© Libro N° 12965. Erotismo Y Ciencia Ficción
En Cuba. Aguiar, Raúl. Emancipación. Septiembre 14 de 2024
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Erotismo Y Ciencia Ficción En Cuba. Raúl Aguiar
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Ciencia Ficción En Cuba. Raúl Aguiar
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Guillermo Molina Miranda
EROTISMO Y CIENCIA FICCIÓN
EN CUBA
Raúl Aguiar
Erotismo
Y Ciencia Ficción En Cuba
Raúl
Aguiar
10 de
septiembre de 2023
Resulta
interesante que el erotismo, o al menos el sexo, tanto humano, mutante,
robótico o alienígena emergiera como temática principal o secundaria ya en las
primeras obras de ciencia ficción cubanas. Resulta interesante aunque no
sorprendente, ya que la narrativa cubana a lo largo de su desarrollo ha
encontrado en el elemento erótico uno de sus atractivos principales.
Ya
en La ciudad muerta de Korad, novela en verso de Oscar
Hurtado, el sujeto lírico, un personaje oriundo de la Tierra, dedica parte de
su discurso a su atracción erótica por Dejah Torris, la princesa de Marte:
Sirena de crepúsculos y de noches,
yo quiero engendrar en tu belleza
el fruto largo tiempo retenido;
y en la tibia medianoche de un estío
derretir el frío que siempre te devora.
Voy hacia ti, trenzando mis dedos en tu cabellera.
La mano se detiene suave en su seda;
pues más suave que el agua es tu cabello.
Me duermo y me abandono.1
Un
terrestre enamorado de una marciana. Intertextualidad temprana de Hurtado
con Una princesa de Marte de Edgar Rice Burroughs. Igual que
en Aelita, de Alexei Tolstoi, Al fin y al cabo las variaciones no
son infinitas:
1.
Erotismo o sexo entre dos o más seres humanos, desarrollado en un entorno de
ciencia ficción como puede ser un viaje espacial o temporal, un universo
paralelo o un planeta distinto a la Tierra.
2.
Erotismo o ¿sexo? entre dos entidades artificiales como dos robots o
computadoras altamente desarrolladas, capaces de experimentar emociones.
3.
Erotismo o ¿sexo? entre dos seres alienígenas, estos pueden ser similares
físicamente a los humanos, con ligeras variaciones zoomórficas o completamente
extraños.
4.
Erotismo o ¿sexo? entre mutantes o cyborgs, parte humano y parte máquina,
desarrollados en un entorno postapocalíptico.
5.
Erotismo o sexo entre un personaje humano y una entidad cibernética, que puede
ser un robot, un replicante o una inteligencia artificial, esta última apoyada
en elementos de realidad virtual.
6.
Erotismo o sexo entre un personaje humano y uno extraterrestre, que puede ser
similar físicamente a los humanos, con ligeras variaciones zoomórficas o
completamente extraño a nuestra fisiología.
7.
Erotismo o sexo entre un personaje humano y un mutante, o un cyborg, en un
entorno postapocalíptico.
Hecho
este desglose, podríamos analizar tres de los primeros textos escritos por uno
de los pioneros del género en Cuba: Ángel Arango. Me refiero a sus
cuentos El Cosmonauta, Historia de Exacto y Perfecta y El
arcoíris del mono.
El
Cosmonauta es un ejemplo interesante acerca de cómo un ritual de apareamiento
alienígena, con toda su carga erótica que Arango es capaz de trasmitir, puede
resultar tan extraño a las costumbres y la biología humanas que el encuentro no
solo resulta imposible, sino también nefasto.
Nuí
avanzó con sus pinzas y se las enseñó a Git.
Un tentáculo de Git rodó echando humo hacia Nuí.
—¡Córtalo! ¡Córtalo! —suplicó Git.
Nuí lo mordió en tres partes: ¡choc!, ¡choc!, ¡choc!
Se comió una.
Git se comió otra.
La tercera escapó corriendo sobre el polvo azul y dio un hijo.
Nuí agarró al otro hijo de Git por un tentáculo y le cortó la mitad.
—Más, más… —pidió él.2
Otra
variante es el también estrafalario acercamiento erótico y emocional entre dos
computadoras en Historia de Exacto y Perfecta.
—Te amo
—dijo y su voz retumbó dentro.
No se dio por enterado
Ella continuó.
—Conozco tu temperatura, tu vibración, tu click, tu ritmo. Adoro tu regulador
circunferencial y rojo.3
El
arcoíris del mono pertenece sin embargo al cuarto tipo. En esta
historia de alto vuelo poético, los personajes son dos mutantes cyborgs, Arriet
y Etram, los únicos sobrevivientes de un holocausto nuclear, obligados a vivir
dentro de sus escafandras. Al final del relato deciden quitarse sus trajes para
amarse pero…
Arriet
comenzó a quitarse su escafandra. Etram hizo lo mismo. Sus rostros quedaron al
descubierto: sin ojos, sin oídos, sin boca. Sus cabezas eran grandes piedras
casi cuadradas, más anchas arriba que abajo y recorridas por infinitos canales
azules.
