callólos, pero no dixo quel aire era fecho de los dioses, mas
creyó que ellos eran nasçidos del aire. 5 Resplandeçió en tiempo de Çiro, rey
de Persia.
Aparato
de variantes
[a]
Los tres mss. leen: «cosa mayor», claro error conjuntivo.
[b]
Los tres mss. leen: «animadas», pero los testimonios latinos que contienen
estas palabras, que no aparecen en todos, ofrecen: inanimatis animas tradidit
(Stigall, 2, jn, y Knust, 4).
[c]
«Pulíticas» es traducción de politicis, con el sentido de: en los asuntos
públicos. «Politicum dizen al scripto o comentarios, y libros de los añales, y
tabla pública de la corte, y libro de vida çibdadana, que se dize político»,
Alonso de Palencia, 370b.
[d]
El texto latino (ob filiorum amorem), como el texto de Diógenes Laercio, es
ambiguo; sin embargo, no lo es la traducción castellana.
[e]
Eso leen los tres mss. De los testimonios latinos usados por Knust y Stigall
para sus ediciones, sólo el ms. Latino 13475 de la Biblioteca Nacional de
Francia lee «trecentos xlta» (cfr. Stigall, 2, nota m); BNP lat. 6249 da
«trecentos sexaginta» (fol. 2v), lo mismo que BNP lat. 10344. El ms. BNMVit.
18-7 lee «trecentos sexaginta quinque dies». BNM 10570 ofrece «CCC sexaginta
sex dies» (fol. 1r).
[f]
Pasaje oscuro. Knust y Stigall ofrecen distintas versiones latinas. Sigo a
Stigall y entiendo que «en el abundancia de fruto» (abundancia olivarum)
significa según la cantidad de olivas (del año presente; es decir, del año
intermedio y de mala cosecha entre dos buenos, el pasado y el que le reporta
beneficios a Tales).
[g]
«Fabló», que ofrece P frente a H y E («fallo») es más coherente con el sentido
de la narración. Puede tratarse de un explicable error de copista de ambos
testimonios, que enmienda P.
[h]
Cómputos.
[i]
Cfr. Etimologías, II, 24, 4.
[j]
Literalmente, está desocupado, ocioso.
[k]
No está en E, por lo que Knust no lo edita. Sin embargo, está en el texto
latino: Prudentissimum encium tempus, adinvenit enim omnia (Stigall, 5 y Knust,
10). Podría tratarse de una mala traducción o de una mala lectura de copista;
ofrezco la versión de P, que parece intentar dar sentido al despropósito de H,
aunque tampoco lo consigue.
[l]
« τ muchos benefiçios fizo en los atenienses» falta en Knust.
[m]
Valerio Máximo, cuyo De factis et dictis memorabilibus es uno de los
repertorios tardoantiguos más consultados en la Edad Media.
[n]
Knust ofrece «felicidad» en lugar de «filosofía», enmendando la lectura de E,
pues reconstruye según la lectura de los incunables (felicitatem); sin embargo,
Stigall lee philosophiam y no da ninguna variante. Es lo que se lee en BNP lat.
6069c (fol. 2v) y en BNM 10570 (fol. 4v).
[o]
Burley, siguiendo la práctica iniciada por Eusebio de Cesarea, busca armonizar
la historia antigua precristiana con la cronología bíblica.
[p]
Los tres testimonios presentan claramente aquí y en otros pasajes la lectura:
«dela Cedemonia»; sin embargo, presentan «los laçedemonios».
[q]
Polichraticus de Juan de Salisbury (1115-1180).
[r]
Bizancio, fundada por los megarenses; más tarde Constantinopla y Estambul.
[s]
superados (exuperari posse).
[t]
Diógenes Laercio habla de Aristágoras milesio, por lo que más que al
comediógrafo de datación incierta del que se conservan sólo fragmentos, debe de
referirse al tirano de Mileto (c. 505-496 a.C). Cfr. OCD.
[u]
El texto de H se percibe deturpado. Originariamente presentaba lo mismo que los
otros testimonios. Sin embargo, una mano posterior rescribe la frase de modo
que no hace sentido: «E∫te pitaco byniendo mucho vuo a pa∫ar en la y∫la».
[v]
Aquí hay una inversión de consonantes entre dos palabras. Lo atribuyo a error
y/o vacilación de copista.
[w]
El texto romance se aparta del latino, tanto de la versión de Knust como en la
de Stigall y sus variantes: Consilie duo maxime contraria sunt, scil.
festinancia et ira. Diem periisse hoc est sine utilitate bono opere preterisse.
BNP lat. 6069c, fol. 4v, lee: Consciencie duo maxº ãria sunt: ira et
festinatio. Diem perisse / b~ e~ preteriisse. BNM 10570 no contiene la segunda
parte de la sentencia.
[x]
Aquí «fortuna» significa tempestad en el mar.
[y]
Sigue la versión evemerista o historicista de los dioses de la gentilidad, que
habrían sido hombres en algo excelentes, deificados por sus congéneres a su
muerte.
[z]
Sólo E ofrece una lección aceptable.
[a1]
Espacio largo en blanco en los tres testimonios. Sigo a Knust en la
reconstrucción, a partir del texto latino. BNP lat. 6069c: enigmatum
exametrorum.
[b1]
La versión romance se aparta del texto latino, que ofrece: celatum. Aquí
significa malvado (sceleratus).
[c1]
En los tres testimonios, espacio en blanco. Sigo a Knust en la reconstrucción,
según el texto latino. Coincide la ignorancia de este término con la del
principio del capítulo, cuando habla de Cleobolina. BNP lat. 6069c lee: de
enigmatis quaestionibus; BNP lat. 13475 lee: de enigmaticibus quaestionibus.
[d1]
Los tres testimonios ofrecen un texto deturpado. Atendiendo al original latino,
Knust enmienda: «Mala la ganancia. Que era peor (la tiranía que la)
democracia». BNP lat. 6069c (fol. 5r): Lucrum malum democratia potior
tyrannide.
[e1]
Knust no enmienda y mantiene «Esechias».
[f1]
La Bactriana tiene el valor de extremo oriental del mundo.
[g1]
Julio Solino (s. III), cuya obra es un epítome de la Historia natural de Plinio
el Viejo y de la geografía de Pomponio Mela.
[h1]
Knust enmienda: «por los índices». Parece que de indiciis latino podría venir
«por inicio». Aunque podría leerse, como hace Knust con E: «por juicio».
[i1]
Burley –mediata o inmediatamente– sigue sustancialmente el esquema de Diógenes
Laercio, que a su vez es hasta cierto punto cronológico. Sin embargo, al
intentar conciliar los sabios con la cronología bíblica, en ocasiones tiene que
retroceder en el tiempo.
[j1]
Knust edita: «(hijo de) Paradiaso».
[k1]
botros en el texto latino; de botryon-onis, del griego βότρυς, racimo.
[l1]
En H se lee, tachado: «cavas»; sobreescrito: «uvas».
[m1]
En latín, chineus; χηνεύς, en Diógenes Laercio.
[n1]
En el texto latino, castra.
[o1]
Proporcionados, necesarios.
[p1]
Areópago. Los tres mss. ofrecen la misma lectura.
[q1]
Diógenes Laercio habla de diversas aras sin nombre entre los atenienses. En el
singular y en la expresión «al dios non nonbrado» (ignoto deo) se percibe el
eco de los Hechos de los apóstoles, 17, 23.
[r1]
Los tres mss. dan lecturas divergentes. El más próximo al texto latino
(cretenses) es P, que seguramente enmienda –atendiendo al contexto– la lectura
del ms. que copia.
[s1]
En H, espacio en blanco. P da «cuydado» y E repite el nombre del filósofo.
Knust reconstruye la traducción a la vista del texto latino, y ofrece: «asy
cerca de los griegos como cerca de los latinos, (mas antiguo cuidado) fue dado
a los versos (que a la prosa), en tal manera que…».
[t1]
Tanto «desatada» como «suelta» traducen el latino soluta.
[u1]
Cfr. Etimologías, I, 38, 2.
[v1]
Supongo que se trata del cisterciense francés Helinando de Froidmont (1170-c.
1229), poeta y cronista. Se le conoce una recopilación histórica, algunos
versos en francés y algunos sermones latinos. Seguramente toma la cita de
Vincent de Beauvais, Speculum historiale, II, 87 (De Homero poeta). También
cita a Helinando Juan de Gales en su Breviloquium de virtutibus antiquorum et
philosophorum (ms. lat. 3706 BNP).
[w1]
Sigo a Knust, que enmienda y da «convivarse», a partir del texto latino
(convivare), supongo que con el sentido de invitarse, agasajarse, darse
hospitalidad. «Conjurarse», como leen los tres testimonios, efectivamente no
hace sentido.
[Capítulo
17, Pitágoras]
1
Pitágoras
Pitágoras,
filósofo de la nasçión de Samia. 2 Segunt dize Justino[x1], fijo fue de un
mercador, el qual avía nonbre Magito, mas él fue más rico quel padre por ende,
3 porque la mercaduría del padre no pudo ganar tantas cosas quantas el fijo
supo menospreçiar. 4 τ después que fue informado en grandes prinçipios de la
sabiduría, fue en Egibto primeramente τ luego en Babilonia a aprender los
movimientos de las estrellas, τ a catar la orígine del mundo. 5 τ allá alcançó
mucha çiençia τ muy alta. 6 τ bolvió de allá τ fue en Creta τ Laçedemonia a
conosçer las leyes de Minus τ de Ligurgo. 7 Después de guarnido de entender de
todas estas cosas vino a Cretoria[y1], τ falló el pueblo dado a mucho viçio τ
luxuria. 8 τ con la su mucha ciencia τ abtoridad revocó τ traxo al pueblo a
comer frutas τ mieses, τ se abstener de comer carnes. 9 E tanto estudio puso en
aquel pueblo a los traer a comer frutas τ mieses, τ los abstener de las carnes
τ de todos los otros superfluos manjares, 10 que algunos ovo de los de aquel
pueblo que nunca luxuriaron, lo qual paresçió cosa increíble. 11 τ con su
estudio reduxo a las matronas a se apartar de los varones, τ los moços
[abandonados][z1] de los padres a guardar castidad, τ devidos serviçios de
onesta conpañía. 12 Entroduxo que las matronas apartasen de sí las vestiduras
doradas τ todos los otros ornamentos de dignidad, así commo a instrumentos de
luxuria. 13 τ que las sus vestiduras las levasen al tenplo de Juno τ que gelas
ofreçiesen τ consagrasen. 14 τ enseñávales que los verdaderos ornamentos de las
matronas avían de ser de castidad, que no las vestiduras. 15 Timeo filósofo[a2]
escrive que la fija de Pitágoras era una virgen, τ que en el coro de las
vírgines se aventajava, τ que guarnesçía a las otras vírgines en las doctrinas
de la castidad. 16 τ segunt dize Boeçio en el primero libro De la arte música,
este Pitágoras fue el inventor de la música arte, τ fallóla por los ineguales
pesos de los martillos firientes, τ por el desacordado sonido dellos, τ el no
igual tendimiento de las cuerdas, τ por la no igual longura de los cañutos. 17
Isidoro en el terçero libro de las Etimologías así dize de Pitágoras: 18 «El
primero que ovo escripto de la deçiplina del cuento açerca de los griegos fue
Pitágoras. 19 τ después fue más difusamente dispuesta de Nicómaco. La qual
çiençia açerca de los latinos, el primero Apuleo, τ después Boeçio
trasladaron». 20 τ segunt dize Sant Agostín en el sesto[b2] de La çibdad de
Dios, deste Pitágoras fue primeramente nasçido el nonbre de la Filosofía; ca
commo en antes los filósofos fuesen llamados sabios, 21 él preguntado qué
prometía en ser filósofo, respondió: «Conviene a saber, estudioso o amador de
la sabiduría», 22 ca muy vanagloriosa cosa le paresçía a él τ de gran arogançia
confesar ser sabio. 23 Dízese segunt Tulio en el comienço del sesto[c2] libro
de las Tusculanas qüestiones que Pitágoras, veniendo ante Leontes, rey de los
filiasoros, que enseñó ante él muchas cosas conpuesta τ enseñadamente. 24
Maravillado el rey del ingenio τ la eloqüençia de tan alto varón, preguntóle
quál era el arte en quél más confiava. 25 Respondióle Pitágoras quél no sabía
arte alguna, mas que era filósofo. 26 E, maravillado Leontes de la novedad de
aquel nombre ser, preguntóle qué cosa era filósofos, τ qué diferençia avía de
filósofos a los otros onbres. 27 Al qual Pitágoras dixo: «A mí paresçe que la
vida de los omes es así commo un ayuntamiento τ congregaçión de los juegos que
se çelebran en toda Greçia, a los quales los ombres vienen con diversas
afecçiones. 28 Los unos, por que resçiban corona del jugar aventajado; otros,
provocados por las ganançias de mercar τ vender; 29 otros vienen ni por causa
de resçebir plazer ni buscar ganançia, mas por acatar estudiosamente τ aprender
lo que an de fazer. 30 Por esa manera los ombres en esta vida, así commo si
viniesen de la otra vida τ natura, así se ocupan en los estudios de la gloria o
de la ganançia, o todas las otras cosas contadas. 31 Por ninguna cosa
estudiosamente se dan a velar τ a catar la naturaleza de las cosas, 32 así que
nós a los filósofos amadores de la çiençia los llamamos. 33 τ así commo en
aquellos juegos muy más libre se falla para los mirar el que no viene a ellos
por buscar otra cosa, 34 así en esta vida la contenplaçión de las cosas τ la
cogitaçión dellas deve ser avida por más loable τ más digna que todos los otros
estudios». 35 Dize Agostino en el seteno De Çivitate Dei que Pitágoras fue gran
nigromántico. 36 Dize Valerio en el libro quinto[d2] que tanta veneraçión τ
abtoridad le fue dada de sus deçípulos τ auditores, que en las disputaçiones,
si les demandavan causa τ rasón de lo que dezían, esto sólo respondían: que
Pitágoras lo avía dicho. 37 Tanto fue grande en la Filosofía especulativa, que
apenas alguno de los filósofos se pudo a el egualar. 38 τ tanto fue grande en
la onra de la justiçia τ religión, que.l autoridad del su nombre rigió los
pueblos de Italia, que antiguamente la Gran Greçia se llamava. 39 τ después de
su muerte todos por su doctrina se tenplaron de todo comer de carnes de
animales. 40 Aquéste considerava τ veía las naturalesas τ costumbres que los
moços que le traían a oír dél avían de aver τ seguir. 41 Aquesto congecturava τ
veía él en la filosomía, τ cara, τ ábito del cuerpo de los que le traían. 42
Conosçía en çiertas señales los cavallos[e2] que avían de ser buenos. 43 Todos
los sus diçiplos ayuntavan en uno los dineros τ lo que tenían, τ era entrellos
conpañía inseparable. 44 Todos ellos bivían en comunidad, τ amávanse los unos a
los otros. τ Pitágoras, amándolos, los enseñava que la amistad de la verdadera
ánima[f2] de muchos faze uno. 45 Cuenta Valerio en el libro quinto[g2] que
Damón τ Fidias, deçiplos de Pitágoras, tanto ayuntaron entre sí fiel amistad,
46 que commo a uno de aquéllos Dionigio tirano quisiese matar, τ aquél
demandase a Dionisio liçençia para ir a su casa a ordenar sus cosas antes que
muriese; 47 el uno de aquellos amigos no dubdó de quedar en rehenes en poder
del tirano τ por fiador de la venida del que iva. 48 τ commo se ya açercase el
día que era señalado al que avía de venir τ él non viniese, todos dañavan τ
culpavan la confiança de tan loco fiador commo de aquél que avía quedado en
rehenes. 49 Pero él no dubdava nada de la constançia de su amigo. 50 τ en
aquella mesma ora τ momento por Dionigio constituida sobrevino aquél que avía
ido a su casa, presentándose al tirano, τ demandándole que absolviese a su
amigo de la fiança. 51 τ Dionigio, maravillado del coraçón de entramos,
perdonóle la muerte que le quería dar, τ demandóles que reçibiesen a él por
terçero en aquella conpañía de tan firme amistad. 52 Enseñó Pitágoras aquestos
enigmatos τ figuras que, después, de otros filósofos fueron escritos; es a
saber: 53 La balança no trasmudes; es a saber, no traspases la justiçia. 54 No
acresçientes el fuego con el cuchillo; es a saber, no acrescientes el coraçón
irado τ lleno de iras con palabras mal dichas. 55 Quando fueres, nunca vuelvas;
es a saber, nunca desees esta vida después de la muerte. 56 No andes por la
carrera pública; es a saber, no sigas los yerros de los muchos. 57 No resçibas
la golondrina en tu casa; es a saber, no consientas que contigo moren nin fagan
conpañía los ombres bervosos τ burladores τ palabreros. 58 A los cargados,
sobrepón carga, τ no comuniques con los que dexaren la carga; es a saber, que a
los que van por el camino de la vertud de non ser cargados de mandamientos τ
amonestaçiones con que la sigan; τ los dados al oçio son de desmanparar. 59 Así
commo enseñava que no devía ser tomada corona; es a saber, que devían ser
guardadas las leyes τ las sus palabras; 60 τ que non devían comer coraçón; es a
saber, que devían alançar la tristeza del coraçón. 61 τ que no devían partir de
la guerra nin de la estançia sin mandamiento del enperador; es a saber, que no
devían sacar el ánima del cuerpo sin la voluntad de Dios.
62
Así mesmo, de los sus dichos notables son avidas las cosas que se siguen: 63
Por todas maneras son de huir τ de cortar aquestas cosas; es a saber: la
flaqueza del cuerpo, la inorançia del ánima, la luxuria del vientre, τ la
traiçión de la çibdad τ la discordia de la casa. 64 τ todas las cosas dezía que
devían ser comunes, τ ser ombre a sí mesmo otro amigo. 65 τ dezía que era de
aver muy gran cuidado mayormente en dos tiempos; es a saber, en la mañana τ en
la tarde; quiere dezir de las cosas que avemos de fazer τ de las que ovimos
fecho. 66 E dezía que la verdat luego devía ser onrada después de Dios, la qual
sola faze a los ombres ser muy çercanos a Dios. 67 τ dezía que estonçes nos
començamos a ensañar contra nos quando dexamos de nos ensañar contra los otros;
ca el fin de la ira comienço es de penitençia. 68 No es libre aquél al qual el
ánimo sobervio inflama. 69 Si el varón es muy bueno, en su aspecto se muestra;
no puede ser bueno aquel varón que fuer malo así en las sus costumbres. 70 No
sabe fablar el que no supo callar. 71 Dos linajes de lágrimas son en los ojos
de las mugeres: uno, de verdadero dolor; otro, de asechanças. 72 Los ombres
avarientos semejables son a los moços de tierna hedad, a los quales no es dado
lugar de usar de ninguna cosa de lo suyo. 73 Pitágoras dixo a un ombre
avariento: «Locamente pereçen en ti las tus riquezas, que semejables son a la
pobredad; pues, teniendo aquéstas, tu padesçes mengua». 74 Preguntó uno a
Pitágoras si cobdiçiava ser rico; al qual respondió: «Yo menospresçio aver las
riquezas, las quales por liberalidad se pierden, τ por avariçia se podreçen».
75 Vido Pitágoras uno vestido de preçiosas vestiduras que fablava cosas
desonestas, τ díxole: «O fabla palabras semejantes a tus vestiduras, o viste
paños semejables a tus palabras». 76 Preguntaron a Pitágoras qué cosa fuese en
el mundo nueva; respondió: «Ninguna cosa». 77 Preguntado qué cosa fuese
Filosofía, respondió: «Pensamiento de la muerte, que tienta cada día de sacar
el cuerpo de la cárçer de cativerio τ reduzirlo en libertad». 78 Pitágoras fue
el primero que entre los griegos falló las ánimas ser inmortales, mas erró, que
dixo que traspasavan de unos cuerpos en otros. 79 En lo qual dixo de sí que
primeramente que avía seído Enfero, τ después que avía seído Talides, τ la
terçera vez que avía seído Ericano, τ la quarta Pirro, τ a la fin Pitágoras. 80
τ después dezía que a çiertos currículos de años, aquellas cosas que avían
seído avían de tornar a ser fechas. 81 τ después de muchos estudios Pitágoras
vino en Italia, τ en aquella parte que en otro tiempo era dicha la Grant
Greçia, adonde oyó a Archita Tarantino. τ dende pasó en Metaponto τ aí
fallesçió. 82 Del qual quedó tanta opinión en el pueblo que de la su casa
fizieron tenplo, τ a este Pitágoras en lugar de Dios lo honraron. 83 Floresçió
Pitágoras en el tiempo de Nabucodonosor, rey de los asirianos.
[Capítulo
18, Anaxágoras]
1
Anapágoras[h2]
Anapágoras,
τ por otros llamado Anaxágoras, filósofo asiano, 2 floresçió en Atenas en el
tiempo del rey Xerçes. Estudió por treinta años en la Filosofía. 3 Fue oidor τ
deçípulo de Anaxímenes τ preçebtor τ maestro de Archelao. 4 τ aquéste, commo
fuese rico, desmanparadas las sus posesiones por gracia de estudiar, metióse en
prolongada peregrinaçión. 5 τ commo de uno fuese acusado, el qual le dezía: «Tú
no as cuidado de tu patria»; estonçes Anaxágoras, tendiendo el braço τ
mostrándole el çielo, le dixo: «Antes es a mí gran cuidado de aquella mi
patria». 6 E commo dize Valerio en el libro octavo, que bolviendo después a su
tierra después de muchos tiempos, τ viese sus posesiones desiertas, dixo estas
palabras: 7 «Çierto yo no avría seído salvo ni cobrado si aquestas cosas no
oviesen seído perdidas». 8 τ commo aquéste estoviese disputando con los sus
diçípulos, τ llegase un mensajero denunçiándole la muerte de su fijo, él non se
retruxo de la su disputaçión; 9 antes, segunt dize Valerio en el libro
sesto[i2], respondió al que le denunçiava la muerte de su fijo, diziendo: 10
«Çierto tú no me dizes ninguna cosa nueva, ni de mí no esperada. Yo bien sabía
que aquel nasçido de mí fuese mortal»[j2]. 11 τ preguntado una vegada que para
qué avía seído fecho, respondió diziendo que para contenplaçión del sol, τ de
la luna τ del çielo. 12 τ commo seyendo desterrado de Atenas, uno le dixese:
«Tú eres privado τ apartado de los ateneses»; él respondió: «Çierto no, antes
son ellos de mí». 13 Segunt dize Tulio en el libro primero de las Tusculanas
qüestiones, que commo ya fuese viejo, que le preguntaron sus amigos si quería
que le levasen a su tierra para que muriese en ella. 14 Él dixo: «No es
nesçesario, ca de qualquier parte está la vía para los infiernos». 15 E segunt
dize Valerio en el libro octavo[k2], demandóle uno que quién le paresçía
bienaventurado. Él dixo al preguntante: 16 «Ninguno de aquéllos de los quales
tú estimas por bienaventurados; mas fallarlo as en el número de aquéllos que tú
crees ser miserables. 17 No será abundante de riquezas ni de onores, mas será
un pequeño río, τ fiel, τ non de cobdiçiosa dotrina. 18 Será más bienaventurado
en secreto que no en la cara ni aparençia». 19 Este Anaxágoras fue muy
estudioso τ escrivió muchas cosas del movimiento del çielo, τ del curso de las
estrellas, τ de la natura de las cosas. 20 E bivió setenta τ dos años. Puesto
en la cárçel de los ateneses porque les dezía quel sol que ellos adoravan era
una piedra inota.
[Capítulo
19, Crates]
1
Crates
Crates
tebano, filósofo. 2 Fue oidor de Estilbón τ preçebtor τ maestro de Zenón. 3
Aquéste, segunt dize Gerónimo en la epístola terçera, tomó un gran peso de oro
τ lançólo en la mar, diziendo: 4 «Idvos de mí, pésimas riquezas; τ antes yo
somiré a vosotras, que sea de vosotras somido». Ca non pensó que juntamente
podían estar virtudes τ riquezas. 5 Aquéste, segunt dize Séneca en el libro
primero de las Epístolas, commo un moço le viese andar señero paseando,
preguntóle que qué fazía allí solo. 6 Respondióle Crates: «Estóme aquí,
fablando comigo». 7 El moço le replicó: «Pues guarte, yo te ruego, non fables
con ombre malo».
[Capítulo
20, Estilpo]
1Estilpón
Estilpón,
filósofo, maestro de Crates Tebano. Floresçió en Academia. 2 Aquéste, commo su
tierra fuese tomada de los enemigos, τ él perdiese su muger τ sus fijos, 3 τ
todos sus bienes por fuego público fuesen quemados, τ él escapase solo, 4
preguntóle Demetrio si avía perdido todos sus bienes. 5 El qual respondió:
«Todos los mis bienes yo comigo los traigo», 6 ca entendía el que en el coraçón
los traía, que non a cuestas, nin en los onbros.
[Capítulo
21, Arquíloco]
1
Archílogo
Archílogo,
poeta máximo, fue avido por muy claro açerca de los de Laçedemonia, segunt dize
Valerio en el libro sesto. 2 τ después, porque conpuso unos libros inpúdicos
–es a saber, que ivan contra la castidad– 3 echaron los laçedemonios fuera de
la çibdad todos sus libros, τ desterraron a él con ellos, 4 porque pensavan que
la su licçión era vergoñosa τ inpúdica τ non quisieron que los ánimos de los
moços fuesen doctrinados de la sçiençia de los sus libros, 5 por que no
dapnasen más a las costunbres que aprovechasen a los ingenios. 6 En tal manera
que aquel poeta muy grande, porque fizo su casa aborreçible con las sus
desonestas doctrinas, por pena de destierro lo apartaron. 7 Floresçió Archílogo
en el tiempo de Manasés, rey de Judea.
[Capítulo
22, Simónides]
1
Simónides
Simónides,
poeta. Segunt dize Valerio en el libro primero[l2], navegando por la mar
aplicó[m2] a la ribera τ falló ende un cuerpo humano muerto, τ enterrólo. 2 τ
commo le enterrase, fue amonestado del cuerpo quel día siguiente no navegase. 3
Simónides, siguiendo sus amonestamientos, folgó allí aquel día. τ otros algunos
que navegaron ese día por grant fortuna de tempestades y proçelas[n2] fueron
anegados. 4 τ commo este mesmo çenase en una casa de çerca de Jetebua, fuele
denunçiado que dos mançebos estavan a la puerta, los quales le rogavan que
luego en punto saliese a ellos. 5 El qual, commo luego saliese, no falló
ninguno; e en ese mesmo momento cayó la techunbre de la casa do estava, τ
oprimió τ mató quantos dentro quedaron. 6 Preguntaron a Simónides cómmo podrían
los ombres desviarse de las malquerençias de los enbidiosos. 7 Él respondió:
«Tú non temerás a los enbidiosos si de las grandes cosas no tovieres alguna, τ
si las tienes, si bienaventuradamente dellas husares». 8 Preguntáronle qué cosa
es aquélla que entre los ombres muy aína envejeçe. Respondió: «El benefiçio».
9 De
aqueste Simónides se leen las sentençias que se siguen: Más segura cosa es
callar que fablar, por quanto ya conosçemos muchos engañados por fablar τ no
alguno por callar. 10 La esperança de lo por venir es remedio de los males. 11
La conçiençia non divilita nin pone más flaqueza en el inoçente, commo sea
solaz al ombre en las cosas adversas no aver mereçido lo que padeçe. 12 La
Fortuna desmanpara muchas vezes al inoçente, pero la buena esperança nunca. 13
Aqueste Simónides en edad de ochenta años enseñó, τ conpuso muchos versos. τ
floresçió en tiempo de Manasés, rey de Judá. 14 Léese de aqueste Simónides que,
commo Gerón, tirano de Çeçilia, le preguntase qué tal fuese Dios, o qué cosa
fuese, Simónides le demandó un día d’espaçio para delibrar. 15 τ commo Gerón a
cabo de tres días aquello mesmo le preguntase, él demandó otros dos días
d’espaçio. 16 En tal manera que quando Gerón le demandava la difiniçión que le
preguntara, Simónides le demandava multiplicaçión de días para delibrar. 17 A
la fin Gerón, maravillado, preguntóle que por qué fazía aquesto. 18 Simónides
le respondió: «Porque quanto más luengamente en esto considero, tanto aquesta
cosa me paresçe mayor τ más difíçil».
[Capítulo
23, Arquitas]
1
Archicán[o2]
Archicán
Tarantino, filósofo, del qual Pitágoras τ Platón fueron oidores τ deçiplos. 2
Floresçió en aquella parte de Italia que en otro tiempo fue dicha la Gran
Greçia. 3 Aquéste, segunt dize Tulio en el libro De senetute,[p2] dezía que no
avía dado la natura a los ombres más mal capital τ pestilençia que la voluntad
en el cuerpo; 4 τ commo ninguna cosa no oviese dado Dios al ombre más prestante
quel seso, 5 por ende no avía ninguna cosa tan enemiga en los ombres a la
voluntad divina commo la delectaçión. 6 Lo qual, por que mejor pudiese ser
entendido, fingía quel ombre era inçitado de tanta delectaçión de ánimo
naturalmente, quanto se podía dezir τ entender. 7 Pero dezía que en aquel
tiempo que los ombres gozavan de la vida no podían obrar nada en la
consideraçión, ni conseguir nada de su contenplaçión, ni entender alguna cosa
de la razón. 8 Así mesmo, segunt dize Tulio en el libro De amiçiçia, aquéste,
fablando de amiçiçia, dezía: «La natura non ama ninguna cosa solitaria; 9 tanto
que si alguno subiese en el çielo τ catase la natura del mundo, τ la fermosura
de las estrellas, todo aquello non le sería dulçe nin suave, si sin amigo τ
conpañero tomase la tal administraçión. 10 Lo qual le sería muy jocundo si
toviese algund amigo a quien lo recontase τ con quien lo confiriese». 11
Aqueste Archicán dixo del ánima la sentençia que se sigue: «El ánima es
conpuesta a enxenplo deste número uno; 12 la qual así se enseñorea en el cuerpo
sin tener lugar señalado 13 commo este cuento uno se puede antedezir a todo
número sin tener lugar çertificado». 14 Así mesmo dezía que ninguna pestilençia
no era más capital en la delectaçion del cuerpo, de lo qual son inçitadas la
golosa τ loca τ desenfrenada luxuria; 15 τ de aquí naçen las perdiçiones de las
tierras τ los destruimientos de la cosa pública. 16 Tanto que no es ningund
pecado ni mal fecho para el qual despertar τ fazer la luxuria τ delectaçión a
los ombres no despierte τ atraiga. 17 Aqueste Archica, segunt dize Valerio en
el libro quinto[q2], commo estuviese airado contra un su familiar, díxole estas
palabras: 18 «Yo tomaría agora de ti pena τ benganças, si contra ti no
estoviese airado». 19 τ más quiso dexarlo por punir que, seyendo irado, más
grave de lo justo por ventura lo castigar.
[Capítulo
24, Esopo]
1
Esopo
Esopo
Adelfo, poeta. 2 Claresçió en tiempo de Çiro, rey de Persia, τ fue griego de la
çibdad de Ática. 3 Varón engeñoso τ prudente, el qual fingió fablas elegantes,
las quales uno llamado Rémulo traduxo de griego en latín. 4 En las quales, para
demostrar la vida de los ombres τ las costunbres que deven seguir, introduze a
aves, τ árboles, τ bestias fablantes para provar cada una de las sus fablas. 5
Las quales quien estudiosamente las quisiere acatar fallará tales juegos
puestos, que mezcla risa τ aguzan el ingenio. 6 De aquéste se dize que ovo
seído muerto del sobre dicho Çiro, rey de Persia.
[Capítulo
25, Zenón]
1
Zenón
Zenón
Euchligensi, filósofo, diçiplo de Crates Tebano τ maestro de Sócrates 2 Fue
inventor de la secta de los estoicos. 3 Éste bivió çiento τ siete años, τ nunca
en este tiempo çesó del estudio. 4 Aquéste, segunt cuenta Valerio en el libro
terçero, commo pudiese usar de segura libertad en la su patria, partióse della,
τ fue a la çibdad de Agrijentina, 5 la qual muy duramente era agraviada por
crueldad de un bravo tirano, 6 confiando poder mitigar con su prudente
persuasión la feroçidad τ crueza de aquel tirano. 7 τ commo en ninguna manera
lo pudiese amansar, inçitó a los más nobles mançebos de aquella çibdad contra
el tirano, τ púsoles gran cobdiçia de librar su tierra de aquél. 8 τ commo este
fecho fuese descubierto τ el juizio de aquesta cosa viniese a sabiduría del
tirano, mandó tomar a Zenón. 9 τ fizo convocar el pueblo en el mercado, τ ante
todos dar tormentos a Zenón, faziéndole preguntas τ demandándole que quáles
avían seído partiçioneros con él en aqueste consejo. 10 Pero Zenón, no le
nonbrando a ninguno, fizo presumir al tirano τ aver por sospechosos todos los
suyos que más çercanos le eran, τ más fieles. 11 E commo fiziese atormentar
gravemente a Zenón, nunca por todo eso él dio boz alguna nin gemido, 12 mas
desde allí do lo estavan atormentando rogava al pueblo fuertemente que se
levantasen contra el tirano. 13 Fasta tanto que fizo mudar el coraçón de toda
la çibdad, τ levantóse todo el pueblo contra el tirano, τ apedráronlo. 14 E de
Zenón dize Séneca en el libro De tranquilitate anime que le fue nunçiado τ
fecho saber que todos sus bienes eran perdidos con naufragio τ fortuna de la
mar. 15 Estonçes él respondió: «Agora vos digo que me manda la Fortuna más
espedida τ despachadamente filosofar». 16 Éste ovo dicho: «Conosçe que es tu
lazo el ombre malo que blandamente te fabla».
[Capítulo
26, Gorgias]
1
Gorgias
Gorgias,
filósofo liençeno, floresçió en Atenas τ fue muy sabio. 2 Fue maestro de
Isócrates. 3 De aquéste se dize que fuese sacado del vientre de su madre,
después que muerta τ la toviesen puesta en el ataúte; 4 ca commo las mugeres
sacasen el cuerpo muerto, fueron oídos los gritos del infante. 5 Aquéste,
segunt dize Esidro en las Etimologías, fue uno de los primeros inventores de la
retórica arte. 6 τ segunt dize Gerónimo en el libro primero Contra Joviniano,
aqueste Gorgias ovo conpuesto un libro muy fermoso De concordia, como quiera
que en su casa oviese gran discordia entre él τ su muger. 7 τ aqueste libro
rezó Gorgias en la fiesta de la Olinpiada, donde Melanoro, su enemigo, dixo
contra él estas palabras: 8 «Aquéste nos manda usar de concordia, el qual a sí,
τ a su muger, τ a su sierva no puede en su casa en concordia sostener». 9
Aquesto dezía por quanto la muger de aqueste Gorgias çelava τ avía enbidia de
la fermosura de su sierva; τ al su muy casto varón con cutidianas vergas
castigava. 10 Aquéste, segunt dize Tulio en el libro De senectute, cunplió
çiento τ siete años, τ jamás çesó de su obra τ estudio. 11 Preguntaron a
Gorgias que por qué deseava durar tan luengamente en la vida. 12 Él respondió:
«Porque no fallo cosa alguna que acuse a la mi vejez». 13 τ commo muriese,
dizese que oviese dicho que avía dolor, porque entonçes desmanparava la vida
quando le paresçía que començava a saber. 14 Tanto fue avido Gorgias en gran
veneraçión entre los griegos, que le fizieron estatua de oro maçiça τ sólida,
la qual fizieron poner en el tenplo de Apolo Délfico; 15 puesto que fasta
entonçes algunos otros de aqueste tiempo estatuas doradas oviesen colocado[r2].
