© Libro N° 9490. Obras Escogidas De Mao Tse-Tung. Tomo V Emancipación. Enero 15 de 2022.
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Escogidas De Mao Tse-Tung. Tomo V
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OBRAS ESCOGIDAS
De
Mao Tse-Tung
Tomo V
Obras Escogidas
De
Mao Tse-Tung
Tomo V
¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!
EL PUEBLO CHINO SE HA PUESTO EN PIE *
21 de septiembre de 1949
Señores delegados: Se inaugura ahora la Conferencia Consultiva Política,
tan ansiosamente esperada por el pueblo de todo el país.
Nuestra conferencia reúne a más de seiscientos delegados, que
representan a todos los partidos democráticos y organizaciones populares, al
Ejército Popular de Liberación, a las diversas regiones y nacionalidades del
país, así como a los chinos de ultramar. Esto pone de manifiesto que la nuestra
es una reunión de gran unidad de todo el pueblo.
Esta gran unidad la hemos alcanzado gracias a nuestra victoria sobre el
reaccionario gobierno del Kuomintang, sostenido por el imperialismo
norteamericano. En algo más de tres años, el heroico Ejército Popular de
Liberación de China, un ejército como pocos en el mundo, ha desbaratado todas
las ofensivas del ejército de varios millones de soldados del reaccionario
gobierno kuomintanista, apoyado por los Estados Unidos, y ha pasado a la
contraofensiva y a la ofensiva. En la actualidad, los ejércitos de campaña del
Ejército Popular de Liberación, formados por varios millones de hombres, han
avanzado hasta lugares próximos a Taiwán, Kuangtung, Kuangsí, Kuichou, Sechuán
y Sinchiang, y la gran mayoría del pueblo chino ha logrado su liberación. En
poco más de tres años, todo el pueblo, estrechando sus filas y apoyando al
Ejército Popular de Liberación, ha luchado contra el enemigo y conquistado la
victoria básica. Sobre esta base se celebra la presente Conferencia Consultiva
Política del Pueblo Chino.
A ésta la llamamos Conferencia Consultiva Política porque hace cosa de
tres años celebrarnos, junto con el Kuomintang de Chiang
________________
* Discurso de apertura pronunciado
por el camarada Mao Tse-tung ante la I Sesión Plenaria de la Conferencia
Consultiva Política del Pueblo Chino.
11
12
Kai-shek, una reunión que también se llamó Conferencia Consultiva
Política1. Sus resultados fueron echados a pique por el Kuomintang de Chiang
Kai-shek y sus cómplices, pero la Conferencia dejó un recuerdo imborrable en
nuestro pueblo. Puso en evidencia que es imposible realizar, junto con el
Kuomintang de Chiang Kai-shek, lacayo del imperialismo, y sus cómplices,
ninguna tarea de provecho para el pueblo y que, incluso cuando se sacan
forzadamente algunas resoluciones, no se llega a nada, pues tan pronto como se
les presenta la oportunidad, ellos las hacen pedazos y desencadenan una
despiadada guerra contra el pueblo. El único efecto positivo de esa conferencia
fue la profunda educación que dio al pueblo al hacerle comprender que no hay
lugar a ningún compromiso con el Kuomintang de Chiang Kai -shek, lacayo del
imperialismo, y sus cómplices, y que es preciso optar por una de dos: o
derrotar a estos enemigos o dejarse oprimir y matar por ellos, sin que exista
otra alternativa. En algo más de tres años, bajo la dirección del Partido
Comunista de China, el pueblo chino ha tenido un rápido despertar, se ha
organizado y ha formado un frente único de amplitud nacional contra el
imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático y contra su
representante general, el reaccionario gobierno del Kuomintang y, apoyando la
Guerra Popular de Liberación, ha derribado básicamente a ese gobierno, echado
abajo la dominación del imperialismo en China y revivido la Conferencia
Consultiva Política.
La presente Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino se celebra
sobre una base totalmente nueva; es representativa de todo el pueblo y goza de
su confianza y apoyo. Por tanto, la Conferencia proclama que ejercerá las
funciones y poderes de Asamblea Popular Nacional. Siguiendo su orden del día,
elaborará y adoptará la Ley Orgánica de la Conferencia Consultiva Política del
Pueblo Chino, la Ley Orgánica del Gobierno Popular Central de la República
Popular China y el Programa Común de la Conferencia Consultiva Política del
Pueblo Chino; elegirá el Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política
del Pueblo Chino y el Consejo del Gobierno Popular Central de la República
Popular China ; adoptará la bandera y el escudo de la República Popular China; determinará
la capital de la República Popular China y adoptará el calendario vigente en la
mayor parte del mundo.
Señores delegados: Todos tenemos la convicción de que nuestro trabajo
quedará inscrito en la historia de la humanidad y demostrará que el pueblo
chino, que constituye una cuarta parte del género humano,
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ya se ha puesto en pie. Los chinos hemos sido siempre una gran nación
valiente y laboriosa, y sólo en los tiempos modernos nos hemos quedado atrás.
Este atraso se debió exclusivamente a la opresión y explotación del
imperialismo extranjero y de los gobiernos reaccionarios del país. A lo largo
de más de un siglo, nuestros antecesores nunca cejaron en sus indomables y
tenaces luchas contra los opresores de dentro y de fuera, incluida la
Revolución de 1911 dirigida por el Dr. Sun Yat- sen, gran precursor de la
revolución china. Nuestros antecesores nos encomendaron dar término a su
empresa inconclusa, y nosotros lo hemos hecho. Hemos forjado nuestra unidad y
derrocado a los opresores internos y externos a través de la Guerra Popular de
Liberación y la gran revolución del pueblo, y ahora proclamamos la República
Popular China. De aquí en adelante, nuestra nación formará parte de la
comunidad de naciones amantes de la paz y la libertad. Trabajando con coraje y
laboriosidad, creará su propia civilización y bienestar y, al mismo tiempo,
promoverá la paz y la libertad en el mundo. Nuestra nación no será más una
nación humillada. Nos hemos puesto en pie. Nuestra revolución se ha ganado la
simpatía y la aclamación de las grandes masas populares de todos los países. Tenemos
amigos en todo el mundo.
Nuestro trabajo revolucionario no ha culminado todavía. La Guerra
Popular de Liberación y el movimiento revolucionario del pueblo siguen
avanzando. Debemos continuar nuestros esfuerzos. Los imperialistas y los
reaccionarios internos jamás se resignarán a su derrota, y forcejearán hasta el
fin. Aun después de establecida la paz y el orden en todo el país, continuarán
sus actividades de zapa y provocarán disturbios recurriendo a mil medios; a
diario y en todo momento tratarán de montar su restauración en China. Esto es
inevitable y está fuera de toda duda; nunca debemos relajar nuestra vigilancia.
Nuestro régimen estatal de dictadura democrática popular es una poderosa
arma para preservar las conquistas de la revolución popular y combatir los
complots de restauración de los enemigos internos y externos; tenemos que
empuñar firmemente esta arma. En el plano internacional, debemos unirnos con
todos los países y pueblos amantes de la paz y la libertad, en primer lugar con
la Unión Soviética y las Nuevas Democracias, a fin de no estar solos en nuestra
lucha por salvaguardar los frutos de la victoria de la revolución popular
frente a los complots de restauración de los enemigos internos y externos.
14
Con tal que perseveremos en la dictadura democrática popular y nos
mantengamos unidos con los amigos extranjeros, saldremos siempre victoriosos.
La dictadura democrática popular y la unidad con los amigos extranjeros
nos permitirán lograr rápidamente éxitos en nuestro trabajo de construcción.
Tenemos ante nosotros la tarea de la construcción económica a escala nacional.
Disponemos de excelentes condiciones: una población de 475 millones y un
territorio de 9.600.000 kilómetros cuadrados. Es cierto que enfrentamos
dificultades, muchas dificultades, pero estamos firmemente convencidos de que
el pueblo las vencerá todas con su heroica lucha. El pueblo chino posee
riquísima experiencia en la superación de dificultades. Si nuestros antecesores
y nosotros mismos pudimos atravesar ese largo período de extremas dificultades
y derrotar a las poderosas fuerzas reaccionarias tanto internas como externas,
¿Por qué después de la victoria no vamos a poder construir un país próspero y
floreciente? Siempre que mantengamos nuestro estilo de vida sencilla y lucha
dura, permanezcamos unidos y persistamos en la dictadura democrática popular y
en la unidad con los amigos extranjeros, podremos lograr rápidamente victorias
en el frente económico.
El auge de la construcción económica vendrá necesariamente acompañado de
un auge de la construcción en la esfera cultural. Ha terminado la época en que
los chinos éramos considerados como incivilizados. Surgiremos ante el mundo
como una nación de elevada cultura.
Nuestra defensa nacional se consolidará y no permitiremos que ningún
imperialista vuelva a invadir nuestro territorio. Debemos conservar y
desarrollar nuestras fuerzas armadas populares tomando como base el heroico y
fogueado Ejército Popular de Liberación. Contaremos no sólo con un poderoso
ejército de tierra, sino también con una aviación y una marina poderosas.
¡Que tiemblen ante nosotros los reaccionarios internos y externos!
¡Que digan que no valemos para esto, que no valemos para aquello!
Mediante tenaces esfuerzos y con pasos seguros, el pueblo chino llegará a su
meta.
¡Gloria eterna a los héroes del pueblo caídos en la Guerra Popular de
Liberación y en la revolución popular !
¡Aclamemos la victoria de la Guerra Popular de Liberación y de la
revolución popular!
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¡Aclamemos la fundación de la República Popular China! ¡Pleno éxito a la
Conferencia Consultiva Política del Pueblo
Chino!
NOTAS
1 Véase "Derrotar la ofensiva
de Chiang Kai-shek mediante una guerra en defensa propia", nota 2, Obras
Escogidas de Mao Tse-tung, t. IV.
VIVA LA GRAN UNIDAD DEL PUEBLO CHINO *
30 de septiembre de 1949
Compatriotas :
La I Sesión Plenaria de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo
Chino ha cumplido con éxito sus tareas.
Esta sesión, que ha reunido a los representantes de todos los partidos
democráticos y organizaciones populares, del Ejército Popular de Liberación,
las diversas regiones y nacionalidades del país, los chinos de ultramar y demás
demócratas patriotas, encarna la voluntad de todo el pueblo y demuestra su gran
unidad sin precedentes.
Esta gran unidad de todo el pueblo se ha logrado sólo después de que el
pueblo chino y el Ejército Popular de Liberación, dirigidos por el Partido
Comunista de China y a través de una larga y heroica lucha, vencieron al
reaccionario gobierno kuomintanista de Chiang Kai- shek sostenido por el
imperialismo norteamericano. Durante más de cien años, los hombres avanzados
del pueblo chino, entre ellos eminentes personalidades como el gran
revolucionario Dr. Sun Yat-sen, quien encabezó la Revolución de 1911, dirigieron
a las grandes masas populares en incesantes, indoblegables y persistentes
luchas por derrocar la opresión del imperialismo y de los gobiernos
reaccionarios chinos, y hoy se ha logrado por fin este objetivo. En el momento
en que celebramos la presente sesión, el pueblo chino ya ha vencido a su
enemigo, cambiado la faz de su país y fundado la República Popular China. Los
475 millones de chinos nos hemos puesto en pie y ante nuestra nación se abre un
futuro infinitamente luminoso.
________________
* Declaración de la I Sesión
Plenaria de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, redactada por
el camarada Mao Tse-tung por encargo del pleno. La expresión "bajo la
dirección del líder de nuestro pueblo, el Presidente Mao Tse-tung" fue
agregada al texto, acogiendo una proposición de los delegados, en el momento de
aprobar la Declaración.
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17
Bajo la dirección del líder de nuestro pueblo, el Presidente Mao
Tse-tung, esta sesión, trabajando con una sola voluntad y siguiendo los
principios de la nueva democracia, ha adoptado la Ley Orgánica de la
Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, la Ley Orgánica del Gobierno
Popular Central de la República Popular China y el Programa Común de la
Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino ; ha designado Pekín como
capital de la República Popular China; ha adoptado la bandera roja de cinco estrellas
como bandera de la República Popular China y la Marcha de los voluntarios como
actual himno nacional; ha decidido implantar en la República Popular China el
uso del calendario vigente en la mayor parte del mundo, y ha elegido el Comité
Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino y el Consejo
del Gobierno Popular Central de la República Popular China. Así se inicia una
nueva época en nuestra historia.
Compatriotas: Se ha proclamado la República Popular China y el pueblo
chino ya tiene su propio gobierno central. De acuerdo con el Programan Común,
el Gobierno ejercerá la dictadura democrática popular en todo el territorio
chino. Dirigirá al Ejército Popular de Liberación en la prosecución, hasta el
fin, de la guerra revolucionaria para eliminar a las tropas remanentes del
enemigo y liberar todo el territorio nacional, consumando así la gran obra de
unificar a China. Conducirá al pueblo a vencer todas las dificultades, a
emprender una gigantesca construcción económica y cultural, acabar con la
miseria e ignorancia heredadas de la vieja China y mejorar gradualmente sus
condiciones materiales y su vida cultural. Defenderá los intereses del pueblo y
reprimirá todas las actividades conspirativas de los contrarrevolucionarios.
Robustecerá las fuerzas terrestre, naval y aérea del pueblo, consolidará la
defensa nacional, salvaguardará nuestra integridad territorial y soberanía y
enfrentará la agresión de cualquier país imperialista. Se unirá y aliará con
todos los países, naciones y pueblos amantes de la paz y la libertad, en primer
lugar con la Unión Soviética y las Nuevas Democracias, y luchará junto con
ellos contra las intrigas de provocación bélica de los imperialistas y por una
paz mundial duradera.
Compatriotas: Debemos organizarnos mejor. Debemos aglutinar a la
abrumadora mayoría de la población china en organizaciones políticas,
militares, económicas, culturales y otras, superando la dispersión y
desorganización características de la vieja China, de manera que se ponga en
juego la gran fuerza colectiva de las masas para apoyar
18
al Gobierno Popular y al Ejército Popular de Liberación y construir una
nueva China independiente, democrática, pacífica, unificada, próspera y
poderosa
¡Gloria eterna a los héroes del pueblo que ofrendaron sus vidas en la
Guerra Popular de Liberación y la revolución popular!
¡Viva la gran unidad del pueblo chino!
¡Viva la República Popular China!
¡Viva el Gobierno Popular Central!
GLORIA ETERNA A LOS HÉROES DEL PUEBLO
30 de septiembre de 1949
¡Gloria eterna a los héroes del pueblo caídos durante los últimos tres
años en la guerra popular de liberación y la revolución popular!
¡Gloria eterna a los héroes del pueblo caídos durante los últimos
treinta años en la guerra popular de liberación y la revolución popular!
¡Gloria eterna a los héroes del pueblo caídos desde 1840 en las
sucesivas luchas contra los enemigos internos y externos, por la independencia
nacional y la libertad y felicidad del pueblo!
________________
* Texto de la inscripción para el
Monumento a los Héroes del Pueblo, escrito por el camarada Mao Tse-tung.
19
MANTENER SIEMPRE EL ESTILO DE
VIDA SENCILLA Y LUCHA DURA
26 de octubre de 1949
Camaradas de Yenán y compatriotas de la Región Fronteriza de
Shensí-Kansú-Ningsia:
Me siento sumamente complacido y agradecido por su mensaje de
felicitación. De 1936 a 1948, Yenán y la Región Fronteriza de
Shensí-Kansú-Ningsia fueron sede del Comité Central del Partido Comunista de
China y retaguardia general de la lucha liberadora del pueblo chino. Sus
habitantes han hecho grandes contribuciones a la causa de todo el pueblo. Hago
mis mejores votos porque continúen unidos como un solo hombre, restañen
rápidamente las heridas de la guerra y desarrollen la construcción económica
cultural. Espero, además, que el personal de trabajo revolucionario de todo el
país mantenga siempre el estilo de vida sencilla y lucha dura que durante más
de diez años ha distinguido al personal de Yenán y de la Región Fronteriza de
Shensí-Kansú-Ningsia.
Mao Tse-tung
26 de octubre de 1949
20
SOLICITUD DE OPINIONES SOBRE LA TÁCTICA
PARA CON LOS CAMPESINOS RICOS *
12 de marzo de 1950
Sírvanse recoger y comunicarnos telegráficamente las opiniones de los
camaradas responsables de diversas provincias, actualmente reunidos, sobre la
táctica para con los campesinos ricos, valga decir, sobre nuestra idea de que,
en el movimiento de reforma agraria que se iniciará el invierno de este año en
varias provincias del Sur y algunas zonas del Noroeste, dejemos intactos no
sólo a los campesinos ricos capitalistas, sino también a los campesinos ricos
semifeudales, postergando unos años la solución del problema de estos últimos.
Consideren ustedes si es más provechoso o no proceder así. Esto se justificaría
por las siguientes razones: Primero, en la reforma agraria, que tendrá una
dimensión sin precedentes, es muy probable que surjan desviaciones ultraizquierdistas.
Si sólo tocamos a los terratenientes dejando intactos a los campesinos ricos,
será más fácil aislar a los terratenientes, proteger a los campesinos
medios y evitar los golpes y
ejecuciones indiscriminados que
de otro modo serían muy difíciles de evitar. Segundo, antes, en
el Norte, la reforma
agraria se desarrolló en medio
de la
guerra y entonces la
atmósfera de la guerra prevalecía sobre la
de la reforma agraria, mientras que ahora, con la guerra terminada en lo
fundamental, la reforma agraria aparece con especial relieve, de modo que su
impacto en la sociedad será particularmente fuerte y el grito de los
terratenientes se oirá con insólita estridencia. Si no tocamos por el momento a
los campesinos ricos semifeudales, esperando unos años más para hacerlo, nos
armaremos de más razones, es decir, podremos gozar de mayor iniciativa en el
terreno político. Tercero, en la actuali-
________________
* Comunicación dirigida por el
camarada Mao Tse-tung al Buró del Centro-Sur del CC del PCCh y por extensión al
Buró del Este, al Subburó del Sur y a los Burós del Suroeste y del Noroeste.
21
22
dad, ya tenemos formado un frente único con la burguesía nacional en lo
político, lo económico y lo organizativo y, como la burguesía nacional está
estrechamente ligada con el problema de la tierra, sería más conveniente dejar
intactos por el momento a los campesinos ricos semifeudales para tranquilizar a
la burguesía nacional.
La idea de dejar intactos por el momento a los campesinos ricos ya la
planteé en la reunión del Buró Político de noviembre pasado, pero no se llegó
entonces a hacer un análisis detallado del asunto ni a tomar una decisión al
respecto. Ahora ha llegado el momento de decidir. Después de que se tome una
decisión, hay que modificar la Ley Agraria y otros documentos relativos a la
reforma agraria, y publicarlos para que los estudien los cuadros que se
dedicarán a ese trabajo en las provincias recién liberadas. Sólo así se podrá
facilitar la tarea de iniciar, luego de la próxima cosecha otoñal, la reforma
agraria; de otra manera perderíamos la oportunidad y caeríamos en una situación
embarazosa. Por eso, pedimos no solamente a los camaradas del Buró del Centro -Sur
sino también a los del Buró del Este, el Subburó del Sur y los Burós del
Suroeste y del Noroeste, que discutan esta cuestión y transmitan el presente
telegrama a los comités provinciales y municipales a ellos subordinados para
que éstos, a su turno, la discutan una vez recogidas las opiniones en pro y en
contra, las comuniquen inmediatamente por telégrafo al Comité Central, a fin de
que éste pueda tomarlas en consideración al adoptar la decisión al respecto.
Esta es una tarea de suma importancia.
LUCHEMOS POR UN MEJORAMIENTO FUNDAMENTAL DE LA SITUACIÓN FINANCIERA Y
ECONÓMICA DEL PAÍS *
6 de junio de 1950
La actual situación internacional nos favorece. E1 frente mundial de la
paz y la democracia, encabezado por la Unión Soviética, es hoy aún más poderoso
que el año pasado. Ha cobrado ímpetu en todos los países del mundo el
movimiento popular por la paz y contra la guerra. Han ganado amplio terreno los
movimientos de liberación nacional que buscan romper el yugo del imperialismo,
siendo dignos de especial atención los emergentes movimientos de masas de los
pueblos japonés y alemán contra la ocupación norteamericana y las crecientes
luchas de liberación popular de las naciones oprimidas de Oriente. Al mismo
tiempo, se han desarrollado las contradicciones interimperialistas,
principalmente entre los Estados Unidos e Inglaterra. Además, se han
multiplicado las querellas entre los diferentes grupos de la burguesía
norteamericana y también de la británica. En contraste con esto, existe una
sólida unidad entre la Unión Soviética y las Democracias Populares así como
entre estas últimas. El nuevo Tratado Chino-Soviético1 , de gran trascendencia
histórica, ha consolidado las relaciones de amistad entre los dos países, lo
que nos permite llevar adelante con toda libertad y a un ritmo más acelerado el
trabajo de construcción de nuestro país y, a la vez, impulsa la gran lucha de
todos los pueblos por la paz y la democracia y contra la guerra y la opresión.
Todavía existe la amenaza de guerra por parte del campo imperialista, existe la
posibilidad de una tercera guerra mundial. No obstante, crecen rápidamente las
fuerzas que luchan por conjurar el peligro de guerra, por evitar el estallido
de una tercera guerra mundial, y se eleva la conciencia política de las
________________
* Informe del camarada Mao Tse-tung
presentado por escrito a la III Sesión Plenaria del VII Comité Central del
Partido Comunista de China.
23
24
grandes mayorías de todos los pueblos. Siempre y cuando los Partidos
Comunistas del mundo sigan aglutinando a todas las fuerzas posibles que estén
por la paz y la democracia y contribuyendo a su crecimiento, podrá impedirse
una nueva guerra mundial. Los rumores de guerra difundidos por los
reaccionarios del Kuomintang están destinados a engañar al pueblo y carecen de
todo fundamento de
La actual situación de nuestro país es la siguiente: Han sido
instaurados el Gobierno Popular Central de la República Popular China los
gobiernos populares locales a todos los niveles. La Unión Soviética, las
Democracias Populares y algunos países capitalistas han establecido
sucesivamente relaciones diplomáticas con nuestro país. En lo fundamental, ha
terminado la guerra en la parte continental del país, y sólo quedan por liberar
Taiwán y el Tíbet, tarea que aún implica serias luchas. En algunas partes del
territorio continental, los reaccionarios del Kuomintang han recurrido a la
guerrilla bandidesca e incitado a cierto número de elementos atrasados a luchar
contra el gobierno popular. Además han puesto en acción a muchos agentes
secretos y espías para combatir al gobierno y propalar rumores entre el pueblo,
en un intento de socavar el prestigio del Partido Comunista y del gobierno
popular y minar la unidad y la cooperación entre las diversas nacionalidades,
clases democráticas, partidos democráticos y organizaciones populares. Los
agentes secretos y espías también llevan a cabo actividades de zapa contra las
realizaciones económicas del pueblo, asesinan a cuadros del Partido y
funcionarios gubernamentales y recogen información para los imperialistas y los
reaccionarios kuomintanistas. Todas estas actividades contrarrevolucionarias
son fraguadas entre bastidores por el imperialismo, en particular el
norteamericano. Todos esos bandoleros, agentes secretos y espías
son lacayos del imperialismo. En
los trece meses y medio
transcurridos desde el 21 de abril de 1949, día en que cruzamos
el Yangtsé luego de haber obtenido las decisivas victorias
del
invierno de 1948 en las tres grandes campañas de Liaosi-
Shenyang, de Juai-Jai
y de Peiping-Tientsín, el Ejército
Popular de Liberación ha completado la
toma de todo el
territorio chino a excepción del Tíbet y de Taiwán y algunas otras islas
y ha aniquilado a 1.830.000 efectivos de las tropas reaccionarias del
Kuomintang y a 980,000 de sus guerrillas bandidescas, y al mismo tiempo los
departamentos de seguridad
pública del pueblo han descubierto un gran número de organizaciones y
agentes del servicio secreto de la reacción.
En las regiones recién liberadas, el Ejército Popular de Liberación
enfrenta hoy la tarea de continuar exterminando a los
25
bandoleros restantes, y los departamentos de seguridad pública del
pueblo, la de seguir golpeando a las organizaciones del servicio secreto del
enemigo. La inmensa mayoría del pueblo apoya ardientemente al Partido
Comunista, al Gobierno Popular y al Ejército Popular de Liberación. En los
últimos meses, el Gobierno Popular ha implantado a escala nacional el control y
la dirección unificados del trabajo financiero y económico, ha logrado
establecer un equilibrio entre los ingresos y los egresos presupuestarios,
frenado la inflación y estabilizado los precios. Todo el pueblo ha apoyado al
gobierno popular contribuyendo con cereales, pagando impuestos y adquiriendo
bonos del Estado2. El año pasado nuestro país sufrió calamidades naturales de
gran amplitud. Fueron afectados, en mayor o menor grado, por inundaciones o
sequías unos 120 millones de mu de tierras cultivadas y una población de 40
millones. E1 gobierno popular ha organizado una amplia labor de socorro a los
damnificados y ha emprendido en muchos lugares un inmenso trabajo de
construcción de obras hidráulicas. Este año se espera una cosecha mejor que la
del año pasado y, en general, luce bien la cosecha de este verano. Si la del
próximo otoño también sale buena, es de suponer que la situación del año entrante
será algo mejor que la del presente. Largos años de dominación del imperialismo
y de los reaccionarios del Kuomintang dieron origen a la deformación de la
economía y al desempleo masivo. Desde la victoria de la revolución, toda la
vieja estructura económica ha venido experimentando cambios de diverso grado,
lo que ha ocasionado mayor desempleo. Este es un problema serio y, a fin de
resolverlo de manera metódica, el gobierno popular ha comenzado a tomar
providencias para dar auxilio y colocación a los desempleados. Ha efectuado una
amplia labor cultural y educacional; gran número de intelectuales y jóvenes
estudiantes se han incorporado al estudio para adquirir los nuevos
conocimientos o se han integrado al trabajo revolucionario. El gobierno popular
ha hecho cierto trabajo para el reajuste racional de la industria y el comercio
y para el mejoramiento de las relaciones entre el sector público y el sector
privado y entre el trabajo y el capital y sigue dedicando grandes esfuerzos a
ello.
China es un extenso país de condiciones extremadamente complejas;
además, la revolución triunfó primero en algunas zonas y luego en todo el país.
Dadas estas circunstancias, en las antiguas regiones liberadas (con una
población de unos 160 millones) ya se ha realizado la reforma agraria,
estabilizado el orden público, comenzado a encauzar la construcción económica,
mejorado en cierta medida las condiciones
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de vida de la gran mayoría del pueblo trabajador, y se ha resuelto (en
el Nordeste) o está próximo a resolverse (en el Norte y en Shantung) el
problema de la desocupación de obreros e intelectuales. Particularmente en el
Nordeste se ha iniciado ya la construcción económica planificada. En cambio, en
las regiones recién liberadas (con una población de unos 310 millones), debido
a que su liberación apenas data de unos meses, medio año o un año, quedan por
aniquilar más de 400.000 bandoleros diseminados por zonas remotas, el problema
agrario todavía no ha sido resuelto, la industria y el comercio esperan ser
reajustados racionalmente, el problema del desempleo sigue siendo grave y el
orden público aún es inestable. En una palabra, allí todavía no están dadas las
condiciones para llevar a cabo una construcción económica planificada. Por
tanto, como dije en otra ocasión, la serie de victorias que hemos logrado en el
frente económico, tales como el aproximado equilibrio presupuestario, el cese
de la inflación y la tendencia a la estabilización de los precios, indican un
mejoramiento inicial, pero todavía no fundamental, de la situación financiera
económica. Un mejoramiento fundamental requiere tres condiciones: 1)
finalización de la reforma agraria; 2) reajuste racional de la industria y el
comercio existentes, y 3) sustancial reducción de los gastos de los organismos
estatales. Para reunir estas condiciones se necesita bastante tiempo, digamos
tres años o algo más. Todo el Partido y el pueblo deben esforzarse por crear
estas condiciones. Estoy convencido, como lo están ustedes, de que podremos
lograrlo sin duda alguna dentro de unos tres años. Para entonces, asistiremos a
un mejoramiento fundamental de toda la situación financiera y económica del
país.
A tal efecto, todo el Partido y el pueblo deben unirse como un solo
hombre para cumplir las siguientes tareas:
1. Llevar adelante, de
manera metódica y ordenada, la reforma agraria3. Como la guerra ha terminado
básicamente en el territorio continental y la situación actual difiere por
completo de la de los años 1946-1948 (el Ejército Popular de Liberación estaba
empeñado entonces en una lucha a muerte con los reaccionarios del Kuomintang y
el desenlace de la lucha estaba por verse), el Estado se halla ahora en
condiciones de hacer préstamos a los campesinos pobres para ayudarles a superar
sus dificultades, compensándolos así de lo que les va a faltar al obtener menos
tierra en el reparto. En consecuencia, debe haber un cambio en nuestra política
con respecto a los campesinos ricos - el reemplazo de la política de expropiar
sus excedentes de tierras y de bienes por la de conservar la economía de
campesino rico -, a fin de
27
facilitar la pronta recuperación de la producción en las zonas rurales
y, al mismo tiempo, favorecer el aislamiento de los terratenientes y la
protección a los campesinos medios y a los pequeños arrendadores de tierras.
2. Afianzar el control y
la dirección unificados del trabajo financiero y económico y consolidar el
equilibrio presupuestario y la estabilidad de los precios. Con sujeción a este
principio, se debe reajustar los impuestos y aliviar adecuadamente las cargas del
pueblo. Siguiendo el principio de abordar los problemas con una visión de
conjunto y dar consideración a los intereses de todos los sectores, se debe
eliminar de manera gradual la ceguera y la anarquía en el campo económico,
reajustar en forma racional la industria y el comercio existentes y mejorar
efectiva y apropiadamente las relaciones entre el sector público y el sector
privado así como las existentes entre el trabajo y el capital, de modo que,
bajo la dirección del sector estatal de naturaleza socialista, todos los
sectores de la economía funcionen con una debida división del trabajo y en
forma coordinada, desempeñando cada cual su papel. Así se promoverá la
recuperación y el desarrollo de toda la economía. Es erróneo y no concuerda con
las condiciones de nuestro país el punto de vista, sostenido por algunas
personas, según el cual se puede anticipar la liquidación del capitalismo para
implantar el socialismo.
3. Sin perjuicio de
garantizarnos una fuerza suficiente para liberar Taiwán y el Tíbet, consolidar
la defensa nacional y reprimir a los contrarrevolucionarios, en este año de
1950 debemos desmovilizar una parte de los efectivos del Ejército Popular de
Liberación, conservando sus fuerzas principales. Este trabajo debe hacerse con
cuidado, de manera que los desmovilizados puedan dedicarse a la producción una
vez hayan regresado a su tierra natal. Es indispensable reorganizar el aparato
administrativo y acomodar como es debido al personal sobrante, de modo que
tenga oportunidades de trabajo o de estudio.
4. Realizar, metódica y
cuidadosamente, la reforma del antiguo sistema educacional y la reforma de las
viejas instituciones culturales de la sociedad y ganarse a todos los
intelectuales patriotas para que sirvan al pueblo. A este respecto, son
incorrectas tanto la demora y la renuencia a efectuar estas reformas como la
precipitación y las tentativas de efectuarlas de manera ruda.
5. Es necesario efectuar
seriamente la labor de auxilio a los obreros e intelectuales sin trabajo y
ayudarles metódicamente a obtener ocupación. Es preciso continuar trabajando a
conciencia para socorrer a la población damnificada por las calamidades naturales.
28
6. Debemos unirnos
seriamente con las personalidades democráticas de todos los círculos, ayudarles
en la solución de sus problemas de trabajo y estudio y superar toda tendencia a
la actitud de "puertas cerradas" o a la contemporización en el trabajo
de frente único. Debemos asegurar el éxito de las conferencias populares de
representantes de todos los sectores sociales4, conferencias que contribuyen a
unir a los distintos sectores sociales para el trabajo conjunto. Todos los
asuntos importantes del gobierno popular deben ser sometidos a la discusión y
decisión de dichas conferencias. Hay que asegurar a los representantes el pleno
derecho al uso de la palabra, y es errónea toda acción que tienda a
amordazarlos.
7. Es imperativo eliminar
resueltamente a todos los bandoleros, agentes secretos, tiranos locales y otros
elementos contrarrevolucionarios, que tanto daño hacen al pueblo. A este
respecto, debemos aplicar la política de combinar la represión con la clemencia,
sin descuidar ni la una ni la otra, esto es, castigar indefectiblemente a los
principales criminales, no imponer penas a los que, bajo coacción, hayan
actuado como cómplices y recompensar a los que hayan rendido servicios
positivos. Todo el Partido y el pueblo deben elevar la vigilancia ante las
actividades conspirativas de los contrarrevolucionarios.
8. Aplicar firmemente las
instrucciones del Comité Central relacionadas con la consolidación y desarrollo
de la organización del Partido, el reforzamiento de los vínculos entre el
Partido y las masas populares, la práctica de la crítica y autocrítica y la campaña
de rectificación del estilo de trabajo en todo el Partido. En vista de que el
número de militantes de nuestro Partido se ha elevado a 4.500.000, en adelante
debemos adoptar una política de prudencia en la expansión de la organización
del Partido, impedir resueltamente la infiltración de elementos arribistas en
sus filas y depurarlas debidamente de semejantes elementos. Debemos procurar
admitir en el Partido, de manera metódica, a los obreros políticamente
conscientes, a fin de aumentar la proporción de obreros en la organización
partidaria. Como regla general, en el área rural de las antiguas regiones
liberadas, debemos suspender la admisión de nuevos militantes y, en la de las
regiones recién liberadas, abstenernos de expandir la organización del Partido
hasta tanto haya culminado la reforma agraria, a fin de evitar que elementos
arribistas aprovechen la oportunidad para colarse en el Partido. En verano,
otoño e invierno de 1950, todo el Partido debe realizar, en estrecha
coordinación con las demás tareas y no al margen de ellas, una amplia campaña
de rectificación en que se usarán métodos tales
29
como la lectura de algunos documentos recomendados, el balance del
trabajo, el análisis de las circunstancias y la práctica de la crítica y
autocrítica para elevar el nivel ideológico y político de los cuadros y
militantes del Partido, corregir los errores cometidos en el trabajo, eliminar
el engreimiento de los que se jactan de sus méritos, superar el burocratismo y
el autoritarismo y mejorar las relaciones entre el Partido y el pueblo.
NOTAS
1 Se refiere al Tratado
Chino-Soviético de Amistad, Alianza y Ayuda Mutua, firmado el 14 de febrero de
1950.
2 Se refiere a los bonos
"Victoria Popular" de valor en géneros mercantiles, emitidos por el
Gobierno Popular Central en 1950.
3 A partir del invierno de 1950,
empezó a desplegarse, en un lugar tras otro, un amplio movimiento de reforma
agraria en las regiones recién liberadas del país. En el invierno de 1952,
terminó en lo fundamental la reforma agraria, excepción hecha de una parte de
las zonas de minorías nacionales. En las regiones liberadas nuevas y antiguas a
lo largo y ancho del país, unos trescientos millones de campesinos sin tierra o
con poca tierra obtuvieron en el reparto aproximadamente setecientos millones
de mu.
4 Conforme a lo estipulado en el
Programa Común de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, adoptado
en 1949, fueron convocadas conferencias populares de representantes de todos
los sectores sociales como instituciones que habrían de asumir progresivamente
las funciones y poderes de las asambleas populares locales a todos los niveles
antes de que éstas se crearan mediante sufragio universal.
NO ATACAR EN LAS CUATRO DIRECCIONES *
6 de junio de 1950
Luego de la II Sesión Plenaria del VII Comité Central, culminó con la
victoria nacional la revolución de nueva democracia dirigida por nuestro
Partido y se fundó la República Popular China. Esta es una gran victoria sin
precedentes en la historia de China, otra gran victoria de significación
mundial después de la Revolución de Octubre. El camarada Stalin y muchos otros
camaradas extranjeros estiman que la victoria de la revolución china es
extraordinariamente grandiosa. En cambio muchos de nuestros camaradas,
sumergidos como han estado en la lucha no alcanzan a percibir que es así. De
ahí la necesidad de hacer, entre los militantes del Partido y las masas, una
amplia propaganda sobre el enorme significado que tiene la victoria de la
revolución china.
Habiendo conquistado esta gran victoria, aún tenemos enfrente luchas muy
complejas y una multitud de dificultades.
Hemos cumplido la reforma agraria en regiones del Norte que abarcan a
unos 160 millones de habitantes, gran éxito que debemos reafirmar. Obtuvimos la
victoria de la Guerra de Liberación sustentándonos principalmente en estos 160
millones de habitantes. Fue el triunfo de la reforma agraria el que nos
permitió conquistar la victoria de la lucha por derrocar a Chiang Kai -shek. En
el otoño de este año, empezaremos la reforma agraria en extensas regiones donde
viven unos 310 millones de habitantes para echar abajo a la clase terrateniente
en su totalidad. Los enemigos que enfrentamos en la reforma agraria son
bastante fuertes y numerosos. A nosotros se nos oponen, primero, los
_________________
* Parte del discurso que pronunció
el camarada Mao Tse-tung en la III Sesión Plenaria del VII Comité Central del
Partido Comunista de China. Aquí, el autor dio una explicación de su informe
presentado por escrito bajo el título de "Luchemos por un mejoramiento
fundamental de la situación financiera y económica del país”, y dilucidó las
concepciones estratégicas y tácticas contenidas en dicho informe.
30
31
imperialistas; segundo, los reaccionarios de Taiwán y del Tíbet;
tercero, las fuerzas remanentes del Kuomintang, los agentes secretos y los
bandoleros ; cuarto, la clase terrateniente, y quinto, las fuerzas
reaccionarias que anidan en las escuelas de misiones establecidas en China por
los imperialistas y en los círculos religiosos, así como en las instituciones
culturales y educacionales del Kuomintang, que hemos tomado a nuestro cargo.
Todos ellos son nuestros enemigos. Hemos de luchar contra ellos y realizar la
reforma agraria en regiones mucho más extensas que antes. Se trata de una lucha
muy enconada, una lucha jamás conocida en la historia.
Al propio tiempo, la victoria de la revolución ha conducido a cambios en
la economía. Estos, aunque necesarios, suponen por el momento una carga muy
pesada para nosotros. Como consecuencia de estos cambios y de los destrozos que
ha causado la guerra a la industria y el comercio, muchas personas se muestran
descontentas con nosotros. Últimamente se han tornado muy tensas nuestras
relaciones con la burguesía nacional, que vive en constante zozobra y rumiando
su resentimiento. Los intelectuales y obreros desocupados se sienten
insatisfechos con nosotros, así como una parte de los pequeños artesanos. Y
también se quejan los campesinos en la mayor parte de las zonas rurales,
porque, además de que aún no se ha ejecutado allí la reforma agraria, el Estado
les cobra grano en calidad de impuesto.
¿Cuál es nuestra orientación general en la actualidad? Liquidar las
fuerzas remanentes del Kuomintang, los agentes secretos y los bandoleros,
derrocar a la clase terrateniente, liberar Taiwán y el Tíbet y llevar hasta sus
últimas consecuencias la lucha contra el imperialismo. A fin de aislar y
golpear a los enemigos que hoy tenemos enfrente, es necesario lograr que todos
los que dentro del pueblo están descontentos con nosotros pasen a apoyarnos.
Evidentemente hay, por el momento, dificultades para el cumplimiento de esta
tarea, pero debemos procurar zanjarlas por todos los medios.
Tenemos que efectuar reajustes racionales de la industria y el comercio,
poniendo a funcionar las fábricas paradas, a fin de emprender la solución del
problema de la desocupación; además, destinaremos 2.000 millones de jin de
cereales para el sustento de los obreros desocupados. Todo ello nos permitirá
conseguir su apoyo. La reducción de los arriendos y los intereses, el combate
contra los bandoleros y los tiranos locales y la reforma agraria nos granjearán
el apoyo de las grandes masas campesinas. También debemos ayudar a los pequeños
artesanos a encontrar una salida que les asegure la subsistencia. En
32
cuanto a la burguesía nacional, en vez de mantener unas relaciones
demasiado tirantes con ella debemos mejorarlas por medio de los reajustes
racionales de la industria y el comercio así como de los impuestos. Para los
intelectuales, es preciso establecer diversos cursos de adoctrinamiento,
escuelas político-militares e institutos de la revolución; debemos ponerlos a
nuestro servicio y al mismo tiempo educarlos y remodelarlos. Hay que enseñarles
diversas disciplinas tales como la historia del desarrollo de la sociedad y el
materialismo histórico. Incluso para con los idealistas tenemos maneras de
conseguir que no se nos opongan. Mientras ellos hablan de la creación del
hombre por Dios, nosotros hablamos de la evolución del mono al hombre. A
aquellos intelectuales de edad avanzada, digamos mayores de setenta años,
debemos asegurarles la subsistencia, siempre que apoyen al Partido y al
gobierno popular.
Todo el Partido debe trabajar concienzuda y prudentemente por alcanzar
éxitos en la esfera del frente único. Es necesario unirnos con la pequeña
burguesía y la burguesía nacional, colocándolas bajo la dirección de la clase
obrera y tomando como base la alianza obrero-campesina. La burguesía nacional
desaparecerá en el futuro, pero ahora debemos unirla en torno nuestro en vez de
apartarla de nosotros. Debemos, de un lado, mantener la lucha contra la
burguesía nacional y, del otro, unirnos con ella. Hay que exponer claramente
este principio ante los cuadros y demostrar con los hechos que es correcto y
necesario unirnos con la burguesía nacional, los partidos democráticos, las
personalidades democráticas y la intelectualidad. Muchos de sus representantes
eran antes enemigos nuestros, pero se han desprendido del campo adversario para
pasarse a nuestro lado. Con éstos también debemos unirnos, ya que en una u otra
medida son unibles. La unidad con ellos favorece al pueblo trabajador. Es
necesario que en el presente adoptemos esta táctica.
Es muy importante unirnos con las minorías nacionales. En la totalidad
del país, éstas tienen aproximadamente una población de treinta millones. Las
reformas sociales en las zonas de minorías nacionales constituyen un asunto de
gran importancia y debemos tratarlo prudentemente. De ninguna manera debemos
actuar allí con precipitación, pues así provocaríamos líos. Si las condiciones
no están maduras, no conviene proceder
a las reformas. Si sólo hay una
condición madura mientras que las demás están en ciernes, tampoco conviene
realizar reformas de importancia. Por supuesto, con esto no quiero decir que
nos abstengamos de hacer allí toda reforma. Según establece el Pro-
33
grama Común, en las zonas de minorías nacionales se puede reformar
algunas costumbres y prácticas tradicionales. Pero esto debe ser obra de las
propias minorías nacionales. Antes de que se tenga el apoyo de las masas y de
que se cuente con fuerzas armadas populares y con cuadros de las minorías
nacionales, no se debe llevar a cabo ninguna reforma que tenga una envergadura
de masas. Es indispensable que ayudemos a las minorías nacionales a formar sus
propios cuadros y que nos unamos con las grandes masas que las integran.
En una palabra, no debemos atacar en las cuatro direcciones. Si lo
hiciéramos, pondríamos en tensión a todo el país, y esto sería muy malo. De
ninguna manera debemos crearnos demasiados enemigos, sino hacer ciertas
concesiones en una dirección y aflojar allí un poco la tensión para concentrar
fuerzas y lanzar ataques en otra. Debemos trabajar bien para que los obreros,
campesinos y pequeños artesanos nos apoyen y para que la gran mayoría de la
burguesía nacional y de la intelectualidad no se oponga a nosotros. De este
modo, quedarán aisladas las fuerzas remanentes del Kuomintang, los agentes
secretos y los bandoleros, aislada la clase terrateniente, aislados los
reaccionarios de Taiwán y el Tíbet, y aislados también de nuestro pueblo los
imperialistas. Esta es nuestra política, ésta, nuestra orientación estratégica
y táctica y ésta, en fin, la línea de la presente Sesión Plenaria del Comité
Central.
SER UN REVOLUCIONARIO COMPLETO *
23 de junio de 1950
Esta sesión ha hecho un balance de las experiencias del período pasado y
ha determinado una serie de orientaciones.
E1 trabajo de resumen de experiencias y determinación de orientaciones
se ha hecho mediante los esfuerzos conjuntos de todos nosotros, los
representantes de las nacionalidades, clases democráticas, partidos
democráticos, organizaciones populares y personalidades democráticas de
diversos círculos. Han participado en la discusión no solamente los miembros
del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo, sino
también muchos funcionarios del Gobierno Popular Central, de los gobiernos populares
(o comités militar-administrativos) de las grandes regiones administrativas1 y
de los gobiernos populares provinciales y municipales, así como delegados de
los comités consultivos de las conferencias populares provinciales y
municipales de representantes de todos los sectores sociales2, además de
numerosas personalidades patrióticas especialmente invitadas. Esto nos ha
permitido reunir una amplia gama de opiniones útiles para examinar nuestra
labor pasada y determinar las orientaciones del trabajo ulterior. Espero que en
adelante sigamos practicando este método y que lo adopten también los gobiernos
populares (o comités militar-administrativos) de las grandes regiones
administrativas y de las provincias y municipios. Por el momento, nuestras
sesiones sólo tienen un carácter propositivo. Sin embargo, en la práctica, las
decisiones que hemos tomado en esta reunión deben ser y serán, indudablemente,
aceptadas y llevadas a efecto por el Gobierno Popular Central.
Hemos aprobado por unanimidad el informe sobre el trabajo del Comité
Nacional y los diversos informes sobre la labor del Gobierno Popular Central:
el informe sobre la reforma agraria, los informes
________________
* Discurso de clausura pronunciado
por el camarada Mao Tse-tung ante la II Sesión del I Comité Nacional de la
Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino.
34
35
sobre los trabajos político, militar, económico-financiero, tributario
y cultural-educacional y el informe
sobre la administración de justicia. Todos estos informes son buenos. Han
resumido de manera apropiada las experiencias del trabajo pasado y determinado
las orientaciones del trabajo futuro. Que nuestra sesión haya tenido que
discutir una cantidad tan grande de temas se debe a que, con la fundación de la
nueva China, el trabajo en todos los campos ha comenzado y está en desarrollo.
El pueblo entero está desplegando vigorosamente y en todos los dominios la gran
lucha de una auténtica revolución popular, lucha de gran trascendencia y sin
precedentes en los frentes militar, económico, ideológico y de la reforma
agraria. En todos ellos, teníamos que hacer el balance de nuestra labor e
indicar las orientaciones a seguir y, por eso, hemos abordado tantos temas.
Según la ley, debemos celebrar dos sesiones al año. En una de ellas podemos
discutir numerosos temas, y en la otra, menos. Hemos de proceder así porque
China es un inmenso país con una población en realidad superior a los 475
millones y que atraviesa una gran época histórica de revolución popular. Así
hemos hecho, y considero que hemos hecho bien.
De los numerosos problemas debatidos en esta sesión, el principal ha
sido el de la reforma del viejo sistema agrario. Todos hemos expresado nuestro
acuerdo con el proyecto de Ley de Reforma Agraria3 propuesto por el Comité
Central del Partido Comunista de China, y hemos introducido en él algunas
modificaciones y adiciones valiosas. Esto es muy bueno. Me siento contento y
felicito a los centenares de millones de habitantes rurales de la nueva China
por el logro de esta posibilidad de emanciparse, y a la nación entera por la
consecución de este requisito básico para su industrialización. La mayoría de
la población china la constituyen los campesinos, sin cuyo apoyo no podía haber
triunfado la revolución ni logrará éxito la industrialización del país. Por lo tanto,
la clase obrera debe ayudar activamente a los campesinos en la reforma agraria;
igualmente, deben favorecer esta reforma la pequeña burguesía urbana y la
burguesía nacional y, con mayor razón, los partidos democráticos y las
organizaciones populares. La guerra y la reforma agraria son las dos pruebas
cruciales para todos en China - individuos y partidos - en el período histórico
de la nueva democracia. Quien toma partido por el pueblo revolucionario es un
revolucionario. Quien toma partido por el imperialismo, el feudalismo y el
capitalismo burocrático, es un contrarrevolucionario. Quien se coloca del
36
lado del pueblo revolucionario sólo de palabra y no en los hechos, es un
revolucionario de palabra. Quien se coloca del lado del pueblo revolucionario
no sólo de palabra sino también en los hechos, es un revolucionario completo.
La prueba de la guerra ya la hemos pasado en lo fundamental, y todos
airosamente; de ello está satisfecho el pueblo entero. Ahora tenemos por
delante la prueba de la reforma agraria y espero que todos salgamos de ella con
tanto éxito como salimos de la prueba de la guerra. Siempre que estudiemos este
problema y nos consultemos frecuentemente al respecto, nos desprendamos de las
trabas mentales y marchemos al mismo paso, formando así un gran frente único
antifeudal, podremos conducir y ayudar al pueblo a salir felizmente de esta prueba.
Superadas las pruebas de la guerra y la reforma agraria, la prueba restante, la
del socialismo, la de la transformación socialista a escala nacional, será
fácil de pasar. Cuando llegue el momento (este momento llegará en un futuro
lejano) de la nacionalización de la industria privada y de la socialización de
la agricultura, el pueblo no olvidará a aquellos que hayan hecho contribuciones
en el curso de la guerra revolucionaria y de la reforma revolucionaria del
sistema agrario, así como en los subsiguientes años de la edificación económica
y cultural; ellos tienen un brillante porvenir. Nuestro país avanza a paso
firme de la manera siguiente: Ha pasado por la guerra, se halla ahora en el
proceso de las reformas de nueva democracia, y luego pasará, sin apresuramiento
y con la debida preparación, a un nuevo período, el socialismo, cuando su
economía y cultura hayan alcanzado un gran florecimiento y todas las
condiciones estén dadas y cuando, habiéndolo meditado bien, lo apruebe todo el
pueblo. Estimo necesario dejar en claro este punto, pues así podemos infundir
confianza a ciertas personas y librarlas de un temor como éste: "No sé en
qué momento me abandonarán y me privarán de la oportunidad de servir al pueblo
pese a mis deseos." No, esto no va a suceder. Si uno tiene el verdadero
deseo de servir al pueblo; si, en un período difícil para éste, realmente le ha
ayudado y ha hecho algo bueno, y sigue procediendo así consecuentemente, sin
detenerse a medio camino, el pueblo y su gobierno no tendrán motivos para
rechazarlo ni para negarle la posibilidad de ganarse la vida y de prestar sus
servicios.
Para lograr ese objetivo de largo alcance, debemos, en el plano
internacional, unirnos sólidamente con la Unión Soviética, las Democracias
Populares y las fuerzas de la paz y la democracia del mundo. A este respecto,
no cabe ningún titubeo ni vacilación alguna. En lo interno, debemos fomentar la
unidad de las diversas nacionalidades, unirnos con las diversas clases
democráticas, partidos democráticos y organizaciones populares, así como con
todos los demócratas patriotas,
37
y consolidar nuestro grande y prestigioso frente único revolucionario ya
establecido. Trátese de quien se trate, a todo el que contribuya a la
consolidación de este frente único revolucionario lo acogeremos con
beneplácito, dado que su conducta será correcta, mientras a todo el que
perjudique la consolidación de dicho frente lo combatiremos, pues su
comportamiento será erróneo. A fin de consolidar el frente único
revolucionario, es necesario adoptar el método de crítica y autocrítica. Lo que
nos sirve de criterio al emplear este método es, principalmente, nuestra ley
fundamental de hoy: el Programa Común. Ya en la presente sesión, de acuerdo con
dicho programa, hemos empleado el método de crítica y autocrítica. Este es un
excelente método que nos impulsa a perseverar en la verdad y a corregir los
errores, el único método correcto para la autoeducación y autotransformación de
todo el pueblo revolucionario de un Estado popular. La dictadura democrática
popular presupone dos métodos. Con los enemigos, se emplea la dictadura, es
decir, durante el tiempo que sea necesario, no se les permite tomar parte en
las actividades políticas, y se los obliga a acatar las leyes del gobierno
popular y a dedicarse al trabajo físico para que, por este medio, se
transformen en gente nueva. Con el pueblo, por el contrario, se emplean métodos
democráticos y no coercitivos, es decir, se le garantiza su participación en
las actividades políticas y, en vez de obligarlo a hacer esto o aquello, se
realiza un trabajo de educación y persuasión con métodos democráticos. Este
trabajo de educación es el trabajo de autoeducación en el seno del pueblo, y su
método fundamental lo constituyen la crítica y la autocrítica. Espero que
adopten este método todas las nacionalidades del país, las clases democráticas,
los partidos democráticos, las organizaciones populares y todos los demócratas
patriotas.
NOTAS
1 En ese tiempo, el país se dividía
en seis grandes regiones administrativas: Nordeste, Norte, Este, Centro-Sur,
Suroeste y Noroeste. Cada región tenía un buró como representante del Comité
Central del Partido Comunista de China. Excepto el Norte de China, en cada
región se instituyó un órgano administrativo, llamado gobierno popular en el
Nordeste y comité militar-administrativo en el Este, Centrosur, Suroeste y
Noroeste. En noviembre de 1952, todos esos órganos administrativos fueron
rebautizados con el nombre de comités administrativos, fundándose al mismo
tiempo un comité administrativo en el Norte de China. Los comités
administrativos de las grandes regiones fueron abolidos en 1954.
38
2 Los comités consultivos eran elegidos por las conferencias populares
provinciales y municipales de representantes de todos los sectores sociales, y
su función era asesorar a los gobiernos populares en la ejecución de las
resoluciones adoptadas por las conferencias, en el intervalo de sus sesiones.
3 Se refiere al proyecto de Ley de
Reforma Agraria de la República Popular China que, el 14 de junio de 1950, el
Comité Central del Partido Comunista de China presentó, para su discusión a la
II Sesión del I Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del
Pueblo Chino. Después de ser discutido y aprobado en esta sesión, fue
sancionado por el Consejo del Gobierno Popular Central. La Ley de Reforma
Agraria de la República Popular China fue promulgada el 30 de junio del mismo
año por Mao Tse-tung, Presidente del Gobierno Popular Central, e inmediatamente
entró en vigor.
USTEDES CONSTITUYEN UN EJEMPLO PARA TODA LA
NACIÓN *
25 de septiembre de 1950
Camaradas delegados a la Conferencia Nacional de Héroes de Combate y a
la Conferencia Nacional de Trabajadores Modelo de la Industria, la Agricultura
y el Ejército:
Con motivo de la celebración de sus conferencias, el Comité Central del
Partido les expresa calurosas congratulaciones y les hace llegar
agradecimientos y consideraciones por su trabajo.
En los combates por destruir al enemigo y en la lucha por restaurar y
desarrollar la producción industrial y agrícola, ustedes han vencido muchas
dificultades y penurias y dado muestras de gran coraje, inteligencia y
entusiasmo. Ustedes constituyen un ejemplo para toda la nación china y son la
fuerza vertebral que impulsa el victorioso avance de la causa del pueblo en
todos los frentes, firmes pilares del gobierno popular y puentes que lo unen
con las grandes masas.
El Comité Central del Partido llama a todos los militantes y a todo el
pueblo a aprender de ustedes y, al mismo tiempo, exhorta a ustedes, queridos
camaradas delegados, y a todos los héroes de combate y trabajadores modelo del
país a continuar aprendiendo en la lucha y aprendiendo de las masas populares.
Sólo si permanecen en guardia contra el engreimiento y la autosuficiencia y
persisten sin desmayo en aprender, podrán ustedes seguir haciendo excelentes
contribuciones a la gran República Popular China y mantenerse así a la altura
de sus honrosos títulos.
China debe construir una poderosa fuerza de defensa nacional y crear una
poderosa economía. Estas son dos grandes tareas, y única-
________________
* Mensaje de saludo pronunciado por
el camarada Mao Tse-tung en nombre del CC del PCCh ante la Conferencia Nacional
de Héroes de Combate y la Conferencia Nacional de Trabajadores Modelo de la
Industria, la Agricultura y el Ejército.
39
40
mente pueden ser cumplidas mediante los esfuerzos concertados que,
unidos como un solo hombre, harán ustedes, todos los mandos y combatientes del
Ejército Popular de Liberación, los obreros y campesinos de todo el país y los
demás sectores del pueblo. Tiene inmenso significado el hecho de que ustedes se
reúnan en vísperas del primer aniversario de la fundación de la República
Popular China. Les deseamos éxito en sus conferencias y grandes triunfos en su
trabajo futuro.
ORDEN IMPARTIDA LOS
VOLUNTARIOS DEL PUEBLO CHINO *
8 de octubre de 1950
Camaradas dirigentes a los distintos niveles de los Voluntarios del
Pueblo Chino :
1. A fin de ayudar al
pueblo coreano en su guerra de liberación, rechazar el ataque de los
imperialistas norteamericanos y sus lacayos y salvaguardar con ello los
intereses de los pueblos de Corea, China y de todo el Oriente, ordeno a los
Voluntarios del Pueblo Chino marchar inmediatamente hacia el territorio de
Corea para que, actuando en coordinación con los camaradas coreanos, combatan a
los agresores y conquisten la gloriosa victoria.
2. Una vez dentro del
territorio de Corea, los Voluntarios del Pueblo Chino deben comportarse de
manera fraternal y respetuosa para con el pueblo, el Ejército Popular, el
gobierno democrático, el Partido del Trabajo y los demás partidos democráticos
de Corea y para con el camarada Kim Il Sung, líder del pueblo coreano, y
observar estrictamente la disciplina militar y la disciplina política; todo
esto constituye una importantísima base política para garantizar el
cumplimiento de su cometido militar.
3. Deben prever en toda
su gravedad las distintas situaciones difíciles que pueden encontrar y las que
inevitablemente encontrarán y prepararse para vencer esas dificultades con
elevado entusiasmo, valor, esmero y temple. En la actualidad, la situación internacional
e interna en su conjunto es favorable a nosotros y desfavorable a los
agresores; siempre que los camaradas actúen con resolución y coraje
________________
* Parte de una orden impartida por
el camarada Mao Tse-tung a los Voluntarios del Pueblo Chino.
41
42
y sepan unirse con la población local y combatir a los agresores, la
victoria final será nuestra
Mao Tse-tung
Presidente de la Comisión Militar
Revolucionaria del Pueblo Chino
Pekín, 8 de octubre de 1950
LOS VOLUNTARIOS DEL PUEBLO CHINO DEBEN MIRAR CON CARIÑO CADA MONTAÑA,
CADA RÍO, CADA HIERBA Y CADA ÁRBOL DE COREA *
19 de enero de 1951
Los camaradas chinos y coreanos deben mantener una unidad tan íntima
como de hermanos, vivir las mismas penas y alegrías, compartir el mismo destino
en la vida y en la muerte y luchar hasta el fin para vencer al enemigo común.
Es preciso que los camaradas chinos consideren los asuntos de Corea como los
suyos propios y que se eduque a nuestros mandos y combatientes para que miren
con cariño cada montaña, cada río, cada hierba y cada árbol de Corea y no tomen
del pueblo coreano ni una sola aguja ni una sola hebra de hilo, tal como es
nuestra actitud y manera de proceder en el país ; ésta es la base política para
nuestra victoria. Siempre que procedamos así, lograremos la victoria final.
________________
* Instrucción del camarada Mao
Tse-tung para los Voluntarios del Pueblo Chino.
43
PUNTOS PRINCIPALES DE LA RESOLUCIÓN ADOPTADA EN UNA REUNIÓN AMPLIADA DEL
BURÓ POLÍTICO DEL CC DEL PCCh *
18 de febrero de 1951
A mediados de febrero, el Buró Político celebró una reunión con la
asistencia de camaradas responsables de los burós regionales del CC, reunión
ésta en la que se discutieron diversos problemas importantes. Por la presente
ponemos a ustedes en conocimiento de los puntos principales de la resolución
adoptada:
I. VEINTIDÓS MESES PARA EL TRABAJO
PREPARATORIO
Hay que hacer que todos los cuadros de nivel provincial y municipal para
arriba comprendan la idea de "tres años de preparación y diez años de
construcción económica planificada". Del plazo de preparación, nos quedan
veintidós meses a partir de ahora y, en consecuencia, debemos intensificar
nuestro trabajo en todos los aspectos.
II. CAMPAÑA DE PROPAGANDA
Y EDUCACIÓN SOBRE LA RESISTENCIA A LA AGRESIÓN
NORTEAMERICANA Y LA AYUDA
A COREA
Es preciso seguir promoviendo esta campaña a lo largo y ancho del país:
Profundizarla allí donde ya se ha iniciado y extenderla a
____________________
* Circular interna del Partido
redactada por el camarada Mao Tse-tung en nombre del CC del PCCh.
44
45
los lugares donde aún no ha comenzado, a fin de que cada persona en cada
lugar del país reciba educación en este sentido.
III. REFORMA AGRARIA
1. En tiempo de intensas
faenas agrícolas, suspender la reforma agraria en todos los lugares y
sintetizar las experiencias.
2. Esforzarse por obtener
este año una buena cosecha.
3. Hacer pleno uso de las
conferencias distritales de representantes campesinos y de los cursillos de
capacitación.
4. Trabajar activamente
por crear condiciones. No forzar la reforma agraria en ningún momento o lugar
mientras las condiciones no estén maduras.
5. Concluida la reforma
agraria, pasar inmediatamente a dos grandes tareas: la producción y la
educación.
6. Autorizar el método de
devolución a plazos de las fianzas1, aplicado en el Este de China.
7. Convencer a los
campesinos de que va en nuestro favor no recurrir a la violencia física, que es
ilegal.
8. Después de cumplida la
reforma agraria, incrementar el número de territorios y cantones, reduciendo
así su jurisdicción.
IV. REPRESIÓN DE LA CONTRARREVOLUCIÓN
1. Por lo general, no
sentenciar a la pena capital sin la previa aprobación de las masas y la
consulta con las personalidades democráticas.
2. Ejercer estricto
control, cuidarse de la arbitrariedad y evitar las equivocaciones.
3. Prestar atención a la
"capa intermedia"2 y depurar con prudencia a los
contrarrevolucionarios ocultos entre el viejo personal y entre los
intelectuales recién reclutados para nuestro trabajo.
4. Prestar atención a la
"capa interna", depurar con prudencia a los contrarrevolucionarios
infiltrados en el Partido y reforzar al máximo el trabajo destinado a la guarda
de la información secreta.
5. Además, educar a los
cuadros y brindarles respaldo.
46
V. TRABAJO URBANO
1. Los burós y subburós
regionales del CC y los comités del Partido a nivel de provincia, municipio y
zona administrativa deben convocar, en el curso de este año, dos reuniones
sobre el trabajo urbano con el mismo orden del día notificado por el CC y
presentar a éste cada vez un informe específico al respecto.
2. Reforzar la dirección
de los comités del Partido sobre el trabajo urbano y llevar a efecto la
resolución adoptada en la II Sesión Plenaria del VII Comité Central.
3. Educar a los cuadros
para que tengan bien clara la idea de apoyarse en la clase obrera.
4. En las fábricas, con
el cumplimiento del plan de producción como centro, el Partido debe ejercer una
dirección única que cubra el propio trabajo partidario y los trabajos
administrativo, sindical y de la Liga de la Juventud.
5. Esforzarse por mejorar
gradualmente las condiciones de vida de los obreros sobre la base del aumento
de la producción.
6. En el planeamiento de
la construcción urbana, hay que guiarse por la idea de ponerla al servicio de
la producción y de los obreros.
7. La Federación Nacional
de Sindicatos y las organizaciones sindicales de niveles superiores deben poner
el acento en la solución de los problemas específicos de las entidades
sindicales inferiores.
8. Los comités del
Partido y los sindicatos deben trabajar con empeño por la creación de
experiencias ejemplares y extenderlas sin demora a otras partes.
VI. CONSOLIDACIÓN Y CONSTRUCCIÓN
DEL PARTIDO
1. Nuestro Partido es
grande, glorioso y correcto ; esto, que constituye su aspecto principal, es
necesario dejarlo sentado y explicarlo con nitidez a los cuadros de todos los
niveles. Sin embargo, existen problemas que requieren arreglo; además, se debe
adoptar una actitud prudente en la construcción del Partido en las regiones
recién liberadas. Todo esto también debe ser explicado con claridad.
47
2. La consolidación y la
construcción del Partido deben someterse al riguroso control del Comité Central
y sus burós regionales, y las instancias inferiores no deben actuar a su libre
albedrío.
3. La consolidación del
Partido ha de cumplirse en un espacio de tres años. El procedimiento será el
que sigue: dedicar un año (1951) a impartir una educación amplia sobre cómo
debe ser un comunista, a fin de que todos los miembros del Partido conozcan los
requisitos del militante, y a preparar al personal para el trabajo
organizativo. Al mismo tiempo, se hará una experimentación piloto del proceso
de consolidación del Partido. Sólo más tarde, se iniciará la consolidación
misma a la luz de las experiencias adquiridas ; pero, en las ciudades se la
puede emprender este mismo año. Durante la consolidación se debe, en primer
lugar, depurar al Partido de las "personas del cuarto tipo"3. Luego,
hacer una distinción entre las del "segundo tipo" y las del
"tercer tipo", y persuadir a las que de entre ellas realmente no
cumplan los requisitos del militante del Partido aun después de habérseles
impartido educación, para que se retiren, procurando que su salida sea
voluntaria y que sus sentimientos no sean heridos y cuidándose de no repetir la
práctica de 1948 de "remover las piedras"4.
4. Hay que seguir una
política de prudencia en la construcción del Partido en las ciudades y en las
regiones recién liberadas. En las ciudades se debe hacer hincapié en la
creación de organizaciones del Partido entre los obreros industriales. En el
campo, sólo después de terminada la reforma agraria se puede establecer células
del Partido admitiendo en él a aquellos que, como fruto de la educación,
cumplan los requisitos del militante; en los primeros dos años, el número de
miembros de cada célula rural no debe, por lo común, pasar de diez. Tanto en
las ciudades como en el campo se debe iniciar, entre todos los activistas que
estén dispuestos a aceptar la educación del Partido, una educación acerca de
cómo hacerse comunista y, luego de esta educación, admitir en el Partido a
aquellos que hayan alcanzado efectivamente los requisitos del militante.
VII. TRABAJO DE FRENTE ÚNICO
1. Se
del CC
provincia,
exige y
que los burós y los comités del municipio y
subburós
Partido a
zona
regionales
nivel de
administra-
48
tiva celebren este año dos reuniones para discutir el trabajo de frente
único y que presenten al CC cada vez un informe específico al respecto.
2. Hay que explicar con
claridad a los cuadros el porqué de la necesidad de reforzar el trabajo de
frente único.
3. Debemos unirnos con
los intelectuales, los industriales y comerciantes, los religiosos y los
partidos y personalidades democráticos sobre la base de la lucha
antiimperialista y antifeudal y, al mismo tiempo, educarlos.
4. Es preciso realizar un
trabajo concienzudo entre las minorías nacionales, tomando como dos tareas
centrales poner en práctica la autonomía regional de las minorías nacionales y
preparar sus propios cuadros.
VIII. RECTIFICACIÓN DEL ESTILO DE TRABAJO
La rectificación del estilo de trabajo debe efectuarse una vez al año,
en el invierno, y con una duración breve. Sus tareas consisten en examinar
nuestro trabajo, sintetizar las experiencias, desarrollar las conquistas y
corregir los defectos y errores, con miras a educar a los cuadros.
NOTAS
1. Antes de la Liberación, para tomar en arriendo las tierras de los
terratenientes, los campesinos tenían que entregarles una suma considerable de
dinero en calidad de fianza. Durante la reforma agraria, los campesinos
exigieron a los terratenientes su reembolso. Esto es lo que se llama devolución
de fianzas. A los terratenientes que poseían establecimientos industriales o
comerciales y a aquellas que no estaban en condiciones de devolver las fianzas
en una sola entrega, se les permitió hacerlo a plazos.
2. Para el trabajo de represión a los contrarrevolucionarios se
diferenciaban tres capas: externa, intermedia e interna. Limpiar la "capa
externa" significaba investigar y sacar a la luz a los
contrarrevolucionarios ocultos en el medio social; limpiar la "capa
intermedia", investigar y sacar a la luz a los contrarrevolucionarios
infiltrados en nuestros departamentos militares y gubernamentales, y limpiar la
"capa interna", investigar y sacar a la luz a los contrarrevolucionarios
encubiertos en nuestro Partido.
3. Durante la consolidación del Partido en 1951, se clasificó a los
militantes en cuatro tipos: 1) los que cumplen los requisitos del militante; 2)
los que no llenan del
49
todo los requisitos o adolecen de defectos más o menos graves y que
deben elevar su conciencia política a través de la reeducación; 3) los
elementos pasivos y atrasados, que no alcanzan a llenar los requisitos, y 4)
los elementos ajenos a la clase, los renegados, los arribistas y los
degenerados, que anidan en el Partido.
4. Consigna lanzada por Liu Shao-chi en 1948 durante la reforma agraria
y la consolidación del Partido en las regiones liberadas. El calumnió a la gran
masa de cuadros rurales calificándolos de "piedras" que pesaban sobre
el campesinado, e intentó destituirlos y expulsarlos del Partido.
EN LA REPRESIÓN A LOS
CONTRARREVOLUCIONARIOS
HAY QUE APLICAR
LA LÍNEA DE MASAS DEL PARTIDO *
Mayo de 1951
1. El movimiento de
represión a los contrarrevolucionarios, que se desarrolla actualmente en toda
China, es una gran lucha tan enconada como compleja. La eficiente línea que se
viene aplicando para este trabajo en diversas partes del país, es la línea de
masas del Partido. Esta se expresa como sigue: dirección del comité del
Partido, movilización de toda la militancia, movilización de las masas,
participación de los partidos democráticos y personalidades de los diversos
círculos, planificación única, acción unificada, riguroso examen de las listas
de personas sujetas a arresto o a ejecución, atención a las tácticas de lucha
en las diferentes etapas del movimiento, amplio trabajo de propaganda y
educación (convocatoria de todo tipo de reuniones de representantes, reuniones
de cuadros, foros y mítines en los cuales las víctimas de los
contrarrevolucionarios acusan, exhibición de pruebas criminales, propaganda por
medio de películas, diapositivas, representaciones escénicas, periódicos
folletos octavillas todo esto con el fin de que cada familia y cada individuo
se entere del movimiento y lo entienda), eliminación de la actitud de
"puertas cerradas" y del misteriosismo y resuelta oposición a la
tendencia a actuar con ligereza. Es del todo correcto proceder completamente de
conformidad con esta línea, y erróneo actuar en desacuerdo con ella. Una
práctica que concuerde sólo aproximadamente y no por completo con esta línea es
una práctica sólo aproximadamente y no por completo correcta. Creemos que esta
línea de trabajo es la garantía para continuar profundizando la lu-
________________
* Instrucciones agregadas, como
enmiendas, por el camarada Mao Tse-tung al proyecto de resolución de la III
Conferencia Nacional de Seguridad Pública.
50
51
cha de represión de la contrarrevolución y para alcanzar éxitos
plenamente satisfactorios. En adelante, hay que atenerse enteramente a esta
línea en dicho trabajo. De todo lo anterior, lo más importante es examinar con
rigor las listas de personas sujetas a arresto o a ejecución y realizar bien y
extensivamente la propaganda y la educación. Si se cumplen estos dos puntos se
puede evitar cometer errores.
2. En cuanto al número de
ajusticiamientos de contrarrevolucionarios, es preciso restringirlo a una
proporción determinada. He aquí el principio: Hay que condenar resueltamente a
la pena capital y ejecutar de inmediato a aquellos que han contraído deudas de
sangre o perpetrado otros gravísimos crímenes y cuya ejecución es indispensable
para que las masas descarguen su indignación, así como a los que han
perjudicado en grado extremo los intereses del Estado. Respecto a aquellos que
se han hecho acreedores a la pena de muerte, pero que no han contraído deudas
de sangre ni provocado una profunda indignación del pueblo o que, habiendo
perjudicado gravemente los intereses del Estado, no lo han hecho en grado
extremo, se debe aplicar la política de condena a muerte con suspensión de la
sentencia por dos años y sometimiento a trabajos forzados para observar su
comportamiento. Además, debe estipularse claramente lo siguiente: De ningún
modo se debe arrestar a aquellos cuyo arresto sea optativo, pues hacerlo sería
un error; de ningún modo se debe aplicar la pena capital a aquellos cuya
ejecución sea optativa, pues esto también constituiría un error.
3. A fin de prevenir la
desviación de "izquierda" en los momentos culminantes del movimiento
de represión a los contrarrevolucionarios, se ha decidido que, a partir del 1°
de junio, en todos los lugares del país, incluyendo aquellos donde hasta hoy ha
habido pocas ejecuciones, la potestad de ratificación de los arrestos revierta
al nivel de comité prefectural del Partido y oficina de comisionado de
prefectura, y la potestad de ratificación de la pena capital, al nivel de
provincia, y que, para las localidades distantes de las capitales de provincia,
las autoridades provinciales envíen allí sus delegados a resolver los casos. No
se permite que ninguna localidad solicite la modificación de esta decisión.
4. Con respecto a
los contrarrevolucionarios ocultos en
la "capa intermedia" y la "capa interna", es necesario
iniciar desde ahora una investigación planificada. Se ha
decidido que, de acuerdo con las instrucciones del Comité
Central y a modo de rectificación del estilo de trabajo, se efectúe, en
el verano y el otoño del presente año, una investigación
general y preliminar entre los empleados que heredamos
52
de la vieja sociedad y entre los intelectuales recién reclutados para
nuestro trabajo. El propósito es conocer bien la situación y resolver los
problemas de mayor relieve. E1 método que utilizamos consiste en organizar el
estudio de los documentos acerca de la represión de la contrarrevolución y
exhortar a los empleados heredados de la vieja sociedad e intelectuales recién
reclutados que tengan un pasado dudoso (a éstos y no a todos) a aclarar con una
actitud sincera y honesta sus antecedentes y a revelar con franqueza todo lo
que hayan ocultado. En esta campaña de confesiones, es preciso que los jefes de
las respectivas entidades asuman la dirección y que, en vez de recurrir a la
coacción, se adopte el principio de voluntariedad. En cada entidad este proceso
debe ser breve, no conviene que se prolongue. Nuestra táctica es ganar a la
mayoría y aislar a la minoría, a la espera de una investigación posterior en el
invierno. La investigación que ahora emprendemos debe hacerse primero en los
más importantes organismos dirigentes, departamentos de seguridad pública y
otras entidades clave, lo que nos proporcionará experiencias que debernos
propagar. Al realizar este trabajo en el aparato gubernamental, los centros
docentes y las fábricas, hay que incorporar a los comités encargados de la
investigación a gente de fuera del Partido, para evitar que sus militantes
actúen de manera aislada.
5. Es preciso organizar,
a través de esta gran lucha de represión de la contrarrevolución y a lo largo y
ancho del país, comités de seguridad pública integrados por representantes de
las masas. Estos comités serán elegidos por las masas populares, tomando como
unidad los cantones, en el campo, y las entidades oficiales, centros docentes,
fábricas y calles, en las ciudades. El número de sus componentes puede oscilar
entre tres y once, y es necesario incorporar en su seno a patriotas confiables
de fuera del Partido, de modo que estos comités se constituyan en
organizaciones de seguridad pública con carácter de frente único. Dichos
comités se someterán a la dirección de los organismos gubernamentales y
departamentos de seguridad pública de base y asumirán la responsabilidad de
ayudar al gobierno popular en la eliminación de los contrarrevolucionarios, el
mantenimiento de la vigilancia contra los agentes secretos y espías, la defensa
de la patria y la preservación de la seguridad pública. A fin de evitar la infiltración
de elementos perniciosos en los comités, éstos deben ser organizados de manera
dirigida en el campo al término de la reforma agraria y, en las ciudades, luego
de iniciada la tarea de reprimir a los contrarrevolucionarios.
ASESTAR GOLPES SEGUROS, CERTEROS E IMPLACABLES EN LA REPRESIÓN A LOS
CONTRARREVOLUCIONARIOS *
Diciembre de 1950 - septiembre de 1951
1
En la represión a los contrarrevolucionarios, cuiden de que los golpes
sean seguros, certeros e implacables.
(19 de diciembre de 1950)
2
En veintiún distritos del Oeste de Junán se ha ejecutado a cierto número
de jefes bandoleros, tiranos locales y agentes secretos, y este año será
ejecutada otra cantidad por las autoridades locales. Considero sumamente
necesaria esta medida. Sólo así se podrá aplastar la arrogancia del enemigo y
levantar a una gran altura la moral del pueblo. Actuar con flaqueza e
indecisión y contemporizar con los malvados equivaldría a dejar que las masas
siguieran sumidas en la desgracia y nos conduciría a divorciarnos de ellas.
Por golpes seguros entendemos prestar atención a las tácticas; por
golpes certeros, no aplicar equivocadamente la pena capital, y por golpes
implacables, aplicarla resueltamente a todo reaccionario que la merezca (es
obvio que no se debe ejecutar al que no lo merezca).
________________
* Importantes instrucciones para el
movimiento de represión a los contrarrevolucionarios, redactadas por el
camarada Mao Tse-tung en nombre del CC del PCCh.
53
54
Siempre que no nos equivoquemos en el ajusticiamiento, no tendremos por
qué temer el griterío que pueda levantar la burguesía. (17 de enero de 1951)
3
En algunos lugares de Shantung se ha advertido la tendencia a proceder
con poca energía, y en otros, la tendencia a actuar a la ligera. Estas son dos
tendencias que se presentan, por lo común, en todas las provincias y municipios
del país; se debe prestar atención a su corrección. La segunda tendencia es la
que encierra el mayor peligro, pues la falta de energía se podrá transformar en
plenitud de energía mediante la educación y la persuasión y, además, no importa
mucho que la ejecución de un contrarrevolucionario se efectúe unos días más
tarde o más temprano. Lo que sí trae pésimas consecuencias es actuar a la
ligera, arrestando o ejecutando equivocadamente. Por eso, pedimos a ustedes que
ejerzan un riguroso control sobre la represión de la contrarrevolución y que no
dejen de proceder con prudencia ni de rectificar toda tendencia a actuar con
ligereza. Debemos reprimir a todos los contrarrevolucionarios, pero de ninguna
manera se permite arrestar y ejecutar equivocadamente.
(30 de marzo de 1951)
4
Respecto a los contrarrevolucionarios descubiertos en las filas del
Partido Comunista, el Ejército Popular de Liberación, el aparato del gobierno
popular, los círculos educacionales, los medios industriales y comerciales y
los círculos religiosos, así como en los partidos democráticos y las
organizaciones populares, el CC ha decidido que, de los que merezcan la pena
capital - se excluye por supuesto a aquellos que, no habiendo cometido crímenes
merecedores de la pena capital, deben ser sentenciados a prisión
temporal o perpetua o puestos bajo control y vigilancia de las masas -,
sólo se ejecute a los que hayan contraído
55
deudas de sangre, cometido otros gravísimos crímenes capaces de provocar
la indignación y el odio de las masas, como la repetida violación de mujeres y
el robo de bienes en sumas considerables o lesionado en grado extremo los
intereses del Estado, y que para con los demás se aplique la política de
condena a muerte con suspención de la sentencia por dos años y sometimiento a
trabajos forzados durante ese período para observar su comportamiento. Esta es
una política prudente, que nos precaverá de cometer errores. Ella nos granjeará
la simpatía de un gran número de personalidades públicas, contribuirá a la
desintegración de las fuerzas contrarrevolucionarias y a la eliminación radical
de los contrarrevolucionarios, y servirá, además, para conservar una buena cantidad
de mano de obra en beneficio de la construcción nacional. Por lo tanto, es una
política correcta. Se estima que, de los contrarrevolucionarios acreedores a la
pena de muerte descubiertos en el Partido, el gobierno, el ejército, los
círculos educacionales, los medios industriales y comerciales, las
organizaciones populares y otros círculos arriba mencionados, sólo constituyen
una ínfima minoría, un 10 ó 20 por ciento aproximadamente, aquellos que han
contraído deudas de sangre, cometido otros crímenes capaces de provocar la
indignación y el odio de las masas o lesionado en grado extremo los intereses
del Estado, mientras que un 80 ó 90 por ciento puede ser condenado a muerte con
suspensión temporal de la sentencia; esto significa que a un 80 ó 90 por ciento
de los condenados a muerte se les puede perdonar la vida. Estos se diferencias
de los jefes bandoleros, bandidos de profesión y tiranos locales de las zonas
rurales, y también de los tiranos locales, jefes bandoleros, bandidos de
profesión, cabecillas de mafias y jerarcas de las sociedades secretas
supersticiosas de las ciudades, así como de ciertos agentes secretos que han
lesionado en grado extremo los intereses del Estado; ellos, en fin, no han
contraído deudas de sangre ni cometido otros gravísimos crímenes que les hayan
valido el odio de las masas. Aunque han perjudicado gravemente los intereses
del Estado, no lo han hecho en grado extremo. Merecen por sus crímenes la pena
de muerte, pero no han causado daño a las masas de manera directa. Si los
ejecutamos, las masas no lo comprenderían fácilmente y las personalidades
públicas no lo mirarían con mucha simpatía; de otro lado, hacerlo nos privaría
de gran número de brazos y no contribuiría en nada a desintegrar al enemigo.
Además, podríamos cometer equivocaciones en esta cuestión. En vista de ello, el
CC ha decidido adoptar, para con estos elementos, la política de condena a
muerte con suspensión temporal
56
de la sentencia y sometimiento a trabajos forzados para observar su
comportamiento. Si algunos de ellos resultan incorregibles y continúan con sus
fechorías, podremos ejecutarlos más tarde, pues la libertad de acción está en
nuestras manos. Se demanda a todas las autoridades locales atenerse al
principio arriba expuesto al tratar los casos de los contrarrevolucionarios
descubiertos en el Partido, el gobierno, el ejército, los círculos
educacionales, los medios industriales y comerciales y las organizaciones
populares. En cuanto al exiguo número de elementos que deben ser ajusticiados
(un 10 ó 20 por ciento aproximadamente de los acreedores a la pena de muerte),
por razones de prudencia, todos sus casos deben someterse a la ratificación de
las autoridades de las grandes regiones administrativas o grandes zonas
militares pertinentes. Cuando se trate de elementos importantes cuya ejecución
podría afectar al frente único, se deberá solicitar la aprobación de las
autoridades centrales. En lo tocante a los contrarrevolucionarios en el campo,
sólo serán ejecutados aquellos cuya ejecución sea indispensable para que las
masas descarguen su indignación y, de ninguna manera, aquellos otros cuya
ejecución no la reclame el pueblo. Para con algunos de estos últimos también se
debe seguir la política de condena a muerte con suspensión temporal de la
sentencia. A aquellos contrarrevolucionarios cuya muerte la exijan las masas,
es preciso ajusticiarlos a fin de dar salida a la indignación del pueblo y
favorecer con ello la producción. (8 de mayo de 1951)
5
De ninguna manera se debe interpretar la política de "suspensión de
la sentencia por dos años" como una renuncia a ajusticiar a aquellos
criminales que han contraído deudas de sangre o cometido otros gravísimos
delitos y cuya muerte la exige el pueblo. Proceder conforme a esta
interpretación sería erróneo. Debemos explicar con claridad a los cuadros a
niveles de territorio y aldea y a las masas populares que, para dar salida a la
ira del pueblo, se ejecutará a todos aquellos que han cometido los peores delitos
y son extremadamente odiados por el pueblo y cuya ejecución es indispensable
para que las masas descarguen su indignación. Sólo a aquellos que, a pesar de
haber cometido
57
crímenes merecedores de la pena máxima no han incurrido en el profundo
odio del pueblo y cuya ejecución no es reclamada por éste, se les condenará a
muerte con suspensión de la sentencia por dos años, sometiéndolos a trabajos
forzados para observar su comportamiento.
(15 de junio de 1951)
6
Todo el trabajo de represión a los contrarrevolucionarios debe
efectuarse bajo la dirección unificada de los comités del Partido a los
diversos niveles, y los camaradas responsables de todos los departamentos de
seguridad pública y demás entidades encargadas de ese trabajo deben acatar sin
reservas esa dirección, como lo hicieron en el pasado.
(10 de septiembre de 1951)
PRESTAR SERIA ATENCIÓN
AL DEBATE SOBRE LA PELÍCULA
LA VIDA DE WU SÜN *
20 de mayo de 1951
La cuestión planteada por La vida de Wu Sün es fundamental por su
naturaleza. Un hombre como Wu Sün1 , que vivió en las postrimerías de la
dinastía Ching, época de grandes luchas del pueblo chino contra los agresores
extranjeros y los reaccionarios gobernantes feudales internos, no intentó tocar
ni un pelo de la base económica feudal ni de su superestructura, sino que, por
el contrario, se empeñó febrilmente en difundir la cultura feudal y, más aún,
con el objeto de escalar posiciones, hasta entonces fuera de su alcance, que le
iban a permitir propagar esa cultura, llegó al colmo del servilismo ante los
reaccionarios gobernantes feudales. ¿Debemos ensalzar una conducta tan
repugnante como ésta? ¿Podemos tolerar que se le canten loas ante las masas
populares y que, al hacerlo, se llegue a agitar la bandera revolucionaria de
"servir al pueblo" y a utilizar incluso la derrota de luchas
revolucionarias campesinas a modo de contraste? Aprobar o tolerar semejante
alabanza es aprobar o tolerar como legítima una propaganda reaccionaria que
difama la lucha revolucionaria campesina, la historia de China y a la nación
china.
La aparición de la película La vida de Wu Sün y, en especial, la
avalancha de elogias prodigados a ella y a Wu Sün, evidencian hasta qué punto
ha llegado la confusión ideológica en los círculos culturales de nuestro país.
Para muchos escritores, el desarrollo de la historia no supone sustituir
lo viejo por lo nuevo, sino preservar lo viejo mediante todos los esfuerzos
tratando de evitar su desaparición; no supone
________________
* Parte de un editorial escrito por
el camarada Mao Tse-tung para Diario del Pueblo.
58
59
derrocar por medio de la lucha de clases a los reaccionarios gobernantes
feudales, que deben ser derrocados, sino, como lo hizo Wu Sün, negar la lucha
clasista del pueblo oprimido y capitular ante dichos gobernantes. Nuestros
escritores no se han molestado en estudiar quiénes fueron, en el curso de la
historia, los enemigos que oprimían al pueblo chino, ni si hay algo digno de
elogio en aquellos que capitularon ante ellos y les sirvieron. Tampoco se han
tomado el trabajo de estudiar qué nuevas formaciones económicas de la sociedad,
fuerzas de clase, personalidades e ideas han surgido en China en lucha contra
las viejas formaciones económicas y sus respectivas superestructuras (política,
cultura, etc.) durante los más de cien años transcurridos desde la Guerra del
Opio de 1840; sin hacer nada de esto, se han permitido determinar qué debe ser
ensalzado y loado, qué no debe serlo y qué debe ser combatido.
Particular atención merece el caso de ciertos miembros del Partido que
pretenden haber asimilado el marxismo. Han estudiado la historia del desarrollo
de la sociedad - el materialismo histórico -, pero al primer contacto con
sucesos históricos concretos, personajes históricos concretos (como Wu Sün) o
ideas antihistóricas concretas (como las contenidas en la película La vida de
Wu Sün y en los escritos sobre Wu Sün), pierden su capacidad crítica, llegando
algunos a capitular ante estas ideas reaccionarias. ¿Acaso no es una realidad
la penetración de las reaccionarias ideas burguesas en el combativo Partido
Comunista? ¿Adónde ha ido a parar el marxismo que ciertos comunistas pretenden
haber asimilado?
Por las razones arriba mencionadas, hay que desplegar un debate sobre la
película La vida de Wu Sün y sobre los ensayos y otros escritos relativos a Wu
Sün, a fin de acabar radicalmente con la confusión ideológica que existe en
torno a este problema.
NOTAS
1 Wu Sün (1838-1896), natural del
distrito de Tangyi, provincia de Shantung; fue originalmente un vagabundo.
Exhibiendo el rótulo de "mendigo que pide limosna para establecer
escuelas", estafaba a la gente sacándole dinero y bienes; especulando con
la compra de tierras y la concesión de préstamos, acabó por convertirse en un
gran terrateniente y usurero. Mancomunado con terratenientes despóticos,
estableció lo que se dio en llamar "escuelas gratuitas", en las que
se difundía frenéticamente la cultura feudal y se formaban sumisos sirvientes
de la clase explotadora. Fue elogiado por gobernantes reaccionarios de
distintas épocas.
GRANDIOSOS TRIUNFOS
EN LOS TRES GRANDES MOVIMIENTOS *
23 de octubre de 1951
Estimados miembros del Comité y camaradas:
Declaro abierta la III Sesión del I Comité Nacional de la Conferencia
Consultiva Política del Pueblo. Además de los miembros del Comité Nacional,
están presentes, en calidad de invitados, representantes de los Voluntarios del
Pueblo Chino y el Ejército Popular de Liberación, trabajadores modelo de la
industria y la agricultura, delegados de las viejas bases de apoyo,
trabajadores de los frentes educacional, artístico y literario, industriales y
comerciantes, expertos en diversos dominios, representantes de los círculos
religiosos, las minorías nacionales, los chinos de ultramar, las mujeres y la
juventud, representantes de los comités consultivos provinciales y municipales
y de otros medios sociales, así como numerosos funcionarios gubernamentales.
Entre los miembros del Comité y los invitados, figuran muchos héroes de
combate, obreros y campesinos modelo y otros trabajadores ejemplares que gozan
del reconocimiento del pueblo. La magnitud misma de nuestra sesión es clara
demostración de que la República Popular China ha logrado enormes éxitos y
progresos en todos los frentes.
En el año transcurrido, se han desplegado en nuestro país tres
movimientos de gran amplitud: el movimiento de
resistencia a la agresión norteamericana y en ayuda a
Corea, la reforma agraria y la represión a los
contrarrevolucionarios; en todos
ellos hemos conquistado grandes
victorias. Pronto quedarán eliminados básicamente los
remanentes contrarrevolucionarios
en la parte continental de
China, En 1952 terminaremos la reforma agraria en
todo el país, excepción
________________
* Discurso de apertura pronunciado
por el camarada Mao Tse-tung ante la III Sesión del I Comité Nacional de la
Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino.
60
61
hecha de algunas zonas de minorías nacionales. En el movimiento de
resistencia a la agresión norteamericana y en ayuda a Corea, el pueblo chino,
unido en un frente más amplio que nunca, sostiene una lucha resuelta contra las
fuerzas agresoras del imperialismo yanqui. Los Voluntarios, que encarnan la
gran determinación del pueblo chino, han desbaratado, junto con el Ejército
Popular de Corea, los descabellados planes del imperialismo norteamericano
destinados a ocupar la República Popular Democrática de Corea e invadir luego
la parte continental de China; esto ha alentado a los pueblos amantes de la paz
de Corea, China y demás países de Asia y del mundo entero, y les ha infundido
mayor confianza en su lucha por la paz y contra la agresión. Por todo ello, felicitamos
y rendimos homenaje a los heroicos Voluntarios del Pueblo Chino y al heroico
Ejército Popular de Corea.
Gracias a los triunfos obtenidos en los tres grandes movimientos arriba
mencionados y a los esfuerzos realizados conjuntamente por el gobierno popular
en sus distintos niveles y los diferentes sectores del pueblo, nuestro país
está más unificado que nunca. Hemos resuelto por medios pacíficos el problema
tibetano, fortalecido la defensa nacional y consolidado la dictadura
democrática popular. A1 mismo tiempo, hemos logrado mantener la estabilidad
monetaria y de los precios y dado un gran paso adelante en la restauración y el
desarrollo de la economía, la cultura y la educación.
La creciente campaña patriótica por el aumento de la producción en los
frentes industrial y agrícola constituye en nuestro país un fenómeno nuevo que
merece ser festejado. Una vez culminadas la reforma agraria en el campo y las
reformas democráticas en las fábricas y otras empresas, los obreros y
campesinos podrán hacer valer su inmenso entusiasmo en la campaña patriótica
por el aumento de la producción y mejorar sus condiciones materiales y su vida
cultural. Siempre que sepamos unirnos con los obreros y campesinos, educarlos y
apoyarnos en ellos, asistiremos sin duda alguna a un avance generalizado de
esta campaña.
Con base en la política del Gobierno Popular Central, se
ha desplegado en forma amplia un movimiento de
autoeducación y autotransformación en los frentes cultural y
educacional, así como entre los intelectuales de distintas
categorías. Este también es un fenómeno
nuevo, digno de
ser celebrado. Al clausurar la II
Sesión del Comité
Nacional, propuse iniciar un movimiento de autoeducación y
autotransformación en que se empleara el método de crítica y
autocrítica. Ahora, esta propuesta está llevándose paso a paso a la
práctica. La
62
transformación ideológica, en primer lugar la de los intelectuales de
distintas categorías, constituye un importante requisito para la realización
completa de las reformas democráticas en todos los terrenos y la gradual
industrialización de nuestro país. Por lo tanto, deseamos que este movimiento
de autoeducación y autotransformación, avanzando a paso seguro, alcance mayores
éxitos.
Todos los hechos han demostrado que nuestro sistema de dictadura
democrática popular es inmensamente superior al sistema político de los países
capitalistas. Contando con este sistema como base, nuestro pueblo puede poner
en juego su inagotable fuerza. Ningún enemigo podrá vencer una fuerza como
ésta.
Todavía está en curso la gran lucha de resistencia a la agresión
norteamericana y en ayuda a Corea, y es necesario proseguirla hasta que el
Gobierno de los Estados Unidos se muestre dispuesto a un arreglo pacífico. No
tenemos la intención de agredir a ningún país; lo que hacemos es simplemente
rechazar la agresión de los imperialistas contra nuestra patria. Es de todos
sabido que el pueblo chino no habría entrado en combate con las tropas
norteamericanas si éstas no hubieran ocupado nuestro territorio de Taiwán,
invadido a la República Popular Democrática de Corea y llevado la guerra hasta
nuestra frontera del Nordeste. Pero, ante el ataque de los agresores
norteamericanos, no pudimos sino enarbolar la bandera de la lucha contra la
agresión. Esto es totalmente necesario y justo, y todo nuestro pueblo lo ha
comprendido así. Para persistir en esta necesaria y justa lucha, debemos
intensificar nuestros esfuerzos en el movimiento de resistencia a la agresión
norteamericana y en ayuda a Corea, y aumentar la producción y practicar un
riguroso régimen de economías en apoyo a los Voluntarios del Pueblo Chino. Esta
es hoy la tarea central del pueblo chino y de la presente sesión, por
consiguiente.
Desde hace mucho hemos venido sosteniendo que el problema coreano debe
resolverse por medios pacíficos, y hoy nuestra posición sigue siendo la misma.
Si el Gobierno norteamericano quiere solucionar el problema sobre una base
justa y razonable, en lugar de sabotear y obstaculizar las negociaciones
valiéndose de diversos recursos ignominiosos como lo ha hecho hasta el
presente, las negociaciones de armisticio en Corea podrán culminar con éxito;
de otra manera, será imposible.
Durante los dos años transcurridos desde la fundación de la República
Popular China, hemos logrado grandes triunfos en todos los frentes de trabajo.
Estos éxitos se deben a que nos hemos apoyado
63
en todas las fuerzas unibles. En lo interno, nos cimentamos en la sólida
unidad de todas las nacionalidades, clases democráticas, partidos democráticos,
organizaciones populares y demócratas patriotas, unidad que está sujeta a la
dirección de la clase obrera y del Partido Comunista. En lo externo, nos
cimentamos en la sólida unidad del campo de la paz y la democracia, encabezado
por la Unión Soviética, y en la profunda simpatía que sienten por nosotros
todos los pueblos del mundo amantes de la paz. Es así como hemos obtenido
grandes triunfos en todos los frentes de trabajo, cosa que nuestros enemigos no
habían sospechado. Ellos se imaginaban que, como la recién nacida República
Popular China enfrentaba múltiples dificultades y encaraba, por añadidura, una guerra
de agresión desatada por ellos, nos sería imposible superar las dificultades y
repeler a los agresores. Pero, al contrario de lo que esperaban, hemos podido
superar las dificultades, repeler a los agresores y lograr grandes victorias.
La miopía del enemigo no le ha dejado ver la fuerza que encierra nuestra gran
unidad nacional e internacional, ni percatarse de que con la fundación de la
República Popular China terminó para siempre la época en que los imperialistas
extranjeros podían atropellar al pueblo chino. Tampoco le ha permitido ver que
la época en que el imperialismo ejercía la hegemonía en el mundo ha terminado
para siempre gracias al surgimiento de la Unión Soviética socialista, de la
República Popular China y de las Democracias Populares, a la sólida unidad de
dos grandes países, China y la Unión Soviética, refrendada en el Tratado de
Amistad, Alianza y Ayuda Mutua, y a la sólida unidad de todo el campo de la paz
y la democracia, así como a la profunda simpatía que todos los
pueblos amantes de la paz sienten por este gran campo. Nada de esto ha
podido ver nuestro enemigo. Aún intenta atropellar a
la República Popular China e imponer su hegemonía en el mundo. Pero,
camaradas, puedo afirmar categóricamente que sus intenciones son descabelladas,
vanas e irrealizables. Contrariamente a lo que él espera, la República Popular
China no se dejará vejar, el gran campo de la paz encabezado por la Unión
Soviética se mantendrá inviolable y los pueblos del mundo amantes de la paz no
permitirán que se les engañe. Camaradas, el triunfo de la Gran Revolución
Socialista de Octubre en
64
Rusia ha hecho irreversible la perspectiva de victoria de los pueblos
del mundo; ahora, con la fundación de la República Popular China y de las
Democracias Populares, esta perspectiva ha adquirido mayor amplitud y
consistencia. Es cierto que en el período posterior a la Primera Guerra Mundial
y la Revolución de Octubre en Rusia, tres países imperialistas - Alemania,
Italia y el Japón - pretendieron implantar su hegemonía en el mundo, hecho que
tuvo lugar antes del nacimiento de la República Popular China y las numerosas
Democracias Populares. Pero, ¿cuál fue la suerte que corrieron? ¿Acaso no se ha
demostrado que fueron descabellados y vanos los intentos de esos tres países
imperialistas? ¿Acaso las cosas no se volvieron al revés, terminando con el
hundimiento de esos imperialismos que pretendían la hegemonía? La situación
actual es totalmente diferente. Se han fundado la gran República Popular China
y las Democracias Populares. Se ha elevado la conciencia de los pueblos del
mundo. La lucha por la emancipación nacional en toda Asia y el Norte de África
está desarrollándose vigorosamente. Se ha debilitado en sumo grado todo el
sistema imperialista y, lo que es de vital importancia, se ha fortalecido
considerablemente la Unión Soviética, nuestra más íntima aliada. En un momento
como éste, ¿no es acaso perfectamente previsible la suerte que le espera a todo
país imperialista que emprenda el trillado camino de los agresores alemanes,
italianos y japoneses? En una palabra, de hoy en adelante, el mundo debe pertenecer
a los pueblos, y los asuntos de cada país deben ser manejados por su propio
pueblo. Este no será más un mundo en que los imperialistas y sus lacayos puedan
hacer y deshacer a su antojo. Espero que nuestro pueblo mantenga como es debido
su cohesión y la unidad con nuestra aliada la Unión Soviética, con todas las
Democracias Populares y con todas las naciones y pueblos del mundo que
simpatizan con nosotros, y que continúe avanzando hacia la victoria en la lucha
contra la agresión, por la construcción de nuestra gran patria y por la
consecución de una paz duradera en el mundo. Camaradas, estoy convencido de
que, siempre que actuemos así, indefectiblemente la victoria será nuestra.
SOBRE LA LUCHA CONTRA LOS "TRES MALES"
Y LOS "CINCO MALES" *
Noviembre de 1951 - marzo de 1952
1
La lucha contra la corrupción administrativa y el despilfarro constituye
un asunto de gran importancia para todo el Partido; ya les hemos dicho a
ustedes que le presten seria atención. Necesitamos una buena limpieza en todo
el Partido, limpieza en la que se pongan completamente al descubierto todos los
casos de corrupción administrativa, sea grande, mediana o pequeña su gravedad,
dirigiendo el golpe principal contra los mayores culpables y aplicando, para
con aquellos cuya culpabilidad sea mediana o pequeña, la política de educación
y remodelación a fin de que no reincidan. Sólo de esta manera podremos poner
fin al peligrosísimo fenómeno de la corrosión por la burguesía de gran número
de militantes, superar esta situación, que ya se había previsto en la II Sesión
Plenaria del VII Comité Central, y llevar a efecto la orientación adoptada en
esa reunión para prevenir la corrosión. Les pedimos que tengan muy presente
todo esto.
(30 de noviembre de 1951)
2
Es preciso prestar seria atención a la presencia de graves casos de
corrupción administrativa de cuadros que han sido corroídos por la
______________
* Importantes instrucciones
redactadas por el camarada Mao Tse-tung en nombre del CC del PCCh.
65
66
burguesía y esforzarse por descubrirlos, denunciarlos y castigarlos,
abordando este problema como una gran lucha.
(30 de noviembre de 1951)
3
A la lucha contra la corrupción administrativa, el despilfarro y el
burocratismo es necesario atribuir la misma importancia que a la lucha de
represión a los contrarrevolucionarios; del mismo modo que en esta última
lucha, en aquélla se debe movilizar a las grandes masas -incluidos los partidos
democráticos y personalidades de los diversos círculos sociales - , actuar
desplegando banderas y batiendo tambores exigir que los cuadros dirigentes
asuman la responsabilidad de esta tarea y se ocupen personalmente de ella y, en
fin, exhortar a la confesión y la denuncia. Es preciso criticar y educar a los
convictos de culpas menores, destituir, aplicar sanciones punitivas o condenar
a prisión (corrección por medio del trabajo físico) a los convictos de culpas
graves, e incluso fusilar a los que hayan incurrido en los peores casos de
corrupción administrativa. Esta es la única manera de resolver el problema.
(8 de diciembre de 1951)
4
En la actualidad es sumamente necesario y oportuno que, en todas las
ciudades del país, ante todo en las grandes y medianas, despleguemos en gran
escala, apoyándonos en la clase obrera y uniéndonos con los burgueses que
acatan las leyes y con otros habitantes urbanos, una lucha resuelta y radical
contra los burgueses transgresores de las leyes, culpables de soborno, evasión
de impuestos, robo de bienes del Estado, estafa en los contratos con el Estado
y hurto de informaciones económicas, de modo que esta lucha se combine con la
que se libra dentro del Partido, el gobierno, el ejército y las organizaciones
populares contra la corrupción administrativa, el despilfarro y el
burocratismo. En esta lucha, las organizaciones del Partido en las diversas
ciudades
67
deben hacer una disposición minuciosa de las fuerzas de clase y de las
fuerzas de las masas y tener presente la táctica de explotación de las
contradicciones, desintegración, unión con la mayoría y aislamiento de la
minoría, formando rápidamente, en el mismo proceso, un frente único contra los
"cinco males". En una ciudad grande, este frente único podrá formarse
aproximadamente en tres semanas luego de que la campaña haya cobrado un
desarrollo impetuoso. Una vez establecido el frente, quedarán aislados aquellos
capitalistas reaccionarios que han cometido los peores crímenes y el Estado
podrá castigarlos, con toda razón y sin obstáculos, con las medidas a que haya
lugar: multas, confiscación de bienes, arresto, prisión o fusilamiento. Todas
las grandes ciudades del país (incluidas las capitales provinciales) deben
entrar en el combate contra los "cinco males" en la primera década de
febrero. Sírvanse tomar sin demora las disposiciones pertinentes.
(26 de enero de 1952)
5
1) He aquí los principios
básicos para el tratamiento a los establecimientos industriales y comerciales
en la campaña contra los "cinco males": clemencia con las
transgresiones del pasado y severidad con las nuevas transgresiones (por
ejemplo, el pago de impuestos evadidos será, en general, retroactivo solamente
al año de 1951); clemencia con la mayoría y severidad con la minoría; clemencia
con los que confiesen sus delitos y severidad con los que se nieguen a hacerlo;
clemencia con los establecimientos industriales y severidad con los
establecimientos comerciales, y clemencia con el comercio normal y severidad
con el comercio de especulación. Esperamos que los comités del Partido a todos
los niveles se atengan a estos principios en el curso de la campaña.
2) A efectos de la campaña
contra los "cinco males", hay que clasificar los establecimientos
industriales y comerciales privados en las siguientes cinco categorías: los
obedientes de las leyes, los obedientes de las leyes en lo fundamental, los semiobedientes
o semiinfractores de las leyes, los grandes infractores y los infractores
totales. En las grandes urbes, las primeras tres categorías representan más o
menos el 5 por ciento y las últimas dos, el 5 por ciento aproximada-
68
mente. Estos porcentajes varían en cierto grado de una gran ciudad a
otra, pero no mucho en general. En cuanto a las ciudades medianas, los
porcentajes son muy distintos de los anteriores.
3) Dentro de estas cinco
categorías se cuenta a la burguesía y a los dueños de talleres artesanales
independientes o de negocios familiares, que no son burguesía, pero no a los
propietarios de puestos de venta. En las grandes ciudades, por el momento, se
puede dejar a un lado a estos últimos; sin embargo, es conveniente dar un
tratamiento adecuado al problema de los talleres artesanales independientes y
negocios familiares. En las ciudades medianas, durante la campaña contra los
"cinco males", es aconsejable enfrentar tanto el problema de las
unidades manufactureras y comerciales independientes como el de los puestos de
venta. Las unidades manufactureras y comerciales independientes, que no
contratan obreros o dependientes (algunas de ellas tienen aprendices), son muy
numerosas en las ciudades grandes y medianas del país. Muchas de ellas observan
las leyes, mientras que muchas otras las observan en lo fundamental
infringiéndolas sólo en parte (presentan pequeños problemas: evasión de
impuestos en pequeño monto); pero también hay entre ellas un reducido número de
semiobedientes o semiinfractoras de las leyes, valga decir, unidades que
practican la evasión de impuestos en un monto bastante grande. En esta campaña
contra los cinco males no sólo debemos enfrentar el problema del gran número de
pequeños capitalistas y definir su situación, sino también procurar al máximo
hacer otro tanto con los propietarios de las unidades manufactureras y
comerciales independientes, cuyo número es más o menos igual al de los primeros.
Esto favorecerá tanto a la actual campaña como a la futura construcción
económica. En general, los pequeños capitalistas y los propietarios de tales
unidades manufactureras y comerciales no tienen problemas graves y, en
consecuencia, no es difícil definir su situación. Una vez hecho esto, nos
ganaremos el apoyo de las grandes masas. Pero si alguna que otra ciudad
considera más conveniente proceder primero a definir la situación de los
establecimientos industriales y comerciales en general y luego la de las
unidades independientes, también puede hacerlo.
4) De acuerdo con las
circunstancias reales de las ciudades, hemos decidido reclasificar en cinco
categorías, en lugar de las cuatro anteriormente fijadas, los establecimientos
industriales y comerciales, esto es, dividir en dos categorías los
establecimientos obedientes de las leyes - los obedientes totales de las leyes
y los obedientes en lo
69
fundamental - , y mantener intactas las otras tres categorías. De los
cincuenta mil establecimientos industriales y comerciales de Pekín (incluidas
las unidades independientes, pero no los puestos de venta), los obedientes de
las leyes representan, aproximadamente, el 10 por ciento ; los obedientes en lo
fundamental, el 60 por ciento; los semiobedientes o seminfractores, el 25 por
ciento; los grandes infractores, el 4 por ciento, y los infractores totales, el
1 por ciento. Puede surtir gran efecto educativo el diferenciar a los
obedientes totales de las leyes de los obedientes en lo fundamental, que
presentan pequeños problemas, y tratar de manera diferente, dentro de estos
últimos, a los que incurren en pequeñas evasiones de impuestos y a los que
incurren en evasiones un poco mayores.
5) En algunas ciudades
grandes y medianas, los comités municipales del Partido iniciaron
apresuradamente la campaña contra los "cinco males" cuando se
hallaban todavía muy a oscuras acerca de la situación de las diversas
categorías de establecimientos industriales y comerciales, no tenían claros los
conceptos tácticos para el tratamiento diferenciado de los mismos y sólo
contaban con equipos de trabajo (grupos de fiscalización) de los sindicatos y
del gobierno organizados y preparados chapuceramente; en consecuencia, se han
producido algunas confusiones. Esperamos que esos comités del Partido presten
atención a este problema y lo resuelvan rápidamente. Por otra parte, la
fiscalización de los establecimientos infractores debe realizarse bajo el
riguroso control de los comités municipales del Partido y de los gobiernos
municipales; no se permite que ninguna institución oficial envíe personal por
su cuenta para realizar este trabajo y, menos aún, que detenga a su albedrío a
los capitalistas para someterlos a indagatoria en su propia sede. Además,
trátese de la campaña contra los "tres males" o de la campaña contra
los "cinco males", queda prohibido recurrir a la violencia física
para arrancar confesiones y se exige mantener estricta vigilancia para evitar
los suicidios; allí donde hayan ocurrido tales casos, se debe tomar sin demora
medidas de precaución, de suerte que estas dos campañas se desarrollen
sanamente por el camino correcto y culminen con éxitos del todo satisfactorios.
6) En ningún distrito,
territorio ni cantón se desplegarán por ahora las campañas contra los
"tres males" y contra los "cinco males". E1 Comité Central
comunicará en el futuro cuándo y cómo hacerlo allí. En los pocos casos en que,
a manera de prueba, se ha iniciado la campaña contra los "cinco
males" en cabeceras de distrito y, en
70
territorios, la campaña contra los "tres males", se las debe
controlar rigurosamente, de modo que no afecten la labranza primaveral y demás
actividades económicas. En cuanto a las ciudades medianas, la campaña contra
los "cinco males" tampoco debe desatarse a un mismo tiempo en todas
ellas, sino por grupos sucesivos y bajo estricto control.
(5 de marzo de 1952)
6
En la actual lucha contra los "cinco males" y después de ella,
debemos alcanzar los siguientes objetivos:
1) Averiguar a fondo la
situación de los establecimientos industriales y comerciales privados, a fin de
facilitar la unidad con la burguesía y el control sobre ella, así como la
implantación de la economía planificada del país. Sin un conocimiento claro de la
situación, es imposible una economía planificada.
2) Establecer una clara
línea de demarcación entre la clase obrera y la burguesía, erradicar de los
sindicatos la corrupción administrativa y el burocratismo, el cual se
caracteriza por su divorcio de las masas, y limpiarlos de lacayos de la
burguesía. En los sindicatos de todos los lugares existen tales lacayos y
existen elementos de centro, que vacilan entre el trabajo y el capital; debemos
educar y ganar en la lucha a estos últimos y expulsar a los lacayos de la
burguesía culpables de graves crímenes.
3) Reorganizar los gremios
y las asociaciones de industriales y comerciantes, excluir de sus cuerpos
dirigentes a los que estén provistos de las "cinco ponzoñas"1 y a
otras personas totalmente desprestigiadas, admitiendo en su reemplazo a
aquellos que tengan un comportamiento más o menos bueno en la campaña contra
los "cinco males". Salvo los infractores totales de las leyes, deben
tener allí sus representantes los industriales y comerciantes de las demás
categorías.
4) Ayudar a los dirigentes
de la Asociación de la Construcción Nacional Democrática a reorganizar esta
entidad, lo que supone la expulsión de aquellos que estén provistos de las
"cinco ponzoñas" y demás elementos completamente desacreditados, así como
la incorporación de cierto número de personas relativamente honestas, a fin de
que aquélla llegue a ser una agrupación política capaz de representar los
intereses legales de la burguesía, principalmente de la
71
burguesía industrial, y de educar a la burguesía en el espíritu del
Programa Común y los principios de lucha contra los "cinco males". Se
tomarán medidas para disolver las sociedades secretas conformadas por
capitalistas de diversos sectores, como la llamada "Festín de los
Jueves"2.
5) Eliminar las
"cinco ponzoñas" y acabar con la especulación, haciendo que toda la
burguesía obedezca las leyes y decretos del Estado y se dedique a actividades
industriales y comerciales beneficiosas para la economía nacional y la vida del
pueblo; desarrollar, dentro del marco trazado por el Estado, las industrias
privadas (siempre que los capitalistas quieran desarrollarlas y lo hagan de
conformidad con el Programa Común) y disminuir paso a paso el comercio privado;
ampliar anualmente el plan estatal de pedidos de mercancías a las empresas
privadas y monopolio de la venta de su producción, expandiendo así de año en
año la cobertura de la planificación sobre la industria y el comercio privados;
determinar de nuevo el porcentaje de utilidades del capital privado, de manera
que este se halle en condiciones de lograr algún beneficio, pero sin que pueda
embolsarse ganancias fabulosas.
6) Abolir la práctica de
contabilidad doble, llevar las cuentas a la vista de todos e implantar
gradualmente el sistema de supervisión de la producción y la administración por
parte de los obreros y dependientes.
7) Recuperar la mayor
parte de las pérdidas económicas del Estado y del pueblo por medio del cobro
retroactivo de impuestos evadidos, de restituciones, multas y confiscaciones.
8) En todas las empresas
privadas grandes y medianas, establecer células del Partido entre los obreros y
dependientes y reforzar el trabajo del Partido.
(23 de marzo de 1952)
NOTAS
1 Se trata de cinco tipos de infracciones de las leyes por parte de los
capitalistas: soborno, evasión de impuestos, robo de bienes del Estado, estafa
en los contratos con el Estado y hurto de informaciones económicas.
2 Sociedad secreta establecida por
algunos capitalistas de Chungching que realizó una serie de actividades
clandestinas y sumamente ilícitas y que fue denunciada y proscrita en la
campaña contra los "cinco males".
LLEVAR ADELANTE LA AYUDA MUTUA Y LA COOPERACIÓN EN LA AGRICULTURA COMO
UN TRABAJO DE GRAN IMPORTANCIA *
15 de diciembre de 1951
Con la presente hacemos llegar a ustedes el proyecto de resolución sobre
la ayuda mutua y la cooperación en la producción agrícola para que lo
reproduzcan y distribuyan hasta el nivel de comités distritales y
territoriales. Les pedimos que inmediatamente efectúen, dentro y fuera del
Partido, un trabajo de esclarecimiento a la luz del presente proyecto y que
organicen su ejecución. Lo que aquí se plantea es una tarea cuyo
esclarecimiento y ejecución son indispensables en todas aquellas zonas donde se
haya cumplido ya la reforma agraria; les pedimos que la realicen como un
trabajo de gran importancia. Este proyecto puede ser reproducido en las
revistas internas del Partido mas no en las publicaciones que circulan fuera de
él, pues se trata todavía de, un proyecto.
_______________
* Circular interna del Partido, de
gran significado histórico, redactada por el camarada Mao Tse-tung para rebatir
a Liu Shao-chi, quien se oponía a la cooperativización agrícola. En julio de
1951, Liu Shao-chi, actuando a espaldas del camarada Mao Tse-tung y del Comité
Central, puso una acotación a un informe del Comité Provincial de Shansí sobre
el desarrollo de la ayuda mutua y la cooperación en la producción agrícola,
censurándolo arbitrariamente, y la hizo circular a nombre personal en diversos
lugares. En esa acotación, se pronunció contra la línea de transformación
socialista de la agricultura del camarada Mao Tse-tung, tildándola de
"errónea, peligrosa y utópica concepción de socialismo agrario". En
septiembre del mismo año, el camarada Mao Tse-tung presidió personalmente la
elaboración de la "Resolución del Comité Central del Partido Comunista de
China sobre la ayuda mutua y la cooperación en la producción agrícola
(proyecto)"; luego, el 15 de diciembre, con motivo de la expedición de
dicho proyecto, redactó la presente circular, en la que instruyó a todo el
Partido para que llevara adelante la ayuda mutua y la cooperación en la
agricultura como un trabajo de gran importancia.
72
MENSAJE DE AÑO NUEVO
1°. de enero de 1952
Hago votos porque todos nosotros - funcionarios del gobierno popular,
mandos y combatientes de los Voluntarios del Pueblo Chino y del Ejército
Popular de Liberación, partidos democráticos, organizaciones populares,
minorías nacionales y demás sectores del pueblo logremos triunfos en los
diversos frentes de trabajo.
¡Que logremos triunfos en el frente de resistencia a la agresión
norteamericana y en ayuda a Corea!
¡Que logremos triunfos en el frente de la defensa nacional!
¡Que logremos triunfos en el frente de la reforma agraria!
¡Que logremos triunfos en el frente de la represión a los
contrarrevolucionarios!
¡Que logremos triunfos en el frente económico y financiero!
¡Que logremos triunfos en el frente cultural y educacional!
¡Que logremos triunfos en el frente de la transformación ideológica de
los diversos sectores sociales y, ante todo, de los intelectuales!
Además, hago votos porque logremos triunfos en un nuevo frente, el de la
lucha contra la corrupción administrativa, el despilfarro y el burocratismo,
para cuyos efectos se exhorta a todo el pueblo y a los funcionarios a que,
desplegando banderas y con la fuerza del rayo, libren unidos una lucha de gran
amplitud a fin de eliminar estos males e inmundicias dejados por la vieja
sociedad.
Camaradas, en los frentes arriba mencionados obtuvimos triunfos el año
pasado, y muchos de ellos de gran trascendencia. Esperamos que en 1952, aunando
esfuerzos, se logren triunfos aún mayores en todas estas tareas.
¡Viva la República Popular China
73
INSTRUCCIONES DEL CC DEL PCCh
SOBRE LA ORIENTACIÓN DE
NUESTRO TRABAJO EN EL TÍBET *
6 de abril de 1952
E1 Comité Central está de acuerdo en lo fundamental con las directivas
que el Buró del Suroeste y el Comando de la Zona Militar del Suroeste
impartieron telegráficamente el 2 de abril a la Comisión de Trabajo en el Tíbet
y al Comando de la Zona Militar del Tíbet, y considera correctas la orientación
básica (excepto el punto referente a la reorganización del ejército tibetano) y
muchas de las medidas específicas allí consignadas. Sólo actuando de
conformidad con ellas podrá nuestro ejército asegurarse una posición invencible
en el Tíbet.
Las condiciones del Tíbet son distintas a las de Sinchiang. Tanto en lo
político como en lo económico, el primero está muy por debajo del último. Pero
incluso en el caso de Sinchiang, nuestras tropas al mando de Wang Chen, luego
de su entrada allí, tuvieron que dedicar primero todas sus energías a practicar
la austeridad, apoyarse en los propios esfuerzos y autoabastecerse a través de
la producción. Ahora ya está n firmemente plantadas y se han granjeado el
cálido apoyo de las minorías nacionales que allí habitan. En la actualidad, se
está llevando a cabo la reducción de los arriendos y los intereses, y el
próximo invierno se acometerá la reforma agraria, lo que hará que las masas nos
apoyen con mayor entusiasmo. El hecho de que Sinchiang esté bien conectado por
carreteras con el interior del país contribuye en gran medida al bienestar
material de las minorías nacionales. En cuanto al Tíbet, por lo menos en estos
dos o tres años no se podrá
________________
* Instrucciones internas del
Partido redactadas por el camarada Mao Tse-tung en nombre del CC del PCCh y
dirigidas al Buró del Suroeste y a la Comisión de Trabajo del PCCh en el Tíbet
y, por extensión, al Buró del Noroeste y al Subburó de Sinchiang.
74
75
efectuar la reducción de los arriendos ni la reforma agraria. En
Sinchiang viven centenares de miles de janes, mientras que en el Tíbet apenas
los hay, por lo cual nuestro ejército se halla en una zona de minorías
nacionales completamente diferente. No podremos ganarnos a las masas y
asegurarnos una posición invencible sino aplicando las dos siguientes políticas
fundamentales. La primera, practicar la austeridad y autoabastecernos a través
de la producción, influyendo con ello en las masas. Este es el eslabón más
fundamental. Ni aun cuando se hayan abierto al tráfico las carreteras podremos
valernos de ellas para transportar cereales en gran cantidad. Es posible que la
India acceda a proporcionar al Tíbet alimentos y otros productos en calidad de
intercambio, pero debemos tomar como base de sustentación la capacitación de
nuestro ejército para sobrevivir aun en el caso de que algún día la India deje
de suministrarnos alimentos y otros productos. Tenemos que hacer todos los
esfuerzos y adoptar medidas apropiadas para ganarnos a Dalai y a la mayor parte
de su camarilla gobernante y aislar al puñado de malvados, con miras a
efectuar, de manera incruenta y gradual y en un plazo de años, la
transformación económica y política del Tíbet ; pero también debemos prepararnos
para enfrentar la eventualidad de que los malvados conduzcan al ejército
tibetano a sublevarse y atacarnos por sorpresa, y para lograr que, aun en este
caso, nuestro ejército pueda sobrevivir y mantenerse en el Tíbet. Todo esto
depende de la austeridad y el autoabastecimiento a través de la producción.
Sólo cimentándonos en esta política, que es la más fundamental, podremos
alcanzar nuestro objetivo. La segunda política, que podemos y debemos poner en
práctica, consiste en abrir el intercambio comercial con la India y con el
interior del país y procurar el equilibrio de la balanza comercial del Tíbet,
de manera que no descienda en lo más mínimo el nivel de vida de la población
tibetana como consecuencia de la entrada de nuestro ejército en la zona, sino
que, por el contrario, se logre cierto mejoramiento de sus condiciones de vida.
Si no logramos resolver estos dos problemas, la producción y el comercio,
careceremos de base material para nuestra subsistencia, los malvados dispondrán
todos los días de recursos para azuzar contra nosotros a las masas atrasadas y
al ejército tibetano, y nuestra política de unirnos con la mayoría y aislar a
la minoría resultará ineficaz e impracticable.
De todas las opiniones contenidas en el telegrama del Buró del Suroeste
fechado el 2 de abril, sólo hay un punto que merece ser re-
76
fexionado de nuevo, y es el que se refiere a la reorganización del
ejército tibetano y la institución del comité militar-administrativo en un
plazo corto, lo cual exige consideración en cuanto a su posibilidad y
conveniencia. A nuestro juicio, actualmente no conviene reorganizar el ejército
tibetano, ni establecer formalmente comandos de subzonas militares, ni
instituir el comité militar-administrativo. Por el momento, podemos dejarlo
todo tal como está y, dando largas al asunto, aplazar la discusión de estos
problemas para uno o dos años más tarde cuando nuestro ejército efectivamente
pueda autoabastecerse por medio de la producción y se haya granjeado el apoyo
de las masas. Durante este lapso, podrá darse una de estas dos contingencias :
una, que surta efecto nuestra política de frente único para con la capa
superior, de unidad con la mayoría y aislamiento de la minoría, y que las masas
tibetanas se acerquen gradualmente a nosotros, de modo que los malvados y el
ejército tibetano no se atrevan a amotinarse; y la otra, que los malvados,
suponiéndonos débiles y fáciles de afrentar, conduzcan al ejército tibetano a
amotinarse, y que nuestro ejército lance un contraataque propinándoles golpes
en una lucha de autodefensa. Cualquiera de estas dos eventualidades será
favorable para nosotros. A los ojos de la camarilla gobernante del Tíbet, no
existen actualmente suficientes razones para llevar a cabo todo lo
establecido en el Acuerdo1 y
reorganizar el ejército tibetano.
Pero, dentro de unos años, las
cosas serán diferentes, y entonces
posiblemente se dará cuenta de que no le queda otro remedio
que aceptar la
ejecución de todo el Acuerdo y la
reorganización
del ejército tibetano. Si éste se
lanza a la rebelión y, lo que es
más, si se subleva no una
sino varias veces siendo en cada
ocasión aplastado por nuestro ejército, tendremos más razones para
reorganizarlo. Por lo visto, al aceptar el Acuerdo, tanto los dos Silon2 como
Dalai y la mayor parte de su camarilla lo hicieron a regañadientes y hoy se
muestran reacios a cumplirlo. En cuanto a nosotros, actualmente no sólo
carecemos de una base material, sino también de una base de masas y de un punto
de apoyo en la capa superior para llevar a efecto todo el Acuerdo; hacerlo a la
fuerza nos traería más desventajas que ventajas. Ya que ellos no quieren que se
ejecute el Acuerdo, pues bien, renunciemos a ello por ahora
postergando su cumplimiento. Cuanto
más tiempo transcurra,
más nos asistirá
la razón a nosotros y
menos a ellos. La
postergación no nos causará mucho daño, sino que, por el
contrario, puede traernos ventajas. Allá ellos con sus fechorías
e injusticias contra el pueblo;
nosotros,
77
a nuestro turno, nos dedicamos a hacer cosas buenas tales como la
producción, el comercio, la construcción de caminos, el servicio médico y el
trabajo de frente único (unión con la mayoría y educación paciente) con el
objeto de ganarnos a las masas, esperando a que llegue el momento maduro para
tratar sobre el cumplimiento de todo el Acuerdo. Incluso podemos abstenernos de
abrir escuelas primarias si ellos lo estiman inconveniente.
No se debe considerar la reciente manifestación en Lhasa como un
incidente fraguado exclusivamente por los dos Silon y otros malvados, sino como
una señal que nos ha hecho la gran mayoría de la camarilla de Dalai. Su
memorial de peticiones, muy táctico en el contenido, no declara la ruptura con
nosotros, sino que se limita a exigirnos concesiones. E1 punto que insinúa un
retorno a la práctica de la dinastía Ching y que significaría no acantonar
tropas del Ejército de Liberación en el Tíbet, no interpreta su verdadera
intención. Sabiendo a ciencia cierta que esto es impracticable, lo que
pretenden es canjear este punto por los otros. La crítica que han hecho a Dalai
XIV en su memorial tiene como propósito eximirlo de la responsabilidad política
de esta manifestación. Se presentan como defensores de los intereses de la
nacionalidad tibetana, conscientes de que, siendo más débiles que nosotros en
fuerza militar, son más poderosos en cuanto a influencia social. Debemos
aceptar de hecho (no en la forma) sus peticiones, aplazando la ejecución
completa del Acuerdo. Fue premeditado el momento elegido por ellos para esta
manifestación, momento anterior a la llegada de Panchen. Cuando Panchen llegue
a Lhasa, probablemente invertirán grandes esfuerzos en atraerlo e incorporarlo
a su camarilla. Si hacemos bien nuestro trabajo de modo que Panchen no se
preste a su juego y vuelva sano y salvo a Shigatse, la situación se tornará más
favorable para nosotros. Sin embargo, durante cierto tiempo no podremos poner
fin a nuestra carencia de base material, ni superar su ventaja en cuanto a
influencia social, y permanecerá sin cambio, por consiguiente, la renuencia de
la camarilla de Dalai a cumplir cabalmente el Acuerdo. En la actualidad,
debemos tomar la ofensiva en la forma, censurando como irrazonables
(violatorias del Acuerdo) esta manifestación y sus peticiones; pero, en los
hechos, debemos disponernos a hacer concesiones y prepararnos para emprender la
ofensiva (poner en ejecución el Acuerdo) en el futuro, cuando las condiciones
estén maduras.
Esperamos que reflexionen sobre esto y nos comuniquen por telegrama sus
opiniones.
78
NOTAS
1 Se refiere al Acuerdo entre el
Gobierno Popular Central y el Gobierno Local del Tíbet sobre las Disposiciones
para la Liberación Pacífica del Tíbet, firmado el 23 de mayo de 1951.
2 Título de los dos más altos
funcionarios administrativos por debajo de Dalai. En ese entonces eran
Lukhangwa y Lozang Tashi, reaccionarios propietarios de siervos.
LA CONTRADICCIÓN ENTRE
LA CLASE OBRERA Y LA BURGUESÍA
ES LA CONTRADICCIÓN PRINCIPAL
EN EL ORDEN INTERNO DE CHINA *
6 de junio de 1952
Una vez derribadas la clase terrateniente y la burguesía burocrática, la
contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional pasó a ser la
contradicción principal de orden interno en China y, por consiguiente, no se
debe seguir calificando de clase intermedia a la burguesía nacional.
________________
* Acotación hecha por el camarada
Mao Tse-tung a un documento redactado por el Departamento de Trabajo de Frente
Único del CC del PCCh. En ella el camarada Mao Tse-tung criticó al jefe de
dicho organismo por su erróneo punto de vista de considerar a la burguesía
nacional como una clase intermedia.
79
UNÁMONOS Y TRACEMOS UNA CLARA LÍNEA DE DEMARCACIÓN ENTRE NOSOTROS Y EL
ENEMIGO *
4 de agosto de 1952
De un año a esta fecha hemos venido haciendo la guerra, sosteniendo
negociaciones y procurando la estabilidad al mismo tiempo.
La situación de la guerra en Corea quedó definida en julio del año
pasado, pero en ese momento aún no estábamos seguros de lograr la estabilidad
financiera y económica del país. En el pasado, nos limitábamos a decir:
"Los precios están básicamente estabilizados y los ingresos y egresos han
llegado a un equilibrio aproximado", queriendo expresar con ello que aún
no se había logrado la estabilidad de los precios ni el equilibrio de los
ingresos y egresos. Los ingresos estaban por debajo de los egresos, lo que
constituía un problema. Por eso en una reunión convocada en septiembre del año
pasado por el CC del PCCh, se planteó la tarea de aumentar la producción y
practicar un riguroso régimen de economías. En octubre, yo planteé lo mismo en
la III Sesión del I Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política.
Durante la campaña por aumentar la producción y practicar economías, se
descubrieron casos bastante graves de corrupción administrativa, despilfarro y
burocratismo. En diciembre se desplegó la campaña contra los "tres
males" y, en seguida, la campaña contra los "cinco males". Hoy,
estas dos campañas han salido triunfantes, la situación ha quedado
completamente clara y reina una gran estabilidad en el país.
E1 año pasado, los gastos de la Guerra de Resistencia a la Agresión
Norteamericana y en Ayuda a Corea y los de la construcción nacional fueron más
o menos equivalentes, en una proporción de mitad y mitad.
________________
* Puntos esenciales del discurso
pronunciado por el camarada Mao Tse-tung en la 38.ª Sesión del Comité
Permanente del I Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del
Pueblo Chino.
80
81
Este año, en cambio, los gastos de la guerra, según se calcula, serán
solamente la mitad de los del año pasado. En la actualidad, el número de
nuestros efectivos ha sido reducido, pero sus equipos han sido reforzados.
Durante veintitantos años de guerra nunca tuvimos aviación, y siempre fue el
enemigo el que nos bombardeó. Ahora disponemos de aviación, así como de cañones
antiaéreos, cañones de otros tipos y tanques. La Guerra de Resistencia a la
Agresión Norteamericana y en Ayuda a Corea es una inmensa escuela, y en ella
realizamos maniobras de gran envergadura que nos proporcionan una enseñanza
superior a la de las academias militares. Si la guerra se prolonga un año más,
todas nuestras fuerzas de tierra podrán ir por turnos a recibir entrenamiento
en ella.
Respecto de esta guerra, se nos presentaron, en un principio, tres
problemas: primero, el de si seríamos capaces de combatir; segundo, el de si
podríamos aguantar en la defensa, y tercero, el de si tendríamos de qué
alimentarnos.
E1 problema de si seríamos capaces de combatir quedó resuelto a los dos
o tres meses. El enemigo tiene más cañones que nosotros, pero su moral es baja;
tiene mucho hierro, pero le falta moral.
El año pasado se resolvió también el problema de si podríamos aguantar
en la defensa. La solución reside en meterse dentro de túneles. Hemos
construido defensas en dos niveles. Cuando el enemigo llega en un asalto,
entramos en los túneles. Sucede a veces que el enemigo ocupa la superficie,
pero el subsuelo continúa siendo nuestro. Cuando el enemigo entra en las
posiciones de la superficie, lanzamos contraataques infligiéndole enormes
bajas. Es gracias a este método autóctono como capturamos armas de fuego modernas.
El enemigo queda sin saber qué hacer con nosotros.
El problema de alimentarse, o sea, el de garantizar el avituallamiento,
permaneció sin solución durante mucho tiempo. En aquel entonces ignorábamos que
se podía abrir túneles para guardar cereales. Ahora ya lo sabemos. Cada
división cuenta con víveres para tres meses, depósitos e incluso salas de
reuniones, y la gente vive en condiciones bastante buenas dentro de los
túneles.
Ahora ya tenemos una orientación clara, posiciones sólidas y un
suministro garantizado, y cada combatiente comprende que debe perseverar hasta
el fin.
En última instancia, ¿hasta cuándo combatiremos y hasta cuándo
negociaremos? Yo diría que debemos seguir negociando y combatiendo y que,
después de todo, hemos de llegar a la paz.
82
¿Por qué, después de todo, se ha de llegar a la paz? La guerra no puede
durar treinta o cien años, pues su prolongación indefinida sería muy
desfavorable para los Estados Unidos.
Primero, porque así tendrían más muertos. Ya han perdido más de treinta
mil hombres luchando por mantener en sus manos a unos diez mil prisioneros. De
todos modos, ellos tienen mucha menos gente que nosotros.
Segundo, porque así tendrían que gastar más dinero. Ellos gastan más de
10.000 millones de dólares por año. Nosotros gastamos mucho menos que ellos y,
además, este año nuestros gastos se reducirán a la mitad respecto al año
pasado. La revisión de cuentas en las campañas contra los "tres
males" y contra los "cinco males" nos ha dejado un saldo
suficiente para sostener la guerra por un año y medio más. De este modo,
podemos dedicar a la construcción nacional todo el dinero obtenido con el
aumento de la producción y la práctica de economías.
Tercero, ellos se ven acosados por contradicciones tanto externas como
internas, difíciles de superar.
Cuarto, hay otro problema, de orden estratégico. El punto clave de la
estrategia norteamericana es Europa. Cuando enviaron tropas a invadir Corea, no
se imaginaron que mandaríamos tropas de auxilio de ese país.
Nuestros asuntos son relativamente fáciles de manejar. Somos dueños
absolutos de nuestros asuntos internos. Pero, el cargo de jefe del Estado Mayor
de los EE.UU. no lo desempeñamos nosotros, sino uno de los suyos. Por lo tanto,
el que continúe o no la guerra de Corea, depende sólo en un 50 por ciento de
los coreanos y nosotros.
En resumen, para los EE.UU. la tendencia general se ha hecha
irreversible: no hacer la paz los desfavorece.
El parloteo de que pronto estallará una tercera guerra mundial es puro
bluf. Debemos hacer esfuerzos por asegurarnos un lapso de diez años para
construir la industria y echar cimientos sólidos.
Debemos unirnos estrechamente y deslindar campos con el enemigo. Si hoy
somos poderosos, eso se debe a la unión del pueblo de todo el país y a la
cooperación de todos los que estamos aquí presentes y de los diversos partidos
democráticos y organizaciones populares. Es sumamente importante unirnos y
trazar una clara línea de demarcación entre nosotros y el enemigo. El Dr. Sun
Yat-sen fue un hombre honesto, pero, ¿por qué fracasó la Revolución de 1911,
por él dirigida? He aquí las razones : Primero, no repartió las tierras;
83
segundo, no se dio cuenta de la necesidad de reprimir a la
contrarrevolución, y tercero, no libró una lucha aguda contra el imperialismo.
Además de la línea divisoria entre nosotros y el enemigo, hay que trazar,
dentro de nuestras propias filas, la línea de distinción entre lo correcto y lo
erróneo. Esta última ocupa un puesto secundario respecto de aquélla. Por
ejemplo, para el caso de la gran mayoría de los culpables de corrupción
administrativa, de lo que se trata es de distinguir lo correcto de lo erróneo;
ellos son reeducables y se diferencian de los contrarrevolucionarios.
Hay que realizar una labor de educación en los diversos partidos
democráticos y los círculos religiosos para que no caigan en la trampa del
imperialismo y no se coloquen del lado del enemigo. Tomando el budismo como
ejemplo, éste tiene pocos vínculos con el imperialismo, y su ligazón es, en lo
fundamental, con el feudalismo. A causa del problema de la tierra, la lucha
contra el feudalismo afectó a los monjes, y los que recibieron el golpe fueron
gentes como los abades y padres superiores. Con el derribamiento de esa
minoría, los Lu Chi-shen1 fueron liberados. Yo no creo en el budismo, pero
tampoco me opongo a que los budistas se organicen en una asociación para unirse
y deslindar campos con el enemigo. ¿Habrá que suprimir algún día el frente
único? Yo no abogo por su supresión. Estamos dispuestos a unirnos con todos
aquellos que realmente deslinden campos con el enemigo y sirvan al pueblo.
Nuestra nación tiene futuro, su perspectiva es amplia. En un principio,
nos preguntábamos si podríamos restaurar la economía nacional en tres años.
Pero resulta que lo hemos conseguido en dos años y medio de arduos esfuerzos y,
lo que es más, hemos iniciado la construcción planificada. Todos debemos
unirnos y trazar una clara línea de demarcación entre nosotros y el enemigo, de
modo que nuestra nación avance con paso seguro.
NOTAS
1 Personaje de la novela clásica china A la orilla del agua . Era un
monje humilde antes de sumarse al ejército de campesinos rebeldes de la montaña
Liangshan.
CONGRATULACIONES A LOS VOLUNTARIOS
DEL PUEBLO CHINO
POR SU IMPORTANTE VICTORIA *
24 de octubre de 1952
En coordinación con el Ejército Popular de Corea, nuestros Voluntarios
iniciaron el 18 de septiembre, en todo el frente, contraataques tácticos contra
las tropas enemigas y, en el término de un mes, les hicieron más de treinta mil
muertos y heridos, logrando una importante victoria; el Comité Central del
Partido y su Comisión Militar los felicitan calurosamente a ustedes y a todos
los camaradas mandos y combatientes. Este tipo de operación consiste en
concentrar una fuerza superior en efectivos y potencia de fuego para emprender
una acción sorpresiva sobre varios puntos de importancia táctica previamente
escogidos, aniquilando, en su totalidad o en su mayor parte, pelotones,
compañías o batallones del enemigo; luego, al producirse el contraataque de
éste, infligirle otro gran número de bajas en repetidos combates; y,
finalmente, a tono con las circunstancias, defender con tenacidad todos
aquellos puntos conquistados cuya conservación sea posible y abandonar los que
no podarnos defender, a fin de mantener la iniciativa y preparar un
contraataque posterior. Si continuamos aplicando este método de combate,
conduciremos al enemigo a un colapso letal y lo obligaremos a recurrir a una
solución de compromiso para poner fin a la guerra de Corea. Desde julio del año
pasado, cuando adoptamos el método de guerra de firmes posiciones, hemos
causado al enemigo pérdidas mucho mayores que en las operaciones de guerra de
movimientos, anteriores a dicho mes. Nuestras pérdidas, en cambio, han
disminuido en gran medida; el promedio mensual de
________________
* Instrucciones para los altos
mandos de los Voluntarios del Pueblo Chino, redactadas por el camarada Mao
Tse-tung en nombre del CC del PCCh y de su Comisión Militar.
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85
pérdidas humanas en los quince meses transcurridos desde julio del año
pasado, por lo que se refiere a los Voluntarios, se ha reducido en más de dos
tercios respecto del promedio de los ocho meses anteriores. Esto se debe
precisamente a que hemos utilizado aquel método de combate con el apoyo en esas
posiciones nuestras. En el presente período, iniciado el 18 de septiembre, este
método se viene aplicando de manera aún más organizada y comprensiva de toda la
línea de batalla, por lo cual merece particular atención.
Con motivo del segundo aniversario de la entrada de los Voluntarios en
la guerra de Corea, expresamos nuestro deseo de que ustedes resuman sus
experiencias, eleven más aún su espíritu de organización, perfeccionen su
táctica, ahorren municiones y estrechen su unidad con los camaradas y el pueblo
coreanos para conquistar mayores triunfos en los futuros combates.
CONTRA EL BUROCRATISMO, EL AUTORITARISMO Y LA VIOLACIÓN DE LA LEY Y LA
DISCIPLINA *
5 de enero de 1953
El asunto de la lucha contra el burocratismo, el autoritarismo y la
violación de la ley y la disciplina debe llamar la atención de nuestros
organismos dirigentes a todos los niveles.
En la campaña contra los “tres males”, nuestro Partido ha resuelto
básicamente dos problemas - la corrupción administrativa y el despilfarro - que
se advertían entre muchos miembros del personal a nivel central, de región, de
provincia (municipio) y de prefectura, y también ha eliminado en lo fundamental
este tipo de burocratismo que se caracteriza por el aislamiento de muchos
cuadros dirigentes respecto del personal de las entidades bajo su dirección.
Pero, en numerosos lugares, frentes de trabajo y departamentos, continúa
prácticamente intacto este otro tipo de burocratismo: Algunos cuadros
dirigentes ignoran los sufrimientos de las masas populares, desconocen la
situación de los organismos de abajo que se hallan algo alejados de sus
despachos, y no tienen noticia de que, entre los cuadros a nivel distrital,
territorial y cantonal, existen muchos elementos malvados, culpables de
numerosos casos de autoritarismo y violación de la ley y la disciplina; o,
aunque conocen algo de esos elementos y casos, se muestran insensibles, no se
indignan ante ellos ni los consideran una cosa grave y, en consecuencia, no
toman medidas enérgicas para apoyar a las personas rectas y castigar a los
elementos malvados, estimular las acciones encomiables y terminar con las
fechorías. Veamos, por ejemplo, el tratamiento que se da a las cartas
procedentes de las masas. Según informes recibidos, el gobierno popular de
cierta provincia tiene
________________
* Instrucciones internas del
Partido redactadas por el camarada Mao Tse-tung en nombre del CC del PCCh.
86
87
amontonadas más de setenta mil cartas sin haber abordado los problemas
que plantean. En cuanto a las cartas acumuladas en los organismos del Partido y
el gobierno por debajo del nivel provincial, no conocemos su número exacto,
pero podemos imaginarnos lo considerable que debe ser. En la mayor parte de
estas cartas, las masas plantean problemas pidiendo los resolvamos y, en muchas
de ellas, denuncian gravísimos crímenes de algunos cuadros, casos que deben ser
encarados sin demora.
El burocratismo y el autoritarismo no sólo hasta ahora han sido un grave
mal para nuestro Partido y nuestro gobierno, sino que lo seguirán siendo
durante largo tiempo. Visto el problema desde el ángulo del origen social, se
trata de un reflejo en el Partido y el gobierno de los vestigios del estilo de
trabajo reaccionario (estilo antipopular, kuomintanista) de las clases
gobernantes reaccionarias en su relación con el pueblo. Visto desde el ángulo
del trabajo de dirección y los métodos de dirección de nuestros organismos
partidarios y gubernamentales, el problema es que fa asignación de las tareas
no va acompañada de una explicación de las pautas y límites de cada política ni
de lo que debe ser el estilo de trabajo, o sea, que a los cuadros de los
niveles medio e inferior se les asignan tareas sin darles, al mismo tiempo,
reiteradas indicaciones acerca de las pautas y límites de cada política ni del
correcto estilo de trabajo. E1 problema es que no se ha hecho un examen
adecuado, o siquiera un simple examen, de los cuadros a diversos niveles, en
particular a nivel distrital, territorial y cantonal. El problema es que
todavía no se ha procedido al trabajo de consolidación del Partido en los tres
niveles arriba mencionados o no se ha librado, en el curso de este trabajo, una
lucha contra el autoritarismo y por la depuración de los elementos que han
violado la ley y la disciplina. El problema es que todavía no se ha combatido
ni liquidado ese tipo de burocratismo que persiste entre los cuadros de los
organismos superiores, de nivel prefectural para arriba, y que se caracteriza
por que ignoran o miran con indiferencia los sufrimientos de las masas
populares y lo que ocurre en las organizaciones de base. Si reforzamos nuestro
trabajo de dirección y mejoramos nuestros métodos de dirección, se reducirá
gradualmente la incidencia del burocratismo y el autoritarismo, que tanto daño
hacen al pueblo, y muchos de nuestros organismos partidarios y gubernamentales
tardarán menos en desprenderse del estilo de trabajo kuomintanista. Asimismo,
el considerable número de elementos malvados infiltrados en los organismos del
Partido y el gobierno serán expulsados más pronto y los
88
numerosos fenómenos perniciosos que se observan actualmente serán
eliminados más temprano.
Por lo tanto, se les pide a ustedes que, en coordinación con la
consolidación y la construcción del Partido y otros trabajos y empezando por
abordar los problemas planteados en las cartas de las masas, efectúen en 1953
una investigación sobre los casos de burocratismo, autoritarismo y violación de
la ley y la disciplina y desplieguen una lucha resuelta contra los culpables.
Los casos más representativos deben ser ampliamente denunciados en la prensa.
Quienes hayan violado de manera grave la ley deben ser castigados
judicialmente; si se trata de un miembro del Partido, se le debe aplicar,
además del castigo judicial, la sanción disciplinaria pertinente. Los comités
del Partido a todos los niveles deben tomar la decisión de castigar a los
elementos que hayan violado la ley y la disciplina y que sean odiados
acerbamente por las masas y expulsarlos de los organismos del Partido y el
gobierno, condenando a los peores a la pena máxima, de modo que el pueblo
descargue su indignación y que los cuadros y masas reciban la educación
correspondiente. Mas, cuando la amplia lucha contra los elementos malvados y
los fenómenos perniciosos llegue a determinada etapa, debemos investigar y
analizar los casos más representativos de personas y acciones encomiables
registrados en diversos lugares y exaltarlos, a fin de que toda la militancia
se ponga a la par de esos dignos ejemplos y que se promueva lo sano y se
aplaste lo maligno. Nos asiste la convicción de que no serán pocos los casos
representativos de personas y acciones encomiables en diversas partes del país.
CRITICAR EL CHOVINISMO DE GRAN JAN *
16 de marzo de 1953
En algunos lugares vienen acusando una grave anormalidad las relaciones
entre las nacionalidades. Tal situación es intolerable para los comunistas. Es
indispensable criticar a fondo las ideas chovinistas de gran jan que se
manifiestan de modo grave entre muchos militantes y cuadros de nuestro Partido,
ideas reaccionarias de la clase terrateniente y la burguesía, ideas
kuomintanistas, reflejadas en las relaciones entre las nacionalidades; se debe
proceder inmediatamente a corregir los errores al respecto. Es preciso enviar a
todos los lugares donde habitan minorías nacionales delegaciones de visita
encabezadas por camaradas que comprendan nuestra política sobre la cuestión
nacional y lleven en su pecho una gran simpatía por los compatriotas de las
minorías nacionales, que todavía hoy sufren a causa de la discriminación. Estas
delegaciones deben realizar un concienzudo trabajo de investigación y estudio y
ayudar a los organismos locales del Partido y el gobierno a descubrir los
problemas existentes y a resolverlos; sus visitas no deben ser al estilo de
"ver las flores desde un caballo al trote".
Partiendo de los numerosos datos de que disponernos, el CC considera que
casi en todos los lugares donde tienen asiento minorías nacionales existen
problemas por resolver, algunos de ellos gravísimos. Aparentemente reinan la
calma y la paz, pero en el fondo subyacen problemas muy serios. Los problemas
descubiertos en diversos lugares durante estos dos o tres años han demostrado
que el chovinismo de gran jan está presente casi por todas partes. Sería muy
peligroso que no aprehendiéramos este momento para realizar una educación y
superar resueltamente el chovinismo de gran jan en el seno del Partido
________________
* Instrucciones internas del
Partido redactadas por el camarada Mao Tse-tung en nombre del CC del PCCh.
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90
y el pueblo. E1 problema que se advierte en las organizaciones del
Partido y en el seno de las masas en cuanto a las relaciones entre las
nacionalidades no es, en muchos lugares, de simples vestigios del chovinismo de
gran jan, sino de graves manifestaciones del mismo. En otras palabras, las
ideas burguesas dominan en la mente de una parte de los camaradas y del pueblo
que no ha recibido una educación marxista ni asimilado la política del CC sobre
la cuestión nacional. Por tanto, es necesario efectuar una concienzuda
educación a fin de resolver paso a paso este problema. Además, los periódicos
deben de insertar un buen número de artículos que, con base en los hechos,
hagan críticas abiertas a este respecto, para educar a los militantes y al
pueblo.
RESOLVER EL PROBLEMA DE LOS
“CINCO EXCESOS” *
19 de marzo de 1953
1. En el trabajo de
nuestros organismos partidarios y gubernamentales en las zonas rurales existe
un problema que los aleja seriamente de las masas campesinas y que lesiona los
intereses del campesinado y de sus activistas; se trata de los "cinco
excesos”. Con este término se alude a lo siguiente: excesivas tareas, excesivas
reuniones y cursillos, excesivo papeleo de informes y encuestas, excesivos
organismos y excesivas funciones asignadas a los activistas. Estos fenómenos
existen desde hace mucho y, para encarar algunos de ellos, el CC ya dio
instrucciones a los comités del Partido a distintos niveles exigiendo que les
pusieran serio cuidado y los solucionaran. Sin embargo, en vez de ser resuelto,
el problema se ha tornado cada vez más grave. Esto se debe a que el problema en
su conjunto no ha sido planteado en forma sistemática y, sobre todo, a que no
se ha desplegado una lucha contra el dispersionismo y el burocratismo en los
organismos dirigentes del Partido y el gobierno a los cinco niveles: central, regional,
provincial (municipal), prefectural y distrital. Subrayamos esta última razón
porque generalmente la presencia de los "cinco excesos" en los
territorios y cantones no tiene su raíz allí mismo, sino en los organismos
superiores, en el grave dispersionismo y burocratismo manifiestos en los
organismos dirigentes partidarios y gubernamentales de instancia distrital para
arriba; estos fenómenos son parcialmente producto, hasta hoy intacto, de los
tiempos de la guerra revolucionaria y de la reforma agraria. De ahí que, en
este año de 1953, en el curso de la ejecución las instrucciones del CC sobre la
lucha contra el burocratismo, el autoritarismo y la violación de la ley y la
disciplina, sea necesario
________________
* Instrucciones internas del
Partido redactadas por el camarada Mao Tse-tung en nombre del CC del PCCh.
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poner el acento en la tarea de superar el burocratismo y el
dispersionismo de los organismos dirigentes y de desechar las normas y
procedimientos que con el tiempo se hayan hecho obsoletos; sólo de esta manera
se podrá resolver el problema. En adelante, los principales camaradas
dirigentes de los comités del Partido y el gobierno de nivel distrital para
arriba deben establecer, a la luz de las condiciones reales, disposiciones
apropiadas para que los organismos dirigentes de distintos niveles sepan cómo
proceder cuando asignan tareas, convocan reuniones o congregan gente para
cursillos, despachan formularios de encuestas o solicitan informes a los
organismos inferiores, determinan la estructura organizativa de los territorios
y cantones o hacen uso de los activistas del campo ; algunas de las
disposiciones al respecto deben ser determinadas, en forma unificada, por las
autoridades centrales. Hay que descartar resueltamente las normas y
procedimientos viejos e inadecuados que permiten a muchos departamentos de
trabajo de distintos niveles del Partido, el gobierno y las organizaciones
populares asignar, cada uno por su cuenta, tareas a los organismos inferiores,
convocar a su antojo a cuadros de los niveles inferiores y a activistas del
campo para reuniones o cursillos, despachar una profusa cantidad de formularios
de encuestas y pedir arbitrariamente informes a los organismos inferiores o a
las aldeas; todo eso debe ser reemplazado por normas y procedimientos que
impliquen una acción dirigida, que estén unificados y correspondan a las
condiciones reales. En cuanto a la presencia en cada cantón de un abigarrado
aparato de comités y a la asignación de excesivas funciones a los activistas en
las zonas rurales, también debemos eliminar resueltamente pero en forma metódica
estos fenómenos, pues entorpecen la producción y nos divorcian de las masas.
2. En lo que respecto a
los departamentos interesados del Partido del gobierno y de las organizaciones
populares a nivel central, el Comité Central asigna a los camaradas de
responsabilidad directa del Departamento de Organización del Comité Central,
del Consejo Administrativo del Gobierno Popular Central y de las tres
comisiones del mismo Consejo - económico-financiera, cultural-educacional y
político-jurídica - la tarea de desenmarañar de inmediato los problemas que han
dado origen a los "cinco excesos", establecer las normas y
procedimientos adecuados e informar de todo ello al Comité Central.
3. En cuanto a las
grandes regiones administrativas y provincias (municipios), los camaradas de
responsabilidad directa de los burós y subburós regionales del CC, de los
comités provinciales (municipales)
93
del Partido, así como de los organismos administrativos a los niveles
correspondientes, deben encargarse de desenmarañar el problema de los
"cinco excesos", adoptar medidas para solucionarlo en sus respectivos
niveles e informar de ello al CC. Para tal efecto, pedimos que los burós y
subburós regionales del CC y los comités provinciales (municipales) del Partido
envíen, cada uno, un grupo de inspección, encargado exclusivamente de indagar
el problema de los "cinco excesos", a investigar la situación de uno o
dos territorios o cantones bajo su jurisdicción (uno o dos barrios o calles en
la zona urbana), a fin de recoger elementos de juicio para la solución del
problema.
4. En cuanto a los
organismos de niveles prefectural y distrital, los comités provinciales del
Partido quedan con la responsabilidad de orientar la solución del problema de
los "cinco excesos".
5. La producción agrícola
es la tarea de todas las tareas en el campo, y las demás labores que se
desarrollan allí deben girar en torno suyo y ponerse a su servicio. Es preciso
ahorrarse toda pretendida tarea y todo método de trabajo que obstaculicen la
producción de los campesinos. En la actualidad, la agricultura china es
fundamentalmente una dispersa economía pequeño-campesina, en la que aún se
utilizan aperos anticuados, y difiere mucho de la agricultura colectivizada de
la Unión Soviética, en que se emplean máquinas. Por eso, en el presente período
de transición, todavía es imposible una producción unificada y planificada en
la agricultura, excepto las granjas estatales ; no podemos intervenir más de la
cuenta en las actividades de los campesinos. En el presente período sólo
podemos guiar la producción agrícola por medio de la política de precios y de
determinados trabajos necesarios y factibles en los terrenos económico y
político, haciéndola así entrar en coordinación con la producción industrial y
colocándola dentro de la órbita del plan económico del Estado. Todo
"plan" agrícola o "tarea" del campo que rebase estos
límites caerá en la inoperancia y provocará la oposición de los campesinos,
alejando, en consecuencia, a nuestro Partido de las masas campesinas, que
constituyen más del 80 por ciento de la población del país, cosa que sería
sumamente peligrosa. Lo que se llama cinco excesos en el trabajo de los
territorios y cantones acusa, en alto porcentaje, una intervención excesiva en
las actividades de los campesinos (en un porcentaje menor es producto, hasta
hoy persistente, de las necesidades de la guerra revolucionaria y de la reforma
agraria). Este fenómeno, que ha producido descontento entre los campesinos,
debe ser eliminado.
CRITICA A LIU SHAO-CHI Y YANG SHANG-KUN POR SU INFRACCIÓN DISCIPLINARIA
COMETIDA AL EXPEDIR ARBITRARIAMENTE DOCUMENTOS EN NOMBRE DEL COMETE CENTRAL *
19 de mayo de 1953
1
De hoy en adelante, cualquier documento o telegrama que se haya de
expedir en nombre del Comité Central sólo podrá ser despachado después de que
yo lo haya leído; de otra manera, no tendrá validez. Hagan el favor de tener
esto en cuenta.
2
1) Encárguense, por favor,
de chequear los telegramas y documentos emitidos entre el 1° de agosto pasado y
el 5 del presente mes (se han revisado los emitidos antes del 1° de agosto) en
nombre del Comité Central o de la Comisión Militar y vean si algunos han sido
despachados sin previa lectura mía y, en caso afirmativo, establezcan su número
(exceptuando los expedidos durante mis viajes de inspección y cuando estuve en
uso de licencia por enfermedad). Sírvanse informarme del resultado.
2) Fue erróneo y
violatorio de la disciplina emitir arbitrariamente, sin previa lectura mía,
resoluciones de varias reuniones convocadas con anterioridad por la dirección
central.
_________________
* Dos notas en que el camarada Mao
Tse-tung criticó a Liu Shao-chi y Yang Shang-kun.
94
CRITICA A LOS CONCEPTOS DE DERECHA QUE
SE APARTAN DE LA LÍNEA GENERAL *
15 de junio de 1953
La línea general y la tarea general del Partido para el período de
transición1 consisten en cumplir en lo fundamental la industrialización del
país y las transformaciones socialistas de la agricultura, de la artesanía y de
la industria y comercio capitalistas en un lapso de diez a quince años o algo
más. Esta línea general es el faro que nos ilumina en todos los frentes de
trabajo. No debemos apartarnos de ella, pues de lo contrario incurriremos en
errores de "izquierda" o de derecha.
Hay quienes consideran demasiado largo el período de transición y se
impacientan. Esto los conducirá a errores de "izquierda". Otros
siguen parados en el mismo sitio después de alcanzado el triunfo de la
revolución democrática. Sin comprender que ha cambiado el carácter de la
revolución, continúan trabajando por su "nueva democracia" y no por
las transformaciones socialistas. Esto los conducirá a errores de derecha. Si
hablamos de la agricultura, el único camino para la agricultura de nuestro país
es el camino socialista. Desarrollar el movimiento de ayuda mutua y cooperación
y elevar constantemente las fuerzas productivas agrícolas es el eslabón central
de la labor del Partido en las zonas rurales.
La desviación de derecha se manifiesta en frases como las tres
siguientes:
"Establecer firmemente el orden social de nueva democracia".
