© Libro No. 426. Un enfoque teórico
acerca de los valores en la contemporaneidad. Lahera Cabrales, Ibón Leonor. Colección
Emancipación Obrera. Junio 1 de 2013.
Título
original: © UN
ENFOQUE TEÓRICO ACERCA DE LOS VALORES EN LA CONTEMPORANEIDAD. Ibón Leonor Lahera Cabrales
Versión Original: © UN ENFOQUE TEÓRICO ACERCA DE LOS VALORES EN
LA CONTEMPORANEIDAD. Ibón Leonor
Lahera Cabrales
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© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación:
Guillermo Molina Miranda
UN ENFOQUE TEÓRICO ACERCA DE LOS VALORES EN LA
CONTEMPORANEIDAD
Ibón Leonor Lahera Cabrales (CV)
UCP Frank País García
ivonne@ucp.sc.rimed.cu
Sinopsis
El estudio de los valores se constituye
en un problema actual en el desarrollo de diferentes sociedades, es por ello
que los enfoques acerca de la relación ciencia- cultura - educación y
valores en la contemporaneidad es polémica en círculos académicos y
científicos. Este trabajo se propone ofrecer una manera de brindar tratamiento
al tema sobre la base de aspectos como: Los valores como categoría histórica y
su interpretación desde la filosofía y la pedagogía; La relación ciencia-
cultura - educación y valores en la contemporaneidad; Los enfoques
actuales acerca del estudio de los valores y la importancia metodológica y
práctica de la formación en valores.
Algunos de los conceptos y relaciones básicas los constituyen: Ciencia,
Valores, Educación, Ideología, Cultura, Método, Actividad, Conocimiento,
Valoraciones, Práctica.
Para la mejor comprensión de los temas se han establecido subtítulos y la
bibliografía mínima para su análisis, considerando la complejidad que adquiere
según la posición de los autores que se ocupan de esta problemática. La
propuesta ofrece un enfoque desde la experiencia de la autora que por más de 10
años se ha dedicado a su estudio, sistematizando diferentes posiciones y como
tutora de tesis de maestrías y doctorados vinculadas al tema.
Índice
Introducción
El concepto de valores,
su carácter de categoría
histórica, tendencias principales para su análisis, el enfoque de
diferentes disciplinas
La ideología y los valores en la teoría Marxista -
Leninista. Sus fundamentos filosóficos, históricos, psicológicos y pedagógicos
La relación ciencia – valor – valoración
La actividad como categoría filosófica y los valores
La actividad cognoscitiva
La actividad valorativa
La comunicación como intercambio de la actividad
Enfoques contemporáneos acerca de la relación
ciencia-cultura-educación y valores
Enfoques de problemas sociales de la ciencia, la cultura y
la tecnología
Enfoques de problemas sociales de la cultura, la ciencia y
la tecnología
Los valores y su tratamiento teórico- metodológico
Los valores en la sociedad cubana desde una perspectiva histórica, su presencia
antes y después de 1959
Antecedentes históricos del proceso de la formación
ideológica y en valores en Cuba
El carácter integrador de la formación ideológica y en
valores
Propuesta de
acciones para la formación ideológica y en valores
Conclusiones
Bibliografía
Introducción
Estudiar teórica y metodológicamente la
relación ciencia- cultura - educación y valores en la
contemporaneidad para la comprensión de los complejos problemas del mundo de
hoy desde una posición humanista es un imperativo de los profesionales.
El propósito o fin del presente estudio, se sustenta en una posible comprensión
de la interrelación Ciencia- Cultura- Educación- Valores, que en la
contemporaneidad dado los complejos procesos que tienen lugar se constituyen en
interés de las Ciencias Sociales y de la investigación científica, teniendo
como base la necesidad de una equidad para el desarrollo sostenible desde una
ética y valores sociales en el mundo actual.
Se abordan algunos conceptos y se analizan algunos enfoques para a partir
de una sistematización de la literatura y la posición asumida por algunos
autores, constituye una manera de interpretar la formación ideológica y en
valores considerando los problemas que afectan el desarrollo humano y donde
para muchos queda claro que solo con una sociedad sustentada en valores, con
una concepción profundamente humanista se puede encontrar soluciones,
alternativas y transformaciones que muevan al hombre hacia la supervivencia
humana con la máxima de que un mundo mejor es posible.
La experiencia cubana, heredera de sus mejores tradiciones y desde los
fundamentos de una Pedagogía Socialista mueve a la reflexión de tan complejos
procesos. Es objetivo de la autora exponer su enfoque a partir de los estudios
realizados y con una posición crítica proponer consideraciones teórico-
metodológicas que puedan contribuir a explorar nuevos caminos en la
investigación científica.
EL CONCEPTO DE VALORES, SU
CARÁCTER DE CATEGORÍA HISTÓRICA, TENDENCIAS PRINCIPALES PARA SU ANÁLISIS,
EL ENFOQUE DE DIFERENTES DISCIPLINAS.
La definición de los
valores como categoría histórica y su interpretación desde la filosofía y
la pedagogía desde una concepción humanista y humanística es de interés
para profesionales de diferentes ramas, en el caso de la pedagogía es una
necesidad en función de contribuir a la formación del hombre en la sociedad
actual.
¿Por qué estudiar los valores?
¿Qué valores debemos formar?
La ideología y los valores en la
teoría Marxista - Leninista. Sus fundamentos filosóficos,
históricos, psicológicos y pedagógicos.
El estudio de los valores
históricamente ha tenido en su evolución diferentes enfoques. Comienza a tener
supremacía desde mediados del siglo XIX y ya en sus finales y principios del
siglo XX, surge la axiología, como respuesta para resolver algunas cuestiones
filosóficas relativas a su tratamiento. Esta prioridad que adquiere, se
justifica por el crecimiento del factor subjetivo, de la actividad práctico-
social del sujeto, de su actividad valorativa y de su influencia en el
desarrollo de los procesos sociales.
En la concepción marxista, Carlos Marx y Federico Engels, propugnaron el
humanismo en una nueva sociedad, sus postulados esenciales se encuentran en sus
obras tempranas, donde se sustenta la teoría del Socialismo Científico como la
ideología de la clase obrera en su lucha por la emancipación social. En sus
tesis, se realiza un análisis de la alienación del hombre y sus atentados
contra la libertad humana en la sociedad capitalista y de la necesidad de la
construcción del “humanismo real”, del papel de la práctica y del sujeto social
en la historia, además fundamentaron una nueva teoría de la sociedad, donde se
revelan las relaciones entre individuo y sociedad, una concepción filosófica-
política y una visión científica de las circunstancias históricas y los
procesos sociales.
Se encuentran además, en sus obras, elementos de identidad, universalidad,
civilización (Hart, 1998: 98) del papel del arte y la
literatura en la lucha revolucionaria de la clase obrera, de lo estético, no
obstante, no lograron profundizar filosóficamente todo lo necesario (…) lo
referente a la vida espiritual (Hart, 1998: 98).
El mérito del “humanismo real” de Marx y Engels, radica en la
posibilidad del hombre de transformar el mundo que a nuestro juicio contiene
una concepción ética para cambiar la sociedad a partir de condiciones histórico
- concretas y revela el papel del sujeto social como parte de su concepción
materialista de la historia.
En algunos de los escritos de F. Engels, como su carta a Mehring, se refirió a
la ideología de su tiempo como conciencia falsa, tergiversadora de la realidad;
aunque la ideología es uno de los niveles estructurales de la conciencia social
y constituye un reflejo de la realidad objetiva, ésta puede reflejar la verdad;
no tiene por qué ser una expresión inexacta de ella. Ambos pensadores dotaron a
la clase obrera de una concepción científica del mundo y la solución al
problema fundamental de la filosofía en la relación ser social- conciencia
social en la aplicación de la dialéctica materialista al desarrollo de la
historia, aspectos que posteriormente analizaremos en la práctica
histórico-concreta.
Con respecto a la ideología, Lenin en su época la reconoce como un arma de
lucha. En su trabajo “La teoría del empirocriticismo “plantea la
naturaleza científica que ésta posee“, [...] toda ideología es históricamente
incondicional, pero a toda ideología científica (a diferencia, por ejemplo, de
la ideología religiosa) corresponde incondicionalmente una verdad objetiva, una
naturaleza absoluta“(Machado 2000, en Lahera 2004).
Este criterio justifica la búsqueda que
posteriormente realizan los seguidores del marxismo para elaborar teorías
acerca de los valores, de disciplinas que se ocupen de la interpretación de lo
procesos de su formación, el legado marxista está en el necesario vinculo
ideología- valores, no puede obviarse que los valores son los elementos
atomísticos de la ideología, por otro lado las categorías señaladas por
A. Hart, presentes en sus obras , identidad, universalidad, civilización, de
alguna manera nos orientan en su tratamiento al servicio del desarrollo humano
y la sociedad en general.
Los seguidores del Marxismo – Leninismo, en nuevas condiciones han reconocido y
enriquecido el papel esencial del hombre y de sus diferentes tipos de
actividad: práctica, cognoscitiva, y valorativa lo que es determinante en el
análisis de la relación ciencia – valor – ideología.
En la literatura aparece además, el problema de la naturaleza de los valores
humanos. El filósofo José R. Fabelo realiza un análisis de la concepción
naturalista la cual interpreta estos valores como resultado de las leyes
naturales y critica al objetivismo axiológico de E. Kant; el subjetivismo; el
sociologismo axiológico que llega a concebir lo valioso como lo aprobado por la
sociedad; plantea la concepción de Risieri Frondizi quien trata de superar las
limitaciones de las posiciones del subjetivismo en su análisis del sujeto –
objeto - valoración, señalando de este autor que su error está en reconocer la
realidad natural, pero no lo social, llegando a denominar esta última como
irreal.
El enfoque de José R. Fabelo es de carácter multidimensional. Explica el
proceso como un fenómeno complejo con manifestaciones distintas en diversos
planos de análisis, sus relaciones y precisiones. Destaca el medio, lo
histórico – concreto mediado por influencias educativas, culturales,
principios, normas y reconoce tres planos o dimensiones: objetivo, subjetivo –
instituido. (Fabelo, 2002).
Señala que los valores son estudiados además por las disciplinas particulares:
la Economía, la Sociología, la Pedagogía, la Psicología, esta última los asocia
a la esfera volitivo – emocional, los interpreta con un carácter subjetivo a
pesar de la Psicología Social, quien nos acerca al tratamiento pedagógico de
los valores como un proceso formativo en el desarrollo de una
conciencia valorativa en las nuevas generaciones, lo cual es de interés del
presente estudio.
La Sociología, desde su enfoque, asocia los valores a las fuerzas motrices del
desarrollo de la sociedad, a la dirección de su movimiento, a la finalidad de
las conductas sociales.
En el análisis del enfoque de la Pedagogía, se señala que a esta ciencia le es
necesaria una escala objetiva de valores que guíe y oriente la formación
pedagógica. Ella por sí sola no ofrece un cuadro integral de los valores y no
puede con sus herramientas enfrentar los problemas cardinales de la axiología.
El mayor aporte está en los valores subjetivos, por ello es indispensable un
aparato conceptual, una teoría axiológica. (Fabelo, 2002)
Podemos concluir que la ausencia de esta teoría justifica la búsqueda
científica de las ciencias sociales y humanísticas para el tratamiento de los
valores como núcleo para la formación de la ideología; es necesario dotarlos de
los fundamentos que en este último aspecto desde lo filosófico, psicológico,
pedagógico favorezcan el proceso de formación ideológica y en valores con una
concepción única e integradora, lo cual ha tenido limitaciones en la Literatura
contemporánea, por constituir un enfoque en las nuevas condiciones.
Los valores pueden ser definidos como aquellos que “contribuyen a que
una persona, una institución o una sociedad establezca sus rumbos, metas,
fines. Constituyen guías generales de conducta que se derivan de la experiencia
y le dan sentido a la vida, propician su calidad de tal manera que están en
relación con la realización de la persona y fundamentan el bien de la comunidad
y la sociedad en su conjunto” (García, 1996: 59)
En esta misma dirección se asume que la formación en valores es una tarea
pedagógica encomendada a la escuela, se trata de un “proceso de
asimilación en el que inciden tanto lo cognoscitivo (lo conocido y comprendido)
como lo afectivo (las satisfacciones que la constatación de esos nuevos y más
altos valores producen en el hombre la creación de nuevas necesidades y
motivos), hacen que se eleve la importancia de tan relevante tarea pedagógica” (Báxter,
1989).
En la pedagogía, entender que los valores constituyen el “núcleo
regulador y orientador, rigen el comportamiento general de la juventud,
orientan su conducta, determinan sus actitudes sus formas de actuar” (Báxter,
1989: 3), es esencial. Esta autora en sus trabajos establece el
vínculo del proceso de formación en valores con la ideología, cómo a través
de éstos cristaliza la educación y a la vez esta última procesa qué
valores se deben formar.
A nuestro juicio este es un elemento metodológico en el análisis de los
problemas de los valores y de la ideología como proceso formativo y científico,
sustentado en la concepción científica del mundo.
La concepción científica del mundo es ante todo un sistema de conocimientos, de
puntos de vista, ideas acerca de la realidad que interactúa con el hombre, por
lo cual es una condición esencial en la formación de la ideología y en valores
en la que se revela la relación ser social – conciencia social.
Metodológicamente este análisis nos permite establecer una relación entre los
valores, la ideología y la pedagogía. Nos referimos a las
metas o los fines de los individuos de la sociedad, cuando el fin es la
formación del hombre integralmente y portador a su vez de una ideología a
nivel social. Se trata de una labor ideológica para orientar la acción
sobre la base de un objetivo y la formación de determinados valores, lo cual se
realiza bajo un sistema de influencias educativas, en los marcos de
una realidad histórica concreta.
La relación ciencia – valor –
valoración
La relación conocimiento –
valor; valor conocimiento en su relación dialéctica propicia una concepción y
un análisis científico en el estudio de los valores, las interrogantes a
resolver son:
- ¿Qué son los valores y qué relación guardan con el conocimiento?
- ¿Qué es la ciencia?; La ciencia al servicio del hombre y sus
problemas.
- La naturaleza del valor y de los valores, como componentes específicos del
conocimiento científico.
- La relación ciencia- valor.
- ¿Es posible un conocimiento y una fundamentación científica de los valores?
- ¿En qué consiste el análisis objetivo de los valores?
- ¿Qué son los valores objetivos?, ¿Qué son los valores
subjetivos?, para ello es necesario hacer énfasis en la relación
filosófica de lo objetivo y lo subjetivo, su dialéctica.