[Capítulo
27, Isócrates]
1
Isócrates
Isócrates,
filósofo, oidor τ deçiplo fue de Gorgias, filósofo. 2 Floreçió en Greçia, en el
tiempo del rey Asuero. 3 Aquéste, segunt dize Valerio en el libro octavo,
conpuso un libro lleno de ardiente espíritu, el qual libro fue dicho
Tánatos[s2]; 4 τ acabó la obra dél aviendo noventa τ quatro años. 5 τ segunt
dize Calçidio, aquéste en los sus amonestamientos alabó mucho a la [virtud][t2]
6 τ dixo que açerca della estava toda causa de prespicaçia τ de todos bienes. 7
τ dixo que aquésta sola era la que convertía las cosas inposibles en posible
facultad. 8 Aquéste dixo: «¿A quién pesará de meterse en los fechos de generosa
magnanimidad?; o, después de resçebida, ¿quién se quexará que lo fatigue, 9 τ
así commo vençida[u2] de dificultades, se aparte del su trabajo?» 10 A éste
preguntaron sus amigos que por qué no se entremetía en negoçios de çibdad. 11
Él respondió: «Porque yo no sé quál es la cosa que aqueste lugar escallenta; τ
porque lo que a mí escallenta tú no sabes». 12 Aqueste Isócrates escrivió un
libro de Amonestamientos a Dimonio, del qual algunas cosas notables aquí son
recolegidas; las quales son las que se siguen: 13 Sey fiel a los dioses, non
tan solamente sacrificándolos, mas perseverando en ello por sacramento; por
quanto aquello es juizio de las obras, τ aquesto otro señal de bondad. 14 Tal
sey a tus padres qual deseas que tus fijos fuesen para ti. 15 No pienses que es
bien de fablar aquellas cosas que es viçio fazerlas. 16 Nunca creas quel mal
fecho que fizieres se puede esconder ca, si a los otros se ascondiere, tú mesmo
serás dello sabidor. 17 Ave vergüença de los pecados, commo quiera que tú no
los ayas fecho, ca muchos son los que no saben la verdad τ congebturan por la
opinión. 18 Si te acaeçier el peligro de la muerte, procura de conservar la tu
salud en opinión de buena fama, por que la muerte tuya con infamia no sea; 19
por quanto la natura a dado sentençia contra todos de morir, τ contra solos los
vertuosos de bien morir. 20 No seas magnífico ni curioso en vestiduras. 21
Menospreçia a los que son solíçitos en allegar riquezas, τ a los que non
quieren usar de las cosas poseídas[v2]. 22 Aborreçe a los lisongeros así commo engañadores,
por quanto cada uno déstos te injuria igualmente. 23 Noblemente farás si fueres
amador del saber. Conserva aquellas cosas que oviste sabido; 24 E las cosas que
no oviste aprendido non te faga vergüença de las demandar a tus deçiplos si las
supieren, ca muy aborreçible cosa es oír aquello que es provechoso τ non
aprenderlo. 25 No ames la risa destenplada, ni digas palabra con injuria, ca lo
uno es fecho de loco, τ lo otro de furioso. 26 Guarda más el depósito de las
palabras quel de las riquezas. 27 No tomes a ninguno por amigo antes que sepas
en qué manera sea avido con los otros sus amigos, τ cree que en tal manera se
avrá contigo que con los otros. 28 No entres en el amistad arrebatadamente,
pero después que en ella entrares procura de perseverar en ella, ca muy mala
cosa es no tener algund amigo τ remudar[w2] a muchos. 29 El oro provamos en el
fuego, τ los amigos en el adversidad los conosçemos. 30 Así te mienbra de los
amigos absentes commo de los presentes, por que no parezcas no amar a los absentes.
31 Muy aborreçible cosa es ser sobrado de los daños de los enemigos τ vençido
de los benefiçios de los amigos. 32 Faz bien a los buenos τ avrás la graçia
dellos[x2]. 33 El que faze bien a los malos es semejable al que ama a los
perros ajenos, que así ladran a los que les lançan el pan commo a los otros. 34
Prolongadamente te conseja de lo que has de fazer, pero lo que ya ovieres
delibrado ligeramente lo pon en obra. 35 Estonçes serás tú despertado a bien te
aconsejar si acatares las calamidades τ angustias que vienen de las cosas que
careçen de consejo. 36 Ca estonçes somos más solíçitos de conservar la sanidad
quando bien acatamos las miserias que se recreçen de la enfermedad. 37 Quando
quisieres aver consejo en las cosas que as de fazer, ordena las cosas de por
venir a enxenplo de las pasadas; 38 ca de las cosas conosçidas nasçe muy sabida
congectura para tenplar las no conosçidas. 39 Quando te fuere nesçesario de
demandar consejo a alguno sobre tus fechos, acata primero cómmo él a dispuesto
los suyos; 40 por quanto el que mal ordena las cosas propias nunca
provechosamente dará consejo en las agenas.
[Capítulo
28, Protágoras]
1
Protágoras
Protágoras,
sofista, floresçió en Atenas en el tiempo del rey Asuero. 2 De aquéste dize
Eusevio que los ateneses por decreto público le ovieron quemado[y2] todos los
sus libros. 3 τ segunt dize Agelios[z2] en el quinto libro de Las noches de
Atenas, un mançebo llamado Anchelao[a3] se ovo dado a la deçeplina de aqueste
Protágoras, 4 por aprender dél la Eloqüençia en las oraçiones de las causas. 5
E prometióle de le dar gran dinero el primer día que sopiese proponer en las
causas ante los juezes, si en tal manera orase que vençiese. 6 E commo aqueste
mançebo tanto oviese aprovechado en la facundia de la Eloqüençia mediante lo
que Protágoras le avía enseñado, 7 después de discurso de luengo tiempo
denegava de dar patroçinio a los causantes, ca se pensava que avría de pagar,
si lo fiziese, el presçio que a su maestro avía prometido. 8 Protágoras,
veyendo aquesto, movió litigio a su diçiplo Enchelao, demandándole el presçio
que con él avía pactado. 9 E commo viniesen ante los juezes a fin de les
cometer aquesta causa, Protágoras dixo: 10 «Dame lo que te demando, agora sea
pronunçiado por sentençia contra ti, agora sea pronunçiado por ti. 11 Ca si
contra ti fuere pronunçiado, tú me serás tenudo de pagar por sentençia, por yo
vençer; 12 si por ti fuere pronunçiado, dévesme pagar, por el pacto que comigo
pusiste, porque tú vençes». 13 Al qual respondió Anchelao, diziendo: «Aprende,
maestro, cómmo en una manera ni en otra non te daré lo que me demandas, agora
sea pronunçiado contra mí, agora por mí. 14 Ca si por mí fuere pronunçiado, yo
non te deveré alguna cosa, pues seré asuelto por sentençia, por que vençeré. 15
Si contra mí fuere pronunçiado, non te deveré ninguna cosa, pues que yo non
venço». 16 Los juezes ovieron aqueste litigio por inexplicable τ dexaron la
cosa no juzgada, τ dilataron aquesta causa por muy luengos días.
[Capítulo
29, Crisipo]
1
Crispus
Crispus,
filósofo estoico, asiano. 2 Del qual, segunt dize Séneca en la epistola
diez[b3] es aquesta sentençia: 3 El sabio non le mengua cosa alguna, pero
fázenle menester muchas cosas; 4 τ por contrario, es al loco que no á menester
cosa alguna, τ á mengua de todas, porque no sabe usar de ninguna. 5 Aqueste
Crispus, aviendo ochenta años, acabó de conponer un velumen de libro de tanta
sotileza, que para conosçer las cosas que en él escrivió sería menester luenga
vida. 6 De aquéste dize Valerio en el libro octabo[c3] que entendió así la
eternidad de las ánimas; 7 que estando en el artículo de la su muerte, juntó
las manos contra el çielo, entendiendo que la su ánima avía de convolar τ
traspasar en el çielo. 8 Aqueste Crispus, juntamente con Zenón, fue prínçipe de
la seta de los estoicos, de los quales se lee aquesta sentençia: 9 que toda
perturbaçión se puede derraigar τ desturpar de las voluntades de los ombres. 10
E aquesto mesmo sintieron los viejos académicos, pero los peripatéticos dizen
que aquestas perturbaçiones se pueden quebrantar, regir τ moderar, τ así commo
cavallos desenfrenados con ásperas riendas conpremir τ domar. 11 Aquestas
sentençias que se siguen se leen, entre otras de aquestos estoicos: 12 Aquesto
sólo es bueno que’s onesto. 13 No le fallesçe ninguna cosa para bevir aquél en
el qual está la vertud. 14 Pequeña τ grande es la culpa[d3]. 15 Los locos todos
salen de seso; sólo el sabio es rico. 16 El loco, segunt los lógicos, no tiene
todos los vicios; mas naturalmente es enclinado a todos: unos en luxuria τ
otros en avariçia.
[Capítulo
30, Sócrates]
1
Sócrates
Sócrates,
filósofo atenés, 2 uvo el padre marmorario τ la madre partera. 3 Fue deziplo de
Archelao τ maestro de Platón, τ fue el primero que falló la Ética Filosofía. 4
τ éste traspasó fasta las finales regiones de la tierra por adquerir sabiduría
fasta la su vejez. 5 τ commo quiera que fuese muy sabio, no se reputava saber
alguna cosa, antes dezía muchas vezes, segunt dize Gerónimo en la Epístola a
Paulino: 6 «Aquesto sólo sé; es a saber, que no sé ninguna cosa». 7 Este
Sócrates en tanto grado fue estudioso, segunt dize Séneca en la epístola
setuagésima quarta[e3], que inclinó la universal Filosofía a conponer τ
corregir las costunbres de los onbres. 8 El qual dezía que no era otra cosa
Filosofía sino distinguir τ apartar los bienes de los males. 9 E Tulio dize en
el libro de las Tusculanas qüestiones, que Sócrates deçendió la Filosofía del
çielo, τ la colocó en la tierra τ en las çibdades; 10 τ instituyó la Ética para
corregir las costunbres, dividiéndola en quatro partes; conviene a saber: en
Prudençia, Justiçia, Fortaleza τ Tenprança. 11 Fue Sócrates tanto maravilloso
en castidad, τ justiçia, τ en las otras virtudes, que por la gran eminençia de
las eroicas vertudes fue pronunçiado τ avido entre las gentes por más que onbre
τ filósofo. 12 τ segunt dize Agelio en el segundo libro de Las noches de
Atenas, que algunas vezes fue fallado Sócrates estar en estado no movible desde
la mañana τ primer nasçimiento de la luz fasta el nasçimiento del sol del día
siguiente. 13 τ que todo este tiempo estava Sócrates inmovible en uno y ese
mesmo lugar, 14 y sobre aquellas mesmas pisadas, la cara τ los ojos derechos τ
levantados en el çielo, contenplativo τ cogitabundo, τ levantada toda la mente
en las çelestiales cosas. 15 τ dízese que tanto fue dado a la tenprança, que todo
el tiempo de su vida ovo salud sin ofensa de enfermedad, τ caresçió de toda
manzilla de delectaçión. 16 Enseñava Sócrates que muchos querían bevir por
comer τ beuer, pero que él solamente quería comer τ bever por bevir. 17 Fue
guarnido Sócrates de mirable paçiençia. Nunca fue vençido por ningunas
tribulaçiones. 18 τ segunt dize Laerçio en el libro de La vida de los
filósofos, Sócrates fue ferido una vez de un ombre que le dio una coz. 19 τ
commo algunos se maravillasen del su sofrimiento, Sócrates dixo: «Si un asno me
oviese dado aquesta coz, ¿por ventura avíalo yo de acusar en juizio? 20 Pues
¿por qué yo no sofriré con tan egual ánimo los colpes de los ombres sinples
commo las feridas de las no razonables bestias?» Ca era poderoso de
menospreçiar los vituperios. 21 τ segunt dize Séneca en el libro terçero De
Ira, commo Sócrates fuese ferido una vez de uno que le dio una bofetada, 22 no
dixo otra cosa sino que era triste, porque los ombres no sabían quándo avían de
salir de su casa con baçinete de gualteras[f3] o cuándo no. 23 Ca mucho se
enseñoreava de las sus pasiones, la mayor señal de ira que en él avía era
fablar paso, τ más baxo, e más tenpladamente; 24 e paresçía que entonçes
resistía τ contradezía a sí mesmo. 25 τ trabajava mucho por enfrenar τ opremir
por razón todos los sus arrebatamientos. 26 τ commo un mançebo llamado Zéfiro,
deziplo de Sócrates, el qual juzgava por las formas τ filozomías de los ombres
las sus naturas τ condiçiones; 27 commo aqueste recogiese de las señales de
Sócrates muchos viçios τ malas condiçiones que en él devía aver, τ lo dixese en
el convento[g3] de los deçiplos de Sócrates, 28 fue escarneçido dellos, por
quanto no conosçían viçio ninguno en Sócrates. 29 Pero Sócrates alabó a Zéfiro
τ ensalçó el su saber, diziendo que las señales en él de ser viçioso eran
verdaderas, commo el dezía; 30 pero que por razón él las avía desechado τ
vençido. 31 τ en ese mesmo tenor de cara persistía quando las cosas adversas lo
persiguían. 32 τ segunt dize Gerónimo, uno dixo a Sócrates: «Tal ombre dixo mal
de ti». Al qual Sócrates respondió: «Por eso dixo mal de mí, porque no ovo
aprendido fablar bien». 33 τ a otro que le dixo: «Tal ombre retracta de ti»,
Sócrates respondió: «De mí él no retratará, porque esas cosas que él dize en mí
no son». 34 Dezía Sócrates que convenía a los ombres seriosa τ tardineramente
acatar aquellas cosas que dellos los mal dizientes retrayan[h3], 35 por que, si
aquellas cosas que retraen falláremos en nos ser verdad, las corrijamos; ca si
verdad no fueren, non nos tocan ninguna cosa a nós. 36 Los ateneses, queriendo
acreçentar la muchechunbre de la gente de la su tierra, que por pestilençia τ
batallas fuera diminuida, ordenaron que cada uno de los ateneses toviese muchas
mugeres. 37 Así que tomó Sócrates dos mugeres; es a saber, a Xantipo τ a Mirto,
nieta de Arístides. 38 τ, commo cuenta Gerónimo Contra Juviniano, commo ellas
entre sí muy a menudo peleasen sobre Sócrates, él escarneçía dellas, 39
diziendo que por qué litigavan sobrél, que era un ombre muy diforme, los pechos
pelosos, las narizes levantadas, la fruente calva, los cabellos largos, los
onbros llenos de pelos. 40 A la fin tanta renzilla cresçió entre ellas, que se
vinieron contra él, τ lo firieron tanto que lo fizieron fuir, τ lo
persiguieron. 41 E commo en un tiempo Sócrates resçibiese muchos conviçios τ
vituperios de su muger Xantipo; 42 τ que desde una cámara[i3] do estava entre
otras cosas le lançó las orinas desde la finiestra, 43 Sócrates, bolviendo la
cara contra arriba, no dixo otra cosa salvo: «Yo bien sabía que de semejantes
truenos tal lluvia avía de venir». 44 τ, segunt dize Ajelio en el segundo[j3]
libro de Las noches de Atenas, que Archipades preguntó a Sócrates que cómmo
podía sofrir muger tan renzillosa commo era la suya, Xantipo; 45 τ que cómmo
conportava de noche τ de día en su casa las molestias τ contiendas mugeriles.
46 Al qual respondió Sócrates: «Por ende sostengo estas renzillas τ contiendas
de mis mugeres dentro en mi casa, por que esté mas aparejado τ demostrado para
sofrir las injurias τ baldones de los de fuera, 47 τ más exerçitado me falle
para resçebir los dardos de las amenazas de los estraños». 48 Otra vegada le
preguntó Alchipiado, segunt dize Laerçio, que cómmo aún podía sofrir los
clamores τ vituperios continuos de su muger Xantipo. 49 Al qual Sócrates
respondió: «Así estó ya acostunbrado de sobrar los clamores de mi muger, commo
aquéllos que continuamente oyen el ruido de la rueda. 50 τ tú, Achipiado –dize
Sócrates–, ¿cómmo conportas las bozes de las ánsares en tu casa?» 51 Archipiado
responde: «Porque me ponen uevos τ pollos». 52 «Así –dize Sócrates– mi muger
Xantipo me pare a mí fijos». 53 Así mesmo, segunt dize Agelio, Sócrates ovo
fijos de su muger Xantipo mucho semejables a la madre τ muy poco al padre, ca
fueron muy arrebatados, τ de mal ingenio, τ mal sofridos en todas cosas; 54
pero Sócrates bivió con ellos paçíficamente. 55 Así mesmo tenía un siervo muy
triste τ de malas costunbres, pero Sócrates sienpre fue muy paçiente contra él.
56 τ segunt dize Séneca en el segundo libro[k3] De Ira, commo este su siervo
algunas vezes le ofendiese, 57 Sócrates dezía contra él: «Çierto yo te daría
correcçión si no estudiese irado contra ti». 58 τ quiso prolongar la vengança
para tiempo más sano, ca no fue osado de se someter a la ira. 59 Sócrates
sostuvo prolongadamente con gran paçiençia muy grave pobreza, la qual los
cargos domésticos gela fazían sentir muy más áspera. 60 Sócrates, invicto τ
nunca vençido en las persecuciones τ molestias, commo aquél que otro mundo
esperava, τ de las cosas de aquéste era menospreçiador, fue sienpre egual de
ánimo en gran desegualeza de forma. 61 Archelao, rey de Persia, enbió a rogar a
Sócrates que viniese a él a resçebir dél benefiçios. 62 Al qual Sócrates
respondió que no quería ir a él a resçebir benefiçios, commo él eguales no los
pudiese dar, 63 temiendo que no fuese costreñido de resçebir aquellas cosas
quél no quisiese; 64 ni quél oviese de tomar cosa que fuese non digna de
Sócrates resçebir; 65 ni quiso el varón de ánimo libre ir en voluntaria servidunbre.
66 τ segunt dize Séneca[l3] en el libro De los benefiçios, muchos deçiplos de
Sócrates le fazían presentes τ dones segunt sus facultades. 67 τ un su deziplo
pobre llamado Echines dixo a Sócrates: «Maestro, yo no fallo cosa que te dar
que digna sea para tú la resçebir. 68 Así que dóte una sola cosa que tengo; es
a saber, a mí mesmo. τ aquesto toma τ a tu plazer τ dispusiçión la rige». 69 Al
qual respondió Sócrates: «Gran don es éste que me diste; τ pues que así es, yo
te resçibo para te tornar a ti mesmo mejor que te resçebí». 70 Segunt dize
Apuleyo, Sócrates persuadía a los sus deçiplos que muy a menudo se contenplasen
en el espejo, 71 por que aquél que se fallase conplaziente de fermosura,
procurase de no denostar con malas costunbres la dignidad de la fermosura del
su cuerpo; 72 τ aquél que se fallase menos comendable de fermosura τ de forma,
diese tan avisada obra a su bevir, que con el alabança de la virtud encubriese
la su torpitud. 73 Aqueste Sócrates, segunt dize Teodoro[m3], commo quiera que
fuese el más alto en la deçiplina de los filósofos, en tanto grado fue muy
estudioso, que entendió que no era indigna cosa de la Filosofía aprender aun
fasta de las mugeres; 74 tanto, que no ovo vergüença de llamar maestra a
Diotima. 75 Preguntado Sócrates de un menesteroso que qué devía fazer él, que
tenía pocas cosas τ avía menester muchas, 76 Sócrates le responde: «Si las tus
cosas a ti no te abastan, tú te ordena así que tú mesmo abastes a ellas». 77
Commo un ombre burlador preguntase a Sócrates, deteniéndole en palabras, que le
enseñase los mandamientos de la Filosofía, 78 Sócrates le dixo: «Dos
mandamientos de Filosofía son a ti muy nesçesarios; el uno es que sepas callar
y el otro es que aprendas fablar». 79 Preguntaron a Sócrates qué cosa era el
ombre sin çiençia. Respondió que era así commo provinçia sin rey. 80
Preguntáronle qué cosa era la sustançia de la bienaventurança. Dixo: «Dar
guarladón a los dignos». 81 Preguntáronle qué cosa era moço. Respondió: «Vertud
la qual es no mucha»[n3]. 82 Un mançebo preguntó a Sócrates si se casaría o si
se devía abstener del matrimonio. 83 Al qual Sócrates respondió: «En cada una
destas dos cosas as de fazer penitençia. Que si no tomas muger, solo serás, τ
careçerás de fijos, serás feneçimiento de tu linaje, τ ageno eredero resçebirá
los tus bienes. 84 E si por ventura la tomares, avrás cuidado perpetuo, τ gran
contestaçión de querellas, çaherimiento del dote, τ grave tormento de los
afines τ parientes, 85 suegra renzillosa τ gran sospiçión de ageno adulterio, τ
inçertenidad de los fijos que te nasçieren». 86 Preguntó uno a Sócrates, segunt
dize Séneca, que qué cosa era que las sus peregrinaçiones τ caminos que fazía
non le aprovechavan ninguna cosa. 87 Sócrates respondió: «Por ende no te
aprovechan las tus peregrinaçiones, porque çiertamente llevas a ti contigo
mesmo. τ la causa que te alança al caminar, ésa va delante ti. 88 ¿Quál novedad
de tierras puede en ti fazer cosa notable, o el conosçimiento de çibdades τ
lugares? Çiertamente, esta jatançia τ vanagloria mucho es írrita τ vana. 89
¿Quieres saber por qué aquesta fuida no te ayuda? Porque contigo mesmo fuyes, τ
no te puede plazer ningund lugar en antes que aquesta carga del camino deseches
τ apartes de ti». 90 Preguntaron a Sócrates en qué cosa podía cada uno alcançar
fama muy buena. 91 Él respondió: «Si fizieres muy buenas cosas τ fablares
pocas». 92 Preguntaron a Sócrates, segunt se dize en el Policrato, en qué
manera se podía venir en la cunbre de la sabiduría. 93 Respondió: «Ninguno
puede ser rico en la sabiduría si no se creyere ser pobre τ menguado para la
aprender». 94 Preguntado fue Sócrates de uno, segunt dize Tulio en el libro
quinto de las Tusculanas qüestiones, que de qué tierra era[o3]. 95 Respondió:
«Yo mundano só», ca Sócrates se reputava por çibdadano τ vezino de todo el
mundo, no apropiando a sí ninguna patria. 96 Como Sócrates aparejase de
resçebir a unos sus uéspedes con asaz flaca τ pobre çena, τ un su amigo de
Sócrates jelo reprehendiese, 97 él respondió: «Si mis uéspedes buenos son, con
igual ánimo lo resçibirán; τ si malos, no es de curar». 98 Commo algunos
deçiplos de la dotrina de Sócrates, idóneos τ bien mereçientes, rogasen a
Sócrates que les amostrase algund mandamiento para hordenar su vida; él
mandólos venir consigo en su casa. 99 τ llamó a la prinçipal de sus mugeres, τ
mandóle que alançase τ derramase desde unas ventanas unos grandes vasos que
estavan llenos de miel τ de aseite. τ ella luego lo fizo. τ maravillados los
deçiplos, Sócrates dixo: «Si vosotros tenéis este poderío en vuestras casas,
bienavenrada vida dispornéis». 100 Sócrates, segunt se dize en el Policrato en
el libro octavo, aprendió el arte de la música en la su vejez, creyendo que si
la música le desfalleçiese, que el cúmulo τ ayuntamiento de las çiençias le era
desfalleçedero. 101 Rogava Sócrates a todos que aprovechasen el exerçiçio del
estudio, diziendo dellos que si buenos fuesen, que del aprovechamiento de la
çiençia serían fechos dignos para ser promovidos a grandes cosas; 102 τ si por
ventura malos fuesen, que con la dotrina del saber ocultarían el su viçio τ
torpitud. 103 Así mesmo enseñava Sócrates que los ombres devían esquivarse de
aquel comer τ bever que, allende de contentar a la fanbre τ a la sed, es visto
provocar al apetito. 104 Dezía Sócrates que se maravillava mucho de los que
fazían imágenes lapídeas, tentando de fazer las piedras semejables a los
ombres. 105 Antes dezía que los ombres devían lo tal menospreçiar, por que
ellos no fuesen vistos semejables a las piedras.
106
De los dichos τ proverbios notables de Sócrates son avidos éstos que aquí se
siguen: Quando el sol nasçe es de buscar el consejo, τ quando se pone, el
conbite. 107 En tal manera faz por los ajenos que no olvides tus negoçios. 108
Del consejo arrebatado sienpre se sigue arrepentimiento[p3]. 109 El bien fablar
es prinçipio del amistad; τ el mal dezir es de las enemistades comienço. 110 El
amigo pocas vezes se gana, τ aína se pierde. 111 Con los amigos conviene de
aver breves oraçiones τ luengas amistades. 112 El que demanda lo que’s difíçil
a sí mesmo se lo niega. 113 Gózate más de los benefiçios dados que de los
reçebidos, por quanto aquéllos tienen sustançia de gloria τ los otros de
nesçesidad. 114 Nunca el mal ajeno fagas gozo tuyo. 115 La palabra que tú sólo
oyeres, enterrada será açerca de ti. 116 Si bien fizieres, a ti mesmo ayudarás.
117 Del buen varón es saber padesçer τ no saber fazer injuria. 118 El mal autor
la buena cosa faze torpe. 119 El que poderío tiene sobre los otros mucho deve
purgar la su conçiençia, por que él no cometa lo que en los otros faze
vendicar. 120 Loca cosa es que aquél se quiera enseñorear sobre los otros que
de sí mesmo no se puede enseñorear. 121 Si alguna cosa dubdas, non la fagas;
antes fuye de fazer aquello que fuese negado por el juizio de tu amigo. 122 Si
quisieres paz no fagas mençión de batalla. 123 τ mejor cosa es esquivarte que
espantarte, τ más provechosa pararte bermejo con vergüença que amarillo con
miedo. 124 Torpe es aquella mengua que nasçe del lugar donde ay gloria τ
riqueza. 125 En tal manera aprovecha a tu amigo que a ti no enpescas. 126 Así
usa de lo que tienes que no ayas menester lo ajeno. 127 Muchos pierden lo suyo
mientra apetizan[q3] las cosas agenas. 128 Vela quando el uso lo demandare. 129
Sigue el arte onesta que bien supieres τ ovieres aprendido. 130 Grave es aquel
trabajo del qual non se sigue ningund efecto. 131 Conviene de aver tenprança de
buscar el dinero τ guardarlo. 132 Entiende más en guardar tu conçiençia que tu
fama, por quanto algunas vezes puedes ser engañado por fama, mas por conçiençia
nunca. 133 La bienaventurança sienpre está sobgebta a las cosas adversas, τ
pocas vezes viene el daño si no de parte del abundançia. 134 Guarte no pierdas
la sobriedad por causa de la luxuria. 135 No quieras discutir salvo lo que
osares, nin aprovar sino lo que creyeres. 136 Esquiva la confiança de injusta
defensión. 137 Non consientas ser engañado por prudençia, ni por cobdiçia
vençido. 138 Faz lo que prometieres, sin poner en ello dubda. 139 Aquél posee los
bienes del pueblo, del qual todos dizen bien. 140 El que no á vergüença del
delito doble faze su pecado. 141 Difíçil cosa es la injuria convenirse bien con
la paçiençia. 142 Fabla a los malos lo que les viniere en grado, faziendo tú lo
que cunpliere. 143 Non conviene alabar al presente τ dañar la fama del absente.
144 En vano demandas defendimiento a aquél del qual mereçes pena. 145 Lo que a
otro fizieres de otro lo espera. 146 Breve gloria es la victoria sin
adversario. 147 Piensa que los ojos τ las orejas del vulgo son malos testigos.
148 Piensa que lo que’s torpe de fazer, que es desonesto dezirlo. 149 Fuye
commo de pérdida de la torpe ganançia. 150 Algunas vezes perdona a los otros; τ
a ti, nunca. 151 Delibra prolongadamente τ pon aína en obra. 152 Di menos de lo
que fizieres. 153 Non bive aquél el qual no tiene otra cosa en la voluntad
salvo cómmo bivirá. 154 No poder ninguna cosa, bevir es de muerto; no curar de
ninguna, bevir es de loco. 155 Comerás τ beverás por que bivas, τ no bivirás
por que tan solamente comas y bevas. 156 Del ombre sabio es guardarse de la
Fortuna ante que venga; τ si alguna cosa por ventura contesçiere, sofrirlo
fuertemente. 157 La locura sin sabiduría por locura peligrosa es de juzgar. 158
Osando creçe la virtud, τ tardando, el temor. 159 Por dolor es vençido el que,
doliéndose, dolor no padesçe. 160 La mesquindad solamente es aquélla que
caresçe de inbidia. 161 Dignos son los enbidiosos de tener, si se pudiese
fazer, ojos τ orejas en todas las çibdades, por que de todas las glorias τ
provechos de los otros fuesen ellos atormentados. 162 Quantas son las glorias
de los ombres bienaventurados, tantos son los gemidos de los enbidiosos. 163 No
pierde nada el que no tiene nada, 164 τ poco ha menester el que poco cobdiçia.
165 El avariento, si no gana, daño padesçe. 166 No es alguna tan buena muger en
la qual no falles de qué te querelles. 167 La solerçia τ sabiduría aprovava
Sócrates en lugar de posesión muy buena; τ dezía que un bien solo era, es a
saber, la sabiduría; τ un solo mal, es a saber, la inorançia. 168 Las riquezas
τ la generosidad no tienen ninguna cosa onesta. 169 τ dezía más: que tal era el
ombre qual era la su afecçión, τ tal es la oraçión qual es el ombre que la
faze. 170 Así mesmo enseñava Sócrates, segunt Valerio en el libro seteno, que
los ombres no devían demandar otra cosa a los dioses inmortales, salvo que les
den buenas cosas, porque ellos saben quál es provechoso para cada uno. 171 τ
que los ombres muchas vezes les demandarían por sus votos aquellas cosas que serían
mejores no averlas inpetrado, 172 por quanto la voluntad de los mortales así
está enbuelta en tinieblas de çeguedad. 173 Que muchas vezes ofenden a los
dioses con çiegas plegarias deseando riquezas, que fueron muchas vezes a muchos
causa de muerte; 174 τ honras cobdiçian, las quales ovieron traído a muchos a
mala salida; 175 resplandeçientes casamientos demandan, los quales muchas vezes
derribaron τ allanaron fasta abaxo grandes casas. 176 Así que la loca voluntad
de los ombres muchas vezes desea la causa de los males que les an de venir. 177
Dezía Sócrates que espedida τ conpendiosa es la vía para venir a la gloria. 178
E que tales cosas devían los ombres fazer quales querrían ser vistos tales
ellos sean. 179 Preguntó uno a Sócrates si reputava por bienaventurado a
Archelao, rey de Persia, porque era bien afortunado. 180 Sócrates le respondió:
«Yo no sé, ca nunca he fablado con él». 181 El otro le respondió: «¿Cómmo no lo
puedes saber en otra manera?» 182 «No –dixo Sócrates– pues que yo non sé que tan
bueno τ que tan enseñado él sea, ca mesquino es si injusto es». 183 Preguntaron
a Sócrates dos ombres, de los quales el uno era rico τ poderoso, el otro pobre
τ menesteroso, que quál déstos era mayor. 184 El respondió: «Aquél es mayor
dellos el que es más virtuoso». 185 Fue acusado Sócrates de los ateneses porque
escarnesçía de los ídolos fechos en forma de perro τ cabrón, los quales ellos
çelebravan por dioses. 186 τ fue Sócrates preso, τ encarçelado, τ detenido
treinta días en la cárçel, adonde se mostró aver maravillosa constançia de
ánimo. 187 Así que la cárçel ni la muerte no pudo perturbar en ninguna cosa el
su ánimo. 188 Estando Sócrates allí en la cárçel, uno le vino a dezir: «Los
ateneses te condenaron a muerte». Sócrates respondió: « τ a ellos la natura».
189 Tulio dize en el libro primero De la divinaçión, que commo Sócrates
estudiese en la cárçel pública, que le dixo a Aritón, su familiar, que dende en
terçer día avía de morir. 190 τ díxole que avía visto en sueños una fenbra de
muy gran fermosura, la qual le dezía un verso de Omero en esta guisa: terçia te
putalle, tenpestas lecta locabit.[r3] 191 Lo qual así acaesçió de Sócrates
commo él avía dicho. 192 τ dize Valerio en el libro seteno, que commo fuese
juzgado por los ateneses que Sócrates fenesçiese beviendo poçoña; τ commo le
truxieron aquel mortal bevrajo[s3], 193 no en otra manera lo resçibió sino como
si fuera un medicamento para conservar la salud. 194 τ menospreçiando la muerte
fasta la salida de su vida, con muy libre ánimo desputó. 195 Así murió Sócrates
por bevraje de ponçoña el tiempo de su vida noventa τ quatro años. τ en aquel
año avía conpuesto un muy noble libro. 196 τ después de su muerte los ateneses,
venidos a muy grand arrepentimiento, mataron a todos aquellos que lo avían acusado.
197 τ fiziéronle una imagen dorada, τ colocáronla en el tenplo. 198 Fue muerto
Sócrates en los días de Asuero, rey de los asirianos.
[Capítulo
31, Aristipo]
1
Aristipo
Aristipo,
filósofo çirineo, deçiplo de Sócrates, fue de la çibdad de Atenas. 2 El qual,
segunt dize Laerçio en el libro De la vida de los filósofos, pasó en
Çaragoça[t3] de Çeçilia, 3 τ fue en la casa de Dionigio, tirano. 4 τ tanto fue
de coraçón muy costante, que se podía bien concordar τ convenir con todos los
tiempos, τ lugares, τ personas con quien se fallava. 5 Por lo qual fue reputado
por gran filósofo açerca de Dionisio; tanto, que Diógenes le llamava perro
enperial. 6 Dízese que aqueste mandó mercar una perdiz por çincuenta dragmas –dragma
era çierto linaje de moneda de gruesa cantidad–, τ commo uno gela viese mercar,
culpólo mucho. 7 Al qual respondió: «Çierto segunt tu coraçón tú no la avrías
mercado por un óbolo –el qual era estonçes un dinero de poco valor». 8 Una
vegada Dionisio escupió en la cara de Aristipo, el qual lo sufrió con muy gran
paçençia, de lo qual un su amigo se condolió mucho. 9 τ Aristipo le dixo: «Los
pescadores sufren de ser mogados de las ondas del mar por pescar los
cobios[u3], que son pequeños peçes; 10 τ yo, ¿no sosterné de aquéste ser mogado
con vino buelto con agua por que pueda caçar los blenos[v3], que son los peçes
grandes?» 11 Pasando una vez Aristipo falló a Diógenes que lavava unas
verças[w3]. 12 τ Diógenes començó a increpar a Aristipo, diziéndole: «Si esto
tú ovieras aprendido a fazer, no sirvieras agora en las casas de los tiranos».
13 Al qual Aristipo respondió: « τ si tú ovieras sabido fablar a los ombres, no
lavarías agora las verças». 14 Entrando Aristipo inorantemente en casa de una
mala muger, luego salió della, la cara torçida, τ un moço de los que con él
eran parándose colorado con vergüença, Aristipo le dixo: 15 «No es mal entrar
en tal casa commo aquésta, mas es mal grande no querer della salir». 16
Preguntaron a Aristipo que quáles eran las cosas que avía aprovechado en la
Filosofía, el qual respondió: «Poderme aver familiarmente con los onbres». 17
Algunas vezes fue vituperado porque bivía muy abundosamente; el qual respondió:
«Si aquesto fuese malo no se faría en la fiesta de los dioses». 18 Preguntaron
Aristipo que quál era la demasía que avían los filósofos a los otros omnes. 19
Él respondió diziendo que commo quiera que todas las leyes se perdiesen los
filósofos paçíficamente bivirían. 20 Preguntóle uno que qué tanta diferençia
avía de los omnes enseñados a los no enseñados. El respondió: «Quanta ay de los
cavallos domados a los no domados». 21 Díxole uno que qué cosa era que sienpre
veía los filósofos a las puertas de los ricos. Él respondió: «Tanbién están los
médicos a las puertas de los enfermos, pero por eso no ay ninguno que quiera
más ser enfermo que amelezinador». 22 Commo uno dixese a Aristipo palabras
enjuriosas, él començó a fuir dél; y el otro a lo perseguir, diziéndole: «¿Por
qué fuyes?» 23 Aristipo respondió: «Porque quanto tú tienes poderío de mal
dezir, tanto tenga yo de no lo oír». 24 Gloriávase uno de la muchedumbre de la
su çiençia, al qual Aristipo dixo: 25 «Así commo aquéllos que de muchas cosas
comen no son más sanos que los que comen lo que les cumple, bien así no son más
estudiosos los que leen muchas cosas, mas aquéllos que leen las más útiles». 26
Un abogado propuso en la corte una causa de Aristipo, levantando por muchas
alabanças la vida suya. 27 τ commo vençiese en la causa, gloriándose mucho que
la causa de Aristipo avía vençido, dixo contra Aristipo estas palabras: 28
«¿Qué te aprovechó Sócrates, tu maestro, quando oviste menester patroçinio
ageno en tu causa?» 29 Dixo Aristipo: «Yo te diré qué; que todas las palabras
que de mí dexiste son verdaderas». 30 Navegando una vegada Aristipo contra
Corintio, fizo grant tempestad; tanto, que Aristipo padesçió náusea –es a
saber, vómito– τ destenpramiento del estómago, τ ovo gran temor. 31 Ya después
que bolvió tranquilidad de tiempo, un marinero burlador dixo contra Aristipo:
«¿Qué cosa es ésta, que nosotros los idiotas τ sinples onbres en las fortunas
no avemos miedo; τ vosotros, los filósofos, atemoráesos tanto?» 32 Al qual
Aristipo respondió: «Porque non estudiamos yo τ tú de ánima semejable; que tú,
tanta es la niebla τ çeguedad de la tu ánima, que de ninguna cosa no te cumple
soliçitar. 33 Pero yo, así commo culpable, con gran razón devía temer τ aver
miedo de la muerte del filósofo. τ así los ricos más temen la fin que los
menesterosos». 34 Todas aquestas cosas escrive Laerçio en el libro De la vida
de los filósofos de aqueste Aristipo. 35 Uno dixo Aristipo: los omes te
menospreçian. Él respondió: « τ los asnos menospreçian a ellos, τ quán poco
ellos curan de ser de los asnos menospreçiados. Tanpoco curo yo de ser menospreçiado
dellos». 36 Escrivió Aristipo un libro entitulado De vetere voluptate, τ otros
libros muy muchos.