Esta formulación es perjudicial. En el período de transición, todos los días
___________________
* Parte de un discurso pronunciado
por el camarada Mao Tse-tung en una reunión del Buró Político del CC del PCCh.
En él criticó conceptos oportunistas de derecha, tales como el de
"establecer firmemente el orden social de nueva democracia", formulados
por Liu Shao-chi y por otros.
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96
se producen cambios y surgen factores socialistas. Así, pues, ¿cómo
"establecer firmemente" el llamado "orden social de nueva
democracia"? ¡Menudo empeño! Pongamos por caso las empresas industriales y
comerciales privadas, que se hallan en curso de transformación; si se fuera a
"establecer" un orden en el segundo semestre del presente año, éste
perdería su "firmemente" el año que viene. Por su parte, el
movimiento de ayuda mutua y cooperación en la agricultura también registra
cambios cada año. El período de transición está lleno de contradicciones y
luchas. Nuestra lucha revolucionaria de hoy es más profunda incluso que la
lucha revolucionaria armada del pasado. Se trata de una revolución que
enterrará definitivamente el sistema capitalista y todos los demás sistemas de
explotación. La idea de "establecer firmemente el orden social de nueva
democracia" no se ajusta a la realidad de la lucha y obstruye el
desarrollo de la causa socialista.
"Marchar de la nueva democracia hacia el socialismo". Esta
formulación es oscura. "Marchar hacia" y nada más; año tras año
“marchar hacia”, y al cabo de quince años ¿seguir hablando de "marchar
hacia"? “Marchar hacia” significa no haber llegado. A primera vista tal
formulación es pasable; pero, si se la analiza detenidamente, se verá que no es
adecuada.
"Proteger firmemente los bienes privados". Como los campesinos
medios temían "sobresalir" y, en consecuencia, ver
"comunizados" sus bienes, hubo quienes salieron a lanzar esta
consigna para tranquilizarlos. En realidad, esto es incorrecto.
Es más apropiada nuestra formulación de transición gradual al
socialismo. Aquí "gradual" implica un lapso de quince años, y hay que
ver que cada año tiene doce meses. Avanzar demasiado rápido es
"izquierdismo"; no avanzar en absoluto es demasiado derechismo.
Debemos luchar tanto contra la desviación de "izquierda" como contra
la de derecha y llevar adelante la transición gradual hasta el cumplimiento de
todo el proceso.
NOTAS
1 Por "período de transición" se entiende aquí el período que
va de la fundación de la República Popular China al cumplimiento fundamental de
las transformaciones
97
socialistas. La línea general y la tarea general del Partido para ese
período consistían en cumplir fundamentalmente la industrialización del país y
las transformaciones socialistas de la agricultura, de la artesanía y de la
industria y comercio capitalistas en un lapso que habría de ser bastante largo.
Aquí, el término “período de transición” no tiene el mismo sentido que cuando
es empleado por el camarada Mao Tse-tung en la X Sesión Plenaria del VIII
Comité Central del Partido, celebrada en setiembre de 1962, y en años
posteriores, para referirse a todo el período histórico del paso del
capitalismo al comunismo.
97
LA LIGA DE LA JUVENTUD DEBE TENER PRESENTES EN SU TRABAJO LAS
CARACTERÍSTICAS PROPIAS DE LOS JÓVENES *
30 de junio de 1953
Ya pertenece al pasado el problema de las pretensiones independentistas
de la Liga de la Juventud respecto del Partido. El problema actual de la Liga
no es que tenga pretensiones independentistas, sino que carece de actividades
independientes.
La Liga de la Juventud debe poner su trabajo en consonancia con la tarea
central del Partido, pero, dentro de este contexto, debe tener sus actividades
independientes y tomar en cuenta las características propias de la juventud. En
1952, en una conversación con camaradas del Comité Central de la Liga, sometí
dos temas al estudio de ese organismo. Uno, cómo debía dirigir el Partido el
trabajo de la Liga, y el otro, cómo debía ésta realizar su trabajo. Ambos temas
conllevan el problema de cómo tomar en cuenta las características propias de
los jóvenes. Los comités del Partido en diversos lugares han manifestado su
satisfacción con el trabajo de la Liga, y esto se debe a que ha puesto su labor
en consonancia con la tarea central del Partido. Ahora, coloquemos sobre el
tapete un motivo de insatisfacción, y es que en su trabajo la Liga no ha
organizado actividades independientes que concuerden con los rasgos propios de
la juventud. Los organismos dirigentes, tanto del Partido como de la Liga,
deben aprender a conducir el trabajo de la Liga y hacerse duchos en organizar y
educar a las grandes masas juveniles teniendo como eje la tarea central del
Partido y tomando en cuenta las características de los jóvenes.
_________________
* Palabras pronunciadas por el
camarada Mao Tse-tung en audiencia concedida al Presidium del II Congreso
Nacional de la Liga de la Juventud de Nueva Democracia de China.
98
99
Bajo la dirección del Partido, la Liga se ha desempeñado activamente en
el trabajo revolucionario en todos los terrenos y ha obtenido grandes éxitos.
Sin la juventud, no podría triunfar la causa revolucionaria ni en las fábricas
ni en las zonas rurales ni en el ejército ni en los centros docentes. La
juventud china es muy disciplinada, y ha cumplido todas las tareas que le ha
asignado el Partido. Ahora, con el término de la guerra de Corea y la
conclusión de la reforma agraria, el centro de gravedad de nuestro trabajo en
el país está trasladándose a las transformaciones socialistas y a la
construcción socialista. De ahí la necesidad de aprender. La Liga debe aprender
a dirigir a los jóvenes para que éstos, junto con los mayores, promuevan
exitosamente la agricultura en el campo, la industria en la ciudad, el estudio
en los centros docentes y el trabajo de oficina en las entidades oficiales, así
como el entrenamiento en las unidades militares a efectos de la modernización
de nuestro ejército de defensa nacional.
Los jóvenes, que andan entre los catorce y los veinticinco años, deben
estudiar y trabajar; pero, siendo la juventud un período de desarrollo físico,
sería muy peligroso desatender este aspecto. Los jóvenes tienen más necesidad
de estudiar que los mayores, pues deben aprender muchas cosas ya aprendidas por
éstos. Sin embargo; no se les debe echar cargas demasiado pesadas de estudio y
de trabajo. A los jóvenes que están entre los catorce y los dieciocho años, en
particular, no se les debe exigir que trabajen con la misma intensidad que los
mayores. Los jóvenes necesitan más de recreaciones, de diversiones y gustan de
saltar y jugar; si no se les permite hacerlo, quedarán descontentos. Con el
tiempo, se enamorarán y querrán casarse. En todo esto difieren de los mayores.
Quisiera dirigir algunas palabras a los jóvenes: Primero, hago votos
porque tengan buena salud; segundo, porque estudien bien, y tercero, porque
trabajen bien.
Propongo que a los estudiantes se les conceda una hora más de sueño.
Hasta ahora se ha destinado ocho horas; pero, en realidad, los estudiantes sólo
duermen seis o siete horas, lo cual explica esta sensación de soñolencia que se
advierte como un fenómeno general. Ya que los jóvenes estudiantes son propensos
a la debilidad nerviosa, por lo común les cuesta conciliar el sueño y asimismo
les cuesta despertar. Es imprescindible establecer un régimen de nueve horas de
sueño; dictar una orden al respecto e imponer su cumplimiento, sin discusiones.
Los jóvenes deben dormir bien y los maestros, a su vez, dormir lo suficiente.
100
La revolución ha traído muchas ventajas, pero también una desventaja,
cual es la de que todos se han tornado tan entusiastas y afanosos en sus
actividades que se fatigan en demasía. Ahora es preciso garantizar que todos,
obreros, campesinos, soldados, estudiantes y cuadros, tengan buena salud. Desde
luego, tener buena salud no conlleva necesariamente el logro de éxitos en el
estudio, pues para el estudio se requieren, además, determinados métodos.
Actualmente es un poco largo el horario de estudio para los alumnos del
primer ciclo de la enseñanza secundaria, y es recomendable acortarlo de manera
apropiada. Los activistas tienen demasiadas reuniones, y aquí también se impone
una reducción. Es menester dar plena consideración tanto al estudio como a las
diversiones, el descanso y el sueño. Los jóvenes obreros, campesinos y soldados
estudian al mismo tiempo que trabajan; en este caso también es necesario tomar
plenamente en cuenta cada uno de los dos aspectos: el trabajo y el estudio, por
un lado, y las recreaciones, el reposo y el sueño, por el otro.
Debemos agarrar firmemente uno y otro aspecto, tanto el estudio y el
trabajo como el sueño, el descanso y las recreaciones. En el pasado sólo se
agarraba firmemente uno de ellos, mientras el otro se lo agarraba pero sin
firmeza o simplemente se lo dejaba de lado. Ahora se plantea la necesidad de
agarrar con firmeza también este último aspecto, organizando algunas
actividades recreativas que requieren tiempo y facilidades. El CC del Partido
ha tomado la decisión de disminuir el número de reuniones y las horas de
estudio, y a ustedes les corresponde supervisar su cumplimiento. Pueden exigir
explicaciones al que no la cumpla.
En resumen, es necesario procurar que los jóvenes tengan buena salud,
estudien bien y trabajen bien. En caso de que uno u otro camarada dirigente
sólo exija a los jóvenes trabajar, sin preocuparse de su salud, pueden ustedes
encararlo apoyándose en lo que acabo de decir. El argumento está bien fundado,
pues lo que se busca es proteger a las nuevas generaciones de modo que se
desarrollen mejor. A nosotros los de la vieja generación, nos tocó la peor
parte, ya que los mayores no se preocupaban de los niños. Los mayores tenían
una mesa donde comer mientras que los menores no. Los niños no tenían derecho a
opinar en la familia y, si lloraban, se les pegaba. Ahora, en la nueva China,
hay que modificar esta línea de conducta y pensar más en los jóvenes y adolescentes.
Es indispensable elegir cuadros jóvenes como miembros del Comité Central
de la Liga. En la época de los Tres Reinos, Tsao Tsao
101
emprendió, al mando de un gran ejército, una expedición al Sur del
Yangtsé para atacar al reino Wu Oriental. Entonces, Chou Yu, "miembro de
la Liga de la Juventud", fue nombrado comandante en jefe de las fuerzas de
ese reino. En un principio, Cheng Pu y otros generales veteranos se
manifestaron disconformes con la designación. Pero más tarde fueron convencidos
y Chou Yu permaneció en su puesto. Gracias a ello, dicho reino ganó la batalla.
Y hoy, cuando se quiere que los Chou Yu sean miembros del Comité Central de la
Liga, ¡cuánta gente no lo desaprueba! ¿Está bien que se elija para ese
organismo al mayor número posible de personas de edad madura, dejando muy pocos
sitios a los jóvenes? Huelga decir que no debemos fijarnos exclusivamente en la
edad, sino también en la capacidad. En un comienzo, `en la lista de candidatos
a miembros del Comité Central de la Liga, sólo figuraban nueve con menos de
treinta años de edad y, ahora, como resultado de una discusión del CC del
Partido, ese número ha aumentado a más de sesenta y, aun así, esta cifra sólo
representa poco más de una cuarta parte. A pesar de que los mayores de treinta
años ocupan unos tres cuartos, hay camaradas que todavía afirman que son pocos.
Pero yo diría que no. Algunos camaradas dicen no estar seguros de si los
sesenta y tantos jóvenes poseen todos la capacidad requerida. Debernos tener
plena confianza en estos jóvenes, la inmensa mayoría de los cuales alcanzarán
ese nivel. Posiblemente uno que otro no esté a la altura de su responsabilidad,
pero esto no debe ser motivo de alarma, ya que se le puede sustituir en una
próxima elección. La manera de proceder señalada no puede ser errónea en su
orientación fundamental. Los jóvenes no son inferiores a nosotros. Los viejos
tenemos experiencia, y eso, desde luego, es una ventaja; pero fisiológicamente
estamos declinando: Nuestra vista y nuestro oído ya no son tan agudos como
antes, ni nuestras extremidades tan ágiles como las de los jóvenes. Esta es una
ley de la naturaleza. Hay que hacer un trabajo de persuasión con aquellos
camaradas que no comparten nuestro criterio.
Las organizaciones de la Liga de la Juventud deben tomar en
consideración las características de los jóvenes y realizar el trabajo propio
de su organismo al mismo tiempo que se someten a la dirección de los comités
del Partido a los niveles correspondientes. Esta no es una invención, sino algo
que existe desde hace mucho, y así lo ha dicho siempre el marxismo. Esto emana
de la realidad. Los jóvenes son jóvenes. Si no, ¿para qué crear la Liga de la
Juventud? Los jóvenes difieren de los mayores, y las muchachas, de los
muchachos. Si pasamos por alto estas diferencias, nos separaremos de las masas.
Ustedes tienen
102
ahora nueve millones de miembros. Si no prestan atención a las
características de los jóvenes, el resultado será que tal vez sólo un millón de
ellos los apoyen, mientras los restantes ocho millones les nieguen su respaldo.
Sin dejar de prestar atención a los jóvenes avanzados, en su trabajo la
Liga debe poner los ojos en la mayoría. Al proceder así, es posible que algunos
elementos avanzados no se sientan muy a gusto, pues ellos querrán que la Liga
exija todavía más a todos sus miembros. Pero esto no sería muy conveniente, y
por eso se debe disuadirlos. En el proyecto de Estatutos de la Liga se han
estipulado demasiados deberes y pocos derechos ; es necesario aflojar un poco
para que la mayoría pueda mantener el paso. Ustedes deben poner el acento en la
mayoría en vez de fijarse sólo en un pequeño número.
Según lo dispuesto en el proyecto de sus estatutos, todo miembro de la
Liga que durante cuatro meses no haya tomado parte en su vida orgánica será
considerado automáticamente fuera de la Liga; esta estipulación es demasiado
drástica. Si incluso en los Estatutos del Partido se fijan seis meses como
límite, ¿no podrían ustedes poner este mismo término? No deben incluir en los
Estatutos de la Liga nada que sea inalcanzable, ni nada que esté al alcance
sólo de un millón de sus miembros pero no de los otros ocho millones. Los
principios se deben aplicar con flexibilidad. Hay cierta distancia entre lo que
debe ser una cosa y lo que es en realidad. Incluso para que algunos artículos
de tal o cual ley tengan efectiva aplicación se requieren unos años. Por
ejemplo, muchos artículos de la Ley de Matrimonio, que revisten un carácter
programático, requieren por lo menos tres quinquenios para su total ejecución.
"No andar con chismes a espaldas de otros" es un punto correcto como
principio, pero no hace falta consignarlo en los Estatutos de la Liga. La lucha
contra el liberalismo será prolongada, y hasta en el Partido subsisten no pocas
manifestaciones de liberalismo. De hecho, es imposible prohibir a la gente que
profiera un solo denuesto contra otros a sus espaldas. No hay que imponer
moldes demasiado estrechos, pues lo primordial es trazar una clara línea de
demarcación entre nosotros y el enemigo.
El prestigio se adquiere de manera gradual. En un tiempo hubo gente en
el Ejército que componía trovas injuriosas. Nosotros no lo proscribimos ni lo
sometimos a investigación, y no por eso se derrumbó nuestro Ejército. Lo que
hicimos fue poner nuestro empeño en las cosas importantes, tales como las Tres
Reglas Cardinales de Disciplina
103
y las Ocho Advertencias, y de esta manera logramos, poco a poco,
encauzar a nuestras tropas por un rumbo justo. La verdadera admiración que
sienten las masas por los dirigentes nace del conocimiento que adquieren de
ellos en la práctica revolucionaria. Sólo un verdadero conocimiento puede
conducir a la confianza. El Comité Central de la Liga goza ya de un prestigio
bastante elevado. Es cierto que todavía hay algunos que no lo admiran, pero
poco a poco llegarán a admirarlo. A un muchacho que recientemente haya sido
promovido a la dirección no debe inquietarlo el hecho de no gozar de mucho
prestigio, pues esto no podrá lograrlo sino después de haber recibido algunas
críticas e injurias. La existencia de la "pequeña radiodifusión"
(rumores) se debe a que la "gran radiodifusión" no está bien
desarrollada. Siempre que la vida democrática sea suficiente y que a la gente
se le muestren sus llagas en su presencia, aunque se permita hacer la
"pequeña radiodifusión" la gente dirá que no le queda tiempo para
ello y que quiere descansar. Pero siempre existirán problemas y uno no debe
pensar que todos ellos puedan ser resueltos de un solo golpe. Hay problemas
hoy, y los habrá en el futuro.
La tarea general del Partido para el período de transición consiste en
cumplir en lo fundamental, a través de tres planes quinquenales, la
industrialización socialista y las transformaciones socialistas de la
agricultura, de la artesanía y de la industria y comercio capitalistas. Tres
planes quinquenales suponen quince años. Cada año se da un pasito y cada cinco
años un gran paso. Con tres grandes pasos que demos, culminaremos más o menos
dicha tarea. Cumplirla en lo fundamental no quiere decir cumplirla en su
totalidad. La expresión "cumplirla en lo fundamental" es una manera
prudente de hablar. En el manejo de las cosas, más vale ser prudente.
La agricultura china, que en su mayor parte es todavía una economía
individual, tiene que pasar por una metódica transformación socialista. Al
promover el movimiento de ayuda mutua y cooperación en la agricultura, debemos
atenernos al principio de voluntariedad. No llevar adelante ese movimiento
equivaldría a seguir el camino capitalista sería una desviación de derecha.
Tampoco se puede proceder con precipitación, pues esto sería una desviación de
“izquierda”. Tenemos que realizar el movimiento con preparación y de manera
metódica. Nunca hemos emprendido una batalla sin preparación y sin tener la
seguridad de ganarla, o con preparación pero sin la seguridad de ganarla. En la
guerra contra Chiang Kai-shek, al comienzo algunos
104
cometieron errores de subjetivismo. Pero más tarde, a través de la
campaña de rectificación, se superó el subjetivismo, y así conquistamos la
victoria. Ahora libramos la batalla por el socialismo, y en ella nos proponemos
cumplir la industrialización socialista y las transformaciones socialistas de
la agricultura, de la artesanía y de la industria y comercio capitalistas. Esta
es la tarea general de todo el pueblo. En cuanto a cómo la Liga de la Juventud
ha de llevar adelante esta tarea, ustedes deben tomar apropiadas disposiciones
que concuerden con las características peculiares de los jóvenes.
104
ACERCA DEL CAPITALISMO DE ESTADO *
9 de julio de 1953
La mayor parte de la actual economía capitalista de China es una
economía capitalista sometida al control del gobierno popular, vinculada en
diversas formas con la economía socialista estatal y supervisada por los
obreros. Ya no es una economía capitalista común y corriente, sino particular,
valga decir, una economía capitalista de Estado de nuevo tipo. Su principal
razón de ser no es brindar ganancias a los capitalistas, sino satisfacer las
necesidades del pueblo y del Estado. Es cierto que una parte de las ganancias
producidas por los obreros todavía van a parar a manos de los capitalistas, mas
ésta sólo representa una pequeña porción - aproximadamente un cuarto - del
total de las ganancias mientras que los otros tres cuartos son para los propios
obreros (en forma de fondos de bienestar), para el Estado (en forma de
impuestos sobre la renta), así como para la ampliación de las instalaciones de
producción (una pequeña parte de las ganancias derivadas de esa ampliación va a
parar a manos de los capitalistas). En consecuencia, esta economía capitalista
de Estado de nuevo tipo lleva en gran medida un carácter socialista y es
beneficiosa para los obreros y el Estado.
________________
* Acotación hecha por el camarada
Mao Tse-tung a un documento de la Conferencia Nacional sobre el Trabajo
Económico-financiero celebrada en el verano de 1953
105
LA LÍNEA GENERAL DEL PARTIDO PARA EL
PERIODO DE TRANSICIÓN *
Agosto de 1953
El tiempo que va de la fundación de la República Popular China al
cumplimiento fundamental de las transformaciones socialistas es un período de
transición. La línea general y la tarea general del Partido para este período
de transición consisten en realizar en lo fundamental la industrialización del
país y las transformaciones socialistas de la agricultura, de la artesanía y de
la industria y comercio capitalistas en un tiempo que será bastante prolongado.
Esta línea general ha de ser el faro que nos ilumine en todos los frentes de
trabajo; si nos alejamos de ella en cualquier frente de trabajo, cometeremos
errores de derecha o de "izquierda".
Muchas de las orientaciones y políticas que forman parte de esta línea
general ya fueron formuladas y definidas en principio en la resolución de la II
Sesión Plenaria del Comité Central del Partido celebrada en marzo de 1959. Sin
embargo, muchos camaradas no han querido atenerse en su trabajo a lo
establecido en dicha reunión y, en algunos problemas, han preferido entregarse
a toda una serie de cosas sacadas de su propio costal y que no concuerdan con
las estipulaciones de la II Sesión Plenaria, e incluso han llegado a violar
abiertamente los principios formulados en ella.
________________
* Importantes observaciones
agregadas por el camarada Mao Tse-tung al examinar el balance que el camarada
Chou En-lai había de hacer ante la Conferencia Nacional sobre el Trabajo
Económico-financiero celebrada en el verano de 1953.
106
CONTRA LAS IDEAS BURGUESAS
EN EL PARTIDO *
12 de agosto de 1953
Esta conferencia ha sido un gran éxito, y el Primer Ministro Chou En-lai
ha hecho un magnífico balance.
Podemos advertir ahora que, aún después de las campañas contra los “tres
males" y contra los "cinco males", subsisten dentro del Partido
dos tipos de errores de diferente carácter. Unos son errores ordinarios, como
los "cinco excesos”, que cualquiera de nosotros puede cometer y en los que
puede incurrir hoy o mañana. E1 error de “cinco excesos” puede, por lo demás,
convertirse en el de "cinco suficiencias". Los otros son errores de
principio, como la tendencia a1 capitalismo. Se trata de un reflejo de la ideología
burguesa en el seno del Partido, un problema de posición, de una posición
contraria al marxismo-leninismo.
Las campañas contra los "tres males" y contra los “cinco
males” golpearon muy duramente las ideas burguesas dentro del Partido. Pero lo
que en aquel entonces se golpeó en lo fundamental fueron sólo a las ideas
burguesas manifiestas en la corrupción administrativa y el despilfarro, en
tanto que permanecieron en pie las ideas burguesas reflejadas en problemas
concernientes a la línea. Estas ideas se advierten no solamente en el trabajo
económico-financiero, sino también en otros trabajos como el político-jurídico
y el cultural-educacional, entre los camaradas tanto del nivel central como del
local.
Hemos venido criticando seriamente los errores cometidos en el trabajo
económico-financiero desde diciembre pasado, cuando el camarada Po Yi-po
formuló el nuevo régimen tributario de "igualdad entre las empresas
estatales y las privadas"1, hasta la presente
_________________
* Discurso pronunciado por el
camarada Mao Tse-tung ante la Conferencia Nacional sobre el Trabajo
Económico-financiero celebrada en el verano de 1953.
107
108
conferencia. Si hubiéramos dejado que ese régimen siguiera su curso, nos
habríamos apartado ineluctablemente del marxismo-leninismo y de la línea
general del Partido para el período de transición y habríamos marchado hacia el
capitalismo.
¿Supone el período de transición un desarrollo hacia el socialismo o un
desarrollo hacia el capitalismo? Según la línea general del Partido, se trata
del tránsito al socialismo, que exige una lucha bastante prolongada. A
diferencia del caso de Chang Tsi-shan2, el error que implica el nuevo régimen
tributario es un problema ideológico, un problema de apartamiento de la línea
general del Partido. Hay que emprender dentro de sus filas una lucha contra las
ideas burguesas. Ideológicamente, existen en nuestro Partido tres tipos de
gente: aquellos camaradas que son firmes, que nunca han vacilado y tienen un
pensamiento marxista-leninista; aquellos otros cuyo pensamiento, siendo
marxista-leninista en lo fundamental, se halla entremezclado con ideas no
marxista-leninistas, y, en fin, un reducido número de personas que no son
buenas, que tienen un pensamiento no marxista-leninista. En la crítica a las
ideas erróneas de Po Yi-po, hay quienes dicen que su error es de individualismo
pequeñoburgués. Esta afirmación es inapropiada. La crítica debe dirigirse
principalmente contra sus ideas burguesas, que favorecen al capitalismo y
perjudican al socialismo. Sólo una crítica como ésta es acertada. Ya dijimos
que los errores oportunistas de "izquierda" eran reflejo del
fanatismo pequeñoburgués en el Partido y que habían surgido en períodos de
ruptura con la burguesía. En cambio, en los tres períodos de cooperación con la
burguesía, esto es, el de la primera cooperación entre el Kuomintang y el
Partido Comunista, el de la Guerra de Resistencia contra el Japón y el actual,
ha sido siempre la ideología burguesa la que ha influido sobre una parte de los
militantes, haciéndoles vacilar. Son éstas las circunstancias en las que Po
Yi-po ha cometido su error.
E1 error de Po Yi-po no es un caso aislado. Errores semejantes se
observan no solamente en el nivel central sino también en el nivel regional y
el provincial (municipal). Cada gran región administrativa y provincia
(municipio) debe efectuar una reunión para examinar su trabajo conforme a la
resolución de la II Sesión Plenaria del VII Comité Central y al balance de la
presente conferencia, con miras a educar a los cuadros.
Recientemente hice un recorrido por Wuján y Nankín, recorrido que me
permitió conocer muchas cosas y fue muy provechoso. Permaneciendo en Pekín,
apenas me entero de nada; me propongo hacer
109
giras en adelante. Los organismos dirigentes centrales son fábricas
donde salen ideas como productos; si no están al tanto de lo que ocurre en la
base, es decir, si no tienen materias primas ni productos semielaborados, ¿cómo
podrán fabricar productos? Hay productos habiendo sido elaborados por las
localidades, los organismos dirigentes centrales no tienen más que divulgar por
todo el país. Por ejemplo, la campaña contra los viejos "tres males"
y la campaña contra nuevos "tres males"3 fueron iniciadas, ambas, por
los organismos locales. Los departamentos centrales emiten instrucciones a
tontas y a locas. Lo que sacan estos departamentos debería ser de primera
calidad, pero, realmente, es de calidad inferior y un gran número de productos
son cosas inservibles, sin ningún valor de uso. Los mismos dirigentes de las
grandes regiones administrativas y de las provincias (municipios) son fábricas
locales de donde salen ideas productos, que deben ser también de primera
calidad.
El error de Po Yi-po es un reflejo de la ideología burguesa. Favorece al
capitalismo, perjudica al socialismo y al semisocialismo y va contra la
resolución de la II Sesión Plenaria del VII Comité Central.
¿En quién debemos apoyarnos? ¿En la clase obrera o en la burguesía? A
este respecto, la antedicha resolución expresa con claridad palmaria que
"debemos apoyarnos de todo corazón en la clase obrara". Agrega además
que, con referencia al problema de la restauración y el desarrollo de la
producción, debemos tener bien definido el siguiente orden: En primer lugar
está la producción de la industria estatal; en segundo, la de la industria
privada, y en tercer lugar, la artesanal. E1 énfasis recae en la industria,
siendo su sector prioritario la industria pesada, que pertenece al Estado. De
los cinco sectores de la economía que actualmente existen en nuestro país, el
estatal es el sector dirigente. La industria y el comercio capitalistas deben
ser conducidos gradualmente a la órbita del capitalismo de Estado.
La resolución de la II Sesión Plenaria señala que, sobre la base del
desarrollo de la producción, es necesario mejorar las condiciones de vida de
los obreros y del resto del pueblo trabajador. A esto no le "prestan
atención los que albergan ideas burguesas; Po Yi-po es un representante de
ellos. Tenemos que poner el acento en el desarrollo de la producción, pero es
imprescindible dar consideración a ambos aspectos: el desarrollo de la
producción y el mejoramiento de las -condiciones de vida del pueblo. No debemos
dejar de procurar el bienestar del pueblo; es tan inconveniente procurarlo en
exceso como
110
inadmisible renunciar por completo a hacerlo. Son todavía bastantes los
cuadros que no prestan atención a la vida del pueblo, que no se preocupan de su
suerte. En Kuichou, hace algún tiempo, un regimiento ocupó grandes extensiones
de tierras de los campesinos; éste fue un grave atentado contra los intereses
del pueblo. Es incorrecto no preocuparse por la vida del pueblo, mas el énfasis
debe estar en la producción y la construcción.
Por lo que se refiere a la utilización, restricción y transformación de
la economía capitalista, este problema también fue tratado ya con mucha
claridad en la II Sesión Plenaria. La resolución señala que no se debe permitir
que la economía capitalista privada se desarrolle sin freno, sino que es
necesario limitarla empleando diversos medios: la restricción de la esfera de
sus actividades, la política tributaria, los precios de mercado y las
condiciones de trabajo. La relación economía socialista - economía capitalista
es una relación entre lo dirigente y lo dirigido. La restricción y la
resistencia a la restricción constituyen la forma principal de la lucha de
clases en el Estado de nueva democracia. Ahora bien, el nuevo régimen
tributario, que preconiza la "igualdad entre las empresas estatales y las
privadas", contraviene la línea que erige a la economía estatal en sector
dirigente.
En lo que respecta a la cooperativización de la economía agrícola y la
economía artesanal individuales, la resolución de la II Sesión Plenaria dice
explícitamente:
“Tales cooperativas son organizaciones económicas colectivas de las
masas trabajadoras, basadas en la propiedad privada y que se hallan bajo la
conducción del Poder estatal dirigido por el proletariado. E1 atraso cultural
del pueblo chino y su falta de tradición en materia de cooperativas nos
acarrearán graves dificultades para la popularización y el desarrollo del
movimiento cooperativista; sin embargo, las cooperativas pueden ser
organizadas, y deben ser organizadas, generalizadas y desarrolladas. Si contáramos
sólo con la economía estatal y careciéramos de la economía cooperativa, nos
sería imposible conducir gradualmente hacia la colectivización la economía
individual del pueblo trabajador, imposible pasar del Estado de nueva
democracia al futuro Estado socialista e imposible consolidar la hegemonía del
proletariado en el Poder estatal.”
Esta resolución fue adoptada en marzo de 1949; pero son bastantes los
camaradas que la han pasado por alto y la toman como una novedad,
111
siendo que se trata de algo viejo. Po Yi-po escribió un artículo
titulado "Reforzar la labor política del Partido en el campo", en el
cual afirma que el camino que conduce a los campesinos individuales a 1a
colectivización por medio de la ayuda mutua y la cooperación "es mera
utopía, pues los actuales equipos de ayuda mutua se basan en la economía
individual, y es imposible que sobre esta base se desarrollen gradualmente
hasta convertirse en granjas colectivas, y más imposible todavía colectivizar
la agricultura en su conjunto a través de tal camino". Esto va en contra
de la resolución del Partido.
Hoy existen dos tipos de frente único, dos tipos de alianza. Una es la
alianza entre la clase obrera y el campesinado, que constituye el cimiento, y
la otra, la que existe entre la clase obrera y la burguesía nacional. Los
campesinos son trabajadores y no explotadores; la alianza de la clase obrera
con el campesinado es duradera. Sin embargo, entre la clase obrera y el
campesinado hay contradicciones. Debemos conducir gradualmente a los campesinos
de la propiedad individual a la propiedad colectiva, con sujeción al principio
de voluntariedad. En el futuro existirán igualmente contradicciones entre la
propiedad estatal y la colectiva. Todas ellas son contradicciones no
antagónicas. En cambio, la contradicción entre la clase obrera y la burguesía
es antagónica.
Indefectiblemente, la burguesía trata de corromper a la gente
disparándole proyectiles almibarados. Estos proyectiles de la burguesía son
materiales unos y espirituales otros. Uno de estos proyectiles almibarados
espirituales ha dado en un blanco: Po Yi-po, cuyo error se debe a que se dejó
influenciar por la ideología burguesa. E1 editorial que propagandizó el nuevo
régimen tributario cosechó aplausos de la burguesía, lo que trajo alegría a Po
Yi-po. Previamente él había consultado a la burguesía sobre el nuevo régimen
tributario y concluido con ella un pacto de caballeros, y en cambio no informó
sobre ese régimen al Comité Central. En aquel entonces, el Ministerio de
Comercio y la Federación Nacional de Cooperativas de Abastecimiento y Venta se
mostraron desacordes con tal régimen, y el Ministerio de la Industria Ligera
también quedó descontento. Del total de 1.100.000 cuadros y miembros del
personal de los sistemas financiero, económico y comercial, la aplastante
mayoría son buenos, y los que no, apenas constituyen un pequeño número. Estos
últimos pueden, a su vez, ser divididos en dos partes: elementos
contrarrevolucionarios, que deben ser depurados, y revolucionarios, militantes
y no militantes, que han
112
cometido errores y para con los cuales debemos emplear el método de
crítica y educación a fin de transformarlos.
Con miras a asegurar el triunfo de la causa socialista, es necesario
desatar en todo el Partido, y primeramente en los organismos dirigentes del
Partido, gobierno, ejército y organizaciones populares a nivel central,
regional y provincial (municipal), una lucha contra la errónea tendencia
oportunista de derecha, es decir, contra las ideas burguesas en el seno del
Partido. Las grandes regiones administrativas y provincias (municipios) deben
convocar oportunamente reuniones con la participación de los secretarios de los
comités prefecturales del Partido y los comisionados de prefectura4, a fin de
abrir la crítica y la discusión y dejar en claro lo que es el camino socialista
y lo que es el camino capitalista.
A fin de asegurar el triunfo de la causa socialista, es imperativo
practicar la dirección colectiva y luchar contra el dispersionismo y el
subjetivismo.
Actualmente tenemos que combatir el subjetivismo, tanto en su
manifestación de ciego avance temerario como en su manifestación de
conservatismo. En el pasado, durante la revolución de nueva democracia, se
cometieron errores subjetivistas, unos de derecha y otros de
"izquierda". Chen Tu-siu y Chang Kuo-tao incurrieron en errores de
derecha, y Wang Ming cometió, primero, errores de "izquierda" y luego
de derecha. Durante la campaña de rectificación en Yenán, concentramos nuestras
energías en la lucha contra el dogmatismo y de paso combatimos el empirismo;
ambos son subjetivismo. Si la teoría no se integra con la práctica, la
revolución no podrá triunfar. La campaña de rectificación resolvió este
problema. Fue acertado aplicar la política de "sacar lecciones de los
errores pasados para evitarlos en el futuro, y tratar la enfermedad para salvar
al paciente". La crítica, firme y radical, que estamos haciendo a Po
Yi-po, encierra el propósito de ayudar a corregir sus errores a quienes los han
cometido, y de asegurar la marcha victoriosa del socialismo. También ahora,
cuando vivimos el período de la revolución socialista, se hace presente el
subjetivismo. Tanto la precipitación y el avance temerario como el
conservatismo implican actuar al margen de la realidad, son subjetivismo. Si no
terminamos con el subjetivismo, no podremos obtener éxitos ni en la revolución
ni en la construcción. En el período de la revolución democrática, utilizando
como método la campaña de rectificación, corregimos los errores de subjetivismo
y así logramos la unidad de todos los camaradas del Partido, tanto de los que
seguían la línea
113
correcta como de los que habían cometido errores ; ellos partieron de
Yenán, con nuevos bríos, para los distintos frentes de batalla, y todo el
Partido, unido en apretado haz, conquistó la victoria nacional. Ahora nuestros
cuadros son más maduros y su nivel político, más alto; espero que en un plazo
no muy largo terminemos fundamentalmente con el subjetivismo en el trabajo de
dirección, logrando que lo subjetivo concuerde con lo objetivo.
La clave para la solución de todos estos problemas consiste en
fortalecer la dirección colectiva y combatir el dispersionismo. Siempre nos
hemos opuesto al dispersionismo. E1 2 de febrero de 1941, el Comité Central
impartió instrucciones a los burós regionales del CC y altos mandos del
Ejército, estipulando la obligación de pedir autorización al CC antes de emitir
cualquier mensaje público, manifiesto o directiva interna de importancia
nacional. En mayo, el CC impartió una directiva sobre la unificación de la
propaganda que hacíamos en las bases de apoyo para fuera de ellas. El 1° de
julio del mismo año, con motivo del
XX aniversario de la
fundación del Partido, hizo pública una decisión sobre el fortalecimiento del
espíritu de partido, en que subrayaba la lucha contra el dispersionismo. Fue
todavía mayor el número de instrucciones sobre esta lucha dadas en 1948 por el
CC. El de enero, éste emitió una directiva sobre la creación de un sistema de
informes y, en marzo, una directiva adicional. La reunión del Buró Político
celebrada en septiembre del mismo año adoptó una resolución sobre el sistema de
informes y solicitud de instrucciones al CC. El 20 de septiembre, el CC tomó
una decisión sobre el fortalecimiento del sistema de comités del Partido. E110
de marzo de 1953, aprobó una decisión acerca del fortalecimiento de la
dirección del Partido sobre el trabajo del Gobierno, con miras a evitar el
peligro de que los departamentos gubernamentales se divorciaran de la dirección
del CC del Partido.
La centralización y la dispersión se hallan en constante contradicción.
Después de nuestra entrada en las ciudades, el dispersionismo ha cobrado
desarrollo. Para resolver esta contradicción, es preciso que todos los
problemas principales e importantes sean primero discutidos y decididos por los
comités del Partido y que luego el gobierno se encargue de ejecutar las
decisiones tomadas. Por ejemplo, determinaciones tan importantes como las
referentes a la erección del Monumento a los Héroes del Pueblo en la Plaza
Tienanmen y a la demolición de la muralla de la ciudad de Pekín fueron tomadas
por el CC, quedando su ejecución a cargo del Gobierno. Los problemas de segundo
orden
114
pueden ser resueltos por los grupos dirigentes del Partido en los
departamentos gubernamentales, pues es imposible que el CC lo tome todo en sus
manos. La lucha contra el dispersionismo gana plenamente el corazón de la
gente, porque la inmensa mayoría de los camaradas del Partido están interesados
en la dirección colectiva. En el Partido se observan tres tipos de personas a
juzgar por su actitud hacia la dirección colectiva. Del primer tipo son los que
se interesan por la dirección colectiva. Del segundo, los que se interesan poco
por ella y consideran que mejor sería que el comité del Partido no interviniera
en su trabajo, aunque también podría intervenir. "Mejor sería que no
interviniera” expresa su carencia de espíritu de partido; “también podría intervenir"
y ayudarles mediante la persuasión y educación, a superar su carencia de
espíritu de partido. De otro modo, cada ministerio actuaría por su propia
cuenta, y entonces el CC no podría dirigir los ministerios, ni los ministros a
los jefes de departamento, ni los jefes de sección a los jefes de subsección;
en fin, nadie podría dirigir a nadie, y surgirían muchos reinos y ochocientos
soberanos. E1 tercer tipo lo constituye una exigua minoría de personas; ellas
se oponen obstinadamente a la dirección colectiva y consideran que lo mejor
sería que el comité del Partido nunca interviniera en su trabajo. En la
decisión sobre el fortalecimiento del espíritu de partido, se puso énfasis en
la necesidad de observar estrictamente los principios disciplinarios del centralismo
democrático, que son la subordinación de la minoría a la mayoría, del militante
a la organización, del nivel inferior al nivel superior y de todo el Partido al
Comité Central (en este último caso, la subordinación de la mayoría a una
minoría que representa a la mayoría). Si usted tiene opiniones, expóngalas;
pero sabotear la unidad del Partido es la mayor ignominia. Sólo apoyándonos en
la experiencia política colectiva y en la sabiduría colectiva, podemos asegurar
que sea acertada la dirección del Partido y del Estado e inconmovibles la
unidad y cohesión de las filas del Partido.
En la presente conferencia, Liu Shao-chi dijo que había cometido un
tantico de errores, y el camarada Teng Siao-ping también dijo que había
cometido un tantico de errores. Toda persona, sea quien fuere, tiene que hacer
una autocrítica si ha cometido un error, y aceptar la supervisión partidaria y
la dirección del comité del Partido del nivel correspondiente: he aquí el
requisito principal para poder cumplir las tareas del Partido. En todo el país
son muchos los que viven a costillas del anarquismo. Po Yi-po es uno de ellos.
El ha degenerado hasta
115
cierto punto en lo político e ideológico, y es completamente necesario
criticarlo.
Por último, digamos que es menester propugnar la modestia, el afán de
aprender y el espíritu de perseverancia.
Debemos ser perseverantes. Por ejemplo, en la Guerra de Resistencia a la
Agresión Norteamericana y en Ayuda a Corea hemos asestado al imperialismo
norteamericano un golpe tan duro que éste nos tiene gran miedo. Esto es un
factor favorable y un importante requisito para la construcción de nuestro
país. Lo más importante es que nuestro ejército ha adquirido un nuevo temple,
haciéndose más valientes los soldados y más sagaces los oficiales.
Naturalmente, pagamos un precio en vidas y en dinero. Pero nosotros no tememos
en absoluto los sacrificios; una vez emprendida una acción, la llevamos hasta
el fin. Cuando Ju Tsung-nan atacó la Región Fronteriza de Shensí
-Kansú-Ningsia, de las cabeceras de distrito nos quedó una sola y, aunque nos
vimos obligados a alimentarnos de hojas de árboles no nos retiramos de esa
región; es esta tenacidad la que necesitamos.
Debemos aprender de otros, guardarnos del engreimiento y no mirar a los
demás por encima del hombro. El huevo de ganso tiene en menos al huevo de
gallina, y los metales ferrosos, a los metales raros; esta actitud de
menosprecio no es científica. China es un país grande, y nuestro Partido es un
partido grande, pero esto no nos confiere ninguna razón para despreciar a los
países y partidos pequeños. Debemos mantener siempre la disposición de aprender
de los pueblos de los países hermanos y actuar con un verdadero espíritu
internacionalista. En el campo del comercio exterior, hay quienes se portan con
arrogancia y fatuidad; ésta es una actitud errónea. Es preciso realizar un
trabajo de educación en todo el Partido y, de modo particular, con el personal
que va al extranjero. Debemos estudiar y trabajar con ahínco a fin de coronar
en lo fundamental la industrialización socialista y las transformaciones
socialistas en un plazo de quince años o algo más. Incluso para entonces,
cuando nuestro país se haya hecho poderoso, debemos seguir siendo modestos y
mantener siempre la disposición de aprender de los demás.
En la II Sesión Plenaria del VII Comité Central se tomaron algunas
determinaciones que no fueron consignadas en su resolución. Primero, no
celebrar cumpleaños. Celebrarlos no da larga vida a nadie. Lo importante es
realizar bien nuestro trabajo. Segundo, no hacer regalos. O, al menos, no
dentro del Partido. Tercero, hacer menos brindis, aunque es permisible brindar
en ciertas ocasiones. Cuarto, aplaudir
116
menos. Pero no hay que prohibir los aplausos ni echar un balde de agua
fría a las masas, que expresan así su entusiasmo. Quinto, no bautizar lugares
con nombres de personas. Sexto, no colocar a camaradas chinos en el mismo plano
que Marx, Engels, Lenin y Stalin. Así debe ser, pues se trata de una relación
entre discípulos y maestros. Cumplir estas determinaciones significa tener una
actitud de modestia.
En síntesis, debemos mantener la modestia, el afán de aprender y el
espíritu de perseverancia y atenernos firmemente al sistema de dirección
colectiva, para llevar a cabo las transformaciones socialistas y conseguir el
triunfo del socialismo.
NOTAS
1 Este nuevo régimen tributario fue
formulado en diciembre de 1952 y entró en vigor en enero de 1953;. So pretexto
de una pretendida "igualdad entre las empresas estatales y las
privadas", aliviaba en realidad la carga tributaria de la industria y
comercio privados agravando la de las empresas estatales y las cooperativas.
Por eso, iba en beneficio de los capitalistas y lesionaba a la industria y al
comercio de los sectores estatal y cooperativo. El error fue rectificado poco
después de la crítica hecha por el camarada Mao Tse-tung.
2 En un tiempo secretario del
Comité del Partido en la Prefectura de Tientsín. Corrompido por la burguesía,
degeneró en gran desfalcador y fue condenado a muerte en la campaña contra los
"tres males".
3 Con la primera se refiere a la
lucha librada en 1951 contra la corrupción administrativa, el despilfarro y el
burocratismo, y con la segunda, a la lucha librada en 1953; contra el
burocratismo, el autoritarismo y la violación de la ley y la disciplina.
4 Responsables administrativos de
las oficinas prefecturales, organismos de autoridad delegada por los comités
populares de provincia o región autónoma y cuya jurisdicción abarca varios
distritos.
CAMINO OBLIGADO PARA LA TRANSFORMACIÓN DE LA INDUSTRIA Y COMERCIO
CAPITALISTAS *
7 de septiembre de 1953
Llevar a cabo la transformación del sector capitalista en socialista
pasando por el capitalismo de Estado.
1. En los últimos tres
años y tanto, hemos realizado algún trabajo en este campo; no obstante,
atareados como hemos estado en otros asuntos, no le hemos dedicado muchas
energías. De ahora en adelante debemos hacer más esfuerzos.
2 Las experiencias de estos tres
años y tanto nos permiten afirmar con certeza que llevar a cabo la
transformación socialista de la industria y comercio privados a través del
capitalismo de Estado constituye una política y un método bastante sanos.
3. Ahora hay que
comprender con claridad y concretizar gradualmente la política señalada en el
Artículo 31 del Programa Común1. "Comprender con claridad" significa
que todos aquéllos con responsabilidad dirigente a nivel central y a nivel
local deben grabarse en la mente, ante todo, la idea de que el capitalismo de
Estado es el camino obligado para la transformación de la industria y comercio
capitalistas y para el cumplimiento gradual de la transición al socialismo. Ni
los comunistas ni las personalidades democráticas han conseguido todavía
grabarse tal idea, y la reunión2 que va a celebrarse debe tener como objetivo
lograrlo.
4. Avanzar a pasos
seguros y evitar la precipitación. Colocar en lo fundamental en la órbita del
capitalismo de Estado la industria y comercio privados de todo el país
requiere, por lo menos, de tres a
________________
* Guión preparado por el camarada
Mao Tse-tung para una conversación que sostuvo, el 7 de septiembre de 1953, con
representantes de los partidos democráticos y los círculos industriales y
comerciales.
117
118
cinco años y, en consecuencia, no debe haber motivo de alarma o
inquietud.
5. Las tres formas del
capitalismo de Estado que se aplican a la industria privada son: empresas
mixtas estatal-privadas; encargos a las empresas privadas hechos por el Estado,
que es el proveedor único de las materias primas y comprador único de sus
productos; y compra por el Estado de la mayor parte de los productos de las
empresas.
6. En lo que se refiere
al comercio privado, también es factible el capitalismo de Estado, y no se
puede despachar el asunto con sólo decir "dejémoslo por fuera".
Todavía es escasa nuestra experiencia a este respecto, y es necesario seguir
estudiando el problema.
7. La industria y el
comercio privados, que emplean a unos 3.800.000 obreros y dependientes,
constituyen una gran riqueza del país y desempeñan un papel importante en la
economía nacional y la vida del pueblo. No sólo proveen al Estado de productos,
sino que también pueden acumular fondos y adiestrar cuadros para él.
8. Algunos capitalistas
se mantienen muy distanciados del Estado y aún no han abandonado su mentalidad
de búsqueda exclusiva de ganancias. Por su parte, algunos obreros, avanzando
con demasiada rapidez, quieren negar toda ganancia a los capitalistas. Debemos
realizar un trabajo de educación con unos y otros para que se adapten
gradualmente (mientras más rápido, mejor) a la política del Estado, política
consistente en lograr que la industria y comercio privados de China sirvan en
lo fundamental a la economía nacional y la vida del pueblo y parcialmente a la
obtención de ganancias por parte de los capitalistas, lo que significa entrar
en la órbita del capitalismo de Estado.
La siguiente tabla muestra la distribución de las ganancias de las
empresas adscritas al capitalismo de Estado:
Impuesto sobre la renta 34,5
%
Fondos de bienestar 15,0 %
Fondos de acumulación 30,0 %
Dividendos para los capitalistas 20,5
%
Total 100,0 %
9. Es necesario continuar
educando a los capitalistas en el patriotismo y, con miras a ello, formar de
manera planificada cierto número de capitalistas que tengan larga visión y
buena disposición de acercarse
119
al Partido Comunista y al gobierno popular, de modo que, por su
intermedio, se pueda convencer a la mayoría de los capitalistas.
10. Al poner en práctica el
capitalismo de Estado, no sólo debemos atenernos a lo que es necesario y
factible (véase el Programa Común), sino también contar con la libre voluntad
de los capitalistas, pues se trata de una cooperación, y la cooperación está reñida
con la coerción. Esto es diferente del tratamiento que damos a los
terratenientes.
11. Todas las
nacionalidades, clases democráticas, partidos democráticos y organizaciones
populares del país han hecho grandes progresos en los últimos años, y estamos
seguros de que en los próximos tres o cinco años harán aún mayores progresos,
lo que posibilitará el cumplimiento fundamental, en ese lapso, de la tarea de
colocar la industria y comercio privados en la órbita del capitalismo de
Estado. La supremacía de las empresas estatales constituye la garantía material
para el cumplimiento de esta tarea.
12. En lo que atañe a la
tarea planteada para todo el período de transición, que consiste en cumplir en
lo fundamental la industrialización del país y las transformaciones socialistas
de la agricultura, de la artesanía y de la industria y comercio capitalistas,
ésta no puede materializarse en tres o cinco años, sino en el plazo de varios
planes quinquenales. A1 respecto, debemos combatir tanto la idea de postergar
indefinidamente su cumplimiento como la idea de precipitación y avance
temerario.
13. Un sector es el
dirigente y el otro, el dirigido; el primero no procura intereses privados,
mientras el segundo todavía lo hace en parte, y así muchas otras cosas en que
el uno difiere del otro. Sin embargo, en las condiciones actuales de nuestro
país, la industria y comercio privados sirven en lo fundamental a la economía
nacional y la vida del pueblo (a estos aspectos se destinan aproximadamente
tres cuartos de sus ganancias). Por lo tanto, podemos y debemos persuadir a los
obreros de las empresas privadas de que hagan lo mismo que los de las empresas
estatales, es decir, que aumenten la producción y practiquen economías,
desplieguen la emulación laboral, incrementen la productividad del trabajo,
rebajen los costos de producción y eleven la cantidad y la calidad, ya que esto
beneficiará tanto al sector privado como al público, tanto al capital como al
trabajo.
120
NOTAS
1 El Artículo 31 del Programa Común
estipula: "La economía de cooperación entre el capital estatal y el
privado es una economía de carácter capitalista de Estado. Siempre que sea
necesario y factible, hay que estimular al capital privado a desarrollarse
hacia el capitalismo de Estado mediante formas como las siguientes: cumplir
encargos de las empresas estatales, constituir empresas mixtas con el Estado o,
bajo el sistema de concesiones, administrar empresas estatales y explotar
recursos nacionales"
2 Se refiere a la 49.a Sesión
(Ampliada) del Comité Permanente del Comité Nacional de la Conferencia
Consultiva Política del Pueblo Chino, celebrada del 8 al de septiembre de 1953.
LA GRAN VICTORIA DE LA GUERRA DE RESISTENCIA A LA AGRESIÓN
NORTEAMERICANA Y EN AYUDA A COREA Y NUESTRAS TAREAS ULTERIORES *
12 de septiembre de 1953
Hemos logrado, al cabo de tres años, la gran victoria de la Guerra de
Resistencia a la Agresión Norteamericana y en Ayuda a Corea, y con ello se ha
cerrado un capítulo.
¿A qué se debe esta victoria? Los señores que acaban de hacer uso de la
palabra han dicho que se debe a la correcta dirección. La dirección es un
factor; sin una dirección justa, nada puede realizarse con éxito. Sin embargo,
la causa principal de la victoria reside en que la nuestra fue una guerra
popular, apoyada por todo nuestro pueblo y en la que combatieron hombro a
hombro los pueblos chino y coreano.
Combatimos contra un enemigo como el imperialismo norteamericano, cuyo
armamento era muchas veces más poderoso que el nuestro; no obstante, hemos
obtenido la victoria, obligándolo a hacer la paz. ¿Por qué se ha podido llegar
a la paz?
Primero. En el terreno militar, los agresores norteamericanos se
hallaban en una situación desventajosa, expuestos a los golpes. Si no hubieran
accedido a la paz, todo su frente de batalla habría sido roto y Seúl
probablemente habría caído en manos del pueblo coreano. Esta perspectiva ya
empezó a perfilarse en el verano del año pasado.
Cada una de las dos partes beligerantes califica de muralla de hierro su
propio frente. Por lo que toca al nuestro, es
de veras una
muralla de hierro.
Nuestros combatientes y
cuadros son ingeniosos y valientes, no temen a la muerte. En
cambio, las tropas agresoras norteamericanas tienen miedo
a la muerte
y sus oficiales
son bastante rígidos,
________________
* Discurso pronunciado por el
camarada Mao Tse-tung en la 24.ª Sesión del Consejo del Gobierno Popular
Central.
121
122
no muy flexibles. Su frente de batalla no tiene solidez, no es ninguna
muralla de hierro.
De nuestra parte, los problemas que tuvimos que enfrentar fueron: al
principio, el de si seríamos capaces de combatir; luego, el de si podríamos
aguantar en la defensa; más tarde, el de si podríamos garantizar el
avituallamiento y, al final, el de si podríamos desbaratar la guerra
bacteriológica. Estos cuatro problemas fueron resueltos, uno tras otro. Nuestro
ejército se fortalecía a medida que combatía. Este verano, fuimos capaces de
romper en una hora posiciones frontales del enemigo a lo largo de veintiún
kilómetros, disparar en forma concentrada cientos de miles de proyectiles de
artillería y penetrar dieciocho kilómetros en sus posiciones. Otros dos, tres o
cuatro combates como éste, y todo el frente enemigo se habría desmoronado.
Segundo. En el terreno político, el enemigo tenía por dentro numerosas
contradicciones insuperables, y los pueblos del mundo entero exigían una
solución pacífica.
Tercero. En el terreno económico, el enemigo gastó tanto dinero en la
guerra de agresión a Corea que llegó a un desequilibrio presupuestario.
Todas estas causas se aunaron para obligar al enemigo a hacer la paz; la
primera fue la causa principal, pues sin ella habría sido difícil llegar con él
a la paz. Los imperialistas norteamericanos son sumamente arrogantes, y se
niegan a entrar en razón cada vez que están en posibilidades de hacerlo. Cuando
atienden algunas razones, es porque se ven arrinconados, sin otra alternativa.
En la guerra de Corea, el enemigo tuvo 1.090.000 bajas. Por supuesto,
también nosotros pagamos un precio. Pero nuestras bajas fueron mucho menores de
las previstas y, después de construidos los túneles, disminuyeron todavía más.
Mientras más combatíamos, más fuertes nos hacíamos. Los norteamericanos no
podían expugnar nuestras posiciones y, al contrario, siempre vieron aniquiladas
sus tropas.
Ustedes acaban de mencionar el factor dirección. Yo diría que la
dirección es un factor, pero el factor más importante lo constituye el hecho de
que las masas aportan ideas. Nuestros cuadros y combatientes ingeniaron las más
variadas modalidades de combate. Voy a poner un ejemplo. En el primer mes de
guerra perdimos muchos camiones. ¿Qué remedio buscar? Claro que la dirección
buscó soluciones, pero fueron principalmente las masas las que encontraron la
solución. Apostamos a ambos lados de las carreteras más de diez mil personas
123
encargadas de hacer disparos de alerta para anunciar la aparición de
aviones enemigos. Al oír los disparos, el chofer empezaba a conducir el camión
haciendo quites, o buscaba un lugar donde esconderlo. Además, se ensancharon
las carreteras existentes y se construyeron muchas otras nuevas, de modo que
los camiones corrían sin obstáculos en ambas direcciones. Así, la pérdida de
camiones disminuyó del 40 por ciento inicial a menos del 1 por ciento. Más
tarde, construimos depósitos subterráneos e incluso salas de reunión
subterráneas, y a veces ocurría que, mientras arriba el enemigo arrojaba
bombas, nosotros celebrábamos mítines abajo. Algunos de los que viven en Pekín,
al pensar en el campo de batalla de Corea, se imaginaban que era muy peligroso.
Es obvio que había peligros, pero bastó que todos aportaran ideas para que esto
no fuera nada del otro mundo.
Nuestra experiencia es que podernos vencer con armamentos inferiores a
un enemigo superior en armamentos siempre que nos apoyemos en el pueblo y
contemos con una dirección básicamente correcta.
La victoria de la Guerra de Resistencia a la Agresión Norteamericana y
en Ayuda a Corea es grandiosa y reviste un significado muy importante.
Primero. Junto con el pueblo coreano, hemos combatido hasta lograr el
regreso al paralelo 38 y allí nos hemos mantenido firmes. Esto es de gran
importancia. Si no se hubiera logrado el regreso a ese paralelo y el frente
permaneciera a lo largo de los ríos Yalu y Tumen, los habitantes de Shenyang,
Anshán y Fushun no podrían dedicarse tranquilamente a la producción.
Segundo. Hemos adquirido experiencias militares. Las fuerzas terrestres,
aéreas y navales de los Voluntarios del Pueblo Chino, la infantería,
artillería, ingeniería militar, unidades blindadas, cuerpos de ferroviarios,
unidades antiaéreas, equipos de telecomunicaciones, y las unidades sanitarias,
logísticas, etc., han tenido experiencias reales de guerra con las tropas
agresoras norteamericanas. Esta vez hemos medido el calibre de dichas tropas.
Mientras no se entre en contacto con las tropas norteamericanas, se les tendrá
miedo. Puesto que hemos sostenido contra ellas una guerra de treinta y tres
meses, les hemos medido a fondo su calibre. El imperialismo norteamericano no
es temible, no va más allá de lo que es. Esta experiencia que hemos adquirido
es de un valor incalculable.
Tercero. Se ha elevado la conciencia política de todo el pueblo chino.
124
De los tres puntos arriba mencionados se deriva un cuarto punto:
Ha sido aplazada una nueva guerra imperialista de agresión contra
China, así como una tercera guerra mundial.
Los invasores imperialistas deben comprender que hoy el pueblo chino ya
está organizado y no se deja provocar. Si alguien lo provoca hasta hacerlo
tronar de ira, las cosas serán difíciles de arreglar.
En adelante, es posible que el enemigo vuelva a desatar una guerra
contra nosotros y, aun en el caso de que se abstenga de hacerlo, no dejará de
recurrir a todos los medios para crear disturbios, como el envío de agentes
secretos para realizar actividades de zapa. El enemigo tiene instalada una
amplia red de servicio secreto en lugares corno Taiwán, Hongkong y Japón. Pero
nosotros hemos adquirido experiencias en el movimiento de resistencia a la
agresión norteamericana y en ayuda a Corea y, siempre que movilicemos a las
masas populares y nos apoyemos en ellas, encontraremos la manera de hacerle
Frente.
Hoy vivimos una situación distinta de la del invierno de 1950. ¿Se
hallaban entonces los agresores norteamericanos del lado de allá del paralelo
38? No, se encontraban a las mismas orillas de los ríos Yalu y Tumen.
¿Contábamos con experiencias de guerra contra los invasores norteamericanos?
No. ¿Conocíamos bien a las tropas norteamericanas? No. Hoy, sin embargo, se ha
operado un cambio en todos estos aspectos. Si el imperialismo norteamericano,
en vez de postergar su nueva guerra de agresión, declara: "Iré a la
guerra", nos valdremos, para enfrentarlo, de los primeros tres puntos
arriba mencionados. Si afirma: "No haré la guerra", entonces
tendremos a la mano el cuarto punto. También esto demuestra la superioridad de
nuestra dictadura democrática popular.
¿Vamos nosotros a invadir a otros? No, no invadiremos ningún lugar.
Pero, si alguien viene a invadirnos, no vacilaremos en lanzarnos al combate y
combatiremos hasta el fin.
El pueblo chino siempre ha observado esta norma: estar en favor de la
paz, pero no temer la guerra; estar preparado para ambas contingencias.
Nosotros gozamos del apoyo del pueblo. Durante la Guerra de Resistencia a la
Agresión Norteamericana y en Ayuda a Corea, las masas populares solicitaron con
ardor alistarse en el ejército. La selección que se hacía entre los
solicitantes resultaba tan rigurosa que era como la de un escogido entre cien,
y la gente comentaba que ni la selección de un yerno era tan exigente. Si el
imperialismo norteamericano quiere desatar una nueva guerra, lo combatiremos de
nuevo.
125
Hacer la guerra cuesta dinero. Sin embargo, no nos costó mucho la Guerra
de Resistencia a la Agresión Norteamericana y en Ayuda a Corea. Lo que gastamos
en estos años de guerra no alcanzó ni siquiera la suma total de los impuestos
de un solo año a la industria y el comercio. Sobra decir que habría sido mejor
que no hubiéramos necesitado enfrentar la guerra ni gastar esa suma de dinero,
pues hoy la construcción del país necesita fondos y los campesinos todavía
tienen dificultades en su vida. Tanto el año pasado como el antepasado, el
impuesto agrícola fue un poco gravoso, y ello dio motivo a comentarios por
parte de algunos amigos nuestros. Estos reclamaron una "política de
benevolencia", como si representaran los intereses de los campesinos. ¿Estamos
de acuerdo con tal opinión? No, no lo estamos. En aquel momento, teníamos que
hacer todos los esfuerzos por conquistar la victoria de la Guerra de
Resistencia a la Agresión Norteamericana y en Ayuda a Corea. ¿Qué era lo que
beneficiaba al campesinado y a todo el pueblo en general? ¿Soportar
temporalmente algunas dificultades materiales en aras de la victoria o, para
ahorrarse ese dinero, renunciar a la Guerra de Resistencia a la Agresión
Norteamericana y en Ayuda a Corea? Obviamente lo que los beneficiaba era ganar
la guerra. En esos dos años elevamos un poco el impuesto agrícola precisamente
porque hacía falta dinero para la Guerra de Resistencia a la Agresión
Norteamericana y en Ayuda a Corea. Este año, con el cambio de la situación, no
hemos aumentado el impuesto agrícola, sino que hemos estabilizado su monto.
Si de "política de benevolencia" se trata, no hay duda de que
nosotros la aplicamos. Pero, ¿cuál fue en este caso la política de benevolencia
en su máxima expresión? La Guerra de Resistencia a la Agresión Norteamericana y
en Ayuda a Corea. Para llevar a efecto esta política de máxima benevolencia fue
imprescindible hacer sacrificios, gastar dinero y, por lo tanto, aumentar en
cierta medida el impuesto agrícola. Pero, ante este pequeño aumento, algunos
pusieron el grito en el cielo y se declararon, además, representantes de los
intereses del campesinado. No estoy de acuerdo con eso.
La Guerra de Resistencia a la Agresión Norteamericana y en Ayuda a Corea
fue una política de benevolencia, y también lo es la construcción industrial
que impulsamos actualmente.
Hay dos clases de lo que se ha dado en llamar política de benevolencia:
Una es la que sirve a los intereses inmediatos del pueblo y la otra la que
sirve a sus intereses de largo alcance, como la Guerra de Resistencia a la
Agresión Norteamericana y en Ayuda a Corea y la
126
construcción de la industria pesada. La primera es una política de
pequeña benevolencia, mientras que la segunda es una política de gran
benevolencia. Hay que dar la debida consideración tanto a la una como a la
otra, y sería erróneo proceder de otra manera. Pero, ¿en cuál de las dos
debemos poner el énfasis? En la política de gran benevolencia. Actualmente, al
aplicar la política de benevolencia, debemos poner el acento en la construcción
de la industria pesada. La construcción requiere fondos. En consecuencia,
aunque es preciso mejorar las condiciones de vida del pueblo, por el momento no
se puede hacerlo en gran medida. Dicho en otras palabras, no se debe renunciar
a mejorar las condiciones de vida del pueblo, y tampoco mejorarlas en demasía;
es indebido desatenderlas, y lo es también darles excesiva atención. En la
aplicación de la política de benevolencia, sería desviarse del camino dar
preferencia a la política de pequeña benevolencia a expensas de la de gran
benevolencia.
Hay amigos que han enfatizado unilateralmente la política de pequeña
benevolencia, lo que en realidad hubiera significado abandonar la Guerra de
Resistencia a la Agresión Norteamericana y en Ayuda a Corea y renunciar ahora a
la construcción de la industria pesada. Debemos criticar esta idea errónea.
Ideas semejantes se manifiestan también en las filas del Partido Comunista; ya
en Yenán tropezamos con ellas. En 1941, cuando en la Región Fronteriza de
Shensí-Kansú-Ningsia recaudamos 2000.000 dan1 de cereales por concepto de
impuesto, algunos armaron un alboroto diciendo que el Partido Comunista no
mostraba solicitud por los campesinos. Y alguno que otro cuadro dirigente del
Partido también planteó la supuesta cuestión de aplicar una política de
benevolencia. Ya critiqué esa idea en aquel entonces. ¿Cuál era la política de
máxima benevolencia en ese momento? Derrotar al imperialismo japonés. Reducir
el impuesto habría significado disminuir el número de los efectivos del VIII
Ejército y del Nuevo 4° Cuerpo de Ejército, lo cual habría favorecido al
imperialismo japonés. Por eso, dicha opinión representaba de hecho los
intereses del imperialismo japonés y le hacía el juego.
Ahora se ha cerrado un capítulo de la Guerra de Resistencia a la
Agresión Norteamericana y en Ayuda a Corea; pero si los Estados Unidos quieren
volver a la guerra, combatiremos de nuevo contra ellos. Para sostener esa
lucha, será preciso recaudar de los campesinos el impuesto en grano, y entonces
tendremos que hacer un trabajo de persuasión entre ellos a fin de que aporten
algo. Es éste el proceder que interpreta verdaderamente los intereses de los
campesinos, mien-
127
tras que los clamores levantados representan en realidad los intereses
del imperialismo norteamericano.
Hay razones de mayor y de menor peso. Se debe elevar, con cada año que
pase, el nivel de vida de todo el pueblo; sin embargo, no se lo debe elevar en
exceso. Si nos hubiéramos excedido en eso, nos habría sido imposible sostener
la Guerra de Resistencia a la Agresión Norteamericana y en Ayuda a Corea, y más
aún sostenerla de una manera tan seria. En esta guerra combatimos de manera
resuelta, con seriedad y con toda energía. Enviábamos al frente de Corea todo
lo que allí se necesitaba, siempre que lo teníamos en el país. Fue así como
actuamos en estos años.
NOTAS
1 Medida de peso para cereales, que
variaba según las localidades. En la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia,
equivalía a 150 kilos.
CRITICA A LAS REACCIONARIAS IDEAS
DE LIANG SHU-MlNG *
16-18 de septiembre de 1953
1. ¿Es el señor Liang
Shu-ming un "hombre de integridad moral"? ¿Qué papel jugó en los
momentos de las negociaciones de paz?
E1 señor Liang se califica a sí mismo de "hombre de integridad
moral", la prensa reaccionaria de Hongkong dice que el señor Liang es un
"hombre de la mayor integridad moral" en el territorio continental y
las radioemisoras de Taiwán, a su vez, lo ponen por las nubes. Señor Liang,
¿tiene usted realmente "integridad moral"? Si es así rinda cuenta de
sus antecedentes ante todos: Diga cómo combatía al Partido Comunista y al
pueblo, cómo mataba a la gente con la pluma y qué tipo de relaciones mantenía
con Jan Fu-chü, Chang Tung-sun, Chen Li-fu y Chang Chün. Todos ellos son
íntimos amigos suyos en cambio, yo no tengo tantos amigos. Ellos lo acogen con
derroche de euforia, tratándolo de señor, mientras que a mí me tildan de
"bandido". Esto me hace sospechar de cuál es el partido, de cuál es
la facción con la que usted está. No sólo yo, sino también muchos otros abrigan
esta sospecha.
Por la intervención que el Primer Ministro Chou En-lai acaba de hacer,
todos ustedes han podido ver cómo en las coyunturas cruciales y de las
negociaciones de paz que en dos ocasiones sostuvimos con el Kuomintang, el
señor Liang asumió una posición de completa ayuda a Chiang Kai-shek. Era
hipócrita la conformidad de Chiang Kai-shek con la apertura de negociaciones de
paz. Aquí mismo se hallan presentes algunas de las personas que vinieron como
representantes a las negocia-
________________
* Partes principales de la crítica
que el camarada Mao Tse-tung hizo a Liang Shu-ming en la 27.° Sesión del
Consejo del Gobierno Popular Central, celebrada del 16 al 18 de septiembre de
1953 en Pekín. A ella asistieron como invitados los del Comité Nacional de la
Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino que se hallaban entonces en
Pekín.
128
129
ciones de paz de Pekín; cualquiera de ellas puede dar testimonio de la
autenticidad o hipocresía de la paz prometida por Chiang Kai-shek.
Para decir la verdad, Chiang Kai-shek mata a la gente con el fusil y
Liang Shu-ming, con la pluma. Hay, en efecto, dos maneras de matar: una con el
fusil y la otra con la pluma. La manera más hábilmente disimulada de matar,
matando sin sacar sangre, es con la pluma. Liang Shu-ming es un asesino de esta
especie.
Liang Shu-ming es reaccionario hasta la médula, pero lo niega
rotundamente y, más aún, se atribuye a sí mismo una hermosura extraordinaria.
El no es como el señor Fu Tsuo-yi. El señor Fu reconoce públicamente que fue
reaccionario hasta la médula, no obstante haber prestado servicios al pueblo al
contribuir a la liberación pacífica de Pekín. ¿Cuáles son los servicios que
usted, Liang Shu-ming, ha prestado? ¿Qué servicios ha rendido al pueblo durante
toda su vida? ¡Ni una pizca, ni una migaja de servicio! Sin embargo, usted se
autorretrata con los perfiles de una beldad extraordinaria, sin igual en el
mundo, que hace palidecer a Si Shi y Wang Chao-chün y que puede rivalizar con
la concubina imperial Yang.
2. Liang Shu-ming ha
elucubrado eso de "noveno cielo y noveno infierno", afirmando que
"los obreros están situados en el noveno cielo, mientras que los
campesinos se hallan en el noveno infierno" que "los obreros tienen
sindicatos en los que pueden confiar, mientras que no son dignas de confianza
las asociaciones campesinas; no lo son tampoco el Partido, la Liga de la
juventud ni la Federación de Mujeres. Todos ellos se hallan por debajo de las
normas de calidad y cantidad, e incluso son inferiores a la Asociación de
Industriales y Comerciantes; de ahí la falta de confianza". ¿Puede
llamarse esto "apoyo a la línea general"? No, ésta es una idea
reaccionaria de cabo a rabo, totalmente reaccionaria. Lejos de ser razonable,
es una observación reaccionaria. ¿Puede aceptar el Gobierno Popular semejante
observación? Creo que no.
3 El señor Liang pide "estar
más informado del contenido de los planes". Tampoco apruebo esta demanda.
Por el contrario, cuando se trata de una persona como él, no debemos permitir
que conozca muchos asuntos confidenciales; cuanto menos conozca, mejor.
Liang Shu-ming, usted es un sujeto que no merece confianza. A otras
personas podemos darles a conocer más asuntos confidenciales, pero a usted no.
Y no es necesaria su participación cuando se convoque a los partidos
democráticos a reuniones más o menos restringidas.
130
4. El señor Liang nos
pide, además, que dejemos de clasificarlo en la categoría de los no
progresistas, alegando que él, por el contrario, pertenece a la de los
progresistas. ¿Qué debemos hacer al respecto? Pienso que debemos proceder con
cautela y no hacerle ninguna promesa a la ligera. De otra manera, caeremos en
su trampa.
5. El señor Liang se ha
hecho un autorretrato muy hermoso, el de un hombre que desde hace décadas
acaricia el grandioso sueño de construir el país en forma planificada, sueño
que, según sus palabras, es muy cercano a la nueva democracia o al socialismo.
¿Es realmente un hombre tan hermoso? Difícil es afirmarlo. Lo conozco
bastante bien; en ninguna de las ocasiones en que me he visto con él he dejado
de criticar sus erróneas ideas. Le dije una vez en su propia cara que nunca
creía en sus baratijas. A sus formulaciones anteriores de que "no existen
clases en China", de que "el problema de China reside en una
desarticulación cultural", de que se necesita “un gobierno transparente,
incoloro”1 y de que la “revolución china se ha originado sólo en causas externas
y no en causas internas”, ha agregado ahora brillantes tesis tales como las de
"el noveno cielo y el noveno infierno", "el Partido Comunista ha
echado por la borda a los campesinos" y "el Partido Comunista es
menos digno de confianza que la Asociación de Industriales y
Comerciantes". ¿Puedo creer en todo esto? No. Yo le dije una vez: La
particularidad de China es la de ser un país semicolonial y semifeudal y, al
negar este punto, usted hace el juego al imperialismo y al feudalismo. Por eso,
nadie cree en sus baratijas. Todo el pueblo cree en el Partido Comunista, y
nadie, salvo los reaccionarios y aquellos que tienen una mente ofuscada, lee
sus libros ni escucha sus prédicas. Me parece que el señor Liang no está en
contra de Chiang Kai-shek. Ya que yo no he leído todos sus artículos ni
escuchado todas sus charlas, indaguen ustedes, por favor, si el señor Liang se
ha manifestado alguna vez públicamente en contra de Chiang Kai-shek y de su
reaccionario Kuomintang,
¿Está calificada una persona así para pedir a un Estado popular que le
dé acceso a una mayor cantidad de planes y asuntos confidenciales? Creo que no.
¿Debemos acceder a su demanda? Pienso que tampoco.
6. El señor
Liang pide, además,
que lo ubiquemos en la
categoría de los progresistas o
revolucionarios, y no en
la de los no progresistas o reaccionarios. Este es un
problema de “calificación social”; ¿cómo debemos tratarlo?
En vista de todo lo arriba mencionado, ¿podemos incluirlo
en la categoría de los progresistas o revolucionarios?
¿Dónde
131
está su progresismo? ¿En año alguno participó en la revolución? Por
ello, tampoco debemos acceder así no más a esta demanda, y lo que conviene es
esperar y observar.
7. En los últimos años,
he recibido cierto número de cartas de las masas y oído comentarios en los
cuales se plantea la siguiente pregunta: ¿Por qué el Partido Comunista acepta
como colaboradores a reaccionarios? Los reaccionarios a los que aluden son
aquellos que nunca han querido manifestarse, ni en la prensa ni en las
ocasiones públicas, contra el imperialismo, contra el feudalismo ni contra
Chiang Kai-shek y su reaccionario Kuomintang, y cuya posición política no
responde a los mínimos requisitos para ser funcionarios del Estado. Estos
elementos son particularmente reacios a manifestarse en contra de Chiang
Kai-shek, lo cual explica que las radioemisoras de Taiwán y la prensa de
Hongkong los traten con tanta simpatía, sin injuriarlos nunca y llamándolos,
por el contrario, “hombres de la mayor integridad moral” en el territorio
continental. Entre ellos figura Liang Shu-ming. En cambio, a algunos amigos
nuestros los calumnian e injurian sin medida. Aquellos a quienes Taiwán no
injuria o incluso ensalza constituyen, desde luego, un puñado; con todo,
debemos ponerles mucha atención.
Hay cierto número de personas que, si bien pronuncian una que otra frase
en contra del imperialismo, todavía hoy preferirían morir antes que
manifestarse en contra de Chiang Kai-shek. Ni en la prensa ni en sus
declaraciones públicas se atreven a tocar el pasado, por el cual siguen
sintiendo cierta ternura. A mi juicio, no faltan individuos así.
Hay tres tipos de patriotismo: el verdadero, el falso y el vacilante,
que es un patriotismo entre verdadero y falso. Cada quien sabe, en su fuero
interno, el que profesa, y Liang Shu-ming no es una excepción. A aquellos que
han roto de veras sus relaciones con el imperialismo y la pandilla de Taiwán,
los acogemos con los brazos abiertos, por muy atrasados que sean. Estos son
verdaderos patriotas. Los falsos patriotas son los que, tras ese sutil disfraz
que lucen, esconden cosas muy diferentes del patriotismo. El
tercer tipo lo constituyen los elementos vacilantes, cuyo patriotismo es
mitad verdadero y mitad falso y que giran como veletas. Seguirán al Partido
Comunista con tal que no estalle una tercera guerra mundial ni retorne aquí
Chiang Kai-shek. Si estalla la guerra, concebirán otros planes. ¿Qué tipo de
patriotismo abriga la mayoría de la gente? El verdadero patriotismo, al que, en
estos últimos años, se vienen sumando cada vez más personas: El patriotismo
entre verdadero y falso lo cultiva un pequeño número de
132
elementos. Los falsos patriotas son muy pocos, pero los hay. Vean
ustedes si es o no acertada esta apreciación.
8. Creo que hay un
trabajo que Liang Shu-ming debería realizar. Este trabajo no es precisamente el
de dirigir al Gobierno Popular, como "representante de los
campesinos", una "invocación a la liberación" sino el de rendir
claramente cuenta del proceso de evolución de sus ideas reaccionarias y
antipopulares. Si puede explicar cómo combatía, en nombre de los
terratenientes, al Partido Comunista y al pueblo y cómo ha pasado de la
posición de representante de los terratenientes a la de "representante de
los campesinos", si puede esclarecer este proceso de cambio y convencer a
la gente, procederemos a definir en qué categoría hemos de clasificarlo. Pero
la impresión que de él tengo es que nunca le ha pasado por la mente desechar su
posición reaccionaria. A pesar de ello, con miras a tratar la enfermedad para
salvar al paciente, propongo darle un plazo para que se haga un autoexamen y
transferir su caso al Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política,
sin que tengamos que definir ahora mismo su situación.
9. "El sentido de la
vergüenza lo tienen todos." El que lo pierda, quedará desahuciado. ¿Quién
va a creer que el señor Liang tiene un criterio superior al del Partido
Comunista en el problema campesino? Eso hace recordar al profano que pretendía
lucirse en el manejo del hacha frente al gran maestro carpintero Lu Pan. ¿No
sería el colmo de la desvergüenza que uno dijera cosas como la de que "Mao
Tse-tung actúa mejor en la ópera que el señor Mei Lan-fang", o que
"es más capaz que los Voluntarios del Pueblo Chino en la excavación de
túneles", o que "sabe pilotear aviones mejor que el héroe de las
fuerzas aéreas Chao Pao-tung"? Así, pues, el problema levantado por el
señor Liang es un problema serio y frívolo a la vez, suena bastante ridículo. ¿No
resulta ridícula su afirmación de que él es más representativo del campesinado
que el Partido Comunista?
¿A quién representan, en fin de cuentas, todos esos "representantes
del campesinado" que han surgido? ¿Al campesinado? Yo no lo creo, ni los
campesinos lo creen tampoco. A quien ellos representan y ayudan es a la clase
terrateniente. El más destacado de todos ellos es Liang Shu-ming, que, con
lindas palabras siempre en los labios, no hace en realidad más que ayudar al
enemigo. Algunos otros son elementos de ideas confusas y han dicho ciertas
tonterías, pero son patriotas, pues su intención es hacer bien a China. Ellos
pertenecen a una categoría y Liang Shu-ming pertenece a otra distinta. Hay
personas más o menos
133
como él que simulan ser "representantes del campesinado".
Casos de simulación existen de veras ; he aquí uno de ellos. Estas personas
tienen cola de zorro, y todos pueden descubrirla. Al Rey Mono Sun Wu-kung, que
era capaz de metamorfosearse en setenta y dos figuras distintas, se le
dificultaba, sin embargo, ocultar su cola. Cierta vez en que adoptó la figura
de un templo, se las ingenió para hacer pasar su cola por el asta de la
bandera, pero, lamentablemente, ubicada detrás del templo. Al fin Yang Er Lang
logró identificarlo. ¿Cómo pudo hacerlo? Precisamente por esa cola. En efecto,
hay tal tipo de personas, que no pueden ocultar su cola por más que se
camuflen.
Liang Shu -ming es un carrerista y un hipócrita. Su apoliticismo y su
desinterés por los cargos oficiales son fingidos. Dice dedicarse a la llamada
"construcción rural", pero ¿qué clase de "construcción
rural" es ésta? ¡Es una construcción en favor de los terratenientes, es
destrucción rural y ruina nacional!
10. A este hombre no se le
puede tratar de modo serio. Nunca es posible aclarar con él ningún problema,
pues carece de lógica y no dice más que desvaríos. Por eso, propongo transferir
su caso al Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política para que lo
discuta en sus reuniones quincenales y, al mismo tiempo, debo advertirles a
ustedes que no abriguen ninguna esperanza de llegar a una solución real del
problema. Este es imposible de resolver. El desenlace será: "Se discute
sin llegar a decisiones, o si acaso se toman decisiones, no hay manera de
ponerlas en práctica, y así se levanta la sesión sin ningún resultado" Con
todo, aconsejo a ustedes que hagan una prueba en las reuniones quincenales, lo
que es preferible a eso de "enviar un par de personas" á escuchar sus
sermones.
11. ¿Queremos nosotros
aprovechar esta oportunidad para romper con él y dejar de tratarlo en adelante?
No. Siempre que él quiera mantener relaciones con nosotros, estaremos
dispuestos a corresponderle. Hasta ahora es mi deseo que él sea reelegido en la
II Sesión Plenaria de la Conferencia Consultiva Política como miembro de su
Comité Nacional. Este deseo mío obedece al hecho de que ciertas personas, que
no lo conocen a fondo, se mantienen de buen grado bajo su engaño, y en
consecuencia él puede aún servir de material vivo de enseñanza; así, en el
señor Liang subsisten condiciones para ser elegido miembro de ese comité, y
será elegido a menos que él mismo no quiera utilizar la tribuna de dicha
conferencia para propagar sus reaccionarias ideas. Como he dicho antes, Liang
Shu-ming no ha prestado ningún servicio, no ha hecho nada positivo. ¿Ha hecho
cosas positivas como las
134
que hacen los industriales y comerciantes con el abastecimiento de
productos y el pago del impuesto sobre la renta? No. ¿Ha hecho algo positivo
para desarrollar la producción y hacer prosperar la economía? No. ¿Se sublevó
alguna vez para pasarse al lado del pueblo? No. ¿Se ha opuesto en alguna
ocasión a Chiang Kai-shek y al imperialismo? No. ¿Cuándo colaboró con el
Partido Comunista de China para combatir al imperialismo y al feudalismo?
Nunca. Por eso decimos que no ha prestado ningún servicio. Incluso frente a una
lucha tan grandiosa como la resistencia a la agresión norteamericana y la ayuda
a Corea, lo que hizo este individuo fue menear la cabeza en señal de
desacuerdo, en vez de aprobarla. Siendo así, ¿por qué ha podido ser elegido
miembro del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política? ¿Por qué el
Partido Comunista de China lo ha postulado para ese puesto? La razón reside en
que aún puede engañar a cierto número de personas, que aún juega un papel
engañoso. Ha sido elegido precisamente debido a esta calidad de tramposo, que
es todo lo que tiene.
A los ojos de Liang Shu-ming, aprobar sus tesis reconociendo que él está
en lo correcto, significa tener "magnanimidad", y lo contrario es
carecer de ella. Nosotros seguramente carecemos de esta clase de
"magnanimidad", pero sí tenemos otra, la de permitirle a usted, Liang
Shu-ming, que continúe en su puesto como miembro del Comité Nacional de la
Conferencia Consultiva Política.
12. A mi juicio, los
defectos de Confucio eran justamente su falta de democratismo y de espíritu
autocrítico, defectos que son más o menos los mismos del señor Liang. “Desde
que tome a Tsi Lu como discípulo, nunca he oído hablar mal de mí”2; “el
auditorio de Confucio estuvo lleno tres veces y vacío otras tantas"3, y
"Confucio ejecutó a Shaocheng Mao a los tres meses de su ascensión al
Poder"4. Esto, reunido, raya en el estilo de los déspotas y huele a
fascismo. Yo desearía que los amigos y, en particular, el señor Liang no
siguieran los pasos de Confucio. Esto sería una cosa muy grata.
13. De aceptar el
encumbrado programa trazado por el señor Liang, no sólo sería imposible
construir el socialismo en China, sino que se produciría la hecatombe de los
partidos (del Partido Comunista y los demás partidos) y de la nación. La línea
que él preconiza es la línea burguesa. A propósito de Po Yi-po, los errores que
cometió son un reflejo de la ideología burguesa en el Partido. Pero él es mejor
que Liang Shu-ming.
Liang Shu-ming ha afirmado que los obreros están situados en "el
noveno cielo", mientras que los campesinos se hallan en "el noveno
135
infierno". ¿Cómo es la cosa en realidad? Es cierto que existe una
diferencia, pues los obreros perciben un ingreso mayor que los campesinos; pero
éstos, después de la reforma agraria, ya tienen su tierra y su techo y viven
cada día mejor. Incluso hay campesinos que viven mejor que los obreros, en
tanto que cierto número de obreros aún tropiezan con dificultades de
subsistencia. ¿Cuáles son las medidas para aumentar los ingresos de los
campesinos? Usted, Liang Shu-ming, ¿tiene alguna receta para ello? En su criterio,
"el mal no está en la escasez sino en la distribución injusta"5 . Si
procediéramos según su receta, si, en lugar de procurar que los campesinos
incrementen sus ingresos mediante sus propios esfuerzos en la producción,
niveláramos los salarios de los obreros con los ingresos de los campesinos,
dando a éstos la parte que se quitara a los obreros, ¿no arruinaríamos la
industria china? Una nivelación como ésta acarrearía la hecatombe de la nación
y de los partidos. No se imaginen ustedes que esta ruina afectaría
exclusivamente al Partido Comunista, pues ella alcanzaría también a los
partidos democráticos.
Usted dice que los obreros están situados en "el noveno
cielo", pero usted mismo, Liang Shu-ming, ¿en qué cielo se halla? Está en
el décimo, en el undécimo, en el duodécimo o en el decimotercer cielo, pues
¡gana mucho más que los obreros! Sin embargo, no propone rebajar, como primera
medida, su sueldo sino los salarios de los obreros, y eso me parece injusto. Si
de hacer justicia se trata, hay que rebajar primero su sueldo, porque ¡usted
está situado más allá del "noveno cielo"!
Nuestro Partido ha propugnado la alianza obrero-campesina durante más de
treinta años. El marxismo-leninismo siempre ha propugnado la alianza obrero
-campesina, la cooperación obrero-campesina. En la actualidad, existen dos
alianzas en China: la alianza de la clase obrera con el campesinado y la
alianza de la clase obrera con los capitalistas, profesores universitarios,
técnicos de alta categoría, generales sublevados del campo enemigo, jerarcas
religiosos, partidos democráticos y personalidades democráticas sin partido.
Una y otra son necesarias y deben seguir adelante. Pero, ¿cuál de las dos
constituye la base, cuál es la más importante? La alianza de la clase obrera
con el campesinado. Liang Shu -ming dice que la alianza obrero-campesina se ha
ido a pique y que la construcción nacional no tiene futuro. Esto quiere decir
que, si no acogemos sus ideas, no tendremos esperanza de mantener sobre rieles
la alianza obrero-campesina ni la posibilidad de lograr éxitos en
136
la construcción nacional y, en consecuencia, ¡el socialismo carecerá de
porvenir! La que de veras no tiene porvenir es aquella "alianza
obrero-campesina" que propugna Liang Shu-ming. Su línea es la burguesa. Si
se la siguiera, la nación quedaría en la ruina, China volvería al viejo camino
semicolonial y semifeudal y en Pekín se celebrarían mítines de bienvenida en
honor de Chiang Kai-shek y de Eisenhower. Repito una vez más: ¡Jamás
adoptaremos la línea de usted!
Según Liang Shu-ming, después de nuestra entrada en las ciudades hemos
"olvidado" el campo, que ha quedado en el "vacío". Esto es
sembrar la discordia. En los últimos tres años, nuestras energías estuvieron
dedicadas principalmente al trabajo rural. Sólo en este año un número
considerable de nuestros principales cuadros han comenzado a ser desplazados al
trabajo urbano; sin embargo, la gran mayoría de los cuadros siguen trabajando
en los distritos, territorios y cantones. ¿Cómo puede decir usted que nos hemos
olvidado del campo?
Además, Liang Shu-ming ataca nuestro trabajo rural calificándolo de
"atrasado", y a los cuadros de instancias inferiores los acusa de
"violar la ley y la disciplina". Es cierto que en el campo existe lo
que se considera cantones atrasados, pero ¿en qué proporción? Sólo en un 10 por
ciento. ¿Y por qué son atrasados? Principalmente porque cierto número de
reaccionarios, gendarmes y agentes secretos, cabecillas de las reaccionarias
sociedades supersticiosas, malhechores y felones, terratenientes y campesinos ricos,
se han hecho cuadros colándose por entre las alcantarillas y detentan el Poder
en determinados cantones o aldeas, y algunos de ellos incluso se han infiltrado
en el Partido Comunista. El 80 ó 90 por ciento de los cuadros que han violado
gravemente la ley y la disciplina, está compuesto de elementos como los arriba
mencionados, y sólo la porción restante son cuadros que han degenerado. Por
eso, en los cantones atrasados, el asunto principal es golpear a los
contrarrevolucionarios, mientras que a los cuadros que han degenerado hay que
depurarlos. ¿Cuál es, a escala nacional, la proporción de los cantones buenos o
relativamente buenos? Un 90 por ciento. Debemos tener una clara apreciación de
esta situación y no dejarnos embaucar por Liang Shu-ming.
14. ¿Es que rechazamos los
consejos y encubrimos los errores propios? Si las ideas del señor Liang pueden
llamarse "consejos", declaro “que en efecto rechazamos los consejos”.
Pero no encubrimos los errores propios. Lo que hacemos es persistir en la
dirección del proletariado en todo (los obreros, los campesinos, los
industriales y comerciantes, las
137
nacionalidades, los partidos democráticos, las organizaciones populares,
la industria, la agricultura, lo político, lo militar, en una palabra, en todos
los terrenos sin excepción) y persistir en el principio de unidad y lucha. Si
usted quiere sondear nuestros propósitos, he aquí uno de ellos, que reviste un
carácter fundamental. ¿Acaso es ésta una cosa de poca monta?
15. El problema de Liang
Shu-ming asume una importancia nacional y, al igual que el de Po Yi-po, debe
ser sometido a la discusión de todo el Partido y toda la nación. Hay que
encontrar casos típicos de esta naturaleza y desplegar la crítica y la
autocrítica. Discutamos nacionalmente la línea general.
Hay dos tipos de crítica : la autocrítica y la crítica. Respecto de
usted, Liang Shu-ming, ¿a cuál de las dos debemos recurrir? ¿A la autocrítica?
No. A la crítica.
La crítica a Liang Shu-ming no está dirigida a él como individuo, sino
que es una denuncia, a través de su persona, de las ideas reaccionarias que él
representa. A pesar de que Liang Shu-ming es un reaccionario, incluimos su caso
en el marco de la transformación ideológica. Que él pueda o no remodelarse, es
otra cosa. Es muy probable que resulte irremodelable. Pero poco importa que sea
así, pues no se trata más que de un individuo. De todos modos, sostener un
debate con él es útil. No hay que pensar que estamos desencadenando una
tempestad en un vaso de agua, que no vale la pena debatir su caso. Un debate
con él contribuirá a esclarecer el problema. Si alguna utilidad tiene Liang
Shu-ming es precisamente ésta. ¿Qué problema es el que debatimos ahora? ¿Podrá
ser alguno distinto al de la línea general? Para todos nosotros es provechoso
tener claridad sobre este problema.
NOTAS
1 Con ese término Liang Shu-ming
abogaba por un gobierno que no tuviera matices partidistas, que fuera un
"cuerpo transparente, incoloro", colocado por encima de las clases.
2 Citado de Registros históricos,
libro de los tiempos antiguos de China. Tsi Lu fue discípulo y, a la vez,
guardaespaldas de Confucio. Desde que Confucio lo tomó a su servicio, nadie se
atrevió a expresarle en la cara opiniones contrarias a las suyas.
3 Citado de "Sobre los buenos
augurios", de Ensayos críticos, escrito por Wang Chung de la dinastía Jan.
Según esta obra, en el Estado de Lu, mientras Confucio
138
divulgaba ante sus discípulos su doctrina defensora del reaccionario
régimen esclavista, Shaocheng Mao congregaba a la gente para propagar sus
propias tesis. Los discípulos de Confucio iban frecuentemente a escuchar las
conferencias de Shaocheng Mao, con lo que colmaban su auditorio, dejando vacío
el de Confucio.
4 Citado de Registros históricos.
Siendo ministro de Justicia del Estado de Lu, Confucio se desempeñó como Primer
Ministro interino durante tres meses. En este período, mandó ejecutar a su
adversario Shaocheng Mao.
5 Analectas de Confucio, libro XVI:
"Chi Shi".
DOS CHARLAS SOBRE LA AYUDA MUTUA Y LA
COOPERACIÓN EN LA AGRICULTURA *
Octubre y noviembre de 1953
I. CHARLA DEL 15 DE OCTUBRE
Un trabajo exitoso en la creación de cooperativas de producción agrícola
promoverá considerablemente el incremento de los equipos de ayuda mutua.
En las nuevas regiones liberadas, durante este invierno y la próxima
primavera, cada distrito - sea grande, mediano o pequeño - debe establecer,
luego de suficientes preparativos, una o dos cooperativas, una como mínimo, una
o dos por regla general y tres corno máximo, lo que dependerá de la calidad del
trabajo realizado. Hay que proceder a un reparto de cuotas. Una cuota excesiva
significa avance temerario, y una insuficiente, desviación de derecha.
Asimismo, considerar que da igual repartir o no cuotas es espontaneísmo. ¿Puede
pasar de tres el número de cooperativas? Cuanto más, mejor - como dijo Jan Sin
al referirse al número de soldados que estaba en capacidad de mandar1-, con tal
que la creación de cooperativas obedezca a los requisitos, reglamentos y
resoluciones concernientes y al principio de voluntariedad, que este trabajo
tenga al frente cuadros fuertes (ecuanimidad y competencia son las dos
exigencias principales) y que se haga con éxito.
A los comités prefecturales y distritales del Partido se les exige que
hagan grandes esfuerzos y realicen bien el trabajo. Los departamentos de
trabajo rural de los burós regionales del Comité Central y de los
________________
* Del 26 de octubre al 5 de
noviembre de 1953; se celebró la III Conferencia sobre la Ayuda Mutua y la
Cooperación en la Agricultura, convocada por el CC del PCCh. He aquí dos
charlas sostenidas por el camarada Mao Tse-tung con los responsables del
Departamento de Trabajo Rural del CC del PCCh, una antes de la Conferencia y la
otra, en el transcurso de ella.
139
140
comités provinciales y municipales del Partido deben asir firmemente
esta tarea y tomarla como el centro de gravedad de su trabajo.
Es preciso fijar cifras de control y repartir cuotas entre los
organismos de los niveles inferiores. Repartir cuotas sin recurrir a la
imposición no es autoritarismo. Después de la conferencia que ha de celebrarse
este mes de octubre, tendremos cuatro o cinco meses para llevar a cabo este
trabajo: noviembre y diciembre del presente año, y enero y febrero del próximo,
e incluso marzo por lo que se refiere al Norte de China. Hay que dejar bien
claro en esta conferencia que, a comienzos de 1954, celebraremos una reunión
destinada a examinar el trabajo realizado. Para entonces examinaremos sin falta
el cumplimiento de la tarea.
En los pocos lugares de zonas de minorías nacionales donde aún no se ha
realizado la reforma agraria, es permisible abstenerse de fundar cooperativas.
A1 reducido número de distritos donde el trabajo anda muy mal - distritos cuyos
cantones atrasados representan un 30 ó 40 por ciento, donde los secretarios de
los comités distritales son muy débiles y donde, en consecuencia, la creación
de cooperativas provocaría trastornos - se puede por el momento dejarlos en
blanco, sin asignarles cuotas. Pero los correspondientes comités provinciales y
prefecturales del Partido deben asumir la responsabilidad de ayudarles a
enderezar su trabajo y crear las condiciones necesarias para iniciar la
organización de cooperativas en el invierno del próximo año, después de la cosecha
de otoño.
Como regla general, las cooperativas son precedidas por los equipos de
ayuda mutua. No obstante, es permisible hacer el ensayo de llegar a las
cooperativas por vía directa. Si uno puede tomar el camino directo y marchar
bien, acelerando así el proceso, ¿por qué no ha de hacerlo? Claro que debe
hacerlo.
Los departamentos de trabajo rural a todos los niveles deben tomar la
ayuda mutua y la cooperación como un asunto de vital importancia. Los
campesinos individuales tienen una capacidad limitada para el aumento de la
producción; de ahí la necesidad de desarrollar la ayuda mutua y la cooperación.
Si el socialismo no ocupa las posiciones del campo, las ocupará inevitablemente
el capitalismo. ¿Acaso es posible no seguir ni el camino capitalista ni el
socialista? Tomando el camino capitalista también se podría aumentar la
producción, pero el tiempo sería largo, y el camino, doloroso. No practicaremos
el capitalismo; esto ya está determinado. Pero, si no trabajamos por el
socialismo, el capitalismo se desbordará indefectiblemente.
141
La línea general, el programa general, la industrialización y las
transformaciones socialistas, son temas que debemos tratar en la conferencia
convocada para el presente mes.
“Proteger firmemente los bienes privados” y practicar las “cuatro
grandes libertades”2 beneficia a los campesinos ricos campesinos medios
acomodados. ¿Por que el término "bienes privados está consignado en la
ley? De lo que habla la ley es de proteger los bienes privados, pero sin
agregar "firmemente". Hay campesinos que están vendiendo sus tierras,
y esto es un fenómeno malsano. Aunque la ley no lo prohibe, debemos hacer
esfuerzos por impedirlo. La solución es organizar cooperativas. Los equipos de
ayuda mutua no están en condiciones de impedir que los campesinos vendan sus
tierras, lo que sólo se puede lograr con las cooperativas, las cooperativas
grandes. Existiendo grandes cooperativas, los campesinos no se verán tampoco en
la necesidad de dar en arriendo sus tierras. El problema se resolverá cuando
cada cooperativa grande, compuesta de cien a doscientas familias, admita en su
seno a unas cuantas viudas, huérfanos y ancianos desamparados. Hay que estudiar
la posibilidad de que las cooperativas pequeñas también hagan algo en este
sentido. A su vez, los equipos de ayuda mutua tienen el deber de auxiliar a
estas personas. Si no es posible crear cooperativas grandes, créense medianas ;
si esto .tampoco resulta posible, créense entonces pequeñas. Pero, siempre que
sea posible, debemos establecer cooperativas medianas o grandes, y no está bien
fruncir el ceño a la vista de una gran cooperativa. Una cooperativa de cien a
doscientas familias puede considerarse grande, pero las cooperativas grandes
pueden llegar a abarcar trescientas o cuatrocientas familias. Constituye una
iniciativa creadora establecer varias subcooperativas agenciadas en una
cooperativa grande, caso en el cual no es obligatorio disolver esta última. Al
hablar de un trabajo exitoso, no hemos querido decir que todo deba marchar a la
perfección. Es necesario asimilar toda clase de experiencias y no imponer un
mismo molde en todos los lugares.
En las antiguas regiones liberadas se debe establecer más cooperativas.
Es posible que en ciertas nuevas regiones liberadas este trabajo se desarrolle
más rápidamente que en algunas de las antiguas; por ejemplo, es probable que en
el centro de Shensí cobre un desarrollo más rápido que en el Norte de Shensí, y
en la llanura de Chengtú se haga de manera más acelerada que en lugares como
Fuping. Debemos desechar la idea de que las nuevas regiones liberadas no podrán
marchar sino con lentitud. En realidad, el Nordeste no es una antigua región
libe-
142
rada; su parte sur apenas difiere de las zonas liberadas tardíamente al
Sur de la Gran Muralla. Probablemente Chiangsú y la zona de
Jangchou-Chiasing-Juchou sobrepasarán a las zonas montañosas de Shantung y del
Norte de China, liberadas más temprano; además, debe ser así. En general, se
puede decir que no es necesario darse prisa en las nuevas regiones liberadas;
sin embargo, en aquellos lugares que cuenten con cuadros fuertes, densa
población y una topografía no accidentada, podrá obtenerse un desarrollo más
rápido una vez que se hayan sentado algunos ejemplos.
En el Norte de China, tenemos ahora seis mil cooperativas. Para duplicar
su número, basta repartir cuotas ; para triplicarlo, hay que consultar a la
gente. Es menester que la repartición de cuotas sea razonable y que se fijen
cifras de control, pues de otra manera no tendríamos metas en nuestro trabajo.
En el Nordeste de China, el número de cooperativas debe multiplicarse por dos,
dos y medio o tres, y lo mismo debe hacerse en el Norte de China. Las cifras de
control no deben ser demasiado altas a fin de que las autoridades locales las
puedan sobrepasar; al sobrepasarlas, se elevará el espíritu de la gente.
En cuanto al incremento de las cooperativas, debemos esforzarnos por
lograr elevados índices de cantidad y calidad, así como bajos costos. Por
obtención de bajos costos se entiende aquí la necesidad de evitar que haya
"productos de desecho". Todo "producto de desecho", que
significa un desperdicio de las energías de los campesinos, provocaría efectos
desastrosos, pérdidas en lo político y baja en la producción de cereales. El
resultado final que buscarnos es producir más cereales, más algodón, más caña
de azúcar, más hortalizas. Si no se consigue una mayor producción de cereales,
no habrá solución posible, y sufrirán perjuicio el Estado y el pueblo.
En las afueras de las ciudades, hay que producir más hortalizas; de lo
contrario, tampoco habrá salida posible, lo que redundará, igualmente, en
perjuicio del Estado y del pueblo. Como allí la tierra es fértil, plana y de
propiedad pública, se pueden organizar directamente cooperativas grandes. Desde
luego, hay que realizar esta tarea con esmero, pues, en los lugares donde se
cultivan hortalizas, es todavía menos admisible un trabajo negligente que en
los lugares donde se cultivan cereales. Es necesario establecer cooperativas
piloto y evitar el avance temerario.
Para el abastecimiento urbano de hortalizas, no se debe depender de la
venta en las ciudades por parte de los campesinos individuales. Tenemos que
buscar soluciones en el plano de la producción y asimismo
143
en el trabajo de las cooperativas de abastecimiento y venta. Entre la
oferta y la demanda de hortalizas en las grandes ciudades existe ahora una
contradicción sumamente aguda.
Entre la oferta y la demanda de cereales y algodón también existe una
contradicción agudísima. Dentro de poco, lo mismo sucederá con la carne, la
grasa y el aceite comestible. La demanda está aumentando considerablemente,
mientras que la oferta se halla muy atrás.
Con miras a solucionar esta contradicción entre la oferta y la demanda,
debemos resolver la contradicción entre el sistema de propiedad y las fuerzas
productivas. ¿Propiedad individual o colectiva? ¿Propiedad capitalista o
socialista? Las relaciones de producción basadas en la propiedad individual
chocan de lleno con la posibilidad de una gran oferta. La propiedad individual
debe transformarse en propiedad colectiva, en propiedad socialista. Hay
cooperativas de tipo inferior; y en ellas los campesinos aportan sus tierras
como cuota; pero también hay cooperativas de tipo superior, y en ellas las
tierras pertenecen a la colectividad, a las cooperativas.
Se puede decir que la línea general está destinada a solucionar el
problema de la propiedad. La propiedad estatal existente se amplía mediante la
construcción de nuevas empresas estatales y la reconstrucción y ensanchamiento
de otras viejas. La propiedad privada, que se divide en dos clases - la del
pueblo trabajador y la de la burguesía -, tiene que transformarse, la primera,
en propiedad colectiva y, la segunda, en propiedad estatal (integrándose a la
propiedad socialista a través de empresas mixtas estatal-privadas). Sólo de
este modo se podrá desarrollar las fuerzas productivas y llevar a cabo la
industrialización del país. El desarrollo de las fuerzas productivas es lo
único que permitirá resolver la contradicción entre la oferta y la demanda.
II. CHARLA DEL 4 DE NOVIEMBRE
En cualquier trabajo, debemos obrar de acuerdo con la realidad; de lo
contrario incurriremos en errores. Obrar de acuerdo con la realidad presupone
tomar en cuenta las necesidades y las posibilidades, y por posibilidades se
entiende las condiciones políticas, las económicas y las relacionadas con los
cuadros. Actualmente es necesario y a la vez posible incrementar el número de
cooperativas de producción agrícola; existen grandes potencialidades al
respecto. No ponerlas en juego
144
significaría no avanzar so pretexto de un desarrollo seguro. Los pies
sirven para andar, y es un error permanecer siempre parado en un mismo sitio.
Es incorrecto disolver por la fuerza cooperativas que reúnen las condiciones
necesarias; lo es siempre, sin que importe en qué año se lo haga.
"Rectificar la precipitación y el avance temerario" fue a la postre,
una ráfaga de viento que, soplando de arriba abajo, derribó cierta cantidad de
cooperativas que no debían ser derribadas. Hay que averiguar cuáles son las que
fueron derribadas injustificadamente, decirlo con claridad y reconocer el
error; de otro modo, los cuadros cantonales y los activistas de esos lugares
quedarían alimentando resquemores.
Es preciso trabajar por el socialismo. "Proteger firmemente los
bienes privados" es un concepto burgués. "Andar juntos todo el día
hablando pero sin tocar la doctrina y contentarse, en cambio, con hacer
pequeños favores: así ¡qué difícil es llegar a alguna parte!"
"Hablando pero sin tocar la doctrina" significa, en los tiempos que
corren hablar sin tocar el socialismo, no trabajar por él. Es cierto que
constituyen buenas obras cosas como otorgar crédito agrícola, dar cereales en
calidad de socorro, atenerse a las tasas fijadas de impuestos, conceder
exenciones parciales o totales de impuestos conforme a las disposiciones
legales, construir pequeñas obras hidráulicas, abrir pozos y canales, promover
la labranza profunda, la siembra compacta y el uso racional del abono y
generalizar el empleo de arados de nuevo tipo, de norias, fumigadoras e
insecticidas. Pero, realizar todas estas cosas basándose en la economía
pequeño-campesina y no en el socialismo equivale nada más que a hacer pequeños
favores a los campesinos. Si estas cosas se integran a la línea general y al
socialismo, adquirirán otro significado y dejarán de ser pequeños favores. Es
menester trabajar por el socialismo e integrar a él estas cosas buenas. En
cuanto a eso de "proteger firmemente los bienes privados" y practicar
las "cuatro grandes libertades", debe ser considerado, con mayor
razón, como pequeños favores y, lo que es peor, se trata de favores para los
campesinos ricos y campesinos medios acomodados. "Qué difícil es"
realmente "llegar a alguna parte" cuando uno trata de aumentar en
gran medida la producción de cereales para resolver el problema cerealero -
problema fundamental de la economía nacional y la vida del pueblo - no
cimentándose en el socialismo sino buscando soluciones en la economía pequeño
-campesina y haciendo pequeños favores con la economía individual como base.
145
Hay un antiguo proverbio que reza: "Cuando se agarra la cuerda
clave de la red, se abren todas las mallas. “Sólo agarrando la primera, se
pueden abrir estas últimas; la cuerda clave es el tema principal. La
contradicción entre el socialismo y el capitalismo y la solución gradual de
esta contradicción son nuestro tema principal, la cuerda clave. Agarrando esta
cuerda, tendrán su guía todos los trabajos políticos y económicos destinados a
ayudar a los campesinos.
Las cooperativas de producción agrícola tienen contradicciones tanto
internas como externas. Las actuales cooperativas son semisocialistas, mientras
que los campesinos individuales, no incorporados a ellas, se hallan en el marco
de la propiedad completamente privada; de ahí la contradicción entre éstos y
aquéllas. A diferencia de las cooperativas, en los equipos de ayuda mutua sólo
el trabajo es colectivo y el sistema de propiedad permanece intacto. Las
actuales cooperativas de producción agrícola se basan todavía en la propiedad
privada, pues la tierra, el ganado mayor y los aperos mayores, de propiedad
individual, son aportados como cuota a las cooperativas; en ellas también
existen contradicciones entre el factor socialista y la propiedad privada,
contradicciones que deben ser solucionadas de manera gradual. Ellas se
resolverán en el futuro cuando esta propiedad, mitad colectiva y mitad privada,
pase a ser totalmente colectiva. Los pasos que estamos dando son seguros: de
los equipos de ayuda mutua, que encierran gérmenes de socialismo, a
cooperativas semisocialistas y, luego, a cooperativas completamente socialistas
(que también se llamarán cooperativas de producción agrícola y no granjas
colectivas). Hablando en general, los equipos de ayuda mutua sirven de base
para la formación de cooperativas.
En un tiempo hubo algunos documentos que no mencionaban la ayuda mutua
ni la cooperación, y a todos ellos yo les agregué frases tales como
"desarrollar la ayuda mutua y la cooperación" o "hacer los
trabajos políticos y económicos que sean necesarios y factibles". Algunas
personas pretendían buscar soluciones en la economía pequeño-campesina y, en
consecuencia, se oponían con particular celo a la intervención excesiva en los
asuntos de los campesinos. En aquel entonces hubo en efecto intervenciones
excesivas. Los "cinco excesos", cuyo origen estaba en los niveles
superiores, se vertían por distintos canales hasta las instancias inferiores,
provocando allí grandes trastornos. Los "cinco excesos" son
inadmisibles en cualquier tiempo, y no sólo en el caso de las zonas rurales,
sino también en el de las fábricas y las unidades militares. El Comité Central
ha expedido algunos docu-
146
mentos dirigidos a combatir la intervención excesiva, lo cual es
beneficioso. ¿Qué se entiende por intervención excesiva? Se entiende planificar
de manera subjetivista, al margen de la realidad, sin tomar en cuenta las
necesidades y las posibilidades o, en el supuesto de que los planes concuerden
con la realidad, disponer su ejecución de manera autoritaria. El subjetivismo y
el autoritarismo serán inadmisibles aun luego de diez mil años; ellos son
inadmisibles no solamente para la dispersa economía pequeño-campesina, sino
también para las cooperativas. Sin embargo, no se debe calificar de
intervención excesiva el llevar a cabo obras que son necesarias y posibles y
hacerlo con métodos no autoritarios. A1 examinar nuestro trabajo, debemos tomar
esto como criterio. Es erróneo todo cuanto sea subjetivista, todo cuanto esté
apartado de la realidad. También lo es recurrir al autoritarismo en cualquier
trabajo. No avanzar so pretexto de un desarrollo seguro es desviación de
derecha; tratar de hacer a la fuerza lo que no permiten las posibilidades
reales es desviación de "izquierda"; ambos casos son subjetivismo.
Son erróneos tanto el avance temerario en la organización de cooperativas como
la renuncia a formarlas cuando es factible ; todavía más incorrecto es
disolverlas por la fuerza.
"En el campo la vida es penosa, las cosas no marchan bien y las
medidas tomadas no se adaptan a la economía pequeño- campesina"
Comentarios como éste se oyen tanto dentro como fuera del Partido. Es cierto
que la vida en el campo es un poco penosa, pero hace falta proceder a un
análisis apropiado. En realidad, la vida en el campo no es tan penosa, pues los
hogares escasos de cereales sólo representan aproximadamente un 10 por ciento,
y de este porcentaje la mitad son viudas, huérfanos y ancianos desamparados;
aunque enfrentan muchas dificultades por carecer de fuerza de trabajo, podrán
recibir ciertos auxilios de los equipos de ayuda mutua y las cooperativas. De
todos modos viven mucho mejor que en la época del Kuomintang, ya que se les ha
distribuido tierra. Cierto es que las víctimas de calamidades naturales
soportan penurias, pero a ellas se les da grano en calidad de socorro. Las
condiciones de vida de los campesinos en general son buenas y están en ascenso
y, por eso, del 80 al 90 por ciento de los campesinos se sienten alegres y
animados y apoyan al gobierno. Los terratenientes y campesinos ricos, que
ocupan aproximadamente un 7 por ciento de la población rural, están
descontentos con el gobierno. Se dice por ahí que "en el campo la vida es
tan penosa que no hay cómo aguantarla"; yo nunca he considerado que las
cosas sean así. Algunos se han referido, además de la vida penosa en el campo,
a la dispersión
147
que allí existe, al carácter disperso de la economía pequeño-campesina;
pero al hablar de la dispersión, no han mencionado la necesidad de organizar
cooperativas. Realizar la transformación socialista de la economía individual
desarrollando la ayuda mutua y la cooperación y organizando cooperativas, no
sólo es la orientación para el futuro, sino la tarea del momento.
El problema de la línea general no se hubiera resuelto para muchos
camaradas sin la Conferencia sobre el Trabajo Económico-financiero celebrada en
julio y agosto. La Conferencia tuvo como propósito principal resolver este
problema. Allí se criticó a Po Yi-po precisamente por su error de apartarse de
la línea general. Esta línea se puede resumir en pocas palabras: realizar
gradualmente la industrialización socialista del país y las transformaciones
socialistas de la agricultura, de la artesanía y de la industria y comercio
capitalistas. La reciente puesta en práctica del sistema de compra y
abastecimiento planificados de cereales constituye un extraordinario impulso al
socialismo. Y a continuación se celebra esta conferencia sobre la ayuda mutua y
la cooperación, que constituye otro extraordinario impulso. Dado que, en lo que
va transcurrido del año, se ha contraído en sus dimensiones el movimiento de
ayuda mutua y cooperación, la presente conferencia debe dedicar mayores
energías a este movimiento. Pero hay que explicar con claridad las políticas;
esto es muy importante.
"Dirección activa y desarrollo seguro" es una buena consigna.
Sin embargo, en lo que va del año se ha contraído un tanto el movimiento,
permaneciendo sin avanzar so pretexto de un desarrollo seguro. Esto no ha sido
muy adecuado, pero ha tenido sus ventajas. Como en la guerra, se descansa y se
reorganizan las fuerzas después de una batalla para desplegar otra. El problema
es que, en algunos lugares, se abandonaron más posiciones de las que se debía y
que, en otros, aunque no se llegó a tal punto, se renunció a ampliar nuestras
posiciones pudiendo hacerlo, es decir, no se permitió crear más cooperativas ni
se ratificó las creadas, de modo que éstas quedaron como ilegales. En el mundo
ocurre frecuentemente que muchas cosas nuevas, correctas, son consideradas ilegales.
En el pasado, nosotros éramos "ilegales", mientras que el Kuomintang
era "legal". Estas cooperativas ilegales, a pesar de todo, se han
mantenido y funcionan bien. ¿Se podría seguir negándoles el reconocimiento? La
única alternativa es reconocer su legalidad; ellas han triunfado por fin.
En esta conferencia se ha hablado de dirección activa y desarrollo
seguro, pero hay que prever también la posibilidad de que se presenten
148
algunos contratiempos. Aunque se hable de "activo" y de
"seguro", en la práctica puede suceder que la dirección no sea activa
o que el desarrollo no sea seguro. Dirección activa y desarrollo seguro
implican fijar cifras de control y repartir tareas, y más tarde verificar su
cumplimiento. No es permisible dejar de cumplir lo que se puede cumplir, pues
esto sería una muestra de desgano por el socialismo. Según se ha investigado,
entre el 5 y el 10 por ciento de las cooperativas no funcionan muy bien y han
visto disminuida su producción, lo cual es resultado de la ausencia de una
dirección activa. Desde luego, es difícil evitar que un número reducido de
cooperativas funcionen mal y vean disminuida su producción. Pero se presentará
realmente un problema si un 20 por ciento de las cooperativas o incluso más
sufren merma.
La línea general supone el cambio gradual de las relaciones de
producción. Como dice Stalin, la base de las relaciones de producción es la
propiedad3. Esto deben tenerlo claro nuestros camaradas. Hoy son legales tanto
la propiedad privada como la propiedad social socialista; sin embargo, la
primera pasará gradualmente a ser ilegal. "Proteger firmemente los bienes
privados" y practicar las "cuatro grandes libertades" en tres mu
de tierra, dará como resultado el fomento de la economía del pequeño número de
campesinos ricos y conducirá al camino capitalista.
Los cuadros distritales y territoriales deben trasladar gradualmente su
trabajo a la ayuda mutua y la cooperación en la producción agrícola, a la causa
del socialismo. Si no se dedican a esta causa, ¿a cuál se dedicarán? ¿A la de
la economía individual? Los secretarios de los comités distritales y
territoriales deben considerar como un asunto de gran importancia trabajar por
el socialismo. Es preciso que los secretarios asuman la responsabilidad, y aquí
me incluyo yo como secretario del Comité Central. Los secretarios de los burós
regionales del Comité Central y de los comités provinciales, prefecturales,
distritales, territoriales y, en fin, de todos los niveles, deben asumir la
responsabilidad y poner manos a la obra por sí mismos. El Comité Central está
concentrando ahora del 70 al 80 por ciento de sus energías en la transformación
socialista de la agricultura. Transformar la industria y comercio capitalistas
también es trabajar por el socialismo. Los camaradas de los departamentos de
trabajo rural a todos los niveles y los asistentes a esta conferencia deben
hacerse expertos en la transformación socialista de la agricultura, expertos
que conozcan la teoría, la línea, la política y los métodos.
149
Para abastecer de hortalizas a las ciudades, lo principal es planificar
el abastecimiento. ¿Pueden arreglárselas sin hortalizas las grandes ciudades y
las ciudades recién formadas, con la densa población que tienen? Hay que
resolver este problema. Ya que no es fácil resolver el problema de la
producción y el abastecimiento de hortalizas estableciendo equipos de ayuda
mutua en los suburbios, se puede organizar allí cooperativas semisocialistas o
incluso completamente socialistas sin necesidad de pasar por los equipos de
ayuda mutua. Debemos estudiar este asunto.
El plan elaborado para el establecimiento de cooperativas de producción
contempla la formación de más de 32.000 cooperativas en este invierno y la
próxima primavera y de allí hasta la próxima cosecha otoñal, así como la
posibilidad de llegar a 700.000 en el año de 1957. Pero hay que prever que, en
determinado momento, este proceso puede cobrar repentinamente un ritmo más
rápido; llegando el número de cooperativas a un millón, o tal vez aún a más. En
una palabra, se precisa tanto de cantidad como de calidad, y se requiere una
dirección activa y un desarrollo seguro.
Esta conferencia ha sido exitosa. Si, en lugar de celebrarla ahora, la
hubiéramos dejado para el próximo enero, habría sido tarde y habríamos perdido
este invierno. E1 26 de marzo del año venidero celebraremos otra reunión para
verificar el cumplimiento del plan. La presente conferencia ha determinado la
fecha de la próxima y decidido que en ella se verifique el cumplimiento de su
resolución; este método es muy bueno. En el otoño del año entrante se celebrará
una reunión más para discutir y definir las tareas del invierno.
NOTAS
1 Jan Sin fue general de Liu Pang,
primer emperador de la dinastía Jan. Según Registros históricos, Liu Pang le
preguntó una vez cuántos soldados era capaz de mandar, a lo que Jan Sin
contestó: "Cuanto más, mejor."
2 Véase "Un debate en torno a
la cooperativización agrícola y la actual lucha de clases", sec. IV, en el
presente tomo.
3 Véase J. V. Stalin, Sobre el
materialismo dialéctico y el materialismo histórico.
SOBRE EL PROYECTO DE CONSTRUCCIÓN DE
LA REPÚBLICA POPULAR CHINA *
14 de junio de 1954
Este proyecto de Constitución goza, por lo visto, del apoyo de la gente.
De las discusiones sostenidas en Pekín por más de quinientas personas y de
otras realizadas por activistas de diversos círculos en las distintas
provincias y municipios, o sea, de las amplias discusiones con una
participación total de más de ocho mil personas representativas de la nación
entera, se puede ver que el anteproyecto de Constitución es bastante bueno y
que cuenta con el consenso y respaldo generales. Muchos han hecho uso de la
palabra en la sesión de hoy expresándose en este mismo sentido.
¿Por qué se organizaron discusiones tan amplias? Porque esto ofrecía
varias ventajas. Primero. ¿Sería aprobado por una gran cantidad de gente lo que
había salido de las deliberaciones de un reducido número? A través de las
discusiones se ha confirmado que los artículos y principios fundamentales del
anteproyecto de Constitución se han granjeado la aprobación genera. Todo lo
correcto del anteproyecto ha sido conservado. Que varios miles de personas
hayan aprobado las ideas de un reducido número de dirigentes demuestra que
éstas son fundamentadas, apropiadas y realizables. Esto nos ha infundido
confianza. Segundo. Se ha recogido, en el curso de las discusiones, más de
5.900 sugerencias (sin incluir las preguntas planteadas). Estas sugerencias
pueden dividirse en tres categorías. A la primera categoría pertenecen las
sugerencias incorrectas. A la segunda, aquellas que, sin ser del todo
incorrectas, son inadecuadas y que no conviene por eso aceptar. Ahora bien,
siendo inconveniente aceptarlas, ¿por qué las hemos recogido también? ¿Tiene
alguna ventaja recoger estas sugeren-
________________
* Discurso pronunciado por el
camarada Mao Tse-tung ante la 30° Sesión del Consejo del Gobierno Popular
Central.
150
151
cias? Sí, la ventaja es que nos permite conocer esas opiniones sobre la
Constitución, que de hecho existen entre las 8.000 personas, y hacer una
comparación. A la tercera categoría pertenecen las sugerencias que hemos
aceptado. Estas son, desde luego, muy buenas y necesarias. Sin ellas, el
anteproyecto de Constitución, aunque correcto en lo fundamental, habría quedado
incompleto, deficiente o no muy consistente. Es posible que el actual proyecto
tenga todavía defectos y que sea incompleto, de donde se desprende la necesidad
de pedir las opiniones de todo el pueblo. Sin embargo, por lo que se ve ahora,
este proyecto ya se puede considerar relativamente completo, y ello se debe a
que hemos adoptado las sugerencias razonables.
¿Cuáles son las razones de que este proyecto de Constitución haya
obtenido el apoyo de la gente A mi modo de ver, una de ellas es que en el
proceso de su elaboración hemos aplicado el método de integración de las ideas
de los organismos dirigentes con las de las amplias masas. Este proyecto ya
conjuga en sí las ideas de un reducido número de dirigentes con las de más de
ocho mil personas y, después de su publicación, será sometido a la discusión de
todo el pueblo, a fin de que las ideas de las autoridades centrales se integren
con las de todo el pueblo. He aquí el método de integración de la dirección con
las masas, de los dirigentes con la multitud de activistas. Este método lo
hemos utilizado hasta ahora y lo debemos seguir utilizando. Es preciso emplearlo
en todo acto legislativo de importancia. Es este método el que nos ha permitido
elaborar un proyecto de Constitución bastante satisfactorio y completo.
¿Por qué este proyecto ha obtenido el respaldo de ustedes, los presentes
en esta reunión, y de la masa de activistas? ¿Por qué lo consideran bueno?
Principalmente por dos razones: Una es que constituye una síntesis de
experiencias, y la otra, que integra la fidelidad a los principios con la
flexibilidad.
Primero. En este proyecto de Constitución se han sintetizado las
experiencias del pasado, en particular, las de la revolución y la construcción
en estos cinco años. Allí se han resumido las experiencias de la revolución
popular dirigida por el proletariado contra el imperialismo, el feudalismo y el
capitalismo burocrático, así como las experiencias de la reforma social, la
construcción económica y cultural y la labor gubernamental de los últimos años.
También se han sintetizado las experiencias relativas a la cuestión
constitucional, acumuladas a partir de los últimos años de la dinastía Ching,
valga decir, desde los diecinueve preceptos1 proclamados en los días finales de
la dinastía
152
Ching, pasando por la Constitución Provisional de la República de China2
proclamada en 1912, las constituciones o proyectos de constitución de gobiernos
de caudillos militares del Norte3 y el Convenio de la República de China para
el Período de Tutela Política del reaccionario gobierno chiangkaishekista,
hasta la espuria constitución de Chiang Kai-shek. De todos ellos sólo uno es
positivo, y los demás son negativos. En efecto, la Constitución Provisional de
la República de China de 1912 fue un documento relativamente bueno para su
tiempo. Claro que es un documento incompleto, deficiente y burgués por su
naturaleza, pero tiene algo de revolucionario y democrático. Esta Constitución
es muy sencilla
; dicen que se elaboró con mucho
apremio, mediando sólo un mes entre su redacción y su aprobación. En cuanto a
las demás constituciones o proyectos de constitución, fueron todos
reaccionarios. El proyecto de Constitución que tenemos ahora es, principalmente,
un resumen de las experiencias de la revolución y la construcción de nuestro
país y, a la vez, una obra que conjuga experiencias nacionales y extranjeras.
Nuestra Constitución es de tipo socialista. Para su elaboración nos basamos
principalmente en nuestras propias experiencias y también tomamos en
consideración lo que hay de positivo en las constituciones de la Unión
Soviética y las Democracias Populares. En materia de constituciones, la
burguesía es la precursora. La burguesía, trátese de la inglesa, la francesa o
la estadounidense, tuvo su período revolucionario, y fue precisamente entonces
cuando empezó a crear constituciones. No debemos borrar de un plumazo la
democracia burguesa, negando el papel que han jugado en la historia las
constituciones burguesas. Sin embargo, las constituciones burguesas son hoy
todas negativas, malas; las constituciones de los países imperialistas, en
particular, están destinadas a engañar y oprimir a las grandes mayorías.
Nuestra Constitución es de tipo nuevo, socialista, es diferente de las de tipo
burgués. Es mucho más progresista que las promulgadas por la burguesía incluso
en su período revolucionario. En esto le llevamos ventaja.
Segundo. En nuestro proyecto de Constitución se combina la fidelidad a
los principios con la flexibilidad. Los principios son fundamentalmente dos: el
de la democracia y el del socialismo. La nuestra no es una democracia burguesa,
sino una democracia popular o, dicho de otro modo, es la dictadura democrática
popular dirigida por el proletariado y basada en la alianza obrero-campesina.
El principio de la democracia popular impregna toda nuestra Constitución. El
otro es el principio del socialismo. Hoy ya hay socialismo en nuestro
153
país. La Constitución estipula la obligatoriedad de llevar a cabo las
transformaciones socialistas y la industrialización socialista del país. He
aquí la fidelidad a los principios. Ahora bien, ¿aplicar el principio del
socialismo significa implantar el socialismo de la noche a la mañana, a escala
nacional y en todos los terrenos? Esto puede parecer muy revolucionario, pero,
como carece de flexibilidad, está condenado a caer en la inoperancia, a
encontrar oposición y a terminar en fracaso. Así, se debe permitir que se haga
de manera gradual lo que no se puede realizar de un golpe. Veamos el caso del
capitalismo de Estado; lo que se propone es su implantación gradual. El
capitalismo de Estado no se limita a una sola forma - la de empresa mixta
estatal-privada -, sino que tiene diversas formas. Nótense las palabras
"gradual" y "diversas". Esto quiere decir que se implantará
de manera gradual el capitalismo de Estado en sus diversas formas, hasta llegar
al sistema de propiedad socialista de todo el pueblo. Implantar este sistema es
un principio nuestro, pero su ejecución debe ir acompañada de la flexibilidad.
Aquí, el término "flexibilidad" señala al capitalismo de Estado, que
tiene "diversas" formas y no una sola, y cuya realización se logra de
manera "gradual" y no de un día para otro. Es así como se
flexibilizan las cosas. Consagramos en la Constitución lo que ahora es
realizable y dejamos por fuera de ella lo que actualmente es irrealizable.
Pongamos por caso las garantías materiales de los derechos de los ciudadanos.
Indudablemente, éstas serán más amplias en el futuro, cuando esté más
desarrollada la producción, pero lo que ahora dejamos escrito en la
Constitución es "ampliar de manera gradual" estas garantías
materiales. También aquí está presente la flexibilidad. Tornemos otro ejemplo:
el frente único. Este aparece en el Programa Común y también ahora en el
preámbulo del presente proyecto de Constitución. Es preciso consagrar la
existencia de un "amplio frente único democrático popular, integrado por
las clases democráticas, los partidos democráticos y las organizaciones
populares", pues ello contribuirá a tranquilizar a varias capas sociales,
la burguesía nacional y los partidos democráticos, así como al campesinado y la
pequeña burguesía urbana. Otro ejemplo es la cuestión de las minorías
nacionales, que, si bien se relaciona con lo que es común a toda la nación,
tiene al mismo tiempo sus particularidades. Para lo común se dan artículos
generales, y para lo particular, artículos específicos. Las minorías nacionales
tienen sus propias particularidades políticas, económicas y culturales. ¿Cuáles
son sus particularidades económicas? Por ejemplo, el Artículo 5 señala que en
la República
154
Popular China existen actualmente cuatro formas de propiedad sobre los
medios de producción; pero, en realidad, hay otras formas de propiedad en las
zonas de minorías nacionales. ¿Subsiste o no el régimen de propiedad de la
comunidad primitiva en nuestro país? Supongo que subsiste entre algunas
minorías nacionales. Asimismo, en nuestro país existen todavía la propiedad
esclavista y la propiedad feudal. Aunque, vistos con los ojos de hoy, no son
buenos ni el sistema esclavista, ni el feudal, ni el capitalista, lo cierto es
que en la historia fueron más progresistas que el sistema de la comunidad
primitiva. Fueron progresistas al comienzo, pero más tarde se volvieron
inservibles y, en consecuencia, fueron reemplazados por otros. El Artículo 70
del proyecto de Constitución estipula que, en las zonas de minorías nacionales,
"de conformidad con las particularidades políticas, económicas y
culturales de la nacionalidad o nacionalidades de una localidad, se pueden
elaborar estatutos de autonomía y estatutos específicos". Todos estos son
ejemplos de cómo se integra la fidelidad a los principios con la flexibilidad.
El hecho de que este proyecto de Constitución se haya granjeado el apoyo
y el elogio de todos, se debe precisamente a estas dos razones: Ha resumido
correcta y adecuadamente las experiencias y ha integrado correcta y
adecuadamente la fidelidad a los principios con la flexibilidad. De no haber
sido así, pienso que no habría sido aprobado ni elogiado por tanta gente.
Este proyecto es completamente aplicable y debe ser aplicado. Por
supuesto, hasta hoy sólo se trata de un proyecto; pero, dentro de unos meses,
luego de que sea aprobado por la Asamblea Popular Nacional, pasará a ser la
Constitución oficial. Debemos prepararnos desde ahora para poner en práctica la
Constitución. Una vez aprobada, debe ser cumplida por todos y cada uno de los
chinos y, en particular, por los funcionarios del Estado, que tienen que tomar
la delantera; los presentes en esta reunión debemos ser los primeros en
cumplirla. No hacerlo significa llanamente ir en su contra.
Después de publicado, el proyecto de Constitución gozará del apoyo
unánime de todo el pueblo y elevará su entusiasmo. Así como una organización
debe tener sus estatutos, un Estado también debe tener los suyos; la
Constitución son los estatutos generales, la ley fundamental. En forma de
Constitución, de ley fundamental, consagramos el principio de la democracia
popular y el del socialismo, para que todo el pueblo cuente con una orientación
nítida y sepa
155
que tiene un camino claro, definido y correcto; de este modo se elevará
su entusiasmo.
¿Tendrá o no este proyecto, una vez publicado, repercusión en el
extranjero? Sí, la tendrá tanto en el campo democrático como en los países
capitalistas. La gente del campo democrático se regocijará al ver que hemos
trazado un camino claro, definido y correcto. Cuando los chinos estamos
contentos, ellos también lo están. Los pueblos oprimidos y explotados de los
países capitalistas se sentirán igualmente contentos si se enteran de ello. Por
supuesto, habrá gentes, como los imperialistas y Chiang Kai-shek, que no
estarán contentas. Imagínense ustedes: ¿Podrá estar contento Chiang Kai-shek?
Creo que no hace falta preguntarle a él para convencerse de su descontento. A
Chiang Kai-shek lo conocemos muy bien; él de ningún modo estará de acuerdo con
nuestra Constitución. El Presidente Eisenhower tampoco estará contento; dirá
asimismo que nuestra Constitución no es buena. Ellos afirmarán que nuestra
Constitución señala un camino claro y definido, pero muy malo y erróneo. ¡Qué
socialismo ni qué democracia popular! ¡Son simples aberraciones! Ellos tampoco
aprobarán nuestra flexibilidad. Lo que más les gustaría es que intentáramos
implantar, de buenas a primeras, el socialismo creando un montón de líos en
todas partes. Esto sí que les produciría deleite. Ellos tampoco aprobarán el
que en China haya un frente único, pues desearían que impusiéramos la
"pureza de un solo color". Nuestra Constitución refleja las
peculiaridades de nuestra nación y, al mismo tiempo, reviste un carácter
internacional; es un fenómeno nacional y también internacional. Son numerosos
los países que, como el nuestro en el pasado, están sometidos a la opresión del
imperialismo y el feudalismo; sus habitantes representan la mayoría de la
población mundial. Será una ayuda para los pueblos de estos países que tengamos
una constitución revolucionaria, una constitución de democracia popular, y un
camino claro, definido y correcto.
Nuestro objetivo general consiste en luchar por la construcción de un
gran país socialista. E1 nuestro es un país grande con seiscientos millones de
habitantes. ¿Cuánto tiempo se necesita, en fin de cuentas, para realizar la
industrialización socialista y la transformación socialista y mecanización de
la agricultura, y cuánto para construir un gran país socialista? No vamos a
fijar ahora un plazo rígido. Para sentar las bases, se requieren probablemente
tres planes quinquenales, un lapso de quince años. ¿Será China un gran país
socialista para ese entonces? No necesariamente. A mi juicio, para construir un
gran país socialista,
156
necesitaremos aproximadamente cincuenta años, es decir, diez planes
quinquenales. Al cabo de ese plazo, nuestro objetivo se verá más o menos
alcanzado, y la fisonomía de China será presentable y muy distinta de lo que es
hoy. ¿Qué cosas podemos producir ahora? Podemos fabricar mesas, sillas, tazas y
teteras, cultivar cereales, moler harina y fabricar papel, pero todavía no
estamos en condiciones de producir ni un solo vehículo motorizado, ni un avión,
ni un tanque, ni un tractor. No debemos fanfarronear demasiado, no debemos
andar con el rabo erguido. Desde luego, con esto no quiero decir que podamos
erguir un poco el rabo cuando fabriquemos el primer vehículo motorizado,
erguirlo más alto cuando fabriquemos diez, y erguirlo todavía más mientras más
vehículos fabriquemos. No, eso es inadmisible. Aun al cabo de cincuenta años,
cuando nuestro país tenga una fisonomía presentable, debemos seguir siendo
modestos como ahora. No sería bueno que, llegado ese momento, nos volviéramos
arrogantes y miráramos por encima del hombro a los demás. Debemos seguir
guardándonos del engreimiento aun luego de transcurridos cien años. Nunca
debemos andar con el rabo erguido.
Nuestra Constitución es de tipo socialista, pero todavía no es una
constitución completamente socialista, sino una constitución para el período de
transición. Actualmente debemos estrechar la unidad de todo el pueblo y unirnos
con todas las fuerzas que puedan y deban ser unidas, para luchar juntos por la
construcción de un gran país socialista. La Constitución ha sido redactada
precisamente con este objetivo.
Para terminar, quiero aclarar un problema. Hay quienes dicen que la
supresión de ciertos artículos en el proyecto se debe a la extraordinaria
modestia de alguna que otra persona. Pero, esta explicación no viene al caso.
Tal supresión no obedece a la modestia de nadie, sino al hecho de que consignar
tales artículos no es apropiado, razonable ni científico. En un país de
democracia popular como el nuestro, no se debe incluir en la Constitución
artículos inadecuados como ésos. No se trata aquí de que hayamos suprimido, por
razones de modestia, artículos que debieran figurar en la Constitución. En lo
que a la ciencia se refiere, nada tienen que ver con ella ni la modestia ni la
inmodestia. La elaboración de una constitución es un trabajo científico. No
debernos creer en nada que no sea la ciencia, valga decir, no debemos tener fe
ciega en nada. Trátese de quién se trate, de un chino o de un extranjero, de
una persona muerta o de una viva, lo correcto es correcto, y lo incorrecto,
incorrecto; todo lo contrario a esto equivale
157
a fe ciega. Hay que romper con ella. Antiguo o contemporáneo, en lo que
debemos creer es en lo correcto y no en lo incorrecto; no sólo no creer en lo
incorrecto, sino criticarlo. Esta sí es una actitud científica.
NOTAS
1 Se refiere a los Diecinueve Importantes Preceptos promulgados en
noviembre de 191l por el Gobierno de la dinastía Ching.
2 La Constitución Provisional de la
República de China fue promulgada por el Dr. Sun Yat-sen después de la
Revolución de 191l, cuando desempeñaba el cargo de Presidente provisional de la
República de China.
3 Se refiere al proyecto de
Constitución del Templo del Cielo de 1913 y el Convenio de 1914 elaborados por
el gobierno de Yuan Shi-kai, a la Constitución promulgada por el gobierno de
Tsao Kun en 1923 y al proyecto de Constitución presentado por el gobierno
provisional de Tuan Chi-yui en 1925.
LUCHEMOS POR CONSTRUIR UN GRAN
PAÍS SOCIALISTA *
15 de septiembre de 1954
Estimados diputados :
Hoy se inaugura en Pekín, capital de nuestro país, la I Sesión de la I
Asamblea Popular Nacional de la República Popular China.
El número total de diputados es de 1.226, de los cuales 1211 se
inscribieron en la lista de asistentes y 15 se excusaron de hacerlo por
enfermedad u otras razones; a su vez, 70 de los inscritos se hallan hoy
ausentes debido a parecidas circunstancias. En la reunión de hoy están
presentes 1.141 diputados, número que hace quórum.
A la I Sesión de la I Asamblea Popular Nacional de la República Popular
China le corresponden trascendentales tareas.
Las tareas de la presente sesión son:
Adoptar la Constitución;
Adoptar algunas leyes importantes;
Aprobar el informe sobre la labor del Gobierno, y Elegir el nuevo
personal dirigente del Estado.
La presente sesión reviste gran significación histórica. Constituye un
hito que marca las nuevas victorias y progresos obtenidos por el pueblo chino
desde la fundación de nuestra República en 1949. La Constitución que va a
adoptarse promoverá enormemente la causa del socialismo en el país.
Nuestra tarea general consiste en unir a todo el pueblo y ganar el apoyo
de todos los amigos extranjeros y, con ello, bregar por construir un gran país
socialista, por defender la paz mundial e impulsar la causa del progreso de la
humanidad.
Los chinos debemos trabajar tenazmente, aprender con ahínco las
experiencias avanzadas de la Unión Soviética y de otros países herma-
________________
* Discurso de apertura pronunciado
por el camarada Mao Tse-tung ante la I Sesión de la I Asamblea Popular Nacional
de la República Popular China.
158
159
nos, ser honestos y laboriosos, estimularnos y ayudarnos mutuamente,
guardarnos de toda vanagloria y engreimiento, y prepararnos para transformar
nuestro país, actualmente atrasado en lo económico y cultural, en un gran país
industrializado y de elevada cultura moderna, en el curso de varios planes
quinquenales.
Nuestra causa es justa, y una causa justa es invulnerable ante cualquier
enemigo.
La fuerza -núcleo que dirige nuestra causa es el Partido Comunista de
China.
La base teórica que guía nuestro pensamiento es el marxismo-leninismo.
Tenemos plena confianza en que superaremos todas las dificultades y
penalidades y haremos de nuestro país una gran república socialista.
Estamos marchando adelante.
Estamos empeñados en una causa extraordinariamente gloriosa y grande,
que nunca emprendieron nuestros antepasados.
Nuestro objetivo debe ser logrado.
Nuestro objetivo sin duda será logrado.
¡Unámonos los seiscientos millones de chinos y luchemos con energía por
nuestra causa común¡
¡Viva nuestra gran patria!
CARTA A PROPÓSITO DE LOS ESTUDIOS SOBRE
EL SUEÑO DEL PABELLÓN ROJO *
16 de octubre de 1954
Les adjunto dos artículos de refutación a Yu Ping-po, con la
recomendación de que los lean. Es la primera vez, en más de treinta años, que
realmente se abre fuego contra los erróneos puntos de vista de escritores con
pretendida autoridad en los estudios sobre El sueño del pabellón rojo. Los
autores son dos miembros de la Liga de la Juventud. Al principio, escribieron a
Gaceta Literaria para preguntar si se podía criticar a Yu Ping-po, pero no se
les hizo caso. En esas circunstancias, se vieron obligados a escribir a un
profesor de su antiguo plantel, la Universidad de Shantung, y esta vez sí
obtuvieron apoyo. Su escrito de refutación a "Breve ensayo sobre ”El sueño
del pabellón rojo" se publicó en Literatura, Historia y Filosofía, revista
de dicha universidad. Luego, el problema se replanteó en Pekín. Algunos
demandaron que este artículo se reprodujera en Diario del Pueblo a fin de
desplegar el debate y la crítica. Tampoco esto se logró, porque cierta gente se
opuso aduciendo toda suerte de razones (las principales fueron que se trataba
de un "artículo escrito por personas sin importancia" y que "un
órgano del Partido no es una tribuna para el libre debate"). Finalmente,
se llegó a un compromiso y se autorizó la reproducción del artículo en Gaceta
Literaria. Más tarde, Diario Kuangming, en su página "Patrimonio
literario", insertó otro artículo en que los dos jóvenes refutan el libro
de Yu Ping-po Estudios sobre "El sueño del pabellón rojo". Al
parecer, tal vez ahora se logrará desplegar la lucha contra el idealismo
burgués de la escuela de Ju Shi que ha venido envenenando a la juventud en el
campo de la literatura clásica desde hace más de treinta años. Este asunto ha
sido puesto en marcha por
________________
* Carta del camarada Mao Tse-tung a
los miembros del Buró Político del CC del PCCh y a otros camaradas interesados.
160
161
dos "personas sin importancia", en tanto que los
"personajes importantes", como sucede a menudo, no lo han tomado en
cuenta y hasta le han puesto obstáculos, formando un frente único con los
escritores burgueses en el terreno del idealismo y convirtiéndose gustosamente
en cautivos de la burguesía. Esto es casi lo mismo que ocurrió cuando se
exhibieron las películas Historia íntima de la corte Ching1 y La vida de Wu
Sün. En cuanto a Historia íntima de la corte Ching, calificada por algunos de
película patriótica pero que de hecho es entreguista, aún no ha sido sometida a
crítica desde que fue presentada en todo el país. Por lo que respecta a La vida
de Wu Sün, si bien ha sido criticada, hasta la fecha no se han extraído las
lecciones del caso. Y ahora, he aquí que se ha dado el extraño fenómeno de que
se tolera el idealismo de Yu Ping-po mientras se cierra el paso a vigorosos
artículos de crítica escritos por "personas sin importancia". Esto
debe llamar nuestra atención.
Desde luego, para con intelectuales burgueses como Yu Ping-po debemos
adoptar una actitud de unidad; pero hay que criticar sus ideas erróneas, que
envenenan a la juventud, y no capitular ante ellos.
NOTAS
1 Película reaccionaria que denigra el patriótico Movimiento Yijetuan y
pregona la capitulación ante el imperialismo. Liu Shao-chi alabó esta película
entreguista calificándola de "patriótica".
LA BOMBA ATÓMICA NO INTIMIDA
AL PUEBLO CHINO *
28 de enero de 1955
China y Finlandia son países amigos. Nuestras relaciones se basan en los
cinco principios de coexistencia pacífica.
China nunca tuvo choques con Finlandia. De entre los países europeos,
China tuvo guerras en el pasado sólo con Inglaterra, Francia, Alemania, la
Rusia zarista, Italia, el Imperio Austro-Húngaro y Holanda, siendo, en todos
los casos, estos países los que vinieron desde muy lejos a invadirla. Ejemplos
de ello fueron las invasiones a China perpetradas por las fuerzas aliadas
anglo-francesas y por las fuerzas aliadas de las Ocho Potencias, entre ellas
los Estados Unidos y el Japón. En la guerra de agresión contra Corea
participaron dieciséis países, incluidos Turquía y Luxemburgo. Todos estos
países agresores se autodenominaban amantes de la paz, mientras tildaban de
agresores a Corea y China.
Hoy, el peligro de una guerra mundial y la amenaza a China provienen
principalmente de los belicistas norteamericanos. Ellos mantienen bajo su
ocupación la provincia china de Taiwán y el estrecho de Taiwán e intentan
desatar una guerra atómica. Nosotros nos guiamos por estos dos principios:
Primero, no queremos la guerra y, segundo, si alguien nos invade, le daremos un
resuelto contragolpe. Es en este espíritu en el que educamos a los militantes
del Partido Comunista y a todo nuestro pueblo. El chantaje atómico de los
EE.UU. no intimida al pueblo chino. Nuestro país tiene 600 millones de
habitantes y 9.600.000 kilómetros cuadrados de superficie. Ese montoncillo de
bombas atómicas
que poseen los EE.UU. no es suficiente para acabar con los chinos. Aun
en el caso de que los EE.UU., con-_______________
* Puntos principales de la
conversación que el camarada Mao Tse-tung sostuvo con Carl-Johan (Cay)
Sundström, el primer embajador de Finlandia que fue acreditado en China, cuando
presentó sus cartas credenciales.
162
163
tando con bombas atómicas de un poderío mucho mayor que el actual, las
arrojaran sobre China hasta horadar el globo terrestre y volarlo, eso, aunque
podría ser un acontecimiento de gran magnitud para el sistema solar, no
significaría mucho para el universo en su conjunto.
Nosotros solemos decir que lo que tenemos es mijo más fusiles. Los
EE.UU., en cambio, poseen aviones más bombas atómicas. Pero, si los EE.UU., con
sus aviones y bombas atómicas, desencadenan una guerra de agresión contra
China, ésta, con su mijo y sus fusiles, saldrá triunfante. Los pueblos del
mundo entero nos apoyarán. Como resultado de la Primera Guerra Mundial, en
Rusia se liquidó al zar, así como a los terratenientes y a los capitalistas. La
Segunda Guerra Mundial condujo al derrocamiento de Chiang Kai-shek y de los
terratenientes en China y a la emancipación de los países de Europa Oriental y
algunos otros países asiáticos. Si los EE.UU. desatan una tercera conflagración
mundial - admitamos que dure ocho o diez años -, el resultado será la
liquidación de las clases dominantes de los EE.UU. y de Inglaterra y demás
países cómplices y la transformación de la mayor parte del mundo en países
dirigidos por partidos comunistas. Las guerras mundiales nunca terminan en
favor de los belicistas, sino de los partidos comunistas y los pueblos
revolucionarios del mundo. Si los belicistas desencadenan la guerra, no deben
culparnos de la revolución en que nos alzaremos, o sea, culparnos de
“actividades subversivas”, término tan manoseado por ellos. Mientras no desaten
la guerra, podrán prolongar un poco su existencia en este planeta. Cuanto más
temprano la desaten, más pronto serán barridos de la faz de la Tierra. Llegado
ese momento, se fundará una ONU de los pueblos, con sede posiblemente en
Shanghai o en algún lugar de Europa o en la misma Nueva York, si para entonces
los belicistas norteamericanos han sido liquidados totalmente.
DISCURSOS PRONUNCIADOS EN UNA CONFERENCIA NACIONAL DEL PARTIDO COMUNISTA
DE CHINA
Marzo de 1955
DISCURSO DE APERTURA
21 de marzo de 1955
Camaradas delegados a la Conferencia Nacional del Partido Comunista de
China :
Nuestra Conferencia Nacional tiene en su agenda tres temas: 1) Primer
Plan Quinquenal para el Desarrollo de la Economía Nacional e informe sobre este
plan; 2) informe sobre la alianza antipartido de Kao Kang y Yao Shu-shi, y 3)
creación de la Comisión Central de Control.
A la luz de la doctrina de Lenin sobre el período de transición, el
Comité Central sintetizó las experiencias obtenidas desde la fundación de la
República Popular China y, en 1952, cuando la etapa de restauración de nuestra
economía nacional estaba a punto de terminar, formuló la línea general del
Partido para el período de transición. Esta consiste en realizar gradualmente,
en un período aproximado de tres planes quinquenales, la industrialización
socialista del país y, al mismo tiempo, las transformaciones socialistas de la
agricultura, de la artesanía y de la industria y comercio capitalistas, a fin
de construir una sociedad socialista en nuestro país. Los hechos han probado
que son correctas la línea general del Partido y las importantes políticas y medidas
adoptadas para su materialización. Gracias a los esfuerzos de todos los
camaradas militantes y de todo el pueblo, hemos logrado grandes éxitos en
nuestro trabajo. Pero en éste también ha habido fallas y errores. Muchas de
nuestras medidas no pudieron ser trazadas muy adecuadamente en
164
165
la totalidad de sus aspectos y deben ser complementadas y revisadas en
el curso de su ejecución, con base en las nuevas experiencias.
El Primer Plan Quinquenal para el Desarrollo de la Economía Nacional
constituye un importante paso para la materialización de la línea general del
Partido. La presente conferencia debe discutir concienzudamente, a la luz de
las experiencias prácticas, el proyecto del plan a fin de darle un contenido
más adecuado, haciendo de él un plan realmente aplicable.
No es nada fácil construir una sociedad socialista en un país tan grande
como el nuestro, de condiciones tan complejas y con una economía nacional desde
antes muy atrasada. Nosotros podemos edificar una sociedad socialista en un
lapso de tres planes quinquenales, pero construir un poderoso país socialista
altamente industrializado requiere varios decenios de duros esfuerzos, digamos
cincuenta años, o toda la segunda mitad del presente siglo. Nuestra tarea exige
que tratemos de manera apropiada las relaciones en el seno de nuestro pueblo -
en particular, las relaciones entre la clase obrera y el campesinado - y las
existentes entre las diversas nacionalidades de nuestro país, y que, al mismo
tiempo, continuemos fomentando exitosamente la estrecha cooperación con la
Unión Soviética, grande y avanzado país socialista, así como con las
Democracias Populares, y fomentemos la cooperación con todos los países y
pueblos del mundo capitalista amantes de la paz.
Nosotros solemos decir que no debemos engreírnos ni presumir de los
éxitos logrados en el trabajo, sino mantener una actitud modesta, aprender de
los países avanzados y de las masas y promover entre los camaradas el espíritu
de aprender unos de otros, a fin de cometer menos errores. Veo que todavía es
necesario reiterarlo en esta conferencia. E1 caso de la alianza antipartido de
Kao Kang y Yao Shu-shi demuestra que de hecho subsisten engreimiento y
presunción en nuestro Partido y que en algunos camaradas asumen síntomas
graves. Si no las superamos, impedirán el cumplimiento de nuestra gran tarea de
edificar una sociedad socialista.
Es sabido de todos los camaradas presentes que el surgimiento de la
alianza antipartido de Kao Kang y Yao Shu -shi no es algo fortuito, sino una
aguda expresión de la encarnizada lucha de clases por la que en la actual etapa
atraviesa nuestro país. El objetivo criminal de esta alianza antipartido
consistía en escindir a nuestro Partido y usurpar, recurriendo a la
conspiración, la dirección suprema del Partido y del Estado, para abrir el
camino a la restauración contrarrevolucionaria. Bajo la dirección unificada del
Comité Central, nuestro Partido la ha
166
aplastado de manera definitiva y, en consecuencia, se ha unido y
consolidado aún más. Se trata de una importante victoria en nuestra lucha por
la causa del socialismo.
Para nuestro Partido, el caso de Kao Kang y Yao Shu-shi es una
importante lección. Toda la militancia debe tomarlo como escarmiento y velar
por que no se repita. Kao Kang y Yao Shu-shi conspiraban dentro del Partido,
realizaban actividades clandestinas y sembraban la discordia a espaldas de los
camaradas, pero, de puertas para afuera, enmascaraban sus actividades. Estas
son, ni más ni menos, las mismas depravadas prácticas a que frecuentemente han
recurrido en la historia la clase terrateniente y la burguesía. En el
Manifiesto del Partido Comunista, Marx y Engels dicen: "Los comunistas
consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos" Nosotros, como
comunistas y, más aún, como cuadros superiores del Partido, debemos ser francos
y sinceros en lo político, estar siempre dispuestos a expresar abiertamente
nuestros puntos de vista políticos y manifestar nuestra actitud en pro o en
contra ante todo problema político de gran importancia; de ninguna manera
fraguar intrigas siguiendo el ejemplo de Kao Kang y Yao Shu-shi.
Con el propósito de construir una sociedad socialista, el Comité Central
considera necesario crear en este momento, de acuerdo con los Estatutos del
Partido, la Comisión Central de Control, en reemplazo de la actual Comisión de
Verificación de la Disciplina, buscando con ello que, en este nuevo período de
enconada lucha de clases, se refuerce la disciplina del Partido, se
intensifique la lucha contra toda violación de la ley y la disciplina y, en
particular, se prevenga el resurgimiento de casos como el de la alianza
antipartido Kao-Yao, que lesionan seriamente los intereses del Partido.
En virtud de las diversas lecciones del pasado y de que sólo
integrándose con la sabiduría colectiva puede la sabiduría individual jugar un
mejor papel y permitirnos cometer menos errores en el trabajo, el Comité
Central y los comités del Partido a todos los niveles deben atenerse
decididamente al principio de dirección colectiva y seguir combatiendo estas
dos desviaciones: la dictadura personal y el dispersionismo. Es preciso
comprender que la dirección colectiva y la responsabilidad individual no son dos
aspectos contrapuestos, sino complementarios. La responsabilidad individual
nada tiene que ver con la dictadura personal, que contraría el principio de
dirección colectiva.
167
Las actuales condiciones internacionales son favorables para nuestra
causa de construcción del socialismo. El campo socialista, a cuya cabeza se
halla la Unión Soviética, es poderoso y está unido, mientras que el campo
imperialista es endeble y se ve acosado por múltiples e insuperables
contradicciones y crisis. No obstante, debernos ser conscientes de que aún nos
encontramos rodeados por las fuerzas imperialistas y de que debemos estar
preparados para enfrentar todas las eventualidades. Si el imperialismo desata
una guerra en el futuro, es muy probable que lance ataques sorpresivos, como lo
hizo en la Segunda Guerra Mundial. Por eso, debemos estar preparados tanto
espiritual como materialmente, de modo que ninguna contingencia nos coja
desprevenidos. Este es un aspecto de la cuestión. El otro es que, en el país,
las fuerzas contrarrevolucionarias remanentes todavía actúan en forma
desenfrenada y, por eso, debemos asestarles unos golpes más de manera
planificada, diferenciada y con base en hechos, para debilitar, en mayor grado,
las fuerzas contrarrevolucionarias ocultas y garantizar así condiciones seguras
para nuestra edificación socialista. Si tornamos medidas apropiadas en los dos
aspectos arriba mencionados, podremos evitar que los enemigos nos causen graves
daños; de otra manera, probablemente incurriremos en errores.
Camaradas, vivimos hoy un nuevo período histórico. Hacer la revolución
socialista en un país de Oriente con seiscientos millones de habitantes,
esforzándose por cambiar el curso de su historia y transformar su faz, por
industrializarlo en lo fundamental y cumplir las transformaciones socialistas
de la agricultura, de la artesanía y de la industria y comercio capitalistas en
un período aproximado de tres planes quinquenales y por alcanzar o sobrepasar
en unos decenios a los países capitalistas más poderosos del mundo, es una
empresa que no puede sino tropezar con dificultades, comparables a las que en
múltiple cantidad encontramos en el período de la revolución democrática, o
quizá todavía más serias. Sin embargo, camaradas, los comunistas somos
conocidos por nuestra intrepidez ante las dificultades. Tácticamente, debemos
tomarlas todas muy en serio. Ante cada una de las dificultades específicas,
debemos adoptar una actitud seria, crear las condiciones necesarias y estudiar
con esmero las medidas para superarlas una por una y serie por serie. Como lo
indica nuestra experiencia de varios decenios, efectivamente hemos superado
todas y cada una de las dificultades que nos han salido al frente. Ante los
comunistas, toda dificultad tiene que retroceder. En
168
verdad, como reza el dicho, "las montañas se ven obligadas a bajar
la cabeza, y los ríos, a ceder el paso". De todo esto se deriva una
experiencia que nos enseña que podemos despreciar las dificultades. Esto se
refiere a lo estratégico, a la situación en su conjunto. Por grande que sea una
dificultad, basta con una mirada para que midamos su alcance. No existen
dificultades distintas de las que nos imponen nuestros enemigos, en la
sociedad, y la naturaleza. Como todos sabemos, los imperialistas, los contrarrevolucionarios
internos, sus agentes dentro de nuestro Partido y sus semejantes, no son más
que fuerzas moribundas, mientras que nosotros somos fuerzas nacientes y la
verdad está de nuestra parte. Frente a ellos, siempre hemos sido invencibles.
Con una ojeada que demos a nuestra historia entenderemos esta aseveración.
Recién fundado nuestro Partido en 1921, contaba tan sólo con varias decenas de
personas y era muy insignificante; sin embargo, con su desarrollo posterior,
llegó a derribar al poderoso enemigo interno. También hay medios para someter a
ese otro enemigo que es la naturaleza. Sea en la naturaleza o en la sociedad,
todas las fuerzas nacientes son por sí mismas invencibles, en tanto que todas
las fuerzas viejas, por colosales que sean numéricamente, están condenadas a la
destrucción. Por lo tanto, no sólo podemos sino que debemos despreciar toda
dificultad que encontremos en el mundo, así sea muy grande, tomándola como algo
indigno del menor respeto. He aquí nuestro optimismo, que se cimienta en fundamentos
científicos. A condición de que llegue a ser más profundo nuestro conocimiento
del marxismo-leninismo y las ciencias naturales, de que, en una palabra,
logremos una mejor comprensión de las leyes del mundo objetivo y así sean menos
los errores de subjetivismo que cometamos, alcanzaremos sin duda nuestra meta
en la revolución y la construcción.