En este enfoque se sustenta que el conocimiento es el reflejo de la realidad en
la conciencia de la personas.
“Engels llamó dialéctica objetiva a la dialéctica del mundo objetivo y
dialéctica subjetiva a la del reflejo del mundo objetivo en el cerebro del
hombre, a la dialéctica del conocimiento, del pensar”. (Andréiev I,
1975: 131)
“El pensar es objetivo en su contenido y subjetivo en su forma”.(Andréiev
I, 1975: 28)
Es objetivo porque refleja la realidad objetiva pero en su forma subjetivo
porque puede ser incompleto, unilateral, erróneo, falso. (Andréiev I,
1975: 31)
“El pensar (…) es el reflejo de la realidad en la mente del hombre. No puede
ser considerado, sin embargo, como algo muerto, petrificado. El
pensamiento es en primer lugar un proceso de penetración de la persona en la
esencia de los fenómenos que le rodean y, como todo proceso es dialéctico”. (Andréiev
I, 1975:27)
“El pensar es subjetivo en su forma además porque no tiene que ver con
objetos de la realidad objetiva, sino con sus imágenes ideales en forma de
sensaciones, percepciones, representaciones, juicios, conceptos, etc”. (Andréiev
I, 1975: 32)
“Pero también en su forma el pensar es no solo subjetivo, sino objetivo. La
objetividad de las formas del pensamiento viene condicionada ante todo por el
hecho de que el hombre no puede elaborar formas lógicas según su voluntad”. (Andréiev
I, 1975: 32)
La dialéctica subjetiva es el reflejo del ser. Entre la identidad del
pensamiento y el ser se manifiesta el vínculo entre lo ideal y lo material, lo
cual se realiza a través de la práctica del hombre como sujeto social.
¿Qué es la actividad práctica?
Para las definiciones pueden utilizar los diccionarios filosóficos, de
Rigoberto Pupo Pupo “La actividad como categoría filosófica” y de Gaspar García
Galló. “Categorías del materialismo dialéctico.
LA ACTIVIDAD COMO CATEGORÍA
FILOSÓFICA Y LOS VALORES.
La autora de este trabajo considera
interesante el análisis de un colectivo de autores cubanos en Lecciones
de Filosofía Marxista realizan y que son de fácil comprensión de los
profesionales acerca de la actividad y el conocimiento, el valor y la valoración.
La actividad es un modo específicamente humano de relación con el mundo proceso
en el cual el hombre reproduce y transforma creativamente la naturaleza.
En esta definición se destaca el papel activo del hombre en ese proceso (se
puede hacer un análisis de la antropología de Feuerbach, pues sería muy
complejo esbozar su obra en este trabajo).
La comprensión entro lo objetivo y lo subjetivo y su relación dialéctica es un
fundamento esencial para comprender el contenido psicológico y sociológico en
el estudio de los valores, elementos que a grandes rasgos se refieren en este
trabajo de la autora al abordar el criterio de pensadores como A.Luria,
Leontiev, Rubinstein, González, entre otros.
No menos significativo es referir los componentes del contenido de la enseñanza
(Sistema de conocimientos- Sistema de habilidades y Sistema de valores) ¿Cómo
se relacionan estos componentes con las categorías conocimiento- valor?
Los valores son analizados y comprendidos en la relación filosófica
sujeto-objeto, es un proceso en el que el hombre conoce y valora,
por ello el valor solo se concibe desde esta relación.
Este punto de vista constituye un enfoque esencial de carácter metodológico e
implica:
- La necesaria relación
ciencia- valor
- El reconocimiento de la
categoría actividad y los tipos de actividad del sujeto social (actividad
práctica- cognoscitiva- comunicativa - valorativa).
La conceptualización de la ciencia con
propósitos académicos no excluye su tratamiento como fuerza social activa lo
que hace que influya en todos los aspectos de la vida de la sociedad, como
plantea Zaira Rodríguez (2001): en la producción, el modo de vida y la cultura
en general.
“Considerar la ciencia como una
actividad social determinada conduce a su enfoque valorativo, a incluirla en la
órbita del análisis axiológico”.
Entender “la ciencia como una fuerza social integral, en la unidad de todas sus
ramas:ciencias naturales, ciencias técnicas y ciencias sociales, permite una
utilización plenamente científica de todos sus resultados y logros, es
decir, una utilización que responda a cabalidad a los intereses y
valores esenciales del individuo y de toda la humanidad.” (Rodríguez,
2001: 212)
En el análisis de la autora citada, se identifica un principio válido en
las complejas transformaciones del Siglo XXI:
- El principio de la unidad de todos los conocimientos científicos, que lleva a
que la ciencia actúe como valor auténticamente humano. Desde
este principio se puede entender la relación, unidad e interpretación de los
aspectos científicos y valorativos de la actividad humana.
La autora citada reconoce que hay un valor de la ciencia en relación con la
sociedad y la propia ciencia tiene aspectos valorativos por lo que puede ser
entendida como una forma de actividad valorativa y orientadora.
Para la comprensión de este problema con respecto a la Educación y los Valores
desde la Pedagogía, se tiene en cuenta los componentes del proceso de enseñanza
– aprendizaje.
- Sistema de conocimientos
- Sistema de habilidades
- Sistema de valores
Solo puede lograrse en el proceso de
educación una formación en valores si se parte de un sistema de conocimientos,
pues el individuo no puede reflexionar y convertir en algo suyo aquello que no
ha aprendido. De hecho la actividad científica y la actividad valorativa
deben ser fuerzas complementarias. La ciencia no puede aparecer como un
anti-valor “no se le puede considerar como una actividad axiológicamente
neutral” (Rodríguez, 2001: p. 213).
Desconocer este principio integrador de la actividad cognoscitiva y de la
valorativa, sustentado por la concepciones burguesas contemporáneas, va en
contra de la relación teoría – práctica, divorcia las ciencias naturales y las
ciencias sociales y se cuestiona si ¿Es posible un conocimiento y una
fundamentación científica de los valores?, ¿Incluye la ciencia entre sus
componentes aspectos valorativos?
La Dr. Zaira Rodríguez Ugido en esta dirección establece los nexos internos
entre ciencia y valor, realizando un análisis del contenido objetivo de los
valores, de la relación entre valor y valoración. Su concepción permite la
crítica a las posiciones filosóficas objetivas y subjetivas.
Define que los valores como objetos o determinaciones espirituales no son otra
cosa que la expresión concentrada de las relaciones sociales. Fuera de las
relaciones activas del sujeto con el objeto es imposible concebir el valor
(...) (Rodríguez, 1985: 53), los reconoce además como el
elemento “atomístico” de las ideologías, expresándose en ellos los intereses,
puntos de vista, necesidades y concepciones del sujeto.
Esta autora señala además, que a través de los valores el sujeto se
auto conoce, conoce sus necesidades y la posibilidad de satisfacerlas o
proyecta condiciones ideales para ello. En su concepción marxista reconoce los
aspectos de interrelación entre la actividad cognoscitiva y la actividad
valorativa, así como la especificidad de cada una. El conocimiento brinda la
información y los valores poseen una función práctico- reguladora y
orientadora de la conducta humana, a su vez los hombres no pueden valorar
adecuadamente lo que no conocen(Rodríguez, 1985: 38). El enfoque
marxista, como ella señala, permite transformar el valor en conocimiento,
aunque tiene en cuenta el carácter diferenciado entre ciencia y valor; busca
sus nexos internos y recíprocos"(...) en la medida en que el
conocimiento penetra en la vida se hacen más amplios y plenas la libertad y la
creación humanas en tantos valores permanentes del hombre" (Rodríguez,
1985: 15).
Este enfoque filosófico, nos permite en el orden pedagógico a nuestro
juicio, establecer la relación entre los componentes del
contenido de la enseñanza (sistema de conocimientos, sistema de habilidades y
sistema de valores) pues, al reconocer la influencia del primero sobre este
último, podemos identificar el estudio de los valores como un proceso formativo
desde el contenido de las materias que favorece la unidad de lo instructivo y
lo educativo a través del cual se va conformando una ideología, pues la
educación en toda sociedad responde a un fin establecido políticamente por la
clase en el poder.
De este análisis se concluye la importancia que posee el análisis de la
categoría filosófica de la actividad, obsérvese el gráfico siguiente:
Tipos de actividad.
El marxismo produce una
revolución en la consideración de la relación sujeto-objeto y la
actividad histórico-social que la media. Al desentrañar el papel de la
práctica material como fundamento integrador de dicha relación, postula
una nueva problemática que supera tanto al
idealismo como al naturalismo. "Si la actividad práctico - material
- escribió Zaira Rodríguez- constituye una relación en la que lo ideal se
materializa, la actividad cognoscitiva representa, por su parte, un
proceso de desobjetivación y de tránsito de lo material en ideas. A su vez la
actividad valorativa integra el movimiento de lo ideal en lo material y de lo
material en lo ideal". (En Lecciones de Filosofía).
Tanto la actividad cognoscitiva como la valorativa son expresiones de la
práctica social. En la relación sujeto-objeto la actividad
humana se expresa como una síntesis que integra a manera de sistema tres
momentos o dimensiones de la forma existencial de la realidad social, es
decir, la actividad práctica, la actividad cognoscitiva y la valorativa.
Estas formas de actividad sólo son separables en la abstracción, pues existen
estrechamente vinculadas, en tanto expresión única de la relación sujeto - objeto.
El hombre conoce la realidad porque la transforma con su práctica para
satisfacer determinada necesidad. ¿Quiere esto decir que al hombre no le
interesa desentrañar la verdad, penetrar en la esencia de las cosas? Todo
lo contrario persigue determinado valor en correspondencia con las
necesidades materiales o espirituales que objetivamente debe satisfacer, es
decir, el criterio fundamental y el punto de partida determinante del
valor del conocimiento, es la transformación del mundo por el
hombre, es decir, el conocimiento, en tanto actividad práctica.
En este modo práctica-valoración-conocimiento, constituyen momentos de la
actividad en esta relación y son inseparables entre sí, es decir, son
aspectos de un todo único que sólo se aislan mediante la abstracción.
La actividad es síntesis de los aspectos ideal y material del hombre, cuya
expresión concreta se realiza en la dinámica y movimiento de la actividad
cognoscitiva, valorativa y práctica, a partir del
condicionamiento material - objetivo que le sirve de fundamento y
premisa.
En la comprensión científica de la actividad práctica es imposible soslayar el
determinismo dialéctico-materialista. El hombre hace la historia, humaniza la
naturaleza, cada día, con su acción transformadora, enriquece y amplía su
objeto de conocimiento, pero en dependencia de leyes objetivas. Es cierto que
los fines humanos devienen leyes de la actuación del hombre, que anticipan los
resultados, pero en correspondencia con la realidad que le sirven de entorno.
La práctica es fundamento y fin del conocimiento, así como criterio objetivo de
su veracidad. Estas tres funciones las ejerce la práctica en la medida que
media todo el proceso del conocimiento en la aprehensión de la verdad objetiva.
En las Tesis sobre Feuerbach, trabajo que esboza la esencia del viraje
revolucionario en la Filosofía, Marx revela el papel mediador de la práctica en
el proceso del conocimiento. Somete a crítica la tergiversación que tiene lugar
en el materialismo anterior acerca del problema de la relación sujeto-objeto y
su nexo con el proceso del conocimiento. Tanto el materialismo anterior como el
idealismo fueron incapaces de fijar la práctica como
fundamento del conocimiento humano.
La práctica es fundamento del conocimiento, precisamente por el hecho de que
éste se genera en ella, en la medida que integra la realidad al sujeto, es
decir, que deviene objeto. El proceso del conocimiento fundado en la práctica
es un transcurrir ininterrumpido de aproximación del sujeto al objeto, de
conversión de la realidad objetiva en objeto humano, social en y por
el por el hombre como ser social.
La actividad cognoscitiva.
La actividad cognoscitiva constituye
una forma esencial de la actividad espiritual del hombre.
Condicionada por la práctica, refleja la realidad y la reproduce en forma
de conocimiento que se expresa en principios, leyes, categorías, hipótesis,
teorías, etc.
El conocimiento media toda la actividad humana incluyendo su fundamento
sustancial: la práctica. Tiene un carácter mediato y deviene proceso de
aproximación constante del sujeto al objeto. "El conocimiento
- escribe Lenin - es el reflejo de la naturaleza por el
hombre. Pero no es un reflejo simple, inmediato, completo, sino el
proceso de una serie de abstracciones, la formación y el desarrollo de
conceptos, leyes, etc., y estos conceptos, leyes, etc. (...) abarcan
condicional y aproximadamente el carácter universal, regido por leyes de la
naturaleza en eterno desarrollo y movimiento.
La actividad cognoscitiva no constituye un ente especial al lado del objeto
sino es una imagen ideal, el reflejo del objeto, su reproducción
espiritual. En esta relación se aprehenden sus propiedades y
leyes esenciales. En la actividad cognoscitiva se
refleja en el pensamiento con diverso grado de plenitud, correspondencia y
profundidad de penetración en su esencia no excluye el reflejo unilateral de un
objeto, el divorcio de la realidad, las deformaciones en la imagen del propio
objeto.
El carácter dialéctico del conocimiento se manifiesta en todas sus fases y
niveles. Es una condición necesaria para reflejar la realidad en su
esencialidad. La dialéctica del conocimiento en su expresión teórica y
práctica, se expresa como interacción mediata sujeto - objeto que transita del
desconocimiento al saber, de esencias de primer grado a esencias de segundo
grado, en un movimiento ascendente de carácter infinito, eternamente mediado
por la práctica social.
La dialéctica del proceso cognoscitivo se pone particularmente de manifiesto en
la interacción de lo sensorial y lo racional.
Lo sensorial es la forma más elemental del conocimiento se trata de aquella
imagen que se forma en el sujeto con ayuda de los órganos de los sentidos, en
el curso de su interacción directa con el objeto. Esa imagen se constituye en
base a tres procesos cognoscitivos fundamentales indisolublemente unidos: las
sensaciones, percepciones y representaciones.
El potencial cognoscitivo de cada uno de estos procesos es comparativamente
diferente. Si las sensaciones reflejan sólo las propiedades aisladas (olor y
color) de las cosas..., en las percepciones se trata ya el objeto como una
totalidad concreta - sensible, pero en relación directa con él, en tanto
las representaciones constituyen la evocación, también relativamente integral,
pero de un objeto con el cual el sujeto ya no sostiene
una relación espacio-temporal inmediata.