Ya no se podían ver, ni oír, ni hablar, ni oler. Había cesado toda
comunicación.4
Dos de
las mejores novelas de ciencia ficción escritas en Cuba son El Viaje,
de Miguel Collazo y Espiral, de Agustín de Rojas. También
de temáticas postapocalípticas, los dos autores utilizan en algún que otro
capítulo un fuerte componente erótico. En El Viaje, sobre todo en
uno de sus capítulos titulado “Orna”, aparece una de las escenas
más eróticas del género en Cuba. Sus personajes son dos seres humanos, Orna y
Teles, cuyos comportamientos se han vuelto primitivos y casi animales al
momento de enfrentar el sexo.
Estaba
con todo su peso sobre el menudo cuerpo de Orna, y sentía el vientre de ella y
sus senos y sus muslos moviéndose debajo. Sentía el forcejeo de todo su cuerpo,
cálido y suave; el olor de sus cabellos, de su boca, de su cuello. Era frágil,
podía despedazarla, morderla, ahogarla… Ahora sí todas las cosas del mundo
habían desaparecido de su cabeza. Entonces comenzó a experimentar una extraña
sensación, como si su cólera y su odio aumentaran hasta cegarlo, y su deseo de
hacerle daño se convirtiera en el deseo de acariciarla brutalmente.5
La
diferencia con Espiral, de Rojas, es que en esta aparece la figura
de un mutante ciego, telépata, que a través de un extraño ritual de
apareamiento se apodera sexualmente de una de las personajes protagonistas, y
el tratamiento de esa relación hace la escena inquietante, ya que está descrita
de una manera aséptica y casi a la manera de un informe científico.
“Ahora,
Milaé”. Relampagueantes, las manos abandonan la forzada posición a los
costados, se adelantan, asen, inmovilizan la pelvis de su pareja; con todo el
peso de su cuerpo. Milaé se deja caer sobre los talones, enterrándolos
profundamente en la blanda tierra: Estalla la delgada telilla, mil terminales
nerviosas raptan, informan la convulsión de las entrañas…6
Si en
Collazo y en Rojas Anido el tratamiento de lo erótico es ocasional, en los
escritores de la llamada “ciencia ficción rosada”, Daína
Chaviano, Chely Lima y Alberto Serret, el componente del
erotismo en muchos de sus cuentos es esencial para la trama y/o la evolución de
los personajes.
Una de
las joyas de la ciencia ficción erótica escrita en Cuba es sin lugar a dudas el
cuento La Anunciación7de Daína Chaviano. En este, el
arcángel Gabriel que se le aparece a la Virgen en el Nuevo Testamento es
en realidad un extraterrestre, quien seduce a María para que tenga un hijo
suyo.
—No os
comprendo —dijo ella angustiada—. No sé de qué habláis.
—Calla —susurró él—. Calla y cierra los ojos.
Sumisa, obedeció.
Los labios del ángel se posaron en sus hombros. Poco a poco, rozándola
suavemente, recorrieron toda su piel y subieron por el cuello hasta detenerse
en la boca. Hechos de miel eran sus labios. ¡Y cuán suaves las manos que
acariciaban su espalda! El tierno contacto la hizo temblar y se sintió invadida
por algún vago temor de origen desconocido. Las fuerzas parecieron abandonarla.
Sus rodillas comenzaron a temblar.
La voz de él, extrañamente ronca, la sacó por un instante de su ensueño.8
Otros
cuentos, también de carácter neomitológico como La dama del ciervo9, Getsemani10 o Amoroso
planeta11, o incluso en algunos minicuentos que aparecen en su
libro El abrevadero de los dinosaurios relegan la especulación
tecnocientífica y sus gadgets para dar mayor relevancia al
elemento humano a través de un discurso sensual teñido de magia y lirismo.
Esta
“estrategia” argumental también aparece en el libro Espacio Abierto,
escrito a dos manos entre Chely Lima y Alberto Serret. El libro comienza con
una especie de carta, “Carta I”, casi un poema en prosa, donde Eeya evoca a su
amante astronauta perdido en el espacio. Esta carta tiene su respuesta al final
del libro, en “Carta II”, firmada por Ehll, el destinatario del primer mensaje.
El
segundo cuento, “Parecido a la hierba”, es la atracción que siente una mujer,
Andra, por Homero, un robot de aspecto humano y capaz de sentir emociones. El
tercer cuento “La más bella envoltura”12, es bastante similar
temáticamente al anterior, lo que esta vez, en vez del robot, es un
extraterrestre, y en lugar de otro planeta, los sucesos ocurren en la campiña
cubana, con una ambientación muy cercana a los cuentos de Onelio Jorge
Cardoso.
Ayer
salimos temprano y fuimos caminando hasta el río. Es ancho el río. Y ella me
dijo: podemos bañarnos desnudos, a mí no me da pudor. La gente debería andar
desnuda por el mundo, y el mundo andaría desnudo por la gente y todo sería más
lindo aún, y las gentes no se ocultarían las cosas y qué bien. Dijo. Eso dijo.