CONCLUSIONES
31 de marzo de 1955
Camaradas:
Han terminado ustedes sus intervenciones. Ahora voy a referirme; en unas
cuantas palabras, a los siguientes problemas: la evaluación de
169
esta conferencia, el plan quinquenal, el caso de Kao Kang y Yao Shu-shi,
la situación actual y el VIII Congreso Nacional del Partido.
I. SOBRE LA EVALUACIÓN DE ESTA CONFERENCIA
La abrumadora mayoría de los camaradas aquí presentes consideran que
esta conferencia ha tenido gran éxito y que ha sido la primera reunión de
rectificación del estilo de trabajo desde la campaña de rectificación en Yenán,
una reunión en la que se ha desplegado el espíritu democrático y practicado la
crítica y autocrítica, permitiéndonos un mejor entendimiento mutuo, una mayor
unidad ideológica y una identidad de criterio sobre los problemas. Ya antes
existía entre nosotros cierta identidad de criterio, pero nuestras opiniones
diferían en torno a algunos problemas; a través de esta conferencia, hemos
logrado unificar nuestra comprensión. Sobre esta base - la identidad de
criterio que tenemos en lo ideológico y lo político, así como en cuanto a la
serie de políticas -, nuestro Partido podrá estrechar más sus filas. Justamente
como lo ha señalado el camarada Chou En-lai, si el VII Congreso del Partido y
la campaña de rectificación ideológica y política realizada en todo el Partido
durante un tiempo anterior a dicho congreso, sentaron la base para la unidad
ideológica de nuestro Partido, base sobre la cual alcanzamos la victoria de la
revolución democrática contra el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo
burocrático, la presente conferencia, a su vez, nos permitirá conseguir la
victoria del socialismo.
Esta conferencia prueba que nuestro Partido ha elevado considerablemente
su nivel y dado un gran paso adelante no sólo respecto de la época del VII
Congreso, celebrado hace diez años, sino también de los momentos de la II y III
Sesiones Plenarias del Comité Central celebradas en 1949 y I950. Esta es una
situación excelente, y el progreso obtenido lo ha demostrado esta conferencia.
Hemos entrado en un nuevo período histórico, un período tal que los
asuntos que comprometen nuestros esfuerzos, que ocupan nuestra mente y en los
que tratamos de penetrar son la industrialización socialista, las
transformaciones socialistas, la modernización de la defensa nacional e incluso
la investigación de la energía atómica, ya iniciada. Entre los camaradas de
todo el Partido, unos han profundizado más que otros en dichos problemas, e
igual puede decirse de los camaradas aquí presentes. Esto es como lo que ocurre
con los
170
médicos: Unos saben operar y otros no, algunos saben aplicar inyecciones
intravenosas y otros sólo saben poner las subcutáneas. Hay también médicos que
ni siquiera se atreven a hacer esto y sólo actúan a flor de piel. Si algunos
camaradas no han ahondado en las cuestiones arriba mencionadas, la gran mayoría
se halla en ese proceso y, por lo visto, muchos se han compenetrado con ellas,
valga decir, tienen ya trazas de expertos. Esto, que se ha puesto de manifiesto
en la presente conferencia, es una cosa excelente. Ahora, cuando tenemos por
delante nuevos problemas como la industrialización socialista, las
transformaciones socialistas, la modernización de la defensa nacional y otros
nuevos campos de trabajo, nuestra tarea consiste en adaptarnos a la nueva situación
y penetrar en ellos para hacernos expertos. En consecuencia, es preciso educar
a aquellos que no han profundizado en sus trabajos y se han quedado a flor de
piel, para que se conviertan en expertos.
La lucha contra la alianza antipartido de Kao Kang y Yao Shu-shi
contribuirá a que nuestro Partido dé un gran paso adelante.
Debemos difundir el materialismo dialéctico entre los cinco millones de
intelectuales de dentro y de fuera del Partido y entre los cuadros a todos los
niveles, a fin de que lo asimilen y combatan el idealismo. Formaremos así un
poderoso contingente teórico, del cual tanto precisamos. Esta será otra cosa
magnífica.
Debemos elaborar un plan para formar un poderoso contingente teórico,
compuesto de millones de personas que estudien los fundamentos teóricos del
marxismo - el materialismo dialéctico y el materialismo histórico - y combatan
todo género de idealismo y de materialismo mecanicista. Contamos ahora con un
considerable número de cuadros dedicados al trabajo teórico, pero éstos todavía
no alcanzan a conformar un contingente teórico, y menos aún uno poderoso. Sin
tal contingente, no irán a ningún lado ni tendrán solución posible la causa de
todo nuestro Partido, la industrialización socialista, las transformaciones
socialistas, la modernización de la defensa nacional ni la investigación de la
energía atómica en nuestro país. Por consiguiente, aconsejo a los camaradas
estudien la filosofía. Hay un número bastante grande de personas que carecen de
interés por la filosofía y que no han cultivado el hábito de estudiarla. Pueden
empezar por leer folletos y artículos cortos a fin de ir despertando su
interés, y luego ponerse a leer obras de setenta u ochenta mil caracteres y,
más tarde, libros de centenares de miles de caracteres. El marxismo está
integrado de las siguientes partes del saber: la filosofía
171
marxista, la economía política marxista y el socialismo marxista - la
teoría de la lucha de clases -, pero es la filosofía marxista la que constituye
su base. Mientras no asimilemos ésta, no encontraremos un lenguaje común ni
métodos en común y, luego de muchos forcejeos, no esclareceremos nada. Una vez
asimilado el materialismo dialéctico, nos ahorraremos muchas molestias y
evitaremos muchos errores.
II. SOBRE EL PRIMER PLAN QUINQUENAL
Los camaradas aquí presentes estiman que en la discusión del plan
quinquenal la gran mayoría de las intervenciones han sido buenas, y todos se
sienten satisfechos de ellas. Una parte de estas intervenciones son excelentes;
los oradores han tratado en forma penetrante los problemas y tienen ya algunas
trazas de expertos. Pero una parte de las intervenciones producidas a nombre de
los diversos departamentos centrales son bastante flojas en contenido y dejan
que desear en materia de análisis y crítica; lo mismo ocurre con una parte de
las intervenciones de los camaradas de diversas localidades. Otra cuestión es
que, respecto a serios casos de despilfarro y otros errores, algunos camaradas
se han limitado en sus intervenciones a exponerlos tal como se han presentado,
sin decir nada sobre la manera de enfrentarlos. Hay camaradas que se sienten
insatisfechos con tales intervenciones. Creo que su insatisfacción tiene
fundamento.
Espero que todos los secretarios de los comités provinciales,
municipales y prefecturales, así como los camaradas responsables de los
departamentos centrales hagan tesoneros esfuerzos por convertirse, tomando como
base la elevación de su nivel marxista-leninista, en expertos que dominen el
trabajo político y el económico. Debemos realizar bien tanto el trabajo
político e ideológico como la construcción económica. La construcción económica
debemos llegar a dominarla realmente.
Respecto a los numerosos problemas que, en el curso de esta conferencia,
las localidades han reclamado sean resueltos por las autoridades centrales, hay
que solucionar dinámicamente todos aquellos sobre los cuales el Comité Central
ha establecido ya las estipulaciones correspondientes. En cuanto a los
problemas restantes, el Secretariado de la Conferencia se hará cargo, junto con
los camaradas reclamantes, de estudiar las soluciones, y rendirá cuentas al
Comité Central para que decida.
172
Hay, asimismo, no pocos asuntos en que los departamentos centrales piden
la colaboración de las localidades. Se espera que los respectivos comités
locales del Partido supervisen y ayuden, sobre todo en lo que concierne al
trabajo político e ideológico, a las empresas que en diversos lugares funcionan
bajo la administración de los departamentos centrales. A esos comités les
incumbe ayudar a dichas empresas en el cumplimiento de sus tareas. Por eso, no
sólo las autoridades locales tienen peticiones que hacer a las autoridades
centrales, sino también a la inversa. E1 Primer Plan Quinquenal no podrá
llevarse a feliz término a menos que los departamentos centrales y los comités
locales del Partido se esfuercen de consuno y cooperen mediante una adecuada
división del trabajo.
III. SOBRE LA ALIANZA
ANTIPARTIDO DE KAO KANG Y YAO SHU-SHI
1. Hay gente que
pregunta: ¿Existe realmente esta alianza?, o ¿no se tratará de dos reinos
independientes, de dos negocios individuales en vez de una alianza? Algunos
camaradas dicen que no han visto ningún documento que comprometa a esa gente,
que si ellos constituyeran una alianza, debería haber un acuerdo de por medio y
que un acuerdo debe ser algo escrito. Efectivamente no existe ningún acuerdo
escrito, no se lo ha encontrado en parte alguna. Sin embargo, afirmamos que Kao
Kang y Yao Shu-shi conformaban una alianza. ¿De dónde sacamos esta conclusión?
Primero, de las actividades que Kao Kang y Yao Shu-shi realizaron
mancomunadamente durante la Conferencia sobre el Trabajo Económico-financiero.
Segundo, de las actividades antipartido que, en combinación con Chang Siu-shan,
llevó a cabo Yao Shu-shi durante la Conferencia sobre el Trabajo de
Organización. Tercero, de las palabras pronunciadas por el propio Yao Shu-shi.
El dijo: "En adelante, el Departamento de Organización del Comité Central
debe tener a Kuo Feng como núcleo". Yao Shu-shi era jefe de este
departamento, y Kuo Feng, hombre de confianza de Kao Kang, se iba a constituir
en su núcleo. ¡Estupendo ! ¡Qué unidad más estrecha! Cuarto, de la amplia
difusión que Kao Kang y Yao Shu-shi dieron a una lista de candidatos al Buró
Político confeccionada ilícitamente por An Tsi-wen, a quien por esta causa
sancionamos
con una amonestación. Kao Kang, Yao Shu-shi y otros difundieron
la lista entre todos los asistentes a la Conferencia sobre
173
el Trabajo de Organización y, lo que es más, la hicieron circular en las
provincias del Sur. ¿Qué era lo que los movía a divulgarla de manera tan
amplia? Quinto, de las manifestaciones que, en dos oportunidades, me hizo Kao
Kang en el sentido de proteger a Yao Shu-shi, y de los esfuerzos hechos por Yao
Shu- shi hasta el último instante para defender a Kao Kang. Este me dijo que
Yao se encontraba en ese momento entre la espada y la pared y me pidió que lo
librara del cerco. Yo le repliqué: ¿Por qué habla usted en nombre de Yao
Shu-shi? El se halla en Pekín, al igual que yo. ¿Por qué acude a usted para que
lo represente y no viene él personalmente a buscarme? Incluso si se hallara en
el Tíbet, podría enviarme un telegrama. Pero está aquí mismo, en Pekín, y tiene
pies. La segunda oportunidad en que Kao insistió en proteger a Yao fue en la
víspera de su propio desenmascaramiento. Yao, a su vez, intentó hasta el final
defender a Kao y procuró deshacer la "injusticia" cometida con él. En
la reunión celebrada por la dirección central para poner al desnudo a Kao Kang,
dije que en Pekín había dos cuarteles generales. Uno, encabezado por mí, daba
origen a un viento y una llama francos, mientras que el segundo, encabezado por
otros, daba origen a un viento y una llama soterrados, era cual una corriente
subterránea de aguas negras. En fin de cuentas, ¿salían las instrucciones
políticas de un solo centro o de más de uno?. A juzgar por los numerosos hechos
arriba mencionados, ellos formaban ciertamente una alianza antipartido y no
eran dos reinos independientes o dos negocios individuales sin vinculación
entre sí.
Ahora bien, el hecho de que, por la falta de un acuerdo escrito algunos
camaradas duden que se trate de una alianza, se debe a que ellos confunden una
alianza antipartido formada por conspiradores con una alianza política o
económica ordinaria, abierta y formal, considerándolas como una y la misma
cosa. ¡A lo que ellos se dedicaron fue a conspirar! ¿Se precisa para ello de un
acuerdo escrito? Si la ausencia de un acuerdo escrito significa la inexistencia
de la alianza, ¿cómo podrá explicarse que haya dos grupos antipartido
encabezados, el uno, por Kao Kang y, el otro, por Yao Shu-shi? ¡Kao Kang no ha
firmado convenio alguno con Chang Siu-shan, Chang Ming -yuan, Chao Te-tsun, Ma
Jung y Kuo Feng! ¡Nosotros tampoco hemos visto nada escrito! ¡Y pensar que con este
argumento se niega la existencia del grupo antipartido de Kao! ¡Tampoco se ha
encontrado ningún convenio suscrito por Yao Shu-shi con Siang Ming y Yang Fan!
Teniendo en cuenta lo anterior, es erróneo afirmar que no se puede llamar
alianza a lo que no está refrendado en un acuerdo escrito.
174
2. ¿Cuál debe ser la
actitud de aquellos camaradas que han caído bajo la influencia de Kao y Yao y
cuál la de los que no? Entre los afectados varía el grado de influencia. Con
algunos camaradas, el asunto no es tan grave, pues sólo fueron tocados en un
batir de alas; pero otros, que son pocos, fueron bastante influenciados:
Hablaron con Kao y Yao de muchos problemas, realizaron ciertas actividades por
debajo de cuerda e hicieron para ellos un trabajo de difusión. Hay diferencia
entre estos dos sectores de camaradas. Pero, haya sido superficial o profunda
la influencia, la gran mayoría de ellos dejaron clara su actitud en esta
conferencia. Algunos lo hicieron muy bien y fueron acogidos por todos los
presentes. Otros lo hicieron relativamente bien y, aunque sus palabras no
estuvieron libres de fallas, fueron acogidos por la mayoría de los camaradas.
Otros, que se habían quedado cortos, hoy han pronunciado algunas palabras
complementarias. Algunas intervenciones han estado bien en su conjunto, pero
contienen ciertas partes inadecuadas. En fin, ya que todos ellos han
exteriorizado su actitud, debemos aplaudirlos sin exceptuar a nadie; después de
todo, lo que cuenta es que se han manifestado. Los pocos camaradas que pidieron
la palabra pero no tuvieron la oportunidad de hablar, pueden presentar informes
por escrito al Comité Central. Además, hay otros que no hablaron; no tienen
graves problemas, sino que fueron tocados en un aletazo y, aunque saben ciertas
cosas, no las revelaron. De los que han hablado, ¿hay o no algunos que todavía
guardan algo entre pecho y espalda? Pues bien, decidamos ahora que todos puedan
retirar sus intervenciones o informes, sea sobre el plan quinquenal o sobre la
alianza antipartido Kao-Yao, para revisarlos palabra por palabra, en un término
de cinco días, llenando las lagunas y corrigiendo las partes inadecuadas. No
debemos agarrarnos de sus faltas, impidiéndoles levantar la cabeza, simplemente
porque hayan dicho algunas cosas inapropiadas en esta conferencia. Todavía
pueden introducir cambios en sus intervenciones y la versión revisada será la
que cuente.
Para con estos camaradas, debemos adoptar la siguiente actitud: no sólo
observar su conducta sino también ayudarlos, con la esperanza de que corrijan
sus errores. En otras palabras, no debemos limitarnos a observar si los
camaradas se enmiendan, sino ayudarles a lograrlo. Todo el mundo necesita
ayuda. Siendo tan bellas las flores de loto, sólo con el verdor de las hojas
resalta su hermosura. Así como una cerca precisa el sostén de tres estacas, un
valiente necesita la ayuda de otras tres personas. No está bien trabajar solo;
la ayuda de otros
175
siempre es necesaria, sobre todo cuando se trata de problemas como los
arriba mencionados. Es menester observar, ver si la gente se enmienda o no;
pero contentarse con observar es una actitud pasiva, pues es indispensable dar
ayuda. Respecto a todos aquellos que fueron influenciados por Kao y Yao,
independientemente del grado de esa influencia, debemos acoger sus esfuerzos
por enmendarse, y ayudarles a ello, en vez de limitarnos a observar su
comportamiento. Esta es la actitud dinámica que debemos adoptar para con los
camaradas que han cometido errores.
Los camaradas que no han caído bajo su influencia deben guardarse del
engreimiento y poner mucho cuidado en evitar contraer enfermedades. Esto es
sumamente importante. Algunos de los camaradas arriba mencionados probablemente
fueron engañados, mientras que otros se hallan bastante comprometidos. Pero, es
posible que, habiendo cometido errores, se pongan en guardia contra su
reincidencia. El contraer una enfermedad puede inmunizar a uno contra ella.
Vacunarse una vez contra la viruela puede surtir efectos profilácticos. Mas no
constituye una garantía completa, y aún hay posibilidades de contraer esa
enfermedad. Por eso, lo mejor es que, de aquí a tres o cinco años, se repita la
vacunación: otra reunión de este tipo en nuestro caso. En cuanto a los demás
camaradas, no deben vanagloriarse sino mantenerse en guardia contra los
errores. ¿Por qué no los tocaron Kao Kang y Yao Shu-shi?. Se dan diversos
casos. Primero, a unos los consideraban enemigos y, desde luego, no trataron de
extenderles su influencia. Segundo, a otros los miraban por encima del hombro,
considerándolos como gente insignificante, y no vieron la necesidad de
influenciarlos por el momento, pensando que en el futuro, cuando "el país
estuviera bajo su control", marcharían tras ellos por sí mismos. Tercero,
a otros más no se atrevieron a acercárseles, quizá porque estaban más
inmunizados, y de entrada advirtieron que con ellos no había caso. Aunque no
los consideraban como enemigos ni como gente de poca monta, no se atrevieron a
tocarlos. Cuarto, hubo todavía otros con quienes no se relacionaron por falta
de tiempo. Para propagar esta peste se requería tiempo. De haber pasado un año
más sin desenmascarar esta alianza, habría sido difícil garantizar que algunos
permanecieran intactos. Por eso, no hay que presumir de héroe, diciendo:
Fíjense, ¡qué impoluto me he mantenido yo, mientras ustedes están que apestan!
Un año más sin proceder al desenmascaramiento, y sin duda otro número nada
pequeño de personas habría caído bajo su influencia.
176
A mi juicio, todo lo antes dicho debe despertar la atención tanto de los
camaradas que han sido influenciados por Kao y Yao como de los que no lo han
sido.
3. En la relación entre
camaradas, tratándose de problemas de principio, todos debemos velar
constantemente por mantener una distancia frente a las palabras y acciones que
vayan contra los principios del Partido. Cuando las palabras y acciones de un
camarada no concuerdan con los principios del Partido y nos chocan, no debemos
identificarnos con él en los problemas y en los casos de que se trate. En
cambio, debemos dar, por supuesto, enérgico apoyo a un camarada e
identificarnos con él cuando concuerdan con los principios del Partido sus
palabras y acciones relacionadas con cualquier problema, digamos el plan
quinquenal, la resolución y el informe sobre la alianza antipartido Kao-Yao,
las políticas correctas del Partido y sus justas normas y disposiciones. Frente
a todo lo que sea incompatible con los principios del Partido, debemos guardar
distancia, valga decir, trazar una clara línea de demarcación y asumir en el
acto una actitud de rechazo. No debemos borrar esa distancia porque se trate de
un viejo amigo, antiguo superior, antiguo subordinado, viejo colega,
condiscípulo o paisano. En el presente caso de la alianza antipartido Kao-Yao y
en las luchas anteriores entre las dos líneas en el Partido, hemos vivido
muchas experiencias en este sentido: Si tú consideras que tu relación con
alguien es tan vieja e íntima que te dificulta manifestar tu desacuerdo,
guardar una distancia, expresar tu rechazo y trazar una clara línea de
demarcación, te hundirás cada vez más hondo y te verás asediado por su
"espectro". Por eso, es preciso mantener una actitud clara y
adherirse firmemente a los principios.
4. Algunos camaradas
dicen: "Sabíamos ciertas cosas sucias de Kao y Yao, pero no alcanzamos a
calar su complot." Yo diría que aquí se presentan dos casos distintos: Uno
es el de aquellos que oyeron de labios de Kao Kang y Yao Shu-shi muchas expresiones
que no concuerdan con los principios del Partido e incluso fueron consultados
por ellos sobre ciertas actividades antipartido; éstos deberían haber percibido
su complot. El otro es el de los que se enteraron hasta cierto punto de algunas
de sus cosas negativas, pero no se dieron cuenta de sus maquinaciones; de esto
no hay por qué culparlos, pues era muy difícil discernirlas. El propio Comité
Central no pudo descubrir su conspiración antipartido sino hasta el año 1953.
Por lo sucedido en la Conferencia sobre el Trabajo Económico-financiero y en la
Conferencia sobre el Trabajo de Organización, así como por una serie
177
de hechos anteriores a la primera, nos percatamos de que su
comportamiento no era normal. En la Conferencia sobre el Trabajo Económico-
financiero, notamos sus anormales actividades y las rechazamos en cada ocasión.
Entonces ellos pasaron por completo a la acción clandestina. Sólo entre el
otoño y el invierno de 1953 descubrimos la conspiración, a los conspiradores y
a la camarilla misma. Durante largo tiempo, no pudimos advertir que Kao Kang y
Yao Shu-shi eran malos elementos. Algo semejante había sucedido en el pasado.
En la época de las montañas Chingkang hubo algunos sujetos que traicionaron,
pero nosotros nunca sospechamos que un día traicionarían. Seguramente todos
ustedes tienen experiencias semejantes.
De esto debemos sacar una lección: no dejarse engañar por las falsas
apariencias. Hay camaradas nuestros que fácilmente se dejan engañar por ellas.
En toda cosa existe contradicción entre la apariencia y la esencia. Es
analizando y estudiando la apariencia de una cosa como la gente llega a conocer
su esencia, y de ahí la necesidad de la ciencia. Si uno pudiera penetrar en su
esencia por intuición, ¿para qué serviría la ciencia?, ¿para qué serviría la
investigación? La investigación es necesaria precisamente porque hay
contradicción entre la apariencia y la esencia. Pero la falsa apariencia de una
cosa difiere de su apariencia en general, pues la primera es ficticia. De aquí
se desprende una lección: Hay que hacer todo lo posible para no caer en el
engaño de las apariencias falsas.
5. El peligro del
engreimiento. No hay que presumir de héroe. Una empresa como la nuestra es obra
de un gran número de gente, y el papel que juegan unos pocos individuos es
limitado. Se debe reconocer, ciertamente, el papel de estos últimos, o sea, el
de los dirigentes, de los cuadros; pero este papel no es nada formidable, y son
las masas las que desempeñan un papel formidable. La correcta relación entre
los cuadros y las masas es la siguiente: Los cuadros son indispensables, pero
las cosas las hacen las grandes masas y, en éste proceso, los cuadros
desempeñan un papel dirigente, que no debe ser exagerado. ¿Serían las cosas un
desastre sin ti? La historia y multitud de hechos han probado que sin ti las
cosas también pueden seguir su curso. ¿Se ha ido a una catástrofe
prescindiendo, digamos, de Kao Kang y Yao Shu-shi? No, todo sigue marchando
bien, ¿verdad? ¿No fue así al prescindir de Trotski, Chang Kuo-tao y Chen
Tu-siu? Ellos eran gente de mala ley. Confucio desapareció ya hace muchísimo
tiempo y ahora China tiene un partido comunista, que, sea como sea, está una
pizca por encima de él, y todo evidencia que sin éste las
178
cosas se pueden realizar mejor. Aun tratándose de un buen elemento,
tampoco es indispensable. ¿Dejará de girar la Tierra si tú faltas? No, la
Tierra seguirá girando, y nuestra empresa continuará como de costumbre, y tal
vez mejor.
Hay dos tipos de gente: uno, los veteranos, como muchos de los aquí
presentes que tienen una larga trayectoria revolucionaria; el otro, la fuerza
naciente, los jóvenes. ¿Cuál de estos dos tipos es más promisorio?
Naturalmente, la fuerza naciente, como bien ha dicho hoy el camarada Chou
En-lai. Algunos camaradas se han llenado de orgullo por el hecho de ser
revolucionarios veteranos. Esta es una actitud muy inadecuada. Si el
engreimiento fuera algo permisible, los jóvenes tendrían más razones para
engreírse. Aquellos que pasan de los cuarenta o cincuenta años, deben hacerse
más modestos con el pasa del tiempo y la acumulación de experiencias. Es
preciso hacer que los jóvenes vean que nosotros somos realmente experimentados
y que digan: "Estos predecesores nuestros tienen, efectivamente, alguna
experiencia, y no debemos despreciarlos; fíjense, ¡qué modestos son!" ¿No
daría una mala impresión que personas de más de cuarenta o cincuenta años se
envanecieran de haber adquirido mucha experiencia? Eso daría pie para que los
jóvenes comentaran: "Toda la experiencia de ustedes es un cero a la
izquierda, pues se comportan como unos niños." Es hasta cierto punto
razonable que los niños tengan un poco de orgullo. Pero enorgullecerse y erguir
el rabo no cuadra a las personas de cierta edad que son dueñas de una rica
experiencia. Hay un dicho que reza: "Uno debe conducirse con el rabo
metido entre las piernas." Siendo que, de suyo, el hombre no tiene rabo,
¿por qué se dice que debe meter el rabo entre las piernas? Bien vale esta
comparación con el perro, que unas veces anda con el rabo erguido y otras, con
el rabo entre las piernas. Generalmente mete el rabo entre las piernas luego de
haber recibido unos cuantos palos, y lo lleva erguido después de haber tenido
unos cuantos éxitos. Espero que todos nuestros camaradas, ante todo los
camaradas veteranos, no levanten el rabo, sino que lo lleven metido entre las
piernas, guardándose de la arrogancia y de la precipitación y manteniendo
siempre un espíritu modesto y emprendedor.
6. Prevenirse tanto
contra la desviación de "izquierda" como contra la de derecha. Hay
quienes afirman que es mejor la desviación de "izquierda" que la de
derecha, y esta idea la comparten muchos camaradas. De hecho, también hay mucha
gente que dice para sus adentros que es mejor la desviación de derecha que la
de "izquierda",
179
pero no lo exterioriza. Sólo los honestos lo dicen de manera abierta. He
aquí dos puntos de vista diferentes. ¿Qué es desviación de
"izquierda"? Es pasar por encima de la época, adelantarse a las
circunstancias actuales, precipitarse en lo relativo a las orientaciones y
políticas y en la acción, y atacar a diestra y siniestra al librar luchas o
enfrentar polémicas. Esto no es bueno. Desviación de derecha es quedarse a la
zaga de la época y de las circunstancias actuales y carecer de espíritu combativo.
Esto tampoco es bueno. En nuestro Partido hay quienes gustan de estar a la
"izquierda" y hay también no pocos que prefieren estar a la derecha o
en una posición de centro-derecha. Nada de esto es bueno. Debemos emprender una
lucha en los dos frentes, combatiendo tanto la desviación de
"izquierda" como la de derecha.
Esto es todo lo que quería decir sobre el problema de la alianza
antipartido de Kao Kang y Yao Shu-shi.
IV. SOBRE LA SITUACIÓN ACTUAL
¿Cómo marchan la situación internacional, la situación nacional y la
situación interna del Partido? ¿Cuál es su aspecto predominante: la luz o las
tinieblas? Hay que afirmar que la luz prevalece sobre las tinieblas, ya sea en
lo internacional, en lo nacional o dentro del Partido. Lo mismo ocurre con
nuestra conferencia. No hay que pensar que todo sea tinieblas porque muchas
personas hayan hecho autocríticas. Estos camaradas enfatizaron la exposición de
sus defectos y errores y no mencionaron sus méritos: En qué año se unieron a la
revolución, qué batallas ganaron y qué éxitos han obtenido en su trabajo. No
dijeron una sola palabra sobre esto. Si se les juzga exclusivamente por su
autocrítica, todo será oscuro en ellos. Pero, en realidad, sólo se trata de un
aspecto, y del aspecto secundario por lo que se refiere a muchos de esos
camaradas. Eso difiere del caso de Kao Kang, Yao Shu-shi y sus cinco bizarros
generales: Chang Siu-shan, Chang Ming-yuan, Chao Te-tsun, Ma Jung y Kuo Feng;
para éstos no es válida la apreciación de que predomina la luz. ¿Cómo podría
predominar la luz en Kao Kang? En él todo es tinieblas, una masa lóbrega en la
que no penetra la luz del sol ni de la luna. En cuanto a nuestros camaradas, la
cosa es distinta: Tienen algunas manchas oscuras, pero pueden limpiárselas con
tal que se laven una y otra vez con agua y jabón.
180
¿Por qué se plantea, pues, la necesidad de prepararnos para hacer frente
a toda emergencia, a la restauración contrarrevolucionaria y a la recurrencia
de casos como el de Kao-Yao? Porque prepararnos para lo peor no nos acarreará
ningún perjuicio. Sea cual fuere el trabajo que hagamos, debemos pensar en la
posibilidad de que ocurra lo peor y tomar las disposiciones correspondientes.
Lo peor de lo peor que ocurriera no pasaría de ser que los imperialistas
desencadenaran una nueva guerra mundial, que Chiang Kai -shek retornara al
Poder en Pekín, que se repitieran casos al estilo de la alianza antipartido
Kao-Yao y, además, que se presentaran no sólo una, sino diez o cien
contingencias semejantes. Por muchas que sean, si estamos prevenidos, no nos
asustarán. Si se presentan diez, no serán más que cinco pares y no significarán
nada del otro mundo, pues las habremos previsto todas. Las bombas atómica y de
hidrógeno que esgrimen los imperialistas para intimidarnos, tampoco son algo
temible. En el mundo, siempre sucede así: Una cosa somete a otra. Cuando hay un
medio ofensivo, aparece otro que lo somete. Los que han leído la novela
Deificación de héroe1 saben que no hay "arma mágica" que sea
invencible. Allí se ve todo un mosaico de "armas mágicas" que
resultan vencidas. Estamos seguros de que, siempre y cuando nos sustentemos en
el pueblo, no habrá en el mundo "arma mágica" que no pueda ser
vencida.
V. LUCHEMOS POR LA EXITOSA CELEBRACIÓN DEL
VIII CONGRESO NACIONAL DEL PARTIDO
El Comité Central ha decidido convocar el VIII Congreso Nacional del
Partido para el segundo semestre de 1956. La agenda incluirá tres puntos: 1)
informe sobre la labor del CC; 2) modificación de los Estatutos del Partido, y
3) elección de un nuevo comité central. Antes de julio del próximo año deben
haber sido elegidos los delegados y estar listos los documentos. Se exige que
durante este lapso de poco más de un año se dé un gran paso adelante en todos
los frentes de trabajo: economía, cultura y educación, asuntos militares,
trabajo partidario, labor política e ideológica, organizaciones de masas,
frente único y minorías nacionales.
Diré, de paso, unas palabras acerca del trabajo relacionado con las
minorías nacionales. Es preciso combatir el chovinismo de gran jan. Hay que
desechar la idea de que solamente la nacionalidad jan ha
181
ayudado a las minorías nacionales; de hecho, éstas, por su parte, han
dado considerable ayuda a la nacionalidad jan. Algunos camaradas gustan de
andar jactándose de la ayuda que han dado a las minorías nacionales, y no se
dan cuenta de que sin éstas no podemos marchar adelante. ¿Quiénes habitan del
50 al 60 por ciento del territorio chino? ¿Los janes u otras nacionalidades? E1
50 ó 60 por ciento de nuestro territorio está habitado por las minorías
nacionales. Allí existen abundantes recursos naturales y muchos tesoros. Hasta
hoy, hemos prestado poca ayuda a las minorías nacionales y; en algunos lugares,
ninguna, mientras que ellas nos han ayudado a los janes. Algunas de ellas
necesitan primero nuestra ayuda para luego estar en condiciones de ayudarnos a
nosotros. Las minorías nacionales han brindado una gran ayuda en lo político a
la nacionalidad jan, muestra de lo cual es su adhesión a esta gran familia que
es la nación china. La unión entre ellas y la nacionalidad jan es motivo de
alegría para todo el pueblo. Por todo lo dicho, se ve que, tanto en lo político
y lo económico como en la defensa nacional, las minorías nacionales han hecho
muchas contribuciones al país en su conjunto y a la totalidad de la nación
china. Es, pues, erróneo el criterio de que sólo la nacionalidad jan ha ayudado
a las minorías nacionales, sin que haya sucedido lo inverso, y asimismo lo es
la actitud de hincharse de orgullo por haberles ofrecido un poquito de ayuda.
Al decir que, en este lapso de un año, se exige dar un gran paso
adelante en los diversos terrenos de trabajo, nos referimos a que se debe
corregir los defectos y errores ya puestos al descubierto. No sea que, hechas
las promesas en esta conferencia, al llegar el próximo año a la celebración del
VIII Congreso, se sigan teniendo tantos defectos y errores como ahora, sin que
se haya registrado cambio alguno. Luchar por el VIII Congreso implica
precisamente rectificar defectos y errores como el lujo y el despilfarro, la
construcción de edificios con techos suntuosos y cosas por el estilo, defectos
y errores que deben ser enmendados seria y responsablemente. No vaya a ser que,
después de las promesas hechas aquí, todo el mundo se marche a casa a dormir a
pierna suelta.
Algunos han propuesto que se celebre cada año o cada dos años una
conferencia como ésta para que haya una supervisión recíproca entre los
camaradas; creo que esta propuesta merece ser considerada. ¿Quién ejerce
supervisión sobre personas como nosotros? La supervisión mutua es una buena
idea: Contribuirá al rápido progreso de la causa del Partido y del Estado. Lo
que necesitamos es un progreso rápido y
182
de ninguna manera un progreso lento. Hace ya diez años que no se reúne
el congreso del Partido. Claro que no debía celebrarse en los primeros cinco
años, pues entonces vivíamos en un pandemónium de soldados y caballos y,
además, no hacía mucho había tenido lugar el VII Congreso. En estos últimos
cinco años hubiera podido celebrarse, mas no fue así, lo que, después de todo,
tiene su ventaja: Es bueno que, cuando se celebre, el problema de Kao -Yao esté
resuelto, pues de lo contrario ellos explotarían la ocasión por todos los
medios. Al mismo tiempo, hemos puesto en marcha el plan quinquenal, formulado
la línea general para el período de transición y logrado, como fruto de esta
conferencia, una mayor unidad ideológica; todo esto ha preparado las
condiciones para el VIII Congreso del Partido. En ese próximo congreso no será
necesario que cada uno se autocritique, pero sí que se hagan, en forma abierta;
críticas y autocríticas sobre nuestros defectos y errores en el trabajo. Es
inadmisible dejar de aplicar este principio marxista.
Las críticas deben ser agudas. Algunas de las críticas hechas en esta
conferencia no me parecen suficientemente agudas y dan la impresión de que se
tiene miedo de ofender a otros. Si tú no eres agudo en la crítica y no punzas
el lado flaco del otro, a éste no le escuece ni le importa. Cuando se critica,
hay que señalar el nombre y el apellido de la persona o el nombre de la
entidad. Tú has hecho un mal trabajo, y yo estoy descontento de ello; si te
sientes ofendido por esto, allá tú. El miedo de ofender a otros no es más que
un temor a perder votos y a no llevarse bien con ellos en el trabajo. Si tú no
votas por mí, ¿me quedaré sin comida? Nada de eso. En realidad, si al hablar
con alguien pones descarnadamente los problemas sobre el tapete, será más fácil
que te lleves bien con él. No debemos dejar que se melle el filo de nuestro
carácter. ¿Para qué está provisto el toro de dos astas? Las tiene para luchar:
bien para defenderse o bien para atacar. Con frecuencia pregunto a los
camaradas: ¿Tienen ustedes "astas" en la cabeza? Ustedes, camaradas,
pueden tocarse y ver si las tienen. A mi juicio, algunos camaradas tienen
"astas"; otros también las tienen pero no muy agudas, y hay otros más
que están totalmente desprovistos de ellas. Creo que es mejor tener
"astas", pues ello corresponde al marxismo. Uno de los principios del
marxismo es la crítica y autocrítica.
Por consiguiente, celebrar periódicamente reuniones para hacer crítica y
autocrítica constituye una buena medida destinada a efectuar la supervisión
mutua entre los camaradas y a hacer avanzar rápidamente la causa del Partido y
del Estado. Propongo que los camaradas de
183
los comités provinciales y municipales consideren si pueden hacer lo
mismo en sus respectivos lugares. ¿No quisieran ustedes seguir el ejemplo del
Comité Central? Creo que este punto es digno de ser imitado.
Para finalizar, exhorto a los camaradas aquí presentes y a los de todo
el Partido :
¡A luchar por la exitosa celebración del VIII Congreso Nacional del
Partido en I956!
¡A luchar por el victorioso cumplimiento del Primer Plan Quinquenal!
NOTAS
1 Novela mitológica basada en la
historia de las luchas entre dos bandos: Yin (o Shang) y Chou. En la novela se
describe cómo ambas partes luchan con "armas mágicas" y cómo el
"arma mágica" de un héroe sale vencedora para luego ser sometida por
otra más poderosa.
EN REFUTACIÓN DE LA "UNIFORMIDAD
DE LA OPINIÓN PUBLICA" *
24 de mayo de 1955
A1 hablar de "uniformidad de la opinión pública", Ju Feng
alude a que prohibimos a los contrarrevolucionarios expresar sus ideas
contrarrevolucionarias. Esto es cierto. Nuestro régimen, efectivamente, priva
de la libertad de palabra a todos los contrarrevolucionarios y sólo la admite
en las filas del pueblo. En el seno de este último, permitimos la
desuniformidad de la opinión pública, es decir, la libertad de hacer críticas,
la de expresar opiniones diferentes y la de predicar el teísmo y propagar el
ateísmo (materialismo). En toda sociedad y en todo tiempo, siempre hay dos
categorías de gentes e ideas, las avanzadas y las atrasadas, que existen como
contrarios y luchan entre sí, siendo invariablemente las ideas avanzadas las
que vencen a las atrasadas. Es imposible e indebido pretender la
"uniformidad de la opinión pública". Sólo poniendo en pleno juego lo
avanzado para vencer lo atrasado es como se puede hacer progresar la sociedad.
Ahora bien, en una época en que subsisten las clases y la lucha de clases tanto
en el plano nacional como en el internacional, la clase obrera y las masas
populares que han conquistado el Poder estatal tienen que aplastar la
resistencia que oponen a la revolución todas las clases, grupos e individuos
contrarrevolucionarios, poner coto a sus actividades restauracionistas e
impedir a los contrarrevolucionarios que hagan uso de la libertad de palabra
para sus propósitos contrarrevolucionarios. De ahí que Ju Feng y los
contrarrevolucionarios de su calaña se sientan incómodos con la "uniformidad
de la opinión pública". Su incomodidad es justamente lo que buscamos,
justamente lo que nos hace sentirnos cómodos. Nuestra opinión pública es
uniforme y a la vez desuniforme.
________________
* Artículo escrito por el camarada
Mao Tse-tung para criticar a la camarilla contrarrevolucionaria de Ju Feng.
184
185
En el seno del pueblo, permitimos que tanto los avanzados como los
atrasados utilicen libremente nuestros periódicos, revistas y tribunas para
competir entre sí, de modo que los avanzados eduquen a los atrasados con el
método democrático de persuasión, y que sean superadas las ideas y sistemas
atrasados. Resuelta una contradicción, surgen otras nuevas y recomienza la
competencia. De esta manera, la sociedad progresa continuamente. La existencia
misma de contradicciones implica desuniformidad. La solución de una
contradicción da como resultado una uniformidad temporal; pero en seguida
surgen nuevas contradicciones, y con ellas otra vez la desuniformidad,
contradicciones ésas que, a su turno, exigen ser solucionadas. En cuanto a la
contradicción entre el pueblo y los contrarrevolucionarios, de lo que se trata
aquí es de una dictadura que, bajo la dirección de la clase obrera y del
Partido Comunista, ejerce el pueblo sobre los contrarrevolucionarios. En este
caso no se recurre a los métodos democráticos sino a los métodos de dictadura,
vale decir que a los contrarrevolucionarios sólo se les permite comportarse
como es debido y no se les tolera extralimitarse ni de palabra ni de obra. Aquí
es uniforme no sólo la opinión pública sino también la ley. En este problema,
Ju Feng y los contrarrevolucionarios de su laya parecen tener argumentos
altisonantes, y alguna gente con ideas embrolladas se siente como desarmada al
oír semejantes aseveraciones contrarrevolucionarias. Fíjense: que
"uniformidad de la opinión pública", que "inexistencia de
opinión pública", que "represión de la libertad", ¿no suena todo
esto muy feo al oído? Esta gente no sabe distinguir entre dos categorías
diferentes: lo que está dentro y lo que está fuera de las filas del pueblo. En
el seno del pueblo, es un crimen reprimir la libertad, ahogar las críticas que
hace el pueblo a los errores y defectos del. Partido y el gobierno o frenar la
libre discusión en los círculos académicos. Tal es nuestro régimen. En cambio,
todo eso es legítimo en los países capitalistas. Fuera de las filas del pueblo,
también es un crimen tolerar que los contrarrevolucionarios se extralimiten de
palabra o de obra, mientras que es legítimo ejercer la dictadura sobre ellos.
Tal es nuestro régimen. Sucede todo lo contrario en los países capitalistas,
donde la burguesía ejerce su dictadura, que no permite al pueblo revolucionario
"extralimitarse" ni de palabra ni de obra, sino sólo comportarse
"como es debido". Los explotadores y contrarrevolucionarios son siempre
y en todas partes la minoría; en tanto que los explotados y revolucionarios son
invariablemente la mayoría. Por eso, la dictadura de los últimos se justifica
por completo, mientras que la de los primeros no tiene ninguna justifica-
186
ción. Ju Feng dice además: "La abrumadora mayoría de los lectores
están incorporados a una u otra organización, y allí la atmósfera es
coercitiva." En el seno del pueblo, rechazamos el método coercitivo del
autoritarismo y persistimos en el método democrático de persuasión; aquí la
atmósfera debe ser libre y la "coerción" es errónea. E1 que "la
abrumadora mayoría de los lectores estén incorporados a una u otra
organización" es una cosa excelente, que nunca había ocurrido en miles de
años. Sólo después de realizar una larga y ardua lucha bajo la dirección del
Partido Comunista, el pueblo ha alcanzado la posibilidad de librarse de su
antiguo estado, parecido al de la arena suelta, en que era fácil presa de la
explotación y opresión por parte de los reaccionarios, para pasar a un estado
de unidad, y esta gran unidad de sus filas cristalizó en unos pocos años
después de la victoria de la revolución. La "coerción" a que se
refiere Ju Feng es la que ejercemos sobre los contrarrevolucionarios. En verdad,
éstos viven sobrecogidos de miedo, se sienten como esas "pobres nueras que
andan siempre con temor a las palizas" y se imaginan que "una simple
tos es grabada". Consideramos que esto es, igualmente, una cosa excelente,
que tampoco había sucedido en miles de años. Sólo después de sostener una larga
y ardua lucha bajo la dirección del Partido Comunista, el pueblo ha logrado
dejar tan afligidos a esos canallas. En una palabra, los días de regocijo para
las masas populares son días de aflicción para los contrarrevolucionarios.
Esto, antes que nada, es lo que festejamos todos los años con ocasión del Día
Nacional. "En arte y literatura - dice también Ju Feng -, el mecanicismo
es en realidad lo que menos esfuerzo requiere." Aquí
"mecanicismo" es una antífrasis de materialismo dialéctico, mientras
que eso de "lo que menos esfuerzo requiere" es una tontería salida de
su propio cacumen. El idealismo y la metafísica son lo que menos esfuerzo
requiere en el mundo, porque, sin basarse en la realidad objetiva ni someterse
a su prueba, permiten a la gente disparatar a sus anchas. En cambio, el
materialismo y la dialéctica sí requieren esfuerzos; se basan en la realidad
objetiva y se someten a su prueba. El que no hace esfuerzos, se desliza hacia
el idealismo y la metafísica. En su carta1, Ju Feng planteó los referidos tres
problemas de principio, que a nuestro juicio tenían que ser refutados de manera
exhaustiva. En la misma carta Ju Feng afirma: "En el presente, se nota por
doquier un ánimo de rebeldía, y por
doquier se formulan nuevas reclamaciones." Y esto lo dijo en
1950. En ese momento, recién
habíamos aniquilado en el
territorio continental al grueso de
las fuerzas militares
de
Chiang Kai-shek, y quedaban por liquidar muchas
fuerzas
187
armadas contrarrevolucionarias que habían pasado al bandidaje; no
habíamos iniciado todavía los vastos movimientos de reforma agraria y de
represión a los contrarrevolucionarios, ni habíamos empezado la labor de
reordenamiento en los terrenos cultural y educacional. La afirmación de Ju Feng
reflejó, ciertamente, la situación de ese entones, pero hubo algo que él no
dijo. Para decirlo todo, debía haberse afirmado: En el presente, se nota por
doquier un ánimo de rebeldía de los contrarrevolucionarios frente a la
revolución, y por doquier los contrarrevolucionarios formulan toda clase de
nuevas reclamaciones buscando provocar disturbios contra la revolución.
NOTAS
1 Se refiere a una carta
contrarrevolucionaria confidencial escrita el 13 de agosto de 1950 por Ju Feng
a su cómplice Chang Chung-siao.
PREFACIO Y GLOSAS A MATERIALES SOBRE LA CAMARILLA CONTRARREVOLUCIONARIA
DE JU FENG
Mayo y junio de 1955
PREFACIO
15 de junio de 1955
En atención a la necesidad de la multitud de lectores, hemos hecho una
recopilación que comprende las tres series de materiales sobre la camarilla
contrarrevolucionaria de Ju Feng, aparecidas entre el 13 de mayo y el 10 de
junio de 1955 en Diario del Pueblo, y el editorial del 10 de junio de este
diario, para que sea publicada en forma de folleto por la Editorial del Pueblo
bajo el título de Materiales sobre la camarilla contrarrevolucionaria de Ju
Feng. Reproducimos aquí, pero esta vez como apéndice y a continuación de los
materiales suministrados por Shu Wu1, el escrito de Ju Feng titulado "Mi
autocrítica", que servirá de material de estudio a los lectores para
conocer a este contrarrevolucionario de doble faz. En las glosas y notas
explicativas a las tres series de materiales, hemos introducido unos cuantos
cambios de lenguaje. En la segunda serie hemos modificado ciertas notas
explicativas, agregado otras y puesto dos glosas adicionales. Buscando unificar
la terminología, cambiamos la expresión "camarilla antipartido",
aparecida en los títulos de la primera y segunda series de materiales, por
"camarilla contrarrevolucionaria", como figura en la tercera. Aparte
de esto,
todo queda igual.
Es de suponer que la publicación de este folleto,
tal
como ocurrió con la aparición de los mismos materiales
en Diario del Pueblo, llamará la atención de gentes
ubicadas en dos lados distintos. En uno de ellos,
188
189
los contrarrevolucionarios y, en el otro, las grandes masas populares,
que prestarán al folleto todavía mayor atención que aquéllos.
Los contrarrevolucionarios, así como los que albergan ciertos
sentimientos contrarrevolucionarios, se sentirán expresados en la
correspondencia cruzada entre los integrantes de la camarilla de Ju Feng. Este
y sus secuaces son verdaderos voceros de todas las clases, grupos e individuos
contrarrevolucionarios. Sus injurias contra la revolución y sus tácticas de
acción serán saboreadas por todos aquellos contrarrevolucionarios que tengan
acceso a este folleto, del cual obtendrán alguna educación contrarrevolucionaria
sobre la lucha de clases. Pero esto de ninguna manera podrá salvarlos de su
ruina. Al igual que todos los documentos contrarrevolucionarios elaborados por
sus padrinos - el imperialismo y el Kuomintang de Chiang Kai-shek - para
oponerse al pueblo chino, estos documentos de los jufenistas no son un registro
de éxitos sino de fracasos. La camarilla jufenista no ha logrado salvarse de la
destrucción.
Para las grandes masas populares, estos materiales son muy necesarios.
¿De qué manera juegan los contrarrevolucionarios con su doble táctica? ¿De qué
manera nos engañan con una artificiosa apariencia, mientras solapadamente hacen
cosas que no sospechamos? Esto lo ignoran miles y miles de hombres de buena fe,
y precisamente por tal razón muchos contrarrevolucionarios se han infiltrado en
nuestras filas. Carente de vista aguda, nuestra gente no sabe distinguir a los
malos de los buenos. Sabemos diferenciarlos cuando actúan en condiciones
normales, pero no atinamos a calar a ciertas personas cuando se mueven en
circunstancias especiales. Los jufenistas son contrarrevolucionarios
disfrazados, que ocultan sus verdaderos rasgos dando una falsa impresión. Pero,
ya que se oponen a la revolución, no pueden ocultarlos por completo. Los
representantes de esta camarilla ya habían tenido controversias con nosotros en
muchas ocasiones, tanto antes como después de la Liberación, y en las palabras
y en los hechos se habían mostrado como gente distinta no solamente de los
comunistas, sino también de la gran masa de revolucionarios no afiliados al
Partido y de las personalidades democráticas. Su desenmascaramiento total en
fecha reciente fue simplemente consecuencia de la captura de una gran cantidad
de pruebas fehacientes en su contra. En cuanto a muchos de los jufenistas como
individuos, ellos lograron embaucarnos porque, al admitirlos, nuestros
organismos partidarios, entidades estatales, organizaciones populares, instituciones
culturales y educacionales o empresas, no hicieron una estricta verificación de
sus antecedentes.
190
Porque, además, en el pasado vivimos un período de gran tempestad
revolucionaria, fuimos los vencedores, y toda clase de gente se nos adhirió
como una corriente que inevitablemente trajo fango y arena, peces y dragones,
sin que tuviéramos tiempo de hacer una limpieza completa. Y, finalmente, porque
la tarea de detectar y depurar a los malos elementos sólo puede cumplirse
combinando una justa orientación de los organismos dirigentes con una alta
conciencia de las grandes masas, y a este respecto tuvimos fallas en el pasado.
Todo esto debe servirnos de lección.
La razón de que atribuyamos importancia al caso Ju Feng es que queremos
aprovecharlo para educar a las grandes masas populares y, en primer lugar, a
los cuadros que saben leer y a los intelectuales; a ellos les recomendamos
estos Materiales a fin de que eleven su nivel de conciencia política. Estos
Materiales, que se caracterizan por su extrema crudeza y claridad, atraerán
grandemente la atención. Los contrarrevolucionarios, como es lógico, les
prestarán atención, y el pueblo revolucionario todavía más. Siempre que las
grandes masas del pueblo revolucionario aprendan algo de este caso y de estos
materiales, vigoricen su ardor revolucionario y eleven su capacidad de
discernimiento, desenmascararemos paso a paso a toda clase de
contrarrevolucionarios encubiertos.
GLOSAS (Selección)
Mayo y junio de 1955
1
Secta es lo que nuestros antepasados llamaban "piña", y lo que
se llama actualmente "cofradía" o "capilla", algo que nos
suena bastante familiar. A fin de alcanzar sus objetivos políticos, aquellos
que se entregan a prácticas sectarias suelen tachar a los demás de sectarios y,
por ello, de deshonestos, mientras que se califican a sí mismos de hombres
honestos y, como tales, libres de todo compromiso con sectas. Se decía que los
hombres dirigidos por Ju Feng eran todos "jóvenes escritores" y
"escritores revolucionarios", "odiados" y
"perseguidos" por una "secta", el Partido Comunista, que se
guiaba por una "teoría
191
burguesa" y que constituía un "reino independiente"; por
eso buscaban vengarse. El problema de Gaceta Literaria, ¡fíjense!, "no es
más que un resquicio que hemos pillado"2, "no se trata de un problema
aislado", y es muy necesario "extenderlo a la totalidad de las
cosas" y dar a entender que estamos ante un problema de dominación
sectaria" y, lo que es más, de "dominación sectaria y propia de
caudillos militares". La cuestión cobró una gravedad tal que
"lanzaron a la palestra" una buena cantidad de baratijas a fin de
emprender una operación "arrolladora". Así fue como Ju Feng y
compañía atrajeron la atención de la gente. Luego de investigar cuidadosamente
a muchas de estas personas, se halló que esta camarilla era de alguna
consideración. Se decía que eran un "grupito". Pero no, son bastante
numerosos. Se decía que eran un simple grupo de hombres de letras. No, no es
cierto: Sus miembros se han colado en nuestros organismos políticos, militares,
económicos, culturales y educacionales. Se decía que eran un grupo de
revolucionarios que actuaban a la luz del día. Eso tampoco es cierto, pues la
gran mayoría de ellos son de antecedentes tenebrosos. E1 contingente básico de
esta camarilla lo componen agentes secretos del imperialismo y del Kuomintang,
trotskistas, oficiales del ejército reaccionario y renegados del Partido
Comunista. Con estos individuos como espina dorsal, se formó una facción
contrarrevolucionaria emboscada en el campo de la revolución, un reino
independiente clandestino. Esta Facción contrarrevolucionaria, este reino
clandestino, se proponía la tarea de derrocar la República Popular China y
restaurar la dominación del imperialismo y el Kuomintang. En todo momento y por
todas partes andan husmeando defectos nuestros a fin de usarlos como pretexto para
sus actividades de zapa. Allí donde hay integrantes de esa camarilla, siempre
ocurren cosas extrañas. Esta camarilla contrarrevolucionaria engrosó sus filas
después de la Liberación, y habría continuado creciendo si no le hubiéramos
puesto freno. Ahora, cuando ha sido sacada a relucir la verdad sobre los
jufenistas, hemos encontrado explicaciones lógicas a muchos fenómenos estamos
en posibilidad de acabar con sus actividades.
2
La táctica de Lu Tien - emplear la ofensiva como medio de defensa - fue
efectivamente puesta en práctica más tarde por Ju Feng, y fue así como vino a
Pekín a solicitar que se le asignara un trabajo,
192
pidió que se discutiera su caso, presentó un memorándum de trescientos
mil caracteres al Comité Central y, por último, agarró el problema de Gaceta
Literaria para abrir fuego. Cuando se encuentran en una situación desventajosa,
los representantes de las clases explotadoras suelen recurrir a la táctica de
ofensiva como medio de defensa, con el fin de preservar hoy su existencia y
facilitar su desarrollo futuro. Inventan cosas de la nada y fabrican rumores en
las narices de la gente, o echan mano de algunas apariencias de un asunto para
lanzar ataques contra su esencia, o cantan loas a unos y atacan a otros, o
inflan tal o cual problema para "abrir algunas brechas" y colocarnos
de este modo en una posición difícil. En resumen, siempre estudian con qué
tácticas enfrentarnos y "exploran el terreno" para alcanzar su
objetivo. A veces, "se tienden haciéndose los muertos" en espera de
la oportunidad de un "contraataque". Tienen largos años de
experiencia en la lucha de clases y saben valerse de distintas formas de lucha,
tanto legales como ilegales. Nosotros, como militantes revolucionarios, debemos
conocer sus artimañas y estudiar sus tácticas a fin de vencerlos. No debemos,
por ningún motivo, comportarnos como letrados ingenuos abordando de manera
simplista la compleja lucha de clases.
3
Un buen número de contrarrevolucionarios "han penetrado
profundamente" en nuestro "hígado", debido a que entre los
militantes revolucionarios hay quienes han incurrido en el engreimiento y la
complacencia, han perdido la vigilancia o, sumidos en el trabajo cotidiano; han
relegado al olvido la política. No solamente los jufenistas se han infiltrado
en nuestras filas, sino también, y en mayor cantidad, otros agentes secretos y
elementos nocivos.
4
Cuando un miembro del Partido Comunista es criticado por sus tendencias
liberales, los jufenistas lo califican como "víctima de ataques". Si
posee una "voluntad de combate relativamente débil", si, en lugar de
obstinarse en su posición liberal, se muestra dispuesto a
193
aceptar la critica del Partido y volver a la justa posición, entonces
será un hombre sin esperanza para la camarilla de Ju Feng, que ya no podrá
arrastrárselo. En cambio, si su "voluntad de combate", su voluntad de
persistir en la posición liberal, no es "relativamente débil" sino
"más o menos firme", se expondrá al peligro de ser arrastrado por
ellos. Fuera lo que fuese, los jufenistas estaban dispuestos a hacer con él una
"prueba", y de una vez lo llamaban "camarada". ¿Acaso esto
no debe servir de escarmiento? ¿Qué actitud debe tomar un comunista cuando es
criticado por sus errores ideológicos y políticos? Tiene que elegir entre dos
caminos: o corregir sus errores y ser un buen comunista, o degenerar e incluso
caer en el pantano de la contrarrevolución. ¡Este último camino existe de veras
ante él, y los contrarrevolucionarios posiblemente están llamándolo con señas!
5
Así como nosotros sopesamos constantemente la correlación de fuerzas en
la lucha de clases en los planos internacional y nacional, también proceden así
nuestros enemigos. Pero ellos están condenados a la ruina como retrógrados y
decadentes reaccionarios que son; ya que ignoran las leyes del mundo objetivo y
su modo de pensar es subjetivista y metafísico, se equivocan invariablemente en
sus apreciaciones. Su instinto de clase siempre los conduce a pensar que ellos
mismos son todopoderosos y que las fuerzas revolucionarias no valen nada.
Siempre sobrestiman su propia fuerza y subestiman la nuestra. Hemos visto con
nuestros propios ojos cómo han caído uno tras otro numerosos
contrarrevolucionarios - el Gobierno de la dinastía Ching; los caudillos
militares del Norte, los militaristas japoneses, Mussolini, Hitler y Chiang
Kai-shek -, quienes cometieron errores tanto de pensamiento como en la acción,
errores que no podían dejar de cometer. Todos los imperialistas de hoy
repetirán necesariamente tales errores. ¿No es esto ridiculizable? Al decir de
los jufenistas, las fuerzas revolucionarias del pueblo chino, dirigidas por el
Partido Comunista, están por "hincar el pico", no son más que
"hojas marchitas" o "cadáveres putrefactos". ¿Y en cuanto a
las fuerzas contrarrevolucionarias representadas por ellos? Aunque
"algunos brotes frágiles pueden ser aplastados", gran número de otros
"están abriéndose paso" por entre no sé qué cosa, y "crecerán
lozanos". Si hasta la fecha subsisten exponentes
194
de los monárquicos en la Asamblea Nacional burguesa de Francia, es muy
probable que, muchos años después de eliminadas definitivamente todas las
clases explotadoras de la faz de la Tierra, sigan moviéndose por uno u otro
lugar algunos representantes de la dinastía de Chiang Kai-shek. Los más
testarudos de este tipo de gente nunca se darán por vencidos. La razón es que
no solamente necesitan engañar a otros, sino también engañarse a sí mismos; de
otra manera, no podrían vivir.
6
La afirmación hecha en esta carta de que "las fuerzas feudales
encubiertas están matando frenéticamente a la gente", da idea del terror
que sentía la camarilla contrarrevolucionaria de Ju Feng ante la gran lucha
desplegada por las fuerzas revolucionarias de nuestro pueblo para aplastar las
fuerzas contrarrevolucionarias, sentimiento característico de todas las clases,
grupos e individuos contrarrevolucionarios. Lo que a ellos les infunde terror
es precisamente lo que regocija a las masas populares revolucionarias. Es
correcto eso de “sin precedentes en la historia”. Excepto la revolución que
sustituyó a la comunidad primitiva por la esclavitud, es decir, que reemplazó
un sistema en el que no existía la explotación por otro de explotación, todas
las demás revoluciones del pasado concluyeron en el reemplazo de un sistema de
explotación por otro. Para ellas no era necesario ni posible aplastar
definitivamente la contrarrevolución. Sólo nuestra revolución, la revolución de
las masas populares dirigida por el proletariado y el Partido Comunista, tiene
como meta la eliminación definitiva de todos los sistemas de explotación y
todas las clases. Las clases explotadoras que están en vías de ser eliminadas
oponen inevitablemente resistencia a través de sus partidos y grupos
contrarrevolucionarios o de algunos individuos y, por su parte, las masas
populares deben unirse para aplastar resuelta, definitiva, cabal y totalmente a
estas fuerzas de resistencia. Sólo entonces se hace necesario y posible el
aplastamiento de que hablábamos. Asimismo, es del todo correcto decir que
"la lucha se ha profundizado irrevocablemente", sólo que es errónea
la expresión "fuerzas feudales encubiertas", que los jufenistas usan
para aludir por antífrasis a "dictadura democrática popular dirigida por
el proletariado y el Partido Comunista y basada en la
195
alianza obrero-campesina", igual que al hablar de
"mecanicismo" aluden por antífrasis a "materialismo
dialéctico".
7
Nuevamente tenemos aquí al tal Chang Chung-siao, que posee un sentido
contrarrevolucionario muy agudo y que, en cuanto a nivel de conciencia de clase
y olfato político, aventaja en gran medida a mucha gente de nuestras filas
revolucionarias, inclusive a una parte de los comunistas. A este respecto, buen
número de los nuestros están muy por debajo de los elementos de la camarilla de
Ju Feng. Debemos estudiar, elevar la vigilancia de clase y aguzar nuestro
olfato político. Si algo de positivo puede ofrecernos la camarilla de Ju Feng,
es que, a través de esta estremecedora lucha, lograremos elevar
considerablemente nuestra conciencia y sensibilidad políticas y reprimir de
manera resuelta a todos los contrarrevolucionarios; así fortaleceremos
grandemente nuestra dictadura revolucionaria para llevar la revolución hasta el
fin y alcanzar nuestro objetivo de construir un gran país socialista.
NOTAS
1 Se refiere a "Algunos
materiales sobre la camarilla contrarrevolucionaria de Ju Feng", que
constituye una confesión hecha por Shu Wu, integrante de esa camarilla. Se
trata de una recopilación de fragmentos de una serie de cartas confidenciales,
de contenido contrarrevolucionario, escritas por Ju Feng a Shu Wu antes y
después de la Liberación.
2 Desde finales de octubre hasta
comienzos de diciembre de 1954, la Presidencia de la Federación de Trabajadores
del Arte y la Literatura de China y la Presidencia de la Asociación de
Escritores de China celebraron conjuntamente una serie de reuniones ampliadas,
para examinar los errores que había cometido Gaceta Literaria al sofocar las
críticas de algunos jóvenes a las ideas burguesas manifestadas en los estudios
sobre El sueño del pabellón rojo. Ju Feng, creyendo llegado su momento, desató
su ofensiva contra el Partido Comunista. En una carta confidencial dirigida a
uno de sus cómplices, dijo: "Esto no es más que un resquicio que hemos
pillado; es preciso extender el problema a la totalidad de las cosas."
SOBRE EL PROBLEMA DE LA
COOPERATIVIZACIÓN AGRÍCOLA *
31 de julio de 1955
I
En las zonas rurales de todo el país se avecina el auge de un nuevo
movimiento socialista de masas. Sin embargo, algunos de nuestros camaradas
caminan tambaleándose como una mujer de pies vendados, y a cada paso exclaman
en tono de queja: "¡Ustedes avanzan demasiado rápido, demasiado
rápido!" Hacer el papel de criticones, quejarse sin razón, encontrar en
cualquier cosa motivo de aprensión y establecer innumerables prohibiciones y
restricciones: Todo esto ellos lo toman como una orientación correcta para conducir
el movimiento socialista de masas en el campo.
Pero no, ésta no es una orientación correcta, sino errónea.
En la actualidad, el auge de la transformación social en el campo, el
auge de la cooperativización, ya ha llegado a algunas zonas y pronto se
extenderá a todo el país. Se trata de un vasto movimiento revolucionario
socialista que abarca a más de quinientos millones de habitantes del campo y
que tiene una inmensa significación mundial. Debemos dirigirlo de manera
activa, entusiasta y planificada, y en ningún caso hacerlo retroceder por uno u
otro medio. Inevitablemente, se cometen algunos desaciertos en el curso del
movimiento, lo que es comprensible; no es difícil corregir tales desaciertos.
Los cuadros y campesinos podrán superar o rectificar sus defectos o errores
siempre que les ayudemos activamente. Ellos avanzan bajo la dirección del
Partido, y el movimiento es sano en lo fundamental. En algunos sitios han
________________
* Informe presentado por el
camarada Mao Tse-tung en una conferencia de secretarios de comités del Partido
a nivel de provincia, municipio y región autónoma, convocada por el CC del
PCCh.
196
197
cometido ciertos errores en su trabajo. Por ejemplo, de un lado, han
impedido el ingreso de campesinos pobres en las cooperativas sin tener en
cuenta sus dificultades y, del otro, han forzado a campesinos medios acomodados
a ingresar en ellas vulnerando así sus intereses. Hay que corregir todo esto
mediante la educación, y no recurriendo a reproches simplistas, que no
resuelven nada. Es necesario dirigir audazmente el movimiento, sin temer que el
dragón nos salga delante y el tigre por la espalda. Los cuadros y campesinos se
reeducarán por medio de las experiencias que vivan en la lucha. Es preciso
dejarlos actuar, de modo que aprendan y se capaciten en medio de la acción. Así
surgirán numerosos hombres de valor. No se puede formar cuadros con el temor de
que el dragón nos salga delante y el tigre por la espalda. Es indispensable que
de la instancia superior se envíe al campo gran número de cuadros que hayan
pasado por un corto período de preparación, para que orienten y ayuden al
movimiento de cooperativización. Pero esos cuadros también deben tomar parte en
el movimiento mismo si quieren aprender a trabajar. No siempre aprende uno a
trabajar con sólo asistir a un curso de capacitación y escuchar de sus
profesores unas decenas de principios.
En una palabra, la dirección no debe quedarse a la zaga del movimiento
de masas. Mas, lo que pasa en el momento actual es precisamente que el
movimiento de masas va delante de la dirección, la cual no marcha a la par del
movimiento. Esta situación debe cambiar.
II
Ahora, aunque el movimiento de cooperativización está tomando vastas
proporciones a escala nacional, todavía tenemos que discutir cuestiones como
éstas: ¿Puede desarrollarse la cooperativización? ¿Pueden consolidarse las
cooperativas? Parece que, en lo que se refiere a algunos camaradas, el quid del
problema reside en el temor de que no se pueda consolidar los cientos de miles
de cooperativas semisocialistas existentes, que por lo general son pequeñas
(cada una de ellas sólo agrupa, en promedio, algo más de veinte familias). Por
supuesto, si su consolidación es imposible, ni qué hablar del desarrollo del
movimiento. A algunos camaradas todavía no los convence la historia del
desarrollo de la cooperativización registrada en los últimos años, y aún
quieren observar cómo marcha a las cosas este año. Quizá
luego deseen esperar y ver un año más, y únicamente cuando se haya
consolidado un número aún mayor de cooperativas, creerán de veras en la
posibilidad de la cooperativización agrícola y en la justeza de la política del
Comité Central de nuestro Partido. Por eso, el trabajo de este año y del
próximo tiene suma importancia.
Para demostrar que es posible la cooperativización agrícola, y justa la
política del Comité Central de nuestro Partido a este respecto, quizá no sea
inútil que examinemos ahora la historia del movimiento de cooperativización
agrícola en nuestro país.
Durante los veintidós años de guerras revolucionarias que precedieron a
la fundación de la República Popular China, nuestro Partido pasó por la
experiencia de dirigir a los campesinos en la tarea de crear, a continuación de
la reforma agraria, organizaciones de ayuda mutua para la producción agrícola,
que encerraban ya gérmenes de socialismo. En aquel período se formaron en
Chiangsí grupos de ayuda mutua y equipos de labranza; en el Norte de Shensí,
brigadas de intercambio de trabajo; en el Norte, Este y Nordeste de China,
equipos de ayuda mutua. Aparecieron también unas cuantas cooperativas de
producción agrícola de tipo semisocialista o socialista. Por ejemplo, durante
la Guerra de Resistencia contra el Japón, en el distrito de Ansai, Norte de
Shensí, se creó una cooperativa de producción agrícola de carácter socialista.
Sin embargo, tales cooperativas no se generalizaron en aquella época.
Fue después de la fundación de la República Popular China cuando nuestro
Partido empezó a dirigir a los campesinos para que organizaran en forma más
amplia equipos de ayuda mutua para la producción agrícola, y para que,
basándose en éstos, procedieran a crear numerosas cooperativas de producción
agrícola. Desde entonces se han invertido casi seis años más en este trabajó.
El país contaba ya con más de 300 cooperativas de producción agrícola
cuando el Comité Central de nuestro Partido elaboró, el 15 de diciembre de
1951, el primer proyecto de resolución sobre la ayuda mutua y la cooperación en
la producción agrícola, que fue transmitido a las organizaciones locales del
Partido para su aplicación a título de ensayo (este documento no fue publicado
en la prensa como resolución oficial sino en marzo de 1953). Dos años después,
el 16 de diciembre de 1953, cuando el CC del Partido emitió la "Resolución
sobre las cooperativas de producción agrícola", su número ya pasaba de
14.000, es decir, en dos años se había multiplicado por 47.
199
En esta resolución se estipulaba que entre el invierno de 1953 y la
cosecha de otoño de 1954, el número de cooperativas de producción agrícola
debía ascender de las 14.000 existentes a más de 35.800, o sea, tan sólo se
preveía un aumento de una vez y media. Pero en la práctica su número llegó en
ese lapso a 100.000, más de siete veces la cifra inicial.
En octubre de 1954, el Comité Central de nuestro Partido decidió
sextuplicar el número de cooperativas, haciéndolas pasar de 100.000 a 600.000;
en la práctica, ascendieron a 670.000. En junio de 1955 después de un primer
reajuste en que fueron suprimidas 20.000 cooperativas, quedaban 650.000, o sea,
50.000 más que la cifra prevista. El total de familias campesinas integradas a
las cooperativas llegaba a 16.900.000, lo que da un promedio de 26 familias por
cooperativa.
Las cooperativas se encuentran principalmente en las provincias del
Norte que se liberaron en fecha temprana. En las provincias liberadas más
tarde, o sea, en la mayoría de las provincias del país, se ha creado también
cierta cantidad de cooperativas de producción agrícola, pero su número todavía
no es muy grande, salvo en las provincias de Anjui y Chechiang, donde el número
es relativamente mayor.
Por lo general, las cooperativas son pequeñas, pero también hay un
reducido número de cooperativas grandes que comprenden cada una setenta,
ochenta, cien y hasta varios centenares de familias. Estas cooperativas son, en
general, semisocialistas. Sin embargo, unas cuantas se han desarrollado hasta
convertirse en cooperativas de tipo superior, socialistas.
Paralelamente al desarrollo del movimiento campesino por la
cooperativización de la producción agrícola, ha surgido en nuestro país una
pequeña cantidad de granjas socialistas del Estado. Para el año de 1957, su
número ascenderá a 3.038, con una superficie cultivada de 16.870.000 mu. Esa
cifra comprende 141 granjas mecanizadas (sumando las existentes en 1952 a las
que se habrán organizado al cabo del Primer Plan Quinquenal) con una superficie
cultivada de 7.580.000 mu, y 2.897 granjas estatales no mecanizadas, de
administración local, que dispondrán de una superficie cultivada de 9.290.000
mu. Durante el Segundo y Tercer Planes Quinquenales, habrá un gran desarrollo
del sector agrícola estatal.
En la primavera de 1955, el Comité Central de nuestro Partido decidió
elevar a 1.000.000 el número de cooperativas de producción agrícola. Si se
compara esta cifra con la anterior -650.000 -, el aumento será tan sólo de
350.000, o sea, algo más del 50 por ciento.
200
Ese aumento me parece un tanto exiguo. Probablemente sea necesario
elevar más o menos al doble la cifra inicial, es decir, hacer llegar el número
de cooperativas a alrededor de 1.300.000, de modo que en cada uno de los
200.000 y pico de cantones, salvo algunas regiones fronterizas, haya una o
varias pequeñas cooperativas de producción agrícola de tipo semisocialista, que
servirán de modelo. A la vuelta de uno o dos años, estas cooperativas habrán
acumulado experiencia y llegado a ser veteranas, y entonces la gente aprenderá
de ellas. Durante los catorce meses que nos quedan hasta la cosecha otoñal de
octubre del próximo año, debe ser posible cumplir este plan de creación de
cooperativas. Espero que, a su regreso, los camaradas responsables de las
provincias y regiones autónomas estudiarán esta cuestión, elaborarán planes
adecuados de acuerdo con la situación real y los presentarán al CC en un plazo
de dos meses. Entonces volveremos a discutir el asunto y adoptaremos una
decisión definitiva.
E1 problema reside en si es posible o no consolidar las cooperativas.
Algunos dicen que el plan del año pasado de creación de 500.000 cooperativas
fue demasiado grande y aventurado, y que igual ocurre con el plan de 350.000
cooperativas más para el presente año. Ellos cuestionan la posibilidad de
consolidar tantas cooperativas.
¿Se puede, en definitiva, consolidarlas?
Por supuesto que la industrialización socialista y las transformaciones
socialistas no son empresa fácil. Efectivamente, presenta muchas dificultades
lograr que unos 110 millones de familias campesinas pasen de la explotación
individual a la colectiva, y luego llevar a cabo la transformación técnica de
la agricultura. Sin embargo, debemos tener confianza en la capacidad de nuestro
Partido para dirigir a las masas en la superación de estas dificultades.
En lo tocante a la cooperativización agrícola, a mi parecer, debemos
confiar en dos cosas: primero, en que los campesinos pobres y los campesinos
medios inferiores de entre los nuevos y antiguos campesinos medios1, sienten
entusiasmo por seguir el camino socialista y responden activamente al
llamamiento del Partido a la cooperativización, sobre todo aquellos que poseen
un nivel de conciencia más alto, ya que la situación económica de los
campesinos pobres es difícil, y la de los campesinos medios inferiores, si bien
ha mejorado un tanto respecto del período anterior a la Liberación, no es
todavía acomodada.
Y segundo, debemos confiar en que el Partido es
capaz de conducir a todo el pueblo a la sociedad
socialista. Dado que nuestro Partido dirigió victoriosamente
la gran revolución democrática popular y creó
201
la dictadura democrática popular encabezada por la clase obrera, también
podrá, sin duda alguna; dirigir a todo el pueblo para cumplir en lo
fundamental, en el curso de unos tres planes quinquenales, la industrialización
socialista y las transformaciones socialistas de la agricultura, de la
artesanía y de la industria y comercio capitalistas. De ello tenemos ya pruebas
convincentes y rotundas en la agricultura, lo mismo que en otros terrenos. Ahí
tienen ustedes el primer contingente de 300 cooperativas, el segundo de 13.700
y el tercero de 86.000. Estas 100.00 cooperativas, creadas todas antes del
otoño de 1954, se han consolidado. Así, ¿por qué no vamos a poder consolidar el
cuarto contingente (550.000 cooperativas), formado en el período 1954-1955 y el
quinto (350.000 cooperativas, cifra provisional de control sujeta a una
decisión definitiva), que se formará en 1955-1956?
Debemos tener confianza en las masas, debemos tener confianza en el
Partido. Estos son dos principios fundamentales. Si dudamos de ellos, nada
podremos realizar.
III
A fin de llevar a cabo gradualmente la cooperativización en todas las
zonas rurales del país, hay que realizar una seria labor de revisión de las
cooperativas existentes.
Es preciso poner el énfasis en la calidad de las cooperativas y oponerse
a la tendencia a menospreciar la calidad en busca del simple aumento del número
de cooperativas y de familias incorporadas. Por eso, es menester prestar seria
atención al trabajo de revisión de las cooperativas.
La labor de revisión debe hacerse no una, sino dos o tres veces al año.
En aquellas cooperativas donde ya se ha hecho este trabajo en el primer
semestre del presente año (parece que en algunos lugares la revisión se ha
efectuado de manera muy superficial, sin mayor empeño), propongo realizar una
segunda revisión durante el otoño y el invierno próximos y una tercera en la
primavera
y el verano del año que viene. De
las 650.000 cooperativas existentes, 550.000 son nuevas, pues fueron creadas en
el invierno pasado y en la primavera de este año. Una parte de éstas son
relativamente sólidas y se las conoce como "cooperativas de primera
categoría"2. Si se les agregan las 100.000 cooperativas
viejas que ya tienen solidez, no será pequeño el número total de las
coopera-
202
tivas consolidadas. ¿Podrán o no las cooperativas consolidadas conducir
a las demás en su gradual consolidación? Debe decirse categóricamente que sí.
Debemos apreciar hasta el más mínimo entusiasmo socialista de los
campesinos y cuadros, en vez de apagarlo. Debemos compartir el mismo destino y
respirar el mismo aire que los miembros y cuadros de las cooperativas, que los
cuadros de distrito, territorio y cantón, y nunca refrenar su entusiasmo.
No se debe decidir la disolución de una cooperativa a menos que la
totalidad o la casi totalidad de sus miembros se nieguen rotundamente a
continuar en ella. En caso de que sólo algunos de los miembros de una
cooperativa se nieguen en forma categórica a permanecer en ella, dejemos que se
retiren y que la mayoría restante siga trabajando. Si la mayor parte de los
miembros deciden abandonar la cooperativa y la minoría se muestra dispuesta a
continuar, dejemos que aquéllos se retiren y que éstos continúen. Ni siquiera
esto estaría mal. En la provincia de Jopei había una cooperativa muy pequeña,
de sólo seis familias. Tres de ellas, de antiguos campesinos medios, no
quisieron por nada del mundo seguir en la cooperativa, y se les dejó marcharse.
Las otras tres familias3, de campesinos pobres, manifestaron su decisión de
permanecer a toda costa; se les permitió quedarse, y la cooperativa se mantuvo.
En realidad, el rumbo seguido por estas tres familias de campesinos pobres
representa el de los quinientos millones de campesinos del país. Todos los
campesinos que ahora trabajan individualmente emprenderán, a la postre, el
camino que eligieron de modo resuelto estas tres familias de campesinos pobres.
En la provincia de Chechiang, a causa de que allí se aplicó una política
que se dio en llamar de "resuelta contracción" (no fue una decisión
del Comité Provincial del Partido), de las 53.000 cooperativas existentes
fueron disueltas de un solo golpe 15.000, que agrupaban 400.000 familias
campesinas, lo cual suscitó gran descontento entre las masas y cuadros y fue
una medida muy improcedente. Esa política de "resuelta contracción"
fue establecida dentro de un marco de pánico y desconcierto. Tampoco fue adecuado
tomar una medida de tal importancia sin el consentimiento del Comité Central
del Partido, menos aún cuando ya en abril de 1955 éste había hecho la siguiente
advertencia: "No se debe repetir el error de I953 de disolver cooperativas
en forma masiva, pues, de suceder esto, habrá que autocriticarse de
nuevo." Pero algunos camaradas no quisieron escuchar.
203
Considero que ante los éxitos pueden presentarse dos tendencias
negativas: 1) Embriagarse con ellos e hincharse de orgullo, lo cual conduce a
errores de "izquierda"; esto, por supuesto, es malo. 2) Asustarse con
ellos y proceder a una "resuelta contracción", cayendo así en errores
de derecha; esto también es malo. Lo que ahora ocurre corresponde a la segunda
tendencia: Algunos camaradas se desmayan de susto ante el surgimiento de varios
centenares de miles de pequeñas cooperativas.
IV
Es necesario realizar a conciencia una labor preparatoria para la
reacción de cooperativas.
Hay que atribuir importancia desde un principio a la calidad de las
cooperativas y luchar contra la tendencia a perseguir exclusivamente e1 aumento
cuantitativo.
No dar ninguna batalla sin preparación, ni dar ninguna batalla sin tener
la seguridad de ganarla: Esta fue una famosa consigna de nuestro Partido
durante las pasadas guerras revolucionarias, y es aplicable también al trabajo
de la construcción socialista. Para tener a seguridad de la victoria hay que
estar preparado, plenamente preparado. La creación de un conjunto de nuevas
cooperativas de producción agrícola en una provincia, prefectura o distrito
requiere muchos trabajos preparatorios, que, a grandes rasgos, consisten en lo
siguiente:
1) Criticar las
concepciones erróneas y sintetizar las experiencias del trabajo.
2) Propagar de manera
sistemática y reiterada entre las masas campesinas la orientación, las
políticas y las medidas de nuestro Partido respecto a la cooperativización
agrícola. A1 hacerlo, no sólo hay que explicar a los campesinos las ventajas de
la cooperativización, sino señalarles también las dificultades que puedan
encontrar en su proceso, a fin de que estén moralmente bien preparados.
3) Con arreglo a la
situación real, elaborar un plan global para el desarrollo de la
cooperativización agrícola que abarque toda una provincia, prefectura,
distrito, territorio o cantón y, sobre esta base, trazar un plan anual.
4) Formar, por medio de
cursillos, cuadros para la creación de cooperativas.
204
5) Promover por todas
partes y en forma masiva la creación de equipos de ayuda mutua para la
producción agrícola e impulsar, en la medida de lo posible, la fusión de estos
numerosos equipos en asociaciones de equipos de ayuda mutua, sentando de este
modo la base para su ulterior integración en cooperativas.
Dadas estas condiciones, podrá solucionarse esencialmente el problema de
la unidad entre cantidad y calidad en el desarrollo de la cooperativización; no
obstante, una vez creado un conjunto de cooperativas, debe procederse a su
revisión.
La posibilidad de consolidar un conjunto de cooperativas tras su
creación depende, en primer lugar, de si se ha hecho bien el trabajo
preparatorio y, en segundo lugar, de si se ha efectuado bien la labor de
revisión.
Los trabajos de creación y revisión deben llevarse a cabo cimentándose
en las células cantonales del Partido y la Liga de la Juventud y, por eso,
deben vincularse estrechamente con la labor de construcción y consolidación de
las organizaciones del Partido y la Liga de la Juventud en las zonas rurales.
Tanto en la creación como en la revisión de las cooperativas, hay que
contar con los cuadros locales de las zonas rurales como fuerza principal,
estimularlos en su trabajo y hacer que asuman responsabilidades. Los cuadros
enviados por una instancia superior deben ser considerados como fuerza
auxiliar; su papel consiste en orientar y ayudar, y no deben monopolizarlo
todo.
V
En materia de producción, las cooperativas agrícolas deben arrojar un
rendimiento mayor que las explotaciones individuales y los equipos de ayuda
mutua. Por ningún motivo deben mantener su rendimiento en el mismo nivel de
esas explotaciones y equipos, pues esto sería un fracaso. Y si tal cosa
sucediera, ¿para qué crear cooperativas? Es todavía menos admisible que
disminuya el rendimiento. De las 650.000 cooperativas de producción agrícola ya
establecidas, más del 80 por ciento ha elevado su rendimiento. Esta es una
excelente situación, que demuestra el gran entusiasmo de los miembros de las
cooperativas en la producción y las ventajas de éstas sobre los equipos de
ayuda
205
mutua, ventajas que resaltan todavía más si se las compara con las
explotaciones individuales.
Para conseguir el incremento de la producción agrícola se requiere:
1) adherirse firmemente a
los principios de voluntariedad y de beneficio mutuo;
2) mejorar la
administración (planificación y dirección de la producción, organización del
trabajo, etc.) ;
3) mejorar la técnica
agrícola (arada profunda y cultivo cuidadoso, plantación compacta en pequeños
manojos, aumento de las áreas de doble o triple cosecha, introducción de
semillas mejoradas, popularización de los aperos agrícolas de nuevo tipo, lucha
contra las plagas y los insectos dañinos, etc.), y
4) incrementar los medios
de producción (tierra de cultivo, abonos, obras hidráulicas, animales de
labranza, aperos agrícolas, etc.).
Estas son condiciones indispensables para consolidar las cooperativas y
aumentar la producción.
A fin de asegurar la estricta aplicación de los principios de
voluntariedad y de beneficio mutuo, en la actualidad es preciso prestar
atención, entre otras cuestiones, a las siguientes:
1) ¿No conviene aplazar
por uno o dos años la entrega a las cooperativas, en calidad de aportes, de los
animales de labranza y de los aperos mayores? ¿Es justo el valor que se fija a
estos bienes al ser entregados a las cooperativas? ¿No es demasiado largo el
plazo establecido para amortizar su valor?
2) ¿Es adecuada la
proporción entre la retribución por la tierra aportada y la retribución por el
trabajo?
3) ¿De qué modo reunir los
fondos indispensables para las cooperativas?
4) ¿Se podría permitir que
algunos miembros de las cooperativas dediquen parte de su fuerza de trabajo a
ciertas ocupaciones secundarias?
(Como las cooperativas de producción agrícola que hemos creado son, en
general, de carácter semisocialista, es preciso que nos ocupemos de resolver
acertadamente las cuatro cuestiones arriba planteadas, pues sólo así podremos
evitar violar el principio de beneficio mutuo entre los campesinos pobres y los
campesinos medios, que es la única base sobre la que se puede aplicar el
principio de voluntariedad.)
206
5) ¿Cuánta tierra hay que
dejar a los miembros de las cooperativas como parcela de usufructo personal?
6) ¿Cuál debe ser la
composición de clase de las cooperativas? Quisiera detenerme ahora en el
problema de la composición de
clase de las cooperativas. Creo que en los próximos uno o dos años, en
todas las zonas donde las cooperativas apenas comienzan a generalizarse o
llevan poco tiempo de haberse generalizado, es decir, en la mayoría de las
zonas del país, conviene organizar primero a los que se destaquen como
activistas dentro de los siguientes sectores: 1) campesinos pobres, 2) nuevos
campesinos medios inferiores y 3) antiguos campesinos medios inferiores. No se
debe incorporar contra su voluntad a quienes dentro de dichos sectores se
muestren por el momento apáticos. Sólo convendrá admitirlos por grupos cuando
hayan elevado su nivel de conciencia política y manifiesten interés por las
cooperativas. Los sectores nombrados tienen bastantes similitudes en cuanto a
su posición económica. Ellos, o bien llevan todavía una vida difícil (es el
caso de los campesinos pobres, que ciertamente han recibido tierra y viven
mucho mejor que antes de la Liberación, pero siguen enfrentando dificultades
por la escasez de brazos, de animales de labranza y de aperos agrícolas), o
bien no se han hecho aún acomodados (tal el caso de los campesinos medios
inferiores). De ahí su entusiasmo por organizarse en cooperativas. Sin embargo,
por tal o cual razón, no todos tienen el mismo entusiasmo. Unos son muy
activos, otros lo son menos por el momento, mientras que los demás prefieren
permanecer a la expectativa. Por eso, debemos dedicar cierto tiempo a educar a
todos aquellos que no quieran, transitoriamente, ingresar en las cooperativas,
aunque sean campesinos pobres o campesinos medios inferiores; debemos esperar
con paciencia a que sean políticamente más conscientes y no violar el principio
de voluntariedad forzando su ingreso.
En cuanto a los nuevos y antiguos campesinos medios superiores, o sea,
los campesinos medios cuya situación económica es relativamente acomodada -
excepto aquellos que se hayan hecho conscientes de la necesidad de tomar el
camino socialista y realmente deseen incorporarse a las cooperativas -, no
conviene admitirlos por ahora y, menos aún, forzarlos a ingresar en ellas. Esto
se desprende del hecho de que no tienen todavía la suficiente conciencia para
emprender el camino socialista. Ellos sólo se decidirán a ingresar cuando lo
haya hecho la gran mayoría de la población rural, o cuando el rendimiento de
las cooperativas por unidad de superficie alcance o rebase el que
207
ellos obtienen, y se den cuenta de que seguir trabajando individualmente
no los beneficia en ningún sentido y que en cambio les resulta más ventajoso
afiliarse a las cooperativas.
Por tanto, lo primero que hay que hacer es organizar en cooperativas, en
los próximos años, por grupos sucesivos y de acuerdo con su grado de
conciencia, a aquellos cuya situación económica es pobre o todavía dista de ser
acomodada (éstos representan aproximadamente entre el 60 y el 70 por ciento de
la población rural), y sólo entonces se podrá admitir a los campesinos medios
acomodados. De esta manera se evitará el autoritarismo.
Durante los próximos años, en las zonas donde aún no se haya realizado
fundamentalmente la cooperativización, de ningún modo se deberá admitir en las
cooperativas a los terratenientes y campesinos ricos. En cambio, en las
cooperativas ya consolidadas de aquellas zonas donde se haya realizado en lo
esencial la cooperativización, se puede admitir, bajo determinadas condiciones
y por etapas y grupos, a aquellos antiguos terratenientes y campesinos ricos
que desde tiempo atrás hayan renunciado a la explotación, se dediquen al
trabajo físico y acaten las leyes y disposiciones del gobierno; así
participarán en el trabajo colectivo, en medio del cual continuaremos
transformándolos.
VI
En cuanto al desarrollo de la cooperativización, de lo que se trata en
este momento no es de criticar un avance temerario. Es erróneo afirmar que el
actual desarrollo de la cooperativización "ha sobrepasado las
posibilidades reales", que "ha ido más allá del nivel de conciencia
de las masas". La situación de China es la siguiente: Su población es
inmensa, y la superficie cultivada, insuficiente (el promedio en el país es
sólo de tres mu por habitante y, en muchos lugares de las provincias del Sur,
únicamente de un mu, o aún menos); frecuentemente se presentan calamidades
naturales (cada año una parte considerable de las tierras cultivadas se ve
afectada en mayor o menor grado por inundaciones, sequías, vendavales, heladas,
granizadas y plagas), y los métodos de explotación de la tierra son atrasados.
A causa de todo esto, aunque después de la reforma agraria el nivel de vida de
las grandes masas campesinas se ha elevado, e incluso considerablemente, para
gran parte de ellas la vida aún es difícil o no
208
holgada, y los campesinos acomodados son relativamente pocos. De ahí el
entusiasmo por el camino socialista que exterioriza la mayoría de los
campesinos, entusiasmo que día a día se ve impulsado por la industrialización
socialista en nuestro país y sus éxitos. Para ellos no existe otra salida que
el socialismo. Los campesinos que se hallan en esta situación constituyen del
60 al 70 por ciento de la población rural del país. Esto significa que la
mayoría de los campesinos de China no podrán liberarse de la pobreza, mejorar
sus condiciones de vida y hacer frente a las calamidades naturales a menos que
se unan y avancen por el gran camino del socialismo. La percepción de esto
viene ganando terreno rápidamente entre las grandes masas de campesinos pobres
y campesinos no acomodados. Los campesinos acomodados o relativamente
acomodados sólo representan del 20 al 30 por ciento de la población rural. Son
vacilantes, y algunos tratan por todos los medios de tomar el camino
capitalista. Corno he dicho, entre los campesinos pobres y los campesinos no
acomodados hay asimismo muchos que, debido a su baja conciencia política, se
mantienen por el momento a la expectativa y también vacilan; sin embargo, son
más receptivos al socialismo que los campesinos acomodados. Tal es la situación
real. Pero algunos de nuestros camaradas la ignoran y consideran que la
reciente creación de varios cientos de miles de pequeñas cooperativas agrícolas
semisocialistas "ha sobrepasado las posibilidades reales", que
"ha ido más allá del nivel de conciencia de las masas". Esto indica
que sólo han puesto los ojos en el reducido número de campesinos acomodados
olvidándose de los campesinos pobres y de los no acomodados, que constituyen la
inmensa mayoría. Esta es la primera concepción errónea.
Esos camaradas subestiman, además, la capacidad de dirección del Partido
Comunista en el campo y el ferviente apoyo que le prestan las amplias masas
campesinas. Creen que para nuestro Partido es difícil incluso consolidar los
cientos de miles de pequeñas cooperativas organizadas y que, con mayor razón,
es inconcebible imprimir un gran desarrollo a la cooperativización agrícola.
Describen con pesimismo el actual estado del trabajo del Partido en materia de
dirección de la cooperativización agrícola, afirmando que "ha rebasado el
nivel de experiencia de los cuadros". Indudablemente, la revolución
socialista es una revolución nueva. Antes sólo teníamos la experiencia de una
revolución democrático-burguesa, y carecíamos de la experiencia de una revolución
socialista. Pero, ¿cómo vamos a adquirirla? ¿Cruzándonos de brazos o tomando
parte en la lucha de la revolución socialista
209
y aprendiendo en ella? ¿Cómo vamos a adquirir la experiencia de la
industrialización si no realizamos el Plan Quinquenal, si no emprendemos la
labor de la industrialización socialista? En el Plan Quinquenal hay una sección
dedicada a la cooperativización agrícola. Cabe preguntar: Si no dirigimos a los
campesinos en la organización de una o varias cooperativas de producción
agrícola en cada cantón o aldea, ¿de dónde saldrá "el nivel de experiencia
de los cuadros" y desde qué base se elevará? Evidentemente, es equivocado
pensar que el actual estado de desarrollo de la cooperativización agrícola
"ha rebasado el nivel de experiencia de los cuadros". Esta es la
segunda concepción errónea.
La manera como estos camaradas enfocan las cuestiones es incorrecta. En
vez de considerar la esencia y el aspecto dominante de las cosas, destacan lo
no esencial y lo secundario. Es preciso señalar que no se debe pasar por alto
los problemas no esenciales y secundarios, sino resolverlos uno por uno; mas no
debemos considerarlos como la esencia y el aspecto dominante de las cosas, so
pena. de caer en la desorientación.
Debemos estar convencidos de lo siguiente: Primero, las grandes masas
campesinas están dispuestas a tomar gradualmente el camino socialista bajo la
dirección del Partido y, segundo, el Partido es capaz de dirigir al campesinado
por este camino. Estos dos puntos constituyen la esencia y el aspecto dominante
de las cosas. Sin esta convicción no podremos alcanzar la edificación básica
del socialismo en el curso de unos tres planes quinquenales.
VII
La gran experiencia histórica de la Unión Soviética en la edificación
del socialismo inspira a nuestro pueblo y le infunde plena confianza en la
construcción del socialismo en China. Sin embargo, hasta en el enfoque de esta
experiencia internacional
existen puntos de vista diferentes. Algunos camaradas desaprueban la
política del Comité Central de nuestro Partido que establece la necesidad de
realizar la cooperativización agrícola en correspondencia con la
industrialización socialista, política cuya justeza ha sido demostrada ya en la
Unión Soviética. Ellos consideran aceptable el ritmo actualmente fijado para la
industrialización y, sin embargo, estiman que no es necesario que
210
la cooperativización agrícola marche en correspondencia con el paso de
la industrialización, y que, en cambio, debe seguir un ritmo muy lento. Esto
significa pasar por alto la experiencia de la Unión Soviética. Estos camaradas
no comprenden que la industrialización socialista no se puede realizar
aisladamente, al margen de la cooperativización agrícola. En primer lugar, como
todo el mundo sabe, el actual nivel de la producción de cereales para el
mercado y de materias primas para la industria, es muy bajo en China, mientras
que las necesidades del Estado respecto a tales productos, crecen año tras año.
Se nos presenta aquí una aguda contradicción. Si en el curso de unos tres
planes quinquenales no logramos resolver fundamentalmente el problema de la
cooperativización agrícola, es decir, si no logramos dar el salto de la pequeña
explotación que utiliza aperos de tracción animal a la gran explotación
mecanizada, y resolver el problema de la extensa roturación de tierras
organizada por el Estado a base del empleo de maquinaria y el asentamiento de
población en esas tierras (en el curso de tres planes quinquenales se proyecta
roturar de cuatrocientos a quinientos millones de mu de tierras vírgenes),
entonces no podremos solucionar la contradicción entre las necesidades, cada
año mayores, de cereales para el mercado y de materias primas para la
industria, y el rendimiento de los principales cultivos, que en general es muy
bajo. En tal caso, nuestra industrialización socialista chocaría con inmensas
dificultades y no podríamos realizarla. En el curso de la edificación
socialista, la Unión Soviética tropezó con idéntico problema, que resolvió
mediante la dirección y desarrollo planificados de la cooperativización
agrícola. Nosotros no podremos resolver este problema sino empleando ese mismo
método. En segundo lugar, algunos de nuestros camaradas no han reflexionado
sobre la conexión entre estos dos aspectos: La industria pesada - el sector
más importante en la industrialización socialista - produce para la
agricultura tractores y otras
máquinas, abonos químicos, medios
de transporte modernos, petróleo, energía eléctrica, etc.;
a su
vez, sólo sobre la base de la
gran explotación agrícola
cooperativa podrán todos estos productos ser utilizados, o utilizados
en gran cantidad. En la
actualidad, estamos realizando no sólo
una revolución en el sistema social, esto es, la
transformación
de la propiedad privada en propiedad social, sino también una
revolución técnica: la transformación de la producción manual
en producción moderna, mecanizada y en gran escala. Ambas
revoluciones se hallan ligadas entre
sí. En la agricultura, dadas
las condiciones de nuestro país, hay que realizar primero
la
cooperativización
211
(lo que sucedió en los países capitalistas fue la transformación
capitalista de la agricultura), y sólo después se podrán emplear grandes
máquinas. De ahí que en ningún caso podamos considerar la industria y la
agricultura, la industrialización socialista y la transformación socialista de
la agricultura, como dos cosas separadas y aisladas la una de la otra, ni
destacar una en desmedro de la otra. A este respecto, la experiencia soviética
también nos señala el rumbo. No obstante, algunos camaradas nuestros pasan esto
por alto y siempre examinan estas cuestiones aisladamente y sin relacionarlas
entre sí. Por último, algunos de nuestros camaradas tampoco han meditado sobre
la conexión entre estos dos aspectos: Se requieren cuantiosos fondos para la
industrialización del país y la transformación técnica de la agricultura, pero
una parte considerable de ellos tendrá que provenir de la acumulación en el
área de la agricultura. Esta parte saldrá, además del impuesto agrícola
directo, del desarrollo de la industria ligera, que produce gran cantidad de
artículos de consumo requeridos por el campesinado, artículos que son
intercambiados por cereales para el mercado y por materias primas para la
industria ligera ; así se satisfarán las necesidades materiales tanto de los
campesinos como del Estado; y se acumularán fondos para éste. El
desenvolvimiento en gran escala de la industria ligera no sólo exige expandir
la industria pesada sino también la agricultura, ya que no puede realizarse
sobre la base de la economía pequeño-campesina ; para ello se requiere la gran
explotación agrícola, que en nuestro país significa agricultura cooperativa
socialista, pues únicamente este tipo de explotación puede dar a los campesinos
una capacidad adquisitiva incomparablemente superior a la actual. Esta
experiencia también nos la ha suministrado la Unión Soviética, pero algunos de
nuestros camaradas no la han tomado en cuenta. Colocándose en la posición de la
burguesía, de los campesinos ricos o de los campesinos medios acomodados, que tienden
espontáneamente al capitalismo, ellos siempre piensan en los intereses de una
minoría, en lugar de considerar los intereses de todo el país y de todo el
pueblo desde la posición de la clase obrera.
VIII
Algunos camaradas han encontrado incluso en la historia del Partido
Comunista de la Unión Soviética fundamentos para criticar
212
lo que ellos llaman la precipitación y el avance temerario en la actual
cooperativización agrícola de nuestro país. ¿No consta en el Compendio de
Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS que, en cuanto al ritmo
de la cooperativización, muchas organizaciones locales de ese Partido
cometieron, durante un período, errores de precipitación y avance temerario?
¿No debemos tomar en consideración esta experiencia internacional?
Creo que debemos prestar atención a esta experiencia de la Unión
Soviética y oponernos a las ideas de precipitación y avance temerario, que
ignoran la necesidad de hacer preparativos y pasan por alto el nivel de
conciencia de las masas campesinas. Pero, al mismo tiempo, no debemos tolerar
que algunos camaradas utilicen esta experiencia de la Unión Soviética para
encubrir sus ideas de avance a paso de tortuga.
¿Qué decisiones ha tomado el Comité Central de nuestro Partido para
realizar la cooperativización agrícola en China?
En primer lugar, el Comité Central decidió cumplir esencialmente el plan
de cooperativización en dieciocho años. Los tres años y pico que van desde
octubre de 1949, cuando se fundó la República Popular China, hasta 1952, fueron
dedicados a la recuperación de la economía nacional. En ese período, en la
esfera de la agricultura, además de llevar a cabo la reforma agraria y
restablecer la producción agrícola, impulsamos vigorosamente la organización de
equipos de ayuda mutua para la producción agrícola en todas las antiguas
regiones liberadas, en donde emprendimos la creación de cooperativas agrícolas
semisocialistas, adquiriendo cierta experiencia al respecto. Luego vino el
Primer Plan Quinquenal, que empezó en 1953. Han pasado casi tres años desde
entonces, y nuestro movimiento de cooperativización agrícola está extendiéndose
a todo el país, con lo cual se ha enriquecido nuestra experiencia. Entre la
fundación de la República Popular China y la terminación del Tercer Plan
Quinquenal media un lapso de dieciocho años. En este espacio de tiempo, nos
proponemos cumplir en lo fundamental la transformación socialista de la
agricultura a la vez que realizar básicamente la industrialización socialista y
las transformaciones socialistas de la artesanía y de la industria y comercio
capitalistas. ¿Es posible lograr esta meta? La experiencia de la Unión
Soviética nos dice que es completamente posible. En la Unión Soviética, la
guerra civil finalizó en 1920, y en los diecisiete años que van de 1921 a 1937
inclusive, se llevó a término la cooperativización agrícola, mas su labor
fundamental se hizo en los seis años transcurridos de
213
1929 a 1934 inclusive. Durante ese tiempo, como puntualiza el Compendio
de Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS, algunas
organizaciones locales del Partido en la Unión Soviética cometieron errores que
se describen allí como "los éxitos se nos suben a la cabeza"; pero
estos errores no tardaron en ser corregidos. Finalmente, la Unión Soviética,
merced a grandes esfuerzos, cumplió con éxito la transformación socialista de
toda la agricultura y dio término a la gigantesca transformación técnica de la
misma. Este camino recorrido por la Unión Soviética es justamente nuestro
modelo.
En segundo lugar, en la transformación socialista de la agricultura
aplicamos el método de avance gradual. El primer paso consiste en llamar a los
campesinos a organizarse, conforme a los principios de voluntariedad y de
beneficio mutuo, en equipos de ayuda mutua para la producción agrícola, que
sólo contienen ciertos gérmenes de socialismo y que se componen, cada uno, de
unas cuantas a unas diez familias campesinas. El segundo paso es llamar a los
campesinos a organizarse, sobre la base de estos equipos y ateniéndose como
siempre a los principios de voluntariedad y de beneficio mutuo, en pequeñas
cooperativas de producción agrícola de tipo semisocialista, que se caracterizan
por el aporte de la tierra como cuota y la administración única. Viene
finalmente el tercer paso, que consiste en llamar a los campesinos a
desarrollar su integración para que, partiendo de esas pequeñas cooperativas
semisocialistas y según los mismos principios de voluntariedad y de beneficio
mutuo, se organicen en grandes cooperativas de producción agrícola de carácter
plenamente socialista. Estos pasos hacen posible que, a través de su propia
experiencia, los campesinos eleven gradualmente su nivel de conciencia
socialista, modifiquen poco a poco su forma de vida y, por lo tanto, sientan
menos bruscos los cambios operados en ella. Estos pasos permiten evitar
fundamentalmente que por algún tiempo (por ejemplo, uno o dos años) sobrevenga
un descenso de la producción y, además, han de asegurar su aumento anual, cosa
perfectamente factible. De las 650.000 cooperativas de producción agrícola
existentes, más del 80 por ciento ha aumentado su producción, más del 10 por
ciento no ha registrado aumento ni disminución y menos del 10 por ciento ha
sufrido merma. Los últimos dos casos no son deseables, y es particularmente
malo el de las cooperativas que han
registrado disminución. Es preciso dedicar grandes esfuerzos a
su revisión. Dado que más del 80 por ciento de las cooperativas
ha incrementado la producción (el aumento oscila entre el 10 y
el 30 por ciento), que más del 10
por ciento, aunque no
ha registrado aumento ni
214
disminución en el primer año, después de la revisión podrá obtener
aumento en el segundo, y que, finalmente, las cooperativas que han sufrido
merma también tienen posibilidad de incrementar la producción durante el año
siguiente a la revisión, o bien de llegar a un estado en que no haya ni aumento
ni disminución, puede decirse, por tanto, que en su conjunto el desarrollo de
la cooperativización en nuestro país es sano y que en lo fundamental es posible
asegurar el aumento de la producción y evitar su descenso. Estos pasos
constituyen también una magnífica escuela para preparar cuadros y posibilitan
la gradual formación de un gran número de trabajadores administrativos y
técnicos para las cooperativas.
En tercer lugar, decidimos fijar una vez al año, de acuerdo con la
situación real, las cifras de control para el desenvolvimiento de la
cooperativización agrícola y verificar varias veces al año el trabajo de
cooperativización. Así, en consonancia con los cambios de la situación y los
resultados obtenidos, pueden determinarse las medidas concretas para el
desarrollo anual de la cooperativización en cada provincia, distrito o cantón.
En algunos lugares se puede suspender por un tiempo la creación de cooperativas
para dedicarse a la revisión de las existentes y, en otros, proceder
simultáneamente a la creación y a la revisión. A una parte de los miembros de
algunas cooperativas se les puede permitir retirarse y, en casos aislados, se
puede admitir incluso la disolución temporal de cooperativas. En ciertos
lugares se debe crear gran cantidad de nuevas cooperativas, y en otros
simplemente ampliar las existentes admitiendo nuevas familias campesinas. En
todas las provincias y distritos, después de establecer un conjunto de
cooperativas, es necesario suspender durante algún tiempo el incremento de
cooperativas a fin de proceder a su revisión, y entonces sí crear otro grupo.
Es una idea errónea considerar inadmisibles las interrupciones y treguas. Por
lo que se refiere a la verificación del movimiento de cooperativización, este
trabajo deben tomarlo firmemente en sus manos el Comité Central, los comités
del Partido a niveles de provincia, región autónoma, municipio y prefectura y
realizarlo no una sino varias veces al año. Si surgen problemas, se los debe
resolver sin tardanza, en vez de dejar que se amontonen para solucionarlos en
bloque. Hay que hacer la crítica a tiempo, y no dejarse llevar por el hábito de
criticar sólo cuando se hayan consumado los hechos. Así, por ejemplo, en estos
siete meses del año, por lo que se refiere al CC, éste ha convocado tres
conferencias, incluida la presente, de camaradas responsables de diferentes
localidades para discutir el problema de la
215
cooperativización en el campo. Este método de aplicar medidas apropiadas
a las condiciones concretas de cada localidad y dar oportuna orientación, nos
permite cometer menos errores en el trabajo y corregir rápidamente los que
hayamos cometido.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, ¿acaso no se puede afirmar que es
correcta la política directriz del Comité Central de nuestro Partido respecto a
la cooperativización agrícola, y que por ello puede asegurar plenamente el sano
desarrollo del movimiento? Creo que podemos y debemos afirmar que es así.
Tildar esta política de "avance temerario" es por completo erróneo.
IX
Partiendo de la posición de la burguesía, de los campesinos ricos o de
los campesinos medios acomodados, que tienden espontáneamente al capitalismo,
algunos camaradas abordan de manera errónea un problema de importancia capital
como es el de la alianza obrero-campesina. Ellos opinan que es muy peligrosa la
actual situación del movimiento de cooperativización, y nos aconsejan
"apearnos inmediatamente del caballo" en nuestro actual camino de la
cooperativización. Nos advierten: "Si ustedes no se apean inmediatamente,
la alianza obrero-campesina correrá el peligro de romperse." Y nosotros
sostenemos justamente lo contrario : Si no montamos inmediatamente el caballo,
surgirá el peligro de que se rompa la alianza obrero-campesina. Al parecer,
aquí la diferencia estriba en una sola palabra: Unos dicen apearse, y los
otros, montar; sin embargo, esto refleja la divergencia entre las dos líneas.
Como todos saben, hemos forjado la alianza obrero-campesina, establecida sobre
la base de la revolución democrático-burguesa antiimperialista y antifeudal,
revolución que arrancó la tierra a los terratenientes y la distribuyó entre los
campesinos, liberándolos del yugo de la propiedad feudal. Pero esa revolución
pertenece al pasado, y la propiedad feudal ya está liquidada. Lo que subsiste
actualmente en el campo es la propiedad capitalista de los campesinos ricos y
el inmenso océano de la propiedad campesina individual. Está a la vista de
todos que, durante los últimos años, las fuerzas espontáneas del capitalismo
han venido aumentando diariamente en el campo. En todas partes han surgido
nuevos campesinos ricos, y muchos campesinos medios acomodados procuran hacerse
216
campesinos ricos. Por otro lado, multitud de campesinos pobres siguen en
la miseria debido a la escasez de medios de producción; algunos se han
endeudado y otros han vendido su tierra o la han dado en arriendo. Si se deja
que esta situación prosiga, se irá agravando de día en día la polarización en
el campo. Los campesinos que hayan perdido su tierra o continúen en la pobreza,
se quejarán de que no movemos un solo dedo para salvarlos de la ruina o para
ayudarlos a salir de las dificultades. También se sentirán descontentos con
nosotros los campesinos medios acomodados, que tienen tendencia al capitalismo,
pues jamás podremos satisfacer sus demandas a menos que queramos emprender el
camino capitalista. ¿Puede permanecer sólida la alianza obrera-campesina en
tales circunstancias? Claro que no. Este problema sólo puede resolverse sobre
una base nueva. Esto significa que, simultáneamente con la realización gradual
de la industrialización socialista y de las transformaciones socialistas de la
artesanía y de la industria y comercio capitalistas, debemos efectuar paso a
paso la transformación socialista de toda la agricultura, en otras palabras,
realizar la cooperativización, eliminando en el campo la economía de campesino
rico y la economía individual, para que prospere conjuntamente toda la
población rural. Sostenemos que ésta es la única manera de consolidar la
alianza obrero-campesina. Si no procedemos así, surgirá el peligro de que se
rompa. En este problema se equivocan de medio a medio los camaradas que nos aconsejan
"apearnos".
X
Hay que prever desde ahora el auge de la transformación socialista que
pronto y a escala nacional se producirá en las zonas rurales, cosa que es
ineluctable. Para fines del último año del Primer Plan Quinquenal y comienzos
del primer año del Segundo, es decir, para la primavera de 1958, habrán
ingresado en cooperativas de carácter semisocialista unos 250 millones de
individuos, o sea, unos 55 millones de familias campesinas (calculando un
promedio de 4,5 personas por familia), cifra que representa la mitad de la
población rural. Para entonces, en muchos distritos y algunas provincias se
habrá dado cima, en lo esencial, a la transformación semisocialista de la
economía agrícola y, en todos los lugares del país, una pequeña parte de las
cooperativas semisocialistas habrán pasado a ser enteramente socialistas. Al
217
mediar el Segundo Plan Quinquenal, o sea, en 1960, habremos terminado,
en lo fundamental, la transformación semisocialista de la economía agrícola que
comprende a la otra mitad de la población rural. Para entonces, será mayor el
número de cooperativas transformadas de semisocialistas en totalmente
socialistas. Durante los dos primeros planes quinquenales, la transformación
social seguirá siendo la principal en el campo, mientras que la transformación
técnica será secundaria; el número de grandes máquinas agrícolas aumentará sin
duda, pero todavía no habrá muchas. En el curso del Tercer Plan Quinquenal, las
transformaciones social y técnica en el campo progresarán paralelamente; se
empleará un número cada año mayor de grandes máquinas agrícolas, y en cuanto a
la transformación social, después de 1960 las cooperativas semisocialistas
pasarán en forma gradual, por grupos y por etapas, a ser plenamente
socialistas. China no podrá modificar por completo su fisonomía económica y
social a menos que realice íntegramente la transformación socialista del
sistema económico -social, y que, en lo concerniente a la técnica, se empleen
máquinas en todas las ramas y lugares donde sea factible. Dadas las condiciones
económicas de nuestro país, la transformación técnica requiere más tiempo que
la social. Para consumar en lo fundamental la transformación técnica de la
agricultura en escala nacional, se estima que se necesitará aproximadamente un
período de cuatro o cinco planes quinquenales, es decir, de veinte a
veinticinco años. Todo el Partido debe luchar por la realización de esta magna
tarea.
XI
Es necesario implantar la planificación global y fortalecer la
dirección.
Debemos tener un plan
nacional, así como planes a nivel
de provincia, prefectura, distrito, territorio y cantón,
destinados a realizar la cooperativización por etapas. Además, hay que
revisar constantemente estos planes de acuerdo con la marcha del trabajo
práctico. Las organizaciones del Partido y de la Liga de la Juventud a los
niveles mencionados deben prestar
seria atención a los problemas rurales y mejorar efectivamente
su dirección del trabajo en el
campo. Los principales camaradas
responsables de los comités locales del Partido
y de la Liga
de la Juventud deben
estudiar sin tardanza el trabajo
de
218
la cooperativización agrícola y hacerse expertos en esta materia.
Resumiendo, hay que tener iniciativa en vez de caer en la pasividad; es preciso
reforzar la dirección en lugar de abandonarla.
XII
En agosto de 1954 (ésta ya no es una novedad), el Comité Provincial de
Jeilungchiang del Partido Comunista de China señaló en un informe:
"Con el surgimiento y desarrollo de la situación ascendente de la
cooperativización en el campo, en uno u otro grado se han puesto en movimiento
las diversas organizaciones de ayuda mutua y de cooperación y todas las capas
de la población rural. Las cooperativas de producción agrícola existentes ahora
planean y preparan la ampliación del número de sus miembros, y otro tanto hacen
los equipos de ayuda mutua escogidos como base para la creación de
cooperativas; los equipos de ayuda mutua que no disponen de las condiciones
necesarias para esto también quieren seguir desarrollándose y elevándose.
Cierto número de campesinos están gestionando su ingreso en las nuevas
cooperativas, y otros, en las viejas. Los que no se disponen a sumarse este año
a las cooperativas se preparan activamente para entrar en los equipos de ayuda
mutua. Esta acción es de gran amplitud y se ha convertido ya en un movimiento
de masas. Es una nueva y destacada peculiaridad del amplio desarrollo de la
cooperativización agrícola. Sin embargo, algunos camaradas dirigentes de
ciertos distritos y territorios no han sabido adaptarse a la nueva situación y
reforzar a tiempo la dirección; por eso, en una parte de las aldeas y tun (en
Jeilungchiang, la aldea es una unidad administrativa equivalente al cantón en
las provincias al Sur de la Gran Muralla, mientras que el tun corresponde a la
aldea en estas provincias y no es una unidad administrativa), han empezado a
aparecer fenómenos poco sanos en la mutua búsqueda de consocios. Por ejemplo,
‘el fuerte busca al fuerte y deja de lado al pobre’; ‘se disputa por atraer
activistas y miembros, dando lugar a la desunión’; ‘los activistas son
concentrados a ciegas’; ‘los campesinos ricos y los campesinos acomodados que
tienen una pronunciada tendencia al capitalismo, aprovechan la ocasión para
montar un tipo rebajado de equipos de
219
ayuda mutua o cooperativas de campesinos ricos’. Todo esto demuestra
plenamente que, dado el amplio desarrollo de la cooperativización agrícola, ya
no es suficiente pensar solamente en términos de creación de nuevas
cooperativas al aplicar la política del Partido y dirigir este movimiento. Es
necesario, además, pensar en términos del conjunto de la aldea [cantón] y de la
promoción del movimiento de cooperativización agrícola en todos sus aspectos,
tomando en cuenta tanto la creación de nuevas cooperativas como la ampliación
de las viejas, tanto el incremento de las cooperativas como la elevación de los
equipos de ayuda mutua a un nuevo nivel, tanto el presente año como el próximo
e incluso el que sigue. Sólo así se podrá llevar plenamente a efecto la política
del Partido y asegurar un sano desarrollo del movimiento de cooperativización
agrícola.”
¿Es exclusivo de Jeilungchiang el caso arriba mencionado de que
"algunos camaradas dirigentes de ciertos distritos y territorios no han
sabido adaptarse a la nueva situación y reforzar a tiempo la dirección"?
¿Sólo se da ese caso en algunos distritos y territorios? En mi opinión, es muy
probable que, en muchos organismos dirigentes del país, existan exponentes
típicos de esta grave situación, en que la dirección ha quedado a la zaga del
movimiento.
E1 informe del Comité Provincial de Jeilungchiang agrega:
"En la aldea de Sichin, distrito de Shuangcheng, se ha realizado la
planificación global de la aldea adoptando el método de combinar la dirección
del Partido con la participación voluntaria de las masas. Esta es una
iniciativa creadora en la labor de dirección del gran desarrollo de la
cooperativización. Su importancia estriba ante todo en que, por medio de la
planificación, se ha aplicado cabalmente la línea de clase del Partido en el
campo, de manera que se ha reforzado la unidad entre los campesinos pobres y
los campesinos medios y se ha desplegado una vigorosa lucha contra la tendencia
propia del campesino rico. Los activistas han sido distribuidos adecuadamente
teniendo en cuenta los intereses de la cooperativización agrícola en su
conjunto. Se han reajustado y estrechado los vínculos entre las cooperativas y
entre éstas y los equipos de ayuda mutua, de manera que se ha llevado adelante
en forma planificada y en todos sus aspectos el movimiento de cooperativización
agrícola. Además, gracias a esta planificación, la labor de desarrollar en
forma amplia la cooperativización ha
220
sido puesta concretamente en manos de la dirección de base y de las
grandes masas; así, la célula del Partido en la aldea ha comprendido cómo
ejercer la dirección, las viejas cooperativas han entendido cómo seguir
desarrollándose, las nuevas, cómo construirse, y los equipos de ayuda mutua han
comprendido cuál es el rumbo concreto para elevar su nivel. De este modo, la
iniciativa y el entusiasmo de la célula del Partido en la aldea y de las
grandes masas se han desplegado aún más, y ha cobrado plena vigencia el justo
principio de cimentarse en las células del Partido y en la experiencia y
sabiduría de las masas. Por último, gracias precisamente a esta planificación,
se ha podido obtener un conocimiento más profundo de la situación en el campo y
aplicar concretamente y en todos sus aspectos la política del Partido. Por eso
ha sido posible evitar tanto la precipitación y el avance temerario como el
conservatismo y la tendencia a dejar que las cosas vayan a la deriva, y de este
modo se ha podido aplicar con acierto la política del Comité Central:
‘dirección activa y avance seguro’."
¿De qué manera se ha terminado, en definitiva, con los "fenómenos
poco sanos" a que se refiere el informe del Comité Provincial de
Jeilungchiang? El informe no responde directamente a esta pregunta, mas lleva
adjunto otro informe, hecho por el Comité Distrital del Partido en Shuangcheng,
que da la respuesta. Allí se dice:
“Como resultado de la planificación global realizada combinando la
dirección ejercida por la célula del Partido con la participación voluntaria de
las masas, se ha corregido la desviación consistente en cerrar las puertas de
las cooperativas a las familias pobres; el problema de la concentración
excesiva de activistas ha sido resuelto; ha desaparecido el fenómeno de la
rebatiña por activistas y miembros; ahora son más estrechos los vínculos entre
las cooperativas y los equipos de ayuda mutua; han fracasado las tentativas de
los campesinos ricos y de los campesinos medios acomodados de montar
cooperativas de campesinos ricos o un tipo rebajado de equipos de ayuda mutua,
y los planes de la célula del Partido han sido cumplidos en lo fundamental. Las
dos cooperativas ya establecidas elevaron el número de sus miembros en un 40
por ciento, se ha montado el armazón para seis nuevas cooperativas y se han
organizado dos equipos de ayuda mutua. Si las cosas marchan bien, estimamos que
la cooperativización de toda la aldea podrá culminar en el curso del próximo
año
221
[es decir, en 1955]. En el momento actual, todas las masas trabajan con
ardor para cumplir el plan de desarrollo de la cooperativización agrícola del
presente año y para aumentar la producción y asegurar una buena cosecha. La
opinión general entre los cuadros de la aldea es: ‘Felizmente hemos actuado
así, pues de lo contrario todo se habría ido al diablo, y entonces las cosas no
sólo marcharían mal este año, sino que las consecuencias se harían sentir en el
próximo.’ “
A mi juicio, es precisamente así como hay que proceder. Planificación
global y fortalecimiento de la dirección: tal es
nuestra política.
NOTAS
1 Durante la cooperativización agrícola, se llamaba nuevos campesinos
medios a aquellos que habían sido originalmente campesinos pobres y que después
de la reforma agraria, habían ascendido a la condición de campesinos medios, y
se denominaba antiguos campesinos medios a los que, desde el principio, eran
campesinos medios y cuya condición económica no había sufrido hasta entonces
alteración alguna.
2 En aquel entonces, las
cooperativas de producción agrícola eran clasificadas generalmente en tres
categorías, según fuera bueno, regular o malo su funcionamiento.
3 Se refiere aquí a tres familias
de campesinos pobres: la de Wang Yu-kun, la de Wang Siao-chi y la de Wang
Siao-pang, que viven en Nanwangchuang, distrito de Anping, provincia de Jopei.
De la cooperativa de producción agrícola que crearon procede la actual brigada
de Nanwangchuang, perteneciente a la Comuna Popular del mismo nombre.
PARA LA COOPERATIVIZACIÓN AGRÍCOLA DEBEMOS APOYARNOS EN LA MILITANCIA
DEL PARTIDO Y DE LA LIGA Y EN LOS CAMPESINOS POBRES Y
CAMPESINOS MEDIOS INFERIORES *
7 de septiembre de 1955
Actualmente, sigue siendo correcta en lo fundamental la consigna de
"Sustentarnos en los campesinos pobres (incluidos todos los nuevos
campesinos medios que antes eran campesinos pobres) y unirnos sólidamente con
los campesinos medios". Sin embargo, 1) entre los nuevos campesinos medios
han surgido campesinos medios acomodados (campesinos medios superiores),
quienes, por el momento, no desean ingresar en las cooperativas, salvo algunos
que tienen una conciencia política relativamente elevada, y 2) los antiguos
campesinos medios inferiores, dado que nunca llevaron una vida acomodada y que,
en cuanto a una parte de ellos, vieron indebidamente vulnerados sus intereses
en la reforma agraria, tienen una posición económica más o menos semejante a la
de los nuevos campesinos medios inferiores en consecuencia, están interesados
por lo común en ingresar en las cooperativas. Por estas dos razones, en todos
los lugares donde la cooperativización todavía no ha llegado a su auge y los
campesinos medios acomodados no han adquirido conciencia política, conviene
admitir en las cooperativas primero a los tres sectores siguientes (por grupos
sucesivos según el nivel de conciencia política y comenzando por aquellos que
lo tengan más alto): 1) los campesinos pobres; 2) los nuevos campesinos medios
inferiores (En la versión revisada de su informe, el camarada Mao Tse-tung
divide a los campesinos medios
________________
* Instrucciones internas del
Partido redactadas por el camarada Mao Tse-tung en nombre del CC del PCCh.
222
223
solamente en dos sectores - campesinos medios superiores y campesinos
medios inferiores -, y no habla de campesinos medios intermedios, para evitar
una clasificación demasiado minuciosa, que dificultaría la diferenciación. Lo
que llamamos ahora campesinos medios inferiores incluye, de hecho, a lo que
antes denominábamos nuevos campesinos medios inferiores y nuevos campesinos
medios intermedios), y 3) los antiguos campesinos medios inferiores. Con
respecto a los campesinos medios acomodados - los nuevos y antiguos campesinos
medios superiores - que no desean temporalmente ingresar en las cooperativas,
no hay que incorporarlos por la fuerza. En muchos lugares, ha sucedido que se
los ha forzado a ingresar en las cooperativas echando el ojo a sus bestias y
aperos de labranza (el valor fijado es demasiado bajo, y el plazo de
amortización, demasiado largo). Esto es, en la práctica, una vulneración de sus
intereses y va en contra del principio de "unirnos sólidamente con los
campesinos medios", principio marxista que no debemos infringir en ningún
momento. En cuanto a aquellos campesinos medios acomodados con una espesa
mentalidad capitalista (sin que esto se refiera, desde luego, a los pocos que
son ecuánimes y competentes y que tienen una alta conciencia política),
arrastrarlos a las cooperativas, permitirles colarse en ellas para escalar la
dirección (su ingreso no obedece a una verdadera conciencia política), o
dejarles organizar un tipo rebajado de cooperativas tales como las descubiertas
en el distrito de Shuangeheng, provincia de Jeilungchiang, sería muy
desfavorable para la implantación de la posición dirigente de los campesinos
pobres y los campesinos medios inferiores, dondequiera que las cooperativas
estén recién fundadas o no hayan alcanzado todavía el predominio ; es, pues,
imperativo implantar en todas las cooperativas la posición dirigente de los
campesinos pobres y los campesinos medios inferiores. Hay quienes dicen que,
con la formulación actual, parece haber sido abandonada la consigna de
"Sustentarnos en los campesinos pobres y unirnos sólidamente con los
campesinos medios". Esto no es verdad. No hemos renunciado a esta
consigna; lo que hacernos es precisarla a la luz de las nuevas condiciones, es
decir, incluir en las fuerzas de sustentación a los antiguos campesinos medios
inferiores, mas no a aquellos nuevos campesinos medios que han ascendido a la
categoría de campesinos medios acomodados. Hacemos esta diferenciación teniendo
en cuenta su posición económica y su actitud, entusiasta o no, hacia el movimiento
de cooperativización. Esto quiere decir que tomamos como fuerza de sustentación
a los campesinos pobres y a los dos sectores
224
de los campesinos medios inferiores, tal como hicimos antes con los
antiguos campesinos pobres ; y, en cuanto a los dos sectores de los campesinos
medios superiores, los consideramos como fuerza con la cual hemos de unirnos
sólidamente, al igual que lo hicimos antes con los antiguos campesinos medios.
En el presente, una de las maneras de unirnos con los dos sectores de los
campesinos medios superiores es evitar que se lesione sus intereses forzándolos
a ingresar en las cooperativas.
Hay que tener en claro algunos puntos más respecto al problema de en
quiénes debemos sustentarnos en el campo. Debemos sustentarnos, en primer
lugar, en la militancia del Partido y de la Liga. Es incorrecto que los
organismos dirigentes del Partido de comité territorial para arriba, así como
los cuadros enviados al campo para guiar el trabajo, no se sustenten en los
miembros del Partido y de la Liga, como lo primero que deben hacer, sino que
los metan en un mismo saco que a la gente de fuera del Partido y de la Liga.
Debemos apoyarnos, en segundo lugar, en los elementos más activos, no
militantes del Partido, los cuales deben llegar a constituir más o menos un 5
por ciento de la población rural (por ejemplo, para un cantón de unos 2.500
habitantes, aproximadamente 125 activistas). Debemos esforzarnos por formar un
contingente de tales activistas; tampoco a ellos conviene confundirlos con las
masas en general. Y, sólo en tercer lugar, debemos sustentarnos en las amplias
masas de los campesinos pobres y los dos sectores de los campesinos medios
inferiores. Si no tenemos en claro el problema de en quiénes debemos
sustentarnos ni de cómo hacerlo, cometeremos errores en el movimiento de
cooperativización.
UN DEBATE EN TORNO A LA
COOPERATIVIZACIÓN AGRÍCOLA Y
LA ACTUAL LUCHA DE CLASES *
11 de octubre de 1955
La presente sesión ha sido un debate muy grande. Se trata de un gran
debate sobre el problema de si es completamente correcta o no la línea general
de nuestro Partido para el período de transición del capitalismo al socialismo.
Este gran debate, que atañe a todo el Partido, se abrió con el problema de la
orientación para la cooperativización agrícola, y en él se ha centrado la
discusión de nuestros camaradas. Pero el actual debate afecta a toda una gama
de aspectos ; afecta al trabajo en los terrenos agrícola, industrial, de
comunicaciones, transporte, finanzas, asuntos monetarios, comercio, cultura,
educación, ciencia y salud pública, afecta a las transformaciones de la
artesanía y de la industria y comercio capitalistas, afecta al trabajo de
represión a los contrarrevolucionarios y afecta al ejército y a los asuntos
exteriores, en una palabra, a todos los trabajos del Partido, el gobierno, el
ejército y las organizaciones populares. Era necesario librar un gran debate
como éste, pues nuestro Partido no lo había hecho desde que fue dada a conocer
la línea general. Ahora hay que desplegarlo tanto en el campo como en las
ciudades, a fin de que el trabajo en los distintos dominios, el ritmo de su
desarrollo y su nivel de calidad se ajusten a las tareas establecidas por la
línea general y de que se elabore un plan global para cada frente de trabajo.
Ahora expondré algunas opiniones sobre los problemas siguientes.
________________
* Conclusiones formuladas por el
camarada Mao Tse-tung en la VI Sesión Plenaria Ampliada del VII Comité Central
del Partido Comunista de China.
225
226
I. LA RELACIÓN ENTRE LA COOPERATIVIZACIÓN
AGRÍCOLA Y LA TRANSFORMACIÓN DE LA
INDUSTRIA Y COMERCIO CAPITALISTAS
El problema de la relación entre la cooperativización agrícola y la
transformación de la industria y comercio capitalistas, o sea, la relación
entre la tarea del cumplimiento fundamental de la transformación socialista de
la agricultura en el plazo de unos tres planes quinquenales y la tarea del
cumplimiento fundamental, en el mismo plazo, de la transformación socialista de
la industria y comercio capitalistas, es el problema de la relación entre la
cooperativización agrícola y la burguesía.
A nuestro juicio, sólo a medida que, en el proceso de la radical
transformación socialista de la agricultura, se consolide gradualmente la
alianza de la clase obrera con el campesinado sobre una base nueva, la base del
socialismo, podremos ir cortando todos los vínculos existentes entre la
burguesía urbana y el campesinado y llegar a aislar de manera definitiva a la
burguesía, lo que nos facilitará transformar radicalmente la industria y
comercio capitalistas. El objetivo que buscamos al realizar la transformación
socialista de la agricultura consiste en extirpar las raíces del capitalismo en
la vastedad del campo.
Hasta ahora no hemos consumado la cooperativización agrícola; la clase
obrera todavía no ha establecido, sobre una base nueva, una alianza sólida con
el campesinado, y la que tiene ahora es aún inestable. Actualmente los
campesinos no están satisfechos con la alianza que forjamos con ellos en el
pasado sobre la base de la revolución agraria. Ya han olvidado un poco los
beneficios que obtuvieron en aquel entonces. Ahora es menester darles nuevos
beneficios : el socialismo. Hasta hoy no todos los campesinos han logrado una
vida holgada, y la producción de cereales y de materias primas industriales
sigue siendo muy insuficiente. En tales circunstancias, es posible que la
burguesía utilice este problema como un asidero para atacarnos. Pero a la
vuelta de unos cuantos años, presenciaremos una situación completamente
distinta: La clase obrera y el campesinado habrán establecido sobre la nueva
base una alianza más sólida que la de antes.
La alianza que se formó para luchar contra los terratenientes, derribar
a los déspotas locales y repartir tierras, fue una alianza transitoria que,
habiendo sido sólida en un tiempo, se ha tornado deleznable. Después de la
reforma agraria, se ha producido una polarización entre
227
los campesinos. Si no tenemos nada nuevo que darles, ni podemos
ayudarles a desarrollar las fuerzas productivas y a aumentar sus ingresos para
que todos ellos lleven una vida holgada, los pobres dejarán de confiar en
nosotros, pensando que para ellos no tiene ningún sentido seguir al Partido
Comunista. ¿Por qué han de seguirlo si, a pesar de haber recibido tierra,
continúan en la pobreza? Aquellos campesinos acomodados - los que se han
convertido en campesinos ricos o han logrado una situación muy próspera -
tampoco confiarán en nosotros, pues consideran que nunca les llegará al paladar
la política del Partido Comunista. En consecuencia, ninguna de las dos partes,
ni los pobres ni los ricos, tendrán confianza en nosotros, y entonces la
alianza obrero-campesina se hará muy precaria. Si queremos consolidarla,
tenemos que conducir a los campesinos al camino socialista para que las masas
campesinas en su totalidad lleven una vida holgada; tanto los pobres como los
demás campesinos deben hacerse prósperos y alcanzar un nivel mucho más elevado
que el de los actuales campesinos acomodados: Si la cooperativización llega a
feliz término, la vida de toda la población rural mejorará con cada año que
pase y habrá más cereales para el mercado y más materias primas para la
industria. Entonces la burguesía tendrá que sellarse los labios y se hallará a
sí misma en completo aislamiento.
Tenemos ahora dos alianzas : una, con el campesinado y, la otra, con la
burguesía nacional. Ambas son indispensables para nosotros, y de este problema
también ha hablado el camarada Chou En-lai. ¿Qué beneficio nos trae la alianza
con la burguesía? La obtención de una mayor cantidad de productos industriales
para el intercambio por productos agrícolas. Esta fue la idea que Lenin
concibió en un momento. posterior a la Revolución de Octubre. Como el Estado no
poseía artículos industriales para el intercambio, los campesinos, renuentes a
que se les pagara únicamente en papel moneda, no le vendían sus cereales. En
estas circunstancias, Lenin propuso que el Poder estatal del proletariado
concluyera una alianza con el capitalismo de Estado para incrementar los productos
industriales y hacer frente así a las fuerzas espontáneas del campo1. Con la
alianza que hemos concertado con la burguesía, absteniéndonos, por el momento,
de confiscar las empresas capitalistas y aplicándole la política de
utilización, restricción y transformación, nos proponemos obtener más productos
manufacturados para satisfacer las necesidades de los campesinos y, de esta
manera, lograr que éstos abandonen la renuencia que tienen a vender cereales e
incluso ciertas materias primas industriales. Así es como nos valemos
228
de la alianza con la burguesía para hacer cambiar esa actitud de los
campesinos. Al mismo tiempo, nos sustentamos en la alianza con el campesinado
para obtener cereales y materias primas industriales y, con ello, sujetar a la
burguesía. Los capitalistas no disponen de materias primas; el Estado sí. Para
obtener las que necesitan, tienen que vender a éste sus productos
manufacturados y tomar el camino del capitalismo de Estado. Si no acceden, nos
negaremos a suministrarles materias primas, cerrándoles así cualquier otra
salida. De esta manera, bloquearemos el camino capitalista que trata de seguir
la burguesía fomentando el mercado libre, adquiriendo libremente las materias
primas y vendiendo del mismo modo los productos industriales ; además,
aislaremos a la burguesía en lo político. He aquí la acción recíproca entre
estas dos alianzas. De ellas, la alianza con el campesinado es la principal,
fundamental y de primer orden, mientras que la alianza con la burguesía es
temporal y de orden secundario. Tanto la una como la otra son hoy
indispensables en un país económicamente atrasado como el nuestro.
La reforma agraria nos permitió a nosotros formar una alianza con el
campesinado sobre la base de la democracia, y a los campesinos les permitió
obtener tierra. La distribución de la tierra a los campesinos corresponde, por
su naturaleza, a la revolución democrático-burguesa, pues con ella solamente se
destruye el sistema de la propiedad feudal, pero no el de la propiedad
capitalista ni el de la individual. Esta alianza Hizo que, por primera vez, la
burguesía se sintiera aislada. En la III Sesión Plenaria del Comité Central,
celebrada en 1950, yo dije que no debíamos atacar en las cuatro direcciones. En
aquel entonces, todavía no se había llevado a cabo la reforma agraria en gran
parte del país, y no todos los campesinos se habían puesto de nuestro lado; en
esas circunstancias, no era conveniente abrir fuego contra la burguesía. Sólo
después de que se realizó la reforma agraria y de que todo el campesinado se
puso de nuestro lado, se hizo posible y necesario desplegar las campañas contra
los "tres males" y contra los "cinco males". La
cooperativización agrícola nos permitirá reforzar nuestra alianza con el
campesinado, ya no sobre la base de la democracia burguesa, sino del socialismo
proletario. Así se podrá aislar en definitiva a la burguesía y facilitar la
liquidación final del capitalismo. En este asunto, ¡sí que somos durísimos de
corazón! El marxismo es tan cruel, tan poco bueno de corazón que lo que se
propone es justamente exterminar como especie al imperialismo, al feudalismo,
al capitalismo y también a la pequeña producción. A este efecto, más vale tener
poco corazón. Sin
229
embargo, algunos camaradas nuestros son demasiado bondadosos y no son
duros, lo que equivale a decir que no son muy marxistas. Exterminar como
especie a la burguesía y al capitalismo en un país como China, que cuenta con
seiscientos millones de habitantes, es una cosa magnífica, una cosa buena de
gran significación. Nuestro objetivo reside precisamente en exterminar el
capitalismo, borrarlo de la faz de la Tierra y convertirlo en una cosa del
pasado. Todo lo que surge en el proceso histórico tiene que desaparecer. En el
mundo no hay nada que ocurra fuera del proceso histórico; si hay vida, hay
muerte. El capitalismo es una cosa que surgió en el curso de la historia y
también ha de morir; tiene un magnífico lugar adonde irá a parar: la tierra,
bajo la cual "dormirá".
La actual situación internacional coadyuva a nuestro cumplimiento de la
tarea general para el período de transición. Debemos cumplir en lo fundamental
la industrialización socialista y las transformaciones socialistas en un lapso
de tres planes quinquenales. Tenemos que luchar por ganar este período de
tiempo para la construcción pacífica. Ya han transcurrido tres de estos quince
años; en doce años más podremos lograr nuestro objetivo. Al parecer, es posible
ganar este período de tiempo; esforcémonos en tal sentido. Debemos redoblar
nuestros esfuerzos en los asuntos exteriores y en la construcción de la defensa
nacional.
En este período de quince años, ha sido y será muy intensa la lucha de
clases en los planos internacional y nacional. Nosotros ya hemos percibido su
intensidad. En la lucha de clases, hemos obtenido muchas victorias y seguiremos
conquistando otras. Así, en la lucha de clases desarrollada en el país durante
el último año, hemos realizado principalmente las cuatro cosas siguientes : la
lucha contra el idealismo, la represión a los contrarrevolucionarios, la
solución del problema cerealero y la del problema de la cooperativización
agrícola. Las luchas desplegadas en torno a estos cuatro problemas encierran un
carácter de lucha contra la burguesía; en ellas le hemos asestado un golpe
severo y seguimos propinándole golpes demoledores.
Lleva ya un año la lucha contra el idealismo que empezó con el problema
de El sueño del pabellón rojo y la subsiguiente crítica a Gaceta Literaria y
continuó con la crítica a Ju Shi y la que se hizo a Liang Shu-ming. Debemos
efectuar una seria lucha contra el idealismo, dedicándole todo un período de
tres quinquenios. En ella, hay que formar un contingente de cuadros versados en
materialismo dialéctico, versados en marxismo, de manera que la gran masa de
cuadros y el
230
pueblo puedan pertrecharse con conocimientos teóricos básicos del
marxismo. Por lo que atañe a la represión de la contrarrevolución, nos
proponemos realizar, en el resto de este año y en El próximo, el trabajo de
eliminación de los contrarrevolucionarios en una esfera que comprenda fábricas
y establecimientos comerciales del Estado, cooperativas y una serie de
organizaciones distritales, territoriales y cantonales, incluidos los cuadros
del ejército y los obreros de las empresas industriales, es decir, en una
esfera de unos doce millones de personas. Cuando se habla de
contrarrevolucionarios, parecería que su número no fuera gran cosa, se los mira
y no se los ve; pero, una vez que se investiga, se encuentra que existen
realmente y, en efecto, ya hemos sacado a la luz cierto número de ellos. En el
problema cerealero, también hemos librado una gran batalla. La burguesía se
valió de él como pretexto para desatar un ataque contra nosotros y, al mismo
tiempo, se desencadenó una ráfaga de rumores dentro del Partido; fue por eso
que abrimos la crítica. En lo tocante al problema de la cooperativización
agrícola, hemos efectuado numerosas luchas, y las discusiones sostenidas en la
presente sesión también han girado en torno a él. Respecto a los cuatro
problemas antedichos, hemos desplegado ingentes luchas y vencido la resistencia
y los ataques de la burguesía, ganando así la iniciativa.
La burguesía tiene miedo a las luchas que desatamos contra ella en torno
a estas cuestiones y, sobre todo, teme a nuestra acción de reprimir a los
contrarrevolucionarios. Hemos obrado bien al reprimirlos. En este trabajo
debemos atenernos a los criterios ya establecidos, pues de lo contrario
correríamos un grave peligro. Sólo pueden ser considerados como
contrarrevolucionarios aquellos cuyos casos correspondan a tales criterios, lo
que equivale a decir que es necesario sacar a la luz a los contrarrevolucionarios
genuinos y no a personas falsamente inculpadas como tales. Al mismo tiempo, hay
que prever la posibilidad de que se presenten casos de personas sindicadas de
contrarrevolucionarios sin serlo ; es difícil asegurar que no se presentarán.
Pero exigimos que su ocurrencia sea mínima y que se hagan los mayores esfuerzos
para evitarlos por
completo. Los que saquemos a la luz deben ser contrarrevolucionarios
auténticos, aquellos cuyos casos se ajustan totalmente a los criterios fijados
y han sido ciento por ciento comprobados; debemos evitar injusticias con
personas inocentes. Por otra parte, es posible que se nos escapen algunos
verdaderos contrarrevolucionarios. La idea de que se puede eliminar esta vez a
todos y cada uno de los contrarrevolucionarios, responde poco a las posibilida-
231
des. Es inevitable que se escapen algunos de ellos, pero tenemos que
esforzarnos por que su número sea el menor posible.
II. BALANCE DEL DEBATE EN
TORNO A LA COOPERATIVIZACIÓN
Las numerosas creaciones de las masas en materia de cooperativización
agrícola, han roto muchos prejuicios y dado al traste con una cantidad de ideas
erróneas. En la presente discusión se ha resuelto una serie de problemas que
hace algunos meses no estaban claros para mucha gente.
Primero. El problema de si es mejor un desarrollo en grande o un
desarrollo en pequeño. Este es el problema principal, que fue muy
controvertido, pero ya está resuelto. Las masas exigen un desarrollo en grande,
y la tarea general para el período de transición requiere que la agricultura se
adapte a la industria ; por lo tanto, es erróneo propugnar un desarrollo en
pequeño.
Segundo. El problema de si se puede o no desarrollar la
cooperativización en las regiones liberadas tardíamente, regiones montañosas,
cantones atrasados y zonas damnificadas. Este problema ya ha sido resuelto: La
respuesta es afirmativa para todos estos lugares.
Tercero. El problema de si es posible o no establecer cooperativas en
las zonas de minorías nacionales. Ya ha quedado comprobado que es posible allí
donde las condiciones están maduras. En algunos lugares tales como el Tíbet y
las regiones montañosas de Taliang y Siao-liang, donde las condiciones no han
madurado aún, no conviene emprender este trabajo.
Cuarto. E1 problema de si es posible o no crear cooperativas cuando no
hay fondos, vehículos de tracción animal ni bueyes, o cuando no se cuenta con
la participación de los campesinos medios acomodados. Se ha comprobado que, aun
en este caso, es posible.
Quinto. Se ha terminado con el prejuicio de que "es fácil fundar
cooperativas pero difícil consolidarlas". Ni fundar cooperativas es tan
fácil, ni consolidarlas ha de ser tan difícil. Insistir en que es fácil fundar
cooperativas y difícil consolidarlas significa, de hecho, propugnar que no se
organicen cooperativas o que, cuando más, sólo se organicen unas pocas.
232
Sexto. El problema de si se puede o no establecer cooperativas cuando no
se cuenta con maquinaria agrícola. Actualmente, el punto de vista de que es
imperativo disponer de maquinaria agrícola para proceder a la creación de
cooperativas ha cedido terreno, pero todavía no ha desaparecido. Es posible
eliminar por completo este prejuicio.
Séptimo. El problema de si deben ser disueltas o no todas las
cooperativas mal administradas. Por supuesto, si unas pocas cooperativas están,
efectivamente, imposibilitadas de seguir funcionando, se les puede permitir que
vuelvan a la condición de equipos de ayuda mutua ; pero, en general, las
cooperativas catalogadas como mal administradas no deben ser disueltas, ya que
pueden pasar a ser buenas luego de una revisión.
Octavo. "Si ustedes no se apean inmediatamente del caballo, la
alianza obrero-campesina se romperá." Este es probablemente uno de los
"argumentos" que el Departamento de Trabajo Rural del Comité Central
ha dado a conocer a las instancias inferiores. Dicho departamento no sólo ha
levantado un vendaval de rumores, sino que también ha inventado muchos
"argumentos". A mi juicio, la frase arriba mencionada, vista a
grandes rasgos, es "acertada", y sólo hay que cambiarle una palabra,
la palabra "apearse" por "montar". Ustedes, camaradas del
Departamento de Trabajo Rural, no deben ponerse pesimistas, pues yo he aceptado
muchas de esas palabras que ustedes me han brindado, corrigiendo sólo una. Aquí
la diferencia estriba en una sola palabra, y nuestra controversia gira
justamente en torno a ella ; lo que ustedes quieren es que nos apeemos del
caballo y lo que yo quiero es que lo montemos. "Si no montamos
inmediatamente el caballo, la alianza obrero-campesina se romperá" ; y, en
efecto, ésta será la consecuencia.
Noveno. Se dice que "la cooperativa tiene la culpa de la muerte de
los bueyes de labranza". Esta afirmación no concuerda del todo con la
realidad. La muerte de los bueyes de labranza no se debió principalmente a las
cooperativas, sino a las inundaciones, al precio demasiado elevado de los
cueros y a la escasez de forraje. Además, algunos bueyes tuvieron que ser
sacrificados por haber envejecido.
Décimo. Se afirma que "la situación de tirantez en el campo se
debe, en lo fundamental, a que se han establecido demasiadas
cooperativas"; esta aseveración es errónea. La tensa situación existente
en el campo durante la primavera pasada se produjo principalmente a causa del
problema de los cereales. En la mayoría de los casos, la alegada escasez de
cereales fue ficticia, fue una gritería de los terratenientes y
233
campesinos ricos, así como de los campesinos medios acomodados. Sucede
que aún no habíamos tenido tiempo de realizar una suficiente educación sobre
este problema entre las amplias masas campesinas; por otra parte, hubo
deficiencias en nuestro trabajo cerealero. El año pasado, por desconocimiento
de cuál debía ser la cifra adecuada del acopio, aumentamos éste en 7.000
millones de jin. Ahora procedemos a un reajuste y nos proponemos disminuir el
acopio en esos 7.000 millones de jin. Esto, más la abundante cosecha del año en
curso, aflojará la tensión en el campo.
Undécimo. Hay otra afirmación: "La superioridad de las cooperativas
durará sólo tres años"; decir esto es pesimismo. A mi juicio, de ningún
modo se puede afirmar que la superioridad de las cooperativas durará sólo tres
años, pues el socialismo se prolongará por un período muy largo. En el futuro,
cuando el socialismo no pueda ya encarnar la calidad de lo superior, el
comunismo vendrá a sustituirlo con su propia superioridad.
Duodécimo. ¿Se debe establecer o no, en un futuro próximo, algunas
cooperativas de tipo superior? Este problema no estaba claro en el pasado, y ha
sido planteado en esta reunión. Evidentemente, se debe establecer una cantidad
de cooperativas de tipo superior ; pero, es a ustedes a quienes corresponde
considerar su número.
Decimotercero. También es incorrecta la afirmación de que "los que
trabajan en el transporte con barcos de vela o carros de tracción animal no
pueden organizarse en cooperativas". A juzgar por las condiciones
actuales, los millones de trabajadores que se dedican a esos tipos de
transporte también deben organizarse en cooperativas.
A través de las discusiones hemos resuelto esta serie de problemas, lo
cual constituye un gran éxito de la presente sesión plenaria.
III. SOBRE EL PROBLEMA DE
LA PLANIFICACIÓN GLOBAL Y EL FORTALECIMIENTO DE LA DIRECCIÓN
Una planificación global debe comprender: primero, el plan de la
cooperativización; segundo, el plan de la producción agrícola, y tercero, el
plan económico general del campo. Este último plan debe abarcar: ocupaciones
secundarias, artesanía, actividades económicas diversificadas, explotación
múltiple de recursos, roturación de tierras vecinas y
emigración a corta distancia, cooperativas de abastecimiento y venta,
234
cooperativas de crédito, bancos, centros de divulgación técnica, así
como reforestación de las montañas peladas y aldeas. Creo que las montañas
desnudas del Norte, en particular, deben reforestarse y que esto es enteramente
posible. ¿Tienen coraje para hacerlo los camaradas del Norte? Muchas zonas del
Sur también deben ser reforestadas. Sería bueno que, dentro de un determinado
número de años, pudiéramos ver cubiertas de árboles diversas zonas del Norte y
del Sur. Esto beneficiará a la agricultura, a la industria y a los demás
sectores.
¿Qué otros planes es necesario elaborar? El plan cultural y educacional,
que comprende: alfabetización, establecimiento de escuelas primarias, creación
de escuelas secundarias adecuadas a las necesidades del campo, adición de
algunas asignaturas relacionadas con la agricultura al pensum de la enseñanza
secundaria, publicación de libros y folletos de lectura popular ajustados a las
necesidades de los campesinos, extensión de la red de transmisiones de circuito
cerrado en el campo, creación de equipos móviles de cine, organización de
actividades culturales y recreativas, etc. Además, hay que hacer planes para la
consolidación y construcción del Partido y de la Liga de la Juventud, para el
trabajo femenino y también para la represión a los contrarrevolucionarios. Una
planificación global debe abarcar todos estos aspectos.
Debe haber planes a los siguientes niveles: 1) Plan de cooperativa
rural. Toda cooperativa, por pequeña que sea, debe hacer su plan; es menester
que las cooperativas aprendan a hacerlo.
2) Plan de todo un cantón.
Nuestro país cuenta con más de 220.000 cantones y, en consecuencia, debe haber
otros tantos planes. 3) Plan de todo un distrito. Esperamos que cada distrito
elabore el suyo. Algunos distritos ya han elaborado planes que son muy buenos y
que, al leerlos, uno les encuentra mucho sabor. Los camaradas de estos
distritos se han liberado de trabas mentales, no temen ni al cielo ni a la
tierra, no están atados por grillos ni esposas, y es por eso que han elaborado
planes rebosantes de vida. 4) Plan de toda una provincia (plan de una región
autónoma o de los suburbios de un municipio). Aquí hay que poner el énfasis en
los planes de dos niveles : cantonal y distrital. Es necesario asir estos dos
eslabones y elaborar de inmediato una serie de planes a esos dos niveles ; por
ejemplo, en una provincia, elaborar tres o cuatro planes distritales y luego
darlos a conocer para que sirvan de modelos al resto de los distritos.
Al preparar los planes de la cooperativización es preciso determinar
ritmos diferentes de desarrollo para distintas zonas. Dividimos las zonas en
tres grupos: El
primero comprende a la mayor parte de ellas;
235
el segundo, a algunas de las que forman la menor parte y, el tercero, al
resto de la menor parte. En la mayor parte de las zonas, la cooperativización
se realizará en tres oleadas, en tres períodos inverno- primaverales: este
invierno y la próxima primavera, el invierno del año entrante y la primavera
siguiente, y el otro invierno con la primavera subsiguiente. Los tres períodos
inverno-primaverales son algo así como tres oleadas. Cuando baja una ola, sube
otra, mediando un intervalo. Entre dos montañas media un valle y entre dos
olas, un hoyo. Para la primavera de 1958, estas zonas podrán cumplir en lo
fundamental la cooperativización semisocialista. En cuanto al segundo grupo de
zonas, como es el caso del Norte y el Nordeste de China y los suburbios de algunos
municipios, bastarán dos períodos inverno- primaverales o, dicho de otra
manera, dos oleadas. De estas zonas, hay unos pocos lugares que podrán cumplir
en lo fundamental la cooperativización en la próxima primavera, o sea, en una
sola oleada. Para el tercer grupo de zonas, es decir, para el resto de la menor
parte, harán falta cuatro, cinco o incluso seis períodos inverno-primaverales.
De este grupo hay que exceptuar algunas zonas de minorías nacionales, que son
las regiones montañosas de Taliang y Siaoliang, el Tíbet y algunas otras donde
las condiciones aún no están maduras; no se debe proceder a la
cooperativización allí donde las condiciones todavía estén verdes. ¿Qué
significa cumplir en lo fundamental la cooperativización semisocialista? Esto significa
incorporar a las cooperativas semisocialistas del 70 al 80 por ciento de la
población rural. Aquí se deja un espacio de maniobra que permite que ese
porcentaje oscile entre el 70, el 75, el 80 y hasta un poco más del 80 por
ciento. Es esto lo que entendemos por cumplir en lo fundamental la
cooperativización semisocialista. Lo poco que reste será asunto para más tarde.
No es bueno ir a un ritmo demasiado lento o demasiado precipitado, pues tanto
lo uno como lo otro implican oportunismo. Existen dos clases de oportunismo:
oportunismo de lentitud y oportunismo de precipitación. Esta manera de decir es
más accesible a la gente del pueblo.
Los organismos dirigentes a nivel provincial (municipal o de región
autónoma), prefectural y distrital deben, en todo momento, estar al tanto del
desarrollo del movimiento y resolver los problemas tan pronto como surjan.
Deben tener siempre en cuenta que no conviene esperar a que se amontonen los
problemas para hacer el balance o, como se dice, venir con el consejo luego de
ido el conejo. En el pasado, muchos de nuestros trabajos se realizaban de esa
manera; no se daba solución, en el propio curso de los trabajos, a los
problemas que surgían, y se
236
dejaba que se amontonasen para hacer balance y críticas sólo al final.
Algunos camaradas cometieron tal error durante las campañas contra los
"tres males" y contra los "cinco males". Uno no debe
aficionarse a hacer críticas sólo después de consumados los hechos. Claro que
tales críticas también son necesarias, pero es mejor criticar apenas los
problemas asoman la cabeza. No es bueno aficionarse a criticar sólo después de
consumados los hechos, sin dar una orientación que concuerde con los cambios
que se operen. ¿Qué hacer si hallamos que las cosas no marchan bien? En tal
caso, hay que ponerles freno inmediatamente, o sea, detener el carro. Es como
conducir un carro, al que es preciso aplicarle inmediatamente los frenos
cuando, en descenso por una pendiente, se tropieza con un peligro. Las
provincias, prefecturas y distritos tienen autoridad para frenar el carro. Es
imprescindible prevenirnos contra la desviación de "izquierda". La
prevención contra esta desviación es marxismo y no oportunismo. El marxismo no dice
que haya que desviarse a la "izquierda" ; el oportunismo de
"izquierda" no es marxismo.
En adelante, ¿qué emulación debemos fomentar en el trabajo de
establecimiento de las cooperativas? Hay que fomentar la emulación por la
calidad y por el cumplimiento de las normas establecidas. Respecto a la
cantidad o ritmo, basta con lo arriba estipulado. El acento hay que colocarlo
en la emulación por la calidad. ¿Cuáles son los criterios de calidad? Ver si se
logra aumentar la producción y si se evita la muerte del ganado de labranza.
¿Cómo lograr lo uno y lo otro? Acatando los principios de voluntariedad y de
beneficio mutuo, haciendo una planificación global y dando una guía flexible. A
mi juicio, bastan estos requisitos para asegurar una calidad relativamente
buena de las cooperativas, aumentar la producción y evitar la muerte del ganado
de labranza. Para nosotros, es imperativo evitar el error de provocar la
matanza de animales de labranza en gran cantidad, como sucedió una vez en la
Unión Soviética. La clave está en estos dos años, principalmente en los
próximos cinco meses, es decir, en este invierno y la primavera siguiente.
Cuiden ustedes de que, de noviembre de este año a marzo del año entrante, no
surjan problemas graves, no ocurra la muerte masiva de bueyes. Como los
tractores que tenemos son muy pocos, los bueyes son un tesoro, constituyen el
principal instrumento en la producción agrícola.
En los próximos cinco meses, los cuadros principales y, en primer lugar,
los secretarios y subsecretarios a nivel de provincia, prefectura, distrito,
territorio y cantón, deben ahondar en la cuestión de la coope-
237
rativa y conocer todos sus problemas. ¿Es demasiado corto este plazo? A
mi juicio, si realmente profundizan en este asunto, cinco meses serán
suficientes. Desde luego, es muy importante que los camaradas del nivel
provincial penetren concienzudamente en la cuestión de la cooperativa; pero
sería muy peligroso que los de los niveles distrital, territorial y cantonal,
en particular, no ahondaran en este tema y siguieran actuando como legos en la
materia luego de establecidas numerosas cooperativas. ¿Qué hacer con los que se
quedan sin profundizar en ella? Se los debe trasladar a otro trabajo. Al cabo
de esos cinco meses, o sea, después del próximo marzo, el Comité Central
probablemente convocará otra reunión como ésta. Para entonces, tendremos una
competencia de calidades, y en las intervenciones no se debe repetir lo que ya
se ha dicho en la presente sesión, sino poner el énfasis en las nuevas cosas,
la planificación global, la administración de la cooperativa y los métodos de
dirección. Será necesario hablar entonces de los buenos métodos que se hayan
descubierto para el rápido establecimiento de gran número de cooperativas
buenas ; en otras palabras, se hablará del problema de la calidad.
Los métodos de dirección son muy importantes. A fin de evitar cometer
errores, hay que prestarles atención y fortalecer la dirección. He aquí algunas
proposiciones sobre esos métodos ; vean ustedes si son viables o no. La primera
es que, en el curso de un año, se celebren varias reuniones, grandes o
pequeñas, para resolver oportunamente los problemas que surjan, tal como
estamos haciendo ahora. Cuando surge un problema, debemos saber ver lo
universal en lo particular. No es necesario atrapar todos los gorriones que
haya y hacer su disección para demostrar que "el gorrión tiene todas las
vísceras a pesar de su pequeñez". Los hombres de ciencia jamás actúan así.
