© Libro No. 427. Principios de Economía Vital. Blacutt Mendoza, Mario. Colección Emancipación Obrera. Junio 1 de 2013.
Título original: © PRINCIPIOS DE ECONOMÍA VITAL. Mario Blacutt Mendoza
Versión Original: © PRINCIPIOS DE ECONOMÍA VITAL. Mario Blacutt
Mendoza
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©
Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina
Miranda
PRINCIPIOS DE ECONOMÍA VITAL
Mario Blacutt Mendoza (CV)
beckett_2000@hotmail.com
ISBN-13:
978-84-15774-58-7
Nº Registro: 201337973
Sinopsis
La Economía Vital considera que el
Sistema Capitalista es eficiente y puede ser más equitativo, pero el
Modelo Neoclásico actual lo deforma. La Economía Vital parte de una trilogía
conceptual:
“El mayor alivio es la cesación del
mayor dolor
La pobreza y, con ella, la exclusión, causan el mayor dolor colectivo:
La misión de la Economía Vital es eliminar la pobreza y la exclusión”.
Para lograr su objetivo, la Economía
Vital quiere llegar al punto del que el neocla-sicismo parte, esto es, poner a
disposición del individuo las opciones razonables para que elija libremente,
conforme a su capacidad, iniciativa y voluntad. En síntesis: hacer los países
subdesarrollados adopten el modelo capitalista de acuerdo con sus condi-ciones
históricas y culturales.
Índice
MARGINALISTAS
El
ama de casa como dueña de una corporación transnacional
La
sociedad como una corporación transnacional
Otra
vez la sociedad como empresario
Dice
que el cuidado del Medio Ambiente reduce beneficios
La
lectura de la primera página de un texto es más útil que la segunda
El
Mercado Fantasma
Mankiw
continúa sobre el tema:
La
Lógica Interna del Modelo Neoclásico
Las
Transnacionales
La
Versión Marxista
El
Individuo en la percepción Interactiva
El
punto de partida y la meta
LA
OFERTA Y LA DEMANDA
La
Gran Contradicción del Modelo Neoclásico
El
Mercado
La
Competencia Perfecta
La
Demanda Individual
El
Modelo Fantasma del Mercado de Competencia Perfecta
Curva
de demanda en un mercado de libre competencia
Indagación
Indagación
sobre el Ingreso y la Insaciabilidad
Las
expectativas
La
Oferta Marginalista Neoclásica
Indagación
sobre la Curva de Oferta del Empresario
Partamos
de la afirmación marginalista:
El
Equilibrio neoclásico del Mercado
La
Política Económica
El
Control de Precios
Los
Precios Mínimos según Mankiw
Los
Salarios Mínimos y Mankiw
Una
Imperiosa Necesidad: la Dimensión Descriptivo-Normativa
La
creación de impuestos
Análisis
de Costo-Beneficio
La
Economía Vital:
Los
Objetivos Nacionales
Precios
de Mercado
Los
Empresarios y el Desarrollo Nacional
Crecimiento
Económico y Calidad de Vida
¿Por
qué el Impuesto?
Tipos
de Impuesto
Aspectos
económicos del impuesto
Los
Recursos de la Sociedad
La
disposición a pagar
El
excedente del consumidor
El
Excedente del Productor
LOS
COSTOS Y LA PRODUCCIÓN
Los
Costos
Función
de Producción del Modelo Neoclásico
El
Costo Marginal
Los
Costos Medios
La
Tabla de Producción
La
“Ley de Rendimientos Decrecientes”
Economía
Vital: Propuestas
Único
Caso de Rendimientos Decrecientes en el Mundo Real
La
Actitud del Empresario Razonable
La
Isocuanta
La
Línea del Isocosto
La
“Combinación Óptima” de Factores del Marginalismo
La
Producción de la Economía Vital en el Largo Plazo
El
Factor Trabajo
El
Ingreso del Producto Marginal (IPMa) del Marginalismo
La
Demanda de Trabajo por el Método de la “Fila India”
La
Oferta Marginalista de Trabajo
El
“Equilibrio” en el Mercado de Trabajo
La
Economía Vital: Las Curvas de Oferta y Demanda de Trabajo
INDAGACIONES
SOBRE EL BENEFICIO ECONÓMICO
Las
Definiciones
El
Beneficio Normal
El
Beneficio Económico
La
Elasticidad
La
Derivada
El
proceso de maximización desde el punto de vista geométrico
La
Maximización de Beneficios de la Empresa: Indagación
El
Caso de la OPEP
El
Monopolista no tiene Curva de Oferta: Indagación
INDAGACIÓN
SOBRE LA UTILIDAD MARGINAL
Presentación
de los nuevos Sujetos económicos
El
Homo consumidorus
El
Hombre Obsesivo
El Consumo
La
Utilidad: Objetiva y Subjetiva
La
Utilidad Marginal de los Primeros Marginalistas
Se
formaliza el modelo del Consumidor
El
Principio de Insaciabilidad
La
“Ley” de la Utilidad Marginal Decreciente
La
Función de Utilidad Neoclásica
La
Universalización Irrazonable
Economía
Vital: la Unidad Positivo-Normativa
Economía
Vital: la Asignación de Recursos:
La
Línea de Satisfacción
Intersección
de la Curva de Utilidad Neoclásica con las ordenadas
La
influencia subjetiva en las cualidades objetivas del bien
Ampliación
de la Línea de Satisfacción a Cestas de Bienes
La
conversión de varios bienes en una unidad discreta
Las
Cestas de Utilidad para otros bienes
El
porqué de la Línea de Satisfacción
Los
Valores Universales: lo Normativo y lo Positivo en uno solo
LA
CURVA DE INDIFERENCIA INDAGACIÓN
La
Curva de Indiferencia
Relación
Marginal de Sustitución (RMS)
Indagación
sobre la Maximización de la Utilidad
El
Extraño Postulado de la Insaciabilidad
Mapas
de Curvas de Indiferencia
La
Línea de Restricción Presupuestaria
Economía
Vital: Indagaciones sobre la Curva de Indiferencia
La
Inutilidad Teórica y Práctica de la Curva de Indiferencia
Indagación
sobre la Relación entre la Utilidad Marginal Decreciente y la RMS
LAS
CONTRADICCIONES DEL MARGINALISMO ACTUAL
La
Teoría Economía Oficial Actual
El
Cartesianismo Marginalista
“Los
Diez Principios de la Economía” Marginalista
El
Economista como “Científico”
El
Método Científico
EV:
La importancia de los supuestos
Los
Modelos Económicos
Economía
Positiva y Normativa
Tartarín
de Tarascón
EL
CONOCIMIENTO COMPLEJO
El
Conocimiento Complejo
La
Transdisciplinariedad
El
Principio del Caos
La
Entropía
El
Proceso de Globalización
La
Historia de la Humanidad
La
Intuición y la Razón
El
Pensamiento Organizacional
El
Criterio ANOVA y la Población-Territorio
EL
PROCESO DE GLOBALIZACIÓN
El
Fenómeno de la Globalización
La
Corporación Transnacional
Propuesta:
La Corporación Transoligopolista
La
Acción Interactiva y el Oligopolio Natural
Causas
de la aparición de la Transoligopolista
Tres
conceptos del proceso de globalización
Globalización
Globalidad
Globalismo
Manifestaciones
de la Globalización en la Economía
Las
Transoligopolistas y el Empleo
La
Globalización y el Espíritu Nacional
La
Globalización y los Estados Nacionales
La
Globalización y el Gobierno Mundial
La
Globalización y la Tecnología
La
Globalización y la Juventud
La
Globalización y el papel de la Mujer
La
Globalización y las Culturas Nacionales
Percepciones
complementarias sobre la globalización
Otras
Consecuencias sociales del Capitalismo Global No Regulado
EL
MEDIO AMBIENTE
LA
POBLACIÓN-TERRITORIO
SOBRE
LA NATURALEZA DE LA ECONOMÍA
LA
TEORÍA DEL VALOR CONOCIMIENTO
SÍNTESIS
DE LA ECONOMÍA VITAL
LA
IDENTIFICACIÓN DEL YO
EL
MÉTODO DE LA ACCIÓN INTERACTIVA
LA
ÉTICA
LOS FUNDAMENTOS
MARGINALISTAS
Introducción
Los marginalistas de todo cuño, agrupados en la corriente del
anarco-capitalismo o neoliberalismo, insisten en que el mercado no debe ser
regulado, pues sus mecanismos estructuran un engranaje perfecto que le permite
resolver todos los problemas que, por la intervención del Estado, se producen
en las economías. En su afán de evitar que el Estado controle las ganancias de
las corporaciones empresariales, niegan que las crisis que azotan al planeta
sean un producto de la incompetencia del mercado para evitarlas. Afirman que
las crisis se deben a las personas que manejan mal la política monetaria y
reafirman la pureza virginal del mercado y de sus “sagradas leyes vigentes para
todo tiempo y espacio”. También se ha apropiado de una categoría filosófica: la
racionalidad, a l que convierten en la irracionalidad más tenebrosa. Los
significados de “Racional” y “Racionalidad” están muy desprestigiados por haber
sido deformadas para identificarlos con el concepto del “Racionalismo”, una
escuela de pensamiento que considera a la Razón como el único instrumento
cognitivo del ser humano, dejando de lado el resto de sus facultades: voluntad,
sentido de pertenencia, imaginación, cultura, tradiciones, emoción… sobre las
cuales ya se estructuran nuevas teorías económicas, basadas en el mundo real y
en los rasgos mentales del hombre cuerdo, del hombre normal. Entre esas
percepciones citamos, por ejemplo, a la Economía Evolutiva, la Neuroeconomía y
otras similares. La lectura de los primeros párrafos del presente capítulo nos
mostrará la arbitrariedad con la que los marginalistas actuales tratan de
encajar sus lucubraciones a como dé lugar, sobrepasando los límites mismos de
la cordura.
Empecemos con la primera arremetida de
la “racionalidad” marginalista, citando párrafos de N. Gregory Mankiw,
representante del marginalismo neoclásico actual, en su pretensión de hacer
idénticas las tareas de un ama de casa y las de una corporación transnacional.
Los subtítulos en azul son artificios expositivos de esta obra y los ponemos
para establecer el significado real del contenido de la cita correspondiente.
El texto con sangría, en cursiva es el que designa las citas del libro de
Gregory Mankiw.
El ama de casa como
ejecutivo de una corporación transnacional
“Un ama de casa enfrenta muchas
decisiones. Debe decidir cuáles miembros del grupo familiar realizará ciertas
tareas y cuánto obtiene en cambio: ¿Quién cocina? ¿Quién lava la ropa? ¿Quién
tendrá el postre extra en la cena? ¿Quién escoge el programa de TV que la
familia verá? En resumen, el ama de casa debe asignar sus recursos escasos
entre varios miembros, tomando en cuenta las habilidades de cada uno, sus
deseos y esfuerzos”.
En esta propuesta Mankiw no sólo nos
traslada a la época del matriarcado, sino que deforma el campo de acción de la
economía de una manera pronunciadamente sesgada. Aunque tenemos un capítulo
completo sobre la globalización y las corporaciones transnacionales,
adelantaremos algunos datos para que Mankiw se ponga al día y se entere de
cuáles son las condiciones en el mundo. Para ello, citaremos un párrafo del
Ensayo de Todor Petrovic sobre el poder de las transnacionales:
“… su ventaja comparativa estriba en el
hecho de que son entidades supranacionales que tienen la capacidad de organizar
la producción minimizando costos. Logran este objetivo realizando ventas de
productos y servicios, distribución, marketing servicio al cliente, asuntos
legales, distribución y relaciones públicas, financiamiento de negocios,
desarrollo, planificación, política de precios y administración… los capitales
son enormes; el total de ventas sumaron más de 25 trillones de dólares…. los
activos sumados de las transnacionales, en 2006, sobrepasaban los 51 trillones
de dólares Como punto de comparación diremos que el Producto Doméstico
Bruto del total de naciones en el mundo, en el 2007, sumaban 54,395
trillones de dólares” (The Global Empire, Internet)
Ése es un brevísimo resumen de las
actividades que desarrollan las transnacionales y el poder que tienen; también
son las que Mankiw compara con las actividades de un ama de casa, cuando debe
decidir sobre quién prenderá el televisor durante la velada del sábado. Mankiw
continúa con la deformación extrema. Ahora quiere proyectar la idea de que no
son las corporaciones empresariales las que toman decisiones sobre la
producción, distribución de bienes y servicios; en su visión neoliberal, esas
decisiones son tomadas, nada menos que ¡por la sociedad!
La sociedad sería
una corporación transnacional
“Del mismo modo que un ama de casa, la
Sociedad debe encontrar alguna manera para decidir que tareas deberán hacerse y
quiénes lo harán. Necesita gente para que produzca comida, ropa… Una vez que la
sociedad ha asignado a la gente a diversas tareas, también debe asignar los
bienes y servicios producidos. También decidirá quién habrá de comer caviar y
quién comerá papas. Debe decidir quién conducirá un Ferreari y quién tomará el
omnibus”.
La idea de que la “sociedad”
decide quién comerá caviar y quién, papas, ya sería extraña en la época de
Sócrates, cuando “la polis” se reunía para decidir sobre aspectos comunitarios.
Ni aun una sociedad comunitaria propiciada por los socialistas utópicos como
Fourier, Blanc, Saint Simon… podría hacer una afirmación como ésa, sobre todo,
en una fase de capitalismo maduro en el que la competencia por los mercados es
realmente feroz. Para traerlo a la realidad de este mundo, tomemos al azar,
cualquier ensayo actual cuyo tema se orienta al poder de las corporaciones
transnacionales; por ejemplo ¿Quién controla la economía mundial? El poder de
las transnacionales de Alberto Garzón E.
“No cabe ninguna duda de que hay una
relación directa entre las entidades que concentran el poder económico y
político, en la medida que han aprovechado la debilidad autoimpuesta por
los Estados por medio de las privatizaciones y desregulaciones, la
responsabilidad en la crisis financiera y los beneficiarios del intento de
salir de la crisis. Podemos decir, con los datos en la mano, que las entidades
financieras son quienes controlan la economía mundial. Pero lo hacen sin
necesidad de recurrir a conspiraciones oscuras, porque es la propia dinámica
del sistema económico capitalista la que explica que estos sujetos económicos,
las empresas transnacionales y su red, operen de acuerdo a una lógica que les
lleva a defender sus intereses. Intereses que son antagónicos con los de los
ciudadanos, de modo que su propia dinámica lleva al incremento de la
explotación sobre los más desfavorecidos. La expresión contemporánea de la
dominación económica y política de los países industrializados sobre el Tercer
Mundo, apropiándose de fuentes de materias primas, controlando mercados
exteriores, eliminando empresas competidoras locales, aprovechando los bajos
salarios de los países en desarrollo para su beneficio, drenando las reservas
por excesiva remisión de utilidades, distorsionando la producción con
tecnologías inapropiadas que imponían a los países receptores, conjuntamente
con el modelado, a través de la presión publicitaria, de patrones de consumo
inadecuados para el estadio de desarrollo de estos países. Se les criticaba,
asimismo, por inmiscuirse en la política interna de los países en desarrollo”.
El conocimiento de la forma en que las corporaciones manejan sus empresas anula
de raíz cualquier intento de otorgar a la “sociedad” las decisiones
empresariales.
Otra vez la
sociedad como empresario
“La Economía es el estudio de las
formas en las que la sociedad administra los escasos recursos que tiene…
estudia cómo decide la gente: el tiempo de trabajo, el ahorro… la interacción
de unos con los otros.”
Hasta no hace mucho se creía que la
vieja expresión: “Lo que es bueno para la General Motors es bueno para la
Sociedad”, no podría ser parangonada con ninguna otra, en su intención de
identificar los intereses de la empresa con los de la nación. En realidad, con
el tiempo ocasionó la repulsa conjunta de las instituciones, incluso de los
mismos teóricos liberales de la época. Pero Mankiw, uno de los portavoces
académicos del neoliberalismo actual, nos asombra nuevamente cuando supera el
grado de deformación del viejo liberalismo, al identificar la sociedad y la
empresa como una identidad. Los liberales de viejo cuño por lo menos separaban
el concepto de empresa del concepto de sociedad mientras que los neoliberales
del presente pretenden hacer de ambos uno solo, al declarar que “los escasos
recursos…” convirtiéndose en uno de los teóricos comunitarios que las
comunidades andinas y de otros pueblos originarios envidiarían.
No se paga el costo
ambiental porque reduce beneficios
“Al ser más altos los costes, éstas
acaban obteniendo menos beneficios, pagando unos salarios más
bajos, cobrando unos precios más altos o las tres cosas a la vez. Por lo
tanto, aunque la legislación sobre la contaminación tiene la
ventaja de conseguir un medio ambiente más limpio y
mejorar la salud, tiene el coste de reducir las rentas de los propietarios de
las empresas, de sus trabajadores y de sus clientes.”
Como todo marginalista, Mankiw cree que
los recursos naturales: agua, suelo, aire… son bienes libres, en consecuencia
la incorporación del costo ambiental en el costo del producto le parece un
atentado en contra de la calidad de vida de todos. En esta obra se reserva dos
capítulos dedicados al análisis del medio ambiente y las consecuencias de la
sobre explotación de que es objeto por parte de las corporaciones
transnacionales, las que, en su afán de maximizar sus beneficios, se han
convertido en víctimas de una extraña forma de antropofagia, pues han empezado
a devorarse el planeta.
Eficiencia y equidad como enemigos
acérrimos
“La eficiencia significa que la sociedad obtiene el máximo beneficio de sus
recursos escasos. Igualdad significa que esos beneficios son distribuidos
uniformemente entre los miembros de la sociedad…
Con esta afirmación se pretende
aterrorizar a la gente, proyectando la idea de que la igualdad se refiere a lo
que se llama “igualitarismo”, es decir, la tesis de que el producto debe ser
repartido en porciones exactamente iguales entre los individuos de una
sociedad, independientemente de las capacidades, habilidades y esfuerzos. Esta
tesis es refutada no sólo por mí, sino por ilustres liberales, por ejemplo,
Rawls, quien tiene mucho que decir en cuestiones de distribuciones más
equitativas del ingreso, tal como veremos en el capítulo respectivo. En
síntesis, los dogmáticos siempre intenta refutar un concepto poniéndonos como
única alternativa su extremo, en un mundo de dos dimensiones: blanco o negro.
El impuesto y “el monopolista
capaz”
“…mientras se logra una mayor igualdad las políticas de impuestos reducen la
eficiencia... Cuando el gobierno redistribuye el ingreso de los ricos a los
pobres, reduce la recompensa que merece el que trabaja más; como resultado,
cuando el gobierno trata de cortar la torta económica con rallas más iguales la
torta se reduce”
Mankiw no dice que el impuesto es un
“robo a las empresas”, sino que se refiere al “individuo capaz”. Por este
razonamiento reduce las corporaciones transnacionales de hoy al rango de las
tienditas de barrio administradas por un almacenero bonachón del siglo XIX. No
quiere hablar de las inmensas corporaciones transnacionales, algunas de las
cuales tienen ingresos que superan los cien mil millones de dólares anuales.
Para rechazar las deformaciones absurdas de los portavoces académicos de las
corporaciones transnacionales, nos preguntamos: ¿Por qué debemos ocuparnos del
bienestar de los pobres? Pues, por dos razones principales.
Primera
Porque el Sentido de Culpabilidad que el Egoísmo causa en el ser humano
necesita expresarse en Acciones Interactivas de Solidaridad,
en un delicado balance que permita la convivencia humana en el seno de la
Sociedad. Ese balance se logra a través del Término Medio.
Segunda
Porque es necesario restituirles sus Derechos de Propiedad.
En efecto. La Constitución Política del
Estado, que define las características de todos los Estados Nacionales,
establece que el territorio y todos los recursos naturales, renovables y no
renovables que existen en la superficie, en el sub suelo y en el espacio aéreo
es de propiedad colectiva, pertenecen colectivamente a todos los hombres y
mujeres que han nacido y viven en un país determinado. En consecuencia, si
alguien pone un negocio en el territorio nacional, tendrá que usar los recursos
naturales cuya propiedad es colectiva, por lo que debe cancelar a los
propietarios el derecho de propiedad que tienen sobre esos recursos. El
Impuesto y las tasas son los pagos que el Estado cobra para restituir a los
habitantes de un país los derechos de propiedad legítimos y legales que tienen.
La Acción Interactiva Complementaria, a través de un modelo
Razonable de Economíaha de ser el instrumento que garantiza que esos
derechos de propiedad sean debidamente cancelados y distribuidos entre quienes
conforman la población de un país, bajo el principio de la Justa distribución
de los derechos de propiedad. En síntesis, cuando exigimos una mayor
igualdad en la distribución del ingreso, nos estamos refiriendo a la necesidad
de que se devuelva a los pobres, los derechos de propiedad que por ley y por
justicia les corresponde. No estamos pidiendo limosnas para ellos. Los
neoliberales son los campeones de la defensa de la propiedad privada, pero cosa
extraña, se olvidan de sus “ideales” cuando se incluye como propietarios a los
pobres. Sigamos.
La lectura de la
primera página de un texto es más útil que la segunda…
“…pedimos consejo a un amigo sobre el
número de años que debemos permanecer estudiando. Si comparara el
estilo de vida de una persona que tiene el doctorado
con el de otra que no ha terminado los estudios
primarios, podríamos quejamos de que esta comparación no nos sirve
de mucho para tomar una decisión. Ya poseemos algunos estudios y lo más
probable es que tengamos que decidir si estudiamos uno o dos años más. Para
tomar esta decisión, necesitamos saber cuáles son los beneficios
adicionales de un año más de estudios (unos salarios más
altos durante toda la vida y el mero placer de aprender) y los
costes adicionales en que incurriríamos (las tasas de matrícula y los sala ríos
que perdemos mientras estudiamos) Comparando estos beneficios
marginales y costes marginales, podemos averiguar si merece o no la pena
estudiar un año más.”
Esa propuesta no es de Mankiw:
pertenece a Gary Becker y su propuesta sobre lo que llama “El capital humano”,
un intento de acomodar como sea el principio de marginalidad, traído del mundo
del vudú, al mundo real. En primer término debemos aclarar que la decisión de
abandonar o no los estudios para ponerse a trabajar, es algo que tiene
relevancia sólo entre los hijos de padres cuyo ingreso es incierto. En cambio,
los hijos de los ricos no tienen esa disyuntiva. Por otra parte, cuando un
estudiante decide ingresar a la universidad, lo hace con un objetivo: lograr un
título. Para alcanzarlo, debe cumplir con todos los requerimientos que exige el
plan de estudios de la universidad respectiva. En este proceso no se puede
afirmar que un año de estudios sea más o menos útil que otro; eso es ridículo.
Con la misma lógica podríamos afirmar también, “hablando en el margen” que la
primera hora de estudios del novato es más importante que la segunda, lo que
nos llevaría a declarar que la lectura de la primera página de un texto es más
“útil” que la segunda... los ejemplos serían incontables. En el mundo real, la
empresa, digamos petrolera, cuando debe reclutar a un nuevo empleado, no le
pregunta si ha vencido el primero o segundo años; no, más bien le pedirá el
título de geólogo u otro parecido, pues ese título es una constancia de que
reúne los requisitos que le permiten formar parte del equipo técnico de la
empresa petrolera. Si no lo tiene no formará parte de la empresa.
Una Mano Invisible
para un mercado fantasma
“La habilidad de la mano invisible para
guiar la actividad económica tiene un importante corolario: cuando un gobierno
impide que los precios se ajusten a las condiciones naturales de la
oferta y la demanda, impide que la mano invisible coordine a los millones
de hogares y empresas que constituyen la economía. Este corolario explica
por qué los impuestos afectan negativamente a la
asignación de los recursos: los impuestos distorsionan
los precios... y, por lo tanto las decisiones de los hogares y de las
empresas. También explica el daño aún mayor que causan las
medidas que controlan directamente los precios, como el control de los
alquileres”…. Uno de los objetivos de este libro es comprender la magia de esta
mano invisible
Si Heisenberg hubiera pretendido
establecer el Principio de Incertidumbre, siguiendo las pautas del determinismo
de Pierre Simon Laplace, en vez de una teoría nos habría legado un absurdo. Lo
mismo sucede con la metáfora de la “mano invisible”, sostenida por los
defensores del mercado de competencia perfecta, la estructura las teorías de
los marginalistas actuales. Nada ha cambiado para ellos durante los dos siglos
y medio transcurridos desde A. Smith, por eso es que la economía ha sido
identificada como la ciencia que menos ha evolucionado en comparación a las
demás. Una revisión de las grandes crisis periódicas que asolan a la humanidad
será suficiente para darse cuenta de que la “mano invisible” sigue siendo lo
que era: una metáfora vacía y absurdo. Pero no sólo eso, también nos da a
entender que los marginalistas están orgullosos de vivir en el pasado; sólo en
el pasado.
Mankiw continúa
sobre el tema:
Los precios reflejan tanto el valor que
tiene un bien para la sociedad como el coste social de producirlo. Como los
hogares y las empresas observan los precios
cuando deciden lo que van a comprar y a
vender, tienen en consideración sin darse cuenta los beneficios y los costes
sociales de sus actos. Como consecuencia, los precios llevan a cada uno a
obtener unos resultados que en muchos casos maximizan el bienestar de la
sociedad en su conjunto.
Con esta declaración nos enteramos que
los monopolios y los oligopolios que rigen la economía del mundo actual, obran
en beneficio de la sociedad, con muestras increíbles de un altruismo por nadie
igualado en la historia. En su “Noveno Principio” dice que los precios suben
cuando el gobierno imprime demasiado dinero. Sobre el particular diremos que es
cierto, que algunas veces la inflación se debe al incremento de la oferta
monetaria, es decir, al excesivo circulante que fluye en una economía. Nadie
discute esa verdad. Pero, la pretensión de hacer que al incremento de
circulante sea la única causa que produce la inflación, es mirar el mundo con
dos taparrabos en los ojos. En ese intento, se desconoce grandes procesos
inflacionarios que no son efectos de la especulación que las ganancias de las
corporaciones empresariales realizan para aumentar más sus ganancias, tal como
veremos en su momento, de la estacionalidad en la oferta de productos
agrícolas, del incremento de los precios de los bienes de capital y de los
insumos… en fin, hay varias causas que producen efectos inflacionarios, no sólo
el incremento del dinero, per se.
En el segundo capítulo, Mankiw, al
otorgarse el rango de “científico” declara:
“Los economistas tratan de abordar su disciplina con la objetividad del
científico. Enfocan el estudio de la economía de una forma muy parecida a como
el físico enfoca el estudio de la materia y el biólogo enfoca el estudio de la
vida: elaboran teorías y recogen datos y los analizan para intentar
verificarlas o refutarlas.”
Hay algo que es preciso hacer conocer a
Mankiw y a todos los marginalistas: nadie podría tomar en serio a un
“científico” que habla de la “magia” de la “mano invisible” y escoge un mercado
fantasma para lucubrar a discreción, en muestras reiteradas de espiritismo
formal.
Mankiw continúa
sobre el tema:
Los precios reflejan tanto el valor que
tiene un bien para la sociedad como el coste social de producirlo. Como los
hogares y las empresas observan los precios
cuando deciden lo que van a comprar y a
vender, tienen en consideración sin darse cuenta los beneficios y los costes
sociales de sus actos. Como consecuencia, los precios llevan a cada uno a
obtener unos resultados que en muchos casos maximizan el bienestar de la
sociedad en su conjunto.
Con esta declaración nos enteramos que
los monopolios y los oligopolios que rigen la economía del mundo actual, obran
en beneficio de la sociedad, con muestras increíbles de un altruismo por nadie
igualado en la historia. En su “Noveno Principio” dice que los precios suben
cuando el gobierno imprime demasiado dinero. Sobre el particular diremos que es
cierto, que algunas veces la inflación se debe al incremento de la oferta
monetaria, es decir, al excesivo circulante que fluye en una economía. Nadie
discute esa verdad. Pero, la pretensión de hacer que al incremento de
circulante sea la única causa que produce la inflación, es mirar el mundo con
dos taparrabos en los ojos. En ese intento, se desconoce grandes procesos
inflacionarios que no son efectos de la especulación que las ganancias de las
corporaciones empresariales realizan para aumentar más sus ganancias, tal como
veremos en su momento, de la estacionalidad en la oferta de productos
agrícolas, del incremento de los precios de los bienes de capital y de los
insumos… en fin, hay varias causas que producen efectos inflacionarios, no sólo
el incremento del dinero, per se.
En el segundo capítulo, Mankiw, al
otorgarse el rango de “científico” declara:
“Los economistas tratan de abordar su disciplina con la objetividad del
científico. Enfocan el estudio de la economía de una forma muy parecida a como
el físico enfoca el estudio de la materia y el biólogo enfoca el estudio de la
vida: elaboran teorías y recogen datos y los analizan para intentar
verificarlas o refutarlas.”
Hay algo que es preciso hacer conocer a
Mankiw y a todos los marginalistas: nadie podría tomar en serio a un
“científico” que habla de la “magia” de la “mano invisible” y escoge un mercado
fantasma para lucubrar a discreción, en muestras reiteradas de espiritismo
formal.
La Lógica Interna
del Modelo Neoclásico
Mafalda (ese gran conjunto de
personajes creados por Quino, el que debería tener un Nobel en literatura por
su obra) pregunta:
- Mamá ¿A que vinimos al
mundo?
- a servir a los demás
- y… ¿a qué vinieron los
demás?
Esa es una respuesta que pone una
mordaza fría a toda generalización conceptual, de aquéllas a las que estamos
condenados a escuchar en el mercadeo argumental. Los segregadores de conceptos
no se contienen en la tarea de estructurar una idea que abarque el campo
acotado de la investigación. Creen que la nueva noción no tendría dignidad
suficiente si es que no abarcara el infinito y sus alrededores; universalizan
con la eficacia de una fotocopiadora. Pretenden universalizar leyes partiendo
del comportamiento del individuo aislado. El individuo aislado y la
universalización hacen de las seseras algo así como una fragua de herrero de la
que parten dardos de una artesanía calibrada en dos prensas: La generalidad y
la particularidad absolutas. Esto es muy extraño. “El consumidor siempre quiere
maximizar la utilidad del bien que compra”, dicen los neoclásicos, con
suficiencia concentrada y con aires de infalibilidad papal. De esta manera, y
de otras parecidas, el herrero de las generalidades, en vez de forjar herraduras,
se complace en fundir conceptos universales con devoción sacra. Al otro extremo
de la generalidad, habita el que “estudia los hechos y nada más que los hechos.
Es el herrero del frente; el que fragua un inventario de singularidades. Su
razonamiento es más o menos como sigue: antes de universalizar la maximización
de la utilidad, debemos fijarnos cuál es el consumidor tipificado como tal.
Será preciso que sepamos que nacionalidad tiene, dónde nació, cuál es su idioma
cuánto pesa, su estado civil, su ingreso mensual, su preferencia por lo
importado…Nada habrá en el medio entre las dos herrerías del pueblo. Ni
siquiera un pedazo de zona oscura con la que el cosmos remienda sus secretos.
Nada: si no universalizan un concepto o no lo singularizan al mínimo, seremos
un trozo de pulpa para cada moldeador de ideas en el yunque de sólo dos
dimensiones. Estos sujetos se parecen a las abejas: todo es percibido o en
blanco o en negro. No hay una gama intermedia. Los universalistas de la
singularidad dicen, con los bigotes en tren de esgrima, que nada existe,
excepto el individuo. Estos defensores del individualismo extremado nos hacen
saber que “nadie está por encima de mí”. Cada uno declara: “no
aceptaré una opinión ajena a la mía”.
La manía generalizadora de los súper
individualistas es asombrosa. Pocas veces se ha visto una teoría tan
publicitada como ésa. Para empezar, no toman en cuenta la existencia de las
grandes corporaciones transnacionales, conformadas por miles de accionistas. No
las toman en cuenta, especialmente, cuando dicen que el impuesto es un robo que
el “individuo capaz” sufre por parte del Estado. La publicidad que se otorga a
estos defensores del individualismo a ultranza los convierte en una especie en
gurús de la “libertad del individuo” a nivel TV satelital. El Neoliberalismo,
se opone a la participación del Estado en todos los países, especialmente, en
los subdesarrollados que sirven de anfitriones a las transnacionales. En
realidad, las transnacionales ya no explotan, sino que expolian los RR.NN y
humanos de esos países, al mismo tiempo que establecen salarios de subsistencia
para los trabajadores, aunque Mankiw dirá que si estos salarios de subsistencia
están por encima del salario “de mercado” deberían ser reducidos por el bien de
la eficiencia económica.
Las Transnacionales
La Economía Vital considera que la
presencia de las transnacionales es muy importante en los países
subdesarrollados, por la tecnología y el conocimiento que portan. A esto hay
que añadirle sus respectivas curvas de experiencia, lo que haría insensato oponerse
a la acción de las transnacionales en los países sub desarrollados. Pero la
Relación entre el Estado y la Transnacional debe estar inscrita en el marco del
Principio de Relación Interactiva, la que establece beneficios
mutuos razonables. Es preciso que esas relaciones de interacción se expresen en
convenios que delimiten los derechos y expliciten los deberes del Estado y de
la Transnacional. El Individualismo Metodológico pretende hacer del individuo
un ente aislado para que forme parte de la masa, que siempre es manipulable.
Las intenciones de convertirlo en hombre-masa se llevan a cabo por medio de la
publicidad, la que se dirige a cada individuo en particular. Pero, la cantidad
de individuos que son influidos por la publicidad, aunque no estén unidos en un
grupo, forman la masa que estructura la demanda por un bien. Esa masa, que nada
tiene que ver con el grupo social organizado, es manipulable, es una masa que
sigue las instructivas de la publicidad. Esa masa no está organizada y es
comparable a las hordas de Atila, en las que no hay relaciones interactivas
entre los componentes. Lo que sí existe allí, es la relación de jerarquía entre
el líder y la masa, tal como sucede con la empresa y el individuo aislado que
conforma, a su vez, el hombre-masa.
La Versión Marxista
Al otro extremo están los marxistas y
populistas. No aceptan la importancia del individuo y afirman que “sólo las
masas existen”. Los teóricos de las visiones al por mayor también quieren
hordas para manipularlas. Los portavoces de ambos bandos quieren que seamos o
autistas sociales o soldaditos de plomo de un ejército liderado por la
arbitrariedad. A ninguno le conviene saber que, entre ambos extremos, existe
una gama de posibilidades para que el ser humano, libre de la alienación, pueda
elegir. Hay un sitio en ese espectro para ubicar elJusto Medio, que
Aristóteles consagra como guía de todo comportamiento, identificado en algún
punto entre los extremos. Para los fines del presente trabajo, ese Justo Medio
en el que se basa el análisis, es la Unidad Población-Territorio,
tal como queda descrita en el capítulo respectivo. La identificación de una de
estas unidades, como escenarios de estudio y de aplicación de medidas, no
significa establecer conjuntos autónomos, sin relación alguna con las otras
poblaciones-territorio del país. Precisamente, postula que el Principio
de Relación Interactiva es el que rige las relaciones entre
las Poblaciones-Territorios y entre los subgrupos y los individuos dentro de
cada una. Además el Principio de lo Razonable es la antítesis
de la llamada Elección Racional, a la que considera una entronización de los
instintos más oscuros del Ser, en su afán de acumular más y más. La denominada
“Elección Racional” es un retorno a la edad en que el Ser aún estaba dominado
por sus instintos, nada más que por sus instintos de sobrevivencia. Instintos
que le permitieron sobrevivir por la selección natural. Pero hoy, esos
instintos han sido convertidos en la imperiosa necesidad de consumir más, más y
más… hasta reventar.
La llamada “acción humana”, tal como
queda planteada en la visión del espiritismo teórico, no responde a ninguna
norma, es la renovación de la ley de la selva para modelar la versión
moderna del hombre instintivo. El que, presa de una fuerza atávica poderosa, ha
vuelto a la edad primera en su afán de satisfacer una feroz antropofagia que
ahora le impele a devorarse el planeta.
El Individuo en la
percepción Interactiva
Pero no está en nosotros dejar pasar
este retorno al pasado primero; no importa el grado de tecnología que dispongan
los sanadores del vudú económico. Somos individuos en sociedad, no somos
individuos aislados. Percibimos el mundo, nos adaptamos a él y lo transformamos
con el trabajo. Para ello, establecemos normas de ética. El Individuo nace en
sociedad, vive en sociedad y muere en sociedad, luego de haber cumplido su
ciclo y de haber realizado sus aportes al grupo social. Existe una Relación
Interactiva permanente entre el individuo y el grupo. El individuo,
cuando nace, encuentra una sociedad establecida, crece, aprende sus tradiciones
y costumbres y, de acuerdo con su talento, transforma al grupo original.
La Relación Interactiva posibilita la dinámica del grupo
social a lo largo de la historia y el grupo social evoluciona por la Relación
Interactiva entre individuos y entre los grupos.
El Individuo transforma al grupo por
medio de la Acción Interactiva; sabe que una acción aislada no
tiene relevancia alguna; para él nada hay fuera de la Sociedad. Por otro lado,
el Principio de lo Razonableque propongo en esta primera obra,
reúne en uno solo la descripción y la normativa. Por eso es que tiene la
capacidad de identificar relaciones y así describir, explicar y pronosticar el
comportamiento de la Población-Territorio elegida.
Describe las Acciones Interactivas
inter e intra grupos y toma en cuenta la normativa que emerge de las
instituciones, del momento histórico y de la cultura de cada uno. Aunque los
instrumentos analíticos son generales, sus hallazgos pueden o no ser extrapolado
a otras Poblaciones-Territorio, para adaptarlos a cada una de ellas. El
Principio de lo Razonable está diseñado para reflejar las formas y las
causas de la Relación Interactiva entre el Individuo y el
grupo humano al que pertenece. De este modo, la Elección Razonable establece
las guías conceptuales que permitirán a cada grupo humano potenciar sus
capacidades y llegar a la meta común: Terminar con la pobreza, la
exclusión y la discriminación
El punto de partida
y la meta
La “Elección Racional” parte del
supuesto de que todos los individuos tienen satisfechas sus necesidades
básicas. Para los teóricos del marginalismo lo importante es ocuparse de la
elección entre opciones, supuestamente disponibles.
En cambio, la Acción
Interactiva, que va en pos de una Economía Vital, quiere llegar
al punto de partida del modelo neoclásico; esto es, dotar a cada individuo de
opciones factibles para que elija. En su horizonte histórico, identifica como
punto de llegada lo que la “Elección Racional” considera como el punto de
partida. El Principio de lo Razonable tiene la intención de
hacer de la Ciencia Económica el instrumento para que el ser humano mejore su
calidad de vida. En cambio, los espiritistas del modelo vudú de la economía han
reducido a la ciencia económica a un recetario para que las transnacionales
ganen más expoliando más.
Por eso es que
declaran, con renovado énfasis, que el Capitalismo es uno solo y el modelo del
vudú para zombis es el único. Por su parte, elPrincipio de lo Razonable considera
que no hay un sistema que se constituya en una alternativa al sistema
capitalista. La experiencia de la ex URSS ya lo ha demostrado. Pero también
considera que no existe un modelo único de capitalismo; afirma que cada país
debe adaptarlo a las condiciones históricas y culturales de su evolución. Los
pueblos pobres saben que para llegar a la convergencia, necesitan tener más de
lo indispensable y que los ricos derrochen menos.
LA OFERTA Y LA
DEMANDA
La Gran Contradicción del Modelo Neoclásico
El consumidor otorga a la última
porción del bien que adquiere una valoración menor a todas y a cada una de las
anteriores.
Por su parte, el empresario encuentra
que el costo de esa última unidad, la que el consumidor valúa en menos que cada
una de las demás, tiene un costo mayor que todas las anteriores,
Ésta es la dialéctica más extraña que
uno se pueda imaginar.
El Mercado
Todo el análisis del marginalismo en
general y del neoclásico en particular, tiene como punto de vista esta
contradicción. En este sentido, Gre-gory Mankiw cuando nos hace saber que
Catalina otorga a la última unidad de helado que consume, un valor inferior a
cada una las porciones ya consumidas; mientras que el heladero encuentra que
esta última unidad, la menos valiosa para Catalina, tiene un costo mayor al de
cada una las unidades anteriores ya producidas. Según el modelo, ésa y no otra,
es la manera “científica” que el “heladero racional” tiene para maximizar sus
beneficios y Catalina, para maximizar su utilidad. Obrando de esa manera,
heladero y Catalina son expresiones máximas de la “racionalidad” humana.
Gregory Mankiw, uno de los economistas
de mayor actualidad y cuyos textos se estudian en gran parte de las
universidades, dice que el mercado es un grupo de compradores y vendedores de
un bien o servicio. Los compradores determinan la demanda, y los vendedores, la
oferta. Un ejemplo de la oferta, es el heladero de la esquina, aunque los
consumidores escogen los helados entre la oferta que encuentran por parte de
varios heladeros, quienes tratan de atraerlos a su negocio.
La Competencia
Perfecta
También dice que los economistas usan
el mercado de competencia perfecta para establecer sus “leyes”, por ello es que
nos habla del heladero y de Catalina, en vez de hablarnos de la Exxon o de la
Apple, corporaciones transnacionales que facturan por encima de los cien mil
millones de dólares anuales. Mankiw nos hace saber que a pesar de la diferencia
de mercados que hay en el mundo, asumir el mercado de competencia perfecta es
muy útil porque son los más fáciles de analizar. Un comentarista dijo las declaraciones
de ese tipo, tan comunes entre los que teorizan sobre la Economía de
los espíritus, le recordaban al conductor que guiando en plena oscuridad,
pierde su teléfono móvil pero que sólo se detiene cuando encuentra un farol a
orilla de la autopista, para buscarlo, “dado que allí hay luz”.
La Demanda
Individual
En primera instancia, vamos a
reproducir la Tabla 2.1 que Mankiw incluye en su texto y que contabiliza las
porciones de helado que Catalina demanda a cada uno de los precios vigentes. Sobre
la información contenida en la tabla, que ahora figura como tabla 2.1 en la
siguiente página, se ha diseñado un segmento de la curva de demanda, la
que se muestra en la gráfica 2.1. De acuerdo con los datos transferidos desde
la Tabla, la demanda de Catalina será de 4 helados cuando el precio es de $us.
2.00 por cada unidad. Su demanda disminuiría a dos porciones si el precio
aumentara a $ 2.50 y así sucesivamente.
Indagación Primera
Para empezar nuestra primera indagación, citaremos a Alfred Marshall,
el fundador de la corriente Neoclásica y creador de la curva de demanda y de
oferta parciales, las que ahora son utilizadas por los marginalistas de todo
cuño. En su obra “Principios de Economía” acerca del análisis de la demanda y
la ley de la utilidad marginal decreciente en términos de precio dice: cuanto
más grande la cantidad de mercancías que posee una persona, el precio será
menor manteniendo constante el poder adquisitivo del dinero. La utilidad
marginal de un bien para un consumidor, se convierte en una lista
de demanda y después, en una curva de demanda.
La Afirmación de Marshall es congruente
con la “Ley de la Utilidad Marginal Decreciente”. De acuerdo con lo establecido
por la “Ley”, la próxima porción de helado será menos útil que la anterior. Por
lo tanto, desde la lógica interna de la teoría, la variable independiente en
una curva de demanda no sería el precio, sino la cantidad que el consumidor
estaría dispuesta a comprar. Así lo sostiene en la segunda frase de la
declaración citada:
La curva que representa la utilidad
marginal de un bien para un consumidor, se convierte en una lista de demanda y
después en una curva de demanda.
Mankiw dice que la tabla y la curva de
demanda de helado de Catalina han sido formuladas de acuerdo con la metodología
de Marshall. Pero, tal como vemos, la curva de demanda de Marshall se deriva de
la Curva de Utilidad Marginal Decreciente, mientras que la curva graficada por
Mankiw no la toma en cuenta. Por esa razón, con Marshall, el precio sería la
variable dependiente y la cantidad demandada por el consumidor, sería la
variable independiente. Los neoclásicos, Mankiw entre ellos, afirman que la
cosa va al revés; declaran que el precio es la variable independiente y la
cantidad demanda, la variable dependiente. Por eso, según sus percepciones, a
un precio de $us. 2.00, Catalina quiere 4 helados y al precio de $2.50 quiere
sólo 2 y no a la inversa. Por otra parte, “la demanda individual de un bien”
sería posible, razonablemente, para los bienes “satisfacientes” o de consumo
directo, como quedarán definidos en otro capítulo. Pero, la manía de
generalizar de los neoclásicos no les permite hacer diferencias de cualidad.
Por ejemplo, la generalización de la “Ley de la Demanda Individual” para un
bien que no sea de consumo directo es absurda.
Así, una curva de demanda
individual para automóviles, no tendría sentido. ¿Acaso podría decirse
que al precio de $50000 Catalina demandará sólo un automóvil, pero si el precio
baja a $45000 demandará dos, y luego cinco si el precio es de $38 000? Una
generalización así concebida es un despropósito. Los neoclásicos, en principio
discípulos de Marshall en la concepción del mercado y la demanda parcial,
derivan la curva de demanda de lo que han dado en llamar “Curvas de
Indiferencia” como se verá después. El resultado de esa derivación establece
que el precio es la variable independiente y la cantidad sería la variable
dependiente. Habría un problema de antecedente y consecuente en la presentación
de ambas y con ese problema también habría dos percepciones completamente
distintas una de la otra, aunque ambas no son sino dos de las variantes del
mismo modelo. En otra dimensión teórica nos encontramos que el Neoclasicismo
considera la existencia de cuatro modelos de mercado:
El modelo de mercado de Competencia
Perfecta, el de Monopolio, el de Competencia Monopolística y el mercado de
Oli-gopolio, cada uno de los cuales tendría características que las
diferenciarían de las demás. Los textos de economía que se usa en las universidades
exponen las singularidades que los neoclásicos atribuyen a cada uno de estos
mercados.
El Mercado de
Competencia Perfecta: un fantasma revivido
Al igual que “Pedro Páramo” de Juan
Rulfo, en que la historia del el pueblo abandonado es contada por los muertes,
así también la Economía del marginalismo hace que el modelo de Competencia
Perfecta, cuya existencia es sólo virtual, hable por los vivos de todos los
meridianos y paralelos del planeta. Tendría los siguientes rasgos distintivos:
Primero, el bien sería
homogéneo.
Segundo, existiría un precio
único para ese bien, el que estaría dado por el mercado; los oferentes y
demandantes serán precio-aceptantes.
Tercero, habría tantos
compradores y tantos ven-dedores que ninguno de ellos, por sí solo, tendría la
capacidad de modificar los precios.
Cuarto, libre ingreso y
salida de empresas
Quinto, se supone que hay información perfecta.
Sexto, se supone la
movilidad perfecta de factores de producción
Eso significa que si en EEUU hace falta
mano de obra, los mexicanos podrán llenar los cupos; por otra parte, si en
Angola hace falta capital, se supone que los capitalistas alemanes llevarán sus
inversiones a ese país. Esto es ridículo.
La insistencia en usar como escenario
de análisis el mercado de competencia perfecta, insignificante al momento, sólo
puede ser entendido en el marco del afán que se tiene de ocultar la expoliación
de las corporaciones empresariales sobre los recursos humanos y naturales del
planeta. No otra es la intención de
pretender igualar al ama de
casa, y al heladero de la esquina con la Exxon, por ejemplo.
Curva de demanda
del empresario individual
La gráfica 2.2 reproduce
la curva de demanda que enfrentaría el empresario individual, la que se
derivaría de la sumatoria de las curvas individuales de cada consumidor por el
bien que el empresario produce y lanza al mercado. En virtud de que el modelo
sostiene que en el mercado de libre competencia, tanto el empresario como el
consumidor serían precio-aceptantes, el precio sería dado “por el mercado y
ninguno de ellos podría modificarlo”
Indagación
En la curva de demanda de helados por parte de Catalina, tal como lo presenta
Mankiw y con él, todos los espíritus que moran en el Mercado de Competencia
Perfecta, el precio del helado sería mayor que el ingreso marginal, lo que se
deriva del hecho de que la curva de demanda individual es diseñada con
pendiente negativa, exactamente igual a la curva de demanda, que, según el
modelo, existiría en un mercado de monopolio, es decir, de competencia
imperfecta. La pendiente negativa de esa curva es causada debido a que si el
heladero quiere vender más helados deberá aumentar la cantidad ofrecida y
rebajar el precio de cada unidad, que es el principio que los neoclásicos
mantienen para un mercado de competencia imperfecta. ¿Quiere decir esto que
Catalina paga un precio mayor que el Ingreso Marginal de cada helado recibido
por el heladero? Con esta lógica, el vendedor de lechuga en los mercados
populares encontraría que la demanda individual por su producto corresponde a
la de un mercado imperfecto y, como tal, podría cambiar el precio del bien a su
libre arbitrio, que es lo que los monopolistas y los oligopolistas hacen
rutinariamente.
Ahora bien, el modelo neoclásico dice
que la demanda que enfrenta cada empresario es una línea recta, debido a que el
precio es dictado por el mercado y no por el empresario, tal como surge de los
supuestos del Mercado de Competencia Perfecta. Pero esa explicación sólo oculta
parcialmente el hecho de que si el precio de mercado se reduce en cada sucesiva
oportunidad, la suma de cada una de las combinaciones precio-cantidad
conformaría una curva de demanda con pendiente negativa, la que reemplazaría a
la línea horizontal. En este sentido, lo único que hace el modelo
neoclásico es fijar un solo precio de mercado. Lo hace como si el precio
elegido por el modelo fuera establecido para siempre, única manera de llegar al
“equilibrio”, situación a la que los teóricos de la Economía-Vudú consideran
algo así como un estado de gracia en el mercado.
Indagación sobre el
Ingreso y la Insaciabilidad
Por lo general, debido al principio de
Insaciabilidad que sostiene el modelo neoclásico, si el ingreso del consumidor
aumenta, la demanda por el bien que consume también aumentará, fenómeno que el
modelo generaliza a todos los bienes y servicios. En este sentido, habrá un
desplazamiento de la curva de demanda hacia la derecha, pues éste será un
cambio de demanda y no solamente un cambio en la cantidad de demanda. El
Postulado de la Insaciabilidad haría que Billy Gates agotara su ingreso anual
en la compra de bienes y servicios para marcar el paso con la supuesta
“insaciabilidad” que lo motivaría. Si Billy Gates se comportara en el marco de
ese postulado, su consumo anual equivaldría al consumo anual de los 65 millones
de habitantes de Etiopía u otro país similar. Esto no es razonable.
Por eso es que el Principio de
Razonabilidad opuesto al de Racionalidad de los
espiritistas neoclásicos, no acepta el principio de Insaciabilidad.
Las Expectativas
Si se espera que los precios de los automóviles suban en un próximo futuro, es
posible que la demanda presente por automóviles aumente. Pero, el ejemplo que
pone Mankiw, es realmente asombroso: dice que si Catalina cree que el
precio aumentará en el futuro, consumirá más helados en el presente,
pretendiendo que un hartazgo de helados hoy compense la reducción de
mañana.Esto es extraño, muy extraño en el mundo real. Sobre todo, no es
Razonable.
El “voto” que castiga al que vota
El Modelo del Vudú con tecnología asume que cada consumidor “vota” por un bien
consumiendo más o menos de él. En el caso del desplazamiento de la demanda, se
debió a que Catalina demandó un helado más al mismo precio que antes,
seguramente debido a que sus ingresos o sus gustos han variado. El aumento de
un helado por parte de Catalina ha hecho que el precio aumentara para todos. De
este modo, el “voto” de Catalina a favor del helado se ha vuelto en su contra y
en contra de todos los consumidores del producto. Desde ese punto de vista,
Catalina, como cualquiera de los consumidores de helados, debería dejar de
“votar” por un candidato que convierte su voto en una elevación del precio. Los
demás consumidores se lo agradecerían.
La Oferta
Marginalista Neoclásica
El Modelo marginalista dice que cuando
el precio es alto, el negocio de vender helados es rentable y la cantidad
ofrecida aumenta; y cuando el precio es bajo, vender helados ya no es tan
rentable y los vendedores producen menos helados.
Por el otro lado, hacen una identidad
entre el segmento ascendente de la Curva de Costo Marginal, a partir del punto
de cierre y la Curva de Oferta del empresario. Se llama punto de cierre porque
los ejecutivos deben decidir si cierran la empresa o esperan un tiempo para ver
si el precio del bien mejora y logra cubrir todo el costo fijo. Algunos pueden
cerrar el negocio. Esta relación se llamaría “La Ley de la Oferta”. Es entre la
llamada “Ley de la Oferta” y la llamada “Ley de la Demanda” que descansa una especie
de acertijo que nos brinda el modelo neoclásico. Por otra parte, el modelo dice
que la cantidad que producirá el empresario en el corto plazo será la que
corresponda a la intersección de la línea de precios, Po con la curva S, en
este caso, la cantidad maximizadora será Q0, la que corresponde al punto e de
intersección. Con esto, la metamorfosis está hecha: se ha convertido la curva
del costo marginal en la curva de oferta y, en la intersección con la curva
horizontal de demanda, se ha logrado el equilibrio señalado por el precio P0 y
la cantidad Q0.
Indagación
Hay en el modelo neoclásico de la Economía-Vudú paradojas muy extrañas. Una de
ellas es el supuesto de que productor maximiza sus beneficios produciendo el
bien en el volumen que corresponde al rango del segmento ascendente de las
curvas del costo marginal, del costo variable medio y del costo medio; esto es
muy extraño, por dos razones: la primera, porque en ese rango el empresario se
enfrenta con rendimientos decrecientes de escala
Partamos de la afirmación marginalista
neoclásica:
La curva de Oferta del empresario está conformada por el segmento de la
curva del Costo Marginal a partir del punto de cierre de la empresa.
Si eso fuera así, entonces el
incremento del precio, al motivar el aumento de la producción, se expresaría
tanto en la curva del Costo Marginal como en la Curva de Oferta. Por el lado de
la curva de Costo Marginal, la unidad extra tendría un costo mayor; por el lado
de la curva de oferta, tendría un precio mayor. Dado que se asume la identidad
de la curva del Costo Marginal con la curva de la Oferta, resulta que el costo
de la última unidad producida es igual al incremento del precio de mercado por
esa misma unidad; por lo tanto, el empresario no ganaría absolutamente nada de
un aumento del precio de mercado para la última unidad del bien, pues ese
aumento sería absorbido por el incremento de su costo.
Todo esto es extraño, muy extraño.
También vimos que el consumidor confiere a la próxima unidad del bien una
valuación menor que la anterior, porque, según la teoría, le es menos útil.
Pero eso no tiene importancia para los Caballeros de la Gran Orden del
Espiritismo, les basta lucubrar sobre curvas de oferta y demanda para
afirmar que se ha logrado el equilibrio. En cambio, el modelo operativo del
Principio de Razonabilidad, en vez de la curva del Costo Marginal, identifica
el segmento descendente de la curva del Costo Medio como la Curva de Oferta de
la empresa.
El Equilibrio
Neoclásico del Mercado
En la gráfica 2.5 se muestra el
equilibrio entre “las fuerzas de la demanda y las fuerzas de la oferta”.
La teoría dice que las acciones de los compradores y vendedores hacen que el
mercado de helados tienda al equilibrio de la oferta y la demanda de mercado,
es decir, al precio de P0 por unidad, tanto la demanda como la oferta de
mercado están dispuestas a comprar y vender, respectivamente, Q0 unidades de
helados. Este equilibrio se mantendrá hasta que nuevos movimientos en el
mercado respectivo determine un nuevo punto de equilibrio. ¿Cómo se supone que
se ha llegado a ese punto? De acuerdo con el modelo-vudú, de la siguiente
manera.
Primero, se afirma que el
heladero opera en un mercado de Competencia Perfecta, aunque la curva de
demanda individual por helados de Catalina tiene pendiente negativa, esto
quiere decir, que el heladero cobra un precio superior al ingreso marginal, lo
que hace que el mercado en el que opera sea de competencia imperfecta.
Segundo, dicen que la curva de
Demanda que enfrenta el empresario-heladero será la suma de todas las curvas de
demanda individuales, las que, como vimos en la anterior conclusión, tienen los
atributos que caracterizan a las curvas de demanda de mercados imperfectos,
aunque hay una decisión arbitraria que establece la permanencia de un solo
precio de los helados dado para siempre. Esta afirmación oculta, sólo en parte,
el hecho teórico de que la curva de demanda que enfrenta el heladero tiene
también pendiente negativa, al igual que las que se le atribuye a las
corporaciones transnacionales.
Tercero, la Curva de Oferta
del empresario-heladero sería el segmento ascendente de su curva de Ingreso
Marginal a partir del punto de cierre, lo que significa que el heladero opera
en el rango ascendente de la curva del costo medio y aun así obtiene ganancias.
¡Es admirable las cosas que suceden en el mundo de los espíritus!
Cuarto, el ansiado equilibrio
de mercado se logra en la intersección de la curva de demanda del mercado y la
curva de oferta. La primera está conformada por la suma de las demandas de cada
uno de los consumidores, los que otorgan a la última unidad consumida menor
valor que a todas y cada una de las anteriores. La curva de oferta resulta de
la suma de todas las ofertas de las empresas, en la cual esa última unidad, la
menos valorada por los consumidores, tiene para los productores un costo
superior a todas y cada una de las unidades anteriores. Estas afirmaciones no
son aceptadas ni por el Principio de Razonabilidad ni por las poblaciones de
los países subdesarrollados, los que necesita modelos que reflejen la realidad
de cada país
La Política
Económica
El ataque más sistemático de los
neoclásicos se centra en la participación del Estado en asuntos de la economía
nacional. Portavoces de los intereses de las corporaciones, quieren que el
Estado no fiscalice sus operaciones, de esa manera, las empresas tienen poder
irrestricto para expoliar libremente los recursos humanos y naturales del
planeta, especialmente en los países subdesarrollados, allí donde las
corporaciones transnacionales tienen sus filiales. Veamos que tiene que decir
Mankiw al respecto.
El Control de
Precios según Mankiw
Cuando el gobierno, movido por las
quejas de los consumidores de helados, impone un precio máximo en el mercado de
helado, los resultados pueden ser dos… el gobierno impone un precio máximo de
4$ el helado. En este caso, como el precio que equilibra la oferta y la demanda
(3$) es inferior al precio máximo, éste no es relevante.
Las fuerzas del mercado llevan a la
economía al equilibrio, por lo que el precio máximo no tiene consecuencia
alguna
Sobre el segundo caso
…el gobierno impone un precio máximo de 2$ el helado. Como el precio de
equilibrio de 3$ es superior al precio máximo, éste impone una restricción
activa al mercado. Las fuerzas de la oferta y la demanda tienden a llevar el
precio al nivel de equilibrio, pero cuando el precio de mercado es igual al
máximo, no puede subir más. Por lo tanto, el precio de mercado es igual al
precio máximo. A este precio, la cantidad demandada de helado (125 helados en
la figura) es superior a la ofrecida (75 helados). Hay una escasez de helado,
por lo que algunas personas que quieren comprar helado al precio vigente no
pueden.
Por supuesto, Mankiw no dice en qué
circunstancias el gobierno se ve obligado a imponer precios máximos. Nosotros
lo haremos por él.
En los mercados del mundo real, donde
no existe la “Competencia Perfecta”, los monopolistas, a diferencia de lo que
dicen los marginalistas de todo cuño, tienen el poder de establecer precios y
cantidades al mismo tiempo. En los mercados más comunes, como son los de
oligopolio, los ejecutivos de ponen de acuerdo para incrementar los precios y
las cantidades, al mismo tiempo. Ese poder hace que la sociedad se encuentre
completamente indefensa ante las arbitrariedades de los empresarios.
Precisamente, es en estas circunstancias que el Estado interviene para dictar
precios máximos, los que no pueden ser sobrepasados legalmente por las
empresas. Si no fuera por el Estado, los empresarios expoliarían aún más a la
sociedad. Mankiw dice que una imposición de precios máximos causará escasez
porque las empresas ofrecerán menos cantidad del bien a ese precio que, por su
propia naturaleza, es siempre menor al que los empresarios imponen.
Es en esa declaración que nos damos
cuenta de otro asunto: encontramos aquí una de las razones por la que los
economistas del vudú insisten en lucubrar sus hipótesis en mercados fantasmas
de Competencia Perfecta, en los cuales la “magia de la mano invisible”, en
actos de espiritismo compartido, se encargan de solucionar todos los problemas,
dado que en ese mercado se supone que “el número de ofertantes es tan inmenso
que ninguno de ellos puede por sí solo, modificar el precio de mercado”. Pero
sucede que en el mundo real, el número de ofertantes de prácticamente todos los
bienes y servicios ofrecidos al mercado no es infinito; las empresas son
relativamente pocas, es decir, pueden tomar acuerdos entre ellas para abusar
del consumidor, algo que un gobierno consciente de sus obligaciones, no puede
permitir.
Los Precios Mínimos
según Mankiw
En este caso, como el precio de
equilibrio de 3$ es inferior al mínimo, el precio mínimo impone una restricción
activa al mercado. Las fuerzas de la oferta y la demanda tienden a llevar el
precio hasta el nivel de equilibrio, pero cuando el precio de mercado llega a
este nivel mínimo, no puede bajar más. El precio de mercado es igual al precio
mínimo. A este precio, la cantidad ofrecida de helado (120 helados) es superior
a la demandada (80 helados) Algunas personas que quieren vender helado al
precio vigente no pueden. Por lo tanto, un precio mínimo que imponga una
restricción activa provoca un excedente.
Al igual que en el caso de la crítica a
los precios máximos, los marginalistas no explican son las razones por las que
un gobierno impone precios mínimos en un sector de la Economía. Nosotros lo
haremos.
El gobierno impone precios mínimos
legales cuando observa que las empresas en el mercado se han trenzado en una
guerra de precios, con el objeto de expulsar del mercado a as empresas
rivales y una o dos se ellas se apoderen de ese mercado para manipular
precios y cantidades según les convenga. Ésa es la razón de la imposición de
precios mínimos, es decir, los que marcan el límite inferior de los precios de
manera que ninguna empresa pueda cobrar un precio menor al establecido por Ley.
En este ejemplo, encontramos aquí otra muestra de la preferencia de los
marginalistas de todo cuño para hacer sus análisis en mercados fantasmas de
competencia perfecta, mostrando facetas que no existen en la realidad, sólo con
el propósito de facilitar a las corporaciones el monopolio de los mercados, en
virtud de que los marginalistas de todo cuño, ya lo dijimos, son los portavoces
académicos de las corporaciones. En este caso, Mankiw, en vez de poner como
ejemplo, v.g, a las guerras de precios entabladas entre las grandes corporaciones
para expulsar a la mayor parte, pone como ejemplo al heladero de la esquina.
Esto es ridículo.
Los Salarios
Mínimos y Mankiw
Si éste (el salario mínimo) es superior
al nivel de equilibrio… la cantidad ofrecida de trabajo es superior a la
demandada. El resultado es el desempleo. Por lo tanto,
el salario mínimo eleva la renta de los trabajadores que
tienen empleo, pero reduce la renta de los que no encuentran trabajo.
Esta afirmación ya muestra la barbarie
misma en forma de análisis.
Antes de analizar las terribles
implicaciones de esa proposición, aclaremos que los salarios mínimos son los
que Adam Smith, y con él, todos los clásicos, denominaban “salarios de
subsistencia”, es decir, aquéllos que permitían la mera existencia del trabajador.
Inclusive, A. Smith definió el “Salario de Subsistencia” como aquél que no
podía ser reducido en el largo plazo. Dos siglos y medio después, aparecen los
marginalistas, entre ellos, para realizar sus análisis oponiéndose a la
implantación de los salarios mínimos, esto es, de subsistencia, en los términos
con los que Mankiw empieza su anterior alegado:
“si éste (el salario mínimo)…es
superior al nivel de equilibrio”…
En esta proposición, Mankiw
encuentra muy natural que en el mercado de trabajo se establezcan salarios por
debajo del salario mínimo, es decir, por debajo de los niveles de
subsistencia del trabajador y que el gobierno se abstenga de solucionar ese
abuso que nos lleva a las épocas del siervo y la gleba, como “hombre de
ciencia”, término con el cual se autocalifica, afirma que la magia de la mano
invisible en un mercada fantasma ha determinado que los salarios estén por
debajo del que exige la existencia misma de los trabajadores y eso debe
respetarse como un precepto divino.
Una Imperiosa
Necesidad: la Dimensión Descriptivo-Normativa
Este es un buen momento para recordar
que un sistema económico razonable, a diferencia del marginalismo, es
descriptiva y normativa al mismo tiempo, por ello, su razón de ser, como una
corriente de pensamiento integral, destinada a eliminar la pobreza surge tanto
desde el campo de la Economía misma, como de la concepción ética que la
sustenta. También es oportuno retomar su postulado de que la lucha por la
pobreza y la misión de otorgar a cada individuo la facultad de escoger
libremente entre opciones factibles, no sólo es una tarea del Estado, sino que
es un objetivo, un imperativo categórico que debe ser cumplido por la trilogía
Estado-Empresa-Sociedad Civil. Desde el punto de vista económico, es razonable
considerar el hecho de que la exclusión de los grandes estamentos poblacionales
signados por la pobreza no hacen sino restar a la nación la capacidad
productiva potencial que tiene; por otro lado, pone de relieve que contar con
trabajadores sanos física y mentalmente, por un lado, y emocionalmente libres de
la incertidumbre que trae la pobreza, por el otro, fortalece la fuerza anímica
que un sistema productivo necesita para cumplir con sus metas y objetivos. En
pocas palabras: un trabajador sano es mucho más productivo que un enfermo. Lo
mismo puede aplicarse a la educación: un trabajador calificado produce más que
uno que no lo es, aunque hay muchos teóricos que no entienden el problema de
ese modo. Los impuestos también sirven para modificar modelos de consumo; por
ejemplo, si quiere que la población fume menos, impondrá un impuesto fuerte a
los cigarrillos. El marginalismo, que vive en un mundo en el que se fomenta la
existencia del individuo en extremo egoísta y avara, dicen que el impuesto
distorsiona el mercado porque le resta eficiencia. Hay quienes dicen más: que
los impuestos son inmorales porque son aportes involuntarios y que el Estado
comete un robo al fijarlos.
La Creación de
Impuestos
Un famoso escritor dedicaba todos sus
libros del siguiente modo:
Dedico este libro al personaje que
estuvo siempre conmigo; que se entristecía con mis fracasos y se alegraba
verdaderamente con mis triunfos; al único que realmente le importaba mi
situación económica: al recaudador de impuestos
La mayor parte de la humanidad
considera que un recaudador de impuestos con sentimientos es un ser
antinatural, como podría serlo un tiburón vegetariano. Pero, el gobierno de
cualquier país necesita dinero para cumplir con sus deberes y responsabilidades
que la sociedad le otorga en lo que se relaciona con la seguridad, la justicia,
la defensa, la provisión de servicios públicos… por otro lado, el desarrollo
económico, social, cultural y ambiental. Los recursos para llevar adelante esas
tareas son obtenidos, principalmente, por medio de la creación y cobro de
impuestos. Ni la defensa, ni la justicia, ni la emisión de circulante, ni el
desarrollo nacional… pueden ser confiados a la iniciativa privada, pues ninguna
de esas tareas se encuentra en su dominio, dado que la empresa tiene un solo
objetivo: maximizar el beneficio, en el corto plazo, y aumentar el valor de las
acciones en el largo.
Por estas razones, es imperativo
aceptar que nada ni nadie puede reemplazar al Estado en el cumplimiento de
estas asignaciones.
Mankiw y el
Análisis de Costo-Beneficio
El gobierno debe decidir si habrá de
construir una nueva carretera. Para determinar si debe o no construirla, deberá
comparar, dice, los beneficios y los costos sociales de construirla y
mantenerla, pero encuentra que los resultados del análisis serán solamente una
aproximación tosca, debido a que los beneficios para los que estén de acuerdo
no podrán ser del todo comparables con los costos para quienes no estén de
acuerdo con la construcción de la carretera, aunque se haya hecho encuestas
acerca de la disposición de pagar por la construcción.
Mankiw y el
Análisis de Costo-Beneficio
El gobierno debe decidir si habrá de
construir una nueva carretera. Para determinar si debe o no construirla, deberá
comparar, dice, los beneficios y los costos sociales de construirla y
mantenerla, pero encuentra que los resultados del análisis serán solamente una
aproximación tosca, debido a que los beneficios para los que estén de acuerdo
no podrán ser del todo comparables con los costos para quienes no estén de
acuerdo con la construcción de la carretera, aunque se haya hecho encuestas
acerca de la disposición de pagar por la construcción.
Crecimiento
Económico y Calidad de Vida
El crecimiento económico es un
indicador que mide el grado en que un país aumenta su FPP, para ello es
necesario invertir proporcionalmente más en bienes de capital que de consumo.
Sin embargo, el crecimiento económico no es un objetivo en sí; más bien es uno
de los medios para lograr algo más importante: el incremento de la calidad de
vida de la población. Una de las diferencias entre el simple crecimiento
económico y el mejoramiento de la calidad de vida de la población, es la forma
en que se distribuye el ingreso y la riqueza creados. Al crecimiento económico
no le interesa la forma en que se distribuye el ingreso creado, le basta con
saber que ha hecho crecer el nivel del ingreso en general, en cambio, a la
tesis de la calidad de vida, sí le interesa no sólo cuánto se ha producido sino
cómo se distribuirá entre la población los excedentes de lo que se ha
producido. Pero el incremento de la calidad de vida sólo puede llevarse a cabo
con la participación activa del Estado en las economías de mercado. Los objetivos
Nacionales se expresan en metas sociales; v.g: en los próximos 10 años, el
índice de desnutrición se reducirá en un 40%; el índice de alfabetización
alcanzará el 95%; el índice de mortalidad infantil se reducirá en 60%....
Supongamos que las metas establecidas demandan que el producto per cápita
nacional deba duplicarse en los próximos diez años. El Estado motivará a la
Empresa Privada para programar todas las inversiones y los sectores donde
debería invertirse.
En resumen, sobre la base de las
experiencias acumuladas en el proceso actual de globalización, es posible
afirmar que el desarrollo económico, per se, no es suficiente.
Además, se ha demostrado que si no está acompañado de un proceso que permita
una mayor equidad en el ingreso, no sólo causa, sino que ocasiona el
empobrecimiento de la gran mayoría de la población. Por estas y otras muchas
razones, es que la Economía Vital discrepa con el marginalismo de todos los
tiempos y, por supuesto, discrepa profundamente en lo que se refiere a los
indicadores, parámetros y metas que deben ser utilizados cuando se trata de
realizar un análisis de costo-beneficio en el que deben incluirse como
referente algún o algunos Objetivo de Prioridad Nacional.
¿Por qué el
Impuesto?
Por el derecho de Propiedad.
Así es. Reiterando lo que afirmamos al
comienzo, aclaramos que el territorio de un país, digamos, Albernia, y todos
los recursos naturales que hay en él, pertenecen a todos los alberneses, nadie
es dueño particular del territorio. Ahora bien, si un empresario ocupa una
parte del territorio y utiliza los recursos naturales para producir un bien y
ganar dinero en el negocio, se le debe hacer notar que está haciendo
uso del territorio y de los recursos naturales que pertenecen a todos los
habitantes del país, por lo que el empresario debe pagar el derecho de
propiedad que tienen los alberneses por el uso de lo que les pertenece. El
pago, de acuerdo con el pacto social, lo cobra el Estado en nombre de todos los
habitantes. De esta manera, un sistema impositivo razonable debe tomar en
cuenta el derecho de propiedad que la Constitución establece y que conforma uno
de los pilares fundamentales del Liberalismo Clásico.
Los gobiernos usan los impuestos no
sólo para cubrir los gastos que demandan los objetivos propuestos, sino también
como instrumentos de política económica. Supongamos que desea redistribuir el
ingreso para que los pobres puedan aumentar el suyo y así mejorar sus niveles
de vida. En ese caso, el gobierno puede recurrir a un sistema impositivo que
afecte más que proporcionalmente a los ricos que a los pobres. Incluso, puede
determinar que los pobres no paguen impuestos. Parte de los impuestos así
obtenidos pueden ser asignados a mejorar el sistema de seguridad social para
que los pobres puedan ser atendidos cuando tienen problemas de salud. Los
pobres no tienen para pagar las consultas que cobran los médicos, ese es el
vacío que los sistemas de seguridad social llena, especialmente en países
subdesarrollados, pues sirven para que la atención de salud también sea un
servicio que puedan usar los grupos empobrecidos. Sin embargo los marginalistas
se oponen a que el gobierno haga una distribución de este tipo, con lo que no
darían la impresión de que es mejor hacer desaparecer, físicamente, a los
pobres, que a la pobreza misma. De cualquier manera, no debemos olvidar que los
pobres también son propietarios, con el resto de la población, del territorio y
de los recursos del país.
Tipos de Impuesto
Hay varias clases de impuestos; el más
conocido es el que se cobra como porcentaje del valor de lo que sirve como base
de impuesto; estos porcentajes se llaman tasas de impuestos. Los impuestos de
esta clase se denominan impuestos Ad valorem. Tenemos también el impuesto
unitario, ya no como porcentaje del valor, sino simplemente como una suma fija
por unidad del bien gravado. Desde otro ángulo, los impuestos pueden ser
progresivos o regresivos; directos o indirectos. También tenemos el impuesto a productos
específicos, como son los impuestos a las bebidas alcohólicas, a los
cigarrillos, a los bienes de lujo…
Aspectos económicos
del impuesto
Según los marginalista, los impuestos
tendrán un efecto negativo en la economía, debido a que afectaría al
productor y al consumidor por igual. En realidad, lo que ocultan es que el
impuesto es el pago por los derechos de propiedad de la población nacional, que
surge del hecho de apropiarse de parte del territorio y de los recursos
naturales que pertenecen a la población total, les resta algo de sus
beneficios. Ya tenemos una prueba concluyente: el marginalismo pretende
analizar el mercado de Competencia Perfecta porque en él “pueden demostrar sus
leyes”. En este caso, intentan generalizar lo que sucede con el heladero de la
esquina para poner en la misma dimensión, cualitativa y cuantitativamente, a
las grandes corporaciones que operan en mercados de competencia imperfecta, que
son los escenarios en los que se desenvuelven la inmensa mayoría de las
transacciones económicas. No olvidemos que las corporaciones operan en mercados
de oligopolio o de monopolio, las que, a riesgo de despertar el rechazo marginalista,
tienen el poder de fijar los precios y la cantidad al mismo tiempo, en
operaciones de prueba y error hasta lograr una combinación precio-cantidad que
maximiza sus beneficios.
Los Recursos de la
Sociedad
La afirmación de que los recursos pertenecen a la sociedad tiene dos sombras:
la primera, lo que es ya una costumbre adquirida por los marginalistas de todas
las épocas, esto es, la pretensión de identificar los intereses de los
empresarios con los de la sociedad, pretensión que se expresa en la famosa
frase: “lo que es bueno para la General Motors es bueno para el país”. Por otro
lado, si los empresarios usan recursos que son de la sociedad, es decir, que
pertenecen a ricos y a pobres por igual, entonces nos preguntamos: ¿Por qué los
hombres probos y serenos que ofician de portavoces académicos de las
corporaciones mercantiles se oponen a pagar impuestos, esto es, a pagar los
derechos de propiedad de la Sociedad, siendo los primeros defensores de la propiedad
como tal?
La disposición a
pagar Mankiw
La cantidad máxima que pagaría un
comprador por un bien
Por lo general, esta expresión se usa
cuando se trata establecer el interés de un agregado social, digamos, un
municipio, tiene con relación a la construcción de una obra pública; por
ejemplo, una represa para facilitar el riego. En este caso, dice la teoría, se
pregunta a cada vecino cuánto estaría dispuesto a pagar para que la represa sea
construida. Para beneficio del análisis, suponiendo que sólo hay dos vecinos en
un municipio, el primero de los cuales declara que pagaría $50; el segundo,
$40. La suma de ambos es $90. Las autoridades toman en cuenta este total y
realizan un análisis de costo-beneficio, para lo cual usan variables
modificadas y que las empresas privadas no tomarán en cuenta, esto es: los
precios sombra, el incremento de la producción, la reducción de las
importaciones, la creación de mano de obra, los efectos en el medio ambiente… y
otros similares. Sin embargo, los marginalistas deforman el concepto, con el
fin de llegar a definir lo que denominan el excedente del consumidor.
El “Excedente del
Consumidor ”
Según los marginalistas, sería la
diferencia entre lo que un consumidor estaría dispuesto a pagar por un helado y
lo que tiene que pagar en la realidad. Para visualizar la idea, Mankiw
reflexiona del siguiente modo
Hay cuatro posibles compradores
de CD’s. Cuando el precio es superior a $100, la cantidad demandada en el
mercado es O, ya que ningún comprador está dispuesto a pagar
tanto. Si el precio se encuentra comprendido entre 80$ y 100$, la cantidad
demandada es 1, ya que Juan es el único que está dispuesto a pagar un precio
tan alto. Si el precio se encuentra comprendido entre 70$ y 80$, la cantidad demandada
es 2, ya que tanto John como Paul están dispuestos a pagar el precio. Podemos
proseguir este análisis con otros precios. De esta forma obtenemos la
demanda a partir de la disposición de los cuatro posibles compradores a
pagar… Como los compradores siempre quieren pagar menos por los bienes
que adquieren, una reducción del precio mejora su bienestar
Luego, llega a la
siguiente conclusión.
Este aumento del excedente del consumidor está formado por dos partes.
Primero, los compradores que ya estaban comprando una cantidad del bien al
precio más alto; si el precio disminuye, disfrutan de un bienestar mayor porque
ahora pagan menos. El aumento del excedente del consumidor de los compradores
ya existentes es la reducción de la cantidad que pagan. En segundo lugar,
entran algunos nuevos compradores en el mercado porque ahora están dispuestos a
comprar el bien al precio más bajo. Como consecuencia, la cantidad demandada en
el mercado aumenta.
De esta manera, acumulando los
“excedentes de cada consumidor” se obtendrá el excedente del consumidor total.
Para examinar esta propuesta, sigamos la cadena de lucubraciones de Mankiw. Se
supone que alguien posee un CD del primer álbum de Elvis Presley. Como no es un
fan del cantante decide venderla. Una manera de hacerlo es realizando subasta.
Para lograrlo, la subasta convoca a cuatro fanáticos de Elvis:
John, Paul, Jorge y Ringo. A todos les gustaría tener el álbum, pero el
precio que cada uno está dispuesto a pagar por él tiene difieren entre sí. Cada
comprador desearía comprar el álbum a un precio inferior a su disposición a
pagar. Cada uno se negaría a comprarlo a un precio superior y sería indiferente
ante la posibilidad de comprarlo a un precio exactamente igual a su disposición
a pagar.
Mankiw lo explica del siguiente modo:
Para vender su álbum, el dueño comienza
la puja con un precio, por ejemplo de 10$. La puja se detiene cuando John
ofrece 80$ (o algo más). En este punto, Paul, George y Ringo han abandonado la
puja, porque no están dispuestos a ofrecer más de 80$. John le paga y consigue
el álbum. Obsérvese que éste ha ido a parar al comprador que le concede el
valor más alto. ¿Qué beneficio obtiene John por la compra del álbum de Elvis
Presley? En cierto sentido, John ha encontrado una verdadera ganga: estaba
dispuesto a pagar 100$ por el álbum y sólo paga 80$. Decimos que recibe un
excedente del consumidor de 20$. Ahora supongamos que usted tuviera dos
álbumes idénticos de Elvis Presley para vender. Los subasta entre los cuatro
posibles compradores. Para simplificar el análisis, suponemos que los dos
álbumes habrán de venderse por el mismo precio y que ningún comprador tiene
interés en comprar más de uno. Por lo tanto, el precio sube hasta que quedan
dos compradores. En este caso, la puja se detiene cuando John y Paul ofrecen
70$ (o algo más). A este precio, los dos están contentos comprando un álbum, y
George y Ringo no están dispuestos a ofrecer una cantidad más alta. John y Paul
reciben cada uno un excedente del consumidor igual a su disposición a pagar
menos el precio. El excedente del consumidor de John es igual a 30$ y el de
Paul es igual a 10$. El excedente del consumidor de John es más alto ahora que
antes, porque recibe el mismo álbum, pero paga menos por él. El excedente total del
consumidor en el mercado es de 40$.
Las cosas han cambiado en la percepción
de Mankiw: ya no se recurre al mercado de competencia perfecta, como era el
caso de los helados, sino al de monopolio, pues el subastador es el único que
tiene los álbumes originales de Elvis Presley. Si el poseedor de los discos
empezó la subasta estableciendo un precio de $10 por cada grabación, debemos
entender que ése era su costo marginal, por lo que ha ganado $60 por cada
disco, esto es, en total, $120, pues esperaba recibir sólo $10 por cada uno. En
este caso, el beneficio del vendedor es muy superior al del comprador, lo que
sucede siempre en los mercados reales de competencia imperfecta. El
ingreso marginal será la multiplicación de 70 x 2 =140 por los dos discos
vendidos, es decir, el ingreso marginal será igual al precio. Obsérvese que el
vendedor no ha tenido que rebajar el precio de los discos de Elvis Presley,
sino más bien, el precio ha aumentado por efectos de la puja entre los que se
los llevaron. Este ejemplo de un mundo al revés es traído de los cabellos con
la intención de que sirva de escenario para mostrar, una vez más, “la vigencia
de las sagradas leyes de la economía”. Absurdo tras absurdo.
El Excedente del
Productor
Se supone que el aumento del excedente
del productor tiene dos partes. En primer lugar, los vendedores que ya estaban
vendiendo la cantidad Q del bien al precio más bajo disfrutan de un bienestar
mayor, porque ahora reciben más por lo que venden. En segundo lugar, entran
algunos nuevos vendedores en el mercado porque ahora están dispuestos a
producir el bien al precio más alto, por lo que aumenta la cantidad ofrecida de
Q. Como muestra este análisis, utilizamos el excedente del productor para medir
el bienestar de los vendedores de una forma muy parecida a como utilizamos el
excedente del consumidor para medir el bienestar de los compradores.
Conclusiones
Tal como vimos, los marginalistas utilizan el mercado de competencia perfecta
como escenario en el que vierten sus lucubraciones. Dejando de lado la
improcedencia de esa actitud, comprobamos que la derivación de la curva de
oferta del empresario, tal como lo hacen los marginalistas de todos los
tiempos, es realmente entreverada. Veamos. La subasta empezó a partir de la
propuesta base del dueño de los CD’s. A medida que los interesados pujaban por
obtener uno de ellos, el precio (de mercado) subía y con él, se incrementaba
también la ganancia del vendedor. Sin embargo, la curva de oferta del vendedor
estaba conformada sólo por dos CD`s, cuyos precios iban en aumento por los
esfuerzos de los pujantes. Mientras tanto, no existe ninguna curva de Costo
Marginal que aumentara a medida que el precio de los CD`s se incrementara. De
este modo llegamos a la conclusión de que, tal como sucede con la subasta de
los CD’s, la determinación de los precios nada tiene que ver con curvas de
costos marginales o por marginar. Los precios varían por las expectativas de
los consumidores y por la capacidad de los oligopolistas y monopolistas por
igual, de establecer, al mismo tiempo, precios y cantidades para los bienes y
servicios que lanza al mercado. Mankiw, en su afán de demostrar lo que los
marginalistas llaman el “Excedente del Productor”, que es otra lucubración más,
tuvo que recurrir al mercado de Competencia Imperfecta, que es el que rige en
mundo de la realidad; para ello, tuvo que abandonar al de Competencia Perfecta,
todo esto en medio de un laberinto espectral.
LOS COSTOS Y LA
PRODUCCIÓN
Los Costos
En la primera parte de este capítulo nos referiremos a los costos a corto
plazo, tal como lo describen los representantes del Neoclasicismo. Luego
presentaremos el modelo que esta obra sugiere para los países subdesarrollados.
El proceso de producción de bienes y
servicios requiere de insumos, tecnología, pagar impuestos, know how, en fin,
gastos de diversa índole que necesitan ser administrados eficientemente con el
objeto de cumplir los objetivos de la empresa en el marco de la política y del
espacio que determina el presupuesto. El modelo neoclásico dice que hay dos
maneras de ver la eficiencia económica: cuando el empresario no tiene una cuota
predeterminada de producción y cuando sí la tiene. En el primer caso, buscará el
nivel de producción óptima; en el segundo, la combinación de costo mínimo. Por
otra parte los costos han sido clasificados de diversas maneras, de acuerdo con
la importancia que se quiera dar a uno u otro aspecto particular. También se ha
definido el Costo de Oportunidad como el beneficio que una actividad determinad
ofrece a cambio de alguna otra a la que se tiene que renunciar. Si sumamos los
costos implícitos y los explícitos, tal como los hemos definido, tendremos el
costo Económico. En el apartado correspondiente hablaremos de la división de
los beneficios en normales y económicos; por ahora es importante saber que el
beneficio normal es un costo de producción. El modelo neoclásico conserva la
división establecida por Alfred Marshall: Costos Fijos (CF) y Costos Variables
(CV) Estos últimos, a diferencia de los primeros, tiene relación
directa con el volumen de producción, si la producción aumenta, los costos
variables aumentarán también. A continuación se muestra unatabla de costos de
la empresa para una gestión determinada, en la que aparecen el Costo Fijo Total
(CFT) el Costo Variable Total (CVT) y el Costo Total (CT)
Costo Total (CT)
Es la suma de los costos fijos totales más los costos variables totales:
CT = CFT +
CVT
(3.1)
Los costos, al ser comparados con los
ingresos, miden la eficiencia de la empresa, pues de la diferencia entre ambos
resultarán los beneficios o las pérdidas. Para tener una mejor percepción sobre
el particular reproduciremos, en la tabla 3.1, la tabla 1 del capítulo 13
del libro de Gregory Mankiw.
Función de
Producción Neoclásica
Relación entre el máximo nivel de
producto posible y el mínimo costo, emergente las combinaciones de
factores de producción en un proceso productivo completo.
Para establecer una función de Producción, se registra los datos históricos
sobre las cantidades de mano de obra y de capital que la empresa utiliza para
producir diferentes niveles del bien que lanzará al mercado en sucesivos
periodos. Los datos hipotéticos para estimar la función de producción de
una empresa determinada están dados en latabla 3.1, datos que luego
serán trasladados para delinear una gráfica que de la función de producción
implícita en esa tabla.
PT = Producto
Total; PMe = Producto Medio; PMa = Producto Marginal; L = Mano de obra; K =
Capital
De esta tabla derivan la Curva de
Producción que aparece en el lado izquierdo de la gráfica 3.1. En
el eje de las abscisas se anota el número de trabajadores (L) y en las
ordenadas, la cantidad producida por hora. Aunque los registros en la tabla
corresponden a cantidades discretas, las gráficas se diseñan como si las
cantidades producidas fueran infinitesimales, con el objeto de formalizarlos a
través de la aplicación del Cálculo Infinitesimal. De los conceptos de función de producción y costo total medio, pasamos a
revisar el costo marginal y los otros costos medios.
El Costo Marginal
Según la versión neoclásica, el Costo
Marginal es la adición al Costo Total por la producción de una unidad más del
bien Q. Para llegar al concepto de Costo Marginal, los neoclásicos usan el
método de la “fila india”; es decir, asume que el empresario contrata a los
trabajadores uno por uno, para conocer “cuál es la productividad marginal” de
cada trabajador contratado de esta manera. Luego, aplica la llamada “Ley de los
Rendimientos Decrecientes” y toma la supuesta productividad del último
trabajador contratado para determinar el salario de todos los trabajadores. En
este proceso, el modelo neoclásico dice que el empresario divide la producción
de “cada trabajador, individualmente considerado” como si éste trabajara en un
cubículo aislado sin ninguna clase de interacción con los demás trabajadores y
el entorno en general. Esto es extraño; muy extraño. No es Razonable.
Los Costos Medios
En la gráfica 3.2 han sido diseñadas las tres curvas de los
costos promedio y la Curva del Costo Marginal, tal como lo entienden los
espiritistas neoclásicos. En Primer término, la curva del Costo Fijo Medio. La
pendiente negativa de la curva reflejaría el hecho de que a medida que la
cantidad producida aumenta, el Costo Fijo se va diluyendo en cada nueva unidad
producida. La segunda curva es la que corresponde al Costo Variable Medio, es
decir, lo que cuesta cada unidad en promedio. Otro aspecto que se debe
mencionar en el modelo de costos de la corriente neoclásica es la existencia y
la trayectoria de la Curva del Costo Marginal, la que, en su segmento
ascendente, corta a las curvas del Costo Variable Medio y del Costo Total Medio
en sus puntos mínimos.
El Largo Plazo Se asume que en el largo plazo, la empresa puede realizar las
inversiones necesarias queridas para adaptarse a las condiciones del mercado,
ampliando la planta de producción, las instalaciones y otros.
La curva de costos totales a largo
plazo tiene la misma forma que las curvas de costos totales a corto plazo,
excepto por el hecho de que las implica. Lo que nos interesa de este concepto
del modelo neoclásico es el hecho de que la Curva de Costo Medio a Largo Plazo
del modelo, al ser “envolventes” a las respectivas curvas de costo medio de
corto plazo, las toca tangencialmente, no en sus puntos mínimos, sino en algún
punto a lo largo de sus segmentos descendentes. Volveremos al análisis de ese
comportamiento en el capítulo siguiente. Por otra parte, no está de más
recordar que cada curva CMe a Corto Plazo, que se muestra en la gráfica
3.2 representa un tamaño determinado de planta de la fábrica: cada
curva hacia la derecha es una planta mayor, es decir, tiene más capacidad de
producción que la anterior. Las curvas de costos marginales a corto plazo CMaC
intersecan a las respectivas curvas de costo medio a corto plazo en sus puntos
mínimos, tal como dice la teoría, aunque para no hacer muy complicada la curva,
no se las señala explícitamente.
La Tabla de
Producción
Tabla 3.2
|
1 |
2 |
3 |
4 |
5 |
|
|
L |
Q |
PMa |
Precio |
IPMa |
|
|
1 |
100 |
100 |
10 |
1000 |
|
La tabla de
producción neoclásica es la que anota los datos relativos a los factores de
producción, al producto total, producto medio, producto marginal y otras
variables similares.
En la primera columna de la tabla 3.2 de la tabla se registra el número de
trabajadores contratados por la empresa, bajo la modalidad de “Fila India”, es
decir, se supone que contrata, en primera instancia, un trabajador; luego de un
tiempo en el que es el único que existe en la empresa, se contrata un segundo,
luego un tercero… hasta el final. De este modo, se identifica al trabajo como
el único factor variable en el corto plazo. En la segunda columna se anota el
producto que el total de trabajadores produce, a medida que se los va
contratando. En la tercera columna se muestra el producto marginal por
trabajador, esto es, la adición al producto total por la contratación del
último trabajador, por lo que resulta de la diferencia del producto total
cuando se produce con n trabajadores y la producción total cuando se produce con
n+1 trabajadores. En la cuarta, se muestra el precio del bien que se produce,
dado que se supone un mercado de competencia perfecta, el precio de $10 no
varía. En la quinta columna se registra el Ingreso del Producto Marginal, el
que resultad de la multiplicación del producto marginal de cada trabajador por
el precio del bien que se produce.
La Ley de los
Rendimientos Decrecientes
La curva de demanda de trabajo por
parte del empresario en el corto plazo, según los marginalistas, se basa en el
supuesto de que entra en vigencia la “Ley de los Rendimientos Decrecientes” de
la mano de obra, debido a que habría un factor fijo, el capital, que es el
conjunto de maquinaria, equipo e instalaciones asignados al proceso productivo.
De esta manera, tal como vimos, el modelo simula una serie de contrataciones de
mano de obra por parte del empresario: primero contratará un trabajador, luego
otro y así sucesivamente. En el proceso, la supuesta vigencia de la citada
“Ley” hará que el ingreso de productividad marginal de la mano de obra (IPMAL)
descienda, cuando se contrata una unidad más de mano de obra luego de que se ha
llegado a una cantidad determinada. En la tabla 3.1, esto sucede después de la
contratación del trabajador número seis, cuya productividad marginal es menor a
la del trabajador número cinco. A continuación, la productividad marginal de
los trabajadores contratados disminuirá consistentemente a medida que el
empresario va contratando trabajadores en una especie de cuentagotas o de fila
india: uno por uno. No se sabe en qué tipo de fábricas el empresario, luego de
haber adquirido las instalaciones y el equipo para iniciar su proceso productivo,
contrata la mano de obra en fila india.
Ese procedimiento sólo es pensable en
el mundo de los espectros.
Rendimientos Decrecientes: Indagación
Según el modelo de los neoclásicos, la Ley de Rendimientos Decrecientes tiene
lugar cuando se incrementan las unidades de un factor variable sobre otro que
es fijo. Por lo general, consideran al capital como el factor fijo, cuya
existencia es el que determina el periodo que se conoce como corto plazo. Para
indagar sobre las características de la citada ley, tomaremos la definición que
el modelo neoclásico tiene del capital: el conjunto de la maquinaria, equipo,
instalaciones… es decir, el total de los instrumentos que permiten la
producción de un bien. La suma de ese agregado será identificado como
“Capital”. ¿Quién contrataría más del factor variable si su factor fijo está a
capacidad plena? Pues el empresario fantasmal del espiritismo neoclásico, algo
que no sucede en la realidad. Establecemos las siguientes condiciones del
factor “fijo”.
Economía Vital:
Propuestas
Con el objeto de mostrar el contenido
de nuestra propuesta, daremos un ejemplo hipotético, aunque no irrazonable.
Vamos a suponer que el “Capital” tiene una capacidad máxima de producción de
20000 unidades mensuales cuando es usado a capacidad plena. Una vez puesto en
marcha, la capacidad mínima del “Capital” es de 2000 unidades mensuales (es
decir, del 10% de su capacidad total) lo que demanda un mínimo de 10
trabajadores. Asumiremos que la relación entre el número de trabajadores y la
capacidad utilizada del “Capital” es lineal: un incremento del 10% del uso de
la capacidad del equipo y maquinaria, requiere un trabajador extra.
Situación Primera
Asumiremos que la Demanda del bien que la empresa lanza al mercado requiere la
utilización del 40% de la capacidad del “Capital”, por lo tanto, el empresario
deberá contratar a tres trabajadores más. Esta contratación no se realiza
utilizando la técnica de la “fila india”, que asume el neoclasicismo, es decir,
la de contratar un trabajador después de otro para “estimar su productividad
individual”. Al contrario, el empresario contratará los tres obreros que la
capacidad utilizada del “Capital” exige, de acuerdo con la demanda del bien que
se produce. Ahora bien, un incremento ulterior del número de trabajadores, por
parte del empresario, será una prueba de que la utilización de la capacidad del
“Capital” habrá aumentado, en concordancia con la demanda del bien producido.
Lo que será muy Razonable. Pero, nos mostrará algo más: el uso de la capacidad
productiva del capital no es fijo. Varía a medida que la cantidad demandada
exige mayores niveles de producción.
Situación Segunda
La demanda por el bien ha aumentado hasta exigir la capacidad máxima de
producción del “Capital”; por lo tanto, se ha contratado seis trabajadores más.
En estas condiciones, la empresa produce, mensualmente, 20000 unidades del bien
y utiliza 19 trabajadores (los 10 necesarios para atender la producción
utilizando la capacidad mínima del “Capital”, más los 3 que se contrató cuando
el proceso de producción incrementó el uso de la capacidad del “Capital” al 40%
y, finalmente, los 6 obreros requeridos por el uso del 60% restante de la
capacidad del “Capital”, con lo cual llegó al límite máximo de su capacidad
productiva) Hasta este momento, la empresa ha producido el bien en el rango del
segmento descendente de su curva de Costo Medio. A partir de ese momento, el
empresario no contratará más unidades de mano de obra, aunque habrá una
excepción.
Único Caso de
Rendimientos Decrecientes en el Mundo Real
Supongamos que el empresario estima que
la tendencia de la demanda por el bien que produce continuará. En ese caso, es
posible que decida establecer un horario nocturno en adición al del trabajo
diurno, lo que, en la práctica significará contratar más mano de obra a un
salario mayor por el horario nocturno. El incremento del costo del bien, debido
al aumento del salario nocturno (asumamos que no hay incremento en el precio de
los insumos) será compensado por más o por menos, por el aumento de la demanda
del bien, la que supone un aumento de su precio. Si los ingresos netos debidos
al aumento del precio y de la demanda del bien no compensan el incremento de
los salarios por los turnos nocturnos, la empresa producirá en el rango del
segmento ascendente de su curva de Costo Medio y los rendimientos decrecientes
serán un hecho. En todo caso, los rendimientos decrecientes aparecen por
negligencia del empresario, no por alguna “Ley”, pues a ningún empresario
razonable se le ocurrirá aumentar “el factor variable” cuando el factor es
“fijo”.
La Actitud del
Empresario Razonable
Por su parte, el Empresario Razonable,
al observar la tendencia creciente de la demanda, decidirá aumentar el tamaño
de la planta, con lo que la cantidad ofrecida al mercado volverá a situarse en
el tramo descendente de la curva del Costo Medio.
Conclusiones
De acuerdo con la nueva óptica del análisis, deducimos lo siguiente:
Primero, el uso del
“Capital” es variable hasta que se lo utiliza a capacidad plena; puede ser
usado menos intensamente o más intensamente, es decir, puede usarse diferentes
porcentajes de su capacidad máxima. En circunstancias normales y cuando el
empresario es Razonable, no hay Rendimientos Decrecientes”, porque en realidad
el “Capital” no es fijo, pues a medida que aumenta la necesidad de producir más
bienes por un incremento de la demanda, la maquinaria será usada con mayor
intensidad hasta alcanzar la capacidad plena.
Segundo, la supuesta “Ley de
los Rendimientos Decrecientes”, que es una burda transferencia de la percepción
de Ricardo sobre la renta diferencial que brindan las tierras menos fértiles a
las más fértiles, no se da en la fábrica. Inclusive la fertilidad de las tierras
menos fértiles también es variable, como lo es el uso de la capacidad de la
maquinaria en la fábrica. Su grado de fertilidad puede aumentar de acuerdo con
el mantenimiento y las técnicas de uso y descanso que debe otorgárseles.
La producción en el segmento
descendente de la Curva del Costo Medio se comprueba por el siguiente hecho,
muy conocido, especialmente en los países subdesarrollados. Un cliente le dice
al proveedor de ladrillos que aumentará su demanda semanal en un 40% pero
espera que el empresario “le haga una diferencia en el precio” Es muy probable
que el empresario acepte; le rebajará el precio y aun así obtendrá beneficios.
Eso es posible debido a que el empresario está produciendo una cantidad en el
segmento descendente de su curva de costo medio, de manera tal que las unidades
adicionales que deberá producir tendrán un costo menor a todas las anteriores.
La producción con
dos factores variables
El largo plazo, en el modelo
neoclásico, es aquél en el que todos los factores de producción varían y cuyo
análisis requiere un instrumento que se llama la Isocuanta.
La Isocuanta
Sería el lugar geométrico que incluye
todas las combinaciones posibles de dos factores de producción que rinden el
mismo nivel de producto en la empresa. El modelo neoclásico recurre a la
Isocuanta para describir el comportamiento de la producción “cuando todos los
factores son variables”. El panel izquierdo de la gráfica 3.3 muestra una
isocuanta. En el eje de las ordenadas se inscribe las cantidades del factor
Capital (K) y en el de las abscisas, las del factor trabajo.
La Línea del
Isocosto
Sería el lugar geométrico conformado
por las combinaciones posibles de capital y de mano de obra en consonancia con
los precios de cada factor. Está diseñada en el panel derecho de la gráfica
3.3. Según va la teoría, si el empresario quisiera utilizar sólo mano de obra
en la producción del bien que lanza al mercado, todo su presupuesto estaría
orientado a comprarla, lo que daría la máxima cantidad de mano de obra que
podría adquirir en el mercado, esto es, CT/PL, cantidad que se registra en el
eje de las abscisas. Pero, si el empresario considerara que está en su interés
comprar sólo unidades de capital, prescindiendo totalmente de la mano de obra,
maximizaría su compra de las unidades de capital, adquiriendo una cantidad
equivalente a CT/PK, cifra que se registra en el eje de las abscisas. Uniendo
esos dos puntos, se tiene la Recta del Isocosto con las propiedades
establecidas. Por otra parte, la Línea del Isocosto toma en cuenta el precio de
los factores. Así, el empresario elige, dice la teoría, entre toda la gama de
combinaciones de factores, las que corresponden al punto de tangencia entre la
recta de Isocosto y una de sus isocuantas.
La Combinación
Óptima de Factores del Marginalismo
Según los neoclásicos, el empresario
obtiene una combinación óptima de factores en el punto de tangencia entre la
curva Isocuanta y la Línea de Isocosto, tal como se muestra en la gráfica 3.4.
La tangencia está representado por el punto a; ese punto nos muestra que el
empresario ha escogido la combinación K0 y L0, con la que producirá Q0 unidades
del bien.
De este modo, el punto a,
que es el punto de tangencia entre la curva de Isocuanta y la línea del
Isocosto, puede representar 1000 unidades de capital y 2 de mano de
obra, como 1500 de mano de obra y 2 de capital, pues ambas combinaciones le
proporcionarán el mismo nivel de producto Q0. Todo dependerá de los precios del
capital y del trabajo en el mercado. Esto es extraño, muy extraño.
Indagación sobre la Isocuanta
Es posible afirmar que, en el modelo del marginalismo neoclásico la Isocuanta
es para el empresario, lo que la Curva de Indiferencia es para el consumidor.
De esta manera, si la Recta de Restricción Presupuestaria no necesita de la
Curva de Indiferencia para que el consumidor escoja la combinación de bienes
entre la gama que la Recta le ofrece, la Línea del Isocosto puede prescindir
del mismo modo de la Isocuanta, pues en vez de ofrecer al empresario una
sola opción, pone a su disposición todas las opciones que el mercado,
teóricamente, le ofrece. En este sentido, con la sola Línea de Isocosto, el
empresario expresa su preferencia en el acto de decidirse por alguna
combinación que ésta le ofrece. Así, las condiciones subjetivas y objetivas se
expresan con mayor autoridad. En el panel derecho de la gráfica 3.3 se muestra
la ventaja teórica de la Línea de Isocosto, por sí sola. En ella, la
combinación a de los factores sólo es una más de la gran
cantidad que la Línea de Isocosto pone a disposición del Empresario. El uso de
la Curva de Isocosto también tiene otra ventaja: elimina las combinaciones de
factores absurdas; por ejemplo, que una fábrica de microchips use una
sola unidad de capital y diez mil trabajadores o cualquier otra parecida.
La Economía Vital
en el Largo Plazo
Mientras que el modelo neoclásico-vudú
define el largo plazo como aquél en el que no existen costos fijos, la Economía
Vital la define como un plazo virtual para el que se planifica el tamaño de las
plantas y las modificaciones pertinentes; todo ellos, sobre las percepciones
que el empresario tiene del futuro. Si el Empresario Razonable decide que las
condiciones son adecuadas para aumentar el tamaño de la planta, empezará a
estimar sus nuevas dimensiones. Esa decisión se realiza en varios escenarios virtuales
futuros, referidos, sobre todo, al tamaño de las plantas. A esta anticipación
del futuro es que la Razonabilidad llama el Largo Plazo.
Pero, una vez que el empresario ha tomado la decisión respectiva, la empresa se
encontrará nuevamente en el corto plazo, pues el proceso productivo concreto se
realiza siempre en el corto plazo, independientemente de los tamaños de las
plantas con que se opere y la tecnología y el conocimiento que se objetive en
el bien producido.
El Factor Trabajo
El modelo neoclásico lo define como el
esfuerzo que despliegan los seres humanos en el proceso productivo, en grados
que requieren mayor o menor formación y capacitación. También declaran que la
Demanda de Trabajo, como la de todo factor, es una demanda derivada del nivel
de producción. La tabla 3.3 muestra el comportamiento
del factor trabajo en el proceso productivo en un mercado de competencia
perfecta tanto en el de trabajo como en el bien que se produce en la
empresa. En la primera columna se registra el número de trabajadores que la
empresa contrata (L) En la segunda (Q) el producto total de todos los
trabajadores contratados. En la tercera columna registra “el producto marginal”
(PMa) de cada trabajador. En la cuarta, el Ingreso del Producto Marginal de
cada trabajador. En la quinta, el salario y en la sexta el Beneficio Marginal.
De los datos se deduce que el precio del bien que la empresa produce es
constante, ($10) por lo que el Ingreso Marginal, que es el incremento del
Ingreso Total por la última unidad que se vende, también es constante. Esto nos
dice que el empresario opera en un mercado de libre competencia. Lo
comprobaremos luego, este proceso de contratación de trabajadores “uno por
uno”, es lo que el Principio de lo Razonable denomina “La Fila India”, propia
de las realidades fantasmales.
Por ejemplo, la tabla 3.3 muestra que
el primer trabajador contratado produce Q = 100 unidades; como es el único
trabajador en la empresa su PMa = 100. El Ingreso del Producto Marginal será
$1000, el Salario, $500 y el Beneficio Marginal $500. Supongamos que ha pasado
un mes, periodo en el que la empresa operaba con un solo trabajador y el
empresario decide contratar un trabajador más. En este caso, tendremos los
siguientes registros: L = 2; Q = 180; el PMa = 80; el Ingreso del
Producto Marginal del segundo trabajador será 80 x 10 = 800, como el salario es
$500, el beneficio marginal, registrado en la última columna es $500. De este
modo, el empresario va estimando el Ingreso del Producto Marginal del
Trabajador hasta que el último, en este caso, el trabajador número 3, que es
“el menos productivo de todos” determina el salario de $500 y un
beneficio marginal de $100.
El Ingreso del
Producto Marginal (IPMa) del Marginalismo
Los neoclásicos lo definen como el
“Producto Marginal del Trabajador” multiplicado por el precio de mercado del
bien que se produce.
Por otro lado, hay algunos aspectos que deben ser debidamente analizadas en el
modelo, para ello, recurriremos a Curva de Demanda de Trabajo por parte del
empresario, tal como aparece en la gráfica 3.5. La gráfica muestra
la curva de demanda de trabajo, DL, por parte de la empresa. En el eje de las
ordenadas se registra el Ingreso del Producto Marginal (IPMa) de los trabajadores
y en el eje de las abscisas, el número de trabajadores. Según el modelo, al
nivel de IPMa1, el empresario contratará un trabajador; al nivel de IPMa2
contratará dos trabajadores; así sucesivamente.
El IPMa3 es igual al salario
establecido en el mercado de trabajo, a ese nivel, contratará tres
trabajadores; los dos anteriores y uno adicional. A partir de esa cantidad ya
no contratará ningún otro, a no ser que el salario de mercado baje. Uniendo
todos los puntos que representan combinaciones entre salarios y mano de obra se
obtiene la “Curva de demanda de Trabajo” por parte de la empresa individual.
La Demanda de
Trabajo por el Método de la “Fila India”
Tal como podemos apreciar, con el
objeto de estimar la productividad de cada trabajador, la empresa utilizaría el
método de la “fila india”, esto es, se supone que contrata un trabajador por
vez (no importa que la maquinaria exija 500 trabajadores al mismo tiempo) para
determinar su productividad. Aquí se nota una nueva faceta del método
axiomático usado por los neoclásicos. El método, al que denomino “Fila India”,
asume que cada trabajador en la fábrica es un ente aislado de los demás y que
logra su “Producto Marginal” encerrado en un cubículo, completamente solo. El
modelo que los sustenta no toma en cuenta la interacción que se establece entre
todos ellos, lo que permite lograr el bien que debe lanzarse al mercado La
contratación de trabajadores, por medio del método de la “Fila India” es una de
las expresiones más acabadas de la fantasmagoría del modelo marginalista. Cada
trabajador, supuestamente contratado uno por uno, es un espectro que se mueve
en su cubículo aislado sin tomar contacto con los otros espectros y segrega, al
igual que los espiritistas que lo han creado, las cantidades de bienes que
determinan “su productividad” espectral. No hay interacción; los
fantasmas no se tocan.
En la gráfica 3.5 se hace explícita el
método de la Fila India y la idea de que empresario empleará más y más mano de
obra a medida que el Ingreso de la Productividad Marginal del Trabajo
disminuya, es decir, a medida que el trabajo se vuelva menos productivo, lo que
contradice no sólo la realidad y la forma de actuar del Empresario Razonable,
sino la teoría misma del modelo neoclásico. En efecto; recordemos que el
Ingreso del Producto Marginal del trabajador (IPMa) resulta de la Productividad
Marginal (PMa) multiplicada por el precio del bien que la empresa lanza al
mercado (P) Ahora bien, también recordemos que la tabla y la gráfica anteriores
se refieren a la demanda de trabajo en un mercado de competencia perfecta, lo
que significa, según el modelo marginalista neoclásico, que el precio del bien
producido no varía para el empresario individual; ese precio es constante. Lo
único que varía sería la Productividad Marginal del trabajo. En consecuencia,
según la tesis de la Economía-Vudú neoclásica de la demanda de trabajo, el
empresario contratará más mano de obra en la medida en que la productividad del
trabajador disminuya (con la disminución del salario) Mientras más disminuye la
productividad del trabajo ¡más mano de obra contrata el empresario! El Neoclásico
es un mundo de cementerios. El método de la “Fila india” nos lleva a una nueva
contradicción.
Otro laberinto fantasmal
El marginalismo neoclásico dice que el empresario aumenta la contratación de
mano de obra a medida que el IPMaL disminuye con el salario y que el último
asalariado contratado, el de menor productividad, ese el que establece el
salario que deben recibir él y los demás. Pero sucede que cuando contrata al
último de ellos, ya está pagando un salario a los demás. ¿Quiere decir esto que
a medida que contrate nuevas unidades de trabajo, irá rebajando el salario de
los que ya están en la empresa? Esto es ridículo. Muy ridículo.
La Razón de Ser de la “Fila
India”
Ahora ya tenemos certeza del porqué el marginalismo utiliza en su modelo el
método de la “fila india” cuando el empresario debe reclutar mano de obra. A
medida que contrata un asalariado más, la “productividad marginal” de cada
nuevo contratado decrece, de manera tal que cuando ha contratado a todos los
que necesita, el marginalista le instruye al empresario que debe pagar un
salario común para todos los trabajadores: ese salario estará basado en la
“productividad más baja”, que es la que proviene del último trabajador
contratado. Ésa es una manera muy burda de explotar la mano de obra hasta
llegar al extremo de pagar salarios por debajo de los de subsistencia, tal como
lo presenta Mankiw.
Sinteticemos el proceso de la visión
marginalista neoclásica. El empresario contrata al último trabajador y paga a
los demás el salario más bajo posible que, según va la teoría, corresponde a la
productividad de este último asalariado contratado, cuya productividad, se dice
es la más baja de todos los demás. ¿Por qué contrataría el empresario a un
nuevo trabajador, si éste tiene la productividad menor que todos los que ya
están en el proceso productivo? Pues porque el empresario desea aumenta su
oferta, debido a que el precio del bien que produce se ha incrementado. Ésa
sería la razón marginalista. En otras palabras, al contratar un nuevo
trabajador gana por partida doble: la primera, porque se supone que el nuevo
trabajador tiene la productividad más baja que los que ya están en la empresa,
por lo que pagará a todos los trabajadores un salario menor. Segundo, porque lo
contrata debido a que el precio del bien ha aumentado. Eso es mascar con las
cuatro muelas. En consecuencia, el último trabajador contratado, el “menos
productivo”, es el que permite que el empresario produzca las unidades extra
que lanza al mercado a un precio mayor. Eso es: el nuevo trabajador, al que
menos valor le asigna el empresario según la teoría, es el que permite al
empresario aumentar sus ganancias. No es el trabajador “más productivo” el que
permite las nuevas ganancias del empresario; no. Al contrario, es el menos
productivo el artífice de la ganancia extra. ¿Quién, en su sano juicio, puede
aceptar una teoría hecha a pedradas como la planteada por los marginalistas?
Nadie. Excepto los propios
marginalistas.
L a Oferta
Marginalista de Trabajo
Se supone que la curva de Oferta de
Trabajo es una función creciente del salario. Pero, la mano de obra ofrecida en
el mercado dependería de la actitud de los trabajadores hacia el “ocio”. La
preferencia por el “ocio” determina la cantidad de trabajo que se ofrece. Si el
trabajador tiene una preferencia más consolidada por el ocio, el salario tendrá
que aumentar significativamente para que éste aumente su oferta de trabajo.
Esta afirmación proviene del supuesto de que el ocio es considerado un bien por
el trabajador y como tal, tiene su costo de oportunidad. El costo de
oportunidad del ocio sería dado por el salario: si el salario es mayor, el
costo de oportunidad del ocio será mayor, es decir al tomar una hora de ocio se
estará renunciando a un ingreso mayor y por lo tanto el ocio será “más caro”,
se demandará menos cantidad de ocio. De esta manera, lo que hacen los
marginalistas es establecer las condiciones “subjetivas y objetivas” del
trabajo. Las primeras, por la Curva de Indiferencia.
La Curva de Indiferencia
Según el modelo marginalista neoclásico, es el lugar geométrico conformado por
todas las combinaciones posibles de trabajo y de ocio que ofrecen al trabajador
la misma utilidad. Según va la teoría, en el panel izquierdo se muestra a un
trabajador para quien trabajar 10 hs. y tener una hora de ocio es igual que
trabajar 1 hora y disfrutar diez horas de ocio. ¡Qué mundo feliz!
Curva de Restricción
Lugar geométrico que muestra las combinaciones del Ingreso y ocio dado un nivel
de salario, tal como se muestra el panel derecho de la gráfica 3.8. Si el
salario es de $2 la hora, teóricamente, el sujeto ganaría $48 si trabajara las
24 horas del día. Si el salario fuera de $3, ganaría $72 trabajando las 24
horas. Por supuesto que entre la jornada de 24 horas y la abstención completa
de trabajo hay el número de horas que el sujeto trabajará. Los marginalistas
están completamente seguros de que las fuentes de trabajo están a la espera de
las ganas que el sujeto tenga de trabajar. Se dice que la curva de restricción
expresaría las condiciones objetivas del mercado de trabajo, mientras que la
curva de indiferencia se referiría a las condiciones subjetivas.