Y yo me quité la ropa y ella se me quedó mirando con esos ojos tan lindos. Eres
como un bebé, dijo, una te dice las cosas y te las crees enseguida. No se puede
ni jugar contigo; anda, ponte la ropa antes de que pase alguien por aquí y vaya
con el chisme.13
Del mismo
libro es el cuento “Un instante de sol”, más bien un cuento policiaco con
ribetes parapsicológicos que uno de ciencia ficción (aunque en uno de los
diálogos entre los personajes se explicita la posibilidad de los universos
paralelos y el viaje en el tiempo). En la historia una pareja se va de
excursión a una especie de campismo en la Gran Piedra y muy pronto la
protagonista comienza a tener visiones acerca de un crimen cometido en la misma
cabaña donde están alojados. El relato dedica algunos fragmentos al discurso
erótico-lírico, casi un poema, que evoca a Graciella, la protagonista, su
amante Daniel
Es que
soy demasiado cerebral. Tú estás sobre mí, Daniel, tú me acosas, entras por
cada poro y cada vaso, me transmites el temblor de la tierra a través de hilos
profundos. Aquí te tengo dormido, laxo, un muslo preso entre mis muslos,
trigueño y sembrado por ese vello fino. Un olor acérrimo a vegetación
floreciente penetra por las persianas entreabiertas. Aquí podemos amarnos en
voz alta, grita y desgárrate, no te inhibas, amor, muérete en el orgasmo. La
cabaña es tan hermética que nadie nos va a oír.(…) Yo encima; después tú sobre
mí. Te entregas sin fondo, con fuerzas que llegan lo mismo que aguas
torrenciales; tú siempre tienes que ofrecer, aunque te estés cayendo de
cansancio. Y te detienes en los detalles, bordeas el continente de la piel; vas
llenándome de espuma y salitre; me limas con tus dientes y finalmente caemos
rodando por un declive nuboso donde los besos pasan rozándose con alas que se
esfuman, besos-pájaros.14
Kappa 15,
de Gregorio Ortega es una novela que tiene muchos puntos de contacto
con La Odisea de Homero y Simbad, el marino. Un
grupo de proscritos, en una nave espacial, han sido condenados a desaparecer en
un agujero negro y luego son transportados a distintos planetas. Uno de estos
planetas se encuentra gobernado por mujeres que los seducen e intentan
esclavizarlos a través del sexo.
Una y
otra vez se llenan las cráteras y se prodigan libaciones a la hospitalidad, a
los afortunados huéspedes y a la noche cómplice, serena y donadora de dulces
felicidades. El de la cresta roja, ebrio, da un traspié, se agarra a una de las
matronas y la estruja entre sus brazos. Un grito unánime se alza de todas las
mujeres, que se arrancan las vestiduras y con furia demencial se arrojan sobre
los viajeros. Frente a Kappa 15 está la principal de ellas: desnuda, altos y
firmes los senos, feroz la negra dentadura, bajo el vientre una poderosa
tarántula, que se contrae incesantemente en movimientos concéntricos, voraces.
Se abate sobre él y de improviso se siente sorbido, tragado, esquilmado.
Durante toda la noche los cuerpos se revuelcan insaciables, bajo el
chisporroteo del alquitrán en las teas encendidas.15
En el
centro de la noche, de Alí Salazar16, es un cuento que
utiliza la técnica de los vasos comunicantes. Uno de los hilos argumentales
contempla el proceso de acoplamiento de dos naves espaciales a través de los
mensajes radiofónicos de ambas. La segunda trama describe las acciones de un
hombre y una mujer que recién se conocen, intiman y luego se alejan en busca de
un lugar solitario para hacer el amor sobre la hierba.
Papito
Veracierto, de Roberto Estrada17 nos ofrece otra historia de
ambiente campesino, un cuento en las fronteras de la ciencia ficción y el
realismo mágico, donde Papito, el protagonista, le es infiel a su mujer con una
maravillosa muchacha de un universo paralelo.
Roberto
Estrada es uno de los autores de la década de los 80 que más profusión hace del
erotismo en sus obras. La más conocida es su novela Trenco, donde
se encuentran descripciones bastante detalladas de relaciones sexuales
establecidas entre seres humanos (Hendrik y Sigrid), entre alienígenas de alas
membranosas (Aarak y Omook) y relaciones entre un humano, Bartok y una
alienígena rigeliana, Weena.
Ella
permaneció inmóvil y vibrante, con los globos oculares en blanco, trabada
estrechamente a Bartok con sus piernas, y contrayéndose con violentos espasmos
crecientes. Temblaba como una hoja. Sus menudos dientes color topacio
entrechocaban audiblemente. Sus largas uñas acariciaban la nuca y la espina
dorsal de Bartok, arañándolo delicadamente, y sus ninfas lo succionaban con
fiereza.18
El cuento
“Los imprescindibles” de Arnoldo Águila comienza con una escena erótica e
idílica. Una pareja, supuestamente de mujer y hombre, desnudos, corren por la
playa en una especie de juego que terminará “haciendo el amor en cualquier
parte, sin ocultarse, vencidos los antiguos prejuicios”. Sin embargo, el cuento
va alejándose de lo erótico cuando nos enteramos de que la pareja en realidad
son dos androides y la humanidad ya se ha extinguido por completo. El mundo
está ahora en manos de las máquinas que han decidido “chequear” (eufemismo por
eliminar) a todos los androides y tratar de rescatar al ser humano nuevamente.
Ella se
detuvo riendo y se acostó sobre la húmeda arena, donde la bañó la espuma del
pequeño oleaje.
La incierta luz del atardecer proporcionaba un mágico encanto.
Y empezaron a hacerse el amor jugando entre el umbral del dolor que se tornaba
placer, entre el rechazo del olor fuerte que luego se volvía fruición, entre
los rejuegos del ir y venir, con la mágica sapiencia de miles de siglos.19
El
erotismo siempre ha sido un fuerte componente del humor en la
literatura. F. Mond (seudónimo artístico de Félix Mondejar) no
escatima servirse de él para elaborar muchos de sus cuentos y novelas. Los dos
libros donde se nota un mayor recurso a lo erótico son ¿Dónde está mi
Habana? y Krónicas Koradianas.
