© Libro N° 9488. Obras Escogidas De Mao Tse-Tung. Tomo III Emancipación. Enero 15 de 2022.
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Escogidas De Mao Tse-Tung. Tomo III
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OBRAS ESCOGIDAS
De
Mao Tse-Tung
Tomo III
Obras Escogidas
De
Mao Tse-Tung
Tomo III
¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!
PERIODO DE
LA GUERRA DE
RESISTENCIA
CONTRA EL
JAPÓN (II)
PREFACIO Y
EPILOGO A
INVESTIGACIONES
RURALES
Marzo y abril
de 1941
PREFACIO
17 de marzo
de 1941
La actual
política del Partido para el campo no es ya, como durante los diez años de la
guerra civil, la política de revolución agraria, sino la de frente único
nacional antijaponés. Todo el Partido debe llevar a efecto las instrucciones
del Comité Central de 7 de julio y de 25 de diciembre de 19401, así como las
que salgan del VII Congreso Nacional, próximo a celebrarse. Publicamos los
presentes materiales con el fin de ayudar a los camaradas a encontrar un método
de estudio de los problemas. El estilo de trabajo de muchos camaradas nuestros
sigue siendo tratar las cosas superficialmente, sin procurar comprenderlas a
fondo; incluso ignoran totalmente las condiciones en la base, y, sin embargo,
desempeñan un trabajo de dirección. Este es un fenómeno peligroso en extremo.
Sin un conocimiento verdaderamente concreto de las condiciones reales de las
diversas clases en la sociedad china, no puede haber una dirección
verdaderamente buena.
El único
medio para conocer una situación es hacer una investigación social, una
investigación sobre la situación viva de las diversas clases sociales. Para
quienes desempeñan el trabajo de dirección, el medio fundamental para conocer
la situación es elegir, de acuerdo con un plan, algunas ciudades y aldeas y
concentrarse allí en una serie de minuciosas investigaciones utilizando el
punto de vista fundamental del marxismo: el método del análisis de clases. Sólo
así podemos adquirir los conocimientos básicos sobre los problemas sociales de
China.
7
8
Para hacer
esto, es necesario, en primer lugar, mirar hacia abajo y no hacia el cielo. A
menos que uno tenga el interés y la decisión de mirar hacia abajo, no logrará
entender realmente las cosas de China en toda su vida.
En segundo
lugar, hay que convocar reuniones de investigación. De ninguna manera se puede
adquirir un conocimiento completo mirando aquí y allá y escuchando rumores
callejeros. De los materiales que recogí a través de reuniones de
investigación, los concernientes a Junán y a las montañas Chingkang se han
perdido. Los principales materiales que se publican aquí son
"Investigación en el distrito de Singkuo", "Investigación en el
cantón de Changkang" e "Investigación en el cantón de Tsaisi".
Realizar reuniones de investigación es el método más simple, fácil y seguro, y
con él he obtenido mucho provecho; se trata de una escuela mejor que cualquier
universidad. A estas reuniones hay que invitar a cuadros realmente
experimentados de los niveles medio e inferior, o a gente sencilla. Durante mis
investigaciones en cinco distritos de la provincia de Junán y dos de las
montañas Chingkang, conversé con cuadros responsables del nivel medio de estos
distritos; durante la investigación en el distrito de Sünwu conversé con algunos
cuadros medios e inferiores, un siutsai2 pobre, un antiguo presidente arruinado
de la cámara de comercio y un funcionario subalterno que había perdido su
empleo en la recaudación de impuestos del distrito. 'Todos ellos me
proporcionaron una gran cantidad de información que hasta entonces ignoraba. La
persona que por primera vez me dio un cuadro completo de la corrupción en las
prisiones chinas fue un simple carcelero, a quien conocí al hacer mi
investigación en el distrito de jengshan, Junán. Durante mis investigaciones en
el distrito de Singkuo y los cantones de Changkang y Tsaisi, conversé con
camaradas que trabajaban en el nivel de cantón y con campesinos corrientes.
Todas estas gentes - los cuadros, los campesinos, el siutsai, el carcelero, el comerciante
y el recaudador de impuestos - fueron mis estimados maestros; siendo su alumno,
me comporté, como es debido, con respeto y dedicación, y los traté con
camaradería; de otro modo, no me habrían hecho caso, no me habrían dicho nada
de lo que sabían o no me lo habrían dicho todo. Una reunión de investigación no
necesita ser muy numerosa; basta con la presencia de tres a cinco, o siete u
ocho personas. Es necesario destinar suficiente tiempo, tener preparado un
cuestionario y, además, hacer personalmente las preguntas, anotar las
respuestas y discutir con los asistentes. Esto quiere decir que sin un gran
entusiasmo, sin la decisión
9
de mirar
hacia abajo, sin la sed de conocer, sin la disposición a despojarse de toda
apestosa presunción y ser de buen grado un modesto alumno, será imposible hacer
una investigación o hacerla bien. Hay que comprender que las masas son los
verdaderos héroes, en tanto que nosotros somos a menudo pueriles y ridículos ;
sin comprender esto, no podremos adquirir ni los conocimientos más elementales.
Repito que el
objetivo principal de la publicación de estos materiales de referencia es
mostrar un método para conocer las condiciones en la base, y no exigir a
nuestros camaradas que memoricen los datos concretos y las conclusiones que se
desprenden de ellos. Hablando en general, la burguesía china, que se halla en
su infancia, no ha podido ni podrá jamás proporcionarnos datos relativamente
completos, ni aun elementales, sobre la situación de la sociedad, como lo ha
hecho la burguesía de Europa, Norteamérica o el Japón; por consiguiente,
tenemos que recogerlos nosotros mismos. Hablando específicamente, quienes se
dedican al trabajo práctico deben mantenerse siempre al tanto de las
condiciones cambiantes, y en este aspecto el Partido Comunista de ningún país
puede depender del esfuerzo ajeno. Por lo tanto, toda persona que se encargue
de un trabajo práctico debe investigar las condiciones en la base. Semejante
investigación se hace especialmente necesaria para quienes tienen sólo
conocimientos teóricos y no se hallan al corriente de las condiciones reales;
sin hacerla, no podrán vincular la teoría con la práctica. "Quien no ha
investigado no tiene derecho a opinar." Aunque esta afirmación ha sido
ridiculizada como "empirismo estrecho", hasta la fecha no me
arrepiento de haberla hecho; al contrario, sigo insistiendo en que sin haber
investigado nadie puede tener derecho a opinar. Hay muchos que, "apenas
descienden de su carroza", comienzan a vociferar, a lanzar opiniones
criticando esto y censurando aquello ; pero, en los hechos, de cada diez
personas así, diez fracasan, porque sus comentarios o críticas, que no están
fundamentados en una investigación minuciosa, no son más que charlatanería.
Innumerables son los daños que han causado a nuestro Partido semejantes
"enviados imperiales", a los que encontramos aquí y allá, casi en
todas partes. Con razón dice Stalin que "la teoría deja de tener objeto
cuando no se halla vinculada a la práctica revolucionaria". Y con razón
agrega que "la práctica es ciega si la teoría revolucionaria no alumbra su
camino"3. Sólo se puede acusar de "empirismo estrecho" a los
"prácticos", que andan a tientas y carecen de perspectiva y
previsión.
10
Aún hoy,
siento vivamente la necesidad de estudiar minuciosamente las cosas de China y
del mundo. Esto tiene que ver con la insuficiencia de mis conocimientos al
respecto ; no es que yo lo sepa todo y los demás sean ignorantes. Aprender de
las masas y continuar siendo un modesto alumno suyo, junto con todos los
camaradas del Partido: tal es mi deseo.
EPILOGO
19 de abril
de 1941
La
experiencia de los diez años de la guerra civil es la mejor y más inmediata
referencia para el actual período, el de la Guerra de Resistencia. Sin embargo,
esto no se refiere a la línea táctica, sino a cómo hemos de vincularnos con las
masas y movilizarlas en la lucha contra el enemigo. La actual línea táctica del
Partido presenta una diferencia de principio con la que seguirnos en el pasado.
Antes, combatíamos a los terratenientes y a los burgueses
contrarrevolucionarios; ahora, nos unimos con todos aquellos terratenientes y
burgueses que no se opongan a la Resistencia. Incluso en la última etapa de la
guerra civil, fue incorrecto no haber adoptado una política diferenciada
respecto al gobierno y el partido reaccionarios que realizaban ataques armados contra
nosotros, por una parte, y a las diversas capas sociales de carácter
capitalista bajo nuestro régimen, por la otra, y no haberlo hecho tampoco
respecto a los distintos grupos dentro del gobierno y el partido reaccionarios.
En aquella época, se seguía hacia todos los sectores de la sociedad, excepto el
campesinado y la capa inferior de la pequeña burguesía urbana, la política de
"mera lucha" indudablemente errónea. En cuanto al problema agrario,
también fue erróneo repudiar la justa política aplicada en las primeras dos
etapas de la guerra civil4, que consistía en asignar a los terratenientes lotes
de tierra iguales que a los campesinos, de suerte que pudieran dedicarse a
cultivar la tierra y no se convirtieran en vagabundos o se echasen al monte
corno bandidos, perturbadores del orden social. Actualmente, la política del
Partido tiene que ser distinta; no es ni de "mera lucha sin alianza",
ni de "mera alianza sin lucha" (como el chentusiuísmo, en 1927), sino
de aliarse con todas las capas sociales en cuestión que se oponen al
imperialismo japonés, formando con ellas
11
un frente
único, y sostener a la vez distintas formas de lucha contra ellas, de acuerdo
con los diferentes grados de su vacilación y de su posición reaccionaria, que
se manifiestan en su tendencia a capitular ante el enemigo y en su oposición al
Partido Comunista y al pueblo. Nuestra política actual es una doble política
que combina la alianza y la lucha. En el terreno laboral, esta política
consiste en mejorar adecuadamente las condiciones de vida de los obreros y, al
mismo tiempo, no obstaculizar el desarrollo apropiado de la economía
capitalista. En el problema agrario, consiste en exigir a los terratenientes la
reducción de los arriendos y los intereses y, al mismo tiempo, estipular el
pago por los campesinos de esos arriendos e intereses reducidos. En lo que se
refiere a los derechos políticos, consiste en garantizar a todos los
terratenientes y capitalistas que se opongan al Japón los mismos derechos de la
persona, políticos y de propiedad que a los obreros y campesinos, y, al mismo
tiempo, prevenirse contra toda posible actividad contrarrevolucionaria de su
parte. Hay que desarrollar la economía estatal y la economía cooperativa; sin
embargo, en la actualidad, en las bases de apoyo rurales, el sector económico
principal no es el estatal, sino el privado, y hay que ofrecer al sector
capitalista no monopolista la oportunidad de desarrollarse, en interés de la
lucha contra el imperialismo japonés y contra el sistema semifeudal. Esta es la
política más revolucionaria para la China actual, y sería indudablemente un
error oponerse a ella u obstaculizar su ejecución. Preservar seria y
resueltamente la pureza de la ideología comunista en los militantes del Partido
y, al mismo tiempo, proteger la parte útil del sector capitalista en la
economía de la sociedad y permitirle un desarrollo adecuado, son para nosotros
dos tareas indispensables en el período de la Guerra de Resistencia y de la
construcción de una república democrática. En este período, es posible que
algunos comunistas se dejen corromper por la burguesía y que surjan ideas
capitalistas entre nuestros militantes; debemos luchar contra estas ideas
corruptoras en el seno del Partido, pero no debemos cometer el error de
trasladar esa lucha al terreno de la economía de la sociedad y combatir al
sector capitalista. Tenemos que trazar una clara línea de demarcación entre
ambas cosas. El Partido Comunista de China trabaja en condiciones complejas, y
todos sus miembros, especialmente los cuadros, deben templarse para ser
combatientes que conozcan bien la táctica marxista ; examinar los problemas de
manera unilateral y simplista nunca podrá conducir la revolución a la victoria.
12
NOTAS
1 Las instrucciones del 7 de julio
corresponden a la "Resolución del Comité Central del Partido Comunista de
China sobre la situación actual y la política del Partido". Las del 25 de
diciembre corresponden al artículo "A propósito de nuestra política",
Obras Escogidas de Mao Tse-tung, t. II.
2 Persona que había aprobado el examen
distrital, primer grado del antiguo sistema de exámenes imperiales.
3 .J. V. Stalin: "Los fundamentos del
leninismo", III.
4 La primera etapa de los diez años de la
guerra civil va desde finales de 1927 hasta fines de 1928, y es conocida
generalmente como etapa de las montañas Chingkang; la segunda, desde comienzos
de 1929 hasta el otoño de 1931, es decir, desde el establecimiento de la Base
Roja Central hasta el victorioso fin de la lucha contra la tercera campaña de
"cerco y aniquilamiento"; la última, desde fines de 1931 hasta
finales de 1934, o sea, desde el victorioso término de esa lucha hasta la
reunión ampliada del Buró Político del Comité Central del Partido celebrada en
enero de 1935, en Tsunyi, provincia de Kuichou. Dicha reunión puso fin a la
línea oportunista de "izquierda” que había predominado en el Partido de
1931 a 1934, e hizo tornar al Partido a la línea correcta.
REFORMEMOS
NUESTRO ESTUDIO *
Mayo de 1941
Considero que
es preciso reformar el método y el sistema de estudio en todo nuestro Partido,
y lo es por las razones siguientes:
I
Los veinte
años de existencia del Partido Comunista de China han sido veinte años en que
la verdad universal del marxismo-leninismo ha venido integrándose cada vez más
con la práctica concreta de la revolución china. Si recordamos cuán superficial
y pobre era nuestro conocimiento del marxismo-leninismo y de la revolución
china durante la infancia de nuestro Partido, veremos que actualmente este
conocimiento es mucho más profundo y rico. Durante los últimos cien años, los
mejores hijos de la atormentada nación china han luchado y entregado sus vidas,
ocupando el lugar de los que caían, en busca de la verdad que salvara a nuestro
país y a nuestro pueblo. Esto es algo que conmueve hasta el canto y las
lágrimas. Sin embargo, fue sólo después de la Primera Guerra Mundial y de la
Revolución de Octubre en Rusia cuando encontramos el marxismo-leninismo, la
gran verdad, la mejor arma para liberar a nuestra nación, y ha sido el Partido
Comunista de China el iniciador, propagandista y organizador del
_______________
* Informe presentado por el camarada Mao
Tse-tung en una reunión de cuadros celebrada en Yenán. Este informe y los
trabajos "Rectifiquemos el estilo de trabajo en el Partido" y
"Contra el estilo de cliché del Partido ', son las obras fundamentales del
camarada Mao Tse-tung sobre la campaña de rectificación. En ellas, el camarada
Mao Tse-tung resumió desde el punto de vista ideológico las divergencias
habidas hasta entonces sobre la línea del Partido e hizo un análisis de la
ideología y el estilo de trabajo pequeñoburgueses que, bajo la máscara de
marxismo-leninismo; se habían difundido ampliamente en el Partido y que se
manifestaban principalmente en
13
14
empleo de
esta arma. Una vez integrada la verdad universal del marxismo-leninismo con la
práctica concreta de la revolución china, cambió totalmente la fisonomía de
nuestra revolución. Desde el estallido de la Guerra de Resistencia contra el
Japón, nuestro Partido, basándose en la verdad universal del
marxismo-leninismo, ha progresado en el estudio de la práctica concreta de esta
Guerra, de la China y el mundo contemporáneos, y en cierta medida ha comenzado
el estudio de la historia de China. Todos éstos son fenómenos muy positivos.
II
No obstante,
todavía tenernos defectos, algunos de los cuales son muy graves. A mi modo de
ver, si no los corregimos, no podremos impulsar nuestro trabajo, ni seguir
avanzando en la gran empresa de integrar la verdad universal del
marxismo-leninismo con la práctica concreta de la revolución china.
Comencemos
por hablar del estudio de la situación actual. Hemos logrado algunos éxitos en
el estudio de la actual situación nacional e internacional, pero, para un
partido político tan grande como el nuestro, el material que hemos reunido,
relacionado con los aspectos político, militar, económico y cultural de la vida
nacional e internacional, todavía es fragmentario y nuestra labor de
investigación aún no es sistemática. Hablando en general, en los últimos veinte
años no hemos realizado un trabajo sistemático y minucioso para reunir y
estudiar los materiales relacionados con todos los aspectos enumerados, ni
hemos creado un ambiente de entusiasmo por la investigación y el estudio de la
realidad objetiva. Proceder como "un hombre que caza gorriones con los
ojos cerrados" o como "un ciego que pretende coger peces a
tientas", tratar las cosas superficialmente sin penetrar en sus detalles,
entregarse a una verborrea jactanciosa y contentarse con
_______________
las
tendencias subjetivista y sectaria y en su forma de expresión, el estilo de
cliché del Partido. El camarada Mao Tse-tung llamó a desplegar en todo el
Partido un movimiento de educación marxista-leninista, en otras palabras, una
campaña por la rectificación del estilo de trabajo sobre la base de los
principios ideológicos del marxismo-leninismo. Este llamamiento del camarada
Mao Tse-tung suscitó rápidamente, dentro y fuera de la organización, una gran
polémica entre la ideología proletaria y la pequeñoburguesa, lo que consolidó
las posiciones de la primera en el Partido y fuera de él, elevó
considerablemente cl nivel ideológico de la gran masa de cuadros y permitió al
Partido alcanzar una cohesión sin precedentes.
15
conocimientos
pobres y mal asimilados: tal es el estilo de trabajo, extremadamente malo, que
aún se observa entre muchos camaradas de nuestro Partido, un estilo totalmente
opuesto al espíritu fundamental del marxismo-leninismo. Marx, Engels, Lenin y
Stalin nos enseñan que es necesario estudiar a conciencia la situación,
partiendo de la realidad objetiva y no de los deseos subjetivos. Pero muchos de
nuestros camaradas actúan en forma diametralmente contraria a esta verdad.
Pasemos al
problema del estudio de la historia. Un número reducido de miembros y
simpatizantes del Partido se han ocupado de este trabajo, pero no lo han hecho
en forma organizada. La historia de China en los últimos cien años, así corno
su historia antigua, es algo que sigue en las tinieblas para gran número de
militantes del Partido. Muchos eruditos en marxismo-leninismo, siempre que
hablan, lo hacen sobre la Grecia antigua; pero en cuanto a sus propios
antepasados, desgraciadamente, ya los han olvidado. No hay un ambiente de
estudio serio ni del presente ni del pasado.
Finalmente,
nos referiremos al estudio de las experiencias revolucionarias internacionales,
al estudio de la verdad universal del marxismo-leninismo. Al parecer, muchos
camaradas estudian la teoría marxista-leninista no para satisfacer las
necesidades de la práctica revolucionaria, sino simplemente por estudiar. Por
lo tanto, no pueden digerir lo que han leído. Sólo saben citar frases aisladas
de Marx, Engels, Lenin y Stalin, pero son incapaces de adoptar su posición,
puntos de vista y métodos para estudiar en forma concreta la situación actual y
la historia de China, analizar concretamente y resolver los problemas de la
revolución china. Tal actitud hacia el marxismo-leninismo es muy perniciosa y
ocasiona un perjuicio particularmente grande a los cuadros de niveles medio y
superior.
Los tres
puntos que acabo de mencionar - negligencia en el estudio de la situación
actual, en el estudio de la historia y en la aplicación del marxismo-leninismo
- constituyen un pésimo estilo de trabajo, que, al extenderse, ha perjudicado a
gran número de camaradas. En efecto, actualmente hay en nuestras filas muchos
camaradas a los que tal estilo ha desviado del camino justo. Son reacios a
realizar una investigación y un estudio sistemáticos y minuciosos de la
situación concreta dentro y fuera del país, la provincia, el distrito y el
territorio, y dan órdenes basándose exclusivamente en conocimientos pobres y
mal asimilados y en aquello de "supongo que es así". ¿No existe
16
aún entre
muchos de nuestros camaradas este estilo subjetivista de trabajo?
Hay quienes
no conocen en absoluto o conocen muy poco la historia de su país, pero no
consideran esto una vergüenza, sino por el contrario, un orgullo. Y lo más
grave es que muy pocos camaradas conocen realmente la historia de nuestro
Partido y la historia de China en los últimos cien años desde la Guerra del
Opio. Prácticamente nadie ha estudiado con seriedad la historia económica,
política, militar y cultural de China en los últimos cien años. Algunos no
tienen la menor idea de lo propio, y sólo saben historias de la Grecia antigua
y de otros países, e incluso éstos son conocimientos muy pobres, recogidos al
azar de la morralla de viejas obras extranjeras.
Durante los
últimos decenios, muchos de los que han estudiado en el extranjero sufren de
esta enfermedad. Al regresar de Europa, América o el Japón, sólo saben repetir
lo que allí se han tragado entero. Actuando como gramófonos, han olvidado su
deber de conocer y crear lo nuevo. Esta enfermedad ha contaminado también al
Partido Comunista.
Estudiamos el
marxismo, pero el método de estudio empleado por muchos de nosotros va
directamente contra el marxismo. En otros términos, esas gentes violan un
principio fundamental encarecido por Marx, Engels, Lenin y Stalin: la unidad de
la teoría y la práctica. Al infringir este principio, han inventado uno opuesto
: la separación de la teoría y la práctica. Tanto en las escuelas como en los
cursos para cuadros en funciones, los profesores de filosofía no orientan a sus
alumnos hacia el estudio de la lógica de la revolución china ; los profesores
de economía no los encaminan hacia el estudio de las particularidades de la
economía de China ; los profesores de ciencias políticas no los guían hacia el
estudio de la táctica de la revolución china ; los profesores de ciencias
militares no los conducen hacia el estudio de la estrategia y la táctica
adecuadas a las características de China, y así por el estilo. Como resultado
de todo esto, los errores se propagan y causan no poco daño. Hay quienes no
saben aplicar en Fusien1 lo aprendido en Yenán. Cuando un profesor de economía
es incapaz de explicar la relación entre el piempi y el fapi2, es natural que
sus alumnos tampoco puedan hacerlo. Esto ha engendrado en muchos estudiantes
una mentalidad anormal: en lugar de interesarse por los problemas de China y
conceder la debida importancia a las instrucciones del Partido, vuelcan su
entusiasmo hacia los
17
dogmas
pretendidamente eternos e invariables, aprendidos de sus profesores.
Por supuesto,
me he referido a los ejemplos más negativos que existen en nuestro Partido, sin
que haya querido decir que ésta sea la situación general. Pero tales ejemplos
existen realmente; además, son bastante numerosos y acarrean gran perjuicio. No
debemos permanecer indiferentes ante ellos.
III
Para explicar
aún más lo antes expuesto, quiero comparar dos actitudes opuestas.
La primera es
la actitud subjetivista.
Los que
tienen esta actitud no realizan un estudio sistemático y minucioso de las
circunstancias que les rodean, trabajan movidos solamente por el entusiasmo
subjetivo y no tienen más que una idea confusa de la actual fisonomía de China.
Ellos rompen el hilo de la historia, sólo conocen la Grecia antigua e ignoran a
su propio país, permaneciendo en la oscuridad más completa respecto a la China
de ayer y de anteayer. Estudian la teoría marxista-leninista de manera
abstracta, sin un objetivo determinado; no la estudian con el propósito de
hallar en Marx, Engels, Lenin y Stalin la posición, puntos de vista y métodos
para resolver los problemas teóricos y tácticos de la revolución china, sino
con el único afán de estudiar la teoría en sí. En lugar de disparar la flecha
teniendo un blanco, la disparan sin tenerlo. Marx, Engels, Lenin y Stalin nos
enseñan que es necesario partir de la realidad objetiva y deducir de ella las
leyes que han de guiar nuestras acciones. Para esto es preciso, como dice Marx,
captar con todo detalle el material y someterlo a un análisis y una síntesis
científicos3. Muchos de los nuestros actúan exactamente al revés. Unos se
dedican a la labor de investigación, pero no manifiestan el menor interés por
estudiar la China actual, ni la de ayer; todo su interés está concentrado en el
estudio de "teorías" vacías, divorciadas de la realidad. Otros se
entregan al trabajo práctico, pero tampoco prestan atención al estudio de la
situación objetiva, con frecuencia actúan llevados solamente por el entusiasmo
y substituyen la política del Partido por su propio parecer. Ambos tipos de
personas parten de lo subjetivo y pasan
18
por alto la
realidad objetiva. Siempre que pronuncian un discurso, salen con una larga
sarta de encabezamientos en el orden A, B, C, D, 1, 2, 3, 4, y cuando escriben
un artículo, terminan produciendo un mamotreto lleno de cháchara jactanciosa.
No les interesa buscar la verdad en los hechos, y lo único que desean es
impresionar a la gente con su verborrea presuntuosa para ganársela. Son
brillantes pero sin sustancia, frágiles e inconsistentes. Se consideran
infalibles, creen ser la primera autoridad bajo el cielo y se pavonean por
todas partes como si fueran "enviados imperiales". Tal es el estilo
de trabajo de algunos camaradas en nuestras filas. Adoptar este estilo como
norma de conducta es hacerse daño a sí mismo, adoptarlo para educar a los demás
es causarles daño y adoptarlo para dirigir la revolución es perjudicarla. En
resumen, este método subjetivista, anticientífico y contrario al
marxismo-leninismo, es un peligroso enemigo del Partido Comunista, de la clase
obrera, del pueblo y de la nación; es manifestación de un espíritu de partido
impuro. Tenemos ante nosotros un enemigo peligroso, que debemos aplastar. Sólo
cuando el subjetivismo sea aniquilado, prevalecerá la verdad del
marxismo-leninismo, se fortalecerá el espíritu de partido y triunfará la revolución.
Debemos indicar que la falta de una actitud científica, es decir, la falta de
la actitud marxista-leninista que une la teoría con la práctica, significa que
no existe espíritu de partido o que éste es incompleto.
Hay dos
versos que retratan al tipo de personas que he mencionado.
Dicen así :
Juncos en la
pared: copa abundante, tallo débil, raíz superficial; Retoños de bambú entre
las rocas: lengua afilada, corteza gruesa, panza vacía.
Díganme si
esto no les recuerda a esa gente que carece de una actitud científica, que sólo
sabe aprenderse de memoria citas sueltas de las obras de Marx, Engels, Lenin y
Stalin y que se hace pasar por sabia, pero en realidad no sabe nada. A quien de
veras quiera curarse de tal enfermedad, yo le aconsejaría copiar estos versos
y, si posee un poco más de valor, fijarlos en una de las paredes de su
habitación. El marxismo-leninismo es una ciencia, y la ciencia es conocimiento
que se adquiere sólo por medios honestos; aquí no valen astucias. )Seamos,
pues, honestos !
La segunda
actitud es la marxista-leninista.
Quien tiene
esta actitud aplica la teoría y el método marxista-leninistas a la
investigación y estudio sistemáticos y minuciosos de
19
las
circunstancias que le rodean. En vez de trabajar solamente movido por el
entusiasmo, combina, como dice Stalin, el ímpetu revolucionario con el sentido
práctico4. Quien tiene tal actitud no rompe el hilo de la historia; no se
conforma con el conocimiento de la Grecia antigua, sino que aspira a conocer a
China; desea saber no sólo la historia del movimiento revolucionario de los
países extranjeros, sino también la historia de la revolución china; conocer no
sólo la China de hoy, sino también la de ayer y la de anteayer. Quien tiene una
actitud así estudia la teoría marxista-leninista persiguiendo un fin
determinado : integrarla con el movimiento real de la revolución china y
encontrar en el marxismo-leninismo la posición, puntos de vista y métodos para resolver
los problemas teóricos y tácticos de la revolución china. Esta es la actitud de
disparar la flecha teniendo un blanco. El "blanco" es la revolución
china, y la "flecha", el marxismo-leninismo. Nosotros, los comunistas
chinos, buscábamos esta "flecha" porque queríamos dar en el
"blanco": la revolución de China y la revolución de Oriente. Tomar
esta actitud significa buscar la verdad en los hechos. Por "hechos"
entendemos todas las cosas que existen objetivamente; por "verdad",
la ligazón interna de las cosas objetivas, es decir, las leyes que las rigen, y
por "buscar", estudiar. Debemos partir de las condiciones reales de
dentro y fuera del país, la provincia, el distrito o el territorio, y deducir
de ellas, como guía para nuestra acción, las leyes inherentes a esas
condiciones y no leyes imaginarias, es decir, encontrar la ligazón interna de
los acontecimientos que suceden a nuestro alrededor. Y para esto debemos
basarnos en los hechos, que existen objetivamente, y no en nuestras ideas
subjetivas, ni en un entusiasmo momentáneo, ni en la letra muerta de los
libros; debemos captar con todo detalle el material y, a la luz de los
principios generales del marxismo -leninismo, extraer de él conclusiones
correctas. Estas conclusiones ya no serán una enumeración de fenómenos según el
orden A, B, C, D, ni artículos llenos de la misma cháchara jactanciosa, sino
conclusiones científicas. Tal actitud significa tener el deseo de buscar la
verdad en los hechos, y no tratar de impresionar a la gente con una verborrea
presuntuosa para ganársela. Tal actitud es una manifestación del espíritu de
partido, es el estilo de trabajo marxista-leninista que une la teoría con la
práctica. Tener esta actitud es lo mínimo que se exige al comunista. Quienes
poseen una actitud como ésta ya no serán de "copa abundante, tallo débil,
raíz superficial", ni de "lengua afilada, corteza gruesa, panza
vacía".
20
IV
De acuerdo
con lo antes expuesto, propongo lo siguiente:
1. Plantear a todo el Partido la tarea de
estudiar de modo sistemático y minucioso las circunstancias que nos rodean.
Ateniéndonos a la teoría y el método marxista-leninistas, investigar y estudiar
detalladamente las actividades de nuestros enemigos, de los amigos y de
nosotros mismos en los terrenos económico, financiero, político, militar,
cultural y en la esfera de los asuntos de partido, y sobre esta base, sacar las
debidas y necesarias conclusiones. Con este fin, es preciso dirigir la atención
de nuestros camaradas a la investigación y el estudio de estos asuntos
prácticos. Hacerles comprender que la tarea fundamental de los organismos
dirigentes del Partido Comunista consiste en dos cosas importantes : conocer la
situación y saber aplicar las orientaciones políticas. Lo primero significa
conocer el mundo, y lo segundo, transformarlo. Es menester que los camaradas
comprendan que quien no ha investigado no tiene derecho a opinar, y que la
cháchara jactanciosa, los disparates y la enumeración de fenómenos en el orden
1, 2, 3, 4 no sirven para nada. Tomemos, por ejemplo, el trabajo de propaganda.
Si no sabemos cómo hacen la propaganda nuestros enemigos y nuestros amigos, ni
cómo la hacemos nosotros, no podremos determinar de manera acertada nuestra
política en este terreno. En el trabajo de cualquier sector es preciso, ante
todo, conocer la situación, y sólo entonces puede encontrarse una solución
justa. La aplicación de planes de investigación y estudio en todo el Partido es
el eslabón fundamental para transformar su estilo de trabajo.
2. Reunir personas competentes para que
estudien en equipo y con una adecuada división del trabajo la historia de China
en los últimos cien años, y de esta manera, superar la falta de organización en
este terreno. Comenzar por el estudio analítico de la historia económica,
política, militar y cultural de China. Sólo después de esto, será posible pasar
al estudio de síntesis.
3. Establecer, para la educación de los cuadros
en funciones y para las escuelas de cuadros, la orientación de tomar como
centro el estudio de los problemas prácticos de la revolución china y corno
guía los principios fundamentales del marxismo-leninismo, y descartar el método
de estudiar el marxismo-leninismo en forma estática y sin conexión con la vida.
Adoptar el Compendio de Historia del Partido
21
Comunista
(bolchevique) de la URSS como material principal para el estudio del
marxismo-leninismo. Esta obra es la más alta síntesis y balance del movimiento
comunista mundial de los últimos cien años, es un modelo de integración de la
teoría con la práctica, hasta hoy el único acabado en todo el mundo. Viendo
cómo Lenin y Stalin combinaron la verdad universal del marxismo con la práctica
concreta de la revolución en la Unión Soviética y cómo sobre esta base
desarrollaron el marxismo, sabremos cómo debemos trabajar en China.
