© Libro N° 6088.
Marx Y La Crítica De La Economía Política. Musto, Marcello. Emancipación. Junio 8 de 2019.
Título
original: © Marx Y La Crítica De La Economía Política. Marcello Musto
Versión Original: © Marx Y La Crítica De La Economía Política.
Marcello Musto
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Miranda
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ANALICEMOS SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA
MARX Y LA CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA
Marcello Musto
Desde
sus primeros estudios hasta los Grundrisse*
I.
Encuentro con la economía política
La
economía política sólo estaba emergiendo como ciencia en Alemania en la
juventud de Marx. No fue entonces su primera pasión intelectual, pues la halló
apenas tras haber estudiado otras disciplinas.
De
tal modo, continuó los estudios sobre el Estado y las relaciones legales, donde
Hegel era autoridad preponderante, y en 1843 escribió un manuscrito publicado
en forma póstuma como [Crítica a la filosofía del derecho de Hegel].** Tras
desarrollar su convicción de que la sociedad era el verdadero fundamento del
Estado político, expuso aquí sus primeras opiniones sobre la importancia de los
factores económicos para explicar la totalidad de las relaciones sociales.
Marx
encaró “un estudio crítico concienzudo de la economía política”3 en cuanto se
mudó a París, donde fundó y coeditó en 1844 los Anales franco-alemanes.4 De
allí en adelante, sus investigaciones, antes principalmente de carácter
filosófico, histórico y político, giraron hacia la nueva disciplina que sería
el núcleo de sus trabajos. Leyó mucho en París: llenó nueve cuadernos de notas
y extractos. De hecho, ya había adquirido en la universidad un hábito para toda
la vida: compilar resúmenes de obras, a menudo entremezclados con reflexiones
sugeridas por éstos.5 Los denominados [Manuscritos de París] son en especial
interesantes, pues compendian extensamente el Traité d’èconomie politique, de
Jean-Baptiste Say; y La riqueza de las naciones, de Adam Smith.6
De
ellos, Marx adquirió sus conocimientos básicos de economía política, así como
también de los Principios de economía política y tributación, de David Ricardo,
y los Principios de economía política,7 de James Mill, que le permitieron hacer
sus primeras evaluaciones sobre los conceptos de valor y precio, y esbozar una
crítica al dinero como dominio de cosas alienadas sobre el ser humano.
Paralelamente a estos estudios, Marx escribió otros tres cuadernos, publicados
en forma póstuma como [Manuscritos económico-filosóficos de 1844]. En ellos
dedicó especial atención al concepto de trabajo alienado (entäusserte arbeit).
Al contrario de los principales economistas y de G. W. F. Hegel, Marx no
considera condición natural y, por tanto, inmutable ese fenómeno, por medio del
cual el producto del obrero se opone a él “como un ser ajeno, como una fuerza
independiente del productor”8, sino como cierta característica de una
particular estructura de las relaciones sociales de producción: el modo de
producción y el trabajo asalariado del capitalismo.
Friedrich
Engels, quien se encontró por primera vez con Marx en el verano de 1844 y forjó
una amistad y una solidaridad teórico-política con él durante el resto de sus
vidas, también estaba esperanzado en un levantamiento social inminente. Lo
urgió, en la primera carta en sus 40 años de correspondencia, a publicar cuanto
antes: “Trata de que el material que has reunido sea lanzado pronto al mundo.
¡Dios sabe que ya es la hora!”9 Marx percibía que sus conocimientos no eran
suficientes, y por eso se abstuvo de completar y publicar los manuscritos. Sin
embargo, escribió con Engels10 La sagrada familia o crítica de la crítica
crítica. Contra Bruno Bauer y consortes, un ataque polémico contra Bauer y
otras figuras del movimiento de la izquierda hegeliana.
Tras
terminar dicho libro, Engels escribió nuevamente a su amigo a principios de
1845 para instarlo a completar el trabajo en preparación. Pero estas súplicas
no valían de nada. Marx seguía sintiendo la necesidad de continuar los estudios
antes de tratar de dar una forma definitiva a los borradores. De todas maneras,
lo sostenía la convicción de que pronto podría publicar, y el 1 de febrero de
1845, después que le ordenaran salir de Francia por su colaboración con el
periódico de los trabajadores de lengua alemana ¡Vorwärts! –firmó un contrato
con el editor Karl Wilhelm Leske de Darmstadt, para una obra en dos tomos que
se titularía Crítica de la política y de la economía política.11
II.
Continuando el estudio de la economía
En
noviembre de 1845 concibió la idea de escribir, con Engels, Joseph Weydemeyer y
Moses Hess, una “crítica de la filosofía alemana moderna, sostenida por sus
exponentes Feuerbach, Bruno Bauer y Stirner, así como del socialismo alemán
expuesto por sus distintos profetas”.14 El texto resultante, publicado en forma
póstuma con el título [La ideología alemana], tenía un doble objetivo: combatir
las últimas formas del neohegelianismo en Alemania (en octubre de 1844 se había
publicado El único y su propiedad, de Max Stirner) y luego, como escribiera
Marx al editor Leske, “preparar al público para el punto de vista que adopto en
mi Economía, diametralmente opuesto al academicismo alemán, pasado y
presente”.15 Nunca pudo terminar ese texto, sobre el que trabajó hasta junio de
1846, pero le ayudó a elaborar con más claridad que antes, si bien no en una
forma definitiva, lo que Engels definió para un público más amplio, 40 años más
tarde, como “la concepción materialista de la historia”.16
Sus
notas de estudio y los escritos publicados son otra prueba de su actividad.
Entre el otoño de 1846 y septiembre de 1847 llenó tres grandes cuadernos de
extractos, relacionados principalmente con la historia económica de Gustav von
Gülich, uno de los principales economistas alemanes de la época, Geschichtliche
Darstellung des Handels, der Gewerbe und des Ackerbaus der bedeutendsten
handeltrebeinden Staaten unsrer Zeit.17 En diciembre de 1846, tras leer el
Système des contradictions économiques ou Philosophie de la misère, de
Pierre-Joseph Proudhon, y encontrarlo “malo, muy malo”,18 Marx decidió escribir
una crítica. Lo hizo directamente en francés, para que su oponente –que no leía
alemán– fuera capaz de entenderlo. El texto se completó en abril de 1847 y fue
publicado en julio como Misère de la philosophie: réponse a la Philosophie de
la misère, de M. Proudhon. Fue el primer trabajo publicado de Marx sobre
economía política, donde expone sus ideas sobre la teoría del valor, el planteo
metodológico adecuado para comprender la realidad social y el carácter
histórico transitorio de los modos de producción.
