© Libro N° 10936. La Clase Obrera En E. P. Thompson Y En Karl Marx. Iñigo Carrera, Nicolás. Emancipación. Febrero 25 de 2023
Título original: © La
Clase Obrera En E. P. Thompson Y En Karl Marx. Nicolás Iñigo Carrera
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P. Thompson Y En Karl Marx. Nicolás Iñigo Carrera
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LA CLASE OBRERA EN E. P. THOMPSON Y EN KARL MARX
Nicolás Iñigo Carrera
La Clase Obrera En E. P. Thompson Y En Karl Marx
Nicolás Iñigo Carrera
Si existiera una clasificación de conceptos polémicos, ampliamente
debatidos y estudiados, la clase social estaría a la cabeza. Elemento central
del análisis marxista, tampoco en esto encontramos unanimidad en la
tradición socialista posterior a Marx.
Uno de los autores que han trabajado sobre la clase social fue E.
P. Thompson, cuya obra principal «La formación de la clase
obrera» en Inglaterra cumplió 50 años en 2013. Aprovechando la
efemérides la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) , en junio de 2013
organizó las jornadas interdisciplinarias «¿Qué hacer con E. P.
Thompson?», en las que Nicolás Iñigo Carrera presentó en trabajo que
viene a continuación…
Salud. A, Olivé.
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LA CLASE OBRERA EN E. P. THOMPSON Y
EN KARL MARX
Nicolás Iñigo Carrera
Este trabajo aborda el tema de la definición de clase obrera desde la
perspectiva de la producción de conocimiento sobre la realidad, pasada y
presente, es decir, desde la perspectiva de la investigación. Hago esta
afirmación porque no me siento convocado a los debates teóricos sobre las
distintas lecturas o interpretaciones que se han hecho y hacen sobre distintos
“marxismos” (uno de ellos el de Thompson). Ni tampoco a
hacer un relato sobre cómo ni cuándo se incorporó la obra de Thompson al
conocimiento de los historiadores argentinos; este camino, bajo la apariencia
de historizar los usos de Thompson, sólo conduce a centrar la
mirada en los historiadores, sus agrupamientos (o camarillas) o sus historias
de vida, sin ocuparse o, peor aún, eludiendo asumir los instrumentos
teórico-metodológicos con que realizan sus investigaciones.
Considero, a la vez, que la condición de investigador permite valorar la
envergadura de una obra como The Making of the English Working Class,
que es una monumental investigación, sin por eso dejar de señalar sus
falencias. Este trabajo está centrado, pues, en algunas consideraciones
teórico-metodológicas. En mi perspectiva lo que Engels denominó
la teoría del socialismo científico constituye un conjunto de herramientas de
conocimiento, construidas desde la investigación científica de la realidad, en
especial de las sociedades capitalistas. Es decir, conocimiento acumulado que
nos permite encarar con mejores armas la tarea de conocer la realidad en la que
estamos inmersos y sus procesos de génesis y formación, esto es su historia.
Como todo cuerpo teórico científico, y así fue desde su mismo origen, el
socialismo científico incorpora conocimientos producidos desde otros cuerpos
teóricos, pero a partir de una lectura crítica de esos conocimientos. Es bien
conocida la referencia a las tres vertientes del conocimiento de los que
partieron Marx y Engels en la construcción de
su cuerpo teórico: la economía política clásica inglesa, la filosofía de Hegel y
sus continuadores, y el socialismo francés. Claro que no se trató de una
yuxtaposición (ecléctica) de esos tres cuerpos de conocimiento sino de su
articulación y superación mediante una lectura crítica que partía del
reconocimiento de la determinación de las ideas por la producción de la vida.