Muchas veces
nos hemos desviado del camino justo. Pero, los errores son con frecuencia
precursores de lo correcto. Estoy seguro de que en las actuales circunstancias
de la revolución china y de la revolución mundial, tan vivas y ricas, esta
reforma de nuestro estudio dará sin duda buenos resultados.
NOTAS
1 Distrito situado a unos setenta kilómetros
al Sur de Yenán.
2 Piempi, billetes emitidos por el Banco del
Gobierno de la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia. Fapi, papel moneda
puesto en circulación a partir de 1935 por los cuatro principales bancos del
capital burocrático del Kuomintang, con el apoyo de los imperialistas
anglo-norteamericanos. E1 camarada Mao Tse-tung se refiere aquí al problema
surgido en ese entonces sobre la fluctuación del cambio entre el piempi y el
fapi.
3 Véase C. Marx, "Palabras finales a la
segunda edición alemana del primer tomo de El Capital". Allí Marx escribe:
"La
investigación debe captar con todo detalle el material, analizar sus diversas
formas de desarrollo y descubrir la ligazón interna de éstas. Sólo una vez
cumplida esta tarea, se puede exponer adecuadamente el movimiento real."
4 Véase J. V. Stalin, "Los fundamentos
del leninismo", IX: "E1 estilo en el trabajo".
5
DENUNCIEMOS
LA MAQUINACIÓN DE UN
MUNICH DEL
EXTREMO ORIENTE *
25 de mayo de
1941
1. Un compromiso entre el Japón y los Estados
Unidos a expensas de China, con miras a crear un Munich del Oriente dirigido
contra el comunismo y la Unión Soviética: tal es la nueva maquinación que están
fraguando el Japón, los Estados Unidos y Chiang Kai-shek. Debemos denunciarla y
combatirla.
2. Ahora que los imperialistas japoneses han
suspendido sus ataques militares, cuyo objetivo era forzar a Chiang Kai-shek a
capitular, no cabe duda de que maniobrarán para inducirlo a ello. Una vez más,
el enemigo aplica su vieja política de golpe y caricia, sirviéndose de uno y
otra en forma alternativa o simultánea. Debemos denunciar y combatir esta
política.
3. Paralelamente a sus ataques militares, el
Japón ha sostenido una campaña de rumores, alegando, entre otras cosas, que
"el VIII Ejército no quiere luchar en coordinación con el Ejército Central
del Kuomintang", que "el VIII Ejército aprovecha toda oportunidad
para expandir su territorio", que trata de "abrirse una ruta
internacional" y que intenta "establecer otro gobierno central".
Esta es una treta con que el Japón siembra la discordia entre el Kuomintang y
el Partido Comunista, a fin de facilitar sus maniobras para inducir al primero
a capitular. Sin titubear en hacerse eco de la propaganda anticomunista del
Japón, la Agencia Central de Noticias y la prensa del Kuomintang propalan estos
rumores al pie de la letra; sus intenciones son muy sospechosas. También
debemos denunciar y combatir todo esto.
4. Aunque el Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército ha
sido declarado "en rebeldía" y el VIII Ejército no ha recibido una
sola bala ni un solo
_______________
* Instrucciones internas del Partido
Comunista de China, redactadas por el camarada Mao Tse-tung en nombre del
Comité Central.
23
24
céntimo del
Kuomintang, jamás han dejado, ni por un instante, de pelear contra el enemigo.
Además, el VIII Ejército ha tomado la iniciativa de coordinar sus operaciones
con las de las tropas del Kuomintang en la presente campaña del Sur de Shansí1,
y, durante las últimas dos semanas, ha venido lanzando ataques en todos los
frentes del Norte de China, donde hasta ahora están desarrollándose
encarnizados combates. Las fuerzas armadas y las masas populares dirigidas por
el Partido Comunista se han convertido en el sostén de la Guerra de Resistencia
contra el Japón. Toda calumnia contra el Partido Comunista está encaminada a
hacer fracasar la Resistencia y facilitar la capitulación. Debernos multiplicar
los éxitos militares del VIII Ejército y del Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército y
oponernos a todos los derrotistas y capitulacionistas.
NOTAS
1 Se refiere a la campaña de las montañas
Chungtiao. En mayo de 1941, una fuerza invasora japonesa de más de 50.000
hombres atacó la zona de las montañas Chungtiao, situada al Norte del río
Amarillo en el Sur de Shansí. Siete cuerpos de ejército del Kuomintang estaban
concentrados en esa zona, y otros cuatro en la de Kaoping, al Nordeste,
haciendo un total de 250.000 hombres. Pero, como las tropas del Kuomintang
estacionadas al Norte del río Amarillo tenían por tarea principal combatir a
los comunistas y nunca se habían preparado para luchar contra los invasores
japoneses, la mayor parte trató de evitar el combate cuando éstos atacaron. Por
eso, a pesar de que en esta campaña el VIII Ejército golpeó al invasor japonés
en coordinación activa con las tropas del Kuomintang, éstas fueron totalmente
desbaratadas : en tres semanas perdieron más de 50.000 hombres, y el resto huyó
al Sur del río Amarillo.
ACERCA DEL
FRENTE ÚNICO INTERNACIONAL
ANTIFASCISTA
*
23 de junio
de 1941
E1 22 de
junio, los gobernantes fascistas de Alemania atacaron ala Unión Soviética. Este
pérfido y criminal acto de agresión está dirigido tanto contra la Unión
Soviética como contra la libertad e independencia de todas las naciones. Con su
sagrada guerra de resistencia contra la agresión fascista, la Unión Soviética
no sólo se defiende a sí misma, sino que defiende también a todas las naciones
que luchan por liberarse de la esclavización fascista.
La tarea
actual de los comunistas, en el mundo entero, es movilizar a los pueblos de los
diversos países con miras a organizar un frente único internacional para luchar
contra el fascismo y en defensa de la Unión Soviética, de China y de la
libertad e independencia de todas las naciones. En el presente período, todas
las fuerzas deben concentrarse en combatir la esclavización fascista.
Las tareas
del Partido Comunista de China, en el país entero, son las siguientes:
1. Perseverar en el frente único nacional
antijaponés, persistir en la cooperación entre el Kuomintang y el Partido
Comunista y expulsar de China a los imperialistas japoneses, ayudando así a la
Unión Soviética.
2. Combatir resueltamente toda actividad
antisoviética y anticomunista de los elementos reaccionarios de la gran
burguesía.
3. En las relaciones exteriores, unirse contra
el enemigo común con todos aquellos que en Inglaterra, los Estados Unidos y
otros países se opongan a los gobernantes fascistas de Alemania, Italia y el
Japón.
_______________
* Instrucciones internas del Partido
Comunista de China, redactadas por el camarada Mao Tse-tung en nombre del
Comité Central.
25
DISCURSO ANTE
LA ASAMBLEA DE REPRESENTANTES DE LA REGIÓN FRONTERIZA DE SHENSÍ-KANSÚ-NINGSIA
2l de
noviembre de 1941
Señores
representantes, camaradas: La Asamblea de Representantes de la Región
Fronteriza, cuyas sesiones se inauguran hoy, es de gran importancia. La
Asamblea tiene un solo objetivo: derrocar al imperialismo japonés y construir
una China de nueva democracia, o sea, una China de los Tres Principios del
Pueblo revolucionarios. Hoy, el país no puede tener otro objetivo que éste,
pues nuestros principales enemigos no son los del interior, sino los fascistas
japoneses y los fascistas alemanes e italianos. Actualmente, el Ejército Rojo
soviético está luchando por el destino de la Unión Soviética y de la humanidad
entera, y nosotros, por nuestra parte, estamos combatiendo al imperialismo
japonés. Este continúa su agresión con el propósito de subyugar a China. El Partido
Comunista de China está por la unión de todas las fuerzas antijaponesas del
país con el fin de derrocar al imperialismo japonés, por la cooperación con
todos los partidos y grupos políticos, clases y nacionalidades que resisten al
Japón; todos, excepto los colaboracionistas, deben unirse en la lucha común.
Esta posición del Partido Comunista se ha mantenido siempre inmutable. Desde
hace ya más de cuatro años, el pueblo chino se empeña en la heroica Guerra de
Resistencia, mantenida gracias a la cooperación entre el Kuomintang y el
Partido Comunista y a la cooperación de las diversas clases, partidos y grupos
políticos y nacionalidades. Sin embargo, no se ha logrado todavía la victoria;
para obtenerla hay que continuar luchando y poner en práctica los Tres
Principios del Pueblo revolucionarios.
¿Por qué
tenemos que poner en práctica estos Principios? Porque hasta hoy los Tres
Principios del Pueblo revolucionarios del Dr. Sun Yat-sen no han sido hechos
realidad en toda China. ¿Por qué no
27
28
pedimos que
se implante ahora el socialismo? Por supuesto, el socialismo es un sistema
superior; este sistema ha sido instaurado hace tiempo en la Unión Soviética,
pero en la China actual todavía faltan condiciones para su instauración. Lo que
aplicamos en la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia son los Tres
Principios del Pueblo revolucionarios. Nunca hemos rebasado sus límites al
solucionar ninguno de los problemas prácticos. En el presente, de estos
Principios, el del Nacionalismo significa derrocar al imperialismo japonés, y
los de la Democracia y de la Vida del Pueblo significan trabajar por los
intereses de todo el pueblo que lucha contra el Japón, y no por los de un solo
sector de la población. Todo el pueblo debe disfrutar de la libertad de la
persona, de los derechos políticos y del derecho a la protección de los bienes.
Debe tener oportunidad de expresar sus opiniones, y tener ropa, alimentos,
trabajo y escuela; en suma, cada uno debe tener lo que le corresponde. La
sociedad china es pequeña en los dos extremos y grande en el centro, esto es,
el proletariado, en un extremo, y la clase terrateniente y la gran burguesía,
en el otro, constituyen sólo minorías, mientras que la gran masa de la
población está formada por el campesinado, la pequeña burguesía urbana y las
otras clases intermedias. Ningún partido puede manejar bien los asuntos del
Estado si su política no tiene en cuenta los intereses de estas clases y si los
miembros de ellas no obtienen lo que les corresponde y no gozan del derecho a
expresar sus opiniones. Toda la política planteada por el Partido Comunista de
China está orientada a unir a todos aquellos que se opongan al Japón y tiene en
cuenta los intereses de todas las clases que luchan contra el invasor,
especialmente los del campesinado, la pequeña burguesía urbana y las otras
clases intermedias. La política del Partido Comunista, que da a todos los
sectores del pueblo oportunidad de expresar sus opiniones y les garantiza
trabajo y alimentos, es la política de los Tres Principios del Pueblo
genuinamente revolucionarios. En cuanto a la cuestión agraria, llevamos a cabo,
por una parte, la reducción de los arriendos y los intereses, de manera que los
campesinos tengan alimentos, y establecemos, por la otra, el pago por éstos de
los arriendos e intereses reducidos para que también los terratenientes puedan
vivir. En lo referente a la relación entre el trabajo y el capital, por un lado
aplicamos la política de ayuda a los obreros a fin de que tengan trabajo y
alimentos y, por el otro, seguimos una política de desarrollo de la industria y
el comercio, de modo que los capitalistas puedan obtener algún beneficio. Todo
esto tiene por ob-
29
jeto unir al
pueblo entero para la resistencia común al Japón, y es lo que llamamos política
de nueva democracia. Esta política conviene realmente a las actuales
condiciones de China; esperamos que su aplicación no se limitará a la Región
Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia y a las bases de apoyo antijaponesas en la
retaguardia del enemigo, sino que se extenderá a todo el país.
Hemos
aplicado con éxito dicha política, que se ha ganado la aprobación de todo el
pueblo. Sin embargo, también existen deficiencias. Algunos comunistas todavía
no saben cooperar democráticamente con quienes no son del Partido; mantienen
una estrecha actitud de "puertas cerradas" o una actitud sectaria;
aún no comprenden el principio de que los comunistas tienen la obligación de
cooperar con los partidarios de la Resistencia no pertenecientes al Partido, y
no tienen derecho a descartarlos. Esto significa que debemos escuchar
atentamente las opiniones de las masas populares y mantenernos en íntima
ligazón con ellas, sin apartarnos jamás. Uno de los artículos del Programa
Político de la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia establece que los
comunistas deben cooperar democráticamente con quienes no son del Partido y que
no deben actuar de manera arbitraria ni monopolizarlo todo. Este artículo está
dirigido precisamente a los camaradas que todavía no comprenden la política del
Partido. Los comunistas deben escuchar atentamente las opiniones de las
personas no pertenecientes al Partido y darles oportunidad de expresarse. Si lo
que dicen es correcto, debemos aplaudirlo y aprender de sus aspectos positivos;
incluso si esas personas no tienen razón, debemos dejarles terminar sus
palabras y, luego, darles con paciencia las explicaciones necesarias. Un
comunista nunca debe creerse infalible y comportarse con altanería, pensando
que sobresale en todo mientras los demás no tienen nada bueno; jamás debe
encerrarse entre cuatro paredes, fanfarronear, ni actuar como tiranuelo. A
excepción de los recalcitrantes reaccionarios, que confabulados con los
agresores japoneses y los colaboracionistas sabotean la Guerra de Resistencia y
la unidad - quienes, naturalmente, no tienen ningún derecho a hablar - , todos
deben gozar de la libertad de expresar sus opiniones, y no importa que éstas
sean equivocadas. Los asuntos del Estado son asuntos públicos, de la nación, y
no asuntos privados, de un solo partido o grupo político. Por consiguiente, los
comunistas tienen la obligación de cooperar democráticamente con quienes no son
del Partido, y no tienen ningún derecho a descartarlos y monopolizarlo todo. El
Partido Comunista es un partido que trabaja por los intereses de la nación
30
y del pueblo
y que no persigue ningún fin egoísta. Debe someterse a la vigilancia del pueblo
y jamás ir contra su voluntad. Sus militantes deben mantenerse entre las masas
populares, y nunca colocarse por encima de ellas. Señores representantes,
camaradas : Este principio de nuestro Partido de cooperar democráticamente con
los no comunistas es definitivo e inalterable. Mientras exista un partido
comunista en la sociedad, los afiliados a él siempre serán una minoría, y las
personas que estén fuera constituirán la mayoría; por eso, los militantes de
nuestro Partido deben cooperar siempre con éstas, y deben hacerlo bien ahora en
esta Asamblea. Creo que, guiados por esta política nuestra, los representantes
comunistas recibirán aquí un buen temple y superarán la actitud de
"puertas cerradas" y el sectarismo que entre ellos existan. No somos
una pequeña secta que se considera infalible; tenemos que aprender a abrir
nuestras puertas para cooperar democráticamente con quienes no pertenecen al
Partido y aprender a consultar con ellos. Quizás aún haya comunistas que digan:
"Si hay que cooperar con otros, no cuenten conmigo." Pero en todo
caso, estoy seguro de que tales comunistas son muy escasos. Puedo asegurarles a
ustedes que sin duda la inmensa mayoría de nuestros militantes sabrá aplicar la
línea del Comité Central de nuestro Partido. Al mismo tiempo, deseo pedir a
todos los camaradas no militantes del Partido que comprendan bien cuál es
nuestra posición, que el Partido Comunista no es una pequeña secta o camarilla que
persigue fines egoístas. ¡No! El Partido Comunista desea sincera y honradamente
manejar bien los asuntos del Estado. Empero, tenemos todavía muchos defectos.
No tememos hablar de ellos y estamos decididos a corregirlos. Esto lo haremos
intensificando la educación dentro del Partido y también cooperando
democráticamente con quienes no pertenecen a él. Sólo sometiendo nuestros
defectos a tal fuego cruzado, desde dentro y desde fuera, llegaremos a
enmendarlos y a manejar realmente bien los asuntos del Estado.
Señores
representantes : Se han tomado ustedes la molestia de venir aquí para
participar en esta reunión. Tengo el placer de saludar a esta distinguida
Asamblea y le deseo pleno éxito.
RECTIFIQUEMOS
EL ESTILO DE
TRABAJO EN EL
PARTIDO *
1.º de
febrero de 1942
Hoy se abre
la Escuela del Partido ; deseo que tenga muchos éxitos.
En esta
ocasión, quisiera decir algo acerca del estilo de trabajo
en nuestro
Partido.
¿Por qué hace
falta un partido revolucionario? Porque en el mundo existen enemigos del pueblo
que lo oprimen y éste desea sacudirse esa opresión. En la era del capitalismo y
el imperialismo, se necesita un partido revolucionario como el Partido
Comunista. Sin un partido así, al pueblo le es de todo punto imposible
sacudirse la opresión de sus enemigos. Nosotros somos el Partido Comunista,
tenemos el deber de dirigir al pueblo en la lucha para derrotar al enemigo, y
por eso, debemos mantener nuestras filas bien alineadas, marchar al mismo paso
y disponer de tropas selectas y de buenas armas. Sin esas condiciones, no
podremos derrotar al enemigo.
¿Cuáles son
los problemas que se presentan ahora en nuestro Partido? Su línea general es
acertada y no plantea ningún problema; su labor ha sido fructífera. El Partido
cuenta con centenares de miles de militantes, que dirigen al pueblo en una
lucha extraordinariamente dura contra el enemigo. Esto es claro para todos y a
nadie deja dudas.
¿No hay,
pues, ningún problema en nuestro Partido? Yo digo que sí, y que, en cierto
sentido, el problema es bastante serio.
¿Cuál es? Que
en la mente de algunos camaradas se manifiestan ciertos fenómenos que no son
muy correctos ni convenientes.
Esto quiere
decir que todavía hay algo incorrecto en nuestros estilos de estudio y de
relaciones internas y externas, así como en nues-
_______________
* Discurso pronunciado por el camarada Mao
Tse-tung en el acto inaugural de la Escuela del Partido adjunta al Comité
Central.
31
32
tro estilo
literario. Por algo incorrecto en el estilo de estudio, se entiende el mal del
subjetivismo; en el estilo de relaciones del Partido, el mal del sectarismo, y
en el literario, el mal del estilo de cliché del Partido1. Todos ellos son
estilos incorrectos, pero no barren todo el cielo como el viento del Norte en
invierno. E1 subjetivismo, el sectarismo y el estilo de cliché del Partido ya
no son estilos dominantes, sino ráfagas de viento contrario, bocanadas de aire
viciado que salen de un refugio antiaéreo. (Risas.) No obstante, es malo que
esos vientos sigan soplando en el Partido. Debemos tapar las bocas por donde se
escapa ese aire viciado. Todo nuestro Partido debe emprender esta labor, y lo
mismo debe hacer la Escuela del Partido. Estos tres vientos nefastos - el
subjetivismo, el sectarismo y el estilo de cliché del Partido - tienen su
origen histórico. Si bien ya no predominan en el Partido, siguen haciéndonos un
daño constante y acometiendo contra nosotros, por lo cual es preciso contrarrestar
su acción, estudiarlos, analizarlos y hacer claridad sobre ellos.
Nuestra tarea
es combatir el subjetivismo para rectificar el estilo de estudio, combatir el
sectarismo para rectificar el de relaciones del Partido, y combatir el estilo
de cliché del Partido para rectificar el estilo literario.
A fin de
derrotar a nuestro enemigo, es imperativo cumplir la tarea de rectificar el
estilo de trabajo en el seno de nuestro Partido. Nuestros estilos de estudio y
literario también forman parte del estilo de trabajo del Partido. Siempre que
este estilo de trabajo sea del todo correcto, el pueblo entero seguirá nuestro
ejemplo. Los no militantes del Partido que padezcan de los malos hábitos
mencionados, aprenderán de nosotros y corregirán sus errores si son gente de
buena fe; de este modo, influiremos en la nación entera. Con tal que los
comunistas mantengamos nuestras filas bien alineadas, marchemos al mismo paso y
dispongamos de tropas selectas y de buenas armas, podremos derrotar a cualquier
enemigo, por poderoso que sea.
Hablaré ahora
del subjetivismo.
El
subjetivismo es un mal estilo de estudio, contrario al marxismo-leninismo e
incompatible con el Partido Comunista. Lo que necesitamos es un estilo de
estudio marxista-leninista. Cuando hablamos del estilo de estudio, no sólo nos
referimos al estilo de estudio en los centros de enseñanza, sino también al de
todo el Partido. Es un problema relativo al modo de pensar de los miembros de
nuestros organismos dirigentes, de todos nuestros cuadros y de todos los
militantes de nuestro Partido; se trata de nuestra actitud hacia el marxis-
33
mo-leninismo,
de la actitud de todos los camaradas del Partido respecto al trabajo. Es, pues,
una cuestión de importancia excepcional, de primordial importancia.
Actualmente,
ciertas ideas confusas cunden entre mucha gente. Por ejemplo, ideas confusas
acerca de qué es un teórico, qué es un intelectual, y qué significa la
integración de la teoría con la práctica.
Ante todo,
hagámonos la siguiente pregunta: ¿Es alto o bajo el nivel teórico de nuestro
Partido? Últimamente, se han traducido más obras marxista-leninistas, y el
número de lectores ha crecido también. Esto es algo muy bueno. Pero, ¿podemos
decir que el nivel teórico de nuestro Partido es ya muy elevado? Es cierto que
ahora el nivel es un poco más alto, pero nuestro frente teórico no guarda
ninguna proporción con el rico contenido del movimiento revolucionario chino, y
una comparación entre uno y otro muestra un retraso muy grande en el dominio de
la teoría. En términos generales, nuestra teoría todavía no ha podido ponerse a
la par de la práctica revolucionaria, para no hablar ya de que se haya colocado
a su vanguardia, como debería ser. Todavía no hemos elevado nuestra práctica,
tan rica en contenido, a su debido nivel teórico. No hemos examinado aún todos
los problemas de la práctica revolucionaria, ni siquiera los de importancia,
para elevarlos a la etapa de la teoría. Juzguen ustedes : En los terrenos económico,
político, militar y cultural de China, ¿cuántos de nosotros hemos creado
teorías dignas de tal nombre, que puedan ser consideradas científicas y
minuciosamente elaboradas, y no bosquejos imprecisos? Especialmente en el campo
de la teoría económica, a pesar de que el capitalismo chino cuenta ya con cien
años de desarrollo desde la Guerra del Opio, no se ha producido todavía ni una
sola obra teórica, auténticamente científica, Que concuerde con la realidad del
desarrollo económico de China. En el estudio de los problemas económicos de
nuestro país, por ejemplo, ¿podemos decir que ya es alto nuestro nivel teórico?
¿Podemos decir que nuestro Partido posee ya teóricos en economía dignos de este
nombre? Ciertamente que no. Hemos leído muchas obras marxista- leninistas, pero
¿podemos pretender que ya tenemos teóricos? No, no podemos. Pues el
marxismo-leninismo es la teoría creada por Marx, Engels, Lenin y Stalin sobre
la base de la realidad, la conclusión general extraída por ellos de la realidad
histórica y de la práctica revolucionaria. Si nos limitamos a leer sus obras
sin dar un paso adelante para estudiar, a la luz de su teoría, la realidad
histórica y la práctica revolucionaria de China y sin tratar de reflexionar en
34
esta última
desde el ángulo teórico, no podremos llamarnos, presuntuosamente, teóricos
marxistas. Si nosotros, siendo miembros del Partido Comunista de China,
cerramos los ojos a los problemas del país y no sabemos más que citar de
memoria conclusiones o principios sueltos extraídos de las obras marxistas,
entonces nuestros logros en el frente teórico serán, fuerza es decirlo, muy
pobres. Si lo único que sabe hacer una persona es aprenderse de memoria la
economía o la filosofía marxistas y recitarlas fluidamente desde el primer
capítulo hasta el último, pero no sabe en absoluto aplicarlas, ¿puede ser
considerada como teórico marxista? ¡No! No puede serlo. ¿Qué clase de teóricos
necesitamos? Teóricos que, de conformidad con la posición, el punto de vista y el
método marxista- leninistas, puedan interpretar certeramente los problemas
prácticos que surgen en el curso de la historia y de la revolución, y dar
interpretaciones científicas y explicaciones teóricas de los problemas
económicos, políticos, militares y culturales de China. Estos son los teóricos
que necesitamos. Para ser un teórico así, uno tiene que asimilar verdaderamente
la esencia del marxismo-leninismo, tener una real comprensión de la posición,
el punto de vista y el método marxista-leninistas, así como de la doctrina de
Lenin y Stalin sobre la revolución en las colonias y en China, y saber aplicar
todo ello para analizar de modo penetrante y científico los problemas prácticos
de China y descubrir así las leyes de su desarrollo. Tales son los teóricos que
realmente necesitamos.
El Comité
Central del Partido ha tomado una decisión en la que llama a nuestros camaradas
a que aprendan cómo aplicar la posición, el punto de vista y el método marxista
-leninistas para estudiar seriamente la historia de China y sus asuntos
económicos, políticos, militares y culturales, para analizar de modo concreto
cada problema sobre la base de materiales detallados, y luego extraer
conclusiones teóricas. He ahí la responsabilidad que pesa sobre nuestros
hombros.
Los camaradas
de la Escuela del Partido jamás deben considerar la teoría marxista como un
dogma sin vida. Hay que dominar la teoría marxista y saber aplicarla; dominarla
con el único objetivo de aplicarla. Si uno puede aclarar uno o dos problemas
prácticos desde el punto de vista marxista-leninista, merecerá elogios y podrá
decirse que ha logrado algunos éxitos. Mientras más problemas aclare y más
amplia y profundamente lo haga, mayores serán sus éxitos. La Escuela del
Partido debe adoptar la siguiente regla: para calificar a un estudiante es
necesario examinar cómo ve los problemas de China
35
después de
haber estudiado el marxismo-leninismo, si los ve de una manera clara o confusa
y si sabe o no enfocarlos.
Viene ahora
la cuestión de los intelectuales. Ya que China es un país semicolonial y
semifeudal y su cultura no se ha desarrollado, los intelectuales son
particularmente apreciados. Hace más de dos años, el Comité Central del Partido
tomó una decisión sobre el problema de los intelectuales2, según la cual
debemos ganárnoslos en gran número y dar una buena acogida a todos aquellos que
sean revolucionarios y estén dispuestos a participar en la resistencia al
Japón. Tenemos toda la razón para respetarlos, porque sin intelectuales
revolucionarios no puede triunfar la revolución. Pero sabemos que muchos
intelectuales, creyéndose muy instruidos, se dan aires de eruditos, sin
comprender que esos aires son malos y perjudiciales y les impiden progresar.
Deberían comprender la verdad de que en realidad muchos llamados intelectuales
son, en términos relativos, los más ignorantes, mientras los obreros y los
campesinos con frecuencia saben más que ellos. Alguien me dirá: "(¡Ajá!
Usted está volviendo las cosas al revés y diciendo tonterías." (Risas.)
Pero, camarada, no se impaciente; algo de verdad hay en lo que acabo de decir.
¿Qué son los
conocimientos? Desde que existe la sociedad de clases, en el mundo ha habido
sólo dos categorías de conocimientos : unos son los de la lucha por la
producción y otros, los de la lucha de clases. Las ciencias naturales y
sociales son la cristalización de estas dos categorías de conocimientos, y la
filosofía es la generalización y resumen del conocimiento de la naturaleza y de
la sociedad. ¿Hay alguna otra categoría de conocimientos? No. Veamos ahora el
caso de los estudiantes educados en centros docentes separados por completo de
las actividades prácticas de la sociedad. ¿Qué sucede con ellos? Empiezan sus
estudios en una escuela primaria de ese tipo, los terminan en una universidad
del mismo género, obtienen su diploma, y entonces son considerados gente
instruida. Pero lo que han adquirido no son sino conocimientos librescos ; aún
no han tomado parte en ninguna actividad práctica ni han aplicado lo aprendido
en ningún campo de la vida. ¿Personas así pueden ser consideradas intelectuales
completos? Me parece muy difícil, porque sus conocimientos no son todavía
completos. ¿Qué son, pues, conocimientos relativamente completos? Todo
conocimiento más o menos completo se forma en dos etapas: la primera, el
conocimiento sensorial, y la segunda, el conocimiento racional, que es una
etapa superior de desarrollo del primero.
36
¿Qué tipo de
conocimientos son los adquiridos por los estudiantes en los libros? Suponiendo
que todos sus conocimientos fueran verdaderos, no son, sin embargo,
conocimientos conseguidos por medio de su experiencia personal, sino teorías
establecidas por sus antecesores, fruto de la síntesis de las experiencias de
éstos en la lucha por la producción y en la lucha de clases. Por supuesto, es
absolutamente necesario que los estudiantes adquieran este tipo de
conocimientos ; no obstante, debe entenderse que, en cuanto a ellos concierne,
estos conocimientos son en cierto sentido unilaterales, algo que ha sido
comprobado por otros, y no por ellos mismos. Lo más importante es saber aplicar
estos conocimientos en la vida y en la práctica. Por eso, aconsejo a aquellos
que tienen sólo conocimientos librescos pero que todavía no han tenido contacto
con la práctica o han. adquirido poca experiencia en ella, que se den cuenta de
sus propias deficiencias y sean un poco más modestos.
¿Cómo hacer
que se conviertan en auténticos intelectuales aquellos que sólo poseen
conocimientos librescos? La única manera es que participen en el trabajo
práctico y se conviertan en trabajadores prácticos, y que quienes se ocupan del
trabajo teórico estudien problemas prácticos de importancia. Así se logrará
este objetivo.
Lo dicho no
dejará de enfadar a algunos, que dirán: "Según su explicación, ni el
propio Marx puede ser considerado como intelectual." A eso responderé:
Están en un error. Marx no sólo tomó parte en la práctica del movimiento
revolucionario, sino que también creó la teoría de la revolución. Partiendo del
más simple elemento del capitalismo, la mercancía, hizo un estudio minucioso de
la estructura económica de la sociedad capitalista. Millones y millones de
personas veían y utilizaban a diario la mercancía, pero estaban tan
acostumbradas a ella que no se daban cuenta de lo que representaba. Sólo Marx
la estudió científicamente. Hizo un enorme trabajo de
investigación de su transformación real y dedujo una teoría
completamente
científica de algo que existía universalmente.
Estudió la
naturaleza, la historia y la revolución proletaria y creó así
el
materialismo dialéctico, el materialismo histórico y la teoría de la
revolución proletaria.
De este modo, Marx
llegó a ser el
intelectual más completo; representa la cima de la sabiduría
humana, y
es fundamental la
diferencia que existe entre él y
aquellos que
sólo tienen conocimientos librescos. Marx realizó
investigaciones y estudios detallados en
medio de la lucha
práctica, formuló generalizaciones y luego comprobó sus
conclusiones llevándolas a la lucha
práctica. He
37
ahí lo que
llamamos trabajo teórico. Nuestro Partido necesita que muchos camaradas
aprendan a realizar esta labor. Ahora tenemos en nuestro Partido un gran número
de camaradas que pueden aprender a hacer estudios teóricos de este género, y la
mayor parte son inteligentes y promisorios; debemos darles importancia. Pero
ellos deben guiarse por los principios correctos y no repetir los errores del
pasado. Tienen que desechar el dogmatismo y no quedarse en frases sacadas de
los libros.
En el mundo
sólo existe una clase de teoría verdadera, la teoría extraída de la realidad
objetiva y comprobada en ella; ninguna otra cosa merece el nombre de teoría en
el sentido que damos a esta palabra. Stalin dijo que la teoría deja de tener
objeto cuando no se halla vinculada a la práctica3. Una teoría que no tiene
objeto es inservible y errónea, y debe ser descartada. Hay que avergonzar a los
aficionados a propagar tales teorías. El marxismo-leninismo es la verdad más
correcta, científica y revolucionaria, nacida de la realidad objetiva y
comprobada en ella, pero muchos de quienes lo estudian lo toman como un dogma
sin vida, impidiendo así el desarrollo de la teoría, perjudicándose a sí mismos
y causando daño también a otros camaradas.