[Capítulo
32, Jenofonte]
1
Senofonte
Senofonte,
filósofo atenés, deçiplo de Sócrates. 2 Floresçió en Greçia τ en la corte de
Çiro, rey de Persia, del qual fue amigo. 3 τ segunt dize Laerçio, fue varón muy
fremoso, τ bueno, τ de mucha graçia, τ vergonçoso. 4 τ escrivió çerca de
quarenta libros de diversas naturas de cosas, τ del arte de la cavallería, τ
del arte de la caça. 5 τ éste fue el primero que escrivió las estorias de los
filósofos. 6 Era llamado de muchos musa, por la grande facundia de la su
interpretaçión. 7 Era Senofonte muy eloqüente; del qual dize Agelio que commo
uno le dixese malas palabras, él así le respondió: «Tú diste el tu estudio a
mal dezir, τ yo con el testigo de mi conçiençia aprendí menospreçiar las
palabras mal dichas». 8 Aqueste Senofonte, segunt cuenta Valerio en el libro
sesto[x3], que commo estudiese sacrificando los dioses τ tuviese una corona
saçerdotal puesta en la cabeça, dixéronle que el mayor de dos fijos suyos avía
muerto en la pelea. 9 τ commo quiera que aquesto oyese, no dexó el sacrifiçio,
10 pero solamente fue contento de tirarse la corona de la cabeça; τ tornó a
preguntar que cómmo avía muerto. 11 Dixéronle que peleando muy fuertemente. 12
Estonçes tornóse a poner la corona en su cabeça, jurando por las deidades que
sacrificava, que mayor deleite avía avido de la vertud de su fijo que con su
muerte amargura[y3]. 13 Bivió Senofonte ochenta τ nueve años, τ murió en
Corintio en tiempo de Ciro, rey de Persia.
Aparato
de variantes
[x1]
Historiador romano (s. II o III), autor del Epítome de la historia universal de
Trogo. Fue muy leído en la Edad Media.
[y1]
Crotona.
[z1]
Sigo a Knust en la restitución de la traducción de derelictos, ausente en los
tres mss., para que la oración haga sentido; pero en BNP lat. 6069c lee:
Matronas a viris separatas et pueros a parentibus ad pudicitias et debita
sobrietatis obsequia suo studio reduxit (fol. 7v).
[a2]
Timeo (c. 356-260 a.C.), historiador griego. Aparece citado en Diógenes
Laercio.
[b2]
Knust corrige y da «octavo». BNP lat. 6249 da «8»; en arábigos, no es
inverosímil la confusión.
[c2]
Como advierte Knust, es el libro V. Algunos testimonios latinos dan quarti.
[d2]
Knust da «octavo» (cfr. Val. Máx., VIII, 15, ext. 1). Los tres mss. ofrecen
«quinto», «vº» o «5» BNP lat. 6069c, BNP lat. 6249 y BUB 232. BNP lat. 13475 da
«iiº». BNMVit. 18-7 da «8º». BNM 10570 da «vº».
[e2]
El texto latino no habla para nada de «caballos». Quizá se trate de un error de
traducción en el antígrafo común, que P intenta enmendar leyendo «caballeros».
Sólo me lo explico por confusión del traductor, que en vez de leer quos idoneos
aspiciebat ha podido leer equos idoneos.
[f2]
Knust ofrece: que la verdadera amistança (del) anima.
[g2]
Knust da «cuarto» (cfr. Val. Máx., IV, 7, ext. 1), frente a los tres mss.;
algunos testimonios latinos ofrecen V; por ej., BNP lat. 6069c, BNP lat. 6249,
BNP lat. 10344 y BNP lat. 13475. Cfr. Knust, 72.
[h2]
Los tres testimonios ofrecen la misma lección.
[i2]
En realidad, en V, 10, extr. 3, como indica Knust. BNP lat. 6069c, BNP lat.
6249, BNP lat. 10344, BNP lat. 13475. y Reims Bib. Mun. 886 dan «viº»
[j2]
Lo cuenta Juan de Gales en su Breviloquium, BNP ms. lat. 3706, fol. 117v.
[k2]
En VII, 2, extr. 12.
[l2]
En I, 7, ext. 3.
[m2]
Conserva el sentido latino de poner rumbo hacia.
[n2]
Tempestades. No lo localizo en Corde. Es cultismo.
[o2]
Supongo que la ch corresponde al fonema /k/, como en Achilles. En la onomástica
respeto el uso ortográfico de H, sin regularizarlo.
[p2]
En XXIII, 87.
[q2]
Knust corrige por «quarto»; vid. Val. Máx. IV, 1, ext. 1. BNP lat. 6069c da
«vº». BNP lat. 10344 da «iiiiº». BNP lat. 13475 da «viº».
[r2]
Según el autor, Gorgias fue deificado, como otros prohombres de la Antigüedad.
Se trata una vez más de la explicación evemerista de la Mitología.
[s2]
En VIII, 7, ext. 9. Knust (100) y Stigall (57) ofrecen Tranochos. Valerio
Máximo lo da en griego: παναθηναϊκός.
[t2]
Los tres testimonios ofrecen un espacio en blanco. El texto latino da virtutem.
[u2]
Knust enmienda: vençido.
[v2]
Tanto en H como en E sigue un espacio de línea y media y de varias líneas,
respectivamente, pero en ninguno de los dos falta texto.
[w2]
Reemplazar, cambiar.
[x2]
Sentencia próxima al refrán documentado en Santillana y en autores posteriores:
«Allégate a los buenos y serás uno dellos» (nº 60 en la ed. de Bizzarri).
[y2]
H omite quemado y deja, en su lugar, un espacio en blanco.
[z2]
Aulo Gelio, Noches Áticas, V, 10. BNP lat. 6249 da agellius; BNP lat. 10344,
augellius; BNP lat. 13475, agelius. Es forma habitual en los testimonios
latinos.
[a3]
Euathlus en Knust (104), que es la forma que da Aulo Gelio (V, 10, 1) y Eutalus
en Stigall (61); euchalis en BNP lat. 6069c. euthalus en BNP lat. 6249;
euchalus en BNP lat. 10344; euthalius en BNP lat. 13475.
[b3]
Knust da «quarta» sin advertir la discordancia en nota, pues en el texto latino
ofrece undecima, si bien recoge variantes de otros testimonios latinos que dan
nona, que es lo que se lee, por ej., en BNP lat. 6249 y en BNP lat. 10344. BNP
lat. 13475 sí lee «ivª»
[c3]
En VIII, 7, ext. 10.
[d3]
Así en los tres testimonios, que parecen traducir mal Prava ut magna est culpa
(Stigall, 20). Knust incorpora esta sentencia a la anterior. Los testimonios
impresos latinos que él sigue no contienen esta sentencia. Sin embargo, en
otros testimonios impresos se lee : ... est virtus parva nec magna est culpa.
BNP lat. 6069c (fol. 12r) ofrece: nichil deest uiuendi ei in quo uirtus est
parua ut magna culpa. BNP lat. 6249 da, como sentencia independiente: parua ut
magna est culpa.
[e3]
Knust da «se(p)tuagésima prima» y LXXI en el texto latino (110), pero en nota
indica que otros testimonios latinos leen LXXIIII, como BNP lat. 10344 y BNP
lat. 13475; BNP lat. 6249 ofrece «xlxxiiii».
[f3]
Traduce el latín galea, casco. El bacinete era la pieza de la armadura antigua,
que cubría la cabeza a modo de yelmo (cfr. DRAE). «Gualteras», posible
catalanismo (galta, carrillo). «Galtera: peça d’armadura que baixa fins a la
galta». Coromines, DECLC.
[g3]
Cultismo: reunión, asamblea.
[h3]
Subjuntivo: retraigan.
[i3]
Knust da: «comarca».
[j3]
Knust da «primero» y en el texto latino I (116). La fuente es Noches Áticas, I,
17, 2. Pero otros testimonios latinos aducidos por él leen IIII. BNP lat.
6069c, BNP lat. 6249 y BNP lat. 10344 dan: «2º». BNP lat. 13475 da «xº».
[k3]
Knust enmienda «primero» y da en el texto latino I (118). Otros testimonios,
como BNP lat. 13475, X. BNP lat. 6069c y BNP lat. 6249 dan «2º».
[l3]
Cfr. De beneficiis, I, 8, 1.
[m3]
Teodoro, geómetra de fines del s. V a.C., citado por Platón en el Theaeterus y
relacionado con Sócrates. Cfr. OCD.
[n3]
Pasaje no fácil, que Knust enmienda del todo, atendiendo al texto latino:
«Preguntaronle que cosa era (la virtud del) moço, rrespondio: (“Lo que non es
demasiado”)».
[o3]
En Tusc., V, 37.
[p3]
E vincula 108 y 109: «se sigue el arrepentimiento, ca…».
[q3]
Apetecen, codician.
[r3]
Ilias, IX, 363, indica Knust. El verso homérico procede de una cita de Cicerón,
De divinatione, I, § 52, p. 33 de la edición Teubneriana (apud Bibliotheca
Teubneriana Latina CD-Rom): Tertia te Phthiae tempestas lecta locabit.
[s3]
Forma arcaica, con 9 ocurrencias en CORDE.
[t3]
Siracusa. Ofrecen la misma lección los tres testimonios, que aparece en otros
textos de la época y aun posteriores.
[u3]
Gobios (gubius).
[v3]
En unos testimonios latinos blennum; en otros, balenam. BNP lat. 6069c (fol.
25v) y BNP lat. 6249 (fol. 28v): blenus. No localizo blenos. E ofrece «blenes»,
que sólo encuentro en una descripción de criaturas monstruosas de Etiopía :
«otros ay que no han cabeça, mas han los ojos & la boca en el pecho y estos
son llamados blenes». Fray Vicente de Burgos, Traducción de El Libro de
Propietatibus Rerum de Bartolomé Anglicus (1494), apud CORDE. Debe de tratarse
de blendium-ii (del gr. βλέννος), pez de pequeño tamaño.
[w3]
Ninguno de los tres testimonios ofrece la traducción de olera, sino que dejan
espacio en blanco. Sin embargo, en H una mano posterior ha añadido «verças».
[x3]
Knust enmienda con «quinto», V en el texto latino (150). BNP lat. 6069c, BNP
lat. 6249 y BNP lat. 10344 dan «viº».
[y3]
Lo cuenta Juan de Gales en su Breviloquium, BNP ms. lat. 3706, fols. 117v-118r.
[Capítulo
33, Antístenes]
1
Antistones
Antistones,
filósofo, deçiplo de Sócrates τ maestro de Diógenes. Floresçió en Atenas. 2
Aquéste, segunt dize Gerónimo en el libro seteno Contra Joviniano[z3]. commo
enseñase gloriosamente retórica τ oyese a Sócrates, dixo a sus deçiplos: 3
«Idvos a buscar maestro para vosotros, que yo ya lo é fallado para mí. 4 Luego,
vendidas todas las cosas que avía, τ públicamente destribuidas, non dexo para
sí otra cosa salvo una pequeña cobijadura. 5 Díxole uno: «Aquél dixo mal de
ti». Él respondió: «No dixo por mí, mas por aquél que conosçe aver en sí
aquello que él dize». 6 Otro le dixo: «Los omnes fablan mal de ti». Al qual él
respondió: «Lo tal dezir es de persona baxa, τ lo tal padesçer a persona
superior conviene commo yo»[a4]. 7 τ de aquéste fue esta sentençia: de poca
sabiduría es dezir mucho τ no saber lo que es asaz. 8 Aquéste, segunt dize
Agustino en el libro nono[b4] de La çibdad de Dios, puso el sumo bien ser
vertud.
[Capítulo
34, Alcibíades]
1
Alchibiades
Alchibiades,
filósofo atenés, deçiplo de Sócrates. 2 Aquéste, segunt cuenta Valerio, commo
se recontase por bienaventurado porque se fallava que era rico, τ fermoso, τ
eloqüente, 3 Sócrates, commo disputase con él τ le demostrase quán mesquina
cosa fuese, tanto esagitó el su ánimo con sus razones, que lo costriñó a llorar.
4 Aquéste, segunt dize Agustino[c4], commo aprendiese las liberales artes de su
tío Pericles, el qual le mandó tañer çiertas tronpas, lo qual estonçes era
avido por cosa muy onesta; 5 τ después que las tronpas le fueron traídas, commo
las tomase para tañer τ inflase los carrillos, 6 avergonçado de la diformidad τ
desonestidad de la su cara, quebrantó las tronpas τ lançólas de sí. 7 Lo qual
commo fuese sabido por consentimiento de todos los ateneses, fue devedado que
todo linaje de tronpas se dexase. 8 Aquéste, segunt escrivió Gerónimo Contra
Joviniano, partióse de los ateneses por inbidia que dél avían, e fuese a los de
Laçedemonia, que eran enemigos de los ateneses, 9 entre los quales la su virtud
así mesmo ganó más de inbidia que de graçia. 10 Lo qual después que Alchibiades
uvo conosçido, τ por quanto avía avido ayuntamiento de adulterio con la muger
del rey Aguto, 11 partióse dende, τ fuese a Asaforves[d4], la del rey Darío, a
la qual se demostró muy aína vertuoso τ servidor; 12 ca era muy venerable de
hedad, τ de forma, τ no menos de eloqüençia, 13 insigne τ noble entre todos los
ateneses, τ muy bueno para cobrar amistades τ retenerlas. 14 Pero aquél a cuyo
poder avía fuido, por presçio que resçibió de Alixandre, prínçipe de
Laçedemonia, mandólo matar. 15 τ después que lo ovieron afogado, tomaron la su
cabeça τ enbiáronla a Alixandre en testimonio que avían conplido en él la
muerte. 16 τ la otra parte del cuerpo suyo que quedava, yazía desenterrado τ
sin sepultura. 17 τ sola su concubina fue osada de dar sepultura al su cuerpo,
contra el mandamiento del muy cruel enemigo, ofreçida τ aparejada de morir por
el muerto que bivo avía amado. 18 En tal manera que, segunt dize Valerio, que
dos Fortunas[e4] fueron partidas en Alchibiades: la una le dio nobleza muy grande,
τ abundançia de riquezas, τ forma muy prestante, τ favor de sus çibdadanos, τ
fuerças prinçipales, τ ingenio muy resplandeçiente; 19 τ la otra parte de
Fortuna le asinó dapnaçión, τ destierro, τ mengua, τ aborreçimiento de la
patria τ muerte violenta, 20 por que ni la una ni la otra non le diese
universalmente todas cosas, mas variables τ semejables a las ondas del mar que
se mueven con tenpestad. 21 Aqueste Alchibiades es aquél del qual recuenta
Boeçio en el libro De consolaçión, que oviese dicho Aristótiles 22 que si
alguno pudiese ser que toviese los ojos de Linçeo, para que pudiese ver las
interiores partes del cuerpo umano, 23 que aun aquel cuerpo de Alchibiades, que
en la sobrehaz era muy fermoso, paresçería dentro muy triste τ diforme.
[Capítulo
35, Esquines]
1
Eschines
Eschines,
filósofo atenés. 2 Desde la su moçedad fue estudioso τ amador de trabajos, τ
fue deçiplo de Sócrates. 3 τ como çiertos deçiplos de Sócrates algunas cosas le
diesen, Eschines, que era pobre, a sí mesmo le ofreçió, diziéndole que la mejor
cosa que tenía le ofreçía; 4 τ rogándole que aqueste pequeño don de pobredad
quisiese con la su diligençia fazer mayor τ tornárselo a sí mesmo más ornado
que jelo dava. 5 Al qual respondió Sócrates que él lo resçibía en muy gran don,
τ que de buena mente daría tal obra açerca dél, por donde lo fiziese mejor. 6 τ
así que fue perfecto fondón[f4] de la deçiplina de Sócrates. 7 τ en tanto grado
fue poderoso en la eloqüençia que rijó a Atenas por su alvedrío, 8 τ ovo con
Sócrates litigio de eloqüençia. 9 Aquéste así mesmo fue vençido en juizio en el
arte oratoria por Demóstenes ante los ateneses, por la qual injuria fuese en
Rodas, 10 donde por ruego de la çibdad rezó las muy claras oraçiones; es a
saber, la suya contra Tesifonte τ la de Demóstenes que fazía por Tesifonte. 11
τ maravillados todos de la eloqüençia del uno τ del otro, aunque más de la de
Demóstenes, 12 Eschines les dixo: «Pues mucho más vos maravillaríades si
oviésedes oído a Demóstenes quando la proponía». 13 Así que no pudo aqueste
Eschines ni por zelo de inbidia ni de malquerençia ser detenido a que no
alabase pública τ exçelentemente la bondad del su enemigo.
[Capítulo
36, Eurípides]
1
Eurípides
Eurípides,
filósofo, floresçió en Creta en el tiempo de Sócrates. 2 Del qual se dize
averse abstenido no solamente de comer carnes, mas aun ningunos manjares
cozidos ni asados.
[Capítulo
37, Demóstenes]
1
Demóstenes
Demóstenes,
orador, floresçió en Atenas. 2 Aquéste, segunt dize Valerio en el libro
octavo[g4], commo fuese mucho estudioso τ no pudiese proferer la primera letra
por la asperura de la su boz, 3 tanto esquivó con gran estudio este viçio de la
su boca, que ninguno nunca referió después aquella letra más espresamente quél.
4 τ produxo la su muy graçiosa boz con continua exerçitaçión fasta que la fazía
sonar muy grata en las orejas de los viejos. 5 Así mesmo se ponía a conponer
declamaçiones en las riberas vadosas de la mar al sonido de las ondas,
reluchantes[h4] por fragores τ quebramientos. 6 Aquéste, segunt dize Apuleyo,
fue fecho muy sumo orador. 7 τ commo quiera que de Platón oviese la facundia, τ
[de] Liubules dialéctico aprendiese las argumentaçiones; 8 pero la postrimera
congruençia de pronuçiar así en el espejo la requería, ca sienpre las causas
que avía de proponer ante el espejo las pronuçiava así commo ante maestro. 9
Commo Demóstenes apalpase, jugando, el estómago de Laida, la qual era una mala muger,
muy fermosa τ de muy noble sangre, 10 τ le dixese: «Esto, ¿quánto se da?»; ella
le respondió: «Mil dineros»; 11 Demóstenes dixo: «Yo no merco arrepentimiento
por tanto presçio». 12 τ así mesmo dio patroçinio Demóstenes en una causa a una
su sierva, el qual patroçinio fue muy astucto en esta manera: 13 commo aquella
su sierva oviese reçebido çierto dinero en depósito de dos uéspedes suyos, con
condiçión que aquel dinero no lo diese salvo a entramos ellos juntos; 14 τ
después de pasado algund tiempo vino el uno dellos τ dixo engañosamente a la
sierva quel otro su conpañero era muerto; 15 por ende que le diese a él el
depósito de los dineros. 16 Ella gelos dio todos. τ dende a poco tiempo
sobrevino el otro conpañero τ demandó los dineros en juizio a aquella sierva.
17 τ la mesquina llorava τ estava en gran cuita de los dineros que avía dado, τ
de fallar quien la defendiese en la causa; tanto, que pensava de se enforcar.
18 Estonçes el su patroçíneo Demóstenes vino antel jues para la defender por su
advocaçión, τ dixo tales palabras: 19 «Esta muger aparejada está de pagar el
depósito τ guardar la fe dél, pero no puede pagarte nada fasta que tú traigas
contigo tu conpañero; 20 pues, ¿para qué das bozes?, que ya sabes que tal ley
fue puesta entre vosotros: que al uno sin el otro no pudiese ser dado». 21
Commo Felipo, rey de Maçedonia, tuviese sitiada la çibdad de Atenas, segunt
dize Esidro en el primer libro de las Etimologías, 22 τ demandase a los
ateneses que le diesen diez oradores, τ que levantaría su gente de sobre
Atenas; 23 estonçes Demóstenes fingió la fábula siguiente: «En el consejo de
los ateneses los lobos uvieron un tiempo amonestado a los pastores que
quisiesen venir con ellos en amistad. 24 τ commo desto pluguiese a los
pastores, los lobos demandaron que les diesen primeramente en lugar de
siguridad todos los perros, en los quales paresçía que estava toda ocasión de
sus debates. 25 Consintieron los pastores en ello, τ diéronles los canes, los
quales eran velas τ guardas de las sus ovejas. 26 Después los lobos, después
que les fue tirada aquella temoridad, vinieron en los ganados τ mataron τ
despedaçaron, no solamente los que cumplía para la su fartura, mas fizieron en
ellos gran destrago τ demasía. 27 Pues así quiere fazer Filipo en el pueblo de
los ateneses, después que aya levado los oradores». 28 Lo qual oyendo los
ateneses, falláronse en el consejo de Demóstenes, τ así fue librada la çibdad
de aquel peligro. 29 Commo los enbaxadores de Molosia viniesen a Atenas, segunt
dize Eleandro[i4] en el libro segundo, τ truxiesen sus abogados para proponer
çiertas causas delante el juez de Atenas, 30 Demóstenes començó abogar por la
parte contraria τ registir la causa de los oradores. 31 Los quales fueron a
Demóstenes el día siguiente τ diéronle por que callase el dinero que traían. 32
τ después otro día, commo la causa de litigio se oviese de proponer contra
Filipo, rey de Maçedonia, los del senado de Atenas vinieron a Demóstenes,
demandándole que les fuese a dar patroçinio. 33 Él acostóse en el lecho τ fingióse
estar enfermo, 34 τ respondió a los que a él vinieron, diziéndoles que él
padesçía una enfermedad llamada sinatis[j4], τ que no podía fablar contra
ellos. 35 τ uno de los mensajeros del senado que a él vinieran respondióle:
«Çiertamente tú no padeçes esa enfermedad que dizes que llaman sinatis, sino
otra que llaman “arginatis”; es a saber, cobdiçia o simulaçión». 36 τ aqueste
fecho non lo encubrió Demóstenes, antes lo asignó a sí mesmo por gloria. 37 τ
commo ya después de fenesçida esta causa Demóstenes preguntase a uno que avía
fecho las causas aristodinias que quánta merçet avía resçebido por averlas
fecho, 38 él respondió que no le avían dado nin aun un marco. 39 «¡Pues quánto
yo –dixo Demóstenes– más resçebí por callar!» Así que la lengua de los abogados
o causidicos[k4] mucho es dañosa si, segunt se suele dezir, no la ligares con
cuerdas de plata; τ así el silençio muchas vezes se vende açerca de los
adbogados. 40 Así mesmo de aqueste Demóstenes se lee en el Policrato que antes
que la virtud suya τ gloria de la su eloqüençia fuese manifiesta al pueblo, 41
que se ornava τ afeitava mucho la su cara τ vestiduras, sabiendo que la púrpura
τ las ricas vestiduras fazen bien vender al abogado. 42 τ después que ovo
conseguido notiçia τ fama de la su eloqüençia, solamente con la toga fue
contento, 43 diziendo que más queria él resplandeçer él de sí mesmo por
vertudes que por grand culto e nitor[l4] de vestiduras. 44 De aqueste
Demóstenes Echines filósofo alabó la su eloqüençia, diziendo que quien en él
considerase el muy agro vigor de los sus ojos, y el su terrible vulto, y el
peso conpetente de cada una de sus palabras, τ las sus notas de viejo, τ los
muy eficaçes movimientos del su cuerpo, 45 que çiertamente podría conosçer a
Demóstenes; τ commo quier que ninguna cosa puede ser añadida a la su obra, 46
enpero gran parte de Demóstenes fallesçe a Demóstenes de quanto se lee a quien
lo oyera. 47 Commo Alixandre tuviese sitiada a Atenas, los ateneses tomaron a
dos filósofos por abogados para que les aconsejasen lo que farían, 48 de los
quales el uno fue Demas, y el otro Eschines. 49 Eschines les amonestava que se
diesen a Alixandre, τ Demas les persuadía lo contrario. 50 Demandaron consejo a
Demóstenes. Él respondió que el consejo de Eschines valía más. 51 Estonçes fue
enbiada la corona a Alixandre por el mesmo Demóstenes. 52 τ commo uno dixese a
Demóstenes de un pobre que era amigo de un rico, díxole Demóstenes: 53 «¿Cómmo
puede, seyendo aquél rico, ser pobre su amigo? Ca no es amigo el que no es
partiçionero en la fortuna». 54 τ como un mançebo fermoso dixese a Demóstenes:
«Si los onbres así me aborreçiesen commo a ti, yo me aforcaría»; 55 Demóstenes
le respondió: «Así faría yo a mí si los onbres me amasen por la manera que aman
a ti». 56 Demandó uno a Demóstenes que cómmo podría muy bien dezir; 57 él le
respondió: «Si no dixeres ninguna cosa sino lo que bien supieres».
[Capítulo
38, Sófocles]
1
Sófocles
Sófocles,
poeta atenés. 2 Segunt dize Tulio en el libro De Senetute, fizo tragedias fasta
la postrimera edad de su vejez. 3 τ commo por la su gran senetud τ por
nigligençia que daba a la cosa familiar fuese redargüido de sus fijos, 4 fizo
una tragedia así elegante, que quando fue rezada en juizio a todos vino en
alegría τ admiraçión. 5 τ commo uno le preguntase, seyendo ya en la edad de la
vejez; τ, segunt dize Valerio en el libro cuarto[m4], le dixese si aún estonçes
si usava de los auctos venéreos o luxuriosos, 6 él, indignado, le respondió:
«Di mejores cosas. Si no, fazer me as fuir de aquí». 7 Aqueste, segunt dize
Valerio en el libro nono, en los últimos días de su vida, ya constituido çerca
del año çentésimo, conpuso una trajedia τ enbióla al esamen de onbres sabios. 8
τ commo estudiese esperando τ suspenso de la sentençia que se daría en el
esamen sobre la su tragedia, 9 entendió que la su tragedia era jusgada por elegante,
τ se devía aprovar; lo qual commo fuese çierto, tan gran gozo ovo, que espiró.
10 τ en aqueste tiempo, segunt dize Solino, Alixandre tenía sitiada a Atenas. τ
commo los ateneses quisiesen sacar a enterrar el cuerpo de Sófocles τ darlo
onorablemente a la sepoltura, 11 rogaron a Alixandre que quisiese dar tregua a
la batalla para que lo pudiesen enterrar; el qual por estonçes quería entrar la
çibdad por armas. 12 τ Alixandre, oyendo la sabiduría de tanto varón, quiso
consentir a la digna petiçión de Atenas, por que él no fuese causa de estorvar
las venerables esequias de tan notable varón. 13 Floresçió Sófocles en los
tiempos de Ciro, rey de Persia.
[Capítulo
39, Pericles]
1
Pericles
Pericles,
filósofo atenés, deçiplo de Anaxágoras, fue estrenuo τ onorable varón. 2 τ
juntamente con Sófocles, poeta ilustre, fue elegido por caudillo de los
ateneses contra los laçedemonios τ tebanos. 3 τ, segunt dize Justino, commo
viniesen los de Laçedemonia τ talasen τ destruyesen las eredades τ canpos de
los ateneses, 4 solamente dexaron las eredades de Pericles, que non gelas
talaron ni fizieron en ellas daño; 5 a fin que a Pericles se pudiese seguir
peligro entre sus çibdadanos, o infamia de sospecha de traiçión o tracto que
con él truxiesen. 6 Lo qual acatando Pericles, antes que lo fiziesen, lo dixo
al pueblo que lo avían de fazer; τ por evitar el peligro de la enbidia las sus
eredades τ canpos que así le avían dexado diolos a la república. 7 Aquéste,
segunt dize Valerio en el libro octavo[n4], en tanto grado fue guarnido τ
enseñado de sumo estudio del su preçeptor Anaxágoras, que rigió Atenas τ la
truxo a su alvedrío. 8 τ commo quiera que fablase algunas cosas contra la
voluntad del pueblo, pero tan bien lo dezía τ con tanta dulçedunbre, que a
todos los pueblos era jocunda τ alegre la su boz. 9 Tanto tenía en la su boca
presta la cortesía, más dulçe que miel, así que dexava en los ánimos de todos
los que lo oían más dulçor que pungimiento; 10 tanto que no ovo otra diferençia
entrél τ Pisístrato tirano, salvo que aquél con armas y aquéste desarmado
usaron la tiranía. 11 τ commo aqueste Pericles τ Sófocles, segunt dize Tulio en
el libro De ofiçios, se asentasen entramos a fablar de algunas consultaçiones
convinientes a la cosa pública, 12 pasó acaso por ante ellos un moço fermoso. τ
dixo Sófocles: «¡O, Pericles, qué fermoso moço!» 13 Respondió Pericles: «Al
juez conviene aver castas e continentes no solamente las manos τ la lengua, mas
aun los ojos». 14 Floresçió Pericles en los tiempos del rey Çiro de Persia.
[Capítulo
40, Temístocles]
1
Temístocles
Temístocles
filósofo fue prínçipe muy noble en Atenas. 2 Aquéste, en la batalla que ovieron
los ateneses con Xerçes, rey de Persia, vençió τ libró a Atenas. 3 τ después
tanto cresçió la enbidia entre los çibdadanos contra él, que lo echaron de la
çibdad. τ fuele forçado de fuir τ pasar al rey que antes avía vençido, el qual
lo resçibió muy onorablemente. 4 τ antes que se presentase ante la presençia de
Xerçes aprendió la lengua persiana. 5 Era Temístocles muy dóçil τ de capaz
memoria; tanto que quando en Atenas no tenía cuidado de las grandes cosas, él
conprehendía τ sabía de coraçón todos los nonbres de los sus çibdadanos. 6 τ
commo aquéste estudiese en un conbite en el palaçio del rey de Persia, donde
muchos jugasen τ cantasen, algunos le conbidavan a cantar. 7 Él dixo que no
sabía. τ commo por aquello le toviesen por menos enseñado, preguntáronle que
pues qué sabía. 8 Él dixo que sabía de la cosa pública pequeña fazer grande,
segund dize Agustino en una epístola. 9 Aquéste, commo tudiese[o4] una fija sola
τ fuese ya en edad de casar, preguntóle que con quál de aquéstos sería más
contenta de casar: 10 con pobre τ ornado de prudençia, o con rico pobre de
saber. 11 Ella respondió: «Más quiero varón menguado de dinero, que dinero
menguado de varón». 12 Este Temístocles constituyó Xerçes por prínçipe de su
ueste contra los ateneses, τ mandóle que les fiziese guerra. 13 E veyendo
Temístocles que faría gran destruçión en los ateneses, τ que estava claro el su
estrago τ peligro, bevió sangre de toro. τ así se dio a sí mesmo la muerte, 14
por que no batallando contra los ateneses virilmente no se mostrase desleal, τ
mal fiel contra el rey de quien tanto mérito avía resçebido, 15 τ por que
batallando contra los de Atenas no fuese fecho de su propia patria destruidor.
[Capítulo
41, Arístides]
1
Arístides
Arístides
filósofo, el qual floresçió en Atenas en tiempo de Xerçes, rey de Persia, varón
fue muy discreto τ prudente. 2 Del qual cuenta Tulio en el terçero libro De
ofiçios que Temístocles, después de la victoria que fue avida de los de Persia,
dixo en el consejo de los ateneses 3 quél sabía un consejo muy saludable para
la república, pero que no era menester que se supiese allí; 4 mas demandó al
pueblo que le diese una persona con quien lo comunicase. 5 Fuele dado a
Arístides, al qual dixo quél sabía que la flota de los de Laçedemonia estava
sacada en tierra, τ que le podían secretamente poner fuego. 6 τ que si lo
fazían todas las fuerças τ potençias de los de Laçedemonia serían quebradas de
nesçesario. 7 Lo qual commo Arístides oyese, vino al consejo de los ateneses
que lo estavan esperando, τ díxoles que muy provechoso era el consejo que
Temístocles traía, pero que no era onesto; 8 por lo qual, pues si onesto no
era, por inútile lo reputaron.
[Capítulo
42, Eudoxo]
1
Eudoxo
Eudoxo,
astrólogo, floresçió en tiempo de Darío. 2 Aquéste acabó su vejez ençima de la
cumbre de un monte, por conprehender los movimientos del çielo τ los cursos de
las estrellas.
[Capítulo
43, Demócrito]
1
Demócrito
Demócrito,
filósofo abderites. 2 Segunt dize Agelio en el libro de Las noches de Atenas,
fue rico en tanto grado que su padre pudo de ligero dar de comer a toda la
hueste del rey Xerçes. 3 Pero Demócrito, su fijo, por que pudiese con mas vazío
τ despachado ánimo vacar en los estudios, todo el patrimonio que le quedó de su
padre dexó a los sus çibdadanos, reteniendo dello muy poca suma. 4 τ él fuese
Atenas τ sacóse los ojos por aver más sotiles τ agudas cogitaçiones; 5 commo
quiera que dize Laerçio que se sacó los ojos por non ver el bien que avían los
malos çibdadanos. 6 τ Tertuliano dize que por eso se çegó a sí mesmo, por que
non podía mirar las mugeres sin cobdiçiarlas. 7 Dize Esidro en el octavo
libro[p4] de las Etimologías que el arte mágica, después de Soroastes,
Demócrito la abraçó, en aquel tiempo que la Melezina de Ypocrás floresçía. 8
Aquéste, dize Séneca en el libro De benefiçios, que commo Alixandre enbiase a
Demócrito muchos marcos de oro, que Demócrito, reyéndose[q4], los alançó τ
menospreçió todos, 9 diziendo que se maravillava de la su locura si pensava que
con ellos avía de mudar él su propósito. 10 τ dixo: «Si él tentarme quiso, con
todo su inperio me avía de provar». 11 De la constançia suya dize Tulio en el
libro segundo[r4] de las Tusculanas qüestiones que, commo este Demócrito cayese
en las manos de sus enemigos, 12 que ni rogó por ningund linage de tormento nin
recusó ninguno que le diesen. 13 τ aquéste a la vida blanda τ muelle mar muerto
llamó. 14 Conportava Demócrito con muy gran constançia los inproperios τ
denuestos de las palabras; τ dezía que gran locura era aver vergüença de ser
infamado de los infames. 15 Dezía muchas vezes Demócrito, segunt dize Séneca en
la epístola viçésima[s4], que el pueblo era a él en lugar de uno, τ uno en
lugar del pueblo. 16 De aquéste se dize que ovo dado en dotrina a Ypocrás
médico que así commo el efecto[t4] sea del cuerpo, así el pulso de los
movimientos del coraçón es inçitado, segunt lo dize Boeçio en el Libro del arte
de la Música. 17 Preguntaron a Demócrito qué diferençia avía entre los omnes τ
y las bestias; él respondió diziendo: «Sabiamente sentir». 18 En un convite, a
un rústico que estava callando dixo estas palabras: «Esto sólo oviste de los
omnes enseñados». 19 Aquéste dixo: «Más conviniente cosa es que guardes
tenplança en lo tuyo que non que fagas superfluidad en lo ageno; 20 la
tenprança τ poquedad remedio es de la nesçesidad τ melezina de los dapños».
