© Libro No. 709. Argentina: Crisis, Revolución,
Contrarrevolución y la Izquierda. Petroni, Carlos. Entrevista. Colección
E.O. Abril 12 de 2014.
Título original: © Argentina:
Crisis, Revolución, Contrarrevolución y la Izquierda. Entrevista con Carlos
Petroni. Transcrita y editada por
Sebastián Robles, Fred Sanderson y Caty
Powell. Edición en Español Rebelion Org.
Versión Original: © Argentina: Crisis, Revolución, Contrarrevolución y la Izquierda.
Entrevista con Carlos Petroni. Transcrita y editada por Sebastián
Robles, Fred Sanderson y Caty Powell. Edición en Español Rebelion Org.
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Argentina:
Crisis, Revolución,
Contrarrevolución y la Izquierda.
Entrevista con Carlos
Petroni
Publicado en internet por FRONTLINES
http://www.sf-frontlines.com
Transcrita y editada por
Sebastián Robles, Fred Sanderson y Caty
Powell
Edición en Español
Carlos
Petroni participó activamente como líder
sindical y de la izquierda en Argentina durante los años 70s y 80s. Fue el
organizador de las fracciones militantes sindicales en los sindicatos de la
carne y gráficos que como tales contribuyeron al desarrollo de las
Coordinadoras en los 70s. Petroni también participó en la organización de
corrientes de izquierda entre los metalúrgicos y
otros
sindicatos. Fue miembro del Comité Nacional del MAS (Movimiento al Socialismo) en los 70s, miembro del Comité
Ejecutivo y el Secretariado
Internacional de la LIT(CI)-Liga
Internacional de los Trabajadores, Cuarta Internacional (la tendencia
internacional de la cual fue parte el MAS) durante los 80s.
Carlos
Petroni sobrevivió dos atentados de la
Triple A (Alianza Anticomunista Argentina). Durante uno de estos atentados fue
herido de gravedad. Petroni estuvo en la cárcel repetidamente por su
participación en las luchas políticas, sindicales y de derechos humanos al
final de los 70s durante la ‘guerra sucia’. En 1978 Petroni salió exiliado de
Argentina para regresar en 1982 al final de la Guerra de las Malvinas, la cual
eventualmente resultaría en el derrocamiento de la dictadura militar.
Petroni participó
en la revolución centroamericana
(Nicaragua y El Salvador), y
ayudó a construir organizaciones socialistas en Nicaragua, El Salvador y México y otros países de 1978 a
1986. Carlos fue expulsado del MAS y de la LIT(CI) en 1987 por defender el
derecho de una fracción interna a expresar sus posiciones políticas y fue muy
crítico del curso que adoptaron el MAS y
la LIT-CI después de la muerte de su fundador y principal dirigente, Nahuel
Moreno.
Después
de su expulsión, continuó su trabajo político y sindical, tanto en los Estados
Unidos como a nivel internacional, en colaboración con distintas organizaciones
y tendencias socialistas. Hoy en día es miembro del Comité Ejecutivo del
Partido de Izquierda en los Estados
Unidos, en donde se le conoce por su trabajo sindical y en pro de lo derechos
de los inmigrantes.
Petroni
también escribe profusamente sobre asuntos históricos y teóricos y es el editor
del periódico Frontlines. Ha contribuído con artículos para más de 40
publicaciones en el mundo. Mantiene contacto cercano y colabora con varias
organizaciones y grupos en Argentina (viaja frecuentemente a este país) así
como con organizaciones e individuos en México, Centroamérica y Europa.
Ha
recibido varios premios por su trabajo literario, en la categoría de novela y
cuento. En la actualidad trabaja en
dos libros, uno
sobre Historia Latinoamericana y
el otro sobre ‘Marxismo Elemental’. Una versión corta
de esta entrevista fue publicada en la edición de Octubre del 2002 por el
periódico Frontlines, en forma de artículo.
Esta
entrevista fue conducida originalmente por un grupo de activistas de diferentes
organizaciones revolucionarias en
Argentina. La transcripción, edición y
traducción de la entrevista son
responsabilidad del personal
del periódico Frontlines.
Las notas que acompañan esta entrevista fueron
escritas como una sección aparte para organizar el texto lo mejor posible, pero
fueron discutidas en el transcurso de las reuniones y son un aspecto importante
de la discusión, dado que ellas clarifican las caracterizaciones de
organizaciones y eventos.
Esta
entrevista, y las notas que la acompañan en relación a las organizaciones
políticas de Argentina, no intentan dar todas las respuestas, sino iniciar un
debate y clarificación dentro de la izquierda argentina e internacional.
Aceptamos todo tipo de observación, corrección y discusión en relación a este
material que se ofrece como una contribución a la lucha de los
trabajadores y del movimiento de masas.
Por favor, dirija todos sus comentarios a:
leftparty@leftparty.org
Tabla de contenidos
1. El
Significado y el Método del Internacionalismo
2.
Latinoamérica y el Mundo después del 11 de Septiembre
3. Las
Condiciones para Formar una Nueva Organización Revolucionaria en Argentina
4.
Piqueteros: ¿Un Nuevo ‘Sujeto de la Revolución’ o un Aliado Fundamental de la
Clase Obrera?
5. La
Situación Política, Social y Económica de Argentina
6. ¿Quién
es Responsable? Décadas
de Revoluciones y
Contra-revoluciones Llevan a Argentina al Colapso
7. El Rol
Central de la Clase Obrera Estructurada
8. La
Izquierda de Clase Media
9. La
Clase Media. ¿Por Qué la Clase Obrera no la Está Dirigiendo?
10. La
Crisis de la Izquierda Obrera: Las Lecciones del MAS de los 80’s
11.
¿Propuesta de Unidad o Maniobra?
12. La
Recuperación del Stalinismo Sería una Tragedia para el Movimiento
Revolucionario
13.
¿Necesitamos Realmente el Partido?
14. La
Posibilidad de un Partido de Trabajadores
15. El
Lenguaje, la Estrategia, las Tácticas, los Debates
16. Otra
vez, la Situación Política: ¿Por Qué el Sistema y el Régimen no Fueron
Derrocados?
17. Las
Elecciones, las Demandas Democráticas y la Izquierda
18. Los
Nuevos Procesos de la Lucha de Clases y la Izquierda
19.
Perspectivas para la Izquierda
1. El
Significado y el Método del Internacionalismo
Pregunta:
: ¿Por qué es importante discutir la situación política argentina con la izquierda a nivel internacional, y
a partir de
esa perspectiva, con
los activistas de
izquierda en Argentina?
Petroni: Metodológicamente, para todo marxista en el
mundo, es muy importante discutirlo, más aún, yo diría que es una tarea
fundamental. Esa es la esencia del internacionalismo. Los revolucionarios en
lucha en Argentina, o en cualquier otro país en donde se agudiza la lucha de
clases, están muchas veces tan sumergidos en las batallas diarias que pierden
la perspectiva mundial, la cual es esencial para la comprensión y para la
intervención en la confrontación nacional entre las clases.
Por otro
lado, los socialistas activos en países en donde la lucha de clases no es tan
aguda encuentran que el estudio y el debate de eventos tales como los de
Argentina son enormemente educativos y preparan para el trabajo futuro.
Además
tenemos la cuestión central de que los revolucionarios argentinos no podrán
triunfar sin el apoyo internacional, y, la izquierda internacional no podrá
avanzar sin otorgar asistencia y apoyo para los revolucionarios argentinos.
Los
revolucionarios argentinos deben demandar la intervención de los marxistas de
todo el mundo. Deben comenzar un diálogo abierto, un debate de ideas, con todos
aquellos en nuestro movimiento.
Desafortunadamente,
muchas organizaciones en Argentina no practican esta forma de
internacionalismo.
Ellos
sólo esperan que otros acepten todo lo que ellos dicen de manera incondicional.
Por otro lado las organizaciones marxistas a nivel internacional tampoco
deberían aceptar sin cuestionamiento lo que otros en Argentina tienen que
decir. No deberían limitarse tan sólo a repetir lo que
otros revolucionarios en
Argentina escriben o caracterizan.
Como en todo proceso revolucionario, ellos debieran por si mismos llegar
a caracterizaciones independientes, estudiar el
fenómeno del movimiento de masas y las luchas en detalle, y convertirse
en
‘expertos’
de la política argentina.
Debo
decir que la mayoría de las organizaciones fuera de Argentina no toman los
eventos en el país tan seriamente como debieran. Si tienen compañeros en el
país, los promueven. Si no los tienen, ignoran generalmente los eventos
increíbles que se desarrollaron a partir del año pasado y las lecciones que de
ellos se derivan para todos nosotros.
Pregunta:
¿No es demandar demasiado de
organizaciones que no están en Argentina? ¿No es muy difícil para cualquier
persona u organización fuera
de un país, entender lo que realmente pasa al interior de otro?
Petroni: Claro que es preferible estar en el lugar de
los hechos. El estar presente nos permite medir los hechos concretos de la
situación. Uno puede presenciar el estado de ánimo de la gente en las calles.
Uno tiene acceso a los detalles de cada incidente en particular de la lucha de
clases y puede juzgar cada táctica propuesta por cualquiera de las
organizaciones participantes en la lucha.
Pero el
estar lejos de los eventos no es excusa para no tomar seriamente el análisis de
los procesos revolucionarios. Lenin seguía los eventos en Rusia muy de cerca
durante su exilio en Londres, tan es así que sabía mejor que los propios rusos
el significado real de los cambios y giros de la situación política del
pre-octubre revolucionario. Marx y Engels, también de lejos, intervinieron
intensamente en las situaciones revolucionarias de Francia y Alemania. Y ellos
no contaban con los medios de comunicación que tenemos hoy en día. Tan sólo,
por ejemplo, tomemos este diálogo organizado a través de conferencias
telefónicas conectando varias ciudades y complementándolo con e-mail, y chat
rooms para comentarios adicionales, y comparémoslo con el intercambio de correo
de Marx, Engels, Lenin o Trotsky, que a veces tomaba semanas para alcanzar a
sus destinatarios.
A partir
del análisis de distintas revoluciones, los marxistas a nivel internacional
pueden sacar conclusiones, lecciones y métodos de análisis que les ayudarán en
su propio proceso revolucionario. Pueden convertirse en esenciales fuerzas
auxiliares para los revolucionarios en lucha. El stalinismo, y antes la
socialdemocracia, introdujeron en el movimiento marxista la idea absurda de que
sólo aquellos que se encuentran en el lugar de las luchas, pueden decir que
hacer y el resto de nosotros tenemos que cerrar la boca. Claro, que esto era
tan sólo la retórica que cubría convenientemente las directivas de Moscú, en el
caso de los stalinistas, para dictar a los revolucionarios en el lugar de las
batallas como adaptar su política para servir a la política exterior de los
burócratas del Kremlin. Esencialmente, los llamados de ‘manos fuera’, eran
dirigidos a revolucionarios en
otros países que
querían intervenir al
lado de la
clase trabajadora, ya fuera en España, Sudáfrica o las Filipinas, y por
ende desafiaban la manipulación stalinista en los procesos revolucionarios de
dichos países. De esa manera, los revolucionarios en la línea de combate se
convertían en un instrumento de las políticas anti- internacionalistas de la
burocracia soviética.
Pregunta:
¿Y qué de la ‘intervención’ o la falta de, de organismos internacionales
(supuestamente) revolucionarios como
el Secretariado Internacional (Cuarta Internacional), el Comité por
una Internacional de Trabajadores-CIT-CWI o los Lambertistas (Cuarta Internacional) en
la lucha argentina?
Petroni: En el caso de estas organizaciones existe
algo más en juego. Los seguidores de la CWI-CIT, por ejemplo, con quienes,
ustedes saben, tuvimos un debate, comenzaron a priori, sin ninguna información
concreta, desde el punto de vista de negar todo desarrollo positivo en
Argentina. Su razonamiento era, ‘no tenemos sección en el país, por lo tanto
cualquier intervención seria es una pérdida de tiempo. Si hacemos algo sería
tratar de construir nuestro propio grupo.’
Uno de
sus cuadros, nos dijo, por ejemplo, que ‘ya que no tenemos sección, la cuestión
de la toma del poder no está en la agenda. Por lo tanto lo que tenemos que
hacer es propaganda y ganar a algunas personas para que formen una sección’, o
algo por el estilo. Esto muestra claramente cuán poco estas organizaciones se
preocupan por el proceso revolucionario y cuán poco han absorbido del método
marxista internacionalista.
Muy bien
podría ser que nada pudiera ser apoyado, en términos de construcción
revolucionaria, pero no es una política del marxismo acomodar la realidad a
caracterizaciones a-priori. Este es el método de las sectas. De hecho, estaban
equivocados. Hay muchas organizaciones que pueden apoyarse, y también muchas
cosas que pueden criticarse constructivamente. Esta es la manera marxista, la
manera revolucionaria de hacer las cosas. De otra manera, sólo estaríamos
contribuyendo a la sobrepoblación de pequeñas sectas de las cuales Argentina y
el mundo tienen un gran inventario.
En una
situación revolucionaria, o pre-revolucionaria, se plantea la pregunta, ‘¿cómo
podemos contribuir lo mejor posible al avance del movimiento de masas en su
conjunto y al del movimiento revolucionario en particular, teórica, política y
organizativamente?’, en lugar de ‘¿qué es lo mejor para nosotros, como
organización, como aparato?’.
Agrupaciones
internacionales como las que usted mencionó deben establecer un debate abierto,
claro en perspectivas, con los revolucionarios argentinos y participar en
acciones de solidaridad amplias con el movimiento de masas en sus países. El
SU-CI y los lambertistas, tanto como la CIT, no tienen fuerzas importantes o
ninguna fuerza en Argentina. Por lo tanto no les interesa. No son nada más que
el otro lado de la moneda del ‘marxismo nacionalista’ tan común en el mundo
semi-colonialen oposición a los marxistas internacionalistas.
Pregunta:
¿No es ésta más o menos la manera en que
las organizaciones revolucionarias
argentinas están desinteresadas en otros procesos también?
Petroni: Las organizaciones en Argentina proclaman, o
algunas lo hacen, su interés en situaciones políticas distintas a las suyas,
pero esto es, en mi opinión, una mera formalidad.
Ellos o
lidian con el análisis internacional de una manera formal, reproduciendo
páginas de opinión generalsin educar realmente a sus miembros en como analizar
situaciones políticas de manera profunda, las fuerzas en juego, el movimiento
general de la clase obrera, etc. O, lo que es peor, ven a su trabajo
internacional solamente como una extensión de su trabajo nacional y no al
revés.
Esta
falta de comprensión del internacionalismo, es cubierta con una capa delgada de
retórica, que argumenta lo contrario. Usted puede encontrar menciones del
‘levantamiento revolucionario’ de Argentina en la mayoría de los documentos que
analizan la situación mundial por parte de CIT, SU-CI, etc., así como también
puede usted encontrar un gran número de pronunciamientos de los revolucionarios
argentinos sobre la situación mundial. Pero, ¿están realmente integrando estos
conceptos a un análisis global para desarrollar su propia estrategia, tácticas
y comprensión teórica? No dudo que hayan habido y continuen habiendo intentos
para hacer esto. Pero, hasta ahora, no he visto ningún trabajo sistemático en
esta dirección.
En
términos de análisis y teoría. Los argentinos necesitan subordinar su
entendimiento de lo que pasa en Argentina a lo que pasa en el mundo. De la
misma manera las tendencias internacionales deben dejar de hablar por hablar y
hacer verdad sus pronunciamientos de que lo que pasa en Argentina tiene una
importancia enorme para todos nosotros. Queremos saber más que tan sólo
reflexiones generales en un artículo. Queremos saber, necesitamos saber, qué
piensan de los detalles, de los giros y los cambios, de la economía, las
perspectivas, en dónde encaja Argentina en el mundo de hoy. Claro, esto no debe
ser limitado a Argentina, sino extendido a otros países en donde la situación
es un reflejo de la situación política mundial..
2.
Latinoamérica y el Mundo Después del 11 de Septiembre
Pregunta:
¿Cómo se relaciona esto con lo que está pasando en Brasil, Venezuela, Ecuador,
Bolivia, Colombia y otros lugares?
Petroni:
Todo esto se conecta. De hecho es crítico para los revolucionarios argentinos
entender no sólo el proceso en el resto de América Latina sino en el mundo para
poder entender su propio proceso político. Me gustaría comenzar analizado la
situación mundial y en América Latinay finalmente en Argentina, por lo que
importa en esta y en otras discusionesy la clave de la presente situación
mundial es el 11 de septiembre.
Debemos
hacer esto de la misma manera que analizamos la situación política después del
colapso de la Unión Soviética, o al final de la Segunda Guerra Mundial. O como
analizamos la situación después del ascenso del fascismo en los 30s, o después
de la Revolución Rusa en 1917, o después de la derrota de los ejércitos nazis
en Stalingrado.
Todos
estos fueron eventos críticos, eventos mundiales centrales, políticos y
militares que sacudieron los cimientos de la política mundial y modificaron
profundamente la relación de fuerzas entre las clases. El 11 de septiembre y
particularmente la ofensiva militar/política como respuesta del imperialismo
norteamericano es uno de tales eventos.
Los
revolucionarios argentinos y la clase trabajadora argentina van en sentido
contrario de los eventos político-militares desencadenados por el 11 de
septiembre.
Pregunta:
¿Qué pasa con los ataques terroristas y la ofensiva militar norteamericana?
Petroni: Desde una perspectiva histórica, lo ataques terroristas en las Torres
Gemelas, excepto Petroni: Desde una perspectiva histórica, lo ataques
terroristas en las Torres Gemelas, excepto por la masacre de 3,000, en su
mayoría, víctimas inocentes, representará lo que el asesinato del
Archiduquecuyo nombre no recuerdode Serbia representó para la Primera Guerra
Mundial: la excusa para la extensión de la política a la guerra. La clase
dominante norteamericana ha necesitado esta ofensiva por mucho tiempo.
Los
terroristas le dieron la excusa el 11 de septiembre, pero los terroristas no
son la causa de la ofensiva. El Plan Colombia, los planes para el derrocamiento
del populista Chávez en Venezuela, el socavamiento de la economía brasileña que
compite con la necesidad de expansión de las exportaciones norteamericanas y
las políticas presentes en contra de Irak, ya estaban en camino mucho antes del
11 de septiembre.
Claro que
los ataques terroristas impactaron fuertemente la opinión pública mundial y
norteamericana, claro que fortalecieron ideológicamente a la clase dominante y
le permitieron a Bush y a los halcones manipular un patriotismo barato. Sin
embargo, los ataques fueron un catalizador para el imperialismo norteamericano
que le permitió saltar, de un sólo, a esta estrategia nueva de sobrevivencia y
re-afirmación de su hegemonía mundial. Lo que estamos presenciando es el fin de
una era y el comienzo de otra.
También
existe el elemento central del mantenimiento del prestigio y el miedo en el
cual se basa el imperialismo. No hay nada noble o ‘patriótico’ en la Guerra de
Bush. Es un intento desesperado por
apropiarse de los
escasos recursos naturales
del planeta, tales
como el petróleo, el agua y otros
recursos críticos. La ‘globalización’ fue el inicio de este proceso, su
continuación es precisamente esta ofensiva político/militar.
Para
poder desarrollar estrategias y tácticas correctas, la izquierda argentina debe
clarificar en sus análisis cómo la situación de su propio país encaja en la
crisis y en la ofensiva norteamericana. Necesitan ver como la situación en
Argentina está relacionada directamente con la polarización mundial en
desarrollo a partir del 11 de septiembre.
En lugar
de esto, lo que he visto son declaraciones de izquierdistas, realmente
ridículas, que dicen que los resultados electorales en Brasil son una respuesta
al ‘Argentinazo’ de diciembre pasado.
Yo diría,
que más bien, el ‘Argentinazo’, los resultados electorales en Brasil, la lucha
renovada en Colombia, la resistencia furiosa del movimiento de masas venezolano
en contra de un golpe de estado, el increíble desarrollo del MAS en Bolivia, y
aún el triunfo de los socialdemócratas alemanes (quienes por otro lado
perdiendo en todas las encuestas, ganaron las elecciones porque se opusieron a
la guerra de Bush, las increíbles huelgas generales y movilizaciones de masas
en Italia y muchos otros eventos de la lucha de clases son todos un reflejo de
la polarización creada por la ofensiva post-11 de septiembre.
Los
revolucionarios argentinos estarían mejor en sus actividades diarias si
analizaran los eventos que confrontan, en un contexto internacional, en lugar
de ver lo eventos mundiales como una extensión del ‘Argentinazo’.
Pregunta:
¿Esta situación afectará los acuerdos,
los frentes y las estructuras
partidarias de la izquierda?
Petroni:
Definitivamente. Vemos la victoria de Lula y el Partido de los Trabajadores en
Brasil, los desarrollos del MAS en Bolivia, la resistencia venezolana a los
asaltos de la oligarquía y la embajada estadounidense, las señales renovadas de
resistencia en Colombia, las nuevas luchas uruguayas. Vemos aún el movimiento
anticapitalista y en contra de la Guerra en Europa y el movimiento en contra de
la Guerra en los Estados Unidos y el increíble desarrollo y giro a la izquierda
del PRC italiano.
Vemos la
continuación de la resistencia palestinay muchos otros aspectos de un
movimiento que se polariza en el mundo como resultado del 11 de septiembre
(demasiado largo para listarlo)como un fenómeno contradictorio, que indica un
giro hacia la resistencia sin que sea dirigida necesariamente por
revolucionarios.
Me
sorprende el nivel de incomprensión y sectarismo hacia este proceso de la
izquierda revolucionaria argentina. Algunos han denunciado unilateralmente los
aspectos negativos de este giro y de la polarización. Lula es un agente del
imperialismo y el arma en contra del ‘Argentinazo’, dicen. Chávez no merece
apoyo crítico en contra del golpe porque no es nada más que un nacionalista
pequeñoburgués.
Las FARC
en Colombia tiene una dirección burguesa, socialdemócrata. Pero, ¿que hacemos
con el otro lado de la moneda dialéctica? ¿Que podemos decir del movimiento de
masas de trabajadores y campesinos detrás de la victoria de Lula? ¿Y qué de las
manifestaciones masivas de los sectores más pobres de la clase obrera y la
sociedad en contra del golpe antichavista en Venezuela?
No cabe
duda, que la respuesta anti-dialéctica de algunos izquierdistas argentinos ante
estas manifestaciones de la lucha de clases nos revela una tendencia hacia la
extensión de sus políticas domésticas de competencia organizativa y
manipulación del movimiento de masas así como una tendencia a diferenciarse de
otras organizaciones de la izquierda por cuestiones menores.
El hecho
de que no vean a estas manifestaciones de la lucha de clases como similares y
conectadas a los eventos en la Argentinacon sus particularidades específicas,
por supuestolos hace nacionalistas y no internacionalistas. Por los mismos
elementos contradictorios de la polarización, en Argentina tenemos
movilizaciones masivas, una lucha enorme, y una mala dirección.
El otro
lado de la moneda, por supuesto, es capitular a dichas direcciones y seguirlos
incondicionalmente, ya sea Lula, Chávez o las FARC. Ver la situación global
desde un solo ángulo, desde el ángulo de la insurrección, y subestimar la
ofensiva del imperialismo, la situación reaccionaria prevaleciente en los
Estados Unidos y a las fuerzas que brincan en estos momentos a su furgón de
cola.
Escuchemos
lo que los revolucionarios tienen que decir, mas aún, lo que hacen en relación
a Venezuela, Brasil y Colombia, por ejemplo, y tendremos una mejor idea de como
se comportarán en el proceso revolucionario de su propio país.
3. Las Condiciones
para Formar una Nueva Organización
Revolucionaria en Argentina
Pregunta: ¿Está
interesado en formar
un nuevo grupo
en Argentina, una
nueva organización revolucionaria?
Petroni:
No ...y SÕ! (risas) Estamos trabajando con distintos individuos y grupos de
compañeros, tratando de desarrollar un entendimiento común tanto teórico como
en términos de acción política, estrategia y tácticas. Compañeros que acuerdan
generalmente con nosotros están trabajando en distintas organizaciones ya
existentes. Nuestra recomendación para ellos es que no rompan con ellas. Otros
compañeros están trabajando independientemente, en sus propios grupos o
colectivos. Nuestra recomendación para ellos es que consideren unirse a una
organización ya existente.
Pero por
otro lado, estamos sentando las bases para la formación de una nueva
organización marxista. Es un poco complicado, déjeme explicarle: nosotros no
creemos que la clase obrera y el movimiento de masas en Argentina necesiten una
mayor fragmentación de la izquierda o que necesiten una organización más, sin
que esto afecte el retroceso en la conciencia.
Es
nuestra opinión que tal paso agravaría la percepción, ya bastante difundida, de
que las ‘organizaciones’ son el problema, y no el sistema.
Y a este
punto, el trabajo más importante con el cual podemos contribuir es en términos
de propuestas teóricas y políticas. Y eso lo podemos hacer mucho mejor si no
construimos una barrera organizativa.
Formar un
grupo nuevo con doscientos miembros no resolverá los problemas que confronta la
revolución socialista Argentina en estos momentos.
Por otro
lado, no creemos que una organización revolucionaria de masas surgirá de
ninguna de las organizaciones o partidos existentes. Estas se encuentran, en
general, erosionadas y divididas por rencillas personales y diferencias
mínimas. No surgirá siquiera de la combinación de dos o tres de ellas. Será un
proceso de rupturas y unificaciones así como del surgimiento y desarrollo de
organizaciones nuevasalgo que ya comienza a suceder.
Habrá una
batalla política e ideológicala cual ya esta en sus comienzos. Y pensamos que
no debemos jugar la carta organizativa ahora, sino continuar influyendo teórica
y políticamenteo al menos tratar de clarificar puntos teóricos y políticosen
distintos círculos.
Aparte de
esto, debemos contemplar con atención el surgimiento y el desarrollo de fuerzas
nuevas y jóvenes que puedan jugar un papel dirigente en la formación de un
partido revolucionario de masas. No todos, ni siquiera la mayoría de dicho
partido, vendrá de las organizaciones existentes.
Claro,
ésta es nuestra opinión desde lejos, y no estamos de ninguna manera en
posicióny no nos gustaría tomar dicha posiciónde determinar el camino
organizativo de los revolucionarios argentinos. Tan sólo estamos tratando de
contribuir al debate.