La combinación entre ocio y trabajo que
brinda la máxima utilidad se encontraría en el punto de tangencia entre la
curva de Indiferencia y la restricción presupuestaria. En el punto u1, de la
gráfica 3.8 se equilibran las tanto las valoraciones subjetivas del sujeto como
las condiciones objetivas del mercado de trabajo. Si el salario por hora es $2,
en ese punto se trabajará 10 horas y ganará $20. Los puntos a y b no serían
maximizadores debido a que, entre esos puntos y el de tangencia u1, se podrían
inscribir varias curvas de indiferencia superiores a la que los puntos citados
expresan, hasta alcanzar la máxima que es tangente a la curva de restricción
La Curva de Oferta del Trabajador,
según el marginalismo neoclásico
De todo lo expresado, se deduce que la curva de oferta del trabajador
individual tiene pendiente positiva, pues aumenta a medida que el salario
aumenta, tal como se muestra en la gráfica 3.9. La curva SL, que es la curva de
oferta de trabajo.
En el eje de las ordenadas se registra
los salarios de mercado y en el eje de las abscisas, la cantidad de trabajo
ofrecida a cada nivel salarial.
Tal como dice la tesis, la cantidad de
trabajo aumenta a medida que el salario aumenta, lo que parece ser lógico. Sin
embargo, hay un pero. Imaginemos que los salarios empiezan a disminuir porque
se ha iniciado un proceso de recesión
De acuerdo con la tesis del Vudú
marginalista actual, el trabajador disminuirá su oferta de trabajo. La
situación se presentaría más o menos como la que sigue: el marido regresa a su
hogar, donde está su esposa y sus tres hijos, para darles la noticia: “cariño,
debido a que los salarios se han reducido, he decidido disminuir mis horas de
trabajo, pues así lo dicen los economistas”.
Con toda seguridad que la esposa le
dirá que se olvide de lo que dicen los teóricos del espiritismo, seguramente
miembros de los RosaCruces y que más bien ahora, cuando hay una recesión, es
necesario trabajar más para conservar el poder adquisitivo del salario.
No olvidemos que un ama de casa, por la
experiencia que tiene en las compras semanales, posee una información y un
sentido de la realidad que los teóricos del axioma deductivo están lejos, muy
lejos, de poseer.
El “Equilibrio” en el Mercado de Trabajo
La gráfica 3.9 muestra el
“equilibrio” entre la demanda y la oferta en el mercado de trabajo. De ese
equilibrio, establecido por el cruce de las dos curvas, se establecerían el
salario de equilibrio (W0) y la cantidad de trabajo de equilibrio (L0) El
Modelo-Vudú Neoclásico agrega que la oferta de trabajo del obrero deviene de
dos efectos, los que se describen a continuación
Efecto Sustitución
A medida que el salario aumente, el trabajador querrá trabajar más horas, las
que restará del ocio; este proceso se conocería como el “Efecto Sustitución”.
A medida que el salario aumenta, el trabajador cuenta con mayor ingreso. Por lo
tanto, según la tesis, “comprará más ocio” dado que el ocio sería un bien como
cualquier otro. A este proceso es que se denomina Efecto Ingreso. Ambos efectos
tienen signo diferente: el Efecto Sustitución aumentaría las horas de trabajo
ante un aumento de salarios; el Efecto Ingreso las disminuiría.
Es el que resulta de la diferencia entre los efectos sustitución e ingreso.
Economía Vital: Las
Curvas de Oferta y Demanda de Trabajo
Ante la inexistencia de un mercado de
trabajo en la mayor parte de los países subdesarrollados y ante la
incongruencia del modelo neoclásico sobre la oferta y la demanda de trabajo,
una Propuesta Razonable se basa en el marcado desempleo, oculto generalmente
por el desempleo disfrazado, que existe en los países subdesarrollados. En los
países subdesarrollados, el salario no aporta más del 40% del Ingreso Nacional,
pues en la mayoría de los casos no se consolida una relación formal
obrero-patronal, dada la gran existencia de campesinos y de los mercados
informales de trabajo. Nótese la diferencia con los países desarrollados, en
los que el aporte laboral al Ingreso Nacional llega al 80%.
Por otra parte, en la realidad de
nuestros países la demanda de trabajo no está determinada por la productividad
marginal de algo, sino por las evaluaciones que hacen los empresarios sobre la
cantidad de trabajo que necesitarán, de acuerdo con sus percepciones acerca de
las tendencias y de sus expectativas. En los países subdesarrollados siempre
hay desempleo y el trabajador no tiene la opción de escoger “entre ocio y
trabajo”, más bien se considera con suerte si consigue un trabajo permanente.
Economía Vital: Las Líneas de Oferta y
Demanda de Trabajo
Sobre la base de estas realidades, es que propongo una línea horizontal que
cubre tanto la oferta como la demanda de trabajo, a partir de un salario
constante. En la realidad, la oferta de trabajo es siempre mayor a la demanda,
independientemente del nivel salarial, lo que se refleja en la recta w0 que
muestra la diferencia de la oferta de trabajo LS sobre la cantidad de trabajo
demandada LD para un nivel salarial constante.
Conclusiones
El modelo neoclásico del trabajo, no se aplica a los países subdesarrollados.
En realidad no se aplica a ninguno. Sus propuestas son por demás arbitrarias,
irreales, irrazonables, fantasmales. La Economía Vital tiene un objetivo muy
claro: elevar el nivel de Vida de los pobres en todo el planeta.
INDAGACIONES SOBRE
EL BENEFICIO ECONÓMICO
Las Definiciones
En primer término es preciso aclarar que existen dos clases de beneficios.
El Beneficio Normal
Según Alfred Marshall, a quien tomo como punto de referencia en este tema, el
Beneficio Normal es el que forma parte del Costo Medio.
El Beneficio Económico
El Beneficio Económico de una empresa en un mercado de competencia
imperfecta, es la diferencia entre el Ingreso Total y el Costo Total. La
omisión de explicitar esa diferencia causa confusión; por lo general, los
textos afirman que en el largo plazo el beneficio es nulo. Si el lector no ha
sido advertido de que la expresión “beneficio nulo” se refiere al beneficio
económico y no al beneficio normal, se preguntará.
La Elasticidad
En el gráfico 4.1 se ha diseñado una
curva de Demanda dividida en dos segmentos iguales a partir de m.
El segmento superior, dice la teoría, es elástico; el segmento inferior,
inelástico y el punto del medio (m) tiene una elasticidad unitaria. Ahora bien,
los libros de texto-vudú explican que el empresario nunca debe aumentar los
precios en el rango donde la elasticidad-precio de la demanda es elástica, pues
el incremento de precios hará que la reducción de la cantidad demandada sea
mayor que la proporción en que los precios aumenten. Esta reducción se mostrará
en la tabla del Ingreso Total. Por otra parte, también nos instruye que el
empresario nunca debe disminuir los precios en el rango inelástico de la curva,
pues el aumento de la cantidad demandada será menor que la proporción en que
los precios se han reducido. Reducción que también quedará registrada, como un
incremento de los ingresos en la tabla del Ingreso Total. Ahora nos toca
analizar la manera en que el modelo neoclásico deriva las condiciones para que
el empresario monopolista maximice sus beneficios. Para ello diseñamos la
gráfica 4.2 en la que aparece la curva del Ingreso Total y la del Costo Total.
Pero antes, debemos recordar que, según el modelo del Vudú actual, en
cualquiera de sus variedades, la empresa que opera en mercados de competencia
imperfecta no tiene una curva de oferta, sólo existiría la curva de la demanda,
por lo que el empresario puede marcar el precio del bien pero no la cantidad.
Dice también puede establecer la cantidad del bien que lanzará al mercado, pero
no el precio. Sobre la base de esa definición, deducen el proceso por el que se
establece la condición necesaria para que empresario alcance el beneficio
máximo posible. Para simplificar el análisis, el modelo neoclásico supone
que tanto la curva de demanda como la del Ingreso Total son rectas. En cambio,
la forma de la curva del Costo Total tiene tres fases. En los primeros rangos
de producción, ( q’) la curva tiene costos que crecen a tasas decrecientes; en
el rango siguiente, la curva adopta costos constantes y, finalmente,
aparecen costos decrecientes. La empresa no produciría unidad alguna del bien a
la izquierda del punto a debido a que el costo de producir q’
es mayor que el Ingreso Total. Por las mismas razones, tampoco produciría a la
derecha del punto b. En consecuencia la cantidad del bien que
deberá producir está implícita en algún punto entre a y b, rango en el que el
Ingreso Total es mayor que el Costo Total y que permite la obtención de
beneficios económicos.
Sin embargo, el empresario eficiente no se contentará con cualquiera de los
puntos; al contrario, deberá buscar, entre ambos extremos, el nivel de q que
le permita maximizar el beneficio de la empresa; es decir, deberá identificar,
en cada curva, los puntos cuya distancia sea la mayor posible. Para determinar
esta distancia, que se supone identificará el nivel de q que
maximizará el beneficio, los marginalistas recurren al Cálculo Infinitesimal y
encuentran que la mayor distancia entre las dos curvas está dada por la que
media entre los puntos en los que la pendiente del Ingreso Total es igual a la
pendiente del Costo Total. Esta distancia está representada por el segmento cd
en la gráfica 6.2. Ahora bien, la curva del Ingreso Total es una recta, por lo que
su pendiente es la misma en todos y cada uno de sus puntos. En cambio, la curva
del Costo Total tiene tantas pendientes como puntos constitutivos; de ese gran
número de pendientes, la única que iguala a la pendiente de la curva del
Ingreso Total es la del punto d.
La Derivada
La derivada de una curva es la
pendiente de la curva en el punto dado. En consecuencia, la pendiente de la
curva del Ingreso Total es su derivada con relación a la cantidad del bien q.
En notación matemática se tiene:
Derivada de la curva del Ingreso Total: dIT/dq
Derivada de la curva del Costo
Marginal: dCT/dq
Si las pendientes de ambas curvas son
iguales entre sí, entonces sus derivadas respectivas también serán iguales
entre sí:
dIT/dq
=
dCT/dq
(3)
Para finalizar esta parte, recordemos
dos de las definiciones del modelo neoclásico.
El Ingreso Marginal (IMa) vendría del
aporte que la última unidad vendida al Ingreso Total; en términos matemáticos,
el IMa es la derivada a la que nos referimos en (1)
El Costo Marginal sería la adición al Costo Total
por la producción de la última unidad del bien. En términos matemáticos, el
Costo Marginal es la derivada que registramos en (2)
El proceso de
maximización desde el punto de vista geométrico.
En la gráfica 4.3, se han
diseñado dos paneles que corresponden a otras tantas empresas hipotéticas que
operan en mercados de competencia imperfecta. Ambas muestran el proceso
al que nos referimos en párrafos anteriores; se supone que ambas maximizan sus
beneficios cuando producen una cantidad tal que permite que las curvas del
costo marginal igualen a las del Ingreso Marginal, en cada caso. Sin embargo,
hay una diferencia notable entre ambas curvas.
En el panel de la izquierda, que sigue
el diseño de Hal R. Varian del capítulo 24 de su obra “Microeconomía
Intermedia” (1999) la curva del Costo Marginal (CMa) sobre el nivel de
producción Q, cruza la curva del Ingreso Marginal (IMa) en el punto a, antes de
cortar el punto mínimo de la Curva del Costo Medio (CMe). De esta manera, al
precio P0 el beneficio económico logrado por el monopolista está representado
por el rectángulo P0dce.
En el panel de la derecha, se sigue el
diseño trazado por Gregory Mankiw en el capítulo 15 de su libro “Principles of
Economics” (Sixth Eddition 2011) En este formato, la curva del Costo Marginal
cruza la del Ingreso Marginal en a’, después de haber intersectado el punto
mínimo de la curva del Costo Medio. En este caso, el beneficio económico de la
segunda empresa, según la versión de Mankiw, está dado por el rectángulo
P’c’e’d’.
Indagación Primera
El diseño de la curva del panel izquierdo, tal como lo visualiza Hal Varian,
nos sugiere que la empresa produce el nivel Q* en el segmento descendente de la
curva del Costo Medio; es decir, la próxima unidad producida tendrá un costo
menor a la anterior. Es posible que algún economista afirme que en este caso
estamos hablando de un Monopolio Natural, pero lo que parecería una excepción
se constituye más bien en una regla cuando analizamos curvas similares en
textos que provienen de diferentes autores. El diseño de la curva del panel
derecho, tal como lo concibe Mankiw, nos hace saber que la empresa maximiza sus
beneficios con retornos decrecientes.
Indagación Segunda
Los espiritistas del neoclasicismo dicen que la curva del Costo Marginal corta
la curva del Costo Medio en su punto mínimo y cuando la primera está en su
rango ascendente. Sobre el particular no hay problema alguno. Sin embargo, en
el caso del diseño del panel izquierdo en lagráfica 4.3, queda por
establecer si el Costo Marginal está en su segmento ascendente, descendente o
mínimo cuando cruza la curva del Ingreso Marginal. Éste no es un problema si
nos referimos al panel derecho, pues está sobreentendido que la curva del Costo
Marginal cruza a la del Ingreso Marginal cuando la primera está ascendiendo y
por lo tanto, tendrá retornos decrecientes, rango en el que, según los
neoclásicos, el empresario maximiza los beneficios de la empresa.
La Maximización de
Beneficios de la Empresa: Indagación
Hay una cuestión teórica adicional que
anula la concepción espiritista neoclásica en lo referente al nivel de Q que
maximiza beneficios. En el panel izquierdo de la gráfica 4.4 se copia la
gráfica que muestra la condición que el Neoclasicismo establece para que la
empresa maximice beneficios en un mercado de competencia imperfecta, digamos,
Monopolista. En la gráfica, Q0 mostraría el volumen del bien que maximizaría
beneficios, pues el costo marginal de producir la última unidad coincide con el
ingreso marginal en el punto a; en ese rango, el costo medio de
cada unidad es c y el precio está representado por d =
P0, superior al costo marginal. El beneficio económico estaría representado
por el rectángulo P0dcP1. En el panel derecho de la misma gráfica se ha copiado
la curva tipo de demanda de la gráfica 4.4, para mostrar las propiedades que
los neoclásicos le atribuyen. La curva está dividida en dos segmentos iguales
por el punto m. La teoría de la Economía-Vudú actual dice que
el segmento por debajo de m es inelástico; esto significa que
un incremento de precios en un porcentaje determinado, disminuirá la
demanda, pero en un porcentaje menor que el incremento porcentual de los
precios. Por lo tanto, en el rango inferior de la curva de demanda ideada por
los neoclásicos, el empresario racional deberá aumentar sus precios y reducirá
su producción con el consiguiente aumento de los ingresos totales, hasta el
punto límite en que el nivel de producción Qm, coincida con el punto m.
Por el otro lado, a partir del
punto m el segmento superior de la curva es elástica,
cualquier aumento de precios en cualquier porcentaje, causará una reducción de
la demanda en un porcentaje mayor que el porcentaje en que se ha incrementado
el precio y el ingreso total disminuirá. Hay una clara contradicción entre las
propiedades que el modelo vudú neoclásico atribuye ye a la curva de demanda y
su modelo de maximización de beneficios.
Indagación Tercera.
En ambos diseños las cantidades Q* y Q’ óptimas y que determinan la
intersección de las curvas del CMa y del IMa que maximizaría el beneficio de la
empresa corresponde al segmento superior de sus respectivas curvas de Demanda.
Volvamos al panel derecho de lagráfica 4.4. Lo dijimos ya, la
teoría establece que en el segmento superior de una curva de Demanda lineal, a
partir de su punto medio m, la elasticidad de la demanda es mayor
que uno. En el segmento inferior, la elasticidad de la demanda es menor que uno
y en el medio, m, la elasticidad es unitaria. Si las dos empresas
que operan en mercados de competencia imperfecta han llegado a los niveles de
Q* y Q’ a partir del punto de origen, no habría problema alguno al respecto.
Pero ése no siempre es el caso; lo veremos en seguida.
El Caso de la OPEP
En sucesivas oportunidades, entre 1974
y 1979, la OPEP (Organización de Productores y Exportadores de Petróleo)
instruyó a sus afiliados la reducción de la cantidad producida y el aumento
respectivo del precio del petróleo. A pesar de que la OPEP es un Cártel,
al tomar esa decisión conjunta, adquirió en la práctica, el carácter de una
empresa monopolista. Estas reducciones de las cantidades lanzadas al mercado
fueron, inicialmente, del 15%, luego del 20% y finalmente, procedió a
reducciones sucesivas del 5%, es decir hubo varias ocasiones en las que la OPEP
redujo la producción para elevar el precio. Las ganancias provenientes de estas
reducciones fueron tan grandes, que el diccionario económico se vio obligado a
introducir en su léxico un nuevo vocablo desconocido hasta entonces: El
“Petrodólar”. En todo caso, la OPEP no partió desde cero para llegar a los
niveles que permitieron un beneficio económico asombroso, dada que no se
trataba de aumentar la cantidad, reduciendo para ello, el precio. Al contrario,
las ganancias extraordinarias se obtuvieron sobre la base del incremento de los
precios por la aplicación de una política concebida para reducir las cantidades
lanzadas al mercado. Lo que nos interesa aquí es el hecho de que estos procesos
tuvieron lugar en el espacio que cubre el segmento superior de su curva de
Demanda, segmento que, de acuerdo con la teoría y lo diseñado en la gráfica 1,
es elástica: un aumento de precios reduce el Ingreso Total. La pregunta que
surge de inmediato es: ¿Cómo hizo la OPEP para reducir la producción de
petróleo, aumentar el precio y, a pesar de ello, obtener ganancias nunca vistas
hasta entonces, después de haber obrado en contra de las disposiciones de los
modelos marginalistas actuales? Las razones para que esto sucediera provendrían
de varias fuentes perceptivas.
Primero, podría aducirse que
la OPEP habría reducido su oferta, aumentado sus precios y, con ello, sus
ganancias, debido a que enfrentaba una curva de demanda perfectamente
inelástica. Pero la experiencia ha demostrado que la curva mundial de demanda
de petróleo no es perfectamente inelástica: al aumento de precios en las
diferentes ocasiones, el planeta respondió con una disminución de la demanda de
petróleo, acudiendo a diversas modalidades alternativas para ahorrarlo, entre
ellas, el incremento progresivo de la producción de automóviles “compactos”.
Segundo, el proceso habría
tenido lugar, en el segmento ascendente de su curva de costo medio. En ese
segmento, cualquier reducción de Q reduce el costo medio, pero no
necesariamente el precio. En este caso quedaría por explicar la simultaneidad
de los fenómenos: no sólo hubo reducción de la cantidad, sino que esa reducción
se vio acompañada de incrementos sucesivos de precios. En síntesis, para que la
OPEP incrementara sus beneficios disminuyendo el volumen de Q y aumentando P,
ha debido tomar decisiones que desvirtúan los postulados más importantes
del modelo neoclásico en lo que se refiere a las condiciones necesarias y
suficientes para maximizar beneficios. Más bien, todo hace suponer que la OPEP,
al igual que cualquier otra empresa que opera en un mercado de competencia
imperfecta, ha debido aceptar el secreto revelado del precio: es una oferta
tentativa que la empresa hace al público para tantear las posibilidades de
aumentarlo o de disminuirlo; es decir, que la fijación del precio es dada por
la voluntad y la sagacidad de la empresa. Con toda seguridad que descubrieron,
mucho antes que Laura Fisher y Jorge Espejo que: El precio de un
producto es solo una oferta para probar el pulso del mercado.
Conclusión sobre la
Curva de Demanda del Marginalismo neoclásico
Por todo lo expresado y más, podríamos afirmar con David Krepps (“Curso de
Microeconomía”, 1995, pg. 238)
“…en el fondo de nuestras mentes vive
un supuesto según el cual podemos escribir, para cada posible precio p, la
cantidad que demandarán los consumidores en el mercado y que represen-tamos por
D(p). Todas estas cosas permanecen en el interior de nuestras mentes y por eso
consideramos la curva de Demanda y… suponemos que esta curva tiene pendiente
negativa.”
También tenemos el apoyo de los
administradores de empresas, quienes declaran que el precio es sólo una
propuesta que el empresario hace para ver la reacción de los consumidores y,
por prueba-error acertar con el adecuado. Si tomamos esas dos percepciones,
llegaremos a la conclusión siguiente, la que podría extenderse a todas
las empresas que operan en mercados Imperfectos o Perfectos:
En el mundo real, al que el modelo neoclásico no tiene acceso, no existe la
curva de Demanda; por eso es que el empresario puede manipular,
simultáneamente, el precio y la cantidad del bien que lanza al mercado.
Cuando lleguemos al capítulo de la
Teoría del Valor Conocimiento, veremos que una de las principales tareas del
empresario es, precisamente, elegir los precios y las cantidades del bien que
lanzará al mercado. Sin embargo, sería muy razonable que tanto en la teoría
como en la práctica, la fijación de los precios se basara en el
comportamiento de la Curva del Costo Medio en cada uno de los niveles de Q, tal
como lo propuso Alfred Marshall.
Indagación Cuarta
El Precio como Valoración Social del Bien en el Monopolio.
Apoyándonos, temporalmente, sobre el
postulado del espiritismo neoclásico, de que el precio es la valoración que la
sociedad otorga a un bien o servicio, observamos que en el mercado de
competencia imperfecta el precio es siempre mayor que el costo marginal,
¿Quiere decir esto que la valoración que la sociedad le otorga al bien que
produce el monopolista es mayor que el costo marginal de producirlo, tal como
lo declaran los marginalistas actuales? Ante una situación como ésta, la
pregunta surge de inmediato: ¿Por qué la sociedad otorgaría siempre al bien
producido por el monopolista o por el oligopolista un valor por encima de su
costo de oportunidad que, se supone, es igual al costo marginal? ¿Qué virtudes
tiene el mercado imperfecto para que el costo marginal sea siempre inferior al
valor que la sociedad otorga al bien que se produce, esto es, al precio? Es
preciso que algún teórico del marginalismo nos aclare este asunto, pues cada
vez que le pregunto a alguno de los que conozco, nunca recibo una respuesta.
Por otra parte, los textos tampoco dicen nada al respecto. Todo esto sugiere
que el precio no es la valoración que la sociedad otorga al bien; al contrario,
la determinación de los precio viene dada por la sagacidad del empresario, en
cualquier tipo de mercado, determinación que no se basa en una supuesta curva
de demanda, la que, por definición, es una representación mental que ordena
precios y cantidades. Si el precio fuera la valoración que la sociedad hace del
bien, tal como lo asevera el marginalismo, al ser siempre mayor que el costo
marginal, querría decir que el modelo de competencia imperfecta sería muy
eficiente, pues siempre produciría a un costo marginal inferior al precio, es
decir, a la valoración que la sociedad supuestamente otorga al bien. Por otro
lado, aunque se ha dicho que sólo el mercado de libre competencia logra la
eficiencia asignativa, sin embargo, en este caso, sería la empresa que opera en
el mercado de competencia imperfecta la que ofrecería mucho más que la simple
eficiencia asignativa. Al producir por debajo del precio, resultaría que la
empresa que opera en mercados de competencia imperfecta serían las más
eficientes de cuántas es posible imaginar. Los administradores de empresas, tal
como lo vimos, tienen menos problemas sobre el particular. Tomemos como ejemplo
a Laura Fisher y Jorge Espejo, quienes escribieron una obra titulada
"Mercadotecnia", en la que establecen:
El precio de un producto es solo una
oferta para probar el pulso del mercado. Si los clientes aceptan la oferta, el
precio asignado es correcto; si la rechazan, debe cambiarse con rapidez. Si el
precio es muy elevado, las ventas serán difíciles y también, el producto y la
empresa fracasarán.
Por lo anotado, los autores concluyen
con la afirmación de que lafijación de precios es la más compleja
de las tareas referidas a la administración, tarea que está a cargo de los
especialistas en marketing, no del economista. Anotemos bien lo que dicen estos
autores y todos los demás profesionales de la administración empresarial: El
precio de un producto es solo una oferta para probar el pulso del mercado.
Esta afirmación no sólo es cierta, también es Razonable y debería ser aceptada
oficialmente; no hay necesidad de esconder hechos. Estas características son
las que deberían aprovecharse para establecer un modelo económico en el que
participen tanto la empresa privada como el Estado; de esta manera tendríamos
una ciencia económica útil en la práctica y no un manojo de abstracciones
especulativas que nadie toma en cuenta, pero que sirve para velar los procesos
verdaderos.
El Monopolista no
tiene Curva de Oferta: Indagación
El Neoclasicismo afirma que el
monopolista, no tienen una curva de oferta, pero esta declaración contradice la
propuesta de Alfred Marshall, el fundador de modelo neoclásico, quien afirma
que la curva de oferta de la empresa que opera en mercados imperfectos es su
curva del Costo Medio, aunque no queda claro si se refiere al segmento
descendente o ascendente de la misma.
Conclusiones
Primera, el modelo neoclásico se contradice a sí mismo al
identificar las elasticidades existentes en una curva de demanda y el nivel
de qmaximizador de beneficios, pues se supone que los beneficios
máximos se logran en el segmento elástico de la curva de demanda, segmento en
el que sería prohibido aumentar los precios o disminuir la producción de
bienes, dado que la reducción de la cantidad demanda sería más que proporcional
al aumento de los precios, que es lo que afirma el modelo de la Economía-Vudú
de los neoclásicos.
Segunda, no queda claro si
la intersección de la Curva del Costo Marginal con la del Ingreso Marginal se
realiza antes o después de haber intersectado el punto mínimo de la Curva de
Costo Medio.
Tercera, en ninguno de los
mercados existe la curva de Demanda. En realidad, la curva de demanda es una
construcción mental, pero no existente en la realidad, tal como lo afirman
Kreps y los administradores de empresas, los cuales muestran que son
Razonables.
Cuarta, tal como lo
sentenció Alfred Marshall, la curva del costo medio es la curva de oferta para
cualquier empresa que opera en cualquier tipo de mercado.
Quinta, no es cierto
que los precios sean “las valuaciones que la sociedad hace de los bienes que
encuentra en el mercado”. En cualquier tipo de mercado de bienes y servicios,
perfecto o imperfecto, los precios y las cantidades son, simultáneamene fijados
por el empresario.
INDAGACIÓN SOBRE LA
UTILIDAD MARGINAL
Los nuevos Sujetos económicos
En la evolución histórica de los países
del planeta aparecen nuevos personajes que deben ser tomados en cuenta cuando
se trata de establecer las bases de un nuevo sistema o modelo económicos. Por
ahora, voy a introducir tres nuevos sujetos económicos con características muy
distintivas, los que influyen significativamente en el ritmo de los
acontecimientos planetarios y en la necesidad de buscar nuevos instrumentos
analíticos que permitan mostrar esa influencia. Para dar comienzo a este
capítulo, detallaré algunos rasgos característicos de tres de los más
importantes personajes de esta obra, a los que he denominado: El Homo
consumidorus, el Hombre obsesivoy el Ser Razonable, respectivamente.
La mayor parte de los representantes
del de la Economía-Vudú, segregada ectoplasmáticamente por los Neoclásicos, han
dejado de lado la que alguna vez denominaron La Ley de la Utilidad Marginal
Decreciente para sustituirla por la llamada Curva de Indiferencia. En el
presente capítulo tomamos lo razonable que hay en la teoría, para modificarla y
adecuarla a las realidades de los países sub desarrollados del planeta. En el
proceso de diseñar una nueva curva sobre la Utilidad, no olvido que la noción
fue desfigurada por la pretensión de generalizar sus postulados
indiscriminadamente a cualquier clase de bienes, algo que no es razonable, tal
como lo veremos de inmediato.
El Homo
consumidorus
Hasta el momento, los neoclásicos han
tomado como su unidad de análisis al Homo economicus. Pero, con la
aparición del capitalismo maduro no regulado, el Homo economicus ha
cedido el paso a otros que expresan con mayor autoridad la realidad de los
procesos económicos, tanto en los países desarrollados como en las élites de
los subdesarrollados. Uno de ellos es el Homo consumidorus.
El Homo consumidorus se
desenvuelve en un mundo de derroche pleno, en el que la posesión de cuatro
automóviles es un signo de gran desarrollo y bienestar, lo que le permite,
además, gozar de especial consideración y respeto por parte de la sociedad
consumista. En este sentido, la supuesta racionalidad del Homo economicus es
reemplazada por el “Prestigio” que obtiene su reemplazante, el Homo
Consumidorus. Sobre la base de estas percepciones se construye una escala
de valores artificialmente deformada en los grupos humanos de ingresos altos;
por otra parte, los convierte en los grandes depredadores del planeta. Pero si
el Homo consumidorus ha nacido en las sociedades de mayor
grado de desarrollo, no ha sido para limitar su existencia a esas regiones,
sino para dispersarse en el mapa planetario, conformando las élites
privilegiadas de los países subdesarrollados y completar el accionar del
empresario transnacional en su cotidiana tarea de elevar la tasa de agravio al
medio ambiente, por medio de la contaminación área, acuática, terráquea y
subterránea del planeta. A esto es preciso añadir la progresiva desigualdad
distributiva del ingreso y su responsabilidad en los procesos inflacionarios
que se producen en los diferentes países.
El Homo consumidorus modifica
constantemente la realidad con su insaciable voracidad por bienes y servicios,
especialmente de lujo. La manía consumista de este sujeto es
la que acicatea los nervios vitales de una buena parte del empresariado
transnacional, en su obsesión de ganar más dinero para ganar aún más, en un
maniático afán acumulador que carece de todo sentido.
Su existencia real
Mientras el Homo economicus era un ente abstracto, concebido
como el personaje que obra luego de análisis de costo-beneficio, el Homo
consumidorus es un ser de carne y hueso cuyo consumo personal
reemplaza, por sí solo, al de centenas de miles de otros seres reales.
El Hombre Obsesivo
Es el ente-en-sí; una
especie de autista ontológico en la sociedad, arquetipo de las grandes mayorías
poblacionales de las naciones subdesarrolladas. Su constitución psicológica
está estructurada por una sola obsesión: satisfacer sus necesidades esenciales;
por ello es que, en la práctica, no percibe las cosas con el cálculo astuto,
sino con la urgencia del estómago. Con el Hombre obsesivo no
es posible hablar de alguna elección racional, v.g, “entre más horas de trabajo
o más ocio”, pues lo único que quiere es ganar lo que pueda para saciar su
hambre y, en su caso, la de su familia, aceptando cualquier condición que le
imponga. Desgraciadamente, su pobreza extrema es tal que tampoco le ha
permitido desarrollar su iniciativa ni su talento en la adquisición de
habilidades y destrezas exigidas por el mercado de trabajo. Con él no existe el
supuesto desempleo voluntario de los neoclásicos; al contrario, todo se reduce
a trabajar en lo que pueda y por lo que sea. Él conforma una parte
significativa de la población mundial, la que es excluida en el análisis
del modelo neoclásico, mientras que las empresas lo segregan de sus
respectivas agendas de producción, puesto que no constituyen una “demanda
efectiva” ni una mano de obra calificada. Tanto para el modelo como para las
empresas, este personaje simplemente no existe. La causa más común de las
políticas económicas bien intencionadas, se debe al desconocimiento de las
prioridades que tiene el Homo obsesivo, el que, con su hambre
a cuestas, es el gran marginado de la actual Economía-Vudú. En efecto, con la
tajante declaración en sentido de que la “Economía nada tiene que ver con la
distribución del ingreso”, los nigromantes de la tasa de beneficio han
marginado por completo por lo menos al 40% de la población mundial, es decir
al Homo obsesivo en su totalidad. La verdad es que no debería
ser así, puesto que en los países subdesarrollados, la demanda potencial de
este sujeto económico es muy grande. En efecto, la ejecución de una adecuada
política de ingresos, haría que ese porcentaje de la población de cada país se
insertara en el mercado, no para demandar celulares ni grabadoras, sino para
adquirir artículos de primera necesidad, lo que lo convierte en un gran aliado
de los empresarios nacionales, que producen, precisamente, esta clase de
bienes.
El Consumo
Se ha definido el consumo como un
proceso individual de obtener utilidad de un bien o de un servicio a través de
su adquisición como mercancías. Un concepto más amplio lo infiere como un
proceso que permite la reproducción del individuo en la sociedad. Desde este
punto de vista, el consumo tendrá dos acepciones.
El consumo
improductivo
Es el que no participará de un proceso
de reproducción de los bienes y servicios y se refiere, sobre todo, a la
reproducción de la especie humana. Incluye todos los bienes y servicios de
consumo duraderos y no duraderos.
El consumo
productivo
Es el que se expresa en la utilización
de insumos para continuar con el proceso de producción. En esta área se
registra el total del trabajo, las máquinas, el equipo, la tecnología, el
conocimiento, en general, a todos los insumos y factores de producción,
resaltando el papel decisivo del Conocimiento, tanto del trabajador, como del
Empresario, en la tarea productiva. En principio, es preciso admitir que hay
razones valederas para esa división del consumo, pero no es razonable que se
identifique la reproducción de la especie como consumo “improductivo”, pues la
reproducción de la especie es la producción más productiva de todas; sin las
personas nada habría, ni nada tendría sentido. Por ello es que, sobre la
propuesta marxista, estructuro una división Razonable de dicha variable: el
Consumo que reproduce la especie humana y el Consumo que reproduce el proceso
productivo.
Consumo fisiológico
Es el consumo que se satisface con los
bienes y servicios necesarios al bienestar material de la sociedad.
Consumo sicológico
El que cubre necesidades que no tienen
relación directa con el estómago, pero que son las que singularizan al ser
humano, diferenciándolo del resto de las especies que forman parte de la escala
zoológica.
Ambos tipos de consumo están
determinados por el grado de evolución histórica, económica y cultural de los
grupos humanos. Sobre este particular, es preciso recalcar que en la actualidad
el consumo está muy sesgado hacia el consumismo, por la publicidad y la
aparición de nuevos productos que crean nuevas necesidades, la mayor parte de
ellas, artificiales. Así, es posible intuir que el consumo de los estratos de
ingresos altos esté más influido por el derroche para lograr status y aumentar
la ganancia del empresario, que por la satisfacción de las necesidades
legítimas de los individuos. En este proceso el Homo economicus se
transforma en el Homo consumidorus, expresado en su versión de
consumidor y de productor.
La Utilidad:
Objetiva y Subjetiva
Los neoclásicos actuales tienen dos
percepciones de la utilidad: la utilidad objetiva y la subjetiva. La primera
sigue la tradición de Jeremy Bentham y la segunda, de Jevons y Pareto. Los
defensores de la Utilidad Objetiva dicen que la utilidad es la capacidad de un
bien para satisfacer una necesidad. También afirman que esa capacidad es
inherente al bien, esto es, la utilidad es algo que existe independientemente
de los deseos del consumidor. Los teóricos de la Utilidad Subjetiva afirman que
ésta no es una cualidad innata en el bien, sino que surge de una relación entre
el bien y el consumidor. En ambos casos, la utilidad dependería de la cantidad
consumida del bien. La utilidad total aumenta con la cantidad del bien, pero la
utilidad “marginal” disminuye con el incremento de su consumo. La debilidad de
ambas percepciones estriba en que, al parecer, han sido formuladas
tomando en cuenta solo los bienes de consumo inmediato, de ahí la aclaración de
que la “utilidad marginal disminuye con el incremento de su consumo”, dejando
de lado los bienes de consumo duradero tales como los automóviles, las
heladeras, las aspiradoras... Con el objeto de no repetir la arbitraria
generalización es que haré una distinción razonable entre los conceptos de
Utilidad y el de Satisfacibilidad.
La Utilidad
Marginal: Primeros Marginalistas
En 1854 apareció un libro que no atrajo
la atención de nadie. Su autor, German Henrich Gossen, tuvo que retirarlo de
circulación. Tenía un título largo y enrevesado. Pero allí ya se afirmaba lo
que constituiría el cimiento de la Teoría de la Utilidad Marginal. Gossen
sostenía que la cantidad de uno y el mismo placer disminuye constantemente a
medida que experimentamos dicho goce sin interrupción, hasta que se llega a la
saciedad. Varios años después, en 1871, salió a la luz una de las obras más
importantes en la historia de la disciplina económica actual: “La Teoría de la
Economía Política”. Su autor, William Stanley Jevons, reivindicó con ella el
nombre del hasta entonces olvidado Gossen y puso de su cosecha el principio de
que el valor dependía de la utilidad, definiéndola como la relación de un
objeto con un sujeto. De esta manera, la Economía pasó a ser una disciplina
subjetiva-espiritista que es hoy y los seres humanos fueron definitivamente
representados por una abstracción mental llamada Homo economicus, un
conjunto de zombis cuyas preferencias fueron reducidas a funciones
matemáticas. De este modo, de un solo plumazo, se dejaron de lado los procesos
objetivos de la producción y de la distribución, tal como lo habían sostenido
los clásicos (Smith, Ricardo...)
Se formaliza el
modelo del Consumidor
Con el objeto de formalizar la teoría
de la utilidad, los marginalistas decidieron que la Economía era una ciencia
descriptiva, con la capacidad de establecer “leyes universales”, supuestamente
válidas para todo espacio-tiempo. En lo que se refiere al consumidor, los
Neoclásicos consideraron que era necesario formalizar la teoría de la
“Elección Racional”, formalización que se estableció en los siguientes
postulados:
Completitud
Si A y B son dos situaciones
cualesquiera, el individuo siempre puede especificar exactamente una de las
tres posibilidades siguientes:
Si Prefiere A a B y B a A,
entonces A y B son igualmente atractivas.
Así, la “indecisión no paraliza a los individuos”.
Por otra parte se excluye cualquier
situación en que la persona prefiera B a A y, al mismo tiempo, A a B.
Transitividad
Si una persona prefiere A a B y B a C, entonces prefiere A a C.
Continuidad
Si una persona prefiere A a B también debe preferir las situaciones parecidas
que deriva de la elección de preferencia de A y no B
Con estos axiomas, los neoclásicos
afirmaron que la teoría de la “Elección Racional” en un cuerpo analítico
formal. Tal como se verá después, la tercera propiedad del supuesto de la
Completitud sirve para afianzar la presencia de un nuevo instrumento analítico
neoclásico: la llamada “Curva de Indiferencia”. A diferencia de los primeros
planteamientos de la utilidad, como medible en unidades cardinales, las
funciones de utilidad sólo necesitarían un orden dado de preferencias.
Consiguientemente decir que A es preferible a B sería una afirmación que
obviaría la necesidad de establecer cuántas veces A es preferible a B. Por
ejemplo, si se dijera, al estilo de los primeros cardinalistas, que A es 10
veces superior a B, se tendría los mismos resultados que si se dijera que se
prefiere A dos veces más que a B. Lo que interesaría sería saber si A es
preferible a B y no los múltiplos de preferencia implícitos. De esta manera, la
utilidad pudo ser escrita como una función de bienes x1, x2,….xn a
disposición del consumidor. Así surgió el siguiente Principio de
Insaciabilidad.
El Principio de
Insaciabilidad
En el modelo formalizado, las
preferencias de los individuos se representan por medio de una función de
utilidad de la forma: U(x1, x2,… xn) Al describir de este modo una
función de utilidad, los neoclásicos consideraron que la Economía se había convertido
en una verdadera ciencia porque sus principios podían escribirse usando las
matemáticas. Intensamente motivados por ese descubrimiento lanzaron un nuevo
postulado: Los individuos prefieren una cantidad mayor de cualquier bien a una
menor. El axioma de la “Insaciabilidad”, así se llama al hecho de consumir más
allá de la satisfacción razonable de las necesidades, exige que cada individuo,
aún con un pie en el féretro, prefiera más de lo que está comiendo hasta morir
encaramado en la mesa utilitaria. No importa que las necesidades ya estén
satisfechas en cierto nivel de la función, eso no es suficiente para el modelo
marginalista neoclásico, el que sólo puede mantenerse produciendo más y más.
Fue de ese “Principio” que nació el personaje al que hemos denominado el Homo
consumidorus; aquél ente que por su extremo consumismo se está devorando el
planeta. La Economía-Vudú no es Razonable.
La “Ley” de la
Utilidad Marginal Decreciente
Según la teoría, las primeras unidades
del bien que consumimos nos brindan una gran satisfacción. Es decir, el bien o
el servicio nos serían “muy útiles”. El consumo de las unidades subsiguientes
de ese bien o servicio nos irá produciendo menor cantidad de satisfacción o, lo
que es lo mismo, nos serán cada vez menos útiles. Recordemos que el consumo del
bien proporciona una utilidad total, la misma que resultaría de la suma de las
utilidades proporcionadas por las sucesivas unidades del bien consumido, mientras
que la utilidad marginal es la que proporcionaría la última unidad consumida
del bien. El proceso seguiría hasta que la utilidad proporcionada por la última
unidad del bien consumido llegara a cero. En este tren de razonamiento, se
supone que el consumidor de jamón encontrará que la primera ralla infinitesimal
será la que más utilidad le proporcione; luego vendrán las demás, cada una,
ofreciendo menos utilidad que la anterior, respectivamente. Los teóricos del
modelo Vudú elevaron este proceso a rango de ley, la que, supuestamente,
estaría vigente en todo Tiempo-Espacio. De allí emergió la definición formal:
La Utilidad
Marginal
Es la utilidad añadida a la Utilidad
Total por la última porción del bien o servicio consumido. La Utilidad Marginal
de un bien o servicio es decreciente. Gráfica 5.1.
Las porciones de jamón, cada una de las
cuales brinda una satisfacción menor que la anterior, fueron reducidas a rallas
de grosor infinitesimal, de otra manera no habría sido posible usar del
instrumento que más orgullo causa en los espiritistas: el Cálculo
Infinitesimal, pues con su ayuda pueden formalizar sus propuestas.
La Función de
Utilidad Neoclásica
El uso del Cálculo Infinitesimal
requiere que la Utilidad tenga una función, la misma que debe ser continua y
derivable cuantas veces se necesite. Siguiendo la metodología propuesta, los
espiritistas de la economía toman un bien al azar y designan su Utilidad
Marginal con el símbolo UMa, cuyo movimiento queda reflejado en la Gráfica 5.1
En el eje de las abscisas se inscribe el bien B, mientras que en el de las
ordenadas, el de la Utilidad que las sucesivas porciones del bien B ofrecen al
sujeto que lo consume. Como ya quedó establecido, de acuerdo con los postulados
de la Economía-Vudú, a medida que la cantidad del bien aumenta, la utilidad
decrece, de ahí la pendiente negativa de la curva y la convexidad de la curva
con relación al punto de origen, lo que significa que por cada unidad del bien
B que se aumenta, la utilidad que se logra es proporcionalmente menor.
Según el modelo, la intersección de la
curva con el eje de las ordenadas no tendría sentido matemático y, como no
tiene sentido matemático, tampoco tendrá sentido en la realidad. Dado que se
supone que la utilidad marginal de un bien es la primera derivada de la
utilidad total, el punto de intersección de la curva con el eje de las
ordenadas tendría, aparentemente, una utilidad infinita, lo que haría que la
derivada también fuera infinita, algo que no condice con el modelo matemático.
La UMa del bien X sería la variación de
la Utilidad Total del bien X debido al consumo de una nueva porción de ese
bien, por lo que sería positiva, cero o negativa. Se supone que el sujeto
económico consumirá porciones del bien hasta que la Utilidad Marginal llegue a
cero, momento en que el bien dejará de ser económico y ya no será consumido.
Teóricamente, la UMa, después de alcanzar el nivel de cero, se volvería
negativa y el consumo del bien traerá insatisfacción en vez de placer. Con el
objeto de visualizar el proceso, observemos el supuesto comportamiento de la
UMa de un solo bien, según el modelo, tal como aparece en la gráfica 5.1
Por último, diremos que hay tendencias
muy importantes en el concepto de “utilidad”. Los primeros marginalistas
afirmaban que un sujeto económico prefería el bien X al bien Y, debido a que el
consumo del bien X le brindaba mayor utilidad que el consumo del bien Y. En la
actualidad, varios teóricos de la economía dicen que el bien X tiene mayor
utilidad que el bien Y, debido a que el sujeto económico lo prefirió y no a la
inversa. Ésa es una modificación de fondo, por la que no sabemos el rumbo que
tomará el actual modelo.
Indagación sobre la “Ley de la Utilidad
Marginal Decreciente”
En la práctica, lo dijimos ya, la “Ley de la Utilidad Marginal Decreciente”
neoclásica se expresaría así: un trozo de jamón debe ser dividido en rallas
infinitesimales, el consumo de cada una de las cuales ofrecerá al sujeto
económico una satisfacción mayor que la siguiente y menor que la anterior, de
acuerdo con una función matemática continua de utilidad. Eso es lo que vimos en
la gráfica 5.1. La curva de utilidad marginal decreciente sería una función
continua y derivable en todos sus puntos, puesto que así lo exige el modelo
matemático formal. Pero sería contradictoria al postulado de la Insaciabilidad.
La Universalización
Irrazonable
No considero razonable generalizar
cualquier postulado que se nos venga a la mente, sin discriminar las
condiciones en las que podría tener vigencia. Desde esa perspectiva, Desde esta
perspectiva, observo que la utilidad marginal decreciente sólo puede ser
aplicable a los alimentos y alguno que otro bien, pero no podría ser referida a
todos los bienes y servicios. Tomemos el caso de los antibióticos. Si el médico
receta cinco millones de unidades de un antibiótico determinado para curar una
infección, dosificadas para un tratamiento de cinco días, la dosis del primer
día no será más útil que la dosis del segundo día, ni ésta será más útil que la
tercera… Todas las dosis del medicamento serán igualmente útiles, puesto que la
dolencia no cesará mientras el tratamiento no termine con la aplicación de la
última. Por otra parte cabría preguntarse: ¿Será la segunda aspiradora
comprada por la dueña de casa, más importante que la primera? ¿Encontrará la
señora que la alfombra nueva le brinda una satisfacción menor que la primera?
¿Será el primer libro más útil que el segundo? ¿El primer automóvil que
adquiere el sujeto, tendrá una utilidad mayor que los que adquiera después de
que el primero ha cumplido su ciclo de vida?...
Otra contradicción.
El Principio de la Isaciabilidad del modelo neoclásico establece que para el
sujeto económico “más es mejor”, es decir, que el individuo siempre querrá
consumir más de un bien, sin límite alguno. En cambio la “Ley de la
Utilidad Marginal Decreciente” nos hace saber que más allá del eje de las
abscisas, el consumo de un bien ya no satisface; al contrario, es una tortura.
Como éstos, es posible encontrar
incontables ejemplos de bienes y servicios para los que no será posible aplicar
la “ley de la utilidad marginal decreciente”, si es que abandonamos el mundo de
los espectros. Pero, antes de presentar una propuesta Razonable sobre la
Utilidad, es preciso retomar dos conceptos fundamentales.
Economía Vital: la
Unidad Positivo-Normativa
El Postulado: Anular el dolor colectivo
mayor, esto es, la pobreza, surge de un código ético pero necesita un
instrumental analítico diferente. Por ello lo positivo y lo normativo conforman
una unidad que no puede ser dividida. Por todo lo expuesto, es necesario
reiterar que no sería Razonable pretender sustituir al sistema capitalista; más
bien, sería necesario tratar de adecuar el instrumental teórico a las
condiciones históricas y culturales de los países pobres; en su caso,
desechando algunos de los instrumentos, en otros, modificándolos en
consecuencia y, finalmente, creando otros nuevos. Me parece razonable rechazar
el principio de la “Insaciabilidad” para reemplazarlo, por lo menos en el caso
de los países pobres, por el de Saciabilidad Razonable. Esto quiere decir que
el consumidor, no exigirá consumir más allá de lo que demanda la satisfacción
razonable de sus necesidades. Como contraparte, el empresario se bifurca en dos
dimensiones, también complementarias entre sí: el Estado, en cualquiera de sus niveles,
por un lado, y la Empresa Privada, por el otro. Ambos, Estado y Empresa
Privada, en una alianza vital, establecen las estrategias productivas, las que
son implementadas en el seno del mercado y en el marco de reglas concertadas.
Para ello, contará con los resultados de las investigaciones que confiará a las
Universidades, la cooperación Internacional y los gustos y preferencias de la
Sociedad Civil. En la percepción de la Economía Vital, la división formal que
el modelo de la Economía-Vudú neoclásico hace de la ciencia económica, al
pretender dividirla en “Economía Positiva” y “Economía Normativa”, no es
sino el intento de dividir un fantasma en dos.
El Principio de lo Razonable, al tomar
el Conocimiento Complejo como base de la percepción de la realidad, tal como
será establecido en el capítulo respectivo, no permite la descomposición de una
percepción integral en mini parcelas cognitivas, pues esa reducción eliminaría
lo más importante: las interacciones que se establecen entre los constituyentes
de un proceso. En este sentido, es preciso reafirmar que una ciencia económica
razonable, la Economía Vital, exige un conjunto de percepciones integrales acerca
de lo que es y de lo que debe ser, al mismo tiempo. Por otra parte, este
requerimiento es consistente con su Postulado Básico para su primera fase:
anular el dolor colectivo mayor, esto es, la pobreza, la exclusión y la
discriminación, postulado que parte de un concepto que requiere ambas
aprehensiones de la Economía: Positiva-Normativa.
Economía Vital: la
Asignación de Recursos:
En el mercado razonable que propicio en
esta obra hay dos indicadores que determinan la asignación de los recursos del
municipio: los Precios y los Objetivos Nacionales. La Interacción
Complementaria de estas dos variables exige también que ambos determinen la
prioridad de las inversiones, el nivel de los beneficios y el de los impuestos.
En esta descripción del escenario principal, no debo olvidar que, en el área
económica, el objetivo más importante del Estado es velar por la Calidad de
Vida de la población, elevándola y consolidándola continuamente. En cuanto al
concepto de la utilidad, la Economía Vital establecer que, encuentro razonable
optar por dos percepciones complementarias: el de Satisfacibilidad y de
Utilidad, propiamente dicho.
La Línea de
Satisfacción
El panel derecho de la gráfica
5.2 nos muestra la Línea de Satisfacción del consumidor. En el eje de las
ordenadas se inscribe el nivel de satisfacción del bien respectivo, mientras
que en el eje de las abscisas, se registra la cantidad del bien. En el panel
izquierdo, la Línea S0→a representa una unidad discreta de un bien que
satisface directamente la necesidad de alimento del Consumidor. La línea que
representa una unidad discreta de un bien que satisface razonablemente una
necesidad, se denomina Línea de Satisfacción, mientras que la unidad discreta
estará conformada por varias unidades de un bien de consumo. El panel derecho
se descompone en dos rangos: el primero, S0→a, que reproduce la Línea de
Satisfacción del panel de la izquierda, con la que el consumidor satisface
razonablemente su necesidad de ese bien. Pero, a partir del punto a del panel
derecho, empieza a tener vigencia la satisfacción descendente que proporciona
la próxima unidad del bien. Esto sucede cuando el consumo va más allá de la
satisfacción razonable de las necesidades y empieza el sobreconsumo, propio del
Homo consumidorus.
La forma de esta curva es de suma
importancia para los planes que formularán el Estado y la Empresa Privada, dado
que en esos planes se identificará el punto en el que la tarea de mejorar la
calidad de vida de los ciudadanos ya deja de ser un deber del Estado, que es
precisamente el punto en el que empieza el segmento descendente de la curva del
panel dos; es decir, el Estado, en coordinación con la empresa privada,
ejecutará las acciones orientadas para tratar de que el consumidor tenga a su
alcance el bien correspondiente en la unidad discreta S0a. Una vez que se ha
llegado a ese punto, el segmento descendente ya no estará en la visión del
Estado, sino que dependerá exclusivamente del mercado para satisfacer el libre
consumo de quienes desean incrementarlo, pues el modelo se aplica a un sistema
democrático en el que el Estado no cohíbe los derechos ciudadanos, aunque no
siempre los alienta, sobre todo, cuando se trata de la eventual vigencia de un
proceso de sobreconsumo.
En resumen: sólo una vez que el Ser Razonable está razonablemente satisfecho,
entra en vigencia la satisfacción marginal decreciente del bien; es decir,
cuando el consumismo reemplaza la necesidad legítima y razonable de consumir.
Pero ese segmento ya no es de importancia, por lo que no lo tomo en cuenta para
cumplir con los objetivos. A pesar de ello, habrá un segundo tomo de este libro
en el que se establecerán los efectos que el sobreconsumo tendrá en el sistema
económico y otros aspectos que escapan a la competencia de este primer intento.
El máximo consumo se alcanza en el punto Bc punto en el que la satisfacción es
cero. Sobre el particular, es razonable sostener que nadie consumirá una
porción adicional cuando ya esté completamente lleno, y la satisfacción sea
cero, aunque sospechamos que el Homo consumidorus sí podría intentarlo, hasta
reventar, en virtud del principio de “Insaciabilidad”. En todo caso, estará en
la libertad de hacerlo.
Los personajes introducidos en este
capítulo están debidamente representados en ambas curvas. En efecto, en el
panel de la izquierda, el punto a muestra al Ser Razonable, al que ya tiene sus
necesidades primarias satisfechas y no pretende ir más allá. También está
representado el Hombre obsesivo, aquél que aún no ha satisfecho sus necesidades
más premiosas, y cuyo consumo se determina en algún punto entre S0 y a, tal
como b La existencia del Hombre obsesivo será muy temporal, pues, ya se dijo,
es el individuo que tiene privilegio en los objetivos que planteará el Estado y
la Empresa en un sistema de mercado. En el panel de la derecha la curva tiene
dos segmentos. El segmento que parte del eje de las ordenadas y termina en el
punto a es el mismo que se muestra en el panel de la izquierda. El segmento que
empieza en el punto a con la pendiente negativa, representa el consumo del Homo
consumidorus, el que consume más de lo que realmente necesita. Cuando todos los
grupos humanos del país se encuentran razonablemente satisfechos por haber
llegado ya al punto a de cualquiera de los paneles, en un proceso de consumo
sostenible, el Estado podrá anunciar que la tarea más importante de su gestión
habrá sido alcanzado, esto es, habrá cumplido con la primera fase de su gestión:
el Hombre obsesivo ya será un fenómeno del pasado.
En este nivel de la exposición, algunos
lectores han debido notar que la Línea de Satisfacción no sólo tiene un
primer segmento cuya satisfacibilidad es constante en So, sino que, además,
muestra algo que los neoclásicos no aceptan, esto es, que la curva de utilidad
(ahora, la Línea de Satisfacción) pudiera intersectar el eje de las ordenadas,
tal como sucede con la Recta de Satisfacción de la gráfica 5.2.Vale la pena
describir el proceso en ambos casos.
Intersección de la
Curva de Utilidad Neoclásica con las ordenadas
Este es un problema que no tiene
solución en el modelo matemático de la Economía-Vudú de los neoclásicos, puesto
que el hecho de dar una utilidad infinita a una cantidad cero de un bien, que
es lo significaría la intersección de la curva de utilidad marginal decreciente
con el eje de las ordenadas, no parece muy cuerdo. Así, se llegó a la
conclusión de que la curva nunca debería tocar el eje de las ordenadas. Los
neoclásicos niegan la pertinencia de esta intersección, debido a que no condice
con la fórmula matemática que expresa la función de utilidad del consumidor,
esto es, en la visión neoclásica, la Utilidad Marginal queda definida como la
derivada de la Utilidad Total con relación a la cantidad de unidades consumidas
(q) De este modo, si la curva de Utilidad Marginal Decreciente tocara el eje de
las ordenadas, q sería igual a cero y la derivada no tendría sentido. Ahora
bien, como los neoclásicos dicen que es racional sacrificar la realidad en pro
de la matemática, la intersección de referencia es anulada ipso-facto. Pero el
problema no desaparece, puesto que si la curva de utilidad no toca el eje de
las ordenadas tendría que volverse asintótica con respecto a ella, a medida que
la cantidad del bien (q) se hiciera más y más pequeña (no olvidemos que el enfoque
marginal de los temas se refiere a cantidades infinitesimales de los bienes) En
otras palabras, a una cantidad realmente infinitesimal del bien, le
correspondería una utilidad que tendería a ser infinita (¡Aún el brócoli! ¡Las
telenovelas! ¡Los discursos de los políticos!)
La teoría de la Economía Vital afirma
que no hay una contradicción lógica en el punto de intersección de la Recta de
Satisfacción con el eje de las ordenadas. Por el contrario, dicho punto es
considerado como cualquier otro de la recta, gracias a la introducción de un
nuevo concepto en el modelo, esto es, el de la Satisfacción Esperada. (Nada que
ver con la probabilidad de que algo ocurra en el futuro) En efecto, ante la
perspectiva de consumir un bien, el sujeto le otorga al mismo una importancia
que varía con su condición económica y, con diferentes grados de incertidumbre.
Por ejemplo, el Hombre obsesivo esperará del bien que habrá de consumir, una
mayor satisfacción que cualquier otro. En la gráfica 5.3 se puede diseñar
algunos ejemplos de rectas de satisfacción. En el eje de las ordenadas se
registra el nivel de Satisfacción Esperada por el bien, designada por el punto
S; y en el eje de las abscisas, las cantidades del bien respectivo,
representadas por la letra B. Claro está que la Satisfacción Esperada no es
medible en términos cardinales sino ordinales.
El nivel S0, corresponde al Homo
obsesivo y, tal como en la gráfica 5.2, la línea representa una unidad discreta
que satisface razonablemente al consumidor. La distancia vertical entre el
punto de origen y el nivel Si mide el grado de Satisfacción Esperada de los
diferentes personajes identificados. Mientras más grande la distancia, mayor
será la Satisfacción Esperada del Individuo. Por ejemplo, la distancia del
punto de origen al nivel S0, es la más grande y corresponde a la Satisfacción
Esperada del Hombre Obsesivo, pues su ansia de satisfacer sus necesidades
básicas es una verdadera obsesión. La sola perspectiva de consumir una cantidad
del bien, hasta quedar razonablemente satisfecho, le impone una satisfacción
esperada realmente alta. El punto S es el punto que muestra la cantidad del
bien que habrá satisfecho razonablemente su necesidad.
El nivel S1 refleja la Satisfacción
Esperada de un consumidor de ingresos medios, la que es más baja que la del
Hombre obsesivo, aunque, al igual que éste, consumirá hasta quedar
razonablemente satisfecho, lo que sucede también en el punto S. En realidad, él
es el Ser Razonable, horizonte que un modelo de Economía Razonable propone para
el Hombre obsesivo. El nivel S2 corresponde a la Satisfacción Esperada del Homo
consumidorus, el ente que siempre consume por encima de la satisfacción
razonable de sus necesidades, por lo que su Satisfacción Esperada del
bien que habrá de consumir será muy baja con relación a las anteriores. Algo
más, a partir del punto de saciedad razonable S, el consumo del bien estará
regido por la tendencia a la satisfacción decreciente, por la que, en el caso
del Homo consumidorus una nueva porción del bien consumido será menos
importante que la anterior, tal como se vio en párrafos anteriores. Por lo que
se infiere de la definición, la Satisfacción Esperada nada tiene que ver con la
probabilidad de que el acto de consumo se realice; es un concepto que pertenece
a otra dimensión. Esta es una ocasión oportuna para declarar que en adelante
nos ocuparemos sólo de las necesidades del Hombre Obsesivo y del Ser Razonable,
dejando de lado al Homo consumidorus, porque sus necesidades, más allá de S, no
son relevantes para el Estado. El concepto de
Satisfacción Esperada no trae aparejado problema alguno en lo que se refiere a
la intersección de las líneas de Satisfacción Esperada y el eje de las ordenadas.
Al contrario, la intersección se convierte en un instrumento útil de análisis,
por lo menos, para un análisis razonable.
A continuación, procedamos a establecer
las definiciones de los dos conceptos parecidos entre sí, pero con diferentes
significado, que el Principio de Razonabilidad introduce como una parte de su
propuesta: Satisfacibilidad y Utilidad. Con ese fin, debo aclarar que las
necesidades del Ser Razonable están histórica y culturalmente determinadas,
aunque siempre son cambiantes. Pero, la capacidad que tiene un bien de ser
Satisfaciente le es conferida en el proceso de producción, pues el empresario
produce bienes orientados a ser satisfacientes o útiles, antes de lanzarlos al
mercado. Ningún empresario producirá cosas que no son ni útiles ni
satisfacientes, dado que una de sus tareas principales es diagnosticar qué es
lo que quiere el mercado y también anticiparse en la oferta de bienes y
servicios que remplazan o complementan los existentes. Así, la capacidad de
Satisfacibilidad de un bien es objetiva. Sobre la base de estas
particularidades se propone las siguientes definiciones.
Satisfacibilidad
Capacidad que tiene un bien o servicio
de satisfacer directamente una necesidad del Individuo
Utilidad
Capacidad que tiene un bien de
coadyuvar a la satisfacción de una necesidad directa del Individuo
La Utilidad es lo
que caracteriza al utensilio, aquello que es útil y por eso es usado. En este
punto, nos acercamos a la percepción de Martin Heidegger: la “Utensibilidad” de
un bien es propio del bien de que se trate y, al igual que la Satisfacibilidad,
le fue dada por el proceso productivo cuando se lo producía para el mercado.
Esto es, la Utilidad es independiente de la subjetividad. Claro está que hay
una diferencia importante entre los conceptos de Satisfacibilidad y el de
Utensibilidad: el primero se refiere a la característica de un bien de
satisfacer directamente una necesidad del sujeto; una vez que el consumidor
satisface su necesidad, la porción consumida desaparece. El segundo imprime al
bien la capacidad de ser utilizable más de una vez, en cuanto coadyuve a un
bien satisfaciente, en el acto de satisfacer una necesidad directa. Como un
ejemplo adecuado para diferenciar ambos conceptos, imaginemos un vaso y la
leche que contiene. La leche será un bien satisfaciente, porque satisface
directamente la necesidad de alimento. En cambio, el vaso será un bien útil,
pues gracias a él podemos tomar la leche y utilizarlo nuevamente la próxima
vez. En el grupo de los satisfacientes se incluye los alimentos, las medicinas
y aquéllos que satisfacen necesidades psicológicas y de recreación. El grupo de
bienes que prestan utilidad, no desaparecen en el instante en que el consumidor
satisface una necesidad, sino que pueden ser utilizados nuevamente, para
prestar la misma “Utensibilidad” cuando el consumidor satisface su necesidad
con el mismo bien (leche) o con otro (café)
La influencia
subjetiva en las cualidades objetivas del bien
La cualidad que tiene un bien de ser
satisfaciente o útil, respectivamente, es objetiva; es inherente al bien o
servicio de que se trate. Esto es así, porque fue producido con las
características que le permitan tener esas cualidades. Cada uno de estos bienes
fue producido “para eso”. Es decir, el proceso de producción ha consistido,
precisamente, en objetivar esas cualidades, ya satisfacientes, ya útiles, en
forma de bienes o servicios. Todo lo que produce el empresario tiene como base
las singularidades concretas que hacen que un bien sea satisfactorio o útil.
Sin embargo, la teoría del conocimiento que avala la visión Razonable de la
Economía afirma que la subjetividad del consumidor es el que percibe esta
cualidad y, como en cualquier fase del conocimiento, la modifica. De este modo,
lo que es sabroso para alguien no lo será para otro. Lo que es bonito para
Juan, será feo para Adriana. Pero, la cualidad que se juzga subjetivamente es
objetiva; el empresario fabrica mercancías satisfacientes o útiles; el consumidor
decide si esa mercancía es satisfaciente o útil para él. Estos gustos dependen,
en gran parte, del grupo socio-cultural en cuyo seno creció el Ser Razonable
Ampliación de la
Línea de Satisfacción a Cestas de Bienes
La Línea de Satisfacción de la gráfica
5.2 está concebida para un solo bien, pero su lógica nos permite ampliar el
concepto para cubrir lo que llamaríamos Cestas de Satisfacción, compuesta de
bienes y servicios cuya gradación es descendente. En la gráfica 5.5 el eje de
las ordenadas registra la Satisfacción Esperada de las cestas por parte del Ser
Razonable, cestas que se anotan en las abscisas, también como unidades
discretas.
En la gráfica de referencia se diseña
dos cestas. La primera (CA) incluye los alimentos que satisfacen las
necesidades más perentorias del Ser Razonable, tomando en consideración los
gustos y costumbres de las Poblaciones-Territorio, aunque tratando de introducir
nuevos alimentos considerados nutritivos y sanos. La vivienda, el vestido y la
salud, también están contenidos en la primera cesta. La segunda (Cb) está
conformada por bienes y servicios que satisfacen necesidades menos perentorias,
incluidas las de recreación, espectáculos, libros, viajes y otros similares.
La posición de cada Recta muestra los
niveles de la Satisfacción Esperada, tal como quedó definida y el hecho de que
cada una de ellas es considerada como una sola unidad discreta, a pesar de que
es una cesta compuesta de varios bienes y servicios. Estas rectas están
referidas sólo a las necesidades del Ser Razonable. No se incluyen rectas de
cestas de bienes orientadas al Homo consumidorus, porque éste ya tiene
cubiertas todas sus necesidades y no demandará esfuerzos ni del Estado ni de la
Sociedad Civil, sólo la acción del mercado. Por supuesto, que las Cestas de
Satisfacción de mayor longitud, representan una cantidad mayor de bienes.
La conversión de
varios bienes en una unidad discreta
Esta conversión teórica es necesaria
para poner de relieve que el Ser Razonable satisfará razonablemente sus
necesidades si es que consume el total de los bienes (y servicios) que
conforman las cestas respectivas, en un periodo determinado. Por esta razón, no
será posible fraccionar ninguna cesta; de hacerlo, no se lograría el objetivo
propuesto. Del mismo modo que la obtención de un título universitario exige el
cumplimiento de todo lo que dictan las normas y procesos de una universidad, la
satisfacción de las necesidades básicas del Ser Razonable no pueden ser
mini-parceladas, pues si se lo hiciera no se cumpliría con el objetivo
propuesto. Lo dije ya, lo repito ahora, esa visión deriva del carácter del
Conocimiento Complejo, el que trata de evitar en lo posible la miniparcelación
de los hechos y, más bien, trata de percibirlos de una manera más integral. Por
supuesto, la dotación de los bienes y servicios que conforman las cestas puede
variar, en función del reemplazo de bienes antiguos por nuevos. La longitud de
las cestas indican el total de bienes y servicios que satisfacen razonablemente
las necesidades del Ser Razonable, longitud que puede prolongarse más, en
cuanto el desarrollo del país permita añadir nuevos bienes a los ya existentes
en las cestas, sin que cada cesta deje de ser una unidad discreta, aunque este
conformada por varios bienes y servicios.
Las Cestas de
Utilidad para otros bienes
Otro tipo de bienes, tales como la
educación, los electrodomésticos, las herramientas caseras y otros similares,
no satisfacen directamente una necesidad del Ser Interactivo Sin embargo,
tienen la cualidad inherente de ser útiles, en el sentido de que coadyuvan
indirectamente a la satisfacción de las necesidades. El ejemplo del vaso, que
es útil porque contiene la leche que satisface una necesidad directa, es
relevante para la distinción citada que proponemos. En este caso, en vez de
Cestas de Satisfacción, esta clase de bienes serían identificadas como Cestas
de Utilidad, las que tendrían las mismas propiedades geométricas que
caracterizan a las de Satisfacción. Por lo tanto, la gráfica 5.5 también
sirve para representar las Cestas de Utilidad, con la gradación de Utilidad
Esperada.
El porqué de la
Línea de Satisfacción
La Línea de Satisfacción elimina
la supuesta dicotomía entre las categorías “objetivo” y “subjetivo”. Esto se
debe a que estamos conscientes de que el bien en cuestión ha sido producido por
el empresario para satisfacer una necesidad específica, detectada por él, en el
mercado respectivo. Lo dijimos ya, lo repetimos ahora, ningún empresario
produce bienes por diversión. Al contrario, los produce porque sabe que
satisfarán alguna necesidad detectada adecuadamente por él. Es precisamente
este conocimiento, aplicado al proceso productivo, lo que otorga al bien
producido la capacidad de satisfacibilidad o de utilidad. Pero es la
preferencia del Ser Razonableel que lo escoge. En realidad, es esa
preferencia la que determina lacantidad del bien o servicio
demandado. Así, en este proceso hay una interacción de lo objetivo y de lo
subjetivo, sin que ninguno de ellos elimine al otro ni entorpezca la claridad
del concepto. La segunda característica de la Línea de Satisfacción es
que no necesita medir el grado de “satisfacción” de ningún bien; basta que, a
condiciones iguales, su consumo satisfaga al consumidor en un orden de
prioridad con relación a otros bienes. En ese punto no hay diferencia de fondo
con la concepción neoclásica. La tercera particularidad es que permite
diferenciar adecuadamente al Ser Razonable tanto del Hombre
obsesivo como del Homo consumidorus, por medio de los
segmentos que estructuran la Línea de Satisfacción, a través
decuyos niveles se identifica a cada uno de ellos. Esta
diferenciación es muy importante para la política del gobierno orientada a la
tarea de velar por la calidad de vida de la población, tarea que es compartida
por las empresas, en una alianza que permite el beneficio para el empresario y
el logro de objetivos nacionales para el Estado. Esto es posible porque el
Conocimiento Complejo integra en uno solo el “qué es” y el “debe ser” en una
unidad inseparable, a diferencia del modelo neoclásico, el cual las separa en
divisiones muy alejadas una de la otra.
Teorema
Las relaciones de Satisfacibilidad y de Utilidad no son relaciones entre
consumidor y objeto, sino entre las exigencias del consumidor y la capacidad
del empresario para detectar y producir lo que el consumidor requiere.
La primera tarea del Estado, en
coordinación con la empresa, es la conversión del Hombre obsesivo en
el Ser Razonable. Aquí se cumple la utopía de los liberales
clásicos, con una modificación: no es la suma de los intereses individuales la
que coincide con el bien general; más bien es la suma y la interacción de los
grupos socio-culturales, en su forma institucional, la que coincide con el bien
general, aunque el beneficiario último de estos procesos es el Individuo.
Escuchemos una conversación de café sobre los temas que ahora nos interesa.
−de acuerdo con lo establecido por el
Modelo Neoclásico, si introducimos el dinero en esta dinámica, se podría
deducir que si una persona tiene un millón de dólares y otra solamente
quinientos, la utilidad que recibe el millonario por el último dólar, será
menor que la utilidad que el pobretón recibe del último dólar que posee
‒estoy de acuerdo con la distinción entre “utilidad” para el dinero, ysatisfacibilidad para
los que satisfacen directamente una necesidad; siguiendo esta línea de
razonamiento, habría espacio para que el Estado expropiara unos cuantos cientos
de miles de dólares al millonario y empezara a repartirlo entre los pobretones,
en una política extrema de pretender una supuesta igualdad del ingreso entre
los habitantes de un país
−no estoy seguro acerca de la validez de una política igualitaria, en el
sentido de forcejear para que cada ciudadano tenga una riqueza igual a la de
todos los demás. Hay diferencias de capacidad, de iniciativa e, incluso, de
culturas, con relación al confort material
‒muy de acuerdo; es como si un ladrón le robara a un millonario, con el
justificativo de que, por los sagrados principios de la Economía, el
dinero robado será más útil para el que despoja que para el despojado
−lo que resultaría beneficioso para la sociedad en su conjunto, pues si el
millonario se queda con menos cantidad de dólares, debido al robo, la utilidad
marginal de lo que le resta será mayor que la que tenía antes del robo y la
utilidad marginal del dinero apropiado por el ladrón será mayor a la del
millonario
‒pero, la utilidad marginal que el dinero robado le brinda al ladrón ya no será
tan grande como la que le brindaba los pocos dólares que tenía antes de
perpetrar el robo; no lo sería, porque ahora tendría más de lo que tenía antes
‒así es; por lo que se puede ver en el caso hipotético que nos ocupa, mientras
la utilidad marginal del dinero que le queda al millonario aumenta, puesto que
ahora tiene menos, la utilidad del dinero que tiene el ladrón disminuye porque
ahora tiene más dinero
−eso quiere decir que mientras la utilidad del dinero del uno aumenta, la del
otro disminuye y lo hará seguramente hasta que la utilidad que brindan las
cantidades así alcanzadas sean las mismas; eso significaría que un país habría
ingresado en una etapa de igualdad económica entre todos sus habitantes y se
comprobaría también que el sindicato de ladrones pediría asilo constitucional.
Los Valores
Universales: lo Normativo y lo Positivo en uno solo
Hay dos puntos esenciales que debemos
tomar en cuenta en el diálogo anterior.
Primero,
La presente obra han sido concebida para elevar la calidad de vida de la
población avalado por un modelo político de Democracia en el marco de un Estado
de Derecho y de no Exclusión. Por ello, la figura del ladrón, apropiándose del
dinero del millonario para justificar una mejor distribución de la riqueza, es
una falacia de argumento. Ésa es la razón principal por la que la Economía
Vital rechaza la división entre la dimensión positiva y la normativa.
Segundo,
La Ética de la Economía Vital respeta los valores universales, como también los
propios de una nación. Sobre estos temas hablaremos en un capítulo posterior.
Ahora pasamos al análisis de uno de los instrumentos más artificiales e
inservibles que el modelo marginalista neoclásico haya podido concebir:
la llamada Curva de Indiferencia.
LA CURVA DE
INDIFERENCIA INDAGACIÓN
El Homo Economicus:
el Zombi Neoclásico
Los neoclásicos consideran que el Homo
economicus es la unidad de análisis de la microeconomía, pero la
realidad nos muestra que éste fue reemplazado, por lo menos en las élites
consumistas del mundo, por elHomo consumidorus. La diferencia entre
ambos es importante. ElHomo economicus es un ente abstracto, ideal,
no real y realiza una acción sólo después de hacer un análisis de
costo-beneficio de los eventuales resultados.
El Homo consumidorus no
es un ente espectral; es un ser vivo que tiene la renovada obsesión de consumir
más y más.
La Curva de
Indiferencia
Los neoclásicos la definen como el
lugar geométrico conformado por todas las combinaciones posibles de los bienes
Y y X que bridan el mismo grado de utilidad al consumidor .
Recordemos que el primer economista en
introducir la curva de indiferencia al instrumental analítico de la teoría
económica fue Francis Isidro Edgeworth (1845-1926)
Los neoclásicos dicen que la curva de
indiferencia permitió a la teoría económica librarse del concepto cardinal de
la utilidad, al adoptar el principio vigente hasta ahora, que es el ordinal.
Según este principio, el consumidor preferirá dos hamburguesas a una, aunque
para ello no necesite saber si dos hamburguesas le dan el doble y o el triple
de utilidad que una. Aunque hay muchas maneras de presentarla y analizarla, nos
dedicaremos a mostrar el concepto esencial que la avala. En el eje de las
ordenadas se muestran las diferentes cantidades del bien Y, mientras que
en el de las abscisas se registra las que corresponden al bien X. De acuerdo
con la teoría subyacente, el consumidor estaría en condiciones de elegir
cualquier combinación de los dos bienes, puesto que cada una le reportaría la
misma utilidad que las demás.
Por lo tanto, cualquiera de las
combinaciones le será “indiferente”. En el punto a de la gráfica
6.1, el consumidor tendrá una combinación de Y1 de Y más una unidad de
X. La combinación “b” estará compuesta por Y2 de Y y dos
unidades de X. La combinación “c” tendrá Y3 de Y y tres
unidades de X. En el proceso, se observa que para optar por la segunda unidad
de X, el consumidor renunciaría a una cantidad Y1-Y2 de Y. Para lograr la
tercera unidad, estaría dispuesto a renunciar sólo a una cantidad equivalente a
Y2-Y3 de Y que es menor a la que habría renunciado por la segunda unidad de X.
Cada vez que debe optar por una unidad más del bien X, el consumidor tendrá una
disponibilidad mayor de X y menor de Y.
Ésta es una prueba clara de que la
Curva de Indiferencia tiene al principio de la Utilidad Marginal Decreciente
como el pivote central de su estructura y concepción. Por eso es que el
consumidor estaría dispuesto a renunciar a una cantidad menor de Y cada vez que
opta por una unidad más de X. Ésa es la lógica interna de la Curva de
Indiferencia, aunque, por razones que no se conoce, los neoclásicos hacen lo
posible para presentarnos la imagen de que la Curva de Indiferencia reemplaza a
la de la utilidad marginal y que no hay en la primera, vestigio alguno de la
segunda.
Relación Marginal
de Sustitución (RMS)
Cantidad de Y que el consumidor está
dispuesto a cambiar por una unidad adicional de X en cada caso y se representa
como ∆Y/∆X
En realidad, sería el costo de
oportunidad de X en términos de Y. Con el objeto de hacer más claro el
problema, imaginemos que Y representa botellas de Coca-Cola mientras que X
representa un conjunto de hamburguesas. Cambiemos la curva anterior y le pongamos
valores concretos a las cantidades de Coca-Cola y hamburguesas,
respectivamente, lo que logramos con la gráfica 6.2.
De acuerdo con la definición de Curva
de Indiferencia, el consumidor tiene una variedad infinita de combinaciones
para elegir entre unidades de Coca-Cola y hamburguesas. Escojamos la
combinación a, que representa 10 Coca-Colas y 1 haburguesa.
Esa combinación le da una utilidad que podríamos establecer en U0. Supongamos
que el sujeto desea una hamburguesa más; para ello, tendría que
renunciar, digamos, a 5 Coca-Colas, de manera que la nueva combinación b será
de 5 Coca-Colas y 2 hamburguesas. En este caso, diremos que la relación
marginal de sustitución de Coca-Colas por hamburguesas será 5/1. No debemos
perder de vista que la utilidad que le proporcionaría la combinación b es
U0, la misma utilidad que brindaría la combinación a.Si deseara una
hamburguesa adicional, ya no renunciaría a 5 unidades de Coca-Cola, sino
solamente a 3 y la nueva combinación, c, estaría conformada
por 2 Coca-Colas y 3 Hamburguesas. Observemos que para lograr la segunda
hamburguesa habría tenido que renunciar a 5 Coca-Colas; para obtener una
tercera hamburguesa, sólo renunciaría a tres Coca-Colas. La relación marginal
de sustitución de Y por X será 3/1 y así sucesivamente.
El proceso seguiría, de tal manera que
por cada hamburguesa renunciaría a menos y menos unidades de Coca-Colas. Según
la teoría, cada vez que se logra una hamburguesa más, la utilidad total del
conjunto de hamburguesas aumenta, pero su utilidad marginal disminuye. Cada vez
que renuncia a unidades de Coca-Colas le quedará una menor cantidad de ellas,
por lo que la utilidad marginal de las Coca-Colas aumentará.
En síntesis: las hamburguesas se hacen
más abundantes y las Coca-Colas, más escasas, por eso es que la utilidad
marginal de las primeras sería cada vez mayor y la de las segundas, cada vez
menor. Esto no es nada más ni nada menos que la Ley de la Utilidad Marginal
Decreciente con otro disfraz, que le queda muy mal, por cierto. Ahora bien, la
tesis dice que la utilidad total de cualquier combinación de Coca-Colas y
hamburguesas (U0) es la misma, no importa qué combinación de ambas escoja el
sujeto. Para que el equilibrio esté vigente, la reducción de la utilidad total
de las hamburguesas sería compensada con el aumento de la utilidad total de
lasa Coca-Colas. Implica también que el incremento de la utilidad marginal de
las Coca-Colas se compensaría con la reducción de la utilidad marginal de
las hamburguesas, bien cuya utilidad total ha aumentado, pero su utilidad
marginal habrá disminuido. Esta simetría permite llegar a establecer
afirmaciones como la que ahora deducimos:
El Homo consumidorus otorgaría a la
combinación de 10 Coca-Colas y una hamburguesa la misma utilidad (U0) que se
concedería a una Coca-Cola y 10 hamburguesas
Con este ejemplo, nos encontramos otra
vez con la proclividad de extender la generalización a lo que no es
generalizable.
Indagación sobre la
Maximización de la Utilidad
Según los neoclásico, el consumidor
maximizaría la utilidad de los bienes que consume (X, Y) cuando la
utilidad marginal del bien X (UMax) sobre su precio sea igual a la utilidad
marginal del bien Y (UMay) sobre el suyo. En otras palabras: en el punto
maximizador, cada uno de los bienes comprados por el consumidor debe generar la
misma utilidad marginal por cada dólar gastado en él. Por supuesto, ésta
afirmación también es generalizada a todos los bienes y servicios. Basándonos
en esa generalización, cabe la pregunta: si tomamos dos bienes, reemplazando
con ello la X y la Y, con automóviles y panes, respectivamente ¿cuál de los dos
bienes: el pan o el automóvil tienen una utilidad marginal mayor en cualquier
momento?
UMax = UMay
Px Py
El Extraño
Postulado de la Insaciabilidad
Establece que el consumidor, en la
opción de poseer más o menos de un bien, siempre opta por la mayor cantidad de
éste.
No importa que tenga que comer hasta reventar, tal como ya lo dijimos. Así, la
conducta racional de un consumidor lo llevará a decidir por aquélla que le
otorga la mayor utilidad, esto es, la combinación que tenga más de Coca-Cola y
más de hamburguesas. La sucesión de curvas de indiferencia se denomina Mapas de
Curvas de Indiferencia. De todo lo expresado, deducimos que no importa el status
del sujeto económico, la cantidad y la calidad de sus necesidades tienen un
límite. El postulado de la Insaciabilidad de los neoclásicos no es un postulado
ni lógico ni práctico, ni aún en el caso del dinero, pues tal como vimos, llega
el momento en que lo convierte en capital. Pero, el Postulado de Insaciabilidad
marginalista se cumple en el caso del empresario, debido a que su necesidad de
acumulación de capital y de beneficios no tiene límite. También ha
quedado establecido que el Principio de Razonabilidad no permite
ejercicios intelectuales basado en axiomas a priori. La Razonabilidad es
un Principio que tiene que ver con las relaciones que los grupos sociales
establecen para organizar sus actividades de producción, distribución y
consumo; con ello, para reforzar sus relaciones sociales, políticas,
jurídicas... Queda implícito que la Razonabilidad toma en
cuenta, a su vez, la interacción que existe entre las diferentes ciencias
sociales, Interacción Complementaria que fortalece a cada una de ellas. En
general, la aspiración del Principio de Razonabilidad es velar por el nivel de
la calidad de vida de la población, consolidarla y fortalecerla, minimizando
los costos, preservando el medio ambiente e interactuando con las culturas de
cada grupo humano. Estas actividades están directamente influidas por las
culturas, las instituciones, las fuerzas políticas, sociales, jurídicas,
éticas… que conforman el marco de la evolución de la especie en sus distintos
grados y espacios. Por eso es que Razonabilidad considera que la unidad de
análisis económico es la Población-Territorio para la que se desea concretar
los principios de la ciencia económica, grupo que, idealmente, estaría
constituido por el Ser Razonable, es decir aquél que se basa
en el apoyo mutuo y la emulación como comportamientos que anulan la feroz
competencia que implica el modelo neoclásico actual, en todas sus variantes,
modelo que convierte al hombre en rival y hasta enemigo del prójimo.
Mapas de Curvas de
Indiferencia
Es el conjunto de curvas de
indiferencia, cada una de las cuales se aleja paulatinamente del punto de
origen cuando contiene combinaciones de X y de Y más altas que la anterior, lo
que se muestra en la gráfica 6.3. En consonancia con el postulado de la insaciabilidad,
el consumidor elegirá siempre la curva más alejada del origen.
Aquí se nos presenta el Homo
consumidorus, el que sí es de carne y hueso, en acción. Si
este postulado se cumpliera en la realidad, veríamos a Billy Gates consumiendo
el total de su ingreso anual, lo que equivaldría, lo dijimos ya, ¡al consumo
anual de los más de 65 millones de habitantes de Etiopía! Pero hay más. La curva
de Indiferencia pretendió reemplazar a la curva de Utilidad Marginal
Decreciente, pretendiendo hacernos creer que es un instrumento mucho más
racional. Sin embargo, lo vimos ya, la Curva de Utilidad Marginal Decreciente
mostraba puntos de saciedad por parte del consumidor, de tal manera que una
nueva porción del bien ocasionaba “desutilidad”. Parece que los neoclásicos se
dieron cuenta de este detalle y decidieron que no era posible renunciar al
postulado de la “insaciabilidad”, por lo que era necesario otro medio. Les
pareció que la Curva de Indiferencia era el remedio adecuado. Pero la Curva de
Indiferencia supura Utilidad Marginal decreciente, por todos los costados. En
contraposición el Ser Interactivo Complementario, consume sólo hasta que se
siente razonablemente satisfecho, en el marco del principio de la Saciabilidad
Razonable, opuesto al de la insaciabilidad del Espiritista Neoclásico.
Las curvas no se cruzarían entre sí:
Prohibido cambiar los gustos
Según el modelo neoclásico, las curvas de indiferencia no pueden cortarse entre
sí. Para demostrarlo se recurre a la reducción al absurdo. Si dos curvas de
indiferencia se cortaran entre sí, como en el caso de la gráfica 6.4 entonces
la combinación de bienes b sería común a las dos curvas. Por lo tanto, esa
combinación sería también igual a la combinación a y a la c, al mismo tiempo,
pero el punto c representa una combinación mayor que la representada por el
punto a. Es mayor, porque para la misma cantidad del bien Y que representa a,
incluye, sin embargo, una cantidad mayor del bien X, esto es, mayor utilidad.
En consecuencia, si dos curvas de indiferencia se cruzaran entre sí, resultaría
que los puntos a, b y c representarían el mismo nivel de utilidad, algo que
sería absurdo, dicen.
Un poco más adelante veremos cómo esta
característica de las curvas de indiferencia condena al consumidor a mantener
los mismos gustos para siempre, a pesar del teorema de “La Soberanía del
Consumidor”.
La Línea de
Restricción Presupuestaria
Se afirma que la Curva de Indiferencia
que el homo economicus puede alcanzar depende de sus gustos, de su ingreso y
del precio de mercado de ambos bienes. Por lo tanto, ha llegado el momento en
que el Homo consumidorus debe decidir cómo habrá de gastar su
ingreso semanal a los precios del mercado. Como ya sabemos hay dos bienes:
Coca-Colas y hamburguesas. Conocidos los precios de ambos bienes, el consumidor
establecería la estructura de su presupuesto o, lo que es lo mismo,
determinaría su Línea de Restricción Presupuestaria. Para ello se identificaría
condiciones trascendentales. Entre ellas, el mercado se adapta a sus
requerimientos y no responde con una variación de precios a las
variaciones de su demanda de las mercancías X o de Y. De esta
manera, el consumidor encontraría que la función por la que su ingreso se
distribuiría entre ambas clases de bienes se expresaría en una línea
recta: M = PxX +
PyY
(6.2)
Consiguientemente, si gasta todo su
ingreso M en el bien X y no compra ninguna unidad del bien Y, podrá adquirir
una cantidad M/Px de ese bien. Por el contrario, si decide gastar todo en
el bien Y, podrá adquirir un máximo de M/Py como se muestra en el panel
izquierdo de la gráfica 6.5. El consumidor unirá ambos puntos por una recta y
logrará una serie infinita de combinaciones con la condición de gastar su
ingreso sólo en el consumo de esos dos bienes.
El consumidor no podrá optar por un
punto que se encuentre a la derecha de la línea, tal como el punto a,
puesto que representaría una combinación mayor de lo que permite su
presupuesto. El punto btampoco sería permitido, porque el
consumidor no estaría gastando todo su ingreso en la adquisición de ambos
bienes, que es la premisa de la que se parte. Del uso de ambas curvas, surge el
equilibrio con la combinación óptima.
La “Combinación Óptima” y el engorde de
las gallinas
¿Qué combinación de bienes comprará el consumidor, de acuerdo con el modelo
neoclásico? La que se encuentre en el punto e del panel
derecho de la gráfica 6.5, dado que esa combinación (x1, y1) es la
máxima que puede obtener con el ingreso que dispone. En este punto el
consumidor optimizará su elección, una combinación posible de su curva de
indiferencia coincidiría con la distribución de su ingreso en la compra de
ambos bienes, de acuerdo con los precios de cada uno. Esto nos hace saber
que son los precios del mercado los que definen la combinación “que
escogerá el consumidor y su soberanía” Precisamente el artificio de las
combinaciones que brindan “la misma utilidad” ha sido hecha para que el mercado
elija no por los gustos, sino por el precio, al más puro estilo de la
alimentación de las gallinas, que los granjeros utilizan para engordarlas al
costo mínimo posible por medio de la programación lineal. Pero, a diferencia de
las gallinas el individuo tiene gustos y preferencias, las que cambian con el
tiempo, el lugar y las circunstancias.
Economía Vital:
Indagaciones sobre la Curva de Indiferencia
Ya vimos que una de las propiedades de
la Curva de Indiferencia establece que dos curvas de indiferencia no pueden
cruzarse entre sí; de hacerlo, sería un absurdo, pues resultaría que una
combinación de bienes superior, sería igual a una combinación de bienes
inferior, debido a que en la primera se tendría más de uno o de ambos bienes,
que en la segunda. Veamos las consecuencias de esta
propiedad.
Razonablemente podemos decir que la
reducción al absurdo que se sintetiza en el anterior párrafo, es una prueba que
pone al descubierto una de las grandes limitaciones de la curva de
indiferencia. Para que la esencia de la curva de indiferencia sea válida, el
consumidor no podría gozar del privilegio de cambiar sus gustos a medida que
aumenta su ingreso. La pendiente de cada curva de indiferencia muestra la
preferencia que el consumidor tiene de cada uno de los bienes. Si la pendiente
es muy pronunciada, el consumidor tendrá una cierta preferencia el bien X
al Y, porque estaría dispuesto a renunciar a una mayor cantidad del bien Y con
el propósito de lograr una unidad más del bien X. Si la pendiente de la curva
de indiferencia es más plana, querrá decir que el consumidor otorga al bien Y
una preferencia mayor que la que concede al bien X, por lo que estará dispuesto
a ceder cantidades pequeñas por conseguir una unidad más del bien X. En
realidad, las pendientes de las curvas mostrarían las preferencias del consumidor
por uno u otro bien. Ahora bien; si la tesis de la curva de indiferencia dice
que éstas no pueden cruzarse entre sí, está declarando que todas deben tener la
misma pendiente, es decir, está limitando al consumidor en el sentido de que
por el bien de la curva de indiferencia, éste no debe cambiar sus gustos, los
que se expresan en la pendiente de cada curva. En este sentido: el veto del
cambio de gustos atenta en contra de los postulados de la Teoría de la
Elección. En efecto, la teoría de la elección postula que el individuo siempre
puede optar entre una y otra alternativa, opciones en las que expresa sus
preferencias. Sin embargo, según la Curva de Indiferencia, el consumidor no
puede cambiar de gustos para dar paso a una nueva curva con mayores
combinaciones, como efecto del incremento de sus ingresos, pues si los gustos
cambian, estos cambios se expresarán en la aparición de nuevas pendientes en
las nuevas curvas de indiferencia que se alejan del punto de origen, lo que
ocasionará que las curvas se crucen, necesariamente, entre sí, algo vetado por
la teoría que avala la tesis de la Curva de Indiferencia. De esta manera, la
teoría de la elección y la hipótesis de las curvas de indiferencia no pueden
coexistir una con la otra. Pero hay algo más: el consumidor no decide la
combinación que quiere, lo hace el mercado.
La curva de indiferencia y la dieta de
las gallinas
Reproduzcamos el panel derecho de la
curva 6.5 en la gráfica 6.7. En las ordenadas se anotan cantidades de botellas
de Coca-Cola y en el eje de las abscisas, cantidades de hamburguesas.
Observando la curva de indiferencia de la gráfica 6.7 surge una pregunta
esencial: ¿Es razonable pensar que el consumidor encuentre en la
combinación a, la que tiene 4 hamburguesa 4 Coca-Colas, la misma
satisfacción que la b, una hamburguesas y 9 Coca-Colas? Nadie
podría decir que esa combinación sería razonable, pues nadie la
consumiría. Pero el espiritismo neoclásico dice que sí; que el sujeto consumirá
cualquier combinación dictada por los precios del mercado. ¿Acaso no se
ha inventado la “Curva de Indiferencia” para mostrar que cualquier combinación
de dos bienes que brinden la misma utilidad será aceptable por el consumidor,
el que tiene que comportarse como las gallinas, que reciben sus porciones de
alimento estimadas por la programación lineal que se preocupa de los costos y
nada tiene que ver con la llamada “elección racional” del espiritismo
marginalista? En el caso de la curva de indiferencia los precios reemplazan al
granjero y los consumidores, a las gallinas. En la realidad, cualquier
consumidor acudiría a una combinación más acorde con los gustos y el buen sentido.
Pero, de acuerdo con la teoría del
marginalismo neoclásico, si los precios y su ingreso así lo determinan, el
pobre consumidor tendrá que zamparse 1 hamburguesa y 9 Coca-Colas, tal como se
registra en la gráfica 6.7, lo con lo que identificamos una nueva arbitrariedad
académica en la llamada curva de indiferencia. La combinación a,
que también satisface su necesidad, no será la que el consumidor escoja puesto
que los precios la marginan, a pesar de que es mucho más coherente y racional.
Pero los espiritistas de la economía suponen que la combinación
irracional b de 1 hamburguesa y 1 Coca-Colas brindan la misma
utilidad al consumidor que la combinación irracional, b (9, 1)Pero,
como los precios del mercado dicen que la combinación (9, 10) es la más barata,
el consumidor debe optar por una combinación irracional. Sin embargo, dada la
irracionalidad de la combinación b, no es probable que en el mercado el precio
de esa combinación sea la más barata, pues nadie la escogería.
En todo caso, el supuesto de que el
consumidor maximiza la utilidad del consumo de un bien cuando una de las curvas
de indiferencia del mapa es tangente a la recta de restricción presupuestaria
muestra que es el precio del mercado y no la preferencia del consumidor,
necesariamente, el que determina la combinación que éste debe aceptar. Por otra
parte, muestra lo irracional que es el mercado y su “mano invisible”. De todo
esto deducimos que la Curva de Indiferencia es un artificio muy forzado para
hacer coincidir la llamada Relación Marginal de Sustitución con la pendiente de
la recta presupuestaria.
La Inutilidad
Teórica y Práctica de la Curva de Indiferencia
Refiriéndonos a la lógica interna del
argumento neoclásico, afirmaríamos que la llamada Curva de Restricción
Presupuestaria reemplazaría, por sí y con gran ventaja, a la llamada Curva de
Indiferencia. Con la curva de restricción presupuestaria, el consumidor se
enfrentaría a combinaciones infinitas, teóricamente, y no a una sola, exigida
por la tangencia de las dos pendientes. En este sentido, es lógico y es cierto
establecer que la curva de Restricción Presupuestaria, por sí sola, no necesita
de ningún otro instrumento conceptual, mucho menos, de la curva de
indiferencia, para satisfacer las preferencias del consumidor, sin privarle de
su privilegio de elegir libremente, de acuerdo con sus ingresos y de sus
gustos. Repasemos este concepto.
Si la Recta de Restricción
Presupuestaria incluye todas las combinaciones posibles de Y y X, el consumidor
puede escoger libremente, la que más le convenga, pero, en este caso, lo hace
de una gama muy grande de combinaciones. La introducción de la Curva de
Indiferencia le impone una y sólo una de las muchas combinaciones que el ofrece
la Recta de Restricción Presupuestaria, cuando se independiza de la Curva de
Indiferencia. Se supone que la Curva de Indiferencia reflejaría las
“condiciones subjetivas” de la elección para que éstas coincidan con las
“objetivas” que le ofrece la Recta de Restricción Presupuestaria. Si esa es la
razón para crear un instrumento tan falaz y forzado como es la Curva de
Indiferencia, es preciso decir que las “condiciones objetivas” que ofrece la
Recta de Restricción Presupuestaria, el consumidor elige cualquiera de ellas,
en el acto de elegir, ya expresa sus “condiciones subjetivas”. Así, la Economía
Vital reitera que lo único que el consumidor necesita en este caso es la Recta de
Restricción Presupuestaria, por la limitación de su presupuesto, nada más. La
lógica interna de la teoría nos instruye que la Curva de Indiferencia no es
una hipótesis necesaria para analizar la conducta delSer Interactivo
Complementario.
Indagación sobre la
Relación entre la Utilidad Marginal Decreciente y la RMS
La mayor parte de los neoclásicos
pretenden desmentir por todos los medios la relación entre la utilidad marginal
decreciente y la relación marginal de sustitución técnica (RMS) En efecto, tal
como recordamos, Marshall, siguiendo a los antiguos marginalistas, dijo que la
utilidad marginal de un bien es decreciente. Esto se interpretó siempre con la
afirmación de que, a medida que el sujeto consume una nueva porción del bien,
ésta le proporcionará una utilidad menor que la anterior, a lo largo de toda la
curva. Ahora bien, Walter Nicholson (“Teoría Microeconómica”) texto también muy
conocido en las universidades, dice que no hay una relación entre la ley de la
utilidad marginal decreciente y la Relación Marginal de Sustitución; para
demostrarlo, nos presenta el ejemplo (3.4) de su libro (página 63)
“Consideremos la función de
utilidad:
Utilidad = U(X,Y) = X + ln Y
Ahora bien, Y muestra una utilidad
marginal decreciente: UMY =δU/δY = 1/Y
Pero X muestra una utilidad marginal constante: UMx = δU/δX = 1
Por tanto, RMS = UMx/UMy = Y
La RMS disminuye a medida que disminuye
la cantidad elegida de Y, pero es independiente de la cantidad consumida de X.
Con este ejemplo, la famosa Ley de la
Utilidad Marginal Decreciente ya no existe, pues Mr. Nicholson, con el
propósito de demostrar una de sus fórmulas, ha decretado que la UMa de X es
constante. Al comienzo de su libro proclama la vigencia de la ley de la
utilidad marginal decreciente y en este ejemplo la anula, yendo no sólo contra
su maestro, sino, por lo que veremos, contra la lógica interna de su argumento.
Todo sea por el bien de la fórmula.
Una Nueva Indagación
En su obra “Teoría Microeconómica” (Principios básicos y aplicaciones, sexta
edición) Walter Nicholson, en el recuadro con el que inicia la página 56 dice:
Si las curvas de indiferencia son
convexas (si obedecen el supuesto de la RMS decreciente) la línea que une dos
puntos cualesquiera que son indiferentes contiene puntos que se prefieren a
cualquiera de las dos combinaciones iniciales. Intuitivamente, las cestas
equilibradas se prefieren a las desequilibradas
La percepción de Nicholson nos parece
Razonable, aunque no litiga en contra del concepto mismo de la Curva de
Indiferencia. Para darnos un ejemplo, diseña una gráfica muy oportuna, la que
reproducimos en lagráfica 6.9. Comentándola bajo el subtítulo
“Convexidad y equilibrio en el consumo”, Nicholson reitera lo que había
afirmado en el recuadro inicial:
Utilizando el concepto de convexidad,
podemos demostrar que los individuos prefieren que su consumo sea equilibrado.
Supongamos que una persona es indiferente entre la combinación (X1, Y1) y
la (X2, Y2 )) Si la curva de indiferencia es estrictamente convexa, preferirá
la combinación (X1 + X2)/2, (Y1 + Y2)/2 a cualquiera de las combinaciones
iniciales. Intuitivamente, las cestas de bienes bien equilibrados se prefieren
a las cestas en las que tiene mucho peso uno de ellos. La figura 3.6
muestra este caso. Dado que se supone que la curva de indiferencia es convexa
se prefieren todos los puntos de la línea recta que une (X1, Y1) y (X2, Y2) a
esos puntos iniciales. Por lo tanto, es el caso del punto (X1 + X2)/2, (Y1 +
Y2)/2 que se encuentra en el punto medio de esta línea. De hecho, se prefiere
cualquier combinación proporcional de las dos cestas indiferentes de bienes a
las cestas iniciales, ya que representará una combinación más equilibrada, tal
como se presenta en la gráfica 6.8
Al constatar la afirmación de
Nicholson, en sentido de que unas combinaciones de la misma curva son
preferidas a otras, el modelo PFC se pregunta: ¿Dónde queda el concepto de
Curva de Indiferencia? La modificación de Nicholson desvirtúa la esencia misma
de lo que es una curva de indiferencia, la que es definida por los neoclásicos
como el conjunto de las combinaciones de los bienes Y y X que le ofrecen al
consumidor la misma utilidad a lo largo de toda la curva. Pero algo queda del
intento de Nicholson, algo que la Economía Vital tiene en gran
estima: el concepto de la Curva de Indiferencia debe ser revisado, inclusive,
por los mismos neoclásicos. Si la revisión culmina con la anulación de ella y
la modificación de otros instrumentos analíticos usados por el modelo neoclásico,
habrá empezado una verdadera revolución en la economía teórica contemporánea.
Este es uno de los propósitos principales de la Economía Vital para el mundo
del subdesarrollo.
Conclusiones
Por las razones bosquejadas en esta obra, se llega a la conclusión de que la
Curva de Indiferencia no es un instrumento analítico ni útil ni razonable. Es
artificial, contradictoria y forzada; en otras palabras, inútil. En todo caso,
Razonablemente postulo que la Recta de Restricción Presupuestaria la reemplaza
con gran ventaja, puesto que libera al consumidor de la obligación de escoger
sólo una combinación, dada por la tangente entre la curva de indiferencia y la
Recta de Restricción Presupuestaria, al ofrecerle por sí sola una gama
infinitamente más amplia que la única combinación que significa la tangencia
entre los dos lugares geométricos. La eliminación de la Curva de Indiferencia
no elimina las condiciones subjetivas del consumidor, pues éstas se expresan
cuando escoge una de las múltiples combinaciones que le ofrece la Recta de
Restricción Presupuestaria.
Por último, vimos que la Curva de
Indiferencia no es compatible con los principios de la Teoría de la Elección,
debido a que obliga al consumidor a “elegir” una sola combinación de bienes,
cuando el mercado le ofrece una gama múltiple; además no le permite cambiar sus
gustos, los que deben ser dados de una vez y para siempre. Ésta es una extraña
visión de la “Soberanía del Consumidor” propiciada por el Modelo Neoclásico.
Con la Curva de Indiferencia no hay opciones para el consumidor.
LAS CONTRADICCIONES
DEL MARGINALISMO ACTUAL
Introducción
Han pasado 236 años desde que Adam Smith escribió su obra “La Riqueza de las
Naciones” asumiendo un mercado de competencia perfecta. Sin embargo, nada ha
cambiado para los economistas actuales, siguen usando ese mismo modelo como
escenario de sus lucubraciones. Han transcurrido 141 años desde que Jevons y
Menger introdujeran la percepción marginalista a la teoría económica, y desde
entonces la Economía no ha cambiado un ápice. Los de hoy aún se aferran a la
idea de que el “consumidor maximizará su utilidad si el último dólar gastado en
un bien le ofrece la misma satisfacción que el gastado en otro”. De esa
generalización deducen que la “utilidad marginal” del último automóvil
adquirido sobre su precio deberá ser igual a la utilidad marginal del pan,
sobre el suyo.
Los marginalistas de hoy están
empeñados en demostrar “científicamente” que el principal problema que la
ciencia económica debe resolver es el de la Elección. Pero no cualquier
Elección, no señor; ahora le Economía se ocuparía de la “Elección Racional”,
cualquier significado que le otorguen a esa frase, la Economía marginalista
deja de lado el análisis de la pobreza y los modos para remediarla, pues parte
del supuesto de que todos han satisfecho sus necesidades básicas. Ocuparse de
la Teoría de la Elección puede ser un tema de prioridad en los países cuyas
poblaciones ha superado la línea de la pobreza; pero no lo es para los
nuestros. Por eso es que esta obra está orientada a la estructuración de
un modelo económico que responda a las condiciones imperantes en los
países subdesarrollados. No les importa que en el planeta haya más de tres mil
millones de personas se debaten en la pobreza, torturados por el hambre, el
mayor dolor colectivo.
Tres mil millones de personas que no pueden satisfacer sus necesidades básicas
porque no tienen el nivel de ingresos que les permita elegir entre opciones
racionales.
La experiencia demuestra que las
culturas y los procesos históricos de los países pobres no responden a las
características de los países de capitalismo maduro. Esta
afirmación nos conduce a otro postulado importante: la Economía Vital no
cree que haya un solo sistema capitalista, dado de una vez para todo
TiempoEspacio. Al contrario, laEconomía Vital postula que si bien
el Capitalismo es uno, las formas que adopta en cada realidad concreta son
variadas. Estas formas se diseñan acorde con las características
histórico-culturales de cada país. Por otra parte, la Economía Vital no
toma al Individuo aislado como la unidad del análisis económico; más bien
adopta la Población-Territorioy sus singularidades. También es
necesario reafirmar el hecho de que la Economía Vitales una disciplina que no
pretende establecer leyes deterministas para todo tiempo y espacio; más bien se
basa en las tendencias probabilísticas surgidas de la experiencia y de la
teoría, las que se basan en el estudio de las Poblaciones-Territorio identificadas.
Este método de conocimiento se deriva de las nuevas teorías sobre el
indeterminismo en las ciencias físicas, entre las más importantes, la Mecánica
cuántica, tal como veremos
La Teoría Economía
Oficial Actual
La Economía Vital observa
con atención, con escogido sistema y con toda la buena voluntad que tiene de
reserva, los postulados de la actuales variantes de le Economía. Al compararlas
entre sí, llega a la conclusión de que todas participan de un principio básico
que las hace muy similares entre sí: el Marginalismo. No importa el
pretendido cambio de palabras con las que exponen sus axiomas, teoremas y
teorías; lo cierto es que todas esas corrientes son marginalistas. Son
marginalistas los neoclásicos, los keynesianas, en todas sus variedades, los de
la Escuela Austriaca, los Monetaristas, los de la corriente de la
Economía de Oferta…
Es posible que haya quienes no estén de acuerdo con esta generalización. Pero
una observación minuciosa de los postulados de las corrientes citadas, nos
muestra que en el fondo, sólo son variaciones formales del marginalismo
original.
La Economía Vital no
pretende constituirse en un juez arbitrario del modelo marginalista del
presente, pero, tiene la obligación de expresar las razones por las que rechaza
la mayor parte de sus postulados y de su instrumental analítico. Por lo
tanto, tampoco trata de sustituir el actual sistema con otro diferente, pues la
experiencia de la ex URSS nos ha demostrado que ningún país puede obviar la
fase capitalista en la evolución de su historia económica.
Al percatarse de que en la ex Unión
Soviética tres generaciones fueron inútilmente sacrificadas en pos de una tesis
errada, “El Socialismo en un solo país”, La Economía
Vital afirma que ninguna generación debe renunciar al legítimo gozo de
los beneficios que le proporcionan las nuevas oportunidades de elevar su nivel
de vida, de cuidar y de mejorar su salud física y mental, de enriquecer su
mente con nuevos conocimientos o de emocionarse ante la lectura de viejos y
nuevas manifestaciones del arte, todo esto, sobre la base de su esfuerzo y
capacidad, en el marco la legislación que le permitan disfrutarlos. Basta que
cada generación respete el Principio de la Conservación del Medio Ambiente, de
tal manera que la tasa de explotación de los recursos naturales siempre sea
inferior a su tasa de reposición.
El Cartesianismo
Marginalista
El modelo marginalista divide la
Economía en varias disciplinas y ángulos de percepción. Hasta no hace mucho, se
tenía como único paradigma de conocimiento la idea cartesiana de descomponer un
Concepto Complejo en unidades simples para llevar a cabo los análisis de cada
una de las partes separadas del concepto integral, con la intención ulterior de
armar otra vez el rompecabezas conceptual y pretender que el hecho, el fenómeno
o el proceso así re-armado se comporte como la simple suma de sus partes, cada
una de las cuales el científico creyó conocer al cercenarlas del todo original.
En ese intermedio se consideraba que “Complejo” era sinónimo de “Difícil” y
cuyo análisis debía recurrir necesariamente a la descomposición del concepto en
ideas, en parcelas cognitivas, cada vez más simple. El Recurso de Método
cartesiano operaba a todo vapor. Con ese método a cuestas, los marginalistas de
ayer y de hoy, cercenaron la visión de la ciencia económica en dos muñones
sangrientos: la “Economía Positiva”, que describiría “el qué es” y enunciaría
las “leyes económicas”, “anulando cualquier juicio de valor”; y la “Economía
Normativa”, que determinaría “lo que debe ser” en el marco de un sistema ético
y juicios de valor acerca del bienestar de los grupos humanos. Cada uno de
estos muñones fue, a su vez, mutilado en mini esferas de conocimiento, cada uno
de los cuales pierde el contacto con el todo integral del concepto analizado.
En cambio, la visión de LaEconomía Vital es integral, no hace
divisiones, a no ser que el estudio de una realidad concreta lo determine. Esto
se pondrá de relieve con mayor claridad, cuando se defina el concepto de la
nueva propuesta. LaEconomía Vital trata de evitar la
separación de las cosas, de los fenómenos y de los procesos en mini parcelas de
conocimiento para “analizarlos”, pues considera que mientras más pequeñas son
las unidades de análisis, más deformada es la información que prestan. En realidad,
la separación minimalista del fenómeno o del proceso convierte el análisis en
una especie de autopsia académica. Para enfrentar este problema, La Economía
Vital recurre al Conocimiento Complejo. Este tipo de
conocimiento le permite analizar la realidad, siempre compleja, en dimensiones
integradas por el principio de interacción y percibidas en vórtices más
sólidos. La Economía Vital estructura su visión desde una interacción de
dimensiones que le permiten constituirse en una perspectiva dinámica e
integradora. A continuación, se describe cada una de esas dimensiones
imprescindibles en la contextualización de una ciencia social que pretenda ser
fiel a los hechos, fenómenos y procesos que desea estudiar.
“Los Diez
Principios de la Economía” Marginalista
Empezaré esta sección, indagando las
recomendaciones de Gregory Mankiw acerca de los “Diez Principios de la
Economía” usando como referente su obra “Principles of Economics”, en su sexta
edición y que sirve de base para la enseñanza de la Economía en muchas
universidades del planeta. Para empezar, Mankiw asume que hay sólo un modelo
económico que reflejaría el sumun mismo del capitalismo. Sobre esta percepción
deformada de la realidad, Mankiw dice:
…la Economía es “el estudio de las
maneras en que la sociedad dispone de los recursos escasos de que dispone”
Eso incluiría el estudio de las formas
que “la gente” toma decisiones: cuánto de su tiempo dedicarán al trabajo, qué
es lo que van a comprar, invertir y ahorrar; por ejemplo, dice
…la multitud de compradores y
vendedores juntos determinan el precio de un bien. Finalmente, “los economistas
analizan las fuerzas y tendencias de la economía como un todo, incluyendo el
crecimiento del ingreso promedio, la fracción de la gente que no puede
encontrar trabajo y la tasa a la que suben los precios
Es en virtud de todo eso que el
capítulo primero de su obra analizará lo que él llama los “Diez Principios de
la Economía”
Cómo decide la
gente, según los marginalistas actuales
Para los representantes de la economía marginalista, “la gente” es el individuo
aislado, el que toma decisiones en actos solitarios; pero, al más puro estilo
de los existencialistas, también dice que lo que hace un individuo lo hace en
nombre de todos. Con esta percepción, el individuo queda homogeneizado,
indiferenciado, sin personalidad propia y sólo como un robot convertido en
el homo economicus, el que supuestamente actúa por medio de
análisis de costo-beneficio individual. Por otro lado, podemos darnos cuenta de
que los marginalistas empiezan sus alegatos acerca de las formas en que “la
gente” toma decisiones en el proceso de elegir, es decir, asume que el
verdadero problema económico, el de lograr el ingreso para subsistir, ya ha
sido solucionado por “la sociedad” y “la gente” sólo se preocuparía de cómo
habrá de elegir entre la compra de un CD o una Coca-Cola o si habrá de invertir
en bonos del gobierno o en la producción de un bien. Tal como ya lo dijimos, el
marginalismo actual toma como punto de partida, precisamente, aquél al
que La Economía Vital quiere llegar: poner a
disposición del Individuo opciones factibles entre las que pueda elegir según
su capacidad y destrezas. Adicionalmente, en el primer párrafo del subtítulo,
Mankiw ya hace explícito lo que aún era sólo implícito: “la gente” es el individuo
y debido a que “el comportamiento de una economía refleja el comportamiento de
los individuos quienes la conforman” empezará el “estudio de la Economía”
con cuatro principios de la toma de decisiones individual.
Principio Marginalista 1
“La gente” renuncia a algo para lograr otro algo.
Los marginalistas tienen la visión de
las abejas: blanco o negro; nada en el medio. De esta manera, supongamos que
Mr. Morgan debe decidir entre dos opciones: comprar una isla caribeña para
pasar sus vacaciones o comprarla en la Polinesia. Si se decide por la caribeña,
tendrá que “renunciar” a la isla de la Polinesia, porque así y no de otro
modo lo disponen “las sagradas leyes de la Economía” que serían imperativamente
válidas en todo tiempo-espacio (El Capitalismo es Único y el Marginalismo, su profeta.)
La Economía Vital
Hay una gran diferencia cualitativa entre una persona que tiene sus necesidades
básicas satisfechas, por ejemplo, el millonario que “renuncia” a la posesión de
una isla para comprar otra, y el ciudadano pobre de un país pobre. Esto es, hay
una deformación ideológica al pretender comparar las renuncias de los dos como
si estuvieran en igualdad de condiciones. Para los marginalistas, la renuncia
de Mr. Morgan en nada se diferencia de la del campesino sin empleo en un país
subdesarrollado, el que tiene que elegir entre morir de hambre él y su familia
o matarlos y suicidarse luego. Para los “científicos”, ambos eligen lo que
creen que es mejor; ambos “tienen la libertad de elegir”. Esto es horroroso.
Principio Marginalista 2
Lo que “la gente” debe dar a cambio de algo que desea conseguir
No existe un almuerzo gratis, dice
Mankiw, al iniciar la exposición de este principio. Es la misma frase que acuñó
Milton Friedman en su momento. Para lograr algo hay que ceder algo. Consideren,
dice, un estudiante que debe decidir cómo habrá de gastar su tiempo. El
estudiante puede dedicar todo su tiempo estudiando economía o sicología,
pasear en bicicleta, mirando TV…
La Economía Vital
La inmensa mayoría de los jóvenes en un país subdesarrollado no tiene la
ventaja de elegir entre ver TV o estudiar economía. Ese joven tiene que dedicar
su tiempo a la tarea de buscar alguna ocupación por lo menos temporal como la
de lustrar zapatos en el día y cuidar automóviles en la noche hasta la
madrugada. Sin embargo, para los marginalistas, ambos jóvenes, están eligiendo
“como disponer de su tiempo”. “El Elogio a la Locura” de Erasmo, bien podría
aplicarse a todos los principios marginalistas.
