© Libro N° 11183.
Introducción Al Marxismo Británico: E. P. Thompson. Hobsbawm,
Eric. Emancipación. Mayo 6 de 2023
Título original: ©
Introducción Al Marxismo Británico: E. P. Thompson. Eric Hobsbawm
Versión Original: © Introducción Al Marxismo Británico: E. P.
Thompson. Eric Hobsbawm
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© Edición,
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Emancipación:
Guillermo Molina Miranda
INTRODUCCIÓN AL MARXISMO
BRITÁNICO:
E. P. Thompson
Eric Hobsbawm
Introducción
Al Marxismo Británico:
E. P.
Thompson
Eric
Hobsbawm
INTRODUCCIÓN AL MARXISMO BRITÁNICO: E.
P. THOMPSON
E.
Hobsbawm
Queridas
amigas, lectores, culminamos una semana de escraches. El derecho de resistencia
frente al mal gobierno, la presión -o el acoso- sobre aquellos que toman
decisiones gravosas para terceros sin sufrirlas no solo no es delictivo, es
lícito. Y además, a tenor de como ha reaccionado el Gobierno, poniendo los
mecanismo del Estado a defender a sus diputados de concentraciones pacíficas y
del poder de las octavillas, esta técnica debe ser efectiva. Lo que nos llama
la atención es que sea la ciudadanía organizada en una plataforma -la PAH– la que
represente la resistencia frente a las políticas del PP (aún centrándose en el
tema de la vivienda) y las organizaciones clásicas (léase organizaciones
sindicales y partidos políticos de la izquierda) parezcan adormiladas.
En fin,
vamos a terminar la semana con una entrada cortita, que nos servirá de
introducción a posteriores entradas sobre el mismo tema. Como ya decíamos en
una entrada anterior,
el made in England siempre ha sido diferente al resto de
Europa (no solo por la conducción, sino por su sistema métrico repleto de pies,
yardas, acres, pintas, onzas…y demás), y en esto del marxismo, también son
diferentes. Y dentro de los marxistas británicos, Thompson aún
es más raro todavía, pero un pedazo de autor.
Y si no,
pasen y lean lo que dijo de éste otro enorme historiador, Eric
Hobsbawm.
Es
probable que E. P. Thompson, historiador, socialista, poeta,
militante, orador, escritor -en su época- de la mejor prosa polémica de este
siglo, hubiera deseado que se le recordara como lo primero, y de hecho, cuando
sus diversas campañas se hayan olvidado, La formación histórica de
la clase obrera, Inglaterra: 1780-1832 y varias de sus otras obras
se seguirán leyendo con admiración y emoción.
Como
historiador y personaje público, Edward Thompson se elevó como
un cohete. La formación histórica, publicado en
1963 y escrito por un maestro de escuela para adultos virtualmente desconocido
fuera de los estrechos círculos de la vieja y nueva izquierda intelectual, fue
reconocido de inmediato como un clásico y se volvió en efecto el libro de
historia de mayor influencia en las radicales décadas inglesas de los años
sesenta y setenta. Y no sólo entre los radicales. En el decenio de los
ochenta, Thompson fue el historiador contemporáneo más
ampliamente citado en el mundo, según el Arts and Humanities
Citation Index, y uno de los 250 autores citados con mayor
frecuencia de todos los tiempos. Cuando en la década de los ochenta Thompson se
involucró en las campañas en favor del desarme nuclear, se elevó casi
instantáneamente a una posición similar a la que ocupaba -en una época anterior
del movimiento Bertrand Russell. De no ser por el aislamiento de la
izquierda marxista, el don de distinción que Thompson poseía
se hubiera reconocido más amplia y rápidamente. En 1956 fue -junto con John
Saville– dirigente principalísimo del Partido Comunista, del que era
miembro fiel desde tiempo atrás, y el cual se opuso públicamente al
estalinismo.
Las hadas
madrinas que mecieron la cuna de Edward Thompson -si la
metáfora se adecua al hijo de unos graves misioneros metodistas
angloamericanos, liberales y antimperialistas de toda la vida- le llevaron
muchos regalos: un intelecto poderoso aliado a la intuición de un poeta,
elocuencia, gentileza, encanto, presencia, una voz maravillosa, una buena
apariencia dramática que con los años encaneció y se volvió más áspera, y
carisma o «calidad de estrella» a montones.