Los compañeros
en Argentina son
los mejor equipados
para decidir a
este respecto y claramente los únicos que tomarán todas las
decisiones. Nosotros daremos nuestra opinión, pero hasta ahí llega nuestra orientación.
Esto, sin embargo, no excluye un trabajo de colaboración.
Por el
contrario, nosotros continuaremos
con nuestro trabajo
de solidaridad aun si
desacordamos con cuestiones organizativas. Por esto es que mantenemos
relaciones con distintas organizaciones
y contacto informal
con muchos individuos
(envueltos o no en
distintas organizaciones).
Pregunta:
¿Esto quiere decir
que debemos descartar todo lo
que otras organizaciones políticas están haciendo hoy
en día?
Petroni:
Al contrario. Antes de que contestara cualquier pregunta, dije que tenemos
mucho que aprender de las organizaciones de izquierda en Argentina, que hay
mucho que podemos tanto apoyar como criticar del trabajo de estas
organizaciones. De hecho, yo creo que la mayoría de las organizaciones, particularmente esas
que dicen ser
marxistas revolucionarias, están haciendo muy buen trabajo al menos en
ciertas áreas.
Es como
si cada una hubiera decidido contribuir en la ‘división del trabajo’. Buscando
tomar ventaja de una situación mas favorable, cada una de ellas busca construir
su nicho dentro de la lucha de clases. El PO hizo trabajo consistente entre los
piqueteros; el PTS concentró su trabajo en las fábricas ocupadas; el MST en las
asambleas de barrio; ahora están girando hacia ciertas
estratos
de los piqueteros; el MAS está desarrollando propuestas interesantes en el
movimiento sindical. Aún los maoístas y la CTA de DeGennaro están logrando
propuestas efectivas de organización.
El
problema es que esta ‘especialización’ refleja la fragmentación y limitaciones,
tanto en la teoría como en la práctica, dado que tiende a aislar a las
organizaciones de otras y desarrollar aun más la tendencia de marcaje de
territorio. Cada organización tiende a extrapolar sus análisis a partir de su
experiencia particular, para aparecer como que ellos sí están trabajando en el
centro de la situación, ignorando la complejidad y yuxtaposición de distintos
niveles de la lucha de clases, y carecen de un método para combinar y
desarrollar todas las luchas.
Pregunta:
...y Zamora?
Petroni: Ese es otro ejemplo de ‘especialización’
pragmática. Zamora construyó un edificio electoral basado
en lo que
otros hicieron en
el pasado. Un
edificio construido con la
experiencia de todas las fracciones del viejo MAS de masas de los 80s que lo
llevó al congreso por primera vez.
Lo que
hizo en el parlamentooponerse al imperialismo, criticar a los peronistas y a la
UCR, apoyar las luchas de los trabajadores y no aceptar los privilegios de la
pensión legislativa después de su derrota, lo cual le dio el prestigio de
legislador incorruptible y político honestoeran orientaciones de su partido.
Es
desafortunado que después haya tomado partido en las rupturas sucesivas de la
organización y finalmente roto con su propia opción (el MST) y hecho campaña en
contra de la izquierda en su conjunto.
Igualmente
desafortunado es el hecho de que temeroso de la competencia y a pesar de sus
declaraciones de que su nueva organización es un modelo de anti-autoritarismo y
democracia interna, esta se centra en su persona y son él y su esposa quienes
deciden quien puede ser o no miembro de la organización. El rechaza en estos
momentos cualquier idea y método de un frente único de izquierda. De hecho, él
mismo ha dicho sin palabras ‘la organización soy yo (le organization cest
moi)’. (risas)
Zamora
piensa que su rechazo al ‘aparato’ de la izquierda es una idea muy original. El
también critica correctamente a la izquierda revolucionaria por su fracaso en
ofrecer una alternativa organizativa a los miles de activistas nuevos. Pero en
lugar de utilizar el enorme apoyo popular que tiene para cambiar esos modos
viejos de la izquierda, la descarta. Y de hecho su originalidad no es tanta,
puesto que todas las organizaciones que él critica actúan en gran medida de la
misma manera.
Pregunta:
También nos ha mencionado el
unilateralismo teórico de las
organizaciones de izquierda...
Petroni:
Ustedes son imposibles (risas). Bien, siempre existe un método, aún en la
locura, aún en el sectarismo. El método sectario es darle un valor absoluto a
algo en que los sectarios creen que tienen mucho éxito. A veces este éxito está
sólo en sus cabezas (risas)... pero a veces tiene bases reales, el problema es
la interpretación y el uso que la organización le de a dicho éxito.
Recientemente,
unos compañeros sudafricanos me contaron sobre una secta extraña de su país,
que dada una combinación peculiar de factoresla mayoría de ellos estaban en el
lugar correcto a la hora señaladase convirtieron en líderes de una huelga en
una fábrica importante en la cual los trabajadores ganaron ciertas concesiones.
Esto le aseguró al grupo cierta posición que desde entonces han utilizado como
su caballito de batalla, criticando a otras organizaciones por no hacer lo
mismo.
Esta
sectade acuerdo a los compañerosexplica que el hecho de que los otros no
hicieron lo mismo demuestra la bancarrota de todos los demás y la
‘superioridad’ de su programa. Claro, ellos no mencionan que la política del
‘líder’ que obtuvo influencia es hoy en día muy oportunista.
Ustedes
tienen casos como éste en la Argentina. Todos ustedes conocen el giro a la
derecha de Piccinini, el líder de los metalúrgicos en Villa Constitución a
principios de los 70s. Desde que salió de la cárcel después de la dictadura
militar en Argentina, ha utilizado su prestigio como luchador para marchar a la
derecha, apoyando a las privatizaciones y terminó apoyando al gobierno de la
UCR. Hoy en día es uno de los dirigentes del ARI y consultor cercano de la
activista católica de ‘centro-izquierda,’ Alicia Carrio.
Muy pocos
recuerdan que Piccinini, durante las huelgas heroicas de los metalúrgicos en
Villa Constitución bajo el gobierno de Isabel Perón era miembro de una secta
pequeña y ‘rara’ llamada Poder Obrero, o algo así. El aprovecho la oportunidad
de las huelgas para convertirse en dirigenteestaba en el lugar preciso y a la
hora señaladay luego Poder Obrero utilizó esto para atacar a todas las demás
organizaciones de izquierda por no tener tan buena suerte (risas).
Claro,
sus tendencias aventureras y guerrilleristas transformaron su victoria en casi
una catástrofe. Este absolutismo ‘teórico’ de convertir todo aquello que parece
exitoso en el método de intervención en la lucha de clases, conduce casi
inevitablemente al sectarismo, a una estrategia y tácticas equivocadas y al
aislamiento... y eventualmente al oportunismo en la medida que se revisa la
teoría para adaptarla a lo que nos resulta ‘exitoso’.
Pregunta:
Parece que esta usted diciendo que el ‘éxito’ para las organizaciones marxistas, es una cosa negativa.
Petroni: Al contrario. Tener éxito al intervenir en la
lucha de clases, en cualquiera de sus expresioneshuelgas, elegir un candidato
de la clase trabajadora a un puesto público, etc.ofrece la oportunidad de usar
esa posición para avanzar. No necesita uno hacer del éxito una verdad absoluta
sino expandir y generalizar las lecciones a todos los aspectos de la lucha de
clases.
Esto es
lo opuesto a tratar de que todos los aspectos de la realidad se orienten hacia
un ‘éxito’, limitado y la mayoría del tiempo, temporal. En otras palabras, si
usted se convierte en el dirigente de una huelga y su organización es vista
como la vanguardia en ese proceso, debe usar su nueva posición de influencia
para extender esa lucha a otras fábricas y ramas de la industria. En ese
proceso llamará a otros en la izquierda a unírsele.
Mas aún,
debe elevar dicha victoria, de cualquier forma que pueda, hacia un nivel
político. Piccinini utilizó su posición para decir ‘vean, todos esos que no
participan en este tipo de lucha son reformistas’. Esto llevó a Piccinniy a los
trabajadoresprimero al aislamiento y después a la derrota.
Lulacontrariamente
a Piccininiy otros dirigentes sindicales brasileños aceptaron la sugerencia de
los trotskistas de elevar las victorias de la oleada de huelgas entre los
metalúrgicos en los 60s y 70s y crearon el Partido de los Trabajadores en los
70s.
Por
supuesto, Lula no es un revolucionario, pero ayudó a crear un instrumento, el
Partido de los Trabajadores, que aún hoy, después de 30 años sigue siendo la
expresión de independencia política y de la mayoría de la clase obrera
brasileña.
Piccinini
se fue sin dejar un legado que no fuera su traición y su llamado a apoyar una
alianza de la clase media. Lula puede que nos traicione también pero lo que
construyó en los 60s y 70s tiene la oportunidad de triunfar a pesar de él
mismo. Piccinini no construyó nada. Ambos hicieron cosas opuestas con sus
victorias.
4.
Piqueteros: ¿Un Nuevo ‘Sujeto de la Revolución’ o un Aliado Fundamental de la Clase
Obrera?
Pregunta:
Cuando se refiere al ‘absolutismo teórico’¿Se esta refiriendo a la nueva
revisión del marxismo de Altamira, del PO, que clama el descubrimiento de un
nuevo ‘sujeto de la revolución’ entre los desempleados, los piqueteros?
Petroni:
No estaba pensando en Altamira como en alguien que hiciera una gran aportación
a la teoría marxista, pero sí, podemos incluir su reciente discurso dándole el
carácter de ‘sujeto de la revolución’ a los desempleados en la categoría de
confusión teórica y de, me gusta el término, ‘absolutismo teórico’.
Altamira
llegó al extremo de alterar la realidad para que encajara su teoría. Mientras
que es verdad que muchos desempleados eran activistas de la clase obrera, uno
tiene que acordarse que el desempleo en Argentina ha sido estructural por más
de dos décadas. La infraestructura industrial ha sido destruida severamente por
espacio de 30 o 40 años, dejando miles de ex- trabajadores fuera del proceso
productivo, y esto sin la habilidad de alcanzar las herramientas necesarias
para ejercitar su poder político.
Los
trabajadores desempleados de manera estructural no mantienen los reflejos, la
homogeneidad ni las presiones de clase por siempre. A parte de esto, el
trabajador ha perdido su relación con los medios de producción, una de las
bases materiales fundamentales de su conciencia y relación con el mundo
material como trabajador.
Una vez
desempleado, el ex-trabajador cambia en tanto que su realidad cambia. Es
posible que una capa de ellos conserve su conciencia de clase y características
generales. Pero son una minoría entre los desempleados. Esta capa de la
sociedad es heterogénea, con una gran proporción de desempleados estructurales,
sectores del lumpen proletariado, grandes capas de la clase media y pequeños
comerciantes.
En su
conjunto, los desempleados están jugando un papel muy positivo y asumiendo un
rol necesario en los eventos que se desencadenaron después del 19-20 de
diciembre del año pasado. Pero se encuentran bajo una tremenda presión de
sobrevivencia, de recoger las migajas de los ‘Planes Trabajar,’ y los ‘Planes
Jefes de Hogar’ para poder subsistir. Y bajo presión de los sectores ajenos a
la clase trabajadora, que son la mayoría en este sector de la sociedad, y que
traen con ellos todo tipo de ilusiones en relación a la ‘autosuficiencia’ para
salir por sí mismos de la pobreza, los elementos proletarios son usualmente
abrumados.
Transferir
a los desempleados el carácter de sujeto de la revolución es una mala teoría.
El sujeto de la revolución continua siendo la clase trabajadora, los sectores
de la sociedad ligados directamente a los medios de producción, con el poder de
la acción colectiva sobre esos medios de producción, o tomándolos y
controlándolos en nombre de la sociedad en su conjunto, rompiendo con el orden
burgués. Los desempleados son un aliado necesario, un pilar fundamental del
movimiento revolucionario, no el sujeto de la revolución, más sin embargo son
una fuerza crítica auxiliar.
Pregunta:
¿Es esta caracterización del ‘sujeto de
la revolución’ falsa por el hecho de que la mayoría de las organizaciones de
‘piqueteros’ están ligadas al estado a través de los ‘Planes Trabajar’ y otros planes similares?
Petroni: Claro. He hablado con muchos participantes de
este movimiento y también ustedes han de tener experiencias directas pues hemos
hablado de ello. También hay cierto número de reportes producidos por las
mismas organizaciones. Hemos venido siguiendo las negociaciones de cada una de
las organizaciones ‘piqueteras’ con los distintos gobiernos por una mayor parte
en relación a los ‘Planes Trabajar’ y otros subsidios del estado.
Tengo que
decir que no hay nada equivocado en demandar subsidios de desempleo. Mas aún,
no hay nada erróneo en demandar que las estructuras tradicionales del peronismo
‘unidades básicas’ (nombre de
las células tradicionales
del partido peronista
en los barrios),
las
‘manzaneras’
de la esposa de Duhalde (mujeres asignadas por cuadra en los barrios obreros
para ser intermediarias entre las familias y las provisiones distribuidas por
el estado) en la provincia de Buenos Aires, y los ‘punteros’ de la UCR, sean
reemplazados la distribución de subsidios y cajas de comida. Esto es, siempre y
cuando que esas demandas estén basadas en la movilización de masas de los
desempleados y su auto-organización democrática.
No hay
nada equivocado en demandar que tales subsidios y la asistencia social sean
administrados por organismos electos de desempleados y las comunidades
afectadas. Pero, ¿es esto último lo que las distintas organizaciones de
‘piqueteros’ están haciendo? ¿O más bien están primero construyendo una
‘estructura’, controlada por su grupo político en particular, y luego demandan
que el estado los nombre a ellos los distribuidores de los subsidios? ¿Están
las organizaciones de ‘piqueteros’ utilizando los subsidios para la
auto-organización democrática de los desempleados o como un instrumento para
mantener una audiencia cautiva para sus marchas y sus reuniones?
¿Acaso no
hemos encontrado organizaciones que escrupulosamente toman asistencia todos los
días, cada semana, y hacen de la fidelidad a los líderes un pre-requisito para
recibir subsidios? ¿Acaso no encontramos y hablamos con manifestantes que
estaban cargando pancartas con demandas revolucionarias y cuando les
preguntábamos sobre ellas nos respondían que ellos estaban ahí para defender
los subsidios y obtener más de ellos y no tenían mayor entendimiento de la
política que no fuera en relación al punto por el cual habían sido movilizados?
Sí, hemos
encontrado muchos elementos de esto. También hemos encontrado sectores de los ‘piqueteros’
que han desarrollado políticas mas sofisticadas y que realmente han capturado
la esencia de su rol revolucionario como aliados de la clase trabajadora y su
auto-identificación como el sector más oprimido de la sociedad argentina.
Lo que no
es correcto es pretender, a través del juego retórico, asignar a este
movimiento de conjunto un carácter revolucionario que implica la conciencia de
la lucha por el derrocamiento del sistema. Hay algunos elementos de ello en el
movimiento de desempleados, pero en su conjunto juegan el mismo rol que los
sindicatos de desempleados, intermediarios entre los patrones y sus
representadosun conglomerado heterogéneo.
De cierto
modo, la analogía con los sindicatos es más cercana, aunque no son lo mismo,
que con concilios u otro tipo de representación revolucionaria de una clase
revolucionaria. Y ciertamente este movimiento no puede reemplazar el rol del
partido revolucionario con influencia de masas.
Nos
encontramos en el proceso, contradictorio en esencia, en el cual los piqueteros
muestran un lado de la expresión de las ataduras al estado a través de los
subsidios y las organizaciones burocráticas que los controlan, de la misma
manera que los peronistas o los funcionarios de la UCR funcionarían. Pero
también existen sectores que son la expresión de una radicalización profunda en
tanto que los subsidios son menos y menos y las soluciones estructurales y las
promesas de ‘tendero’ de auto-suficiencia se desbaratan.
Las
organizaciones más importantes en términos de números entre los ‘piqueteros’,
dirigidas por la CTA (conocida como la FTV) y la CCC (un frente del PCR) se
encuentran definitivamente compitiendo para convertirse en el reemplazo de los
funcionarios peronistas y de la UCR sin diferenciarse en su objetivo: adquirir
clientela política. De hecho esto se expresa en sus alianzas políticas con
sectores más blandos de la burguesía, la iglesia y el sector ‘nacionalista’ de
las Fuerzas Armadas.
Luego
tenemos otros grupos como el Bloque Piquetero Nacional (de PO, el CP y otros) o
el Comité Coordinador Anibal Veron, o el movimiento influenciado por Castells
(MJIIP). Ellos quieren sustituir a los funcionarios estatales y, en distinto
grado, buscan algunas formas de acción política independiente.
Pero
ninguno de ellos está claramente por la auto-organización ni por ni por
estructuras tipo consejo en donde los piqueteros mismos y las comunidades
afectadas gobiernen y tomen decisiones democráticamente. Aún en el caso de
Castells, quien hace algunos meses declaró su candidatura para la presidencia,
pienso que ve su organización como el reemplazo de una estructura política, un
partido.
La meta a
corto plazo de ‘controlar’ una fracción del movimiento a costa de devaluar su
carácter democrático, tarde o temprano se desmoronará. Cuando el estado recobre
su habilidad de cohesionar y organizar las relaciones sociales, por supuesto
que va ponerle mano dura a los subsidios. O los eliminará en cuanto la crisis
se profundice. En caso de dichos eventos, lo piqueteros, y las organizaciones
políticas detrás de ellos, pagarán el precio de lo que hoy en día no están
construyendo.
5. La
Situación Política, Social y Económica de Argentina
Pregunta:
¿Quién es responsable por el colapso de la Argentina?
Petroni:Tanto
los de la UCR como los peronistas, aunque no muy felices de que la gente se de
cuenta, están al menos satisfechos de que las consignas en las calles sean en
contra del FMI, el Banco Mundial y el imperialismo. Tanto el imperialismo
europeo como el norteamericano están relacionados con la deuda externa y con la
cuerda que aprieta el cuello de los argentinos.
Claro que
el FMI y el Banco Mundial y la FTAA existen para ayudar a la penetración del
capital financiero y las multinacionales a costa del presupuesto del estado y
la competencia nacional en las semi-colonias. Pero en ningún lado está escrito
que los países y las personas tengan que aceptar esta subyugación. Alguien, y
en política esto significa clases o partidos políticos, tiene que dar a estas
instituciones del capitalismo mundial la luz verde y poner la alfombra roja
para que ellos penetren y saqueen la economía de un país.
La UCR y
los peronistas fueron responsables por cuatro gobiernos consecutivos, a partir
de 1982. Estos gobiernos estuvieron dirigidos por Alfonsín (UCR), Carlos Menem
(Justicialistados periodos) y De La Rua (UCR). Estos gobiernos aplicaron dos
décadas de políticas socioeconómicas neo-liberales de manera sistemática.
Estos
incluyeron el perdón a los militares genocidas, el desmantelamiento de empresas
estatales, un achicamiento dramático del estado y del número de trabajos
estatales. Los gobiernos recortaron 40% del presupuesto destinado a la
educación, la salud y los servicios sociales. Expandieron la rampante
corrupción de la clase política, como bien se demuestra con el juicio de Menem
por tráfico de armas y por mantener cuentas bancarias secretas fuera del país.
Estos
gobiernos exprimieron a las provincias para pagar la deuda externa. Cedieron
empresas estatales que producían ganancias. Permitieron que multimillonarios
como Turner (de CNN) y malos
actores como ‘Rambo’
Stallone compraran tierra,
ríos, bosques y
ganado, y los liquidaran en negocios especulativos o
simplemente, como en el caso de Stallone, quien deforestó su propiedad de
árboles ancestrales, y construyó cabañas para sus mediocres huéspedes.
La UCR y
los peronistas, y aquellos en la clase dominante que controlan dichos partidos,
permitieron y hasta iniciaron estas etapas que devastaron al país. ¿Por qué lo
hicieron, uno podría preguntarse, si esas políticas destructivas a mediano y a
largo plazo serían contrarias a la supervivencia de cualquier clase capitalista
nacional? La respuesta a esta pregunta claramente muestra el cinismo y la
miopía, y la naturaleza anárquica y sin sentido del capitalismo, en este caso
del capitalismo semi-colonial. Este es el resultado, sin embargo, de la
imposibilidad histórica de subsistir del mercado mundial capitalista como una
fuerza independiente.
Menem, al
liquidar las empresas públicas que daban ganancias, devastó al empleador más
grande del país, el estado, y al mismo tiempo privó al mismo estado capitalista
de su base de ganancias para seguir operando. Pero ganó dinero en efectivo
rápido para poder impresionar a la clase media y a la clase dominante, con una
inflación casi nula y con un mercado especulativo de capital financiero que
enriqueció temporalmente a un sector de la sociedad.
Esto
consolidó a su gobierno en el poder y le ganó la re-elección: es decir,
consiguió su objetivo inmediato a costa de la bancarrota de todo el estado.
Deberían colgarlo, no permitirle hacer campaña otra vez pidiéndole a los
votantes que recuerden sus ‘mejores tiempos’ como si no fuera responsable por
el presente.
Ambos
partidos son responsables por el crecimiento geométrico de la deuda externa
(ahora más grande que el presupuesto nacional) y una completa sumisión a los
dictados del FMI, el Banco Mundial y las grandes multinacionales europeas y
norteamericanas. Sólo pudieron ver el futuro inmediato de la clase dominante
que ellos representan, no el futuro a largo plazo del país o incluso de su
propia clase.
La
ilusión de enriquecerse rápidamente, de toda una década, tuvo el efecto de
arruinar la economía, de arruinar a la clase trabajadora, a la clase media, y
aún a sectores de la clase dominante por generaciones. El monto enviado a
bancos extranjeros por familias ricas y políticos corruptos se estima en 40
billones de dólares. Esto le tiró gasolina al fuego de una de las crisis
financieras más devastadoras de la historia argentina.
Las
manifestaciones de diciembre fueron el resultado de dos décadas de enojo en
crecendo de las masas que explotó ante la imposición del ‘corralito’, el
congelamiento de todos los bienes y ahorros bancarios, por el gobierno de De La
Rua. La represión violenta de las primeras protestas, dejando un saldo de 40
muertos y cientos de heridos, ocasionó un crecimiento en la oposición. Este fue
el segundo conjunto de medidas aplicado por la burguesía nacional. Ya su
proceso de enriquecimiento a
corto plazo había
afectado a las
masas y producido
una explosión, ahora se valían de la represión violenta.
Bajo
circunstancias normales, dada la experiencia histórica de Argentina, De La Rua
podría haber sido reemplazado por una junta militar, lo cual ha pasado con
similares políticos desacreditados cuando ya no podían detener al movimiento de
masas.
Dado el
descrédito peculiar de los militares y su debilidad, tanto política como
económica, desde el derrocamiento de la dictadura militar y su vergonzosa
capitulación a la Gran Bretaña en la guerra de las Malvinas, una junta militar
no pudo materializarse. Primero De La Rua, y ahora Duhalde buscan asirse de lo
que les queda: la policía y los gendarmes.
Mientras tanto,
75% de toda
la tierra cultivable
se encuentra en
manos de las
grandes corporaciones, la oligarquía y especuladores extranjeros y más
de la mitad continúa sin ser usada. El país tiene todavía manadas de reses y
otros animales domésticos, estimadas en tres cabezas por persona. Sin embargo
el argentino común y corriente ya no puede consumir carne.
En el
país famoso mundialmente por comer enormes cantidades de carne roja, y en donde
todavía se sobreproduce, la gente no puede comerla. En la televisión aparecen
personas asaltando supermercados y camiones que transportan reses para poder
hacer su asado.
Bueno,
hablando de otra cosa, déjenme hacerles una pregunta. ¿Existe alguna
organización de izquierdao de la burguesíaque haya desafiado el hecho de que
una gran parte de la economía argentina sigue siendo de naturaleza agraria?
¿Algún grupo propone una revolución agraria para comenzar a resolver los
problemas de alimentación, educación, vivienda y salud pública?
Pregunta:
La respuesta es no. No hay ninguna
organización que hable de dicha perspectiva. La estructura agraria
del país es o especulativa u organizada
de tal manera que no se necesitan
emplear un gran número de campesinos. Todavía existen muchos pequeños
productores en ciertas regiones, pero nada comparado con otros países
latinoamericanos, africanos o asiáticos. Sin un campesinado de masas, y por lo
tanto sin la tarea democrática de la
reforma agraria, ¿por
qué la izquierda debería
haber levantado el asunto
de una revolución agraria?
Petroni:
La presencia de un sector significativo de campesinos pone en la agenda de la
revolución socialista el cumplimiento de las tareas democráticas de la
burguesía, tales como la reforma agraria, que no fueron alcanzadas por ella
mismay que no podrán alcanzar en el mundo semi-colonial.
La
ausencia de un campesinado significativo puede excusar a los socialistas de
levantar el asunto de la reforma agraria en el sentido clásico de ganar el
apoyo de los campesinos hacia la revolución obrera.
No estoy
convencido que la izquierda no debiera levantar y hacer campaña por algunas
formas de reforma agraria, particularmente en ciertas áreas del país. Pero
independientemente de esto, de lo de la reforma agraria, la izquierda debiera
presentar un programa pro-activo, una perspectiva para resolver los problemas
de los trabajadores y la clase media empobrecida.
Una
revolución agraria, con o sin reforma agraria, que consista en la expropiación
de las tierras en manos de los grandes capitalistas, los especuladores y la
oligarquía para proveer una segunda o tercera etapa de acumulación primitiva
para satisfacer algunas de las necesidades más urgentes de los trabajadores, es
una tarea de los socialistas. Podría ir junto con algunas reformas agrarias, o
una propuesta mixta de propiedad estatal con grandes granjas u otro tipo de
combinación.
Esto,
mientras que se relaciona con los aspectos agrarios de la economía argentina,
debiera ser una metodología para otras áreas de la economía. No es suficiente
protestar, criticar o reaccionar con un programa pragmático en tanto que los
eventos de la lucha de clases se desarrollan. La izquierda debe avanzar un
programa alternativo.
¿Qué van
a hacer si algún día ganan apoyo de masas? Trabajos públicos masivos para
emplear a los desempleados con salarios de trabajadores sindicalizados, control
de las exportaciones, expropiación de las instituciones financieras... y la
revolución agraria, son todo parte del programa. Pero, volviendo a la pregunta
original...