Principio Marginalista 3
La Gente Racional Piensa en el Margen
La “gente racional”, dice, realiza pequeños ajustes a un plan existente de
acción y que compara costos marginales con beneficios marginales. Un avión cuyo
costo medio por asiento es $500, ante la alternativa de volar con 10 asientos
vacíos, aceptará que los primeros diez pasajeros en lista ocupen los asientos
vacíos, aunque paguen solo $300 cada uno en vez de los $500. Complementa su
ejemplo explicando que a pesar de que el costo medio por asiento es $500, el
costo marginal es solamente el costo de un paquete de maní y una lata de
refresco extra que el pasajero habrá de consumir. Mientras el pasajero en la
lista de espera pague más del costo marginal, vender un pasaje produce
beneficio.
La Economía Vital
Los ciudadanos de los países pobres no piensan en unidades infinitesimales,
debido a que la pobreza y el hambre son concretas. Su mentalidad percibe los
bienes como unidades discretas. Por otra parte, el ejemplo del avión que pone
Mankiw es un ataque mortal a la teoría que luego, como buen marginalista,
querrá defender; esto es, la empresa de aviación está funcionando en una escala
en la que el costo marginal es menor que el costo medio. Ahora bien, este
ejemplo tiene connotaciones teóricas que contradicen el modelo que los
marginalistas usan. En virtud de que los marginalistas afirman que la curva del
costo marginal intersecta la curva del costo medio en su punto mínimo (de la
curva del costo medio) la empresa de aviación está operando, como debe ser, en
el segmento descendente de su curva de costo medio y no en el ascendente, tal
como afirman a rajatabla los marginalistas de todo cuño. Precisamente, uno de
los postulados de La Economía Vital es que el
empresario de verdad opera en el segmento descendente de la curva del costo
medio, no en el ascendente, como peroran los marginalistas, tal como lo veremos
en el capítulo respectivo.
Después de este pequeño lapsus, Mankiw,
sin haber perdido la compostura dice que el mercado en el que se mueven los
personajes de la Economía marginalista es el de Competencia perfecta:
Sólo existe un mercado: el de
Competencia Perfecta
“Todos los ofertantes pueden vender la cantidad de bienes que deseen pues el
precio está dado por el mercado. Nadie vendería a un precio mayor que el dado
por el mercado, pues, como existe plena información la gente no le compraría ni
una sola unidad. Por otra parte, un empresario racional no vendería a un precio
menor debido a que eso sería irracional
La Economía Vital
Aquí hay una tremenda contradicción con el ejemplo que Mankiw puso sobre el
avión; lo traigo para analizarlo otra vez: Mankiw, en la página anterior dice:
…. a pesar de que el costo medio
por asiento es $500, el costo marginal es solamente el costo de un paquete de
maní y una lata de refresco extra que el pasajero habrá de consumir. Mientras
el pasajero en la lista de espera pague más del costo marginal, vender un
pasaje produce beneficio
Ahora bien, si la empresa puede obtener
beneficios aun vendiendo boletos cuyo costo marginal es menor que el costo
medio, esto quiere decir que está operando en algún rango del segmento
descendente de su curva de costo medio. Tal como veremos luego, en la realidad,
ya se trate de un mercado de Competencia Perfecta (espurio) ya de uno de
competencia imperfecta, la afirmación de Mankiw borra la premisa principal del
modelo que él mismo defiende, esto es, que el empresario logra beneficios sólo
cuando se encuentra en el segmento ascendente de su curva de Costo Medio y
Marginal.
En el ejemplo del avión, si la empresa
produjera de acuerdo con los cánones del marginalismo no podría ofrecer ni un
solo asiento a un precio menor a su costo medio y, al mismo tiempo lograr un
beneficio, sobre todo si sólo le falta diez asientos para tener el vuelo
completo. Luego veremos que la tesis marginalista asume que la curva del costo
marginal, en su segmento ascendente, a partir del punto de cierre, es laCurva
de Oferta del Empresario en el escenario en el que se desenvuelve la
supuesta Competencia Perfecta, de tal manera, según su teoría, que la próxima
unidad a producir siempre tendrá un costo mayor que la anterior. En otras
palabras, Mankiw, sin sospecharlo, está avalando la propuesta que hace La Economía
Vital: como regla, el empresario produce en el rango descendente de su
curva de costo medio y encuentra que no sería racional operar en el segmento
ascendente la curva.
Principio marginalista 4
“La Gente” Responde a los Incentivos
Dice que un aumento del precio en el
mercado incentiva a “la gente” a consumir menos y también incentiva a los
empresarios a producir Es decir, mientras la gente tiende a demandar
menos, el empresario encuentra que es rentable producir más. Y lo dice sin
ninguna reserva, como si fuera natural que los dos personajes que deben llegar
a un equilibrio espectral, estructurado en un escenario fantasma, tengan
intereses tan opuestos unos de los otros.
La Economía Vital
No sólo hay una espantosa contradicción en estos preceptos, inscritos en un
compendio ectoplasmático, sino que, otra vez nos encontramos con la manía
generalizadora. La empresa que produce automóviles tales como Lamborginni o
Jaguar, nunca va a disminuir el precio para que “la gente” compre más. No lo
hará debido a que el precio que el consumidor paga por el automóvil es un signo
de prestigio. Si los precios de esos bienes disminuirían “la gente” que los
compra ya no los adquiriría más, pues perderían gran parte del prestigio que
les ofrece la marca y el hecho de pagar esos precios artificialmente altos.
Principio Marginalista 5
El intercambio puede mejorar la situación de “la gente”
Sin duda alguna, la familia gana mucho
de su habilidad para intercambiar bienes con otros. El intercambio
permite que cada familia se especialice en actividades para las que tiene sus
mejores destrezas, ya se trate de agricultura, o en la construcción… Cuando un
miembro de la familia busca un empleo, compite con los miembros de otras
familias, los que también están buscando un empleo.
La Economía Vital
Mankiw nos da una nueva sentencia episcopal: una familia no puede aislarse y
producir todo lo que necesita; entonces se ve claramente que la familia gana de
su habilidad para intercambiar con las otras familias. Así el intercambio sirve
para que cada familia se especialice en las actividades que sabe hacer mejor.
Con este ejemplo, Mankiw quiere retrotraernos a la época prehistórica del
trueque, en la que las tribus intercambiaban bienes directamente. Pero hace
muchos siglos ya, que “la gente” ha abandonado el trueque y compra directamente
del mercado, utilizando para ello, el dinero.
La Economía Vital sostiene que nadie
produce algo para intercambiarlo con algo. En el sistema capitalista actual, el
que produce algo lo hace para venderlo en el mercado, no para intercambiarlo
con lo que otro ha producido. Los marginalistas tienen que enterarse de que la
“familia A” no necesita “especializarse en producir salchichas para
intercambiarlas por mermeladas, en cuya producción se habría especializado “la
familia B”, pues basta que uno de sus componentes tenga un trabajo y logre el
ingreso necesario para comprar en el mercado lo que el poder adquisitivo de ese
ingreso le permite de acuerdo con los gustos de la familia.
Principio marginalista 6
Los Mercados son una buena manera para organizar la Actividad Económica
Dice que en las economías de mercado,
la planificación central está reemplazada por millones y millones de firmas y
hogares.
La Economía Vital
Como sucede con todos los marginalistas actuales, Mankiw confunde el modelo de
Competencia Perfecta, al que acude para “establecer las sagradas leyes de la
Economía” con la realidad. La realidad es que en el mundo impera la competencia
de los grandes oligopolistas, en cuyos mercados hay millones de hogares, sí;
pero no hay millones de firmas compitiendo por el mismo producto. La
esquizofrenia marginalista les obliga a confundir el modelo, trazado en el
papel, con la realidad palpitante del mundo. Intentan, por todos los medios, de
retrotraernos a la época en que el mercado era de libre competencia, allá en el
siglo XVI-XVIII. En un mercado de libre competencia, el bien es homogéneo y la
cantidad de oferentes de ese bien es tan grande que ninguno, por sí solo,
podría cambiar el precio de ese bien. Pero en la actualidad, el mercado de
competencia perfecta, en el que hay “millones de firmas que ofertan el bien” es
una excepción, especialmente en el mercado internacional. Tomemos el mercado de
computadoras, de automóviles o el de celulares. En cada uno hay una cantidad
reducida de firmas corporativas que compiten entre sí para logra mayores
segmentos de mercado de ese bien; v.g, computadoras. Las
numerosas familias, “millones”, están sometidas a las decisiones de las
corporaciones, tal como veremos cuando analicemos la alienación del consumidor
al mercado, sometimiento y alienación que los marginalistas pretenden encubrir
usando como escenario de análisis el mercado de competencia perfecta y no los
de competencia imperfecta, en los que operan las corporaciones transnacionales.
Principio marginalista 7
El Gobierno puede, algunas veces, mejorar el mercado
Mankiw dice que el gobierno puede
hacerlo protegiendo los derechos de propiedad de las empresas. Para los
marginalistas, ésa es la única razón por la que el Estado podría intervenir en
la economía. Con el objeto de mostrarnos en qué situaciones el gobierno puede
intervenir, nos traslada a un pueblito en el que hay una sola fuente de agua y
que, en tal caso, el gobierno tiene el deber de reglamentar el abuso. Por
supuesto, en el pueblito, no en los negocios de las transnacionales.
La Economía Vital
Esto es ingenuidad pura; la fuente de agua del pueblito no refleja los
verdaderos abusos que las corporaciones transnacionales monopólicas y
oligopólicas comenten en el mundo real. Su ejemplo del pueblito pretende
hacernos creer que no hay monopolios ni oligopolios ni corporaciones
transnacionales que expolian hasta la médula los recursos humanos y naturales
de los países anfitriones. El intento de poner velos a esta clase de abusos,
por medio de ejemplos tan ingenuos, es una muestra de la sólida lealtad con que
los economistas del marginalismo pretenden velar los abusos de las
corporaciones transnacionales. Por otro lado, dice que una economía de
mercado recompensa a “la gente” de acuerdo con la habilidad para producir cosas
que otras “gentes” están dispuestas a pagar por ellas. Otra vez pretende
trasladarnos a las épocas pre-históricas en las que las tribus se
especializaban en producir cosas que otras tribus deseaban y que ahora las
personas o familias hacemos lo mismo.
También dice que la mano invisible no
asegura que cada uno tenga lo suficiente para comer vestir y cuidar de su
salud. Estas desigualdades, continúa, dependen de la filosofía política
del gobierno que interviene. En la práctica muchas políticas públicas, tales
como la economía del bienestar se orientan a lograr una distribución más
igualitaria de los beneficios de le economía. Ante los abusos de las
corporaciones trasnacionales en los países subdesarrollados , el Estado debe
intervenir para limitar la expoliación que realizan, tanto de los recursos
humanos como de los recursos naturales. Si el Estado no interviene, el país
anfitrión estará a merced de los grandes depredadores del planeta y el mundo
estará sufriendo los efectos de la depredación planetaria.
Principio marginalista 8
El nivel de vida de un país depende de su habilidad para producir bienes y
servicios
La variación de los niveles de vida
entre los países emerge de las diferencias en la productividad de cada
trabajador. La tasa de crecimiento de la productividad de una nación, dice,
determina la tasa de crecimiento de su ingreso medio. Por otro lado, continua,
debemos relacionar los resultados de las políticas económicas del gobierno por
la manera cómo influye sobre la habilidad para incrementar la productividad.
Esto es innegable y no hay discusión al respecto.
La Economía Vital
No hay nada que objetar a ese principio; como veremos luego, la
productividad del conocimiento aplicado al proceso de producción determina el
nivel de vida de la población. Pero, quienes trabajen en condiciones adecuadas,
en una atmósfera cómoda y un entorno acogedor, como el que se muestra
arriba serán siempre mucho más productivos que los campesinos que se observa en
la foto de abajo.
Principio Marginalista 9
Los precios suben cuando el gobierno imprime demasiado dinero.
La Economía Vital
El marginalista dice que en casi todos los casos, la causa fundamental de la
inflación es el exceso de circulante y la reducción del circulante es la causa
más importante de la reducción inflacionaria. El incremento de circulante está
presente en los procesos inflacionarios, pero no toda inflación tiene como
fuente el incremento del circulante. Sin embargo, esta percepción llevada al
extremo por una variante del marginalismo, esto es, el Monetarismo, una de las
variantes del marginalismo actual, afirma que la única causa de inflación es el
exceso de circulante, lo que es completamente falso, pues hay otras causas de
los procesos inflacionarios, tales como la inelasticidad de la
agricultura, la inflación importada, la inflación estacional, la
inflación de costos… la idea de percibir al exceso de circulante como la única
fuente de la inflación, está consanguíneamente emparentada con la aversión que
el marginalista siente por el papel fiscalizador del Estado, a quien culpa por
las “malas políticas monetarias y fiscales”
Principio Marginalista 10
En el corto plazo, la Sociedad enfrenta un intercambio entre inflación y
desempleo.
Eso se debería al hecho de que el
aumento del circulante estimula el gasto en la economía y, con el gasto, la
demanda. Ese aumento de demanda hace que las firmas aumentes sus precios y
motiva la contratación de más trabajadores para expandir la producción. El
mayor número de contrataciones implica menos desempleo.
La Economía Vital
En este punto, Mankiw se aleja del marginalismo de Milton Friedman y se acerca
más al marginalismo de Keynes. Sin embargo, la Economía Vital apoya la visión
de Friedman y su propuesta sobre la inadecuación de la Curva de Phillips en el
corto plazo, el principio de la inflación esperada y, con ello, la coexistencia
simultánea de altos índices de desempleo y de inflación. Este fenómeno, siendo
relativamente reciente (fines de la década de 1960) en las economías
desarrolladas, ha sido una constante en los países subdesarrollados.
El Economista como
“Científico”
Todo empezó cuando el marginalista tuvo
la temeraria idea de que merecía ser llamado “científico” con el mismo rango
que los astrofísicos. Gregory Mankiw, continúa con la tradición, pues empieza
otro capítulo afirmando que “los economistas tratan de enfocar su campo con la
objetividad de un científico” dado que ellos asumen sus tareas tal como lo
hacen los físicos teóricos o los biólogos. Dice que eso es así porque ellos,
los economistas marginalistas, identifican teorías, coleccionan datos y los
analizan en un intento de verificar o refutar las teorías. Por último,
afirma que los economistas “son científicos” porque usan el método científico
para sistematizar sus observaciones. Nada habría que poner de relieve en
este asunto, si no fuera porque hay dos áreas que reclaman ser tomadas en
cuenta antes de que se le otorgue a cada economista el rango de físico teórico
y a sus generalizaciones el poder pronosticador de la Ley de la Evolución.
La Economía Vital
Todas las teorías razonables del conocimiento niegan que el hombre puro exista,
el que estría libre de la influencia que sus sentidos y su ideología tienen en
la realidad. Todo ser humano está sometido a esas deformaciones, las que
no deforman la realidad, sino la percepción que de ellas tenemos. Pero, la
fuerza más deformante es la ideología. Por ejemplo, cuando la ciencia
económica empezó sus primeras tentativas de consolidación, quienes se ocupaban
de su estudio, los Mercantilistas, afirmaban que el oro y la plata eran los que
conformaban la riqueza de las naciones y el personaje más importante de la
sociedad, era el Comerciante, pues él se encargaba de exportar los productos y,
a cambio, traer oro y plata.
Con los Clásicos sucedió lo mismo.
Durante las guerras napoleónicas, Bonaparte cercó los puertos ingleses para que
no pudieran abastecerse de granos. El parlamento inglés votó una ley que
prohibía la importación de granos, aun después del embargo napoleónico. En esas
circunstancias, Robert Malthus, un gran economista de la época, se opuso a que
la Ley de granos continuara y pidió subvenciones para los terratenientes cuyos
intereses representaba, aduciendo que ellos eran los verdaderos productores del
valor. En cambio, David Ricardo exigió la abolición de la Ley, pues decía que
haría más caros los artículos de consumo de los trabajadores, lo que, a su vez,
incrementaría los salarios y con ellos, los precios de los bienes producidos
por los industriales. Su preferencia estaba a favor de la clase burguesa que ya
se consolidaba como tal, en contra de los terratenientes. En todo caso, Ricardo
defendía un capitalismo progresista, vencedor en la lucha contra el feudalismo,
lleno de iniciativas y liderado por el capitalista que era también empresario.
En la segunda mitad del siglo XIX los
marginalistas incluyeron el concepto de “marginalidad” en la Economía, concepto
que aún sigue vigente en las diferentes variantes del marginalismo actual.
Según este principio, el valor de algo se basa en la valoración que “el
consumidor otorga a la última unidad del bien consumido”. Por ejemplo, la
primera unidad de pan es más valiosa que la segunda, y ésta, que la tercera…
así hasta la última. Lo mismo sucede con el salario: el primer trabajador tiene
una productividad mayor que el segundo; la de éste es más alta que la del
tercero… y así hasta que la productividad del último trabajador se acerca a
cero.
Pues bien, la teoría dice que para
estimar el salario de todos los trabajadores de la firma, debe estimarse la
productividad del “último de los trabajadores contratados”; ahora bien, sucede
que el último de los contratados es, usando la terminología de los
marginalistas, el “menos productivo”, por lo tanto el salario que se paga a
todos resulta de la multiplicación del “producto marginal” del menos productivo
de la empresa, por el precio del bien que se produce; de allí vienen las
exorbitantes ganancias que obtienen. Por ejemplo, siguiendo la lógica de los
marginalistas, suponiendo que el precio del bien en el mercado es de $10 y si
el segundo trabajador contratado tiene una productividad de 30 unidades y el
último sólo de 2, entonces el salario para ambos y todos los de la gama
intermedia, resulta de la multiplicación de 2 x 10= 20 que correspondería a la
productividad del menos productivo. De esta manera, el trabajador que
produce 30 unidades y que debería ganar 300 debe contentarse con los 20
que determina el menos productivo de sus colegas. A esta uniformización del
salario, usando como referente al “menos productivo” de los trabajadores, es
que se llama “la distribución funcional del Ingreso”. Se supone que gracias a
esa distribución se otorga a cada individuo por separado lo que realmente
produce en la empresa.
Estas contradicciones son increíbles.
Por estas razones no es posible aceptar
la afirmación de Mankiw en el sentido de que los “científicos economistas” sean
objetivos y tan libres de la deformación ideológica que “ni un rayo de luna
filtrado les ha”.
Stiglitz reafirma la necesidad de una
“economía equilibrada” es la respuesta que se debe dar al “fundamentalismo de
mercado”. Éste ha tenido como consecuencia las crisis de los EE.UU y de Europa.
Recalcó que estos sucesos han supuesto el fin del fundamentalismo de mercado,
del mismo modo que la caída del muro de Berlín supuso el final del “socialismo
real”. Da ejemplos de países, desde Europa hasta el Este de Asia, cuyo éxito se
ha basado en el equilibrio entre mercados, administración y otro tipo de entidades,
incluyendo a la economía social.
La Economía Vital
Al contrario de lo que afirma Mankiw, es preciso poner muy claro el hecho de
que ninguna ciencia social tiene leyes comparables a
las de la Física Teórica; mucho menos la Economía, disciplina que debe bregar
con la lucha de intereses económicos, no solo entre grupos humanos o
individuos, también entre naciones y regiones en general. Los marginalistas de
hoy quieren creer que el hecho de usar las matemáticas para formalizar sus
teoremas en su modelo concede a la Economía el mismo nivel de pronóstico que a
la biología y, a sus generalizaciones, el rango de la Ley física. De esta
manera, quieren ser aceptados en la comunidad científica con los mismos
quilates que el astrofísico. Si la Economía fuera una ciencia con la capacidad
de pronóstico a la Física, la Bolsa de Valores no existiría, pues todos sabrían
que es lo que deberían comprar y qué vender. La existencia de la Bolsa de
Valores se debe a la incertidumbre, no a la supuesta capacidad de la Economía
de pronosticar con certeza. Sin embargo, hasta los mismos Físicos Teóricos ya
han manifestado que no hay una sola ciencia que esté a cubierto de la
incertidumbre y que la palabra “Ley” debe ser reemplazada por la expresión “ley
probabilística”. Si eso es así en las ciencias verdaderas, qué se puede esperar
de la Economía, sobre todo si los marginalistas pretenden estudiar “el
comportamiento del individuo” y no de los grupos sociales.
La Ciencia moderna, con la Física
Cuántica, como cabecera, acepta que existen varios factores aleatorios
intrínsecos en la teoría, factores que eliminan el determinismo, el que era
sostenido como verdadero en la mecánica clásica. El indeterminismo nos dice:
existe una constante universal, la constante de Planck que marca un límite
donde los errores ya no son ni despreciables ni eliminables. Por lo mismo,
cuando se pretende establecer la posición y el movimiento de un electrón, ya no
se puede afirmar ni suponer lo que sucede entre dos actos de observación del
"mismo sistema". Es que la serie de procesos que se realizan entre
dos actos de observación no es observable, pues siempre son procesos sujetos a
perturbaciones. Estos procesos sólo pueden ser aceptados con cierto rango de
probabilidad. Desde que Heisenberg estableciera que la posición de un electrón
en el futuro, partiendo de las condiciones iniciales no podía ser determinada,
todos los miembros de la comunidad científica mundial, convinieron en que la mecánica
cuántica y, con ella, las ciencias físicas y naturales podían generalizar sólo
leyes probabilísticas, no determinísticas, tal como sucedía con la mecánica
clásica desde las épocas de Newton.
Para resaltar aún más lo que sucede en
la observación científica (la verdadera) los científicos dicen que la
indeterminación no es inherente sólo al experimento, sino a la teoría misma, la
que está limitada por la dimensión estadística. Lo más que se puede conocer son
regiones y rangos probables de espacio y de velocidad en los que la
probabilidad de que la partícula se encuentre ahí sea alta.
Pero hay algo más; a esto es preciso
añadirle el “efecto observador”. Para el economista, el efecto observador es su
ideología. El Marginalismo Neoclásico actual es el brazo académico de las
corporaciones transnacionales y los portavoces, al estilo de Mankiw o de
cualquiera de nuestros “economistas” criollo, son los que repiten como loros lo
que los teóricos han hecho e inscrito en los textos sagrados.
Por último, es útil concebir que hay
una aleatoriedad que es inherente a la naturaleza misma y que lo más que el
científico puede hacer es limitar el escenario donde se expresen los eventuales
resultados y calcular probabilidades, lo que significa el fin del determinismo
en la ciencia (en la verdadera)
Si estas son las conclusiones a las que
han llegado los científicos de verdad, luego de analizar la materia que no
tiene libertad de “obrar como le plazca” ¿qué se puede decir de los aprendices
de brujos, de aquéllos que afirman la existencia de Leyes económicas vigentes
en todo tiempo y espacio? ¿Qué se puede decir de aquéllos que pretenden
analizar al individuo para llegar a ese tipo de leyes? Podría decirse de ellos
es que intentan ingresar en un grupo al que no fueron invitados y que, a pesar
de golpear la puerta con insistencia, no serán aceptados como científicos. Por
otra parte, cuando observamos este proceso en el avance de las ciencias
naturales, ¡qué grotesco nos parece la tesis del “comportamiento racional del
individuo”.
Un ejemplo del caos
en el neoclasicismo
Veamos un ejemplo del caos, trasladado del campo de la ciencia natural a la
economía. Imaginemos un inmenso cubo de vidrio en el que hay cien
millones de pelotas de pingpong azules y cien millones de color rojo, rebotando
sin parar y mezclándose a la deriva. El número de permutaciones o de arreglos
que describan todos los posibles movimientos, posiciones y mezclas será
espantosamente grande, pero será finito. Bajo el supuesto de que cada pelotita
puede moverse indefinidamente, tendremos doscientos millones de elementos en
plena acción.
Podemos concebir uno de los arreglos
teóricos: los cien millones de pelotitas azules juntas en un mismo lado del
cubo y los cien millones de rojas al otro lado. Para que esa división de los
dos conjuntos sea observada, tendríamos que haber sido testigos de innumerables
arreglos de las pelotitas, lo que nos habría llevado tal vez siglos. Y conste
que el ejemplo está simplificado, puesto que al suponer un cubo de vidrio en el
cual las pelotitas de mueven, hemos identificado un sistema cerrado. Es decir,
ajeno a la influencia externa, algo que no es posible en el mundo real. Pero,
aun tratándose de un sistema cerrado podemos intuir que habrá un número
escandalosamente grande de interacciones entre ellos, lo que complicará el
estado de cosas. De acuerdo con esas premisas, reflexionemos sobre la tarea de
establecer el lugar, la dirección, el impacto y la interacción de esos
doscientos elementos en un momento dado. Reflexionemos sobre lo mismo,
pero tratando de prever todas esas permutaciones para el próximo minuto… hora…
día…. con toda seguridad que la tecnología tendrá que avanzar a marchas
forzadas para que podamos prever los arreglos que se concretarán sólo en el
próximo minuto.
Ahora bien, supongamos que cada una de
esas pelotitas es un ser humano y que, en consecuencia, se mueve de acuerdo con
sus propios intereses. Supongamos también que el cubo de vidrio es un país.
Tratemos de pedirle a la computadora que nos pronostique el comportamiento de
cada uno de los doscientos millones de seres humanos durante diez horas; una
semana… ¿Terríficamente difícil verdad?
Pues bien, los modelos marginalistas otorgan a la ciencia económica una gran
tarea:
Analizar el comportamiento, no de los
200 millones de bolas de pingpong en el cubo de cristal, sino el de ¡cada
persona de las 1400 millones que existen en la China! No; no estoy
bromeando; a esa manera de imaginar una sociedad es que denominan “El
Individualismo Metodológico”, cuyos principios son dados por la corriente
austriaca. El Individualismo Metodológico, según Hayek, es un método para el
que los fenómenos y procesos sociales son, en principio, explicables por el
comportamiento individual. En ese comportamiento se incluye sus objetivos, sus
creencias y, en general, sus acciones. Dicen que la sociedad es sólo el
agregado de los individuos.
También dicen que cada uno de los 7500
millones de habitantes del planeta es un “individuo soberano” y que es preciso
formular, para cada uno, sus funciones de utilidad como consumidor. ¿Qué
significa esto?
Se supone que una curva de indiferencia
es una función de utilidad para un individuo y un par de bienes, del total de
los que consume: X y Y. ahora bien; de acuerdo con los individualistas, será
preciso formular una curva de indiferencia no sólo para cada individuo, sino
también para todos y cada uno de los bienes que consume. Esto significa que, si
en los EE.UU hay 250 millones de habitantes, cada uno de los cuales consume un
promedio de 5000 diferentes clases de bienes y servicios en un año, será necesario
diseñar 250 000 000 x 5000 = 1 250.000 000 000¡ Esto sin tomar en cuenta los
cambios que cada consumidor realiza en sus pautas de consumo, debido a la
modificación de sus ingresos, el cambio de sus gustos y los nuevos bienes y
servicios que el empresario lanza al mercado. Las lucubraciones del espiritismo
marginalista son muestras de locura. Locura plena y efervescente. Locura
renal, cerebral y linfática. Locura de manicomio.
Este inmenso reduccionismo es de por
sí, impresionante; pero hay más. Sus defensores niegan que el grupo humano
tenga capacidad para tomar decisiones, puesto que éstas serían individuales. El
grupo no sería un organismo, sino una masa inerte. Con esta
perspectiva, los marginalistas conforman un modelo pleno de contradicciones
formales y, además, aumentan innecesariamente el grado de entropía en una
sociedad. En su deseo de organizarla “racionalmente” por medio de “las fuerzas
del mercado”, incrementan la anarquía de las variables económicas hasta el
máximo. Los teóricos marginalistas generalizan las “Leyes de la Ciencia
Económica”, asegurando que son ciertas en todo tiempo y espacio; el grado de
locura no tiene límite
El Método
Científico
Gregory Mankiw recomienda al economista
observar los hechos, teorizar sobre ello y volver a observar para estructurar
una teoría. En este carril de pensamiento, hace de la Economía una ciencia que
basa sus generalizaciones en los procesos reales, lo que constituye un punto a
su favor, en comparación con la mayoría de los demás marginalistas, los que
pretenden deducir “leyes económicas” de axiomas existentes en el cerebro antes
de que el ser humano naciera, las que habrían evolucionado con el hombre desde
la ameba, según la expresión de uno de los grandes defensores del espiritismo
económico, Ludwig von Mises, miembro consagrado de la Escuela Austriaca. En
resumen, un gran punto a favor de Mankiw.
La Economía Vital: La importancia de los
supuestos
Dice que los supuestos simplifican la complejidad del mundo, lo que es cierto.
Nadie se opone a la necesidad de que el
economista recurra a los supuestos para plantear su teoría. Precisamente, una
generalización se cumple si es que, a su vez, se cumplen ciertos supuestos o
condiciones dadas; no hay problema en ello. En lo que sí encontramos problemas
serios es en la clase de supuestos que hace el economista del
marginalismo. Por ejemplo, los marginalistas, Mankiw entre ellos, adoptan el
supuesto de que en el mundo impera el mercado de competencia perfecta. Es
decir, el mercado en el que se supone que el bien que se produce es
perfectamente homogéneo, tiene el mismo precio, la cantidad de oferentes y
demandantes es tan grande que ninguno de ellos, por sí solo, puede cambiar el
precio del mercado. También lo caracterizan porque habría entrada y salida
libre del mercado por parte de las empresas y porque habría información
perfecta sobre el mercado de cada bien. Añaden que en ese mercado hay movilidad
perfecta de factores, es decir, si falta mano de obra en los EEUU y sobra mano
de obra en México, los EEUU abrirá sus fronteras para que los mexicanos
encuentren empleo en ese país. Esto no es aceptable, pues la casi totalidad de
las operaciones en los mercados internacionales son realizadas en mercados de
competencia imperfecta, es decir, por unas cuantas corporaciones
transnacionales, las que dan lugar a los sistemas de Oligopolio, a los que nos
hemos referido. En este sistema, los oligopolistas fijan, al igual que los
monopolistas, el precio y la cantidad al mismo tiempo, pues la escala de inversiones
y la experiencia que tienen en el ramo hace muy difícil que otras empresas
ingresen a competir con ellas. Eso sucede en el mercado de computadoras,
celulares, automóviles, productos de línea blanca… Precisamente, es en esta
clase de mercados en la que los empresarios deben exhibir al máximo sus
talentos como tales para ganar segmentos de mercado a costa de sus rivales y
tender a la maximización del beneficio. La pregunta es: ¿por qué los
marginalistas escogen como escenario un tipo de mercado que ya estaba
despareciendo a mediados del siglo pasado?
Los Modelos
Económicos
Con el objeto de poner de relieve las
bases fundamentales de su teoría, un economista debe recurrir, al igual que los
supuestos, a la estructuración de modelos, los que son representaciones
simplificadas de la realidad. Pero, los modelos usados por los marginalistas
están ya sesgados por los supuestos, en este caso, por usar como escenario de
operaciones un mercado que ya no es importante, el de competencia perfecta. Es
por eso que la mayor parte de sus modelos no tienen ninguna capacidad ni
descriptiva ni predictiva. La artificialidad de los supuestos y de los modelos
del pensamiento marginalista ha inspirado a varios humoristas, los que
despliegan una serie de opiniones sobre la Economía. Vaya el primero de ellos,
tomado al azar:
Un Economista es una persona que nos
dice lo que va a suceder mañana en el campo de la economía y luego nos explica
con lujo de detalles por qué no sucedió así.
Cuando a comienzos de la década del ’70 apareció en os EEUU el fenómeno de la
stanflación, en es decir, la coexistencia mutua de altos índice de inflación y
de desempleo, algo que no había sucedido antes en ningún país desarrollado, el
entonces Presidente Richard Nixon convocó la presencia de Paul Samuelson con el
objeto de que le guiara en las medidas que debería tomar para acabar con el
extraño fenómeno. Paul Samuelson, de la corriente keynesiana del marginalismo y
Premio Nobel le dijo: No se preocupe señor Presidente, lo que usted debe hacer
es enfocar sus esfuerzos a luchar contra el desempleo; una vez vencido, la
inflación desparecerá como por encanto. En cuanto a las medidas que debe tomar
es preciso un paquete de acciones que incluyan la reducción de la tasa de
interés, el incremento de la oferta monetaria y una política crediticia más
abierta.
El Presidente Nixon, cuya experiencia
en política le había enseñado a pedir siempre una segunda opinión, convocó a
Milton Friedman, crítico severo del keynesianismo y creador de la
corriente monetarista del marginalismo. La respuesta, en síntesis, fue la
siguiente: no se preocupe señor Presidente, concentre sus energías en la guerra
contra la inflación; una vez concluida, el desempleo desaparecerá
automáticamente. Las medidas más importantes son las siguientes: reduzca la
oferta monetaria, aumente la tasa de interés y endurezca la política
crediticia. ¡Todo lo contrario de lo recomendado por Samuelson! En 1976, cuando
Milton Friedman recibió el Premio Nobel, otro humorista comentó:
La Economía debe ser la única ciencia
que premia a dos de sus representantes por el hecho de que uno diga exactamente
lo contrario del otro
Tartarín de
Tarascón
En 1871, Alfonso Daudet publicó su
obra, muy conocida, Tartarín de Tarascón.
En ella describe a un sujeto que tiene
una particularidad extraña: si cree algo intensamente, ese algo se transforma,
para él, en realidad. Se imagina lo hermoso que sería ir al África en un gran
safari para cazar leones. Poco a poco, la idea de ir a cazar leones, por alguna
rara conexión eléctrico-química de su cerebro, se convierte en una realidad: la
idea de ir a cazar leones se ha alojado en alguna neurita dislocada y ha hecho
que se convierte en realidad. Desde ese momento, Tartarín de Tarascón está seguro
de que ha ido a cazar leones. Cuando relata los detalles a un grupo de amigos,
Tartarín no está diciendo la verdad; pero, esto es lo fundamental, tampoco está
mintiendo. Mentir es decir algo que no es cierto con la conciencia de que no es
cierto. Pero Tartarín tiene la certeza de que ha ido. Algo similar sucede con
los economistas del marginalismo actual. Se imaginan el status que el ser
“científicos” les otorgaría ante el mundo y empiezan a desearlo con intensidad
progresiva. Poco a poco esa idea se asila en una neurona parecida a la de
Tartarín y desde ese momento el deseo ha pasado a ser verdad en el cacumen
marginalista: es un científico con el mismo rango que el físico teórico. No
dice la verdad, al igual que Tartarín, pero tampoco miente. De todos modos,
ante la existencia de varias percepciones que existen en el mundo sobre la
Economía, el capítulo de la obra de Mankiw, “Pensando como un Economista”
realmente debería decir: “Pensando como un economista del marginalismo”,
de tal manera que no se tome la libertad de incluirnos a economistas que, como
Krugman, Stilitz, a los que acompaño, rechazan ese dudoso “status”. Con
eso estaríamos en paz, sin maldad para nadie, con alegría para todos.
Resumen
La manía de generalizar que tienen los economistas del marginalismo es
lamentable, no sólo por lo irreal de sus generalizaciones, sino porque con
ellas pretenden poner un velo a la expoliación sin límites de los
recursos humanos y naturales que realizan las transnacionales en los países
anfitriones. La intención de llevarnos a un mercado idílico en el que hay
“millones de consumidores y de firmas” en el que supuestamente consiguen
beneficios mutuos, para cubrir la expoliación de las transnacionales es la
expresión ideológica de un modelo que deforma el sistema capitalista. El
ejemplo de comparar las operaciones de una corporación transnacional con las
tareas que realiza un ama de casa, ya es repugnantemente empalagoso.
La Economía Vital considera que si bien
el sistema capitalista es uno, las formas en que el sistema se concretan en los
países son diversas: van desde el modelo de los EEUU e Inglaterra hasta la
República Popular de China, pasando por los países nórdicos y toda la gama
existente en los países subdesarrollados. Las culturas y los procesos
históricos de cada nación hacen que el capitalismo se exprese en formas que se
adecúen a esos procesos. Los institucionalistas de las primeras décadas del
siglo pasado supieron entenderlo muy bien.
Introducción
Los marginalistas han heredado el
método cartesiano para lucubrar sobre aspectos económicos. La principal
característica del método cartesiano es su proclividad a dividir todo. Al
respecto, cuando se ocupa del Análisis dice:
«Dividir cada una de las dificultades
que examinase en tantas partes como fuera posible y como requiriese para
resolverlas mejor» Cualquier problema que tengamos que estudiar no es más que
un conjunto vertebrado de ideas complejas. Analizar consiste en descomponer lo
complejo en sus elementos simples, elementos éstos que podrán ser susceptibles
de ser intuidos como ideas claras y distintas, esto es: evidentes. Reducimos lo
complejo a lo simple y, en el mismo movimiento, accedemos desde lo desconocido
a lo conocido: las ideas innatas.
La noción cartesiana no es adecuada al
análisis de las interacciones sociales, tal como las que existe en la economía,
pues éstas exigen ser percibidas como entidades no divisibles, por lo que el
que percibe debe tratar de lograr una interacción lo más integral posible. Ése
es el principio del Pensamiento Complejo. Las nuevas formas metodológicas que
la ciencia construye para percibir de una manera más adecuada las cosas, los
hechos y los procesos del mundo real tienden a ser cada vez más holísticas y cada
vez menos analíticas. Es que el análisis de partes marginales deforma la imagen
que captamos de la realidad. Los nuevos aportes sobre los métodos sistémicos
abren nuevas posibilidades lograr una mejor perspectiva de la realidad. Entre
las aplicaciones concretas de esa nueva manera de percibir debo citar: el
Principio de la Interdisciplinariedad, el Principio del Caos, el Principio de
la Incertidumbre, el Proceso de Globalización Planetaria y la Inteligencia
Emocional. Esta interacción de diferentes dimensiones conforma el Pensamiento
Complejo, el que reemplaza a los viejos sistemas de conocimiento basados en la
mini-parcelación conceptual de los hechos, de los fenómenos y de los procesos.
El Hombre ha evolucionado y con él, ha evolucionado su pensamiento. No debemos
olvidarlo.
El Conocimiento
Complejo
Los racionalistas del extremo asocian
la noción de Complejidad con la idea de algo que es difícil de entender. La
identifican con lo “complicado”. De este modo, una idea compleja es parangonada
a un concepto “difícil”. Por lo tanto, dicen que ese proceso o fenómeno debe
ser disgregado en varias mini-parcelas cognitivas, las que serían analizadas,
una por una, y luego reintegradas a la idea madre o “Compleja”. Con este
enfoque, que extiende su influencia desde hace 24 siglos, el análisis se hace
exclusivamente racionalista, por eso es que se realiza sobre las porciones
muertas de la realidad que se quiere conocer. El intento final es reintegrarlas
al todo original, con la seguridad de que “una vez reincorporadas al todo” se
comportarán de la misma manera que lo hacían cuando fueron abstraídas por la
mente. Este enfoque no toma en cuenta que la interacción de los elementos que
estructuran un fenómeno, una cosa o un proceso, es lo que da vida al
comportamiento que cada elemento tiene en el hecho real. Pero, en los últimos
tiempos, el periscopio de la mente, siempre en busca de nuevos horizontes, de
nuevos modos de conocer el mundo, descubrió la idea del Pensamiento Complejo
(Yo prefiero el denominativo de Conocimiento Complejo) el que permite lograr
una percepción menos segmentada de un área de la realidad y, por lo tanto, más
fiel y confiable. Sobre el particular, postulo que esa fidelidad y
confiabilidad es parte inherente del proceso mental, cuando la Razón y la
Intuición, en unidad indisoluble, realizan la acción de conocer. La unidad
RazónIntuición percibe el proceso o fenómeno en su condición de síntesis de los
componentes que los estructuran, minimizando el cercenamiento en unidades
infinitesimales que se hacen cada vez menos útiles. En este sentido, nos damos
cuenta de que la Complejidad no yace en la dificultad de alguna realidad que
deseamos analizar, sino en el reconocimiento de que cada estructura sirve de
escenario activo a todas las interacciones permanentes de sus elementos, lo no
permite la desmembración arbitraria de sus componentes si es que ha de ser
adecuadamente aprehendido y descrito. Para varios analistas de la nueva
concepción, la Complejidad (“El Pensamiento Complejo”) es el producto de
nuestra incapacidad mental. Así nos lo ha hecho saber Edgar Morin, el principal
promotor de la nueva idea, al mostrarnos que la complejidad no es la
simplificación puesta del revés; la complejidad no es la complicación… pues lo
complicado se puede simplificar, en cambio, la complejidad pretende integrar.
Edgar Morin dice: (“Introducción al
Pensamiento Complejo”)
La reducción y abstracción, cuyo conjunto constituye lo que llamo el «paradigma
de simplificación». Descartes formuló ese paradigma maestro de Occidente,
desarticulando al sujeto pensante y a la cosa extensa, es decir filosofía y
ciencia, y postulando como principio de verdad a las ideas «claras y
distintas», es decir, al pensamiento disyuntor mismo (Morin)
La percepción de Morin me parece muy
Razonable, en sentido de que el análisis exclusivamente racionalista de la
realidad se basa en la división arbitraria de lo objetivo; es decir, en la
formación de mini-parcelas conceptuales, mientras más pequeñas, más simples y
supuestamente, más útiles para el análisis. Postulo que los racionalistas se
mueven por el afán de simplificar el Todo y esperar que ese Todo salga indemne
después del descuartizamiento conceptual de sus partes, reducidas a unidades
microscópicas. Los racionalistas del extremo se esfuerzan por analizar cada
elemento de un todo constituido; así, cuando pretenden analizar la sociedad
parten de la declaración unilateral de que “el individuo es lo único que existe
y los grupos son una invención”. Ya sea que el Individualismo Metodológico haya
surgido de la concepción disgregadora de la realidad, o la concepción
disgregadora de la realidad sea un producto de la aplicación del principio
individualista, el hecho es que los resultados son un desastre. Las excepciones
a la “Ley” que surge de este extraño método, conforman un conjunto tan grande,
que hace del aislacionismo una idea que deambula, solitaria, en el inmenso
universo de la realidad. Es en este proceso supuestamente cognitivo, que los
racionalistas del extremo establecen, v.g, que la llamada “Ley de la Demanda”
es “Compleja”, en el sentido de que puede ser segmentada en cada uno de sus
componentes para analizarla a través del análisis de cada consumidor en forma
aislada. Una vez que se tiene cada una de las curvas de demanda de todos y cada
uno de los consumidores, sólo restará sumarlas para diseñar la curva de demanda
del mercado. Esto es, si se desea agregar cada curva de demanda de 200 millones
de habitantes que radican en los EE.UU, habrá 200 millones de curvas de demanda
para un solo bien, las que sumadas nos darán la “demanda total del mercado de
ese bien”. Si estimamos que la cesta de consumo promedio de cada familia está
compuesta de 3000 diferentes bienes y servicios, nos enteramos de que el mercado
de demanda por los bienes y servicios que conforman las cestas deben ser
multiplicadas por 3000, lo que nos daría una demanda de mercado por todos los
bienes que conforman la cesta familiar, de 600 mil millones de “curvas de
demanda” en un solo país. ¿Para qué? Pues para lograr el “Equilibrio”,
cualquier cosa que eso signifique, el que además no durará ni un nanosengundo,
pues apenas logrado, un nuevo demandante, con su función de utilidad propia,
modificará la estructura de la demanda y el fallecimiento de alguien
intensificará ese cambio de estructura. El espiritismo tiene extrañas visiones.
El Conocimiento Complejo identifica la
disecada trivialidad que supone la noción cartesiana de separar lo observado en
unidades cada vez más pequeñas, hasta alcanzar la simplicidad necesaria para
que el racionalista las analice, una por una, y luego las restituya a la unidad
de la cual las había secuestrado, con la seguridad “científica” de que, en la
reintegración al Todo del que provienen, se comportarán tal como la autopsia
académica habrá pronosticado. Edgar Morin nos legó la idea vital de abordar el
conocimiento como un proceso que es a la vez, cerebral, espiritual, lógico,
lingüístico, cultural, social e histórico, mientras que la Epistemología
tradicional asume el conocimiento sólo desde el punto de vista de la Razón per
se. Por otro lado, Platón, hace más de 24 siglos, ya había expresado la misma
noción. En “El Sofista” afirma que separar cada cosa de todas las demás supone
la destrucción radical de todas... pues el logos surge cuando se entretejen las
formas entre sí. Con Platón como un aval indiscutible y Morín como una guía
excelente, postulo que el ideal racionalista, esto es, el análisis de los
elementos de un todo relativo, reducidas a partículas, no logra una visión
totalizadora, integradora, pero hace que el ser humano vea “el mundo a cuadritos”
desde la celda a la que fue condenado por el racionalismo absoluto. Tengo gran
admiración por René Descartes, el padre del Racionalismo, de la Geometría
Analítica y del principio de la duda en la percepción cognitiva, es cierto,
pero creo que ya ha llegado el momento de abandonar las recomendaciones de “El
Discurso del Método”. Sobre la base de los prolegómenos enunciados, debo
declarar que esta obra será estructurada sobre la base que nos brinda la
percepción de Conocimiento Complejo, como síntesis de la unidad
Razón-Intuición, en su tarea de abstraer dimensiones reales Complejas de un
mundo real que siempre es Complejo.
Desde mi óptica particular, el “Saber”
se refiere a una habilidad adquirida y concreta. En realidad sería la unidad
elemental que conforma ese panal integral, que es el conocimiento complejo.
Cuando aprendemos a manejar un automóvil nos familiarizamos con el uso del
freno, con la manipulación de la caja de cambios… cada una de estas
“habilidades” particulares sería un Saber. Si le preguntamos a alguien: ¿Sabes
manejar? y nos responde que sí, entonces estamos englobando el total de esos
saberes en un solo Saber un “Saber Integral”. No necesitamos preguntarle si
“sabe” manipular la caja de cambios o pisar el freno, pues todos esos saberes,
esos alveolos juntos, interrelacionados, conforman “el saber manejar”. No
olvidemos de subrayar la frase: saberes interrelacionados, pues cada saber per
se no tiene importancia en la definición de la habilidad para manejar un
automóvil. A esa idea integral es a la que yo denomino Conocimiento Complejo,
el que aprehende el mundo objetivo y subjetivo en forma integral, para lo que
necesita de la dupla Razón-Intuición. El instrumento cognitivo que propongo es
la IntuRazón y la unidad que transforma la percepción de ese conocimiento es la
gravedad Ético-Estética, como se verá después.
La
Transdisciplinariedad
Si estamos en el medio de un remolino,
nunca podremos averiguar qué forma tiene ni la interacción de los elementos que
hacen posible su formación y movimiento.
Por su parte, Edgar Morin en su famosa
obra “La Interdisciplinariedad” (pensamientocomplejo@sinectis.com.ar) a la par
del Pensamiento Complejo, insiste en la necesidad de evitar la
hiperdisciplinariedad, es decir, el error de considerar una disciplina como un
sistema cerrado, sin vinculación alguna con los demás. Quienes propician el
cercado impenetrable de una disciplina con el objeto de “analizar la esencia
pura” que supuestamente lo singulariza, quedan atrapados en una serie de
tautologías que no hacen sino deformar con mayor intensidad las aprehensiones
del investigador cuanto más conocimiento desea lograr del espacio cerrado. Los
detentadores de los modelos económicos basados en el principio de la
marginalidad, son los que con mayor celo pretenden “defender” la pureza del
escenario en el que se mueve el homo economicus, para evitar que sea contagiado
por algún virus proveniente del mundo externo, especialmente de la Sociología.
Dicen, por ejemplo, que la visión sociológica de la propuesta económica de Marx
es la responsable de que ese sistema no sea científico, pues ha violado la
pureza de las “leyes económicas” por lo que se espantan, incluso de mencionar o
de ori, alguna frase marxista, como si fuera portadora del virus de la lepra o
del VIH. Tal como lo pone Morin: “Se ha identificado el origen la palabra
disciplina, la que designaba un pequeño fuste que servía para auto flagelarse,
permitiendo por lo tanto la autocrítica; ahora, en su sentido degradado la
disciplina deviene en un medio de flagelación a los que se aventuran en el
dominio de las ideas que el especialista considera como de su propiedad”. Morin
estima que una ciencia es una disciplina. Una ciencia debe recibir la
información y las perspectivas disponibles en otras ciencias. Así, dice Morin,
los físicos como Schrödinger son los que han proyectado en el organismo
biológico los problemas de la organización física; en efecto, continúa, de esa
integración ha nacido la biología molecular, tan importante en el avance de la
ciencia y en sus aplicaciones concretas en la cotidianidad social.
Evaluemos otro ejemplo del ensayo de
Morin: “Algunos procesos de complejización de campos de investigación
disciplinaria recurren a disciplinas muy diversas al mismo tiempo que a la poli
competencia del investigador. Uno de los casos más llamativos es el de la
prehistoria, cuyo objeto, a partir de los descubrimientos de Leakey en África
austral (1959) ha sido la hominización, proceso, no solamente anatómico y
técnico, sino también ecológico (el reemplazo del bosque por la sabana),
genético, etológico (concerniente al comportamiento), psicosociológico,
mitológico
“…la prehistoria es hoy una ciencia
poli-competente y polidisciplinaria. Este ejemplo muestra qué es la
constitución de un objeto a la vez ínter, poli y transdisciplinario que permite
crear el intercambio, la cooperación, la policompetencia… Así es en lo que hace
al cosmos, que era presa de disciplinas parcelarias, después de las
observaciones de Hubble sobre la dispersión de las galaxias en 1930, el
descubrimiento de las irradiaciones isotrópicas en 1965, y la integración de
los conocimientos microfísicos de laboratorio ha permitido religar
conocimientos disciplinarios muy diversos para considerar nuestro universo y su
historia… Las disciplinas están plenamente justificadas intelectualmente a
condición de que ellas guarden un campo de visión que reconozca y conciba la
existencia de las relaciones y solidaridades. Más aún, ellas no están
plenamente justificadas a menos que ellas no oculten las realidades globales”.
El Principio del
Caos
Hay discontinuidades en los procesos
ordenados que no obedecen a ninguna tendencia previsible y, al mismo tiempo,
esas discontinuidades tienen su propio orden. Es como si un orden arbitrario,
en un arranque de intención voluntaria impusiera su orden para luego
desaparecer y dejar intactos los procesos originales. Los especialistas dicen
que se ha identificado lo que se conoce como un “Atractor”, esto es, una
especie de conjunto infinito de comportamientos periódicos no estables, lo que
permite postular que un sistema será inestable si su trayectoria cambia
desproporcionalmente como consecuencia de una pequeña perturbación en las
condiciones iniciales. De esta clase de comportamientos derivan lo que el caos
es un orden sin periodicidad o un comportamiento recurrente, no necesariamente
producto del azar, en un sistema determinista. Lo más extraño es que el
comportamiento emergente no es aleatorio pero es muy sensible a modificaciones
en las condiciones iniciales; por otra parte, no hay la mínima posibilidad de predicción
a mediano ni largo plazo.
Aurora Leiva, quien ha escrito un
artículo sobre este fenómeno recurrente lo conceptualiza de la siguiente
manera:
Un sistema se encuentra en estado
caótico cuando hay un orden particular estructurado en el modo en que éste
cambia como un todo, pero la conducta futura de sus componentes individuales es
completamente impredecible.
Pablo Cazau, publicó un artículo en
Internet, el 2002-10-09,
La teoría de las estructuras
disipativas, conocida también como teoría del caos, tiene como principal
representante al químico belga Ilya Prigogine, y plantea que el mundo no sigue
estrictamente el modelo del reloj, previsible y determinado, sino que tiene
aspectos caóticos… los procesos de la realidad dependen de un enorme conjunto
de circunstancias inciertas, que determinan, v.g, que cualquier pequeña
variación en un punto del planeta, genere en los próximos días o semanas, un
efecto considerable en el otro extremo de la Tierra.
Entropía
Es el grado de desorden o caos que
existe en la naturaleza. La energía del espacio tiende a distribuirse en el
universo en busca del equilibrio, de la mayor estabilidad y de la mayor
dispersión, como también, de la mayor probabilidad posible. Ese proceso
ocasiona el caos y la entropía máxima, estado en el que se realiza el
equilibrio perfecto y ya no puede haber más cambios físicos ni químicos en la
naturaleza. Los únicos “equilibrios perfectos” de que se tiene noticia nacen en
las neuronas de quienes la habrían heredado, tatuada en el cerebro como
“innata”, desde la ameba. Los científicos, los verdaderos, nos dicen que en el
Universo, todo tiende al caos. La entropía define el orden como un ordenamiento
improbable de sus elementos, orden que es independiente de la macro-forma que
el conjunto, como un todo, adquiere. Llamará “desorden” a la disolución de
algún ordenamiento improbable. Todas estos cambios imprevisibles, que no son
simples cambios del azar, hacen difícil la tarea de predecir para el futuro,
basándonos en lo que sucedió en el pasado.
Por otro lado, el principio de la
dirección dinámica es cósmico y está orientado al máximo grado de ordenación
alcanzable en las condiciones de un sistema. Contradictoriamente, esta
tendencia hacia la ordenación es una tendencia hacia la entropía. Habitamos un
mundo desordenado en el que las situaciones cambian sin un patrón sistemático y
en el que innumerables fuerzas interactúan constantemente. Ese desorden se hace
mucho más perceptible en las sociedades humanas. Quienes son víctimas del orden
impuesto se expresan a través de acciones caóticas. Quienes pretenden imponer
un orden racional van hacia la generación del caos. Compárese el realismo de
los verdaderos científicos, entre ellos, los físicos teóricos con las
pretensiones de los marginalistas, presentes y pasados, de lograr el
“equilibrio”. Los marginalistas de todos los tiempos creen que las matemáticas
les permiten el privilegio de ser “científicos”, sin darse cuenta de la
incongruencia con que tratan de parecerlo. La percepción newtoniana de un universo
perfectamente determinado ya ha sido superada por las nuevas conquistas en el
conocimiento del cosmos. Esta afirmación, que refleja los resultados de
experimentos reiterados elimina la pretensión de los teóricos extremos del
racionalismo que pretenden realizar sus análisis “partiendo de la conducta del
individuo” para tratar de generalizarla a los demás “individuos” a cada uno de
los cuales, en una contradicción absurda, definen como “irrepetible”. La
percepción newtoniana de un universo perfectamente determinado ya ha sido
superada por las nuevas conquistas en el conocimiento del cosmos. Claro está
que la palabra “superada” no incluye que sus leyes hayan sido anuladas. Laplace
a su turno, afirmó que las leyes de Newton eran Universales y Deterministas. El
sentido de Universalidad sostenía que el movimiento de cada partícula del
Universo estaba determinado por las condiciones iniciales y las fuerzas de
otras partículas. Pero el Desmoronamiento del Determinismo se inició cuando las
investigaciones científicas en el área de la transmisión del calor llevaron a
la conclusión de que no había tal. Fue en esa área que se estableció la
necesidad de las leyes Probabilísticas, las que se encuadran en el marco del
principio de aleatoriedad.
La Mecánica Cuántica debilitó aún más
el concepto determinista de la ciencia legada por Newton; v.g, por medio del
Principio de la Incertidumbre o Relación de Indeterminación. Ese principio
establece el límite más allá del cual, los conceptos de la física clásica no
pueden ser referentes autorizados del comportamiento del cosmos. La física
newtoniana no puede determinar, simultáneamente y con precisión arbitraria,
algunos pares de variables físicas, tales como la posición y el momento lineal
de un objeto. De cualquier ángulo que se observe, estos principios niegan el
determinismo de las leyes. Si el determinismo no es posible en la Física
Teórica, mucho menos lo será en las infinitas redes de interacciones que
conforman el comportamiento individual de cada ser humano. No es posible la
determinación matemática (Fatalista) del comportamiento humano. Un modelo
razonable de Economía no es una ciencia fatalista, puesto que el comportamiento
de los grupos humanos y de los individuos no está sujeto a leyes “que fatalmente
se cumplen”; más bien considera que sólo existen tendencias de tipo
probabilístico.
El Principio de Incertidumbre
El principio en sí puede ser expresado de una forma muy breve:
Lo que es observado cambia por la
influencie del que observa
Fue establecido por Werner Heidelberg,
Premio Nobel de Física a comienzos de los años ’30. Para explicar sus hallazgos
de manera simple, dijo que deseamos ubicar a un electrón en su órbita alrededor
de núcleo central del átomo, será necesario un microscopio de mucho poder y la
proyección de luz o alguna especie de radiación que ayude a identificarlo.
Ahora bien, dado que el electrón es tan pequeño, bastará un solo fotón de luz
para hacerle cambiar de posición y expulsarlo de su órbita, apenas entrara en
contacto con él. Así, en el preciso instante de medir su posición, el fotón de
luz la alteraría para transportarlo hacia otras órbitas que, en el momento de
ser analizadas sufrirán el mismo efecto del golpe botánico. En consecuencia,
nuestra intención de aplicar instrumentos para medir tendrá un efecto decisivo
en el objeto medido. Heisenberg dice que podríamos detener el electrón y
determinar así su posición en un momento dado. Pero si lo hiciéramos, no
sabríamos cuál sería su movimiento ni su velocidad. Según el principio de
incertidumbre, ciertos pares de variables físicas, como la posición y el
momento (masa por velocidad) de una partícula, no pueden calcularse
simultáneamente, por lo que dichos cálculos fluctúan en torno a valores medios.
Si el electrón obedeciera las leyes de la mecánica newtoniana, las
incertidumbres podrían reducirse a cero y la posición y el momento del electrón
se determinarían con precisión.
Pero hay algo mucho más extraño. El
Principio de la Incertidumbre nos dice que la imposibilidad de medir con
precisión absoluta la velocidad o la ubicación de una partícula elemental no es
imputable al observador, ni a la vulnerabilidad de los instrumentos que se usa
para el efecto, la imposibilidad está en la naturaleza de las cosas. No es
posible medirlas con un rango aceptable de exactitud, pues la naturaleza nos lo
impide. El Principio de Incertidumbre se aplica con mayor rigor en el estudio
de las ciencias sociales, y, muy especialmente, en la Economía. La deformación
de la realidad viene dada, no sólo porque los sentidos deforman la percepción,
también, por la Ideología del que analiza.
De todo esto deducimos que el “hombre
puro” no existe. Por eso es que von Mises piensa de una manera y el secretario
de doctrina de una unión de trabajadores piensa de otra. Cada persona percibe
los hechos, cosas y fenómenos transformados por sus sentidos y por sus
intereses particulares o de grupo, es decir, por lo que normalmente llamamos
ideología
El Proceso de
Globalización
Éste es otro aspecto importante, pues
su vigencia intensifica el comportamiento y la interacción entre los sujetos
económicos y las interacciones de los comportamientos económicos entre empresas
y países.
La Inteligencia
Emocional
Los nuevos estudios realizados en el
campo del Yo interno de las personas, han determinado que no existe la
“Decisión Racional”, tal como la presentan los marginalistas actuales; por el
contrario, cualquier decisión en el campo de la Economía está dominado por la
dimensión emocional, la que tiene una importancia muy superior al racionalismo
del homo economicus, tal como lo han demostrado los investigadores actuales.
Las Culturas
Fue el Institucionalismo de Velen y sus
colegas, quienes pusieron de relieve la importancia de las culturas y las
instituciones en el comportamiento socioeconómico. La Elección Razonable,
objeto de una nueva obra, recoge la herencia del Institucionalismo para mostrar
su importancia en el mundo de las relaciones económicas entre los grupos
sociales. Así, queda establecido, a diferencia de la percepción marginalista
actual, que ninguna ciencia social puede obviar el estudio de la cultura de los
grupos humanos que conforman la unidad de análisis, en este caso, de la
Economía. La Economía no es una ciencia aislada dedicada al estudio del
comportamiento de algún Robinson Crusoe en su isla. Su visión pretende ser tan
integral como lo permita la capacidad de absorber la realidad por medio del
Conocimiento Complejo, el Principio del Caos, el de Incertidumbre y la
Inteligencia Emocional. Ahora bien, un modelo económico así concebido no puede
ocuparse de la descripción acerca de las maneras en las que el consumidor maximiza
su “función de utilidad”, de acuerdo con una supuesta fórmula matemática.
Tampoco elaborará recetas sobre las formas deterministas en las que el
productor maximizará sus beneficios; ésa es una tarea que le corresponde a la
Administración de Empresas. En cambio, para la nueva propuesta que este libro
hace sobre un nuevo modelo económico, la descripción del comportamiento de las
Poblaciones-Territorio, en una sociedad pobre, sirve de base para estructurar
las acciones necesarias que permitan lograr el objetivo propuesto: eliminar la
Pobreza y la Exclusión. La propuesta, no pretende describir solamente, sino
mejorar la calidad de vida de las poblaciones pobres; incrementar los medios
que les permita un confort material cada vez más sólido, hasta alcanzar su
primer gran objetivo: eliminar la pobreza y la exclusión de las que actualmente
son víctimas. Simultáneamente, lograr que el individuo tenga opciones factibles
entre las que pueda elegir libremente, de acuerdo con su capacidad, su
iniciativa, su habilidad y su Voluntad de Ser, para acumular riqueza.
La Historia de la
Humanidad
Los teóricos que perciben a la Economía
como un ente ectoplasmático dicen que la Historia no es útil a la formulación
de las “leyes sagradas de la Economía”. Consideran que los hechos de la
historia no son repetibles y, por lo tanto, no son susceptibles de tomarlos
como referentes válidos. Lo Razonable, por el contrario, considera que la
Historia de la Humanidad es el escenario en el que repercuten y reverberan las
voces de todos los tiempos. Dejar de lado la historia en el análisis de los
comportamientos humanos presentes es otro de los grandes vacíos de las teorías
acerca de los espectros. Precisamente, el capítulo próximo de esta obra
resumirá los hallazgos que los antropólogos, biólogos, paleontólogos han
identificado en la historia del pasado del hombre. Inclusive, nos enteraremos
de que la pre historia ya tiene su historia propia.
La Intuición y la
Razón
La Razón, por sí sola, hace que
captemos la cosa percibida, no en su proceso de evolución continua, sino en
momentos discretos, en procesos que podríamos llamar “intermitentes”, por lo
sistemáticamente discontinuos, tal como captamos las lucesitas ahora si-ahora
no; ahora si-ahora no, de los foquitos de un arbolito de navidad. Por supuesto
que dejamos a la mecánica cuántica y a la Teoría de la Relatividad la tarea
conjunta de complementar las grandes teorías sobre las fuerzas débiles y
fuertes, el electromagnetismo y, muy dudoso, la gravedad, pero la sociedad debe
ser observada en sus propias dimensiones, de acuerdo con la fase que estimula
nuestra reflexión, el TiempoEspacio en que debe ser analizado, el grado de la
evolución histórica en que los grupos humanos se encuentran y la evolución
social e histórica que transitado en su lucha por la vida y, con ella, por
“ser”, no simplemente “estar”. Para empezar, esta obra sostiene que en el
estado actual de evolución del cerebro humano, conocemos la cosa en forma
discreta, muy discreta, extremadamente discreta en el TiempoEspacio, por la
debilidad cognitiva de la Razón cuando está solitaria, separada “racionalmente”
de la Intuición. No es que el científico deje la Intuición a un lado; sus
hallazgos son, aunque algunos no lo reconozcan explícitamente, IntuRacionales,
pero es la actitud de la mayoría, la de presuponer que obra guiado sólo y solo
la Razón en sus investigaciones científicas, la que hace de la ciencia un
instrumento todavía débil, siendo, como es, una guía tan importante para
conocer el entramado existente entre elementos dentro de un conjunto humano o
el entramado de entramados entre conjuntos humanos y su relación con la
Naturaleza y el Universo. Un pequeño análisis de nuestras limitaciones
cognitivas nos permite descubrir que carecemos de la capacidad suficiente de
conocer más allá de lo que ocurrirá en los próximos diez o veinte segundos. Por
ejemplo, si vamos a cruzar una calle y vemos que no viene un automóvil, la
cruzaremos con la seguridad de que ningún vehículo habrá de atropellarnos. Pero
nuestra certeza de ello sólo abarcará hasta la próxima cuadra y sólo tendrá
relación con el tránsito de un automóvil que pudiera atropellarnos; nada
sabremos sobre una bala perdida o un rayo que pueda fulminarnos. Tendremos pues
cierta certeza del automóvil y de lo que ocurrirá durante los próximos veinte
segundos, nada más. Si tuviéramos la capacidad de prever con la misma seguridad
lo que sucederá, no en los próximos veinte segundos, sino en el próximo minuto,
la próxima hora, día... tendríamos el poder de anticipar un mayor rango de
TiempoEspacio. Esto nos permitiría ampliar en mucho nuestro radio de acción en
cualquier actividad que realizáramos. Pues bien: de acuerdo con el proceso de
evolución, me parece razonable afirmar que el hombre llegará a un grado tan
alto de evolución que podrá anticipar en el TiempoEspacio en más de veinte o
treinta segundos; en mucho más, debido al aumento de su capacidad cerebral que
incrementará su capacidad IntuRacional. Éste no es un pronóstico que podría
considerarse gratuito. Para respaldarlo, escuchemos el testimonio de quienes
han tomado cursos de lectura rápida. Nos dirán que el hombre normal no lee más
allá de doscientas cincuenta palabras por minuto, pero que hay individuos que
pueden leer hasta 25,000 palabras por minuto, lo que es algo que ahora nos
asombra increíblemente. El método considera que en la lectura normal
aprehendemos de golpe una palabra o dos, pero que del mismo modo bien podríamos
captar una línea entera... dos... tres... un párrafo entero y así leer de
párrafo en párrafo o de página en página, en vez de hacerlo de palabra en
palabra. Vayamos un poco más al fondo del asunto. Supongamos que, dejando de
lado el Principio del Caos, por efectos de la evolución cerebral nuestra
IntuRazón se ha desarrollado tanto que hemos conseguido anticipar el
TiempoEspacio en seis horas. Es decir que hemos conseguido prever lo que
ocurrirá en las próximas seis horas, pero no sólo lo que ocurrirá durante las
próximas seis horas en la calle, sino también lo que sucederá en el entorno
tempo-espacial en el que nos encontremos. Con esta capacidad adquirida,
conoceremos la influencia inmediata, la interacción, que las cosas y fenómenos
cercanos tienen sobre el fenómeno que deseamos analizar. Debido a que todas las
cosas están en interacción continua, el conocimiento que así tengamos de la
cosa será más real que el que tenemos al presente. Aumentaremos la capacidad de
reproducir la cosa en la conciencia con mayor fidelidad; al hacerlo, habremos
captado, por nuestra gravedad Ético-Estética, una porción mayor de la “cosa en
sí” en su continuidad y movimiento, no en un haz de flashes estáticos, que es
la manera de conocer que la Razón, separada arbitrariamente de la Intuición,
nos impone. La nueva vía de aprehender las cosas, los fenómenos o los procesos
sólo será posible por medio de la facultad Intuitiva desarrollada, la que, en
unión sinérgica con la Razón, tendrá la capacidad de captar el objeto de una
forma más integral. Ésa es una ocasión oportuna para adelantar el hecho de que,
Razonablemente, el Racionalismo es lo opuesto a la Racionalidad y a la Razón,
cuando se siente huérfana de su hermana gemela, la Intuición. Ahora está
prisionera del racionalismo, cercada por las antiparras que los espectros de
hombres, llamados “racionalistas” han edificado tan arbitrariamente en el afán
de situarse como seres del racionalismo y por ello, como entes pretendidamente
superiores. Estos espiritistas de la mente no son racionales, son “racionalistas”,
es decir, pertenecen a una secta extraña que toma su tótem no de algún animal
feroz, sino de una especia de ectoplasma que segregan, a la manera de una
radiación que se filtra de un agujero negro. Las piruetas mentales del
equilibrista de una sola dimensión han pretendido convertir a la Razón en una
especie de doncella pura, purísima… quintaescencia de la pureza, la que ahora
se encuentra casi sola y por ello, condenada a captar el hecho, el fenómeno o
el proceso, sólo en mini parcelas cognitivas. Con el desarrollo de la Intuición
y su unidad con la Razón: Poco a poco el TiempoEspacio será anticipado en
grados mayores. Poco a poco, el TiempoEspacio será abarcado en rangos mayores.
Poco a poco tendremos conciencia del “Espíritu de la Tierra”.
Es cierto que el conocimiento
continuará siendo absorbido, por mucho tiempo aún, desde las mini parcelas
cognitivas, pero la IntuRazón hará que éstas sean cada vez menos “mini”. La
evolución de la capacidad IntuRacional der ser humano, como especie, dará como
primer resultado el Conocimiento Complejo.
El Principio de lo Razonable considera
que la Razón, la Intuición y la Voluntad colectivas conforman el trípode en el
que se asientan todas las grandes realizaciones humanas en los escenarios
sociales, económicos y políticos del planeta.
También debo poner en claro el hecho de
que si bien tomo como unidad de análisis al grupo humano en la forma de
Población-Territorio, sin embargo, explícitamente declaro que el beneficiario
último de todos los esfuerzos será el Individuo. Precisamente, el proceso
primordial que persigue es potenciar el Poder de Voluntad en cada ser humano,
luego de que haya tomado conciencia de su YO. Pero considera que la emergencia
de ese YO sólo es posible en el Nosotros. El “yo” aislado no tiene importancia
en esta obra, porque no la tiene en la realidad; en ninguna realidad objetiva.
Así, el verdadero desafío no sólo se concreta en generar los nuevos
instrumentos analíticos para que la Economía se ocupe de la calidad de vida del
Ser, esta labor debe estar complementada con la de lograr el entronque de
nuestra percepción con la que tienen los países desarrollados y, sobre todo,
con las visualizaciones de la corporaciones transnacionales, para lograr un
entorno de Interacción Mutua razonable beneficiosa para cada país y para cada
empresa. Considero Razonable imbricar las economías de los países
subdesarrollados con las de los países industrializados y con las corporaciones
transnacionales. La ligazón de las economías nacionales con los países y las
corporaciones transnacionales es una condición necesaria para que se elimine la
pobreza en el mundo. Ningún país podrá lidiar con la pobreza de la mayor parte
de su población pretendiendo competir con las grandes transnacionales y los
intereses de los países grandes. Las transnacionales generan recursos
financieros en gran abundancia, pero no los invierten en los países
subdesarrollados por falta de “seguridad jurídica”. Nadie puede culparlos por
ello. Sin embargo, tampoco es posible desplazarnos al otro extremo y propiciar
la propuesta de que el Estado “no se meta” en asuntos de la economía nacional.
Entre ambos extremos habrá siempre el Término Medio. Cada pueblo
subdesarrollado deberá encontrarlo y obrar en consecuencia. Por eso es que
propongo una alianza entre los gobiernos, las empresas transnacionales, las
empresas nacionales y las sociedades civiles para encontrar ese Término Medio.
Sigamos con el pensamiento de Edgar Morin.
Desde luego, se puede constatar
fácilmente que el modo en que pensamos se refleja en la forma que toman
nuestras acciones. La complejidad es una actitud generada a partir de otros
principios… una forma paradigmática de pensar concurrente al paradigma de simplificación.
Concurrente pero que al mismo tiempo va más allá de este modelo de pensamiento
simplificador… el pensamiento simplificador y disyuntor ha tocado fondo… Por
todo ello cabe afirmar que si somos capaces de comprender que la complejidad es
ante todo un PARADIGMA, una forma de pensar, nos daremos cuenta de cómo la
cultura general puede cambiar de aspecto… la cultura de la complejidad es
aquella cultura que puede acabar con un ser humano hemipléjico desde un punto
de vista intelectual: aquel que no tiene sentido de la relación entre lo global
y el contexto; aquel que se convierte en un ser inhumano porque carece de la
consciencia de que la humanidad es producto de relación y no de la
uniformización entre seres humanos, los que son diversos así como diversas son
sus culturas. Ahora bien, hay que comprender que la unidad no es la
uniformidad. La unidad supone y necesita de lo diverso, porque es producto de
relación. La unidad del hombre es la unidad de la diversidad.
El Pensamiento Complejo permite una
percepción más cercana al objeto, al fenómeno, al proceso o a la idea en las
que enfocamos nuestra intención de conocer. Al aplicarlo en el análisis de la
relación entre el individuo y su entorno, encuentro que la separación
sujeto-que-conoce, por una parte, y objeto-que-es-conocido, por la otra, es
artificial e inútil. Que esa manera de percibir es la causa de desarraigo de la
naturaleza por parte del Ser, a la que poco a poco tendrá que volver, y en el
proceso, fortalecer su potencialidad intuitiva. La percepción de Ciurana sobre
la Complejidad me parece acertada. Esta obra se basa, precisamente, en la firme
convicción de que un todo, al que deseamos conocer, se compone de partes
inter-relacionadas entre sí. Ahora bien, mi obra no toma en cuenta el conjunto
de todas estas relaciones; más bien, hace hincapié a las que considera de
importancia colectiva en espacios-tiempo determinados, esto es al Principio de
la Relación Interactiva, relación en la que se basan mis percepciones. Si
entendemos la Complejidad en el sentido anotado, entonces nos daremos cuenta,
entre otros, de la grave deformación que von Mises tiene de la Historia, pues
la considera como una simple sucesión de hechos aislados que no tienen ninguna
relevancia para establecer generalizaciones. Esa impresión emerge del
Individualismo Metodológico, el que otorga al individuo toda la responsabilidad
de una acción, con prescindencia completa del entorno social y el momento
histórico en que esa acción es relevante. En el mismo tren de reflexión,
diremos que la identificación del homo economicus como la unidad de análisis
para que el modelo neoclásico de la Economía describa “científicamente” el
proceso de escoger recursos escasos para fines alternativos, es el límite más
extremo al que puede llegar la visión reduccionista de la realidad. Todos
sabemos que el ser humano no sólo tiene una capacidad racional, sino que es el
sumun interactivo de muchas cualidades, y dimensiones internas y externas, las
que deben ser tomadas en cuenta cuando se trata de analizarlo como personaje
principal de alguna ciencia social. La racionalidad, por sí sola, es la más
irracional de las características humanas en la dimensión competitiva, pues, en
su intento de “tener o ser más que el otro”, recurre a un comportamiento
astuto, el que utiliza para hacer que el supuesto rival sea “menos” a cualquier
precio. En eso estriba la competencia en el modelo neoclásico. Pero hay más: en
el intento de separar al individuo de los demás, con el propósito de
“liberarlo”, lo que hace es convertirlo en un ente que vive en función “del
otro” para “superarlo” dentro de la horda a la que nos referimos en acápite
anterior. Cada individuo es, en la visión neoclásica, un apéndice de algún
otro. El homo economicus no sólo reduce al hombre a un simple holograma que
obra exclusivamente por análisis de costo-beneficio, sino que lo hace un ente
sin personalidad propia, dado que tiene que competir con “el otro” para ser
mejor que él o evitar que “el otro” lo sea. Si dejáramos de concebir lo
“complejo” como lo reducible a lo simple para considerarlo como una dimensión
de saber más integrado, el conocimiento que tendríamos del mundo y, en
especial, de las ciencias sociales, sería mucho más cercano a la realidad. La
manía de separar arbitrariamente los escenarios hasta llegar al más simple de
todos, está en razón inversa al grado de conocimiento que logremos de esa
simplificación y es la causante de la falta de eficacia en el comportamiento
cotidiano y en la conversión de las ideas en acciones. La receta cartesiana,
que implica la simplificación extrema de los escenarios para el análisis
adecuado, no sirve, ni como método ni como guía del pensar; es preciso
desecharlo. En este punto se hace necesaria una aclaración: el concepto de
Complejidad no tiene la intención de convertir en difícil lo que es fácil, al
contrario, trata de acercarse más a los procesos que se desenvuelven en el
escenario social, histórico, político, económico… para descubrir, en mi caso,
las Relaciones Interactivas que los liga. Esta identificación de los escenarios
más integrados no es logrado por la Razón per se. Esta obra se basa en la
afirmación de que, para una correcta determinación de las partes en las que
pueden dividirse los escenarios puestos como objeto de estudio y el análisis
complejo de los mismos, es preciso la Razón-Intuición, es decir, el instrumento
cognoscitivo por excelencia. Desde el momento en que los físicos teóricos
concluyeron en que la luz participa, al mismo tiempo, de lo corpuscular y
ondulatorio, el “fenómeno simple” fue expulsado del análisis serio.
En su análisis, Ciurana cita a
Bachelard, el que tiene un gran acierto: las ideas “simples”, de tipo
cartesiano, no existen, pues el fenómeno es “un tejido de relaciones”.
Inclusive, va más allá: el terreno de la microfísica está regado por el
concepto de Complementariedad, concepto que fue utilizado por mí, en mi obra
Desarrollo Local Complementario, para mostrar la Interacción basada en la
Empatía. La Complementariedad es un concepto que también utilizaremos en esta
obra, con la previa aclaración de que surge de los estudios antropológicos
modernos de los pueblos originarios del planeta, en especial, de la Cosmovisión
Andina, en nuestro país. La percepción de Bachelard se hace más lúcida cuando
se pregunta: ¿Cómo pensar la relación Individuo-Sociedad o la relación
Especie-Individuo si no afrontamos la Complementariedad en un mismo nivel de
realidad, de elementos que situados epistemológicamente en el marco de la
lógica aristotélica se excluyen? Son estas preguntas, las nuevas, las que dan
vida a la estructuración de una visión nueva. En esta visión no debemos perder
de vista que la Complejidad, unida a la Complementariedad, son transversales al
estudio de cualquier ciencia y, en forma especial, a las ciencias sociales.
Claro está que el nuevo paradigma usa un concepto más integral para aprehender
la realidad en movimiento.
En cuanto las ciencias sociales, la
acción sería definida como el desorden que origina el proceso de desorden y el
sentido sólo puede surgir cuando has relación entre individuos que son
diferentes. Ciurana cita las preguntas vitales al respecto: ¿cómo analizar la
sociedad sin detener el movimiento? ¿En un fluido constante? La respuesta llega
de inmediato: ya no se trata de analizar; el Individualismo Metodológico es un
dinosaurio que nunca estuvo vivo; fue hecho para el museo de las ideas muertas.
El Pensamiento
Organizacional
Emilio Roger Ciurana en una de sus
obras, “Analisis Sobre El Modelo Organizacional Su Método” Ensayos y
Documentos, Buenas Tareas, propone un neologismo para explicar la realidad
multidimensional: Organizacción que vendría a servir de base para una ontología
de la relación, sobre todo, entre individuos que son diferentes. La palabra
Organizacción implica que es una organización en movimiento, esto es, en
interacción continua. El devenir. Esta propuesta, que parece muy nueva, es sin
embargo, una de las características de la Cosmovisión Andina, la que afirma su
interés en el conocimiento de la relación más que en el de la “cosa en sí”.
¡Cosas de la Historia! El pensamiento Andino ya estaba, hace más de mil años,
por delante del neoclásico, del neoliberal. De esta manera, la Unidad es
organizacional, porque es la única que crea la estabilidad en el proceso; de
ahí que me pareció lo más Razonable tomar a la Población-Territorio como unidad
de análisis de la Economía. Los movimientos del conjunto humano son los únicos
relevantes para el análisis económico, dado que son los únicos que pueden
ofrecer estabilidad en el movimiento. Ellos son los que crean las estrategias
interactivas, a través de la interacción de los individuos y la interacción
entre los grupos humanos y de éstos, con la sociedad en general. Con el objeto
de visualizar estas interacciones en la Organizacción Social de un escenario de
estudio, voy a determinar un criterio de selección de una Población-Territorio
que servirá de base para escogerlo, entre las múltiples opciones que puedan
estar disponibles. La Economía Vital selecciona cada Población-Territorio así
concebida en el marco de un concepto estadístico: El Principio de ANOVA.
El Criterio ANOVA y
la Población-Territorio
Utilizaré la palabra compuesta
Población-Territorio, en vez de Población-Territorio para indicar que la letra
“c” adicional implica que se trata de una organizacción, es decir, una unidad
en la que sus elementos interactúan entre sí y el conjunto interactúa con las
demás regiones. ANOVA significa en inglés: Análysis of Variance (Análisis de
Varianza) se usa para comparar dos o más conjuntos de elementos y establecer si
tienen la misma media aritmética con relación a un referente o si difieren
entre sí. Escojamos, hipotéticamente, tres regiones diferentes en un mismo
departamento, en cada una de las cuales se asienta una población determinada.
Deseamos averiguar si las medias aritméticas de los ingresos de las personas de
cada región difieren entre sí. Supongamos que los resultados que nos da ANOVA
han determinado que las medias aritméticas del ingreso de esas tres regiones
son diferentes entre sí. En ese caso, diremos que las regiones son heterogéneas
una con relación a las otras. Si el ingreso anual es la única característica
que nos interesa, entonces diremos que estaremos ante tres
Poblaciones-Territorio diferentes; es decir, ante tres unidades de análisis
diferentes. Lo que atrae mi atención, precisamente, es encontrar
poblacciones-territorio que difieran entre sí significativamente, aunque las
personas que viven en cada población-territorio difieran o no en las medias
aritméticas de sus ingresos. En todo caso, las diferencias o similitudes dentro
de las poblaciones-territorio serán tomadas como aleatorias y no tendrán
importancia en la primera etapa del análisis. Lo que realmente nos interesa
serán las diferencia inter poblaciones-territorio. Del mismo modo, podríamos
escoger poblaciones-territorio utilizando como referentes las costumbres, las
tradiciones o la cultura en general. Sea cual sea el referente que utilicemos
para comparar las poblaciones-territorio, el criterio será el mismo: si
difieren significativamente entre sí en relación al o a los referentes
propuestos, cada una constituirá una Población-Territorio. Si no difieren
significativamente, serán considerados como una misma población-territorio.
Este es el criterio de Varianza que propongo para identificar una
Población-Territorio. En el capítulo respectivo, analizaremos con más detalle
el concepto de esta palabra compuesta. La importancia de escoger un conjunto de
personas en una población-territorio estriba en que nos propone el escenario
dinámico al que deseamos analizar por medio del Pensamiento Complejo, sin
descuidar las potencialidades de la vigencia del principio del caos. La
aplicación del Pensamiento Complejo al análisis permite un acercamiento más
estrecho a la identificación de las interacciones reales que se entrecruzan
entre las poblaciones-territorio; en una segunda etapa nos, el análisis será
trasladado al interior de cada población-territorio para analizar las causas
que determinan la diferencia con las otras unidades. Es con estos conceptos
nuevos que la Economía Vital analiza los aspectos más importantes del devenir
histórico, cultural, económico y social de los pueblos, especialmente, de los
países subdesarrollados.
EL PROCESO DE
GLOBALIZACIÓN
Evolución del
Concepto
Los neoclásicos, artífices de las
formas vacías de contenido y segregadas de algunas neuritas dislocadas, tienen
varias opciones definitorias para identificar el proceso de globalización y las
causas principales de su vigencia planetaria. Algunos enfatizan el incremento
del capital financiero, industrial y comercial en todos los rincones del mundo,
lo que ocasionaría nuevas relaciones entre los países. Otros enfatizan los
cambios tecnológicos que abren nuevos canales de producción, distribución y
consumo mundial, por medio del uso intensivo del capital. Hay quienes afirman
que es una etapa del capitalismo resultante de las nuevas relaciones
internacionales surgidas después de la desaparición del conflicto entre Oriente
y Occidente con la consiguiente desaparición de la amenaza nuclear. Los
neoliberales más radicales dicen que la globalización surge después que el
capitalismo lograra triunfar sobre la subversión en contra del sistema,
subversión que no habría presentado ninguna alternativa significativa al proceso.
Dicen que los actores subversivos no tienen la capacidad ni los medios para
competir con los ganadores. Estos autores postulan que la globalización es una
premisa para lograr el crecimiento económico y erradicar la pobreza. Algunos
defensores jóvenes del proceso, con gran imaginación temporal, afirman que la
globalización empezó en el día mismo en que Cristóbal Colón piso suelo
americano, debido a que se convenció “de que vivíamos en una tierra en forma de
globo (“La Globalización como concepto”, Milagros Salvador “Monografías”
Internet) Posteriormente, dice la autora, “a través de los últimos cinco
siglos, este proceso ha venido acelerándose gradualmente, en la misma medida en
que la humanidad ha desarrollado medios más económicos de transportación y de
comunicación. La Revolución Industrial, por tanto, sirvió como catalizador de
este proceso”.
La mayor parte de los autores afines al
neoclasicismo se inclina identificar los orígenes de la globalización en los
años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Esta aseveración se basa en el
hecho de que los países desarrollados habrían alcanzado niveles muy altos de
crecimiento, fenómeno que habría producido una gran expansión del comercio
mundial. Pero el proceso necesitaba de una liberalización del comercio a través
de la reducción de cuotas y aranceles y la supuesta movilidad libre de
capitales. Se ha generalizado la idea de que las causas más importantes del
surgimiento de la globalización han sido el avance de la tecnología, expresada,
a su vez, en la gran expansión de los servicios de telecomunicaciones, la
reducción de costos del transporte y sobre todo, el inmenso caudal de
información que se logra a través del Internet. La globalización también sería
un producto de la desaparición de la ex URSS y sus satélites, lo que habría
permitido la privatización de los bienes del Estado en esos países, “liberando”
de este modo, las iniciativas de la gente. A continuación, haremos un resumen
sobre lo que consideramos la Globalización en sus diferentes perspectivas.
El Fenómeno de la
Globalización
Kaushik Basu (“On de gods of
development”) afirma que el ingreso total de las cincuenta personas más ricas
de Hollywood, excede el ingreso total de la población de Burundi. También
afirma que si Billy Gates decidiera consumir el incremento de su riqueza logrado
sólo en el periodo 1999-2000, tendría que consumir más que lo que consumen en
un año, los 60 millones de habitantes de Etiopia. Los países de la Unión
Europea han aumentado su riqueza entre el 50% y el 70% en los últimos 20 años y
su economía, en conjunto, ha crecido a un ritmo mayor que el de su población;
sin embargo tiene 30 millones de desempleados, 60 millones de pobres y 8
millones de personas que carecen de techo. En EE.UU el crecimiento económico
sólo ha enriquecido al 10% más acomodado de la población, la que se ha llevado
el 96% de la nueva riqueza producida. En Alemania, los beneficios de la empresa
han aumentado desde 1979 en un 90% mientras que los salarios reales han crecido
sólo en el 6%; pero, los ingresos fiscales procedentes de los salarios se han
duplicado, en tanto que los ingresos fiscales procedentes de las actividades
empresariales, se han reducido a la mitad, y ahora únicamente representan el
13% de los ingresos fiscales globales. En los demás países desarrollados se
nota un comportamiento similar. La mayoría de las corporaciones transnacionales
registran beneficios nunca logrados en algún momento de la historia y, al mismo
tiempo, ya no pagan impuestos en sus respectivos países, lo que hace que las
prestaciones sociales, las pensiones y los salarios se reduzcan notablemente. A
la par que las transnacionales eluden al fisco en los estados anfitriones, las
pequeñas y medianas empresas, que son las que generan la mayor parte del
empleo, se ven sobrecargadas de presiones impositivas. Estos son datos
presentados por Ulrick Beck en su obra “¿Qué es la Globalización?”. El
crecimiento económico, per se ya no lucha contra, sino que prevé el aumento de
la pobreza, lo que causa algunas asperezas entre la alianza del capital con
cualquier Gobierno de turno, asperezas que, sin embargo, se arreglan
rápidamente con beneficios mutuos entre los representantes de ambas esferas. De
este modo, podemos darnos cuenta que una nueva clase de capitalismo ha
aparecido en la historia económica del mundo: un capitalismo con impuestos
mínimos al capital y con grandes índices de desempleo. Ese es el capitalismo
globalizador.
La Economía Vital:
La Corporación Transnacional
Existe desde hace mucho tiempo atrás,
pero no ha sido el núcleo fundamental del fenómeno de la Globalización
económica del planeta. Así por ejemplo, la Coca Cola es una corporación
transnacional simple, al viejo estilo, y, al igual que las demás transnacionales
simples, se singulariza por las siguientes modalidades:
Tiene una matriz central en un país
determinado (en este caso, en los EE.UU) y cuenta con filiales en varios países
del mundo
Cada una de estas filiales es una
unidad productiva que produce el bien completo, produce para su respectivo
mercado nacional y su nivel de producción no afecta a las otras filiales
Cuando la filial de Londres tiene
problemas de abastecimiento de insumos o de mano de obra, las demás filiales no
sienten los efectos y continúan produciendo para sus respectivos mercados
nacionales
Propuesta: La
Corporación Transoligopolista
Muy diferente es el caso de, lo que la
Acción Interactiva denomina laCorporación Transoligopolista, la que
surge en el proceso de globalización. En vez de contar con unidades productivas
independientes en el resto del mundo, la Transoligopolista más
bien desconcentra sus actividades en diferentes regiones geográficas. Por
ejemplo la Dirección Superior puede estar concentrada en el país matriz, pero
las responsabilidades de mercadotecnia pueden estar en otro, del mismo modo que
la planificación financiera puede tener otra sede... Por otra parte, la misma
planta productiva está desconcentrada en diferentes países, cada una de las
cuales produce parte del producto final que sirve de insumo a las otras, en un
orden que responde a la lógica del proceso de producción, en cada caso. De esta
manera, una fábrica de automóviles, por ejemplo, puede producir el acero en un
país, el motor en un segundo, la corona en un tercero, las llantas en un
cuarto… y ensamblar el automóvil en un enésimo país. Como podemos observar, ninguna
de las unidades productivas es independiente de las demás; al contrario, existe
una interrelación muy bien definida entre una y las otras, de manera tal que si
la división que produce acero y que se encuentra ubicada en un país
determinado, no cumple con su cuota, la división que produce los motores no
cumplirá con la suya... y el efecto se multiplicará, ocasionando terribles
cuellos de botella, en un proceso de retroalimentación que producirá
desarreglos en la producción y en los mercados internacionales. Tal como se
puede ya deducir, laTransoligopolista no produce para el mercado
nacional, sino que lo hace para el mercado mundial, del cual, el mercado
nacional, el del país anfitrión, es sólo un segmento. Esta característica es la
que causa desajustes internacionales que no sólo adicionan sus efectos, sino
que se interrelacionan en dimensiones multiplicativas, causando grandes
desequilibrios nacionales que se transmiten en cadena a otras naciones, tanto
en el circuito productivo, como en el financiero y en el comercial. Para tener
una percepción más completa del fenómeno, añadamos el hecho de que las
inversiones de las Ttransoligopolistas en cada país son
relativamente significativas para el país en cuestión, especialmente cuando se
desconcentra en naciones del tercer mundo. Con el objeto de visualizar mejor el
estatus de estas corporaciones, debo definir un nuevo concepto:
La Acción
Interactiva y el Oligopolio Natural
Es una corporación empresarial que
conforma, con otras similares, un mercado internacional al que he
denominado Mercado Transoligopolista y cuyas inversiones son
tan grandes, su tecnología es tan poderosa y su curva de experiencia es
tan dinámica, que impide la entrada de nuevas empresas a nivel mundial.
Obsérvese que mi definición no se refiere al llamado Monopolio Natural, sino
que apunta al Oligopolio Natural.
Teorema
La Corporación Transoligopolista es el germen donde nace el proceso de
globalización económica, que luego se manifestará en otros campos tales como el
social, el político, el cultural...
Causas de la
aparición de la Transoligopolista
La aparición de la Transoligopolista se
debe a los siguientes procesos. El capitalismo maduro ha ingresado en la fase
en que la tasa de ganancia tiende a reducirse, es decir, se encuentra ya en la
dimensión económica en que empieza la vigencia de la tendencia a la reducción
de la tasa de ganancia, tendencia pronosticada por los cásicos de la economía y
por Marx. Esto ha hecho que los excedentes de capital acumulado tengan que
buscar otros países para lograr ventajas comparativas y reducir sus costos,
algo que se logra principalmente en los países subdesarrollados, en los cuales
tanto los recursos humanos como los naturales son abundantes y baratos.
A pesar de la vigencia de la tendencia
a la reducción de la tasa de ganancia, los excedentes de capital no pueden ser
absorbidos en su totalidad, ni por las inversiones en los países desarrollados
ni por los subdesarrollados; en estos últimos aún no se tiene lo que los
inversionistas llaman “seguridad jurídica”. Los excedentes no invertidos en la
producción de bienes y servicios se utilizan para especular con las economías
de otros países, dando lugar al capital especulativo y, con su crecimiento, a
las grandes crisis mundiales
Si la tendencia continúa de esta
manera, es muy posible que en el futuro ya no existan razones para hablar de
algún imperialismo geográfico, al estilo de la vieja izquierda internacional,
pues inclusive las naciones más poderosas serán víctimas de una nueva clase de
dominación mundial, a la que podríamos llamar Imperialismo de Empresa.
Esto querrá decir que los trabajadores de los países subdesarrollados del mundo
ya no tendrán fundamentos para estrellarse, v.g, contra el “Imperialismo
Norteamericano”, como lo hacen ahora. Dentro de poco deberán dirigir sus
expresiones reivindicativas al “Imperialismo de la Sony, de la General
Motors, de la Toyota, de la IBM,...” Un imperialismo para el que no
existe aún ningún mecanismo de control, ni nacional, ni mucho menos,
internacional
Tres conceptos del
proceso de globalización
Hay tres vocablos que debemos
identificar, en forma muy concreta, cuando nos referimos al problema que ahora
nos ocupa.
Globalización
Este concepto se refiere al proceso
objetivo de unificación mundial emergente de la aparición progresiva de la
CorporaciónTransoligopolista. Este es realmente un proceso irreversible
y no depende de la voluntad de nadie. La globalización no es una alternativa.
Es un hecho objetivo.
Globalidad
Es el resultado, cada vez más
consolidado, del proceso de globalización, representado por un mundo unificado
bajo el concepto de una sociedad planetaria, consciente de su propia
mundialidad
Globalismo
A diferencia de los dos anteriores,
este concepto entraña una intención expresa de tipo ideológico, que pretende
convertir el proceso de globalización en una especie de evolución lógica del
modelo neoliberal. Así, el concepto de Globalismo, al menos tal
como lo conocemos hoy, incluye una apuesta explícita por la perpetuación del
neoliberalismo y su doctrina, por lo que merecerá un análisis crítico en sus
diferentes facetas
Pasemos ahora a realizar una revisión
sintética de las principales manifestaciones concretas del Proceso de
Globalización
La Globalización en
la Economía
El problema de la localización y las ventajas competitivas
Como ya vimos, la Corporación
Transoligopolista desconcentra sus operaciones para localizarlas en
diferentes países, especialmente, en los subdesarrollados. La intención es
buscar ventajas comparativas y ventajas estratégicas, con el objeto de lograr
ventajas competitivas a nivel mundial. En países como el nuestro, es posible
que encuentren algunas ventajas comparativas, es decir, aquéllas que reducen
costos, tales como mano de obra y recursos naturales baratos. Por otra parte,
lograrán seguramente, políticas tributarias blandas, las que serán tanto más
favorables, en cuanto la capacidad de negociación de nuestros gobiernos sea más
reducida. Pero, para que puedan competir en el mercado mundial, es preciso que
añadan a las ventajas comparativas, las ventajas estratégicas, tales como
calidad garantizada, desarrollos e innovación en procesos y en productos,
diseños adecuados…. Todo esto significa que las Transoligopolistas deberán
utilizar tecnologías de avanzada y grandes desarrollos en la organización y
administración empresarial, lo que exigirá grandes inversiones en las
actividades de investigación y desarrollo. En este punto, al darnos cuenta de
la existencia de personas que frecuentemente sufren ataques fulminantes de
nacionalismo a ultranza, es imperativo preguntamos: ¿creerán estos buenos
señores que el empresario nacional podrá contar con la tecnología necesaria
para lograr las ventajas estratégicas que les permitan competir en el mercado
internacional sin ayuda de laTransoligopolista? ¿Podrá competir con
las Transoligopolistas? Particularmente yo no creo que puedan
hacerlo, ni aun teniendo un gobierno de corte ultranacionalista.
Otro requerimiento de las Transoligopolistas para
localizar eficientemente sus divisiones desconcentradas, es el que se refiere a
la atmósfera y a las expectativas sobre la situación política del país
anfitrión. Los países subdesarrollados implican un riesgo adicional con
relación a los desarrollados: la inestabilidad política. La estabilidad del
tipo de cambio es otro factor esencial en el proceso de establecer plantas
productivas en las diferentes naciones. Por lo general, una política monetaria
que tienda a sobrevaluar sistemáticamente la moneda con relación al dólar, se
convertirá en un obstáculo muy serio.
Las Transoligopolistas necesitan
exportar y para ello, requieren estabilidad monetaria y un tipo de cambio más
bien infravaluado, que facilite el flujo de las exportaciones. Sin embargo,
debido a que también deben importar insumos, equipo y maquinaria, una moneda
infravaluada no representa ninguna garantía, por sí sola. Un tipo de cambio
real equilibrado, sí es un factor impulsor para la localización del proceso
manufacturero.
La política económica que el gobierno
ejecute en periodos determinados, es otro factor de gran importancia en este
aspecto. Un presupuesto con déficit cada vez mayores, será un signo de alarma
para la alta dirección de las Transoligopolistas. Un proceso de
inflación de más de un dígito será muy inquietante para sus expectativas. Esto
se debe a que la inflación es una gran causa de incertidumbre, algo que no rima
con la necesidad de identificar adecuadamente los costes de producción. De este
modo, vemos que la simple disponibilidad de mano de obra y de recursos
naturales abundantes no son los únicos determinantes en el proceso de localizar
las plantas de producción de las corporaciones Transoligopolistas.
Al contrario, es posible que esas ventajas, comparativas en este caso, sean
suplidas con ventajas estratégicas para lograr las ventajas competitivas
requeridas, sobre la base de las economías de escala que ambas otorgan.
Las
Transoligopolistas y el Empleo
Como se vio, las Transoligopolistas relocalizan
sus plantas productivas con la intención de ganar ventajas comparativas y,
sobre ellas, las competitivas, por lo que generalmente exportan empleo. De este
modo, los países anfitriones se benefician, en principio, con las inversiones
de esas corporaciones. Pero no toda inversión de capital significa creación de
empleos. Tal como vimos, el proceso de globalización implica la aparición de un
capitalismo con menos impuestos a las empresas y con mayores índices de desempleo
para el país anfitrión, esto se debe a que las corporaciones Transoligopolistas
producen para el mercado mundial, allí donde la competencia es muy fuerte y
exige la adopción de tecnologías de avanzada, pero una tecnología de avanzada
es una tecnología que ahorra mano de obra.
La Globalización y
el Espíritu Nacional
Defino el “Espíritu Nacional” como la
empatía mutua que existe entre los miembros de un grupo humano por la común
pertenencia de origen a una nación. Con esta definición dejamos de lado la idea
de que el Espíritu Nacional sería una especie de conglomerado de ectoplasmas.
Fue Hegel, sin duda, el primer filósofo que llamó sistemáticamente la atención
sobre la existencia del Espíritu Nacional, como una objetivación de la
conciencia colectiva de una nación. Por su parte, el marxismo afirmó que en la
mayoría de las veces, eran las escalas de valores particulares de las “clases
dominantes” las que se proyectaban, como si hubiesen sido comunes a todos los
grupos existentes en un país, independientemente de los antagonismos de clase y
de intereses que las separaban. Sostuvo también, que sólo con la dictadura del
proletariado, tal como la existente en la entonces Unión Soviética, podría
lograrse una verdadera “Conciencia Nacional”.
En mi opinión, el Espíritu Nacional es
inherente a la existencia de una nación consolidada. Las pruebas no se esconden
en ningún proceso esotérico de las relaciones humanas, sino que emergen en
forma natural de la convivencia de todos los días, tal como aparecen los
vínculos de afecto entre los miembros de una familia, aunque en este caso,
claro está, hay una gran diferencia de grado. Para aceptar esta verdad
evidente, recurrimos más a la intuición y a la historia de todas las naciones
del planeta, que al análisis racional.
Sostengo que el Espíritu Nacional ha
sido la fuerza fundamental que ha permitido a las naciones consolidadas llegar
al grado de desarrollo y de preeminencia que ahora disfrutan y que ha sido la
ausencia de un Espíritu Nacional, en cada caso, la que más ha erosionado las
capacidades volitivas de los países que han quedado a la zaga, en la carrera de
postas por la sobrevivencia colectiva. El devenir histórico de cada país
subdesarrollado no ha sido capaz de imbuir en los pueblos originarios el
sentido de nacionalidad que tanta falta les hace, mientras que las actitudes
discriminatorias de la sociedad hacia los pueblos originarios y los privilegios
privativos de los estratos altos, no han hecho sino exacerbar los
resentimientos. Esos países se están convirtiendo en calderos de alta potencia
en los que fermentan, como en una digestión pesada, las voces disonantes de los
tiempos. Que nadie dude ni un segundo de la enorme hecatombe que se nos
aproxima si es que las cosas continúan como están. Para poner un ejemplo reciente
de lo importante que es tomar en cuenta las contradicciones entre las etnias,
recordemos que la teoría marxista afirmaba que la dictadura del proletariado
solucionaría todas las contradicciones culturales de la ex URSS y de los países
de su órbita. Peroraba la supuesta diferencia entre el comportamiento de
la gente antes y después de la revolución socialista: cuan sectaria y
antagónica había sido antes y con cuánta fraternidad, la misma gente, retozaba
en los prados paradisíacos creados por el nuevo sistema. Al estrépito de
la caída del Muro, los teóricos y prácticos marxistas se enteraron de que la
unidad aparente de sus etnias había sido artificialmente lograda sólo por el
sistema de terror que se había impuesto en ese país a partir de 1917, sistema
de terror que no hacía sino continuar el que imperaba durante el zarismo. Por
más de 70 años, los antagonismos étnicos habían estado madurando en un caldero
parecido al que ahora inconscientemente arcillamos en Bolivia. Una vez que el
terror fuera depuesto, los odios afloraron causando el desmembramiento de la
nación y la lucha armada interna de feroces alcances. Lo mismo en Yugoslavia,
Checoslovaquia, Rumania y anexos. La experiencia de la ex URSS en ese aspecto,
nos enseña que nada es tan pernicioso para la vida de un país, que la ausencia
de vínculos verdaderos de mutuo respeto y reconocimiento entre sus etnias y sus
respectivas identidades. Esta ausencia es la causa principal de que no tengamos
un “Espíritu Nacional”, de que no tengamos objetivos comunes entre los grupos
que conforman la nacionalidad. Ante la ausencia de objetivos comunes, no es
posible pensar en la aparición de un “Espíritu Nacional”, por lo que no es
posible, todavía, prever que esos Estados Nacionales consoliden sus respectivas
naciones. Así, desmembrados espiritualmente, se aprestan a enfrentar el proceso
de globalización, proceso en el que todas las naciones no consolidadas
desaparecerán ante el empuje de las fuerzas que el proceso habrá de general.
La mayor parte de los países menos
desarrollados empiezan a emigrar hacia los que tienen tasas más altas de
crecimiento y ofrecen su fuerza de trabajo a precios que son extremadamente
competitivos con el salario medio del país que los acoge. De esta manera, los
países anfitriones sufren presiones hacia la baja del empleo desde dos fuentes
complementarias: por la aplicación de tecnologías de punta en sus sistemas de
producción y por el ingreso de mano de obra barata, que arrebata el empleo a
los trabajadores originarios de las naciones hospitalarias. Esa realidad es
ignorada por los neoclásicos, quienes proclaman en su modelo, entre otras
barbaridades que proclaman” el supuesto de que hay perfecta movilidad de
factores entre todos los países del mundo.
No es Razonable pretender cambiar la
realidad de ese modo.
La Globalización y
los Estados Nacionales
El concepto de soberanía ha venido
debilitándose progresivamente, haciéndose cada vez más flexible. Los intereses
de un país ya no son considerados aislados de los intereses de otros países;
cada vez más, lo que una nación hace afecta a las otras. Por ejemplo, si Brasil
quisiera poner una planta nuclear cerca de alguna de sus fronteras, bajo el
supuesto de que puede hacer lo que desee si lo hace en su propio territorio,
los países colindantes harían escuchar su oposición, la elevarían a los
organismos internacionales y lograrían que Brasil reconsiderara su medida, a
riesgo de quedar marginado del resto del mundo. Lo mismo sucedió hace algún
tiempo con la actitud de los Presidentes de Venezuela, Ecuador y Bolivia ante
la intención del entonces Presidente de Colombia de permitir una base militar
de los EE.UU en territorio colombiano. Los tres declararon que una base militar
de los EE.UU en cualquier lugar de Latinoamérica era un problema de todos los
países de Latinoamérica. Por otra parte, el concepto de Nación-Estado es
relativamente moderno en la historia de la humanidad; se consolida apenas en el
siglo XVI. En la Grecia antigua, por ejemplo, la unidad territorial,
poblacional, religiosa y cultural era la Ciudad-Estado. Atenas no podía
imaginar que sería posible conformar una unidad con Esparta y nadie pensaba que
había otro modo de repartir el mundo occidental, si no era usando la ciudad así
constituida, como unidad obligada. Ahora nos es difícil concebir una célula
territorial, poblacional, cultural y jurídica diferente del Estado-Nación, a
pesar que poco a poco el devenir histórico se encarga de mostrarnos la falsedad
de esta visión ya demasiado estrecha. Los diferentes intentos de concebir
procesos de integración subregional, tal como la Unión Europea, nos muestra el
camino que habrán de seguir las otras naciones del planeta, bajo la forma de
una nueva unidad: el Estado-Región, cuyas formas, aún muy incipientes, aparecen
grupos de naciones identificadas bajo el título genérico de Comunidad Andina de
Naciones, MERCOSUR, NAFTA… Pero la novedad no acaba ahí.
La evolución actual de la humanidad en
su conjunto, nos muestra que vivimos en el marco de la coexistencia de
sociedades nacionales y deTransoligopolistas, con los consiguientes
roces, imbricaciones y junturas que ya convocan la atención de los analistas.
Dentro de algunos años más de maduración, nos enteraremos que la sociedad
transnacional será la dominante en todos los campos. Ante este proceso que
parece irreversible, es pertinente preguntarse: ¿cuál será la forma en que los
estados nacionales habrán de aparecer ante los ojos y ante los intereses de las
Corporaciones Transoligopolistas? Pues la más lógica.
Cada país será considerado como una
empresa, cuya jerarquía y diferenciación será juzgada de acuerdo con su
eficiencia, productividad y comportamiento en el mercado mundial. Al respecto,
será bueno recordar que ya hemos conocido algunos experimentos incipientes en
Bolivia. Esta jerarquización dará lugar a un ensanchamiento tan grande de las
desigualdades entre países, que las dimensiones actuales nos parecerán
francamente irrisorias. Por si fuera poco, recordemos que las desigualdades
entre países implican una desigualdad aún mayor entre los estratos sociales
dentro de cada país. La eficiencia productiva distanciará aún más a los
habitantes de una nación con un sesgo muy marcado, por supuesto, hacia los
estratos de bajos ingresos y sobre todo, hacia los pueblos originarios. La
visión neoliberal del proceso de globalización prevé un Estado muy achicado,
con funciones dedicadas al cuidado del orden interno, a la administración de la
justicia y de los servicios públicos, a la defensa nacional y a una que otra tarea
adicional. Podemos prever el proceso de achicamiento del Estado desde dos
puntos de vista diferentes, uno del otro. En primer término, creo que todos
estamos de acuerdo en que el Estado es un pésimo administrador de empresas
productivas y que es preciso que deje de reeditar experiencias pasadas. La
inutilidad del Estado como empresario no proviene, claro está, de la atribuida
ineficiencia de las personas que se encuentran en función de Gobierno, sino de
su propia estructura, tal como ya lo vimos en otra sección. Pero hay otras
tareas que el Estado debe cumplir en su rol histórico. Estas se refieren
principalmente a la formulación de una función de bienestar social y a la
ejecución de las acciones tendentes a lograr los objetivos explícitos en dicha
función. Estas labores solo pueden ser concebidas por un Estado que tenga la
capacidad de intervenir activa y directamente en el funcionamiento de la
economía de mercado, más aún, si el mercado está estructurado sobre la base de
monopolios naturales, por lo menos para los bienes transables, tal como yo lo
percibo desde ahora. Las políticas monetaria y fiscal serán dos de los
instrumentos más importantes para enderezar la economía, cuando ésta tome un
sesgo peligroso hacia la concentración excesiva del ingreso y el consiguiente
incremento de la desigualdad social. La variación del Tipo de Cambio, los
aranceles y las políticas directas de distribución del ingreso, serán también
de gran importancia. El desarrollo humano y el desarrollo económico, concebidos
en una función de bienestar social de justicia y equidad y dentro de los
límites de las restricciones que imponen el medio ambiente y las estructuras
culturales, son los fundamentos reales que sostendrán la gran construcción de
los Estados Nacionales en los actuales países subdesarrollados. Los más
entusiastas se sobrecogen de optimismo cada vez que escuchan propuestas sobre
la necesidad de consolidar un Estado de bienestar. Impresionados por los éxitos
logrados en, digamos Suecia o la Alemania de posguerra, pretenden copiar ese
modelo para aplicarlo sin más ni más a las condiciones que tienen vigencia en
los países subdesarrollado. Para que las medidas dictadas por el Estado sean
aplicadas exitosamente a la realidad, el Estado debe tener una gran capacidad
de negociación con lasTransoligopolistas. Ningún gobierno podrá poner
límites a las exigencias de las Transoligopolistas si no es lo
suficientemente fuerte. Para ello requiere dos condiciones esenciales: una
interna y otra externa. La primera se refiere a la necesidad de que un gobierno
así concebido sea un resultado verdadero de la voluntad consensuada de las
etnias y culturas nacionales, incluyendo, claro está, a los estratos medios que
tienen una visión más occidentalizada de los procesos. La segunda, apunta a la
urgencia de encontrar el apoyo de los otros países, con los que ha conformado
un proceso de integración. Desde este punto de vista, podemos ya tener una
visión acertada del verdadero propósito de los movimientos integradores
regionales: lograr juntos un poder real para negociar en mejores condiciones
con las Transoligopolistas, un poder que ningún gobierno por sí
solo podrá lograr jamás. Los puntos tradicionales de referencia que
privilegiaban un proceso integrador, tal como creación o desviación del
comercio deben quedar en segundo plano, ante el reclamo imperativo de conformar
cuerpos unificados que permitan salvar sus países de la terrible expoliación de
lasTransoligopolistas. Sobre este particular, debo afirmar que la
siguiente frase representaría muy apropiadamente la esencia de un Estado digno
y fuerte para negociar con las Transoligopolistas:
Acogemos el capital,
pero
defendemos nuestros recursos
El reordenamiento del mapa mundial y
los movimientos de integración exigen la participación de países verdaderamente
consolidados como tales, para conformar algo que por el momento podríamos
llamar un Gran Nacionalismo hecho de Nacionalidades, es decir, una especie de
Gran Nacionalismo Internacional, por más paradójico que esto parezca a primera
vista. Las dificultades que han tenido los países europeos para fortificar la
Unión Europea y los problemas que aún enfrentan para consolidar el Euro en el
Sistema Monetario Europeo, es una muestra de lo que afirmamos. Cada país quiere
pertenecer a la Unión, pero, al mismo tiempo desea mantener su identidad como
nación y que se la reconozca y se la respete. Por otra parte, nadie quiere
recibir en su seno integrador a naciones que se hallen divididas por grandes
contradicciones internas que van más allá de las simples discrepancias
políticas. Es que Globalización y la regionalización; la vinculación y la
fragmentación; la centralización y la descentralización, son caras duales de
una moneda multidimensional. La estrategia del Estado para defender a la Nación
de la expoliación de las Transoligopolistas, debe entretejerse con
las estrategias departamentales y municipales para mitigar ese poder. En este
contexto, los municipios podrían formar monopsonios que permitan a los
consumidores lograr un poder mayor de negociación con los oligopolios
naturales. Los trabajadores podrían unirse en monopolios de oferta de trabajo,
para establecer cláusulas favorables al trabajo en los contratos colectivos. La
sociedad civil unirse en centros de consumidores que velen por la calidad
y el precio de los bienes que circulan en el mercado. Los empresarios medianos
y pequeños, los que no hubieran sido absorbidos como filiales de lasTransoligopolistas,
podrían hacer causa común con la sociedad civil. No olvidemos que los
empresarios medianos y pequeños tendrían la responsabilidad de producir bienes
no transables, dado que estarán orientadas al mercado nacional, algo en que no
convocará el interés de las Transoligopolistas. Pero hay un camino
más fácil y efectivo: la institucionalización a nivel nacional del modelo
de Desarrollo Local, el que tiene como base los convenios de mutuo interés
entre el Estado, la Empresa y la Sociedad Civil. Estas alianzas conformarán las
trincheras más efectivas para que Bolivia no sea anulada como nación por la
tarea de zapa del proceso de globalización.
La Globalización y
el Gobierno Mundial
El proceso de globalización ya ha
iniciado la conformación de una sociedad mundial, aunque sin la presencia de un
Estado Mundial que regule el comportamiento de esa sociedad. Las opiniones al
respecto varían desde la constitución de un Gobierno conformado por
representantes de todos los países involucrados, hasta la estructuración de un
ente colegiado con funciones ejecutivas, sobre la base de los representantes de
las naciones más grandes del planeta. Los representantes de los grandes países
ante las NN.UU han adelantado ya sus quejas sobre la asimetría de esa
organización, da-do que cada una de ellas tiene un voto sin importar las
dimensiones de la riqueza y del poder que representa. Así, una flamante nación
africana tiene, dicen, el mismo voto que otra cuya extensión población e
índices de comercio internacional son infinitamente más grandes. Esta es una
situación que debe analizarse con mucho detenimiento. En principio, un gobierno
mundial debe incluir la presencia de representantes de todos los países para
tomar decisiones ejecutivas por simple mayoría de votos, en razón de que una
Sociedad Mundial con alguna clase de Gobierno Mundial, será siempre mejor que
esa sociedad mundial sin gobierno mundial. La conformación de un Gobierno
Mundial, con capacidad de ejecutar acciones y no simplemente de deliberar,
servirá por lo menos de palestra activa, donde la voz de los débiles también
habrá de ser escuchada. La formación de un Gobierno Mundial sería una reedición
de la visión cosmopolita que fue muy activa en el siglo XIX. En efecto, los
pensadores sociales de esas épocas tenían una utopía común: la de conformar una
especie de supernación sobre la base de la unión de los intereses de cada país
y en el marco de la buena voluntad de sus representantes. A esa inquietud es
que se llamó Cosmopolitismo. Como una antítesis al Cosmopolitismo, surgió la
idea de la internacionalización del proletariado, bajo el principio de
que los intereses de los trabajadores eran los mismos en todos los países y,
por ello, contrarios a los intereses burgueses, por lo que ponía de relieve el
supuesto hecho de que los objetivos de los trabajadores se cristalizaban en uno
solo: instaurar la dictadura proletaria en todas las naciones del mundo. Tal
como ordenaba la consigna lanzada por Carlos Marx:
Proletarios del mundo, Uníos.