Por otro
lado, aquellos camaradas dedicados al trabajo práctico también tendrán
tropiezos si hacen mal uso de su experiencia. Es verdad que ellos tienen a
menudo mucha experiencia, lo que es bien digno de aprecio, pero sería muy
peligroso que se contentaran con su experiencia. Deben comprender que sus
conocimientos son principalmente sensoriales y parciales, y que les faltan
conocimientos racionales y generales; en otras palabras, les falta teoría y sus
conocimientos son también relativamente incompletos. La labor revolucionaria no
puede realizarse bien sin conocimientos relativamente completos.
Así pues, hay
dos clases de conocimientos incompletos: aquellos que se encuentran ya
elaborados en los libros y aquellos que son principalmente sensoriales y
parciales; unos y otros son unilaterales. Sólo su combinación puede producir
conocimientos válidos y relativamente completos.
Sin embargo,
para estudiar la teoría, nuestros cuadros con un pasado obrero o campesino
deben primero adquirir una instrucción elemental. Sin ella, no podrán aprender
la teoría marxista-leninista. Adquirida esa instrucción, podrán estudiarla en
cualquier momento. De niño, nunca tuve la oportunidad de ingresar en una
escuela
38
marxista-leninista.
Sólo me enseñaban cosas como ésta: "El Maestro
dijo: ‘¡Qué
agradable es aprender y repasar constantemente lo aprendido!’"4 No
obstante ser anticuado el contenido de ese género de enseñanza, de ella saqué
algo bueno, pues aprendí a leer. Ahora ya no estudiamos los clásicos
confucianos, sino materias nuevas, como chino moderno, historia, geografía y
ciencias naturales, que una vez dominadas, nos serán útiles en todas partes. El
Comité Central de nuestro Partido exige ahora especialmente que nuestros
cuadros con un pasado obrero o campesino adquieran una instrucción elemental,
pues así podrán luego aprender cualquier materia : política, ciencia militar o
economía. Si no, por muy rica que sea su experiencia, nunca serán capaces de
estudiar la teoría.
De ahí se
desprende que, para luchar contra el subjetivismo, debemos ayudar a los dos
tipos de personas antes mencionados a desarrollar el aspecto en que son
deficientes y a integrarse un tipo con el otro. Los que tienen conocimientos
librescos deben desarrollarse en el aspecto práctico; ésta es la única manera
de no quedarse estancados en los libros ni caer en el error de dogmatismo. Los
que tienen experiencia en el trabajo práctico deben estudiar la teoría y leer a
conciencia; sólo así podrán sistematizar y sintetizar sus experiencias para
elevarlas al nivel de la teoría, y evitarán tomar sus experiencias parciales
por verdades universales, así como caer en el error de empirismo. Tanto el
dogmatismo como el empirismo son subjetivismo, aunque parten de dos polos
opuestos.
Por lo tanto,
en nuestro Partido hay dos formas de subjetivismo: el dogmatismo y el
empirismo. Cada uno de éstos ve sólo una parte y no el todo. Si no tenemos
cuidado, si no comprendemos que esta unilateralidad es un defecto ni hacemos
todos los esfuerzos por corregirlo, será fácil que tomemos un camino
equivocado.
De estas dos
formas de subjetivismo, sin embargo, es el dogmatismo el que en la actualidad
constituye un mayor peligro para nuestro Partido. Pues los dogmáticos pueden
tomar fácilmente el disfraz de marxistas para asombrar, cautivar y poner a su
servicio a los cuadros con un pasado obrero o campesino, para quienes es
difícil descubrirlos; también pueden asombrar y cautivar a la juventud ingenua
e inexperta. Si superamos el dogmatismo, los cuadros con conocimientos
librescos se unirán de buen grado a aquellos que poseen experiencia práctica, y
estarán dispuestos a estudiar los fenómenos reales ; entonces surgirán muchos
buenos trabajadores que integren la teoría con la experiencia, así como
teóricos auténticos. Si superamos el dog-
39
matismo, los
camaradas con experiencia
práctica tendrán buenos
maestros que
les ayuden a elevar sus experiencias al nivel de la teoría y
de este modo
evitarán caer en el error de empirismo.
Además de las
ideas confusas sobre lo que es un teórico y un intelectual, entre muchos
camaradas hay otra idea confusa acerca de lo que significa "unir la teoría
con la práctica", frase que siempre tienen a flor de labios: Hablan todos
los días de "unir", pero lo que en realidad quieren decir es
"separar", porque no hacen ningún esfuerzo por unir. ¿Cómo unir la
teoría marxista-leninista con la práctica de la revolución china? Dicho en
lenguaje corriente, esto se logra "disparando la flecha al blanco".
Cuando uno dispara una flecha, tiene que apuntarla a un blanco. La flecha es al
blanco lo que el marxismo-leninismo a la revolución china. Algunos camaradas,
sin embargo, "disparan sus flechas sin tener un blanco" o tiran al
azar; es fácil que esas personas perjudiquen a la revolución. Otros no hacen
más que darle vueltas y más vueltas a la flecha que tienen en sus manos,
exclamando sin cesar: "¡Qué flecha tan bonita! ¡Qué flecha tan
bonita!", pero nunca quieren dispararla. Estos son aficionados a las
antigüedades, y casi no tienen nada que ver con la revolución. La flecha del
marxismo-leninismo tiene que ser disparada al blanco de la revolución china. Si
este punto no es aclarado, el nivel teórico de nuestro Partido nunca se elevará
y la revolución china jamás triunfará.
Nuestros
camaradas deben comprender que si estudiamos el marxismo-leninismo, no es para
lucirnos, ni porque éste encierre algún misterio, sino exclusivamente porque es
la ciencia que conduce la revolución proletaria a la victoria. Hasta la fecha,
todavía hay no pocos que consideran ciertas frases sueltas de las obras
marxista-leninistas como una panacea ya preparada, que, una vez adquirida,
permite curar cien enfermedades sin ningún esfuerzo. Estas personas padecen de
una ignorancia infantil, y nuestro deber es darles ilustración. Son
precisamente tales ignorantes los que miran el marxismo-leninismo como un dogma
religioso. Les debemos decir lisa y llanamente: "Su dogma no sirve para
nada." Marx, Engels, Lenin y Stalin han reiterado que nuestra doctrina no
es un dogma, sino una guía para la acción. Sin embargo, tales gentes prefieren
olvidar esta afirmación, la más importante entre las importantes. Se podrá
decir que los comunistas chinos han ligado la teoría con la práctica sólo
cuando sepan aplicar la posición, el punto de vista y el método
marxista-leninistas y las enseñanzas de Lenin y Stalin concernientes a la
40
revolución
china y, partiendo de un serio estudio de la realidad histórica y la práctica
revolucionaria de China, den un paso adelante para realizar, en todos los
terrenos, creaciones teóricas que respondan a las necesidades de nuestro país.
Es inútil hablar de la integración de la teoría con la práctica, aunque eso se
repita durante cien años, si no se la traduce en acción. Para llevar a cabo la
lucha contra la manera subjetiva y unilateral de enfocar los problemas, tenemos
que romper el subjetivismo y la unilateralidad dogmáticos.
Basta por hoy
acerca de la lucha contra el subjetivismo, lucha que tiene por objeto
rectificar el estilo de estudio en todo el Partido. Me detendré ahora en la
cuestión del sectarismo.
Gracias a que
nuestro Partido se ha templado durante veinte años, el sectarismo ya no domina
en su seno. Sin embargo, aún se encuentran supervivencias en las relaciones
tanto internas como externas del Partido. Las tendencias sectarias en las
relaciones internas conducen al exclusivismo respecto a camaradas del Partido y
obstaculizan la unidad y cohesión internas de éste, mientras las tendencias
sectarias en las relaciones externas llevan al exclusivismo respecto a los no
comunistas y obstaculizan la tarea del Partido de unir a todo el pueblo. Sólo
extirpando estos dos males, podrá nuestro Partido avanzar sin obstáculos en su
gran obra de conseguir la unidad de todos nuestros camaradas y de todo nuestro
pueblo.
¿Cuáles son
los residuos del sectarismo en el seno del Partido?
Principalmente
los siguientes:
Primero, la
pretensión de "independizarse". Algunos camaradas sólo ven los
intereses parciales y no los generales; en todo momento destacan indebidamente
aquellas secciones de trabajo de las cuales son responsables, y siempre tienden
a supeditar los intereses generales a los parciales. No comprenden lo que
significa el centralismo democrático en el Partido, ni se dan cuenta de que el
Partido Comunista necesita no sólo democracia sino, sobre todo, centralismo.
Olvidan que, dentro del centralismo democrático, la minoría debe subordinarse a
la mayoría, el nivel inferior al superior, la parte al todo, y todo el Partido
al Comité Central. Chang Kuo-tao, por ejemplo, pretendió
"independizarse" del Comité Central y terminó por traicionar al
Partido y convertirse en agente del Kuomintang. Aunque el sectarismo de que
hablamos ahora no es tan particularmente grave, debemos prevenirlo y acabar con
toda manifestación de desunión. Debemos alentar a los camaradas a tener
plenamente en cuenta los intereses del todo. Cada miembro del Partido, cada
sección de tra-
41
bajo, cada
palabra y cada acción deben tener como punto de partida los intereses de todo
el Partido. No será tolerada en absoluto ninguna violación de este principio.
Los que
pretenden este "independizarse" generalmente se aferran a la doctrina
del "yo primero" y se equivocan en cuanto a la relación entre el
militante y el Partido. Aunque respetan de palabra al Partido, en la práctica
se colocan a sí mismos en primer término y relegan el Partido al segundo. ¿Qué
buscan? Fama, posición y oportunidad de lucirse. Siempre que se les encarga de
alguna sección de trabajo, procuran "independizarse". Para este fin,
engatusan a algunos, desplazan a otros y recurren, entre camaradas, a la
jactancia, las lisonjas y la adulación, introduciendo en el Partido Comunista
el estilo filisteo de los partidos burgueses. Es su deshonestidad lo que les
pierde. Creo que debemos trabajar honestamente; sin una actitud así nada se
puede realizar en el mundo. ¿Quiénes son gente honesta? Marx, Engels, Lenin y
Stalin son honestos ; lo son los hombres de ciencia. ¿Quiénes son deshonestos?
Trotski, Bujarin, Chen Tu-siu y Chang Kuo-tao lo son en grado sumo, y aquellos
que pretenden "independizarse" por intereses personales o parciales
también son deshonestos. Todo el que es taimado, todo el que no adopta una
actitud científica en su trabajo, aunque se crea ingenioso e inteligente, en
realidad es el más estúpido, y no tendrá buen fin. Los estudiantes de nuestra
Escuela del Partido deben prestar atención a este problema. Hemos de edificar
un partido centralizado y unificado, y desembarazarnos de toda lucha fraccional
sin principios. Para que nuestro Partido marche al mismo paso y luche por un
objetivo común, tenernos que combatir el individualismo y el sectarismo.
Los cuadros
venidos de fuera y los cuadros nativos deben unirse y combatir las tendencias
sectarias. Hay que prestar gran atención a las relaciones entre los cuadros
nativos y los de fuera, porque muchas bases de apoyo antijaponesas han sido
establecidas sólo después de la llegada de unidades del VIII Ejército o del
Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército y gran parte del trabajo local no se ha
desarrollado sino con la llegada de los cuadros de fuera. Nuestros camaradas
deben comprender que, en tales condiciones, únicamente cuando esos dos tipos de
cuadros estén unidos como un solo hombre y una gran cantidad de cuadros nativos
hayan sido formados y promovidos, será posible que nuestras bases de apoyo se
consoliden y nuestro Partido eche raíces en ellas; de otra manera, eso será
imposible. Tanto los cuadros de fuera como los nativos tienen sus cualidades y
defectos; para progresar,
42
es necesario
que superen sus respectivas deficiencias tomando como ejemplo los méritos de la
otra parte. En comparación con los cuadros nativos, los de fuera siempre están
menos familiarizados con la situación de la localidad y menos ligados con las
masas. Veamos mi propio caso, a modo de ejemplo. Llevo cinco o seis años en el
Norte de Shensí, pero en comparación con algunos camaradas de la región,
conozco mucho menos las condiciones locales y estoy mucho menos vinculado con
el pueblo de aquí. Los camaradas que van a las bases de apoyo antijaponesas en
Shansí, Jopei, Shantung y otras provincias deben tener esto en cuenta. Más aún,
incluso dentro de una misma base de apoyo, como sus diferentes sectores no se
han establecido al mismo tiempo, también existen diferencias entre los cuadros
de un sector y los venidos de otro. Los que llegan de un sector avanzado a otro
que lo es menos, pueden ser también considerados como cuadros de fuera, e
igualmente deben preocuparse mucho por ayudar a los cuadros nativos. En términos
generales, allí donde los cuadros de fuera están en la dirección, será suya la
responsabilidad principal si sus relaciones con los cuadros nativos no son
buenas. Y será todavía mayor la responsabilidad de los camaradas que desempeñan
las principales funciones de dirección. En muchos lugares, la atención que se
presta a este problema es todavía muy insuficiente. Hay quienes menosprecian a
los cuadros nativos y se burlan de ellos diciendo: "¿Qué saben los
lugareños? ¡Son unos papanatas!" Esas personas no comprenden en absoluto
la importancia de los cuadros nativos ; ignoran tanto las cualidades de éstos
como sus propias deficiencias, y adoptan una actitud errónea, sectaria. Todos
los cuadros de fuera deben tratar con afecto a los cuadros nativos y prestarles
ayuda constante, y es inadmisible ridiculizarlos o atacarlos. Claro que los
cuadros nativos deben, por su parte, adquirir las cualidades de los de fuera y
librarse de todo concepto estrecho e inadecuado, de manera que lleguen a
fundirse con ellos, sin que haya distinción entre unos y otros, evitando así
tendencias sectarias.
Lo mismo
puede decirse de las relaciones entre los cuadros militares y los cuadros
civiles. Deben estar completamente unidos y luchar contra toda tendencia
sectaria. Es deber de los cuadros militares ayudar a los cuadros civiles, y
viceversa. Si surgen discordias, unos y otros tienen que mostrarse indulgentes
y hacerse una ellos los principales responsables
43
si no se
llevan bien con los cuadros civiles. Los cuadros militares ante todo tienen que
darse cuenta de su propia responsabilidad y ser modestos en su actitud hacia
los cuadros civiles ; sólo de esta manera pueden crearse condiciones para el
feliz cumplimiento de nuestras tareas de combate y de construcción en las bases
de apoyo.
Lo mismo se
aplica a las relaciones entre unidades del ejército, entre localidades y entre
secciones. Hay que combatir la tendencia al seccionalismo, tendencia a
preocuparse sólo por la propia sección, sin atender a los intereses de los
demás. Seccionalista es quien permanece indiferente ante las dificultades de
los demás y no quiere ceder ningún cuadro cuando se lo solicitan otras
secciones o, "tomando el campo del vecino como desaguadero", cede
sólo cuadros mediocres, sin mostrar la menor consideración hacia las demás
secciones, localidades o personas. Quien procede así ha perdido totalmente el
espíritu comunista. Se caracteriza por su negativa a considerar el conjunto y
por su total indiferencia hacia las demás secciones, localidades o personas.
Tenernos que redoblar nuestros esfuerzos para educar a tales personas y
hacerles ver en el seccionalismo una tendencia sectaria, que se volverá
peligrosa si se la deja cundir.
Otro problema
es el de las relaciones entre los viejos cuadros y los nuevos. Desde el inicio
de la Guerra de Resistencia, nuestro Partido se ha desarrollado mucho y ha
surgido un gran número de cuadros nuevos; esto es algo muy bueno. En su informe
ante el XVIII Congreso del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS, el
camarada Stalin dijo: "[. . .] los cuadros viejos siempre son escasos, son
menos de los que se necesitan y, en parte, ya comienzan a quedar fuera de
combate, en virtud de las leyes normales de la naturaleza." Aquí Stalin
habló tanto de la situación de los cuadros como de las leyes de la naturaleza.
Si en nuestro Partido no existe una plena cooperación entre la gran masa de
cuadros nuevos y los viejos cuadros, nuestra causa se detendrá a medio camino.
Por eso, todos los viejos cuadros deben acoger con gran calor a los nuevos y
tratarlos con la mayor solicitud. Es cierto que estos últimos tienen sus
defectos. Como no hace mucho que participan en la revolución, les falta
experiencia y es lógico que algunos de ellos conserven rastros de la perniciosa
ideología de la vieja sociedad, residuos de la ideología individualista
pequeñoburguesa. Pero esos defectos pueden ser eliminados gradualmente a través
de la educación y el temple en la revolución. Las cualidades de los nuevos
cuadros residen, como
44
señaló
Stalin, en que poseen un agudo sentido de lo nuevo y, por lo tanto, tienen gran
entusiasmo y gran actividad, cualidades de que carecen precisamente algunos
cuadros viejos5. Los cuadros nuevos y los viejos deben respetarse mutuamente,
aprender los unos de los otros, superar las debilidades propias adquiriendo las
cualidades de los demás, para así unirse como un solo hombre en bien de la
causa común y prevenir las tendencias sectarias. Allí donde los viejos cuadros
tienen a su cargo la responsabilidad principal de dirección, en general recaerá
fundamentalmente sobre ellos la culpa si sus relaciones con los nuevos cuadros
no son buenas.
Las
relaciones antes mencionadas entre la parte y el todo, entre el militante y el
Partido, entre los cuadros nativos y los de fuera, entre los cuadros militares
y los cuadros civiles, entre unidades del ejército, entre localidades, entre
secciones de trabajo y entre los viejos cuadros y los nuevos, son todas
relaciones en el seno del Partido. En todos estos casos, hay que elevar el
espíritu comunista y precaverse contra las tendencias sectarias, de modo que
las filas de nuestro Partido se mantengan bien alineadas y marchen al mismo
paso, en bien de nuestra lucha. Este es un problema muy importante, que debemos
resolver a fondo en el curso de la campaña por la rectificación del estilo de
trabajo en el Partido. El sectarismo es una manifestación del subjetivismo en
el terreno organizativo. Si queremos desechar el subjetivismo y desarrollar el
espíritu marxista-leninista de buscar la verdad en los hechos, debemos limpiar
el Partido de los residuos del sectarismo y partir del principio de que los
intereses del Partido están por encima de los intereses individuales y
parciales, lo cual permitirá a nuestro Partido alcanzar una unidad y cohesión
completas.
Los restos
del sectarismo tienen que ser eliminados no sólo en las relaciones internas del
Partido, sino también en sus relaciones externas. La razón reside en que, para
derrotar al enemigo, no basta simplemente con unir a todos los miembros de
nuestro Partido, sino que hace falta unir a todo el pueblo. Durante veinte
años, el Partido Comunista de China ha realizado un enorme y arduo trabajo en
la empresa de unir a todo el pueblo, y los éxitos que ha logrado en este campo
desde que comenzó la Guerra de Resistencia, son aún más grandes que los del
pasado. Esto no significa, sin embargo, que todos nuestros camaradas ya tengan
un correcto estilo en sus relaciones con las masas populares y estén libres de
tendencias sectarias. No. En realidad, estas tendencias subsisten entre una
parte de nuestros cama-
45
radas, e
incluso en algunos son muy serias. Muchos camaradas tienden a envanecerse ante
los no militantes del Partido, los tienen en poca estima y los desdeñan, y se
niegan a respetarlos y apreciar sus cualidades. Esto es precisamente una
tendencia sectaria. Después de haber leído unos pocos libros marxistas, en
lugar de volverse más modestos, se hacen más engreídos y siempre hablan de los
demás como de gente que no vale nada, sin entender que ellos mismos en realidad
no tienen más que conocimientos pobres y mal asimilados. Nuestros camaradas
deben comprender la verdad de que los militantes del Partido Comunista siempre
constituyen una minoría en comparación con los no militantes. Suponiendo que
hubiera un comunista por cada cien chinos, entre los 450 millones de habitantes
de China habría cuatro millones y medio de comunistas. Aun en el caso de que el
número de los miembros de nuestro Partido llegara a esta cifra colosal, los
comunistas constituirían tan sólo el uno por ciento del total de la población, frente
al 99 por ciento de no comunistas. ¿Qué razón podernos tener para no cooperar
con los no comunistas? Tenemos el deber de cooperar con todos aquellos que
deseen cooperar con nosotros o sean susceptibles de ello, y no tenemos ningún
derecho de excluirlos. Pero algunos miembros del Partido no lo comprenden, y
menosprecian y hasta rechazan a gentes que están dispuestas a cooperar con
nosotros. No hay ninguna base para proceder de esta manera. ¿Nos han dado
alguna base Marx, Engels, Lenin y Stalin? No. Por el contrario, siempre nos han
encarecido que nos mantengamos estrechamente vinculados con las masas y que no
nos aislemos de ellas. ¿Nos ha dado el Comité Central del Partido Comunista de
China alguna base para actuar así? No. Ni una sola de sus resoluciones dice que
podamos divorciarnos de las masas para permanecer aislados. Por el contrario,
el Comité Central nos ha dicho siempre que nos mantengamos estrechamente
ligados con las masas y no nos divorciemos de ellas. Así pues, cualquier acción
que nos aparta de las masas carece de toda base, y sólo es fruto pernicioso de
las ideas sectarias inventadas por algunos de nuestros camaradas. Como
semejante sectarismo continúa siendo muy grave entre ellos y sigue
obstaculizando la
aplicación de
la línea del
Partido, hay que llevar a cabo un
extenso trabajo
de educación en el
seno del Partido para
hacer
frente a
este problema. Debemos, ante todo, hacer que
nuestros
cuadros
comprendan verdaderamente la gravedad del problema y
adviertan que
es de todo
punto imposible derrotar a nuestro
enemigo y
alcanzar el objetivo de la
46
revolución si
los comunistas no se ligan con los cuadros y gentes que no pertenecen al
Partido.
Toda idea
sectaria es subjetivismo y es incompatible con las necesidades reales de la
revolución ; por lo tanto, hay que llevar a cabo simultáneamente la lucha
contra el subjetivismo y la lucha contra el sectarismo.
Hoy no hay
tiempo para hablar del estilo de cliché del Partido; será discutido en otra
reunión. Sólo diré que es un receptáculo de inmundicias, una forma de expresión
del subjetivismo y del sectarismo. Hace mal a la gente y perjudica a la
revolución; tenemos que eliminarlo por completo.
Para luchar
contra el subjetivismo, debemos propagar el materialismo y la dialéctica. No
obstante, hay todavía muchos camaradas del Partido que no dan importancia a la
difusión de ninguno de los dos. Algunos dejan, impasibles, que se propague el
subjetivismo. Creen tener convicciones marxistas, pero no se esfuerzan por
propagar el materialismo, y al oír o leer algo de índole subjetivista, no se
detienen a pensar ni expresan su opinión. Esta no es la actitud de un
comunista. Esto ha hecho que muchos camaradas estén intoxicados de ideas
subjetivistas y que su sensibilidad se halle adormecida. Por eso, tenemos que
iniciar en el Partido una campaña de ilustración para liberar la mente de esos
camaradas de la neblina del subjetivismo y el dogmatismo, y llamarlos a
boicotear el subjetivismo, el sectarismo y el estilo de cliché del Partido.
Estos males son como las mercancías japonesas; sólo nuestros enemigos desean
que los conservemos a fin de mantenernos embotados, y por eso, debemos promover
su boicot, al igual que el de las mercancías japonesas6. Hay que boicotear
todas estas mercancías - el subjetivismo, el sectarismo y el estilo de cliché
del Partido -, con el objeto de dificultar su venta en el mercado e impedir el
comercio que se hace con ellas aprovechándose del bajo nivel teórico del
Partido. Con este fin, nuestros camaradas deben aguzar el olfato y olfatearlo
todo para juzgar si es bueno o malo, antes de decidirse a acogerlo o
boicotearlo. Frente a cualquier cosa, los comunistas tienen siempre que preguntarse
el porqué y utilizar su propia cabeza para examinar minuciosamente si
corresponde a la realidad y si está bien fundada; no deben en absoluto seguir
ciegamente a otros ni preconizar el servilismo.
Por último,
al luchar contra el subjetivismo, el sectarismo y el estilo de cliché del
Partido, debemos tener presentes dos principios:
47
primero,
"sacar lecciones de los errores pasados para evitarlos en el futuro",
y segundo, "tratar la enfermedad para salvar al paciente". Hay que
poner al descubierto, sin tener consideraciones con nadie, todos los errores
cometidos, y analizar y criticar en forma científica todo lo malo del pasado,
para que en el futuro el trabajo se realice más cuidadosamente y mejor. Eso es
lo que quiere decir "sacar lecciones de los errores pasados para evitarlos
en el futuro": Pero, al denunciar los errores y criticar los defectos, lo
hacemos, igual que un médico trata en caso, con el único objeto de salvar al
paciente y no de matarlo. Una persona con apendicitis se salvará si el cirujano
le extrae el apéndice. Si una persona que ha cometido errores no oculta su
enfermedad por temor al tratamiento, ni persiste en sus errores hasta hacerse
incurable, sino que, honesta y sinceramente, desea curarse y enmendarse,
debernos acogerla y curarle la enfermedad para que se convierta en un buen
camarada. Jamás podremos lograr éxito si nos dejamos llevar por un impulso
momentáneo y la fustigamos sin mesura. No se puede tratar con rudeza
enfermedades ideológicas o políticas; hay que adoptar el único método correcto
y eficaz: "tratar la enfermedad para salvar al paciente".
Me he
permitido aprovechar esta ocasión en que se abre la Escuela del Partido, para
hablar extensamente; espero, camaradas, que reflexionen sobre lo que he dicho.
(Clamorosos aplausos.)
NOTAS
1 Véase "Problemas estratégicos de la
guerra revolucionaria de China", nota 36, Obras Escogidas de Mao Tse-tung,
t. I. E1 estilo de cliché, que literalmente traducido del chino es "ensayo
en ocho partes", era un simple malabarismo lingüístico, estereotipado y
carente de todo contenido. Cada una de sus partes estaba sujeta a fórmulas
rígidas e incluso a un número determinado de caracteres; de esta manera, para
escribir, bastaba con ajustarse mecánicamente a las fórmulas requeridas. Al hablar
del estilo de cliché del Partido, el autor se refiere a los escritos de cierta
gente en las filas revolucionarias, que al igual que el mencionado "ensayo
en ocho partes", en vez de analizar las cosas, no hacían más que amontonar
vocablos y términos revolucionarios, concluyendo con un sinnúmero de páginas
llenas de palabras vacías.
2 Se refiere a la decisión del Comité Central
del Partido Comunista de China, adoptada en diciembre de l939, sobre el
reclutamiento de intelectuales. Véase "Reclutar gran número de
intelectuales", Obras Escogidas de Mao Tse-tung, t. II.
3 Véase J. V. Stalin, "Los fundamentos
del leninismo", III.
4 Primeras palabras de las Analectas de
Confucio.
48
5 Véase J. V. Stalin, "Informe ante el
XVIII Congreso del Partido sobre la labor del Comité Central del PC (b) de la
URSS", III, 2.
6 E1 boicot de las mercancías japonesas era
un método de lucha empleado con frecuencia por el pueblo chino contra la
agresión del imperialismo japonés en la primera mitad del siglo XX; ejemplos de
ello fueron los boicots realizados durante el patriótico Movimiento del 4 de
Mayo de 1919, después del Incidente del 18 de Septiembre de l931, y luego, en
la Guerra de Resistencia contra el Japón.
CONTRA EL
ESTILO DE CLICHÉ
DEL PARTIDO *
8 de febrero
de 1942
El camarada
Kai Feng acaba de señalarnos el propósito de la reunión de hoy. Quisiera hablar
ahora acerca de cómo el subjetivismo y el sectarismo han hecho del estilo de
cliché del Partido su instrumento de propaganda o forma de expresión. Luchamos
contra el subjetivismo y el sectarismo, mas si no liquidamos al mismo tiempo el
estilo de cliché del Partido, los dos conservarán un lugar donde esconderse. Si
terminamos con ese estilo, daremos jaque mate al subjetivismo y al sectarismo,
exhibiendo a esos dos monstruos en sus verdaderos colores. Entonces quedarán
corno una rata que cruza la calle seguida por los gritos de
"¡Matadla!", y así podremos aniquilarlos fácilmente.
No es muy
grave si uno escribe en estilo de cliché del Partido sólo para sí mismo. Pero
si da a leer lo escrito a otra persona, se duplica el número de lectores, y eso
ya causa un daño mayor. Y si fija en la pared su escrito, si lo reproduce en
mimeógrafo, lo publica en los periódicos o lo imprime en forma de libro, el
problema es verdaderamente serio, porque su influencia puede alcanzar a mucha
gente. Los que escriben en estilo de cliché del Partido siempre desean que sus
artículos sean leídos por mucha gente. Por lo tanto, es de necesidad imperiosa
denunciar y liquidar ese estilo.
El estilo de
cliché del Partido es una variante del estilo de cliché extranjero, que Lu Sin
combatió hace tiempo1. ¿Por qué, entonces,
lo llamamos
estilo de cliché del Partido?
Porque, aparte del olor
extranjero, tiene un tufillo a suelo natal. ¡Tal vez se lo pueda
considerar como
una creación! ¿Quién dice
que nuestra gente
no crea nada? ¡He
aquí un ejemplo! (Carcajada
general.)
_______________
* Discurso pronunciado por el camarada Mao
Tse-tung ante una reunión de cuadros en Yenán.
49
50
El estilo de
cliché del Partido ya tiene una larga historia en nuestras filas ;
particularmente en el período de la Revolución Agraria, llegó en ocasiones a
ser un problema muy serio.
Desde el
ángulo histórico, el estilo de cliché del Partido es una reacción contra el
Movimiento del 4 de Mayo.
Durante este
Movimiento, la gente de ideas nuevas se opuso a la lengua clásica y preconizó
la lengua escrita moderna, combatió el viejo dogma y propugnó la ciencia y la
democracia. Todo esto fue muy justo. El Movimiento era entonces vivo, vigoroso,
progresista y revolucionario. Las clases dominantes de aquel tiempo inculcaban
a los estudiantes las doctrinas confucianas y obligaban al pueblo a venerar
esas doctrinas como un dogma religioso ; todos los autores escribían en lengua
clásica. En una palabra, lo que entonces escribían y enseñaban las clases
dominantes y sus acólitos era de estilo estereotipado y dogmático, tanto en la
forma como en el contenido. Se trataba del viejo estilo de cliché y el viejo
dogma. Un gran mérito del Movimiento del 4 de Mayo consistió en que puso al
desnudo ante el pueblo la fealdad del viejo estilo de cliché y del viejo dogma
y llamó al pueblo a luchar contra ambos. Otro gran mérito, ligado con el
precedente, fue su lucha contra el imperialismo; pero, de todos modos, la lucha
contra el viejo estilo de cliché y el viejo dogma fue una de sus grandes
contribuciones. Más tarde, sin embargo, hicieron su aparición el estilo de
cliché y el dogma extranjeros. Cierta gente de nuestro Partido, gente que
contravenía al marxismo, los desarrolló hasta convertirlos en subjetivismo,
sectarismo y estilo de cliché del Partido. Estos son el nuevo estilo de cliché
y el nuevo dogma. Se encuentran tan profundamente enraizados en la mente de
muchos camaradas que incluso hoy hemos de realizar grandes esfuerzos en el
trabajo de reeducación. Vemos, pues, que el vivo, vigoroso, progresista y
revolucionario movimiento del período del 4 de Mayo, que luchó contra el viejo
estilo de cliché y el viejo dogma feudales, fue convertido luego por cierta
gente en su contrario, dando origen al nuevo estilo de cliché y al nuevo dogma.
