© Libro N° 9719. La Zorra, La Liebre Y El Gallo. Afanasiev, Aleksandr Nikolaievich. Emancipación.
Marzo 19 de 2022.
Título original: © La Zorra, La Liebre Y El Gallo. Aleksandr
Nikolaievich Afanasiev
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Original: © La Zorra, La Liebre Y El Gallo. Aleksandr Nikolaievich
Afanasiev
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© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina
Miranda
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LA ZORRA, LA LIEBRE Y EL
GALLO
Aleksandr Nikolaievich
Afanasiev
La Zorra, La Liebre Y El Gallo
Aleksandr Nikolaievich Afanasiev
Éranse una liebre y una zorra. La zorra vivía en
una cabaña de hielo y la liebre en una choza de líber. Llegó la primavera, y
los rayos del Sol derritieron la cabaña de la zorra, mientras que la de la
liebre permaneció intacta. La astuta zorra pidió albergue a la liebre, y una
vez que le fue concedido echó a ésta de su casa.
La pobre liebre se puso a caminar por el campo
llorando con desconsuelo, y tropezó con unos perros.
-¡Guau, guau! ¿Por qué lloras, Liebrecita? -le
preguntaron los Perros.
La Liebre les contestó:
-¡Déjenme en paz, Perritos! ¿Cómo quieren que no
llore? Tenía yo una choza de líber y la Zorra una de hielo; la suya se
derritió, me pidió albergue y luego me echó de mi propia casa.
-No llores, Liebrecita -le dijeron los Perros-;
nosotros la echaremos de tu casa.
-¡Oh, no! Eso no es posible.
-¿Cómo que no? ¡Ahora verás!
Se acercaron a la choza y los Perros dijeron:
-¡Guau, guau! Sal, Zorra, de esa casa. ¡Anda!
Pero la Zorra les contestó, calentándose al lado de
la estufa:
-¡Si no se marchan en seguida saltaré sobre ustedes
y los despedazaré en un instante!
Los Perros se asustaron y echaron a correr. La
pobre Liebre se quedó sola, se puso a andar llorando desconsoladamente, y se
encontró con un Oso.
-¿Por qué lloras, Liebrecita? -le preguntó el Oso.
-¡Déjame en paz, Oso! -le contestó-. ¿Cómo quieres
que no llore? Tenía yo una choza de líber y la Zorra una cabaña de hielo; al
derretirse la suya, me pidió albergue y luego me echó de mi propia casa.
-No llores, Liebrecita -le contestó el Oso-; yo
echaré a la Zorra.
-¡Oh, no! No podrás echarla. Los Perros intentaron
hacerlo y no pudieron; tampoco lo lograrás tú.
-¿Cómo que no? ¡Ahora verás!
Se encaminaron hacia la choza y el Oso dijo:
-¡Sal, Zorra, de la casa! ¡Anda!
Pero la Zorra contestó tranquilamente:
-¡Espera un ratito, que saldré de casa y te
despedazaré en un instante!
El Oso se asustó y se marchó. Otra vez se puso a
caminar la Liebre llorando, y encontró a un Toro, que le dijo:
-¿Por qué lloras, Liebrecita?
-¡Oh, déjame en paz, Toro! ¿Cómo quieres que no
llore? Tenía yo una choza de líber y la Zorra una de hielo; después de
derretirse la suya, me pidió albergue y luego me echó a mí de mi propia casa.
¡Por qué poco lloras! Vamos allá, que yo la echaré
de tu casa.
-¡Oh, no, Toro! No podrás echarla. Los Perros
quisieron echarla y no pudieron; luego el Oso intentó hacerlo y no pudo;
tampoco tú lo conseguirás.
-¡Ya verás!
Se acercaron a la choza y el Toro gritó:
-¡Sal de casa, Zorra!
Pero ésta le contestó, sentada al lado de la
estufa:
-¡Aguarda un poquito, que saldré de casa y te
despedazaré en un abrir y cerrar de ojos!
El Toro, a pesar de su valentía, tuvo miedo y se
marchó. Otra vez quedose sola la pobre Liebre y se puso a caminar vertiendo
amargas lágrimas, cuando tropezó con un Gallo que llevaba consigo una guadaña.
-¡Quiquiriquí! ¿Por qué lloras, Liebrecita?
-¡Déjame en paz, Gallo! ¿Cómo quieres que no llore?
Tenía yo una choza de líber y la Zorra una de hielo; después de derretirse la
suya, me pidió albergue y luego me echó a mí de mi propia casa.
-¡Vámonos, que yo la echaré de allí!
-No, Gallo, no podrás echarla. Los Perros quisieron
echarla y no pudieron; el Oso quiso hacerlo y no pudo; al fin el Toro lo
intentó, pero sin resultado; tampoco tú podrás hacerlo.
-Ya verás como sí. ¡Vamos!
Se acercaron a la choza y el Gallo cantó:
-¡Quiquiriquí! ¡Llevo conmigo una guadaña y quiero
despedazar a la Zorra! ¡Sal en seguida de casa! ¡Anda!
La Zorra oyó el canto y se asustó.
-Aguarda un ratito -dijo-; estoy vistiéndome.
El Gallo cantó por segunda vez.
-¡Quiquiriquí! ¡Llevo conmigo una guadaña y quiero
despedazar a la Zorra! ¡Sal de la casa! ¡Anda!
La Zorra, asustándose aún más, le contestó:
-Estoy ya poniéndome el abrigo.
El Gallo cantó por tercera vez:
-¡Quiquiriquí! ¡Llevo conmigo una guadaña y quiero
despedazar a la Zorra! ¡Sal de la casa! ¡Anda!
La Zorra tuvo un miedo tan grande que salió de la
casa, y entonces el Gallo la mató con la guadaña. Luego se quedó a vivir con la
Liebre en su choza y ambos pasaron la vida en paz y concordia.
FIN


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