III.
1848 y el estallido de la revolución
La
publicación del Manifiesto no podía haber sido más oportuna. Casi
inmediatamente, un movimiento revolucionario de alcance e intensidad sin
precedente hundió el orden político y social de Europa continental en una
crisis. Los gobiernos tomaron todas las contramedidas posibles para poner fin a
las insurrecciones y, en marzo de 1848, Marx
Cinco
artículos basados en conferencias dictadas en diciembre de 1847 a la Asociación
de Trabajadores Alemanes en Bélgica aparecieron con el título Trabajo
asalariado y capital, donde Marx presenta al público, de un modo más extenso
que en el pasado y en un lenguaje lo más comprensible posible para los
trabajadores, sus conceptos sobre cómo el capital explotaba el trabajo
asalariado.
Tras
un periodo de intensa actividad política, Marx recibió en mayo de 1848 la orden
de expulsión de Prusia y volvió a Francia. Pero cuando la revolución fue
también derrotada en París, las autoridades le ordenaron irse a Morbihan, una
región en Bretaña entonces desolada e infectada por la malaria. Frente a este
“ataque velado contra [su] vida”, decidió dejar Francia para irse a Londres,
donde pensaba que había “una perspectiva segura de poder comenzar con un
periódico alemán”.19
IV.
Esperando la crisis en Londres
Marx
llegó a Inglaterra en el verano de 1849, cuando tenía 31 años. Su vida en la
capital no fue nada tranquila. La familia, que llegaba a seis miembros luego
del nacimiento de Laura, en 1845, Édgar, en 1847, y Guido, poco después de su
llegada en 1849, debió pasar mucho tiempo en gran pobreza en el Soho, uno de
los distritos más pobres y decadentes de Londres. Además de sus problemas
familiares, Marx participaba en un comité de ayuda para los emigrados alemanes,
que impulsaba a través de la Liga Comunista y cuya misión era asistir a los
numerosos refugiados políticos en Londres.
Pese
a esas condiciones adversas, Marx logró su objetivo de empezar a publicar un
nuevo diario. En marzo de 1850 comenzó a dirigir la Neue Rheinische
Zeitung-Politischökonomische Revue. Estaba convencido, si bien erróneamente, de
que la situación demostraría ser un breve interludio entre la revolución
concluida poco antes y otra ya a la vista.
En
diciembre de 1849 escribió a su amigo Weydemeyer: “Tengo pocas dudas de que
cuando hayan aparecido tres, o tal vez dos números mensuales [de la Neue
Rheinische Zeitung (MM)] se producirá una conflagración mundial y se habrá
esfumado la oportunidad de terminar temporariamente con la economía política”.
Era inminente una “poderosa crisis industrial, agrícola y comercial”,20 y dio
por sentado que emergería un nuevo movimiento revolucionario –si bien apenas
tras el estallido de la crisis, dado que la prosperidad industrial y comercial
debilitaba la determinación de las masas proletarias–. A continuación, en Las
luchas de clases en Francia, aparecidas como una serie de artículos en la Neue
Rheinische Zeitung, afirmaba que “una verdadera revolución (…) sólo puede darse
en los periodos en que (…) las modernas fuerzas productivas y las formas
burguesas de producción incurren en mutua contradicción. (…) Una nueva
revolución sólo es posible como consecuencia de una nueva crisis. Pero es
también tan segura como ésta”.21 Marx no cambió de opinión, aunque la
prosperidad económica comenzó a generalizarse, y en el primer número
(enero-febrero) de la Neue Rheinische Zeitung sentenciaba que la mejoría no
duraría mucho, pues los mercados de las Indias Orientales “ya estaban casi
saturados” y los de Sudamérica, Estados Unidos de América (EUA) y Australia
pronto también lo estarían.
En
la siguiente edición, fechada en marzo-abril de 1850, Marx también sostenía que
la coyuntura económica positiva no representaba más que una mejoría temporal,
mientras que la sobreproducción y el exceso de especulación en el sector de los
ferrocarriles estatales estaban produciendo una crisis.22 La situación
hipotética descrita por él era entonces muy optimista para la causa del
movimiento obrero e incluía los mercados europeos y estadounidense. En su
opinión, “siguiendo la entrada de Estados Unidos en la recesión, producto de la
sobreproducción, se podría esperar que la crisis se desarrolle en el próximo
mes más rápido que hasta ahora”. Su conclusión era por tanto entusiasta: “La
coincidencia de la crisis comercial y la revolución (…) se está volviendo cada
vez más segura. ¡Que les destins s’accomplissent!”23 Durante el verano, Marx
profundizó su análisis económico comenzado antes de 1848 y en el número de
mayo-octubre de la revista (la última antes que la falta de fondos y la
represión de la policía prusiana lo obligaran a cerrarla) llegó a una
conclusión importante: “La contribución de la crisis comercial a las
revoluciones de 1848 es infinitamente mayor que la contribución de la
revolución a la crisis comercial”.24 De ahí en adelante, la crisis económica
adquiriría importancia fundamental en su pensamiento.