...Sí, el
FMI y el Banco Mundial, el imperialismo yanqui y el europeo deben ser acusados
y atacados como los responsables del colapso argentino. Sin embargo un
revolucionario siempre levantará junto a los nombres de éstos, los nombres de
aquellos en la clase dominante y su
partidos,
que no son víctimas sino responsables esenciales de la crisis. Y el movimiento
de masas, instintivamente, yo diría, ahora mucho más racionalmente, comprende
esto y lo ha concentrado en la consigna más popular de las manifestaciones
‘°que se vayan todos!’
Pregunta:
¿Existe un paralelo entre
el desarrollo de la
descomposición social y la crisis política que acompaña el colapso económico?
Petroni: Sí, eso es totalmente correcto. Al Congreso
se le conoce como ‘la cueva de los 400 ladrones’ y los políticos electos no
pueden ya caminar por las calles si ser ‘escrachados’.
La Corte
Suprema se encuentra bajo la amenaza de un juicio político enorme por
corrupción, el cual está siendo dilatado porque aquellos encargados de
encontrar la verdad (el Congreso) también están acusados de corrupción. No
existen políticos, aún entre los considerados más o menos honestos, que no
tengan a un gran porcentaje de la población pensando que son unos oportunistas,
ladrones y corruptos.
Las
rebeliones, particularmente de trabajadores desempleados, la juventud y las
clases medias empobrecidas, han abierto un período agudo de la lucha de clases.
Estas rebeliones son el resultado directo de la desintegración social del país,
sobrepasado por la catástrofe económica.
Por
ejemplo, veamos las rebeliones de las provincias en donde los empleados
estatales tienen meses sin recibir el pago de sus salarios y luego les dan
papeles con varios nombres para reemplazar la moneda argentina. El desempleo, o
el desempleo parcial está probablemente entre el 50 y 60% y los que todavía
tienen trabajo ganan una miseria.
La clase
media que tenía trabajo está ahora mayoritariamente en la calle. Por meses, la
mayoría de las personas que tenían ahorros no pudieron tocar su dinero por
causa del ‘corralito’ y ahora se están enterando que sus ahorros son la tercera
parte de lo que eran. La mortalidad infantil crece geométricamente, la gente se
muere de hambre, el trueque reemplaza la compra-venta, algunas personas están
vendiendo lo que tienen en sus casas para sobrevivir, o recogen papel y vidrio
en las calles.
Argentina
fue siempre un país en donde los ataques cardiacos era comunes por la dieta.
Ahora ha habido un aumento del
40% en los ataques porque la
gente no tiene para pagar
las medicinas.
En
Argentina, más gente muere cada día de ataques cardiacos ahora que ya no tienen
dinero para comprar carne roja.
La
educación y la salud son chistes crueles. Adolescentes en los barrios asesinan
por uno o dos dólares. Toda la seguridad social se está desplomando. Yo
diría... los efectos y la magnitud de la desintegración social estarían peores
si no fuera por la movilización de las masas.
La gente
está tomando edificios, las organizaciones están creando clínicas y la gente va
a las calles después de cenar a
darle sus sobras
a personas aún
más pobres. Pero si
la clase dominante reimpone su
dominación, la realidad será peor.
Dentro de
poco la gente ni siquiera podrá seguir haciendo como hasta ahora para
sobrevivir. Los que no
puedan pagar el
alquiler de las
viviendas se verán
desahuciados por los propietarios; se evacuarán los edificios
que están ahora ocupados por inquilinos; y las actividades que son permitidas
ahora para que la gente pueda ganar algo de dinero o para obtener alimentos
serán prohibidas.
Podemos
afirmar que ha sido la masiva movilización de los trabajadores y de la clase
media, de la juventud y de los jubilados la que, literalmente, ha impedido que
el sistema los aplaste totalmente. Si mañana terminase esa movilización, las
condiciones de pobreza, de desamparo, hambre, enfermedades y muerte llegarían a
niveles mucho más catastróficos.
Esto que
no ha sido sino un subproducto de las movilizaciones de las masas, plantea en
realidad, con toda agudeza, la necesidad de la auto-organización para enfrentar
la decadencia del sistema. Esta es la razón por la que la izquierda debe
introducir propuestas específicas que ataquen la base de las ganancias de la
clase gobernante, unas medidas que sean vistas con simpatía por los que más
sufren las consecuencias de la crisis.
En cada
coyuntura, con cada nuevo desarrollo de la crisis, la izquierda debe ayudar a
movilizar, pero debe plantear también la perspectiva de las soluciones
socialistas a todas las enfermedades creadas por la decadencia del capitalismo.
6.
¿Quién es Responsable? Décadas de
Revoluciones y Contra-revoluciones Llevan a Argentina al Colapso
Pregunta:
¿Esta nueva degradación económica y
social coloca a Argentina al nivel de las otras semicolonias?
Petroni: Los
marxistas argentinos enfrentan
ahora algunos de
los problemas teóricos
y políticos que han sido comunes en otros países latinoamericanos. ¿Qué
es lo que deben hacer y cómo deben actuar los marxistas en aquellas sociedades
en las que el sujeto del proceso revolucionario, la clase obrera, disminuye
rápidamente en números, o como en el caso de Argentina, se convierte en una
pequeña minoría? Tal fue la situación, por ejemplo, durante la revolución
nicarag¸ense a finales de los 70s.
He estado
estudiando algunas cifras acerca de la reducción del tamaño de la clase obrera
en el país. Aparentemente, en los 70s Argentina tenía 1.7 millones de
trabajadores industriales o semindustriales y ahora, a pesar de que hubo un
gran crecimiento en la población, tiene menos de 600,000.
Obviamente
es difícil obtener cifras exactas ya que las estadísticas que se guardan no son
confiables o están amañadas. Pero conviene aclarar lo siguiente: la crisis de
la clase obrera argentina es un producto de la crisis del capitalismo
semicolonial. Argentina es la prueba viviente de que la burguesía semicolonial
es incapaz de desarrollar el capitalismo por fuera de la dominación del
imperialismo y de garantizar un desarrollo independiente de las fuerzas
productivas.
Las
semicolonias podrán tener las fábricas, las industrias y el desarrollo
económico sólo en la medida que favorezca las estrategias del imperialismo, o
en aquellos casos específicos en los que debido a los enfrentamientos o las
guerras interimperialistas les fue posibleal mundo semicolonialuna
independencia relativa. De todos modos, esos casos fueron y serán siempre
temporales.
Eso se
vio en Argentina en los 30s (cuando estaba todavía bajo dominio inglés) y de
una manera más limitada después de la Segunda Guerra Mundial (cuando la
preponderancia de Inglaterra fue reemplazada por la de Estados Unidos). En
ambos casos fueron posibles, aunque por breves períodos, un desarrollo e
industrialización relativamente independientes.
A partir
de los 60s, sin embargo, Argentina pasó a jugar un papel secundario en el
mecanismo diseñado por los poderes imperiales para los mercados globales. La
merma de la base industrial comenzó décadas atrás cuándo la industrias del
auto, del acero y otras industrias pesadas cuyos propietarios eran en su
mayoría extranjeros, se desplazaron a otros países, entre ellos Brasil.
Eso fue
seguido por una transformación en la industria textil y la de los alimentos. La
destrucción de la base industrial y económica del estado mismo se aceleró luego
bajo Menem. Hay que recordar que una de las razones por las cuales Perón fue
derrocado en 1955 fue porque estaba planeando recurrir a las inversiones
extranjeras, particularmente de Europapara desarrollar una base productiva
semindependiente (de Estados Unidos), lo que resulta utópico.
Esto es
también lo que explica la convulsiva historia de golpes y contrarrevoluciones,
seguida por acciones de masas, de seminsurrecciones y de vuelta los golpes y
las masacres. Le tomó al imperialismo más de tres décadas para poder someter
completamente a Argentina y alinear a toda la burguesía nacional al proyecto de
descapitalización y desindustrialización.
En mis
viajes a Argentina vi cosas que son evidentes para cualquiera que viva allí. En
el Gran Buenos Aires se encuentra uno con cuadra tras cuadra de almacenes y
edificios industriales vacíos, y en las provincias se observa una reducción
drástica de las actividades económicas estatales al grado de verse convertidas
en entidades completamente incapaces, sin ningún rastro de esperanza para un
resurgir económico en medio del desmantelamiento de la producción agraria.
Hace
treinta años, teníamos enormes concentraciones obreras de entre 10,000 y 20,000
trabajadores en distintas fábricas como alpargatas; talleres de impresión de
hasta 5,000 trabajadorescomo las grandes casas editoriales; o las varias
plantas del autos que contaban entre 2,000 y 6,000 trabajadores cada una;
tuvimos 150,000 trabajadores de la industria del acero y centenares de miles de
trabajadores en las áreas productivas del estado (petróleo, fábricas, plantas
de autos, los ferrocarriles, la producción de energía eléctrica, los
astilleros, etc.).
Centenares
de fábricas concentraban al grueso de la clase obrera industrial. El estado
tenía a su servicio a una clase obrera superada solamente por la de México y
Brasil. Todo esto ha desaparecido. Podemos contar con los dedos de la mano las
fábricas con más de 1,000 trabajadores. La Argentina industrial es un pueblo
fantasma, un monumento al fracaso y a la ‘traición’ de la
burguesía ‘nacional,’ pero
también un monumento
a la corrupción
y la ambición de los políticos
burgueses, de los burócratas sindicales y de la oligarquía agraria y
financiera.
Esta es
la más clara acusación contra el sistema capitalista y el imperialismo.
Abandonada a sus recursos, Argentina se convertirá otra vez en una sociedad
pastoral. Sólo que en esta ocasión, se tratará una sociedad sin la mayor
relevancia, a diferencia de principios del siglo XX cuando Argentina era
conocida como el ‘granero del mundo.’ La burguesía nacional y los dirigentes de
los partidos burgueses acordaron hace mucho tiempo en volver a un pasado más
mezquino donde se conforman con breves flujos de dinero y con algo de poder
político.
Más
significativo aún es el hecho de que la concentración de trabajadores haya
disminuido dramáticamente. La concentración de trabajadores es tan importante
para el proceso revolucionario como el resurgimiento de la militancia y la
actividad política. Obviamente, la ausencia de grandes concentraciones hace que
la experiencia colectiva de la clase sea más atomizada y que tenga menos
influencia en la sociedad en su conjunto. Sin embargo, no existe una tercera
clase social en Argentina que pueda indicar el camino hacia adelante, sólo la
clase obrera puede hacerlo.
Ahora,
contestando su pregunta de manera más breve... (Risa)... sí, Argentina es ahora
más pobre y se encuentra al nivel que tenían otros muchos países que eran más
pobres aún y ha visto cambiar drásticamente su composición de clase. No sólo
por la reducción en números de la clase obrera industrial sino, también
socialmente, por la ‘proletarización’ de grandes capas de la clase mediael otro
extremo de este polarización socioeconómica y política.
Estoy
convencido, sin embargo, de que independientemente de su debilidad relativa, la
clase obrera estructurada sigue teniendo el papel histórico de dirigir a todas
las capas y sectores oprimidos bajo el capitalismo. Eso fue verdad en Rusia en
1917, donde la clase obrera y sus familias representaban menos del 5% de la
población. Fue también verdad durante las revoluciones nicarag¸ense y
salvadoreña a finales de los 70sen Nicaragua, creo que habían menos de 40,000
trabajadores industriales a mediados de los 70sy es verdad en Argentina a
principios de este siglo.
7. El Rol
Central de la Clase Obrera Estructurada
Pregunta:
La situación en la clase obrera y en el movimiento de masas en su conjunto es
muy complicada para los marxistas argentinos. La llamada clase obrera
‘estructurada’, los trabajadores
industriales, los trabajadores de
servicios y estatales no están a la vanguardia, quizás con algunas excepciones como la de los empleados
estatales en las provincias y los maestros.
De hecho,
hay muchos que
afirman que la
clase obrera ‘estructurada’ representa
el elemento más conservador de la
presente situación. Entre los jóvenes la situación es más heterogénea. Hay grandes cantidades de jóvenes en las
asambleas barriales y en las
manifestaciones. Los estudiantes, particularmente los de los colegios y las
universidades apenas comienzan moverse, pero no al nivel que uno hubiera
esperado.
Lo que
presenciamos el 19 y 20 de diciembre fue una
irrupción masiva de las clase
media urbana, y posteriormente, el
proceso de resurgimiento de los ‘piqueteros,’ el sector del movimiento de los
desempleados que dieron muestra de renovada
energía después de los
acontecimientos de diciembre. Esto
ha planteado una
serie de cuestiones con respecto
a cómo construir el movimiento de masas
y cómo lograr que la clase obrera dirija ese movimiento.
Petroni: No estoy seguro de que el término
‘conservador’ sea la palabra correcta. Tenemos muchas evidencias de que miles
de trabajadores participaron en las manifestaciones, en las asambleas, en las
reuniones políticas... pero su participación se dio a título individual, o en
pequeños grupos, no como parte de una movilización masiva con sus sindicatos.
La única
excepción es la CTA, que de vez en cuando llama a movilizar, o al menos intenta
movilizar a los contingentes de maestros, empleados estatales y a algunos otros
sindicatos sobre los que tienen cierta influencia. Esto es lo que diferencia al
CTA de la CGT-Daer o de la CGT Rebelde de Moyano. A pesar de tener un tamaño
mucho mayor que el de la CTA, las dos CGTs han mostrado, desde el pasado mes de
diciembre, que realmente tienen muy poco interés por los trabajadores que
representan.
Por
supuesto, DeGennaro y su CTA no son una fuerza revolucionaria, ni proclaman
serlo. Son sólo los adversarios de las formas más siniestras del
neoliberalismo. DeGennaro y su CTA apoyan la propuesta liberal que proclama que
‘otro mundo es posible,’ que no es más que una propuesta de alianza con capas
de la burguesía ‘democrática’ para que el capitalismo sea más ‘humano.’ Pero,
repetimos, DeGennaro juega con la idea de un PT (el Partido de Trabajadores) a
la imagen del partido de Lula.
Pero a la
vez coquetea con el Centro Izquierda de Carrio y actúa en asociación con los
colaboracionistas de clase del PCR (y su grupo público el CCC). Pero, otra vez,
el fracaso de la izquierda revolucionaria en ver la diferencia entre estas
tendencias reformistas y las direcciones osificadas y burguesas de la CGTs de
Daer y de Moyano, los llevan a abstenerse en la batalla verdadera en los
sindicatos y las capas de desempleados dominados por el CTA/FTV y el PCR/CCC.
La
izquierda revolucionaria en Argentina no entiende la táctica de frente único
obrero como arma de unidad y de conflicto, la táctica de llamar a los
dirigentes reformistas a la acción para desenmascararlos y mostrar ante sus
bases sus limitaciones. En lugar de ello ven solamente la táctica de unir a
aquellos que se mueven ideológicamente en la misma dirección general.
Ciertamente,
nunca entendieron las diferencias que tenían al respecto Trotsky y Dimitrov.
Creo que la incapacidad para intervenir en la crisis de los trabajadores
representados en la CGT y las limitaciones de las actividades del CTA puede
explicarse por las derrotas sufridas por el movimiento obrero en las últimas
décadas y por la reducción orgánica de la clase obrera.
Pero
también por el hecho de que la izquierda revolucionaria ignora al CTA y, de
hecho, ni siquiera dan la batalla por los trabajadores de la CGT. No basta con
acusar de conservadores a los sectores ‘estructurados’ de los trabajadores, es
necesario admitir que su inacción es en parte responsabilidad de la izquierda
misma.
La
mayoría de las organizaciones de izquierda desahuciaron al CTA y a la CGT, y la
mayoría de los trabajadores sindicalizados del país, han dejado el aparato en
las manos de los viejos dirigentes tradicionales que se aferran a él. Hay
inclusive algunos en la izquierda que tratan de sustituir a los desempleados y
las clases medias por la clase obrera estructurada.
Pregunta:
Estoy de acuerdo con que
las clases medias
irrumpieron masivamente en la
escena política el 19 y 20 de diciembre y que fueron el factor decisivo para el
derrocamiento de De La Rua, Saa y los otros que siguieron. En aquel entonces
los piqueteros no estuvieron allí en números considerables, ni tampoco las
organizaciones de izquierda, con algunas excepciones...
Pero, ¿no
es este un fenómeno recurrente desde los
80s, desde el derrocamiento de la junta militar... las
clases medias se inclinaron a
favor de cierto tipo de
reformas sociales y políticas
y se vieron
manipuladas por formaciones
políticas de clase
media que las condujeron de vuelta al redil del bipartidismo de los
peronistas y de la UCR para hacerlas precipitarse en una
nueva crisis empujándolas a
buscar alguna otra utopía reformista de clase media? ¿Se repetirá esto una vez más
con el ARI?
Petroni: Los desempleados, las masas empobrecidas de
la clase media, particularmente de la capital,
Buenos Aires, se
volcaron a las
calles y llegaron
a ser uno de los
factores fundamentales de los días 19 y 20 de diciembre, fueron y
continúan siendo un aliado potencial fundamental de la clase obrera y de la
izquierda. Otra vez, debemos analizar lo que hizo y hace la izquierda para
evitar que estas capas caigan en las esferas de influencia de los partidos de
la clase gobernante.
La clase
media de la capitalprobablemente la vasta mayoría de la población localtiene
una larga historia de tratar de romper tanto con los peronistas como con la
UCR. Pero en cada caso, se vieron atrapados por direcciones que las condujeron
nuevamente a apoyar el régimen político.
¿Por qué?
En parte porque por naturaleza son propensos a no tener su propia orientación
política independiente como clase. Eventualmente acaban tomando partido por la
clase gobernante o por la clase obrera.
Hasta el
pasado mes de diciembre, todas las probabilidades indicaban que volverían a
apoyar a la clase gobernante. Pero también debemos analizar y discutir si la
izquierda revolucionaria tuvo algo que ofrecerles a estas capas o si por lo
menos hizo algo para ganar su neutralidad o incluso para ganar a muchos de
ellas a la causa revolucionaria.
Argentina
no es la excepción respecto a los términos de los problemas que la izquierda
encuentra y encontrará en los diferentes países en los que se agudiza la
situación. Sobre los hombros de los activistas de izquierda recaerán mayores
responsabilidades en la enorme tarea de resolver la situación a favor de la
clase obrera y los oprimidos.
Ganarse
como aliados de la clase obrera a las grandes capas de la clase media y de los
desempleados en un país tan inmensamente urbano como Argentina es tan
importante como ganarse a los campesinos en países como Perú o Bolivia. La
tarea fundamental de los marxistas en Argentina es la de atraerse a una capa
significativa de la clase obrera para hacer efectiva su influencia y dirección
sobre todas las otras capas de la sociedad.
8. La
Izquierda de Clase Media
A
principios de los 80s había sido derrocada la dictadura militar (1976-82) que
condujo a ‘la Guerra Sucia’ (el asesinato de más de 30,000 activistas
sindicales, jóvenes, estudiantes e intelectuales) y que dirigió al país a la
derrota de manera descarada
en la guerra de las Malvinas
contra Gran Bretaña (1982). Las organizaciones más importantes de la izquierda
en aquel momento eran el Partido
Comunista (PC), el Partido
Intransigente (PI), un ala de la Juventud Perónista y el MAS (el trotskista Movimiento al
Socialismo). Ninguna de estas organizaciones tiene ahora una fuerza
significativa. El PI era la tendencia de ‘izquierda’ de la clase media, el MAS
la tendencia de ‘izquierda’ de la clase obrera y el PC era la ‘mitad-del-
camino.’ Para entender la crisis
política de la clase media, es necesario observar tanto la naturaleza irregular
y cambiante de las organizaciones a las que seguía como el desarrollo de la
‘democracia’, ya que ésta ha sido la principal preocupación de la pequeña
burguesía.
Pregunta:
Muy pocos se acuerdan del PI, y de
Alende, su dirigente, y por ello no entienden las razones detrás de la
inestabilidad de estas formaciones de ‘izquierda’ de la clase media...
Petroni: El PI (Partido Intransigente), con su
ideología liberal radical de clase media, llegó a tener más de 30,000
activistas, incluyendo algunos grupos guerrilleros izquierdistas de los 70s, y
en los 80s obtenía alrededor del 10% de los votos.
Ellos
encauzaron las aspiraciones ‘democráticas’ de la clase media de la capital, que
veía en el PI la representación del ‘tercer camino’ para obtener la justicia
para los desaparecidos durante ‘la guerra sucia’ y el castigo para los
militares asesinos de la década previa. Recuerdo que en el período de 1982 a
1983, los masivos contingentes del PI se destacaban como los más dedicados en
esa lucha.
Sin
embargo, el partido se desintegró completamente como resultado de su posición
contradictoria en los conflictos interburgueses, y de su vacilación respecto a
las leyes que perdonaron al ejército por sus crímenes en la ‘Guerra Sucia’ y de
su falta de estrategias obreras. Emparedado entre la naciente izquierda,
representada en aquel entonces por el MAS, y los partidos de la clase
gobernante, el PI desapareció como la expresión política de ciertas capas de
izquierda de la clase media. Pero la mayoría de esas capas no se fueron hacia
las organizaciones de izquierda. ¿Por qué?
Simplemente
porque el MAS y otras organizaciones de izquierda no le daban la misma
importancia que el PI a las demandas democráticas y a la lucha por los
‘desaparecidos.’ Sí participaron verdaderamente en esa lucha pero estaban más
ansiosos por dedicarse a otras áreas en las que tendrían más posibilidades
entre los trabajadoresla mayoría de los cuales estaban alejados de las
cuestiones de derechos humanos.
Otras
formaciones ganaron temporalmente alguna credibilidad en la clase media, con la
firme ayuda del Partido Comunista, con las que se llenó el vacío en la
izquierda dejado por el PI: el Frente Grande, FREPASO ... y ahora el ARI de la
congresista Alicia Carrio, tratan de ocupar el mismo espacio, aunque ahora sin
el PC. La mayoría de estas formaciones entraron en una profunda crisis debido a
la incapacidad de la clase media de desarrollar una línea política
independiente respecto a los principales conflictos sociales de la lucha de
clases, y se han visto presionadas por la derecha y la izquierda.
Pregunta:
¿Es esta incapacidad de la clase media de tener sus propias posiciones
políticas la que explica su zigzagueo y la creación y destrucción de las
organizaciones de ‘izquierda’de la clase
media?
Petroni: No es tanto la falta de posiciones, sino la
impotencia inherente de la clase media cuando a la hora de realizar las tareas
políticas del momento y la incapacidad para evitar cierta mentalidad pragmática
y de pequeño comerciante en las cuestiones ‘democráticas.’ La clase media se
sintió sacudida sinceramente por los crímenes de la dictadura durante la guerra
sucia, más que nada
debido a que
muchos miembros de
ella fueron asesinados
o fueron desaparecidos.
Intelectuales, peronistas de izquierda, estudiantes, periodistas, artistas...
Claro que
también hubo muchos activistas obreros que fueron asesinados, e inclusive hasta
algunos burócratas sindicales, pero la clase media cargó con la mayor parte ...
Inclusive los combatientes guerrilleros y los activistas políticos de las
organizaciones obrerasaunque sin representar la política de la clase mediaeran
miembros originalmente de esa clase, o sus amigos, o sus parientes...
Vea usted
la composición de las Madres de Plaza de Mayo o de las abuelas y verá
representada allí al plebeyo, e inclusive a la clase media alta. Pero los
asesinatos bajo la dictadura estuvieron acompañados de ‘dinero dulce,’ de la
especulación y las operaciones financieras que enriquecieron a la clase
gobernante. Había suficiente, por un rato, para llenar las manos de una capa de
la clase media.
Gracias a
ello la dictadura compró gran cantidad de silencio durante ‘la guerra sucia.’
Pero cuando la economía
del ejército se
desplomó y las
aspiraciones ‘nacionales’ fueron traicionadas por la dictadura durante
la guerra de las Malvinas, un sentimiento de culpa se apoderó de la clase
media. Salieron con fuerza a demandar la ‘democracia,’ el único valor al que
podían aferrarse y que les devolvía cierto sentido de reparación.
Las
clases medias, sin embargo, no cuentan con el músculo social que pueda
ayudarles a conseguir sus aspiraciones. Seguirán a la clase gobernante o la
clase obrera. A principios de los 80s la clase obreraque no se benefició de la
‘bonanza’ económica del gobierno militar y que sufrió la represión más a nivel
institucional que físicoestaba interesada en cuestiones económicas más básicas
de ‘pan y mantequilla’, ¿qué hicieron las clases medias? Siguieron a la
izquierda ‘radical’ de la clase media directamente hacia una política pragmática
de ‘democracia negociada.’
El PI, y
posteriormente el Frente Grande y el FREPASO eran los reductos de una clase que
no posee ningún poder
propio para luchar
por la democracia. Más que
verdaderos partidos políticos
eran organizaciones de ‘cabildeo’ que acabaron llevando a la clase media hacia
una forma transicional de colaboración con el régimen.
Eso es lo
que explica el gran voto inicial del PI, pero lo más significativo fue la
victoria de la UCR en la primera elección después de la caída de la dictadura.
Fue el presidente Alfonsín de la UCR, a fin de cuentas, quien traicionó las
aspiraciones democráticas de la clase media con su promulgación de las leyes de
‘obediencia debida’ y de ‘punto final’ que le otorgó la inmunidad a los
asesinos de las fuerzas armadas.
Le tomó a
la clase media veinte años, y el ‘corralito’ y la insolvencia de los pequeños
comerciantes y el desempleo masivo para poder desatarse y volver a tener una
presencia masiva en las
manifestaciones como las
que derrocaron a
De La Rua,
el presidente ‘progresista’ de la
UCR. También jugaron un papel substancial en las calles y en las asambleas de
los barrios. Pero al verse abandonados a su suerte por la izquierda, al igual
que en el pasado como en los 80s, se quedaron sin una clara dirección obrera y
de izquierda después de la crisis revolucionaria de diciembre.
9. La
Clase Media: ¿Por qué la Clase Obrera no la Está Dirigiendo?
Pregunta:
¿Por qué esta dicotomía y ruptura entre
las aspiraciones de la clase media y las
de la clase obrera?
Petroni:
El golpe de 1976 destruyó a la vanguardia de la clase obrera, a los mejores
activistas, a las mejores expresiones del sindicalismo en la lucha de clases, a
los cuadros de la izquierda revolucionaria. Fue a la vez una represión
selectiva y una campaña de aniquilación.