Estos últimos no son vivos ni vigorosos sino muertos y rígidos; no son
progresistas sino retrógrados; no son revolucionarios sino un obstáculo para la
revolución. Esto significa que el estilo de cliché extranjero, o estilo de
cliché del Partido, es una reacción contra la naturaleza misma del Movimiento
del 4 de Mayo. Sin embargo, este Movimiento tuvo también sus defectos. Muchos
de los dirigentes de entonces carecían aún del espíritu crítico marxista, y sus
métodos eran en general los de la burguesía, es decir, métodos formalistas.
Tenían toda la razón al
51
combatir el
viejo estilo de cliché y el viejo dogma y preconizar la ciencia y la
democracia. Pero, para valorar la situación de aquel tiempo, la historia y lo
extranjero, carecían del espíritu crítico del materialismo histórico,
consideraban lo que calificaban de malo como algo absoluta e íntegramente malo,
y lo que calificaban de bueno como algo absoluta e íntegramente bueno. Esta
manera formalista de abordar los problemas influyó en la evolución subsiguiente
del Movimiento; el cual se dividió en dos corrientes en el curso de su
desarrollo. Un sector heredó su espíritu científico y democrático y lo
transformó sobre la base del marxismo; eso fue lo que hicieron los comunistas y
algunos marxistas que no militaban en el Partido. El otro tomó el camino de la burguesía,
lo cual significó el desarrollo del formalismo hacia la derecha. Pero dentro
del Partido Comunista tampoco había unanimidad: una parte de sus miembros, sin
haber asido firmemente el marxismo, se desviaron y cayeron en errores
formalistas, es decir, en el subjetivismo, el sectarismo y el estilo de cliché
del Partido, lo cual constituyó el desarrollo del formalismo hacia la
"izquierda”. De lo anterior se deduce que el estilo de cliché del Partido
es, por un lado, una reacción contra los factores positivos del Movimiento del
4 de Mayo, y por el otro, una herencia, continuación o desarrollo de sus
factores negativos; en modo alguno es un fenómeno fortuito. Es útil que
comprendamos este punto. Si durante el Movimiento del 4 de Mayo era revolucionario
e indispensable luchar contra el viejo estilo de cliché y el viejo dogmatismo,
hoy para nosotros lo es también criticar a la luz del marxismo el nuevo estilo
de cliché y el nuevo dogmatismo. Sin la lucha contra el viejo estilo de cliché
y el viejo dogmatismo en el período del Movimiento del 4 de Mayo, la mente del
pueblo chino no hubiera podido liberarse de esas trabas y China no hubiese
tenido esperanza de libertad e independencia. El Movimiento del 4 de Mayo no
fue más que el comienzo de esta empresa, y la liberación completa del pueblo
chino de la dominación del viejo estilo de cliché y el viejo dogmatismo
requiere aún grandes esfuerzos y sigue siendo una inmensa obra en el camino de
la transformación revolucionaria. Si hoy no luchamos contra el nuevo estilo de
cliché y el nuevo dogmatismo, la mente del pueblo chino se verá sometida a otro
tipo de formalismo. Si no anulamos el efecto producido por el veneno del estilo
de cliché del Partido en una parte de nuestros camaradas (claro que sólo en una
parte), si no corregimos los errores dogmáticos que ellos han cometido, será
imposible despertar el vivo y vigoroso espíritu revolucionario, erradicar el
vicio de tomar una actitud
52
incorrecta
hacia el marxismo, y difundir y desarrollar ampliamente el auténtico marxismo;
además, no seremos capaces de sostener una enérgica lucha contra la influencia
del viejo estilo de cliché y el viejo dogma existente entre todo el pueblo, ni
contra la del estilo de cliché y el dogma extranjeros entre mucha gente del
país, y por consiguiente no lograremos el objetivo de destruir y barrer estas
influencias.
El
subjetivismo, el sectarismo y el estilo de cliché del Partido, los tres, son
antimarxistas y no responden a las necesidades del proletariado sino a las de
las clases explotadoras. Son reflejo de la ideología pequeñoburguesa en nuestro
Partido. China es un país donde la pequeña burguesía es muy numerosa; nuestro
Partido está rodeado de esa enorme clase, un gran número de sus miembros
provienen de ella, y es inevitable que ingresen en el Partido con su larga o
corta cola pequeñoburguesa. Si no se refrena el fanatismo de los
revolucionarios pequeñoburgueses ni se rectifica su unilateralidad, pueden
fácilmente engendrar subjetivismo y sectarismo, una de cuyas formas de
expresión es el estilo de cliché extranjero, o estilo de cliché del Partido.
No es fácil
arrancar y barrer estas cosas. Hay que hacerlo en la forma debida, es decir,
empleando argumentos persuasivos. Si nuestros argumentos son convincentes y
adecuados, surtirán efecto. En el proceso de la argumentación, debemos empezar
por provocar una gran conmoción en el paciente, gritándole: "¡Estás
enfermo!", y luego, cuando sude de miedo, aconsejarle sinceramente que se
haga tratar.
Analicemos
ahora el estilo de cliché del Partido para ver dónde está el mal. Vamos a
presentar, a la manera del viejo estilo de cliché, un "ensayo en ocho
partes"2, administrando un veneno como antídoto de otro, y lo llamaremos
"Los ocho cargos principales".
El primer
cargo contra el estilo de cliché del Partido es que llena de palabras vacías un
número interminable de páginas. Algunos camaradas gustan de escribir artículos
largos pero sin sustancia, que son como las "vendas de los pies de una
mujer indolente, tan largas como hediondas". ¿Por qué persisten en
escribir artículos tan largos y por añadidura tan hueros? No hay más que una
explicación: están decididos a impedir que las masas los lean. Ante esos
escritos tan extensos y vacíos, las masas menean la cabeza al primer vistazo.
Así, ¿qué ganas pueden tener de leerlos? Tales artículos sólo pueden engañar a
los ingenuos, extender entre ellos una influencia perniciosa e inculcarles
malas costumbres. La guerra contra la agresión que la Unión
53
Soviética
sostiene desde el pasado 22 de junio es de proporciones gigantescas; no
obstante, el discurso de Stalin del 3 de julio no fue más largo que un
editorial de nuestro Diario de la Liberación. Si uno de nuestros señores
hubiera escrito dicho discurso, habría resultado una cosa terrible: un discurso
de decenas de miles de caracteres por lo menos. Ahora, en tiempos de guerra,
debemos estudiar la manera de escribir artículos breves y sustanciosos. Aunque
todavía no hay batallas en Yenán, nuestras tropas combaten todos los días en el
frente y la gente de la retaguardia está muy ocupada en su trabajo. Si los
artículos son demasiado largos, ¿quién los va a leer? Algunos camaradas del
frente gustan también de escribir largos informes. Gastan muchas energías para
redactarlos y los mandan aquí con el propósito de que los leamos. Pero, ¿quién
tiene el coraje de leerlos? Si los artículos largos y vacíos no son buenos,
¿qué decir de los cortos insustanciales? Tampoco lo son. Debernos terminar con
toda s de la mujer indolente. Puede haber quienes pregunten: "¿Qué hacer
con El Capital, que es tan largo?" Es muy simple: continuar leyéndolo. Hay
un dicho popular que reza: "Que en una nueva montaña otra sea tu
canción." Y otro dice : "Acomoda el apetito a la comida, y haz el
traje según la talla." Todo lo que hacemos debe estar en conformidad con
la situación, sin exceptuar el escribir artículos y pronunciar discursos. A lo
que nos oponemos es al estilo de cliché que se manifiesta en los artículos
largos y vacíos, pero esto no quiere decir que todo deba ser corto para ser
bueno. Claro que en tiempos de guerra necesitamos artículos cortos, pero sobre
todo, sustanciosos. Los artículos sin contenido son los menos justificables y
los más condenables. Lo mismo puede decirse de los discursos; debemos terminar
con toda clase de peroratas difusas y sin sustancia.
El segundo
cargo contra el estilo de cliché del Partido es que se da ínfulas con miras a
intimidar a la gente. Algunos artículos escritos en ese estilo no sólo son
largos y vacíos, sino que se muestran presuntuosos para intimidar a la gente,
lo que lleva en sí un veneno de la peor especie. Escribir artículos largos y
vacíos puede calificarse de un acto infantil, pero darse ínfulas con la
intención de intimidar a la gente es más que eso: es prácticamente una
canallada. Criticando a personas de este tipo, Lu Sin dijo: "Insultar e
intimidar no es en modo alguno luchar."3 Lo que es científico jamás teme a
la crítica, porque la ciencia es verdad y no tiene miedo a la refutación. Pero
el subjeti-
54
vismo y el
sectarismo que se expresan en artículos y discursos en estilo de cliché del
Partido, tienen un miedo mortal a la refutación; son de una gran cobardía, y
por eso asumen una actitud presuntuosa para intimidar a la gente, calculando
que con amenazas pueden reducirla al silencio y "volver triunfantes a la
corte”. La presunción, lejos de reflejar la verdad, constituye un obstáculo
para ella. La verdad no asume una actitud presuntuosa para intimidar, sino que
habla y actúa con honestidad y sencillez. Antes, en los artículos y discursos
de muchos camaradas solían aparecer dos expresiones : "lucha
despiadada" y "golpes implacables”. Estos procedimientos son
totalmente necesarios para hacer frente al enemigo u oponerse a las ideologías
enemigas, pero es erróneo utilizarlos para tratar con nuestros propios
camaradas. Sucede con frecuencia que en el Partido se infiltran enemigos e
ideologías enemigas, como se señala en el punto 4 de la Conclusión del
Compendio de Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS. Contra
esa gente sin duda debemos recurrir a la lucha despiadada y a los golpes
implacables, pues esos malvados usan estos mismos procedimientos contra el
Partido; si los toleramos, iremos derecho a caer en sus trampas. Pero no
debemos emplear estos medios para tratar con los camaradas que hayan cometido
errores ocasionalmente, caso en el cual es necesario utilizar el método de la
crítica y la autocrítica, señalado en el punto 5 de la Conclusión de la obra
citada. La razón por la cual en el pasado aquellos camaradas gritaban en favor
de la "lucha despiadada" y los "golpes implacables" contra
los camaradas que cometían errores ocasionalmente, es que, por un lado, no
hacían ningún análisis del blanco de su ataque, y por el otro, se daban ínfulas
para amedrentar a la gente. Esta táctica de intimidación es inadmisible, no
importa a quién le sea aplicada, porque es completamente ineficaz si se emplea
contra el enemigo, y no puede sino causar perjuicio si se utiliza contra los
propios camaradas. Es una táctica a la que suelen recurrir las clases
explotadoras y los lumpemproletarios, pero el proletariado no la necesita. Para
el proletariado, el arma más afilada y eficaz no es otra que una seria y
combativa actitud científica. El Partido Comunista no vive de la intimidación,
sino de la verdad del marxismo-leninismo, de la búsqueda de la verdad en los
hechos, de la ciencia. Huelga decir que es infame la idea de alcanzar fama y
buena posición dándose ínfulas. En resumen, cuando las entidades oficiales tomen
decisiones o den instrucciones, y cuando los camaradas escriban artículos o
pronuncien discursos, deben basarse en la verdad del marxismo-leninismo y
esforzarse
55
porque su
labor sea útil. Sólo actuando de esta manera podremos alcanzar la victoria de
la revolución; de otro modo no se logrará nada.
El tercer
cargo contra el estilo de cliché del Partido es que dispara la flecha sin tener
un blanco, que no tiene en cuenta a quién se dirige. Hace algunos años, se vio
en la muralla de Yenán la siguiente consigna: "¡Obreros y campesinos,
uníos para alcanzar la victoria de la Guerra de Resistencia contra el
Japón!" La idea de esta consigna era intachable, pero en la palabra ?(?)
(obreros), el carácter (?) estaba escrito como (?) , con el rasgo vertical en
zigzag. ¿Y el carácter (?) ? Con tres rasgos más en su pata derecha, se había
convertido en.....El
camarada que
los había escrito era sin duda un discípulo de los antiguos letrados, pero
¡cuán incomprensible es que se escriban así estos caracteres en la muralla de
una ciudad como Yenán cuando sostenemos la Guerra de Resistencia contra el
Japón! Tal vez el autor había jurado impedir que la gente sencilla leyera su
consigna; es bien difícil encontrar otra explicación. Si los comunistas desean
realmente hacer propaganda, deben tener en cuenta a quién se dirigen, quién va
a leer sus artículos y manuscritos o a escuchar sus discursos y charlas; si
actúan de otro modo, es como si hubieran decidido impedir que la gente los
leyera o los escuchara. Con frecuencia, muchos se imaginan que lo que han
escrito y dicho es fácil de comprender; sin embargo, la realidad es
completamente distinta. Si sus artículos y discursos están en estilo de cliché
del Partido, ¿cómo los va a entender la gente? El dicho "tocar el laúd
ante un buey" implica la idea de burlarse del auditorio. Si interpretamos
el dicho de otra manera, respetando al auditorio, la burla se vuelve contra el
que toca. ¿Para qué rasguear el instrumento sin considerar quién es su
auditorio? Peor aún es cuando el son que se toca es el estilo de cliché del
Partido, que es como un cuervo que insiste en graznar ante las masas populares.
Cuando uno dispara una flecha, debe apuntar al blanco ; cuando uno toca el
laúd, debe tener en cuenta quién es su auditorio. ¿Puede uno escribir artículos
o pronunciar discursos sin tener en cuenta quiénes son sus lectores u oyentes?
Cuando trabamos amistad con una persona, quienquiera que sea, ¿podemos llegar a
ser íntimos amigos si no nos conocemos a fondo, si el uno no sabe qué piensa el
otro? Los que hacen el trabajo de propaganda no llegarán a ninguna parte si se
dedican a parlotear a su capricho sin investigar, estudiar ni analizar a su
auditorio.
El cuarto
cargo contra el estilo de cliché del Partido es su lenguaje insípido, que
recuerda a un piesan4. Esos tipos que los habitantes de Shanghai llaman
"pequeños piesan" son tan resecos y feos como el
56
estilo de
cliché del Partido. ¿No es cierto que un artículo o un discurso que se limita a
repetir unos cuantos términos en tono escolar y sin rastro de viveza ni vigor,
tiene un lenguaje insípido y un aspecto repelente, como un piesan? Cuando se
trata de una persona que ingresó en la escuela primaria a los siete años, pasó
a la secundaria siendo adolescente y terminó sus estudios en la universidad a
los veinte y tantos, no podemos reprocharle la pobreza y monotonía de su
lenguaje, pues nunca ha estado en contacto con las masas populares. Pero somos
revolucionarios y trabajamos para las masas; si no aprendemos su lenguaje, no
podremos trabajar bien. Ahora incluso muchos de nuestros camaradas que trabajan
en la propaganda no estudian el idioma. Su propaganda es muy insípida, sus
artículos tienen pocos lectores y sus discursos pocos oyentes. ¿Por Qué debemos
aprender el idioma, y más aún, estudiarlo con gran empeño? Porque el idioma no
se domina fácilmente; para dominarlo hay que hacer un esfuerzo tenaz. Primero,
debemos aprender el lenguaje de las masas populares. El vocabulario popular es
muy rico y vivo, y refleja la vida real. Como muchos de nosotros no dominamos
el idioma, nuestros artículos y discursos contienen pocas frases vivas,
precisas y vigorosas ; no se parecen a un hombre saludable, sino a un piesan
desagradablemente extenuado, con un cuerpo esquelético. Segundo, debemos
asimilar de las lenguas extranjeras lo que nos sea necesario. No podemos
adoptar mecánicamente expresiones extranjeras, ni abusar de ellas, sino
asimilar de esas lenguas todo aquello que sea bueno y convenga a nuestras
necesidades. Como el antiguo vocabulario chino era insuficiente, ya hemos
incorporado a nuestro vocabulario corriente muchas expresiones extranjeras. Por
ejemplo, lo que celebramos hoy es una reunión de kampu (cuadros), y el término
kampu es de origen extranjero. Debemos seguir asimilando muchas cosas nuevas
del extranjero, no sólo las ideas progresistas sino también expresiones nuevas.
Tercero, también hemos de aprender lo que haya de vivo en el idioma de nuestros
antepasados. Como no nos hemos esforzado lo suficiente en el estudio del
idioma, no hemos podido utilizar en forma plena y adecuada lo mucho que hay de
vivo en el lenguaje antiguo. Desde luego, nos oponemos firmemente al uso de las
expresiones y alusiones muertas; en esto no cabe duda alguna, pero debemos
heredar lo que es bueno y sigue siendo útil. En la actualidad, los que están
demasiado envenenados por el estilo de cliché del Partido se niegan a hacer un
esfuerzo tenaz para estudiar lo que hay de útil en el lenguaje popular, en las
lenguas extranjeras y en el lenguaje antiguo; por eso, las masas no
57
acogen bien
su propaganda insípida y seca, y nosotros tampoco necesitamos de esos
propagandistas tan mediocres e incompetentes. ¿Quiénes son propagandistas? No
sólo los maestros, periodistas, artistas y escritores, sino también todos
nuestros cuadros. Tomemos a los mandos militares, por ejemplo. Aunque no hacen
declaraciones públicas, tienen que hablar con los soldados y tratar con el
pueblo. ¿Qué es eso sino una forma de propaganda? Cuando una persona habla con
otras, está haciendo propaganda. Y a menos que uno sea mudo, tiene que hablar
con otros. Por eso, es de necesidad imperiosa que nuestros camaradas estudien
el idioma.
El quinto
cargo contra el estilo de cliché del Partido es que dispone las cosas según el
orden A, B, C, D. . . como en una botica de medicina china. Si ustedes echan
una ojeada en el interior de una de esas boticas, verán armarios con numerosas
gavetas, cada una de las cuales lleva una etiqueta con el nombre de un
medicamento : angélica, digital, ruibarbo, sulfato sódico. . . todo lo que se
quiera. Nuestros camaradas han hecho suyo este método. En sus artículos y
discursos, en sus libros e informes, primero usan los numerales chinos en
mayúscula, luego en minúscula, después los signos de los sistemas decimal y
duodecimal del zodíaco chino, para seguir con las letras A, B, C, D en
mayúscula, luego en minúscula, los números árabes, y qué sé yo cuántas cosas más.
¡Qué suerte que los antiguos chinos y los extranjeros hayan creado todos estos
signos para que nosotros podamos instalar boticas sin ningún esfuerzo! Un
artículo que esté lleno de tales números y signos, que no plantee problemas, no
los analice ni los resuelva y que no se manifieste ni en favor ni en contra de
nada, carecerá de contenido real, y con toda su verborrea, no pasará de ser una
botica de medicina china. No quiero decir que esos signos no puedan usarse,
sino que el método para abordar los problemas es equivocado. El método tomado
de la botica de medicina china, que deleita a tantos camaradas, es en verdad el
más rudimentario, infantil y vulgar. Es un método formalista, que clasifica las
cosas de acuerdo con sus rasgos exteriores y no con sus conexiones internas. Si
en un artículo, discurso o informe uno no hace más que poner en orden un montón
de conceptos sin mutuas conexiones internas, basándose en los rasgos exteriores
de las cosas, entonces está jugando con los conceptos y puede inducir a los
demás al mismo juego, y a que se conformen con una disposición de los fenómenos
en el orden A, B, C, D. . . en lugar de servirse de su cerebro para pensar en
los problemas y estudiar la esencia de las cosas. ¿Qué es un problema? Es la
contradicción en una cosa. Allí donde la
58
contradicción
no está resuelta, hay un problema. Cuando existe un problema, uno debe tener
una posición en favor de una parte y en contra de la otra, y tiene que
plantearlo. Para esto, hay que hacer, en primer término, una investigación y un
estudio en líneas generales de los dos aspectos fundamentales del problema o
contradicción, de manera que se pueda comprender la naturaleza de ésta. He aquí
el proceso de descubrimiento del problema. Por medio de una investigación y un
estudio en líneas generales, se puede descubrir y plantear el problema, pero no
resolverlo. Para resolverlo es preciso hacer una investigación y estudio
sistemáticos y minuciosos. Este es el proceso de análisis. Para plantear el
problema también se requiere el análisis, pues ante un montón de fenómenos
confusos e intrincados, sin analizar no se sabrá dónde está el problema o
contradicción. El proceso de análisis de que aquí se trata es un proceso de
análisis sistemático y minucioso. Sucede con frecuencia que, aun después de
planteado un problema, es imposible resolverlo porque no se han puesto de
manifiesto las conexiones internas entre los fenómenos, porque no se ha pasado
por un proceso de análisis sistemático y minucioso, y en consecuencia, no se
puede ver claramente los rasgos del problema, ni sintetizarlo, ni llegar a su
solución en la forma debida. Un artículo o discurso que sea importante y esté
destinado a orientar, siempre debe plantear un problema específico, analizarlo
y hacer luego una síntesis a fin de precisar su naturaleza y proporcionar el
método para su solución
; en todo esto el método formalista no sirve
para nada. Como este método formalista, infantil, rudimentario, vulgar y que no
exige ninguna actividad cerebral está muy de moda en nuestro Partido, debemos
denunciarlo; sólo así todo el mundo podrá aprender a utilizar el método
marxista para observar, plantear, analizar y resolver los problemas, sólo así
podremos realizar bien nuestro trabajo y lograr la victoria de nuestra causa
revolucionaria.
E1 sexto
cargo contra el estilo de cliché del Partido es que no tiene sentido de
responsabilidad y dondequiera que aparece perjudica a la gente. Todas las
faltas denunciadas más arriba se deben en parte a la inmadurez y en parte al
insuficiente sentido de responsabilidad. Tomemos, por ejemplo, el lavado de la
cara. Todos nos lavamos diariamente la cara, y muchos, más de una vez al día, y
después de lavarnos, nos miramos al espejo a modo de "investigación y
estudio" (carcajada general), temiendo que algo no esté bien. Fíjense,
¡qué sentido de responsabilidad! Si nuestros artículos y discursos se hicieran
de esta manera, serían más o menos aceptables. No se debe
59
mostrar lo
que no es presentable. Hay que entender que lo presentado influirá en el
pensamiento y en la acción de otros. Si un hombre ocasionalmente deja de
lavarse la cara uno o dos días, eso desde luego no está bien; si, después de
lavársela, le quedan todavía una o dos manchas, por cierto no tendrá un buen
aspecto; sin embargo, ninguno de los dos casos encierra un gran peligro para
nadie. La cuestión es distinta cuando se trata de escribir artículos o
pronunciar discursos, que están destinados especialmente a influir sobre otras
personas. Sin embargo, nuestros camaradas toman esta tarea a la ligera, lo que
significa poner lo secundario por encima de lo importante. Mucha gente escribe
artículos o pronuncia discursos sin previo estudio ni preparación y después de
escribir un artículo, no se molesta en revisarlo varias veces, como se miraría
al espejo después de lavarse la cara, sino que lo envía despreocupadamente para
su publicación. El resultado suele ser el siguiente: "De un tirón mil
palabras salidas de la pluma, pero a diez mil li del terna." Escritores de
este tipo tienen aires de genios, pero en realidad causan daño en todas partes.
Hay que corregir esta mala costumbre, este escaso sentido de responsabilidad.
El séptimo
cargo es que esparce veneno en todo el Partido y obstaculiza a la revolución.
El octavo cargo es que, al difundirse, ocasiona desastres al país y al pueblo.
Estos dos cargos son evidentes por sí mismos y no requieren más explicación. En
otras palabras, si en vez de rectificar el estilo de cliché del Partido, se le
da rienda suelta, las consecuencias serán muy graves. En el estilo de cliché
del Partido se oculta el veneno del subjetivismo y del sectarismo; permitir la
difusión de este veneno causará daño al Partido y al país.
Los ocho
cargos arriba expuestos constituyen nuestra declaración de guerra al estilo de
cliché del Partido.
Como forma de
expresión, el estilo de cliché del Partido no sólo es inadecuado para traducir
el espíritu revolucionario, sino que muy fácilmente puede sofocarlo. Para
desarrollar el espíritu revolucionario, debemos descartar ese estilo y adoptar
en su lugar un estilo literario marxista-leninista, vivo, fresco y vigoroso.
Este último existe desde hace mucho tiempo, pero aún no se ha enriquecido, ni
extendido ampliamente. Una vez que hayamos terminado con el estilo de cliché
extranjero y con el estilo de cliché del Partido, lograremos enriquecer y
extender ampliamente el nuevo estilo, y de este modo, impulsaremos la causa
revolucionaria del Partido.
El estilo de
cliché del Partido no se limita a los artículos y discursos, aparece también en
nuestras reuniones: "1. Apertura; 2. In-
60
formes; 3.
Discusión; 4. Conclusiones, y 5. Clausura." ¿Acaso no es también una forma
del estilo de cliché del Partido el repetir este rígido orden del día en todas
las reuniones, sean grandes o pequeñas, y por todas partes? Con frecuencia, los
"informes" presentados en las reuniones contienen los mismos puntos:
"1. La situación internacional;
2. La situación nacional; 3. La situación en la
Región Fronteriza, y 4. La situación en nuestra sección"; a menudo las
reuniones duran de la mañana a la noche, y hasta los que no tienen nada que
decir tornan la palabra, como si en caso de no hacerlo, faltaran a su deber. En
resumen, esto significa desprecio por las condiciones reales y testarudo apego
a las rígidas y viejas formas y costumbres. ¿No debemos corregir también estas
actitudes?
Actualmente,
muchos propugnan la transformación de nuestro estilo literario en un sentido
nacional, científico y de masas. Eso está muy bien. Pero transformación
significa un cambio de la cabeza a los pies, por dentro y por fuera. Hay
quienes propugnan la "transformación" mientras ellos mismos no han
cambiado ni siquiera un poco. Yo aconsejaría a estos camaradas que empezaran
por cambiar un poco ellos mismos antes de proceder a su
"transformación"; si actúan de otra manera, no se librarán del
dogmatismo ni del estilo de cliché del Partido; esto es lo que se llama
"mirar muy alto teniendo cortos los brazos", "ser muy ambicioso
pero con escasas aptitudes", y con ello no se logrará ningún resultado.
Aquel que habla de una transformación en el sentido de grandes masas, pero que
en realidad practica una transformación en el sentido de "pequeñas
masas", debe tener mucho cuidado, porque si un día se encuentra en la
calle con alguien de las masas que le diga: "Señor, sírvase mostrarme un
poquito de su `transformación'", se hallará en un gran aprieto. Los que se
pronuncian por la transformación en el sentido de masas, no sólo de palabra,
sino con un verdadero deseo de realizarla, deben aprender honestamente de la
gente sencilla; de otro modo, su "transformación" quedará en el aire.
Aquellos que claman todos los días por una transformación en el sentido de
grandes masas pero no saben decir siquiera tres frases en el lenguaje de la
gente sencilla, evidentemente nunca se han decidido a aprender de ella, y en el
fondo de su corazón siguen deseando una transformación en el sentido de
"pequeñas masas".
En esta
reunión se han repartido ejemplares de Guía para la propaganda, folleto que
contiene cuatro documentos; aconsejo a los camaradas que los lean una y otra
vez.
61
El primer
documento, compuesto de extractos del Compendio de Historia del Partido
Comunista (bolchevique) de la URSS, trata de la manera como Lenin llevaba la
propaganda. Describe, entre otras cosas, cómo Lenin redactaba octavillas :
"La
`Unión de lucha por la emancipación de la clase obrera' de Petersburgo fue,
bajo la dirección de Lenin, la primera organización de Rusia que llevó a cabo
la fusión del socialismo con el movimiento obrero. Cuando estallaba una huelga
en cualquier fábrica, la `Unión de lucha', que conocía magníficamente, a través
de los obreros que tomaban parte en sus círculos de estudios, la situación en
cada empresa, reaccionaba inmediatamente, con la publicación de hojas y
proclamas socialistas. En estas hojas, se denunciaban los abusos de que los
patronos hacían objeto a los obreros, se explicaba cómo debían luchar éstos
para defender sus intereses y se reproducían sus reivindicaciones. Estas hojas
contaban toda la verdad acerca de los horrores del capitalismo, de la mísera
vida de los obreros, de su trabajo brutal y agotador, con jornadas de l2 a 14
horas, de su carencia total de derechos. Y en estas mismas hojas se formulaban
las reivindicaciones políticas correspondientes."
Fíjense:
¡"conocía magníficamente" y "contaban toda la verdad”!
"A fines
de 1894, Lenin redactó, en colaboración con el obrero Bábushkin, la primera de
estas hojas de agitación y una proclama dirigida a los huelguistas de la
fábrica de Semiánikov, en Petersburgo."
Para escribir
una octavilla, se debe consultar a los camaradas que estén bien informados de
la situación. Era sobre la base de esta investigación y estudio sobre la que
Lenin escribía sus artículos y realizaba su labor.
"Cada
una de ellas [esas hojas] levantaba y fortalecía el espíritu de los obreros.
Estos veían que los socialistas les apoyaban y les defendían."5
¿Estamos de
acuerdo con Lenin? Si lo estamos, debemos trabajar siguiendo su espíritu. Es
decir, tenemos que trabajar como Lenin, y no llenar interminables páginas con
palabras vacías, ni disparar la flecha sin tener un blanco, ni hacer caso omiso
de aquellos a quienes nos dirigimos, ni considerarnos infalibles, ni
fanfarronear.
62
E1 segundo
documento está compuesto de extractos del informe de Dimitrov ante el VII
Congreso de la Internacional Comunista. ¿Qué dijo Dimitrov? Lo siguiente:
"Hay que
aprender n hablar con las masas no en el lenguaje de las fórmulas librescas,
sino en el de los Que luchan por la causa de las masas, de los que en cada
palabra, en cada idea reflejan el pensar y el sentir de millones de
seres."
"[. . .)
es imposible que las amplias masas hagan suyas nuestras decisiones si no
aprendemos a hablar un lenguaje asequible a ellas. Estamos lejos de saber
hablar siempre con sencillez, concretamente, con imágenes familiares y
asequibles a las masas. Aún no somos capaces de prescindir de las fórmulas
abstractas aprendidas de memoria. En realidad, mirad nuestras octavillas,
periódicos, resoluciones y tesis, y veréis que con frecuencia están escritos en
un lenguaje tal y redactados de una manera tan pesada, que son difíciles de
entender incluso para los funcionarios de nuestros Partidos, no digamos ya para
los simples obreros."
¿Qué les
parece? ¿No es verdad que pone el dedo en la llaga de nuestros defectos?
Obviamente, el estilo de cliché del Partido existe tanto en China como en los
países extranjeros ; por lo que se ve, es una enfermedad universal. (Risas.)
Pero, de todos modos, debemos curarnos pronto de nuestra enfermedad, de acuerdo
con las indicaciones del camarada Dimitrov:
"Cada
uno de nosotros debe asimilar a fondo, como una ley, como una ley bolchevique,
la siguiente regla elemental:
Cuando
escribas o hables, piensa siempre en el simple obrero que la de entenderte,
creer en tu llamamiento y seguirte de buena gana. Debes pensar en aquel para
quien escribes y a quien hablas.”6
He aquí la
receta que nos prescribe la Internacional Comunista para curar la enfermedad,
receta a la que debemos atenernos. ¡Es una regla!
El tercer
documento, tomado de las Obras Completas de Lu Sin, es la respuesta del autor a
la revista Osa Mayor7 acerca de cómo escribir. ¿Qué dijo Lu Sin? Formuló en
total ocho reglas para escribir, algunas de las cuales voy a citar aquí.
63
Regla 1:
"Presta atención a todo tipo de cosas ; observa más, y no escribas tan
pronto como hayas visto sólo un poco."
Dice que
debemos "prestar atención a todo tipo de cosas", y no a una sola cosa
o a la mitad de una. Nos insta a "observar más" a no lanzar sólo una
o media ojeada. ¿Y cómo actuamos nosotros? ¿No solemos proceder completamente
al contrario, empezando a escribir apenas hemos visto un poco?
Regla 2:
"No te fuerces a escribir cuando no tengas nada que decir."
¿Y de qué
manera actuamos nosotros? ¿No solemos forzarnos a escribir profusamente cuando
en realidad no tenemos nada que decir? Es irresponsable tornar la pluma y
"forzarse a escribir" sin investigación ni estudio previos.