Para poder sacar conclusiones apropiadas, basta con que tengamos claridad
acerca de algunas cooperativas. Aparte de la celebración de reuniones, existen
métodos tales como los mensajes telegráficos, las llamadas telefónicas y los
viajes de inspección, que también son métodos de dirección muy importantes.
Además, con miras a asegurar un rápido intercambio de experiencias, cada
provincia debe escoger personal idóneo para dirigir y mejorar los medios de
información escritos. He aquí otra proposición que quisiera que ustedes la
pusiesen en práctica a modo de ensayo. En once días leí más de 120 informes, les
hice correcciones y los glosé. De esta manera hice "un recorrido por todos
los principados", más largo que el de Confucio, ya que "llegué” hasta
Yunnán y Sinchiang2. Consideren ustedes si es factible que cada provincia y
región
238
autónoma compile un libro cada año, o cada seis meses, al que contribuya
cada distrito con un artículo, para facilitar así el intercambio de
experiencias entre los distritos. Esto sería beneficioso para promover un
desarrollo rápido de la cooperativización. Otro método de dirección es el
despacho de boletines. E1 comité distrital del Partido debe enviar boletines al
comité prefectural y éste, a su vez, al comité provincial o de región autónoma,
y estos dos últimos, al Comité Central, para informar sobre la marcha de la
cooperativización y sobre los problemas surgidos. Disponiendo de estos
boletines, los organismos dirigentes a los distintos niveles estarán al día y
sabrán cómo solucionar los problemas. Estas son algunas proposiciones sobre los
métodos de dirección; espero que los camaradas presentes las consideren.
IV. SOBRE LA LUCHA IDEOLÓGICA
Las experiencias del pasado han demostrado que la lucha ideológica debe
ser certera. Ahora está en boga una frase : Debe haber confrontación
ideológica. Es como una pelea en que tú me tiras una estocada y yo te respondo
con otra, chocando en cruz las dos espadas ; esto es lo que se llama
confrontación. Sin confrontación ideológica, no habría claridad ni se podría
llegar hasta las últimas consecuencias ; esto no estaría bien. En la presente
sesión hemos tenido una confrontación ideológica y, gracias a ella, hemos
llegado a la claridad y a las últimas consecuencias. Este método tiene la
ventaja de que, en primer término, ayuda a la gran mayoría de los camaradas a
tener claros los problemas y, en segundo término, ayuda a enmendarse a los que
han cometido errores.
Respecto a los camaradas que han incurrido en errores, pienso que sólo
se requieren dos cosas : una, que ellos mismos quieran hacer la revolución, y
la otra, que los demás les permitan continuar haciéndola. Hay quienes no
quieren, ellos mismos, seguir haciendo la revolución; por ejemplo, Chen Tu-siu
no quiso continuar haciéndola, e igual ocurrió con Chang Kuo-tao, Kao Kang y
Yao Shu-shi; pero este tipo de gente constituye sólo una ínfima minoría. La
gran mayoría quiere, pues, continuar la revolución. No obstante, se requiere la
otra cosa: que se le permita hacer la revolución. No debemos actuar como el
Falso Diablo Extranjero de La verdadera historia de A Q, quien prohibe a A Q
hacer la revolución, ni como Wang Lun el Letrado de la Túnica Blanca3
239
en la novela A la orilla del agua, que tampoco permite a otros hacer la
revolución. Todo aquel que impone a otros esta prohibición corre un grave
peligro. El mencionado Wang Lun prohibió a otros hacer la revolución, y terminó
perdiendo la vida. Kao Kang no permitía a otros hacerla, y ¿acaso no acabó de
la misma manera?
La experiencia histórica testimonia que la abrumadora mayoría de los que
han cometido errores de dogmatismo o de empirismo pueden corregirse. Para ello
se necesitan dos condiciones: Una es hacer la crítica con seriedad, y la otra,
tener una actitud magnánima. No está bien prescindir de esta última, pues así
se volverían anormales las relaciones entre los camaradas. ¿Quién está libre
por completo de incurrir en error? Toda persona, no importa quién,
inevitablemente comete errores, ya grandes, ya pequeños. Siempre han
constituido un pequeñísimo número las personas incurables por el estilo de Chen
Tu- siu, Chang Kuo-tao, Kao Kang y Yao Shu-shi, o de Chen Kuang y Tai Chi-ying.
Con excepción de una ínfima minoría, conformada por personas como éstas, todos
los que han cometido errores son salvables, pueden rectificar sus errores con
la ayuda de los camaradas. Debemos coadyuvar a esto y abrigar esta convicción.
Los que han incurrido en errores deben abrigar esta misma convicción.
Una parte de los camaradas del Departamento de Trabajo Rural del Comité
Central y, en primer lugar, el camarada Teng Tsi- jui, han cometido errores. El
error cometido recientemente por el camarada Teng Tsi-jui es, por su carácter,
un error de derecha, de empirismo. El ha hecho una autocrítica y, aunque en las
reuniones de grupo hubo camaradas que consideraron poco profunda esta
autocrítica, nosotros; los miembros del Buró Político y algunos camaradas más,
después de intercambiar opiniones, la estimamos satisfactoria en lo
fundamental. Ya es bueno que en el momento actual él haya llegado a este grado
de conciencia. Debemos reconocer que, en la prolongada lucha revolucionaria del
pasado, el camarada Teng Tsi-jui hizo mucho trabajo y logró éxitos. Sin embargo,
no debe convertirlos en fardos. A esto se ha referido él mismo al decir que
había estado vanagloriándose un tanto de su condición de veterano. Uno debe
tener un poco de modestia. Estamos seguros de que él podrá corregir su error si
se comporta con modestia y se dispone a aceptar la ayuda de los camaradas.
E1 camarada Teng Tsi-jui hizo, en otra ocasión, un planteamiento
programático que consistía en apoyarse en los comerciantes (es decir, en la
burguesía) y practicar las "cuatro grandes libertades”. Este planteamiento
es erróneo, es, en verdad, un programa burgués, capi-
240
talista y no proletario, que va en contra de la decisión de la II Sesión
Plenaria del VII Comité Central sobre la restricción de la burguesía. En la
actualidad, aplicamos la política de restricción para con la burguesía urbana y
la burguesía rural (campesinos ricos). Por lo tanto, las "cuatro grandes
libertades", que no restringen la contratación de mano de obra, el
comercio, los préstamos ni el arrendamiento de la tierra, son cuestionables. Yo
hablaría más bien de "cuatro pequeñas libertades". Aquí la diferencia
está en si éstas son grandes o pequeñas. Sometida a la restricción, la
burguesía todavía disfruta de algo de estas libertades, pero en un alcance muy
reducido. Tenemos que preparar las condiciones para privarla también de esas
pequeñas libertades. Respecto a la burguesía urbana, aplicamos la política de
utilización, restricción y transformación. Debemos utilizarla, pero, al mismo
tiempo, restringir lo que tiene de perjudicial para la economía nacional y la
vida del pueblo. Tal política no es ni de "izquierda" ni de derecha.
No imponerle ninguna restricción sería una tendencia demasiado derechista;
imponerle una restricción rígida sin dejarle ningún margen de acción sería una
tendencia demasiado "izquierdista". Lenin dijo que si un partido
tratara de liquidar de un golpe todo el capitalismo en condiciones en que
existen millones de pequeños productores, esto no sólo sería un absurdo, sino
también un suicidio4. No obstante el planteamiento del camarada Teng Tsi- jui
es incorrecto, pues no habla de la restricción y diverge de la formulación del
Comité Central, formulación hecha en la II Sesión Plenaria.
Algunos camaradas apenas si hacen caso de resoluciones del Partido y de
políticas propugnadas por él durante largo tiempo, como si nunca las hubieran
visto ni oído. No sé qué razón tienen para ello. Tomemos un ejemplo: El
movimiento de ayuda mutua y cooperación fue promovido durante muchos años en la
base revolucionaria central, en Yenán y en las demás bases de apoyo, pero, para
ellos, es como si fuera algo nunca visto ni oído. En el invierno del año 1951,
el Comité Central adoptó una resolución sobre la ayuda mutua y la cooperación
en la producción agrícola, pero ellos tampoco la vieron. Aún en 1953 hablaban
sin tocar la doctrina y se contentaban, en cambio, con hacer pequeños favores.
Hablar sin tocar la doctrina equivale a hablar sin tocar el socialismo ;
contentarse con hacer pequeños favores quiere decir contentarse con hacer los
pequeños favores de las "cuatro grandes libertades". Esto significa
que algunos camaradas hacen caso omiso de resoluciones del Partido y de
políticas y programas preconizados por éste durante largo tiempo, y actúan a su
manera. Además, no se
241
toman la molestia de investigar si alguien ha abordado problemas de
carácter similar y cómo los ha abordado. Hay historiadores que investigan
incluso las inscripciones hechas en caparazones de tortuga, en objetos de
bronce y lápidas, así como otras piezas arqueológicas desenterradas, y esos
camaradas nuestros, en cambio, pasan por alto los hechos del reciente pasado y
les da pereza investigarlos. En una palabra, cierran los oídos a lo que ocurre
puertas afuera y escriben y opinan a su antojo, hablando de cosas como las
"cuatro grandes libertades", y he aquí que se estrellan contra el
muro.
Hay, asimismo, algunos camaradas que no abandonan nunca su afición al
dispersionismo y que pretenden "independizarse" e incluso tratan de
establecer reinos independientes, estimando como algo muy deleitoso las
prácticas dictatoriales. Ellos empiezan buscando la comodidad para sí mismos,
crean reinos y se autoproclaman reyes. Pero, ¿cuál es el resultado? Se hallan
en una posición sumamente incómoda, expuestos a la crítica. ¿No hay acaso una
obra teatral titulada Majestuosa asunción del trono? Se muestra en ella lo
satisfecho que se siente Süe Ping-kui al coronarse rey. En su tiempo no se
practicaba la autocrítica. Eso no estaba bien. Hoy, muchas personas rehusan
siempre consultar las cosas con otros. Numerosos camaradas están, de dientes
para afuera, por la dirección colectiva, pero, en la práctica, son muy dados a
ejercer la dictadura personal, como si, de no ejercerla, perdieran su imagen de
dirigentes. Para ser dirigente no es forzoso actuar de manera dictatorial.
¡Esto bien lo saben ustedes! La burguesía, con su democracia burguesa, atribuye
importancia a la dictadura de clase. El proletariado y el Partido Comunista
también deben ejercer la dictadura de clase, pero no está bien practicar la
dictadura personal. Para tratar un asunto, siempre es aconsejable consultar con
otros, conseguir la aprobación de la colectividad y convocar la sabiduría del
mayor número de gente. Así es mejor.
Existe otro caso que también es menester tratar. Hay muchos camaradas
que a toda hora se hallan sumergidos en los asuntos rutinarios y no se ocupan
del estudio de problemas. ¿Es necesario o no despachar los asuntos rutinarios?
Claro que sí. No hay que dejarlos de lado, pero es peligroso ocuparse
exclusivamente de ellos, sin tomarse el trabajo de estudiar problemas. Si uno
no se pone en contacto con los cuadros ni con las masas, o si lo hace, pero
sermoneándolos siempre, en lugar de efectuar consultas y de invitarlos a
intercambiar opiniones con palabras como éstas: "Mire usted si es correcto
o no lo que yo pienso y dígame sus opiniones", entonces no podrá oler el
clima
242
político, pues tendrá perdido el olfato a causa de un catarro político.
Teniendo la nariz tapada, no podrá olfatear el clima de cada momento. El
camarada Chen Yi ha dicho hoy que debemos ser capaces de captar una cosa cuando
apenas está en ciernes. Es demasiado lerdo el que no se percata de los
fenómenos que están ya presentes en gran cantidad y por todas partes. Esto
merece nuestra atención. Es una cosa muy mala entregarse exclusivamente a los
asuntos rutinarios sin ocuparse del estudio de problemas, sin ponerse en
contacto con las masas y cuadros, sin armarse de la disposición de consultar
con ellos.
V. OTROS PROBLEMAS
Los problemas que a continuación trataré han sido, en su gran mayoría,
planteados por los camaradas.
Primero. En lo que se refiere a la cuestión de sustituir a los
campesinos medios acomodados que ocupan cargos dirigentes en las cooperativas,
es necesario que estudiemos cuidadosamente los procedimientos y métodos, en vez
de destituirlos a todos de un solo soplo. Aunque no conviene que asuman
responsabilidades de dirección, los campesinos medios acomodados son, de todos
modos, trabajadores. Debemos tratarlos de manera diferenciada, de conformidad
con su desempeño en el cargo. Algunos deben ser destituidos, pues de veras
sería muy inconveniente que siguieran en sus cargos. Sin embargo, hay que hacer
comprender a las masas (a los miembros de las cooperativas, por ejemplo) y a
los mismos campesinos medios acomodados, la real inconveniencia de que
continúen ocupando cargos dirigentes. Otro requisito es que, antes de
removerlos, tengamos ya preparados y formados reemplazantes suyos más o menos
buenos. Algunos de ellos pueden, luego de una autocrítica y de la consiguiente
corrección, continuar en sus puestos o pasar a desempeñar cargos secundarios o
a actuar como miembros del comité administrativo. Desde luego, los que vengan
desempeñándose bien en sus funciones no deben ser destituidos por el simple
hecho de ser campesinos medios acomodados. Los campesinos medios acomodados no
deben ser tratados como campesinos ricos, pues los campesinos medios acomodados
no son campesinos ricos. Las destituciones no deben hacerse en bloque. Es
necesario tratar con cuidado este problema y resolverlo bien. Esperamos que
243
cada provincia y cada localidad estudie si son factibles o no las
medidas arriba mencionadas.
Segundo. Hay que explicar con claridad a las células del Partido ya las
masas que, al decir ahora que los campesinos medios inferiores y los campesinos
medios superiores son dos capas diferentes, no estamos redefiniendo la
pertenencia de clase ; lo decimos porque, en la práctica, las distintas capas
del campesinado adoptan diferentes posturas, sea la activa o la pasiva, hacia
la cooperativización, y otro tanto ocurre entre los individuos de una misma
capa. Por ejemplo, hay entre los campesinos pobres quienes no quieren,
momentáneamente, ingresar en la cooperativa. Con esto como argumento podemos
convencer a los campesinos medios acomodados diciéndoles: Miren ustedes,
también hay campesinos pobres y campesinos medios inferiores que adoptan una
postura relativamente pasiva y nosotros no los incorporamos a la cooperativa
mientras ellos no lo deseen ; y si ustedes, que son campesinos medios
acomodados, no quieren ingresar ahora, también pueden quedarse por fuera.
Admitimos primero en las cooperativas a los que muestren un ferviente deseo de
ingresar ; luego hacemos propaganda entre otra parte de gente para incorporarla
cuando en ella haya despertado tal deseo, más tarde realizamos la propaganda
entre una tercera parte de gente, y así sucesivamente. De este modo, el ingreso
se efectuará por etapas y por grupos. Tarde o temprano, todos ingresarán en las
cooperativas. Como se ve, no se trata de redefinir la pertenencia de clase.
Tercero. En cuanto al problema del ingreso de los terratenientes y
campesinos ricos en las cooperativas, veamos si se puede proceder de esta
manera: Tomemos como unidad un distrito junto con sus cantones (no basta tomar
un distrito como unidad, pues puede ocurrir que, cuando un distrito ha cumplido
en lo fundamental la cooperativización, algunos de sus cantones todavía no
tengan cooperativas). Cuando un distrito y sus cantones hayan consumado en lo
fundamental la cooperativización, cuando, por ejemplo, el 70 u 8o por ciento de
las familias campesinas hayan ingresado en las cooperativas, aquellas que ya
estén consolidadas podrán proceder a resolver, por grupos y por etapas, el
problema del ingreso de los terratenientes y campesinos ricos, de acuerdo con
su comportamiento. A los que hayan observado todo el tiempo una buena conducta,
se hayan mostrado obedientes y acaten las leyes del Estado, se les puede
conceder el título de miembros. A otros se les puede permitir trabajar en las
cooperativas bajo remuneración, pero sin concederles dicho título; ellos vienen
a ser, en
244
realidad, candidatos a miembros. Si se comportan bien, podrán, asimismo,
llegar a ser miembros de la cooperativa; de este modo tendrán algo en que
cifrar sus esperanzas. En lo que se refiere al tercer grupo, no los vamos a
admitir por el momento, dejando el problema para resolverlo, caso por caso, en
el futuro. A ningún terrateniente ni campesino rico se le debe dar, después de
su ingreso, cargo alguno de responsabilidad. Respecto a ciertos jóvenes
instruidos que provienen de familias de terratenientes o campesinos ricos y ya
han sido probados, ¿se los puede o no admitir para trabajos tales como el de
alfabetizador en el campo? En algunos lugares donde apenas si hay intelectuales
con otro origen de clase, se presenta como una necesidad el que aquellos trabajen
de alfabetizadores bajo la dirección y supervisión de la célula del Partido y
del comité administrativo de la cooperativa. Actualmente hay, entre los
maestros de primaria, muchos que tienen tales orígenes de clase. A aquellos
jóvenes provenientes de familias de terratenientes o campesinos ricos que sólo
cuentan diecisiete o dieciocho años y que han recibido la instrucción primaria
o secundaria de primer ciclo, creo que no es necesario prohibirles rígidamente
trabajar de alfabetizadores. Podemos emplearlos en la alfabetización, a fin de
que enseñen a los campesinos a leer y escribir. Estudien ustedes si esto es
conveniente. Desde luego, sería bastante peligroso confiarles la
responsabilidad de tenedor de libros u otras cosas por el estilo.
Cuarto. No me referiré hoy a los requisitos para la formación de
cooperativa:; de tipo superior ni al número de tales cooperativas que deban
organizarse. Les pido a ustedes que estudien el problema de los requisitos,
para que lo abordemos el año que viene; cada localidad puede poner manos a la
obra de acuerdo con sus condiciones reales. En una palabra, se puede formar
cooperativas de este tipo allí donde las condiciones estén maduras, y no se
debe hacerlo en caso contrario; organizar unas cuantas al comienzo e ir
aumentando poco a poco su número.
Quinto. En cuanto al momento para la creación de cooperativas, queda a
la consideración de ustedes ver si todas ellas han de formarse necesariamente
en el invierno de cada año y la primavera siguiente o si se pueden organizar
también algunas en verano y otoño, como en la práctica ya se viene haciendo en
determinados lugares. Sin embargo, es preciso señalar que, entre dos oleadas,
debe haber un intervalo para la consolidación ; después de establecido cierto
número de cooperativas, hay que realizar una labor de revisión y pasar luego a
organizar otras. Esto se asemeja a la guerra, en la que debe haber descanso y
245
reorganización entre dos batallas. Es totalmente erróneo descartar el
descanso y la reorganización, los intervalos y los respiros. En el Ejército
hubo, en el pasado, opiniones que negaban la necesidad del descanso y la
reorganización, de los respiros, opiniones que abogaban por avanzar sin tregua
y combatir todo el tiempo. Esto es imposible en la vida real. El hombre
necesita dormir. Todos, incluido yo, nos opondríamos a que esta reunión no se
levantara, prolongándose por tiempo indefinido. El hombre necesita diariamente
un gran descanso, necesita dormir siete u ocho horas o al menos cinco o seis,
sin contar los pequeños descansos. Es sumamente pueril afirmar que una empresa
tan importante como la de formar cooperativas no requiere intervalos para su
consolidación.
Sexto. Es magnífica la consigna de "Administrar la cooperativa con
laboriosidad y economía", consigna que viene de la base. Hay que practicar
rigurosamente economías y combatir el despilfarro. En las ciudades, actualmente
se dedican grandes energías a la lucha contra el despilfarro, y también se lo
combate en el campo. Debemos estimular el espíritu de laboriosidad y economía
en el manejo del hogar, en la administración de la cooperativa y en la
construcción del país. Para nuestro país es una necesidad, primero, la
laboriosidad y; segundo, la práctica de economías, es una necesidad repudiar la
pereza y el lujo. La pereza conduce a la decadencia. Esto es malo. Administrar
la cooperativa con laboriosidad y economía supone elevar la productividad del
trabajo, economizar rigurosamente los recursos disminuir los costos, implantar
el sistema del cálculo económico y combatir el lujo y el despilfarro. Elevar la
productividad y rebajar los costos constituyen dos trabajos indispensables para
toda cooperativa. En cuanto al sistema del cálculo económico, se lo debe
implantar en forma gradual. Una cooperativa que ha crecido no puede manejarse
sin el cálculo económico; hay que aprender a dominarlo paso a paso.
Séptimo. En esta sesión nadie ha hablado del problema de las granjas
estatales, lo que es una deficiencia. Espero que el Departamento de Trabajo
Rural del Comité Central y el Ministerio de Agricultura estudien este problema.
En el futuro, el peso específico de las granjas estatales aumentará de año en
año.
Octavo. Hay que continuar combatiendo el chovinismo de gran jan. Este
constituye una manifestación de la ideología burguesa. Los janes tienen tanta
gente que tienden a subestimar a las minorías nacionales y a no ayudarles de
todo corazón; de ahí la necesidad de
246
combatir implacablemente el chovinismo de gran jan. Desde luego, también
puede surgir de parte de las minorías nacionales el nacionalismo estrecho, que
igualmente debemos combatir. Pero, el principal de estos dos fenómenos, el que
debe ser combatido en primer lugar, es el chovinismo de gran jan. Con tal que
los camaradas de la nacionalidad jan adopten una actitud correcta, traten de
manera realmente justa a las minorías nacionales y que, en la aplicación de la
política sobre la cuestión nacional y en su posición respecto a las relaciones
entre nacionalidades, se adhieran completamente al marxismo y no a las ideas
burguesas, es decir, con tal que estén exentos del chovinismo de gran jan, será
relativamente fácil superar la mentalidad de nacionalismo estrecho que pueda
existir entre las minorías nacionales. Todavía hoy son muchas las
manifestaciones de chovinismo de gran jan, tales como el acaparamiento del
manejo de todos los asuntos de las minorías nacionales, la falta de respeto a
sus costumbres y prácticas tradicionales, las ínfulas de infalibilidad, el
menosprecio a las minorías nacionales y la afición a hablar de su atraso. En la
Conferencia Nacional del Partido celebrada en marzo pasado, dije que China no
podía prescindir de las minorías nacionales. Nuestro país cuenta con decenas de
nacionalidades. Las zonas donde habitan las minorías son más extensas que las
de la nacionalidad jan, y allí existen abundantes recursos naturales. La
economía nacional no puede sostenerse prescindiendo de la economía de las minorías.
Noveno. Considero que la campaña de alfabetización debe seguir su curso.
No está bien que en algunos lugares se haya barrido con esta campaña. En el
curso de la cooperativización hay que eliminar el analfabetismo y no la campaña
de alfabetización; se debe terminar con el analfabetismo y no con la
alfabetización.
Décimo. Alguien ha preguntado: ¿Qué es lo que se llama desviación de
"izquierda" y qué desviación de derecha? Ya dijimos que las cosas se
hallan en movimiento tanto en el espacio como en el tiempo. Aquí me referiré
principalmente al tiempo. Cuando la apreciación que la gente hace del
movimiento de las cosas no concuerda con la realidad, puede suceder que la
apreciación se adelante al tiempo, configurándose una desviación de
"izquierda" o, también, que ella quede a la zaga del tiempo,
configurándose una desviación de derecha. Tomemos como ejemplo el movimiento de
cooperativización. Ya han madurado condiciones tales como el entusiasmo de las
masas, la existencia en todas partes de equipos de ayuda mutua y la fuerza
dirigente del Partido y, sin embargo, hay camaradas que afirman que
247
eso todavía no ha ocurrido. Estando el movimiento de cooperativización
en condiciones de desarrollarse a paso rápido en este momento (no años atrás,
sino ahora), ellos lo niegan. Todo esto se llama desviación de derecha. Si, en
cambio, se pretende organizar en cooperativas al 80 por ciento de la población
rural en un tiempo muy corto, cuando aún no están maduras condiciones como la
conciencia política de los campesinos y la fuerza dirigente del Partido, nos
hallamos aquí ante una desviación de "izquierda". Hay dos proverbios
chinos que rezan: "Maduro el melón, se desprende del pezón" y
"Donde el agua afluye un canal se forma". Debemos actuar según las
condiciones específicas y alcanzar nuestra meta de manera natural y no forzada.
Valga un ejemplo: La criatura nace a los nueve meses de gestación, y no es
aconsejable que, a los siete meses, el médico la haga salir mediante una
presión. Esta sería una desviación de "izquierda". Por otra parte, si
no se le permitiera nacer cuando ella ya tiene nueve meses y ansiosamente desea
salir al mundo, esto se llamaría desviación de derecha. En resumen, el
movimiento de las cosas ocurre en el tiempo. Así, cuando ha llegado el momento
para que una cosa sea tratada, hay que hacerlo; no permitir tratarla es caer en
desviación de derecha. Asimismo, tratar de hacerlo a la fuerza antes de que
haya llegado el momento, es incurrir en desviación de "izquierda".
Undécimo. Hay quienes preguntan si es posible que incurramos en errores
de desviación de "izquierda”. Nosotros contestamos que es del todo
posible. Surgirán, sin duda, graves errores de desviación de
"izquierda" si alguna dirección local, sea una célula cantonal o un
comité territorial, distrital, prefectural o provincial del Partido, no toma en
cuenta el nivel de conciencia política de las masas ni el estado de desarrollo
de los equipos de ayuda mutua, no se preocupa de elaborar planes, no ejerce
control ni establece las cooperativas por etapas y por grupos, interesándose
únicamente en la cantidad y no en la calidad. Cuando asciende el entusiasmo de
las masas y todos piden organizarse en cooperativas, hay que prever la
aparición de toda clase de dificultades y de todas las desventajas posibles y
darlas a conocer a las masas sin cortapisas, para que éstas las consideren
plenamente. Si no las temen, podrán entrar en acción
; si las temen, ¡que no lo hagan!
Por supuesto, no debemos espantar a la gente. Pienso que hoy no los he
espantado a ustedes, pues, ¡ya hemos pasado tantos días en reuniones! Es
indispensable enfriar la cabeza a la gente en el momento oportuno, a fin de que
no se le hinche demasiado.
248
Cuando nos oponemos a que haya incontables aprensiones e innumerables
prohibiciones y restricciones, ¿significa esto que negamos la razón de ser de
toda aprensión, toda prohibición y restricción? Claro que no. ¿Quién puede
prescindir de toda aprensión necesaria y justificada? También deben existir las
prohibiciones y restricciones necesarias. ¿Cómo arreglárselas sin ninguna
prohibición y ninguna restricción? Deben existir, y esto es completamente
razonable, las aprensiones necesarias, las prohibiciones y restricciones
indispensables, y los intervalos, treguas, frenazos e interrupciones
imprescindibles.
Hay un método al cual se puede acudir: Cuando alguien empieza asentirse
engreído y a erguir el rabo, se le asigna una nueva tarea (por ejemplo, ahora
planteamos la emulación por la calidad y la pondremos en práctica el próximo
año, cuando volvamos a reunirnos ; para entonces la cuestión de cantidad pasará
a ser secundaria), de modo que no tenga tiempo para engreírse. Este método lo
ensayamos en el pasado. Cuando nuestro ejército lograba una victoria y algún
camarada empezaba a hablar de ella con gran deleite ante los que lo rodeaban y
levantaba mucho el rabo, se le asignaba una nueva tarea, la de emprender otra
batalla. Una vez que se le presentaba la nueva tarea, tenía que reflexionar y
hacer preparativos. Así dejaba caer el rabo, antes levantado, y no le quedaba
tiempo para engreírse.
Duodécimo. Algunos camaradas propusieron que se diera a la instancia
distrital el derecho a un lo por ciento de acción independiente. Por ejemplo,
permitir a los distritos, en la creación de cooperativas, sobrepasar o reducir
en un lo por ciento lo establecido en el plan. A mi juicio, esta propuesta es
aceptable. Es buena, pues no hay que meter las cosas dentro de marcos demasiado
rígidos. Considérenlo ustedes.
Decimotercero. ¿Habrá quienes revoquen nuestras decisiones? No son pocos
los que lo pretenden. Creen que la cooperativa no tendrá éxito y que todo lo
que hemos hecho será negado. Según ellos, lo que practicamos nosotros no es
marxismo sino oportunismo. Pero, a mi modo de ver, les será imposible revocar
nuestras decisiones, pues se trata de una tendencia general irreversible.
Decimocuarto. Alguien ha preguntado: ¿Cuál será la tendencia futura? La
tendencia será: En el plazo de unos tres planes quinquenales, cumpliremos en lo
fundamental la industrialización socialista y las transformaciones socialistas
de la agricultura, de la artesanía y de la industria y comercio capitalistas.
Pienso que ésta será la tendencia. Pero se puede agregar, como ya señalé en la
pasada conferencia del
249
Partido, que existe la posibilidad de que convirtamos a China en un
poderoso país socialista, en un término de cincuenta a setenta y cinco años, o
sea, de diez a quince planes quinquenales.
En este período de cincuenta a setenta y cinco años surgirán
inevitablemente, en el plano internacional, en el país y en el Partido,
numerosos choques y luchas que serán serios y complejos, y tropezaremos sin
duda con muchas dificultades. Esta es nuestra propia experiencia; en la vida
hemos pasado por numerosos conflictos, armados y pacíficos, cruentos e
incruentos. ¿Cómo puede decirse que no los habrá en adelante? Los habrá, sin
duda, y no serán pocos sino muchos. Entre ellos se incluyen el estallido de una
nueva guerra mundial, el lanzamiento de bombas atómicas sobre nuestras cabezas
y el surgimiento de gentes como Beria, Kao Kang, Chang Kuo- tao y Chen Tu- siu.
Muchas cosas son imprevisibles ahora. Sin embargo, a juicio de nosotros los
marxistas, se puede afirmar con certeza que toda dificultad será superada y que
aparecerá una poderosa China socialista. ¿Es esto seguro? Creo que sí. Según el
marxismo, esto es seguro. La burguesía ha producido a sus propios sepultureros,
y la sepultura ya está preparada. ¿No va a morir ella? Hablando a grandes
rasgos, ésta es la tendencia general, si de tendencias se trata.
Decimoquinto. Está muy bien que ustedes hayan hecho una cantidad de
sugerencias para la modificación de los dos documentos de esta sesión, la
resolución y los estatutos, y las recogeremos a fin de darles la debida
consideración. Luego de su aprobación en la reunión de hoy, la resolución será
revisada y publicada, dentro de unos días, por el Buró Político; los estatutos,
por su parte, requieren más tiempo, pues en este punto se hace necesario
consultar con las personalidades democráticas y cumplir los procedimientos
legislativos. Quizá tengan que ser discutidos primero por el Comité Permanente
de la Asamblea Popular Nacional y entregados luego al Consejo de Estado para su
publicación, con miras a auscultar la opinión, tal como se hizo con la Ley de
Servicio Militar. Durante un tiempo, las diversas localidades podrán ponerlos
en práctica a modo de ensayo, y el próximo año los someteremos a la aprobación
de la Asamblea Popular.
Finalmente, tocaré de paso el problema de la manera de escribir
artículos, al cual les pido prestar atención. Espero que todos los presentes se
conviertan en "profesores de idioma chino". Sus artículos están bien
escritos, salvo tal vez uno que otro defecto. Pero deben preocuparse por ayudar
a otros a corregir el estilo de sus escritos. Actualmente, entre los artículos
de muchos camaradas, aunque no
250
faltan los que están llenos de palabras vacías - son relativamente pocos
-, el defecto predominante consiste en que abundan en palabras del chino
antiguo y tienen un fuerte sabor a lenguaje mitad clásico mitad moderno. Cuando
se escribe, se debe dar importancia a la lógica, es decir, prestar atención a
la estructura del artículo o de la charla en su conjunto. Debe haber coherencia
y ligazón interna entre el comienzo, el centro y el final, evitando que una
parte contradiga a otra. También hay que dar importancia a la gramática. Muchos
camaradas omiten indebidamente el sujeto o el complemento, emplean el adverbio
como verbo o, incluso, omiten el verbo; todo esto se contrapone a la gramática.
Es necesario, además, prestar atención al estilo, a cómo escribir en forma más
vívida. En una palabra, la lógica, la gramática y un estilo más o menos bueno
son los tres puntos a los que les pido prestar atención cuando escriban.
NOTAS
1 Véase V. 1. Lenin, Sobre el
impuesto en especie.
2 Se refiere al hecho de que el
camarada Mao Tse-tung leyó los informes de distintas localidades sobre la
cooperativización y los compiló para el libro Cómo organizar cooperativas de
producción agrícola. Véase el artículo siguiente: "Prefacios a E1 auge
socialista en el campo chino".
3 Según la novela clásica china A
la orilla del agua, Wang Lun, a quien se apodaba el Letrado de la Túnica
Blanca, fue el jefe de las fuerzas rebeldes campesinas de la montaña Liangshan.
Con el propósito de mantener la jefatura, trató de impedir, por todos los
medios, la incorporación de Lin Chung, ex instructor militar de la guardia de
la capital imperial, quien se había sublevado contra las autoridades. Más
tarde, Wang Lun se negó a que Chao Kai, líder de un levantamiento campesino, y
sus compañeros se unieran a las fuerzas de la montaña Liangshan. Finalmente,
Wang Lun fue muerto por Lin Chung.
4 Véase V. I. Lenin, Sobre el
impuesto en especie.
PREFACIOS A EL AUGE SOCIALISTA
EN EL CAMPO CHINO
Septiembre y diciembre de 1955
PREFACIO I
25 de septiembre de 1955
La línea general del Partido Comunista de China para el período de
transición del capitalismo al socialismo consiste en cumplir en lo fundamental
la industrialización del país y, a la vez, las transformaciones socialistas de
la agricultura, de la artesanía y de la industria y comercio capitalistas. Este
período de transición abarca aproximadamente dieciocho años, o sea, los tres
años de recuperación más el lapso de tres planes quinquenales. Aparentemente,
dentro del Partido, todos están de acuerdo con la línea general tal como está
formulada y con el plazo previsto para llevarla a cabo; pero en realidad
existen opiniones diferentes, que en la actualidad se expresan principalmente
en torno al problema de la transformación socialista de la agricultura, es decir,
de la cooperativización agrícola.
Algunos señalan que, por lo ocurrido en estos años con la
cooperativización agrícola, parece perfilarse una constante: Luego de que en el
invierno se promueve su desarrollo, en la primavera se presenta gente que lo
combate como avance temerario. Ellos tienen fundamentos para hacer esta
afirmación, pues en varias ocasiones han sido testigos de luchas contra el
llamado avance temerario. Por ejemplo, en el invierno de 1952 se vio
desarrollo, pero fue combatido como avance temerario en la primavera de 1953;
se registró un nuevo desarrollo en el invierno de 1954, y otra vez se lo
combatió como avance temerario en la primavera de 1955. La oposición al llamado
avance temerario residió no solamente en suspender el desarrollo de la
cooperativización,
251
252
sino también en disolver por la fuerza (o "abatir") gran
número de cooperativas ya establecidas, lo que provocó descontento entre los
cuadros y las masas campesinas. Algunos campesinos estaban tan indignados que
no quisieron comer, o se quedaron acostados en sus camas, o dejaron de trabajar
más de diez días seguidos. Ellos decían: "Fueron ustedes quienes nos
llamaron a crear las cooperativas, y ahora ustedes mismos nos mandan
disolverlas." La disolución de cooperativas fue motivo de regocijo para
los campesinos medios acomodados y de aflicción para los campesinos pobres. Al
enterarse de que se había interrumpido el desarrollo de la cooperativización o
que se estaban disolviendo cooperativas, los campesinos pobres de la provincia
de Jupei se sintieron "helados hasta los huesos", mientras que
algunos campesinos medios observaron: "Esto vale tanto como una
peregrinación a la montaña Mulan." (En esta montaña, situada en el
distrito de Juangpi, de esa provincia, hay un templo del mismo nombre, al que a
los campesinos les gusta ir de peregrinación.)
¿Por que algunos camaradas han mostrado una vacilación que el común de
las personas encuentra absolutamente indebida? Porque ellos se han dejado
influir por algunos campesinos medios. En la etapa inicial de la
cooperativización, una parte de los campesinos medios fueron reacios a la
transformación socialista, y lo fueron, sobre todo, los campesinos medios
acomodados, que tienen una fuerte inclinación al capitalismo. De lo que aquí se
trata es de la política y los métodos de trabajo del Partido para con los campesinos
medios en el movimiento de cooperativización. Muchos campesinos medios que no
tienen una posición económica muy holgada y poseen un nivel de conciencia
política más o menos alto, y principalmente los campesinos medios inferiores,
nuevos y antiguos, se integrarán de buen grado a las cooperativas si, en vez de
una política que beneficie únicamente a los campesinos pobres en detrimento de
los campesinos medios, aplicamos una política beneficiosa para ambas capas, y
si son correctos nuestros métodos de trabajo. Sin embargo, incluso si seguimos
tal política, también habrá campesinos medios que preferirán mantenerse, por el
momento, fuera de las cooperativas, pensando que "no estaría mal seguir
libres por uno o dos años". Este estado de ánimo es del todo comprensible,
porque la cooperativización supone transformar la propiedad privada de los
campesinos sobre sus medios de producción, así como todos sus métodos de
explotación y manejo de la agricultura; esto representa para ellos un cambio radical
y, como es lógico, necesitan
253
reflexionar cautelosamente, siéndoles difícil por algún tiempo tomar una
decisión. Algunos camaradas no enfrentaron los problemas de acuerdo con la
política y los métodos de trabajo de nuestro Partido y, al presentarse las
quejas de los campesinos medios acomodados y descubrirse ciertas fallas en
nuestro trabajo, se desconcertaron y comprometieron todas sus fuerzas en
combatir el "avance temerario" y en "abatir", por los más
leves motivos, las cooperativas, como si se tratara de tumores malignos que
podían causar la muerte si no se los extirpaba de inmediato. Esto no
corresponde en absoluto a la realidad. Es cierto que nuestro trabajo tiene
defectos, pero el movimiento de cooperativización en su conjunto es sano. Las
grandes masas de campesinos pobres y campesinos medios inferiores acogen con
beneplácito las cooperativas. Una parte de los campesinos medios prefieren
permanecer a la expectativa, y nosotros debemos permitírselo. En cuanto a los
campesinos medios acomodados, excepción hecha de aquellos que deseen ingresar
en las cooperativas, debemos darles más tiempo de espera. En la actualidad, el
defecto principal que se observa en el movimiento es que en muchos lugares los
dirigentes del Partido no marchan a la par de los acontecimientos; no han
tomado en sus propias manos la dirección de todo el movimiento, ni tienen
planes integrales para una provincia, un distrito, un territorio o un cantón, y
sólo realizan a retazos su trabajo, faltándoles iniciativa, dinamismo,
entusiasmo, afecto y total dedicación. Así ha surgido un grave problema, y es
que el movimiento ha cobrado gran amplitud en la base, pero las instancias
superiores no le prestan suficiente atención, lo que ha originado,
naturalmente, ciertos desórdenes. Frente a tales desórdenes, hay camaradas que,
en vez de reforzar la dirección y perfeccionar la planificación, adoptan una
actitud negativa, tratando de detener el avance del movimiento o precipitándose
a "abatir" cooperativas. Desde luego, esta manera de proceder es
incorrecta y engendrará inevitablemente más desórdenes.
Hemos compilado textos para un libro titulado Cómo organizar
cooperativas de producción agrícola1. E1 libro, que consta de más de 120
textos, comprende ejemplos sacados de la realidad en las diversas provincias,
municipios y regiones autónomas. La mayor parte de los materiales corresponde
al período que va de enero a agosto de 1955. y el resto, a la segunda mitad de
1954. Casi todos han sido tomados de las publicaciones internas de las
organizaciones del Partido en las provincias, municipios y regiones autónomas,
algunos han sido extraídos
254
de periódicos y otros son informes presentados a los comités del Partido
de niveles superiores por comités de niveles inferiores o por camaradas
dedicados al trabajo rural; también se incluye la transcripción de una charla
que dio en Pekín el director de una cooperativa. En dichos materiales sólo
hemos hecho algunos cambios de lenguaje sin tocar su contenido. Una parte de
ellos va precedida de notas, que denominamos "Notas del Redactor"
para diferenciarlas de aquellas puestas a algunos de esos materiales por los
redactores de las publicaciones en que aparecieron originalmente. Consideramos
que los puntos de vista expresados por los autores en todos los textos son
correctos o fundamentalmente correctos. Estos materiales permiten a los
lectores ver las dimensiones, el rumbo y las perspectivas del movimiento de
cooperativización que se desarrolla en todo el país. Nos muestran que el
movimiento es sano. Allí donde ocurrieron desórdenes fue precisamente donde los
comités del Partido no guiaron el movimiento como se debía. Esos problemas
fueron resueltos una vez que los comités del Partido se pusieron a la par del
movimiento y dieron una orientación adecuada, acorde con la política del Comité
Central. Los materiales aquí publicados son muy convincentes; podrán activar a
aquellos que hasta la fecha mantienen una actitud pasiva hacia el movimiento,
ayudarán a encontrar las maneras de organizar cooperativas a los que hasta
ahora no saben cómo hacerlo y, lo que es más, sellarán los labios de quienes
propenden a "abatir" las cooperativas por los más leves motivos.
Realizar la transformación socialista de la agricultura entre varios
cientos de millones de campesinos es una labor formidable. Tomando al país en
su conjunto, el movimiento no hace mucho que empezó y las experiencias
adquiridas aún son insuficientes. Sobre todo, no hemos hecho todavía un amplio
y enérgico trabajo de propaganda en todo el Partido ; como resultado de ello,
son muchos los camaradas que no han prestado atención a este problema y que no
comprenden los principios, políticas y medidas concernientes a este movimiento,
de lo que se deriva la falta de voluntad unánime en el seno del Partido. Pronto
tendrá lugar la VI Sesión Plenaria del Comité Central de nuestro Partido, que
debe discutir este problema y tomar una nueva resolución al respecto. De acuerdo
con ella, deberemos hacer un amplio y enérgico trabajo de propaganda para aunar
la voluntad de todo el Partido. La publicación de este libro puede contribuir
en algo a dicho trabajo de propaganda.
255
PREFACIO II
27 de diciembre de 1955
Este libro es una recopilación de materiales destinada a los que
desarrollan su trabajo en las zonas rurales. Originalmente, en el mes de
septiembre, fue escrito un prefacio2 para él. Pero ahora, transcurridos tres
meses, ha perdido actualidad y se hace necesario escribir uno nuevo.
Con el libro ha sucedido lo siguiente: Ha sido compilado en dos
ocasiones, en septiembre y diciembre. En la primera ocasión, fueron reunidos
121 textos, la mayor parte de los cuales reflejaban la situación del primer
semestre de 1955, refiriéndose el resto a la segunda mitad de 1954. Recogidos
en una edición de prueba, fueron entregados, para pedir sus opiniones, a los
camaradas responsables de los comités del Partido en las provincias,
municipios, regiones autónomas y prefecturas que asistieron a la VI Sesión
Plenaria (Ampliada) del VII Comité Central del Partido Comunista de China,
celebrada entre el 4 y el 11 de octubre de 1955. Ellos consideraron necesario
agregar algunos otros materiales. Luego de la Sesión, la mayoría de las
provincias, municipios y regiones autónomas nos enviaron materiales
adicionales. Muchos de estos reflejan la situación de la segunda mitad de 1955.
Así se hizo indispensable una nueva recopilación. De los 121 textos originales,
suprimimos 30 y conservamos 91, y de los nuevos seleccionamos 85, lo que arroja
un total de 176 escritos con unos 900.000 caracteres, que integran el presente
volumen. Los camaradas encargados de la compilación han revisado todos los
textos, introducido algunos cambios de lenguaje, escrito notas explicativas a
los términos de difícil comprensión y preparado un índice temático. Además, con
el propósito de criticar ciertas ideas erróneas y presentar algunas
sugerencias, hemos puesto notas a una parte de esos trabajos. Las denominamos
"Notas del Redactor" para distinguirlas de aquellas puestas a algunos
de esos materiales por los redactores de las publicaciones en que aparecieron
originalmente. Puesto que nuestras notas fueron escritas, unas, en septiembre
y, otras, en diciembre, hay entre ellas ciertos matices en el tono.
Sin embargo, aquí no se trata simplemente de un asunto de materiales. Se
trata de que en China se operó un cambio radical en
256
el segundo semestre de 1955. Hasta la fecha - fines de diciembre de 1955
-, más de 70 millones de los 110 millones de familias campesinas, o sea, más
del 60 por ciento, se han reunido en cooperativas de producción agrícola de
tipo semisocialista, respondiendo al llamamiento del Comité Central del Partido
Comunista de China. En el informe que hice el 31 de julio de 1955 sobre el
problema de la cooperativización agrícola, señalé que se habían incorporado a
las cooperativas 16.900.000 familias campesinas, pero en el curso de unos
meses, se han sumado a ellas más de 50 millones de familias. Este es un
acontecimiento extraordinario. Nos indica que basta un año más, el de 1956,
para concluir básicamente la cooperativización agrícola semisocialista. Y en
otros tres o cuatro años, es decir, en 1959 ó 1960, podremos terminar, en lo
fundamental, la conversión de las cooperativas semisocialistas en cooperativas
plenamente socialistas. Nos demuestra, además, que también debemos esforzarnos
por cumplir, antes de lo programado, las transformaciones socialistas de la
artesanía y de la industria y comercio capitalistas de China, para responder a
las necesidades del desarrollo agrícola. Finalmente, nos enseña que ya no
podemos ceñirnos por completo a lo inicialmente concebido en cuanto a la
magnitud y el ritmo de la industrialización de China y del desarrollo de su
ciencia, su cultura, su educación, su salubridad, etc., sino que en esos
terrenos debe haber ampliación y aceleración apropiadas.
¿Marcha sanamente la cooperativización agrícola siendo tan acelerado su
ritmo? Claro que sí. Las organizaciones locales del Partido dirigen este
movimiento en todos sus aspectos. Los campesinos toman parte en el movimiento
con gran calor y en forma bien ordenada. Su entusiasmo en la producción se ha
elevado a una altura sin precedentes. Por primera vez las masas, en su mayor
amplitud, ven con claridad el porvenir. Cuando se hayan cumplido los tres
planes quinquenales, o sea, en 1967, la producción de cereales y de muchos
otros cultivos probablemente se duplicará o triplicará en comparación con el
más alto nivel anual anterior a la fundación de la República Popular. El
analfabetismo será liquidado en un plazo relativamente corto (digamos siete u
ocho años). Ya tenemos maneras para combatir muchas de las enfermedades, la
esquistosomiasis por ejemplo, que más afectaban al pueblo y que antes eran
consideradas imposibles de vencer. En fin, las masas ya ven las grandes
perspectivas que se abren ante ellas.
El problema que se plantea ahora ante todo el Partido y el pueblo no es
ya el de la crítica a las ideas conservadoras de derecha en cuanto
257
al ritmo de la transformación socialista de la agricultura; este
problema está resuelto. Tampoco es el problema del ritmo de la transformación,
por ramas enteras, de las empresas industriales y comerciales capitalistas en
empresas mixtas estatal-privadas, problema que también ha sido resuelto. En
cuanto al problema del ritmo de la transformación socialista de la artesanía,
debemos discutirlo en el primer semestre de 1956 ; será fácil resolverlo. El
problema actual no se presenta en referencia a estos aspectos, sino a otros,
tales como la producción agrícola, la industrial (empresas estatales, empresas
mixtas estatal-privadas y empresas cooperativas) y la artesanal; la envergadura
y el ritmo de la construcción de obras básicas para la industria, las comunicaciones
y el transporte ; la coordinación del comercio con las demás ramas de la
economía, y la coordinación del trabajo científico, cultural, educacional y
sanitario con las diversas actividades económicas. En todos estos campos existe
subestimación de la realidad, defecto que debemos criticar y corregir, de
manera que nuestro trabajo se mantenga al paso del desarrollo de la situación
en su conjunto. El hombre debe adaptar su pensamiento a los cambios operados en
las situaciones. Por supuesto, nadie debe dejarse llevar por la fantasía, ni
elaborar planes de acción por encima de las condiciones objetivas, ni pretender
hacer lo que en realidad es imposible. Pero, el problema actual consiste en que
las ideas conservadoras de derecha aún ocasionan trastornos en muchos terrenos,
impidiendo que el trabajo en ellos se ajuste al desarrollo de las condiciones
objetivas. Consiste en que mucha gente considera imposible lo que es posible
cuando se hacen esfuerzos. Por consiguiente, es plenamente necesario criticar
de manera constante las ideas conservadoras de derecha, cuya existencia es un
hecho.
El presente volumen está destinado a los camaradas que trabajan en las
zonas rurales. Pero, ¿pueden leerlo también los que viven en las ciudades? No
sólo pueden, sino que deben leerlo, pues se trata de algo nuevo. Así como en
las ciudades surgen cada día y cada hora nuevas cosas características de la
causa socialista, otro tanto ocurre en el campo. ¿Qué están haciendo los
campesinos? ¿Qué ligazón hay entre lo que hacen los campesinos y lo que hacen
los obreros, los intelectuales y todas las personalidades patrióticas? Para
comprender todo esto, es útil leer algo sobre las zonas rurales.
A fin de que haya más gente que conozca la actual situación en el campo,
nos proponemos escoger 44 de los 176 textos para una edición
258
abreviada de algo así como 270.000 caracteres, de suerte que puedan,
igualmente, tener una idea del asunto quienes no estén en condiciones de leer
el volumen completo.
NOTAS
1 Al publicarse, el libro cambió su
título por el de E1 auge socialista en e1 campo chino.
2 Se refiere a "Prefacio
I".
NOTAS A EL AUGE SOCIALISTA EN EL CAMPO CHINO *
Septiembre y diciembre de 1955
1
Este trabajo está muy bien escrito; como tal, merece ir a la cabeza del
libro y ser recomendado a los lectores. Como queda señalado al comienzo de este
artículo, por todas partes son todavía bastante numerosos los que "le
sacan el cuerpo a la cooperativa" porque, ignorantes en este asunto,
tienen miedo a que se les hagan preguntas. La "resuelta contracción"
por la cual se ordena disolver cooperativas masivamente, constituye otra
manifestación de lo que se llama "sacarle el cuerpo a la
cooperativa". Sólo que, en lugar de adoptar la pasiva actitud escurridiza,
esta gente se conduce en forma muy dinámica al "abatir" (ésta es la
palabra que ellos usan) de una cuchillada un montón de cooperativas. Cuchillo
en mano, de un solo tajo se libran de todo problema engorroso. Hablan de lo
difícil que es manejar una cooperativa, cosa que, según ellos, ofrece
dificultades poco menos que inimaginables. Sin embargo, infinidad de casos en
todo el país desmienten tal argumento. La experiencia vivida por el distrito de
Tsunjua, provincia de Jopei, es tan sólo uno de esos casos. En el año 1952,
nadie allí sabía cómo
________________
* Mientras recopilaba los textos
para el libro El auge socialista en el campo chino, el camarada Mao Tse-tung
escribió 104 notas, de las cuales hemos seleccionado 4;. Parte de aquéllas fue
reimpresa en marzo de 1958, cuando se celebró en Chengtú una reunión ampliada
del Buró Político del CC del PCCh. Con motivo de la reimpresión, el camarada
Mao Tse-tung redactó, el 19 de marzo del mismo año, una nota aclaratoria cuyo
texto completo es el siguiente :
"Estas notas, que aparecen en El auge socialista en el campo chino,
fueron escritas en septiembre y diciembre de 1955; algunas de ellas no han
perdido hasta
hoy su vigencia. Pero es inadecuada la afirmación que allí se hace en el
259
260
manejar una cooperativa. La solución que encontraron fue ponerse a
aprender. Formularon esta consigna: "Que el secretario del Partido ponga
manos a la obra y todos los militantes se ocupen de la cooperativización."
El resultado fue que "la gente pasó de la ignorancia al
conocimiento", "el número de conocedores, que era pequeño, se hizo
grande" y "la cooperativización, que era obra exclusiva de los
cuadros de nivel territorial, pasó a ser obra de las masas". En tres años,
de 1952 a 1954, los 11 cantones del Décimo Territorio del distrito de Tsunjua,
provincia de Jopei, terminaron en lo fundamental la cooperativización
semisocialista con el ingreso del 85 por ciento de sus 4.343 familias
campesinas. En cuanto a la agricultura, la silvicultura y la ganadería de este
territorio, tomando 1952 como punto de referencia, en 1954 la producción de
cereales aumentó en un 76 por ciento, los árboles maderables en un 56,4 por
ciento, los frutales en un 62,87 por ciento y los ovinos en un 463,1 por
ciento.
Tenemos, pues, todo fundamento para preguntar: Si allí se ha podido
lograr lo antedicho, ¿por qué en otros lugares no se ha de poder? Si ustedes
afirman que es imposible, ¿cuáles son sus razones? Sólo veo una: el temor a las
molestias o, para decirlo sin tapujos, el oportunismo de derecha. De ahí que
"se le saque el cuerpo a la cooperativa", que el secretario del
Partido no ponga manos a la obra y los militantes en su conjunto no se ocupen
de la cooperativización, y que la gente permanezca en su ignorancia, los pocos
conocedores sigan siendo pocos y la obra exclusiva de los cuadros de nivel
territorial continúe siendo su obra exclusiva. 0,
peor todavía, que alguien, cuchillo en mano, se ponga a abatir
toda cooperativa que le traiga molestias.
Basta que predomine la
mencionada razón para que nada pueda realizarse. Hemos
planteado consignas tales como "dirección activa y avance
seguro" y "planificación global y fortalecimiento de la
dirección"; además, estamos de acuerdo con esta consigna,
totalmente acertada, de los camaradas del distrito de Tsunjua: "Que el
secretario del Partido ponga
________________
sentido de que 1955 fue un año en que el socialismo conquistó la
victoria básica en su batalla decisiva contra el capitalismo. Debió decirse que
1955 fue un año en que logramos la victoria básica en uno de los aspectos de
las relaciones de producción, esto es, en lo tocante a la propiedad de los
medios de producción, mientras que en los demás aspectos de las relaciones de
producción, así como en ciertos dominios de la superestructura, es decir, en
los frentes ideológico y político, no habíamos logrado aún la victoria básica o
no habíamos logrado la victoria completa, lo que exigía de nosotros más
esfuerzos en lo sucesivo. No previmos entonces que en 1956 sobrevendría, en el
plano internacional, una tormenta tan grande como la que se presentó, ni
sospechamos que, en el mismo
261
manos a la obra y todos los militantes se ocupen de la
cooperativización." ¿No asistimos en el distrito de Tsunjua a un caso de
"dirección activa y avance seguro" y de "planificación global y
fortalecimiento de la dirección"? Por supuesto que sí. ¿Implica esto un
peligro? ¿Es éste un "avance temerario"? Donde sí reside el peligro
es en "sacarle el cuerpo a la cooperativa", peligro sorteado ya por
los camaradas del distrito de Tsunjua. El peligro reside, además, en
"abatir" gran número de cooperativas con el pretexto de oponerse al
"avance temerario"; pero esto no ha ocurrido en el distrito de
Tsunjua. Si, según se alega, "el ritmo de la cooperativización ha ido más
allá del nivel de conciencia de las masas y de la capacidad de dirección de los
cuadros", ¿cómo se explica el caso del distrito de Tsunjua? Allí, lo que
las masas exigían era justamente la cooperativización, y los cuadros han
pasado, en efecto, de la ignorancia al conocimiento. Teniendo ojos como los
tiene todo el mundo, ¿quién puede ver algún peligro en el distrito de Tsunjua?
¿Acaso puede considerarse un peligro el hecho de que, gracias al gradual
cumplimiento de la cooperativización, en tres años se haya logrado aumentar la
producción de cereales en un 76 por ciento, los árboles maderables en un 56,4
por ciento, los frutales en un 62,87 por ciento y los ovinos en un 463,1 por
ciento? ¿Puede llamarse esto "avance temerario"? ¿Significa esto
"ir más allá del nivel de conciencia de las masas y de la capacidad de
dirección de los cuadros"?
Durante el movimiento de cooperativización en el distrito de Tsunjua, se
dio el caso de la cooperativa de Wang Kuo-fan, a la que la gente llamaba
"cooperativa de pobretones" porque las veintitrés familias de
campesinos pobres que la integraban no poseían más que "tres patas de un
asno". Con sus propios esfuerzos, los miembros de esta cooperativa
lograron en tres años "arrancar a las montañas" gran cantidad de
medios de producción1, hazaña que conmovió hasta las lágrimas a no pocos
visitantes. He aquí, a mi juicio, la imagen de toda nuestra nación. ¿Por qué
los seiscientos millones de "pobretones" no van a poder,
________________
año se produciría en el plano nacional una lucha contra el `avance
temerario', lucha que mellaría el entusiasmo de las masas. Ambos hechos
influyeron considerablemente para que los derechistas desencadenaran su
frenética ofensiva. De ahí se deriva una lección:Ni la revolución socialista ni
la construcción socialista marchan viento en popa, y es preciso, por tanto,
prepararnos para hacer frente a las numerosas y grandes dificultades que puedan
surgir tanto en el terreno internacional como en el nacional. La situación
general en uno y otro terrenos nos es favorable; de esto podemos estar seguros.
Pero surgirán, sin duda, numerosas y grandes dificultades; tenemos que estar
preparados para enfrentarlas."
262
mediante sus propios esfuerzos, convertir a China, dentro de unas
décadas, en un próspero y poderoso país socialista? La riqueza de la sociedad
la crean los obreros, los campesinos y los intelectuales trabajadores. Siempre
que tomen en sus manos su propio destino, tengan una línea marxista-leninista
y, en vez de eludir los problemas, asuman una actitud dinámica para
resolverlos, podrán vencer cualquier dificultad que se les presente en el
mundo.
Gracias queremos dar, por último, al autor anónimo de este artículo.
Lleno de ardor y con un estilo vivaz, relata detalladamente el proceso de la
cooperativización en un territorio, con lo cual hace una contribución nada
pequeña a la empresa de la cooperativización a escala nacional. Esperamos que
de cada provincia, prefectura o distrito salga uno o varios artículos con una
calidad semejante.
(Nota a "Que el secretario del Partido ponga
manos a la obra y todos los militantes
se ocupen de
la cooperativización")
2
Puede decirse que, en China, este año de 1955 ha sido para mucha gente
un año de ruptura con los prejuicios. Si en la primera mitad del año muchos
seguían aferrándose tercamente a lo que creían sobre ciertas cuestiones, en la
segunda mitad ya no han podido mantener la misma actitud y han tenido que dar
crédito a lo nuevo. Por ejemplo, según ellos, era una mera ilusión la consigna
de "Realizar la cooperativización en tres años", formulada por las
masas; la cooperativización podía realizarse a un ritmo acelerado en el Norte,
pero no en el Sur; era imposible organizar cooperativas en los cantones
atrasados, en las zonas montañosas, en las zonas de minorías nacionales, en las
de población plurinacional y en los lugares azotados por calamidades naturales
; era fácil crear una cooperativa, pero difícil consolidarla; los campesinos
eran demasiado pobres para reunir fondos; los campesinos eran analfabetos y
entre ellos no había manera de encontrar tenedores de libros ; más cooperativas
significarían más líos ; el ritmo de la cooperativización había ido más allá
del nivel de conciencia de las masas y rebasado el nivel de experiencia de los
cuadros; la política de monopolio estatal de
263
compra y venta de cereales, que aplica el Partido, así como su política
de cooperativización, estaban enfriando el entusiasmo de los campesinos por la
producción ; la alianza obrero-campesina correría el riesgo de romperse si el
Partido Comunista no se apeaba inmediatamente en materia de cooperativización;
la cooperativización provocaría un excedente masivo de mano de obra, que no
hallaría dónde colocarse, y muchas otras cosas por el estilo. Prejuicios y nada
más que prejuicios. Como resultado de la crítica hecha en la VI Sesión Plenaria
(Ampliada) del VII Comité Central del Partido Comunista de China, celebrada en
octubre de 1955, estos prejuicios fueron totalmente barridos. Se observa ahora
un auge de la transformación socialista en todo el campo chino, lo que ha
regocijado y alentado a las masas. He aquí una profunda lección para todos los
comunistas: ¿Por que, hace unos meses, muchos organismos dirigentes permanecían
tan insensibles o tan poco sensibles a ese gran entusiasmo socialista latente
en las masas? ¿Por qué esa diferencia tan grande entre lo que pensaban los
dirigentes y lo que pensaban las masas? Tomando esto como una lección, ¿de qué
modo se debe tratar en adelante casos y problemas similares? La única respuesta
es: No divorciarse de las masas y saber percibir su entusiasmo yendo a la
esencia misma de las cosas.
(Nota a "En la llamada `aldea
atrasada' no todo es atrasado")
3
A aquellos que no creen posible consumar en tres años la organización de
cooperativas de tipo inferior en cada lugar individualmente considerado
(realizar la cooperativización en tres años fue una consigna lanzada por las
masas, pero criticada por los oportunistas), así como a quienes desconfían de
que en las regiones liberadas más tarde se pueda realizar la cooperativización
al mismo tiempo que en las regiones liberadas más temprano, les recomendamos
echar una mirada al caso de este cantón del distrito de Kunshan, provincia de
Chiangsú. Allí, para llevar a cabo la cooperativización, no se requirieron tres
años sino solamente dos. Esta no es una región liberada antigua, sino ciento
por ciento nueva, a pesar de lo cual se ha adelantado a muchas de las antiguas.
¿Qué
264
hacer en este caso? ¿Tirar de ella para atrás? Claro que no. A los
oportunistas no les queda otra alternativa que admitir su derrota. Existe,
latente en las masas, un extraordinario entusiasmo por el socialismo. Los que
sólo saben seguir los caminos rutinarios aun en los períodos de revolución, son
absolutamente incapaces de percibir este entusiasmo. Están ciegos, todo es
tinieblas delante de ellos. A veces llegan al colmo de señalar lo justo como
erróneo y confundir lo negro con lo blanco. ¿Acaso son pocas las personas de
este tipo con las que hemos tropezado? Ellas, que sólo saben seguir los caminos
trillados, subestiman siempre el entusiasmo del pueblo. Toda vez que aparece
una cosa nueva, la desaprueban y se precipitan a combatirla, sólo para admitir
más tarde su derrota y hacerse un poco de autocrítica. Pero, ante otra cosa
nueva, repiten de punta a cabo el mismo proceso. Esta es su manera de actuar
frente a todo lo nuevo. Tales gentes se ven siempre en una situación pasiva,
nunca avanzan en los momentos críticos y cada vez hay que darles un fuerte
empujón para que adelanten un paso. ¿Cuándo se logrará que estas personas
caminen por sí mismas y en forma aceptable? Existe un remedio contra ese mal :
pasar algún tiempo entre las masas con el fin de conocer lo que piensan y hacen
y, luego, extraer de ello las experiencias avanzadas y generalizarlas. He aquí
un eficaz remedio contra esa enfermedad arraigada que se llama desviacionismo
de derecha ; a quienes la padecen les aconsejamos que lo prueben.
(Nota a "Este cantón se ha
cooperativizado en dos años")
4
Este es un buen artículo; su lectura nos permite tener una idea del gran
entusiasmo con que los campesinos uigures siguen el camino de la
cooperativización. Ellos ya han formado cuadros para la cooperativización
semisocialista. Hubo quienes afirmaban que no era posible realizar la
cooperativización entre las minorías nacionales. Esto era incorrecto. Hemos
visto cómo los mongoles, los jui, los uigures, los miao, los chuang y otras
minorías nacionales han organizado un buen número de cooperativas, algunas de ellas
integradas por gente de varias nacionalidades,
265
todo esto con muy buenos resultados. He aquí una refutación a aquel
erróneo punto de vista propio de quienes miran por encima del hombro a las
minorías nacionales.
(Nota a "Los cuadros de cantón
y de aldea son capaces de dirigir
la creación de cooperativas")
5
Tenemos aquí un excelente artículo, de gran fuerza convincente. La
organización del Partido en esta localidad nunca vaciló en la cuestión de la
cooperativización. Apoyó firmemente a los campesinos más necesitados en su
demanda de fundar una cooperativa. De tal modo, éstos salieron vencedores en la
competencia con los campesinos medios acomodados; su cooperativa, pequeña en un
principio, se hizo grande; la producción aumentó anualmente, y toda la aldea se
cooperativizó en menos de tres años. Los campesinos medios acomodados habían
dicho: "¡Y esos pobretones pretenden establecer una cooperativa! Nunca se
ha visto volar una pluma hasta el ciclo." Pero la pluma ha volado nada
menos que hasta el cielo. Lo que está aquí presente es la lucha entre los dos
caminos : el socialista y el capitalista. En China, la economía de campesino
rico es muy débil (durante la reforma agraria se expropió a los campesinos
ricos aquellas tierras que tenían bajo explotación semifeudal; los antiguos
campesinos ricos, en su mayoría, ya no contratan mano de obra y están además
muy desprestigiados ante toda la sociedad); en cambio, los campesinos medios
acomodados y los relativamente acomodados poseen bastante fuerza y representan
entre el 20 y el 30 por ciento de la población rural. Un aspecto importante de
la lucha entre los dos caminos en el campo de China lo constituye la
competencia pacífica entre los campesinos pobres y campesinos medios
inferiores, por una parte, y los campesinos medios acomodados, por otra. Veamos
si, en dos o tres años, los que logran aumentar la producción son los
campesinos medios acomodados, que trabajan individualmente, o los campesinos
pobres y campesinos medios inferiores organizados en cooperativas. A1
principio, sólo una parte de los campesinos pobres y de los campesinos medios
inferiores - aquellos que están ya organizados en cooperativas - compite con
los campesinos medios acomoda-
266
dos, que trabajan en forma individual, en tanto que la mayoría permanece
a la expectativa. Se trata de una disputa entre las dos partes por ganarse a
las masas. Detrás de los campesinos medios acomodados están los terratenientes
y campesinos ricos, que los respaldan unas veces abiertamente y otras en forma
disimulada. Del lado de las cooperativas está el Partido Comunista, cuyos
militantes deben apoyarlas con la misma firmeza con que lo hicieron los
comunistas de la aldea de Nantsuichuang, distrito de Anyang. Lamentablemente,
no todas las células rurales del Partido han actuado de ese modo, y de ahí la
confusión creada. En primer lugar, está de por medio un problema de opinión
pública, cual es el de si una pluma puede o no volar hasta el cielo.
Naturalmente, éste es un problema de gran importancia. ¿Quién, en miles de
años, ha visto jamás una pluma volar hasta el cielo? Que esto fuera imposible
parecía ser un axioma. De no haber sido criticado por el Partido, ese
"axioma" habría desorientado a muchos campesinos pobres y campesinos
medios inferiores. Por lo que respecta, en segundo lugar, a los cuadros y, en
tercero, a recursos materiales como los préstamos, las cooperativas habrían
tropezado con graves dificultades de no haber contado con el apoyo del Partido
y del Estado. Que los campesinos medios acomodados se atrevieran a difundir
vetustos axiomas tales como el de que "una pluma no puede volar hasta el
cielo", se debió a que la producción de las cooperativas aún no se había
incrementado, las cooperativas pobres distaban de haber alcanzado la
prosperidad y las aisladas y escasas cooperativas existentes no se habían
multiplicado hasta contarse por decenas y centenares de miles ; se debió,
finalmente, a que el Partido no había procedido aún a divulgar, en escala
nacional y a tambor batiente, las ventajas de la cooperativización, ni había
señalado en términos explícitos que, en la época del socialismo, ya no tiene
validez el vetusto axioma de que "una pluma no puede volar hasta el
ciclo". Los pobres se están librando de su antiguo estado. El viejo
sistema se halla moribundo y otro nuevo nace ahora. En efecto, las plumas
pueden volar hasta el cielo. Esto ya se ha hecho realidad en la Unión
Soviética, está ocurriendo ahora en China y va a suceder en el resto del mundo.
Si numerosas organizaciones locales de nuestro Partido no prestaron un decidido
apoyo a los campesinos más necesitados, la culpa no fue exclusivamente de
ellas, pues hasta entonces no se había propinado, al nivel máximo, un golpe
mortal a las ideas oportunistas, no se había elaborado un plan global para la
cooperativización ni reforzado la dirección del movimiento en todo el país. En
el curso de este año
267
hemos hecho todo esto, y la situación ha cambiado por completo en unos
pocos meses. Las grandes masas que estaban a la expectativa se han pasado, por
grupos enteros, al lado de la cooperativización. También los campesinos medios
acomodados han cambiado de tono. Algunos han solicitado su ingreso en las
cooperativas, en tanto que otros se disponen a hacerlo. Ni los más obstinados
se atreven ya a seguir parloteando acerca de si una pluma puede o no volar
hasta el cielo. Los terratenientes y campesinos ricos han perdido por completo
sus ínfulas. A todo esto ha contribuido también el castigo que el gobierno
popular infligió a cierto número de contrarrevolucionarios que alteraban el
orden público y saboteaban la cooperativización. En resumen, el segundo
semestre de 1955 ha sido testigo de un cambio sustancial en la correlación de
las fuerzas de clase en nuestro país: El socialismo va en pleno ascenso
mientras que el capitalismo está sufriendo una brusca caída. Con los esfuerzos
que hagamos durante un año más, el de 1956, habremos echado en lo fundamental
los cimientos para las transformaciones socialistas del período de transición.
(Nota a "¿Quién ha dicho que una
pluma no puede volar hasta el cielo?")
6
Los oportunistas de derecha dentro del Partido, que se hallan presentes
casi en todas partes y que impiden a las grandes masas de campesinos pobres y
campesinos medios inferiores seguir el camino de la cooperativización, actúan
de concierto con las fuerzas capitalistas del ámbito social. Puede decirse que
este artículo es un cuadro preciso de semejante situación. El autor condena con
extrema indignación a los oportunistas y brinda su apoyo a los campesinos más
necesitados. Algunas personas, no obstante llevar el título de comunistas,
muestran muy poco interés por las tareas socialistas que se tienen hoy
enfrente. Lejos de apoyar a las masas rebosantes de entusiasmo, les echan
baldes de agua fría. En China, 1955 es un año decisivo para la lucha entre el
socialismo y el capitalismo. Donde esta batalla decisiva se manifestó primero
fue en las tres reuniones realizadas por el CC del PCCh en mayo, julio y
octubre. En la primera mitad del año en curso, la atmósfera era sumamente
mefítica y el ciclo estaba cargado de nubarrones.
268
Pero, en la segunda mitad, la situación ha cambiado completamente y la
atmósfera ya es otra; respondiendo al llamamiento del CC, decenas de millones
de familias campesinas se han puesto en movimiento para llevar a cabo la
cooperativización. Hasta el momento en que el redactor escribe estas líneas,
más de sesenta millones de familias campesinas en todo el país se han
incorporado a las cooperativas. Esto semeja una furiosa marejada que barre con
todos los ogros y demonios. Toda clase de gente, en el contexto de la sociedad,
se ha revelado con nitidez en sus verdaderos colores. Lo mismo ha sucedido en
el Partido. Pasado este año, la victoria del socialismo estará
considerablemente asegurada. Naturalmente, nos esperan muchas batallas y
debemos redoblar nuestros esfuerzos en el combate.
(Nota a "La
maléfica tendencia
oportunista declina mientras asciende
la sana tendencia
socialista")
7
También éste es un artículo muy interesante. Casi por todas partes se
advierte la presencia de oportunistas, que tratan de detener la corriente. Pero
ésta jamás podrá ser detenida; el socialismo avanza triunfalmente por doquier,
dejando atrás todos los obstáculos. Es así como, diariamente, progresa la
sociedad y se transforma la ideología de la gente, sobre todo cuando la
revolución se encuentra en ascenso.
(Nota a "Los familiares de obreros
actúan con extraordinario entusiasmo
en la cooperativización")
8
Este es un relato emocionante. Esperamos que todos lo lean detenidamente
y, en particular, aquellos camaradas que no creen en el entusiasmo de las
amplias masas campesinas por seguir el camino socialista, así como aquellos
que, por el menor motivo, quieren "abatir" de una cuchillada las
cooperativas. Actualmente, en todo el campo chino, los factores socialistas
crecen cada día y cada hora ; las grandes masas
269
campesinas exigen organizarse en cooperativas y de su seno está
surgiendo un gran número de líderes inteligentes, capaces, ecuánimes y activos.
Esta situación es muy alentadora. Ahora bien, la mayor laguna reside en que la
dirección del Partido en muchos lugares no ha tomado la iniciativa de ponches a
la altura de la situación. Nuestra tarea actual es hacer que los comités
locales del Partido a todos los niveles, de conformidad con la posición
marxista-leninista, tomen la iniciativa en este asunto, asumiendo la
responsabilidad de todo el movimiento de cooperativización agrícola y
dirigiéndolo con dinamismo, entusiasmo, afecto y total dedicación. No debe
repetirse la historia del Señor Ye, que tanta pasión tenía por los dragones ;
luego de hablar durante muchos años de socialismo, no debe uno ponerse pálido
cuando se le presenta a la puerta el mismísimo socialismo.
(Nota a "Una cooperativa establecida
por las propias masas contra la
voluntad de los
dirigentes")
9
La línea que sigue esta localidad es correcta. En el cantón se han
establecido cinco cooperativas de producción agrícola, siete asociaciones de
equipos de ayuda mutua, tres equipos permanentes de ayuda mutua y catorce
temporales. Ellos envuelven a un 98,4 por ciento de las familias campesinas que
deben ser organizadas. Hasta el mes de diciembre de 1954, la célula del Partido
en este cantón no había centrado su trabajo de dirección en el movimiento de
ayuda mutua y cooperación y sus miembros temían las dificultades que suponía
dirigir los equipos de ayuda mutua. En vez de actuar según la consigna de
"Que el secretario del Partido ponga manos a la obra y todos los
militantes se ocupen de la cooperativización", la célula descargaba todo
en el grupo de trabajo (enviado allí, seguramente, por una instancia superior).
Ahora, en todo el país, siguen siendo bastante numerosas las células rurales
que se encuentran en semejante estado de debilidad e incompetencia en cuanto se
refiere a la cooperativización agrícola. Y no sólo se trata de células, sino
posiblemente también de algunos comités del Partido situados más arriba. He
aquí el meollo del problema. Que la transformación socialista de nuestra
agricultura pueda marchar a la par de la industriali-
270
zación del país y que el movimiento de cooperativización pueda
desarrollarse sanamente, reduciendo al mínimo los desaciertos y asegurando el
aumento de la producción, depende de si los comités locales del Partido a todos
los niveles saben o no pasar, con rapidez y en forma correcta, a centrar en
esta tarea su trabajo de dirección. E1 envío de grupos de trabajo es necesario,
pero debe quedar claro que su misión consiste en ayudar a las organizaciones
locales del Partido y no en ocupar su sitio ahorrándoles todo esfuerzo físico y
mental y haciéndoles descargar todo en ellos. Este cantón de la provincia de
Kuichou logró grandes éxitos en sólo algo más de cinco meses, contados a partir
de diciembre de 1954, cuando allí se operó un cambio de actitud en el trabajo.
Ahora, la célula del Partido, en lugar de descargar todo en el grupo de
trabajo, ha puesto ella misma manos a la obra y sus miembros ya no temen las
dificultades. Un cambio como éste depende, ante todo, de los secretarios de los
comités del Partido a los diversos niveles - de provincia y región autónoma,
prefectura y prefectura autónoma, distrito y distrito autónomo y de territorio
- así como de los secretarios de célula. Ellos deben asumir toda la tarea de la
cooperativización agrícola. No sólo no podrán cumplirla, sino que, además,
provocarán muchos desbarajustes si andan con miedo a crearse molestias y
dificultades y si, en vez de dedicarse en persona a una tarea tan grande como
la que enfrentan, la confían exclusivamente a los departamentos de trabajo rural
o a los grupos de trabajo.
(Nota a "Cómo se ha desplegado el movimiento
de ayuda mutua y cooperación bajo la
dirección de la célula del Partido en el
cantón de Chungsin, distrito de Fengkang")
10
E1 autor del presente artículo dice que, a raíz de la reunión conjunta
de los directores de cooperativas convocada por el distrito, la cooperativa que
es tema de este trabajo ha implantado, sobre la base del antiguo sistema de
encargo de faenas agrícolas específicas, el nuevo sistema de encargo de faenas
agrícolas para toda una temporada. Esto muestra la enorme importancia de la
dirección a nivel de distrito. Esperamos que
271
el organismo dirigente de cada uno de los dos mil y varios cientos de
distritos del país siga de cerca la dinámica de la cooperativización en su
distrito, sepa descubrir los problemas y encontrarles solución y celebre
oportunamente reuniones de los directores de todas las cooperativas o de las
cooperativas selectas del distrito para adoptar decisiones y ponerlas
rápidamente en ejecución. No hay que dejar que los problemas se amontonen,
ocasionando una cantidad de complicaciones, para enfrentar sólo entonces su
solución. Los dirigentes deben estar a la cabeza y no a la zaga del movimiento.
Dentro de cada distrito, el principal papel dirigente corresponde al comité
distrital del Partido.
(Nota a "Encargo
de faenas
agrícolas para toda una temporada")
11
Este material tiene una extraordinaria fuerza persuasiva. El sano
cumplimiento de la cooperativización en un lugar dado depende de las políticas
del Partido y de sus métodos de trabajo. No será muy difícil llevar a feliz
término la cooperativización y lograr el incremento de la producción siempre
que nuestro Partido adopte políticas correctas en lo tocante a la
cooperativización y que, al movilizar a las masas para su ingreso en las
cooperativas, no recurra a métodos autoritarios o simplistas, sino que les explique
las razones, analice la situación para ellas y se base por entero en su libre
consentimiento. La aldea de Tungchuankou, distrito de Singtai, provincia de
Jopei, queda en una antigua zona liberada. Ya antes de 1952, todas sus setenta
familias se habían organizado en equipos de ayuda mutua; la aldea contaba con
una fuerte célula del Partido y con un dirigente de tanto prestigio entre las
masas como Wang Chi-chi. Estaban dadas, pues, todas las condiciones. Fue por
eso que en el año 1952 pudo construir su cooperativa en sólo un mes y unos
días, dando así término a la cooperativización semisocialista. ¿Qué deben hacer
aquellas aldeas que no tienen condiciones tan propicias? Preparar las
condiciones, lo que puede hacerse en unos meses, en un año o un poco más. Las
condiciones pueden prepararse en la marcha misma del trabajo. Crear algunas
cooperativas pequeñas es preparar las condiciones para la cooperativización de
toda una aldea, todo un cantón o
272
todo un territorio. Este material sobre la aldea de Tungchuankou explica
enfáticamente, además, cómo la célula del Partido debe realizar su labor de
propaganda y educación entre las masas y cómo debe apoyarse en ellas para que
creen cooperativas por iniciativa propia. En esta labor merece suma atención lo
que se ha dado en llamar "propaganda de reverso"2. Respecto al
problema de organización y supervisión del trabajo, este material relata todas
las vicisitudes que dicha cooperativa experimentó, y muestra los inmensos
logros obtenidos en el aumento anual de la producción. Los hechos han
demostrado que esta cooperativa es sana. El principal criterio para juzgar si
una cooperativa es sana consiste en ver si incrementa su producción y hasta qué
punto lo consigue.
(Nota a "Toda la aldea se ha cooperativizado en sólo un mes y unos
días")
12
Este material nos señala una verdad: Es posible poner en orden cualquier
cooperativa que se encuentre en situación caótica. Como los integrantes de las
cooperativas son todos campesinos trabajadores, llegarán finalmente a
entenderse, sean cuales fueren las divergencias entre sus diversas capas. El
caos en que, durante cierto tiempo, estuvieron sumidas algunas cooperativas, se
debió exclusivamente a que el Partido no ejerció la dirección ni explicó a las
masas sus políticas y métodos. "Ya sabemos que es bueno establecer una
cooperativa. Pero lo que pasa es que, una vez establecida, nadie se preocupa de
nosotros, ni el comité distrital del Partido, ni el territorial, ni la célula.
No se dignan venir a nuestra cooperativa, tal vez porque les repugna la pobreza
de nuestra aldea, donde no pueden comer bien ni alojarse cómodamente." Es
ésta y no otra la razón por la cual se ha producido eso que se ha dado en
llamar caos. La ausencia de dirección del Partido no puede sino dar origen al
caos. Tan pronto como se hace presente esa dirección, el caos desaparece. Este
material plantea, además, la pregunta de si se puede o no establecer
cooperativas en las aldeas atrasadas. La respuesta que da es afirmativa. La
cooperativa a que se refiere el autor se halla precisamente en una aldea de ese
tipo. Existen en todo
273
el país más o menos un 5 por ciento de aldeas atrasadas; debemos
establecer cooperativas en todas ellas, acabando con su atraso en el mismo
curso de la lucha por la cooperativización.
(Nota a "Se ha puesto en orden una
cooperativa donde reinaba el caos")
13
Se trata de un problema grave y de carácter general, al que deben
prestar gran atención los comités del Partido a todos los niveles y los
camaradas enviados al campo para orientar el trabajo de cooperativización. Es
preciso implantar, en los cuerpos dirigentes de las cooperativas, el predominio
de los actuales campesinos pobres y nuevos campesinos medios inferiores,
tomando como fuerza auxiliar a los antiguos campesinos medios inferiores y a
los nuevos y antiguos campesinos medios superiores. Sólo así se podrá, en
conformidad con la política del Partido, alcanzar la unidad entre los
campesinos pobres y los campesinos medios, consolidar las cooperativas,
desarrollar la producción y realizar correctamente la transformación socialista
en todo el campo. En ausencia de esta condición, será imposible alcanzar la
unidad entra los campesinos medios y los pobres, consolidar las cooperativas,
desarrollar la producción y realizar la transformación socialista en todo el
campo. Muchos camaradas todavía no comprenden esto. Según ellos, durante la
reforma agraria fue imperativo asegurar el predominio de los campesinos pobres,
porque éstos, que representaban el 50, el 60 e incluso el 70 por ciento de la
población rural, todavía no habían ascendido a la condición de campesinos
medios, mientras que los campesinos medios vacilaban Frente a la reforma
agraria, de donde se desprendía la necesidad real de establecer dicho
predominio. Pero ahora, dicen, nos hallamos en el período de la transformación
socialista de la agricultura y la mayoría de los antiguos campesinos pobres ya
se han convertido en nuevos campesinos medios; además, los antiguos campesinos
medios poseen mayor cantidad de medios de producción, de suerte que la escasez
de éstos en las cooperativas resultaría imposible de superar sin la
participación de ellos. Por lo tanto, concluyen, no conviene lanzar ahora la
consigna de cimentarse en los campesinos pobres, de implantar su predominio,
pues tal con-
274
signa redundaría en perjuicio de la cooperativización. Nosotros creemos
que esta opinión es errónea. Si la clase obrera y el Partido Comunista se
proponen transformar completamente, dentro del espíritu del socialismo y
conforme al sistema socialista, la propiedad privada pequeño-campesina de los
medios de producción en todo el campo, únicamente podrán lograrlo con relativa
facilidad cimentándose en las grandes masas de campesinos pobres, que antes
eran semiproletarios ; de lo contrario, será muy difícil. Esto se explica
porque los semiproletarios del campo son menos apegados a la propiedad privada
pequeño -campesina de los medios de producción y más receptivos a la
transformación socialista. La mayoría de ellos se han convertido en nuevos
campesinos medios, pero los más de éstos - excepto los acomodados - tienen una
conciencia política más alta que los antiguos campesinos medios y guardan
frescas en la memoria las penurias del pasado. En cuanto a los antiguos
campesinos medios inferiores, su posición económica y su actitud política son
más o menos cercanas a las de los nuevos campesinos medios inferiores, pero
diferentes de las de los nuevos y antiguos campesinos medios superiores, es
decir, de los campesinos medios acomodados o relativamente acomodados. Por
consiguiente, en el curso de la cooperativización debemos prestar la atención
debida a los tres sectores más receptivos a la transformación socialista, a
saber: 1) los campesinos pobres, que se hallan aún en dificultades, 2) los
nuevos campesinos medios inferiores y 3) los antiguos campesinos medios
inferiores; a todos ellos hay que conducirlos, antes que a otros, a ingresar en
las cooperativas por grupos y etapas. Además, debemos seleccionar de entre
ellos - en particular, de entre los dos primeros sectores - a cierto número de
personas que tengan una conciencia política más elevada y una mayor capacidad
de organización, para prepararlas como fuerza vertebral dirigente de las
cooperativas. Esto no significa que haya que determinar de nuevo la pertenencia
de clase en las zonas rurales; se trata de una orientación que deben observar
cuidadosamente, en el curso de la cooperativización, las células del Partido y
los camaradas enviados al campo para guiar el trabajo; esta orientación debe
darse a conocer públicamente a las masas campesinas. No es que opinemos que los
campesinos medios acomodados no puedan ingresar en las cooperativas; lo que sí
sostenemos es que sólo se los admita cuando hayan
elevado su conciencia socialista y estén dispuestos a ingresar
en ellas y a aceptar la dirección de los campesinos pobres (de los
actuales campesinos pobres y todos
los nuevos campesinos
medios inferiores que antes eran campesinos pobres); si no
quieren ingresar, no
275
debemos forzarlos echando el ojo únicamente a sus bestias y aperos de
labranza. Los que ya ingresaron pueden quedarse si ése es su deseo. Para con
los que soliciten retirarse, conviene hacer un trabajo de persuasión y, si son
convencidos, mantenerlos en la cooperativa. Tal como demuestra lo sucedido con
numerosas cooperativas fundadas por campesinos pobres y campesinos medios
inferiores, es posible crear una cooperativa así sean pocos los medios de
producción con que se cuente. Tampoco opinamos que ningún campesino medio
acomodado pueda ser cuadro de una cooperativa. Puede llegar a serlo uno que
otro, siempre que tenga un alto nivel de conciencia socialista, sea ecuánime y
competente y goce de la estimación de la mayoría de los miembros de la
cooperativa. Sin embargo, es indispensable implantar en las cooperativas el
predominio de los campesinos pobres (repitamos: de los actuales campesinos
pobres y de todos los nuevos campesinos medios inferiores que antes eran
campesinos pobres, los cuales constituyen, juntos, la mayoría o la abrumadora
mayoría de la población rural). A ellos les debe corresponder alrededor de dos
tercios en los cuerpos dirigentes, en tanto que los campesinos medios (los
antiguos campesinos medios inferiores y los nuevos y antiguos campesinos medios
superiores) deben participar aproximadamente con un tercio, pero no más. Como
principio rector, las cooperativas deben seguir la política de beneficiar tanto
a los campesinos pobres como a los campesinos medios y no lesionar los
intereses ni de unos ni de otros. También esto requiere implantar el predominio
de los campesinos pobres. En las cooperativas donde prevalecen los campesinos
medios, siempre se posterga a los campesinos pobres y se lesiona sus intereses.
La experiencia del cantón de Kaoshan, distrito de Changshá, provincia de Junán,
demuestra plenamente la necesidad y la posibilidad de establecer el predominio
de los campesinos pobres y de unirse firmemente, sobre esta base, con los
campesinos medios, al tiempo que alerta sobre lo peligroso que sería actuar de
otro modo. El autor de este texto comprende a fondo la línea del Partido. Es
correcto el método adoptado en ese cantón: cumplir primero la urgente tarea de
aumentar la producción y establecer luego el predominio de los campesinos pobres
en la dirección. Como resultado de ello, los campesinos pobres han levantado la
Frente y los campesinos medios han aceptado gustosos su dirección. El autor nos
expone otra cuestión de importancia: ¿Hay que disolver las cooperativas en las
que reina el caos o revisarlas para que del caos pasen al camino sano? ¿Es
posible poner en orden y consolidar cooperativas así? El autor nos demuestra,
de manera muy
276
convincente, que no se debe disolver las "cooperativas de tercera
categoría", sino someterlas a una revisión. Mediante este trabajo es
perfectamente posible transformarlas en cooperativas de primera categoría.
Experiencias similares se han presentado en muchos lugares del país y no sólo
en el cantón de Kaoshan, distrito de Changshá.
(Nota a "Cómo el predominio en la Cooperativa
de Producción Agrícola de Wutang, cantón
de Kaoshan, distrito de Changshá, pasó
de manos de los campesinos medios a
manos de los campesinos pobres")
14
El problema del cual trata este texto tiene un significado general. Hay
que unirse con los campesinos medios; es erróneo no hacerlo. Mas, ten quiénes
deben apoyarse la clase obrera y el Partido Comunista en las zonas rurales para
unirse con los campesinos medios y llevar a cabo la transformación socialista
en todo el campo? Desde luego que en los campesinos pobres, únicamente. Esto
fue así en el pasado, cuando se sostuvo la lucha contra los terratenientes para
realizar la reforma agraria, y también es así hoy, cuando se desarrolla la
lucha contra los campesinos ricos y demás factores de capitalismo para llevar a
cabo la transformación socialista de la agricultura. En ambos períodos
revolucionarios, los campesinos medios se muestran vacilantes en la etapa inicial.
Sólo se pasan al lado de la revolución cuando ven con claridad la tendencia
general de los acontecimientos, el inminente triunfo de la revolución. Los
campesinos pobres deben realizar un trabajo con los campesinos medios y
ganárselos, de modo que la revolución cobre cada día mayor amplitud hasta
alcanzar la victoria final. En los actuales comités administrativos de las
cooperativas de producción agrícola, tal como en las asociaciones campesinas
del pasado, deben figurar antiguos campesinos medios inferiores y cierto número
de nuevos y antiguos campesinos medios superiores que tengan representatividad
y una conciencia política relativamente alta. Con todo, no conviene que sean
muy numerosos, sino que constituyan sólo un tercio aproximadamente. Los dos tercios
restantes deben corresponder a los campesinos pobres (los actuales campesinos
pobres y los
277
nuevos campesinos medios inferiores que antes eran campesinos pobres).
Como regla general, los cargos principales en las cooperativas deben ser
ejercidos por los campesinos pobres (repitamos: los actuales campesinos pobres
y todos los nuevos campesinos medios inferiores que antes eran campesinos
pobres), aunque también los pueden desempeñar los antiguos campesinos medios
inferiores y algunos de los nuevos y antiguos campesinos medios superiores que
tengan una conciencia política muy alta y sean realmente ecuánimes y
competentes. Nosotros no debemos ver como algo insular, sino como algo que
indica un fenómeno generalizado, el hecho de que, en el distrito de Fuan,
provincia de Fuchién, entre una cooperativa dirigida por campesinos pobres y
otra dirigida por campesinos medios haya diferencia de actitudes hacia la causa
socialista.
(Nota a "Lecciones derivadas
del surgimiento de una `cooperativa de campesinos medios' junto a otra
'cooperativa de campesinos pobres' en el distrito de Fuan")
15
Este material merece, por su utilidad, la atención de todos. Retrata el
comportamiento de las diversas capas sociales del campo en la
cooperativización. Los campesinos pobres son los más entusiastas. Muchos
campesinos medios desean "esperar y ver qué pasa" y prefieren
"quedarse afuera y sin amarras". Se preocupan, ante todo, por saber
si saldrán perdiendo o no al aportar sus medios de producción a la cooperativa,
para proceder en consecuencia. Muchos campesinos medios acomodados son sumamente
reacios a la cooperativización ; los peores de ellos venden sus medios de
producción, transfieren furtivamente su dinero u organizan falsas cooperativas
y unos pocos llegan a perpetrar fechorías en confabulación con los
terratenientes y campesinos ricos. Esperamos que todos los camaradas que se
dedican al trabajo rural se preocupen de observar y analizar, en sus
respectivos lugares, el comportamiento de las diversas capas sociales a fin de
adoptar las medidas políticas que aconsejen las circunstancias. Este texto hace
notar la errónea tendencia a prestar atención sólo a las cooperativas
descuidando los equipos de ayuda mutua y sugiere proceder con una visión de
conjunto; esto es correcto. "Crear una red de ayuda mutua y
278
cooperación" es una buena medida; conlleva la idea de tomar en
consideración tanto las cooperativas como los equipos de ayuda mutua y la de
que las cooperativas ayuden realmente a los equipos y a las explotaciones
individuales a superar sus actuales dificultades en la producción. Hay que
hacer llegar inmediatamente a las entidades de base el fondo de ayuda a los
campesinos pobres. Es necesario anunciar a los campesinos pobres que aún no han
ingresado en las cooperativas que podrán beneficiarse del fondo en el mismo
momento en que se incorporen a ellas.
(Nota a "Nueva situación, nuevos problemas")
16
La orientación que aplica esta cooperativa es acertada. Las demás deben
seguir su ejemplo. En sus resoluciones y directivas para la cooperativización,
las autoridades provinciales han de señalar el deber en que se hallan todas las
cooperativas de ayudar a resolver las dificultades a las viudas, los huérfanos
y los ancianos desamparados y otros miembros que carezcan de fuerza de trabajo
(fue correcto admitirlos en las cooperativas), así como a aquellos que,
contando con fuerza de trabajo, lleven de todos modos una vida muy difícil. En
la actualidad, son muchas las cooperativas que están desprovistas del espíritu
socialista de ayuda a las familias necesitadas y que, incluso, llegan a excluir
a los campesinos pobres; esto es completamente erróneo. El gobierno acaba de
crear un fondo de ayuda a los campesinos pobres, que contribuirá a remediar su
escasez de animales de tiro y de aperos agrícolas; pero esto aún es poco para
librar de dificultades a aquellas familias de campesinos pobres que carecen de
brazos, así como para solucionar por entero la escasez de medios de
subsistencia que algunos hogares campesinos soportan durante la temporada en
que los cultivos están aún en ciernes. Estas dificultades sólo podrán ser
resueltas apoyándose en la fuerza de las grandes masas de las cooperativas.
(Nota a "Como la célula del Partido en el
cantón de Chingfeng, distrito de Siangtan,
ayuda a los miembros de la
cooperativa
más necesitados a superar sus dificultades")
279
17
Este es un relato muy interesante. El socialismo, este fenómeno nuevo,
sólo puede nacer en medio de una seria lucha contra lo viejo. En un período
determinado, un sector de personas de la sociedad muestra gran obstinación por
seguir su viejo camino. Pero, en otro, ellas mismas pueden cambiar de actitud y
dar su aprobación a lo nuevo. En el primer semestre de 1955, la gran mayoría de
los campesinos medios acomodados se manifestó contraria a la cooperativización
; sin embargo, en este semestre, una parte de ellos ha cambiado de actitud y
manifestado el deseo de ingresar en las cooperativas, aunque algunos lo han
hecho sólo con el propósito de escalar su dirección. Otra parte, sumamente
vacilante, no está, en el fondo, muy dispuesta a ingresar, aunque de palabra
manifiesta ese deseo. Y un tercer grupo se obstina en permanecer a la
expectativa. Respecto al ingreso de los campesinos medios acomodados en las
cooperativas, las organizaciones del Partido en el campo deben ser pacientes. A
fin de implantar, en los cuerpos dirigentes, el predominio de los campesinos
pobres y los nuevos campesinos medios inferiores, es más bien ventajoso que una
parte de los campesinos medios acomodados tarde un poco en ingresar en las
cooperativas.
(Nota a "Ellos han elegido resueltamente el camino de la
cooperativización")
18
El trabajo político es la arteria vital de todo trabajo económico. Esto
es particularmente cierto en un período de transformación radical del sistema
económico de la sociedad. El movimiento de cooperativización agrícola implica,
desde su propio comienzo, una seria lucha ideológica y política. No se puede
crear cooperativa alguna sin pasar por esta lucha. Para edificar un sistema
social completamente nuevo en el mismo sitio del viejo sistema, hay que limpiar
el terreno. Las supervivencias de la vieja ideología, reflejo del viejo
sistema, forzosamente subsisten por largo tiempo en la mente de los hombres y
no desaparecen
280
con facilidad. Una cooperativa, aunque establecida ya, tiene que pasar
por una serie de luchas para lograr su consolidación, e incluso luego de
consolidada puede venirse abajo al menor relajamiento de sus esfuerzos. Es así
corno la cooperativa de Sanlousi, distrito de Sieyu, provincia de Shansí,
estuvo a punto de sucumbir, precisamente por haber aflojado los esfuerzos
después de su consolidación. La cooperativa no pudo superar la crisis y retomar
su avance sino cuando la organización local del Partido hizo la autocrítica de
sus errores y procedió de nuevo a educar a los miembros de la cooperativa en el
espíritu de lucha contra el capitalismo y por el fortalecimiento del
socialismo, reemprendiendo así su trabajo político. Repudiar las espontáneas
tendencias capitalistas, caracterizadas por el egoísmo, y promover el espíritu
socialista según el cual toda palabra y toda acción deben guiarse por el
principio de unidad de los intereses colectivos y los individuales, tales son
las garantías ideológicas y políticas para la transición gradual de la dispersa
economía pequeño-campesina a la gran economía cooperativa. Se trata de un duro
trabajo que debe llevarse a cabo muy concreta y minuciosamente, de acuerdo a la
experiencia vivida por los campesinos y no de un modo burdo y simplista. Debe
realizarse en combinación con el trabajo económico y no aisladamente. Al
respecto hemos adquirido a escala nacional una experiencia bastante rica. Casi
todos los textos de la presente colección han puesto de manifiesto este rasgo
particular de nuestro trabajo político.
(Nota a "Una grave lección")
19
El punto de vista que anima a este texto es correcto. Las cooperativas
deben acentuar la necesidad de hacer bien el trabajo político. La tarea
fundamental dentro de este trabajo consiste en inculcar constantemente a las
masas campesinas las ideas socialistas y criticar la tendencia al capitalismo.
(Nota a "El trabajo político en la
cooperativa de Changkuochuang")
281
20
Una situación como la que aquí se describe debe llamarnos la atención.
Entre los campesinos acomodados se observa una grave tendencia al capitalismo.
Ella se desbordará si aflojamos en lo más mínimo nuestro trabajo político entre
los campesinos, ya sea en el curso del movimiento de cooperativización o
durante un largo período posterior.
(Nota a "Hay que librar una resuelta
lucha contra la tendencia al capitalismo")
21
Este texto, magnífica exposición de una experiencia obtenida en la
revisión de cooperativas, merece ser recomendado. El alumbramiento de un nuevo
sistema social viene siempre acompañado de clamores y gritos; se trata de
propagar la superioridad del nuevo sistema y condenar el carácter retrógrado
del viejo. La transformación socialista, titánica empresa que abarca a más de
quinientos millones de campesinos, no es posible realizarla en un ambiente de
calma ; exige de nosotros, los comunistas, un trabajo de propaganda y educación
paciente, vivaz y accesible entre las grandes masas campesinas, que todavía
cargan con los fardos del viejo sistema. Esta labor está realizándose ahora en
todo el país, y muchos de los camaradas que se dedican al trabajo rural se han
revelado como buenos propagandistas. Es excelente el método de "cuatro
comparaciones y cinco cálculos"3 descrito en este artículo, pues hace
comprender de inmediato a los campesinos cuál de los dos sistemas sociales es
el bueno y cuál el malo. Es un método muy convincente. No se parece en nada al
que usan aquellos camaradas que, incompetentes en el trabajo de propaganda, no
saben más que decir de manera simplista: "Ustedes, o siguen el camino del
Partido Comunista o el de Chiang Kai-shek", recurriendo a espantajos para
presionar al público, sin tener en sus manos nada que le despierte interés.
Este método supone, por el contrario, analizar
282
las cosas detalladamente, basándose en la experiencia de los campesinos
de la localidad; de ahí su gran fuerza persuasiva.
(Nota a "Magnífica experiencia obtenida
en la revisión de cooperativas")
22
El sabotaje de la cooperativización por parte de los
contrarrevolucionarios es un fenómeno generalizado y de ninguna manera
exclusivo del Quinto Territorio del distrito de Tuyun, provincia de Kuichou ;
sin embargo, rara vez hemos visto este fenómeno expresado en publicaciones
análogas de otras provincias. En el curso de la cooperativización, todos los
camaradas que se dedican al trabajo rural deben prestar plena atención a la
lucha contra las actividades de zapa de los contrarrevolucionarios. Deben seguir
el ejemplo de dicho territorio estableciendo en las cooperativas grupos de
seguridad que tengan como núcleo a miembros del Partido y de la Liga de la
Juventud. Es absolutamente indispensable que los comités territoriales del
Partido, actuando bajo la dirección y supervisión de los comités distritales,
hagan una investigación de los contrarrevolucionarios y otros elementos nocivos
que se hayan infiltrado en los cuerpos dirigentes de las cooperativas, los
expulsen y les apliquen las medidas punitivas del caso, a lo que se procederá
luego de haber estudiado la situación, hecho una labor de propaganda y
explicación dentro y fuera del Partido y logrado que las masas eleven su
vigilancia contra las actividades de sabotaje de los contrarrevolucionarios.
Sin embargo, sólo se debe expulsar a los contrarrevolucionarios y elementos
nocivos comprobados y de ningún modo calificar de gentes malas a las que son
buenas o adolecen de ciertos defectos. Sobre todo, las medidas punitivas deben
ser apropiadas y estar sujetas a la ratificación de las autoridades
distritales.
(Nota a "Hay que luchar firmemente
contra las actividades de zapa
de los contrarrevolucionarios")
283
23
Con miras a construir una gran sociedad socialista, es de suma
importancia movilizar a la gran masa de mujeres para que se incorpore a la
actividad productiva. En la producción, hombres y mujeres deben recibir igual
remuneración por igual trabajo. La auténtica igualdad entre uno y otro sexo
sólo se podrá alcanzar en el proceso de la transformación socialista de la
sociedad en su conjunto.
(Nota a "Las mujeres han
marchado al frente laboral")
24
Es éste un material muy bueno, que puede servir de referencia para las
distintas localidades. Los jóvenes constituyen la fuerza más activa y vigorosa
de la sociedad. Son los más ansiosos de aprender y los menos contagiados de
ideas conservadoras, lo cual es cierto sobre todo en la época del socialismo.
Esperamos que las organizaciones del Partido en todos los lugares, en
colaboración con las organizaciones de la Liga de la Juventud, se preocupen de
cómo poner en juego particularmente las energías de los jóvenes, y que no los
midan con el mismo rasero que a los demás, pasando por alto sus características
peculiares. Desde luego, los jóvenes, a su vez, tienen que aprender de la gente
de mayor edad y, en lo posible, asegurarse su aprobación antes de emprender
diversas actividades útiles. La gente de mayor edad tiene más ideas
conservadoras y con frecuencia obstruye las actividades progresistas de los
jóvenes; sólo se convence cuando éstos han logrado éxitos. Este texto
constituye un vívido retrato de semejante situación. Como, naturalmente, no hay
que transigir con las ideas conservadoras, sometamos la cuestión a prueba; los
éxitos de los jóvenes les valdrán la aprobación.
(Nota a "Brigada Juvenil de Choque de la
Novena Cooperativa de Producción
Agrícola
del cantón de Simping, distrito de Chungshan")
284
25
Este es, igualmente, un buen artículo, que puede servir de referencia
para las distintas localidades. Merece especial atención la práctica, aquí
señalada, de organizar a los alumnos de escuelas secundarias y egresados de
primaria para que participen en el trabajo de cooperativización. Todo joven que
posea ese nivel de instrucción y que esté en condiciones de ir a trabajar al
campo debe hacerlo con alegría. El campo es un vasto universo donde se puede
realizar grandes hazañas.
(Nota a "Experiencia adquirida
en la elaboración del plan para la
cooperativización de un cantón")
26
Aquí tenemos un nuevo ejemplo: Chen Süe-meng. Héroes como él se cuentan
en China más que por millares y millares, pero, lamentablemente, los escritores
no se han tomado el trabajo de buscarlos, mientras que aquellos que van al
campo para guiar el movimiento de cooperativización, aunque encuentran a esos
héroes en gran número, escriben poco acerca de ellos.
(Nota a "Chen Süe-meng,
pionero de la cooperativización")
27
Este texto está muy bien escrito; merece ser recomendado a todos los
comités distritales y territoriales del Partido y de la Liga, así como a sus
células cantonales, a fin de que todas las cooperativas procedan de acuerdo con
lo allí señalado. El autor entiende bien la línea del Partido y da en el clavo
con precisión. Además, su manera de escribir, libre del estilo de cliché del
Partido, es agradable, lo que facilita su comprensión inmediata. Aquí
quisiéramos llamar la atención de los lectores respecto al hecho de que muchos
de nuestros camaradas se
285
muestran en sus escritos muy apegados al estilo de cliché del Partido y,
de este modo, lo que escriben resulta poco lozano y expresivo y da dolor de
cabeza. A ellos les tienen sin mucho cuidado la gramática y el arte de escribir
y les gusta un estilo que mezcla la lengua clásica con la moderna y que cae,
unas veces, en estéril verbosidad y, otras, en laconismo extremo y arcaísmo;
diríase que esos autores han tomado la decisión de atormentar al lector. De los
170 y tantos artículos incluidos en este volumen, no pocos cargaban con un
denso estilo de cliché del Partido. Fue necesario revisarlos una y otra vez
para que quedaran medianamente leíbles. Con todo, en unos cuantos hay todavía
algo de oscuro, de difícil comprensión. Estos han sido incluidos tan sólo en
consideración a la importancia de su contenido. ¿Cuántos años pasarán antes de
que podamos soportar menos de esos artículos que, impregnados del estilo de
cliché del Partido, provocan dolor de cabeza? Esperamos que los camaradas
redactores de nuestros periódicos y revistas tengan en cuenta esta cuestión,
exijan a los colaboradores artículos vivaces y fluidos y les ayuden
personalmente en la corrección de sus textos.
(Nota a "El trabajo político en la cooperativa")
28
La cooperativa que se presenta en este texto es la que se ha dado en
llamar "cooperativa de pobretones", dirigida por Wang Kuo-fan. La
laboriosidad y la economía debe ser la línea de conducta de todas las
cooperativas de producción agrícola o, mejor, de toda nuestra actividad
económica. Hay que practicar la laboriosidad y la economía en las fábricas y
los establecimientos comerciales, en todas las empresas estatales y
cooperativas y en las demás esferas de actividad; este principio debe aplicarse
en todos los terrenos. El principio de economizar de que hablamos aquí es uno
de los principios fundamentales de la economía socialista. China es un país
grande, pero todavía muy pobre. Llevará décadas hacer de ella un país próspero.
Aun al cabo de ese tiempo, tendremos que seguir aplicando el principio de
laboriosidad y economía. Pero es durante las próximas décadas, o sea, durante
los primeros planes quinquenales, cuando lo debemos preconizar con particular
empeño, dedicando especial atención al régimen de economías.
286
Muchas cooperativas descuidan ahora la práctica de economías, tendencia
malsana que debe ser superada rápidamente. En toda provincia y distrito pueden
encontrarse cooperativas que practican la laboriosidad y la economía; estos
ejemplos deben ser popularizados para que los siga todo el mundo. Hay que
premiar a aquellas cooperativas que se distingan en este sentido, logren los
más altos rendimientos y funcionen bien en todos los aspectos y, al mismo
tiempo, criticar a aquellas que incurran en el despilfarro, arrojen muy bajos
rendimientos y funcionen mal en los diversos aspectos.
(Nota a "Administrar la cooperativa
con laboriosidad y
economía")
28
Tenemos aquí un plan de largo alcance, que cubre siete años, elaborado
por una cooperativa grande que agrupa a las más de mil familias de un cantón
(aunque la llaman granja colectiva, es, en realidad, una cooperativa). Este
plan puede servir de referencia para otras localidades. Basta conocer su
contenido para entender en seguida la necesidad de trazar un plan de largo
alcance como éste. El desarrollo de la humanidad lleva ya centenares de miles
de años, pero aquí, en China, es sólo en este momento cuando hemos creado
condiciones para un desarrollo planificado de nuestra economía y nuestra
cultura. Contando ya con estas condiciones, la fisonomía de nuestro país irá
cambiando de año en año. Se producirá un cambio relativamente grande cada
lustro y otro aún mayor al cabo de varios quinquenios.
(Nota a "Un plan de largo alcance de
la Granja Colectiva 'Estrella Roja' ")
30
Este es un excelente escrito, digno de ser leído por todos; puede servir
de material de consulta para las cooperativas de otras localidades en la
elaboración de sus planes a largo plazo. "Todo el proceso de elaboración
de un plan de producción es un proceso de lucha entre las
287
ideas avanzadas y las conservadoras", dice, con toda razón, el
autor. Las ideas conservadoras están ocasionando trastornos casi en todas
partes. Para vencerlas y desarrollar en gran medida las fuerzas productivas y
la producción, todas las localidades y cooperativas deben elaborar sus propios
planes a largo plazo.
(Nota a "Plan trienal de
producción de una cooperativa")
31
Este cantón ha hecho un plan bienal para llevar adelante la
cooperativización, incrementar la producción, construir obras hidráulicas,
consolidar las organizaciones del Partido y de la Liga de la Juventud, fomentar
la cultura, la educación, etc. Otro tanto deben hacer los demás cantones del
país. Hay quienes afirman que es difícil elaborar planes; pero, ¿cómo es que
este cantón ha podido hacerlo? En el año de 1956, todos los distritos,
territorios y cantones deben elaborar planes globales en que figuren más
renglones que en el plan del cantón mencionado, como, por ejemplo, ocupaciones
secundarias, comercio, finanzas, reforestación y trabajo sanitario. No importa
que esos planes sean un poco rudimentarios y no correspondan totalmente a las
condiciones reales, pues esto es mejor que no tener nada. En cada provincia
basta que uno o dos distritos, territorios o cantones tengan planes bien
elaborados para que su ejemplo corra como un reguero de pólvora y sea seguido
por los demás distritos, territorios y cantones. Se habla de lo difícil que es
hacer planes, pero en realidad no lo es tanto.
(Nota a "Un plan global del cantón de Yitao")
32
Este texto es muy útil y puede servir de consulta a los diversos
distritos. En su planificación global, cada distrito debe trazar un plan
apropiado para la construcción de obras hidráulicas. Construirlas es una
importante medida para garantizar el aumento de la producción
288
agrícola. Todos los distritos, territorios, cantones y cooperativas
están en condiciones de construir pequeñas obras hidráulicas; es imperativo que
elaboren planes de ejecución escalonada para varios años a fin de proteger los
campos contra sequías e inundaciones que no sean excepcionales e
incontrolables. Esto es perfectamente realizable. Organizadas en cooperativas,
las masas poseen un inmenso poderío. El problema de las sequías e inundaciones
ordinarias, que ha sido imposible de resolver durante milenios, probablemente
será solucionado en unos pocos años.
(Nota a "Asegurar que haya un
mu de tierra irrigada por persona")
33
La cría de cerdos constituye una cuestión de gran importancia para la
provisión de abonos, el abastecimiento de carne y la obtención de divisas a
través de la exportación. Cada cooperativa debe incluir la cría de cerdos en su
plan y, naturalmente, lo mismo debe hacer cada provincia, prefectura, distrito
o territorio. Es fácil obtener con qué alimentar a los cerdos. Pueden servir de
alimento ciertas clases de hierbas y las hojas de algunos árboles, así como la
batata y sus tallos; no es forzoso utilizar cereales, y menos aún en gran
cantidad. Fuera de la cría colectiva por parte de las cooperativas, hay que
aconsejar a cada familia campesina que críe uno o varios cerdos, meta ésta que
debe ser alcanzada en varios años. Desde luego, esto no es válido para algunas
minorías nacionales que prohiben a sus integrantes la cría de cerdos ni para
aquellas familias que, por razones religiosas, son renuentes a ello. Hay que
introducir una serie de recompensas para promover la cría del ganado porcino.
La experiencia de la cooperativa de Shangjua, provincia de Chechiang, puede
servir de referencia a las diversas localidades.
(Nota a "Se cría aquí gran cantidad de cerdos")
289
34
Con anterioridad a la cooperativización, en muchos lugares del país se
presentaba el problema del excedente de mano de obra. En cambio, después de
ella, el que enfrentan muchas cooperativas es el de la escasez de mano de obra,
caso éste en que sienten la necesidad de incorporar al frente laboral a la gran
masa de mujeres, que en el pasado no trabajaban en los campos. Esto constituye
un importante acontecimiento, para muchos inesperado. Antes se pensaba
comúnmente que la cooperativización sin duda traería aparejado un excedente de
mano de obra. Se decía: Existe ya un excedente, ¿qué hacer si sobreviene otro?
En muchas partes, la práctica de la cooperativización ha venido a desvanecer
tal recelo, pues la mano de obra, en vez de excesiva, ha resultado insuficiente.
E1 exceso de brazos que a raíz de la cooperativización se deja sentir
momentáneamente en algunos lugares, se debe a que allí aún no se ha ampliado la
escala de la producción, no se ha diversificado la actividad económica ni
emprendido el cultivo intensivo de la tierra. En muchos lugares se presenta
escasez de mano de obra a medida que se expande la magnitud de la producción,
que se diversifica la actividad económica, se amplía el alcance del trabajo
hacia dominios más extensos y profundos de la naturaleza y se emprende el
cultivo intensivo. Este fenómeno es todavía incipiente, pero cada año se hará
más visible y perdurará incluso después de la mecanización de la agricultura.
En el futuro, veremos aparecer todo tipo de actividades que nadie jamás había imaginado
y un rendimiento de cultivos varias veces, una decena y hasta decenas de veces
más alto que el actual. El desarrollo que registrarán la industria, las
comunicaciones y el intercambio superará en mucho lo que imaginaban las
generaciones pasadas. Otro tanto ocurrirá con la ciencia, la cultura, la
educación, la salud pública, etc. La mujer china constituye una gran reserva de
recursos humanos. Hay que hacer valer esta reserva en la lucha por la
construcción de un gran país socialista. Con el fin de movilizar a las mujeres
para que participen en el trabajo, es indispensable aplicar el principio de
igual remuneración por igual trabajo para hombres y mu-
290
jeres. Puede ser aprovechada en todas las cooperativas la experiencia
del distrito de Chiente, provincia de Chechiang.
(Nota a "Se ha superado la dificultad
consistente en la escasez de mano de
obra movilizando a las mujeres para
que participen en la
producción")
35
Aquí se trata de un problema generalizado. El caso de estas dos
cooperativas demuestra que, en las actuales condiciones de producción, ya les
está sobrando cerca de un tercio de su mano de obra. Después de la
cooperativización, bastan dos personas para hacer lo que hacían tres,
circunstancia que pone de manifiesto la superioridad del socialismo. ¿Dónde
colocar este tercio o más de fuerza de trabajo excedente? Principalmente en el
propio campo. El socialismo no sólo ha liberado de la vieja sociedad a los trabajadores
y los medios de producción, sino también los inmensos recursos de la
naturaleza, imposibles de aprovechar en aquella sociedad. Las masas poseen un
ilimitado poder creador. Pueden organizarse para encauzar sus esfuerzos hacia
todo lugar y toda esfera de actividad donde sea posible el despliegue de su
energía y hacia dominios más extensos y profundos de la producción, creando así
cada vez más obras en pro de su bienestar. Y esto, sin hablar todavía de la
mecanización de la agricultura. ¿Habrá manera de absorber la mano de obra que,
después de la mecanización, se ahorrará en medida aún mayor? Según la
experiencia de algunas granjas mecanizadas, hay manera de absorberla ampliando
la escala de la producción, diversificando las esferas de actividad y haciendo
más minucioso el trabajo. Siendo así, no habrá motivo para temer que no haya
dónde utilizar esa mano de obra.
(Nota a "La fuerza de trabajo
excedente ha encontrado salida")
36
Lo ocurrido en el referido distrito nos demuestra que la fuerza de
trabajo excedente del campo puede encontrar aplicación en el campo
291
mismo. A medida que se perfeccionen los métodos de explotación y se
diversifique la producción, el número anual de jornadas de trabajo por hombre y
por mujer puede aumentar y, en lugar de limitarse a las cifras mencionadas en
este texto - ciento y tantas jornadas por hombre y unas decenas por mujer -,
puede ascender a más de doscientas jornadas por hombre y más de cien por mujer,
e incluso a algo más. Esta meta la han alcanzado algunas cooperativas de otros
lugares. Las ocupaciones secundarias deben asegurarse un mercado efectivo y
evitar desarrollarse a ciegas; esto es correcto. Mirado el país como un todo,
estas actividades del campo están, en gran parte, al servicio de las zonas
rurales; sin embargo, es necesario que una parte considerable de su producción
se destine a las ciudades, así como a la exportación, existiendo la posibilidad
de que, en el futuro, esta parte se amplíe. El problema está en que el Estado
trace planes unificados con miras a la eliminación paulatina del desarrollo a
ciegas.
(Nota a "El distrito de Siangyin ha
solucionado el problema
de dónde
colocar la fuerza de trabajo excedente")
37
He aquí un buen escrito; lo que en él se presenta puede servir de modelo
para las distintas localidades. "No hay tenedores de libros" es uno
de los pretextos esgrimidos por aquellos que se oponen al rápido desarrollo de
la cooperativización. ¿Dónde vamos a encontrar a los millones de tenedores de
libros que requiere la cooperativización en todo el país? En realidad los
tenemos a nuestra disposición. Podemos movilizar para este trabajo a gran
número de egresados de primaria y del primer ciclo de secundaria. Lo que hace
falta es entrenarlos rápidamente y ayudarles a elevar su nivel cultural y
profesional en el curso del propio trabajo. Articular, en el ámbito de un
territorio, una red de ayuda mutua compuesta por los tenedores de libros de las
cooperativas de producción, las de abastecimiento y venta y las de crédito, es
un buen método para elevar ese nivel. La red de ayuda mutua de los tenedores de
libros del Tercer Territorio del distrito de Changwu no sólo ha contribuido a
la elevación del nivel cultural y profesional de sus componentes, sino que ha
realizado una amplia labor económica y política.
292
Los organismos del Partido a nivel distrital y territorial deben dirigir
con empeño este trabajo.
(Nota a "Experiencia de una red de ayuda
mutua compuesta por los tenedores de
libros de cooperativas de producción agrícola,
de abastecimiento y venta y de crédito")
38
La experiencia señalada en el texto debe ser ampliamente divulgada.
Lenin dijo: "En un país analfabeto es imposible construir una sociedad
comunista."4 En nuestro país hay actualmente muchos analfabetos, pero no
se puede esperar a que el analfabetismo haya sido eliminado para empezar luego
la construcción socialista ; de ahí se desprende una aguda contradicción. Ahora
en nuestro país faltan escuelas no solamente para muchos niños en edad escolar,
sino también para un buen número de adolescentes y jóvenes, sin hablar ya de la
gente de mayor edad. Este serio problema debe y sólo puede resolverse en el
curso de la cooperativización agrícola. Después de organizarse en cooperativas,
los campesinos, empujados por razones económicas, arden en deseos de aprender a
leer y escribir. Una vez organizados en cooperativas, ellos disponen de una
fuerza colectiva, lo que ha cambiado completamente la situación; ya están en
condiciones de organizarse para aprender a leer y escribir. En una primera
etapa, para poder anotar los puntos de trabajo, necesitan aprender a escribir
nombres de personas y lugares de su propia aldea o cantón, nombres de aperos
agrícolas y de diferentes faenas, así como otros términos necesarios, los que
suman unos doscientos o trescientos caracteres. En una segunda etapa, necesitan
aprender más caracteres y términos. Por eso, es necesario redactar manuales
para las dos etapas. Los de la primera etapa deben ser redactados, de
conformidad con los requerimientos específicos de las cooperativas de la localidad,
por personas instruidas de allí, con la ayuda de camaradas encargados de guiar
el trabajo de cooperativización. Cada localidad tiene que redactar su propio
manual; no es conveniente un manual único. Los materiales de este tipo no
necesitan ser examinados por las autoridades. La redacción de los manuales de
la segunda etapa debe estar también a cargo de personas instruidas del lugar,
quienes, con la ayuda de camaradas encargados de guiar el trabajo
293
de cooperativización, elaborarán los textos teniendo en cuenta las cosas
y términos corrientes de un área relativamente reducida (digamos un distrito o
una prefectura), así como algunas de las cosas y términos corrientes de toda la
provincia (municipio o región autónoma) y del país, lo que abarcará no más allá
de unas cuantas centenas de caracteres. Tampoco es necesario unificar este tipo
de manuales de las distintas localidades, pero sí someterlos a un rápido examen
de los departamentos de educación a nivel de distrito, prefectura o provincia
(municipio o región autónoma). Terminadas estas etapas, se tiene que iniciar
una tercera: la de redacción de un tercer tipo de manuales para uso general, a
cargo de los departamentos de educación a nivel de provincia (municipio o
región autónoma). Posteriormente, es necesario redactar manuales aún más
avanzados. Este trabajo tendrá que ser guiado, en forma apropiada, por los
organismos centrales responsables de la cultura y la educación. La célula de la
Liga de la Juventud en la aldea de Kaochialiukou, distrito de Chünan, provincia
de Shantung, ha realizado una labor creativa. Al conocerla, uno siente
extraordinaria alegría. A ellos no les faltaron maestros: los sacaron de entre
los egresados de primaria de la propia aldea. El avance fue rápido, pues en dos
meses v medio más de cien personas, entre jóvenes y adultos, aprendieron
doscientos y tantos caracteres que les permiten registrar sus propios puntos de
trabajo; algunas de ellas han pasado a ser anotadores de puntos de la
cooperativa. Es muy bueno el nombre de "cursillo de preparación de
anotadores de puntos de trabajo". Tales cursillos deben generalizarse
tomando éste como modelo. Las organizaciones de la Liga de la Juventud en sus
distintos niveles deben dirigir esta tarea, que ha de recibir el respaldo de
todos los organismos del Partido y el gobierno.
(Nota a "Experiencias extraídas del 'cursillo
de preparación de anotadores de puntos de trabajo',
creado por la célula de la Liga de la Juventud
en la aldea de Kaochialiukou, distrito de Chünan")
39
Aquí se trata de la Cooperativa de Producción Agrícola, Silvícola y
Ganadera "Estrella Dorada", dirigida por Li Shun-ta. A los tres
294
años de fundada, es ya una gran cooperativa con 283 familias. A pesar de
estar ubicada en un lugar árido de las montañas Taijang, ha empezado a cambiar
de aspecto gracias a esos tres años de esfuerzos mancomunados de todos sus
miembros. La utilización de la mano de obra es aquí un 110,6 por ciento más
elevada que en los días anteriores a la Guerra de Resistencia contra el Japón,
cuando el trabajo era individual, y un 74 por ciento superior a la del período
de los equipos de ayuda mutua, anterior a la formación de esta cooperativa. La
acumulación de la cooperativa ha aumentado de 120 yuanes, en su primer año, a
más de 11.000 yuanes. En 1955, el ingreso promedio en grano por cada miembro ha
llegado a ser de 884 jin, lo que significa un aumento del 77 por ciento con
relación al período anterior a la Guerra de Resistencia y del 25,1 respecto del
período precedente al establecimiento de la cooperativa. Esta cooperativa trazó
un plan quinquenal y, al cabo de tres años de ejecución, consiguió que el valor
global de la producción sobrepasase en un 0,6 por ciento la meta prevista para
todo el quinquenio. Su experiencia nos plantea lo siguiente: Si se ha podido
lograr un gran incremento de la producción en lugares de condiciones naturales
relativamente desfavorables, ¿por qué no se ha de poder alcanzar mayores éxitos
allí donde esas condiciones son más favorables?
(Nota a "Administrar la cooperativa
con laboriosidad y
economía y
desarrollar las zonas montañosas")
40
Esta es una cooperativa muy bien administrada, de la cual se pueden
extraer muchas experiencias provechosas. El distrito de Chüfu es la tierra
natal de Confucio, donde ese anciano se dedicó a la enseñanza durante muchos
años y formó gran número de discípulos capaces. Este antecedente es ampliamente
conocido. Pero él casi no se interesó por la vida económica del pueblo. En una
ocasión en que su discípulo Fan Chi le consultó acerca de cómo hacer el trabajo
agrícola, no sólo lo dejó con la pregunta en el aire, sino que, a sus espaldas,
lo tildó de "hombre del vulgo" 5. Ahora, la población de su tierra
natal ha establecido cooperativas socialistas. Bastaron tres años de
cooperativización para que la vida económica y cultural de la población, que
había permanecido
295
sumergida en la miseria durante más de dos mil años, empezara a
experimentar cambios. Queda así demostrado que el socialismo, que hoy estamos
construyendo, es realmente una obra sin precedentes en la historia. El
socialismo es no sé cuántas veces superior a los "cánones de Confucio. A
aquellos que tengan interés en visitar el Templo y el Mausoleo de Confucio, les
recomendaría que, de paso, fueran a echar un vistazo a la cooperativa que hay
allí.
(Nota a "Una cooperativa
agrícola
que en tres años obtuvo un aumento
del 67 por ciento en su producción")
41
Este es un artículo muy bien escrito que vale la pena leer. Las
cooperativas semisocialistas existentes son, en su mayoría, pequeñas, contando
cada una con unas veinte o treinta familias, lo que facilita su organización y
permite a los cuadros y a las masas adquirir experiencia en corto tiempo. Pero,
como las cooperativas pequeñas tienen poca gente, reducida cantidad de tierra y
escasos fondos, no pueden emprender una explotación en gran escala ni emplear
máquinas. La pequeña dimensión de estas cooperativas obstruye, en una u otra
forma, el desarrollo de las fuerzas productivas, razón por la cual no deben
permanecer así mucho tiempo, sino ir fusionándose paso a paso. En algunos
lugares una cooperativa puede abarcar todo un cantón y, en casos aislados, varios
cantones, lo que, por supuesto, no excluye que pueda haber, en muchos otros
lugares, varias cooperativas en un solo cantón. Es factible organizar
cooperativas grandes no sólo en las llanuras, sino también en las zonas
montañosas. Ejemplo de ello es el cantón donde se halla el embalse de
Fotsiling, en la provincia de Anjui, que logró organizarse en una gran
cooperativa de producción diversificada - agrícola, silvícola y ganadera -,
pese a que su superficie total, de varias decenas de li cuadrados, es montañosa.
Huelga decir que la fusión de cooperativas debe realizarse metódicamente y que
requiere el concurso de cuadros competentes y la aprobación de las masas.
(Nota a "Superioridad de
las cooperativas grandes")
296
42
La experiencia de la cooperativa "Bandera Roja", en la isla de
Jainán, ha confirmado nuevamente que es más ventajoso crear cooperativas
grandes y cooperativas de tipo superior. Sólo un año después de fundada, esta
cooperativa grande ya se aprestaba a pasar al tipo superior. Desde luego, lo
dicho no significa que todas las demás cooperativas deban hacer lo mismo. Ellas
deben considerar si sus condiciones están maduras y determinar el momento más
oportuno para la fusión y el paso al tipo superior. Pero, en términos
generales, bastan para tal fin unos tres años. Lo importante es establecer
modelos para los campesinos. Ellos mismos exigirán la fusión y el paso al tipo
superior cuando se convenzan de que las cooperativas grandes y las de tipo
superior son más ventajosas que las pequeñas y las de tipo inferior.
(Nota a "Se ha consolidado la Cooperativa
de Producción Agrícola `Bandera Roja', del
Primer Territorio del distrito de Chiungshan,
en su lucha contra las calamidades
naturales y las ideas capitalistas")
43
En cuanto a aquellas cooperativas donde las condiciones ya estén
maduras, se debe contemplar la posibilidad de hacerlas pasar del tipo inferior
al superior, para que den un paso adelante en el desarrollo de sus fuerzas
productivas y de su producción. Como el sistema de propiedad semiprivada6
existente en la cooperativa de tipo inferior llegará, en cierto momento, a
entorpecer el desarrollo de las Fuerzas productivas, la gente exigirá un cambio
de este sistema de propiedad y convertirá la cooperativa en una entidad
económica de manejo colectivo en la que todos los medios de producción sean de
propiedad común. Una vez dado un nuevo paso en la liberación de las fuerzas
productivas, la producción registrará progresos aún mayores. El ritmo con que
se efectúe esta transformación variará de un lugar a otro. En general, una
cooperativa de tipo inferior con unos tres años de existencia reúne básicamente
los requisitos indispensables para ello. A las organizaciones
297
del Partido en cada provincia, municipio y región autónoma les
corresponde estudiar este asunto y hacer los preparativos necesarios y, en los
años 1956 y 1957, fundar, con el consentimiento de las masas y a modo de
ensayo, algunas cooperativas de tipo superior. Por lo común, las cooperativas
existentes son pequeñas. En el momento del paso al tipo superior, se debe,
previo consentimiento de las masas, fusionar en grandes las numerosas
cooperativas pequeñas que haya. Si, en el transcurso de esos dos años, cada
territorio llega a tener una o varias cooperativas de este género y si éstas
logran mostrar a las masas su superioridad sobre las cooperativas de tipo
inferior, habrá entonces condiciones favorables para la fusión y el paso al
tipo superior en los próximos años. Hay que hacer este trabajo coordinándolo
con la planificación global para el desarrollo de la producción. La gente
aprobará la fusión y el paso al tipo superior cuando vea que las cooperativas
grandes y las de tipo superior aventajan a las pequeñas y a las de tipo
inferior y que la planificación a largo plazo les asegura condiciones
materiales y culturales mucho mejores que las actuales. Este paso será más
acelerado en las afueras de las ciudades. La experiencia acumulada por esta
cooperativa de Pekín puede servir de referencia para otras cooperativas que se
hallan en circunstancias similares.
(Nota a "Una cooperativa que
pasó del tipo inferior al superior")
NOTAS
1 En su inicio, la cooperativa
dirigida por Wang Kuo-fan carecía de medios de producción, pero no quiso
recurrir a los prestamos del Estado. La solución que halló fue enviar hombres a
cortar leña montaña adentro, a quince kilómetros de distancia y, con el producto
de su venta, adquirió gran cantidad de medios de producción. Es por esto que
los miembros de la cooperativa solían decir que tales medios de producción
habían sido "arrancados a las montañas".
2 Se refiere al hecho de que,
cuando las masas, ya movilizadas plenamente, solicitaban en oleadas el ingreso
en las cooperativas, se les explicaba, no sólo las ventajas de la cooperativa y
las condiciones favorables, sino también y francamente, las dificultades y
condiciones adversas con que se podía tropezar. Esto, con el propósito de que
todos hicieran una buena reflexión y de que el ingreso se produjese por libre
consentimiento.
3 Para que la gente estableciera
cuál de los términos era el mejor en cada caso, se hacían estas "cuatro
comparaciones":1) entre la cooperativa, el equipo de ayuda mutua y la
explotación individual; 2) entre el socialismo y el capitalismo;
3) entre
298
un sistema de explotación del hombre por el hombre y otro sin
explotación, y 4) entre el enriquecimiento individual y la prosperidad del
conjunto. Los "cinco cálculos" se referían a las siguientes cinco
cuentas: 1) de las pérdidas causadas por calamidades; 2) del incremento del
ingreso, derivado del desarrollo de las ocupaciones secundarias; 3) del aumento
de los puntos de trabajo como resultado del entusiasmo aplicado en la labor; 4)
del desarrollo de la producción conseguido gracias a la cooperación entre
campesinos pobres y campesinos medios, con base en el beneficio mutuo, y 5) de
la superación de dificultadas en la producción y en la vida diaria.
4 V. I. Lenin: " Tareas de las
juventudes comunistas".
5 Véase Analectas de Confucio,
libro XIII : "Tsi Lu".
6 La cooperativa de tipo Inferior
era de naturaleza semisocialista y se caracterizaba por dos rasgos: el aporte
de la tierra como cuota y la administración única. En ella se mantenía la
propiedad privada de sus asociados sobre la tierra, los animales de tiro, los
grandes aperos agrícolas y otros medios de producción. Por su uso, la
cooperativa tenía que pagar "dividendos" a sus miembros, de acuerdo
con lo aportado por cada uno. De ahí la afirmación de que en ella regía un
sistema de propiedad semiprivada.
SOLICITUD DE OPINIONES SOBRE
LOS DIECISIETE PUNTOS RELATIVOS
A LA AGRICULTURA *
21 de diciembre de 1955
El Comité Central considera que los diecisiete puntos, acordados en
noviembre pasado luego de consultas hechas por el camarada Mao Tse-tung en
Jangchou y en Tientsín con los secretarios de catorce comités provinciales del
Partido y el secretario del Comité del Partido en la región autónoma de
Mongolia Interior, deben cobrar forma definitiva en la conferencia de
secretarios de comités provinciales, municipales y de región autónoma del
Partido convocada por el CC para el 1o de enero del año entrante. El propósito
es incorporar esos puntos al plan de 1956 y empezar a ponerlos seriamente en
ejecución. Por tanto, les pedimos a ustedes que, inmediatamente después de
recibir la presente, reúnan a los secretarios de los comités prefecturales y a
los secretarios de algunos de los comités distritales bajo su jurisdicción, con
miras a estudiar detalladamente :
1) si son realizables
todos los puntos o hay algunos que no lo son, y si cada uno de los que se
estimen realizables cuenta con una base suficiente de factibilidad;
2) si hay otros puntos que
deban agregarse a los diecisiete (se puede añadir todo punto que sea factible),
y
3) si ustedes están
preparados para incluir sin demora estos puntos en su plan de 1956 c iniciar su
ejecución.
Les pedimos que terminen de estudiar estas cuestiones antes del 3 de
enero de 1956 y tengan listas sus observaciones para entonces.
_______________
* Circular redactada por el
camarada Mao Tse-tung en nombre del CC del PCCh y dirigida al Buró de Shanghai
y a los comités provinciales y de región autónoma del Partido.
299
300
He aquí los diecisiete puntos:
1. Ritmo de la
cooperativización agrícola. Se debe concluir, en lo fundamental, el trabajo de
creación de cooperativas de tipo inferior en la segunda mitad de 1956; en
cuanto a los niveles provincial, municipal y de región autónoma (con excepción
de Sinchiang), se considera conveniente fijar como meta la incorporación de un
75 por ciento del total de las Familias campesinas a las cooperativas y
permitir que los niveles inferiores sobrepasen en algo esa meta, hasta alcanzar
más o menos un 80 u 85 por ciento.
En lo que respecta a la creación de cooperativas de tipo superior, hay
que esforzarse por que esta tarea quede básicamente concluida en 1960 y ver, al
mismo tiempo, la posibilidad de lograrlo un año antes, en 1959. Para alcanzar
este objetivo, es preciso que cada uno de los distritos o, de manera
preferible, de los territorios tome en sus manos la responsabilidad de la
creación, en 1956, de una o varias grandes cooperativas de tipo superior (cada
una con más de cien familias) y del establecimiento de otra serie en 1957.
Estas dos series de cooperativas deben abarcar un 25 por ciento de las familias
campesinas y servir de modelo. ¿hay o no posibilidad de lograrlo? Y ¿qué
dimensiones deben tener las cooperativas una vez transformadas de pequeñas en
grandes? Se contemplan tres modalidades : varias cooperativas para un solo
cantón, una cooperativa que abarque todo un cantón y una cooperativa que
comprenda varios cantones. ¿Son practicables todas ellas? ¿Cuál es la cifra más
adecuada como número global de cooperativas en todo el país: trescientas mil,
cuatrocientas mil o quinientas mil? Si en la Unión Soviética hay un total de
cien mil koljoses, ¿sería adecuado o no para nuestro país establecer de
trescientas mil a cuatrocientas mil cooperativas? Además, existen varios
procedimientos: 1) primero la fusión de las cooperativas y luego el paso al
tipo superior; 2) la realización simultánea de la fusión y el paso, y 3)
primero el paso y luego la fusión. ¿Cuál de ellos es el mejor? Estudien, por
favor, todos estos problemas en su conjunto.
2. Ingreso de los
terratenientes y campesinos ricos en las cooperativas. Vean ustedes si en 1956
este problema puede tratarse según las sugerencias de las provincias de Anjui,
Shansí y Jeilungchiang, o sea, aceptar el ingreso de aquellos terratenientes y
campesinos ricos que tengan buen comportamiento, permitir que trabajen en ellas
- pero sin el título de miembros - los que observen un comportamiento regular,
y hacer que los que tengan una mala conducta trabajen bajo el control de las
cooperativas; esto es aplicable en todas las viejas cooperativas con
301
cuadros fuertes. Proceder así reportaría muchas ventajas, pero tiene una
falla, cual es la de que, indefectiblemente, obligaría a afiliarse a aquellos
campesinos medios superiores que hasta ahora no desean hacerlo; además, para
que no se sientan heridos en su amor propio, su ingreso tendría que ser
anterior al de los terratenientes y campesinos ricos. ¿Es ventajoso proceder
así? ¿O más vale aplazar un año, para 1957, la aplicación de esta medida?
Sírvanse estudiar cuál de estas dos alternativas sería la mejor.
3. Composición de la
dirección de las cooperativas. Los actuales campesinos pobres y aquellos nuevos
campesinos medios inferiores que eran antes campesinos pobres deben ocupar dos
tercios de los cargos de dirección, en tanto que los antiguos campesinos medios
inferiores y los nuevos y antiguos campesinos medios superiores deben
representar el tercio restante.
4. Condiciones para el
aumento de la producción: 1) aplicación de varias medidas esenciales (su
contenido está por discutirse y puede variar ligeramente de un lugar a otro), y
2) divulgación de experiencias avanzadas (anualmente cada provincia debe
seleccionar ejemplos típicos y recogerlos en un volumen).
5. En 1956, cada
provincia, prefectura, distrito, territorio y cantón debe elaborar un plan
global de largo plazo que comprenda todos los renglones necesarios, siendo de
mayor importancia los planes distrital y cantonal. El borrador del plan debe
quedar listo en la primera mitad del año, y su versión definitiva, en la
segunda mitad, sin perjuicio de enmiendas futuras. El plan debe cubrir tres
años como mínimo, y preferiblemente siete, aunque también puede abarcar un
período hasta de doce años. Hay que emprender sin demora este trabajo. ¿Han
tomado ustedes ya disposiciones al respecto? Puede ser que, por falta de
experiencia, gran número de esos planes resulten bastante toscos ; pero es
indispensable esforzarse por que al menos los planes de unos cuantos distritos
y cantones se aproximen a la realidad, de modo que puedan divulgarse como
ejemplo.
6. Planificación global
para la protección y la reproducción del ganado bovino, caballar, mular, asnal,
porcino y ovino, así como de gallinas y patos, especialmente en lo que se
refiere a la protección de las crías. El plan de reproducción está por discutirse;
preparen ustedes sus observaciones al respecto.
7. En combinación con los
planes de desarrollo de las cuencas, construir en gran número pequeñas obras
hidráulicas a fin de asegurar
302
que, en un plazo de siete años, sean básicamente controladas las
inundaciones y sequías ordinarias.
8. Exterminar
básicamente, en siete años, una decena y pico de los insectos y enfermedades
que atacan los cultivos.
9. Transformar en lo
fundamental, en un plazo de doce años, las tierras inexplotadas y montañas
áridas y, con vistas a la reforestación plantar árboles, sujetándose a las
normas fijadas, en todos los lugares donde sea posible, alrededor de las casas
y las aldeas, al borde de los caminos y aguas, así como en las tierras
inexplotadas y montañas áridas.
10. Lograr que, al cabo de
doce años, el 90 por ciento del abono requerido para cubrir las necesidades de
la mayor parte de las zonas rurales del país y, en una parte de ellas, el 100
por ciento, sea suministrado por las propias localidades y cooperativas.
11. Se exige que, en doce
años, la producción media de cereales alcance los cuatrocientos jin por mu en
las zonas al Norte del río Amarillo, de la cordillera Chinling, del río Pailung
y del tramo del río Amarillo ubicado dentro de la provincia de Chingjai ; quinientos
jin por mu en las zonas al Sur del río Amarillo y al Norte del río Juai, y
ochocientos jin por mu en las zonas al Sur del río Juai, de la cordillera
Chinling y del río Pailung. En cuanto a las metas para la producción de
algodón, oleaginosas, soya, seda, té, yute, caña de azúcar, fruta, etc.,
sírvanse proponer las cifras que estimen convenientes, para someterlas a
discusión.
12. Erradicar en lo
fundamental, en siete años, varias de las enfermedades que más gravemente
afectan al hombre o al ganado: esquistosomiasis, filariosis, peste bubónica,
encefalitis, peste bovina, peste porcina, etc. Les pedimos que realicen una
investigación sobre las enfermedades endémicas que se presentan en sus
respectivas provincias y regiones autónomas, a fin de conocer cuáles son las
que pueden eliminarse básicamente en un período de siete años, cuáles necesitan
un plazo más largo y cuáles son imposibles de erradicar en los tiempos
actuales.
13. Exterminar las cuatro
plagas, esto es, acabar en lo fundamental en un plazo de siete años, con los
ratones (y otros animales dañinos), los gorriones (se incluyen otros pájaros
dañinos y queda por estudiar el problema de si es aconsejable exterminar el cuervo),
las moscas y los mosquitos1.
14. Liquidar básicamente,
en siete años, el analfabetismo, de modo que cada persona aprenda a leer y
escribir de 1.500 a 2.000 caracteres.
303
15. En el término de siete
años, construir y reparar, conforme a las normas fijadas, toda clase de caminos
necesarios para el tránsito (carreteras, caminos de ruedas y trochas) en las
provincias, prefecturas, distritos, territorios y cantones.
16. Crear, en el curso de
siete años, redes de transmisiones de circuito cerrado, a fin de que todos los
cantones y cooperativas puedan recibir las emisiones.
17. Tender, en un plazo de
siete años, una red telefónica que abarque todos los cantones y las
cooperativas grandes.
Sírvanse estudiar, junto con los camaradas a quienes corresponda, los
puntos arriba enunciados y tener preparadas sus observaciones antes del 3 de
enero del próximo año. Probablemente, como paso previo, hacia el 4 de enero el
CC efectuará durante varios días una reunión de estudio con algunos secretarios
de comités provinciales del Partido a fin de preparar opiniones para la reunión
del 10 de enero.
NOTAS
1 En marzo de 1960, en una instrucción sobre el trabajo de salubridad
redactada en nombre del CC del PCCh, el camarada Mao Tse-tung señaló: "Un
punto más, y es que no se debe seguir exterminando los gorriones, lo que, en
cambio, debe hacerse con las chinches. La consigna será: “¡A exterminar
ratones, chinches, moscas y mosquitos !'.”
ACELERAR LA TRANSFORMACIÓN SOCIALISTA
DE LA ARTESANÍA *
5 de marzo de 1956
1. Me parece que la
transformación socialista de la artesanía individual venía realizándose a un
ritmo algo lento. Esto ya lo señalé en enero pasado, durante la conferencia de
secretarios de comités provinciales y municipales del Partido. Hasta fines de
1955, sólo se habían organizado dos millones de artesanos. Pero, en los dos
primeros meses del año en curso, tres millones más se han cooperativizado, lo
que hace posible terminar en lo fundamental este trabajo durante el presente
año. Esto es muy bueno. En cuanto al valor global de la producción artesanal,
ustedes prevén un aumento anual de 10,9 por ciento como promedio para el
período de los primeros tres planes quinquenales ; al parecer, este porcentaje
es un poco bajo. Ya hemos salido un tanto perdidosos con la baja meta fijada al
respecto en el Primer Plan Quinquenal. No es indispensable hacer modificaciones
ahora, pero en su trabajo ustedes deben proceder con flexibilidad.
2. En lo que se refiere a
la dimensión de las cooperativas artesanales, es conveniente que, como regla
general, cada una agrupe a unos cien miembros, lo que no obsta para que algunas
abarquen a varios centenares y, otras, sólo a unas decenas.
3. Es una idea muy buena
organizar cooperativas de herreros y carpinteros para que presten servicio a la
producción agrícola enviando su personal al campo a reparar aperos agrícolas,
lo cual será sin duda aplaudido por los campesinos. Esta forma de servicio es
una práctica milenaria de la artesanía china. La organización de cooperativas y
la subsiguiente elevación del nivel técnico le permitirán servir mejor a los
campesinos.
________________
* Parte de las instrucciones que el
camarada Mao Tse-tung dio a los departamentos concernientes del Consejo de
Estado cuando éstos rendían cuenta de su trabajo relativo a la artesanía.
304
305
4. Ustedes han dicho que
las masas están descontentas con el hecho de que, en medio del auge de la
transformación de la artesanía, se ha suprimido un número excesivo de locales
de reparación y de servicios como consecuencia de su concentración para fines
de producción. ¡Eso está mal! ¿Qué hacer ahora? Aquí vendría al caso el viejo
dicho: "Las cosas del mundo tienden a juntarse después de una larga
separación, y a dispersarse luego de mucho tiempo de estar juntas."
5. La productividad
máxima del trabajo en la producción semimecanizada o mecanizada es más de 30
veces mayor que la productividad mínima del trabajo en la producción manual. El
valor promedio de la producción anual por trabajador es como sigue: de 20.000 a
30.000 yuanes en las empresas industriales modernas del Estado, 5.000 en las
cooperativas semimecanizadas o mecanizadas, 2.000 en las grandes cooperativas
de más de 100 miembros, 1.500 en las cooperativas pequeñas y de 800 a 900 en el
caso de los artesanos individuales. Al comparar estas cifras, podemos ver
claramente que la industria artesanal debe desarrollarse en dirección a la
semimecanización y la mecanización y que es necesario elevar la productividad
de su trabajo.
6. Todas las ramas
artesanales trabajan en bien del pueblo. Proporcionan comestibles, ropa y
artículos de uso diario. También producen objetos artísticos, como el cloisonné
y las uvas artificiales conocidas con el nombre de "obras de las cinco
mujeres solteras de la familia Chang"1. Por otra parte, la técnica
culinaria de preparación del pato laqueado es exportable. Hay artesanos de
ciertas ramas de servicios que van de calle en calle y de aldea en aldea
reparando objetos, lo que hace recordar aquel cuento de la vieja Wang que mandó
reparar su tinajón. Ellos recorren muchos lugares y se mantienen bien
informados. El bazar de Tungsiao, en Pekín, cuenta con más de seis mil
variedades de productos artesanales.
Quisiera advertirles a ustedes que no dejen morir ese gran número de
especialidades artesanales que gozan de alto aprecio. Los cuchillos y las
tijeras que se fabrican con la técnica de Wang el Picado de Viruelas y de Chang
Siao-chüan, no deben dejar de producirse ni siquiera al cabo de diez mil años.
Todas las cosas buenas de nuestra nación que han sido abandonadas no sólo deben
ser recuperadas, sino elevadas a un plano todavía más alto.
7. Es una idea muy buena
elevar la calidad de las artesanías artísticas y cuidar de los viejos maestros
de la artesanía popular. Hay que proceder a ello rápidamente, lo más pronto
posible. A tal efecto, ustedes deben establecer organismos, crear escuelas y convocar
con-
306
ferencias. Yang Shi-jui, escultor en marfil, es en realidad un artista
altamente calificado. Una vez en que compartió manteles conmigo, estuvo
observándome y luego pudo esculpir un busto mío. Yo, en cambio, no podría ni
dibujar a una persona aunque estuviera mirándola días enteros.
8. Al destinar insumos
para las cooperativas, el Estado debe fijarles precios razonables y no
aplicarles los mismos que se han establecido para la transferencia de
materiales entre las empresas estatales. Las cooperativas y las empresas
estatales no son una y la misma cosa, y la propiedad colectiva socialista
difiere de la propiedad socialista de todo el pueblo. En su período inicial,
las cooperativas no cuentan con una sólida base económica, por lo cual
requieren la ayuda del Estado. Es una buena idea que el Estado transfiera a las
cooperativas, a precios bajos, las máquinas viejas que ya han sido reemplazadas
y las máquinas e inmuebles que resultan sobrantes después de la fusión de
empresas mixtas estatal-privadas. "Si se quiere tomar algo, hay que dar
antes algo." Cuando las cooperativas tengan ya una base sólida, el Estado
debe cobrarles un impuesto más elevado y aumentar el precio de las materias
primas. Para entonces, las cooperativas, aunque en la forma permanecerán como
propiedad colectiva, serán en la práctica propiedad de todo el pueblo.
El Estado debe ayudar a las cooperativas en la semimecanización y la
mecanización, y éstas, por su parte, deben empeñar sus energías en el mismo
sentido. Mientras más rápido sea el ritmo de la mecanización, más corta será la
existencia de las cooperativas artesanales. Mientras más se reduzca el
"reino" de ustedes, más se facilitará la realización de nuestra
causa. Hagan esfuerzos por acelerar la mecanización y por rendir más para el
Estado.
9. Puesto que la
industria artesanal ocupa una cuarta parte del valor total de la producción
industrial del país, ¿por qué en el plan estatal no están incluidos su
abastecimiento, su producción y la venta de sus productos? La industria
artesanal, que es tan grande, debe ser incorporada al plan del Estado.
10. En algunos lugares, los
comités del Partido andan muy ocupados en otros trabajos, y por eso no han
colocado en el orden del día los asuntos relativos a la artesanía. Esto no está
bien. ¿Por qué algunos cuadros no se muestran muy deseosos de hacer este trabajo?
Yo, por el contrario, de buena gana me ocuparía de él. ¡Qué importante es!
11. Ustedes deben
seleccionar, de entre las sesenta mil y tantas cooperativas artesanales, los
casos más destacados, con miras a reco-
307
pilar materiales sobre sus experiencias típicas. Allí deben estar
representados los diversos lugares y oficios, representadas las cooperativas
buenas y las malas, las cooperativas grandes y las pequeñas, las concentradas
en un sitio y las dispersas, así como las semimecanizadas y las mecanizadas.
Sobre esta cuestión hay que editar un libro semejante a El auge socialista en
el campo chino.
NOTAS
1 Se refiere a cinco mujeres de la
familia Chang, de artesanos pequineses, famosa por su técnica en la elaboración
de uvas de vidrio soplado.
SOBRE DIEZ GRANDES RELACIONES *
25 de abril de 1956
Durante los últimos meses, el Buró Político del Comité Central ha
escuchado informes de trabajo de treinta y cuatro departamentos centrales de la
industria, la agricultura, el transporte, el comercio, las finanzas, etc., y ha
advertido en ellos algunos problemas relativos a la edificación socialista y
las transformaciones socialistas. Se trata, en síntesis, de diez problemas, de
diez grandes relaciones.
Estos diez problemas se plantean teniendo como eje una orientación
fundamental : movilizar todos los factores positivos de dentro y de fuera del
país para ponerlos al servicio de la causa socialista. En el pasado, a fin de
acabar con la dominación del imperialismo, el feudalismo y el capitalismo
burocrático y conseguir la victoria de la revolución democrática popular,
seguimos ya la orientación de movilizar todos los factores positivos. Esta es
la misma que actualmente seguimos para llevar adelante la revolución socialista
y la construcción de un país socialista. Sin embargo, existen en nuestro
trabajo algunos problemas que es preciso abordar. Algo que merece especial
atención son ciertos defectos y errores existentes en el proceso de la
edificación socialista de la Unión Soviética, que últimamente han salido a la
luz. ¿Desea uno repetir los recodos que ellos transitaron? En el pasado,
pudimos evitar ciertos recodos gracias justamente a que tomamos en cuenta sus
experiencias y lecciones, y ahora con mayor razón debemos escarmentar en cabeza
ajena.
________________
* Discurso pronunciado por el
camarada Mao Tse-tung en una reunión ampliada del Buró Político del Comité
Central del Partido Comunista de China. En este discurso, el camarada Mao
Tse-tung, sacando lecciones de la experiencia soviética y resumiendo la experiencia
china, expuso las diez grandes relaciones en la revolución y la construcción
socialistas y formuló las ideas básicas para la línea general de edificación
del socialismo según el principio de cantidad, rapidez, calidad y economía,
línea que concuerda con las condiciones de nuestro país.
308
309
¿Cuáles son los factores positivos de dentro y de fuera del país? Dentro
del país, los obreros y los campesinos constituyen la fuerza fundamental. Las
fuerzas intermedias son fuerzas que podemos ganar. En cuanto a las fuerzas
reaccionarias, aunque representan un factor negativo, no debemos dejar de hacer
un buen trabajo para convertir, hasta donde sea posible, lo negativo en
positivo. En el plano internacional, debemos unirnos con todas las fuerzas
unibles, trabajar porque se tornen neutrales las que aún no lo son, e incluso
disgregar y utilizar fuerzas reaccionarias. En una palabra, debemos movilizar
todas las fuerzas, directas e indirectas, en favor de la lucha por transformar
a China en un poderoso país socialista.
Abordaré a continuación los diez problemas.
I. LA RELACIÓN DE LA INDUSTRIA PESADA CON LA
INDUSTRIA LIGERA Y LA AGRICULTURA
La industria pesada es el sector prioritario en la edificación de
nuestro país. Es preciso dar preferencia al desarrollo de la producción de los
medios de producción; esto ya está determinado. Sin embargo, ello no implica en
absoluto que podamos restar importancia a la producción de medios de
subsistencia, sobre todo de cereales. Sin una cantidad suficiente de cereales y
de otros artículos de necesidad diaria es imposible, como primera cosa,
asegurar la subsistencia de los obreros ; en ese caso, ¿de qué desarrollo de la
industria pesada podría hablarse? De ahí que sea indispensable tratar
correctamente: la relación entre la industria pesada, de un lado, y la
industria ligera y la agricultura, del otro.
En el tratamiento de esta relación, no hemos cometido errores de
principio; hemos trabajado mejor que la Unión Soviética y algunos países de
Europa Oriental. En nuestro país no existen problemas corno el que se presentó
en la Unión Soviética, donde la producción cerealera no pudo alcanzar, durante
largo tiempo, el nivel más alto de antes de la Revolución de Octubre, o como
aquellos serios problemas surgidos en algunos países de Europa Oriental a causa
del grave desequilibrio entre el desarrollo de la industria ligera y el de la
pesada. Ellos ponen unilateralmente el acento en la industria pesada y
descuidan la agricultura y la industria ligera, lo que ha provocado la escasez
de productos
310
en el mercado y la inestabilidad de la moneda. Nosotros, en cambio,
prestamos una mayor atención a la agricultura y a la industria ligera. Siempre
hemos dedicado energías a la agricultura y la hemos desarrollado, lo que ha
asegurado en buena medida el abastecimiento de cereales y de materias primas
para el desarrollo industrial. Disponemos de existencias más o menos cuantiosas
de artículos de amplio consumo, y son estables los precios y la moneda.
La cuestión que actualmente se nos presenta es la de introducir
apropiados reajustes en la proporción correlativa de las inversiones en la
industria pesada, de un lado, y la agricultura y la industria ligera, del otro,
imprimiendo un mayor desarrollo a estas dos últimas. ¿Significa esto que la
industria pesada dejará de ser lo principal? No. Seguirá siéndolo, permanecerá
como el sector prioritario para las inversiones. Sin embargo, debe aumentar en
cierta medida la cuota de inversión para la agricultura y la industria ligera.
¿Qué resultado dará ese aumento? En primer lugar, se abastecerá mejor al
pueblo de lo necesario para su subsistencia y, en segundo, se acelerará la
acumulación de fondos, lo que permitirá desarrollar aún más y mejor la
industria pesada. Es cierto que esta última también acumula fondos, pero, dadas
nuestras condiciones económicas de hoy, la industria ligera y la agricultura
dan una acumulación mayor y más rápida.
Aquí surge un interrogante: ¿Desea uno verdaderamente o sólo en
apariencia, con vehemencia o sin ella, el desarrollo de la industria pesada? Si
lo desea sólo en apariencia, o sin vehemencia, lo que hará es golpear a la
agricultura y la industria ligera y reducir las inversiones en estas ramas. Si,
en cambio, lo desea verdaderamente, o con vehemencia, atribuirá importancia a
la agricultura y la industria ligera, procurando que haya más cereales y más
materias primas para la industria ligera, más Fondos de acumulación y, por
consiguiente, una cantidad mayor de fondos en el futuro para inversiones en la
industria pesada.
Podemos optar entre dos métodos en el desarrollo de la industria pesada.
Uno es comunicar un desarrollo algo menor a la agricultura y la industria
ligera, y el otro, imprimirles un desarrollo algo mayor. Miradas las cosas a
largo plazo, el primer método redundará en un desarrollo menor y más lento de
la industria pesada o, en el mejor de los casos, en una insuficiente solidez de
sus cimientos, lo que aparecerá como una desventaja cuando se resuman las
cuentas al cabo de unos decenios. El segundo método, en cambio, permitirá
desarrollar en
311
mayor medida y más rápidamente la industria pesada y dotarla, además, de
cimientos más sólidos para su desarrollo, ya que asegurará al pueblo lo
necesario para su subsistencia.
II. LA RELACIÓN ENTRE LA
INDUSTRIA DE LA COSTA Y LA INDUSTRIA DEL INTERIOR
En el pasado, la industria de. China se concentró en la costa. Por costa
se entienden Liaoning, Jopei, Pekín, Tientsín, el Este de Jonán, Shantung,
Anjui, Chiangsú, Shanghai, Chechiang, Fuchién, Kuangtung y Kuangsí.
Aproximadamente un 70 por ciento de la industria ligera y de la industria
pesada del país está ubicado en la costa, y sólo un 30 por ciento en el
interior. Se trata de un estado de cosas irracional, producto del desarrollo
histórico. Es preciso utilizar plenamente las bases industriales costeras,
pero, a fin de balancear la distribución geográfica de la industria en el curso
de su desarrollo, se debe desenvolver enérgicamente la industria del interior.
En el problema de la relación entre uno y otro aspecto, tampoco hemos cometido
graves errores; sin embargo, en los últimos años hemos subestimado en cierta
medida la industria de la costa y no hemos prestado suficiente atención a su
desarrollo, fenómeno que debe cambiar.