El conocimiento en su aprehensión de la realidad transcurre de lo
sensorialmente concreto a lo abstracto y de éste a lo concreto, resultando su
movimiento general de lo abstracto a lo concreto.
El problema filosófico de la relación sujeto-objeto y en particular la
actividad cognoscitiva, vinculada al proceso general de conocimiento,
constituye un aspecto actual en la filosofía Marxista - Leninista. El
desarrollo del conocimiento humano - escribe Lektroski - ha llegado actualmente
a una fase en la que, por un lado el debate y la solución de los problemas
teóricos cognoscitivos se convierten cada vez más en condición imprescindible
para el progreso de la ciencia y por otro, se están dando las condiciones para
investigar en forma multilateral la actividad cognoscitiva, sus diferentes
aspectos y tipos, su estructura y mecanismos de desarrollo en la más estrecha
interacción de la teoría filosófica del conocimiento y las numerosas ciencias
especiales incluidas las que estudian al hombre, su conocimiento y
conciencia.
Precisamente en la estructura compleja del conocimiento y sus mecanismos de
aprehensión de la realidad, el componente valorativo de la actividad
humana ocupa un significativo lugar.
La actividad valorativa.
Es un hecho reconocido que en el
proceso de reproducción ideal del mundo el hombre no sólo refleja los
objetos tal como existen con independencia de sus necesidades e
intereses, sino que, además, los enjuicia desde el ángulo de la significación
que estos objetos poseen, es decir, los valora positiva o negativamente. Por
cuanto el sujeto de la valoración coincide con el sujeto del conocimiento, es
incuestionable que entre los procesos cognoscitivos y valorativos se
establece una relación de condicionamiento mutuo.
Por otra parte, la valoración constituye aquel proceso de la conciencia humana
en el cual se unen, por un lado, cierta información acerca de los objetos y
fenómenos de la realidad objetiva y, por el otro, determinada información
acerca del estado de las necesidades del sujeto valorante.
De ahí el estrecho vínculo de la
valoración con la actividad práctica, ya que es precisamente esta última la que
"determina el vínculo del objeto con lo que necesita el hombre".
(Lecciones de Filosofía).
Ante todo, es necesario establecer la diferencia entre dos conceptos que,
debido a su estrecha relación y raíces etimológicas comunes, a menudo se
confunden: nos referimos a los conceptos de valor y de valoración.
En general, por valor se entiende la propiedad funcional de los objetos
consistente en su capacidad (o posibilidad) de satisfacer determinadas
necesidades humanas y de servir a la actividad práctica del hombre.
Valor es la significación socialmente positiva que adquieren, estos objetos y
fenómenos, al ser incluidos en el proceso de actividad humana. Por
supuesto, no se trata de cualquier significación, sino de la significación
positiva, no para cualquier individuo tomado aisladamente, sino para las
necesidades objetivas del desarrollo progresivo de la sociedad. Así
entendido, el valor adquiere una dimensión social y a la vez
objetiva, puesto que él depende no de
los gustos, deseos e inclinaciones subjetivas de un
individuo aislado, sino de las objetivas regularidades objetivas del
desarrollo social.
En esto se diferencia precisamente el valor de la valoración. Esta última
depende de las necesidades, gustos, deseos e inclinaciones del sujeto y,
en este sentido, es subjetiva; lo cual no niega la posibilidad (y hasta cierto
punto, la necesidad) de que ella posea un contenido objetivo y de hecho sea
socialmente condicionada. El valor, por sí mismo, no puede ser ni verdadero ni
falso; él es objetivo y no depende directamente de la actividad cognoscitiva o
valorativa del hombre, sino que es determinado por el lugar que ocupa el objeto
en el sistema objetivo de relaciones sociales. Verdadero o falso puede ser sólo
su reflejo en la conciencia del hombre, reflejo que se realiza precisamente en
forma de valoración. La valoración, por tanto es expresión de la relación
subjetiva con el valor (o, más exactamente, con la significación, y por eso
puede ser verdadera, si se corresponde con el valor) y falsa (si no se
corresponde con él). Por lo tanto es necesario
diferenciar los valores
reales objetivamente existentes, de aquellos que son tomados como tales a causa
de la actividad valorativa del hombre y que muchas veces hace pensar en el
carácter subjetivo de los primeros.
En resumen, la valoración podemos definirla como el reflejo en la conciencia
del hombre de la significación que para él poseen los objetos, fenómenos y
procesos de la realidad que le rodea. La valoración representa un complejísimo
proceso en el que encuentran expresión la significación social del objeto, las
necesidades, intereses y fines del sujeto, sus procesos efectivos y
emocionales, su experiencia acumulada. Especial significado tienen tanto para
la valoración como para el propio conocimiento la relación mutua entre ellos.
Se puede decir que no hay valoración
sin conocimiento. Sin embargo, tan válida como ésta es también la siguiente
tesis: no hay conocimiento sin valoración. En efecto, el reflejo cognoscitivo
de la realidad siempre es mediado directa o
indirectamente por los procesos valorativos. El hombre no es
un espejo que reproduce con absoluta indiferencia el mundo existente fuera de
él, sino que también lo interpreta, lo valora.
Veamos, entonces, más
detalladamente la influencia de la valoración sobre conocimiento.
La teoría Marxista Leninista contiene ya en su fundamento un principio
rector para la comprensión científica de la dialéctica de la interrelación de
los procesos valorativos y cognoscitivos: el principio del conocimiento
histórico-social y práctico del reflejo de la realidad en la conciencia
del hombre.
Todas las valoraciones humanas tienen como fin último la actividad práctica de
los hombres. El hombre, como regla, valora en función de determinados
fines prácticos. Por otro lado, la propia práctica sería imposible sin la
actividad valorativa dirigida al establecimiento de la significación de los
objetos y fenómenos que rodean al hombre, y como resultado de la cual el sujeto
elige, determina qué hacer, a qué acciones prácticas dar preferencia. La
valoración, por lo tanto, regula la actividad práctica de los hombres, subyace
en la base de la formación de las activaciones personales y sociales que
representan los estímulos directos de la actividad humana. Precisamente las
ideas, en particular las revolucionarias, surgidas como resultado del proceso
valorativo, dirigen la actividad de los hombres y, al ser asumidas por las
masas, se convierten en una fuerza material capaz de conducir a
transformaciones radicales de la vida social. Por eso las valoraciones, basadas
en los intereses y necesidades de las grandes masas, poseen un significado
extraordinario para la transformación práctica de la realidad. La divulgación
de estas ideas entre las masas ha permitido hacer, a través de la historia, lo
que otras motivaciones más directamente materiales, más egoístas y, tal vez,
con más recursos, no han podido lograr.
Por lo tanto, el aspecto valorativo de
la actividad humana está estrechamente vinculado a la capacidad creadora del
hombre en todas sus manifestaciones, empezando por la propia creación práctica.
El hombre crea porque valora la realidad, la asume críticamente, movido por las
necesidades prácticas. En el camino de la libertad, como asunción práctica y
creadora de la necesidad, el componente valorativo de la actividad humana ocupa
un importante lugar en la actividad práctica transformadora, el hombre amplia los
marcos de la libertad, estimula la elaboración de fines ideales y se esfuerza
por su realización. En la relación libertad-necesidad el aspecto valorativo se
determina como parámetro integrador en el movimiento dialéctico ser-deber ser,
como factor impulsor en la búsqueda de lo nuevo, lo progresivo-significativo y
útil para el hombre. Naturalmente, la orientación valorativa como expresión de
la práctica, está condicionada socialmente, y actúa en correspondencia con los
intereses ideo-clasistas que representa. En este sentido, la clase
revolucionaria es portadora de valores que concuerdan con el desarrollo social
y coinciden con lo nuevo, siendo, en general más libre su creación.
La comunicación como intercambio de
la actividad.
En los últimos años, los científicos
y filósofos han dirigido la atención con mayor fuerza que en épocas
anteriores a los problemas de comunicación. En las obras de los clásicos del
marxismo existen múltiples referencias, en unos casos de forma explícita y en
otros, inmersas en la consideración de las relaciones sociales. Sin embargo,
durante mucho tiempo este problema no fue objeto de análisis filosófico
pormenorizado.
Resulta imposible la elaboración científica de la comunicación al margen de una
consideración real y objetiva de la práctica y las relaciones sociales que la
encarnan lo cual es posible a partir de una comprensión dialéctico materialista
del hombre y la sociedad.
El problema de la comunicación y su determinación concreta no resulta fácil,
pues es tan complejo como la actividad humana en que se expresa. Su inserción
en el contexto social conduce a ser abordado en el plano político, jurídico,
ético, artístico, psicológico, lingüístico, sociológico, filosófico. Sin
embargo, en este caso interesa específicamente en su connotación filosófica,
como relación objetivo-subjetiva en un proceso recíproco de producción,
distribución y consumo engendrado en la actividad. Esta perspectiva de análisis
integral de la comunicación encuentra su expresión concreta de la dialéctica
materialista con la comprensión materialista de la historia.
La determinación marxista de la esencia del hombre como conjunto de relaciones
sociales, y estas, como concreción de la actividad práctica de los hombres,
sentó las premisas teórico-metodológicas para la comprensión científica de la
comunicación en su dimensión social. El marxismo estigmatiza de raíz la
concepción, según la cual en el trato humano sólo se manifiesta la subjetividad
vivencial humana, y lo aborda en su expresión sintética como intercambio
de actividad y conducta humanas en las esferas espiritual y material del
hombre.
Las categorías actividad relaciones sociales - comunicación están estrechamente
vinculadas, pero no equivalentes por su contenido y funciones. La actividad
social, como práctica, trabajo, constituye la sustancia de la socialidad
humana. El hombre deviene ser social en y por la actividad en su carácter
procesal. Esta se despliega como relaciones sociales (materiales y
espirituales) que se van acumulando de generación en generación y encuentran su
expresión efectiva, su personificación en el proceso de consumo, distribución e
intercambio de actividad de los sujetos sociales, es decir, en el proceso de
comunicación. En un proceso de mediación dialéctica, de lo general a lo
particular, donde actividad - relaciones sociales-comunicación, se
despliegan en un movimiento peculiar de concreción e identificación social.
La relación comunicativa o de comunicación ocupa un importante lugar en la
interpretación del devenir social. Sin intentar en modo alguno esquematizar el
problema objeto de análisis es posible acercarnos a su esencia determinando la
comunicación como relación, sujeto-sujeto, en la que, mediada por la práctica,
se convierten recíprocamente los momentos material y espiritual del hombre.
En la relación sujeto-sujeto los componentes cognoscitivos y valorativos se
implican recíprocamente. El intercambio de actividad personifica relaciones
cognoscitivas, prácticas y valorativas.
La comprensión sistémica de la comunicación es una premisa insoslayable para la
planificación científica del trabajo con el hombre. El conocimiento de las
formas polifacéticas de manifestación da la clave para su análisis integral,
así como para dilucidar aquellos eslabones centrales que garantizan su
eficacia.
Cuando Marx subraya que toda la filosofía premarxista estuvo orientada hacia la
interpretación del mundo, y de lo que se trataba con el surgimiento de la
concepción filosófica marxista del mundo era de, ante todo, transformarlo; no
significaba que su filosofía dejase de ser una interpretación de la realidad,
sino que ahora, por primera vez, tal interpretación adquiría un carácter
científico y que la misma se realizaba conscientemente orientada
hacia la transformación de dicha realidad, precisamente en virtud de sus
estrechos lazos con la práctica.
Para el análisis del papel de trabajo se debe estudiar la obra de Federico
Engels “El papel de trabajo en la transformación del mono en hombre “, donde se
puede argumentar la diferencia del hombre como ser consciente con respecto a
los animales, el papel de trabajo en el surgimiento del hombre y su conciencia.
Un elemento que demuestra el valor teórico metodológico de la actividad, es su
análisis en función de los fines y objetivos en correspondencia con los de la
sociedad se orienta a la búsqueda de sus mejores tradiciones, los cambios
necesarios y las transformaciones que favorezcan los fines, propósitos y metas
viables en un mundo complejo y contradictorio.
¿Cuáles son estas problemáticas y realidades de la sociedad?
¿Qué alternativas se plantea la sociedad?
Enfocar estas interrogantes en el análisis de los valores a juicio de la autora
de este trabajo debe ser desde un enfoque dialéctico materialista y de ha
de tener en cuenta:
- La necesidad de una análisis
objetivo de los valores. Se refiere a su contenido.
- La diferenciación entre
ciencia y valor, entre las formas del pensamiento científico y las formas
del pensamiento valorativo y su interrelación.
- Transformar el valor en
conocimientos.
- Esclarecer la naturaleza de
los valores. En este aspecto se debe referir la naturaleza de la actividad
práctico social de los hombres.
De hecho se necesita en el tratamiento
de los valores de:
- Un enfoque histórico, una
retrospectiva histórica en los marcos de una sociedad determinada.
- De la naturaleza de los
valores humanos.
- Del tratamiento de los
valores en las disciplinas particulares.
- Del necesario enfoque
pedagógico.
Para un acercamiento a un enfoque
pedagógico en el estudio de los valores se puede realizar una valoración desde
los Congresos Internacionales de Pedagogía.
No es hasta 1999, que tienen lugar los
Simposios de Valores y aparecen nuevas tendencias educativas. Se habla de una
educación democrática y de teorías curriculares, donde los valores van
cobrando un espacio y en el 2001 se les reconoce como un elemento integrador
del proceso de enseñanza – aprendizaje apuntando a un estudio del papel y
la relación entre las diferentes influencias educativas.
Tiene lugar además el simposio: “La Formación de Valores. Un problema
pedagógico y un reto a la escuela actual” cuyas tendencias principales fueron:
el vínculo de los valores con la lucha ideológica, los valores que hay que
formar en un mundo globalizado y neoliberal, y la labor determinante del
docente en el proceso de formación de valores.
Paralelamente a los Congresos de Pedagogía tienen lugar algunos Congresos
Iberoamericanos como el de Educación en Valores (Uruguay, 2000) y los de
Investigación - Educación (1999 y 2000). En éstos se reconoce cada vez más el
papel del docente en el proceso educativo; pero se abordan a partir de aristas
como la interdisciplinariedad, los ejes transversales, el proceso de
democratización, enfoques multilaterales, acerca de los problemas de la
tecnología, la informática, de algunas cuestiones curriculares y la
identificación hacia un aprendizaje de los valores, entre otros aspectos.