Regla 4:
"Lee tu escrito por lo menos dos veces después de haberlo terminado, y
procura en lo posible suprimir sin ninguna piedad las palabras, frases y
párrafos superfluos. Es preferible condensar en un relato el material para una
novela a estirar el material de un relato para escribir una novela."
Confucio
aconsejó: "Piensa dos veces"8; Jan Yu dijo también: "El éxito de
lo que se hace está en la reflexión.”9 Uno y otro se referían a cuestiones de
los tiempos antiguos. Hoy las cosas son mucho más complicadas y en ocasiones ni
siquiera basta con pensar en ellas tres o cuatro veces. Lu Sin nos recomendó
leer lo escrito "por lo menos dos veces", pero ¿cuántas veces como
máximo? Eso no lo dijo; en mi opinión, si se trata de un artículo importante,
es conveniente leerlo más de diez veces, revisándolo a conciencia antes de que
se publique. Los artículos reflejan la realidad objetiva, pero, como la
realidad es intrincada y compleja, debemos estudiarla una y otra vez antes de
que podamos reflejarla con propiedad; actuar con negligencia a este respecto es
ignorar las nociones más elementales del arte de escribir.
Regla 6:
"No inventes calificativos u otras cosas parecidas que nadie entiende
excepto tú mismo."
Hemos
"inventado" demasiadas expresiones "que nadie entiende". A
veces, una sola frase contiene hasta cuarenta o cincuenta caracteres,
64
y está llena
de "calificativos u otras cosas parecidas que nadie entiende". Muchos
que nunca se cansan de proclamarse seguidores de Lu Sin, ¡son precisamente
quienes han vuelto la espalda a sus enseñanzas!
El último
documento, tomado del informe adoptado en la VI Sesión Plenaria del Comité
Central elegido en el VI Congreso Nacional del Partido Comunista de China,
trata de cómo desarrollar un estilo nacional de propaganda. En esta Sesión,
celebrada en 1938, dijimos: "Si [los comunistas. . .] hablasen del
marxismo separándolo de las características de China, su marxismo no pasaría de
ser abstracto y vacío." Es decir, hay que combatir la palabrería sobre el
marxismo, y nosotros, comunistas, que vivimos en China, debemos estudiar el
marxismo ligándolo con la realidad de la revolución china.
El informe
dice :
"Debe
eliminarse el estilo de cliché extranjero, debe haber menos cantinelas
abstractas y vacías, y debe mandarse a descansar al dogmatismo, dando paso al
estilo y espíritu chinos llenos de vida y lozanía, que gustan a la gente
sencilla de nuestro país. Separar el contenido internacionalista de la forma
nacional es la práctica de quienes no entienden nada de internacionalismo.
Nosotros, por el contrario, debemos ligar los dos estrechamente. Los graves
errores que a este respecta se cometen en nuestras filas deben ser corregidos a
conciencia."
En este
documento se propugnaba la eliminación del estilo de cliché extranjero, pero
algunos camaradas siguen fomentándolo en la práctica. En él se pedía que
hubiera menos cantinelas abstractas y vacías, pero algunos camaradas se
obstinan en repetirlas con mayor energía. Allí se instaba a que se mandara a
descansar al dogmatismo, pero algunos camaradas lo llaman a levantarse de la
cama. En resumen, este informe adoptado por la VI Sesión Plenaria del Comité
Central a muchos les entra por un oído y les sale por el otro; actúan como si
se opusieran a él deliberadamente.
Ahora el
Comité Central ha decidido que se descarten de una vez por todas el estilo de
cliché del Partido, el dogmatismo y sus semejantes, y por eso he venido y
hablado un buen rato. Espero que los camaradas piensen en lo que he dicho y lo
analicen, y que cada cual haga un análisis de su caso particular. Cada uno debe
examinarse bien a sí mismo, discutir con sus amigos íntimos y con los camaradas
que trabajan junto con él sobre lo que haya aclarado en su examen, y vencer de
manera efectiva sus propias debilidades.
65
NOTAS
1 La oposición al estilo de cliché, nuevo y
viejo, es el consecuente espíritu de las obras de Lu Sin. EL estilo de cliché
extranjero fue desarrollado después del Movimiento del 4 de Mayo por
intelectuales burgueses y pequeñoburgueses de conceptos mezquinos. Difundido
por ellos, este estilo tuvo vigencia por largo tiempo entre las filas
revolucionarias del campo cultural. Contra dicho estilo Lu Sin se manifestó en
muchas de sus obras, y lo criticó en los siguientes términos:
"E1
estilo de cliché, sea viejo o nuevo, debe ser extirpado radicalmente [. . .)
Otro tipo de
cliché es, por ejemplo, el de aquellas personas que sólo saben `insultar',
'intimidar' y `pronunciar su fallo', pero no quieren utilizar, de manera
concreta y en concordancia con la realidad, las fórmulas extraídas de la
ciencia, para explicar los nuevos hechos y fenómenos cotidianos, y se limitan a
copiar fórmulas ya confeccionadas y a aplicarlas sin discernimiento a todos y
cada uno de los hechos." ("Respuesta a Chu Siu-sia".)
2 Véase "Problemas estratégicos de la
guerra revolucionaria de China", nota 36, Obras Escogidas de Mao Tse-tung,
t. Y.
3 Título dé una obra de Lu Sin, escrita en
1932 e incluida en la colección `“Dialectos mixtos", Obras Completas de Lu
Sin, t. V.
4 Los habitantes de Shanghai llamaban piesan
a los vagabundos que vivían de la mendicidad o él robo y que, por lo general,
eran muy flacos.
5 Compendio de Historia del Partido Comunista
(bolchevique) de la URSS, I,3
6 J. Dimitrov: Por la unidad de la clase
obrera contra el fascismo conclusiones del VII Congreso de la Internacional
Comunista, parte VI: "No es suficiente tener una línea justa".
7 Revista mensual publicada de 1931 a l932
por la Unión de Escritores de Izquierda de China. El artículo de Lu Sin
"Respuesta a la revista Osa Mayor" aparece en la colección "Dos
corazones", Obras Completas de Lu Sin, t. IV.
8 Citado de las Analectas de Confucio, libro
V: "Kungye Chang".
9 Jan Yu (768-824) fue un célebre escritor de
la dinastía Tang. En su obra "Acerca de cómo estudiar", escribió:
"E1 éxito de lo que se hace está en la reflexión, y el fracaso, en la
irreflexión."
10
INTERVENCIONES
EN EL FORO DE YENÁN
SOBRE ARTE Y
LITERATURA
Mayo de 1942
INTRODUCCIÓN
2 de mayo de
1942
Camaradas :
Se les ha invitado hoy a este foro para intercambiar ideas y estudiar la
relación entre el trabajo artístico y literario y el trabajo revolucionario en
general ; el propósito es asegurar que el arte y la literatura revolucionarios
se desarrollen correctamente y contribuyan con mayor eficacia a la realización
de los otros trabajos revolucionarios, coadyuvando así a la derrota del enemigo
de nuestra nación y al cumplimiento de la tarea de la liberación nacional.
En nuestra
lucha por la liberación del pueblo chino existen varios frentes, entre ellos,
el de la pluma y el del fusil, es decir, el frente cultural y el frente
militar. Para vencer al enemigo, hemos de apoyarnos ante todo en el ejército
que tiene los fusiles en la mano. Pero éste no basta por sí solo; necesitamos
también un ejército cultural, que es absolutamente indispensable para estrechar
nuestras propias filas y derrotar al enemigo. Desde el Movimiento del 4 de
Mayo, este ejército cultural ha tomado forma en el país y ha contribuido a
nuestra revolución, reduciendo gradualmente el dominio de la cultura feudal y
de la cultura de la burguesía compradora, que sirve a la agresión imperialista,
y debilitando poco a poco su influencia. Para hacer frente a la nueva cultura,
ahora los reaccionarios chinos no tienen más remedio que "oponer la
cantidad a la calidad"; en otras palabras, los reaccionarios cuentan con
dinero en abundancia, y aunque no son capaces de crear nada de valor, están en
condiciones de producir en gran cantidad. Desde el Movimiento del 4 de Mayo, el
arte y la literatura han constituido en el frente cultural un sector importante
67
68
que ha
logrado éxitos. Durante los diez años de guerra civil, el movimiento
revolucionario en el arte y la literatura tuvo un gran desarrollo. Este
movimiento y la guerra revolucionaria de aquel tiempo se orientaban en la misma
dirección general, pero no estaban vinculados en su trabajo práctico, debido a
que esos dos ejércitos hermanos se encontraban aislados uno del otro por los
reaccionarios. Desde que estalló la Guerra de Resistencia contra el Japón, un
número creciente de artistas y escritores revolucionarios han acudido a Yenán y
las otras bases de apoyo antijaponesas. Eso está muy bien; pero su llegada a
estas bases de apoyo no significa que se hayan integrado totalmente con las
masas populares que allí viven. Tal integración es necesaria si queremos
impulsar la labor revolucionaria. El propósito de este foro es asegurar que el
arte y la literatura encajen bien en el mecanismo general de la revolución, se
conviertan en un arma poderosa para unir y educar al pueblo y para atacar y
aniquilar al enemigo, y ayuden al pueblo a luchar con una sola voluntad contra
el enemigo. ¿Cuáles son los problemas a resolver para alcanzar este objetivo?
En mi opinión, son los siguientes: la posición de clase, la actitud, el
público, el trabajo y el estudio de los artistas y escritores.
La posición
de clase. Nuestra posición es la del proletariado y las masas populares. Para
los miembros del Partido Comunista, esto quiere decir que deben mantenerse en
la posición del Partido, ajustarse al espíritu de partido y a la política del
Partido. ¿Hay entre nuestros artistas y escritores quienes carecen aún de una
comprensión justa o clara de esta cuestión? Creo que los hay. Muchos de
nuestros camaradas se han desviado con frecuencia de la posición justa.
La actitud.
De nuestra posición provienen las actitudes específicas que adoptamos respecto
a cosas específicas. Por ejemplo, ¿debemos elogiar o denunciar? Esto es una
cuestión de actitud. ¿Cuál de esas dos actitudes debemos adoptar? Yo diría que
las dos ; la cuestión depende de con quién tratemos. Hay tres clases de
personas: nuestros enemigos, nuestros aliados en el frente único, y nuestra
propia gente que son las masas populares y su vanguardia. Hay que adoptar una
actitud diferente hacia cada una de estas tres clases de personas. Frente a
nuestros enemigos - los imperialistas japoneses y todos los demás enemigos del
pueblo -, la tarea de los artistas y escritores revolucionarios consiste en
revelar su crueldad y sus tretas y señalar la inevitabilidad de su derrota, a
fin de estimular al ejército y pueblo antijaponeses a combatir resueltamente y
con
69
una sola
voluntad hasta vencerlos. Respecto de nuestros diversos aliados en el frente
único, nuestra actitud debe ser de alianza y crítica, y debe haber diferentes
tipos tanto de alianza como de crítica. Aprobamos su resistencia al Japón y
elogiamos sus éxitos en caso de que los tengan. Pero si no se muestran activos
en la Guerra de Resistencia, debemos criticarlos. Tenemos que combatir
firmemente a quienquiera que se oponga al Partido Comunista y al pueblo y se
aventure cada día más por el camino de la reacción. En cuanto a las masas
populares, su trabajo y su lucha, el ejército y el partido del pueblo, desde
luego, debemos elogiarlos. El pueblo también tiene defectos. En las filas del
proletariado, aún hay muchos que conservan ideas pequeñoburguesas, y tanto los
campesinos como la pequeña burguesía urbana tienen ideas atrasadas ; esto
constituye un lastre en su lucha. Debemos educarles y ayudarles, pacientemente
y por un largo período, para que se desprendan de ese lastre y luchen contra
sus propios defectos y errores, de suerte que puedan avanzar a grandes pasos.
En el curso de la lucha, se han reeducado o lo están haciendo; nuestro arte y
nuestra literatura deben describir este proceso. Con relación a aquellos que no
persistan en sus errores, no debemos, viendo sólo su lado negativo, cometer la
equivocación de ridiculizarlos, o peor aún, de asumir una actitud hostil hacia
ellos. Nuestras obras deben ayudarles a unirse, a progresar y a llevar adelante
su lucha con una sola voluntad, a desechar lo atrasado y desarrollar lo
revolucionario, y en ningún caso lo contrario.
El público.
Es decir, la cuestión de para quién se hacen nuestras obras artísticas y
literarias. En la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia y en las bases de
apoyo antijaponesas del Norte y Centro de China, el problema es distinto al de
las regiones dominadas por el Kuomintang y, más aún, al de Shanghai antes de la
Guerra de Resistencia. En el Shanghai de aquel tiempo, el público al que se
destinaban las obras del arte y la literatura revolucionarios se componía
principalmente de un sector de los estudiantes, empleados de oficina y
dependientes de comercio. En las regiones dominadas por el Kuomintang, el
círculo se ha ampliado un poco desde que empezó la Guerra de Resistencia, pero
el público principal sigue siendo fundamentalmente el mismo, porque allí el
gobierno ha aislado del arte y la literatura revolucionarios a los obreros,
campesinos y soldados. La situación es completamente diferente en nuestras
bases de apoyo. Aquí el público para las obras artísticas y literarias se
compone de obreros, campesinos y soldados, así como de cuadros revolucionarios.
70
Hay también
estudiantes en las bases de apoyo, pero son distintos de los de viejo tipo; han
sido o serán cuadros. Los cuadros de toda clase, los combatientes en el
ejército, los obreros en las fábricas y los campesinos en las aldeas quieren,
si saben leer, libros y periódicos, y los que son analfabetos desean ver
teatro, contemplar pinturas, cantar canciones y escuchar música; ellos son el
público para nuestras obras artísticas y literarias. Tomemos, por ejemplo, a
los cuadros. No piensen ustedes que son poco numerosos; sobrepasan en mucho el
número de lectores de un libro publicado en las regiones dominadas por el
Kuomintang. Allí, la tirada de un libro suele ser solamente de dos mil
ejemplares, y en tres ediciones llega apenas a seis mil; pero en cuanto a los
cuadros en las bases de apoyo, tan sólo en Yenán hay más de diez mil que saben
leer. Además, muchos de ellos son revolucionarios largamente templados, que han
venido de todo el país e irán a trabajar a distintos lugares, por lo cual es de
gran importancia hacer un trabajo de educación entre ellos. Nuestros artistas y
escritores tienen que realizar una buena labor en este sentido.
Puesto que el
público al que están dedicados nuestro arte y nuestra literatura se compone de
obreros, campesinos, soldados y sus cuadros, surge el problema de comprenderlos
y conocerlos a fondo. Es preciso trabajar mucho para comprenderlos y conocerlos
a fondo, para comprender y conocer a fondo a toda clase de gentes y de asuntos
dentro de los organismos del Partido y las instituciones del gobierno, en las
aldeas, en las fábricas y en el VIII Ejército y el Nuevo 4.º Cuerpo de
Ejército. Nuestros artistas y escritores tienen por tarea la labor artística y
literaria, pero su deber primordial es comprender a la gente y conocerla
profundamente. A este respecto, ¿qué ha ocurrido con nuestros artistas y
escritores? Yo diría que han carecido de conocimiento profundo y de
comprensión, que han sido como héroes sin escenario donde realizar sus proezas.
¿Qué quiere decir falta de
conocimiento
profundo? Carencia de un conocimiento profundo de
la gente.
Nuestros artistas y escritores no
conocen a fondo ni a
los que describen ni a
su público, o incluso casi no los
conocen.
No conocen bien a
los obreros, los campesinos, los soldados, ni
a sus cuadros. ¿Qué
significa falta de comprensión? No
comprender el
lenguaje, es decir, carecer de un conocimiento adecuado del rico y vivo
lenguaje de las masas. Muchos artistas y escritores permanecen apartados de las
masas y llevan una vida vacía, y naturalmente no se hallan familiarizados con
el habla del pueblo; por eso sus obras no sólo son insípidas en su lenguaje,
sino que contienen a menudo ex-
71
presiones
estrambóticas inventadas por ellos y completamente ajenas al uso popular. A
muchos camaradas les gusta hablar de "estilo de masas", pero, ¿qué
significa realmente "estilo de masas"? Significa que las ideas y
sentimientos de nuestros artistas y escritores deben fundirse con los de las
grandes masas de obreros, campesinos y soldados. Y para realizar esta fusión
tendrán que aprender concienzudamente el lenguaje de las masas. ¿Cómo puede uno
hablar de creación artística y literaria si le resulta ininteligible gran parte
del lenguaje de las masas? Con la expresión "héroes sin escenario donde
realizar sus proezas", queremos decir que sus grandes verdades no
encuentran aceptación en las masas. Mientras más presuma uno de veterano y pose
de "héroe" ante las masas, mientras más se esfuerce por venderles
estas cosas, tanto menos querrán ellas comprarlas. Si uno desea que las masas
lo comprendan, si desea fundirse con ellas, tiene que decidirse a sufrir un
largo, e incluso penoso, proceso de temple. Cabe aquí mencionar mi experiencia
acerca de la transformación de mis propios sentimientos. Yo pasé por la escuela
y en ella adquirí las costumbres estudiantiles; entonces consideraba indigno
realizar hasta el más insignificante trabajo físico, tal como cargar con mi
propio equipaje en presencia de mis compañeros de estudio, quienes eran
incapaces de llevar nada al hombro ni en las manos. En aquel tiempo me parecía
que en el mundo sólo los intelectuales eran personas limpias, mientras que,
comparados con ellos, los obreros y los campesinos siempre estaban sucios.
Podía ponerme la ropa de otro intelectual, creyéndola limpia, pero no me
hubiera puesto la de un obrero o un campesino, pues la consideraba sucia.
Después de incorporarme a la revolución y de vivir con los obreros, campesinos
y soldados del ejército revolucionario, poco a poco me fui familiarizando con
ellos, y ellos conmigo. Fue entonces, y sólo entonces, cuando cambié
radicalmente los sentimientos burgueses y pequeñoburgueses que las escuelas
burguesas me habían inculcado. Fue entonces cuando, al comparar con los obreros
y los campesinos a los intelectuales que no se habían reeducado, encontré que
éstos no eran limpios y que, después de todo, los más limpios eran los obreros
y campesinos, quienes, aun con sus manos negras y sus pies sucios de boñiga,
eran más limpios que los intelectuales burgueses y pequeñoburgueses. Esto es lo
que quiere decir un cambio de sentimientos, un cambio de una clase a otra. Si
nuestros artistas y escritores provenientes de la intelectualidad desean que
sus obras sean bien acogidas por las masas, tienen que cambiar y transformar
sus ideas y sentimientos. Sin este
72
cambio, sin
esta transformación, nada bueno podrán hacer y serán unos desadaptados.
El estudio.
Con éste, que es el último problema, me refiero al estudio del
marxismo-leninismo y de la sociedad. Quien se considere escritor revolucionario
marxista, y especialmente un escritor que sea militante del Partido Comunista,
debe conocer el marxismo- leninismo. Sin embargo, todavía hoy, a algunos
camaradas les faltan conceptos fundamentales del marxismo. Por ejemplo, un
concepto marxista fundamental es que el ser determina la conciencia, que la
realidad objetiva de la lucha de clases y de la lucha nacional determina
nuestras ideas y sentimientos. Algunos de nuestros camaradas, sin embargo,
invierten el debido orden de este problema y sostienen que todo debe partir del
"amor". Y bien, si de amor se habla, en una sociedad de clases no
puede haber más que amor de clase; pero esos camaradas andan buscando un amor
por encima de las clases, amor en abstracto, así como libertad en abstracto,
verdad en abstracto, naturaleza humana en abstracto, etc. Esto demuestra que
tales camaradas han sido profundamente influidos por la burguesía. Deben
desembarazarse por completo de esa influencia y estudiar modestamente el
marxismo-leninismo. Los artistas y escritores deben estudiar los problemas de
la creación artística y literaria. Esto es justo. Pero el marxismo-leninismo es
una ciencia que deben estudiar todos los revolucionarios, y los artistas y
escritores no constituyen una excepción. Estos deben estudiar la sociedad, es
decir, estudiar las distintas clases de la sociedad, sus relaciones mutuas y
sus condiciones respectivas, su fisonomía y su sicología. Sólo cuando todo esto
haya sido comprendido con claridad, nuestro arte y nuestra literatura tendrán
un contenido rico y una orientación justa.
Hoy sólo
planteo estos problemas a manera de introducción ; espero que todos ustedes
manifiesten su parecer acerca de estas cuestiones y de otras con ellas
relacionadas.
CONCLUSIONES
23 de mayo de
1942
Camaradas:
Nuestro foro ha celebrado tres reuniones durante este mes. En busca de la
verdad, se han sostenido acalorados de-
73
bates;
decenas de camaradas, militantes y no militantes del Partido, han intervenido
para exponer y concretar los problemas. Creo que esto beneficiará en gran
medida al movimiento artístico y literario en su conjunto.
Al discutir
un problema, debemos partir de la realidad y no de definiciones. Seguiríamos un
método equivocado si buscáramos las definiciones sobre el arte y la literatura
en los libros de texto y las utilizáramos luego para determinar la orientación
del actual movimiento artístico y literario y para juzgar las diferentes
opiniones y las controversias que surgen en el presente. Somos marxistas, y el
marxismo nos exige que al examinar cualquier problema, partamos de los hechos
objetivos y no de definiciones abstractas, y que formulemos nuestra
orientación, política y medidas sobre la base del análisis de estos hechos. Del
mismo modo debemos proceder en nuestra presente discusión sobre el trabajo
artístico y literario.
¿Cuáles son
los hechos actuales? Son los siguientes : la Guerra de Resistencia contra el
Japón que China viene manteniendo desde hace cinco años ; la guerra
antifascista mundial ; las vacilaciones de los grandes terratenientes y de la
gran burguesía de China en la Guerra de Resistencia y su política de despiadada
opresión del pueblo; el movimiento revolucionario en el arte y la literatura
desde el Movimiento del 4 de Mayo - sus grandes contribuciones a la revolución
en los últimos 23 años y sus muchas deficiencias - ; las bases de apoyo
democráticas antijaponesas del VIII Ejército y el Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército,
y la fusión en ellas de un gran número de artistas y escritores con estos
ejércitos y con los obreros y campesinos ; la diferencia de circunstancias y de
tareas entre los artistas y escritores de nuestras bases de apoyo y los de las
regiones dominadas por el Kuomintang, y los debates surgidos ahora sobre el
trabajo artístico y literario en Yenán y las otras bases de apoyo
antijaponesas. Estos son los hechos reales, innegables, a la luz de los cuales
tenemos que considerar nuestros problemas.
¿Cuáles son,
pues, nuestros problemas esenciales? A mi ver, son fundamentalmente el de
servir a las masas y el de cómo servir a las masas. Si no se resuelven estos
dos problemas, o si se resuelven de manera inadecuada, nuestros artistas y
escritores se adaptarán mal a las circunstancias en que viven y a sus tareas y
tropezarán con toda una serie de dificultades dentro y fuera de su medio. Mis
conclusiones se centrarán en estos dos problemas y tocarán algunos otros con
ellos relacionados
74
I
E1 primer
problema: ¿A quién deben servir nuestro arte y nuestra literatura?
Este problema
fue resuelto hace tiempo por los marxistas, y especialmente por Lenin. Ya en
1905 Lenin subrayó que nuestro arte y nuestra literatura deben "servir [.
. .) a millones y decenas de millones de trabajadores"1. Aparentemente,
para los camaradas que se ocupan del trabajo artístico y literario en nuestras
bases de apoyo antijaponesas, este problema ha sido resuelto y no es necesario
volver a discutirlo. Pero, en realidad, la cosa no es así. Muchos camaradas no
le han encontrado una solución clara. En consecuencia, sus sentimientos, sus
obras, sus actos y sus opiniones concernientes a la orientación del arte y la
literatura discrepan inevitablemente, en mayor o menor grado, de las
necesidades tanto de las masas como de la lucha práctica. Desde luego, entre el
gran número de hombres de cultura, artistas, escritores y otros trabajadores
dedicados al arte y la literatura que participan en la gran lucha por la
liberación junto con el Partido Comunista, el VIII Ejército y el Nuevo 4.º
Cuerpo de Ejército, puede haber algunos arribistas que no permanecerán sino
temporalmente a nuestro lado, pero la inmensa mayoría trabaja con energía por
la causa común. Apoyándonos en estos camaradas, hemos logrado considerables
éxitos en literatura, teatro, música y artes plásticas. Un gran número de ellos
comenzó su labor después de iniciada la Guerra de Resistencia, mientras otros
muchos emprendieron el trabajo revolucionario mucho antes de esta Guerra y han
sufrido numerosas penalidades e influido en las grandes masas populares con sus
actividades y sus obras. No obstante, ¿por qué decimos que incluso algunos de
esos camaradas no han encontrado una solución clara al problema de a quién
están destinados nuestro arte y nuestra literatura? ¿Es posible que todavía
existan entre ellos quienes sostengan que el arte y la literatura
revolucionarios no son para las grandes masas populares, sino para los
explotadores y los opresores?
Existe, claro
está, un arte y una literatura para los explotadores y los opresores. El arte y
la literatura para la clase terrateniente son arte y literatura feudales.
Fueron el arte y la literatura de la clase dominante de la época feudal de
China, y todavía hoy ejercen considerable influencia. El arte y la literatura
para la burguesía son arte y literatura burgueses. Aunque gentes de la calaña
de Liang Shi-chiu2, criticado por Lu Sin, sostienen de palabra que el arte y la
lite-
75
ratura están
por encima de las clases, de hecho preconizan el arte y la literatura burgueses
y se oponen al arte y la literatura proletarios. E1 arte y la literatura para
los imperialistas - por ejemplo, las obras de Chou Tsuo-yen, Chang Tsi-ping3 y
sus congéneres -, son arte y literatura de traición. Para nosotros, el arte y
la literatura no deben servir a esos grupos, sino al pueblo. Hemos dicho que la
nueva cultura de China en la etapa actual es una cultura antiimperialista y
antifeudal de las amplias masas populares, dirigida por el proletariado. Hoy,
todo lo que verdaderamente pertenece a las grandes masas populares tiene que
ser dirigido por el proletariado. Lo que está bajo la dirección de la burguesía
no puede pertenecer a las grandes masas populares. Naturalmente, lo mismo puede
decirse del arte y la literatura nuevos, que forman parte de la nueva cultura.
Debemos recoger la rica herencia y las buenas tradiciones del arte y la
literatura que nos han legado las épocas pasadas de China y del extranjero,
pero el objetivo será siempre servir a las grandes masas populares. No nos
negamos a utilizar las formas artísticas y literarias del pasado, pero en
nuestras manos, estas viejas formas, remodeladas y con un nuevo contenido, se
convierten en algo revolucionario al servicio del pueblo.
¿Cuáles son,
pues, las grandes masas populares? Los más amplios sectores del pueblo, que
constituyen más del 90 por ciento de la población de nuestro país, son los
obreros, los campesinos, los soldados y la pequeña burguesía urbana. Por lo
tanto, nuestro arte y nuestra literatura son, primero, para los obreros, la
clase dirigente de la revolución. En segundo lugar, para los campesinos,
nuestros aliados más numerosos y resueltos en la revolución. En tercer lugar,
para los obreros y campesinos armados, o sea, el VIII Ejército, el Nuevo 4.º
Cuerpo de Ejército y las demás unidades armadas del pueblo, que constituyen las
fuerzas principales de la guerra revolucionaria. En cuarto lugar, para las
masas trabajadoras de la pequeña burguesía urbana y los intelectuales
pequeñoburgueses, que también son aliados nuestros en la revolución y pueden
cooperar con nosotros durante largo tiempo. Estos cuatro tipos de gente
constituyen la mayoría aplastante de la nación china, las más amplias masas
populares.
Nuestro arte
y nuestra literatura deben ser para los cuatro tipos de gente arriba
mencionados. Para servirlos, tenemos que tomar la posición del proletariado y
no la de la pequeña burguesía. Hoy, los
escritores
que se aferran a la posición pequeñoburguesa, individualista,
76
no pueden
servir verdaderamente a las masas de obreros, campesinos y soldados
revolucionarios ; su interés se concentra principalmente en el reducido número
de intelectuales pequeñoburgueses. He aquí la razón clave por la cual una parte
de nuestros camaradas son incapaces de resolver correctamente el problema de a
quién deben servir nuestro arte y nuestra literatura. A1 decir esto, no me
refiero a la teoría. Teóricamente, o de palabra, nadie en nuestras filas
considera que las masas de obreros, campesinos y soldados sean menos
importantes que los intelectuales pequeñoburgueses. Me refiero a la práctica, a
la acción. En la práctica, en la acción, ¿no dan más importancia a los
intelectuales pequeñoburgueses que a los obreros, campesinos y soldados? Creo
que sí. Muchos camaradas se inclinan a estudiar a los intelectuales
pequeñoburgueses y a analizar su sicología, se preocupan preferentemente por
describirlos, excusan y defienden sus defectos en vez de conducirlos a
acercarse, junto con ellos, a las masas de obreros, campesinos y soldados, a
incorporarse a las luchas prácticas de esas masas, a describirlas y educarlas.
Muchos camaradas, como son de origen pequeñoburgués y a la vez intelectuales,
buscan hacer amigos sólo entre los intelectuales y concentran su atención en el
estudio y la descripción de éstos. Tal estudio y descripción serían razonables
si se hicieran desde la posición proletaria. Pero ellos no lo hacen así, o no
del todo. Se mantienen en la posición de la pequeña burguesía y hacen de sus
obras una autoexpresión de esa clase; esto lo podemos ver en buen número de
producciones artísticas y literarias. En muchas ocasiones, manifiestan toda su
simpatía por los intelectuales de origen pequeñoburgués, simpatizan hasta con
sus defectos e incluso llegan a alabarlos. En cambio, rara vez entran en
contacto con las masas de obreros, campesinos y soldados, no los comprenden ni
estudian, no tienen amigos íntimos entre ellos ni saben describirlos ; si los
describen, los presentan con ropa de trabajador, pero rostro de intelectual
pequeñoburgués. En ciertos aspectos, aman también a los obreros, los campesinos
y los soldados, así como a los cuadros que de éstos provienen; pero, a veces, y
en algunos aspectos, no los aman: no aman sus sentimientos, sus maneras, su arte
y su literatura incipientes (periódicos y pinturas murales, canciones y cuentos
populares, etc.). Algunas veces muestran también afecto por esas cosas, pero es
a la caza de novedades, para adornar sus propias obras, o incluso buscar lo que
hay de atrasado en ellas. Otras veces las desprecian abiertamente y manifiestan
su preferencia por lo que pertenece a los intelectuales pequeñoburgueses
77
y aún por lo
de la burguesía. Estos camaradas todavía tienen sus pies plantados del lado de
los intelectuales pequeñoburgueses o, para decirlo de una manera más elegante,
lo recóndito de su alma es aún reino de la intelectualidad pequeñoburguesa.
Así, pues, no han resuelto todavía, o no han resuelto claramente, el problema
de para quién deben hacerse el arte y la literatura. Esto no se refiere
solamente a los recién llegados a Yenán; incluso entre los que han estado en el
frente y han trabajado varios años en nuestras bases de apoyo, en el VIII
Ejército o en el Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército, hay muchos que no han resuelto
totalmente este problema. Para su solución completa se requiere un largo
período, por lo menos ocho o diez años. Pero, sea cual fuere el tiempo
necesario, tenemos que resolverlo, y resolverlo de manera inequívoca y total.
Nuestros artistas y escritores tienen que cumplir esta tarea, tienen que
cambiar de posición, pasarse gradualmente al lado de los obreros, campesinos y
soldados, al lado del proletariado, adentrándose en ellos, incorporándose a la
lucha práctica y estudiando el marxismo y la sociedad. Sólo así podremos tener
un arte y una literatura que de verdad estén al servicio de los obreros,
campesinos y soldados, un arte y una literatura verdaderamente proletarios.