El
ejército emprendió ‘la guerra sucia’ contra la clase obrera con el apoyo de la
mayor parte de la burocracia sindical y del ala derecha del movimiento
peronista. Claro está, también hubo burócratas obreros y dirigentes del
movimiento peronista que fueron víctimas de la represión. Me viene a la mente
el caso de Smith del Sindicato de Luz y Fuerza. Pero fueron más bien la
excepción, y no la regla. Smith fue asesinado debido a que dirigió una lucha
sindical muy efectiva en los inicios de la dictadura militar.
Pero la
mayor parte de la burocracia sindical aceptó las condiciones de la dictadura,
incluso aquellas que iban contra sus propios intereses. Esto se debe a que la
burocracia también hizo uso de la represión para deshacerse de todos y cada uno
de los activistas independientes, clasistas y de izquierdaque eran muy
numerosos e influyentes durante el período previo al golpe de estado de 1976.
Como
dijimos antes, la clase obrera pagó un precio muy alto en términos de
desorganización, de reducción de su importancia y del debilitamiento de sus
estructuras y la pérdida de la mayoría de las victorias históricas del pasado
(el cuidado de salud, las condiciones de trabajo, las altas tasas de empleo y
mejores sueldos). Fue un precio que los burócratas estaban dispuestos a pagar
con tal de mantener el control de los restos de los sindicatos y del movimiento
peronista.
Pregunta:
¿por lo tanto, la clase media se polarizó masivamente contra los peronistas en
la elección que dio la victoria a Alfonsín a principios de los 80s?
Petroni: Sí. Los peronistas salieron de los años de la
dictadura militar dirigidos por una pandilla de maleantes colaboradores de la
dictadura. La clase media votó masivamente contra ellos.
Por
supuesto que hubo también muchos elementos del viejo antiperonismo ‘gorila’ y
reaccionario de clase media, pero fue la percepción general de los peronistas
como maleantes y colaboradores del ejército la que los condujo a su derrota
electoral.
Por otro
lado, la mayor parte de la izquierda se movió ambig¸amente entre la clase
obrera y las aspiraciones democráticas de la clase media sin ofrecer ni definir
una unidad de propósitos para ambas.
El MAS
fue el que estuvo más cerca de presentar una política que incluía tanto
demandas democráticas como demandas obreras inmediatas bajo una perspectiva socialista. Pero se mostraron vacilantes en relación a las
demandas democráticas y no fueron muy tenaces en su denuncia del papel de los
burócratas sindicales peronistas durante la dictadura.
Recuerdo
todavía a algunos dirigentes del MAS que minimizaban la cuestión de los
crímenes de la dictadura. Explicaban que era hora de dedicarse a asuntos con
más carácter obrerocon lo que mostraban que no veían claramente la relación
entre las aspiraciones democráticas de capas de la clase media y la derrota de
la clase obrera de finales de los 70s.
Esto no
le impidió al MAS tener los contingentes más numerosos en las manifestaciones
de derechos humanos. Es por esta razón que menciono esta conducta vacilante.
Extrañamente, la izquierda se vio presionada por la clase obreradirigida por
los burócratas sindicalesy por los complejos de culpa de la clase media acerca
de los crímenes de los militares. Así no podría definir claramente un programa
que uniera las demandas democráticas con las demandas inmediatas y ofrecer una
perspectiva para que la clase obrera dirigiera a los elementos democráticos de
la sociedad.
Pregunta:
¿Es acaso también responsabilidad de las organizaciones de izquierda el no
haber aprendido a combinar las demandas democráticas con las demandas obreras y
las demandas de transición?
Petroni:
Así lo creo. Hubo intentos en los 80s, particularmente del MAS, pero no era una
política suficientemente clara que dijera ‘miren, la dictadura militar cometió
crímenes horribles y debe pagar por ellos ya que si no lo hace, tendremos
eventualmente otro ronda de lo mismo... la clase obrera debe movilizarse para
demandar esto porque fue gracias a la guerra sucia que la clase obrera fue
derrotada, que muchos de sus activistas fueron asesinados y que la burocracia
sindical logró mantenerse.’ Nunca hubo una tentativa clara y sólida de lograr
que la clase obrera dirigiera la lucha por demandas democráticas para disputar
la dirección de la clase media.
En su
lugar, las organizaciones de izquierda
se enfrentaron a
la derecha peronista
que dominaba a la clase obrera y se limitaron a acompañar la lucha por
demandas democráticas de la clase media, pero no lograron unir y dirigir ambos
movimientos. ¿De haber logrado prevalecer [las organizaciones de izquierda]
habrían ellas podido impedir la traición a las aspiraciones democráticas de la
clase media por el PI, y la UCR, y posteriormente el FREPASO?
¿Habrían
podido presentarse como una alternativa obrera más clara que los peronistas? Es
difícil saberlo retrospectivamente, pero de haber aprendido las lecciones del
pasado, las organizaciones revolucionarias de izquierda habrían estado mejor
preparadas para la situación que se abrió el pasado mes de diciembre.
La
presente situación se parece mucho a la de inicios de los 80s y a muchas de las
situaciones que se han dado desde entonces. A mediados de los 80s, Alfonsín
primero, y Menem posteriormente, se enfrentaron a rebeliones armadas de grupos
militares que querían que sus gobiernos hicieran concesiones para las Fuerzas
Armadas.
Los
grupos de izquierda continuaron limitándose esencialmente al papel de acompañar
la lucha de los partidos de la clase gobernante contra estas rebeliones, pero
nunca tuvieron un política independiente o iniciativas para aplastarlas.
Por otro
lado, la izquierda no entendió completamente la relación entre esas rebeliones
y el apoyo que ellas recibieron por parte de sectores de la burocracia sindical
y del ala derecha del peronismo. Por supuesto que la izquierda denunció las
traiciones del PI y de la UCR a principios de los 80s y denunciaron en sus
periódicos las concesiones a los ‘caraptintadas’ a mediados y finales de los
80s. Pero estos artículos que publicaron no podían reemplazar la necesidad de
llamar a la acción.
La
izquierda nunca tomó la iniciativa de dirigir a las capas de la clase obrera y
de la juventud
La
izquierda nunca tomó la iniciativa de dirigir a las capas de la clase obrera y
de la juventud que estaban dispuestas a ir más allá de las ‘negociaciones’ que
mantenían los gobiernos de Alfonsín y de Menem con las unidades militares
rebeldes.
La
situación tiene hoy muchos elementos similares a los de la década de los 80s.
Por un lado, la mayor parte de la izquierda revolucionaria ignora las demandas
democráticasencubriendo esta ausencia de programa con llamados radicales al
cambio socialy le deja nuevamente el cuidado de los ‘aspectos democráticos’ a
organizaciones de clase mediade ‘centro izquierda,’ como la de Carrio con su
Alianza para una República de Iguales (ARI).
Los
grupos de izquierda son muy sectarios en relación a fuerzas como las de Luis
Zamora, quien sí trata de abordar estas demandas democráticas de la clase
media.
Por otro
lado, la izquierda revolucionaria no hace mucho por desafiar a la burocracia
sindical y al dominio de los peronistas sobre el movimiento obrero.
Los
grupos de izquierda se limitan a dirigirse hacia las capas de la sociedad que
se ven marginadas por la crisis del gobierno, del régimen y del sistema, y a
pesar de proclamar lo contrario, no tratan de unir los distintos movimientos y
luchas.
En vez de
conectar los puntos que indican las nacientes grietas en el sistema y de
preparar el terreno para ampliar las áreas de conflicto a su interior, la
izquierda trabaja esencialmente en los puntos más próximos de la crisis, sin
desarrollar un plan estratégico para un período más inmediato o a mediano
plazo, sin mencionar un futuro a largo plazo.
Esto
quiere decir que, si bien hacen un trabajo excelente en la solidaridad con las
fábricas ocupadas, con los ‘piqueteros’ desempleados y con las asambleas de los
barrios y sus demandas, no es suficiente. La solidaridad es una táctica
defensiva, una estrategia limitada que ayuda, pero no señala la dirección a
seguir para la preparación de una ofensiva general contra el sistema.
La
izquierda no dirigirá la revolución socialista argentina si no logra primero
fortalecerse en la clase obrera estructurada y dirigir desde allí las luchas de
todas las capas oprimidas por el capitalismo: los desempleados, las clases
medias empobrecidas, capas de la juventud.
Esto a la
vez será difícil sin la creación de un nuevo partido de masas basado en la
clase obrera. Lo que está entonces a discusión es la forma que ha de tomar este
nuevo partido, ya sea que se defina como un partido de trabajadores o como un
nuevo partido de izquierda con base de masas. En todo caso, los marxistas no
deben dejar abierta a ninguna interpretación la cuestión del carácter obrero y
la necesidad de la implantación de este partido en la clase obrera.
10. La
Crisis de la Izquierda Obrera: Las Lecciones del MAS de los 80s
Hasta la
década de los 70s el Partido Comunista
fue uno de los más grandes de su tipo en toda América Latina; fue en esa década
en la que el PC sufrió contundentemente a causa de la situación política
mundial, y de la forma en que esta situación impactó en Argentina. De
particular importancia fue el apoyo crítico que el PC le dio a la dictadura
militar.
Después
de la caída de la dictadura a principios de los 80s, el PC se vio desbordado
por la izquierda por el MAS (el Movimiento al Socialismo), el cual se
estableció como la fuerza política hegemónica de la izquierda a mediados de los
80s. En su mejor momento el MAS llegó a contar con más de 25,000 miembros
activos, unos cuantos centenares de miles de simpatizantes, y tuvo una gran
influencia en fábricas y barrios obreros.
El MAS
mismo sufrió eventualmente una crisis propia. Al confundir las batallas
defensivas a El MAS mismo sufrió eventualmente una crisis propia. Al confundir
las batallas defensivas a nivel nacional e internacional en los 80s con una
‘profundización de la situación revolucionaria’ que no existía. Esta crisis
estalló estando en la dirección del partido una camarilla burocrática
que había tomado las riendas después de la muerte de su fundador Nahuel
Moreno.
Para aminorar
el impacto de la crisis del partido
y de la pérdida de su influencia obrera estructural, el MAS se orientó a
políticas cada vez más electoralistas. Esta táctica fue como arrojar gasolina a un barco que se hunde en medio de
las llamas. Al finalizar la década el MAS explotó dando surgimiento a más de 20
organizaciones, una verdadera desgracia para el partido que alguna vez fuera la
organización trotskista más fuerte del mundo.
Para principios de los 90s, el PC y el MAS se
desplomaban. El declive se vio acelerado enormemente por la caída de la Unión
Soviética y de los otros regímenes stalinistas de Europa oriental a los que el
PC estaba ligado orgánicamente. Por absurdo que parezca, este fue un fenómeno
que el MAS se rehusó a tomar seriamente. Esta crisis se relaciona también con
la pérdida de más del 30% de la base industrial del país, lo que acabó
afectando a los sectores con mayor concentración obrera y a sus organizaciones,
así como con la derrota de muchos procesos revolucionarios en todo el mundo,
particularmente en América Latina. La década de los 90s fue particularmente
difícil para la izquierda a escala mundial.
Fue en
ese entonces, a principios de los 90s, cuando resurgió el PCR (el Partido
Comunista Revolucionario), de origen maoísta, se alimentó del desorden social y
de la creciente lumpenización de la clase obrera y logró atraerse a ciertas capas desmoralizadas utilizando una
mezcla de retórica ultraizquierdista con prácticas extremadamente oportunistas.
El PCR promovía los servicios sociales pagados con presupuesto del estado y
hablaba de una ‘alianza del gobierno patriótico’ cívico militar.
Al mismo
tiempo el PCR rechazó el trabajo
electoral, en el cual fue siempre muy débil, y dirigió pequeñas
rebeliones provinciales que en su mayor parte terminaron en derrotas. Esta fue
y sigue siendo básicamente las estrategia oportunista-aventurera del PCR desde
los 60s.
Sin
embargo, la influencia que el PCR pudo desarrollar fue solamente marginal, apenas una sombra si
lo comparamos con lo que lograron el PC o el MAS una década antes. Hasta los
maoístas pueden reconocer que tuvieron mejores épocas, como en los 60s, cuando
nacieron a raíz de una ruptura del PC.
En aquel momento, el PCR logró construirse entre estudiantes jóvenes y entre
algunos sectores de vanguardia de la clase obrera.
Mencionemos
de pasada que el derrumbe del PC y del MAS es también lo que explica que el Partido
Obrero (PO) haya extendido su expectativa de vida y que haya podido crecer
algo.
La
seminsurrección de 1969, conocida como el ‘Cordobazo,’ fue la que derrocó al
gobierno militar y abrió el camino para
las luchas democráticas que eventualmente lograron la legalización del
peronismo y la vuelta de las elecciones, fue ella la que por décadas selló el
destino de los maoístas.
Una de
sus alas se orientó al ultraizquierdismo más irrelevante (‘Ni golpe, ni
elección, insurrección’) y la mayoría
de sus miembros se
unieron al ala
izquierdista del partido peronista que iniciaba en aquel
entonces. La actitud sectaria del PO hacia las movilizaciones de masas de esa época
y su propagandismo abstracto durante el proceso que condujo a las elecciones de
1973 lo mantuvieron como un grupo muy pequeño, que se dedicaba en su mayor
parte, a hacer un trabajo en la
periferia del entonces PST (el Partido
de Socialista de los Trabajadores, el precursor del MAS).
Sólo el
desplome del PC y del MAS les dieron al PCR y al PO un segundo aire en los 90s;
pero su existencia es más frágil que la que tenían en los 60s y 70s.
El hecho
de que tanto el PCR como el PO sean hoy los más hostiles a la idea de una
organización de izquierda basada en las
masas, que cuente con múltiples tendencias, y que esté basada en la clase obrerapara el caso son hostiles a cualquier tipo de colaboración genuina con
organizaciones de izquierda que no se someten estrictamente a su direcciónno
hace más que mostrar de manera anticipada de que su política partidaria no tendría éxito en el marco de un movimiento
izquierdista más masivo, más grande, menos sectario.
Pregunta:
¿Cuál fue la fórmula original para el éxito del MAS a principios de los 80s?
¿Qué podemos aprender de esa experiencia que nos sea útil hoy?
Petroni: A diferencia de muchos a los que les gustaría
reescribir la historia del MAS para adaptarla a sus políticas actuales, Nahuel
Moreno (el fundador del MAS y antes del PST) sí tenía un objetivo estratégico
claro a partir de la caída de la dictadura.
Sobrevivió
al período de la ‘guerra sucia,’ de la dictadura militar y de la guerra de las
Malvinas (1976-1982) con apenas un pequeño grupo de menos de 600 miembros,
conocidos entonces como el PST. Este era apenas la sombra de lo que fueron
hasta 1975, una organización de vanguardia de acerca de 3,000 miembros,
sumamente desarrollados y disciplinados, con una creciente influencia en los
sindicatos y con un sólido componente de jóvenes.
Los años
de la dictadura
y de represión
y el trabajo
clandestino bajo condiciones increíblemente difíciles
repercutieron pesadamente, no sólo en el PST, sino en la clase obrera en su
conjunto. Dejaron de existir los activistas de vanguardia, los combatiente de
la lucha de la clase organizados en corrientes dentro de los sindicatos. Muchos
de los miembros de la organización, inclusive varios de sus dirigentes,
murieron o fueron asesinados durante los años de represión.
El país,
toda la sociedad, la clase obrera, salían de una guerra que habían perdido,
pero librados ya del peso del gobierno militar. Moreno sabía que la conciencia
había retrocedido cualitativamente y que lo que había funcionado en los 70s no
funcionaría en los 80s. Logró convencer a la dirección del PST de relanzar la
organización como el centro de un nuevo movimiento, amplio, centrista y
generalmente socialistacomo el Movimiento al Socialismo (MAS).
Estaba
decidido a no formar una secta, sino un vasto movimiento dentro del cuál los
marxistas revolucionarios mantendrían una influencia decisiva. Aprovechó la
crisis del peronismo, el descrédito del PC a causa de su década de apoyo al
ejército y la desorganización de la socialdemocracia y del ala izquierda del
peronismo.
Pregunta:
En otras palabras, ¿no se trataba de la construcción de un partido leninista, de vanguardia, sino
de un movimiento socialista masivo amplio de izquierda...?
Petroni: No, la necesidad de un centro socialista
revolucionario permaneció. Durante el año que siguió a la creación del MAS, se
abrieron muchos locales regionales, se tenían reuniones públicas cada semana y
se publicó un programa breve y general para movilizar al mayor número de gente.
Moreno tenía en mente la creación de un movimiento socialista amplio que
pudiera atraer a socialistas de izquierda, peronistas de izquierda, a
activistas sindicales sin afiliación, a estudiantes y la juventud.
El
programa de dicho movimiento no era el más revolucionario posible, sino aquel
que podía movilizar al mayor número de obreros y de jóvenes. El programa
levantaba las grandes cuestiones que marcaban esencialmente un punto de
divergencia con respecto a los partidos burgueses: romper con el FMI/Banco
Mundial, no al pago de la deuda externa, justicia para los que murieron
asesinados por la dictadura, castigo al ejército, por la auto-organización de
los trabajadores, por la
lucha contra la
burocracia sindical, por
programas antipatronales,
candidatos obreros, y una perspectiva socialista.
Al mismo
tiempo se tenían reuniones del componente revolucionario en cada una de las
regionales, cursos educativos sobre marxismo, campañas internacionalistas,
etcétera. Moreno apostaba a que se daría una ruptura masiva con los peronistas
y con los partidos de la clase media y trataba de construir un vehículo para
esa ruptura. Trató de construir ambas cosas: ese vehículo y un centro
revolucionario sólido.
A Moreno
no le atemorizaba la posibilidad de que dicho centro revolucionario se
convirtiese en una minoría dentro del proyecto. El hecho de tener la
posibilidad de arrancarle una capa significativa de la clase obrera y de la
juventud a la influencia de los partidos de la clase gobernante justificaba
ampliamente que los revolucionarios permaneciesen en minoría en tal movimiento.
Si esto hubiera ocurrido habría sido un tremendo paso hacia adelante.
Pregunta:
Pero esa ruptura no ocurrió...
Petroni: No,
no en la
medida y profundidad que Moreno y
la dirección del PST/MAS esperaban. Logró sí, atraer a decenas
de miles de activistas de todos las variantes y tendencias de izquierda. El MAS
no llegó a ser el vehículo para una ruptura de masas hacia la independencia
política de la clase obrera y hacia una política general socialista; pero logró
crecer de 600 a cerca de 10,000 miembros activos en el período de 1982 a 1984.
Este
crecimiento increíble transformó al MAS en el fenómeno de la lucha de clases
más nuevo y progresivo del período y avanzó sostenidamente hasta los años
1986-87 cuando el partido llegó a reclamar más de 25,000 miembros activos y en
ciertas campañas llenaba estadios con 25-40,000 personas.
El MAS
llegó a ser el partido de izquierda hegemónico del país. Ganaron la dirección
de más de 100 grandes fábricas claves y tuvieron una tremenda influencia en los
barrios obreros y ciudades alrededor de la capital. A finales de 1983, y
principios de 1984, cuándo Moreno se dio cuenta de que la ruptura de masas no
acontecería, lanzó una campaña interna en el MAS para transformarlo de un
movimiento en un partido marxista revolucionario más claramente definido,
objetivo que fue logrado en su mayor parte a principios de 1985.
La
cuestión de la construcción de un partido amplio de izquierda basado en la
clase obrera pasó a ser entonces más una cuestión de propaganda que de
agitación, a diferencia del período iniciado en 1982. Lo que es más útil
recordar hoy de ese período es que Moreno y el MAS se preocuparon más por las
necesidades objetivas de la clase obrera que por la percepción de cuán
revolucionario podría ser considerado el movimiento.
El
interés histórico de la clase obrera en su conjunto fue más importante que las
especulaciones organizativas de la secta que sólo se preocupa por su propia
auto-descripción como ser revolucionario.
Pregunta:
¿Qué clase de tácticas y estrategia usó el MAS para construir un movimiento tan
fuerte...?
Petroni: Los métodos de frente unido, unidad de acción
y el programa de transición. Ningún arma secreta que digamos, sin dejar de
sostener y defender varios principios marxistas, los esenciales. Esto estuvo
combinado con una democracia interna sin restricciones y con debates abiertos
al público tanto dentro del MAS como con otras fuerzas.
El MAS se
acercaba a cualquier fuerza o grupo, ya sea que se considerasen como peronistas
o que fueran del PI o lo que fueran, les bastaba con que plantearan ideas
obreras y radicales para que les ofrecieran colaborar con ellos. El partido era
llamado a movilizarse completamente en apoyo a dirigentes sindicales de base
que luchaban contra la patronal, o para apoyar a luchadores por los derechos
humanos, o a los veteranos de las Malvinas, sin imponer ningún tipo de
condición; a cualquiera de estos combatientes que colaboraba y discutían con
ellos les abrían su lista de candidatos. Si lograban alcanzar acuerdos en
puntos fundamentales, el MAS lucharía por alguna tipo de unidad de acción, de
frente unido, o incluso por la fusión. Al mismo tiempo, el MAS buscaba entablar
debates amistosos sobre perspectivas con sus aliados.
Debemos
recordar que el MAS no ignoró ni pasó por encima de la cabeza de otras fuerzas
políticas, ni tampoco las subestimó. Hicieron llamados y demandas tanto a la
burocracia sindical, como al PC stalinista, o a otras fuerzas de izquierda.
Al mismo
tiempo el MAS insistía en la democracia obrera, y en el derecho a que se
discutieran todos los asuntos. Cuándo veía la necesidad de hacer concesiones
señalaba claramente en que consistían y por qué esas concesiones diferían de su
ideología política, pero no ponía barreras artificiales para bloquear la
colaboración.
Este
método forzó a muchos otros, inclusive al PC, a entrar en acuerdos que iban más
allá de donde habrían querido ir. Al mismo tiempo el MAS luchó por aumentar su
influencia y sus números, simplemente porque sabía que era un aspecto crítico
para tratar más efectivamente con las otras fuerzas. Muchos miembros del PC,
del PI, peronistas y otros se sintieron atraídos por este método y se unieron
al MAS.
Pregunta:
Pero el MAS se derrumbó a finales
de los 80s. Cuando explotó dio
origen a muchos grupos y organizaciones
nuevas que hoy son muy hostiles entre sí... ¿Cuáles son las razones de ese
fracaso y también qué es lo que podemos aprender de él?
Petroni: Moreno murió a principios de 1987. Le tocó
lidiar con una dirección del MAS muy inexperta que iniciaba con un bajo nivel
político.
Se
trataba de los sobrevivientes de la lucha contra la dictadura, que como
expliqué fue muy difícil. Muchos cuadros destacados del precursor del MAS
fueron asesinados o desaparecidos, muchos se rindieron durante los oscuros días
de la represión, otros se vieron forzados al exilio, muchos de ellos no
regresaron.
La
construcción del MAS y la reconstrucción de su dirección revolucionaria estaba
lejos de completarse cuándo Moreno murió en 1987. Ninguno de los sobrevivientes
tenía la autoridad y el nivel político o la experiencia para continuar ese
trabajo. Toda la experiencia histórica y los datos históricos que conocemos nos
dicen que los cuadros de un partido revolucionario, su dirección, no puede ser
formada en un breve período de 4 o 5 años.
Ese fue
el espacio de tiempo que tuvo Moreno desde la apertura de una situación mucho
más favorable en 1982 hasta su muerte en 1987. La responsabilidad de continuar
construyendo el MASque se había vuelto ya algo muy complejo y se aproximaba a
constituirse como partido revolucionario (sin serlo todavía) con influencia de
masas (aunque nunca alcanzó esa etapa)resultó ser demasiado para la dirección
que sobrevivió a Moreno.
Esto se
complicó además por el hecho de que, cuándo Moreno murió, la realidad comenzaba
a refutar algunas de sus caracterizaciones y análisis más generales. Estoy
bastante seguro de que si Moreno hubiera sobrevivido habría corregido algunas
de ellas.
Sus
herederos autodesignados, sin embargo, no hicieron más que repetir las fórmulas
dejadas por Moreno y, como la experiencia nos lo mostró posteriormente,
revelaron que en realidad ni siquiera las habían entendido cuando fueron
formuladas por primera vez. Ciertamente no entendieron cuán equivocado era
mantener esas fórmulas después de las profundas transformaciones mundiales de
finales de los 80s. Los herederos
siguieron repitiendo las mismas fórmulas sin ir a ningún lugar.
Pregunta:
¿Por qué dice usted que uno de las razones más importantes para la explosión
del MAS a finales de los 80s fue su incomprensión de la situación mundial?
Petroni: Moreno, como muchos otros marxistas, no
interpretaron las luchas de los 80s (Centroamérica, Palestina, México, Asia,
Suráfrica) como las últimas luchas defensivas del movimiento de masas previas a
la imposición imperialista de su orden a escala mundial.
Mas bien
veían en esas luchas la expresión una situación revolucionaria que derrocaría
objetivamente al capitalismo y al imperialismo. Los signos iniciales de la
caída de la Unión Soviética y de Europa oriental se interpretaron como un
desarrollo positivo que conduciría a la revolución política en esas regiones.
Sobreestimaron
el potencial para la reforma de los estados obreros, y sentían que esto
actuaría como un estímulo a las luchas en otras partes del mundo al remover la
influencia del stalinismo del escenario mundial.
En retrospectiva podemos
ver lo equivocado
de dichas caracterizaciones: las
luchas eran en su mayor parte defensivas, no ofensivas, y a pesar del carácter
contrarrevolucionario del stalinismo, la caída de la Unión Soviética y de
Europa oriental fueron percibidas como una derrota histórica por vastas capas
de la clase obrera en todo el mundo. La conciencia de clase y la lucha de
clases retrocedieron.
La década
de los 90s pasaría a la historia del siglo XX como el momento del triunfo del
imperialismo a escala mundial. Un gran sector de la izquierda a escala mundial
se desplomó. Fué bajo esas condiciones que la dirección del MAS continuó,
después de la muerte de Moreno,
afirmando la vieja caracterización de ‘situación revolucionaria mundial.’
Pregunta:
¿Cómo afectó eso a la política en Argentina y al MAS?
Petroni: Moreno insistía correctamente en el aspecto
internacionalista de cualquier estrategia nacional para intervenir en la lucha
de clases y en la construcción de la organización revolucionaria. Pero si el
análisis de la situación mundial está equivocado, ese método por correcto que
sea, no lo protege a uno de cometer grandes errores.
