© Libro N° 15027. El Árbol De Lilas. Andruetto, MaríA Teresa. Emancipación. Abril 18 de 2026
Título Original: ©
Versión Original: ©
Circulación conocimiento libre, Diseño y edición digital de Versión original
de textos:
https://www.cuatrogatos.org/es/site/narrativa/71_
Licencia Creative Commons:
Emancipación Obrera utiliza una
licencia Creative Commons, puedes copiar, difundir o remezclar nuestro contenido,
con la única condición de citar la fuente.
La Biblioteca Emancipación Obrera es un medio
de difusión cultural sin fronteras, no obstante los derechos sobre los contenidos
publicados pertenecen a sus respectivos autores y se basa en la circulación del
conocimiento libre. Los Diseños y edición digital en su mayoría corresponden a Versiones
originales de textos. El uso de los mismos son estrictamente educativos y está
prohibida su comercialización.
Autoría-atribución: Respetar la autoría del texto y el nombre de los autores
No comercial: No se puede utilizar este trabajo con
fines comerciales
No derivados: No se puede alterar, modificar o reconstruir
este texto.
Portada E.O. de: Imagen con Nano Banana 2
© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación:
EL
ÁRBOL DE LILAS
MaríA
Teresa Andruetto
El Árbol De Lilas
MaríA Teresa Andruetto
Para Alberto
Uno
Él se sentó a esperar bajo la sombra de un árbol florecido de lilas.
Pasó un señor rico y le preguntó:
¿Qué hace sentado bajo este árbol,
en vez de trabajar y hacer dinero?
Y el hombre le contestó:
Espero.
Pasó una mujer hermosa y le preguntó:
¿Qué hace sentado bajo este árbol,
en vez de conquistarme?
Y el hombre le contestó:
Espero.
Pasó un niño y le preguntó:
¿Qué hace usted, señor,
sentado bajo este árbol,
en vez de jugar?
Y el hombre le contestó:
Espero.
Pasó la madre y le preguntó:
¿Qué hace este hijo mío,
sentado bajo un árbol,
en vez de ser feliz?
Y el hombre le contestó:
Espero.
Dos
Ella salió de su casa.
Cruzó la calle, atravesó la plaza
y pasó junto al árbol florecido de lilas.
Miró rápidamente al hombre.
Al árbol.
Pero no se detuvo.
Había salido a buscar, y tenía prisa.
El la vio pasar,
alejarse,
volverse pequeña,
desaparecer.
Y se quedó mirando
el suelo nevado de lilas.
Ella fue por el mundo a buscar.
Por el mundo entero.
En el Este había un hombre
con las manos de seda.
Ella preguntó:
¿Sos el que busco?
Lo siento, pero no,
dijo el hombre
con las manos de seda.
Y se marchó.
En el Norte había un hombre
con los ojos de agua.
Ella preguntó:
¿Sos el que busco?
No lo creo, me voy,
dijo el hombre con los ojos de agua.
Y se marchó.
En el Oeste había un hombre
con los pies de alas.
Ella preguntó:
¿Sos el que busco?
Te esperaba hace tiempo,
ahora no,
dijo el hombre con los pies de alas.
Y se marchó.
En el Sur había un hombre
con la voz quebrada.
Ella preguntó:
¿Sos el que busco?
No, no soy yo, dijo el hombre con la voz quebrada.
Y se marchó.
Tres
Ella siguió por el mundo buscando, por el mundo entero.
Una tarde, subiendo una cuesta, encontró a una gitana.
La gitana la miró y le dijo:
El que buscas espera,
bajo un árbol, en una plaza.
Ella recordó al hombre con los ojos de agua,
al que tenía las manos de seda,
al de los pies de alas
y al que tenía la voz quebrada.
Y después se acordó de una plaza,
de un árbol que tenía flores lilas,
y del hombre que estaba sentado a su sombra.
Entonces se volvió sobre sus pasos,
bajó la cuesta, y atravesó el mundo.
El mundo entero.
Llegó a su pueblo, cruzó la plaza,
caminó hasta el árbol y le preguntó al hombre
que estaba sentado a su sombra:
¿Qué hacés aquí, sentado bajo este árbol?
Y el hombre dijo con la voz quebrada:
Te espero.
Después él levantó la cabeza
y ella vio que tenía los ojos de agua,
la acarició y ella supo que tenía las manos de seda,
la llevó a volar y ella supo
que tenía también los pies de alas.
____________________
Cuento puesto en línea en octubre de 2000.
FIN


Publicar un comentario