Lo único
que las hadas le negaron a Thompson fue la capacidad de
editarse a sí mismo -escribía invariablemente más de lo que era su intención-y
la habilidad para planear su vida -a excepción de su matrimonio a temprana edad
con su compañera y colega historiadora, Dorothy. Siguió un curso
rodante e intuitivo, moviéndose con los vientos y las corrientes de la
experiencia privada y política, o una combinación de ambas. Por lo tanto, el
trabajo historiográfico de Thompson se vio interrumpido por su
sensación de aislamiento, en tanto hombre de la izquierda, de las diversas
«nuevas izquierdas» de los años sesenta y setenta, y además por sus años como
militante antinuclear. Pasaba el tiempo y Thompson parecía
suspender otra vez el curso enormemente prometedor de la investigación para
perseguir otra presa intelectual. Su obra sobre la historia social de la
Inglaterra preindustrial, que a principios de la década de los setenta comenzó
a transformar con algunas monografías profundas, produjo eventualmente el
volumen Customs in Common (1991), que publicó la
editorial Penguin en una edición rústica durante sus últimas semanas de vida.
Su libro sobre William Blake -al que, junto con Vico,
Marx y William Morris, Thompson consideraba entre sus
antecesores- está por publicarse en un futuro cercano.
Conforme Thompson se
hizo viejo, las fronteras entre la historia general y la autobiografía se
volvieron borrosas, de tal forma que a veces se sintió tentado a hacer a un
lado sus investigaciones históricas para averiguar algún aspecto sobre la
familia Thompson, pues él mismo sabía que estaba profundamente
marcado por sus orígenes, no menos que por su relación en vida y póstuma con su
hermano Frank, mayor que él, supuestamente más brillante y,
ciertamente, más favorecido. Frank le precedió en el Partido
Comunista y murió asesinado a los 21 años mientras trabajaba con el Consejo de
Operaciones Especiales en la república búlgara, donde ganó un reconocimiento
modesto como héroe del pueblo de Bulgaria. La tradición y la lealtad, dentro y
fuera de la familia, fueron importantes para Edward Thompson.
Thompson
escribía sobre historia o cualquier otra cosa al modo de un caballero rural
inglés-no británico- de la izquierda radical. Este papel, aunque poco
convincente, iba bien con la profundidad de su inmersión en la historia de su
gente y su Constitución, y la pasión de su apego a los hombres y mujeres del
pasado por los que tanto hizo, en su propia y magnífica frase, «para
rescatar […] de la enorme condescendencia de la posteridad«.
La
primera obra de gran aliento de Thompson fue su biografía
sobre William Morris (1955, corregida en 1977). Sus
publicaciones historiográficas más importantes después de La
formación histórica de la clase obrera, Inglaterra: 1780-1832, publicadas
principalmente en la década de los setenta, se ocuparon del siglo XVIII. Whigs
and Hunters y Albion’s Fatal Tree (del
que fue coautor) aparecieron como libros en una versión alemana, al igual que
una antología de sus brillantes artículos tan influyentes. Una antología más
elaborada en inglés apareció bajo el título de Customs in Common. La
influencia internacional de Thompson creció después de 1969,
cuando se unió al consejo editorial de la revista Past & Present, y
cuando empezó a participar en las Mesas Redondas internacionales sobre historia
social organizadas-en gran parte a su alrededor- bajo los auspicios de la
Maison des Sciences de l’Homme en París. En 1978 apareció su principal obra
teórica, Miseria de la teoría, construida
alrededor de críticas tanto al último Louis Althusser -entonces
muy influyente- como a algunas tesis propuestas por Anderson y Narin en
el New Left Review.
En la
obra de Thompson se combinan pasión e intelecto, los dones del
poeta, del narrador y del analista. Es el único historiador que he conocido que
tenía no sólo talento, inteligencia, erudición y el don de la escritura, sino
la capacidad para producir algo cualitativamente diferente de lo que el resto
de nosotros producíamos, aunque no se trata de medir con la misma vara.
Llamémosle simplemente genio, en el sentido tradicional de la palabra. Ninguna
de sus obras de madurez las pudo haber escrito otro. Portal razón, sus
admiradores le perdonaban muchas cosas, incluso sus cambiantes estados de
ánimo, su relación poco clara con organizaciones y miembros de éstas, y una
eventual cualidad atolondrada de su poderoso e imaginativo intelecto al
incursionar en la teoría. Sus amigos le perdonaban todo.
En 1956,
después de su rompimiento con el Partido Comunista, Thompson permaneció
esencialmente como un lobo solitario de la izquierda, y como alguien de quien
emanaba algún consuelo debido a no llevar las insignias del establishment, algunas
de las cuales le fueron negadas injustamente. Durante poco tiempo, Thompson dio
clases en una universidad británica, pero después de eso vivió como un
académico independiente, impartiendo clases ocasionales en universidades
extranjeras, escribiendo historia, teoría, polémica política, por no mencionar
la poesía y por lo menos una novela de ciencia ficción, The Sykaos
Papers (1988), y cuando no militaba, hacía jardinería en
Worcestershire. Thompson falleció después de una prolongada
enfermedad. Igualmente memorable como escritor que como hombre público y
privado, dejó una huella profunda en todos los que lo conocieron y en la
mayoría de los que lo leyeron.
Su muerte
los deja afligidos. No se puede calcular aún la pérdida para la vida
intelectual, la historia y la izquierda británicas.


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