En general se puede reconocer el proceso de formación en valores como un
elemento integrador del proceso de enseñanza aprendizaje y la necesidad de una
formación de una cultura general integral del hombre. Propósito que corresponde
esencialmente a la escuela y en específico al docente en su desempeño
pedagógico, en relación con la influencia de otras instituciones y
organizaciones a nivel social. La autora ha participado en múltiples proyectos
de investigación, tesis de maestrías y doctorados que aplicados en la práctica
así lo demuestran.
Se desarrollan además, propuestas de proyectos educativos, modelos,
alternativas desde la diversidad, pues el problema de los valores se encuentra
en el centro de los problemas contemporáneos.
Dentro de estos proyectos educativos se puede tener en cuenta aspectos como los
reconocidos por la Escuela Cubana:
- Modelar una escuela con
características nuevas
- Determinar los objetivos
formativos
- Establecer el sistema de
relaciones entre los elementos del proceso de enseñanza – aprendizaje
- Promover un proceso de
enseñanza – aprendizaje desarrollador con la dirección pedagógica del
docente.
- Elaboración del plan de
estudio
- Su contenido flexible,
actual, novedoso y deseado
- Promover el conocimiento
desde dos áreas: ciencia –tecnología y ciencias humanísticas.
- Diseño de un proyecto
educativo contentivo del ideal del proyecto social con un estilo
participativo
- Perfeccionamiento de
la concepción del trabajo metodológico desde sus diferentes niveles.
- La interrelación de la
escuela- familia- comunidad.
Es necesario un proceso de
dirección pedagógica de la formación en valores donde participan diversas
instituciones y los organismos desempeñan un importante papel que adquieren
significados según la sociedad y su organización, sus modelos y estilos.
ENFOQUES CONTEMPORÁNEOS ACERCA DE LA
RELACIÓN CIENCIA- CULTURA - EDUCACIÓN Y VALORES.
Las consideraciones que se plantean
para el tratamiento de esta problemática han sido expuestas en trabajos
científicos y el Congreso Pedagogía 2007 por la autora, se trata, pues, de la
búsqueda de enfoques que nos permitan Estructurar una lógica
para el análisis de estos problemas, Integrar sobre la base de
la diversidad eInterrelacionar estos complejos procesos.
¿Qué es un enfoque? Una manera, una opción, una alternativa, un
punto de vista para el análisis o estudio de fenómenos y procesos.
El problema objeto de estudio; necesita de este tratamiento y en esencia
constituye un reto en las condiciones actuales para la ciencia, pero se agudiza
en las Ciencias Sociales que asumen desde las Humanidades y con una concepción
humanista las urgentes respuestas, ante posiciones que sustentan que con el
auge y desarrollo de la ciencia, la tecnología, de la Revolución Científico
Técnica (RCT) y el advenimiento de la sociedad del conocimiento, las
prioridades corresponden a las disciplinas científico- técnicas. Nos
plantearíamos entonces: ¿qué humanidades debemos enseñar y cómo enseñarlas?
(Cortón, 2006).
La concepción humanista en este caso se determina para el mejoramiento humano,
por ello tiene un contenido ético moral.
Entendemos adecuada la definición de que “las Humanidades no son simple
disciplinas intelectuales, son además un espíritu que atraviesa la enseñanza de
todas las disciplinas y de todo el quehacer académico, científico y laboral. Su
papel es el de responder a una verdaderaformación de valores,
fundamentalmente éticos y contribuir a formar conciencia (...) para alcanzar un
proyecto de sociedad.” (Cortón, 2006).
Es entender el humanismo como valor
moral, que de forma concreta se manifiesta en otros valores. Pero esa
formación humanista parte de la comprensión de que cada cultura tiene sus
propios valores, se forman en determinados contextos y son comprensibles desde
la diversidad. De ello deviene la necesaria relación Cultura – Educación de la
formación en valores.
¿Cuáles son las tendencias de orden teórico-metodológico que implican estas
problemáticas para las Ciencias Sociales?
- Realizar un análisis
histórico de las categorías o conceptos desde su surgimiento y desarrollo
y su contextualización. Ciencia – Cultura –Educación -Valores, son
categorías históricas.
- Insertar este análisis en
las condiciones contemporáneas. Se habla de un Nuevo Siglo, una Nueva Era:
la Era de la Tecnología de la Información y de la Economía del
Conocimiento.
- Lograr que ese análisis
posea un enfoque integrador, como síntesis de los problemas sociales
actuales. Se plantea que no hay que “crear” teorías nuevas, sino
integrar, se habla de la teoría de la complejidad.
- Aplicar estos enfoques al
campo de la investigación y en particular al tema objeto de estudio del
investigador desde su ciencia con un enfoque dialéctico.
La ciencia nos permite dominar la
esencia de la actividad del hombre, sus relaciones, conocer su historia, se
trata de la relación hombre-naturaleza, hombre-hombre.
Una manera de entender la ciencia es que “Esta comienza allí donde hay
generalizaciones, donde se revelan leyes y surge una teoría que ofrece una
explicación correcta de los hechos”. “Cualquier ciencia, incluida la social
sólo puede nacer y desarrollarse cuando tiene terreno para ello, cuando hay
condiciones sociales concretas y cuando lo impone la necesidad social” (V.
Kelle, M Kovalzon, 1975: p. 21).
De hecho este concepto revela el carácter histórico del desarrollo de la
ciencia a partir de condiciones histórico-concretas y de necesidades sociales.
Enfoques de problemas sociales de la
ciencia, la cultura y la tecnología
- Ciencia,
tecnología y sociedad.
- La Revolución Científico
Técnica. (RCT)
- El siglo XIX y la tendencia de la
ciencia a convertirse en fuerza productiva directa. Papel de las revoluciones
científicas.
- La ciencia, la técnica y la
tecnología. Conceptos e interrelaciones.
- La ciencia en su concepción
de conocimientos, una esfera de la actividad humana cuya función es la
elaboración y la sistematización teórica de los conocimientos objetivos
sobre la realidad. Expresa un sistema de conceptos sobre la naturaleza,
la sociedad y el pensamiento. Las revoluciones científicas traen cambios
en las concepciones y teorías existentes. Los conocimientos científicos
deben ser estudiados en su vínculo con la cultura material y espiritual.
- La ciencia como eslabón
decisivo del sistema ciencia – tecnología – técnica – producción. ( RCT)
- La RCT; cambio esencial en
el desarrollo de las fuerzas productivas. Incidencia en la cultura.
- La cultura material y
espiritual y el desarrollo de las fuerzas productivas.
- Siglo XXI. La ciencia, el
conocimiento y la tecnología alcanzan un alto desarrollo. No basta con la
ciencia hace falta cultura – espiritualidad y valores éticos.
- La Era del conocimiento. Las transformaciones tecnológicas. Las nuevas
tecnologías.
- La ciencia, la educación y el desarrollo humano. Los problemas de la falta de
equidad. El Norte y el Sur.
- Esferas de la ciencia y la tecnología actual.
- Las relaciones universidad – empresa. La transferencia de tecnología desde
las universidades. (Paquetes tecnológicos).
- La ciencia y la tecnología en un mundo globalizado.
- La relación sociedad del conocimiento – hombre – cultura.
- La interrelación ciencia, técnica, tecnología modernas.
- ¿Cómo puede la ciencia y la tecnología favorecer el desarrollo
social?
Se estaría entonces ante un primer problema:
- ¿Es la ciencia neutral?
Se puede hablar de dos corrientes:
1) La ciencia es neutral, se produce por acumulación de conocimientos, válidos
para todos y para cualquier sociedad.
2) La ciencia como producto de una práctica comprometida que refleja
contradicciones y conflictos en relación estrecha con la ideología. Es decir la
ciencia es un hecho social e histórico que progresa por la lucha, oposición,
ruptura o erupción frente a la conceptualización existente, (este es el
problema de la ideología). De hecho ciencia e ideología se complementan.
La ideología pretende principalmente lograr la formación de convicciones
y valores, la ciencia pretende la claridad intelectual, es algo inacabado y en
proceso de construcción permanente.
A la interrogante de si es o no la ciencia neutral, se le sumaría la idea
de que el científico no sólo “descubre”, sino determina el fin del resultado de
su obra y en ello están presentes los valores que el mismo
posee.
El estudio de los Problemas Sociales de la Ciencia, nos muestra la importancia
de esta problemática para los investigadores, la cual se constituye en una
disciplina, que se ocupa de los problemas del conocimiento; de la RCT, de los
cambios operados en el mundo de hoy y del papel de la ciencia en la
contemporaneidad.
Es necesario la comprensión de algunos conceptos, entre estos: Ciencia,
sociedad, la relación ciencia-sociedad y en esta como sistema, tener en cuenta
los subsistemas que la conforman, dentro de estos la cultura, la educación,
los valores y su relación dialéctica para promover el cambio, el
desarrollo, sustentado en una ética, en el papel del científico y de su
compromiso con el resultado de su trabajo.
Enfoques de problemas sociales de la
cultura, la ciencia y la tecnología.
- La cultura. Surgimiento y desarrollo.
- Definiciones de cultura.
- Relación ciencia – cultura – educación.
- La cultura como categoría histórica. Su evolución en los diferentes
contextos. Su concepto en sentido amplio y sentido estrecho.
- El proceso de reproducción
de la cultura material y la trasmisión y asimilación de la cultura y su
contextualización en un medio determinado.
- La existencia humana como
el contenido potencial de la cultura, en ella se funden el objeto de su
elaboración y el de su veneración.
- La existencia y desarrollo
de la humanidad solo es posible a condición de la elaboración de la
cultura.
- “La cultura existe en la
sociedad. Fuera de ésta, es decir en la naturaleza, antes del hombre y sin
el hombre no ha habido ni hay cultura. “
- La cultura está vinculada a
la práctica histórico – social transformadora del hombre.
- La cultura no puede existir
como una “cosa“ objetiva únicamente, sino ligada al hombre.
- Necesidad de crear una
cultura humanizada.
- La cultura no solo enriquece
espiritualmente al hombre, sino que también orienta y humaniza el
crecimiento económico y el progreso técnico de la humanidad.
- Los cambios de la RCT y la
implantación de nuevas tecnologías, constituyen un fenómeno cultural. Las
revoluciones científicas inciden en la cultura y la transforma.
- La necesidad de una cultura
tecnológica propia.
- El desarrollo de las fuerzas
productivas y el desarrollo de la cultura material. Daños a la naturaleza
y al hombre.
- La ciencia como vehículo
cultural.
- La cultura, la educación y
la comunicación.
- El contenido clasista de la
cultura.
- La cultura y los valores
culturales. Papel de las Ciencias Sociales.
-
La cultura y la identidad nacional. Lo general y lo particular.
- Los conceptos de cultura
general integral y cultura política. Los enfoques teórico - metodológicos para
su análisis.
El segundo problema, se refiere a la
interpretación de estos estudios y la inserción en un mundo globalizado y
neoliberal y las posibles alternativas dada las condiciones materiales de
existencia o los problemas de espiritualidad del hombre.
No se pretende hacer un análisis de las condiciones materiales,
independientemente de su influencia, sino del nuevo enfoque en los análisis de
las categorías vinculadas a la vida espiritual de los hombres, como una
exigencia apremiante. En 1996 Armando Hart, señaló: “En los tiempos que corren,
se debe reconocer que la vida espiritual representa un valor objetivo, porque
es una creación del hombre y de la sociedad, que constituye la forma más alta y
elaborada de la organización y el movimiento de la materia”. (Hart A,
1996)
A nuestro juicio esta concepción enriquece la teoría marxista- leninista a
partir de los cambios del mundo de hoy, pues se parte del reconocimiento de
la vida espiritual como una categoría social de
carácter histórico que necesita ser estudiada, es colocar la cuestión moral en
el centro de la actividad del hombre.
La sociedad es un sistema íntegro, necesita ser abordado en toda su
complejidad, lo cual implica el estudio de categorías, su conceptualización y
contextualización desde los propios subsistemas que forman parte de ella. “La
sociedad humana es una formación compleja, nace de la interacción de los
hombres y la naturaleza, de los unos y los otros”. (V.Kelle, M.
Kovalzon, 1975: 139).
En la obra “Ensayo sobre la teoría marxista de la sociedad”, estos autores
reconocen que la cultura es un subsistema de la sociedad, y se plantea que,”La
cultura existe en la sociedad. Fuera de ésta, es decir en la naturaleza, antes
del hombre y sin el hombre no ha habido ni hay cultura”. La cultura es un
concepto amplio que se puede comparar con el de sociedad, pero no se identifica
con ella.
Es una categoría con la ayuda de la cual se investiga la actividad de los
hombres y el funcionamiento y desarrollo de los distintos sistemas sociales. De
hecho el concepto de cultura va ligado a un tipo de actividad del hombre que en
su relación con la cultura puede apreciarse en la relación Cultura- Educación:
“El hombre culto es un ser natural modificado mediante la educación”. (V.
Kelle, M. Kovalzon, 1975).
La propia interpretación de la cultura como creación de valores materiales y
espirituales deviene de la necesaria relación con el desarrollo de la ciencia,
de las fuerzas productivas, los medios de producción y las tecnologías, que
necesitan de una reproducción constante y constituyen la cultura material, y
aquellos que no se desgastan con su uso, únicos en su género y que es captado y
asimilado por el hombre y se refieren a la cultura
espiritual.
De hecho en el desarrollo de la cultura hay una incidencia del propio
desarrollo de la ciencia:
Son poderosos factores de la internacionalización de la cultura el progreso de
la industria y la ciencia modernas, de los medios de transporte y
comunicaciones, la división internacional del trabajo, la ampliación de las
relaciones económicas, el aumento de la movilidad de la población y los
contactos culturales. Los medios técnicos de nuestra época permiten que
cualquier adelanto de uno u otro pueblo sea inmediatamente patrimonio de toda
la humanidad. Por eso reviste tanta importancia el problema de quién
dispone de estos medios técnicos y qué valores se propagan. (V. Kelle, M.
Kovalzon, 1975).
Pero el desarrollo de la humanidad en el Siglo XXI, irrumpe en el contexto de
una revolución científico-técnica y de las nuevas tecnologías de la
información, se trata de una sociedad del conocimiento que necesita de un
enfoque integrador, interdisciplinario, multidisciplinario, transdisciplinario
y transversalizado desde el currículo en las Universidades y en el que
categorías como época histórica, contexto, contextualización, proyecto social,
medio socio- histórico adquiere un significado. (Lahera, 2004).