Puesto que
Moreno tenía la
caracterización de que
existía una situación
mundial revolucionaria, es que analizaba a la situación Argentina en ese
contexto. Por eso esperaba que se diera una ruptura de masas con el peronismo y
con la UCR e ideó el movimiento amplio de izquierda y socialista que pudiera
servir como vehículo para canalizar dicha ruptura. La clase obrera argentina y
sus aliados, y particularmente la izquierda, fueron derrotados en los 70s.
Fueron derrotados en la ‘guerra sucia’ y fueron derrotados por el imperialismo
en la Guerra de las Malvinas.
El
movimiento de masas que existía en Argentina en los 80s, al igual que el del
resto del mundo, estaba llevando a cabo una lucha defensiva, dicha lucha tuvo
como resultado la conquista substancial de derrocar la dictadura, pero no pudo
vencer el orden social de la clase capitalista y su ‘democracia burguesa’... la
izquierda y la clase obrera trataban todavía de recuperarse de las derrotas
históricas previas.
Fue en el
marco de esa lucha defensiva que el MAS fue capaz de hegemonizar la vanguardia
que surgió en los 80s, una vanguardia más débil (comparada con la de los 60s y
70s), pero no fue capaz de convertirse en el vehículo de una ruptura de masas
con los partidos de la clase gobernante. En ese sentido, el éxito relativo del
MAS se debió a sus métodos y a la debilidad e incompetencia del resto de la
izquierda, más que a lo correcto de sus caracterizaciones.
Cuando
para 1991 se hizo evidente que lo ocurrido con la caída de la Unión Soviética y
con el retorno de Europa oriental al capitalismo había sido una derrota mundial
de la izquierda (un proceso acompañado con la derrota de la revolución
centroamericana, los arreglos alcanzadas en Suráfrica y en otras partes y el
retroceso de la conciencia de la clase obrera) fue cuando el MAS se desplomó.
El MAS se
hundió en contradicciones descomunales al mantener la caracterización sobre la
supuesta existencia de una ‘situación revolucionaria’ que, según su dirección,
habría subsistido hasta los 90sa lo que hay que añadir el hecho que la clase
obrera argentina estaba siendo subyugada por la ofensiva neoliberal del
gobierno de Menem.
Las
nuevas derrotas de la clase obrera argentina no eran más que un reflejo de las
derrotas en otras partes del mundo. Menem fue la representación del orden
imperialista victorioso de los 90s. Creo que no debe despreciarse la
extraordinaria experiencia de Moreno y del MAS en la década de los 80s. Sus
contribuciones a la tarea de la construcción de un movimiento socialista
democrático y flexible dirigido por marxistas revolucionarios es inapreciable.
Sus
contribuciones deben ser estudiadas y deben ser emuladas por los
revolucionarios en Argentina y en otras partes del mundo. Al mismo tiempo, y
como una advertencia a otros que se
inclinan a cometer
hoy los mismos
errores, no se
puede tener una
política correcta meramente a
nivel nacional o extrapolar al mundo entero las condiciones favorables del
propio país.
Los
errores de teoría y de análisis del MAS y de Moreno en los 80s no deben
minimizar lo que lograron alcanzar, pero tampoco puede ignorarse que esos
errores frustraron la increíble experiencia política que fue la construcción
del MAS.
Pregunta:
Usted seguramente no está abogando por
ese mismo método de construcción de
nuestras organizaciones en
el clima político actual de Argentina.
¿O sí? Hay
muchas diferencias en la relación de fuerzas entre los distintos
partidos y grupos de izquierda. Comenzando por el hecho de que hay muchas más organizaciones que se reclaman del marxismo que en los 80s...
Petroni:
Lo que debe permanecer es el método de anteponer en primer lugar las demandas
que ayudarán al avance objetivo del movimiento de masas en su conjunto y no
aquellas demandas que parezcan ayudar a algún pequeño grupo a diferenciarse de
otros como más revolucionario.
La
táctica de desarrollar un movimiento de masas socialista que agrupe a todas las
organizaciones de izquierda existentes, en un ambiente multitendencial,
democrático y unido alrededor de un programa central de transición, breve,
merece tanta atención como entonces, inclusive es probable que merezca más
atención ahora.
Por
supuesto que también hay diferencias. Si usted pertenece a un pequeño grupo,
tiene la necesidad de consolidarlo ideológicamente y de ganar algunas
posiciones en la lucha de clases que le permitan ejercer una mayor palanca para
desarrollar su estrategia general. En los momentos en los que la lucha de
clases no es tan aguda y las masas no entran en acción, crear y desarrollar
‘los frentes’ es probablemente una táctica apropiada.
Cuando la
lucha de clase se agudiza, sin embargo, esto podría ser contraproducente. Por
supuesto, si un grupo pequeño lanza la propuesta de un nuevo partido de
izquierda basado en la clase obrera, en las asambleas de los barrios, en las
fábricas ocupadas, en las organizaciones de piqueteros, y en las tendencias
sindicales de la lucha de clases, el programa quedaría limitado a la pura
propaganda.
El grupo
no tendría la palanca necesaria para implementar esa política como la tuvo el
MAS, hasta cierto grado, a principios de los 80s. Pero sin embargo debiera
hacer la propaganda al respecto. Al mismo tiempo, ellos debieran demandar que
las organizaciones más grandes de la izquierda, como el PC, el MST, PO, o
incluso el PTS y los restos del MAS y otros, así como también los dirigentes de
los sindicatos y otras organizaciones de masas que tomen la iniciativa de
lanzar un nuevo partido de izquierda.
En ese
sentido, la tarea de los grupos revolucionarios más pequeños es la de dirigirse
a la vanguardia para convencerlos de tener una estrategia, unas tácticas y un
programa que fluyan de las necesidades objetivas del movimiento de la clase
obrera y de las masas en su conjunto.
¿Hay
alguien que dude que la formación de un movimiento socialista unificado,
multitendencial, democrático pueda tener un impacto tremendo en la situación
política? ¿Puede alguien dudar que si el PO-MST-MAS-PTS-FOS-CS-PC (usted puede
agregar su sigla favorita aquí), el Polo Obrero, el MTL, la dirección de las
fábricas ocupadas y algunas asambleas de barrios lanzaran tal llamado y dieran
pasos prácticos, que esto no tendría un efecto tremendo entre los trabajadores
en la CGT, la CTA y otras organizaciones de la clase obrera?
Lo menos
que se puede decir es que la propuesta inicial del MAS, a principios de los
80s, de llamar a la formación de un movimiento socialista amplio, de la clase
obrera, suena más afín con la situación política actual que con la que existía
cuando fue lanzada por primera vez. De un sólo golpe este tipo de movimiento,
si se basa auténticamente en la democracia obrera, eliminaría la principal
barrera para el crecimiento geométrico de la izquierda actual: el rechazo de
muchos activistas obreros y de la juventud a
la fragmentación y al
sectarismo de la izquierda.
Pregunta:
¿Cuál fue la actitud de las corrientes internacionales del trotskismo ante los
fenómenos del crecimiento y el desarrollo del MAS en los 80s?
Petroni: Como era de preverse, lo ignoraron en su
mayor parte. En los 80s, el Secretariado Unificado (SU),
los lambertistas, Lucha
Obrera y el
CWI tenían pequeños
grupos de seguidores en
Argentina. Ignoraron en su mayor parte al MAS a nivel internacional.
Domésticamente, la mayoría de ellos rechazó la idea de unirse y de considerar
al MAS como el fenómeno de izquierda más progresivo de su tiempo.
En su
lugar, los seguidores del CWI, los lambertistas y Lucha Obrera se unieron... a
los peronistas. Caracterizaron incorrectamente que ahí se desarrollaría una
nueva ala de izquierda. Eso nunca ocurrió. Todos sus miembros se perdieron para
la política revolucionaria.
Esas
organizaciones no tienen ya ninguna fuerza en Argentina. Esas fuerzas bien
podían haberse acercado, Moreno y el MAS eran muy abiertos a corrientes y
grupos que provenían de la izquierda, particularmente del trotskismo, existía
la posibilidad de que se unieran y participaran en el MAS.
De hecho,
algunos miembros de Lucha Obrera fueron invitados al país y permanecieron
trabajando con el MAS por más de un año. Nunca trabajaron realmente en el
partido. Vinieron, miraron, no dijeron nada, y se fueron sin hacer ningún
comentario. Realmente extraño. En ese sentido, las corrientes internacionales
del marxismo revolucionario no pasaron la prueba del MAS.
Debieron
haber colaborado con él, debatido con él, pero, por razones puramente
sectarias, decidieron no hacerlo. Me gustaría indicar que el MAS en su mejor
momento gozaba de una situación muy diferente a la de hoy día. La izquierda
revolucionaria no estaba tan fragmentada, ya que su mayor parte formaba parte
del MAS.
11.
Propuesta de Unidad o Maniobra
Pregunta:
Hay algunas propuestas en esa dirección. Por ejemplo, el PTS hizo una propuesta
de fusión al PO y al MAS. El PO podría decir que ya hacen eso con las
organizaciones de piqueteros, con el PC
y otros.
El MST y
el PC, que por más de diez años han mantenido la ‘Izquierda Unida’, llaman a la
unidad electoral de la izquierda, desde Zamora hasta todos los demás.
Petroni: Leí la mayor parte de esas propuestas. No
tengo ningún compromiso con ninguna de esas organizaciones por lo que juzgo sus
propuestas ‘desde fuera.’ Tengo que decirle, que la mayor parte de esas
llamados suenan más a maniobras para ganar unos cuantos miembros de otros
grupos, o a simples declaraciones para presentarse como los promotores de ‘la
unidad’, que a llamados genuinos a la unidad.
Para
comenzar, nadie define la base y el método de tales propuestas de unidad. El PO
no propone ningún acuerdo y/o procedimientos formales a otras fuerzas
políticas. El PO sólo propone la unidad de acción a través de grupos
frentistas.
El PTS
propone una fusión al MAS y al PO basados en acuerdos circunstanciales sobre el
rechazo a las elecciones y la demanda democrático burguesa de Asamblea
Constituyente. Esta es una base débil para la unificación.
Pero peor
aún, el PTS comienza su llamado con la denuncia de la política del PO y del MAS
y enfatiza el hecho de que su llamado es el que hace una organización
revolucionaria a un par de grupos oportunistas.
El MST e
Izquierda Unida no clarifican su llamada más allá de tener una frente
electoral. Esto puede aparecer como unidad de la izquierda, pero deja por fuera
todo programa, o llamado a formar un partido de izquierda común basado en la
clase obrera o en algo más substancial que amerite la verdadera unificación de
la izquierda. También el MST publicó esta llamada en medio de sus denuncias a
otras organizaciones.
Estos
intentos de engañar a la organización ‘adversaria’ u ‘oponente’ son equivocados
debido a que no parten de ninguna caracterización sólida o positiva.
Pregunta:
Las propuestas y las actividades del MAS
y de Moreno que usted describió en cierto
sentido implicaban también
‘maniobras’ y segundas
intenciones, como la de
deshacerse de la influencia de los
stalinistas en la clase obrera y
ayudarla a liberarse del control de los
peronistas.
¿Por qué,
entonces, no pueden compararse esas
propuestas de frente único y de unidad de acción con las que hacen hoy otras
organizaciones?
Petroni: Permítame primero clarificar que las
propuestas de frente único, por definición, son las que se acuerdan entre
organizaciones de masas de la clase obrera. El objetivo es el de combinar la
unidad y el conflicto.
Por un
lado las propuestas buscan la forma de movilizar a la clase obrera en su
conjunto, y hacer avanzar el movimiento en su conjunto. En ese proceso,
debatimos continuamente la cuestión del programa, propuestas y los nuevos
objetivos que anticipamos para el movimiento en general, la serie de aproximaciones a las que se refería Trotsky. Ese es el papel
del programa de transición.
Ahora
bien, podemos caracterizar que, en cierto punto de esa lucha, la vieja
dirección del movimiento, los burócratas y los reformistas traicionarán, o al
menos mostrarán ante sus propias bases los límites que no están dispuestos a
cruzar para desafiar el orden burgués.
En
algunos casos, algunos de esos viejos dirigentes irán más a la izquierda, quizá
de manera conciente y voluntaria, quizá forzados por las circunstancias. Ese es
el momento en el que los trabajadores pueden ver por sí mismos, no sólo como
mera propaganda sino por la realidad de los acontecimientos, que se necesita
una nueva dirección y que son los revolucionarios los que pueden proveer dicha
dirección. Los trabajadores pueden ver cuáles de los viejos dirigentes merecen
su apoyo.
Cuándo
hablamos de las propuestas del MAS al PC a principios de los 80s y de las que
deben hacerse hoy, podemos decir que realmente no fueron propuestas de frente
único porque ni el MAS ni PC en aquel entonces ni las organizaciones de
izquierda de ahora son organizaciones de masas.
En ese
sentido, la masa de seguidores de estas organizaciones de izquierda, tanto en
aquel entonces como ahora, está más controlada por los métodos de trabajo y la
ideología de dichas organizaciones. Las experiencias comunes en la lucha de
clases, y también la propaganda, juegan un papel significativo para ganarse, si
no a estas organizaciones, por lo menos sus bases a la política revolucionaria.
Esa es la
razón por la que, en el caso de la izquierda, hablamos acerca del método del
frente único obrero, y no técnicamente de frente único en sí mismo. Moreno, y
antes de él Lenin y Trotsky, explicaron muchas veces que cualquier propuesta a
otras organizaciones, ya sea que se trate de organizaciones de masas o de
organizaciones de izquierda con cierto peso, implican cierto grado de
‘maniobra,’ ‘segundas intenciones’ como dijo usted.
La
pregunta no es tanto cómo caracterizamos a la dirección de esas organizaciones,
sino cual es el papel que juegan en la lucha clases y cual es el papel que
nosotros les proponemos que jueguen. Partimos no de la denuncia, sino de una
propuesta para que hagan ciertas cosas y esa propuesta concreta no es, y no
debe ser, una maniobra, un truco. No puede hacerse una propuesta seria si viene
precedida por toda una larga lista de denuncias a priori de cómo y cuando esas
direcciones van a acabar traicionando.
Hay un
análisis interno y hay una propuesta pública, y las organizaciones deben
aprender a cómo diferenciar uno del otro. No se puede hacer trabajo de masas
con boletines internos hipercríticos que pasan por artículos en sus periódicos.
Actuar de esa manera no es solamente imprudente desde el punto de vista
táctico, sino que también es una clara indicación de que no se tiene la menor
idea de cómo organizar y llevar adelante la táctica de frente único, o más
precisamente, el método de frente único. Lea la propuesta del PTS al PO y al
MAS.
Se trata
de un largo documento que explica por qué el PTS no tiene nada que ver con
ninguna de estas organizaciones desde el punto de vista programático, político
y metodológico. Luego enseguida, proceden a proponerles la fusión, una etapa
mucho más compleja que un simple frente único de izquierda o frente único
obrero. Por supuesto, el PO les contestó que ‘eso no era mas que una maniobra
para robarse algunos miembros.’ y por primera vez tenían razón (risa).
12. La
Recuperación del Stalinismo
sería una Tragedia
para el Movimiento
Revolucionario
Pregunta:
La crisis del partido
comunista argentino muestra
el otro lado de la
misma moneda, en mi opinión, ya que se derrumbaron básicamente por las
mismas razones que el MAS.
Petroni: No hay duda de que el PC de Argentina se
desplomó más o menos al mismo tiempo que el MAS, aunque sólo un par de años
antes. Y esta coincidencia no es un hecho pequeño o casual.
¿Fue el
proyecto elaborado por Moreno y el MAS a principios de los 80s el que aceleró
la crisis del partido comunista? Si bien la mayor parte de los PCs ligados a
los regímenes stalinistas en la Unión Soviética y Europa oriental se
desplomaron en los 90s, el PC de Argentina experimentó ese desplome a mediados
de los 80s.
Por
supuesto el hecho que el PC colaboró con la dictadura militar durante el 70s y
capituló a todo tipo de política burguesa y de clase media, inclusive el apoyo
sin crítica a Alende y al PI, a los peronistas, etc., tenía que tener algún
efecto importante en sus filas. Muchos de aquellos que militaban con ellos
creían honestamente que estaban en un partido marxista revolucionario.
Pero esa
historia de traiciones del PC no habría podido ser expuesta tan claramente si
no hubiera sido por el hecho de que el PC se vió sobrepasado por el MAS, fue el
crecimiento del MAS el que le impidió a los stalinistas continuar ignorando a
los trotskistas.
También
se vieron expuestos debido a la insistencia del MAS de que los stalinistas
debían romper con los partidos de la clase gobernante y formar parte de una
frente de izquierda y obrero no sólo para las elecciones sino también para las
demás luchas. Como usted sabe, el MAS obligó al PC a participar en dicho
frente. Allí el MAS insistió en tener elecciones primarias para definir
candidatos comunes, a pesar de que sabía que al principio las perderían.
También
sabían que esto promovería los debates y las discusiones, el trabajo común en
algunas sindicatos, las reuniones y las manifestaciones convocadas de manera
conjunta y en los que la gente común de ambos partidos interactuaría y
discutiría, etc. Bastó que el MAS utilizara tal táctica por sólo uno o dos años
para derrotar al PC tanto en lo organizativo como en lo político.
Al
momento del desplome de la Unión Soviética, no quedaba ya mucho del PC. Es muy
desafortunado que la
crisis subsiguiente del
MAS haya abierto
una nueva etapa
de recuperación del stalinismo en Argentina.
Pregunta: Cuando
habla de ‘la
recuperación’ del stalinismo
¿Se refiere al
Partido Comunista Revolucionario (PCR)?
Petroni: Sí, pero no me limito al PCR. Leí en algún
lugar que el PC reunió acerca de 5,000 personas en el grupo ‘piquetero’
frentista, Movimiento de Liberación Territorial (MLT). Y que en alianza con su
socio menor, en Izquierda Unida, fueron el bloque electoral más grande de la
izquierda en las pasadas elecciones de octubre del 2001.
El PCR no
es una organización nueva. Los conocemos desde los 60s, cuando surgieron como
una ruptura maoista del PC pro-soviético. Ganaron fuerza durante los años
preparatorios del ‘cordobazo’ e inmediatamente después.
Pero cuando
se dió el
ascenso de la
clase obrera y
de la juventud
después de la seminsurrección, se les perdieron las
canicas. Ignoraron las demandas democráticas y la lucha por elecciones libres
bajo el gobierno militar, pensaban que su consigna ‘ni golpe, ni elección,
insurrección’ resumía la situación.
Al mismo
tiempo, insistían en llamar a una alianza con la ‘burguesía progresista.’ Una
graciosa combinación de ultraizquierdismo y reformismo. Casi desaparecieron, la
mayor parte de su base se fue con los peronistas de izquierda y no pocos de
ellos acabaron en otros partidos de izquierda.
Posteriormente,
en los 80s, el crecimiento del MAS actuó como una barrera insuperable.
Después
del colapso del MAS a mediados de los 80s, comenzaron a hacer algún progreso.
Su coqueteo con el ‘sector nacionalista de las Fuerzas Armadas,’ su rechazo de
las demandas democráticas de elecciones
libres y universales,
oponiéndoles su llamado
a formar un ‘gobierno provisional’ de la burguesía
‘progresista’, la izquierda y el ejército y su insistencia en combinar
los llamados a
la seminsurrección con la construcción
de asociaciones de asistencia a los desempleados dan un
cuadro claro de lo poco que han cambiado desde los 60s.
¿Crecieron?
Ciertamente, a la sombra de la crisis del marxismo revolucionario. Las
organizaciones trotskistas juntas cuentan con más cuadros y más reserva de
apoyo. Si le añadimos a esa mezcla la popularidad de Zamora, entonces el
stalinismotanto el del PC como la variante del PCRno tiene la menor oportunidad
de poder traicionar con éxito al movimiento revolucionario. Solamente la lucha
interna sectaria de los marxistas revolucionarios dan la apertura para la
recomposición del stalinismo.
13.
¿Necesitamos Realmente el Partido?
Pregunta:
Esto nos lleva a la siguiente pregunta... hay un fuerte sentimiento entre
muchos trabajadores y jóvenes, así como
entre activistas de las asambleas de los barrios y en general en todas
partes... un sentimiento en el sentido de que no se necesita una organización
revolucionaria, de que las cosas se
pueden lograr como el pasado 19 y 20 de
diciembre, mediante las movilizaciones de masas, sin necesidad de un partido...
Petroni: No los culpo. Yo pensaría lo mismo si fuera
un activista desprevenido que va a la asamblea del barrio o a la de los
piqueteros y ve como las organizaciones de izquierda luchan entre ellas por
cuestiones meramente organizativas, o cuando hacen discusiones sobre si la
consigna de la Asamblea Constituyente tiene un significado ‘revolucionario’ o
‘reformista’ o se insultan mutuamente en lugar de enfrentar al partido
peronista y a la UCR.
Pero yo
no soy nuevo en esto. Sé que un ascenso espontáneo de las masas puede llevar a
obtener victorias temporales. Pero el derrocamiento del capitalismo es una
lucha seria, prolongada y difícil. Para lograrlo se requiere de un enorme grado
de organización, disciplina y consistencia sostenida por un período de tiempo
relativamente largo.
Un
movimiento amorfo, en el que cada uno se dedica a lo suyo, que carece de
estrategias y tácticas claras que hayan sido discutido democráticamente y que
no acepte el método de la democracia obrera, no podrá triunfar a largo plazo.
Un movimiento así puede ser, y en cierto grado a menudo lo es, manipulado
fácilmente por la clase gobernante. Podrá crear una crisis de gobernabilidad,
incluso derrocar a un gobierno, pero ciertamente no podrá preparar la lucha
para tomar el poder y, lo que es más importante, no podría sostenerlo si llega
a él.
La
percepción de que las organizaciones son el problema, de que todos los
políticos deben ser descartados, sólo beneficia a la larga a las organizaciones
y a los políticos de la clase gobernante.
A estos les
puede tomar cierto
tiempo, pero cuentan
con las herramientas ideológicas para recomponerse y
cuentan con el hecho de que un movimiento desorganizado, tumultuoso e
inorgánico se agota después de algún lapso de tiempo.
Es pues
la responsabilidad de los marxistas revolucionarios tratar de revertir esta
situación mediante la consecución y ejecución de acuerdos de unidad de acción,
aplicando el método del frente único, debatiendo sus diferencias
democráticamente para ofrecerle al movimiento el tipo de organización en el que
estas nuevas capas de activistas que están escépticos puedan sentirse cómodos.
14. La
Posibilidad de un Partido de
Trabajadores
Pregunta:
Después del ascenso del PT brasileño
y de la victoria de Lula,
la CTA, De Gennaro y otros han
reflotado la idea de un PT Argentino. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Petroni: Toda iniciativa de formar una organización
política de la clase obrera, independiente de los partidos de la clase
gobernante y en oposición directa a ellos, es un paso progresivo. Estoy seguro
de que la victoria de Lula y del PT tuvo un impacto muy grande en la conciencia
de los trabajadores y la juventud de Argentina. ¿Cómo podría ser de otro modo?
Seguro,
la dirección de Lula ha girado a la derecha. Hizo un acuerdo con liberales
derechistas, hizo discursos reasegurando al sistema bancario internacional.
Pero está también el otro lado de la historia. El 30% del PT brasileño está
dirigido por su ala izquierda (compuesta en su mayoría por organizaciones
trotskistas).
El PT
mismo es un partido obrero, representa la etapa de la conciencia de la clase
obrera brasileña y de los trabajadores y de la juventud de Brasil en que
salieron a luchar. Esa contradicción entre la dirección, la naturaleza del
partido y las condiciones de la lucha de clases tiene sus riesgos, pero también
enormes oportunidades.
El
sectarismo unilateral de PO que denuncia ya al PT como el ‘agente del capital
financiero internacional.’ El oportunismo del ARI, Carrio y los otros a quienes
les gustaría reproducir los aspectos más oportunistas de la dirección del PT
brasileñopero sin su origen y composición obreraambos puntos de vista son una
trampa terrible para los activistas argentinos.
Ciertamente
que si la CTA y sus sindicatos lanzan tal iniciativa, la izquierda debiera
apoyarla, al menos críticamente. Aunque la CTA sea la más pequeña de las tres
confederaciones de trabajadores, podría provocar un tremendo debate en el
conjunto de la clase obrera acerca de la necesidad de la independencia política
de la clase obrera.
Las
preguntas que yo plantearía son si tal partido está rompiendo con los
peronistas y la UCR, y si rompe los lazos con el centro izquierda de Carrio y
el ARI. Y, por supuesto plantearía la necesidad de que la izquierda empuje
agresiva y claramente la noción de que tal partido debe basarse en la
democracia obrera, y que debe contar con el derecho a la formación de
fracciones y tendencias y no debe ser exclusionista. Me imagino que estas
demandas chocarán con las prácticas actuales de la corriente de De Gennaro.
La
izquierda no debe descartar dicha iniciativa desde el comienzo. Si la
iniciativa surge de una manera concreta deben tratar de hacer demandas. Veo
muchas obstáculos, subjetivos y objetivos, para el lanzamiento de tal partido.
Para comenzar, pienso que para tal proyecto De Gennaro no contaría con el pleno
apoyo de muchos en la CTA.
Luego
vienen, por un lado, los problemas en las relaciones de la CTA con el PCR y por
el otro con el centro izquierda de la ARI. De todos modos, esta propuesta no
surgiría como una expresión directa de luchas y victorias, como en el caso del
PT brasileño en los 70s, sino más bien como una medida defensiva.
El hecho
que el PT brasileño surgiera como la expresión de la lucha de una nueva, joven,
masiva, y militante capa de la creciente clase obrera lo hizo mucho más
democrático durante unas dos décadas lo cual lo puso a la izquierda de
cualquiera intento que pueda hacerse en la Argentina de hoy día. Uno tiene
también que recordar que el PT brasileño se lanzó inicialmente como una
alternativa a la tendencia más hegemónica de la izquierda brasileña en aquel
entonces, el stalinismo.
Este no
sería el caso en Argentina. ¿Pero De Gennaro está realmente por lanzar tal
partido? ¿O solamente está usando la popularidad actual de Lula y el PT de
Brasil como una herramienta de propaganda? Eso está por verse.