En mi opinión, los procesos actuales de
integración mundial, deberían tomar los rasgos más relevantes de ambas. Del
cosmopolitismo, la necesidad de unirse como naciones, cada una con su propia
identidad, bajo el imperativo de alcanzar objetivos comunes. De la versión
internacionalista, la exigencia de concurrir a la ejecución de acciones
concretas de defensa común, para proteger a cada uno de sus miembros de los
abusos emergentes del capital concentrado en laTransoligopolista. Sé que
esto es muy difícil, si tomamos en cuenta las percepciones que los estratos
sociales y étnicos tienen sobre estos temas, sobre los que me referiré con
mayor detalle, cuando exponga el contenido incluido en el acápite La
Globalización Paralela, una Propuesta Alternativa, asunto de otra obra.
Para autenticar mi propuesta, acudo a la actitud que Napoleón tenía sobre la
necesidad de continuar con el proceso de descentralización administrativa en su
época; esa actitud se traducía en la sentencia de que se puede gobernar desde
lejos, pero que era necesario administrar desde cerca. Nosotros debemos decir:
tengamos el ojo puesto en el proceso de globalización per pero concibamos y
ejecutemos nuestros objetivos, planes y acciones como locales.
La Globalización y
la Tecnología
Mirando en retrospectiva la historia
contemporánea de la gran mayoría de los países subdesarrollados, nos damos
cuenta que la radiecito a transistores, la que cabe en el bolsillo de la
camisa, fue el instrumento más importante de integración social internacional
aún antes del Internet. Fue por la radio a transistores que muchos habitantes
de regiones alejadas e inhóspitas del mundo, se enteraron de la existencia no
sólo de otros países en el mundo, sino también de otras regiones en el propio
país, con una gran diversidad de percepciones acerca de asuntos vitales. Al
mismo tiempo, la radio a transistores fue uno de los dolores de cabeza más
grande que tuvieron los dictadores de la época, en los diferentes continentes.
Así por ejemplo, la población soviética se enteró de que el mundo no había sido
como lo habían pintado los zares de la dictadura; también supo que había cosas
extrañas tales como la Declaración de los Derechos del Hombre o la Declaración
de los Derechos Humanos, ambas consideradas anatemas por la visión de la
supuesta dictadura del proletariado. Los acólitos más feroces de Mao Tse Tung,
encabezados por su esposa, no encontraron otro medio más contundente para
luchar contra la “influencia foránea” que allanando domicilios, quemando libros
(y radiecitos a transistores, por supuesto) apaleando ciudadanos, sometiéndolos
a confesiones públicas forzadas, torturándolos y asesinándolos con la criminal
impunidad que rubrica la firma de todas las bestias en función de gobierno.
Pero la radiecito a transistores siguió con su función de zapa y nada fue
suficiente para detenerla. En general, el avance tecnológico se expresó sobre
todo en el gran adelanto de los medios masivos de comunicación. Gracias a
ellos, el mundo empezó su marcha hacia sí mismo, a través de los deseos de
hombres y mujeres por conocer los modos de vida de otros hombres y de otras
mujeres en el resto del mundo. Ahora nos encontramos con un nuevo elemento, la
telenovela. Yo guardo para la telenovela la peor de las opiniones. Creo que,
desde el punto de vista literario, es la expresión más vulgar y degradada del
teatro, por su utilitarismo extremo, basado en lo que denomino, el
supersentimentaloidismo. Sólo la avanzada demagogia manifiesta en los discursos
de nuestros políticos y sindicalistas, puede ser comparable a la intención
original de las telenovelas que pasan en los canales televisivos del planeta.
Sin embargo, es, también en mi opinión, al igual que en su época fue la
radiecito a transistores, uno de los instrumentos de integración social más
potentes que existen. La telenovela expresa los sentires de las clases
insurgentes de los países latinoamericanos y al hacerlo, concreta un fenómeno
raro y en extremo atrayente, por lo menos en nuestro país, pues en los
comienzos de su aparición hace que por primera vez en la historia nacional,
patrona y empleada se junten, codo a codo, para estremecerse juntas, siguiendo
con toda atención capítulo tras capítulo, la trama en que se desenvuelve el
argumento dramático correspondiente. En este proceso, patrona y empleada
descubren que sus preferencias son las mismas, el castigo para el malo y el
premio para los esfuerzos de la heroína. Por primera vez descubren que
comparten los mismos sentimientos, que se alegran por las mismas cosas y que
sienten pena por los mismos avatares. Por lo menos, en el corto periodo que
dura un capítulo, patrona y empleada han compartido emociones intensas, que de
otro modo nunca hubieran tenido la oportunidad de hacerlo. Por lo menos, en el
lapso de un nuevo capítulo, empleada y patrona se han descubierto mutuamente en
sus más recónditas inquietudes y en sus más íntimas fibras sentimentales. No
nos sorprenda entonces, que la telenovela latinoamericana se vea en las
pantallas de televisión de muchos países no sólo del tercer mundo, sino de los
que encabezan la gran carrera de postas del capital, Me imagino que para los
escritores, directores, productores y actores de una telenovela colombiana,
mexicana, venezolana o brasileña, debe ser motivo de íntima satisfacción escuchar
a sus personajes hablando con acento gallego en España, con acento oxfordiano
en Inglaterra o con tanta diversidad de acentos en que se expresa la facultad
sentimental del ser. Por ello es que la telenovela, por extraño que parezca, es
también uno de los medios más eficaces que impulsan el proceso de globalización
planetaria.
La Globalización y
la Juventud
Nadie sabe a ciencia cierta la razón
por la que el Rock and Roll, los blue jeans, la hamburguesa, el hot dog y la
Coca Cola, producen esa euforia en los jóvenes de todos los países del mundo;
lo que sí se sabe, es que los jóvenes reaccionan con inusitado entusiasmo a
estas expresiones culturales que vienen de un solo país, EE.UU. Un observador
que se encontraba de paso por Berlín, en la época en que el Muro aún lo
dividía, relato una escena que yo la capto del siguiente modo. A este lado del
Muro, se realiza un festival de Rock and Roll, con los mejores representantes
del género de la época. Hay iluminación de muchos colores, fuegos artificiales,
bailes agitados de parejas vestidas de blue jeans y llenas de alegría de vivir;
puestos en los que se venden hamburguesas y hot dogs, desparramados
estratégicamente en el ámbito de ese paraíso juvenil, y todo ello al ritmo del
chisporroteo de una Coca Cola recién abierta y de la música frenética, como
insuflo de vida en la vida, que se desenvolvía dentro de sí misma, para tornar
a objetivarse en sonidos de colores, al compás que la hacían sagrada en
su fuego vital. Al otro lado del Muro, jóvenes grises, apegados a la pared,
tratando de captar desesperadamente los sonidos que traspasaban la frontera
arbitraria y pretendiendo adivinar los pasos de baile, imaginar el sabor de una
Coca Cola, acompañando el gusto imperial de una hamburguesa o de un hot dog,
imaginándose a sí mismos enfundados en el mágico blue jean, cuya tela, de una
aspereza celestial, seguramente acariciaba la piel como un pedazo de brisa en
la duna del desierto. Las personalidad de los artistas y cantantes famosos
tienen una gran influencia en la juventud de todos los países y con ellos, está
también las costumbres consumistas de los principales globalizadores del
planeta, quienes atiborran los mercado dedicados expresamente a la juventud,
con productos tales como, walkman, grabadoras, CD’s, caseteras, aparatos de
DVD, modas deslumbrantes, peinados estrambóticos .... y una infinidad de
productos destinados a elevar la fiebre imaginativa de la juventud, con las
consiguientes influencias en sus visiones acerca de su entorno y del entorno
que le presentan en la pantalla televisiva a través de las campañas
publicitarias, constituidas en deformadoras de la mentalidad de todo ser que,
siendo bípedo con facultad del habla, comete la locura de mirar los programas
que se le ofrecen en los canales de la pantalla chica. Esos son otros tantos
actos de globalización planetaria.
La Globalización y
el papel de la Mujer
Por lo general, los movimientos
feministas de los países subdesarrollados, impulsados por lo que hacen en las
naciones desarrolladas, han adoptado una estrategia deleznable al afirmar que
el varón es el supuesto enemigo “contra el que se debe luchar”, el mismo que ha
sido identificado como “el machista”, cuyas características inherentes a su
modo de ser, de acuerdo a esta percepción, son poco menos que irreproducibles
en una conferencia formal como la presente. De este modo, si en el mundo hay
tres mil doscientos cincuenta millones de hombres, cada mujer tendrá tres mil
doscientos cincuenta millones de enemigos “contra los que debe luchar”. Esta es
una deformación muy mezquina de la realidad y, lo que es peor, impide que el
proceso de liberación femenina se desarrolle a los ritmos urgentes que le
corresponde. Algo que las feministas tradicionales no toman en cuenta, es el
hecho de que ambos, mujer y hombre, no son únicamente entes biológicos, regidos
por las leyes correspondientes, sino también seres históricos, esto es,
productos de una época y de una sociedad determinada en la historia. Es por eso
que las causas del marginamiento de la mujer no deben ser buscadas en la
testosterona masculina, sino en el devenir de la sociedad, desde los tiempos en
que el matriarcado tuvo que ceder el paso a su contrario, el patriarcado, en la
evolución de la especie, proceso que se agudiza con las fuerzas globalizantes a
pleno galope. Pero encontramos varias contradicciones entre la idiosincrasia de
la mujer de los países subdesarrollados y el modelo que escoge para emularlo,
la mujer norteamericana, de por sí neurasténica, conflictiva y conflictual, no
por mujer, sino por vivir en un medio que convierte a todos los seres en
víctimas constantes de la neurastenia. De este modo, especialmente la mujer de
clase media de los países subdesarrollados, en su afán de ser cada vez más
independiente del hombre, adoptando modelos estadounidenses, no hace sino
estrechar cada vez más esa dependencia, conformando así una contradicción difícil
de resolver. De esto puedo dar varios testimonios personales. A lo largo de mi
carrera he trabajado con profesionales de ambos sexos; algunos mejores que
otros, como es natural. Sin embargo, he notado también que las mujeres
profesionales, en su afán de competir con sus colegas varones para lograr una
promoción, asumen una personalidad mucho más dura que sus homólogos masculinos.
El fenómeno se ha hecho tan perceptible, que ha permitido establecer con un
alto grado de objetividad, que la mujer con rango ejecutivo ha llegado a la
dudosa conclusión de que asumir un comportamiento áspero, ríspido y en extremo
descortés con los otros funcionarios y con el público en general, les otorgaría
mejores posibilidades en la carrera hacia esferas escritoriales de mayor
importancia. De este modo, no sólo fracasan en sus intentos iniciales de
“independizarse” del varón, sino que profundizan su dependencia, al erigirlos
como paradigmas de comportamiento, sacrificando a este espejismo la
propia personalidad y las cualidades diferenciadoras que las singulariza con
relación a su pareja existencial. Si esta actitud se generaliza y se consolida,
es de prever grandes modificaciones en la evolución de la sociedad. Sostengo
que el deseo, ya irrefrenable, de tener las mismas oportunidades que el varón,
hará que la mujer encuentre que su papel de esposa es un impedimento para el
logro de su objetivo, vuelto ya primordial. En ese sentido, el matrimonio habrá
de ser una de las primeras instituciones que se hará obsoleta y malmirada por
la mayor parte de las mujeres, en su intención de realizarse como seres
sustantivos, más que como seres adjetivados. En este tren de cosas, es posible
predecir que la crianza de los hijos será considerado como otro impedimento
discriminador, mayor si se quiere, por las mujeres del futuro. Si la pareja
respectiva no se aviene a compartir, mitad a mitad, las tareas de la casa, el
Estado tendrá que hacerse cargo de la crianza de los hijos de la Nación. Por
último, es posible anticipar el repudio, por parte de la mujer, al hecho mismo
de gestar al hijo y llevarlo durante nueve meses en las entrañas, por
considerar que ese acto es también un serio obstáculo en la con-quista de
igualdad de oportunidades con el varón. Con este alejamiento de las
responsabilidades biológicas, las generaciones venideras considerarán como algo
natural que los nuevos ciudadanos sean engendrados en laboratorio y educados en
instituciones estatales. Así, el concepto y la forma de familia que ahora
conocemos habrá cambiado tan radicalmente, que no será posible encontrar ningún
parecido con la que el futuro parece intentar depararnos. Sobre las bases de
estas apreciaciones, es posible afirmar que, si la sociedad continúa en su
oposición impertérrita a las reivindicaciones de la mujer, la humanidad se
encontrará en un mundo muy diferente al nuestro; en un mundo en el que el
distanciamiento mujer-varón hará todavía más triste el desarraigamiento del
Ser. En esas condiciones, la incertidumbre y el desamparo existencial llegarán
a tales niveles de intensidad, que los desiertos lunares parecerán oasis ante
la soledad que el Ser deberá enfrentar. Ante este estado de cosas, creo que
debemos acudir en defensa de las reivindicaciones de la mujer, porque son la
parte principal de las reivindicaciones de la humanidad misma, en su
irreversible proceso de evolución como especie. Si no lo hacemos nosotros por
nuestra propia voluntad, el proceso de globalización lo hará en virtud de la
suya. El actual proceso de globalización amenaza con destruir nuestra manera de
ser, acabar con nuestras más recónditas formas de vida, las que nos
singularizan como culturas y pretenden dividirnos aún más y crear seres
neurasténicos, solitarios y obsesionados sólo por la idea de tener tres
automóviles en vez de uno. En medio de este remolino emocional recordemos que
ningún país podrá salir adelante si es que se empeña en marginal al 50% de su
población, por ello, repitamos todos juntos: No pongamos trabas a las
reivindicaciones de la mujer.
La Globalización y
las Culturas Nacionales
Los países subdesarrollados en general,
deben preocuparse por consolidar las identidades culturales de sus grupos
sociales para tratar de sintetizar la Cultura Nacional sobre la interacción de
todos y cada uno de esos grupos, de lo contrario nadie va a tomarnos en cuenta
como ciudadanos de una nación que busca el reconocimiento y el respeto de las
demás, en igualdad de condiciones.
Percepciones
complementarias sobre la globalización
Globalización Financiera, es un proceso
que emerge de los avances tecnológicos y la apertura del mercado de capitales,
lo que ha permitido que el capital especulativo haya cobrado más importancia y
haya causado las crisis mundiales.
La globalización de la producción, se ha
incrementado la producción, las transacciones de los bienes y servicios
producidos, pero ahora, cosa extraña, son los países subdesarrollados los que
exigen la anulación de las políticas proteccionistas impuestas por los
desarrollados, por aquéllos que claman a todos los horizontes el libre
comercio.
La globalización y el Medio
Ambiente, tal como se vio en los capítulos respectivos de la presente obra, el
proceso globalizador está deteriorando progresivamente los hábitat y los
recursos naturales del planeta, atentando de esta manera en contra de la
supervivencia misma de la especie. Por otro lado, se pretende hacer del mercado
el único asignador de recursos en todos los ámbitos de una sociedad: desde la
producción de bienes hasta la de salud, educación, información y otros, con la
consiguiente acumulación de poder por las Transoligopolistas.La
globalización del capitalismo no regulado aumenta la desigualdad en todos los
niveles de una economía y es fomentada no sólo por los gobiernos de los países
desarrollados; no sólo por los empresarios, especialmente de las
Transoligopolistas, sino por los mismos organismos internacionales como
el FMI, el Banco Mundial, la OMC… por medio de políticas que fomentan las
exportaciones sin tomar en cuenta los costos del medio ambiente y la necesidad
de satisfacer los mercados internos. Los salarios que pagan las transnacionales
aumentan la miseria de la población de los países anfitriones.
Otras Consecuencias
sociales del Capitalismo Global No Regulado
La desigualdad es hoy mayor que nunca;
el 80 % de la población cuenta con menos del 20% de los ingresos; 2000 mil
millones de personas pasan hambre en el mundo. Los indígenas son echados de sus
tierras para aumentar la mano de obra barata en las fábricas y en las empresas
agrícolas; bajo el nombre de “flexibilidad salarial” se rebajan los salarios y
se anulan los contratos colectivos. La Globalización aumenta las importaciones
de lujo en los países subdesarrollados, pero el comercio entre los desarrollados
aumenta más que proporcionalmente que el comercio mundial. Está claro que no es
Razonable oponerse al proceso de globalización, pues éste no depende de la
decisión personal o colectiva de un grupo humano; pero sí, debemos luchar para
que sus efectos sean positivos en los países subdesarrollados del planeta.
Podemos aprovechar de las ventajas que la globalización nos ofrece,
especialmente a través de la tecnología de las grandes Corporaciones
Transoligopolistas, a las cuales debemos atraer y firmar con ellas convenios de
beneficios mutuos. La Globalización ha venido para quedarse por mucho tiempo en
el planeta; no sería Razonable tratarla como a un invitado indeseable.
EL MEDIO AMBIENTE
Este capítulo y el siguiente están
estructurados sobre los conceptos establecidos en mi obra “El Desarrollo Local
Complementario (DELC) como una de las dimensiones operativas de la Economía
Vital.
La Agenda 21
A partir de la segunda mitad del siglo
XX se nota el deterioro progresivo del planeta, las que resultan de la
aplicación de la feroz expoliación que los modelos capitalista y socialista
hacen de los recursos naturales y del medio ambiente. Ante este panorama los
científicos del mundo se apresuraron a denunciar el agravio al medio ambiente.
Así, en 1972 surge Informe de Roma “Los Límites del Crecimiento” un verdadero
grito de alarma acerca de lo que estaba sucediendo con el mundo. En 1987 hubo
una conferencia en Estocolmo para ampliar el tratamiento de los temas
relacionados al medio ambiente. El documento que surgió de esa conferencia fue
conocido como “Nuestro Futuro Común” o también, simplemente, como el Informe
Brundtland, nombre de la entonces Primera Ministra de Noruega Gro Harlem
Brundtland, que tuvo a su cargo la dirección de la comisión respectiva. Allí
nació el Programa del Medio Ambiente de la Naciones Unidas (PNUMA) y en las
NNUU se creó la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, bajo el
principio del Desarrollo Sostenible. Posteriormente se revisaron estos
documentos lo que dio paso al Programa 21, en diciembre de 1989, la que se
aprobó en la Conferencia de las NNUU sobre Medio Ambiente y Desarrollo la que
se popularizó con el nombre de la Cumbre de Río o Cumbre de la Tierra,
realizada entre el 3 y el 14 de junio de ese año. En esa ocasión 179 países
decidieron adoptar el programa, excepto los EE.UU.E. Fue en este evento que se
aprobó la definición de Desarrollo Sostenible, la que había sido presentada en
el Informe Brundtlan y que está vigente hasta el momento:
El Desarrollo Sostenible es el
que satisface las necesidades actuales de las personas sin comprometer la
capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas
El contenido sustancial del Desarrollo
Sostenible se estructura en cinco principios fundamentales: toma al desarrollo
como una dimensión económica, social y ambientas; exige cuidar de la
sostenibilidad del proceso; la sostenibilidad implica una mayor disposición de
fuentes de trabajo; los beneficios para la humanidad emergerán para la
humanidad en el largo plazo, mientras que en el corto, habrá ajustes
necesarios; por último, demanda el compromiso instituciones y el consenso
social para lograr los objetivos planteados
La Actitud
Actualmente tenemos una actitud de
agravio contra la naturaleza; no toda la culpa es nuestra, dado que la herencia
del pretérito nos ha estrujado en una especie de pesada coraza psicológica que
se interpone entre el ser humano y la naturaleza. Los griegos, por ejemplo,
bajo el liderazgo de Protágoras, nos han dejado una concepción antropocéntrica
que desde entonces ha servido de punto de referencia en las relaciones
hombre-naturaleza en el mundo occidental:
El Hombre es la medida de todas las
cosas.
Con semejante premisa el hombre se
creyó con el derecho de erigirse en emperador del mundo para tomar a la
naturaleza como a su más odiado vasallo; lo que es peor: desde entonces estuvo
en boga hacer del hombre y de la naturaleza dos cosas diferentes y, en el peor
de los casos, opuestas. Fue la economía neoclásica la que estuvo más interesada
en tomar al ser humano como algo diferente de la naturaleza al pro-clamar
al homo economicus como el personaje central de la economía.
Por otra parte, como una reacción desesperada contra la concepción antagónica
de la relación del hombre con la naturaleza, ha surgido la corriente que
trata de identificar al hombre con la naturaleza en una identidad
indivisible.
El Principio de Razonabilidad no
comparte ni los intentos de antagonismo, causantes principales del
ambienticidio actual, ni la identificación del Ser y la naturaleza como una
identidad. Más bien considera que el hombre es parte de la naturaleza como lo
es un río, un cerro, un árbol o un cocodrilo. En este sentido, sostiene que la
naturaleza es el conjunto universal del cual la especie humana no es sino un
subconjunto circunstancial en las infinitas eras de los tiempos cósmicos. El
ser humano vive en la naturaleza, mora y evoluciona en su tiempo-espacio y usa
sus recursos. Por otra parte, la naturaleza existió antes y existirá después de
la circunvalación humana por el mundo, pero el hombre no tendrá existencia
independiente fuera del universo. Estas afirmaciones construidas sobre las
teorías de los filósofos que reconocen, como por ejemplo, La Voluntad
de Ser, la existencia del mundo, independientemente de la subjetividad del
ser humano, aunque siempre modificado por él, nos llevan a estudiar al hombre
como lo que es: un huésped en el planeta; una especie de las muchas que
existen. Hay treinta millones de especies en la Tierra; seamos modestos y
dejemos de jugar a los emperadores para reconocer que no somos sino una humilde
especie entre todas las existentes; una humilde especie, nada más.
La Literatura mistificado al depredador
humano, el peor, como el hombre-emperador por medio de la idealización de
caricaturas; en este caso, la del cazador, el que se adentra en
"peligrosos safaris" por las selvas africanas para matar con saña,
tecnología y cobardía a inocentes animales que no hacen otra cosa vivir su
ciclo de vida. La cabeza disecada de un tigre en una de las pare-des del
estudio donde el faunicida se extasía en su contemplación, era considerada como
uno de los trofeos que atestiguaba la supuesta valentía del criminal. Luego
vendría la concentración del capital y, con el pragmatismo que lo caracteriza,
no exterminaría la fauna con el afán de presumir, sino de obtener ganancias. De
este modo, los colmillos de los elefantes, arrancados por una sierra eléctrica
de acero, no adornarían los cuartos de los hacendados sino que servirían de
materia prima para la producción de alhajas y adornos destinados a satisfacer
la estúpida vanidad de las "ladies". Sin embargo, en este recuento de
lo infame, no olvidemos que fue también la literatura la que creó el primer
ídolo ambientalista de la humanidad: Tarzán de los Monos. Aun en la aridez de
un tratado sobre Economía, sostengo que Tarzán es el símbolo que representa a
todos los pueblos originarios, a los habitantes de los bosques, a los hombres
que viven en equilibrio con la naturaleza, a todas esas víctimas de la codicia
feroz del hombre-emperador. Ellos son los que luchan por la defensa de la
naturaleza contra esos siniestros personajes representados por el dueño de la
empresa maderera o por el buscador de oro y de piedras preciosas en la selva.
Hoy, los cazadores furtivos del mundo se ensañan en el exterminio de las
especies que han vivido por millones de años antes de ser amenazados por la
barbarie institucionalizada, la que provista de rifles de alto poder,
incursiona en selvas y lanza cartuchos mortíferos de dinamita en sus los ríos y
lagos. Los aserraderos, con indiscriminante criminalidad, cortan toda clase de
árboles: útiles y no útiles; grandes y chicos; de diámetro apropiado y no
apropiado; de especies en abundancia o en extinción. Con ello ocasionan la
pérdida de las cuencas hidráulicas, las que necesitan del oxígeno producido por
los árboles para subsistir y así servir de hábitat a una gama infinita de
biodiversidad. Las salvajes tecnologías de extracción ocasionan que el derrumbe
de un árbol escogido arrastre por lo menos a otros cuatro que no servirán para
el mercado, pero que en su proceso de agonía y descomposición dejarán de
absorber carbón y más bien lo liberarán para aumentar la cuota de contaminación
ambiental. Los dueños de las minas depredan, contaminan y deterioran a un
ritmo que solamente la codicia por la tasa de ganancia puede igualar. Las
fábricas dejan que sus desechos contaminen el agua y, con ello, maten a docenas
de especies de peces y causen la muerte de miles de familias humanas que tienen
que usar esas aguas. Las inmensas redes de pesca, cuyas longitudes llegan hasta
los 60 Kms. atrapan por igual en los mares peces que irán a vender o que luego
tendrán que abandonar como desecho de un sistema que sólo el salvajismo con
tecnología puede sustentar. En esas fatídicas redes quedan aprisionados miles
de mamíferos marinos y otras especies que nada tienen que ver con el circuito
de explotación marina. Las aguas de los mares mueren asfixiadas por la
contaminación emergente de los procesos de producción y de consumo. Las aguas
de los océanos han empezado a languidecer como un anuncio profético de que allí
donde nació la vida se incuba ahora la muerte definitiva. Los cielos han sido
perforados con grandes agujeros ocasiona-dos por los aerosoles y los
cloro-fluorocarbonos; por esos agujeros se filtra la radiación que trae miles
de casos adicionales de cáncer de piel y de cataratas en los ojos. Veinte
millones de Hectáreas de bosques son deforestadas anualmente en el mundo y la
desertificación ha creado claros de luna que nada tienen que ver con las
sonatas, sino con la muerte. El aire ha sido condenado a morir de asfixia y se
venga llevándose a la tumba millones de seres que mueren por la contamina-ción
aérea. El faunicidio sistematizado a través de la sobreexplotación más
desenfrenada de que el planeta tenga noticia; la extinción de la biodiver-sidad
en los bosques, del agua potable en los ríos, del aire en las ciudades, del
suelo en el campo; la masacre de árboles en las cuencas, en los bosques, en los
sembrados y en las praderas, todo esto es la muestra más espantosa de que
nuestra sociedad ha escalado los grados más altos de locura colectiva, en su
afán de aumentar la tasa de ganancia. El mundo del capital se ha vuelto loco;
loco y antropófago, pues ha empezado a devorarse el planeta. Y toda esta
demencia es ocasionada del que hemos identificado como el homo
consumidorus, el demente que sólo tiene una obsesión incrustada en el
cerebro: producir más y más para consumir más y más. El homo
consumidorus, con la tabla de un solo Manda-miento: producir más para
consumir más, ha hecho del planeta el manicomio más extraño y peligroso de
cuántos hayan podido imaginar los escritores del terror; el gran nuevo espectro
finalmente ha convertido a los hombres en espectros. Nuestra actitud para con
el medio ambiente tiene que cambiar. Esta es una tarea que compite no sólo a
todos los gobiernos y a toda la población del mundo, sino también a todos los
sistemas económicos, tanto capitalistas como socialistas que se desparraman en
los cuatro horizontes del planeta. Para ello es preciso anular las concepciones
extremistas de la visión antropocéntrica del universo, las que han fabricado la
silueta del hombre-emperador con resultados tan amenazantes. Debemos adoptar
una actitud que declare y haga entender, inclusive, a los que tengan una mínima
capacidad de entendí-miento que, siendo el hombre una parte de la naturaleza,
cualquier atentado en contra la naturaleza es un atentado contra la especie
humana.
La Economía del
Medio Ambiente
Antoyne de Montchrétien publicó, en
1615 su obra "Traité de l'Economie Politique".
–fue la primera vez que se utilizó el
nombre de Economía Política para identificar una ciencia que se ocuparía
"de la producción, la distribución, la circulación y el consumo" de
los bienes econó-micos
–los clásicos, Smith, Ricardo J.S Mill… continuaron usando el mismo
nombre con el que distinguían una ciencia que tenía que ver tanto con la
identificación de las leyes económicas, como con las acciones que el gobierno
debería tomar en cada caso
–el marxismo amplió el círculo de influencia de la Economía Política, con una
visión muy amplia de tipo sociológico
–a partir de la escuela de Viena, conocida como la escuela de los
"marginalistas", la Política Económica fue perdiendo su contenido
normativo y sociológico hasta que en el presente se convirtió en lo que
conocemos como "Teoría Económica" o simplemente "Economía".
–el keynesianismo fue un intento de devolver a la actual “Economía” su razón
originaria de ser; la "Economía" debía ocuparse principalmente de las
leyes que determinan los niveles reales del empleo
–actualmente se afirma que la "Economía" no es sino la disciplina que
tiene que ver con la Teoría General de la Elección, cuyo único objetivo es
mejorar el recetario para que las empresas transoligopolistas aumenten sus
beneficios sin límite, pues no otro es el objetivo del modelo neoclásico
actual, adoptado por el neoliberalismo, el que es la degeneración misma de los
principios liberales
–con esta última modificación apareció también el burócrata-economista que
actual-mente vive parasitando y parasita viviendo en las trincheras
escritoriales del Estado o de los organismos internacionales, decidiendo sobre
vidas y, destinos y haciendas de la humanidad
–el modelo marginalista actual, en sus distintas variedades, que ha basado sus
tesis en la observación del comportamiento del espectro al que ha consolidado
como unidad de análisis de esa disciplina, el homo economicus
−sobre ese supuesto, trazó una línea demar-catoria tajante de los
bienes, identifican-dolos como "bienes económicos", los que tendrían
un valor de mercado, y "bienes libres", los que supuestamente no lo
tendrían
–como ya vimos, el homo economicus, un ente espectral, ya
ha sido reemplazado por el que hemos denominado el homo consumidorus,
real, de carne y hueso, el que mantiene los principios de su antecesor,
agregándole su monomanía de consumir más, cada vez más, para consumir más
aún
–recordemos también que el pilar teórico de esa escuela se basa sobre el axioma
de la escasez; sin embargo, no toman en cuenta que con la necesidad presente de
evaluar el costo ambiental incorporado al producto o al servicio respectivo,
los "bienes libres" dejan de ser libres y abun-dantes
–el aire, el agua, el suelo y otros, ya no son bienes libres; la conocida
paradoja de los diamantes y el agua, según la cual, siendo el agua un bien que
tiene mayor utilidad que los diamantes, sin embargo vale menos porque es
abundante y que los diamantes valen mucho más por ser escasos, aunque no tengan
una utilidad real, pierden, progresivamente validez
–los campamentos de refugiados azotados por el cólera,
valoran mil veces más un litro de agua potable que un filón de diamantes; lo
mismo sucede con millones de millones de campesinos en todo el orbe
subdesarrollado
–tal es el derroche con que se usa el agua, que no está muy lejano el día en
que tenga que racionarse a escala internacional; en efecto, debido a que
realmente es un recurso no reno-vable, el agua se agota a ritmos progresivos y
no lo hace porque sea atraída por el ultra espacio, sino porque que cada vez
mayores cantidades se vuelven inservibles debido a la contaminación que sufre
por la acción de la voracidad del homo consumidorus
–la necesidad de defender los recursos naturales propios de los países
subdesarrollados de la irracionalidad del homo consumidorus, ha
hecho que algunos economistas empiecen a imaginar medios no convencionales de
medición del aporte que dichos países hacen al mundo entero; por ejemplo, una
de las tesis sostiene que siendo la región de la Amazonia la que produce la
mayor parte del oxígeno del mundo (aún no se ha calculado el aporte que hacen
los océanos) ese oxígeno debería producir regalías que beneficien a los países
que conforman esa región
–se han hecho cálculos novedosos, según los cuales, si algún país situado en el
área del Amazonas, por ejemplo, cobrara sólo un dólar por tonelada/año de
oxígeno producido en la parte de la Amazonia que le corresponde, podría
cancelar su deuda externa sin mayores problemas y lograr recursos financieros,
conocimiento y tecnología para proseguir con sus tareas de mejorar la calidad
de vida de sus poblaciones
–estos desesperados intentos para defender los recursos naturales no son sino
la manifestación más expresiva de la necesidad de dotar a la economía de
instrumentos modificados que reflejen los nuevos indicadores de vida que el
medio ambiente dicta día tras día
–la ciencia económica exige ser liberada de la neurona dislocada y
tremendamente subjetiva del marginalista actual para convertirse cada vez más
en una cuestión de existencia; gran parte de los instrumentos analíticos, tal
como los conocemos, ya no son adecuados para lograr esa liberación vital
–las percepciones deben cambiar; por ejemplo, debe aceptarse el hecho
irrefutable de que ya no hay bienes libres; al contrario, los bienes llamados
libres, como el agua, el aire, el suelo… se han convertido en los bienes más
importantes cuya mayor o menor disponibilidad decidirá sobre la vida y la
muerte de la humanidad
–la economía no sólo debe circunscribirse a multiplicar, sumar, restar y
dividir los términos cuantitativos de las variables económicas; más bien debe
dedicar sus esfuerzos a lograr y administrar los medios que permitan la
supervivencia de la sociedad tomada en su conjunto; para ello debe empezar a
tomar en cuenta el medio ambiente como la estrella polar que guíe el destino y
la vida del hombre
–mientras los economistas continúen parasitando en
ejercicios que pretenden calcular las variaciones infinitesimales del precio
ante las variaciones también infinitesimales de la demanda, las chimeneas
seguirán lanzando voluptuosas y asesinas horcas de humo al espacio nebuloso
–las centrales de energía, obreras siniestra-mente
voluntariosas, continuarán aumentado día a día su cuota de calina espacial, en
concierto feroz con la disonancia brumosa del jet y el ritmo sincopado de las
máquinas fabriles libres del control decibelino
–los ríos retozarán en desechos y los residuos tóxicos
seguirán fermentando en las cloacas aliadas al incienso fatal que destilan las
plantas nucleares
–los automóviles proseguirán tejiendo su velo venenoso hecho
de monóxido de carbono y el desierto zarpeará fatídicamente la tierra
cultivable a ritmos progresivos
–cada minuto miles de árboles, presos de una guerra demente,
caerán abatidos por el cable, la sierra o el tractor; cada minuto, un puma
ensan-grentado clavará la garra agonizante en la roca por el impacto de un
proyectil calibre 30-30 y una vicuña, con la paleta atravesada de un balazo,
morirá sin saber por qué
–cada minuto, docenas de patos iniciarán la última picada
para nadar pico arriba en las aguas negras de las lagunas y palomas y torcazas
y miles de pájaros serán abatidos por un abanico de perdigones en ofrenda de
horror al más humano de los deportes: la caza, el más humano, porque sólo el
humano mata por placer
–toda esta insania ha sido iniciada por un fantasma:
el homo economicus, el que, habiendo surgido del ectoplasma
académico, se ha encar-nado en la conciencia y en la razón de existencia del
empresario
–sin embargo ese espectro no es nada en comparación a su
versión aumentada en varios múltiplos: el homo consumidorus, más
real, y por ello, más siniestro; para él todo es justificable, incluso el
asesinato en masa de la especie, si eso le rinde la posibilidad de producir más
para consumir más
El Principio de lo Razonable identifica
lo irra-zonable de este engendro para desterrarlo del mundo, tanto académico
como real. La tasa de agravio a la naturaleza no debe continuar. Tenemos que
adoptar una actitud diferente con relación a la naturaleza, porque mientras
vivamos bajo la avaricia extrema institucionalizada, modelado por el homo
consumidorus, esto es, por el imperativo de consumir más y más, será inútil
que busquemos al eslabón perdido:
El eslabón perdido entre el simio y el
hombre somos nosotros
Algún día, después de la gran
evolución, seremos hombres en verdad, con todo lo que ello implica. Esta obra
es uno de los testimonios que dirá al Hombre que, siendo todavía eslabones
perdidos en nuestra peregrinación hacia la consolidación del Ser, nos dimos
cuenta sin embargo de que era preciso iniciar la tarea.
La lógica del medio
ambiente y la lógica de la economía
Los marginalistas actuales hablan de la
supuesta racionalidad de la Teoría General de la Elección, oponiéndola a la
racionalidad de las relaciones entre los organismos y su medio ambiente;
por ello es que en este capítulo abordaremos la actual controversia,
arbitraria, forzada y artificial, entre la lógica económica y la lógica
ecológica.
Las tres
definiciones
Para sistematizar la exposición citaré
las definiciones en boga de ambas ciencias.
Economía
Teoría General de la Elección.
Ecología
Estudio de las relaciones de los organismos y de su medio ambiente.
Principio de Conservación
Consumir ahora sin afectar la disponibilidad para las generaciones futuras.
Tal como vimos, el homo
consumidorus, en su afán de producir más y más para consumir más y más, no
toma en cuenta el costo de los recursos naturales incorporados al produc-to,
por considerarlos libres, siguiendo la senda irracional del zombi mayor,
el homo economicus.Ahora bien, ¿Cuál es la racionalidad de las
relaciones entre los organismos y su medio ambiente? Pues, el Principio General
de la Conservación. Se entiende por Conservación el uso de los
recursos naturales que permitan su perpetuación a través de la continua
rehabilitación de los mismos, esto es, el proceso de explotación racional de
los recursos naturales. Este proceso debe garantizar la satisfacción de
las necesidades de las generaciones del presente sin poner en riesgo la
satisfacción de las necesidades de las generaciones futuras. Pues bien, las
relaciones entre los organismos y su medio am-biente están normadas de acuerdo
con ese principio, excepto cuando el hombre ataca. Este comportamiento nos
muestra la ley principal que rige el des-envolvimiento de las especies con
excepción del hombre: interactúan con el medio ambiente sin poner en peligro su
propia supervivencia. Esta ley es permanentemente rota por el ser humano actual
debido a su desconocimiento del principio de la Conservación, tal como quedó
definida en la Agenda 21.
De esta manera, el propio hombre el que
se convierte en el artífice de la causa que sella la desaparición gradual de su
propia existencia. Si usamos la supuesta racionalidad del homo consumidorus como
la racionalidad representativa de la actual Teoría General de la Elección, la
contradicción de la economía con la ecología parece insoluble. Pero es pre-ciso
no olvidarnos que la teoría de la elección debería referirse a la posibilidad
de esco-ger alternativas que ofrezcan un mejor uso de los medios escasos. Tal
como lo hemos visto, los recursos naturales son escasos, por lo que la Teoría
General de la Elección (la Economía) debe tomarlos en cuenta en su calidad de
medios productivos, al igual que la mano de obra o el capital. El hecho de
considerar los recursos naturales como bienes escasos marcaría la gran
diferencia entre la irracionalidad del homo consumidorus y el
contenido Razonable de la Economía con Medio Ambiente, la que considera
los recursos naturales como bienes económicos. Sin embargo, lo dicho hasta aquí
no debe llevarnos a la conclusión de que la mayor parte de los axiomas
neoclásicos ofenden a la naturaleza
–es urgente estructurar una teoría de
la Elección Razonableconsecuente con los princi-pios de
sobrevivencia de la especie "Hombre", la que debe poner a nuestra
disposición módulos de acción que garanticen la satisfacción de las necesidades
presentes sin poner en riesgo la satisfacción de las necesidades futuras y sin
tener como objetivo de prioridad el consumir más y más
–lo anterior significa que se debe poner énfasis en la necesidad de que los
nuevos prin-cipios sean reformulados a la luz de las nuevas exigencias que
plantea el hecho de intro-ducir los recursos naturales como bienes económicos,
como también a los nuevos con-ceptos que esta introducción demanda para tramar
su andamiaje conceptual, de un modo que permita la elaboración de modelos que
reflejen adecuadamente los fenómenos rea-les; estos aspectos deberán formar
parte de la futura "Teoría General de la Elección Ra-zonable". Uno de
los propósitos de esta obra es precisamente estructurar una guía que nos
permita adentrarnos en el mundo de posibilidades que nos ofrece el Principio de
Conservación, que es una parte constitutiva de primordial
importancia en el modelo de una Economía razonable.
Una vez establecido el marco general
conceptual del Principio de Conservación es pre-ciso pasar al análisis de sus
relaciones con los aspectos más importantes del medio am-biente. En beneficio
de la claridad de los argumentos, se usará el término "medio
am-biente" como sinónimo de "ecología".
La Población
Aunque el capítulo anterior ha incluido
aspectos relacionados con la Población, en este acápite retomamos el tema desde
otro ángulo. Debido al crecimiento caótico de la po-blación, muchos de los
países subdesarrollados, aun siendo sub-desarrollados, están llegando ya
al límite de utilización de sus recursos naturales; el crecimiento no
planifi-cado de la población, su distribución regional asimétrica, los niveles
exageradamente altos de fecundidad, las relaciones de dependencia por edades y
las formas de la urba-nización y de migración se oponen a todo intento racional
de llevar adelante un proceso de crecimiento que permita poner un alto a los
atroces efectos del subdesarrollo.
Los alarmantes resultados de este
caótico proceso claman por el establecimiento de un Nuevo Orden Económico,
Social, Cultural y Ecológico a nivel mundial, el que, a su vez, exige en primer
término, una Teoría General de la Elección que promueva la conserva-ción de los
recursos naturales, en el sentido definido en páginas anteriores. En este
mar-co de referencia es necesario poner de relieve que existe una gran relación
entre el cre-cimiento desmesurado de la población y la degradación del medio
ambiente. Por una parte, las empresas producen cada vez más, a medida que la
población crece en número y crecen también sus necesidades y sus ansias de
consumir más y más; este aumento constante de la producción lleva a un
deterioro cada vez más pronunciado del medio ambiente y a la extinción cada vez
más rápida de los recursos naturales. En efecto, la producción de cien mil
aerosoles por día tal vez no signifique un daño considerable a la atmósfera,
pero la producción de diez millones de aerosoles diarios, al aumentar
cuan-titativamente la emanación de clorofluorocarbonos, cambia cualitativamente
la relación emisión/atmósfera y crea el efecto invernadero. Algunos datos nos
permitirán captar mejor el desolado panorama existencial que espera a la
humanidad. El incremento total de la población ocurrido en los últimos
cincuenta años es mayor que el registrado duran-te el medio millón de años que
llevan del Homo Sapiens a la Guerra de Corea. Durante el 99% de la existencia
de la especie humana, la población mundial máxima fue de menos de diez millones
de habitantes. El crecimiento demográfico fluctuó alrededor del 0.001% anual,
en tanto que la tasa actual es del 1.7%, es decir, mil setecientas veces mayor.
Según los datos publicados por el FNUAP (Fondo de las Naciones Unidas para las
Actividades de la Población) el aumento neto por año de la producción de
cereales a nivel mundial es del 1%, muy inferior al ritmo con que crece la
población planetaria. La gran explosión demográfica también afecta a los
niveles del empleo; cada vez hay más gente, pero por cuestiones de la
aplicación de tecnologías modernas, cada vez hay menos empleos relativamente.
Esto significa que el hambre será cada vez mayor especialmente en los países
subdesarrollados, en los que el crecimiento de su población está muy por encima
del promedio general
–por estas razones, debemos
preguntarnos: ¿Puede el homo consumidorus representar el
hambre de miles de millones de personas y así ofrecer al análisis económico los
instrumentos necesarios para reflejar adecuadamente esa realidad en los modelos
conceptuales que postula?
–¿pueden los defensores del homo consumidorus aducir
conciencialmente afirmar que la Economía es “positiva” y que nada tiene que ver
con los aspectos normativos que plantea la realidad objetiva del mundo?
–¿pueden atribuirse la facultad de eliminar de la percepción todas aquellas
variables verdaderas que no se resuelvan elegantemente en los fantasmagóricos
modelos que auspician? ¿Puede la exigencia formal de un modelo anteponerse a la
exigencia de contenido de ese modelo? El modelo neoclásico es tremendamente
ofensivo con la naturaleza.
Los efectos incontrolados del aumento
de la población en el deterioro del medio ambiente se expresan en la siguiente
función diseñada por el FNUAP: I = I(P,A,T) la que podríamos llamar la ecuación
del deterioro ambiental en la que:
I= Los efectos en el medio ambiente
P= La Población
A= El consumo per cápita (determinado por el ingreso y costumbres
T= La tecnología
La anterior ecuación nos muestra que
los efectos nocivos delcrecimiento de la población están bien
distribuidos entre los países ricos y los pobres. Si bien P sería un componente
más importante en los países pobres, debido a que su tasa de crecimiento está
por encima del promedio, el componente A es mucho más importante en los países ricos.
Es que los elevados ingresos de sus habitantes ocasionan un mayor consumo per
cápita con relación al consumo de los países pobres (recordemos que estamos
hablando sólo del crecimiento de la población) En estos niveles de comparación,
no olvidemos que la tierra natal del homo consumidorus es
precisamente el conjunto de los países desarrollados. El hambre de los países
pobres hace que la población recurra a las tierras marginales para producir lo
indispensable a la sobrevivencia, puesto que las mejores tierras están en poder
del latifundista. La gran concentración de las tierras en manos de los
terrate-nientes no aporta a la producción nacional puesto que no la usan para
producir, sino para especular con ellas. Por eso es que los pobres deben
recurrir a tierras cada de peor calidad con lo que agotan en cortísimo tiempo
lo poco de fertilidad que esas tierras todavía tienen. Esta precariedad les
obliga también a realizar una agricultura nómade, por la que explotan los
bosques quemando los árboles y la parcela desmontada, acorde con sus
costumbres, las que no toman en cuenta los requisitos mínimos de conservación.
No hay un tratamiento de suelos adecuado, ni en asuntos de rotación de tierras
ni en la protección contra la salinización, la desertificación, la erosión… A
esto debe sumarse la progresiva eliminación de los árboles por la recolección
de la leña. La recolección de los árboles para usar su madera como leña
se ha convertido en una de las causales más importantes de la depredación de
los bosques y, como tal, de los fenómenos de erosión y otros
–por otra parte, el mayor poder de
consumo de los países ricos, debido a su mayor ingreso per cápita hace que el
25% de la población mundial, que reside en estos países, sea responsable de la
utilización del 75% de toda la energía producida en el mundo; también es
responsable de del 75% del total de las emisiones de dióxido de carbono y de
los otros gases que causan el efecto invernadero
–esas estadísticas, elaboradas por el FENUAP, nos muestran que la expoliación
de los recursos naturales se hace por partida triple: primero, por el aumento
constante de la población en los países pobres; segundo, por el mayor ritmo de
consumo de los recursos naturales debido al mayor ingreso per cápita de los
países ricos y tercero, porque en ambas clases de países los recursos son cada
vez más escasos y están sometidos a expoliaciones cada vez más intensas, aunque
la proporción de esos procesos de expoliación es mucho mayor en las naciones
pobres, puesto que son expoliadas no sólo por su gente sino también por las
corporaciones transnoligopolistas
–mientras esto sucede en el mundo, el homo consumidorus sigue
produciendo más y más sin que el modelo que propicia ponga límites a su
obsesión desenfrenada de seguir consumiendo más y más
–ese depredador extremo, el homo consumi-dorus se da cuenta
que su sobreconsumo ha lle-gado a un vértice de existencia donde la ecuación
del deterioro no exige producir más, sino que demanda de la población la
autorregulación de su crecimiento; se da cuenta, pero sigue expoliando los
recursos humanos, los recursos naturales y el medio ambiente del planeta
–ese equilibrio entre lo que debe producirse y lo que debe usarse racionalmente
del medio ambiente y de los recursos naturales nos instruye acerca de que no es
la demo-grafía, sino la Ciencia Económica, la que debe poner límites al
crecimiento de la población mundial, pues ese equilibrio estará comprendido en
el campo de la futura Teoría General de la Elección Razonable, la que
nos salvará del terrible dilema en el que ahora nos encontramos: elegir entre
la muerte acelerada o la vida prolongada de la especie
–la Ética que debemos adoptar es la que postula la necesidad prioritaria de
sobrevivir como especie y, es por lo tanto, la que debe forjar los instrumentos
analíticos que muestren que los nacimientos no sólo atañen al individuo o a la
pareja, sino a la sociedad en su conjunto
–es en este campo de análisis donde se muestra que los límites entre la
supuesta ciencia económica positiva y la normativa se confunden inexorablemente
y que la teoría ajena al mundo real, sin un reflejo del mundo real, sin una
base del mundo real, no es sino un pasa-tiempo de altísimo costo.
La Población y el
calentamiento de la atmósfera
De acuerdo con el FNUAP, los
principales gases de efecto de invernadero son:
El ozono de bajo nivel, que es producido por
la acción de una combinación de óxidos de nitrógeno e hidrocarburos (sobre todo
por el escape de los vehículos) en presencia de la luz solar y el oxígeno. Esta
combinación es causante del 10% del calentamiento de la atmósfera. He
aquí al homo consumidorus en su condición de productor y
usuario inmoderado de vehículos de todo modelo y condición
Los clorofluorocarbonos, que también son causa
principal del agotamiento de la capa de ozono y que causan probablemente el 20%
del calentamiento de la atmósfera. Se utilizan en apa-ratos de refrigeración y
aire acondicionado, aerosoles, envases y espumas, con lo que tenemos al homo
consumidorus convertido en un Sultán creador de necesidades
artificiales bajo el supuesto deformado del "confort".
El óxido nitroso, que causa el 6% del
calenta-miento de la atmósfera. Se emite por la rápida descomposición del humus
después del desmonte y por la descomposición de los fertilizantes nitrogenados.
El metano, causa el 14% del
efecto invernadero; las dos terceras partes de las emisiones provienen de
fuentes artificiales. La mitad de esa cantidad se emite por la descomposición
de los campos de regadío y de los desechos del ganado.
El dióxido de carbono, causa aproximadamente
el 50% de todo el calentamiento de la atmósfera mundial; la quema de enormes
cantidades de combustibles fósiles y la deforestación masiva que libera
carbono, normalmente inmovilizado en los bosques actuales y en los restos
mineralizados de la vida vegetal prehistórica, es lo que perturba el equilibrio
natural, más que ninguna otra causa.
Como conclusión, deducimos que más del
98% de las causas del efecto invernadero son producidas por el proceso de
producción y de consumo del homo consumidorus.
La Población y las
Tierras Agrícolas
La degradación de las tierras agrícolas
es fruto de la explotación excesiva a la que es sometida por las exigencias del
consumismo descontrolado y, en parte, de la presión demográfica.
˗la erosión del suelo es una forma de degradación, la misma
que si no es frenada podría significar una reducción del 30% de los cultivos en
los próximos 15 años
˗con esto, la relación del aumento de la población y del
consumo sobre la disponibilidad de recursos sería mucho más intensa aún ¿Qué
podría decir el homo consumidorus a todo esto?
–la desertificación es responsable de la pérdida anual de
60,000 kms2 de tierras cultivables cada año siendo una de las principales
causas el uso excesivo de pastoreo de ganado para dar de comer a más y más
gente, en un sistema de precios que no toma en cuenta el costo ambiental
–la superficie cultivable media per cápita ha ido
disminuyendo de tal manera que el año 2000 fue sólo un 50% de lo que había sido
en el año 1950
–en general, la degradación del suelo significa una pérdida
anual de 14 millones de toneladas anuales de cereales en el mundo
–¿está el modelo neoclásico actual preparado para lidiar con
este problema? ¿O es que el modelo "formal" de su economía no
puede rebajarse a tomar en cuenta estas cuestiones mundanas?
La Población y la
calidad de vida
Hay un axioma ecológico que debemos
tomar muy en cuenta: La calidad de vida es inse-parable de la calidad
del medio ambiente
Por otra parte, es cada vez más
evidente que ambas son inseparables de la cantidad de población y su densidad y
distribución demográ-fica. En este sentido, el desarrollo de los recursos
humanos es uno de los instrumentos más adecua-dos para mejorar la calidad de
vida por los efectos interactivos que tiene con los fenómenos demográficos y
ambien-tales. Por ejemplo, mejo-rar la condición de la mujer, ampliar el acceso
a la educación, a la salud y a los medios de planifi-cación familiar no sólo
mejoran la calidad de vida, sino que también constituyen el medio más adecuado
y más rápido para reducir las tasas de crecimiento demográfico y así disminuir
la temible presión sobre el medio ambiente y los recursos naturales, lo que a
su vez, permite una gestión económica más acorde con los principios de
optimización.
Sobre este particular, es oportuno
referirse al informe de las NN.UU sobre “El Desarrollo Humano”, el mismo que
toma en cuenta no el sólo el comportamiento de las variables que contabiliza el
PIB, sino aquéllas de índole social, tales como: la esperanza de vida, la
salud, la alfabetización, la matrícula escolar, la seguridad alimentaria, la
distribución de la riqueza, las tasas de crecimiento demográfico, la
fecundidad, la prevalencia del uso de anticonceptivos y las reservas de
recursos naturales. En este punto debemos compren-der que estas "variables
sociales" también tienen importancia económica en cuanto su evolución
positiva mejora la calidad de vida de las grandes masas marginales de un país,
sobre la base de una distribución más adecuada del ingreso. Este cúmulo
interactivo de variables harán que la demanda por lo que un país produce sea
más racional, más estable y por lo tanto, más predecible, lo que reducirá en un
grado significativo la incertidumbre, tan propia de una economía de libre
mercado.
El Empleo
El incremento de la población aumenta
el desempleo, dada la incapacidad congénita de las economías, sobre todo, de
los países subdesarrollados de absorber productivamente la mano de obra
nacional. El Homo consumidorus no toma en cuenta la variable
empleo, sino solamente la mano de obra que necesita la empresa para lograr un
determinado nivel de producto. Este sesgo en favor de los intereses del
empresario, por encima del análisis de los problemas del mundo, ha convertido a
la ciencia económica, a través de los modelos marginalistas, especialmente en
su dimensión microeconómica, en un rece-tario para que el empresario gane más
dinero, independientemente de las prioridades que tenga la sociedad. Esta
actitud de los defensores del modelo neoclásico es comple-tamente inmoral,
evita que la ciencia esté al servicio de los intereses de la sociedad. De esa
manera, los conocimientos heredados por las generaciones, y los aportes que
cada una ha hecho, son puestos para servir sólo el interés exclusivo del homo
consumidorus, tanto en su versión de empresario, como en la de
consumidor. El Principio de lo Razo-nable aconseja que la microeconomía, en
cercana relación con la macroeconomía, oriente al empresario acerca del nivel
máximo de pro-ducción que puede alcanzar en concordancia con las metas de
conservación del medio ambiente. Por otro lado, es necesario cambiar el actual
concepto de Densidad Máxima utilizado por el FNUAP, el que
afirma que el proceso productivo debe llevarse a cabo tomando en cuenta
la población que un país puede mantener, sin que se reduzca
irreversiblemente su capacidad o sus medios de mantener esa población en el
futuro. En éste, como en todos los casos, el sobre-consumo del Homo
consumidorus es el que verdaderamente está acabando con el planeta; el
daño que hace al mundo, al medio ambiente y a los recursos naturales es mucho
más grande que el daño proveniente del crecimiento de la población mundial. La
concentración del ingreso en pocas manos produce un sobreconsumo que permite, a
uno solo de los supermillonarios, la capacidad de consumir al año, el total del
consumo anual de toda la población de un país pobre. Un modelo económico
razonable tomará en cuenta estos grandes desequilibrios para modificar el
concepto de la Densidad Máxima en los siguientes términos:
La Densidad Máxima de la Producción
debe tomar como punto de referencia la satis-facción de las necesidades del
consumo de los pobres en desmedro del sobreconsumo del Homo consumidorus.
Este nivel máximo debe servir de
indicador para la planificación demográfica de un país, lo que significa que
debe tomar en cuenta la producción de bienes de consumo que satis-facen las
nece-sidades básicas de los grupos humanos, dis-minuyendo notablemente la
producción de bienes de lujo, los que satisfacen sólo a un pequeña minoría de
élites. De este modo, el concepto de Densidad Máxima está muy
ligado al de desarrollo sostenible, por lo que no será el demógrafo el que
decidirá sobre la relación población/producción; al contrario, será el equipo
interdisciplinario con una percepción adecuada del conoci-miento complejo y de
la transdisci-plinariedadad, el que debería establecer la cuantía y la calidad
de la producción que servirá para satisfacer las necesidades básicas de la
po-blación y cuál será destinada al consumo del Homo consumidorus.
El consumo per
cápita
Extenderemos el concepto de densidad
expuesto en los párrafos anteriores, originalmen-te concebido para la cantidad
de población, a los niveles de consumo de la población existente. Esa
extensión nos permite hacer una afirmación primera: El homo
consumido-rusconsume demasiado; lo peor de todo, es que consume demasiado
de lo que es super-fluo. Las técnicas de "vender más y mejor" que
adoptan las empresas están destinadas, no a informar al consumidor sobre las
bondades de un artículo, más bien la intención es crearle necesidades
artificiales. Con este propósito realizan grandes ofensivas publicita-rias que
saturan millones de páginas de periódicos, revistas y de Internet; billones de
horas de transmisión radial y trillones de horas televisivas anuales. En esta
guerra declar-ada contra la intimidad del consumidor, los res-ponsables de la
publicidad recurren a toda suerte de subterfugios psicológicos para lograr que
el consumidor se fije en el pro-ducto anunciado. Estos subterfugios van desde
el aviso más o menos equilibrado de las características de un producto, hasta
la puesta en escena de las urdiembres más espanto-sas que la tecnología del
mensaje puede inventar. La publicidad se ha convertido en el animal más feroz y
sutil de cuantos el mercado ha producido, puesto que ataca al hombre y lo ataca
desde todos los ángulos infinitesimales proyec-tados sobre la envoltura anímica
que protege su patrimonio psíquico. Es en esta desmesurada ofensiva que
el homo consumidorus, en su versión de publicista, despliega
sus estrategias más sofisticadas y, por ello, más letales en contra de la
libertad del ser humano, puesto que lo confunde, lo obceca, lo obnubila, lo
convierte en un ser acondiciona-do y falto de todo vestigio de voluntad, para
así acondicionado, ponerlo final-mente a disposición del encargado de ventas.
Pero el homo consumidorus no considera que esto sea
suficiente. El objetivo de producir más y más, hace que vaya más y más allá en
la tarea de estrujar el cerebro del consumidor. En medio de la loca rapsodia de
colores, música, mujeres bellas en trajes de baño, escenas sugestivas de
aventuras de alcoba y gritos estridentes de la música de hoy, el empresario
instaura el frente de guerra más agresivo que pueda imaginarse en
cualquier operativo de guerra: los sistemas de venta al crédito. El
establecimiento de los sistemas de crédito es la puntada final que acaba por
completo con la cordura del consumidor, una vez que ya ha sido drogado por la
ofensiva publicitaria. Por la venta a crédito, el consumidor compra más y paga
más por lo que compra. Pero es preciso reconocer: la venta a crédito no es un
invento del empresario, es una exigencia del mercado.
En esta ofensiva de los invasores de la
psique humana, surge, por último, la bomba un-clear del gran Pentágono
mercantil: la Tarjeta de Crédito. La ilusión de poder que con-fiere una tarjeta
de crédito a su poseedor es sólo igualable a la que otorga el privilegio de
apretar el botón nuclear. Entre los billones de transacciones que se realizan
anual-mente sobre la base de la tarjeta de crédito hay un porcentaje alarmante
de compras inmoralmente superfluas que realiza el consumi-dor. Las necesidades
artificialmente creadas por el aparato publicitario de la empresa y la aparente
facilidad para adquirir los artículos que supuestamente habrán de
satisfacerlas, son los que exigen dar paso a una segunda versión del concepto
de densidad: la densidad extra oca-sionada por el incre-mento incesante del
consumo de la población de los países ricos y de los círculos de ingresos altos
de las naciones pobres. El afán consumista del homo consumidorus es
responsable de gran parte de los procesos de inflación que periódica-mente
azotan a todas las naciones, pero es también el gran depredador del medio
ambiente y de los recursos naturales.
En síntesis, los estragos producidos en
el medio ambiente y en los recursos naturales debidos al aumento de la densidad
por sobre consumo es tan mortal como los que resul-tan del aumento
indiscriminado de la población. Esta guerra fatal que el homo
consumi-dorus ha declarado a la naturaleza y, a la humanidad entera
tiene que ser frenada. Des-graciadamente la teoría económica actual no está
preparada para ello. La supuesta racionalidad del egoísmo no permite tomar en
cuenta los avatares que sufre el medio ambiente.
La Tecnología
Al presente, la producción global
aumentó en más de 30 veces con relación a 1900. Este gran incremento de la
producción se ha logrado gracias a la introducción de nuevas tecnologías, las
que son cada vez más modernas, más competitivas... y más degradantes del medio
ambiente. Los efectos negativos de la aplicación de estas tecnologías en el
medio ambiente, pueden ser agrupadas en cuatro grandes incisos, de acuerdo con
lo establecido por la Organización para la Cooperación Económica y Desarrollo,
la que entre otros, ha editado su obra "La Tecnología y la Economía"
(1992) En primer término, recordemos que se debe producir más, tanto para
satisfacer las necesidades de una población creciente, como para llenar los
requerimientos ascendentes del consumo per cápita. Esta producción masiva se ha
basado principalmente usando la energía prove-niente del petróleo y del carbón,
lo que origina la emisión de 250 millones de toneladas de sulfuro y de
nitrógeno que son añadidas a la atmósfera cada año. De modo parecido, ese incremento
masivo de la producción, a través del uso de las nuevas tecnologías, ha
ocasionado la reaparición constante de desperdicios líquidos y materiales
imposibles de controlar ambientalmente. En segundo lugar, debemos tomar en
cuenta el efecto pernicioso de las industrias químicas y las tecnologías que
usan químicos sintéticos en vez de productos naturales. Se ha demostrado que
muchos de estos sintéticos son tóxicos aún en mínimas cantidades y que algunos
de ellos persisten en el medio ambiente por periodos largos, acumulándose en
los suelos, en el agua e inclusive en los sistemas biológicos mismos.
Únicamente un pequeño porcentaje de las millones de toneladas de pesticidas que
se rocían en el mundo cada año logran su objetivo de combatir una plaga, pero
la mayoría de esos residuos se mantienen en la naturaleza por mucho tiempo.
Inclusive los químicos que en principio habían sido considerados inofensivos
han resultado ser altamente dañinos; tómese como ejemplo los
clorofluorocarbonos y su terrible influencia en la capa de ozono. En tercer
lugar, es necesario recordar que los problemas de contaminación ambiental no
son privativos de los países ricos, sino que han trascendido su vigencia hacia
las naciones pobres, donde sus efectos son doblemen-te perniciosos, pues no
vienen acompaña-dos de un incremento de la riqueza, sino por un ahondamiento
del hambre y de la miseria. Así, las naciones pobres tienen que soportar los
efectos negativos que surgen en su seno por su condición de pobres y, como un
grotesco añadido, los problemas emergentes de la aplicación de nuevas
tecnologías no susten-tables, que son propias de los países ricos.
Finalmente, debemos reconocer el hecho
de que los problemas ambientales de un país se han vuelto regionales y, por
último, mundiales. La lluvia ácida, el efecto invernadero, la destrucción de la
capa de ozono… son muestras de la internacionalización de los efec-tos
perniciosos de la aplicación de tecnologías no sostenibles en la producción, y
del súper consumo en los grupos humanos de altos ingresos. Parece irónico, pero
el ansia de inte-gración mundial, buscada por los más grandes escritores hasta
los más conspicuos hombres de Estado, se está convirtiendo en una grotesca
realidad, la que ha hecho del planeta, al decir de Milán Kundera, escritor
checoslovaco, un lugar del que no hay esca-pe posible. Los terribles efectos
emergentes de la aplicación de tec-nologías han sido examinados por los
neoclásicos, bajo el significado de una palabrita de grandes aspira-ciones
semánticas: exter-nalidades. Habrá una externalidad cuando
la producción o el consumo de un bien afecten directamente a em-presas o a
consumidores que no parti-cipan en su compra ni en su venta y cuando esos
efectos-difusión no se reflejan total-mente en los precios del mercado. Para
los neoclásicos todo se reduce a idear los modos de tomar en cuenta estas
externalidades en el costo del producto, de manera tal que el precio de los
mismos "reflejen apropiadamente los verdaderos precios sombra". No se
preocupan, en absoluto, de la relación progresiva explotación/recursos
naturales que poco a poco está acabando con el planeta.
La capa de ozono
Es el escudo de gas que protege la
Tierra de las peligrosas radiaciones del sol. Cada año, al llegar la
primavera, se abre un agujero en la capa de ozono de la Antártida, tan
extenso como el territorio de los EEUU y tan profundo como la altura del
Everest. Se estima que a lo largo de una determinada franja del Hemisferio
norte, el promedio de la concentración de ozono ha disminuido en el 1% en los
veranos y 4% en los inviernos de los últimos años. Si se calcula que por cada
uno por ciento de reducción de ozono, pasa a la Tierra suficiente
radiación UV-B para cegar con cataratas a cien mil personas y para aumentar los
casos de cáncer de piel en un tres por ciento, se tendrá una idea del peligro
que ese agujero trae para la vida terrestre. Hay varias sustancias químicas
artificiales que destruyen la capa de ozono en la estratósfera. Las principales
son los clorofluorocarbonos (CFC) utilizados en los aerosoles, en la
refrigeración, en los solventes y en las espumas plásticas. A esto es preciso
añadir los halones, utilizados como extinguidores de incendio, el tetracloruro
de carbono y el metilcloroformo. Aunque los expertos han abogado por la
eliminación casi total de los halones y los CFC o por un congelamiento de la
producción, los gobiernos y los empresarios de la mayor parte del mundo
desarrollado, no quieren saber de tales medidas. Las reuniones que llevan a
cabo los países desarrollados no generan acuerdos significativos sobre el
particular.
El Clima
Parece inevitable que el globo
terráqueo sufra un proceso de calentamiento a causa de la sobre-producción y el
sobreconsumo. Así lo han dete-rminado los científicos, al afirmar que en sólo
una generación la Tierra podría calentarse más que en los pasados 12 000 años.
Esto causará un cambio en los regímenes de lluvias y temperaturas, lo que
afectará a la agricultura. Por otro lado, los niveles del mar ya están
aumentando debido a la desa-parición paulatina del hielo de los polos. Los
científicos saben que el bióxido de carbono (CO2) actúa sobre la tierra
como el techo de un inver-nadero, pues deja pasar el calor del sol pero no
permite que éste escape. Es cierto que hay un efecto invernadero natural que
evita que la tierra se enfrié, pero si este proceso se multiplica, por el sobre
consumo y la sobre producción, su magni-tud será catastrófica. El bióxido
de carbono proviene de la quema de combustibles fósiles en las plantas
termoeléctricas, las fábricas, los sistemas de calefacción doméstica y la quema
de árboles. El desarrollo industrial y agrícola tam-bién ha hecho que
aumentaran las concentraciones atmosféricas de metano y de óxido nitroso,
responsables de una quinta parte del efecto invernadero. Una cuarta parte es
provocada por los clorofluorocarbonos. Las actividades produc-tivas y de
consumo exagerados, están perjudi-cando también a los dos principales sistemas
de eliminación de bióxido de carbono: las hojas de las plantas y el
fitoplanctón de los océanos. Las estadísticas son alarmantes: millones de hectáreas
de tierra se quedan sin árboles y sin plantas cada año. Por cada diez
árboles que se talan en el mundo sólo se planta uno. Las temperaturas promedio
de la Tierra aumentarán un grado centígrado par el año 2025 y tres grados para
el 2100. En los últimos diez mil años las temperaturas de la tierra no ha-bían
variado en más de uno o dos grados; pero hoy, los ecosistemas que dispusieron
de milenios para adaptarse a los cambios, tendrán que hacerlo en apenas unas
cuantas décadas.
Los científicos estiman que los
glaciares se de-rretirán y las aguas de los océanos se ca-lentarán por lo que
el nivel del mar subirá unos veinte centímetros hacia el año 2030. La
frecuencia y la intensidad de las tormentas aumentarán y extenderán su rango
geográfi-co, algo que ya estamos presenciando como una rutina anual. Un planeta
más caliente será más húmedo, pero las zonas secas se volverán más áridas,
aunque otras podrían volverse más fértiles. A pesar de que se estima que ya es
tarde para detener el calenta-miento de la Tierra, también se considera que se
lo puede limitar. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA) ha advertido que para mantener en la atmósfera la concentración actual
del dióxido y otros elementos, éstos deben reducirse a un ritmo del 60%; en el
caso del metano, el ritmo necesario será de un 20%. Con el objeto de mantener
esos límites, se recomienda aumentar la eficiencia energética, la adopción de
fuentes y tecnologías de energía más limpias, el mejoramiento de la forestación
y de la agricultura, como la eliminación los CFC en el corto plazo, más la
sistematización de los programas para encarar desastres y emergencias en las
zonas de mayor riesgo del planeta. El freno del sobreconsumo de los estratos de
gran capacidad de demanda de lo superfluo y también, la retardación del
crecimiento de la población son, asimismo, medidas que deben dictarse por
órganos supranacionales de decisión y ejecutarse por todos los países. Para la
implementación de éstos y otros programas será necesaria la transferencia de
fondos y de tecnología de los países del Norte a los del Sur. En el
conocimiento de que las naciones industrializadas son, de lejos, las
principales responsables de las emisiones de los gases de invernadero, suyas deberían
ser también las iniciativas, acciones y financiamiento de los programas para el
mejoramiento de nuestro planeta.
Los desechos
Aunque sólo una proporción de los
desechos industriales son peligrosos, la velocidad a la que crecen día a día en
el mundo, hace que su peligrosidad sea mucho más seria de lo que se creía al
principio. Si a esto añadimos los desechos extra producidos por el homo
consumidorus, tendremos una visión más integral del verdadero problema. Las
naciones desarrolladas producen el 90% de los desechos peligrosos (aquéllos que
necesitan de un tratamiento especial que dismi-nuya su potencialidad
contaminante) entre ellos, trescien-tos millones de toneladas por año o más que
provienen de las industrias químicas o pe-troquímica; además, debe
puntualizarse que se han registrado situaciones críticas por fugas en casi
todos los depósitos de desechos químicos del mundo. El PNUMA muestra que
algunas regiones, como en Denver, EEUU, la tierra que fue devas-tada por
residuos de defoliantes y pesticidas, hace 50 años, aún no está libre de
contaminación. En ese país hay unos 76 000 vertederos, casi todos desprotegidos
y se calcula que diez mil de ellos necesitan de un tratamiento urgente.
Alemania Occidental localizó unos 35 000 vertede-ros con problemas; Dinamarca
tiene 3200 y Holanda, 4000.
Por otra parte, durante las últimas
décadas varios países han empezado a trasladar sus desechos a otras naciones
con menos controles. Se estima que más de un décimo de los desechos peligrosos
de la OCDE es transportado a fronteras poco vigiladas. Con el ob-jeto de
poner mayor control en el traslado, se realizó la convención para el Control
del Transporte Transfronterizo de los Desechos Peligrosos y su eliminación, con
la asistencia de 116 Estados, de los que sólo 53 firmaron los compromisos
acordados.
El Medio Ambiente
Marino
Es posible que el Plan de Mediterráneo
y el Plan de Acción par Kuwait no sean muy cono-cidos por la mayor parte de la
población mundial, pero son un anuncio de que es posible llegar a la
concertación en varios aspectos del medio ambiente. El Mediterráneo ha visto el
paso de muchas civilizaciones. La mayor parte de los desperdicios de una
población se vuelca al mar sin tratamiento previo, en una mezcla de petróleo,
desechos industriales, fertilizantes, y pesticidas que flotan de costa a
costa. La renovación de las aguas del Mediterráneo, a través del Estrecho de
Gibraltar, demorará 80 años. La fuga de petróleo de una planta submarina de
extracción de petróleo en el Golfo de México, en el primer semestre del 2010
uno de los atentados más graves que se ha hecho a la vida del mar. Los océanos
determinan el clima; la vida de la Tierra se debe a ellos. Son una fuente muy
importante alimentos para la mitad de la población del mundo. No se
conoce mucho de lo que sucede en las profundidades pero sí se sabe que las aguas
costeras proveen el 90% de la cosecha marítima. La mayor parte de los
desperdicios producidos en tierra y que acaban en el mar, son atrapados cerca
de la costa. Los arrecifes de coral, que son las selvas tropicales oceánicas y
hogar de un tercio de las especies de peces del mundo, son destruidos por esa
contaminación y por la explotación excesiva. Es una de las peores formas de
contaminación. Más de 120 países se han reunido para participar de
diferentes programas sobre utilización y tratamiento de mares regionales. Cada
programa tiene en común la inclusión de un Plan de Acción para la cooperación
en el desarrollo, la verificación, el control de la contaminación y la
explotación de los recursos marinos y costeros, todo esto, en el marco de una
convención que consagra, con fuerza legal, compromisos legales y protocolos
sobre asuntos específicos, tales como los derrames de petróleo, las operaciones
de descargue en situaciones de emergencia y el estable-cimiento de zonas
protegidas. Tal vez algunos datos estadísticos nos sean útiles para darnos una
idea aproximada sobre lo que está ocurriendo. Casi un cuarto de la proteína
animal consumida por los habitantes del mundo proviene del pescado. La captura
mundial ha venido aumentando en un siete por ciento al año y por lo menos 25 de
las principales pesquerías están devastadas. Unas 160 especies de mamíferos
habitan en los océanos del mundo, de ellas, varias especies de grandes ballenas
están en peligro, al igual que todas las especies de manatíes y varias otras de
focas, delfines y nutrias. Finalmente, nos enteremos de que cientos de miles de
mamíferos marinos mueren accidentalmente, atrapados en las inmensas redes de
pesca (redes flotantes de hasta 60 kms de largo) los que son desechados
por los pescadores.
El Problema del Agua
Cerca de 2,500 millones de personas viven en zonas donde el agua es escasa y a
medida que la tierra pierde su cubierta de árboles, el agua para uso doméstico
disminuye. Cada vez más los agrónomos y los especialistas coinciden en que es
necesario tomar al agua como un recurso escaso y no renovable. Fue en la década
del '80 en la que por primera vez en la Historia de la Humanidad el agua para
riego per cápita y la superficie cultivable disminuyeron con relación al
pasado. La Revolución Verde ha ido perdiendo impulso debido a la degradación de
los suelos y al hecho de que los campesinos ya no disponen de agua suficiente
para levantar varias cosechas de arroz por año. Gran parte de este agotamiento
del agua se debe a la deforestación de las cuencas de captación.
–en este tren de
cosas nos preguntamos: ¿qué futuro puede tener un país como el de Egipto, v.g,
si continúa considerando el suelo y el agua como bienes libres, en un
territorio donde la tierra cultivable sólo es una franja de 25,000 kms. de
longitud por 10 kms. de ancho, situada a la largo del río Nilo?
–siguiendo el informe del FNUAP, recordemos que en este país
la electricidad gene-rada por las turbinas hidroeléctricas de la represa de
Asuán se redujo en más del 20% debido a la disminución del caudal de las aguas;
en este proceso horrendo de degradación del suelo y reducción de la
disponibilidad de agua, los efectos se entrecruzan y dan lugar a nuevos
fenómenos acumulativos de degradación y daño al medio ambiente
–es así cómo el efecto invernadero aumenta la escasez de
agua, escasez que reduce el riego de las tierras que cuentan con un sistema de
regadío
–¿seguiremos permitiendo que el homo consumidorus continúe
considerando el agua y el suelo como "bienes libres", simplemente
para asegurar la elegancia de un modelo vacuo e inútil? con la actual
tecnología sólo una pequeña fracción del agua que cubre la tierra es útil para
la humanidad.
Otra insignificante fracción está
congelada en los glaciares; una porción menor aún está sepultada en la tierra y
el resto, el 97 %, es salada y se encuentra en el océano. En la ma-yor parte de
las naciones, este recurso limitado es explotado en demasía. Los desechos
industriales, cloacales y de la agricultura llenan los ríos y los lagos de
sustancias quími-cas, envenenando las fuentes de agua limpia. Las emisiones de
las plantas termoeléc-tricas provocan las llamadas “lluvias ácidas”, fenómeno
que provoca una secuencia de reacciones que destruye la vida de los lagos y de
los ríos vulnerables. La tierra erosiona-da forma sedimentos en embalses, ríos
y represas hidroeléctricas. La deforestación aguas arriba trae escasez o
inundaciones aguas abajo. Los proyectos hidroeléctricos, de irrigación o de
distribución de agua en un país pueden cortar el suministro a países vecinos.
Cerca del 40% de la población del mundo depende del agua que fluye desde
naciones limítrofes. De más de 200 sistemas fluviales compartidos por dos o más
países, varios han sido causantes de disputas internacionales.
Se considera la administración de las
aguas como parte de un todo ambiental, que abarca suelos, bosques, vida
silvestre, energía, asentamientos humanos y fuentes de agua como integrantes de
los sistemas hídricos. Cada día mueren más de 25000 personas debido a la mala
administración del agua. Dos tercios de la población del planeta no disponen de
agua limpia. Como resul-tado directo o indirecto de esta carencia, 46000000
niños menores de cinco años mueren anualmente de diarrea.
La Degradación del
Suelo
Un puñado de tierra alberga millones de
microorganismos, los que sustentan y aseguran su fertilidad. Un centímetro de
capa fértil puede necesitar de siglos para formarse; sin embargo puede perderse
en un año. Hay diferentes maneras para que esto ocurra: la acción del viento,
la acción de la lluvia en pendientes deforestadas, la presencia de sales
esterilizantes, el envenenamiento de productos químicos... A pesar de que cada
año se debe alimentar a una población mundial que aumenta en 80 millones por
año, se pierden más de 20 000 millones de toneladas de suelo útil para el
cultivo de alimentos. Las plagas de hambre en los países pobres son síntomas de
un desastre ambiental que, poco a poco, se extiende. La degradación de la
tierra crea zonas áridas, semiáridas y secas, dando co-mienzos a muchos
procesos de desertificación. Cada año, más de 20 millones de hectá-reas, un
área equivalente a la República del Uruguay, pierden su capacidad productiva.
Muchos países del África han abandonado virtualmente las prácticas de pastoreo
y de rotación de cultivos, las que le daban al suelo un tiempo de recuperación
entre cosechas. Agotados los pastos, se destruyen árboles y arbustos. La escasa
capa de suelo fértil que-da así expuesta a la lluvia, al viento y al sol. El
suelo que no es calcinado es arrastrado. Al faltar la leña, se usa como
combustible el estiércol, lo que priva a la tierra del único ferti-lizante que
se puede obtener en esas circunstancias. En las zonas secas la tierra
produc-tiva se vuelve desierto; en las húmedas, se degrada hasta volverse
yerma.
Los Bosques
Parecería que el hombre ha declarado
una guerra sin cuartel a los bosques del planeta. Alrededor de 20
millones de hectáreas de árboles, se dijo ya, desaparecen cada año y 100
millones de personas no tienen leña para cocinar. Los bosques cubren casi
un tercio de la superficie seca del mundo. Los bosques de pino del Norte, las
selvas tropicales del Ecuador y los bosques templados del Sur regulan el clima,
protegen los recursos hídricos y dan productos por un valor de $ 100000
millones al año. El desarrollo y la deforestación han avanzado juntos: a mayor
desarrollo, mayor expo-liación de bosques. Desde el Impe-rio Romano hasta hoy,
más de dos tercios de los bosques de Europa han desaparecido. El 95% de los
bosques vírgenes de los EEUU ha sido talado en los últimos 160 años. Cada año
se tala más de diez y siete millones de hectáreas de las selvas tropicales, las
que son los ecosistemas más exuberantes del mundo. También son eliminados los
bosques tem-plados de Chile y Argentina. La reducción de los bosques altera
equilibrios climáticos. No debe olvidarse que los árboles reciclan la humedad y
absorben el calor solar y el bi-óxido de carbono. De otro lado, la tala de
bosques acelera el calentamiento del planeta porque reduce la absor-ción del
bióxido de carbono y porque libera el gas contenido en los árboles cuando éstos
son quemados. Los científicos se han dado cuenta del potencial científico y
económico de los bosques como fuentes de nuevas medicinas, sustancias químicas,
alimentos, productos comerciales y servicios. En los países en desarrollo están
desapareciendo las selvas tropicales y los bosques templados. Se los tala para
leña, car-bón, madera y se despeja los campos para realizar actividades de
ganadería. Un tercio de las selvas tropicales de América Central ha sido talado
para criar ganado. Pero la de-predación más grande es la que realiza la gente
pobre. Urgida por la carencia de tierras aptas, desmonta pequeños espacios para
cultivar y sigue avanzando en busca de más suelos. El sistema es conocido
como chaqueo. La devastación de estas zonas, que son el hábitat de la mayor
parte de las especies del planeta, hace que las selvas tropicales se pierdan a
razón de 34 hectáreas por minuto.
La deforestación es peor aún que la
degradación, puesto que ésta deja por lo menos algu-nos árboles de pie, en
cambio la primera significa la destruc-ción total de la cubierta de árboles.
Más de un millón, quinientos mil kilómetros cuadrados de bosques tropicales ya
han desaparecido debido al aumento progresivo de la superficie cultivable
destinada a alimentar a la población adicional que aparece cada año. En este
tren de cosas, he aquí un hecho que debemos recordar: la tan mentada ampliación
de la "frontera agrícola", eufemismo con que la burocracia
internacional justifica la tala de árboles, se realiza a costa de los bosques;
pero esta tala de bosques, cuando se realiza en países pobres, tiene por lo
menos una justificación: la lucha por sobrevivir. En este sentido, el Hombre
Obse-sivo de los países pobres "es tan culpable de quemar los bosques,
como lo es el soldado de iniciar una guerra". No hay duda de que aparte
del crecimiento demográfico, la pési-ma distribución del ingreso es otro de los
factores que hacen del Hombre Obsesivo un depredador y un deforesta-dor
involuntario, desigualdad que la "teoría pura de la elec-ción" no
considera digna de merecer un estudio analítico. Todo hace prever que la
inva-sión de las zonas boscosas aumentará a tasas crecientes en el futuro y con
ellas, disminui-rá a ritmos más intensos la capacidad de sobrevivir de la
especie.
La Leña
Dos terceras partes de la población de
los países pobres usan la leña y el carbón como principal fuente de energía
para uso doméstico; pero esta demanda se encuentra cada vez menos equilibrada
con una disponibilidad que se reduce progresivamente. Las estadísticas del
FNUAP demuestran que para conservar los bosques del planeta y proporcionar la
leña requerida sin disminuir la disponibilidad de árboles hubiera sido
necesario plantar, en los últimos tres decenios, una superficie de
750,000 kms2 con variedades de alto rendimiento. Por otra parte, los
recolectores de leña deben recorrer cada vez distancias más largas para
encontrarla; en algunos lugares, el trabajo agrícola de la mujer disminuye en
un 40% debido al tiempo que debe dedicar para juntar leña. Cuando no se
encuentra la leña suficiente, se recurre a la quema de estiércol y de residuos
agrícolas como sustitutos, lo que reduce la fertilidad y las tierras de
cultivo, en desmedro de la economía de las regiones afectadas. Es tal la
importancia de la leña en el diario vivir de miles de millones de seres
humanos, que bien podría decirse que el palo de leña es un símbolo de vida para
esa parte de la población mundial y el símbolo de muerte para el total de la
humanidad.
La Diversidad
biológica
El patrimonio natural del mundo no sólo
está en el conjunto de las especies, sino también en los códigos genéticos
que otorgan a cada ser vivo sus características y las claves de su
supervivencia y de su evolución. La ciencia puede usar los genes para preparar
medi-cinas y alimentos, con el consiguiente beneficio para la humanidad. La
diversidad bioló-gica del mundo es un recurso enorme y subvalorado. Incluye
todas las formas de vida, desde el más pequeño de los microbios, hasta el más
grande de los animales, además de los ecosistemas que conforma. Se cree que en
la actualidad existen más de 50 millones de especies vivas en el mundo. Al
ritmo de su destrucción actual, en una década podrían perderse hasta un millón
de especies. Al momento se pierden cerca de 100 especies por día. Esta pérdida
significa el empobrecimiento gradual de todos los continentes, puesto que el
deterioro del patrimonio biológico global trae consigo la pérdida potencial de
productos nuevos y útiles. El universo de este patrimonio es más significativo
de lo que hasta ahora se había creído. Por ejemplo, de unas 265 000 especies de
plantas conocidas, sólo alrededor de 5.000 han sido utilizadas para alimento.
Con el propósito de buscar rendimientos más altos, los científicos han reducido
las propiedades genéticas de algu-nas especies cultivables sacrificando de esta
manera la resistencia a plagas y enfermeda-des. Hoy se reconoce que los genes
de las variedades silvestres más fuertes pueden de-volverles esa resistencia.
Por ejemplo, un gen de una sola planta de Etiopía está prote-giendo a la cebada
de California de un virus depredador. El mejoramiento genético aumentó la
producción de trigo en Asia. Sin la variedad de un amplio campo genético a
nuestra disposición, tales cambios, verdaderos milagros, no serían
posibles. La agricul-tura del futuro depende de esta riqueza.
Otro acápite importante es el referido
a las especies migratorias, las que únicamente pueden ser protegidas mediante
el acuerdo de todos los países que están en sus rutas. Inclusive
micro-organismos que se asocian a enfermedades, pueden contribuir a
man-tener la salud del planeta mediante la descomposición de desperdicios y la
fertili-zación de suelos. En los países desarro-llados se emplean tecnologías
microbiológicas para la elaboración de antibióticos y otras medicinas, control
de las plantas, fertilización, pro-ducción de combustibles biológicos y
destrucción de contaminantes. Estas aplicaciones pueden crecer mucho más aún.
Las naciones subdesarrolladas pueden encontrar en la biotec-nología un medio
muy adecuado para aprovechar su diversidad genética en pro de su desarrollo
económico. La mayor amenaza a la biodiversidad está en la destrucción de los
ecosistemas, especialmente en los trópicos, como resultado del crecimiento de
las ciudades, el mal manejo de la agricultura, la proliferación de presas y represas,
factores a los que se deba añadir la contamina-ción, la explotación
excesiva y la erosión. La caza furtiva, el exceso de casa y el comercio ilegal
amenazan a una gran cantidad de especies. Las pérdidas de la diversidad
biológica es uno de los asuntos ambientales y de desarrollo más apre-miantes.
Para evitar esa pérdida es preciso un enfoque integral conformado por el
tríptico Población-Medio Ambiente-Desarrollo. Es preciso recordar que el futuro
de la humanidad está ligado, en una irreductible unidad, al destino de todas
las especies existentes, considerando que el hombre no es más que eso: una
especie más de las 30 millones que hay en el planeta.
Las cunas de la
agricultura moderna
El homo consumidorus no
toma en cuenta el aporte de los recursos genéticos al rendi-miento agrícola
mundial. La producción de arroz, trigo y maíz representa la mitad de la
producción mundial de alimentos; si a estos productos le añadimos la producción
de papa, cebada, y mandioca, esa participación sube al 75%. Toda esta
producción se ve amenazada por nuevas enfermedades. Para contrarrestar este
peligro se debe mejorar continuamente la composición genética de estas
variedades con infusiones de plasma germinativo silvestre. He aquí un par de
ejemplos de lo que se hace, y se puede hacer, con el potencial genético que hay
en los bosques: después que una plaga de maíz afectó las cosechas en los
Estados Unidos se obtuvo, proveniente de fuentes no comerciales, un plasma
germinativo resistente a las enfermedades. Poco después se descubrió en
Méxi-co, en una zona boscosa de las tierras altas que iban a ser taladas, una
variedad de maíz parecida a la que se cultiva comercialmente. Esta variedad
silvestre, conocida como el "hallazgo del siglo", es resistente por
lo menos a seis enfermedades importantes. Además puede cultivarse en zonas más
frías y húmedas que las que tolera el maíz común, de modo que ofrece la
posibilidad de ampliar en un 20% la zona actual de cultivo de maíz (Toda esta
información proviene del FNUAP) En las tierras yermas existen muchas
otras variedades silvestres de los cultivos modernos, pero debido a la
destrucción de esos hábitats, se pierden recursos genéticos de valor excepcional.
Estas "cunas de la agricul-tura moderna" se encuentran gravemente
amenazadas: México, América Central, la Cor-dillera de los Andes, las tierras
altas de Etiopía, el Oriente Medio y Asia Meridional y sudoriental, entre
otras. Es indis-pensable que como parte de los esfuerzos por proteger el cúmulo
de especies de plantas y animales del planeta, también se adopten medidas para
conservar las zonas ricas en plasma germinativo silvestre. Pero esta es una
tarea que el homo consumidorus no puede cumplir: porque esas tareas
"no correspondería a la Teoría espiritista de la Elección Racional" y
porque estos bienes son "libres".
La Industria
Algunos países han demostrado que es
posible producir más, contaminando menos. La industria química francesa, redujo
los niveles de contaminación a la mitad y, al mismo tiempo, aumentó la
producción en un 25 por ciento. Se estima que la clave para un desa-rrollo
industrial sostenido es la tecnología que produce pocos residuos o ninguno,
aso-ciada a una dirección cuidadosa de las operaciones para aumentar al máximo
la eficien-cia y la seguridad. Un objetivo de interés general para la comunidad
mundial es alcanzar una producción más limpia, para lo que se hace
necesaria la firma de acuerdos entre los países y el incremento de la
cooperación de los más desarrollados a los menos desarro-llados.
La Energía
La producción de energía está
relacionada, de un modo directo, a la contaminación. To-das las tomas de
energía tienen un grado de riesgo para la salud humana y para el medio
ambiente. Chernobyl ha reducido en gran medida la confianza de la humanidad en
la producción de energía nuclear. El uso de combustibles fósiles provoca
contaminación como también la “lluvia ácida” y contribuye en forma
significativa al aumento de los gases del efecto invernadero. Se estima que de
300 a 400 millones de personas sufren de enfermedades respiratorias provocadas
por el humo de la leña y de los excrementos de animales. De éste y otros
fenómenos similares, surge el deber priorizar el uso de la energía en forma más
eficiente y a delinear sistemas de conser-vación en los países en desarrollo.
El principal problema energético para los países en desarrollo es la escasez de
leña, el que ya afecta a más de 300 millones de personas, por lo que es preciso
explo-rar e impulsar otras alternativas Senegal, Sri Lank, Indonesia y Las Filipinas
han demos-trado que los molinos de viento, las plantas de biogás, las
miniturbinas hidroeléctricas, las células solares y la gasificación pueden
satisfacer las necesidades energéticas locales. Hay más; mucho más en los
cientos de miles de páginas que conforman los libros espe-cializados sobre el
medio ambiente. Pero toda esa inmensa mole de conocimientos puede resumirse en
dos frases:
El hombre es parte de la naturaleza,
Cuando atenta en contra la naturaleza, atenta en contra sí mismo
Conclusión
De todo esto y mucho más deducimos que
es Razonable disminuir la presión negativa que la producción de bienes y
servicios ejerce sobre el medio ambiente debido al pro-gresivo aumento del
consumo por el incremento de la producción orientada a satisfacer las
necesidades de una población creciente; por el incremento de la
producción enfi-lada a satisfacer los caprichos de los estratos de ingresos
altos, metaforizados por el Homo consumidorus, que se expresan en
la demanda de bienes superfluos. El hecho de tener cuatro automóviles en lugar
de tener dos, ya no debe ser un indicador del desarro-llo económico y social;
finalmente, por la aplicación de tecnologías que sólo se ocupan de maximizar
las ganancias o la riqueza sin tomar en cuenta los terribles daños que hacen al
medio ambiente. Por todo lo visto, es posible concluir con que no existe una
discrepancia entre la lógica económica y la lógica ecológica. Lo que existe es
una gran contradicción entre elhomo consumidorus, con su racionalidad
del consumismo y la lógica que impone la necesidad de sobrevivir como especie.
La escala de valores de la sociedad tiene que cambiar, a la par que tiene que
cambiar su concepción de lo que son los recursos natura-les. Éstos no son
libres; al contrario, son mucho más escasos que los bienes producidos por las
fábricas. La capa de ozono no puede producirse en serie; la biodiversidad
per-dida ya no puede recuperarse; el reservorio genético desaparecido ya no
puede encon-trarse; el agua inutilizada ya no puede reciclarse; los efectos de
la contaminación ya no pueden revertirse, la muerte ya no puede remediarse. Si
entendemos bien lo que esto significa, estaremos listos para enfrentar los
obstáculos que se oponen a la búsqueda del ideal prometido: el equilibrio entre
las necesidades del hombre y la conservación de la naturaleza. La vida debe
garantizar vida. Esta misión es la gran responsabilidad de las instituciones
sociales, es cierto, pero es la gran responsabilidad de la ciencia económica
moderna dotar a esas instituciones de los instrumentos analíticos para hacerlo.
LA
POBLACIÓN-TERRITORIO
Introducción
El concepto de Territorio tiene muchas inter-pretaciones, en
consonancia con las visiones que se postula acerca del espacio, de la región,
de la localidad y otros similares. En efecto, términos tan conocidos como suelo,
“tierra”, “áreas de conservación, de protección, naturaleza y paisaje,
áreas silvestres, ordenamiento territorial, uso de la tierra y capacidad de
uso, ecología, medio ambiente y espacio geográfico, son otros tantos
conceptos que participan de la noción general de Territorio. Hasta
la década de los ’50, el concepto de territorio estaba subsumido en el de la
geografía. Desde entonces el contenido del vocablo fue ad-quiriendo nuevos
ribetes que lo fortificaron, hasta estructurase definitivamente.
Oscar Lücke Sánchez, que es Consultor
del Proyecto SINADES, en su ensayo:” Base concep-tual y Metodología
para los Escenarios de
Orde-namiento Territorial” cita la definición que el geógrafo
Olivier Dollfus propone en su libro "El Análisis Geográfico"
(1978) cuya parte principal dice:
….el análisis geográfico busca
comprender los modos de organización en el espacio constituido por la
superficie terrestre y su biosfera, empleando un conjunto de técnicas que
buscan explicar las relaciones de los seres humanos con el medio y entre sí. Algunas
investigaciones geográficas se orientan con mayor énfasis hacia la organización
y la evolución de los espacios naturales (se trata de la geografía física)
otras hacia la distribución de los seres humanos y sus actividades en el
espacio geográfico (la geografía humana)
Los conceptos acerca del territorio han
evolucionado hasta llegar a las percepciones modernas, las más comunes de las
cuales identifican al territorio no solamente como un soporte de la actividad,
sino como un agente activo en el proceso económico. De este modo, el espacio
ejerce una influencia multiforme sobre el funcionamiento económico y las
actividades económicas ejercen una fuerte influencia sobre la organización
territorial, convirtiéndose en un determinante de la relación de la actividad
económica, espacio-desarrollo, tal como lo concibe Hubert Mazurek (Instituto de
Investigación para el Desarrollo, Proyecto AIDER CIAT/IRD) Con el objeto de
familiarizarnos con los conceptos que nos servirán de instrumentos para la
identificación de las variables respectivas, analizaremos, muy brevemente,
algunas de las categorías
Algunas categorías necesarias
Cada uno de los escenarios intelectuales en los que se mueve el hombre
tiene categorías específicas que los singularizan de otros. LaEconomía
Vital, en una de sus versiones operativas, el Desarrollo Local
Complementario (DELC) también posee sus propias categorías
conceptuales y reconoce la diversidad de concepciones existentes al respecto. A
continuación se citará algunos contenidos de categorías que son necesarias al
tema del desarrollo; luego de analizarlos, se propondrá en cada caso, la
definición promovemos ahora.
Espacio Geográfico
La idea más o menos intuitiva que
tenemos del Espacio, unido al tiempo, conforma la categoría EspacioTiempo que
se utiliza en la física moderna. Sin embargo, cuando hablamos de espacio
geográfico, postulamos que se trata de un espacio que resulta de un componente
tierra y lo que hay encima de la superficie de ella. A esto agregamos su
prolongación aérea, dentro de los límites que traza la porción de “tierra”
sobre la que se yergue el “espacio aéreo”. En este sentido, el espacio
geográfico será un conjunto conformado por objetos naturales y de aquéllos
construidos por el hombre; éste último, comprende una superficie de
tierra delimitada y lo que está encima de ella.
Territorio
Gustavo Montañez Gómez y Ovidio Delgado
Mahecha, en su obra “Espacio, Territorio y Región: Conceptos básicos para un
proyecto nacional” citan una definición muy actualizada y pertinente del
Territorio, dada por Geiger en 1996: “Una extensión terrestre delimitada que
incluye una relación de poder o posesión por y organizaciones y de empresas
locales, nacionales y multinacionales”. Sobre esta definición han intentado
sintetizar algunas características propias de un Territorio; lo han hecho del
siguiente modo:
“Toda relación social tiene ocurrencia
en el territorio y se expresa como territorialidad. El territorio es el
escenario de las relaciones sociales y no solamente el marco espacial que
delimita el dominio soberano de un Estado. El territorio es un espacio de
poder, de gestión y de dominio del Estado, de individuos, de grupos y
organizaciones y de empresas locales, nacionales y multinacionales. El
territorio es una construcción social y nuestro conocimiento del mismo implica
el conocimiento del proceso de su producción”.
La actividad espacial de los actores es
diferencial y por lo tanto su capacidad real y potencial de crear, recrear y
apropiar territorio es desigual. En el espacio concurren y se sobreponen
distintas territorialidades locales, regionales, nacionales y mundiales, con
intereses distintos, con percepciones, valoraciones y actitudes territoriales
diferentes, que generan relaciones de complementación, de cooperación y de
conflicto. El territorio no es fijo, sino móvil, mutable y desequilibrado. La
realidad geosocial es cambiante y requiere permanentemente nuevas formas de
organización territorial. El sentido de pertenencia e identidad, el de
conciencia regional, al igual que el ejercicio de la ciudadanía y de acción
ciudadana, solo adquieren existencia real a partir de su expresión de
territorialidad. En un mismo espacio se sobreponen múltiples territorialidades
y múltiples lealtades.” Los autores complementan esta lista con la afirmación
de que el Territorio incluye soberanía, propiedad, apropiación, disciplina, vigilancia
y jurisdicción, y transmite la idea de cerramiento. Correia de Andrade (1966)
propone la siguiente definición:
“El territorio está relacionado con la
idea de dominio o gestión dentro de un espacio determinado; está ligado a la
idea de poder político, estatal o privado en todas las escalas”
Población
Hay una variedad de conceptos referidos
a la población, según el ángulo perceptivo y la correspondiente ciencia que la
avala. Tomaremos algunos de ellos, citados de las diferentes anotaciones que
proporciona Internet, aunque en este caso no es posible identificar la fuente
originaria.
La definición ecológica, “conjunto de
individuos de la misma especie que se encuentra en un hábitat determinado y
funciona como comunidad reproductiva.”
Desde la ecología humana y la
demografía, “es elconjunto de personas que viven en una comunidad geográfica,
territorial, administrativa, política, urbana o rural; generalmente se toma en
cuenta el número de habitantes de un área”
Desde la ecología humana: “Conjunto de
individuos de la misma especie que conviven en un mismo lugar y tiempo. Sus
rasgos principales son: su nicho, tamaño, crecimiento etc.”
Desde la biología: “Conjunto de
individuos de una misma especie que coexisten en un área en la que se dan
condiciones que satisfacen sus necesidades de vida.”
En esta percepción ya surge la variable
“condiciones que satisfacen necesidades de vida” aunque sin tomar en cuenta la
interacción entre hombre y territorio. En general, todas las definiciones de
población se refieren a un grupo de personas que coexisten en un ambiente que
les permite satisfacer sus necesidades, pero en ninguna, por lo menos de las
citadas, se observa la interacción del territorio con el grupo de personas que
lo habita. Para nuestros propósitos, se hace necesaria una definición que tome
a ambas: población y territorio como una unidad indisoluble, aunque no como una
identidad, por lo que voy a proponer dos conceptos.
Población
Definición:
Es el conjunto estable de personas
que habitan un territorio determinado en el que se han organizado política,
social, cultural y económicamente, para enfrentar las tareas de la producción y
desarrollar su identidad histórica, como parte de un todo mayor que es la
Nación o el Estado al que pertenecen.
Razonablemente, no es posible concebir
un grupo humano sin un territorio.
Territorio:
Definición
El territorio es una construcción
histórica, cultural, económica, política social y ambiental, resultante de las
relaciones interactivas entre los miembros que constituyen un grupo humano y
entre ese grupo humano y el espacio geográfico que ocupan, para organizarse
social, política y económicamente y enfrentar las tareas de la producción,
conformando así la unidad Población-Territorio. Para que exista una
Población-Territorio, el grupo humano que forma parte de la misma debe haber
desarrollado un sentido de pertenencia, la que es más bien permanente y no
transitoria.
Un pedazo de naturaleza se convierte en
territorio cuando la población que lo habita desarrolla un sentido afectivo de
pertenencia a ese espacio geográfico, a través de la creación de una red de
Relaciones Interactivas intra e inter tempo-espaciales. Una porción
de tierra no utilizada ni influida por el hombre es un pedazo de naturaleza, no
un Territorio, tal como queda definido. Estas definiciones parciales de
población y de territorio, sirven de base para que definir lo que es la unidad
misma de análisis sobre la que descansa la conceptualización y la operatividad
de lo que propone la Economía Vital, la Población-Territorio.
Población-Territorio
Es el escenario
espacio-temporal-sociocultural en el que realiza la evolución histórica del ser
humano a través del establecimiento de las Relaciones Interactivas y de la
realización de la Acción Interactiva; la Población-Territorio se encuentra en
continua transformación de sí misma como la unidad primaria del ser humano en
su peregrinación hacia la consolidación y fortalecimiento de su identidad
histórica.
La Población-Territorio y la Historia
son las dos categorías existenciales del Ser. Todo lo que se hace para elevar
la calidad de vida de la sociedad, bajo el principio de la Acción
Interactiva Complementaria sobre la naturaleza, es concretado en esa unidad;
todo lo que se hace en esa unidad tiene la intención de elevar la calidad de
vida de la Población-Territorio en particular y de la sociedad en general. Esta
definición permite mostrar la continua interacción del hombre con el
territorio y del territorio con el hombre, interacción que ha permitido que esa
unidad, en Relación Interactiva con las demás, haya servido de marco para la
consolidación de la cultura y de los sistemas institucionales, económicos,
sociales, culturales y ambientales, es decir, de la identidad propia de esa
población territorio. Esta unidad es la que interactúa con la región y el país
de que se trate, en el marco de la legislación nacional y la propia
idiosincrasia. Es aquí donde empiezan los procesos producción, acumulación e innovación.
No importa que la población-territorio
esté en el sector rural, pues, a diferencia de lo que sucedía en tiempos
pasados, no sería Razonable considerar que un proceso desarrollo deba
generarse, necesariamente, en las ciudades, aunque sí, es imprescindible contar
y, en su caso, crear, las ciudades intermedias como una parte inherente a la
población-territorio. La ciudad intermedia es el núcleo que reúne a las
instituciones y alrededor de la que se congregan las actividades e
interrelaciones entre instituciones privadas y públicas. Por otro lado, es
razonable afirmar que ni la ciudad ni la unidad población-territorio conforman,
por sí, el total de la demanda de los bienes que se produce, pues la producción
está orientada, sobre todo, al mercado mundial, del cual, la
población-territorio respectiva y la región o el país correspondientes son sólo
una parte. Queda claro que las características geográficas de cada
población-territorio determinan los rasgos sectoriales de cada una de ellas,
por lo que el sector económico y la Población-Territorio están estrechamente
relacionados.
La Territorialidad
El concepto de Territorialidad aparece
cuando se identifica la forma de propiedad, en este caso, de la
Población-Territorio los límites que le dan forma, las características del
grupo humano y del espacio geográfico que la estructuran. Montañez define la
territorialidad como “el grado de control de una determinada porción de espacio
geográfico por una persona, un grupo social, un grupo étnico, una compañía
multinacional, un Estado o un bloque de estados" (Montañez, 1997: 198) Por
su lado, Lobato Correa postula que la territorialidad es el "conjunto de
prácticas y sus expresiones materiales y simbólicas capaces de garantizar la
apropiación y permanencia de un determinado territorio por un determinado
agente social, o Estado, los diferentes grupos sociales y las empresas".
De este modo, el concepto de “territorialidad” incluye el de la apropiación,
definitiva o temporal, como también el de control y manipuleo social y
político, para convertirse en una unidad que permite la regionalización del
país. Pero, cuando el control, el poder y el sentido de propiedad, propios de
la territorialidad son excesivos la regionalización lleva al “Regionalismo”, el
que se asocia con una serie de comportamientos socio-políticos que tienden a
desintegrar la unidad nacional.
Una vez establecidos los rasgos
diferenciadores de la “territorialización”, aparece el de
“desterritorialización” que define la pérdida de territorio por razones
diversas. Pero hay coincidencia en la afirmación de que el territorio se
convierte, cada vez más, en una estructura activa en los procesos de
desarrollo, es decir, dejan de ser escenarios pasivos para devenir actores de
esos procesos.
La Región
Tomamos la definición de Santos, “son
divisiones del espacio geográfico planetario, del espacio nacional o inclusive,
local”. Al respecto, propongo la siguiente conceptualización.
Es el conjunto de territorios
susceptibles de un proceso de ordenamiento territorial en una división
territorial que no obedece necesariamente a la división político-administrativa
de un país dado. Así, una región que ha sido objeto de un ordenamiento territorial
puede incluir porciones territoriales de varios departamentos o provincias,
trascendiendo de este modo, los límites geográficos establecidos en la división
político-administrativa de un país. La región es abierta a la movilidad de
factores y de servicios y su estructura también depende de las características
culturales, sociales, ambientales y políticas, tanto de las
poblaciones-territorios que la conforman, como de la el Estado o la Nación. Las
regiones pueden ser homogéneas en recursos naturales, culturas y costumbres;
también puede ser heterogénea, cuando en ella se concentran recursos naturales,
culturas y condiciones sociales y políticas diferentes.
Una región debidamente
consolidada depende de la consolidación y la fortaleza de sus
poblacciones-territorio. Como complemento, un país consolidado y en proceso de
fortalecimiento, depende a su vez, de las fortalezas de sus regiones. Por eso
es que no sería razonable anteponer una región a una Población-Territorio, como
tampoco antepone ninguna de éstas al país correspondiente.
Aspectos del
Ordenamiento Territorial
Para que un grupo de gente y un pedazo
de naturaleza conformen una verdadera unidad Población-Territorio,
es necesario tener una visión integral de sus singularidades y potencialidades,
como de la actitud de la población. Esto se logra con lo que los autores
modernos califican como un proceso de Ordenamiento Territorial. Marvi Melgar
Ceballos, en su trabajo “Ordenamiento Territorial” dice que éste es:
Un proceso articulado, estratégicamente
planificado, dinámico, iterativo cuyo objetivo es promover el aprovechamiento
racional del espacio y recursos naturales; previene, mitiga suprime el
“Incrementalismo Desarticulado”, uso y abuso del espacio y sus recurso, siendo
lo contrario de los modelos desarrollistas… su fundamento teórico y operativo
conduce hacia el desarrollo sostenible e integral de los recursos naturales y
la reducción de la vulnerabilidad ambiental, el deterioro del ambiente y los
recursos naturales. El Ordenamiento Territorial comprende varias áreas básicas:
el ambiente físico y natural, lo social (demografía, cultura, historia, salud,
educación y organización) la economía (macro y micro económica, industria,
turismo, comercio, económica informal, forestaría y agropecuaria) la política
(administración, regionalización, legislación, planificación, institucionalidad
y toma de decisiones)
Entre los beneficios colaterales del Ordenamiento Territorial, se inscribe la
oportunidad de ejercer una democracia más genuina, menos formal y más activa,
sobre la base de las decisiones conjuntas que la Población-Territorio toma para
alcanzar objetivos comunes. Sin duda, la principal ventaja del Ordenamiento
Territorial es que permite la utilización adecuada de los recursos disponibles
y potenciales, pues sobre la base de sus características se estructuran
sistemas económicos, administrativos y sociales que, debido a lo reducido de la
extensión territorial y la población relativamente pequeña, se convierten en estructuras
interactivas flexibles y oportunas. La Población-Territorio siempre tiene una
visión de futuro y es allí en la que se desdobla la visión local-global.
Inventariación de
las características del territorio
La inventariación se refiere a la
estimación de características referidas a la ubicación, a la existencia de los
principales recursos naturales, a la identificación sectorial de esos recursos
y a las potencialidades que tiene. Melgar Ceballos identifica las siguientes
áreas de investigación:
Situación socioeconómica de las
comunidades seleccionadas.
Infraestructura comunal y acceso a
servicios.
Transporte y conexión de la población al tráfico en la región.
Acceso a los servicios
infraestructurales y de asistencia técnica y social.
Ingresos de los agricultores y micro-empresarios.
Estructura de asentamientos y de la
economía regional.
Estado y mantenimiento de los caminos.
Impacto ecológico (erosión del suelo,
deforestación)
Transacciones y la concentración de la propiedad de terrenos.
Principales características
socioproductivas.
Identificación de problemas prioritarios por zona.
El Regionalismo
El sentido de pertenencia a una Población-Territorio determinada
puede dar lugar a lo que se conoce como “Regionalismo”, es decir, a la adopción
de actitudes centradas únicamente en el interés de esa Población-Territorio,
con exclusión, a veces absolutas, de las demás y de los objetivos nacionales. Esta
deformación surgiría debido al extremo carácter competitivo que se
desarrollaría entre las diversaspoblacciones-territorio, algo que será
mandatorio evitar por todos los medios. El regionalismo se basa, principalmente
en la creencia de que una población-territorio es “mejor” que la otra, aunque
el adjetivo “mejor” nunca queda debidamente aclarado, debido a que el concepto
es oscuro por naturaleza. La etnia, las costumbres y los intereses económicos
de algunas élites dentro de cada unidad son las fuerzas determinantes de este
comportamiento, el que tanto daño hace a la evolución de los países,
especialmente, de los atrasados en los que hay una diversidad identificable de
grupos humanos. En el afán excesivo de hacer prevaler los intereses locales
sobre los nacionales, la regionalización trae, como una de sus secuelas, la
“Territorialización”, sobre la cual, la Economía Vital tiene la siguiente
percepción.
La
Territorialización
Es el proceso por el cual cada
población cree que el territorio en el que se asienta, los recursos naturales y
las potencialidades de ese territorio, son algo que les pertenece en forma
exclusiva y que sólo ellos tienen el derecho de explotarlos. Esto sucede cuando
aparecen élites, en la mayoría de los casos, terratenientes, que quieren medrar
de lo que pertenece a la población-territorio y al país.
A pesar de la semejanza entre las
palabras que designa a laTerritorialidad, ya definida, y a la Territorialización,
tal como queda identificada, ambas se distancian una de la otra en el aspecto
conceptual, de tal modo que la Territorialización queda como una degeneración
de la Territorialidad, la que, según se ha visto aparece cuando se identifica
la forma de propiedad, en este caso, de la Población-Territorio los límites que
le dan forma, las características del grupo humano y del espacio geográfico que
la estructuran, mientras que la Territorialización es una actitud de
apropiación exclusiva del territorio en el que se asienta una población
determinada y el uso, también exclusivo, de los recursos humanos y
potencialidades existentes en ese territorio.
La Tierra y el
Suelo
En el sentido económico tradicional, la
“Tierra” es uno de los factores de la producción, junto con el trabajo y el
capital. Sin embargo, desde el punto de vista sostenible, la tierra es sólo un
componente del Medio Ambiente, el que, a su vez, lo reemplaza como factor de
producción. En cuanto al Suelo, nos parece razonable adoptar la definición de
Buckman y Hardy (Buckman, H., Hardy, N. 1977)
Un cuerpo natural, sintetizado en su
perfil de una mezcla variable de minerales desmenuzados y modificados
atmosféricamente, junto con materia orgánica, agua y aire
Uso del Suelo y del
Territorio
Es la Relación Interactiva inmediata de
hombre con la naturaleza convertida en territorio en el proceso productivo, el
mismo que toma como referente la definición de “suelo” enunciado por Buskman y
Hardy. Cuando hablamos de la necesidad de rotal cultivos, proceder a
métodos de fertilización y otros parecidos, que tienen una relación directa con
la actividad humana y el acto de producir, estamos hablando del uso del suelo.
En cambio, la tierra incluye los derechos de tenencia de acuerdo con los regímenes
relacionados con la distribución o los aspectos legales. Por otro lado, el uso
del territorio se refiere a las tierras, aguas, atmósfera donde se explotan los
recursos naturales mediante el uso deliberadamente determinado por el hombre,
uso que incluye las zonas a ser pobladas, sobre las que se sentará cierta
soberanía y las zonas silvestres y su preservación para el futuro.
Así, el uso del suelo es más un asunto
perteneciente a la tecnología, mientras que el uso del Territorio se amplía a
cuestiones de políticas, soberanía, límites establecidos, propiedad y otros
similares.
La Población-Territorio y el
Desarrollo
La interacción que se desarrolla en la unidad Población-Territorio se expresa
en diferentes formas de relaciones económicas, sociales, políticas, culturales
y medioambientales. Estas relaciones pueden surgir espontáneamente, tal como lo
recomiendan los teóricos del neoliberalismo, con la secuela de desigualdades e
inequidades que ello conlleva. Por el otro lado, estas relaciones pueden
obedecer a los acuerdos que se establecen entre el Estado, la Empresa y la
Sociedad Civil, para lograr niveles más altos de vida a través de procesos
concertados en cada caso, consenso reflejado en un plan de desarrollo común, en
el marco de la legislación nacional. Esta es la modalidad que hemos
identificado como un proceso de desarrollo “desde abajo”, es decir, desde
el Municipio hasta el país en su conjunto, pasando por el Departamento
respectivo. El objetivo principal de esta metodología es el mejoramiento de la
calidad de vida de la población involucrada en el proceso de desarrollo, por lo
tanto, será necesario definir lo que este trabajo entiende por Calidad
de Vida. Una de las funciones más importantes de la trilogía encargada
de la formulación y ejecución de los planes de desarrollo
(Estado-Empresa-Sociedad Civil) es interconectar eficientemente los
aspectos territoriales con los sectoriales a través de las empresas grandes y
de los Pyme`s en busca de la expansión industrial en cualquiera de sus
manifestaciones. Esta conexión se consigue a través de las ventajas
comparativas existentes o creadas y las ventajas competitivas. Ya se dijo que
las primeras tienen que ver con la calidad, cantidad y disponibilidad de los
recursos naturales y humanos; mientras que las segundas se refieren a las
innovaciones que aumentan las capacidades competitivas de cada unidad
productiva en el diseño, la fabricación, la distribución y el servicio de los
bienes que produce. Estas dos clases de ventajas deben producir también
externalidades positivas para las empresas del territorio y para los otros territorios.