La cuestión
de a quién deben servir el arte y la literatura es una cuestión fundamental,
una cuestión de principio. Hasta ahora, las controversias, divergencias,
antagonismos y discordias entre algunos de nuestros camaradas no han sido sobre
esta cuestión fundamental, de principio, sino acerca de cuestiones secundarias,
incluso de aquellas que no implican ningún principio. Sobre esta cuestión de
principio, los dos lados en controversia no han mostrado divergencia alguna,
sino un acuerdo casi perfecto; han tendido, en cierta medida, a desdeñar a los
obreros, los campesinos y los soldados y a aislarse de las masas. Digo "en
cierta medida" porque, hablando en general, si estos camaradas desprecian
a los obreros, los campesinos y los soldados y se aíslan de las masas, no lo
hacen de la misma manera que el Kuomintang; mas, de todos modos, la tendencia
existe. Mientras esta cuestión fundamental no sea solucionada, será difícil
resolver muchas otras cuestiones. Tomemos, por ejemplo, el sectarismo en los
círculos artísticos y literarios. Esta es también una cuestión de principio.
Ahora bien, el sectarismo sólo se puede eliminar planteando y llevando a la
práctica de manera efectiva las consignas que llaman a trabajar para los
obreros y los campesinos, para el VIII Ejército y el Nuevo 4.º Cuerpo de
Ejército, y a ir a las masas. De otro
78
modo, jamás
podrá ser resuelto el problema del sectarismo. Lu Sin dijo una vez:
"La
condición indispensable para el frente unido es tener un objetivo común. [. .
.) El hecho de que nuestro frente no logre estar unido demuestra que no
conseguimos ponernos de acuerdo sobre nuestro objetivo, y que, o bien sólo
trabajamos para los grupitos, o bien, de hecho, sólo para nuestro interés
personal. Si todos tenemos por objetivo servir a las grandes masas de obreros y
campesinos, nuestro frente se unirá sin la menor duda."4
Este problema
existía entonces en Shanghai y perdura ahora en Chungching. En esos lugares
resulta muy difícil resolverlo por completo, porque allí los gobernantes
oprimen a los artistas y escritores revolucionarios y les privan de la libertad
de ir a las masas de obreros, campesinos y soldados. Pero aquí, entre nosotros,
la situación es enteramente distinta. Estimulamos a los artistas y escritores
revolucionarios a que entren en intimidad de manera activa con los obreros, los
campesinos y los soldados, les damos completa libertad de ir a las masas y
crear un arte y una literatura verdaderamente revolucionarios. Por eso, entre
nosotros, este problema se encuentra cerca de su solución. Pero estar cerca de
la solución no es lo mismo que llegar a una solución cabal y completa.
Precisamente para llegar a una solución así, es necesario, como lo venimos
sosteniendo, estudiar el marxismo y la sociedad. Al decir marxismo nos
referimos a un marxismo vivo, que juegue un papel efectivo en la vida y la
lucha de las masas, y no un marxismo de palabra. Cuando el marxismo de palabra
se transforme en marxismo aplicado a la vida real, ya no habrá más sectarismo.
Y no sólo quedará resuelto el problema del sectarismo, sino también muchos
otros.
II
Una vez
resuelta la cuestión de a quién servir, llegamos a la de cómo servir. La
cuestión, en las palabras de algunos camaradas, se plantea así: ¿debemos
esforzarnos por la elevación o por la popularización?
En el pasado,
algunos camaradas menospreciaban y descuidaban bastante, o incluso gravemente,
la popularización, y daban excesiva importancia a la elevación. Es preciso dar
importancia a la elevación"
79
pero es un
error hacerlo de manera unilateral y aislada, hacerlo en exceso. También en
este aspecto se manifiesta el hecho de no haber sido resuelto todavía
claramente el problema de a quién deben servir el arte y la literatura, hecho
al que me he referido antes. Además como estos camaradas no han comprendido
claramente este problema, carecen de un criterio correcto sobre la elevación y
la popularización de que hablan y, desde luego, más incapacitados aún están
para hallar la relación correcta entre ambas. Puesto que nuestro arte y nuestra
literatura son, en lo fundamental, para los obreros, campesinos y soldados,
popularización significa popularizar entre ellos, y elevación significa elevar
partiendo de su nivel. ¿Qué debemos popularizar entre ellos? ¿Lo que necesita y
acepta con facilidad la clase terrateniente feudal? ¿Lo que necesita y acepta
con facilidad la burguesía? ¿Lo que necesitan y aceptan fácilmente los
intelectuales pequeñoburgueses? No, nada de eso; sólo lo que necesitan y
aceptan con facilidad los propios obreros, campesinos y soldados. Por
consiguiente, previa a la tarea de educar a los obreros, campesinos y soldados,
hay otra que es la de aprender de ellos. Eso resulta todavía más cierto en
cuanto a la elevación. Para elevar, es preciso tener una base. Un cubo de agua,
por ejemplo, ¿de dónde levantarlo sino del suelo? ¿Es posible levantarlo del
aire? ¿A partir de qué base, pues, debemos elevar el arte y la literatura? ¿De
la base de la clase feudal? ¿De la base de la burguesía? ¿De la base de los
intelectuales pequeñoburgueses? No, de ninguna de ellas; sólo de la base de las
masas de obreros, campesinos y soldados. Y esto no significa elevar a los
obreros, campesinos y soldados hasta la "altura" de la clase feudal
de la burguesía o de la intelectualidad pequeñoburguesa, sino elevar el arte y
la literatura en la dirección en que avanzan los propios obreros, campesinos y
soldados, en la dirección en que avanza el proletariado. Aquí, también se
plantea la tarea de aprender de los obreros, campesinos y soldados. Sólo
partiendo de ellos podremos tener una comprensión correcta de la popularización
y la elevación y encontrar la justa relación entre ambas.
¿Cuál es, en
fin de cuentas, la fuente de todo arte y literatura? Las obras artísticas y
literarias, como formas ideológicas, son producto del reflejo en el cerebro del
hombre de una existencia social determinada. El arte y la literatura
revolucionarios son producto del reflejo de la vida del pueblo en el cerebro de
los artistas y escritores revolucionarios. En la misma vida del pueblo están
los yacimientos de materia prima para el arte y la literatura, material en
estado na-
80
tural, no
elaborado, pero, a la vez, el más vivo, el más rico y el más fundamental ; en
este sentido, ante él quedan pálidos todo arte y literatura. Ese material
constituye el manantial único e inagotable del arte y la literatura. Es la
única fuente, la única posible, no puede haber otra. Algunos preguntarán : ¿No
constituyen otra fuente los libros, las obras artísticas y literarias de la
antigüedad y del extranjero? En realidad, las obras artísticas y literarias del
pasado no son una fuente, sino una corriente; fueron creadas por los antiguos y
los extranjeros con la materia prima artística y literaria que encontraron en
la vida del pueblo de sus tiempos y de sus países. Debemos tomar posesión de
todas las cosas buenas de la herencia artística y literaria, asimilar
críticamente lo útil y usarlo corno ejemplo cuando creemos obras con la materia
prima artística y literaria hallada en la vida del pueblo de nuestro tiempo y
de nuestro país. Existe una diferencia entre tener y no tener tales ejemplos,
diferencia que hace que las obras sean pulidas o toscas, refinadas o bastas, de
alto o bajo nivel, ejecutadas con rapidez o lentamente. Por eso no debemos de
ninguna manera rechazar la herencia de los antiguos y de los extranjeros, ni
negarnos a tornarla como punto de referencia, así sean estas obras de la clase
feudal o la burguesía. Pero el tomar los legados del pasado y usarlos como
punto de referencia jamás debe sustituir a nuestra propia labor creadora; nada
puede sustituirla. Tomar o imitar a los antiguos y a los extranjeros sin
espíritu crítico, constituye en arte y literatura el dogmatismo más estéril y
pernicioso. Los artistas y escritores revolucionarios de China, los artistas y
escritores promisorios, tienen que ir a las masas; tienen que ir, durante largos
períodos, sin reserva alguna y de todo corazón, a las masas de obreros,
campesinos y soldados, al fragor de la lucha, y a la única fuente, la más
caudalosa y rica, para observar, experimentar, estudiar y analizar todos los
tipos de gente, todas las clases, todas las masas, todas las formas vivas de
existencia y de lucha, y toda la materia prima artística y literaria. Sólo
entonces podrán emprender su trabajo creador. En caso contrario, uno no tendrá
nada con que trabajar, y no pasará de ser un artista o escritor vacío, el tipo
de artista o escritor que, en su testamento, tan encarecidamente aconsejó Lu
Sin a su hijo que no fuera nunca5.
Aunque la
vida social del hombre es la única fuente del arte y la literatura, y es
incomparablemente más rica y más viva que éstos en contenido, el pueblo no se
contenta solamente con la vida y pide arte y literatura. ¿Por qué? Porque, si
bien tanto la vida como el arte y la
81
literatura
son bellos, la vida reflejada en las obras artísticas y literarias puede y debe
estar en un plano más alto, ser más intensa, más concentrada, más típica, puede
y debe estar más cercana del ideal y resultar, por lo tanto, más universal que
la realidad de la vida cotidiana. EL arte y 1a literatura revolucionarios deben
crear los más variados personajes extraídos de la existencia real y ayudar a
las masas a impulsar la historia hacia adelante. Por ejemplo, de un lado,
hallamos que la gente sufre hambre, frío y opresión, y del otro, está la
explotación y opresión del hombre por el hombre; estos hechos existen en todas
partes y se los considera como cosas corrientes; los artistas y escritores
condensan estos fenómenos cotidianos, tipifican las contradicciones y luchas
existentes dentro de ellos y, de este modo, crean obras capaces de despertar a
las masas, inflamarlas de entusiasmo e impulsarlas a la unidad y a la lucha
para transformar el mundo que las rodea. Sin un arte y una literatura de este
tipo, dicha tarea no podrá cumplirse, o no se cumplirá tan rápida y
efectivamente.
¿Qué se
entiende por popularización y por elevación en la labor artística y literaria?
¿Cuál es la relación entre esas dos tareas? Las obras creadas con fines de
popularización, por ser relativamente sencillas y llanas, son aceptadas con
mayor facilidad y rapidez por las grandes masas de hoy. Las obras de un nivel
más alto, por ser más elaboradas, resultan más difíciles de crear y, en
general, no se difunden en la actualidad tan fácil y rápidamente entre las
grandes masas populares. El problema que hoy enfrentan los obreros, campesinos
y soldados es el siguiente: Sostienen una lucha despiadada y sangrienta contra
el enemigo, pero son analfabetos e incultos como resultado del largo dominio de
la clase feudal y de la burguesía; por lo tanto, piden ansiosamente una campaña
general de ilustración, reclaman insistentemente educación y obras artísticas y
literarias que satisfagan sus necesidades inmediatas y que sean fáciles de
asimilar, a fin de acrecentar su entusiasmo en la lucha y su confianza en la
victoria y fortalecer su unidad en interés de la lucha unánime contra el
enemigo. Para ellos, la necesidad primordial no es de "más flores en el
brocado" sino de "leña en medio de la nevada". Así, en las
condiciones presentes, la popularización es la tarea más apremiante. Es un
error menospreciarla o descuidarla.
Sin embargo,
no puede separarse tajantemente la popularización de la elevación. Actualmente
no sólo existe la posibilidad de popularizar algunas obras de alta calidad,
sino que el nivel cultural de las
82
grandes masas
se está elevando sin cesar. Si la popularización se mantiene siempre al mismo
nivel, suministrando mes tras mes, año tras año, los mismos materiales, siempre
la misma opereta "E1 vaquerito"6 y los mismos textos de lectura de
hombre, mano, boca, cuchillo, vaca, cabra"7, ¿no quedarán ras con ras
educadores y educandos? ¿Qué valor tiene una popularización así? El pueblo
demanda popularización, y luego, elevación, pide elevación mes tras mes y año
tras año. Aquí, popularización significa popularización para las masas y
elevación significa elevación también para las masas. Esta elevación no se
realiza desde el aire, ni a puertas cerradas, sino con base en la
popularización. Está determinada por la popularización y, a la vez, guía a
ésta. En China, tanto la revolución como la cultura revolucionaria se
desarrollan de manera desigual y se van extendiendo sólo gradualmente. Mientras
en un lugar se ha llevado a cabo la popularización y la elevación basada en
ella, en otros lugares la popularización ni siquiera ha comenzado. Por
consiguiente, las buenas experiencias obtenidas en un lugar en la
popularización y su consecuente elevación, pueden aplicarse en otros lugares y
servir allí de guía para el trabajo de popularización y elevación, de manera
que se eviten muchos rodeos. En el plano internacional, las experiencias
positivas del extranjero, en particular las de la Unión Soviética, también nos
pueden servir de guía. Por eso, para nosotros la elevación se basa en la
popularización, mientras que la popularización es guiada por la elevación.
Precisamente por esta razón, lejos de constituir un obstáculo para la
elevación, la popularización de que hablamos proporciona una base para la
elevación que realizamos ahora en escala limitada, y prepara las condiciones
necesarias para elevar en una escala mucho mayor en el futuro.
Aparte de la
elevación que satisface directamente las necesidades de las masas, existe otra
que las satisface de manera indirecta: la elevación que necesitan los cuadros.
Los cuadros son elementos avanzados de las masas, y en general han recibido más
educación que éstas; un arte y una literatura de un nivel más alto son
completamente necesarios para ellos, y sería un error no tomar en cuenta esto.
Todo lo que se hace para los cuadros es también por entero para las masas,
porque sólo a través de los cuadros se puede educar y guiar a las masas. Si nos
desviamos de este objetivo, si lo que darnos a los cuadros no puede ayudarles a
educar y guiar a las masas, entonces nuestra labor de elevación será como
disparar la flecha sin tener un blanco y se apartará del principio fundamental
de servir a las grandes masas del pueblo.
83
En resumen: a
través de la labor creadora de los artistas y escritores revolucionarios, la
materia prima que se halla en la vida del pueblo es convertida en el arte y la
literatura que sirven a las grandes masas como formas ideológicas. Se incluyen
aquí, por un lado, el arte y la literatura de nivel superior, que se han
desarrollado sobre la base del arte y la literatura elementales y son
necesitados por los sectores de las masas cuyo nivel se ha elevado o, de manera
más inmediata, por los cuadros de las masas, y, de otro lado, el arte y la
literatura elementales, que, a la inversa, son guiados por el arte y la
literatura de un nivel superior y que en el presente necesitan primordialmente
la aplastante mayoría de las masas. Nuestro arte y nuestra literatura, ya sean
de nivel superior o elemental, sirven a las grandes masas del pueblo y, en
primer lugar, a los obreros, campesinos y soldados; se crean para ellos y son
utilizados por ellos.
Ahora que
hemos resuelto el problema de la relación entre popularización y elevación,
podemos resolver también el problema de la relación entre especialistas y
popularizadores. Nuestros especialistas no sólo trabajan para los cuadros sino
también, y principalmente, para las masas. Nuestros especialistas en literatura
tienen que prestar atención a los periódicos murales de las masas y a los
reportajes escritos en las fuerzas armadas y en las aldeas. Nuestros
especialistas en teatro deben prestar atención a los pequeños conjuntos
teatrales de las fuerzas armadas y las aldeas. Nuestros especialistas en música
deben prestar atención a las canciones de las masas. Nuestros especialistas en
artes plásticas tienen que prestar atención a las artes plásticas de las masas.
Todos estos camaradas deben vincularse estrechamente con los camaradas
dedicados a la popularización del arte y la literatura entre las masas; deben,
por un lado, ayudarlos y guiarlos, y por el otro, aprender de ellos y, a través
suyo, extraer savia del pueblo a fin de nutrirse y enriquecerse, de manera que
sus especialidades no se conviertan en "pabellones suspendidos en el
aire", divorciados de las masas y de la realidad y desprovistos de
contenido y de vida. Debemos respetar a los especialistas, que tienen gran
valor para nuestra causa, pero hemos de recordarles que ningún artista o
escritor revolucionario puede realizar un trabajo de significación, a menos que
se halle vinculado con las masas, las describa y sea su leal portavoz. Sólo como
representante de las masas podrá educarlas, y sólo haciéndose discípulo de
ellas podrá llegar a ser su maestro. Si se considera a sí mismo dueño de las
masas, aristócrata que se encuentra por encima de "los de
84
abajo",
por mucho talento que posea, las masas no lo necesitarán y su trabajo carecerá
de perspectivas.
¿Es
utilitarista nuestra actitud? Los materialistas no se oponen al utilitarismo en
general, sino al utilitarismo de la clase feudal, de la burguesía y de la
pequeña burguesía, y a esos hipócritas que combaten de palabra el utilitarismo
pero que, de hecho, se adhieren al más egoísta y miope de todos. En el mundo no
hay nada que esté por encima de consideraciones utilitarias ; en una sociedad
de clases, lo que no es utilitarismo de una clase lo es de otra. Nosotros somos
utilitaristas revolucionarios proletarios y tomamos como punto de partida la
unidad de los intereses inmediatos y futuros de las más amplias masas, que
constituyen más del 90 por ciento de nuestra población ; por lo tanto, somos
utilitaristas revolucionarios que se plantean los objetivos más amplios y de
más largo alcance, y no utilitaristas de miras estrechas que sólo ven lo
parcial e inmediato. Si, por ejemplo, buscando su beneficio personal o el de su
reducido grupo, alguien insiste en lanzar al mercado y divulgar entre las masas
una obra que sólo complace a unos pocos, pero que es inútil e incluso
perniciosa para la mayoría de la gente, y además reprocha a las masas su
utilitarismo, entonces no sólo agravia a las masas sino que demuestra lo poco
que se conoce a sí mismo. Una cosa es buena sólo cuando aporta beneficio real a
las masas populares. Su obra puede ser tan buena corno "La blanca nieve
primaveral", pero si por el momento sólo tiene valor para unos pocos,
mientras las masas cantan todavía la "Canción de los pobres rústicos”8,
usted nada logrará si se limita a vituperar a las masas en vez de intentar
elevar el nivel que representa esa canción. El problema reside ahora en unir
"La blanca nieve primaveral" con la "Canción de los pobres
rústicos", en unir la elevación con la popularización. Sin tal unidad, el
arte de cualquier especialista, por sublime que sea, será inevitablemente del
utilitarismo más estrecho; uno puede afirmar que este arte es "puro y
sublime", pero sólo será un criterio personal, con el cual las masas no
estarán de acuerdo.
Una vez
solucionados los problemas de nuestra orientación fundamental : servir a los
obreros, los campesinos y los soldados y cómo servirles, serán también
resueltos otros problemas, tales como el de describir la claridad o las
tinieblas y el de la unidad de los artistas y escritores. Si todos aceptamos
esta orientación fundamental, tendrán que ceñirse a ella nuestros artistas y
escritores, nuestras escuelas de arte y de literatura, nuestras publicaciones y
organizaciones artísticas y literarias, y todas nuestras actividades en este
campo. Es equivocado
85
apartarse de
esta orientación, y todo lo que no armonice con ella deberá ser corregido
convenientemente.
III
Puesto que ha
quedado ya claro que nuestro arte y nuestra literatura son para las grandes
masas del pueblo, podemos pasar a discutir un problema de relaciones internas
del Partido: las relaciones entre el trabajo del Partido en el arte y la
literatura y el trabajo del Partido en su conjunto, así como un problema de
relaciones externas del Partido: las relaciones entre el trabajo del Partido en
el arte y la literatura y el trabajo en este terreno de los no militantes, es
decir, el problema del frente único en los círculos artísticos y literarios.
Comencemos
por el primer problema. En el mundo actual, toda cultura, todo arte y
literatura pertenecen a una clase determinada y están subordinados a una línea
política determinada. No existe, en realidad, arte por el arte, ni arte que
esté por encima de las clases, ni arte que se desarrolle al margen de la
política o sea independiente de ella. El arte y la literatura proletarios son
parte de la causa de la revolución proletaria en su conjunto; son, como decía
Lenin, "ruedecilla y tornillo"9 del mecanismo general de la
revolución. Por lo tanto, el trabajo del Partido en el arte y la literatura
ocupa una posición definida y precisa en el conjunto de su labor
revolucionaria, y está subordinado a las tareas revolucionarias establecidas
por el Partido para un determinado período revolucionario. Oponerse a esta
subordinación conducirá, de seguro, al dualismo o al pluralismo, es decir, en
su esencia, a lo que quería Trotski: "en la política: marxista, en el
arte: burgués". No estamos de acuerdo en exagerar la importancia del arte
y la literatura, pero tampoco convenimos en subestimarla. El arte y la
literatura están subordinados a la política, pero, a su vez, ejercen una gran
influencia sobre ésta. El arte y la literatura
revolucionarios forman parte de la causa
revolucionaria en su
conjunto, son ruedecilla y
tornillo de ella, y en comparación con
otras partes más importantes, son, naturalmente,
secundarios,
menos
significativos y menos urgentes, a pesar de lo cual son ruedecilla y tornillo
indispensables del mecanismo general, parte
indispensable de la causa
de la revolución
en su totalidad. Si
no hubiera arte y
literatura ni siquiera
en su sentido más
amplio y elemental, el movimiento
revolucionario no podría
avanzar ni triunfar. Es incorrecto no comprender
esto.
86
Además, al
decir que el arte y la literatura están subordinados a la política, nos
referimos a la política de clase, a la política de masas, no a la política de
un reducido número de supuestos políticos. La política, ya sea revolucionaria o
contrarrevolucionaria, constituye la lucha de una clase contra otra, y no la
actividad de unos cuantos individuos. Las luchas revolucionarias en los frentes
ideológico y artístico tienen que subordinarse a la lucha política, porque sólo
a través de la política pueden expresarse en forma concentrada las necesidades
de la clase y de las masas. Los políticos revolucionarios, especialistas en
política que conocen la ciencia o el arte de la política revolucionaria, no son
otra cosa que los líderes de millones de políticos - las masas -, y su tarea
consiste en recoger las opiniones de estos políticos y, después de destilarlas,
devolverlas a las masas, para que éstas las hagan suyas y las lleven a la
práctica; no son los supuestos políticos, de tipo aristocrático, que trabajan a
puertas cerradas, presumen de sabios y anuncian: "Esta es la única firma
seria, y no tiene sucursales." Tal es la diferencia de principio entre los
políticos proletarios y los decadentes políticos burgueses. Precisamente por
esto, puede existir completa unidad entre el carácter político de nuestro arte
y nuestra literatura, y su veracidad. Es un error desconocer este punto y
rebajar a la política y a los políticos del proletariado.
Examinemos
ahora la cuestión del frente único en los círculos artísticos y literarios.
Corno el arte y la literatura están subordinados a la política y como el primer
problema, el fundamental, de la actual política de China es la resistencia al
Japón, los artistas y escritores del Partido deben, ante todo, unirse en torno
al problema de la resistencia con todos los artistas y escritores que no
pertenecen al Partido (desde sus simpatizantes y los artistas y escritores
pequeñoburgueses, hasta todos aquellos artistas y escritores de la burguesía y
de la clase terrateniente que aprueban la resistencia al Japón). En segundo
lugar, debemos unirnos con ellos sobre la cuestión de la democracia; como una
parte de los artistas y escritores antijaponeses no están de acuerdo con
nosotros en esta cuestión, el alcance de la unidad será inevitablemente un poco
más limitado. En tercer lugar, tenemos que unirnos con ellos sobre cuestiones
propias del campo artístico y literario, las referentes a la técnica y al
estilo en el arte ; como somos partidarios del realismo socialista, que una
parte de ellos no aprueba, el alcance de la unidad se reducirá aún más.
Mientras sobre unas cuestiones existe unidad, en torno a otras hay lucha y
crítica. Las cuestiones están separadas y, a la vez, ligadas entre sí, y por
eso, incluso en las que
87
engendran la
unidad, tales como la resistencia al Japón, hay también lucha y crítica. En un
frente único, son políticas erróneas la sola unidad sin lucha o la simple lucha
sin unidad, como el capitulacionismo y el seguidismo de derecha o el
exclusivismo y el sectarismo de "izquierda", practicados en el pasado
por algunos camaradas. Esto es cierto tanto en política como en arte.
Los artistas
y escritores pequeñoburgueses constituyen en China una fuerza importante entre
las diferentes fuerzas del frente único en los círculos artísticos y
literarios. Existen muchos defectos en sus ideas y en sus obras, pero
relativamente están inclinados a la revolución y cerca del pueblo trabajador.
Por eso, es una tarea de particular importancia ayudarles a superar sus
defectos y ganarlos para el frente que sirve al pueblo trabajador.
IV
Uno de los
principales métodos de lucha en el mundo del arte y la literatura es la crítica
artística y literaria. Hay que desarrollar esta crítica; como nuestros
camaradas han señalado con acierto, nuestra labor a este respecto ha sido
realmente insuficiente. La crítica artística y literaria constituye un problema
complejo y requiere muchos estudios especiales. Aquí sólo voy a insistir en el
problema básico : los criterios en la crítica. Además, expondré brevemente mis
opiniones sobre ciertos problemas particulares planteados por algunos camaradas
y sobre algunos puntos de vista incorrectos.
En la crítica
artística y literaria existen dos criterios: el político y el artístico. Según
el criterio político, es bueno todo lo que favorece la unidad y la resistencia
al Japón, estimula a las masas a proceder con una sola voluntad o se opone al
retroceso e impulsa el progreso; en cambio, es malo todo cuanto daña la unidad
y la resistencia al Japón, fomenta entre las masas disensiones y discordias o
se opone al progreso y arrastra a la gente hacia atrás. ¿En qué basarnos para
distinguir lo bueno de lo malo, en el móvil (deseo subjetivo) o en el efecto
(práctica social)? Los idealistas dan valor al móvil y desconocen el efecto,
mientras los materialistas mecanicistas dan valor al efecto y desconocen el
móvil; en oposición a ambos, nosotros, materialistas dialécticos, sostenemos la
unidad del móvil y el efecto. El móvil de servir a las masas es inseparable del
efecto de ganarse su aprobación, y los dos deben estar unidos. El móvil de
servir a un individuo o a
88
un pequeño
grupo no es bueno, y tampoco lo es el móvil de servir a las masas cuando su
efecto no es ganar su aprobación y beneficiarlas. Al examinar el deseo
subjetivo de un autor, es decir, si su móvil es justo y bueno, no juzgamos por
sus declaraciones, sino por el efecto que sus actividades (principalmente sus
obras) tienen sobre las masas en la sociedad. La práctica social y su efecto
son el criterio para juzgar el deseo subjetivo o móvil. Rechazamos el
sectarismo en nuestra crítica artística y literaria y, ateniéndonos al
principio general de unidad para la resistencia al Japón, debemos permitir la
existencia de obras artísticas y literarias con diversas actitudes políticas.
Pero al mismo tiempo, en la crítica tenemos que mantenernos con firmeza en nuestra
posición de principio, y criticar y refutar severamente todas las obras
artísticas y literarias que contengan puntos de vista antinacionales,
anticientíficos, antipopulares o anticomunistas, porque el móvil y el efecto de
esas llamadas obras artísticas y literarias es te buenas todas las obras que
poseen una calidad artística más o menos alta, y malas o relativamente malas
las que tienen una calidad artística más o menos baja. Claro que para hacer
esta diferenciación también hay que considerar el efecto social. Casi no hay
artista o escritor que no estime bellas sus propias obras, y nuestra crítica ha
de permitir la libre competición de las más variadas obras artísticas; pero
también es del todo necesario criticarlas correctamente según los criterios de la
ciencia del arte, de manera que el arte de un nivel inferior se eleve poco a
poco a otro más alto, y que el arte que no satisface las demandas de la lucha
de las grandes masas se transforme en un arte que las satisfaga.
Existiendo un
criterio político y un criterio artístico, ¿cuál es la relación entre ellos? La
política no equivale al arte, ni una concepción general del mundo equivale a un
método de creación y crítica artísticas. No sólo negamos que haya un criterio
político abstracto y absolutamente invariable, sino que haya un criterio
artístico abstracto y absolutamente invariable; en toda sociedad de clases,
cada clase tiene sus propios criterios político y artístico. Pero todas las
clases, en todas las sociedades de clases, siempre colocan el criterio político
en el primer lugar y el artístico en el segundo. La burguesía rechaza siempre
las obras del arte y la literatura proletarias, por muy grandes que sean sus
méritos artísticos. El proletariado, a su vez, debe examinar, en primer
término, la actitud hacia el pueblo de las obras artísticas y literarias de las
épocas pasadas y si tienen una significación progresista
89
en la
historia, y de este modo adoptar una actitud diferenciada hacia ellas. Algunas
obras, radicalmente reaccionarias desde el punto de vista político, pueden
tener al mismo tiempo cierta calidad artística. Cuanto más reaccionario sea el
contenido de una obra y cuanto más elevada su calidad artística, tanto más
puede envenenar al pueblo, y mayor razón existe para rechazarla. La
característica común del arte y la literatura de todas las clases explotadoras
en su período de decadencia, es la contradicción entre su contenido político
reaccionario y su forma artística. Lo que exigimos es la unidad de la política
y cl arte, la unidad del contenido y la forma, la unidad del contenido político
revolucionario y el más alto grado posible de perfección de la forma artística.
Por progresista que sea en lo político, una obra de arte que no tenga valor
artístico, carecerá de fuerza. Por eso nos oponemos, tanto a las obras
artísticas con puntos de vista políticos erróneos, como a la creación de obras
al "estilo de cartel y consigna", obras acertadas en su punto de
vista político pero carentes de fuerza artística. En el problema del arte y la
literatura, tenemos que sostener una lucha en dos frentes.
Estas dos
tendencias existen en la mente de numerosos camaradas. Ya que muchos camaradas
tienden a descuidar el aspecto artístico, hay que prestar atención a elevar su
nivel artístico. Pero, a mi ver, el aspecto político constituye, en el
presente, el problema más grave. Hay camaradas que carecen de conocimientos
políticos elementales, y por consiguiente tienen toda suerte de ideas confusas.
Permítanme citar algunos ejemplos sacados de Yenán.
"La
teoría de la naturaleza humana." ¿Existe una cosa llamada naturaleza
humana? Claro que existe. Pero sólo hay naturaleza humana en concreto, y no en
abstracto. En una sociedad de clases, únicamente hay naturaleza humana
clasista, y no existe naturaleza humana más allá de las clases. Nosotros somos
partidarios de la naturaleza humana del proletariado y de las grandes masas
populares, mientras la clase terrateniente y la burguesía están por la
naturaleza humana de sus propias clases, sólo que no lo dicen, y la presentan
como la única naturaleza humana que existe. La naturaleza humana pregonada por
ciertos intelectuales pequeñoburgueses está también divorciada o en contra de
las grandes masas populares; lo que ellos llaman naturaleza humana no es, en
esencia, más que individualismo burgués, y por lo tanto, a sus ojos, la
naturaleza humana proletaria es incompatible con la "naturaleza
humana". Así es como se presenta "la teoría de la naturaleza
humana" que propugnan hoy algunos en Yenán como
90
base para su
llamada teoría del arte y la literatura. Esta teoría es enteramente errónea.
"El
punto de partida fundamental para el arte y la literatura es el amor, el amor
de la humanidad." Es cierto que el amor puede servir de punto de partida,
pero existe otro punto de partida, que es el fundamental. El amor es un
concepto, un producto de la práctica objetiva. En esencia, no partimos de
conceptos, sino de la práctica objetiva. Nuestros artistas y escritores que
provienen de la intelectualidad aman al proletariado porque la sociedad les ha
hecho sentir que tienen con él un destino común. Y nosotros odiamos al
imperialismo japonés porque nos oprime. En el mundo no existe en absoluto amor
ni odio que no tenga su causa. En cuanto al "amor de la humanidad",
no ha habido un amor tal que todo lo abarque desde que la humanidad se dividió
en clases. A todas las clases dominantes del pasado les gustaba predicar este
amor, y también a muchos de los pretendidos santos y sabios, pero nadie lo ha
llevado nunca verdaderamente a la práctica por la sencilla y simple razón de
que es impracticable en una sociedad de clases. Nacerá el verdadero amor de la
humanidad, nacerá cuando hayan sido eliminadas las clases en todo el mundo. Las
clases han dividido la sociedad en muchos grupos antagónicos ; después de la
eliminación de las clases, vendrá el amor de toda la humanidad, pero éste
todavía no existe. No podemos amar a nuestros enemigos ni los males sociales ;
nuestro propósito es eliminar a unos y otros. Esto es de sentido común ; ¿puede
haber entre nuestros artistas y escritores quienes todavía no lo comprendan?