[Capítulo
44, Hipócrates]
1
Ypocrás
Ypocrás,
médico insine, floresçió en Atenas en tiempo del rey Artaxerçes. 2 Aquéste,
segunt dize Agelio, mucho reprehendió los deleites. 3 τ segunt dize Gerónimo en
la epístola viçésima quarta[u4], quando resçebía algunos deçiplos, ante que los
enseñase tomava dellos juramento que guardasen en su consistorio silençio, τ
mansedumbre, τ onesto movimiento, τ ábito, τ costumbre. 4 τ después que este
juramento fazían él les enseñava con gran diligençia. 5 Fue Ypocrás pequeño de
cuerpo, fermoso de forma, grande de cabeça; 6 tardado en sus movimientos, de
mucha cogitaçión τ de tardinera locuçión. τ quando estava quedo tenía los ojos
en tierra. 7 Fue de poco comer, τ bivió noventa τ çinco años. 8 Gerónimo
recuenta en las Qüestiones del Génesi que una muger estava para ser punida de
adulterio porque avía parido un fijo muy fermoso, que mucho era diforme τ
disímile al padre τ a la madre. 9 τ commo Ypocrás aquesto oyese, amonestó que
inquiriesen τ buscasen si por ventura estava semejante pintura en el lecho de
aquella muger. 10 τ fue buscado τ fallado así, τ la muger delibrada de aquella
acusaçión. 11 Esidro, en el quarto libro de las Etimologías, así escrive: τ
dízese que Apolo fue autor τ inventor del arte de la Melezina açerca de los
griegos; 12 la qual el su fijo Esculapio anplificó por alabança τ obra. 13 Pero
después que Esculapio murió de un golpe de rayo, juntamente la cura τ arte de
la Melezina fallesçió con el su autor. 14 τ estuvo escondida bien por
quinientos años, fasta los tiempos de Artaxerçes, rey de Persia. 15 τ estonçes
la renovó τ sacó a luz Ypocrás, engendrado del padre Asclepio, 16 escudriñando
por sutiles razones las causas de las enfermedades. 17 Así que tres varones
fallaron la Melezina. la primera, metódica, fue inventada de Apolo, ca falló
algunos remedios τ fizo en ella algunos cantos. 18 La segunda fue venida en muy
grandes isperimentos por Esculapio, la qual non solamente estovo firme por
señales de juizios, mas por solos esperimentos[v4]. 19 La terçera lógica de la
Meleçina, es a saber, la raçional, fue fallada por Ypocrás. 20 Éste,
consideradas las calidades de las edades, τ enfermedades, τ regiones, τ
escudriñando las causas razonables dellas, venía en las curas τ remedios
saludables. 21 Los emepéricos[w4] solamente escodriñan las esperiençias; los
lógicos ayuntan razón a la esperençia; los metódicos nin guardan razón de los
elementos, nin tiempos, ni edades, ni causas, 22 mas solamente las sustançias
de las enfermedades. 23 En un tiempo en tal manera fue el aire infiçionado de
pestilençia en Atenas, que muchos fallesçían de la corrupçión del aire. 24
Estonçes Ypocrás fizo traer muchos robres τ ponerlos al derredor de la çibdad;
τ fizo ençender dellos grandes fogueras. 25 τ así fue apurado el aire de la
infiçión que tenía, τ çesó la pestilençia, τ fue proveído a la salud de los
omnes. 26 Estonçes los ateneses determinaron de adorar a Ypocrás así commo a
dios, lo qual él sintiendo menospresçió τ fuyó. 27 Pero los ateneses fizieron a
Ypocrás estatua de oro τ levantáronla así commo a uno de los dioses[x4]. 28
Preguntó uno a Ypocrás unas preguntas torpes τ desonestas, τ Ypocrás calló. 29
El otro le dixo por qué no respondía a lo preguntado. Él le dixo que la
respuesta de tales cosas era el callar.
30
Estas sentençias que se siguen son las que dél se fallan: 31 Más es de descojer
seguridad con pobreza, que temor con riqueza. 32 Aquél se escusará de ser
menesteroso el que se contenta con lo que le abasta. 33 El que quisiere ser
libre no cobdiçie aquello que no puede aver. 34 El que no puede aver lo que
cobdiçia cobdiçie lo que puede aver. 35 El que quisiere en esta vida bevir
paçíficamente sea semejable al que es conbidado a algund conbite: que dé
graçias de todo lo que le ponen delante, τ de lo que de allí menguare no
murmure. 36 Escrivió Ypocrás muchos libros elegantemente, de los quales los
títulos son éstos que se siguen: 37 libro De la ley; libro De las
entroducçiones; libro De las enseñanças, el qual está departido en dies
trabtados; otro libro De la umana natura; otro libro De natura fectus; otro
libro De Anotomía τ de los ayudamientos; 38 otro libro De las regiones; otro
libro De epedimia; otro libro De farinatis; otro libro De discretis; otro libro
De las pronósticas; 39 otro libro De las señales de la vida τ de la muerte τ de
diversas enfermedades; otro libro De las señales de diversas valitúdines; otro
libro De las señales de las enfermedades tomadas de las señales de las
estrellas; 40 otro libro De las señales secretas del día, que son invençión de
muerte; otro libro De los secretos de la muerte sopitaña; 41 otro libro De la
operaçión de la Melezina; otro libro De la conservaçión de la sanidad; τ una
epístola al rey Arceclino, τ otro libro Del avenimiento de los umores.
[Capítulo
45, Eurípides]
1
Eurípides
Eurípides,
poeta. 2 Segunt dize Boeçio, careçiendo de libros, dezía que era bien
aventurado de infortunios[y4]. 3 Aquéste, commo conpusiese versos con
Alçéstides, poeta, juntamente, en tres días conpuso Alçéstides çien versos τ
Eurépides no pudo conponer más de tres. 4 τ commo Alçéstides se congloriase
deste fecho contra él, por quanto él avía en estos tres días conpuesto muy
ligeramente çien versos, 5 τ Eurépides con gran trabajo no avía conpuesto sino
tres, 6 Eurépides le dixo: «Verdad fablas, mas entre los çiento tuyos τ los
tres míos ay esta diferençia, 7 que los tuyos en tres días solamente los
feziste, τ para los tres míos los tres días no abastan». 8 Aqueste Eurépides en
tanto grado fue amado de Archelao, rey de Persia, que lo fizo el prinçipal de los
sus consejeros.
[Capítulo
46, Heráclito]
1
Eráclito
Eráclito,
filósofo, por nombre llamado Escontes, fue asiano. 2 τ conpuso libros así
escuros que apenas los filósofos los pudieron entender. 3 Del qual fue aquesta
sentençia: «Un día es paz de todos». 4 Iten: «En ese mesmo río dos vezes
deçenderemos, τ non deçendemos». 5 Aquéste dixo que los dioses todos del fuego
constavan. Dixo así mesmo que el ánima era çentella de la esençia de las
estrellas. 6 Aquéste por las sus muy escuras sentençias fue llamado de los
filósofos “Heráclito, el tenebroso”.
[Capítulo
47, Empédocles]
1
Enpédocles
Enpédocles,
filósofo, floresçió en Atenas en tiempo de Ciro, rey de Persia. 2 Aquéste,
segunt dize Boeçio en el prólogo Del arte de la Música, tanto sabía de la
música arte τ del canto; 3 que, commo un mançebo lleno de ira viniese a ferir a
un su uésped, porque avía acusado a su padre de çierto crimen, 4 ese Enpédocles
así cantó dulçemente τ con tal mudulaçión, que fizo tenplar τ inclinar toda la
ira que traía el mançebo. 5 De aquéste fue aquesta sentençia, la qual se falla
en el prólago del libro De vegetabilibus: 6 «Tres cosas son prinçipales en toda
la variedad de las cosas; es a saber: el menospreçiamiento de la mudable
afluençia, y el apetito de la futura bienaventurança, τ el alumbramiento de la
mente. 7 De las quales non ay ninguna cosa más onesta que la primera, nin más
bienaventurada que la segunda, ni más eficaz que la terçera. 8 Así mesmo
Enpédocles, segunt dize Bernaldo[z4], fuele preguntado que por qué bivía en las
selvas. 9 Él respondió que por contenplar el çielo τ las estrellas. 10 Aquéste
descrivió a Dios segunt nuestra ley, diziendo: «Dios es esfera, el çentro de la
qual está en todo lugar, τ la su çircunferençia non en alguna parte». 11
Aquéste, creyendo las ánimas ser inmortales, en Atenas en unos fuegos que vio,
se metió τ a sí se dio la muerte.
[Capítulo
48, Parménides]
1
Perménides
Perménides,
filósofo, floresçió en Atenas en tiempo de Çiro, rey de Persia. 2 Aquéste,
fuyendo las conpañías de la gente τ todas las otras moradas, fuese τ subióse en
una peña del monte Cáucaso. 3 τ aí se dize que fue el primero que falló la
Lógica. 4 La qual peña fue después llamada la Peña de Perménides. 5 Aquéste fue
oidor de Çenofonte, filósofo, τ maestro de Senón.
Aparato
de variantes
[z3]
Knust da «segundo». En arábigos, la confusión entre 2º y 7º es fácil. BNP lat.
6069c da «viiiº». La obra de S. Jerónimo citada sólo tiene dos libros, y la
anécdota aparece en el libro II, PL 23, col. 317-318.
[a4]
Ya Knust advirtió la inversión de los adjetivos y enmendó siguiendo el texto
latino: Usus superioris persone est hoc pati, inferioris hoc facere. El texto
dice en los tres testimonios: «Lo tal dezir es de persona superior, τ lo tal
padesçer a persona baxa conviene commo yo». Parece error del traductor, que no
advierten los copistas.
[b4]
Knust lee «octavo» de acuerdo con la fuente (cfr. CD, VIII, cap. 3, PL 41, col.
227). BNP lat. 6069c y BNP lat. 6249 dan «viiº». BNP lat. 10344 da «viiiº». BNP
lat. 13475 da «xiiiº».
[c4]
Knust ofrece «Agelio», siguiendo el texto latino.
[d4]
En el texto latino queda claro que se trata del prefecto de Darío
(Assafernem/Tisafernem prefectum Darii regis) ¿Se confunde aquí al prefecto de
Darío con una ciudad?
[e4]
La buena y la mala; es motivo frecuente en la tratadística y en la narrativa
medieval. Petrarca compone un tratado sobre la doble Fortuna, De remediis
utriusque Fortunae, que tuvo gran difusión por Europa.
[f4]
Aunque se intuye el sentido, no localizo otras ocurrencias del sustantivo con
un sentido distinto al de «profundidad», «hondón».
[g4]
En VIII, 7, ext. 1.
[h4]
Cultismo. Sólo localizo textos recientes con sentido similar: “El ave en tanto
de afligir no cesa / con corvo pico a la hidra reluchante, / Y el aire con las
alas bate ilesa: / Arrancando con ímpetu triunfante / Del tiburtino campo, así
su presa / El tirreno Tarcón lleva delante. / Movidos de su ejemplo y suerte
buena / Tornan los Lidios a la ardiente arena”. Miguel Antonio Caro, Traducción
de la Eneida de Virgilio, Bogotá, Imprenta de Echeverría Hermanos, 1873-1876,
III, p. 281 (apud CORDE).
[i4]
Es Helinando, ya citado anteriormente.
[j4]
Los testimonios latinos ofrecen distintas lecturas: sinatem, sinates, sinante,
squinacem, squinatem, synancem, sinare, squinanciam (Stigall, 97, Knust, 164).
Se trata de synanche (del gr. συνάγχη), infección de la garganta (cfr. OLD).
Knust enmienda con «esquinancia», muy documentado en castellano antiguo.
[k4]
Cultismo: abogado, experto en causas.
[l4]
Brillo, esplendor. Enmiendo el texto, que los tres testimonios ofrecen
deturpado. El error pide un antígrafo común.
[m4]
En IV, 3, ext. 2.
[n4]
En VIII, 9, ext. 2 y VIII, 11, ext. 1.
[o4]
Forma análoga a «estudiese».
[p4]
En VIII, 9, 2.
[q4]
H da «fuyendose», pero no concuerda con el texto latino (iiridens).
[r4]
En II, 22, 52.
[s4]
Knust da «setena»; es la VII a Lucilio. Puede haber confundido el
traductor-copista 7a con 20; no es difícil.
[t4]
Knust enmienda E y da «afecto».
[u4]
Knust da «cinquentena segunda» y en el texto latino LII (182), que es su fuente
(cfr. PL 22, col. 539); pero algunos testimonios latinos ofrecen XXIIII (como
BNP lat. 6069c, BNP lat. 6249 y BNP lat. 10344) y otros LIIII (cfr. también
Stigall 109).
[v4]
H omite «por Esculapio… esperimentos», que restituyo a partir de E.
[w4]
Empíricos.
[x4]
Interesante caso de deificación “evemerista” en vida; no procede de Diógenes
Laercio, que no habla de Hipócrates.
[y4]
H y E dan una lectura corrupta. El original latino habla de libidinis
infortunio. Pero en BNP lat. 6069c (fol. 20v) se lee: «ut ait Boetius, carentem
liberis infortuniis dicebat esse felicem»; y en BNM 10570: «vt ait boecius
carentem liberis infortunio dicebat esse felicem» (fol. 41 r). Es posible que
el original traducido leyera libris o que el traductor haya leído mal el texto.
[z4]
Bernardo Silvestre (1085-1178), autor del prosimetro latino De universitate
mundi.
[Capítulo
49, Diógenes]
1
Diógenes
Diógenes,
filósofo çínico, deçiplo fue de Antístenes. 2 τ segunt dize Agustino en el
catorseno libro de La çibdad de Dios, él τ todos los seguidores de toda la su
seta proferían una sentençia muy suzia τ muy impudente[a5] contra la vergüença
umanal; 3 es a saber, que pues que lo que se fazía en la muger propia es justa
cosa, que non deven los omnes de aver vergüença de lo fazer públicamente en el
barrio o en la plaça, 4 por desviar τ apartar qualquier coniugal concupiçençia
allí adonde viniese. τ por el pudor τ vergüença natural vençe la opinión de
aqueste error. 5 τ si segunt dizen que algund tiempo aquesto fiziese a Diógenes
gloriabundo, pensando[b5] que la su seta fuese más noble; τ si la su
impudencia[c5] fuese fingida por más insigne en la memoria de los omnes que
después dél avían de vevir; 6 enpero después dél fue çesado este error entre
los çínicos filósofos; 7 τ más valió el pudor por donde los omnes oviesen
vergüença de los omnes, que non el error por lo qual los omnes cobdiçiasen ser
semejables de los canes. 8 τ fablando santo Agostín dize: «aún oy veemos
algunos filósofos cínicos que no solamente usan del pablio[d5], pero aun traen
la clave[e5], 9 pero ninguno dellos non osa fazer aquesto; lo qual si lo
fiziesen, no solamente serían muertos a piedras, mas aun solamente serían
derribados de la saliva de los que los escupiesen». 10 Ca sin ninguna dubda
mucho se avergüeña la umana natura de la tal libídine. 11 Una vegada, segunt
escrive Gerónimo Contra Joviniano[f5], commo Antístenes, maestro de Diógenes,
mandase a todos sus deçiplos que saliesen todos fuera del auditorio, 12 τ
Diógenes perseverava en quedar; τ commo non lo pudiese alançar de sí, amenazólo
con un palo que lo feriría si no se fuese. 13 Al qual Diógenes, enclinando la
cabeça, dixo estas palabras: «Non puede ser ningund palo tan duro que me aparte
del tu obsequio». 14 Aquéste, segunt dize Sátiro[g5] en el Libro de los varones
ilustres, apartando de sí todas las cobdiçias τ deleites, usava por el frío
traer dos palios; τ en lugar de almario tenía una talega. 15 τ por la flaqueza
del su pequeñuelo cuerpo[h5] usava traer un bordón, con el qual sostenía sus
mienbros, demandando a cada uno τ resçibiendo lo que ese día podía comer. 16 τ
fizo su morada en los vestíbulos de las puertas τ en las entradas de las
çibdades. 17 τ desde allí pedricava la verdad, τ notava los viçios τ costumbres
de los que pasavan, τ reprehendíalos. 18 τ commo en un tienpo tenía para uso
del su bever un calis de madero, τ vido un niño que bevía con la mano fecha
cóncava, estonçes quebró el cáliz de madero, diziendo: 19 «Çierto nunca pensé
que la naturaleza avía dado a los omnes vasija con que beviesen». 20 Aquéste
tanto fue de costante ánimo que ninguna cosa perdonó a sí mesmo del rigor de su
ánimo. 21 En aquese mesmo tenor de cara estubo en las cosas adversas que en las
prósperas, τ sienpre duró en propósito uniforme contra todo dolor τ miseria. 22
τ dezía que muy ageno era del filósofo τ muy enpotente era sobre su ánimo aquél
que la su vertud τ continençia de forma, muerte nin otra cosa podía desbaratar.
23 τ segunt dize Valerio en el libro terçero[i5], nunca Alixandre pudo vençer
la continençia de Diógenes, al qual, commo Alixandre allegase τ lo fallase
asentado al sol, díxole Alixandre que le demandase qualquier cosa que quisiese,
quél gela daría. 24 Pero el varón de muy robusta constançia[j5] respondióle:
«Lo que darme puedes, yo non lo quiero; pero ruégote que non me quites lo que
non me puedes dar». 25 τ dezíalo porque la su sonbra estorvava que no le diese
el sol. Así que Alixandre, que casi todas las naçiones vençió, fue de Diógenes
vençido. 26 τ aquel día que vido a uno al qual ni le pudo dar nada nin quitar,
τ por ende dize Séneca en el libro sesto[k5] De benefiçios: «Más pudo Diógenes
vazío que Alixandre todas las cosas poseyente»; 27 τ más era lo que Diógenes
non quería resçebir que lo que Alixandre podía dar. 28 τ Alixandre tentó de
lançar a Diógenes del grado en que estava, pero más aína pudo lançar por fuerça
de armas a Darío, rey de Persia, del su real grado, que non a éste. Aqueste
Diógenes, menospreçiador de sí mesmo τ de todas las riquezas, 29 en la su
pobreza voluntaria se gloriava, alabando al su maestro Antístenes, que lo avía
fecho pobre, τ diziendo: 30 «Aquél me acreçentó que me fizo mendigo de rico; τ
por casa muy ancha me fizo morar en pobreza[l5]», segunt se dize en el libro de
los Saturnales. 31 τ commo aquéste estudiese asentado en el camino al sol,
segunt dize Elinando en el libro terçero, τ un çiego lo firiese con un bordón,
Diógenes le dixo: «Desvía allá tu ojo», llamando ojo al bordón. 32 τ segunt
dize Valerio en el libro quarto[m5], Aristipo ovo dicho a Diógenes, que estava
lavando unas verças[n5] en Çeracusas: «Si tú quisieras lisongear a Dionisio,
tirano, non serías pobre». 33 Al qual Diógenes respondió: «Y aun si tú
quisieses ser pobre, a Dionisio non lisonjarías». 34 Aquéste, segunt cuenta
Agelio en el libro segundo, vendióse a sí mesmo, τ así vino en servidunbre; τ
como lo quisiese conprar Xeníades corintio, preguntóle que qué ofiçio sabía. 35
Diógenes le respondió: «Sé enseñorearme de los libres». τ aquél, maravillado de
la su respuesta, luego le ahorró τ le dio libertad, 36 τ diole a sus fijos,
diziéndole: «Cata aquí mis fijos libres de quien te enseñorees». 37 τ segunt
dize Séneca en el libro De tranquilitate animi que, commo Diógenes tuviese un
siervo solo al qual llamavan Mathe, el siervo fuyó. 38 τ un amigo de Diógenes
se maravilló de cómmo Diógenes non lo fazía buscar τ tornar a sí. 39 Al qual
Diógenes respondió: «Fea cosa sería poder Mathe bevir sin Diógenes τ Diógenes
no poder bevir sin Mathe». 40 Dezía Diógenes, segunt escribe Tulio en el libro
segundo[o5] de las Tusculanas qüestiones, que sobrava τ pasava él en buena
fortuna τ vida al rey de Persia, por quanto a él non le fallesçía nada, τ al
otro non avía cosa que le fuese asaz. 41 τ por ende dezía que non quería desear
los deleites de aquél, de los quales él non se podía fartar. 42 Fue Diógenes
guarnido de maravillosa paçençia. τ segunt dize Séneca en el libro terçero De
ira[p5], commo Diógenes estudiese departiendo de ira, un moço mal acostumbrado
escupiólo en la cara. 43 τ preguntaron a Diógenes si se airava contra el moço.
Él respondió: «Yo no me ensaño, mas dubdo si me convenga de me ensañar». 44
Otra vegada, segunt escrive Séneca en ese mesmo lugar, commo Diógenes estudiese
disputando en una causa, un omne llamado Léntulo, atraída en su boca la gruesa
saliva esparzióla en la cara de Diógenes. 45 Al qual, Diógenes, con mente
quieta τ sosegada, dixo: «De aquí adelante afirmaré, o Léntulo, que se engañan
todos aquellos que niegan que tú non tienes boca». 46 Otro denostó por palabras
a Diógenes, τ commo él non respondió, uno le preguntó que por qué no dava
respuesta a quien le dezía mal. 47 Él respondió: «Porque no quiero contender
con omne sobre cosa que el que vençe es reputado por más vil». 48 Por semejante
otro desonró a Diógenes por palabras contumeliosas. τ dixéronle: «¿Por qué non
le respondes?» τ él dixo: «Porque yo non podría darle tanta desonra
respondiéndole quanta él se dio a sí mesmo fablándome». 49 Así mesmo otro
enjuriólo por palabras de contumelia. τ dixéronle: «¿Por qué non te indignas
contra aquél?» 50 El qual respondio: «O éste que me enjuria, o es verdadero o
mentiroso lo que dize; 51 si verdadero, por la verdad no me devo ensañar; si
mentiroso, ya fallesçe la causa de la indignaçión, pues él non ovo notiçia de
lo que dixo». 52 τ commo uno le recontase que un su amigo avía dicho mal dél,
al qual Diógenes responde: «Que mi amigo esto aya dicho está en dubda; pero que
tú me lo ayas dicho está manifiesto». 53 τ commo unos denuçiasen que algunos
otros lo vituperiavan, Diógenes respondió: «Conviene que la sapiençia de los
omnes insipientes sea inpunada, ca la mala lengua por mejor juzga aquél de
quien reprehende, 54 pues sobre[q5] la buena conçençia a qualquier mal que
lançare la mala lengua». 55 Preguntado fue Diógenes que qué devía fazer el omne
para non se ensañar. Él respondió: «Recuérdese que non es sienpre nesçesario
que sea servido de otros, mas algunas vezes conviene que obedezca a otros. 56
Nin cumple que cada día obedezcan a él; por ende alguna vez á de servir él a
otro. 57 Ca non es nesçesario que sienpre de los otros sea tolerado, mas que
algunas vezes padezca él mesmo. τ quando esto fiziere, él se dolerá de la su
ira». 58 Dízese que Diógenes, commo estuviese rogando a un omne menesteroso que
le diese del pan, τ todos los que estavan al derredor se maravillavan, Diógenes
dixo: 59 «Por eso fago aquesto, porque aprendo en lo fazer a sofrir repulsa τ
sagudimiento». 60 Commo el rey Alixandre pasase ante Diógenes, Diógenes, así
commo menospreçiándolo, non lo miró. 61 Al qual dixo Alixandre: «¿Qué cosa es
ésta, Diógenes, que no me miras, así commo si non me ovieses menester?» 62 Al
qual Diógenes respondió: «¿Para qué miraré al siervo de mis siervos?» 63
Estonçes Alixandre le dixo: «¿Y cómmo yo só siervo de los tus siervos?»
Respondió Diógenes: «Yo me enseñoreo de las mis cobdiçias, refrenándolas τ
metiéndolas fondón de los mis pies, por que sirvan a mí. 64 τ las tus cobdiçias
se enseñorean de ti, τ tú eres fecho siervo dellas, obedeçiendo los sus
apetitos. Así que bien eres siervo de mis siervos». 65 Otra vez, commo un
versificador alabase mucho Alexandre seyendo presente Diógenes τ lo ensalçase
mucho por sus metros, Diógenes començó de comer del pan. 66 Algunos le dixeron:
«¿Qués aquesto que fazes?» τ él respondió: «Más provechosa cosa es comer pan
que oír lisonjas τ mentiras». 67 τ como un omne de forma muy torpe pero muy
rico mostrase su casa a Diógenes, la qual era toda resplandeçiente de oro,
Diógenes la menospresçió ante la cara de aquel omne. 68 τ preguntáronle por qué
lo avía fecho. Él respondió: «Porque non avía visto otra cosa tan vil en toda
la casa commo a su dueño». 69 Commo Diógenes viese un moço de buenas costunbres
pero muy feo de cara, Diógenes dixo: «La bondad del ánima de aquéste da mucha
fermosura a su cara». 70 Así mesmo, commo viese uno fermoso de cara τ muy
desonesto en costunbres, dixo: «¡o, quán buena casa τ quán mal uésped en ella!»
71 Iten vido a un idiota τ nesçio omne asentado en una piedra; τ dixo: «La
piedra está asentada sobre la piedra». 72 Acostunbrava Diógenes maltraer a los
omnes que aborreçían la çiençia. τ un día subióse en un lugar alto τ escomençó
a dezir en alta boz: «¡o vosotros, omnes, allegadvos acá!» 73 τ commo muchos se
allegasen, escomençó a dezir: «Yo non llamava a vosotros, mas a los omnes; que
vosotros bestias soes, pues non vevís segunt la razón, ni estudiaes en la
sabiduría». 74 Iten vido Diógenes un moço fermoso que aprendía sabiduría, τ
díxole: «Bien fazes, pues quieres que la fermosura de la tu ánima concuerde τ
convenga con la fermosura del tu aspecto». 75 τ una vegada adolesçió Diógenes.
τ los sus amigos començáronle a confortarle, diziendo: «Non temas, que esto de
Dios es». 76 El qual respondió diziendo: «Por eso temo más». 77 Commo un ladrón
una noche tentase de sacar un talegón de dineros que Diógenes tenía fondón de
su cabeçera; τ commo Diógenes lo sintiese, menospreçiando el dinero, dixo estas
palabras: «Tómalo ya, desaventurado, por que fagas dormir a entramos». 78 Commo
viese a uno que enterrava su fija, dixo estas palabras: «Oy cobraste buen
yerno». 79 Preguntaron a Diógenes por qué se llamava çínico de los filósofos.
Él respondió: «Porque ladro a los neçios τ falago a los sabios». 80
Preguntáronle por qué criava tan gran barva. Él respondió: «Porque quanto más
aína la veo τ me la tiento, tantas más vezes se me acuerda que soy varón». 81
Preguntáronle que por qué aborresçía los omnes τ non quería beuir entrellos. Él
respondió: «Yo aborresco a los malos por la su mala vida, τ a los buenos porque
biven entre los malos». 82 Preguntáronle que de qué cosa se devían los omnes
guardar. Él dixo que del enbidia τ de los engaños del enemigo. 83 Preguntáronle
que quál era la ora conviniente del comer. Él respondió: «Al que tiene qué
coma, estonçes es ora quando á fanbre; τ al que no lo tiene, quando lo pudiese
aver». 84 Preguntáronle qué cosa es enfermedad. Él respondió: «Cárçel del
cuerpo». 85 Preguntáronle qué cosa es tristeza. Él dixo: «Cárçel del ánima». 86
Commo uno dixese a Diógenes que avía tomado muger de nuevo, él le respondió:
«Poco solaz τ mucho cuidado as ganado en ello». 87 Vido Diógenes a un viejo que
se estava tiñiendo los cabellos. Dixo: «Ni porque escondas las canas, por ende
no escondes la vejez». 88 Iten vido a un omne nesçio con un anillo de oro en el
dedo. Díxole: «Más te afermosea[r5] que te orna ese oro que traes». 89 Como un
sofista burlador dixese a Diógenes: «Lo que yo só, tú no eres; yo soy omne,
pues luego tú non eres omne». 90 Esto Diógenes le respondió: «Esto que
concluyes es falso, porque començaste el argumento de ti; mas, ¿quiéreslo azer
verdadero? Comiença de mí τ acaba en ti». 91 Preguntaron a Diógenes que con qué
podrían fazer mucho turbar los omnes a sus enemigos. Él respondió: «Con fazerse
ellos muy buenos».
92
Las sentençias claras de Diógenes son aquéstas: Cada uno deve aver para
enmendaçión de sí mesmo a un otro por muy amigo o por muy enemigo. 93 Sola la
nesçesidad costriñe a la inperiçia del vulgo para traerla a las cosas justas.
94 Ninguno será buen juez si non aquél que conosçió a otro ser juzgador de sí.
95 El que dapña al inoçente a sí mesmo llaga. 96 Ningunos engaños ni asechanças
son más ocultas que aquéllos que se esconden en la simulaçión del ofiçio, o en
nonbre alguno de grandeza; 97 ca aquél que manifiestamente es adversario,
puédeslo evitar ligeramente guardándote dél; τ por aqueso nunca el cavallo
Paladión engañó a los troyanos fasta que mentirosamente fingo[s5] la forma de
Minerva. 98 De todos es enemigo común el qués enemigo de los suyos. 99 Si
quisieres ser fecho bueno desecha de ti lo que en los otros despreçias. 100
Mejor es buscar melezina mientra fueres sano que requerir al físico quando la
enfermedad sobrare de natura; τ así es de proçeder çerca de la cura del ánima.
101 Si alguno te diere con amor buen consejo dale tú a él obedençia con amor.
102 Iten dezía Diógenes: «Commo vieres a algund can que dexare a su señor τ
siguiere a ti, tú con piedras lo desecha de ti, ca dexará a ti commo desó a él.
103 Como Diógenes fuese al agón olinpiaco, que era un juego que se çelebrava en
Gresçia con gran freqüençia de gente; 104 τ commo Diógenes fuese ya viejo,
tomóle fiebre en el camino, τ acostóse çerca de la vía. 105 τ queriendo sus
amigos cavalgarle en una bestia o levarle en alguna otra manera, él non
consintió; antes les dixo: «Yo vos ruego que vos vaes, ca esta noche o me avré
vençedor o vençido. 106 τ si yo vençiere, yo iré al agón; τ si la fiebre me
vençiere, deçenderé a los infiernos». 107 τ quedó aí esa noche τ matóse,
diziendo que no se matava porque avía de morir, mas por desechar la fiebre con
la muerte. 108 τ commo fuese atormentado del dolor de la muerte, τ viese muchos
omnes que pasavan τ concurrían al anfiteatro de la olinpiada, dezía: 109 «¡O,
quánta es la locura de los omnes! Van a mirar los juegos donde los omnes se
conbaten con las bestias fieras, τ dexan de ver a mí, que estó batallando con
el natural de la muerte». 110 τ ya después que estava en el agonía de la
muerte, dize Tulio en el primero libro de las Tusculanas qüestiones[t5] que
mandó a sus amigos que non enterrasen su cuerpo. 111 τ commo sus amigos le
dixesen que lo comerían las bestias fieras si non lo enterrasen, él les dixo:
«Non farán; mas poned çerca de mí un palo con que los lançe de mí». 112 Ellos
le dixeron: «¿Para qué lo pornemos?, pues que después que fueres muerto non
podrás con él nada fazer, nin ternás sentimiento para dél te aprovechar». 113
«Pues ¿qué? –dixo él– ¿Pueden a mí enbargar las bestias fieras aunque me
despedaçen, pues nada non tengo de sentir?» Concluyendo de aquesto que non le
enbargava nada el caresçimiento de su sepoltura.
[Capítulo
50, Carneades]
1
Carneides
Carneides,
filósofo, floresçió en Atenas en tiempo de Diógenes. 2 τ fue enbiado con
Diógenes por los ateneses al senado de los romanos, esto segunt cuenta Valerio
en el libro octavo[u5]. 3 Éste fue muy estudioso τ fizo fin a su vida biviendo
filosofando fasta çiento τ diez años. 4 τ commo aquéste se asentase a la mesa,
tanto estava metido en las cogitaçiones, que se olvidava de tender la mano por
el manjar; 5 pero Melisa, una que tenía en logar de muger, ésta le enderesçava
muchas vezes la mano y gela adestrava cada que avía de tomar los usos
neçesarios[v5]. 6 Así que él usava de la vida solamente con el su ánimo, τ el
cuerpo suyo era a él así commo ajeno τ supervacuo[w5]. 7 Aquéste, commo oviese
de disputar con Crispo, ante se purgó con el eléboro por aparejar τ asutilizar
más el ingenio, 8 τ repunar más agramente a aquél con quien avía de disputar. 9
Las quales purgas fizo ser con el industria de la su sólida alabança de otros
muchos cobdiçiadas[x5]. 10 Iten léese que con elébor cándido se purgó otra vegada
las superiores partes del su cuerpo, 11 porque avía de escrevir contra los
libros que avía fecho Senón, 12 porque de los corruptos umores que estavan en
el estómago non se ofendiese ni manzillase la casa del coraçón ni las sotiles
consideraçiones de la su mente.
[Capítulo
51, Platón]
1
Platón
Platón,
filósofo atenés, nasçió del padre Aristón, del linaje de Nebtuno, τ la su madre
fue llamada Parçio. 2 τ él desçendió del linaje del muy sabio Solón. 3 τ fue
nasçido Platón en los tiempos de Davonoto, rey de Persia. 4 Cuenta Valerio en
el libro primero[y5] que, seyendo Platón niño τ estando durmiendo en la cuna,
que se le asentaron muchas abejas en los sus beços τ le dexaron mucha miel, 5
significando la suavidad de la su singular eloqüençia. 6 Escrívese en el
Policrato, libro primero, capítulo décimo sétimo[z5], que Sócrates vido en el
ara de Venus que estava en Academia 7 τ que le ofreçían a él un çisne, el
cuello del qual alcançava fasta el çielo, τ con el su pico tañía las estrellas;
8 el qual penetrava aquella region que es dicha Aplanes τ traçendía al aspecto
de todos; 9 τ cantava con tanta alegría τ sonoridad de boz que todo el mundo
alegrava. 10 El siguiente día Aristón truxo a su fijo Platón de Academia τ
ofresçiólo a Sócrates para que gelo enseñase en las letras τ costumbres. 11 El
qual, commo Sócrates viese, τ después que ovo conçebido la dispusiçión del su
cuerpo, τ fuerças, τ mente, dixo: 12 «Éste es el çisne que Venus Academia ayer
consagrava al nuestro Apolo». 13 τ segunt se dize en el Policrato, testigo
Apuleyo, Platón, antes llamado Aristótiles[a6], mas después de la anchura de
los sus pechos fue llamado Platón, ca los griegos platos dizen por anchura[b6].
14 Otros dizen que lo llamaron Platón porque fue muy largo en sus sermones. 15
Entre los deçiplos de Sócrates floresçió Platón en tan exçelente gloria, que
todos los otros lo onravan τ servían. 16 τ Platón, como quiera que de muchos
deçiplos así commo doctor τ maestro fuese buscado, el traspasó así commo
deçiplo las inesplorables riberas del Nilo τ los desiertos canpos de Egibto, 17
a fin de aprender de los saçerdotes de aquellas gentes los muchos números τ
medidas diversas de Geumetría, los cuentos τ razones de los çelestiales
cuerpos. 18 τ aprendió ende en Egipto todas las otras cosas que los doctores
della enseñavan τ demostravan. 19 τ dende vino en Italia τ aprendió de Archita
Tarentino todos los mandamientos de la pitagórica seta. 20 τ conprehendió muy ligeramente
de los más eminentes doctores qualesquier cosas que en la itálica Filosofía
floresçían. 21 τ commo se bolviese en Egibto por causa de continuar la çiençia,
fuele revelado en sueños 22 cómmo avía de ser preso en la mar de cosarios, τ
que avía de ser vendido. τ así commo le fue revelado le aconteçió. 23 Mas por
quanto, segunt dize Gerónimo en la epístola a Paulino[c6], por Platón ser
filósofo sienpre fue mayor que quien lo conpró. 24 τ dízese que dende vino en
Çeçilia a fin de ver τ entender los fuegos que salen del monte Edna, τ las
razones de los sus encendimientos[d6]. 25 τ lo segundo porque fue en Çeçilia
fue porque.l rogó Dionisio que fuese a dar leyes muniçipales a los de aquellas
provinçias. 26 τ lo terçero por restituir a Dion en la su patria, el qual
estava fuido della, τ por inpetrarle perdón de Dionisio. 27 τ en todas aquestas
cosas tanto fue Platón diligente que nunca vacó de los ofiçios τ y estudios de
la Filosofía, nin fue por algund tiempo dello suspendido. 28 τ porque pudiese
mejor vacar en los estudios de la Filosofía escogió la villa de Academia, la
qual estava lenxos[e6] de Atenas, la qual era no solamente desierta, mas
enferma τ pestilente. 29 τ aquesto fizo por que con el cuidado τ continuaçión
de las enfermedades de aquel lugar pudiese quebrantar los ínpetus τ movimientos
de la luxuria. 30 τ los deçiplos estatuyeron non aver otro deleite mayor que
contenplar las cosas que dél aprendían; 31 tanto, que dizen que uno dellos se
sacó los ojos por vacar más firmemente en la Filosofía. 32 Fue Platón muy
tenplado, abstinente τ de luenga vida. 33 τ dize Tulio en el libro quinto de
las Tusculanas qüestiones[f6] que, commo Timoteo, prínçipe de Atenas τ claro
por linaje, çenase con Platón una noche, 34 que tanto se deleitó en aquella
çena, que dende a tres días dixo a Platón: «Las tus çenas no solamente en
presençia, mas después otro día son alegres τ jocundas». 35 τ fue más Platón
vertuoso en la moderaçión de la luxuria. τ commo en el libro del Fedrón enseñó,
36 segunt dize Macrobio en el libro primero, que non deve moverse el omne de su
voluntad a la luxuria. 37 Y en este mesmo diálogo dize que la muerte deve ser
cobdiçiada por los filosofantes, τ que la Filosofía no es sino contenplaçión de
muerte[g6]. 38 τ aquestas cosas non son en sí contrarias, por quanto conosçió
Platón dos muertes: la una, que da la natura, τ la otra, que dan las vertudes.