No se trata sólo del surgimiento de nuevos campos en la ciencia como la
biotecnología, la ingeniería, la genética, la robótica, la microelectrónica,
entre otros, y de las tecnologías de la información y la comunicación- estas
últimas transforman la actividad productiva-, implica además cambios en los
modelos productivos. Se puede hablar del desarrollo del conocimiento científico
y la tecnología y con ello de la aparición de la exigencia de nuevos procesos
educativos, de la necesidad de un pensamiento científico-teórico para acceder
al propio desarrollo humano y su sostenibilidad.
Un enfoque actualizado de esta problemática está sustentado en ofrecer más
cultura y poner ésta y la ciencia al servicio del desarrollo sostenible en la
solución de los graves problemas globales que enfrenta el mundo de hoy desde
una ética. No reconocerlo implicaría “Destruir la cultura “del otro” como la
forma más contundente de eliminarlo” (Caminos: p11).
En la relación Cultura- Educación y Sociedad, las Ciencias Sociales desempeñan
un significativo papel, considerando que les corresponde elaborar y trasmitir
un sistema de conocimientos teóricos capaz de enriquecer la ciencia
trascendiendo la práctica histórico concreta, al ser asimilado por el sujeto
social y éste a su vez transformar la sociedad.
El reto del Siglo XXI, denominado la Era del Conocimiento deviene de este
necesario enfoque, y resulta limitada la definición de cultura como creación de
bienes materiales y espirituales de los hombres. Cierto es que el desarrollo de
la ciencia y las tecnologías modernas constituyen base de los cambios, de las
complejas transformaciones económicas de la esfera productiva, de las finanzas
en general, pero ellas en sí mismas influyen en la superestructura de la
sociedad y promueven cambios sustanciales en la cultura, la educación y la
política.
El desafío de la época está en las ideas, los sentimientos y su consecuente
orientación hacia objetivos profundamente humanos, es un proceso de formación
en valores. En esencia de la ética como valor humano, puede afirmarse entonces
que a esta concepción de la cultura material y espiritual se le debe incorporar
el problema de los valores y del desarrollo de la personalidad de los sujetos
sociales; ambos aspectos forman parte del problema de la cultura en las
condiciones actuales para entender los procesos de materialidad y
espiritualidad en la sociedad.
La cultura como categoría histórica está vinculada al propio surgimiento y
desarrollo del hombre como ser social aunque se refiera la existencia de una
teoría de la cultura más bien con el Renacimiento (Guadarrama, 1990), en esta
etapa se resaltan las potencialidades transformadoras de los hombres y sus
diferentes tipos de actividad.
De esta forma el mundo de la cultura es apreciado como algo creado por el
propio hombre y en sus diferentes contextos constituye una etapa del ser social
en desarrollo que se manifiesta en la conciencia de la época. (Guadarrama,
1990). Ello revela la relación entre el ser y la conciencia social, y permite
comprender la relación entre el desarrollo de la ciencia, la revolución
científico técnica y las transformaciones culturales e ideológicas.
Este aspecto es de carácter teórico-metodológico en el estudio que nos ocupa.
El análisis de la cultura en su contenido histórico pasa por la concepción de
los naturalistas cuya limitación estuvo en su incapacidad para explicar el
proceso desde lo social; en la Ilustración que pasó por alto el problema de la
educación y del papel del sujeto y que fue criticada por Carlos Marx al no
reconocer que son los hombres los que hacen también las circunstancias y que el
propio hombre necesita ser educado.
De igual forma es necesaria una valoración de la concepción de la burguesía
contemporánea acerca de la cultura que la vincula a los procesos de la
superestructura. Si bien se tienen en cuenta los problemas de la
espiritualidad, la teoría dialéctico materialista reconoce el papel del sistema
de producción y de las relaciones económicas revelando en ello un enfoque
dialéctico para su estudio.
Al adentrarse en el conocimiento de la obra de Pablo Guadarrama, se advierten
tres elementos que contribuyen a este análisis:
- Saber diferenciar la cultura
material y espiritual como dos formas de producción social y su unidad
dialéctica.
- Toda manifestación de la
cultura, ya sea en el plano material o espiritual de las sociedades
divididas en clases posee de un modo u otro carácter clasista.
- Analizar cada manifestación
de la vida cultural en correspondencia con las condiciones
histórico-concretas en que aparece y se transforma.
Es necesario definir qué se entiende
por contextualización para un nuevo enfoque en el análisis teórico-metodológico
de la relación Ciencia-Cultura-Educación-Valores:
La contextualización como cualidad, se identifica no solo como el
reconocimiento de espacios temporales, pasado, presente y futuro, y las
necesidades históricas del momento, sino, en función de educar en una ideología
de la sociedad a sujetos con determinadas características e individualidades
que actúan en diferentes contextos e incluso del lugar donde transcurre dicho
proceso y la relación que establecen los participantes del mismo, incluye la
cultura, los valores, las creencias, todo lo cual debe ser asimilado para el
desarrollo de una labor formativa. (Lahera, 2004).
Esta cualidad se constituye en un fundamento teórico para el estudio de los
valores, lleva implícito una relación dialéctica entre lo individual y lo
social y las contradicciones que en el contexto de una sociedad pueden tener
lugar, expresa rasgos esenciales que en la formación de la ideología y los
valores se tienen en cuenta para definir las acciones, vías o formas de
realizar este proceso.
LOS VALORES Y SU TRATAMIENTO
TEÓRICO-METODOLÓGICO
El tratamiento de los valores ha
evolucionado con diferentes enfoques. A finales del Siglo XIX y principios del
Siglo XX son asumidos como objeto de estudio por la axiología como disciplina
filosófica. En ello inciden dos factores fundamentales:
- Se produce un crecimiento
del factor subjetivo, entendido como actividad consciente de los hombres,
por el propio papel del hombre, de la actividad práctico social del sujeto
y su actividad valorativa.
- Unido a ello un auge en el
desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad, y de la ciencia y la
cultura.
La actividad como forma de existencia,
desarrollo y transformación de la realidad social penetra todas las facetas del
quehacer humano, es una categoría filosófica y ocupa un singular papel para la
comprensión materialista del desarrollo de la sociedad y el papel del sujeto
social, considerando de que se trata no de conocer e interpretar el mundo sino
de cambiarlo.
De las ideas expuestas en este compendio, la autora considera que para la
Pedagogía se han de tener en cuenta ideas rectoras como son:
- La actividad del trabajo
como forma de riqueza y creador del propio hombre.
- Importancia de la teoría
dialéctico materialista de la actividad humana para la formación de la
personalidad (la relación del hombre con la naturaleza, papel de trabajo;
el conocimiento del hombre; su actividad valorativa desde una posición
crítica, el propósito o fin de su actividad y su sentido de pertenencia a
un proyecto social).
- El papel de la actividad del
profesional en el contexto de la sociedad.
- La teoría de la actividad y
la integración, interdisciplinariedad y transdisciplinariedad.
Como se observa se trata de una
concepción Marxista Leninista ¿Por qué es muy importante hoy profundizar en el
estudio del marxismo? ¿Qué importancia tiene el marxismo para la actividad
del profesional?
Conocer el marxismo nos permite entre otros aspectos:
- La orientación en el
cambiante mundo de hoy, comprender los procesos y participar de forma
protagónica en estos.
- Comprender la política de
los diferentes estados, en la lucha por un mundo mejor y sostenible.
- Reconocer las causas justas
e injustas.
- No perder la orientación
dialéctico materialista al hacer conclusiones filosóficas de los adelantos
científicos de la época actual y desarrollar investigaciones
científicas tal y como demanda la sociedad en la búsqueda de soluciones a
sus problemas.
Es necesario enfocar la actividad en el
proceso histórico desde la comprensión materialista de la historia además del
enfoque de la actividad y los procesos de la cultura, considerando sus aspectos
materiales y espirituales; hacer un análisis del papel del trabajo como creador
de valores humanos, establecer la interdisciplinariedad con la Ética, la
vinculación estudio trabajo, y teoría- práctica; profundizar en la actividad
cognoscitiva y valorativa según aspectos ya señalados es requisito, además
indagar la relación dialéctica: valor- conocimiento- conocimiento-valor ; de
igual forma el vínculo entre Ciencia y valor con el tratamiento de la obra de
Zaira Rodríguez Ugido, este último aspecto sistematizado en tesis de doctorado
de Lahera, (2004) para profundizar en las categorías valor- valoración.
Se puede decir que no hay valoración sin conocimiento. Sin embargo, tan válida
como ésta es también la siguiente tesis: no hay conocimiento sin valoración. En
efecto, el reflejo cognoscitivo de la realidad siempre es mediado
directa o indirectamente por los procesos
valorativos. El hombre no es un espejo que reproduce con absoluta indiferencia
el mundo existente fuera de él, sino que también lo interpreta, lo valora.
Existe una influencia de la
valoración sobre conocimiento, tesis clave para la solución de los problemas en
el campo de la educación a través de la pedagogía a nivel de la sociedad.
Un elemento que demuestra el valor teórico metodológico de la actividad,
categoría expuesta en su esencia en este trabajo, es su análisis desde la
práctica pedagógica realizada por el educador, su desempeño profesional
al trazar sus proyectos educativos en función de los fines y objetivos de la
educación en correspondencia con los de la sociedad que en el caso de la
sociedad cubana se fundamenta en una educación en valores y una ideología
martiana y marxista de tradición histórica, por lo que hoy la escuela cubana,
se orienta en la búsqueda de sus mejores tradiciones, los cambios necesarios y
las transformaciones que favorezcan los fines, propósitos y metas viables en un
mundo complejo y contradictorio.
La pedagogía cubana, presta atención a estas necesidades.
¿Qué importancia posee la labor del profesional en la formación de una
conciencia social sustentada en valores que garantice la comprensión y la
crítica a los problemas del mundo de hoy?
El dominio del Marxismo Leninismo es
una condición indispensable para la formación de una concepción científica del
mundo, desde el mismo es posible:
- Fundamentar científicamente
los contenidos que se investigan y estudian.
- Desarrollar el proceso
pedagógico en general y de enseñanza aprendizaje en particular sobre bases
científicas.
- Fundamentar las
investigaciones encaminadas a perfeccionar y desarrollar las
Ciencias Pedagógicas y de la Educación.
- Desarrollar la formación
ideológica y en valores.
Por su importancia, en este aspecto se
precisa: ¿Cómo se define una concepción científica del mundo? ¿Qué significa
poseer una concepción científica del mundo?
Concepción científica: es un sistema de
conocimientos, puntos de vista, ideas, acerca de la realidad que interactúa con
el hombre, en ella se revela la relación ser social-conciencia social, lo cual
significa:
- Que los conocimientos que se
adquieran tengan rigor científico (observar los fenómenos del mundo,
actualizarse en el desarrollo de las ciencias, poseer un enfoque marxista
leninista y sus leyes y categorías).
- Sustentar el método
dialéctico materialista y aplicarlo en el análisis de la naturaleza y la
sociedad.
Precisar que el materialismo dialéctico
es concepción científica del mundo, una concepción única acerca de la
naturaleza, la sociedad y el pensamiento, pasando por la materialidad del
mundo.
En estas ideas se expresa la relación
de categorías en el valor teórico metodológico del marxismo: La
dialéctica, el método dialéctico materialista en la concepción del Materialismo
Dialéctico.
Significativo es el enfoque humanista de estos procesos, al respecto saber:
- Papel de las humanidades; ¿existe una crisis de las humanidades?
¿Cómo se puede modelar una sociedad
nueva?
- Necesidad de buscar un equilibrio en el mundo para su desarrollo entre
conocimiento, técnica, ciencia, tecnología, teniendo en cuenta que las
humanidades son saberes para formar al hombre, no se puede prescindir de ellas.
- La educación humanista propicia la enseñanza de la cultura, los problemas de
la ciudadanía para la convivencia, se transforma a través del desarrollo de la
historia, y como realización del hombre es una tarea de toda la sociedad
y todos los currículos escolares.
- Identificar la diferencia entre el humanismo y las humanidades, señalando la
primera como una corriente filosófica que ha estado presente en el desarrollo
de la humanidad, y tiene al hombre como valor principal. Ha tenido,
además, diferentes características según los períodos históricos del
desarrollo de la humanidad, destacando el Renacimiento.
Es necesario a su vez saber definir ¿Qué es ser un humanista?
- Para ello es necesario comprender y explicar que la corriente de pensamiento
que mejor asumió el Humanismo es el Marxismo, pues llama a la acción del hombre
para la liberación de la enajenación que lo deshumaniza.
- ¿Qué
humanismo debemos formar?
Aquel que forme mejores hombres, que le brinde el camino para su liberación y
que se constituyan en arma de lucha para el mejoramiento humano.
- Destacar que las Humanidades
se constituyen en disciplinas, pero su papel es formar valores, por ello
deben penetrar todo el quehacer científico, todas las ciencias.
¿Cuál es el contenido ético que se debe
enseñar?
- Formar una cultura ético-
humanista. Puntualizar la necesidad de una teoría del desarrollo
moral y una teoría del desarrollo de la personalidad, aspectos muy ligados
en la actualidad.
- En esta dirección reconocer
como principio el aprendizaje ético; el de la formación moral de la
persona; el de una concepción dinamizadora y de una figura ética que
deviene de la acción del sujeto social e histórico.
Esta concepción se sustenta en los
valores que portan los sujetos sociales en el contexto de una sociedad
determina, de sus intereses, ideales y proyectos, su pertenencia a
determinadas clases, grupos o estratos sociales.
LOS VALORES EN LA SOCIEDAD
CUBANA DESDE UNA PERSPECTIVA HISTÓRICA, SU PRESENCIA ANTES Y DESPUÉS DE
1959.
- Enfoques actuales acerca del estudio
de los valores en la sociedad cubana.
La búsqueda de alternativas para un proceso formativo
necesario a partir de nuevas condiciones en el orden nacional e
internacional exige enseñar a reflexionar, a preparar para
orientarse valorativamente ante cualquier contingencia de la vida, brindar
claridad acerca del proyecto social y hacerlo creíble, sus ventajas
es "ganar un lenguaje nuevo"(Vitier, 1998 en
Lahera 2004).
De 1990 al 2001, aparecen algunas orientaciones en la búsqueda de una
respuesta a estas necesidades, desde 1998, se manifiesta la necesidad de un
proceso formativo más abarcador e integrador, de una marcada intencionalidad
que debía ser contextualizado.
La esencia de la formación ideológica y en valores, es entendida por la autora
como una labor teórica- práctica que se complementa con acciones que
muevan al comportamiento en correspondencia con los ideales de la sociedad,
garantizando los compromisos políticos expresados en los valores que poseen los
sujetos en su actividad práctica y valorativa.