Pregunta:
¿Acaso esta propuesta no choca con la
otra de formar un partido de izquierda
basado en la clase obrera? ¿No contradice su propuesta de unidad en la acción y
de trabajo de frente único de la izquierda revolucionaria?
Petroni:
¿Cómo puede haber contradicción entre el apoyo crítico a una propuesta de
partido de trabajadores basado en
algunas sindicatos, al
que hacemos demandas
acerca de su organización, programa y por la completa
ruptura con la burguesía con las propuestas de unidad basadas en principios de
la izquierda revolucionaria?
La
estrategia no tiene porque cambiar, se trata en última instancia de construir
un partido revolucionario con influencia de masas. Tanto la unidad de la
izquierda, por decirlo así, como un partido de trabajadores basado en los
sindicatos son tácticas para ganar a la mayor cantidad posible de trabajadores
y jóvenes a nuestra estrategia.
No hay
nada escrito que nos impida, ni a nosotros ni a nadie, usar dos tácticas al
mismo tiempo. Más aún, es posible pensar en muchos casos en que dos tácticas
diferentes pueden complementarse mutuamente.
Por
ejemplo, ¿no sería bueno contar con un frente único de la izquierda o un comité
de base común de la
izquierda revolucionaria al
interior de la
clase obrera, y
dentro de una organización política independiente?
Insisto, el lanzamiento de un PT basado en la CTA y otros no es hasta el
momento más que una especulación. Si llegase a acontecer y si lograse
convertirse en un foco de organización para los trabajadores independiente de
los partidos gobernantes, ¿deben o no los revolucionarios considerar intervenir
seriamente allí?
¿Es
revolucionaria la dirección de la CTA? Por supuesto que no. ¿Se inclinan a la
colaboración de clases? Seguro. Pero lo que tenemos que evaluar, cuando y si es
que acontece, cual es la dinámica del proyecto, no quién lo dirige al
principio. ¿Hay o no alguna persona dentro de la CTA que trate de organizar un
movimiento o una lista de oposición a la dirección oficial? Escuché algo acerca
de eso.
¿Hay
jóvenes y trabajadores que buscan honestamente una alternativa dentro de la
CTA? No tengo la menor duda. Si varios sindicatos y organizaciones llamaran a
lanzar un PT ¿tendría esto algún impacto y
reagruparía a gran cantidad de gente? Quizá, y si eso acontece la izquierda revolucionaria debe
prestarle mucha atención. Pero, insisto, hasta el momento no se trata más que
de pura especulación.
Lo qué es
real, lo que es una tarea que debió haberse iniciado ayer es la relación entre
las diferentes organizaciones revolucionarias.
Pregunta:
¿Cuál es en su opinión, la principal barrera
que impide que la izquierda revolucionaria se
fusione en un
partido común, o
para que, por
lo menos, trabaje efectivamente en
un frente único,
tanto en el
terreno electoral como a nivel
de la movilización de las masas?
Petroni: Mire usted, yo podría hacerle una lista más
larga aún de las diferencias políticas y teóricas que tengo con la mayoría de
las organizaciones revolucionarias en Argentina que la que ellos podrían hacer
entre ellos.
Estoy en
desacuerdo con la mayoría de ellos en la caracterización de la etapa de la
lucha de la clase en Argentina (y no me sorprendería que fuese yo el que está
equivocado). No acuerdo con el lenguaje y las posiciones sobre el medio oriente
(creo que la mayoría de ellos mantienen una
posición orientada hacia las reformas
en la cuestión palestina, por ejemplo, pero
la disfrazan con una retórica ultraizquierdista).
Ciertamente
no acuerdo con su manera de interpretar las tareas de la construcción de una
organización revolucionaria, o de su insistencia en negar la utilidad de las
demandas democráticas, tan sólo por mencionar unos cuantos de mis desacuerdos.
Pero sin embargo, estoy dispuesto, y de hecho trato, de colaborar con varios de
esos grupos.
Pienso
que las diferencias son de caracterización y de programa, que deben ser
discutidas y deben ser resueltas, o que deben ser votadas. Con las cuestiones
de método, las cosas se vuelven más complicadas... Por esa razón me inclino a
sugerir que para comenzar se adopte una vía de colaboración y una serie de
acciones unitarias basadas en el método del frente único.
Pero las
barreras existentes y reales no pueden ser obstáculos absolutos en tanto se
tenga acuerdo con respecto a otras tareas más urgentes y apremiantes para los
revolucionarios involucrados en una situación tan rica como la que hay en
Argentina.
Esta
clase de situaciones dan lugar a grandes convergencias entre las
organizaciones. A diferencia de lo que ellos opinan, creo que la mayoría de las
organizaciones revolucionarias en Argentina tienen más en común programática y
metodológicamente que lo que están dispuestos a admitir.
En
términos de principios, al menos retóricamente, acuerdan con la independencia
política de la clase obrera, en la movilización de las masas y en organismos de
masas que representen al movimiento en general.
También
se oponen al peronismo y a la UCR, acuerdan con la ruptura con el imperialismo
y sus agencias, ya sea que se exprese bajo la forma del no pago de la deuda
externa, o de la oposición a la Organización Mundial del Comercio y el Banco
Mundial.
Todos
pueden estar de acuerdo en que el objetivo es el de luchar por un gobierno de
los trabajadores y de los oprimidos. Tienen, es cierto, diferencias
significativas en términos de táctica y de organización. Pero no hay
diferencias de principios por parte de ninguna de estas organizaciones.
Debo
admitir que es difícil que alguien ‘de afuera’ pueda entender entonces cuales
son las cuestiones que los incapacitan, si no es que a cohabitar en el mismo
partido con diferentes tendencias, por lo menos a trabajar en un frente único
para intervenir más efectivamente en la lucha de clases.
Viéndolo de
cerca, podría pensar
que los principales
obstáculos, hasta este
punto, son conflictos personales
y de organización heredados del pasado. Las antipatías organizativas entre los
dirigentes (esto es más pronunciado entre aquellos que comparten un pasado
común, como las diferentes expresiones de la dispersión del MAS) como resultado
de luchas fraccionales pasadas.
Pienso
que los principales obstáculos son los factores subjetivos. Estos factores
subjetivos requieren de una decisión subjetiva para vencerlos. Esto es posible
y deseable para la izquierda.
¿Están
los dirigentes a la altura de este esfuerzo? Usted dígame.
15. El
Lenguaje, la Estrategia, las Tácticas,
los Debates
Pregunta:
Una de las cuestiones que surgen
inevitablemente al analizar el
discurso de la izquierda se relaciona
con el lenguaje que usan. Parece como si hubiera una desconexión
entre lo que los diferentes grupos de izquierda escriben y expresan en su
propaganda y lo que verdaderamente dicen
a la gente cuando hacen agitación o tratan de organizarla.
Está
también la cuestión del lenguaje que utilizan en la discusión de las distintas
propuestas y diferencias que surgen entre ellos. Advertimos algunas obscenidades altisonantes por un lado, y algunas formulaciones muy reformistas por el otro.
Muchas veces nos preguntamos qué clase de lenguaje es el mejor...
Petroni: Otra vez, debe usted tomar todas mis
observaciones como algo provisional. Yo sigo con atención la situación política
de Argentina y lo que hace o no hace la izquierda, pero no estoy allí todo el
tiempo. Creo que he leído bastante de los materiales publicados por las
diferentes organizaciones para darme una idea de lo que se plantea.
En
términos generales, yo diría que una organización de izquierda debe usar un
lenguaje que esté adaptado a la audiencia a la que se quiere dirigir. Eso no
significa que adaptemos nuestro programa, rebajemos nuestros principios o
disminuyamos la profundidad de nuestro análisis para acomodarnos al nivel de
conciencia de nuestros lectores, o del movimiento en su conjunto.
Pero no
hay nada erróneo en la utilización de un lenguaje que sea entendible y claro
para aquellos a quienes tratamos de dirigir nuestras propuestas. Por supuesto,
nuestro lenguaje sería diferente si estamos hablando solamente con un pequeño
grupo de vanguardia cuando la lucha de clases es muy débil y no hay un
movimiento de masas.
En la
presente situación de Argentina debemos hablarle tanto a la vanguardia, a los
activistas como al movimiento de masas en su conjunto. Quizá esto requiera de
algo más que un periódico, la izquierda también debiera producir revistas para
discusiones teóricas más de fondo, debates, etc.
Me da la
impresión de que hay una dicotomía entre el lenguaje en la prensa de las
organizaciones de izquierda, que en su mayor parte parecen más boletines
internos que un periódico dirigido a los trabajadores, y la praxis verdadera de
los grupos.
Leí varios
artículos del PO que sonaban
muy revolucionarios y que presentaban
a los piqueteros como la
dirección de un proceso revolucionario, y luego me entero que organizan
manifestaciones por unas demandas inmediatas, pero no son las que ellos
planteaban en el periódico sino otras completamente desconectadas unas de las
otras.
Vea la
discusión sobre la Asamblea Constituyente. El PTS, el PO, el MST y otros
levantan la consigna. Entonces la confusión comienza.
¿Debe la
Asamblea Constituyente ser ‘revolucionaria’ o ‘democrático burguesa’? ¿Debe ser
convocada por el gobierno o por las nacientes organizaciones de masas, todavía
relativamente pequeñas? Luego vienen las acusaciones.
El ‘tipo’
de Asamblea Constituyente convocada por un grupo es llamada una ‘capitulación a
la burguesía’ por los otros, etcétera. ¿Los resultados? Han hecho que la
consigna se vuelva completamente inútil para cualquier cuestión práctica.
Tanto el
carácter de la Asamblea Constituyente como la definición de quien ha de
convocarla debe ser determinado por el movimiento, por el tamaño que tenga éste
y por las fuerzas que estén involucradas. Si lo llama el gobierno, algo que
dudo que ocurra porque ni siquiera están dispuestos a llamar a elecciones
generales para todos los cargos públicos, entonces la izquierda debería tratar
de intervenir con un programa para transformarla en una herramienta útil para
hacer avanzar los intereses de la clase obrera.
Si el
movimiento detrás del llamado a la Asamblea Constituyente crece
exponencialmente, y lo Si el movimiento detrás del llamado a la Asamblea
Constituyente crece exponencialmente, y lo que es más importante, si las
asambleas y los comités de trabajadores se amplían cuantitativa y
cualitativamente, entonces la lucha para convocarlo podría suceder fuera del
gobierno existente o incluso del régimen político existente. Pero, si por otro
lado, la consigna de la Asamblea Constituyente es esencialmente una herramienta
con la que podemos desenmascarar la naturaleza antidemocrática de la
‘democracia para ricos,’ demostrando que la burguesía no quiere más democracia,
con la propaganda bastaría.
En la
lucha por la Asamblea Constituyente, la cuestión fundamental no sería la
Asamblea Constituyente en sí misma, sino el movimiento y las instituciones
autoorganizadas de la clase obrera y del movimiento de masas; las asambleas,
los consejos, etc.
La
izquierda debe entender que la Asamblea Constituyente no debe ser el fin de la
lucha, como lo presentan el PO y el PTS, sino sólo un aspecto de ella. Por lo
tanto, en esta etapa, ellos pueden acordar con llamarlacomo un punto
programático secundario, no el esencialy pasar a explicar por qué lucharían los
representantes electos de la izquierda en tal Asamblea Constituyente. En lugar
de ello, las diferentes organizaciones de izquierda han hecho de esta consigna
originalmente democrático burguesa, una lucha ideológica de ‘principios’ de una
organización contra otra para determinar quién es ‘más revolucionario’ en lugar
de ayudar a avanzar al movimiento de masas en su conjunto.
Al hacer
esto, no hacen más que concentrarse en la vanguardia, en los activistas de
izquierda a quienes les dirigen la mayor parte de su propaganda para ganar
puntos, no para convencerlos de tener un programa para agitar en el movimiento
de masas para hacerlo avanzar de conjunto.
Pregunta:
Me refería también a las
caracterizaciones extremas que las
organizaciones se hacen entre
ellas. El lenguaje
que usan para
dirigirse a otras
organizaciones y a sus miembros.
Petroni: Para mí es sorprendente ver cómo en las
diferentes discusiones sobre estrategia y tácticas, la izquierda revolucionaria
usa epítetos que van más allá del debate en cuestión y alcanzan conclusiones
extremas acerca de los demás.
¿Es
verdad eso de que Zamora está tratando de construir una frente popular con
Carrio y el CTA como lo ha denunciado el PTS? ¿Es correcto denunciar a Zamora
como el principal vehículo de la burguesía para canalizar las luchas de vuelta
al apoyo al régimen político como lo afirman el PTS y el PO, y en cierto grado
el MAS? Por supuesto que no.
Zamora
aclaró que su bloque con el CTA y ARI/Carrio para demandar las elecciones
generales el pasado mes de agosto, fueron sólo eso, un bloque, una unidad en la
acción, una alianza temporaria con un propósito específico. No un frente
político. También es bastante claro que es Saa el que está tratando muy
seriamente de construir un frente popular, no Zamora.
Es
evidente que hay en esto una combinación de sordera con cierta dosis de
deshonestidad y un poco de oportunismo. Las críticas al VERDADERO frente
popular no se encuentran por ningún lado.
Así que
estas exageraciones no educan a nadie, no sirven ningún otro propósito que el
de crear un ambiente de sectarismo y de ‘líneas de sangre’falsas diferencias
‘de principios’para inmunizar a las bases de estas organizaciones de las demás.
¿Es
cierto como afirma el PO que el MST capitula completamente al PT brasileño y
por ello tiene una estrategia proburguesa? No, no es así.
El MST
está asociado a una corriente de izquierda dentro del PT brasileño que se opone
al giro a la derecha de la dirección de Lula. Uno puede criticar la forma que
toma la oposición, las tácticas y las consignas. Pero llegar a la ‘conclusión’
como lo hace el PO de que las posiciones del MST sobre Brasil son una ‘línea de
clase’ que los separa son ciertamente exageraciones.
Vean este
otro ejemplo. Cuando algún grupo decide escindirse de alguna de las
organizaciones, entonces la organización los descalificará inmediatamente. A
veses los insultarán, o les harán caracterizaciones de clase y tratarán
virtualmente de excomulgarlos del movimiento en general.
Un
trabajador que los mira desde fuera se preguntarán: ‘cómo es que estos
camaradas, que estuvieron juntos a veces por décadas, se transforman ahora en
contrarrevolucionarios.’ El lenguaje adquiere importancia porque proclaman lo
que son los métodos de las organizaciones de izquierda y lo que pueden esperar
los trabajadores si decida adherirse a ellos.
Las
exageraciones que llegan al extremo de invocar ‘líneas de clase’ son siempre la
expresión de una burocracia interna.
Pregunta: ¿Quiere
esto decir que
debemos suavizar nuestros
debates con otras organizaciones, escribir en nuestra
prensa sólo los comentarios que sean positivos acerca de su política?
Petroni:
En mi opinión, eso es lo contrario de lo qué debe hacerse. Un debate
consistente debe darse en las
filas de la
izquierda. Pero no
debemos educar a
las bases de
nuestras organizaciones en la noción de que hay que dibujar ‘líneas de
sangre’ con otros militantes de izquierda. Más bien creo que debemos debatir
las diferencias. Plantear claramente las diferencias que tenemos con ellos con
el propósito de aclarárselas a la vanguardia y, más importante aún, al
movimiento de masas en su conjunto.
De hecho,
las organizaciones de izquierda debieran organizar debates públicos, para que
sea en ellos en los que presenten sus posiciones divergentes, pero en el marco
del proceso de la lucha por un frente único. Lo que hago es pronunciarme en
contra de las ‘exageraciones,’ en contra del discursismo arrogante que se
apresura a descalificar de la izquierda o del movimiento de masas a
organizaciones enteras y sus bases. Y si se hace necesario exponer la política
de alguna otra organización, se deben presentar clara y seriamente todas las
explicaciones con base en hechos verificables. Lanzar un insulto o una
caracterización de clase no sirve.
¿Debates?
Cuantos sean necesarios. Me sorprendió el hecho de que los dirigentes de las
distintas organizaciones de izquierda no tienen eventos públicos comunes para
debatir. Sino que se limitan a lanzarse groseros ataques en su prensa que,
repito, están más dirigidos hacia sus propios militantes que al resto del
movimiento.
Pregunta:
Esta conducta de la izquierda también conduce a una intensa competencia en los
aspectos organizativos. Por ejemplo, mientras todos ellos proclamaban la necesidad de llevar a cabo una asamblea
nacional común de piqueteros, el Bloque Nacional Piquetero, el CCC del PCR
y otros, acabaron
efectuando reuniones asambleas
compitiendo entre ellos, reuniones en las que detrás de los
llamados a la unidad se entreveía que el objetivo primario era el mantener
separadas sus fuerzas.
Si bien
el CCC, el PO y el PTS proclaman
estar por un cuerpo
común y nacional que coordine las fábricas ocupadas, se
organizan de manera separada
y se atacan mutuamente más de lo
que tratan de coordinarse. De hecho, organizaciones como el PO, tan pronto como
alguien llama a una
reunión o una manifestación, se apresura
a organizar alguna otra paralela.
Petroni:
Sí. Es exactamente lo mismo que ocurre en otros lugares. Estas actitudes
sectariasque acaban cortando el contacto de la izquierda revolucionaria con
otras organizaciones más reformistas impidiéndoles poder influenciar a sus
basestambién es una expresión de la inmadurez del movimiento de masas.
Estos
métodos son una herencia del pasado, no representan el presente y el futuro del
movimiento. Es inevitable que cierta organización cometa errores, o que sea
otra la organización que haga una buena propuesta antes que uno. O que en
ciertas cuestiones o conflictos, sean otros grupos los que tengan ventajas
organizativas.
Lo
correcto del programa que tenga uno ó el carácter revolucionario del grupo
específico al que uno pertenece no se ponen en juego en tales circunstancias.
El camino que conduce a una revolución socialista victoriosa está lleno de
escaramuzas, de batallas serias y de grandes confrontaciones.
Una
organización, para que pueda ser caracterizada como revolucionaria, necesita
aprender a diferenciar una escaramuza de una batalla y una batalla de una
ofensiva generalizada.
Me parece
a mí, juzgando desde lejos, que muchos en la izquierda argentina creen que cada
escaramuza es la batalla decisiva. Por lo tanto en todo caso, ponen el peso
completo de su organización a la ofensiva para tratar de bloquear a los
‘reformistas’ o a los ‘adversarios’ de las otras organizaciones de izquierda.
Este forma de actuar es preparada sistemáticamente por las exageraciones que
mencionamos antes. Esto es un desperdicio de energía precisamente en el momento
en que el asunto central para el movimiento de masas y las organizaciones de
izquierda, debiera ser la acumulación de fuerzas en preparación para las
grandes batallas que se aproximan.
Las
escaramuzas y los debates son sólo pequeños acontecimientos en el curso de la
preparación de esas grandes batallas. Recuerde, estamos discutiendo una
situación prerevolucionaria, no una no-revolucionaria en la que los debates y
las discusiones ideológicas podrían jugar un papel mayor.
16.
Otra Vez la Situación Política: ¿Por qué
el sistema y el régimen no fueron derrocados?
Cuándo el
19 y 20 de diciembre, la masa de gente, fundamentalmente la clase media urbana
de Buenos Aires, derrocó a Fernando De La Rua y su gobierno de la UCR-FREPASO, la
mayor parte de las organizaciones de izquierda salían de una década de crisis.
La izquierda que se autoproclama como revolucionaria se compone de: el Partido
Obrero (PO); el MST (el Movimiento Socialista de Trabajadores); el PTS (Partido de Trabajadores por el
Socialismo); MAS (Movimiento al
Socialismo), el FOS (Frente
Obrero Socialista), CS (Convergencia Socialista) y otros. Sufren
de una severa fragmentación, confusión política y teórica y de una
relativa falta de influencia en la clase
obrera y ciertamente entre las
capas medias y la juventud.
El
movimiento obrero organizado en la CGT (la Confederación General del Trabajo),
dividida en tres facciones principales no apoyaban la política de De La Rua,
montaron una huelga general total y una oleada de huelgas más pequeñas unos
pocos meses antes del colapso del gobierno. El partido que garantizaba el apoyo
de la clase media al gobierno, el FREPASO, se desplomó antes. La UCR perdió su
propia base de apoyo, como lo ejemplifica su pérdida de apoyo en las
universidades en dónde hasta el pasado mes de octubre era una fuerza mayor. El golpe
final al gobierno vino cuando sus propios partidarios de la clase media se volcaron a las calles
para protestar contra él.
Hasta diciembre, la mayor parte de la
izquierda estaba en general ocupada
en tratar de construir sus
organizaciones entre estudiantes
y de hacer
algún trabajo entre
los desempleados, cuyo capa más militante se conoce, como es sabido,
como los ‘piqueteros,’ que son
activistas desempleados agrupados
inicialmente en organizaciones para
demandar subsidios de alimentos y seguro de desempleo. La principal
táctica de los piqueterosde donde proviene su nombreera la de piquetear los
grandes negocios como los supermercados y organizar bloqueos de calles. En
distintos grados, toda la izquierda se opuso al gobierno de De la Ruapero no se
dieron cuenta de la profundidad de la crisis hasta que esta se desató. Los
grupos de izquierda ni dirigieron, ni participaron con grandes números en las
manifestaciones masivas iniciales.
El
dirigente del Partido Comunista, Patricio Echegaray, expresó que el 19 y 20 de
diciembre, ‘al partido lo agarraron desmontado del caballo.’ El MST,
posiblemente la más grande de las facciones que surgió de la explosión del MAS
y su facción más socialdemócrata, tuvo
una reunión de Comité Nacional unos días después del 19 y 20 de diciembre. La
dirección promovió la
caracterización mal fundada de que sus miembros podrían irse
a su casa y celebrar la Navidad ya que ‘lo peor de la
crisis pasó ya.’
El PCR,
que planeaba una manifestación de los desempleados para el día
mismo de las manifestaciones iniciales contra De La Rua, impidió que sus
fuerzas se unieran a las manifestaciones, a las que acuso de estar infiltradas
‘por provocadores.’
Después
de la caída de De La Rua, dos facciones de la CGT, la ‘oficial,’ la más grande
de las tres, y la CGT Rebelde, la segunda en importancia, declararon una tregua. Su negativa a movilizar a sus
sindicatos fue diseñada para permitir que el partido peronista (al cual la CGT ‘oficial’
se encuentra ligada
orgánicamente y al que
la ‘rebelde’ le
guarda su lealtad) recogiera los pedazos del régimen
político. Un facción ‘pública’ más pequeña del movimiento obrero, la CTA
(Central de Trabajadores
Argentinos), dirigido por no
peronistas y por peronistas moderados,
agrupado alrededor de empleados del estado y maestros,
declaró también una tregua momentánea, pero no acordó con suspender
todas las manifestaciones de protesta y las acciones. La CTA trabaja muy de
cerca en acciones frecuentes con el PCR y su frente sindical/y de desempleados,
la Corriente Clasista y Combativa (CCC).
A partir
del 19 y 20 de diciembre hasta las primeras semanas de enero del 2002 existió
una crisis revolucionaria en Argentina. Era una
situación caracterizada por un levantamiento general contra
el gobierno y el régimen, lleno de odio a la
opresión imperialista y a la corrupta
‘democracia para ricos.’
Solamente la ausencia de una dirección revolucionaria basada en las
masas impidió que la crisis llegara a convertirse en situación revolucionaria.
Hemos visto desde entonces, en mi opinión, una situación prerevolucionaria con
súbitas acciones de masas que ocurren periódicamente.
Pregunta:
¿Por qué estos acontecimientos no condujeron
a un proceso revolucionario y al
derrocamiento del capitalismo en Argentina?
Petroni:
La crisis de dirección no se resolvió debido a la debilidad y la incompetencia
relativas de la izquierda, y al hecho de que no anticiparon la caída del
gobierno.
Otros
factores fueron la traición de los dirigentes obreros y la ausencia de consejos
o asambleas populares conducidas democráticamente en el momento de los
levantamientos. Sin estos elementos en su lugar, la crisis no podría
desarrollarse en situación revolucionaria, emplumada y repleta. Los consejos y
las asambleas de barrios, así como también el resurgimiento del movimiento
piquetero ocurrieron después del levantamiento, como resultado directo de este
y hasta ahora, están algo desconectados.
Después
de semanas de agitación, y de que el cuarto presidente provisional después de
De la Rua, el peronista Eduardo Duhalde, fuera electo por el Congreso, el
levantamiento general se transformó en protestas intermitentes pero aún muy
masivas.
Estas
protestas se enfocaban menos en el derrocamiento del gobierno y el régimen
políticoa diferencia de las semanas posteriores al 20 de diciembre y a pesar de
que el odio hacia estos continuaba sin disminuiry más hacia la búsqueda de
alguna solución temporal.
Había
demandas de beneficios de desempleo, por la liberación de los pequeños
depósitos del ‘corralito,’ y el
castigo a los
responsables de la
represión durante el
levantamiento de diciembre.
También hubo demandas de una reforma electoral y la acusación contra la Corte
Suprema (percibida como el brazo legal de la anterior dictadura militar y de
los previos gobiernos de Menem y De La Rua).
Duhalde,
incapaz de mantener el poder, estando cada vez más aislado de todo apoyo
popular substancial y sitiado por una docena de facciones de su propio partido,
llamó recientemente a la realización de eleccionesel próximo mes de abrilpara
Presidente y Vicepresidente. Varios otros cargos públicos van a estar también
en juego al mismo o casi al mismo tiempo. Hay elecciones planificadas también
para algunos gobiernos y legislaturas provinciales y para el alcalde de la
ciudad de Aires de Buenos.
Esto, en
sí mismo, es un reconocimiento de que Duhalde no tiene planes de resolver
ninguno de los problemas más urgentes y que su gobierno no cuenta con ninguna
legitimidad para llenar el vacío de poder que continúa existiendo.
Desgraciadamente, este signo no lo comprendió la izquierda inmediatamente
después del 19 y 20 de diciembre. Por lo tanto no lucharon agresivamente por
demandas democráticas para profundizar la crisis del régimen político. De
hecho, al levantar
consignas ultraizquierdistas y abstractas, le
ayudaron al régimen
a sobrevivir, a pesar de que permanece en su etapa de agonía mortal.