Krónicas
Koradianas, especie de cuentinovela, está dividido en cuatro partes fundamentales
que son, a la vez, referencias intertextuales y paródicas a otras obras del
imaginario fantástico, como La guerra de las galaxias o las
aventuras del espía James Bond 007 o a clásicos de la literatura como Las
aventuras del joven Werther, de Goethe, La Divina Comedia, de
Dante o la novela realista rusa del siglo XIX.
Los
capítulos “La perra de las galaxias”, “Los estremecimientos del joven verde” y
“Goldsphincter” son los que más amplia referencia hacen a las situaciones
eróticas. En “La perra de las galaxias” el protagonista, Jerry Longfellow,
siente una atracción desmesurada por los pechos femeninos y alcanza la completa
felicidad cuando por fin tiene relaciones con la princesa Lejía que, en lugar
de dos, tiene tres senos.
“¡Por
todas las vacas celestiales del mundo! Esto no es una mujer, sino un resumen:
tiene el cuerpo diminuto y grácil de Jane Murray; los ojos grandes y la boca
hambrienta de plátanos de Loly Winters; y los senos…, idénticos, descomunales,
de Marietta, la italiana… Pero… En lugar de dos tiene tres… ¡Es increíble! Y a
la vez magnífico, esplendoroso, ¡qué diablos!20
En “Los
estremecimientos del joven verde” cambia el estilo, F. Mond se adentra en este
capítulo en el género epistolar, y el tono, una especie de carnavalización del
lenguaje rebuscado de los románticos alemanes. El personaje protagónico, Walter
Patrick Pity, se sumerge en un universo simulado con realidad virtual que
recrea una aldea rural de la Alemania de la época de Goethe, y durante todo el
capítulo se hacen referencias que rozan con la coprofilia y el fetichismo de la
mujer velluda.
En la
semipenumbra de la tarde, cuando fui a recogerla, no pude ver en todo detalle
su rostro. ¡Pero ahora sí, querido amigo! Más de doscientas velas alumbraban la
sala, dejando rodar sus gotas de cera derretida de igual modo que las gotas de
sudor que rodaban por el cuello y el pecho de las damas. ¿Y qué vi, Willy
wiloso? Su bello rostro cubierto de bellos vellos. ¡Qué velluda, Willy! Eso
explicaba el volumen de su pubis… ¡Oh, querido amigo! Ahora veo de nuevo su
imagen a trasluz… Ahora puedo asegurar que aquella sombra que cubría sus
muslos…, eran deliciosos, encantadores, tiernos y sutiles vellos. Hasta tenía
cierta y sublime sombra sobre el labio superior, en delicado esbozo de bigote…
¡Vade retro, Santana! Mejor seguimos en lo del baile…21
Otro
escritor ampliamente legitimado dentro del género humorístico es Eduardo
del Llano. Autor de difícil clasificación, como no sea la de “humorista” ha
incursionado en disímiles géneros literarios, que van desde novelas fantásticas
al más puro estilo de Jonathan Swift y sus Viajes de Gulliver,
hasta cuentos donde utiliza de manera tangencial elementos de ciencia ficción
para construir situaciones absurdas cuando no sarcásticas. Por supuesto, el
elemento erótico abunda en muchas de estas narraciones.
—Aquí
estoy —dijo la muchacha. Estaba, obviamente, desnuda. Alexis la vio envuelta en
una bruma rosada. Saltó sobre ella y sólo después empezó a quitarse la ropa.
—¿Qué hay con el SIDA? —preguntó, sin embargo. Se cuidaba mucho.
—Eso es de tu mundo —dijo la mujer— no del mío.
Alexis se quitó con cierta dificultad los calzoncillos y penetró a la rubia sin
otro circunloquio. Ella no solo se dejó hacer, sino que colaboró con bríos.
Tres o cuatro caderazos más tarde se acabó todo. Delante de los ojos de Alexis
chisporrotearon unas luces de colores.22
A Rafael
Morante le debemos la creación de la heroína más erótica en la historia del
cómic cubano: Alona. Sin embargo a la par de su exitosa carrera como
historietista, publicista y creador de carteles de cine, también es un escritor
reconocido de ciencia ficción. “Viene”, cuento aparecido por primera vez
en Polvo en el viento, una antología de CF cubana publicada en
Argentina, es, posiblemente el cuento más erótico de este autor.
Un
cosmonauta que trabaja en una base espacial y que controla una especie de
teleportador de largas distancias recibe de pronto la visita de una mujer
invisible, víctima de un experimento hiperlumínico por el cual ella, o al menos
su entidad física, ha llegado mucho antes que su imagen. El la invita a cenar y
poco después se van a la cama.
Amanece.