La Población-Territorio sirve de
escenario para la localización de las industrias y empresas comprometidas; en
realidad es allí donde se establecen las coordenadas espaciales y sectoriales
en las que se asienta una industria o empresa determinada. La localización
depende de las condiciones de la Población-Territorio, de las externalidades
creadas por la interacción de las empresas, los puntos de servicios necesarios
al proceso, la tecnología existente, la potencial y la adoptada desde el
exterior, la mano de obra, el conocimiento, las destrezas y todo el cúmulo de
activos tangibles e intangibles existentes, potenciales y creados en la
Población-Territorio. En todo caso, debe quedar claro que la empresa no es ni
el comienzo ni el fin de un proceso; más bien, el comienzo y el fin es la
calidad de vida de la población en cuya búsqueda, la empresa es uno de los
instrumentos vitales. Este concepto es tan importante que vale la pena
repetirlo: la Empresa es sólo un medio para alcanzar los objetivos propuestos en
por la trilogía Estado-Empresa-Sociedad Civil, un instrumento, muy apreciado
por supuesto, pero instrumento al fin.
En síntesis, razonablemente propongo el
uso de la Población-Territorio como la unidad de análisis para llevar adelante
los proyectos y acciones necesarias a la consecución del objetivo fundamental:
elevar la Calidad de Vida de la población. Esta propuesta se basa en el
principio del Conocimiento Complejo que permitirá el estudio de la
Población-Territorio como un sistema conformado por estructuras y elementos,
tomados en su integralidad.
El Costo Ambiental
El costo ambiental de lo que
"producimos", no está incorporado al costo del producto. El sistema
capitalista no regulado, encuentra dificultades en incorporar el costo
ambiental al costo total del producto, el principal óbice es la imposibilidad
de identificar los precios de mercado de la dimensión ambiental. Es-te problema
está muy relacionado con la necesidad de contar con un sistema de cuentas
patrimoniales en términos monetarios y su inclusión en las cuentas nacionales,
problema al que es preciso referirse con algún detalle. El análisis siguiente
usará como base los trabajos presentados por Pedro Tsa Koumagkos bajo los
títulos "La Economía Política de las Cuentas del Patrimonio Natural"
y "Indicadores Económico-Ambientales para las Cuentas Nacionales",
publicados en el documento de la CEPAl, "Inventarios y Cuentas del
Patrimonio Natural en América Latina y el Caribe"
Nociones corrientes
del patrimonio nacional
En primer término se cita a Sunkel,
autor que define el patrimonio nacional como el conjunto de los elementos
naturales de un país, excluyendo la sociedad. Sin embargo, algunos consideran
que esta definición es muy genérica, por lo que se ha hecho algu-nas
aclaraciones. Sejenovich y Sourro-uille, 1980, citados por Pedro Tsa Koumagkos,
han destacado que las definiciones elaboradas sobre los recursos naturales no
deberían hacer referencia a todos los elementos naturales, sino que debería
desta-carse la cualidad de algunos de ellos de ser útiles a la sociedad, por la
vía de la aptitud de satisfacer necesidades humanas esenciales. Cada etapa del
desarrollo de la sociedad ha tenido en consecuencia su propia relación con la
naturaleza, derivada de sus propias formas de acumulación, por lo que se hace
visible el carácter histórico del concepto de recursos naturales. Las dos
definiciones merecen una evaluación comparativa que ocupará los siguientes
párrafos de este acápite.
La definición genérica de Sunkel tiene
la virtud principal de considerar al ser humano como parte inherente a la
naturaleza y, con el fin de diferenciarlo de lo que llamamos "recursos
naturales", define a éstos como todo lo existente con exclusión de la
socie-dad. La otra definición introduce una noción de carácter histórico del
concepto de recursos naturales, concepción acertada desde el punto de vista
antropocéntrico, pero que en este caso parece contradecir la necesidad de
llevar adelante un proceso sostenible de desarrollo, por el desconocimiento
explícito que se haría de la mayor parte de los recursos naturales que sólo
tiene una utilidad potencial a ser identificados en el futuro. En efecto, si se
ha de definir como recurso natural sólo aquél que es útil a una sociedad
concreta en un momento histórico de-terminado, se deduce que los recursos que
en ese momento no son útiles a esa sociedad concreta no son recursos después de
todo y que, por lo tanto, no merecen ser conservados. En mi opinión, esto trae
una contradicción muy difícil de resolver, puesto que siendo la Ciencia y la
Tecnología (C y T) existentes en un momento dado, los que deter-mina los
elementos de la naturaleza que serán útiles al hombre, la C y T podrán reputar
cono no útiles, elementos que después podrán ser reconocidos como tales, pero
que en el periodo precedente habrían sido descuidados, simplemente por
considerarse que no lo habían sido.
Este conflicto se ve agravado por el
hecho de que ni siquiera la C y T están en condiciones de pronosticar en el
corto plazo las bondades potenciales de un recurso. Gligo (1986) dice que el
término "Patrimonio natural" no implica necesariamente un contenido
más restringido que el de naturaleza y lo define como "...el conjunto de
bienes que nos han sido legados por las generaciones anteriores y que nos
corres-ponde conservar en sus atributos fundamentales o transformarlos
adecuadamente para poder transmitirlos a las generaciones futuras". Me
parece que hay en la forma de esta definición cierta afinidad con la de Sunkel,
al tomar como patrimonio natural (recursos naturales) el conjunto de la
naturaleza; pero creo que tiene tres características de fondo que la hacen
menos confíable que la de Sunkel. Primero: un acercamiento a la definición nos
sugiere que el ser humano sería algo aparte de la "naturaleza", con
lo que se llegaría a la dicotomía falsa y estrafalaria sociedad-naturaleza, que
tanto seduce a la con-cepción metafísica del mundo, donde la sociedad
supuestamente podría existir como algo distinto de la "naturaleza".
Segundo: la expresión "el conjunto de bienes que nos han sido
legados" parecería más bien referirse a un patrimonio particular o a lo
sumo a un ámbito local más que al patri-monio total del planeta, puesto que
hasta ahora no existe una sociedad consolidada de sociedades que tengan
intereses comunes en garantizar el cuidado del patrimonio planetario, intereses
que a lo sumo pueden darse en una región o en un país determinado. Una prueba
de ello es que esta denominación se usa en los EE.UU para identificar el
patrimonio natural de esa nación. Tercero: al identificar el patrimonio como un
"conjunto de bienes", implícitamente está otorgando a los recursos
naturales la facultad de haber sido apropiados debidamente y de tener cierta
valoración económica, dos problemas que constituyen el meollo de la inclusión
de los recursos naturales en las cuentas nacionales.
Francia distingue entre el patrimonio
natural y el patrimonio de la contabilidad nacional, sobre la base de incluir
en este último sólo los objetos apropiados y sus-ceptibles de ser
intercambiados entre agentes económicos, es decir, bienes. España condiciona la
definición de recurso natural a todo bien no producido por el hombre y no
incluido a la definición que Walrás tienen de objeto económico: “objeto útil,
apropiado, valorizado y reproducible”, aunque es preciso añadir que no sólo el
hombre sino también la naturaleza tiene la capacidad de producir un bien con
esas características. En general, las definiciones amplias del recurso natural
incluyen todo lo que existe con exclusión de la sociedad; mientras que las más
estrechas, como las que están en función de las determinaciones históricas,
suponen también una dico-tomía sociedad-naturaleza. Pero creo que no debe
perderse de vista que si bien el hombre es parte de la naturaleza, la
naturaleza es también en cierto modo "social", precisamente por la
interacción entre el hombre y el mundo externo a él. La concepción histórica de
los recursos naturales sería una de las expresiones de la
"socialidad" de la naturaleza. En eso estribaría su aporte, pero lo
haría más en el sentido gnoseológico que en el que estamos tratando aquí. En
todo caso, para ir a lo seguro, estimo que es mucho más adecuada la definición
de Sunkel, que si bien no tiene la elegancia de una exposición dialéctica del
concepto, posee sin embargo, la virtud de evitar abusos como los que permitiría
la concepción histórica de los recursos naturales.
A Continuación se expone algunas
propuestas dadas por diferentes expertos, los que han presentado el problema y
también han hecho propuestas relativas a la evaluación del costo ambiental bajo
percepciones complementarias. Después de las síntesis pertinentes presentaré la
mía.
Inventarios y
cuentas del Patrimonio Natural
Nicolo Gligo ha escrito una obra
titulada “Las cuentas del patrimonio natural y el desarrollo Sustentable"
en el que se ocupa también de las relaciones entre la Economía y la Ecología.
Sostiene la idea de que los recursos naturales y las fuentes de energía son
limitados en el largo plazo. Esta afirmación motivó a varios economistas, entre
ellos, a Nicholas Georgescu-Roegen, a relacionar las leyes de la entropía y de
la termodinámica con la economía. Su declaración de que la ley de la entropía
es la más económica de todas las leyes naturales ha marcado un punto de partida
en la valorización de los recursos. En este sentido, es muy importante,
continúa, imaginar métodos que nos permitan evaluar e inventariar
integralmente lo que conocemos como recursos naturales, aunque no se debe creer
que el problema se reduce a la simple determinación de un precio para cada
unidad de recurso natural, puesto que la valoración de los recursos naturales
va más allá de lo cuantitativo, para introducir indicadores cualitativos que
relacionan el medio ambiente con la humanidad. De cualquier modo, es
imperativo un acercamiento inter-científico entre la Economía y otras ciencias
naturales para encontrar la verdadera dimensión ambiental.
Pocos países han establecido políticas
ambiental-mente sustentables, a pesar de que los problemas ambientales que se
presentan son cada vez más graves. Por supuesto que los gobiernos no están
interesados en mostrar que el relativo crecimiento económico de sus países no
se debe tanto a la ejecución de políticas apropiadas, sino a la tremenda sobre
explotación de los recursos naturales, a los que no se les imputa un precio por
considerarlos “bienes libres”. Un elemento de la naturaleza se puede valorar de
diferentes formas, ya sea atendiendo a su contribución al ecosistema, a su
valor económico, a la importancia que tiene para el mundo, a su aporte a la
evolución de la Población-Territorio o a su valor económico. Hasta hoy se
ha valorizado sólo el valor económico del recurso y lo que se entiende por
patrimonio natural de la región.
La Valoración
Económica del Patrimonio Natural
Esta valoración, por sí sola, tiene
serias limi-taciones, especialmente cuando hay elementos cuyo valor no puede
ser reflejado en los precios de mercado, debido a sus características
intrínsecas, de localización y otros. Sin embargo, al no contar con otro método
más adecuado, se ha visto por conveniente tomar la valoración económica,
preferentemente cuando se trata de efectuar una asignación de recursos que
permita un desarrollo sustentable. Nicolo Gligo propone la siguiente división
de la valoración económica del patri-monio natural.
La Valoración
Económica de las Existencias
Supongamos que se quiere valorar un
bosque. Para el dueño del aserradero el bosque será sólo eso, un conjunto
comercializable de madera, pero, para el encargado de valorarlo, ese bosque no
sólo será madera, también será capacidad de producción de agua, fauna,
diversidad genética, flora con recursos farmaceúticos, turismo,
recre-ación ¿Cómo se determinarán los precios que reflejan los diferentes
usos que tiene el bosque? Los Precios de mercado parecen un gran comienzo,
responde Gligo, pero sólo reflejan las preferencias presentes y marginan la
importancia de la demanda futura. Para solucionar este problema los economistas
han pensado en utilizar los “precios sombra” los que, en estos casos, serían
los precios de reposición del sistema boscoso, estimación que a su vez, trae
muchas y grandes complicaciones. Hasta el momento de ha calculado con
alguna precisión los gastos en mejora de la fauna silvestre. Se pretende
extender estos procedimientos para estimar el valor patrimonial de la
diversidad genética, del turismo y de la recreación. Estos estudios muestran el
valor del patrimonio sobre la base de los cálculos del mantenimiento de las
funciones productiva y ecosistemica. En esta experiencia, el valor
patrimonial de la madera alcanza el 83% del valor patrimonial del ecosistema en
estudio, valor muy poco sensible a las demás funciones productivas y de
mantenimiento del ecosistema.
Aunque sólo sea por intuición,
nos sorprendemos con el autor ante la ponderación exagerada que se da a la
madera sobre la suma de las otras funciones del bosque, como ecosistema. La
disponibilidad de la madera es sólo una de las funciones económicas del bosque.
Quedan otras tan importantes como la fauna, la diversidad genética, la
capacidad de producir agua…a las que el autor se refiere en párrafo anterior.
Esas funciones deben ser debidamente ponderadas sin que se las infravalore por
algún malentendido de lo que puede ser medible cuantitativamente y lo que
supuestamente no puede ser. A continuación, Gligo dice que se propone
trabajar en dos tipos de ingreso: el ingreso real, que sería el ingreso bruto
menos los costos económicos (No confundir con el Ingreso Real que resulta de la
división del Ingreso nominal sobre el nivel general de precios) Por otra parte,
se tendría el ingreso ajustado, que sería el ingreso real menos los costos
ecológicos y sociales. Tanto los ingresos brutos como los costos econó-micos se
calculan sobre la base de los precios de mercado, quedando la tarea, aún
inconclusa, de encontrar la metodología que permita calcular los costos
ecológicos y sociales.
La Valoración de la
Fracción del Crecimiento Imputada al Deterioro Ambiental
Esta valoración, dice Gligo,
descansa sobre el principio planteado por John Hicks, según el cual, el ingreso
representa el consumo máximo que puede efectuarse sin que se modifique el
patrimonio de una sociedad o individuo. Con ese concepto en mente, se restó del
valor bruto de la producción el costo de los insumos y se obtuvo lo que el
autor llamó el “Ingreso Económico”. Luego se estimaron los costos ambientales
derivados de las distintas actividades económicas sobre la base del cálculo de
la erosión, la pérdida del bosque, la pérdida de retención de capacidad
hídrica, el incendio de árboles adultos y la pérdida de la masa forestal
reproductiva. Con el objeto de estimar la proporción del ingreso económico que
represen-taban los costos ambientales, se calculó un coeficiente de costo
ambiental por unidad de ingreso económico. Con el objeto de calcular el impacto
de la reducción del patrimonio en la disponibilidad de recursos (agua, bosque,
tierra) simplemente se calculó la diferencia de las existencias físicas antes y
después del proceso de explotación.
El modelo DELC afirma que no basta
calcular la diferencia de las existencias físicas antes y después del evento,
pues debe tomarse en cuenta el hecho de que un ecosistema sin bosque tiene un
valor inferior a uno con bosque en una proporción que excede el simple cálculo
económico de los recursos naturales absorbidos en el proceso productivo.
Las Cuentas
Nacionales Tradicionales
No toman en cuenta ni el agotamiento ni
el deterioro de los recursos naturales; al momento, dice Gligo, existen dos
alternativas teóricas de interés: modificar el producto nacional neto,
introduciendo el concepto de “Depreciación Ambiental”. La otra manera sería
cargar al PIB los servicios ambientales. En el producto se aumen-taría el
consumo privado, agregándole el valor de la producción generada por el uso de
los recursos ambientales.
Sobre el particular, el modelo DELC
cree que la primera recomendación del anterior párrafo es relevante. Como se
sabe, en la actualidad se calcula el PIB neto restando al PIB la depreciación
del capital fijo utilizado en el proceso de producción. Sin embargo esa primera
propuesta, sugiere que además de la depreciación del capital fijo, se reste
también lo que el autor llama la “Depredación Ambiental” con lo que el producto
nacional neto será todavía menor al que se obtiene con los métodos
convencionales, por lo que reflejaría de un modo más adecuado el verdadero
valor de la producción neta. Por otro lado, la intención de Gligo en su segunda
propuesta pretendería establecer la contraparte contable necesaria a la
depredación ambiental. Con este método se pondría en vigencia la fórmula que
establece que el PIB modificado sería igual al PIB tradicional, más los
servicios ambientales y menos los daños ambientales (Peskin, 1989) Claro está
que esta valoración del nuevo PIB se lleva a cabo en moneda, lo que posiblemente
no sería aceptado por países o regiones en los que el medio ambiente tiene
consideraciones éticas, dice el autor. En todo caso, se trata de evitar el
financiamiento del consumo con la depreciación del patrimonio de recursos
naturales.
Orientaciones
regionales
A continuación, Gligo propone:
incorporar el medio ambiente como una dimensión básica; hacer que las cuentas
patrimoniales se constituyan en una herramienta de planificación y gestión del
desarrollo ambientalmente sustentable; establecer que cada país desarrolle su
propio método con su dotación de bienes y recursos naturales; por último, tomar
en cuenta el sistema de cuentas físico (hectáreas cultivables, áreas forestales
y otros) a la par que el sistema de cuentas económico. Un sistema de
cuentas físico es mucho más que la suma de sus inventarios parciales, pues
implica, entre otros, las interacciones ecosistémicas y los niveles de
perturbación y deterioro de cada recurso en conexión con los otros. El autor
termina su artículo expresando que es imperativa la formulación de las cuentas
del Patrimonio natural sobre la base de un programa eficiente de investigación
de los recursos naturales.
Tal como se detallará en el capítulo
respectivo de esta obra, el modelo DELC exigirá la inventa-riación de los
recursos naturales al momento de iniciar un proceso de Desarrollo Local,
siguiendo las diversas metodologías sobre las cuentas patrimoniales en adición
a las cuentas nacionales tradicionales.
La Metodología de
las Cuentas del Patrimonio Natural
Ana Christine Waishburger ha hecho una
revisión de las metodologías sobre las cuentas del patrimonio natural,
explicando que las existentes se reducen a medir el crecimiento económico por
medio del PIB y el PIN (Producto Interno Bruto y Neto, respectivamente) pero
como sólo toman en cuenta las transacciones del mercado, la medición es
incompleta, pues no se contabilizan las economías informales, las de
subsistencia, la dimensión ambiental ni la distribución real del ingreso.
Arbitrariamente se dice que los recursos naturales (aire, agua, biodiversidad,
fauna, flora silvestres, árboles forestales……) son bienes libres y por eso no
tienen precio. Los precios de mercado se rigen por los costos de explotación,
transporte y un margen de ganancias; no se toma en cuenta las pérdidas
patrimoniales. La autora sostiene que las cuentas patrimoniales podrían ayudar
a los países a tomar conciencia de la problemática ambiental, la que incluye el
patrimonio natural de cada nación; de otro modo, las cuentas nacionales no podrían
ser una medida completa del bienestar nacional. También se ha propuesto la
revisión de los ingresos provenientes de algunos recursos naturales
susceptibles de ser explotados para comercializarlos, tales como el petróleo,
los minerales, la fauna... para restar de estos ingresos sus costos
ambien-tales, contabilizando así la degradación y depreciación del acervo
natural. Los exper-tos en cuentas nacionales se han negado a introducir estas
modificaciones aduciendo que: “es imposible contabilizar bienes que no han sido
producidos (marcando una diferencia entre depreciación y degradación) y que no
es posible introducir medidas normativas a la contabilidad. “Si un país ha
aceptado vivir en un ambiente deteriorado no cabe a las cuentas nacionales
obligar a que ese país adopte medidas más rigurosas”. Esta clase de actitudes
son las que frenan todas las iniciativas para llevar adelante cambios
fundamentales en la metodología de las cuentas nacionales, en este caso, en la
introducción de las cuentas patrimoniales. Por su parte, el modelo DELC que
propongo, toma en cuenta la necesidad de introducir las cuentas patrimoniales;
sin embargo, no concuerda con la autora en el sentido de que se debe restar los
costos ambientales de los ingresos de la comercialización de recursos
naturales; al contrario, la propuesta que pondré a consideración de los
lectores en este mismo capítulo, más bien cree que es necesario aumentar el
precio para incluir los costos ambientales.
Las Cuentas
Satélite del Patrimonio Natural
Estas cuentas reciben el nombre de
“Satélite” por su carácter de ser cuentas que derivan del núcleo central: la
Contabilidad Nacional. Estas cuentas permiten un estudio más detallado de los
comportamientos de un área específica, tales como los aportes del medio
ambiente al PIB, la protección social, la Investigación y desarrollo, el
turismo y otros. En el caso del medio ambiente, las cuentas patrimoniales
satelitales muestran los aportes de los diferentes componentes que los recursos
naturales hacen a la creación del PIB, tales como la biodiversidad, la
fertilidad del suelo, la capacidad de los árboles de oxigenar las cuencas
hídricas… En el caso del turismo, por ejemplo, las cuentas satelitales nos
detallan los aportes del turismo a la ampliación de las ofertas de bienes y
servicios debido al turismo, pero queque no sólo se dedican a satisfacer las
exigencias del turismo, pero que estiman, v.g, la parte del incremento de la
oferta de un bien debido exclusivamente al turismo. Hasta fines de la década
del ’60, la naturaleza había sido considerada como un obsequio que otorgaba
recursos y recibía desechos sin ningún costo. Pero después se descubrió los
costos ocultos del desarrollo y se consideró otros factores que definían el
bienestar de la sociedad tales como el medio ambiente y la identificación
socio-cultural. Los costos de reproducción y de reposición ambientales y los
costos de defensa del medio han aumentado progre-sivamente. Pero se están
tomando algunas medidas al respecto. En Suiza, por ejemplo, se propuso al
Estado que adjudicara a cada empresa cierta cantidad de equivalentes ecológicos
por un valor determinado, los que podrían ser utilizados para contaminar. En
Francia hay la renovabilidad, es decir, la capacidad de regeneración de un
recurso dentro de un plazo previsible, el que generalmente coincide con el
periodo de una generación que es de 25 años. La tasa de uso o deterioro no debe
exceder la de reposición.
Hay tres categorías de recursos:
renovables (viento, corrientes marinas, ciclos de agua) condicionalmente
renovables (suelos, bosques, fauna) y no renovables (minerales, petróleo, gas)
Se excluyen todos los componentes que están fuera de la influencia humana
(rayos solares, geomorfología) En Noruega se considera que los recursos
naturales son un bien o capital del Estado el que debe administrarlos con miras
a largo plazo. Los ingresos provenientes de esa admi-nistración son
distribuidos entre la sociedad. El Estado debe asumir un papel regulador sobre
la explotación y uso de los recursos para garantizar el desarrollo de las
generaciones futuras.
Indicadores
Económico-Ambientales para las Cuentas Nacionales
Pedro Tsakoumagkos, profesor de la
Universidad de Buenos Aires reserva la frase “recursos naturales sociales” para
los recursos naturales que sólo potencialmente son valores de uso en tanto no
han sido objeto de apropiación-valoración; sigue el ejemplo de la mayoría de
los teóricos que niegan valor a todos aquellos recursos que la técnica actual
no les concede un precio de mercado. Las diversas propuestas de indicadores
económico-ambientales deben reconocer, dice, la imposibilidad de conocer los
precios de la tierra y el hecho de que, con relación al deterioro ambiental,
sólo son computados en la medida en que entren en la esfera del valor. En la
propuesta concreta se explica que existen elementos naturales que caen fuera de
la esfera del proceso de valorización y que por lo tanto no son valores en sí
ni va-lores de uso. Se propone incluir, como parte de las cuentas nacionales,
los activos físicos naturales como parte del capital. En ese conjunto se
contabilizarían los yacimientos naturales, los bosques y otros, pero al modo de
un capital fijo incorporado a la tierra y sujeto al proceso de depreciación,
como cualquier otro capital.
Otras Propuestas
para el Análisis de las Cuentas Patrimoniales
H. Daly (“Operationalizing susteinable
develop-ment bay investing in natural capital”) propone un nuevo sistema de
contabilidad en el que se abandona el PIB como flujo y se crea uno nuevo que se
basa en el concepto de existencias de capital, incluyéndose el “capital
natural”. El PIB, tal como lo conocemos hoy, sería cambiado con un PIB basado
en criterios ecológicos. En vez de sus categorías actuales (gastos,
crecimiento de bienes y servicios, consumo…) sugiere las si-guientes cuentas:
cuenta de beneficios, en la que se incluirían los beneficios ambientales, de
una parte; por otra, los gastos y el capital (incluso el “capital ambiental”)
En síntesis, cualquiera que sea la
modalidad que cada nación adopte, la valoración de los factores ambientales
tendrá grandes repercusiones en el concepto no sólo de lo que es el PIB, sino
también en términos de cómo debe considerarse, en términos de sustentabilidad,
un proceso de desarrollo. Las diferentes propuestas que hemos citado tienen en
común el hecho de que proponen la valoración de los recursos naturales, quizás
por la dificultad técnica de asignarles precios de mercado. Esta situación
obliga a buscar nuevos parámetros, no poniendo el énfasis en la exactitud con
que pueda realizarse las respectivas mediciones sino en la necesidad de
tomar el medio ambiente como una variable.
Crítica a una
propuesta
El DELC rechaza que los recursos
naturales sean objeto de depreciación, dado que los recursos naturales pueden
reponerse, con políticas apropiadas, algo que no se puede hacer con el capital
fijo. De esta posición, podría inferirse que todo el deterioro ambiental
ocasionado por una actividad productiva puede ser reducido a una cantidad
determinada de “materias primas básicas”, cuyo flujo, valorado como todas las
demás materias básicas, ingresaría en las cuentas nacionales. Tal intento
parece, en principio, muy racional y viable, pero tienen algunos aspectos que
le quitan la seriedad que debe tener un método que realmente mida y valore el
deterioro ambiental como resultado de una producción productiva. Entre otros,
los aspectos negativos de la propuesta se expresarían en que se identificaría
como materias primas básicas, sólo las que podrían ser valoradas a precio de
mercado, excluyendo todo el deterioro ambiental que no puedan ser identificadas
como tales. Por otra parte, se toma en cuenta el costo de las “materias primas
básicas” en el producto y no el costo de reposición para que el medio ambiente
vuelva a ser como era antes de la actividad productiva, lo que es un error.
Interpreto esta afirmación en el sentido de que todo el deterioro ambiental
ocasio-nado por una actividad productiva puede ser reducido a una cantidad
determinada de "materias primas básicas" cuyo flujo, valorizado como
todas las demás materias básicas, ingresaría en las cuentas nacionales. Este
intento parece muy racional en principio, y la propuesta parece viable además,
pero tiene algunos aspectos que le quitan la posibilidad de ser un método que
realmente mida y valore el deterioro ambiental debido a una actividad
productiva. En primer término, se parte de la idea de que las materias primas
básicas son ya materialización de valores de cierta magnitud (en otro acápite
dice textualmente que muchos procesos de deterioro ambiental caen fuera de sus
posibilidades significadoras) es decir, la valorización de esas materias, que
para nosotros es el punto fundamental del cálculo, para el autor ya está
definida en principio. En segundo término, identifica como materias primas
básicas solamente aquéllas que pueden ser valorizadas a valor de mercado,
excluyendo todo el deterioro ambiental que no pueda ser expresado en
estas "materias primas básicas". Por último, toma en cuenta solamente
el costo de las "materias primas básicas" en el producto y no el
costo de reposición para que el medio ambiente vuelva a ser como era antes de
la actividad productiva. Este es un punto en contra muy importante, puesto que
no toma en cuenta en el costo del producto el deterioro ambiental.
La Economía Vital establece que si no
se incluye los costos de reposición del medio ambiente en el precio final del
producto, ha de llegar el momento en que el planeta, al menos teóricamente, ya
estará completamente deteriorado y nada quedará para ser valorizado después.
Por todos estos aspectos, reitero la necesidad de tomar paráme-tros que no sean
de mercado para valorizar el deterioro del medio ambiente, como resultado de
una actividad de producción o de consumo y reafirmo mi propuesta de que sea el Estado
el que impute precios al uso y deterioro del medio ambiente, de acuerdo con las
prioridades del país y de la comunidad internacional. La imputación de precios
del deterioro del medio ambiente no es una cuestión de mercado, es un asunto de
supervivencia de la especie misma y por ello exige instrumentos no
convencionales y la participación de la comunidad internacional en su
determi-nación. Un aspecto muy importante de los intentos de contabilizar el
patrimonio natural (o los recursos naturales) es la consideración del precio
que deberá imputarse a cada uno de ellos en cada caso. Tomemos el ejemplo de
Gligo: supongamos que deseamos valorizar un bosque. Para el dueño de un
aserradero el bosque es sólo un conjunto comerciable de madera; pero, para el
encargado de valorarlo, ese bosque es algo más que madera, es también una
fuente de producción de agua, fauna, diversidad genética, flora, recursos
farmaceúticos, turismo, recreación; ¿Cómo se determinan los precios que
reflejen los diferentes usos que tiene el bosque y la apropiación de esos usos
que se lleva a cabo en el momento de la explotación de madera por parte del
industrial? Para contestar esta pregunta, el sistema capitalista tiene que
aceptar la necesidad de recurrir a otros parámetros diferentes del mercado en
el proceso de contabilizar los recursos naturales. En este caso, debería
pensarse en la posibilidad de imputar, a través del Estado, precios basados en
lo que podríamos llamar "costos de prioridad nacional", los mismos
que se expresarían mediante coeficientes de ponderación del precio de mercado
del artículo en cuestión, periódicamente revisados, los que serían pagados con
la devolución que el industrial haría de la parte del incremento del precio de
su producto, asociado a los costos ambientales; esto funcionaría como un
impuesto a las empresas por uso y deterioro del medio ambiente. Los costos
devueltos más un recargo estimado en cada caso, podrían llamarse "ingresos
por reposición del medio ambiente", y serían un poco más elevados que los
"costos de prioridad nacional". Esa diferencia se explicaría por el
costo imputado que implicaría el periodo de espera y los gastos de reposición
para que el bosque fuera otra vez lo que había sido antes de la explotación de
madera, en este caso. Las devoluciones por parte del empresario, más un
porcentaje sobre los mismos, serían contabilizados como un ingreso asignado a
la reposición de los recursos naturales insumidos en la producción de los
bienes producidos. Por supuesto que los "costos de prioridad
nacional" y los "ingresos de reposición del medio ambiente"
variarían de país a país, de acuerdo con la dotación de recursos naturales y a
las prioridades consiguientes que cada uno tuviera. Estos "ingresos"
tendrían que ser mayores a los costos originales, porque un ambiente sin bosque
es inferior a uno con bosque, antes de que el bosque haya sido restituido en su
totalidad.
También queda claro que, en virtud de
que el medio ambiente de una nación trasciende el interés nacional y se
convierte en un asunto que atañe al planeta en general, debería existir una
especie de consenso internacional, para que cada país señale sus coeficientes
respectivos dentro de ciertos márgenes elaborados por una entidad técnica
mundial, so pena de ser marginados en los acuerdos sobre comercio, aranceles…
que en el futuro serán más generalizados y de mayor obligatoriedad. Ahora bien,
¿Qué significa lo anteriormente expuesto? Pues significa que el sistema
capitalista deberá adaptarse cada vez más a los requerimientos del medio
ambiente, adoptando métodos y procedimientos de valuación de los recursos
naturales, en este caso, extraños a la modalidad de un capitalismo mercantil
puro.
Resumiendo
La concepción histórica de los recursos
naturales toma en cuenta solamente las cualidades de utilidad del recurso
natural, excluye sus cualidades potenciales que serán descubiertas por las
próximas generaciones. Es cierto que los recursos naturales tienen un carácter
histórico; más aún, se podría decir que la concepción del carácter histórico de
los recursos naturales es aplicable sobre todo al sistema capitalista, debido a
que nunca como durante su vigencia, ha habido la necesidad de clasificarlos de
forma tan sistemática; pero esta concepción no nos brinda los instrumentos
necesarios para medir el deterioro del medio ambiente en toda su amplitud; al
contrario, únicamente nos autoriza a explotarlos sin tomar en cuenta los
preceptos de la conservación. Por su parte, la noción de que "recurso
natural es todo lo que existe excepto la sociedad", pertenecería a un
sistema más bien comunitario de tipo futurista; pero, si se ha de conservar los
recursos naturales y han de ser explotados de forma sostenible, ha de ser
imperativo aplicar a un sistema capitalista una definición concebida para un
futuro sistema de tipo comunitario en el mundo.
Propuesta la
estimación del valor verdadero del PIB
La siguiente propuesta, que es la que
se aplicará al modelo DELC parte de la necesidad de tomar al medio ambiente
como un factor de producción en vez del concepto pasivo de “tierra”.
La Valuación
La locura colectiva que arrastra el planeta deriva también de otro silogismo
propio del homo consumidorus: lo que no tiene precio de mercado no tiene valor;
no cuenta. Por lo tanto, el medio ambiente, que no puede ser valuado a precios
de mercado, no existe para los neoclásicos en todas sus variedades. Pero hay
una nueva ola de opinión que ve con gran claridad las fatales consecuencias de
no otorgar un valor a los bienes ambientales, independientemente de que el
mercado otorgue o no su visto bueno. A la pregunta tradicional ¿cuál será el
beneficio de construir un nuevo camino? Se opone la pregunta
contemporánea ¿cuál será el costo de construir el nuevo camino y cuál el
beneficio de no construirlo?
Pero estas personas se dividen en dos
grandes grupos: los fanáticos que creen que el medio ambiente debe
mantenerse per se, virginalmente intocado por la mano del hombre,
por un lado y, por el otro, los que creen que el medio ambiente debe ser
conservado para sostener la vida de la especie humana y de la misma naturaleza.
Los últimos definen la conservación como el proceso de
explotación racional del medio ambiente, de manera tal que se garantice la
satisfacción de las necesidades del presente sin poner en riesgo la
satisfacción de las necesidades futuras. Yo me encuentro entre los que componen
la según-da camada, entre los que definen tan acertadamente lo que es la Conservación
Economía Vital: El
PIB por el método del Valor Agregado
El PIB, medido en su forma actual, es
decir, tradicional resulta de la suma de los valores agregados producidos por
cada uno de los sectores de la economía; esto es:
PIB = A + I + M + ... +
S (1)
Donde A, I, M...S, significan
Agrigultura, Industria, Minería,... Servicios…Al postular que el medio ambiente
es un sector productivo cuya razón de ser es proporcionar la posibilidad de que
se lleve a cabo cualquier proceso productivo, el PIB debería incluirlo. De este
modo, el nuevo PIB(m) resultaría de la suma de los siguientes valores
agregados:
PIB(m) = A + I + M + ... + S + MA
(2)
(m) significa que se introduce en el
PIB la dimensión ambiental
MA = Valor Agregado del Medio Ambiente
Por supuesto, que el valor formal de la
igualdad (2) será mayor que el de la igualdad (1),
aunque en la realidad ambos tendrán el mismo valor, debido a que en la
valuación actual no se toma en cuenta el aporte del Medio Ambiente y se
subvalora el valor total del producto
Economía Vital:
Cálculo del PIB por el método del Ingreso
En la actualidad el PIB medido por el
método del Ingreso se calcula sumando todos los ingresos que reciben los dos
factores de producción: el trabajo y el capital; en este sentido, si
denominamos: S = Salario, al ingreso recibido por los trabajadores; K =
Capital, al ingreso total recibido por los dueños del capital, el PIB de una
economía cerrada será:
PIB = S +
K (3)
Introduciendo la variable ambiental
como un factor de producción, tal como se contabilizará en el modelo DELC, los
retornos al medio ambiente se medirían como se miden los retornos al trabajo
(salario) y al capital (beneficio) En otras palabras, habría un ingreso
percibido por el Medio Ambiente en su calidad de factor de producción; este
ingreso estaría representado por RA ("Reposición Ambiental") Con eso,
tendrí-amos la nueva igualdad en los siguientes términos:
PIB = S + K +
RA (4)
Por supuesto que el valor formal de la
igualdad (4) sería mayor que el valor formal de la igualdad (3) porque se
estaría valorando el ingreso que se destinaría a la reposición del medio
ambiente. Aunque, como en el caso de los valores agregados, en la realidad
ambas igualdades son equivalentes entre sí, debido a la infravaloración que se
hace de RA en (1)
Economía Vital:
Cálculo del PIB por el método del Gasto
En la actualidad el PIB calculado por el método tradicional del gasto para una
economía cerrada utiliza la siguiente igualdad:
PIB = Cp + Cg + Ik
(5)
donde: Cp = Consumo Privado; Cg =
Consumo del Gobierno; I = Inversión en bienes de capital (maquinarias,
edificios…..) Con la introducción de la variable ambiental, la igualdad (5)
cambiaría del siguiente modo:
PIB = Cp + Cg + Ik + Ia
(6)
Ia = Inversión en el medio ambiente
La introducción de la dimensión
ambiental cambiaría la actual estructura de las cuentas nacionales, lo que no
sería una tarea fácil, pero permitiría ponernos en la dimensión real del mundo
en que vivimos. Por lo expuesto en este acápite es preciso que nos demos
cuenta de lo importante que es valuar el coste del medio ambiente incorporado
en el producto, encontrando en cada caso, la metodología para hacerlo. Sólo
cuando lo valuemos correctamente se podrá hablar de costos de oportunidad
verdaderos. A pesar del significa-tivo cambio que significa la introducción del
me-dio ambiente como un factor de producción y al mismo tiempo, como una forma
de estimar con mayor precisión el PIB y una vez que el DELC se haya consolidado
como tal, el medio ambiente será sustituido por la Naturaleza, de tal manera
que se identificará otra vez a los verdaderos creadores de la riqueza: el
trabajo del hombre y la magia creadora de la naturaleza.
SOBRE LA NATURALEZA
DE LA ECONOMÍA
Algunas percepciones epistemológicas
sobre la naturaleza de la economía
En primer término es preciso anotar la diferencia que hago entre lo que es
gnoseología y epistemología: al igual que varios autores, guardo la primera
para el estudio del conocimiento en general; la segunda, para el estudio del
conocimiento científico; en este caso de la ciencia económica. Con esta
diferenciación y avalado por mi afirmación de que todos perciben todo de
acuerdo con sus intereses y circunstancias, debo hacer pequeños análisis sobre
algunas de las principales percepciones que sobre la Economía han sido
formuladas en la historia del pensamiento económico.
La Visión de los
Clásicos
(Base de referencia: Sebastián Marotz,
“Epistemología de la Economía”)
El nacimiento de la Economía Política
como una ciencia social, exige la consideración de las percepciones
epistemológicas para establecer su campo metodológico. Adam Smith, recurre a
las ciencias naturales y, sobre todo, a las leyes de Newton, para aplicarlas a
la Economía. Eso es lo que hace, cuando aplica el interés personal en la
“Investigación …” y en el principio de la Empatía en “La teoría de los
Sentimiento Morales”, aunque lo hace desde una perspectiva típicamente
deductiva, que es el principio que singulariza la epistemología de los
fundadores de la ciencia económica. Algunos años después, J. S. Mill sigue con
atención el debate de Ricardo y Malthus sobre varios temas concernientes a la
Economía Política a los que se suman aquéllos que se entablan entre los
economistas y los reformadores sociales. Su ensayo “On the Definition of
Political Economy” continúa la tradición que había impuesto Bentham y Comte, lo
que le exige basar sus percepciones en “la realidad positiva” y desechar el
apriorismo kantiano, pues considera que la afirmación de que el conocimiento
pueda partir de la intuición, independientemente de la experiencia, es una
proposición falsa. Pero eso no significa que deje de lado algunos de los
fundamentos a priori en sus consideraciones sobre la ciencia económica; así por
ejemplo, cree que el nervio motor de la acción humana sería el deseo de la
riqueza, la que estaría limitada por el ocio y los deseos de consumir. Tal como
puede verse, aunque estos principios partirían de una observación de la
experiencia, no pueden verificarse. Así, el principio abstracto, a priori,
obtenido por introspección sólo puede observarse en la realidad en algunas
ocasiones y por la presencia simultánea de muchas otras circunstancias. De esta
afirmación deduciría que las leyes económicas deben y pueden ser verificadas,
pero el hecho de que una circunstancia particular no la verifique no implica
que la ley deba ser descartada.
Marshall (1948), en sus “Principios” si
bien no se refiere con mucha profundidad a las cuestiones metodológicas ni a la
comprobación de las teorías, sigue una línea conciliadora con la escuela
histórica, aunque la economía que propone es una en la cual se parte de algunos
principios básicos derivados de la introspección, que son elaborados
matemáticamente, aunque se exponen prescindiendo de esa herramienta, y que
luego se verifican con ejemplos, y si bien sostiene el principio de la unidad
de la ciencia, atribuye a las leyes económicas el carácter de tendencias, que
son mucho más imprecisas que en la física. Se refiere al ejemplo de la ley de
la gravedad, que dada la existencia de fricción y de otras fuerzas se
transforma en una tendencia, igual que, sostiene, sucede con las mareas, que
tienen un componente aleatorio. Pareto,-que no puede definirse estrictamente
co-mo un continuador de la tradición clásica, realiza tempranamente un análisis
del rol de la comprobación empírica que resulta por demás interesante. En su
Manual de Economía Política sostiene que hay tres formas de hacer
economía: buscando el bienestar de una persona o de una empresa, el de toda la
sociedad o “solamente la búsqueda de uniformidades que presentan los fenómenos
sin tener como fin ninguna utilidad práctica directa”, es decir que se persigue
la finalidad exclusivamente científica de aumentar el conocimiento por sí.
Pareto aboga por esta última posición, y -afirma- se separa así de Smith y de
Stuart Mill, quienes si bien se refieren en la mayor parte de los casos al
tercero de los enfoques enunciados, también adoptan en varios pasajes de sus
obras al primero y al segundo. Cuando se refiere más adelante a la comprobación
empírica lo hace de esta manera: “Hay que añadir que las teorías no son sino
medios para conocer y estudiar los fenómenos. Una teoría puede ser buena para
alcanzar cierto fin. Otra puede serlo para alcanzar otro. Pero de todas maneras
deben estar de acuerdo con los hechos, porque si no, no tendrían ninguna
utilidad. El estudio cualitativo debe ser sustituido por el estudio
cuantitativo, y buscar en qué medida la teoría se aparta de la realidad. De dos
teorías escogeremos la que se aparte menos.
La Percepción
Axiomático-Deductiva
(“El Método en la Economía Política” de
la obra de Gabriel J. Zanotti)
La percepción axiomático-deductiva se
construye sobre axiomas (proposiciones “evidentes por sí mismas”) teoremas
(proposiciones deducidas de los axiomas) y definiciones y reglas de
estructuración interna. La singularidad de este modo de conocer es que, en
contraposición al método positivista, no requiere, necesariamente, recurrir a
“la realidad” para establecer sus bases teóricas, ejecutar sus procesos y
llegar a sus resultados, pues confía en que las reglas y el uso adecuado de a
deducción sistemática hablarán por sí solos.
Nassau William Senior
(An Introductory Lecture of Political Economy)
En eta obra, Senior afirma que la
ciencia económica nos enseña en qué consiste la riqueza, quienes la
distribuyen, cuáles son las instituciones y costumbres para dar la mayor
riqueza a cada individuo. Al adoptar este procedimiento establece sus axiomas sobre
la riqueza, la maximización del beneficio, la formación del capital, la ley de
rendimientos decrecientes y sobre los factores limitantes de la población.
Posteriormente, en “Cuatro ensayos en Economía Política” determina que el
objeto de la economía no es el estudio de cosas materiales, sino de
interacciones sociales cuyo sentido depende de la finalidad de los sujetos
actuantes. Dice que los términos técnicos de la Economía política, tales como
demanda, utilidad, valor… son ideas mentales: mientras que los “objetos” como
riqueza, capital, renta, salarios, ganancia…” son resultado de “afecciones de
la mente”. Como resultado, surge una nueva definición de Economía Política: la
ciencia que expresa las leyes que regulan la producción y la distribución de la
riqueza en la medida en que dependen de la acción de la mente humana. Senior
estima que los axiomas no son hipotéticos, sino verdaderos porque tienen
conexiones con hechos cuya evidencia deriva de la observación y de lo que llama
“evidencia mental”. Sin embargo, tal como dice Zanotti, el axioma de la
“maximización del beneficio (“las personas tratarán de conseguir la mayor
cantidad posible de riqueza”) es una hipótesis asumida. A pesar de ello, Senior
rechaza las hipótesis no basadas en la observación, puesto que nadie querría
una ciencia basada en hipótesis fabricadas a priori, en premisas arbitrarias y
deformadas por la posibilidad de los errores lógicos en su desarrollo.
J.Stuart Mill
(On the Definition of Political Economy)
Conocido como un gran defensor del
inductivismo en las ciencias naturales, escoge para la Economía un método
hipotético-deductivo, en el sentido de que sus hipótesis reemplazan a los
axiomas de los cuales deduce un conjunto de leyes económicas. Afirma que la
Economía no puede ser un manual para aumentar la riqueza; más bien sería el
resultado de una ciencia. Es que la ciencia no se enfocaría al asunto de fines,
medios y reglas sino más bien, se orientaría al conocimiento de los fenómenos y
sus leyes. Coincide con Senior al postular que las leyes de la producción y
distribución se relacionen con fenómenos físicos, éstos se relacionan, a su
vez, con fenómenos mentales que derivan de la conducta humana. De este modo, la
definición de Economía sería: “la ciencia que trata de la producción y
distribución de riqueza en la medida en que dependen de las leyes de la
naturaleza humana”. A partir de un axioma que se podría considerar como el de
la maximización, la Economía extraería conclusiones haciendo abstracción de cualquier
otra consideración y asumiendo que la obtención de la riqueza sería el único
fin del hombre, lo que, a su juicio, sería también una buena aproximación a la
realidad.
En este sentido, la Economía se
desarrolla a partir de suposiciones y no de hechos; es decir, sería
apriorística. Se basaría en “verdades abstractas” a la que las “circunstancias”
convertirían en concretas. Por su parte, el método a posteriori no
sirve para descubrir la verdad sino para verificarla. Zanotti dice que, sobre
el particular, Mill adelanta el método de falsación, como un proceso que nos
indica que estamos omitiendo alguna causa perturbadora.
En síntesis: lo que une a Senior con
Mill es la concepción hipotético-deductiva, a priori; lo que los separa es la
consistencia de las proposiciones iniciales; para Senior, deberán ser “reales”,
en cambio, para Mill serán hipotética; pero las premisas serán hipótesis
verificablesa posteriori. En este sentido, los analistas dicen que
el apriorismo de Mill es, en realidad, el deductivismo hipotético, como un
antecedente valioso a la percepción de Popper, quien aplicará este
procedimiento por él perfeccionado, a todas las ciencias y no sólo a las
sociales. Hay pues en Mill un punto intermedio entre el conocimiento empírico y
el formal y cuya teoría del conocimiento se funda en la premisa de que puede
obtener conocimientos verdaderos de la realidad, aunque ellos se encuentren más
allá de la verificación o testeo.
John E. Cairnes
(The Character and Logical Method of Political Economy)
La riqueza, para Cairnes, puede ser considerada desde el punto de vista físico
como mental, no importa que esté constituida por objetos materiales, lo
importante será que poseen valor; a su vez, el valor será una cualidad mental.
El economista describe hechos positivos, pero en condiciones de caeteris
paribus, lo que no permite conclusiones con seguridad absoluta, debido a
que el método le obliga a omitir circunstancias. Sin embargo, percibe el
carácter tendencial de las leyes económicas, aunque no es posible realizar
procesos de inducción. Por otro lado, las causas institucionales, políticas y
sociales en general, conclusiones de otras ciencias, se constituyen en la
fuente de los procesos que crean y distribuyen riqueza. Por ello, el economista
se enfrenta a causas últimas y confía más en la solidez de las premisas que en
la de los resultados deductivos.
¿Cuál sería la naturaleza de los
axiomas en los tres pensadores?: una mezcla de realismo y de un apriorismo
racionalista que luego sería perfeccionado por los teóricos futuros. En mi
opinión, los esfuerzos epistemológicos de los tres autores citados y, en
general, de los clásicos, son un avance muy importante en la teoría del
conocimiento; lo son, por la introducción de la hipótesis deductiva, en
contraposición al induccionismo exagerado que Francis Bacon había postulado y
que había obnubilado casi por completo la capacidad deductiva de los hombres de
ciencia. Mi percepción de que ningún hecho o cosa está libre de la influencia
de la mente humana, una vez que es puesta a disposición del proceso de
conocimiento, tiene muchos puntos de similitud con los métodos resumidos,
aunque, claro está, las percepciones sobre “la verdad” y “lo real” serán
diferentes por la acción de la ideología en cada caso, tal como lo aclaro al
comienzo del presente capítulo.
Carl Menger
(Investigations into the Method of Social Science)
Fundador de la Escuela Austriaca, se
apoyó en el Individualismo Metodológico y en la supuesta exactitud de las leyes
deductivas de la Economía. Dice que la teoría debe exponer el origen último de
los fenómenos, lo que, en las ciencias sociales, significaría la interacción de
los individuos. Afirma también que las instituciones que sirven al bienestar
humano surgieron en la historia sin una voluntad concertada de los individuos.
Distingue entre las leyes exactas y las empíricas. Se supone que las primeras
no admiten excepciones y que las segundas derivan de las regularidades
observadas. El intelecto abstrae lo esencial de las cosas; así, de las
observaciones repetidas sobre las cualidades de los árboles, extrae la
“esencia” de árbol. Pero este conocimiento “abstracto”, general, no puede ser
realizado sin el conocimiento de varios árboles. Cuando se ha logrado la
abstracción de algo, es decir, cuando se ha logrado establecer “su esencia”, es
posible derivar propiedades inherentes a esa esencia. Con estos bagajes
analíticos, Menger se dedica a determinar la esencia de los bienes económicos
para afirmar que las esencias captadas por la mente no provienen de
ningún a priori, pues el fundamento existe en la cosa real. Su
percepción concibe al mundo económico aprehendido de una manera abstracta o
analítica, que es lo mismo. En este sentido, la ley exacta se cumple siempre,
mientras que la ley empírica describe las regularidades entre la sucesión de
fenómenos sociales. Dice que es posible establecer leyes exactas en las
ciencias naturales pero no en las sociales, debido al “libre albedrío” de los
individuos. Así, la ley exacta en Economía, no está basada en suposiciones
empíricas. Menger tuvo variados debates con los representantes de la escuela
alemán histórica, especialmente con Schmoller y dio gran impulso al método
deductivo de la actual Escuela Austríaca.
Lionel Robbins
Continuó con la secuencia propuesta por Gabriel Zanotti en su obra “Los Caminos
Abiertos”. A Robbins se debe la definición más común de la Economía como la
ciencia que estudia la conducta humana como una relación entre fines y medios,
estos últimos, escasos y con usos alternativos. Dada la naturaleza de su
definición, se deduce la gran importancia que le asigna a la teoría del valor.
Su método se expresa en el logro de deducciones lógicas partiendo de “primeros
principios” establecidos, precisamente, en la teoría del valor. Este
procedimiento nos muestra el carácter axiomático-deductivo de Robbins, aunque,
siguiendo a Menger, deriva los axiomas de la experiencia; específicamente, de
las escalas de valoración de los distintos sujetos económicos, presente en toda
conducta humana. Acude a los supuestos subsidiarios, tales como el marco
jurídico del mercado, la estructura de la propiedad, las clases de mercado….
para afirmar que las otras leyes económicas: la de los rendimientos
decrecientes, la demanda de dinero…. pueden demostrarse a partir de los axiomas
de la teoría del valor. Para ello, recurre a los postulados, “hechos simples e
indiscutibles”, tales como la existencia de más de un factor de producción o el
modo cómo los sujetos establecen sus escalas valorativas. Aunque niega que los
postulados fundamentales necesiten tiempo y espacio, concede que los postulados
subsidiarios tienen alguna relación con la historia, pero rechaza la posición
historicista de Schmoller mediante su modelo lógico que se puede expresar en la
conjunción (p.q)r, donde “p” es el conjunto de postulados básicos, “q” el de
los subsidiarios y “r”, los resultados. Se supone que los postulados
subsidiarios son de naturaleza menos general. Su percepción es que las
principales leyes económicas son formuladas como previas a su aplicación a la
realidad. Pero su postura es débil ante la acusación de que sus postulados
“evidentes” no son sino una muestra del comportamiento sicológico de los
sujetos. Estas declaraciones son posteriores inclusive a la publicación de
Ludwig von Mises, quien había declarado ya que esos postulados eran
de orden praxiológico y no sicológico.
Con relación a la verificación de las
proposiciones de la Economía, Robbins dice que no pueden ser observadas en
forma empírica, pero que son evidentes en forma de introspección interna. Con
esta afirmación, Robbins se enfrenta a la visión del ultraempirismo, el que
exige la verificación, tanto de las hipótesis como de las consecuencias de
ellas. En la actualidad, especialmente con Popper, sólo sería necesario testear
las consecuencias y no las hipótesis mismas. Pero Robbins insiste en afirmar
que la conducta del hombre no siempre es “racional” y que la racionalidad de la
conducta no significa que sea siempre exitosa: sólo significa que está
encaminada a un fin y que dispone y elige los medios en función a ese
determinado fin; de allí surgiría la naturaleza económica de toda conducta.
Como se verá después, estas dos afirmaciones no son de Robbins, originalmente,
sino de von Mises.
En planos semejantes y fiel a su
método, postula que la validez de una teoría depende del hecho de que sea
derivada lógicamente de sus premisas, pero que su aplicabilidad depende de las
circunstancias y de la capacidad de la teoría para reflejarla. Por ejemplo, el
valor del dinero debe bajar si es que el monto de circulación monetaria aumenta
y los otros factores no varían. Todo parece indicar que el sistema de Robbins
es una mezcla de lo axiomático y lo empírico del modo (p.q)r, donde “p”
significa “si otros factores no varían”; “q”, “si se aplican tales supuestos
auxiliares” y “r”, la ley económica respectiva. Robbins no cree que sea posible
predecir las valoraciones humanas, pero sí las consecuencias de esas
valoraciones. Un dato curioso y relevante de Robbins es el hecho de haber
declarado, cuarenta años después de la publicación de su libro, que si hubiera
leído entonces a Popper sus percepciones habrían sido diferentes.
En este punto de la exposición, me
gustaría hacer otra digresión para referirme a dos conceptos muy importantes
sobre el tema: el individualismo metodológico y la elección racional. Aunque en
esta ocasión sólo me limitaré a citar sus principales componentes sin una
descripción sistemática de ambos conceptos.
El Individualismo
Metodológico
Es una doctrina cuyo pivote principal
es considerar que todo lo que hace el ser humano es hecho, en principio
el individuo a través de sus creencias, metas y acciones. J. Elster dice que es
preciso hacer una especie de reduccionismo para entender lo que es la doctrina,
puesto que si pasamos de los individuos a las sociedades es como si nos
moviéramos de los átomos hacia las moléculas (“El Individualismo Metodológico”)
Según Elster el individualismo no
presupone el egoísmo ni la racionalidad de las acciones individuales, pues se
trata de una consideración metodológica y no de una teoría acerca de la
naturaleza humana. Hay ciertas propiedades en los individuos que la descripción
de una de ellas en un individuo lleva necesariamente a otro, aunque existiría
el peligro de explicar los fenómenos sociales como resultados de motivaciones y
creencias individuales, cuando lo opuesto sería lo verdadero: el individualismo
metodológico utilizaría las explicaciones intencionales para dar cuenta de los
fenómenos individuales.
Entre las percepciones opuestas se
puede citar la marxista, según la cual los procesos sociales surgen de
relaciones entre individuos de tal manera que cada uno de ellos sólo refleja
las condiciones históricas y materiales imperantes que sirven de marco a las
relaciones. Algunas veces se identifica la propuesta marxista como holista, en
el sentido de que el todo de las relaciones sociales es más que la simple suma
de los agregados individuales. En mi opinión, la visión marxista lleva a un
fatalismo extremo, pues cada individuo estaría condenado a reflejar las
condiciones de la clase a la que pertenece, sin tomar en cuenta las múltiples
actividades que lleva a cabo en la cotidianidad de su existencia ni la
movilidad horizontal y vertical que hay en cada sociedad establecida. Por el
otro lado, el Individualismo Metodológico me parece una aberración no sólo de
la epistemología y el método, sino del mismo proceso cognoscitivo. La
experiencia del hombre nos dice que el individuo llega al mundo y encuentra una
sociedad ya hecha a la que puede o no aportar en diferentes escalas de
gradación; pero cuando se va, la sociedad se sigue desarrollando sin notar el
hueco que el ser singular deja en su familia y en sus amigos. La sociedad no
necesita al individuo, puede vivir sin él; por supuesto que necesita a la suma
de individuos, en cambio, el individuo no puede vivir fuera de la sociedad,
ligazón que se expresa en cada uno de sus actos: come, se viste, disfruta… de
las creaciones de la sociedad, las mismas que se producen con su presencia o
con la ausencia de cada individuo. A pesar de ello, como veremos después,
minimizar la acción del individuo dentro del grupo sería una afirmación muy
impregnada de ideología.
Teoría de la
Elección Racional
Los estudiosos, Elster entre ellos,
dicen que la Teoría de la Elección Racional puede ser aprehendida desde dos
puntos de observación: como la teoría de las normas que nos dicen lo que
debemos hacer para lograr metas del mejor modo posible, sin establecer cuáles
deben ser esas metas; y como teoría descriptiva que nos ayuda a predecir esas
acciones. La característica principal de una elección racional es que exige
elegir la mejor alternativa dentro de un conjunto de alternativas factibles
Habrá dos clases principales de
elección: las paramétricas y las estratégicas. Las primeras se realizan cuando
el sujeto enfrenta condiciones y restricciones que ya están dadas, de este
modo, el sujeto hace una estimación de las restricciones y luego actúa en
consecuencia. Una situación estratégica es aquélla en que una elección del
sujeto influye en la actividad de los demás, al mismo tiempo que las decisiones
de los demás lo afectan personalmente
Ludwig von Mises
(The Human Action)
Es el que sistematiza las percepciones de la Escuela Austríaca y el más
conspicuo de todos sus miembros. Postula que las leyes económicas son teoremas
que se deducen de un conjunto de axiomas. Los axiomas están incluidos en las
categorías de la acción y se las conoce por reflexión interna. La Acción
Racional significa que el hombre actúa libre y conscientemente por un fin y que
dispone de los medios para lograrlo. “El santo y el avaro obran racionalmente,
pues ambos eligen sus fines y usan sus medios”. La danza del brujo para
convocar la lluvia es tan racional como la tarea investigativa del científico
en su laboratorio, pero ambos podrían errar en la elección de los medios. En la
Economía, la Acción Humana se expresa en disponer, del mejor
modo posible, de los medios que se tiene. En realidad, es la acción que lleva a
sustituir una situación menos satisfactoria por otra más satisfactoria y el
análisis de la acción humana consiste en analizar sus consecuencias lógicas. A partir
de la noción de “Acción Humana” se desprende un conjunto de teoremas que se
constituirían en los puntos de partida del análisis económico. Así, conceptos
como la “preferencia temporal”, “la utilidad marginal”, la incertidumbre, dice
Zanotti, conforman lo que Mises llamaCategorías a priori de la Acción o leyes
praxeológicas.
La base gnoseológica de Mises parte de
un Kant un tanto transformado. Recordemos que las categorías a priori de Kant,
tanto las de la sensibilidad como las del entendimiento, son vacías de
contenido. Las categorías de la sensibilidad permiten el ordenamiento de los
datos sensoriales a través de la Intuición, las que el hombre recibe a través
de los sentidos, en primera instancia. Estos datos así transformados son
entregados a la Razón, la que los vuelve a transformar a través de las
categorías conceptuales. Para Kant, los conceptos sin la intuición sensible son
vacíos y la intuición sin los conceptos es ciega.
Este concepto hace que Kant sea uno de
mis filósofos favoritos, puesto que incluye la Intuición como instrumento
cognoscitivo, junto a la Razón. Por todo ello, los conceptos kantianos no
implican contenidos racionales a priori de la experiencia sensible, tal como lo
proponen los racionalistas a ultranza, sino formas a priori vacías de contenido
específico, según los cuales se ordenan los datos de la sensibilidad. Como
veremos más adelante, mi interpretación de la percepción marxista tiene puntos
de coincidencia con las percepciones kantianas, aunque diferenciadas por
algunos rasgos fundamentales.
Para Mises, las categorías son
conocimientos apriorísticos que tienen una fuerza cognoscitiva muy superior a
las simples hipótesis corroboradas, lo que explica su rechazo a todo intento de
testear estas categorías en la realidad empírica. La
actitud de Mises podría ser interpretada como una de las versiones de la
derivación de la verdad a través de la adecuación del entendimiento con la
realidad. Al contrario, Mises afirma que esos principios a priori están
“impresos” en la mente humana, por lo que el hombre no puede concebir de una
manera diferente. Su convicción es tan fuerte en este sentido, que niega la
necesidad de preguntarse si la realidad pudiera ser distinta a la que se
reflejan en esas categorías. Así, la Economía vendría a ser aquella parte de la
praxeología que aplica las categorías de la acción al análisis de los fenómenos
de mercado practicados sobre la base del cálculo monetario. Algunas veces,
especialmente cuando habla de la “Cataláctica” como la Economía en sentido
restringido, da la sensación de que percibe a la Praxeología como la Economía
en sentido amplio. Los epistemólogos concuerdan en el hecho de que el sistema
de von Mises puede ser dividido en dos partes. La primera, en la que desprende
las consecuencias lógicas de la acción como tal, esto es, las leyes
praxeológicas. La segunda, en la que esas leyes son premisas de las que se
deducen las consecuencias de la acción humana en el mercado, es decir, las
leyes económicas propiamente dichas. Todo esto da el aval suficiente para asegurar
que, según Mises, la economía estudie la acción humana en el mercado y que la
praxeología estudie la conducta humana como tal. Pero la praxeología no tendría
nada que ver con la Ética, pues, a diferencia de ésta, no se preocuparía de
cuáles son los fines que el hombre debe perseguir. Tampoco tendría algo que ver
con la sicología, pues no le importa, a la praxeología, las razones por las que
el hombre elige tales fines y medios.
La percepción intelectual de Mises se
complementa con dos construcciones hipotéticas: el mercado de libre competencia
y los supuestos sobre las instituciones, tales como la división del trabajo, la
propiedad… Von Mises no excluirá algunas condiciones reales: la desutilidad del
trabajo, por ejemplo, algo de lo que hablaremos después; sin embargo, von Mises
no cree que la alusión a la realidad modifiquen la naturaleza apriorística de
la praxeología. Los colectivos humanos, tales como nación o grupo no existen
para él, dado que no son sino conjuntos de individuos, los que a diferencia de
las cosas que solamente reaccionan, aquéllos accionarían con libre albedrío.
En general, las ciencias de la acción
humana se dividen en dos: la praxeología y la historia. La primera utiliza la
conceptualización y la deducción lógica. La Historia utiliza la “comprensión”,
es decir el acto por el que el historiador se introduce en el interior del
individuo para conocer sus valoraciones concretas y del porqué de su conducta;
para esto, usa los tipos ideales a los que considera como imprescindibles en
las ciencias que no pertenecen a la praxeología.
Su sistema deductivo lo llevó a afirmar
que todos los teoremas praxeológicos se hallan incluidos en la acción humana;
si un teorema económico no estuviera unido a una cadena lógica, no sería
admisible científicamente. Pero von Mises plantea otras preguntas muy
importantes; v.g: ¿es posible conocer, por lo menos una parte del mundo real
con sólo el uso de proposiciones analíticas? ¿O sólo quedan para las ciencias
formales, como son las matemáticas y la lógica? Estas y otras preguntas han
convocado el interés de los epistemólogos, quienes han dado diversas respuestas
muy útiles en el mundo de la aprehensión humana.
La Acción Interactiva no cree que se
deba privilegiar las proposiciones analíticas como las únicas que nos darían
una representación fiel de la realidad; considera que es una exageración que
lleva al subjetivismo más extremo, sobre todo, si tenemos en cuenta la
deformación de la razón debido a la ideología y a los intereses propios del ser
que analiza. Por ello es que, sin desconocer la importancia de las
proposiciones analíticas, es necesario afirmar la necesidad de que éstas
surjan de la realidad concreta que la historia y las culturas determinan en
cada periodo y en cada espacio. Pero las conclusiones de von Mises serán
llevadas a un punto más extremo aún por su discípulo, Murray N. Rothbard,
quien postula que el axioma fundamental y las premisas de la economía son
verdaderos; que los teoremas y conclusiones deducidos por las leyes de la
lógica, a partir de esos postulados, son verdaderos; que no hay necesidad de
testeo empírico ni de las premisas ni de las conclusiones y que los teoremas
deducidos no pueden ser testeables aunque sería muy útil que pudieran serlo. En
cuanto a los axiomas subsidiarios, dice que residen en la variedad de los
recursos, lo que motiva la división del trabajo; que el ocio es un bien de
consumo y que se parte del deseo de maximizar los beneficios monetarios.
Friedrich von Hayek
(From Scientism and the Study of Society) (15)
Hizo grandes aportes a la Escuela Austriaca de Economía en los campos de la
teoría del conocimiento, economía, epistemología general, epistemología de la
Economía, historia de las ideas y la filosofía política. En Economía, percibe
la diferencia entre los paradigmas sobre el equilibrio en competencia perfecta
y el modelo austriaco de proceso de mercado. Al igual que
Menger se había enfrentado con el historicismo de Schmoller, von Hayek libra su
propia batalla, aunque esta vez, en tres frentes principales: contra el
colectivismo metodológico, contra el inductivismo y contra el constructivismo.
Su tesis principal se resume en la
concepción de que los “objetos” de las ciencias sociales no pueden definirse
con independencia de las acciones humanas. Un bien económico, el mercado, la
moneda…no tienen identidad propia independientemente de los objetivos para el
cual fueron concebidos. Si la moneda sirve para intercambiar bienes será
moneda; si es para adornar un ambiente, no lo será. Esta concepción es muy
interesante y merece una pequeña digresión.
Para mostrar la diferencia con el
pensamiento de Lenín, me parece oportuno poner como ejemplo el debate que sobre
la utilidad de los sindicatos se llevó a cabo entre Lenin y Trotsky, allá en
las épocas inmediatamente posteriores a la Revolución de Octubre. Trotsky
opinaba que en el nuevo sistema socialista, los sindicatos ya no tenían razón
de ser, dado que ya se “había establecido la dictadura del proletariado” y que
las fábricas ya no tenían al patrón burgués. Lenín, en su contraargumento, le
mostró un vaso de vidrio y le dijo que ese vaso podía servir como adorno, como
pisa papeles o, incluso, como arma contundente en un momento de necesidad. Sin
embargo, prosiguió, el fabricante de vasos lo fabrica con un propósito
principal: lo hace como recipiente que sirve para beber. Del mismo modo,
prosiguió, el papel del sindicato, si bien sirve para lograr reivindicaciones
salariales y mejores condiciones de trabajo en el sistema capitalista, en el
socialista cambia y se convierte en el instrumento más idóneo para que el
trabajador mantenga su conciencia de clase. En este sentido, lo que establece
el uso de algo es la práctica histórica. De este modo, si hubiera tenido la
oportunidad de intercambiar ideas con Hayek le habría dicho que la moneda puede
servir para muchas cosas, pero que los que la creaban lo hacían con un
propósito fundamental avalada por la práctica histórica, lo hacían para que
sirviera de medio de cambio, unidad de cuenta y depósito de valor en la
circulación de bienes y servicios, especialmente en un sistema capitalista de
producción.
Hayek dice que conceptos como “sociedad”, “economía”, “mercado” no son hechos
dados, sino teorías provisionales que explican la conexión entre fenómenos
individuales, que se realiza por medio de interacciones humanas conocidas a
partir de los objetivos de dichas acciones. En relación al Constructivismo,
postula que el conocimiento de los hechos sociales nunca puede estar
concentrado en una mente, sino que está esencialmente disperso, de manera
incompleta, en muchas mentes. Por otra parte, no cree que sea posible la
verificación en las ciencias sociales, por eso su método puede ser calificado
como más deductivo que inductivo, aunque no niega la necesidad de apelar al
testeo de la realidad por medio de modelos con información incompleta. Hayek,
al igual que los otros miembros de la Escuela Austriaca, sostiene que los
precios y los costos de los bienes y servicios son una síntesis proveniente de
una información muy grande, la que es necesaria para lograr una
asignación de recursos eficiente, aunque siempre está muy dispersa en la
realidad. Por otra parte, esta información cambia constantemente, por lo que la
noción de equilibrio pasa a segundo plano para enfatizar la explicación del
proceso de mercado, que es un mecanismo por el que la asignación de recursos se
adapta gradualmente a los cambios de información que las fluctuaciones de los
precios muestran. Esta visión es diferente a la que tienen los representantes
de las escuelas de Cambridge y de Lausanne, para quienes el análisis debe
orientarse y centrarse en las situaciones de equilibrio, lo cual se consigue,
en forma especial, con la aplicación de las matemáticas, en las que las
ecuaciones reflejarían en sus parámetros la información estática en el que los
precios equilibran los mercados. Para Hayek, cuyo método es preferentemente
deductivo y niega la posibilidad general de testear los axiomas, la cuestión
que convierte a la Economía en una ciencia empírica es la tendencia al
equilibrio. Hayek afirma que no estamos en equilibrio en el mercado dado que
nadie conoce los datos necesarios para saber cuál es el equilibrio. Sin
embargo, dice después que aún con la condición de equilibrio, la Economía no
tendría que ser una ciencia empírica, dado que la tendencia al equilibrio
podría ser desarrollada empíricamente. En cuanto a su gnoseología, coincide con
von Mises en modificar una tanto a Kant para afirmar que las abstracciones son
esquemas o categorías previas con las que se organizan los datos que conforman
el contenido del conocimiento sensible.
La Percepción
empírica de la Economía
Vimos las percepciones que enfatizaban
el aspecto apriorístico de la Economía; también citamos a quienes aceptan la
posibilidad de que en ciertas condiciones se puede aplicar el testeo a las
principios abstractos.
Ahora veremos dos ejemplos de quienes
ponen el acento en el testeo empírico y niegan los aspectos analíticos si éstos
no responden a ese testeo.
T.W. Hutchison
(The Significance and Basic Postulates of Economic Theory)
Afirma que hay dos formas lógicas para concebir y expresar una
proposición teórica, una de teoría pura y otra de teoría aplicada. La primera
adquiere la forma de “si p entonces q” mientras que la segunda adoptaría la
forma “dado que p, por lo tanto q”. De estas dos, sólo la segunda puede ser
testeada empíricamente, puesto que es necesario testear si “p” es una premisa
verdadera y “q” sería la aplicación de la primera, una vez que se ha
establecido empíricamente la verdad de la premisa “p”. De este modo las
proposiciones con contenido empírico son falsables y se diferencian de las
proposiciones incondicionalmente necesarias; estas últimas pertenecerían al
mundo de la lógica, de las matemáticas y de las proposiciones de la teoría
pura. No está demás aclarar que las proposiciones incondicionalmente necesarias
son vacías de contenido empírico, por lo tanto, la necesidad de las
proposiciones de la teoría pura deriva sólo de relaciones entre definiciones
sin contenido empírico. Al respecto, recordemos que en Menger las relaciones
necesarias entre los conceptos de la teoría económica eran relaciones reales,
que se daban en el mundo real.
Bajo estas condiciones, Hutchison se
identifica con los neopositivistas pues la distinción que hacen éstos sobre las
proposiciones fácticas y las formales, se basan en que las primeras nos
informarían sobre hechos y serían empíricamente verificables probabilísticamente,
mientras que las segundas no informan sobre nada real, pero son lógicamente
necesarias. Hutchison dice que la utilidad de las proposiciones lógicas nos
permiten pasar de una proposición empírica a otra; cuanto más claros sean los
conceptos, más claras serán las respuestas de las investigaciones empíricas y
porque permiten la verificación. Todo esto podría ser interpretado en el
sentido de que Hutchison estaría limitando la aplicación del método
deductivo-hipotético al análisis empírico. Destaca, por otra parte, que el
análisis a priori de los postulados fundamentales no tiene ningún resultado
útil, dado que asuntos tales como: el tipo de conducta de los empresarios, las
expectativas, en la determinación de los precios, la experiencia que se logra
de errores…. sólo pueden ser aceptadas por la investigación empírica
respectiva, aunque no queda claro si el testeo que propone Hutchison deben
aplicarse a los supuestos de la teoría o a sus consecuencias. La relación de
Hutchison con Popper no queda muy clara, dado que éste otorga al falsacionismo
la capacidad de acercarnos a la realidad de los hechos, aunque las hipótesis
corroboradas no nos aseguren la verdad, nos ayudan a ir en pos de ella.
Hutchison, por su parte rechaza absolutamente cualquier tipo de planteo a
priori y exige la verificación para las premisas y las conclusiones a las que
se arriban. Es el caso extremo del empirismo metodológico en la ciencia
económica.
Milton Friedman
(The Methodology of Positive Economics)
En su opinión, la economía positive es independiente de todo juicio de valor;
no se ocuparía de lo que debe ser, sino de lo que es. La teoría debe proveer un
sistema de generalizaciones que puedan usarse para hacer predicciones correctas
y no reconoce una diferencia sustancias entre ciencias sociales y ciencias
naturales. La predicción es un asunto muy importante para
Friedman; la hipótesis será aceptada si la evidencia empírica no contradice sus
predicciones y rechazada si sucede lo contrario. El criterio de sencillez que
recomienda se refiere a la necesidad de reducir al mínimo el conocimiento
inicial para el acto de pronóstico. La “fecundidad” sería la mayor precisión en
el pronóstico. Pero la evidencia empírica no probaría la hipótesis, sólo dejará
de desaprobarla lo que nos muestra una aplicación de la falsación popperiana y
la imposibilidad de experimentos controlados sería únicamente una diferencia de
grado con las ciencias naturales. Cuanto más significativa sea la teoría, más
irrealistas serán los supuestos, debido a que una teoría será cierta si explica
mucho a través de poco. Así, se aceptará una hipótesis falsa en sus supuestos
lo que es una condición para su idoneidad porque se excluye hechos
irrelevantes. De este modo, llega a su conocida afirmación de que una teoría
debe juzgarse en función a su idoneidad para dar predicciones suficientemente
ajustadas. Los ejemplos de este postulado en las ciencias naturales serían
muchos; v.g, en la ley física, la caída de los cuerpos presupone un vacío que
en la realidad no existe .También dice que se podría suponer que las hojas de
los árboles se colocan como si buscaran conscientemente maximizar la luz solar
y el jugador de billar se comporta como si conociera las leyes matemáticas que
rigen los golpes que da a la bola. Del mismo modo, afirma que las empresas se
comportan como si buscaran maximizar sus beneficios y tuvieran información
perfecta. En síntesis, el valor del modelo de competencia perfecta no radica en
que describa adecuadamente la realidad, sino en las acertadas predicciones que
permite realizar en una gama amplia de circunstancias. La validez real de la
teoría se aquilata según el método hipotético-deductivo, testeando las
consecuencias de las hipótesis y no contrastando directamente las hipótesis
mismas. Las percepciones de Friedman nos llevan a la conclusión de que la
teoría económica no vale por lo que explica de la realidad, sino por lo que
predice; esto ha causado cierta disconformidad en varios de sus críticos,
quienes consideran que una teoría que no explica nada es un instrumento
utilitario que no está orientado al conocimiento de la verdad sino sólo a los
resultados de una acción.
La concepción
marxista
(La Ideología Alemana, El Capital,
Categorías del Marxismo) (18)
Para la visión marxista las Categorías son las formas de concientización de las
leyes más generales y universales de Ser y el Cosmos; por lo tanto, a
diferencia de la concepción Kantiana, las categorías están plenas de contenido,
pues provienen directamente de la experiencia humana a través de la práctica
histórica. Aunque el marxismo contabiliza varias categorías, ahora citaremos
sólo algunas de ellas, por supuesto, las más necesarias para ese capítulo.
Lo Concreto
Refleja lo íntegro, lo entero, lo desarrollado, el objeto en sí, tal como lo
presenta la realidad. Por ejemplo, una mesa es algo concreto, puesto que es la
interconexión objetiva de todos sus componentes
Lo Abstracto
Parte de un conjunto, lo unilateral, lo simple, lo no desarrollado como
concreto. Por ejemplo, el tamaño es algo que no puede ser separado de lo
concreto, en este caso de la mesa, a no ser que participe la actividad de la
mente que se llama Abstracción.
El Proceso de
conocimiento teórico
El conocimiento teórico-científico es el movimiento del pensamiento que parte
de la diversidad sensorial de lo concreto y logra la reproducción del objeto en
sus relaciones multilaterales. Es el proceso que empieza con la percepción de
lo concreto por los sentidos; continúa con la abstracción y análisis de sus
componentes, separados por la abstracción, y culmina con el resultado de la
investigación para volver al concreto inicial y compararlo con el concreto
logrado por la mente, por medio de la abstracción
Teoría y Práctica
Son dos categorías filosóficas que designan la actividad material y espiritual
de la actividad objetiva socio-histórica de los seres humanos, la que se
expresa en el conocimiento y transformación de la naturaleza y de la
sociedad misma. La diferencia con los empiristas y positivistas es que no toma
la experiencia individual como punto de referencia de la práctica histórica,
más bien recurre a la actividad conjunta de los hombres en las relaciones de
clase que los determinan. Por otra parte, afirma que la actividad de los
hombres es siempre racional. Por ejemplo, la producción de los bienes de
producción no satisface directamente las necesidades vitales, pero sirve de
base para conseguir los objetivos sociales finales, para lo que es preciso
organizar el trabajo y administrarlo. Rechaza a la percepción teórica como la
contemplación pasiva de la verdad desentrañada y afirma que la conciencia
teórica no tiene ninguna influencia en la construcción de la realidad. Por
último, considera que la teoría y la práctica se encuentran separadas en el
régimen de producción capitalista, por lo que es necesario unirlas a través de
una constante generalización teórica de la experiencia práctica de los grupos
sociales, para lograr la consolidación de la teoría de vanguardia.
La Materia
El punto de partida del proceso cognoscitivo marxista es la afirmación de la
existencia objetiva de la materia, la que no estaría condicionada ni limitada
por nada; sería eterna e inagotable, esto es, absoluta.
La materia sería la realidad objetiva
que existiría fuera e independientemente de la conciencia y que se refleja en
esta última y tiene la capacidad de autodesarrollarse indefinidamente. La
conciencia sería la forma superior del reflejo de la materia. El carácter
universal absoluto de la materia caracteriza la unidad material del
mundo. La materia, según la versión marxista, no se reduce a sus formas
concretas de manifestación, v.g. la sustancia o los átomos, dado que existen
formas no sustanciales, como los campos electromagnéticos y gravitacionales,
pero, en cualquier manera de expresión, la materia siempre está organizada y es
inseparable de las diferentes formas de movimiento. Las formas de la materia
son, dice el marxismo: los sistemas de la naturaleza inorgánica, v.g.,
partículas elementales, moléculas, sistemas cósmicos… los sistemas biológicos y
los sistemas socialmente organizados. Algo que debe subrayase es que la
“Materia” es una categoría filosófica, la que no debe ser confundida con las
expresiones concretas químicas o físicas, las que tienen un carácter
particular. De esta manera, no debe confundirse la categoría filosófica Materia
con sus expresiones tales como “masa”, “energía”, “espacio”
Materia de
Conocimiento
Son las relaciones y propiedades de los objetos fijados en la experiencia e
incorporados al proceso de la actividad práctica del hombre que se investiga
con un fin determinado en condiciones y tiempo determinados. El materialismo
dialéctico, que es la filosofía del marxismo, reconoce la influencia del objeto
sobre el sujeto que conoce, pero será la práctica histórica la que se
constituya en el verificador del conocimiento adquirido. La discriminación del
conocimiento como algo independiente de la materia objetiva es un error
tipificado como “idealista”. El desarrollo del objeto de conocimiento se
desarrolla de modo lógico e histórico (otras dos categorías de la dialéctica
materialista)
El Materialismo
Según los marxistas es la corriente filosófica opuesta al “Idealismo” y afirma
la prioridad de lo material y el carácter secundario de lo espiritual, lo que
significa que el mundo es eterno, no fue creado y es infinito en tiempo y
espacio. La Conciencia sería un reflejo de la materia, por lo que se la estudia
como reflejo del mundo exterior para afirmar así la cognoscibilidad de la
naturaleza. Se postula que la forma superior del Materialismo, esto es, el
Materialismo Científico, fue creado por Marx y Engels y se acepta que éste tuvo
desviaciones que desembocaron en lo que llaman el “materialismo vulgar”, entre
ellos, el positivismo.
Materialismo
Dialéctico
Es la base filosófica del marxismo y declara ser un reflejo de la evolución del
pensamiento filosófico en relación al avance científico y la práctica histórica
de la humanidad. El Materialismo Dialéctico aplicado a la historia
da como resultado el Materialismo Histórico, algo así como la sociología del
marxismo, como “cosmovisión de la clase proletaria”. De acuerdo con el
Materialismo Dialéctico, la filosofía tiene su objeto de estudio que está
constituido por el estudio de las leyes más generales de la naturaleza, la
historia y el pensamiento, los principios y bases generales del mundo objetivo
y de su reflejo en la conciencia humana y también el método de explicación,
conocimiento y transformación práctica de la realidad. Rechaza la existencia de
“esencias supranaturales. Su teoría del Conocimiento y su Lógica provienen,
afirma el marxismo, de la vinculación de la doctrina del Ser, del mundo
objetivo y de la doctrina de su reflejo. Por último, el Materialismo
Dialéctico es la base filosófica del programa, la estrategia y la
táctica de la actividad de los partidos comunistas del mundo.
Materialismo
Histórico
Es la ciencia filosófica sobre la sociedad y se aplica a la historia. Toma como
pivote principal el hecho social común a todas las sociedades, la de “obtener
los medios de vida”, al que vincula todas las relaciones de los individuos, lo
que denomina “las relaciones de producción” que, a su vez, determinan la
existencia de una superestructura jurídico-política y varias formas del
pensamiento social. Cada sistema de relaciones de producción que surge en
determinado grado de desarrollo de las “fuerzas productivas”, se subordina a
las leyes del surgimiento, funcionamiento y tránsito comunes a todas las
formaciones sociales.
Lo que más nos interesa sobre el
Materialismo Histórico en este punto, es su afirmación de que “Las
acciones de los individuos en el marco de cada formación socio-económica,
infinitamente diversas, individualizadas y, al parecer, no sujetas a registro
alguno ni a sistematización, fueron sintetizadas y reducidas a las acciones de
las grandes masas”. Por otra parte, critican a las posiciones no marxistas,
acusándolas de fabricar una sociología que se limita al examen de los motivos
ideológicos de la actividad humana y no investigan las causas materiales que
los engendran. Denuncia a los historiadores no marxistas, acusándoles de que
resaltan sólo el papel de algunas personalidades sin prestar atención a las
acciones de las masas, “verdaderos artífices de la historia”. Sin embargo,
afirman que no desconocen el papel de las ideas, las instituciones y
organizaciones políticas, poniendo de relieve el “inmenso papel del factor
subjetivo”, esto es, las acciones de los hombres, clases y partidos, como el
grado de conciencia y de organización de las masas. Rechaza el fatalismo y el
voluntarismo. Los hombres hacen su historia pero no pueden hacerla a su libre
albedrío, pues cada nueva generación actúa en determinadas condiciones
objetivas. Todas esas afirmaciones aparecen en “La Ideología Alemana”, obra en
la que Marx y Engels pusieron por primera vez los fundamentos filosóficos de lo
que ahora conocemos como el Marxismo.
Materialismo y
Empiriocriticismo
Hubo una lucha ideológica, casi personal entre Avenarius y Mach, los fundadores
del Empiriocriticismo, por una parte, y Lenín, por la otra. Avenarius y Mach
decidieron ampliar la base filosófica del materialismo dialéctico con
propuestas que Lenín calificó de ideas subjetivistas, entre otros adjetivos
parecidos. Los herejes acudieron a Berkeley, uno de los filósofos que los
marxistas más detestan por la negación del mundo objetivo y, por supuesto, de
la materia. Recordemos que Berkeley basó su percepción filosófica en el
postulado de que la existencia de los objetos materiales consiste en su
perceptibilidad: todo lo que percibimos no es sino complejos sensoriales. Como
se comprenderá, el intento de Mach y Avenarius de “aportar” al Materialismo
Dialéctico con las percepciones reactualizadas de Berkeley, tenía que ser
rechazada terminantemente por los defensores del Marxismo. En realidad, ambos
proponentes se convirtieron en una especie de obsesión reiterada, en una
pesadilla reiteradaa, en la vida de Lenín. Para entender la aplicación de los
principios filosóficos a la práctica, tal como lo ven los marxistas, no debemos
olvidar que sostienen el Partidismo Filosófico, es decir, la defensa
intransigente del marxismo como una visión integral y no separable del
comportamiento diario de sus militantes.
Algunos aportes
epistemológicos
La Acción Interactiva que postulo, percibe el mundo real que los
sentidos nos describen y el mundo ideal que la mente forja sobre la base de los
primeros. Por ello, mi propuesta epistemólogica es una síntesis complementaria
de ambos. Parte de la gnoseología de Kant, de la visión marxista y de la
epistemología analizada en los capítulos anteriores. No está demás aclarar que
en esta oportunidad sólo daré un breve resumen de mi propuesta, la que estará
debidamente desarrollada en mi libro La Acción Recíproca.
Las Categorías
Tomaré dos concepciones sobre las mismas: la de Kant y la de los marxistas.
Enmanuel Kant
Crítica de la Razón Pura
De acuerdo con lo que dice Kant, el entendimiento no es una facultad pasiva,
que se limita a recoger los datos que vienen de los objetos reales; al
contrario, sería una configuradora de la realidad. A diferencia de los
racionalistas y los empiristas “puros” quienes asumían una como fuente de
conocimiento la razón y la experiencia, Kant afirma que el conocimiento es el
resultado de la interacción de ambos, pues, por la sensibilidad recibiríamos
los objetos reales y por el entendimiento, los pensaríamos.
La sensibilidad es para Kant la
capacidad de recibir representaciones del mundo real, por lo que, la
sensibilidad es meramente receptiva. Pero, la manera cómo algo es conocido
directamente es, dice Kant, la Intuición y el efecto que produce lo real sobre
nuestra representación es la sensación. Las sensaciones no podrían ser
ordenadas por la sensación misma. Lo que ordena las sensaciones será a priori y
no puede proceder de la experiencia. La forma pura de la sensibilidad se da en
el caso de que despojemos al proceso de conocimiento de todo elemento
procedente del entendimiento. El entendimiento sería la facultad de pensar, de
formar conceptos, es decir, de crear formas bajo las cuales se pueden ordenar
las representaciones. Cuando decimos, por ejemplo, “árbol”, el entendimiento ha
unificado todas las características principales que une a todos los árboles y
esa unificación de los elementos sensibles y conceptuales los que producen el
conocimiento de árbol.
Los conceptos empíricos son resultados
de la generalización tomados de la experiencia, mientras que los conceptos
puros son las categorías a las que nos referimos en el acápite respectivo del
presente capítulo. No habrá posibilidad de conocer objeto alguno si no es
sometido a la acción de las categorías, por lo que no será posible conocer la
“cosa en sí”, sino solamente tal como se presentan al hombre a través de la
sensibilidad y del entendimiento; es decir, como fenómenos. Así, se entenderá
como fenómeno el objeto tal como es percibido por el hombre, una vez que los
contenidos de la sensación han sido sometidos a las formas trascendentales del
espacio y del tiempo, en lo que respecta a la sensibilidad. En lo que se
refiere al entendimiento, ese conocimiento sensible es sometido a las
categorías. Estas categorías del entendimiento únicamente pueden ser aplicadas
a contenidos procedentes de la intuición sensible, pues no hay posibilidad de
una intuición intelectual. Los conceptos de la razón pura son vacíos; contienen
solamente la función unificadora pero están privados de ofrecer algún
conocimiento. Les sucede a estos conceptos puros lo mismo que a las categorías:
prescinden de toda experiencia y no tienen valor cognoscitivo sino unificador.
Las Categorías
Marxistas
Las categorías marxistas son formas de concientización en los conceptos de los
modos universales de la relación del hombre con el mundo, que reflejan las
propiedades y leyes más generales y esenciales de la naturaleza, la sociedad y
el pensamiento. Desde la percepción marxista, las categorías se forman en el
proceso de desarrollo histórico del conocimiento y de la práctica social. Su
base no es la actividad del espíritu, sino el desarrollo de los métodos de
actividad material del hombre y de los modos de Producción.
Las principales categorías del
materialismo dialéctico son: materia y movimiento; tiempo y espacio; calidad y
cantidad; medida; singular, particular, y universal; contradicción, esencia y
fenómeno; contenido y forma; necesidad y casualidad, posibilidad y realidad;
lógico e histórico; concreto y abstracto; idea y materia y muchas otras, que
sobrepasan las diez categorías kantianas y aristotélicas.
Una interpretación
de la percepción marxista del proceso de conocimiento
Sobre la base de lo dicho, voy a mostrar mi interpretación personal de la
percepción marxista del proceso de conocimiento, para luego compararlo con Kant
y las percepciones citadas en los capítulos respectivos. Para hacerlo, voy a
transcribir parte de un ensayo literario de mi libro “Relatos, Filosofía y
Borges” publicado en 1989. (Recordemos que yo le asigno al arte en general, a
la literatura y al poema en particular, una capacidad cognoscitiva basada en la
Intuición como conocimiento directo de la realidad, a través de encuentros del
poeta con los Estados Puros del Ser) El relato se llama “Las Categorías
Filosóficas de lo Concreto y lo Abstracto y un cuento de Mario Benedetti” del
cual transcribo la primera parte.
En el prólogo a la primera edición del
primer volumen de “El Capital”, Marx dice: “en el análisis de las formas
económicas de nada sirve el microscopio ni los reactivos químicos: el único
medio de que disponemos es la capacidad de abstracción.
La autoridad filosófica marxista define
la Abstracción como uno de los aspectos o formas del conocimiento que consiste
en prescindir de una serie de propiedades de los objetos. El conocimiento está
necesariamente ligado a los procesos de abstracción, sin los cuales no se
podría conocer la esencia del objeto. Debe advertirse que sólo la práctica es
el criterio de la cientificidad de cada abstracción. Este ensayo es un intento
de interpretar lo que significan los anteriores párrafos, aun corriendo el riesgo
de que algunos dialécticos diplomados en la gran escuela del dogmatismo
encuentren herejías metodológicas en la gran osadía.
Empezaré con la pregunta fundamental:
¿cómo se prescinde mentalmente de una o de varias propiedades de los objetos
reales? Tal como se dijo en el acápite relativo al conocimiento teórico, el
modo de reproducción teórica de un objeto como un todo en la conciencia está
constituido por el movimiento concreto-abstracto-concreto. En otras palabras,
hay el concreto objetivo, que es el punto de partida de la investigación y el
concreto mental, que es el resultado de la misma y que incluye el conocimiento
de las partes fundamentales del objeto, su interacción mutua y la ley que rige
esa conexión interna en el concreto objetivo. El proceso mental que lleva de un
concreto a otro es la Abstracción. Este proceso es común al conocimiento de la
realidad objetiva, la historia y el pensamiento.
Con estos instrumentos conceptuales nos
es posible hacer preguntas e intentar respuestas de compleja contextura
esencial.
En primer término, imaginemos un
concreto inicial, supongamos una piedra. Las partes constitutivas de la piedra
son muchas: peso, tamaño, forma, color… Estas propiedades no existen
independientemente de un concreto objetivo, real, en este caso, no existen
independientemente de la piedra. Al mismo tiempo, sabemos que otros conceptos
objetivos también tienen peso, tamaño, color… digamos un mono. Ahora bien, si
deseamos saber en qué se diferencian ambos será muy fácil decir, v.g, que el
mono come bananas y la piedra no. Lo mismo nos sucederá si deseamos saber en
qué se parecen; entonces, haciendo un esfuerzo mental de gran envergadura
diremos que se parecen en que ambos tienen peso, color… aunque estas
características no son iguales en ambos. Eso formaría parte de un intento
infantil de analizar, pero es un comienzo, pues el objetivo fundamental que
buscamos en comparar las diferencias y semejanzas es lograr la diferencia y la
semejanza específicas que deseamos conocer, de acuerdo con lo que pretendemos
analizar, estudiar. Por ejemplo, si se trata de adiestrar a uno de ellos para
hacer pruebas circenses, notaremos que el mono se diferenciará de la piedra
porque el primero puede ser gracioso y la segunda no se da por aludida. Si se
trata de usar a cualquiera de ellos como contrapeso de un tercer objeto,
descubriremos que ambos pueden servir al efecto y entonces diremos que los dos
se parecen entre sí por su capacidad de tener peso. Como éstos, podemos
encontrar muchos ejemplos de semejanzas y diferencias en la vida cotidiana.
Pero, si deseamos tener un conocimiento científico de cada uno de ellos nos
veremos obligados a ser más precisos; para ello recurriremos a la abstracción
de las propiedades de muchos monos y de muchas piedras hasta llegar a la
diferencia específica, esto es a la conclusión de que la piedra tiene tres
clases de movimiento: químico, físico y mecánico, en tanto que el mono tiene
cuatro: las tres anteriores y el movimiento biológico; es decir, el mono tiene
vida y la piedra no. Ésa sería la diferencia específica.
Luego de un ejercicio tan fructífero,
debemos averiguar cuáles son las relaciones de constancia que los unen, esto
es, en que se parecen específicamente.
Usaremos el mismo proceso de
abstracción para concluir afirmando que ambos existen independientemente de
nuestra conciencia; que sus respectivas masas pueden ser transformadas en
energía; que ambos tienen movimiento; en otras palabras, se parecen en que ambos
son materia; expresiones diferentes de materia, de acuerdo con una definición
previa que se tendrá de lo que es materia. Este proceso de llegar a la esencia
se realiza a través del análisis y de la síntesis que incluyen, a su vez, la
existencia de un concreto inicial, un proceso de abstracción y un resultado: un
concreto mental.
Una vez identificados el proceso y la
razón de ser de la abstracción, bien podemos hacernos varias preguntas; por
ejemplo: ¿es posible hacer una abstracción de otra abstracción? ¿Es posible
separar algunas propiedades del color azul? Claro que sí. Aunque sabemos que el
color azul no existe independientemente de una sustancia (definiendo sustancia
como principio activo que se genera a sí mismo) podemos acudir a la ciencia y
saber que el color es la sensación producida por los rayos luminosos al
impresionar los órganos visuales en función de la longitud de onda. Luego nos
enteraremos que el color azul, específicamente, responde a una frecuencia de
onda que lo singulariza de los demás colores. Una vez conocido el concepto,
loseparamos mentalmente y analizamos sus propiedades: intensidad, luminosidad…
lo mismo podemos hacer con abstracciones tales como la categoría “valor”. Para
ello acudimos a nuestra propia definición: el Valor es la capacidad que tiene
un bien de ser intercambiado en el mercado, porque siendo útil y escaso,
contiene trabajo objetivado, presente y pasado. Pero el valor no es un
concreto, es un abstracto que no existe independientemente de la mercancía y
sin embargo, puede ser definido al igual que un concreto. De este modo, usando
la Dialéctica de Complementos que propongo, es posible definir tanto lo
concreto como lo abstracto en sus partes constitutivas a través de los procesos
mentales; el requisito indispensable para que sea una abstracción científica es
que se muestre la conexión interna de los elementos que componen la cosa que se
ha logrado conocer. Si es que no hay esa conexión interna, la abstracción de
abstracciones se convierte en especulación metafísica o, en el mejor de los
casos, en imaginación artística.
Supongamos que del concreto sensible A
abstraemos mentalmente las propiedades principales que lo singularizan, tales
como a1, a2, a3….an. Hagamos lo mismo con las propiedades esenciales del
concreto B, esto es, con las que lo singularizan como concreto B; al hacerlo,
obtendremos b1, b2, b3,… bn. Sigamos el mismo procedimiento hasta el concreto Z
para obtener z1, z2, z3,…zn. Ahora bien, una vez que dichas propiedades están
reflejadas en nuestra mente, tratemos de mezclarlas en diferentes
combinaciones: por ejemplo: a1, b3, x8, m6 …..Hecho estos, nos preguntamos:
¿podrían estas combinaciones de propiedades abstractas conformar un concreto
real? sobre todo, si recordamos que para ser real, un concreto no sólo
debe contenerlas, sino que debe existir la ley que expresa la interacción
interna entre ellas. Si acudimos al mundo de las probabilidades, podríamos
decir que no podemos afirmar que exista, pero tampoco podríamos afirmar que no
exista. En este caso, estaremos en la dimensión de las célebres antinomias kantianas:
como no es posible afirmar ni negar esa existencia, entonces podemos afirmar y
negarla al mismo tiempo. Pero, para las cuestiones del conocimiento, debo
postular que ningún cerebro tiene la capacidad de dar movimiento a esta clase
de mezcla de propiedades que no estén interconectadas y no interactúen entre sí
por la vigencia de la ley respectiva. No podemos inventar esa ley. En otras
palabras, la mente no puede crear concretos sensibles; sólo puede reflejarlos
o, en el mejor de los casos, modificarlos a través de la acción concretada o
imaginarlos simplemente. La imaginación es la combinación aleatoria de las
propiedades de diferentes concretos para obtener una nueva creación, aunque sin
llegar a crear la ley que rige la interacción interna entre ella. De esa
acumulación de propiedades que conforman entes abstractos es que derivo mi
definición de Arte como la creación de entes abstractos sobre la base de una
diversidad sistemática de propiedades pertenecientes a diferentes cosas, entes
que carecen de leyes que rigen la interacción interna de esas propiedades, pero
que, cuando son creaciones de artistas con talento, permiten lograr y expresar
un conocimiento más profundo y verdadero de los Estados Puros del Ser (que los
filósofos llaman Esencia)
El Poema y sus diferentes figuras, el
arte plástico y la creación de formas nuevas, la música, con la tonalidad, la
estructura y el ritmo, el teatro, con la reproducción de metáforas… en fin,
todas las artes son producto de la combinación de propiedades hecha con
talento, aunque carezcan de la ley que rige la interacción interna entre esas
propiedades, pero que expresa y revela, con gran capacidad cognoscitiva, los
Estados Puros del Ser a través, preferentemente, de la Intuición. Aunque el
conocimiento es producto de la unidad Razón-Intuición, en la ciencia actual, la
primera tiene supremacía sobre la segunda; en la filosofía hay una especie de
equilibrio entre ambas; en el arte, la Intuición tiene supremacía sobre la
Razón.
De lo expuesto podemos decir que, si
ninguna mente puede crear un concreto sensible por sí sola, también es
necesario afirmar que ninguna mente puede “recomponer” un concreto real, aun
teniendo en la mente el reflejo del fenómeno; veamos por qué. Supongamos
que nuestros sentidos perciben un concreto real, un árbol; luego percibimos
muchos árboles para establecer la diferencia y la semejanza específica que los
vincula con otros concretos. De acuerdo con lo que dice el marxismo, del
concreto inicial, en bruto, que nuestros sentidos han percibido, hemos llegado
a modelar el concreto ideal refinado y lo hemos hecho por la abstracción. Ahora
actuaremos sobre este concreto ideal, del cual conocemos sus propiedades, sus
conexiones internas y la ley que las rige. Sin embargo, en este punto debo
acudir otra vez a Kant y reafirmar que, a pesar de que el proceso de
conocimiento auspiciado por la dialéctica materialista en su versión de
lógica-dialéctica, ha puesto al concreto inicial a disposición del análisis
mental, nunca podrá reproducir el árbol, cualquiera que éste sea, pues si bien
la palabra “árbol” es un símbolo para expresar algo que existe y que tiene
ciertas características que lo singularizan de los demás, el mismo árbol,
cualquier árbol concreto, es un símbolo de sí mismo. Lo es, debido a que si
podemos llegar a conocer sus rasgos más esenciales, nunca podremos conocerlo en
toda su integridad; v.g, no podremos conocerlo en su estructura molecular, en
el movimiento de sus átomos, en la circulación de la savia, en la disposición
de sus hojas…. y sobre todo, por el hecho que Heráclito ya lo ha planteado hace
dos mil quinientos años, es decir, porque el árbol de este momento ya no es el
árbol que analizamos hace un segundo. “La cosa en sí” nunca aparece ni a los
sentidos ni a la mente. Es aquí donde encuentro en Kant la base fundamental
para postular con él, que sólo podemos conocer el fenómeno, transformado, a su
vez, por las categorías de la intuición y del entendimiento. Si esto es así con
el árbol, imaginemos lo que habrá de ser el intento de conocer al individuo.
La Ciencia
Se considera que la ciencia es un modo
de conocimiento que pretende encontrar las leyes objetivas por las que se rigen
los diferentes fenómenos. Las ciencias naturales observan, experimentan y
predicen con pretendido rigor determinista, mientras que las ciencias sociales
lo hacen a través de leyes estadísticas, introduciendo el concepto de
probabilidad, aunque la ciencia del micromundo también apela a la probabilidad
como auxiliar del conocimiento. El grado de comprobación y de predicción
depende también del método que se emplea en cada disciplina científica. El
instrumento fundamental del conocimiento científico es la Razón; sin embargo,
la percepción que la Razón tiene del mundo objetivo es siempre fragmentaria y
estática y, por lo tanto, considerablemente deformada y errónea. Es que la
Razón, por su propia estructura, procede a través de observaciones de puntos
focales de fragmentos aislados del mundo objetivo, del mundo objetivo que en la
realidad está en perenne movimiento continuo. Al proceder de este modo, los
conocimientos logrados semejan pequeños “flashes” de una realidad hecha
artificialmente estática.
En verdad, los conocimientos que del
mundo objetivo nos proporciona la Razón, semejan las lucesitas intermitentes
que adornan los arbolitos de navidad: cada una brilla por sí, sin que exista
una luz general y homogénea. En este sentido, el conocimiento racional del
mundo objetivo es la contraparte del fenómeno que nos permite ver el movimiento
en una exhibición cinematográfica. En efecto, como se sabe, la magia del cine
se basa en una debilidad del ojo humano. Debido a esa deficiencia, un conjunto
de figuritas estáticas parecen cobrar vida y movimiento al ser expuestas en una
sucesión isocrónica. El fenómeno inverso sucede en el proceso cognoscitivo
guiado por la Razón exclusivamente. Su incapacidad de abarcar la totalidad del
fenómeno, la obliga a segmentar la realidad, a realizar una especie de autopsia
de un cuerpo artificialmente muerto. De esta manera hace que la información
apre-hendida por ella, aparezca como una suma de fragmentos disecados que
refleja un mundo hecho artificialmente estático. Así, la Razón convierte un
mundo que está en eterno movimiento, en un conjunto de observaciones
fragmentadas y estáticas con un valor cognoscitivo muy pequeño. En cambio la
Intuición, es decir, la capacidad del conocimiento inmediato, directo, sin
mediaciones de ninguna clase, aprehende la totalidad del fenómeno de un solo
manotón. Lo aprehende en toda su continuidad, sin fragmentaciones, en su eterno
movimiento y en el total de sus relaciones con los otros fenómenos.
Claro está que nuestra capacidad
intuitiva, al no haber evolucionado como lo ha hecho la capacidad racional, no
está aún suficientemente capacitada para darnos un conocimiento mucho más
integral del mundo. Necesita del proceso evolutivo del cerebro, fenómeno
biológico, para lograr esa capacidad de conformar con la Razón el dueto que
constituye el instrumento cognoscitivo por excelencia. En otras palabras, la
especie todavía no está lista, como tal, para un conocimiento así estructurado.
Pero, en grados todavía pequeños, lo están algunos seres humanos, a quienes la
naturaleza les ha dotado en mayor proporción que a los demás, de esa capacidad
intuitiva. Entre ellos, están los filósofos, los artistas y, sobre todo, los
poetas, quienes tienen la facultad de “ver el mundo” con la
Intuición de una manera que no es muy comprensible para la filosofía y que es
totalmente incomprensible para la ciencia.
La Filosofía
Desde mi punto de vista, la Filosofía
quiso hacer con la Razón lo que hubiera podido hacer exitosamente con la
Intuición: la hizo instrumento para conocer el cosmos. Esta afirmación incluye
el convencimiento de que tanto la Razón como la Intuición son los instrumentos
cognoscitivos por excelencia del ser humano, pero que la Razón evolucionó a un
paso mucho más rápido que la Intuición. Este desarrollo asimétrico de la Razón
con relación a la Intuición, se debió, como se dijo, a la necesidad de
sobrevivir del Ser cuando devino enemigo de sí mismo por la aparición de la
propiedad.
En el principio, el instinto animal se
convirtió en Intuición en las primeras etapas de la evolución del antropoide
en Ser; luego, por la aparición del sentido de propiedad, esa
Intuición se divide, a su vez, en dos partes: la Intuición propiamente dicha y
la Astucia. La Astucia es el Instinto convertido en instrumento de
sobrevivencia, cuando el Ser se desarraiga del Todo y
se vuelve contra sí mismo, a causa de la lucha por la propiedad. Del desarrollo
posterior de la Astucia, nace la Razón, la misma que en un ambiente de lucha
continua, evoluciona a un ritmo mucho más rápido que la Intuición. De este
modo, el cerebro del Ser, desarraigado del Todo, evoluciona
biológicamente privilegiando la Razón sobre la Intuición, bajo modalidades que
le imprimen tanto el medio ambiente en el que le toca vivir como las
condiciones históricas de desarrollo. Esta concepción implica que no sólo el
medio ambiente, sino también las condiciones sociales delinean las condiciones
biológicas del Ser desarraigado del Todo. Supongamos que seres de una galaxia
muy lejana llegan a nuestro planeta. Supongamos también que estos seres no sólo
tienen cinco, sino diez sentidos. Al verlos actuar en plena posesión de sus
diez sentidos, seguramente veremos en ellos algunas facultades que nuestra
heredada tendencia a la superstición nos hará clasificarlas como
sobrenaturales. Estos seres seguramente podrán apreciar el Cosmos desde la
perspectiva de varias dimensiones adicionales a las conocidas por nuestro
cerebro. Supongamos también que uno o dos de esos sentidos adicionales superen
el tiempo-espacio para aprehender otras manifestaciones del cosmos vedadas a
nuestros sentidos. Con toda seguridad que su conocimiento del universo será
mucho más completo que el nuestro y su aprehensión de los fenómenos, mucho más
integral. Ahora bien, algún día el cerebro humano se desarrollará de tal modo,
que su capacidad Intuitiva aumentará asombrosamente. Esta capacidad será
lograda sobre la base del desarrollo actual de la Razón, la misma que, en el
proceso evolutivo de la especie, se convertirá en Intuición pura. Cuando ese
punto llegue, el ser humano habrá vuelto a arraigarse completamente en el Ser
Total y podrá conocer sus diferentes facetas no de un modo desperdigado, sino
integral. Mientras tanto, el hombre racional seguirá conociendo el cosmos de un
modo fragmentario y estático. Pero habrá algunas excepciones: las de los seres
humanos a quienes la capacidad intuitiva se les habrá desarrollado a un ritmo
mayor que el promedio.
Algún día, cuando la mente del ser
humano esté debidamente evolucionada y exista la armonía perfecta entre Razón e
Intuición, todos nosotros seremos capaces de percibir más de cerca la
“realidad” del mundo real; tendremos el privilegio de acercarnos, asintóticamente,
al conocimiento de la “cosa en sí” kantiana.
LA TEORÍA DEL VALOR
CONOCIMIENTO
Introducción
Ésta es una propuesta que surge del análisis del proceso histórico que siguió
el concepto de Valor y de la investigación sobre la importancia del
conocimiento como el requisito indispensable para explicar el porqué de los
precios y del intercambio y forma parte de uno de los capítulos de mi libro, en
preparación, La Voluntad de Ser en el que postulo la
incongruencia de considerar a la sociedad como un simple conjunto de
individuos, cada uno tratando de ser más que el otro y, en el proceso, deviniendo
antagónicos entre sí. Por otro lado, se basa en la premisa fundamental de que
la “verdad objetiva”, ajena por completo a la subjetividad del hombre, no es
asequible ni a los sentidos ni a la razónper se. No es asequible a los
sentidos debido a que éstos son instrumentos de conocimiento y como tales, como
instrumentos, deben transformar lo que perciben. No es asequible a la
Razón per se, debido a que la Razón sin ayuda de la Intuición es un
instrumento cognoscitivo incompleto y está, a su vez, influido por la
Ideología. Postulo que no existe un solo ser humano que sea completamente puro;
independientemente de que sea filósofo, científico u hombre de
cotidianeidad, nunca estará libre de la contaminación ideológica y de las
preferencias personales. Sobre este particular, no creo que nadie pueda decir
“que ni un rayo de luna filtrado me ha”. Por último, tomo al poema como un
medio cognoscitivo porque permite encuentros intuitivos con Estados
Puros del Ser, a los que los filósofos llaman “esencia” y, además, porque
tiene la capacidad de develar las relaciones del ser con el Ser. Expresa en muy
pocas palabras lo que no cabe en cientos de tratados “racionales”.
Las percepciones
Empiezo citando a dos grandes poetas de
habla hispana. El primero nos define en tres pequeños versos su rechazo
implícito a la subjetividad y su identificación plena con la percepción
objetiva, con una autoridad que nunca he encontrado en ningún filósofo ni
hombre de ciencia:
“El ojo que ves no es/ojo porque tú lo
veas/
es ojo porque te ve”
El principio de la Relación
Interactiva se basa en estos versos, aunque los modifica en algo para
que reflejen adecuadamente mi percepción, en el tema del objetivismo y del
subjetivismo epistemológico (con el permiso del gran Antonio Machado, por
supuesto)
El ojo que ves, es ojo
porque lo ves y porque te ve
Mi percepción de la verdad es objetiva
y subjetiva al mismo tiempo, en una síntesis que, a diferencia de la negación
de alguno de sus términos, resulta de la complementariedad de ambos. Es sobre
esa percepción que modulo la materia prima para esculpir mi filosofía: La Dialéctica
de Complementos, la que complementa, a su vez, a la Dialéctica de Opuestos
Antagónicos. Con la Dialéctica de Complementos percibo también
la posibilidad de una lógica que tome en cuenta el Tercero Incluido a
diferencia de la lógica formal actual. He aquí dos percepciones de dos grandes
poetas; la primera, también de Antonio Machado:
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar
Comparemos esta visión con la de Jorge
Luis Borges, en su relato El Inmortal:
No hay cosa que no esté perdida en
innumerables espejos.
Nada puede ocurrir una sola vez, nada es preciosamente precario
¿De dónde surge esta gran diferencia de
percepciones de dos in dividuos que abarcan el infinito con la misma facilidad
con que pueden detectar una motita de emoción que transfigura el defecto del
ser amado en pequeña virtud? Pues de las percepciones. Nunca son las mismas
entre los seres humanos; a veces, ni siquiera son las mismas en uno solo de
ellos cuando el tiempo-espacio cambia y, con él, las circunstancias. Para
ampliar esta apreciación, imaginemos un partido de fútbol entre el Real
Madrid y el Barcelona en España. El réferi cobra un
penal a favor del segundo. Todos los de la barra del Real Madrid jurarán que no
hubo tal penal. Todos los de la barra del Barcelona dirán que a sus ojos
el penal fue tan claro como un día de primavera en la cima de una montaña.
¿Quién tendrá razón? Nunca lo
sabremos.
Por supuesto que, una vez que cada uno
vea la jugada repetida en cámara lenta en la TV, la mayor parte de
simpatizantes de ambos equipos, por igual, se darán cuenta que deformaron la
realidad sin tener conciencia de que la deformaron. Lo habrán hecho así,
inconscientemente, impelidos por la fuerza que les da el cariño que sienten por
sus respectivos equipos, es decir, lo habrán hecho guiados por sus respectivas
ideologías. Esos serán los seres normales; los que deforman la realidad sin
saberlo, sin quererlo. Sin embargo, también estarán los que deforman la
realidad conscientemente, en virtud de sus intereses; ese será el Ser
político; el Ser empresario y, desgraciadamente, el Ser
deportista, es decir, los que basan sus existencias en la competencia, en
la necesidad de eliminar al rival: el primero, de la arena política; el
segundo, del mercado y el tercero, de la tabla de posiciones.
El neoliberalismo trata de
convertir al individuo normal, el que deforma la realidad inconscientemente, en
el homo economicus, es decir, en el que la deforma conscientemente
para maximizar sus beneficios como empresario o para maximizar su utilidad como
consumidor. En este intento, el neoliberalismo transforma al hombre en un
sujeto aislado, receloso de todos los demás, a quienes considera como enemigos
naturales y sociales a la par, debido al miedo que siente de ser vencido en la
competencia cotidiana en que ha convertido su vida, maratón titánico de
intercompetencia diaria, en la que percibe que el mismo aire que respira, el de
“su propiedad”, le es arrebatado por el prójimo.
Lo que es, existe independientemente de
la conciencia humana. Pero, una vez que empieza el proceso de conocimiento de
lo que es y qué es siendo lo que es, no puede sustraerse de la influencia que
la conciencia tiene sobre él y la deformación que sufre en el acto de conocer.
Ningún acto de conocimiento está libre de la subjetividad del que conoce, por
lo tanto, jamás está libre de la ideología con que se conoce. Por otro lado,
debemos tener en cuenta la declaración de Protágoras, en el sentido de que “El
hombre es el centro de las cosas”, de donde proviene la principal debilidad de
los “racionales” cuando pretenden separar como entes independientes, uno del
otro, al supuesto “sujeto-que-conoce” (“al centro del universo”) con relación
al supuesto “objeto-que-es-conocido”. Ya es hora de entender que el ser es una
parte de la naturaleza, como lo es un río, una piedra o un cocodrilo; que la
parte no puede ser separada del Todo; que la relación hombre-naturaleza es una
relación de la parte con relación al todo y a las otras partes,
respectivamente. A continuación se resumirá las principales concepciones sobre
la Teoría del Valor en la historia del pensamiento económico, tratando de
citar, críticamente, las ideas más importantes en cada caso.