17. Las
Elecciones, las Demandas Democráticas y
la Izquierda
Un bloque
para empujar por ‘elecciones generales a todos los cargos públicos, y no sólo
para Presidente y Vicepresidente,’ fue formado
en agosto último
por la CTA/PCR/ARI y
el congresista de izquierda Luis Zamora. Denunciaron la propuesta de
elecciones de De La Rua como antidemocrática
y demandaron que todos los cargos públicos elegiblesincluyendo las
gubernaturas y los
cargos del Congresolas legislaturas tanto
nacionales como
provincialesfueran añadidas en el
llamado a elecciones. Equipararon esta
demanda con la otra demanda más popular entre los manifestantes desde
diciembre: ‘°Que se vayan todos! ° Que no quede ninguno!’
La
demanda de ‘°Que se vayan todos! y de elecciones generales y democráticas para
todos los cargos públicos son las demandas democráticas que se debían haber
planteado durante los levantamientos de diciembre. La clase gobernante no
estaba en posición de llevar a cabo estas demandas sin cometer suicidio
político pero tampoco estaba en condiciones de rehusarse.
De hecho,
había miles de activistas que levantaron esa consigna. Nuestra propia
organización y periódico juntaron en dos
días más de 3,000 firmas de individuos y organizaciones que apoyaban tal
llamado y encontramos un apoyo casi unánime en la comunidad argentina en el
exterior.
La
izquierda revolucionaria ni siquiera
mencionó nunca las elecciones generales. Y
ahora, más de ocho meses después, cuando la izquierda moderada y el
centro izquierda del CTA/PCR/ARI/el bloque de Luis Zamora lo siguen agitando,
es que el PO/PTS/MAS y los demás deciden denunciar dicho llamado como si fuera
algo que estuviese ayudando a Duhalde y al partido peronista gobernante. De
hecho, denuncian toda elección como si fuera una distracción para la ‘revolución,’ la misma revolución que no
supieron cómo desarrollar en diciembre
pasado.
Esta
negativa de la izquierda revolucionaria a luchar por demandas democráticas le
da a la clase gobernante el tiempo y la oportunidad de intentar reestabilizarse
tanto como gobierno, como régimen político, bajo sus propios plazos, y en sus
propios términos.
Pregunta:
¿Se refiere usted
a que parte
de la izquierda evitó levantar la
demanda de elecciones
generales libres y universales durante
y después de la crisis revolucionaria
de diciembre pasado?
Petroni:
Sí. Durante la crisis de diciembre y los meses que siguieron a esos
acontecimientos, la izquierda no levantó la demanda de elecciones inmediatas y
generales para concretar la consigna de ‘°Que se vayan todos!’ Durante meses, e
incluso hasta el presente, el régimen político y la mayoría de sus partidos más
importantes siguen sin poder cumplir con esta demanda básica y democrática, por
temor a cometer un suicidio político o, por lo menos, profundizar su crisis
estructural y ya final.
En lugar
de ello, la izquierda se mareó ante las distintas expresiones del ascenso de
masas y se imaginó estar en una situación en la que podrían dirigir ese
ascenso, saltándose con ello todo el proceso de preparación del movimiento de
masas para derrocar el régimen y el sistema en su conjunto.
La
izquierda publicó llamado tras llamado a tomar el poder en las asambleas de
barrioslas cuales están lejos de dirigiren el movimiento piqueterodel que
dirigen sólo una parte minoritariay en la clase obrera estructuradaen la que
tienen una débil inserción. Una toma del poder dirigida, por supuesto, por una
izquierda revolucionaria fragmentada...
Simpatizo
con los instintos revolucionarios, pero cuando se trata de la política no tengo
ninguna simpatía para seguir un mero instinto. La clase obrera y el movimiento
de masas tienen que alcanzar sus propias conclusiones sobre el gobierno, el
régimen y el sistema.
El papel
de las organizaciones revolucionarias es el de apoyar esos procesos por medio
de una serie de aproximaciones, utilizando demandas democráticas y de
transición para exponer, ante los ojos de la vasta mayoría del movimiento, la
intransigencia de la clase gobernante cuando se trata de satisfacer hasta las
aspiraciones democráticas más mínimas.
Esa
comprensión, por parte del movimiento de masas, y no solamente de su
vanguardia, es la que conducirá a la ruptura con las ilusiones sobre la
democracia burguesa y los partidos que ellos representan. La izquierda
revolucionaria argentina se ha olvidado de esta ley esencial del método
revolucionario. Actúan puramente sobre su propia comprensión subjetiva y su
propia conciencia, no con una estrategia para desarrollar la conciencia del
movimiento de masas en su conjunto, o por lo menos, de una capa substancial de
él, sino sólo sobre la de ellos mismos.
Se
parecen a aquellos pequeños contingentes que en una manifestación se apresuran
a ponerse al frente de ella, intentando aparecer como los dirigentes de los
acontecimientos con sólo salir en alguna fotografía. Mientras tanto continúan
avanzando rápidamente, dejando atrás al resto de la manifestación hasta quedar
debilitados y expuestos a la acción de la policía.
Pregunta:
¿Pero, no son acaso estas elecciones en
particular nada más que una
trampa para rehabilitar las
ilusiones en la democracia burguesa y al mismo tiempo una distracción de la
lucha clases en momentos en que el movimiento de masas está en acción?
Petroni: Todas las elecciones son una trampa colocada
por la clase gobernante para dar la ilusión de que se consulta a la ‘sociedad
civil’ (para usar un término de la izquierda posmodernista). Pero el problema
es, que el movimiento revolucionario no tiene todavía el poder para imponerle a
la clase gobernante, ni el terreno de la lucha, ni las reglas mismas del juego.
Por lo
tanto se ve forzado a luchar por sus posiciones políticas tratando de ganarse
las mentes y los corazones de la clase obrera en todo terreno que sea posible,
incluyendo en las elecciones. Si no se cuenta con la fuerza efectiva para
impedir una elección, cualquier discurso sobre ‘destruir’ o ‘detener’ las
elecciones no son más que ultraizquierdismo infantil.
Oponerse
a las elecciones en las presentes circunstancias no es ciertamente la mejor
forma de conectarse con millones de personas que todavía creen que esa
democracia burguesa sigue siendo la mejor apuesta para resolver sus problemas,
por muy equivocada que sea esa percepción. El siguiente punto que usted
mencionó contrapone la lucha de clases a las elecciones.
Las
elecciones son un espejo de la lucha de clases, nos la muestra de una manera
deformada y distorsionada, pero siguen siendo parte de la lucha de clases.
Estas se efectúan en la superestructura de la sociedad, en el dominio de los
debates y de la confrontación de las ideas, pero siguen formando parte de la
lucha de clases.
¿Una
distracción? ¿Cómo puede afirmarse que la agitación de un programa de
transición que llega a millones de personas es una distracción? Las elecciones
ofrecen, por decir lo menos, una oportunidad para que los revolucionarios midan
sus fuerzas, prueben sus argumentos, y desarrollen su
habilidad para efectuar
propaganda y consolidar
sus fuerzas en
una confrontación ideológica y directa con los partidos de la clase
gobernante.
De hecho,
los revolucionarios pueden convertir las elecciones en una gigantesca escuela
sobre la transformación socialista de la sociedad, en la cual pueden explicar
pacientemente cómo la democracia obrera difiere de la antidemocracia burguesa
formal. De hecho, ya sea que intervenga con o sin candidatos, los
revolucionarios se ven forzados a intervenir en las elecciones. Abstenerse o
boicotear una elección es una forma de participar en ellas de la misma forma
que llamar a votar en blanco o lanzar candidatos es una forma de participación.
Pregunta:
¿Cómo puede la abstención de la izquierda y el llamado a participar en las elecciones ayudar al régimen político?
Petroni: Le diré cómo veo los acontecimientos. Claro
está que podría tener errores de apreciación por no poder seguir la situación
en todos sus detalles o de manera cotidiana. Después del derrumbe del gobierno
de De La Rua, y de la desaparición de la Alianza y del FREPASO y con el caos en
la UCR, el fragmentado partido peronista siguió siendo la única esperanza para
salvaguardar el régimen político.
Sin él,
las instituciones como el Congreso, las gubernaturas, la Corte Suprema se
habrían derrumbado ya. Si esas instituciones desaparecieran, el régimen lo
haría también. No sólo el gobierno, sino también el régimen. Pero para poder
salvarse los peronistas, tienen que legitimarse una vez más, y para ello deben
alcanzar un acuerdo entre dos o varias de sus facciones, incorporando a parte
de la burocracia sindical para obtener así cierta legitimidad legal.
Eso es lo
que significa la convocatoria de Duhalde a las elecciones presidenciales.
Incluido en su decreto electoral estaba la condición de efectuar elecciones
primarias abiertas en diciembre para todos los partidos. Bajo la presión de
distintas facciones de su propio partido, Duhalde, sin embargo, se vió obligado
a cancelar dichas elecciones primarias abiertas. Después, Duhalde llamó a la
realización de un congreso peronista. Y hubieron también decisiones judiciales
y políticas para que las primarias se llevaran a cabo.
Primero
Menem aceptó, después lo rechazó el congreso partidario porque se dió cuenta de
lo que acontecería. El congreso del partido peronista sellaría alguna clase de
la unidad que lo excluiría.
Hasta el
momento los peronistas están participando en las
elecciones presidenciales con muchos candidatos (incluyendo a Rodríguez
Saa, el presidente provisional que duró unos cuantos días
después de De
La Rua; al ex-presidente anterior
Carlos Saul Menem,
al gobernador de Cordoba, De La Sota y otros). La UCR, conciente de su
extremo desorden y de su posible liquidación, indicó primero que no presentaría
candidatos y ahora trata a aquellos miembros de su partido que se ofrecen como
candidatos sólo como candidatos de escenografía. A menos que haya alguien que
crea que Moreau o cualquier otro candidato de la UCR tenga alguna posibilidad
de salir electo.
De hecho,
hay activistas de la UCR y dirigentes que ya apoyan a Saa y que forman parte
del grupo de presión del ex-presidente provisional que lo llaman a correr por
fuera del partido peronista. El mismo Saa le ha ofrecido al viejo dirigente de
la UCR, Posse, que se presente con él como su candidato a la vicepresidencia.
La UCR ya
no es más un verdadero factor para la estabilidad del régimen. Menem, por otro
lado, representa la certidumbre de que si llegara a ganar, no contaría con la
suficiente legitimidad y esto provocaría una extraordinaria resistencia por
todos lados.
Este
drama para salvar a los peronistas para que estos salven al régimen continúa
desplegándose. De hecho, con la UCR y la izquierda fuera del proceso, las
elecciones no son más que una primaria peronista más amplia que sellará su sobrevivencia
como partido. Así que, la mayor parte de la discusión en los medios de
comunicación como entre el público se centra en la cuestión de si los
candidatos peronistas aceptarán posponer las elecciones hasta abril o mayo...
si como están las cosas ya es un completo lío imagínense lo que pasaría si
hubiera en las calles un movimiento de masas demandando elecciones generales
inmediatas para todos los cargos públicos...
La única
‘oposición’ [a los peronistas] sería la de Carrio y su ARI. Pero la decisión de
Carrio de participar a toda costa en las elecciones después de haber flirteado
brevemente con Zamora y con la CTA demandando ‘elecciones generales’ consiste
en encontrar lugar en medio del conflicto, y aliados con quienes formar una
nueva ‘Alianza’ para ser su ala izquierda.
Carrio
pensó en la posibilidad de un frente electoral con Zamora a su izquierda y De
Gennaro a su derecha y con ella en el papel de bonapartista de centro
izquierda. Pero ni Zamora y ni De Gennaro, aunque este en menor medida, picaron
el anzuelo.
Ahora
ella está intentando una segunda opción, más o menos la misma que trataron y
fallaron Chacho Alvarez con el FREPASO y su alianza con el UCR.
Con
Zamora y la mayor parte de la izquierda fuera de la jugada, los peronistas han
ganado una buena cantidad de tiempo y tienen la oportunidad de resolver sus
pugnas internas sin una interferencia seria del exterior.
Quién
sabe, quizá hasta Reutemann podría volver aún a la arena o Saa no se vea
forzado a salir del partido peronista
para llevar a
cabo su pequeño
proyecto de frente
popular. O probablemente Menem
gane el trofeo a pesar de todo. Sin embargo no creo que esto pueda ocurrir de
una manera ordenada y unitaria.
Hay
muchísima confusión política fuera del partido peronista, el colapso de la
economía... hay muchas variantes. Y ciertamente, hay muchas controversias e
intereses en juego. Tantas que la CGT de Daer, hasta el momento, se ha
declarado neutral.
Pero
ciertamente la izquierda, o más precisamente, la mayor parte de la
izquierdaIzquierda Unida
participará, estoy seguro,
porque ya tienen
a Patricia Walsh
como candidata presidencial.
Carrio y el ARI ya están haciendo campaña. Pero esta oposición limitada le
facilitará a los peronistas sortear la presente crisis y restablecerse como los
salvadores del régimen. ¿Triunfará el peronismo? Quizá no, pero si fracasan no
será gracias a las tácticas y estrategias prácticas de la izquierda.
Pregunta:
¿Qué es lo que la izquierda debió haber hecho, en su opinión, en relación a las
elecciones después del 19 y 20 de diciembre?
Petroni: Cuando cayó De La Rua, debían haber levantado
la consigna ‘°Que se vayan Todos, Elecciones Generales Ahora!’
Pero me
parece que la izquierda no calculó bien el ascenso. En primer lugar no lo
vieron venir, y luego pensaron que la situación se agravaría por sí sola hasta
el punto de que el régimen y el sistema se derrumbarían. Pero eso no ocurrió.
Por sí mismo, el ascenso de las masas en diciembre fue capaz solamente de sacar
a De La Rua.
Pero el
movimiento no tuvo la homogeneidad, la organización y la dirección necesarias
para deshacerse del régimen.
En
política revolucionaria, tener una posición ‘comunista de izquierda’ es tan
equivocada como una desviación hacia la derecha. Nada de esto es nuevo.
A la
izquierda argentina le pasó lo que a muchos en otras épocas, que tuvieron los
mismos errores de caracterización, pensamos por supuesto, en los
acontecimientos de julio de 1917 en Rusia.
La
izquierda pensaba entonces que las condiciones objetivas y las de la
organización indicaban que el movimiento de masas estaba listo para la toma del
poder. Los bolcheviques se opusieron a las manifestaciones armadas de julio.
Marcharon en primera fila de las manifestaciones para tratar de dirigir a
ciertas capas de ellas y minimizar las pérdidas. Pero ciertamente se opusieron
a la realización de las manifestaciones en las reuniones de masas.
La
situación en Argentina no estaba ni siquiera al nivel de madurez del movimiento
de masas ruso en julio
del 17. En
su lugar, la
demanda democrática de ‘°Que
se Vayan Todos, Elecciones Generales Ahora’ podría
haber sido una poderosa palanca para darle al movimiento una dirección común,
un blanco común, y habría puesto a la defensiva a la clase gobernante, la
hubiera obligado a oponerse.
Los
peronistas y la UCR, y el propio Carrio y el ARI no estaban preparados. Habrían
quedado expuestos ante los ojos de los trabajadores y de la clase media
empobrecida como los partidos que se oponen a la democracia. La demanda
democrática debía haber sido levantada junto con un breve programa en el cual
se incluirían la movilización y coordinación de todos los movimientos, el de
los piqueteros, el de las fábricas ocupadas, el de las asambleas de barrios
para llevar esas luchas a las calles.
La
izquierda debió haberse unificado en un organismo coordinador a escala nacional
para integrarse efectivamente a las nacientes organizaciones de masas y formar
un poderoso movimiento que fuera capaz de voltear el arma de la democracia
contra aquellos que se autoproclaman como sus salvadores.
Pregunta:
Pero el MST propuso que Zamora y la congresista del PC fueran electos por el Congreso para asumir el poder
cuando Saa lo dejaba. El Congreso eligió a Duhalde ...
Petroni:
Esa propuesta no tenía nada que ver con la organización de un movimiento de
masas que demandara que se fueran todos y que todos los cargos públicos de
elección popular fueran abiertos a nuevas elecciones. La propuesta del MST
consistía en pedirle a la principal institución del régimen, y la más corrupta,
controlada por los enemigos de clase, que artificialmente y sin el apoyo de
algún movimiento de masas, eligiera a un par de izquierdistas del Congreso para
reemplazar Saa.
Esto es
tanto como pedirle al enemigo que cometa suicidio u ofrecerle al régimen
político en ruinas los servicios de la izquierda del Congreso para que lo
salven. Era todo lo contrario a la utilización de una demanda democrática para
propósitos revolucionarios.
La
propuesta de MST era la ‘desviación de derecha’ de la que hablaba antes, el
otro lado de la moneda de las caracterizaciones ultraizquierdistas, que a
semejanza de julio, tuvieron la mayor parte de la izquierda.
Por
supuesto, que hasta a Zamora le pareció que la propuesta era abiertamente
oportunista y estúpida y rechazó aceptar esa ridícula candidatura.
Pregunta:
En el mes de agosto el CTA, Carrio y Zamora
lanzaron la campaña ‘°Que se Vayan Todos! °Elecciones Generales
Ahora!’ Organizaron una jornada de lucha el día 30 de agosto con la
participación de decenas de miles de
personas, la izquierda participó con distintas consignas, pero todo se desinfló
como un globo...
Petroni: Sí. La cuestión de estimar correctamente el
momento más apropiado para desarrollar las tácticas es de lo más crítico. Las
tácticas no son para todas ocasiones y momentos.
Pasaron
nueve meses para que el bloque CTA/ARI/ de Zamora en verdad propusieran esto.
No fue
una iniciativa de la izquierda revolucionaria, sino una propuesta tardía hecha
como reacción a la convocatoria a elecciones presidenciales, no fue una
iniciativa en el pico de la movilización de masas en las calles.
Los
proponentes de la ‘campaña’ no golpearon cuando el hierro estaba caliente
durante las movilizaciones de masas de diciembre y enero, para moldearla y
hacer de ella un arma que ayudara a hacer avanzar las luchas. Era como golpear
en el metal frío. Contaron con gran simpatía, pero el resto de la izquierda ya
había endurecido su posición y proponían la abstención. Todo mundo sabe lo
difícil que es hacer que la izquierda argentina cambie una táctica, una vez que
ya la han adoptado.
El hecho
de que la mayor parte de la izquierda se haya visto forzada a participar en la
manifestación, mostró muy claramente la resonancia que tuvo el llamado, a pesar
del retraso tan grande. Sólo puede uno imaginarse lo que hubiera ocurrido con
esa misma propuesta inmediatamente después de la crisis revolucionaria de
diciembre, o lo que ocurriría hoy si la izquierda pudiera llegar a un acuerdo
al respecto.
Pregunta:
¿No es discutible esta cuestión ahora?
Como usted mismo lo admite... ¿no es demasiado tarde para
plantearla o para hacer algo bajo esa
consigna? De hecho, la mayor parte de la
izquierda revolucionaria e incluso
Zamora dicen ahora que las elecciones no tienen legitimidad y
que la gente debe abstenerse.
Petroni: No estoy seguro de que la lucha por demandas
democráticas sea discutible ahora ni nunca, ni siquiera aún después de que la
clase obrera tome el poder.
Quizá
esta consigna concreta es la que parezca discutible ahora por el hecho de que
no hay nadie que quiera luchar por ella. Pero no por ello es menos correcta.
Pero el
análisis de lo que hizo la izquierda, y más importante aún, de lo que no hizo,
es esencial que lo clarifiquemos para salir armados con el programa para las
luchas futuras. No podemos salir de esta experiencia sin clarificar, sin hacer
un balance exhaustivo de por qué la izquierda no la vió en las manifestaciones
de masas que derrocaron a De La Rua.
Después
de las elecciones de octubre del 2001 la izquierda recibió más del 10% de los
votos (un voto fenomenal) y un millón más votó en blanco. El llamado ‘Voto
Bronca’ fue masivo. Si dejamos sin analizar el hecho de que muchos en la
izquierda pasaron del electoralismo más o menos absoluto en octubre al llamado
absurdo a tomar el poder cuando el movimiento de masas no estaba listo en
enero-octubre del 2002, volveremos a cometer los mismos errores una y otra vez.
Pregunta:
¿Cómo respondería al argumento de que llamar a todos a renunciar y convocar a
elecciones generales después de diciembre habría sido oportunista, de que llamar a dichas elecciones son un
reconocimiento de la legitimidad del régimen político y un freno completo para
un movimiento de masas dispuesto a ir mucho más adelante?
Petroni: Esa es una pregunta fácil de contestar.
Tenemos la ventaja de que hace su preguntas con la premisa de varios
acontecimientos que no ocurrieron (risa).
¿Luchaba
el movimiento de masa ‘por ir mucho más adelante?’ No... sin una dirección
clara y reconocida, el movimiento de masas continuó luchando pero de manera
fragmentada y sin una clara dirección.
No logro
comprender de que forma puede la demanda de que renuncien todos, ‘°Que se Vayan
Todos!,’ y el llamado a elecciones generales, para todos los cargos públicos,
como puede ser esto ‘un reconocimiento de la legitimidad del régimen político.’
Escuche,
exigir ‘que se vayan todos y elecciones inmediatas para todos los cargos
públicos’ en el pasado mes de diciembre habría sido como exigirle al ganador de
una carrera de caballos de tres millas que hiciera otra carrera inmediatamente
contra otros caballos frescos que no han corrido. Seguramente que perderá si no
es que el caballo se muere a la mitad de la segunda carrera. La única propuesta
que habría legitimizado el régimen político fue la demanda del MST a la UCR al
Congreso peronista de que eligiera a Zamora y Walsh a la presidencia.
Basta con
ver las dificultades del régimen para implementar unas simples elecciones
presidenciales.
Pregunta:
¿No es sólo una cuestión táctica? ¿No es más importante unir ahora
a toda la izquierda a nivel nacional
para llamar a votar en blanco de manera masiva o llamar a la abstención?
Petroni: Quizá. Mientras más tiempo pase más lo será.
Las elecciones son y serán siempre una
cuestión táctica. Pero
no toda diferencia
táctica es necesariamente una
diferencia menor o secundaria.
En
ciertos casos, por ejemplo cuando se trate de tomar la decisión del día y la hora
en la que la clase obrera y sus instituciones deben tomar el poder, esta
decisión táctica se convierte en un asunto clave, un asunto fundamental.
Este no
es el caso con estas elecciones. Su importancia no es el elemento clave de la situación,
pero siguen siendo muy importantes.
No puede
decirse que se
trató de un
error táctico secundario, sino de
un error táctico importante. Si es que lo fue.
No hay
nadie en la izquierda que tenga capacidad de descarrilar todo el proceso, pero
ciertamente pueden lograr frenarlo por un período. Si hubieran tenido entonces
esta táctica electoral le podían haber puesto obstáculos a los planes de la
clase gobernante y se hubieran ganado a capas adicionales de la clase obrera a
la estrategia revolucionaria.
Pero
incluso si admitimos, para el propósito de este debate, que el llamado a
elecciones generales inmediatas no está en la orden del día, ¿se uniría la
izquierda, incluso si la mayoría de ellos acuerda con oponerse a las
elecciones?
Su punto
es excelente. Está bien, desde diciembre no vieron la necesidad de levantar
demandas democráticas, particularmente la de ‘°Que se Vayan Todos! °Elecciones
Generales Inmediatas! ’ Hoy, con la
excepción del PC y del MST y
creo también de la CS, todas las demás organizaciones
revolucionarias socialistas llaman al boicot, la abstención a votar en blanco o
a anular el voto. Han alcanzado, de hecho, un alto grado de acuerdo táctico.
Su
oposición a la participación en las elecciones, cuando estas son la principal
movida táctica de la clase gobernante, los pone a todos ellos en la misma
trinchera, al menos por un período.
¿Por qué
es que no han podido coordinar una campaña sobre la que tienen este nivel
extraordinario de acuerdo, aunque sólo sea un acuerdo de carácter táctico? ¿No
habría un mayor nivel del boicot activo y de abstención? ¿No tendría mayor
impacto el llamado a votar en blanco si todas las organizaciones acordaran con
efectuar una campaña común?
El hecho
es que, contrariamente a lo que dicen, la mayoría de las direcciones de la
izquierdano sus miembros de base, creo yoestán en contra de emprender grandes
planes políticos, todos ellos actúan como aquellos pequeños comerciantes que
solamente cuentan sus frijoles. Se opusieron a la participación en las
elecciones debido a su temor a que en los resultados se viera reflejada su
fragmentación y su sectarismo.
El PTS
propone un boicot activo y la huelga general. Pero la definición de boicot
activo que dan en su literatura es ambigua, algunas veces la definen como voto
en blanco o como abstención, y esto no es lo mismo que ‘boicot activo;’ para
los marxistas boicot activo significa detener, impedir, mediante cualquier
acción del movimiento de masas que sea necesaria, que se efectúen las
elecciones.
Perdí la
pista a los cambios de línea que hace el PO de periódico a periódico. Algunas
veces llaman a que sean las asambleas de los barrios, de las fábricas ocupadas
y de los piqueteros a que sean ellos los que convoquen a la Asamblea
Constituyente.
La última
propuesta que leí de Zamora es que la gente debe usar declaraciones escritas en
lugar de boletas electorales partidarias a la hora de acudir a las urnas. Algo
a lo que él llama ‘voto programático.’
Si
hicieramos la lista de todos los partidos de izquierda que se oponen a las
elecciones veríamos que todos ellos hacen esfuerzos magníficos para denunciar
lo mismo que todos los demás, pero pareciera que levantan tantas propuestas
diferentes sólo para no tener que hacer lo mismo con los demás.
De hecho,
es una ilusión esperar que una huelga general organizada por la izquierda o por
las organizaciones de masas dirigidas por la izquierda llamen a una Asamblea
Constituyente antes de las elecciones de marzo, abril o de mayo.
Es tan
improbable como esperar que el ganador de las elecciones logre un consenso
general para gobernar. Ahora, ¿entiende usted la frustración de un trabajador o
de un joven estudiante que trata de entender por qué si todos en la izquierda
dicen que estas elecciones son una trampa que hay que evitar y si acuerdan en
general con no participar en ellas, por qué no desarrollan una táctica común,
una consigna que los unifique?
Tomemos
como otro ejemplo el caso de Zamora. Dijo que está por participar en las
elecciones pase lo que pase, pero sin ser candidato. Llama a que la gente haga
un ‘voto programático.’
¿Por qué
entonces, no corre como candidato con un programa de dos puntos: ‘°Que se Vayan
Todos!