39 El omne muere quando el ánima se parte del cuerpo, desatada por ley de
natura. 40 τ dízese por otra manera morir quando menospresçia las cosas torpes
τ feas, mostrándogelo la Filosofía; 41 τ quando se desnuda de todas las
açechanças dulçes de las cobdiçias τ de todas las otras pasiones. 42 Aquesta
tal muerte dize Platón que deven los filósofos cobdiçiar. 43 τ la otra que la
naturaleza da a todos, de aquesta tal bien devieda Platón que los filósofos se
desvíen della τ non se la den mientra pudieren. 44 Iten cuenta Valerio en el
libro nono[h6] que, commo Platón estudiese fuertemente airado contra un su
siervo por un delicto que avía fecho, 45 que le mandó que se desnudase luego τ
que descubriese las espaldas, para que quería con su mano darle los açotes. 46
τ después, entendiendo que estando irado que exçedería el modo que devía tener
en la bengança τ castigo, la mano que avía alçado con el açote para ferir al
siervo teníasela así levantada en alto, τ estava en semejança que quería ferir.
47 Estonçes sobrevino Aspeusipo, su amigo, τ preguntóle que qué fazía. 48 τ él
le respondió: «Estó tomando penas del onbre airado», que ya avía olvidado el
siervo τ avía fallado otro que más devía castigar, el qual era él mesmo. 49 τ
por ende, por darse pena de la ira demasiada que avía tomado, tenía la mano
levantada con el açote. 50 τ dixo a su amigo Espeusipo: «Tú, Espeusipo, castiga
agora este mi siervo, ca yo temo que porque estó sañoso que en él faga más de
lo que cumple; τ yo no quiero que este siervo esté en poderío de aquél que no
está en su poder». 51 τ por muy fea cosa juzgó que la culpa del siervo τ el
castigo[i6] demasiado de Platón fuesen después de igual reprehensión. 52
Recuenta Valerio en el libro quarto[j6] que dixo uno a Platón que Senócrates,
su deçiplo, avía fablado dél algunos denuestos o vituperios. 53 τ commo Platón
menospresçiase al que lo tal le dezía, sin escudriñar dél otra cosa, pero el
que gelo avía venido a dezir fazía gran inestançia[k6] açerca de Platón,
quexándose porque no le dava fe a lo que le dezía. 54 τ respondióle Platón que
non era creíble que non fuese amado de aquel su deçiplo, al qual él tanto
amava. 55 τ commo él lo confirmase con juramento que avía dicho dél aquellas
cosas, respondióle Platón: «Nunca Senócrates oviera de mí dicho aquellas cosas,
si non juzgase que de todo en todo cumple quél de mí las dixese». 56 Aqueste
Platón, segunt recuenta Flamiano istoriógrafo τ segunt se falla en el Policrato
en el libro octavo[l6], veía muchas vezes su cara al espejo, no por curiosidad
ni por gracia de se la mejor conponer τ corregir, 57 mas por que viese qué
tanto avía mudado el proçeso del tiempo τ la peregrinaçión del su estudio en la
su cara; 58 τ qué tanto avía fecho de alteraçión; τ a fin de conservar con su
juizio τ relevar a la natura, por que non se corronpiese por trabajo desusado
ni estudio demasiado. 59 Preguntaron a Platón que quién era sabio. Él
respondió: «Aquél que quando le vituperan no se ensaña, nin se vanagloria
quando lo alaban». 60 Preguntáronle que en qué se conosçían los omnes. Él
respondió: «Los omnes τ los vasos de tierra por igual manera los conosçemos, ca
los vasos conosçemos en el sonido τ los onbres en la palabra». 61 Preguntáronle
que los omnes con qué tanta renta devían ser contentos. 62 Él respondió: «Cada
uno deve tanto buscar que non aya desfalleçimiento en aquello que a él es
nesçesario; τ que non le sea forçado de lisongear a los omnes». 63
Preguntáronle quién es entre los omnes el más poderoso. τ Él respondió: «El que
sabe esconder su pobreza». 64 Preguntáronle quién es entre los omnes el más
tenplado. Él respondió: «Aquél a quien abasta lo que tiene». 65 Preguntáronle
quién es el omne de buenas costumbres. Él respondió: «Aquél que non puede
sofrir a los onbres mal acostumbrados». 66 Preguntáronle si devían fazer
reverençia al omne viejo. Él respondió que sí, pero no aquél que tenía la
blancura en los cabellos τ mala tenplança en las costumbres. 67 Preguntáronle
quál morada de lugares o çibdades devía omne refuir. 68 Él respondió: «No mores
en la tierra en la qual sobran las despensas[m6] a las ganançias; 69 τ adonde
valen más los malos que los buenos; ni adonde los señores mienten mucho». 70
Preguntáronle que en qué podría cada uno aver gracia con el prínçipe. Él
respondió: «Si quisieres aver graçia con el prínçipe nesçio, sigue su voluntad;
71 τ si quisieres aver graçia con el prínçipe sabio, non le dexes de demostrar
τ reprehender aquellas cosas que no pertenesçen a la cosa pública o que van
contra la razón». 72 Commo Platón viese a Dionisio, tirano de Çeçilia, que
toviese todo el su cuerpo çercado de omnes que lo guardavan, díxole: «¿Cómmo
tanto mal feziste, que de tantos es nesçesario que seas guardado?» 73 Algunos
dichos de Platón más elegantes son los que se siguen: Estonçes es de dezir ser
bienaventurado τ próspero el mundo de las tierras, quando los sabios serán
fechos reyes, o los reyes serán fechos sabios. 74 Aquéllos que quieren
aprovechar a la cosa pública dos mandamientos deven guardar: el uno, que así
selen τ defiendan el provecho de los çibdadanos, que qualquier cosa que
fizieren a la cosa pública la refieran, posponiendo los sus provechos; 75 el
otro, que curen juntamente de todo el cuerpo de la república, por que mientra
una parte cuidaren anparar, la otra no desanparen. 76 Así es que quando los
regidores oprimen a los súbditos, commo quando la cabeça se fincha en tal
manera que no puede de los otros mienbros sin trabajo ser sostenida. 77 τ aquesta
pasión inposible es de ser conportada o curada sin muy grave dolor de los
mienbros. 78 τ si la tal pasión fuere incurable, más miserable cosa es bevir
así que morir, ca non ay más provechosa cosa a los mesquinos que fenesçer commo
quiera la su miseria. 79 Iten quando el potestad de la çibdad se encrueleçe
contra los sobgetos no es sino commo quando el tutor persigue al pupilo que
tiene en tutoría, 80 o commo si degollases a alguno con el cuchillo que él te
oviese dado con que lo defendieses. 81 Muy noble cosa es usar la cosa pública
del derecho de pupilo[n6]. 82 Iten dezía: «El que no puede governar la su
ánima, que’s una, ¿cómmo podrá ser governador de muchos omnes?» 83 Iten dezía
que los omnes se devían mirar muchas vezes al espejo, por que si su cara se
viese fermosa, que no pudiese sofrir de fazer ninguna cosa que fea fuese; 84 τ
si por ventura la cara se viese fea, que avría vergüença de juntar dos cosas
feas en uno. 85 Dezía así mesmo Platón que avía dos mundos; el uno,
inteligible, en el qual morava la verdad; τ el otro, que era sensible, el qual
es a nosotros manifiesto por vista τ tañimiento. 86 así quel primero era
verdadero τ este otro era virisímile. τ dezía que era fecho a la imagen τ forma
del primero. 87 τ de aquel primero mundo dezía que la verdad dél serenava τ se
mostrava en aquel ánima que se conosçe a sí mesmo; 88 por lo qual en el ánima
de los locos nunca se engendra çiençia, salvo opinión. 89 Iten si la forma de
la sabiduría se pudiese ver por los ojos, mucho eçitaría[o6] a todos a que la
amasen. 90 Iten no puede ser conprehendida la forma de la justiçia si
primeramente la orden de la injustiçia non fuere discutida. 91 Iten la çiençia
que’s remota de la justiçia más se deve llamar engaño que sabiduría. 92 Iten el
ánimo que está aparejado al peligro, si se mete en él por su provecho más que
por bien de todos, este tal más deve de aver nombre de osadía que de fortaleza.
93 Aquella justiçia es muy verdadera la qual se guarda contra los inferiores τ
baxas personas. 94 Gran triunfo es de inoçençia no pecar allí do ay lugar de
poder. 95 Donde más puedes pecar, allí peca menos. 96 La muerte mucho es de
cobdiçiar de los filosofantes; τ esa filosofía pensamiento es de morir. 97 La
fuerça de toda la Filosofía es la paçençia. 98 Iten enseñava que dos estremidades
del cuerpo non se devían mover de ligero; es a saber, la cabeça τ los pies, los
quales mienbros si firmeza en sí toviesen, todos los otros estarían muy
rebustos. 99 Dezía [que] más que el ánima, commo sea libre τ señora de las
pasiones, que vençer el onbre a sí mesmo ésta es la primera τ la mejor de las
victorias; 100 pero que ser vençido el omne de sí mesmo, que esto era muy malo
τ muy feo. 101 Iten dezía que uno y ese mesmo fin devían los omnes fazer al
bevir τ al aprender, 102 por lo qual dezía: «No dexes de aprender, ca las
letras para el ánima insipiente fueron falladas, así commo el bordón para el
enfermo cuerpo». 103 τ fue costumbre de Platón, segunt dize Alinando[p6], de
intitular los sus libros a los nombres de sus maestros por que tomasen
autoridad de los nombres de aquéllos τ de las sus palabras τ razones. 104 τ los
libros que fizo son éstos: Timeo, Fedrón, Gorgias, Pitágoras. 105 τ escribió
diez libros De la república τ de las leyes, en los quales muchas cosas son
claramente dichas. 106 τ en el su Fedrón, el qual trasladó Tulio de griego en
latín, por muy fuertes argumentos demuestra la inmortalidad del ánima. τ puede
todo el razonamiento de aquel libro ser asumado τ conprehendido en silogismo
siguiente: 107 el ánima de sí morrá[q6]. τ lo que de sí morrá, prinçipio es de
movimiento. 108 τ lo que’s prinçipio de movimiento no es nasçido. τ lo que no
es nasçido inmortal es. 109 Así quel ánima es inmortal. Un seguidor de la su
dotrina, el qual se llamaba Teobroto[r6], commo leyese el libro de Platón de la
inmortalidad del ánima, lançóse de un muro abaxo con deseo de traspasar con la
muerte a la mejor vida. 110 Murió Platón en los tiempos de Felipo, rey de
Maçedonia, año ochenta τ uno del su nasçimiento, sin fallesçer dellos un día, τ
segunt dize Séneca en las epístolas. 111 Iten algunos magos que estonçes
estavan en Atenas sacrificaron a Platón defunto[s6], 112 pensando cómmo la su
suerte fuese mayor que la umana, veyendo cómmo con la su vida consumase fasta
el número perfeto, que nueve vezes nueve multiplicados conpone.
[Capítulo
52, Aristóteles]
1
Aristótiles
Aristótiles,
filósofo exsimio, fue de la gente maçedonia, τ fue de la patria de Astragurria,
la qual es çibdad de Trasçia, vezina al monte Olimpo. 2 τ fue fijo de Nicómaco,
médico. Ovo la madre nonbre Festia; los quales deçendieron del linage
d’Esculapio. 3 Este Nicómaco fue médico de Aminito, rey Maçedonia τ padre de
Felipo. 4 Aqueste Aristótiles, commo fuese moço, enseñó la dotrina de
Eloqüençia. 5 τ, después que fue fecho de dies τ siete años, fue enbiado a
Atenas, adonde se allegó a Sócrates, τ oyó dél por tres años. 6 τ después de la
muerte de Sócrates, allegóse a Platón, τ continuó de oír por veinte años. 7 τ
tanto amor τ diligençia puso Platón con Aristótiles, τ Aristótiles con el
estudio de la Filosofía, que Platón la casa de Aristótiles «Casa del Letor» la
llamava. 8 τ muchas vezes dezía: «Vamos a la casa del Letor». 9 τ quando estava
absente Aristótiles de la liçión de Platón, luego clamava Platón τ dezía: 10
«El entendimiento nos fallesçe aquí en esta liçión, τ sordo es el auditorio».
11
Aqueste Aristótiles en tanta veneraçión fue tenido açerca de Felipo, rey de
Maçedonia, que quando le nasçió el su fijo Alixandre, escrivió Felipo una
epístola a Aristótiles en estas palabras: 12 «Felipo a Aristótiles: Salud
–dize–, sabe ser a mí un fijo nasçido. Lo qual yo tengo a grand graçia a los
dioses; 13 no tanto por quél me nasçió, mas porque acontesçió nasçer en los
tiempos de la tu vida. 14 Ca yo confío quél seyendo enseñado de ti, que será
digno de ser fijo nuestro, τ de suçeder en el nuestro reino». 15 Bivió
Aristótiles veinte τ tres años después de la muerte de Platón. τ parte deste
tiempo enseñando a Alixandre, fijo de Felipo; 16 τ parte dél çercando con
Alexandre muchas tierras τ provinçias; 17 τ parte deste tiempo conponiendo
libros, τ resplandeçiendo τ enseñando en las dotrinas.
18
Algunos dichos elegantes de Aristótiles son los que se siguen: 19 Ninguno no
deve fablar en ninguna parte cosas de loor de sí mesmo, porque el que se alaba
vano es, τ y el que se denuesta, loco. 20 Iten dezía ser muy provechoso consejo
a los omnes que se dan a las delectaçiones pensar τ traer a la memoria las
delectaçiones pasadas, por que así consideradas fuesen amenguadas las
presentes. 21 Porque las delectaçiones ya pasadas τ llenas de arrepentimiento
subjetas son en tal manera a los ánimos[t6] de los onbres, que las presentes
con menos cobdiçia causan que se apetizen τ deseen. 22 Dezía más, que un solo
daño sofría de la pobreza; es a saber, no poder socorrer a los menesterosos. 23
Iten dezía que nunca devemos ser más vergonçosos que quando fazemos alguna
fabla de los dioses. 24 Iten dezía que del buen varón era non saber fazer
enjuria ni padeçerla. 25 La injuria injustamente fecha, de aquél es la infamia,
del que la faze. 26 La victoria es de buscar entre nuestros parentes para la
poder aver de los enemigos. 27 Si los omnes pudiese ser que toviesen los ojos
de Linçeo, para que la su vista penetrase qualquier distançia o obstançia, 28
çiertamente verían quel que paresçe muy más fermoso en la sobrefaz del su
cuerpo, dentro en las sus entrañas se vería muy feo. 29 Así que a ti no faze
ser visto fermoso la naturaleza, mas la enfermedad de los ojos de los que te
miran. 30 Difíçil cosa es provar a los amigos en el tiempo de la
bienaventurança; y en el tiempo de la adversidad muy ligera cosa es provarlos.
31 Los omnes deven aparejar una vianda para el camino de la su vejez, la qual
deve ser de erudiçión, de enseñamiento τ de letras. 32 Iten dezía que de dos
linages de omnes se maravillava mucho; es a saber: de aquél en el qual no es
ningund bien de vertud 33 pero, si dél lo dizen, açébtalo, τ créelo τ gózase
con ello; 34 τ del otro, del qual dizen algunos males que en él no son, τ por
aquello resçibe turbaçión en su ánimo. 35 Dezía que así commo la vista resçibe
lumbre del aire que está al derredor della, que así el ánima resçibe la lumbre
de los enseñamientos. 36 Iten dezía que las raízes de la çiençia son amargas,
pero que los sus frutos son dulçes. 37 Iten dezía que tres cosas á menester la
çiençia; es a saber: naturalesa, τ enseñamiento τ soledad. 38 Iten dezía que de
los padres aquéllos eran los más nobles, los que guarneçen a los sus fijos de
çiençia; 39 más que los otros que solamente engendran a sus fijos, por quanto
aquéstos dan a sus fijos solamente el bevir, 40 τ los otros les dan el bien
bevir. Iten dezía a los amigos: «¡Oh, amigos!, ninguno no es amigo». 41 Fue
reprehendido Aristótiles una vez, por quanto dio limosna a un omne malo; el
qual respondió a los que lo reprehendían: «Yo ove misericordia de la natura,
mas no de la maliçia». 42 Dixo Aristótiles a uno que se estava vanagloriando
que era de una çibdad muy grande: «No es de considerar de qué patria cada uno
sea, mas de quál patria sea digno». 43 Aristótiles, redarguyendo algunas vezes
a los ateneses, dezía que ellos avían fallado los argumentos, τ las razones τ
las leyes; 44 pero que usavan solamente de las argumentaçiones, τ muy poco de
las leyes. Preguntaron Aristótiles qué cosa es aquélla que se envejeçe muy
aína; él dixo quel gozo. 45 Preguntáronle qué diferençia ay entre los omnes
enseñados a los no enseñados. Respondió: «Lo que ay de los bivos a los
muertos». 46 Preguntáronle qué cosa es amigo. Él dixo: «Un ánima que mora en
dos cuerpos». 47 Preguntáronle que qué avía aprovechado a sí mesmo del estudio
de la Filosofía. Él respondió: «Fazer las cosas no acostreñidamente; las quales
otros algunos por temor de la ley fazen». 48 Preguntáronle que qué cosa
devíamos ofreçer a los amigos. Él respondió: «Aquellas cosas que deseamos ser
ofreçidas a nosotros». 49 Trasçendió Aristótiles en la Filosofía toda la medida
umanal, diminuyendo della nada, mas añadiendo a ella muchas cosas, τ con la su
sotileza endereçando en ella muchas cosas. 50 τ trabtó todas partes de la
Filosofía, τ dio mandamientos a cada una dellas; tanto que paresçe que por la
su envestigaçión τ enquisiçión aya escluido a todos los otros; tanto 51 quel
común nombre de los filósofos él confiesa pertenesçer a sí mesmo. 52 Fue
Aristótiles facundo en la eloqüençia, pero muy más abondoso en las sentençias.
53 Tovo gran abilidad de cuerpo τ gran perspicaçia de ingenio. 54 τ bivió
sesenta τ dos años, siempre estante en muy buen vigor de ingenio. 55 τ commo ya
viniese a los postrimeros días, toda la conpaña de los sus deçiplos se ayuntó τ
vino a él, rogándole qu’escogese entrellos quál quería que fuese subçesor del
su magisterio. 56 τ y eran entre estos sus deçiplos dos más esçelentes, más que
ninguno de los otros. Los quales se llamavan Tesisto Alteo Sasto τ Menedemo, 57
de los quales el uno era de la ínsola de Lesbos τ el otro era de Rodas. 58 τ respondióles
Aristótiles que le plazía de fazer aquello que le rogavan, quando viese que era
tiempo. 59 τ dende a poco espaçio, todos estando presentes, commo bebiese de un
vino que le dieron, dixo que lo fallava áspero τ no saludable; 60 por ende que
le fiziesen buscar vino de Rodas e de Lesbos, para que quería provar quál le
sabría mejor, τ le sería más provechoso. 61 τ commo le troxiesen de entramos
aquellos vinos, alabólos a entramos a dos, pero dixo quel de Lesbos le paresçía
el mejor. 62 τ así entendieron los sus deçiplos que Teosisto prefería[u6] a
Menedemo en la voluntad de Aristótiles. 63 τ así era que era de costumbres más
noble τ más suabe de lengua, 64 Ya después de muerto Aristótiles, todos los sus
deçiplos se allegaron a Teosisto. 65 Conpuso Aristótiles muchos libros, los
nombres de los quales son aquéstos: 66 Del arte de la Lógica; uno De las
categóricas y otro De los predicamentos; De perianmenias, dos; De los primeros
analéticos, dos; De los posteriores analéticos, II; 67 De los tópicos, VIII; De
los elencos, II; De las artes, I; De las contençiones, II; De las sobluçiones;
De las estençiones, IV; 68 De las divisiones sofísticas, IV; De contrariis[v6],
I; Del género, τ del espeçia τ del propio, uno; 69 De los comentos
argumentorios, III; De proposiçiones de vertud, II; De instançia, I; De
divisiones, XVII; De difiniçiones de los primeros tópicos, VIII; De silogismos,
II; 70 De soligetaçión del Universo τ del açidente, I; De los anetópicos τ
tópicos contra las difiniçiones, dos; De los métodos, I; De aquellas cosas que
por muchas maneras se dizen o segunt adiçión, I; 71 De prinçipio, I; De
interrogaçión τ responsión, II; De las proposiçiones, I; De las proposiçiones
contençiosas, II; De conpendios, VIII; De división, I; De difiniçiones, XIII;
72 De argumentaçiones τ proposiçiones argumentativas, XXV; De las divisiones de
las contençiones, I; De dictión, II; De los físicos, VIII; De generaçión τ
corruçión, II; 73 De ánima, III; Del çielo τ del mundo, IV; De sensuo
esensato[w6]; De memoria τ reminiçençia; De sueño τ vergilia; De muerte τ vida;
De juventud τ vejez; De las cosas vegetubles [ τ ] de las plantas; 74 Del
creçimiento del río Nilo; De los animales, XIX; De la longura τ brevedad de la
vida; De los quatro elementos, III; De la grandeza del cuerpo, uno; De los
animales conpuestos, uno; 75 De los animales fablantes, I; De non granare
granare[x6], I ; De unidad, I; De fisonomía, I; De natura, III; De naturalibus,
I; De los metauros, IV; 76 De la Metafísica, catorze; De las piedras, uno; De
buena Fortuna; De Poetría; De agregaçión de las artes, II; De arte, I; 77 Del
arte de la Retórica, II; De arte otra, II; De las contençiones de la Retórica,
I; De la elecçión de los anótomos; De persuaçión; De congregaçión, II; 78 De
poetiçis de similis[y6], II; De perspetiva; De Astronomía; De las señales del
invierno, I; De visible; De poetas, III; De esortaçiones de oraçión, I; 79 De
dotrina τ deçiplina, I; De idea; De pasión; De Matematiçis, I; Del arte
entrodutoria de las cosas divinas, I; De música, I; De tragerias, I; 80 De
discalia, I; De indivisibiles anótomos, VII; De las mecónicas[z6], I; De la
negoçiaçión del arte prática, II; De los medeçinales, II; De diçiplina, I; 81
De dubiis comerçiis; VI; De los perliánbulos[a7], I; De los poblemas de la
Filosofía τ medeçinales; De los provervios; De las éticas, X; 82 De las
políticas, VIII; De politice audito, VIII; De justiçia, IV; De justificaçiones,
I; Del bien útile; iten Del bien, III; 83 De amatives τ posiçiones amativas,
II; Del libre alvedrío, I; De justiçia, II; De concupiçibile, I; 84 De
dispensaçión, I; De las pasiones de la ira; De la enbriaguez; De matrimonio; De
amiçiçia, I; De moralibus, V; De injenuitate, I; 85 De concupiçençia, I; De las
riquezas, I; De concupiçible, I; De la çevil conversaçión, II; 86 De la
primitiva Filosofía, III; De la ley costitutiva, I; De leyes, IV; De las
contiendas de Dionisio; De Esteusifo τ Senócrates; Contra el Timeo, II; 87 De
algunas cosas primitivas, I; Contra Milesio, I; Contra Chineo, I; 88 Contra
Gorgias τ Pitágoras, I; Contra Zenón, I; De pitagoriçis, I; Del olinpiatiçis,
I; De Apolo, I; De los elementos apolíneos, I; 89 De conversaçión çevil, çiento
τ sesenta leyes neçesarias, las quales son dichas diachimocráticas o
ligárgicas, mistocráticas e tiránicas; 90 iten De los labradores a Alexandre;
De redarguendis[b7], I; De los dichos que se deven guardar a Alixandre. 91 Iten
yendo con Alexandre conpuso el estoria de Las dozientas τ çincuenta policías.
92 Iten escrivió epístolas a Filipo τ a Alexandre, τ muchos otros libros.
Laerçio dize en el Libro de la vida de los filósofos, del qual muchos libros
que aquí dizen son sacados, 93 quel número de los libros que conpuso
Aristótiles llegó a trezientos, 94 aunque en otro lugar se dize que en todos
los tractados que fizo fueron mil tratados por número.
[Capítulo
53, Xenófilo]
Menófilo
Menófilo,
filósofo pitagórico de Calçedonia, bivió çiento τ quatro años; parte dellos en
muy gran perfeçión τ esplandor de dotrina. τ en ella fue muerto.
[Capítulo
54, Fedón]
Fedrón
Fedrón
Elidense muy gran familiar fue de Sócrates τ de Platón, τ deçiplo de entramos.
τ fue filósofo ilustre. τ del nombre suyo Platón intituló el libro que fizo de
la inmortalidad del ánima.
[Capítulo
55, Esquilo]
1
Cheschilo
Eschilo,
poeta, escritor fue de tragedias 2 τ fue de la nasçión de los sivilos[c7] 3 τ
léese que fue muerto por un caso muy maravilloso. 4 Ca segunt cuenta Valerio en
el libro noveno[d7], commo un día saliese fuera de la çibdad do morava,
asentóse en un prado. 5 τ un águila sobía por lo alto un galápago en las manos,
a fin de lo dexar caer sobre alguna piedra, 6 para que después de quebradas las
conchas, pudiese comer la carne. 7 τ commo el poeta estudiese asentado, tanto
le reluzía la su calva, que el águila se engañó, pensando que fuese piedra. 8 τ
soltó el galápago, τ dexólo caer sobre la calva del poeta. 9 τ fízole tan gran
ferida que della fue muerto. 10 Floresçió este poeta Esquilo en los tiempos de
Darío, rey de Persia.
[Capítulo
56, Espeusipo]
1
Sperisipo
Sperisipo,
filósofo insigne, deçiplo fue de Platón τ sobrino suyo, fijo de su ermana. 2 De
aquéste se leye aver seído aquella sentençia, la qual se dize que ovo dicho
contra uno que lo alisongeava: 3 «Alisongeador –dixo–, dexa de engañar a los
unos τ a los otros, porque no aprovechas nada a ti mesmo, pues que yo te
entiendo». 4 Commo Picuro pensase quel sumo bien fuese la delectaçión,
Antístenes socrático dezía que era el sumo mal; 5 τ aqueste Espeusipo dezía que
la delectaçión τ el dolor eran dos males contrarios en sí; 6 τ quel bien era un
medio que consistía entre estos dos.
[Capítulo
57, Apuleyo]
1
Apuleyo
Apuleyo,
filósofo africano, platónico. 2 Floresçió en Greçia τ fue muy enseñado en la
lengua griega τ latina. 3 Éste subçedió a Platón, τ escrivió muchos libros: uno
De la vida τ de las costumbres de Platón; 4 otro que’s llamado De deo Socratis;
5 otro que’s intitulado De cosmografía; otro De la república; otro De las
vertudes de las yervas; 6 otro libro Del asno dorado, el qual es partido en
doze libros. 7 τ en aquéste escrivió que le ovo acaesçido que una muger le ovo
dado a bever tales yervas, que le paresçió a él, 8 commo quiera que le quedó el
ánimo umano, que fuese mudado en asno; del qual escarnesçimiento fue curado
después.
9
Éstas son las sentençias que dél se leen en el libro que fizo De deo Socratis:
10 Ninguna cosa puede ser esa mesma juntamente aquexada[e7] y examinada. 11 Nin
es ninguna de todas las cosas que juntamente pueda aver alabança de la
diligençia τ graçia de la çeleridad. 12 Ni ninguna cosa es más semejable a Dios
quel ánimo del varón perfectamente bueno. 13 Non ay ninguna cosa de que más me
maraville que de ver cómmo todos cobdiçian muy bien bevir, τ sepan que no se
puede bevir tanto en otra cosa commo en el ánimo; 14 nin pueden fazer que
óbtimamente bivan si el ánimo no es bien labrado. 15 τ con todo aquesto los
omnes, commo quiera que lo veen, nin labran ni curan del su ánimo. 16 Las otras
artes τ çiençias sin vergüença se deven inorar τ dexar por saber, 17 así commo
saber pintar o saber cantar. Aquestas cosas el varón bueno bien las puede
menospresçiar sin vituperio del ánimo. 18 Mas no saber bien bevir, nunca lo
osarás dezir sin vergüença, commo aquesto proçeda de sólo el ánimo. 19 Iten
dezía que así devemos mirar a los omnes igualmente commo a los cavallos que
queremos mercar, 20 en los quales no consideramos las guarniçiones nin los
frenos, mas solamente el cavallo desnudo; acatamos que la su espeçia sea ábile
τ bien dispuesta para correr. 21 Pues no quieras tu estimar las cosas agenas
del omne, mas al omne solamente considera. 22 Yo llamo cosas agenas aquéllas
que los padres dan a los omnes en la generaçión, o la fermosura que da la
forma, o las riquezas inbidiosas. 23 Ca si genoroso es, a los parientes alabas;
si rico es, no creo a la fortuna; si fuerte es, por enfermedad será fatigado;
24 si mançebo es, irse á en la vejez; si fermoso es, espera un poco τ verás
cómmo no será. 25 Pero si el omne es sabio, estonçes lo alabas a él mesmo, ca
la sabiduría non es cosa eredaria del padre ni cosa que carga de caso de
Fortuna; 26 nin que puede ser caduca por debilitaçión de cuerpo nin por alguna
hedad mudada. 27 Aquestas cosas todas ovo en sí el mi Sócrates; por ende
menospresçió todas las otras. 28 Escrivió más Apuleyo un libro Contra Emeliano,
adonde entre las otras cosas alaba a la pobreza, 29 τ dize que no es de aver
vergüença del denuesto de la pobreza; 30 ca la pobreza es un crimen muy açebto
a los filósofos; τ es muy mesurada en sus manjares, τ poco poderosa; 31 segura
en ábito; sinple en çerimonias; bien amonestada de la conçiençia. La qual nunca
inflamó a ninguno con sobervia nin robó a ninguno con poderío; 32 nin firió a
ninguno con tiranía, la qual nin quiere algunas riquezas de vientre[f7] nin las
puede querer. 33 τ si en todas las memorias de los omnes quisieres escudriñar,
non fallarás ninguno que sea pobre. 34 Ca la pobredad entre todos los siglos es
fazedora de las çibdades τ falladora de todas las artes. Ella es dadora a todas
las naçiones de gloria. 35 Esa mesma pobredad, fue en Arístides justa τ en
Fanón begnina; y en Epiménides, estrenua; y en Sócrates, sabia; y en Omero,
desierta[g7]. 36 Y esta mesma pobredad fundó en el pueblo romano el inperio
desdel su conmienço; 37 por lo qual, fasta el día de oy, acostumbran los
romanos ofresçer los sacrifiçios a los dioses inmortales en fe en vasos de
tierra, en çerimonia de la su primera pobreza.
[Capítulo
58, Plotino]
1
Plotino
Plotino,
filósofo, deçiplo de Platón τ preçebtor de Porfirio, floresçió en Atenas. 2 De
aquéste dize Mercurio que así fue Plotino singular filósofo, que la doctrina de
la su filosofía seguía las pisadas de la su vida en tal manera, 3 que lo que
dezía non lo mostrava por exenplos agenos, mas por propios enxenplos de la su
vertud. 4 Ca fue aquel varón muy compuesto en todos los ornamentos de vertud, τ
muy firme por estudio de todas las despusiçiones divinas. 5 τ fue justo, τ
próvido, τ fuerte, τ tenplado, τ un tal omne que bien creía poder sobrar por la
razón de la su prudençia todos los ínpetus de la Fortuna. 6 Así que descogió
lugar de silla quieta τ reposada por se delibrar de todo bolliçio τ
conversaçión; 7 solamente vacando en los insinios de la dibina institución, por
que se pudiese armar contra todas las amenazas de la Fortuna, con estudio de
defendimiento, entero τ no corruptible. 8 Aquéste menospresçió todos los
insinios de los onores, reputando solamente ser propios onores aquéllos quel
magisterio de la su prudençia le pudiese dar. 9 Así que ningund deseo de
riquezas non lo pudieron atraer a sí, mas solamente pensava ser verdaderas
riquezas aquéllas con las quales pudiese fallar el propio conosçimiento de las
causas de las cosas.
10
Macrobio así mesmo en el libro Del sueño de Çipión algunos dichos de Plotino
escrivió en esta guisa de las quatro virtudes: 11 Ser caternal género de
vertudes. A las primeras llama políticas, de las quales la prinçipal razón es
la Prudençia, la qual endereça la regla. 12 El qual dize que así endereça las
cosas que ninguna non consienta fazer, salvo aquélla que’s derecha; 13 τ
proveer a los umanos autos, así commo por divinos arbitrios. 14 τ del fuerte
ánimo es traer el coraçón sobre todo miedo de peligro; τ non temer ninguna cosa
si non aquélla que fuere torpe; 15 τ conportar fuertemente así las cosas
adversas commo las prósperas. 16 τ de la Tenplança es non apetizar ninguna cosa
de que omne se aya de repentir; 17 nin esçeder en alguna cosa la ley de la
moderaçión; τ domar la cobdiçia so el yugo de la razón. 18 De la Justiçia es
guardar a cada uno lo que suyo es; 19 τ el varón que’s desta manera bueno, será
regidor primeramente de sí mesmo τ después de la cosa pública. 20 Las segundas,
a las quales llama purgatorias, éstas son vertudes del omne que’s capaz de las
cosas divinas. 21 τ solamente son de aquel ánimo que determinó consigo mesmo de
purgarse de todo ensuziamiento del su cuerpo. 22 τ por una fuida de las cosas
umanas determinó de se enxerir τ allegar a las cosas divinas. 23 Aquéstos son
los que de todo en todo se secrestan τ apartan de los abtos de las cosas
públicas, τ de todos los sus negoçios. 24 Las terçeras son las [de los]
purgados ya de todos alinpiamientos deste mundo, τ puramente alinpiados. 25
Allí en aquellos tales non solamente Prudençia prefiere[h7] por grant
escogimiento, τ antepone las cosas divinas a las umanas; 26 mas ya no conosçe a
otras salvo a las divinas, ni acata en otra alguna cosa. 27 Allí es de la
Tenperança non solamente repremir las terrenales cobdiçias, mas de todo en todo
olvidarlas. 28 τ allí es de la Fortaleza inorar las pasiones, y no vençerlas; τ
que non se sepa airar; τ que non cobdiçie ninguna cosa. 29 De la Justiçia es
allí ser aconpañado con la divinal τ superna voluntad; 30 en tal manera que
semejándola guarde con ella perdurable confederaçión. 31 Las quartas en aquesta
mesma dispusiçión consisten, las quales son llamadas divinas τ de aqueste mesmo
nombre, 32 de las quales todas las otras emanan por orden. 33 Ca si de todas
las cosas otras son ideas en Dios, mucho más es de creer que consistan en la
voluntad divina ideas de vertudes. 34 Allí la Prudençia es esa mesma voluntad
divina; la Tenprança, la qual perpetua intençión es convertida en sí mesma, así
que en ningund tiempo Dios se muda. 35 La Justiçia, la qual con perdurable τ
senpiterna ley de la continuaçión de la su obra en Él a ninguna parte se
inclina. 36 Aquestos quatro géneros de caternales virtudes muy gran diferençia
tienen en las pasiones, 37 en las quales los omnes toman cobdiçia, τ se duelen,
τ se gozan. 38 Aquestas pasiones, las primeras amollesçen; las segundas quitan;
las terçeras olvidan; las quartas no es de nombrar la su obra.