Años atrás, la guerra de Corea todavía en curso y la gran tirantez de la
situación internacional no podían sino dejarse sentir en nuestra manera de
estimar la industria costera. Ahora, es de suponer que no va a estallar en un
futuro próximo una nueva guerra de agresión contra China ni una nueva guerra
mundial, de modo que podemos contar con un período de paz de diez años o algo
más. En estas condiciones, sería incorrecto no utilizar plenamente la capacidad
instalada y la fuerza técnica de la industria costera. Aun en el caso de que
sólo dispusiéramos de cinco años, para no hablar de diez, deberíamos consagrar
cuatro años a desarrollar debidamente la industria en la costa, y la
trasladaríamos en el quinto, cuando estallara la guerra. En la industria
ligera, según los datos que poseemos, la construcción de fábricas y su
acumulación de fondos se logran en general con bastante rapidez. En los cuatro
años posteriores a su puesta en completa explotación, además de recuperar las
inversiones hechas en su construcción, cada fábrica
312
gana lo suficiente para montar tres, dos, una o, por lo menos, media
fábrica. ¿Por qué no hemos de hacer una cosa tan ventajosa? Considerar que la
bomba atómica se cierne ya sobre nuestras cabezas amenazando con caer dentro de
unos segundos, es una apreciación que no corresponde a la realidad, y es
incorrecto adoptar, sobre esta base, una actitud pasiva hacia la industria de
la costa.
Eso no quiere decir que todas las nuevas fábricas deban construirse en
la costa. Sin duda alguna, la mayor parte de las nuevas empresas industriales
deben ubicarse en el interior, con vistas a balancear gradualmente la
distribución geográfica de la industria y a facilitar los preparativos para
enfrentar una guerra. Pero también en la costa se puede construir cierto número
de nuevas fábricas y minas, algunas de las cuales incluso pueden ser grandes.
En cuanto al ensanchamiento y reconstrucción de las empresas de la industria
ligera y pesada de la costa, hasta ahora hemos hecho algo, y en adelante
debemos dar un fuerte impulso a ese trabajo.
Utilizando y desarrollando como es debido la vieja base industrial,
ubicada en la costa, poseeremos una fuerza todavía mayor para desarrollar y
apoyar la industria del interior. Una actitud pasiva al respecto impediría su
rápido desarrollo. Por tanto, de lo que aquí se trata es asimismo de desear
verdaderamente o sólo en apariencia el desenvolvimiento de la industria del
interior. Si uno lo desea verdaderamente y no sólo en apariencia, debe utilizar
y desarrollar aún más la industria de la costa, sobre todo la ligera.
III. LA RELACIÓN ENTRE LA
CONSTRUCCIÓN ECONÓMICA Y LA CONSTRUCCIÓN DE LA DEFENSA
NACIONAL
No se puede prescindir de la defensa nacional. Actualmente nuestra
capacidad defensiva ha llegado ya a un determinado nivel. A través de la Guerra
de Resistencia a la Agresión Norteamericana y en Ayuda a Corea, así como del
proceso de entrenamiento y consolidación de los últimos años, nuestro ejército
se ha fortalecido y es ahora algo más poderoso que el Ejército Rojo soviético
de antes de la Segunda Guerra Mundial y, además, ha mejorado su armamento. Está
en vías de cons-
313
trucción nuestra industria de defensa. Ya hemos comenzado a construir
aviones y camiones, que no supimos construir nunca antes, desde que Pan Ku
separó el cielo de la tierra.
Aún no tenemos la bomba atómica. Pero, en otro tiempo, tampoco teníamos
aviones ni cañones, y fue con mijo más fusil con lo que vencimos a los
imperialistas japoneses y a Chiang Kai- shek. Ahora somos más poderosos que
antes, y lo seremos aún más en el futuro; no sólo tendremos una mayor cantidad
de aviones y cañones, sino también la bomba atómica. Esta es una cosa de la que
en el mundo de hoy no podemos prescindir si no queremos ser atropellados. ¿Qué
hacer entonces? Una solución segura es reducir, en una proporción adecuada, los
gastos militares y administrativos y aumentar las asignaciones para la
construcción económica. Sólo acelerando esta última puede avanzar todavía más
la construcción de la defensa.
En la III Sesión Plenaria del VII Comité Central del Partido, celebrada
en 1950, ya planteamos la tarea de simplificar el aparato estatal y disminuir
los gastos militares y administrativos, considerándola como una de las tres
condiciones para lograr un mejoramiento Fundamental de la situación financiera
y económica del país. En este Primer Plan Quinquenal, los gastos militares y
administrativos representan un 30 por ciento de los gastos presupuestarios del
Estado. Ese porcentaje es excesivo. Hay que reducirlo a un 20 por ciento
aproximadamente durante el Segundo Plan Quinquenal, a fin de poder asignar una
mayor cantidad de fondos para montar más fábricas y construir más máquinas.
Así, al cabo de algún tiempo, no sólo dispondremos de gran número de aviones y
cañones, sino que, probablemente, tendremos nuestra propia bomba atómica.
Aquí se presenta también un interrogante: ¿Desea uno verdaderamente y
con gran ardor la bomba atómica, o sólo es tibio y no ardiente ese deseo? Si la
desea verdaderamente y con gran ardor, reducirá el porcentaje de los gastos
militares y administrativos y dedicará más recursos a la construcción
económica. Si no la desea verdaderamente ni con gran ardor, seguirá la vieja
rutina. Este es un problema que concierne a la orientación estratégica, y
espero que la Comisión Militar lo discuta.
¿Estaría bien que desmovilizáramos ahora a todos los soldados? No.
Porque todavía existen enemigos, que nos atropellan y cercan. Debemos
fortalecer nuestra defensa y, a ese efecto, fortalecer en primer lugar nuestra
construcción económica.
314
IV. LA RELACIÓN ENTRE EL ESTADO, LAS UNIDADES
DE PRODUCCIÓN Y LOS PRODUCTORES
Es preciso tratar correctamente estas dos relaciones : la relación entre
el Estado y las Fábricas y cooperativas y la que existe entre las fábricas y
cooperativas y los productores. Por ello, no se debe tomar en consideración
sólo un sector, sino simultáneamente los tres : el Estado, la colectividad y el
individuo, o como solíamos decir antes, "tener en cuenta tanto al ejército
como al pueblo" y "tener en cuenta tanto los intereses públicos como
los individuales". En vista de la experiencia soviética y de la nuestra,
en adelante es necesario resolver este problema de manera todavía mejor.
En el caso de los obreros, a medida que se eleva la productividad de su
trabajo, se debe mejorar gradualmente sus condiciones de trabajo y los
servicios de bienestar colectivo. Siempre hemos abogado por la vida sencilla y
la lucha dura y nos hemos opuesto a colocar por encima de todo los intereses
materiales personales; al mismo tiempo, siempre hemos preconizado la necesidad
de preocuparse por las condiciones de vida de las masas y combatido la
burocrática actitud de indiferencia ante sus necesidades. Conforme se
desarrolla la economía nacional en su conjunto, es preciso introducir
apropiados reajustes salariales. A este respecto, se ha decidido, en fecha
reciente, efectuar ciertos aumentos, principalmente para los que trabajan en la
base, para los obreros, a fin de disminuir la distancia entre los salarios
altos y los bajos. En nuestro país los salarios en general no son altos ; sin
embargo, los obreros viven mucho mejor que en el pasado, debido, entre otras
cosas, a la mayor cantidad de gente con empleo y a los precios reducidos y
estables. Bajo el Poder proletario, los obreros han mantenido siempre un grado
muy alto de conciencia política y de entusiasmo en el trabajo. Cuando, a
finales del año pasado, el Comité Central exhortó a combatir la desviación conservadora
derechista, las masas obreras respondieron con calurosas muestras de apoyo; en
tres meses de dura lucha, han sobrepasado, contra lo acostumbrado, los planes
para el primer trimestre del presente año. Debemos fomentar vigorosamente su
espíritu de lucha dura y, al mismo tiempo, prestar mayor atención a la solución
de los problemas acuciantes con que tropiecen en su trabajo y en su vida.
Aquí conviene hablar un poco del problema de la independencia de cada
fábrica bajo dirección unificada. Por lo visto, es inadecuado concentrarlo todo
en manos de las autoridades centrales o provinciales y
315
municipales, sin dejar a las fábricas ni un mínimo de atribuciones, ni
un mínimo espacio de maniobra, ni los más pequeños beneficios. La cuestión de
qué atribuciones y beneficios deben corresponder al Poder central, a los
poderes provinciales o municipales y a las fábricas, es algo que debemos
estudiar, pues no tenemos mucha experiencia al respecto. Por principio,
unificación e independencia constituyen una unidad de contrarios. Tanto la
unificación corno la independencia son necesarias. Por ejemplo, en este momento
estamos reunidos, lo que significa unificación; pero una vez levantada la
reunión, unos saldrán a pasearse, otros se irán a leer y otros a comer: he aquí
la independencia. Si, en lugar de permitir que cada cual goce de esta
independencia levantando la reunión, la prolongáramos por tiempo indefinido,
¿no nos moriríamos todos? Lo que es cierto para un individuo, lo es también
para una fábrica u otra unidad de producción. Cada unidad de producción debe
gozar de determinada independencia vinculada con la unificación; sólo así podrá
desarrollarse con mayor vivacidad.
Hablemos ahora de los campesinos. Nuestras relaciones con ellos siempre
han sido buenas, pero cometimos un error en el problema cerealero. En 1954,
algunas zonas del país vieron menguada su producción a consecuencia de
inundaciones; pese a ello, aumentamos en 7.000 millones de jin los acopios
estatales de cereales. Este aumento, sumado al descenso de la producción, llevó
las cosas a tal punto que, durante la primavera del año pasado, en muchas
partes casi toda la gente tenía en los labios el problema cerealero y en todos
los hogares se hablaba del monopolio estatal de venta de cereales. Los
campesinos se quejaban, y había también muchas quejas dentro y fuera del
Partido. Es cierto que buen número de los que se quejaban lo hacían exagerando
deliberadamente los hechos y aprovechando la ocasión para atacarnos, pero no se
puede decir que no tuviéramos insuficiencia alguna. El hecho de que, por falta
de investigación y por desconocimiento del estado real de las cosas,
aumentáramos los acopios en 7.000 millones de jin, fue precisamente una
deficiencia nuestra. Descubrimos esa deficiencia y, en 1955, redujimos en 7.000
millones de jin los acopios y, además, adoptamos el "sistema de tres
fijaciones"1, esto es, fijamos las cifras de rendimiento, de acopio y de
venta. La disminución de los acopios, sumada a la abundante cosecha que
obtuvieron, permitió a los campesinos tener en sus manos más de 20.000 millones
de jin adicionales de granos. De este modo, hasta los campesinos que se habían
quejado dijeron: "¡Qué bueno es el Partido Comunista!” Esta lección la
debe tener presente todo el Partido.
316
Los procedimientos que se adoptan en la Unión Soviética representan un
estrujamiento muy duro para los campesinos. Mediante prácticas tales como el
llamado sistema de entregas obligatorias2, se les quita demasiados productos, y
a precios bajísimos. Este método de acumulación ha mellado de manera sumamente
grave el entusiasmo de los campesinos en la producción. Se quiere que la
gallina ponga más y más huevos, pero no se le da grano; al caballo se le exige
correr veloz, pero no se le da pienso. ¿Hay en el mundo una lógica como ésta?
A diferencia de la política de la Unión Soviética para con los
campesinos, la nuestra contempla tanto los intereses del Estado como los de los
campesinos. Nuestro impuesto agrícola siempre ha sido más o menos liviano. En
el intercambio entre los productos industriales y los productos agrícolas,
seguimos la política de reducción de la "apertura de tijeras", de
intercambio equivalente o casi equivalente de valores. Nuestros acopios de
productos agrícolas se efectúan a precios normales, sin causar perdidas a los
campesinos; además, los precios de compra van aumentando poco a poco. En el
abastecimiento de artículos manufacturados a los campesinos, aplicamos la
política de vender en gran cantidad y con tasas bajas de utilidad y de
estabilizar o reducir apropiadamente los precios, al par que, generalmente,
subsidiamos en algo las ventas de cereales a los campesinos de las zonas que
tienen déficit de ellos. Pero, incluso así, es posible que por negligencia
incurramos en tales o cuales errores. En vista de los graves errores de la
Unión Soviética en este problema, debemos prestar aún mayor atención al
tratamiento correcto de la relación entre el Estado y los campesinos.
Hay que tratar también de manera acertada la relación entre la
cooperativa y los campesinos. Es preciso fijar apropiadamente, de los ingresos
de la cooperativa, los porcentajes que corresponden al Estado, a la cooperativa
y a los campesinos, así como la forma en que deben sacarse dichas cantidades.
La parte que corresponde a la cooperativa va toda a parar directamente al
servicio de los campesinos. La necesidad de los gastos de producción salta a la
vista; los gastos de administración también son necesarios; los fondos de
acumulación colectiva son para la reproducción ampliada, y los fondos de
bienestar público, para el mejoramiento de las condiciones de vida de los
campesinos. Pero hay que fijar, previo estudio con los campesinos, un
porcentaje razonable para cada renglón. Debemos hacer lo posible por mermar los
gastos de producción y de administración. También los fondos de acumulación
colectiva y de bienestar público deben sujetarse a cierto
317
control, pues no hay que esperar que se materialice todo lo deseable en
un solo año.
Salvo que se produzcan calamidades naturales excepcionales, debemos
procurar que, sobre la base del incremento de la producción agrícola, aumenten
cada año, en cierta medida, los ingresos del 90 por ciento de los miembros de
las cooperativas, y que se mantengan sin variación los ingresos del restante 1o
por ciento; en caso de que disminuyan, hay que buscar cuanto antes una
solución.
En resumen, se debe dar consideración a los intereses tanto del Estado
como de las fábricas, tanto del Estado como de los obreros, tanto de las
fábricas como de los obreros, tanto del Estado como de las cooperativas, tanto
del Estado como de los campesinos y tanto de las cooperativas como de los
campesinos, y no hay que limitarse a considerar sólo uno de los dos términos.
Considerar cualquiera de esos términos aisladamente es desfavorable para el
socialismo y la dictadura del proletariado. Este es un problema de importancia
vital para los seiscientos millones de habitantes del país y es menester educar
una y otra vez en este sentido a toda la militancia y a todo el pueblo.
V. LA RELACIÓN ENTRE LAS AUTORIDADES CENTRALES Y LAS AUTORIDADES LOCALES
La relación entre las autoridades centrales y las locales constituye
también una contradicción. Para solucionarla, debemos preocuparnos,
actualmente, de ampliar un tanto las atribuciones de las autoridades locales,
concederles una mayor independencia y permitirles más actividades, con sujeción
a la premisa de consolidar la dirección unificada de las autoridades centrales.
Esto será más ventajoso para la construcción de un poderoso país socialista.
Nuestro país es tan inmenso, su población tan numerosa y sus condiciones tan
complejas, que la iniciativa procedente de ambos lados, del nivel central y del
nivel local, resultará mucho mejor que la procedente de un solo lado. No
debemos, como se hace en la Unión Soviética, concentrarlo todo en manos de las
autoridades centrales y maniatar rígidamente a las autoridades locales
privándolas de todo derecho de acción independiente.
Si las autoridades centrales necesitan desarrollar la industria, también
lo necesitan las autoridades locales. Incluso las industrias subordinadas
directamente a las autoridades centrales tienen que contar
318
con la colaboración de las autoridades locales. La agricultura y el
comercio necesitan todavía más apoyarse en los esfuerzos locales. En resumen,
para desarrollar la construcción socialista es indispensable hacer valer la
iniciativa local. Si se quiere consolidar la dirección a nivel central, es
preciso tener en cuenta los intereses locales.
Actualmente, decenas de manos intervienen en los asuntos locales,
dificultando su manejo. Cada ministerio, una vez creado, se pone a hacer la
revolución y, para hacerla, imparte órdenes. Como a los ministerios no les
conviene emitir órdenes a los comités provinciales del Partido ni a los comités
populares provinciales, establecen un vínculo directo con los departamentos
provinciales y municipales correspondientes, y les dictan órdenes todos los
días. Aunque ni el Comité Central del Partido ni el Consejo de Estado conocen
esas órdenes, ellas son presentadas como procedentes del nivel central y
ejercen una fuerte presión sobre las autoridades locales. El papeleo de
requerimientos y encuestas llega a tal cantidad que se desborda en calamitosa
inundación. Esta situación debe cambiar.
Debemos promover el estilo de trabajo consistente en consultar con las
autoridades locales. El Comité Central siempre consulta con las autoridades
locales en el manejo de los asuntos, y nunca se precipita a dar órdenes sin
antes intercambiar ideas con ellas. Esperamos que todos los departamentos
centrales tengan esto muy presente y que no den órdenes sin previa consulta y
acuerdo con las autoridades locales siempre que se trate de asuntos
relacionados con ellas.
Los departamentos centrales pueden ser clasificados en dos tipos. Del
primer tipo son aquellos cuya función dirigente cubre hasta las mismas empresas
y cuyas oficinas administrativas y empresas ubicadas en distintos lugares están
sometidas a la supervisión de las autoridades locales. Del otro tipo son
aquellos cuya misión consiste en formular lineamientos rectores y elaborar
planes de trabajo, dejando las tareas concretas a cargo de las autoridades
locales.
Para un país tan extenso y un partido tan grande como los nuestros, es
un problema de gran importancia el tratamiento correcto de la relación entre
las autoridades centrales y las locales. Algunos países capitalistas también
prestan mucha atención a este problema. Su sistema social es radicalmente
distinto del nuestro, pero, aun así, la experiencia de su desarrollo es digna
de estudio. En cuanto a nuestra propia experiencia, el sistema de grandes
regiones administrativas que aplicamos en los primeros años de la República
Popular fue una necesidad en aquel entonces, pero tuvo deficiencias, que más
tarde fueron explotadas
319
hasta cierto punto por la alianza antipartido de Kao Kang y Yao Shu-shi.
Luego se acordó abolir esas grandes regiones y subordinar directamente las
provincias al Poder central, decisión que fue correcta. Pero a partir de esto
se llegó a suprimir la independencia necesaria de las autoridades locales, y el
resultado no fue tan satisfactorio. Nuestra Constitución estipula que el poder
legislativo está concentrado en el nivel central. No obstante, las autoridades
locales, conforme a las circunstancias y las necesidades del trabajo, pueden
elaborar normas, reglamentos y disposiciones, siempre que no vayan en contra de
la orientación de las autoridades centrales; esto no lo prohibe la
Constitución. La unificación es necesaria, pero también lo es la particularización.
A fin de construir un poderoso país socialista, se requiere una fuerte
dirección central unificada, una planificación y disciplina unificadas a escala
nacional; no se permite socavar esa indispensable unificación. Pero, al mismo
tiempo, se hace preciso poner en pleno juego la iniciativa local y permitir que
cada localidad tenga algo que le sea particular y que concuerde con sus propias
condiciones. Esta particularidad no es la que propugnó Kao Kang, sino la que se
hace imprescindible para los intereses de conjunto y para reforzar la
unificación nacional.
Hay otro problema, que es el de la relación entre unas autoridades
locales y otras. Me refiero aquí, principalmente, a la relación entre
instancias locales superiores e inferiores. Si las provincias y municipios se
quejan de los departamentos centrales, ¿no tendrán quejas las prefecturas,
distritos, territorios y cantones respecto de las autoridades provinciales y
municipales? Las autoridades centrales deben velar por que se despliegue la
iniciativa de las autoridades provinciales y municipales, y éstas, a su vez,
hacer otro tanto respecto de las prefecturas, distritos, territorios y
cantones; ni las unas ni las otras deben meter a las instancias inferiores
dentro de marcos demasiado rígidos. Por supuesto, hay que dar a conocer a los
camaradas de los niveles inferiores cuáles son los asuntos en que hace falta la
unificación, evitando que cada uno vaya por su lado. En resumidas cuentas, la
unificación debe imperar donde sea posible y necesaria, y no imponerse
forzadamente donde no lo sea. Siempre que se trate de una independencia
legítima, de poderes legítimos, cada provincia, municipio, prefectura,
distrito, territorio y cantón deben gozar de ellos y luchar por su consecución.
Esta lucha por los poderes, que tiene como punto de partida los intereses del
país en su conjunto, que no es una lucha en aras de intereses seccionalistas,
no debe ser calificada de localismo ni de pretensión de
"independizarse".
320
La relación entre diferentes provincias y municipios es también una
relación entre unas autoridades locales y otras, y asimismo hay que tratarla
correctamente. Un principio que siempre preconizamos es el de tomar en
consideración el interés general, ayudarse y hacerse concesiones recíprocas.
En lo que se refiere a la solución del problema de la relación entre las
autoridades centrales y las locales y entre unas autoridades locales y otras,
nuestra experiencia aún no es rica ni madura; espero que ustedes estudien y
discutan esto concienzudamente y que, al cabo de cada período, hagan un resumen
de su experiencia para desarrollar las conquistas y superar las deficiencias.
VI. LA RELACIÓN ENTRE LA NACIONALIDAD
JAN Y LAS MINORÍAS NACIONALES
En lo que respecta a la relación entre la nacionalidad jan y las
minorías nacionales, nuestra política es bastante prudente y goza en buen grado
de la aprobación de éstas. Ponemos el acento en el combate al chovinismo de
gran jan. Hay que combatir también el nacionalismo local, pero éste, por lo
común, no es el blanco principal.
En nuestro país, las minorías nacionales no representan una población
numerosa, pero están asentadas en grandes extensiones territoriales. Desde el
punto de vista demográfico, los janes son abrumadoramente mayoritarios, pues
constituyen el 94 por ciento de la población. Sería muy malo que practicaran el
chovinismo de gran jan, discriminando a las minorías nacionales. Ahora bien,
¿quiénes ocupan más tierras? Las minorías nacionales, que ocupan del 50 al 60
por ciento de la superficie. Solemos decir que China tiene grandes extensiones
de tierras con ricos recursos naturales y una población numerosa. En realidad,
es la nacionalidad jan la que tiene una "población numerosa" y son
las minorías nacionales las que poseen "grandes extensiones de tierras con
ricos recursos naturales"; por lo menos en lo que se refiere a los
recursos del subsuelo, son muy probablemente las minorías nacionales las que
poseen "ricos recursos naturales".
Cada una de las minorías nacionales ha hecho contribuciones a la
historia de China. Que los janes sean tan numerosos se debe, entre otras cosas,
al prolongado mestizaje entre muchas nacionalidades. En el pasado, los
gobernantes reaccionarios, sobre todo los de la nacionalidad
321
jan, levantaron toda clase de barreras entre las diversas nacionalidades
y atropellaron a las minorías nacionales. Las consecuencias de todo esto no son
fáciles de liquidar en corto tiempo ni siquiera dentro del pueblo trabajador.
Esto hace necesario que eduquemos amplia y permanentemente tanto a los cuadros
como a las masas populares en el espíritu de nuestra política proletaria sobre
la cuestión nacional y que nos preocupemos por examinar de modo constante cómo
marchan las relaciones entre la nacionalidad jan y las minorías nacionales. Ya
se efectuó hace dos años un examen en este sentido, y ahora es preciso hacerlo
una vez más. Si se descubre algo anormal, hay que darle una solución seria y no
dejar que el asunto se quede en las palabras.
Es menester estudiar a fondo el problema de cuáles son el sistema de
administración económica y el sistema financiero más apropiados para las zonas
de minorías nacionales.
Debemos ayudar sincera y activamente a las minorías nacionales a
desarrollar su construcción económica y cultural. En la Unión Soviética, son
sumamente anormales las relaciones entre la nacionalidad rusa y las minorías
nacionales ; es preciso que de allí saquemos las debidas lecciones. El aire del
espacio, los bosques de la tierra y las riquezas del subsuelo son todos
importantes elementos, indispensables para la construcción del socialismo, pero
ningún factor material puede ser explotado y aprovechado sino por el factor
hombre. Debemos trabajar porque haya buenas relaciones entre la nacionalidad
jan y las minorías nacionales y consolidar la unidad entre ellas para edificar
nuestra gran patria socialista con los esfuerzos de todos.
VII. LA RELACIÓN ENTRE EL PARTIDO COMUNISTA
Y LOS PARTIDOS NO COMUNISTAS
¿Qué es mejor: que haya un solo partido o varios partidos? Por lo que
hoy parece, es preferible que haya varios. Esto no sólo es válido para el
pasado, sino que puede serlo también para el futuro; significa coexistencia
duradera y supervisión mutua.
En nuestro país, siguen existiendo los numerosos partidos democráticos
que se formaron durante la resistencia al Japón y la lucha contra Chiang
Kai-shek y que se componen principalmente de elementos de la burguesía nacional
y de su intelectualidad. En este punto, nuestra situación difiere de la que
existe en la Unión Soviética. De manera
322
consciente permitimos que subsistan los partidos democráticos, les
brindamos oportunidades para expresarse y aplicamos para con ellos la política
de unidad y lucha. Debemos unirnos con todas las personalidades democráticas
que nos hagan críticas de buena fe. Debemos continuar estimulando el entusiasmo
de aquellos elementos de espíritu patriótico que pertenecieron a los círculos
militares y políticos kuomintanistas, tales como Wei Li-juang y Weng Wen-jao.
Incluso a los que nos hacen ataques, como es el caso de Lung Yun, Liang
Shu-ming, Peng Yi-ju y otros, debemos asegurarles la subsistencia y permitirles
que nos ataquen, rebatiendo lo que haya de infundado y aceptando lo que haya de
razonable en sus ataques. Esto es más ventajoso para el Partido, el pueblo y el
socialismo.
Puesto que subsisten en China las clases y la lucha de clases, es
imposible que no exista la oposición en una u otra forma. Aunque todos los
partidos democráticos y las personalidades democráticas sin partido han
expresado que aceptan la dirección del Partido Comunista de China, entre ellos
hay mucha gente que, en realidad, constituye una oposición en diferente grado.
En diversos problemas, como el de "llevar la revolución hasta el
fin", el movimiento de resistencia a la agresión norteamericana y en ayuda
a Corea y la reforma agraria, ellos estuvieron y a la vez no estuvieron en la
oposición. Respecto a la represión de la contrarrevolución, hasta hoy siguen
poniendo reparos. Decían que el Programa Común era inmejorable y no querían una
constitución de tipo socialista, pero cuando salió el proyecto de Constitución,
todos ellos levantaron la mano en señal de aprobación. Es frecuente que las
cosas se conviertan en su contrario ; esto ocurre también con la actitud de los
partidos democráticos frente a muchos problemas. Ellos son oposición y a la vez
no lo son, y con frecuencia pasan de la oposición a la no oposición.
Tanto el Partido Comunista como los partidos democráticos surgieron en
el proceso histórico. Todo lo que surge en el proceso histórico desaparece en
el mismo proceso. Así, tarde o temprano desaparecerá el Partido Comunista y, de
igual modo, los partidos democráticos. ¿Es esta desaparición algo tan
desagradable? A mi modo de ver, será muy agradable. Me parece realmente
estupendo el día en que el Partido Comunista y la dictadura del proletariado
pierdan su razón de ser. Nuestra tarea es justamente impulsar el proceso, de
modo que su desaparición advenga más pronto. De esto ya hemos hablado muchas
veces.
323
Pero, en la actualidad, son imprescindibles el partido proletario y la
dictadura del proletariado y, aún más, es indispensable continuar
fortaleciéndolos. De lo contrario, no es posible reprimir la contrarrevolución,
oponer resistencia al imperialismo ni construir el socialismo y, aun si se
logra construir éste, no es posible consolidarlo. De ningún modo "se ha
anticuado", como afirma cierta gente, la teoría de Lenin acerca del
partido proletario y la dictadura del proletariado. Esta dictadura no puede
menos que revestir un fuerte carácter coercitivo. No obstante, hay que combatir
el burocratismo y la hipertrofia administrativa. Propongo que se proceda a una
drástica simplificación del aparato del Partido y del gobierno reduciéndolo a
un tercio, siempre que esto no implique la muerte de nadie ni la parálisis del
funcionamiento de ese aparato.
Sin embargo, la simplificación del aparato del Partido y del gobierno no
significa que queramos deshacernos de los partidos democráticos. Espero que
ustedes dediquen algunos esfuerzos al trabajo de frente único, para que mejoren
las relaciones entre ellos y nosotros y se active hasta donde sea posible su
entusiasmo, poniéndolo al servicio del socialismo.
VIII. LA RELACIÓN ENTRE LA REVOLUCIÓN
Y LA CONTRARREVOLUCIÓN
¿Qué factor representa un contrarrevolucionario? Representa un factor
negativo, un factor destructivo, una fuerza opuesta a los factores positivos.
¿Puede cambiar o no un contrarrevolucionario? Desde luego, los
contrarrevolucionarios recalcitrantes no cambiarán nunca. Pero, dadas las
condiciones de nuestro país, la mayor parte de los contrarrevolucionarios
cambiarán en uno u otro grado. Gracias a que hemos adoptado una política
correcta, buen número de contrarrevolucionarios ya han sido transformados en no
contrarrevolucionarios, e incluso una parte de ellos han hecho algunas cosas
útiles.
Se debe afirmar los siguientes puntos:
Primero. Hay que afirmar que fue necesario el movimiento de represión a
los contrarrevolucionarios desarrollado en 1951 y 1952. Existe una opinión
según la cual ese movimiento pudo no haberse efectuado. Esta opinión es
errónea.
324
Los métodos de tratamiento a los contrarrevolucionarios son: ejecución,
prisión, vigilancia y concesión de libertad. Ejecución, todos sabemos en qué
consiste. Prisión significa reclusión de los contrarrevolucionarios para su
transformación por medio del trabajo físico. Vigilancia significa dejarlos en
el medio social para su transformación bajo el control de las masas. Concesión
de libertad significa no arrestar, por regla general, a aquellos cuyo arresto
sea optativo, o poner en libertad a los arrestados que se hayan comportado
bien. Es menester tratar de manera diferenciada a los elementos
contrarrevolucionarios según el caso de que se trate.
Ahora me limitaré a hablar de la ejecución. En ese movimiento de
represión a los contrarrevolucionarios, se ejecutó a cierto número de personas.
¿Qué clase de gente eran? Eran contrarrevolucionarios que habían amontonado
deudas de sangre y a quienes las masas odiaban a muerte. En una gran revolución
de seiscientos millones de personas, si no hubiésemos dado muerte a esos
"tiranos del Este" y "tiranos del Oeste", el pueblo no
habría podido levantarse. De no haberse procedido a esa represión, las masas no
estarían de acuerdo con la política de clemencia que hoy adoptamos. Ahora hay
quienes, al oír decir que Stalin se equivocó en ejecutar a alguna gente,
afirman que nosotros hemos matado también equivocadamente a aquellos
contrarrevolucionarios ; éste es un juicio incorrecto. Reviste un significado
práctico en el momento actual reafirmar que fue del todo correcto ajusticiar a
esas personas.
Segundo. Hay que afirmar que aún existen contrarrevolucionarios, pero
que su número se ha reducido considerablemente. A raíz del surgimiento del caso
de Ju Feng, se hizo necesario investigar y sacar a la luz a los
contrarrevolucionarios. Hay que continuar poniendo al descubierto a aquellos
que permanecen ocultos. Se debe afirmar que hay todavía un pequeño número de
contrarrevolucionarios, que siguen llevando a cabo diversas actividades
contrarrevolucionarias de zapa, como matar bueyes, incendiar cereales, hacer
sabotajes en fábricas, robar información y pegar consignas reaccionarias. Por
eso, no es correcto decir que todos los contrarrevolucionarios han sido
liquidados y que se puede dormir a pierna suelta. No debemos relajar jamás la
vigilancia mientras exista la lucha de clases en China y en el mundo. Pero
tampoco es exacto decir que todavía quedan muchos contrarrevolucionarios.
325
Tercero. En adelante, debemos hacer menos arrestos y dictar menos
ejecuciones en la represión a los contrarrevolucionarios del ámbito social.
Dado que éstos son objeto directo del rencor de las masas, que los odian a
muerte, todavía es necesario ejecutar a unos pocos. En lo que concierne a la
mayoría de ellos, se los debe enviar a las cooperativas agrícolas para que
participen en la producción bajo vigilancia y se transformen a través del
trabajo físico. Sin embargo, aún no podemos declarar que no ejecutaremos a
ninguno; no podemos abolir la pena capital.
Cuarto. En las entidades oficiales, los centros docentes y el ejército,
el trabajo de investigar y sacar a la luz a los contrarrevolucionarios
infiltrados allí, debe atenerse firmemente a la política iniciada en Yenán,
esto es, la política de no ejecutar a ninguno y eximir de arresto a la mayor
parte. Corresponde a las entidades oficiales afectadas esclarecer a fondo los
casos de los contrarrevolucionarios cuyos crímenes están confirmados con
pruebas fehacientes, sin necesidad de que los departamentos de seguridad
pública, los departamentos de fiscalización y los tribunales los arresten,
incriminen y enjuicien. De cada cien contrarrevolucionarios, tratamos de la
manera antedicha a más de noventa. Esto es lo que se llama eximir de arresto a
la mayor parte. En cuanto a la ejecución, no ejecutaremos a ninguno.
¿Qué tipo de personas son las que no ejecutamos? Son personas como Ju
Feng, Pan Jan-nien y Yao Shu-shi, e incluso criminales de guerra prisioneros
como el emperador Pu-yi y corno Kang Tse. La razón de que nos abstengamos de
ajusticiarlos no es que no hayan cometido crímenes que les hagan merecedores de
la pena capital, sino que hacerlo no reporta ninguna ventaja. Si ejecutáramos a
uno de ellos, la gente compararía con él a un segundo y un tercero, de modo que
rodarían muchas cabezas. Este es el primer punto. Segundo, existe la
posibilidad de matar equivocadamente. La historia demuestra que una vez caída
una cabeza, no hay cómo volver a unirla al cuerpo, y que con ella tampoco
ocurre lo que con los puerros, que vuelven a crecer luego de cortados. Si
cortamos equivocadamente una cabeza, no hay manera de rectificar el error,
aunque lo deseemos. Tercero, al ejecutar a un contrarrevolucionario se elimina
una prueba. Para la represión a los
contrarrevolucionarios, se requieren pruebas. Un contrarrevolucionario
suele ser prueba viviente de otro. Pueden presentarse casos en que tengamos que
acudir a sus servicios. Pero si lo eliminamos, posiblemente no encontraremos
nunca la prueba, lo que sólo favorecerá a la
326
contrarrevolución y no a la revolución. Cuarto, ejecutarlos no
contribuye: 1) al incremento de la producción, 2) a la elevación del nivel
científico, 3) a la eliminación de las "cuatro plagas", 4) al
robustecimiento de la defensa nacional y 5) tampoco a la recuperación de
Taiwán. Sólo nos acarreará la fama de que matamos prisioneros, y ésta ha sido
siempre una triste fama. Otro punto es que los contrarrevolucionarios en las
entidades oficiales son diferentes de los del ámbito social. Estos últimos
cabalgan sobre las espaldas del pueblo, mientras que aquéllos están en cierta
medida alejados de las masas y, aunque han contraído deudas ante el pueblo en
general, son pocas las víctimas directas de sus crímenes. ¿Qué perjuicio puede
traer el no ejecutar a ninguno de ellos? A aquellos que son aptos para el
trabajo físico debemos transformarlos por este medio, y a los que no,
sustentarlos. Los contrarrevolucionarios son desechos, alimañas, pero podemos
hacer que presten algún servicio al pueblo una vez atrapados.
Ahora bien, ¿es necesario consignar una cláusula legal declarando que no
se ejecutará a ningún contrarrevolucionario infiltrado en las entidades
oficiales? No, no hay necesidad de hacerlo público, pues se trata de una
política interna nuestra, y basta aplicarla de hecho en la medida de lo
posible. Si alguien arrojase una bomba y acabara con todos los presentes en
esta sala, o con la mitad, o con un tercio, ¿debería ajusticiárselo o no? Claro
que sí.
La aplicación de la política de no ejecutar a ninguno en lo que respecta
a la eliminación de los contrarrevolucionarios en las entidades oficiales, no
nos impide tomar una seria actitud hacia los elementos contrarrevolucionarios.
Antes bien, nos previene de cometer errores irremediables y, en el caso de que
cometamos errores, nos deja la posibilidad de corregirlos ; además, coadyuva a
tranquilizar a mucha gente y a evitar la desconfianza entre los camaradas del
Partido. Ya que no ejecutamos a esos contrarrevolucionarios, debemos
asegurarles el sustento. Debemos dar a todos ellos la posibilidad de ganarse la
vida, de modo que tengan oportunidad de enmendarse. Esta manera de proceder
contribuirá tanto a la causa del pueblo como a nuestro prestigio internacional.
La represión a la contrarrevolución aún nos exige un trabajo arduo; no
debemos aflojar los esfuerzos. En adelante, junto con seguir aplastando a los
contrarrevolucionarios del ámbito social, debemos continuar investigando y
sacando a la luz a todos los contrarrevolucionarios infiltrados en las
entidades oficiales, los centros docentes y el ejército.
327
Debemos establecer una clara distinción entre nosotros y el enemigo.
Todos sabemos perfectamente el serio peligro que significaría para la causa
socialista y la dictadura del proletariado permitir que el enemigo se colara en
nuestras filas y, lo que sería peor, en nuestros organismos dirigentes.
IX. LA RELACIÓN ENTRE LO
CORRECTO Y LO ERRÓNEO
Tanto dentro como fuera del Partido, debemos distinguir claramente lo
correcto de lo erróneo. Cómo tratar a las personas que han cometido errores es
una cuestión importante. La actitud acertada hacia los camaradas que se han
equivocado debe ser la de seguir el principio de "sacar lecciones de los
errores pasados para evitarlos en el futuro, y tratar la enfermedad para salvar
al paciente", ayudarles a corregir sus errores y permitirles continuar
haciendo la revolución. En el pasado, cuando estaban en la dirección los
dogmáticos encabezados por Wang Ming, nuestro Partido erró a ese respecto al
asimilar el lado negativo del estilo de trabajo de Stalin. En el contexto
social, ellos rechazaron a las fuerzas intermedias y, dentro del Partido, no
permitieron que otros rectificaran sus errores y siguieran haciendo la
revolución.
La verdadera historia de A Q es un buen relato. A los camaradas que ya
lo leyeron les aconsejo que lo lean de nuevo, y a los que no, que lo hagan con
detenimiento. En su relato, Lu Sin describe principalmente a un campesino
atrasado y huérfano de conciencia política. Hay, en particular, un capítulo
titulado "Prohibido hacer la revolución", en que el autor relata cómo
el Falso Diablo Extranjero no permitía a A Q participar en la revolución. En
realidad, lo que significaba revolución para A Q no era más que cogerse, como
cualquiera, unas cuantas cosas ajenas. Pero el Falso Diablo Extranjero no le
permitió hacer ni siquiera esta clase de revolución. A mi modo de ver, en este
sentido alguna gente se parecía bastante al Falso Diablo Extranjero. No
permitía hacer la revolución a aquellos que habían cometido errores, ni trazaba
una línea de demarcación entre éstos y los contrarrevolucionarios, y llegó
incluso a matar a algunos de ellos. Esta lección la debemos tener presente. No
está bien prohibir, en el marco de la sociedad, que otros
328
participen en la revolución, y tampoco prohibir, dentro del Partido, que
se enmienden los camaradas que han cometido errores.
Algunos dicen que hay que observar si los camaradas que han cometido
errores los corrigen o no. Yo diría que no basta con observar, sino que se les
debe ayudar a corregir. Esto quiere decir: por un lado, observar y, por el
otro, ayudar. Todos necesitan ayuda; la necesitan los que no han cometido
errores y, con mayor razón, aquellos que los han cometido. Se podría decir que
nadie es infalible; quien más, quien menos, todos cometemos errores. Cuando
alguien ha caído en error, es preciso ayudarle. Limitarse a observarlo es una
actitud pasiva; hay que crear todo tipo de condiciones para ayudarle a
corregir. Debemos distinguir claramente lo correcto de lo erróneo, pues las
controversias de principio dentro del Partido son un reflejo en su seno de la
lucha de clases en la sociedad y no admiten ninguna ambigüedad. Es normal que,
según el caso de que se trate, se hagan críticas adecuadas y bien fundamentadas
a los camaradas que han cometido errores, e incluso se desplieguen contra ellos
luchas en la medida de lo necesario; esto se hace con el fin de ayudarles a
enmendarse. Negarse a ayudar a los camaradas que han caído en falta e incluso
alegrarse de sus males es una actitud sectaria.
Para hacer la revolución, mientras más gente, mejor. De aquellos que se
han equivocado, excepto una exigua minoría que insiste en sus errores pese a
reiteradas advertencias, la mayoría puede corregirse. Así como los que han
padecido tifoidea quedan inmunes a ella, quienes han cometido errores cometerán
menos, siempre y cuando sepan sacar las debidas lecciones. En cambio, aquellos
que no han cometido errores están propensos a incurrir en ellos, pues les es
Fácil andar con el rabo erguido. Debemos tener presente que cuando imponemos un
correctivo extremado a quienes se equivocan, esto frecuentemente se vuelve en
contra nuestra. Kao Kang intentó levantar una piedra para golpear a otros, pero
terminó derribándose a sí mismo. Si tratamos benévolamente a quienes han
cometido errores, podemos ganarnos el corazón de la gente y unirnos con los
demás. Un criterio para juzgar si una persona tiene buena o mala intención
frente a los camaradas que se han equivocado, es ver si adopta la actitud de
ayudarles o una actitud hostil.
El principio de "sacar lecciones de los errores pasados para
evitarlos en el futuro, y tratar la enfermedad para salvar al paciente",
es un principio orientado a unir a todo el Partido; debernos adherirnos
firmemente a él.
329
X. LA RELACIÓN ENTRE CHINA
Y EL EXTRANJERO
Hemos lanzado la consigna de aprender de los demás países, y creo que
hemos hecho bien. Los dirigentes de algunos países no quieren plantear esta
consigna, e incluso se muestran temerosos de hacerlo. Para lanzar tal consigna
se necesita un poco de coraje, coraje para desprenderse de la pose histriónica.
Debemos admitir que cada nación tiene sus puntos fuertes, pues de otra
manera, ¿cómo habría podido subsistir?, ¿cómo habría podido desarrollarse? A1
mismo tiempo, cada nación tiene sus puntos débiles. Hay quienes consideran que
el socialismo es tan maravilloso que no adolece ni de un ápice de deficiencia.
¿Cómo puede ser esto? Debemos reconocer que siempre existen dos aspectos: uno
positivo y otro negativo. Los secretarios de célula de nuestro Partido y los
jefes de compañía y de pelotón de nuestro ejército, al resumir sus experiencias
diarias, acostumbran todos señalar en sus libretas los dos aspectos de las
cosas: lo positivo y lo negativo. Si ellos saben que las cosas tienen dos
aspectos, ¿por qué nosotros hablamos de uno solo? Siempre habrá dos aspectos,
aun luego de transcurridos diez mil años. En el futuro habrá dos aspectos
correspondientes a su tiempo ; los hay también en el presente; cada individuo
tiene sus propios dos aspectos. En síntesis, siempre hay dos aspectos y no uno
solo. Decir que no existe más que uno, significa que sólo se conoce una cara de
la moneda.
Nuestra línea de conducta es asimilar los puntos fuertes de las demás
naciones y países, asimilar todo lo verdaderamente positivo en los dominios de
la política, la economía, la ciencia, la tecnología, la literatura y el arte.
Sin embargo, debemos aprender con un espíritu analítico y crítico, y no de
manera ciega, no copiarlo todo ni aplicarlo mecánicamente. Por supuesto, no
debemos asimilar los puntos débiles y defectos de otros.
Esta es también la actitud que debemos adoptar ante las experiencias de
la Unión Soviética y demás países socialistas. En el pasado, algunos de los
nuestros no comprendían esto claramente y asimilaron también los puntos flacos.
En el momento en que llegaron a la convicción de que lo aprendido era
formidable, esas cosas ya habían sido desechadas en su lugar de origen. Y
entonces dieron una voltereta como Sun Wu-kung, el Rey Mono. Valga esto como
ejemplo: En otro tiempo, algunos afirmaban que habíamos cometido un error de
principio al
330
crear un ministerio de cultura y un buró de cinematografía, cuando lo
que había en la Unión Soviética era un ministerio de cinematografía y un buró
de cultura. Pero, para sorpresa suya, un poco más tarde la Unión Soviética
creó, al igual que nosotros, un ministerio de cultura. Hay algunos que nunca
analizan nada; simplemente siguen el viento. Hoy sopla un viento del Norte, y
ellos se hacen partidarios del viento del Norte. Mañana vendrá un viento
occidental, y entonces se harán partidarios del viento occidental. Más tarde,
cuando venga otra vez el viento del Norte, se harán de nuevo partidarios del
viento del Norte. Ellos no tienen una sola opinión propia, y con frecuencia van
de un extremo a otro.
En la Unión Soviética, aquellos que anteriormente elevaron a Stalin a
una altura de cien mil metros, ahora lo han rebajado de un solo golpe a noventa
mil metros por debajo del suelo. En nuestro país, también hay quienes bailan al
compás de ellos. El Comité Central considera que Stalin tiene un 30 por ciento
de errores y un 70 por ciento de méritos y que, en su conjunto, es un gran
marxista. Con base en esta apreciación fue como escribimos "Sobre la
experiencia histórica de la dictadura del proletariado". Es más o menos
apropiada esta apreciación, que se fundamenta en la proporción de 3 a 7. Stalin
cometió algunos errores con relación a China. De él provinieron tanto el
aventurerismo de "izquierda" de Wang Ming en la última fase de la
Segunda Guerra Civil Revolucionaria como su oportunismo de derecha en la fase
inicial de la Guerra de Resistencia contra el Japón. En el período de la Guerra
de Liberación, Stalin comenzó por prohibirnos hacer la revolución afirmando que
si estallaba una guerra civil, la nación china se encontraría bajo la amenaza
de la ruina. Iniciada la guerra, creyó sólo a medias en nuestra fuerza. Al
triunfo de la guerra, tuvo la sospecha de que la nuestra era una victoria al
estilo Tito y ejerció, en los años 1949 y 1950, una presión muy grande sobre
nosotros. No obstante, consideramos que él tuvo un 30 por ciento de errores y
un 70 por ciento de méritos. Esta apreciación es justa.
En materia de ciencias sociales, de marxismo-leninismo, debemos
continuar estudiando con ahínco lo que hay de correcto en Stalin. Lo que
debemos estudiar es aquello que pertenece al dominio de las verdades
universales, y este estudio debe combinarse con la realidad china. Si
introdujéramos cada frase, aunque fuera de Marx, nos meteríamos en un lío
tremendo. Nuestra teoría es la integración de la verdad universal del
marxismo-leninismo con la práctica concreta de
331
la revolución china. En un tiempo, algunas personas de nuestro Partido
practicaron el dogmatismo, que ya criticamos en ese entonces. Sin embargo,
ahora sigue existiendo el dogmatismo. Existe tanto en los círculos académicos
como en los económicos.
En las ciencias naturales, estamos bastante atrasados y debemos hacer
esfuerzos especiales en aprender de los demás países. Pero, aquí nuestro
aprendizaje también debe ser crítico y no ciego. En el campo tecnológico, yo
pienso que debemos comenzar imitándolos en la mayoría de los casos; más vale
proceder así, pues se trata de cosas que no poseemos ni comprendemos. No
obstante, en cuanto a lo que ya tenemos claro, no debemos imitarlos a cada
paso.
En lo referente a todo el corrupto sistema y a todas las corruptas ideas
y prácticas de la burguesía extranjera, debemos boicotearlos y criticarlos
resueltamente. Pero, esto no quita que aprendamos la avanzada ciencia y
tecnología de los países capitalistas y lo que hay de científico en sus métodos
para la administración de empresas. Las empresas de los países industrialmente
desarrollados operan con poco personal y elevada eficiencia y saben hacer
negocios. Todo ello debemos aprenderlo concienzudamente y a la luz de nuestros
principios, con el objeto de mejorar nuestro trabajo. Ocurre ahora que los que
aprendían inglés han dejado de estudiarlo y que las tesis académicas ya no se
traducen al inglés, francés, alemán o japonés para fines de canje. Este es otro
prejuicio. Rechazar en bloque, sin hacer análisis, la ciencia, la tecnología y
la cultura de los demás países, lo mismo que el mencionado fenómeno de
transplantar sin análisis todo lo extranjero, no es una actitud marxista, es
una actitud desfavorable para nuestra causa.
Considero que China tiene dos deficiencias, que son, al mismo tiempo,
dos ventajas.
Primero. En el pasado, China era colonial y semicolonial y no un país
imperialista y siempre fue humillada por otros. Nuestra industria y nuestra
agricultura no están desarrolladas y el nivel científico y tecnológico nuestro
es bajo. Aparte de nuestro vasto territorio, abundantes recursos naturales,
numerosa población, milenaria historia, El sueño del pabellón rojo en la
literatura, etc., somos inferiores a otros en muchos aspectos, lo cual nos
priva de motivos para enorgullecernos. Pero, algunos, por haber sido esclavos
durante largo tiempo, se sienten inferiores a los demás en todos los aspectos y
no pueden mantener recto el espinazo en presencia de extranjeros. Son como Chia
Kui3 en El templo de Famen, quien, al ser invitado a tomar asiento, dijo que
332
estaba acostumbrado a permanecer de pie y que, por eso, no quería
sentares. A1 respecto, es necesario hacer algunos esfuerzos por levantar la
confianza nacional y por desarrollar el espíritu de "desprecio al
imperialismo norteamericano", espíritu que fomentábamos durante el
movimiento de resistencia a la agresión norteamericana y en ayuda a Corea.
Segundo. Nuestra revolución Fue tardía. Aunque la Revolución de 1911,
que destronó al emperador, ocurrió antes que la revolución rusa, no teníamos en
ese entonces un partido comunista, y la Revolución fracasó. La victoria de la
revolución popular vino en 1949, con más de treinta años de retardo respecto de
la Revolución de Octubre en Rusia. En este particular tampoco hay lugar para
que estemos orgullosos. La Unión Soviética es diferente de nosotros, primero,
en que la Rusia zarista era un país imperialista y, segundo, en que fue allí
donde ocurrió la Revolución de Octubre. Es por eso que muchos soviéticos se
muestran sobremanera orgullosos y andan con el rabo muy erguido.
Estas dos deficiencias nuestras son, a su vez, ventajas. En otras
ocasiones he dicho que, en primer lugar, somos "pobres" y, en
segundo, "desnudos". Al decir "pobres" quiero expresar que
no tenemos mucha industria y que nuestra agricultura tampoco está desarrollada.
Al decir "desnudos", que somos como una hoja de papel en blanco,
puesto que nuestro nivel cultural y científico no es alto. Mirado desde el
punto de vista del desarrollo, esto no tiene nada de malo. Los pobres quieren
hacer la revolución, mientras es difícil que los ricos quieran hacerla. Los
países con un alto nivel científico y tecnológico se comportan con mucho
orgullo. Nosotros somos una hoja de papel en blanco, buena para escribir en
ella.
Por todo lo dicho, estas dos deficiencias implican ventajas para
nosotros. En el futuro, cuando nuestro país se haga próspero y poderoso,
todavía debemos perseverar en la posición revolucionaria, ser modestos y
prudentes y aprender de otros en vez de andar con el rabo erguido. Debemos
aprender de otros no sólo durante el período del Primer Plan Quinquenal, sino
continuar haciéndolo hasta después de decenas de quinquenios. Debemos seguir
aprendiendo diez mil años más. ¿Qué hay de malo en ello?
He examinado en total diez puntos. Estas diez relaciones son
contradicciones. El mundo está hecho de contradicciones. Sin con-
333
tradicción no existiría el mundo. Nuestra tarea radica en tratar
acertadamente estas contradicciones. ¿Podremos o no, en el curso de la
práctica, darles una solución enteramente satisfactoria? Debemos, a este
respecto, prepararnos para enfrentar una u otra eventualidad. Además, en el
proceso de la solución de estas contradicciones encontraremos, ineludiblemente,
nuevas contradicciones, nuevos problemas. Sin embargo, como acostumbramos
decir, el camino es tortuoso y el porvenir, brillante. Debemos esforzarnos por
movilizar todos los factores positivos, directos e indirectos, de dentro y de
fuera del Partido y el país, para hacer de China un poderoso país socialista.
NOTAS
1 Medida aplicada en China a partir
de la primavera de 1955. Tomando como base la producción obtenida en
condiciones normales, en ese año se determinó una cifra standard de rendimiento
por unidad de superficie. Esta era la primera fijación, que servía como
criterio para la segunda: la fijación de la cuantía del acopio estatal de
granos excedentes de los campesinos. Dicha cuantía debía permanecer invariable
durante tres años a pesar de cualquier incremento de la producción. La tercera
fijación era la de la cifra de venta. Consistía en la determinación de las
cantidades de cereales que el Estado debía suministrar a los campesinos que
tenían escasez de ellos. El "sistema de tres fijaciones" estaba
destinado a elevar el entusiasmo de los campesinos en la producción.
2 Esta fue la principal medida
aplicada en la Unión Soviética entre 1933 y
1957 para el acopio estatal de productos agrícolas. Los koljoses y las
familias campesinas individuales estaban obligados a suministrar anualmente al
Estado productos agrícolas en cantidades y a precios irrazonables.
3 Fiel lacayo de Liu Chin (eunuco
que sirvió como dignatario en la dinastía Ming), y uno de los personajes de El
templo de Famen, pieza de ópera de Pekín.
EL IMPERIALISMO NORTEAMERICANO ES
UN TIGRE DE PAPEL *
14 de julio de 1956
Los Estados Unidos esgrimen por doquier la divisa de la lucha contra el
comunismo con el objeto de agredir a otros países.
Los Estados Unidos han contraído deudas por todas partes. Se han
endeudado con los países de América Latina, de Asia y África, así como de
Europa y Oceanía. Todos los países del mundo, incluida Inglaterra, sienten
aversión a los Estados Unidos. A las grandes masas populares no les gustan los
Estados Unidos. E1 Japón tampoco los quiere, porque sufre su opresión. Ninguno
de los países de Oriente ha quedado a salvo de la agresión norteamericana. Los
Estados Unidos han invadido la provincia china de Taiwán. Japón, Corea,
Filipinas, Viet Nam y Pakistán son todos víctimas de su agresión, y eso que
algunos de ellos son sus aliados. Los pueblos están descontentos, y lo están
también las autoridades de algunos países.
Todas las naciones oprimidas quieren la independencia.
Todo está sujeto a cambio. Las grandes fuerzas decadentes tendrán que
ceder el lugar a las pequeñas fuerzas nacientes. Las fuerzas pequeñas se
transformarán en grandes, porque la gran mayoría de la gente exige el cambio.
La fuerza del imperialismo norteamericano, que es grande, pasará a ser pequeña,
debido a que el pueblo norteamericano también está descontento con el gobierno
de su país.
A lo largo de mi vida, yo mismo he vivido cambios de ese tipo. Algunos
de los aquí presentes nacieron bajo la dinastía Ching y otros en tiempos de la
República de China.
La dinastía Ching fue derrocada hace mucho. ¿Quiénes la derrocaron? El
partido dirigido por el Dr. Sun Yat-sen y el pueblo. Como
________________
* Parte de una conversación
sostenida por el camarada Mao Tse-tung con dos personalidades de América
Latina.
334
335
Sun Yat-sen disponía de una fuerza muy pequeña, los dignatarios de la
dinastía Ching lo miraban por encima del hombro. Fracasó en numerosos
levantamientos, pero a la postre logró echar abajo la dinastía Ching. Lo grande
no tiene nada de temible. Será derribado por lo pequeño. Y lo pequeño se hará
grande. Luego de derrocar la dinastía Ching, el Dr. Sun Yat-sen fracasó. Esto
se debió a que no satisfizo las demandas del pueblo, tales como la
reivindicación de la tierra y la exigencia de luchar contra el imperialismo.
Tampoco comprendió la necesidad de reprimir a los contrarrevolucionarios,
quienes andaban sueltos por todas partes. Fue derrotado a manos de Yuan Shi
-kai, cabecilla de los caudillos militares del Norte. La fuerza de Yuan Shi-kai
era mayor que la de Sun Yat-sen. Pero también aquí rigió esta ley: Fuerzas
pequeñas pero vinculadas con el pueblo se hacen poderosas, mientras que fuerzas
grandes que se oponen al pueblo se hacen débiles. Posteriormente, los
revolucionarios demócratas burguesas encabezados por Sun Yat-sen, en
colaboración con nosotros, los comunistas, echaron por tierra el régimen de los
caudillos militares dejado por Yuan Shi-kai.
La dominación de Chiang Kai-shek en China, reconocida por los gobiernos
de todos los países del mundo, perduró veintidós años, representando la mayor
fuerza del país. Nuestra fuerza era pequeña; aunque, en un tiempo, nuestro
Partido llegó a tener unos cincuenta mil militantes, sólo le quedaron unos
miles luego de la represión contrarrevolucionaria. E1 enemigo hacía estragos
por todas partes. Pero también esta vez rigió la misma ley: Los poderosos
fracasaron, pues se hallaban separados del pueblo, en tanto que los débiles
salieron victoriosos, porque estaban vinculados con el pueblo y trabajaban por
él. Este fue efectivamente el desenlace.
En los tiempos de nuestra guerra contra el Japón, éste era muy poderoso,
las tropas kuomintanistas se encontraban arrinconadas en regiones apartadas, y
las fuerzas armadas dirigidas por el Partido Comunista sólo podían hacer la
guerra de guerrillas en las zonas rurales detrás de las líneas enemigas. El
Japón ocupó grandes ciudades como Pekín, Tientsín, Shanghai, Nankín, Wuján y
Cantón. Sin embargo, igualmente en virtud de esta ley, el militarismo japonés,
así como la Alemania hitleriana, se vino abajo al cabo de unos pocos años.
Nosotros pasamos por numerosas dificultades: Fuimos expulsados del Sur y
obligados a ir al Norte, y el número de nuestros efectivos se redujo de varios
centenares de miles a unas decenas de miles. Al
336
final de la Gran Marcha de veinticinco mil li, sólo nos quedaban
veinticinco mil hombres.
En la historia de nuestro Partido ha habido numerosos errores de línea,
tanto de "izquierda" como de derecha. Los más graves fueron la
desviación derechista de Chen Tu-siu y la "izquierdista" de Wang
Ming. Se registraron, además, los casos de desviación derechista de Chang
Kuo-tao, Kao Kang y otros.
Cometer errores tiene su lado positivo, pues de ello se pueden extraer
enseñanzas para el pueblo y para el Partido. Hemos tenido muchos maestros por
lo negativo, como Japón, Estados Unidos, Chiang Kai-shek, Chen Tu-siu, Li
Li-san, Wang Ming, Chang Kuo-tao y Kao Kang. Nos costó un precio muy alto
aprender de estos maestros. En el pasado, Inglaterra desencadenó muchas guerras
contra nosotros. A Inglaterra, Estados Unidos, Japón, Francia, Alemania,
Italia, Rusia zarista y Holanda les gustaba mucho esta tierra nuestra. Ellos
han sido nuestros maestros por lo negativo, y nosotros, sus alumnos.
A través de la lucha contra el Japón en la Guerra de Resistencia,
nuestro ejército creció hasta tener novecientos mil efectivos. Después vino la
Guerra de Liberación. Nuestro armamento era inferior al del Kuomintang, y éste
contaba entonces con un ejército de cuatro millones de efectivos; pero, en el
curso de los tres años de guerra, le aniquilamos en total ocho millones. E1
Kuomintang, sustentado por el imperialismo norteamericano, no pudo derrotarnos.
Los poderosos no pueden ganar, mientras que los débiles siempre logran la
victoria.
En la actualidad, el imperialismo norteamericano exhibe una gran fuerza,
pero en realidad no la tiene. Políticamente es muy débil, porque está
divorciado de las grandes masas populares y no agrada a nadie; tampoco agrada
al pueblo norteamericano. Aparentemente es muy poderoso, pero en realidad no
tiene nada de temible: Es un tigre de papel. Mirado por fuera parece un tigre,
pero está hecho de papel y no aguanta un golpe de viento y lluvia. Pienso que
Estados Unidos no es más que un tigre de papel.
Toda la historia, la milenaria historia de la sociedad de clases de la
humanidad, ha confirmado este punto: Lo poderoso tiene que ceder su lugar a lo
débil. Esto también es así en América.
Sólo podrá haber paz cuando haya sido eliminado el imperialismo. Llegará
el día en que el tigre de papel será destrozado. Pero no desaparecerá por sí
mismo; para ello hace falta el golpe del viento y la lluvia.
337
Cuando afirmamos que el imperialismo norteamericano es un tigre de
papel, estamos hablando en términos estratégicos. Visto como un todo, debemos
despreciarlo; pero, en cuanto a cada una de sus partes, debemos tomarlo muy en
serio. El posee garras y dientes. Para acabar con él hemos de hacerlo por
partes. Si, por ejemplo, tiene diez dientes y en el primer golpe le arrancamos
uno, le quedarán nueve; le arrancamos otro más y le quedarán ocho. Cuando le
hayamos quitado todos los dientes, le quedarán todavía las garras. Siempre que
procedamos paso a paso y de modo concienzudo, conseguiremos finalmente el
éxito.
Desde el punto de vista estratégico, se debe despreciar por completo al
imperialismo norteamericano, mientras que en lo táctico hay que tomarlo muy en
serio. En la lucha contra él, es necesario prestar atención a cada batalla y a
cada caso. Actualmente, Estados Unidos es un país poderoso ; pero, examinándolo
con una óptica amplia, en su conjunto y en perspectiva, se hallará que este
tigre morirá sin remedio, porque es impopular, aplica una política que no
complace a nadie, y oprime y explota a los pueblos. Vistas así las cosas, no
tiene nada de terrible y podemos despreciarlo. Sin embargo, Estados Unidos
todavía cuenta con cierta fuerza, produce anualmente más de cien millones de
toneladas de acero y atropella a la gente por todas partes. Se hace por eso necesario
proseguir la lucha contra él, empeñar grandes esfuerzos en ello y arrebatarle
posición por posición. Esto requiere tiempo.
Todo parece indicar que los países de América, Asia y África tendrán que
seguir peleando con Estados Unidos hasta el fin, hasta que el viento y la
lluvia destruyan este tigre de papel.
En interés de la lucha contra el imperialismo norteamericano, los
latinoamericanos de ascendencia europea deben unirse con la población indígena
en los países donde la haya. Se puede, me parece, diferenciar a los blancos, de
ascendencia europea, en dos partes: los dominantes y los dominados. Así, los
blancos oprimidos podrán fácilmente acercarse a los indígenas, pues su
situación es la misma.
Nuestros amigos latinoamericanos, asiáticos y africanos y nosotros
estamos todos en la misma posición y realizamos el mismo trabajo haciendo algo
en favor de los pueblos para disminuir la opresión que sobre éstos ejerce el
imperialismo. Si hacemos bien ese trabajo, podremos liquidar de raíz la
opresión imperialista. En este sentido somos camaradas.
338
En la lucha contra la opresión imperialista, ustedes y nosotros tenemos
idéntica naturaleza; lo único que nos diferencia es la ubicación geográfica, la
nacionalidad y el idioma. En cambio, somos diferentes por naturaleza de los
imperialistas, y el solo verlos nos produce malestar.
¿Para qué se necesita el imperialismo? No lo necesita el pueblo chino,
no lo necesitan los demás pueblos del mundo. No hay necesidad de que exista el
imperialismo.
FORTALECER LA UNIDAD DEL PARTIDO,
CONTINUAR SUS TRADICIONES *
30 de agosto de 1956
Hoy damos comienzo a la conferencia preparatoria del VIII Congreso
Nacional del Partido. Esta conferencia durará más de diez días, y sus tareas
principales son: 1) redacción de los documentos del Congreso; 2) preelección
del Comité Central, y ;) preparación de los discursos que se pronunciarán en el
Congreso.
Ahora quisiera hacer algunas observaciones.
Primero, el objetivo o propósito del Congreso. ¿Qué problemas nos
proponemos resolver y cuál es el objetivo que buscamos en este congreso? Se
trata, en una palabra, de sintetizar las experiencias adquiridas a partir del
VII Congreso y unir a todo el Partido y a todas las fuerzas unibles, de dentro
y de fuera del país, para luchar por la construcción de una gran China
socialista.
En cuanto al resumen de las experiencias, aunque las nuestras son muy
ricas, no debemos enunciar una larga serie de cosas, sino aprehender lo
esencial y sintetizarlo partiendo de la realidad y guiándonos por los conceptos
marxistas. Un resumen así dará un impulso a todo nuestro Partido y nos
permitirá trabajar aún mejor que antes.
E1 nuestro es un Partido grande, glorioso y correcto, hecho reconocido
en el mundo entero. Antes, algunos camaradas extranjeros recelaban de nosotros:
¿Qué es, en fin de cuentas, lo que ustedes están haciendo? Muchos no
comprendían nuestra política respecto a la burguesía nacional ni tenían una
clara idea acerca de nuestra campaña de rectificación. Ahora, a mi modo de ver,
ha crecido el número de camaradas que nos comprenden, pudiéndose decir que, en
general, se
________________
* Discurso pronunciado por el
camarada Mao Tse-tung en la primera sesión de la conferencia preparatoria del
VIII Congreso Nacional del Partido Comunista de China.
339
340
nos comprende. Naturalmente, todavía puede haber quienes no nos
comprendan. Dentro del país, e incluso dentro del Partido, también puede haber
quienes carezcan de esta comprensión y consideren que no es tan correcta la
línea que hemos seguido desde el VII Congreso. Pero los hechos están a la
vista. Realizamos dos revoluciones: la revolución democrático- burguesa, que
culminó con la conquista del Poder en todo el país, y la revolución socialista
proletaria, dentro de la cual estamos llevando a cabo las transformaciones
socialistas y construyendo un país socialista. En los once años transcurridos
desde el VII Congreso, hemos conseguido grandes éxitos, cosa que es reconocida
por toda la nación y por el mundo entero y que hasta la burguesía extranjera se
ha visto obligada a reconocer. Estas dos revoluciones corroboran el hecho de
que ha sido correcta la línea seguida por el Comité Central desde el VII
Congreso hasta hoy.
La Revolución de Octubre derribó a la burguesía, lo que fue un
acontecimiento sin precedentes en el mundo. La burguesía internacional
denigraba con los ojos tapados esta revolución y a cada paso hablaba mal de
ella. La burguesía rusa era una clase contrarrevolucionaria: Rechazó entonces
las medidas de capitalismo de Estado, boicoteó la producción, hizo sabotajes y
llegó a recurrir a las armas. Así las cosas, el proletariado ruso no tuvo más
remedio que liquidarla. Exasperada por esto, la burguesía de los demás países
vomitó injurias. Aquí en China damos un tratamiento más o menos suave a la
burguesía nacional, y ésta se siente un poco a gusto al ver que todavía puede
obtener algún provecho. Con la prohibición de todo viaje de periodistas
estadounidenses a China, Eisenhower y Dulles están reconociendo en los hechos
las ventajas de esta política nuestra. Si reinara un caos de todos los diablos
en nuestro país, les permitirían venir, sabiendo que lo único que harían esos
periodistas sería escribir libelos. Lo que temen es que los reportajes de esos
periodistas no sean simples libelos, sino que también contengan algunas
palabras en nuestro favor, en cuyo caso saldrían mal parados.
Antes solía decirse que China era un "gran imperio decrépito"
y "el enfermo de Asia Oriental", con una economía y una cultura
atrasadas, sin sentido de la higiene, que los chinos no eran buenos en los
juegos a la pelota ni en la natación, que las mujeres tenían los pies vendados
y los hombres llevaban trenzas, que había eunucos y que, en fin, la luna de
China tampoco era muy bella y nunca alumbraba con tanta limpidez como la del
extranjero. En resumidas cuentas, eran muchas las cosas malas. Pero, con las reformas
realizadas en los últimos seis
341
años, hemos cambiado la faz de China. Nadie puede negar nuestros éxitos.
El núcleo que dirige nuestra causa revolucionaria es nuestro Partido. Al
resumir las experiencias, el Congreso debe lograr, antes que nada, una mayor
unidad de todo el Partido. En junio pasado, el Partido contaba ya con
10.730.000 militantes. Debemos realizar una amplia labor educativa, persuasiva
y unitaria entre estos diez millones y tantos de militantes, a fin de que
puedan desempeñar mejor su papel de núcleo entre el pueblo. No basta la sola
existencia del Partido. Este es el núcleo y debe tener masas en torno suyo. En
los diversos terrenos de nuestras actividades, incluidos la industria, la
agricultura, el comercio, la cultura y la educación, el 90 por ciento del
trabajo concreto no descansa sobre los hombros de los militantes, sino de los
no militantes. Por eso, debemos realizar un buen trabajo de unidad con las
masas y unirnos con todas las personas unibles para trabajar juntos. En el
pasado, adolecíamos de muchas deficiencias en nuestra labor en pro de la unidad
de todo el Partido y de la unidad con las personas no militantes. Durante el
Congreso y luego de él, debemos efectuar una labor de propaganda y educación a
fin de mejorar en gran medida el trabajo en este campo.
En el plano internacional, debemos unirnos con todas las fuerzas unibles
del mundo: unirnos, en primer lugar, con la Unión Soviética, los Partidos
hermanos, los países hermanos y sus pueblos, unirnos luego con todos los países
y pueblos amantes de la paz y hacer buen uso de todas las fuerzas útiles. A
nuestro congreso asistirán delegados de los Partidos Comunistas de más de
cincuenta países, lo cual es muy bueno. En años anteriores, no habíamos
conquistado aún el Poder a escala nacional, no habíamos logrado la victoria en
las dos revoluciones ni los éxitos de la construcción. Pero la situación ha
cambiado, y ahora los camaradas extranjeros nos tienen bastante estimación.
¿Para qué nos unimos con todas las fuerzas unibles de dentro y de fuera
del Partido y del país? Para construir un gran país socialista. Un país como el
nuestro puede y debe ser calificado con el adjetivo "grande". Nuestro
Partido es un gran Partido; nuestro pueblo, un gran pueblo; nuestra revolución,
una gran revolución ; la causa de nuestra construcción, una gran causa. En el
globo terrestre no existe más que un país con 600 millones de habitantes, y ése
es el nuestro. Antes, los demás tenían razón al mirarnos por encima del hombro,
ya que nuestra contribución había sido casi nula, con una producción anual de
acero de sólo unos centenares de miles de toneladas que, por
342
añadidura, estaba en manos de los japoneses. En los 22 años de dictadura
kuomintanista de Chiang Kai-shek, la producción de acero no alcanzó sino a unas
decenas de miles de toneladas anuales. Actualmente, nuestra producción de acero
todavía no es alta, pero la hemos desarrollado en cierta medida. Este año, ha
de llegar a más de 4 millones de toneladas ; para el año próximo, sobrepasará
los 5 millones ; al término del Segundo Plan Quinquenal, excederá los 1o
millones, y posiblemente pase de los 20 millones una vez cumplido el Tercer
Plan Quinquenal. Debemos esforzarnos por alcanzar esta meta. Existen alrededor
de cien países en el mundo, pero sólo unos pocos producen más de 20 millones de
toneladas anuales de acero. Por tanto, con la construcción en marcha, nuestro
país se convertirá en un gran país socialista, poniendo fin definitivamente al
atraso de los últimos ciento y tantos años, al desprecio de que éramos objeto y
a la lastimosa situación en que nos debatíamos; aún más, podrá alcanzar al más
poderoso país capitalista del mundo, los Estados Unidos. Estos sólo tienen una
población de 170 millones, mientras que la nuestra es varias veces mayor,
nuestros recursos naturales son, como los de ellos, abundantes y nuestro clima
es más o menos igual al suyo; existe, por tanto, la posibilidad de que los
alcancemos. ¿Debemos o no alcanzarlos? Claro que sí. ¿Qué hacen ustedes, 600
millones de habitantes? ¿Dormir? ¿Deben dormir o trabajar? Si la respuesta es
que deben trabajar, ustedes, 600 millones, ¿por qué no van a poder producir zoo
ó 300 millones de toneladas de acero, cuando ellos, 170 millones de habitantes,
producen 100 millones? Si no pueden alcanzarlos, la razón les dejará de su mano
y su país no será ni tan glorioso ni tan excelso. Los Estados Unidos llevan
sólo 180 años desde su proclamación. Sesenta años atrás, su producción de acero
no llegaba a más de 4 millones de toneladas, lo cual significa que nos hemos
rezagado 60 años. Con 50 ó 60 años más de trabajo, debemos, con toda razón,
sobrepasar a los Estados Unidos. Este es un deber. Ustedes son tanta gente, su
tierra es tan inmensa y tan ricos sus recursos naturales y, además, se oye
decir que ustedes están practicando el socialismo, al que califican de
superior. Así pues, ¡qué poco decoroso sería si al cabo de 50 ó 60 años no
hubieran podido sobrepasar a los Estados Unidos! ¡Entonces habría que
despojarlos de su condición de habitantes de la Tierra! Por consiguiente, no
sólo podemos, sino que con toda razón necesitamos y debemos sobrepasar a los
Estados Unidos. De no ser así, la nación china que daría en deuda con las
343
demás naciones del mundo y se reduciría a poca cosa nuestra contribución
a la humanidad.
Segundo, la continuación de las tradiciones del Partido. E1 Congreso
debe continuar fomentando las bellas tradiciones de nuestro Partido en lo
ideológico y en el estilo de trabajo, combatir eficazmente el subjetivismo y el
sectarismo y luchar contra el burocratismo. Hoy no me detendré en el
burocratismo, sino en el subjetivismo y el sectarismo. Estas dos especies, una
vez barridas, vuelven a aparecer y, al reaparecer, hay que barrerlas de nuevo.
Lo que se llama cometer un error es precisamente errar en lo subjetivo,
significa que el pensamiento está fuera de lugar. Nada o muy poco se ha hablado
de este problema en los numerosos artículos de crítica a los errores de Stalin
que hemos leído. ¿Por qué Stalin incurrió en errores? Porque, frente a algunos
problemas, lo subjetivo en él no concordaba con la realidad objetiva. Ahora, en
nuestro trabajo se dan a menudo casos semejantes. E1 subjetivismo supone
partir, no de la realidad objetiva ni de las posibilidades reales, sino del
deseo subjetivo. Lo que se estipule, lo que se consigne en los documentos de
nuestro congreso debe, dentro de lo posible, corresponder o aproximarse a la
realidad de China. Al mismo tiempo, debemos criticar, a la luz de nuestras
experiencias anteriores, los conceptos reñidos con la realidad, criticar y
golpear el subjetivismo. Esta tarea ya la planteamos hace varios años. Lo que
combatimos hoy es el subjetivismo en la revolución y la construcción
socialistas. En el pasado, durante la revolución democrática, sufrimos por
largo tiempo las consecuencias del subjetivismo y lo pagamos caro, con la
pérdida de casi todas las bases de apoyo y de más del 90 por ciento de las
fuerzas revolucionarias. No fue sino en ese momento cuando empezamos a tomar
conciencia. Este problema sólo se esclareció a través de la campaña de
rectificación en Yenán, en la que acentuamos la necesidad de investigar y
estudiar y de basarse en la realidad. Es imperativo integrar la verdad
universal del marxismo con la práctica concreta de la revolución china; sin
esta integración, no llegaremos a ninguna parte. Es decir, hay que lograr la
unidad de la teoría y la práctica. Esta unidad constituye uno de los principios
más fundamentales del marxismo. De acuerdo con el materialismo dialéctico, las
ideas deben reflejar la realidad objetiva, ser sometidas a prueba en la
práctica objetiva y demostrar que son verdad, antes de que sean consideradas
como tal ; de lo contrario, no pueden ser consideradas como verdad. En los últimos
años, hemos logrado éxitos en nuestro trabajo, pero la
344
enfermedad del subjetivismo se hace presente por todas partes. No sólo
existe ahora, sino que existirá también en el futuro. El subjetivismo existirá
siempre ; seguirá existiendo cuando hayan pasado diez mil o cien millones de
años, si es que la humanidad no se ha exterminado para entonces. Y mientras
exista el subjetivismo, será inevitable incurrir en errores.
Hay otra cosa, que se llama sectarismo. Cada localidad tiene sus
intereses generales como localidad, cada país tiene sus intereses generales
como país y lo mismo ocurre con el globo terrestre. Ahora no vamos a referirnos
a lo que está fuera de la Tierra, pues todavía no hay vías de comunicación para
allá. Si un día se descubre que en Marte o Venus hay habitantes, abordaremos el
problema de unirnos con ellos formando un frente único. Ahora nos limitamos a
la cuestión de la unidad en el Partido, en el país y en el mundo entero.
Nuestro principio es unirnos con todos aquellos que contribuyan en algo a la
causa de la paz mundial y del progreso de la humanidad, sean quienes fueren,
sean comunistas extranjeros o personalidades extranjeras no comunistas. Ante
todo, debemos unirnos con las decenas de Partidos Comunistas que existen y con
la Unión Soviética. Habiendo la Unión Soviética incurrido en algunos errores,
se ha hablado y especulado tanto en torno de ellos que se da la impresión de
que dichos errores son descomunales. Esta impresión es falsa. Ninguna nación
puede evitar el caer en errores, y menos aún la Unión Soviética, que es el
primer país socialista del mundo y ha recorrido un largo trecho; era imposible
que ella no incurriera en errores. ¿Cómo hay que evaluar los errores que
cometió la Unión Soviética, los de Stalin por ejemplo? Son de carácter parcial
y temporal. Aunque se dice que algunas cosas vienen desde hace ya veinte años,
son, de todos modos, temporales, parciales y enmendables. Ha sido acertada la
corriente principal de la Unión Soviética, su aspecto principal, la mayor parte
de las cosas que ha hecho. Rusia dio nacimiento al leninismo y, con la
Revolución de Octubre, se convirtió en el primer país socialista. Construyó el
socialismo, venció al fascismo y se transformó en un poderoso país industrial.
Tiene muchas cosas que podemos aprender. Por supuesto, lo que debemos aprender
son sus experiencias avanzadas y no las atrasadas. Nuestra consigna siempre ha
sido la de asimilar las experiencias avanzadas de la Unión Soviética ; ¿quién
te manda a ti aprender las atrasadas? Algunos han llegado a tal orfandad de
discernimiento que hasta los pedos de los soviéticos les huelen a perfume, lo
que también es subjetivismo. ¡Si hasta los mismos soviéticos
345
dicen que sus pedos son hediondos! De ahí la necesidad de analizar las
cosas. Hemos dicho que las fallas y méritos de Stalin deben valorarse en la
proporción de 3 a 7. El aspecto principal de la Unión Soviética, gran parte de
lo que ha hecho, es bueno y útil, mientras que una parte es equivocada. También
nosotros tenemos algunas cosas malas y, si nosotros mismos queremos
desecharlas, mucho menos vamos a pretender que otros países las aprendan. Pero,
una cosa mala también vale como experiencia y encierra gran provecho. Hemos
tenido personas como Chen Tu-siu, Li Li-san, Wang Ming, Chang Kuo-tao, Kao Kang
y Yao Shu-shi, que han sido nuestros maestros. Contamos, además, con otros
maestros. En el país, el mejor maestro es Chiang Kai-shek. Personas a quienes
nosotros no habíamos podido convencer, fueron persuadidas una vez que
recibieron la educación de Chiang Kai-shek. ¿Con qué medios las educó éste? Con
ametralladoras, cañones y aviones. Otro maestro es el imperialismo, que ha
educado a los seiscientos millones de chinos. Durante más de cien años, varias
potencias imperialistas nos educaron oprimiéndonos. Por tanto, las cosas malas
pueden desempeñar un papel educativo y sirven de escarmiento.
En cuanto a la lucha contra el sectarismo, vale la pena hablar, en
particular, de la necesidad de unirnos con los que nos han combatido. Veamos:
Una persona se ha agarrado a puños contigo, te ha derribado al suelo,
haciéndote sufrir y cubriéndote de vergüenza, y, aunque no eres tan malo, te ha
elevado a la "dignidad" de oportunistas. Si te ha pegado con
justicia, ha hecho lo debido; pues, siendo tú oportunista, ¿por qué no había de
pegarte? Pero a lo que aquí me refiero es a golpes y ataques injustos. Si, más
tarde, aquéllos cambian de actitud reconociendo que hicieron mal y que Fue
inadecuado proclamarte rey del reino del oportunismo, basta eso para hacer
borrón y cuenta nueva. Si, después de todo, uno que otro se niega a
reconocerlo, ¿se puede o no esperar? Sí, se puede. Por unidad se entiende que
debes unirte con aquellos que tienen divergencias contigo, que te menosprecian
y te tratan sin consideración, que se han llevado mal contigo, que te han
combatido o te han hecho sufrir. Con aquellos cuyas opiniones son idénticas a
las tuyas, como ya están unidos contigo, la unidad no se presenta como
problema. Se presenta como tal en el caso de los que todavía no están unidos
contigo. Con esto me refiero a aquellos cuyas opiniones son divergentes de las
tuyas o que adolecen de graves defectos. En nuestro Partido, por ejemplo, hay
actualmente muchos militantes que en lo orgánico han ingresado al Partido, pero
ideológicamente no. Ellos pueden no haberse peleado o cruzado puñetazos
346
contigo, pero, como no han ingresado al Partido en lo ideológico,
inevitablemente lo que hacen no es muy apropiado, peca de deficiencias o
incluso es malo. Con éstos es preciso fomentar la unidad, educarlos y
ayudarlos. Ya dije en otra ocasión que, respecto a cualquiera que tenga
defectos o haya incurrido en errores, no solamente hay que observar si se
corrige o no, sino también ayudarle a corregirse; por un lado, observar y, por
el otro, ayudar. Es una actitud pasiva y no dinámica la de quien se queda con los
brazos cruzados y se limita a observar cómo actúa el otro : Si actúas bien,
bueno está, y si metes la pata, que te jorobes. Los marxistas debemos adoptar
una actitud dinámica: no sólo observar, sino también ayudar.
Tercero, la elección del Comité Central. El camarada Teng Siao-ping
acaba de decir que el número de miembros del VIII Comité Central será de 150 a
170. EL VII Comité Central se compone de 77 miembros, y esta vez el número será
un poco más del doble, cifra que parece más o menos apropiada. En cuanto a un
mayor aumento, tal vez será más ventajoso hacerlo unos cuantos años más tarde,
digamos cinco años. Muchos de los hombres valiosos y capaces de que disponemos
ahora, se formaron en el período de la Guerra de Resistencia contra el Japón y
son conocidos como cuadros "tipo 1938". Ellos constituyen una
importantísima base de nuestro trabajo actual y sin su concurso no podríamos
arreglárnoslas. Pero estos cuadros forman un contingente tan numeroso que su
inclusión en el Comité Central supondría un aumento del número de sus miembros
hasta varios centenares. Por consiguiente, esta vez queda descartado el
problema de su inclusión. Esperamos que ustedes, camaradas, juzguen si es
apropiada o no esta cifra de 150 a 170, propuesta por el CC, y digan cuál es el
número que les parece mejor.
Hay que dejar sentado que el VII Comité Central ha cumplido bien su
trabajo y no ha defraudado la confianza que en él depositara el VII Congreso.
En los últimos once años, sus miembros dirigieron correctamente la revolución
democrática y han conducido con justeza la revolución y la construcción
socialistas, sin incurrir en graves desaciertos; además, han sostenido luchas
contra toda clase de manifestaciones oportunistas y de cosas erróneas,
venciendo así diversos factores desfavorables a la revolución y la construcción.
Ellos, incluidos algunos de los camaradas que han cometido errores, han logrado
éxitos en su trabajo. Aquí me refiero al CC en su conjunto. En cuanto a uno que
otro camarada, ya no vale esta apreciación. Menos aún en el caso de
347
Wang Ming, quien, para salir del paso, escribió, cuando se reunía el VII
Congreso, una declaración reconociendo la justeza de la línea del CC y
manifestándose acorde con el informe político rendido ante el VII Congreso y
dispuesto a acatar sus decisiones, pero que, más tarde, cuando hablé con el, se
echó para atrás; ya había olvidado su declaración. Luego se fue, meditó el
asunto, y al día siguiente me dijo que, afectivamente, había escrito algo
reconociendo sus errores. Yo le señalé: Usted reconoció entonces sus errores y,
si ahora se niega a reconocerlos, puede retirar su declaración. Pero no lo
hizo. Después, en la II Sesión Plenaria del Comité Central, le expresamos el
deseo de que dijera algo sobre sus errores; sin embargo, él se puso a hablar de
otras cosas, no habló sino de lo buenos, de lo muy buenos que éramos nosotros.
Le dijimos : Puede usted ahorrarse estas palabras y referirse, en cambio, a los
errores que usted, Wang Ming, ha cometido ; mas no quiso hacerlo. Prometió
escribir una autocrítica después de la Sesión. Pero luego dijo que se sentía
enfermo, que estaba impedido de trabajar con la cabeza y que, apenas movía la
mano para escribir, le venía la enfermedad. Tal vez esto fue premeditado, ¡Vaya
usted a saberlo! Siempre ha estado enfermo y no podrá asistir al Congreso. ¿Lo
vamos a elegir o no? Y, además, ¿vamos a elegir o no al camarada Li Li-san? Hay
más gente que perdona a Li Li-san que a Wang Ming. Como ha dicho el camarada
Teng Siao-ping, elegirlos ahora revestirá el mismo significado que la elección
que hicimos de ellos en el VII Congreso. En aquel congreso, muchos de los
delegados se negaban a elegirlos (no sólo a Wang Ming, sino también a varios
otros camaradas). Dijimos entonces que si adoptábamos esta política caeríamos
en un error. ¿Por qué calificamos de equivocado eso de no elegir a los que han
cometido errores? Porque actuar así significaría seguir su método, que consiste
en hacer a un lado a quien haya sido declarado oportunista, sea cierto o no que
haya cometido errores. Si nosotros actuáramos de este mismo modo, estaríamos
siguiendo sus líneas, las de Wang Ming y Li Li-san. Nunca haremos cosas como
ésta, nunca seguiremos las líneas de Wang Ming y Li Li-san. Las relaciones
internas del Partido fomentadas por ellos eran tales que se apartaba a todo el
que hubiera incurrido en errores o hubiera luchado contra ellos y los hubiera
calificado de oportunistas. Ellos se autodenominaban ciento por ciento
bolcheviques ; pero, una vez hechas las investigaciones, se comprobó que eran
ciento por ciento oportunistas, en tanto que nosotros, tildados por ellos de
"oportunistas", albergábamos algo de marxismo.
348
Aquí lo que más cuenta es el hecho de que ellos no son unos cuantos
individuos aislados, sino que representan a una parte considerable de la
pequeña burguesía. China es un país con una inmensa masa de pequeñoburgueses.
Gran parte de ellos son vacilantes. Por ejemplo, los campesinos medios
acomodados, como todos hemos visto, se han mostrado vacilantes, faltos de
firmeza, en cada una de las revoluciones que ha habido; cuando están eufóricos
se vuelven fanáticos, y cuando los coge el pesimismo andan cabizbajos y
desinflados. Siempre tienen los ojos puestos en su pequeña hacienda, que se
reduce a una o dos bestias, una carreta y una docena de mu de tierra.
Pendientes de sus pérdidas o ganancias, temen mucho perder estas cosas. Tales
personas difieren de los campesinos pobres. En el Norte de China, los
campesinos pobres constituyen el 50 por ciento de la población rural y, en el
Sur, el 70 por ciento. Por lo que se refiere a su composición de clase, nuestro
Partido está formado fundamentalmente por obreros y campesinos pobres, o sea,
por proletarios y semiproletarios. Estos últimos forman parte, a su vez, de la
pequeña burguesía, pero son mucho más firmes que los campesinos medios. Nuestro
Partido ha admitido también en su seno a cierto número de intelectuales; de los
diez millones y tantos de militantes, aproximadamente un millón son
intelectuales pertenecientes a las categorías superior, media e inferior. No se
puede decir que este millón de intelectuales representen al imperialismo, ni
puede decirse que representen a la clase terrateniente, a la burguesía
burocrática o a la burguesía nacional; lo más apropiado es catalogarlos dentro
de la pequeña burguesía. ¿A qué sector de la pequeña burguesía representan
principalmente? A aquel sector de gente de la ciudad y del campo que posee
bastantes medios de producción, como los campesinos medios acomodados. Estos
militantes intelectuales, temerosos de que el dragón les salga delante y el
tigre por la espalda, vacilan constantemente y llevan consigo la mayor dosis de
subjetivismo, sin que les falte sectarismo. ¿Qué significa el hecho de que
elijamos a Wang Ming y Li Li-san, que representan una y otra líneas? Significa
que a quienes han cometido errores ideológicos los tratamos de manera distinta
que a los contrarrevolucionarios y a los escisionistas (como Chen Tu-siu, Chang
Kuo-tao, Kao Kang y Yao Shu-shi). Aquéllos, al practicar el subjetivismo y el
sectarismo, actuaron en forma desabrochada, batiendo gongs y tambores, para
ganarse a la gente con sus programas políticos. Wang Ming tenía un programa
político, y Li Li-san también. Es cierto que Chen Tu-siu tenía, igualmente, su
programa político; pero, lo que
349
hizo fue seguir el camino trotskista y promover el escisionismo,
llevando a cabo, fuera del Partido, actividades contra él. Chang Kuo-tao urdió
intrigas, trabajó por la escisión y se pasó al Kuomintang. Como venía diciendo,
el caso de Wang Ming y Li Li-san no es un problema de ellos como individuos,
sino - y esto es lo más importante - un problema que tiene su raíz social. Esta
raíz social se refleja en nuestro Partido a través de las vacilaciones, en
momentos cruciales, de un buen número de sus militantes. Estos elementos
vacilantes son de tendencia oportunista. Oportunismo significa hacer esto aquí
y luego pasar a hacer esto otro allá, siempre según la conveniencia propia,
carecer de principios, reglas de conducta y rumbo definidos, actuar hoy de una
manera y mañana de otra. Wang Ming, por ejemplo, ha procedido así; al comienzo,
su "izquierdismo" no tenía medida, y luego pasó a ser derechista
hasta más no poder.
En el VII Congreso, logramos persuadir a ciertos camaradas para que
votaran por Wang Ming y Li Li-san. Y, ¿qué hemos perdido con ello en los
últimos once años transcurridos desde el VII Congreso? Absolutamente nada. El
haber elegido a Wang Ming y a Li Li-san no impidió el triunfo de nuestra
revolución ni dilató unos meses su victoria.
¿Puede significar la elección de ellos una recompensa para quienes han
cometido errores? ¿Puede esto sugerirnos que, si personas que han cometido
errores son elegidas para el CC, estaría bien que todos cometiéramos errores,
pues, a pesar de eso, tendríamos la oportunidad de ser miembros del CC? No, esa
idea no cabe. Fíjense: Los setenta y tantos miembros de nuestro CC no se han
propuesto, deliberadamente, cometer algunos errores con la intención de ser
reelegidos. Aquellos que no han salido elegidos miembros del CC, ya sean
cuadros "tipo 1938", más veteranos que éstos o más nuevos,
¿aprenderán de Wang Ming y Li Li -san y forjarán un par de líneas más, haciendo
así un total de cuatro líneas, a fin de llegar a ser miembros del CC? No, no
habrá nadie que se comporte así; antes por el contrario, en vista de los
errores cometidos por ellos, actuarán aún con mayor prudencia.
Sigamos. En el pasado se decían cosas como la siguiente: "Más vale
sumarse a la revolución tarde que temprano, y más vale no sumarse que
sumarse"; siendo así, la elección de ellos ¿no creará en el Partido la
impresión de que más vale estar en lo erróneo que en lo correcto y que más vale
cometer errores grandes que pequeños? La elección para el CC de Wang Ming y Li
Li-san, que cometieron errores de línea, presupone la necesidad de que dos de
los camaradas que han actuado
350
correctamente o que sólo han cometido leves errores les cedan el puesto,
para que ellos puedan subir a la palestra. ¿Puede haber arreglo más injusto en
el mundo? Es muy injusto si lo juzgamos de esta manera: Miren, gente que ha
actuado en forma correcta o que no ha cometido más que errores leves, tiene que
ceder el puesto a individuos que han cometido errores graves. Esto, a todas
luces, es injusto; en ello no hay justicia alguna. Si hacemos la comparación
con ese criterio, tendremos que reconocer que más vale estar equivocado que
estar en lo cierto y más vale cometer errores grandes que pequeños. Pero,
enfocada con otra óptica, la cosa no será así. Ellos son famosos en el país y
en el mundo entero por los errores de línea que cometieron. La razón por la cual
los elegimos estriba precisamente en que ellos son famosos. ¡Qué otro remedio
hay si gozan de fama y la fama de los que no han cometido errores o sólo han
cometido pequeños errores no puede compararse con la suya! En nuestro país, que
tiene una gran masa de pequeñoburgueses, ellos son sus banderas. Con su
elección, mucha gente comentará: El Partido Comunista todavía los espera e
incluso les ha cedido dos asientos a fin de facilitarles la corrección de sus
errores. Que se corrijan o no es otra cuestión, y de muy poca importancia, pues
es algo que atañe solamente a ellos dos. El problema está en que en nuestra
sociedad hay un número muy grande de pequeñoburgueses, en nuestro Partido hay
muchos elementos pequeñoburgueses vacilantes y entre los intelectuales hay una
multitud de elementos vacilantes, y todos ellos ponen sus ojos en estos
modelos. Cuando vean que estas dos banderas siguen en pie, se sentirán a gusto,
dormirán tranquilos y estarán contentos. Pero caerán en el pánico si estas dos
banderas son arriadas. Por tanto, no se trata de que Wang Ming y Li Li-san se
enmienden o no. Esto es de poca importancia. Lo que sí tiene gran importancia
es que, dentro del Partido, millones de militantes de origen pequeñoburgués,
que son propensos a vacilar, sobre todo los intelectuales, están observando qué
actitud adoptamos hacia Wang Ming y Li Li-san. Esto se parece a lo que ocurrió
con la manera como tratarnos a los campesinos ricos en la reforma agraria; ya
que en ella no tocamos los intereses de éstos, los campesinos medios se
sintieron tranquilos. Si en el VIII Congreso adoptamos para con estas dos
personas la misma actitud que en el VII, nuestro Partido podrá beneficiarse y
sacar una ventaja, valga decir, le será más fácil transformar a la inmensa
multitud de pequeñoburgueses de todo el país. Además, esto tendrá repercusión
en el mundo. En el extranjero, raras veces, o diga-
351
mos nunca, se ha adoptado una actitud como la nuestra hacia los que han
cometido errores.
A contar desde hoy, la conferencia preparatoria de nuestro congreso sólo
dispone de algo más de diez días. No obstante, si la organizamos bien, será
completamente posible cumplir el trabajo preparatorio. Estamos convencidos de
que el Congreso será un éxito, lo que está garantizado por el nivel político de
los delegados. Pero es necesario que todos trabajemos con seriedad y hagamos
esfuerzos mancomunados.
ALGUNAS EXPERIENCIAS
EN LA HISTORIA DE NUESTRO PARTIDO *
25 de septiembre de 1956
E1 imperialismo norteamericano es enemigo de ustedes, enemigo también de
nosotros y enemigo de todos los pueblos del mundo. A él se le hace más difícil
intervenir en nuestros asuntos que en los de ustedes. Una de las razones es que
los Estados Unidos están muy lejos de nosotros. Sin embargo, el imperialismo
norteamericano ha extendido hasta muy lejos sus tentáculos, hasta nuestro
territorio de Taiwán, Japón, Sur de Corea, Sur de Viet Nam, Filipinas y otros
lugares. Estados Unidos tiene tropas acantonadas en Inglaterra, Francia,
Italia, Islandia y Alemania Occidental y ha establecido bases militares en
África del Norte y el Cercano y Medio Oriente. Ha extendido sus tentáculos por
todo el mundo. Es un imperialismo de carácter mundial. Es un maestro por lo negativo
para los pueblos del mundo entero. Estos deben unirse, ayudarse mutuamente y
cortarle los tentáculos adonde quiera que lleguen. Cada vez que le cortemos uno
de sus tentáculos, nos sentiremos un poco más a gusto.
Antes, China fue también un país oprimido por el imperialismo y el
feudalismo, y nuestra situación ha sido muy semejante a la de ustedes. Que en
un determinado país la población rural sea numerosa y haya fuerzas feudales,
tiene su lado negativo, pero es, a la vez, una cosa buena para la revolución
dirigida por el proletariado, pues nos brinda una amplia fuerza aliada, que es
el campesinado. En la Rusia anterior a la Revolución de Octubre, era muy grave
la presencia del feudalismo; pero, gracias al apoyo de las grandes masas
campesinas, el Partido bolchevique llevó la revolución a la victoria. Y esto es
todavía más cierto en el caso de nuestro país. China es un país agrícola, con
más de
________________
* Parte de una conversación
sostenida por el camarada Mao Tse-tung con delegados de algunos Partidos
Comunistas latinoamericanos.
352
353
quinientos millones de sus habitantes ubicados en las zonas rurales. En
el pasado, hicimos la guerra apoyándonos principalmente en los campesinos. Hoy,
si la burguesía urbana de nuestro país se ha sometido rápidamente a la
transformación socialista, es porque los campesinos ya están organizados y la
agricultura, cooperativizada. De ahí la extraordinaria importancia del trabajo
del Partido entre los campesinos.
A mi juicio, en los países donde es grave la presencia del feudalismo,
el partido político proletario debe ir a las zonas rurales en busca de los
campesinos. Pero, si los intelectuales que van allí adoptan una actitud
incorrecta, no podrán ganarse su confianza. Los intelectuales de la ciudad
conocen poco de las cosas del campo y de la psicología de los campesinos, de
modo que no saben dar una solución muy adecuada al problema campesino. Según
nuestra experiencia, no se puede conquistar la victoria a menos que, en el
curso de un período muy largo, nos identifiquemos verdaderamente con los
campesinos y los convenzamos de que luchamos en su beneficio. No se debe, en
absoluto, pensar que ellos van a creer en nosotros de un día para otro. Tengan
bien presente que no basta dar alguna ayuda a los campesinos para que depositen
su confianza en nosotros.
El campesinado es el aliado principal del proletariado. En un principio,
tampoco nuestro Partido comprendió la importancia del trabajo entre los
campesinos, y por eso puso en el primer lugar el trabajo urbano y, en el
segundo, el trabajo rural. A mi modo de ver, los Partidos de algunos países
asiáticos, como el de la India y el de Indonesia, no han hecho bien el trabajo
rural.
Al comienzo, nuestro Partido no tuvo éxito en su trabajo entre los
campesinos. Los intelectuales tenían cierto aire, justamente el aire de
intelectuales. Con tal aire, no querían ir al campo y lo despreciaban. Los
campesinos, a su vez, no los miraban con buenos ojos. Por otro lado, nuestro
Partido no había encontrado aún los métodos para lograr una comprensión del
campo. Más tarde, cuando fuimos allí de nuevo, encontramos esos métodos,
hicimos un análisis de las clases en el campo y llegamos a conocer cuáles eran
las reivindicaciones revolucionarias de los campesinos.
En un primer período, no teníamos una idea clara de lo que era el campo.
Por aquel entonces, la línea oportunista de derecha de Chen Tu-siu hizo que se
abandonara a este principalísimo aliado, el campesinado. Muchos de nuestros
camaradas veían el campo como una cosa plana en lugar de verlo en sus tres
dimensiones, es decir, no sabían ver el campo desde el punto de vista clasista.
Sólo más tarde, habiendo
354
llegado a comprender el marxismo, empezaron a enfocar el campo desde el
punto de vista clasista. Se dieron cuenta entonces de que el campo no era una
cosa plana, sino que allí había ricos y pobres, e incluso gente pobrísima, que
allí la población se dividía en asalariados agrícolas, campesinos pobres,
campesinos medios, campesinos ricos y terratenientes. En este período hice un
estudio del campo y abrí escuelas del movimiento campesino en las que dimos
varios cursos sucesivos, pero mi comprensión de este problema no era profunda,
aunque sabía algo de marxismo.
Vino luego el segundo período. Aquí tenemos que agradecer a ese
excelente maestro nuestro que es Chiang Kai-shek. Nos lanzó al campo. Ese fue
un período muy largo, diez años de guerra civil, diez años de lucha contra él,
y eso nos obligó a hacer un estudio del campo. En los primeros años de ese
decenio, todavía no pudimos conocer muy a fondo el campo y fue sólo más tarde
cuando llegamos a conocerlo mejor adquiriendo una comprensión más o menos
profunda. En ese período, las tres líneas oportunistas de "izquierda",
representadas por Chü Chiu-pai, Li Li-san y Wang Ming, acarrearon pérdidas muy
grandes a nuestro Partido, y sobre todo la línea oportunista de
"izquierda" de Wang Ming le hizo perder la gran mayoría de sus bases
de apoyo en el campo.
Llegamos luego al tercer período, el de la Guerra de Resistencia contra
el Japón. Al invadirnos el imperialismo japonés, suspendimos la guerra con el
Kuomintang y pasamos a la guerra contra este imperialismo. En ese entonces,
nuestros camaradas pudieron ir abiertamente a las ciudades de las zonas
dominadas por el Kuomintang. Wang Ming, que había cometido errores propios de
una línea oportunista de "izquierda", incurrió esta vez en errores
propios de una línea oportunista de derecha. Antes había ejecutado la política
ultraizquierdista de la Internacional Comunista, y ahora pasaba a aplicar una
política ultraderechista. Para nosotros, él es también un excelente maestro por
lo negativo, que ha educado a nuestro Partido. Tenemos otro excelente maestro
por lo negativo, que es Li Li-san. El principal error que cometieron ellos en
su tiempo fue el dogmatismo, la copia mecánica de las experiencias extranjeras.
Nuestro Partido liquidó cuentas con las erróneas líneas representadas por ellos
y encontró realmente el camino de integración de la verdad universal del
marxismo-leninismo con las condiciones concretas de China. Esto hizo posible
que en el cuarto período, cuando Chiang Kai -shek desencadenó su ofensiva
contra nosotros, lo derribáramos y fundáramos la República Popular China.
355
La experiencia de la revolución china, que consiste en crear bases de
apoyo en las zonas rurales, utilizar el campo para rodear las ciudades y
finalmente tomarlas, no necesariamente es aplicable para muchos de sus países,
pero puede servirles de referencia. Les aconsejo a ustedes que tengan mucho
cuidado de no copiar mecánicamente la experiencia china. La experiencia de
cualquier país extranjero sólo puede servir de referencia y no debe ser tomada
como dogma. Es imperativo integrar estos dos aspectos : la verdad universal del
marxismo-leninismo y las condiciones concretas del propio país.
Si uno quiere ganarse a los campesinos y apoyarse en ellos, debe hacer
una investigación sobre el campo. El método consiste en investigar una, dos o
varias aldeas y, en el término de unas semanas, adquirir una clara idea sobre
las fuerzas de clase, la situación económica, las condiciones de vida y otros
problemas del campo. Un dirigente principal como el secretario general del
Partido debe ocuparse personalmente de este trabajo yendo a conocer una o dos
aldeas ; debe tratar de encontrar el tiempo para ello, pues bien vale la pena.
Aunque son muchos los gorriones, no hay necesidad de examinar a cada uno de
ellos ; basta con hacer la disección de uno o dos. Cuando el secretario general
ha investigado una o dos aldeas y está al tanto de las cosas, puede ayudar a
sus camaradas a conocer el campo y a adquirir una clara idea de las condiciones
concretas reinantes allí. Tengo la impresión de que los secretarios generales
de los Partidos de muchos países no conceden importancia a la disección de uno
o dos "gorriones" ; de entender, algo entienden del campo, pero no
profundamente, y por eso sus instrucciones no concuerdan mucho con las
condiciones del campo. Los camaradas responsables de los organismos dirigentes
del Partido, incluidos los de los niveles nacional, provincial y distrital,
deben también investigar personalmente una o dos aldeas, hacer la disección de
uno o dos "gorriones”. Esto es lo que se llama "anatomía".
Hay dos maneras de investigar: Una consiste en ver las flores desde un
caballo al trote y la otra, en desmontar para ver las flores. Viendo las flores
desde un caballo al trote, uno no puede lograr un conocimiento profundo de
ellas, pues ¡son tan abundantes! Ustedes, que han venido a Asia desde América
Latina, lo que están haciendo es ver las flores desde un caballo al trote. Pero
en sus países hay tantas flores que es muy poco darles una mirada y luego
marcharse ; se necesita entonces acudir a la segunda manera: desmontar para ver
las flores, observándolas minuciosamente, analizando una "flor" o
haciendo la disección de un "gorrión".
356
En los países que sufren la opresión imperialista, hay dos tipos de
burguesía: la burguesía nacional y la burguesía compradora. ¿Existen estos dos
tipos de burguesía en sus países? Seguramente en todos ellos existen.
La burguesía compradora es siempre lacaya del imperialismo y blanco de
la revolución. Ella se desglosa, a su vez, en diferentes sectores dependientes
de diversos grupos monopolistas: los de Estados Unidos, Inglaterra, Francia y
otros países imperialistas. En la lucha contra los sectores de la burguesía
compradora, hay que utilizar las contradicciones interimperialistas y enfrentar
primero a uno de esos sectores, golpeando al enemigo principal del momento. Por
ejemplo, en el pasado, la burguesía compradora china tenía un sector proinglés,
otro pronorteamericano y otro projaponés. Durante la Guerra de Resistencia
contra el Japón, explotamos las contradicciones entre Inglaterra y los Estados
Unidos, por un lado, y el Japón, por el otro, para echar abajo primero a los
invasores japoneses y al sector de la burguesía compradora que dependía de
ellos. Luego pasamos a combatir a las fuerzas agresoras de los Estados Unidos e
Inglaterra y a derribar los sectores pronorteamericano y proinglés de la
burguesía compradora. Dentro de la clase terrateniente también hay fraccionas.
Entre los terratenientes, los más reaccionarios representan una minoría y,
cuando se los golpea, no hay que revolver con ellos a los que son patriotas y
están en favor de la lucha contra el imperialismo. Es preciso, además, hacer
una distinción entre los terratenientes grandes y los pequeños. No se debe
asestar golpes a un mismo tiempo a demasiados enemigos, sino a un pequeño
número, e incluso de entre los grandes terratenientes hay que dirigir el golpe
sólo contra el reducido número de los más reaccionarios. Golpear a todos a la
vez parece muy revolucionario, pero en realidad causa mucho daño.
La burguesía nacional es nuestra contrincante. En China hay un proverbio
que reza: "Los contrincantes se encuentran siempre.” La experiencia de la
revolución china enseña que es necesario tratar con prudencia a la burguesía
nacional. Ella es contraria a la clase obrera y, al mismo tiempo, contraria al
imperialismo. En vista de que nuestra tarea principal reside en luchar contra
el imperialismo y el feudalismo y que sin haber derribado a estos dos enemigos
el pueblo no puede emanciparse, debemos esforzarnos por hacer que la burguesía
nacional luche contra el imperialismo. Esta no tiene interés en la lucha contra
el feudalismo, porque mantiene estrechos vínculos con la clase terrateniente.
Además, oprime y explota a los obreros. Por lo tanto, debemos
357
luchar contra ella. Sin embargo, con el propósito de lograr que combata
junto con nosotros al imperialismo, nuestra lucha contra ella no debe ir más
allá de lo conveniente, debe librarse con razón, con ventaja y sin
sobrepasarse. Valga decir, al librar la lucha, debemos contar con la razón,
tener la seguridad de vencer y no sobrepasarnos una vez alcanzada determinada
victoria. De ahí la necesidad de investigar la situación de ambas partes, tanto
la de los obreros como la de los capitalistas. Si sólo conocemos a los obreros
y desconocemos a los capitalistas, no sabremos cómo celebrar negociaciones con
éstos. En este terreno también hace falta investigar ejemplos típicos, hacer la
disección de uno o dos "gorriones" ; igualmente es menester emplear los
dos métodos, el de ver las flores desde un caballo al trote y el de desmontar
para ver las flores.
En todo el período histórico de la lucha contra el imperialismo y el
feudalismo, debemos ganarnos a la burguesía nacional y unirnos con ella para
que se coloque del lado del pueblo y combata al imperialismo. Después de
terminada en lo fundamental la tarea de la lucha antiimperialista y antifeudal,
todavía tenemos que mantener la alianza con ella durante un determinado tiempo.
Esta manera de proceder es favorable para enfrentar la agresión imperialista,
desarrollar la producción y estabilizar el mercado, así como para ganarnos y
remodelar a los intelectuales burgueses.
Ustedes no han conquistado todavía el Poder y están preparándose para
tomarlo. Frente a la burguesía nacional, se debe seguir la política de
"unidad y lucha". Hay que unirse con ella en la lucha común contra el
imperialismo y apoyar todos sus actos y palabras antiimperialistas, y asimismo
luchar en Forma adecuada contra todos sus actos y palabras reaccionarios,
opuestos a la clase obrera y al Partido Comunista. Es erróneo limitarse a un
solo lado: Mera lucha sin unidad es error de "izquierda", y mera
unidad sin lucha, error de derecha. Ambos errores los cometió nuestro Partido,
y la experiencia fue dolorosa. Luego, resumimos estos dos tipos de experiencia
y adoptamos la política de "unidad y lucha", luchando contra la
burguesía nacional cuando era necesario y uniéndonos con ella cuando era
posible. El objetivo de esta lucha era unirnos con la burguesía nacional para
conquistar la victoria sobre el imperialismo.
En los países víctimas de la opresión imperialista y feudal, el partido
político del proletariado debe tomar en sus manos la bandera de la lucha
nacional, darse un programa de unión nacional y unirse con todas las fuerzas
unibles, exceptuando, desde luego, a los lacayos del impe-
358
rialismo. Debemos dejar ver a todo el pueblo cuán patriota es el Partido
Comunista, cómo ama la paz y cómo quiere la unión nacional. Actuar así
contribuirá a aislar al imperialismo y sus lacayos, aislar a los grandes
terratenientes y la gran burguesía.
Los comunistas no deben tener miedo a cometer errores. Los errores
tienen doble carácter. Por un lado, perjudican al Partido y al pueblo y, por el
otro, son buenos maestros, pues educan muy bien al Partido y al pueblo, lo que
es beneficioso para la revolución. El fracaso es madre del éxito. Si el fracaso
no tuviera ventajas, ¿cómo podría ser madre del éxito? Cuando se ha cometido
demasiados errores, necesariamente las cosas pasan a su lado opuesto. Esto es
marxismo. "Una cosa se convierte en su contrario cuando llega al
extremo"; cuando los errores se han amontonado, no se hará esperar la
llegada de la luz.
EN MEMORIA DEL DR. SUN YAT-SEN *
12 de noviembre de 1956
¡Rindamos homenaje al Dr. Sun Yat-sen, gran precursor de la revolución 1
Honramos su memoria porque, en el período preparatorio de la revolución
democrática de China, libró una aguda lucha contra los reformistas asumiendo
una clara posición de demócrata revolucionario. En esa lucha, él fue el
portaestandarte de los demócratas revolucionarios chinos.
Honramos su memoria por la grandiosa hazaña que realizó durante la
Revolución de 1911 al dirigir al pueblo en el derrocamiento de la monarquía y
el establecimiento de la república.
Honramos su memoria por la magnífica contribución que hizo en el período
de la primera cooperación entre el Kuomintang y el Partido Comunista al
desarrollar los viejos Tres Principios del Pueblo convirtiéndolos en los
nuevos.
EL nos dejó muchas cosas de valor en la esfera del pensamiento político.
Los chinos de nuestra época, excepto un puñado de reaccionarios, somos
todos continuadores de la causa revolucionaria del Dr. Sun.
Hemos completado la revolución democrática que el Dr. Sun dejó
inconclusa y la hemos desarrollado haciendo de ella una revolución socialista,
en cuyo proceso de realización nos hallamos ahora.
Las cosas se desarrollan sin cesar. Han transcurrido sólo 45 años desde
la Revolución de 1911 y, sin embargo, la faz de China ha cambiado por completo.
Al cabo de otros 45 años, esto es, para el año 2001, en los albores del siglo
XXI, China habrá experimentado cambios aún mayores. Será un poderoso país
industrial socialista. Y así tiene que ser, pues con una superficie de
9.600.000 kilómetros cuadrados y una
________________
* Artículo escrito por el camarada
Mao Tse-tung con motivo del 90.° aniversario del nacimiento del Dr. Sun
Yat-sen.
359
360
población de 600 millones, China debe hacer un aporte comparativamente
grande a la humanidad. Durante un largo período, su contribución ha sido muy
reducida, y esto nos apena.
Pero debemos ser modestos. Debemos serlo no sólo ahora, sino incluso
cuando hayan pasado esos cuarenta y cinco años. Seamos modestos siempre. En
nuestras relaciones con el extranjero, los chinos debemos desechar resuelta,
definitiva, cabal y totalmente cualquier manifestación de chovinismo de gran
nación.
E1 Dr. Sun era un hombre modesto. Escuché sus discursos en muchas
ocasiones y quedé impresionado por su grandeza de espíritu. Su gran dedicación
al estudio de la historia de China y de sus condiciones sociales
contemporáneas, así como al estudio de la situación de los países extranjeros,
entre ellos la Unión Soviética, fue para mí muestra de que era muy modesto.
Consagró toda su vida, con absoluta abnegación, a la transformación
de China; de él se podría decir que dio lo mejor de sí, lo dio todo
hasta que su corazón dejó de latir.
Al igual que muchas grandes figuras de la historia que se pusieron en el
primer frente para guiar la corriente de su época, el Dr. Sun también tuvo
defectos. Esto hay que explicarlo a la luz de las circunstancias históricas, de
modo que la gente lo comprenda. No debemos ser demasiado exigentes con los
precursores.
DISCURSO PRONUNCIADO
EN LA II SESIÓN PLENARIA DEL
VIII COMITÉ CENTRAL
DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHINA
15 de noviembre de 1956
Voy a abordar cuatro problemas: el económico, el de la situación
internacional, el de las relaciones de China con la Unión Soviética y el de
democracia grande y democracia pequeña.
I
Para resolver en forma apropiada cualquier problema, debemos analizarlo
en todos sus aspectos. La disyuntiva de avanzar o retroceder, de montar el
caballo o apearse, debe decidirse con arreglo a la dialéctica. En el mundo, es
cosa común tanto montar el caballo como apearse, tanto avanzar como retroceder.
¿Dónde se ha visto que uno cabalgue todo el día sin apearse? Al caminar, no
echamos adelante los dos pies a la vez, sino alternativamente. Para dar el
primer paso, avanzamos un pie dejando el otro atrás y, para dar el segundo,
hacemos lo mismo con los pies contrarios. Cuando se proyecta una película, en
la pantalla vemos a los personajes en continuo movimiento, pero si miramos la
copia, hallaremos que son estáticos en cada cuadro del celuloide. En el capítulo
"Bajo los cielos", del libro Chuang Tsi, se dice: "La sombra de
un pájaro en vuelo es inmóvil." He aquí la dialéctica en el mundo:
movimiento y a la vez inmovilidad. No hay inmovilidad exclusiva ni movimiento
exclusivo. El movimiento es absoluto, mientras que el reposo es temporal y
condicional.
Nuestra economía planificada conlleva tanto el equilibrio como el
desequilibrio. El primero es temporal y condicional. El equilibrio que
361
362
se establece en un momento dado tiende enseguida a sufrir cambios. Lo
que está equilibrado en el primer semestre de un año deja de estarlo en el
segundo, y lo que tiene equilibrio este año dejará de tenerlo el año próximo.
Es imposible mantener un equilibrio permanente, libre de toda ruptura. Los
marxistas sostenemos que el desequilibrio, la contradicción, la lucha y el
desarrollo son absolutos, en tanto que el equilibrio y el reposo son relativos.
Relativo significa temporal y condicional. Ahora bien, examinada con este
enfoque, ¿está avanzando o retrocediendo nuestra economía? Debemos decir a los
cuadros y a las amplias masas que en ella hay avance y también retroceso y que
el aspecto principal lo constituye el avance, pero no un avance en línea recta
sino en forma ondulante. Aunque hay momentos en que desmontamos el caballo, por
lo general es más el tiempo que estamos montados. Los comités del Partido en
sus distintas instancias, los departamentos centrales y los gobiernos a todos
los niveles, ¿promueven el avance o promueven el retroceso? Lo que
esencialmente hacen es promover el avance. La sociedad está siempre en avance.
El avance - el desarrollo - constituye la tendencia general.
¿Es acertado o no el Primer Plan Quinquenal? Yo comparto la opinión de
que es correcto en lo fundamental, como lo ha demostrado claramente su
aplicación en estos primeros cuatro años. Errores, los tiene realmente, pero
ellos son inevitables dada nuestra falta de experiencia. ¿Dejaremos de cometer
errores cuando hayamos realizado varios planes quinquenales y adquirido
experiencia? No, no dejaremos de cometerlos, pues nunca es suficiente la
experiencia que adquirimos. Después de transcurridos diez mil años, ¿se podrá
evitar todo error al elaborar un plan? No nos corresponde hacernos cargo de lo
que ocurrirá dentro de diez mil años; sin embargo, podemos afirmar que aún
entonces se cometerán errores. Los jóvenes cometen errores, ciertamente, pero
¿no sucede igual con las personas de edad avanzada? Confucio dijo que, teniendo
setenta años de edad, todo lo que hacía él se compaginaba ya con las leyes
objetivas1. Yo no lo creo; eso no es más que fanfarronería. Algunas de las
obras de construcción previstas en el Primer Plan Quinquenal y que requieren
inversiones superiores a la norma, han sido diseñadas con la ayuda de la Unión
Soviética, y la mayoría restante, por nosotros mismos. Vea usted: ¿Somos
incapaces los chinos? No. Somos capaces. Con todo, debemos reconocer que en
algo todavía no somos capaces, pues aún no podemos diseñar por nuestra propia
cuenta una parte de esas obras. En nuestra labor de construcción de los últimos
años se observa una falla, y es que, como
363
han señalado algunos camaradas, sólo hemos prestado atención a la
"osamenta", dando poca importancia a la "carne", es decir,
hemos construido los talleres, montado las máquinas, etc., pero sin
complementar esto con las correspondientes obras de urbanización y de servicios
públicos, lo que deja una estela de problemas serios para el futuro. A mi
parecer, las consecuencias de esa falla no se harán sentir durante este Primer
Plan Quinquenal, pero sí en el Segundo, y probablemente en el Tercero. Respecto
a si es correcto o no el Primer Plan Quinquenal, ahora se puede concluir algo
y, el año que viene, concluir otro poco; pero una conclusión definitiva pienso
que no será posible formularla sino hacia fines del segundo quinquenio. En la
planificación es imposible evitar por completo el subjetivismo. Por otro lado,
incurrir en algunos errores no es del todo malo. Los aciertos tienen un doble
carácter, y lo mismo sucede con los errores. Los aciertos lo estimulan a uno y,
al mismo tiempo, pueden inducirlo al engreimiento. Los errores le acarrean
desgracias y lo desasosiegan ; son sus enemigos y, a la vez, le sirven de
excelentes maestros. En términos generales, hasta la fecha no se ha advertido
en el Primer Plan Quinquenal ningún error grave, ningún error de carácter
esencial.
Debemos salvaguardar el entusiasmo de los cuadros y de las masas
populares, y no echarles baldes de agua fría. Antes hubo quienes les echaron
baldes de agua fría en lo tocante a la transformación socialista de la
agricultura. En ese entonces funcionó una especie de "comité de promoción
del retroceso". Más tarde, señalamos que no se debía echar baldes de agua
fría y celebramos una reunión para promover el avance. Con anterioridad a ella,
nos habíamos propuesto la meta de realizar básicamente en dieciocho años la
transformación socialista de la propiedad ; pero, con esa promoción del avance,
se aceleró de manera considerable el ritmo. La tarea de crear cooperativas
agrícolas de tipo superior, que, según se estipula en el proyecto de Programa
Nacional para el Desarrollo Agrícola, debería quedar cumplida en 1958, se podrá
terminar, por lo visto, en este invierno y la próxima primavera. Aunque
subsisten no pocas deficiencias, todo marcha mejor ahora que cuando funcionaba
ese "comité de promoción del retroceso": Los campesinos se muestran
complacidos y la producción agrícola ha aumentado. A no ser por la
cooperativización, habría sido imposible que, frente a calamidades naturales
tan desastrosas como las de este año, se incrementara la producción de cereales
en más de 20.000 millones de jin. En las zonas afectadas, la existencia de las
cooperativas facilitó la tarea de reparar los daños por medio de la producción.
La crítica que
364
hagamos a los defectos de los cuadros y de las masas populares y la que
hagamos a nuestros propios defectos deben formularse partiendo de la premisa
fundamental de salvaguardar el entusiasmo de los cuadros y de las masas
populares. Esto los llenará. de energías. Cuando no sea posible materializar de
inmediato las demandas de las masas debernos y podemos explicarles claramente
las razones.
El presupuesto anual del Estado sólo puede considerarse como definitivo
luego de tres vueltas. Es decir, debe ser discutido, en el curso de tres
reuniones, por los camaradas del Comité Central junto con algunos camaradas
pertinentes, para llegar a una decisión final. Así, todos estaremos al tanto de
su contenido. De otro modo, sólo los camaradas encargados del presupuesto
tendrían un buen conocimiento de causa, mientras que nosotros no podríamos
hacer otra cosa que levantar la mano en señal de aprobación. Pero ¿lo haríamos
con conocimiento de causa? Sí y no, podría ser la respuesta, pues nuestro
conocimiento del asunto sería muy vago. Ahora bien, ¿se puede asegurar un
conocimiento perfecto del asunto con sólo aplicar el sistema de tres vueltas:'
No necesariamente. Aún habría una brecha entre nosotros y aquellos camaradas
que son los responsables directos. Ellos son como los actores de ópera que
actúan en el escenario; saben cantar, en tanto que nosotros, su público, no.
Sin embargo, si asistimos con frecuencia al teatro, podremos juzgar con
relativo acierto quiénes actúan bien y quiénes mal. Es al público al que
corresponde juzgar la calidad de un actor. Para corregir las fallas de los
actores, es imprescindible contar con el público. He aquí el valor del público.
Obra, que a éste le gusta ver a menudo, pueden continuar presentándose,
mientras que aquellas que no lo entusiasman mucho deben ser sustituidas por
otras. Así, pues, en el seno de nuestro Comité Central existe una contradicción
entre los expertos y los profanos. Los expertos tienen sus puntos fuertes, y
también los suyos los profanos. Estos saben distinguir lo correcto de lo
erróneo.
En el informe sobre el presupuesto estatal de 1956 se usó la expresión
"garantizado y confiable”. Yo propongo que, en cambio de ella, usemos en
adelante "suficientemente confiable". Durante la Conferencia sobre el
Problema de los Intelectuales celebrada en enero pasado, planteé la expresión
"suficientemente confiable”. Garantizado y confiable se repiten por el
sentido que expresan. Colocar "garantizado" al lado de
"confiable" no pone ni quita. Aquí, la palabra modificante debe ser
calificativa y, al mismo tiempo, restrictiva. En la expresión
"suficientemente confiable" queda restringido, en su grado, el
sentido
365
de esta última palabra. Significa que se trata de algo confiable en
grado suficiente y no en sentido general. No es fácil que una cosa llegue a ser
suficientemente confiable. En junio pasado, cuando el presupuesto fue sometido,
para su aprobación, a la Asamblea Popular Nacional, todos lo calificaron de
confiable. Pero vemos ahora que cerca de un 10 por ciento de este presupuesto
no lo es, pues incluye algunos rubros que no deberían figurar y asigna fondos
excesivos a otros. Por eso, en adelante debemos velar porque todos los rubros
sean adecuadamente planeados. Para establecer si lo han sido o no, los
expertos, claro está, deben mantener ojos avizores, pero también nosotros, y
muy especialmente los camaradas de la dirección a nivel provincial. Por
supuesto, todo el mundo debe aguzar la vista.
Nosotros, así como los secretarios de los comités del Partido en las
distintas provincias, municipios y regiones autónomas, debemos aprehender el
trabajo financiero y el de planificación. En el pasado, hubo camaradas que no
los aprehendieron firmemente. Espero que ustedes, camaradas, presten atención a
problemas tales como el de los cereales, la carne de cerdo, los huevos y las
hortalizas. Son problemas bastante serios. A partir del invierno pasado,
concentramos durante algún tiempo nuestros esfuerzos en la producción de
cereales y desatendimos las ocupaciones secundarias y los cultivos
industriales. Luego, al corregir esta desviación, pasamos a dedicar más
energías a las ocupaciones secundarias y a los cultivos industriales;
particularmente desde que el Estado fijó la tabla comparativa de precios de
acopio de los cereales respecto a otros veinte o treinta productos como el
algodón, el aceite, la carne de cerdo y el tabaco, los campesinos han cobrado
muchísimo apego a las ocupaciones secundarias y los cultivos industriales a
expensas de la producción de cereales. Es decir, al principio se puso un
énfasis excesivo en la producción de cereales y luego se pasó a poner un
énfasis también excesivo en las ocupaciones secundarias y los cultivos
industriales. Los bajos precios de los cereales perjudican a los campesinos.
Ahora, cuando se han cotizado tan bajo los cereales, los campesinos se resisten
a cultivarlos. Este problema merece seria atención.
Debemos construir el país con laboriosidad y economía, combatir el lujo
y el despilfarro, del mismo modo que fomentar el estilo de trabajo arduo y vida
sencilla y promover la disposición a compartir penas y alegrías con las masas.
Algunos camaradas han planteado que los directores de fábricas y de centros
docentes bien podrían vivir en chozas. Me parece que ésta es una buena idea,
sobre todo en tiempos difíciles. En la Gran Marcha, cuando atravesábamos las
estepas pantanosas, no
366
teníamos ningún tipo de vivienda y dormíamos a la intemperie. Fue así
como durmió también el Comandante en Jefe Chu Te durante los cuarenta días de
marcha a lo largo de esas estepas. Todos nosotros pasamos esa prueba. Cuando se
agotaban los víveres, nuestras tropas se alimentaban con cortezas y hojas de
árboles. Si en el pasado compartimos desgracia y felicidad con el pueblo, ¿por
qué no hemos de poder hacerlo hoy? Basta que procedamos de este modo para que
no nos divorciemos de las masas.
Es preciso agarrar el trabajo periodístico. El Comité Central y los
comités del Partido de los diversos niveles en los lugares donde se editan
periódicos deben tomarlo como un asunto de gran importancia. En lo que va del
año, los periódicos han hecho, unilateralmente y sin tener en cuenta las
posibilidades reales, una propaganda sobre la necesidad de mejorar las
condiciones de vida del pueblo, al tiempo que han contribuido muy poco a
divulgar las ideas de construir el país con laboriosidad y economía, combatir
el lujo y el despilfarro, fomentar el estilo de trabajo arduo y vida sencilla y
promover la disposición a compartir penas y alegrías con las masas. En
adelante, los periódicos deben trasladar el énfasis a la propaganda de estas
ideas. Lo que difunde la radio proviene seguramente de los periódicos. Por eso,
debemos convocar reuniones de reporteros y demás trabajadores de la prensa y la
radio, para intercambiar opiniones con ellos y explicarles los principios que
deben regir nuestra propaganda.
Aquí abordaré también el problema de la represión a los
contrarrevolucionarios. ¿Era una necesidad o no ajusticiar a aquellos déspotas
locales y shenshi malvados, tiranos locales y contrarrevolucionarios que habían
cometido los peores crímenes? Claro que sí. Algunas personalidades democráticas
opinan que hicimos mal en ejecutarlos ; nosotros, en cambio, consideramos que
hicimos bien. Son dos coros que desentonan entre sí, y nada más. En torno a
este problema, ellas y nosotros nunca hemos cantado en el mismo tono. A quienes
ejecutamos fue a unos "Chiang Kai-shek de poca monta”. De los "Chiang
Kai-shek de alto coturno", tales como el emperador Pu-yi, Wang Yao -wu y
Tu Yu-ming, no hemos ajusticiado a ninguno. De no haber ejecutado a aquellos Chiang
Kai- shek de poca monta, tendríamos todos los días "terremotos" bajo
los pies y no habrían podido liberarse las fuerzas productivas, no habría
podido liberarse el pueblo trabajador. Las fuerzas productivas se componen de
dos elementos: los trabajadores y los instrumentos de trabajo. Si no hubiéramos
reprimido a los contrarrevolucionarios, el pueblo trabajador se sentiría
insatisfecho.
367
No se sentirían a gusto los bueyes y azadones, y la tierra tampoco; no
podrían sentirse así, pues los campesinos, que son los que trabajan la tierra
con los bueyes y los azadones, estarían descontentos. Era necesario, entonces,
ejecutar a algunos contrarrevolucionarios, arrestar a otros y someter a
vigilancia a otros más.
II
La situación internacional es buena en general. ¿Qué tienen de
formidable unos cuantos países imperialistas? Aunque hubiera varias decenas
más, no tendrían nada de temible.
En estos momentos se presentan problemas en dos regiones: Europa
Oriental y el Medio Oriente. En Polonia y Hungría se han producido desórdenes2,
e Inglaterra y Francia han lanzado una agresión armada contra Egipto. Yo pienso
que estas cosas malas son, al mismo tiempo, buenas. Para los marxistas, toda
cosa mala tiene un doble carácter: Es mala y buena a la vez. Al detenerse en la
palabra "mala", agregada a la palabra "cosa", muchos creen
que ésta es mala y nada más. Nosotros, en cambio, sostenemos que una cosa así
tiene también otro valor, que es a la vez buena; es esto lo que se expresa al
decir que "el fracaso es madre del éxito". En determinadas
condiciones, todo fracaso, desgracia o error puede conducir a buenos
resultados. Tanto en Polonia como en Hungría, dado que existía el fuego, tarde
o temprano habían de alzarse las llamas. ¿Es mejor que se alcen las llamas o
que no se alcen? Con una hoja de papel no se puede envolver el fuego. Ahora se
han levantado las llamas, lo cual es bueno. Esta vez, la gran cantidad de
contrarrevolucionarios que había en Hungría se han puesto al descubierto. Los
acontecimientos de Hungría han educado al pueblo húngaro, al mismo tiempo que a
algunos camaradas soviéticos, y lo han hecho también con nuestros camaradas en
China. Cuando salió a la luz el caso Beria, parecía algo increíble : ¿Era
posible que hubiera aparecido un Beria en un país socialista? El
desenmascaramiento de Kao Kang fue otra gran sorpresa. Debemos sacar las
debidas lecciones precisamente de estos casos, que son más que naturales y los
habrá siempre.
En el futuro, cuando el imperialismo haya sido derrocado en el mundo
entero y las clases hayan desaparecido, qué piensan ustedes, ¿habrá o no
revolución? Yo pienso que sí. Seguirá siendo necesaria
368
la transformación del sistema social y la palabra "revolución"
se mantendrá en uso. Como es lógico, la revolución de ese entonces será
distinta por su naturaleza de la revolución en la era de la lucha de clases.
Entonces seguirán existiendo la contradicción entre las relaciones de
producción y las fuerzas productivas y la contradicción entre la
superestructura y la base económica. Cuando las relaciones de producción queden
fuera de lugar, serán subvertidas. Cuando la superestructura (comprendidas la
ideología y la opinión pública) proteja unas relaciones de producción que
desagraden al pueblo, éste la transformará. La superestructura es un tipo de
relaciones sociales y está sentada sobre la base económica. Lo que se llama
base económica son las relaciones de producción, principalmente el sistema de
propiedad. Las fuerzas productivas constituyen el factor más revolucionario ;
su desarrollo conduce necesariamente a la revolución. Las fuerzas productivas
están formadas por dos elementos : el hombre y los instrumentos de trabajo.
Pero éstos son creados por el hombre. Cuando los instrumentos reclaman
revolución, hacen uso de la palabra por intermedio del hombre, de los
trabajadores, exigiendo la destrucción de las viejas relaciones de producción y
de las viejas relaciones sociales en general. Para esa época valdrá el dicho
"Un caballero acude a las palabras y no a los puños" y el mejor
método será razonar. Pero, si las buenas razones son desoídas, se recurrirá al
razonamiento de las armas. ¿Qué hacer si ya no existirán las armas? Los
trabajadores tendrán instrumentos en sus manos. Los que no los tengan, podrán
agarrar piedras ; y si no encuentran ni siquiera piedras, les quedarán los dos
puños.
Nuestros organismos estatales son organismos de la dictadura del
proletariado. Los tribunales, por ejemplo, sirven para enfrentar a los
contrarrevolucionarios; pero no sólo para eso, sino que también tienen que
resolver gran cantidad de litigios que se presentan en el seno del pueblo. Por
lo que parece, los tribunales seguirán siendo necesarios aun después de
transcurridos diez mil años. Esto porque, incluso después de la desaparición de
las clases, todavía existirá la contradicción entre lo avanzado y lo atrasado,
habrá luchas y riñas entre unas personas y otras y posiblemente se seguirá
produciendo una variedad de desórdenes. Si en ese entonces no hubiera
tribunales, ¡quién sabe adónde irían a parar las cosas! Pero la lucha habrá
cambiado de carácter y diferirá de la lucha de clases. Los tribunales habrán
cambiado también de carácter. En ese tiempo podrán surgir todavía problemas en
la superestructura. Por ejemplo, será posible que per-
369
sonas como nosotros cometan errores y que, no pudiendo vencer en la
lucha, sean derrocadas por otros, de modo que algún Gomulka ascienda al Poder o
se ponga en la dirección a un Yao Shu-shi. ¿No lo creen ustedes posible? A mi
juicio, cosas semejantes podrán ocurrir aun luego de transcurridos mil o diez
mil años.
III
Toda cosa en el mundo es una unidad de contrarios. Por unidad de
contrarios se entiende la unidad de cosas opuestas, de cosas de diferente
carácter. Por ejemplo, el agua se compone de dos elementos: el hidrógeno y el
oxígeno. Si sólo hay hidrógeno y falta el oxígeno, o viceversa, no puede
producirse el agua. Se dice que asciende a más de un millón el número de
combinaciones químicas ya bautizadas, y no se sabe cuántas son las que carecen
todavía de nombre. Cada combinación química es una unidad de cosas opuestas, de
cosas de diferente carácter. Igual ocurre con los fenómenos de la sociedad. Las
autoridades centrales y las locales constituyen una unidad de contrarios, y lo
mismo sucede con un departamento respecto de otro.
Un país y otro constituyen, igualmente, una unidad de contrarios. Tanto
China como la Unión Soviética llevan el nombre de países socialistas, pero,
¿hay o no diferencias entre ellas? Sí. Son diferentes en cuanto a su
composición nacional. Además, allí la Revolución de Octubre tuvo lugar hace ya
treinta y nueve años, en tanto que aquí sólo han pasado siete años desde que
conquistamos el Poder a escala nacional. Son diferentes también muchas de las
cosas que se hacen en uno y otro país. Por ejemplo, a diferencia de lo allí
sucedido, nuestra colectivización agrícola se efectúa pasando por varias
etapas; son asimismo distintas de las suyas nuestra política para con los
capitalistas, nuestra política de precios en el mercado y nuestra manera de
tratar la relación de la agricultura y la industria ligera con la industria
pesada; finalmente, difieren de los suyos los sistemas que practicamos en
nuestro Ejército y nuestro Partido. A ellos les hemos dicho: No estamos de
acuerdo con ustedes en algunas de las cosas que hacen ni aprobamos algunas de
sus maneras de proceder.
Cierto número de camaradas nuestros se desinteresan de la dialéctica y
no hacen análisis. Creen que es bueno todo lo de la Unión Soviética y lo
trasplantan mecánicamente. En realidad, todas las
370
cosas, tanto chinas como extranjeras, son analizables; unas son buenas y
otras, malas. Lo mismo sucede con el trabajo de cada provincia, el cual tiene
éxitos y también defectos. Eso vale también para cada uno de nosotros como
personas; siempre tenemos dos aspectos - virtudes y defectos -, y no sólo uno.
La concepción del aspecto único, de igual modo que la de los dos aspectos, data
de remotos tiempos. He aquí la metafísica y la dialéctica. Los chinos de la
antigüedad decían: "El yin y el yang conforman el Tao."3 No es
posible que sólo exista el yin, con exclusión del yang, y tampoco a la inversa.
Es así como se presentaba la concepción de los dos aspectos en los tiempos
antiguos. La metafísica es la concepción del aspecto único. Aún no han podido
desprenderse de ella, hasta la fecha, un buen número de camaradas. Ellos
enfocan los problemas de manera unilateral. Consideran bueno todo lo de la
Unión Soviética y lo copian al calco, trasplantando acá mucho de lo que no
debería ser imitado. Hay que rectificar todo lo que ha sido indebidamente
imitado y que no corresponde a la realidad de esta tierra nuestra.
Me detendré ahora en el problema de las "relaciones ilícitas con el
extranjero". ¿Hay o no en China personas que trasmiten informaciones a
extranjeros a espaldas del Comité Central? Creo que las hay. Kao Kang, por
ejemplo. Esto lo confirman numerosos hechos.
El 24 de diciembre de 1953, en la reunión celebrada por la dirección
central para poner al desnudo a Kao Kang, declaré que en Pekín había dos
cuarteles generales: Uno era el nuestro, que daba origen a un viento y una
llama francos, y el otro - llamémoslo cuartel general clandestino - también
daba origen a un viento y una llama, pero soterrados. Lin Tai-yu, una muchacha
de otros tiempos, fue quien dijo: "0 el viento del Este prevalece sobre el
viento del Oeste, o el viento del Oeste prevalece sobre el viento del
Este." Y ahora sucede lo mismo: 0 el viento y la llama francos prevalecen
sobre el viento y la llama soterrados, o a la inversa. Al levantar el viento y
la llama soterrados, ellos se proponían imponerse al viento franco y apagar la
llama franca echando abajo a un gran número de personas.
Entre nuestros cuadros de niveles superior y medio hay algunos (no
muchos) que mantienen relaciones ilícitas con el extranjero. Esto es malo.
Espero que los camaradas aquí presentes hablen claramente de tal problema ante
todos los grupos dirigentes del Partido y comités del Partido de los
departamentos centrales y ante los comités del Partido a nivel de provincia,
municipio y región autónoma, exigiendo que se deje de hacer esto. No estamos de
acuerdo con algunas de
371
las cosas que ha hecho la Unión Soviética, y sobre esto el Comité
Central de nuestro Partido ya ha hablado en varias ocasiones con los soviéticos
; de algunos problemas no les hemos hablado todavía, pero lo haremos en el
futuro. Cuando se presente la necesidad, será el Comité Central el que hable.
En cuanto a eso de pasar informaciones, hay que ponerle coto. Pasar
informaciones no reporta ningún provecho, y lo único que trae es daño. Tal
conducta mina las relaciones entre los dos Partidos y los dos países. Los que
se han comprometido en este tipo de actividades se hallan en una situación muy
embarazosa. Actuando como lo han hecho, a espaldas del Partido, no pueden sino
sentirse culpables. Pero basta que digan todo lo que han hecho para cerrar este
capítulo. Si no hablan, se efectuará una investigación y, si se comprueba el
hecho, se les impondrá las sanciones merecidas.
Respecto al XX Congreso del PCUS, quisiera decir algo. A mi juicio,
existen dos "espadas": Una es Lenin y la otra, Stalin. Ahora, una de
esas espadas, Stalin, ha sido abandonada por los rusos. Gomulka y algunos
húngaros han echado mano de ella para caer sobre la Unión Soviética y combatir
el llamado stalinismo. Los Partidos Comunistas de muchos países europeos
también están criticando a la Unión Soviética, y es Togliatti quien va a la
cabeza. Los imperialistas, a su vez, hacen uso de esta espada para matar a la
gente. Dulles, por ejemplo, la blandió durante algún tiempo. Lo ocurrido con
esta espada no es que haya sido dada en préstamo, sino simplemente botada. Los
chinos no la hemos abandonado. Como primer punto, defendemos a Stalin y, como
segundo, criticamos sus errores; es por eso que hemos escrito el artículo
"Sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado". A
diferencia de aquellas gentes que denigran y liquidan a Stalin, nosotros lo
tratamos conforme a la realidad.
En cuanto a la otra espada, Lenin, ¿no habrá sido abandonada en cierta
medida por algunos dirigentes soviéticos? Me parece que lo ha sido en medida
considerable. ¿Tiene aún validez la Revolución de Octubre? ¿Puede todavía
servir de ejemplo para los demás países? En su informe ante el XX Congreso del
PCUS, Jruschov afirmó que era posible conquistar el Poder por la vía
parlamentaria, lo que quiere decir que para los demás países ya no es necesario
aprender de la Revolución de Octubre. Abierta esta compuerta, el leninismo ha
sido prácticamente abandonado.
La doctrina leninista es un desarrollo del marxismo. ¿En qué aspectos lo
es? Primero, en cuanto a la concepción del mundo, es decir, el materialismo y
la dialéctica ; segundo, en cuanto a la teoría
372
y la táctica de la revolución y, sobre todo, en lo que se refiere a la
lucha de clases, la dictadura del proletariado y el partido proletario. Lenin
creó, además, la doctrina de la construcción socialista. Desde la Revolución de
Octubre de 1917, hubo construcción en medio de la revolución, y al respecto
Lenin tuvo siete años de práctica, la cual no tuvo Marx. Lo que nosotros
estudiamos es precisamente estos principios fundamentales del
marxismo-leninismo.
Tanto durante la revolución democrática como durante la revolución
socialista, hemos movilizado a las masas populares para la lucha de clases y
las hemos educado en el curso de la lucha. De la Revolución de Octubre
aprendimos a desarrollar la lucha de clases. Durante esta revolución, lo mismo
en las ciudades que en el campo, se movilizó plenamente a las masas para librar
la lucha de clases. Esto lo han olvidado muchos de aquellos a quienes la Unión
Soviética envía ahora como expertos a diversos países y que sólo tenían más o
menos diez años de edad cuando se produjo la Revolución de Octubre. Camaradas
de algunos países afirman que la línea de masas de China no es correcta, y de
muy buena gana hacen suya la mentalidad de benefactor. Si ellos quieren hacerla
suya, no hay manera de impedírselo. En todo caso, nosotros nos atendremos a los
cinco principios de coexistencia pacífica, que incluyen la no intervención de
uno en los asuntos internos del otro y la no agresión. No intentamos dirigir a
ningún otro país; ejercemos nuestra dirección en un solo lugar, la República
Popular China.
E1 problema fundamental de algunos países de Europa Oriental consiste
precisamente en que no se ha conducido bien la lucha de clases: No se ha
eliminado a esa cantidad de contrarrevolucionarios allí existentes, ni se ha
entrenado en la lucha de clases al proletariado para que distinga al pueblo de
sus enemigos, lo correcto de lo erróneo y el materialismo del idealismo. Ahora
ellos han recogido los frutos de su propia siembra, y el fuego se ha extendido
a sus propias barbas.
¿Cuánto capital tienen ustedes? Nada más que un Lenin y un Stalin. Pero
han abandonado a Stalin y, en cuanto a Lenin, lo han abandonado casi por
completo. A Lenin le han amputado los pies o le han quitado todo, menos la
cabeza, o de sus dos manos le han cortado una. Nosotros, en cambio, insistimos
en estudiar el marxismo-leninismo y aprender de la Revolución de Octubre.
¡Cuántas cosas no escribieron Marx y Lenin! De ellos es de quienes hemos
aprendido a sustentarnos en las masas y a seguir la línea de masas. Es muy
peligroso no susten-
373
tarse en las masas para librar la lucha de clases, ni hacer una clara
distinción entre el pueblo y el enemigo.
IV
Algunos cuadros intelectuales con categoría de jefe de departamento se
pronuncian en favor de la democracia grande, alegando que la democracia pequeña
no satisface su apetito. La "democracia grande" que ellos ansían
consiste en adoptar el sistema parlamentario burgués de Occidente e imitar esas
baratijas occidentales como "democracia parlamentaria",
"libertad de prensa", "libertad de expresión". Este
pronunciamiento carece de todo enfoque marxista, carece de todo enfoque de
clase; es erróneo. Sin embargo, siendo "democracia grande" y
"democracia pequeña" términos tan expresivos, podemos valernos de
ellos.
La democracia es un medio; todo depende de a quién se aplica y con qué
propósito. Nos gusta la democracia grande, pero una democracia grande bajo la
dirección del proletariado. Movilizamos a las masas en la lucha contra Chiang
Kai -shek y lo derribamos al cabo de veintitantos años de lucha ; en el
movimiento de reforma agraria, las masas campesinas se levantaron contra la
clase terrateniente y, luego de tres años de lucha, obtuvieron la tierra. Todo
esto significó democracia grande. La campaña contra los "tres males"
tuvo como blanco a los funcionarios corrompidos por la burguesía, y la campaña
contra los "cinco males", a la burguesía; fueron duros golpes contra
ellos. 'Todas estas luchas constituyeron vigorosos movimientos de masas c
implicaron democracia grande. Días atrás, las masas efectuaron manifestaciones
frente a la Oficina del Encargado de Negocios de Inglaterra acreditado en China
y centenares de miles de personas realizaron un gran mitin en la Plaza
Tienanmen, de Pekín, como actos de apoyo a Egipto en su resistencia a la
agresión anglo-francesa. Esto también significa democracia grande, dirigida
contra el imperialismo. ¿Por qué no nos va a gustar una democracia grande como
ésta? Nos gusta de veras. ¿Contra quiénes está dirigida esta democracia grande?
Contra el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático, así como
contra el capitalismo. La transformación socialista de la industria y el
comercio privados está dirigida contra el capitalismo. La transformación
socialista de la agricultura tiene por
374
objeto abolir la propiedad privada de los pequeños productores y, por su
naturaleza, también está dirigida contra el capitalismo. La transformación
socialista de la agricultura la efectuamos mediante el movimiento de masas, es
decir, mediante la movilización del campesinado, siendo lo más importante hacer
que primero se organizaran los campesinos pobres y los campesinos medios
inferiores, de modo que luego los campesinos medios superiores no tuvieran otro
remedio que dar su aprobación. En cuanto a la aprobación que a la
transformación socialista dieron los capitalistas batiendo tambores y gongs,
eso se explica porque no les quedaba otra alternativa ante el auge socialista
en el campo y el empujón que desde abajo les propinaron las masas obreras.
Si ahora se pretende practicar nuevamente la democracia grande, también
estoy de acuerdo. Puede ser que ustedes teman a que las masas se lancen a las
calles, pero yo no; ni siquiera temo a que lo hagan centenares de miles de
personas. "Quien no teme morir cortado en mil pedazos, se atreve a
desmontar al emperador." Esto lo dijo una mujer de los tiempos antiguos
llamada Wang Si-feng, o Hermana Feng. Fue ella quien así habló. La democracia
grande de que se vale el proletariado está dirigida contra los enemigos de
clase. Los enemigos de la nación (no otros sino los imperialistas y la
burguesía monopolista extranjera) son también enemigos de clase. La democracia
grande puede servir, a su vez, para hacer frente a los burócratas. Acabo de
decir que, incluso después de pasados diez mil años, habrá revolución; es
posible que para entonces aún se recurra a la democracia grande. Si algunos,
cansados de vivir, practican el burocratismo, reprendiendo a las masas cada vez
que las ven, sin dirigirles nunca una palabra cariñosa ni resolver sus
problemas, serán, indudablemente, derribados. En la actualidad existe este
peligro. Dado el caso de que alguien se divorcie de las masas y se niegue a
solucionar sus problemas, los campesinos lo golpearán con sus pértigas, los
obreros se echarán a las calles y los estudiantes armarán alborotos. Cada vez
que ocurra algo así, lo primero que se debe hacer es afirmar que se trata de
una cosa buena. Es así como yo veo esto.
Hace unos pocos años, se decidió construir un aeropuerto en cierto lugar
de la provincia de Jonán. Pero, se obligó a los campesinos del lugar a mudarse,
sin antes haberlos acomodado debidamente ni haberles explicado con claridad las
razones. Los campesinos protestaron: "Ni los mismos pájaros dejarían de
lanzar unos chillidos si ustedes, armados de una vara, hurgaran y derribasen
sus nidos." También tú,
375
Teng Siao- ping, tienes un nido; ¿no lanzarías gritos si yo te lo
destruyera? Entonces, las masas de allí dispusieron tres cordones de defensa:
el primero, formado por niños, el segundo, por mujeres y el tercero, por
hombres jóvenes y de edad madura. Todos los agrimensores fueron expulsados y el
problema terminó con el triunfo de los campesinos. Posteriormente, gracias a
que se les habló con buenas razones y se los acomodó como era debido, aquéllos
accedieron a mudarse y el aeropuerto pudo construirse. No son pocos los hechos
como éste. Ahora, hay quienes consideran que, estando el Poder en sus manos,
pueden echarse a dormir sobre los laureles y hacer y deshacer a su antojo. Si
las masas se levantan contra ellos y los golpean con piedras y azadas, mi opinión
será que lo tienen merecido y lo aplaudiré con todas mis ganas. Más aún, en
algunos casos, los problemas no pueden resolverse sino a golpes. El Partido
Comunista necesita ser aleccionado. Si los estudiantes se echan a las calles,
si los obreros se echan a las calles, todas estas cosas, camaradas, ustedes
deben considerarlas buenas. Más de cien estudiantes de Chengtú han querido
venir a Pekín para presentar un reclamo. Pero no han logrado llegar, pues una
parte de ellos, que viene en un tren, ha sido retenida en la estación de
Kuangyuan, provincia de Sechuán, mientras que el resto, que viene en otro, no
ha podido pasar de Luoyang. Mi opinión, así como la del Primer Ministro Chou
En-lai, es que se les debe dejar llegar a Pekín y entrevistarse con los departamentos
concernientes. Debemos permitir que los obreros se declaren en huelga y que las
masas hagan manifestaciones. El derecho a realizar manifestaciones está
estipulado en la Constitución. Propongo que, en el futuro, cuando se modifique
la Constitución, se agregue la libertad de huelga, permitiendo así que los
obreros se declaren en huelga. Esto facilitará la solución de las
contradicciones del Estado y los directores de fábrica con las masas. Estas son
contradicciones y nada más. El mundo está lleno de contradicciones. La
revolución democrática resolvió aquellas que teníamos con el imperialismo, el
feudalismo y el capitalismo burocrático. Hoy, también se han resuelto en lo
fundamental nuestras contradicciones con el capitalismo nacional y la pequeña
producción en cuanto al sistema de propiedad, pero, al mismo tiempo, se ha
puesto de relieve contradicciones distintas y han surgido otras nuevas. Tenemos
centenares de miles de cuadros del nivel de comité distrital del Partido para
arriba, y en sus manos está el destino del país. Si ellos no actúan bien, si se
divorcian de las masas y no mantienen el estilo de vida sencilla y lucha dura,
los obreros, los campesinos, los estu-
376
diantes tendrán razón para desaprobarlos. Debemos estar alerta para no
fomentar el estilo burocrático ni convertirnos en una capa aristocrática,
divorciada del pueblo. Al que practique el burocratismo, insultando y
oprimiendo a las masas en lugar de resolver sus problemas, y rehuse enmendar
tal conducta, las masas tendrán toda razón para derribarlo. Digo que está muy
bien que lo derriben, que deben derribarlo.
Actualmente, los partidos democráticos y la burguesía se oponen a la
democracia grande del proletariado. Si desplegáramos otra campaña contra los
"cinco males", ellos no estarían de acuerdo. Tienen mucho miedo de
que, al ponerse en práctica la democracia grande, los partidos democráticos
sean eliminados y no haya más coexistencia duradera. ¿Gusta a los profesores de
cátedra la democracia grande? ¡Quién sabe! Creo que abrigan cierto recelo y
también temen a la democracia grande del proletariado. Si ellos quieren
practicar la democracia grande de la burguesía, nosotros les opondremos una
campaña de rectificación, o sea, la remodelación ideológica. Movilizaremos a
todos los estudiantes para que los critiquen. Instalaremos un "puesto de
control" en cada universidad. No podrán cruzarlo sino luego de haber sido
aprobados por las masas. Es por eso que, después de todo, los profesores de
cátedra tienen miedo a la democracia grande del proletariado.
Paso ahora a referirme a otro problema, el de Dalai. Buda murió hace ya
dos mil quinientos años, y ahora Dalai y sus allegados quieren ir de
peregrinación a la India. ¿Permitiremos o no que Dalai vaya? E1 Comité Central
considera que es mejor dejarlo ir, que no sería bueno impedírselo. Dalai se
pondrá en camino dentro de unos días. Le aconsejamos que viajara en avión, pero
él prefiere ir en coche, pasando por Kalimpong4, donde pululan espías de
diversos países y agentes secretos del Kuomintang. Debemos prever la
posibilidad de que Dalai no vuelva, de que, no contento con ello, nos calumnie
todos los días afirmando que "los comunistas han invadido el Tíbet" y
cosas por el estilo, y de que incluso declare en la India la
"independencia del Tíbet". También existe la posibilidad de que haya
dejado a los elementos reaccionarios de la camarilla gobernante del Tíbet la
orden de lanzar un llamamiento destinado a provocar serios desórdenes para
expulsarnos y así, de ocurrir esto, él podría alegar su ausencia para lavarse
las manos. Se prevé tal posibilidad como la peor. Incluso una cosa tan mala
como ésta, me alegraría. La Comisión de Trabajo del PCCh en el Tíbet y nuestras
tropas allí acantonadas deben
377
ponerse en guardia, construir fortificaciones y aumentar las reservas de
cereales y de agua. Lo que tenemos allí no son más que unos pocos soldados.
Como quiera que sea, cada parte goza de su propia libertad: Si ellos quieren
combatir, estaremos listos para responder; si nos atacan, nos defenderemos. No
seremos nunca los primeros en atacar; que lo hagan ellos primero. Si lo hacen,
contraatacaremos, derrotando con duros golpes a los ofensores. ¿Me
apesadumbrará que un Dalai huya? No, nada de eso; ni siquiera la huida de nueve
más, es decir, de diez Dalai, me podrá acongojar. Una experiencia vivida por
nosotros es que la deserción de Chang Kuo-tao no fue una cosa mala. Hombre y
mujer atados no forman matrimonio. Ya que a Dalai no le gusta este lugar
nuestro y quiere huir, dejémoslo que huya. ¿Qué mal nos traería su huida?
Ninguno; sólo algunas maldiciones. Durante treinta y cinco años, los comunistas
hemos sido objeto de difamaciones, y siempre en el sentido de que somos
"feroces y siniestros", que practicamos la "comunidad de los
bienes y de las mujeres" y que somos "inhumanos". ¿Qué nos
importa que se agreguen a estas difamaciones las de un Dalai o de otro mengano?
Aunque vengan treinta y cinco años más de calumnias, sólo serán setenta años en
total. No me parece bien que uno tema ser difamado. Algunos temen que, con la
huida de Dalai, trasciendan secretos. ¿Acaso Chang Kuo-tao no estaba al tanto
de muchos secretos? Pero no hemos oído decir que la revelación de secretos por
parte de Chang Kuo-tao haya echado a perder nuestros asuntos.
Nuestro Partido cuenta con millones de cuadros experimentados. La gran
mayoría de ellos son buenos, se han formado enraizados en esta tierra,
mantienen estrechos vínculos con las masas y han sido probados en una lucha
prolongada. Tenemos todo un contingente de cuadros: los del período de la
creación del Partido, los del período de la Expedición al Norte, los del
período de la Guerra Revolucionaria Agraria, los del período de la Guerra de
Resistencia contra el Japón, los del período de la Guerra de Liberación y los
del período posterior a la liberación a escala nacional. Todos ellos
constituyen un tesoro de nuestra nación. Una importante razón de la poca
estabilidad en algunos países de Europa Oriental reside precisamente en la
ausencia de un contingente de cuadros como el nuestro. Nosotros, en cambio,
contando con esta multitud de cuadros probados en los distintos períodos
revolucionarios, podemos "permanecer serenos en la barca de pesca frente
al remolino desatado por el vendaval". Debemos afirmarnos en esta
convicción. Si ni siquiera tememos al imperialismo,
378
¿por qué hemos de tener miedo a la democracia grande y a que los
estudiantes se echen a las calles? No obstante, una parte de nuestros
militantes teme a la democracia grande; esto no es bueno. Los burócratas, que
tanto la temen, deben estudiar con ahínco el marxismo y corregirse.
Nos proponemos desplegar una campaña de rectificación el año que viene.