Los
pronósticos de Marx para este periodo de más de un año resultaron erróneos. Sin
embargo, aun en los momentos en que estaba más convencido de una inminente ola
revolucionaria, sus ideas eran muy diferentes de las de los otros dirigentes
políticos europeos exiliados en Londres. Aunque equivocado en cuanto a cómo se
iría plasmando la situación económica, consideraba que a los fines de la
actividad política era indispensable estudiar el estado actual de las
relaciones políticas y económicas. En cambio, la mayoría de los dirigentes
democráticos y comunistas de la época, caracterizados por él como “alquimistas
de la revolución”, pensaban que el único requisito para una revolución
victoriosa era “una adecuada preparación de su conspiración”.25
A
diferencia de quienes esperaban que cayera del cielo otra revolución, en el
otoño de 1850 Marx estaba convencido de que sin una nueva crisis económica
mundial no podría madurar nada. A partir de ahí se distanció de las falsas
esperanzas de una revolución inminente26 y se fue a vivir “en un retiro total”.27 El desafío pasó
a ser así sobre cómo predecir el estallido de la crisis. Para Marx, quien tenía
ahora un motivo político adicional, había llegado de nuevo el momento de
dedicarse por entero al estudio de la economía política.
V.
Las notas de investigación de 1850-53
Durante
los tres años en que Marx interrumpió su estudio de la economía política hubo
sucesos económicos –desde la crisis de 1847 hasta el descubrimiento del oro en
California y en Australia– que a juicio suyo eran tan importantes que debería
emprender nuevas investigaciones, así como revisar sus viejas notas y tratar de
darles forma definitiva.28 Sus siguientes lecturas se sintetizaron en 26
cuadernos de extractos, de los cuales compiló y numeró 24 (también con textos
de otras disciplinas) entre septiembre de 1850 y agosto de 1853, en lo que se
llamaron los [Cuadernos de Londres]. Este material de estudio es en extremo
interesante: documenta un periodo significativo de desarrollo crítico, cuando
no sólo resumía el conocimiento adquirido hasta entonces sino que, estudiando
profundamente docenas de nuevos libros (especialmente en inglés) en la
biblioteca del British Museum, también iba adquiriendo otras importantes ideas
para la obra que intentaba escribir.
En
particular, Marx se concentró en la historia y las teorías de las crisis
económicas, prestándole mucha atención a la forma-dinero y al crédito, en sus
intentos por comprender sus orígenes. A diferencia de otros socialistas de su
época, como Proudhon, convencidos de que las crisis económicas podían evitarse
reformando el sistema monetario y crediticio, concluyó que como el sistema
crediticio era una de las condiciones subyacentes, las crisis podían a lo sumo
agravarse o moderarse por el uso correcto o incorrecto de la circulación
monetaria; y que las verdaderas causas de las crisis había que buscarlas en las
contradicciones de la producción.29
Al
final de este primer grupo de extractos, Marx resumió sus conocimientos en dos
cuadernos que no numeró como parte de las series principales y que se titularon
[Bullion: the perfect monetary system].30 En este manuscrito, escrito en la
primavera de 1851, copió de las principales obras de economía política –a veces
acompañándolas con comentarios propios– lo que consideraba los pasajes más
importantes sobre la teoría del dinero. Divididos en 91 secciones, una para
cada libro en consideración, [Bullion: the perfect monetary system] no fue
simplemente un acopio de citas, sino que puede considerárselos como la primera
formulación autónoma de Marx sobre la teoría del dinero y la circulación,31
usada luego para escribir el libro que había estado planeando durante años.
De
tal modo, Marx nuevamente se dedicó a estudiar a los clásicos de la economía
política, y entre abril y noviembre de 1851 escribió lo que podría considerarse
el segundo grupo (VIII-XVI) de los [Cuadernos de Londres]. El cuaderno VIII
estaba dedicado casi enteramente a extractos de Inquiry into the principles of
political economy, de James Steuart, que había comenzado a estudiar en 1847, y
de los Principios de economía política y tributación, de Ricardo. Los extractos
de éste, compilados mientras escribía [Bullion] constituyen la parte más
importante de los [Cuadernos de Londres], pues van acompañados por numerosos
comentarios críticos y reflexiones personales.32 Hasta finales de la década de 1840, Marx
había aceptado en lo fundamental las teorías de Ricardo, mientras que de ahí en
más, con nuevos y más profundos estudios sobre la renta de la tierra y del
valor, en ciertos aspectos las fue superando.33
Pese
al ampliado alcance de sus investigaciones y la acumulación de cuestiones
teóricas que había que resolver, Marx siguió siendo optimista sobre la
terminación de su proyecto.34
Evidentemente, pensó que podía escribir su libro en dos meses, basado en
la vasta cantidad de extractos y notas críticas acumuladas. No obstante, una
vez más, no sólo no pudo llegar a la ansiada “conclusión”; no pudo siquiera
comenzar el manuscrito de una “copia legible” que debía enviarse a la imprenta.
Esta vez, el principal motivo por el cual no cumplió el plazo fueron sus
terribles estrecheces económicas.
No
obstante, Marx continuó el estudio crítico de la economía política a lo largo
del verano de 1851. En agosto leyó la Idée générale de la révolution au XIXe
siècle, de Proudhon, y albergó el proyecto (que más tarde descartó) de escribir
una crítica con Engels35. Además, continuó compilando extractos de sus
lecturas: el cuaderno XI contiene textos que tratan de la condición de la clase
obrera; y el XII y XIII tratan de sus investigaciones en química agraria, cómo
entendió la importancia de esta disciplina para el estudio de la renta de la
tierra. En el cuaderno XIV retoma el debate sobre la teoría de la población de
Thomas Robert Malthus; los modos de producción precapitalistas, según
demuestran los extractos de Economie politique des Romains, de Adolphe Dureau
de la Malle; e History of the conquest of Mexico e History of the conquest of
Peru, de William H. Prescott; asimismo, al colonialismo, particularmente a
través de los Lectures on colonization and colonies, de Herman Merivale.36
Por
último, entre septiembre y noviembre de 1851 extendió su campo de investigación
a la tecnología, dedicando considerable espacio en el cuaderno XV a Johann H.
M. Poppe y su historia de la tecnología; y en el XVI, a diversas cuestiones de
economía política.37 Como muestra una carta a Engels hacia mediados de octubre
de 1851, Marx estaba entonces “tratando de dilucidar su economía”, “buscando
principalmente en la tecnología, en su historia y en la agronomía”, a fin de
“poder formarse por lo menos algún tipo de opinión sobre esta materia”.38
Entretanto,
Marx siguió con otra obra. Desde diciembre de 1851 hasta marzo de 1852,
escribió El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte pero, debido a la censura de
sus obras en Prusia, tuvo que publicarlo en Nueva York, en la revista Die
Revolution, de Weydemeyer, de escasa circulación. Entre mayo y junio de 1852
escribió con Engels una polémica galería de retratos caricaturizados de las
principales figuras de la emigración política alemana en Londres, y lo tituló
Los grandes hombres del exilio (Johann Gottfried Kinkel, Ruge, Karl Heinzen y
Gustav von Struve).