[Capítulo
59, Hermes]
1
Ermes
Ermes
egibçiano, el qual fue llamado Trimegisto, τ por otros Mercurio filósofo, fue
deçiplo de Platón. 2 Aquéste escrivió un libro que fue intitulado De la palabra
perfecta; τ escrivió otro libro que enderesçó a Escrivio[i7]. Floresçió en
Atenas.
[Capítulo
60, Senócrates]
1
Senócratres
Senócratres,
filósofo muy grande, desçiplo fue de Platón. 2 Aquéste, segunt cuenta Valerio,
tanta abtoridad fue dada a su sabiduría que, 3 commo una vez fuese llevado
costreñidamente ante el juez para que dixese su dicho τ jurase sobr’ello; 4 τ
como ya llegase al ara para jurar que avía dicho verdad, 5 fue defendido por el
Senado que Senócrates no jurase, que farta jura era la su sinple palabra. 6
Aqueste Senócrates dixo a un omne mucho fablador: «Oye mucho τ fabla poco, ca
ya sabes que reçebimos de la natura una boca τ dos orejas». 7 Iten dezía que la
injuria fecha, que la infamia no era del que la resçebía, mas del que la fizo.
8 A uno que le dezía mal respondióle Senócratres: «Así só yo señor de las mis
orejas commo tú de la tu lengua». 9 Iten commo estudiese entre unos mal
dizientes τ callase, preguntóle uno que por qué callava. 10 Él respondió:
«Porque de aver fablado algunas vezes me arrepentí; mas por aver callado,
nunca». 11 Aquéste, commo viese a un ladrón llevar a la forca, sonrióse,
diziendo que los mayores ladrones juzgavan de muerte a los menores. 12
Alixandre envió sus mensajeros a Senócratres, con çinquenta marcos de oro, τ
con otras joyas que le diesen. 13 τ Senócratres conbidólos a çenar en Academia,
do estava, y segunt era acostunbrado, dioles la çena con muy poco aparato. 14
El día siguiente preguntaron los mensajeros que a quién mandava que diesen
aquellas cosas que le traían. 15 Senócratres les dixo: «¿Cómmo no entendistes
en la çena de anoche que yo non avía menester aquesos dineros que vosotros me
traés?» 16 τ commo los mensageros se enojasen τ Senócratres los viese tristes,
tomó del oro que le traían treinta onças pero non más, 17 por que paresçiese
que no menospreçiava la liberalidad del rey Alixandre. 18 τ dize Valerio en el
libro sesto[j7] que fue en Atenas un moço llamado Polemo[k7], dado a tantas
desonestidades que se gosava de ser infamado por ellas. 19 τ commo una vez
aqueste moço se levantase de un conbite, ya después de salido el sol, muy
pesado de vino τ ungido todo de ungüentos muy buenos, τ vestido de una
vestidura resplandeçiente, τ la su cabeça çercada de guirnaldas; 20 τ commo
aqueste moço pasase por aventura por las escuelas de Senócratres τ las viese
abiertas, entró en ellas, a fin de escarneçer con la su desonestidad τ luxuria
los muy prudentes mandamientos de la Filosofía. 21 τ commo todos los que
estavan con Senócratres lo indignasen, τ abominasen los sus dichos, 22
Senócrates sólo dexó aquello de que estava fablando, τ con un gesto muy grave τ
sañudo començó de fablar de modestia τ tenperançia. 23 τ el moço Polemo, oyendo
la gravedad de la palabra de Senócrates, luego primeramente lançó de sí la
guirnalda que traía en su cabeça, τ desnudóse la vestidura resplandeçiente; 24
τ reprimió en sí el alegría de la su viçiosa cara τ boca, τ a la fin apartó de
sí toda luxuria τ desonestidad en tal manera, 25 que por la melezina de la
oraçión de sólo Senócrates fue sano aquel moço, y el que era infame escapó
fecho filósofo.
[Capítulo
61, Demas]
1
Demas
Demas,
filósofo de Atenas, floresçió en tiempo de Alixandre. 2 Aqueste Demas, commo
viese a uno que andava mendigando las cosas nesçesarias para las mortajas,
reprehendiólo τ dañólo, 3 diziéndole τ provándole que, commo el deseava gran
ganançia, que aquésta non le podía a él acaesçer sin muerte de muchos. 4 τ
Séneca escriviendo prueva que non se puede este fecho alabar, diziendo que
qualquier cosa que es de reprehender, que esa mesma no es de dapñar. 5 Aqueste
Demas, commo Alixandre quisiese aver la çibdad de Atenas, él persuadía a los
ateneses que non gela diesen, antes que gela registiesen. 6 A la fin ovo
Alixandre la çibdad τ Demas allegóse a Alixandre. 7 τ los ateneses, queriendo
çelebrar τ isibir[l7] de divinales onras a Alixandre, Demas les dixo: «Ved
vosotros que mientra el çielo guardáis non perdaes la tierra». 8 De aqueste
Demas fue aquel dicho egregio: «Al amigo que me ruega por dineros prestados τ
gelos do, a él τ a los dineros pierdo».
[Capítulo
62, Anaxímenes]
1
Anaxímenes
Anaxímenes,
orador fue τ maestro de Alixandre en el arte oratoria. 2 El qual se dize que
ovo escripto la Estoria de Alixandre. 3 De aquéste cuenta Valerio que, commo
Alixandre fuese con gran ira a destruir la çibdad de Lábsaco, 4 falló que salía
a él ya fuera de la çibdad Anaxímenes, su maestro. 5 τ sabiendo Alixandre que
le venía a fazer plegarias por que non la destruyese, antes que Anaxímenes le
fablase alguna cosa, juró Alixandre de non fazer nada de lo que le rogase
entonçes Anaxímenes. 6 τ dixo Anaxímenes: «Pues agora yo te pido que tú
destruyas la çibdad de Lábsaco». 7 τ por esta manera la çibdad fue delibrada y
escapó que non fuese destruida.
[Capítulo
63, Epicuro]
1
Epicuro
Epicuro
Atenés. 2 Commo quiera que segunt dize Gerónimo nunca aprendió letras, τ segunt
Boeçio testifica no sopo el arte de desputar; 3 enpero muchas cosas son dél
falladas egregiamente dichas. 4 Dezía aquéste que el omne sabio pocas vezes se
deve ligar por casamiento, porque muchos incomodos τ dagños son mesclados con
las bodas. 5 Dezía más, que las riquezas, τ las onores, τ las sanidades de los
cuerpos, que ni eran bienes ni males. 6 Gerónimo recuenta algunas sentençias
d’Epicuro en esta guisa: Epicuro fue afirmador del deleite. 7 Lo qual mucho fue
de maravillar que todos los sus libros finchó de frutas, τ mançanas, τ viles
manjares, 8 diziendo que devían los omnes usar de las carnes τ de los manjares
adquisitos[m7] con muy gran cura τ soliçitud. 9 «¡Oh, miserables –dize
Gerónimo– los que aquestas cosas afanan por aparejar!, ca mayor pena resçiben
en las buscar que deleite en usar dellas». 10 Séneca así mesmo en esta manera
escrive en los dichos elegantes de Epicuro: Onesta cosa es la alegre pobreza,
ca çierto no es pobreza si alegre [no][n7] es. 11 Dezía más, los amigos asaz
somos grand teatro el uno al otro. 12 Al que las cosas que tiene non le
paresçen farto abundosas, aunque sea señor de todo el mundo miserable será. 13
Nosotros devemos escoger algund varón bueno que tengamos ante nuestros ojos,
por que así bivamos commo si él acatase el nuestro bevir; τ así fagamos todas
las cosas commo si él las viese. 14 Si a la natura bivieres nunca serás pobre;
τ si bivieres a la opinión nunca serás rico. 15 Muy poco es lo que desea la
natura, τ non tiene medida lo que desea la opinión. 16 Si quieres fazerte rico
non as de añadir a la pecunia, mas amenguar en la cobdiçia. 17 Comienço es de
salud aver notiçia del pecado τ pensar en la muerte. 18 Non quiere ser corregido
aquél que non sabe el su pecar. 19 La ira destenplada locura engendra. 20 El
comer τ bever, nin el uso con las fenbras, nin el abondo de los pescados, ni
otras cosas desta manera que resplandeçientemente se aparejan para la vida de
los omnes, non fazen estas cosas la vida suave, mas la sobria τ mesurada
disputaçión. 21 Aquéllos usan moderadamente de las abundançias de los conbites,
los que non las buscan fuera de moderaçión. 22 Muchas molestias se engendran de
los deleites de los manjares. 23 Estas cosas τ otras muchas loables dixo
Epicuro, pero en otras muchas erró, 24 ca dixo que Dios no curava de las cosas
umanales, τ que estava uçioso τ non fazía nada. 25 τ dixo que la delectaçión
era el sumo bien; τ dixo que las ánimas morían con los cuerpos. 26 Floresçió
Epicuro en tiempo de Çiro, rey de Persia.
[Capítulo
64, Polístrato]
Polístrato
τ Ypoclides
Polístrato
τ Ypoclides, filósofos, deçiplos fueron de Epicuro; y en uno y en ese mesmo día
nasçieron entramos, y en otro τ ese mesmo día fueron muertos.
Aparato
de variantes
[a5]
H y E ofrecen «inprudente», que enmiendo siguiendo el texto latino.
[b5]
Curioso error. H y E parecen haber coincidido en una enmienda que sigue la
lectio facilior. P ofrece la mejor lectura, a la vista del texto latino. Knust
corrige sin más el «pebnsando» de E en «pensado». Sigo, por una vez, el texto
de P.
[c5]
Sucede lo mismo: P contiene la lectura más acorde con el original latino. ¿P
tiene a la vista un testimonio latino? No parece, como sugieren muchas lecturas
aberrantes.
[d5]
Palio, manto griego.
[e5]
Entiendo que significa báculo, bordón.
[f5]
En el libro II.
[g5]
Escritor alejandrino, peripatético, del último cuarto del siglo III a.C.
Compuso Vidas de escritores, como la Vida de Eurípides, conservada en un papiro
de Oxirrinco. Vid. Vita di Euripide, Pisa, Libreria Goliárdica, 1964.
[h5]
Sigo aquí la lectura de E y P porque me parece más próxima al original latino:
corpusculi.
[i5]
Tanto Knust, en los textos castellano y latino, como Stigall, leen cuarto (Val.
Máx. IV, 3, extr. 4); también BNP lat. 6069c, BNP lat. 6249 y BNP lat. 10344.
[j5]
Sigo la lectura de H frente a «pre∫tançia» de E y P. Sin embargo –cfr. Stigall,
p. 118, nota s– existen ambas lecturas (prestancie y constancie) en distintos
testimonios del texto latino.
[k5]
Knust da «quinto» en latín y en castellano (Cfr. De beneficiis, V, 4, 4), pero
otros testimonios latinos, como BNP lat. 6069c, BNP lat. 10344 y BNP lat.
13475: sexto (Knust, 196, Stigall, 119).
[l5]
Caso curioso: el texto latino ofrece in dolio o in doleo, en la tinaja, en el
barril. Sin embargo, P ofrece un espacio en blanco, y H y E parecen restituir
cada uno por su cuenta lo que debió de ser una laguna en el antígrafo común.
[m5]
En IV, 3, ext. 4.
[n5]
De nuevo los tres manuscritos presentan un espacio en blanco, sólo rellenado
posteriormente por otra mano en H con la palabra «verças».
[o5]
Knust da «quinto», de acuerdo con la fuente: Tusc., V, 30, 92. BNP lat. 6069c,
BNP lat. 6249, BNP lat. 10344 y BNP lat. 13475 dan «2º». No es difícil la
confusión entre 2 y 5 en arábigos.
[p5]
En III, 30, 8.
[q5]
Los tres mss. ofrecen «sobre». Knust enmendó con «sobra» [en el original
superat], pero «sobre» (en subjuntivo) también hace sentido.
[r5]
Tanto el contexto como el original latino (dedecorat) piden «afea», pero los
tres mss. ofrecen la misma lectura. Sin embargo, se lee en BNP lat. 6069c (fol.
23r): et dixit: magis te decorat aurum quam ornet.
[s5]
Aunque inusual tan tardíamente, es forma plausible del indefinido.
[t5]
En I, 44, 104.
[u5]
En VIII, 6, ext. 5.
[v5]
H ofrece una lectura totalmente distinta, más alejada del original latino.
[w5]
Cultismo: innecesario.
[x5]
Los tres testimonios coinciden en la lectura, que no parece hacer sentido.
Knust propone: «las quales purgas fiso ser el yndustria cobdiciadas de otros
muchos avidos de solida alabança».
[y5]
En I, 6, ext. 3.
[z5]
Knust ofrece «decimo sesto», de acuerdo con el texto latino que edita y con la
fuente. BNP 6069c da «xviiº». BNP lat. 13475 da «8º».
[a6]
En los tres testimonios, pero la lección correcta del texto latino, que sigue a
Diógenes Laercio, es «Aristocles». Sin embargo, BNP lat. 6069c (fol. 23v), BNP
lat. 6249 (fol. 43r) y BNM 10570 (fol. 48 r) dan primus aristotiles dictus est.
BNP lat. 10344 abrevia el nombre y lo torna irreconocible.
[b6]
En Diógenes Laercio se habla de la amplitud de su locución y de su frente
ancha.
[c6]
Ep. 53 a Paulino.
[d6]
Knust, atendiendo al original latino, enmienda «incendios», pero los tres
testimonios ofrecen «entendimientos»; quizá sea error en el antígrafo por
«encendimientos», que propongo.
[e6]
Lejos. «¡O quanto estava lenxos de ty estonçes el reyno doctal de Creusa, [[tu
suegro e]] la fija del Rey Creon!», Juan Rodríguez del Padrón, Bursario, ed.
Pilar Saquero y Tomás González Rolán, Madrid, Universidad Complutense, 1984,
pp. 144-145 (apud CORDE).
[f6]
En V, 35.
[g6]
En Somn. Scip., I, 13, 5.
[h6]
«quarto», como leen Knust y Stigall (Val. Máx. IV, 1, ext. 2). BNP lat. 6069c
da «viiiiº» y BNP lat. 6249 «iiiiº». BNP lat. 13475 da «xº».
[i6]
Aquí con el sentido que perdura hoy; ambas acepciones (aviso y pena) conviven
en el texto.
[j6]
De nuevo en IV, 1, extr. 2, pero aquí si da bien la referencia.
[k6]
Instancia, insistencia.
[l6]
Cfr. Polichraticus, VIII, 12, 4.
[m6]
Gastos.
[n6]
Sentencia oscura, que resume un texto más amplio del original latino: re namque
publica frui iure pupilli percelebre est, et eam tunc demum recte procedere cum
caput eius se inutile esse cognoscit nisi fideliter membris cohereat (Stigall,
138, Knust, 228).
[o6]
En los testimonios del texto latino encontramos diversas lecturas: incitaret,
concitaret, excitaret.
[p6]
Helinando.
[q6]
Knust enmienda «se mueve». La prueba de que no se entiende es que P ofrece
«mora» en vez del «morra» de H y de E.
[r6]
No lo identifico. Trobitus en BNP lat. 6069c (fol. 25v) y theobrotus en BNP
lat. 6249 y BNP lat. 13475; thobrotus en BNP lat. 10344. No aparece en Diógenes
Laercio. Knust (p. 233) señala entre sus fuentes Speculum historiale, IV, 78;
en la edición de Douai, Baltasar Belleri, 1624, que utilizo, efectivamente en
el Index librorum et capitulorum se habla de Platón (además de en otros dos
lugares) en el Libro IV, cap. 74. Pero en esa misma edición el libro IV no
tiene más que 71 capítulos y no localizo el pasaje del suicidio en el Speculum
historiale.
[s6]
Otra deificación evemerista.
[t6]
El texto latino pide «ánimos», pero los tres testimonios leen: «años».
[u6]
Iba delante de. «Capitulo xxiiijº. commo la costunbre prefiere al derecho comun
en esta materia», Alfonso de Toledo, Invencionario, ed. Philip O. Gericke,
Hispanic Seminary of Medieval Studies, Madison, 1995 (apud CORDE).
[v6]
Ninguno de los tres testimonios da una lectura satisfactoria, que cabe
restaurar con el original latino.
[w6]
H y P ofrecen «esensato», mera transcripción de la forma que, frente a
«sensatione» ofrecen antiguos impresos. Cfr. Knust, 284, 4n. En H, tras
«esensato» hay un espacio en blanco. BNP lat. 6069c y BNP lat. 6249 dan de
sensu τ sensato (fol. 26v y 49v). Es la forma habitual en la lista de obras del
Estagirita en los manuscritos medievales.
[x6]
En el texto latino de non generare.
[y6]
El texto latino dice de poeticis disciplinis.
[z6]
En el texto latino mechaninis.
[a7]
De parabolis en el texto latino.
[b7]
No aparece en el texto latino.
[c7]
Siculus, en el texto latino. Ninguno de los testimonios lee bien.
[d7]
En IX, 12, ext. 2.
[e7]
Apremiada, resuelta con prisa. «Et por la grant et aquexada fuga del cieruo
seyendo yo cansado et mi cauallo dexe de alli auant de seguir lo mas». Juan
Fernández de Heredia, Historia troyana (BNM 10801), ed. John J. Nitti y Lloyd
A. Kasten, Hispanic Seminary of Medieval Studies, Madison, 1995, fol. 93r.
[f7]
Delicias ventris.
[g7]
Expresiva, elocuente (diserta).
[h7]
Precede, va delante.
[i7]
El texto latino ofrece Asclepium. Los tres testimonios leen mal, entiendo que
no se trata del verbo «escribió» sino de una lectura errónea: «Escrivio». BNP
lat. 6069c da: ∫cripium; BNP lat. 6249 ∫cilipium; BNP lat. 10344 eu∫ebius. BNP
lat. 13475 eclipuim.
[j7]
«quarto» en Knust y en el texto latino que ofrece (268), pero otros testimonios
latinos dan VI. En realidad, la anécdota viene de Val. Máx. VI, 9, ext. 1. BNP
lat. 6069c da en esta ocasión «xº».
[k7]
Esto mismo cuenta Boccaccio en su Genealogia deorum, IV, 44, p. 269. La obra de
Boccaccio debió de ser redactada ca. 1350-1360, bastante después del texto de
Burley.
[l7]
Exhibir.
[m7]
Exquisitos. los tres testimonios ofrecen esa lectura.
[n7]
Enmiendo para adecuar la construcción al sentido del original latino.
[Capítulo
65, Calístenes]
1
Calístenes
Calístenes,
filósofo, deçiplo fue de Aristótiles. 2 Aquéste, segunt se dize en la Estoria
de Alixandre, ovo enbiado Aristótiles a Alixandre para que andudiese con él así
commo su consejero. 3 τ amonestóle primeramente Aristótiles que en tal manera
fablase con Alixandre que açerca de las reales orejas 4 o el su callar lo
fiziese seguro, o el su bien fablar açebto. τ fue resçebido alegremente de
Alixandre. 5 En aquellos días mandóse no sola mente saludar mas adorar, lo qual
le era reprovado de los sus consejeros; 6 espeçialmente, de aqueste Calístines,
τ de otro de los suyos, el qual era omne de gran linaje. 7 Ca le dezían: «Si
los dioses ovieran querido fazer el ábito del tu cuerpo tan grande commo
fizieron la golosina de la tu cobdiçia, 8 çiertamente la tierra non te podría
sostener, τ con el un braço llegarías a Oriente, τ con el otro a Oçidente. 9 τ
¿tú no vees que los árboles grandes prolongadamente creçen, y un ora son
derribados? 10 Loco es aquél que espera fruto dellos τ non teme la su altura.
11 Pues vey tú que, mientra tientas de sobir arriba, non cayas de los ramos en
que te tienes. 12 Non ay ninguna cosa tan firme que non tema el peligro de la
su caída. 13 τ si tú onbre eres, piensa muchas vezes aquello que tú eres, ca
loca cosa es menbrarte de aquellas cosas por las quales a ti mesmo olvidas». 14
Y entre todos los que redargüían a Alixandre de aquesta locura, mandarse
adorar, el que más agramente lo reprehendía era Calístenes, el qual refusó de
lo adorar. 15 Por lo qual Alixandre fue tanto airado contra él que fingo que
Calístenes era partiçionero con otros algunos que le tenían asechanças para lo
matar; 16 por lo qual mandó fazer cruel justiçia de Calístenes. τ mandole
cortar pies τ manos, τ todos sus mienbros, τ las narizes, τ los beços. τ fízolo
traer a sí por meter miedo a los otros. 17 Lo qual veyendo Lesímaco, deçiplo de
Calístenes, 18 el qual era acostumbrado de resçebir de Calístenes mandamientos
de virtud, τ merçendeado de un tanto varón padesçer pena sin culpa, 19 para
remedio de las sus calamidades diole a bever ponçoña, a fin que no penase τ que
moriese luego, τ saliese de los tormentos que padesçía.
[Capítulo
66, Anaxarco]
1
Anaxarco
Anaxarco,
filósofo, floresçió en tiempo de Alixandre. 2 Aquéste, viendo que Alixandre
tentava de ocupar las regiones orientales, τ que avía enbiado los sus adalides,
3 τ omnes que sabían mirar la tierra a que viesen las islas del mar Oçéano,
para que le avisasen en qué manera podrían conquistar aquellas islas, 4 τ cómo
podrían fazer guerra por aquel mar non navegado; 5 τ veyendo aquesto Anaxarco,
que començava Alexandre una demanda tan difíçil, 6 díxole que en vano tomava
tanto trabajo, ca nunca podría venir a la fin dél, 7 comno estudiese escrito en
la dotrina de Demócrito, su maestro, que los mundos eran muchos τ innumerables.
8 Estonçes respondió Alixandre, diziendo: «¡Guay de mí, mesquino!, que aun un
mundo de tantos commo son no he acabado de ganar». 9 Aqueste Anaxarco fue
dapnado a muerte de Nicroante, tirano de Chipre.
[Capítulo
67, Teofrasto]
1
Theofrasto
Theofrasto,
filósofo, deçiplo de Aristótiles τ subçesor suyo. 2 Del qual leemos las
sentençias que se siguen: 3 Conviene amar tanto a los amigos provados, commo
provar a los amigos. 4 τ cunple que las amistades sean inmortales. 5 Qual es el
cuerpo sin ánima, tal es el onbre sin amigos. 6 Con los amigos nos conviene de
aver breves razones τ luengas amistades. 7 En tal manera sey amigo que non
temas de ser enemigo. 8 Al amigo bienaventurado ve quando te llamare; τ al mal
afortunado socorre aunque no te llame. 9 ¡Guarte del amigo blando τ de aquél
que tiene contra ti la palabra dulçe!, que el buen amigo más gravemente se
ensaña. 10 Al amigo nin en juego nunca le dapnes. 11 La fe del amigo cuajo es
de amistança. 12 Por el amigo más cumple morir que bevir con el enemigo. 13
Estonçes perdiste la bengança de tu enemigo, quando te sintió que eras su
enemigo. 14 Muy más gravemente engañarás a tu adversario asegurándolo. 15 No
sabe enpeçer el que demuestra que quiere enpeçer. 16 Escrivió Teofrasto un
libro De amiçiçia, en el qual prefiere el amistad a toda caridad, 17 pero dize
que mucho pocas vezes se falla en las cosas umanas la tal amistad. 18 Aquéste
se dize que acusava a la Natura porque avía dado luenga vida a los çiervos τ a
las cornejas, a los quales no les fazía mucho menester. 19 τ que a los omnes,
que tanto les cumplía luengo bevir, dávales breve vida. 20 La vida de los
quales si más luenga pudiese ser, en todas las artes perfectamente fueran todos
enseñados. 21 τ querellávase porque entonçes avía de morir, quando començava
aprender. 22 Escrivió así mesmo el Aureoleo, un libro de las riquezas[o7]. 23
Iten escrivió otro libro[p7] De las bodas, segunt dize Gerónimo Contra
Joviniano, en el qual pregunta si el omne sabio deve de tomar muger. 24 τ
concluye que si fermosa fuer, τ bien acostumbrada, τ nasçida de padres onestos;
si él fuer sano τ rico, 25 quando aquestas cosas concurriesen, que lo devía
fazer. 26 τ aquestas cosas todas pocas vezes concuerdan a las poder fallar en
el casamiento. Así que la muger non la deve tomar el sabio. 27 τ primeramente
enbarga la muger los estudios de la Filosofía, nin puede ninguno servir
juntamente a la muger τ a los libros. 28 Así que si ovieres de tomar muger non
fagas ningund descogimiento en ella, mas reçíbela qual viniere. 29 Si iracunda,
o loca, o fea, o sobervia, o suzia, qualquier quella pueda ser, después de las
bodas lo sabemos. 30 El cavallo, y el asno, y el buey, y el perro, τ los muy
viles siervos, ante los provamos que los conpramos. 31 Solamente la muger non
nos la muestran, por que non nos desplega antes que la compremos. 32 τ si toda
tu casa le encargares, gradesçerlo deves a la su fe. 33 τ si alguna cosa
reservares para tu alvedrío que a ella non le encargues, luego piensa que non
fías della, τ luego te apareja renzillas. 34 τ si aína non te aconsejas de lo
que deves, aparéjate poçoña. 35 τ si le dieres ricas vestiduras τ piedras
preçiosas, pones en peligro la su castidad. 36 τ si gelas defendieres que non
las traiga, usas contra ella de injuria de sospiçión. 37 τ ¿Qué te aprovecha la
diligente guarda a la muger inpúdica?, que guardar non se puede. Ca muy mala τ
mal fiel[q7] guarda de la castidad es la nesçesidad. 38 τ aquélla puede ser
dicha casta que puede pecar si quisiere. 39 La fermosa muy ligeramente es
amada; y la fea ligeramente ama. 40 Muy difíçil es guardar aquélla a la qual
muchos aman; τ muy triste cosa es de poseer aquella muger que ninguno non
desdeña aver nin amar. 41 Nin tanpoco es segura aquélla en la qual los botos de
todo el pueblo sospiran. 42 τ si por despensaçión de la casa, τ por solás
contra las tristezas, τ por fuir la soledad es de tomar muger, mucho mejor
dispensará el siervo obediente a la abtoridad del señor, el qual tenplará mejor
la su dispusiçión, que no la muger, 43 que estonçes se piensa enseñorear del
marido, quando faze algunas cosas contra su voluntad; 44 τ así mesmo mejor
pueden asestir a las nuestras tribulaçiones los amigos, a nosotros obligados
por benefiçios, que no la muger, 45 la qual, si se quexa el marido, adoleçe τ
nunca del su lecho se parte[r7]. 46 τ si por ventura, si buena fuere τ suave,
las quales son pocas o no ningunas; si por ventura viniere al parto, al marido
conviene gemir con ella τ ser atormentado de los sus peligros. 47 Mayormente
quel sabio nunca puede ser solo, ca consigo tiene todos los que son τ los que
ovieron seído buenos, τ el su libre ánimo a donde quiere lo traspasa. 48 τ
aquellas cosas que por el cuerpo non puede por cogitaçión las abraça. 49 τ si
copia de onbres le fallesçiere, con Dios fabla; nunca menos solo es que quando
solo está. 50 τ por ventura si queremos tomar muger por causa de aver fijos, τ
por quel nuestro nombre non peresca, o para los aver para solaz de la vejez, o
para que lo nuestro quede a erederos çiertos, 51 estas cosas muy vanagloriosas
son. Y ¿qué pertenesçe a nosotros, que nos partimos del mundo, criar fijos que
por ventura morrán antes que nos, 52 por que nos metan en afliçión, o bivan en
tal manera con nos seyendo de perversas costumbres, con que todavía con ellos
nos atribulemos? 53 Çiertamente mejores herederos son los amigos τ los
çercanos, los quales puedes descojer a plazer de tu juizio, 54 que non aquéllos
que, aunque non quieras, seas costreñido a los aver por erederos.
55
De aqueste Teofrasto se lee aquesta sentencia: Muy más mejor τ mayor cosa es
ser enseñado que confiante en los dineros. 56 Ca el enseñado libre queda de
todas cosas, ni es pelegrino en las agenas. 57 τ puesto que pierda los
familiares τ las cosas neçesarias, nin por eso non es menguado de amigos; antes
en toda çibdad es çibdadano. 58 Sin ningund temor, por la su gran fortaleza
puede menospresçiar todos los casos difíçiles de la Fortuna. 59 τ el que non es
dotrinado τ confía en los defendimientos de la feliçidad, τ con la
bienaventurança se entiende que está bien fortaleçido, aquéste tal por
deleznable camino anda, 60 τ non está asentado en firme vida, mas en enferma τ
movediza.
[Capítulo
68, Diodoro[s7]]
1
Alodrus
Alodrus,
dialético ilustre τ socrático, floresçió en Gresçia. 2 Aquéste, segunt escrive
Gerónimo en el libro primo, ovo çinco fijas, todas nobles τ sabias en la
Dialética; 3 la una de las quales, llamada Filo, escrivió una muy fermosa
estoria de su maestro.
[Capítulo
69, Polemo]
1
Polemo
Polemo,
filósofo, oidor τ suçesor de Senócratres. 2 Commo primeramente fuese dado a las
luxurias τ desonestidades, entrando acaso en el escuela de Senócratres, mudó el
ábito τ el ánimo oyendo a Senócratres τ a la su admirable dotrina. 3 De lo qual
está mas seriosamente dicho arriba, adonde de Senócratres es fecha mençión. 4
Floresçió aqueste Polemo en tiempo de Ovías, pontéfico de los judíos.
[Capítulo
70, Antípater]
1
Antípater
Antípater
filósofo fue de Sidón. 2 Aquéste cada año en semejante día del que fue nasçido
le tomava fiebre. 3 A la fin, veniendo a la última edad suya, en aquel día
mesmo del su nasçimiento, tan grande le tomó la fiebre que fue muerto.
[Capítulo
71, Arquépilas]
1
Arquepílades
Arquepílades,
del qual se tomó la seta de los académicos nuevos, tovo un amigo pobre y
enfermo. 2 Pero, segunt suele acaesçer, disimulava estas dos cosas con
vergüença. 3 Lo qual commo Arquepílades sintiese, pensó de socorrer
secretamente al menester del su amigo sin confusión de la su vergüença. 4 τ
tomó un saco de pecunia τ lançólo secretamente en la su cama; 5 τ el su amigo
non lo sabiendo, commo aquél que era vergonçoso contra el su provecho; 6 en tal
manera que lo que deseava, antes lo fallase que lo tomase. 7 Aquéste floresçió
en tiempo de Ovías, rey de los judíos.
[Capítulo
72, Erasístrato]
1
Herasístrato
Herasístrato,
médico, floresçió en tiempo de Homías, pontífico τ rey de los judíos. 2
Aquéste, segunt se lee, conosçió en el pulso los amores de un amante. 3 Cuenta
Valerio que commo Antóralo, fijo de Selena[t7], estuviese corronpido por
infinito amor de su madrastra, que de aqueste médico Erasístrato fue sano. 4 El
qual, tomándole el pulso, una vez jelo fallava más arrebatado, otra vez más
lánguido, segunt el allegamiento o apartamiento de su madrastra. 5 Lo qual el
médico descubrió a su padre, el qual non dubdó de dar lugar asu fijo con la su
muy cara muger.
[Capítulo
73, Arquímedes]
1
Arquemínides
Arquemínides,
filósofo siracusano, floresçió en tiempo [...][u7] 2 Aquéste escrivió un libro
de la quadradura del çerco, de la qual dize Aristótiles que’s cosa sabible,
pero que non se sabe. 3 Aquéste, por la su gran curiosidad de estudio, le fue
dada la vida τ fue despojado della. 4 Ca commo Marçelo tomase a Siracusas, τ
por la sabiduría τ avisamiento de Arquimínides oyese dezir que la su vitoria se
avía mucho difirido τ alongado, 5 Marçelo fue mucho deleitado en la gran
sapiençia de aquel onbre. τ mandó que fuese conservada la su vida. 6 Pero commo
el filósofo Archemínides estoviese en su casa propia acorvado τ los ojos
fincados en tierra, 7 discriviendo τ señalando las formas τ las líneas de la su
obra en el polvo, 8 un cavallero de Marçelo que por causa de robar entró en su
casa, púsole el cuchillo sobre la cabeça, preguntándole que quién era. 9 Pero
Arquemínides, por la gran cobdiçia de investigar lo que se requería a su arte,
non le pudo así luego esplicar el su nombre; 10 pero, derribadas las sus manos
sobre el polvo, díxole: «Yo te ruego que tú non quieras desfazerme aqueste
çerco que yo aquí en este polvo tengo fecho». 11 El cavallero pensando que
menospreçiava el mandamiento del que era vençedor, cortóle la cabeça, 12 τ
cohondió Arquiménides con la su sangre las líneas que avía fecho en la su arte.
13 Esto cuenta Valerio en el libro octavo[v7].
[Capítulo
74, Tolomeo]
1
Tolomeo
Tolomeo
Filadelfo, rey de Egibto, estudioso fue τ muy cobdiçioso de los libros. 2 τ
commo Demetrión le preguntase el número de los sus libros qué tanto era, él le
respondió que tenía por estonçes veinte mil libros, 3 mas que pensava muy aína
llegarlos a çincuenta mil. 4 Fuele denunçiado a Tolomeo cómmo açerca de los
judíos era dada ley por la boca de Dios τ con el su dedo escripta; 5 por la
qual dezía que era mucho de trabajar para que fuese traduzida en griego, para
que la toviesen en los almarios de los reyes. 6 τ algunos amonestaron al rey
que escriviese al pontífico de los judíos que le enbiase algunos judíos
enseñados en las letras griegas y ebraicas, τ que les diesen la ley de Dios. 7
τ que ellos fuesen tales que fuesen sufiçientes para la interpetrar. 8 τ el rey
Tolomeo entendió que para impetrar aquello del pontífico de los judíos que
sería bien que le enbiasen algunos dones con las sus epístolas. 9 Estaba por
estonçes Aristeo, el qual luengo tiempo se atribulava por la cabtividad τ
tribulaçión de los judíos. 10 τ commo vido aparejada oportunidad para los
delibrar, dixo al rey: «¿Cómmo entiendes quel pontífico de los judíos te
enbiará lo que demandas teniendo tú en tu reino tantos judíos en servidumbre?
11 Por ende si quieres dél aver lo que demandas, da libertad a estos judíos.
Nin por aquesto que te digo non entiendas tú que yo soy çercano a los judíos,
12 mas fágolo porque sé que te cumple mucho que tú onres a Dios, fazedor de
todas las cosas». 13 Por lo qual delibró el rey por estonçes çiento τ veinte
mil judíos, mercándolos de cada uno de los señores que los tenían, τ dando por
cada uno çiento τ veinte dramas de plata. 14 τ commo el rey dixese: «Este muy
gran don es», respondiéronle: «Grant don es él, pero no para rey manífico». 15
Estonçes escribió el rey a Eleazar, rogándole que le enbiase de los más viejos
del su pueblo, 16 que le diesen la intrepetraçión de la ley del Dios biviente.