Rectificar tres estilos de trabajo, a saber, el subjetivismo, el sectarismo y
el burocratismo. Una vez tomada la decisión, el CC emitirá una circular
enunciando las manifestaciones de estos tres estilos. El burocratismo, por
ejemplo, tiene muchas manifestaciones: no mantener contacto con los cuadros y
las masas, no ir a las entidades de base para conocer la situación, no
compartir penas y alegrías con las masas, además de fenómenos como la
corrupción administrativa y el despilfarro. Si la circular se emite en el
primer semestre, empezará la campaña de rectificación en el segundo, dejando
así un intervalo de varios meses. Quienes hayan incurrido en casos de
corrupción administrativa deben reconocer su culpa y, durante ese tiempo,
reembolsar el dinero, aunque también pueden hacerlo más tarde y por cuotas. A
aquellos que no tengan realmente cómo reembolsarlo ni por cuotas, podemos
exonerarlos de esa obligación. Cada una de estas tres soluciones vale. Pero es
indispensable que reconozcan su culpa y declaren por sí mismos la suma de la
cual se apropiaron. Esto quiere decir que les pondremos una escalera para que
puedan bajar escaño por escaño. En cuanto a los demás errores, debemos adoptar
el mismo método. En lugar de recurrir al procedimiento de "castigar sin
previa educación", demos un aviso con anterioridad a la campaña de
rectificación e iniciemos la campaña sólo cuando se haya vencido el plazo; éste
es un método de democracia pequeña. Hay quienes dicen que, si lo adoptamos,
quizá no haya nada que rectificar en el segundo semestre. Este es justamente el
objetivo que deseamos conseguir; esperamos que, al iniciar formalmente la
campaña de rectificación, hayan decrecido ya en gran medida el subjetivismo, el
sectarismo y el burocratismo. La rectificación del estilo de trabajo ha sido un
método eficaz en la historia de nuestro Partido. De hoy en adelante, siempre
que se trate de asuntos en el seno del pueblo y en el seno del Partido, debemos
resolverlos mediante el método de rectificación, el método de crítica y
autocrítica, y no recurriendo a la fuerza. Abogamos por proceder con la
suavidad de una brisa y, aunque es inevitable, por supuesto, que en tales o
cuales casos se actúe en forma un poco violenta, nuestra intención general es
curar la enfermedad y salvar al paciente, lograr de veras el
379
propósito de curar y salvar, sin quedarse en las palabras. Primero,
protegemos a la persona que ha cometido errores y, segundo, la criticamos. Lo
primero es protegerla, ya que no se trata de un contrarrevolucionario. Esto
significa partir del deseo de unidad y, a través de la crítica y autocrítica,
alcanzar una nueva unidad sobre una base nueva. En el seno del pueblo, el
método de protección y crítica para con los que han cometido errores nos
permite ganarnos el corazón de la gente, unir a todo el pueblo y poner en juego
todos los factores positivos existentes entre los seiscientos millones de
habitantes, en bien de la edificación del socialismo.
Soy partidario de que, en tiempos de paz, se disminuya gradualmente la
diferencia de sueldos entre los cuadros militares y los cuadros civiles, pero
sin que esto suponga un igualitarismo total. He sostenido invariablemente que
el Ejército debe mantener el estilo de vida sencilla y lucha dura y convertirse
en un modelo para los demás. En 1949, en una reunión efectuada en este mismo
lugar, uno de nuestros generales propuso un aumento de sueldos en el Ejército.
Muchos camaradas apoyaron la proposición, pero yo la objeté. El argumento que
él expuso fue que, en cada comida, un capitalista se hacía servir, junto con el
arroz, cinco platos, mientras que en el Ejército de Liberación se lo acompañaba
sólo con agua-sal y un poco de repollo vinagre, cosa que, según el, era
inadmisible. Yo dije que esto era una cosa buena. Que el capitalista bien podía
servirse sus cinco platos, mientras nosotros comíamos nuestro repollo vinagre.
De este repollo nace la política y nace el ejemplo. El Ejército de Liberación
se ha ganado el corazón de la gente precisamente gracias a este repollo
vinagre, aparte de otras razones, naturalmente. Ahora, la alimentación de las
tropas ha mejorado y es, en cierta medida, diferente de cuando no había más que
repollo vinagre. Sin embargo, lo fundamental es que sigamos propugnando el
estilo de vida sencilla y lucha dura, que es una cualidad política propia de
nosotros. Chinchou está en una zona productora de manzanas. Era otoño cuando se
libraba la campaña de Liaosi y, aunque los habitantes tenían en sus casas
muchas manzanas, nuestros soldados no tocaron una sola. Quedé profundamente
conmovido al leer esta noticia. Los combatientes tenían conciencia de que era
noble dejar las manzanas donde estaban, e indigno comerlas, ya que ellas
pertenecían al pueblo. Nuestra disciplina está cimentada en esta conciencia,
que es resultado de la dirección y la educación de nuestro Partido. El hombre
debe tener algo de espíritu; el espíritu revolucionario proletario viene
precisamente de esta conciencia. ¿Murió
380
alguien de hambre por no haber comido una manzana? No murió nadie, pues
teníamos mijo y repollo vinagre. Los camaradas aquí presentes deben estar
preparados para alojarse en chozas cuando sea necesario. Durante la Gran
Marcha, cuando atravesábamos las estepas pantanosas, pudimos arreglárnoslas sin
chozas siquiera. Hoy, cuando las tenemos, ¿por qué no hemos de poder vivir en
ellas? En estos días, los camaradas del Ejército, en una reunión suya, han
expresado ardientemente su deseo de practicar la austeridad. Si el Ejército
puede proceder así, con mayor razón deben los demás trabajar duro y llevar una
vida sencilla. De otra manera, se verán puestos en jaque por el Ejército. Entre
los asistentes a esta sesión, hay tanto civiles como militares. Ponemos en jaque
a los primeros con el ejemplo de los últimos. E1 Ejército de Liberación es un
buen ejército; siento mucho cariño por él.
Es preciso reforzar el trabajo político. En todos los frentes, sea en lo
civil o en lo militar, trátese de fábricas, zonas rurales, establecimientos
comerciales, centros docentes, unidades militares, organismos del Partido y del
gobierno u organizaciones populares, es necesario hacer el máximo por reforzar
el trabajo político, a fin de elevar el nivel político de los cuadros y de las
masas.
NOTAS
1 Se refiere a la siguiente
afirmación de Confucio : "Desde que cumplí los setenta años de edad, ya
puedo actuar a mis anchas sin transgredir nunca la ley de las cosas."
Véase Analectas de Confucio, "Para gobernar, parte II".
2 Se refiere al motín ocurrido en
la ciudad de Poznan, Polonia, en junio de 1956, y a la revuelta
contrarrevolucionaria que tuvo lugar en Hungría en octubre del mismo año.
3 Citado de Chouyi, "Si Tsi,
Y".
4 Ciudad fronteriza en el Noreste
de la India, vecina del poblado chino de Yatung, en el Tíbet.
DISCURSOS EN UNA CONFERENCIA DE SECRETARIOS DE COMITÉS PROVINCIALES,
MUNICIPALES Y DE REGIÓN AUTÓNOMA DEL PARTIDO
Enero de 1957
I. DISCURSO DEL 18 DE ENERO
En esta conferencia nos proponemos discutir principalmente tres
problemas: el de la dinámica ideológica, el rural y el económico. Hoy abordaré
el primero.
Debemos aprehender la cuestión de la dinámica ideológica, que aquí
presentamos como el primer problema. Actualmente, en lo tocante a la dinámica
ideológica en el seno del Partido y en la sociedad, han surgido cuestiones que
merecen seria atención.
Algunas de tales cuestiones han aparecido en nuestra propia casa. Por
ejemplo, ahora hay cuadros que se desviven por la fama y el beneficio, que
únicamente buscan el provecho personal. Durante el proceso de recategorización
de los cuadros, hubo personas que se mostraron insatisfechas con un escalón de
ascenso y que, incluso después de obtener dos, se quedaron tumbadas en la cama
llorando a moco tendido, como si no quisieran levantarse a menos que se los
ascendiera en tres grados. Pero escándalos como ésos contribuyen a resolver el
problema. ¡Qué recategorización ni qué diablos! Eso no lo habrá más en
adelante. Que los sueldos lleguen a una nivelación aproximada, con ligeras
diferencias, y se acabó. En la época de los gobiernos de los caudillos
militares del Norte, hubo un hombre llamado Tang Shao-yi, quien, habiendo sido
primer ministro, fue luego jefe del distrito de Chungshan, provincia de
Kuangtung. Si incluso en la vieja sociedad un ex primer ministro no tuvo
inconveniente en servir como simple jefe de distrito, ¿por qué no podrían hacer
algo semejante nuestros ministros? A mi
381
382
modo de ver, personas que arman escándalos para obtener grados más altos
y que sólo aceptan ascensos y no soportan descensos se hallan, en este sentido,
por debajo de aquel viejo burócrata. No emulan por llevar una vida austera,
trabajar más y disfrutar de menos comodidades, sino por suntuosidades,
categorías y posición personal. Esta mentalidad, que se ha extendido
considerablemente en el seno de nuestro Partido, debe ser para nosotros motivo
de preocupación.
¿Tiene o no perspectivas la cooperativización agrícola? ¿Cuál es
preferible: la cooperativa o la economía individual? Estos interrogantes se han
planteado de nuevo. El año pasado, no se plantearon en aquellos lugares donde
se obtuvieron abundantes cosechas ni donde las calamidades naturales fueron
graves, pero sí en las cooperativas que no sufrieron calamidades muy graves o
que no obtuvieron cosechas muy abundantes. En éstas, la remuneración por cada
punto de trabajo resultó ser inferior a la prometida y los ingresos de sus
miembros no aumentaron, o incluso disminuyeron en cierta medida. De ahí que se
hicieran comentarios como éstos : ¿Seguirán siendo las cooperativas una cosa
buena?, ¿habrá que mantenerlas o desecharlas? Tales comentarios han encontrado
eco entre algunos cuadros del Partido. Hay cuadros que han afirmado que las
cooperativas no poseen ninguna superioridad. Ciertos ministros que han ido al
campo a echar un vistazo, de regreso a Pekín han pintado un cuadro sombrío
diciendo que los campesinos se sienten desanimados y trabajan con desgano en la
labranza, como si las cooperativas estuvieran al borde de un colapso total. Los
directores de algunas cooperativas andan cabizbajos, pues son censurados en
todas partes y les llegan críticas tanto de arriba como de la prensa. Los jefes
de los departamentos de propaganda de algunos comités del Partido no se atreven
a hacer propaganda sobre la superioridad de las cooperativas. Según dice Liao
Lu-yen, ministro de Agricultura y a la vez subjefe del Departamento de Trabajo
Rural del CC, él mismo ha quedado desinflado y otro tanto ha sucedido con los
cuadros de dirección que le están subordinados
; en fin, hiciérase lo que se
hiciese, ya no habría remedio y los cuarenta artículos del Programa Nacional
para el Desarrollo Agrícola ya no valdrían un comino. ¿Qué hacer ante el
desinflamiento? La solución es sencilla: Ya que te has desinflado, te vamos a
meter un poco de aire, y santo remedio. Ahora los periódicos han dado un
viraje; hacen abundante propaganda sobre la superioridad de la cooperativa,
diciendo de ella sólo cosas buenas y ninguna mala. Deben seguir en esta tónica
durante varios meses a Fin de insuflar un poco de aire.
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El año antepasado se desplegó una lucha contra la desviación de derecha
y, el año pasado, una lucha contra el "avance temerario", la cual
trajo aparejada una nueva desviación de derecha. A la que aquí me refiero es a
una desviación de derecha en torno a la revolución socialista, principalmente
en torno a la transformación socialista en las zonas rurales. Que entre
nuestros cuadros se haya levantado este vendaval, semejante a un tifón, es algo
que debe preocuparnos de manera especial. Una parte considerable de nuestros
ministros, viceministros, jefes de departamentos y cuadros de nivel provincial
proceden de familias de terratenientes, campesinos ricos o campesinos medios
acomodados ; los venerables padres de algunos de ellos son terratenientes que
todavía están privados de derechos electorales. Cuando estos cuadros vuelven de
visita a sus hogares, sus familiares les llenan los oídos con comentarios
adversos, machacando siempre con eso de que "las cooperativas no sirven,
no podrán perdurar". Los campesinos medios acomodados constituyen una capa
social vacilante; en el presente, recrudece su aspiración a la explotación
individual, y algunos de ellos quieren retirarse de las cooperativas. E1
vendaval que sopla entre nuestros cuadros es reflejo de lo que piensan estas
clases y capas sociales.
La cooperativización será, indudablemente, coronada con éxito; sin
embargo, es imposible lograr en uno o dos años el éxito completo. Esto hay que
explicarlo claramente a los camaradas del Partido, el gobierno, el ejército y
las organizaciones populares. Las cooperativas tienen muy poco tiempo de vida -
de un año a un año y medio en la mayoría de los casos - y su experiencia es
escasa. Si no están exentas de errores personas que han consagrado toda su vida
a la revolución, ¿cómo puede exigirse que los que llevan sólo un año o año y
medio dedicados a la cooperativización no cometan ni el más leve error? Eso de
descalificar la cooperativización apenas sopla un poco de viento o caen cuatro
gotas de lluvia es, de por sí, un craso error. En realidad, la mayor parte de
las cooperativas marcha bien o relativamente bien. Bastará mostrar una
cooperativa que esté bien manejada para aplastar todas las peregrinas
afirmaciones que se dirigen contra la cooperativización. Si esta cooperativa
funciona bien, ¿por qué no han de funcionar así las demás? Si esta cooperativa
muestra superioridad, ¿por qué no han de mostrar superioridad las otras? Es
preciso divulgar a los cuatro vientos las experiencias de la cooperativa de que
se trate. Siempre será posible encontrar por lo menos un modelo en cada
provincia. Este hay que seleccionarlo de entre las cooperativas que enfrenten
las peores condi-
384
ciones, que tengan una topografía desfavorable y donde, en el pasado,
fuera bajísimo el rendimiento y reinara una tremenda pobreza; no se lo debe
escoger de entre las cooperativas que desde el comienzo hayan gozado de
condiciones favorables. Claro que no estaría mal que llegaras a forjar decenas
de modelos, pero si forjas siquiera uno con éxito, se podrá dar por ganada la
victoria.
También se han presentado problemas en centros docentes y se han
registrado algunos tumultos estudiantiles en una serie de lugares. En un
instituto de Shichiachuang, no habiendo sido posible momentáneamente dar
ubicación laboral a una parte de los graduados, se dispuso la prolongación de
sus estudios por un año, lo que suscitó el descontento de los estudiantes. Un
puñado de contrarrevolucionarios aprovecharon la ocasión para azuzarlos y
organizar manifestaciones, amenazando con tomar la radioemisora de Shichiachuang
y protagonizar algo semejante a "lo de Hungría". Pegaron numerosas
consignas entre las cuales se destacaban tres: "¡Abajo el fascismo!",
"¡Guerra sí, paz no!" y "El socialismo no tiene ninguna
superioridad." Según ellos, el Partido Comunista es fascista y todos
nosotros debemos ser derribados. Sus consignas eran muy reaccionarias y no
despertaron simpatía alguna ni entre los obreros, ni entre los campesinos, ni
entre los demás sectores del pueblo. En la Universidad Chingjua, en Pekín, un
estudiante declaró sin ambages: "Tarde o temprano yo he de matar a miles o
decenas de miles de personas!" Con la aplicación de la política de
"Que se abran cien flores y que compitan cien escuelas", también ha
salido a la escena esta otra "escuela". El camarada Teng Siao-ping
fue a dicha universidad y pronunció un discurso en que advirtió: "Si usted
intenta matar a miles o decenas de miles de personas, le aplicaremos nuestra
dictadura."
Según muestra una investigación hecha en Pekín, la mayoría de los
estudiantes de nuestros centros de enseñanza superior son hijos de
terratenientes, campesinos ricos y burgueses, así como de campesinos medios
acomodados, en tanto que los procedentes de familias obreras o familias de
campesinos pobres y campesinos medios inferiores constituyen apenas un 20 por
ciento. En el país entero, tal vez la situación sea más o menos igual. Esta
situación debe cambiar, pero para ello hace falta tiempo. Una parte de nuestros
estudiantes universitarios se siente cautivada por Gomulka, lo mismo que por
Tito y Kardelj. En cambio, los terratenientes y los campesinos ricos, en el
campo, así como los capitalistas y los miembros de los partidos democráticos,
en las ciudades, han observado, en su mayoría, una conducta relativa-
385
mente mejor; al presentarse las tempestades de Polonia y Hungría, no
armaron desórdenes ni saltaron a la palestra para declarar que querían matar a
miles o decenas de miles de personas. Este comportamiento suyo merece ser
analizado. Obedece a que ellos están desprovistos de todo capital político: No
los oyen los obreros ni los campesinos pobres y campesinos medios inferiores, y
sienten que pisan el vacío. Ahora bien, en el supuesto de que se operara algún
cambio en el mundo, en el caso de que, por ejemplo, una bomba atómica hiciese
papilla a Pekín y Shanghai, ¿permanecerían invariables estas gentes? ¡Es muy
improbable! Se produciría entonces un realineamiento dentro de los
terratenientes, los campesinos ricos y los burgueses, así como en las filas de
los partidos democráticos. Ellos son gente de mucho mundo y se mantienen, en
gran parte, camuflados. En cambio, sus hijos, mozuelos estudiantes sin
experiencia, han desembuchado hasta eso de "matar a miles o decenas de
miles de personas" y aquello de que "el socialismo no tiene ninguna
superioridad".
Entre cierto número de profesores de cátedra también circula toda clase
de comentarios aberrantes : que el Partido Comunista debe largarse ; que el
Partido no está en condiciones de dirigirlos ; que el socialismo no es bueno,
etc., etc. Estas ideas ya las tenían desde antes, sólo que no las expresaban ;
ahora, con la competencia de cien escuelas, se les ha invitado a hablar, y he
aquí que han soltado toda esta sarta de palabras. ¿Han visto ustedes la
película La vida de Wu Sün? Allí se muestra un pincel de escribir con decenas
de pies de largo, como símbolo de los "hombres de cultura"; ¡qué
horror de pincel cuando se lo usa para barrer a la gente! En estos momentos
ellos se sienten tentados de subir al tablado, seguramente con la intención de
barrernos. ¿No será un intento de restauración?
En el transcurso del año pasado se desataron varias grandes tempestades
en el plano internacional. El XX Congreso del PCUS lanzó su violento ataque a
Stalin ; posteriormente, los imperialistas levantaron dos grandes tormentas
anticomunistas y, en el movimiento comunista internacional, también se
desplegaron dos grandes y tempestuosas polémicas. Algunos Partidos europeos y
americanos salieron seriamente afectados de dichas tempestades y sufrieron
pérdidas considerables, en tanto que el impacto y las pérdidas en los Partidos
de los países de Oriente fueron
relativamente pequeños. Bastó que el XX Congreso del
PCUS hiciera lo que hizo para que algunos de los que se
habían
presentado como fervientes partidarios de Stalin pasaran a
combatirlo con igual fervor. En mi opinión, ellos han dejado
de lado el marxismo-
386
leninismo, no tienen un enfoque analítico de los problemas y, en fin,
carecen de moral revolucionaria. E1 marxismo-leninismo conlleva, entre otras
cosas, la moral revolucionaria del proletariado. Ya que ustedes Fueron antes
tan ardientes partidarios de Stalin, ¿no tendrían que haber explicado de alguna
manera su actual viraje? Pero, sin brindar la menor explicación, han dado de
repente un viraje de reo grados, como si estas Sus Señorías nunca jamás
hubieran sido partidarios de Stalin, no obstante haberse adherido a él, en el
pasado, de manera muy fervorosa. El problema de Stalin atañe al movimiento
comunista internacional en su conjunto y a los Partidos Comunistas de todos los
países.
La aplastante mayoría de los cuadros de nuestro Partido están
descontentos con el XX Congreso del PCUS y consideran que ha ido demasiado
lejos al atacar a Stalin. Este es un estado de ánimo natural, una reacción
natural. Sin embargo, unos cuantos vacilaron. Cada vez que se avecina un tifón
anunciando un aguacero, las hormigas salen de sus galerías, pues poseen un
"olfato" muy fino y entienden de meteorología. Al desatarse el tifón
del XX Congreso del PCUS, también en China salieron de sus galerías algunas hormigas.
Se trata de los elementos vacilantes de dentro del Partido, que cambian de
posición cada vez que se les presenta determinada coyuntura. Al oír decir que
habían acabado con Stalin de un mazazo, se frotaron las manos y se pasaron al
otro lado, gritando vivas y afirmando que Jruschov tenía razón en todo y que
estas Sus Señorías venían sosteniendo lo mismo desde hacía mucho. Pero más
tarde, al recibir unos cuantos garrotazos del imperialismo y otros tantos
dentro del movimiento comunista internacional, hasta el propio Jruschov se vio
obligado a cambiar un poco de tono, y entonces ellos volvieron, en su tambaleo,
a este lado. Es que, impelidos por la tendencia general, no podían hacer otra
cosa. Hierbas que crecen sobre la tapia se mecen con el viento. En su
vacilación, volver acá no es su sincero deseo, y sí lo es, en cambio, pasarse
al lado de allá. ¡Qué bien hicieron esos elementos de dentro y de fuera del
Partido en cantar loas a los acontecimientos de Polonia y Hungría! Al abrir la
boca sólo decían Poznan y al cerrarla, Hungría. De esta manera se descubrió el
pastel, las hormigas salieron de sus galerías y las tortugas e hicoteas también
hicieron su aparición. Ellos giraron conforme giró el bastón de Gomulka,
abogando por la democracia grande cuando aquél abogaba por la democracia
grande. Como ahora se ha operado un cambio en la situación, permanecen mudos.
Pero quedarse mudos no es su íntimo deseo ; lo que realmente desean es hacerse
oír.
387
Cada vez que se levanta un tifón, los vacilantes, incapaces de
resistirlo, se tambalean: Esto es una ley. Les aconsejo a todos ustedes que
presten atención a este problema. Después de tambalearse unas cuantas veces,
algunas personas cogen experiencia y dejan de hacerlo. Pero hay un tipo de
personas que nunca dejarán de vacilar, tal como ocurre con el arroz y otros
cultivos semejantes que, por tener un tallo tan delgado, oscilan con cada golpe
de viento. El sorgo y el maíz poseen mejores condiciones, pues sus tallos son
relativamente gruesos. Sólo los grandes árboles se yerguen inconmovibles. El
tifón vuelve cada año, e igual ocurre con los tifones ideológicos y políticos
en el plano nacional y en el internacional. Se trata de un fenómeno natural de
la sociedad. Un partido es un género de sociedad, una sociedad política. La
primera categoría de sociedades políticas la constituyen los partidos. Un
partido es una organización de clase. El Partido Comunista de China es un
partido político del proletariado, integrado principalmente por personas
procedentes de la clase obrera o del campesinado pobre, que es
semiproletariado. Pero hay también muchos militantes que provienen de familias
de terratenientes, campesinos ricos o capitalistas, de campesinos medios
acomodados o pequeñoburgueses de la ciudad. Una parte considerable de ellos, no
obstante haber vivido largos años de vida sencilla y lucha dura y haberse
templado en cierta medida, han asimilado poco el marxismo y se asemejan
todavía, en lo ideológico y lo moral, a las plantas de arroz: Oscilan al vaivén
del viento.
A algunos militantes, a pesar de haber salido airosos de todas las
pruebas anteriores, les resulta duro pasar la del socialismo. En este sentido,
hay casos tan típicos como el de Süe Sün, quien fue en un tiempo subsecretaria
del Comité Provincial del Partido en Jopei, al par que vicegobernadora de esa
provincia. ¿En qué momento claudicó? En el momento en que comenzó a ponerse en
práctica el monopolio estatal de compra y venta de productos agrícolas. Esta es
una importante medida para la implantación del socialismo, pero ella se le
opuso resueltamente, rompiendo con todo. Un caso más es el de Meng Yung-chien,
subdirector de la Federación Nacional de Cooperativas de Abastecimiento y
Venta. Este nos envió una carta en la que nos expuso también su resuelta oposición
a este monopolio estatal. Cuando se realizaba la cooperativización agrícola,
hubo asimismo, dentro del Partido, gentes que se alzaron en contra de ella. En
una palabra, dentro del Partido hay cuadros de alta jerarquía que, siendo
vacilantes, se muestran incapaces de pasar la prueba del socialismo. ¿Es
posible que ya no se registren casos semejantes en el futuro? No. ¿Se harán
388
firmes tales personas y creerán de veras en el socialismo al cabo de
diez años? No es seguro. Pasado ese tiempo, es probable que ante algún otro
problema todavía profieran: "Eso ya me lo esperaba desde hace mucho."
Se les ha distribuido a ustedes, camaradas, un material que refleja la
dinámica ideológica de algunos cuadros del Ejército. Aunque son razonables
varias de las opiniones en él contenidas, tal como la de que los sueldos de
algunos cuadros son demasiado altos y los campesinos no miran esto con buenos
ojos, la orientación general que inspira sus opiniones es inadecuada y su línea
básica, incorrecta. Esos cuadros critican las políticas de nuestro Partido
calificando de "izquierdista" la seguida en el campo y de derechista
la aplicada en la ciudad. China, no obstante tener una superficie de 9. 600.000
kilómetros cuadrados, consta sólo de dos zonas: la rural y la urbana. Según
ellos, en ambas nos hemos equivocado.
Al tildar de "izquierdista" nuestra política para el campo,
aquellos cuadros aluden al hecho de que los ingresos de los campesinos son
pequeños c inferiores a los de los obreros. Aquí se impone analizar las cosas,
y no juzgarlas con el simple criterio de los ingresos. Es un hecho que, en
general, los ingresos de los obreros son mayores que los de los campesinos ;
pero aquéllos producen más valor que éstos y gastan más en satisfacer sus
necesidades de subsistencia. El mejoramiento de las condiciones de vida de los
campesinos tiene que alcanzarse principalmente por medio de sus propios
esfuerzos aplicados al incremento de la producción. El gobierno, a su vez, les
brinda enérgica ayuda construyendo obras hidráulicas, concediéndoles préstamos,
etc. Nuestro impuesto agrícola, incluido el que se cobra al producto de las
ocupaciones secundarias, sólo representa aproximadamente un 8 por ciento del
valor global de la producción de los campesinos; además, muchas ocupaciones
secundarias están exentas de impuestos. La compra monopolizada de cereales la
hacemos a precios normales. Son muy reducidas las utilidades que el Estado
obtiene de los campesinos mediante el intercambio de productos industriales por
productos agrícolas. En nuestro país no aplicamos el sistema de entregas
obligatorias que se practica en la Unión Soviética, aparte de que, en el
intercambio de productos industriales por productos agrícolas, hemos venido
reduciendo la "apertura de tijeras", la que allí, por el contrario,
se viene ampliando. Nuestra política es muy distinta a la de la Unión
Soviética. Por todo lo anterior, no se puede decir que nuestra política para el
campo sea "izquierdista".
389
Algunos cuadros de alto rango de nuestro Ejército se han constituido en
voceros de los llamados "sufrimientos" de los campesinos ; esto se
debe probablemente a que se han dejado influir por las peroratas de campesinos
medios acomodados, campesinos ricos y terratenientes, que han oído al volver de
visita a su tierra natal o cuando sus parientes han venido a verlos. En la
primera mitad de 1955, hubo un buen número de militantes del Partido que se
hicieron portavoces de los "sufrimientos" de los campesinos, coreando
a Liang Shu-ming y sus congéneres, como si sólo éstos y ellos mismos
representaran a los campesinos y comprendiesen sus angustias. A los ojos de
esos militantes, ni el CC, ni los comités provinciales, ni la gran mayoría de
los miembros del Partido representan a los campesinos. En Chiangsú, luego de
una investigación, se pudo establecer que, en algunos lugares, ascendían a un
30 por ciento los cuadros de distritos, territorios y cantones que se habían
hecho voceros de los "sufrimientos" de los campesinos. La
investigación demostró que la mayoría pertenecía a familias bastante
acomodadas, con excedentes de cereales para la venta. Lo que ellos llamaban
"sufrimientos" era nada menos que la posesión de excedentes de
cereales. Con eso de "ayudar a los campesinos" y "preocuparse
por los campesinos" no hacían otra cosa que disfrazar la renuencia a
vender los excedentes al Estado. ¿A quiénes representaban esos voceros? Al
reducido número de campesinos acomodados y no a las grandes masas campesinas.
En cuanto a la imputación de que nuestra política para la ciudad es
derechista, tiene ciertos visos de verdad, pues nos hemos hecho cargo de los
capitalistas en bloque y hemos decidido pagarles, por siete años, un dividendo
fijo1. ¿Qué haremos una vez vencido ese término? Depende de la situación de
entonces. Pero tal vez sería preferible dejarles todavía una coletilla, seguir
entregándoles cierta cantidad de dividendo fijo. Con esta pequeña suma de
dinero podemos comprar a una clase entera. Esta política fue estudiada
minuciosamente por el CC. Los capitalistas, así como las personalidades
democráticas y los intelectuales que mantienen vínculos con los capitalistas,
poseen, en general, un nivel bastante alto de conocimientos culturales y
técnicos. Al comprar a esta clase, la despojamos de su capital político,
sellándole así los labios. Los medios con los cuales realizamos este despojo
son dos: uno, comprándola con dinero y, el otro, dando empleo a sus
componentes. De este modo, ese capital no estará en sus manos, sino en las
nuestras. Debemos despojarla de todo su capital político y, si una brizna le
queda,
390
continuar el despojo. Por eso, tampoco se puede afirmar que nuestra
política para la ciudad sea derechista.
Es acertada nuestra política para el campo y también nuestra política
para la ciudad. Esta es la razón de que no se produzcan aquí grandes disturbios
de dimensión nacional similares a los acontecimientos de Hungría. Lo más que
podrá suceder es que pequeños grupos de personas promuevan desórdenes en uno
que otro lugar, como una manera de ejercer la llamada democracia grande. Nada
de temible tiene esta especie de democracia. Respecto a dicho problema, mi
opinión difiere de la de algunos de ustedes. Al parecer, hay entre ustedes
camaradas que tienen mucho miedo a la democracia grande. Pienso que, si se nos
enfrenta con la democracia grande, en primer lugar no hay que temerla y, en
segundo, hay que ver y analizar qué es lo que dicen y hacen esos pequeños grupos
de personas. Los elementos malvados, al ejercer la llamada democracia grande,
inevitablemente cometerán errores y emitirán juicios equivocados, poniéndose
así al descubierto y aislándose a sí mismos. ¿Es una manera de resolver las
contradicciones en el seno del pueblo "matar a miles o decenas de miles de
personas”? ¿Podrá semejante consigna ganarse la simpatía de la gran mayoría de
la gente? Clamar aquí "¡Abajo el fascismo!" y afirmar que "el
socialismo no tiene ninguna superioridad", ¿no es una descarada violación
de la Constitución? Que el Partido Comunista y el Poder por él dirigido son
revolucionarios y que el socialismo tiene superioridad, es algo que está
consignado en nuestra Constitución y es reconocido por el pueblo de todo el
país. "¡Guerra sí, paz no!" ¡Bueno está eso! ¡Conque ustedes están
exhortando a la guerra! Pero lo que pueden reunir no es más que un puñado, unos
pocos hombres sin oficiales entrenados. ¡Están locos estos mozuelos! Cuando, en
aquel instituto de Shichiachuang, fueron sometidas a discusión las tres
consignas citadas, sólo algo más de diez de los setenta representantes
estudiantiles se manifestaron en favor, mientras que más de cincuenta las
rechazaron. Posteriormente, al ser debatidas entre cuatro mil estudiantes,
fueron reprobadas por todos, quedando así aislada esa docena de sostenedores
suyos. No pasaban de unos cuantos los ultrarreaccionarios que las plantearon e
insistieron en ellas. Si no hubieran ejercido la tal democracia grande ni
pegado carteles por todas partes, no habríamos podido saber hasta ahora cuáles
eran sus intenciones. Pero, una vez que la ejercieron, los agarramos por el
rabo. Una consecuencia positiva de los acontecimientos de Hungría es que han
hecho salir de sus nidos a estas hormigas chinas.
391
En Hungría, la democracia grande desquició de entrada al Partido, al
Gobierno y al ejército. En China, esto no podrá ocurrir. Que la embestida de
unos cuantos mozuelos estudiantes llegue a desmoronar nuestro Partido, nuestro
Gobierno y nuestro Ejército, es algo que no sucederá, a menos que seamos unos
tragones inútiles. Por eso, no se debe temer a la democracia grande. Que surjan
disturbios facilita la cura del furúnculo, y es por eso una cosa buena. Al
imperialismo no le temíamos en el pasado ni le tememos ahora. A Chiang
Kai-shek, tampoco. ¿Por qué, pues, vamos a tener miedo a la democracia grande?
Considero que no se le debe tener miedo. Al que trate de valerse de la tal
democracia grande para oponerse al sistema socialista y subvertir la dirección
ejercida por el Partido Comunista, le aplicaremos la dictadura del
proletariado.
En el problema de los intelectuales se aprecia actualmente una
desviación: El énfasis está puesto más en su acomodamiento que en su
remodelación, empeñando muchos esfuerzos en lo uno y pocos en lo otro. Una vez
introducida la política de "Que se abran cien flores y que compitan cien
escuelas", algunos no se atreven a proseguir la reeducación de los
intelectuales. Si hemos tenido el coraje de emprender la transformación de los
capitalistas, ¿por que no nos atrevemos ahora a reeducar a los intelectuales y
personalidades democráticas?
Pienso que se debe continuar aplicando la consigna "Que se abran
cien flores". Algunos camaradas consideran que se debe permitir que broten
sólo flores fragantes y no hierbas venenosas. Este punto de vista revela la
escasa comprensión que tienen de la política de "Que se abran cien flores
y que compitan cien escuelas". Por regla general, no permitimos, desde
luego, la expresión de opiniones contrarrevolucionarias. Pero si ellas se
presentan no con una faz contrarrevolucionaria sino revolucionaria, el único remedio
es dejar que se expresen ; sólo así podremos distinguirlas y luchar contra
ellas. En los campos de cultivo crecen dos cosas: mieses y cizaña. Esta hay que
escardarla todos los años, y repetidas veces cada año. Si tú sostienes que sólo
deben brotar flores fragantes y no hierbas venenosas, en realidad estás
exigiendo que en los campos crezcan exclusivamente cereales y no germine ni una
brizna de hierba. Puedes decir lo que quieras, pero quien haya ido al campo
sabe que, si no se escarda la cizaña, ésta no va a disminuir por sí misma. Las
malas hierbas tienen su lado bueno, y es que, una vez volteadas, pueden servir
de abono. ¿Cómo dices tú que no sirven para nada? Podemos convertirlas de cosas
inútiles en útiles. Así como, un año tras otro, los campesinos tienen que
luchar contra la cizaña que crece en los
392
campos de cultivo, también así los escritores, artistas, críticos y
profesores de nuestro Partido deben luchar todos los años contra las malas
hierbas en el terreno ideológico. Cuando decimos que algo se ha forjado,
estamos diciendo que se ha desarrollado en medio de luchas. Al crecer las
hierbas, las escardamos. Esta lucha de contrarios se presenta continuamente.
Dentro de diez mil años habrá aún malas hierbas, lo cual nos indica que debemos
prepararnos para luchar diez mil años.
El año pasado fue, en fin de cuentas, un año lleno de acontecimientos:
En el ámbito internacional, fue un año en el cual Jruschov y Gomulka desataron
tempestades y, en nuestro país, uno de enconadas luchas en el proceso de las
transformaciones socialistas. Ahora nos hallamos todavía en un tiempo lleno de
acontecimientos; continuarán saliendo a la luz todo tipo de ideas. Espero que
los camaradas aquí presentes permanezcan atentos.
II. DISCURSO DEL 27 DE ENERO
Quisiera ahora expresar algunas opiniones.
Primero. Hay que apreciar los éxitos en todo su valor. Estos constituyen
el aspecto principal de nuestra revolución y nuestra construcción, aunque en
ellas también existen defectos y errores. Nuestros éxitos son tantos como son ;
no hay que exagerarlos, pero subestimarlos sería cometer un error, un grave
error probablemente. Este problema ya quedó resuelto en la II Sesión Plenaria
del VIII Comité Central; sin embargo, las repetidas referencias a él en la
presente conferencia demuestran que se mantiene sin resolver en la mente de
algunos camaradas. Entre las personalidades democráticas, sobre todo, circulan
comentarios como éste: "Ustedes siempre andan diciendo que los éxitos
constituyen lo fundamental, pero con ello no se resuelve nada. Nadie ignora que
los éxitos constituyen lo fundamental, pero, defectos y errores, ¡sí que los
hay!" Comoquiera que sea, la verdad es que los éxitos constituyen lo
fundamental; si esto no se reafirma, la gente quedará desinflada. ¡Fíjense no
más en los casos de desinflamiento aparecidos en el problema de la
cooperativización!
Segundo. Proceder con una visión de conjunto y asegurar a cada cual lo
suyo. He aquí nuestra consecuente política, la que ya aplicamos en Yenán. En
agosto de 1944, Takung Pao insertó un editorial en que se decía: "No hay
que montar otra cocina." Cuando se celebraban las
393
negociaciones de Chungching, dije al responsable de ese diario:
"Comparto enteramente su opinión, pero a condición de que el generalísimo
Chiang se encargue de nuestra comida. Como él se niega, ¿qué podemos hacer sino
montar otra cocina?" En aquella época, una de las consignas con que
emplazamos a Chiang Kai-shek fue la de asegurar a cada cual lo suyo. Ahora
somos nosotros los que tenemos las riendas. Nuestra política es la de proceder
con una visión de conjunto y asegurar a cada cual lo suyo. En ella se enmarca
nuestra absorción de todo el personal militar y político dejado por el
Kuomintang. Incluso admitimos que retornen acá aquellos que huyeron a Taiwán. A
todos los contrarrevolucionarios que dejamos con vida los remodelamos y les
ofrecemos la posibilidad de ganarse el sustento. Conservamos los partidos
democráticos con miras a una coexistencia duradera, y a sus miembros les damos
ubicación. En una palabra, nos hemos hecho cargo de todos los seiscientos
millones de habitantes. Cabe aquí el ejemplo del monopolio estatal de compra y
venta de cereales, monopolio mediante el cual aseguramos el suministro a la
población urbana en su totalidad y a todas las familias campesinas escasas de
cereales. Otro ejemplo es lo que hacemos con los jóvenes de las ciudades, a
quienes acomodamos en una u otra forma, ya sea para que estudien en los centros
docentes o trabajen en el campo, las fábricas o las zonas fronterizas. En
cuanto a aquellas familias en las que ninguno de sus miembros tiene empleo, les
brindamos socorro, guiándonos siempre por el principio de que nadie muera de
hambre. Todo esto entra en la política de proceder con una visión de conjunto.
¿Qué política es ésta? Una política encaminada a movilizar todas las fuerzas
positivas para la edificación del socialismo. Esta es una política de
importancia estratégica. Adoptarla es ventajoso, pues permite reducir al mínimo
los trastornos. Es preciso explicar claramente a todos esta idea de proceder
con una visión de conjunto.
El camarada Ke Ching-shi ha señalado que debemos agotar todos los medios
posibles. ¡Muy bien dicho! Efectivamente, debemos agotar todos los medios
posibles para superar las dificultades. Esta consigna debe ser divulgada. Las
dificultades que hoy enfrentamos no son muy grandes, no tienen nada de temible.
Nuestra situación actual es, después de todo, algo mejor que la de los tiempos
de la Gran Marcha, cuando atravesábamos montañas nevadas y estepas pantanosas.
Luego del cruce del río Tatu, en el curso de la Gran Marcha, nos preguntábamos
cómo seguir adelante. En nuestra ruta hacia el Norte, todo era altas montañas y
había muy pocos moradores ; lanzamos entonces la consigna de buscar mil medios
y cien soluciones para superar las dificultades.
394
¿Qué quiere decir mil medios y cien soluciones? Mil medios quiere decir
novecientos noventa y nueve medios más uno, y cien soluciones, noventa y nueve
soluciones más una. Ahora bien, hasta la fecha son pocos los medios y las
soluciones que han ideado ustedes. ¿Cuántos medios y soluciones ha aportado
cada una de las provincias y departamentos centrales? Agotemos todos los medios
posibles y las dificultades serán superadas.
Tercero. Problemas internacionales. En el Medio Oriente se han producido
los acontecimientos del canal de Suez. Un hombre llamado Nasser nacionalizó el
canal; otro, llamado Eden, envió allí un contingente de soldados y desató una
guerra; en seguida, un tercero llamado Eisenhower trató de expulsar a los
ingleses con el fin de apoderarse del lugar. La burguesía inglesa, vieja pícara
y gran tramposa desde su origen, es una burguesía más hábil que ninguna otra en
determinar cuándo se impone llegar a un compromiso. Sin embargo, resulta que
ahora ha dejado caer el Medio Oriente en manos de los norteamericanos. ¡Que
garrafal error! ¿Cuántos de este calibre pueden contarse en su historia? Pero,
¿por qué esta vez perdió la cabeza e incurrió en semejante error? Porque, no
pudiendo mantener el aplomo ante la enorme presión de los norteamericanos,
trató de recuperar el Medio Oriente y poner a raya a los EE.UU. ¿Era Egipto el
principal blanco contra el cual estaba vuelta la lanza de Inglaterra? No. Su
acción apuntaba contra los EE.UU., al tiempo que la acción norteamericana
apuntaba contra Inglaterra.
Estos acontecimientos nos permiten ver dónde se halla el punto clave de
las luchas en el mundo de hoy. Claro está que los países imperialistas viven
contradicciones muy agudas con los países socialistas, pero lo que hacen ahora
es tomar como pretexto la lucha contra el comunismo para disputarse esferas de
influencia. ¿Cuáles son las esferas que se disputan? Zonas de Asia y África
habitadas por mil millones de personas. En la actualidad, sus disputas se
concentran en el Medio Oriente, región de gran importancia estratégica, y sobre
todo en la zona del canal de Suez, en Egipto. En el conflicto que allí se vive
convergen dos tipos de contradicciones y tres Fuerzas distintas. Esos dos tipos
de contradicciones son: primero, las contradicciones interimperialistas, o sea,
las existentes entre los EE.UU. e Inglaterra y entre los EE.UU. y Francia y,
segundo, las contradicciones entre las potencias imperialistas y las naciones
oprimidas. De las tres fuerzas en juego, la primera son los EE.UU., la mayor
potencia imperialista; la segunda, Inglaterra y Francia, países imperialistas
de segundo orden, y la tercera, las na-
395
ciones oprimidas. El principal escenario de la actual disputa
imperialista lo constituyen Asia y África, donde han surgido movimientos de
independencia nacional. Los EE.UU. recurren a medios tanto militares como no
militares ; es así como han actuado en el Medio Oriente.
Que ellos se embrollen en líos nos favorece. Nuestra política debe estar
orientada a consolidar los países socialistas sin ceder ni una pulgada de
terreno. Combatiremos a todo el que intente obligarnos a ceder. Fuera de esta
línea de demarcación, ¡allá ellos con sus enredos! Ahora bien, ¿vamos o no a
hacer uso de la palabra? Sí, lo haremos. Desde luego, apoyaremos la lucha
antiimperialista de los pueblos de Asia, África y América Latina, así como la
lucha revolucionaria de todos los pueblos.
Entre los países imperialistas y nosotros, la relación puede expresarse
del modo siguiente: En su casa hay gente nuestra, y en la nuestra, gente suya.
Nosotros apoyamos las revoluciones populares en esos países, en tanto que ellos
perpetran aquí actividades subversivas. Por gente nuestra en casa de ellos nos
referimos a los comunistas, a los obreros, campesinos e intelectuales
revolucionarios y a los elementos progresistas. En cuanto a la gente suya en
nuestra casa - señalando el caso de China como ejemplo -, nos referimos a
muchos integrantes de la burguesía y de los partidos democráticos, así como a
la clase terrateniente. Hasta hoy esta gente se muestra aparentemente sumisa y
todavía no ha creado desórdenes. Pero, ¿qué harían ellos en el caso de que Fueran
arrojadas sobre Pekín bombas atómicas? ¿No armarían una rebelión? Sería muy
extraño que no lo hicieran; y eso, sin hablar de los criminales sometidos a
corrección mediante el trabajo físico, ni de aquellos cabecillas de los
desórdenes ocurridos en el consabido instituto de Shichiachuang, ni de ese
estudiante universitario de Pekín que amenazó con matar a miles o decenas de
miles de personas. Sea como sea, a estos debemos digerirlos, y a los
terratenientes y capitalistas, transformarlos en trabajadores. Esta es otra
política de importancia estratégica. Pasará un tiempo muy largo antes de que
desaparezcan las clases.
En síntesis, estimamos que los problemas en el plano internacional
todavía deben ser enfocados de la manera siguiente: Se destaca por encima de
todas las contradicciones la que supone la rebatiña entre los países
imperialistas y su disputa por las colonias. Lo que éstos hacen ahora es
valerse de las contradicciones que tienen con nosotros para encubrir las suyas.
Nosotros, a nuestro turno, podemos sacar partido de sus contradicciones; a este
respecto es mucho lo que se puede hacer.
396
Este es un asunto de gran importancia que atañe a nuestra política
exterior.
Ahora, unas palabras sobre las relaciones chino-norteamericanas. Hemos
distribuido en esta conferencia copias de una carta de Eisenhower a Chiang
Kai-shek. A mi juicio, esta carta tiene como propósito principal echar a Chiang
Kai-shek un balde de agua fría, aunque luego le inyecta un poco de ánimo. Dice
en ella Eisenhower que es preciso mantener la sangre fría y no obrar en forma
impulsiva ; en otras palabras, no hacer la guerra, sino contar para todo con
las Naciones Unidas. Esto significa echarle un balde de agua fría a Chiang
Kai-shek, pues éste se había mostrado de veras un poco impulsivo. La inyección
de ánimo está en la afirmación de que él continuará con su política dura frente
a los comunistas y que deposita sus esperanzas en el surgimiento de desórdenes
entre nosotros. A sus ojos, ya han estallado esos desórdenes y los comunistas
nos vemos impotentes para ponerles coto. ¡Que cada cual mire las cosas como le
parezca!
Sigo sosteniendo que es mejor tardar unos años más en establecer
relaciones diplomáticas con EE.UU. Esto es más ventajoso. La Unión Soviética no
estableció relaciones diplomáticas con EE.UU. sino diecisiete años después de
la Revolución de Octubre. En 1929 se desencadenó una crisis económica mundial
que duró hasta 1933;. En este mismo año, subieron al Poder Hitler en Alemania y
Roosevelt en EE.UU. ; sólo entonces se establecieron tales relaciones
diplomáticas. En cuanto al establecimiento de relaciones diplomáticas entre
China y EE.UU., es probable que esto no se produzca sino después del
cumplimiento del Tercer Plan Quinquenal, a los dieciocho años o más de la
Liberación. Del mismo modo que no tenemos prisa por establecer esas relaciones
diplomáticas, tampoco estamos impacientes por entrar en las Naciones Unidas.
Esta orientación nuestra tiene como objetivo despojar al máximo a EE.UU. de su
capital político, sumiéndolo así en el absurdo y el aislamiento. Ustedes nos
excluyen de las Naciones Unidas y se niegan a establecer relaciones
diplomáticas con nosotros. ¡Está bien! Mientras más se demoren, más endeudados
van a quedar con nosotros, más hundidos se verán en el absurdo y más aislados
se encontrarán tanto en los propios EE.UU. como ante la opinión pública
mundial. Ya en Yenán dije a un norteamericano: Ustedes, los norteamericanos,
podrán mantener durante cien años su negativa a reconocer este gobierno
nuestro; pero que la puedan mantener durante ciento y un años es algo que no
creo. Llegará el día en que EE.UU. tendrá que establecer relaciones
diplomáticas con nosotros. Entonces, cuando los norteameri-
397
canos vengan a China y vean cómo es ella, será tarde para arrepentirse,
pues esta tierra china habrá cambiado, la casa estará bien limpia y las
"cuatro plagas" habrán sido liquidadas, de suerte que no podrán
encontrar aquí muchos amigos ni les traerá mucha utilidad esparcir unas cuantas
bacterias.
Después de la Segunda Guerra Mundial, todos los países capitalistas
vienen atravesando una situación muy inestable y caótica y la gente se halla en
un estado de intranquilidad. Hay intranquilidad en todos los países, sin
exceptuar a China. Pero, de todos modos, nosotros tenemos menos intranquilidad
que ellos. Investiguen ustedes: En último análisis, de los países socialistas y
los países imperialistas - EE.UU. principalmente -, ¿quién teme a quién? Pienso
que el temor es mutuo. Pero la cuestión es quién tiene un poco más de miedo. Me
inclino a creer que los imperialistas tienen un poco más de miedo. Tal vez este
cálculo entrañe el peligro de que todo el mundo se vaya a dormir un sueño de
tres días enteros. Es por eso que debemos tener siempre en cuenta las dos
posibilidades: Además de la buena, existe la mala, es decir, la de que los
imperialistas pierdan la chaveta. Estos nunca abrigan buenas intenciones,
siempre están azuzando a los diablos. Claro está que ahora a los imperialistas
no les es tan fácil desencadenar una guerra mundial, pues están obligados a
meditar sobre sus consecuencias.
Quisiera decir algo sobre las relaciones chino- soviéticas. Creo que es
inevitable que haya forcejeos y no hay razón para pensar que éstos no tengan
cabida entre comunistas. ¿Existe en el mundo lugar alguno libre de forcejeos?
El marxismo es un ismo de forcejeos, pues trata de las contradicciones y la
lucha. Siempre existen contradicciones, y donde hay contradicciones hay lucha.
Entre China y la Unión Soviética actualmente se presentan algunas
contradicciones. El modo de pensar y de actuar de los dirigentes soviéticos,
así como ciertas prácticas suyas que les vienen del pasado, son distintos de
cómo piensa y actúa nuestro Partido. Debemos, pues, hacer un trabajo con ellos.
Siempre he sostenido la necesidad de hacer un trabajo con los camaradas. Hay
quienes opinan: "Ya que somos comunistas, debemos ser igualmente buenos.
¿Por qué se necesita entonces hacer un trabajo? Cuando se habla de hacer un
trabajo con otros, se entiende algo relacionado con el frente único, con las
personalidades democráticas. ¿Qué razón hay para hacerlo también con
comunistas?" Esta observación no es correcta. En las filas del Partido
Comunista hay asimismo opiniones diferentes. Algunos, a pesar de haber
ingresado orgánicamente en el Partido, todavía no se han despejado en lo ideológico,
y hay incluso cuadros veteranos
398
que no hablan el mismo lenguaje que nosotros. Por eso, a fin de lograr
que se despeje la mente de esos camaradas, es necesario hablarles
frecuentemente empleando tanto charlas individuales como colectivas, y reunirse
con ellos repetidas veces.
A mi juicio, las circunstancias tienen más fuerza que algunos hombres,
incluso cuando se trata de altos dignatarios. La fuerza de las circunstancias
hará que los elementos recalcitrantes de la Unión Soviética no tengan a dónde
ir si continúan con su chovinismo de gran nación. En la actualidad, nuestra
política sigue siendo la de ayudarlos, y el método, el de hablar con ellos cara
a cara. La delegación nuestra que fue últimamente a la Unión Soviética destapó
allí algunos problemas. En una conversación telefónica con el camarada Chou
En-lai, yo le dije que esa gente estaba cegada por sus logros y que la mejor
manera de tratar con ella era poniéndola como un trapo. ¿De qué logros se trata
en este caso? De sólo cincuenta millones de toneladas de acero, cuatrocientos
millones de toneladas de carbón y ochenta millones de toneladas de petróleo.
¿Tiene todo esto algo de impresionante? Nada. Pero ¿qué clase de comunistas,
que clase de marxistas son aquellos que se ponen calenturientos con tan poquita
cosa? Yo diría que eso no tendría nada de impresionante ni siquiera en el caso
de que se multiplicara por diez o por cien. Ustedes no han hecho más que
extraer de este globo terráqueo unas cuantas migajas, transformarlas en acero y
hacer con éste unos cuantos camiones y aviones y otras cosas por el estilo.
¿Qué tiene esto de maravilloso? Pero ustedes lo han convertido en un fardo que
llevan a cuestas, un fardo tan pesado que les ha hecho dejar a un lado todos
los principios revolucionarios. ¿No significa esto dejarse cegar por los
logros? También puede uno cegarse una vez convertido en alto dignatario.
Hacerse primer secretario del Partido es asimismo una especie de logro y
fácilmente puede conducirlo a uno a la ceguera. Y cuando su ceguera se ha
agudizado mucho, hay que cubrirlo de vituperios como solución. Esta vez, en
Moscú, el camarada Chou En- lai los trató sin contemplaciones y les dio una
severa réplica, que los obligó a ellos a hacer otro tanto. Está bien proceder
así, diciéndoles las cosas cara a cara. Ellos tratan de influir en nosotros y
nosotros, en ellos. Aún no hemos puesto al descubierto todos los problemas,
pues no conviene echar de una vez todos los ases, sino dejar alguna reserva en
nuestras manos. Las contradicciones son cosa de siempre; por ahora, mientras se
mantengan unas relaciones más o menos aceptables, se puede buscar lo que haya
de común y dejar las divergencias para tratarlas en el
399
futuro. Si ellos se obstinan en seguir su camino, tarde o temprano será
destapado todo.
Por lo que a nosotros respecta, no debemos permitirnos exageraciones en
la propaganda para el exterior. En todo momento debemos ser modestos y
prudentes, llevando el rabo bien apretado entre las piernas. Todavía tiene
validez aprender de las cosas de la Unión Soviética, pero con un criterio
selectivo, asimilando lo avanzado y no lo atrasado. La manera de aprender lo
atrasado es no aprender. Al hacernos conscientes de lo que hay de erróneo en la
Unión Soviética, estaremos a salvo de repetir sus errores. Es preciso aprender
de ella todo cuanto nos sea útil. Es preciso aprender de los demás países del
mundo todo cuanto nos sea provechoso. La búsqueda del saber debe efectuarse en
todas las latitudes, pues sería monótono limitarse a un solo lugar.
Cuarto. "Que se abran cien flores y que compitan cien
escuelas." Esta política, formulada luego de la crítica a la camarilla
contrarrevolucionaria de Ju Feng, la sigo considerando correcta y ajustada a la
dialéctica.
A propósito de la dialéctica, Lenin dice: "En una palabra, la
dialéctica puede ser definida corno la doctrina acerca de la unidad de los
contrarios. Esto aprehende el núcleo de la dialéctica, pero exige explicaciones
y desarrollo." 2 Explicaciones y desarrollo: he aquí nuestra tarea. Se
exigen explicaciones, pero nuestras explicaciones han sido muy insuficientes.
Se exige, además, desarrollo y, con el rico caudal de experiencias que hemos
acumulado en la revolución, debemos desarrollar esta doctrina. Lenin dice
también: "La unidad (coincidencia, identidad, equivalencia) de los
contrarios es condicional, temporal, transitoria, relativa. La lucha de los
contrarios, mutuamente excluyentes, es absoluta, como es absoluto el
desarrollo, el movimiento."3 Ha sido precisamente con base en esta
concepción como hemos formulado la política de "Que se abran cien flores y
que compitan cien escuelas".
La verdad existe en comparación con la falsedad y se desarrolla en lucha
con ella. Lo hermoso existe en comparación con lo feo y se desarrolla en lucha
con ello. Lo mismo sucede con lo bueno y lo malo: Las cosas buenas y los
hombres honestos existen en comparación con las cosas malas y los hombres
perversos y se desarrollan en lucha con ellos. En fin, las flores fragantes
existen en comparación con las hierbas venenosas y se desarrollan en lucha con
ellas. Es peligrosa la política de prohibir a la gente entrar en contacto con
lo falso, lo feo y lo hostil, con lo idealista y lo metafísico, con las cosas
de Confucio, Lao Tse y Chiang
400
Kai-shek. Tal política conduciría a la gente a la involución ideológica
y al simplismo mental y la dejaría incapacitada para enfrentar el mundo y
encarar coros opuestos.
En filosofía, materialismo e idealismo forman una unidad de contrarios,
son dos cosas que luchan entre sí. Además de esta pareja, hay otra - dialéctica
y metafísica -, con la cual sucede lo mismo. Siempre que se habla de filosofía,
no pueden faltar estas dos parejas. En la Unión Soviética, ahora ya no se
enfocan las cosas en términos de pareja, sino de solitario, y ello con el
argumento de que sólo se debe franquear el paso a las flores fragantes,
cerrándolo a las hierbas venenosas, con lo que se niega la existencia del
idealismo y de la metafísica en los países socialistas. En realidad, en todos
los países se puede advertir la presencia de idealismo, de metafísica, de
hierbas venenosas. En la Unión Soviética, muchas hierbas venenosas hacen su
aparición bajo el manto de flores fragantes y muchos planteamientos peregrinos
salen con el rótulo de materialismo o realismo socialista. Nosotros, en cambio,
reconocemos abiertamente la lucha entre materialismo e idealismo, dialéctica y
metafísica, flores fragantes y hierbas venenosas. Esta lucha continuará por
siempre, dando un paso adelante en cada etapa.
Quisiera dar un consejo a los camaradas aquí presentes. Si ustedes
poseen conocimientos de materialismo y dialéctica, deben estudiar, a modo de
complemento, algo de sus contrarios, el idealismo y la metafísica. Es preciso
leer materiales negativos como libros de Kant y Hegel, de Confucio y Chiang
Kai-shek. Si no conocen nada acerca del idealismo y la metafísica ni han
entrado en lucha con tales cosas negativas, sus conocimientos de materialismo y
dialéctica carecerán de solidez. Un defecto de algunos de nuestros militantes e
intelectuales del Partido reside precisamente en su escasísimo conocimiento de
las cosas negativas. Se limitan a repetir lo que han aprendido en unos cuantos
libros de Marx, y eso suena bastante monótono. Sus discursos y artículos carecen
de fuerza convincente. Si uno no ha estudiado las cosas negativas, no puede
refutarlas. Marx, Engels y Lenin procedieron de otra manera. Estudiaron e
investigaron con ahínco las más variadas cosas de su tiempo y de la historia y,
además, enseñaron a la gente a obrar así. Las tres partes integrantes del
marxismo nacieron en el proceso del estudio de teorías burguesas - la filosofía
clásica alemana, la economía política clásica inglesa y el socialismo utópico
francés - y de la lucha contra ellas. Stalin fue un poco débil en este sentido.
En su tiempo, la filosofía idealista clásica de Alemania fue considerada como
una reacción de la nobleza alemana contra la revolución francesa. Con
401
semejante conclusión se la descalificó a toda ella en bloque. Stalin
negó la ciencia militar alemana al afirmar que, como los alemanes habían sido
derrotados, ya no tenía validez su ciencia militar y no había para que leer los
trabajos de Clausewitz4.
En Stalin hubo mucho de metafísica; además, él enseñó a mucha gente a
ponerla en práctica. En el Compendio de Historia del Partido Comunista
(bolcbevique) de la URSS, planteó que al método dialéctico marxista lo
caracterizaban cuatro rasgos fundamentales. Presentó como el primero de ellos
la conexión de los objetos y fenómenos y lo hizo como si todos ellos estuvieran
vinculados sin más ni más. Pero, ¿qué es lo que se halla vinculado? Los dos
términos contrarios. Toda cosa supone la existencia de dos términos contrarios.
Al explicar el cuarto rasgo - las contradicciones internas implícitas en los
objetos y fenómenos -, se limitó a hablar de la lucha de los contrarios sin
mencionar su unidad. De acuerdo con la ley de la unidad de los contrarios - la
ley fundamental de la dialéctica -, los contrarios están en lucha pero al mismo
tiempo conforman una unidad; se excluyen mutuamente pero también están
vinculados entre sí y, en determinadas condiciones, se transforman el uno en el
otro.
La cuarta edición del Diccionario filosófico abreviado, redactado en la
Unión Soviética, refleja en su definición de la "identidad" este
punto de vista de Stalin. El diccionario dice: "Fenómenos tales como la
guerra y la paz, la burguesía y el proletariado, la vida y la muerte, no pueden
ser idénticos, porque son radicalmente contrarios y se excluyen
mutuamente." Esto quiere decir que tales fenómenos radicalmente
contrarios, en vez de tener una identidad marxista, sólo se excluyen entre sí,
no están mutuamente vinculados ni pueden, en determinadas condiciones,
transformarse el uno en el otro. Tal afirmación es por completo errónea.
Según la opinión de ellos, la guerra es la guerra y la paz, la paz, sin
que entre una y otra haya conexión alguna sino simple exclusión mutua; la
guerra no puede transformarse en paz, ni viceversa. Lenin citó una vez las
siguientes palabras de Clausewitz: "La guerra es la continuación de la
política por otros medios."5 La lucha en los tiempos de paz es política, y
lo es también la guerra, aunque valiéndose de medios especiales. La guerra y la
paz se excluyen mutuamente y al mismo tiempo están interconectadas ; además, en
determinadas condiciones, la una se transforma en la otra. Si la guerra no se
incubara en los tiempos de paz, ¿cómo podría estallar de repente? Y, si durante
la guerra no se incubara la paz, ¿cómo podría ésta llegar súbitamente?
402
Si la vida y la muerte no pudieran transformarse la una en la otra,
cabría preguntar: ¿De dónde salieron entonces los organismos vivos? En un
principio, en la Tierra sólo existía materia inerte; la materia viva apareció
más tarde, gracias a las transformaciones operadas en la materia inerte, es
decir, en la materia muerta. En todos los organismos vivos tiene lugar el
metabolismo, tiene lugar el crecimiento, la reproducción y la muerte. En el
proceso total de la existencia, vida y muerte incesantemente luchan entre sí y
se transforman la una en la otra.
Si la burguesía y el proletariado no pudieran transformarse el uno en el
otro, ¿cómo se explicaría que el proletariado se transforme, por medio de la
revolución, en clase dominante y la burguesía pase a ser clase dominada? Por
ejemplo, nosotros y el Kuomintang de Chiang Kai -shek estábamos en posiciones
diametralmente opuestas. Como resultado de la lucha y la exclusión mutuas de
los contrarios, nosotros y el Kuomintang cambiamos de posición: Este pasó de
dominante a dominado y nosotros, de dominados a dominantes. De los
kuomintanistas, sólo un décimo huyó a Taiwán, mientras que nueve décimos se
quedaron en la parte continental. A éstos los estamos remodelando, lo cual
supone una unidad de contrarios en nuevas condiciones. En cuanto a ese décimo
que está en Taiwán, sigue formando con nosotros una unidad de contrarios y
también lo transformaremos a través de la lucha.
A Stalin se le escapó la conexión existente entre la lucha y la unidad
de los contrarios. La mentalidad de ciertas personas en la Unión Soviética es
metafísica; es tan rígida que, para ellas, esto es esto y lo otro es lo otro,
sin que reconozcan la unidad de los contrarios. De ahí sus errores en lo
político. Nosotros, por nuestra parte, nos atenemos firmemente al concepto de
la unidad de los contrarios y adoptamos la política de "Que se abran cien
flores y que compitan cien escuelas". Cuando se abren flores fragantes, es
inevitable que aparezcan hierbas venenosas. Esto no tiene nada de temible y
hasta es provechoso en determinadas condiciones.
La existencia de ciertos fenómenos es inevitable por un tiempo; pero,
luego de que éstos se manifiestan, se encuentra la solución. Veamos un caso:
Antes se mantenía un control muy rígido sobre el repertorio de las obras
teatrales, prohibiendo tales o cuales piezas. Ahora, al levantarse las
prohibiciones, toda clase de monstruos y demonios como las óperas La jofaina
negra y El merecido castigo de fulminación han aparecido en nuestros
escenarios. ¿Qué hacer ante estos fenómenos? A mi juicio, es bueno que hayan
subido a las tablas. Existe
403
una cantidad de personas que nunca han visto piezas de monstruos y
demonios; al ver imágenes tan repugnantes, se darán cuenta de que han sido
puestas en escena cosas indebidas. Entonces sí se puede proceder a criticar y
reformar esas obras o a prohibir su presentación. Se dice que algunas piezas de
óperas locales son tan malas que hasta los mismos lugareños las reprueban. Me
parece que no está mal representar unas cuantas de esas piezas. Que sea la
práctica la que se encargue de establecer si ellas pueden o no obtener carta de
ciudadanía y con cuánto público cuentan; no hay necesidad de apresurarse a
prohibirlas.
Hemos decidido ahora ampliar la circulación de Noticias de Referencia
incrementando su tirada de dos mil a cuatrocientos mil ejemplares, de modo que
tengan acceso a este boletín más personas de dentro y de fuera del Partido.
Este es un periódico que edita el Partido Comunista en sustitución del
imperialismo y que inserta hasta declaraciones reaccionarias en que se nos
denuesta. ¿Por qué procedemos de esta manera? El objetivo es templar a nuestros
camaradas, a las masas populares y a las personalidades democráticas
enfrentándolos con hierbas venenosas, con cosas no marxistas y aun
antimarxistas. No hay que bloquearlas; justamente lo peligroso sería
bloquearlas. A este respecto, procedemos de manera distinta que los soviéticos.
¿Para qué se aplica una vacuna? Para provocar una determinada inmunidad en el
organismo humano introduciéndole artificialmente cierto virus, que ha de librar
una "guerra bacteriológica" contra la persona. La distribución de
Noticias de Referencia y la publicación de otros materiales negativos
constituyen una "vacuna" que fortalecerá la inmunidad política de los
cuadros y las masas.
Las aseveraciones perjudiciales debemos refutarlas enérgica y
oportunamente. Por ejemplo, el artículo "Sobre `lo inevitable' ",
aparecido en Diario del Pueblo, sostiene que los errores cometidos en nuestro
trabajo no son inevitables y que nosotros nos valemos del término
"inevitable" a manera de excusa para justificar nuestros errores.
Esta es una afirmación perjudicial; tal vez hubiera sido mejor no publicar ese
artículo. Pero, ya que se decidió publicarlo, debió haberse preparado una
refutación oportuna, que entonara un coro contrario. En el proceso de nuestra
revolución y construcción, siempre ha sido inevitable cometer algunos errores,
como lo ha demostrado la experiencia. El artículo "Una vez más sobre la
experiencia histórica de la dictadura del proletariado" versa justamente
sobre un importante caso de inevitabilidad. ¿A cuál de nuestros camaradas le
gusta cometer errores? Los errores sólo llegamos a entenderlos después de
cometidos, y antes de ello todo el
404
mundo se considera a sí mismo ciento por ciento marxista. Claro que no
debemos hacernos la idea de que, siendo inevitable incurrir en errores, no
tiene importancia cometer algunos. Pero, al mismo tiempo, reconozcamos que es
realmente imposible evitar todo error en nuestro trabajo. La cuestión es
conseguir que los errores disminuyan en número y sean de menor gravedad.
Definitivamente hay que barrer con las tendencias malsanas que se
observen en la sociedad. Sea dentro del Partido, entre las personalidades
democráticas o entre los jóvenes estudiantes, se debe barrer con toda tendencia
malsana, es decir, con todo aquello que no sea simples errores de unos cuantos
individuos sino que haya tomado cuerpo como tendencia. El método que conviene
emplear es el del razonamiento. Siempre que el razonamiento sea convincente, se
puede barrer con toda tendencia malsana. Si, en cambio, carece de fuerza
persuasiva y se limita a unas cuantas palabras injuriosas, la tendencia malsana
crecerá cada vez más. En el caso de problemas de gran importancia, debemos
estar bien preparados para publicar, en el momento en que estemos seguros de
vencer, artículos de refutación que sean del todo convincentes. Que los
secretarios de comités del Partido se ocupen personalmente de los periódicos y
escriban artículos.
De los dos términos que se contraponen y luchan entre sí dentro de un
todo único, siempre hay uno que es el principal y otro, el secundario.
Naturalmente, en nuestro país de dictadura proletaria, no debemos tolerar que
cundan las hierbas venenosas. Sea en el Partido o en los campos del pensamiento
y del arte y la literatura, estamos llamados a esforzarnos por que la posición
principal y dominante la ocupen las flores fragantes, el marxismo. Las hierbas
venenosas - todo lo que no es marxista o es antimarxista - deben ser mantenidas
en la posición de cosas dominadas. En cierto sentido, esto podría compararse a
la relación que dentro de un átomo existe entre el núcleo y los electrones. El
átomo se divide en dos partes: núcleo y electrones. El núcleo es muy pequeño,
pero su peso es bastante grande. Los electrones son muy livianos; un electrón
pesa alrededor de una milochocentava parte del núcleo más liviano. El núcleo,
divisible también, posee, sin embargo, una estructura bastante sólida. Los
electrones, en cambio, son relativamente propensos al "liberalismo",
pueden escaparse unos y venir otros. La relación entre el núcleo y los
electrones también es de unidad de dos términos contrarios, siendo uno de ellos
el principal y el otro el secundario. Miradas las cosas con esta óptica,
"Que se abran cien flores
405
y que compitan cien escuelas" resulta ventajoso y en modo alguno
perjudicial.
Quinto. El problema de los desórdenes. El hecho de que en la sociedad
socialista unas cuantas personas promuevan desórdenes, es un nuevo problema que
merece ser estudiado con seriedad.
En la sociedad, toda cosa constituye una unidad de contrarios. La
sociedad socialista es también una unidad de contrarios, y en ella hay unidad
de contrarios en el seno del pueblo y la hay entre nosotros y el enemigo. La
razón fundamental de que en el país todavía se presenten desórdenes promovidos
por unas cuantas personas es que aún existen en nuestra sociedad diversos tipos
de términos opuestos - los positivos y los negativos - y clases, personas y
opiniones contrarias.
Hemos cumplido en lo fundamental la transformación socialista de la
propiedad sobre los medios de producción, pero subsisten la burguesía, los
terratenientes y los campesinos ricos, así como tiranos locales y
contrarrevolucionarios. Ellos conforman las clases expropiadas y son objeto de
nuestra opresión. Sienten odio y, en muchos de ellos, este odio estalla en la
primera oportunidad. Cuando se produjeron los acontecimientos de Hungría,
alimentaron la esperanza de que Hungría se hundiera en el caos y pensaron que
lo mejor sería que China corriera idéntica suerte. Esto se halla determinado
por su naturaleza de clase.
También son contrarios a nosotros los peregrinos comentarios de algunas
personalidades democráticas y profesores de cátedra. Ellos preconizan el
idealismo, y nosotros preconizamos el materialismo. Dicen que el Partido
Comunista es incapaz de dirigir el trabajo científico, que el socialismo no
tiene ninguna superioridad y que la cooperativización es una cosa muy mala.
Nosotros, en cambio, decimos que el Partido Comunista es capaz de dirigir el
trabajo científico, que la superioridad del socialismo es un hecho y que la
cooperativización es una cosa muy buena.
Son contrarios a nosotros, además, no pocos estudiantes. La gran mayoría
de los estudiantes universitarios de hoy proceden de familias pertenecientes a
las clases explotadoras, y no es nada extraño que entre ellos haya quienes se
nos oponen. Existe gente así en Pekín, en Shichiachuang y también en otros
lugares.
En el ámbito social hay incluso personas que tildan de
"momias" a nuestros comités provinciales. ¿Es cierto que son momias?
A mi parecer, su vida ni siquiera ha cesado y, entonces, ¿cómo se puede decir
que son momias? Eso de tildar de "momias" a los comités provinciales
406
y nuestra afirmación de que no lo son, constituyen también opiniones
contrarias.
En el seno de nuestro Partido, a su vez, se aprecian diversas opiniones
enfrentadas. Por ejemplo, ante el hecho de que el XX Congreso del PCUS ha
propinado a Stalin un mazazo para acabar con él, existen dos opiniones
opuestas: una en contra y otra a favor. En el Partido surgen constantemente
opiniones diferentes. Se logra la unanimidad y, al mes o a los dos meses,
aparecen nuevas divergencias.
En la manera de pensar de los hombres, la búsqueda de la verdad en los
hechos y el subjetivismo están en oposición. Pienso que habrá subjetivismo
todos los años. ¿No habrá ni un ápice de subjetivismo de aquí a diez mil años?
No lo creo.
En cada fábrica, cada cooperativa, cada centro docente, cada
organización, cada familia, en una palabra, en todo lugar y en todo tiempo,
existen aspectos contrarios. Por eso, todos los años han de ocurrir desórdenes
provocados por un pequeño número de gente en la sociedad.
Ahora bien, ¿debemos tener miedo o no a los desórdenes? i Sería un poco
paradójico que los comunistas, que nunca hemos temido al imperialismo, ni al
Kuomintang de Chiang Kai-shek, ni a la clase terrateniente, ni a la burguesía,
fuéramos a temer ahora a desórdenes estudiantiles y tumultos campesinos en las
cooperativas! A los desórdenes promovidos por las masas sólo les tenían miedo
Tuan Chi-yui y Chiang Kai-shek. Así sucede también con cierta gente de Hungría
y la Unión Soviética. Ante los desórdenes suscitados por unas pocas personas,
debemos asumir una actitud dinámica y no pasiva, es decir, no temerlos sino
prepararnos para enfrentarlos. El miedo no ofrece ninguna salida. Mientras más
miedo tiene uno, más lo acosa el fantasma. No temer a los disturbios y
prepararse espiritualmente es la única manera de no verse en aprietos.
Considero que debemos estar listos para encarar incidentes graves. Si usted
cuenta con la debida preparación, es posible que no se produzcan ; pero si no,
los desórdenes se producirán.
El desarrollo de las cosas no puede darse más que en dos sentidos: el
favorable y el desfavorable. Al enfocar tanto los problemas internacionales
como los internos, debemos tener en cuenta ambas posibilidades. Uno puede
opinar que este año será de paz, y tal vez lo sea efectivamente. Pero no
estaría bien cimentar el trabajo en semejante cálculo, pues es más aconsejable
basarse en la hipótesis de lo peor. En el terreno internacional, lo peor no
pasaría de ser el estallido de una guerra mundial y el lanzamiento de bombas
atómicas y, en el interno, un gran desorden a escala nacional semejante a lo
acontecido en Hungría, desor-
407
den en que varios millones de habitantes se levantaran contra nosotros,
ocuparan cientos de distritos e incluso cayeran sobre Pekín. Entonces lo único
que tendríamos que hacer sería mudarnos nuevamente a Yenán, lugar de donde
vinimos. Llevamos ya siete años en Pekín y, ¿qué más da si al octavo año se nos
invita a volver a Yenán? ¿Se nos va a partir el corazón por esto y vamos a
llorar a moco tendido? Claro está que por ahora no nos proponemos retornar a
Yenán a la manera de esos guerreros que "volviendo grupas, se retiran
luego de dar una finta". Recuerdo que en el VII Congreso del Partido dije
que debíamos prever diecisiete dificultades posibles, entre ellas la
devastación de extensas zonas, graves calamidades naturales, la hambruna y la
pérdida de todas nuestras cabeceras de distrito. Como habíamos hecho un cálculo
tan completo, tuvimos siempre la iniciativa. Ahora, aunque hemos conquistado el
Poder, debemos seguir enfocando las cosas en términos de la peor contingencia.
En algunos casos, los desórdenes ocasionados por un pequeño número de
personas se deben al burocratismo y el subjetivismo de la dirección y a
erróneas medidas de carácter político o económico. En otros casos, no se deben
a medidas erróneas, sino a desaciertos cometidos al emplear métodos de trabajo
demasiado rígidos. Hay todavía otro factor: la presencia de
contrarrevolucionarios y elementos nocivos, En consecuencia, es imposible
evitar por completo tales desórdenes, y henos aquí nuevamente ante la teoría de
la inevitabilidad. Pero, siempre que no cometamos crasos errores de línea, no
sucederán graves desórdenes de dimensión nacional. Aun en el supuesto de que,
por haberse cometido tales errores, estallen desórdenes semejantes, creo que no
tardarán en ser dominados y no conducirán a la ruina del país. Desde luego, si
no hacemos bien nuestro trabajo, es muy posible que la historia retroceda en
cierta medida, desandando un poco lo andado. Fue así como sucedió con la
Revolución de 1911, que destronó a un emperador, pero luego vino otro y
vinieron también los caudillos militares. La revolución se hace porque hay
problemas por resolver, pero después de la revolución surgen nuevos problemas.
Estoy seguro de que, si se presenta un gran caos nacional, las masas y sus
dirigentes tal vez nosotros, tal vez otra gente - se adelantarán a arreglar la
situación. Salido de un caos tan tremendo, exprimido el furúnculo, nuestro país
quedará necesariamente más sólido. Suceda lo que suceda, China progresará.
Ante desórdenes como los suscitados por un pequeño número de gente,
nuestra actitud debe ser, en primer lugar, no preconizarlos y, en
408
segundo, dejar que los provoquen quienes se obstinen en ello. Nuestra
Constitución consagra la libertad de manifestación. Aunque la libertad de
huelga no está estipulada allí, tampoco hay prohibición al respecto, de donde
se desprende que la huelga no es anticonstitucional. Si algunas personas
quieren declararse en huelga o hacer reclamaciones, no está bien insistir en
impedírselo. Mi opinión es que a todos los que deseen promover desórdenes se
les permita esta actividad y que continúen en ella todo el tiempo que les dé la
gana. Si no les basta un mes, que dispongan de dos; y, en fin, no se rematará
el asunto hasta que sus promotores se consideren saciados. Si, en cambio, nos
precipitamos a poner punto final al asunto, tarde o temprano los desórdenes
estallarán de nuevo. No hay que declarar en vacaciones los centros docentes
donde se armen alborotos, sino dejar que allí mismo se produzca la
confrontación directa, tal como ocurrió en la encarnizada batalla de Chipi.
¿Qué ventajas ofrece tal manera de proceder? La de poner plenamente al
descubierto los problemas existentes y distinguir lo justo de lo erróneo, de
modo que todo el mundo pase por un proceso de temple y que los que carecen de
razón, así como los elementos malvados, muerdan el polvo.
Hay que asimilar este arte de dirigir y no mantener siempre tapados los
problemas existentes. Tan pronto como otros comienzan a hacer comentarios
peregrinos, o se declaran en huelga, o presentan reclamaciones, llegas tú y les
respondes con un mazazo, pensando que en el mundo estas cosas no tienen razón
de ser. Pero si tales cosas no tienen razón de ser, ¿cómo se explica su
aparición? Es evidente que la tienen. Impón la prohibición de toda huelga, de
toda reclamación, de todo comentario desfavorable y acude, contra viento y
marea, a la represión, y llegará el momento en que la represión será tal que te
convertirá en un Rakosi. Esto es así, hágase dentro o fuera del Partido. Mejor
es dejar que salga a la luz todo comentario peregrino, toda cosa extraña y toda
contradicción. Es imprescindible poner al descubierto las contradicciones y
darles solución.
Los desórdenes deben ser clasificados en varios tipos y ser tratados en
la forma correspondiente. Hay desórdenes justificados, en cuyo caso debemos
reconocer nuestros errores y corregirlos. Hay desórdenes injustificados, a los
que debemos responder con el rechazo. Los primeros, está bien que se produzcan;
en cuanto a los segundos, no conducen a ninguna parte. Hay todavía otros
desórdenes, que son en parte justificados y en parte injustificados. Frente a
éstos, debemos aceptar lo que haya de correcto en ellos y criticar lo
incorrecto, en lugar de retroceder
409
paso tras paso y, olvidando los principios, acceder a todo reclamo. No
debemos apelar con ligereza a las armas ni abrir fuego, a menos que se trate de
una verdadera revuelta contrarrevolucionaria de gran envergadura, circunstancia
en la cual es indispensable la represión armada. Un caso en el que se hizo uso
de las balas fue el "incidente sangriento del 18 de marzo"6,
provocado por Tuan Chi-yui, quien con ese acto se derribó a sí mismo. No
debemos seguir su práctica.
Respecto a aquellos que han provocado desórdenes, conviene realizar un
buen trabajo para desintegrarlos, distinguiendo entre la mayoría y el pequeño
número. A la mayoría, hay que encauzarla y educarla como es debido y hacerla
cambiar gradualmente de actitud, evitando que sean heridos sus sentimientos. A
mi modo de ver, en todos los lugares, la gente ubicada en los dos términos
polares es una minoría, mientras que la del centro constituye un gran número.
Debemos ganarnos poco a poco a los elementos de centro; así tendremos la
supremacía. A los elementos que hayan encabezado los desórdenes es menester
analizarlos. Algunos de los que hayan tenido tal atrevimiento podrán, al ser
educados, convertirse en hombres útiles. En lo tocante al reducido número de
elementos malvados - excepto aquellos que hayan incurrido en gravísimos
crímenes -, no hay que detenerlos, encarcelarlos ni expulsarlos, sino dejarlos
en las mismas entidades a las que pertenecen, despojarlos de todo su capital
político, aislarlos y hacer uso de ellos como maestros por lo negativo. A ese
estudiante de la Universidad Chingjua que pretendía matar a miles o decenas de
miles de personas, el camarada Teng Siao-ping, cuando fue a hablar a dicho
plantel, lo invitó a servir de "maestro”. A elementos como ese estudiante,
que no disponen de fuerza armada, ni siquiera de una pistola, ¿qué razón hay
para tenerles miedo? Si de buenas a primeras se los expulsa de determinada
entidad, ésta quedará limpia, pero la medida no logrará la aprobación general. Expulsados
de una entidad, tendrán que ser ubicados en otra. De esto se desprende que no
es un buen método precipitarse a expulsarlos. Ellos representan a las clases
reaccionarias; no se trata de un problema de unos cuantos individuos. Es cierto
que tratarlos de esa manera simplista es un procedimiento expeditivo, pero, al
mismo tiempo, nos impide sacar todo el provecho al papel que podrían desempeñar
como maestros por lo negativo. En la Unión Soviética, cuando los universitarios
arman alborotos, lo más socorrido es expulsar al pequeño número de dirigentes
que los han encabezado, sin comprender que los fenómenos negativos pueden
servir de materiales de enseñanza y ser utilizados por el pueblo. Naturalmente,
es imprescindible ejercer la dictadura sobre el exiguo
410
número de personas que promuevan revueltas contrarrevolucionarias como
la de Hungría.
Debemos consentir que las personalidades democráticas canten en un tono
distinto al nuestro, debemos ser audaces en permitir sus críticas. De no
proceder así, nos asemejaríamos un tanto al Kuomintang, que tenía un miedo
cerval a las críticas y andaba con el alma en vilo cada vez que sesionaba el
Consejo Político Nacional. Las críticas de esas personalidades no pueden ser
sino de dos tipos : las erróneas y las correctas. Las correctas nos permiten
remediar nuestras deficiencias, mientras que las erróneas deben ser refutadas.
En cuanto a elementos como Liang Shu-ming, Peng Yi-ju y Chang Nai-chi, dejemos
que suelten sus pedos ; esto nos favorecerá, porque, luego de olerlos, la gente
juzgará si son aromáticos o hediondos y, a través de la discusión, podremos ganarnos
a la mayoría y aislar a aquellos elementos. Si se empeñan en provocar
disturbios, permitiremos que lo hagan hasta saciarse. Quien comete muchas
injusticias busca su propia ruina. Cuanto más aberrantes sean sus opiniones y
más graves sus errores, tanto mejor, pues así quedarán más aislados y educarán
mejor al pueblo por lo negativo. Respecto a las personalidades democráticas,
debemos adoptar la política de unidad y lucha y distinguir claramente los
diferentes casos. En algunos, tomar medidas por iniciativa propia y, en otros,
en lugar de madrugar al adversario, dejar que él se autodesenmascare, ganando
así la iniciativa con un ataque posterior al suyo.
La lucha contra la ideología burguesa y contra los elementos malvados y
sus fechorías será prolongada y durará decenios o hasta centenares de años. En
su curso, la clase obrera, los demás trabajadores y los intelectuales
revolucionarios irán adquiriendo experiencias y templándose, lo cual será de
gran provecho.
Las cosas malas tienen un doble carácter: Son malas y buenas a la vez.
Esto todavía no está claro para muchos camaradas. Las cosas malas llevan
implícitos factores positivos. Considerar a los elementos malvados y sus
fechorías como algo puramente malo, es abordar los problemas de modo
unilateral, metafísico, es abordarlos con un enfoque no dialéctico, no
marxista. Aunque, por un lado, los elementos malvados y sus fechorías son
negativos, tienen un papel positivo por el otro. Hombres tan malos como Wang Ming
desempeñan un buen papel como maestros por lo negativo. De igual modo, las
cosas buenas encierran factores negativos. Por ejemplo, nuestras grandes
victorias logradas en los siete años transcurridos desde la Liberación, sobre
todo las del año pasado, se les subieron a la cabeza a algunos camaradas, que,
mella-
411
dos por el engreimiento, fueron cogidos por sorpresa al estallar de
súbito los desórdenes provocados por unas cuantas personas.
La razón fundamental de que uno tenga miedo a los desórdenes y, al mismo
tiempo, los trate de manera simplista, es que ideológicamente no reconoce que
la sociedad socialista constituye una unidad de contrarios y que en ella
existen contradicciones, clases y lucha de clases.
Durante largo tiempo, Stalin se mantuvo sin reconocer que en el sistema
socialista subsisten la contradicción entre las relaciones de producción y las
fuerzas productivas y la contradicción entre la superestructura y la base
económica. No fue sino en su obra Problemas económicos del socialismo en la
URSS, escrita un año antes de su fallecimiento, en la que se refirió, pero à
medias palabras, a la contradicción entre las relaciones de producción y las
fuerzas productivas en el sistema socialista, afirmando que podrían surgir
problemas si la política no era correcta o si faltaba una regulación apropiada.
Sin embargo, ni siquiera entonces planteó como un problema que afectase a todo
el conjunto la contradicción entre las relaciones de producción y las fuerzas
productivas y la contradicción entre la superestructura y la base económica en
el sistema socialista, ni llegó a comprender que éstas son las contradicciones
fundamentales que impulsan hacia adelante la sociedad socialista. El estimaba
que el Estado bajo su dirección era ya estable y sólido. Por lo que a nosotros
respecta, no debemos considerar que el nuestro sea ya estable y sólido, pues
simultáneamente es y no es así.
Según la dialéctica, del mismo modo que el hombre tiene que morir tarde
o temprano, también el sistema socialista, corno fenómeno histórico que es, ha
de desaparecer un día, ha de ser negado por el sistema Comunista. Si uno
afirmase que nunca desaparecerá el sistema socialista, ni las relaciones de
producción y la superestructura socialistas, ¿en dónde habría dejado el
marxismo? ¿No equivaldría esto a un dogma religioso, a la teología, que predica
la eternidad de Dios?
Cómo tratar las contradicciones entre nosotros y el enemigo y las
existentes en el seno del pueblo en la sociedad socialista es una ciencia, una
ciencia que merece ser estudiada concienzudamente. En las condiciones de
nuestro país, la actual lucha de clases es, parcialmente, manifestación de las
contradicciones entre nosotros y el enemigo, pero, en la mayoría de los casos,
manifestación de las contradicciones en el seno del pueblo. Un reflejo de este
estado de cosas son los desórdenes que ahora promueve un reducido número de
personas. Suponiendo que el globo terrestre se destruya dentro de diez mil
años, por lo menos
412
durante estos diez mil años enteros habrá desórdenes. Pero no nos
corresponde ocuparnos de asuntos tan lejanos como los que han de ocurrir en
términos de diez mil años. Lo que nos incumbe es hacer serios esfuerzos por
adquirir, en un período de varios quinquenios, las experiencias necesarias para
tratar este problema.
Debemos reforzar nuestro trabajo y corregir nuestros errores y defectos.
¿Qué trabajo es el que debemos reforzar? El trabajo político e ideológico en
todos los dominios : industria, agricultura, comercio, cultura y educación,
ejército, gobierno y Partido. Actualmente, cuando todos ustedes se dedican a
sus actividades profesionales, a sus respectivos asuntos relacionados con la
economía, la cultura y la educación, la defensa nacional y la labor partidaria,
sería muy peligroso que descuidaran el trabajo político e ideológico. Hace
poco, nuestro Secretario General, camarada Teng Siao-ping, fue personalmente a
la Universidad Chingjua a hacer un informe; me gustaría que cada uno de ustedes
actuara con el mismo espíritu. Los camaradas dirigentes del Comité Central y de
los comités provinciales, municipales y de región autónoma deben ocuparse
personalmente del trabajo político e ideológico. En un período posterior a la
Segunda Guerra Mundial, el Partido Comunista de la Unión Soviética y los
Partidos de algunos países de Europa Oriental dejaron de lado los principios
fundamentales del marxismo. Tendieron un manto de silencio sobre la lucha de
clases, la dictadura del proletariado, la dirección del Partido, el centralismo
democrático, los vínculos del Partido con las masas, etc., y la atmósfera que
allí se vivía era de escaso interés por estas cosas. Fue por eso que se
produjeron los acontecimientos de Hungría. Nosotros hemos de atenernos
firmemente a la teoría básica del marxismo. En todas las provincias, municipios
y regiones autónomas es preciso emprender el trabajo teórico y preparar, en
forma planificada, teóricos y críticos marxistas.
Hay que simplificar nuestro aparato. El Estado es un instrumento de la
lucha de clases. La clase no equivale al Estado, que está formado por una parte
(un reducido número) de los individuos integrantes de la clase dominante. Es
cierto que el trabajo de los organismos estatales requiere determinado número
de personas, pero tanto mejor cuanto más reducido sea. En la actualidad, el
aparato estatal es un aparato hipertrofiado, de múltiples ramificaciones, y
mucha gente se pasa el día entero en sus oficinas sin nada que hacer. Este
problema debe ser resuelto. Primero, hay que reducir el personal y, segundo,
hacer los arreglos del caso para ubicar en forma debida a los trabajadores
413
sobrantes. Es preciso proceder así en todos los organismos del Partido,
el gobierno y el ejército.
Hay que ir a la base para estudiar los problemas. Espero que lo hagan
los camaradas del Comité Central y los principales camaradas responsables de
las provincias, municipios y regiones autónomas y de los diversos departamentos
centrales. He oído decir que muchos camaradas dirigentes han dejado de ir a la
base. Eso no está bien. Los organismos centrales son lugares donde se sufre
mucho, porque en ellos no se puede obtener ni jota de conocimientos. Si ustedes
desean obtener conocimientos, sepan que ninguno se logra permaneciendo
apoltronados en las oficinas. Es de las fábricas, las cooperativas y los
establecimientos comerciales de dónde salen realmente los conocimientos. Desde
los escritorios es imposible formarse una clara visión de cómo manejar una
fábrica, una cooperativa o un establecimiento comercial. Mientras más alta es
una entidad, menos cosas se aprenden en ella. Si ustedes quieren resolver un
problema, tienen que ir personalmente a la base, o invitar a que vengan a
ustedes aquellos que trabajan allí. Nada podrán resolver si no hacen lo uno ni
lo otro. Propongo que cada secretario de comité del Partido a nivel de
provincia, municipio o región autónoma asuma, al mismo tiempo, el cargo de
secretario del comité del Partido de un distrito, de una Fábrica o de un centro
docente y que cada secretario de comité prefectural o distrital asuma el cargo
de secretario del comité del Partido en cualquier entidad subordinada; así
podrá adquirir experiencia y guiar el trabajo de conjunto.
Es preciso mantener estrechos vínculos con las masas. El que se divorcia
de las masas y practica el burocratismo necesariamente sufre golpes. Por no
haber hecho investigaciones, los dirigentes húngaros ignoraban el estado de
ánimo de las masas y, en consecuencia, al sobrevenir los graves desórdenes, ni
siquiera atinaron a comprender sus causas. Los dirigentes de algunos de
nuestros departamentos centrales y de algunos comités del Partido provinciales,
municipales y de región autónoma, ignoran en estos momentos la dinámica
ideológica de las masas y no saben en absoluto que hay gente incubando
desórdenes y motines; si sucede algo, se verán cogidos por sorpresa. Es
necesario que escarmentemos. Los camaradas del Comité Central y los principales
camaradas responsables de las provincias, municipios y regiones autónomas y de
los diversos departamentos centrales deben invertir determinado tiempo del año
en recorrer fábricas, cooperativas, establecimientos comerciales, centros
docentes y otras unidades de
414
base para hacer investigaciones y estudios y conocer claramente cuál es
la situación que reina entre las masas, cuántos son los elementos avanzados,
los intermedios y los atrasados y cómo marcha nuestro trabajo entre ellas ; de
este modo se mantendrán al corriente de las cosas. Tenemos que apoyarnos en la
clase obrera, en los campesinos pobres y campesinos medios inferiores y en los
elementos avanzados. Tenemos que contar, de todos modos, con pilares de apoyo.
Esta es la única manera de evitar acontecimientos parecidos a los de Hungría.
Sexto. El problema de la legalidad. A este respecto voy a detenerme en
tres puntos imperativos : observar las leyes, eliminar a los
contrarrevolucionarios y reafirmar los éxitos logrados en esta tarea de
eliminación.
Hay que observar las leyes y no infringir la legalidad revolucionaria.
El Derecho hace parte de la superestructura. Nuestras leyes han sido elaboradas
por el propio pueblo trabajador y sirven para mantener el orden revolucionario
y para proteger los intereses del pueblo trabajador, la base económica
socialista y las fuerzas productivas. Exigimos a todos, y no sólo a las
personalidades democráticas, que acaten la legalidad revolucionaria.
Hay que liquidar a los contrarrevolucionarios. En los lugares donde no
se haya dado término al plan de trabajo para la eliminación de los
contrarrevolucionarios, se lo debe terminar este año o, si queda algo
pendiente, darle fin en el curso del próximo año. En aquellas entidades donde
este trabajo fue comprendido pero no ha culminado aún, es indispensable ir
eliminando, en medio de la lucha, a los contrarrevolucionarios restantes. Es
necesario dejar fuera de toda duda que ya no son muchos los contrarrevolucionarios
remanentes. Allí donde se produzcan desórdenes, las amplias masas no seguirán a
la contrarrevolución ; los que la sigan no pueden sino constituir una pequeña
parte, y eso sólo transitoriamente. Al mismo tiempo, es necesario dejar sentado
que todavía existen contrarrevolucionarios y que aún no hemos terminado la
tarea de eliminarlos.
Hay que reafirmar los éxitos logrados en la eliminación de los
contrarrevolucionarios. Grandes son estos éxitos. También se perciben errores
en esta labor, y la necesidad de tratarlos con toda seriedad se da por
descontada. Debernos respaldar a los cuadros dedicados a ella, en vez de
ablandarnos ante las primeras invectivas de algunas personalidades
democráticas. Si lanzan insultos día tras día, si luego de hartarse de comer no
tienen otra cosa que hacer sino eso, allá ellos.
415
Pienso que mientras más injurien, mejor. Comoquiera que sea, los tres
puntos que he señalado nunca podrán ser rebatidos con insultos.
El Partido Comunista ha sido blanco de no sé cuántos insultos. El
Kuomintang nos tildaba de "bandidos comunistas" y llamaba
"elementos vinculados con los bandidos" a los que mantenían contactos
con nosotros. Pero los "bandidos" resultaron mejores que los del
Kuomintang, que no eran "bandidos". Desde que el mundo es mundo, en
su comienzo nada de lo avanzado ha sido aplaudido sino cubierto de invectivas.
Desde su nacimiento, el marxismo y el Partido Comunista han sido objeto de
injurias. Luego de transcurridos diez mil años, las cosas avanzadas serán
también vilipendiadas al inicio.
Hay que persistir en eliminar a los contrarrevolucionarios. Todos los
contrarrevolucionarios comprobados deben ser eliminados. Es necesario que
acatemos nuestra legalidad, pero actuar conforme a la ley no significa atarnos
de pies y manos. Es incorrecto dejar de eliminar a los contrarrevolucionarios
atándonos de pies y manos. Debemos actuar conforme a la ley y con las manos
libres.
Séptimo. El problema de la agricultura. Debemos luchar por la obtención
de una rica cosecha en el presente año. Si se la obtiene, la gente se sentirá
imbuida de confianza y las cooperativas podrán alcanzar bastante solidez. En la
Unión Soviética y en algunos países de Europa Oriental, la cooperativización
trajo invariablemente aparejada la disminución de la producción cerealera
durante varios años. Nosotros ya llevamos unos cuantos años realizando la
cooperativización, y el año pasado le dimos un extraordinario impulso. Sin
embargo, la producción no sólo no ha disminuido, sino que ha aumentado. La
consecución de una nueva rica cosecha este año será un caso sin precedentes en
la historia de la cooperativización y en la del movimiento comunista
internacional.
Todo el Partido debe prestar seria atención a la agricultura. La
agricultura es extremadamente importante para la economía nacional y la vida
del pueblo. Hay que tener presente el gran peligro que encierra desatender el
problema de los cereales. Si se lo desatiende, tarde o temprano se producirá un
gran caos bajo los cielos de China.
En primer lugar, de la agricultura depende el problema de cubrir las
necesidades de los 500 millones de habitantes del campo en grano, carne y
aceite comestible, así como el problema del autoconsumo de otros productos
agrícolas de primera necesidad. Es inmensa la porción de productos agrícolas
que se requiere para el propio abastecimiento
416
de los campesinos. El año pasado, por ejemplo, de los 360.000 millones y
tantos de jin de cereales, la parte destinada al mercado, incluidos los
cereales entregados como impuesto, sólo llegó a unos 80.000 millones de jin, lo
que equivale a menos de un cuarto del total; los tres cuartos restantes se
destinaron al consumo de los campesinos. Siempre que la agricultura se
desarrolle con éxito y los campesinos logren autoabastecerse, habrá estabilidad
entre los 500 millones de habitantes rurales.
En segundo lugar, de la agricultura depende también el problema de
alimentar a la población de las ciudades y de las zonas industriales y mineras.
Sólo el aumento de la producción agrícola destinada al mercado permitirá la
satisfacción de las necesidades de la población industrial y el consiguiente
desarrollo de la industria. Se debe elevar paulatinamente, sobre la base del
desarrollo de la producción agrícola, el porcentaje de comercialización de los
productos agrícolas, en particular de los cereales. Bastará que el problema de
la alimentación sea resucito para librarse de todo temor de que un pequeño
número de gente arme desórdenes en algunos centros docentes o fábricas.
En tercer lugar, la agricultura es la principal fuente de materias
primas para la industria ligera y, al mismo tiempo, el campo constituye para
ésta un importante mercado. Sólo el desarrollo de la agricultura podrá asegurar
a la industria ligera suficientes materias primas y un amplio mercado para sus
productos.
En cuarto lugar, las zonas rurales constituyen un importante mercado
también para la industria pesada. Por ejemplo, los fertilizantes químicos, la
maquinaria agrícola de todo género y una parte de la energía eléctrica, del
carbón y del petróleo, se producen con destino a las zonas rurales. Los
ferrocarriles, las carreteras y las grandes obras hidráulicas sirven, entre
otras ramas, a la agricultura. Gracias a la economía agrícola socialista que
hemos implantado, el campo se ha convertido en un inmenso mercado que
contribuirá al desarrollo tanto de la industria ligera como de la pesada.
En quinto lugar, los principales productos de exportación son en la
actualidad productos agrícolas. Con las divisas que se obtienen a cambio de
estos productos podemos importar toda clase de equipos industriales.
En sexto lugar, la agricultura constituye una importante fuente de
acumulación. Al desarrollarse, podrá proporcionar fondos aún mayores para el
desenvolvimiento de la industria.
Por lo tanto, en cierto sentido puede decirse que la agricultura es la
industria misma. Es necesario convencer a los diversos departa-
417
mentos encargados de la industria de que pongan sus ojos en el campo y
presten apoyo a la agricultura. Si se quiere llevar la industrialización a
feliz término, es menester proceder así.
¿Cuáles deben ser los porcentajes más apropiados que, del total de los
ingresos de las cooperativas, se destinen a la acumulación para la propia
agricultura y a la acumulación del Estado? Sírvanse ustedes estudiarlo y
definir, mediante discusiones, estos porcentajes. El objetivo que perseguimos
es lograr que la agricultura amplíe su reproducción, ofrezca un mercado todavía
más grande a la industria y se convierta en una fuente mayor de acumulación.
Una mayor acumulación para la industria sólo es posible previo aumento de la
acumulación para la propia agricultura. Una acumulación en la agricultura hecha
exclusivamente para la industria, dejando escasa o ninguna acumulación para la
agricultura misma, sería como vaciar el estanque para coger los peces y, al contrario
de lo esperado, redundaría en perjuicio del desarrollo de la industria.
También es menester prestar la debida atención a la correlación
proporcional entre la acumulación de las cooperativas y los ingresos de sus
miembros. Las cooperativas deben utilizar la ley del valor para hacer el
cálculo económico y trabajar con laboriosidad y economía a fin de aumentar paso
a paso su acumulación. Si este año se obtiene una abundante cosecha, la
acumulación debe aumentar un poco sobre la del año pasado, pero no en demasía,
pues es preferible dejar que los campesinos tengan algo más para comer. La
acumulación puede ser un poco mayor en los años de buena cosecha y, en los de
graves o leves calamidades naturales, reducirse a cero o a un poco menos de la
anterior. Esto quiere decir que la acumulación debe ser ondulante o, dicho de
otro modo, en forma de espiral. Como toda cosa en el mundo constituye una
contradicción, una unidad de contrarios, su movimiento y su desarrollo se
producen siempre a modo de ondas. Los rayos del sol se llaman ondas luminosas,
lo que utiliza la radio para sus emisiones lleva el nombre de ondas hertzianas,
y lo que transmite el sonido, ondas acústicas. Hay ondas de agua y ondas de
calor. En cierto sentido, puede decirse que la acción de caminar se hace en
forma de ondas, pues es esto lo que implica el dar un paso primero y después
otro. La ópera se canta en forma ondulante, pues no se entona la segunda frase
melódica sino después de la primera, siendo imposible cantar siete u ocho
frases sin tomar aliento. La acción de escribir también se efectúa a modo de
ondas, pues los caracteres se escriben uno por uno y no se puede poner
centenares de caracteres de un plumazo.
418
He aquí la naturaleza zigzagueaste del movimiento contradictorio de las
cosas.
En resumen, se impone proceder con arreglo a la dialéctica. Es a esto a
lo que se ha referido el camarada Teng Siao-ping. A mi modo de ver, todo el
Partido debe estudiar la dialéctica y promover la práctica de obrar conforme a
ella. Todo el Partido debe prestar suficiente atención al trabajo ideológico y
teórico, forjar un contingente teórico marxista y reforzar el estudio y la
propaganda de la teoría marxista. Hay que aplicar la teoría marxista de la
unidad de los contrarios para observar y abordar los nuevos problemas relativos
a las contradicciones de clase y a la lucha de clases en la sociedad
socialista, así como los nuevos problemas que surjan en las luchas a nivel
internacional.
NOTAS
1 Se trata de un interés fijo anual
tasado sobre el valor de los bienes de los dueños de establecimientos
industriales y comerciales capitalistas, establecimientos que, en el curso de
la transformación socialista, fueron convertidos en empresas mixtas estatal-privadas.
Este dividendo, previsto para un período determinado, estaba destinado a
ejecutar la política de rescate de los medios de producción en manos de la
burguesía nacional y el Estado empezó a pagarlo a los capitalistas en 1956,
luego de que la conversión de esas empresas se extendió a ramas enteras.
Comoquiera que sea, el dividendo fijo tenía carácter de explotación.
2 V. I. Lenin : Resumen del libro
de Hegel "Ciencia de la lógica".
3 V. I. Lenin : En torno a la
cuestión de la dialéctica.
4 Karl von Clausewitz (1780-1831),
célebre tratadista militar burgués de Alemania. Su obra principal es De la
guerra. En cuanto al comentario de Stalin sobre Clausewitz, se halla en su
"Respuesta a una carta del camarada Razin".
5 V. I. Lenin : La guerra y la
revolución.
6 El 18 de marzo de 1926, varios
miles de obreros, estudiantes y vecinos de Pekín celebraron, frente a
Tienanmen, un mitin de protesta contra la descarada intervención en los asuntos
de China perpetrada ese año por el Japón, en colusión con Inglaterra, EE.UU. y
otros cinco países. Cuando los manifestantes llegaron a la sede del gobierno,
Tuan Chi-yui, jefe en ese entonces del gobierno de los caudillos militares del
Norte, ordenó a la guardia abrir fuego contra ellos, provocando así este
incidente sangriento.
SOBRE EL TRATAMIENTO CORRECTO DE LAS CONTRADICCIONES EN EL SENO DEL
PUEBLO *
27 de febrero de 1957
El tema general que abordaré es el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo. Para facilitar su exposición, lo voy a
presentar dividido en doce partes. En esta ocasión, me referiré también al
problema de las contradicciones entre nosotros y el enemigo, pero centraré la
atención en el examen de las contradicciones en el seno del pueblo.
I. DOS TIPOS DE CONTRADICCIONES DE
DIFERENTE CARÁCTER
Hoy nuestro país está más unido que nunca. El triunfo de la revolución
democrático-burguesa y las victorias de la revolución socialista, así como los
éxitos alcanzados en la construcción socialista, han cambiado rápidamente la
fisonomía de la vieja China. Ante nuestra patria se abre un futuro aún más
radiante. Pertenecen para siempre al pasado los días de división y caos en el
país, tan odiados por el pueblo. Bajo la dirección de la clase obrera y del
Partido Comunista, los seiscientos millones de seres de nuestro pueblo, unidos
en apretado haz, están realizando la gran obra de la construcción socialista.
La unificación de nuestro país, la unidad de nuestro pueblo y la de todas
nuestras nacionalidades constituyen la garantía fundamental para la ineluctable
________________
* Discurso pronunciado por el
camarada Mao Tse-tung en la XI Sesión (Ampliada) de la Conferencia Suprema de
Estado. Fue publicado el 19 de junio de 1957 en Diario del Pueblo, después de
que el autor revisó el texto transcrito de las actas y le hizo algunas
adiciones.
419
420
victoria de nuestra causa. Pero esto no significa que en nuestra
sociedad ya no exista ninguna contradicción. La idea de que no hay
contradicciones es una ingenuidad, que no corresponde a la realidad objetiva.
Existen ante nosotros dos tipos de contradicciones sociales: contradicciones
entre nosotros y el enemigo y contradicciones en el seno del pueblo. Estos dos
tipos de contradicciones son de naturaleza completamente distinta.
Para comprender correctamente estos dos tipos diferentes de
contradicciones, se hace necesario, ante todo, precisar qué se entiende por
"pueblo" y que por "enemigo". El concepto de
"pueblo" tiene diferente contenido en diversos países y en distintos
períodos de la historia de cada país. Tomemos, por ejemplo, el caso de China.
Durante la Guerra de Resistencia contra el Japón, el pueblo lo integraban todas
las clases, capas y grupos sociales que se oponían a la agresión japonesa,
mientras que los imperialistas japoneses, los colaboracionistas chinos y los
elementos projaponeses eran todos enemigos del pueblo. En el período de la
Guerra de Liberación, los enemigos del pueblo eran los imperialistas
norteamericanos y sus lacayos - la burguesía burocrática y la clase
terrateniente, así como los reaccionarios del Kuomintang que representaban a
estas clases - ; el pueblo lo constituían todas las clases, capas y grupos
sociales que luchaban contra estos enemigos. En la etapa actual, período de
edificación del socialismo, integran el pueblo todas las clases, capas y grupos
sociales que aprueban y apoyan la causa de la construcción socialista y
participan en ella, mientras que son enemigos del pueblo todas las fuerzas y
grupos sociales que oponen resistencia a la revolución socialista y se muestran
hostiles a la construcción socialista o la sabotean.
Las contradicciones entre nosotros y el enemigo son antagónicas. En
cuanto a las contradicciones en el seno del pueblo, las que existen dentro de
las masas trabajadoras no son antagónicas, mientras que las existentes entre la
clase explotada y la explotadora tienen, además del aspecto antagónico, otro no
antagónico. Las contradicciones en el seno del pueblo no datan de hoy, pero
tienen distinto contenido en los diferentes períodos de la revolución y el
período de la construcción socialista. En las condiciones actuales de nuestro
país, esas contradicciones comprenden: las contradicciones dentro de la clase
obrera, dentro del campesinado y dentro de la intelectualidad; las
contradicciones entre la clase obrera y el campesinado; las contradicciones
entre los obreros y campesinos, por una parte, y los intelectuales, por la
otra; las contradicciones entre la clase obrera y los demás tra-
421
bajadores, de un lado, y la burguesía nacional, del otro; las
contradicciones dentro de la burguesía nacional, etc. Nuestro gobierno popular
es un gobierno que representa realmente los intereses del pueblo y que está al
servicio de éste. Sin embargo, entre el gobierno y las masas populares también
existen ciertas contradicciones. Estas incluyen las contradicciones entre los
intereses del sector estatal, los intereses del sector colectivo y los
intereses individuales, entre la democracia y el centralismo, entre dirigentes
y dirigidos y entre las masas y ciertos trabajadores gubernamentales con estilo
burocrático. Todas éstas también son contradicciones en el seno del pueblo.
Hablando en términos generales, las contradicciones en el seno del pueblo son
contradicciones que se dan sobre la base de la identidad fundamental de los
intereses de éste.
En nuestro país, la contradicción entre la clase obrera y la burguesía
nacional hace parte de las contradicciones en el seno del pueblo. La lucha de
clases entre la clase obrera y la burguesía nacional es, en general, una lucha
de clases en las filas del pueblo, porque la burguesía nacional de China tiene
doble carácter. En el período de la revolución democrático-burguesa, ella tenía
en su carácter tanto un lado revolucionario como otro conciliador. En el
período de la revolución socialista, al tiempo que explota a la clase obrera
obteniendo ganancias, apoya la Constitución y se muestra dispuesta a aceptar la
transformación socialista. La burguesía nacional difiere del imperialismo, la
clase terrateniente y la burguesía burocrática. La contradicción entre la clase
obrera y la burguesía nacional, que es una contradicción entre explotados y
explotadores, es de suyo antagónica. Sin embargo, en las condiciones concretas
de China, esta contradicción antagónica entre las dos clases, si la tratamos
apropiadamente, puede transformarse en no antagónica y ser resuelta por medios
pacíficos. Pero la contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional
se convertirá en una contradicción entre nosotros y el enemigo si no la
tratamos como es debido, es decir, si no aplicamos la política de unidad,
crítica y educación respecto a la burguesía nacional, o si ella no acepta esta
política nuestra.
Las contradicciones entre nosotros y el enemigo y las contradicciones en
el seno del pueblo, por ser de distinta naturaleza, deben resolverse con
diferentes métodos. En pocas palabras, en el primer caso, se trata de
establecer una clara distinción entre nosotros y el enemigo y, en el segundo,
entre lo correcto y lo erróneo. Por supuesto, distinguir entre nosotros y el
enemigo también implica distinguir
422
entre lo correcto y lo erróneo. Por ejemplo, la cuestión de si la razón
nos asiste a nosotros o a los reaccionarios internos y externos - el
imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático -, supone asimismo
distinguir entre lo correcto y lo erróneo, pero se diferencia, por su
naturaleza, de las cuestiones relativas a lo correcto y lo erróneo en el seno
del pueblo.
El nuestro es un Estado de dictadura democrática popular, dirigido por
la clase obrera y basado en la alianza obrero-campesina. ¿Cuáles son las
funciones de esta dictadura? Su primera función es reprimir, dentro del país, a
las clases y elementos reaccionarios, a los explotadores que oponen resistencia
a la revolución socialista y a los que sabotean nuestra construcción
socialista, es decir, resolver las contradicciones entre nosotros y el enemigo
interno. Por ejemplo, está dentro del marco de nuestra dictadura arrestar,
juzgar y condenar a ciertos contrarrevolucionarios, lo mismo que privar por
determinado tiempo de derechos electorales y libertad de expresión a los
terratenientes y burgueses burocráticos. Para mantener el orden público y
defender los intereses de las masas populares, también es necesario ejercer la
dictadura sobre los ladrones, estafadores, incendiarios, asesinos, bandas de
malhechores y otros elementos nocivos que alteran seriamente el orden público.
La segunda función de esta dictadura es defender a nuestro país de la
subversión y eventual agresión de los enemigos externos. En este caso, la
dictadura asume la tarea de resolver la contradicción entre nosotros y el
enemigo externo. E1 objetivo de la dictadura es proteger a todo el pueblo para
que pueda dedicarse al trabajo pacífico y así transformar a China en un país
socialista con una industria, una agricultura, una ciencia y una cultura
modernas. ¿Quiénes ejercen la dictadura? Naturalmente, la clase obrera y el
pueblo dirigido por ella. La dictadura no se aplica dentro del pueblo. Es
imposible que el pueblo ejerza la dictadura sobre sí mismo, e inadmisible que
una parte del pueblo oprima a otra. Los elementos pertenecientes al pueblo que
infrinjan las leyes también deben ser castigados con arreglo a la ley, pero
entre esto y la dictadura que reprime a los enemigos del pueblo media una
diferencia de principio. Dentro del pueblo se practica el centralismo
democrático. Nuestra Constitución estipula que los ciudadanos de la República
Popular China gozan de libertad de palabra, de prensa, de reunión, de
asociación, de desfile, de manifestación, de culto, etc. Establece, además, que
los organismos del Estado practiquen el centralismo democrático y se
fundamenten en las masas populares y que su per-
423
sonal sirva al pueblo. Nuestra democracia socialista es la democracia
más amplia, una democracia que no puede existir en ningún Estado burgués.
Nuestra dictadura es una dictadura democrática popular, dirigida por la clase
obrera y basada en la alianza obrero-campesina. Esto significa que dentro del
pueblo se practica la democracia, mientras que la clase obrera, en unión con
todos los que gozan de derechos ciudadanos, los campesinos en primer lugar,
ejerce la dictadura sobre las clases y elementos reaccionarios y sobre aquellos
que se oponen a las transformaciones socialistas y la construcción socialista.
En sentido político, por derechos ciudadanos se entienden los derechos a la
libertad y a la democracia.
Sin embargo, esta libertad es una libertad bajo dirección, y esta
democracia es una democracia guiada por el centralismo; no son la anarquía. La
anarquía no responde a los intereses y deseos del pueblo.
Los acontecimientos de Hungría causaron alegría a algunos individuos de
nuestro país. Estos abrigaban la esperanza de que en China también se
producirían sucesos semejantes, de que miles y miles de personas se echarían a
las calles para pronunciarse contra el gobierno popular. Tal esperanza está en
pugna con los intereses de las masas populares y no puede contar con su apoyo.
En Hungría, una parte de las masas, engañada por las fuerzas
contrarrevolucionarias internas y externas, cometió el error de recurrir a la
violencia contra el gobierno popular, a consecuencia de lo cual tanto el Estado
como el pueblo sufrieron pérdidas. Será necesario un largo tiempo para reparar
los daños ocasionados a la economía en unas pocas semanas de motín. Hay otras
gentes en China que se han mostrado vacilantes ante el problema de Hungría,
porque no comprenden los fenómenos concretos del mundo. Creen que bajo nuestro
sistema democrático popular hay muy poca libertad frente a la mucha que, según
ellas, hay bajo el sistema democrático parlamentario de Occidente. Reclaman que
se implante, a la manera occidental, el sistema bipartidista, conforme al cual
un partido está en el Poder y el otro fuera de él. Pero el así llamado sistema
bipartidista no es más que un medio de mantener la dictadura burguesa, y no
puede en absoluto asegurar ninguna libertad al pueblo trabajador. Realmente, en
el mundo sólo hay libertad y democracia en concreto, nunca en abstracto. En una
sociedad en que existe lucha de clases, si hay libertad para que las clases
explotadoras exploten al pueblo trabajador, no la hay para que éste no sufra
explotación; si hay democracia para la burguesía, no la hay para el
proletariado y el resto del pueblo trabajador. En algunos países capitalistas
se permite, es cierto, la
424
existencia legal del Partido Comunista, pero sólo hasta el punto en que
éste no ponga en peligro los intereses fundamentales de la burguesía; no se le
permite ir más allá de ese límite. Los que piden libertad y democracia
abstractas consideran a la democracia como un fin y no como un medio. A veces
la democracia parece un fin, pero en realidad es sólo un medio. El marxismo nos
enseña que la democracia forma parte de la superestructura y pertenece a la
categoría de la política. Esto significa que, en fin de cuentas, la democracia
sirve a la base económica. Lo mismo ocurre con la libertad. Tanto la democracia
como la libertad son relativas, de ningún modo absolutas ; ambas han surgido y
se desarrollan en el curso de la historia. En el seno del pueblo, la democracia
es correlativa al centralismo, y la libertad, a la disciplina. En ambos casos
se trata de dos términos opuestos de un todo único, contradictorios y a la vez
unidos; no debemos destacar unilateralmente uno de ellos y negar el otro. En el
seno del pueblo, no se puede prescindir de la libertad, y tampoco de la
disciplina; no se puede prescindir de la democracia, y tampoco del centralismo.
Esta unidad de democracia y centralismo, de libertad y disciplina, constituye
nuestro centralismo democrático. Bajo este sistema, el pueblo disfruta de
amplia democracia y libertad, pero, al mismo tiempo, debe mantenerse dentro de
los límites de la disciplina socialista. Todo esto lo comprenden las grandes
masas populares.
Abogamos por una libertad bajo dirección y una democracia guiada por el
centralismo, pero con esto no queremos decir en ningún sentido que, en el seno
del pueblo, deban emplearse métodos coercitivos para resolver los problemas
ideológicos y los problemas relativos a la distinción entre lo correcto y lo
erróneo. Pretender solucionar estos problemas utilizando órdenes
administrativas y métodos coercitivos no sólo sería inútil, sino perjudicial.
No podemos abolir la religión por medio de órdenes administrativas, ni obligar
a la gente a no creer en ella. No se puede forzar a la gente a que abandone el
idealismo, del mismo modo que no se la puede compeler a aceptar el marxismo.
Los problemas de carácter ideológico y las controversias en el seno del pueblo
únicamente pueden resolverse empleando métodos democráticos - discusión,
crítica, persuasión y educación -, y en ningún caso recurriendo a métodos
coercitivos o represivos. A fin de poder dedicarse Fructíferamente a la
producción y al estudio y vivir en un ambiente de orden, el pueblo requiere que
su gobierno y los dirigentes de la producción y de las instituciones culturales
y educacionales dicten apropiadas disposiciones administrativas con carácter
obligatorio. Es de
425
sentido común que sin ellas sería imposible mantener el orden público.
Las órdenes administrativas y el método de persuasión y educación se
complementan mutuamente en la solución de las contradicciones en el seno del
pueblo. Incluso las disposiciones administrativas dictadas con el fin de
mantener el orden público deben ir acompañadas de la persuasión y la educación,
ya que, en muchos casos, no dan resultado por sí solas.
En 1942 sintetizamos este método democrático de resolver las
contradicciones en el seno del pueblo en la fórmula "unidad - crítica
- unidad", que, expresada en
forma detallada, significa partir del deseo de unidad, resolver las
contradicciones a través de la crítica o la lucha y alcanzar una nueva unidad
sobre una base nueva. Según nuestra experiencia, éste es el método correcto para
resolver las contradicciones en e1 seno del pueblo. En 1942 lo empleamos para
resolver las contradicciones dentro del Partido Comunista, o sea, las
contradicciones entre los dogmáticos y la gran masa de militantes del Partido,
entre las ideas dogmáticas y las marxistas. Con anterioridad a esto, los
dogmáticos "izquierdistas" habían empleado en la lucha interna del
Partido el método de "lucha despiadada y golpes implacables". Este
método era erróneo. Cuando criticamos el dogmatismo de "izquierda",
no aplicarnos este viejo método, sino uno nuevo, que consiste en partir del
deseo de unidad, distinguir entre lo correcto y lo erróneo a través de la
crítica o la lucha y alcanzar una nueva unidad sobre una base nueva. Este
método se empleó en la campaña de rectificación de 1942. Unos años después, en
1945, cuando el Partido Comunista de China celebró su VII Congreso Nacional, se
logró, en efecto, la unidad de todo el Partido y, como resultado de ello, se
obtuvo la gran victoria de la revolución popular. La aplicación de este método
requiere ante todo partir del deseo de unidad. Pues, si subjetivamente no
existe tal deseo, apenas se inicie la lucha se armará un embrollo difícil de
desenredar. ¿Acaso no equivaldría esto a aquello de "lucha despiadada y
golpes implacables"? Y entonces, ¿de que unidad del Partido podría
hablarse? De esta experiencia dedujimos la fórmula: "unidad - crítica -
unidad"; en otras palabras, "sacar lecciones de los errores pasados
para evitarlos en el futuro, y tratar la enfermedad para salvar al
paciente". Extendimos este método fuera del Partido. Lo aplicamos con gran
éxito en todas las bases de apoyo antijaponesas al tratar las relaciones entre
la dirección y las masas, entre el ejército y el pueblo, entre oficiales y
soldados, entre las diversas unidades del ejército y entre los distintos
426
grupos de cuadros. El uso de este método puede remontarse a tiempos aún
más lejanos en la historia de nuestro Partido. Desde que creamos, en 1927,
nuestras fuerzas armadas y bases de apoyo revolucionarias en el Sur, lo hemos
venido aplicando en las relaciones entre el Partido y las masas entre el
ejército y el pueblo, entre oficiales y soldados, así como en otras relaciones
dentro del pueblo. La única diferencia reside en que, durante la guerra
antijaponesa, lo aplicamos sobre una base más consciente. Después de la
liberación de todo el país, hemos empleado el mismo método de "unidad -
crítica - unidad" en nuestras relaciones con los partidos democráticos y
con los círculos industriales y comerciales. Nuestra tarea actual consiste en
seguir generalizándolo entre todo el pueblo y aplicarlo cada vez mejor;
planteamos que todas las fábricas, cooperativas, establecimientos comerciales,
centros docentes, entidades oficiales y organizaciones populares, en una
palabra, los seiscientos millones de integrantes de nuestro pueblo, lo usen
para resolver sus contradicciones internas.
En circunstancias normales, las contradicciones en el seno del pueblo no
son antagónicas. Sin embargo, pueden llegar a serlo si no las tratamos como es
debido o si aflojamos nuestra vigilancia y nos adormecemos políticamente. En un
país socialista, semejante situación no pasa de ser, por lo común, un fenómeno
parcial y transitorio. Esto se explica porque allí ya se ha abolido el sistema
de explotación del hombre por el hombre y existe una identidad fundamental de
intereses en las filas del pueblo. Las acciones antagónicas que se dieron en
proporciones tan grandes durante los acontecimientos de Hungría se debieron a
la intervención de Factores contrarrevolucionarios internos y externos. Fue un
fenómeno particular y temporal. Es así como los reaccionarios dentro de un país
socialista, en confabulación con los imperialistas y explotando las
contradicciones en el seno del pueblo, fomentan disensiones y provocan
desórdenes, en un intento de materializar sus designios conspirativos. Esta
lección de los acontecimientos de Hungría merece la atención de todos.
A muchos les parece que plantear el empleo de métodos democráticos para
resolver las contradicciones en el seno del pueblo es una cuestión nueva. Pero
en realidad no es así. Los marxistas siempre han considerado que la causa del
proletariado no se puede realizar sino fundamentándose en las masas populares y
que, al actuar entre los trabajadores, los comunistas deben emplear el método
democrático de persuasión y educación y en ningún caso proceder con actitud
autori-
427
taria o recurrir a la coerción. El Partido Comunista de China se atiene
fielmente a este principio marxista-leninista. Siempre hemos sostenido que,
bajo la dictadura democrática popular, deben usarse dos métodos diferentes - la
dictadura y la democracia - para resolver dos tipos de contradicciones de
distinto carácter: las contradicciones entre nosotros y el enemigo, y las
existentes en el seno del pueblo. De ello se ha hablado bastante en numerosos
documentos de nuestro Partido y discursos de muchos de sus dirigentes. En
"Sobre la dictadura democrática popular", que escribí en 1949, decía
que "la combinación de estos dos aspectos, democracia para el pueblo y
dictadura para los reaccionarios, constituye la dictadura democrática
popular", y que para resolver los problemas en el seno del pueblo,
"el método que empleamos es democrático, o sea, un método de persuasión, y
no de coacción". En mi intervención ante la II Sesión del I Comité
Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, celebrada en
junio de 1950, dije también:
"La dictadura democrática popular presupone dos métodos. Con los
enemigos, se emplea la dictadura, es decir, durante el tiempo que sea
necesario, no se les permite tomar parte en las actividades políticas, y se los
obliga a acatar las leyes del gobierno popular y a dedicare al trabajo físico
para que, por este medio, se transformen en gente nueva. Con el pueblo, por el
contrario, se emplean métodos democráticos y no coercitivos, es decir, se le
garantiza su participación en las actividades políticas y, en vez de obligarlo
a hacer esto o aquello, se realiza un trabajo de educación y persuasión con
métodos democráticos. Este trabajo de educación es el trabajo de autoeducación
en el seno del pueblo, y su método fundamental lo constituyen la crítica y la
autocrítica."
Hemos hablado muchas veces sobre el problema del empleo de métodos
democráticos para resolver las contradicciones en el seno del pueblo; además,
los hemos aplicado en lo fundamental en nuestro trabajo, y muchos cuadros y
gran parte del pueblo han comprendido ese problema en la práctica. ¿Por qué
todavía hay quienes piensan que se trata de algo nuevo? Porque la lucha entre
nosotros y el enemigo, tanto interno como externo, era muy aguda en el pasado,
y la gente no fijaba tanto como ahora su atención en las contradicciones en el
seno del pueblo.
Mucha gente no sabe distinguir con claridad estos dos tipos de
contradicciones diferentes por su carácter - las existentes entre nosotros y el
enemigo, y las que hay en el seno del pueblo - y los confunden
428
fácilmente. Debemos reconocer que a veces es fácil confundirlos ; en
ciertos casos, esta confusión se ha producido en nuestra labor del pasado.
Durante la eliminación de los contrarrevolucionarios, en algunas ocasiones se
tomó equivocadamente por malas a personas buenas, y esto ocurre también ahora.
Si nuestras equivocaciones no se extendieron, fue porque nuestra política al
respecto estipula la necesidad de trazar una clara línea divisoria entre
nosotros y el enemigo y de corregir todo error que se descubra.
La filosofía marxista sostiene que la ley de la unidad de los contrarios
es la ley fundamental del universo. Esta ley tiene validez universal, tanto
para la naturaleza y la sociedad humana como para el pensamiento del hombre.
Los lados opuestos de una contradicción forman una unidad y a la vez luchan
entre sí, lo cual produce el movimiento y el cambio de las cosas. En todas
partes existen contradicciones pero estas tienen diverso carácter según sea la
naturaleza de las cosas. En cualquier cosa concreta, la unidad de los
contrarios es condicional, temporal, transitoria y, por eso, relativa, mientras
que la lucha entre los contrarios es absoluta. Esta ley la expuso Lenin con
gran claridad. En nuestro país es cada vez mayor el número de personas que la
comprenden. Sin embargo, en el caso de mucha gente, una cosa es que reconozcan
esta ley, y otra que la apliquen al examinar y tratar los problemas. Son muchos
los que no se atreven a reconocer abiertamente que en el seno de nuestro pueblo
existen todavía contradicciones cuando precisamente son ellas las que hacen
avanzar nuestra sociedad. Muchos no reconocen que en la sociedad socialista
existen aún contradicciones y, por ello, obran con timidez y pierden la
iniciativa frente a las contradicciones sociales ; no comprenden que en el
incesante proceso de tratar y resolver correctamente las contradicciones se
afianzarán cada vez más la cohesión y la unidad internas de la sociedad
socialista. De ahí la necesidad de llevar a cabo una labor explicativa entre
nuestro pueblo, ante todo entre los cuadros, a fin de conducirlos a que
comprendan las contradicciones en la sociedad socialista y aprendan a tratarlas
con métodos correctos.
Las contradicciones en la sociedad socialista son radicalmente distintas
de las existentes en las viejas sociedades, como por ejemplo las
contradicciones en la sociedad capitalista. Estas últimas se manifiestan en
violentos antagonismos y conflictos, en una enconada lucha de clases ; no
pueden ser resueltas por el sistema capitalista mismo, sino
429
únicamente por la revolución socialista. Por el contrario, las
contradicciones en la sociedad socialista son otra cosa, pues no tienen
carácter antagónico y el mismo sistema socialista puede resolverlas
incesantemente.
En la sociedad socialista, las contradicciones fundamentales siguen
siendo las existentes entre las relaciones de producción y las fuerzas
productivas, y entre la superestructura y la base económica. Sin embargo, por
su carácter y sus manifestaciones, estas contradicciones son radicalmente
distintas de las que se daban en las viejas sociedades entre las relaciones de
producción y las fuerzas productivas, y entre la superestructura y la base
económica. El actual sistema social de nuestro país es muy superior al dé
antaño. De no ser así, el viejo sistema no habría sido derrocado y el nuevo no
habría podido implantarse. Al afirmar que las relaciones de producción
socialistas son por su naturaleza más apropiadas que las de la vieja época para
el desarrollo de las fuerzas productivas, se quiere decir que aquéllas permiten
a las fuerzas productivas desarrollarse a un ritmo desconocido en la vieja
sociedad, gracias a lo cual la producción puede ampliarse de continuo y las
siempre crecientes necesidades del pueblo pueden satisfacerse de manera
gradual. En la vieja China, sometida a la dominación del imperialismo, el
feudalismo y el capitalismo burocrático, las fuerzas productivas se
desarrollaban con extrema lentitud. Durante más de medio siglo antes de la
Liberación, la producción anual de acero en todo el país, sin contar la del
Nordeste, no pasaba de unas decenas de miles de toneladas, mientras que,
incluyendo ésta, la producción máxima anual alcanzó sólo a algo más de
novecientas mil toneladas. En 1949, la producción de acero en todo el país fue
sólo de poco más de cien mil toneladas. Pero ahora, apenas siete años después
de la liberación del país, ya asciende a cuatro millones y varios cientos de
miles de toneladas. En la vieja China casi no existía industria de construcción
de maquinaria, y mucho menos las industrias automotriz y aeronáutica. Hoy, sin
embargo, se ha creado todo esto. ¿Hacia dónde debía marchar China una vez que
el pueblo derrocó la dominación del imperialismo, el feudalismo y el
capitalismo burocrático? ¿Hacia el capitalismo o hacia el socialismo? Mucha
gente no tenía una idea clara al respecto. Los hechos han dado la respuesta:
Sólo el socialismo puede salvar a China. El sistema socialista ha promovido un
impetuoso desarrollo de nuestras fuerzas productivas, hecho que hasta nuestros
enemigos externos han tenido que reconocer.
430
Pero nuestro sistema socialista acaba de instaurarse, y aún no está
totalmente establecido ni consolidado por completo. En las empresas mixtas
estatal-privadas de la industria y el comercio, los capitalistas reciben
todavía un dividendo fijo, valga decir, aún existe explotación. En cuanto a la
propiedad se refiere, este tipo de empresas no tiene todavía un carácter
completamente socialista. Una parte de las cooperativas de producción agrícola
y de las cooperativas de producción artesanal aún es de carácter semisocialista.
En las cooperativas enteramente socialistas, quedan por resolver ciertos
problemas acerca de la propiedad. Las relaciones entre las distintas ramas de
la economía en cuanto a producción e intercambio, están aún estableciéndose de
modo gradual y en consonancia con los principios socialistas y van buscando
poco a poco formas relativamente adecuadas. Dentro de cada uno de los dos
sectores de la economía socialista - el uno de propiedad de todo el pueblo y el
otro de propiedad colectiva -, así como en sus relaciones mutuas, fijar la
proporción entre la acumulación y el consumo es un problema complicado, al que
no es fácil encontrar de golpe una solución completamente racional. En
resumidas cuentas, ya se han creado las relaciones de producción socialistas y
ellas están en consonancia con el desarrollo de las fuerzas productivas ; pero,
al mismo tiempo, están lejos de ser perfectas, y esta imperfección se halla en
contradicción con el desarrollo de las fuerzas productivas. Este fenómeno de
consonancia y contradicción simultáneas, además de darse entre las relaciones
de producción y el desarrollo de las fuerzas productivas, se presenta también
entre la superestructura y la base económica. La superestructura - el sistema
estatal y las leyes de la dictadura democrática popular, así como la ideología
socialista guiada por el marxismo- leninismo - desempeña un positivo papel
impulsor para la victoria de las transformaciones socialistas y el
establecimiento de la organización socialista del trabajo en nuestro país; ella
está en consonancia con la base económica socialista, es decir, con las
relaciones de producción socialistas. Pero, a su vez, la existencia de la
ideología burguesa, cierto estilo burocrático en nuestros organismos estatales
y las deficiencias en algunos eslabones del sistema estatal, están en
contradicción con la base económica socialista. En adelante, debemos seguir
solucionando estas contradicciones según lo aconsejen las circunstancias
concretas. Naturalmente, una vez resueltas estas contradicciones, surgirán
nuevos problemas. Y las nuevas contradicciones también exigirán solución. Por
ejemplo, se necesita hacer constantes
431
reajustes mediante los planes del Estado para tratar la contradicción
entre la producción social y las necesidades sociales, contradicción que
continuará existiendo objetivamente durante largo tiempo. Nuestro Estado
elabora cada año un plan económico y establece una proporción adecuada entre la
acumulación y el consumo, a fin de lograr el equilibrio entre la producción y
las necesidades. Lo que llamamos equilibrio es la temporal y relativa unidad de
los contrarios. A1 cabo de un año, este equilibrio, tomado en su conjunto,
queda roto por la lucha de los contrarios, esta unidad se ve alterada, el
equilibrio se convierte en desequilibrio, la unidad en desunidad y, entonces,
una vez más se hace necesario conseguir el equilibrio y ja unidad para el año
siguiente. En esto reside la superioridad de nuestra economía planificada. En
realidad, este equilibrio y esta unidad se rompen parcialmente cada mes y cada
trimestre, y se requieren reajustes parciales. A veces, se presentan
contradicciones y se rompe el equilibrio debido a que las medidas subjetivas no
corresponden a la realidad objetiva. Esto es lo que llamamos cometer un error.
Las contradicciones surgen de continuo y se resuelven también continuamente :
He aquí la ley dialéctica del desarrollo de las cosas.
La situación actual es la siguiente: Las vastas y tempestuosas luchas
clasistas de las masas, características de los períodos de revolución, han
terminado en lo fundamental, pero la lucha de clases no ha cesado por completo.
Las grandes masas populares acogen el nuevo sistema, pero todavía no se sienten
muy acostumbradas a él. Los trabajadores gubernamentales aún no tienen
suficiente experiencia y necesitan seguir examinando y explorando algunos
problemas relativos a las políticas concretas. En otras palabras, se necesita
un proceso para que nuestro sistema socialista continúe estableciéndose y
consolidándose, para que las masas se acostumbren a1 nuevo sistema y para que
los trabajadores gubernamentales aprendan y adquieran experiencias. En este
momento es, pues, imperativo que planteemos la cuestión de diferenciar las
contradicciones en el seno del pueblo de las existentes entre nosotros y el
enemigo y la de tratar correctamente las contradicciones en el seno del pueblo,
con el propósito de cohesionar al pueblo de todas las nacionalidades de nuestro
país para una nueva batalla - la batalla contra la naturaleza -, desarrollar
nuestra economía y nuestra cultura, hacer que todo el pueblo atraviese de
manera relativamente feliz el actual período de transición, consolidar nuestro
nuevo sistema y construir nuestro nuevo Estado.
432
II. EL PROBLEMA DE LA
ELIMINACIÓN DE LOS CONTRARREVOLUCIONARIOS
La eliminación de los contrarrevolucionarios es una lucha que pertenece
al dominio de las contradicciones entre nosotros y el enemigo. Dentro del
pueblo hay quienes, frente a esta cuestión, sostienen puntos de vista algo
distintos. Existen dos tipos de personas cuya opinión difiere de la nuestra.
Las que, con ideas derechistas, en vez de distinguir entre nosotros y el
enemigo, toman al enemigo por gente nuestra y consideran amigos a quienes a los
ojos de las grandes masas son enemigos. Y las personas que, con ideas
"izquierdistas", amplían el marco de las contradicciones entre
nosotros y el enemigo hasta el punto de tomar como tales ciertas
contradicciones en el seno del pueblo y de considerar contrarrevolucionarias a
personas que en realidad no lo son. Ambos puntos de vista son erróneos; ninguno
de los dos permite resolver correctamente el problema de la eliminación de los
contrarrevolucionarios, ni hacer una justa apreciación acerca de nuestra labor
a este respecto.
Para evaluar con acierto nuestro trabajo de eliminación de los
contrarrevolucionarios, veamos la repercusión que en nuestro país tuvieron los
acontecimientos de Hungría. Aunque dichos acontecimientos suscitaron ciertas
vacilaciones entre una parte de nuestros intelectuales, no llegaron a provocar
desórdenes. ¿Cómo se explica esto? Una de las razones, debemos decirlo, es que
habíamos eliminado de manera bastante radical a los contrarrevolucionarios.
Claro que la solidez de nuestro Estado no se debe principalmente a la
eliminación de los contrarrevolucionarios. Se debe, ante todo, a que contamos
con un Partido Comunista, un Ejército de Liberación y un pueblo trabajador
templados en decenios de lucha revolucionaria. Nuestro Partido y nuestras
fuerzas armadas han arraigado en las masas, se han templado en el fuego de una
revolución prolongada y tienen capacidad combativa. Nuestra República Popular
no se formó de la noche a la mañana, sino que se desarrolló poco a poco
partiendo de las bases de apoyo revolucionarias. Algunas personalidades
democráticas también se templaron en mayor o menor grado y compartieron
penalidades con nosotros. Algunos intelectuales se templaron en la lucha contra
el imperialismo y las fuerzas reaccionarias, y muchos otros pasaron, después de
la Liberación, por un proceso de transformación ideológica encauzada a trazar
una clara distinción entre
433
nosotros y el enemigo. La solidez de nuestro Estado se debe, además, a
que las medidas económicas que adoptamos son básicamente acertadas, la vida del
pueblo es estable y mejora gradualmente, nuestras políticas respecto a la
burguesía nacional y otras clases son igualmente correctas, etc. No obstante,
nuestros éxitos en la eliminación de los contrarrevolucionarios constituyen,
sin duda alguna, una de las razones importantes de la solidez de nuestro
Estado. Gracias a todo ello, nuestros estudiantes universitarios no promovieron
desórdenes durante los acontecimientos de Hungría, pues ellos - salvo unos
pocos - son patriotas y apoyan el socialismo, a pesar de que muchos proceden de
familias no trabajadoras. Lo mismo ocurrió con la burguesía nacional, para no hablar
de las masas básicas: los obreros y campesinos.
Después de la Liberación eliminamos cierto número de elementos
contrarrevolucionarios. Algunos de ellos fueron sentenciados a muerte por sus
graves crímenes. Esto fue absolutamente necesario, pues así lo exigieron las
masas populares, y se hizo con el fin de liberar a las amplias masas, oprimidas
durante largos años por los contrarrevolucionarios y toda suerte de tiranos
locales, o sea, con el fin de liberar las fuerzas productivas. Si no hubiésemos
obrado así, las masas populares no habrían podido levantar la cabeza. La
situación ha cambiado radicalmente desde 1956. Tomando el país en su conjunto,
las fuerzas principales de la contrarrevolución ya han sido liquidadas. Nuestra
tarea Fundamental ya no es liberar las fuerzas productivas, sino protegerlas y
desarrollarlas en el contexto de las nuevas relaciones de producción. Algunos
no comprenden que nuestra política actual corresponde a la situación de hoy y
nuestra política anterior, a la situación pasada, y pretenden utilizar nuestra
política actual para impugnar lo que se resolvió en el pasado e intentan negar
los enormes éxitos que conseguimos en la eliminación de los
contrarrevolucionarios. Esto es completamente erróneo, y no lo permitirán las
masas populares.
En nuestro trabajo de eliminación de los contrarrevolucionarios, los
éxitos fueron lo principal, pero también hubo errores. En ciertos casos se
cometieron excesos, mientras que en otros se dejó escapar de nuestra red a
algunos contrarrevolucionarios. Nuestra orientación es la siguiente:
"Todos los contrarrevolucionarios comprobados deben ser eliminados, y
todos los errores descubiertos deben ser corregidos." La línea que
seguimos en dicho trabajo es eliminar a los contrarrevolucionarios apoyándonos
en las masas. Claro que aun ateniéndonos a la línea de masas es posible que
cometamos errores en nuestra labor, pero su número será menor, y más fácil su
corrección. Las masas ganan
434
experiencia a través de la lucha. Cuando actúan con acierto adquieren
experiencias positivas, y cuando yerran sacan lecciones de los errores.
Se han tomado o se están tomando medidas para corregir todos los errores
descubiertos en la labor de eliminación de los contrarrevolucionarios. Los
errores aún no descubiertos serán enmendados en cuanto se pongan de manifiesto.
Las decisiones de rehabilitación de una persona deben darse a conocer con la
misma amplitud con que se anunciaron en su tiempo las decisiones equivocadas.
Propongo que este año, o el próximo, se realice una verificación general de
esta labor, a fin de sintetizar experiencias, estimular el espíritu de justicia
y combatir las tendencias nocivas. Este trabajo de verificación debe ser
presidido, en lo relativo a las instituciones a nivel nacional, por el Comité
Permanente de la Asamblea Popular Nacional y el Comité Permanente del Comité
Nacional de la Conferencia Consultiva Política y, a nivel local, por los
comités populares provinciales y municipales y los comités locales de la
Conferencia Consultiva Política. Durante la verificación, debemos ayudar a los
numerosos cuadros y activistas que participaron en el trabajo de eliminación de
los contrarrevolucionarios, en vez de echarles un balde de agua fría, ya que
esto sería incorrecto. No obstante, los errores deben ser rectificados cuando
se descubran. Tal debe ser la actitud de todos los departamentos de seguridad
pública, fiscalización y justicia, de las prisiones y de los establecimientos
encargados de la corrección por medio del trabajo físico. Esperamos que los
miembros del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional, los miembros del
Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política y los diputados populares
participen todos en esta verificación siempre que tengan la posibilidad de
hacerlo. Esto contribuirá a perfeccionar nuestro sistema jurídico y a tratar
correctamente a los contrarrevolucionarios y otros criminales.
La situación presente, en lo que concierne a los contrarrevolucionarios,
puede caracterizarse como sigue: Todavía hay contrarrevolucionarios, pero no
muchos. Ante todo se debe reconocer que aún existen. Algunos dicen que ya no
los hay, que por doquier reina una paz completa, que se puede mullir bien las
almohadas y dormir a pierna suelta. Esto no corresponde a la realidad. De
hecho, los contrarrevolucionarios existen todavía (no en cada localidad ni en
cada entidad, por supuesto), y es preciso proseguir la lucha contra ellos.
Debemos comprender que los que están ocultos, no eliminados hasta la fecha, no
se darán por vencidos y tratarán de aprovechar cualquier oportunidad para
provocar disturbios. Los imperialistas norteamericanos y
435
la camarilla de Chiang Kai-shek envían aquí con frecuencia agentes
secretos con el fin de efectuar sabotajes. Incluso cuando se haya eliminado a
todos los contrarrevolucionarios existentes, podrán surgir otros nuevos. Si
relajamos nuestra vigilancia, caeremos víctimas del engaño y lo pagaremos caro.
Dondequiera que aparezcan contrarrevolucionarios creando disturbios, hay que
eliminarlos con mano firme. No obstante, considerando el país en su conjunto,
efectivamente ya no quedan muchos. Sería asimismo erróneo afirmar que en China
hay todavía numerosos elementos contrarrevolucionarios. Aceptar semejante
apreciación daría también lugar a confusiones.
III. EL PROBLEMA DE LA
COOPERATIVIZACIÓN AGRÍCOLA
Tenemos una población rural de más de quinientos millones de habitantes
y, por eso, el desarrollo de nuestra economía y la consolidación de nuestro
Poder estatal dependen en sumo grado de cuál sea la situación de nuestros
campesinos. Estimo que la situación es básicamente buena. La cooperativización
agrícola ha culminado, y esto ha resuelto en nuestro país la gran contradicción
entre la industrialización socialista y la explotación agrícola individual. La
rapidez con que se terminó la cooperativización agrícola inquieta a algunos,
que se preguntan si no habrá dado lugar a deficiencias. Deficiencias hubo
algunas, pero felizmente no fueron grandes, y el movimiento se desenvolvió en
lo fundamental de manera sana. Los campesinos muestran gran entusiasmo en la producción.
A pesar de que las inundaciones, la sequía y los tifones fueron el año pasado
más graves que en cualquiera de los últimos años, tomando al país en su
conjunto, se obtuvo un aumento en la producción de cereales. Con todo, algunos
afirman que la cooperativización agrícola no sirve para nada, que no ofrece
ventajas, desatando así un tifón en miniatura. En fin de cuentas, ¿tiene o no
ventajas la cooperativización agrícola? Entre los documentos distribuidos hoy
en la reunión se encuentra un material sobre una cooperativa del distrito de
Tsunjua, provincia de Jopei, dirigida por Wang Kuo-fan. Les aconsejo leerlo.
Esta cooperativa se halla en una zona montañosa, que siempre fue muy pobre y
dependió de la ayuda en cereales que todos los años le daba el gobierno
popular. Cuando en 1953 se fundó allí la cooperativa, la gente la llamaba
"cooperativa de pobre-
436
tones". Pero a través de cuatro años de lucha tenaz, su situación
ha venido mejorando sin cesar y hoy la mayor parte de las familias integrantes
tienen excedentes de cereales. En condiciones normales, lo que ha podido
conseguir esta cooperativa, las demás deben ser capaces de lograrlo también en
el mismo lapso o en uno ligeramente más largo. Se ve con claridad, entonces,
que carece de fundamento el aserto de que la cooperativización fue mala.
De ahí se desprende también que la creación de cooperativas exige
necesariamente una lucha tenaz. Todo lo que sea nuevo tiene que crecer en medio
de dificultades y vicisitudes. No es más que una ilusión el creer que la causa
del socialismo es como navegar siempre viento en popa, empresa de éxito fácil
en la que no se tropieza con dificultades, ni se sufre vicisitudes ni se
requiere inmensos esfuerzos.
¿Quiénes apoyan activamente las cooperativas? La inmensa mayoría de los
campesinos pobres y campesinos medios inferiores, que constituyen más del 70
por ciento de la población rural. La mayoría de los campesinos restantes
también cifran sus esperanzas en las cooperativas. Los que están realmente
descontentos sólo representan una ínfima minoría. Mucha gente no ha analizado
esta situación, no ha estudiado en todos sus aspectos los éxitos y las
deficiencias de las cooperativas, ni tampoco las causas que motivaron tales
deficiencias, sino que ha tomado lo parcial y fragmentario por el todo ; de ahí
el pequeño tifón desatado entre alguna gente que arguye que las cooperativas no
ofrecen ventajas.
¿Cuánto tiempo hace falta para que se consoliden las cooperativas y se
ponga punto Final a las habladurías de que éstas no ofrecen ventajas? A juzgar
por la experiencia del desarrollo de muchas de ellas se necesitarán unos cinco
años o algo más. Hoy, la mayor parte de las cooperativas del país sólo llevan
un año largo de vida, y por eso no es razonable exigir que sean tan buenas como
se desea. En mi opinión, sería muy bueno si consolidáramos las cooperativas
durante el período del Segundo Plan Quinquenal después de establecerlas en el
Primero.
Las cooperativas se hallan ahora en un proceso de consolidación
paulatina. Aún quedan por resolver algunas contradicciones, como las existentes
entre el Estado y las cooperativas, dentro de cada una de éstas y entre unas
cooperativas y otras.
Para resolver estas contradicciones, debemos prestar constante atención
a los problemas de la producción y la distribución. Veamos el problema de la
producción. Por un lado, la economía de la cooperativa debe someterse a la
dirección del plan económico único del
437
Estado ; al mismo tiempo, debe conservar cierta flexibilidad e
independencia, siempre que con ello no vulnere el plan único, la política, las
leyes y las disposiciones del Estado. Por otro lado, cada familia miembro de
una cooperativa debe subordinarse al plan general de la cooperativa o del
equipo de producción al que pertenece, si bien puede hacer planes adecuados
para la parcela de usufructo personal y demás explotaciones individuales. En lo
tocante a la distribución, debemos tener en cuenta los intereses del sector
estatal, los intereses del sector colectivo y los intereses individuales. Es
preciso tratar en forma apropiada la triple relación entre los impuestos
estatales, los fondos de acumulación de las cooperativas y los ingresos
personales de los campesinos, y prestar constante atención a hacer reajustes
para resolver las contradicciones entre ellos. La acumulación es necesaria
tanto para el Estado como para las cooperativas, pero en ninguno de los dos
casos debe ser excesiva. Debemos hacer todo lo posible para que, en los años de
cosecha normal, los campesinos vayan aumentando, año tras año, sus ingresos
personales a medida que se incremente la producción.
Muchos dicen que los campesinos llevan una vida dura. ¿Es acertada esta
opinión? Por un lado, sí. Es decir, como China estuvo sometida durante más de
cien años a la opresión y explotación de los imperialistas y sus agentes, se
convirtió en un país muy pobre, en el cual no sólo es bajo el nivel de vida de
los campesinos, sino también el de los obreros e intelectuales. Necesitamos
varias décadas de intensos esfuerzos para elevar paulatinamente el nivel de
vida de todo el pueblo. En este sentido es correcto decir "dura”. Mas, por
otro lado, es incorrecto, pues con esto se da a entender que en los siete años
transcurridos desde la Liberación, la vida de los campesinos no ha mejorado y
sólo ha mejorado la de los obreros. En realidad, salvo ínfimas excepciones,
tanto los obreros como los campesinos han elevado en cierto grado su nivel de
vida. Después de la Liberación, los campesinos se han desembarazado de la
explotación de los terratenientes, y su producción aumenta de año en año.
Tomemos por ejemplo los cereales. En 1949, la producción de cereales en todo el
país sólo llegó a algo más de 210.000 millones de jin. En 1956, sobrepasó los
360.000 millones de jin, con un incremento de casi 150.000 millones. El
impuesto agrícola estatal no es gravoso, pues sólo alcanza un poco más de
30.000 millones de jin anuales. La cantidad de cereales que anualmente compra
el Estado a los campesinos a precio normal no pasa de algo más de 50.000
millones de jin. Sumadas estas dos cifras, totalizan un poco más de
438
80.000 millones de jin. Más de la mitad de esta cantidad se vende en las
aldeas y sus poblados vecinos. Se ve, pues, que no puede decirse que no haya
mejorado la vida de los campesinos. La cantidad total de cereales que el Estado
recibe de los campesinos por concepto de impuesto y mediante compra, nos
proponemos estabilizarla por varios años en algo más de 80.000 millones de jin
anuales, a fin de promover el desarrollo de la agricultura y consolidar las
cooperativas. De este modo, el reducido número de familias campesinas que no
tienen suficientes cereales los tendrán ; todas las familias campesinas -
excepto algunas que se dedican a los cultivos industriales - contarán con
excedentes de cereales o con grano suficiente para su consumo, y los campesinos
pobres, así como el resto del campesinado, alcanzarán o sobrepasarán el nivel
de vida de los campesinos medios. No es adecuado comparar de modo simplista el
ingreso medio anual de un campesino con el de un obrero y deducir de ello que
uno es demasiado bajo y el otro demasiado alto. La productividad del trabajo de
los obreros es mucho mayor que la de los campesinos, mientras que el costo de
vida de éstos es muy inferior al de los obreros urbanos. Por eso, no puede
afirmarse que los obreros gocen de un trato preferencial del Estado. Un
reducido número de obreros y algunos trabajadores gubernamentales sí perciben
salarios algo elevados, y los campesinos tienen razón para estar descontentos
con ello. De ahí que sea necesario efectuar cierto reajuste adecuado según las
circunstancias concretas.
IV. EL PROBLEMA DE LOS INDUSTRIALES
Y COMERCIANTES
En el dominio de la transformación del sistema social de nuestro país,
en 1956 culminó, además de la cooperativización de la agricultura y de la
artesanía, la conversión de las empresas industriales y comerciales privadas en
empresas mixtas estatal-privadas. La rápida y feliz realización de esta tarea
está estrechamente vinculada al hecho de que tratamos la contradicción entre la
clase obrera y la burguesía nacional como una contradicción en el seno del
pueblo. ¿Ha sido resuelta por completo dicha contradicción de clases? No. Para
esto se requiere todavía un tiempo considerable. Sin embargo, ahora hay quienes
dicen que los capitalistas están ya tan transformados que casi no se
diferencian de los obreros y que no necesitan seguir transformán-
439
dose. Otros llegan a afirmar que los capitalistas son algo mejores que
los obreros. Y hay también quienes preguntan por qué, si de transformación se
trata, no ha de necesitarla la clase obrera. ¿Son correctas estas opiniones?
Claro que no.
En el curso de la construcción de la sociedad socialista, todos
necesitan transformarse, tanto los explotadores como los trabajadores. ¿Quién
dice que la clase obrera no lo necesita? Por supuesto, la transformación de los
explotadores y la de los trabajadores son diferentes por su naturaleza, y no
deben confundirse. La clase obrera transforma a toda la sociedad en la lucha de
clases y en la lucha contra la naturaleza y, al mismo tiempo, se transforma a
sí misma. La clase obrera debe aprender sin cesar en el trabajo, superar poco a
poco sus defectos, y nunca debe estancarse. Por ejemplo, muchos de los aquí
presentes hacemos algunos progresos cada año, es decir, nos transformamos
constantemente. Yo mismo tuve en otros tiempos diversas ideas no marxistas, y sólo
después acepté el marxismo. Aprendí un poco de marxismo en los libros y así di
los primeros pasos en mi transformación ideológica. Sin embargo, ha sido
principalmente a través de una prolongada participación en la lucha de clases
como me he transformado. Y tengo que seguir aprendiendo para poder hacer más
progresos, pues de lo contrario me quedaré rezagado. ¿Son acaso tan perfectos
los capitalistas que ya no necesitan transformarse?
Algunos sostienen que la burguesía china ya no tiene un carácter doble,
sino único. ¿Es así en realidad No, no es así. Por un lado, los elementos
burgueses se han convertido en miembros del personal administrativo de las
empresas mixtas estatal-privadas y se están transformando de explotadores en
trabajadores, que viven de su propio trabajo. Pero, por otro lado, siguen
recibiendo de las empresas mixtas un dividendo fijo, es decir, no han cortado
aún las raíces que los unen a la explotación. Ellos aún se encuentran muy lejos
de la clase obrera en cuanto a ideología, sentimientos y manera de vivir. ¿Cómo
puede afirmarse que ya no tienen doble carácter? Incluso cuando dejen de
percibir el dividendo fijo y se les quite el marbete de burgueses, será
necesario proseguir su transformación ideológica durante bastante tiempo. Si la
burguesía no poseyera ya doble carácter, como opinan aquellas personas, los
capitalistas ya no tendrían la tarea de transformarse y estudiar.
Es de señalar que esa opinión no sólo no concuerda con la situación real
de los industriales y comerciantes, sino que tampoco responde a los deseos de
los más de ellos. Durante los últimos años, los indus-
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triales y comerciantes, en su gran mayoría, han mostrado buena
disposición para el estudio y han hecho notables progresos. Como es en el
propio curso del trabajo donde tiene que realizarse su transformación radical,
ellos deben trabajar junto con los obreros y empleados en las empresas, tomando
éstas como campo fundamental de su propia transformación. No obstante, también
es importante que a través del estudio cambien algunas de sus viejas
concepciones. Su estudio debe ser voluntario. Muchos industriales y comerciantes,
al retornar a las empresas después de haber asistido a cursos de estudio
durante unas semanas, han encontrado más fácilmente un lenguaje común con las
masas obreras y los representantes del sector estatal, lo cual va en beneficio
del trabajo conjunto. Han llegado a comprender, por experiencia propia, que
para ellos es provechoso continuar estudiando y transformándose. La referida
opinión de que no es necesario estudiar ni transformarse, no refleja el punto
de vista de la gran mayoría de los industriales y comerciantes, sino de una
minoría.
V. EL PROBLEMA DE LOS INTELECTUALES
En nuestro país, las contradicciones en el seno del pueblo también tocan
a los intelectuales. Los varios millones de intelectuales que antes trabajaban
para la vieja sociedad han pasado a servir a la nueva sociedad. Y aquí surge el
problema de cómo pueden adaptarse a las demandas de la nueva sociedad y cómo
les ayudamos a lograrlo. Esta también es una contradicción en el seno del
pueblo.
La mayoría de nuestros intelectuales han alcanzado ya progresos
evidentes durante los últimos siete años. Ellos se pronuncian por el sistema
socialista. Muchos estudian el marxismo con empeño, y algunos se han hecho
comunistas. El número de estos últimos, aunque pequeño en la actualidad, va
creciendo poco a poco. Claro que existen intelectuales que aún miran
escépticamente el socialismo o que no lo aprueban, pero ellos sólo representan
una minoría.
La gigantesca y ardua causa de la construcción socialista de China
requiere que la mayor cantidad posible de intelectuales se ponga a su servicio.
Debemos confiar en todos los intelectuales que de verdad estén dispuestos a
servir a la causa del socialismo, mejorar de manera radical nuestras relaciones
con ellos y ayudarles a resolver todos los problemas cuya solución sea
necesaria, para que puedan poner en pleno
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juego su capacidad. Muchos de nuestros camaradas no saben unirse con los
intelectuales, los tratan de un modo rígido, no respetan su trabajo y, en la
labor científica y cultural, se inmiscuyen en asuntos en los cuales no deberían
intervenir. Debemos superar todas estas fallas.