Desde
abril de 1852 hasta agosto de 1853 resumió la compilación de sus extractos y
escribió el tercer y último grupo (XVII-XXIV) de los [Cuadernos de Londres].39
Se trata aquí principalmente de distintas etapas en el desarrollo de la
sociedad humana, pues su investigación giraba en torno a las disputas
históricas acerca de la Edad Media y la historia de la literatura, la cultura y
las costumbres. En particular, le interesó India, sobre la cual escribía al
mismo tiempo artículos para el New York Tribune.
Como
demuestra esta amplia gama de investigaciones, Marx de ningún modo se estaba
“tomando un descanso”. Los obstáculos a sus proyectos atañían de nuevo a la
pobreza que lo acechaba durante esos años. Todo esto le costó caro, en tiempo y
en trabajo: “Muchas veces debo gastar todo un día entero por un chelín. Te
aseguro que cuando considero los sufrimientos de mi mujer y mi propia
indefensión, siento que quiero mandar todo al diablo”.40 A veces la situación
se hacía intolerable, como cuando en octubre de 1852 escribió a Engels: “Ayer
empeñé una chaqueta de la época en que vivía en Liverpool para poder comprar
papel”.41
No
obstante, las tormentas en el mercado financiero mantenían altas las esperanzas
de Marx, y escribió sobre ello en cartas a todos sus amigos más cercanos.
Irónicamente, dijo a Lassalle en febrero de 1852: “La crisis financiera ha
llegado finalmente a un nivel comparable sólo con la crisis comercial que se
hace sentir ahora en Nueva York y Londres. A diferencia de los caballeros del
comercio, ¡ay!, no tengo siquiera el recurso de declararme en bancarrota”.42 En
abril contó a Weydemeyer que, debido a las circunstancias extraordinarias, como
el descubrimiento de nuevos yacimientos de oro en California y Australia, y la
penetración comercial inglesa en India, “bien podría ser que la crisis se
posponga hasta 1853. Pero en ese momento la erupción será formidable. Hasta
entonces, no podremos ni pensar en conmociones revolucionarias”.43 Y en agosto,
inmediatamente después de los colapsos especulativos en EUA, escribe a Engels
con tono triunfal: “¿No será que se acerca la crisis? La revolución podría
llegar antes de lo que quisiéramos”.44
Marx
no guardó estas evaluaciones sólo para su correspondencia sino que, también,
las escribió en el New York Tribune. En un artículo de noviembre de 1852 sobre
“Pauperismo y librecambio” pronosticaba: “La crisis (…) tendrá un carácter
mucho más peligroso que en 1847, cuando fue más comercial y monetaria que
industrial”, dado que “cuanto mayor capital excedente se concentre en la
producción industrial, (…) tanto más amplia, duradera y directa será la crisis
que se abatirá sobre las masas trabajadoras”.45 En otras palabras: tal vez
sería necesario esperar un poco más, pero él estaba convencido de que tarde o
temprano llegaría la hora de la revolución.
VI.
Los artículos sobre la crisis para el New York Tribune
También
en este periodo, la crisis económica era un tema constante en los artículos de
Marx para el New York Tribune. En “Revolución en China y Europa”, de junio de
1853, donde relacionaba la revolución antifeudal china que comenzó en 1851 con
la situación económica general, nuevamente expresó su convicción de que pronto
llegaría “un momento en el que la ampliación de los mercados no puede seguir al
ritmo de la ampliación de la producción industrial británica, y esta
desproporción debe dar lugar a una nueva crisis con la misma certidumbre como
lo ha hecho en el pasado”.46 A su juicio, luego de la revolución, una
contracción imprevista del gran mercado chino “arrojaría la chispa en la mina
sobrecargada del sistema industrial actual y causaría la explosión de la crisis
general largamente preparada que, difundiéndose por el exterior, será seguida
rápidamente por revoluciones políticas en el continente”.47 Por supuesto, él no
consideraba el proceso revolucionario de manera determinista, pero estaba
seguro de que la crisis era un prerrequisito indispensable para su realización.
El tema lo subraya a finales de septiembre de 1853, en el artículo “Movimientos
políticos: Escasez de pan en Europa”:
ni
las peroratas de los demagogos ni los disparates de los diplomáticos llevarán
la situación a una crisis, pero (…) hay desastres económicos y conmociones
sociales que se están acercando, que serán los seguros precursores de la
revolución europea. Desde 1849, la prosperidad comercial e industrial ha
ampliado el lecho en que la contrarrevolución ha dormido tranquila.48
En
su correspondencia con Engels también obran vestigios del optimismo con que
Marx esperaba estos acontecimientos.49 Pero la crisis no llegaba todavía, y
entonces concentró sus energías en otras actividades periodísticas para no
perder su única fuente de ingresos. Entre octubre y diciembre de 1853 escribió
una serie de artículos, “Lord Palmerston”, donde criticaba la política exterior
de Henry John Temple, tercer vizconde de Palmerston, quien durante mucho tiempo
fue secretario de relaciones exteriores y futuro primer ministro de Gran
Bretaña. Estos artículos aparecieron en el New York Tribune y The People’s
Paper, publicado por los cartistas ingleses. Entre agosto y noviembre de 1854,
tras el levantamiento cívico-militar de junio en España, escribió otra serie:
“La revolución en España”, donde resumía y analizaba los principales
acontecimientos de la última década en ese país. Tomaba muy en serio esos
trabajos, como apreciamos en los nueve grandes cuadernos de extractos
compilados entre septiembre de 1853 y enero de 1855. Los primeros cuatro de
éstos se centraron en la historia diplomática, proporcionándole la base para
“Lord Palmerston”; en cambio, los otros cinco, sobre la historia política,
social y cultural hispana, incluían su investigación para los artículos de “La
revolución en España”.50
Por
último, en algún momento entre finales de 1854 y principios de 1855, Marx
retomó sus estudios de economía política. Luego de una interrupción de tres
años, sin embargo, decidió releer sus viejos manuscritos antes de seguir.