17 Estonçes Eleazar, enbiándole lo que le demandava, enbióle a dezir que para
intrepetrar la ley de Dios que le enbiava varones de cada uno de los tribus
seis, los quales llevavan ley. 18 Aquéstos son los setenta intérpetres, los
quales commo quiera que fuesen setenta τ dos, a costumbre de la Santa Escritura
setenta son dichos. 19 La qual, quando algund número pequeño creçe sobre alguna
gran suma, non lo cura de pronuçiar. 20 Los quales, commo viniesen al rey
begninamente, fueron dél acogidos τ fablaron con el rey de aquellas cosas que
eran en el su coraçón. 21 τ sobre todo de la cogitaçión de Dios τ de la
governaçión de su reino. 22 τ sobre todo disputaron de cómmo avía de onrar a un
solo Dios, τ cómmo Dios non era criatura. 23 τ de allí viene que do quiera que
les ocurrió alguna materia que tocase en la Trinidad τ lo traspasaron so
silençio, 24 o lo trasladaron por enígmatos, por que no paresçiese que en la su
escritura fazían mençión de tres dioses. 25 Por semejante, faziendo mençión de
la Encarnaçión del Bervo, así commo a Isaías, el qual commo dixese: «El moço es
nasçido a nos», τ añadiese seis nombres dél, 26 por aquellos seis nombres
trasladaron ellos: Ángel de gran consejo, por que no paresçiese que en la su
trasladaçión pronunçiava onbre deificado. 27 Estonçes dieron al rey el rótulo
de la ley que traían, el qual tanto era sotil la su letra τ tanta era la delgadez
de los sus pargaminos que non podía ser conprehendida con los ojos. 28 τ por
ende fueron metidos estos interpetradores en la casa del rey, çerca de la mar;
el qual era lugar secreto para semejante deliberaçión. 29 τ dieron a cada uno
una çelda, para que interpetrase aquello que les fuese visto oportuno τ
provechoso. 30 τ guardando ellos cada uno de los días la costumbre de la su
purificaçión τ sus oraçiones segunt su ley, en setenta τ dos días cumplieron su
interpetraçión. 31 τ después de aquesto Demetrión, que era sobre todos para ver
los libros, fizo ayuntar todos los judíos que eran en Alixandría, τ los más
letrados de la provinçia, 32 τ fue leída ante todos la trasladaçión, τ
aprovada, y el rey enbió dones a Eleazar τ al templo del Dios biviente. 33 τ enbióle
otras oblaçiones, entre las quales enbió una mesa de oro, la qual era
enobleçida por piedras preçiosas de inestimable presçio. 34 Aqueste Tolomeo
conpuso cánones a los asirianos τ ordenó otros muchos libros. 35 Aquéste fizo
la discriçión del mundo por Erastótenes, filósofo; 36 τ aquéste falló el número
de los estados, que era en la medida del çerco de la tierra por maravillosa
sutileza. τ fue en la çiençia del Quadrivio muy enseñado.
[Capítulo
75, Menandro]
1
Menandro
Menandro,
poeta çívico[w7], floresçió en tiempo de Tolomeo. 2 De aquéste dize Gerónimo
que fue aquella palabra que introduze San Pablo en la Epístola a los de
Corintio; 3 es a saber: «Las malas fablas corronpen las buenas costumbres». 4 τ
, segunt dize Ajelio, aqueste Menandro, commo quiera que fuese mayor escritor
que Filemón τ mayor filósofo, muchas vezes era dél vençido en el estilo de las
comedias. 5 Al qual, commo por ventura Menandro se fallase con él, díxole: «Yo
te ruego, Filemo, que me digas por qué non as vergüença quando me vençes». 6
Fue muerto este Menandro en los tiempos de Honías, pontífico de los judíos.
[Capítulo
76, Filemón]
1
Filemón
Filemón,
poeta, en las disputaçiones de las comedias muchas vezes fue vençedor de
Menandro, commo quiera que Menandro fue más sabio. 2 Aquéste, segunt dize
Valerio, muchas vezes era arrebatado τ salido fuera de sí de risa desmoderada
que algunas vezes le recresçía de algunas cosas. 3 τ commo una vez estudiesen
unos figos aparejados antél, sobrevino un asnillo τ començólos de comer τ de
dañar. 4 τ Filemo començó de llamar al moço que amenazase el asno. 5 El qual
commo sobreviniese quando todos eran comidos, díxole Filemo: «Pues que ya tan
tarde veniste, da agora del vino al asno». 6 τ tanto riyó del aquel dicho, que
el espeso anélito agravado de gran angustia, la garganta del viejo Filemón
espiró. 7 Floresçió aquéste en tiempo de Onías, pontífico de los judíos.
[Capítulo
77, Zenón]
1
Zenón
Zenón
estoico, filósofo, floresçió en tiempo de Tolomeo. 2 De aquéste es aquella
sentençia; es a saber: «Del omne sabio es non poder ser perturbado, mas que la
su gran razón dé logar a los malos deseos». 3 De aquesta razón usó Séneca,
diziendo: «Ningund mal es glorioso, τ la muerte gloriosa es; así que la muerte
non es mal».
[Capítulo
78, Zenón]
1
Zenón
Zenón.
Fue por semejante otro filósofo que ovo nombre Senón. 2 Del qual escrive
Valerio que, commo fuese de un tirano atormentado, de cuya muerte este Senón
avía tratado, 3 díxole que ante que lo mandase matar lo quería avisar de otros
conpañeros que tenía que avían seído en le tratar la muerte. 4 τ díxole que
cumplía que lo supiese dél en secreto. τ el tirano mandólo soltar del tormento,
τ inclinó la oreja contra el filósofo, por oír dél lo que le avía de dezir. 5 τ
Senón travó al tirano de la oreja con los dientes, τ nunca lo dexó fasta que
perdió la vida τ el tirano fue privado de la oreja[x7].
[Capítulo
79, Egesías]
1
Egesías
Egesías,
filósofo de Egibto, el qual floreçió en los tiempos del rey Tolomeo. 2 Segund
dize Valerio, así luziente τ fermosamente representava los males desta vida, 3
que fazía a los que lo oían enxerir τ anteponer en los sus coraçones la muy
miserable imajen de aquesta vida τ de los tormentos della en tanto grado, 4 que
algunos fazía voluntariosamente cobdiçiar su propia muerte, por lo qual le fue
devedado del rey Tolomeo que de aquesta materia non tratase más.
[Capítulo
80, Ennio]
1
Enior
Enio
Quinto, poeta, floresçió en la çibdad de Taranto. 2 El qual fue trasladado por
Catón, questor, τ moró en el monte Aventino, contento con muy pequeñas
despensas τ con serviçio de una sola sirvienta. 3 Floresçió en tiempo de los
Macabeos.
Aparato
de variantes
[o7]
Como explica Grignaschi –“Lo Pseudo Walter Burley”, 144-145– el autor del texto
latino confundió el adjetivo aureolus aplicado a Teofrasto en el Speculum
historiale de Vincent de Beauvais con el nombre de una obra, el Liber de
diviciis, que toma del Polycraticus de Juan de Salisbury.
[p7]
En H se lee una anotación al margen izquierdo, en recuadro: «nota tu que
quieres casar τ mjra bjen».
[q7]
El texto latino dice: Infida enim custos castitatis est necessitas. Knust
propone enmendar y ofrece «y muy (in)fiel guarda»; sin embargo, los tres
testimonios dan «fiel». H y P: «mal fiel» y E: «muy fiel».
[r7]
Se apartan del texto latino: Asistere autem egrotanti magis possunt amici et
vernule beneficiis obligati quam illa que nobis imputet lacrimas suas et
hereditatis sue periculum, et sollicitudinem iactans languentis animum
deperacione conturbet. Quod si ipsa languerit coegrotandum est et numquam ab
eius lectulo recedendum (Knust, 288).
[s7]
El nombre del sabio aparece transformado en los tres testimonios.
[t7]
Seleuco.
[u7]
Los tres testimonios dejan un espacio en blanco. No coinciden, ni en texto ni
en variantes, Stigall y Knust: Onie pontificis (Stigall, 182), Ciri regis
persarum (Knust, 294). Justamente BNP lat. 6069c, BNP lat. 6249, BNP lat. 13475
y Cerralbo LIII 8808 omiten el nombre: Archimenides philosophus siracusanus
claruit tempore hic libelum reliquit... Y BNP lat. 10344 y BUB 232 se limitan
a: Archimenides philosophus syracusanus fuit. Hic libellus... BNM 10570:
Arcvmenides philosophus siracvsavs claruit. Hic libellum... En cambio BNMVit.
18-7 lee: Archimenides philosophus siracusanus claruit tempora marcelli
principis. Hic libellum... (fol. 35v).
[v7]
En VIII, 7, extr. 7.
[w7]
El texto latino dice comicus; ninguno de los testimonios lee bien.
[x7]
Esto mismo cuenta Juan de Gales en su Breviloquium, BNP ms. lat. 3706, fol.
113v.
[Capítulo
81, Aristarco]
Aristarco
Aristarco,
gramático, floresçió en tiempo de los Macabeos.
[Capítulo
82, Pacupio]
Sacupio
Brundusino
Sacupio
Brundusino, escritor de trajerias, nieto de Enio, poeta, fijo de su fija,
floresçió en Roma. Después fue en Taranto, τ murió ende de noventa años.
[Capítulo
83, Estacio]
1
Estaçio Çeçilio
Estaçio
Çeçilio, conpañero τ contenporial de Enio, de la nasçión fue de Françia, τ
murió en Milán. 2 De aquéste fue la sentençia siguiente: «Muy malos enemigos
son los alegres de cara τ tristes de coraçón». 3 Aquéste ovo dos fijos poetas
méticos; es a saber: Archeneides τ Atebaides[y7]. 4 Floresçió en Roma.
[Capítulo
84, Catulo]
Valerio
Catulo
Valerio
Catulo, poeta de Verona, floresçió en tiempo de los Macabeos, τ murió en Roma
de edad de treinta años.
[Capítulo
85, Plocio Galo]
Plezio
Gálico
Plezio
Gálico, el qual floresçió en tiempo de los Macabeos, fue el primero que en Roma
enseñó latina Retórica.
[Capítulo
86, Panecio]
Averio[z7]
Averio,
filósofo, floresçió en Roma en los tiempos de Çipión, del qual fue preçebtor τ
maestro.
[Capítulo
87, Tito Livio]
1
Titulivio
Titulivio,
estoriógrafo, escriptor de tragerias[a8] muy ilustre, floresçió en Roma en los
tiempos de Aníbal Cartagenés, nueve años ante que Julio Çésar. 2 τ fue
patavino, es a saber paduano, donde fue muerto el año quarto del inperio de
Tiberio Çésar. 3 Bivió çerca de ochenta años, segunt se recuenta τ escribieron
Eusebio y Gerónimo en las sus corónicas. 4 Aquéste escrivió egregiamente las
peleas de los romanos con Aníbal en los sus libros.
[Capítulo
88, Posidonio]
Posidonio
Posidonio,
estoico, deçípulo de Paneçio, floresçió en los tiempos de Çipión. τ fue gran
estrólago, segunt dize Sant Agostín en el libro De çivitate Dei.
[Capítulo
89, Ecatón]
1
Catón
Catón,
filósofo estoico, de la naçión de Egibto, deçiplo fue de Paneçio. 2 Del qual se
fallan muchas cosas egregiamente dichas, de las quales estas pocas que se
siguen son tomadas: 3 Dexarás de temer si dexares de esperar. 4 Quieres saber
qué aya aprovechado; respóndote: é començado de ser amigo de mí mesmo. 5 Si
quieres ser amado, ama. 6 Preguntaron a Catón si el siervo podría dar benefiçio
a su señor. 7 Él respondió: «Unos son benefiçios, τ otros ofiçios, τ otros
serviçios. 8 Benefiçio es aquél que la persona agena da, y ageno es aquél que
puede çesar sin reprehensión. 9 Ofiçio es el del fijo, o el de la muger, o de
las otras personas a las quales la nesçesidad del deudo suçita o despierta a
fazer bien; o dar ayuda a los parientes que la ovieren menester. 10 El serviçio
es el que faze el siervo, al qual la su condiçión lo puso en tal logar que
ninguna cosa de lo que faze por su señor gelo puede contar a cargo».
[Capítulo
90, Marco Calidio]
Marco
Marco
Calidio, orador, floresçió en tiempo de Ponpeo.
[Capítulo
91, Diodoro]
Diodrus
Diodrus
Sicus escritor fue de la Griega Estoria, τ fue abido por claro en los tiempos
de Ponpeo.
[Capítulo
92, Curio]
Curio
Curio,
popular orador, floresçió en Roma en tiempo de Ponpeo. Aquéste, commo fuese en
África con la ueste de los romanos, por vergüença que la su gente fue
desbaratada, más quiso morir que escapar bivo de la batalla.
[Capítulo
93, Escipión]
1
Çipión
Çipión,
cónsul de los romanos, del avenimiento que ovo en la victoria de África, fue
llamado Africano, porque con la su bondad vençió la gente de África. 2 Éste fue
mucho tiempo oidor τ deçiplo de Paneçio, filósofo. Del qual maravillosos autos
se leyen en las estorias de los romanos, así de la su vertud commo de las sus
grandes victorias. 3 Pero porque fue filósofo τ deçiplo de filósofo enxerimos
en este libro algunos muy prudentes dichos τ comendables fechos suyos. 4
Aquéste en tanto grado fue ornado de buenas costumbres que se leye aver seído
piadoso contra su madre, τ liberal contra sus ermanas, τ bueno contra los
suyos, τ justo contra todos. 5 Cuenta dél Valerio que, después de la victoria
avida en España, que commo Çipión fuese de veinte τ syete años, 6 que fue por
prínçipe del pueblo romano en África, adonde tomó a Cartago, τ ovo grant
victoria de los africanos. 7 τ entre los otros cativos que vinieron a su poder,
los quales tenía ençerrados en la çibdad de Cartago, tenía una moça noble τ
fermosa, la qual era desposada con un mançebo generoso de aquella çibdad. 8 La
qual Çipión dio a sus parientes τ a su esposo guardada τ sin corronpimiento. 9
E tornó el oro que le avían dado por redençión de la moça, a bueltas de gran
dote que le dio para su casamiento. 10 Por la qual continençia τ magnifiçençia
de Çipión toda la gente de aquella tierra, que por ventura en otra manera se
detoviera τ revelara toda, se dio al pueblo romano. 11 Cuenta así mesmo Valerio
en el libro terçero[b8] que, commo Çipión fuese acusado antel senado que avía
avido grandes averes, él respondió: 12 «Como yo señorease a toda África para
vosotros, de todo ello non me quedó sinon el renombre solo». 13 Iten dixo más:
«Los africanos a mí ni a mi hermano non nos fizieron avarientos; antes cada uno
de nós más es rico de enbidia que de dinero». 14 Dize ese mesmo Valerio en el
libro sesto[c8] que, commo una vez en Roma dos omnes contendiesen antel senado
sobre quál dellos sería enbiado en España contra un prínçipe que se llamava
Variato, el qual estava rebelde contra los romanos, 15 la sentençia del senado
fue que aquél fuese enbiado en el qual la sentençia de Çipión fuese inclinada.
16 El qual dixo que non le plazía que ninguno de aquéllos fuese enbiado, por
quanto el uno dellos non tenía cosa alguna, τ el otro ninguna cosa le era asaz.
17 τ así se demostró la mengua τ avariçia de aquéstos en tal manera que ninguno
fue enbiado dellos. 18 Dezía Çipión que non avía cosa más difíçil que conservar
el amistad fasta el postrimero día de la vida. 19 Que algunas vezes se quiebra
el amistad por contençión de luxuria, o por otro movimiento quel uno τ el otro
quieren ganar. 20 τ non ay pestilençia alguna que mayor sea en las más de las
amistades, que la cobdiçia de la gloria τ de la onra, de las quales suele
nasçer tal debate 21 que solemos ver entre los muy grandes amigos nasçer en
esta causa grandes enemistades. 22 Iten dezía de sí mesmo que nunca estava
menos solo que quando estava solo. 23 Dezía así mesmo que así commo los
cavalleros suelen dar sus cavallos a los domadores para que les tiren la su
feroçidad τ aparten dellos la su braveza, para que sean fechos más mansos, para
poder dellos mejor usar; 24 que bien así se deve fazer de los omnes, que son
fechos fieros τ bravos con las bienaventuranças, 25 a los quales se deven dar
tales presidentes que los traigan por el giro de la razón τ de la dotrina, para
que acaten la flaqueza de las cosas umanas τ la variedad de la Fortuna. 26 Iten
acostumbrava dezir, que en todas las cosas devían los omnes ser más diligentes,
27 pues que los que tienen cabras τ ovejas suelen saber el número de quántas
tienen, τ non suelen saber el número de sus amigos.
[Capítulo
94, Cicerón]
1
Tulio
Tulio
Marco Çíçero, romano, muy noble fue entre los cónsules de los romanos. τ
floresçió en tiempo de Julio Çésar. 2 El qual fue muy gran filósofo τ muy
estudioso. 3 Aquéste repudió de sí la muger, τ fue rogado del prínçipe Çiro que
tomase a su ermana por muger. 4 Pero él non quiso, diziendo que non podía
juntamente dar obra a la muger τ a la Filosofía. 5 Escrivió Tulio muchos libros
egregios; so los títulos infra escriptos: 6 De ofiçios, III; De amiçiçia, I; De
senetute, uno; De oratore, III; De paradoxas, I; la Retórica vieja, τ las
Filípicas, I; 7 la Retórica nueva, IV; las Tusculanas qüestiones, V; De las
grataçiones, XII; De las invetivas, VI; 8 De leyes, III; De la fin del bien τ
del mal, V; De la natura de los dioses, III; De adivinaçión, II; Del fado, I; 9
De la creaçión del mundo, I; los Diálagos a Ortensio, I; De las partiçiones del
oraçión; De academias, I; 10 De república, VI; De Agricultura; De Justiçia τ
Derecho natural; De los tópicos; las Verrinas, I; 11 De los fechos contra
Verre; Invegtivas contra Salustio; Invegtivas contra Catalina, que son quatro
oraçiones; 12 De consejo, II; De consejo de las cosas militares; De las
synónomas; De la gloria umana; De consolaçión; De alabanças de Catón; 13 De las
respuestas de los adevinos; De las pronósticas. Item escrivió muchas epístolas.
14 τ
de los dichos de Tulio son tomadas estas pocas cosas morales que se siguen,
para enseñamiento de los leyentes; τ primeramente del libro De los ofiçios: 15
Toda alabança de vertud en el fecho[d8] consiste, de la qual algunas vezes se
faze intermisión. 16 Saber devemos que las cosas que en la tierra se engendran,
para el uso de los omnes son criadas. 17 τ los omnes por causa de los omnes
fueron nasçidos, por que ellos entre sí unos a otros podiesen aprovechar. 18 τ
en aquesto devemos seguir a la natura por guiadora, τ los comunes provechos
atraerlos en medio de todos. 19 Por eso son de fazer las batallas, por que
puedan bevir en paz sin enjuria. 20 De todas las injustiçias non ay alguna más
capital que la de aquéllos que, commo quiera que fazen muy grandes engaños,
fazen tales cosas que paresca que son buenos. 21 No ay ninguna cosa más
provechosa a la naturaleza del omne que la liberalidad τ la benefiçençia. 22
Pero aquésta deve aver muchas cautelas, ca es de ver que el benefiçio que se
faze no enbargue aquél a quien se da o a otro. 23 Ca son muchos de onor τ de
gloria que tiran de unos por tener que dar a otros; en tal manera que enpesçen
a los unos por mostrarse liberales a los otros. 24 Pero nosotros así devemos
usar de la liberalidad que aprovechemos a los amigos τ a ningunos no dañemos.
25 Non ay cosa alguna liberal que non sea justa. 26 La luxuria commo en toda la
hedad del omne sea suzia, pero en los viejos es muy más turpe τ fidionda. 27
Así mesmo en el libro De amiçiçia dize que non devemos rogar a los amigos cosas
feas, nin fazerlas si nos las rogaren. 28 Así mesmo dize en el libro De
senetute: ¿Qué cosa puede ser más absurda que buscar mucha vianda quando poco
queda por andar del camino? Dízelo por los viejos avarientos. 29 Dize en el
libro De las paradoxas: Todo sabio es libre τ todo loco es siervo. 30 Y ¿quién
se enseñoreará libremente de ninguno, si primero no puede enseñorearse de sus
cobdiçias? 31 ¿Qué cosa es libertad? Poderío de bevir a tu voluntad. 32 Y
¿quién es aquél que bive commo quiere? Aquél que derechamente bive y aquél que
goza del ofiçio; 33 el que no obedesçe a las leyes por miedo, mas síguelas τ
ónralas; 34 τ aquél que ninguna cosa faze, dize o piensa que libre non sea o de
buenamente dicha. 35 Así que solamente al sabio conviene que non faga cosa
alguna costreñidamente, nin cosa de que se duela, nin que sea contra su
voluntad. 36 Dize así mesmo en el libro de las Felípicas que todo mal, quando
nasçe τ es reziente, ligeramente se apremia; 37 pero si es envegeçido, mucho se
faze fuerte τ robusto. 38 Peor es la desonesta fuida de la muerte que toda
muerte. 39 Dize así mesmo en el libro De la Retórica: La sabiduría sin
eloqüençia poca cosa aprovecha, τ la eloqüençia sin sabiduría nunca aprovecha,
antes algunas vezes enbarga. 40 Estonçes fazemos los auditores atentos, si
aquellas cosas que avemos de dezir demostramos ser nuevas, τ grandes, τ
provechosas. 41 τ a nosotros brevemente fazemos enseñados si abierta τ
brevemente la suma de la causa esplicamos. 42 Si enseñado te quieres fazer fas
juntamente atento, ca muy dóçil es aquél que atentamente es aparejado a oír.
[Capítulo
95, Catón]
1
Catón
Catón
Marco Poçio, estoico filósofo τ poeta latino, floresçió en Roma en tiempo de
Vergilio. 2 Aquéste fue varón de tanta constançia que ninguno le pudo alabando
aprovechar, ni vituperando dapñar. 3 Aquéste, commo quiera que fuese gentil,
enpero fuía la umana gloria, mas segunt dél escrive Salustio, quanto él menos
cobdiçiava la gloria, tanto la gloria seguía más a él. 4 Aquéste, teniendo que
las ánimas fuesen inmortales, de enojo que tenía de quartana doble matóse a sí
mesmo, 5 commo quiera que Sant Agostín dize en el libro primero de La çibdad de
Dios que Catón mató a sí mesmo porque inpaçientemente sufrió la victoria del
Çésar, y por no querer ser sometido a él. 6 Aquéste enseñó que la República
devía más ser defendida por vertudes que por armas. 7 Dezía más, segunt dize
Agustino en el libro quinto de La çibdad de Dios[e8]: no queraes pensar que los
nuestros mayores oviesen fecho por fuerça de armas la cosa pública grande de
pequeña. 8 Ca si así fuese, mucho más fermosa la terníamos nós, por quanto de çibdadanos,
τ de conpañeros, τ de armas, τ de cavallos muy mayor abundançia tenemos nós que
ellos tovieron. 9 Pero tovieron ellos otra cosa que los fizo grandes, la qual
no tenemos nós; 10 es a saber: en casa, grande industria, y fuera, señorío
justo τ coraçón libre en las cosas que avían de aconsejar. 11 El qual non lo
tenían culpado nin ensuziado de luxuria nin delitos. 12 Dezía más, que entre
los buenos τ los malos no avía ya diferençia, por quanto la cobdiçia poseía
todos los gualardones de la virtud.
[Capítulo
96, Diógenes]
Diógenes
Diógenes
de Bavilonia, filósofo estoico, floresçió en tiempo de Catón.
Aparato
de variantes
[y7]
Ninguno de los tres testimonios sigue el texto latino que ofrece Knust: Hic
duos libros composuit poeticos, scil. Achilleidem et Thebaidem. Siguen el texto
de Stigall: Hic duos filios poetas habuit metrico, scilicet, Acineidem et
Thebaidem. El texto de BNP lat. 6069c (fol. 32v): duos filios habuit poetas
metricos, s. achilleydem & thebaidem y BNP lat. 6249 (fol. 63r): hic duos
filios habuit poetas metricos achineites & thebaides; BNP lat. 10344: hic
duos filios habuit metricos, achimeides & thebaydem. Grignaschi –“Lo Pseudo
Walter Burley”, 144– advierte que el error pudo venir del mismo autógrafo, a
resultas de una mala lectura de la fuente, el Speculum historiale.
[z7]
La transformación de la onomástica no es imputable siempre al traductor. Por
ejemplo, para este sabio, BNP 6069c ofrece Pauerius, más próximo a la forma del
texto castellano que al Panecius de otros testimonios latinos.
[a8]
Tanto tragedia como comedia son términos que en el texto no tienen el menor
sentido dramático.
[b8]
En III, 7, 1.
[c8]
En VI, 4, 2.
[d8]
En la acción, en el obrar.
[e8]
En V, 13, 5.
[Capítulo
97, Antípater]
Antípater
Antípater,
filósofo estoico, fue de muy agudo ingenio, τ floresçió en tiempo de Diógenes
de Bavilonia, cuyo deçiplo fue.
[Capítulo
98, Salustio]
Salustrio
Salustrio,
filósofo τ poeta romano, floresçió en tiempo de Tulio, cuyo enemigo τ enbidioso
fue. Aquéste escrivió un libro De la batalla catalinaria. Iten otro libro De la
batalla yugurtina. Item otro libro De Agamenón.
[Capítulo
99, Plaucio]
1
Platón
Platón
Minato, deçiplo fue de Çíçero τ orador muy noble. τ éste floresçió en Roma. 2
Aquéste, commo rigiese la provinçia de Galia Comata, ende idificó León sul
Ron[f8].
[Capítulo
100, Vito]
Vitus
Vitus
Lucresçio, poeta, floresçió en tiempo de Ponpeyo. El qual, beviendo yervas que
le dio una muger que lo amava, fue enloquescido. Pero escrivió algunos libros
por los entrevalos del tiempo que estava sano, los quales después enmendó. τ
después matóse a sí mesmo el año quarenta y quatro de la su hedad.
[Capítulo
101, Lucio Pomponio]
Luçio
Ponpenio
Luçio
Ponpenio, poeta de la nasçión de Boloña. Escriptor del Catalinario. Floresçió
en tiempo de Ponpeo.
[Capítulo
102, Plauto]
1
Plauto[g8]
Plauto,
poeta cómico, deçiplo de Tulio. 2 Aquéste, por pobreza τ dificultad de aver pan
para comer, alquilóse a un molino para traer unas muelas de mano. 3 τ quando
quiera que vacava de la su obra acostumbrava escrevir fábulas τ venderlas. 4
Aquéste fue muy eloqüente; τ de las sus sentençias morales aquí son escriptas
las que se siguen: 5 El dinero es causa y cabeça de las cosas τ de las
suliçitúdines. 6 El primer bien es ser sufiçiente el omne a sí mesmo. 7
¿Quieres que te fagan onra por derecho? Bive entre los mesquinos. 8 Nunca
resçibas en tu amistad nin en tu fe al omne loco. 9 Los omnes nesçios τ los
malos más ligeramente sostienen la malquerençia quel colegio[h8]. 10 Nunca te
fagas muy conpañero a ninguno. 11 Muy singular cosa es sofrir el omne a su
egual; a los menores menospreçiamos; de los mayores avemos enbidia; de los
iguales nos apartamos.
[Capítulo
103, Virgilio]
1
Virgilio
Virgilio,
el mejor entre todos los poetas[i8], fue dela nasçión de Mantua. 2 τ fue
enseñado en los estudios de Germonia[j8]. 3 τ después de tomada la toga del
magisterio fue a Milán; τ después de breve tiempo fue en Roma. 4 τ aquéste fue
llamado Virgilio porque su madre soñó que paría una verga que llegava fasta el
çielo; 5 lo qual no fue otra ninguna cosa sino que avía de parir a Vergilio, el
qual fablando de las cosas altas avía de llegar fasta el çielo, segund dize
Hugo[k8]. 6 Aquéste, commo ya fuese muy aprovechado en los estudios de la
Filosofía, después fue muy nigromántico[l8]; del qual se cuenta que oviese
fecho por arte maravillosa las cosas que se siguen. 7 Dízese que en Nápol, en
la puerta que se llama de Capania, ovo fecho el musco Eneas, que lançava todas
las moscas de la çibdad. 8 τ dízese que en esa mesma çibdad así ovo edificado
la carneçería, que ninguna carne se podía en ella podrir. 9 Commo fuese Nápol
trabajada por mortal pestilençia de sangusuelas, Vergilio fizo una sangusuela
de oro τ lançóla en un poço, τ luego çesaron todas las otras. 10 τ después de
muchos años, alinpiando aquel pozo, sacaron aquella sangusuela de oro; 11 τ
luego cresçió gran moltitud de sangusuelas en todas las aguas, τ nunca çesó
antes aquella pestilençia de sangusuelas fasta que tornaron aquella mesma
sangusuela de oro en el pozo. 12 τ dízese que en tal manera fizo un uerto, que
nunca en él llovía. 13 τ créese que aquéste oviese fecho en baños otras
maravillosas cosas. 14 Éste escrivió los libros de las Geórgicas, τ Bucólicos,
τ Eneidas. 15 τ bivió çinqüenta τ tres años. E los sus huesos fueron
trasladados en Nápol.
[Capítulo
104, Julio Celso]
1
Julio
Julio
Çelso, estoriógrafo, escrivió diligentemente La batalla del Çésar, un libro que
departió en çinco libros. 2 En los quales muchas cosas notables τ de gran
dotrina se contienen; 3 de las quales algunas cosas aquí brevemente son dichas.
4 Natural cosa es todos los omnes ser inçitados al estudio de la libertad τ
aborresçer toda condiçión de servidumbre. 5 Locura es del ánimo τ gran terneza
de la virtud non poder sofrir paçientemente la pobreza. 6 El uso es maestro de
todas las cosas. 7 Todas aquellas cosas que queremos, τ de buena voluntad
creemos, τ las que sentimos, esperamos nosotros que los otros así las sientan.
8 Entre dos batalladores sólo un tiempo está de fablar de la paz; 9 es a saber,
quando cada uno dellos confía de su vertud τ entramos paresçe que están iguales
en las fuerças. 10 τ si la Fortuna otorgare al uno más ventaja que al otro,
éste tal apenas usará de las condiçiones de la paz, 11 nin será contento de la
parte igual el que espera averlo todo. 12 El espanto tira a todos el consejo y
el esfuerço y debilita a los mienbros. 13 La Fortuna por la mayor parte
aquéllos que de muchos benefiçios á ornado, para más duros τ desastrados casos
los reserva.
[Capítulo
105, Accio Lucio]
1
Caçio Luçio
Caçio
Luçio, poeta, floresçió en Roma. 2 Aquéste, commo Julio Çésar entrase en el
colegio de los poetas, non se levantó a él. 3 τ no lo fizo porque se le
olvidava la gran exçelençia de la su magestad, 4 mas por quanto Julio Çésar
confiava de su exçelençia ser más alta que todos los estudios. 5 Por lo qual
Caçio, conosçiendo el crimen de la su insolençia, non se levantó a él, 6 por
quanto en aquel logar donde eran más se exerçitava el debate de los volúmenes
que de las imágenes de las cosas.
[Capítulo
106, Terencio]
1
Terençio
Terençio
Publio, poeta de Cartago, floresçió en Roma en tiempo de Octaviano Agusto[m8].
2 El qual con grande estudio aprendió las griegas letras. τ fue muerto en
Arcadia. 3 Escrivió un libro muy elegante de comedias, en el qual anotó las
costumbres de muchos; 4 por donde los omnes se guardasen de muchos
peligros[n8]. Del qual se leen estas sentençias que se siguen. 5 En tanto grado
es corronpida la naturaleza de los omnes, que juzgan mejor las cosas agenas que
las suyas. 6 El grand derecho muchas vegadas es grand maliçia. 7 Ninguna cosa
es tan fáçil que, si contra tu voluntad la fizieres, non se te faga difíçil. 8
¿No entiendes, o, que aquésta es una gran culpa, dar consejo tú a los otros, τ
saber en las cosas de fuera, τ tú no poderte en tu casa ayudarte a ti mesmo de
consejo? 9 Non ay ninguna cosa más injusta quel omne nesçio, el qual non piensa
que ay ninguna cosa que derechamente se faga sino la quél faze. 10 Esto juzgo
yo por saber: no conosçer aquellas cosas que agora tenemos ante los pies, mas
acatar aquellas cosas que son advenideras, τ proveerlas antes que vengan. 11
Mandó que la vida de los omnes sea mirada así commo en espejo, por que de las
vidas de los otros cada uno tome enxenplo para la suya. 12 Quando las cosas son
muy bienaventuradas a los omnes, estonçes conviene al tal omne pensar mucho en
la manera que deve soportar el adversa caída si le viniere; 13 por que ninguna
cosa non le sea nueva al su ánimo. τ si alguna cosa le viniere allende del mal
que espera, dévelo contar a ganançia. 14 Ninguna cosa es tan bien dicha, que
recontándola mal non sea mala. 15 Malo es el consejo que non puede ser mudado.
16 Aquél al qual más cumple de lo que poco es, más quiere que le cumple. 17
Gran bordón es para el camino el conpañero bien razonado. 18 Nunca el peligro
se vençe sin peligro. 19 Mucho altercando se declara la verdad. 20 Parte fazes
del benefiçio si bien niegas lo que te demandan. 21 Neçesaria cosa es que tema
a muchos aquél a quien muchos temen.
[Capítulo
107, Varrón]
1
Marco Varro
Marco
Varro floresçió en Roma en tiempo del enperador Octaviano. 2 El qual bivió
noventa años. 3 Fue varón muy enseñado, τ de agudo ingenio, τ bien enseñado en
todos fechos seglares[o8]. 4 Aquéste, segunt dize Esidro en el libro de las
Etimologías, conpuso inumerables libros entre los autores latinos; 5 τ escrivió
quarenta τ un libros de las antigüedades, los quales dividió en las cosas
umanas τ divinas. 6 τ fizo veinte τ çinco libros de las cosas umanas τ diez τ
seis libros de las divinas. 7 Escrivió a Ateniense, su auditor[p8], un libro
moral, en el qual muchas cosas notables τ provechosas dixo. 8 Donde dize que
non es mesquino sinon aquél que se cree seerlo. 9 Escrivió Varro otro libro
intitulado De cultu deorum.
[Capítulo
108, Galo Cornelio]
Gallus
Cornelius
Gallus
Cornelius, poeta, claresçió en tiempo de Octaviano Çésar. τ éste aviendo
quarenta τ quatro años, con su propria mano se mató.
[Capítulo
109, Horacio]
1
Oraçio
Oraçio
Flacco, poeta ilustre, floresçió en Roma en tiempo de Çésar Agusto. 2 De
aquéste dize Valerio Máximo que commo fuese pontífico de Júpiter τ estudiese en
los sacrifiçios solepnes, que le vino nueva que era muerto su fijo; 3 pero que
nunca se apartó de la pública religión por ser inclinado al privado dolor; 4
por que non paresçiese que avía en él más partes de padre que de pontífico. 5
Éste escrivió un libro de los Sermones, τ otro de las Epístolas, τ de los
Cantares, τ el libro de las Odas; iten la Poetría, τ De remedios. 6 E murió en
Roma a los çinqüenta y siete años de la su hedad.
[Capítulo
110, Xistus]
1
Cristo[q8]
Cristo,
pitagórico filósofo, claresçió en tiempo de Octaviano enperador. 2 Escrivió un
libro de sentençias morales τ notables, al qual llamó Encheridión. 3 El qual
libro Rufino, presbítero, en abierto τ claro sermón trasladó de griego en
latín. 4 Del qual libro Sant Agostín faze mençión en el segundo libro de las
Retrataçiones[r8]. 5 Del qual aquí son sacadas las cosas notables que se
siguen. 6 Faz cauta τ sabiamente tan bien en las cosas pequeñas commo en las
grandes, ca no es pequeña cosa en la vida de los omnes menospreçiar las cosas
pequeñas. 7 Tal sey sienpre qual querrías ser quando alguna cosa ruegas a Dios.
8 La maliçia, quando es alabada, más intolerable se faze. 9 Ante todas las
cosas requiere tiempo para tus palabras, τ entonçes fabla quando ya non cumple
callar. 10 Quando tuvieres poder sobre los omnes miénbrate que Dios lo tiene
sobre ti, τ sabe que si juzgares a los omnes que tú as de ser juzgado de Dios;
11 ca mayor peligro es del juzgante que del juzgado. 12 Estonçes serás sabio
quando por sabio non te juzgares. 13 El bevir non es en nós, pero el bien bevir
en nosotros es. 14 El sabio sigue a Dios τ Dios sigue el ánima del sabio.
[Capítulo
111, Atenodoro]
Antemodoro
Antemodoro
Tarsiense, filósofo estoico, floresçió en tiempo de Octaviano. Del qual fue
aquesta sentençia: «Estonçes entiende que estás libre de todas cobdiçias quando
vinieres a tal tiempo, que non ruegues cosa a Dios que non gela puedas rogar
públicamente».
[Capítulo
112, Marco Nerio]
Marco
Nerio
Marco
Nerio Flacio, gramático, floresçió en tiempo de Octaviano Agusto.
Aparato
de variantes
[f8]
Lyon.
[g8]
El autor parece confundir motivos de dos personajes, Plauto y Platón Minato
(Plaucio, Plaucius o Plancus Munacius, cap. 99); por eso hace al comediógrafo
discípulo de Cicerón. Cfr. J. N. Hough, “Plautus, student of Cicero”.