Tuviste una experiencia realmente única: hacer el amor con una mujer,
maravillosa, que realmente aún no sabes muy bien si está aquí o no. (…) La
verdad, cuando viste que el colchón térmico se hundía en el centro, ven, mi
amor —¡Mi amor! ¿Te das cuenta? La idea clara, el concepto preciso—, tu corazón
volvió a traicionarte, pero tú eres un hombre de experiencia y enseguida
recuperaste el control. Las depresiones en la superficie del colchón permitían
adivinar, sino las formas, sí las dimensiones, las proporciones y la colocación
exacta de las partes de su cuerpo. Esto acabó de enardecerte y con un limpio y
medido salto digno de un atleta, comenzaste, bueno, tu labor.23
El
libro Timshel de José Miguel Sánchez (Yoss), es un
puente y al mismo tiempo un punto de ruptura entre la generación de los
escritores de CF de los 80 y la de los 90. En sus cuentos aparecen enfoques,
universos y personajes que luego se traducirían como los primeros intentos
cubanos dentro del género cyberpunk, y sobre todo, biopunk. Si en “Historia de
Gladiadores” aparece de manera fugaz el elemento erótico a través del encuentro
entre el personaje protagónico y una prostituta, y en “Una vez dentro de ti”,
la trama se resuelve en una relación sexual descrita en forma poética, en el
relato “Ella vendrá de nuevo”, el autor propone dos maneras diferentes de ver
el sexo: la primera sucede entre el narrador en primera persona y Kaira, una
mutante, relación donde al parecer existen sentimientos de amor, contrapuesta a
la relación entre el mismo narrador protagonista y Dorga, una investigadora
militar, donde prima solo el deseo físico y el desenfreno sexual.
Sin
embargo es en “Timshel”, cuento que le da nombre al libro, donde Yoss se recrea
a lo largo de dos páginas en una de las mejores escenas eróticas de toda su
producción.
Nada me
importaba, no había vergüenza aquella noche. En cuanto cerré la puerta, ya
estabas de rodillas, tu rostro perdido mordiendo mis muslos, tus manos
ardientes desnudándome por dentro, besándome sin prisa en el centro de mi mundo
de placer que gemía despacio como en sueños. Y yo apenas sosteniéndome de pie
mientras la voluntad de Eros en mis brazos me sacaba el vestido, quedando
desnuda como un pensamiento gritado al mar, abriéndome desnuda sobre tu
vientre, mis piernas sobre las tuyas, apuntando a los dos puntos cardinales del
goce tanto tiempo enterrado que ahora descubría y tú viviendo erecto dentro de
mí, como un terremoto vertical y oscilante que se hundió en un abismo en un
espasmo.24
En su
novela Pluma de león, publicada años después, el Yoss se lanza a un
tratamiento de lo erótico aún más descarnado como la relación sexual lésbica
que aparece ya en el primer capítulo titulado “Xandra y Svieta (I)”, relación a
la que dedica casi dos cuartillas completas, con una recreación en los detalles
que casi roza lo pornográfico.
Sentiré
su aliento bajándome por la espina dorsal, sus mordiscos de hiena marcando mis
enhiestos glúteos, su pierna ordenando abrirse a las mías. Y su lengua
modulando el reblandecimiento de mi carne más íntima, entrando y saliendo.
Primero, solo en mi surco desnudo. Luego, aventurándose también en mi túnel
secreto, derritiéndolo a su puntiagudo contacto.25
El Taller
Oscar Hurtado, que aglutinaba la mayoría de los escritores de la década de los
80 dejó de funcionar a principios de los 90. Poco después surgía el taller El
Negro Hueco, en el cual se dio a conocer una nueva generación cuyos principales
exponentes, o al menos los más reconocidos aparte de Yoss, serían Michel
Encinosa Fú, Fabricio González, Ariel Cruz, Juan
Pablo Noroña y Vladimir Hernández Pacín, entre otros.
Este nuevo grupo venía influido por la corriente cyberpunk y las obras de
Gibson y Sterling.
Varias
veces percibí el rumor de los servomecanismos bajo su piel, así como las tenues
cicatrices a lo largo de sus miembros y costados. Endoesqueleto sintético. Pero
no me dio mala impresión. Era preferible a los injertos de piel transparente,
las dermis de especies animales y los cibersimbiontes genitales. Pocos días
antes, había ligado a una locuela con una vagina extra entre los pechos, y otra
en la garganta. Una interface convertía su voz en ronroneo de gata en celo.
Nunca sabe uno a dónde lo va a llevar la voluntariosa intrascendencia. Rafaella
era ágil, pero tenía el ácido lácteo de un día duro en los tendones, así que
dejamos a un lado las presunciones de megasátiro y giganinfómana. Se durmió
acariciando mi almohada con el resuello de sus pulmones cibernados.26
Los
cuentos de Michel Encinosa y Vladimir Hernández, como todo buen cyberpunk,
siempre contienen algo de sexo fatídico, muerte insensible y destino decretado.
Narrativa del pesimismo, con un mundo escindido en dos planos, real y virtual.
Si en el universo real, el sexo siempre aparece entre basura tecnológica,
situaciones límites, ciberimplantes y polución, es en el ciberespacio donde
todas las fantasías, potencialidades y hasta “perversiones” del erotismo pueden
ser experimentadas. Sexo virtual es igual a sexo seguro. Acerca de estas
posibilidades del cibersexo en su vertiente sado-maso tratan los cuentos Bondage
3D y Sexbot, de Raúl Aguiar, escritor proveniente del
Taller Oscar Hurtado quien abrazó también la ¿causa? del movimiento cyberpunk
cubano.