Esa
revisión originó 20 páginas de 9 notas, intituladas por Marx “Citas. La esencia
del dinero, la esencia del crédito, crisis”; se trataba de nuevos extractos de
otros extractos realizados en los últimos años. Volvía a los libros de autores
como Tooke, John Stuart Mill y Steuart, y a artículos de The Economist, donde
resumía las teorías de los principales economistas políticos sobre el dinero,
el crédito y la crisis, que había comenzado a estudiar en 1850.51
Al
mismo tiempo escribió más artículos sobre la recesión para el New York Tribune.
En enero de 1855, en “La crisis comercial en Gran Bretaña”, expuso con gran
satisfacción: “La crisis comercial inglesa, cuyos síntomas premonitorios fueron
registrados hace tiempo en nuestras columnas, es ahora un hecho que proclaman
en voz alta las mayores autoridades en este tema”.52
Sin
embargo, justo cuando Marx parecía estar a punto de retomar su trabajo sobre la
“Economía”, las dificultades personales, una vez más, lo obligaron a cambiar de
planes. En abril de 1855, la muerte de su hijo Édgar, de ocho años, lo afectó
profundamente. Así se franqueaba con Engels:
Ya
he tenido bastante mala suerte, pero sólo ahora sé lo que realmente significa
la verdadera desdicha (…) Entre todos los terribles tormentos que últimamente
he debido sufrir, pensar en ti y en tu amistad, siempre me han sostenido, como
así también la esperanza de que hay algo bueno para que nosotros lo hagamos en
este mundo.53
La
salud de Marx y las circunstancias económicas siguieron siendo desastrosas
durante 1855, y su familia aumentó de nuevo con el nacimiento de Eleonora, en
enero. A menudo se quejaba con Engels de los problemas oculares, dentales y los
relativos a una tos terrible, tanto que sentía que “su deterioro físico también
le embotaba el cerebro”.54
Marx
pudo empezar de nuevo su trabajo sobre la economía política en junio de 1856 y
escribir algunos artículos para The People’s Paper sobre el Crédit Mobilier, el
principal banco comercial de Francia, al que consideraba “uno de los más
curiosos fenómenos económicos de nuestra época”.55 Después que las
circunstancias familiares mejoraron por un tiempo en otoño de 1856,
permitiéndoles dejar su vivienda en el Soho y mudarse a un departamento mejor
en North London, Marx nuevamente escribió para el New York Tribune sobre la
recesión: en “La crisis monetaria en Europa”, publicado el 3 de octubre de
1856, expuso que estaba en marcha “un movimiento en los mercados monetarios de
Europa análogo al pánico de 1847”.56 En “La crisis europea”, publicado en
noviembre, cuando todos los comentaristas pronosticaban confiadamente que lo
peor había pasado, Marx planteaba:
Los
indicios provenientes de Europa (…) sin duda parecen postergar el colapso final
de la especulación y del juego con las acciones a futuro. A ambos lados del
océano, los hombres lo anticipan instintivamente como esperando una fatalidad
inevitable. El colapso no es menos seguro por esta postergación; en realidad,
el carácter crónico que asume la crisis financiera actual sólo anticipa un
final más violento y destructivo. Cuanto más dure la crisis, peor será el
ajuste de cuentas.57
Sin
embargo, en la primera mitad de 1857, en los mercados internacionales
prevalecía una calma absoluta. Hasta marzo, Marx trabajó sobre las
“Revelaciones de la historia diplomática del siglo XVIII”, una serie de
artículos publicados en The Free Press, diario dirigido por el conservador
anti-Palmerston David Urquhart. Estos trabajos deberían haber sido sólo la
primera parte de uno sobre la historia de la diplomacia, planeado por Marx a
principios de 1856, durante la guerra de Crimea, pero que nunca completaría.
También en este caso realizó un estudio profundo de los materiales, y entre
enero de 1856 y marzo de 1857 compiló siete cuadernos de extractos sobre
política internacional en el siglo XVIII.58
Finalmente,
en julio escribió ciertos comentarios críticos breves, pero muy interesantes
sobre Harmonies economiques, de Frédéric Bastiat, y Principles of political
economy, de Carey, estudiados y resumidos por él en 1851. En estas notas,
publicadas en forma póstuma con el título [Bastiat y Carey], señaló la
ingenuidad de ambos economistas (el primero, defensor del libre comercio; y el
segundo, del proteccionismo), quienes en sus escritos se habían esforzado por
demostrar “la armonía de las relaciones de producción”59 y, por tanto, de la
sociedad burguesa en su totalidad.
VII.
La crisis financiera de 1857 y los [Grundrisse]
A
diferencia de otras crisis pasadas, esta vez la tormenta económica no empezó en
Europa sino en EUA. Durante los primeros meses de 1857, los bancos de
neoyorquinos aumentaron el volumen de sus préstamos, pese a la declinación de
los depósitos. Como resultado, creció la actividad especulativa y empeoraron
las condiciones económicas generales. Después que la sucursal de Nueva York de
la Ohio Life Insurance and Trust Company se declaró insolvente, el pánico
general llevó a numerosas quiebras. La pérdida de confianza en el sistema
bancario produjo luego retracción del crédito, reducción de los depósitos y
suspensión de los pagos en efectivo.
Percibiendo
la naturaleza extraordinaria de estos eventos, Marx se puso a trabajar de
inmediato. El 23 de agosto de 1857 (un día antes que el Ohio Life colapsara y
desatara el pánico en la opinión pública) comenzó a escribir la [Introducción]
a su “Economía”: el inicio explosivo de la crisis le había dado un motivo
adicional que había estado ausente en los años previos. Tras la derrota de
1848, Marx había pasado toda una década de frustraciones políticas y profundo
aislamiento personal. Pero con el estallido de la crisis entrevió la
posibilidad de formar parte de una nueva ronda de revueltas sociales y
consideró que su tarea más urgente era analizar los fenómenos económicos que
serían tan importantes para el comienzo de una revolución. Ello significaba escribir
y publicar cuanto antes la obra que había planeado durante tanto tiempo.