En el mismo sentido la teoría del socialismo científico puede incorporar, e
incorpora, conocimientos producidos desde otros cuerpos teóricos o referidos a
diversos campos de relaciones (por ejemplo, étnicas o de género), pero no
yuxtaponiéndolos sino mediante su lectura crítica. Algo bien alejado del
eclecticismo predicado hoy por la moda en el mundo académico.1
Uno de esos instrumentos conceptuales, que nos permite adentrarnos en la
concepción de cómo analizar los procesos históricos en Thompson, es
el de “clase obrera”. ¿Cómo define Thompson “clase
obrera” en The Making of the English Working Class?2
La clase ocurre [se hace observable] [aparece] cuando algunos hombres,
como resultado de experiencias comunes (heredadas o compartidas), sienten y
articulan sus intereses tanto en la relación entre ellos como en la relación
contra otros hombres cuyos intereses son diferentes de los de ellos (y
generalmente opuestos).3
Es decir, la clase es un proceso que surge directamente vinculado a la
articulación y contraposición de intereses.
En esta definición, que está en el Prefacio del libro, Thompson hace
referencia a tres campos de relaciones vinculados entre sí: 1) las relaciones
productivas; 2) la experiencia; 3) la articulación de intereses (que puede
asimilarse a la conciencia de clase, como denomina al último capítulo, donde
analiza las experiencias de lucha).
Esto es lo que él plantea en el Prefacio. Pero siendo nuestro interés la
aplicación de instrumentos metodológicos es importante observar cómo los aplica
a lo largo del libro, es decir la exposición de sus resultados de
investigación, y apreciar qué valor, qué peso le asigna a cada uno.
Las relaciones productivas
Si bien en The Making… hay constantes referencias a la
fábrica y a los oficios, no hay una descripción exhaustiva de las relaciones
productivas. Quizás porque Thompson da por sentado que,
existiendo abundante investigación sobre la fisonomía y la naturaleza de la
Revolución Industrial y de las relaciones productivas que con ella surgen no es
necesario detenerse en describirla.
Sin embargo, a medida que desarrolla su argumento, las relaciones
productivas y las condiciones objetivas en general van perdiendo espacio. Cada
refutación de una mirada economicista parece confirmar que el movimiento de la
producción material es secundario para explicar los procesos históricos. Si
bien la referencia a las condiciones objetivas está presente siempre en su
crítica al marxismo vulgar, al mecanicismo, (“la formación [making] de
la clase obrera es un hecho de historia política y cultural, tanto como de
historia económica”) Thompson termina enfatizando el
aspecto político cultural.
Al afirmar que “dado que las relaciones de clase y la conciencia de
clase son formaciones culturales, nunca son tan definidas o de hecho”4 deja
de lado la existencia de una clase para el capital (o en sus palabras “hombres
que están en una cierta relación con los medios de producción”). Porque
implícita o explícitamente, para él no existe la “clase en sí” o “la
clase con respecto al capital” (como la denomina Marx en Miseria
de la Filosofía). Thompson realiza en el Prefacio el
artilugio de asimilar la existencia objetiva de la clase obrera con
considerarla una “cosa”: “Se asume que ‘ésta’, la clase obrera, tiene
una existencia real, que puede definirse casi matemáticamente —tantos hombres
que están en una cierta relación con los medios de producción”.5 Al
afirmar que la clase no es un número, lo que es correcto, rechaza a la vez dos
posibilidades: 1) la existencia de una parte de la humanidad que tiene en común
la condición de expropiada de sus condiciones materiales de existencia y que
sólo puede obtener sus medios de vida bajo la forma del salario (lo obtenga o
no) y que, en ese sentido, es una clase social, constituida por y para el
capital aunque no para sí. Cuando afirma que si no es en el momento de la
articulación de intereses lo que se encuentra son distintos trabajadores (u
oficios) que nada tienen en común, no está tomando en cuenta la común situación
objetiva de expropiados. 2) La posibilidad de una medición rigurosa del peso
que objetivamente tiene esa parte de la humanidad en una sociedad determinada,
y por tanto el grado de desarrollo del capitalismo, medido en términos de
relaciones sociales, en una sociedad determinada.6
Con el argumento de evitar la “sustitución” política de la clase
por el partido, la secta o el teórico, Thompson abre la puerta
para la negación de las condiciones objetivas en que se encuentra la clase
obrera (explotación y opresión) como asiento de su toma de conciencia posible.