Aunque las masas de intelectuales han hecho progresos, no deben por ello
sentirse satisfechas de sí mismas. Para ponerse a la altura de las demandas de
la nueva sociedad y unirse con los obreros y campesinos, deben proseguir su
transformación, desprendiéndose poco a poco de su concepción burguesa del mundo
y adquiriendo la proletaria, la concepción comunista. El cambio de concepción
del mundo es un cambio radical y, hasta la fecha, no se puede decir que la
mayoría de los intelectuales lo hayan logrado. Esperamos que éstos sigan
avanzando y que, en el curso de su trabajo y estudio, vayan adquiriendo la
concepción comunista del mundo, asimilando el marxismo-leninismo e
identificándose con los obreros y campesinos. Esperamos que no se detengan a
medio camino y que menos aún retrocedan, pues el retroceso no les ofrece futuro
alguno. Como el sistema social de nuestro país ha cambiado y la base económica
de la ideología burguesa ha sido liquidada en lo fundamental, no sólo es
necesario sino también posible que gran número de intelectuales cambien su
concepción del mundo. Pero el cambio radical de concepción del mundo exige
largo tiempo, y por eso debemos hacer entre ellos un trabajo paciente, evitando
toda precipitación. Existen, en efecto, gentes que siempre se negarán a aceptar
ideológicamente el marxismo-leninismo y el comunismo. No debemos ser muy
exigentes con ellas. Siempre y cuando se sometan a los requerimientos del
Estado y realicen honestamente sus actividades, debemos darles la posibilidad
de dedicarse a un trabajo adecuado.
En los últimos tiempos, se ha debilitado la labor ideológica y política
entre los intelectuales y jóvenes estudiantes, y han surgido ciertas
desviaciones. A los ojos de algunos, ya es innecesario preocuparse de la
política, del futuro de la patria o de los ideales de la humanidad, y el
marxismo, que estuvo tan de moda, ya no lo está tanto. Para contrarrestar estas
desviaciones, debemos intensificar nuestra labor ideológica y política. Tanto
los intelectuales como los estudiantes deben estudiar con ahínco. A la par que
estudian sus especialidades, tienen que progresar ideológica y políticamente, y
para eso deben estudiar el marxismo y los problemas políticos y de actualidad.
No tener una correcta concepción política equivale a no tener alma. La
transformación ideológica realizada en el pasado fue necesaria y reportó
resultados positivos. Pero hubo métodos que fueron un tanto bruscos, y
442
se hirieron los sentimientos de algunas personas, lo cual no está bien.
En adelante, hay que evitar esta deficiencia. Todos los departamentos y
organizaciones deben responsabilizarse de la labor ideológica y política. Esto
es válido para el Partido Comunista, la Liga de la Juventud, los departamentos
gubernamentales encargados de esta labor y, con mayor razón, para los
directores y profesores de los centros docentes. Nuestra política educacional
debe estar orientada a lograr que todos aquellos que reciben educación se
desarrollen moral, intelectual y físicamente y se conviertan en trabajadores
que tengan conciencia socialista y sean cultos. Debemos promover el espíritu de
laboriosidad y economía en la construcción del país. Es necesario hacer
comprender a toda la juventud que nuestro país es todavía muy pobre, que esta
situación no se podrá cambiar de raíz en un plazo breve y que sólo mediante sus
esfuerzos mancomunados es como la joven generación y todo el pueblo podrán
construir con sus propias manos un país próspero y poderoso en el curso de
algunos decenios. La instauración del sistema socialista nos ha abierto el
camino que conduce a la sociedad ideal del futuro, pero para que esta se haga
realidad tenemos que trabajar arduamente. Algunos jóvenes creen que, una vez
establecida la sociedad socialista todo debe ser perfecto y que ellos pueden
gozar de una vida feliz que ya está dada, sin necesidad de trabajar por ella.
Esta idea no corresponde a la realidad.
VI. EL PROBLEMA DE LAS MINORÍAS
NACIONALES
Nuestras minorías nacionales conforman una población de más de treinta
millones y, aunque sólo representan el 6 por ciento de la población de China,
habitan extensas regiones que constituyen del 50 al 60 por ciento de la
superficie total del país. Por eso es de imperiosa necesidad fomentar las
buenas relaciones entre ellas y la nacionalidad jan. La clave de este problema
está en superar el chovinismo de gran jan. A1 mismo tiempo, hay que superar
también el nacionalismo local en aquellas minorías nacionales en las que éste
se presente. Tanto el chovinismo de gran jan como el nacionalismo local
lesionan la unidad entre las nacionalidades ; se trata de un tipo de
contradicción en el seno del pueblo, que debemos resolver. En este aspecto
hemos realizado ya cierta labor y, en comparación con tiempos anteriores, las
relaciones
443
entre las nacionalidades han mejorado mucho en la mayoría de las
regiones pobladas por minorías nacionales. Sin embargo, quedan algunos
problemas en espera de solución. Aún existen, en parte de dichas regiones,
serias manifestaciones tanto de chovinismo de gran jan corno de nacionalismo
local, circunstancia a la cual debe prestarse suficiente atención. Gracias a
los esfuerzos hechos por el pueblo de todas las nacionalidades durante los
últimos años, en la inmensa mayoría de las regiones habitadas por minorías
nacionales se han realizado ya, en lo fundamental, las reformas democráticas y
las transformaciones socialistas. En el Tíbet no se han implantado las reformas
democráticas debido a que allí las condiciones no están todavía maduras. Según
el Acuerdo de Diecisiete Puntos, concertado entre el Gobierno Popular Central y
el gobierno local del Tíbet, la reforma del sistema social debe realizarse,
pero el momento de emprenderla sólo podrá ser decidido cuando la gran mayoría
de las masas tibetanas y sus personalidades dirigentes lo consideren factible.
En cuanto a este particular no debe haber precipitación. Por ahora se ha
decidido no efectuar reformas democráticas en el Tíbet durante el Segundo Plan
Quinquenal. La cuestión de si éstas serán introducidas durante el Tercer Plan
Quinquenal se decidirá a la luz de la situación de entonces.
VII. PROCEDER CON UNA VISIÓN DE CONJUNTO
Y ADOPTAR DISPOSICIONES APROPIADAS
Por visión de conjunto entendemos una visión que tenga en cuenta a los
seiscientos millones de habitantes del país. Al formular los planes, manejar
los asuntos o considerar los problemas, debemos partir del hecho de que China
tiene una población de seiscientos millones, hecho que no debemos olvidar
jamás. ¿Por qué, pues, planteamos semejante cuestión? ¿Acaso aún puede haber
quien no sepa que nuestro país tiene una población de seiscientos millones? De
saber, lo saben todos, pero en la práctica algunos lo olvidan y les parece que
tanto mejor sería cuanto menos gente hubiera y más reducido fuese el círculo.
Los que tienen esta mentalidad de pequeño círculo se resisten a la idea de
poner en juego todos los factores positivos, unirse con cuanta gente sea susceptible
de ser unida y transformar, en la medida de lo posible, los factores negativos
en positivos a fin de que sirvan a la gran causa de la edificación de una
sociedad socialista.
444
Espero que esa gente ensanche sus horizontes y reconozca de veras que
tenemos una población de seiscientos millones, que éste es un hecho objetivo y
que constituye nuestro capital. El que sea numerosa nuestra población es una
cosa buena, pero, claro está, también implica dificultades. Nuestra
construcción se desenvuelve con ímpetu en todos los terrenos y ha conseguido
grandes éxitos ; sin embargo, en el actual período de transición, de grandes
cambios sociales, hay aún muchos problemas difíciles. El avance y las
dificultades simultáneos constituyen una contradicción. Pero toda contradicción
debe, y perfectamente puede, ser resuelta. Nuestra política es la de proceder
con una visión de conjunto y adoptar disposiciones apropiadas. En todos los
problemas, ya se trate de los cereales, las calamidades naturales, el empleo,
la educación, los intelectuales, el frente único de todas las fuerzas
patriotas, las minorías nacionales u otros problemas, hay que partir de una
visión de conjunto, que implica tomar en consideración a todo el pueblo, y
adoptar disposiciones apropiadas de acuerdo con las posibilidades reales en
cada momento y lugar, después de consultar con los sectores interesados. De
ningún modo está bien quejarse de lo numerosa y atrasada que es la gente, de lo
engorrosas y difíciles que son las cosas, y poner punto final dando la espalda
a los problemas. ¿Significa lo dicho que el gobierno debe hacerse cargo de toda
la gente y de todos los problemas? Claro que no. En muchos casos, esta
responsabilidad la pueden asumir las organizaciones populares o las masas
directamente, ya que unas y otras son capaces de idear muchas buenas
soluciones. Esto también entra en la política de proceder con una visión de
conjunto y adoptar disposiciones apropiadas. Debemos guiar a las organizaciones
populares y a las masas de todos los lugares del país para que actúen en ese
sentido.
VIII. SOBRE LAS CONSIGNAS "QUE SE ABRAN CIEN FLORES Y QUE COMPITAN
CIEN ESCUELAS" Y "COEXISTENCIA DURADERA Y SUPERVISIÓN MUTUA"
¿Cómo fue que se plantearon las consignas "Que se abran cien flores
y que compitan cien escuelas" y "Coexistencia duradera y supervisión
mutua"? Fueron enunciadas en base a la situación concreta de China, al
reconocimiento de que en la sociedad socialista aún exis-
445
ten diversas contradicciones y a la exigencia apremiante de acelerar el
desenvolvimiento económico y cultural del país. "Que se abran cien flores
y que compitan cien escuelas" es la orientación para promover el
desarrollo del arte y el progreso de la ciencia e impulsar el florecimiento de
la cultura socialista de nuestro país. En el arte, pueden desarrollarse
libremente distintas formas y estilos y, en la ciencia, competir libremente
diferentes escuelas. Consideramos perjudicial al desarrollo del arte y de la
ciencia recurrir a medidas administrativas imponiendo un particular estilo de
arte o una determinada escuela y prohibiendo otros. El problema de lo correcto
y lo erróneo en el arte y en la ciencia debe resolverse mediante discusiones
libres en los círculos artísticos y científicos y a través de la práctica en
esos terrenos, no de manera simplista. Para determinar si una cosa es correcta
o errónea se requiere a menudo un período de prueba. En la historia ocurre con
frecuencia que lo nuevo y correcto no obtiene al comienzo el consenso de la
mayoría de los hombres, y sólo logra desarrollarse en medio de luchas y
vicisitudes. Sucede a menudo que lo justo y bueno no es considerado al
principio corno flor fragante, sino, por el contrario, como hierba venenosa. La
teoría de Copérnico sobre el sistema solar y la de Darwin sobre la evolución
fueron consideradas erróneas en un tiempo y tuvieron que atravesar una ardua
lucha. La historia de China ofrece numerosos ejemplos análogos. En la sociedad
socialista, las condiciones para el crecimiento de lo nuevo son radicalmente
distintas y mucho más propicias que en la vieja sociedad. Sin embargo, aún
ocurre con frecuencia que las fuerzas nacientes son frenadas, y ahogadas las
opiniones racionales. La expansión de las cosas nuevas puede verse también
obstaculizada por falta de discernimiento y no por represión deliberada. Por
eso, ante la cuestión de lo correcto y lo erróneo en la ciencia y en el arte
debemos adoptar una actitud prudente, estimular la discusión libre y evitar las
conclusiones precipitadas. Creemos que esta actitud puede contribuir a un
desarrollo más o menos feliz de la ciencia y del arte.
También el marxismo se ha desarrollado en medio de luchas. Al principio,
Fue objeto de toda suerte de ataques y considerado como hierba venenosa. Esto
sucede todavía hoy en muchos lugares del mundo. Sin embargo, el marxismo goza
de una posición muy diferente en los países socialistas. Pero, incluso en
éstos, subsisten ideas no marxistas, y aun antimarxistas. En China, aunque ha
culminado básicamente la transformación socialista en lo tocante a la propiedad
y han terminado en lo fundamental las vastas y tempestuosas luchas
446
clasistas de las masas, características de los períodos de revolución,
subsisten remanentes de las clases derrocadas: la clase terrateniente y la
burguesía compradora; subsiste la burguesía, y la transformación de la pequeña
burguesía acaba de empezar. La lucha de clases no ha terminado. La lucha de
clases entre el proletariado y la burguesía, entre las diferentes fuerzas
políticas y entre el proletariado y la burguesía en el terreno ideológico, será
aún larga, tortuosa y a veces incluso muy enconada. El proletariado aspira a
transformar el universo según su concepción del mundo, y a otro tanto aspira la
burguesía. A este respecto, aún no ha sido solucionada realmente la cuestión de
si será el socialismo o el capitalismo el que venza. Los marxistas siguen constituyendo
una minoría lo mismo en el conjunto de la población que entre los
intelectuales. Por eso el marxismo tiene que seguir desarrollándose a través de
la lucha. El marxismo sólo puede desarrollarse en la lucha ; esto no sólo es
cierto para el pasado y el presente, sino necesariamente también para el
futuro. Lo correcto se desarrolla siempre en el proceso de la lucha contra lo
erróneo. Lo verdadero, lo bueno y lo hermoso sólo existen en comparación con lo
falso, lo malo y lo feo y siempre se desarrollan en lucha con ellos. En el
mismo momento en que la humanidad desecha un error y acepta una verdad, una
nueva verdad comienza a luchar contra nuevas ideas erróneas. Esta lucha no
cesará jamás. Esta es la ley del desarrollo de la verdad y, desde luego, también
la ley del desarrollo del marxismo.
Pasará un tiempo bastante largo antes de que se resuelva en nuestro país
la cuestión de quién vencerá a quién en la lucha ideológica entre el socialismo
y el capitalismo. Esto se debe a que la influencia de la burguesía y de los
intelectuales provenientes de la vieja sociedad, su ideología de clase,
subsistirá por largo tiempo en nuestro país. Quien no lo comprenda
suficientemente o no lo comprenda en absoluto, cometerá el más grave de los
errores y pasará por alto la necesidad de la lucha ideológica. Esta última
difiere de otras formas de lucha. En ella no pueden emplearse procedimientos
toscos ni coercitivos; sólo se debe recurrir al razonamiento minucioso. Hoy el
socialismo cuenta con condiciones ventajosas para la lucha ideológica. La
fuerza básica del Poder se halla en manos del pueblo trabajador dirigido por el
proletariado. El Partido Comunista es fuerte y goza de alto prestigio. Aunque
se observan defectos y errores en nuestro trabajo, cualquier persona libre de
prejuicios puede advertir que somos leales al pueblo, que estamos decididos a
edificar nuestra patria junto con el pueblo y somos capaces de hacerlo y que ya
hemos conseguido grandes éxitos y
447
obtendremos otros aún mayores. La abrumadora mayoría de los elementos
burgueses y de los intelectuales provenientes de la vieja sociedad son
patriotas, están dispuestos a servir a su floreciente patria socialista y saben
que, si se apartan de la causa del socialismo y del pueblo trabajador dirigido
por el Partido Comunista, no tendrán nada en que apoyarse y, en consecuencia,
no habrá para ellos ningún futuro brillante.
Alguien podría preguntar: ¿Puede criticarse el marxismo siendo que es
reconocido en nuestro país como ideología rectora por la gran mayoría del
pueblo? Desde luego que sí. El marxismo es una verdad científica y no teme a la
crítica. Si la temiese, si pudiera ser derribado con críticas, no tendría valor
alguno. ¿Acaso, de hecho, los idealistas no critican el marxismo a diario y por
todos los medios? ¿Acaso no critican el marxismo también y por todos los medios
aquellos que se aferran a las ideas burguesas y pequeñoburguesas y rehusan
transformarse? Los marxistas no deben temer a la crítica, venga ésta de donde
viniere. Por el contrario, tienen que templarse, desarrollarse y ampliar sus
posiciones precisamente en medio del fuego de la crítica y en la tormenta de la
lucha. La lucha contra las ideas erróneas puede compararse a la vacunación: El
hombre se inmuniza contra la enfermedad cuando la vacuna le hace efecto. Una
cosa criada en invernadero no tiene mucha vitalidad. La aplicación de la
política de "Que se abran cien flores y que compitan cien escuelas"
no debilitará la posición rectora del marxismo en el campo ideológico, sino
que, por el contrario, la fortalecerá.
¿Cuál debe ser nuestra política con respecto a las ideas no marxistas?
En lo que concierne a los contrarrevolucionarios comprobados y a los
saboteadores de la causa socialista, la cosa es fácil: Basta privarlos de la
libertad de palabra. Pero el asunto se presenta de muy distinta manera si se
trata de ideas erróneas en el seno del pueblo. ¿Se debe prohibir tales ideas y
negar a la gente toda oportunidad de expresarlas? Desde luego que no. La
práctica de métodos simplistas para tratar problemas ideológicos en el seno del
pueblo, problemas referentes al mundo espiritual del hombre, no sólo es
ineficaz sino sumamente perniciosa. Las ideas erróneas no dejarán de existir
por el hecho de que se prohiba su expresión. Por otro lado, si las ideas
correctas han sido cultivadas en invernadero, si no han sido expuestas a los
vientos y las lluvias, si no se han hecho inmunes contra la enfermedad, no
podrán vencer a las ideas erróneas al enfrentarse con ellas. Por eso, sólo
empleando los métodos de discusión, crítica y razonamiento podemos
448
realmente fomentar las ideas correctas, superar las erróneas y
solucionar en forma efectiva los problemas.
La burguesía y la pequeña burguesía exteriorizarán indefectiblemente su
ideología. Se expresarán, obstinadamente y por todos los medios posibles, sobre
las cuestiones políticas e ideológicas. No se puede esperar que actúen de otra
manera. No debemos, recurriendo a la coacción, impedirles que se manifiesten;
por el contrario, debemos permitirles que lo hagan y, al mismo tiempo, debatir
con ellos y someterlos a una crítica adecuada. Está fuera de duda que debemos
criticar las ideas erróneas de toda índole. Es inadmisible, por supuesto,
abstenerse de criticar las ideas equivocadas, contemplar con indiferencia cómo
cunden por todas partes y permitirles monopolizar el mercado. Todo error debe
ser criticado y toda hierba venenosa, combatida. Sin embargo, la crítica no
debe ser dogmática; al hacerla, no se debe emplear el método metafísico, sino
esforzarse por aplicar el método dialéctico. Ella ha de contener análisis
científico y argumentos planamente convincentes. Una crítica dogmática no
resuelve nada. Combatimos toda clase de hierbas venenosas, pero debemos
distinguir con cuidado cuáles son verdaderas hierbas venenosas y cuáles
auténticas flores fragantes. Debemos aprender, junto con las masas populares, a
establecer esmeradamente esta distinción y a usar métodos acertados para
combatir las hierbas venenosas.
A la par que criticamos el dogmatismo, debemos prestar atención a
criticar el revisionismo. El revisionismo, oportunismo de derecha, es una
corriente ideológica burguesa; es más peligroso que el dogmatismo. Los
revisionistas, oportunistas de derecha, siempre tienen en la boca el marxismo y
también atacan el "dogmatismo". Pero lo que atacan es precisamente la
quintaesencia del marxismo. Combaten o tergiversan el materialismo y la
dialéctica; combaten o intentan debilitar la dictadura democrática popular
y la dirección del Partido
Comunista; combaten o intentan debilitar las transformaciones socialistas y la
construcción socialista. Incluso después de la victoria Fundamental de la
revolución socialista en nuestro país, quedan todavía cierto número de personas
que sueñan con restaurar el sistema capitalista y que luchan contra la clase
obrera en todos los frentes, incluido el ideológico. Y en esta lucha, tienen en
los revisionistas a sus mejores ayudantes.
Tomadas en su sentido literal, las consignas "Que se abran cien
flores" y "Que compitan cien escuelas" no tienen un carácter
clasista; las puede utilizar el proletariado, y también la burguesía u otras
449
gentes. Cada clase, cada capa y cada grupo social tiene su propio punto
de vista acerca de qué son flores fragantes y qué hierbas venenosas. Entonces,
desde el punto de vista de las grandes masas populares; ¿cuáles deben ser hoy
nuestros criterios para distinguir las flores fragantes de las hierbas
venenosas? ¿Cómo juzgar, en la vida política de nuestro pueblo, si son
correctas o erróneas nuestras palabras y actos? Consideramos que, con arreglo a
los principios constitucionales del país, a la voluntad de la aplastante
mayoría de nuestro pueblo y a los postulados políticos comunes proclamados en
varias ocasiones por los partidos políticos, se pueden formular, en términos
generales, los siguientes criterios :
1) Las palabras y los
actos deben contribuir a unir al pueblo de nuestras distintas nacionalidades, y
no dividirlo;
2) Deben favorecer las
transformaciones socialistas y la construcción socialista, y no perjudicarlas;
3) Deben contribuir a
consolidar la dictadura democrática popular, y no minarla o debilitarla;
4) Deben contribuir a
afianzar el centralismo democrático, y no socavarlo o debilitarlo;
5) Deben contribuir a
fortalecer la dirección del Partido Comunista, y no descartara o debilitarla, y
6) Deben Favorecer, y no
perjudicar, la unidad socialista internacional y la unidad de los pueblos de
todo el mundo amantes de la paz.
De estos seis criterios, los más importantes son los relativos al camino
socialista y a la dirección del Partido. Estos criterios se plantean para
ayudar al pueblo a fomentar la libre discusión de las distintas cuestiones, y
no para obstaculizarla. Quienes los desaprueben pueden, desde luego, expresar
sus opiniones y polemizar. Sin embargo, cuando la mayoría de las personas
tengan claros estos criterios, se podrá encauzar por un camino acertado la
crítica y la autocrítica y aplicarlos a las palabras y acciones de la gente
para determinar si son correctas o erróneas, si se trata de flores fragantes o
de hierbas venenosas. Dichos criterios son criterios políticos. Claro que para
juzgar la certeza de las tesis científicas y el nivel artístico de las obras de
arte hacen falta, además, otros criterios específicos. No obstante, los seis
criterios políticos son aplicables a cualquier actividad científica o
artística. ¿Acaso en un país socialista como el nuestro puede haber alguna
actividad científica o artística útil que esté en pugna con estos criterios
políticos?
450
Los puntos de vista expuestos arriba han sido formulados a la luz de las
condiciones históricas concretas de China. Las condiciones de cada uno de los
países socialistas y Partidos Comunistas no son las mismas. Por eso no
consideramos que ellos deban o tengan la necesidad de seguir nuestra manera de
proceder.
La consigna "Coexistencia duradera y supervisión mutua"
también es fruto de las condiciones históricas concretas de nuestro país. No ha
sido presentada de modo súbito, puesto que estuvo en gestación durante varios
años. La idea de la coexistencia duradera nació hace mucho tiempo. El año
pasado, cuando quedó establecido fundamentalmente el sistema socialista, esta
consigna fue planteada en términos explícitos. ¿Por qué, pues, hay que admitir
una larga coexistencia de los partidos democráticos de la burguesía y de la
pequeña burguesía con el partido político de la clase obrera? Porque no tenemos
motivos para no adoptar la política de coexistencia duradera con respecto a
todos aquellos partidos que se dediquen verdaderamente a la tarea de unir al
pueblo para la causa del socialismo y se hayan granjeado su confianza. Ya en la
II Sesión del I Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del
Pueblo Chino, celebrada en junio de 1950, dije:
"Si uno tiene el verdadero deseo de servir al pueblo; si, en un
período difícil para éste, realmente le ha ayudado y ha hecho algo bueno, y
sigue procediendo así consecuentemente, sin detenerse a medio camino, el pueblo
y su gobierno no tendrán motivos para rechazarlo ni para negarle la posibilidad
de ganarse la vida y de prestar sus servicios."
Esta es precisamente la base política de la coexistencia duradera de los
partidos. Una coexistencia duradera del Partido Comunista con los partidos
democráticos es nuestro deseo y también nuestra política. Ahora bien, el que
los partidos democráticos puedan tener o no una larga existencia no depende tan
sólo del deseo del Partido Comunista, sino también de cómo se comporten ellos,
de si se ganan la confianza del pueblo. La supervisión mutua entre los
distintos partidos es otro hecho de larga data, que toma la forma de consejos y
críticas recíprocos. La supervisión mutua no es, desde luego, un asunto
unilateral; significa que, a la vez que el Partido Comunista puede ejercer
supervisión sobre los partidos democráticos, éstos también pueden ejercerla
sobre el Partido Comunista. ¿Por qué se admite la supervisión de los partidos
democráticos sobre el Partido Comunista? Porque un partido, lo mismo que una
persona, tiene gran necesidad de oír opiniones diferen-
451
tes de las propias. Es de todos conocido que la supervisión sobre el
Partido Comunista la ejercen principalmente el pueblo trabajador y los
militantes del Partido. Pero será más provechoso para nosotros que también
participen en ella los partidos democráticos. Claro que los consejos y críticas
que se intercambien entre los partidos democráticos y el Partido Comunista sólo
podrán desempeñar un papel positivo de supervisión mutua cuando correspondan a
los seis criterios políticos. Por eso esperamos que todos los partidos
democráticos presten atención a la transformación ideológica y se esfuercen por
una coexistencia duradera con el Partido Comunista y una supervisión mutua, a
fin de responder a las necesidades de la nueva sociedad.
IX. ACERCA DE LOS DESORDENES CREADOS POR
UN PEQUEÑO NUMERO DE PERSONAS
En 1956, se registraron en algunos lugares huelgas obreras y
estudiantiles con un pequeño número de participantes. La causa inmediata de
estos disturbios fue que no se había satisfecho ciertas demandas de beneficios
materiales, que en algunos casos debían y podían haber sido atendidas, mientras
que, en otros, no podían ser satisfechas en ese momento por ser inadecuadas o
excesivas. Pero una de las causas más importantes de los desórdenes fue el
burocratismo de la dirección. La responsabilidad de estos errores burocráticos
debe imputarse, en algunos casos, a los organismos superiores, y no
exclusivamente a las instancias inferiores. Otra causa de los disturbios fue la
insuficiente educación ideológica y política dada a los obreros y a los
estudiantes. Ese mismo año, un pequeño número de miembros de cooperativas
agrícolas provocaron desórdenes, siendo también en este caso las causas
principales el burocratismo de la dirección y la insuficiente educación
impartida a las masas.
Se debe admitir que, con mucha frecuencia, alguna gente del pueblo se
inclina a preocuparse de sus intereses inmediatos, parciales y personales y no
comprende, o comprende insuficientemente, los intereses a largo plazo,
nacionales y colectivos. Una buena parte de la juventud, por falta de
experiencia política y social, no alcanza a ver el contraste entre la vieja
China y la nueva; no le resulta fácil comprender a fondo ni las incontables
penalidades que nuestro pueblo experimentó en su
452
lucha por liberarse de la opresión del imperialismo y de la reacción
kuomintanista, ni la necesidad de trabajar duro por un largo período para
construir una bella sociedad socialista. He aquí por qué debemos realizar
constantemente una educación política viva y eficaz entre las masas, decirles
siempre la verdad sobre las dificultades que surjan y estudiar con ellas la
manera de resolverlas.
No aprobamos los desórdenes, ya que las contradicciones en el seno del
pueblo pueden ser resueltas por el método de "unidad - crítica -
unidad" ; además, los desórdenes siempre causan ciertas pérdidas y son
perjudiciales para el avance de la causa socialista. Estamos convencidos de que
las amplias masas populares de nuestro país están por el socialismo, acatan
conscientemente la disciplina, son razonables y nunca crearán desórdenes sin
motivo. Pero esto no significa que en nuestro país esté excluida la posibilidad
de que gente del pueblo provoque desórdenes. Sobre este asunto, hay que prestar
atención a lo siguiente: 1) Para eliminar radicalmente las causas de los
desórdenes, debemos extirpar en forma resuelta el burocratismo, intensificar en
grado considerable la educación ideológica y política y tratar de manera
adecuada las diversas contradicciones. Hecho esto, hablando en general, no se
presentarán más desórdenes. 2) Si surgen desórdenes a consecuencia de nuestro
mal trabajo, habrá que conducir al camino acertado a la gente del pueblo que
participe en ellos, aprovecharlos como un medio especial para el mejoramiento
de nuestra labor y para la educación de los cuadros y las masas y, en fin,
resolver las cuestiones que hayan quedado sin solucionar. En el tratamiento de
los desórdenes debemos realizar un trabajo minucioso y no emplear métodos
simplistas, ni batirnos en retirada antes de que el problema haya sido
efectivamente resuelto. No debemos emplear a la ligera los recursos de
expulsión o despido contra los cabecillas de los desórdenes, salvo aquellos
que, por haber infringido el código penal o por ser contrarrevolucionarios
activos, deben ser castigados con arreglo a la ley. En un país tan grande como
el nuestro no es motivo de alarma el que un reducido número de personas
provoquen disturbios; antes bien, eso puede ayudarnos a superar el
burocratismo.
En nuestra sociedad hay también un pequeño número de personas que,
desdeñando los intereses públicos, proceden arbitrariamente, cometen delitos y
violan la ley. Puede ocurrir que, utilizando y tergiversando nuestras
políticas, presenten, de modo premeditado, exigencias irrazonables a fin de
instigar a las masas o, con aviesa intención,
453
difundan rumores y armen líos buscando alterar el orden público. De
ninguna manera aprobamos la tolerancia con gentes de esta calaña; por el
contrario, creemos que hay que castigarlas según la ley. Las grandes masas
exigen darles el castigo merecido; dejarlas impunes iría contra la voluntad de
las masas.
X. ¿PUEDE UNA COSA MALA
TRANSFORMARSE EN BUENA?
Como he dicho antes, en nuestra sociedad es una cosa mala el que gente
del pueblo promueva desórdenes, y esto no lo aprobamos. Sin embargo, su
aparición puede impulsarnos a sacar lecciones, superar el burocratismo y educar
a los cuadros y a las masas. En este sentido, una cosa mala puede convertirse
en buena. Los desórdenes tienen un doble carácter. Todo disturbio puede ser
considerado desde este punto de vista.
Los acontecimientos de Hungría no fueron una cosa buena; eso está claro
para todos. Pero también tienen un doble carácter. Gracias a que los camaradas
húngaros adoptaron medidas acertadas durante los sucesos, éstos se
transformaron de cosa mala en buena. Hungría está hoy más consolidada que
antes, y todos los países del campo socialista han sacado una lección de lo
sucedido.
La campaña anticomunista y antipopular desencadenada a escala mundial
durante la segunda mitad del año 1956 también fue, desde luego, una cosa mala,
pero educó y templó a los Partidos Comunistas y a la clase obrera de los
diversos países, y de esta manera se transformó en una cosa buena. Durante esta
campaña, en muchos países abandonaron las filas de los Partidos Comunistas una
parte de sus miembros. Esas deserciones redujeron el número de su militancia,
lo cual fue, por supuesto, una cosa mala. Pero también hubo en ello su lado
bueno. Los elementos vacilantes no quisieron permanecer en las filas de esos
Partidos y se retiraron de ellos, mientras que la gran mayoría de los
afiliados, de convicciones firmes, se unieron todavía más para la lucha. ¿No es
esto una cosa buena?
En síntesis, debemos aprender a examinar las cuestiones en todos sus
aspectos, a ver no sólo el anverso de las cosas sino también su reverso. En
determinadas condiciones, una cosa mala puede conducir
454
a buenos resultados, y una cosa buena, a resultados malos. Hace más de
dos mil años, ya decía Lao Tse: "En la desgracia habita la felicidad, en
la felicidad se oculta la desgracia."1 Los japoneses calificaban de
victoria su invasión a China. Los chinos estimaban como derrota la ocupación
por el agresor de vastos territorios del país. Sin embargo, la derrota de China
llevaba en sí el germen de la victoria, mientras que la victoria del Japón
contenía el embrión de la derrota. ¿Acaso no ha confirmado esto la historia?
En todos los países se discute ahora si estallará o no una tercera
guerra mundial. Frente a esta cuestión también debemos estar espiritualmente
preparados y examinarla de modo analítico. Estamos resueltamente por la paz y
contra la guerra. Pero, si los imperialistas insisten en desencadenar una
guerra, no debemos sentir temor. Nuestra actitud ante este asunto es la misma
que ante cualquier otro "desorden": En primer lugar, estamos en
contra; en segundo, no lo tememos. Tras la Primera Guerra Mundial apareció la
Unión Soviética, con doscientos millones de habitantes ; tras la Segunda Guerra
Mundial surgió el campo socialista, que abarca a novecientos millones de seres.
Puede afirmarse que si, a pesar de todo, los imperialistas desencadenan una
tercera guerra mundial, otros centenares de millones pasarán inevitablemente al
lado del socialismo, y a los imperialistas no les quedará ya mucho espacio en
el mundo; incluso es probable que se derrumbe por completo todo el sistema
imperialista.
Bajo determinadas condiciones, los dos términos opuestos de una
contradicción se convierten inevitablemente cada uno en su contrario, como
resultado de la lucha entre ellos. Aquí lo importante son las condiciones. Sin
determinadas condiciones, ninguno de los dos términos que luchan entre sí puede
transformarse en su contrario. En el mundo, el proletariado es el que más desea
cambiar su situación, y le sigue el semiproletariado, pues el primero no tiene
nada y el segundo tiene poco. La actual situación en que los EE.UU. manipulan
la mayoría de los votos de la ONU y controlan muchas partes del mundo, es sólo
temporal. Llegará indefectiblemente el día en que esta situación cambie. El
status de China como país pobre y privado de sus derechos en la arena internacional
también cambiará: E1 país pobre se convertirá en rico, el país privado de sus
derechos, en país que goce de ellos, es decir, una transformación de las cosas
en sus contrarios. Las condiciones decisivas para ello son el sistema
socialista y los esfuerzos mancomunados de todo un pueblo unido.
455
XI. SOBRE EL RÉGIMEN DE ECONOMÍAS
Quisiera detenerme ahora en la cuestión del régimen de economías. Nos
disponemos a realizar una construcción en gran escala, pero nuestro país es muy
pobre todavía: he aquí una contradicción. Uno de los medios para resolverla es
hacer prolongados esfuerzos por practicar rigurosamente economías en todos los
terrenos.
En 1952 efectuamos una campaña contra los tres males: la corrupción
administrativa, el despilfarro y el burocratismo, poniendo énfasis en la lucha
contra la corrupción. En 1955 promovimos la práctica de economías, prestando
principal atención al combate contra las normas demasiado altas en la
construcción de obras básicas de carácter improductivo y al ahorro de materias
primas en la producción industrial, y obtuvimos grandes éxitos. Pero, por aquel
entonces, la política de practicar economías no se aplicó seriamente en todas
las ramas de la economía nacional, ni en las entidades oficiales, unidades
militares, centros docentes y organizaciones populares en general. Este año hay
que estimular la práctica de economías y luchar contra el derroche en todos los
aspectos de la vida del país. Nos falta aún experiencia en el trabajo de
construcción. Durante los últimos años hemos conseguido grandes éxitos, pero
también ha habido derroche. Tenemos que construir gradualmente una serie de
grandes empresas modernas, a modo de armazón ; sin esta armazón es imposible
transformar en unos decenios nuestro país en una potencia industrial moderna.
Sin embargo, la mayoría de nuestras empresas no deben ser de tales dimensiones;
hay que construir más empresas medianas y pequeñas, aprovechar al máximo la
base industrial heredada de la vieja sociedad y tratar, por todos los medios,
de realizar economías, a fin de hacer más cosas con menos dinero. La
orientación de practicar estrictamente economías y combatir el despilfarro,
planteada en términos más enfáticos que antes por la II Sesión Plenaria del
VIII Comité Central del Partido Comunista de China en noviembre pasado, ha
empezado a dar resultados en los últimos meses. La presente campaña por la
práctica de economías debe ser consecuente y prolongada. La lucha contra el
derroche, igual que la crítica a otros defectos y errores, puede compararse al
acto de lavarse la cara. ¿Acaso no hay que lavarse la cara todos los días? El
Partido Comunista de China, los partidos democráticos, las personalidades
democráticas sin partido, los intelectuales, los industriales y comerciantes,
los obreros, campesinos y artesanos, en una
456
palabra, todos nosotros - los seiscientos millones de habitantes -
debemos aumentar la producción, practicar economías y luchar contra el lujo y
el despilfarro. Esto tiene una gran importancia no sólo económica sino también
política. Entre muchos de nuestros cuadros crece ahora una tendencia peligrosa:
desgano de compartir penas y alegrías con las masas y preocupación por la fama
y el provecho personales. Esto es muy malo. En el curso de la campaña por
aumentar la producción y practicar economías, debemos simplificar nuestros
organismos y trasladar cuadros a los niveles inferiores a fin de que un número
considerable de ellos se reincorpore a la producción. He aquí una manera de
vencer esa tendencia peligrosa. Debemos velar porque todos nuestros cuadros y todo
nuestro pueblo tengan siempre presente que China es un gran país socialista,
pero, al mismo tiempo, un país económicamente atrasado y pobre, y que esto es
una contradicción muy grande. Para convertir a China en un país próspero y
poderoso, se requieren varios decenios de intensos esfuerzos, que suponen,
entre otras cosas, la observancia de un riguroso régimen de economías y la
lucha contra el despilfarro, o sea, la aplicación de la política de
laboriosidad y economía en la construcción del país.
XII. EL CAMINO DE LA INDUSTRIALIZACIÓN
DE CHINA
Al hablar sobre nuestro camino hacia la industrialización, me refiero
aquí principalmente a la relación entre el desarrollo de la industria pesada,
el de la industria ligera y el de la agricultura. Hay que reafirmar que la
industria pesada es el centro de la construcción económica de nuestro país.
Pero, al mismo tiempo, es necesario prestar plena atención al desenvolvimiento
de la agricultura y de la industria ligera.
China es un gran país agrícola con más del 80 por ciento de la población
en las áreas rurales. Su agricultura debe desarrollarse a la par que su
industria ; sólo así podrá la industria disponer de materias primas y de
mercado, sólo así se podrá acumular mayor cantidad de fondos para crear una
poderosa industria pesada. Es de todos sabido que la industria ligera está
estrechísimamente ligada a la agricultura, pues sin ésta no podría existir
industria ligera. Lo que hoy la gente todavía no comprende bien es que la
agricultura proporciona un
457
importante mercado a la industria pesada. Sin embargo, lo comprenderá
fácilmente a medida que la transformación técnica y la modernización de la
agricultura, en su gradual desarrollo, reclamen cada vez más maquinaria,
fertilizantes, obras hidráulicas, instalaciones de energía eléctrica,
transporte, combustible para el consumo popular y materiales de construcción
civil. Si durante el período del Segundo y Tercer Planes Quinquenales podemos
dar un mayor impulso a la agricultura, logrando así un mayor crecimiento
correspondiente de la industria ligera, resultará beneficiada toda la economía
nacional. El desarrollo de la agricultura y la industria ligera proporcionará a
la industria pesada mercado y fondos, acelerando su crecimiento. A primera
vista, el ritmo de la industrialización parece un poco lento, pero en realidad
no es así, c incluso es posible que se acelere todavía más. Dentro de tres
quinquenios o algo más, nuestra producción anual de acero podrá pasar de las
novecientas mil toneladas y tantas, registradas en 1943, la más alta cifra
anual de antes de la Liberación, a los veinte millones de toneladas o aún a
más. Entonces toda la población, tanto de la ciudad como del campo, se sentirá
alegre.
Hoy no es mi intención hablar extensamente sobre los problemas
económicos. Carecemos todavía de experiencia en la construcción económica, ya
que llevamos tan sólo siete años ocupándonos de ella; necesitamos acumular
experiencias. Al principio tampoco teníamos experiencia en la revolución y,
sólo después de haber dado traspiés, adquirimos experiencia y obtuvimos la
victoria en todo el país. Ahora debemos lograr que el tiempo necesario para
adquirir experiencia en la construcción económica no sea tan largo ni el precio
tan elevado como requirió el obtener la experiencia de la revolución. De todas
maneras tenemos que pagar un precio, pero esperamos que no sea tan alto como el
que pagamos en la etapa de la revolución. Es necesario comprender que en esto
hay una contradicción: la contradicción entre las leyes objetivas del
desarrollo económico de la sociedad socialista y nuestro conocimiento subjetivo
de ellas, contradicción que debe ser resuelta en la práctica. Esta se revela
también como una contradicción entre personas, entre las que tienen una
comprensión más o menos acertada de las leyes objetivas y las que las
comprenden de manera relativamente incorrecta; es, pues, una contradicción en
el seno del pueblo. Todas las contradicciones existen objetivamente, y nuestra
tarea consiste en conocerlas y resolverlas, dentro de lo posible, en forma
correcta.
458
Para transformar a China en un país industrial debemos aprender a
conciencia las experiencias avanzadas de la Unión Soviética. La Unión Soviética
lleva ya cuarenta años edificando el socialismo y su experiencia es muy valiosa
para nosotros. Veamos: ¿Quién ha diseñado y equipado para nosotros tantas
Fábricas importantes? ¿Acaso los Estados Unidos? ¿Inglaterra, tal vez? No,
ninguno de ellos. Sólo la Unión Soviética lo ha hecho, porque es un país
socialista y aliado nuestro. Además de la Unión Soviética, también nos han
prestado cierta ayuda algunos países hermanos de Europa Oriental. Es
completamente cierto que tenemos que aprender las buenas experiencias de todos
los países, sean socialistas o capitalistas; de eso no cabe duda. Sin embargo,
debemos aprender principalmente de la Unión Soviética. Hay dos actitudes
respecto a cómo aprender. Una es la dogmática, que consiste en copiarlo todo,
sea o no aplicable a las condiciones de nuestro país. Esta no es una actitud
buena. La otra es la de hacer funcionar nuestras cabezas y aprender lo que se
adapte a nuestras condiciones, es decir, asimilar cuanta experiencia nos sea
útil. Esta es la actitud que debemos adoptar.
Reforzar nuestra solidaridad con la Unión Soviética y demás países
socialistas es nuestra política fundamental, y en ello estriban nuestros
intereses esenciales. Además, debemos fortalecer y desarrollar la solidaridad
con los países de Asia y África, así como con todos los países y pueblos
amantes de la paz. Unidos a estas dos fuerzas, no estaremos solos. En cuanto a
los países imperialistas, también debemos unirnos con sus pueblos y esforzarnos
por coexistir pacíficamente con estos países, por comerciar con ellos y por
conjurar una posible guerra. Sin embargo, de ningún modo debemos abrigar ideas
ilusorias respecto a ellos.
NOTAS
1 Citado de Lao Tse, cap. LVIII.
DISCURSO ANTE LA CONFERENCIA NACIONAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHINA
SOBRE EL TRABAJO DE PROPAGANDA
12 de marzo de 1957
Camaradas: Nuestra conferencia ha tenido un feliz desarrollo. En su
curso se han planteado numerosos problemas, lo que nos ha permitido conocer
muchas cosas. Haré ahora algunas observaciones sobre temas que ustedes han
estado discutiendo.
Vivimos ahora un período de grandes cambios sociales. Desde hace mucho
tiempo la sociedad china se encuentra en medio de grandes cambios. La Guerra de
Resistencia contra el Japón fue un período de grandes cambios y la Guerra de
Liberación, otro. Pero los cambios actuales son, por su carácter, mucho más
profundos que los anteriores. Estamos construyendo el socialismo. Cientos de
millones de personas se han incorporado al movimiento de transformación
socialista. Las relaciones de todas las clases entre sí se hallan en proceso de
cambio. Tanto la pequeña burguesía agraria y artesanal como la burguesía
industrial y comercial han sufrido mutaciones. Se ha transformado el sistema
económico-social ; la economía individual ha devenido en economía colectiva y
la propiedad privada capitalista está siendo transformada en propiedad pública
socialista. Cambios de tal magnitud, por
supuesto, tienen que
reflejarse en el pensamiento de la
gente.
El ser social determina la conciencia. Ante estos grandes cambios
en el sistema social, la gente reacciona
de distinto modo
de
acuerdo a las clases, capas o grupos sociales a que pertenece.
Las grandes masas del pueblo los respaldan cálidamente, pues la vida
misma ha demostrado que el socialismo es la única solución posible para China.
Derribar el antiguo sistema social y establecer
uno nuevo, el socialismo, es una gran batalla, un inmenso cambio en el
sistema social y en las
459
460
relaciones entre los hombres. Debe decirse que la situación es
básicamente saludable. Pero, el nuevo sistema social acaba de establecerse y su
consolidación todavía requiere tiempo. No es dable suponer que un sistema nuevo
pueda consolidarse totalmente en el momento en que se establece; ello es
imposible. Tiene que ir consolidándose paso a paso. Para su consolidación
definitiva, es necesario no sólo realizar la industrialización socialista del
país y perseverar en la revolución socialista en el frente económico, sino
también llevar adelante, en forma ininterrumpida y con duros esfuerzos, la
lucha revolucionaria socialista y la educación socialista en los frentes
político e ideológico. Además, se requiere el concurso de diversos factores
internacionales. En China, la lucha para afianzar el sistema socialista, la
lucha para decidir si vencerá el socialismo o el capitalismo, llevará todavía
un período histórico muy largo. Pero todos debemos tener claro que el nuevo
sistema socialista se consolidará indefectiblemente. Lograremos construir un
país socialista que cuente con una industria, una agricultura, una ciencia y
una cultura modernas. Este es el primer punto que quería tratar.
En segundo termino, la situación de los intelectuales de nuestro país.
No disponemos de estadísticas precisas sobre el número de intelectuales chinos.
Se calcula que hay alrededor de cinco millones de todo tipo, entre
intelectuales de alta categoría e intelectuales en general. De estos cinco
millones, la absoluta mayoría son patriotas, aman nuestra República Popular y
están dispuestos a servir al pueblo y al Estado socialista. Un pequeño número
de intelectuales no gusta mucho del sistema socialista ni se siente muy feliz
con él. Todavía se muestra escéptico respecto del socialismo, pero no deja de
ser patriota frente al imperialismo. Los intelectuales hostiles a nuestro
Estado son muy pocos. A ellos no les agrada nuestro Estado de dictadura del
proletariado y añoran la vieja sociedad. A la primera ocasión que se les
presenta, agitan las aguas y provocan disturbios, intentando derrocar al
Partido Comunista y restaurar la vieja China. Entre la línea proletaria y la
burguesa, entre la socialista y la capitalista, se obstinan en seguir la
segunda. Y como seguir esta línea es impracticable, de hecho están dispuestos a
entregarse al imperialismo, al feudalismo y al capitalismo burocrático. Tales
individuos figuran en los círculos políticos, industriales y comerciales,
culturales y docentes, científico-tecnológicos y religiosos, y son
extremadamente reaccionarios. Constituyen sólo el 1, 2 ó 3 por ciento de los
cinco millones. La abrumadora mayoría, o sea más del 90 por ciento, apoya en
diverso grado el sis-
461
terna socialista. Muchos de ellos aún no tienen muy claro cómo trabajar
bajo el socialismo y cómo comprender, manejar y resolver tantos problemas
nuevos.
Respecto a la actitud de los cinco millones de intelectuales hacia el
marxismo, se podría decir que más del 1o por ciento - comunistas y
simpatizantes - están relativamente familiarizados con el marxismo y, bien
plantados sobre sus pies, se sitúan firmemente en la posición del proletariado.
Ellos sólo representan una minoría de ese total de cinco millones, pero
constituyen su núcleo y tienen gran fuerza. La mayoría desea estudiar el
marxismo y ya ha aprendido algo, pero aún no lo conoce bien. Entre esta mayoría
hay algunos que, siendo todavía escépticos y careciendo de una posición firme,
vacilan en cuanto se levanta una tormenta. Este sector de intelectuales, que
constituyen la gran mayoría de los cinco millones, mantienen una posición
intermedia. Aquellos que se oponen obstinadamente al marxismo o le tienen odio
representan una mínima proporción. Hay algunos que, si bien no lo declaran
abiertamente, de hecho desaprueban el marxismo. Habrá gentes de este tipo
durante mucho tiempo y debemos permitirles que lo desaprueben. Por ejemplo,
algunos idealistas pueden apoyar el sistema político y económico del
socialismo, pero disienten de la concepción marxista del mundo. Lo mismo ocurre
con los patriotas de los círculos religiosos. Ellos son teístas y nosotros ateos.
No podemos forzarlos a aceptar la concepción marxista del mundo. En resumen,
sobre la actitud de los cinco millones de intelectuales hacia el marxismo,
puede decirse lo siguiente: Los que aprueban el marxismo y están relativamente
familiarizados con él son una minoría, los que se oponen a el son también una
minoría y la mayoría lo aprueba pero no lo conoce bien, y esta aprobación se da
en muy diversos grados. Se presentan, por consiguiente, tres posiciones : apoyo
resuelto, vacilación y oposición. Tal situación perdurará por largo tiempo;
esto debemos reconocerlo, pues si no, puede suceder que exijamos demasiado a
los demás y nos asignemos a nosotros mismos tareas muy pequeñas. La tarea de
los camaradas encargados de la propaganda es divulgar el marxismo. Esto debe
hacerse gradualmente y en forma apropiada, de manera que la gente lo acepte
gustosa. No podemos obligar a la gente a aceptar el marxismo; lo único
admisible en este sentido es la persuasión. Estaría muy bien que, en un período
de varios planes quinquenales, un buen número de intelectuales llegara a
aceptar el marxismo y lograse comprenderlo mejor a través de su trabajo y de su
vida, a través de
462
su práctica en la lucha de clases, en la producción y en las actividades
científicas. Y esto es lo que esperamos.
En tercer término, el problema de la reeducación de los intelectuales.
Nuestro país tiene escaso desarrollo cultural. Para un país tan inmenso como el
nuestro, cinco millones de intelectuales son demasiado pocos. Sin intelectuales
no podríamos hacer bien nuestro trabajo, y esto nos impone hacer lo debido para
unirnos con ellos. La sociedad socialista se compone principalmente de tres
sectores : los obreros, los campesinos y los intelectuales. Intelectuales son
aquellos que se dedican al trabajo mental ; su actividad está al servicio del
pueblo, o sea, al servicio de los obreros y campesinos. En lo que respecta a la
mayoría de los intelectuales, pueden servir a la nueva China lo mismo que
sirvieron a la vieja China, y servir al proletariado lo mismo que sirvieron a
la burguesía. Cuando los intelectuales servían a la vieja China, el ala
izquierda se resistía, el sector intermedio vacilaba y sólo el ala derecha
permanecía firme. Ahora, cuando se trata de servir a la nueva sociedad, la
situación se presenta a la inversa. El ala izquierda permanece Firme, el sector
intermedio vacila (estas vacilaciones en la nueva sociedad no son las mismas
que en el pasado) y el ala derecha se resiste. Los intelectuales son también
educadores. Diariamente nuestros periódicos educan al pueblo. Nuestros
escritores y artistas, científicos y técnicos, profesores y maestros, todos
están enseñando a sus educandos, al pueblo. Como son educadores y maestros,
antes que nada ellos mismos deben ser educados. Tanto más cuanto que el presente
período es de grandes cambios en el sistema social. En los últimos años, ellos
han recibido cierta educación marxista y algunos han estudiado con empeño y
logrado notables progresos. Pero la mayoría está aún muy lejos de haber
reemplazado totalmente su concepción burguesa del mundo por la proletaria.
Algunos han leído unos cuantos libros marxistas y se creen muy doctos, pero
como lo que han leído no les ha penetrado ni prendido en la mente, no saben
utilizarlo y sus sentimientos de clase siguen como antes. Otros son muy
engreídos y, habiendo leído algunas frases librescas, se consideran gran cosa y
se hinchan de orgullo, pero cada vez que se levanta una tormenta asumen una
posición muy diferente a la de los obreros y de la mayoría de las masas
trabajadoras del campesinado. Vacilan mientras éstos permanecen firmes, se
muestran equívocos mientras éstos son francos y directos. Por lo tanto, es
erróneo suponer que el que educa no necesita a su vez recibir educación ni
tampoco aprender, o que reeducación socialista significa tan sólo reedu-
463
car a los demás - a los terratenientes, capitalistas y productores
individuales - pero no a los intelectuales. Los intelectuales también necesitan
reeducación ; no sólo deben reeducarse aquellos que aún no han cambiado su
posición básica, sino que todos deben aprender y reeducarse. Yo digo
"todos", y eso incluye a los que estamos aquí presentes. Las
situaciones están en constante cambio, y para adaptar su pensamiento a las
nuevas situaciones, uno debe aprender. Incluso quienes tienen una mayor
comprensión del marxismo y se mantienen relativamente firmes en la posición
proletaria, deben continuar aprendiendo, asimilar cosas nuevas y estudiar
problemas nuevos. A menos que eliminen de sus cabezas lo que no es sano, los
intelectuales se hallarán por debajo de su tarea de educar a otros. Por
supuesto, debemos estudiar mientras ensañamos, ser alumnos y maestros a la vez.
Para ser un buen maestro, primero hay que ser un buen alumno. Son muchas las
cosas que no pueden aprenderse a través de los libros solamente, y que es
necesario aprender de los productores - los obreros y campesinos - y, en las
escuelas, de los estudiantes, de aquellos a quienes uno está enseñando. En mi
opinión, la mayoría de nuestros intelectuales está dispuesta a aprender. Es
nuestra tarea ayudarles en el estudio, de todo corazón y de manera adecuada,
sobre la base de su buena disposición; no debemos forzarlos a estudiar
recurriendo a métodos compulsivos.
En cuarto término, el problema de la integración de los intelectuales
con las masas de obreros y campesinos. Dado que su tarea es servir a las masas
de obreros y campesinos, los intelectuales deben, antes que nada, entenderlos y
familiarizarse con su vida, su trabajo y sus ideas. Estimulamos a los
intelectuales a que vayan a las masas, a las fábricas y al campo. Es cosa muy
mala que uno nunca en la vida se vea con obreros o campesinos. Los funcionarios
del Estado, escritores, artistas, maestros e investigadores científicos deben
aprovechar toda oportunidad para acercarse a los obreros y campesinos. Algunos
pueden ir a las fábricas o al campo sólo a dar una vuelta y echar un vistazo.
Esto se llama "ver las flores desde un caballo al trote" y de todos
modos es mejor que no ver nada. Otros pueden permanecer allí durante unos meses
llevando a cabo investigaciones y haciendo amigos; esto se llama
"desmontar para ver las flores”. Hay otros más que pueden vivir allí
durante un tiempo considerable, digamos dos o tres años o aún más, lo cual
puede ser llamado "establecerse". Algunos intelectuales viven ya de
hecho entre obreros y campesinos ; por ejemplo, los técnicos industriales, en
las fábricas,
464
y los técnicos agrícolas y maestros de escuelas rurales, en el campo.
Ellos deben cumplir bien con su trabajo y fundirse con los obreros y
campesinos. Es preciso que el acercarse a los obreros y campesinos se convierta
en una práctica generalizada, es decir, que lo haga gran número de
intelectuales. Naturalmente, no podrán hacerlo el ciento por ciento de ellos,
pues algunos, debido a una u otra razón, no están en condiciones de ir; sin
embargo, aspiramos a que vaya el mayor número posible. Tampoco pueden ir todos
al mismo tiempo, pero sí por grupos y en diferentes períodos. Esta experiencia
de hacer que los intelectuales entren en contacto directo con los obreros y
campesinos la tuvimos ya en la época de Yenán. En aquel tiempo, muchos
intelectuales en Yenán tenían ideas muy confusas y se presentaban con toda
clase de opiniones peregrinas. Celebramos una reunión con ellos y les
aconsejamos ir a las masas. Posteriormente, muchos fueron y obtuvieron
excelentes resultados. Los conocimientos adquiridos por los intelectuales en
los libros serán incompletos, y a veces sumamente incompletos, mientras no los
integren con la práctica. Es fundamentalmente a través de la lectura de libros
como los intelectuales reciben la experiencia de nuestros antepasados. Desde
luego, es indispensable leer libros, pero la sola lectura no resuelve los
problemas. Hay que estudiar la situación actual, las experiencias prácticas y
materiales concretos, y hacer amistad con obreros y campesinos. Forjar esta
amistad no es cosa fácil. También hoy hay personas que van a las fábricas o al
campo, y unas obtienen resultados y otras no. Lo que aquí está de por medio es
la posición o actitud que se adopte, un problema de concepción del mundo.
Abogamos por "que compitan cien escuelas", es decir, por que en cada
rama del saber pueda haber múltiples tendencias y escuelas ; pero en cuanto a
la concepción del mundo, en la época actual sólo existen esencialmente dos
escuelas, la proletaria y la burguesa. Es la una o la otra: la concepción proletaria
del mundo o la burguesa. La concepción comunista del mundo es la concepción del
proletariado y de ninguna otra clase. La mayoría de nuestros intelectuales de
hoy proviene de la vieja sociedad y de familias no pertenecientes al pueblo
trabajador. Algunos, a pesar de su origen obrero o campesino, no dejan por ello
de ser intelectuales burgueses, pues recibieron una educación burguesa antes de
la Liberación y su concepción del mundo sigue siendo en esencia burguesa. Si no
se deshacen de lo viejo reemplazándolo por la concepción proletaria del mundo,
seguirán teniendo puntos de vista, posiciones y sentimientos distintos a los de
los obreros y campesinos y se sentirán desadaptados
465
entre los obreros y campesinos, quienes, a su vez, no les abrirán su
corazón. Si los intelectuales se integran con éstos y se hacen sus amigos,
estarán en condiciones de apropiarse del marxismo que han aprendido en los
libros. Para adquirir una verdadera comprensión del marxismo, hay que
aprenderlo no sólo en los libros, sino también y principalmente a través de la
lucha de clases, del trabajo práctico y del íntimo contacto con las masas
obreras y campesinas. Si, además de leer libros marxistas, nuestros intelectuales
logran cierta comprensión del marxismo a través del íntimo contacto con las
masas obreras y campesinas y mediante su propio trabajo práctico, todos
tendremos un lenguaje común : no sólo el lenguaje común del patriotismo y del
sistema socialista, sino también probablemente el de la concepción comunista
del mundo. En este caso, todos trabajaremos mucho mejor.
En quinto término, la rectificación. Rectificación significa corrección
del modo de pensar y del estilo de trabajo. Campañas de rectificación dentro
del Partido Comunista se han llevado a cabo en tres ocasiones : durante la
Guerra de Resistencia contra el Japón, en el curso de la Guerra de Liberación y
en los días posteriores a la fundación de la República Popular China. Ahora, el
Comité Central del Partido Comunista ha resuelto que se inicie este año otra
campaña de rectificación dentro del Partido. Personas no pertenecientes al
Partido pueden tomar parte o no en ella, según sea su deseo. Esta campaña está
dirigida principalmente a criticar las siguientes tendencias erróneas en el
modo de pensar y en el estilo de trabajo: subjetivismo, burocratismo y sectarismo.
Al igual que en la campaña de rectificación efectuada durante la Guerra de
Resistencia, el método consistirá, primero que todo, en estudiar una serie de
documentos y, sobre esta base, examinar cada cual sus propias ideas y su
trabajo y desplegar la crítica y autocrítica con el fin de descubrir los
defectos y errores y de estimular lo que sea bueno y correcto. En el curso de
la campaña, por un lado, debemos ser estrictos, efectuando concienzuda y no
superficialmente la crítica y autocrítica de los errores y defectos para luego
corregirlos; por otro, debemos proceder con la suavidad de una brisa, siguiendo
el principio de "sacar lecciones de los errores pasados para evitarlos en
el futuro, y tratar la enfermedad para salvar al paciente", y oponernos al
procedimiento de "acabar con el tipo de un mazazo".
El nuestro es un Partido grande, glorioso y correcto. Esto es innegable.
Pero aún tenemos defectos, y esto también es innegable. No debemos considerar
como positivo todo lo que hemos hecho sino úni-
466
camente lo que es correcto ; al mismo tiempo, no debemos negarlo todo,
sino sólo lo erróneo. Si bien los éxitos constituyen lo fundamental de nuestro
trabajo, no son pocos los defectos y errores. De ahí la necesidad de una
campaña de rectificación. ¿Se minará el prestigio de nuestro Partido si
criticamos nuestro propio subjetivismo, burocratismo y sectarismo? Pienso que
no. Por el contrario, esto servirá para elevarlo. Así lo demostró la campaña de
rectificación realizada durante la Guerra de Resistencia, pues acrecentó el
prestigio de nuestro Partido, de los camaradas militantes y de nuestros cuadros
veteranos, y también permitió que los nuevos cuadros lograran grandes
progresos. ¿Cuál de los dos temía a la crítica, el Partido Comunista o el
Kuomintang? El Kuomintang. Este prohibió la crítica, pero no pudo salvarse de
la ruina. El Partido Comunista no teme a la crítica, pues somos marxistas, la
verdad está de nuestro lado y las masas básicas los obreros y campesinos -
están con nosotros. La campaña de rectificación es, como decíamos, "una
amplia campaña de educación marxista"1. Por rectificación entendemos el
estudio del marxismo en todo el Partido a través de la crítica y autocrítica.
Podremos sin duda aprender más marxismo en el curso de la campaña de
rectificación.
La responsabilidad de dirigir la transformación y la construcción de
China recae sobre nosotros. Cuando hayamos rectificado nuestro modo de pensar y
nuestro estilo de trabajo, gozaremos de mayor iniciativa en las tareas
nuestras, seremos más capaces y trabajaremos mejor. El país necesita de mucha
gente que sirva de todo corazón al pueblo y a la causa del socialismo y que
tenga voluntad de transformaciones. Así debemos ser todos los comunistas.
Antes, en la vieja China, hablar de reformas era un crimen que se pagaba con la
decapitación o la cárcel. No obstante, hubo reformadores resueltos que, sin
temor a nada y desafiando toda clase de dificultades, publicaron libros y
periódicos, educaron y organizaron al pueblo y sostuvieron inflexibles luchas.
Nuestro Poder, la dictadura democrática popular, ha pavimentado el camino para
un rápido desarrollo económico y cultural del país. Sólo han pasado unos pocos
años desde el establecimiento de nuestro Poder y ya puede verse todo un cuadro
de florecimiento sin precedentes de la economía, la cultura, la educación y la
ciencia. En la lucha por construir una China nueva, los comunistas no tememos
ninguna dificultad. Sin embargo, no basta con nuestros solos esfuerzos.
Necesitamos de muchas personas no militantes del Partido que tengan grandes
ideales y que, siguiendo el rumbo del socialismo y el comunismo, luchen junto
con nosotros valientemente por
467
la transformación y construcción de nuestra sociedad. Es tarea muy ardua
asegurar una vida mejor a los centenares de millones de chinos y hacer de un
país económica y culturalmente atrasado como China, otro próspero, poderoso y
con elevado nivel cultural. Precisamente para poder asumir esta tarea con mayor
eficacia y trabajar mejor junto con todos aquellos que, sin ser militantes del
Partido, tienen altos ideales y están decididos a hacer reformas, debemos
desplegar campañas de rectificación tanto ahora como en el futuro y
desprendernos constantemente de cuanto haya de erróneo en nosotros. Los
materialistas consecuentes son intrépidos ; esperamos que todos los que luchan
a nuestro lado asuman valientemente sus responsabilidades, superen las
dificultades y no tengan miedo a los reveses o las burlas, ni vacilen en
hacernos a nosotros los comunistas críticas y sugerencias. "Quien no teme
morir cortado en mil pedazos, se atreve a desmontar al emperador": Este es
el espíritu intrépido que nos exige la lucha por el socialismo y el comunismo.
Por nuestra parte, los comunistas debemos brindar facilidades a los que
cooperan con nosotros, establecer con ellos buenas relaciones de camaradería en
la tarea común y unirnos con ellos para luchar juntos.
En sexto término, el problema de la unilateralidad. Ser unilateral
significa pensar en términos absolutos, es decir, enfocar los problemas
metafísicamente. En la valoración de nuestro trabajo, es unilateral
considerarlo todo positivo o todo negativo. Hay todavía no poca gente dentro
del Partido Comunista, y mucha fuera de él, que aborda las cuestiones de esta
manera. Considerarlo todo positivo es ver sólo lo bueno y perder de vista lo
malo, es admitir únicamente los elogios y no las críticas. Presentar nuestro
trabajo como si fuera totalmente bueno es contradecir los hechos. No es cierto
que todo sea bueno; todavía existen deficiencias y errores. Pero tampoco es
cierto que todo sea malo; pensar así es, igualmente, ir en contra de los
hechos. De ahí la necesidad de hacer análisis. Negarlo todo es creer, sin
ningún análisis, que nada se ha hecho bien y que la grandiosa empresa de la
construcción socialista, esta gran lucha en que participan centenares de
millones de personas, es un embrollo sin nada digno de elogio. Esta manera de
abordar las cosas es sumamente errónea y perjudicial y sólo contribuye a
desalentar a la gente, aunque muchas de las personas que adoptan este enfoque
se diferencian de las que son hostiles al sistema socialista. En la valoración
de nuestro trabajo, es erróneo tanto el punto de vista de que todo es positivo
como el de que todo es negativo. A los que incurren en esta unilateralidad los
debemos
468
criticar, pero, naturalmente, con una actitud de ayuda, partiendo del
principio de "sacar lecciones de los errores pasados para evitarlos en el
futuro, y tratar la enfermedad para salvar al paciente".
Hay quienes arguyen que, como se trata de una campaña de rectificación y
como a todo el mundo se le pide expresar sus opiniones, la unilateralidad es
inevitable y que, por tanto, al proponer evitar la unilateralidad, parece que,
en realidad, se quiere impedir que la gente hable. ¿Es acertada esta
observación? Es difícil exigir que no haya en nadie un mínimo rastro de
unilateralidad. La gente siempre examina y trata los problemas y expresa su
criterio a la luz de su propia experiencia ; por eso, es ineludible que a veces
muestre un poco de unilateralidad. Sin embargo; ¿no deberíamos pedirle que
supere gradualmente esa unilateralidad y mire los problemas con una visión más
o menos completa? En mi opinión, se le debe pedir. Si procediéramos en otra
forma, si no exigiésemos que de día en día, de año en año, hubiera un mayor
número de gente capaz de enfocar los problemas con una visión más o menos
completa, nos estancaríamos y estaríamos dando carta blanca a la
unilateralidad, lo cual equivaldría a ir en contra del propósito de la campaña
de rectificación. Unilateralidad significa violación de la dialéctica. Pedimos
que gradualmente se divulgue la dialéctica y que, paso a paso, todos aprendan a
manejar este método científico. A algunos de los artículos que ahora aparecen
lo que les sobra en grandilocuencia les falta en contenido, pues no saben
analizar los problemas y carecen de argumentos y fuerza convincente. Es
deseable que cada vez haya menos artículos de este tipo. Al escribir un
artículo, uno no debe estar pensando todo el tiempo "¡Qué brillante
soy!", sino considerar a sus lectores en absoluto pie de igualdad. Si uno
dice algo erróneo, la gente lo refutará, así tenga muchos años de militancia
revolucionaria. Cuanto más aires se dé una persona, menos caso le hará la gente
y menos se molestará en leer sus artículos. Debemos cumplir honestamente con
nuestro trabajo, tratar las cosas con espíritu analítico, escribir artículos
que tengan fuerza convincente y nunca darnos ínfulas para amedrentar a la gente.
Hay quienes sostienen que la unilateralidad se puede evitar en un
escrito extenso, pero no en un ensayo corto. ¿Necesariamente tiene que pecar de
unilateralidad un ensayo corto? Como ya he dicho, muchas veces es difícil
eludir la unilateralidad y no hay nada de terrible en que se deslice por ahí
una brizna de ella. Exigir que todo el mundo enfoque los problemas con una
visión completísima significaría estorbar el desarrollo de la crítica. No
obstante, pedimos que cada uno se
469
esfuerce por enfocar los problemas con una visión más o menos completa y
por evitar la unilateralidad tanto en los artículos largos como en los cortos,
incluidos los ensayos. Algunos preguntan: ¿Cómo es posible hacer análisis en un
ensayo de unos pocos cientos o de mil a dos mil caracteres? Yo respondo: ¿Por
qué no? ¿Acaso no lo logró Lu Sin? Método analítico es método dialéctico.
Cuando decimos análisis, nos referimos a analizar las contradicciones en las
cosas. No es posible ningún análisis acertado sin un conocimiento íntimo de la
vida ni una comprensión real de las contradicciones que se hallan sobre el
tapete. Los ensayos de Lu Sin escritos en los últimos años de su vida son de
una extraordinaria profundidad y vigor y están exentos de unilateralidad, precisamente
porque ya en ese entonces el había asimilado la dialéctica. A algunos escritos
de Lenin también se los puede llamar ensayos cortos; son satíricos y mordaces,
pero no tienen nada de unilateral. Casi todos los ensayos de Lu Sin apuntaban
al enemigo, mientras que los de Lenin costaban dirigidos unos al enemigo y
otros a camaradas. ¿Se puede escribir ensayos al estilo de Lu Sin contra los
errores y defectos en el seno del pueblo? Creo que sí. Por supuesto, debemos
trazar una línea divisoria entre el enemigo y nosotros, y no adoptar una
posición hostil hacia nuestros camaradas tratándolos como a enemigos. Hay que
hablar en un lenguaje lleno del ardiente deseo de defender la causa del pueblo
y de elevar su conciencia política, y en ningún momento ridiculizándolo o
atacándolo.
¿Qué hacer cuando la gente no se atreve a escribir? Algunas personas
dicen que, aun cuando tienen algo sobre qué escribir, no se atreven a hacerlo
por temor de ofender a otros o de ser criticadas. Pienso que esos recelos bien
pueden descartarse. El nuestro es un Poder democrático popular, y esto asegura
un ambiente propicio para escribir en interés del pueblo. La política de
"Que se abran cien Flores y que compitan cien escuelas" ofrece nuevas
garantías para el florecimiento de la ciencia y el arte. Si lo que usted
escribe es correcto, no tiene por qué temer a la crítica y, a través del
debate, puede aclarar aún más sus correctos puntos de vista. Si, en cambio, lo
que escribo es erróneo, la crítica puede ayudarle a corregir, y en eso no hay
nada de malo. En nuestra sociedad, la crítica y la contracrítica
revolucionarias y combativas constituyen un método eficaz para poner al
descubierto las contradicciones y resolverlas, desarrollar la ciencia y el arte
y asegurar el éxito en todo nuestro trabajo.
En séptimo término, ¿"apertura" o "restricción" de
la expresión de opiniones? Este es un problema de orientación. "Que se
abran cien
470
flores y que compitan cien escuelas" es una orientación fundamental
y a largo plazo, de ningún modo transitoria. En la discusión, han expresado
ustedes su desacuerdo con la "restricción", y yo pienso que tienen
toda la razón. El Comité Central del Partido opina que lo que debe haber es
"apertura" y no "restricción".
En la conducción de nuestro país se puede adoptar uno de estos dos
métodos u orientaciones: "apertura" o "restricción".
"Apertura" significa dar a la gente la posibilidad de expresarse
libremente, de manera que se atreva a hablar, criticar y debatir; significa no
temer a las opiniones erróneas ni a las especies venenosas; quiere decir
alentar el debate y la crítica entre personas de criterios divergentes,
permitiendo tanto la libertad de crítica como la de contracrítica; significa no
reprimir las opiniones erróneas, sino convencer a la gente mediante el
razonamiento. "Restricción" quiere decir no permitir que nadie
manifieste opiniones divergentes e ideas equivocadas, y "acabar con el
tipo de un mazazo" si llega a hacerlo. Lejos de resolver las
contradicciones, este método no hace sino agravarlas. De estas dos
orientaciones, "apertura" y "restricción", hay que elegir
una. Nosotros optamos por la primera, pues ésta es la orientación que
contribuye a consolidar nuestro país y a desarrollar nuestra cultura.
Con esta orientación de "apertura" nos proponemos unir en
torno nuestro a los varios millones de intelectuales y hacer que cambien su
actual fisonomía espiritual. Como ya he dicho antes, la abrumadora mayoría de
nuestros intelectuales quieren progresar, y desean y pueden reeducarse. La
política que adoptemos a este respecto jugará un papel muy importante. El
problema de los intelectuales es, ante todo, de orden ideológico, y los métodos
rudos y coercitivos en el tratamiento de los problemas ideológicos sólo traen
perjuicios y no ventajas. La reeducación de los intelectuales, y en especial la
transformación de su concepción del mundo, es un proceso que requiere largo
tiempo. Nuestros camaradas deben comprender que la reeducación ideológica
supone un trabajo prolongado, paciente y minucioso, y que no se puede pretender
que con unas cuantas conferencias o reuniones la gente cambie su ideología,
formada a lo largo de décadas de vida. La única forma de hacer que acepte algo
es la persuasión, en ningún caso la coacción. Con la coacción sólo se consigue
someter, jamás convencer. Es inútil todo intento de imponer las cosas por la
fuerza. Este método sólo puede utilizarse con el enemigo, pero nunca con
camaradas o amigos. ¿Qué hacer si no sabemos convencer? Bueno, entonces tene-
471
mos que aprender. Debemos aprender a vencer toda clase de ideas erróneas
a través del debate y el razonamiento.
"Que se abran cien flores" es un medio para desarrollar el
arte y “Que compitan cien escuelas", un medio para desarrollar la ciencia.
Esta política no sólo es un buen medio para impulsar la ciencia y el arte sino
que, si se le da una aplicación más amplia, puede ser un buen método para todo
nuestro trabajo, y nos permitirá cometer menos errores. Hay muchas cosas que no
entendemos y que, por tanto, somos incapaces de resolver, pero, por medio del
debate y la lucha, llegaremos a comprenderlas y a saber cómo solucionarlas. La
verdad se desarrolla a través del debate entre puntos de vista divergentes. E1
mismo método puede adoptarse con respecto a todo lo que sea venenoso,
antimarxista, porque el marxismo será desarrollado en la lucha contra lo
antimarxista. Esto es desarrollo en lucha de contrarios, desarrollo que
corresponde a la dialéctica.
¿No se ha hablado siempre de lo verdadero, lo bueno y lo hermoso? Sus
contrarios son lo falso, lo malo y lo feo. Sin estos últimos, no existirían los
primeros. La verdad existe en oposición a la falsedad. Tanto en la sociedad
humana como en la naturaleza, un todo se divide invariablemente en partes
diferentes, sólo que el contenido y la forma varían según las condiciones
concretas. Siempre ha de haber cosas erróneas y fenómenos feos. Siempre
existirán contrarios como lo correcto y lo erróneo, lo bueno y lo malo, lo
hermoso y lo feo. Lo mismo sucede con las flores fragantes y las hierbas
venenosas. La relación entre lo uno y lo otro es la de unidad y lucha de
contrarios. Sin comparación no puede haber diferenciación; sin diferenciación
ni lucha no puede haber desarrollo. La verdad se desarrolla en lucha con la
Falsedad. Es así como se desarrolla el marxismo. El marxismo avanza en lucha
contra la ideología burguesa y pequeñoburguesa y sólo a través de la lucha
puede avanzar.
Estamos a favor de la "apertura", pero ésta, lejos de ser
excesiva ha sido insuficiente hasta ahora. No debemos temer a la
"apertura" y tampoco a las críticas ni a las hierbas venenosas. El
marxismo es una verdad científica; no tiene miedo a la crítica ni puede ser
derrotado por ella. Igual ocurre con el Partido Comunista y el gobierno
popular: No temen a la crítica ni pueden ser derrotados por ésta. Siempre habrá
cosas erradas y de esto no hay por qué asustarse. Recientemente se ha llevado a
escena algunos absurdos e inmundicias. Hay camaradas que se han mostrado muy
preocupados con esto. En mi opinión, no importa mucho que haya un poco de ese
género de cosas; en unas cuantas dé-
472
cadas ellas desaparecerán por completo de los escenarios, y aunque se
quiera, ya no se las podrá ver. Debemos promover lo correcto y oponernos a lo
incorrecto, pero sin temor de que la gente entre en contacto con cosas
erróneas. No solucionarán ningún problema las simples órdenes administrativas
en que se prohibe a la gente tener contacto con fenómenos anormales y feos e
ideas erróneas, así como ver absurdos e inmundicias en escena. Por supuesto, no
estoy propiciando la divulgación de tales absurdos e inmundicias, sólo digo que
"no importa mucho que haya un poco de ese género de cosas". La
existencia de unas cuantas cosas erróneas no debe ser motivo de extrañeza ni
temor, pues más bien permitirá que la gente aprenda a luchar mejor contra
ellas. Ni siquiera las grandes tormentas tienen nada de temible. Es en medio de
grandes tormentas como progresa la sociedad humana.
En nuestro país subsistirá por largo tiempo la ideología burguesa y
pequeñoburguesa, las ideas antimarxistas. Se ha establecido en lo fundamental
el sistema socialista. Hemos obtenido la victoria básica en la transformación
de la propiedad de los medios de producción, pero todavía no hemos logrado la
victoria completa en los frentes político e ideológico. En el terreno
ideológico, todavía no se ha resuelto en definitiva la cuestión de quién
vencerá: el proletariado o la burguesía. Aún debemos sostener una lucha
prolongada contra la ideología burguesa y pequeñoburguesa. Es erróneo ignorar
esto y abandonar la lucha ideológica. Todas las ideas erróneas, todas las
hierbas venenosas y todos los absurdos e inmundicias deben ser sometidos a
crítica; en ninguna circunstancia podemos tolerar que cundan libremente. Sin
embargo, la crítica debe ser plenamente razonada, analítica y convincente, y no
burda y burocrática, ni metafísica y dogmática.
Desde hace mucho tiempo se ha venido criticando profusamente el
dogmatismo. Esto es necesario, pero con frecuencia se descuida la crítica al
revisionismo. Tanto el dogmatismo como el revisionismo son contrarios al
marxismo. Indefectiblemente, el marxismo avanzará, progresará con el desarrollo
de la práctica y no permanecerá estático. Quedaría sin vida si se estancara y
estereotipara. No obstante, nunca se deben violar los principios básicos del
marxismo; violarlos conduce a cometer errores. Es dogmatismo enfocar el
marxismo desde el punto de vista metafísico, considerándolo como algo
fosilizado. Es revisionismo negar los principios básicos del marxismo, la
verdad universal del marxismo. El revisionismo es una variedad de la ideología
burguesa. Los revisionistas borran lo que distingue al socialismo del
473
capitalismo, a la dictadura del proletariado de la dictadura burguesa.
Lo que preconizan no es, de hecho, la línea socialista, sino la capitalista. En
las circunstancias actuales, el revisionismo es más pernicioso aún que el
dogmatismo. Una importante tarea que actualmente encaramos en el frente
ideológico es desplegar la crítica al revisionismo.
En octavo y último término, los comités del Partido a nivel de
provincia, municipio y región autónoma deben tomar en sus manos el problema
ideológico. Este es un punto que algunos de los camaradas aquí presentes
querían que yo tratara. En muchos lugares, los comités del Partido aún no han
tomado en sus manos este problema, o han hecho muy poco al respecto. La razón
principal es que están muy atareados. Pero deben hacerlo indefectiblemente. Por
"tomar en las manos" quiero decir que este problema debe ser colocado
en el orden del día y ser estudiado. En nuestro país, las vastas y tempestuosas
luchas clasistas de las masas, características de los períodos de revolución,
en lo fundamental han llegado a su fin; pero todavía hay lucha de clases,
principalmente en los frentes político e ideológico, donde ésta se presenta
incluso muy enconada. El problema de la ideología ha pasado a ser de singular
importancia. Los primeros secretarios de los comités del Partido en todos los
lugares deben ocuparse personalmente de esta cuestión, que sólo podrá ser
resuelta correctamente cuando le hayan prestado seria atención y la hayan
estudiado. En todas partes deben convocarse reuniones sobre el trabajo de
propaganda, similares a la que estamos celebrando aquí, para discutir sobre su
labor ideológica y sobre todos los problemas vinculados con ésta. A tales
reuniones no sólo deben asistir camaradas del Partido sino también gente de
fuera de él, incluyendo a personas de diferentes opiniones. Esto no traerá daño
sino ventajas para tales reuniones, como lo ha demostrado la experiencia de la
presente conferencia.
NOTAS
1 Véase "Sobre la producción
en el ejército para su autoabastecimiento y la importancia de las dos grandes
campañas por la rectificación del estilo de trabajo y por la producción",
Obras Escogidas de Mao Tse-tung, t. III.
PERSEVERAR EN EL ESTILO DE
VIDA SENCILLA Y LUCHA DURA
Y MANTENER ESTRECHA LIGAZÓN
CON LAS MASAS *
Marzo de 1957
I
Ahora nuestro Partido se prepara para abrir una campaña de
rectificación. La rectificación es un método para resolver las contradicciones
dentro del Partido a través de la crítica y autocrítica y es, asimismo, un
método para resolver las contradicciones entre el Partido y el pueblo. La
campaña que vamos a realizar se dirigirá contra tres lacras: el burocratismo,
el sectarismo y el subjetivismo. Por medio de la rectificación debemos poner en
pleno juego la tradición de vida sencilla y lucha dura de nuestro Partido. Con
el triunfo de la revolución, la voluntad revolucionaria de una parte de
nuestros camaradas se ha aflojado, su ardor revolucionario se ha entibiado, ha
decaído su disposición de servir al pueblo de todo corazón y ha flaqueado el
espíritu de reto a la muerte mostrado durante la guerra contra el enemigo. En
cambio, van en aumento cosas como la búsqueda de posiciones y fama, la excesiva
preocupación por el comer y el vestir, la confrontación de la categoría
salarial propia con la de otros y la disputa por honores y beneficios. He oído
decir que el año pasado, cuando se procedió a la recategorización, algunas
personas no tuvieron inconveniente en armar un gran jaleo, llorando a moco
________________
* La primera parte de este trabajo
es un fragmento del discurso pronunciado por el camarada Mao Tse-tung el 18 de
marzo de 1957 en una reunión de cuadros del Partido en Chinán ; la segunda
parte, un fragmento de otro discurso, que pronunció el 19 de marzo de 1957 en
una reunión de cuadros del Partido en Nankín.
474
475
tendido. El hombre tiene dos ojos, ¿verdad? En los ojos hay un agua que
se llama lágrimas. Cuando esa gente vio que la recategorización no colmaba sus
deseos, dos corrientes de lágrimas rodaron por sus mejillas. No les salió una
sola lágrima en la guerra contra Chiang Kai-shek, ni en la Guerra de
Resistencia a la Agresión Norteamericana y en Ayuda a Corea, ni en la reforma
agraria, ni en el movimiento de represión a los contrarrevolucionarios, ni
cuando emprendimos la construcción del socialismo. No obstante, una vez que
vieron afectados sus intereses personales, se desataron en llanto. Me he
enterado de que alguien incluso se negó a comer durante tres días. Pienso que a
uno no le pasa nada si deja de comer tres días, pero sería un poco peligroso si
esto se dilatara por una semana. En Fin de cuentas, se ha presentado una
tendencia, la de procurar fama y posiciones y disputar por sueldos más altos,
mejor comida, mejor ropa y mayores comodidades. Declararse en huelga de hambre
y derramar lágrimas por intereses personales podría contarse como una
contradicción en el seno del pueblo. Hay una pieza de ópera titulada Lin Chung
huye en la noche1, en que se canta: "Los varones no vierten lágrimas por
naderías, y sólo lo hacen cuando la tristeza les traspasa el corazón."
Varones son también estos camaradas nuestros (quizá haya damas), que, sin haber
nunca vertido lágrimas por naderías, sólo vinieron a hacerlo en el momento de
la recategorización. ¿No es acaso necesario rectificar esta tendencia? Está
bien que uno no vierta lágrimas por naderías. Pero, ¿cuándo es que la tristeza
traspasa el corazón? Cuando la clase obrera y las amplias masas trabajadoras se
hallan en una situación peligrosa, una situación de vida o muerte. Entonces sí
se justifica derramar unas cuantas lágrimas. Suponiendo que contigo se haya
cometido una injusticia en la recategorización, debes tragarte esa injusticia
y, en vez de dejar que las lágrimas salgan al exterior, retenerlas en su
fuente. En el mundo hay muchas cosas que son injustas. Puede ser que a ti se te
haya fijado incorrectamente la categoría salarial ; pero, aun así, no hay razón
para que armes alborotos, pues eso no traerá graves consecuencias. Basta con
que tengas qué comer. Somos revolucionarios y, por tanto, lo único que
necesitamos es tener lo suficiente para no morir de hambre. Mientras uno no
muera de hambre, debe proseguir el trabajo revolucionario y la lucha esforzada.
Luchar esforzadamente seguirá siendo imprescindible incluso al cabo de diez mil
años. Un comunista debe luchar duro y servir al pueblo de todo corazón, y no
con la mitad o dos
476
tercios del corazón. Aquellos cuya voluntad revolucionaria haya decaído,
deben rehacerse a través de la campaña de rectificación.
II
Debemos mantener aquel ímpetu, aquel ardor revolucionario y aquel
espíritu de reto a la muerte que nos animaron en los años de las guerras
revolucionarias, y llevar hasta el fin el trabajo revolucionario. ¿Que
significa el reto a la muerte? En la novela A la orilla del agua, hay un
personaje que se llama Shi Siu el Retador de la Muerte. Un espíritu como el
suyo es el que tenemos en mientes. Fue con ese espíritu con el que hicimos la
revolución en el pasado. Cada uno tiene una vida, que puede durar sesenta, setenta,
ochenta o noventa años. Mientras tenga capacidad para trabajar, debe hacer todo
el trabajo que le sea posible. Y en el trabajo, mantener el ardor
revolucionario y el espíritu de reto a la muerte de que hemos hablado. Algunos
camaradas han perdido ese ardor y ese espíritu y se hallan estancados. Eso no
es bueno; hay que impartirles educación.
Todo el Partido debe fortalecer el trabajo político e ideológico. Muchos
de los camaradas presentes en la reunión de hoy son del Ejército. ¿Cómo andan
las cosas en el Ejército? ¿Se diferencia en algo el trabajo político en tiempos
de paz del trabajo político en tiempos de guerra? En los tiempos de guerra, era
preciso mantener una estrecha ligazón con las masas, era necesario que los
oficiales se fundieran con los soldados y el ejército con el pueblo. Por ese
entonces, el pueblo se mostraba comprensivo ante tal o cual defecto nuestro.
Ahora, cuando nos encontramos en tiempos de paz, cuando no hay batallas y nos
dedicamos al entrenamiento, será difícil, lógicamente, que las masas perdonen
nuestros defectos si no persistimos en mantener una estrecha ligazón con ellas.
Aunque ahora rigen en el Ejército el sistema de grados militares2 y algunos
otros sistemas, los oficiales de rango superior deben seguir fundiéndose con
los de rango inferior y los oficiales con los soldados. A1 igual que antes, se
debe permitir que los de rango inferior critiquen a sus superiores y los
soldados, a los oficiales. Hacerlo, por ejemplo, celebrando conferencias de
representantes del Partido para brindar a los camaradas esa oportunidad. En el
curso de la campaña contra los "tres males", el camarada Chen Yi
dijo, con toda razón: "Si estuvo bien que dictá-
477
ramos órdenes durante tantos años, ¿será justo o no dejar ahora que los
subordinados nos critiquen por un tiempo, digamos por una semana?" Con
estas palabras él quería decir que era justo. Yo comparto su idea, es decir,
estoy de acuerdo con que los subordinados nos critiquen durante esa semana.
Antes de que comience la crítica masiva, hay que hacer ciertos preparativos y
dar un informe en que se examine los defectos propios, que seguramente no
pasarán de uno, dos, tres o cuatro. Luego, que hablen los camaradas para
señalar algunos más y hacer críticas. Las masas son justas y no olvidarán
nuestra trayectoria. Los jefes de compañía y de pelotón también deben ofrecer a
los soldados la oportunidad de criticarlos, celebrando reuniones con ese
propósito, preferentemente una vez al año y cada vez durante varios días. Esta
forma de democracia ya la practicamos antes en el ejército, y resultó
provechosa. No debemos permitir que el sistema de grados militares y algunos
otros sistemas perjudiquen la estrecha ligazón entre superiores y subordinados,
oficiales y soldados, ejército y pueblo, así como entre las tropas y las
autoridades civiles locales. No cabe ninguna duda de que las relaciones entre
superiores y subordinados deben ser estrechas y de camaradería. Los oficiales
deben estrechar sus relaciones con los soldados y hacerse uno con ellos.
Asimismo, deben ser estrechos los vínculos del ejército con el pueblo y con los
organismos locales del Partido y el gobierno.
Nuestros camaradas deben tener presente que no es bueno vivir a costa de
su calidad de funcionarios, de su jerarquía oficial, de la antigüedad de sus
hojas de servicios. En cuanto a la antigüedad, los largos años que hemos
dedicado a la revolución son, ciertamente, algo que inspira confianza, pero no
está bien que vivamos a costa de ella. Tú tienes, es verdad, una hoja de
servicios de varios decenios. No obstante, el pueblo no te perdonará si alguna
vez haces tonterías o profieres absurdos. Por muchos que sean los servicios que
prestaste y muy alta tu posición, el pueblo no te perdonará si en el presente
perjudicas sus intereses al no trabajar bien o tratar desacertadamente los
problemas. Por eso, nuestros camaradas no deben vivir a expensas de la antigüedad
de sus hojas de servicios, sino, más bien, preocuparse de resolver
correctamente los problemas. En lo que uno debe sustentarse es en la solución
correcta de los problemas y no en la antigüedad. Siendo imposible vivir a costa
de la antigüedad, es mejor que te desprendas lisa y llanamente de ella, como si
nunca hubieras sido funcionario; en otras palabras, que dejes de darte aires de
señor, de burócrata, que te guardes todos esos aires y vayas a verte con el
478
pueblo y con tus subordinados. Este punto merece la atención de nuestros
cuadros y, en especial, de los veteranos. Los cuadros nuevos generalmente no
cargan con tales lastres y por eso se comportan con más libertad. Es preciso
que los cuadros veteranos traten en pie de igualdad a los nuevos cuadros. En
muchos aspectos, los primeros no pueden equipararse con los últimos, razón por
la cual deben aprender de ellos.
NOTAS
1 Escena de Historia de una espada,
pieza de la ópera kunqu, compuesta en tiempos de la dinastía Ming.
2 El sistema de grados militares
fue instituido en septiembre de 1955 y suprimido en mayo de 1965.
LAS COSAS EMPIEZAN A CAMBIAR *
15 de mayo de 1957
La unidad y la lucha de contrarios existen universalmente en la vida de
la sociedad. Como resultado de la lucha, cada uno de los contrarios se
transforma en su opuesto y se establece una nueva unidad; así, la vida de la
sociedad da un paso adelante.
La campaña de rectificación del Partido Comunista es una lucha entre dos
estilos de trabajo dentro de un todo único. Esto es así tanto en el Partido
Comunista como en el seno de todo el pueblo. En el Partido Comunista existen
diferentes tipos de personas. Hay marxistas, que constituyen la mayoría. Estos
también tienen defectos, pero no graves. Otra parte de sus miembros albergan
erróneas ideas dogmáticas. Hablando en general, éstos trabajan con toda
fidelidad por el Partido y la patria, sólo que adolecen de unilateralidad
"izquierdista" en el enfoque de los problemas. Una vez que superen
tal unilateralidad, darán un gran paso adelante. Hay también cierto número de
personas que tienen erróneas ideas revisionistas, ideas oportunistas de
derecha. Ellas representan un peligro mayor, pues sus ideas constituyen un
reflejo de la ideología burguesa en el Partido; suspiran por el liberalismo
burgués, niegan todas las cosas en bloque y están vinculadas por miles de lazos
con los intelectuales burgueses de fuera del Partido. Desde hace varios meses
se viene criticando el dogmatismo, pero se ha pasado por alto el revisionismo.
El dogmatismo debe ser criticado, pues de otra manera muchos errores no podrán
ser corregidos. Pero ha llegado el momento de que nos preocupemos por criticar
el revisionismo. Al transformarse en una cosa que le es contraria, el
dogmatismo se convierte bien en marxismo, bien en revisionismo. La experiencia
de nuestro Partido muestra que el primer caso se ha presentado muchas veces y
pocas el segundo, lo cual
________________
* Artículo escrito por el camarada
Mao Tse-tung y distribuido entre cuadros del Partido.
479
480
se debe a que los dogmáticos representan una tendencia ideológica dentro
del proletariado, sólo que teñida de fanatismo pequeñoburgués. Lo que algunas
veces es atacado como "dogmatismo" son en realidad simples errores
cometidos en el trabajo y, otras, es en verdad el marxismo, que cierta gente
toma por "dogmatismo" y ataca como tal. Los que efectivamente son
dogmáticos creen que el "izquierdismo" es mejor que el derechismo, y
esto tiene una explicación: Ellos quieren hacer la revolución. Pero, por el
daño que ocasiona a la causa revolucionaria, el "izquierdismo" no es
en nada mejor que el derechismo, y por eso hay que rectificarlo con resolución.
Algunos errores han sido cometidos debido a la aplicación de políticas
procedentes de las autoridades centrales y de ello no hay que culpar demasiado
a los niveles inferiores. Muchos nuevos miembros de nuestro Partido son
intelectuales (los hay aún más en la Liga de la Juventud), y una parte de ellos
tienen realmente ideas revisionistas bastante graves. Niegan el espíritu de
partido y el carácter de clase de la prensa ; borran la diferencia de principio
entre el periodismo proletario y el burgués, y meten en el mismo saco el
periodismo que refleja la economía colectiva de un país socialista y el que
refleja la economía de un país capitalista, caracterizada por la anarquía y la
rivalidad de grupos monopolistas. Se deleitan con el liberalismo burgués y se
oponen a la dirección del Partido. Aprueban la democracia, pero están en contra
del centralismo. Se oponen a que el trabajo cultural y educacional (incluido el
periodístico) se someta a una dirección, planificación y control adecuados -
desde luego, no excesivamente centralizados -, que son indispensables para
hacer realidad la economía planificada. Actúan en concomitancia con los
intelectuales de derecha en el ámbito social, se asocian y fraternizan con
ellos. Son diversos los tipos de personas que critican el dogmatismo: los
comunistas, es decir, los marxistas ; los "comunistas" entre
comillas, esto es, los derechistas de dentro del Partido Comunista, o
revisionistas; y la izquierda, el centro y la derecha de fuera del Partido. El
centro es numeroso, representa alrededor del 70 por ciento de los intelectuales
de Fuera del Partido, mientras que la izquierda constituye más o menos un 20
por ciento, y la derecha, el 1, 3 ó 5 y hasta el 1o por ciento, según las
condiciones concretas.
En los últimos tiempos, los derechistas pertenecientes a los partidos
democráticos y los que se hallan en los centros de enseñanza superior se han
mostrado sumamente decididos y desenfrenados. Creen que los elementos de centro
son gente suya y que no seguirán
481
al Partido Comunista, pero, en realidad, esto no es más que un sueño.
Algunos de los elementos de centro, vacilantes como son, pueden pasarse a la
izquierda o a la derecha; en este momento, ante los desaforados ataques de los
derechistas, prefieren callar y esperar a ver qué pasa. Hasta el presente estos
ataques aún no han llegado a su apogeo, y los derechistas están que bailan de
alegría. Los derechistas de dentro y fuera del Partido ignoran la dialéctica:
Una cosa se convierte en su contrario cuando llega al extremo. Nosotros
dejaremos que se desmanden por un tiempo más y lleguen al colmo. Cuanto más
desenfrenados se muestren, tanto mejor para nosotros. Algunos de ellos
manifiestan el temor de que. esto no sea más que un anzuelo, y otros, el de que
se esté empleando con ellos la táctica de atraer al enemigo para que penetre
profundamente y luego acorralarlo y aniquilarlo. Lo que sucede ahora es que
gran cantidad de peces han salido a flor de agua sin necesidad de que se les
eche anzuelo alguno. No son peces ordinarios, sino probablemente tiburones, que
tienen dientes afilados y gustan de devorar a la gente. Las aletas que comemos
son instrumentos natatorios de este tipo de pez. La lucha entre nosotros y los
derechistas gravita en torno al combate por ganar a los elementos de centro,
quienes, efectivamente, pueden ser atraídos a nuestro lado. Eso de apoyar la
dictadura democrática popular, el gobierno popular, el socialismo y la
dirección del Partido Comunista, en boca de los derechistas, es todo falso y de
manera alguna debemos darle crédito. Esto rige para todos los derechistas, sean
de los partidos democráticos, de los círculos docentes, artísticos y
literarios, periodísticos y científico-
tecnológicos, o de los medios industriales y comerciales. Hay dos tipos
de gentes que dan muestras de la mayor resolución en su actitud: las de
izquierda y las de derecha. Unas y otras se
disputan a los elementos de centro, se disputan la dirección sobre
ellos. Los derechistas intentan conquistar primero una parte y luego el todo.
Luchan por conquistar primero la dirección sobre los círculos periodísticos,
docentes, artísticos y literarios y científico-tecnológicos. Saben que en estos
terrenos el Partido Comunista está en inferioridad de condiciones con respecto
a ellos y ése es efectivamente el caso. Son "tesoros de la nación" a
los cuales no se les puede tocar ni un pelo. La campaña contra los "tres
males", la eliminación de los contrarrevolucionarios y la remodelación
ideológica, ¡malditas todas esas cosas del pasado! ¡Atreverse a tocar lo
sagrado! Saben, además, que entre los estudiantes universitarios muchos son
hijos de terratenientes, campesinos ricos y burgueses, y creen que responderán
482
a su llamado. Esto puede suceder con aquellos estudiantes que tienen
ideas de derecha, pero es una quimera suponer que así actuará la mayoría de los
estudiantes. También hay indicios de que los derechistas de los círculos
periodísticos incitan a las masas obreras y campesinas contra el gobierno.
Hay quienes se oponen a la práctica de colocar etiquetas políticas, pero
su oposición se limita a que el Partido Comunista lo haga con ellos. En cambio,
ellos sí se permiten colocarlas al Partido Comunista y a los elementos de
izquierda y de centro de los partidos democráticos y de los diversos círculos
sociales. En los últimos meses, ¡cuántas etiquetas no han acomodado los
derechistas valiéndose de los periódicos! En lo que se refiere a los de centro,
son sinceros en su oposición a la práctica de colgar etiquetas. A ellos es
preciso quitarles todas aquellas que les hayamos puesto inapropiadamente y, en
adelante, abstenernos de colocar etiquetas de modo indiscriminado. Hay que
reparar de manera pública todas las injusticias que en efecto se hayan cometido
con algunas personas, sean quienes fueren, en la campaña contra los "tres
males", durante la eliminación de los contrarrevolucionarios y en el curso
de la remodelación ideológica. Pero poner etiquetas a los derechistas es harina
de otro costal. Aun así, hay que hacerlo con acierto, y sólo a los verdaderos
derechistas se les debe colgar la etiqueta de derechistas. Salvo raras
excepciones, no hace falta dar a conocer sus nombres, pues así les dejamos un
margen, de manera que pueda llegarse a un compromiso cuando las circunstancias
lo permitan. Aquello de que los derechistas representan el 1, 3 ó5 y hasta el
10 por ciento es solamente un cálculo, pudiendo el porcentaje resultar mayor o
menor. Además, las circunstancias varían de una entidad a otra. Por todo ello,
es preciso fundamentar dicha calificación en pruebas fehacientes y en hechos,
evitando incurrir en excesos, pues incurrir en excesos es erróneo.
La burguesía y muchos de los intelectuales que sirvieron a la vieja
sociedad siempre tratan con obstinación de manifestarse, añoran su viejo mundo
y se sienten un tanto desadaptados en el nuevo. Reeducarlos requiere un tiempo
muy largo y el empleo de métodos que no sean burdos. Sin embargo, hay que tener
en cuenta que la mayoría de ellos ha progresado mucho en comparación con los
primeros años posteriores a la Liberación. La mayor parte de las críticas que
nos han hecho es correcta, y debemos aceptarla. Sólo una parte es incorrecta, y
esto exige un trabajo de explicación. A ellos les asiste la razón al pedir que
se les tenga confianza y que se les aseguren las
483
atribuciones correspondientes a sus cargos. Es necesario tenerles
confianza y conferirles autoridad y responsabilidad. En cuanto a las críticas
de los derechistas, algunas también son correctas y no se las debe rechazar en
bloque. Debemos aceptar cualquier crítica correcta. El rasgo distintivo de los
derechistas es su actitud política de derecha. Ellos mantienen con nosotros una
cooperación formal, pero en esencia no cooperan. 0 mejor, en ciertos asuntos
cooperan y en otros no. Lo hacen en circunstancias normales, pero, cuando se
les presenta algún resquicio como la actual coyuntura, se niegan de hecho a
cooperar. Puesta a un lado su promesa de acatar la dirección del Partido
Comunista, pretenden zafarse de ella. Pero sin esta dirección no se podría
construir el socialismo y la nación sufriría enormes desastres.
Hay en nuestro país varios millones de burgueses y de intelectuales que
sirvieron a la vieja sociedad. Necesitamos que trabajen para nosotros y debemos
seguir mejorando nuestras relaciones con ellos, a fin de que presten un
servicio más eficaz a la causa del socialismo y de que nosotros podamos dar
nuevos pasos en su reeducación, la que les permitirá transformarse poco a poco
en parte de la clase obrera, convertirse en lo contrario de lo que son hoy. La
gran mayoría de ellos llegarán, sin duda, a esta meta. La reeducación implica
tanto unidad como lucha, esto es, conseguir la unidad mediante la lucha. La
lucha es recíproca, y éste es un momento en que mucha gente lucha contra
nosotros. Son razonables, o razonables en lo fundamental, las críticas de la
mayoría de ellos, incluidas aquellas tan agudas como las del profesor Fu Ying,
de la Universidad de Pekín, que no se han publicado en los periódicos. Esta
mayoría critica con miras a un mejoramiento de nuestras relaciones mutuas y lo
hace de buena fe. En cambio, las críticas de los derechistas son, por lo común,
malévolas, porque ellos abrigan sentimientos hostiles. El que sea buena o mala
la intención es algo perceptible y no imaginario.
La presente campaña de crítica y de rectificación la emprendió el
Partido Comunista. Las hierbas venenosas crecen junto con las flores fragantes,
y los monstruos y demonios surgen al lado de los unicornios y fénix. Esto es lo
que preveíamos y esperábamos. Después de todo, lo bueno existe en mayor
cantidad que lo malo. Cuando algunos dicen que echamos el anzuelo para atrapar
peces grandes, nosotros afirmamos que queremos escardar hierbas venenosas; se
trata de una misma cosa expresada en distintas formas. A fin de alcanzar sus
propósitos, los derechistas, que albergan sentimientos anticomunistas, no
reparan en nada con tal de desatar en las tierras de China un tifón con una
484
Fuerza mayor de siete, tan violento como para destruir cultivos y casas.
Cuanto más irrazonables se muestren en sus actos, tanto menos tardarán en
revelarse como lo contrario de lo que parecían ser en el pasado, cuando fingían
cooperar con el Partido Comunista y aceptar su dirección, y, de este modo, el
pueblo caerá en la cuenta de que no son sino un puñado de monstruos y demonios,
opuestos al Partido Comunista y al pueblo. Entonces se sepultarán a sí mismos.
¿Qué tiene esto de malo?
Hay dos caminos para los derechistas. El uno es meter el rabo entre las
piernas y corregirse, y el otro, seguir provocando disturbios y cavar así su
propia tumba. Señores derechistas, está en las manos de ustedes (sólo por un
plazo breve) la iniciativa de optar por uno u otro camino.
Existen en nuestro país varios criterios que nos permiten discernir
entre lo verdadero y lo falso, entre lo bueno y lo malo, en cuanto al
comportamiento político de la burguesía y de los intelectuales burgueses. Los
principales consisten en ver si aceptan realmente el socialismo y la dirección
del Partido Comunista. Estos dos criterios hace mucho que ellos los
reconocieron, pero ahora algunos pretenden retractarse; tal proceder es
inadmisible. Con sólo renegar de esos dos criterios, ya no tendrán cabida en la
República Popular China. El ideal de ustedes está en el mundo occidental
(llamado también "mundo libre"). Pues bien, ¡váyanse allá!
¿Por qué se ha permitido insertar en los periódicos tal cantidad de
declaraciones reaccionarias y mefíticas? El propósito ha sido que el pueblo
conozca estas hierbas y vahos venenosos y acabe con ellos.
"¿Por qué ustedes no dijeron esto antes?" ¿Cómo que no? ¿Acaso
no dijimos ya hace tiempo que toda hierba venenosa debía ser escardada
"¿No se salen ustedes de la realidad cuando diferencian a la gente
en elementos de izquierda, de centro y de derecha?" Excepto en los parajes
desérticos, allí donde hay grupos humanos invariablemente existen izquierda,
centro y derecha. Esto seguirá siendo así incluso después de diez mil años. ¿A
qué viene eso de que nos salimos de la realidad? Tal diferenciación orienta a
las masas para juzgar a la gente y contribuye a ganarse a los elementos de
centro y aislar a los derechistas.
"¿Por qué no intentan ustedes ganarse a los derechistas?" Sí,
lo haremos. Pero sólo será posible cuando ellos se sientan aislados. ¿Como van
a entrar en los carriles ahora, cuando andan con el rabo
485
erguido hasta las nubes y tratan de quitar de en medio al Partido
Comunista? El aislamiento traerá como consecuencia la disgregación, y disgregar
a los derechistas es lo que debemos hacer. Siempre hemos diferenciado a la
gente en elementos de izquierda, de centro y de derecha o, para decirlo con
otras palabras, en avanzados, intermedios y atrasados. Esto no es nada nuevo,
sólo que algunos son olvidadizos.
¿.Se les impondrá un "correctivo" severo? Eso depende de cómo
se comporten en adelante los señores derechistas. Las hierbas venenosas tienen
que ser escardadas, y de lo que aquí se trata es de una escarda en el terreno
ideológico. Otra cosa es imponer un "correctivo". Nadie será objeto
de un "correctivo" a menos que llegue a "violar gravemente la
ley". ¿Qué significa "violar gravemente la ley"? Significa
causar grandes perjuicios a los intereses del Estado y del pueblo, perjuicios
que se ocasionan al actuar arbitrariamente haciendo caso omiso de repetidas
advertencias. En cuanto a los que cometen errores ordinarios, con mayor razón
se les debe aplicar el principio de tratar la enfermedad para salvar al
paciente. Es ésta una distinción apropiada, aplicable tanto dentro como fuera
del Partido. Desde luego, un "correctivo" también significa tratar la
enfermedad para salvar al paciente.
¿Cuánto tiempo requerirá el Partido para cumplir la tarea de
rectificación? Ahora, cuando la situación se desarrolla a un ritmo muy
acelerado, las relaciones entre el Partido y las masas van a mejorar
rápidamente. A lo que parece, el cumplimiento de esta tarea sólo requiere unas
semanas en algunos lugares, varios meses en otros y alrededor de un año en el
resto (por ejemplo, en las zonas rurales). En cambio, el estudio del marxismo y
la elevación del nivel ideológico necesitarán un tiempo más largo.
Nuestra unidad y lucha con la burguesía y los intelectuales se
extenderán por largo tiempo. Cuando la campaña de rectificación en el seno del
Partido Comunista haya terminado básicamente, propondremos que los partidos
democráticos y los diversos círculos sociales realicen también campañas de
rectificación, las cuales acelerarán su progreso y facilitarán el aislamiento
del puñado de elementos de derecha. En el momento actual, las personas de fuera
del Partido nos ayudan en nuestra rectificación; luego, nosotros les ayudaremos
en la suya. He aquí una ayuda mutua para rectificar lo que hay de malo,
convirtiéndolo en su contrario, en algo bueno. Esto es precisamente lo
que el pueblo espera de nosotros. Debemos responder a sus esperanzas.
EL PARTIDO COMUNISTA DE CHINA
ES EL NÚCLEO DIRIGENTE
DE TODO EL PUEBLO CHINO *
25 de mayo de 1957
El Congreso realizado por ustedes ha sido un éxito. Deseo que
fortalezcan su unidad y lleguen a ser el núcleo dirigente de la juventud de
todo el país.
El Partido Comunista de China es el núcleo dirigente de todo el pueblo
chino. Sin este núcleo, la causa del socialismo no puede triunfar.
El de ustedes ha sido un congreso de unidad y tendrá una gran
repercusión entre los jóvenes de toda China. Los felicito.
Camaradas, ¡unámonos y luchemos resuelta y valerosamente por la gran
causa del socialismo! Es completamente errónea toda palabra o acción que se
aparte del socialismo.
________________
* Palabras pronunciadas por el
camarada Mao Tse-tung en audiencia concedida a los delegados al III Congreso
Nacional de la Liga de la Juventud de Nueva Democracia de China.
486
ORGANIZAR LAS FUERZAS PARA UN CONTRAATAQUE EN RESPUESTA A LA
DESENFRENADA OFENSIVA DE LOS DERECHISTAS *
8 de junio de 1957
En los organismos provinciales y municipales, así como en los centros de
enseñanza superior, serán suficientes unos quince días para la gran competencia
de ideas y la gran apertura de opiniones. Los elementos reaccionarios vienen
lanzando una ofensiva desenfrenada. De los elementos vacilantes en las filas
tanto del Partido como de la Liga de la Juventud, unos se han pasado al lado
contrario, mientras los demás se sienten tentados de hacerlo. Los activistas y
los elementos de centro, de entre la gran masa de militantes del Partido y de
la Liga, se levantan en contra de tal ofensiva. Recurriendo al dazibao [cartel
de grandes caracteres] como arma de combate, ambas partes van adquiriendo
experiencia y templándose en la lucha. Los reaccionarios sólo constituyen un
exiguo porcentaje, y los más desaforados de ellos no pasan del 1 por ciento, lo
que demuestra que no tienen nada de temible. No hay por que atemorizarse ante
las momentáneas tinieblas que parecen oscurecer el cielo y la tierra. Los
reaccionarios saldrán de sus instituciones de trabajo o centros docentes a
desarrollar sus actividades en fábricas y en otros centros docentes, frente a
lo cual nosotros debemos tomar disposiciones para cerrarles el paso. Es preciso
convocar reuniones de los cuadros principales y los obreros veteranos de las
fábricas para hacerles saber que ciertos capitalistas e intelectuales malvados
y elementos reaccionarios del ámbito social están emprendiendo una frenética
ofensiva contra la clase obrera y el Partido Comunista, en un intento de
derribar el
________________
* Instrucciones internas redactadas
por el camarada Mao Tse-tung en nombre del CC del PCCh.
487
488
Poder dirigido por la clase obrera ; es preciso llamarles la atención
para que en modo alguno se presten a su juego. Si alguien incita al desorden,
hay que cerrarle el paso. En caso de que aparezcan carteles reaccionarios en
las calles, es necesario movilizar a las masas para arrancarlos. Conviene que
los obreros tengan una clara visión de los intereses generales y se abstengan
de crear alborotos. En estos momentos no deben presentar demandas salariales y
de bienestar, sino hacer frente, con una sola voluntad, a los reaccionarios.
Sigan ustedes de cerca los furibundos ataques de los elementos
reaccionarios pertenecientes a los diversos partidos democráticos. Es necesario
lograr que cada partido convoque, por su propia cuenta, foros con la asistencia
de elementos de izquierda, de centro y de derecha, dejar que allí se
manifiesten tanto las opiniones positivas como las negativas y enviar
reporteros a cubrir la información. Debemos estimular inteligentemente a los
elementos de izquierda y de centro a que hagan uso de la palabra para repeler a
los derechistas. Esto surtirá grandes efectos. Cada órgano de propaganda del
Partido debe tener preparadas unas decenas de artículos para publicarlos en
forma sucesiva cuando empiece a decrecer la marca en su localidad. Hay que
preocuparse de estimular a los elementos de centro y de izquierda a que
escriban artículos. Pero mientras no descienda la marea, los órganos del
Partido deben publicar el mínimo de artículos con puntos de vista positivos
(pueden publicarse artículos escritos por elementos de centro). Hay que
permitir que las masas refuten los dazibao de los derechistas. En los centros
de enseñanza superior, debe convocarse foros de catedráticos, a fin de que
éstos hagan sus observaciones críticas al Partido, procurando en lo posible que
los catedráticos derechistas expulsen todo su veneno, que será dado a conocer
en la prensa. Se puede permitir que ellos pronuncien discursos ante los
estudiantes y que estos manifiesten libremente su posición. Lo mejor será que
los catedráticos, profesores conferenciantes, profesores asistentes y
estudiantes reaccionarios digan todo lo que quieran, expulsando libremente su
ponzoña. Ellos son los mejores maestros. Cuando llegue el momento oportuno,
será necesario celebrar, sin demora y por grupos, reuniones de los miembros del
Partido y de la Liga a fin de que, distinguiendo las críticas constructivas de
las destructivas, acepten las primeras para corregir los propios errores y
defectos y refuten las últimas. Al mismo tiempo, será necesario estimular a
personalidades de fuera del Partido a pronunciar discursos y emitir opiniones
positivas.
489
Luego, un dirigente de prestigio de la respectiva organización del
Partido debe hacer un discurso de balance que sea analítico y convincente, de
modo que se opere un cambio completo en la atmósfera reinante. Siempre que las
cosas marchen bien, bastará aproximadamente un mes para cumplir todo el
proceso, y entonces podremos pasar a la rectificación en el seno del Partido,
que debe desarrollarse con la suavidad de una brisa.
Esta es una gran lucha política e ideológica. Sólo actuando así, podrá
nuestro Partido mantener la iniciativa, templar su militancia, educar a las
masas, aislar a los reaccionarios y ponerlos en aprietos. En los últimos siete
años, en apariencia hemos poseído la iniciativa, pero, en la práctica, ella ha
sido ficticia por lo menos en un 50 por ciento. La rendición de los
reaccionarios fue simulada, y muchos de los elementos de centro tampoco se nos
sometieron en su fuero interno. Ahora, la situación comienza a cambiar. Aunque
aparentemente nos hallamos en la pasividad, vamos ganando en los hechos la
iniciativa, pues llevamos a cabo la campaña de rectificación con toda seriedad.
Afiebradas como tienen sus cabezas, los reaccionarios actúan con el mayor
desenfreno, dando la impresión de que está en sus manos toda la iniciativa.
Pero, como se han pasado de la raya, comienzan a perder simpatía s y a verse
metidos en aprietos. Ya que en cada lugar las condiciones son distintas,
conviene que ustedes sean elásticos al aplicar la táctica y tomar las
disposiciones del caso.
En resumen, ésta es una gran batalla (el campo de batalla se encuentra
tanto dentro como fuera del Partido). Si no la ganamos, será imposible
construir el socialismo y, para remate, se presentará cierto peligro de que se
produzcan acontecimientos como los de Hungría. Al desplegar por nuestra propia
voluntad la campaña de rectificación, hemos inducido el estallido aquí de
"acontecimientos de Hungría" que estaban en potencia, haciendo que se
los pusiera en escena en las diferentes entidades oficiales y centros docentes
para tratarlos por separado, o sea, dividiéndolos en muchas pequeñas
"Hungrías"; además, hemos evitado así la desarticulación de los
organismos del Partido y del gobierno en su conjunto, excepción hecha de una
pequeña parte (no está mal que esta última se haya desarticulado, tal como se
exprime el pus de un absceso). Todo ello es sumamente beneficioso. La batalla
era inevitable. Tarde o temprano tenían que producirse desórdenes, por la
existencia de reaccionarios en la sociedad, porque los elementos de centro aún
no habían recibido
490
una lección como la de ahora y porque el Partido tampoco había pasado
por un proceso de temple como el de hoy.
En la actualidad, la situación nacional es excelente y nos hemos hecho
de una firme posición dirigente entre los obreros y campesinos, entre las filas
del Partido, el gobierno y el ejército, así como entre la gran mayoría de los
estudiantes. La situación internacional también es excelente, y los Estados
Unidos se debaten en medio de dificultades.
LA ORIENTACIÓN BURGUESA DE WENJUI PAO
DEBE SER CRITICADA *
1° de julio de 1957
Después de que la redacción de nuestro periódico publicó, el 14 de
junio, el artículo "La orientación burguesa seguida durante un tiempo por
Wenjui Pao", tanto éste como Diario Kuangming hicieron algo de autocrítica
en torno a este tema.
El personal de Diario Kuangming efectuó varias reuniones en que criticó
seriamente la errónea orientación de su director Chang Po- chün y de su jefe de
redacción Chu An-ping. La crítica se hizo sin equívocos, y el periódico
experimentó un cambio radical de posición, zafándose de la línea burguesa de
estos dos, opuesta al Partido Comunista, al pueblo y al socialismo, para
adoptar la línea revolucionaria y socialista. De esta manera, el diario ha
recuperado la confianza de sus lectores y ahora tiene el aspecto de un
periódico socialista. Si todavía adolece de alguna insuficiencia, es en cuanto
a su técnica de diagramación. Lo técnico y lo político en la diagramación son
dos cosas distintas. Con respecto a Diario Kuangming, lo primero deja que
desear mientras que lo segundo es bastante satisfactorio. En materia de técnica
es completamente posible el perfeccionamiento. Una mejora técnica de la
diagramación remozaría su aspecto, con agrado de los lectores. Desde luego,
esto no es fácil; por lo que a nuestro periódico respecta, éste se ha propuesto
conseguirlo desde hace mucho, pero, a pesar de algunos progresos, el resultado
no ha llegado a ser plenamente satisfactorio.
Wenjui Pao publicó una autocrítica y, al parecer, su orientación ha
cambiado; además, ha insertado muchas informaciones y artículos que reflejan la
línea correcta. Naturalmente, todo eso es plausible. Pero todavía uno siente
que falta algo. Ocurre tal como en el teatro:
________________
* Editorial escrito por el camarada Mao Tse-tung para Diario del Pueblo.
491
492
Hay actores que nos dan una imagen viva cuando representan personajes
negativos, pero nunca cuando interpretan papeles positivos, caso en el cual
actúan de manera afectada, sin naturalidad. Ciertamente, es algo muy difícil. 0
el viento del Este prevalece sobre el viento del Oeste, o el viento del Oeste
prevalece sobre el viento del Este; no hay lugar a conciliación en cuanto a la
cuestión de la línea. Muchos de los redactores y reporteros están acostumbrados
a los viejos carriles, y no les es nada fácil cambiar de golpe. Pero, frente al
cariz que han tomado las cosas, se han visto obligados a cambiar, aunque a
regañadientes, sin nada de alegría. Decir que este cambio es fácil y agradable
no es más que una fórmula común de cortesía. Esto es humano y debe ser
disculpado. Pero grave sí es el caso de la redacción de Wenjui Pao, la que,
habiendo actuado como comandante cuando ese periódico seguía la orientación
burguesa, lleva sobre sus hombros un pesado fardo del que no puede sacudirse
fácilmente. Respecto de si hay o no otro comandante por encima, los defensores
dicen que no, mientras los acusadores dicen que sí y como tal señalan por su
nombre a Luo Lung -chi, perteneciente a la alianza Chang-Luo. En medio de estos
dos comandantes, hay un tercero: Pu Si-siu, una generala muy capaz, que tiene a
su cargo la oficina de Wenjui Pao en Pekín. La gente dice que Luo Lung-chi, Pu
Si-siu y la redacción de Wenjui Pao conforman en este periódico la cadena de
mando de los derechistas de la Liga Democrática.
La Liga Democrática ha jugado un papel especialmente pernicioso en el
curso de la competencia entre cien escuelas y de la campaña de rectificación.
Ha obrado en Forma organizada y con un plan, un programa y una línea que la
apartan del pueblo y que están dirigidos contra el Partido Comunista y el
socialismo. El Partido Democrático de Campesinos y Obreros ha procedido
exactamente del mismo modo. Estos dos partidos se condujeron de manera
particularmente visible en la reciente furiosa tormenta. Quien la desató fue la
alianza Chang- Luo. Otros partidos tuvieron, asimismo, su porción en esa
tormenta, y algunos de sus miembros también se portaron muy mal, pero éstos son
relativamente pocos y no cuentan con una cadena de mando tan evidente. En
cuanto a los miembros de la Liga Democrática y del Partido Democrático de
Campesinos y Obreros, no son todos, ni la mayoría, los que están comprometidos.
En fin de cuentas, no son más que un puñado de personas - los derechistas
burgueses destacados quienes desataron tormentas, agitaron las aguas,
conspiraron a puerta cerrada, encendieron hogueras en las entidades de base,
efectuaron
493
contactos a niveles altos y bajos y armaron mecanismos de resonancia por
todas partes, suponiendo que reinaba un caos general propicio a su objetivo
final de reemplazar gradualmente al Partido Comunista y coronar con éxito su
gran empresa. Entre los miembros de esos partidos, algunos mantuvieron la mente
lúcida, muchos otros fueron embaucados y sólo unos cuantos se erigieron en
espina dorsal del ala derecha. Como espina dorsal, a pesar de ser pocos,
mostraron gran capacidad de maniobra. Negros nubarrones aparecidos súbitamente
se agitaron durante toda la primavera en el cielo de China, y este fenómeno fue
originado por la alianza Chang-Luo.
La Asociación de Periodistas ha acelerado dos reuniones: La primera
constituye una negación, y la segunda, una negación de la negación ; el que
todo eso haya ocurrido en sólo algo más de un mes, refleja la rapidez con que
ha cambiado la situación en China. Esas reuniones son útiles. En la primera, al
plantearse la reaccionaria línea periodística burguesa, "negros nubarrones
se cernían sobre la ciudad amenazando aplastarla", pero en la segunda,
iniciada hace unos días, ha cambiado la atmósfera: Puede decirse que la mayoría
de los concurrentes ha encontrado la orientación justa, aunque los derechistas
siguen resistiendo con obstinación.
Wenjui Pao hizo una autocrítica el 14 de junio reconociendo que había
cometido ciertos errores. Está bien hacer autocrítica, eso lo aplaudimos. Sin
embargo, a nuestro juicio, aquella autocrítica tuvo una insuficiencia, una
insuficiencia de carácter sustancial. Es decir, en lo esencial, Wenjui Pao no
ha hecho autocrítica. Al contrario, en su editorial de esa fecha, hizo una
apología de sus errores. Dijo: "Teníamos una comprensión unilateral e
incorrecta de la política del Partido sobre la competencia de ideas y la
apertura de opiniones, creyendo que con sólo estimular éstas incondicionalmente
ayudábamos al Partido en su campaña de rectificación y que afectaríamos su
curso si publicábamos opiniones positivas en mayor cantidad o
contracriticábamos las opiniones erróneas." ¿Fueron así las cosas? No. En
la primavera, al aplicar la política anticomunista, antipopular y
antisocialista dictada por la dirección central de la Liga Democrática, Wenjui
Pao emprendió desenfrenados ataques contra el proletariado, marchando al galope
en dirección contraria a la política del Partido Comunista. La política que
aplicó consistía en desquiciar al Partido Comunista y crear un caos general,
con el propósito de suplantarlo. ¿Significaba esto en verdad "ayudar en la
campaña de rectificación”? No, eso era mentira, un verdadero fraude. ¿Fue
erróneo abstenerse de dar a la publicidad
494
durante un tiempo puntos de vista positivos o sólo hacerlo en pequeña
medida y no contracriticar las opiniones erróneas? Fue eso exactamente lo que,
entre el 8 de mayo y el 7 de junio, hicieron nuestro periódico y los demás
órganos del Partido Comunista siguiendo las instrucciones del Comité Central.
La finalidad fue permitir que ogros y espectros, monstruos y demonios
"hicieran uso de la gran competencia de ideas y la gran apertura de
opiniones" y dejar crecer sin trabas las hierbas venenosas, de manera que
el pueblo, alarmado ante la existencia de especies tan repulsivas en el mundo,
pusiera manos a la obra para terminar con ellas. En otras palabras, el Partido
Comunista había previsto que era inevitable esta lucha de clases entre la
burguesía y el proletariado. Permitió que la burguesía y los intelectuales
burgueses desencadenaran esta guerra. Durante determinado tiempo, nuestra
prensa se abstuvo de publicar artículos con puntos de vista positivos o publicó
pocos y no replicó a los furibundos ataques de los reaccionarios derechistas
burgueses; por lo que se refiere a las organizaciones del Partido en todas las
entidades oficiales y centros docentes que se hallaban en campaña de
rectificación, también se abstuvieron, durante ese mismo tiempo, de repeler dichos
ataques. Todo ello para permitir que las masas vieran con nitidez quiénes
hacían críticas bien intencionadas y quiénes "críticas" malévolas, y
así acumular fuerzas con vistas a un contraataque cuando se presentara la
coyuntura. Hay quienes dicen que ésta es una estratagema solapada. Nosotros
decimos que es una estratagema abierta, pues habíamos advertido con
anticipación al enemigo : Los monstruos y demonios sólo pueden ser liquidados
cuando aparecen en escena, y las hierbas venenosas sólo pueden ser escardadas
cuando salen a la superficie. ¿No escardan los campesinos varias veces al año?
Además, las hierbas escardadas pueden servir de abono. Los enemigos de clase
buscarán, sin duda alguna, oportunidades para manifestarse. No se resignarán a
ver perdido su reino y comunizados sus bienes. Por más que el Partido Comunista
advierta de antemano a sus enemigos y les dé a conocer su estrategia básica,
éstos no dejarán de lanzar ataques. La lucha de clases es una realidad
objetiva, independiente de la voluntad del hombre. Esto significa que es
inevitable. Aunque el hombre lo quiera, no es posible eludirla. Lo único que él
puede hacer es guiarla de acuerdo al desarrollo de las cosas, para conseguir la
victoria. ¿Por qué los reaccionarios enemigos de clase se arrojaron por sí
mismos en la red? Es que ellos son grupos sociales reaccionarios, que, cegados
por el afán de lucro,
495
tomaron por inferioridad absoluta la absoluta superioridad del
proletariado. Prendiendo fuego por todas partes, soliviantarían a los obreros y
campesinos ; los dazibao de los estudiantes facilitarían la toma de los centros
docentes ; la gran competencia de ideas y la gran apertura de opiniones
crearían una situación explosiva; el caos general se produciría en cosa de
instantes, y entonces el Partido Comunista se acabaría en un dos por tres: Así
fue como Chang Po-chün apreció la situación el 6 de junio ante seis profesores
de Pekín. ¿No era esto estar cegado por el afán de lucro? Aquí
"lucro" significa usurpación del Poder. Ellos tienen en sus manos no
pocos periódicos, uno de los cuales es Wenjui Pao. Este diario actuó siguiendo
la reaccionaria política arriba mencionada; sin embargo, el 14 de junio trató
de engañar al pueblo, fingiendo haber procedido de buena fe. Dijo entonces:
"Esta errónea comprensión se debió a que en nuestras mentes aún restan
ideas burguesas sobre la labor periodística." ¡Falso! Este "restan"
debe sustituirse por "abundan”. ¿Fueron suficientes unos restos de ideas
burguesas para que ese periódico sirviera durante meses como portavoz de los
reaccionarios en sus desenfrenados ataques al proletariado y cambiara su
orientación anterior por otra contraria al Partido Comunista, al pueblo y al
socialismo, es decir, por una orientación burguesa? ¿Qué lógica es ésta? De una
premisa particular se deduce una conclusión general: Tal es la lógica de Wenjui
Pao. Hasta la fecha, este diario no se ha mostrado dispuesto a criticar ese
cúmulo de reaccionarias informaciones, contrarias a los hechos, que ha
publicado, ni la profusión de puntos de vista reaccionarios que han aparecido
en sus páginas, ni la reaccionaria diagramación que ha utilizado ampliamente
como medio para atacar al proletariado. Un caso diferente es el de Sinmin Pao,
que ha hecho muchas autocríticas bastante serias. Cometió errores menos graves
que Wenjui Pao y los corrigió concienzudamente tan pronto como se dio cuenta de
ellos, lo que demuestra el sentido de responsabilidad de su personal directivo
y de redacción hacia la causa del pueblo ; de este modo, empezó a actuar libre
de apuros ante sus lectores. ¿A dónde ha ido a parar el sentido de
responsabilidad de Wenjui Pao? ¿Cuándo empezará a hacer lo que ha hecho Sinmin
Pao? Las deudas tienen que ser saldadas. ¿Cuándo comenzará Wenjui Pao a saldar
las suyas? Al parecer, las autocríticas de Sinmin Pao han creado un montón de
espinosos problemas a Wenjui Pao. Los lectores preguntarán : ¿Cuándo será que
Wenjui Pao se ponga al par de Sinmin Pao? Wenjui Pao se encuentra ahora en
grandes apuros. Antes de
496
que Sinmin Pao se autocriticara, Wenjui Pao parecía que aún podía, mal
que bien, arreglárselas por algún tiempo; pero, después de ello, los días se le
han tornado difíciles. De una situación apurada se puede pasar a la libertad de
acción, y esto presupone seguir el ejemplo de Sinmin Pao haciendo
concienzudamente lo que éste ha hecho.
Volvamos ahora al término "derechistas burgueses". Los
derechistas burgueses son los reaccionarios burgueses arriba mencionados que se
oponen al Partido Comunista, al pueblo y al socialismo. Esta es una definición
científica, que concuerda con la realidad. Ellos no son más que un puñado de
individuos que se encuentran en los partidos democráticos, entre los
intelectuales, capitalistas y estudiantes, así como en el Partido Comunista y
la Liga de la Juventud. Salieron a la luz en la reciente tormenta. Constituyen
una ínfima minoría, pero tienen fuerza en los partidos democráticos, sobre todo
en algunos de ellos, y no se les debe subestimar. Estas gentes no sólo hablan,
sino que actúan; son culpables y en su caso no cabe el principio de "no
culpar a nadie por el hecho de hablar". Ellos no sólo se han manifestado
de palabra sino también de obra. ¿Habrá que castigarlos según la ley? Parece
que el momento actual no lo exige, pues el Estado popular está bien consolidado
y, además, muchos de ellos son figuras de alto vuelo. Se les puede tratar con
clemencia, sin recurrir al castigo. En general, basta llamarlos
"derechistas" en lugar de reaccionarios. Los únicos exceptuados serán
aquellos que rehusen enmendarse a pesar de repetidas advertencias y continúen con
sus actividades de sabotaje en violación de la ley penal; estos deben ser
castigados. A los derechistas también se les puede aplicar estos principios :
sacar lecciones de los errores pasados para evitarlos en el futuro y tratar la
enfermedad para salvar al paciente, y convertir los factores negativos en
positivos. Hay otro tipo de derechistas: los que Formulan declaraciones pero no
pasan a los hechos. Aunque sus declaraciones son parecidas a las de los
derechistas arriba mencionados, no llevan a cabo actividades de zapa. Respecto
a ellos, hay que proceder todavía con mayor clemencia. Sus erróneos
pronunciamientos deben ser refutados cabalmente y sin contemplaciones, pero hay
que permitirles que se reserven sus opiniones. A los derechistas de todos los
tipos arriba mencionados se les debe permitir que sigan gozando de libertad de
palabra. Para un gran Estado ya consolidado, no es nada perjudicial conservar
un minúsculo grupo de personas como éstas, una vez que sus errores son
conocidos por las amplias masas. Hay que tener claro que los derechistas son
gentes que nos educan por
497
ejemplo negativo. En este sentido las hierbas venenosas tienen su
mérito, el cual reside precisamente en que contienen veneno y, al regarlo, han
hecho daño al pueblo.
El Partido Comunista prosigue su campaña de rectificación, y los
partidos democráticos también han comenzado la suya. Ahora, cuando e1 pueblo ha
repelido los furibundos ataques de los derechistas, la campaña de rectificación
ya puede desarrollarse de manera feliz.
RECHAZAR LA OFENSIVA DE LOS
DERECHISTAS BURGUESES *
9 de julio de 1957
En marzo pasado, pronuncié aquí un discurso ante cierto número de
cuadros del Partido. Desde entonces han transcurrido cien días, lapso en el
cual la situación ha experimentado cambios muy grandes. Hemos librado una
batalla contra los derechistas burgueses y el pueblo ha elevado su conciencia
política, la ha elevado en grado considerable. Todo eso ya lo preveíamos en
aquel momento. Por ejemplo, dije entonces lo siguiente: Cuando los demás se
ponen a criticarlo a uno o, expresado en otros términos, cuando el fuego
empieza a quemarlo, ¿cómo no va a sentir dolor? Pero es imperativo aguantar
endureciendo el cuero cabelludo. Esta parte del hombre se llama cabeza, y la
piel que la recubre, cuero cabelludo. Por aguantar endureciendo el cuero
cabelludo se quiere decir: Cuando tú me criticas, yo te escucho con la piel
tensa, escucho durante un tiempo y luego analizo tus críticas para responder
aceptando lo correcto y rebatiendo lo erróneo.
Debemos tener siempre la convicción de que, tanto en el mundo entero
como en China, la mayoría de la gente es buena, y por mayoría no me refiero
aquí a un 51 por ciento, sino a más del 90 por ciento. Entre los seiscientos
millones de habitantes de China, los obreros y los campesinos constituyen
nuestras masas básicas. Dentro del Partido Comunista, la Liga de la Juventud y
los partidos democráticos, así como entre los estudiantes e intelectuales,
invariablemente la mayoría de la gente es buena. Su corazón es bueno y honrado,
no abriga astucia ni malas intenciones. Esto lo debemos reconocer, pues así ha
quedado demostrado en todos y cada uno de los movimientos registrados hasta
hoy. Veamos, por ejemplo, cómo es el caso de los estudiantes en el presente
________________
* Discurso pronunciado por el
camarada Mao Tse-tung en una conferencia de cuadros celebrada en Shanghai.
498
499
movimiento. Entre los más de siete mil estudiantes de la Universidad de
Pekín, los derechistas sólo representan el 1, 2 ó 3 por ciento. ¿Quiénes
conforman ese 1, 2 ó 3 por ciento? Los elementos vertebrales recalcitrantes,
que andan siempre provocando disturbios y promoviendo desbarajustes de todos
los diablos - ellos nunca han llegado a sesenta individuos, son menos del 1 por
ciento -, y aquellos que los aplauden y respaldan, que constituyen el otro 1 ó
2 por ciento.
No es fácil que uno se prenda fuego a sí mismo. He oído decir que
algunos camaradas de esta ciudad se lamentan de que el fuego no haya ardido con
más fuerza. A mi parecer, el fuego en Shanghai ardió bastante bien, aunque no
fue del todo suficiente y no alcanzó a saciar las ganas. Si ustedes se hubieran
imaginado lo estupenda que saldría la cosa, ¿no habrían dejado que el fuego
ardiese a más y mejor? ¡Que crezcan las hierbas venenosas y que los monstruos y
demonios hagan su aparición en la escena! ¿Por qué tenerles miedo? Ya en marzo
dije que no había por qué temerlos. Sin embargo, algunos camaradas de nuestro
Partido tenían miedo a un gran caos bajo los cielos de China. Debo decir que
estos camaradas, si bien devotos y leales a nuestro Partido y nuestro Estado,
no supieron apreciar la situación en su conjunto, no alcanzaron a entender que
la gran mayoría, esto es, más del 90 por ciento de la gente, es buena. No hay
por qué temer a las masas, pues ellas están con nosotros. Es posible que nos
regañen, pero nunca nos darán de trompadas. Los derechistas son un ínfimo
puñado; en la Universidad de Pekín, corno acabo de decir, no representan más
que el 1, 2 ó 3 por ciento de la gente. Esto, por lo que respecta a los
estudiantes. En cuanto a los catedráticos y profesores adjuntos, el caso es
algo distinto, pues probablemente más o menos un 10 por ciento de ellos son
derechistas. Los elementos de izquierda conforman otro 10 por ciento,
aproximadamente. Estos dos sectores tienen, pues, fuerzas parejas. Los de
centro, por su parte, constituyen algo así como el 80 por ciento. Entonces,
¿qué había en eso de temible? Con todo, algunos camaradas sintieron cierto
temor de que la casa se derrumbara y el cielo se desplomase. Desde que el mundo
es mundo, sólo el "hombre de Chi temía el desplome del cielo"1; era
un fulano de la provincia de Jonán a quien atormentaba el miedo de que el cielo
se viniese abajo. Nadie, excepto él, ha tenido semejante miedo. Por lo que se
refiere a las casas, creo que ésta en que nos hallamos no se va a caer, pues no
hace mucho que fue construida. ¿cómo es posible que un derrumbe se produzca tan
fácilmente?
500
En resumen, dondequiera que sea, más del 90 por ciento de la gente son
nuestros amigos y camaradas y, así, no hay motivos para tener miedo. ¿Por qué
temer a las masas? No hay razón alguna que lo justifique. Ahora bien, ¿a
quienes se llama dirigentes? A los jefes de grupo, jefes de equipo, secretarios
de célula del Partido, directores de centros docentes, secretarios de comités
del Partido. Además, dirigente es el camarada Ke Ching-shi, y también lo soy
yo. Después de todo, no nos falta algún capital político, que es una u otra
obra hecha en favor del pueblo. Ahora, al encender el fuego, más del 90 por
ciento de la gente desea que nuestros camaradas salgan fortalecidos de él.
Todos nosotros tenemos ciertas deficiencias. ¿Quién no las tiene? "Ya que
los hombres no son santos, ¡cómo puede estar uno exento de faltas!" Es
inevitable que diga o haga algo erróneo, que incurra en vicios como el
burocratismo, pero, por lo común, de manera inconsciente.
Es preciso "prender fuego" en forma periódica. ¿Cómo proceder
en adelante? ¿Prefieren ustedes encender el fuego cada año o cada tres años? A
mi juicio, debemos hacerlo por lo menos dos veces durante cada plan quinquenal,
a semejanza de lo que ocurre con el mes intercalar que en los años bisiestos
del calendario lunar se repite una vez al tercer año y otra al quinto. Sun
Wu-kung, el Rey Mono, salió aún más fuerte luego de ser sometido a las llamas
en el Crisol de Octagrama del Sagrado Patriarca. ¿No Fue Sun Wu-kung un
personaje de gran poder mágico? Lo llamaban "Gran Santo Par de los
Ciclos", pero inclusive él tuvo que pasar por el rigor de las llamas de
ese crisol. ¿No solemos hablar de la necesidad de templarnos? Por templar nos
referimos a forjar, que significa dar forma a golpes de martillo, así como a
fundir, que implica obtener hierro del alto horno, o acero del horno Martín.
Luego de fundido, el acero aún necesita ser forjado, lo que actualmente se hace
bajo los golpes del martillo neumático. ¡Qué tremendo es este tipo de forja!
Nosotros, como seres humanos, también necesitamos templarnos. Hay camaradas
que, cuando se les pregunta si están en favor de esta idea, responden de manera
muy afirmativa: "¡Ah, yo tengo defectos y ardo en deseos de templarme!"
Todos dicen estar deseosos de pasar por un temple. Es muy cómodo hablar de eso
en tiempos corrientes. Pero, cuando llega la verdadera hora del temple, cuando
a uno le toca el momento de forjarse bajo los golpes del martillo neumático, ya
no quiere hacerlo, pues está que se muere de miedo. Es precisamente un temple
lo que hemos experimentado esta vez. Por un tiempo, el cielo y la tierra
estuvieron sumidos en tinieblas, el sol y la luna se oscurecieron. La realidad
era que soplaban dos vientos: uno proveniente de la gran
501
mayoría, la gente buena, que en sus dazibao hizo notar que el Partido
Comunista tenía defectos y que debía corregirlos, y otro procedente de un
exiguo número de gente, los derechistas, que lanzaron ataques contra nosotros.
Ambas ofensivas marchaban en una misma dirección. Sin embargo, la ofensiva de
esa mayoría se justificaba, era correcta y ha constituido un tipo de temple
para nosotros. La de los derechistas también nos ha servido como una especie de
temple. Si hablamos de un verdadero temple, esta vez debemos agradecer a los
derechistas, pues han dado la más importante educación a nuestro Partido, a las
amplias masas, la clase obrera, el campesinado, los jóvenes estudiantes y los
partidos democráticos. En cada ciudad hay cierto número de derechistas, y ellos
están ansiosos de derrotarnos. Pero nosotros estamos estrechando el cerco
contra ellos.
La nuestra es una revolución del pueblo, una revolución de los
seiscientos millones de integrantes del pueblo dirigida por el proletariado,
una empresa del pueblo. La revolución democrática fue una empresa del pueblo,
la revolución socialista es una empresa del pueblo y lo es también la
construcción socialista. Así, pues, ¿son buenas o no la revolución socialista y
la construcción socialista? ¿Han tenido o no éxitos? ¿Son lo principal sus
éxitos o sus errores? Los derechistas niegan los éxitos de la causa del pueblo.
Esto en primer lugar. En segundo, ¿qué rumbo hemos de seguir? Por aquí se sigue
el camino socialista y por allá el capitalista. Lo que intentan los derechistas
es precisamente torcer nuestro rumbo y hacer que emprendamos el camino
capitalista. En tercer lugar, ¿a quién corresponde la dirección en la
realización del socialismo? ¿Al proletariado o a la burguesía? ¿Al Partido
Comunista o a aquellos derechistas burgueses? Los derechistas dicen que no hace
falta la dirección del Partido Comunista. A mi juicio, lo que se produce ahora
es un gran debate, un gran debate en torno a esos tres problemas, y está bien
que así sea, pues tales problemas nunca habían sido debatidos.
La revolución democrática pasó por largos debates. Los últimos años de
la dinastía Ching y la Revolución de 1911, la lucha contra Yuan Shi-kai, la
Expedición al Norte y la Guerra de Resistencia contra el Japón, fueron todos
períodos precedidos de debates. ¿Se debía o no resistir al Japón? Hubo quienes,
preconizando la teoría de que "las armas lo deciden todo", opinaron
que China no podía resistir porque no poseía suficientes fusiles. Otros
señalaron que eso no importaba, pues el hombre era el factor principal y, por
tanto, estábamos en condiciones de combatir aun contando con un armamento
inferior. La
502
subsiguiente Guerra de Liberación también estuvo antecedida de debates;
las negociaciones de Chungching, la vieja Conferencia Consultiva Política
celebrada en la misma ciudad y las negociaciones de Nankín fueron todas
debates. Chiang Kai-shek no prestó oídos a una sola de nuestras opiniones, de
las opiniones del pueblo, pues estaba decidido a recurrir a las armas. Pero el
resultado fue que perdió la guerra. De lo anterior se desprende que la
revolución democrática estuvo precedida de debates, de una larga preparación
moral.
La revolución socialista vino de manera veloz. En seis o siete años se
consumó en lo fundamental la transformación socialista de la propiedad
capitalista y la de la propiedad individual de los pequeños productores. La
transformación del hombre, en cambio, aún deja mucho que desear, pese a que
algo se ha hecho en este sentido. La transformación socialista consta de dos
aspectos: la del sistema y la del hombre. Por sistema se entiende no sólo la
propiedad, sino también la superestructura, que está integrada principalmente
por el aparato del Poder y la ideología. La prensa, por ejemplo, entra en la
esfera de la ideología. Hay quienes dicen que la prensa no tiene carácter de
clase, que no es un instrumento de la lucha de clases. Esta aseveración es
incorrecta. Por lo menos hasta que sea eliminado el imperialismo, la prensa y
todo lo que pertenezca a la ideología tienen que reflejar las relaciones de
clase. Tanto la educación escolarizada como el arte y la literatura se hallan
dentro de la ideología, forman parte de la superestructura y tienen todos
carácter de clase. Respecto a las ciencias naturales, es preciso enfocarlas
desde dos ángulos diferentes. Las ciencias naturales, como tales, no tienen
carácter de clase, pero sí lo tiene el problema de quién es el que las estudia
y las utiliza. En la universidad, donde más cunde el idealismo es en las
facultades de lengua china y de historia. Otro tanto se puede afirmar de los
que se dedican al trabajo periodístico. No crean ustedes que el idealismo
abunda únicamente en el terreno de las ciencias sociales, pues también en el de
las ciencias naturales es mucho el idealismo que hay. Es idealista la
concepción del mundo de gran número de los que se consagran a éstas. Cuando se
habla de la composición del agua, ellos se conducen como materialistas al decir
que ésta se compone de dos elementos. En este aspecto, se sujetan a la
realidad. Pero, cuando se habla de la transformación de la sociedad, se
comportan como idealistas. La campaña de rectificación, según nosotros, tiene
por objeto fortalecer al Partido Comunista, pero algunos de ellos sostienen que
debe servir para barrer con el Partido Comunista. He aquí lo que ha quedado al
descubierto esta vez.
503
Durante la ofensiva de los derechistas, aplicamos la política de
escuchar sin responder. Por espacio de varias semanas, nosotros, endureciendo
el cuero cabelludo y alargando un poco las orejas, no hicimos más que escuchar,
sin decir esta boca es mía. Además, no pusimos sobre aviso a los militantes de
fila de la Liga de la Juventud ni del Partido, ni a los secretarios de célula
ni a los comités de célula del Partido, dejando que, en medio de la entreverada
trifulca, cada cual se condujera por su propia cuenta. En los centros docentes,
cierto número de elementos hostiles habían logrado colarse en algunos comités y
células generales del Partido; tal fue el caso del comité del Partido en la
Universidad Chingjua. Ellos transmitían al enemigo la información de toda
reunión que se celebraba. A personas como éstas se las llama "elementos
sublevados". ¿No ha habido generales sublevados? Pero de lo que aquí se
trata es de "civiles sublevados”. Este fenómeno agradó al enemigo y
también nos agradó a nosotros. Ante la "sublevación" de miembros del
Partido, el enemigo pensó que el Partido "se quebraría", y no cabía
en sí de contento. ¿Cuántos miembros del Partido se han quebrado esta vez? No
conozco las cifras correspondientes a Shanghai. Pero en los centros docentes de
Pekín, se ha quebrado probablemente un 5 por ciento de la militancia y el
porcentaje es todavía más elevado en la Liga de la Juventud, tal vez con un 10
por ciento o algo más. A mi modo de ver, esta quiebra obedece a la
"justicia divina". Sea un 10, 20, 30 ó 40 por ciento, tal quiebra me
produce un gran regocijo. Esas personas, que, con la cabeza abarrotada de ideas
burguesas e idealistas, lograron infiltrarse en el Partido o en la Liga de la
Juventud, están nominalmente por el comunismo, pero, en realidad, son
anticomunistas o elementos vacilantes. En cuanto a nosotros, nos regocijamos
también ante la aparición de esos "sublevados". De las anteriores
campañas de depuración del Partido y de la Liga de la Juventud, ¿ha habido
alguna en que se haya obtenido una depuración tan cabal? Ellos se largaron por
sí mismos, ahorrándonos el trabajo de depurarlos. Ahora las cosas han cambiado
y están al revés. Al ser asediados los derechistas por nosotros y denunciados
por muchas personas que no son de su calaña a pesar de haber estado vinculadas
con éstos, ya no se producen más "sublevaciones". Los derechistas se
ven ahora en un atolladero y algunos han proclamado su insurrección pasándose a
nuestro lado. Así de grandes han sido los cambios operados en la situación
durante los cien días transcurridos desde mi discurso de marzo pasado.
La presente lucha contra los derechistas es, en esencia, una lucha
política. La lucha de clases reviste diversas formas, y la lucha actual
504
es, en lo fundamental, política y no militar ni económica. ¿Hay o no
esta vez algo de lucha ideológica? Sí. Mas, a mi modo de ver, prima la lucha
política. La lucha ideológica se librará principalmente en la próxima etapa y
deberá efectuarse entonces con la suavidad de una brisa. La rectificación del
estilo de trabajo en el Partido Comunista y en la Liga de la Juventud es una
lucha ideológica. Es preciso, pues, elevar nuestro nivel asimilando
efectivamente algo de marxismo. Es preciso también que haya una ayuda mutua
genuina. ¿Qué defectos tenernos? ¿Estamos acaso limpios de todo subjetivismo y
de todo burocratismo? Debemos ponernos a reflexionar de veras con nuestra
propia cabeza y tomar algunas notas y, procediendo así durante varios meses,
elevar nuestro nivel marxista, nuestro nivel político e ideológico.
El contraataque a los derechistas proseguirá tal vez unas decenas de
días, algo más de un mes. No sería conducente seguir publicando en la prensa
indefinidamente, este año, el año entrante y otro más, las opiniones de los
derechistas. Estos no son más que unos pocos y sus opiniones ya han salido casi
totalmente a la luz, de modo que no quedan muchas por publicar. De aquí en
adelante, publicaremos algunas de estas, unas veces así y otras asá, pero sólo
cuando valgan la pena. Pienso que julio será todavía un mes de intenso
contraataque a los derechistas. Lo que más ansiaban ellos era la violencia de
una tempestad, y lo que menos les atraía, la suavidad de la brisa y la
llovizna. ¿No dijimos que estábamos por esa suavidad? Pero ellos comentaron que
con una brisa y llovizna tan suaves, ocurriría lo que durante la temporada de
las lloviznas continuas, que echan a perder los retoños de arroz, dando lugar a
una hambruna, y que por eso era preferible una violenta tempestad. ¿No hay aquí
en Shanghai cierto sujeto que escribió un artículo titulado "Un cuervo que
grazna `en pleno día' "? Fue este "cuervo" el que reclamó una
tempestad violenta. Los derechistas decían además: "Ustedes los comunistas
no actúan con equidad; en otros tiempos, cuando ustedes nos tomaban a nosotros
como blanco de sus campañas de crítica, preferían la tempestad violenta, pero
ahora, al tocarles a ustedes el turno, se pronuncian por la suavidad de la
brisa y la llovizna." En realidad, al efectuar las anteriores campañas de
remodelación ideológica, incluidas las de crítica a Ju Shi y a Liang Shu-ming,
señalamos siempre en las instrucciones internas del Partido la necesidad de
proceder con la suavidad de la brisa y la llovizna. En el mundo, las cosas
siguen invariablemente un curso sinuoso. Por ejemplo, cuando se anda un camino,
siempre es sinuoso el recorrido. ¿Estuvieron ustedes alguna vez en la montaña
Mokan? Allí, tanto para ascender como para
505
descender, uno tiene que dar dieciocho vueltas. La sociedad avanza
siempre en forma de espiral. La actual tarea de sacar a la luz a los
derechistas debe proseguir sin desmayo y con el mismo rigor de la violenta
tempestad de hoy. Como fueron ellos los que desataron la tempestad violenta, se
da la impresión de que ahora estamos tornando represalias. Sólo en este momento
los derechistas vienen a comprender las ventajas que supondría la suavidad. Se
desesperan por agarrarse aunque sea de una brizna de hierba, pues están que se
hunden. Es como si alguien estuviera a punto de ahogarse en el río Juangpu y se
agarrara de lo primero que encontrase, así fuera una paja de arroz. Me imagino
el agrado con que aquel "cuervo" recibiría hoy la suavidad de la brisa
y la llovizna. La presente época es de tempestades. Pasado julio y comenzando
agosto, se podrá proceder con suavidad, pues entonces ya no quedarán muchas
cosas por sacar a la luz.
Los derechistas son excelentes maestros por lo negativo. Así ha ocurrido
siempre en China: Ha habido maestros por lo positivo y también maestros por lo
negativo. El hombre necesita ser educado con ejemplos tanto positivos como
negativos. Los imperialistas japoneses fueron para nosotros los primeros
magníficos maestros por lo negativo. Con anterioridad a ellos, tuvimos otros
excelentes maestros de ese tipo, como el Gobierno de la dinastía Ching, como
Yuan Shi-kai y los caudillos militares del Norte y, más tarde, Chiang Kai-shek.
Sin ellos, no habría sido posible educar al pueblo chino como se lo educó, pues
no bastaba con el Partido Comunista en su papel de maestro por lo positivo.
Ahora ha sucedido lo mismo. Hubo gente que puso oídos sordos a muchas de las
cosas que dijimos. ¿Quiénes fueron? Gran cantidad de elementos de centro y,
particularmente, los derechistas. Los de centro nos creyeron a medias, mientras
que los derechistas no escucharon nada. Muchas fueron las cosas que les dimos a
conocer, pero éstos hicieron caso omiso de todo y persistieron en seguir un
rumbo aparte. Por ejemplo, cuando nosotros preconizamos el principio de
"unidad - crítica - unidad", ellos lo desatendieron. Cuando señalamos
que en el trabajo de represión a los contrarrevolucionarios los éxitos
constituyen el aspecto principal, también nos desoyeron. Cuando hablamos de la
necesidad del centralismo democrático y de la dictadura democrática popular
dirigida por el proletariado, igualmente nos desoyeron. Y otro tanto sucedió
cuando subrayamos el deber de unirnos con los países socialistas y los pueblos
del mundo entero amantes de la paz. En fin, todas estas cosas ya estaban
dichas, pero ellos no escucharon nada. Otro punto, el que menos quisieron
escuchar, fue nuestra afirmación de que es pre-
506
ciso extirpar las hierbas venenosas. Hay que dejar que salgan los
monstruos y demonios y exhibirlos para que después todos digan que son malos y
que deben ser eliminados. Permitimos que las hierbas venenosas hagan su
aparición, luego de lo cual las extirpamos y entonces pueden servir de abono.
¿Esto lo habíamos dicho o no? ¿Acaso no lo habíamos dicho ya? Pese a todo, las
hierbas venenosas aparecieron. Cada año los campesinos hacen saber a las
hierbas que las van a escardar varias veces, pero las hierbas, como quien oye
llover, siguen creciendo. Aunque se escarde diez mil años, aquéllas no dejarán
de crecer, y seguirá siendo así luego de cien millones de años. Entonces los
derechistas no temían la escarda, pues al hacer esta aseveración me limité a
hablar de la necesidad de escardar, sin que se hubiera puesto manos a la obra.
Más aún, ellos no se consideraban a sí mismos como hierbas venenosas, sino como
flores fragantes, mientras que a nosotros nos calificaban de hierbas venenosas,
y por tanto no era a ellos a los que se debía extirpar, sino a nosotros. No
sospechaban que eran precisamente ellos los que debían ser extirpados.
En el presente, lo que se está debatiendo son las tres cuestiones que
acabo de señalar. La revolución socialista advino tan velozmente que la línea
general del Partido para el período de transición no pudo ser debatida de modo
suficiente ni dentro del Partido ni en el ámbito social. Esto se asemeja a la
forma en que los bueyes engullen el pasto: Comienzan por tragarlo de cualquier
modo y lo depositan en una bolsa que tienen dentro, para luego rumiar con toda
calma. Hemos venido haciendo la revolución socialista del sistema en la
propiedad de los medios de producción en primer lugar y, en segundo, en la
superestructura, o sea, tanto en el régimen político como en la ideología, pero
sin que haya habido un debate suficiente sobre esta cuestión. Lo que hacemos
ahora por medio de la prensa, los foros, los mítines y el dazibao, es
justamente un debate.
E1 dazibao es una cosa buena, y creo que debe ser transmitido a las
generaciones futuras. Si se nos ha transmitido las Analectas de Confucio, los
Cinco Cánones, los Trece Cánones y las Veinticuatro Historias ¿.no será
transmitido el dazibao? Pienso que sí, forzosamente. ¿Se empleará el dazibao,
por ejemplo, en las fábricas cuando haya campaña de rectificación? Considero
que será bueno emplearlo, y cuanto más, mejor. El dazibao, al igual que el
idioma, no reviste carácter de clase. La lengua china moderna no tiene carácter
de clase, pues la empleamos nosotros en nuestros discursos y la emplea también
Chiang Kai-shek. Hoy día, el chino clásico está en desuso y ya nadie habla a la
manera
507
de "¡Cómo habréis de holgaros vos si tornáis a repasar lo que
aprendido teníais!" y "¡Cómo habrá de holgaros el ver al amigo
llegado de lueñe lugar!" El proletariado emplea la lengua moderna y la
burguesía también. El proletariado puede hacer uso del dazibao , e igual la
burguesía. Tenemos la seguridad de que la mayoría de la población está de parte
del proletariado y de ahí que el dazibao, como instrumento que es, favorezca al
proletariado y no a la burguesía. Durante un tiempo dos o tres semanas -, el
cielo y la tierra estuvieron sumidos en tinieblas, el sol y la luna se
oscurecieron, lo que parecía favorecer a la burguesía. Cuando dijimos que
debíamos aguantar endureciendo el cuero cabelludo, nos referíamos a lo que
debíamos hacer en esas dos o tres semanas en que no íbamos a conciliar el sueño
ni a comer con apetito. ¿No hablan ustedes de su deseo de templarse? No poder
conciliar el sueño ni tener apetito durante varias semanas fue precisamente una
manera de templarse. De lo que se trataba no era, pues, de meterlos a ustedes
en un alto horno para quemarlos.
Muchos elementos de centro vacilaron por un momento, cosa que tampoco
estuvo mal, pues sus vacilaciones les permitieron adquirir experiencias. Lo que
caracteriza a los de centro es justamente su vacilación; de no ser así, ¿Por
qué llamarlos de centro? En un polo está el proletariado y en el otro, la
burguesía y, en medio de los dos, el gran número de elementos de centro; es
decir, los dos polos son pequeños y lo que media entre ellos es grande. Sin
embargo, los elementos de centro son, en último análisis, gente buena, aliada
del proletariado. La burguesía también procuró ganárselos como aliados suyos y,
durante un tiempo, ellos dieron la impresión de serlo, pues también nos
criticaron a nosotros, pero de buena fe. Al ver que los elementos de centro nos
criticaban, los derechistas salieron a promover disturbios. Aquí, en Shanghai,
se conocieron casos de figuras derechistas como Wang Tsao-shi, Lu Yi, Chen
Yen-ping y Peng Wen-ying, así como Wu Yin, quienes se presentaron a crear
perturbaciones. No bien los derechistas hicieron esto, los elementos de centro
quedaron desorientados. Los patriarcas de los derechistas son Chang Po-chün,
Luo Lung-chi y Chang Nai-chi, y su lugar de origen es Pekín. Nosotros
preferíamos que el desorden en Pekín fuera el mayor y el más completo posible.
He aquí una experiencia.
Acabo de hablar del dazibao. Se trata de un problema de forma, de qué
forma adoptar en el combate. El dazibao es una de las armas que se emplean en
el combate, un arma ligera como el fusil, la pistola o la ametralladora. El
papel de bombarderos y cañones lo jugaron quizá periódicos como Wenjui Pao,
también Diario Kuangming y algunos
508
otros. En un tiempo, la prensa del Partido también reprodujo
declaraciones derechistas, pues le habíamos impartido la orden de publicarlas
al pie de la letra. Recurriendo a este y otros métodos, ayudamos a las grandes
masas a recibir una educación tanto por lo positivo como por lo negativo. Tal
es el caso del personal de Diario Kuangming y Wenjui Pao, que ha recibido esta
vez una educación muy profunda. En el pasado, no sabía distinguir un periódico
proletario de uno burgués, un periódico socialista de uno capitalista. Por
algún tiempo, los dirigentes derechistas de ambos diarios los convirtieron en
periódicos burgueses. Ellos odiaban al proletariado y al socialismo. A los
centros docentes no trataban de conducirlos por el rumbo proletario, sino por
el burgués.