Esta labor eleva la cultura, es un proceso de interacción de carácter integral,
por ello, es necesario que se organice y estructure una estrategia integradora,
implica, una masivización de la cultura con la aplicación de diferentes
acciones.
La Dra. Josefina López Hurtado y otros autores en su trabajo: "Marco
conceptual para la elaboración de una teoría pedagógica", en Compendio de
Pedagogía, señala que la Ciencia Pedagógica reconoce diferentes categorías:
educación, instrucción, enseñanza, aprendizaje, formación y desarrollo,
especificando que la sociedad en general ejerce una influencia formativa; por
ello la educación en un contexto escolarizado se refiere, según la autora, a un
sistema de influencias conscientemente organizado, dirigido y sistematizado,
orientado a la formación de valores, para que el educando se integre a la
sociedad. (López, 2002: 53 en Lahera 2004).
Continúa señalando la autora citada, que en ese proceso educativo hay un
momento integrador que abarca las diferentes esferas del desarrollo del
educando (cognitiva, afectiva, volitiva y física), definiendo que la unidad de
lo instructivo y lo educativo es el proceso de formación, un único
proceso general abarcador.
En la obra citada se realiza una conceptualización de lo que se entiende por
formación político – ideológica y se reconoce como una categoría que incluye:
1- lo instructivo y lo educativo en unidad; 2- el sistema de influencias; 3-
las diferentes esferas del desarrollo de la personalidad y 4- los diversos
tipos de actividades. Es un proceso de orientación del desarrollo hacia el
logro de los objetivos de la educación. (López, 2002: 58).
Asumiendo una posición crítica nos parece este el criterio más completo en
cuestión, del reconocimiento de aspectos ideológicos y culturales que supera
las concepciones anteriores en que no se trata de aprendizajes particulares, de
habilidades intelectuales; pero, la propia complejidad de los problemas de la
ideología y los valores implica la integración de aspectos filosóficos y
psicológicos a partir de una interpretación más abarcadora de la ideología, en
una acepción general que incluye la política y la ética y que siempre
estará en correspondencia con el proyecto social planteado y las condiciones
histórico – concretas en que transcurre el proceso de formación de esa
ideología y valores a nivel macro y micro social.
En este análisis la ideología incluye todas las esferas de la formación
(política, estética, física, moral), las cuales responderán a los objetivos de
la clase en el poder y por otro lado al interpretarla desde otras formas de la
superestructura en una acepción general se asume como un“sistema de
criterios, e ideas políticas, jurídicas, morales estéticas, religiosas,
filosóficas” (Diccionario Filosófico) lo que nos revela su
concepto en un sentido amplio.
Autores como David Limia, Darío Machado, Rigoberto Pupo, Fernando Rojas,
Enrique Ubieta, conceptualizan e interpretan la ideología en la
contemporaneidad.
En la actualidad se habla de ideología neoliberal, ideología de la
globalización, para los cuales son obsoletos los conceptos de patria, soberanía
e independencia. En Cuba, algunos autores la identifican como la ideología de
la Revolución Cubana, un producto histórico-cultural de la nacionalidad
cubana.
En los diferentes conceptos se entiende que ideología:
“Es un fenómeno espiritual - práctico, un producto histórico cultural de
la sociedad cubana que expresa en su sistema de ideas, ideales, valores, normas,
códigos, principios, los intereses comunes de diferentes sujetos sociales,
clases, estratos, grupos y que se ha ido desarrollando dialécticamente junto
con el desarrollo mismo de nuestra nacionalidad (…) (Machado, 1997: 122
en Lahera 2004)
“(…) la expresión teórica y la fundamentación de un determinado paradigma
de actividad socio histórica, de conducta, de los agentes sociales que la
portan. En consecuencia, la ideología como formación espiritual sistemática es
premisa de la actividad social”.
“En esta misma medida, es un reflejo de las condiciones de existencia de
los sujetos sociales y de su propia constitución a partir de los intereses y de
las necesidades de estos sujetos”. (Limia, 1997: 123en Lahera 2004).
La autora de este trabajo es del criterio que al reconocer la ideología como un
fenómeno espiritual y práctico, se supera su concepción como sistema de ideas,
puntos de vista, teorías de los hombres, lo que permite comprender el papel de
las condiciones socio - históricas, teniendo en cuenta que adquiere su
contenido y se enriquece a partir de los ideales que se plantean los hombres en
cada contexto histórico, desde esta posición y su asunción como sistema de
criterios e ideas políticas, jurídicas, morales, estéticas, religiosas,
filosóficas, consideramos que para la Pedagogía el proceso formativo de
carácter ideológico y en valores puede entenderse como la labor que se
desarrolla como un concepto general que incluye todas las direcciones , a
partir de una concepción coherente e integradora que se realiza y el
comportamiento y compromiso que se asume que deviene necesariamente en que ese
sujeto es portador de determinados valores que establece la sociedad.
Antecedentes históricos del proceso
de la formación ideológica y en valores en Cuba.
La historia de la educación en Cuba, se
vincula a una concepción humanista sustentada en valores, lo cual se fundamenta
en diferentes estudios realizados (Chávez, 1996 y García Galló en Lahera 2004).
Uno de los rasgos que ha caracterizado a la Educación Cubana en
todas las etapas históricas, ha sido “precisar que el fin de la educación
tiene que estar encaminada a la formación del hombre en su más amplio y elevado
concepto. El hombre integral que piense, sienta, valore, haga, actúe y
sobre todo ame. El centro aglutinador de este interés formativo ha estado en la
esfera moral. No puede olvidarse que la educación cubana se desarrolló desde
sus orígenes, en franca batalla por la formación y defensa de la conciencia de
la cubanía, contra poderosos fuerzas disolventes de
esta." (Chávez, 1996: 118).
La educación moral en Cuba encuentra sus fundamentos en un análisis
retrospectivo en la historia en la obra de Félix Varela, en su libro
"Máximas morales y sociales", donde expone la idea de cómo a través
del razonar se llega a los valores. Centró su interés en la formación moral de
la juventud recogido en sus "Cartas a Elpidio", a la necesidad de que
el hombre sea su corrector y el que puedan descubrir por sí solos
la verdad. En la labor, además, de José de la Luz y Caballero, al referirse a
la educación integral centrada en la formación moral y su método de
"premios" y castigos". Enrique José Varona de quien se estudia
su pensamiento con un enfoque integral, llegó a diseñar modelos educativos
parciales, a definir que el fin de la educación es preparar el hombre para la
vida, reconociendo la necesidad de la armonía entre la escuela y el medio
social, abogando por una enseñanza además de científica, humanista, para formar
hábitos morales, sentimientos, emociones (Chávez, 1996 en Lahera 2004).
Otro aspecto esencial son las ideas de José Martí como paradigma de la sociedad
cubana al concebir la educación como un fenómeno social integral: la educación
para la vida, o sea comprender a su época, poseer dinamismo y creatividad,
vincularla al trabajo, de la necesidad de la cultura del diálogo, de
alternativas de educación, en resumen una concepción integradora – humanista
pues la concepción de una formación integral en José Martí está dada en la
conjunción dialéctica entre conocer – pensar – actuar y formar valores. Al
respecto señaló:“Es criminal el divorcio entre la educación que se recibe
en una época, y la época” (Martí, 1975: 281 en Lahera 2004).
En su concepción integradora y humanista José Martí precisó las características
generales de la educación, conforme a la época, científica, práctica,
esencialmente vinculada al trabajo: “Hombres vivos, hombres directos,
hombres independientes, hombres amantes, eso han de hacer las escuelas, que
ahora no hacen eso”.(Martí, 1961: 90). Al referirse al
carácter sistemático de la educación señaló: “no fructifica la
educación si no es continua y constante”(Martí, 1975: 260 en Lahera 2004).
Se encuentra en su obra un elemento a nuestro juicio de carácter
metodológico que contiene una esencia integradora como base de la
interdisciplinariedad, así: “Cuando se estudia por un plan, da gozo
ver como los datos más diversos se asemejan y agrupan y de los más variados
asuntos, surgen, teniendo una idea común alta y central, las mismas ideas. Si
tuviera tiempo el hombre para estudiar cuánto ven sus ojos y el anhela,
llegaría al conocimiento de una idea sola y suma” (…) (Martí, 1975:
287 en Lahera 2004).
Estudiar a este pensador en el valor de su obra, que forma parte de la
ideología de la Revolución Cubana, es interpretarlo en las siguientes
direcciones; como fuente del conocimiento, como sujeto y objeto del
conocimiento, como guía de los procesos sociales (Fernández, 1998 en
Lahera 2004).
De esta forma el contenido de la obra martiana posee
potencialidades cognitivas- formativas. Es fuente de conocimientos y de
los valores, de lo instructivo y lo educativo.
La axiología martiana es un elemento esencial en el desarrollo del proceso
revolucionario cubano, al enfocar los problemas de la ideología los estudios
del Dr. Armando Hart y Juan Marinello, Cintio Vitier entre los más destacados
nos ofrecen puntos conceptuales – metodológicos para el estudio en el proceso
pedagógico:
- Estudiar
a Martí con un enfoque social – cultural – antropológico, lo cual implica:
entender la cultura como “una expresión sintética, como empresa de
las grandes masas, como creación humana en y por el hombre, que incluye en
su totalidad cada una de los singularidades y los perfiles humanos, es
decir, la economía, la política, la ética, la estética, el arte (...)” (Pupo,
1998: 59 en Lahera 2004).
- Su
vida y su obra es toda una cultura al servicio del porvenir “(...)
anticipa, modela y preludia una sociedad fundada en lo moral”. Todo
lo escrito por Martí mueve a la meditación del hombre.
- En
Martí se produce una síntesis entre sentimiento y razón, donde el amor es
núcleo central entendido como: “amistad somera, el cariño, el
disfrute estético, la contemplación de la naturaleza, la pasión humana por
el trabajo, la libertad, el sentimiento filial y conyugal, la defensa del
bien, el echar suerte con los pobres, la ternura en sus diversas dimensiones,
la defensa de la dignidad y el decoro del hombre, en fin, preside y
penetra tres atributos cualificadores de la subjetividad humana que en el
paradigma martiano se revelan como categorías centrales: el Bien, la
Belleza y la Verdad”. (Pupo, 1998: 61 en Lahera 2004).
Podemos concluir que se trata de un
sistema de valores e ideales humanos, de una concepción integradora pues toda
la labor intelectual de José Martí, su producción cultural contiene un mensaje
político y axiológico que conjuga la ética – la cultura – la política y
sintetiza lo nacional y lo universal.
Otro fundamento histórico está en la teoría Marxista-leninista, en la tesis de
la Revolución Social Socialista, donde se argumenta el desarrollo de
condiciones objetivas para su realización y el creciente papel del factor
subjetivo y sus funciones, significando que el hombre es el creador de su
propio destino, éste puede, con su actividad creadora y consciente, adelantar o
retrasar un proceso histórico.
Al respecto, en su carta a J. Bloch de 1890. Federico Engels destacó:
“Somos nosotros mismos quienes hacemos nuestra historia, pero la hacemos,
en primer lugar, con arreglo a las premisas y condiciones muy concretas.
Entre ellas, son las económicas las que deciden en última instancia. Pero
también desempeñan su papel, aunque no sea decisivo, las condiciones
políticas, y hasta la tradición, que merodea como un duende en
la cabeza de los hombres”. (Engels, 1971: 496 en Lahera
2004).
Tal y como enseña la Filosofía Marxista -Leninista los factores
objetivos determinan los subjetivos, pero estos tienen su relativa
independencia.
Estudiosos y políticos han caracterizado el papel del factor subjetivo,
en específico el factor humano, del hombre, con énfasis desde los años
80; entre ellos Isabel Raubert en su libro "Vanguardia y Revolución"
y Thalía Fung en su obra" En torno a las regularidades y particularidades
de la Revolución Socialista en Cuba”. De igual forma, encontramos la idea
del hombre en el centro de los problemas y sus soluciones en los escritos de
Ernesto Che Guevara como "El socialismo y el hombre en Cuba" y en
discursos de Fidel Castro que aparece recogida en sus libros. "Por
el Camino Correcto" e "Ideología, conciencia y trabajo
político,"Armando Hart en “Materialismo histórico y vida espiritual”,
Maria Díaz Castañón en “Ideología y Revolución”, entre otros.
Como señala Ernesto Che Guevara en la obra citada, el individuo desempeña un
importante.
Adquiere un valor significativo la actividad consciente que
realizan los hombres a pesar de las limitaciones económicas de un país; es
necesario identificar la vida espiritual, como una categoría social de carácter
histórico, pues el marxismo reconoce el papel de la voluntad colectiva-
voluntad humana – factor humano, es la cuestión de asumir las necesidades de
una época y hallar los medios de canalizarlas. (Hart, 1996).
La manifestación del factor subjetivo que expresa momentos como: quién
(sujeto), la capacidad del sujeto, nivel de conciencia alcanzado por el
sujeto, acción del sujeto y su condicionamiento histórico; es un fundamento
importante de los diferentes componentes de la actividad consciente que
realizan los hombres.
El factor subjetivo puede definirse como el nivel de conciencia, las acciones
conscientes, la organización, la voluntad y la energía de los hombres, las
clases y los partidos que luchan por la solución de determinadas tareas
históricas o que se esfuerzan en emprender dichas soluciones; es por ello que
regula el proceso histórico, lo orienta y constituye fuerza activa y consciente
de previsión de progreso social.(Raubert, 1999).
En la comprensión incluso de las regularidades que rigen la realidad, pueden
ser obstáculos para el desarrollo del factor subjetivo la existencia de
distintos prejuicios, orientaciones ideológicas, pasiones
sociológicas, el déficit de información, y hasta la toma de decisiones
incorrectas atendiendo a las cualidades personales de jefes, pensadores
políticos, ideólogos, de la misma forma, pueden constituir aspectos que
favorezcan la acción del hombre.
La solución de estas contradicciones no depende tan sólo de la actitud de
dirigentes y políticos, sino de la comprensión e identificación que
hagan de ello los trabajadores, los colectivos laborales, los grupos y
las organizaciones sociales. Es, en este sentido, necesaria toda una
labor cultural, educativa, ideológica y de formación en valores a
través de las organizaciones e instituciones que conforman el sistema
político de la sociedad y, por supuesto, la información política que ellas
realicen, de las peculiaridades del desarrollo del factor subjetivo de un país,
que en Cuba conjuga condiciones de subdesarrollo con un avance del desarrollo
de la ciencia, la técnica y la cultura al servicio del pueblo y que es lo que
favorece la toma de conciencia de las diferentes clases, grupos sociales, en el
logro de sus objetivos políticos y como expresión de un sistema de valores a
nivel de la sociedad.