Aunque él mismo no caiga en esa negación, por ejemplo cuando afirma: “ahora
podemos ver algo de la verdadera naturaleza catastrófica de la revolución
industrial, así como algunas de las razones por las que la clase obrera inglesa
tomó forma en esos años. La gente fue sometida simultáneamente a una
intensificación de dos formas de relación intolerables: las de la explotación
económica y las de la opresión política”.7
La experiencia
En la definición de Thompson citada más arriba, la
experiencia (las experiencias compartidas) son las que articulan los intereses
y así es como la clase “ocurre”. La “experiencia” es central en
su cuerpo teórico:
La experiencia de clase está ampliamente determinada por las relaciones
productivas en las cuales los hombres nacen o entran de manera involuntaria. La
conciencia de clase es la manera en que estas experiencias son manejadas en
términos culturales: encarnadas en tradiciones, sistemas de valores, ideas y
formas institucionalizadas. Si la experiencia aparece determinada, la
conciencia de clase no. Podemos ver una lógica en las respuestas de grupos
ocupacionales similares que pasan por experiencias similares, pero no puede
postularse ninguna ley. La conciencia de clase surge de la misma manera en
diferentes tiempos y lugares, pero nunca exactamente de la misma manera.8
Las experiencias median entre la situación en que se encuentran los
trabajadores y la aparición de la clase. ¿En qué consisten esas experiencias?
En el desarrollo del libro las hay de todo tipo pero en su mayoría remiten al
mundo de las ideas, de las ideologías, ideas políticas (incluyendo las
religiosas); incluso el libro comienza con “El árbol de la libertad”,
que remite al ámbito de las ideas políticas y religiosas que existen en el
momento de la Revolución industrial. En una primera impresión, pues, la “experiencia”
parece remitir a las formas ideológicas. Pero también hay referencias a las
condiciones de vida y de trabajo: el capítulo que se llama, justamente, “Standards
and experiences” trata sobre condiciones de vida, o quizás sea mejor decir
condiciones en que se desarrolla la vida.
La articulación de intereses (conciencia de clase)
A medida que se desarrolla el libro Thompson va
describiendo distintos hechos que hacen a la rebelión de los obreros. Pero
nuevamente aquí el énfasis está puesto en el mundo de las ideas. Lo que
pensaban los distintos líderes y organizaciones. Las acciones mismas, aunque de
ninguna manera ausentes en la descripción, están presentadas en un plano
secundario a las ideas. Más que lucha de clases lo que presenta el libro es la
historia de pequeños grupos, o incluso individuos. Las masas, la clase misma,
aparecen ocasionalmente, pero el grueso del libro es una historia de sectas,
religiosas o políticas, triunfantes o derrotadas, que son el hilo conductor de
las ideas de cambio que irían formando la conciencia de la clase obrera.
Se trata de registrar, aunque a veces críticamente, lo que los
protagonistas dicen más que lo que hacen, y esto limita el campo de
observación. No es, por cierto, lo que hizo cuando postuló la noción de “economía
moral de la multitud”,9 que resulta riquísima para el análisis
de las concepciones del mundo que se expresan en las luchas populares, sobre
todo si se la complementa con el aporte de “Ideas inherentes” e “Ideas
derivadas” y su combinación que hace Rudé.10
La clase social (y la clase obrera) en Marx
En una primera mirada parecería no haber gran diferencia entre la
definición de clase obrera (y, más en general, de clase social) de Thompson y
la que plantea Marx. Es bien conocida la caracterización que hizo Marx de una
parte del campesinado francés, el “campesino parcelario” en que se apoyaba Luis
Bonaparte:
En la medida en que millones de familias viven bajo condiciones
económicas de existencia que las distinguen por su modo de vivir, por sus
intereses y por su cultura de otras clases y las oponen a éstas de un modo
hostil, aquéllas forman una clase. Por cuanto existe entre los campesinos
parcelarios una articulación puramente local y la identidad de sus intereses no
engendra entre ellos ninguna comunidad, ninguna unión nacional y ninguna
organización política, no forman una clase.11
Es decir que sin intereses contrapuestos y organización y disposición a
la lucha no hay clase social en sentido pleno, lo que reafirma en los párrafos
siguientes cuando se refiere por contraste al “campesino revolucionario (…) que
pugna por salir de su condición social, (…) que, con su propia
energía y unida a las ciudades, quiere derribar el viejo orden (…)”.12 Es
decir que lucha.