"Las
obras artísticas y literarias siempre han descrito la claridad y las tinieblas
con igual énfasis, mitad y mitad." Esta afirmación contiene muchas ideas
confusas. El arte y la literatura no han procedido siempre así. Muchos
escritores pequeñoburgueses nunca han logrado encontrar la claridad. Sus obras
revelan únicamente las tinieblas y reciben el nombre de "literatura de
denuncia"; algunas simplemente han asumido como misión exclusiva la
prédica del pesimismo y la misantropía. Por el contrario, la literatura
soviética del período de la construcción socialista retrata principalmente la
claridad. También describe defectos en el trabajo y personajes negativos, pero
sólo como contraste para hacer resaltar la claridad del cuadro en su conjunto y
no en la proporción de "mitad y mitad". Los artistas y escritores de
la burguesía en el período reaccionario de esta clase retratan a las masas
revolucionarias como malhechores, y se describen a sí mismos como santos, con
lo cual intervienen la claridad y las tinieblas. Sólo
91
los artistas
y escritores verdaderamente revolucionarios pueden resolver correctamente el
problema de qué se debe ensalzar y qué denunciar. Es preciso denunciar a todas
las fuerzas tenebrosas que perjudican a las masas populares, y ensalzar todas
las luchas revolucionarias de éstas: he aquí 1a tarea fundamental de los
artistas y escritores revolucionarios.
"La
misión del arte y la literatura siempre ha sido denunciar." Esta
afirmación, como la anterior, proviene de la falta de conocimientos de la
ciencia de la historia. El arte y la literatura, como hemos explicado más
arriba, nunca se han limitado a denunciar. Para los artistas y escritores
revolucionarios, el objeto de denuncia sólo pueden ser los agresores,
explotadores y opresores, y su nefanda influencia sobre el pueblo, y nunca las
masas populares. Las masas populares también tienen defectos, que deben ser
superados por medio de la crítica y la autocrítica en el seno del pueblo, y
esta crítica y autocrítica representan también una de las tareas más
importantes del arte y la literatura. Pero esto no debe considerarse como
"denunciar al pueblo". Respecto al pueblo, el problema reside
fundamentalmente en educarlo y elevar su nivel. Sólo los artistas y escritores
contrarrevolucionarios pintan al pueblo como "tontos de nacimiento" y
a las masas revolucionarias como "despóticos malhechores".
"Estamos
aún en el período de las prosas satíricas, y el estilo de Lu Sin todavía es
necesario." Lu Sin vivía bajo la dominación de las fuerzas tenebrosas y
estaba privado de la libertad de palabra y por eso tenía toda la razón al
batallar valiéndose de esas prosas, llenas de sátira quemante e ironía glacial.
Nosotros también tenemos que ridiculizar mordazmente al fascismo, a la reacción
china y a todo lo que perjudique al pueblo, pero en la Región Fronteriza de
Shensí-Kansú-Ningsia y en las bases de apoyo antijaponesas tras las líneas
enemigas, donde se otorga plena democracia y libertad a los artistas y
escritores revolucionarios y se priva de ellas sólo a los
contrarrevolucionarios, el estilo de las prosas satíricas no debe ser
simplemente igual al de Lu Sin. Podemos gritar a voz en cuello y no tenemos
necesidad de recurrir a expresiones veladas o indirectas, difíciles de captar
para las grandes masas populares. A1 referirse al pueblo, y no a los enemigos
de éste, incluso el Lu Sin del "período de las prosas satíricas"
jamás ridiculizaba ni atacaba al pueblo revolucionario ni al partido
revolucionario, y el estilo de las prosas satíricas dedicadas al pueblo era
completamente distinto al de las dirigidas contra el enemigo. Es necesario
criticar los defectos del pueblo, como ya hemos dicho, pero al hacerlo, debemos
92
adoptar
verdaderamente su posición y hablar llenos del ardiente deseo de protegerlo y
educarlo. Tratar a los camaradas como a enemigos es pasarse a la posición del
enemigo. ¿Quiere decir esto que vamos a abolir la sátira? No, la sátira siempre
es necesaria. Pero existen varias clases de sátira: sátira hacia nuestros
enemigos, sátira hacia nuestros aliados y sátira hacia nuestras propias filas,
cada una de las cuales supone una actitud distinta. No estamos en contra de la
sátira en general, pero debemos descartar su abuso.
"No soy
dado a la alabanza y el elogio ; las obras de los que ensalzan la claridad no
son necesariamente grandes, y las obras de los que pintan las tinieblas no son
forzosamente insignificantes." Si usted es un artista o escritor burgués,
no ensalzará al proletariado sino a la burguesía, y si es un artista o escritor
proletario, no ensalzará a la burguesía sino al proletariado y al pueblo
trabajador; ha de ser lo uno o lo otro. Las obras de los que ensalzan la
claridad de la burguesía no son necesariamente grandes, ni las de los que
pintan sus tinieblas son forzosamente insignificantes ; las obras de los que
ensalzan la claridad del proletariado no carecen inevitablemente de grandeza,
mientras que las de los que pintan las llamadas "tinieblas" del
proletariado son, de seguro, insignificantes. ¿No son éstos hechos que registra
la historia del arte y la literatura? ¿Por qué no hemos de ensalzar al pueblo,
creador de la historia de la humanidad? ¿Por qué no hemos de ensalzar al
proletariado, al Partido Comunista, a la nueva democracia y al socialismo?
Existe también un tipo de personas que no sienten entusiasmo por la causa del
pueblo y adoptan la actitud del espectador indiferente ante la lucha y la
victoria del proletariado y su vanguardia; lo que les interesa y nunca se
cansarán de elogiar no es otra cosa que su propia persona y quizá algunos
sujetos más de su pequeña camarilla. Semejantes individualistas
pequeñoburgueses no desean, naturalmente, alabar las hazañas y virtudes del
pueblo revolucionario ni estimular su valor en la lucha y su confianza en la
victoria. Sujetos así no son más que carcomas en las filas revolucionarias, y
en verdad, el pueblo revolucionario no necesita de semejantes
"cantores".
"No es
cuestión de posición ; mi posición es acertada, mis intenciones son buenas y
todo lo comprendo bien, pero no logro expresarme y por eso el resultado es
malo." Ya he hablado acerca del punto de vista materialista dialéctico
sobre el móvil y el efecto. Ahora quisiera preguntar: ¿No es la cuestión del
efecto una cuestión de posición? Una persona que actúa sólo según su móvil sin
que le importe el efecto,
93
es como un
médico que se limita a extender recetas sin preocuparse de cuántos pacientes
mueren por culpa suya, o como un partido político que se limita a formular
declaraciones sin preocuparse de que sean llevadas a la práctica. Cabe
preguntar: ¿Es acertada tal posición? ¿Son buenas tales intenciones? Claro que
es posible equivocarse, incluso si se tiene en cuenta de antemano el efecto de
una acción determinada, pero, ¿son buenas las intenciones si se insiste en
actuar de la misma manera cuando los hechos han probado que el efecto es
nocivo? Al juzgar a un partido político o a un médico, debemos tener en cuenta
la práctica y el efecto; lo mismo tenemos que hacer al juzgar a un escritor.
Quién está animado por una intención realmente buena tiene que tomar en
consideración el efecto, resumir sus experiencias y estudiar los métodos o,
como se dice en el trabajo de creación, la técnica de expresión. Quien tiene
una intención realmente buena debe criticar con toda sinceridad las
deficiencias y errores de su propio trabajo, y estar resuelto a corregirlos. Es
así como los comunistas aplican el método de la autocrítica. Esta es la única
posición acertada. Y sólo mediante el proceso de una práctica seria y
responsable se puede comprender paso a paso cuál es la posición acertada y
hacerla suya gradualmente. Si uno, en vez de avanzar en esta dirección en la
práctica, se considera infalible y afirma que "todo lo comprende
bien", en realidad no habrá comprendido nada.
"Llamarnos
a estudiar el marxismo es repetir el error del método materialista dialéctico
de creación, y perjudicará el impulso creador." Estudiamos marxismo con el
fin de aplicar el punto de vista del materialismo dialéctico y del materialismo
histórico en la observación del mundo, de la sociedad, del arte y la
literatura, y no con el fin de escribir disertaciones filosóficas en nuestras
obras artísticas y literarias. El marxismo sólo puede abarcar, pero no
reemplazar el realismo en la creación artística y literaria, igual que sólo
puede abarcar, pero no sustituir las teorías atómica y electrónica en la
física. Las fórmulas dogmáticas, vacías y secas, destruyen el impulso creador;
pero no sólo eso, sino que también, y en primer término, destruyen el marxismo.
E1 "marxismo" dogmático no es marxismo sino antimarxismo. Entonces,
¿no destruye el marxismo al impulso creador? Sí, ciertamente destruirá los
impulsos creadores feudales, burgueses, pequeñoburgueses, liberales,
individualistas, nihilistas, del arte por el arte, aristocráticos, decadentes,
pesimistas, así como todo otro impulso creador ajeno a las masas populares y al
proletariado. En lo que con-
94
cierne a los
artistas y escritores proletarios, ¿no deben ser destruidos semejantes
impulsos? Yo creo que sí; tienen que ser destruidos totalmente, y a medida que
sean destruidos, podrá edificarse lo nuevo.
V
¿Qué revela
el hecho de que los problemas arriba mencionados existan en nuestros círculos
artísticos y literarios de Yenán? Revela que en este campo subsisten en serias
proporciones estilos de trabajo erróneos, y que entre nuestros camaradas hay
aún muchos defectos tales como idealismo, dogmatismo, ilusiones, palabrería,
desdén hacia la práctica y divorcio de las masas, todo lo cual requiere una
efectiva y seria campaña de rectificación.
Muchos de
nuestros camaradas continúan sin distinguir muy claramente entre el
proletariado y la pequeña burguesía. Muchos miembros del Partido se han
incorporado a él en el plano organizativo, pero ideológicamente no lo han hecho
del todo o incluso no lo han hecho en absoluto. Los que no se han incorporado
al Partido ideológicamente conservan aún en sus cabezas mucha basura de las
clases explotadoras y no tienen la más ligera noción de lo que es la ideología
proletaria, el comunismo y el Partido. Piensan : ¿Ideología proletaria? ¡La
misma cosa de siempre! No tienen idea de que adquirirla no es nada fácil.
Algunos jamás olerán a comunista en toda su vida y acabarán marchándose del
Partido. Por lo tanto, aunque la mayoría en nuestro Partido y nuestras filas es
pura, debemos emprender una concienzuda labor de consolidación tanto en el
terreno ideológico como en el organizativo para conducir el movimiento
revolucionario a un desarrollo más vigoroso y a una victoria más rápida. A fin
de lograr la consolidación organizativa, se requiere primero la consolidación
ideológica, esto es, la lucha de la ideología proletaria contra las no
proletarias. En los círculos artísticos y literarios de Yenán ya ha comenzado
una lucha ideológica, lo que era muy necesario. Los intelectuales de origen
pequeñoburgués siempre se obstinan por todos los medios, incluidos los
artísticos y literarios, en manifestarse, difundir sus propias opiniones y
exigir que el Partido y el mundo se remodelen a su propia imagen. En tales
circunstancias, nuestro deber es gritarles: "Camaradas", ¡eso no
funciona! El proletariado no puede adaptarse a ustedes ; someterse a la
voluntad de ustedes sería, en realidad, someterse a la de los grandes
terratenientes y la gran bur-
95
guesía y
poner en peligro de muerte al Partido y al país. Entonces, ¿a la voluntad de
quién debemos someternos? Sólo podemos transformar el Partido y el mundo a
imagen de la vanguardia proletaria. Esperarnos que nuestros camaradas de los
círculos artísticos y literarios comprendan la importancia de esta gran
controversia y participen activamente en esta lucha, de manera que cada
camarada sea sano ideológicamente y que nuestras filas, en su conjunto, lleguen
a estar verdaderamente unidas y consolidadas en lo ideológico y organizativo.
Como
resultado de su confusión ideológica, muchos de nuestros camaradas no son muy
capaces de hacer una distinción adecuada entre las bases de apoyo
revolucionarias y las regiones dominadas por el Kuomintang, lo cual les ha
conducido a cometer muchos errores. Numerosos camaradas llegaron aquí desde los
cuchitriles de Shanghai10; al llegar de esos cuchitriles a las bases de apoyo
revolucionarias, no sólo se han trasladado de un lugar a otro sino también de
una época histórica a otra. Una corresponde a una sociedad semifeudal y
semicolonial bajo el dominio de los grandes terratenientes y la gran burguesía,
y la otra, a una sociedad revolucionaria de nueva democracia bajo la dirección
del proletariado. Llegar a las bases de apoyo revolucionarias significa entrar
en una época sin precedentes en la milenaria historia de China, una época en
que las grandes masas populares ejercen el Poder. Tanto la gente que nos rodea,
como el público al que se dirige nuestra propaganda son enteramente diferentes.
La época pasada se ha ido para no volver. Por eso tenemos que unirnos a las
nuevas masas sin ninguna vacilación. Si, a pesar de vivir entre las nuevas
masas, algunos camaradas, como dije en mi primera intervención, aún
"carecen dé conocimiento profundo y comprensión" y siguen siendo
"héroes sin escenario donde realizar sus proezas", entonces se
encontrarán con dificultades no sólo cuando vayan a las aldeas, sino también
aquí mismo, en Yenán. Algunos camaradas piensan: "Lo mejor que puedo hacer
es seguir escribiendo para los lectores de la Gran Retaguardia11; es un trabajo
que conozco bien y que tiene importancia nacional." Esta idea es
completamente errónea. La Gran Retaguardia también cambia, y los lectores de
allá no necesitan que los autores de las bases de apoyo revolucionarias les
cuenten las historias aburridas de siempre; esperan que les hablen de los
nuevos hombres y del mundo nuevo. Por lo tanto, cuanto más una obra esté
escrita para las masas de las bases de apoyo revolucionarias, tanto mayor será
su importancia nacional. La novela
96
de Alejandro
Fadéiev La derrota12 sólo relata las acciones de una pequeña guerrilla, y no
fue creada para satisfacer el gusto de los lectores del mundo viejo; no
obstante, tuvo una influencia mundial, o por lo menos, como todos saben, un
inmenso efecto en nuestro país. China marcha hacia adelante, no hacia atrás, y
son las bases de apoyo revolucionarias, y no cualquier región atrasada,
retrógrada, las que la dirigen en su avance. En el curso de la campaña de
rectificación, los camaradas tienen ante todo que llegar a comprender este
problema fundamental.
Puesto que es
necesario integrarse con la nueva época, la época de las masas, hay que
solucionar radicalmente el problema de la relación entre el individuo y las
masas. Deben ser nuestro lema estos versos de Lu Sin :
Fiero el
ceño, desafío fríamente al mandarín que me señala con el dedo,
Humillando la
frente, cual manso buey sirvo gustoso al niño.13
Al decir
"mandarín" alude a nuestros enemigos, a quienes nunca nos
someteremos, por feroces que sean. Al decir "niño" se refiere al
proletariado y a las grandes masas populares. Todos los comunistas, todos los
revolucionarios, todos los artistas y escritores revolucionarios deben seguir
el ejemplo de Lu Sin y ser "bueyes" para el proletariado y las
grandes masas populares, sirviéndoles con toda devoción hasta el día de su
muerte. Para unirse con las masas y servirlas, los intelectuales tienen que
pasar por un proceso de conocimiento mutuo con ellas. Este proceso puede
implicar, e implica ineludiblemente, muchos sufrimientos y fricciones, pero si
ustedes están decididos a ello, podrán alcanzar este propósito.
Cuanto hoy he
dicho, se refiere tan sólo a los problemas de la orientación fundamental de
nuestro movimiento artístico y literario, pero existen muchos otros problemas
específicos que exigen un estudio ulterior. Estoy convencido de que los
camaradas aquí presentes están decididos a seguir esta orientación. Creo que,
en el curso de la campaña de rectificación y en el largo período de estudio y
trabajo que les espera, ustedes serán capaces de transformarse y transformar
sus obras, de crear muchas obras excelentes que tendrán calurosa acogida entre
las masas populares, y de llevar el movimiento artístico y literario en las
bases de apoyo revolucionarias y en todo el país a una nueva y luminosa etapa.
97
NOTAS
1 Véase V. I. Lenin, "La organización
del Partido y la literatura del Partido", obra en la que al analizar las
características de la literatura proletaria, dice: "Será una literatura
libre, porque no han de ser el afán de lucro y el arribismo, sino la idea del
socialismo y la simpatía por los trabajadores las que incorporen a sus filas
nuevas fuerzas. Será una literatura libre, porque servirá no a damiselas
hastiadas de todo, no a los `diez mil de arriba', cargados de aburrimiento y de
grasa, sino a millones y decenas de millones de trabajadores, que son la flor y
nata del país su fuerza, su futuro. Será una literatura libre que fecundará la
última palabra del pensamiento revolucionario de la humanidad con la
experiencia y el trabajo vivo del proletariado socialista, una literatura que
establecerá una constante acción recíproca entre la experiencia del pasado (el
socialismo científico, culminación del desarrollo del socialismo desde sus
formas primitivas, utópicas) y la experiencia del presente (la lucha actual de
los camaradas obreros)."
2 Miembro del contrarrevolucionario Partido
Socialista Nacional. Propagó durante largo tiempo las ideas de la burguesía
reaccionaria de los Estados Unidos sobre arte y literatura, se opuso
obstinadamente a la revolución y denigró el arte y la literatura revolucionarios.
3 Chou Tsuo-yen y Chang Tsi-ping capitularon
ante los invasores japoneses después de que éstos ocuparon Pekín y Shanghai en
1937.
4 Véase "Mi opinión sobre la Unión dé
Escritores de Izquierda", colección "'Dos corazones", Obras
Completar de Lu Sin, t. IV.
5 Véase "Muerte",
"Apéndice" de "Ultima colección de las prosas satíricas escritas
en el cuchitril Chiechie", Obras Completas de Lu Sin, t. VI.
6 Opereta popular china, con sólo dos
personajes, un vaquerito y una joven aldeana, cuyo contenido se expresa por
medio de preguntas y respuestas entre los dos. En los primeros días de la
Guerra de Resistencia, esta forma, con letra nueva, fue utilizada para hacer la
propaganda antijaponesa y alcanzó en su tiempo gran popularidad.
7 En chino, son caracteres sencillos de pocos
trazos, que se solían enseñar en las primeras lecciones de las viejas cartillas
de lectura para escuelas primarias.
8 Canciones del reino de Chu (siglo III
a.n.e.). La música de "Canción de los pobres rústicos" era inferior a
la dé ` La blanca nieve primaveral”. En "Respuestas de Sung Yu al rey de
Chu", recopilado en Antología literaria, se dice que cuando un cantor
entonaba en la capital de Chu "La blanca nieve primaveral", sólo unas
pocas decenas de personas la coreaban, pero cuando cantaba "Canción de los
pobres rústicos", lo hacían miles.
9 Véase V. I. Lenin, "La organización
del Partido y la literatura del Partido", obra en la que dice: "La
literatura debe ser parte de la causa general del proletariado, debe ser
`ruedecilla y tornillo' del único y gran mecanismo socialdemócrata, puesto en
movimiento por toda la vanguardia consciente de toda la clase obrera."
l0 En
aquellos tiempos, en Shanghai, la mayoría de los artistas, escritores,
intelectuales y empleados subalternos, con escasos recursos, vivían en
cuchitriles.
11 Durante la Guerra de Resistencia contra el
Japón, la gente llamaba Gran Retaguardia a los vastos territorios del Sudoeste
y Noroeste de China, no ocupados
98
por los
invasores japoneses y que se encontraban bajo la dominación del Kuomintang,
para distinguirlos de la Pequeña Retaguardia, nombre que se daba a las bases de
apoyo antijaponesas situadas tras las líneas enemigas y dirigidas por el
Partido Comunista.
12 Esta novela, del célebre escritor soviético
Alejandro Fadéiev, publicada en 1927, relata la lucha sostenida, durante la
guerra civil de la Unión Soviética, por una guerrilla de obreros, campesinos e
intelectuales revolucionarios de Siberia contra los bandidos
contrarrevolucionarios. Esta novela fue traducida al chino por Lu Sin.
13 Véase "Burlándome de mí mismo",
"Recopilación fuera de toda recopilación", Obras Completas de Lu Sin,
t. VII.
UNA POLÍTICA
DE SUMA IMPORTANCIA *
7 de
septiembre de 1942
Desde que el
Comité Central del Partido planteó la política de "menos pero mejores
tropas y una administración más simple", las organizaciones del Partido en
muchas bases de apoyo antijaponesas han elaborado planes para este trabajo y lo
han iniciado conforme a las instrucciones del Comité Central. Los camaradas
dirigentes de la Región Fronteriza de Shansí-Jopei- Shantung-Jonán han tomado
firmemente este trabajo en sus manos y han dado el ejemplo en la aplicación de
esta política. En algunas bases de apoyo, sin embargo, los camaradas no se han
esforzado con seriedad en aplicarla porque no la comprenden suficientemente. No
entienden aún su relación con la actual situación y con las demás políticas del
Partido y no la consideran todavía de suma importancia. En el Diario de la
Liberación se ha discutido varias veces este asunto, y ahora desearíamos
explicarlo más. Toda la política del Partido tiene por objetivo vencer al
invasor japonés. A partir del quinto año, la Guerra de Resistencia ha entrado
de hecho en su etapa final, la del logro de la victoria. En esta etapa, la
situación es diferente no sólo de la del primer bienio de la guerra, sino
también de la del segundo. El quinto y sexto años de la guerra se caracterizan
porque al mismo tiempo que se aproxima la victoria, se presentan las mayores
dificultades; en otras palabras, estamos en las "tinieblas que preceden al
alba". En la etapa actual, esta situación existe en todos los países
antifascistas, así como en China entera; no se limita a las bases de apoyo del
VIII Ejército y del Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército, aunque en ellas se manifiesta
con particular agudeza. Debemos esforzarnos por vencer en dos años al invasor
japonés. Estos dos años serán extremadamente difíciles y diferirán mucho de los
dos primeros años de la guerra y de los dos siguientes.
_______________
* Editorial escrito por el camarada Mao
Tse-tung para el Diario de la Liberación, de Yenán.
99
100
Los
dirigentes del partido y el ejército revolucionarios deben prever esta
situación particular. Si no son capaces de ello, irán a la zaga de los
acontecimientos; por más que se esfuercen, no lograrán la victoria, e incluso
existe el peligro de que perjudiquen la causa de la revolución. Es cierto que
en las bases de apoyo antijaponesas situadas en la retaguardia enemiga las
dificultades se han, pero todavía no han llegado a una gravedad extrema. Desde
luego, si no adoptamos multiplicado ahora una política correcta, esas
dificultades alcanzarán un grado extremo. En general, la gente se deja
fácilmente llevar por la situación del pasado y el presente, y piensa que en el
futuro ésta se mantendrá casi igual. Es incapaz de prever que el barco
encontrará escollos y no sabe sortearlos gobernando serenamente el timón. ¿Cuál
es el escollo con que puede tropezar el barco de la Resistencia? Son las
dificultades materiales extremadamente graves de la etapa final de la guerra.
El Comité Central del Partido las ha señalado y nos llama a estar vigilantes
para sortear dicho escollo. Muchos de nuestros camaradas ya han comprendido
esto, pero otros todavía no ; tal es el primer obstáculo que debemos superar.
La Guerra de Resistencia exige la unidad, y la unidad implica dificultades.
Estas son de orden político; las ha habido en el pasado, y las puede haber en
el futuro. En los últimos cinco años, nuestro Partido ha dedicado ingentes
esfuerzos a superarlas gradualmente; nuestra consigna es reforzar la unidad, y
debemos seguir haciéndolo. Pero, existen otras dificultades, las de orden
material, las cuales no dejarán de agravarse cada vez más. Aún hay algunos
camaradas que permanecen tranquilos y tienen escasa conciencia de ello;
debemos, pues, alertarlos. Todos los camaradas de las bases de apoyo
antijaponesas deben comprender que en adelante las dificultades materiales se
agudizarán inevitablemente, que debemos superarlas y que uno de los medios
importantes para lograrlo es el de "menos pero mejores tropas y una
administración más simple".
Por qué es
importante para superar las dificultades materiales la política de "menos
pero mejores tropas y una administración más simple"? Es evidente que la
situación actual de la guerra en las bases de apoyo no nos permite, y menos aún
lo permitirá la situación futura, quedarnos en nuestros anteriores puntos de
vista. Nuestro enorme aparato de guerra responde a las condiciones del pasado ;
entonces era permisible y necesario. Pero ahora el caso es diferente: las bases
de apoyo se han reducido y probablemente seguirán reduciéndose durante cierto
período; por lo tanto, de ningún modo podemos man-
101
tener como
antes un enorme aparato de guerra. Actualmente, entre ese aparato y la
situación de la guerra ya ha surgido una contradicción, que debemos resolver.
El enemigo trata de agravar esta contradicción; de ahí su política de
"incendiarlo todo, matar a todos y saquearlo todo". Si continuamos
manteniendo nuestro enorme aparato de guerra, caeremos precisamente en su
trampa. Si lo reducimos para tener "menos pero mejores tropas y una
administración más simple", ese aparato, aunque reducido, permanecerá fuerte.
Resolviendo esta contradicción, la de "un pez grande en poca agua",
es decir, adaptando nuestro aparato de guerra a la situación de la guerra, nos
haremos aún más fuertes y, lejos de ser vencidos por el enemigo, finalmente lo
venceremos. Por eso decimos que la política de "menos pero mejores tropas
y una administración más simple", planteada por el Comité Central del
Partido, es de suma importancia.
Sin embargo,
sucede con frecuencia que la mente del hombre se deja fácilmente encadenar por
las circunstancias del momento y por la costumbre, de lo cual a veces ni
siquiera los revolucionarios pueden escapar. Hemos creado con nuestras propias
manos este enorme aparato, sin pensar que algún día nosotros mismos tendríamos
que reducirlo ; y ahora que ha llegado el momento de reducirlo, no nos sentimos
en buena disposición y lo encontramos muy difícil. Cuando el enemigo nos está
acosando con su colosal aparato de guerra, ¿podemos acaso reducir el nuestro? Y
si lo reducimos, no tendremos suficientes fuerzas para hacerle frente. He aquí
lo que se llama estar encadenado por las circunstancias del momento y por la
costumbre. Cada vez que
cambia el
tiempo, hay que cambiar de ropa. Esto ocurre cada año, al pasar de la primavera
al verano, del verano al otoño, del otoño
al invierno y
de éste a la primavera. Y no obstante, por la fuerza de la costumbre, la gente
deja a veces de hacerlo en el momento adecuado y se enferma. Las actuales
condiciones en las bases de apoyo exigen que nos quitemos la ropa de invierno y
nos pongamos la de verano, a fin de ganar agilidad para la lucha contra el
enemigo; pero seguimos abultados, tenemos la cabeza muy grande y los pies
pequeños, lo que es completamente inapropiado para el combate. Para la
pregunta: ¿cómo enfrentar el colosal aparato del enemigo?, tenemos el ejemplo
de cómo el Rey Mono hizo frente a la Princesa del Abanico de Hierro. La
Princesa era un demonio formidable, pero el Rey Mono, convirtiéndose en un
diminuto insecto, se le introdujo en el estómago y la venció1. La descripción
que hace Liu Tsung-yuan en "Un asno en Kuichou"2 contiene igualmente
una
102
lección
valiosa. Un asno fue llevado a Kuichou; un tigre del lugar, pequeño en
comparación, se asustó al verlo tan grande. Pero el asno terminó siendo
devorado por el tigre. Nuestro VIII Ejército y nuestro Nuevo 4.º Cuerpo de
Ejército son el Rey Mono o el pequeño tigre, y son plenamente capaces de hacer
frente a ese demonio o ese asno que es el Japón. Ahora es imperativo que
cambiemos un poco y nos volvamos pequeños, pero más fuertes ; entonces seremos
invencibles.
NOTAS
1 Esta fábula está sacada de la novela
mitológica china Peregrinación al Oeste, cap. LIX.
2 Liu Tsung-yuan (773-819) fue uno de los
grandes escritores de la dinastía Tang. En su obra "Tres parábolas"
se encuentra "Un asno en Kuichou", en que relata cómo un tigre de
Kuichou se asustó al ver por primera vez un asno. Pero cuando descubrió que
todo lo que éste podía hacer era rebuznar y cocear, se lanzó sobre él y lo
devoro.
EL PUNTO DE
VIRAJE DE LA SEGUNDA
GUERRA
MUNDIAL *
12 de octubre
de 1942
La batalla de
Stalingrado ha sido comparada por la prensa inglesa y norteamericana a la de
Verdún, y el nombre de "Verdún rojo" resuena por el mundo entero.
Esta comparación no es adecuada. La actual batalla de Stalingrado difiere, por
su naturaleza, de la de Verdún en la Primera Guerra Mundial. Existe, sin
embargo, algo en común entre ambas: hoy, como entonces, mucha gente se deja
engañar por la ofensiva de Alemania y cree que ésta puede aún ganar la guerra.
La Primera Guerra Mundial terminó en el invierno de 1918; en 1916, las fuerzas
alemanas lanzaron varios ataques contra la plaza fuerte francesa de Verdún. El
comandante en jefe de las tropas alemanas en esa campaña era el príncipe
heredero de Alemania, y las fuerzas lanzadas al combate eran la flor y nata del
ejército alemán. La batalla fue decisiva. Habiendo fracasado los furiosos
ataques de las fuerzas alemanas, todo el campo germano -austro -turco-búlgaro
se encontró en una situación sin salida; a partir de ese momento sus
dificultades aumentaron día a día, desertaron sus partidarios, y, desintegrado,
terminó por derrumbarse. Pero en aquel entonces, el campo
anglonorteamericano-francés no supo comprender la situación y, creyendo que el
ejército alemán era aún muy poderoso, no se dio cuenta de la inminencia de su
propia victoria. En la historia de la humanidad, toda fuerza reaccionaria que
está a punto de perecer se lanza invariablemente a una última y desesperada
embestida contra las fuerzas revolucionarias, y sucede a menudo que algunos
revolucionarios se dejan engañar durante cierto tiempo por este poderío
aparente que encubre la debilidad interna, y no logran ver el hecho esencial de
que el enemigo se aproxima a su fin, en tanto que ellos mismos se acercan a la
_______________
* Editorial escrito por el camarada Mao
Tse-tung para el Diario de la Liberación, de Yenán.
103
104
victoria. E1
surgimiento de las fuerzas fascistas y las guerras de agresión que han venido
sosteniendo desde hace algunos años, constituyen precisamente la expresión de
esa última y desesperada embestida ; y, en la guerra actual, el ataque contra
Stalingrado es la manifestación de la última y desesperada embestida del propio
fascismo. También en el presente punto de viraje de la historia, ocurre que
muchas personas en el frente antifascista mundial, embaucadas por la apariencia
feroz del fascismo, no logran calar su esencia. Desde el 23 de agosto, fecha en
que las fuerzas alemanas acabaron de cruzar el recodo del Don e iniciaron el
ataque general contra Stalingrado, hasta el 9 de octubre, día en que la Oficina
Soviética de Información anunció que el Ejército Rojo había roto el cerco
alemán del distrito industrial situado en el Noroeste de la ciudad, distrito en
el cual había irrumpido el 15 de septiembre una parte de las fuerzas alemanas,
se ha desarrollado, durante 48 días, la batalla más encarnizada de la historia
de la humanidad. La batalla ha sido ganada finalmente por las fuerzas
soviéticas. Durante esos 48 días, las noticias diarias de los reveses o
triunfos de Stalingrado han hecho latir de ansiedad o júbilo el corazón de
millones y millones de hombres. Esta batalla constituye no sólo el punto de
viraje de la guerra soviético-alemana, e incluso de la presente guerra
antifascista mundial, sino también el de la historia de toda la humanidad.