Desde
Nueva York, la crisis se expandió rápidamente al resto de EUA y, en pocas
semanas, a todos los centros del mercado mundial en Europa, Sudamérica y
Oriente; fue la primera crisis financiera internacional de la historia. Las
noticias sobre estos hechos generaron gran euforia y estimularon una enorme
explosión de productividad intelectual en Marx. El periodo que va desde el
verano de 1857 hasta la primavera de 1858 fue uno de los más prolíficos de su
vida: escribió más en esos cuantos meses que en los años precedentes.
En
diciembre de 1857 escribía a Engels: “Trabajo como loco día y noche cotejando
mis estudios económicos, de modo de por lo menos tener un bosquejo [los
Grundrisse] claro antes del diluvio”. También aprovechó la oportunidad para
señalar que sus predicciones acerca de la inevitabilidad de una crisis no
habían sido tan mal fundamentadas, dado que “el Economist del sábado sostiene
que durante los últimos meses de 1853 y durante todo 1854, el otoño de 1855 y
los repentinos cambios de 1856, Europa estuvo siempre al borde de una crisis
inminente”.60
El
trabajo de Marx era ahora notable y de gran alcance. Desde agosto de 1857 hasta
mayo de 1858 llenó los ocho cuadernos que se conocen como los [Grundrisse],61
en tanto que como corresponsal del New York Tribune escribió docenas de
artículos, entre otras cosas, sobre el desarrollo de la crisis en Europa.
Acosado por la necesidad de mejorar su situación económica, aceptó componer una
serie de apuntes para The New American Cyclopaedia. Por último, de octubre de
1857 a febrero de 1858 compiló tres cuadernos de extractos llamados los
[Cuadernos de la crisis].62 A diferencia de los extractos hechos antes, éstos
no eran compendios de las investigaciones de los economistas sino que
comprendían gran cantidad de notas recogidas de distintos diarios sobre los
datos más importantes de la crisis, las tendencias del mercado de acciones, las
fluctuaciones de los términos del intercambio y las quiebras más importantes de
Europa, EUA y otras partes del mundo. Una carta escrita a Engels en diciembre
indica que su actividad era intensa:
Estoy
trabajando muchísimo, en general hasta las 4 de la mañana. Estoy embarcado en
una doble tarea: 1. Elaborando el plan general de una economía política (para
beneficio del público es absolutamente esencial ir al asunto au fond, como lo
es para mí, personalmente, para deshacerme de esta pesadilla). La crisis
actual. Además de los artículos para el [New York (MM)] Tribune, todo lo que
hago es tomar notas lo cual, sin embargo, me lleva un montón de tiempo. Creo
que, en algún momento de la primavera, deberíamos hacer juntos un panfleto
sobre este asunto para recordar al público alemán que, como siempre, estamos
aquí y que siempre estaremos.63
Por
lo que se refiere a los Grundrisse, en la última semana de agosto Marx redactó
un cuaderno “M” que debía servir como introducción a su obra; más tarde, a
mediados de octubre, prosiguió con otros siete cuadernos (I-VII). En el primero
y en parte del segundo de ellos escribió el denominado “Capítulo sobre el
dinero”, que trata del dinero y de su valor, mientras que en los demás
cuadernos escribió el denominado “Capítulo sobre el capital”. Aquí dedica
cientos de páginas al proceso de producción y circulación del capital,
ocupándose de algunos de los temas más importantes de todo el manuscrito, como
el concepto de plusvalía y las formaciones económicas precedentes al modo
capitalista de producción. Este inmenso esfuerzo no le permitió, sin embargo,
completar la obra.
En
realidad, no había señales de los movimientos revolucionarios tan largamente
esperados que surgirían junto con la crisis; y en esos momentos había otro
motivo por el cual Marx no podía completar el manuscrito: su convicción de que
todavía estaba lejos de dominar completamente todo ese material. Por ello, los
Grundrisse quedaron sólo como un borrador. Tras haber convertido el “Capítulo
sobre el dinero” entre agosto y octubre de 1858, en un manuscrito (el texto
original del segundo capítulo y el comienzo del tercero), publicó en 1859 un
corto libro que no tuvo resonancia pública: Contribución a la crítica de la
economía política. Pasarían otros ocho años de febriles estudios y enormes
esfuerzos intelectuales antes de la publicación del primer tomo de El capital.
*
Este trabajo es un fragmento cedido por el autor, a modo de adelanto, a
Memoria. Revista de Crítica Militante de su libro más reciente vertido al
español, del cual es coordinador, Los Grundrisse de Karl Marx. Fundamentos de
la crítica de la economía política 150 años después, de próxima aparición bajo
el sello del Fondo de Cultura Económica de Colombia. La traducción ha corrido a
cargo de Sibila Seibert; y la corrección, de Francisco T. Sobrino.
**
En el presente ensayo, los títulos de los manuscritos incompletos de Marx serán
insertados entre corchetes.
1
Véase Karl Marx, “Proceedings of the Sixth Rhine Province Assembly”. Third
article: “Debates on the law on theft of wood” y “Justification of the
correspondent from the Mosel”, en Karl Marx y Frederick Engels, Collected works
(MECW), Londres, Lawrence & Wishart, 1975-2005, volumen 1, páginas 224-63 y
332-58; “Verhandlungnen des 6 Rheinischen Landtgas. Dritter artikel: „Debatten
über das holzdiebstahlsgesetz” y “Rechtfertigung des korrespondenten von der
Mosel”, MEGA I/1, Berlín: Dietz Verlag, 1975, páginas 199-236 y 296-323.
2
Karl Marx, Contribución a la crítica de la economía política, Buenos Aires,
Ediciones Estudio, 1970, página 8; Zur kritik der politischen ökonomie. Erstes
Heft, MEGA II/2, Berlín: Dietz, 1980, página 100.