Esta definición de clase social, escrita en 1852 en El 18
Brumario de Luis Bonaparte y refirmada en la reedición de 1869 (es
decir por el Marx “maduro”, que ya había publicado el
primer Libro de El Capital), no hacía más que repetir lo que el
mismo Marx había planteado en 1847 respecto de la clase
obrera:
Las condiciones económicas, transformaron primero a la masa de la
población del país en trabajadores. La dominación del capital ha creado a esta
masa una situación común, intereses comunes. Así, pues, esta masa es ya una
clase con respecto al capital, pero aún no es una clase para sí. En la lucha
(…) esta masa se une, se constituye como clase para sí. Los intereses que
defiende se convierten en intereses de clase. Pero la lucha de clase contra
clase es una lucha política.13
Incluso antes, en 1845, Marx y Engels habían señalado, a propósito del
surgimiento de la burguesía, que
Los diferentes individuos sólo forman una clase en cuanto se ven
obligados a sostener una lucha común contra otra clase, pues por lo demás ellos
mismos se enfrentan unos con otros, hostilmente en el plano de la competencia.14
Es decir que Marx (y Engels) señalaron que
las clases sociales se constituyen en la confrontación; sólo existen plenamente
si, tomando conciencia de sus intereses, luchan contra otras clases.
Aquí encuentro la primera diferencia con la definición de Thompson,
en la que la lucha como tal está ausente y sólo hay referencia a articulación
de intereses “diferentes (…) y generalmente opuestos”.
Para Marx y Engels el motor de la historia
es, explícitamente, la lucha de clases; no queda eso claro en el caso de Thompson,
aunque en su libro describa varias luchas. Esta es una primera brecha entre las
definiciones de uno y otro.
En la definición citada Thompson introduce, como
dijimos, el elemento que es central en su cuerpo teórico: la “experiencia”,
las “experiencias comunes”. Tampoco aquí parece alejarse mucho de Marx,
cuando éste dice por “su modo de vivir, por sus intereses y por su cultura”
y remite éstas a las condiciones económicas. Sin embargo Marx y Engels plantean
que
(…) la clase se sustantiva, a su vez, frente a los individuos que la
forman, de tal modo que éstos se encuentran ya con sus condiciones de vida
predestinadas, por así decirlo; se encuentran con que la clase les asigna su
posición en la vida y, con ello, la trayectoria de su desarrollo personal; se
ven absorbidos por ella. (…) Esta absorción de los individuos por la clase se
desarrolla hasta convertirse, al mismo tiempo, en una absorción por diversas
ideas, etc.15
De manera que, en la teoría del socialismo científico, el concepto de “clase
social” remite a dos ámbitos inescindibles en la realidad, pero
distinguibles a los fines del análisis: 1) el de las relaciones establecidas en
la producción y reproducción de la vida material, signadas por la división del
trabajo, la posición respecto de la propiedad de las condiciones materiales de
existencia y la función en la producción; 2) el de la lucha por realizar los
intereses de los grupos sociales conformados por aquellas relaciones, de la que
los individuos toman conciencia —diferentes grados de conciencia—, es decir, de
un conocimiento más o menos aproximado de algún aspecto o de la totalidad de su
situación objetiva.16
De manera que yo plantearía las siguientes críticas fuertes a Thompson,
porque retrocede con respecto al planteo de Marx y Engels,
tanto si se compara la definición de clase obrera en The Making of the
English Working Class con las que acabamos de citar, como si se
compara el desarrollo del libro con los análisis de casos concretos de luchas
realizados por Marx y Engels: La lucha de
clases en Francia, El 18 Brumario de Luis Bonaparte y La
Guerra de Campesinos en Alemania.
Primero: en su exaltación de la experiencia deja de lado la clase en sí.
Segundo: la lucha es para Thompson una resultante y no
motor del movimiento. No es generadora sino consecuencia.
Tercero: en mi opinión la experiencia, que resume todas las
experiencias, es la experiencia de lucha. Porque es allí donde se pone de
manifiesto toda la historia de una clase y cómo la conoce —su conciencia—, cómo
la procesa como conocimiento. De nada sirve saber qué leen los obreros, si no
observamos cómo luchan y si ése no es nuestro observable principal.