¿Necesitan o no remodelarse los burgueses y los intelectuales
procedentes de la vieja sociedad? Ellos tienen un miedo cerval a la
remodelación, sosteniendo que ésta da origen a un "complejo de
inferioridad" y que, cuanto más se remodelen, tanto mayor será dicho
complejo. Esta es una opinión errónea. Debe decirse que cuanto más se remodela
uno, más se dignifica. Lo que debe haber es un sentimiento de dignidad, que se
deriva de la conciencia de la necesidad de remodelarse. Pero ellos, con esa "conciencia
de clase" tan alta que tienen, consideran que no necesitan remodelarse y,
por el contrario, pretenden remodelar al proletariado. Aspiran a transformar el
mundo a imagen y semejanza de la burguesía, mientras que el proletariado aspira
a hacerlo a su propia imagen y semejanza. Creo que la mayoría de la gente, más
del 90 por ciento, acabará por acceder a remodelarse después de una serie de
titubeos, meditaciones, renuencias y vacilaciones. Mientras más se remodelen,
mayor necesidad sentirán de ello. Incluso el Partido Comunista lo está
haciendo. Rectificación significa remodelación, y en el futuro seguirá siendo
necesaria la rectificación. ¿Piensan ustedes que después de la presente campaña
de rectificación ya no se necesitarán otras? ¿No habrá más burocratismo luego
de esta campaña? Basta que pasen dos o tres años para que uno se olvide de todo
y lo invada otra vez el burocratismo. Una característica del ser humano es su
mala memoria. De ahí la necesidad de una campaña de rectificación cada cierto
tiempo. Si incluso el Partido Comunista la necesita, ¿no van a necesitar la
rectificación los burgueses y los intelectuales procedentes de la vieja
sociedad? ¿No van a necesitar la remodelación? Creo que ellos, con mayor razón,
las necesitan.
¿No están los partidos democráticos empeñados ahora en una campaña de
rectificación? La sociedad en su conjunto la requiere. ¿Qué hay de malo en que
se proceda a una rectificación? La rectificación no
509
se refiere a cosas triviales, sino a cuestiones de importancia capital,
al problema de la línea. Actualmente, en la campaña de rectificación que llevan
a cabo los partidos democráticos, el acento se pone en el problema de la línea,
en el combate a la línea contrarrevolucionaria de los derechistas burgueses. Me
parece que esto es correcto. En cambio, en la rectificación dentro del Partido
Comunista el acento no se pone en el problema de la línea, sino en el estilo de
trabajo. Este, en lo tocante a los partidos democráticos, es ahora un problema
de segundo orden, y el principal, el de qué línea seguir. ¿Seguir la línea
contrarrevolucionaria de Chang Po-chün, Luo Lung-chi, Chang Nai-chi, Chen
Yen-ping, Peng Wen-ying, Lu Yi, Sun Ta-yu, u otra línea distinta? Primero que
todo, tienen que definirse ante este problema, definirse frente a las tres
cuestiones de que he hablado: ¿Hay éxitos o no en la revolución y la
construcción socialistas y es buena o no esa obra de centenares de millones de
personas?, ¿hay que seguir el camino socialista o el capitalista? y ¿cuál es el
partido que debe asumir la dirección si se opta por el socialismo: la alianza
Chang-Luo o el Partido Comunista? Que el gran debate en curso conduzca al
esclarecimiento de este problema de la línea.
Dentro del Partido Comunista también existe el problema de la línea,
pues en el caso de los "sublevados" - los derechistas de dentro del
Partido Comunista y de la Liga de la Juventud - , es eso lo que está en juego.
El dogmatismo no constituye ahora un problema de la línea, porque no ha tomado
cuerpo como tal. En el pasado, nuestro Partido conoció en varias ocasiones el
dogmatismo como problema de la línea, pues entonces éste tomó cuerpo como
sistema, política y programa. El dogmatismo que enfrentamos hoy no ha llegado a
tal grado, sino que se manifiesta en cosas un tanto rígidas, que esta vez se
han flexibilizado un poco a fuerza de martilleo y de fuego. ¿No es verdad que
ya están "bajando la escalera”2 los dirigentes de las entidades oficiales,
centros docentes y fábricas? Están desprendiéndose del estilo de trabajo
kuomintanista y de sus aires señoriales, así corno de su comportamiento de
señores burócratas. El burocratismo ha decrecido grandemente gracias a que los
directores de cooperativas cultivan la tierra junto con las masas y los
directores de fábricas y los secretarios de comités del Partido van a los
talleres para trabajar junto con los obreros. En el futuro, seguirán siendo
necesarias rectificaciones como ésta. Se debe pegar dazibao y convocar foros
con miras a clasificar los problemas en que se requieran la rectificación y la
crítica, para luego solucionarlos. Además, es menester elevar el nivel
estudiando algo de marxismo.
510
Estoy convencido de que la mayoría de los chinos es gente buena y de que
la nación china es una nación buena. Nuestra nación es muy razonable,
entusiasta, inteligente y valerosa. Espero que se cree una situación en la que
haya tanto centralismo y unificación como vivacidad, o sea, tanto centralismo
como democracia, tanto disciplina como libertad. Que haya lo uno y lo otro, y
no una sola cosa. Es inadmisible que sólo haya disciplina y centralismo, con la
gente amordazada, sin poder hablar ni criticar lo que, de hecho, es incorrecto.
Debemos estimular a la gente a que hable y crear una situación de vivacidad. A
todos aquellos que hagan críticas de buena fe se les aplicará el principio de
no culpar al que hable. Por más agudas que sean sus críticas y por mucho que
nos denuesten, no serán culpados ni sometidos a correctivo alguno, ni se los
pondrá en zapatos apretados. Uno se siente incómodo con semejantes zapatos.
Ahora bien, ¿a quiénes ponemos en zapatos apretados? A los derechistas. A éstos
es necesario tratarlos así, en cierta medida.
No hay que temer a las masas, sino estar junto con ellas. Algunos
camaradas tienen tanto miedo a las masas como al agua. ¿Nadan ustedes o no? Yo
ando aconsejando la natación dondequiera que llego. El agua es una cosa buena.
Siempre que te ejercites en la natación una hora al día, que lo hagas hoy y lo
repitas mañana, y así durante cien días continuos, te aseguro que aprenderás a
nadar. Pero, en primer término, no debes pedir que nadie te enseñe y, en
segundo, no usar salvavidas, pues con éste nunca aprenderás. "¡Pero si mi
vida es tan importante, y yo no sé nadar!" Entonces puedes nadar primero
allí donde el agua sea poco profunda. Suponiendo que el plazo de aprendizaje
sea de cien días, puedes dedicar treinta a nadar en aguas poco profundas, y así
aprenderás. Al que ha aprendido a nadar, le da lo mismo hacerlo en el río
Yangtsé que en el Océano Pacífico, pues en ambos casos se encuentra con la
misma cosa : agua. Algunos dicen que, si uno nada en una piscina, puede ser
salvado de inmediato en caso de hundirse, sin riesgo de muerte, pero que nadar
en el río Yangtsé es terrible, pues el agua corre tan rápido que, si se hunde,
nadie sabrá dónde encontrarlo. Este argumento lo usan para atemorizar a la
gente. A mi juicio, hablar así es propio de profanos en la materia. Nuestros
campeones de natación, nuestros maestros y profesores de natación en piscinas,
que antes no se atrevían a zambullirse en el Yangtsé, ahora se atreven. ¿Acaso
no hay ya quienes nadan aquí en el río Juangpu? El Juangpu y el Yangtsé son
piscinas donde no se cobra ni un centavo por la entrada. Poniendo
metafóricamente al pueblo como el agua y a los dirigentes de todos los niveles
como los nadadores, diríamos que éstos no deben apartarse del
511
agua, que deben seguir el curso de las aguas y no ir en contra. No deben
vilipendiar a las masas. ¿De cuándo acá se las puede vilipendiar? No deben
injuriar a las masas obreras, campesinas y estudiantiles, ni a la mayoría de
los miembros de los partidos democráticos y de los intelectuales; no
enfrentarse a las masas, sino permanecer siempre al lado de ellas. Las rnasas
también pueden cometer errores. Cuando esto sucede, debemos razonar con ellas
en forma debida y, si no quieren escucharnos, esperar la oportunidad para
hablarles de nuevo. Pero, nunca debemos separarnos de las masas, lo mismo que,
al nadar, no debemos apartarnos del agua. Cuando Liu Pei dio con Chuke Liang,
fue, según sus propias palabras, como cuando "el pez da con el agua".
Este fue un hecho real. Así está escrito no sólo en la novela, sino también en
los anales históricos, donde se hace el mismo paralelo. Las masas son Chuke
Liang y los dirigentes, Liu Pei. Unos son dirigentes y los otros, dirigidos.
La sabiduría proviene de las masas. Siempre he dicho que los
intelectuales son los más ignorantes. Esta es una manera de hablar para ir al
fondo de las cosas. Si los intelectuales yerguen el rabo, lo tendrán más largo
que el de Sun Wu-kung. Sun Wu-kung, que era capaz de metamorfosearse en setenta
y dos figuras distintas, cierta vez no tuvo más remedio que hacer pasar su rabo
por un largo mástil. ¡Es realmente terrible cuando los intelectuales yerguen el
rabo! "Si yo no soy la primera autoridad de la Tierra, soy al menos la
segunda." "¿Qué valen ustedes los obreros y campesinos? Ustedes son
unos simplones que apenas conocen unos cuantos caracteres." Con todo, los
problemas que atañen a la situación general no son decididos por los
intelectuales, sino finalmente por los trabajadores y, más aún, por el sector
más avanzado de los trabajadores, el proletariado.
¿Debe ser el proletariado el que dirija a la burguesía, o a la inversa?
¿Debe ser el proletariado el que dirija a los intelectuales, o a la inversa?
Los intelectuales tendrán que hacerse intelectuales del proletariado; no les
queda otra salida. "Desaparecida la piel, ¿a qué podrá adherirse el
pelo?"3 Antes, el "pelo" - los intelectuales - estaba adherido a
cinco "pieles" distintas, viviendo a costillas de ellas. La primera
piel era la propiedad imperialista. La segunda, la propiedad feudal. La
tercera, la propiedad del capitalismo burocrático. ¿No se proponía la
revolución democrática derribar las tres grandes montañas? Se proponía
justamente derribar el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo
burocrático. La cuarta piel era la propiedad del capitalismo nacional. La
quinta, finalmente, era la propiedad de los pequeños pro-
512
ductores, o sea, la propiedad individual de los campesinos y los
artesanos. En el pasado, los intelectuales estaban adheridos o a las primeras
tres pieles o a las dos últimas, y vivían de ellas. ¿Existen aún o no estas
cinco pieles? Como antes se decía, "la piel ha desaparecido". Los
imperialistas se largaron y nosotros tomamos posesión de sus bienes. La
propiedad feudal quedó eliminada y la tierra Fue distribuida entre los
campesinos, que hoy, además, se han cooperativizado. Las empresas del capitalismo
burocrático fueron confiscadas por el Estado. Las empresas industriales y
comerciales del capitalismo nacional se han transformado en empresas mixtas
estatal-privadas, pasando a ser en lo fundamental (aún no completamente)
socialistas. La propiedad individual de los campesinos y los artesanos se ha
convertido en propiedad colectiva, aunque este sistema de propiedad todavía no
está consolidado y para ello se requiere aún varios años. Estas cinco pieles
han dejado de existir, pero siguen ejerciendo su influencia sobre el
"pelo", sobre los capitalistas y los intelectuales, que las evocan
siempre, hasta en sueños. Quienes proceden de la vieja sociedad y vienen de
transitar los viejos carriles, añoran constantemente la antigua vida y las
antiguas costumbres. Por lo tanto, la remodelación del hombre requiere un
tiempo más largo.
En el presente, ¿a qué piel están adheridos los intelectuales? A la piel
de la propiedad social, al cuerpo del proletariado. ¿Quién les da de comer? Los
obreros y los campesinos. Los intelectuales son maestros contratados por la
clase obrera y demás trabajadores para enseñar a sus hijos. Si tú desobedeces
al contratante e insistes en inculcar a los alumnos tus propias cosas, los
ensayos de cliché, la doctrina confuciana o los cachivaches capitalistas y, con
tu educación, formas unos cuantos contrarrevolucionarios, eso no lo tolerará la
clase obrera, que te despedirá o no te renovará el contrato para el año
siguiente.
Como dije hace cien días en este mismo lugar, los intelectuales
procedentes de la vieja sociedad ya no tienen ninguna base, pues han perdido su
antigua base económico-social; en otras palabras, han desaparecido aquellas
cinco pieles, y así a ellos no les queda más alternativa que adherirse a la
nueva piel. Algunos intelectuales se sienten intranquilos, andan con el alma en
vilo. Flotan en el aire, sin poder prenderse del cielo ni asentar los pies en
la tierra. Esas personas, dije entonces, deben ser llamadas "caballeros
suspendidos en el vacío”. Flotan en el aire sin tener dónde posarse. Desean
volver a su vieja querencia, pero como allí no queda nada, como esas pieles ya
no existen, es im-
513
posible el regreso. Aunque huérfanos de hogar, no se resignan, sin
embargo, a adherirse al cuerpo del proletariado. Para hacerlo, tendrían que
estudiar la ideología del proletariado, adquirir algún sentimiento de cariño
por el y trabar amistad con los obreros y campesinos. Pero ellos no quieren
proceder así y, a sabiendas de que allí ya no queda nada, todavía piensan en su
viejo hogar. Lo que hacemos ahora es persuadirlos a que despierten. Creo que, a
través de esta crítica masiva, despertarán en uno u otro grado.
Aquellos intelectuales que se encuentran en una posición de centro deben
despertar, en vez de erguir tanto el rabo, pues sus conocimientos son
limitados. Yo diría que este tipo de personas son intelectuales y a la vez no
lo son, y que más apropiado sería llamarlos semiintelectuales, porque sólo
poseen conocimientos así de poquitos e incurren en error cuando abordan
problemas de principio. No hablemos ya de los intelectuales derechistas, que
son reaccionarios. El error de los intelectuales de centro consiste en que
vacilan, no ven claro el rumbo a seguir y se desorientan por momentos. Si tú
posees tantos conocimientos, ¿por qué cometes errores? Tú, que eres tan
formidable y llevas el rabo tan erguido, ¿por qué vacilas? Hierbas que crecen
sobre la tapia se mecen con el viento. De ahí se ve que tus conocimientos no
son tan abundantes. En este sentido, los obreros y, de entre los campesinos,
los semiproletarios, son los que más conocimientos poseen. Estos, de entrada,
se percataron de la falsedad de las cosas preconizadas por Sun Ta-yu. ¿Quiénes
son, pues, los que poseen un nivel más alto de conocimientos? Son aquellos que
no conocen muchos caracteres. Para decidir las cuestiones que atañen a la
situación general y a la orientación fundamental, hay que apelar al
proletariado. Soy de los que, antes de abordar un asunto o tomar decisiones
importantes, siempre consultan con las rnasas obreras y campesinas hablando y
discutiendo con ellas, así como con los cuadros que les son próximos, para ver
si las cosas son factibles. Esto exige realizar visitas a diversas partes. ¡Qué
desastroso sería permanecer todo el tiempo en Pekín¡ Pekín es un lugar de donde
no se puede sacar nada, pues allí no hay materias primas. Las materias primas
provienen, en su totalidad, de los obreros y los campesinos y de las instancias
locales. El Comité Central del Partido es como una planta de procesamiento que
elabora estas materias primas, y debe procesarlas bien, pues hacerlo mal
significaría cometer errores. Los conocimientos tienen su origen en las masas.
¿Qué quiere decir tratar correctamente las contradicciones en el seno del
pueblo?
514
Quiere decir buscar la verdad en los hechos y seguir la línea de masas.
En último análisis, significa seguir esta línea. No debemos apartarnos de las
masas. Nuestra relación con las masas es como la del pez con el agua, la del
nadador con el agua.
¿Es preciso acabar con los derechistas de un garrotazo? Es del todo
indispensable darles unos cuantos palos; de otro modo, ellos se harían los
muertos. ¿No hay que atacarlos? ¿No hay que acosarlos? Sí, es indispensable
atacarlos, pero con el propósito de hacer que se arrepientan. Atacarlos en
Forma efectiva y por todos los medios, para que queden completamente aislados,
y entonces tendremos la posibilidad de ganarlos para nuestro lado, si no a
todos, por lo menos a una parte. Siendo intelectuales, y algunos de alto
coturno, serán útiles si conseguimos ganárnoslos. Una vez ganados, les
permitiremos hacer algún trabajo. Además, en esta ocasión nos han brindado un
gran servicio en su papel de maestros, educando al pueblo por lo negativo. No
nos proponemos lanzarlos al río Juangpu, sino asumir hacia ellos la actitud de
curar la enfermedad para salvar al paciente. Tal vez algunos no quieran pasarse
a nuestro lado. Si una persona como Sun Ta-yu se mantiene muy testaruda y se
niega a corregirse, allá ella. Ahora tenemos mucho que hacer. Si tuviéramos que
combatirla todos los días durante cincuenta años, ¡a dónde irían a parar las
cosas? A los pocos que rehusen corregirse, podemos dejarlos así y que, llevando
sus errores al ataúd, se presenten ante los soberanos del Infierno para
decirles : "Soy defensor de las cinco pieles y tengo tal `integridad
moral' que, sin dar el brazo a torcer, resistí hasta el fin los ataques de los
comunistas y las masas populares." Sin embargo, es bueno que se sepa que
ahora los soberanos del Infierno son otros. El primero es Marx, el segundo es
Engels y el tercero, Lenin. Actualmente hay dos infiernos. Los soberanos del
Infierno del mundo capitalista tal vez sigan siendo los mismos, pero los del
Infierno del mundo socialista son los hombres arriba mencionados. A mi juicio,
los derechistas recalcitrantes no escaparán a que se les aplique correctivos ni
aun después de pasados cien años.
NOTAS
1 Véase Lie Tsi, "Tien
Yui".
515
2 Con motivo de la campaña de
rectificación de 1957, el Comité Central del Partido Comunista de China
notificó de antemano a toda la militancia qué era lo que se iba a rectificar en
esa campaña, que empezaría formalmente más tarde, y llamó a los camaradas que
habían cometido errores a que, al recibir la notificación, tomaran la
iniciativa de hacer un autoexamen y de corregir tales errores antes del
comienzo de la campaña. El camarada Mao Tse-tung comparó dicha medida con la
colocación de una escalera para que esos camaradas pudiesen bajar.
3 Citado de Tsuo Chuan, "El
decimocuarto año del reinado del príncipe Sikung".
LA SITUACIÓN EN ESTE VERANO DE 1957 *
Julio de 1957
En el período de la revolución socialista en nuestro país, la
contradicción entre el pueblo y los derechistas burgueses, que se oponen al
Partido Comunista, al pueblo y al socialismo, es una contradicción entre
nosotros y el enemigo, contradicción antagónica, inconciliable, de vida o
muerte.
Los derechistas burgueses, que han lanzado una desenfrenada ofensiva
contra la clase obrera y el Partido Comunista, son reaccionarios,
contrarrevolucionarios. En vez de llamarlos así, los llamamos simplemente
derechistas, porque ello nos ayuda, en primer término, a ganar a los elementos
de centro y, en segundo, a desintegrar a los derechistas, de manera que una
parte de éstos puedan cambiar y pasarse a nuestro lado.
Aquellos derechistas burgueses que se mantienen invariables hasta el
final, son los recalcitrantes ; también a ellos les daremos alguna ocupación y
no los privaremos de los derechos ciudadanos, siempre y cuando no actúen como
agentes secretos del enemigo ni realicen nuevas actividades de zapa. Procedemos
así en vista de que las medidas políticas extremas que se aplicaron en
numerosos casos del pasado no dieron buenos resultados. Debemos tener una
visión de mayor alcance. Cuando, transcurridas varias décadas, volvamos a
examinar los acontecimientos actuales, comprobaremos la profunda influencia y
el inmenso beneficio que esta manera de tratar a los derechistas burgueses
habrá producido para la causa revolucionaria del proletariado.
El objetivo que nos proponemos es crear una situación política en la que
haya tanto centralismo como democracia, tanto disciplina como
________________
* Artículo escrito por el camarada
Mao Tse-tung durante la reunión de secretarios de comités provinciales y
municipales del Partido celebrada en Chingtao en julio de 1957. Fue distribuido
en la reunión y, en agosto del mismo año, enviado para su estudio a todos los
cuadros de dirección del Partido.
516
517
libertad, tanto unidad de voluntad como satisfacción moral individual y
vivacidad, a fin de favorecer la revolución y la construcción socialistas,
superar mejor las dificultades, construir más rápidamente una industria y una
agricultura modernas en nuestro país y contribuir a consolidar aún más nuestro
Partido y nuestro Estado y a elevar su capacidad para resistir las tempestades.
Aquí el tema general es el tratamiento correcto de las contradicciones en el
seno del pueblo y de las existentes entre nosotros y el enemigo. En cuanto al
método, éste estriba en buscar la verdad en los hechos y seguir la línea de
masas. Los procedimientos que de allí se derivan consisten en celebrar
reuniones conjuntas de personas de dentro y fuera del Partido para la discusión
de las políticas fundamentales, efectuar abiertamente campañas de rectificación
y criticar en la prensa los errores y defectos del Partido y el gobierno. Es
necesario llevar a cabo, por etapas y grupos, la campaña de rectificación y el
movimiento de educación socialista en el seno de los partidos democráticos, los
círculos educacionales, periodísticos, científicos y técnicos, de arte y
literatura, salubridad, los medios industriales y comerciales, la clase obrera,
las diversas capas del campesinado, los artesanos y demás trabajadores de la
ciudad y el campo. En el caso de la burguesía y los intelectuales burgueses, la
cuestión por resolver es lograr que acepten la reeducación socialista; otro
tanto puede decirse de la pequeña burguesía (el campesinado y los trabajadores
independientes de la ciudad y el campo), en particular de los campesinos medios
acomodados. En cambio, por lo que se refiere a los contingentes fundamentales
de la clase obrera y del Partido Comunista, la cuestión de que se trata versa
sobre la rectificación del estilo de trabajo. Estas dos cuestiones corresponden
a dos categorías sociales de distinto carácter. Siendo así, ¿por qué se emplea
para ambos casos la misma consigna de rectificación? Porque esta consigna es
aceptable para la mayoría de la gente, a la que podemos decir: Si incluso el
Partido Comunista y la clase obrera rectifican su estilo de trabajo, ¿por qué
no han de hacerlo ustedes? De esta manera tendremos plena iniciativa. El método
en esta campaña de rectificación estriba en hacer críticas y autocríticas,
exponer los hechos y razonar. El objetivo de la campaña es encauzar la lucha
hacia la rectificación de la orientación política, la elevación del nivel
ideológico, la superación de los defectos en el trabajo, la cohesión de las grandes
masas y el aislamiento y desintegración de los derechistas burgueses y de todos
los elementos antisocialistas. Entre los derechistas burgueses a los que nos
referimos aquí, están incluidos aquellos que se han infiltrado en el Partido
Comunista y la Liga de la
518
Juventud y cuya catadura política es idéntica a la de los derechistas de
fuera del Partido y de la Liga; ellos han traicionado la causa revolucionaria
del proletariado y lanzado furibundos ataques contra el Partido y, en
consecuencia, es menester ponerlos plenamente al desnudo y expulsarlos del
Partido y de la Liga para purificar sus filas.
Es imperativo confiar firmemente en la mayoría de las masas y, antes que
nada, en la mayoría de nuestras masas básicas, los obreros y campesinos. Este
es nuestro punto de partida fundamental. Incluso en el caso de los medios
industriales y comerciales y los círculos intelectuales, aunque por algún
tiempo la mayoría de la gente se dejó embaucar y se mostró vacilante durante la
frenética ofensiva de los derechistas, se despabiló y se pasó a nuestro lado
unas semanas después, al desplegarse nuestro contraataque. Por lo tanto, la
mayoría de los componentes de estos sectores es, al fin y al cabo, confiable y
puede aceptar la reeducación. No pocos camaradas han cometido el error de
subestimar la fuerza del proletariado y sobrestimar la de los derechistas
burgueses. Actualmente, esto todavía sucede con muchos cuadros a nivel de
prefectura, distrito, territorio y cantón, así como en fábricas; debemos hacer
con ellos un buen trabajo de persuasión para que dejen de tener en menos
nuestra fuerza y de exagerar la del enemigo. En las zonas rurales, los
terratenientes y los campesinos ricos están siendo transformados, pero una
parte de ellos sigue provocando disturbios, lo que nos exige redoblar nuestra
vigilancia. En cuanto a los campesinos medios acomodados, la mayoría de ellos
quiere quedarse en las cooperativas y sólo una minoría, en su afán de seguir el
camino capitalista, arma ruido pidiendo su retiro. Debemos dar a cada caso un
tratamiento diferenciado. Es indispensable prestar atención a la línea de clase
en las zonas rurales, asegurando la posición dominante de los antiguos
campesinos pobres y asalariados agrícolas en los cuerpos dirigentes y cuidando,
al mismo tiempo, de unirse con los campesinos medios. Comparto la opinión de
que el Comité Central emita inmediatamente una directriz para realizar, entre
toda la población rural, una amplia educación socialista, enderezada a criticar
las ideas oportunistas de derecha en el seno del Partido, las ideas
seccionalistas de ciertos cuadros y las ideas capitalistas e individualistas de
los campesinos medios acomodados, así como a golpear las actividades
contrarrevolucionarias de los terratenientes y campesinos ricos. El filo de
esta crítica debe apuntar principalmente a los campesinos medios acomodados
vacilantes, librando, mediante el razonamiento, una lucha contra sus ideas
capitalistas. En adelante, tal lucha se debe efectuar resueltamente
519
una vez por año, coordinándose con la rectificación del estilo de
trabajo de los cuadros a nivel territorial y cantonal y con el trabajo de
revisión de las cooperativas de tercera categoría, de modo que las cooperativas
se consoliden gradualmente. También en las zonas rurales se debe, como primer
paso, dejar que la gente se exprese libremente, esto es, que haga críticas y
comentarios y, luego, aceptar lo que haya de bueno y criticar lo que haya de
malo en sus opiniones. Todo esto hay que hacerlo paso a paso dentro de la
campaña de rectificación en el campo, que ha de ser conducida por los cuadros
locales con el concurso de los grupos de trabajo enviados por las instancias
superiores. A1 igual que en las ciudades, sigue existiendo en el campo la lucha
entre los dos caminos, el socialista y el capitalista. Pasará un larguísimo
tiempo antes de que alcancemos la victoria completa en tal lucha. Esta es una
tarea para todo el período de transición. Hay que preconizar, en el campo, el
principio de laboriosidad y economía en el manejo del hogar, lo mismo que en la
administración de la cooperativa, y promover el amor a la patria y a la
cooperativa junto con el amor al hogar. La solución del problema de manejar el
hogar con laboriosidad y economía depende, sobre todo, de los esfuerzos de las
organizaciones femeninas. En los próximos años, será imprescindible que el
Estado obtenga anualmente 35.000 millones de jin de cereales por concepto de
impuesto y 50.000 millones mediante compra. La suma global no debe reducirse,
aunque puede haber reajustes en las asignaciones según sea buena o mala la
cosecha. Como en las zonas rurales la producción aumenta de año en año,
disminuyendo el número de familias escasas de cereales, debemos reducir cada
año la cantidad de granos que allí vende el Estado. En las ciudades, allí donde
la venta sea excesiva, también debemos reducirla en medida apropiada. Sólo de
esta manera podrá el Estado aumentar cada año sus existencias de cereales, en
previsión de posibles emergencias. Si no conseguimos esos 85.000 millones de
jin, se verán afectados los precios del mercado y el feliz cumplimiento del
plan de la economía nacional en su conjunto, además de que no podremos
enfrentar las contingencias, lo que sería muy peligroso. Antes de la próxima
cosecha otoñal, hay que desplegar en las zonas rurales una lucha contra el
individualismo y el seccionalismo, que dejan de lado los intereses del Estado y
la colectividad.
Todos los contrarrevolucionarios comprobados deben ser eliminados. Debe
haber pocos ajusticiamientos, pero de ninguna manera se abolirá la pena de
muerte ni se concederá amnistía general. Hay que detener y juzgar de nuevo a
los que, estando en libertad luego de cum-
520
plidas sus condenas, hayan reincidido. Es necesario castigar a los
malhechores, golfos, ladrones, asesinos, violadores, reos de corrupción
administrativa y otros criminales que alteran el orden público o infringen
seriamente las leyes, así como a todos aquellos que la comunidad considere
elementos nocivos. En los departamentos de justicia y de seguridad pública hay
funcionarios que, faltando a su deber, dejan en la impunidad a los que deben
ser arrestados y castigados ; esto es incorrecto. Es erróneo castigar con
excesiva dureza un delito menor, y no lo es menos castigar con suavidad un
delito grave. En el momento actual, el peligro reside en esto último. Hay que
prohibir los juegos de azar. Es imperativo proscribir estrictamente las
sociedades secretas supersticiosas. Hay que criticar a fondo a los cabecillas
de los estudiantes derechistas, pero, por regla general, conviene dejarlos
donde están, para que allí mismo sean controlados y corregidos y que sirvan de
"maestros". Los puntos arriba mencionados son válidos para el período
de transición y el aplicarlos incumbe a los comités del Partido a nivel de
provincia, municipio y región autónoma. Con sujeción a las políticas y decretos
de las autoridades centrales, los departamentos locales de justicia, seguridad
pública, cultura y educación deben someterse, sin desacato alguno, a la
dirección de los comités del Partido y comités populares de las provincias,
municipios y regiones autónomas.
Nuestro tema general es el tratamiento correcto de las contradicciones
en el seno del pueblo. Mientras más se hable de este tema, más se familiarizará
la gente con el y, entonces, eso que antes le parecía extraño ya no le parecerá
más. Dejará de asustarse ante esas contradicciones cuando las comprenda a
cabalidad, cuando esta cuestión sea puesta en conocimiento de todos y cuando
cierto número de problemas de esa índole sean solucionados correctamente y se
obtengan algunos resultados y experiencias al respecto.
Quisiera recalcar que el tratamiento correcto de las contradicciones en
el seno del pueblo supone, justamente, seguir la línea de masas que nuestro
Partido ha venido preconizando. Los comunistas deben saber auscultar la opinión
de las masas para realizar su trabajo y en ningún momento divorciarse de ellas.
La relación entre el Partido y las masas es como la que existe entre el pez y
el agua. De no ser buena esta relación, no es posible implantar el sistema
socialista, ni consolidarlo después de implantado.
El Ejército ha efectuado en muchas ocasiones la rectificación del estilo
de trabajo; aplica las Tres Reglas Cardinales de Disciplina y las Ocho
Advertencias, así como la democracia en los terrenos militar,
521
político y económico; en tiempo de guerra organiza grupos de ayuda mutua
en las escuadras; practica la integración de oficiales y soldados, mantiene
íntimos vínculos con el pueblo y prohibe los castigos corporales y los
insultos, así como la ejecución de los desertores. En consecuencia, nuestro
Ejército tiene una moral alta y es invencible. Si el Ejército, que tiene las
armas en la mano, puede actuar de esta manera, ¿por qué no ha de poder
practicarse la democracia en las fábricas, zonas rurales, entidades oficiales y
centros docentes para resolver sus problemas (contradicciones) mediante la
persuasión y no a través de la coacción?
Si no se tiene miedo ni al imperialismo, ¿por qué tener miedo al pueblo?
No es auténtico comunista el que teme al pueblo y considera que las masas
populares no entienden de razones y que con ellas sólo cabe recurrir a la
coacción y no a la persuasión.
A todos los miembros del Partido y de la Liga de la Juventud, excepto
los renegados y aquellos que han violado gravemente la ley y la disciplina, hay
que protegerlos en el curso de la campaña de rectificación y ayudarles, con
energía y de todo corazón, a corregir sus errores y defectos, a mejorar sus
métodos de trabajo y a elevar su competencia y su nivel político e ideológico.
Un comunista debe estar lleno de vigor y poseer una firme voluntad
revolucionaria y la determinación de encarar todas las dificultades y de
superarlas con tenacidad, a la vez que desprenderse del individualismo, el
seccionalismo, el igualitarismo absoluto y el liberalismo; de lo contrario, no
será un comunista en el verdadero sentido de la palabra. En cuanto a aquellos
comunistas que han caído en la inercia y carecen de voluntad revolucionaria o
que persisten en sus errores, si rehusan corregirse a pesar de repetidas
advertencias, los comités del Partido deben aplicarles medidas convenientes y,
en los casos graves, sanciones disciplinarias.
Se exige que los primeros secretarios (así como los demás secretarios)
de los comités del Partido a nivel de provincia, municipio y región autónoma
investiguen personalmente, en los próximos seis o doce meses, una cooperativa,
una fábrica, una tienda y un centro educativo para adquirir conocimientos y
tener derecho a opinar y para así orientar mejor el trabajo en su conjunto.
Otro tanto deben hacer los secretarios de los comités del Partido a nivel de
prefectura, distrito y territorio.
No se debe subestimar el significado de la actual crítica a los
derechistas burgueses. Se trata de una gran revolución socialista en los
frentes político e ideológico. No es suficiente ni sólida una revolución
socialista realizada tan sólo en el frente económico (en la propiedad de los
medios de producción), como la que se efectuó aquí en 1956. Prueba
522
de ello son los acontecimientos de Hungría. Es indispensable, además,
una revolución socialista cabal en los frentes político e ideológico. En los
partidos democráticos y en los círculos de intelectuales y de industriales y
comerciantes hay individuos (los derechistas) sobre los cuales, por supuesto,
el Partido Comunista no puede ejercer la dirección, porque se trata de
enemigos; sobre la mayoría de sus componentes (los elementos de centro) la
dirección del Partido aún no se ha afianzado y, en algunas entidades culturales
y educacionales, no se ha implantado en absoluto. Es preciso, pues, establecer
nuestra firme dirección sobre los elementos de centro y consolidarla cuanto
antes. La burguesía y los intelectuales burgueses no se someten, en su fuero
interno, al Partido Comunista. De entre ellos, los derechistas se decidieron a
medir fuerzas con nosotros. Una vez derrotados en la confrontación,
comprendieron que habían perdido la partida y que no les quedaba ninguna
esperanza. Sólo entonces la mayoría (los elementos de centro y parte de los
derechistas) empezó a comportarse como es debido y a renunciar gradualmente a
su posición burguesa para pasarse al lado del proletariado, con la decisión de
acogerse a su amparo. Un puñado rehusará enmendarse hasta el final de sus días,
y entonces no habrá más remedio que dejarle que se lleve a la tumba sus
reaccionarios puntos de vista. Con todo, debemos elevar nuestra vigilancia. Hay
que comprender que provocará nuevos disturbios cada vez que se le presente la
oportunidad. Esta lucha durará, a partir de ahora, probablemente de diez a
quince años. Si la conducimos bien, el plazo podrá ser abreviado. Desde luego,
esto no quiere decir que la lucha de clases se extinguirá al término de ese
espacio de tiempo. Mientras existan en el mundo el imperialismo y la burguesía,
las actividades de los contrarrevolucionarios y de los derechistas burgueses de
nuestro país revestirán el carácter de lucha de clases y, lo que es más,
invariablemente se coordinarán con las de la reacción internacional.
Transcurrido el tiempo que sea necesario, la lucha en curso debe pasar de su
actual forma tempestuosa a otra tan suave como la brisa, a Fin de hacerse
todavía más profunda y completa en lo ideológico. Ya ganamos la primera batalla
decisiva en los meses pasados, sobre todo en los dos últimos. No obstante, aún
se requieren varios meses de indagación profunda, con miras a alcanzar la
victoria completa, y en ningún caso se debe dar por terminado el combate de
manera precipitada. Es preciso entender que, si no ganamos esta lucha, el
socialismo no tendrá esperanza.
Este gran debate, en que participa todo el pueblo, ha solucionado o está
en vías de solucionar problemas de gran importancia como los
523
referentes a si se está llevando correctamente nuestro trabajo en la
revolución y la construcción (si los éxitos de la revolución y la construcción
representan el aspecto principal), si se debe seguir el camino socialista, si
son indispensables la dirección del Partido Comunista, la dictadura del
proletariado y el centralismo democrático y si es acertada la política exterior
de nuestro país. Es perfectamente natural que haya surgido este gran debate que
abarca a todo el pueblo. Un debate de esa envergadura se produjo en la Unión
Soviética en los años 20 (con Trotski y otros sobre la posibilidad de edificar
el socialismo en un solo país1), y uno semejante se registra en China ahora, en
el séptimo año de la década del 50. Si no logramos la victoria completa en este
debate, no podremos seguir avanzando. Pero, siempre y cuando salgamos
vencedores, se acelerarán considerablemente la transformación y la construcción
socialistas en China. Este es un gran acontecimiento de significación mundial.
Hay que comprender que se necesitan de diez a quince años, a partir de
ahora, para sentar en nuestro país la base de una industria y una agricultura
modernas. Sólo al término de ese tiempo, cuando las fuerzas productivas de
nuestra sociedad haya alcanzado un desarrollo más o menos suficiente, podrá
considerarse que nuestro sistema económico y político socialista está ya dotado
de una base material relativamente firme (la de ahora dista mucho de ser firme)
y que nuestro Estado (la superestructura) se halla bastante consolidado y la
sociedad socialista, fundamentalmente edificada. Ella no está edificada
todavía, y para ello hacen falta de diez a quince años más. Para construir el
socialismo, la clase obrera tiene que formar su propio contingente de cuadros técnicos
y de profesores de cátedra, maestros, científicos, periodistas, escritores,
artistas y teóricos marxistas. Se trata de un contingente inmenso; no basta con
poca gente. Esta tarea debe cumplirse, en lo fundamental, en los próximos diez
o quince años. Después, la tarea consistirá en hacer mayores esfuerzos para
desarrollar las fuerzas productivas y engrosar las filas de intelectuales de la
clase obrera, en crear las condiciones necesarias para la transición gradual
del socialismo al comunismo y en hacer preparativos para alcanzar y sobrepasar
económicamente a los Estados Unidos en un plazo de ocho o diez quinquenios.
Todos los militantes del Partido Comunista, los miembros de la Liga de la
Juventud y el pueblo en su totalidad deben comprender esta tarea y estudiar con
ahínco. Quienes estén en condiciones de hacerlo, deben empeñarse en adquirir
conocimientos técnicos y profesionales y en estudiar la teoría marxista; de
esta manera se
524
formará un nuevo ejército de intelectuales de la clase obrera (este
ejército incluirá a todos aquellos intelectuales procedentes de la vieja
sociedad que, habiéndose reeducado realmente, se mantengan firmes en la
posición de la clase obrera) . Esta es una gran tarea que nos asigna la
historia. Antes de que se haya creado este enorme y nuevo ejército, no podrá
consolidarse plenamente la causa revolucionaria de la clase obrera.
Reviste gran importancia el hecho de que los organismos centrales y los
de nivel provincial (municipal) hayan obtenido experiencias en las tres tareas
de rectificar el estilo de trabajo, criticar a los derechistas y ganarse a la
masa de elementos de centro. Con estas experiencias, podremos manejar mejor las
cosas. La tarea para los próximos meses consiste en hacer que los cuadros de
nivel prefectural y distrital aprendan a adquirirlas. Desde ahora hasta el
invierno y la primavera próximos, es necesario que gradualmente se eduque en
este sentido a los cuadros de nivel territorial y cantonal y, en las ciudades,
a los cuadros de nivel distrital, de las entidades de base - fábricas y minas -
y de los comités vecinales. Hecho esto, se abrirá paso la claridad, la línea de
masas dejará de ser una palabra huera para muchas personas y se resolverán más
fácilmente las contradicciones en el seno del pueblo.
Los primeros secretarios y todos los miembros de los comités del Partido
a nivel de provincia, municipio y región autónoma, deben asumir la plena
dirección de esta gran lucha y tomar en sus manos el control total sobre el
trabajo de transformación política e ideológica en los partidos democráticos
(medios políticos), en los círculos educacionales, de la prensa (incluidos
todos los periódicos y revistas), ciencia y tecnología, arte y literatura,
salubridad y en los sectores industriales y comerciales. Cada provincia,
municipio o región autónoma debe tener sus propios teóricos marxistas,
científicos y personal técnico, escritores, artistas y críticos de arte y
literatura, así como excelentes redactores y reporteros en sus periódicos y
revistas. Los primeros secretarios (los demás secretarios también) deben
prestar especial atención a los periódicos y revistas y no ser perezosos en
este aspecto. Cada cual debe leer por lo menos cinco periódicos y otras tantas
revistas para mejorar, por comparación, las publicaciones propias.
La crítica a los derechistas ha sido un gran sacudón para todos los
partidos democráticos, la intelectualidad y los círculos de industriales y
comerciantes. Hay que tener en cuenta que la mayoría de sus componentes (los
elementos de centro) tienden a aceptar el camino socia-
525
lista y la dirección del proletariado. Esta tendencia varía de grado
según el tipo de gente. Es preciso entender que, si bien en el presente ellos
no muestran más que cierta inclinación a aceptar verdaderamente los puntos
esenciales - el camino socialista y la dirección del proletariado -, el solo
hecho de que exista tal inclinación significa el primer paso en su largo camino
de la posición burguesa a la de la clase obrera. Un año de campaña de
rectificación (de mayo de este año a mayo próximo) les permitirá dar un gran
paso adelante. En el pasado, no estaban moralmente preparados para tomar parte
en la revolución socialista, y esta revolución se les vino encima de súbito.
Otro tanto sucedió con algunos miembros del Partido Comunista. Para todos
ellos, así como para las grandes masas, la crítica a los derechistas y la
campaña de rectificación constituirán una profunda educación socialista.
Se puede hacer uso del dazibao en todas partes, salvo en las secciones
de venta de los almacenes, las zonas rurales (territorios y cantones), las
escuelas primarias y los batallones y compañías del Ejército. En las
condiciones de nuestro país, ésta es una forma de lucha favorable al
proletariado y desfavorable a la burguesía. No hay razón para temer al dazibao.
En los centros de enseñanza superior, en las entidades oficiales a nivel
central, provincial (municipal), prefectural y distrital y en las grandes empresas
urbanas, el dazibao, el foro y el debate son tres excelentes formas de revelar
y superar las contradicciones y de ayudar a la gente a hacer progresos.
Durante la campaña de rectificación, en ningún momento se debe descuidar
la producción y el trabajo. Las autoridades en los diversos lugares no deben
desplegar simultáneamente la campaña en todas las entidades a ellas
subordinadas, sino hacerlo por etapas y grupos.
No hay que temer a las tormentas, sino aguantarlas endureciendo el cuero
cabelludo. En cada entidad, generalmente en dos o tres semanas pasa la cresta
del oleaje y se puede entrar en una nueva etapa, la de contraataque a los
derechistas. Durante esas semanas, ante los frenéticos ataques de los
derechistas, los dirigentes de las diversas entidades deben endurecer el cuero
cabelludo, escuchar sin refutar, concentrar toda su atención en el análisis y
estudio de los problemas, acumular fuerzas con miras a la contraofensiva, unir
a la izquierda, ganarse a los elementos de centro y aislar a los derechistas.
Todo esto constituye un conjunto de excelentes tácticas marxistas.
La campaña de rectificación a nivel central, provincial (municipal),
prefectural y distrital tiene que pasar por cuatro etapas: la gran com-
526
potencia de ideas y la gran apertura de opiniones (con rectificación y
reforma simultáneas) ; el contraataque a los derechistas (mientras continúan la
rectificación y reforma simultáneas) ; la rectificación y la reforma puestas en
el primer plano (mientras continúa la competencia y la apertura), y, por
último, el estudio de los documentos y el ejercicio de la crítica y autocrítica
por parte de cada uno para elevar su nivel de conciencia política. Además, debe
efectuarse la campaña de rectificación en las entidades básicas en la ciudad y
el campo. Una campaña como ésta dará, sin duda alguna, una faz nueva a todo el
Partido y a todo el pueblo.
A los primeros secretarios de los comités del Partido provinciales,
municipales y de región autónoma, así como de los comités de nivel prefectural,
se les pide que en el mes de agosto dediquen algún tiempo al estudio de
diversos problemas del campo, tales como la revisión de las cooperativas, el
estado de la producción y la cuestión cerealera, como trabajo preparatorio para
la sesión plenaria del Comité Central que ha de celebrarse en septiembre.
También se les pide que estudien uno por uno los cuarenta artículos del
Programa Nacional para el Desarrollo Agrícola y vean si es necesario introducir
modificaciones en ellos.
NOTAS
1 Véase Compendio de Historia del
Partido Comunista (bolchevique) de la URSS, cap. IX, 5.
SER PROMOTORES DE LA REVOLUCIÓN *
9 de octubre de 1957
Esta reunión ha sido un éxito: Una sesión plenaria ampliada del Comité
Central como ésta, con la participación de camaradas de los comités
provinciales y prefecturales, constituye en realidad una conferencia de cuadros
de tres niveles, y es útil para clarificar orientaciones, intercambiar
experiencias y aunar voluntades.
En adelante, quizá sea necesario celebrar una vez al año este tipo de
reuniones, pues en un país tan grande como el nuestro el trabajo es muy
complicado. El año pasado, por no haber efectuado una reunión así, pagamos el
pato con la aparición de una desviación de derecha. El año antepasado se
registró un ascenso, pero al siguiente sobrevino un relajamiento de los
esfuerzos. Desde luego, habiendo realizado el año pasado el VIII Congreso, no
nos quedó tiempo para más. Cuando celebremos otras reuniones como la presente,
podríamos hacer que se sumaran a ellas unos cuantos secretarios de comités
distritales y de comités de distritos urbanos de algunas grandes ciudades,
elevando la cifra de participantes, digamos, en unos cien. Propongo que cada
provincia reúna, a su vez, una conferencia provincial de cuadros de tres o
cuatro niveles que incluya a cierto número de cuadros de cooperativas, para
discutir y dejar en claro los problemas. Este es el primer punto.
Segundo. Algunas palabras sobre la rectificación. Hay que abrir campo a
las opiniones audazmente, radicalmente, decididamente, y proceder a las
reformas de igual manera. Debemos tomar tal determinación. Ahora bien, ¿será
necesaria, además de esto, otra campaña contra los derechistas, una vigorosa
campaña en este sentido? No, pues la lucha contra los derechistas está bien
encarrilada y en algunos lugares ha finalizado ya. Actualmente, debe ponerse el
acento en la
________________
* Discurso pronunciado por el
camarada Mao Tse-tung en la III Sesión Plenaria Ampliada del VIII Comité
Central del Partido Comunista de China.
527
528
apertura de opiniones y la introducción de reformas en la base, o sea,
en los tres niveles de distrito, territorio y cantón. En cuanto a los niveles
central y provincial (municipal), aunque en algunos departamentos sigue siendo
necesaria la apertura de opiniones, hay que poner el énfasis en las reformas.
Este año, las masas han creado una forma revolucionaria, una forma de
lucha de masas que consiste en la gran competencia de ideas, la gran apertura
de opiniones, el gran debate y el empleo del dazibao. La revolución actual ha
encontrado una forma que se ajusta muy bien a su contenido. Esta no podía haber
surgido en el pasado. Como en ese tiempo nos dedicábamos a la guerra, a los
cinco grandes movimientos1 y a las tres grandes transformaciones2, era
imposible que apareciera esta forma de debate no apurado. Entonces habría sido
inadmisible dedicar todo un año a un debate no apurado, a la presentación de
hechos y la exposición de argumentos. Pero ahora se lo puede hacer. Hemos
encontrado esta forma, que se ajusta al contenido de la actual lucha de masas,
al contenido de la actual lucha de clases y al tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo. Si aprehendemos esta forma, en adelante
será mucho más fácil manejar las cosas. Tanto los problemas importantes
relativos a lo correcto y lo erróneo como los de segundo orden, tanto los
problemas de la revolución como los de la construcción, podrán ser resueltos
empleando esta forma de competencia, apertura y debate; además, su solución
será así más rápida. La izquierda entra en la competencia de ideas y en el
debate no sólo con el centro, sino también, y de manera completamente abierta,
con la derecha y, en el campo, con los terratenientes y los campesinos ricos.
Ya que no tenemos miedo al "desprestigio", hemos publicado en la
prensa absurdos tales como "el Partido Comunista lo monopoliza todo",
"el Partido Comunista debe abdicar" y "debe bajarse del
palanquín". Acabamos de "subir al palanquín", y ya los
derechistas exigen que "nos bajemos". Esta forma de gran competencia,
gran apertura, gran debate y dazibao es la que más favorece el despliegue de la
iniciativa de las masas y la elevación de su sentido de responsabilidad.
Nuestro Partido posee una tradición democrática. Sin ella, le sería
imposible aceptar esta forma de gran competencia, gran apertura, gran debate y
dazibao. Cuando la campaña de rectificación en Yenán, todos tomaban notas,
hacían autocríticas y se ayudaban mutuamente ; esto se hizo en grupos de siete
u ocho y duró varios meses. Todos aquellos con quienes he tenido contacto están
agradecidos a esa campaña de
529
rectificación y dicen que fue entonces cuando empezaron a corregir el
subjetivismo. Luego, en el curso de la reforma agraria, al surgir problemas,
hablábamos con las masas a fin de esclarecer ideas. En nuestro ejército, los
jefes de compañía se preocupaban de abrigar a los soldados mal cobijados en sus
horas de sueño y conversaban con ellos amistosamente y de igual a igual. Toda
una variedad de formas de democracia se pueden hallar en la campaña de
rectificación en Yenán, en la reforma agraria, en la vida democrática del
ejército, en las "tres verificaciones y tres rectificaciones"3, así
como en las posteriores campañas contra los "tres males" y contra los
"cinco males" en el proceso de transformación ideológica de los
intelectuales. Pero sólo en el presente momento ha podido surgir esta forma de
gran competencia de ideas, gran apertura de opiniones, gran discusión y gran
debate, seguida de consultas y de educación inductiva, que se efectúan con la
suavidad de una brisa. El hallazgo de esta forma traerá muchos beneficios a
nuestra causa, pues ella facilitará la superación del subjetivismo, el
burocratismo y el autoritarismo (lo que entendemos por autoritarismo es el
hábito de recurrir a los golpes, los insultos y la coacción), así como la
fusión de los cuadros de dirección con las masas
En el presente año, nuestra tradición democrática ha cobrado gran
desarrollo ; debemos transmitir a las futuras generaciones esta forma de gran
competencia de ideas, gran apertura de opiniones, gran debate y dazibao . Ella
ha permitido activar plenamente la democracia socialista, que sólo puede
existir en los países socialistas, no en los capitalistas. Sobre la base de una
democracia como ésta, el centralismo no se debilita, sino que se fortalece, y
la dictadura del proletariado se afianza, pues para ejercerla, el proletariado
tiene que apoyarse en la gran masa de sus aliados, no se basta por sí solo. El
proletariado chino es numéricamente pequeño, ya que sólo lo integran algo más
de diez millones de personas. Sólo podrá ejercer la dictadura apoyándose en los
cientos de millones de campesinos pobres, campesinos medios inferiores, pobres
de la ciudad, artesanos necesitados e intelectuales revolucionarios ; de otro
modo, le será imposible hacerlo. Ahora, cuando hemos puesto en marcha la
iniciativa de todos ellos, la dictadura del proletariado se está consolidando.
Tercero. La agricultura. El Programa Nacional para el Desarrollo
Agrícola, de cuarenta artículos, ya ha sido modificado y pronto será dado a
conocer. Solicito a ustedes que, en el campo, organicen bien un debate, una
discusión, al respecto. Yo pregunté a algunos camaradas si era necesario que
las prefecturas elaboraran planes agrícolas, y
530
me contestaron que sí. ¿Y los territorios?, les pregunté otra vez.
También lo afirmaron. ¿Y en cuanto a los cantones? Respondieron de nuevo
afirmativamente. Las cooperativas, a su vez, deberían hacer lo mismo. Esto
significa que deben hacerlo los seis niveles: provincia, prefectura, distrito,
territorio, cantón y cooperativa. Por favor, presten ustedes gran atención a la
planificación agrícola. Planificación y plan son una y la misma cosa, pero,
como ya nos hemos acostumbrado al término "planificación", no está
mal usarlo. Es imperativo perseverar en la planificación global, el
fortalecimiento de la dirección y la práctica de que el secretario del Partido
ponga manos a la obra y todos los militantes se ocupen del manejo de las
cooperativas. Al parecer, en la segunda mitad del año pasado, ya no todos los
militantes se ocupaban del manejo de las cooperativas, ni los secretarios del
Partido ponían manos a la obra con mucha frecuencia. Este año, debemos
persistir en la práctica arriba mencionada.
¿Cuándo podrá, en fin de cuentas, terminar la elaboración de los planes?
He preguntado esto a algunos camaradas y por ellos me he enterado de que en
algunos lugares ya están listos, mientras que en otros no han sido del todo
terminados. Ahora, el énfasis debe ponerse en las instancias provincial,
prefectural y distrital, a ver si pueden concluir sus planes para este invierno
o la próxima primavera. Si no alcanzan a hacerlo, de todas maneras tendrán que
darles remate el año entrante; esto es válido también para el resto de los seis
niveles. Es que contamos con una experiencia de varios años y los cuarenta
artículos del Programa Nacional para el Desarrollo Agrícola están ya
prácticamente elaborados. Tanto éstos como los planes de provincias y de los
restantes niveles deben llevarse al campo para su discusión. Sin embargo,
discutir siete planes a la vez sería demasiado, y por eso es preferible
entregarlos por partidas a las masas para que se dé curso a las opiniones sobre
ellos y se los debata. Aquí nos referimos a la planificación a largo plazo.
¿Qué hacer si más tarde los planes elaborados resultan inadecuados? Será
necesario modificarlos con base en las experiencias que se adquieran en unos
años más. Los cuarenta artículos, por ejemplo, tendrán que sufrir enmiendas al
cabo de varios años. Y no puede ser de otra manera. Según veo, probablemente se
necesitará una pequeña revisión cada tres años y una grande cada cinco. Más
vale tener un plan que no tenerlo. Habiendo transcurrido ya dos años de los
doce que cubre el Programa, sólo nos quedan diez; si no los aprehendemos
firmemente, correrán el riesgo de quedarse en el aire las metas de 400, 500 y
800 jin de cereales por mu establecidas
531
en los cuarenta artículos para las tres grandes zonas. Pero si los
agarramos con firmeza, es posible alcanzar esas metas.
A mi modo de ver, para alimentarse, China depende del cultivo intensivo.
Llegará el día en que sea el primer país del mundo en rendimiento de cereales.
Ahora, en algunos distritos, el rendimiento por mu ya asciende a los mil jin.
¿No podrá éste alcanzar, dentro de medio siglo, los dos mil? ¿Será posible o no
que en el futuro el rendimiento por mu llegue a ochocientos jin al Norte del
río Amarillo, a mil al Norte del río Juai y a dos mil al Sur del mismo? Para
alcanzar estas metas a comienzos del siglo XXI, nos quedan todavía varios
decenios y quizá no se necesite tanto tiempo. Para comer dependemos del cultivo
intensivo, y con esta manera de cultivar tendremos de qué alimentarnos aunque
nuestra población llegue a ser algo mayor. Pienso que el promedio de tres mu de
tierra por persona es demasiado y que en el futuro unos decimos de mu bastarán
para alimentar a un individuo. Desde luego, sigue siendo necesario el control
de la natalidad, y en modo alguno estoy estimulando aquí la proliferación.
Deseo que los camaradas presentes tomen el pulso al consumo de cereales
por parte de los campesinos. Con miras a acumular reservas, hay que promover el
espíritu de laboriosidad y economía en el manejo del hogar, así como el ahorro
de cereales. Si el Estado guarda reservas y lo mismo hacen cada cooperativa y
cada familia, tendremos tres tipos de reservas y podremos vivir holgadamente.
Si, por el contrario, nos comemos todos los cereales, ¿a qué holgura podremos
aspirar?
Este año, en la totalidad de aquellos lugares que han obtenido cosecha
abundante o no han sufrido calamidades naturales, se debe incrementar un poco
la acumulación. Es del todo indispensable compensar las malas cosechas con las
buenas. En las cooperativas de algunas provincias, los gastos de producción -
sin mencionar los fondos de acumulación colectiva (5 por ciento), los fondos de
bienestar público (5 por ciento) y los gastos de administración - representan
un 20 por ciento del valor global de la producción y, de éstos, los dedicados a
la construcción básica ocupan, a su vez, un 20 por ciento. Consulté esta
cuestión con camaradas de otras provincias y ellos me dijeron que los gastos de
la construcción básica son tal vez un poco altos. Todo cuanto hoy les he dicho
no puede tomarse sino como sugerencias. Si resulta aplicable, aplíquenlo, y si
no, descártenlo. Además, no se debe imponer el mismo molde a todas las
provincias y distritos. Estudien ustedes todo esto. En algunos lugares los
gastos de administración de las cooperativas han ocupado un porcentaje
demasiado elevado y es
532
necesario reducirlos al 1 por ciento. Los gastos de administración los
componen las compensaciones remunerativas para los cuadros de las cooperativas
y los gastos de oficina. Es preciso disminuir los gastos de administración y
aumentar los de la construcción básica en el campo.
Los chinos debemos tener altas aspiraciones. Debemos educar a cada
persona de las ciudades y de las zonas rurales para que tenga objetivos y
aspiraciones de largo alcance. Comer y beber opíparamente, comerse y beberse
todo cuanto se tenga, ¿puede considerarse como una alta aspiración? De ninguna
manera. Es menester manejar el hogar con laboriosidad y economía y hacer planes
a largo plazo. Cuando la gente se viste de color o de blanco con motivo de un
matrimonio o una defunción, es de todo punto innecesario ofrecer banquetes
ostentosos. Hay que hacer economías en estos aspectos y no malgastar los
recursos, lo que implica el cambio de las viejas costumbres. Para cambiarlas
será necesario recurrir a la gran competencia de ideas y la gran apertura de
opiniones, o tal vez baste con una competencia y una apertura en pequeño.
Existe también el problema de los juegos de azar. En el pasado no había manera
de prohibirlos. Su eliminación sólo es posible a través de la gran competencia
de ideas, la gran apertura de opiniones y el debate. Pienso que la reforma de
las viejas costumbres también debe ser incluida en nuestros planes.
Otra cuestión es la del exterminio de las cuatro plagas y la promoción
de la higiene. A mí me interesa mucho este problema del exterminio de los
ratones, gorriones, moscas y mosquitos. Como nos quedan sólo diez años, ¿no
podríamos hacer este año algunos preparativos y realizar una movilización entre
las masas para acometer la labor en la próxima primavera? En esta estación es
cuando salen las moscas. Pienso que es preciso acabar con dichas plagas y
conseguir que todo el país preste mucha atención a la higiene. Esto forma parte
de la cultura, una cultura que se debe elevar en gran medida. Es indispensable
desplegar una emulación destinada a eliminar, sea como fuere, estas especies y
a lograr que todo el mundo se preocupe de la higiene. Los progresos que se hagan
podrán ser desiguales en diferentes provincias y también en diferentes
distritos, pero, al final, veremos quiénes son los paladines. China debe
convertirse en un país libre de estas cuatro plagas: ratones, gorriones, moscas
y mosquitos.
También es menester trazar un programa de diez años para la
planificación de la natalidad. Pero, ésta no debe ser promovida en las zonas de
minorías nacionales ni en los lugares de escasa población. Aun en las regiones
densamente pobladas, primero hay que aplicarla
533
de modo experimental en lugares escogidos y luego extenderla poco a poco
hasta convertirla en una práctica generalizada. La planificación de la
natalidad requiere una educación abierta, una educación que no supone otra cosa
que la gran competencia de ideas, la gran apertura de opiniones y el gran
debate. En lo que respecta a la natalidad, el género humano se halla en una
situación de completa anarquía, ha sido incapaz de controlarse a sí mismo. Sin
el peso de la sociedad en su conjunto, vale decir, sin el consenso general ni
los esfuerzos mancomunados de todos, será imposible llegar en el futuro a una
completa planificación de la natalidad.
Hay todavía otro problema, el plan integral. Acabo de referirme al plan
para la agricultura, pero debe haber también planes para la industria, el
comercio, la cultura y la educación. Es totalmente imprescindible hacer un plan
integral, un plan que comprenda todas las ramas arriba mencionadas para
establecer una coordinación entre ellas.
El cultivo de parcelas experimentales es una experiencia que vale la
pena popularizar. Todos los cuadros dirigentes de distritos, territorios,
cantones y cooperativas deben cultivar pequeñas parcelas para ver si se puede
obtener un alto rendimiento y a través de qué métodos.
Debemos conocer el fondo general de la técnica agrícola. No es posible
realizar bien e1 trabajo del frente agrícola cuando se carece de conocimientos
técnicos. La política y la actividad profesional conforman una unidad de
contrarios. La política es lo principal, ocupa el primer lugar. Debemos luchar
contra la tendencia al apoliticismo; sin embargo, tampoco está bien dedicarse
exclusivamente a la política y no preocuparse por adquirir conocimientos
técnicos y profesionales. Todos nuestros camaradas, sea que se ocupen de la
industria, la agricultura, el comercio o el trabajo cultural-educacional, deben
adquirir algunos conocimientos técnicos y profesionales pertinentes. En mi
opinión, sobre este asunto también hay que elaborar un plan decenal. Los
cuadros en todos nuestros frentes de trabajo deben esforzarse por dominar la
técnica y los conocimientos profesionales para convertirse en expertos ; deben
ser rojos y a la vez calificados. Eso de hacerse primero calificado y después
rojo, lo que equivaldría a hacerse primero blanco y luego rojo, es erróneo,
porque, quienes así hablan, lo que realmente desean es hacerse blancos para
siempre y, en cuanto a lo de hacerse rojos después, no son más que palabras
huecas. Actualmente hay cuadros que han dejado de ser rojos y lo que albergan
son ideas de campesino rico. Hay quienes se distinguen por el color blanco,
como es el caso de los derechistas de dentro del Partido, que son
534
blancos en lo político y, además, no calificados en lo técnico. Hay
algunos que llevan el color gris y otros, el rosado. Los que de verdad tienen
un rojo subido como el de nuestra bandera de cinco estrellas, constituyen la
izquierda. Sin embargo, no basta con ser rojo solamente, sino que es preciso
poseer también conocimientos profesionales y técnicos. Al presente, muchos de
nuestros cuadros son sólo rojos y no calificados, no poseen conocimientos
profesionales y técnicos. Los derechistas dicen que nosotros no tenemos
capacidad para ejercer la dirección, que "los profanos no pueden dirigir a
los expertos". Nosotros los refutamos diciéndoles que sí somos capaces de
dirigir. Cuando afirmamos que somos capaces, nos referimos a lo político. En lo
que respecta a la técnica, todavía somos ignorantes en muchos aspectos, pero la
técnica es algo que se puede aprender.
El proletariado no puede construir el socialismo a menos que cuente con
un inmenso contingente técnico y teórico propio. Tenemos que formar un
contingente de intelectuales proletarios en estos diez años (el programa para
el desarrollo de la ciencia también cubre doce años y ahora sólo quedan diez).
Tanto nuestros militantes como los activistas de fuera del Partido deben
esforzarse por llegar a ser intelectuales del proletariado. La dirección del
Partido a los distintos niveles, particularmente de provincia, prefectura y
distrito, debe planificar la formación de intelectuales del proletariado; de lo
contrario, pasará el tiempo sin que ésta se haga realidad. Hay un viejo
proverbio chino que reza: "Diez años para ver erguido un árbol, cien para
formar un hombre." A esos cien años para formar un hombre se les deben
restar noventa, quedando así la cifra en diez. Levantar un árbol en diez años
es una aseveración errónea, pues eso requiere veinticinco años en el Sur de
nuestro país, y más todavía en el Norte. A un hombre, en cambio, sí es posible
formarlo en diez años. Ya han pasado ocho años desde la Liberación, que harán
dieciocho con los diez que vamos a agregarles; calculamos que al cabo de este
lapso habremos - formado, en lo fundamental, un contingente de especialistas de
la clase obrera con ideología marxista. Pasados diez años, la tarea será
ampliar ese contingente y elevar su nivel.
En cuanto a la relación entre la agricultura y la industria, el centro
de atención debe estar, por supuesto, en la industria pesada, a cuyo desarrollo
le corresponde el lugar prioritario. Esto está fuera de toda cuestión y no debe
haber ningún titubeo al respecto. Sin embargo, garantizada esta condición, debe
desarrollarse simultáneamente la industria y la agricultura para establecer,
paso a paso, una industria y
535
una agricultura modernas. Antes solíamos hablar de hacer de China un
país industrial, lo que implica, de hecho, la modernización de la agricultura.
Ahora hay que poner el énfasis en la propaganda sobre la agricultura. El
camarada Teng Siao-ping ya habló de este problema.
Cuarto. Dos métodos diferentes. Para hacer cualquier trabajo existen,
por lo menos, dos métodos: Uno conduce a la meta relativamente despacio y con
resultados no muy buenos, mientras que el otro lo hace más rápido y mejor. Aquí
se trata tanto del ritmo como de la calidad. No se debe tomar en consideración
una solución única, siempre hay que tener en cuenta, por lo menos, dos. Por
ejemplo, en la construcción ferroviaria, es indispensable presentar varios
proyectos del recorrido de una vía, de tal modo que haya posibilidad de elegir.
Teniendo varios métodos, dos como mínimo, podemos establecer comparaciones.
Veamos: ¿Desplegar en gran escala la competencia de ideas y la apertura de
opiniones o hacerlo en pequeño? ¿Permitir el empleo del dazibao o descartarlo?
¿Cuál de estos dos métodos es el mejor? Son muchísimos los problemas que se
pueden plantear de tal manera, pero lo que ocurre ahora es que no se quiere dar
curso a la apertura. Ninguno de los treinta y cuatro centros de enseñanza
superior de Pekín permitió la apertura, y, si alguno lo hizo, fue con reparos y
vacilaciones. ¡Pues esto habría equivalido a prenderse fuego a sí mismo! Para
conseguir que la gente dé curso a la apertura, es preciso hacer un trabajo
suficiente de persuasión e incluso ejercer considerable presión, esto es, hacer
un llamamiento público y celebrar numerosas reuniones poniéndola en jaque y
obligándola a "subir a la montaña Liangshan"4. En nuestra revolución
de los años pasados, se presentaron dentro del Partido numerosas opiniones
diferentes sobre tal o cual método y tal o cual política; pero, al final,
nosotros escogimos la política que mejor se adecuaba a la situación y fue así
como, durante los períodos de la Guerra de Resistencia contra el Japón y de la
Guerra de Liberación, hicimos mayores progresos que en los períodos anteriores.
En cuanto a la orientación para la construcción, también es posible que se
presente una diversidad de pareceres, pero nosotros debemos adoptar la que más
se ajuste a nuestras condiciones.
Las experiencias de la Unión Soviética en la construcción son
relativamente completas, y al decir completas incluimos los errores. Ninguna
experiencia que excluya los errores cometidos puede ser considerada completa.
Aprender de la Unión Soviética no implica trasladarlo todo en forma mecánica,
que es justamente lo que hacen los dogmáticos. Fue sólo después de haber
criticado el dogmatismo cuando llamamos a
536
aprender de la Unión Soviética, razón por la cual no hubo en esto
peligro alguno. El haber subrayado la necesidad de aprender de la Unión
Soviética después de la rectificación en Yenán y del VII Congreso, no nos ha
traído daños sino beneficios. Tenemos experiencia en cuanto a la revolución se
refiere. Pero, en lo tocante a la construcción, acabamos de empezar, sólo
llevamos ocho años en ella. Los éxitos que hemos obtenido en la construcción
constituyen su aspecto principal, mas esto no quiere decir que estemos exentos
de errores. En el futuro, todavía cometeremos errores, pero esperamos que sean
menos. Nuestro aprendizaje de la Unión Soviética debe incluir el estudio de sus
errores. Una vez hecho tal estudio, podremos ahorrarnos algunas vueltas y
revueltas. ¿Conseguiremos o no evitar los recodos transitados por la Unión
Soviética y llevar adelante nuestra construcción de manera más rápida y mejor
que ella? Es preciso esforzarnos por conseguirlo. Veamos: Respecto a la
producción de acero, ¿podremos o no llegar a producir 20 millones de toneladas
al cabo de tres planes quinquenales o algo más? Alcanzaremos esta meta si nos
esforzamos. Para ello es necesario construir un mayor número de pequeñas
acerías. A mi juicio, debemos construir más acerías del tipo de las que
producen anualmente de 30 a 50 mil toneladas o de 70 a 80 mil toneladas, pues
estas plantas son muy útiles. Por otra parte, hay que construir acerías
medianas cuya producción anual sea del orden de las 300 a 400 mil toneladas.
Quinto. El año pasado se barrió con una serie de cosas. Una de ellas es
la consigna de cantidad, rapidez, calidad y economía. Se renunció a la cantidad
y la rapidez y, de paso, se barrió también con la calidad y la economía. Pienso
que nadie se opone a estas dos últimas, pero sí hay gente a la que no le gustan
la cantidad y la rapidez, que algunos camaradas tildan de "avance
temerario”. De por sí, calidad y economía restringen a cantidad y rapidez.
"Calidad" significa que las cosas deben tener buena factura ;
"economía", gastar menos dinero; "cantidad hacer más cosas, y
"rapidez", igualmente hacer más cosas. La consigna se restringe a sí
misma, porque al exigir calidad y economía, es decir, buena factura al tiempo
que menos gasto, hace imposibles una cantidad y una rapidez que no concuerden
con la realidad. Me alegro de que en la presente sesión alguno que otro
camarada haya hablado de este problema. Además, he leído en la prensa un
artículo que se refiere a él. De lo que nosotros hablamos es de una cantidad,
una rapidez, una calidad y una economía realistas, ajustadas a las
circunstancias, y no subjetivistas. En todo caso, debemos empeñar nuestros
esfuerzos en hacer una mayor cantidad de cosas y con más rapidez, y a lo que
nos oponemos
537
es a una cantidad y rapidez subjetivistas. En la segunda mitad del año
pasado, una ráfaga de viento barrió con esa consigna, y yo quisiera
revalidarla. ¿Es esto posible o no? Estúdienlo ustedes, por favor.
Se barrió también con los cuarenta artículos del Programa Nacional para
el Desarrollo Agrícola. Estos fueron considerados como pasados de moda a partir
del año pasado. Ahora los "rehabilitamos".
Además, se barrió con los "comités de promoción del avance".
Yo pregunté alguna vez: El Comité Central del Partido Comunista, los comités
del Partido a todos los niveles y el Consejo de Estado, así como los comités
populares de todas las instancias - en una palabra, una multitud de
"comités" con los del Partido en lugar principal -, ¿son todos ellos,
por su naturaleza, comités de promoción del avance o comités de promoción del
retroceso? Deben ser lo primero. En mi opinión, el Kuomintang es un comité de
promoción del retroceso, mientras que el Partido Comunista lo es del avance.
¿Se pueden o no restablecer ahora los comités de promoción del avance, que
fueron barridos por aquella ráfaga de viento del año pasado? Si todos ustedes
se pronunciaran en contra, insistiendo en organizar comités de promoción del
retroceso, yo no tendría otro remedio, pues ¡tanta gente estaría por promover
el retroceso! Pero, a juzgar por el desarrollo de esta sesión, todos desean
promover el avance y en ningún discurso se ha manifestado el deseo de promover
el retroceso. Quien pretende hacernos retroceder es la alianza derechista de
Chang Po- chün y Luo Lung-chi. Respecto de algunas cosas que de veras están
marchando demasiado rápido, a un ritmo realmente inadecuado, se puede, temporal
y parcialmente, promover el retroceso, lo que quiere decir dar un paso atrás o
aflojar un paso. Sin embargo, nuestra orientación general es siempre la de
promover el avance.
Sexto. La contradicción entre el proletariado y la burguesía, entre el
camino socialista y el capitalista, es sin duda alguna la contradicción
principal en nuestra sociedad actual. La tarea que enfrentamos hoy es diferente
a la del pasado. Antes, la principal tarea del proletariado era dirigir a las
amplias masas populares en la lucha contra el imperialismo y el feudalismo,
tarea que ya fue cumplida. ¿Cuál es entonces la contradicción principal de hoy?
Actualmente, cuando hacemos la revolución socialista, una revolución enfilada
contra la burguesía y, al mismo tiempo, destinada a transformar el sistema de
la pequeña producción, es decir, a llevar a cabo la cooperativización, la
contradicción principal es la que existe entre el socialismo y el capitalismo, entre
el colectivismo y el individualismo, en resumen, la contradicción entre
el camino socialista
538
y el capitalista. La resolución del VIII Congreso no mencionó este
problema. En ella hay un párrafo según el cual la contradicción principal es la
existente entre el avanzado sistema socialista y las atrasadas fuerzas
productivas de la sociedad. Esa Formulación es errónea. En la II Sesión
Plenaria del VII Comité Central, nosotros dejamos ya señalado que, después de
la conquista de la victoria en todo el país, la contradicción principal en el
plano interno sería la existente entre la clase obrera y la burguesía y, en el
plano externo, la contradicción entre China y el imperialismo. Desde que tuvo
lugar dicha sesión, si bien no hemos hecho público este punto de vista, en la
práctica hemos venido actuando de acuerdo con él. La revolución ha pasado a ser
socialista y lo que estamos realizando es una revolución socialista. Las tres
grandes transformaciones, concluidas ya en lo fundamental, formaron parte de
ella y constituyeron una revolución socialista hecha principalmente sobre la
propiedad de los medios de producción. Implicaron una aguda lucha de clases.
En la segunda mitad del año pasado se produjo una distensión de la lucha
de clases, distensión que nosotros propiciamos de intento. Pero tan pronto como
la distendimos, la burguesía, los intelectuales burgueses, los terratenientes,
los campesinos ricos y parte de los campesinos medios acomodados emprendieron
un ataque contra nosotros, tal como ocurrió este año. No bien nosotros
morigeramos la lucha, ellos lanzaron el ataque; eso no estuvo mal, pues nos
permitió ganar la iniciativa. Como dice un editorial de Diario del Pueblo,
"el árbol preferiría la calma, pero el viento no cesa"5. ¡Ellos se
empeñan en levantar un viento, un tifón de gran intensidad! Así las cosas,
nosotros erigimos, por nuestra parte, una "franja forestal
protectora": la lucha contra los derechistas, la campaña de rectificación.
La campaña de rectificación tiene dos tareas: Una es la lucha contra los
derechistas, incluida la lucha contra la ideología burguesa, y la otra, las
rectificaciones y reformas, que implican también una lucha entre las dos
líneas. El subjetivismo, el burocratismo y el sectarismo son cosas de la
burguesía, y su existencia en el seno del Partido es una cuenta que hay que
cargar a ésta. ¿Podrá seguírsele cargando transcurridos cien o doscientos años?
Tal vez sea difícil. ¿Subsistirán para ese entonces el burocratismo y el
subjetivismo? Sin duda alguna, pero ya correrán por cuenta del atraso. En la
sociedad siempre existirán la izquierda, el centro y la derecha, siempre
existirán lo avanzado, lo intermedio y lo atrasado. Quien incurra, para ese
entonces, en burocratismo o subjetivismo, será un elemento atrasado.
539
La campaña de rectificación se prolongará hasta el 1° de mayo del
próximo año, y así es bastante el tiempo que nos queda. Vencida esa fecha,
¿será necesario o no que distendamos otra vez la lucha? Me parece que sí. ¿Se
puede llamar desviación de derecha a esta distensión? Pienso que no. Tomemos
como ejemplo el hecho de reunirse: Si una reunión se prolongara
indefinidamente, día y noche, y así sin parar durante medio año, supongo que
mucha gente desaparecería de la vista. Por consiguiente, debemos hacer el trabajo
conforme a las circunstancias, tensando unas veces las energías y otras
distendiéndolas. El año pasado obtuvimos una victoria tan grande que los
capitalistas, para mostrar su docilidad, desfilaron tocando gongs y tambores ;
en esas circunstancias, habría sido difícil negarnos a morigerar la lucha, pues
habríamos carecido de razones de peso para ello. Hemos dicho que el problema de
la propiedad se ha resuelto en lo fundamental, pero no que se haya resuelto por
completo. La lucha de clases no se ha extinguido. Por eso, no se trata aquí de
una concesión de principio, sino de una distensión exigida por las
circunstancias.
Mi opinión es que la campaña de rectificación se prolongue hasta el 1°
de mayo del año entrante y no se haga más en lo que resta del año. El problema
de si, en la segunda mitad del próximo, es necesario o no emprender otra
campaña de rectificación y librar otro debate en las zonas rurales, lo veremos
el año que viene. Pero, de todos modos, al año subsiguiente habrá que abrir
otra campaña. Si nos abstenemos de hacerlo entonces e incluso durante varios
años consecutivos, los viejos y nuevos derechistas y los que ahora están
emergiendo se sentirán tentados de entrar en acción, siendo posible, además,
que cambien de posición algunos elementos de centro-derecha, de centro y hasta
de izquierda. En el mundo hay personas tan extrañas que basta que aflojemos los
esfuerzos, que los aflojemos durante cierto tiempo, para que manifiesten un
estado de ánimo tendente a la derecha y para que se pongan a hacer comentarios
malévolos y pronunciamientos derechistas. En nuestro Ejército es necesario
llevar a cabo una constante educación en el espíritu de las Tres Reglas
Cardinales de Disciplina y las Ocho Advertencias, pues con sólo suspender esa
educación por algunos meses aparece allí un ambiente de relajamiento. Hay que
insuflar este espíritu varias veces al año. Es preciso realizar una labor de
educación entre los reclutas. Incluso entre los soldados y cuadros veteranos se
presentarán cambios ideológicos si no hacemos campañas de rectificación.
Hablaré aquí de paso sobre los puntos en que diferimos de la Unión
Soviética. En primer lugar, sobre el problema de Stalin tenemos contra-
540
dicciones con Jruschov. E1 ha desfigurado terriblemente a Stalin, y
nosotros no estamos de acuerdo. ¡Es que lo ha afeado tanto¡ Esto ya no es
asunto exclusivo de su país, sino un asunto de todos los países. Mantenemos el
retrato de Stalin en la Plaza Tienanmen, lo cual responde al deseo del pueblo
trabajador de todo el mundo y expresa nuestra divergencia fundamental con
Jruschov. ¡De Stalin, de su persona, tú deberías hacer una apreciación de 7 a
3! Consideramos que los méritos de Stalin suman un 70 por ciento y sus errores,
un 30 por ciento. Es probable que esta apreciación no sea muy exacta, pues a lo
mejor él sólo tuvo un 20 ó 10 por ciento de errores, o un poco más de un 30 por
ciento. Sea como fuere, los méritos de Stalin constituyen su aspecto principal
y sus defectos y errores, el secundario. Sobre este punto tenemos opiniones
diferentes a las de Jruschov.
Sobre el problema de la transición pacífica, también divergirnos de
Jruschov y sus semejantes. Consideramos que el partido político proletario de
no importa qué país debe tomar en consideración dos puntos: El primero es la
paz y el segundo, la guerra. En cuanto al primero se refiere, el Partido
Comunista exige a las clases dominantes un tránsito pacífico, siguiendo la
consigna planteada por Lenin en el período que va de la Revolución de Febrero a
la Revolución de Octubre. Nosotros, por nuestra parte, también propusimos en el
pasado a Chiang Kai-shek negociar la paz. Esta es una consigna de carácter
defensivo frente a la burguesía, frente a los enemigos, y sirve para demostrar
que nosotros queremos la paz y no la guerra, lo que nos ayuda a ganar a las
masas. Es una consigna dirigida a lograr la iniciativa, una consigna de
carácter táctico. Sin embargo, la burguesía nunca entregará el Poder por su
propia voluntad, sino que, invariablemente, recurrirá a la violencia. Para eso
tenemos entonces el segundo punto: Si la burguesía quiere pelea, si dispara el
primer tiro, nos veremos obligados a pelear. Tomar el Poder por la fuerza de
las armas es la consigna estratégica. Si tú insistes en la transición pacífica,
no te diferenciarás en nada de los socialistas. Así es justamente el Partido
Socialista Japonés, que sólo tiene en sus manos un punto, esto es, no recurrir
nunca a la violencia. Y lo mismo ocurre con los demás partidos socialistas del
mundo. Como regla general, un partido político proletario debe atenerse a dos
puntos: primero, acudir a las palabras y no a los puños, como es propio del
caballero; segundo, recurrir a los puños cuando así lo hace el hombre mediocre.
Esta Formulación está exenta de fallas, pues contempla todos los casos
posibles. De otra manera, la cosa no funciona. Actualmente, los Partidos
Comunistas de algunos países, como el Partido Comunista de Inglate-
541
rra, solamente levantan la consigna de la transición pacífica. Nosotros
hablamos con un dirigente de este Partido, pero no llegamos a nada con él. Los
de ese Partido, por supuesto, se sienten orgullosos de que su dirigente haya
reclamado: ¿Cómo es eso de que Jruschov fue el que planteó la transición
pacífica? ¡Hace ya mucho que yo la planteé!
Por otra parte, los camaradas soviéticos no comprenden nuestra política
de "Que se abran cien flores y que compitan cien escuelas". Esta a la
que nos referimos es una política que sólo se aplica dentro del marco del
socialismo y en el seno del pueblo y que no se extiende a los
contrarrevolucionarios. Desde luego, pueden ocurrir realineamientos en el seno
del pueblo, convirtiéndose una parte de sus componentes en enemigos. Por
ejemplo, los que hoy son derechistas pertenecían antes al pueblo, mas ahora,
según pienso, son del pueblo en un tercio de sí mismos, y de la
contrarrevolución en los dos tercios restantes. ¿Hay que privarlos o no de
derechos electorales? En general, es mejor no quitarles tales derechos, excepto
a unos cuantos a quienes es necesario castigar con el rigor de la ley u obligar
a remodelarse mediante el trabajo físico, privándolos de esos derechos. Algunos
pueden permanecer como miembros del Comité Nacional de la Conferencia
Consultiva Política, ya que no hay ningún inconveniente en que la Conferencia
se componga de unas mil personas. Los derechistas, aunque desde un punto de
vista formal todavía están dentro del pueblo, en realidad son enemigos.
Declaramos abiertamente que lo son, que la contradicción que nos enfrenta a
ellos es una contradicción entre nosotros y el enemigo, pues se oponen al
socialismo, a la dirección del Partido Comunista y a la dictadura del
proletariado. En una palabra, ¡van en contra de los seis criterios
establecidos6 ! Son hierbas venenosas. En todos los tiempos, es inevitable que
en el seno del pueblo aparezcan unas cuantas hierbas venenosas.
Por último, tenemos que dar un sacudón a nuestro espíritu y hacer
tenaces esfuerzos en el estudio. Fíjense en estas tres palabras:
"hacer", "tenaces" y "esfuerzos". Dar un sacudón
a nuestro espíritu y hacer tenaces esfuerzos es nuestro deber. Ahora hay muchos
camaradas que no hacen tenaces esfuerzos y algunos de ellos dedican las
energías que les quedan luego del trabajo principalmente a diversiones como el
juego de cartas, el juego de mah-jong y el baile, lo cual me parece no está
bien. Hay que dedicar las energías sobrantes particularmente al estudio y
cultivar el hábito de estudiar. ¿estudiar que cosas? Una, el
marxismo-leninismo; otra, la tecnología, y otra, las ciencias naturales.
Además, la literatura, sobre todo la teoría del arte y la literatura, de la que
los cuadros de dirección deben tener algún conocimiento. También deben
542
conocer algo de periodismo, de pedagogía, etc. En una palabra, son
muchas las ramas del saber de las que debemos tener una idea general, ya que
estamos llamados a ejercer la dirección sobre estos asuntos. ¿Expertos en que
podemos denominarnos nosotros? Expertos en política. ¿Cómo podemos
arreglárnoslas si no entendemos de estas cosas ni las dirigimos? Cada provincia
tiene sus periódicos, de los cuales no nos ocupamos en el pasado, y tiene
también revistas y organizaciones artístico-literarias, así como trabajo de
frente único, trabajo con los partidos democráticos y labor de educación,
materias todas ellas que no supimos asir en otros años. No hincamos nuestros
esfuerzos en ninguna de éstas y, como consecuencia de ello, se produjo la
rebelión precisamente en tales dominios. Sin embargo, bastó que las
aprehendiéramos para que la situación cambiara en cuestión de meses. Luo
Lung-chi dijo una vez: ¿Cómo pueden los pequeños intelectuales proletarios
dirigir a los grandes intelectuales pequeñoburgueses? Se equivocó al decir
esto. El afirma ser de la pequeña burguesía, pero, en realidad, pertenece a la
burguesía. Los "pequeños intelectuales" del proletariado son
justamente los que deben dirigir a los grandes intelectuales de la burguesía.
El proletariado cuenta con un contingente de intelectuales a su servicio; a la
cabeza de ellos figura Marx, y luego vienen Engels, Lenin y Stalin, así como
nosotros mismos y muchos más. El proletariado es la clase más avanzada y a él
le incumbe dirigir la revolución en el mundo entero.
NOTAS
1 Se refiere a la reforma agraria,
el movimiento de resistencia a la agresión norteamericana y en ayuda a Corea,
la eliminación de los contrarrevolucionarios, las campañas contra los
"tres males" y contra los "cinco males" y la remodelación
ideológica.
2 Se trata de las transformaciones
socialistas de la agricultura, de la artesanía y de la industria y comercio
capitalistas.
3 Véase "El movimiento
democrático en el ejército", nota 1, Obras Escogidas de Mao Tse-tung, t.
IV.
4 La montaña Liangshan, en la
provincia de Shantung, Fue una base rebelde campesina durante la dinastía Sung.
La mayoría de los dirigentes rebeldes, según la novela clásica A la orilla del
agua, fueron obligados a sumarse a las fuerzas allí existentes a causa de la
opresión de las autoridades o de los terratenientes despóticos. La expresión
"subir a la montaña Liangshan" ha adquirido desde entonces el sentido
de tener que hacer algo obligado por las circunstancias.
5 Citado de Jan Ying (de la
dinastía Jan del Oeste) : Exégesis del Libro de Odas, cap. IX.
6 Véase la pág. 449 en el presente
tomo.
CONFIAR FIRMEMENTE EN LA
GRAN MAYORÍA DE LAS MASAS *
13 de octubre de 1957
Para la campaña de rectificación hemos encontrado ahora una determinada
forma, que consiste en la gran competencia de ideas, la gran apertura de
opiniones, el gran debate y el empleo del dazibao. Es una forma nueva, creada
por las masas, que difiere de las adoptadas en el pasado por nuestro Partido.
Durante la campaña de rectificación en Yenán, aparecieron ya algunos dazibao;
sin embargo, en ese entonces no promovimos su empleo. Tampoco lo adoptamos en
el posterior movimiento de "tres verificaciones y tres rectificaciones”.
En los períodos de guerra revolucionaria, como no recibíamos paga de nadie ni
teníamos fábricas de armamentos, nuestro Partido y nuestro Ejército se
sustentaban en los propios soldados y en la población civil de distintos
lugares, o sea, en las masas. Es así como se ha formado un estilo democrático
de trabajo en el transcurso de largos años. No obstante, por ese tiempo no
existía nada igual a la presente forma de gran competencia de ideas, gran
apertura de opiniones, gran debate y dazibao. ¿Por qué? Porque en una época de
guerra como aquélla, con los tambores y clarines llamando al combate y la lucha
de clases enardeciéndose, habría sido perjudicial levantar un gran revuelo en
nuestras filas. Ahora, la situación es distinta, pues la guerra ha concluido y
todo el país, excepto la provincia de Taiwán, está liberado. Es en estas
circunstancias en las que ha surgido una forma nueva como la mencionada. Un
contenido revolucionario nuevo tiene que encontrar para sí una forma nueva. La
actual revolución, que es una revolución socialista y que está llamada a
construir un país socialista, ha encontrado para sí esta forma nueva. Ella
puede ser popularizada con
________________
* Discurso pronunciado por el
camarada Mao Tse-tung en la XIII Sesión de la Conferencia Suprema de Estado.
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mucha rapidez, y para dominarla se requiere muy poco tiempo, digamos
unos cuantos meses.
Frente a la gran competencia de ideas, la gran apertura de opiniones, el
gran debate y el dazibao, existen principalmente dos temores. Primero, el temor
a los desórdenes. ¿Tienen ustedes miedo a los desórdenes? A mi juicio, son
muchos los que les tienen miedo. Segundo, el temor a no poder salir de la
embarazosa situación creada. Los que desempeñan cargos de directores de
fábricas, cooperativas y centros docentes y de secretarios de comités del
Partido, temen no poder salir de la embarazosa situación en que puedan hallarse
luego de que se haya dado paso a la apertura de opiniones y se hayan encendido
las llamas. Ahora ya es fácil convencer a la gente de que se deshaga de esos
temores ; sin embargo, la cuestión se presentaba muy difícil en aquel mes de
mayo. En los treinta y cuatro centros de enseñanza superior de Pekín, no se dio
curso a la apertura sino después de una serie de reuniones. ¿Por qué no se debe
abrigar temores? ¿Por qué es ventajosa la apertura? ¿Qué trae más ventajas: la
competencia y apertura en grande, la competencia y apertura en pequeño o el
veto a todas ellas? No es ventajoso el veto y, en cuanto a la competencia y
apertura en pequeño, no resuelve los problemas; así, la gran competencia y la
gran apertura se hacen, de todos modos, necesarias. Estas últimas no tienen por
qué dar origen a desórdenes ni impedirle a uno salir de las situaciones
embarazosas que puedan producirse. Claro que hay unos pocos individuos que
constituyen la excepción a la regla, como es el caso de Ting Ling, quien no halló
la manera de salir de apuros. Otro ejemplo es el de Feng Süe-feng, quien,
habiendo prendido fuego para quemar al Partido Comunista, tampoco encontró
salida. Pero éste es el caso de un puñado de personas: los derechistas. Los
demás no tienen motivo para temer que se les haga imposible salir de apuros,
pues podrán hacerlo. Si tienen vicios, no son otros que el burocratismo, el
sectarismo y el subjetivismo, que deben corregir, sin que haya razón para el
temor. Lo fundamental es tener confianza en la gran mayoría de las masas,
abrigar la convicción de que la gran mayoría del pueblo es honesta. En su
inmensa mayoría, los obreros son honestos, y lo son también los campesinos.
Otro tanto puede decirse de los militantes del Partido Comunista y de la Liga
de la Juventud en su gran mayoría. No es su propósito llevar a nuestro país al
caos. En cuanto a la mayor parte de los intelectuales burgueses, de los
capitalistas y de los militantes de los partidos democráticos, éstos son
transformables. Por lo tanto, no debemos tener miedo a que se produzca el caos;
no se producirá ni
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puede producirse. Hay que confiar en la mayoría. ¿Nos referirnos aquí
por mayoría al 51 por ciento? No, nos referimos a un porcentaje que va del 90
al 98 por ciento.
Para todos nosotros, la revolución socialista es algo nuevo. La que
hicimos en el pasado fue una revolución democrática, de carácter burgués,
llamada a eliminar únicamente la propiedad imperialista, la Feudal y la del
capitalismo burocrático, y no la propiedad individual ni la del capitalismo
nacional. Esto permitió que muchos pasaran la prueba de la revolución
democrática. Algunos de ellos, que no sentían suficiente afán por una
revolución democrática cabal, pasaron por ella a duras penas; otros, que trabajaban
a conciencia por una revolución democrática cabal, salieron, ellos sí, airosos
de esta prueba. Ahora se trata de pasar la prueba del socialismo, que para
algunos resulta difícil. Vale traer aquí, a modo de ejemplo, el caso de un
militante del Partido en Jupei, procedente de una familia de asalariados
agrícolas que vivió de la mendicidad durante tres generaciones. Con la
Liberación, se emancipó y comenzó a llevar una vida cómoda, y llegó a ser un
cuadro de nivel territorial. Pues bien, hace poco se mostró muy descontento del
socialismo, muy en desacuerdo con la cooperativización y, queriendo "ser
libre", se opuso al monopolio estatal de compra y venta de cereales. Ahora
se ha abierto, con fines de educación clasista, una exposición sobre su vida, y
allí el hombre lloró a mares y se manifestó dispuesto a corregir sus errores.
¿Por qué cuesta tanto pasar la prueba del socialismo? Porque de lo que se trata
en esta prueba es de eliminar la propiedad capitalista convirtiéndola en
propiedad socialista de todo el pueblo, y de eliminar la propiedad individual
convirtiéndola en propiedad colectiva socialista. Es obvio que esta lucha ha de
durar muchos años, siendo por ahora difícil predecir con exactitud cuánto
tiempo durará el período de transición. Este año se ha presentado una creciente
de la lucha. ¿Se presentará en adelante una creciente cada año, como ocurre con
el río Amarillo? Me parece que su frecuencia no será tanta, pero no faltarán en
el futuro crecientes como ésta.
Ahora, ¿cuánta gente en todo el país desaprueba el socialismo? A este
respecto, un buen número de camaradas de diversos lugares y yo hemos hecho
algún cálculo. De toda la población del país, probablemente un 10 por ciento
desaprueba el socialismo o se opone a él. Este porcentaje comprende a la clase
terrateniente y los campesinos ricos, así como a una parte de los campesinos
medios acomodados, de la burguesía nacional, de los intelectuales burgueses y
de la pequeña
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burguesía superior urbana, e incluso a unos pocos obreros, campesinos
pobres y campesinos medios inferiores. ¿Qué representa el 1o por ciento de
seiscientos millones de habitantes? Sesenta millones. Esta cifra es
considerable y no debemos subestimarla.
Al afirmar la necesidad de confiar firmemente en la gran mayoría de las
masas, lo hacemos partiendo de dos puntos. Primero, contamos con un 90 por
ciento de la población que aprueba el socialismo. En este porcentaje están
incluidos el proletariado, el semiproletariado del campo - los campesinos
pobres -, los campesinos medios inferiores, la mayoría de la pequeña burguesía
superior, la mayoría de los intelectuales burgueses y una parte de la burguesía
nacional. Segundo, entre los que desaprueban el socialismo o se oponen a él,
¿qué porcentaje representan los más recalcitrantes, incluyendo a los
ultraderechistas, los contrarrevolucionarios, los saboteadores y aquellos que,
si bien no hacen sabotajes, se mantienen sumamente contumaces y posiblemente
entrarán en su ataúd con la cabeza petrificada? Representan sólo alrededor de
un z por ciento. ¿Qué significa un z por ciento dentro de la población de todo
el país? Doce millones. Si estos doce millones estuvieran concentrados y
poseyeran fusiles, formarían un ejército gigantesco. Pero, ¿por qué no existe
la posibilidad de que se presente un gran caos bajo los cielos de China? Porque
ellos están diseminados, uno acá y otro allá, sea en cooperativas, aldeas,
fábricas, centros docentes, células del Partido Comunista, células de la Liga
de la Juventud o células de tal o cual partido democrático. Ya que están
diseminados, sin posibilidad de congregarse, no hay peligro de que se produzca
un gran caos bajo los cielos.
¿Qué esfera cubre la revolución socialista y entre qué clases se libra
esta lucha? Es una lucha entre el proletariado y los trabajadores por él
dirigidos, de un lado, y la burguesía, del otro. El proletariado de nuestro
país es relativamente pequeño, pero tiene aliados muy numerosos, siendo el
principal los campesinos pobres y los campesinos medios inferiores del campo,
que constituyen el 70 por ciento o un poco más de la población rural. Los
campesinos medios acomodados representan algo así como un 20 por ciento.
Actualmente, ellos pueden dividirse, a grandes rasgos, en tres sectores: un 90
por ciento que está en favor de la cooperativización; un 90 por ciento que
vacila frente a ella, y un 20 por ciento que se le opone. En los últimos años,
como resultado de la educación y la remodelación, se ha operado una
diferenciación incluso en el seno de los terratenientes y campesinos ricos. Hoy
en día, hay entre ellos gente que ya no se opone cerrada-
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mente al socialismo. Es necesario adoptar una actitud analítica también
respecto a la burguesía y a los intelectuales burgueses y no considerar que
todos ellos, en bloque, se oponen al socialismo, pues la realidad dice que no
es así. Entre la población de todo el país, los que aprueban el socialismo
representan un 90 por ciento. Debemos tener confianza en esta mayoría. Mediante
nuestro trabajo y los grandes debates, podremos ganarnos un 8 por ciento más.
Entonces la cifra ascenderá a un 98 por ciento en total, y los recalcitrantes,
que se le oponen obstinadamente, ya no pasarán de un 2 por ciento. Desde luego,
debemos permanecer alerta, pues, como acaba de señalar el camarada Teng
Siao-ping, éstos todavía constituyen una fuerza grande.
Los campesinos ricos son la burguesía del campo. Ya no tienen allí quién
los oiga. Los terratenientes están aún más desacreditados. Por su parte, la
burguesía compradora tiene, desde hace tiempo, muy triste fama. En cambio, la
burguesía y los intelectuales burgueses, la pequeña burguesía superior del
campo (los campesinos medios acomodados) y la pequeña burguesía superior urbana
(incluidos los pequeños propietarios relativamente acomodados), así como sus
intelectuales, ellos sí que tienen cierta influencia. Particularmente los
intelectuales son muy apreciados, pues su concurso es imprescindible en
cualquier trabajo. La enseñanza requiere profesores universitarios y maestros
de secundaria y primaria; la prensa, periodistas; el teatro, actores, y la
construcción, hombres de ciencia, ingenieros y técnicos. En la actualidad,
existen en nuestro país cinco millones de intelectuales y setecientos mil
capitalistas. Sumados, constituyen unos seis millones. Calculando cinco
individuos por familia, tenemos un total de treinta millones de personas. La
burguesía y sus intelectuales son los que más conocimientos culturales y
técnicos poseen. He aquí por qué los derechistas andaban con el rabo erguido.
¿No ha dicho Luo Lung-chi que los pequeños intelectuales proletarios son
incapaces de dirigir a un gran intelectual pequeñoburgués como él? Al hablar
así, en lugar de admitir su pertenencia a la burguesía, insistió en que
pertenecía a la pequeña burguesía y en que era un gran intelectual
pequeñoburgués. A mi juicio, no sólo los pequeños intelectuales proletarios,
sino también los obreros y campesinos que apenas conocen unos cuantos
caracteres, están a cien codos por encima de él.
La derecha y el centro de la burguesía y sus intelectuales, así como la
derecha y el centro de la pequeña burguesía superior y sus intelectuales, no se
someten realmente a la dirección del Partido Comunista, del proletariado. Dicen
que apoyan al Partido Comunista y la
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Constitución, y es cierto que se muestran a favor suyo levantando la
mano en señal de aprobación, pero, en su fuero interno, no es tanto ese
sometimiento. Aquí es preciso hacer una distinción: La derecha resiste y el
centro se somete a medias. ¿No afirma cierta gente que el Partido Comunista es
incapaz de dirigir esto o aquello? Esta idea la tiene no sólo la derecha, sino
también algunos elementos de centro. En resumidas cuentas, según ellos, se
trata casi de un acabose : El Partido Comunista no tiene otra alternativa que
mudarse al extranjero y el proletariado, marcharse a otro planeta. La razón es
que nosotros no servimos para nada. Los derechistas aseveran que somos unos
inútiles para cualquier profesión u oficio. El objetivo principal del presente
debate reside en ganarnos a los elementos de centro que se someten a medias,
haciéndoles comprender qué significan, en última instancia, las leyes del
desarrollo de la sociedad, y haciéndoles comprender la necesidad de escuchar lo
que dice el proletariado, así sea menos instruido, y lo que, en las zonas
rurales, opinan los campesinos pobres y los campesinos medios inferiores. En lo
referente a cultura, el proletariado, los campesinos pobres y los campesinos
medios inferiores están por debajo de ellos ; pero en cuanto a la revolución,
son más capaces que nadie. ¿Es posible convencer con este argumento a la
mayoría? Sí, es posible. La mayor parte de la burguesía, de sus intelectuales y
de la pequeña burguesía superior puede ser convencida, y puede serlo también la
mayoría de los profesores universitarios, maestros de secundaria y primaria,
artistas, escritores, científicos e ingenieros. Aquellos que hasta ahora no se
han sometido del todo, se someterán poco a poco en el curso de unos cuantos
años.
En los momentos actuales, teniendo como base el apoyo de la mayoría al
socialismo, es muy provechoso el surgimiento de esta forma: la gran competencia
de ideas, la gran apertura de opiniones, el gran debate y el dazibao. Ella no
tiene carácter de clase. La gran competencia, la gran apertura y el dazibao
pueden ser utilizados también por los derechistas. A éstos les estamos
agradecidos por su iniciativa de agregar la palabra "gran" a dichos
términos. En mi discurso pronunciado el 27 de febrero del año en curso, yo no
hablé de gran competencia, gran apertura ni gran debate ; no usé la palabra
"gran”. En mayo del año pasado, cuando nos reunimos aquí para tratar de la
apertura de cien flores y la competencia de cien escuelas, hablamos simplemente
de la “apertura” y la "competencia”, sin la palabra "gran";
además, la apertura de cien flores se limitaba al campo artístico y literario,
y la competencia de cien escuelas, a los problemas
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académicos. Pero luego, los derechistas quisieron extenderlas al terreno
político, valga decir, llevar la competencia y la apertura a todos los
problemas, calificando el momento como un período de competencia y apertura y
pretendiendo, además, que éstas se desplegaran en grande. De ahí se ve que esta
consigna puede ser utilizada tanto por el proletariado como por la burguesía, y
por la izquierda, el centro o la derecha. ¿A qué clase favorecen, después de
todo, la gran competencia, la gran apertura, el gran debate y el dazibao?
Favorecen, en última instancia, al proletariado y no a los derechistas
burgueses. Esto se debe a que el 90 por ciento de nuestra población no desea
ver el país en desorden sino que quiere construir el socialismo y a que, del
restante 10 por ciento - gentes que no están por el socialismo o se le oponen
-, muchos son vacilantes, mientras los que se le oponen obstinadamente sólo
ocupan un 2 por ciento. ¿Cómo es posible que en estas circunstancias se
produzca el caos? Es por eso que la consigna de gran competencia y gran
apertura y la consiguiente forma o el consiguiente método de gran competencia,
gran apertura, gran debate y dazibao van, a la postre, en beneficio de la
mayoría y contribuyen a su autotransformación. En una palabra, entre los dos
caminos - el socialista y el capitalista - van en favor del primero.
No debemos tener miedo a los desórdenes ni a la posibilidad de
encontrarnos en una situación sin salida. Son los derechistas quienes no están
en condiciones de salir de apuros; sin embargo, ellos también encontrarán, de
todos modos, alguna salida. De acuerdo con la dialéctica, creo que la derecha
se dividirá en dos partes. Es posible que un número considerable de
derechistas, llevados por la tendencia general, entren en razón y se
transformen en un sentido favorable, tornándose más o menos honestos y dejando
de ser tan contumaces; entonces, les quitaremos esa etiqueta de derechistas, no
los llamaremos más así y, además, les arreglaremos una colocación. De otro
lado, podrá haber un puñado de elementos extremadamente recalcitrantes que, en
su impenitencia, se irán al ataúd con su etiqueta de derechistas. Esto no tiene
nada de alarmante, siempre habrá gentes así.
Los disturbios provocados por los derechistas nos han permitido apreciar
el fondo de la situación: De un lado, la gente que está por el socialismo
representa el 90 por ciento y, si nos esforzamos, puede llegar al 98 por
ciento; del otro, la que no favorece al socialismo o se le opone, constituye un
10 por ciento y, como parte de esta cifra, los elementos impenitentes, que se
oponen obstinadamente al socialismo, sólo representan un 2 por ciento. Aclarado
esto , tenemos ya en la
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mente la situación en su conjunto. Bajo la dirección del partido del
proletariado y cimentados en el apoyo que la mayoría da al socialismo, podemos
evitar acontecimientos como los de Hungría o como los que ocurren actualmente
en Polonia, si utilizamos la gran competencia, la gran apertura, el gran debate
y el dazibao. No necesitamos clausurar ninguna publicación, como se ha hecho en
Polonia 1. Es suficiente con que publiquemos en el órgano del Partido uno que
otro editorial. Para criticar a Wenjui Pao, escribimos dos editoriales. El
primero no fue al fondo del problema ni lo expuso de manera penetrante. Pero,
luego de que se publicó el segundo, Wenjui Pao empezó a modificar por sí mismo
su rumbo. Sinmin Pao también lo hizo así. Esto no puede suceder en Polonia,
porque allí no se ha resuelto el problema de la contrarrevolución, ni el de los
derechistas, ni el de qué camino seguir, además de que no se ha aprehendido la
lucha contra la ideología burguesa. Esta fue la razón de que la clausura de una
revista suscitara allí tumultos. A mi modo de ver, los asuntos de China no son
difíciles de manejar; nunca he sido pesimista al respecto. ¿No he dicho que
aquí no se producirá el caos, que no se le debe tener miedo? En cuanto a los
desórdenes, éstos pueden convertirse en cosas buenas. En todos aquellos lugares
donde la apertura sea radical, los problemas se tornarán más fáciles de
resolver luego de un tiempo de aullidos de diablos, luego de un momento de gran
desorden.
Antes de la Liberación, en nuestro país, sólo había cuatro millones de
obreros industriales, mientras que ahora hay doce millones. Con ser poco
numerosa, la clase obrera es la única clase que tiene porvenir, en tanto que
todas las demás son transitorias y tendrán que ir pasándose a la clase obrera.
Los campesinos pasan primero a ser campesinos colectivizados, para
transformarse luego en obreros de granjas estatales. La burguesía ha de ser
liquidada - no físicamente, como individuos, sino como clase -, y sus
integrantes serán remodelados. Los intelectuales burgueses también tienen que
remodelarse, así como tienen que hacerlo los intelectuales pequeñoburgueses ;
existe la posibilidad de que, poco a poco, se remodelen y lleguen a ser
intelectuales proletarios. Dije
en otra ocasión:
"Desaparecida la piel, ¿a qué podrá
adherirse
el pelo?" De no
adherirse al proletariado, los intelectuales
estarán expuestos al peligro de encontrarse en la situación de
esos "caballeros suspendidos en el vacío". Actualmente muchos
de ellos están sindicalizados, y hay quienes se preguntan: ¿Ingresar en
un sindicato no significa entrar a formar parte de la clase obrera? Nada de
eso. Algunos individuos, aunque se han
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afiliado al Partido Comunista, son anticomunistas. ¿No son
anticomunistas Ting Ling y Feng Süe-feng aun siendo militantes del Partido
Comunista? La simple afiliación sindical no equivale a formar parte de la clase
obrera, pues todavía queda de por medio un proceso de remodelación. En el
momento actual, los afiliados a los partidos democráticos, los profesores
universitarios, los literatos y los escritores no tienen amigos entre los
obreros ni entre los campesinos, lo que constituye una grave deficiencia. Citemos
el caso de Fei Siao-tung. El trabó amistad con más de doscientos intelectuales
de alta categoría en Pekín, Shanghai, Chengtú, Wuján, Wusi y otros lugares. Se
confinó en ese tipo de encierro; más aún, organizó a aquéllos deliberadamente
y, hablando en su nombre, se desbordó en la gran apertura de opiniones. De ahí
que haya salido mal parado. Yo le dije una vez: "¿No podría usted cambiar
un poco? Deje de lado ese su grupo de doscientos, vaya a los obreros y los
campesinos y haga doscientos amigos entre ellos." Pienso que todos los
intelectuales deben buscar amigos entre las masas de obreros y campesinos, pues
allí es donde se hallan sus verdaderos amigos. Deben hacerse amigos de obreros
veteranos y, entre los campesinos, en lugar de actuar a la ligera trabando
amistad con los campesinos medios acomodados, deben hacerla con los campesinos
pobres y campesinos medios inferiores. Los obreros veteranos son
extraordinariamente perspicaces en distinguir el rumbo a seguir, y lo son
también los campesinos pobres y los campesinos medios inferiores.
Esta campaña de rectificación se compone de cuatro etapas : apertura,
contraataque, reformas y estudio. Primero fue la gran competencia de ideas y la
gran apertura de opiniones; segundo, el contraataque a los derechistas ;
vendrán luego las rectificaciones y reformas concretas y, finalmente, el
estudio de algunas obras marxista-leninistas y la realización de pequeñas
reuniones en que se practique, con la suavidad de una brisa, la crítica y
autocrítica. En su documento sobre la campaña de rectificación, publicado el
1.° de mayo, el Comité Central señaló la necesidad de proceder con la suavidad
de una brisa, pero entonces mucha gente no estuvo de acuerdo, principalmente
los derechistas, que desataron una violenta tempestad, la cual, sin embargo,
resultó muy provechosa para nosotros. De nuestra parte, todo esto ya lo
habíamos previsto, pues igual cosa había tenido lugar en la campaña de
rectificación en Yenán. Por más que insistimos en la conveniencia de proceder
con la suavidad de una brisa, lo que sobrevino fue una violenta tempestad; no
obstante, todo terminó en algo
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tan suave como la brisa. Es de imaginar lo desagradable que debió ser
para los dirigentes de tal o cual fábrica la súbita aparición de miles de
dazibao. Pasaron unos diez días durante los cuales algunas personas no tuvieron
ganas de continuar su trabajo y quisieron renunciar, alegando que no aguantaban
más, que habían perdido el apetito y no podían conciliar el sueño. Eso de la
pérdida del apetito y del sueño ocurrió también con los secretarios de los
comités del Partido en los centros de enseñanza superior de Pekín. Los
derechistas decían que no se les debía refutar, sino sólo permitirles la
apertura de opiniones. También nosotros, por nuestra parte, señalamos que era
preciso dejar que éstos expusieran sus opiniones y que no convenía refutarlos.
Así fue como durante el mes de mayo nos abstuvimos de toda refutación y no
hicimos nada en este sentido hasta el 8 de junio, lo que posibilitó que sus
opiniones se manifestaran a plenitud. Probablemente más del 90 por ciento de
ellas son justas, en tanto que menos de un 10 por ciento son de corte
derechista. En aquellos momentos, lo único que cabía era escucharlas
endureciendo el cuero cabelludo, para luego contraatacar. Esa etapa fue
indispensable para todas las entidades. Tal campaña de rectificación debe
efectuarse en cada fábrica y en cada cooperativa. Se la está llevando adelante
también en el Ejército. Es muy necesario emprender una campaña así, pues de lo
contrario, volverá a expandirse el "mercado libre”. Cosas tan extrañas
ocurren en el mundo que bastan tres años sin campaña de rectificación para que
de nuevo corran todo tipo de peregrinas especies y cunda la mentalidad
capitalista en el Partido Comunista, en la Liga de la Juventud, en los partidos
democráticos y entre los profesores universitarios, maestros de secundaria y
primaria, periodistas, ingenieros y hombres de ciencia. Así como una casa
necesita una limpieza diaria y la gente se lava la cara todos los días, también
la campaña de rectificación debe efectuarse, a mi juicio, aproximadamente una
vez por año y, cada vez, con un mes de duración. Quizá sobrevenga otra
creciente cuando llegue el momento de hacerlo. La actual creciente no ha sido
provocada por nosotros, sino por los derechistas. Si en el Partido Comunista
hubo un Kao Kang - preguntamos en una ocasión -, ¿es posible que ustedes, los
partidos democráticos, no tengan ningún Kao Kang? Nunca creímos que eso fuera
posible. Ahora, cuando en el Partido Comunista han salido a la superficie otras
gentes como Ting Ling, Feng Süe-feng y Chiang Feng, ¿no se han registrado casos
semejantes en los partidos democráticos?
553
La burguesía y sus intelectuales deben reconocer la necesidad que tienen
de remodelarse. Los derechistas negaron esta necesidad y, por añadidura,
influyeron en otra gente para que se mostrara renuente a hacerlo alegando que
ya estaba transformada. Chang Nai -chi dijo una vez que eso de la remodelación
era un horror, que era como arrancarle a uno los tendones y el pellejo.
Nosotros la describimos como renacer con nuevos huesos, pero él afirma que
renacer con nuevos huesos implica arrancarle a uno los tendones y el pellejo.
¿Quién le va a arrancar los tendones y el pellejo a ese señor? Mucha gente ha
olvidado cuál es nuestra finalidad, por qué hemos de proceder como hemos
procedido y qué ventajas ofrece el socialismo. ¿Para qué se necesita la
remodelación ideológica? Precisamente para que los intelectuales burgueses
adquieran la concepción proletaria del mundo y se conviertan en intelectuales
proletarios. Los intelectuales viejos se verán obligados a cambiar, pues se
están formando intelectuales nuevos. En punto a erudición, de estos últimos
ciertamente se puede decir que ahora valen poco, pero valdrán mucho en el
futuro. El surgimiento de esta gente nueva pondrá en jaque a los viejos hombres
de ciencia, ingenieros, profesores universitarios y maestros, forzándolos a
avanzar. Creemos que la gran mayoría podrá avanzar y que una parte de ellos se
convertirán en intelectuales proletarios.
El proletariado debe formar su propio contingente de intelectuales, así
como la burguesía tuvo que formar el suyo. Ningún Poder político de clase
social alguna puede arreglárselas sin intelectuales propios. ¿Cómo podría
funcionar la dictadura burguesa de los Estados Unidos si no tuviera sus
intelectuales? Siendo la nuestra una dictadura proletaria, debemos formar un
contingente de intelectuales propios del proletariado, contingente que incluya
a todos aquellos intelectuales procedentes de la vieja sociedad que, como
resultado de la reeducación, hayan hecho sólidamente suya la posición de la
clase obrera. Entre los derechistas que se resisten a cambiar se cuenta
probablemente ese tal Chang Nai-chi. Si usted le aconseja que se convierta en
un intelectual proletario, dirá que no, que él hace tiempo se transformó y que
es un "burgués rojo". Pero toda autodefinición necesita someterse a
un examen colectivo, es decir, uno tiene derecho a definirse a sí mismo como le
parezca, pero es indispensable someter esto a un examen de la comunidad. A él
le decimos: "Usted no ha alcanzado esa calificación. Usted, Chang Nai-chi,
es un burgués blanco." Hay quienes abogan por ser calificados primero y
rojos
554
después. ¡Eso significaría nada menos que hacerse blancos primero y
rojos después! Ellos se niegan a ser rojos ahora, diciendo que lo serán en el
futuro. Cabe preguntar: Si no son rojos ahora, ¿qué color tienen? ¿No es acaso
el color blanco? Los intelectuales deben ser rojos y a la vez calificados. Para
tornarse rojos, tienen que tomar la decisión de desprenderse definitivamente de
su concepción burguesa del mundo. Esto no implica la necesidad de leer gran
cantidad de libros, pero sí la de adquirir una verdadera comprensión de qué es
el proletariado y qué la dictadura proletaria, por qué el proletariado es la
única clase que tiene porvenir en tanto que todas las demás son clases
transitorias, por qué nuestro país debe seguir el camino socialista y no el capitalista,
por qué es indispensable la dirección del Partido Comunista, etc., etc.
A muchos no les entró lo que dije el 30 de abril2. "Desaparecida la
piel, ¿a qué podrá adherirse el pelo?" Afirmé entonces que en China habían
existido cinco pieles. Las tres viejas pieles eran la propiedad imperialista,
la propiedad Feudal y la propiedad del capitalismo burocrático. En el pasado,
los intelectuales vivían a costillas de estas tres pieles; a costillas, además,
de la propiedad del capitalismo nacional y la propiedad de los pequeños
productores, o sea, la de la pequeña burguesía. La revolución democrática en
nuestro país se dirigía contra las primeras tres pieles, y duró más de cien
años a contar desde Lin Tse-sü3. La revolución socialista se dirige contra las
dos últimas: la propiedad del capitalismo nacional y la de los pequeños
productores. Ahora todas estas cinco pieles han dejado de existir. Las tres
antiguas desaparecieron hace tiempo y las otras dos tampoco existen ya. ¿Qué
piel hay ahora? La de la propiedad social socialista. Esta, desde luego,
comprende dos partes: la propiedad de todo el pueblo y la colectiva. ¿A
costillas de quiénes viven ellos ahora? Sean los partidos democráticos, los
profesores universitarios, los científicos o los periodistas, todos ellos viven
a costillas de la clase obrera y los campesinos colectivizados, de la propiedad
de todo el pueblo y la colectiva y, en síntesis, de la propiedad social
socialista. Aquellas cinco viejas pieles ya no existen, y el pelo, ¿qué? Se ha
quedado volando en el aire y ni cayendo puede afianzarse. Los intelectuales
todavía miran con desprecio esta nueva piel. ¡Vaya con el proletariado y los
campesinos pobres y campesinos medios inferiores ! ¡Vaya con esa gente tan
ignorante, que no entiende ni de astronomía ni de geografía, y que es inferior
a Sus Señorías en cuanto a los
conocimientos sobre "las tres religiones y las nueve escuelas”4!
Los intelectuales son renuentes
555
aceptar el marxismo-leninismo. A el se le oponía antes mucha gente. Se
le oponían los imperialistas, y Chiang Kai-shek lo combatía todos los días
aseverando que "el comunismo es extraño a la índole nacional de
China", lo que infundió a muchos el miedo a esta cosa. Se requiere un
proceso y una campaña de revolución ideológica socialista para que los
intelectuales acepten el marxismo-leninismo y transformen su concepción
burguesa del mundo en proletaria. La campaña desplegada este año tiene precisamente
por objeto desbrozar ese camino.
En algunas entidades oficiales y centros docentes, luego de la lucha
contra los derechistas, con el amaine del viento y el apaciguamiento de las
olas que han venido ahora, los dirigentes se sienten cómodos y no quieren
introducir reformas de acuerdo con las numerosas opiniones correctas que se les
han planteado. Esto ocurre en algunas entidades oficiales y centros docentes de
Pekín. Creo que para esta etapa de rectificaciones y reformas, se necesita
llevar a un nuevo auge la competencia de ideas y la apertura de opiniones. Hay
que pegar dazibao preguntando a esos dirigentes: ¿Por qué no proceden n las
reformas? Así se les pondrá en jaque. Esta puesta en jaque será muy útil. Las
rectificaciones y reformas cubrirán un período corto, digamos uno o dos meses. Después
hay que estudiar, estudiar algunas obras marxista-leninistas y realizar la
crítica y autocrítica con la suavidad de una brisa. Esto pertenece a la cuarta
etapa. Desde luego, el estudio no podrá darse por terminado en uno o dos meses;
de lo que aquí hablamos es de cerrar el capítulo de la campaña y, con ello,
despertar el interés por el estudio.
E1 contraataque a los derechistas llegará, de todos modos, a su fin. Eso
lo tienen ya previsto algunos derechistas. Dicen que esta tormenta pasará tarde
o temprano. ¡Totalmente correcto! No podemos golpear ininterrumpidamente a los
derechistas, golpearlos todos los días y año tras año. Por ejemplo, en Pekín la
atmósfera de la lucha contra los derechistas ya no es tan densa ahora, pues
aquí esa lucha se ha desarrollado de manera más o menos suficiente. Sin
embargo, no ha terminado todavía, y no debemos aflojar. Aún hay derechistas que
por nada del mundo quieren capitular, como es el caso de Luo Lung-chi y Chang
Nai-chi. Pienso que debemos realizar con ellos más trabajo de convencimiento.
Pero, si después de que les hablemos varias veces, se obstinan en no dar el
brazo a torcer, ¿vamos a seguir celebrando reuniones con ellos todos los días?
Una parte de los derechistas son elementos contumaces que nunca querrán
enmendarse, y entonces no hay más que dejar las cosas como están. Estos
constituyen una ínfima
556
minoría; vamos a dejarlos en su sitio por unos decenios, a ver qué
solución dan a su problema. La mayoría, pese a todo, avanzará.
¿Hay que arrojar a los derechistas al mar? No, a ninguno. Los
derechistas, dada su oposición al Partido Comunista, al pueblo y al socialismo,
constituyen una fuerza hostil. Pero, en las circunstancias actuales, no los
tratamos de la misma manera que a los terratenientes y contrarrevolucionarios,
y la muestra fundamental de esto es que no los privamos de derechos
electorales. Tal vez unos cuantos serán privados de esos derechos y obligados a
remodelarse mediante el trabajo físico. Ahora bien, para con la generalidad de
esta gente, no adoptamos métodos como el arresto o la privación de derechos
electorales, dándole un margen que le permita cambiar de rumbo; esto
contribuirá a la desintegración de sus filas. ¿No acabo de decir que los
derechistas son de dos tipos? A los del primero, luego de que se enmienden, se
les puede quitar la etiqueta de derechistas para que se reincorporen a las
filas del pueblo; por lo que respecta a los del segundo tipo, seguirán siendo
recalcitrantes hasta el fin de sus días, cuando comparezcan ante el Rey de los
Infiernos para decirle: "Vuestra Majestad Rey de los Infiernos, ¡nunca yo
capitulé! ¿Qué tal mi fortaleza espiritual?" Son fieles vasallos de la
burguesía. Los derechistas mantienen vínculos con las fuerzas remanentes
feudales y con los contrarrevolucionarios, y respiran el mismo aire; unos hacen
eco a los otros. Wenjui Pao hizo las delicias de los terratenientes, que
compraron algunos ejemplares y, leyéndolos ante los campesinos, les dijeron en
tono amenazante: "¡Miren lo que se ha publicado en la prensa!” Ellos
pensaban en una revancha. Los imperialistas y Chiang Kai-shek también respiran
el mismo aire que los derechistas. Por ejemplo, los reaccionarios de Taiwán y
Hongkong apoyan fervorosamente la afirmación de Chu An-ping en el sentido de
que "el Partido Comunista lo monopoliza todo", así como la idea de
Chang Po-chün de crear un "Instituto de Diseño Político" y la de Luo
Lung- chi de establecer una "Comisión de Rehabilitación Política".
Los imperialistas norteamericanos sienten gran simpatía por los derechistas. En
una ocasión pregunté a mis oyentes: ¿Qué van a hacer si los norteamericanos
traen la guerra hasta Pekín? ¿Qué actitud van a tomar? ¿Estarán dispuestos a
organizar "comités de preservación" junto con los norteamericanos o a
subir a las montañas junto con nosotros? Les manifesté que mi idea era subir a
las montañas, dirigiéndome primero a Changchiakou y luego a Yenán. Lo dije
llevando las cosas al extremo y considerando las peores contingencias; así no
se teme a los percances. No tengo miedo ni
557
siquiera a que los Estados Unidos ocupen media China. ¿No ocupó acaso el
Japón más de la mitad de China? Y, luego, ¿no creamos mediante el combate una
nueva China? En una conversación con algunos japoneses, les dije que estábamos
agradecidos a los imperialistas japoneses porque su invasión nos había traído
muchas ventajas al provocar la oposición de toda la nación china al
imperialismo japonés y elevar la conciencia de nuestro pueblo.
Los derechistas no dicen la verdad ni actúan con honradez; se dedican a
cometer fechorías a nuestras espaldas. ¿Quién sabía que Chang Po-chün había
perpetrado tantas fechorías? Tratándose de gentes como él, pienso que, mientras
más peldaños oficiales trepen, mayor será la rebelión que desencadenen. Lo que
más gusta a la alianza Chang-Luo son las consignas "Coexistencia duradera
y supervisión mutua" y "Que se abran cien flores y que compitan cien
escuelas". Ellos se valen de estas dos consignas para combatirnos.
Nosotros planteamos una coexistencia duradera mientras que ellos practican una
coexistencia efímera; nos pronunciamos por la supervisión mutua y ellos se
niegan a aceptar la supervisión. Hubo un momento en que actuaron con gran
desenfreno y, como resultado de ello, llevaron las cosas hasta su polo
contrario, convirtiendo la coexistencia duradera en coexistencia efímera. ¿Qué
va a ser del cargo de ministro que ocupa Chang Po-chün? Posiblemente ya no
podrá ser ministro. Me temo que el pueblo no estará de acuerdo con que un
derechista ocupe ese cargo. Hay, además, algunas eminencias derechistas que
fueron elegidas diputados del pueblo; ¿qué vamos a hacer con ellas? Seguramente
va a ser difícil mantenerlas en sus puestos. Por ejemplo, Ting Ling no podrá seguir
siendo diputada del pueblo. Por lo que a otros respecta, no estaría bien que
los dejáramos sin ningún cargo o trabajo alguno. En el caso de Chien Wei-chang,
para poner otro ejemplo, parece que podrá seguir trabajando de profesor, pero
que perderá el cargo de vicerrector de universidad. Y hay algunos más, que
quizá por el momento ni siquiera puedan trabajar como profesores, pues los
estudiantes no los escucharían. ¿En qué se ocuparán entonces? Se les puede
asignar algún otro trabajo en sus centros docentes para que tengan la
oportunidad de reeducarse y, dentro de unos años, vuelvan a la enseñanza. Todos
estos problemas, que son espinosos, deben ser tenidos en cuenta. La revolución
es de por sí un asunto espinoso. Deseo que discutan ustedes el problema de cómo
tratar y ubicar a los derechistas.
558
¿Cuál es la situación de los partidos democráticos? y ¿cuál la de las
organizaciones de base? Me temo que ustedes, los dirigentes responsables, no
tengan una clara idea acerca de ello. Durante un tiempo y en ciertas entidades,
los derechistas más obstinados lograron enturbiar gravemente las aguas para que
nosotros no pudiéramos ver el fondo. Luego de una investigación vimos que, de
hecho, ellos no representaban más que el 1 ó 2 por ciento. Echado al agua un
manojo de alumbre, logramos ver el fondo. La presente campaña de rectificación
constituye ese manojo de alumbre. Después de la gran competencia de ideas, la
gran apertura de opiniones y el gran debate, el fondo se ha presentado a la
vista. Se ha ofrecido a la vista el fondo de las fábricas y del campo, el de
los centros docentes, así como el del Partido Comunista, la Liga de la Juventud
y los partidos democráticos.
Ahora voy a detenerme en los cuarenta artículos del Programa Nacional
para el Desarrollo Agrícola. Después de dos años de práctica, la exigencia
fundamental sigue siendo las metas de 400, 500 y 800 jin, valga decir, la
producción media de cereales por mu debe alcanzar los 400 jin en las zonas al
Norte del río Amarillo, 500 en las zonas al Norte del río Juai y 800 en las
zonas al Sur de este río. Se exige alcanzar tales metas en un término de doce
años. Esta es la demanda básica. El Programa en su conjunto no ha sufrido
modificaciones sustanciales, pues sólo unos pocos artículos han experimentado
cambios. Ya que algunos problemas como el de la cooperativización han sido
resueltos en lo fundamental, los artículos correspondientes han sido
modificados. En cuanto a otros problemas que no subrayamos en el pasado, como
los de maquinaria agrícola y abonos químicos, ahora acentuamos su importancia
en los artículos correspondientes, porque necesitamos desarrollar su producción
con gran energía. Además, se ha cambiado el orden de algunos artículos. Este
proyecto revisado del Programa Nacional para el Desarrollo Agrícola será
publicado de nuevo para someterlo a discusión en las zonas rurales de todo el
país, luego que se lo discuta en una reunión conjunta del Comité Permanente de
la Asamblea Popular Nacional y del Comité Permanente del Comité Nacional de la
Conferencia Consultiva Política. Podrán discutirlo también las fábricas, así
como los diversos círculos y los partidos democráticos. Este proyecto de
Programa ha sido elaborado por el Partido Comunista de China, ha sido
confeccionado por este instituto de diseño político que se llama Comité Central
del Partido Comunista de China, y no por aquel "Instituto de Diseño
Político" de Chang Po-chün.
559
Es sumamente necesario movilizar a todos los campesinos para que
participen en la discusión del Programa Nacional para el Desarrollo Agrícola.
Hay que poner en tensión nuestras energías. En el segundo semestre del año
pasado y el primer semestre de este año, se aflojaron esas energías y, con los
disturbios provocados por los derechistas en la ciudad y el campo, se relajaron
todavía más. Ahora, la campaña de rectificación y la lucha contra los
derechistas han vuelto a ponerlas en tensión. Afirmo que el Programa Nacional
para el Desarrollo Agrícola, de cuarenta artículos, concuerda bastante con la
realidad de China y no es fruto del subjetivismo. Lo que había en él de
subjetivismo lo hemos corregido ya. En términos generales, existe la esperanza
de cumplir dicho programa. China puede transformarse, la ignorancia puede
convertirse en conocimiento, y el desaliento, en entusiasmo.
Un artículo del Programa se refiere al exterminio de las cuatro plagas:
ratones, gorriones, moscas y mosquitos. Este asunto me interesa mucho; no sé
qué les parece a ustedes. Pienso que comparten este interés mío. Acabar con las
cuatro plagas es una gran campaña por la higiene pública, a la vez que una
campaña para romper con los prejuicios. No será nada fácil liquidarlas. Para
ello, también es necesario recurrir a la gran competencia de ideas, la gran
apertura de opiniones, el gran debate y el dazibao. Si movilizamos a todo el
pueblo para su cumplimiento y logramos algunos éxitos, creo que el estado de
ánimo de la gente cambiará y se vigorizará el espíritu de la nación china.
Debemos insuflar energía a nuestra nación.
También se ha abierto la perspectiva de lograr éxitos en la
planificación de la natalidad. Este asunto debe someterse igualmente al gran
debate, siendo necesario dedicar varios años a su experimentación en entidades
piloto, unos años para su extensión y otros tantos para su popularización.
Son muchas las cosas que tenemos que hacer. La realización de los
propios cuarenta artículos del Programa Nacional para el Desarrollo Agrícola
nos exige mucho trabajo. Y aquí se trata sólo del plan agrícola, sin contar el
plan industrial y el cultural-educacional. Luego de cumplidos tres planes
quinquenales, tendrán que haberse operado cambios en la fisonomía de nuestro
país.
Calculamos que, al término de tres planes quinquenales, la
producción anual de acero llegará
a 20 millones de
toneladas. Ya que para este año ella
se estima en 5.200.000,
es probable que alcancemos esa meta
de aquí a
diez años.
En 1952, la India produjo 1.600.000 toneladas
de acero y
ahora produce un poco más de 1.700.000 anuales, lo que
560
significa que, con los esfuerzos de cinco años, solamente pudo aumentar
su producción en un poco más de 100.000 toneladas. ¿Y nosotros? En 1949
contábamos apenas con 190.000 toneladas; a raíz de los tres años de
restauración económica, conseguimos producir más de 1 millón, y ahora, gracias
a los esfuerzos hechos en los últimos cinco años, estamos próximos a alcanzar
5.200.000, lo que supone un incremento de más de; millones de toneladas en un
quinquenio. Con otros cinco años de desarrollo, podremos sobrepasar los 1o
millones o ir algo más lejos, esto es, lograr unos 11.500.000 toneladas. Y
luego, al cabo del tercer plan quinquenal, ¿será posible llegar a los 20
millones? La respuesta es afirmativa.
Yo digo que nuestro país está lleno de esperanzas. Se equivocan de medio
a medio los derechistas cuando afirman que China carece de esperanzas. Ellos no
tienen confianza, lo que es natural, dada su oposición al socialismo. Nosotros
persistimos en el socialismo y nos sentimos, por eso, llenos de confianza.
NOTAS
1 En octubre de 1957, el Gobierno
polaco clausuró el semanario Po Prostu, lo cual dio origen a tumultos
estudiantiles.
2 El 30 de abril de 1957, el
camarada Mao Tse-tung convocó una reunión de responsables de los partidos
democráticos y personalidades democráticas sin partido y en ella dio una charla
sobre la campaña de rectificación y la transformación ideológica de los intelectuales.
3 Lin Tse-sü (1785-1850),
gobernador de las provincias de Kuangtung y Kuangsí en tiempos de la Guerra del
Opio, bajo la dinastía Ching. Impulsó una resuelta resistencia a la agresión
inglesa.
4 Con el término "tres
religiones" se refiere al confucianismo, al taoísmo y al budismo, y con el
de "nueve escuelas", a la escuela confuciana, la taoísta, la del yin
y el yang, la legista, la nominalista, la de Motsi, la diplomática, la
polimática y la agronómica. Posteriormente se emplearon estos términos para
aludir, por extensión, a las diversas escuelas religiosas y académicas. En la
vieja sociedad, se aplicaban también a una gran variedad de oficios inciertos y
ambulantes.
MÉTODO DIALÉCTICO PARA LA
UNIDAD INTERNA DEL PARTIDO *
18 de noviembre de 1957
En lo referente al problema de la unidad, quisiera decir unas palabras
sobre su método. A mi parecer, debemos tomar una actitud de unidad para con
todos los camaradas, sean quienes fueren, exceptuando a los elementos hostiles
y saboteadores. En el trato con los camaradas, debemos adoptar el método
dialéctico y no el metafísico. ¿Qué significa aquí el método dialéctico?
Significa tratar todas las cosas de manera analítica, reconocer que todo hombre
puede incurrir en errores y no descalificar completamente a alguien por el
hecho de haberlos cometido. Lenin dijo que no hay en el mundo persona alguna
que no cometa errores. Toda persona necesita el apoyo de otras. Hasta un
valiente precisa la ayuda de otras tres personas y una cerca, el sostén de tres
estacas. Siendo tan bellas las flores de loto, sólo con el verdor de las hojas
resalta su hermosura. Estos son proverbios chinos. En China hay otro proverbio
que reza: Tres simples zapateros hacen un sabio Chuke Liang. Un Chuke Liang por
sí solo nunca es perfecto, siempre tiene limitaciones. Miren el caso de nuestra
Declaración de doce países : Ya hemos sacado el primero, segundo, tercero y
cuarto borradores, pero hasta ahora no se ha terminado de pulirla. Pienso que
es inadecuada toda idea que lo lleve a uno a echárselas de sabelotodo y
omnipotente como Dios. Así las cosas, ¿qué actitud debemos tomar para con los
camaradas que incurren en errores? Hacer análisis y adoptar el método
dialéctico y no el metafísico. Hubo un tiempo en que nuestro Partido se vio
sumido en la metafísica - el dogmatismo -, que anuló por completo a todos
aquellos que no agradaban a los dogmáticos. Más tarde, criticamos el dogmatismo
y poco a poco fuimos
________________
* Parte de una intervención del
camarada Mao Tse-tung en la Conferencia de Representantes de Partidos
Comunistas y Obreros celebrada en Moscú.
561
562
aprendiendo algo más de dialéctica. El concepto fundamental de la
dialéctica es la unidad de los contrarios. Si se lo acepta, ¿cómo se debe
entonces tratar a los camaradas que han cometido errores? En primer lugar,
luchar contra ellos a fin de liquidar completamente sus ideas erróneas y, en
segundo, ayudarles. 0 sea, primero, luchar y, segundo, ayudar. Partiendo de la
buena voluntad, ayudarles a corregir sus errores de modo que tengan una salida.
En cuanto a otro tipo de gentes, el método debe ser distinto. Para con
personas como Trotski o como Chen Tu-siu, Chang Kuo-tao y Kao Kang en China, no
había manera de asumir una actitud de ayuda, pues ellos eran incurables. Hubo,
además, otros individuos incurables como Hitler, Chiang Kai-shek y el zar; con
ellos no podíamos hacer otra cosa que derribarlos, porque existía una
incompatibilidad absoluta entre ellos y nosotros. En este sentido, no tenían un
carácter doble sino único. Lo mismo ocurre, en última instancia, con el sistema
imperialista, con el sistema capitalista, que a la postre serán reemplazados
inevitablemente por el sistema socialista. Así sucede también con la ideología:
Hay que reemplazar el idealismo con el materialismo, y el teísmo con el
ateísmo. Esto es así desde el punto de vista de nuestro objetivo estratégico.
En lo tocante a las etapas tácticas, el caso es diferente, pues ellas admiten
compromisos. ¿No llegamos a un compromiso con los norteamericanos en el
paralelo ;e de Corea? ¿No se hizo otro tanto con los franceses en Viet Nam?
En las diversas etapas tácticas, debemos saber luchar y, al mismo
tiempo, saber hacer compromisos. Volvamos ahora a detenernos en las relaciones
entre camaradas. Propongo aquí que celebren negociaciones aquellos camaradas
entre los que haya falta de comprensión. Algunos parecen considerar que, una
vez ingresados en el Partido Comunista, todos se convierten en santos, quedan
libres de divergencias, de malentendidos, y se encuentran más allá de todo
análisis, es decir, que conforman un todo monolítico cual una lámina de acero,
que son uniformes y parejos y, en consecuencia, no necesitan de negociaciones.
A ellos les parece que, una vez dentro del Partido Comunista, todos han de ser
marxistas en el 100 por ciento. En realidad, hay diversos tipos de marxistas:
marxistas en un 100 por ciento, marxistas en un 90 por ciento, marxistas en un
80 por ciento, marxistas en un 70 por ciento, marxistas en un 60 por ciento,
marxistas en un 50 por ciento, y algunos son marxistas sólo en un 10 ó 20 por
ciento. ¿No podemos conversar entre dos o varias personas en un pequeño
563
cuarto? ¿No podemos celebrar negociaciones partiendo del deseo de unidad
y con un espíritu de ayuda? Claro que no se trata de negociaciones con el
imperialismo (con éste también necesitamos celebrar negociaciones), sino de
negociaciones internas entre comunistas. Pongamos un ejemplo: ¿Acaso no es
sostener negociaciones lo que están haciendo aquí los doce países reunidos? ¿No
es negociar lo que están haciendo los sesenta y tantos Partidos? Efectivamente,
eso es lo que hacemos. En otras palabras, a condición de no menoscabar los
principios marxista-leninistas, aceptamos las opiniones aceptables de otros y
desechamos aquellas nuestras que pueden ser desechadas. Así, actuamos con dos
manos: una para la lucha con los camaradas que incurren en errores y la otra para
la unidad con ellos. El propósito de la lucha es perseverar en los principios
marxistas, lo cual supone la fidelidad a los principios. Esta es una mano; la
otra es para velar por la unidad. El propósito de la unidad es dar una salida a
esos camaradas, contrayendo compromisos con ellos, lo que significa
flexibilidad. La integración de la fidelidad a los principios con la
flexibilidad constituye un principio marxista-leninista y es una unidad de
contrarios.
El mundo, sea cual fuere su tipificación, está lleno de contradicciones,
y esto, por supuesto, es particularmente cierto para las sociedades de clases.
Algunos dicen que en la sociedad socialista se puede "hallar"
contradicciones. Esta manera de plantear las cosas me parece incorrecta. De lo
que se trata no es de si se puede o no hallar contradicciones, sino de que esta
sociedad está llena de contradicciones. No hay lugar alguno donde no existan
contradicciones, ni hay nadie que escape a todo análisis. Es metafísico admitir
la existencia de una persona que no sea susceptible de análisis. Fíjense, el
mismo átomo encierra todo un complejo de unidades de contrarios. El es una
unidad de dos contrarios: núcleo atómico y electrones. El núcleo atómico, a su
vez, es una unidad de contrarios: protones y neutrones. Dado que existen
protones, hay también antiprotones, y dado que existen neutrones, hay también
antineutrones. En una palabra, la unidad de los contrarios es omnipresente.
Respecto al concepto de la unidad de los contrarios, respecto a la dialéctica,
es necesario hacer una amplia propaganda. Yo diría que la dialéctica debe salir
del cenáculo de los filósofos para llegar a las amplias masas populares.
Propongo que se aborde este problema en las reuniones de los burós políticos de
los diversos Partidos y en las sesiones plenarias de sus
564
comités centrales, así como en las reuniones de sus comités locales a
todos los niveles. En realidad, nuestros secretarios de célula comprenden de
veras la dialéctica. Cuando se preparan para hacer un informe en una reunión de
célula, acostumbran dejar escritos en sus libretas los dos aspectos de las
cosas: primero, los aciertos y, segundo, las deficiencias. Uno se divide en
dos: Este es un fenómeno universal, esto es dialéctica.
TODOS LOS REACCIONARIOS
SON TIGRES DE PAPEL *
18 de noviembre de 1957
En 1946, cuando Chiang Kai-shek inició su ofensiva contra nosotros, un
buen número de camaradas nuestros y todo el pueblo se preocuparon mucho
pensando si podríamos ganar la guerra. Yo, personalmente, también me preocupé.
Pero teníamos una firme convicción. En ese tiempo, llegó a Yenán una periodista
norteamericana llamada Anna Louise Strong. En una conversación con ella, abordé
muchos temas, hablando de Chiang Kai-shek, Hitler, el Japón, los Estados
Unidos, la bomba atómica, etc. Dije: Todos los reaccionarios, tenidos por
fuertes, no son más que tigres de papel. La razón es que viven divorciados del
pueblo. ¡Fíjense! ¿No era Hitler un tigre de papel?, ¿no fue acaso derribado?
También dije que el zar de Rusia, el emperador de China y el imperialismo
japonés habían sido todos tigres de papel. Corno ustedes saben, ellos, en su
totalidad, fueron derribados. El imperialismo norteamericano no ha sido
derribado aún y, además, posee la bomba atómica. Pero estoy seguro de que
también será derribado, pues es igualmente un tigre de papel. Chiang Kai-shek
era muy poderoso, tenía un ejército regular de más de cuatro millones de
efectivos. En ese momento nosotros nos hallábamos en Yenán. ¿Cuántos habitantes
tenía Yenán? Siete mil. ¿Y con cuántos afectivos contábamos? Con novecientos
mil guerrilleros, que se encontraban divididos por obra de Chiang Kai-shek en
decenas de bases de apoyo. A pesar de ello, afirmamos que Chiang Kai -shek no
era más que un tigre de papel y que con toda seguridad lo venceríamos. En el
curso de un largo período, hemos llegado a formarnos este concepto para la
lucha contra el enemigo : Estratégicamente, debemos
________________
* Parte de una intervención del
camarada Mao Tse-tung en la Conferencia de Representantes de Partidos
Comunistas y Obreros celebrada en Moscú.
565
566
desdeñar a todos nuestros enemigos, mientras que, tácticamente, debemos
tomarlos muy en serio. Es decir, al considerar el todo, despreciar al enemigo,
pero tenerlo muy en cuenta en cada una de las cuestiones concretas. Si no lo
despreciamos al considerar el todo, caeremos en errores de oportunismo. Marx y
Engels, no obstante ser dos personas solamente, ya en su tiempo declararon que
el capitalismo sería derribado en el mundo entero. Al enfrentar, sin embargo,
las cuestiones concretas y a cada enemigo en particular, si no los tomamos muy
en serio, cometeremos errores de aventurerismo. En la guerra, las batallas sólo
pueden ser dadas una por una y las fuerzas enemigas, aniquiladas parte por
parte. Las fábricas sólo pueden construirse una por una y los campesinos, arar
la tierra parcela por parcela. Pasa lo mismo incluso con el acto de comer.
Desde el punto de vista estratégico, consideramos poca cosa el consumir una
comida: Estamos seguros de poder terminarla. Pero, en el proceso concreto de
comer, lo hacemos bocado a bocado. No podemos engullir de un solo bocado lo
ofrecido en un banquete. Esto se llama solución por partes y, en literatura
militar, destruir las Fuerzas enemigas por separado.
ÍNDICE
PERIODO DE LA REVOLUCIÓN Y LA
CONSTRUCCIÓN SOCIALISTAS (l)
EL PUEBLO CHINO SE HA PUESTO EN PIE (21 de
septiembre
de 1949) 11 VIVA LA GRAN UNIDAD DEL PUEBLO CHINO
(30 de
septiembre de 1949) 16
GLORIA
ETERNA A LOS
HÉROES DEL PUEBLO
(30 de
septiembre de 1949) 19
MANTENER SIEMPRE EL ESTILO DE VIDA SENCILLA Y
LUCHA DURA (26 de octubre de 1949) 20
SOLICITUD DE OPINIONES SOBRE LA TÁCTICA PARA CON
LOS CAMPESINOS RICOS (12 de marzo de 1950) 21
LUCHEMOS POR UN MEJORAMIENTO FUNDAMENTAL DE LA
SITUACIÓN FINANCIERA Y ECONÓMICA DEL PAÍS (G de junio de 1950) z;
NO ATACAR EN LAS CUATRO DIRECCIONES (G de junio de
1950) 3o
SER UN REVOLUCIONARIO COMPLETO (23 de junio de
1950)
34
USTEDES CONSTITUYEN UN EJEMPLO PARA TODA LA NACIÓN
(z5 de septiembre de 1950)
ORDEN IMPARTIDA A LOS VOLUNTARIOS DEL PUEBLO CHINO
(8 de octubre de 1950)
LOS VOLUNTARIOS DEL PUEBLO CHINO DEBEN MIRAR CON
CARIÑO CADA MONTAÑA, CADA RÍO, CADA HIERBA Y CADA ÁRBOL DE COREA (19 de enero
de 1951) 43
PUNTOS PRINCIPALES DF LA RESOLUCIÓN ADOPTADA EN UNA
REUNIÓN AMPLIADA DEL BURÓ POLÍTICO DEL
CC DEL PCCh (18 de febrero de 1951) 44
I. Veintidós meses para el trabajo preparatorio 44
567
568
II. Campaña de propaganda y educación sobre la
resistencia
a la agresión norteamericana y la ayuda a Corea 44
III. Reforma
agraria 45
IV. Represión
de la contrarrevolución
V. Trabajo urbano 46
VI. Consolidación
y construcción del Partido 46
VII. Trabajo
de frente único
VIII. Rectificación
del estilo de trabajo
EN LA REPRESIÓN A LOS CONTRARREVOLUCIONARIOS HAY
QUE APLICAR LA LÍNEA DE MASAS DEL PARTIDO
(Mayo de 1g51) 5o
ASESTAR GOLPES SEGUROS, CERTEROS E IMPLACABLES EN
LA REPRESIÓN A LOS CONTRARREVOLUCIONARIOS
(Diciembre de 1950 - septiembre de 1951) 5;
PRESTAR SERIA ATENCIÓN AL DEBATE SOBRE LA PELÍCULA
LA VIDA DE WU SÜN (20 de mayo de 1951) 58 GRANDIOSOS 'TRIUNFOS EN LOS TRES
GRANDES
MOVIMIENTOS (23 de octubre de 1951) 60
SOBRE LA LUCHA CONTRA LOS "TRES MALES" Y
LOS
"ClNCO MALES" (Noviembre de 1951 - marzo
de rg5z) 65
LLEVAR ADELANTE LA AYUDA MUTUA Y LA COOPERACIÓN EN
LA AGftlCULTURA COMO UN TRAßAJ0 DE GRAN IMPORTANCIA (r5 de diciembre rle 1951)
7z
MENSAJE DE AÑO NUEVO (1.° de enero de rg5z) 7;
INSTRUCCIONES DEL CC DEL PCCh SOBRE LA ORIENTACIÓN DE NUE5TR0 TRABAJO EN EL
TIBET (6 de
abril de 1952) 74
LA CONTRADICCIÓN ENTRE LA CLASE OBRERA Y LA
BURGUESÍA
ES LA CONTRADICCIÓN
PRINCIPAL DE
ORDEN INTERNO EN CHINA (6 de junio de 1952) 7g
UNÁMONOS
Y TRACEMOS IJNA
CLARA LÍNEA DE
DEMARCACIÓN ENTRE NOSOTROS Y EL ENEMIGO (g de
agosto de 1952) eo
CONGRATULACIONES A LOS VOLUNTARIOS DEL PUEBLO CHINO
POR SU IMPORTANTE VICTORIA (z4 de octubre de
1952) eg
CONTRA EL 8UR0CRAT15M0, EL AUTORITARISMO Y LA
VIOLACIÓN DE LA LEY Y LA DISCIPLINA (5 de enero de
1953) 86
569
CRlTlCAft EL CHOVINISMO DF GRAN JAN (r6 de marzo de
r95;) eg
RESOLVER EL PROBLEMA DE LOS "ClNCO
EXCE505" (1g de marzo de 1953) g1
CRITICA A LIU SHAO-CHI Y YANG SHANG-KUN POR SU
INFRACCIÓN DISCIPLINARIA COMETIDA AL EXPEDIR ARBITRARIAMENTE DOCUMENTOS EN
NOMBRE DEL
COMITÉ CENTRAL (1g de mayo de 1953 94
CRITICA A LOS C0NCEP705 DE DERECHA QUE SE APARTAN
DE LA LÍNEA GENERAL (r5 de junio de rg53i
9f
LA LIGA DE LA )UVTNTUD DEBE TENER PRESENTES EN SU
TRABAJO LAS CARACTERÍSTICAS PROPIAS DE LOS JÓVENES (30 de junio de 1953 98
ACERCA DEL CAPITALISMO DE ESTADO (9 de julio de
1953)
105
LA LÍNEA GENERAL DEL PARTIDO PARA EL PERIODO DE
TRANSICIÓN (Agosto de 1953) 106
CONTRA LAS IDEAS BURGUESAS EN EL PARTIDO (12 de
agosto de 1953) 107
CAMINO OBLIGADO PARA LA TRANSFORMACIÓN DE LA
INDUSTRIA Y COMERCIO CAPITALISTAS (7 de septiembre de
1953) 117
LA GRAN VICTORIA DE LA GUERRA DE RESISTENCIA A LA
AGRESIÓN NORTEAMERICANA Y EN AYUDA A COREA Y NUESTRAS TAREAS ULTERIORES (rz de
septiembre de
1953) 121
CRITICA A LAS REACCIONARIAS IDEAS DE LIANG SHU-
MlNG (16-18 de septiembre de 1953 128
DOS CHARLAS SOBRE LA AYUDA MUTUA Y LA COOPERACIÓN
EN LA AGRICULTURA (Octubre y noviembre de 1953)
I. Charla del 15 de octubre g9
II. Charla dcl 4 de noviembre
SOBRE EL PROYECTO DE CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA
POPULAR CHINA (14 de junio de 1954)
LUCHEMOS POR CONSTRUIR UN GRAN PAÍS SOCIALISTA
(15 de septiembre de 1954 158
CARTA A PROPÓSITO DE LOS ESTUDIOS SOBRE EL SUEÑO
DEL PABELLÓN ROJO (16 de octubre de 1954)
160
LA BOMBA ATÓMICA NO INTIMIDA AL PUEBLO CHINO (28 de
enero de 1955 16z
DISCURSOS PRONUNCIADOS EN UNA CONFERENCIA NACIONAL
DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHINA (Marzo
de 1955 164
Discurso de apertura 164
Conclusiones
I. Sobre la evaluación de esta conferencia 16g
II. Sobre el Primer Plan Quinquenal 17r
III. Sobre
la alianza antipartido de Kao Kang y Yao Shu-shi 17z
IV. Sobre la situación actual 17g
V. Luchemos por la exitosa celebración del VIII
Congreso Nacional del Partido 1g0
EN REfU'tACIoN DE LA "UNIFORMIDAD DE LA
OPINIÓN
PUBLICA" (z4 de mayo de 1955) g4
PREFACIO Y GLOSAS A MATERIALES SOBRE LA CAMARILLA
CONTRARREVOLUCIONARIA DE JU FENG (Mayo y junio de 1955)188
Prefacio
Glosas (Selección)
SOBRE EL PROBLEMA DE LA COOPERATIVIZACIÓN AGRÍCOLA
(31 de julio de 1955 19G
PARA LA COOPERATIVIZACION AGRÍCOLA DEBEMOS
APOYARNOS EN LA MILITANCIA DEL PARTIDO Y DE LA
LIGA Y EN LOS CAMPESINOS POBRES Y CAMPESINOS MEDIOS
INFERIORES (7 de septiembre de 1955) 222
UN DEBATE EN TORNO A LA COOPERATIVIZACIÓN AGRÍCOLA
Y LA ACTUAL LUCHA DE CLASES (11 de octubre de 1955) 225
I. La relación entre la cooperativización agrícola y la
transformación de la industria y comercio
capitalistas
226
II. Balance del debate en torno a la
cooperativización 231
III. Sobre el
problema de la
planificación global y el
fortalecimiento de la dirección 33
IV. Sobre
la lucha ideológica
V. Otros problemas
PREFACIOS A EL AUGE SOCIALISTA EN EL CAMPO CHINO
(Septiembre y diciembre de 1955)
prefacio I
Prefacio II ss
NOTAS A EL AUGE SOCIALISTA EN EL CAMPO CHINO
(Septiembre y
diciembre de 1955) 259
571
SOLICITUD DE OPINIONES SOBRE LOS DIECISIETE PUNTOS
RELATIVOS A LA AGRICULTURA (21 de diciembre
de 1955 299
ACELERAR LA TRANSFORMACIÓN SOCIALISTA DE LA
ARTESANÍA (5 de marzo de 1956)
SOBRE DIEZ GRANDES RELACIONES (25 de abril de 1956)
;oe
I. La relación de la industria pesada con la
industria ligera y la agricultura 309
II. La relación entre la industria de la costa y la
industria del interior
III. La
relación entre la construcción económica y la construcción de la defensa
nacional
IV. La relación entre el Estado, las unidades de
producción y los productores314
V. La relación entre las autoridades centrales y
las autoridades locales
VI. La relación entre la nacionalidad jan y las
minorías nacionales 320
VII. La relación entre el Partido Comunista y los
partidos no comunistas 3z1
VIII. La relación entre la revolución y la
contrarrevolución 3z3 IX. La relación entre lo correcto y lo erróneo X. La
relación entre China y el extranjero
EL IMPERIALISMO NORTEAMERICANO ES UN TIGRE DF PAPEL
(1g de julio de 1956 3;4
FORTALECER LA UNIDAD DEL PARTIDO, CONTINUAR SUS
TRADICIONES (go de agosto de r95G) "9
ALGUNAS EXPERIENCIAS EN LA HISTORIA DE NUESTRO
PARTIDO (z5 rle septicmúrc de 195f) ;çz
EN MEMORIA DEL DR. SUN YAT-SEN (rz de
>zozvienmbrc rlc 1956)35g
DISCURSO PRONUNCIADO EN LA II SESIÓN PLENARIA DEI,
VIII COMITÉ CZNTlRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHINA (r5 rlr noviembre de 1956)
3661
DISCURSOS EN UNA CONFERENCIA DE SECRETARIOS DE
COMITÉS PROVINCIALES, MUNICIPALES Y DE REGIÓN AUTÓNOMA DEL PARTIDO (Enero de
1957) 3R1 I. Discurso del re de enero
II. Discurso del z7 de enero 39z
SOBRE EL TRATAMIENTO CORRECTO DE LAS
CONTRADICCIONES EN EL SENO DEL PUEBLO (27 de
febrero de 1957 419
I. Dos tipos de contradicciones de diferente
carácter 4,9
II. EL
problema de la eliminación de los contrarrevolucionarios
41
III. EL problema de la cooperativización agrícola 435
IV. EL problema de los industriales y comerciantes 438
V. E1 problema de los intelectuales 44o
VI. E1 problema de las minorías nacionales 442
VII. Proceder con una visión de conjunto y adoptar
disposiciones apropiadas 44y
VIII. Sobre las consignas "Que se abran cien
flores y que compitan cien escuelas" y "Coexistencia duradera y
supervisión
mutua" 444
IX. Acerca de los dcsúrdenes creados por un pequeño
número de
personas
X. ¿Puede una cosa mala transformarse en buena? 4fi
XI. Sobre el régimen de economías 455
XII. EL camino de la industrialización de China 456
DISCURSO ANTE LA CONFERENCIA NACIONAL DEL
PARTIDO COMUNISTA DE CHINA SOBRE EL TRABAJO DE
PROPAGANDA (rz de marzo de 1957) 459
PERSEVERAR EN ZIL ESTILO DE VIDA SENCILLA Y LUCHA
DURA Y MANTENER ESTRECHA LIGAZÓN CON LAS MASAS (Marzo de 1957 474
LAS COSAS EMPIEZAN A CAMBIAR (15 de mayo de 1g57)
479
EL PARTIDO COMUNISTA DE CHINA ES EL NÚCLEO
DIRIGENTE DE TODO EL PUEBLO CHINO (z5 de mayo de
1g57 486
ORGANIZAR LAS FUERZAS PARA UN CON'fRAATAQUE EN
RESPUESTA A LA DESENFRENADA OFENSIVA DE LOS
DERECHISTAS (8 de junio de 1957 487
LA ORIENTACIÓN BURGUESA DE WENjUl PAO DEBE SER
CRITICADA (1.° R. le julio de 1957) gg1
RECHAZAR LA OFENSIVA DE LOS DERECfHI5TA5
BURGUESES (g de julio de 1g57 498
LA SITUACIÓN EN ESTE VERANO DE 1957 (Julio de rg57J
516
573
SER PROMOTORES DE LA REVOLUCIÓN (g de octubre de
1957) 52
CONFIAR FIRMEMENTE EN LA GRAN MAYORÍA DE LAS MASAS
lr3 de octubre de 1957) 54y
MÉTODO DIALÉCTICO PARA LA UNIDAD INTERNA DEL
PARTIDO (r8 de noviembre rle 1957)
5G1
TODOS LOS REACCIONARIOS SON TIGRES DE PAPEL (18 de
noviembre de 1957)


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