Al llegar
a casa ella me estará esperando, dispuesta a cumplir todos mis deseos, los más
excelsos y los más retorcidos. Por eso no escatimo y regreso en taxi, y hasta
soy capaz de darle una buena propina al chofer por dejarme antes de lo que
esperaba. Todo el viaje lo he pasado lleno de fantasías sexuales y hasta tengo
que simular mi erección al descender del vehículo. Ya en el apartamento no me
demoro ni cinco minutos en comer un bocadillo, vestirme con el traje de licra,
conectarme los biosensores, vibradores, difusores de calor, los captadores de
sensaciones táctiles, el casco de RV y sentarme de inmediato frente al
ordenador.27
También
con temática cruelmente sádica se muestra el cuento a dos manos “La prisión”
del Yoss y Vladimir Hernández, donde una astronauta de la Tierra cae bajo el
dominio de un ¿infante? extraterrestre quien juega con ella como si fuera solo
una mascota, llevándola a límites fisiológicos y mentales difícilmente
soportables.
El
segundo clímax llegó sin previo aviso, y fue como si un rayo que fuese a la vez
chorro de lava la atravesara de parte a parte naciendo del clítoris. La
astronauta cayó de hinojos, acariciándose los senos con una fruición
incontrolable que, no obstante, parecida incapaz de añadir más satisfacción a
la que ya sentía.
Un pequeño charco de fluido vaginal brillaba en el suelo, bajo su entrepierna…
Gran Espacio, este fue… indescriptible. ¡Está jugando conmigo otra vez!28
El tema
preferido por Juan Pablo Noroña, quien fuera una de los puntales del Grupo de
Creación Fantástica Espiral, fundado en el año 2000, es el de las guerras del
futuro, muy relacionado con los gadgets cyberpunk. Esto no es óbice para que
incursione en otros subgéneros del fantástico, incluyendo el erótico, como
demuestra en su cuento Pareja, donde en un futuro cercano (tal vez
demasiado cercano) y a modo de gran espectáculo televisivo, se subastan las
prendas íntimas y sobre todo usadas de una menor japonesa.
En la
década del 2000, la ciencia ficción y las fronteras con otros subgéneros
narrativos se diluyen un tanto. Aparecen autores como Jorge
Enrique Lage, Raúl
Flores o Yonnier Torres que
son escritores del mainstream, o más bien de la llamada literatura
menor, cuyo acercamiento a la ciencia ficción se hace siempre desde un
tratamiento realista, por momentos cruzado con elementos del absurdo y el
sarcasmo, y casi todas sus historias se relacionan tangencialmente con las
problemáticas de la sociedad cubana de hoy. Straigth29,
de Jorge Enrique Lage, nos describe un mundo donde el homosexualismo es la
norma y heterosexualidad la excepción. Idoru, de Raúl Flores es un
homenaje a la novela de igual nombre de William Gibson y tiene muchos puntos de
contacto intertextual con esta obra y con Crash, de J.G. Ballard.
¿No tiene
sexo?, se extrañó Guzmán.
Las idorus no tienen sexo, le dije.
Claro que lo tienen. Victoria tiene sexo, sino ¿cómo podría orinar?, me dijo
él.
Hizo desnudarse a Victoria y era real, tan real como lo puede ser el fantasma
de una mujer real. Un pubis de pequeños cabellos rubios ligeramente rizados,
senos con pezones erectos, toda una Victoria made in Tokio, con licencia para
matar y garantías a largo plazo.30
Dioses de
vidrio31 de Yonnier Torres, es casi
un cuento realista por su tratamiento, pero con varias líneas de fuga que hacen
pensar en un visitante extraterrestre cuya misión es copular con varias humanas
para recolectar sus simientes, pero esta interpretación es tan solo una de las
varias posibles.
Con la
creación en 2007 del Grupo Literario de Ciencia Ficción y Fantasía Espacio
Abierto, nuevas voces se incorporan al imaginario fantástico cubano. Uno de
ellos es Carlos
Duarte, biólogo de profesión, quien en varios cuentos utiliza elementos de lo
erótico para ambientar sus historias. En este sentido su cuento más interesante
es Epicuro S.A.32, donde retoma la temática del
cibersexo y sus posibilidades ilimitadas de ofrecer placer hasta el punto de
quitar la vida a sus usuarios, en algo que parece ser una investigación cruel
acerca de la capacidad perdida por el ser humano de experimentar el amor. Leonardo
Miguel Gala, por otra parte, en Solo pienso en May33 nos
propone un mundo futuro donde los potenciales clientes del sexo traen el dinero
flotando en sus fluidos corporales.
Si los
años 90 fueron la década del cyberpunk para la CF cubana, a partir del 2000 la
mayor parte de la producción se vuelve a la biología o la ecología como
temáticas fundamentales, hasta el punto de que se empieza a hablar de una
tendencia hacia “la ciencia ficción verde”
Un
universo extraño, con una ecología, sociología y rituales de apareamiento muy
particulares, habitado por los furshies y las mushkies, nos propone Gabriel Gil en
una serie de historias entrelazadas cuya carga erótica más intensa aparece
descrita en su cuento Sus jirazas son nuestras.
Miran al
cielo y se frotan debajo del vientre con hierba maldita. El sudor les baña el
cuerpo. ¿Acaso no sienten el helado viento de la noche? Suspiran, se
contorsionan y gimen. Qué atractivas se ven sacudiéndose sobre el suelo y
acariciándose la entrepierna. Tiemblo de ansiedad. Mi filametera se eriza.