El estudio de las raíces históricas de nuestra lucha por la liberación
nacional, nos revela la evolución de este proceso. Solo así puede explicarse el
sentimiento patriótico, una conciencia de lucha y de
intransigencia revolucionaria de los trabajadores cubanos.
La esencia de este proceso consiste en que la Revolución no se impuso a la
fuerza, sino se fue desarrollando en correspondencia con los intereses,
motivaciones y necesidades de la clase obrera, independientemente de la
presencia de otros sectores, capas sociales o grupos en la sociedad,
incluso puede hablarse de la asimilación de estos últimos de los intereses y
objetivos de los trabajadores sin pertenecer a su clase. Este es, en nuestra
consideración, la base política e ideológica del proceso formativo que
justifica el entusiasmo de las masas en los años iniciales de la Revolución y
que se fue transformando en compromiso político y en la consolidación de
valores como dignidad, justicia, amor a la patria y sentimientos de cubanía.
Forma parte como nivel estructural de
la conciencia social la ideología social, es por ello que el estudio de la
formación de la conciencia es un requisito teórico-metodológico, proceso que
pasa por diferentes momentos históricos. De esta forma es necesario determinar
las etapas del proceso de concientización del pueblo cubano, de sus objetivos,
metas en la lucha por un proyecto o ideal social y de la conformación de la
ideología y los valores presentes en nuestra sociedad.
La autora de este trabajo identifica cuatro aspectos teórico –
metodológicos para el análisis que fundamenta desde las raíces históricas de la
Revolución el proceso de formación ideológica y en valores:
- El
necesario vínculo ideología – valores. En Cuba se reconoce una educación
en valores de carácter integral humanista, desde el problema de la
nacionalidad cubana y la formación de una conciencia nacional en la lucha
contra el colonialismo y el neocolonialismo presente en los próceres de la
independencia.
- La
existencia de un ideario martiano portador de un sistema de valores con
una concepción integradora de la ética, la política, la cultura, de lo
nacional y lo universal presente en la vanguardia que organizó y dirigió
en diferentes momentos el proceso revolucionario cubano desde 1868
hasta 1959 y su continuidad, que se conjuga con su antiimperialismo y
patriotismo.
- En
la forma en que se desarrolló el factor subjetivo, entendido como
actividad consciente de los hombres y de su vanguardia y la forma de
organizarse para cumplir las diferentes metas y tareas políticas e
ideológicas.
- El
nivel de participación del pueblo cubano en los diferentes momentos de la
Revolución dado en su identificación o no con los intereses de la
vanguardia y la relación dialéctica entre lo social y lo individual
teniendo en cuenta las necesidades, motivos e intereses de los sujetos
sociales.
El análisis histórico del proceso
formativo ideológico y en valores en la sociedad cubana nos conduce a
concluir como elementos básicos los siguientes:
- Las
tradiciones de lucha de la sociedad cubana en:
- El
arraigo de fuertes sentimientos antiimperialistas, de patriotismo,
humanismo e internacionalismo, libertad, independencia e identidad
nacional desde el enfrentamiento al colonialismo y neocolonialismo.
- Una
educación orientada a una formación integral y en la esfera moral,
presentes históricamente en los próceres de la independencia y los
pedagogos
cubanos.
- El
ideario martiano y su confluencia con el Marxismo- Leninismo.
- Las
características de la conformación del factor subjetivo, dado en:
- La
existencia de un líder de condiciones excepcionales, que encausa los
intereses de un pueblo que hace suyos los ideales de la
vanguardia.
- La
existencia de una vanguardia en la dirección del proceso revolucionario,
identificado plenamente con los intereses cardinales de los
trabajadores.
- El
proceso de concientización que realizan las organizaciones e
instituciones, creadas desde los primeros años de la
Revolución que conforman el sistema político de la sociedad.
- El
carácter de las medidas tomadas por el Gobierno Revolucionario en las
diferentes etapas históricas de la Revolución y la participación de las
masas en ellas.
- La
forma de ejercer la democracia en Cuba, con una constante y activa
participación del pueblo en la toma de decisiones.
Tales consideraciones que pueden obviar
otras no menos significativas se sustentan en la consulta a una amplia
bibliografía que en síntesis aparecen abordadas de forma más profunda en la
tesis de doctorado de la autora (Lahera, 2004), así como en estudios realizados
posteriormente acerca de estos contenidos.
EL CARÁCTER INTEGRADOR DE LA
FORMACIÓN IDEOLÓGICA Y EN VALORES
Con intención de dar tratamiento a otra
arista de este problema que nos ocupa, se entiende por sistema, acogiéndonos al
criterio de Jorge Gaspar García Galló: (...) 1- conjunto de elementos
diversos que poseen una estructura y cumple una determinada función, poseen
lazos comunes y diferencias específicas; 2- un conjunto íntegro de elementos
relacionados estrechamente entre sí que aparece como un todo único con respecto
a otro sistema; 3- conjunto de elementos relacionados entre sí constituyendo
una estructura y cumpliendo una función. (Galló, 1984).
Una idea clara es tener en cuenta todos los elementos en su integración, tomar
los objetos en su integralidad quiere decir en su conjunto y su funcionamiento
como sistema; la forma será cómo está estructurado ese sistema, cómo está
organizado, qué relación guardan sus elementos, unos con respecto a otros.
En este proceso influyen determinadas condiciones que favorecen su desempeño en
las que cobra significado especial: la interdisciplinariedad, la determinación
la relación con otros elementos del proceso, así como el vínculo de la familia
y la comunidad, el papel de otras instituciones en la instrumentación del
proceso formativo ideológico y en valores.
La interdisciplinariedad es esencial, es un problema estudiado históricamente,
que cobra significación con el auge del desarrollo de las ciencias y la necesidad
de integrar los conocimientos científicos, de entender y explicar la realidad,
lo cual no es posible desde una ciencia, sino desde un enfoque
interdisciplinario.
Esta concepción se ajusta al análisis que se necesita para un mundo globalizado
que agrava los diferentes problemas que afectan a los hombres y constituyen su
preocupación, lo cual plantea la exigencia de un vínculo de la enseñanza con la
vida, de una educación integradora; por ello constituye una cuestión
metodológica a resolver por la pedagogía en la sociedad.
Abordado en Foros Internacionales como la transversalidad curricular“Es la
incorporación de la vida, como contenido central al proceso educativo en el
aula” (Uruguay, 2000) o entendida la transversalidad como
reinterpretar y cambiar el currículo (Palos, 2000). La
limitación fundamental consiste en que en el currículo domina la lógica de la
disciplina, no la de los problemas sociales. Se refiere a la búsqueda de una
coherencia interna para educar, pues el hombre está en el centro de los
problemas. Los conceptos, los procedimientos, los valores, transversalizan el
currículo. (Foro Iberoamericano 2000).
La pedagogía cubana, impregnada de la
concepción de la escuela soviética, reconoce una enseñanza integradora, pues la
idea de la integración es clave en el análisis de la interdisciplinariedad; de
hecho los conocimientos que se adquieren deben estar integrados en un sistema y
en estrecho vínculo con la práctica, lo cual constituye un principio
Martiano – Marxista.
Diferentes autores han estudiado esta problemática. La aproximación del Msc.
Doris V. Licea en su tesis ofrece un estudio de sus antecedentes, situación
actual y un modelo sistémico estructural interdisciplinario que sirve de
orientación al docente para su preparación teórica y su actividad. El autor
reconoce la necesidad de fundamentos pedagógicos y psicológicos.
Al valorar el enfoque psicológico del problema significa a Piaget y su
necesaria visión globalizadora y totalizadora; Vigotsky con su posición
histórico cultural del desarrollo integral de la personalidad; y Ausubel
a partir del conocimiento que se posee y de las nuevas tareas que se plantean
al educando promoviendo su motivación y su compromiso, para lo cual el docente
debe tener pleno dominio del conocimiento que este recibió y del medio social
en que se desarrolla.
En el tratamiento de la interdisciplinariedad autores cubanos la reconocen como
un principio, como una condición didáctica, (Leyva, L Muñoz, en Licea,
2000, citado por Lahera 2004). La Dra. Rosa Espinosa, quien ha
estudiado esta problemática señala que:
“... no existe una conclusión definitiva a la ubicación de la relación
intermateria en la categoría de principio didáctico independiente, como
categoría del principio de la sistematicidad, como una condición indispensable
en el aumento de la efectividad del proceso de enseñanza, pero sí consideramos
que es definitiva su introducción en la enseñanza como elemento activo ya
que es condición indispensable para lograr una concepción dialéctico –
materialista del mundo”. (En Licea, 2000).
Según el Dr. Jorge P. Fiallo, la educación tradicional en la que impera el
enfoque de las disciplinas, que implica parcelar el conocimiento, constituye un
freno en la formación del hombre:
La interdisciplinariedad, supone un proceso de enseñanza aprendizaje
donde no se propongan contenidos adicionales o yuxtapuestos, sino que se
procure establecer conexiones y relaciones de conocimientos, habilidades,
hábitos normas de conductas, sentimientos, valores morales humanos, en
integridad y permanente cambio. Este tratamiento integrador de los contenidos
exige un enfoque interdisciplinario. Integrar es un proceso lento y más
que un resultado del profesor es un resultado del alumno. (Fiallo, 2001).
Otro aspecto necesario en el conocimiento para esta labor es el reconocer
la existencia de un sistema jerárquico de valores, planteado por diversos
autores (Leontiev, Báxter E, García E, Santos O). Esta última realiza un
análisis filosófico de diferentes autores que nos permite conceptualizar el
ideal o modelo social, para ello plantea el problema del objetivo y de la
actividad como esenciales y se identifican cuatro aspectos en la filosofía
marxista. (Liubutin en Svierdlosk 1963 en ruso en Santos, 1985: 35
citado por Lahera 2004):
- Las
necesidades vitales, materiales y espirituales, 2) Los intereses en
calidad de concientización de las necesidades (impulsan la
construcción del objetivo), 3) Las normas (objetivo instrumental) que debe
alcanzarse para lograr el fin, 4) El ideal (constituye el auto- objetivo).
Los intereses, las normas, ideales, tienen en común el objetivo. El ideal
en calidad de valor supremo impulsa toda la actividad humana y
muestra el vínculo entre la práctica y el conocimiento.
El problema de la jerarquía de valores
si bien tiene en cuenta estos aspectos, se es del criterio que debe
reconocerse un quinto elemento: el de las condiciones histórico – concretas, lo
cual favorece su contextualización; de esta forma, en una etapa de “crisis” se
debe redimensionar los valores en la búsqueda de una correspondencia entre lo
social y lo individual, como una de las contradicciones principales del
proceso. A cada etapa histórica le es inherente una jerarquía de valores si
bien se sostienen por tradición determinados valores universales, lo que se
corresponde con la ideología a formar.
En la labor formativa ideológica y en valores además de la jerarquía de
valores, la motivación es un elemento esencial y debe ser asumida por la
pedagogía, incluso autores como Leontiev establecen una jerarquía de motivos,
puede entenderse que lo que le motiva al hombre se expresa en sus tareas,
objetivos, ideales, orientándose hacia el futuro, anticipándose a él.
Según la Psicología Social Marxista las motivaciones son eslabones
determinantes en la actitud que asumen los hombres, lo cual puede
enunciarse en el principio de la unidad de la psiquis, la actividad y el medio
socio- histórico, “orientar la motivación humana debe constituir un
objetivo de la educación” (Rubinstein, 1977:745 en Lahera 2004).
Con respecto a la motivación acerca de la personalidad y el reconocimiento de
unidades psíquicas constitutivas en la esfera motivacional – afectiva se señala
la orientación movilizativa, la expectativa motivacional y el estado de
satisfacción (...) “la orientación comprende las representaciones
anticipadas de los resultados a alcanzar y la imagen de las condiciones a las
que hay que abstenerse para lograrlas” (Bermúdez, y M Rodríguez, 1996: 6 en
Lahera 2004), los autores señalados reconocen el papel de la orientación
y las condiciones para alcanzar determinados resultados, lo que es necesario
para la eficiencia del proceso educativo que se complementa en nuestro criterio
con la creatividad que con un enfoque desde la persona (Rogers, Maslow,
Mitjans) tiene que ver con las emociones, los sentimientos, el afecto y el
desarrollo de potencialidades humanas.
Aunque diferentes autores se han ocupado del estudio de la motivación en
el orden psicológico, en sí misma nos interesa su definición y su relación con
las necesidades e intereses, proyectos, metas y fines de los hombres; nos
basamos en la ofrecida por el Dr. Diego Jorge González Serra, la cual nos ayuda
a establecer esta relación sobre la base del desarrollo socio - histórico.
Según su concepto, "La motivación activa es aquella que
regula la actividad sobre la base de fines y proyectos del sujeto de sus
necesidades, sentimientos, conocimientos, capacidades, reflexiones, son
elaborados por el propio sujeto con independencia de las tendencias que
evocan los estímulos externos y requerimientos orgánicos del individuo"
(González, 1977:35 en Lahera 2004). Este autor distingue 3
formas fundamentales de motivación, la activa autónoma, activa adaptativa y la
motivación reactiva.
La interacción del individuo con el medio no sólo determina el contenido de la
motivación activa, reguladora de la actividad humana, sino su sentido (Leontiev,
1966 en Lahera 2004) del fin o meta o a la relación que éste guarda
con las necesidades y motivos, la realidad que el sujeto refleja y
concibe en un plano cognoscitivo.
La motivación, incluye, tanto procesos cognoscitivos como afectivos;"el
proceso motivacional consiste en una constante penetración, determinación
y transformación entre las necesidades del sujeto y el reflejo del
mismo" (González, 1977: 35 en Lahera 2004).
Las necesidades pasan a expresarse en los reflejos cognoscitivos del mundo y a
su vez el reflejo del mundo penetra a las necesidades, las cuales se
manifiestan como deseos, fines, proyectos e intenciones; es por ello que para
activar el comportamiento humano deben diagnosticarse sus necesidades,
motivaciones e intereses. Es esta una forma de garantizar el objetivo final
propuesto por la sociedad, constituyendo aspectos esenciales en el proceso de
formación de la ideología y en valores.