Por el contrario Thompson afirma que los momentos de
crisis no son buenos para observar porque son excepcionales: es difícil
observar los pensamientos de las mayorías desarticuladas [“the inarticulate”]
(probablemente por eso se centra tanto en las organizaciones y en los sistemas
de ideas): “Tenemos vistazos en los momentos de crisis, como los Gordon
Riots, pero no son la situación típica” [“We catch glimpses in moments
of crisis, like the Gordon Riots, and yet crisis is not a typical situation”17].
Justamente esto es lo que pierde de vista Thompson: los momentos de
crisis, como lo advirtió Engels, son los momentos de síntesis, en
que la historia se acelera y se concentran todos los procesos. Cuando se
agudiza la lucha se hace observable lo que hasta ese momento permanecía
encubierto y podemos conocer la conciencia de las clases sociales en acción, y
no sólo en el discurso. Lo que hacen los sujetos en esos momentos es lo que
están dispuestas a hacer, lo que su conciencia de la situación les indica como
el camino a seguir, no importa lo que digan ni, incluso, lo que crean que
hacen.
Puede agregarse una cuarta crítica, que se desprende de la anterior: al
considerar a la lucha como un resultado y no como el elemento constitutivo de
la clase, Thompson pierde de vista los procesos de
constitución, descomposición y recomposición de las clases. Para él hay un
momento en que “en un sentido la clase no se está formando sino que ya está
formada”.18 Y allí, paradójicamente, cosifica a la clase.
Mientras haya capitalismo la clase obrera no ha terminado de constituirse, al
menos en su sentido pleno, que significaría, a la vez, la desaparición de todas
las clases. Cuando, según Thompson, la clase obrera inglesa está ya
constituida como tal, en 1831-1832, adquiere continuidad, existencia en el
largo plazo, apenas en el sentido de tomar conciencia de su condición de
asalariada, lo que la lleva a luchar por reformar el sistema político y mejorar
su situación como asalariada dentro de él. La toma de conciencia de su
condición de expropiada, que la llevaría a buscar la eliminación de la
propiedad privada individual y la imposición de la propiedad colectiva, es un
proceso que lejos de ser continuo se hace presente y desaparece a lo largo de
la historia.
Una quinta crítica es que no explicita, aunque por momentos describe,
que la lucha de clases siempre se da entre alianzas sociales, fuerzas sociales
que son alianzas de fracciones de distintas clases, en las que aquella fracción
social que logra presentar su interés como si fuera el interés del conjunto de
la alianza es la que conduce la fuerza.
Hay muchos otros temas que podrían abordarse a partir de este libro,
entre ellos el de la relación individuo/clase y el de la libertad/necesidad en
los procesos históricos. La relación entre necesidad y voluntad en el proceso
histórico y la necesidad de aprehender esa relación para reconstruir ese
proceso histórico mediante el conocimiento científico (“Los hombres hacen su
historia, pero la hacen en condiciones determinadas”), está presente como
problema alrededor del cual gira la obra historiográfica de Thompson y
también The Making of the English Working Class: cuando analiza
cómo se construye la conciencia de clase Thompson se plantea
el problema que tiene todo análisis marxista de la realidad: ¿en qué medida las
condiciones objetivas están determinando la conciencia (el conocimiento) que de
su realidad tienen quienes producen el proceso histórico?
Finalmente una referencia al tema con que comienza esta exposición: la
utilidad de estos instrumentos teórico-metodológicos para el investigador, a
partir de mi propia experiencia.
La historiografía argentina sobre la clase obrera en la década de 1930
sostenía (y quizás algunos todavía lo sostengan) que las décadas de 1920 y 1930
fueron momentos en que menguó o desapareció la lucha y la misma conciencia de
clase de la clase obrera, diluida en los sectores populares. Si uno siguiera el
camino de Thompson y buscara conocer la conciencia de la clase
obrera en ese período debería ver qué decían sus líderes, cuáles eran sus
organizaciones e instituciones. Si uno sigue el camino de Marx, buscaría
conocer qué luchas protagonizó, cuáles fueron los enfrentamientos, las
confrontaciones, las batallas que libró, cómo lo hizo y qué se constituyó a
partir de esos enfrentamientos, cuál fue su estrategia. Siguiendo este último
camino es que la investigación hizo observable la huelga general del 7 y 8 de
enero de 1936, y todas las batallas libradas antes de ella en la década de
1930, que muestran que si algo no fue la década de 1930 es un período sin
lucha.