3
Karl Marx, Manuscritos económico-filosóficos de 1844, Buenos Aires: Ediciones
Colihue, 2004, página 263; Ökonimischphilosophische manuskripte, MEGA I/2,
Berlín: Dietz, 1982, página 325.
4 La
censura y las disensiones entre Marx y el otro director, Arnold Ruge, fueron
duros golpes a esta publicación, aparecida sólo una vez, en febrero de 1844.
5 El
Marx Nachlass contiene unos 200 cuadernos de resúmenes, esenciales para
comprender la génesis de su teoría y de partes de ésta que nunca tuvo
oportunidad de desarrollar como habría deseado. Los extractos sobrevivientes,
que se prolongan desde 1838 hasta 1882, están escritos en ocho idiomas (alemán,
griego antiguo, latín, francés, inglés, italiano, español y ruso) y pertenecen
a las más variadas disciplinas. Fueron extraídos de textos de filosofía, arte,
religión, política, matemáticas, fisiología, geología, mineralogía, agronomía,
etnología, química y física, así como de artículos en periódicos y revistas,
resúmenes parlamentarios, y estadísticas, informes y publicaciones
gubernamentales.
6
Como Marx todavía no sabía el idioma inglés en 1844, los libros de autores
ingleses que leía en esa época eran traducciones francesas.
7
Estos extractos se hallan en los tomos Karl Marx, Exzerpte und Notizen. 1843
bis Januar 1845, MEGA 2 IV/2, Berlín: Dietz, 1981, y Karl Marx, Exzedrpte und
Notizen. Sommer 1844 bis Anfang 1847, MEGA 2 IV/3, Berlín: Akademie, 1998. Las
únicas partes traducidas al inglés son “Comments on James Mill, ‘Eléments
d’économie politique’”, MECW 3, páginas 211-28.
8
Manuscritos económico-filosóficos de 1844, Buenos Aires: Colihue, 2004, página
106.
9
“Engels to Marx, Beginning of October 1844”, MECW 38, página 6.
10
En realidad, Engels contribuyó con sólo alrededor de 10 páginas al texto.
11
Marx, Engels, Werke, volumen 27, Berlín: Dietz Verlag, 1963, página 669, n.
365.
12
Karl Marx, “Draft of an article on Friedrich List’s Book Das Nationale System
der Politischen Oekonomie”, MECW 4, páginas 265-93.
13
Los extractos están contenidos en Karl Marx y Friedrich Engels, Exzerpte und
Notizen. Juli bis August 1845, MEGA 2 IV/4, que incluye también el primer
Cuaderno de Manchester. Durante este periodo Marx comenzó a leer directamente
en inglés.
14
Karl Marx, “Declaration against Karl Grün”, MECW 6, página 72; MEW 4, Berlín:
Dietz, 1959, página 38.
15
Karl Marx a Carl Wilhelm Julius Leske, 1 de agosto 1846, en MECW 38, página 50;
MEGA 2 III/2, Berlín: Dietz, 1979, página 22.
16
Friedrich Engels, “Prefacio al panfleto Ludwig Feuerbach y el fin de la
filosofía clásica alemana”, MECW 26, página 519; und der Ausgang der
classischen deutschen Philosophie, MEW 21, página 263. De hecho, Engels ya
había usado esta expresión en 1859, en su reseña del libro de Marx Una
contribución a la crítica de la economía política, pero el artículo no tuvo
resonancia y el término comenzó a circular sólo luego de la publicación de
Ludwig Feuerbach.
17
Estos extractos constituyen el libro Karl Marx, Exzerpte und Notizen. September
1846 bis Dezember 1847, MEGA 2 IV/6, Berlín: Dietz, 1983.
18
“Carta de Marx a P. V. Annenkov”, 28 de diciembre de 1846, en Carlos
Marx/Federico Engels. Correspondencia, Buenos Aires, Cartago, 1987, página 14.
19
Karl Marx to Friedrich Engels, 23 de agosto de 1849, MECW 38, página 213; MEGA
2 III/3, página 44.
20
Karl Marx a Joseph Weydemeyer, 19 de diciembre de 1849, MECW 38, página 220.
21
K. Marx, Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850, Beijing: Ediciones en
Lenguas Extranjeras, sin fecha, páginas 161-62.
22
Karl Marx and Friedrich Engels, “Review: marzo-abril 1850”, MECW 10, página
340; “Revue. März/April 1850”, MEGA 2 I/10, páginas 302-3.
23
Ibídem, página 341; ibídem, página 304.
24
Karl Marx and Friedrich Engels, “Review: May-October 1850”, MECW 10, página
497; “Revue. Mai bis Oktober 1850”, MEGA 2 I/10, página 455.
25
“Reviews from the Neue Rheinische Zeitung Revue no. 4”, MECW 10, página 318;
“Rezensionen aus Heft 4 der Neuen Rheinischen Zeitung. Politisch-ökonomische
Revue”, MEGA 2 I/10, página 283.
26
“La democracia vulgar esperaba que el estallido volviese a producirse de la
noche a la mañana; nosotros declaramos en el otoño de 1850 que por lo menos la
primera etapa del periodo revolucionario había terminado y que hasta que no
estallase una nueva crisis económica mundial no había nada que esperar. Y esto
nos valió ser proscritos y anatematizados como traidores a la revolución por
los mismos que luego, casi sin excepción, hicieron las paces con Bismarck”.
Friedrich Engels, “Introducción” a Karl Marx, Las luchas de clases en Francia,
1848-1850, Beijing, Ediciones en Lenguas Extranjeras, sin fecha, página 7.
27
Marx to Engels, 11 February 1851, MECW 38, página 286; MEGA 2 III/4, página 38.
28
Véase Walter Tuchscheerer, Bevor Das capital enstand, Berlín: Akademie, 1973,
página 318.
29
Véase Marx to Engels, 3 February 1851, MECW 38, página 275; MEGA 2 III/4,
Dietz, Berlín, 1984, página 27.
30
“Bullion. Das vollendete Geldsystem”, MEGA 2 IV/8, obra citada, páginas 3-85.
El segundo de estos cuadernos no numerados también contiene otros extractos; el
más notable, el de On the regulation of currencies, de John Fullarton.