Podría mirarlas toda la noche. Detengo mi mirada en una de ellas. Al principio
sus roces con la hierba son leves pero pronto desespera y sus piernas se abren
más y sus manos, con un puñado de hierba, frotan más fuerte la jiraza. Que es
preciosa. Y que se dilata un poco más con cada contacto. Y que pronto se pone
húmeda y roja y… Mis manos buscan mi filametera. Pero las detengo. No estoy
aquí para eso.34
Culto de
acoplamiento de Elaine
Vilar Madruga también se refiere a una especie
extraterrestre, los Mudgorgs, que tienen unos rituales de apareamiento muy
diferentes a los humanos. Una joven investigadora, Serm, ha recibido la orden
de estudiar sus conductas y tratar de descubrir si son inteligentes. Lo que la
investigadora no sabe es que ella misma es parte de un experimento para el cual
deberá ser sacrificada.
La
muchacha cortó la comunicación, con un espasmo de rabia en las mejillas.
Intentó prestar un poco de atención al rito de cortejo de aquella especie de
pulpos repugnantes, que solo pensaban en pegarse los unos a los otros. Las
figuras semincorpóreas de los mudgorgs en su cópula desenfrenada le revolvieron
el estómago. Observó el avasallamiento de los débiles, el cimbrear contoneante
y vencedor, los silbidos apagados cuando finalmente los cuerpos se encontraban.
El color grisáceo de las escamas corporales se confundía con la flora y, en el
centro de su asco, el olor de los mudgorgs en celo, penetrando a Serm como
criatura sexual que era. Un olor que extrañamente la excitaba. La mujer se
obligó a cerrar las piernas.35
La noche
de los penes largos36, de Denis
Álvarez es un cuento casi escrito ex profeso para esta antología de
ciencia ficción erótica. En el futuro la pornografía se ha convertido en
“imagenología sexual” y un periodista marcha a realizar un videoreportaje al
planeta de Veneros, donde podrá filmar una especie de superorgía entre los
seres de aquella raza. El cuento es un interesante repaso de las diferencias
sexuales que el periodista ha podido observar a lo largo de su carrera.
La
silueta del Suba37 es un delicioso cuento
erótico que tiene tanto de humor como de grotesco, escrito a dos manos
por David
Alfonso Hermelo y Carlos César Muñoz. Blutr, un
extraterrestre de la especie de los subas viene a la tierra como turista sexual
en busca de una humana con determinadas características físicas que resultan
repelentes para un humano común.
“Muy
bien. Prosigamos. Nuestros especímenes de “chicas” se dividen en cuatro
categorías de rugosidad: atentas viejas, complacientes gordas, exquisitas
viejas-gordas, y sensuales viejas-gordas-verrugosas. Cada categoría cuesta 100
ml más de Materia que la anterior, es decir que los precios varían desde 100 ml
hasta 400 ml por hora.”
Lentamente, Blutr seleccionó la categoría más cara.
Para
terminar, Pequeño Irvo38, de Pavel Mustelier. Pavel con
este cuento recuerda la forma de hacer de Roberto Estrada en los años 80. En
una expedición cósmica, tres mujeres astronautas Bianka, Dina y Tera se
disputan los favores de Irvo, una mascota extraterrestre con ciertos atributos
que opacan a la tripulación masculina que las acompaña. En sus descripciones, y
tal como ocurría en los textos de Estrada y el Yoss, lo erótico roza lo
pornográfico y por momentos hacen pensar en una variante de comic X, más que en
un cuento “serio” de ciencia ficción, pero la historia es entretenida y roza la
picaresca.
Si en
generaciones anteriores, el erotismo o el sexo solo eran un elemento más de las
historias, en muchos de los cuentos del 2000 al presente, el tema del sexo y
sus problemáticas comienza a ser el eje fundamental del conflicto. Fuera de
toda inhibición, censura o moralina, lo erótico, visto desde la óptica de la
ciencia ficción ayuda a enriquecer el panorama del género desde diferentes
perspectivas, ya sea en el enfrentamiento a rituales de apareamiento
alienígenas que nos hacen cuestionarnos acerca de nuestros propios rituales, u
otros más cercanos, relacionados con la tecnología de punta, la realidad
virtual o los últimos adelantos de la medicina y la genética. Sirva esta
antología como una especie de cartografía temática acerca del erotismo “que se
nos viene” en los próximos años o siglos.
*Prólogo
de SEXBOT. Antología cubana de cuentos eróticos de ciencia ficción.
NOTAS
1.
Hurtado, Oscar. “La ciudad muerta de Korad” en Los papeles de Valencia
el mudo. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1983. (216-217)
2.
Arango, Ángel. “El Cosmonauta” en El arcoíris del mono ,
Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1980.
3.
Arango, Ángel. “Historia de Exacto y Perfecta” en El arcoíris del mono,
Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1980.
4.
Arango, Ángel. “El arcoíris del mono” en libro homónimo. Editorial Letras
Cubanas, La Habana, 1980.
5.
Collazo, Miguel: El Viaje. Ediciones UNIÓN, La Habana, 1968.
6. de
Rojas, Agustín. Espiral. Ediciones UNIÓN, La Habana, 1982.
7.
Publicado en Qubit No. 59, junio 2011, Especial “Religión y
Ciencia Ficción en Cuba” (18-22)
8.