Los “Objetivistas”
clásicos
Adam Smith
Al comparar el valor de cambio de un bien con su precio, Smith observó que el
precio fluctuaba como una respuesta a los cambio monetarios, por lo que
reemplaza el valor “nominal monetario” de cada bien con un precio real, en el
mismo sentido que hoy le damos, v.g. al salario real a diferencia del salario
nominal o monetario. Este “valor real” es expresado en términos relativos con
la cantidad de trabajo que costó producirlo. De este modo, en vez de escoger
una mercancía tal como el oro o la plata, Smith recurre más bien a otra
mercancía denominada trabajo. Queda entonces determinado que el valor de un
bien está determinado por la cantidad de trabajo que contiene, por lo que el
trabajador sería el creador de valor. Sin embargo, aclara que el valor creado
por el trabajador debe repartirse también entre el dueño del capital y el de la
tierra. De este modo, el salario, el beneficio y la renta se convierten en
componentes del costo de producción del bien. Smith supone que la nueva medida
de valor, el trabajo, es invariable, pues su costo de producción, la del
trabajo, es el salario de subsistencia que el trabajador recibe por el valor
creado, salario que por ser de subsistencia, hace que el trabajo sea el menos
invariable de todos los medidores del valor. De esta manera, el precio se
divide en tres componentes: los salarios, el interés y la renta. Cuando en el
largo plazo el precio de mercado iguala la suma de estos tres retornos,
tendremos el precio natural. En el corto plazo, el precio de mercado puede no
igualar la suma de los tres componentes, debido a que en ese caso, el precio es
determinado por las fuerzas de la oferta y la demanda. Smith declara que las
tasas de beneficio se determinan por las condiciones generales imperantes en la
sociedad, en un proceso que el fundador de la ciencia económica define como de
progreso, estancamiento y decadencia. Finalmente, define el precio natural como
aquél al que tienden los precios de todas las mercancías. Aunque Adam Smith
propone una solución adecuada a la teoría del valor en la época de los
clásicos, el hecho de que el valor creado por el trabajo se divida en tres
retornos: salario, beneficio y renta, convierte a su propuesta en una teoría
del costo de producción, donde el precio “natural” no es sino el equivalente a
ese costo de producción, disfrazado bajo una teoría del valor trabajo.
David Ricardo
Ricardo se apoya en la visión de Smith, pero va un paso más adelante, pues
llega al concepto de “excedente” para definirlo como la diferencia entre
la cantidad de trabajo requerida para producir los bienes de subsistencia del
trabajador, es decir, los salarios, y la cantidad producida por esa fuerza de
trabajo. Así, Ricardo explica el beneficio y la renta como productos derivados
del excedente creado por el trabajador. Su teoría del valor trabajo deja de
lado la contradicción del “costo de producción” de Smith, puesto que esa
contradicción hacía que el precio de un bien se midiera, en el fondo, “por el
precio de ese bien” y postula que la única causa de una alteración del valor de
cambio es el aumento o disminución de la cantidad de trabajo que contenga,
agrega que una variación del salario tendrá un efecto inversamente proporcional
al beneficio. Por otro lado, una variación del beneficio afectará a todos los
sectores por igual y en el intercambio de bienes a través de sus precios
relativos entre sí, el efecto de la variación del beneficio será nulo.
"El carácter determinante del tipo
de beneficio agrícola sobre el tipo general de beneficio consiste en que dado
que la competencia iguala a todos los tipos de beneficio, la tendencia a la
disminución del tipo de beneficio agrícola debe transmitirse al tipo general de
beneficio, el cual, por lo tanto, debe manifestar él mismo una tendencia a la
caída progresiva". De este modo habrá una tasa de ganancia única
congruente con los rendimientos decrecientes en la agricultura. Por otro
lado, suponiendo que el trigo es un bien que todos los sectores utilizan
como insumo, la dificultad de producción para esos sistemas debe ser igual a la
dificultad de producción hallada en la producción de trigo, pues la tasa de
ganancia es única. De aquí nace uno de los componentes de su teoría del
excedente, según la cual "la dificultad o facilidad de la producción de la
mercancía regulará en último término su valor en cambio".
Pero, lo que más nos interesa de la
teoría ricardiana es la afirmación de que no sólo el trabajo presente sino el
trabajo pasado incorporado en la maquinaria produce el valor de la mercancía.
Como veremos después, éste fue un postulado que Marx criticó en “El Capital” y
que yo considero que, por el contrario, esa afirmación se constituye en uno de
los más grandes aportes que Ricardo hace a la teoría del valor.
John Stuart Mill
Postula que el valor es una función de los costos reales de producción. Lo que
más o menos coincide con Smith; pero lo que asombra es su percepción de
que los costos monetarios representan lo que llama los costos reales de las
desutulidades del trabajo, por una parte, y de la abstinencia del consumo de
los capitalistas, por la otra. Es por esta clase de afirmaciones, las que
serían respaldadas más tarde por Weber, que Marx expresaría su admiración por
lo que él denominó los “Clásicos”, esto es, Adam Smity y David Ricardo, debido
a su interés “verdaderamente” científico de encontrar las “leyes que rigen el
proceso económico de las sociedades” en contraposición a todos los economistas
que vendrían después de ellos, como es el caso de J. S. Mill, a quienes
denominó “economistas vulgares” por su creencia de que deformaban la verdad al
servicio de la clase burguesa. Particularmente yo guardo mucho respeto por la
obra en general de J.S Mill, especialmente por sus contribuciones al
“utilitarismo”, pero su teoría de la “abstinencia” me parece realmente una
muestra del gran peso ideológico en su percepción, por lo que no tendría ningún
derecho a criticar la posición ideológica con que Marx plantea sus opiniones.
Si la aplicáramos la visión de Mill al caso de las grandes corporaciones
mundiales de la actualidad, por ejemplo, a la de Billy Gates, llegaríamos a la
conclusión de que habría logrado una fortuna de cincuenta mil millones de
dólares, ahorrándose en los almuerzos. Esto es sencillamente absurdo, y sin
embargo, la “teoría de la abstinencia” tiene seguidores ilustres, como es el
caso de Max Weber.
Jeremy Betham: La Utilidad,
principio de valor
Fue, con J.S. Mil, uno de los principales fundadores del utilitarismo. Bajo
este sistema, los seres humanos huyen del dolor y buscan el placer. Sus aportes
al concepto de utilidad en la Economía se concretan en su intención de realizar
una compasión entre dolor y placer que el individuo obtiene en su actividad
cotidiana. Por estas razones, fue considerado un hedonista, pero, sobre todo,
fue un “utilitarista objetivo” pues definía la utilidad como “la facultad de un
bien para producir un beneficio o alegría, o suprimir un dolor o adversidad”.
El método utilizado para ello fue un apriorismo intuitivo, pero no logró una
solución general para asignar un valor cardinal a las dimensiones de placer y
dolor que se había planteado originalmente. Sin embargo, logró dar cierta
consistencia a su teoría recurriendo al dinero como una guía para la medición
de las satisfacciones, idea que fue retomada luego por Marshall.
Jean Baptist Say
Su principal objetivo fue el de liberar al concepto de utilidad de cualquier
contenido material. Para él, el valor es algo eminentemente subjetivo y depende
de la utilidad, que es su fundamento, por lo que es también fundamento de la
riqueza. Pero encuentra dificultades en la medición del valor utilizando las
apreciaciones variables y fluctuantes de los individuos, por lo que abandona
este método y acude a los gastos de producción y de los movimientos de la
demanda y oferta para cuantificar el valor. En realidad ni Betham ni Say
alcanzan a dilucidar la esencia de la utilidad y, sobre todo, no pueden
encontrar el medio para cuantificarla. Esa tarea sería cumplida con el
advenimiento de los marginalistas.
H.H. Gossen
El nuevo concepto de utilidad marginal encuentra en Gossen un desarrollo
decisivo, sobre todo por su visión de fundamentar el valor en la “utilidad del
último átomo”, la ley de saturación de necesidades y ley de compensación de las
utilidades. Por otra parte, querrá explicar el proceso de cambio sobre la base
de la teoría subjetiva del valor, postulando que el cambio es posible entre dos
personas debido a que cada una recibe de la otra más de lo que da, algo similar
a la visión de Condillac, que databa de muchas décadas atrás. El aporte de
Gossen, es sin embargo, identificable, pues propone que habrá cambio de
equivalente cuando el último átomo del bien recibido por cada uno de los
sujetos proporcione a cada uno una utilidad marginal igual, lo que equivale a
decir, que cada uno recibe el máximo de valor posible; esto, es: el cambio de
valores equivalentes que es el cambio de cantidades matemáticamente iguales,
permite que los dos sujetos reciban más de lo que cada uno da, en otras
palabaras, las cantidades matemáticamente iguales se convierten en cantidades
matemáticamente desiguales, afirmación que es intuitivamente captada por
cualquier persona que observe un proceso de cambio. Sus principales
descubrimientos serían los mismos que encontrarían los marginalistas treinta
años más tarde, esto es, la noción de que la utilidad es naturaleza subjetiva y
está asociada a la relación de bienes y necesidades. También conforma su teoría
las nociones de que la base del valor de los bienes no es la utilidad total,
sino la que corresponde a la última unidad de un bien cualquiera, es decir, lo
que después se conoció como utilidad marginal; la de que la utilidad marginal
es medible y, por último, la de que el intercambio de productos es un
intercambio de utilidades en el margen, que es el determinante de la
equivalencia de los valores. Gossen declaró que él había hecho en la Economía
lo que Copérnico en la dimensión del universo.
Los Marginalistas
Gossen no fue el único que realizaría
una “revolución coperniqueana” en la Economía, pues los marginalistas le
atribuyeron a Jevons y a Menger, la responsabilidad de una nueva revolución
derivada de Copérnico. Definieron la utilidad como la relación entre el hombre
y un bien por la cual este última satisface una necesidad. Para que esto
se realice, debían tomarse en cuenta los siguientes aspectos: la propiedad de
satisfacer una necesidad no es inherente al bien en cuestión, no está en la
materialidad corpórea del bien; la utilidad, por ello, será de carácter
subjetiva y, para que los bienes tengan valor, la utilidad de cada uno de ellos
debe ser unida a la escasez. Al problema de la identificación de la utilidad y
la escasez, se sumó la necesidad de cuantificar la utilidad de un bien; para
ello, los representantes de la escuela subjetiva a principios de 1870,
retomaron el concepto de utilidad marginal, para afirmar que ésa era la que
medía el valor de un bien.
Karl Menger
Fue el que propuso por primera vez la nueva concepción, postulando que es el
consumidor quien otorga valor a las mercancías, a las que recurre para
satisfacer necesidades individuales. De este modo concibe su definición en los
siguientes términos: “valor es la importancia que las mercancías concretas o
determinadas cantidades de ellas adquieren para nosotros por el hecho de que
sabemos que la satisfacción de nuestras necesidades dependen de que dispongamos
de ellas.” Menger quería descubrir la ley que regía en la formación de los
precios, para lo que basó su propuesta en las necesidades en relación con las
mercancías, rechazando la percepción objetiva del valor. De este modo formulará
el principio de la utilidad en la dimensión marginal. Para empezar, dijo que un
consumidor racional buscará obtener la mayor satisfacción de los bienes que
desea consumir, distribuyendo su dinero de modo tal que su última unidad
monetaria gastada en un bien le brinde la misma satisfacción que la unidad
monetaria gastada en cualquier otro. Esto se complementa con la afirmación de
que el consumidor, en su afán de aumentar su satisfacción, trasladará algo del
gasto del bien menos importante a otro que considere de mayor importancia. Este
es el principio de “marginalidad” o marginal, principio bajo el cual el
consumidor participa en la estructuración de la demanda de mercado. Pero aún
quedaba por realizar la generalización de la solución al problema de la
valoración, lo que se expresaría en su “teoría de la imputación”.
Wiliam Stanley Jevons
Hace tres aportes de valía a la teoría de la utilidad: considera que la
utilidad no debe ser tratada como una magnitud absoluta, a diferencia de Meger,
sino bajo el concepto de “grado final de utilidad”; quiere recurrir a
procedimientos técnicos para medir la utilidad y pone al valor de uso como base
del valor de cambio, por lo que llega a la vinculación del bien con el
individuo. En otras palabras, consolida la utilidad marginal en una tarea
simultánea con Menger, Walras y Marshall, aunque todos ellos trabajan de modo
independiente.
Los Neoclásicos: Alfred
Marshall
El debate sobre el valor es relegado a segundo término por los economistas a
partir del marginalismo, para ocuparse por la medición de la utilidad a través
del consumidor y la estructura de su demanda. Alfred Marshall es el que
sistematiza la nueva concepción y lo hace bajo los siguientes aspectos: la
teoría del consumidor, el excedente del consumidor, la noción de elasticidad,
las curvas de demanda y oferta parciales… La propuesta de Marshall sobre el
punto que ahora nos interesa es que el valor de un bien se fija en el
equilibrio de su oferta y su demanda. Con esto generalizó el concepto de la
utilidad marginal dentro de la teoría de la demanda y tomó el dinero como una
medida, no de los deseos, pero sí del móvil de la acción para satisfacerlos. De
este modo, la determinación de los precios del mercado sustituye a análisis del
valor como categoría de importancia en lo que ya no es Economía Política, sino,
Teoría Económica. Con Marshall, se consolida también el estudio especializado,
empírico y axiomático del consumidor, los precios y el mercado
Un resumen a modo
de conclusión sobre la teoría subjetiva del valor
A diferencia de la corriente objetiva,
el valor de un bien depende no del trabajo objetivado en él sino de la utilidad
que brinda, con lo que el valor de uso cobra preeminencia sobre el valor de
cambio; éste último es una expresión cuantitativa del cambio de valores de uso,
a través de las respectivas utilidades marginales de los bienes intercambiados.
De aquí se deduce que el valor de uso es la utilidad, que es una relación de
alguna cualidad de algún bien para satisfacer una necesidad. La medida del valor
está dada por la preferencia del consumidor hacia ese bien determinado,
mientras que la demanda de un bien en el mercado se convierte en la concreción
de las preferencias del consumidor desde el punto de vista de la utilidad
marginal que encuentra en el bien en cuestión. Los precios desplazan al valor
como categoría de análisis al estudiar las preferencias del consumidor por un
bien, preferencias reveladas a través del conteo empírico del método
positivista, lo que hace que la utilidad sea ahora considerada como una
categoría que no es necesaria al análisis de los fenómenos económicos, cuando
se los trata como fuerzas que tienden al equilibrio: la “preferencia revelada”,
objetivamente observada en el mercado, ha hecho que el valor y la utilidad, por
igual, fueran anuladas del escenario económico neoclásico. El concepto “valor”
ha pasado a ser una entidad “metafísica”. Pero hay impulsos académicos que
tienden a revivir el debate sobre la teoría del valor. Tomemos como ejemplo, a
Denis Robertsosn en sus “Lecciones sobre los principios de la economía” que
toma el valor como base del análisis de la demanda. En mi obra La
Acción Recíproca en preparación, el debate sobre el valor es uno de
los puntos principales de su estructura; lo es, bajo el principio de que los
problemas no pueden ser ignorados. Tres cuartas partes del mundo se debaten en
la miseria por un sistema capitalista radicalizado que en vez de solucionar los
problemas teóricos de la economía, simplemente los ignora. Eso es algo que no
puede continuar.
El análisis
marxista del valor
Empezaremos esta sección con una de las
preguntas más importantes que Marx hace en su análisis del sistema capitalista:
¿qué sucede cuando el producto no se consume de inmediato, cuando para llegar a
ser consumido debe pasar por la etapa del cambio? En otras palabras, ¿qué
sucede cuando el bien concreto, que es un valor de uso, se convierte en
mercancía? En ese instante el producto del trabajo ha cambiado
cualitativamente. Esta pregunta recurrió a un apoyo conceptual: toda mercancía
es un valor de uso, pero no todo valor de uso es una mercancía. Por lo tanto,
el sistema capitalista, al producir bienes concretos para ser intercambiados,
produce mercancías, no simples valores de uso.
De inmediato hace la siguiente
consideración: si el valor de las mercancías descansa en la utilidad subjetiva,
si esto hace posible el cambio ¿cómo se mide las proporciones en que las
mercancías se cambian? ¿cuál es la unidad de medida en este caso? Marx analiza
esos conceptos en el primer tomo de “El Capital”. En su visión, todas las
mercancías tienen valor porque son producidos por el trabajo; esto es, la
sustancia del valor es el trabajo, expresado en el tiempo de trabajo
socialmente necesario para producirlas. Este indicador, el tiempo socialmente
necesario de producción, no sólo mide cuantitativamente el valor de cada una
sino que es lo que une a todas las mercancías a pesar de sus diferencias
específicas que las singularizan unas a otras. Si las mercancías no tuvieran
ese “algo” que las une, no podrían intercambiarse entre sí. El análisis
marxista incluye las subcategorías “valor de uso” y “valor de cambio”, el
primero, se denominará “trabajo concreto”, mientras que el segundo se llamará
“trabajo abstracto” (trabajo social en general). Con la ayuda de estas sub
categorías, Marx definirá la mercancía como la unidad que contiene en sí el
valor de uso y el valor, por eso es que se definirá una mercancía por la
propiedad que tiene de ser útil y porque puede intercambiarse en el mercado con
otros valores concretos, a través del “valor”, esto es, la cantidad de trabajo
abstracto que ambas contienen en sí. De este modo, la mercancía será un “valor
de uso” como manifestación concreta y material de sí misma; será un “valor de
cambio” como portador de tiempo de trabajo abstracto, es decir, como “Valor”.
Marx afirma que el intercambio se lleva
a cabo por que iguala las cantidades diferentes de valores de uso de las
mercancías de que se trata; en este proceso, el valor de uso ya no entre en el
análisis del intercambio, dado que ahora ya son los valores de cambio los que
se intercambian, dado que en este proceso, las singularidades concretas de cada
bien intercambiado se abstraen a favor de sus valores de cambio. Ahora bien, en
el trueque directo, cada mercancía es el equivalente de la otra con la que se intercambia,
pero con el advenimiento del dinero, éste se convierte en el equivalente
general de valores para todas las mercancías, con lo que el análisis
cualitativo del valor en valor de uso y de cambio, se transforma en el análisis
cuantitativo, donde el dinero es el equivalente general.
A pesar de lo expuesto, los marxistas
dicen que no hay una “teoría del valor” propiamente dicha en el marxismo, lo
que existiría sería “un análisis de la génesis de la mercancía” en el que “el
valor” no es la categoría que se analiza, pues lo que se estudia es la
“mercancía” como síntesis del valor de uso y de cambio (valor) Con esta
aclaración, Marx pretende refutar la acusación de que usa categorías
“metafísicas” en su análisis y cuyos misterios deben ser develados por la
Intuición intelectual o la Razón, identificando al valor como uno de esos
misterios. Sobre este particular no olvidemos que en el fondo, la epistemología
marxista está dentro de un racionalismo exacerbado y de un positivismo en el
que la “práctica social” sería el verificador del “concreto ideal” al que nos
referimos en el acápite respectivo de este artículo. Sin embargo, esto no quita
que Marx haya lanzado su famosa conclusión acerca de que el valor era creado
por el trabajador, el mismo que producía no sólo el valor de su propia subsistencia,
sino un excedente que era apropiado por el capitalista en la forma de plus
valía, la misma que surgía del aumento de la explotación de que el obrero era
víctima por parte del empresario. Así, en su afán de extraer más plus valía de
cada uno de sus trabajadores, el empresario aumenta la jornada de trabajo para
crear más plus valía “absoluta”, por una parte; por la otra, aumenta la
intensidad del trabajo para crear más plus valía “relativa”. La plus
valía extraída del trabajo no remunerado se repartirían entre el empresario, el
capitalista, el banquero y el Estado. La proporción de plus valía que el
empresario obtiene depende de la proporción que existe entre el “capital
constante”, esto es, la maquinaria y el equipo, por una parte, y el capital
variable, que se destina a la contratación y la fuerza viva de trabajo. A esa
proporción es que Marx llama la “composición orgánica del capital”. Ahora bien,
en virtud de que esta composición orgánica evoluciona de tal manera que
fortalece la primacía del capital sobre la fuerza viva de trabajo, la tasa de
ganancia, es decir, la plus valía, se va haciendo cada vez menor, lo que da
lugar a la aparición y vigencia de la tendencia decreciente de la tasa de
ganancia, pues el capitalista sólo puede vivir de la plus valía y ésta sólo
puede ser extraída del trabajo vivo, actual, de los obreros. Con esta
afirmación, Marx participa, aunque desde un ángulo diferente, de las
percepciones de Adam Smith y David Ricardo acerca de un capitalismo que crece,
se estanca y luego decae.
La Teoría y la
Ideología
El pequeño recorrido que hicimos en los
capítulos anteriores nos muestra una verdad concluyente: todas las teorías
están teñidas de ideología. Esto, que puede generalizarse a todo el
conocimiento humano, se hace mucho más patente en la ciencia económica. En
verdad, podemos afirmar que la ciencia económica es la más contradictoria de
cuantas el ser humano conoce. Al respecto, recordemos lo que decía un
comentarista: la Economía es la única ciencia que permite que dos académicos,
v.g. Samuelson y Friedman, sean acreedores al Premio Nobel por el hecho de que
el segundo afirmara lo contrario de lo que motivó el premio que se le concedió
al primero. Esta observación no es casual. Recordemos a Nixon cuando durante su
periodo presidencial, los EE.UU sintió por primera vez lo que los países
subdesarrollados ya teníamos como algo crónico: la aparición y existencia
simultánea de altos índices de inflación y desempleo. Con el objeto de
encontrar una salida a este laberinto tan extraño, convocó a Paul Samuelson,
Premio Nobel de Economía en ese entonces y le preguntó que debía hacer al
respecto. Samuelson, neokeynesiano por excelencia, le dijo que no se
preocupara, que dedicara toda su atención a resolver el problema del desempleo
y que una vez resuelto, el de la inflación desaparecería automáticamente. Eso
significaba ejecutar programas de creación de empleos, incremento de
inversiones en infraestructura, reducción de impuestos, una política monetaria
expansiva y los consiguientes incrementos del déficit fiscal. Nixon, que no se
contentaba con una sola opinión, solicitó la presencia de Milton Friedman,
líder de la corriente monetarista y, por ende, del sector más conservador del
neoliberalismo, el mismo que algunos años más tarde recibiría también su
respectivo Premio Nobel (“por haber sostenido lo contrario de Samuelson”) La
respuesta que le dio al Presidente fue tan categórica como la de Samuelson. Era
preciso orientar todas las energías para anular la inflación, una vez vencida,
el desempleo desaparecería como por encanto. Para alcanzar esta dimensión era
preciso reducir las inversiones, aumentar los impuestos, recurrir a una
política monetaria restrictiva y, sobre todo, reducir el déficit fiscal. Esa y
no otra eran la manera de luchar contra la estanflación y el desempleo.
En cuanto al método que la actual
Teoría Económica usa, el del famosocaeteris paribus, Harry Truman sintió
en carne propia lo que eso significaba. Se dirigió a la Asociación de
Economistas de los EE.UU para rogarles que por favor le mandaran un economista
manco para cumplir con las tareas de asesor económico de la Casa Blanca. Lo
quería manco, porque estaba cansado, dijo, de oír respuestas ambiguas cuando
preguntaba algo a un economista, pues éste generalmente decía: en une
han, podría suceder esto; pero, en the otero han, podría pasar
lo contrario. Con el humor rústico que Truman tenía, vio que la mejor manera de
solucionar el problema era tendiendo a su disposición, claro está, un
economista manco. Por último, no olvidemos que un comentarista social definió
al economista como aquél individuo que nos dice qué va a suceder mañana y luego
nos explica con detalles impresionantes, las razones por las que no sucedió de
ese modo.
Una Propuesta
Epistemológica
De acuerdo con el contenido del párrafo
anterior, debo aclarar que mi crítica sobre las percepciones anotadas también
estará teñida de una ideología determinada, a la que he denominado: La Acción
Interactiva.
Los clásicos
Conservo el término que Marx acuñó para
referirse a Adam Smith y David Ricardo, quienes dieron las pautas fundamentales
de lo que llamarían Economía Política. El nombre nos dice ya la intención que
tenían ambos teóricos al fundar y consolidar la nueva ciencia: serviría, sobre
todo, para que los economistas concibieran recomendaciones que los políticos en
función de gobierno debían observar, en el supuesto de que deseaban llevar
adelante los asuntos económicos de la nación en forma sistemática y eficiente.
El segundo término de la frase, “Política” prueba que estaban convencidos de
que no era posible separar los procesos económicos de los políticos y sociales,
algo que nos sirve de ejemplo para proponer nuevas alternativas teóricas en las
que lo “económico” no aparezca huérfana de todas las influencias políticas,
sociales y culturales que lo modifican en el mundo real.
Volviendo a Smith y Ricardo, recordemos
también que eran representantes de la nueva clase que se erigía ya como la que
dirigiría los destinos de las naciones de Occidente, esto es, la burguesía. El
advenimiento de esta clase vino aparejada, claro está, con la de su contrario:
la del proletariado, de tal manera que en la evolución histórica los intereses
de una aparecieron como contrarios a los intereses de la otra. Así, cuando
Smith llegó a la conclusión de que el valor era producido por el trabajo, también
se enteró que tenía que resolver el problema del por qué el creador de valor,
el trabajador, no recibía todo el producto por él creado. Su ideología no le
permitía ir en contra de su clase y entonces se enredó presentando una teoría
alternativa del coste de producción, donde el valor de la mercancía estaba
compuesto por los retornos a los tres factores de producción que participaban
en el proceso productivo: el beneficio, el salario y la renta. Los
marginalistas, por su parte, recurren al individuo aislado para convertirlo en
la unidad de análisis de la Economía; para ello, estructuran un ser abstracto
que obra sólo después de hacer un análisis de costo y beneficio privado, al que
denominaron el Homo economicus. Este ente abstracto era la
contraparte de la idea de “masas” que Marx había hecho germinar en el análisis
de la evolución histórica del ser humano. La reacción de los marginalistas ante
la percepción marxista fue la de presentar una alternativa opuesta: dejar de
lado al ser social, dejar de lado el debate sobre el valor, convirtiéndolo en
“utilidad” y quitar a la Economía Políticael segundo término para
convertirla en Teoría Económica. De este modo, la Economía
Política quedó cercenada de uno de sus objetos de estudio: la distribución, la
que originalmente había formado parte de la propia definición de lo que era la
ciencia económica. Pero los marginalistas no estaban muy preocupados por la
percepción de los clásicos; lo que realmente les quitaba el sueño, era la
definición marxista de la Economía: la ciencia que estudia las leyes
que rigen las relaciones de producción entre los grupos sociales, pues con
esta definición el análisis de lo económico tenía que incluir, por fuerza, las
dimensiones sociales y políticas, algo que los marginalistas, representantes de
la percepción burguesa liberal, en contra de la socialista, no estaban
dispuestos a poner en el tapete de los debates.
Aunque fue Menger, fundador de la
Escuela Austriaca de la Economía, el primero en proponer la nueva percepción,
la mutilación completa de la ciencia económica, se consolida con la
participación de Jevons, Walras y consortes, quienes introducen en el análisis
económico las matemáticas como un medio para formalizar las proposiciones
axiomático-deductivas, algo que la Escuela Austriaca nunca apoyó formalmente.
Con la introducción de las matemáticas en la Economía, se pretende hacer que
una ciencia social sea cualitativamente semejante a cualquiera de las ciencias
naturales y exactas, es decir, una ciencia con leyes que se cumplen en todo
tiempo y espacio, a condición de que no se la tiña de “ideología”, que es lo
que ellos consideran que ocurre cuando se introduce las dimensiones política y
social. Con la aparición de Marshall en el escenario de los grandes debates, se
fortalece la escuela neoclásica, la que estructura la ciencia económica sobre
una serie de axiomas, hipótesis y deducciones, tal como lo vimos en la primera
parte de este trabajo, con el aditamento de que las matemáticas y le
econometría se convierten en los avales teóricos y de verificación empírica,
surgida de los “modelos” como reflejos sintéticos de la realidad.
Nadie se opone a la utilización de
modelos, por supuesto; lo que sí preocupa es que los teóricos del
neoclasicismo, al final, confunden el modelo con la realidad, a la que acusan
de no adaptarse al modelo y de ser “irracional”. Inmersos en espejismos delirantes,
reducen el mundo objetivo a las relaciones que forman entre sí un conjunto de
ecuaciones y creen que con eso están dando pasos gigantescos en el proceso de
hacer de la Economía una ciencia exacta. En realidad, la Teoría Económica se
convierte, poco a poco, en un pasatiempo elitista de algunos académicos que han
perdido por completo la noción de realidad y con ella, toda noción de
considerar a la ciencia como un medio para conocer la “verdad” en cada caso. La
realidad no les importa, todo lo que se necesita es que en el mundo del modelo,
una fórmula tenga cabida y satisfaga las intenciones formales de su concepción.
“La Economía no
tiene Sentimientos”
La Economía ha perdido por completo su
carácter de ciencia social, sobre todo después del anuncio que hizo Milton
Frieman, refiriéndose a los problemas sociales que causan las medidas que él
aconsejaba; para contestar a uno de los interlocutores que le habló sobre lo
duro que es para los grupos de ingresos bajos la aplicación de tales medidas,
dijo: “la economía no tiene sentimientos”. Esta afirmación no sólo es
terriblemente impregnada de ideología, es también increíblemente ingenua, pues
es sabido que no sólo la economía, sino cualquier ciencia carece de
sentimientos, debido a que no son seres, ni muchos menos, sensibles; son
creaciones del hombre, el cual sistematiza como mejor puede los datos que le da
la experiencia para formar representaciones sistemáticas que permiten el
conocimiento organizado y necesario a la estructuración de las diferentes
ciencias. Los que sí tenemos sentimientos y expresiones de apoyo con los otros
seres de la especie y con la naturaleza toda, somos los hombres y mujeres reales
que habitamos en el planeta. Pero la declaración de Friedman no es una
expresión aislada, no; es más bien la percepción que los académicos
neoliberales tienen de la sociedad humana: se han familiarizado tanto con sus
creaciones ideales del individuo aislado, que ha desaparecido de ellos todo
sentimiento de solidaridad, de identificación con los demás seres. Los
inventores del individuo como unidad de análisis de la Economía se han
convertido en verdaderos robots, carentes por completo de rasgos humanos y dedicados
a la tarea de mejorar las formas por las que el empresario aumente sus
ganancias. Friedman fue uno de ellos, tal vez el más brusco de todos.
Algunas
observaciones sobre la epistemología de los clásicos
La declaración de Adam Smith de que el
egoísmo individual es el que hace posible la felicidad de todos, la que se
complementa con su postulado de que la suma de intereses individuales coincide
con el interés general, es una deformación subjetiva que proviene de su modo de
ser. Recordemos que antes de iniciarse como economista, fue un ético de primera
cuando escribió su famosa obra “La Teoría de los Sentimientos Morales” En este
punto, debemos decir que Smith confunde los preceptos éticos que postula en esta
obra, con el comportamiento real de los individuos reales, especialmente en el
mundo del capitalismo, donde la competencia convierte a los individuos en
enemigos potenciales recíprocos, en el afán de “tener más que el otro”, pues el
éxito se identifica sólo y solo con la riqueza: quienes logran obtenerla son
los “winners”, los que no logran alcanzarla serán los “loosers”. En la escala
de valores del pueblo estadounidense, nada es peor que ser un “looser”, es
decir, un fracasado, porque no ha tenido la capacidad de acumular riqueza. Este
“fracaso” demostraría su inferioridad como persona con relación a los demás.
Por otra parte, si observamos el comportamiento cotidiano de los individuos
reales de cualquier país, especialmente de los de Europa y EE.UU, llegaremos a
la conclusión de que la diaria coexistencia entre ellos semeja una discoteca
donde se ha producido un gran incendio y hay una sola vía de salida. En la
necesidad de salvar la vida propia a cualquier precio, los que puedan pasarán
por los cuerpos de los caídos, pisoteándolos para lograr salir. Es en actos
como éste que aparece la verdadera naturaleza humana y la incongruencia de
afirmar que la suma de los intereses individuales coincide con el interés
general. El postulado de A. Smith es, a todas luces, una expresión ideológica
con gran empatía con la clase poseedora de las fábricas y de los medios de
producción, en su intención, muy clara, de eliminar las contradicciones de
clase entre la burguesía y el proletariado de aquella época, como lo hacía cualquier
otro buen liberal, influido, sobre todo, por Locke y Montesquieu.
En otro orden de cosas, la afirmación
de J.S. Mill, en sentido de que la acumulación originaria del capital se habría
logrado gracias a la austeridad de algunos seres y su capacidad de ahorro, es
una de las muestras de que hay una gran diferencia entre escribir CON ideología
y escribir PARA la Ideología. En este caso, J.S. Mill, tan probo y sereno en el
análisis de otros temas, deja que sus afectos y desafectos le obliguen a
escribir para la Ideología. La inmensa mayoría de los historiadores, sociólogos,
estudiosos de las ciencias sociales en general, han coincidido en afirmar que
la acumulación originaria del capital se logró sobre los adelantos que algunos
comerciantes daban a los agricultores para comprarles sus cosechas a precios
realmente ínfimos, comparados con los que ellos cobraban después. También
coinciden en el uso de la misma estrategia con relación a los artesanos y los
bienes terminados que éstos producían. Saben también que al final, las fábricas
los reúne a todos ellos y se inicia la era de la industria fabril, que se
diferencia de la época pre industrial en el hecho de que en esta última el
capitalista le compraba al artesano el producto terminado, mientras que en la
era de la fábrica el capitalista sólo alquila la fuerza de trabajo del obrero,
aumentando así el grado de explotación a niveles nunca imaginados. Pretender
olvidar estos hechos históricos, con el propósito de proclamar que el
capitalista reúne su dinero ahorrándose en los almuerzos, es una muestra de que
los afectos y desafectos personales deforman la percepción del teórico en
niveles muy preocupantes.
El método
axiomático-deductivo
No creo que haya alguien que se oponga
a este método como uno de los que coadyuvan al conocimiento de las condiciones
reales de existencia. El método, sistemáticamente utilizado por la Escuela
Austriaca antes que cualquier otro, es válido y congruente con las
características del Ser para aprehender la realidad. En
realidad, el método axiomático-deductivo es una gran conquista del pensamiento
en sus esfuerzos por conocer la realidad objetiva donde se desarrolla el
destino de la humanidad. A pesar de ello, tiene tres desventajas muy nítidas.
La primera, pretende ser el único método para el conocimiento de la verdad,
algo que es falso desde cualquier punto crítico que se lo observe. Al igual que
los otros, el método axiomático es uno más en la tarea de llegar a conocer los
procesos reales y las relaciones del Sercon todos los demás. La
segunda, intenta convencernos de que las condiciones a priori son
independientes de tiempo-espacio y, de que, por lo tanto, son válidas para todo
lugar y toda fecha del calendario mundial. Esto se nota, especialmente en los
postulados de von Mises referidos a la Acción Humana, obra en la que el ser
humano tendría una naturaleza inmutable en todas las eras y en todos los puntos
geográficos del mundo, desde su aparición como homo erectus hasta la
desaparición de la especie misma. Generalizar de ese modo lo que es
históricamente determinado y culturalmente modelado es un error que ahora
pagan, con hambre creciente y miseria genocida, cientos de miles de grupos
humanos desparramados en el mapa de la pobreza, por la audacia de pretender
englobarlos a todos en un mismo costal, sin distinción de la evolución
histórica y cultural de cada uno. La tercera, el individualismo metodológico
que propician es un intento vano de conocer las relaciones verdaderas entre los
seres humanos, debido a que se quiere analizarlo en el marco de un supuesto
“libre albedrío”. Éste, es, en mi opinión, un error por demás garrafal, debido
a que el comportamiento del individuo está grandemente influido por el momento
histórico en que vive y por la cultura donde se ha criado. Este razonamiento
nos muestra que si bien a la ciencia económica no le es posible determinar el
comportamiento de cada individuo, sí puede hacerlo a través de las tendencias
de los grupos humanos. Si se tiene un globo inflado con aire, la ley física
dirá que si la capacidad del globo es rebasada por la introducción de
aire más allá de esa capacidad, el globo reventará. Esa es una clase de ley que
puede y debe ser transferida a la Economía, pues habla de cosas que sucederán
para el conjunto de todas las moléculas alojadas en el globo, las que, debido a
la explosión resultante, tendrán que ser expulsadas. Pero lo que el
Individualismo Metodológico pretende es controlar la trayectoria individual de cada
una de las moléculas de aire en el momento en que fueron expulsadas y analizar
su comportamiento durante esa trayectoria hasta ver los resultados de cada uno
de ellos, una vez que los efectos impulsores de la explosión cesan. Es para
analizar estos supuestos movimientos de cada molécula que establecen, en la
mayoría de los casos, los axiomas, las deducciones y las hipótesis, algo que
repugna intrínsecamente. De ahí la falsedad de las predicciones y, por
supuesto, la imposibilidad de verificar las premisas y, como vimos en muchos
casos, los resultados de esas predicciones. En mi opinión, la ciencia económica
debe preocuparse de conocer las leyes por las que el globo reventará y prever
los resultados sociales, políticos, culturales y económicos de ese fenómeno.
Para ello, no necesita averiguar la trayectoria de cada individuo, sino la del
conjunto del grupo humano que se analiza en cada caso. Sólo entonces se puede
establecer los axiomas necesarios y adelantar en la tarea del pronóstico.
Tomemos otro ejemplo. Supongamos que
asistimos a una gran fiesta pública en la que bailan miles de personas. Cada
una bailará a su modo y hará los movimientos que le parezcan más expresivos,
acorde con su personalidad. Sin embargo, una vista panorámica nos mostrará que
los miles de bailarines se moverán al ritmo de la música que las orquestas
tocan. Es posible que el sicólogo esté interesado en averiguar las razones para
que un individuo determinado se mueve como se mueve, e incluso, del por qué no
sigue el ritmo general, pero la Economía no puede detenerse en los
comportamientos psicológicos de cada individuo; al contrario, tomará en cuenta
las costumbres, tradiciones, valores que rigen para el grupo danzante. Por
último, debo afirmar que la selección de los axiomas no es un producto puro,
extraído exclusivamente de la razón. Al contrario, surge de la experiencia
pasada del grupo al que se analiza, experiencia que queda registrada en lo que
Jung llamaría la Memoria Colectiva. Yo soy un partidario
entusiasta de la Memoria Colectiva , entusiasmo que comparten
conmigo muchos de los empresarios de las grandes corporaciones que han
registrado sus respectivas Curvas de Aprendizaje para comparar
los costos de un periodo a otro en la evolución de sus respectivas empresas. La
descripción de los experimentos realizados van más allá de la extensión de este
artículo, pero de ellos hablaremos en La Acción Recíproca. Lo que
sí quiero dejar establecido es que los axiomas no son enteramente racionales;
más bien son verdaderamente intuitivos, tal como las categorías sensibles de
Kant. Esto me da pie para reiterar uno de los rasgos más específicos de mi
teoría del conocimiento: por las razones anotadas en los primeros capítulos de
este artículo, la Razón, por sí sola, es insuficiente para conocer el mundo
objetivo, para aprehender la “esencia” de las cosas, por lo que debe
contentarse con percibir el fenómeno, tal como lo postula Kant, algo que logra
con cierto nivel de adecuación debido a que el acto cognoscitivo está siempre
realizado por la dupla Razón-Intuición, aunque los “racionalistas” a ultranza
nieguen la contaminación intuitiva en la percepción de la objetividad. En
síntesis, escoger un axioma es apelar a la Razón-Intuición, la dupla que es el
verdadero instrumento cognotivo.
Crítica a la teoría
de masas marxista
Uno de los rasgos más importantes del
proceso cognitivo que proclama el Materialismo Dialéctico y que convoca mi
interés, es el papel casi inexistente que le da al individuo en los grandes
procesos y cambios históricos. Bajo el principio de que “las masas hacen la
historia”, los marxistas olvidan los aportes individuales de los líderes de
esos movimientos de masa. ¿Qué habría pasado si uno de los generales de
Napoleón no se hubiera perdido en una operación de exterminio de una buena
parte del ejército inglés y hubiera venido en auxilio de Corso para terminar
con el ejército enemigo en Waterloo? ¿Sería el mundo de hoy el mismo que habría
sido si Napoleón hubiera resultado triunfador en esa batalla? En el mismo rumbo
de cosas ¿Qué sendas habría tomado la Revolución Francesa si Napoleón no
hubiera restaurado la monarquía, coronándose emperador? ¿Qué habría pasado con
la Revolución Industrial si Torricelli, Denis Papin, Thomas Newcomen y James
Watts no hubieran descubierto la máquina a vapor en el momento en que la
descubrieron? ¿Si George Stephenson no hubiese inventado el ferrocarril cuando
lo inventó? ¿si Claude Francoise, John Finch y Robert Fulton no hubieran
inventado el barco a vapor, cuando lo hcieron? ¿Y si Thomas Alva Edinson y
Westinghose no hubieran inventado el control de la energía eléctrica y las
maneras de producirlo, cuando lo hicieron?..... Todas estas preguntas apuntan a
un solo fin: hacer notar la interrelación entre el individuo y el grupo social.
Por supuesto que apoyo la afirmación de que la sociedad es más que la suma de
los individuos que la componen y que también es anterior y posterior a
cualquiera de ellos y que el individuo aislado no existe; pero también es
cierto que las masas no harían nada si no fuera por la acción de los líderes políticos,
académicos, los hombres de teoría, los intelectuales en general. La verdad es
que hay mucho que decir sobre estos y otros temas, y los traigo a colación con
el propósito de dar una muestra de que la ideología de contrarios nos lleva
siempre a dicotomías forzadas, en las que cada uno de los elementos no puede,
por sí solo, lograr una representación más o menos adecuada de los fenómenos
objetivos.
Un aporte
epistemológico
Hay muchas dicotomías en el campo de la
epistemología, como en todos los demás relativos al conocimiento, que pueden
ser mejor utilizados si en vez de rechazarse mutuamente, se complementan en un
solo cuerpo cognitivo.
Desde este punto de vista, postulo que
la integración de lo axiomático-deductivo con el proceso de conocimiento que
lleva de lo concreto sensible a lo concreto ideal a través de la abstracción,
se habrá de constituir en una manera mucho más efectiva de lograr el
conocimiento de los fenómenos y de las leyes que rigen su existencia y proceso
evolutivo. Afirmo que el individuo aislado no es una unidad de análisis para
conocer la interacción social de los seres, por lo que rechazo el
Individualismo Metodológico y remplazo al individuo con el grupo social como
esa unidad de análisis y que bajo el denominativo del Ser social,
expresa la interacción entre los diferentes grupos y la interacción interna en
cada grupo, de acuerdo a la relación parte-todo en vez de sujeto-objeto. Al
observar la cotidianidad de los sujetos que viven en los países desarrollados,
nos asalta la certeza de que el individualismo ha hecho de ellos seres que
viven sólo con la idea de tener más que el otro; que la competencia empresarial
se refleja ya en las relaciones humanas, en las que los individuos compiten
para tener más y, al hacerlo, los ganadores adoptan niveles de consumo que
traspasan los límites de las necesidades humanas, rasgo característico del
fenómeno del consumismo, que en su afán de tener más y más, ha hecho que la
sociedades de capitalismo maduro empiecen a devorarse el planeta, porque la
tasa de explotación del medio ambiente está superando la tasa de reposición. En
esta competencia por lograr más y más bienes materiales, el individuo
occidental ha sido atrapado en una soledad existencial que no es comparable a
ninguna otra en la historia misma de la humanidad y el miedo, un miedo también
existencial lo obliga a asumir actitudes agresivas con las sociedades que no
comparten sus puntos de vista. El progresivo incremento del armamentismo en
esos países es una prueba de que el miedo colectivo se hace cada vez más
agresivo, en un sistema en el que sólo puede estar cierto de su propia
incertidumbre. Sostengo que el individuo es importante, en cuanto se considera
parte de un todo, con relación al grupo al que circunstancialmente pertenece.
Extiendo este concepto a las relaciones intergrupales, en las que cada grupo es
parte del Todo que conforman, es decir, del grupo mayor que los acoge en su
seno. Declaro que la Razón por sí sola no tiene la capacidad de conocer el
fenómeno en su versión integral y que el verdadero instrumento cognitivo es la
dupla Razón-Intuición, a la que, intuitivamente recurren los objetivistas,
subjetivistas y materialistas por igual. Pero declaro también que por razones
históricas, la Intuición aún no ha desarrollado al mismo paso que la Razón, lo
que no permite al ser humano conocer ni siquiera la interacción de los
elementos que conforman la estructura de un fenómeno. Es necesario aún que haya
una evolución no solamente histórica, sino también biológica del cerebro
del Ser para que éste pueda aprovechar de sus facultades
racional-intuitivas con gran ventaja sobre el modo en que conoce ahora.
La Teoría del Valor
Conocimiento
Creo que el Capitalismo debe alcanzar
su máximo grado de madurez y cumplir con su ciclo histórico antes de ser
reemplazado por otro sistema. La experiencia de la ex URSS, en la que tres
generaciones fueron inútilmente sacrificadas, debe servirnos de referente
obligado antes de intentar aventuras similares. Lo mismo debo decir de Cuba.
Postulo que ninguna generación debería sacrificarse por ninguna otra; al
contrario, cada una debe gozar de las ventajas que le ofrece un sistema en el
que pueda realizar sus objetivos de vivir una vida amable, serena, con la
incertidumbre reducida al mínimo, sobre la base de los privilegios que le
otorga la tecnología y el proceso de desarrollo vigente. Sólo hay una limitante
que debemos respetar: la conservación del medio ambiente, objetivo que será
alcanzado, evitando por todos los medios que la tasa de explotación de los
recursos naturales sea mayor que la tasa de reposición. Con esas pequeñas
aclaraciones, ingreso en materia.
Las Principales
Teorías del Valor
La Economía Vital considera
que la formulación de una Teoría del Valor es la que está más impregnada de
ideología que cualquier otra, debido a las consecuencias teóricas que se deduce
en la distribución de los excedentes. De esta manera, si aceptamos la teoría de
la plusvalía, entonces debemos reconocer que todo el excedente producido debe
pertenecer a “su creador”, esto es, al obrero. Por otra parte, si aceptaríamos
la teoría subjetiva del valor, estaríamos en una de las corrientes
tradicionales, las que niegan al empresario la capacidad de ser un sujeto
activo en el proceso productivo con la capacidad de transmitir conocimiento, al
igual que los demás participantes, al bien que se produce. Por último, si
anulamos los debates sobre el Valor, entonces estamos obviando uno de los
puntos más importantes del análisis económico. Empecemos con la formulación de
los clásicos.
La Teoría del Valor
Trabajo
Adam Smith, inició el análisis sobre la
Teoría del Valor, afirmando que un bien se valora de acuerdo con la cantidad de
trabajo que tiene incorporado, esto es, el trabajo es el creador del valor.
Cuando le preguntaron las razones que primaban para que el trabajador no
recibiera todo el excedente producido, pues él sería el que lo habría creado,
Smith salió del paso afirmando que hay tres factores de producción que
participan en el proceso productivo a saber: el trabajo, el capital y la
tierra. Por esta razón, cada uno debe recibir el retorno que le correspondía:
salario, tasa de interés y renta. De esta manera, Smith dejó la teoría del
valor trabajo para adoptar la del Costo de Producción, la que determinaría el
precio en el largo plazo, bajo el nombre de Precio Natural del bien.David
Ricardo. Ricardo tomó la visión de A. Smith, pero la complementó con
la contabilización no sólo del trabajo, también del pasado. El trabajo presente
era desgaste de energía física que los trabajadores aplicaban en el proceso productivo.
El trabajo pasado era el que estaba “congelado” en las máquinas, los equipos y
todo el capital producido por el hombre y que participaba en la actividad
productiva. Como el capitalista era dueño de la maquinaria, equipo y otros
existentes en la empresa, tenía el derecho de recibir la retribución que le
correspondía. Por otra parte, los trabajos se diferenciaban entre sí por su
calidad y el uso que se hacía de ellos en determinada rama productiva.
Carlos Marx
Marx apoyó la idea en principio, pero expresó su desacuerdo en introducir el
trabajo pasado en la creación de valor que se obtenía en el proceso de
producción. Dijo que el trabajo de las máquinas no era sino trabajo
“incorporado” y que lo único que hacían era transmitir al bien producido el
valor que ya tenían almacenado en sí, pero que no añadían nuevo valor. Afirmaba
que sólo la “fuerza de trabajo” del obrero vivo y en acción productiva creaba
el valor; el capital sólo transmitía un valor ya creado. Para salvar la
cuestión relativa a la calidad de la fuerza de trabajo, Marx pretendió reducir
el trabajo a un común denominador. Concibió una calidad básica a la que
denominó “trabajo simple”, de tal manera que podría servir para medir todos los
bienes como una especie de unidad de cuenta. Cada bien tenía una cantidad de
trabajo simple que resultaba más o menos del promedio de tiempo que existía
para producir bienes similares en la industria al que ese bien pertenecía. A
esto es que denominó: “tiempo de trabajo socialmente necesario”. De esta forma,
si un bien tenía 8 horas de “trabajo simple socialmente necesario” y otro bien
tenía 4 horas, una unidad del primero debía cambiarse por dos unidades del
segundo. De acuerdo con esa teoría, una computadora que contiene 50 horas de
trabajo vale 50 veces lo que vale un ábaco, cuya producción requirió sólo una
hora de trabajo por unidad. Por supuesto que esto implica que 50 ábacos
equivaldrán a una computadora. Es raro decirlo, pero Marx, en su propuesta sobre
el Valor Trabajo cae en la misma trampa que él critica a los teóricos no
dialécticos. Veamos. Olvida el principio de una de las leyes de la Dialéctica
Materialista, esto es, la que establece que la síntesis resultante de los
procesos de negación y de negación de la negación hace que los procesos vuelvan
al estado original, desde una situación “superior” a la original. En el caso de
las horas objetivadas en los bienes, Marx, en vez de tomar en cuenta la
interacción complementaria de las horas de trabajo contenidas en la máquina,
simplemente las suma. Si en vez de sumar las horas de trabajo hubiera intuido
la interacción permanente que hay cuando están juntas, objetivadas en la
máquina, sus conclusiones habrían sido más consistentes. En este caso, la
interacción de las horas de trabajo congeladas le otorgarían a la máquina una
cualidad nueva con relación a la simple suma de las mismas: la capacidad de
satisfacer una necesidad de mercado, capacidad que la simple suma de cantidades
de trabajo nunca podría lograr. En síntesis: la teoría de Marx acerca del Valor
postula que el valor es producido por el trabajo presente y cuantificado
por la suma de horas de trabajo simple y socialmente necesario, objetivado en
el bien. Al mismo tiempo, excluye de la creación de valor al trabajo
“intelectual” y con esa exclusión margina por completo la tarea productiva que
cumple el empresario, de acuerdo con la definición que la Economía
Vital tiene para él. Por último excluye también los servicios como
portadores de valor, algo que no es ni remotamente pensable en la era de la
Informática en la que ahora vivimos.
Crítica a la Teoría del Valor
Trabajo
De acuerdo con esa teoría, un taladro eléctrico para hacer agujeros en el
metal, que contiene 500 horas de “trabajo simple socialmente necesario” tendría
un valor cuarenta y nueve veces superior al de un destornillador común,
cuya producción requirió sólo una hora de trabajo por unidad; por lo tanto, los
dos bienes pueden ser intercambiados en esa pro-porción. Lo que Marx no toma en
cuenta es que el taladro eléctrico ha adquirido una nueva cualidad, la de
perforar el metal, cualidad que ni cincuenta ni un millón de destornilladores
podrán realizar. Quizá quiera poner en fila a todos los trabajadores del
sindicado, dándoles un destornillador a cada uno para hacer la prueba: no
importa cuántas veces lo intenten, nunca lograrán perforar la plancha de
metal. La propuesta de reducir cualquier bien a horas “de trabajo simple
socialmente necesarias” me parece sólo un intento, muy ingenuo, de justificar
la explotación del trabajo por el capital.
La Teoría del Marginalismo Neoclásico
del Valor
Los Neoclásicos afirman que el Valor de un bien o servicio está dado por la
Utilidad y la Escasez. El valor así definido, se expresaría en el precio que
el Mercado de Competencia Perfecta determina. En este caso, el
precio sería “la valoración que la sociedad otorga a un bien”. Por otro lado,
la mayor parte de sus teóricos conciben la Utilidad como la relación que el
consumidor tendría con el bien o servicio que adquiere, esto es, la Utilidad
para la mayor parte de los neoclásicos sería subjetiva, aunque también hay
entre ellos, algunos que defienden la utilidad como una cualidad objetiva del
bien económico.
Crítica a la teoría subjetiva del valor
La declaración subjetivista afirma que la utilidad es una relación que se
establece entre un bien determinado y el que lo consume. El principal exponente
de esta tesis es Georg Simmel (1858-1918) quien postula que es la subjetividad
del consumidor la que otorga un valor a los bienes y servicios. Su teoría
se basa en la gran influencia que tendría el deseo de cada individuo en su
disposición para consumir. De este modo, la intensidad del deseo definiría el
valor. En este tren de razonamiento, lo más importante sería la satisfacción
del impulso, no el objeto deseado. Los subjetivistas dicen también que lo que
se intercambia en el mercado son utilidades subjetivas, desde el punto de vista
de la valoración que los sujetos dan a las utilidades marginales de los bienes
respectivos. Esta es otra visión extraña sobre la utilidad y el valor,
especialmente en la actual época del capitalismo oligopólico de competencia
salvaje. Por el beneficio del análisis, concedamos que en la era del trueque
directo los sujetos intercambiaban utilidades entre sí, al intercambiar
directamente los excedentes respectivos. Pero, debemos tomar nota de que en la
actualidad, las empresas no producen bienes para ser intercambiados por otros.
La empresa que produce automóviles no los fabrica con la intención de
cambiarlos con terrenos o tractores, no señor; los producen para ser vendidos
en el mercado, en el cual, la operación de compra-venta es cualitativamente
diferente a la del intercambio de utilidades de las épocas del trueque. Si
tomáramos en cuenta la visión subjetiva de la utilidad nos imaginaríamos a un
Billy Gates, por ejemplo, produciendo millones de unidades de los programas de
software para “intercambiarlos” con motocicletas o caña de azúcar. La tesis
subjetivista de que se produce bienes económicos para intercambiar esas
utilidades con otras en el mercado, ambas valoradas por la subjetividad de los
que las intercambian, no es aceptable, ni en la teoría ni en la práctica. Por
otra parte, la afirmación de que la utilidad no existe en el bien, sino que
resulta de “la relación del consumidor con el bien” es absurda. Lo es, porque
la percepción subjetiva de la utilidad está muy relacionada con el
individualismo metodológico. En consecuencia, si unimos los dos conceptos en
uno, resultaría que si en el mundo hubiera seis mil quinientos millones de
individuos, habrá otros tantos mercados para un solo bien, cada mercado
satisfaría “el deseo” de cada individuo, el que sería “único e irrepetible”.
Hacia el Valor
Conocimiento
La Economía Vital plantea
un nuevo concepto de Valor, al que denomina la Teoría del Valor
Conocimiento, en reemplazo a las teorías actuales del Valor. El aval
teórico está dado por la observación de la realidad actual, en la que los
precios de los bienes y servicios no oscilan alrededor del valor, sino de la
capacidad del oligopolista de fijar precios, de acuerdo con sus expectativas y
experiencia. Para empezar este alegato, por un momento, sólo por un momento,
asumiré que el valor está dado por la cantidad de “trabajo simple” congelado en
una máquina. Tomemos una firma moderna, digamos, la Hewlett Packard, la que
produce, entre otros, computadoras. La mano de obra de esta compañía se compone
de ingenieros electrónicos, ingenieros de sistemas, ingenieros de informática…
todos ellos con títulos de postgrado. Por lo tanto, el trabajo que
realizan esos profesionales nada tiene que ver con el que realizaba el
obrero de la fábrica de los tiempos de Marx. La calidad de trabajo de los
“obreros” de la “Hewlett Packard” se basa más en la parte intelectual que en la
física. En un futuro no lejano, todas las empresas grandes y medianas del mundo
serán de ese tipo. Por otra parte, la pretensión de reducir ese cualidad de
trabajo calificado, congelado en una computadora, con su equivalente, número de
horas de “trabajo simple”, digamos mil, que fueron invertidas en producirla, es
un desacierto. Lo es, debido a que no toma en cuenta que esas mil horas juntas
en el computador terminado estarían sujetas a un Principio establecido por
la Dialéctica de la Voluntad, que es la Teoría del Conocimiento de
mi percepción filosófica La Voluntad de Ser. Este principio se
llamala Relación Interactiva Complementaria del todo con las partes y
de las partes entre sí. En el caso hipotético de quela maquinaria
productiva tuviera incorporada horas de trabajo, sería esePrincipio de
Interacción Complementaria, la que concedería a la computadora una cualidad
que antes no tenía y que la simple suma de esas horas de trabajo
congeladas en ella, no tendrá jamás: la de realizar los fantásticos cálculos y
recabar la increíble información que proporciona en cuestión de segundos.
En este sentido, si la teoría del valor trabajo fuera cierta, la visión
de Ricardo tendría una ventaja sobre Marx, pues toma en cuenta el trabajo
presente y pasado en la composición del valor del bien producido. Ese “trabajo
congelado” en la máquina sería lo que hoy llamamos “capital”. En cambio, Marx
sólo toma la “fuerza de viva de trabajo” presente y excluye el que ha sido incorporado
en la maquinaria. En verdad, tengo la impresión de que lo excluye para negar al
empresario cualquier derecho de participar de los excedentes producidos. Además
no toma en cuenta los servicios como portadores del valor y también excluye
como productores de valor el aporte de los ejecutivos de la empresa en la tarea
de incorporar conocimiento al bien la empresa produce. Sólo el “desgaste de la
energía del trabajador” presente sería el creador del valor. Pero, el ejemplo
de la Hewlett Packard y, con ella, de una cantidad muy grande de empresas
modernas, nos instruye que hay una nueva variable que se impone en el mundo de
la producción, la que no fue debidamente tomada en cuenta por los economistas
tradicionales y que es progresivamente valorada por los economistas de hoy: el
Conocimiento
La Economía Vital:
El Valor Conocimiento
El Valor de un bien o de un servicio
está determinado por el grado y la calidad de conocimiento que tiene objetivado
en él.
Ese conocimiento le fue incorporado en
el proceso productivo. Para que el bien compita exitosamente en el mercado,
debe tener en sí el conocimiento específico adecuado, tanto en calidad como en
cantidad, conocimiento que ha sido incorporado al bien con el mínimo de costo
en cada caso. Por supuesto que un bien producido para el mercado debe ser
portador de conocimiento útil, es decir, que permita la satisfacción de la
necesidad que el empresario ha identificado en el mercado. El factor trabajo,
manual e intelectual, presente y pasado, es el que objetiva ese
Conocimiento en el bien o servicio que se produce; no es el que crea el valor.
El Conocimiento al que se refiere la definición anterior es posible por la
vigencia del Principio de la Relación Interactiva Complementaria entre
los sujetos que participan en el proceso de la producción y entre éstos con la
maquinaria, el entorno físico y psicológico y, en general, de la interacción de
las distintas formas de conocimiento que poseen los sujetos participantes en
dicho proceso, a la que debe sumarse la calidad de la innovación empresarial.
Marx dividía al valor en dos dimensiones: el valor de uso y el valor de cambio;
el primero era producido por el “trabajo concreto” y el segundo por el “trabajo
abstracto”. El primero serviría para satisfacer una necesidad y el segundo,
para que el bien fuera intercambiado en el mercado de Competencia Perfecta. Al
presente, el “valor de cambio” no tiene sentido, pues la empresa no produce
bienes o servicios para ser intercambiados con otros. Produce valores
orientados a brindar satisfacibilidad o utilidad al consumidor, los que serán
vendidos en el mercado, no intercambiados entre sí.
El dinero, como unidad de cuenta, es el
que expresa, en el precio, elValor Conocimiento de un bien o
servicio. En los mercados imperfectos actuales, el Precio no oscila alrededor
del Valor Conocimiento, más bien es fijado por factores institucionales
existentes en escenarios de Competencia Imperfecta acorde con las previsiones
del empresario sobre la demanda, sus variaciones cíclicas, estacionarias o
coyunturales; el status del comprador (precios de los bienes suntuosos) la
legislación impositiva, el poder de los sindicatos, la capacidad competitiva de
los eventuales rivales…. Una vez analizados estos y otros aspectos y si el
empresario se percata de que su producto tiene aceptación, entonces jugará con
el precio o la cantidad, de acuerdo con su visión y habilidad empresarial. Ésa
es una de las formas por las que incorpora su conocimiento al bien que se
produce en la empresa.
Economía Vital: La
Satisfacibilidad y la Utilidad del Bien
Vimos en el capítulo respectivo que la Economía
Vital divide la cualidad del bien en su capacidad de satisfacer
directamente una necesidad, por un lado, y la utilidad que presta, que es la
que coadyuva a la satisfacción de la necesidad, por el otro. Como ejemplo,
imaginemos un vaso de leche en el acto de beberlo. La leche sería un
“satisfaciente” puesto que satisface una necesidad en forma directa, al
beberla. El vaso que lo contiene sería útil, dado que coadyuva a la
satisfacción de la necesidad realizada por la leche. Pero en todo caso, el
empresario produce para el mercado a sabiendas de que el mercado requiere
bienes satisfacientes o bienes útiles. Serán los consumidores los que decidirán
la cantidad que comprarán del bien tomando en cuenta sus necesidades, la
calidad, el ingreso, los sustitutos.
Es Objetiva
En este sentido, es pertinente afirmar que la cualidad que tiene un bien de ser
satisfaciente o útil, en los términos establecidos, es inherente al bien o
servicio de que se trate y ha sido objetivada en el proceso productivo, como el
resultado del conocimiento específico que se ha incorporado en él por el
trabajo manual-intelectual, en la actividad productiva desarrollada en la
empresa, en un proceso que es eminentemente social e interactivo.
Economía Vital: La
Tarea del Trabajador
Consiste en aplicar su conocimiento,
ejerciendo su capacidad personal, tanto física como mental, para incorporar, a
su vez, transferir el conocimiento objetivado en la maquinaria, el equipo y las
herramientas que usa, al bien que produce la empresa, en continua Relación
Interactiva Complementaria con los otros trabajadores y ejecutivos y con la
misma maquinaria y equipo.
El trabajador siempre está en Relación
Interactiva Complementariacon los demás; si no fuera así, no tendría la
oportunidad de participar en la tarea colectiva de producir en la empresa.
Economía Vital: La
Productividad
La productividad consiste en la
cantidad y la calidad de conocimiento que el trabajador y los ejecutivos de la
empresa incorporan al bien por unidad de tiempo al costo mínimo para esa
cantidad de producción, en continua Relación Interactiva Complementaria entre
todos ellos, entre ellos y la maquinaria, los insumos utilizados y el entorno
físico y psicológico en el que realizan la tarea productiva.
Esta definición pone al descubierto que
la productividad del trabajador no es un resultado de su esfuerzo aislado, sino
de las Relaciones Interactivas Complementarias entre las
personas y los medios de producción que se tejen en el proceso productivo. A
diferencia de la percepción de los neoclásicos, la Economía Vital no
cree que el empresario contrate a cada trabajador por el método de la “fila
india”, esto es, contratar un trabajador por vez para “medir su productividad
marginal”. La idea de la fila india, tal como la ponen los neoclásicos, es
ridícula.
La Función
Tradicional del Empresario
Tradicionalmente, se ha considerado al
empresario como el sujeto económico que tiene responsabilidades tales como la
de organizar, administrar, controlar y evaluar los resultados de una gestión
empresarial. Desde otro punto de vista, se le ha asignado la tarea de combinar
los factores de producción para optimizar el beneficio de la empresa,
minimizando los costos. Finalmente, se le ha atribuido la capacidad de innovar,
en el sentido de abrir nuevos mercados, utilizar las tecnologías más adecuadas
y ejecutar estrategias que maximicen los beneficios.
Economía Vital: La Tarea Específica del
Empresario
La tarea del Empresario es tomar la iniciativa en el mercado, identificando
sus exigencias presentes y anticipándose a sus requerimientos futuros por medio
del acopio y la creación de conocimiento, tanto en sus equipos de capital como
en el personal de la empresa, incluyendo su propia persona, para objetivarlo en
el bien o servicio que se produce.
Su aspiración debe ser liderar las
acciones y, en su caso, controlar el mercado. Para lograr su cometido, el
empresario convoca las voluntades de sus trabajadores y empleados y determina
el grado y la calidad de conocimiento que deben tener. Este grado de
conocimiento incluye el propio. Por otra parte, debe coordinar las Relaciones
de Interacción Complementaria de todos ellos en la tarea común de
llevar adelante el proceso productivo. También debe recurrir a la adopción de
las tecnologías que le permitan competir, identificar las exigencias presentes
y anticipar los requerimientos futuros del mercado. En esa definición están
implícitas todas las actividades tradicionales que deber llevar a cabo como el
responsable de una empresa eficiente.
El empresario como
fijador de precios
En el capitalismo actual, los bienes y
servicios lanzados al mercado mundial son producidos en mercados de Competencia
Imperfecta entre oligopolios vinculados entre sí por un alto grado de
competencia en escenarios donde la acción de uno de ellos activa la reacción de
los demás. En este proceso, no es el mercado ni la “intersección de las curvas
de oferta y demanda” por los bienes y servicios producidos los que determinan
el precio. Más bien, a pesar de lo que dicen los textos académicos, en sentido
de que “el empresario maximiza sus ganancias cuando produce una cantidad del
bien que permite la igualdad entre el costo marginal y el ingreso marginal”,
que ya nadie cree, en la práctica, el establecimiento de los precios es una de
las tareas más importantes de los ejecutivos de una empresa, pues son ellos los
que fijan los precios de los bienes que producen. El mercado de competencia
perfecta ya no tiene importancia relevante en las nuevas condiciones creadas
por el capitalismo actual. Por eso es que los precios no “oscilan alrededor de
su valor”; más bien son fijados sobre la base de las percepciones del
empresario sobre las condiciones del mercado, percepciones que tienen como aval
su conocimiento y su experiencia.
La Escasez y la Teoría del Valor
Conocimiento
Los teóricos del modelo neoclásico afirman que un bien tiene precio sólo y sólo
cuando es útil y es escaso. En el caso de la Teoría del Valor
Conocimiento, la escasez está implícita en la definición, pues ningún
empresario competente, consciente de su responsabilidad y habilidad, va a
producir bienes en cantidades astronómicas que lo conviertan en un bien no
escaso. Incluir en la definición del valor de un bien su escasez, es
redundante. Es negarle al empresario su capacidad de estimar las cantidades que
debe lanzar al mercado, sobre la base de su conocimiento, su experiencia y,
permítanme decirlo de una vez: su Intuición. Un empresario sin capacidad
intuitiva nunca tendrá éxito como empresario. La deducción racional, per se,
es importante pero no basta para cumplir las tareas que lo habilitan para
desempeñar su papel de incorporar conocimiento, el de los demás y el objetivado
en las instalaciones de la empresa, al bien que se produce.
Economía Vital: La
Visión del Empresario
Supongamos que una empresa produce
sillas. Esas sillas podrán ser usadas para trancar una puerta, para subirse
encima de ella y alcanzar un libro, para depositar temporalmente un paquete… en
fin, la silla podrá ser usada de cualquier manera requerida por el consumidor,
en circunstancias eventuales, pero el empresario ha producido sillas
con el objeto de que sirvan de asiento a las personas, no para que tranquen las
puertas. El servir de asiento para las personas es la utilidad que la
silla tiene impregnada en sí, por medio de la objetivación del grado de
conocimiento que porta, el que fue objetivado por el trabajo intelectual y
físico del personal de la empresa así como por el trabajo pasado. De esta
manera, la intención del empresario es crear bienes satisfacientes o útiles
para el mercado, con finalidades específicas en cada caso, a través del proceso
productivo. Para aclarar este punto, voy a citar algunos párrafos de un diálogo
virtual que escribí sobre el particular.
La visión de Jean
Francois Lyotard
Jean Francoise Lyotard es uno de los
principales promotores de la corriente intelectual llamada el “Postmodernismo”
y su libro, “La Condición Posmoderna” expresa los fundamentos de esa
percepción. En ella dice:
El saber es y será producido para ser
vendido, y es y será consumido para ser valorado en una nueva producción: en
los dos casos, para ser cambiado. Deja de ser en sí mismo su propio
fin, pierde su «valor de uso»
Esta afirmación es algo confusa, pues
Lyotard cree que un bien o servicio puede tener “Valor de Cambio” sin tener un
valor de uso para el usuario. Supongamos que un bien, portador de “saber”, se
lanza al mercado y que los compradores lo adquieran. Con toda seguridad que no
lo adquirirán “para ser vendido”, sino para aprovechar la utilidad que el
conocimiento objetivado en el bien les ofrece. Es que el comprador adquiere el
“saber” porque le sirve de algo; es decir, ese “saber” que compra, le es útil.
Los empresarios producen bienes y servicios útiles por medio de la producción
de Valores Conocimiento, los que se expresan en el precio, sólo en la medida en
que los Valores Conocimiento satisfacen necesidades concretas del consumidor.
La producción del “saber” únicamente como un valor de cambio, esto es,
para que circule y circule entre los consumidores, sin que ninguno encuentre el
él un valor de uso, tal como lo pone Lyotard, me parece un desacierto. La Economía
Vital conceptualiza un bien económico del siguiente modo, acorde con
el contenido del Valor Conocimiento que propone:
Economía Vital:
Bien Económico
Es el bien portador de grados variables
de cantidad y de calidad de Conocimiento, los que determinan su Valor en cada
caso y que ha sido producido para el mercado, con la intención de satisfacer
una necesidad exigida en ese mercado.
El Conocimiento objetivado concreto dio
al bien producido una cualidad específica para satisfacer una necesidad, por lo
tanto, esa cualidad es objetiva. Tiene en sí la capacidad de satisfacer una
necesidad, de otra manera, el empresario no lo produciría. El consumidor puede
o no encontrar satisfacción en ese bien. Si no la encuentra, entonces lo
reemplazará por otro que tendrá incorporado, a su vez, el Conocimiento concreto
que otorgará al bien la capacidad de satisfará su necesidad o su “deseo”
concreto. Si el “deseo” del consumidor no es satisfecho con ninguno de los
bienes que existente en el mercado, se morirá de hambre o por falta de techo o
de vestido. En todo caso, no hay relación metafísica alguna entre el consumidor
y el bien de que se trate. Por otro lado, la Economía Vital que
postulo le otorga al Conocimiento una importancia tan grande, que anticipa la
creación de empresas Súpertransnacionales que se dedicarán únicamente a la
producción de Conocimiento y de Tecnologías a pedido, por lo que en un futuro
no lejano, habrá un mercado de Tecnologías y de Conocimiento, como ahora
existen los de zapatos o los de computadoras. Esa evolución de los mercados nos
lleva hacia la Sociedad Futura del Conocimiento.
Los Bienes
Naturales
En las primeras etapas del hombre, la
naturaleza fue la primera en ofrecerle alimentos, material de vivienda y de
vestido. Pero en esas épocas no había aún los conceptos de valor ni de
utilidad. El ser humano hacía acopio de ellos utilizando destrezas (destrezas
que ya suponen un grado de conocimiento) en la tarea de recolección de frutos,
en la de pesca y en otros similares. Más tarde conseguiría alimentos más
completos, carne, por ejemplo, después de haber fabricado instrumentos de caza,
tales como el arco y la flecha y una variedad de lanzas, a los que les
incorporó las destrezas y habilidades que requerían su fabricación, en un
proceso de objetivar su conocimiento en ellos. Posteriormente, los excedentes
fueron destinados al intercambio. Pero la creación de excedentes exige ya una
división del trabajo en áreas de especialización que se basan en la
clase de conocimiento que tiene cada grupo. Los sedentarios se dedicarán a
la siembra de productos agrícolas, de acuerdo con las condiciones de la
geografía, del clima y del conocimiento que han logrado en estas actividades.
Los nómades se dedicarán al pastoreo de animales, lo cual requiere también el
conocimiento específico acumulado en el grupo. El intercambio de productos bajo
la modalidad de trueque es un intercambio de diversas cantidades y calidades de
conocimiento de las tareas de la siembra, la elección de semillas, de la
cosecha y del transporte, por una parte; y en la mejora de los instrumentos de
caza, las formas de faenear las presas y la conservación de la carne, por la
otra. Ahora bien, poco a poco ese intercambio de bienes se va consolidando,
pues cada grupo produce no sólo para el consumo interno, sino con miras al
intercambio de lo producido ¿En qué proporciones se realizará este
intercambio? Pues, en la proporción del grado de dificultad para producir el
bien dado, es decir, en el grado en que sean portadores de Valor Conocimiento
de diferente calidad. Con la evolución de la producción aparece el “Mercado”,
en el que los bienes ya se intercambian por medio de una unidad de cuenta que
en la actualidad conocemos como “Dinero”. Será en esa etapa que los bienes
transados con ayuda de una unidad monetaria, se transforman en bienes
económicos: los grupos humanos ya producen para el mercado, interno o externo;
lo producido para el intercambio no es un sobrante, al contrario, es la razón
de la producción. Los precios oscilan alrededor del Valor Conocimiento que cada
uno porta, aunque esa valuación aparece dada por trabajo, la escasez o la
utilidad. Lo cierto es que el Valor Conocimiento estaba
cubierto por estas percepciones. Mi tarea fue descubrir qué se ocultaba debajo
de lo superficial, esto es, de las concepciones acerca del valor trabajo, del
valor utilidad o de la escasez…. y ponerlo al descubierto explícitamente. La
Teoría del Valor Conocimiento, cuya síntesis expongo en este
apartado, también identifica al factor trabajo como el que objetiva en el bien
producido el conocimiento de “cómo se hacen las cosas”. En el proceso, han
impregnado en el bien respectivo una cualidad distintiva: la capacidad de
satisfacer alguna necesidad, algún “deseo” identificado por el empresario en el
mercado respectivo. Cuando me refiero al factor “Trabajo” considero oportuno
aclarar que incluyo el realizado por los obreros de planta y por los ejecutivos
y empleados de la empresa, en cuanto su actividad coadyuva a la producción del
bien o servicio de que se trate, a través de transmitir conocimiento al proceso
productivo. En esas primeras épocas de mercados incipientes, los recursos
naturales eran considerados “libres”, debido a que la tasa de explotación de
los mismos nunca se acercaba a la tasa de reposición: la primera siempre era
menor. En la actualidad, los recursos naturales ya no son libres, pues la tasa
de explotación del aire, del agua, de la biodiversidad y otros similares, se
acerca peligrosamente a la tasa de reposición de esos recursos.
Lamentablemente, en la práctica actual, la gran mayoría de las empresas y de
los países continúan considerándolos como bienes libres, precisamente a los
bienes de cuya existencia depende la sobrevivencia de la especie misma. Hecho
el alegato, surge la pregunta lógica: ¿Cómo se adecúa la Teoría del
Valor Conocimiento a la valoración de los Recursos Naturales?
La Teoría del Valor
Conocimiento y la Valoración de los RR.NN
Los Recursos Naturales y el Medio
Ambiente se valoran por los costos en que la sociedad incurre para reponerlos,
luego de haber utilizados en el proceso productivo.
Los costos de reposición de los
Recursos Naturales y del Medio Ambiente incluyen los que la sociedad enfrenta
para anular los efectos negativos derivados de la producción y del consumo,
efectos que se expresan en la deforestación, en la pérdida de diversidad,
en la desertificación, la salinización, la contaminación del suelo, del
aire y del agua y, en general, en los daños que se hace a la Naturaleza. Por
otro lado, los recursos no renovables, tales como el petróleo, el gas, los
metales, son explotados sobre la base de la aplicación del conocimiento en los
respectivos procesos, con los que se objetiva en ellos el Valor Conocimiento,
al igual que cualquier otro bien.
El Estatus de los
Servicios
Carlos Marx negaba que los servicios
tuvieran la capacidad de producir plus valía, por lo tanto, los excluía de su
análisis del Valor. En cambio, laEconomía Vital considera que un
Servicio producido para el mercado es una categoría económica para designar a
un tipo específico de bien que porta Valor Conocimiento. Hay
servicios que se consumen en el momento de ser producidos: por ejemplo, el
llenado del tanque de gasolina de un vehículo; otros pueden ser almacenados, lo
que sucede con la información y el conocimiento. No existe ningún motivo para
excluir a los servicios de la Teoría del Valor Conocimiento.
El Conocimiento del
Ejecutivo de la Empresa
Pero, una de las características de la
teoría que propongo es que en la determinación del valor incluye el trabajo de
los ejecutivos de la empresa, los que son portadores de conocimiento en
diversas formas, ya teóricas, ya dadas por la experiencia. Detectan las
necesidades presentes del mercado y se anticipan a las mismas para satisfacer
al consumidor y enfrentar exitosamente la competencia. Están al día con los
avances científicos algunos de los cuales serán aplicados al proceso
productivo, en forma de tecnología, por medio de la innovación. Analizan
las reacciones que causará en otras empresas la adopción de una estrategia
dada; conciben y ejecutan iniciativas empresariales en una amplia gama de
acciones potenciales… en fin, ponen al servicio de la empresa el conocimiento
organizativo, administrativo que poseen, como en la formación y capacitación
que realizan en beneficio de los trabajadores y la experiencia y la intuición
que poseen. Por lo general, las definiciones anteriores del valor sólo se enfocaban
a identificarlo en el bien en sí, pero no en la capacidad de quienes incorporan
en ese bien el conocimiento que lo hace apto para su circulación en el
mercado. Por supuesto, lo mismo que decimos de un bien, se aplica, por igual a
un servicio.
El Conocimiento en
el Trabajador
El trabajador de planta o de cualquier
otra índole en la empresa, expresa su conocimiento en la correcta manipulación
de la maquinaria y del equipo que utiliza; en el uso de las herramientas
adecuadas para realizar una tarea específica; en la transmisión de conocimiento
que ha derivado de la experiencia. Por ejemplo, en el caso de la construcción:
si el arquitecto imprime valor conocimiento al edificio que se está
construyendo, por medio del diseño de los planos, del cálculo de la resistencia
de los materiales… el albañil usa la plomada para colocar correctamente los
ladrillos; conoce la mezcla de cemento que debe ser utilizada en cada caso….
SÍNTESIS DE LA
ECONOMÍA VITAL
Las aspiraciones básicas de la
concepción Vital de la Economía son:
Primero
Algún día la suma de los intereses individuales coincidirá con el interés
general, tal como lo previeron los fundadores del Liberalismo Clásico.
Segundo
Algún día la Naturaleza Humana será parte de la Naturaleza; y la Naturaleza
será parte de la Naturaleza Humana, tal como lo visionó Marx.
Tercero
Algún día el Ser de la Voluntad, liberará el Poder de la
Voluntad para llevar adelante las acciones necesarias que permitan la
transformación del ente-en-sí, el marginado de hoy, en
el Ser-en-nosotros, el individuo realizado del mañana, tal como lo
preveo hoy.
El Ser-en-nosotros será
el nuevo status del ente-en-sí porque habrá vencido la etapa
autista, condición a la que estaba condenado por el hambre. En el proceso,
tomará a la humanidad y a cada uno de los individuos como compañeros de vida y
no como rivales. Todo esto queda registrado en mi obra La Acción
Interactiva. Pero la teoría no surge de la demostración de una sola
hipótesis, sino que se consolida como el conjunto de hipótesis y axiomas
(derivadas de la experiencia) que permiten describir lo que es y, al mismo
tiempo, proponer lo que debe ser. También usa de los axiomas, en cuanto éstos
son deducidos de la experiencia. Apoya sus postulados y principios en los
resultados que surgen de la observación estadística o directa de los grupos
humanos y del análisis de las interacciones entre esos grupos, a los que
modifica, de acuerdo con los objetivos que se desea alcanzar. Sobre la base de
estos análisis deduce generalidades empírico-teóricas por medio de la
identificación de tendencias probabilísticas y también por la experiencia
histórica, política, social y cultural de la Población-Territorio que sirve de
unidad de análisis.
La Población-Territorio es el escenario
de sus observaciones y análisis; de allí generaliza las tendencias
probabilísticas a otras dimensiones de tiempo y espacio.
Sociedad: Definición
La Sociedad es un Macrosistema en perpetuo movimiento, conformado por
subsistemas y estructuras, las que se concretan en las Instituciones y las
Relaciones Interactivas entre s, relaciones que tienen lugar entre ella, entre
ellas y el Estado; relaciones que exteriorizan el desenvolvimiento histórico y
cultural de una Población-Territorio determinada y los objetivos comunes por
los que se interactúa. El Estado es el elemento central de la Sociedad, en
cuanto todas las estructuras y subsistemas sociales tienen que ver con él.
Para el cumplimiento de su tarea, el
Estado convoca las voluntades de todas las Instituciones que conforman la
Sociedad, para alcanzar los tres objetivos comunes considerados de primera
prioridad: mejorar, fortalecer y consolidar el nivel de la calidad de vida de
la Sociedad. Con el objeto de cumplir esta función vital, el Estado tomará como
guía los resultados del análisis de cada Territorio-Población, las proyecciones
de las tendencias encontradas y las acciones interactivas complementarias que
deberá tomar.
La Filosofía de la Economía Vital: La
Voluntad de Ser
Es mi percepción filosófica general, la que otorga sus categorías y sus
principios generales a la estructura conceptual de las obras que escribo sobre
estos temas. De ella se deriva la Filosofía Aplicada a la Economía,
que es la Economía Vital. También la Metodología, la Ideología, la
Doctrina, los Principios, el Axioma básico y su Postulados. Todos éstos
establecen los modos de comprender la Relación Interactiva entre
los fenómenos y la Relación Interactiva entre los grupos
humanos o entre el YO y su grupo, en las actividades económicas, políticas,
sociales, culturales y ambientales. Del conjunto de Relaciones
Interactivas, la Economía Vital pone de relieveel sub
conjunto, el de las Relaciones Interactivas Solidarias. Es sobre la
base de estas últimas que la Economía Vital observa el
comportamiento de cada Población-Territorio y ofrece los
medios para que ese grupo humano territorial alcance los objetivos y las metas
propuestas, en su deseo común de mejorar la calidad de vida y eliminar para
siempre la pobreza.
El Capitalismo
Humano
Es la propuesta sobre el nuevo sistema
económico, político, jurídico, social y ambiental que la Razón de
Voluntad, como Ideología, desea establecer, principalmente, en los países
subdesarrollados del mundo. Esta propuesta se encuentra en proceso de
formulación bajo el nombre de La Globalización Paralela.
La Nueva Unidad de
Análisis de la EV
Es la Población-Territorio,
de la cual logra sus tendencias y, sobre ellas, plantea hipótesis para luego y
en su caso, deducir las generalizaciones de las tendencias empíricas que
encuentra, generalizaciones que son de tipo probabilístico. Tal como se
observa, desecha la posición marginalista de tomar al individuo aislado como
unidad del análisis microeconómico. También rechaza el postulado de que la
sociedad resultaría de la simple sumatoria de los individuos que la componen.
Más bien deriva su visión de la Voluntad de Ser y postula que
la Sociedad es el conjunto de las Relaciones Interactivas establecidas
por las instituciones que la conforman, las que tienen al Estado como el
referente central.
Una Nueva Visión de
la Sociedad
La percepción neoliberal, considera que
la Sociedad es la simple suma de los individuos que la componen, la Voluntad
de Ser considera que es el resultado de las relaciones interactivas
entre las instituciones vigentes en un país y que tienen como referente central
el Estado, con lo que el juego de Interacciones se convierte en un sistema.
Retomemos ahora las características del mercado de competencia perfecta que los
marginalistas usan como escenario para deducir “leyes” a otros mercados.
La Tesis
Marginalista de la Movilidad Perfecta de Factores
Ya nos referimos al hecho de que los
marginalistas actuales usan el mercado de Competencia Perfecta como el
escenario en el que se mueven sus personajes y todas las operaciones económicas
de los pueblos. La información perfecta que cada sujeto tendría sobre el
mercado del bien respectivo y la movilidad perfecta de factores, son las
características más destacables y controversiales de la teoría. En la segunda
mitad del siglo XIX, los EE.UU necesitaba mano de obra para construir el
ferrocarril que uniría la costa Este con la del Oeste de ese país, el gobierno
fomentó la inmigración de mano de obra china, la que cumpliría el cometido.
Pero esos procesos ya no suceden en la actualidad. Dado que a medida que el
Capitalismo de Competencia Salvaje madura, el desempleo se hace cada vez mayor
y, con él, la sobreabundancia de la mano de obra se auto-recicla. En el estado
de maduración en el que se encuentra el capitalismo de competencia salvaje en
los EEUU, el desempleo ya tiende a volverse crónico, por lo que es poco probable
que, con el mismo sistema, algún día necesite mano de obra extranjera, debido a
que la oferta de trabajo en ese país sobrepasa, progresivamente, la demanda.
La Tesis
Marginalista de la Movilidad Perfecta del Capital
Por otra parte, es muy difícil pensar
que los capitalistas se decidan invertir en algún país del África, simplemente
porque allí el capital es escaso. Sus expectativas no les permitirían hacerlo.
Precisamente, de la aguda observación de ese hecho surge la afirmación tan
sensata y veraz de los keynesianos, en sentido de que el sistema capitalista
actual es intrínsecamente inestable, pues se basa en la capacidad de invertir
que tiene el empresario, pero como éste toma sus decisiones de inversión de
acuerdo con sus expectativas, las que son inestables por principio, el
capitalismo de competencia salvaje tiene que ser un sistema necesariamente
inestable. Queda claro, por supuesto, que hay mercados, tales como el del
petróleo, el gas, los minerales y algunos cereales, que cumplen con los
requisitos internacionales de calidad y otras materias primas que se transan en
mercados de bienes homogéneos, pero no por eso se cumplen todos los requisitos
delineados por los marginalistas actuales, para que un mercado sea, verdaderamente,
de Competencia Perfecta. Al contrario, las empresas formulan acuerdos sobre
cantidad y precios oligopólicos.
El Axioma
Marginalista de la Infinitud de Necesidades
Otro de los supuestos heroicos del
marginalismo asegura que las necesidades humanas son infinitas. Es posible que
si nos pusiéramos en la tarea de enumerar todas las necesidades y los deseos
que tenemos, tal vez nos encontremos con una cantidad grande, es cierto, pero
no infinita. Si las necesidades fueran inacabables, Billy Gates tendría que
consumir todo su ingreso anual y, al hacerlo, su consumo de cada año
equivaldría al consumo anual de los 65 millones de habitantes de Etiopía.
Esto sería un absurdo.
Por otra parte, si fuera así, el ahorro
no existiría, pues todo el ingreso tendría que ser usado para cubrir los gastos
de consumo, el que, según la tesis, sería infinito. El mito de que las
“necesidades son ilimitadas” no sólo está descartado por el sentido común, sino
también por las estadísticas de todos los países. Pero ese mito se
acomoda al modelo de los marginalistas actuales, a quienes no les importa la
validez de las premisas, tal como lo sostuvo ya Friedman, el fundador del
monetarismo, una de las variantes más conservadoras del Marginalismo. Los
empresarios fomentan, por todos los medios, en especial, a través de la
Publicidad, el despilfarro de recursos naturales que ocasiona el Homo
consumidorus, en su voracidad feroz de consumir bienes que van más allá de
las necesidades fisiológicas y sicológicas de los consumidores, es decir, el
exceso del consumo, no sólo de bienes normales, sino también de los bienes de
lujo.
Si observamos los spots publicitarios,
nos daremos cuenta que el objetivo principal de la publicidad no es informar;
más bien se trata de diferenciar el producto para dar la sensación de que no
tiene sustitutos cercanos. Para cumplir este objetivo, la publicidad se
convierte en la disciplina abiertamente más corrupta que cualquier otra, pues
de lo que se trata es de vender el producto, independientemente de las
verdaderas bondades que le atribuyen. Por otro lado, la publicidad crea
prestigio para el consumidor que compra el bien en cuestión, pero no porque
informa, sino porque alimenta la demanda insana del Homo consumidorus por
bienes suntuosos. Claro está que la publicidad, en principio, es un instrumento
muy valioso para hacer conocer las características y las bondades de un nuevo
bien o servicio, pero este principio se deforma progresivamente a medida que la
publicidad pierde todo sentido de decoro y otorga a los productos que publicita
características que no tienen. Por otro lado, la EV establece que la elección
individual es derivada de las costumbres y tradiciones de consumo vigentes en
los grupos humanos, los que son grupos culturales a los que un consumidor
individual, sin duda, pertenece. Está claro que el individuo, a su vez, tiene
la facultad de realizar acciones que posibilitan el cambio de gustos, pero, en
general, los gustos son identificados por medio de una investigación a los
grupos humanos. Los empresarios consecuentes, los que no toman en cuenta las
prescripciones marginalistas, realizan sus operaciones sobre la base del
conocimiento que tienen acerca del grupo humano que conforma un mercado
determinado, no sobre lo que dicen los individuos. Es sobre este conocimiento
que pueden conocer no las exigencias del mercado actual y prever los futuros
escenarios. Si pretendieran usar al individuo como unidad de análisis, jamás
podrían identificar las necesidades ni mucho menos, los futuros estados del
mercado para los bienes y servicios que producen.
“La Elección Racional”
Uno de los grandes errores de la “Elección Racional” es separar a los
individuos como entes independientes del grupo humano en el que se han criado o
en el que habitan. El postulado quiere convencernos de que el grupo refleja las
preferencias de los individuos y no al revés. La EVtoma en cuenta lo que
enuncia la Relación Interactiva complementaria al respecto: el
individuo refleja las preferencias del grupo. Con esta afirmación no niega que
el individuo tenga la capacidad de cambiar los hábitos de su grupo, en cuanto
su YO-en-el nosotros ya esté muy bien consolidado. Los
intentos de maquillar el marginalismo dan resultados porque no cambian su
arbitrara idea de otorgar al individuo, y no al grupo, la condición de ser la
unidad de análisis.
Una de las tesis
más extrañas del marginalismo actual
Los marginalistas dicen también que no
importa el engaño que se hace al consumidor por una publicidad así degenerada,
lo importante, dicen, es que con engaño o sin engaño el individuo escoge lo que
su razón le dicta. Esta afirmación es la equivalente a la afirmación
existencialista de que el preso es torturado por los nazis, debido a que “ante
la imposibilidad de otra opción”, así lo habría escogido la víctima, en el
ejercicio de su “libertad para elegir”. La tesis marginalista de la “Elección
Racional” también sostiene que si un trabajador quiere, pero no puede enviar a
su hijo a la universidad, debido a que no tiene los medios para hacerlo,
entonces escoge no mandarlo. Los grados de locura del
marginalismo van en escala ascendente. Los Marginalistas no entiende que la
teoría de la “Elección Racional” es que ni los teóricos ni los repetidores de
las tesis marginalistas parecen entender el hecho de que en los países pobres,
la mayoría de la población no tiene opciones, carece de alternativas porque
éstas no existen para él, esto nada tiene que ver con las bondades
o maldades de la información, ni que éstas sean o no accesibles. Aún en el caso
de que el consumidor pobre de un país subdesarrollado tuviera acceso a una
información perfecta, no tendría la posibilidad de elegir debido a que no tiene
el ingreso suficiente para hacerlo.
La Economía Vital postula que la
capacidad de elección sólo se refiere a los que tienen el dinero suficiente
para formar parte de la demanda efectiva. También reitera que el consumidor que
forma parte de la demanda efectiva, deberá elegir entre los bienes que el
productor ha lanzado al mercado, bienes cuyo número es muy grande, pero no
infinito. Por otra parte, el consumidor sólo puede elegir verdaderamente cuando
hay productos diferenciados, esto es, en un mercado de Competencia Imperfecta.
La Competencia entre Superoligopolistas, y no la Competencia Perfecta, es la
norma en la estructura de los mercados mundiales. Hay que repetirlo
insistentemente: en los países subdesarrollados del mundo, miles de millones de
personas no tienen la posibilidad de escoger “entre cestas” teóricamente
disponibles. La pobreza no tiene opciones, no tienen alternativas para ejercer
alguna capacidad de elección; gran parte de los pobres tiene sólo los basureros
como la única fuente de acción posible. Para simbolizar esta incapacidad que
tiene la mayor parte de los consumidores de los países pobres, la EV ha
derivado un nuevo personaje, el Hombre obsesivo, cuyas
singularidades ya fueron detalladas en un capítulo anterior. Pero esta falta de
elección en los pobres tiene su contraparte en los estratos ricos, quienes
empiezan a sentir un hastío nihilista ante la exagerada proliferación de bienes
suntuosos producidos sólo para complacer su vanidad y su ansia de status. La
constante y renovada acumulación de bienes y el uso indiscriminado de servicios
hacen que la utilidad que logran de ellos sea cada vez menor, hasta llegar a un
punto cero en muchos casos. En este sentido, volvemos a encontrarnos con lo que
la VH ha identificado como la contradicción principal del capitalismo de
competencia salvaje y el modelo marginalista en el que se apoya: para el
consumidor, la próxima unidad del bien es menos importante que la anterior;
pero se supone que la fabricación de esa unidad adicional será producida a un
coste mayor a la unidad anterior. Esto se magnifica en el caso de los ricos y
el hastío con que reciben un nuevo bien producido para complacerlo. ¡Qué se
puede esperar de un modelo así estructurado! Pues lo esperado: el absurdo.
En síntesis: la teoría de la “Elección
Racional” de los marginalistas puede que sea apropiada en países en los que los
consumidores cuentan con el ingreso suficiente para elegir entre varias
opciones, pero no es ni remotamente aplicable a los países pobres, en los
cuales el ingreso apenas alcanza para una vida de simple subsistencia. Por otra
parte, la existencia del Homo consumidorus en los países de
ingresos altos y en la élite de los países de ingresos bajos ha incrementado la
tasa de explotación de los recursos naturales de los países subdesarrollados,
más allá de la tasa de reposición. Esto quiere decir que el Homo
consumidorus ya ha empezado a devorarse el planeta a través de las
modalidades de consumo basada en el supuesto de que las necesidades son
infinitas, actitud que deriva en la aparición de una rara antropofagia
institucionalizada. La publicidad se ha convertido en un generador de nuevas
necesidades en los estratos sociales de ingresos altos, sin reparar en las
necesidades de los demás. En cambio, el consumo de todas las poblaciones pobres
del mundo está condicionado por costumbres y tradiciones propias.
La Intención del
Modelo Marginalista
Por otra parte, hay una pregunta que
remueve viejos escombros: el modelo marginalista ¿intenta maximizar el
bienestar material de la población o maximizar la producción? Al observar la
arbitrariedad y la irrealidad de sus postulados e instrumentos teóricos, la
respuesta de la EV al respecto es tajante: ninguno de los dos. El modelo
marginalista está orientado a maximizar las ganancia del empresario y la
demanda del Homo consumidorus. Los grandes empresarios ya lo han
dicho: nadie está en el negocio de producir bienes o servicios, todos están en
el negocio de maximizar ganancias. En el proceso, el consumidor es secundario.
Si bien las necesidades básicas están cultural y socialmente condicionadas, no
sucede lo mismo con el consumo de los bienes de lujo, los que están
determinados por la concentración de los ingresos en una élite expoliadora a
nivel mundial. En el caso de los bienes y servicios básicos, es preciso
repetirlo cuantas veces sea necesario: los individuos reflejan las costumbres,
tradiciones, gustos, valores… de los grupos a los que pertenecen, no al revés,
aunque tienen la capacidad de cambiarlos, de acuerdo con los avances del
proceso de Globalización. Por ello, son los grupos humanos las unidades
naturales del análisis económico, no el individuo aislado.
La Relación
marginalista Oferta-Demanda
La experiencia demuestra que el modelo
marginalista no soluciona los problemas de la economía; al menos, no soluciona
los que priman en los países subdesarrollados. Al contrario, en vez de
presentar alternativas de solución, el modelo es el que causa los males que más
preocupan a la humanidad entera: el desempleo y la pobreza. En el mundo de los
axiomas, el marginalismo actual no toma en cuenta que la agenda que rige en el
mercado está determinada principalmente en el campo de la oferta y no en el de
la demanda. Su obsesión febril de encontrar el “equilibrio espectral en un
mercado fantasma” no le permite tomar en cuenta que el empresario moderno asume
las tareas de innovación, tanto de producto como de proceso, y abre nuevos
mercados, tal como lo describió Schumpeter. Sobre el particular, Israel
Kirzner, de la Escuela Austríaca, ve en el mercado un proceso, mucho más
importante que una situación de equilibrio. Kirzner define al empresario como
“la fuerza que lidera el sistema capitalista y el proceso dinámico del mercado”
que facilita la innovación y el descubrimiento. Este discípulo de Ludwig von
Mises también anota que desde los años ’40 el papel del empresario ha sido
minimizado por el modelo marginalista (en su versión neoclásica) y siguiendo a
su maestro, establece que la función principal del empresario es “estar alerta
ante las oportunidades que ofrece el mercado”.
La Economía Vital comparte la opinión
de Kirzner y afirma que esas tareas y responsabilidades les permiten tomar la
iniciativa con la intención de motivar la demanda y, en su caso, de crearla,
para los bienes y servicios que ponen a disposición del mercado, en relación
con el Estado y la Sociedad Civil, ésta, por medio de sus instituciones.
En el otro carril perceptivo, la
versión keynesiana del marginalismo es la que más resalta el papel de la
demanda, lo que constituye un error reiteradamente cometido. Un pequeño
análisis de la historia del pensamiento económico nos instruye sobre la visión
que tenían los clásicos con relación a este punto: su convencimiento de que era
la oferta y no la demanda, la que tenía la iniciativa de activar el mercado. La
innovación de producto y de proceso, una de las tareas más importantes del
empresario, rara vez han acudido a la consulta para saber si la demanda
necesitaba o no de un nuevo producto o de un nuevo proceso. Nadie se ha dado la
molestia de averiguar cuántos consumidores estaban a favor de que alguien
comercializara el avión por vez primera y acercara los mercados a través del
transporte aéreo. Nadie se ocupó de averiguar si la demanda estaba de acuerdo
con que el foco incandescente fuera también comercializado, al igual que la
radio, el cine, la TV, el teléfono, la fotocopiadora, los celulares… y toda la
amalgama de bienes y servicios que el empresario crea, adecuando la ciencia al
proceso productivo y observando las necesidades de la sociedad. Todo eso fue un
resultado de la actitud del empresario en su afán de tomar la iniciativa por
encima de sus competidores. En realidad, la historia nos dice que el empresario
es, por antonomasia, el que lanza al mercado nuevos productos y procesos,
algunos más importantes que otros, aunque con el capitalismo de competencia
feroz, las necesidades que crea ahora son cada vez más superficiales y están
orientadas a los grupos de ingresos muy altos, en detrimento de la producción
de bienes masivos. Por todo esto y más, la EV es reiterativa: la iniciativa en
el mercado siempre parte del lado del empresario y del grado de conocimiento
que objetiva en el bien o servicio que lanza al mercado en los procesos de
adopción de nuevas tecnologías, la apertura de nuevos mercados, la
consolidación de los que ya ha abierto… Sólo cuando se ha cumplido con todas
esas tareas, la demanda hace conocer sus preferencias, con las cuales determina
la cantidad del bien o servicio que la oferta deberá poner a su disposición.
Una vez que el nuevo bien o servicio han sido lanzados al mercado y los
consumidores se han enterado de ello, empieza la interacción oferta-demanda.
La Visión
Marginalista de la Demanda
Otro de los puntos débiles del modelo
marginalista es su concepto de Demanda.
Al iniciar este acápite, no olvido que
para el Marginalismo Neoclásico, la demanda parcial de un bien está conformada
por aquellos grupos humanos que lo requieren y tienen el ingreso monetario para
conseguirlo en el mercado; esto es, los que conforman la “demanda efectiva”.
Pero, en virtud de que la mayor parte de las poblaciones de los países
subdesarrollados no tienen esa capacidad adquisitiva, el concepto de “demanda
efectiva” los margina, dejando en la pobreza a miles de millones de
consumidores potenciales. Esa marginación recicla el círculo de la pobreza, la
que, tal como ya se afirmó, es ocasionada por el actual modelo más que por
cualquier otra causa. Esto también nos muestra que el actual modelo
marginalista no toma en cuenta las necesidades de la población, excepto las de
quienes son solventes. Pero hay algo más: en el afán de competir en mejores
condiciones, los empresarios adoptan tecnologías de punta, debido a que ésa es
su tarea de “estar alerta”, las que causan desempleo y con él, la imposibilidad
de las grandes capas de población de participar en los movimientos de la
demanda. Al causar desempleo, margina del mercado a quienes ya no tienen la
capacidad de demanda; una vez que los margina, ya no los toma en cuenta
como consumidores ni como personas. Para la empresa del capitalismo
oligopólico de competencia madura, el sujeto que no tiene una capacidad
efectiva de demanda no existe.
Por estas razones es que la Economía
Vital postula que no es posible otorgar al empresario, per se, la
condición de ser “el nervio motor del desarrollo”, pues su misión no es la de
promover el desarrollo de un país, más bien se concentra en la tarea de
maximizar los beneficios de la empresa, dinamizando el mercado y anulando a la
competencia. Pero, al mismo tiempo, la EV postula que el empresario será parte
del núcleo del desarrollo cuando se asocie con el Estado y la Sociedad Civil
para formular y llevar adelante acciones orientadas a mejorar la calidad de
vida de la población. Cuando hablo del Empresariado, lo hago tomando en cuenta
a los empresarios nacionales y al de las Corporaciones Supertransnacionales.
Todo esto nos muestra que el modelo marginalista actual, al pretender hacernos
creer que el mercado es la institución donde el sujeto elige con plena
libertad, oculta el hecho de que ese capitalismo es el que, progresivamente va
incrementado el número de los estratos pobres, para ignorarlos después. Esta
actitud ocasiona los problemas más importantes del mundo. También trae
aparejada la brecha entre los países ricos y pobres y, dentro de cada país, la
que hay entre los estratos ricos y los estratos pobres. Con esta arbitrariedad
acarrea el aumento del índice de criminalidad y el crecimiento progresivo del
terrorismo mundial.
A este inventario de miserias sumamos
los atentados en contra del medio ambiente.
No hay una relación “racional” entre
las formas del consumo actual de las élites y las necesidades verdaderamente
sociales de las grandes mayorías de la población del planeta. Pero lo más
importante es que el capitalismo oligopólico de competencia salvaje nunca va a
conectar las unas con las otras, para ello hace falta la acción conjunta entre
el Estado y la Empresa, sobre temas de importancia para el país y para la
Empresa. Sin esa acción conjunta, que tome, entre otros, la demanda potencial
como uno de los objetivos de la producción, en vez de tomar en cuenta sólo a la
demanda efectiva, el capitalismo de competencia salvaje colapsará
estrepitosamente y un terrible mundo de anarquía y arbitrariedad vendrá a
reemplazarlo. La Economía Vital, con su nueva percepción sobre el Capitalismo
Concertado, es un intento de evitar esa hecatombe.
El Marginalismo y
el Homo Consumidorus
¿Hay una relación entre consumo y
bienestar?
Claro que sí; pero el capitalismo de
competencia madura ha creado elHomo consumidorus, quien consume en gran
exceso lo que es necesario para satisfacer sus necesidades. Sobre todo, tiene
un consumo desorbitado de bienes de lujo, a la producción de los cuales el
empresario asigna recursos naturales que sustrae de la producción de bienes de
consumo masivo, por la falta de demanda efectiva ocasionada por el desempleo.
De esta manera, el modelo sirve de concentrador de ingresos, en una proporción
tal, que una élite planetaria, conformada por el 15% de la población mundial se
apropia del 85% del ingreso y de la riqueza creados, dejando, por el otro lado,
a una gran masa de consumidores, porque el 85% de la población planetaria,
apenas alcanza a gozar del 15% de lo producido. Es decir, el modelo hace que
ahora, una pequeña élite consuma bienes y servicios por un valor que debería
repartirse entre la mayor parte de los ciudadanos del planeta. Lo más
preocupante de este hecho es que la tendencia se consolida cada vez más,
concentrando el ingreso en grupos cada vez más reducidos. En otro orden de
cosas, el modelo marginalista asume, sin ningún fundamento, que las necesidades
concretas son universales, tesis que se contrapone tercamente a lo que sucede
en el mundo real. Las necesidades concretas son históricas, no importa lo que
digan los marginalistas, pero los bienes y servicios que las satisfacen no son
los mismos para cada grupo humano. La necesidad abstracta de comer es
universal, pero el alimento que satisface esa necesidad no es universal, debido
a que los grupos humanos no son como las gallinas, a las que se puede alimentar
con artículos que reúnan un número determinado de calorías y proteínas,
establecidos por la programación lineal y otros semejantes. El modelo económico
actual, en el que tanta gente deposita sus esperanzas, no ha evolucionado en la
historia; sólo ha refinado los ejercicios intelectuales sobre necesidades
abstractas, tal como lo quiere el modelo marginalista, no para satisfacer las
necesidades concretas de los grupos humanos, por medio de la producción de
bienes y servicios adecuados. Asumir que todos pueden satisfacer sus
necesidades de alimentos, usando como instrumentos analíticos la Curva de
Indiferencia, es rebajar a la mayoría de la población mundial al rango de
gallinas que son alimentadas por el granjero cuidando sólo el costo, por medio
de la programación lineal. Eso no es satisfacer las necesidades, realmente. Los
clásicos ya se habían pronunciado en sentido de que las necesidades obedecen a
desenvolvimientos históricos y, por ello, a tradiciones y costumbres que no
pueden ser estandarizadas. Así, los clásicos, y Marx, tenían algo que está muy
escaso en el modelo marginalista actual, sus teorías incluían una buena dosis
de sentido común.
La EV y el Modelo
Marginalista Actual
El modelo de los marginalistas adjudica
al consumidor una capacidad absoluta de elegir entre un número infinito de
opciones, bajo la premisa de que el individuo en cuestión tiene los recursos
necesarios para elegir. En este punto, la EV afirma que ese modelo no es
adecuado para los países pobres, pues da por sentado que todos los consumidores
tienen la capacidad de elegir, esto es, que se ha solucionado ya el
problema de la satisfacción de las necesidades básicas, objetivo que aún es muy
lejano en el ámbito del conjunto de los países pobres. En estos países el
problema principal no es de la elección, sino el de satisfacer las necesidades
básicas de la mayor parte de sus poblaciones. Es por eso que la EH toma como un
objetivo de medianos plazo eliminar esa pobreza y, después de lograda esa meta,
poner a disposición del individuo un conjunto de opciones factibles entre las
que pueda elegir libremente. Tal como lo repetiremos a menudo: el Modelo
Marginalista empieza en el punto al que la EH quiere llegar en su primera fase:
la existencia de opciones para el Individuo. Ésa es, aparte de algunos aspectos
teóricos y técnicos, la razón por la que en los países pobres nos imponemos la
obligación de estructurar un modelo que refleje con mayor fidelidad el problema
principal de nuestros países. Una de las opciones es la Economía Vital.
Resaltemos la diferencia entre ambos modelos.
El Marginalismo Actual
En vez de postular que la ciencia económica se ocupe de solucionar los
problemas emergentes de la falta de ingresos para elevar la calidad de vida de
las poblaciones, el marginalismo actual se apoya en el supuesto de que todos
tienen los ingresos necesarios para satisfacer sus necesidades, por
lo que decide que el problema del consumidor se circunscribe únicamente a la
tarea de elegir y analizar cómo elige, entre opciones supuestamente existentes,
dejando de lado el problema de cómo elevar el nivel de vida de las poblaciones
pobres.
La Economía Vital
En cambio, la EV, al ocuparse de ofrecer la teoría y el instrumental analítico
necesario para que los pueblos pobres del planeta eliminen la pobreza, toma,
como punto de llegada el punto del cual parten los marginalistas; esto es:
empieza con la teoría y las acciones necesarias para lograr que el
individuo tenga un conjunto de opciones factibles de las que pueda elegir
libremente, de acuerdo con sus preferencias, sus habilidades y su Voluntad de
Ser. A pesar de todas las debilidades conceptuales de la percepción marginal,
la Economía Vital no tiene la intención de anular el
Capitalismo, pues la historia nos ha convencido de que el capitalismo es una
fase que no puede ser obviada en la evolución histórica de ningún país; pero,
considera que el capitalismo no es único. En esa dimensión plantea un modelo
que tome en cuenta la necesidad de elevar, consolidar y fortalecer la capacidad
de las naciones pobres para satisfacer sus necesidades básicas por medio de la
aplicación de los Principios de la Economía Vital para la instauración de un
Capitalismo Concertado. Lo que la Economía Vital quiere demostrar es que no hay
un capitalismo único en el mundo; al contrario, postula que hay variadas
expresiones del sistema, las que deben y pueden ser adecuadas a las condiciones
económicas, sociales, políticas, culturales, históricas y ambientales de cada
nación. La EV es sólo una de las formas que el sistema capitalista puede
adoptar, en especial, en los países subdesarrollados. Particularmente, espero que
la aplicación concreta del contenido de este trabajo, coadyuve a la anulación
de las grandes contradicciones del modelo marginalista actual.
Indagación Sobre la
Libre Elección
La teoría de la elección dice que
el homo economicus tiene la capacidad de elegir entre varias
opciones; al escoger una de ellas, parte de una situación inferior para
alcanzar una situación superior. Por otro lado, vimos que los principios
neoclásicos, un mercado de libre competencia se caracteriza, entre otros,
por la homogeneidad del producto que se transa en el mercado. Siguiendo a
Marshall y su concepción del “mercado parcial” cada mercado se refiere sólo a
un bien; esto quiere decir que el producto debe ser perfectamente homogéneo. Si
los bienes no fueran perfectamente homogéneos en el modelo, el precio no podría
ser igual para todas las unidades del bien. ¿Cómo pretenden lograr la
coexistencia de un mercado de libre competencia con la teoría de la elección,
según la cual, el consumidor es “soberano al elegir lo que compra”? ¿Si el bien
que se ofrece en un mercado de libre competencia es homogéneo, qué opciones
tendría para elegir entre la homogeneidad? Porque, si cada mercado es el
mercado de un bien, al estilo de Marshall, entonces habrá mercados de zapatos,
de camisas, de celulares… perfectamente homogéneos.
Los zapatos, v.g, serán homogéneos, por
lo tanto no vemos la posibilidad de que el consumidor ejerza su “soberanía de
elegir” al comprar zapatos, todos serán iguales. Supongamos que en un país hay
1000 personas que quieren adquirir un bien pero solamente 400 tienen el dinero
suficiente para hacerlo, conformando “la demanda efectiva”. Supongamos también
que la demanda potencial y efectiva de las 1000 personas es de 1600 unidades, y
que las 400 personas requieren 900 unidades del bien en cuestión. En este
caso quedaría un déficit de 700 unidades con relación a la demanda potencial.
Cabe preguntarse: ¿Qué pasa con los deseos de las otras 600 personas, las que
si tuvieran el ingreso suficiente demandarían, 700 unidades más? ¿No diríamos
que la cantidad realmente demandada es de 1600 unidades en total? La respuesta
de los actuales marginalistas es No. Porque en su modelo la teoría se basa en
la demanda efectiva, es decir, en la demanda respaldada por un poder de compra.
El mercado no regulado que se basa solamente en la demanda efectiva respaldada
por un poder de compra, no se preocupa de las necesidades de la población. Lo
único que le interesa es que el empresario gane beneficios en la producción,
pues el tema de la distribución equitativa del ingreso no está en su campo de
acción. Por eso es que en vez de “Economía Política”, que era el nombre que le
dieron los fundadores de la disciplina, pasó a llamarse “Teoría Económica”,
“Teoría de Precios. Ahora es simplemente, “Economía”, disciplina por la cual el
mercado no toma en cuenta las necesidades de la población. Sólo le interesa la
“demanda efectiva”. Pero, si un país está interesado en elevar la calidad de
vida de su población, debe tomar medidas distributivas que permitan a las
familias disponer de un ingreso mayor. La institución llamada a tomar las
medidas distributivas es, sin duda, el Estado, el mismo que para cumplir su
tarea de velar por la calidad de vida de la población debe recurrir a los
principios de la economía que incidan más en lo normativo.La Economía Vital,
al ser una unidad de lo “positivo” y lo “normativo”, ofrece los instrumentos
adecuados para que el Estado, en consenso con la Empresa y la Sociedad Civil,
tome las medidas necesarias al respecto. Esa es una de sus grandes
ventajas.
En este sentido, el Estado tiene el
deber de tomar la iniciativa para que la Empresa privada participe en el
cumplimiento de los Objetivos Nacionales (departamentales, municipales) en
concordancia con los objetivos empresariales, para las cuales, el referente
principal está conformado por los precios. Este consenso es el principio básico
de laEV. Pero la empresa, influida por el modelo y la doctrina
neoliberal sobre la participación del Estado en la economía, a la que considera
negativa por sobre todas las cosas, se resiste a apoyar las políticas
destinadas a la mejor distribución del ingreso. Los marginalistas, al eliminar
del mercado a la demanda potencial, no coadyuvan a la tarea de elevar la
calidad de vida de la población. Ésa es su principal debilidad, además de las
contradicciones internas que tiene. La voluntad de elevar la calidad de vida de
un país subdesarrollado incluye la necesidad de incrementar los ingresos de los
600 ciudadanos hipotéticos marginados por el mercado, en el ejemplo anterior.
La única institución que se preocupa y está en el deber de hacerlo es el
Estado; pero, tal como lo afirma la Economía Vital, estas acciones
deben ser tomadas en consenso con la Empresa y la participación de la Sociedad
Civil. La injerencia del Estado en la Economía, en acuerdo conjunto con la
Empresa, es indispensable para el desarrollo económico, social, cultural y
ambiental de la población. Es decir, para cumplir con su función primera: velar
por el incremento y la consolidación de la calidad de vida de la población.