[h8]
Traduce el término collegium, aquí unión, armonía, unidad.
[i8]
No es hiperbólica la afirmación, que culmina más de un milenio de primado
virgiliano. Virgilio fue considerado ya desde la tardía Antigüedad filósofo,
sabio, gramático, mago, teólogo; pero, sobre todo, poeta. Homero es considerado
el primero de los griegos y Virgilio de los latinos. Según las categorías
acuñadas por Traube –Vorlesungen und Abhandlungen, II, Einleitung in die
lateinische Philologie des Mittelalters, (ed. P. Lehmann), Munich, 1911, 115–
habría habido una aetas Vergiliana, siglos VIII y IX; una aetas Horatiana, X y
XI; y la aetas Ovidiana, siglos XII y XIII.
[j8]
Cremona.
[k8]
¿Quién es este Hugo? Localizo algunos posibles. Hugo de San Víctor,
Didascalicon; Hugo Trimegensis († 1313), autor de un Registrum multorum
auctorum; Hugo Sneyth († 1296), autor de un Ars praedicandi, conservado sólo en
sumario; Huguccio de Pisa (s. XIII), autor de Magnas derivationes.
[l8]
Es el Virgilio popular, muy frecuente en textos medievales. En las tradiciones
orales del pueblo napolitano, que se honraba con su sepulcro, Virgilio aparece
caracterizado como mago, como obrador de prodigios, tan capaz de contener una
erupción del Vesubio como de librar a su ciudad de las sanguijuelas.
[m8]
P añade en nota al margen derecho: «Otros disen que en tiempo de Cipion».
[n8]
Aquí comedia no significa obra dramática sino satírica.
[o8]
Traduce in omni seculari erudicione peritus. Entiendo que se refiere a asuntos
públicos. Sólo localizo una ocurrencia de esta locución, pero tiene claro
sentido ascético: «Los religiosos bien se arremiembran por la folgança del
anima & por el dexamiento delos fechos seglares», Gordonio (1495), ms. BNM
1315, fol. 53r, apud CORDE.
[p8]
Los tres testimonios ofrecen una lectura defectuosa, que cabe restaurar a la
vista del texto latino.
[q8]
En H en abreviatura: csto xpo.
[r8]
En II, 42.
[Capítulo
113, Ovidio]
1
Ovidio
Ovidio
Naso, poeta, floresçió en tiempo de Tiberio Çésar, τ fue muerto en destierro. 2
Aquéste conpuso muchos libros métricos τ poéticos, los títulos de los quales
son éstos: 3 De nuçe, I; De las epístolas, I; De seni título, III[s8]; De arte
amandi, III; De remedio amoris, I; 4 Metamorfoseos, XV; De fastis, VI; De
tristibus, V; De Ponto, I; De vetula, I; De puliçe[t8].
[Capítulo
114, Valerio Máximo]
1
Valerio Máximo
Valerio
Máximo floresçió en tiempo de Octaviano Agusto. 2 Aquéste fizo un libro De los
fechos τ dichos morales de los antiguos varones griegos τ romanos, del qual
aquí son puestas algunas sentençias. 3 La divinal ira con sosegado paso proçede
a la vengança, τ la tardança del su castigo con mayor pena la reconpensa. 4
Rico faze al omne non el poseer de las muchas cosas, mas el desear de las
pocas. 5 Aquél tiene muy mucho el que desea poco. 6 No es en ninguno tanta
umildad que de la dulçedumbre de la vanagloria non sea tañido. 7 Muy gran juez
es de la locura del omne la variedad de la condiçión o estado. 8 Los ornamentos
de la Eloqüençia mucho consisten en la pronuçiaçión de los dichos, y en la
convenençia τ mesura del cuerpo. 9 Ca por tres maneras an de contentar los
eloqüentes a los que los oyen; es a saber: penetrando las sus orejas, τ
falagando los sus ojos, τ robando los sus coraçones.
[Capítulo
115, Calcítero]
Calçíterus
Calçíterus,
filósofo. Segunt dize Esidro, por grandes alabanças encomendado por los
griegos. Ca dizen que conpuso tantos libros cuantos cada uno de nós podría
escrevir de agenos por su propia mano en todos los días de la su vida.
[Capítulo
116, Séneca]
1
Séneca Cordovés
Séneca
Cordovés, filósofo muy sabio, deçiplo de Seçión[u8] estoico τ tío fue de
Lucano, poeta. 2 Floresçió en tiempo de Nero enperador. τ quando Nero fuera
pequeño fue su maestro. 3 Y en aqueste tiempo los gloriosos apóstolos San Pedro
τ San Pablo pedricavan en Roma. 4 τ commo Séneca τ muchos de la casa del Çésar
confluyesen a Pablo, entre todos los otros Séneca fue más familiar suyo[v8]. 5
Tanto, que veyendo en él la divinal çiençia, apenas se podía tenplar de la su
fabla. 6 τ quando non se podían fablar, enbiávanse epístolas con las quales
usavan de sus coloquios τ consejos. 7 τ Séneca ovo leído delante del Enperador
las epístolas de Pablo, τ en cada una de las sus sentençias lo ovo por
maravilloso. 8 Aqueste Séneca de la capaçidad de la su memoria τ del su
maravilloso retener, él mesmo así escrive en el prinçipio del libro de las sus
Declamaçiones: 9 «Tanto ovo floresçido en mí la memoria algunas vegadas, que no
solamente me abondava para el uso della, mas aun proçedía en grado de miraglo τ
non lo quiero negar. 10 Ca dos mil nombres rezados yo los tornava dichos por la
orden que estavan. 11 τ fazía más: que de los deçiplos que venían a oír a
nuestro maestro dávame cada uno un verso fasta que llegavan a más de dozientos
versos; 12 τ yo tornávagelos a rezar, començando del postrimero τ bolviendo
fasta el primero. 13 τ no solamente era la mi memoria ligera para abraçar todo
lo que quería, mas tanbién para retener lo que avía resçebido». 14 Aqueste
Séneca fue onbre de muy continente vida; tanto, que San Gerónimo dize averlo
puesto en el catálago de los santos, provocado de aquellas epístolas que se
leen de Séneca a Paulo τ de Paulo a Séneca. 15 El qual Séneca, dos años antes
que San Pedro τ San Pablo fuesen coronados por martirio, del enperador Nero fue
muerto.
16
Escrivió Séneca muy elegantemente los libros que se siguen. Fizo I de metros τ
prosa, el qual es llamado Ludo Claudi. 17 Fizo otro libro De benefiçios. Fizo
dos libros De clemençia a Nero; τ De moribus, I; De los remedios de los casos
fortituitos a Galión, I; 18 De inmatura morte; τ De las qüestiones naturales,
I; De las declamaçiones, VIII; 19 De las sentençias, VIIII; De los diversos
oradores, I; Iten las Tragerias, IX; Iten las Epístolas a Pablo; De la ira; De
la tranquilidad del ánimo; 20 De los proverbios; De prudençia; De las artes
liberales; De las quatro vertudes; De vita beata; De matrimonio; De terremoto;
Contra suprestiçiones; De consolaçión a Marchia; 21 item otro libro De
consolaçión a Delbia[w8], su madre; iten las Epístolas a Luçilo.
[Capítulo
117, Quintiliano]
1
Quintiliano
Quintiliano,
poeta, floresçió en tiempo de Galba enperador, τ fue de España. 2 τ pasó en
Roma, τ tovo ende escuela pública. 3 τ escribió ocho libros De la instituçión
oratoria. Iten otro libro De las causas. 4 Dize en el libro primero de la
oratoria instituçión que pluguiese a Dios que nosotros non perdiésemos las
costumbres de los nuestros libros, 5 mas luego desatamos la justiçia con
deleites. 6 La costumbre muy çierta maestra es del fablar. 7 Dize en el segundo
libro: Non es de estimar de ninguno de quánta edad sea, mas quánto aya
aprovechado en los estudios. 8 Devémonos guardar non solamente de qualquier
pecado o desonestidad, mas aun de la su sospecha. 9 Cada uno más quiere
reprehender los viçios agenos que non los suyos. 10 Dize en el libro quinto: El
prínçipe que quiere saber todas las cosas nesçesario es que aya de inorar
muchas. 11 Iten en el libro nono: Tanto fallesçe al avariento lo que tiene
commo lo que non tiene. 12 Mejor podrá persuadir a los otros el que
primeramente a sí mesmo oviere persuadido. 13 No es en ningund lugar tanta
facundia de bien fablar que non yerre o tardamudee quando las palabras non
concuerdan con el coraçón. 14 La libertad de todo omne está en aver perdido los
ojos, ca los nuestros ojos son toda la nuestra luxuria; 15 ca éstos nos alançan
cada día en todos viçios, τ maravillándose, amando τ cobdiçiando. 16 Toda
locura de coraçón con las calamidades del cuerpo se quebrantan. 17 No tiene
causa de fablar aquél a quien no puede ser creída la verdad, pues que tirada es
dél toda fe de palabras, τ toda autoridad es apartada de los sus sermones.
[Capítulo
118, Plutarco]
1
Plutarco
Plutarco,
filósofo, instituidor τ maestro fue de Troyano[x8] enperador. 2 τ segunt se
dize en el Policrato, en el libro quinto[y8], éste fue fiel en las sentençias τ
resplandeçiente en las palabras, τ muy moderado en las costumbres. 3 Tanto, que
bien ligeramente podía ser conosçido por maestro del Enperador. 4 Aquéste fizo
un libro muy fermoso de la costituçión pulítica, τ intitulólo Institución del
Troyano, 5 en el qual elegantemente escrive qué tal deva ser el prínçipe. 6
Escrivió así mesmo otro libro de la moderaçión de los magestrados, el qual es
intitulado Archimagrates[z8]. 7 Escrivió así mesmo otro libro muy fermoso De
paçençia a Troyano enperador.
[Capítulo
119, Plinio]
1
Plinio
Plinio
Segundo, veronés, orador τ estoriógrafo insine, floresçió en tiempo de Troyano,
enperador. 2 Del qual se fallan muchas obras que ovo fecho, τ con el su grande
engenio ovo dado muy gran obra a los liberales estudios[a9]. 3 τ escrivió todas
las batallas que con los romanos fueron avidas, las quales conprehendió en
veinte nueve velúmenes. 4 Iten escrivió treinta τ nueve libros en la Natural
Estoria, los quales endereçó al enperador Vaspasiano. 5 Escrivió así mesmo
epístolas çerca de çiento, enbiadas a diversos onbres. 6 Fue Plinio muy
endustrioso en la eqüestre cavallería, τ aministró sienpre enteramente muy
grandes τ continuas procuraçiones por quanto él era constituido de los
enperadores para este ofiçio. 7 τ veyendo aqueste Plinio que gran muchedumbre
de cristianos eran atormentados τ muertos por mandamiento deste Troyano
enperador, 8 recontóle al Enperador en cómmo muchos millares de onbres matavan
cadal día por su mandado, 9 en los quales ninguna cosa no se fallava cometida
que de delito fuese, ni cosa que fuese contra las leyes romanas; 10 Salvo tanto
que pedricavan aver seído nasçido ante los años de Lucano un Cristo[b9], el
qual afirmavan ellos ser Dios. 11 Pero que todas las otras cosas todas las
fazían segunt las leyes comunes. 12 Entonçes Troyano enperador[c9] establesçió
que non fuesen buscados los cristianos para los martirizar; 13 pero que si
algunos públicamente fuesen fallados que pedricavan públicamente contra la ley
de los gentiles, que aquéllos solos fuesen punidos.
14
De los dichos de Plinio léese en la epístola a Carrilo[d9]: La grandeza del
coraçón ninguna cosa de las que faze non las quiere referir a la demostraçión,
mas a la conçençia; 15 ni el bien fecho no quiere resçebir la merçet de las
palabras del pueblo, mas del fecho propio. 16 Iten dezía en la epístola a
Vuiconio: «En el libro que te enbié, si algunas cosas dél quitares τ
corregieres 17 estonçes yo creeré que todo lo otro en él contenido te plaze:
quando de ti conosçiere que algo dél te á desplazido». 18 Iten en la epístola a
Mano Máximo: «Nosotros procuremos de bevir así mientra la vida nos dexare, que
la muerte quando viniere falle muy pocas cosas que apartar de nos».
[Capítulo
120, Tolomeo]
1
Tolomeo
Tolomeo,
filósofo feludensis, floresçió en tiempo de Adriano enperador. 2 Éste muy claro
en Astrología τ Jumetría fue. τ éste más añadió en el Astronomía que fue todo
lo que antes de sí falló escripto. 3 Éste fue criado en Alixandría τ con
estrumentos estava aguardando[e9] las estrellas. τ moró en Alixandría τ en
Rodas. 4 τ éste conpuso muchos libros; es a saber: el libro que es llamado
Almagesto, de la çiençia de las estrellas τ de los movimientos de los cuerpos
çelestiales. 5 Iten fizo otro libro de los juizios, partido en quatro partes,
el qual es dicho Çentiloqio. 6 Éste non fue de los Tolomeos, reyes de Egibto,
pero fue llamado Tolomeo, commo quiera que caresçiese de real título. τ bivió
ochenta τ ocho años.
7 τ
de los sus proverbios morales se fallan escriptos los que se siguen: Nesçio es
aquél que non sabe conosçer la cantidad de sí mesmo. 8 En los bienes que son
dados a nosotros de Dios devemos considerar la bondad del dador; 9 y en los
malos la bondad de la purgaçión o remuneraçión devemos atender. 10 Quanto más
te allegares a la tu fin, tanto más procura de obrar bien con acreçentamiento.
11 Non es pobre aquél que se enseñorea del su entendimiento. 12 Aquél que es
más omilde entre los sabios, aquél es más sabio. Así commo el lugar que es más
profundo es más copioso de aguas, 13 bien así el sabio omilde más abondado es
de sabiduría. 14 No disputes con aquél que te negare la verdad, nin respondas
sinon aquél que te demandare consejo o al que cobdiçia de ti lo resçibir. 15 No
cometas[f9] tu consejo aquél que su secreto propio no pudo ençelar. 16
Qualquiera que quiere enseñorear en el mundo, apareje el coraçón paçiente a las
adversidades. 17 Los enbidiosos paresçen onbres çiegos, pues les paresçe quel
bien ageno, quando lo pierden los que lo poseen, les plaze tanto commo si lo
cobrasen ellos. 18 El que non se gloría en la su dignidad poco se turbará
quando la perdiere. 19 Aína desfallesçerá el que en la mentira confía.
[Capítulo
121, Segundo]
1
Segundo[g9]
Segundo,
filósofo, floresçió en Atenas, en tiempo del enperador Adriano. 2 El qual
filosofó guardando silençio todo el tiempo de su vida, τ siguiendo la vida
pitagórica[h9], 3 τ en aquel tienpo que Segundo era pequeño, fue enbiado de los
sus progenitores a aprender. 4 τ estando él en las escuelas fue muerto su
padre. 5 τ entre las otras cosas que en las escuelas oyó, esta palabra oyó que
se dezía: «Toda muger es fornicadora τ no casta». 6 τ después que por muchos
años aprovechó en la Filosofía, tornóse a su tierra, 7 bolviendo con el ábito τ
común costunbre de los peligrinantes; es a saber, con un bordón, τ con una
talega, τ los cabellos luengos, τ la barba cresçida. 8 τ vino a ospedar en la
su casa propia, en tal manera que ninguno de los de su casa lo conosçían, ni
aun la su propia madre. 9 τ queriendo provar lo que avía oído de las mugeres,
si por ventura sería verdad, 10 llamó a una de las sirvientas de su madre τ
prometióle çierta suma de oro si tratase con su señora que aquella noche él
estuviese con ella. 11 τ la señora, consintiendo, dixo a la sirvienta que a la
noche lo fiziese entrar a ella. 12 τ commo ella pensase que se avía de mezclar
con él carnalmente, él començóla de abraçar commo a propia madre, τ durmióse
entre las sus tetas fasta la mañana. 13 τ a la mañana, quando ya quería salir τ
partirse, ella, echando mano dél, díxole: «Tú as fecho aquesto por me tentar».
14 El qual le respondió: «Non lo quiera Dios, señora madre; pero no era digna
cosa que yo manzillase aquel vaso de adonde salí». 15 τ ella quexándose que le
dixese quién era, él le dixo: «Yo só Segundo, tu fijo». 16 Estonçes ella,
pensando en sí mesma τ no pudiendo sofrir la tal confusión, saliósele el alma.
17 τ Segundo, sabiendo que por la su fabla avía conteçido la muerte a su madre,
diose a sí mesmo dende adelante aquesta pena: que jamás non fablase. 18 τ así
guardó silençio τ callamiento fasta su muerte. 19 τ çerca de aqueste tiempo
Adriano enperador, veniendo en Atenas, oyó dél τ fízolo venir a sí. τ
primeramente saludólo, pero él calló. 20 Estonçes, Adriano díxole: «Fabla,
filósofo, por que aprendamos algo de ti». 21 Pero él perseverando en el
propósito del su silençio, mandólo tomar el Enperador τ fizo al verdugo que lo
llevase al lugar de los tormentos. 22 τ que le dixese por el camino que
fablase. τ si fablase, que lo matase. Pero que si non le respondiese τ
perseverase en el su propósito, que lo bolviese a él. 23 τ el verdugo,
llevándolo al lugar de los tormentos, díxole: «¡O, Segundo! ¿Por qué quieres
morir por callar? ¡Fabla τ bive!» 24 Pero Segundo, posponiendo[i9] la vida,
callando esperava la muerte. 25 τ ya llegado al lugar, el atormentador le dixo:
«Estiende la çerviz τ resçibe el cuchillo». τ el filósofo, estendiendo la
çerviz, posponía ya la vida. 26 Estonçes el atormentador tomólo de allí τ
llevólo a Adriano. τ díxole cómmo avía callado fasta la muerte. 27 Estonçes
Adriano, maravillado de la constançia del filósofo, díxole: «Porque esta tu ley
del silençio, que a ti mesmo te posiste, en ninguna manera non la quieres ronper,
toma a lo menos aquesta tabla τ escrive con tu mano en ella alguna cosa». 28 El
qual escrivió en esta manera: «Yo no temo a ti, Adriano, commo quiera que tú
parescas prínçipe de aqueste tiempo τ tú matar puedes a mí. Pero non avrás
poderío de fazerme pronuçiar alguna boz». 29 Adriano, leyendo lo que avía
escripto, dixo: «Bien as perseverado en el tu propósito, pero yo te fago
algunas qüestiones τ tú respóndeme a ellas: 30 ¿Qué cosa es mundo?» Él
escrivió: «Mundo es çercuito no çesable, τ corona de muchas fortunas, τ tenor
eterno, τ çercuito sin error».
31
¿Qué cosa es el mar oçéano? Abraçamiento del mundo, τ término coronado, τ
vínculo de toda cosa, τ concurso de la natura, 32 τ sostentamiento del orbe, τ
audaçia de la vía, τ linde de la tierra, τ fuente de las tenpestades.
33
¿Qué cosa es Dios? Mente inmortal, τ alteza non contenplable, forma multiforme,
espíritu de muchas maneras, inquisiçión incogitable, τ ojo sin sueño.
34
¿Qué cosa es çielo? Espera[j9] voltable τ techo sin medida.
35
¿Qué cosa es Sol? Ojo del día, τ fermosura del çielo τ de la natura, τ çircuito
de calor, τ flama que non çesa, caminero çelestial, afeitador del día, τ
destribuidor de las oras por graçia de la natura.
36
¿Qué cosa es Luna? Púrpura del çielo, enbidia del sol, enemiga de malfechores,
solaz de caminantes, endereçamiento de navegantes, señal de solepnidades,
çirculaçión de los meses, ojo de la noche, demostraçión de tenpestades.
37
¿Qué cosa es ombre? Mente encarnada, τ alma trabajosa, τ morada de pequeño
tiempo, reçebtáculo del espíritu, especulador de la vida, desanparador de la
luz, movimiento eternal, caminero traspasante, uésped del lugar, siervo de la
muerte.
38
¿Qué cosa es tierra? Basis del çielo, punto del mundo, guarda de los frutos, τ
cobijadura del infierno, madre de los nasçientes, τ ama de los bivientes,
tragadora de todos.
39
¿Qué cosa es día? Estudio de trabajo, recurso de los doze signos τ prinçipio
cutidiano, τ cuenta perdurable.
40
¿Qué cosa es aire? Guarda de la vida. ¿Qué cosa es luz? Haz de todas las cosas.
41
¿Qué cosa son estrellas? Pintura del çielo, governaçión de navegantes,
fermosura de la noche.
42
¿Qué cosa es pluvia? Conçibimiento de la tierra, madre de las mieses.
43
¿Qué cosa es niebla? Noche en el día τ trabajo de los ojos.
44
¿Qué cosa es viento? Perturbaçión del aire, τ movimiento de las aguas, τ
sequedad de la tierra.
45
¿Qué cosa es agua? Socorro de la vida, alinpiamiento de las suziedades.
46
¿Qué cosa son ríos? Corrida non desfalleçiente, refecçión[k9] del sol, τ
regamiento de la tierra.
47
¿Qué cosa es yelo? Secador de las yervas, τ vínculo de la tierra, τ puente de
las aguas.
48
¿Qué cosa es nieve? Agua seca.
49
¿Qué cosa es invierno? Destierro del estío.
50
¿Qué cosa es verano? Parimiento de la tierra.
51
¿Qué cosa es muger? Confusión del ome, bestia sin fortuna, continua soliçitud,
contienda que nunca desfallesçe, daño cutidiano, casa del ombre, estornudo de
soledad, anegamiento del varón no casto, vaso de adulterio, pelea apresurada,
animal muy malo, peso muy grave, sierpe sin fartura, sierva umanal.
52
¿Qué cosa es fermosura? Prendimiento natural, τ Fortuna de breve tiempo, τ flor
que se marchita, τ carnal bien aventurança, τ negoçio non conpuesto, τ umana
cobdiçia.
53
¿Qué cosa es amiçiçia? Igualdad de coraçones.
54
¿Qué cosa es amigo? Nonbre deseado, onbre que pocas vezes se falla, fuida de
las desaventuras, posesión que pocas vezes se falla, fallador de la
misericordia, folgança sin desfallesçimiento, bien aventurança muy amada.
55
¿Qué cosa es fe? Maravillosa çertidunbre de la cosa non sabida nin conosçida.
56
¿Qué cosa es vida? Alegría de los bienaventurados τ tristeza de los mezquinos,
esperamiento de la muerte.
57
¿Qué cosa es muerte? Sueño perdurable, desatamiento de los cuerpos, pavor de
los ricos, deseo de los pobres, advenimiento que non se puede escusar, inçierta
peligrinaçión, lago del omne, padre del sueño, fuida de la vida, apartamiento
de los bivos τ resuluçión de todas cosas.
58
¿Qué cosa es esperança? Refrigerio de los trabajos τ dudoso advenimiento.
59
¿Qué cosa es vejez? Mal deseado, muerte de los bivientes, término común.
60
¿Qué cosa es sueño? Imagen de muerte, folgança de los trabajos, τ voto de los
infermantes, τ deseo de los mesquinos, esperimento de médicos, sabiduría de los
velantes, solaz de los vençedores, τ soluçión de los viçios, τ folgança de todo
espíritu.
61
¿Qué cosa es labrador? Ministro de los trabajos, egualador de los términos
yermos, τ físico de la tierra, τ plantador de los árboles, τ egualador de los
montes.
62
¿Qué cosa es nave? Operaçión marina, τ casa sin fundamento, ave de madera, τ
salud no çierta.
63
¿Qué cosa es nauta? Caminante por las ondas, cavallero sobre la mar, τ uespe
del mundo, desanparador de la tierra, atentador de las tenpestades.
64
¿Qué cosa es letra? Guarda de la estoria τ guardador de la memoria.
65
¿Qué cosa es riquezas? Peso del avariento, τ servidunbre de los cuidados, τ
delectaçión vergoñosa, e enbidia que non puede sanar, τ deseo que non puede ser
acabado, τ cosa deseada, τ cara[l9] muy alta, τ aborreçible cobdiçia.
66
¿Qué cosa es pobredad? Bien aborreçido, τ madre de sanidad, τ quitadora de los
cuidados, τ senda sin soliçitud, τ falladora de la sabiduría, τ posesión sin
dapño de los negoçios, τ sustançia sin reprehensión de calupnia, τ forma
inçierta, τ bienaventurança sin soliçitud.
67
¿Qué cosa es palabra? Manifestaçión del coraçón.
68
¿Qué cosa es libertad? Inoçençia del ombre.
69
¿Qué cosa es sueño del velante? Casa del ánima.
70
¿Qué cosa es cabeça? Cunbre del cuerpo.
71
¿Qué cosa es çelebro? Guarda de la memoria.
72
¿Qué cosa es cabello? Vestidura de la cabeça.
73
¿Qué cosa es barba? Conosçimiento entre el macho e la fenbra.
74
¿Qué cosa es fruente? Imagen del ánimo.
75
¿Qué cosa son ojos? Guiadores del cuerpo, τ vasos de la lunbre, τ demostradores
del coraçón.
76
¿Qué cosa son narizes? Addopçio de los manjares[m9].
77
¿Qué cosa es oreja? Sentidora de los sonidos.
78
¿Qué cosa es boca? Gobernadora del cuerpo.
79
¿Qué cosa son dientes? Mordedores de la blandura.
80
¿Qué cosa es lengua? Açote del aire.
81
¿Qué cosa son beços? Puertas de la boca.
82
¿Qué cosa son manos? Obreros del cuerpo.
83
¿Qué cosa es coraçón? Reçebtáculo de la vida.
84
¿Qué cosa es pulmón? Guardador del aire.
85
¿Qué cosa es hiel? Sobçitaçión de la ira.
86
¿Qué cosa es esplén[n9]? Reçibidor de la risa τ del alegría.
87
¿Qué cosa es estómago? Cozinero de los manjares.
88
¿Qué cosa son huesos? Fuerça del cuerpo.
89
¿Qué cosa es sangre? Umor de las venas, alimento de la vida.
90
¿Qué cosa son pies? Fundamiento movible.
91
¿Qué cosa son piernas? Colupnas del cuerpo.
92
¿Qué cosa son venas? Fuentes de la carne.
93
¿Qué cosa es la que faze las cosas amargas ser dulçes? La fanbre.
94
¿Qué cosa es la que non dexa al ombre cansar? La ganançia.
[Capítulo
122, Basílides]
Basílides[o9]
Basílides
Scitopolitano[p9], filósofo ilustre, claresçió en Atenas, en tiempo del
enperador Antonio Pío.
[Capítulo
123, Galeno]
1
Galieno
Galieno,
médico ilustre, famoso en todol mundo, nasçió çerca de Pérgamo de Asia. 2
Aquéste fue intérpetre de Ypocrás. 3 Floresçió en Atenas, τ en Alixandría τ en
Roma en los tiempos del enperador Antonio Pío. 4 En los quales lugares mucho
aprovechó en la çiençia de la Filosofia τ de la Melezina.
5 τ
bivió ochenta τ siete años, en los quales mucho trabajó en la conpusiçión de
los libros medeçinales muy útiles que fizo; 6 ca escrivió: De la demostraçión;
τ De los elementos; τ De la natura del ombre; τ De las conplisiones; τ De la
maliçia de la conplisión diversa; 7 De la [des]igual destenperançia; τ De la
redarguçión de los desimuladores de las enfermedades; τ De caliente τ seco; τ
De las virtudes naturales; De la conpendiosidad de los pulsos; τ De la buena y
de la mejor abitud y de la muy mejor avitud. 8 Iten conpuso otro libro, al qual
se allegan los otros libros De la costituçión de los libros en la Medeçina; y
el libro De la introduçión. 9 Iten el libro de los Comentarios sobre su libro
De los pulsos τ aquéllos que son entreduzidos[q9]; Del esperma, τ De los ralos
movimientos, τ De la utilidad del pulso. 10 Iten escrivió el libro De las
intreduçiones del pulso; τ De las diferençias de los pulsos; τ De las causas de
los pulsos con comento que sobre él fizo. 11 Iten De conpendio de pulso; τ De
la significaçión de los pulsos; τ Del ayudamiento del anélito; τ De las causas
del anélito; τ De los ayudamientos de los mienbros; 12 τ Del açidente τ del
morbo; τ De cataratas; τ De las diferençias de las fiebres; τ De turpo τ
retigaçión;[r9] τ De los tiempos de las
enfermedades; 13 τ De voçe; τ De los dolores de las mugeres; τ De Anotomía; τ
De la sinple Medeçina; τ De las perfectas Medeçinas; τ De las enfermedades de
las mugeres; 14 τ Del mal anélito; τ De propiedad de los espirimentos; Del
ingenio de la sanidad. 15 Iten otro libro Metogono de las pasonarias; e otro
libro Antidodario; τ el libro De los secretos suyos a Monteo; 16 e De los
pulsos τ orinas a Glautón; τ otro libro que es llamado Achimagoga; De las
vertudes de los faunáticos; De la dieta τ cura; Del exerçiçio con píldora
pequeña; 17 τ Del regimiento de la sanidad; τ otro libro que es llamado
Tetapéntrico; τ otro libro que’s llamado Tabe; De los umores; τ De buenos τ
malos umores; 18 τ De la cura de la piedra; τ La cura de la iterica; τ De
flemotomía; De las fiebres a Glauçión, el qual libro es llamado Periferreseos.
19 Iten otro libro De las apostemas. Iten escrivió otro libro del Alquimia, el
título del qual es llamado Del remo del pomo congelado. Iten escrivió otros
libros De las ainiditas mayor τ menor; τ De la plática medeçinal por
espirençia. 20 Iten escrivió otros libros de Epístolas a Patermanio[s9].
21 τ
de aqueste Galieno se leen las sentençias que se siguen: la çiençia non
aprovecha al ombre sin seso, nin aquél que non la usa. 22 Ca de ánimo de onbre
sabio es aver notiçia cada uno de sí mesmo. 23 Nin ninguno deve engañar por el
amor que á a sí mesmo, ni se estime ser bueno no lo seyendo.
[Capítulo
124, Trogo Pompeyo]
1
Trogo Ponpeo
Trogo
Ponpeo, estoriógrafo de la nasçión de España, floresçió en tiempo del enperador
Antonio Pío. 2 Aquéste conpuso en largo sermón las estorias de todo el mundo,
desdel tiempo de Niño, rey de los asirianos, fasta el monarche Çésar. 3 τ
dividiólas en quarenta τ quatro libros, 4 La epítoma, es a saber abreviaçión,
de los dichos libros conpuso Justino su deçiplo.
[Capítulo
125, Porfirio]
Porfirio
Porfirio,
filósofo atenés, floresçió en tiempo del enperador Gordiano. Aquéste escrivió
el libro de Las isagogas τ las categorías de Aristótiles.
[Capítulo
126, Claudiano]
Claudiano[t9]
Claudiano,
poeta, floresçió en Roma en los tiempos del enperador Teodosio, el señior.
Aquéste escrivió dos libros en versos; es a saber: Claudiano mayor τ Claudiano
menor, en los quales muchos provervios provechosos se contienen.
[Capítulo
127, Símaco]
1
Símaco
Símaco,
patriçio filósofo, floresçió en Roma en los tiempos del enperador Anastasio. 2
Aquéste por su prudençia governó τ alunbró la república τ escrivió un libro de
epístolas, del qual algunas pocas cosas aquí son sacadas: 3 Sienpre la natura
se goza con los iguales τ con la cosa que es familiar a sí, τ con todo aquello
que le es semejable. 4 τ naturalmente los tartamudos fablan más que los otros,
ca desean el abundançia de las palabras por vergüença del desfalleçimiento. 5
Qualquiera que entreviene por los muy buenos varones no paresçe que ayuda más
al provecho dellos que al alabança del su juizio. 6 Toda afecçión es inpaçiente.
[Capítulo
128, Prisciano]
1
Prisçiano
Prisçiano,
gramático, claresçió en tiempo de Justiniano, enperador. 2 Aquéste escrivió a
Juliano, cónsul τ patriçio, el velumen mayor De las partes de la oración. 3 τ
escrivió el velumen menor De la costruçión, τ otro pequeño De los açentos. 4 τ
escrivió más un libro De las qüestiones naturales, endereçado a Consio, rey de
Persia[u9].
Aparato
de variantes
[s8]
Los tres testimonios interpretan mal el original: «sine titulo III».
[t8]
Se mezclan obras auténticas y apócrifas, según el canon medieval. La más famosa
de las atribuidas, el De vetula. Como en otras enumeraciones de obras, H emplea
cifras romanas y E y P letras.
[u8]
Sotionis discipulus.
[v8]
Durante siglos se pensó que San Pablo y Séneca se habían conocido y tratado, y
circularon manuscritos con una correspondencia apócrifa.
[w8]
Tal como aparece en los tres manuscritos, es la lectura más probable.
[x8]
Trajano.
[y8]
En el prólogo de ese libro.
[z8]
Archigramaton.
[a9]
Las artes liberales clásicas, que en los estudios medievales forman el trivium
y el quadrivium.
[b9]
Abreviado en los tres testimonios: «xpo».
[c9]
A partir de aquí existe un cuarto texto, el S.
[d9]
Catilio Severo. En Knust (370), Catilium Severum; en Stigall (150), Cautulium.
BNP lat. 6069c (39v): carulum; BNP lat. 6249 (82v) y BNP lat. 10344 (45v):
cantulius.
[e9]
Traduce observabit y tiene el claro sentido de mirando, observando, como en
italiano. Encuentro un pasaje de Alfonso X, GE V, donde podría tener un sentido
afín: «Et estando ally ponpeo ouo nueuas commo el rrey tolomeo a que el yua era
en el monte casio & endreço para alla./ Et era avn entonçes grant dia &
aujan el viento bien conplido & andaua por ally por las rriberas de aquella
tierra de tholomeo vn omne de cauallo aguardando & catando por la mar qujen
vernja», ms. Escorial R.I.10, fol. 117v, apud CORDE.
[f9]
Encomiendes; traduce committas.
[g9]
La vida y dichos de Segundo –de estructura distinta a la del resto de vidas de
la obra, y que no procede de Diógenes Laercio– fue texto muy conocido en toda
la Edad Media. Aparece en diversas obras sapienciales; por ejemplo, en Bocados
de oro, una de las fuentes de Burley. Cfr. Mª Elisa Lage Cotos, “Secundus entre
las flores del vergel”, Revista Española de Filosofía Medieval, 6, 1999,
275-286.
[h9]
Es decir, absteniéndose de carnes, etc.
[i9]
Despreciando.
[j9]
Esfera; forma habitual en castellano medieval.
[k9]
Como otros tecnicismos usados en este diálogo, se trata de romanceamientos de
los términos del original: refeccio.
[l9]
Tradude os excelsum.
[m9]
El texto latino dice Adopcio odorum (Knust, 384) y Deposicio odorum (Stigall,
260). BNP lat. 6069c (41r) lee claramente: adeptum ciborum. No así BNP lat.
6249 (86r): adeptio odorum.
[n9]
Bazo.
[o9]
Se saltan los cuatro testimonios la vida de Apollonius del texto latino.
[p9]
Los otros tres testimonios (EPS: socropolitano) parecen seguir otra variante
del texto latino : “socropolitanus” (v. gr. BNP lat. 6069c 41v y BNP lat. 6249
86v). Sin embargo, Stigall (261) ofrece Secotonitanus.
[q9]
Según los testimonios latinos, que ofrecen varias lecturas, el libro De esperma
es sintagma independiente o no de este inciso, que aludiría más bien al libro
de los pulsos. En cualquier caso, el sentido es poco claro. BNP lat. 6069c lee
(fol. 42r): Item libr. qmntarior. super libr. suis de pulsibus hiis qui
introduxerunt. Y a continuación, como otro libro: de spermate.
[r9]
Se trata seguramente de una deturpación, pero con un fundamento en el original
latino de que se sirvió el romanceador; en BNF lat. 6069c se lee en fol. 41v
«de differenciis febrium, de tipo τ gattigacine, de temporibus egritudinibus»,
si bien en diferente posición (en lugares octavo-décimo); en BNF lat. 6249
(fol. 87v) «de tipo τ lectigatone»; y en BUB 232 «de tiro».
[s9]
La lista de obras de Galeno no aparece en el texto establecido por Stigall. Sí
la trae BNMVit. 18-7.
[t9]
Finaliza E con «Deo graçias».
[u9]
P tiene como colofón: «Finito libro ∫it laus gloria Xº. Amen».


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