Chaviano, Daína. “La Anunciación” en Amoroso planeta, Editorial
Letras Cubanas, 1983. (116-123)
9. En “La
Dama del Ciervo”, Vrena y Adante son los protagonistas de una historia de amor
prohibido que se verán atrapados en la eterna lucha entre el Bien y el Mal. Una
guerra que está profetizada como el castigo por medio del cual los habitantes
de su planeta han de expiar el pecado que cometieron al ir demasiado lejos en
sus experimentos genéticos. Una historia cargada de referencias bíblicas y de
la mitología clásica.
10. En
“Getsemani”, una viajera del futuro seduce a un monje quien la toma al
principio por una encarnación del Demonio.
11. En
“Amoroso planeta”, del libro homónimo, el ser alienígena que tiene una relación
erótica con la personaje humana es una especie de unicornio dotado de
inteligencia y con poderes telepáticos.
12.
Publicado en Qubit No. 44, marzo 2010, Especial Ciencia
ficción cubana escrita por mujeres (primera parte) (19-25)
13. Lima,
Chely: “La más bella envoltura” en Espacio Abierto. Editorial
Letras Cubanas, Habana, 1983. (49-65)
14. Lima,
Chely: “Un instante de sol” en Espacio Abierto. Editorial
Letras Cubanas, Habana, 1983. (49-65)
15.
Ortega, Gregorio. Kappa 15. Editorial Letras Cubanas, 1982.
16.
Salazar, Alí: “En el centro de la noche” en Contactos. Editorial
Gente Nueva, Habana, 1988. (69-72)
17.
Estrada, Roberto: “Papito Veracierto” en Contactos. Editorial
Gente Nueva, Habana, 1988 ( 120-125)
18.
Estrada, Roberto: Trenco. Editorial Letras Cubanas, 1986 (81)
19.
Águila, Arnoldo. “Los imprescindibles” en Serpiente emplumada.
Editorial Letras Cubanas, 1987 (7-16)
20.
Mondejar, Félix: Krónicas Koradianas. Editorial Letras
Cubanas, 1988
21. IDEM
22. del
Llano, Eduardo: Obstáculo. Editorial Gente Nueva, Habana,
1997.
23.
Morante, Rafael. “Viene” en Polvo en el viento. Antología de la ciencia
ficción cubana. Ediciones Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos
C.L., Buenos Aires, Argentina, 1999 (49-56)
24.
Sánchez, José Miguel (Yoss). “Timshel” de libro homónimo. Ediciones Unión, La
Habana, 1989.
25.
Sánchez, José Miguel (Yoss) Pluma de León. Editorial Letras
Cubanas, La Habana, 2009.
26.
Encinosa Fú, Michel. “Rafaela” en Dioses de Neón. Editorial
Letras Cubanas, La Habana, 2006.
27.
Aguiar, Raúl. “Bondage 3D” en Los que cuentan. Editorial Caja
China, Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, La Habana, 2007.
(165-169).
28.
Hernández, Vladimir y Sánchez, José Miguel (Yoss). La prisión. en
la revista Axxón 158
29. Lage,
Jorge Enrique. “Straigth” en Los ojos de fuego verde. Casa Editora
Abril, La Habana, 2005
30.
Flores Iriarte, Raúl. “Idoru” en La carne luminosa de los gigantes. Casa
Editora Abril, La Habana, 2007.
31.
Torres, Yonnier. “Dioses de vidrio” en la revista digital Qubit 65.
32.
Duarte, Carlos. “Epicuro S. A.” en la revista digital Qubit 65
33. Gala,
Leonardo Miguel. “Solo pienso en May” en la revista digital Qubit 65
34. Gil,
Gabriel J. “Sus jirazas son nuestras” en la revista digital Qubit 65
35. Vilar
Madruga, Elaine. “Culto de acoplamiento” en la revista digital Qubit 65.
36.
Álvarez, Denis. “La noche de los penes largos” en la revista digital Qubit 65
37.
Hermelo, David Alfonso y Muñoz García del Pino, Carlos César. “La silueta del
suba” en la revista digital Qubit 65
38.
Mustelier, Pavel. “Pequeño Irvo” en la revista digital Qubi 65.
Raúl
Aguiar. La Habana, 1962. Narrador.
Licenciado
en Geografía por la Universidad de la Habana. Desde el año 2000 trabaja como
profesor de Técnicas Narrativas para jóvenes escritores en el Centro de
Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Ha publicado La hora fantasma
de cada cual (novela, Premio David 1989, Ediciones UNIÓN, 1994); Mata (Premio
Pinos Nuevos 1994, Editorial Letras Cubanas, 1995; Editorial Unicornio,
2004), Daleth (cuentos, Premio Luis Rogelio Nogueras 1993,
Editorial Extramuros, 1995); Realidad virtual y cultura ciberpunk (Premio
Abril 1994, Casa Editora Abril, 1995); La estrella bocarriba (novela,
Editorial Letras Cubanas, 2001) y Figuras (cuento, Premio
Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar 2003, Editorial Letras Cubanas 2003).
Ha publicado además la novela corta La guerre n'est pas finie (Editorial
MEET, Saint Nazaire, Francia) y la antología Escritos con guitarra.
Cuentos cubanos sobre el rock (selección y prólogo en coautoría con
Yoss, Ediciones UNIÓN, 2005). Es miembro fundador del Taller Espacio Abierto y
uno de los coordinadores del mismo.


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