°Elecciones Generales Ahora’ y por ‘Una Asamblea Constituyente?’
Eso le
daría la oportunidad de tener tanto su ‘participación’ como su ‘programa,’ y
estaría representado prominentemente en las elecciones. Podría tener un mayor
impacto si pusiera al centro del debate la naturaleza antidemocrática de las
elecciones, la hipocresía de los partidos de la clase gobernante y los dos
puntos con los que acuerdan él y muchos otros.
Podría
incluso participar en el debate actual sobre la postergación de estas limitadas
y antidemocráticas elecciones. Saa ya ha anunciado que tiene planes para
movilizar gente en contra de posponerlas. Pero ¿qué clase de credibilidad puede
tener Zamora sobre esta cuestión si ni siquiera es candidato?
¿Qué tal
si obtiene el 15-20% de los votos? ¿Y si otro 10 a 15% se abstienen, o votan
por Izquierda Unida o en blanco?
¿No
ayudaría esto a desarrollar las organizaciones de masas, a mantener el debate
público y a facilitar la acumulación de fuerzas de la izquierda?
¿Por qué
han las organizaciones de izquierda de mirar estas distintas opciones como si
fueran la prueba de fuego para definir quién es revolucionario y quién no? Los
objetivos centrales de la izquierda en estas elecciones debe ser el de socavar
la habilidad del régimen político para recuperarse de los últimos diez meses de
crisis.
Pregunta:
¿Es esta abstención de la izquierda revolucionaria semejante a la del PCR y su grupo frentista
el CCC que denunciaron al resto de la
izquierda por su electoralismo en las elecciones de octubre del 2001?
Petroni:
Diré lo siguiente. El llamado a la abstención, el voto en blanco o un ‘voto
programático,’ son, sin excepción, formas de participar en las elecciones. Con
candidatos o no, se trata siempre de intervenir en las elecciones con
propuestas concretas para las cuales se tiene que organizar y movilizar a la
gente.
La única
manera revolucionaria de estar contra elecciones consiste en organizar un
movimiento de masas que destruya las casillas electorales, pare totalmente el
país, que pare todo tipo de transporte y monte una huelga general
revolucionaria para aplastar la farsa sacándose de encima las elecciones.
Para
poder hacer esto sin aparecer como simples charlatanes, como diría Lenin,
tendría uno que estar verdaderamente en condiciones de llevar a cabo tal
política. Ni el PCR durante el pasado mes de octubre, ni nadie más llama hoy a
efectuar tal boicot activo (alguien debiera explicarle al PTS lo que significa
un boicot activo).
Hubo gran
cantidad de desviaciones electoralistas durante las elecciones de octubre del
2001, Hubo gran cantidad de desviaciones electoralistas durante las elecciones
de octubre del 2001, como la de aquellos partidos que se opusieron activamente
al ‘voto bronca,’ al voto en blanco y a las boletas estropeadas; dijeron que no
eran tácticas válidas y que debían más bien votar por sus candidatos.
En lugar
de tratar de unir un movimiento objetivo con su participación subjetiva, se
enfrentaron entre ellos. Eso es lo que hicieron el PCR, e Izquierda Unida.
Pero todo
eso es, si se desea, un asunto menor. Acusarse mutuamente de ser lo peor de la charca
oportunista solamente por plantear tácticas diferentes, resulta insensato, es
hacer una tormenta en un vaso de agua. Además, el PCR debiera moderar algo su
autoproclamación de ‘revolucionarios’ a fin de cuentas, fueron ellos quienes
apoyaron al gobierno de Saa, que duró cuatro días, con la absurda
caracterización de que era una victoria del ‘campo popular.’ Un presidente
electo por los peronistas corruptos del Congreso que designa a los ministros
más derechistas.
Ese acto
de oportunismo, su apoyo a un gobierno provisional que no fue electo por nadie
y que convocaría supuestamente a una Asamblea Constituyente los ponen a decir
verdad a la derecha de la misma Carrio. Ni siquiera la centro-izquierda hubiera
acordado con tal violación a la democracia burguesa.
La
izquierda debe analizar y mirar retrospectivamente la tremenda votación que
obtuvo en octubre del 2001; la elección de Zamora y de otros izquierdistas; y
la tremenda cantidad de votos en blanco y de votos anulados; todo combinado. No
fue esto sino un anticipo aunque de forma distorsionada, de manera electoral,
de las protestas masivas de diciembre. ¿Por qué no desarrollar hoy una
estrategia semejante, aunque los diferentes partidos de izquierda tengan
tácticas diferentes?
Pregunta:
El MST y el PC están por participar en Izquierda Unida. ¿La abstención del
resto de la izquierda les ayudaría a
presentarse como una oposición más legítima al gobierno, refuerza
esto su imagen ante los ojos de los trabajadores y de la juventud?
Petroni: Ciertamente, el hecho de que el PC y el MST,
y otros, planeen presentar candidatos, sin duda que creará grandes problemas
para Zamora y otros abstencionistas semejantes, como el PO o el PTS. Izquierda
Unida fue la que recibió la mayor proporción del voto de la izquierda en las
elecciones del 2001. En la presente elección podrían llegar a capturar una capa
de votantes del PO, del PTS o incluso de Zamora.
Si esto
ocurriese, lo que no sería necesariamente malo, produciría que probablemente el
PO y el PTS, y ciertamente Zamora volviesen a afinar sus sentidos tácticos.
Pero estoy más preocupado por otro tipo de cosas que ciertamente se
desarrollarán en el actual clima sectario de la izquierda.
La mayor
parte de las otras organizaciones (PTS, PO, FOS, PCR etc.) centrarán sus
campañas en la abstención, el voto en blanco o el ‘boicot activo’ de las
elecciones, no contra el gobierno, ni contra el régimen, no contra la UCR y los
peronistas... esto solamente lo harán contra la Izquierda Unida, el PC y el
MST.
Esto
creará eventualmente nuevos y tremendos obstáculos para la formación y las
perspectivas futuras del frente único de la izquierda. Anticipo que se atacarán
a muerte. De hecho, más allá de cualquier racionalización que puedan hacer sus
direcciones en sentido contrario, estoy convencido de que Altamira (PO) y
Emilio Albamontes (PTS) ya hicieron sus cuentas y decidieron que no pueden
darse el lujo de presentar candidatos a las elecciones y acabar nuevamente con
su porcentaje tradicional de 1.5% de votos (PO) o 0.5% (PTS).
Esto, en
su opinión, dañaría la imagen que han estado tratando de vender durante todo el
año, de que se han convertido ya, si no en una organización de masas, por lo
menos en una fuerza fundamental de la lucha de clases.
El PO en
particular insiste en criticar, a veces correctamente, la política de alianzas
con la burguesía que lleva a cabo el PCR. Pero hasta el MST puede una que otra
vez mostrar que el PO llega a hacer algo similar, como cuando publicó en el
periódico Alternativa Socialista la iniciativa de ley de Altamira que fue
introducida en la Asamblea de Buenos
Aires para proponer la formación de un ‘gobierno colegiado’ con la UCR, los
peronistas y todos los demás partidos políticos.
Ellos [el
PO] ciertamente obtendrían menos votos que el PC/MST y muchos y menos que Carrio/ARI
o Zamora si este último hubiera decidido participar.
¿Qué
pasaría con todos los reclamos del PTS y PO de que dirigen un movimiento de
masas frente a tales resultados electorales?
No, es
mejor para ellos, se figuran, esconderse detrás de la cifras del 20% de los
votantes que lo harán en blanco o que anularán sus boletas y el 10-20% que se
abstendrá. Puedo ver sus editoriales post electorales: ‘40% de los votantes lo
hicieron en blanco, o se abstuvieron de votar siguiendo la línea revolucionaria
de nuestro partido.’
Eso fue
lo que el PCR reclamó absurdamente después de las elecciones de octubre del
2001. No importa que cuando participaron electoralmente bajo las siglas del PTP
(Partido del Trabajo y del Pueblo) sus candidatos no hayan superado nunca el
umbral del 1% de los votos (risa). Por supuesto que Izquierda Unida también
tiene sus propios problemas.
El PC
está poniendo una gran presión a la alianza para que se unan al Frente por el
Cambio, de la congresista Alicia Castro y otras fuerzas que vienen de la
ruptura con la UCR, el FREPASO y los peronistas.
Para
hacerle lugar a dichas fuerzas, el PC quiere cambiar el carácter de la alianza
de frente electoral de izquierda a frente antimperialista. Una coalición más de
centro izquierda. Otras organizaciones de izquierda deben observar este proceso
e intervenir también en él. A nadie le beneficia en el movimiento de masas que
el PC abandone una vez más el curso de una posición semi-independiente hacia
los partidos y políticos burgueses o de la clase media.
18. Los
Nuevos Procesos de la Lucha de Clases y la Izquierda
El
ascenso de diciembre no terminó en una revolución, debido en parte a la
debilidad de las organizaciones de izquierda,
y a la
ausencia de una
organización revolucionaria con influencia de masas. Después de la caída
de De La Rua, el movimiento se extendió como una ola de protestas masivas con
decenas de miles de participantes. Casi todos los días hay ocupaciones de casas
de gobierno en las provincias y municipalidades, en ciudades y pueblos
alrededor del país o hay alguna otra acción de masas. Los desempleados
organizan periódicamente bloqueos masivos de
calles. Las asambleas
de barrios lanzan
series de ‘escraches’ para acosar
a los políticos y de marchas contra la Corte Suprema y los bancos.
En agosto
pasado la policía asesinó a dos ‘piqueteros’ que participaban en una protesta
en un puente. En los dos días que siguieron hubo protestas con más de 30,000
manifestantes que demandaban la detención
y el castigo de los policías
involucrados en los
asesinatos y obligaron al
gobierno a arrestarlos. El 30 de agosto
40,000 personas protestaron por todo el país demandando elecciones generales
con la consigna ‘°Que se Vayan Todos!’ dichas manifestaciones fueron llamadas
por la CTA/PCR/ARI/y el bloque de Luis Zamora. El mismo día, 15,000 personas
demandaron la renuncia del Gobernador de
la pequeña provincia de Entre Rios en la pequeña ciudad de Parana.
También comenzaron
a desarrollarse otros procesos.
Empezaron a efectuarse reuniones de También comenzaron a desarrollarse otros procesos. Empezaron a efectuarse
reuniones de asambleas populares masivas
en los barrios, primero por toda la
capital, Buenos Aires, y luego en el
Gran Buenos Aires para extenderse después de enero a las provincias. Estas asambleas, si bien representan algunos barrios obreros
y cuentan con la participación de
trabajadores de las fábricas, están
formadas mayoritariamente por las clases medias empobrecidas. Estas
asambleas se han
ido reduciendo recientemente en tamaño
y en el alcance de sus acciones;
su funcionamiento como organizaciones se ha estancado por la falta de una
dirección y orientación claras. Permanecen, sin embargo, como un factor que
puede resurgir con renovada vitalidad en el futuro.
Unos
cuantas fábricas fueron ocupadas por trabajadores, destacándose entre ellas el taller cerámico
Zanon y la fábrica de textiles de Brukman, que ejercen ciertas formas del
control obrero de la producción y algunos demandan que pasen a ser propiedad
pública. Hay ahora más de 150 fábricas ocupadas por todo el país, algunas de
ellas quieren formar cooperativas. Hay alrededor de 8,000 trabajadores involucrados en estas acciones. En la mayoría
de los casos, se vieron forzados a la
acción por la
decisión patronal de cerrar
más de 1,500 industrias en los últimos dos años.
Pregunta:
¿Cómo ve usted el desarrollo de la ocupación de fábricas, y su relación con los
piqueteros y con las asambleas de los barrios, y en su opinión, cual debe ser
el trabajo de la izquierda?
Petroni: Este desarrollo tiene una importancia
crítica. Estas ocupaciones comenzaron lenta y progresivamente antes de los
acontecimientos del 19 y 20 de diciembre pero parece que ahora están ganando
más fuerza a pesar de que el movimiento sigue siendo pequeño todavía. El
movimiento ‘piquetero’ (el movimiento de los desempleados), que jugó un papel
menor pero significativo antes de los levantamientos de diciembre, estuvieron
ausentes en su mayor parte durante estos y comenzaron a recuperar su fuerza y
visibilidad a finales de enero. Han estado creciendo y se han convertido en uno
de los sectores más dinámicos y activos del movimiento de masas.
La
izquierda revolucionaria está involucrada activamente en estos tres fenómenosla
ocupación de fábricas, las asambleas de los piqueteros y las de los barrios.
Sin embargo creo que al intervenir en estas áreas todos cometen un error común
y colectivo. En vez de construir un movimiento de masas unificado en cada una
de áreas y de luchar por coordinarlas en un gran movimiento, los elementos de
la izquierda forman grupos separados que compiten entre ellos y a través de
estos buscan controlar sectores de estos movimientos lo que resulta en una
debilitamiento del movimiento en su conjunto.
En vez de
la estrategia de ayudarle al movimiento de masas a desarrollarse, a crecer, a
coordinarse y a movilizar a los mejores activistas que logran reclutar al
movimiento de masas, la izquierda revolucionaria inhibe el movimiento. Las
facciones de izquierda traen sus oscuros debates a las reuniones amplias y se
atacan mutuamente frente los ojos de los activistas obreros y los jóvenes.
Esta
estrategia de movilización no es algo nuevo, el antiguo PST a principios de los
años 70s propuso la formación de ‘Coordinadoras’ a nivel regional y nacional
para coordinar a los activistas de los sindicatos y fábricas locales. En aquel
entonces el PC, la izquierda peronista, las organizaciones guerrilleras e
incluso PO se opusieron inicialmente. Cuando decidieron aceptar la idea, a
mediados de los 70s, la marea había recedido y ya no era más una propuesta para
ir a la la ofensiva, sino una medida defensiva. No funcionó.
Hasta
cierto punto la oposición a formar organismos obreros que se unan y coordinen
son el resultado lógico de las perspectivas de los reformistas y de los
sectarios. En tales organismos coordinados,
los trabajadores más
avanzados se familiarizan
con toda una
variedad de discusiones
políticas. Dejan de depender de la información y de la solidaridad del aparato
que se encuentra más cerca de ellos. Esto puede crear problemas para
organizaciones que quisieran poder mantener un ‘corralito’ alrededor de las
sectores de trabajadores a los que influyen.
Volviendo
al presente. Tomemos el ejemplo de las fábricas ocupadas. Hay una tendencia a
unirlas en un movimiento nacional. Sin embargo, las diferentes fuerzas de
izquierda compiten por controlar el movimiento.
En la
primera semana de septiembre el PTS y sus aliados organizaron una reunión
nacional con 600 delegados y observadores; a fines de agosto hubo otra reunión,
coordinada por el PO y sus aliados,
en la que
se reunieron, supuestamente, 800
delegados y observadores.
Ambas reuniones se enviaron delegaciones para demandar la unidad en
términos tales que quedaba garantizado que el otro lado lo rechazaría. Una
tercera reunión de fábricas ocupadas fue organizada por el PCR/CCC.
En el
movimiento de los desempleados ocurre algo semejante. Hay una variedad de
organizaciones incluyendo un grupo formado por la CTA (FTV- Federación por la
Tierra y la Vivienda) y el PCR (CCC)el más grande de todoscon el ‘Bloque
Piquetero Nacional’ co- dirigido por el Partido Comunista y un grupo trotskista
(PO).
Luego vienen
otras facciones más
pequeñas dirigidas por
diferentes organizaciones de izquierda y por lo menos otras dos
organizaciones importantes e independientes con peso significativo, el MIJPP
(Movimiento de Inquilinos, Jubilados y Pensionados), dirigido por miembros que
rompieron con el PCR/CCC y el Organismo Coordinador Anibal Veron (sin afiliación partidista). Recientemente, el MST
creó su propio
frente, el ‘Movimiento Sin Trabajo, Teresa Vive.’
Con
excepción de la masiva manifestación de protesta por el asesinato de los dos
piqueteros en el mes de agosto, y algunas otras acciones más pequeñas, estas
organizaciones raramente se encuentran juntas bajo el mismo paraguas. Las
manifestaciones unitarias son buenas, pero no pueden reemplazar la creación de
asambleas verdaderamente obreras, organizadas en base a la democracia de los
trabajadores, en las que se ponga a discusión la estrategia y las tácticas del
movimiento.
Como en
el caso de las fábricas ocupadas, hay llamados a la unidad; por ejemplo, el
‘Bloque Piquetero Nacional,’ llama a la FTV/el bloque de CCC, pero su llamado
no tiene ninguna propuesta concreta y viene en medio de severas críticas y
acusaciones de oportunismo. Por su parte, el bloque del FTV/ CCC insulta a los
dirigentes del ‘Bloque Piquetero,’ y en algunos casos los denuncian como
cómplices virtuales de Estados Unidos y del imperialismo.
El
faccionalismo en las Asambleas de los Barrios ha llegado también a límites
extremos; han habido reuniones públicas que se ven invadidas por grandes grupos
de militantes de izquierda de distintos partidos, y en por lo menos dos
ocasiones, han terminado en enfrentamientos físicos entre militantes del PO y
del MST. El PO, por su parte, ha sido acusado de usar guardias armados para
excluir a otras organizaciones de izquierda de las asambleas y de las
conferencias públicas de los desempleados que dirigen e incluso durante las
manifestaciones.
Estos
métodos han sido tomados, por supuesto, del arsenal del stalinismo y son
completamente inaceptables.
Otro
factor que hace que el movimiento sea inestable y que se fragmente tiene que
ver con el dinero que reciben estas organizaciones por parte del estado para
que lo distribuyan, como beneficios provisionales de desempleo ($42 al mes por
cada jefe de familia).
Esto
influye tanto en la lealtad de los miembros hacia aquellos en la dirección de
las organizaciones que tienen el control del monedero y también en la relación
de las organizaciones mismas con el gobierno, que obviamente manipula y usa el
dinero como arma política, estimulando la competencia por los escasos recursos
del estado entre las diferentes organizaciones de desempleados. Inyecta una
dosis de temor en los corazones de los dirigentes que controlan los fondos que
piensan que pueden llegar a perder el control de sus miembros y con ello el
dinero que tienen encargado de distribuir.
Pregunta:
¿Cree usted que si la izquierda no encuentra
la forma de unirse y de desarrollar el movimiento de masas, los
elementos más desesperados lleguen a meterse a organizaciones terroristas o guerrilleras, y que estorben con ello al movimiento de
masas, o que incluso lo hundan, como lo
hicieron en parte en los 70s? ¿Es posible que ese proceso ocurra otra vez hoy?
Petroni:
En este momento estoy más preocupado por la incapacidad de la izquierda de
crear un movimiento para re-dirigir a las masas contra el gobierno, el régimen
político y el sistema que por el peligro de que surjan guerrillas de clase
media y el terrorismo.
Es
posible que en el mediano plazo la burguesía restablezca cierto consenso en la
sociedad mediante la combinación de la revitalización de sus partidos políticos
y del agotamiento del movimiento de masas (el ascenso de la lucha de clases no
puede mantenerse para siempre). Esto es para mí más probable que la
recomposición de la burguesía al atraerse a la clase media como resultado del
aventurerismo de algún movimiento guerrillero hipotético.
Me he
enterado de que hay ya algunos elementos que hacen propuestas como esa. Esto no
sólo sería perjudicial para el movimiento de masas, como ya vimos en el pasado,
sino que tampoco ofrece ninguna alternativa al sistema, ya que la mayor parte
de ese tipo de grupostanto los del pasado como los actualessostiene tesis
políticas reformistas. No se puede reemplazar al movimiento de masas con un
pequeño aparato armado en lucha contra todo el aparato del estado. Esa es la
tarea de la clase obrera y sus aliados, los únicos que cuentan con el músculo
para vencer la resistencia burguesa.
Pienso
que hay una experiencia histórica del pasado que podría ayudar a educar a
nuevas generaciones sobre el callejón sin salida de la ‘estrategia’ del
guerrillerismo. Después de todo, tuvimos a los montoneros y al ERP y a otros.
Su experiencia y lo que fue de ellos antes de desaparecer debe ser discutida
una vez más entre la vanguardia. Debemos luchar en el movimiento de masas
contra la desmoralización, la madre de esas tácticas, y la mejor manera de
lograrlo es a través de la creación de un movimiento militante de masas y una
organización socialista con influencia de masas en la clase obrera y entre la
mayoría de los oprimidos de la sociedad.
19. Perspectivas para
la Izquierda
Pregunta:
¿Cómo puede superarse el sectarismo de la izquierda? ¿Cuáles son los siguientes
pasos que cree usted que deban dar el movimiento de masas y la izquierda?
Petroni: Desearía poder darle una respuesta breve y
completa. Pero me parece que eso no es posible... Es necesario contar con todos
los elementos que nos permitan desarrollar una estrategia completa y un
conjunto de tácticas. Pero puedo tratar de explicarle como veo las tendencias
generales...
Las
clases medias que fueron los protagonistas centrales de los levantamientos del
19 y 20 de diciembre están ahora
divididas; capas significativas de
ellas apoyan al
ARIde centro izquierday al nuevo
partido del diputado de izquierda y socialista Luis Zamora, Autodeterminación y
Libertad (AyL).
La
Alianza por una República de IgualesARI es una alianza de ex-miembros del
FREPASO y de la UCR y del ala derecha de la socialdemocracia cuyas facciones
más importantes se fusionaron recientemente en el Partido Socialista. El ARI
cuenta también en sus filas con algunos peronistas y ex-izquierdistas.
Luis
Zamora, el ex-diputado del MAS en los años 80s y posteriormente miembro del MST
del que se retiró hace algunos años, formó un partido en la Ciudad de Buenos
Aires (AyL) y resultó electo al Congreso otra vez en las elecciones generales
de octubre del 2001. Zamora recibió más del 10% de los votos en la Capital.
En las
mismas elecciones, todas las formaciones de izquierda recibieron juntas el 10%
del voto nacional. En esas elecciones un sólido 25% de los votantes votaron en
blanco o anularon sus boletasun claro signo que anticipaba la crisis política
que estalló dos meses después de las elecciones.
La
organización de Zamora es todavía pequeña, pero está creciendo y cuenta con el
apoyo de centenares de miles de personas. Zamora es percibido como un
combatiente socialista honesto por la mayor parte de la periferia de las
organizaciones de izquierda y por amplias capas de la clase media empobrecida y
por algunos sectores de trabajadores y de la juventud.
Por
supuesto que la ARI y el bloque CTA/ PCR no son revolucionarios. Pero cuentan
con una cantidad significativa de seguidores entre activistas, en sindicatos
importantes tal como los empleados de estado, los maestros y otros y
representan la mayor capa del movimiento piquetero. Además, la CTA maneja
también la idea de llamar al lanzamiento de un partido de trabajadores
semejante al PT brasileño de Lula y cuenta además con la imagen de ser el
organizador del movimiento anti-globalización en Argentina. Las huelgas de la
CTA y las manifestaciones que organiza cuentan con una participación mayor que
todas las actividades combinadas del resto de la izquierda.
La ARI, y
su dirigente, la diputada Alicia Carrio, estaban hasta muy recientemente en
segundo lugar en los sondeos presidenciales. La ARI es percibida como una
alianza radical de centro izquierda por una capa significativa de la sociedad,
especialmente por las capas más pobres de la clase media.
A como
está la situación es predecible que: la ARI, la CTA/PCR y AyL de Luis Zamora no
llevarán a cabo la revolución. Sin embargo, si la izquierda revolucionaria no
los empujaa ellos y a sus partidarioshacia la izquierda (particularmente a la
CTA, del PCR y a AyL), no podrá avanzar cualitativamente, sin hablar ya de
organizar la revolución. La insistencia del PTS, del MAS, y del PO y otros, de
denunciar a estas fuerzasincluso haciendo a veces de ellos el enemigo
fundamentalsin hacerles propuestas concretas de frente único y de unidad de
acción significa que aquellos que los denuncian siguen una política sectaria.
La
perspectiva de una revolución social en Argentinauna salida realista ante la
crisis actualdependería de muchos factores. Comenzando por el desarrollo
político que tome hoy la aguda lucha de clases en países como Uruguay, Brasil,
Perú, Bolivia, Ecuador, y otras partes de América Latina y por la política de
Estados Unidos hacia Argentina y América Latina en general.
Depende
también de si el
régimen político y los
partidos de la
clase gobernante logran recuperar algo de credibilidad y contener sus
continuas crisis y divisiones tanto a nivel de las cúpulas como al interior de
los partidos de la clase gobernante.
La
izquierda revolucionaria de Argentina debe esforzarse seriamente por hacer su
parte y terminar con las divisiones en el movimiento de masas, entre los
desempleados, entre los trabajadores de las fábricas ocupadas, y en las
asambleas de los barrios.
En mi
opinión, la izquierda debe terminar definitivamente con sus eternas peleas
organizativas, debe comprender la importancia que tienen las demandas y luchas
democráticascomo aquellas que luchan por una verdadera democraciay hacer
propuestas concretas anticipadas para lograr la unidad de acción con esas
fuerzas que de otra manera se perderán en un reformismo utópico.
Deben
debatir públicamente, pero deben unirse en la acción y pelea para el método de
frente único. Eso podría abrir el camino para reagrupamientos y fusiones
principistas, la separación de los reformistas y sectarios, y la creación de un
partido nuevo de izquierda basado en la clase obrera.
Si
atacamos todo estos problemas y resolvemos la mayor parte de ellos, entonces
podemos decir que venceremos al sectarismo y estaremos en condiciones de
construir instituciones verdaderamente democráticas, revolucionarias y obreras.
Eso no
nos garantizará la victoria del proceso revolucionario. Nada garantiza la
victoria hasta que la clase obrera tenga los hilos del poder e, inclusive
entonces, la clase obrera será sometido a continuos ataques por el imperialismo
y las clases gobernantes desplazadas. Pero estaremos ciertamente en mejores
condiciones de poder ganar.
Si
actuamos seriamente, tomando en consideración antes que nada lo que
beneficiaría a la clase obrera y al movimiento de masas, entonces aún en el
peor de los casosaunque en Argentina no se logre arrancar un proceso
revolucionario en el próximo períodose habrán establecido unas bases firmes.
Las organizaciones de masas estarán mejor preparadas para los nuevos, e
inevitables, ascensos. De otro modo, si persiste el sectarismo, seremos
responsables de un nuevo retroceso, o peor aún, de otra derrota histórica tan
grande como la de los 70s.


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