Así, en el caso señalado, la tarea del Estado es hacer que las 600 personas
marginadas del mercado conviertan su demanda potencial en una demanda efectiva,
lo que sería un objetivo nacional. En este sentido, la Economía Vital afirma
que esa tarea será lograda por la acción conjunta del Estado y la Empresa,
acuerdo que permitirá la coexistencia de los precios de mercado y los objetivos
nacionales como los dos indicadores principales en el proceso de asignar
recursos a nivel nacional, regional y local, con los beneficios que esa
asignación conlleva. Queda explícita la intención de esta obra: no es sustituir
el sistema capitalista, sino adecuarlo a las condiciones de los países
subdesarrollados.
LA IDENTIFICACIÓN
DEL YO
La reflexión filosófica empieza con una
indagación sobre el “yo”.
Solamente el Ser realiza la reflexión filosófica.
La Voluntad de Ser
Es la Concepción Filosófica que avala los principios básicos de la Relación
Interactiva y de la Acción Interactiva.
La Relación Interactiva
Es la relación por la cual el ser humano se vincula con los otros seres humanos
en el seno de la Sociedad. La Relación Interactiva puede ser
antagónica o solidaria, todo depende de las circunstancias, la historia, la
cultura. En el proceso, el ser humano deviene el Ser Interactivo.
La Acción Interactiva
Es el medio que permite al Ser Interactivo participar activamente en el grupo
humano en el que se encuentra. También es la expresión del egoísmo del Ser
Interactivo, la que puede ser solidaria o antagónica. Será antagónica cuando
conlleve la intención astuta. Será solidaria cuando la intención sea empática
en el grupo al que pertenece, esto es, en el Nuestro-Nosotros y
el pleno de la sociedad.
El Ser Interactivo
Es el individuo que ejecuta la Acción Interactiva.
El Ser Complementario
Es el que ejerce la Acción Interactiva Complementaria
El Ser Antagónico
El que Ejerce la Acción Interactiva Antagónica.
La Relación y la
Esencia
Kant fue el que llevó la Esencia de las
cosas a su punto culminante, la “cosa en sí”, algo considerada en sí misma,
separada de la sensibilidad y, para muchos, no conocible. La Acción
Interactiva Complementaria no pretende conocer a fondo las
esencias. Al presente, desea conocer las relaciones del Ser Humano con el
Universo, la Naturaleza, la Sociedad y el Pensamiento, a través de las fases
histórico-culturales que determinaron su proceso evolutivo en el seno de los
diferentes grupos humanos del planeta. De este modo, la Acción
Interactiva Complementaria podrá anticipar la forma de realización del
Grupo y del Individuo actual en su peregrinación hacia el Ser Interactivo
Complementario y su concreción en el Individuo Interactivo
Complementario. Una vez realizado como tal, el Ser Interactivo
Complementario conocerá las relaciones y las esencias de lo que es a
través de la Vivencia, experiencia que será mucho más eficaz en su
tarea cognoscitiva que la deducción, la reflexión o la inducción. A través de
la Vivencia, el Ser Interactivo Complementario sentirá la
realidad en cada instante cotidiano. La Vivencia es la Conciencia en su grado
de conocimiento y de alerta más elevado.
La Competencia
El sentido de solidaridad que
caracterizó a las primeras generaciones de seres humanos se perdió poco a poco
con el advenimiento de la acumulación de la propiedad, convertida en un fin en
sí mismo. Antes de esta obsesión acumulativa, los diferentes grupos trataban de
vivir acudiendo a la solidaridad de los demás, en actos reiterados de acciones
que reclamaban las fuerzas colectivas para lograr objetivos comunes. Pero, con
la propiedad privada, aparecieron las concepciones éticas distintivas, por las
que cada grupo pasó a ser el grupo de los “buenos” y los otros pasaron a ser
los “malos” contra los que tenía que lucharse. Es cierto que el apoyo mutuo
interno sirvió para que los miembros de un grupo devinieran más fuertes y
pudieran aplastar a los otros, pero esa actitud para con los otros grupos se
internalizó en el propio; así, “ser mejor” que el otro significó “tener más que
el otro”, “valer más”, inclusive en el interior del mismo grupo humano.
El desarraigo del Ser se hace cada vez más intenso a medida que la
acumulación de riqueza, sólo por el afán de acumular más, con el ulterior
propósito de acumular más aún, se convierte en el objetivo fundamental de vida.
Ese proceso llega a su clímax en el sistema capitalista oligopólico de
competencia salvaje actual, el que, en su exasperante deseo de acumular y
seguir acumulando cada vez, elHomo consumidorus se vuelve el gran
expoliador de los recursos naturales y humanos del planeta, al que ya ha
empezado a devorar en reiteradas arremetidas de un tipo de antropofagia jamás
visto en la historia del mundo. “Ser más que el otro” se convierte en la
obsesión existencial del Homo consumidorus, en una relación en la
que “ser más que el otro” significa tener más dinero que el otro y realizar
acciones de despilfarro y extravagancia más irracionales. Sin embargo, a medida
que el Ser Interactivo deviene más Intuitivo y menos astuto, la Competencia
sede paso a la Emulación dentro del Nuestro Nosotros.
El Rango Perceptivo
Supongamos que seres de una galaxia muy
lejana llegan a nuestro planeta. Supongamos también que estos seres no sólo
tienen cinco, sino diez sentidos. Al verlos actuar en plena posesión de sus
diez sentidos, seguramente veremos en ellos algunas facultades que nuestra
heredada tendencia a la superstición nos hará clasificarlas como
sobrenaturales. Estos seres seguramente podrán apreciar el Cosmos desde la
perspectiva de varias dimensiones adicionales a las conocidas por nuestro
cerebro. Supongamos también que uno o dos de esos sentidos adicionales superen
la dimensión tiempo-espacio para aprehender otras manifestaciones del cosmos,
vedadas a nosotros. Con toda seguridad que su conocimiento del universo será
mucho más completo que el nuestro y su aprehensión de los fenómenos, mucho más
integral. Ahora bien, algún día el cerebro humano se desarrollará de tal modo,
que su capacidad Intuitiva aumentará asombrosamente. Cuando ese punto llegue,
el ser humano habrá vuelto a arraigarse completamente en el Todo y
podrá conocer sus diferentes facetas, no de un modo desperdigado, sino
integral. Mientras tanto, el hombre racional conocerá el cosmos de un modo
fragmentario y estático. Pero existen ya algunas excepciones.
Como parte de estas excepciones tenemos
a los seres humanos en quienes la capacidad intuitiva se ha desarrollado a un
ritmo mayor que el promedio. Entre esos hombres tenemos al artista y, entre los
artistas, sobre todo, al Poeta, el Ser que teniendo aún
una capacidad intuitiva incipiente, la tiene sin embargo, en un grado mucho más
desarrollado que el promedio de los demás hombres. Es por eso que el
conocimiento que el Poeta tiene de los Estados esenciales de la Voluntad de Ser
o del Ser de la Voluntad, es cualitativamente diferente del conocimiento que de
esos estados tienen el científico o el filósofo. Es el Poeta el que inclina el
platillo de la balanza a favor de la Intuición en el instrumento cognoscitivo
IntuRacional, en mayor grado que el filósofo. Por eso es que la Acción
Interactiva considera el Poema, sobre todo, el Poema Puro, como la dimensión
que conoce y expresa los Estados Esenciales del Ser con mayor autoridad que el
Tratado Filosófico. En realidad, ambos se complementan, puesto que el Poema no
analiza, en cambio, la percepción filosófica sí, analiza las percepciones que
logra, para sistematizarlas.
A lo largo de esta obra hemos repetido
que el ser humano aprehende la realidad deformándola en dos etapas simultáneas.
La primera, como lo expuso Kant, por la deformación de las sensaciones
transformadas por los sentidos, las que son clasificadas por la mente en las
Categorías del Entendimiento, etapa en que lo percibido vuelve a ser
transformado. También se ha insistido en el hecho de que la
Acción Interactiva niega que los sentidos transformen la realidad y postula
que es la percepción la que se transforma. La tercera transformación de lo
percibido, se realiza, como anunció Marx, por los intereses de clase del que
percibe, esto es, por su ideología. Si eso sucede en la vida cotidiana, el
proceso se hace más intenso cuando se trata de analizar aspectos relativos a la
filosofía y a las ciencias sociales; entre éstas, sobre todo, a la Economía.
Queda pues establecido que cualquier
percepción que se logre en las ciencias sociales está deformada por las razones
expuestas: Sentidos, Mente e Ideología. Por supuesto que las aprehensiones
mentales, ya racionales, ya intuitivas con las que conformo esta obra deben
estar deformadas en ambos sentidos. Pero combina conceptos teóricos con el
análisis de áreas concretas pertenecientes a las demás ciencias sociales, a la
experiencia, a la teoría, a la ciencia y al Arte, especialmente, al Poema, ya
en Verso, ya en Prosa. La Acción Interactiva permite una
visión más amplia e intuitiva de la realidad, tanto del Universo, como de la
Naturaleza, de la Sociedad, de la Historia y del Pensamiento. Por eso es que
trato de sintetizar en un Poema conceptos y cogniciones que un tratado no
lograría. Por otra parte, recordemos que la Epopeya es la Épica expresada en el
Poema, por lo que, siendo ésta una obra que quiere crear la Gran Épica del Ser,
no puede prescindir del Poeta.
El Ser y la Existencia
La Acción Interactiva considera que
todo lo que es existe, pero no todo lo que existe,
necesariamente, es. En nuestro idioma hay dos vocablos que en algunos otros se
funden en uno solo: Ser y Estar. El “estar”, gramaticalmente,
significa que algo tiene existencia y una condición más o menos temporal; v.g,
Juan está en la oficina
También se lo usa como auxiliar del
gerundio:
Juan está ejercitando.
La Acción Interactiva toma
el verbo estar en el sentido de existirsimplemente, es
decir, el la cualidad del ente que no tiene capacidad de ejercer,
conscientemente, la Acción Interactiva. En la Naturaleza todo lo
que existe interacciona con todo, pero, excepto el Hombre, ningún elemento
interactuante tiene conciencia de que está interactuando; ninguno tiene
conciencia de sí mismo. El hecho se hace más relevante, cuando trasladamos la
noción de existencia a la Sociedad, bajo el rótulo de la Existencia Inexpresada.
La Existencia
Inexpresada
En la Sociedad, la Existencia
Inexpresada se concreta en el ente-en-sí; en el marginado, el que no puede
expresarse porque la Otredad o la sociedad lo oprimen.
La Otredad
Es el Ser Antagónico, el que pretende
ser-sobre-los-demás practicando la exclusión del Ente Inexpresado y
sometiéndolo a grados crecientes de explotación.
El uso del guión para unir en un solo
concepto varias palabras, viene de Heidegger. Claro está que los contenidos de
las frases son muy diferentes. En esta obra, postulo que la Relación
Interactiva ha identificado al Ente-en-sí como el que
está inexpresado. La Economía Vital lo identifica como, el Hombre
obsesivo, el que está tan aprisionado por su hambre, que sus ansias sólo se
concretan en el deseo de comer. Un ejemplo del Ente-en-sí, del ente
inexpresado, delHombre obsesivo en cualquier país subdesarrollado
del mundo es el mendigo, el que recorre las calles en busca de satisfacer su
hambre; el indígena desempleado que acepta cualquier tarea que le impongan,
sólo para matar su hambre; o la señora que, con el bebé en la espalda, tiende
su aguayo en la esquina de una acera y se pasa todo el día, tratando de vender
una docena de limones.Son miles de millones desparramados en todas las
longitudes y latitudes del globo terráqueo.No pueden elegir porque no
tienen opción alguna. Existen, pero no son.Existen como entes que
no forman parte de algún grupo social; son marginados, los discriminados, los
excluidos a los que no se los toma en cuenta. La constancia del hambre es la
gota china de cada hora, de cada minuto que estructura el tormento de ser
víctima del mayor dolor colectivo: la pobreza.
La Acción Interactiva trabaja en la
formulación de una ciencia que se llamará La Economía Vital, algunos
de cuyos instrumentos analíticos han sido objeto de la primera parte de esta
obra. La Economía Vital ha sido concebida para luchar contra la pobreza, la
discriminación y la exclusión.
Sobre la Relación del Ser y la
Naturaleza
El Ser es una parte de la Naturaleza, no es posible negarlo y, por ello, vive
en una relación perpetua Ser-Naturaleza corresponde a la relación
Parte-Todo, no a la de Sujeto-Objeto
La Voluntad de Ser
Es la fuerza que muestra la senda que el Poder de Voluntad sigue en su ansia
continua de ser lo que aún no es.
El Poder de la
Voluntad
Es el que determina la intención con
que se realiza la Acción Interactiva y el que otorga al Ser Interactivo la
energía para cumplir sus objetivos y ser lo que quiere ser por su Voluntad de
Ser en el seno del Nuestro Nosotros y de la Sociedad en General. El Ser de la
Voluntad es la expresión acabada de la Voluntad de Ser
El Nuestro Nosotros
Es el Ser Interactivo que realiza la
Acción Interactiva Empática y que se concreta en el conjunto de los
Individuos-para-nosotros. La conciencia del Individuo-para-nosotros surge
en la familia, en el barrio, en el distrito, en la provincia… pero es en el
Municipio que encuentra la primera instancia política donde se lleva a cabo la
realización completa.
Auto identificación
del Individuo Interactivo
El Egoísmo está en mí, como está en los
demás; no puedo deshacerme de él, pero puedo elegir la forma en que lo expreso,
de acuerdo con mi Poder de Voluntad y mi Voluntad de Ser; ésa es la cualidad
que me diferencia de los demás.
La Libertad
Privilegio que la sociedad y el Estado
otorgan al Individuo de disponer de las opciones que le permitan ejercer la
Acción Interactiva de acuerdo con su capacidad, sus conocimientos y su Poder de
Voluntad para ser lo que ansía ser por su Voluntad de Ser, en el seno de la
Sociedad como el Todo.
El obrar a través de la Acción
Interactiva Complementaria libera al Ser Complementario de
los resultados de dicha acción, por eso es libre. El Ser Complementario tiene
la facultad para elegir entre las opciones que le permitan realizar sus
objetivos como individuo, empezando por la satisfacción de sus necesidades
básicas, continuando con las opciones que la Sociedad y el Estado, ponen a su
disposición, para que opte entre ellas la que más se adecué a su Poder de
Voluntad y a su Voluntad de Ser, en igualdad de condiciones que los demás.
La Economía Vital
Es una ciencia social que parte de un
axioma general: el egoísmo humano. Deriva sus teoremas, postulados, principios
por medio del método Hipotético-Deductivo, el Pensamiento Complejo, la
Multidisciplinariedad y la Multiculturalidad, la que, en relación con las otras
ciencias sociales tiene por objetivo poner a disposición del Individuo las
opciones para elegir la que más le convenga, de acuerdo con a su capacidad, sus
habilidades, su aporte a la sociedad, su Poder de Voluntad y su Voluntad de
Ser. Es la ciencia que convierte al ente marginado en el Ser
Interactivo
La Economía Vital
como Ciencia de la Libertad
En virtud de que el objetivo principal de la Economía Vital es eliminar la
pobreza y poner a disposición del Individuo la facultad de elegir entre
opciones razonables, es que, en coordinación con las otras ciencias sociales,
se constituye en el Núcleo Central de la verdadera Ciencia de la Libertad.
La Relación
Interactiva
Es la que rige en el Universo; los
físicos la llaman acción y reacción; en todo caso, la acción de un elemento
influye en otro y otros. Lo mismo sucede en la Sociedad. Pero, el Ser humano,
por su incipiente evolución histórica y biológica, se desarraiga del impulso
de ser-en-el-todo y deser-en-los-demás con la
intención de devenir en el ser-sobre-los-demás. Éste es el problema
existencial fundamental del Ser: todavía no puede ser la Objetivación Vital de
su Poder de Voluntad. La Astucia, instinto animal heredado en la evolución de
la especie en la escala zoológica, deforma la manifestación del su Poder
de Voluntad.
La Vivencia
Aprehensión que el Ser Interactivo toma
del acto de realizar una Acción Interactiva o de recibirla, en su caso.
La Vivencia es la conciencia plena que experimenta el Ser
Interactivo de que percibe y, por ello, de lo que percibe. La Vivencia revive
el pasado o anticipa el futuro por medio de la Ciencia, la Filosofía, el Arte y
la Cotidianidad. Representar unaVivencia en la conciencia es
reproducir lo que ya ha sucedido, lo que sucede o lo que se anticipa. Por otro
lado, la Vivencia anticipada es un acto propio del Ser
Interactivo. La intensidad de la Vivencia anticipada depende en mucho
de su capacidad intuitiva y de su facultad para hacer del “ahora” un
tiempo-espacio más ancho. En este sentido, la pretensión de dividir el tiempo
en pasado, presente y futuro, como categorías objetivas, es un inútil intento
de dividir la Vivencia misma, pero que es necesaria para el análisis
IntuRacional de las Relaciones Interactivas.
La Empatía
Vivencia emocional que se despierta en
el Ser Interactivo, cuando encuentra o evoca a quienes percibe más
intensamente en el Nosotros. La Empatía Particular es la relación de lo que
llamamos Cariño, el que despierta el encuentro o la evocación del ser Cariñado.
El Cariño es propio de madre-hijo, de hermano-hermana, de amigo-amigo, de
compañero a compañero.
El YO-en-el-otro
Es la culminación del proceso de
la Relación Interactiva Complementaria entre el YO del Ser
Interactivo y el ser amado. Es la máxima expresión de cariño y se alcanza sólo
entre la pareja Hombre-Mujer, dupla que conforma la unidad existencial de la
especie; en este caso, recibe el nombre de Amor. El Ser Interactivo percibe
conscientemente que el Ser-en-el-otro, como culminación de su
Empatía por el Ser, es cualitativamente opuesto de ser-para-el-otro, ambos,
concreciones de la dicotomía antagónica que rige la Otredad. El Ser-en-el-otro
es la Vivencia que le permite tener conciencia de que se identifica plenamente
con el ser amado; y que el ser amado es-en-él.
La Percepción
Es la forma por la que captamos la
realidad que los sentidos nos transmiten: La Percepción del Ser
Interactivo es biológica, histórica, psicológica, ideológica, cultural
y social.
Biológica
Porque estará basada en el incremento de su capacidad cerebral de la que
emergerá su potencial IntuRacional y, con ella, su capacidad de aprehender la
cosa por la síntesis de su gravedad ÉticoEstética.
Histórica
Por el cambio continuo de procesos y de los valores humanos en la historia.
Psicológica,
Porque el Individuo que concibe y realiza la Acción
Interactiva es propio y único.
Ideológica
Porque los sentidos y la mente transforman la realidad, no sólo por la
imperfección de los sentidos; también lo hace de acuerdo con los intereses
particulares o de grupo, los que se expresan en una Ideología.
Cultural
Porque los usos, costumbres y valores del grupo originario donde el Individuo
se ha criado, le transmiten modos de conocer la realidad.
Social
Porque la evolución es de la especie, no del individuo aislado y porque
sólo en sociedad se produce la interacción de los Individuos de la Voluntad.
La Acción Interactiva concibe
la transformación del Hombre Obsesivo(con relación a la Economía)
el Ente-en-sí, (con relación a la Acción Interactiva)
en el Ser Complementario el Ser que tiene conciencia de su
Poder de Voluntad y de su Voluntad de Ser; del hombre que
tiene conciencia de su Espíritu Nacional y el que sabe que puede transformar el
mundo sobre la base del Trabajo Interactivo y la Acción
Interactiva.Seamos testigos del soliloquio que el Ente-en-sí desarrolla
luego de que despierta de su letargo por la influencia del Ser
Complementario:
Me dicen que existo, pero que no me
realizo aún
Que no soy: que simplemente estoy.
Me dicen que “estoy” como el ente
inexpresado
Mi identidad no es conocida.
Mi acción no es reconocida
Siempre estoy ignorado, acompañado sólo
de mi hambre
Me dicen que no soy aún en los demás y los demás no son en mí
Que no tengo una Relación Interactiva
consciente con los demás
Me dicen que no puedo realizar la Acción Interactiva
Es que no puedo realizar, el hambre siempre me castiga
No me permite orientar mi acción a otra tarea que no sea mitigarla
No tengo fuerzas para nada más.
Me dicen que para Ser, debo relacionarme con el Universo
Con la Naturaleza y con la Sociedad
Encontrar las condiciones que permitan mi autorrealización
El Ser Interactivo Complementario estará conmigo en mi proceso de
realización
Me dice que por mi autorrealización pasaré de mi condición de ente-en-sí
De simplemente “estar”, a mi nueva condición de ser-siendo.
En ese proceso yo seré en y para el Nosotros
Quiero empezar mi proceso de autorrealización
Yo quiero ser; dejar de estar simplemente
Yo no quiero quitarle nada a nadie
Yo no quiero ser mejor que nadie
Yo no quiero competir con nadie
Sólo quiero ser ahora, mejor de lo que era ayer
YO quiero llegar al Ser Interactivo Complementario
El que ejecuta la Acción Interactiva
Cuando no hay una Relación Interactiva no hay ni
antagonismo niAlteridad. Ése es el terrible mundo solitario del ente
ignorado.
Todo es lejano y ajeno, bruma y niebla.
El ideal prometido es una mentira
El trabajo no hace digno
hace sepulturas surgentes.
Todo es de ellos
Todo es ellos, nosotros, nada.
¿Tanto vale la gama de la pigmentación?
Todo es lejano y ajeno
Pero, cuando el hambre ya se ha hecho
insoportable, el ente-en-sídeviene en el Ser
Antagónico. Aparece en él fuerzas que le instan a luchar en contra de
los demás; de todos aquellos que lo ignoran. Pero no es el Ser Antagónico que
oprime, más bien es el antiguo ente oprimido. En su lucha sólo quiere ejercer
acciones que le permitan mostrarse como alguien, como una persona; ya no como
un ente. La Conversión del Hombre obsesivo en el Ser
Interactivo Complementario, ya libre de su hambre y satisfechas sus
necesidades básicas en las mismas condiciones que los demás, es el objetivo
principal y la base Ética de la Economía Vital.
El ente-en-sí, el que sólo existía, el que estaba en un mundo de soledad
y desesperación, una vez que descubre que puede establecer La Relación
Interactiva con los demás y realizar la Acción
Interactiva, sabe que ha pasado de la simple condición de estar,
pasiva e inexpresada, a la de Ser, que es la condición activa.
Ya sabe que el egoísmo le es inherente como a todos los demás, pero que tiene
el Poder de la Voluntad para realizar su Voluntad de Ser en el seno delNuestro-Nosotros. Seamos
testigos del soliloquio del que alguna ver fue el Hombre Obsesivo, convertido
ahora en el Ser Interactivo Complementario.
Yo soy YO y mis vivencias cotidianas
Yo soy el que realiza la Acción Interactiva
Yo soy el que está consciente de su Poder de Voluntad y de su Voluntad
de Ser
Yo soy el que está consciente de su pertenencia al Nuestro-Nosotros
Aquéllos con quienes interactúo, son en mí en cuanto YO soy en ellos
No son rivales, en cuanto nos une la Relación Interactiva Complementaria
YO he dejado de simplemente estar; ahora soy
YO soy el YO SOY en el NOSOTROS
YO sé que sólo puedo ser YO en el Nosotros
Me une a ellos la Relación Interactiva de Empatía
Es con ellos que puedo ejercer la Acción Interactiva
Complementaria
YO soy, porque pertenezco al Nuestro-Nosotros
YO soy, en cuanto me identifico con el Nuestro-Nosotros
YO soy, en cuanto sé que nunca más estaré como ente inexpresado y
solitario
YO soy en los que son en el Nuestro-Nosotros
Sin ellos, yo no soy; aunque ellos, juntos, pueden ser sin mí
Mas, si YO soy, nunca podrán ser, sin ser en mí
YO soy en relación con el Cosmos y con todo lo que es
YO soy la expresión más genuina de mi Poder de Voluntad
y de mi Voluntad de Ser
YO soy el Ser Interactivo Complementario
De esta manera, el YO SOY está
sustentado por la percepción deformada pero no por algún utilitarismo, sino por
la necesidad de lograr un sentido de pertenencia a la sociedad, por la
capacidad de desarrollo y transformación que implica su acción de trabajo y por
la necesidad de expresar su Voluntad.
Kant, Hegel, Marx y Nietzsche.
Kant nos abre la senda para que descubramos que el ser humano transforma la
percepción de la realidad, por medio de la acción de los sentidos y la
categorización del Entendimiento; también nos lega la pionera ética, basada en
la Buena Voluntad.
Hegel nos deja la idea de un Estado,
como cohesionador legítimo de la sociedad civil, la que no podría estructurarse
como una sociedad humana organizada si no fuera por la fuerza gravitacional que
le impone el Estado, ya en la forma de Estado-Nación ya en la forma del
Municipio Autonómico. Pero, lo que más apreciamos de Hegel es su visión delEspíritu
Nacional; de la Conciencia Nacional; si sólo nos hubiera dejado eso, ya
sería más que suficiente. Hegel considera que el Estado es la encarnación misma
de la Razón; algo que le conferiría el rango de ser el Sujeto Filosófico
Absoluto. De aquí se desprende que el Individuo no posee objetividad, verdad ni
existencia ética si no es como miembro del Estado. El Estado se pensaría a sí
mismo por medio del Individuo o del Nosotros. El Saber, la Idea, la voluntad,
la libertad sólo son “momentos” de la Idea que se realiza en el Estado que
es en sí y para sí. El Estado, como
detentador legítimo de la violencia legítima es una idea que Hegel comparte con
Maquiavelo, sobre la base de la ley coactiva y el derecho normativo, por lo que
totaliza la Moral y el Derecho. La principal producción para Hegel es la
reproducción de la especie humana en el seno del Estado Consolidado. El Estado
es la piedra fundamental y la corona del cuerpo social, cuerpo social que sin
el Estado se desgajaría completamente. Hobbes es el antecesor más ilustre de
Hegel: sin el Estado, los seres humanos se destrozarían, pues el Hombre es el
Lobo del Hombre. La Acción Interactiva considera que el Estado el elemento
central de un sistema social, económico, político y cultural y está conformado
por las instituciones que reflejan el carácter histórico de la Sociedad Civil.
El Estado, en la percepción de la Acción Interactiva, es el
depositario de la responsabilidad que le confía la sociedad para dictar las
disposiciones legales orientadas al objetivo de hacer del ente-en-sí el Ser
Interactivo y coadyuvar a la sociedad en la concreción de ese
objetivo. El Estado vela por el bienestar y la libertad de los grupos sociales
y del Individuo, de acuerdo con el momento histórico en el que la Sociedad
vive. El Estado no es una institución tutelar, es una organización política,
económica y social que refleja la idiosincrasia de la sociedad a la que sirve y
apoya.
Por su parte, el Marxismo ha fracasado
en la gestión de su Sociedad sin Clases y en su economía Política; pero nos
deja aportes significativos en el mundo de la filosofía, especialmente en lo
que se refiere a las Categorías y a la noción de la acción transformadora
que el hombre tiene sobre la naturaleza. Junto a Hegel, Marx es uno de los
grandes pilares que apoyan el concepto de la Sociedad Moderna, aunque el
despliegue de sus energías sustentadoras no viene de la misma fuente ni lleva
al mismo molino. De Marx recibimos la idea de cambio, de desarrollo, de
mutación continua del mundo, la que se refleja en la conciencia del hombre.
Atesoramos el concepto de que es la práctica social la dimensión que avala la
veracidad de un postulado o de una hipótesis está en la experiencia, aunque la
Acción Interactiva guarda algunos postulados que no necesitan ser demostrados
en todos y cada uno de los casos. Pero, lo más importante para los efectos de
esta obra, es su concepción de la relación existente entre el hombre y la
naturaleza. El hombre refleja la naturaleza en la conciencia y luego la
transforma. Por otra parte, las Leyes de la naturaleza, de la Sociedad y de la
Historia, serían objetivas; el hombre sólo debería conocerlas para actuar en
consecuencia. Es en este punto que la Acción Interactiva discrepa
con Marx, pues considera que el rumbo de la historia no es ajeno al accionar
consciente, acción propia del Ser Interactivo y su intención
consciente de transformar las tendencias históricas, conscientemente. La
Naturaleza cambia y con ella, cambia el Hombre. Pero, el Ser Interactivo cambia
a la Naturaleza y a la Historia, por medio del trabajo y por la Acción
Interactiva entre los grupos sociales. La modernidad y la racionalidad, tal
como Marx la concibe, son las del Capitalismo; una racionalidad que produce la
alienación del trabajador en el proceso de producción de bienes y servicios.
Pero la reproducción del pasado en el presente, conlleva la aparición de algo
nuevo. Es por ese método que laAcción Interactiva llega a la
conclusión de que el Racionalismo se expresa en lo irracional; que el
individualismo exacerbado anula al individuo y que el socialismo anula a la
sociedad misma.
La Acción Interactiva considera que
nada es más irracional que el ente racionalista, tal como lo veremos después.
Pero hay algo que debemos anotar y que parece increíble: Marx, el hombre que
más estigmatizó el individualismo, el que endiosó a la “masa” hasta hacerla
cuasi-divina, nos deja dos visiones que la Acción Interactiva las
atesora como queribles:
La humanidad marcha hacia la Humanidad.
Algún día la Naturaleza humana será
parte de la Naturaleza y la Naturaleza será parte de la Naturaleza Humana.
¡Un Marx Utópico; humanamente utópico;
románticamente utópico!
¡Es increíble las cosas y casos que encontramos en la Historia!
De Nietzsche recibimos el concepto del
Hombre que se rebela; se rebela en contra de todo lo que le es arbitrariamente
impuesto. Pero ese motín de la Voluntad no es una revolución de tipo marxista;
es, más bien, una rebelión del Individuo contra todo y todos los que pretende
convertirlo en parte de la masa. Tomamos de él, la noción de la lucha del
individuo que quiere llegar al rango del héroe que se distingue de la masa.
La Moralina es monstruosa; el Servilismo del hombre-masa es
monstruoso; la vida reposada a orillas de un lago, sobre arena blanca es
monstruosa. Nietzsche es la herencia más clara que nos dejan los espartanos a
los cuales, sin embargo, los supera. Por otra parte, no auspicia una revolución
de las masas, al estilo marxista; lo que plantea es una subversión constante
del Individuo, en la que las energías más ocultas del Ser muestran toda su
potencia. Dionisio, bajo el manto de la racionalidad Apolínea, se expresará no
en el derecho ni en la política; sí en el arte. Quiere revivir al Héroe griego,
el que lucha contra el destino porque es su destino luchar contra él, sabiendo
que habrá de morir. Pero muere cumpliendo con aquello para lo cual ha nacido:
Rebelarse contra el Destino y morir por la decisión fatídica de ese mismo
destino. Ésa es la disposición volitiva del Individuo de Nietzsche, la que
nosotros tomamos en cuenta. Pues hay dos clases de subversiones: la de los
grupos sociales y, dentro de ellos, la del Individuo; ambas quieren liberarse
de la arbitrariedad impuesta. Pero, la Acción Interactiva rechaza el concepto
nietzscheano de la Voluntad de Poder y el supuesto advenimiento del superhombre
para dominar y esclavizar a los otros grupos sociales. Nada ese más ajeno a la
concepción de la Acción Interactiva que la promoción de un “superhombre”
concebido en esos términos. Nietzsche define la Voluntad de Poder como la
autorrealización continua del supuesto superhombre para fortificar su condición
de élite dominante y excluyente. La Acción Interactiva, por el contrario, toma
el concepto de la Voluntad de Poder para convertirla en el Poder de la
Voluntad, es decir, tal como quedó definida, como la fuerza que determina la
intención con que se realiza la Acción Interactiva y el que otorga al Ser
Interactivo la energía para cumplir sus objetivos y ser lo que quiere ser por
su Voluntad de Ser. Más adelante haremos la distinción entre lo la dupla de lo
irracional-racionalista y lo irracionalista-racional.
Kant es Racionalista, a pesar de que
esgrime muy bien la batuta intuitiva. Nietzsche es irracionalista, pero no es
irracional. En cambio, Hegel es Racionalista pero no es Racional, mientras que
Marx, siendo el más racional de todos, no es racionalista. Yo soy
irracionalista, no irracional, pues tomo en cuenta la IntuRazón como
instrumento cognitivo que me muestra lo qué es y lo que debe ser, mientras que
tomo la Voluntad como fuerza que nos lleva al cumplimiento del objetivo.
De este modo, la Acción
Interactiva se nutre, principalmente de:
La transformación de la percepción por
los sentidos, que viene de Kant.
El Espíritu Nacional de Hegel.
El Conocimiento Transformador y la
transformación de la percepción por la Ideología, que proviene de Marx.
La Voluntad de Poder de Nietzsche.
El Poder de la Voluntad y la Voluntad de Ser del Ser Interactivo.
Todo esto, en el marco de que el
egoísmo es inherente a la naturaleza humana, pero que el Ser Interactivo
decide, por el Poder de su Voluntad y su Voluntad de Ser, la forma que su
egoísmo tendrá al realizar la Acción Interactiva.
El Ser: Concepto
El vocablo “ser” no ha merecido la
atención privilegiada en la época de los griegos; quizá daban por sentado que
todos conocían lo que debe conocerse al respecto. Cuando hablamos del vocablo
“ser” descubrimos de inmediato dos acepciones: como un verbo copulativo, por el
cual algo “es” algo; y como sustantivo, en el sentido ontológico. En este
último caso, usamos la palabra con mayúscula: Ser. El verbo
denota un accidente o un predicado del nombre, mientras que el sustantivo tiene
dos fuentes: el Ser como sustancia o el Ser como
ente. El concepto delSer ha recorrido un largo camino. Se lo
consideraba como aquello de lo cual nada puede afirmarse excepto que “es”, por
ser algo más general que ninguna sustancia. Luego apareció la Ontología, que se
encargaría del estudio del Ser en general, sin
particularizarlo. Algunos filósofos y comentaristas afirman que el Ser está
en todos los seres y también fuera de ellos, trascendiéndolos a todos y cada
uno. En este caso, parecería ser una sustancia incorpórea que se asentaría en
todo lo que existe, otorgando a cada cosa en que se asienta, la capacidad de
tener atributos. Otros consideran que el Ser no existe, puesto
que se trataría sólo de un verbo. Heidegger ha sido uno de los filósofos que
más importancia ha dado al estudio del Ser, considerándolo como el
objeto de la filosofía. Una de las opiniones más comunes acerca del Ser es
determinarlo como lo que puede ser percibido y analizado por la Razón sola, sin
que la Intuición participe, algo que La Acción Interactivarechaza.
Es que el Ser se expresa en la Acción Interactiva, la que es
develada por la IntuRazón del Ser Interactivo Complementario o
del Ser Interactivo Antagónico. En el estado presente de evolución, sólo el
poeta, el artista y algunos filósofos poseen la capacidad IntuRacionalpara
auscultar, minimizando las mediaciones, las Relaciones y el porqué de
las Acciones Interactivas del Ser. La Ciencia no
puede ocuparse del estudio de la Síntesis Absoluta del Ser, debido
a que pretende la Razón como instrumento cognoscitivo, es muy limitado. Al
hacerlo, refleja sus deficiencias, pues debe recurrir en mayor grado al
análisis, es decir, tiene que dividir el objeto, proceso, o fenómeno en partes
disecadas, para estudiar cada una de ellas y luego integrarlas en el todo. En
este proceso, el todo resulta de la suma de sus partes inertes, con lo que se
omite la interacción de cada una con el Todo y de cada una con
las demás. El análisis de ese tipo es una operación que podría denominarse
“autopsia cognoscitiva”.
Las formas de conocimiento que el ser
humano toma en cuenta para compensar la incipiente evolución de su capacidad
intuitiva, aparte del análisis, es el experimento, la observación, el uso de
los métodos de investigación y el diálogo entre los miembros de la comunidad
científica. En este sentido, el diálogo acude a la confrontación de ideas, lo
que permite llegar a conclusiones muy positivas. El diálogo siempre establece
una Relación Interactiva entre las percepciones de los que
dialogan. En esta obra utilizo el diálogo virtual, para llegar a conclusiones
que el colectivo considera adecuadas. A continuación, va el fragmento de uno de
ellos, aunque en estos diálogos no hay confrontación, sino más bien,
complementación de las percepciones.
−también tenemos el Ser como la
“realidad última”, un ser que siempre es lo que es, lo que se constituiría en
un espacio teórico que juntaría a Heráclito y Parménides en uno sólo
−en efecto, tendríamos el Ser heraclitiano en su continuo devenir, siendo y no
siendo al mismo tiempo, en una dialéctica de continuidad infinita
−también tendríamos el Ser de Parménides, en el sentido de que el Ser, siendo
infinito, tiende siempre a sí mismo
−la Acción Interactiva no contrapone, sino que complementar las percepciones de
Heráclito y de Parménides: la Voluntad de Ser, que decide expresarse en lo que
conocemos como el Universo, peregrina por el Infinito que ella misma ha creado
bajo el binomio Espacio-Tiempo; pero ese peregrinaje es, en realidad su
constante ir hacia sí misma en el ansia de ser en lo que ya es y ser en lo que
aún no es
−así, el Universo cambia continuamente;
pero, como el Universo y sus cambios permanentes son la objetivación material
de la Voluntad de Ser en el proceso de trascender siempre hacia sí misma,
resulta que la circunvalación al infinito y la creación continua de
Tiempo-Espacio hace del Universo algo inmutable
−es que la Voluntad de Ser es trascendente a las realidades concretas, lo
mismo que a las realidades ideales o abstractas, pero también es inmanente a sí
misma
–en este tren de cosas la máxima concreción de la Voluntad de Ser es el Ser
Interactivo, el que tiene conciencia de que es y de que la Voluntad de Ser ha
encarnado en su Ser, esto es, en su Voluntad de Ser; y siendo lo que es, el Ser
Interactivo intuye las Relaciones Interactivas de todo con las partes y de las
partes entre sí como también ejecuta la Acción Interactiva, ya solidaria, ya
antagónica
−en la actualidad, el Ser es un río demasiado grande cuando la Razón por sí
sola quiere hacer un puente sobre él
−Jean P. Sartre concibe un Ser que carece de toda significación, del que
nada se puede decir por no tener atributos ni accidentes.
−la opinión sartreana parece acercarse más a la concepción que tenemos de la
Existencia que a la del Ser
La Acción
Interactiva: El Ser
Para la Acción Interactiva,
la Categoría filosófica “Ser” es aplicable sólo y solo a la especie humana; lo
demás existe, pero no es. El Ser es la única entidad genérica que, en el seno
del Nuestro Nosotros, cualquiera que éste sea, ha adquirido la capacidad de
concebir y ejecutar la Acción Interactiva Complementaria en el Nuestro
Nosotros y la Acción Interactiva Antagónica en otros Nosotros. El Ser
así concebido, anula el concepto de “masa” y la supuesta existencia del
individuo aislado, para reemplazarlos con el Nosotros y
el Individuo Interactivo Complementario o Antagónico. En cambio, la
Acción Interactiva,especifica un ser concreto, esto es El Ser
Interactivo. Las Relaciones Interactivas del Ser son
infinitas, dado que se alimentan de las nuevas realidades en el proceso de ser,
ampliando así el ámbito de su propia realidad. Esto es lo que concebimos como
el acto de devenir continuamente, yendo continuamente hacia un sí mismo que
continuamente cambia. Estas proposiciones pretenden consolidar el hecho de que
la Voluntad de Ser, en su peregrinación hacia sí misma por su ansia
de ser lo que aún no es, también se refleja en el ser humano. La especie
humana, como un todo, evoluciona en un movimiento perpetuo de cambio en
su peregrinación hacia sí misma, en su ansia de ser lo que aún
no es, aunque no sabe específicamente que es lo que aún no es. Este proceso
culmina en la gran fase de la evolución humana: el Ser Interactivo. Claro está,
la autorrealización de la especie humana en el Ser Interactivo se
refleja en el Individuo concreto: nadie es igual a lo que es un Individuo
concreto. Al mismo tiempo, él tampoco es lo que era una hora antes; sus células
han cambiado y también sus vivencias.
La Dimensión
concreta del Ser Interactivo
Dijimos que el Ser es genérico y que
trasciende al Individuo; pero, siendo algo genérico debe expresarse por lo
concreto. Para singularizarlo respecto a los otros individuos, tomemos al Individuo-en-sí de
tipo existencialista, el ser que es estático y sin interacción de empatía con
los demás. Las relaciones del Individuo-en-sí con los otros
como él, están motivadas únicamente por el propósito de lograr sus objetivos de
ganancia individual. Vive siempre con miedo, su egoísmo natural se expresa en
actos antagónicos por su ambición de acaparar siempre más a costa del entorno;
se consume en la soledad y su instrumento de sobrevivencia es la Astucia. Es el
producto histórico de la acumulación desenfrenada de bienes innecesarios que lo
ha convertido en el ser desarraigado, el sujeto que pretende trazar una gran
línea de separación entre él, como el “sujeto que conoce”, supuestamente
“activo”, y el “objeto que conoce” supuestamente “pasivo”. En ese sentido,
cuando estudia al hombre lo rebaja a la condición de ente-pasivo-que-debe-ser-estudiado.
El miedo y la incertidumbre constantes con los que dimensiona su entorno son
causados por la competencia exacerbada del capitalismo oligopólico no regulado
de competencia salvaje. Por eso considera a los otros sujetos como enemigos a
los cuales debe superar para ser “el mejor” y así, lograr mayor prestigio y,
consiguientemente, mayor recompensa, en un entorno de soledad y vacío.
El Individuo-en-sí, el que obra de
acuerdo con una actitud utilitarista; es el ideal sobre el que se
ha concebido ese ente ectoplasmáticos llamado Homo economicus e incluido en los
modelos económico marginalistas del pasado y del presente. Modelos a los que la
Economía Vital debe desplazar.
El individuo-para-sí, el Homo
consumidorus, aquél cuyo ambición única es acaparar todo lo que pueda por
el simple placer de acaparar, de acumular y de satisfacer necesidades creadas
por el parasitismo.
La Exacerbación de la Competencia, es propia del sistema
de capitalismo de oligopolio actual y que hace del Ser la piraña del Ser
Las sociedades se han dividido en dos grandes grupos: los que quieren perpetuar
su ser-sobre-el-otro y los que desean dejar su condición deser-para-el-otro. Esto
es, entre los que oprimen y los oprimidos. En razón de que el estado de cosas
así expresado tiende a fortalecer esa relación de expoliación, el Ser
Interactivo toma. Por ello es que entre los oprimidos y los que oprimen,
conforma el Nuestro Nosotros; lo hace para que los seres humanos
tengan un EspacioTiempo en el que no exista ni el-ser-para-el-otro,
ni su contraparte, el ser-sobre-el-otro. De ahí la frase feliz
del que sentenció (no recuerdo el nombre):
Hay dos fuerzas opuestas una a la otra:
la que se ejerce para cerrar candados y la que se usa para abrirlos.
La Acción Interactiva Complementaria es
la fuerza que el Nuestro Nosotros usa para romper candados y abrir puertas.
Ésta es una concepción que surge de la
Cosmovisión Andina.
La mayor parte de las Categorías del
Conocimiento conforman unidades binarias, tal como lo hacen las computadoras.
En el caso de las computadoras, la combinación binaria es insuperable, tal vez,
insustituible. Pero, de acuerdo con las Categorías del Conocimiento de la Acción
Interactiva, los componentes de estas unidades binarias se relacionan
interactivamente entre sí para lograr la síntesis que los contiene a ambos, sin
que ninguno de ellos sea negado. Esta síntesis puede expresarse a través
del Tercero Incluido y es cualitativamente diferente de la
“unidad de contrarios” de la percepción marxista. En la tesis de la Unidad de
Contrarios, los dos contrarios existen para ser negados por el proceso que
la tercera ley de la Dialéctica Materialista denomina la Ley de la
Negación de la Negación, tal como lo explica Engels en “La Dialéctica de la
Naturaleza” y tal como desde entonces lo entienden los teóricos marxistas. En
cambio, el Principio de la Acción Interactiva puede derivar
del sentido de Solidaridad o del deAntagonismo. La Acción
Interactiva Complementaria entre los grupos humanos, se activa entre los
opuestos, Relación que permite la Inclusión de un Tercero Incluido en un
proceso que sustituye a la Dialéctica de Contrarios del Materialismo
Dialéctico. Tal como veremos en el tema de la Epistemología, el Tercero
Incluido es una derivación del Justo Medio aristotélico, y también es parte de
la Cosmovisión Andina. Por el momento debo adelantarme con la afirmación de que
entre los extremos siempre hay un punto en el que podemos situar nuestra
percepción para ejecutar nuestros actos. Por el otro lado, la Acción
Interactiva Antagónica es la Otredad, contra la cual es
preciso rebelarse, como conjunto del Nosotros y como Individuo Complementario.
Estas son las definiciones básicas de una Filosofía de la Ciencia Económica. Es
sobre la concepción de esas definiciones que estructuro el Ser, aquél que debe
argumentar su razón de ser con otras posiciones que se le enfrenten. He creído
necesario mostrar la génesis en el que nace el Ser Interactivo,
como una entidad no concebida por la mente, sino forjada en la realidad bajo
los principios de la Relación Interactiva y su expresión concreta: La
Acción Interactiva. Es posible que en el futuro deba complementarlas, pero,
en este momento me siento muy satisfecho con ellas. En el apéndice de este
capítulo cito un fragmento de la primera parte de mi obra Soliloquios
con Nietzsche, filósofo con el que me une el deseo de acabar con lo
tradicional. No es que esté de acuerdo con su visión sobre “La Voluntad de
Poder” (Más bien postulo lo contrario: El Poder de la Voluntad) pero sí, me
identifico con la noción de Voluntad como lo que crea y mueve; por eso es que
acudo a Nietzsche. También me une a Nietzsche el propósito común de
luchar contra la ambigüedad moral, la Moralina, que tanto daño hace
al proceso de evolución del Ser. Pero el “Superhombre” en la percepción de
Nietzsche, es el Ser Interactivo en mi visión. A diferencia
del Superhombre, el Ser Interactivo no busca oprimir a
nadie; al contrario, necesita de la libertad de los demás para ser
verdaderamente libre. Un grupo de individuos aprisionados por el hambre y el
miedo es un eslabón débil en la cadena secular de la especie humana, en su
peregrinación hacia la realización plena de su ser en la historia de la vida.
Algo que debo resaltar es el hecho de que en la percepción filosófica, la Relación
Interactiva, que avala la teoría de la Acción Interactiva, los
modos expresivos no se eliminan entre sí; al contrario, bajo el principio del
conocimiento complejo se integran unos con otros para que la expresión sea más
integral y menos dividida en mini-parcelas cognitivas.
EL MÉTODO DE LA ACCIÓN INTERACTIVA
La Acción Interactiva tiene un Axioma
único del que deriva un postulado y luego dos teoremas sobre el comportamiento
humano en general.
Axioma de la Acción
Interactiva
El egoísmo es inherente a la naturaleza
humana, al hombre como especie.
Teorema
La Acción Interactiva es el medio por el cual el Individuo expresa
su egoísmo
Supongamos que un avión con 200
pasajeros a bordo, ninguno de los cuales conoce a ninguno de los demás, cae en
medio de una selva desconocida cuando intentaba hacer un aterrizaje forzoso.
Supongamos que, luego de derribar árboles y otros obstáculos, el avión se
detiene, no hay explosión alguna, pero sí muertos, entre ellos, todos los
miembros de la tripulación y heridos que permanecen inconscientes. Del total de
los 200 pasajeros, establezcamos que 120 personas no sufren daño alguno.
Imaginemos la acción de cada uno de los pasajeros ilesos en una sucesión de
acciones ulteriores. Para ello recurramos a inferencia y a la deducción. Una
vez detenido el avión y pasado el respectivo shock colectivo, es necesario
preguntarse: ¿Cuál será la primera acción de todos y cada uno de los 120
ilesos?
La respuesta es obvia: la acción
primera de todos y cada uno será palparse el cuerpo para asegurarse de su
respectivo estado físico. Ésa será una reacción natural, el que muestra sin
ambages el egoísmo del Individuo: en este caso, expresado por medio de la
acción de asegurarse su propio bienestar. Cosa extraña, esta acción, la más
importante, no es una Acción Interactiva, es simplemente la
expresión del instinto de conservación propio de todo ser humano. Pero, es
sobre esa inferencia deductiva que la Acción Interactiva estructura
su único axioma, la que será descrita en breve.
Vayamos ahora a establecer cuál sería
la segunda reacción de todos y de cada uno de los individuos, una vez que
constataron su propia condición: la respuesta es otra vez obvia, fijarse en el
pasajero que tienen al lado, averiguar cómo se encuentra, constatar su
condición física y el grado de su shock emocional.
De esta deducción, es posible imaginar dos extremos que acotan el espectro de
la expresión egoísta. El primero de los extremos es el egoísmo absoluto, al que
se acercan los actos y las intenciones del individuo egoísta absoluto, quien
carece por completo de referentes que no sean ellos mismos; tal el caso de un
Stalin o de un Hitler. Por el otro lado, percibimos también el otro extremo
conformado por el Egoísmo absolutamente Complementario, el mismo que lo
identificamos como el comportamiento de una madre, la que en su intención de
salvar a su hijo, asume para sí el crimen cometido por el hijo. El acto de la
madre es también egoísta puesto que el sufrimiento de estar ella en la cárcel y
su hijo libre es menor que el sufrimiento que sentiría de verse libre y su hijo
en la cárcel.
De este par de deducciones, la Acción
Interactiva deriva dos teoremas
Teorema del
Comportamiento Moral
Todos y cada uno de los miembros de la
especie humana expresan su egoísmo mediante la realización de Acciones
Interactivas que se mueven entre dos límites opuestos: el acto egoísta absoluto
y el acto egoísta Complementario absoluto.
Corolario
A medida que la Acción Interactiva del Individuo se acerca más al
comportamiento egoísta absolutamente Complementario de la madre, más cerca
estará de realizarse como la expresión individual del Ser Interactivo
Complementario.
Teorema de la
Libertad
El Ser humano tiene la libertad de
escoger, de entre todas las posibles gradaciones que se encuentran entre esos
dos límites, la forma de la Acción Interactiva por la que expresará su egoísmo.
Una vez establecidos el Axioma y los
dos teoremas fundamentales de la Acción Interactiva, continuemos con la
inferencia deductiva sobre el comportamiento de los 400 sobrevivientes ilesos
del accidente de aviación citado. Cuando todos y cada uno de los individuos se
hayan percatado del estado físico y emocional de sus compañeros más próximos,
alguien, siempre alguien, abrirá la puerta del avión.
El Individualismo
Metodológico (Ora vez)
Es la versión sistematizada del que
toma al individuo aislado como un ente que obra de acuerdo con una
relacionalidad establecida y que todos los fenómenos sociales son explicables
sólo por la acción de cada individuo. El individualismo metodológico niega que
una colectividad sea un organismo relevante y reafirma su postulado de que “lo
único que existe es el individuo”, por lo tanto, las ciencias sociales deberían
tomar este “axioma” como una verdad válida para todo tiempo y espacio. Se
supone que sólo por medio del individualismo metodológico las ciencias sociales
estructuran los procesos de causas y efectos. A este procedimiento
denominan el Reduccionismo Metodológico. La idea de que sólo el individuo
existe permite exponerlo a la acción expoliadora de las corporaciones
transnacionales, las que necesitan individuos aislados para proseguir con sus
tareas de acumulación desenfrenada. La mercadotecnia, por ejemplo, concibe al
conjunto de individuos que conforman un mercado, del mismo modo que los marxistas
concibe a la masa: es el conjunto inorgánico de individuos y, por ello,
fácilmente manipulable. Las Nociones del “individuo” así concebido y de la
“masa” son concomitantes entre sí y muy útiles a los propósitos de los
oligopolios, pues con esas nociones pueden enfrentar al individuo y manipular a
la masa de la manera que crean más adecuada. Rechazan la noción de grupo social
o de colectivo social, porque saben que los grupos son fuertes y tienen
capacidad de negociación, algo que el individuo-masa no tiene. A eso se reduce
el Individualismo Metodológico. Pero, al final, encuentran que ya no es posible
evitar el carácter gregario del ser humano, el que sólo existe en el seno de la
sociedad. Ya Aristóteles, al hablar de la “polis” se refería al ser humano como
un ser político.
Para ingresar al análisis conceptual
del tema, citaremos algunos de los principios que sustentan la visión
individualista que es la conversión del ser humano en un Robinson Crusoe, que
obra por cuenta propia en un espacio solitario que parece pertenecerle sólo a
él, en el que toma decisiones racionales ante la inexistencia virtual de otros
seres humano. El Postulado del Individuo sin sociedad exige que éste viva en un
vacío donde un extraño gavitrón produce la interacción entre ellos; el
grupo no existe, los demás no existen o si están presentes en el mundo del
individualista, tienen la forma de figuras de cera, impertérritos ante el
accionar del “individuo”, el que tiene vedado hablar del “nosotros”, tal como
lo pone von Mises y su rango verbal sólo acude a la primera persona del
singular: yo. Por supuesto, un yo tan pequeñito, que da vergüenza escribirlo.
J. Elster caracteriza al individualismo metodológico de la siguiente manera:
No presupone el egoísmo, ni siquiera la
racionalidad de las acciones individuales. Para explicar la conducta individual
se parte de esas características pero como una consideración metodológica y no
como una asunción acerca de la naturaleza humana. Es más, actualmente existe
una amplia bibliografía sobre la relación entre el altruismo y la racionalidad
ya que el egoísmo no explica ni la racionalidad de las acciones colectivas.
Qué pasaría si el soldado de la derecha
y todos los demás, es una simple suposición, se negaría a acatar órdenes porque
se supone que son individuos libres y nadie puede decirse que deben hacer?
Antes de continuar sobre el tema del Individualismo Metodológico, hagamos
una breve síntesis de su génesis en el mundo de la ciencia económica.
Adam Smith
Entre sus aportes a la filosofía política citemos el siguiente:
Lo peor de la pobreza no es la carencia
material de bienes, sino la
carencia de reconocimiento.
La visión de A. Smith no puede ser más
exacta al apuntar a la existencia de la sociedad. Pues, ¿de quién pide
reconocimiento el individuo? De la Sociedad. Desde el reconocimiento que la
Sociedad hace del héroe, hasta la entrega de los premios Nobel o de los
Oscar en el cine, la Sociedad, representada por comités colectivos buscan
acreditar la calidad humana de un individuo o de un grupo de individuos, por
medio del reconocimiento que A. Smith reclama para todos.
Existe cierto orden natural en el
universo, lo que implica que no podemos voluntaristamente hacer lo que
queramos. Tampoco el Estado puede hacer lo que quiera. De este orden natural se
derivan ciertos derechos de los individuos que no pueden ser violados. La
justicia, entendida como la no violación a los derechos de los otros, es
la base de la sociedad. En este sentido, la Acción Interactiva
considera que ser libre es ascender al nivel de la propia individualidad, pero
no en una isla desierta virtual, sino en el marco de una sociedad democrática,
allí donde la individualidad es reconocida. Es tener conciencia del
aporte y el lugar que el Individuo ocupa en la Sociedad. Es tener conciencia de
que se tiene una continua interacción con la sociedad.
John S. Mill
«Mayoría» no significa «todos», por eso las minorías necesita
que sus derechos estén garantizados. Hay dos tipos de tiranías: la del dictador
y la de la mayoría. La última puede ser tan opresiva como la primera.
De este modo, la Acción
Interactiva declara que no es el concepto de igualdad, en el sentido
de lograr en la sociedad la igualdad de oportunidades para todos y cada uno de
los individuos, sino el igualitarismo, lo que causa la pérdida de la propia
identidad. Está claro que no podemos culpar a la masa que quiera ser igual a la
«Elite» pero tampoco podemos culpar a la Élite cuando se niega a ser reducido a
simple masa
Frederich Hayeck
Las instituciones provienen de la creación espontánea de la sociedad, por
los hombres en plural; no por la naturaleza ni por el individuo en singular.
Para Hayek nuestra sociedad puede ser
aprehendida desde dos interpretaciones posibles: el orden natural o
espontáneo que se denomina Kosmos y el orden impuesto o
decretado que se denominaTaxis. Del primero deriva el liberalismo, del
segundo el socialismo. Hayek es un representante digno de la Escuela Austriaca.
Alissa Zinovievna Rosenbaum
A sus veinte años salió de la URSS hacia EEUU; allí adoptaría el seudónimo de
Ayn Rand. Fue la creadora, junto a Nathaniel Branden y otros, de una nueva
corriente filosófica en el interior de la tradición liberal: El Objetivismo.
Nadie me ayudó y no pensé, en ningún
momento,
que alguien tuviera el deber de hacerlo
Ésa es una gran prueba de soledad
existencial. ¡Qué triste debe ser no esperar nada de nadie; ni que nadie espere
algo de nosotros! no sentir empatía por los demás ni esperar que los demás
sientan simpatía por nosotros. Creer que ayudar a alguien proviene de un deber,
que no proviene de una muestra de afecto, de solidaridad humana. ¡Qué triste
vivir en el mundo de la soledad perpetua, rodeado de un gran vació existencial,
tal como existe en los países desarrollados. En su obraAnthem uno
de los personajes dice:
La palabra del porvenir no es “yo”,
sino “nosotros”
La autora considera que ese modo de
pensar es un sacrilegio. Aquí ya caemos en una gran contradicción con la
realidad. Pues un individuo que sólo hable del «yo» no tendrá hijos ni esposa.
Veamos cuál es la idea que Rand tiene del individuo y su derecho «a no aceptar
la opinión de nadie» Sobre todo, su derecho a «defender sólo sus intereses».
En su obra “Anthem” (1938)
“Vivir” dice:
Cada individuo tiene derecho a existir
por sí mismo, sin sacrificarse por los demás ni sacrificando a otros para sí;
nadie tiene derecho a buscar valores de otros ni a imponerles ideas…. «Mi
felicidad no es el medio para fin alguno; es el fin, es su propio objetivo.
Tampoco soy yo el medio para que otros lleguen a los fines que anhelan
conseguir, no soy una herramienta para que me usen
El Anarquismo
Individualista
En la percepción de Max Steirner,
un conspicuo representante del anarquismo individualista, la sociedad no
existe. Sólo «los individuos y su realidad» El Egoísmo es el seguimiento de los
propios intereses, «como la persona única que uno es» Postulaba la
autogestión y la necesidad de Liberar a la sociedad de la acción
del Estado, para «liberar al individuo». También afirmaba:
"Nada prevalece por sobre mí»
¿Ni la ley?, ¿ni el juez?, ¿ni su
mujer?¿ni sus hijos? Esta es una hoguera de absurdos. La insistencia en el
individuo como «la única realidad emparenta al anarquismo individualista con
los existencialistas más radicales.
William Godwin, inglés
Escribe la primera obra sistemática sobre el Anarquismo en la corriente del
anarco individualismo. Exalta al individuo sobre cualquier institución social;
dice que no existen principios innatos, así, “no habría una predisposición
natural al mal”. Las malas acciones emergerían de las condiciones
sociales, corruptas y heredadas; ningún control del individuo podía ser
permitido.
El Anarco
Liberalismo
Apareció en 1950 como Anarco
Capitalismo, Libertarismo; ttambién es conocido como Libertarianismo; Anarco
Liberalismo; Sociedad sin Estado; Hoy lo conocemos como Sociedad de Ley
Privada, Anarquismo de Derecha, Anarquismo Libertario y otros similares. Repasemos
lo que dicen los principales representantes del movimiento.
Murray Rothbard
Es el promotor del movimiento; además acuñó la palabra
“anarco-capitalismo” para un mercado-anarquista libre. Es considerado figura
importante en el movimiento «American Libertarian» en los Estados Unidos.
Rothbard pertenece a la Escuela Austriaca el pensamiento de esta escuela con el
anarquismo individualista de Benjamín Tucker en EEUU. Proclama que los
impuestos son un robo y cualquier acción colectiva merecería la desconfianza
del individuo. Dice que el capitalismo sin Estado ofrecerá una sociedad libre,
sin explotación; que la sociedad sería benigna y se volvería malo por culpa del
Estado. (¿…?) En su propuesta, incluye la formulación de un código legal que
reconocería la «Soberanía del Individuo».
«El capitalismo es la expresión más
completa del anarquismo y el anarquismo la expresión más completa del
capitalismo… no se puede tener uno sin el otro. El verdadero anarquismo será el
capitalismo, el verdadero capitalismo será el anarquismo»
Los anarquistas se oponen al Estado
porque se expropia la propiedad privada a través de los impuestos, invadiría
“los derechos humanos”.
David D. Friedman, hijo del Premio
Nobel, Milton Friedman, es otro conspicuo representante del Anarco Capitalismo.
Es mucho más radical, postula que en el anarco capitalismo la legislación
estará orientada a proteger los beneficios en un mercado abierto. Lo mismo que Hans-Herman
Hope, quien recurre a argumentos éticos para defender la propiedad privada
en el sentido anarquista
Ley Rockwell, fundó el Instituto
Ludwig von Mises en Alabama. Una de sus obras es «Chat es the Statu?” al cual
define como:
Sociedad que reclama para sí el derecho exclusivo de gobernar a todos…
agrediendo a las personas y a la propiedad privada
Walter Block, postula la libertad
contractual y el esclavismo voluntario.
Elcato Institute, es un think tank libertario con sede en Washington D.C
Estos son algunos de los ilustres
antepasados del Individualismo Metodológico reeditados en el presente con otros
nombres. Una vez identificados, me parece relevante hacer las siguientes
preguntas. ¿Qué diría el anarco capitalista de los soldados que están en
batalla y que, como individuos, no quieren obedecer órdenes? ¿Cómo terminará
esa guerra? ¿Qué opinión tendrá de ellos la población que confió en ellos y
cuya seguridad depende de ellos? ¿Cuál será el destino de un país si los
legisladores dictan leyes para satisfacer sus intereses privados y no los de la
Nación? Los radicales de cualquier paradigma cometen el error de ir a los
extremos y generalizar lo que no es generalizable. Rand tuvo una experiencia
directa con un sistema criminal, es cierto, pero eso no le da carta blanca para
negar la existencia de la sociedad y las inclinaciones solidarias que el ser
humano, junto con su egoísmo, expresa en sus acciones. Ahora bien, supongamos
que el anarco liberalismo quiere ser una alternativa política para un país que
tiene un gobierno filo socialista. Para eso será necesario que sus adeptos se
reúnan y formen un frente democrático capaz de ganar la batalla de las urnas.
En ese sentido, se encontrarán con que el colectivo que significa un partido
político toma decisiones en nombre de todos. ¿Qué sería de un partido político
cuyos miembros, como «individuos», no aceptaran lo que el colectivo ha
resuelto? ¿Podrá cada uno, por su lado, presentar resistencia al grupo opresor?
Como nadie quiere «hacer lo que otro le diga» cada militante se va a convertir
en una astilla de bordes filosos al que nadie querrá acercarse. Lo que nos
lleva a la segunda opción: si no quieren las urnas, tendrá que recurrir al
alzamiento armado. ¿Qué sucederá cuando el responsable del batallón ordene el
ataque para tomar algún objetivo estratégico? Seguramente la voz del mando se
perderá en medio de voces advirtiendo que ningún anarco liberal está
dispuesto a recibir órdenes de otro. Por otra parte, el postulado acerca
de la «La Sociedad como la suma de Individuos» no resiste ni siquiera un
análisis elemental. De las abejas podemos decir que existen las abejitas
laboriosas y la reina, sin nada en el medio; todas viven en función de la
reina. En el panal la suma de los individuos forma la sociedad abejuna. De
hordas, como las de Atila, también se puede decir que la suma de los individuos
conforma la sociedad, pues tienen la masa y el líder. Pero una sociedad
organizada se rige por sus instituciones, las que revelan la calidad y el
progreso del ser humano. Se dijo ya que el pueblo no gobierna directamente, lo
hace a través de sus instituciones: los partidos, los poderes del Estado y la
sociedad Civil. El anarco liberalismo no es una alternativa sólida en contra de
los gobiernos filosocialistas y filopopulistas.
La Elección
Racional
La racionalidad económica, tal como la
presentan los anarco liberales, se expresaría en la elección que un agente
económico realiza, de un conjunto de oportunidades que se le presentan. Para
tener una idea más sólida, trataremos de describir los cuatro componentes
básicos del concepto: elección, racionalidad, conjunto de oportunidades y
alternativa dominante
Phelpsdice: cuando una
molécula choca con otra, cambia de trayectoria; no es posible decir que este
cambio le ha sido favorable o desfavorable. Las moléculas no quieren llegar a
ninguna parte, no tienen conciencia de nada, por lo tanto, no tienen sentidos
de dirección o de objetivo. Los hombres, por el contrario, siempre van, hacen o
dicen algo con el propósito de llegar a alguna parte, por lo que sus acciones
son racionales en el sentido de que apoyan la consecución de dicho objetivo.
Luego afirma: la elección supone libertad, entendida ésta como la capacidad de
optar por una alternativa, rechazando las otras.
Sen llama «capacidades» al conjunto
de oportunidades que representan las combinaciones de funcionamiento, es decir
aquéllas alcanzables por la persona en un escenario determinado. Así, la
capacidad sería un conjunto de vectores de funcionamiento que reflejan la
libertad de un individuo para llevar un tipo de vida u otro. La alternativa
dominante hace referencia a la elección de aquella oportunidad que ofrezca
mayor cantidad de bienes o satisfactores. En este caso, el costo de oportunidad
neto no será mayor que cero. En suma, la racionalidad que exige el análisis
económico es la decisión de un agente económico de elegir la opción que le
brinde mayor satisfacción. Esto, en la medida que ello no le signifique
renunciar a otras opciones, las que en términos netos, no le reduzcan su
satisfacción.
¿Podría este concepto de racionalidad
ser aplicable a cualquier grupo de personas de una sociedad determinada? En
verdad, no hay críticas a la racionalidad; lo que sí hay es la duda de que la
racionalidad, así entendida, pueda ser expresada. Es que el ser humano es un
complejo de sentimientos, tradiciones, costumbres, emociones, intereses
creados… afectos y desafectos. La Razón es sólo y solo una dimensión en esta
complejidad. La elección que tomara en cuenta el total de esas características
sí, sería racional. El postulado del individuo autosuficiente es insano.
No podría existir tal individuo; además de falso, también es innecesario. No
hay un solo individuo que pueda actuar fuera de la sociedad. Todo lo que el
individuo posee, desde el conocimiento hasta su escala de valores, lo ha
absorbido en la experiencia social, en el seno de la sociedad. Antes de venir
al mundo, el individuo ya encuentra un grupo social consolidado; cuando se va,
el grupo sigue sin él. Pero nos encontramos con que si bien el Socialismo
considera que el individuo no es relevante en la sociedad, el
Anarco-Liberalismo lo exalta hasta canonizarlo. Son dos extremos intolerables a
los que se somete a la sociedad. La Sociedad no puede debatirse para siempre
entre estos dos extremos; es preciso poner al Individuo en su justa
relación con ella. En ese sentido, es imperativo que demarquemos muy bien lo
que es el individuo real para explicar el individualismo liberal.
El Individuo-Masa
A pesar de las letanías que los
artífices del individuo aislado hacen sobre la irreductivilidad de éste a
miembro de un grupo social, el resultado al que arriban es una penosa
contradicción que anula todas las declaraciones sobre el supuesto libre albedrío
que pretenden adjudicarle. En efecto, no hay que esforzarse mucho para ver el
presente, el pasado y el futuro de ese individuo. En todos los países del
planeta las masas están conformadas por la suma de individuos. La contradicción
se presenta aquí muy clara: en los países desarrollados, el individuo, molécula
constitutiva de la masa, se ha convertido en un ente que se debate en una
soledad existencial horrible. Considera al prójimo como a su rival, el que le
«quita» inclusive el aire que respira, el espacio que «le corresponde», «su
espacio». En un ente sin sentido de solidaridad ni de apoyo mutuo, deambulando
no sólo en la historia, sino también en las calles de Manhattan o de Berlín o
de Londres... sin una brújula emocional que los ligue moral o afectivamente con
los demás. Al observarlo, la Acción Interactiva determina: no
es ése el individuo que deseamos ser cuando nazca en el seno de nuestras
sociedades el Ser Interactivo y sepamos reconocer que todas las personas tienen
derechos individuales; no deseamos convertirnos en entes que consideran a los
demás como enemigos naturales, acosándose unos a los otros, en bosques de
cemento construidos para maximizar el beneficio de alguna corporación. Al
contrario, el individuo al que aspiramos es el que está consciente de su
relación de interacción y de su capacidad de realizar la Acción
Interactiva, en el seno de una sociedad democrática, libre.
Nuestro Individuo no será el
individuo-masa al que pretenden condenarlo, tanto los marginalistas actuales
como los socialistas.
Las dos visiones
El Socialismo dice que el individuo no es importante; que la historia está
escrita por las «masas» en su intento de ser «libres». Esa percepción es por
demás errónea Un repaso a la historia nos muestra que fueron individuos los que
inventaron y descubrieron todo lo que ahora gozamos; no fueron las masas, no lo
fueron porque simplemente son «masas», suma de individuos-masa. El dogma
socialista deforma conscientemente la realidad con el objeto de conceder a las
«masas» algo que no tienen; esto es genialidad, creatividad. Las masas
necesitan ser guiadas; destruyen pero no construyen. Las hordas sin un líder
pertenecen a la etapa de algún salvajismo aún latente. Las hordas guiadas
pertenecen al rebaño doméstico. Por eso es que todos los regímenes
dictatoriales, desde el comunismo, pasando por el fascismo y sus respectivas
variantes, han tratado a la gente como un conjunto amorfo de individuos,
conjunto al que denominó «masas». Todas las corporaciones quieren al
individuo-masa, porque puede manipularlo. Todos los gobiernos arbitrarios han
manipulado a las «masas» por el simple hecho de que las masas son manipulables.
Por el otro lado, el anarco liberalismo
pretende anular la existencia de la Sociedad y perfilar un individuo que obre
independientemente de ella. Un individuo que inclusive exige el derecho de
«formular sus propias leyes» tal como vimos en la sección respectiva. No toma
en cuenta que el idioma que habla, el conocimiento y la escala de valores que
tiene, han sido absorbidos en interacción con la sociedad, en el marco de la
sociedad. El Socialismo también fosiliza al Individuo cuando pretende dividir
la Sociedad en dos grupos principales: burguesía y proletariado. De este modo,
el trabajador está etiquetado de por vida en una clase social diseñada al gusto
de la arbitrariedad teórica socialista. Este devenir nos obliga a percibir al
Individuo en una encrucijada histórica que se vuelve existencial y hasta
alienante. El Anarco Liberalismo, cuya propuesta es un espectro que deambula,
solitario, en su diario vivir, bajo el supuesto de que “es libre y no permite
que alguien le diga lo que deber hacer. El Socialismo, que lo encasilla en una
clase social de la cual no puede surgir el individuo libre, pues está siempre
sujeto a ese único grupo. La teoría del individuo aislado, el que supuestamente
rige su destino por sí solo, sin ninguna interacción con la Sociedad, es una
alucinación que ocasiona la huida del hombre hacia la masa regida por la
arbitrariedad, conjunto de individuos sin conciencia de sus propias
individualidades y víctimas, por ello, de la manipulación que los gobiernos y
empresas hacen de ese conjunto amorfo, carente de individualidades.
La Acción
Interactiva
Ya lo expusimos en el segundo capítulo
de esta obra. El Individuo que la Acción Interactiva visiona es el que
consolida su YO-en-el-Nuestro Nosotros. Es decir, el Individuo
realizado en el seno de la Sociedad. Más de dos tercios de la población mundial
desconocen las nociones referidas a los derechos del individuo.
Adoptar la premisa de que todas las
personas del planeta saben que tienen derechos individuales, es un error
intencional de parte de quienes los manipulan. Pero es necesario que los que
tienen conciencia plena de su individualidad en el seno de la sociedad, les
haga saber que esos derechos existen como valores universales y que deben
ejercidos por las voluntades unidas en ese propósito común.
El Estado
Ya vimos lo que el Anarco Liberalismo
piensa sobre el Estado: no sólo debe abstenerse de intervenir, sino que debe
desaparecer. Comparemos sus percepciones con las que formularon los fundadores
originales del Liberalismo político y económico. Un breve repaso a los
postulados originales del Liberalismo, nos muestra que anarco liberalismo se ha
desviado por completo de ellos. Veamos algunos ejemplos.
En uno de mis ensayos «Diálogos
Virtuales sobre el Liberalismo» se convoca, en primer término a John Locke, el
fundador del Liberalismo Clásico. Las respuestas que da Locke, como las de
todos los participantes virtuales se estructuran sobre citas de sus principales
obras; las preguntas son hechas por una reunión, también virtual, de personajes
importantes en la historia. ¿Nunca has pensado, Locke, en las consecuencias del
exceso de la propiedad?
No en cuanto el hombre sea racional;
por ejemplo, un individuo tiene derecho la propiedad privada de tanta tierra
cuanta pueda labrar, sembrar y cultivar
Vemos que Locke ya pone linderos al
derecho de propiedad; cuando se toca el tema de los impuestos, Locke responde:
Es bueno que quien se beneficia de la
protección del Estado pague la parte que le corresponde para ayudar a
mantenerlo
Cuando se le pregunta a Adam Smith
sobre la necesidad del gobierno, responde del siguiente modo:
Todo gobierno no es sino un remedio
imperfecto a la falta de sabiduría y virtud
Jeremy Bentham, promotor del
Liberalismo, se expresa del siguiente modo sobre los temas del derecho natural,
la sociedad y el gobierno
No hay un estado natural, pues el
hombre siempre ha vivido en sociedad. Los derechos son
creados por la ley y la ley es la expresión del soberano, lo que demanda la
vigencia de un gobierno. El gobierno nace por hábito, por fuerza o por
contrato, no por otra cosa; por ello, la idea del derecho natural y general es
anárquica desde todo punto de vista
Leamos la respuesta de J. S. Mill con
relación al concepto de Libertad.
Cuando hablamos de libertad nos
referimos a la libertad social, es decir, a la naturaleza y a los límites
legítimamente ejercidos por la sociedad sobre el individuo.
¡Qué diferencia con el Neoliberalismo
de hoy, que es la degeneración del liberalismo clásico!.
La Economía del Bienestar
Hay una nueva disciplina, la Economía del Bienestar, la que se ocupa de temas
que la economía positiva excluye. Se supone que la Economía Positiva nos
describe lo que sucede: ¿Qué es? Mientras que la Economía del Bienestar se
refiere a lo que «debería ser» La primera no incluye la Ética, la segunda sí;
esa ética conforma la base de lo que hace cada gobierno bajo el rótulo de
Política Económica.
La Economía del
Bienestar sería:
La disciplina económica que
estudia las condiciones necesarias para maximizar el bienestar de una
comunidad y la elección de las acciones adecuadas para alcanzar los objetivos
propuestos. Para establecer un paradigma al respecto, es necesario un conjunto
de juicios éticos que respondan a preguntas como las siguientes.
¿Debe haber concentración de la
riqueza? ¿Debe haber perfecta igualdad en la riqueza? De inmediato notamos que
las preguntas piden respuestas derivan de opiniones extremas, las que no sirven
como referentes. En el medio estará la pregunta y la respuesta adecuadas.
Cualquiera que sea la pregunta racional a responder, sin duda exigirá la
participación del Estado en la aplicación de las medidas correctas. El anarco
liberalismo dice que su participación del Estado sólo empeora las cosas, dado
que el mercado libre tendría la capacidad de solucionar los problemas por medio
de su mecanismo infalible: la mano invisible.
El Óptimo de Pareto
Los anarcoliberales usan el llamado
«Óptimo de Pareto» para afirmar que una economía está en su óptimo y que nada
se puede cambiar. Su definición
Hay un óptimo paretiano cuando no es
posible mejorar la situación de alguien sin desmejorar la de otro
Este es un principio absurdo y no hace
sino describir lo que sucede en todo tiempo y espacio de cualquier país del
mundo. Si se trata de mejorar la calidad de vida de la población más pobre de
un país, necesariamente se tomarán medidas orientadas a lograr una distribución
menos ine-quitativa del ingreso, lo que significará que alguien tiene que
contentarse con un poco menos. El llamado Óptimo Paretiano es una constante en
cualquier economía y en cualquier época de la historia del mundo. Es uno más de
los absurdos a los que el marginalismo nos tiene acostumbrados. Antes de tomar
una medida redistributiva, el Estado tomará en cuenta el grado de concentración
de la riqueza existente y la manera de desconcentrarlo en algo. De otra manera,
se estaría propugnando un statu quo insoportable, que es precisamente, la
intención del óptimo paretiano, que es un óptimo para los que tienen poder
económico, pero no para los que carecen de él. Otros, tienen ideas aún más
obsecuentes que el óptimo paretianos. Por ejemplo, Kaldor dicen que la sociedad
estará mejor si el cambio significa que el beneficio de los ricos es mayor que
la pérdida de los pobres. El cúmulo de absurdos no termina. Los utilitaristas
dicen que hay un aumento en el grado de bienestar si el cambio logra que la
sociedad, como un todo, esté mejor que antes. Esa afirmación implicar el
supuesto de que la utilidad de un dólar es la misma para el rico y el pobre;
que no hay diferencias. Por supuesto que ese postulado no puede ser aceptado.
A. Sen aconseja dar una mayor ponderación al pobre que al rico. Los criterios
sobre los valores universales establecen que hay un mínimo de bienestar que la
población necesita para vivir decentemente. Este nivel de vida implica
alimentación, vivienda, vestido… en cantidades y calidades que permitan una
vida sin mayores sobresaltos. Ése es el principio que ha adoptado la ONU, al
reafirmar los Derechos Humanos. Pero, el objetivo requiere un referente común:
tomar en cuenta el grado de pobreza absoluta y relativa de la población en general.
En este campo, es imprescindible destacar la grandiosa contribución de un
liberal de cepa; es decir, consecuente con los principios liberales
John Bordley Rawls
Fue una figura líder en cuestiones de moral y en filosofía política en los
EEUU. En lo que se refiere al grado de bienestar que trae un cambio, dice que
será justo en la medida en que aumente el bienestar del grupo más pobre.
El incremento al que se refiere es en el sentido absoluto y en el relativo. Si
hay un cambio que eleva por igual el bienestar de todos los miembros de la
sociedad, Rawls no considerará que ese cambio fuera justo. Sólo y solo en el
sentido de que el pobre mejore más que el rico, se tendrá una interpretación de
lo que significa el bienestar social. Esas acciones sólo pueden ser realizadas
por el Estado. Negar al Estado su participación en el quehacer de la salud
social, política y económica de un país es desconocer la peregrinación
histórica del Ser. Es creer que todavía estamos en la cueva o en la selva donde
habrá de imponerse la ley del más fuerte. Es cerrar los ojos ante lo que nos
muestra la historia: el papel del Estado, que no esté en manos de los
neoliberales es el de regular, promover, fomentar y apoyar todas las
iniciativas de desarrollo. No se puede otorgar a la iniciativa privada la
responsabilidad de ser el nervio motor del desarrollo integral de un país. Ese
es el papel del Estado; la iniciativa privada defiende sus intereses, pero
alguien tiene que defender los intereses del país como un todo. Ese alguien es
el Estado. Esto se reafirma con lo acontecido en los dos últimos años y las
crisis que sufren los EE.UU y, sobre todo, la Unión Europea: el mercado es una
institución débil, no tiene ninguna capacidad de evitar las grandes
deformaciones y desequilibrios que causa. Pero es urgente reconocer que el
Estado no podrá cumplir con su misión si es que no convoca a la empresa privada
para llevar adelantes acciones interactivas que promuevan el bienestar
colectivo. Recordemos a David Hume: los países mendigos no demandan.
Los teóricos del aislacionismo
individual se apresuran a dejar en claro que el individualismo no presupone el
egoísmo, proyectando de este modo, la idea de algún Rousseau moderno de que el
individuo aislado está libre de todo pensamiento maligno y pecaminoso. Esto es,
el marginalismo pretende convertir al individuo en un ser sacrosanto, libre de
malicia y egoísmo. En cambio, tal como vimos, la Acción Interactivamás
bien parte del punto opuesto: el egoísmo es inherente al ser humano, todo acto
es la expresión del egoísmo, pero el individuo puede escoger la manera que
tendrá la expresión de su egoísmo, ejercida por medio de la Acción Interactiva
en el seno de la sociedad. La Acción Interactiva no necesita ocultar ninguna de
las debilidades del individuo ni adjudicarle alguna gama completa de virtudes,
dado que la interacción con la sociedad y con otros individuos, modela su
comportamiento el que siempre se expresa en la sociedad. Si asistimos a un
campeonato mundial de fútbol (soccer, para los estadounidenses) veremos de
inmediato la identificación plena de cada grupo o de cada individuo con el
equipo que representa a su país, identificación que es tan natural en el
individuo como lo es su egoísmo. El individuo siempre se identifica con el
grupo en el que se ha criado. Desde que nace, el futuro ciudadano va
aprehendiendo las costumbres y tradiciones del grupo al que pertenece. En este
punto, es imperativo preguntar a cualquier defensor del Individualismo
Metodológico: ¿A qué edad el niño empieza a descreer de la existencia del
grupo en el que se ha criado? La respuesta que obtendremos seguramente será que
“eso está determinado y tampoco es necesario para los fines científicos”.
Pero, la verdad es que el futuro ciudadano recibe todo lo que la sociedad ha acumulado
a lo largo de su historia. Cuando va a la escuela recibe el conocimiento que le
imparten sus maestros en lo que él considera “mi curso” “mi escuela”. Ese
conocimiento que recibe es el que la sociedad ha acumulado a lo largo del
tiempo, desde la identificación de las letras del abecedario, las primeras
operaciones aritméticas, hasta el que recibe en la universidad. Un pretendido
Robinson Crusoe, que es lo que proponen los marginalistas de todo cuño, tendría
que haberse educado solo, inventar su propio abecedario, su matemática propia y
todas las ciencias que hacen posible que se desarrolle sin ser marginado por la
sociedad a la que pertenece. El marco moral de una sociedad expresa el sentido
tradicional de justicia o equidad o el grado de sensibilidad moral que el
Individuo adquiere a lo largo de su vida; inclusive, puede modificarlo y, con
esas modificaciones, cambiar la intención de suAcción Interactiva.
La Percepción del
Empresario
El mercado no puede determinar el
comportamiento de cada individuo, pero puede identificar las tendencias de los
grupos humanos. Supongamos que deseamos inflar un globo; la ley física dirá que
si la capacidad de contención del globo es rebasada, reventará. Ése es el
fenómeno que nos interesa analizar. Esa es una clase de ley que puede y debe
ser transferida a la Economía en forma de tendencia, pues habla de fenómenos
que sucederán para grupos determinados. Pero lo que el Individualismo
Metodológico pretende es observar la trayectoria individual de cada una de las
moléculas de aire, al ser expulsadas del globo que revienta. Observarlas en el
preciso momento en que fueron expulsadas; analizar su comportamiento durante
esa trayectoria. También cree que con este método verá los resultados de cada
uno de ellos, una vez que los efectos impulsores de la explosión cesen. Para
este análisis establecen los axiomas, las deducciones y las hipótesis, dado que
«lo que sucede a una molécula sucederá a las demás». De ahí la falsedad de las
predicciones y la imposibilidad de verificar las premisas y de confiar en los
resultados.
Tomemos otro ejemplo. Un arquitecto
debe diseñar un nuevo estadio para 80 000 personas. Ha llegado el momento de
calcular el tamaño de cada asiento. También, el de calcular la
resistencia de la estructura de cemento. Para enfrentar el primer caso, no irá
a encuestar a 80 000 para saber cuán gordos o flacos puedan ser; acudirá al
instituto de estadística. Para el segundo, los datos le dirán que, por término
medio, el peso de las personas que ocuparán las graderías es de 70 kilos. A ese
peso promedio, le aumentará una franja de seguridad. Finalmente, sabrá que
cuando uno de los equipos anote un gol, la hinchada se levantará de improviso
para festejarlo. Sabrá que en el momento en que la muchedumbre se ponga de pie,
se ejercerá una presión extra muy importante sobre la estructura, pues
aumentará el peso promedio que las graderías habrán de resistir.
Ahora bien: ¿necesitará el arquitecto
ir a preguntar, uno por uno, a toda la población si se va a levantar o no
cuando deba festejar un gol? Eso sería absurdo; lo racional es obrar como
lo ha hecho: analizar el comportamiento del conjunto y no de cada individuo que
lo compone. ¿Habrá algún empresario que se anime a invertir en una fábrica de
paraguas en el Sahara? ¿Otra de trajes de baño en el Polo Norte? La verdad es
que en ningún caso necesitará preguntar a cada individuo cómo se comportará en
determinadas circunstancia, para tomar una decisión al respecto. El verdadero
empresario basa sus decisiones sobre el comportamiento de los grupos humanos,
nunca sobre el de los individuos. Al obrar de ese modo, muestran su gran
superioridad con relación a los teóricos que usan al individuo aislado como
referente ni a los modelos basados en el comportamiento del individuo, que los
teóricos del espectro generalizan arbitrariamente cuando hacen de la economía
una rama de la psicología aplicada. La generalización arbitraria de «leyes» es
otra de las lagunas que tienen los métodos matemáticos en la Economía; daremos
algunos ejemplos.
La ley de la Demanda dice: la reducción
del precio de un bien aumenta su demanda.
Imaginemos a un flamante economista,
contratado en la fábrica de automóviles Lanborghini, explicando la notica al
directorio: «Señores, de acuerdo con la ley de la demanda, si rebajamos los
precios de nuestro producto, la demanda va a aumentar» Seguramente no va a
durar mucho en su nuevo cargo. La generalización de la llamada «Ley de la
Demanda» para todos los bienes y servicios de lujo, es tan arbitraria, que
hasta el mismo Popper tendría que desahuciarla, a pesar de su visión sesgada
hacia el Individualismo Metodológico. Los estratos de ingresos altos no compran
bienes ni servicios, compran marcas y constituyen una gran proporción del
mercado mundial. Compran «Status» por eso pagan precios desorbitados.
Ésta es una buena ocasión para repetir
la impresión que tiene la Acción Interactiva sobre la principal contradicción
del modelo marginal actual.
Pretender que el comprador, el que
asigna a la última unidad del bien adquirido un valor menor al valor de la
unidad anterior, concilie intereses con el empresario, el que debe producir esa
última unidad a un costo mayor que la anterior y que los intereses de ambos
sean resueltos nada menos que por la acción de un mecanismo tan inestable e
incierto, como es el mercado de competencia, es una pretensión ligada a la
locura.
Para lograr esa metempsicosis teórica,
los representantes del brazo académico de la economía del Anarco Liberalismo
recurren al «Equilibrio». Para los representantes del neoclasicismo, modelo
económico del Anarco Liberalismo, el «equilibrio» es el Santo Grial de la
Economía. Todo se reduce a llegar a la centésima de segundo que dura el
supuesto equilibrio de la oferta y de la demanda
La Elección Racional y la Escuela
Austriaca
Según los representantes de la Escuela Austriaca, la Elección Racional es la
teoría de las normas que nos instruyen lo que el individuo debe hacer para
lograr sus metas del mejor modo posible; sin embargo, no establece las metas.
También sería una teoría descriptiva que ayudaría a predecir esas acciones.
Para cumplir con su cometido, exige elegir la mejor alternativa de un conjunto
de alternativas factibles. Habría dos clases principales de elección: las
paramétricas y las estratégicas. Las primeras se dan cuando el sujeto enfrenta
condiciones y restricciones que ya están dadas; por lo tanto debe estimas las
restricciones y luego actuar en consecuencia. Por su parte, la estratégica nos
haría saber que una elección tiene como respuesta la reacción de los demás, las
que influyen sobre la primera. Este proceso es importante cuando se trata de
las decisiones tomadas por los empresarios.
Ludwig von Mises
(The Human Action)
Sistematiza la Escuela Austríaca; es el más más conspicuo de todos los
representantes de esa corriente. Postula que las leyes económicas son teoremas
que se deducen de un conjunto de axiomas incluidos en las categorías de la
acción. Se las conoce por reflexión interna. En cuanto a la Acción Racional
dice que el hombre actúa libre y conscientemente por un fin y que dispone de
los medios para lograrlo.
El santo y el avaro obran
racionalmente: eligen fines y usan medios”. La danza del brujo para
convocar la lluvia es tan racional como la tarea investigativa del científico
en su laboratorio.
Pero ambos podrían errar en la elección
de los medios. Sin embargo, otra vez observamos el mismo fenómeno que el
anterior: el sujeto obra en el vacío; nada hay que le impida realizar su
acción, lo cual es contradictorio. Por ejemplo, para lograr que en el grupo
social impere la igualdad es necesario que los demás asuman un trato
igualitario, es decir, decidan que el concepto de igualdad debe regir en el
grupo o en la sociedad. Ahora bien: ¿Qué pasaría si un individuo escoge
igualdad en vez de libertad, asumiendo que no puede escoger ambas? ¿Cuál sería
su posibilidad de lograr su objetivo si los otros individuos no piensan como
él? Esa “acción individual no tiene sentido si es que no cuenta con el apoyo de
la Sociedad. La decisión real sobre la conveniencia de una acción individual es
colectiva. Por otro lado, también se dice que en virtud de que el sujeto
económico no tiene información perfecta, enfrenta dos escenarios al elegir: el
riesgo y la incertidumbre. El Riesgo implica que se toma una decisión conociendo
la probabilidad de fallar. Esto significa que el sujeto conoce la probabilidad
de éxito y de falla. La Incertidumbre es una situación en la que la elección se
realiza sin conocer por lo menos la probabilidad de que traiga resultados
exitosos. Naturalmente es menos favorable que la situación de riesgo. En la
Economía, dice von Mises, la “Acción Humana” se expresa en
disponer, del mejor modo posible los medios que se tiene. En realidad, es la
acción que lleva a sustituir una situación menos satisfactoria por otra más
satisfactoria. El análisis consistiría en analizar sus consecuencias lógicas. A
partir de la noción de “Acción Humana” se desprende teoremas que se
constituirían en los puntos de partida del análisis económico. Tales serían,
por ejemplo, la “Preferencia temporal”, la “Utilidad Marginal”… lo que Mises
llamaCategorías a priori de la Acción o leyes praxeológicas,
de acuerdo con la interpretación de Gabril Zanotti, exégeta de la propuesta de
von Mises. En todo caso, se puede observar que la base gnoseológica de Mises
parte de un Kant un tanto transformado. Recordemos que las categorías a priori
de Kant, tanto las de la sensibilidad como las del entendimiento, son vacías de
contenido. Las categorías de la sensibilidad permiten el ordenamiento de los
datos sensoriales a través de la Intuición y lo hacen en el siguiente orden.
Primero, las que el hombre recibe a través de los sentidos. Estos datos así
transformados son entregados a la Razón, la que los vuelve a transformar a
través de las categorías conceptuales. Para Kant, los conceptos sin la
intuición sensible son vacíos y la intuición sin los conceptos es ciega. Este
concepto hace que Kant sea uno de mis filósofos favoritos, puesto que incluye
la Intuición como instrumento cognoscitivo, junto a la Razón. Los conceptos
kantianos no implican contenidos racionales a priori de la experiencia
sensible, tal como lo proponen los racionalistas a ultranza, en este caso, la
“Acción Humana” de von Mises. Las categorías kantianas son formas a
priori vacías de contenido específico, según los cuales se ordenan los datos de
la sensibilidad. Para Ludwig von Mises, las categorías son conocimientos
apriorísticos que tienen una fuerza cognoscitiva superior a las simples
hipótesis corroboradas. Esto explica su rechazo al intento de testear estas
categorías en la realidad empírica. Afirma que esos principios a priori están
“impresos” en la mente humana, por lo que el hombre no puede concebir de una
manera diferente. Niega la necesidad de preguntarse si la realidad pudiera ser
distinta a la que se reflejan en esas categorías. La Economía sería una parte
de la praxeología; su tarea sería la de aplicar las categorías de la acción al
análisis de los fenómenos de mercado sobre el cálculo monetario. Los
epistemólogos dicen que el sistema de von Mises puede dividirse en dos
dimensiones.
La primera, constituye el núcleo del
que desprende las consecuencias lógicas de la acción como tal, esto es, las
leyes praxeológicas. La segunda, en la que esas leyes son premisas de las que
se deducen las consecuencias de la acción humana en el mercado: las leyes
económicas propiamente dichas. Así, la Economía estudiaría la acción humana en
el mercado y la praxeología la conducta humana como tal. La Praxeología no
tendría nada que ver con la Ética, pues no se preocuparía por los fines que el
hombre debe perseguir. Tampoco con la sicología, dado que no le importaría, a
la praxeología, las razones por las que el hombre elige tales fines y medios.
También propone dos construcciones
hipotéticas: el mercado de competencia perfecta y algunos supuestos sobre las
instituciones. Los supuestos son: la división del trabajo, la propiedad, la
legislación… la desutilidad del trabajo…Sin embargo, von Mises no cree que la
alusión a la realidad modifique la naturaleza apriorística de la praxeología.
Los colectivos humanos, tales como la nación o el grupo social no existirían. Y
¿por qué? Sencillamente porque no son sino conjuntos de individuos, los que a
diferencia de las cosas que solamente reaccionan, aquéllos accionarían con
libre albedrío. Las ciencias de la acción humana se dividen en dos: la
praxeología y la historia. La primera utilizaría la conceptualización y la
deducción lógica. La Historia recurriría a la “comprensión”, esto es, el acto
por el que el historiador se introduce en el interior del individuo para
conocer sus valoraciones y deducir su conducta. Con este propósito usaría los
tipos ideales a los que considera como necesarias en las ciencias que no
pertenecen a la praxeología. Su sistema deductivo lo llevó a afirmar que todos
los teoremas praxeológicos se hallan incluidos en la acción humana. Si un
teorema económico no estuviera unido a una cadena lógica, no sería admisible
científicamente.
Las ideas innatas
En la historia de la filosofía el
debate sobre el origen de las ideas siempre ha estado activo: ¿Surgen siempre
de la experiencia o hay algunas que vienen ya impresas en la Razón? Los
primeros niegan la existencia de ideas innatas, son los representantes que
llevan el logo de “empiristas”: Hume, Locke, Aristóteles. Los segundos, por lo
general son diferenciados como “racionalistas”: Descartes, Leibiniz, Spinoza.
Por su lado, Kant quiso hacer una síntesis de ambas explicando que si bien todo
conocimiento emerge de la experiencia, no todo conocimiento se justifica en
ella. Ludwig von Mises en “The Human Action” asegura que la mente humana no es
una tábula rasa sobre la que los hechos externos graban su propia historia: al
contrario, dice, goza de medios propios para aprehender la realidad. El hombre
fraguó esas armas, es decir, plasmó la estructura lógica de su propia mente a
lo largo de un dilatado desarrollo evolutivo, el que habría partido de la ameba
y transmitido de especie en especie, hasta la presente condición humana. Esos
instrumentos mentales serían lógicamente anteriores a todo conocimiento.
Lucubraciones como ésas y otras
parecidas no son aceptadas por la Acción Interactiva. Es que, simplemente, son
inaceptables
Juicios Analíticos
y Juicios Sintéticos
En todos los juicios que el ser humano
estructura hay una relación entre sujeto y predicado, que Kant clasifica en
Analíticos y Sintéticos.
Juicios Analíticos
La siguiente expresión: Una
mesa ocupa espacio, el predicado “ocupa espacio” ya está implícito en
el sujeto “mesa”. Pues no podríamos imaginar una mesa que no ocupara espacio.
Este ejemplo es, para Kant, un Juicio Analítico; lo es, debido a
que su predicado no añade nada al sujeto “mesa”. También es un juicio
universal, porque se cumple para todas las mesas en cualquier tiempo-espacio.
Los juicios analíticos se comprueban
por medio de la Contradicción. De la mesa se puede obtener el predicado; si se
niega que la mesa ocupa espacio, se estaría cayendo en una contradicción. En
otras palabras, el Principio de Contradicción es el que permite que el
predicado: “ocupa espacio” pueda ser derivado del sujeto: “mesa”. Kant dice que
los juicios analíticos son a priori; es decir, que existen independientemente
de la experiencia. Por otra parte, son necesarios; es decir, no pueden no ser,
de ahí su universalidad; de esta manera, los Juicios Analíticos quedarían
definidos como:
Son los juicios en los que el predicado
está contenido en el sujeto; son explicativos y su verdad se comprueba por el
Principio de Contradicción. También Son a priori, es decir, existen
independientemente de la experiencia, y son universales y necesarios. Así, se
puede extender el ejemplo de la mesa para afirmar que todos y cada uno de
los cuerpos ocupan espacio. Tienen su origen en la Razón Pura
Juicios Sintéticos
Sin embargo, si decimos: La mesa es
de vidrio, el predicado “de vidrio” añade una cualidad que no es inherente
a la mesa en general. Puede haber mesas de madera o de otros materiales; esto
es, ese predicado surge de la experiencia. Kant divide los Juicios sintéticos
en dos grandes grupos, de acuerdo con el criterio que se usa para avalar su
verdad: Juicios Sintéticos a Posteriori y Juicios Sintéticos a priori.
Juicios Sintéticos a
Posteriori, son aquéllos cuyo predicado no está incluido en el sujeto; los
conocemos después de la experiencia. Pueden ser ampliados, pero no tienen al
Principio de Contradicción como base; son contingentes, es decir, pueden ser o
no ser. El agua hierve a los 100 grados sería un Juicio
Sintético a Posteriori; en este ejemplo el concepto de la palabra
“grados” no está contenido en el sujeto “agua”
Juicios Sintéticos a Priori, al igual que los
anteriores, el predicado no está contenido en el sujeto, pueden extenderse,
pero su verdad está avalada por el Principio de Contradicción, al igual que los
juicios analíticos. Por otra parte, son a priori, es decir, universales y
necesarios, tal como los juicios analíticos. La fórmula del agua es H2O;
en este ejemplo, H2O es una información lograda después de la experiencia. Pero
también sería a priori, puesto que es universal y necesario. En cualquier lugar
del mundo, el agua tiene su constitución interna conformada por dos moléculas
de hidrógeno y una de oxígeno. Además, su verdad se basa en el principio de
contradicción, dado que sería un error negar que ésa es la estructura molecular
del agua, lo que hace que el juicio sintético a priori se asemeja a los juicios
analíticos, pero, a diferencia de éstos, el predicado no está implícito en el
sujeto. Los ejemplos que pone el mismo Kant son los siguientes:
La cantidad de materia del universo se
mantiene invariable
En todo movimiento, acción y reacción son siempre iguales
4 + 3 = 7
La línea recta es la distancia más corta entre dos puntos
Para Kant, este último tipo de juicios
brinda el conocimiento de mayor importancia; por eso es que la ciencia se basa
sobre ellos.
Propuesta: Los
Juicios Sintéticos a Priori Condicionales
Von Mises dice: “todos los hombres tienen la capacidad de elegir”
No existe certeza plena sobre la forma
que este juicio adopta: juicio analítico, sintético a posteriori, sintético a
priori… pero yo afirmo que hay ciertas condiciones para que el acto de elegir
se realice; no todos los individuos están en la situación de elegir. Por
ejemplo, la Economía Vital define al Hombre obsesivo como
aquél que no tiene opciones para elegir “la que cree mejor”. Es tanta su
miseria, que no tiene ese privilegio. Precisamente, el Hombre obsesivo es la
base principal de la razón de ser de la Economía Vital: elevar la calidad de
vida de los grupos que se encuentran en la línea y debajo de la línea de
pobreza en un país. En virtud de esa observación, dada a la
experiencia, puedo cambiar el aserto de von Mises de la siguiente manera.
Todos los hombres pueden elegir,
mientras tengan
las opciones disponibles para hacerlo
En este sentido, la Acción Interactiva
establece una tercera clase de Juicios Sintéticos: el Juicio Sintético a
Priori Condicional, participa del Juicio Sintético a Priori porque se
universaliza para todo hombre que no tenga opciones para elegir rasgo que es
muy común en la mayor parte de la población del mundo. Por otra parte, toma la
percepción dialéctica de que lo universal es particular, al igual que lo
particular, por su parte, es también universal, todo depende de las
circunstancias de lo que se analiza. Las conclusiones de von Mises serán
llevadas a un punto extremo aún por su discípulo, Murray N. Rothbard.
Postula que el axioma fundamental y las premisas de la economía son verdaderos;
como lo serían los teoremas y conclusiones deducidos. Prosigue, explicando que
no hay necesidad de testeo empírico ni de las premisas ni de las conclusiones y
que los teoremas deducidos no pueden ser testables. En cuanto a los axiomas
subsidiarios, dice que residen en la variedad de los recursos, lo que motivaría
la división del trabajo; que el ocio es un bien de consumo y que se parte del
deseo de maximizar los beneficios monetarios.
Friedrich von Hayek
(From Scientism and the Study of Society)
Hizo significativos aportes a la Escuela Austriaca en los campos de la teoría
del conocimiento, la economía, la epistemología general. También en la
epistemología de la Economía, la historia de las ideas y la filosofía política.
En Economía, nota la diferencia entre los paradigmas sobre el equilibrio en
competencia perfecta y el modelo austriaco de proceso de mercado. Igual
que Menger se había enfrentado con el historicismo de Schmoller, von Hayek
libra su propia batalla, aunque esta vez, en tres frentes: contra el
colectivismo metodológico, contra el inductivismo y contra el constructivismo.
Su tesis principal se resume: los “objetos” de las ciencias sociales no pueden
definirse con independientes de las acciones humanas. Un bien económico, el
mercado, la moneda…no tienen identidad propia independientemente de los
objetivos para el cual fueron concebidos. Si la moneda sirve para intercambiar
bienes será moneda; si es para adornar un ambiente, no lo será. Esta concepción
es muy interesante y merece una pequeña digresión. En la Economía
Vital afirmo la nulidad de la teoría subjetiva del valor,
en favor de la objetiva. Cuando el empresario lanza al mercado un lote de
sillas, el usuario puede usarlas como quiera: para poner una revista, para
trancar la puerta… pero el empresario ha fabricado la silla con el objeto de
que sirva para sentarse; ésa es la utilidad que ha concreado en la silla. Así,
la moneda del ejemplo de Hayeck puede servir para muchas cosas, entre ellas,
para ser coleccionada por aficionados y profesionales. Pero el Banco Central
lanza el circulante monetario para que cumpla sus funciones de medio de cambio,
depósito de valor, unidad de cuenta… es decir, emite el dinero para que las
transacciones de todo tipo puedan ser realizadas.
En otro sendero de reflexión, Hayek
dice que conceptos como “sociedad”, “economía”, “mercado” no son hechos dados,
sino teorías provisionales. Las que explicarían la conexión entre fenómenos
individuales, que se realizan por medio de interacciones humanas. Estas
interacciones humanas serían conocidas a partir de los objetivos de dichas
acciones. En relación al Constructivismo, postula que el conocimiento de los
hechos sociales nunca puede estar concentrado sólo en una mente; al respecto,
postula que está esencialmente disperso, de manera incompleta, en muchas
mentes. Éste parecería ser un principio de acercamiento a la existencia del
colectivo humano. No cree que sea posible la verificación en las ciencias
sociales, por eso su método es deductivo, aunque no niega la necesidad de
apelar al testeo de la realidad por medio de modelos con información
incompleta. Al igual que los otros miembros de la Escuela Austriaca, sostiene
que los precios y los costos de los bienes y servicios son una síntesis que
resultaría de una información muy grande, la que es necesaria para lograr
una asignación de recursos eficiente, pero, continúa, siempre está muy dispersa
en la realidad. Esta información cambia constantemente, por lo que la noción de
equilibrio pasa a segundo término. Lo importante es enfatizar la explicación
del proceso de mercado. Sobre el particular, postula que el mercado es un
mecanismo por el que la asignación de recursos se adapta a los cambios de
información que las fluctuaciones de los precios muestran. Esta visión es
diferente a la que tienen los representantes de las escuelas de Cambridge y de
Lausanne, pues para ellos el análisis debe orientarse y centrarse en las
situaciones de equilibrio, lo cual se conseguiría con la aplicación de las
matemáticas. Hayek, por su parte, niega la posibilidad general de testear los
axiomas y la Economía, para él, se convierte en una ciencia empírica con la
noción del equilibrio. Hayek afirma que no estamos en equilibrio en el mercado
dado que nadie conoce los datos necesarios para saber cuál es el equilibrio.
Sin embargo, dice después que aún con la condición de equilibrio, la Economía
no tendría que ser una ciencia empírica. En cuanto a su gnoseología, coincide
con von Mises en modificar una tanto a Kant para afirmar que las abstracciones
son esquemas y categorías previas con las que se organizan los datos que
conforman el contenido del conocimiento sensible. En general, Hayeck es más
apegado al mundo real que sus colegas de la Escuela Austriaca.
Sobre la Existencia
Objetiva de la Sociedad y la Relación Individuo-Sociedad
Los estudios sociológicos y
antropológicos serios nos instruyen sobre el hecho de que el Individuo se forma
en el seno de la sociedad, a la que transforma de acuerdo con su capacidad y
habilidades. Cualquier sociedad existe con la prescindencia de cualquier
individuo, por eso es que existe antes de que el individuo nazca y seguirá
existiendo después de que abandone el grupo, aunque al dejar la sociedad, ésta
pueda haber sufrido transformaciones importantes por la calidad de sus acciones
interactivas. Pero ni el individuo ni la sociedad existen en el vacío, siempre
lo hacen en un EspacioTiempo concreto, allí donde el Individuo
expresa su Acción Interactiva en el seno de la sociedad. EseEspacioTiempo es
el Municipio, pues es en esa dimensión en la que, por vez primera, el Individuo
interactúa conscientemente con el resto de la población desde el punto de vista
social, cultural, político, económico… Es en el EspacioTiempo llamado Municipio que
el Individuo adquiere consciencia de que es un ser interactuante y de que tiene
la capacidad de transformarlo. Es en el Municipio Autonómico donde se le
manifiesta su civismo hacia la “patria chica” y su percepción de que ésta se
incluye en una dimensión mayor: la Patria Grande. El Municipio es el
EspacioTiempo en el cual el Individuo adquiere la Conciencia o el
Espíritu Nacional concebido por Hegel, tan necesarios para el logro de
objetivos comunes. Los detentadores de la concepción del Individuo como un ente
aislado, sumergido en sí mismo que habla sólo en primera persona del singular y
nunca puede hablar en primera persona del plural, quieren reducirlo, tal como
veremos a los que los marxistas llaman “la masa”, esto es el conjunto de
individuos en torno a una autoridad que los maneja a su antojo, dado que puede
manipular a cada individuo por separado, lo que es muy fácil. Lo difícil es
manejar a individuos que estructuran grupos en los que conciben y ejecutan la
Acción Interactiva Complementaria.
Al otro extremo, los marxistas dividen
a la sociedad en dos grupos antagónicos entre sí, a las que denomina “clases”:
la burguesía y el proletariado, condenando a estos últimos a un
ostracismo social sin movilidad posible y sin posibilidad de redención. En el
socialismo llamado “científico” no existe el concepto de Individuo, por eso es
que en esos sistemas hay un desconocimiento sorprendente de lo que son los
derechos humanos. Empezando por la ex URSS, pasando por Corea del Norte y
otros, para llegar a la República Popular de China, el individuo ha sido
subordinado, no a la sociedad, sino a la clase de parásitos que conforman la
burocracia estatal. En lo concerniente a los derechos humanos, podemos decir
que en el “socialismo científico”, la humanidad ha retrocedido en siglos para
ponerse al nivel de los pueblos “originarios” del planeta, en los que tampoco
se reconoce la categoría filosófico-social de Individuo. No hay instituciones
representativas como las verdaderas mediadoras entre el Estado y la Sociedad
Civil. Sólo hay un enjambre de individuos y la autoridad.
La Acción Interactiva, consecuente con su
modo de concebir la realidad, ubica su percepción del Individuo entre los dos
extremos descritos. Para ello, nos remitamos a un ejemplo muy sustancioso que
revelará la inexistencia del individuo aislado y la importancia del individuo
en el conjunto de las acciones interactivas de los diferentes grupos sociales,
políticos, culturales, cívicos… con este objeto, imaginemos a la señora
Faustina Mamani Callisaya. La Sra. Faustina Mamani Callisaya trabaja en una
fábrica, es miembro de la Junta de Vecinos de su barrio, pertenece al Partido
Acción Solidaria, nació en La Paz, es católica y también es aimara. Cuando los
trabajadores de la fábrica en la que ella presta sus servicios a jornada
completa, piden un aumento de salarios, la Sra. Mamani pertenecerá al sindicato
de obreros de la empresa y, en general, a la Unión de Trabajadores del País.
Ahora bien, por lo tanto se identificará como una trabajadora más. Ahora bien;
cuando la Junta de Vecinos de su barrio inicia una campaña para que la Alcaldía
pavimente las calles de la zona, la señora Mamani se identificará con quienes
conforman la Junta de Vecinos y se luchará en contra de cualquier individuo que
pretenda oponerse al pedido, no importa que entre los opositores figuren
obreros que trabajan con ella en la fábrica. Por otro lado, cuando su partido
está en campaña para llevar al gobierno a su candidato, la Sra. Mamani se
identificará de inmediato con su partido y luchará en contra de quienes se
conviertan en un obstáculo para que el candidato sea Presidente, no importa que
entre los opositores haya fabriles que trabajan con ella en la empresa o
miembros de la Junta de Vecinos a la que también pertenece. Ahora la ubiquemos
como ciudadana del Municipio de la ciudad de La Paz. Si el Municipio quiere
construir una carretera que permita unirlo con otros municipios, pero surgen
obstáculos que quieren impedir que la carretera pase por determinados
territorios, entonces la Sra. Mamani se identificará con el su municipio y se
pondrá al frente de cualquier individuo o grupo que quiera obstaculizar la
construcción de la carretera, independientemente de que entre ellos se
encuentren fabriles, miembros de su Junta de Vecinos o de su partido político.
Pero cuando hay una contradicción severa entre su religión, la Católica, con
los presentantes de otras religiones, se pondrá al frente de cualquier
individuo o grupo que esté en pugna con sus creencias, no importa que sean
fabriles, que pertenezcan a su Junta de Vecinos, a su partido político o que
hayan nacido en el municipio de La Paz. Finalmente, cuando sienta que la etnia
a la que pertenece, la aimara, sufre de la aplicación de medidas de tipo
racista, entonces luchará contra todos los que quieren excluir su grupo
original, independientemente de que estos sean fabriles, miembros de su junta
de vecinos, partidarios políticos, habitantes de su municipio o católicos. En
Realidad, la Sra. Mamani puede, eventualmente, cambiar de barrio, de ocupación,
de municipio e incluso de religión, pero lo que nunca cambiará será su
identificación con su etnia: Aymara.
La continua interacción que la Sra.
Faustina Mamani Callisaya tiene con los individuos a través del grupo que debe
defender en ese momento, muestra la improcedencia de la tesis de que el
individuo obra por sí solo, que “el Nosotros” no existe y que la Sociedad es
sólo la suma de los individuos que la componen. Por otra parte, envía un
certero hondazo a la tesis de que, por trabajar en una fábrica es y será fabril
y como tal, pertenecerá a la clase proletaria, como una familia de escarabajos
pertenece a esa familia y a ninguna otra. Sin embargo, el sentido de
pertenencia que tiene la Sra. Mamani a su etnia, Aimara, será permanente. Lo
será debido a que su idiosincrasia refleja la del grupo étnico donde se ha
criado.
El Axioma: Conocimiento Intuitivo
La Acción Interactiva postula que Los axiomas son
intuiciones quesurgen de la experiencia de la realidad vivida por la especie
humana, realidad determinada por el proceso histórico y las culturas en cada
EspacioTiempo respectivo.
El Individuo y el
Grupo
Los que se autodenominan
“individualistas” dicen que el grupo humano no existe y que el individuo no
necesita del grupo colectivo para nada; que él es dueño de su destino y que
actúa en consecuencia. Además, afirman que la sociedad es sólo el conjunto de
los individuos que la componen. Al analizar estas expresiones, nos damos cuenta
de que ni siquiera un hormiguero podría ser la suma de las hormigas
individuales, pues la obra es siempre colectiva, por más que cada una cumpla lo
suyo, en un conjunto de acciones repetitivas y aisladas. Lo mismo podemos decir
de las abejas. En el mejor de los casos, diremos que la horda de los Hunos
estaba conformada por la suma de sus individuos, todos ellos dirigidos por un
caudillo.
Por lo general, las sociedades
atrasadas, como la de las abejas o las que imperan en la tribu, tienen esa
estructura organizacional: la suma de individuos y el jefe. No existen en ellas
lo que caracteriza a una sociedad moderna y organizada, es decir, carecen de
instituciones. En las sociedades modernas, los individuos se reúnen en grupos,
los que, paulatinamente, van convirtiéndose en instituciones con intereses
propios y autonomía de gestión. Sobre la existencia de los grupos sociales es
que el Estado legisla y dicta leyes y normas que reflejan la institucionalidad
de un país. Cada uno de estos grupos tiene su propia razón de ser: defender los
intereses de los individuos que lo componen. Por ejemplo, la Confederación de
Empresarios Privados está constituida por las federaciones regionales y éstas,
por los empresarios sectoriales reunidos en el mismo territorio. A su
vez, los bloques empresariales sectoriales, se configuran sobre la base de las
empresas que los conforman; ahora bien, si tomamos una empresa veremos que está
conformada por individuos: ejecutivos, administrativos y trabajadores. La
empresa individual sirve de escenario en el que son los individuos los que
realizan la Acción Interactiva. Cuando una empresa en particular desea ser
escuchada, acude al grupo de empresarios de su mismo sector. Este grupo,
haciendo uso de sus atribuciones legales, puede pronunciarse sobre el
particular o derivar la petición a la instancia de la Federación Regional de
Empresarios, la que a su vez, puede orientarla a la Confederación. Pero cada
grupo, por encima de la empresa individual, está administrado por autoridades
empresariales elegidas por voto, es decir, cada uno ya no se representa a sí
mismo, como ocurre con el empresario individual, sino que representa a los
empresarios que lo han elegido. En orden ascendente, cada autoridad del próximo
grupo va representando a más y más grupos de empresarios, hasta que el
Presidente de la Confederación Nacional de Empresarios Privados los representa
a todos. Es en su carácter de representante de los empresarios en general y con
el apoyo de toda la directiva, que el presidente de la Confederación
realiza los trámites pertinentes ante el Estado e interactúa con las otras
instituciones que estructuran la sociedad, para tomar acciones conjuntas, en
pos de un beneficio común o para hacer valer sus intereses y la legitimidad y
legalidad de los mismos. Es aquí donde el “yo” cotidiano del Presidente de los
Empresarios Privados se convierte en el YO que habla en nombre de un Nosotros, esto
es, de todos los grupos empresariales afiliados a la Confederación
y, por ello, en nombre de todos los empresarios. Las otras instituciones han
seguido el mismo proceso y sus sucesivas asociaciones son administradas por
autoridades elegidas para que represente a sus miembros. Citemos a Unión de
Trabajadores Obrera o a la de Campesinos. Estos grupos humanos, convertidos en
instituciones, son los que conforman la red interactiva que hace posible la
existencia de una sociedad, no como la suma de los individuos que se cobijan en
ella, sino como resultado de las Relaciones Interactivas de estas instituciones
entre sí y de ellas con el Estado. Por supuesto, que cada dirigente es un YO-en
el nosotros, el que habla en nombre de ese Nosotros y los
representa. Pero, el que realmente se mueve para lograr que sus intereses sean
atendidos, es el grupo político al que pertenece, que son los que interactúan
con los otros y con las demás instituciones, incluido el Estado. En este
curso de reflexiones es que debemos recurrir a los aspectos conceptuales
oportunos al respecto.