El éxito de Thompson como modelo en Argentina parece
exagerado en relación a su aporte: la economía moral de la multitud. Quizás
sólo es explicable si se lo toma dentro de los márgenes de la corporación
académica que, en general, desconoce prolijamente los escritos de Marx, Engels y
sus continuadores. Quizás también por la formación economicista que tendió a
predominar entre los historiadores vinculados con los partidos de izquierda en
las décadas de 1950 y en el economicismo caricaturesco que atribuyeron a Marx los
enemigos del socialismo.
NOTAS
1 Ejemplo de ese eclecticismo de moda es la obra de Charles Tilly, y en
particular su libro From Mobilization to Revolution, Nueva York, Random House,
1978. Tilly atribuye (erróneamente) a Marx un análisis de las clases en
términos exclusivamente económicos y sobre esa definición meramente económica
de las clases sociales, adosa una construcción inspirada principalmente por el
liberalismo (John Stuart Mill), articulada sobre la movilización de recursos y
la oportunidad de grupos de “gente común”. Partir de conjuntos de individuos
(gente) como constituyentes de los actores colectivos, y no de las clases
sociales como constituyentes de los individuos, permite explicar la “confianza
en Mill” que manifiesta Tilly (p. 48), lo que se refleja en la observación de
motivaciones individuales más que en las tendencias que rigen el movimiento de
la sociedad.
2 Los textos corresponden a Thompson, E.P.: The Making of the English
Working Class, Londres, Penguin, 1991. La traducción es propia.
3 Ibid., pp. 8-9.
4 Ibid., p. 937.
5 Ibid., p. 9.
6 Es interesante contraponer a la concepción de Thompson, los “cánones
prácticos de investigación y de observaciones particulares” propuestos por
Gramsci para el análisis de situaciones, en los que “la relación de fuerzas
sociales (…) objetiva, independiente de la voluntad de los hombres (…) puede
ser medida con los sistemas de las ciencias exactas o físicas”. Gramsci,
Antonio: “Análisis de las situaciones. Relaciones de fuerzas”, en Cuadernos de
la cárcel: Notas sobre Maquiavelo, sobre política y sobre el Estado moderno,
México, Juan Pablos, 1986, pp. 65-76.
7 Thompson, 1991, p. 217.
8 Ibid., pp. 9-10.
9 Thompson, E.P.: “La economía moral de la multitud en la Inglaterra del
siglo XVIII”, en Tradición, Revuelta y Conciencia de Clase, Barcelona, Crítica,
1979, pp. 62-134.
10 Rudé, George: Revuelta popular y conciencia de clase, Barcelona,
Crítica de Grijalbo, 1981, pp. 32-48.
11 Marx, Karl: El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Moscú, Progreso, s.f;
p. 100-101. El subrayado es nuestro.
12 Ibid.
13 Marx, Karl: Miseria de la Filosofía, Buenos Aires, Siglo XXI, 1975,
p. 158.
14 Marx, Karl y Engels, Friedrich: La Ideología Alemana, Montevideo,
Pueblos Unidos, 1968, pp. 60-61.
15 Marx, Karl y Engels, Friedrich: La Ideología Alemana; Montevideo,
Ediciones Pueblos Unidos, 1968; pp. 60-61.
16 Es la capacidad de conocer lo que, en principio, distingue a la
especie humana del resto del reino animal. No existe acción humana que no
involucre algún grado de conciencia de la realidad, con un grado mayor o menor
de aproximación a la realidad en la reconstrucción de ésta por el pensamiento.
No hay acción humana carente de algún grado de conocimiento (conciencia) de la
realidad.
17 Thompson, 1991, p. 59.
18 Ibid., p. 887.


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