Este proceso no es una suma de conocimientos científicos; hay que tener
conciencia de ellos, evaluarlos. Se trata de una experiencia de la vida del
sujeto, la orientación social, destinos y proyectos pasando a ser fuentes
de motivo regulador de la conducta humana, en el que se relacionan la ideología
social y los valores y su aprehensión individual por el sujeto.
El objetivo debe estar dirigido a la formación de la convicción, de tal
forma que haya unidad de pensamiento y de acción, la actividad desarrollada
llega a expresarse a través de una necesidad interior. De hecho estamos
definiendo que un momento para el desarrollo del proceso formativo es conocer
las necesidades del sujeto social, para lo cual es necesario un diagnóstico y
caracterización, lo cual responde a un contexto histórico determinado.
Coincidimos con la opinión de que la enseñanza político - ideológica es
cultivar la ideología, conjunto de conocimientos, convicciones, acciones
prácticas, activa posición ante la vida, actitud consciente ante el deber
social, unidad de palabra y de acción, promover la interpretación
personológica de los acontecimientos pasados, presentes, futuros, “los
valores objetivos deben ser asumidos antes subjetivamente como valores
deseables al hombre”. (Piñeiro, 2000 en Lahera 2004).
Nos referimos a un proceso en el que el sujeto asume sus puntos de vista. Ello
implica conocimiento y la relación que establece con los diferentes hechos y
fenómenos, sus posiciones ante la vida y su actividad social; posee un
componente intelectual práctico y personal, lo cual nos permite
proponer metodológicamente cuatro niveles para el desarrollo de la
formación ideológica y en valores, pues implica procesos cognoscitivos,
motivacionales-afectivos, la práctica socio-histórica y la valoración.
No puede realizarse este análisis sin observar el papel de la actividad socio –
histórica, atendiendo a que la actividad externa del hombre debe verse en dos
aspectos: interacción sujeto- objeto y sujeto-sujeto, lo cual constituye una
unidad; el individuo establece relaciones ideológicas y materiales. Estas
últimas son las determinantes, pero a partir de la acción del sujeto, la
identificación de este hombre con la clase a la que pertenece, sus fines y
objetivos se expresan en el grado de satisfacción de sus
necesidades generales. En ello el medio social desempeña un papel muy
importante, pues en él se contextualizan bajo determinadas condiciones el
proceso de formación de una ideología social en correspondencia con el proyecto
social al que se aspira y la formación de una ideología y de valores a nivel
del sujeto.
Debe ser un requisito entender el problema ideológico en su significación
social, para el logro de los objetivos de lucha en el país; de ahí la necesidad
de analizar el sistema de la vida ideológica, que aunque dependiente de la vida
material, está matizada por la vida social y política, sin olvidar que “los
valores son los elementos atomísticos de la ideología” como ya se ha referido
anteriormente.
Es nuestra opinión, reconocer como válido el estudio de la Dr. Lesbia
Cánovas en su tesis de doctorado sobre los elementos (dinámicos) del sistema de
la vida ideológica: las relaciones ideológicas, la actividad ideológica y el
resultado de esa actividad ideológica, lo cual se ajusta a la comprensión de
los valores por pertenecer a la vida espiritual de la sociedad, de la
superestructura en si misma.
La propia actividad ideológica tiene un aspecto objetivo y
subjetivo. En el primer caso se refiere a las cualidades materiales del objeto,
esto es lo que determina el interés, los fines. En la actuación del hombre no
todo siempre tiene significación y respecto al segundo caso, lo subjetivo
se refiere al carácter activo del sujeto con respecto al objeto (entiéndase por
objeto las relaciones ideológicas que el hombre cambia con su actividad).
Él se traza sus ideales y se propone
alcanzarlos, pero la actividad del hombre es cognoscitiva y valorativa;
en este último orden de cosas, la actividad valorativa penetra toda su
actividad; al hombre no lo mueve nada que no se corresponda con sus intereses o
se convierte en un acto formal.
Las necesidades, motivaciones e intereses en cuestión de la vida ideológica son
esenciales, considerando las numerosas contradicciones que pueden
aparecer en este proceso de transformación de las relaciones ideológicas, entre
ellos la no correspondencia entre lo ideal y lo real en un contexto histórico –
concreto.
Uno de los aportes del psicólogo A. Luria que fundamenta este estudio,
está en la naturaleza histórico social de la actividad consciente del hombre a
partir del problema clave de la Psicología: el de la acción voluntaria (su
aspecto no solo biológico, sino con respecto a las relaciones sociales). El
origen y la estructura de la acción voluntaria sirven como modelo especial para
estudiar todas las formas de regulación consciente de la actividad del hombre.
Formuló su tesis de que los orígenes de la psiquis “hay que buscarlos
no dentro del cerebro ni en los mecanismos de los procesos nerviosos, sino en
la relación real del hombre hacia la realidad, en su vida social, la cual
constituye la auténtica fuente de las formas más complejas de la actividad
consciente del hombre”
Cita más adelante:
“ Lo social (...)- no interacciona simplemente con lo biológico; lo
social forma nuevos sistemas funcionales, utilizando los mecanismos biológicos,
asegurando con ellos las nuevas formas de trabajo, y justamente, la
constitución de tales “formaciones funcionales” implica la aparición de las
formas superiores de la actividad consciente, los que surgen en el límite entre
lo natural y lo social” (Luria, 1988: 260 en Lahera 2004).
Este punto de vista en la filosofía marxista, opinamos, es
el sustento del protagonismo del sujeto social, explica la conexión entre el
mundo interno y externo del sujeto y su actividad consciente. En el caso
particular por ejemplo de un adolescente, “comienza a desarrollarse
aquellos procesos internos que conducen, a fines de la misma, a la formación de
puntos de vista y orientaciones valorativas relativamente estables e
independientes, a la formación de un sistema de actitudes hacia lo que los rodea
y hacia las valoraciones de sí mismo que también resultan relativamente
estables” (Báxter, 2002: 166).
De hecho la actividad valorativa es esencial en esta etapa de la vida,
donde el elemento básico es la formación de la convicción; a decir de
Rubinstein, S. L. en Principios de la Psicología General, considera que el
hombre hace suya una convicción cuando la interioriza con pleno conocimiento de
su justeza, le da su propio calor emocional y regula su comportamiento en
correspondencia con ella, o sea, pasa a formar parte de su individualidad. Este
autor lo describe de la siguiente manera:
... El hombre no entiende por su yo todo lo que influya en su psiquis,
sino únicamente lo que el ha vivido en particular y que forma parte de la
historia de su vida íntima. No toda idea que penetra en su conciencia la
reconoce el hombre como propiamente suya, sino únicamente aquella que no adoptó
ya lista, sino de la que se apropió y sobre la cual reflexionó, es decir,
aquella idea que apareció a base de su propia actividad. El hombre tampoco
reconoce todo sentimiento que ha rozado ligeramente su corazón como el suyo
propio, sino únicamente aquel que determina su vida y su actividad (Rubinstein,
1977:746 en Lahera 2004).
Podemos afirmar sobre esta base que para la formación ideológica y en valores,
se debe tener en cuenta el desarrollo de los procesos psíquicos de
la personalidad y la relación que se establece con el medio socio – histórico
para lograr la reflexión, el análisis, la valoración y llegar a
conclusiones propias, todo lo cual contextualiza este proceso formativo,
reflejando esa realidad objetiva en la conciencia individual mediado por la
práctica.
No se trata solo de definir la ideología y los valores que se quiere formar,
sino desde un enfoque histórico - concreto saber determinar las tareas, el
contenido, los medios, métodos propios de este proceso de formación
orientar y promover un resultado.
En correspondencia con los cambios de la sociedad cubana desde la década del
90, la pedagogía cubana (La Formación de Valores en las nuevas generaciones,
1996), se ha planteado en este orden:
- El problema del ideal del
hombre a formar y los valores que lo caracterizan.
- Concebir el ideal de hombre
en cualidades como el ser generoso, altruista, independiente y creador
sustentado en la obra de José Martí.
- Establecer una jerarquía de
valores dada en el independentismo, patriotismo, dignidad, humanismo, amor
a los humildes, laboriosidad, y actitud de amor y respeto a la familia y
los hijos.
- El reconocimiento al papel y
la labor del maestro.
En ello participan de manera
protagónica todos los factores sociales, según el papel del sujeto social que
tiene sus propias particularidades según la sociedad.
PROPUESTA DE ACCIONES PARA
LA FORMACIÓN IDEOLÓGICA Y EN VALORES.
En el tratamiento relacionado con la
formación ideológica y en valores y sus vías existe diversidad de criterios.
Nos orientamos por la clasificación que reconoce tres dimensiones. En Lahera
(2004):
- Dimensión curricular.
- Dimensión de extensión
universitaria o extracurricular.
- Dimensión socio- política o
familia- comunidad.
Para su estructuración y desarrollo de
forma integradora se necesita de un sistema de acciones coherentes, sin dejar
de reconocer los variados espacios y actividades de diferentes naturaleza.
Dentro de estas dimensiones se destacando tres elementos en el proceso
formativo al cual se aspira que, al tener en cuenta los aspectos indicados, en
cada una y la interrelación de éstas necesita, además, para accionar en
el sistema, conocer:
- Las características del
sujeto con el cual se trabaja (diagnóstico).
- Las exigencias sociales
(modelo o proyecto social).
- Las condiciones histórico-
concretas.
Estas son premisas para el desarrollo
de la formación ideológica y en valores que se necesita.
Vital importancia reviste la toma de conciencia de la necesidad de lograr un
verdadero protagonismo o participación de los sujetos de la sociedad; puede
ser entendido como la participación consciente y comprometida del
sujeto con la actividad que realiza con la finalidad de lograr los objetivos
propuestos, implica una forma activa, consciente, esforzada, autónoma
(realizar por sí mismo la acción del sujeto) en la apropiación,
interiorización, aclaración, reflexión y exteriorización de un modo de
actuación determinado, donde incluso se plantean los objetivos y es lo que
favorece la formación de una convicción.
Otro aspecto esencial a tener en cuenta es la comunicación dialógica,“(...)
donde se cree un espacio común, donde las partes que intervienen compartan
necesidades, reflexiones, motivaciones y errores o sea, la comunicación no es
convencer a alguien, la comunicación es ubicar en el espacio de nuestra razón,
en el espacio de nuestra causa, en el espacio de muestra reflexión, pero a
través de sus posiciones”. (González, 1982: 19 en
Lahera 2004).
Algunas vías y procedimientos pueden encontrarse cuando se estudia una época
histórica en la selección de hechos históricos, obras literarias,
personalidades y personajes, la caracterización de sus rasgos, su valoración
positiva o negativa, en el marco de las actividades que se organizan, las
técnicas participativas que se promuevan.
Muchos de estos trabajos, después de iniciados, se profundizan en tareas
vinculadas al entorno comunitario cuando son correctamente orientados por
las organizaciones e instituciones que intervienen en el proceso
formativo.
Existen diferentes tipos de diagnósticos, los cuales deben ser aplicados de
forma integradora pero, es necesario delimitar qué es lo que se tiene en
cuenta en un diagnóstico de este carácter para la labor que se realiza.
Elementos a diagnosticar en el
proceso de formación en valores
- Actitud
ante la vida del grupo al que pertenece, lo que le rodea, su nivel de
incorporación a los intereses de éstos.
- Relaciones
que establece con sus amigos, nivel de comunicación. (lo individual
y lo social).
- Aspiraciones
y deseos (necesidades, intereses, motivaciones) y su correspondencia con
el proyecto o modelo social.
- Comportamiento
individual y social ante las tareas que asume, (aceptación o no de las
normas).
- Conocimiento
y participación en la vida social, de su localidad y su país,
participación en las tareas en los diferentes contextos.
- Particularidades
del carácter del sujeto estudiado (rasgos negativos y/o positivos, estados
de ánimo, puntos de vista y criterios).
- Las
condiciones de vida, educación familiar u otros.
Es importante además determinar
los niveles a tener en cuenta para la labor teórica y práctica
a desarrollar y que guardan estrecha relación con los aspectos a diagnosticar
que tienen su espacio en la acción y unidad de las influencias educativas para
lo cual se tienen en cuenta los tipos de actividad del sujeto en la sociedad:
- Nivel cognoscitivo.
Incluye el conocimiento adquirido por
el sujeto y que tiene un significado para él, nivel de información y los
argumentos necesarios para promover el debate, la reflexión, la valoración,
un sistema de conocimientos, habilidades y valores desarrollados por el
sujeto social.
- Nivel motivacional – afectivo.
Se refiere a aquello que deja una
huella, que origina una vivencia, un sentimiento y determina los proyectos,
metas, tareas, deseos, fines, intereses, necesidades; incita, orienta y
sostiene la actuación.
- Nivel valorativo.
Posiciones y análisis críticos,
convicciones, puntos de vista que caracterizan a un sujeto y a su vez lo hace
diferente a otros; es lo que le permite asumir o no determinados compromisos y
hacerlos suyos de forma consciente.
- Nivel práctico.
Actitudes, comportamientos y modos de
actuación en cada contexto en que transcurre la vida en lo que
intervienen las características del proceso a nivel macro y micro social y su
contextualización.
Estos aspectos son consideraciones que de una forma u otra han demostrado su
efectividad parcial o totalmente según los momentos de su aplicación o que han
tenido su espacio combinados con acciones complementarias, pero que han
direccionado la preparación en algunos casos y la orientación para emprender la
formación ideológica y en valores en otros, así como la factibilidad de los
argumentos para realizar investigaciones que no pocas veces han cambiado
el entorno y por qué no los resultados según los proyectos de transformación
social.
CONCLUSIONES
La pretensión de abordar los
fundamentos teórico- metodológicos para el estudio de los valores es de por sí
un propósito polémico, complejo y abarcador, cualquier intento para ello pone a
los investigadores ante un reto, pero a su vez constituye una manera de
interpretarlo y abrir brechas para que otros cubran el camino desde nuevas
perspectivas, propuestas y alternativas.
La experiencia aportada desde una posición crítica y considerando su aplicación
en la práctica concreta ha favorecido por un lado la preparación de los sujetos
participantes de este proceso y por otro ha motivado a la realización de
investigaciones de diferentes perfiles en sectores de trabajadores incluyendo
profesionales de diferentes países.
En si misma, la sociedad cubana, se ha caracterizado por brindar una prioridad
a estos estudios y diversas experiencias en la práctica pedagógica
que deviene en la formación del hombre con una concepción humanista a tono con
el proyecto social que se construye.
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