31
Otra exposición resumida de las teorías de Marx sobre el dinero, el crédito y
las crisis se halla en el cuaderno VII, en las “Reflexiones” fragmentarias,
MECW 10, páginas 584-92; MEGA 2 IV/8, páginas 227-34.
32
Véase Karl Marx, Exzerpte aus David Ricardo: on the principles of political
economy, MEGA 2 IV/8, páginas 326-31, 350-72, 381-95, 402-4 y 409-26. Que los
extractos, con otros del mismo autor incluidos en los cuadernos IV y VII,
fueran publicados en 1941, en el segundo tomo de la primera edición de los
Grundrisse, prueba la importancia de dichas páginas.
33
En esta fase crucial de nuevas conquistas teóricas, la relación de Marx con
Engels fue de la mayor importancia: por ejemplo, algunas de sus cartas a él
resumen sus opiniones críticas sobre la teoría de Ricardo sobre la renta del
suelo (Marx a Engels, 7 de enero de 1851, MECW 38, páginas 258-63; MEGA 2
III/4, páginas 6-10) y sobre la circulación monetaria (Marx a Engels, 3 de
febrero de 1851, MECW 38, páginas 273-8; MEGA 2 III/4, páginas 24-30).
34
Marx to Weydemeyer, 27 June 1851, MECW 38, página 377; MEGA 2 III/4, página
140.
35
Véase Friedrich Engels, “Critical review of Proudhon’s book Idée générale de la
révolution au XIXe siècle”, MECW 11, páginas 545-70.
36
Los extractos de estos libros se hallan en Karl Marx, Exzerpte und Notizen.
Juli bis September 1851, MEGA 2 volumen IV/9, Berlín: Dietz, 1991.
37
Estos cuadernos no han sido publicados en MEGA 2, pero el cuaderno XV figura en
la recopilación de Hans Peter Müller: Karl Marx, die technologisch-historischen
Exzerpte, Fráncfort/Main: Ullstein, 1982.
38
Marx a Engels, 13 October 1851, MECW 38, página 476; MEGA 2 III/4, página 232.
39
Estos cuadernos no han sido publicados.
40
Marx to Engels, 25 October 1852, MECW 39, página 216; MEGA 2 III/6, página 50.
41
Marx to Engels, 27 October 1852, MECW 39, página 221; MEGA 2 III/6, página 55.
42
Marx to Ferdinand Lasalle, 23 February 1852, MECW 39, página 46; MEGA 2 III/5,
página 56.
43
Marx to Joseph Weydemeyer, 30 April 1852, MECW 39, página 96; MEGA 2 III/5,
página 110.
44
Marx to Engels, 19 August 1852, MECW 39, página 163; MEGA 2 III/5, página 183.
45
Karl Marx, “Pauperism and free trade: the approaching commercial crisis”, MECW
11, página 361; MEGA 2 I/11, Berlín: Dietz, 1985, página 347.
46
Karl Marx, “Revolution in China and Europe”, MECW 12, páginas 95-6; MEGA 2
I/12, página 149.
47
Ibídem, página 98; ibídem, página 151.
48
Karl Marx, “Political movements: scarcity of bread in Europe”, MECW 12, página
308; MEGA 2 I/12.
49
Marx to Engels, 28 September 1853, MECW 39, página 372; MEGA 2 III/7, página
18.
50
Estos cuadernos de extractos han sido publicados recientemente en Karl Marx y
Friedrich Engels, Exzerpte und Notizen. September 1853 bis Januar 1855, Berlín:
Akademie, 2007.
51
Véase Fred E. Schrader, Restauration und revolution, Hildesheim: Gerstenberg,
1980, página 99.
52
Karl Marx, “The commercial crisis in Britain”, MECW 13, página 585; MEGA 2
I/14, página 168.
53
Marx to Engels, 12 April 1855, MECW 39, página 533; MEGA 2 III/7, página 189.
54
Marx to Engels, 3 March 1855, MECW 39, página 525; MEGA 2 III/7, página 182.
55
Karl Marx, “The French Crédit Mobilier”, MECW 15, página 10.
56
Karl Marx, “The Monetary Crisis in Europe”, MECW 15, página 113.
57
Karl Marx, “The European Crisis”, MECW 15, página 136.
58
Estos cuadernos de extractos se hallan todavía inéditos.
59
Karl Marx, Ökonomische Manuskripte 1857/58, en MEGA 2 II/1.1, Berlín: Dietz
Verlag, 1976, página 4, “Bastiat and Carey”, en Grundrisse: Foundations of the
Critique of Political Economy (Draft), Londres: Penguin Books, 1993, página
886. Como sucedió con los extractos de Ricardo, el fragmento “Bastiat y Carey”
fue incluido en el tomo II de la primera edición de los Grundrisse.
60
Marx a Engels, 8 de diciembre de 1857, MECW 40, página 217; MEGA 2 III/8,
Berlín: Dietz Verlag, 1990.
61
Aparte de los cuadernos M y VII, que se guardan en el Instituto Internacional
de Historia Social en Ámsterdam, están todos en el Archivo del Estado Ruso para
la Historia Socio-Política en Moscú. Respecto a las fechas, debería subrayarse
que la primera parte del cuaderno I, que contiene el análisis crítico por Marx
de la réforme des banques, por Alfred Darimon, fue escrito en enero y febrero
de 1857, no (como pensaban los editores de los Grundrisse) en octubre. Véase
Inna Ossobwa, “Über einige Probleme der ökonomischen Studien von Marx im Jahre
1857 vom Standpunkt des Historikers”, Beiträge zur Marx-Engels-Forschung 29,
1990, páginas 147-61.
62
Estos cuadernos no han sido publicados.
63
Marx to Engels, 18 December 1857, MECW 40, página 224; MEGA 2 III/8, página
221. Pocos días después, Marx comunicó sus planes a Lasalle: “La actual crisis
comercial me ha obligado a ponerme a trabajar seriamente sobre mis bosquejos de
la economía política y, también, a preparar algo sobre la crisis actual”. (Marx
to Ferdinand Lassalle, 21 December 1857, MECW 40, página 226; MEGA 2 III/8,
página 223.)
Fuente:
Revista
Memoria


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