Institución Social, conjunto de subgrupos
humanos, los que se reúnen para hacer valer sus intereses o los intereses de la
sociedad en su conjunto. Son subsistemas en relación a la Sociedad como un
Todo. La Constitución Política del Estado y la Legislación reflejan el tipo de
instituciones que conforman un país. Cuando una institución interactúa con las
demás, en el marco de la Legislación vigente, lo hace por medio de sus
representantes, los que actúan no como individuos, sino como portavoces del
grupo; como el YO-en el nosotros. Un grupo humano deviene una
institución cuando es legal y legítimamente reconocida por el Estado. Una
institución puede luchar por sus objetivos o por objetivos nacionales a través
de interacciones que están normadas por ley. Por otro lado, la legislación
vigente es el reflejo de la estructura institucional de cualquier país, tal es
el caso, por ejemplo, de la institución que llamamos “mercado” o de la que
denominamos “matrimonio”.
Estructura Institucional, forma que adopta la
Relación Interactiva ente las instituciones que existen en la Sociedad, ya sea
para lograr objetivos propios, ya para alcanzar objetivos de prioridad para la
Nación. De este modo, la Confederación de Empresarios Privados o la Unión Obrera
son estructuras que cumplen con las condiciones de la definición propuesta.
El Individuo y el
Interés Propio
Los marginalistas actuales pregonan la
idea de que el individuo obra en provecho propio, pero que el egoísmo así
institucionalizado no atenta en contra la disgregación de la sociedad, más bien
procura su fortalecimiento, en virtud de que la suma de los intereses
individuales coincidiría con el interés de la sociedad en general. Sobre el
particular, ya vimos que esta obra parte del postulado de que el egoísmo es
inherente a todos los seres humanos y que la forma en que ese egoísmo se
expresa, depende del Poder de Voluntad de cada individuo y de su Voluntad de
Ser. Sobre esas premisas, creo que la utopía es el alma de cualquier corriente
de pensamiento, por lo que considero válida la que animaba a los clásicos.
Pero, lo que es motivo de asombro viene con la afirmación de que la utopía se
supone que tiene vigencia actual y que la suma de los intereses individuales,
en la actualidad, ya coincidiría con el interés general. ¿Y por qué se
producirá esa transmigración en una economía? Pues porque se postula que los individuos
actúan racionalmente y, como la razón sería infalible, entonces no habría
motivos de preocupación acerca de las potenciales brechas entre los intereses
individuales y el interés social. Lamentablemente para los marginalistas, la
realidad tiene convicciones insobornables y se aferra a la idea de que la
racionalidad colectiva no es la misma que la suma de las racionalidades
individuales. Mientras más se esfuerzan los marginalistas a su hipótesis, más
terca se vuelve la realidad y parece sentir mayor placer cuando reitera su
inconformidad con la percepción marginalista. Concomitante con la afirmación
del marginalismo actual, surge el postulado de que la mejor cesta de bienes y
servicios a escoger será la que contenga la mayor combinación posible de
bienes, pues mayor disponibilidad de bienes permitirá que el individuo maximice
su utilidad. El postulado también asegura que las necesidades infinitas del
individuo maximizará la función de bienestar de la sociedad. Para ello no
importará la extrema desigualdad en la distribución del ingreso que existe en
la mayor parte de las naciones del planeta y que empeora, cada vez más. Tampoco
tendrá importancia la posición relativa y absoluta de los pobres, tema que es
el mayor tabú que prima en la cofradía de los marginalistas. Habrá lugar para
este tema cuando analicemos las teorías del bienestar.
La Acción Humana y
la Historia
Ludwig von Mises niega que la
historia sirva para algo. En el comienzo del capítulo II de su obra, “La Acción
Humana” lo pone muy en claro:
“La materia de todas las ciencias históricas es el pasado. Ellas nada pueden
enseñarnos sobre algo que sería válido para todas las acciones humanas, lo que
es válido para el futuro también. El estudio de la historia hace que un
hombre sea más sabio y obre con mayor juicio. Pero, no provee ningún
conocimiento o habilidades que puedan utilizarse para realizar tareas concretas”.
Luego añade:
“La experiencia con la que las ciencias de la acción humana tienen que encarar
es siempre una experiencia compleja. No hay laboratorio en el que se pueda
realizar experimentos en relación con la acción humana. Nunca estamos en una
posición (adecuada) para observar el cambio ocurrido sólo en un elemento de
manera que todas las condiciones del evento permanezcan sin cambio.”
Al leer estos y otros párrafos
similares de la “Acción Humana” de inmediato nos damos cuenta de la percepción
del individuo aislado con la que von Mises interpreta la historia y la sociedad
y su relación con el Individualismo Metodológico. Desde ese punto de vista
daría la impresión de que la visual que el praxeólogo austriaco tiene de la
Historia sería más o menos la siguiente. Bismark tenía bigotes grandes,
Metternich era afeminado, Marx tenía ascendencia judía y Voltaire usaba un
seudónimo, en sus obras. Si se analiza la historia desde ese punto de vista,
tal como parece que von Mises lo hace, entonces diríamos que la percepción
misiana es consecuente con su propia lógica. Pero, la gran mayoría de los
hombres dedicados al análisis de las ciencias sociales, no la ven de esa
manera. El significado de la Revolución Francesa, en la que participan líderes
y pueblo en general, la que terminó con el principio de que los reyes
parasitaban en nombre de Dios, repercute hasta nuestros días y repercutirá por
siglos sobre la importancia de los derechos del Hombre. Según la visión del
austriaco, los derechos que ahora ejercemos en el sistema democrático surgirían
cada día espontáneamente y cada individuo se las arreglaría para inventar esos
derechos, dado que la Historia no se repite y nada enseña. Las guerras que la
humanidad tuvo que enfrentar para lograr el actual sistema democrático en los
países del Occidente, no habrían tenido nada que ver con la conquista de esas
libertades. La revolución inglesa en el siglo XVII, la Guerra de la
Independencia de los EEUU, las guerras de los campesinos por lograr mejores
condiciones de vida, las guerras religiosas para imponer el derecque cada una
cree tener de institucionalizar la superstición mediante el terror… sólo serían
efectos del deseo de cada individuo, por su lado, de pasar de una situación
menos favorable a otra más favorable. No hubo ejércitos, sólo individuos que
habían coincidido en que luchar contra el opresor les permitiría realizar su
acción praxeológica individual. Esa visión de la historia, tan ingenua y
arbitraria, tiene por objeto “demostrar que sólo existe el individuo”.
Este hecho nos sorprende, pues no entendemos cómo es posible que hombres probos
y serenos decidan deformar la Historia ese modo, con el solo propósito de
aislar al Individuo de la Sociedad. Pero nos sorprende aún más que una visión
así manipulada tenga un coro de acólitos que se encargan de propagar las nuevas
escrituras. Entre ellos, v.g, Gabriel Zanotti, el que trata por todos los medios
de convertir la “Acción Humana” en alguna página de la Biblia y a von Mises, en
alguna reencarnación de Tomás de Aquino. Para continuar con nuestro argumento,
echemos una breve mirada a la Historia del Pensamiento Económico. El
Mercantilismo ffue el primer intento de sistematizar la futura ciencia
económica, pero en el proceso propusieron y ejecutaron ideas y actos que aún
perduran. Postularon que la naturaleza de la riqueza de las naciones se basaba
en la acumulación de oro y de plata. Eso dio como resultado, lo que hoy
conocemos como las Reservas Internacionales Netas de un país. ¿Cómo puede
ignorarse la importancia de los mercantilistas, de esta parte de la Historia,
si fue con ellos que se estableció por primera vez el concepto de la Balanza
Comercial? ¿Diría el Sr. Von Mises que la Balanza Comercial nace
espontáneamente cada día, como producto de la acción humana de algún ciudadano
que cree que contabilizar las exportaciones y las importaciones de una nación
es una acción que le permite “pasar de una situación inferior a otra
superior”?. En 1919, se firmó a cabo el Tratado de Versalles, cuyas cláusulas
eran atentatorias a la existencia misma de Alemania por los pagos exagerados
que las fuerzas aliadas, especialmente Francia, le exigían. Al ver eso, un gran
economista, asesor de la delegación inglesa al evento, dijo que si se persistía
en la idea de castigar al pueblo alemán con esas exigencias tan
desproporcionadas, lo único que haría sería reducir la demanda de los bienes
que sus propios países producen. Pero sus palabras cayeron en el vacío,
especialmente por la intransigente actitud de la delegación francesa. John
Maynard Keynes, al constatar que los delegados no cambiarían de opinión, hizo
lo que todo hombre con valor civil hubiera hecho: renunció a su cargo de
Asesor, pero, al retirarse pronosticó: lo que ustedes van a firmar, no es una
tratado de paz, es simplemente un armisticio por veinte años. En efecto, veinte
años después Alemania invade Checoslovaquia, lo que iniciaría la Segunda Guerra
Mundial. Keynes, quien era un hombre normal que sabía las enseñanzas que la
Historia ponía a su disposición, había aprendido de una de las normas del
mercantilismo, dada dos siglos antes:
Nunca debemos propiciar ni fomentar que
haya países mendigos,
pues un país pobre no tiene capacidad de demanda
Pero, hubo más. Las exigencias
incluidas en el Tratado de Versalles, obligaban al pueblo Alemán a destinar
cerca del 50% de su Producto Nacional Bruto al pago de las indemnizaciones de
guerra. Los trabajadores alemanes se negaron a trabajar “para otros”, el
gobierno los apoyó, pagándoles como si siguieran trabajando. En este proceso se
produjo la inflación más grande de la historia hasta ese momento,
1,000,000 % en un año, lo que permitió las condiciones adecuadas para que
apareciera Hitler y sus bestias. ¿Fue este paro general de los trabajadores la
acción de cada individuo de pasar de una situación inferior a otra superior?
¡Vamos! Si cada individuo es irrepetible, como afirma von Mises, conformado
trinchera con los existencialistas, ¿sucedió que cada uno de los millones de
trabajadores decidió, por su lado, “pasar de una condición menos satisfactoria
a una más satisfactoria y declarar la huelga general en Alemania? Cuarenta y
seis años después, finalizada esta vez, la Segunda Guerra Mundial, Los EEUU concibió
el Plan Marshall y destinó diez mil millones de dólares para que Europa se
recuperara, incluyendo la misma Alemania. ¿Qué impulsó al gobierno de Truman y
de sus consejeros económicos “para pasar de una situación inferior a otra
superior…? pues el conocimiento que habían adquirido de la historia sobre el
particular, en especial de los mercantilistas y del keynesianismo. El Sr. Von
Mises interpretaría la importancia erudita de estos hechos, para deducir que
David Hume en realidad se llamaba David Home y de que J. M. Keynes gustaba del
arte. Por supuesto que de esa clase de interpretación de la Historia no hay la
posibilidad de predecir ni de aprender nada.
Los mercantilistas recomendaban que se debería exportar valores agregados
e importar materias primas. Ése es un principio que rigió la norma económica en
el siglo XVII y la mitad del XVIII, principio que todos los países del mundo
actual retomaron para ponerlos en práctica, pesar de sus peroratas sobre “el
comercio libre”. Sin embargo, como se supone que la “historia” no nos enseña
nada, von Mises cree que las medidas de política económica que los gobiernos
dictan al respecto, son acciones personales del Presidente del país, el que
hablaría por sí mismo, dado que nadie puede hablar de “nosotros” y que las
acciones de un Primer Mandatario no son sino deseos personales de “pasar de una
situación inferior a otra superior” y al cuerno con el país, al cual, por
definición von misiana, no representa, puesto que, según la praxeología, nadie
puede hablar de nosotros sino sólo en primera persona. Por
otro lado, los mercantilistas ya previeron que un aumento de oro sin un
incremento de la producción, causaría un inminente aumento de precios, con lo
que las exportaciones se reducirían, afirmación que llevó a Milton Friedman a
declarar que “todo tipo de inflación se debía a un incremento inorgánico del
circulante monetario” usando para ello la Ecuación del Intercambio que fue el
instrumento macroeconómico ideado por el Mercantilismo. Aunque el ex Premio
Nobel llevó la iniciativa de los mercantilistas a un extremo muy afilado, sin
embargo, queda claro que empezó sus investigaciones basándose en la experiencia
de los mercantilistas, quienes habían recomendado al gobierno de turno que
dictara leyes gubernamentales para evitar la inflación. Lo más distinguible de
los pioneros del Mercantilismo es su exigencia de que el Estado participe de la
vida económica de un país. Posteriormente, la corriente clásica de la economía
hizo de esa recomendación un anatema. Pero, las políticas que los gobiernos de
los países desarrollados practican al presente es un proteccionismo, abierto o
disimulado, que los gobiernos aprendieron de los mercantilistas del siglo XVII,
como veremos con más detalle después. También fueron los mercantilistas los
primeros en sancionar que la abundancia relativa del dinero reduciría la tasa
de interés; que el empleo aumenta cuando la Balanza Comercial es favorable y,
sobre todo, se anticiparon en más de dos centurias y media a J. M. Keynes al
afirmar que no gastar es… inmoral, pues reducía el comercio. Con su extraña
visión de la Historia, von Mises nada aprende de ella y está convencido de que
cada individuo, cada presidente de un país, cada gabinete inventa, cada nuevo
día, el agua tibia en su afán de pasar de una situación personal inferior a
otra situación personal superior.
Vayamos a revisar la corriente de los
fisiócratas. Nos legaron postulados muy importantes; por ejemplo, ya habían
demostrado que la movilidad de capitales igualaba la tasa de interés, lo que
ahora se denomina “arbitraje”. Argumentaron que un nuevo incremento de un
factor variable sobre uno fijo sería cada vez menos productivo, lo que se
conocería como la Ley de los Rendimientos Decreciente. Por otra parte ya
diferenciaban lo que era simplemente dinero de lo que era capital. Los
economistas que vinieron después de los mercantilistas y de los fisiócratas
tomaron debida nota de todas esas enseñanzas que se concretaron precisamente en
la Historia, aunque nunca se les ocurrió pensar que cada escuela de pensamiento
no era sino un montón de individuos y que cada uno deseaba realizar la acción
humana en el marco de un término, que en el fondo fue arrebatado a Marx: la
praxeología, que en el filósofo del Materialismo Dialéctico significa la
“Praxis”, como prueba de verificación de una teoría. El marginalismo actual, brazo
académico del Neoliberalismo, que es la degeneración del Liberalismo clásico,
no se enteran de que los fisiócratas ya reflexionaron del siguiente modo: si
los agricultores tenían un salario de sólo subsistencia, entonces ¿Cómo
pagarían impuestos?, con lo que se adelantaron al mismo Marx. Podemos seguir
hasta el cansancio, pero lo que dijimos es una prueba de que la Historia sí nos
enseña y pronostica; de ahí el famoso dicho: el que no aprende de la historia
está condenado a repetir errores pasados sin aportar con nada a la sociedad, en
la que se incluye el individuo, excepto especulaciones vacías de contenido y
hasta de sentido común. Una de las razones por las que algún hombre probo y
sereno pierde la brújula racional, es la necesidad de explicar que el
capitalista es un hombre lleno de iniciativa innovadora, trabajador, honesto y
paradigma de la humanidad entera. Es decir, tratar de emular la teoría de que
el capitalista ha logrado todo lo que tiene posponiendo su consumo presente
para disfrutarlo en el futuro, con la recompensa que esa actitud estoica
conlleva. En este curso de pensamiento, Morgan, Rockefeller; las corporaciones
transnacionales, cuyas inversiones llegan hasta los veinte mil millones de
dólares, habrían logrado acumular sus capitales ¡ahorrándose en los almuerzos!
Ésa deformación no es casual, proviene del modelo que usan como escenario de
sus lucubraciones: el Mercado de Competencia Perfecta. Escogen ese escenario
con la pretensión de hacer creer a los lectores que el capitalismo corporativo
actual es el mismo personaje idealizado por los clásicos, esto es, el
capitalista que con iniciativa, trabajo y frugalidad empieza a posponer consumo
presente para obtener ganancias futuras a través de la acumulación del capital
lograda, tan sacrificadamente, por el ahorro y la fragilidad. Al poner de
relieve esa intención velada de todos los marginalistas, no debe sorprendernos
la relación que existe entre el Individualismo Metodológico, propuesto por Max
Weber y su teoría de la abstinencia como causa de la acumulación del capital
con la pretensión de von Mises de describir, v. g. a la actual junta Directiva
de la Shell, que tiene un ingreso anual de 484,000 millones de dólares, o con
la Exxon Mobil Corp, cuyas ganancias anuales ascendieron durante la
última gestión a 41000 millones de dólares? ¿Quieren los marginalistas de todo
cuño imponer a la opinión pública y a los alumnos de las facultades de economía
de la mayor parte de las universidades de Occidente, donde se han infiltrado,
la idea de que el empresario actual y el Consejo Directivo de las
transnacionales, cuyos sueldos llegan a bordear los 100 millones de dólares
anuales, no son sino la versión ide-alizada del capitalista-empresario que nos
dejó como herencia la escuela clásica? Claro que eso es lo que quieren; por eso
es que usan el Mercado de Competencia Perfecta. No olvidemos que la corriente
marginalista actual, en sus distintas variedades, es el brazo académico de la
Corporaciones Transnacionales, a las que les conviene proyectar una imagen de
esfuerzo y de iniciativa personales como cualidades invalorables de sus
“humildes asalariados” que ofician de ejecutivos y directivos. Pero si vamos a
consultar con la Historia, sabremos que la acumulación del capital se había
logrado por la compra adelantada de cosechas y artesanías por parte de los
comerciantes, pagando precios irrisorios a los campesinos y artesanos para
luego venderlas a precios multiplicados por varios dígitos. Eso es lo que nos
enseña la corriente económica llamada Mercantilismo.
¡Qué decir de la afirmación marxista!, en sentido de que el capital resultaba
de la expropiación de los campesinos, primero, y del obrero en las fábricas
después, explicando, con la vehemencia que lo caracterizaba, que “el
Capitalismo vino al mundo, chorreando sangre, de pies a cabeza”. Ese proceso
ahora se ha convertido en uno mucho más grande por parte de las Corporaciones
Transnacionales, las que expolian los recursos humanos y naturales de los
países subdesarrollados que les ha permitido poner sus divisiones en el suelo
natal.
Todo esto nos reafirma lo que el
marginalismo pretende negar: la historia no solo se repite, la expoliación
actual es una repetición de las “casas de trabajo”, de los “work hauses” o de
la maison de travail, que no solo los historiadores nos han hecho llegar, sino
los escritores de la época como Balzac, Dickens, Stendhal… la historia ya ha
pronosticado que el capitalismo incipiente de los clásicos se convertiría en
las grandes corporaciones transnacionales de hoy y pronostica también el futuro
en el que los grandes oligopolios habrán de milimetrar los mercados del mundo,
luego de haberse repartido sus respectivas zonas de influencia, hasta que
advenga el Estado Estacionario vislumbrado por A. Smith, Malthus, Ricardo y
Marx. Las aspiraciones básicas de laEconomía Vital son:
Primero
Algún día la suma de los intereses individuales coincidirá con el interés
general, tal como lo previeron los fundadores del Liberalismo Clásico.
Segundo
Algún día la Naturaleza Humana será parte de la Naturaleza; y la Naturaleza
será parte de la Naturaleza Humana, tal como lo visionó Marx.
Tercero
Algún día el Ser de la Voluntad, liberará el Poder de la Voluntad para
llevar adelante las acciones necesarias que permitan la transformación del
ente-en-sí, el marginado de hoy, en el Ser-en-nosotros, el individuo realizado
del mañana, tal como lo preveo hoy.
El Ser-en-nosotros será
el nuevo status del ente-en-sí porque habrá vencido la etapa
autista, condición a la que estaba condenado por el hambre. En el proceso,
tomará a la humanidad y a cada uno de los individuos como compañeros de vida y
no como rivales. Todo esto queda registrado en mi obra La Acción
Interactiva.
El Método de la
Economía Vital
La Economía Vital parte de un Axioma
abstraídos de la realidad: el ser humano es egoísta y expresa su egoísmo
a través de la Acción Interactiva, la que puede ser complementaria o
antagónica. Del axioma deduce teoremas, hipótesis, principios y normas en su
intención de describir lo que es, en su caso modificarlo por lo
que debe ser, en unidad indisoluble. Apoya sus postulados y
principios en los resultados que surgen de la observación estadística o directa
de los grupos humanos y del análisis de las interacciones entre esos grupos, a
los que modifica, de acuerdo con los objetivos que se desea alcanzar.
Sobre la base de estos análisis deduce generalidades empírico-teóricas por
medio de la identificación de tendencias probabilísticas y también por la
experiencia histórica, política, social y cultural de la Población-Territorio
que sirve de unidad de análisis.
La Población-Territorio es el escenario
de sus observaciones y análisis: de allí generaliza las tendencias
probabilísticas a otras dimensiones de tiempo y espacio.
Sociedad:
Definición
La Sociedad es un Macrosistema en
perpetuo movimiento, conformado por subsistemas y estructuras, las que se
concretan en las Instituciones y las Relaciones Interactivas entre sí,
relaciones que tienen lugar entre ella, entre ellas y el Estado; relaciones que
exteriorizan el desenvolvimiento histórico y cultural de una
Población-Territorio determinada y los objetivos comunes por los que se
interactúa. El Estado es el elemento central de la Sociedad, en cuanto todas
las estructuras y subsistemas sociales tienen que ver con él.
Para el cumplimiento de su tarea, el
Estado convoca las voluntades de todas las Instituciones que conforman la
Sociedad, para alcanzar los tres objetivos comunes considerados de primera
prioridad: mejorar, fortalecer y consolidar el nivel de la calidad de vida de
la Sociedad.
LA ÉTICA
Introducción
Cada una de las sociedades organizadas tiene una escala de valores, la que se
trasmite de generación en generación y se transforma a medida que el
Tiempo-Espacio cambia. La escala de valores muestra lo absoluto y lo
relativo de lo que el ser humano considera ético o no ético. Para comprobarlo,
tomemos el concepto de Felicidad, que es un valor universal, pero cuando ese
concepto se concreta en un grupo social determinado, la idea y la práctica que
se tiene de la Felicidad varía. De este modo un campesino tipo considerará la
felicidad como el privilegio de vivir en el seno mismo de la naturaleza,
alejado del ruido infernal y del estrés de la ciudad. Por otra parte, un
citadino como yo, querrá ver un árbol sólo cuando éste emerge desde una acera
que bordea una calle pavimentada por donde los vehículos y la gente transitan
en perenne movimiento. Lo mismo puede decirse de la belleza, el cariño y otros
similares.
Por otra parte, el concepto de Moral,
que establece las normas de comportamiento en una sociedad organizada, también
es absoluto y relativo a la vez, y el estudio de sus características
corresponde a la Ética, mientras que las escalas de valores y sus estructuras
son campos de estudio más específicos que competen a la Axiología, que es una
rama derivada de la Ética. No sería posible formular una Economía del Bienestar
sin especificar claramente el Sistema Ético que la Sustente. En mi obra La
Voluntad de Ser, cuyos preceptos modulan el aparato conceptual de esta
obra, defino a la Ética del siguiente modo:
Ética
La Ética es una disciplina filosófica
que analiza el nacimiento, el desarrollo, las modificaciones y la desaparición
de los sistemas morales en el devenir histórico geográfico, cultural y social
los grupos humanos.
Los conceptos éticos aparecieron en los
primeros tiempos de las sociedades organizadas en las que el
comportamiento estaba regido por las normas de quienes ejercían la autoridad,
la mayoría de los cuales tenían estrechos vínculos con los sacerdotes. Estos
vínculos se hacían estrechos debido a que los sacerdotes proclamaban que el rey
o el mandamás tenía el derecho sobre vida y haciendas del reinado porque eran
“descendientes de los dioses”. El Mito, del que nace la Religión, continuó con
la tradición y estableció un sistema ético basado en la dupla
castigo-recompensa, el que está vigente hasta ahora.
Grecia Antigua
En la antigua Grecia Homero muestra un arquetipo del hombre; éste es: fuerte,
valiente, bello, hábil y descendiente de un conocido linaje; de esta
manera el Héroe, así retratado, debe ser imitado.
Grecia Clásica
En el periodo clásico aparece la ciudad y la sociedad se descompone en clases y
sólo los ciudadanos intervienen en política; su economía se basaba en la
esclavitud.
Sócrates, es el primer
filósofo que pretende una Ética con rango de ciencia, pues quiere demostrar que
en el hombre hay valores absolutos sobre las cuales deben establecerse las
leyes de la polis. Esos valores serían alcanzados por la razón. Su principal
postulado es: el sabio es bueno porque conoce; la ignorancia es causa del mal.
Lo bueno es lo bello y lo bello es lo bueno
Platón, también defiende
los valores absolutos y afirma que el hombre tiene un alma inmortal; si el
alma, en el mundo de las almas, comete un pecado debe purificarse en el cuerpo
de un individuo. La purificación es un proceso que exige el esfuerzo físico, el
conocimiento y las virtudes morales. A su vez, las virtudes morales se logran
con:
La Fortaleza, que es el dominio de los
sentimientos; La Templanza, dominio de las pasiones. La Justicia, dominio del
cuerpo físico, de la inteligencia y de las virtudes morales
Aristóteles, fue el mejor
discípulo de Platón, formuló un sistema ético cuyo fundamento se basaba en el
principio de que el hombre debe buscar su propia felicidad, la que se logra por
medio del conocimiento y la sabiduría. Los deseos son del cuerpo, lo racional
frena el exceso de deseos, pero lo más importante para limitarlos es la Virtud.
Postula que el hombre no siempre es racional (algo que los “racionalistas”
nunca lograrán entender) Clasifica las virtudes enlas que provienen de la
razóny las virtudes éticas, que provendrían de las
primeras en cuanto sean aplicadas a los deseos. La virtud debe expresarse
como una manera de vida, no como una excepción. Su genialidad se muestra una
vez más, cuando define la Virtud Ética como el equilibrio del comportamiento
entre los extremos, allí donde se encuentra Justo Medio: entre
la temeridad y la cobardía está la valentía; entre el amarrete y el pródigo
está el generoso. Es de este concepto aristotélico y de la Cosmovisión
Andina que adoptoa una lógica en el que inserta el concepto del Tercero
Incluido.
Epicureísmo
Su fundador, Epicuro, afirma queel objetivo del vivir es encontrar el
placer. Sobre estas percepciones los epicúreos estructuran la Ataraxia: el
vivir tranquilo sin temor a la muerte ni a los dioses, pues ellos no se ocupan
del Hombre. Conformarse con la suerte de cada uno.
Estoicismo
Defiende el orden cósmico, el que estaría regido por leyes. Un hombre virtuoso
será aquel que respete estas leyes y se muestre imperturbable ante los
acontecimientos. A diferencia de los epicúreos, participan en política pero
permanecen indiferentes ante los avatares de la existencia. El ser humano debe
disciplinarse en la virtud, la que se define como el conocimiento y la
obediencia a las leyes que regulan el orden cósmico; e el proceso, debe
adquirir la facultad de eliminar las emociones y sentimientos y saber
resignarse ante la adversidad.
La Edad Media
El fundamento ético del Cristianismo en Europa es la declaración que hace del
hombre una criatura de Dios, por lo que la felicidad consiste en la obediencia
a sus preceptos y a la práctica de sus rituales. San Agustín es uno de los
primero teólogos del Cristianismo y postula que el hombre, por ser hijo de Dios
es bueno pero su naturaleza fue transformada por el pecado original. Para
superar el “pecado original” hay que recurrir a Dios. Habría la ciudad de la
maldad y de la injusticia, mientras que la otra sería la ciudad de Dios, en la
que reina la bondad y la justicia. Hay una vida eterna futura y también el
paraíso para los que cumplieran con los preceptos y el infierno para los demás.
El teórico más importante es Tomás de Aquino, quien afirmó que la Ética es la
práctica de las virtudes cristianas: la Fe, la Esperanza y la Caridad. Postula
que las acciones del ser humano siempre están orientadas a un fin, los que no
obran por medio de la razón no son libres, en tanto todo aquél que obre con la
voluntad libre es dueño de sus actos. La Ley Universal es la que rige el Bien y
el Mal, ley que puede ser conocida por la Razón. La Ética está vinculada a la
religión
La Edad Moderna
Renato Descartes, crea la corriente de pensamiento llamada “Racionalismo” en la
que se separa la Razón y la Fe, por lo que la Ética ya no está ligada a la
religión. El Racionalismo llega a su culminación con la Ilustración, periodo en
el que la Razón es la única manera de conocer el mundo. La Ilustración, a su
vez, es el instrumento teórico que servirá de base a la Revolución Francesa.
Immanuel Kant
Dedica su obra “Crítica de la Razón Práctica” al análisis la Ética, en la que
distingue la Moral que pretende ser impuesta desde fuera del Individuo y con la
que el filósofo alemán no está de acuerdo. La “Moral autónoma”, por el otro
lado, sería aquélla que guarda en sí el principio que la genera. Es en este
punto que Emanuel Kant lanza una de las propuestas filosóficas más importantes
en la Historia de la Filosofía: el Principio de la “Buena Voluntad”, principio
absoluto por el que el individuo obra sin tomar en cuenta los resultados; es
completamente ajeno a la Astucia y al utilitarismo. Se obra bien en cuanto se
obre impulsado por la Buena Voluntad, es decir, la buena intención. El
principio de la Buena Voluntad y el concepto de Complementariedad
de la Cosmovisión Andina sirven de fuente en la que nace la percepción
sobre el Ser Interactivo Complementario y la Acción
Interactiva postulados por la Voluntad de Ser. Para Kant
no existe lo bueno ni lo malo en el comportamiento humano, sólo el obrar o no
con Buena Voluntad. Del desarrollo de estos conceptos surge el “Imperativo
hipotético”, el que nos dice lo que debemos hacer. Por otro lado, el
“Imperativo Categórico”, que existe en el Ser como una fuerza irresistible y
cuyo cumplimiento sería mandatorio. El principio de La Buena Voluntad sería un
ejemplo de esta última clase de Imperativo, mientras que las leyes y normas
sobre los modos de comportamiento del Ser, son impuestas desde el exterior, por
lo cual no tienen una validez ética.
Las Corrientes
Contemporáneas
En la actualidad, hay dos corrientes principales de pensamiento: el Marxismo y
el Liberalismo, cada uno con sus respectivas variantes.
Liberalismo
Es una corriente que en su percepción original nace de las obras de pensadores
como John Locke: “Ensayo sobre el entendimiento humano”, en la que aparece por
vez primera una sistematización del concepto de Individuo y de sus libertades.
Por lo general, se ha dividido al
Liberalismo en varias ramas.
Liberalismo Político
Expresa su rechazo a la autocracia del rey, postula un gobierno democrático y
la división de Poderes. El deber del legislador sería encontrar situaciones de
armonía entre el interés público y el privado. Éste es el tipo de gobierno
existente en los países de Europa y de los EE.UU en sus diferentes variantes:
desde la democracia Presidencial de Francia, hasta la Democracia Parlamentaria,
en Inglaterra.
Liberalismo Económico
Promueve el sistema capitalista en un mercado de libre competencia y en el que
la suma de intereses individuales coincidiría con la del interés general. A.
Smith inicia el liberalismo económico con su obra: “Investigaciones sobre la
Riqueza de las Naciones”, publicada en 1776, en la que abogó también por la
libertad de comercio, la libertad de trabajo y la no intervención del
Estado en los asuntos económicos. Consideraba que el valor de un bien dependía
de la cantidad de trabajo que se había invertido en su producción. En general,
el Liberalismo económico introdujo el concepto “dejar hacer, dejar pasar” en la
Economía y defendió el derecho individual a la propiedad y el derecho de que
todo hombre busque su felicidad como el objetivo principal.
La Ética del
Liberalismo
Tuvo como su base el Utilitarismo, el que establece que el hombre busca el
placer y huye del dolor. Lo bueno sería todo lo que produce felicidad y su
principio general es: el máximo bien para la mayor cantidad de gente.
La Ética elitista
A fines del siglo XIX, apareció un sistema de Ética que propicia la
necesidad de abandonar todos los preceptos teñidos de democracia en pos de dar
paso al Superhombre y su dominio sobre los demás. Uno de los exponentes más
conspicuos de este sistema de ética fue Federico Nietzsche, en obras como “Así
Habló Zaratustra”, “El Anticristo, “Más allá del Bien y del Mal” y otras
similares. Las acciones del Superhombre están más allá de Bien y del Mal;
rechaza la moral cristiana acusándola de ser una “moral de esclavos”. Rechaza
también las actitudes hipócritas de quienes practican lo que él considera una
“Moralina”. La Voluntad de Poder es el destino del hombre superior, la que
niega cualquier otro tipo de voluntad. La lucha por el dominio es el nervio
motor de la vida.
La Ética Racista
En el primer tercio del siglo pasado, Rosenberg y Gobinau escribieron obras en
las que pretendían demostrar que la raza “aria” era superior a cualquier otra,
a las que consideraba inferiores. El deber de la “raza superior” era
esclavizarlas. Sobre esas premisas fue que emergió el Nazismo. También propugno
varios tipos de gobiernos dictatoriales de tinte fascista.
La Ética
Existencialista
El Hombre está condenado a ser libre y la moral nada tiene que ver con algún
dios. Los sentimientos son incomunicables y el ser humano siempre tiene la
capacidad de decidir por sí. De este modo, si un trabajador no envía a su hijo
a la Universidad porque no tiene el ingreso suficiente para hacerlo, la ética
existencialista afirmará que el trabajador “habrá elegido” no enviarlo. Esta es
una de las tesis más absurdas de cuántas se haya podido recopilar en la
historia de la estupidez humana. Precisamente, sobre este principio es que nace
la doctrina de la Libertad de Elegir propia del neoliberalismo actual.
El
Consecuencialismo
“La moralidad de una acción radica en sus consecuencias, las que pueden ser más
favorables que desfavorables, por lo que sólo el resultado final de la acción
es el único determinante de su moral”. Con esta idea en la mente, los
nuevos liberales-neoliberales definen tres subdivisiones del Consecuencialismo:
el Egoísmo Ético, el Altruismo Ético y el Utilitarismo.
El Egoísmo Ético, postula que una
acción es ética si las consecuencias son más favorables que desfavorables sólo
para el que la realiza.
Altruismo Ético, aparece cuando el
resultado de una acción tiene consecuencias más favorables que desfavorables
para todos, excepto para el que lleva a cabo la acción.
El Utilitarismo, afirma que una
acción sería correcta si los resultados fueran más favorables que desfavorables
para todos y cada uno.
Un análisis somero de las tres
opciones, nos lleva a eliminar de inmediato la segunda, dado que es imposible
concebir que en un sistema de Capitalismo de Competencia Madura el individuo
pueda ser altruista, lo que nos permite abocarnos al examen de la primera
opción y de la tercera. Empezaremos por ésta última.
El Utilitarismo
Liberal-Neoliberal
Recordemos que el postulado más importante del liberalismo dice que en el
mercado de libre competencia, que es el que usa el modelo marginalista,
la suma de los intereses egoístas coincide con el interés general, proceso que
se efectuaría a través de la “mano invisible”, metáfora con la que se consolidó
la idea original en el cerebro del teórico liberal. De este modo, el egoísmo
del panadero lo llevaría a ofertar pan al mercado, no por amor al prójimo, sino
por egoísmo propio; lo mismo para el carnicero y el transportista. Así, la
interacción de todos esos egoísmos permitiría la existencia del pan, de la
carne, del transporte… en una sociedad plenamente establecida. Si no existieran
esos egoísmos, no habría posibilidad de existencia para nadie. Todo esto parece
muy natural y razonable a condición de que hablemos de seres abstractos que
viven en un paraíso donde cada uno consigue lo necesario, sin tener que afectar
los intereses de los otros. Pero el mundo real no es ese paraíso, mucho menos,
cuando se vive en un mundo capitalista de competencia madura, debido a que en
este sistema hay una fuerza que separara lo que el interés común quiere unir:
la competencia, llevada a su grado extremo. La Competencia es el cimiento donde
se estructuran las relaciones entre los capitalistas y se concreta en la
necesidad que tiene cada uno de “ser mejor” que el otro. Ahora bien, en el
sistema de capitalismo de competencia madura, al que el neoliberalismo actual
apoya, la condición de “ser el mejor” se establece en un campo de batalla donde
cotidianamente se realiza una guerra no declarada entre los grupos y entre los
individuos. “Ser mejor” es obtener triunfos sucesivos en las batallas libradas,
en una serie de acciones en las que, con el objeto de “ser mejor que el otro”
el grupo o el individuo recurre a cualquier medio, legal o no legal; legítimo y
no legítimo. Para el Egoísmo Ético todo está permitido; nada es censurable,
excepto su percepción acerca de su papel en la vida de todos los días: “Yo,
nadie más que Yo”.
Por eso es que el carnicero quiere
pagarle menos al panadero y ambos, al transportista y, cuando estos objetivos
no se consiguen, entonces se unen para sacar más ganancias a los demás, en una
evolución que lleva a la conformación de oligopolios corporativos, los que
empiezan a luchar entre sí por lograr mayores segmentos del mercado mundial.
Para esto recurren a la adopción de tecnologías que ahorran mano de obra,
alimentando así en una guerra que reduce la demanda efectiva debido al
desempleo masivo que los procesos productivos causan “por ser los
mejores”. La Ética sobre la que basa la EV elimina la
Competencia para sustituirla por la Relación Interactiva Complementaria.
La razón de ser de la Economía Vital es lograr que cada grupo humano y cada
individuo tenga lo necesario para satisfacer sus necesidades básicas y el
acceso a las condiciones que le permitan un escenario, en el que logre su
autorrealización, en igualdad de condiciones, como el Individuo-para-nosotros,
en reemplazo delHombre obsesivo, el que vive prisionero perenne del
hambre y está obsesionado sólo por la idea de saciarla.
La Ética de la
Economía Vital
Es el Imperativo Categórico del Ser Interactivo Complementario, Imperativo
que se expresa en la formulación y la ejecución de todas las acciones
necesarias para lograr que el Ente inexpresado inicie y culmine su proceso de
autorrealización, hasta alcanzar el rango de Individuo-para-nosotros, al igual
que todos los miembros de todos los grupos humanos existentes en un país.
Para lograr su cometido, la EV toma
como su objetivo principal elevar la Calidad de Vida de las
Poblaciones-Territorios y de cada individuo que los componen, a través de
la Acción Interacción Complementaria entre el Estado, la
Empresa y la Sociedad Civil. La Calidad de Vida es el tema del próximo
capítulo, la que reemplaza a la Teoría del Bienestar, pues la Economía
Vital, tal como registra su definición, es también una Teoría del
Bienestar por sí misma. En el capítulo primero de esta obra quedó
definida la Economía Vital, definición que transcribo de inmediato:
El Principio de
Compensación:
Indagación:
Vimos que una de ellas postula que si el cambio de una situación a otra hace
que los beneficios obtenidos por algunos individuos permitan satisfacer a los
que resultaren perjudicados, entonces, la nueva situación, será
preferible a la anterior. Sin embargo, si la Economía ya se encuentra en un
llamado óptimo paretiano, no hay lugar para “compensar” a los que resultaren
perjudicados, pues eso significaría que los que reciben el beneficio de una
nueva situación tendrían que desprenderse del mismo para entregarlos a los que
no se beneficiaron. Esta extraña disposición nos retrotrae a la pregunta: ¿para
qué se cambió la situación vieja con la nueva? Esto es absurdo. En
realidad, no es posible vincular el “óptimo paretiano” con alguna faceta de la
Teoría del Bienestar.
Indagación sobre los dos Teoremas de
la Economía del Bienestar
El primero: en un sistema de mercado bajo libre competencia los equilibrios
competitivos que se logran en la asignación de recursos, bienes y servicios,
son Pareto-óptimos
El Segundo, en un sistema de economía
de mercado, si el gobierno emprende una redistribución apropiada de los
recursos, puede lograrse un equilibrio competitivo que representa el óptimo
social
En primer término, los supuestos
paretianos se refieren a un mercado de competencia perfecta, lo que ya no
condice con la existencia de las grandes corporaciones transnacionales, la
inmensa mayoría de las cuales operan bajo un mercado de competencia oligopólica.
Pero los marginalistas de todos los tiempos, incluso los actuales, la apoyan
porque ellos también asumen esa misma estructura de mercado. Por otro lado,
como los puntos Pareto-óptimos no toman en cuenta la desigualdad en la
distribución del ingreso, el primer teorema no sirve de nada para una Teoría
del Bienestar. En el segundo teorema encontramos una nueva distribución de los
recursos de una economía, tales como humanos, naturales, tecnológicos… que
serán orientados a la producción de bienes y servicios, bajo la condición de
“eficacia”, no de una distribución más equitativa del ingreso, lo que tampoco
parece decir mucho sobre el bienestar de los grupos humanos menos favorecidos
que estructuran una sociedad, o de los individuos que conforman esos grupos.
Funciones Sociales
de Bienestar: Indagación
Ya vimos en el capítulo anterior que el Modelo Neoclásico considera que el
bienestar del grupo resulta de la adición de los estados de bienestar del
sujeto. La modalidad más relevante sobre cómo se lograr esa adición es la que
determina funciones de bienestar general tales como la siguiente: B( u1,
u2……….un) en la que se muestra que el bienestar del grupo es igual al conjunto
del bienestar de los individuos que lo componen, cada una representada
por u dejando a los súper índices 1, 2……n la tarea de
representar al número de individuos hasta llegar al individuo n,
que es el último que conforma el grupo. Vimos también que Jeremy Bentham
presentó una iniciativa que se llamó “Función Utilitaria Social”, la que
resultaba de la agregación de las funciones de utilidad de cada
individuo.
Desde este punto de vista, cada individuo sería igual que cualquier otro, por
ello, una unidad adicional. Estas teorías son nada más ni nada menos que
un conjunto de especulaciones, bajo el nombre de “científicas”, concebidas con
ninguna intención de solucionar problemas concretos. Veamos. Establecer una
función de bienestar para cada individuo de la sociedad de un país ya es una
tarea que llevaría toda la vida de un investigador, pues los gustos de los
consumidores varían constantemente. Cada día aparecen nuevas opciones en el
mercado, nuevos productos y servicios. Las canastas familiares están en
constante cambio y la utilidad que antes prestaba un bien ya no es la misma… en
fin, el diseño de una sola función de bienestar individual es imposible. Ahora
bien, si para uno es imposible, imaginemos las dificultades de todo tipo en el
intento de diseñar funciones de producción para las 300 millones de individuos
que hay en los EE.UU. y una vez que se tenga ese cúmulo de funciones, sumarlas
y lograr así una Función de Bienestar Social. En la derivación ideal de esa
“Función de Bienestar Social” se pone de relieve que los teóricos marginalistas
no encuentran diferencia alguna entre la calidad de lo que es “Individual” y la
nueva calidad de lo que es lo “Social”. Por su parte, la Acción Interactiva sí
la identifica, pues percibe que el grupo humano no es la simple suma de los
individuos, sino que resulta de la interacción entre todos ellos. De este modo,
la “Función de Bienestar Social” debería derivarse, teóricamente, de una
Interacción Complementaria entre todas las supuestas funciones de bienestar
individual. Pero esta propuesta es aún más difícil de lograr que la anterior.
Los marginalistas saben que su “función de bienestar social” es un concepto
vacío, pero no les importa, puesto que lo que desean es desarrollar un modelo
elegante que les otorgue prestigio entre los miembros de su cofradía. Por otro
lado, con el deseo de hacer digerible su propuesta, Bentham, de la primera
corriente clásica, considera que una unidad adicional del bien sería igualmente
útil para el pobre que para el rico. Este supuesto es tan absurdo que no vale
la pena referirse a él, especialmente si la EH orienta su accionar a la
reivindicación del Hombre obsesivo, tal como quedó definido.
Las Curvas de Indiferencia Social
Vimos que eran iguales que las curvas de indiferencia individuales, sólo que en
vez de registrar las combinaciones de dos bienes disponibles para un sujeto,
combina las utilidades de dos individuos. En virtud de que la EH no acepta la
Curva de Indiferencia como un instrumento adecuado para el análisis,
simplemente la descarta en la versión que los marginalistas quieren que sea
“social”
Abba Ptachya Lerner, Bessaravia, Rusia
(1903-1982) fue un economista que tenía tendencias socialistas. En el anterior
capítulo citamos su afirmación de que la eficiencia implicaba tomar en cuenta
la distribución del ingreso. Un anuncio preliminar como ése nos permitió un instante
de regocijo al saber que por fin había alguien que se ocupaba de la Teoría del
Bienestar, tomando en cuenta los objetivos intrínsecos a la Teoría misma; pero
la alegría no duró mucho, pues al poco tiempo cayó también en la casa del
jabonero marginalista: el óptimo paretiano.
Nicholas Kaldor (1908- 1986) nació en
Budapest: fue un representante del keynesianismo y su campo de análisis
favorito fue el desarrollo económico. Analizó la distribución del ingreso,
cuyos resultados superaron el óptimo paretiano. Fue el primero que se refirió a
la tesis de la Compensación: si una modificación en la distribución del Ingreso
se complementaba con la compensación plena a los no beneficiados, por parte de
lo que aumentaron su bienestar debido a la nueva situación, el resultado sería
un aumento del producto y del bienestar general.
Ya vimos que la Compensación en esos
términos no soluciona nada. Pero, recordemos que también sugirió dividir la
Economía del Bienestar en dos partes: la primera se ocuparía del análisis de la
producción y la segunda de la distribución. Decía que el problema de la
distribución del ingreso sería el único que dependería de la evaluación de la
utilidad, por lo que un cambio aumentaría el bienestar general, luego de una
distribución del ingreso que mejorara la posición de todos. Pero Kaldor se
apresura a completar su versión, anunciando que la distribución del
ingreso per se no logra una posición superior a aquélla que
existiría después del cambio.
Ante la propuesta de Kaldor, nos
preguntamos: ¿Cuáles son las condiciones de una nueva distribución del ingreso
que “mejore la posición de todos?”. Como de costumbre no hay una respuesta
consistente a la pregunta, al igual que tampoco la encontramos para otras
preguntas de igual de interés.
Tibor Scitovsky, 1910-2002 Budapest: analizó la
propuesta de Kaldor y argumentó en sentido de que una nueva situación podría
ser inferior a la original, pues los precios relativos de los bienes de la
canasta original podrían valer más.
Abram Bergson (1914-2003) EE.UU: Pone como condición
de un avance en la función del bienestar social el óptimo de cambio, esto es,
la relación de sustitución entre cualquier par de bienes económicos sea la
misma para todas las personas. A la anterior condición le añade una segunda: la
relación de sustitución entre cualquier parte de factores sea la misma en la
producción de todos los bienes. De este modo, el óptimo general emergerá del
cumplimiento de las dos condiciones.
Otra vez nos encontramos con más de lo
mismo: la eficiencia es el objetivo de la Economía, no la distribución. Ante
esta afirmación implícita, es preciso preguntarse: ¿saben los supuestos
teóricos de la Teoría del Bienestar que esta disciplina se refiere al
incremento del grado de bienestar de una población y que para ello es preciso
hablar sobre todo de una distribución más equitativa del Ingreso? No. No saben.
Ian Malcolm David Little, 1918,
Inglaterra, fue uno de los primeros críticos de las teorías de la Economía
del Bienestar, empezando por el supuesto de la competencia perfecta como una
solución óptima. Por otro lado, no acepta que la eficiencia pueda ser aislada
de la equidad y afirmó que cualquier manipulación del sistema en busca de
una mayor eficiencia, implica una redistribución del Ingreso. También se
refirió al hecho de que un cambio podría ir en contra de los pobres y que la
definición de “eficiencia económica” de Kaldor no era sino una acuñación vacía
con supuestos éticos no aceptables.
Con Little, ya se va diseñando una
nueva visión de la Teoría del Bienestar, mucho más sólida y viable, la que
culminaría, como ya vimos, con Rawsl.
La teoría de los bienes públicos
Se dice que esta clase de bienes producen economías externas, las que
aumentarán el incentivo del “parásito”,el que encarece los costes
transaccionales, puesto que no paga por el servicio que recibe como lo hacen
los demás. Veamos: el modelo neoclásico concentra el 85% de la riqueza y del
Ingreso planetario en el 15% de un grupo de élites. Ahora bien, esto significa
que más del 50% de la población del mundo está en la línea de pobreza. De esta
manera, el modelo deja sin ingresos a miles de millones de habitantes del
planeta, a los que el gobierno desea ayudar, y tachan de parásitos a los que no
pueden pagar los servicios públicos.
En este tren de frustraciones, cuando
todo parecía perdido en lo que se refiere a la estructuración de una verdadera
Teoría del Bienestar que cumpliera con los objetivos
originales, por fin aparece el gran teórico.
John Bordley Rawls (1921-2002)
filósofo norteamericano, fueun gran pensador liberal,
considerado como una personalidad en asuntos teóricos sobre la Moral y la
Filosofía Política. Profesor de la Universidad de Harvard, su pensamiento sobre
el bienestar social es conocido como Rawslasianismo.
Repitamos lo que dijimos en el anterior
capítulo sobre la visión de este gran tratadista.
El criterio básico para la aplicación
de una política de bienestar social congruente, parte del principio de que el
bienestar se maximiza cuando se maximiza la utilidad de quienes tienen menos
recursos. Ninguna actividad económica aumentará el bienestar social si es que
no mejora la situación de miembros de esa sociedad que menos recursos tienen.
Esta posición cambia el ángulo polar
del planeta con relación a la Teoría del Bienestar y ofrece a las nuevas
generaciones una de las afirmaciones más contundentes en la dimensión de “lo
que debe ser”, pregunta esencial de la Economía del Bienestar. La Economía
Vital, en su definición, concuerda, en principio con la visión de Rawsl. El
filósofo (tenía que ser un filósofo, no un economista del marginalismo, el que
mostrara la visión integral del tema) decía que una acción racionalemplea
los medios oportunos para la satisfacción de los fines, lo que concordaría con
la percepción neoclásica y su homo economicus. Por otro lado, una acción
razonable tomaría en cuenta los fines moralmente justificables
del otro, que es la posición del propio Rawsl. Aunque la visión de Rawsl no
especifica necesariamente si la mejora de los pobres debe ser absoluta o
relativa respecto a los otros grupos, la EV la interpreta como un avance
en términos absolutos y relativos dentro de la sociedad. En otras palabras, de
entre todas las Teorías del Bienestar, la EV se queda con la John
Bordley Rawls.
La Calidad de Vida es el
indicador que establece el grado de satisfacción material, sicológico y
espiritual del Individuo. Incluye la satisfacción de sus necesidades básicas,
la minimización de la incertidumbre con relación al futuro y con la
satisfacción de esas necesidades. Incluye también el sentido de pertenencia y
su participación activa en las decisiones sobre los destinos de la Sociedad en
la que vive, la Vivencia de que su identidad es respetada por todos los demás y
las opciones que la Sociedad pone a su disposición para escoger la actividad a
la que habrá de dedicarse, de acuerdo con sus habilidades y su capacidad. Por
último la Calidad de Vida se expresa en la protección que le brinda la Ley a su
propiedad, a su seguridad física y jurídica, como también garantiza el libre
ejercicio de sus derechos humanos, civiles y ciudadanos para él y su familia.
Economía Vital:
Calidad de Vida
Es el uso normado de la Libertad del Individuo, esto es, el goce permanente
de ser el Individuo Complementario y actuar en consecuencia.
La Calidad de Vida es un concepto
histórico-cultural-económico y, por ello, se basa en el estándar
desarrollado por las Sociedades en su devenir en el Tiempo-Espacio y expresa la
satisfacción subjetiva del Individuo Complementario por las bondades que le
otorga el privilegio de vivir. La Economía Vital establece las siguientes
categorías que sirven de base a la objetivación práctica de la definición
formulada de la Calidad de Vida.
El Ser
Complementario y la Naturaleza
El Ser Complementario es una parte de la Naturaleza, vive en
un delicado balance con ella a la que se vincula por medio de la Relación
Interactiva Complementaria. En el marco de esta relación, el Ser
Complementario asume su condición natural por medio de una actitud de Empatía,
por lo que vive en un permanente equilibrio con su medio ambiente, bajo el
principio de Conservación, es decir, de la práctica que no permite que la tasa
de explotación de los recursos naturales iguale a la tasa de reposición de esos
recursos. La Naturaleza responde a esta actitud poniendo a disposición del Ser
Complementario los frutos y la riqueza que germinan en su seno. La terrible
expoliación que el marginalismo hace de la naturaleza por medio del Homo
consumidorus, representado por las élites que tienen pautas de sobreconsumo y
de derroche, por una parte, y de las corporaciones transnacionales, por la
otra, son un atentado permanente en contra de la Naturaleza, atentado que
ignora que el ser humano es parte de la Naturaleza y que cualquier atentado en
contra de ella es una amenaza en contra de la existencia misma de la especie
humana. La EV afirma que el agravio a la Naturaleza debe terminar.
El Ser
Complementario y el Trabajo
La EV establece el Trabajo es la actividad por la cual el Individuo
Complementario logra su autorrealización. Este proceso exige que el Individuo
Complementario, en su calidad de trabajador, desarrolle su actividad productiva
en fuentes de trabajo que le permitan expresar sus dones naturales, sus
habilidades adquiridas y su iniciativa y conocimientos en el proceso colectivo.
El modelo marginalista considera que el
Trabajo es un castigo. Sobre ese concepto formula curvas de oferta de trabajo
basadas en la opción que el ser humano tendría de trabajar, lo que es una pena
impuesta por la empresa y la dedicación de su tiempo al ocio, lo que sería un
privilegio. En realidad hay algo de verdad en ello. Las condiciones en las que
trabaja la mayoría de los obreros del mundo, especialmente en los países
subdesarrollados, son tan ínfimas y sus ambientes son tan hostiles, que hace
del trabajo un verdadero castigo y no un medio de autorrealización individual.
Cuando la Sociedad esté conformada por el Ser Complementario, el trabajo será
una forma de consolidar la propia identidad en el proceso de autorrealización
que el Individuo Complementario encontrará en él.
El Ser
Complementario Integral
La EV ha establecido que la unidad Hombre-Mujer; Mujer-Hombre, es la unidad
existencial de la especie. En la Sociedad del Ser Complementario esa unidad
desarrollará los procesos productivos en consonancia con los deberes que ambos
compartirán en el hogar. Para ello, prevé que la jornada de trabajo habrá de
dividirse en horarios que permitan que cada uno trabaje medio tiempo, mientras
el otro se ocupa de las tareas domésticas, reuniendo entre ambos, el salario de
tiempo completo. La imposición actual, la que hace recaer el trabajo doméstico
exclusivamente sobre la mujer, llegará a su fin por medio de la Acción
Complementaria de cada uno.
El Ser
Complementario y la Sociedad
La participación del Ser Complementario en la Sociedad no será considerada una
obligación sino un derecho inherente al Ser mismo. La Interacción
Complementaria que habrá de establecer con los demás le permitirá ser parte
constitutiva de los esfuerzos colectivos para alcanzar los objetivos comunes
que la Sociedad persigue.
La Discriminación,que es el
marginamiento que la Sociedad hace del individuo por razones de su raza, de su
credo religioso, de su nacionalidad, de sus preferencias políticas y sexuales
llegará a su fin, a través del fortalecimiento y la consolidación del Estado de
Derecho que la EV promueve.
La Exclusión, que es la privación
que la Sociedad impone a grupos humanos enteros de participar en las mesas
donde se decide sobre el destino de la Sociedad, especialmente la exclusión que
se impone sobre los pueblos originarios del planeta, habrá llegado a su fin con
el establecimiento de un Estado Participativo a la par del
Estado de Derecho. Así, tanto los grupos humanos como los individuos nunca
serán marginados.
El Individuo
Complementario y la Igualdad
A pesar de que el Individuo Complementario tendrá un modo de comportamiento
expresado en la Acción Complementaria, la filosofía de la EV determina que cada
Individuo es diferente de los demás. Las destrezas individuales son diferentes,
las capacidades innatas y desarrolladas también, como serán diferentes sus
respectivos grados de Emoción Poética, al contemplar una obra de arte y la
intensidad de sus vivencias en sentido general. Lo que la Sociedad del Ser
Complementario ofrecerá al Individuo Complementario será la igualdad de
condiciones que tendrá para que ponga en marcha su proceso de autorrealización.
El Individuo Complementario tendrá en común con los otros individuos la
concepción de la Relación Interactiva Complementaria, la Acción Complementaria
y la Alteridad; pero las maneras en que estas percepciones se expresen en la
realidad, dependerán de la identidad propia del Individuo Complementario.
EPÍLOGO
Hemos peregrinado por un buen trecho
del modelo neoclásico de la Economía, indagando algunas de sus percepciones y
presentado nuevas alternativas conceptuales. Quedó establecido que el concepto
primordial de la Economía Vital era la noción de Complementariedad entre el
Estado, la Empresa Privada y la Sociedad Civil. Establecimos que el Capitalismo
tiene variantes y que la Economía Vital era precisamente la base para
adecuarlas a los países subdesarrollados.
La Economía Vital mostró también sus
propios instrumentos analíticos los que se complementan entre sí.
Se demostró que la Economía Vital sirve
para sustentar todo un modelo económico nuevo con sistemas productivos
orientados a mercados masivos.
Pero también mostró su ubicuidad para
aplicarlo a sistemas de producción flexible, especialmente para los casos en
los que se lleven a cabo planes de Desarrollo Local. En este sentido, vimos que
la Economía Vital se vinculaba también con mi obra Hacia el Desarrollo Local
Complementario.
También quedó muy clara la noción de
que la Economía Vital no pretende sustituir al sistema capitalista, como tal,
sino adecuarlo a las condiciones de cada país.
Para el efecto, la Economía Vital
anuncia el Capitalismo de Complementos, modelo que será incluido en una de mis
próximas obras, La Globalización Paralela, cuyos temas estarán
inscritos en lo que ahora se denomina Macroeconomía.
UNA SECCIÓN
COMPLEMENTARIA
¿Es el Trabajo una pena, una
penitencia, un castigo? ¿Es el trabajo el medio por el cual el hombre se
realiza como ser humano? Las respuestas están implícitas en las dos imágenes
anteriores. El trabajo es una pena, un terrible castigo para la mayor parte de
los seres humanos y un proceso de autorrealización feliz para muy pocos. En eso
consiste el principal conflicto humano de todos los tiempos.
LA IDEOLOGÍA
Esta sección tiene por horizonte
mostrar objetivamente el método que yo utilizo para lograr el Conocimiento
Complejo que necesito.
Para empezar, debo declarar que para mí
es inconcebible que alguien escriba sobre temas relacionados con las ciencias
sociales, especialmente, con la Economía, y que no sepa por qué escribe como
escribe y no de otro modo. Tal como lo subrayé en reiteradas ocasiones, ningún
ser humano es “puro”, tan puro que “ningún rayo de luna filtrado le haya”. Por
otra parte, sabemos que la Economía es, de todas las ciencias sociales la más
impregnada de Ideología. En este tren de reflexiones, sigo la senda trazada por
Karl Marx, Gunnar Myrdal, Thorstein Veblen y los Instituionalistas en general.
“No nos hagamos los tarugos”. Con el objeto de poner en práctica los preceptos
del Conocimiento Complejo, expresión acabada del Principio de lo Racional,
usaré de una ficción literaria, la que transcurre en una dimensión en el que
los acontecimientos se muestran simultáneamente. Lo hago de ese modo, en el
marco de mi convicción de que la expresión humana debe ser lo más integral
posible.
****
Los espíritus están en elipse,
circunvalando alguna parte del infinito. Las noches caen como las cortinas de
las funerarias, en cascadas de negro, arrugadas de luz: hablan sobre el génesis
del término Ideología.
De pronto, una voz se alza con la
autoridad que le ha dado el tiempo-espacio, allí donde el Big-Bang ha
registrado sus primeros ecos. Era el mismo personaje que le preguntó a una niña
criada para reina, si era virgen, a lo que ella había contestado “lo era, hasta
que su majestad me lo preguntó”. Fue la única vez que alguien le habló por
encima del hombro.
Pero hoy, Napoleón nos trae el regalo
de su palabra; viene apañada en el pomo de varias espadas. Es que hubo quienes
fueron a su favor primero y luego desertaron de él y de lo que perseguía;
oigamos, oigamos la voz de la artillería en acción
Ellos son los traficantes de las
ideas; son los ideólogos, jugadores de las palabras y de las
convicciones. Nunca confíen en las palabras medidas con el sable que no ha
salido de su vaina; son palabras que caen no por su peso, sino, por falta de él.
Gracias Gran Corso, pudiste unificar
Europa tal como sabes unificar tus proclamas, pero tus palabras se esparcen en
nuestro espíritu como las sombras en la acuciosa noche… ¿Será posible? ¿Es
Maquiavelo el que nos visita? ¿Es el Príncipe de los príncipes el que ahora
hace que sus pasos sean sonoros, tan decisivos y firmes como sus
sentencias?
Hay desvíos más grandes que los que
sufre la luz a su paso de los cuerpos grandes que giran en los espacios
estelares. Pero no hay desvío más grande que el que se da entre la realidad y
las ideas que se apañan en la intención política. Eso es Ideología, el arte de
deformar lo que tiene forma. La ciencia de falsear la verdad por apego a la
bolsa.
Si lo oído por nosotros ha sido venido
de ti, por bienvenido y bien oído lo tenemos, gran pu-lidor de las grandes
astucias, de las grandes intrigas y de los grandes misterios de pasillo
Y ahora vemos, y al ver, no abjuremos
del placer que nos trae lo que vemos. Él es Nietzsche, el que tiene el genio en
los lóbulos frontales.
Ideología es el ocultamiento de la
realidad por la falsa moral; el desenmascaramiento de esa falsa moral es un
imperativo categórico, tal como lo quiso Kant. El ideólogo es un ser que nace
en la maleza, crece en la maleza y en la maleza debe morir, aplastado por
nosotros y por todos los que son como nosotros.
(Nietzsche deja el espíritu de Dioniso
riendo del gozo de la vida ante la seriedad de Apolo, que renueva su
sufrimiento cuando otros renuevan su gozo)
Las visitas ilustres siguen
honrándonos; si vemos el ambiente con algún detenimiento escrutador, veremos
que está con nosotros uno de los ilustres miembros de la Gran Orden de la
Fenomenología. Te saludamos Scheler
La Ideología pertenece al campo de la
Sociología del Conocimiento y debe ser estudiada por sí y por su relación con
un tiempo histórico.
Gracias, respetado Scheler; tu visión
llegó hasta la de Mannheim, el que fundó lo que tú siempre quisiste: la
Sociología del Conocimiento, lo cual fue hecho en muy buena forma. Ahora
recibamos a Luckas y a su personalidad discriminadora, pues ha privado del
derecho de tener una ideología a todo aquél que no fuera burgués o proletario.
Así es; sólo esas dos clases tienen,
cada una por su lado, una ideología consolidada, las demás carecen de ella; lo
que tienen son reflejos de alguna de las dos.
Goldman, el apreciado Goldman
complementa lo que dice Luckas.
¿Qué tienes para nosotros querido Goldman?
La Ideología es una visión del mundo,
un conjunto de aspiraciones, de sentimientos y de ideas que compactan la
voluntad de un grupo.
Tu aporte es invalorable y, por ello,
tu memoria es tan respetable para nosotros que no queremos que nos abandone;
nunca permitiremos que nos abandone porque nunca la abandonaremos. ¡Abran paso!
¡Abran paso! Está con nosotros Karl Mannheim, el fundador de la Sociología del
Conocimiento, el sistematizador del estudio de la ideología.
Las gracias sean dadas; nada surca los
aires mejor que el pensamiento que se comparte con quienes es imperativo
hacerlo.
Las ideologías son reflejos de una
situación social que ocultan a la par que reflejan; el inconsciente colectivo
de grupo oscurece la condición real de la sociedad.
Nada hay que decir en contra de lo
dicho por ti, excepto que haces privativa de la Ideología lo que creemos que es
común a todo el conocimiento.
(La reunión de los hombres con los
espíritus efervece de plenitud y de fulgurante sosiego. Es que los grandes de
la historia han decidido ser pródigos con la lengua, como lo fueron con los
oídos)
Max Weber viene: lo hace acompañado por
los predestinados al paraíso celestial en el cielo y al paraíso terrenal en la
tierra; ha dicho que la frugalidad del millonario es el escultor del capital.
Pasa Weber, pasa, que estamos en el salón de la tolerancia.
Hay una profunda relación entre la
ética protestante y el surgimiento del capitalismo en la historia de la
humanidad. Por ello es que el capitalismo, el más materialista de todos los
sistemas económicos, surge de la espiritualización puritana en su ambición de
acercarse más y más a Dios.
Regresa a tu tumba, Weber; seguramente
Calvino encenderá una hoguera para mostrar su fe y, sumada a la tuya, asarán a
alguien no querido por tu Dios. Nos visita el de las variaciones concomitantes
en la Sociología. Estamos prestos a absorber tu palabra, maestro Durkeim.
El mundo existe independientemente de
la conciencia subjetiva; así, el conocimiento del mundo se logra a través de un
sujeto cognoscitivo, por un lado, y el objeto que se conoce, por el otro. La
Ideología entonces, vendría a ser la alteración de este criterio en el
conocimiento de la sociedad, alteración que realmente no transmite fielmente lo
que se ve. La Ideología es el conjunto de ideas y de sentimientos, también es
el agregado de las instituciones y canales por los que se hacen conocer y son
inculcadas al grupo en particular.
La separación del Ser en un
“sujeto-que-conoce”, para conocer “un objeto-que-se-conoce” es, para nosotros,
Durkeim la prueba del desgarramiento del ser humano. El excesivo deseo de
acumulación ha propiciado este desgarramiento y ha causado la orfandad
que lo aqueja; pero tu aporte, admirado Durkeim, sobre el papel de las
instituciones en la formación de la Ideología es un eslabón de sólida visión y
se ha templado en la cadena de nuestras percepciones. ¡No lo pierdan de vista!
Viene perseguido por el Nobel. Su “Nausea” es el desdoblamiento de su “Nada”.
Son ideólogos los filósofos que no son
realmente creadores, Tales, por ejemplo, como Kierkegaard y Jaspers, en
contraposición a los filósofos creadores como Descartes, Locke, Kant, Hegel,
Marx… Estos últimos han producido filosofías creadoras de mundos; los
prime-ros, los ideólogos se han limitado a explorar y a explotar el dominio
abierto por los grandes filósofos.
Tu afirmación Jean Paul quedaría
incompleta si no añadiríamos de nuestra cosecha algo que ha madurado en
nosotros.
En Marx, por ejemplo, la creatividad
filosófica y la concepción ideológica se complementan, como sucede en varios
otros que llegan a las mismas dimensiones del conocimiento.
Permítenos un pequeño aditamento: los
creadores de la filosofía también pueden producir Ideología, pero que los no
creadores se limitarían a concebir ideologías.
No te olvides que ahora te despedimos
con un adiós, querido Sartre, un adiós que quiere ser promesa de retorno
siempre revivido.
(En la sala hecha de espíritu y de
historia, la génesis del término convocó a Daniel Bell, quien en la
década de los ’60 escribió un libro “El Fin de la Ideología”.)
Recordemos que postuló que todas las
ideologías pertenecían al pasado, puesto que los problemas de la sociedad
no serían políticos, sino técnicos.
Inclusive creía que los problemas del
subdesarrollo eran técnicos
Lo que revelaba una visión muy estrecha
de la Ideología pues se circunscribía a una simple metodología para resolver
los problemas de la sociedad.
No se orienta a una concepción
diferenciada de lo que es la sociedad ni a identificar cuáles son sus
problemas; claro que es imposible acordarse de Bell sin traer a Fukiyama y su
“Fin de la Historia” También es imposible evocarlos a ambos, sin invocar la
imagen del entonces presidente de la Real Academia de Ciencias de Inglaterra.
Aquél que en 1895 declaró que “nada quedaba por ser inventado en el mundo dado
que todo ya ha sido concebido y realizado” Esto nos demuestra que nadie está
libre de decir una estupidez, pero que las estupideces expresadas con gran
majestad son las que más nos hacen apiadarnos de nosotros como miembros de la
especie)
(El torbellino de pálpitos se hizo
tumulto de susurros y luego, oleaje de tempestuosas exclamaciones donde los
corazones parecían un conjunto de sonajas)
Bienvenido seas Hegel, encarnación en
antítesis, de tu propia tesis; queremos escucharte, deseamos oírte y, al
hacerlo, deleitarnos con lo dicho, con lo escuchado, con lo absorbido.
La Ideología es la conciencia
desgarrada de sí misma; su desviación con relación a su propio conocimiento.
Por la Ideología la conciencia es lo que no es y no es lo que es. El Estado es
la concreción del Espíritu Objetivo; en él se armonizarían los intereses de la
persona o del propietario con los del sujeto moral y el ciudadano político
En cambio, la Ideología es el
movimiento de tornarse extraño a sí mismo.
Gracias artífice de la objetivación
misma de la Razón; la idea de desgarramiento, admirado Hegel, nos ha
causado una profunda impresión. Surge en nosotros como el aire aparece azul en
lo lejos y el rojo en el magma que el volcán arroja; nunca dejes de visitarnos,
Hegel.
Te saludamos, Marx, para que tu
espíritu también encuentre en este recinto el Espacio que la historia, con ojo
tan severo, le ha asignado. Nos alegra que tu voz se escuche junto a las voces
de todos, entonando himnos de flamígera redención final ante la utopía no
realizada aún; ante el primer intento fallido
Insisto en identificar la visión
deformadora de la Ideología como la falsa conciencia; todos los fenómenos
sociales son desfigurados por las clases, de acuerdo con sus propios intereses.
La separación del trabajo manual del intelectual ha otorgado al segundo
primacía irreversible sobre el primero lo que ha causado la alienación del
trabajador en capitalismo.
El trabajador ya no reconoce su trabajo
objetivado en la mercancía, por eso la lucha de clases continúa su desarrollo;
los hombres son los productores de sus representaciones, pero, siendo como son,
reales y actuantes se hallan condicionados por un determinado desarrollo de las
fuerzas productivas.
Algunos doctrinarios afirman que la
Idea es sostenible independientemente de su conformación con la ciencia
empírica, ésa es una forma de desfiguración ideológica, pues quiere olvidar que
el Ser es la realidad; que la conciencia, es el reflejo de ese Ser. Los
procesos históricos deforman la relación, hacen de la conciencia la causa
primera y ponen al Ser, a lo real, como efecto.
Así, hago de mi deseo un ruego:
no transformen la teoría en un dogma; no deformen la realidad, si lo hicieran,
se deformarían ustedes mismos.
Hemos intuido que la división del Ser y
la Conciencia es un reflejo de la separación del “sujeto” activo, que conoce
y un “objeto” supuestamente pasivo, lo que se conoce. Hemos intuido que
es una separación artificial por un proceso de abstracción para facilitar el
proceso cognoscitivo del hombre. Pero postulamos que el conocimiento real no se
realiza por la acción de un supuesto sujeto, en su pretensión de conocer un
supuesto objeto, ambos completamente separados entre sí.
Afirmamos que el conocimiento se
efectúa en una relación Parte-Todo del Complemento Interactivo con
el Universo y entre todos los Seres como partes del Todo.
Postulamos también que esta percepción
del mundo desde el vértice Parte-Todo, en vez de la ilusoria relación
sujeto-objeto, es la gran diferenciadora.
Creemos que es la gran deformadora
entre la visión genuina y la vulgar; entre la ilusión creada por los intereses
y la que aparece menos deformada.
Para que mi pensamiento no sea
deformado, quiero dejarles este acertijo, al estilo de la vieja Esfinge: La
naturaleza se conoce a sí misma a través del hombre
Este acertijo, respetado Marx, es el fundamento más loable sobre el que
descansa la noción Parte-Todo de la que hablamos; su origen
viene, por eso, de ti.
Si la afirmación hubiera
provenido de algún metafísico místico animista, de algún idealista
desproporcionado, no hubiera tenido la solidez que le otorgas.
Le damos la valía que exige porque la
modeló el fundador del materialismo científico, visión intelectual que no
acepta ideas “sobrenaturales” de fantasmas
La parangonamos con tu aserción de que
la Ideología de la clase obrera es la única que no deformaría la realidad,
porque, para ti, sería la verdadera
En eso no concordamos
Pero, juntando lo tuyo y lo nuestro diríamos:
Para ti el proletariado sería la única
clase que tiene lo que llamamos unaRelación Interactiva Complementaria con
la Naturaleza.
Al entenderlo así, declararíamos que el
ser humano aún no ha evolucionado históricamente en un grado tal que le permita
ser consciente de esa Relación.
Antes tendrá que alcanzar el status
de Ser Complementario; tal como lo define la Voluntad
de Ser, percepción filosófica que avala estas afirmaciones.
Pero el hecho de que tú impliques la
vigencia de esa Relación Interactiva y nosotros entendamos que lo implicas, nos
muestra que en principio apoyas nuestra visión.
Ensamblemos, enérgico Marx, tu
percepción y la nuestra para consolidar la más ambiciosa de nuestras metas:
lograr la Síntesis Formal de la Idea y de la Materia.
Postulemos que esa Síntesis es la única
manera de llegar al fin de la prehistoria del ser humano y empezar la historia
verdadera, la historia del Ser Complementario.
Afirmemos que es la única manera, Marx,
de que tu deseo sea logrado al lado del nuestro, precisamente el que se
encierra en tu vaticinio:
Algún día la Naturaleza Humana será
parte de la Naturaleza
y la Naturaleza será parte de la Naturaleza Humana.
(Y Marx contesta)
Hagan con mi obra vuestra obra; hagan
con mi palabra vuestra palabra, pero recuerden que siempre debe ser renovada;
el dogmatismo es el peor enemigo que tiene la humanidad. Ya falló una vez, allá
en las estepas de Rusia; mi pensamiento es un aporte, no un dogma; debe ser
transformado de acuerdo con las condiciones de cada país.
Así quedó constituido el postulando de
la conversión del hombre desde Sujeto-Objeto a Parte-Todo en la determinación
de lo que es la Ideología. Esta rectificación hace que el hombre desgarrado de
hoy vuelva a su arraigo con el Todo y, con ello, a la “Edad de la
Inocencia” vislumbrada no por un ideólogo, sino por un poeta, Octavio Paz….
(Los espíritus se han ido, llevando
cada uno, una arista de la rosa de los vientos)
−Después de que los grandes tatuaron en
nosotros las ideas traídas desde el ayer, que retumben en nosotros los timbales
y se apresten las trompetas para anunciar que ya tenemos la materia que nos
permite esculpir nuestra propia definición sobre lo que es Ideología
−arcillemos nuestro propio molde y lo pongamos a prueba con las definiciones
dadas por los grandes; así no correremos el peligro de naufragar en medio de
los pecados en flor, entre los cuales, la omisión sería uno de los más
peligrosos
−que así sea; propongo que sinteticemos lo que cada uno ha prefigurado como
losa infracturada y sustentatoria del edificio conceptual
−que la noche de los tiempos no nos sorprenda hablando sobre lo que haremos,
sino haciendo lo que hemos hablado; de acuerdo; para empezar, debemos analizar
una ideología consolidada y sobre ella lanzar los lazos de nuestra visión, los
que permitan captar sus bajos como sus altorrelieves
−toda buena idea llama a otra; en virtud de que hay dos sistemas de pensamiento
fundamentales, el marxismo y el liberalismo, sugiero que utilicemos uno de
ellos como molde de comparación para la tarea de arcillaje que nos proponemos
con tanto ánimo y tan poco prejuicio; planteo el marxismo, por ser un
pensamiento cerrado en sí, lo que nos permitirá observar sus cualidades y sus
desmoronamientos teóricos, todo al mismo tiempo
−voy con la palabra, portadora del pensamiento: lo primero que debemos recordar
es lo que la Dialéctica de Complementos nos instruye sobre este asunto: una
ideología, independientemente de sus jaspes, deriva de una visión
filosófica
−es necesario establecer que, derivando de una visión filosófica, no sería
ideología si la visión no fuera aplicada al análisis histórico de cada país
−¿significaría eso que cada país tiene una ideología aparte de las demás? ¿No
dividiríamos así el pensamiento hasta convertirlo en un vitral astillado, tanto
del vidrio mismo como de sus colores a la par?
−por eso es importante no poner el dedo en los labios con excesiva devoción; la
prudencia no debe estar ahora en el acto de callar sino en decir lo necesario y
algo más, para que lo necesario sea más que necesario
−lo cual nos lleva a la conclusión de que una ideología puede existir en
abstracto, tanto en la mente como en el libro, pero su aplicación debe ser
concretada en un grupo humano con una historia, una cultura y unos objetivos
determinados
−así sería, pero sólo bajo el
escudo protector de reconocer que en cada país hay varios grupos humanos que
tienen, cada uno por su lado, su historia y sus objetivos determinados; por eso
es que, adelantándonos a la definición final, diremos que para que un país sea
consolidado como Nación debe tener objetivos comunes, los que deben derivar de
la coincidencia, por lo menos temporal, de por lo menos alguna parte de sus
respectivas ideologías
−me parece un anticipo de valor inestimable
−luego del anticipo, veamos la materia prima que hemos logrado; los marxistas,
grandes alquimistas de la era del vapor, han afirmado que la Ideología deriva
de la visión materialista “científica” o de cualquiera de las concepciones
“idealistas” de la filosofía
−con sutileza celeste, que sería la envidia de la sutileza de un hipopótamo,
han postulado que sólo hay una concepción científica de la Sociedad: la
concepción del Materialismo Histórico, que sería la aplicación de la dialéctica
materialista a los estudios de la sociedad, de la historia y del pensamiento
−también han dicho que el materialismo histórico es la ideología del
proletariado y con ello, han instruido que ésa es la única que no deformaría la
realidad
−sin embargo, esta afirmación autopromocionadora, no borra el hecho de que
existan varias interpretaciones del materialismo histórico, tales como las que
fueron sustentadas por Marx, Lenín, Trotsky, Kautsky, Mao Tse Tung, Castro, El
Che... para citar algunos de los más conspicuos, cada uno de los cuales
protesta ser el verdadero representante de la Ideología Proletaria
−creo que vamos por buen camino
−para distinguir con mayor propiedad las diferencias entre estos representantes
de la Ideología Marxista, que es como separar las astillas que bullen en el
tubo de un caleidoscopio, pongamos como ejemplo las concepciones que cada uno
tiene de la revolución socialista; Marx vio la revolución socialista como la
resolución de la contradicción interna del sistema capitalista, cuando éste
alcanza su pleno desarrollo
−Lenín creyó que podía darse un socialismo en un solo país, en este caso Rusia,
aún antes de que el capitalismo hubiera madurado lo suficiente
−Kautsky sostuvo que únicamente con la aparición del “Ultraimperialismo” en el
mundo se podría crear las condiciones para la revolución socialista
−Trotsky postuló que la revolución debía realizarse en el planeta sobre la base
de las “revoluciones democráticas burguesas en cada país” de acuerdo con las
condiciones históricas que le dictaba su respectivo devenir histórico, dando
nacimiento al concepto de la “Revolución Permanente”, la que instruye que una
manifestación de los jubilados es ya una detonación de la Revolución
−la revolución liderada por Mao Tse Tung, no tuvo al proletariado sino al
campesinado, como su nervio motor, como su masa, como su comienzo y como su
final
−todos los anteriores reafirmaron la hegemonía del Partido Comunista como el
único que podía dirigir la revolución socialista, pero Fidel Castro dirigió la
revolución en Cuba no sólo sin el Partido Comunista, sino a pesar de él
−finalmente, la caída del Muro de Berlín y la Desaparición de la ex URSS
demostraron que todos ellos, y muchos más, habían estado equivocados
−en este sentido: ¿puede hablarse de una sola teoría materialista de la
revolución?
−¿puede, acaso, hablarse de una sola “ideología del proletariado”, como la
única verdadera, la única no deformada, la única incólume, la única no
desvirgada por la realidad?
−por supuesto que no
−pero lo que se expone acerca de la Revolución puede extenderse a otros asuntos
de igual importancia tales como: determinar el papel más importante del
sindicato; identificar la contradicción principal en un momento determinado de la
historia; objetivar el papel del empresariado nacional, la intensidad de la
lucha de clases, el por qué debe haber una Alianza de Clases, el por qué esa
alianza no sería de primera importancia.....
−de este modo podemos llegar a la conclusión de que una ideología, en este
caso, la del Materialismo Histórico, puede tener la concepción de la revolución
socialista al estilo de Marx, la tesis del Ultraimperialismo de Kautsky, la
prescindencia del Partido Comunista en la organización revolucionaria, tesis
sostenida por Castro y el Che y tantos otros
−ante una variedad tan grande de concepciones sobre el mismo asunto dentro de
una misma ideología, es preciso conceder que una Ideología es, en primer
término, un conjunto de teorías sobre la Sociedad
−pero este conjunto de teorías debe ser parte de la visión de la sociedad, de
una visión integral, después de conocer su desarrollo histórico, su locación
geográfica, su devenir cultural….es decir, debe ser también intuitivo
−difícilmente encontraremos una ideología unificada por una sola teoría de la
realidad social, con la presteza con que encontramos el número telefónico
urgente en las páginas amarillas
−y nunca encontraremos una verdadera ideología que no se haya basado en la
Intuición como instrumento cognoscitivo de la totalidad, al igual que cualquier
otro conocimiento
−en consecuencia, llegamos a la primera duna visionaria en medio de los
infinitos espejuelos que reflejan la verdad hecha idea, como lo habría hecho
Platón:
La Ideología deriva de un conjunto de
teorías
−siendo la Ideología una derivación de
conjunto de teorías, ¿es nada más que eso? ¿es así, o debe ser otra cosa?
desentrañemos el misterio, pues esconderlo es despertar vacilaciones, con
mucho, más pesadas que las cavilaciones que nos traería el arrancarle, con o
tino, el velo que lo cubre
−sigamos enumerando y veamos dónde llegamos.
−no escapa a la erudición de los grandes, que mientras Marx postula que la
dictadura del proletariado es el producto último de la lucha de clases, los
partidos comunistas europeos, por su parte, no lo consideran como algo
necesario al advenimiento del socialismo, por lo menos, no al socialismo
europeo
−en el otro color del espectro, la incursión del Che en Bolivia, nos ofrece un
ejemplo muy importante sobre la concepción de postulados diferentes que
coexisten en una misma ideología y que salieron a la luz en las conversaciones
que tuvo con los dirigentes del Partido Comunista de Bolivia, sobre la
conducción del movimiento revolucionario
−recordemos que ante la pregunta: ¿quién lidera el movimiento revolucionario?
el Che mantuvo entonces el postulado de Mao Tsé Tung en sentido de que “El
Poder surge del caño del fusil” y con él, surge también el derecho, la
autoridad y el deber de liderarla
−así postulaba que la dirección del movimiento estaría bajo su mando y de
quienes, con él, estaban en la selva listos para agarrar a tiros al primero que
se pusiera a obstruir la tarea que la historia les habría encomendado
−los dirigentes del Partido Comunista de Bolivia, por el otro lado, mantenían
el postulado de Marx, Engels y Lenín, en sentido de que los Jefes del Partido
debían ser los líderes del movimiento guerrillero, debido a que “toda acción
verdaderamente revolucionaria debía basarse en la organización partidaria”
−a modo de complemento, vale la pena recordar que para muchos analistas, el
movimiento militar del Che fue derrotado, entre otras cosas, por falta de
coordinación con el Partido Comunista de Bolivia, aunque para nosotros, la
tesis del foco guerrillero nunca podía haber triunfado en Bolivia, por causas y
motivos que analizaremos después
−lo importante de esto es que nos permite mostrar la existencia de varios
postulados diferentes dentro de una misma ideología, es decir, una ideología no
tiene postulados homogéneos; si los tuviera, en vez de ideología sería un
dogma, tal como es el pensamiento de la Iglesia; si sumamos estas dos
conclusiones, tenemos que, por el momento
La Ideología deriva de un conjunto de teorías
y de un conjunto de postulados
−¡bravo! No carecemos de arte para
aquilatar las virtudes de una definición
−me pregunto si carecemos de la humildad necesaria para medir los defectos
−no faltará quien compruebe las primeras, con gran desaliento, y catalogue las
segundas, con gran entusiasmo, tal como sucede en todos vericuetos del
comportamiento humano hacia lo que hacen otros; algo que tenemos que poner de
relieve es que no existe una ideología en abstracto, como supuestamente serían
las ideas objetivas de Platón
−en efecto, toda ideología está teñida por los intereses del grupo al que se
pertenece y por las características nacionales del país donde se vive
−este hecho, sistemáticamente observado en diferentes tiempos y espacios, dio
lugar a la tesis de la existencia de un “Espíritu Nacional” en cada país; el
filósofo que sistematizó con intensa fe la concepción del “Espíritu Nacional”,
fue Hegel
−según esta versión, cada nación tendría su propio espíritu que la
diferenciaría de las demás, de acuerdo con su propia historia, cultura y entorno
internacional
−el marxismo, en un acto de reivindicación materialista, no aceptó la
existencia de un Espíritu Nacional ni de ningún otro espíritu en el sentido
hegeliano
−para refutar la idea espiritista, la Academia de Ciencias de la ex URSS puso
de ejemplo a las sociedades soviéticas antes y después de la Revolución de
1917, respectivamente, insistiendo en que las idiosincrasias de ambas
sociedades devinieron muy distintas una de la otra, aunque ambas ocupaban el
mismo espacio y estaban conformadas por la misma gente en ambos casos
−la disolución de la ex URSS y las guerras internas para que no se desmembrara
del todo es una muestra de que en verdad, cada una de las 15 naciones que
conformaban la ex Unión Soviética tenía un Espíritu Nacional diferente, un modo
de ser diferente, un sentido de pertenencia diferente
−lo único que mantenía a estos pueblos en una especie de coexistencia era el
terrorismo de Estado reinante durante el tristemente famoso gobierno de la
llamada Dictadura del Proletariado; el terror quiso reemplazar al hecho de que
hay características propias de la idiosincrasia de una nación que la diferencia
de las otras, como el zumo de la noche se distancia del refugio de la luz
−tal vez no haya un espíritu objetivo en el sentido hegeliano, pero es
imperativo afirmar que sí, que hay cualidades sociales y psicológicas modeladas
por el devenir histórico, la cultura y la conformación geográfica que
singularizan a un país
−sin necesidad de ingresar en el discutido campo de las tipologías, es preciso
acordarse de que un centroamericano “típico” es muy diferente de un finlandés,
también “típico”
−en el caso de Bolivia, diremos que un camba típico será muy diferente de un
potosino típico, algo que ambos agradecen con ritual reeditado
−esto no quiere decir que uno sea mejor que el otro, con este ejemplo
simplemente queremos relievar que ambos percepciones del mundo y sus
correspondientes comportamientos en ese mundo difieren recíprocamente
−de este modo, algunos teóricos dirán que la implantación del régimen
socialista en la vieja Rusia pudo haber sido relativamente aproblemática,
debido al carácter sumiso del pueblo ruso acostumbrado a todas las salvajadas
del Zar y de su corte de feudales convertidos en bestias con capacidad del
habla
−por otro lado, dado el carácter egocentrista del obrero en los EE.UU, v.g, el
socialismo tendría que cambiar mucho con relación a su forma teórica si se
pretendiera imponerlo en ese país o el algún otro de la actual Unión Europea;
son estas realidades las que modelan la forma que deberá adquirir una ideología
para ser instaurada en una nación, aunque nos debemos olvidar que la ideología
de esa nación surge de la síntesis de las coincidencias de las idelogías de los
grupos que la conforman
−muchas veces, el mismo contenido ideológico debe ser modificado para
posibilitar su vigencia en un país o en otro; en un grupo sociocultural y en
otro
−por todo esto, es imperativo reconocer que las creencias, las tradiciones y la
idiosincrasia de un pueblo, son una parte vital de cualquier ideología
−así aumentamos el caudal de nuestro conocimiento de la Ideología, al mismo
tiempo que crecemos con ella; hasta ahora, la Ideología es:
Un conjunto de teorías, un
conjunto de postulados y un conjunto de creencias
−podemos dudar de que la Ideología sea
lo que dijimos que es, por lo menos hasta el momento, pero de lo que no puede
haber duda es de que dudaríamos más de cualquier otra definición en la
construcción de la cual nosotros no hayamos participado con la acción vehemente
que solo la convicción puede prestarnos
−por eso es que los pueblos y los grupos humanos también analizarán muy bien
estos predicamentos, antes de aceptarlos como ciertos
−sigamos; nada es más urgente que la fuerza con que el camino se pone en movimiento
cuando ha decidido llevarnos a alguna parte del cosmos cognoscitivo
−aalgo que debemos tener siempre en mente es que una ideología está sustentada
por individuos concretos, no por abstracciones ni por ectoplasmas
−cada individuo tiene su propia percepción de un hecho; percepción que responde
a sus intereses y a su estructura psicológica
−esto hace muy difícil la ingenua pretensión de lograr una férrea unidad de
criterios en cuanto a la interpretación de una ideología, aún dentro del mismo
grupo o dentro del mismo país
−así es; como ejemplo, pongamos a las personalidades de Lenín y de Stalin.
Compartían la misma ideología, eran rusos, pertenecían al mismo partido, pero
la diferencia psicológica, de acuerdo con los biógrafos, era muy grande: la
bestialidad stalinista no tenía, al parecer, nada que ver con el
intelectualismo leninista
−esta diferencia se expresó, sobre todo, en la aplicación política de la misma
ideología, cuando cada uno tuvo su turno
−recordemos que cuando Lenín sintió que moría y se le preguntó quién lo
reemplazaría, contestó: que no sea Stalin, pues es demasiado crudo y hará un
guiso muy picante
−añadamos un nuevo color al prismacolor cristalino de nuestra definición;
Ideología es:
Un conjunto de teorías, un conjunto de postulados, un conjunto de
creencias y unconjunto de opiniones y de actitudes
−pero hay más, los deseos del
trabajador no son los mismos que los del empresario, ni los del pobre son
iguales a los del rico, por lo que ambos desean, no la desaparición de la
pobreza o de la riqueza, como categorías económicas y sociales, sino la desaparición
física de los ricos o de los pobres, respectivamente, lo que nos muestra una de
las expresiones de la debilidad humana en cuanto a sus relaciones entre los
grupos y entre los mismos individuos entre sí
−por otra parte, los deseos de libertad, de justicia social y los de vigencia
de los derechos humanos, no siempre son los mismo entre los trabajadores y los
empresarios
−o entre los pobres y los ricos
−los obreros entenderán como libertad el deber de asociarse para obtener
mejores ventajas con relación a los empresarios o a los ricos, respectivamente,
mientras que los últimos considerarán la libertad como el derecho
egocentrista que tiene cada persona de hacer lo que más le convenga en
provecho propio
−de esta diferencia podemos deducir algo importante, esto es, el comportamiento
¿se comporta un militante comunista del mismo modo que un militante del Partido
Republicano de los EE.UU, cuando ambos, por su lado, ven sus intereses
amenazados?
−con toda seguridad que sí; nada hay que haga concebir a la Ideología como un
patrón infalible de comportamiento fatalista individual: en todas partes hay
buenos y villanos y, claro está, los hay también en todas las ideologías
−recordemos la ironía fina de un campesino tosco, Kjruschev, cuando respondió a
una denuncia de Kennedy con respecto al comportamiento arbitrario de los
burócratas soviéticos: “El Sr. Presidente debe saber que del mismo modo que no
creemos que todo capitalista sea malo, tampoco sostendremos que cada comunista
sea necesariamente bueno”
−no podemos terminar este punto, sin antes señalar que, en última instancia, el
comportamiento personal depende del grado de evolución de la especie en
general, la misma que, teniendo una tendencia evolutiva hacia lo superior,
hacia el Ser Complementario (a pesar de los sociólogos
modernos, para quienes el término “evolución” parece haberse convertido en un
anatema de moda) puede estar afectada marginalmente por variaciones
individuales de actitud; de este modo, la Ideología, hasta el momento es:
Un conjunto de teorías, un conjunto de postulados, un conjunto de
creencias, unconjunto de opiniones, de actitudes y unconjunto de deseos.
−¡cuánto hay para maravillarse cuando
maravillarse no se considera una debilidad del alma!; ay para asombrarse de la
oscuridad de la noche y del deseo; de la claridad del día y de la intención;
del arreglo del cosmos y de su armonía, como también hay curioso espasmo al ver
cómo un concepto crece sin que tenga átomos ni exija espacio
−es muy importante referirnos otra vez a la definición de Jean Paul Sartre,
quien afirma que hay dos clases de filósofos: los creadores y los no creadores,
los últimos no serían “Ideólogos”
−esta distinción me parece muy adecuada cuando se trata de legitimar el origen
de la Ideología
−aquí hay harina para amasar: en efecto, las verdaderas percepciones
filosóficas y científicas, son las menos comprometidas con intereses personales
o de grupo; por ello, son las más adecuadas para presentar una visión
transparente y menos mediatizada que las demás
−la visión filosófica no interesada está libre de las exigencias políticas o de
intereses de grupo o de egos (no es posible producir desinteresadamente por
encargo) por lo que la percepción es independiente de deseos y necesidades,
fuera de las estrictamente orientadas a conocer lo necesario y tratar de obrar
en consecuencia
−cuando una visión pretendidamente filosófica es hecha por encargo, la vemos
concepción hecha ex profeso, utilitaria y, por lo tanto, vulgar: en una
deformación consciente de la realidad
−hay muchos ejemplos de estas percepciones conscientemente falsas; tomemos el
caso del obispo Berkeley: en su afán de negar la existencia de la materia,
concibió la realidad como un haz de sensaciones
−cuando otros filósofos subjetivos como él, le dijeron que eso no parecía ser
congruente con los hechos, él contestó que lo que le interesaba no era la
congruencia de su teoría, sino la “necesidad de luchar contra el materialismo
impúdico y ateo”
−en este sentido, si los demás filósofos le ayudaban en esa tarea, él podría abandonar
la tesis del haz de sensaciones; esa actitud es un ejemplo muy contundente de
lo que es una filosofía utilitaria y, por ello, penosa e inaguantablemente
vulgar
−lo que no desdice lo dicho: cada percepción filosófica, cada ideología, debe
concretarse en un grupo determinado, en tiempos y espacios delimitados
−pero, con el objeto de terminar este punto, reafirmaremos que la Ideología
debe derivar de una concepción filosófica que haya reducido al mínimo la
mediatización de los intereses de grupo y que debe derivar también del análisis
sistemático del devenir histórico y cultural de una Nación; por lo tanto, hasta
el momento la Ideología es:
Un conjunto de teorías, un conjunto de postulados, un conjunto de
creencias, unconjunto de opiniones, un conjunto de deseos, de actitudes y
una derivación de una visión filosófica y del análisis de la historia
concreta de una nación, todo esto sobre la base de Relaciones Interactivas
Complementarias entre sí y con la Naturaleza.
−la Ideología que proponemos deriva de
nuestra percepción filosófica: la Voluntad de Ser y de su
método de conocimiento: la Dialéctica de Complementos; ¿hay alguien que quiera
el privilegio de construir la definición de todo lo estructurado colectivamente
hasta el momento? el silencio en estos casos puede significar prudencia o
sigilo o vacilación; por lo tanto, para no hacer del silencio la barrera donde
se cobija el olvido
−solicito el honor de tentar una definición
−escuchamos:
Ideología en Sentido General
Definición
Síntesis intuitiva del conjunto de teorías, postulados, creencias, opiniones
y deseos históricamente determinados, que configuran la visión que los grupos
humanos tienen de la Sociedad, de la Historia, de la Cultura y de la Política.
Una visión será falsa si es que no proviene de una visión filosófica
consolidada y del análisis sistemático del devenir histórico de un grupo
formado o en formación.
Esta visión deriva de otra general de
tipo filosófico, que abarca al ser humano y al universo y del análisis
sistemático del devenir histórico de un país, de sus características, sus
causas, sus efectos posibles, las consecuencias sociales de dichos efectos… y
de su capacidad de intuir la forma de resolver las contradicciones implícitas
en ese devenir.
Ya hemos llegado a la definición de la
Ideología General, la que establece, entre otros, que tiene una visión de la
Sociedad, de la Historia, de la Cultura y de la Política. Ahora es necesario
definir la Ideología que concebimos nosotros
Lo que diferencia nuestra Ideología de
las demás es su personaje central: El Ser Interactivo Complementario, el que
realiza la Acción Interactiva en el seno del Nuestro-Nosotros
Con esos aditamentos, estamos listos
para definir nuestra Ideología:
La Relación Interactiva Complementaria
Síntesis intuitiva del conjunto de teorías, postulados, creencias, opiniones
y deseos históricamente determinados, que configuran la visión que el Ser
Interactivo Complementario tiene de la Sociedad, de la Historia, de la Cultura,
del conocimiento y de la Política sobre la base de las Relaciones Interactivas
Complementarias con el Universo, la Naturaleza, la Sociedad y el Pensamiento,
con el objetivo fundamental de concebir, promover, iniciar y ejecutar acciones
destinadas que coadyuven el proceso de realización del Ser humano en el Ser
Interactivo Complementario en el seno del Nuestro-Nosotros.
Pero una definición de la propia
ideología debe tener su Teorema básico
Permítanme formularlo:
Teorema
La Relación Interactiva Complementaria minimiza la deformación
subconsciente de la realidad, por parte del Ser Interactivo Complementario,
porque éste guarda una Relación Interactiva con el Universo, la Naturaleza y la
Sociedad como la Parte con el Todo y no como un sujeto desgarrado de ellos.
Antes de dar por terminada nuestra
tarea sobre la Ideología, es preciso que definamos otro concepto que tiene
relación con lo que hemos hecho: la Doctrina.
Es cierto, hay una estrecha relación
entre ambos conceptos, por lo que es necesario identificarlos plenamente y
poner de relieve la diferencia específica entre ambos
En la historia del pensamiento la
Doctrina ha tenido varias percepciones: algunos la tipifican como un conjunto
de principios de una religión o de un partido político.
Otros la señalan como un conjunto de
conocimientos teóricos sobre un tema, mientras que la interpretación del
Derecho la tiene como fuente de jurisprudencia.
En general se la identifica como un
conjunto de contenidos ideológicos, filosóficos y religiosos con pretensión de
validez general.
Así tenemos la Doctrina Social de la
Iglesia, la Doctrina Liberal y otras similares; por lo que, adoctrinar es la
imposición de una doctrina a un grupo de personas.
Las definiciones que se han formulado a
lo largo del tiempo incluyen un contenido ideológico, algo que va en contra de
lo que hemos hecho hasta ahora.
De ahí resultaría que la Ideología
sería una rama de la Doctrina aplicada al campo político, dado que derivan la
Doctrina desde una percepción filosófica.
En cambio, nosotros hemos guardado esa
característica para la Ideología
Es decir, la hemos derivado
directamente de una Filosofía, la Voluntad de Ser y del
estudio e interpretación de la evolución histórico-cultural de las naciones
Por lo tanto, tenemos que dar la vuelta
a la concepción que se tiene actualmente sobre la Doctrina, para mostrarla como
una rama de la Ideología.
La Doctrina en General
Es la aplicación concreta de una Ideología a casos también concretos de
interés nacional y mundial, que requieren un aval ideológico.
Tal como hicimos en el caso de la
Ideología, ahora es preciso establecer la diferencia específica de nuestra
Doctrina con relación a las demás.
La Doctrina de los Complementos:
Definición
Es la aplicación concreta de la Relación Interactiva a los casos concretos
de interés local, nacional y mundial
Para que el concepto de Doctrina quede
muy bien diferenciado del de Ideología, me voy a permitir dar un ejemplo que
las especifica muy bien a las dos.
Supongamos que debemos pronunciarnos
sobre el Principio de Conservación del Medio Ambiente en los procesos
productivos y de consumo
Para hacerlo, recordaremos que nuestra Ideología, el Ser Interactivo
Complementario es Parte de la Naturaleza y que cualquier atentado en
contra de ella será una amenaza letal a la Naturaleza y a la existencia misma
de la especie humana. Por lo tanto, votaremos y combatiremos, si es preciso, a
favor de un Acuerdo mundial, por el que todas las naciones del mundo se
comprometan a adopten el Principio de Conservación del Medio Ambiente en sus
procesos productivos y de consumo, con sanciones establecidas en el Acuerdo
cuando esta instrucción no sea cumplida: la principal de ellas, el embargo
mundial a esa nación.
La tarea primera ha sido concluida;
todo lo que analicemos de hoy en adelante, tendrá como timonel las definiciones
que hemos consolidado.
Lo que digamos provendrá de nuestra percepción ideológica y de nuestras
posiciones doctrinales, tal como las hemos identificado
Nada de lo que digamos estará huérfano
de visión ideológica ni doctrinal.
Nada de lo que digamos estará huérfano
de nuestra filosofía: laVoluntad de Ser y de su método de
conocimiento, El Principio Razonable.
Escribiremos pues con Ideología y
conforme a nuestra Ideología, a nuestra Doctrina, a nuestra y a nuestra
Filosofía sobre la base del Principio Razonable.
(Una sola sombra invade la sala en la
que los Inmortales han vuelto al punto primigenio, el que creó el EspacioTiempo
en una colisión de la densidad infinita con su antipartícula, dando lugar al
Big Bang)
El Ser Intuitivo
A veces siento que la Razón me espina
(Intentos de amar por Mandamiento
Atentados a la bondad natural por el ansiado lauro)
¿De dónde salió este ente ambiguo ser-estando?
¿Tumor que el miedo opone a la incógnita?
Pero siento en mí el otro Ser, oscuro y feroz
que la luz arrincona y encandila
Escualo guindo de caverna aqua
atroz en su claridad sombría
Lo veo, Titán de los orbes
atrapando tinieblas para su energía plena
Me mira, digno y feroz; me alcanza, digno y feroz
un ramo de sombras deslumbrantes
Intuyo que la Razón por sí sola me pesa
Péndulo sin curva
Luz que ahoga su propia estrella
*
Para ejemplificar la inadecuación de la
Curva de Indiferencia en el proceso de tomar decisiones por parte de cualquier
persona, introduciré un cuento literario de mi autoría, Es posible que la
introducción de cuentos literarios en una obra de economía despierte serias
sospechas de los conservadores acerca del equilibrio mental de una actitud así
asumida. Pero, al obrar como lo hago realizo un sueño que ha madurado por mucho
tiempo en el devenir de mis días y, con ellos, de mis percepciones acerca del
conocimiento. Defensor como soy de la dupla razón-intuición (IntuRazón) en el
proceso cognitivo del Ser, en reemplazo de la Razón como única dictadora,
afirmo que las percepciones integrales son las que más se acercan a la verdad.
Mientras más integral es una percepción, más cerca estará de reflejar la
realidad; así, soy partidario de que la inteligencia lógica nunca debe
separarse de la inteligencia emocional. Me agrada que los científicos del
pensamiento y de las actitudes humanas estén llegando a las metas que los
primeros sabios de todos los tiempos ya habían visitado. Parcelar la realidad
para conocerla mejor sólo por medio de la razón no es sino escoger trozos
aislados para realizar autopsias conceptuales y muy pobres como reflejos de
realidades. La inteligencia racional siempre ha estado muy sola y, por lo
tanto, impotente para describir los estados del Ser sin descuartizarlo. En
cambio, si la inteligencia racional se combina con la inteligencia emocional,
tendremos una aprehensión más adecuada de lo que deseamos analizar. Será más
adecuada, porque apelarán a la síntesis Razón-Intuición en el proceso de
conocimiento, al mismo tiempo que aprovecho mi profesión de economista para
expresarme con mi vocación de escritor, poeta y filósofo amateur.
EL VESTIDO
Todas las crónicas de las culturas
occidentales coinciden en que nada es más importante para la vida de una mujer,
que el vestido. El vestido la acompaña desde que tiene la facultad de
distinguir entre el día y la noche, cuando decide que no será posible usar un
mismo vestido en ambas rotaciones terrestres. Una mujer bien organizada
clasifica su ropero de acuerdo con las estaciones del año, del día, de la
semana, de la hora del día y de la actividad de la hora. La primera cita con el
novio potencial requiere respuesta urgente y mandataria a la pregunta más
importante de todas cuantas haya que inventariar:
¿Qué vestido voy a ponerme?
“No tengo nada que ponerme”
es la eterna respuesta a esa
pregunta vital. Es la misma pregunta y la misma respuesta de cuando tenía
7 años y debió asistir al primer cumpleaños de una amiguita, en los tiempos de
la escuela. Es la misma que planteó cuando tuvo que estar presente en el primer
baile de colegio, en la primera salida al cine, en el primer sábado después del
último sábado. En el primer lunes después del último lunes, en el primer día
después del último día, en la primera mañana que siguió a la última
noche…..Organizada como es, en cada uno de los momentos en que se plantea la
pregunta ¿qué vestido me voy a poner? irremediablemente contesta horrorizada:
no tengo nada que ponerme. Siempre sabe exactamente qué es lo que no tiene para
ponerse en cada ocasión.
No importa que el ropero esté a carga
completa y que los cajones de las cómodas bufen en el esfuerzo que deben hacer
cada vez que se los abre. Esta es una gran diferencia que la mujer
occidental-promedio marca con el hombre occidental promedio: un hombre
promedio, al ponerse el pantalón diario, nunca hace preguntas raras. Nunca
pregunta en qué estación estamos ni qué día de la semana es ni cuáles son las
últimas imposiciones de la moda; no señor; se pone el traje que está listo en
el ropero y adelante. En realidad, la importancia del vestido trasciende los
límites individuales de la mujer para convocar la atención de la sociedad
misma.
Como ejemplo, pongamos el caso de una
pareja en el momento en que el sacerdote los está declarando oficialmente
marido y mujer en la iglesia colmada. Desde que la novia ingresa a la nave
central de la iglesia, hasta que sale del brazo del flamante marido, nadie,
absolutamente nadie, se fija en el marido: todas las miradas están en la novia.
Las mujeres están analizando, con aire crítico, el vestido. Los hombres la
están imaginando sin vestido. El novio puede estar llevando un mantel envuelto
en el cuerpo o una armadura medieval, nadie se dará cuenta, puesto que no
existe ni en el campo visual ni en el mental de los invitados. Pero los
científicos, aquéllos grandes seres que se internan en las neuronas humanas
para explorar las causas fundamentales del comportamiento, humano han hecho
avances muy importantes al respecto. Han descubierto, por ejemplo, que una
mujer se “viste bien” más con el deseo de impresionar a las otras mujeres que
de captar la atención de un hombre. Han descubierto también que las estructuras
mentales y emocionales de hombres y mujeres son tan diferentes en estos
aspectos, que no es posible identificarlos como iguales. El lente estético del
hombre no tiene las miles de pupilas que tiene el de la mujer para notar los
infinitos detalles que prestan importancia al acto del buen vestir. En
verdad, los hombres somos tan primitivos con relación a estos refinamientos,
que bien podría decirse que mientras las mujeres se visten, nosotros
simplemente nos tapamos. Por otra parte, no nos olvidemos de aquellas mujeres
de ingresos medios bajos que tienen que luchar todos los días con el problema
del vestido. Ellas no tienen el ropero lleno y más bien deben hacer grandes
obras de transformación para que el vestido satisfaga los requerimientos
mínimos que exige la ocasión. Así las vemos ideando cómo sacar algo de un
vestido para ponerlo en el otro y lograr una obra acorde a sus expectativas. O
prestarse algo de la amiga para que “combine” con una “telita” que se ha
comprado de una liquidación, “telita” que sus manos maravillosas convierten en
un atuendo lindo.
Pues bien, esta pequeña introducción es
necesaria para lograr el marco psicológico en el que se desarrolla lo que
sucedió con una pareja de jóvenes casados. El marido era el ingeniero de
sistemas de la empresa y aquella vez fue a diferentes países para instalar el
nuevo sistema administrativo en todas las filiales de la firma. En virtud del
éxito de su nueva propuesta digital, recibió un bono extra muy generoso.
Decidió darle una agradable sorpresa a su esposa y, de paso, a su hermana: todo
el bono sería invertido en comprar cuatro vestidos de primerísima jerarquía en
el mundo de la moda. Cuando la esposa abrió la maleta quedó en levitación
instantánea: en verdad, los cuatro vestidos eran la personificación misma del
buen gusto y el glamour absolutos. El marido le dijo que tres serían para ella
y que uno estaba asignado a la hermana de él, la cuñada de ella, pero que ella
tendría el privilegio de escoger cuál de ellos debía cederse. Ella aceptó
gustosa
Cuando el marido se fue a la oficina,
tendió los cuatro vestidos en la cama, los miró, los colocó de diferentes
maneras, los cambió de posición en todas las combinaciones posibles. Luego los
tendió en la alfombra del piso, formando un círculo a su alrededor… se probó
uno de ellos, se miró en el espejo, lo hizo desde todos los ángulos disponibles
para decidir, finalmente que cedería una oreja antes que ceder ese
vestido… el segundo le pareció tan imprescindible para su existencia como el
primero y digno de desafiar la otra oreja antes de permitir su desarraigo del
ropero propio… el tercero simplemente ratificó lo que había decidido con
relación a los dos primeros: los tres eran inembargables, no importaba que
fuera para su hermana o para la reina de Java… con el cuarto ya no hubo cabida
para pensar en la posibilidad de ceder alguno de ellos… llegó el día
siguiente y luego los otros días de la primera semana dedicada a lo que
identificó como la misión más importante de su vida: escoger la “víctima
del egoísmo mundial”… Hasta la llegada de los cuatro vestidos, su vida había
sido pleno del goce diario y de la alegría cotidiana de vivir: cada día había
sido un nuevo motivo de satisfacción siempre renovada. Pero ahora, cada día
parecía ser un terrible autócrata que le ponía en el terrífico ritual de
decidir cuál de los órganos de su cuerpo habría de ser desgajado. Es que la
identificación de su cuerpo y su mente con cada vestido y con cada milímetro
cuadrado de cada vestido y con cada frecuencia de cada color de cada vestido,
había sido absoluta. Quitarle un vestido, cualquiera de los cuatro, era
quitarle algún órgano vital del cuerpo.
Aunque se cuidaba en su dieta, siempre
había tenido buen apetito y había disfrutado de conversar, asistir a reuniones
de amigas y a acontecimientos sociales. Sin embargo, ahora empezó a desmejorar
a tasas crecientes, perdió todo el apetitito, las ganas de conversar, las ganas
de saludar a cada nuevo día, las ganas de reunirse con los demás. En momentos
de honda depresión pensaba que su marido no tenía ningún derecho de ponerla en
una encrucijada; que su actitud era una muestra del sadismo natural de cada hombre.
El marido empezó a notar un cambio radical en la actitud de su esposa,
pero cada vez que quería llamar al médico ella le decía que no, que se sentía
mejor que nunca. Sus amigas empezaron a notar las ojeras, el decaimiento, la
falta de aliento y la pérdida paulatina de cualquier hálito de vida. Su mejor
amiga notó, más que nadie, el cambio existencial que se operaba y decidió
llegar al fondo del asunto; para empezar era de su deber recordarle que:
−ningún hombre es merecedor de una
mujer acuda a un auto sacrificio de ese calibre; todas sabemos que los hombres
son unos sarnas, pero no es posible traspasar los límites que marcan el
instinto de conservación de los seres
Proyectados muchos esfuerzos, la amiga
logró saber lo que en verdad sucedía; así es que tomaron una determinación
conjunta. Esa misma noche, apenas llegado el marido a la casa, la esposa le
dijo que si él la obligaba a desprenderse de un solo vestido, ella tendría que
desprenderse de él para siempre. Él no entendió la gravedad intrínseca del
asunto, pero su estructura intuitiva reaccionó de la única manera que podía
reaccionarse ante un caso de tanta importancia. No quiso hacer ninguna
reflexión y le respondió que no se preocupara, que después de todo, la hermana
no sabía aún que era acreedora a uno de los vestidos y que no tenía por qué
saberlo. La calma volvió al corazón de la esposa, volvió al hogar, volvió al
municipio, al país, al mundo entero; la esposa volvió a ser lo que fue y la
vida volvió a su cauce. Después de algún tiempo, en una reunión de las amigas,
la que había hablado con ella, dijo:
−ninguna mujer con los ovarios bien
puestos renunciará jamás a un vestido para cederlo a otra mujer que no sea su
hija, independientemente de lo que le den a cambio.
El relato nos dice claramente que los
cuatro vestidos sí eran verdaderamente indiferentes para la esposa, por eso es
que no podía desprenderse de ninguno. Si se hubiera desprendido de alguno de
ellos, sin duda habría sido porque lo habría encontrado menos valioso que los
demás; lo habría preferido en un grado menor. Como conclusión decimos: la Curva
de Indiferencia ha sido derrotada por la lógica de un asno y un ama de casa. Sí
señor.
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El Cosmos de Borges
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Para Una Prospectiva de la Subregión Andina
Comisión Europea: Proyecto de Monitoreo de Nuevas Tecnologías
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El Desarrollo Local Complementario
Inédito
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La Lucha Por los Salarios debe Continuar
(Inédito)
Blacutt Mendoza, Mario
Diez Relatos Cursis
(Inédito)


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