Durante esos 48 días, los pueblos del mundo entero han mirado a Stalingrado con
una preocupación aún mayor de la que habían sentido por Moscú en octubre del
año pasado.
Antes de su
victoria en el frente occidental, parecía que Hitler era prudente. Al desatar
sus ataques contra Polonia, contra Noruega, contra Holanda, Bélgica y Francia,
y contra los Balcanes, concentró en cada ocasión todas sus fuerzas sobre un
solo objetivo, sin atreverse a dispersar su atención. Pero, después de su
victoria en el frente occidental, embriagado por sus éxitos, intentó derrotar a
la Unión Soviética en tres meses. Desde Murmansk, en el Norte, hasta Crimea, en
el Sur, desencadenó una ofensiva general contra el inmenso y poderoso país
socialista, y así dispersó sus fuerzas. El fracaso de su ofensiva contra Moscú
en octubre del año pasado marcó el fin de la primera etapa de la guerra
soviético -alemana; el primer plan estratégico de Hitler había sido frustrado.
El Ejército Rojo detuvo la ofensiva alemana del año pasado y emprendió en el
invierno una contraofensiva en todos los frentes, lo que constituyó la segunda
etapa de la guerra. Hitler se batió en retirada y pasó a la defensiva. En ese
período, después de destituir a Brauchitsch, su comandante en jefe en el
frente,
105
y asumir
personalmente el mando, Hitler decidió abandonar su plan de una ofensiva
general. Reuniendo todas las fuerzas disponibles en Europa, preparó una
ofensiva final que, aunque limitada al frente meridional, podría, en su
opinión, golpear los centros vitales de la Unión Soviética. En razón del
carácter definitivo de esta ofensiva, de la que dependía la existencia misma
del fascismo, Hitler concentró enormes fuerzas, llevando incluso parte de los
aviones y tanques que operaban en África del Norte. Con el ataque alemán contra
Kerch y Sebastopol en mayo de este año, la guerra entró en su tercera etapa.
Después de haber reunido un ejército de más de un millón y medio de hombres,
apoyado por el grueso de sus fuerzas aéreas y blindadas, Hitler lanzó sobre Stalingrado
y el Cáucaso una ofensiva de violencia sin precedentes. Su intención era
apoderarse rápidamente de esos dos objetivos, con el doble propósito de cortar
el Volga y tomar Bakú, para avanzar luego al Norte contra Moscú y abrirse paso
en el Sur hacia el golfo Pérsico; al mismo tiempo, exigió a los fascistas
japoneses que concentraran fuerzas en Manchuria para atacar Siberia después de
que él hubiera tomado Stalingrado. Hitler abrigaba la vana esperanza de
debilitar a la Unión Soviética hasta tal punto que podría retirar del campo de
batalla soviético el grueso del ejército alemán, para afrontar una ofensiva
anglo-norteamericana en el frente occidental, apoderarse de los recursos del
Cercano Oriente y establecer conexión con las fuerzas japonesas, mientras que
el Japón podría también retirar del Norte sus fuerzas principales para avanzar
hacia el Oeste y el Sur contra China e Inglaterra y los EE.UU., sin tener que
preocuparse por su retaguardia. Es así como Hitler calculaba obtener la
victoria para el campo fascista. Pero ¿qué ha pasado en esta etapa? Hitler ha
chocado con la táctica soviética, que le ha sido fatal. La Unión Soviética ha
adoptado la táctica de atraer primero al enemigo para que penetre profundamente
en su territorio, y oponerle luego una tenaz resistencia. En cinco meses de
combate, el ejército alemán no ha logrado ni penetrar en los campos
petrolíferos del Cáucaso ni apoderarse de Stalingrado, de suerte que Hitler,
sin poder avanzar ni retroceder, se ha visto obligado a detener sus tropas al
pie de elevadas montañas y ante una ciudad inexpugnable, sufriendo fuertes
pérdidas; así ha quedado en un atolladero. Estamos ya en octubre y se aproxima
el invierno. La tercera etapa de la guerra está a punto de terminar y va a
empezar la cuarta. De todos los planes estratégicos de ataque de Hitler contra
la Unión Soviética, no hay uno solo que no haya fracasado. En esta tercera
etapa, teniendo en
106
cuenta que
fue derrotado el verano pasado por haber dividido sus fuerzas, Hitler concentró
sus tropas en el frente meridional. Pero corno quería alcanzar de un solo golpe
el doble objetivo de cortar el Volga en el Este y tomar el Cáucaso en el Sur,
volvió a dividir sus fuerzas. Al hacer sus cálculos, no vio la distancia que
media entre su fuerza real y sus ambiciones, y por eso se encuentra en el
actual callejón sin salida, le ha ocurrido lo que al portador que "por no
haber asegurado su carga, ve cómo ésta se desliza por los dos extremos de la
pértiga". Por el contrario, la Unión Soviética, mientras más combate, más
se fortalece. Stalin, con su sabia dirección estratégica, ha ganado totalmente
la iniciativa, y por todas partes empuja a Hitler a la ruina. La cuarta etapa
de la guerra, que ha de comenzar este invierno, llevará a Hitler a la
extinción.
Si comparamos
la situación de Hitler en la primera etapa de la guerra con su situación en la
tercera, podemos ver que ya está en el umbral de la derrota definitiva.
Actualmente, tanto en Stalingrado como en el Cáucaso, el Ejército Rojo ha
detenido de hecho la ofensiva de las tropas alemanas; fracasados sus ataques
contra Stalingrado y el Cáucaso, Hitler se encuentra ya al borde del
agotamiento. Las escasas fuerzas que consiguió reunir durante el período
invernal que va de diciembre último a mayo de este año, están completamente
gastadas. Apenas dentro de un mes llegará el invierno al frente
soviético-alemán, y Hitler tendrá que pasar sin demora a la defensiva. Toda la
región situada al Oeste y al Sur del Don, será para él la más peligrosa, ya que
allí el Ejército Rojo pasará a la contraofensiva. Este invierno, ante la
amenaza de su ruina, Hitler tratará de reorganizar una vez más su ejército. Con
el fin de enfrentar la situación crítica en los frentes oriental y occidental,
tal vez consiga aún reunir algunos remanentes de sus fuerzas y equiparlos para
formar algunas nuevas divisiones, y, además, pida ayuda a tres de sus socios
fascistas: Italia, Rumania y Hungría, y les arranque cierta cantidad de carne
de cañón. Sin embargo, tendrá que absorber enormes pérdidas en la campaña de
invierno en el frente oriental y prepararse para encarar el segundo frente en
el Oeste. Mientras tanto, Italia, Rumania y Hungría, consternadas ante la
inevitabilidad de la derrota de Hitler, se alejarán cada vez más de él. En
resumen, después del 9 de octubre, sólo un camino queda abierto a Hitler: el
que conduce al exterminio.
Hay algo en
común entre la defensa de Stalingrado por el Ejército Rojo durante estos 48
días y su defensa de Moscú en el año pasado: la defensa de Stalingrado ha hecho
abortar el plan de Hitler para este
107
año, del
mismo modo que la defensa de Moscú hizo abortar su plan del año anterior. La
diferencia estriba en que el Ejército Rojo, a pesar de la contraofensiva de
invierno que emprendió inmediatamente después de su defensa de Moscú, tuvo aún
que soportar la ofensiva alemana de este verano, porque, primero, a Alemania y
sus socios europeos les quedaba todavía alguna fuerza disponible y, segundo,
Inglaterra y los EE.UU. retardaban la apertura del segundo frente. En cambio,
después de la batalla por la defensa de Stalingrado, la situación será
totalmente distinta de la del año pasado. Por un lado, la Unión Soviética
desencadenará una segunda contraofensiva de invierno de magnitud excepcional;
Inglaterra y los EE.UU. no podrán seguir postergando la apertura del segundo
frente (aunque no es posible predecir la fecha exacta), y los pueblos de
Europa, a su vez, estarán listos para responder con la insurrección. Por otro
lado, como Alemania y sus socios europeos ya no tienen fuerza para emprender
una ofensiva en gran escala, a Hitler no le quedará otro remedio que pasar
enteramente a la defensiva estratégica. Una vez que Hitler se vea forzado a
hacerlo, el destino del fascismo estará prácticamente sellado. Esto se explica
porque, desde su nacimiento, un Estado fascista como el de Hitler edifica su
vida política y militar sobre la ofensiva, de modo que termina su vida en
cuanto acaba su ofensiva. La batalla de Stalingrado pondrá fin a la ofensiva
del fascismo, y es por ello una batalla decisiva. Ese carácter decisivo determinará
la guerra mundial en su conjunto.
Hitler
enfrenta tres enemigos poderosos : la Unión Soviética, Inglaterra y los EE.UU.,
y los pueblos de los territorios ocupados por Alemania. En el frente oriental
está el Ejército Rojo, sólida fortaleza, cuyas contraofensivas continuarán
durante todo el segundo invierno y después de él; ésta es la fuerza que
decidirá el desenlace de toda la guerra y el destino de la humanidad. En el
frente occidental, Inglaterra y los EE.UU., aun cuando persistan en su política
de expectativa y dilación, abrirán de todos modos el segundo frente al ver
llegar el momento de golpear al tigre muerto. Además, existe un frente interno
contra Hitler, o sea, el gran levantamiento popular que se incuba en Alemania,
Francia y otras partes de Europa; tan pronto como la Unión Soviética
desencadene su contraofensiva general y truenen los cañones del segundo frente,
los pueblos de esos países responderán con la apertura de un tercer frente.
Así, el ataque convergente de esos tres frentes contra Hitler constituirá el
gran proceso histórico que seguirá a la batalla de Stalingrado.
108
La carrera
política de Napoleón terminó en Waterloo, pero fue la derrota en Moscú la que
decidió su suerte1. Hitler marcha hoy por el camino de Napoleón, y la batalla
de Stalingrado ha determinado su ruina.
Esta
situación repercutirá directamente en el Extremo Oriente. El año próximo
tampoco traerá suerte al fascismo japonés. Este tendrá cada día más dolores de
cabeza y finalmente entrará en su tumba. Todos los que aprecian de manera
pesimista la situación mundial deberían modificar sus puntos de vista.
NOTAS
1 En junio de 1815, se produjo en Waterloo,
Sur de Bélgica, una encarnizada batalla entre el ejército de Napoleón y las
fuerzas aliadas anglo-prusianas. Napoleón fue derrotado y luego confinado en la
isla de Santa Elena, donde murió en 1821. En su tiempo, Napoleón conquistó
numerosos países europeos, pero, en 1812, durante su expedición contra Rusia,
sufrió una rotunda derrota cerca de Moscú. La flor y nata de su ejército fue
aniquilada casi completamente. De este descalabro Napoleón ya no pudo
reponerse. Véase también "Sobre la guerra prolongada", nota 22, Obras
Escogidas de Mao Tse-tung, t. II.
EN
CELEBRACIÓN DEL XXV ANIVERSARIO DE LA
REVOLUCIÓN DE
OCTUBRE
6 de
noviembre de 1942
Este año
celebramos con el mayor optimismo el aniversario de la Revolución de Octubre.
Estoy firmemente convencido de que este aniversario marca el punto de viraje de
la guerra soviético-alemana y asimismo el de la lucha del frente antifascista
mundial por vencer al frente fascista.
Antes, como
el Ejército Rojo estaba solo en la resistencia contra la Alemania fascista y
sus socios europeos, Hitler pudo mantener la ofensiva sin ser derrotado. Ahora,
con el crecimiento de las fuerzas de la Unión Soviética en el curso de la
guerra, ha sido frustrada la segunda ofensiva de verano de Hitler. En adelante,
la tarea del frente antifascista mundial es emprender la ofensiva contra el
frente fascista y derrotar definitivamente al fascismo.
En
Stalingrado, los combatientes del Ejército Rojo han realizado una heroica
hazaña que influirá en el destino de toda la humanidad. Ellos son los hijos de
la Revolución de Octubre. La bandera de la Revolución de Octubre es invencible,
y todas las fuerzas fascistas están condenadas a perecer.
Celebrar las
victorias del Ejército Rojo es para nosotros, el pueblo chino, celebrar
nuestras propias victorias. Nuestra Guerra de Resistencia contra el Japón dura
ya más de cinco años, y aunque todavía hay dificultades por delante, ya se
vislumbra la aurora de la victoria. EL triunfo sobre los fascistas japoneses no
sólo es seguro, sino que está cercano.
Concentrar
todos los esfuerzos en golpear a los fascistas japoneses:
tal es la
tarea del pueblo chino.
109
PROBLEMAS
ECONÓMICOS Y FINANCIEROS EN
EL PERIODO DE
LA RESISTENCIA AL JAPÓN *
Diciembre de
1942
La política
general que guía nuestro trabajo económico y financiero consiste en desarrollar
la economía y asegurar el abastecimiento. Sin embargo, muchos de nuestros
camaradas hacen hincapié de manera unilateral en las finanzas y no comprenden
la importancia de la economía en su conjunto. Andan todo el tiempo dándole
vueltas al problema de los ingresos y gastos financieros, pero, por más
esfuerzos que hacen, no consiguen resolver nada. Esto se debe a la perniciosa
influencia de conceptos anticuados y conservadores sobre la conciencia de esos
camaradas. Ellos no comprenden que si bien una política financiera, sea buena o
mala, puede influir en la economía, es ésta la que determina las finanzas. No
es posible superar las dificultades financieras si la economía carece de una
base sólida, ni alcanzar una buena situación financiera sin desarrollar la
economía. El problema financiero de la Región Fronteriza de
Shensí-Kansú-Ningsia es de fondos para cubrir los gastos de manutención y de
actividad de decenas de miles de soldados y miembros del personal civil, o sea,
fondos para sostener la Guerra de Resistencia. Estos fondos provienen de los
impuestos que paga el pueblo y de la producción realizada por decenas de miles
de soldados y miembros del personal civil. Si no
_______________
* Este escrito, titulado originalmente
"Balance fundamental de nuestro trabajo", constituye el primer
capítulo del informe Problemas económicos y financieros, presentado por el
camarada Mao Tse-tung en una conferencia de cuadros superiores de la Región
Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia. En la Guerra de Resistencia contra el
Japón, los años 1941 y 1941 fueron los más difíciles para las regiones
liberadas. Los salvajes ataques desatados por los invasores japoneses y el
cerco y bloqueo del Kuomintang causaron enormes dificultades financieras a esas
regiones. El camarada Mao Tse-tung señaló que, a fin de superar las
dificultades financieras y económicas, el Partido debía esforzarse por dirigir
al pueblo para que desarrollara la agricultura y demás ramas de la producción,
y llamó a las entidades oficiales, escuelas y tropas
111
112
desarrollamos
los sectores privado y público de nuestra economía, no tendremos más remedio
que esperar la muerte con los brazos cruzados. Sólo desarrollando la economía
de manera real y efectiva será posible superar las dificultades financieras. No
podremos resolver ningún problema si, partiendo de conceptos conservadores,
olvidamos el desarrollo de la economía y la búsqueda de nuevas fuentes de
ingresos, e intentamos superar las dificultades financieras mediante la
reducción de gastos indispensables.
En los
últimos cinco años hemos atravesado diversas etapas. Las mayores dificultades
se presentaron en 1940 y 1941, cuando el Kuomintang creó "roces" por
medio de dos campañas anticomunistas. Nuestra situación era tan difícil que
casi no teníamos ropa, aceite comestible, papel ni verduras ; nuestros soldados
carecían de zapatos y calcetines, y el personal civil, de mantas para el
invierno. E1 Kuomintang intentó estrangularnos suprimiéndonos la asignación e
imponiéndonos el bloqueo económico; realmente tuvimos enormes dificultades.
Pero conseguimos superarlas. Y esto, gracias a que la población de la Región
Fronteriza nos suministró víveres, y sobre todo, a que creamos resueltamente y
con nuestras propias manos el sector público de nuestra economía. E1 Gobierno
de la Región Fronteriza estableció muchas industrias para el
autoabastecimiento; el ejército desarrolló una gran campaña por la producción y
fomentó una agricultura, industria y comercio destinados al autoabastecimiento
y decenas de miles de miembros del personal de las entidades oficiales y las
escuelas desplegaron también actividades económicas similares
_______________
de las
regiones liberadas a que produjeran, en la medida de lo posible, lo necesario
para autoabastecerse. Su informe Problemas económicos y financieros así como
sus escritos "Desplegar en las bases de apoyo las campañas por la
reducción de los arriendos, por la producción y de apoyar al gobierno y amar al
pueblo" y "Organicémonos", constituyeron el programa fundamental
del Partido en la campaña por la producción en las regiones liberadas. En ese
informe, el camarada Mao Tse-tung criticó principalmente la concepción errónea
que descuidaba el desarrollo económico y prestaba atención sólo a los ingresos
y gastos financieros, así como el erróneo estilo dé trabajo que consistía en no
preocuparse de otra cosa que de pedir contribuciones al pueblo sin movilizarlo
ni ayudarle a desarrollar la producción para salvar sus dificultades, y formuló
al mismo tiempo la justa política del Partido de "desarrollar la economía
y asegurar el abastecimiento”. Guiada por esta política, la campaña por la
producción en la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia y en las regiones
liberadas tras las líneas enemigas obtuvo extraordinarios resultados, lo cual
no sólo permitió que las fuerzas armadas y la población de las regiones
liberadas atravesaran felizmente el período más difícil de la Guerra de
Resistencia, sino que también dio al Partido una rica experiencia para dirigir
posteriormente la edificación económica.
113
para
satisfacer sus propias necesidades. Este tipo de economía desarrollado por el
ejército, las entidades oficiales y las escuelas, constituye un producto
especial de las condiciones particulares de hoy; en otras condiciones
históricas sería irrazonable e inconcebible, pero en la actualidad es
totalmente razonable y necesario. Es con estos medios que hemos vencido las
dificultades. ¿No prueban estos indiscutibles hechos del pasado la verdad de
que sólo el desarrollo de la economía puede asegurar el abastecimiento? Aunque
todavía nos enfrentamos con muchas dificultades, ya se ha sentado la base del
sector público de nuestra economía. Con un año más de esfuerzos, es decir, a
fines de 1943, esa base será aún más sólida.
Desarrollar
la economía es una línea acertada, pero este desarrollo no debe ser aventurado
ni sin fundamento. Algunos camaradas, sin tener en cuenta las condiciones
concretas del momento y lugar, hablan en abstracto del desarrollo; por ejemplo,
exigen el establecimiento de una industria pesada y presentan planes para la
creación de grandes salinas y fábricas de armamentos, todo lo cual carece de
base real y es inaceptable. E1 Partido sigue una línea justa para el desarrollo
económico ; se opone, por una parte, a los conceptos anticuados y
conservadores, y por la otra, a los grandes planes vacíos e irrealizables. Esta
es la lucha en dos frentes que sostiene el Partido en su trabajo financiero y
económico.
Tenemos que
desarrollar el sector público de nuestra economía, pero sin olvidar la
importancia de la ayuda del pueblo, que nos ha suministrado 90.000 dan de
cereales en 1940, 200.000 en 1941, y 160.000 en 19421, asegurando así el
abastecimiento de cereales para el ejército y el personal civil. Hasta 1941, la
producción de grano en el sector público de nuestra agricultura era todavía muy
débil, y dependíamos de la población para el suministro de grano. En adelante,
el ejército debe producir mayor cantidad de cereales, pero durante un tiempo
más, tendremos que seguir apoyándonos principalmente en la población. Aunque la
Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia es retaguardia que no ha sufrido
directamente los estragos de la guerra, tiene dificultades para suministrarnos
cantidades tan grandes de cereales, pues sólo cuenta con 1.500.000 habitantes,
población reducida para su extenso territorio. Además, la población nos ayuda a
transportar la sal o paga su transporte, y en 1941 suscribió bonos del
empréstito público por un valor de 5.000.000 de yuanes. Todo esto representa
para ella cargas nada livianas. Para hacer frente a las necesidades de la
Guerra de Resistencia y de la reconstrucción na-
114
cional, el
pueblo debe soportar estas cargas, deber que él comprende muy bien. Cuando el
gobierno se encuentra ante graves dificultades, es preciso pedir al pueblo una
mayor contribución, y esto el pueblo también lo comprende. Pero, al mismo
tiempo que nos abastecemos del pueblo, tenemos que ayudarle a fomentar y
completar su economía. Es decir, debemos dar los pasos necesarios y tomar las
medidas apropiadas para ayudarle a desarrollar la agricultura, la ganadería, la
artesanía, la explotación de la sal y el comercio, de modo que entregue pero a
la vez reciba, y reciba más de lo que entregue. Sólo así podremos sostener una
guerra de resistencia de larga duración. Sin considerar las necesidades de la
guerra, algunos camaradas
insisten en
que el gobierno debe adoptar una "política de benevolencia"; éste es
un punto de vista erróneo. Pues, si no ganamos la Guerra de Resistencia contra
el Japón, dicha política no tendrá ningún sentido para el pueblo y sólo
beneficiará al imperialismo japonés. En cambio, aunque el pueblo tenga que
llevar por el momento cargas un poco pesadas, con ello podremos superar las
dificultades que se presentan al gobierno y al ejército, sostener la Guerra de
Resistencia y derrotar al enemigo, y entonces, el pueblo gozará de una vida
feliz; ésta es la verdadera política de benevolencia del gobierno
revolucionario.
Otro punto de
vista erróneo consiste en "vaciar el estanque para coger los peces",
es decir, abrumar al pueblo con interminables exigencias, pasando por alto sus
dificultades y considerando nada más que las necesidades del gobierno y el
ejército. Este es un concepto propio del Kuomintang, que nunca debemos adoptar.
Hemos aumentado temporalmente las cargas que pesan sobre el pueblo, pero en
seguida hemos emprendido la creación del sector público de nuestra economía. En
1941 y 1942, las fuerzas armadas, las entidades oficiales y las escuelas
lograron, valiéndose de sus propios esfuerzos, satisfacer la mayor parte de sus
necesidades. Esta es una proeza maravillosa sin precedentes en la historia de
China y constituye la base material que nos hace invencibles. Cuanto más se
desarrolle nuestra economía para el autoabastecimiento, tanto menor será la
carga de los impuestos que pese sobre el pueblo. En la primera etapa, de 1937 a
1939, tornamos muy poco del pueblo, y éste pudo recuperarse considerablemente.
En la segunda, de 1940 a 1942, aumentaron sus cargas. Con el año 1943; empezará
la tercera etapa. Si en los dos años venideros, 1943 y 1944, sigue creciendo el
sector público de nuestra economía, y si todas o la mayor parte de nuestras
fuerzas armadas de la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia tienen
oportunidad de cultivar la tierra,
115
al cabo de
este período el pueblo verá de nuevo aligerarse su carga y podrá recuperarse
otra vez. Esta es una perspectiva posible, y debemos prepararnos para hacerla
realidad.
Debemos
refutar todo punto de vista unilateral y sostener la acertada consigna de
nuestro Partido: "Desarrollar la economía y asegurar el
abastecimiento". En lo referente a las relaciones entre el sector público
y el privado, nuestra consigna es: "Tener en cuenta tanto los intereses
públicos como los individuales", o en otros términos Tener en cuenta tanto
al ejército como al pueblo". Consideramos que éstas son las únicas
consignas acertadas. Sólo desarrollando de una manera realista los sectores
público y privado de nuestra economía, podremos asegurarnos los ingresos
financieros. Incluso en tiempos difíciles, debemos preocuparnos de poner un
límite a los impuestos, de modo que las cargas, aunque pesadas, no perjudiquen
al pueblo, y tan pronto como sea posible, aliviar sus cargas a fin de que pueda
recuperarse.
Los
recalcitrantes del Kuomintang creen que la construcción de la Región Fronteriza
es una empresa sin esperanzas, y que aquí las dificultades son insuperables.
Todos los días esperan su "derrumbamiento". No vale la pena discutir
con ese tipo de gente. Ellos nunca serán testigos de nuestro
"derrumbamiento", ya que para nosotros sólo habrá prosperidad. No
comprenden que las masas populares dirigidas por el Partido Comunista y por el
gobierno revolucionario de la Región Fronteriza siempre apoyan al Partido y al
gobierno, y que éstos a su vez podrán, sin duda alguna, encontrar los medios de
salvar las dificultades económicas y financieras, por grandes que sean.
Actualmente ya han sido resueltos algunos de nuestros problemas y pronto lo
serán los demás. En el pasado, experimentamos dificultades mucho mayores que
las actuales, y sin embargo, todas fueron vencidas. Las dificultades que
enfrentan nuestras bases de apoyo en el Norte y Centro de China son mucho más
graves que las de la Región Fronteriza de Shensí -Kansú-Ningsia; esas bases
sostienen diariamente violentos combates, a pesar de lo cual se mantienen en
pie desde hace cinco años y medio, e indudablemente seguirán manteniéndose
hasta la victoria final. Para nosotros no existe el pesimismo; somos capaces de
vencer cualquier dificultad.
Después de
esta conferencia de cuadros superiores de la Región Fronteriza de Shensí
-Kansú-Ningsia, aplicaremos la política de "menos pero mejores tropas y
una administración más simple"2. Esta vez hay que llevarla a la práctica
de una manera estricta, profunda
116
y general, y
no en forma aparente, superficial y parcial. En la aplicación de esta política
debemos cumplir las cinco tareas siguientes: simplificación, unificación,
eficiencia, economía y oposición al burocratismo. Estas cinco tareas tienen
gran importancia para nuestro trabajo económico y financiero. La simplificación
reducirá los gastos improductivos y aumentará los ingresos derivados de la
producción, lo cual redundará en beneficio directo de nuestras finanzas y, al
mismo tiempo, aligerará las cargas del pueblo e influirá sobre su situación
económica. En nuestros organismos económicos y financieros, deben ser
eliminados la desunión, la pretensión de "independizarse" el
autonomismo y otros fenómenos nocivos, para establecer un sistema de trabajo
unificado, que responda a la dirección y que garantice la plena aplicación de
nuestra política y nuestros reglamentos. Con el establecimiento de tal sistema,
la eficiencia del trabajo será mayor. Todos los organismos, y particularmente
los que se encargan del trabajo económico y financiero, deben preocuparse de
hacer economías. Al poner en práctica un régimen de economías, podrán suprimir
un gran número de gastos superfluos y antieconómicos, cuyo monto puede alcanzar
varias decenas de millones de yuanes. El personal que se dedica al trabajo
económico y financiero debe terminar con las prácticas burocráticas que
subsisten en sus organismos, algunas de las cuales son incluso muy serias, como
la corrupción, la aparatosidad, la "normalización" innecesaria y el
papeleo. Realizando enteramente estas cinco tareas en el Partido, el gobierno y
el ejército, alcanzaremos lo que nos proponemos con la política de "menos
pero mejores tropas y una administración más simple", superaremos
indudablemente nuestras dificultades y taparemos la boca a aquellos que se
regocijan ya de nuestro próximo “derrumbamiento".
NOTAS
1 Las cifras citadas aquí por el camarada Mao
Tse-tung representan la suma total de los impuestos agrícolas (entregas de
cereales) pagados por los campesinos de la Región Fronteriza de
Shensí-Kansú-Ningsia en los años 1940-1942.
2 Véase "Una política de suma
importancia", en el presente tomo.
ALGUNAS
CUESTIONES SOBRE LOS MÉTODOS
DE DIRECCIÓN
*
1.º de junio
de 1943
1. Hay dos métodos que los comunistas debemos
aplicar en todo trabajo que realicemos: uno es combinar lo general con lo
particular, y el otro, ligar la dirección con las masas.
2. Ante cualquier tarea, si no se hace un
llamamiento general, es imposible movilizar a las amplias masas para la acción.
Sin embargo, si los dirigentes se quedan en el llamamiento general no se ocupan
concreta y directamente de la ejecución cabal, en algunas organizaciones, del
trabajo que llaman a realizar, para abrir una brecha en un punto dado, adquirir
allí experiencia y luego orientar con ella a las demás entidades -, no podrán
comprobar si es justo ese llamamiento ni enriquecer su contenido, con lo que
dicho llamamiento correrá el peligro de quedar en letra muerta. Por ejemplo,
durante la campaña de rectificación en 1942, hubo éxitos allí donde se empleó
el método de combinar el llamamiento general con la orientación particular, y
no los hubo donde no se aplicó este método. En la campaña de rectificación en
1943, todos los burós y subburós del Comité Central y los comités regionales y
de prefectura del Partido, además de lanzar un llamamiento general (plan anual
de la campaña), deben hacer lo siguiente a fin de adquirir experiencia : elegir
dos o tres lugares (no muchos), sean departamentos de su propio organismo o
entidades oficiales, escuelas o unidades militares cercanas ; realizar en ellos
un estudio en profundidad para conocer detalladamente el desarrollo de la
campaña de rectificación allí y para conocer minuciosamente el pasado político,
características ideológicas, aplicación en el estudio y diligencia en el
trabajo de algunos miembros representativos (no muchos tampoco) de su personal,
y además, orientar personalmente a
_______________
* Decisión del Comité Central del Partido
Comunista de China, redactada por el camarada Mao Tse-tung.
117
118
los
responsables de estos lugares en la solución concreta de los problemas
prácticos. Como cada entidad oficial, escuela y unidad militar tiene también
varias secciones, sus dirigentes deben proceder de igual manera. Este es además
un método que permite a los dirigentes aprender y dirigir al mismo tiempo.
Ningún dirigente sabrá dar orientación general al conjunto de las entidades a
su cargo, a menos que obtenga experiencia concreta en cuanto a individuos y
asuntos determinados de entidades subordinadas específicas. Este método debe
ser generalizado para que los cuadros dirigentes de todos los niveles aprendan
a aplicarlo.
3. La experiencia de la campaña de
rectificación en 1942 demuestra también que en cada entidad es indispensable
para el éxito de la campaña que se forme en el curso de ésta un grupo dirigente
compuesto de un pequeño número de activistas reunidos en torno al responsable
principal de la entidad en cuestión, y que este grupo forje una estrecha
ligazón con las amplias masas participantes en la campaña. Por activo que se
muestre el grupo dirigente, su actividad no pasará de ser el infructuoso
esfuerzo de un puñado de personas, si no se la liga con la actividad de las
amplias masas. No obstante, la actividad de las amplias masas, sin un fuerte
grupo dirigente que la organice en forma apropiada, no puede mantenerse por
mucho tiempo, ni desarrollarse en una dirección correcta, ni elevarse a un alto
nivel. En cualquier lugar, las masas están integradas, en general, por tres
categorías de personas : las relativamente activas, las intermedias y las
relativamente atrasadas. Por eso, los dirigentes deben saber unir en torno suyo
al pequeño número de elementos activos y, apoyándose en ellos, elevar la
conciencia política de los elementos intermedios y ganarse a los atrasados. Un
grupo dirigente, verdaderamente unido y vinculado con las masas, sólo puede
formarse gradualmente en medio de la lucha de las masas, y no al margen de
ella. En el curso de una gran lucha, la composición del grupo dirigente no debe
ni puede, en la mayoría de los casos, permanecer invariable a través de las
etapas inicial, media y final; es necesario promover constantemente a los
activistas surgidos en la lucha, para sustituir a aquellos miembros del grupo
dirigente que resulten inferiores en comparación con ellos o que hayan
degenerado. Una de las causas fundamentales de por qué no ha podido avanzar el
trabajo en muchos lugares y entidades oficiales, está en la falta de un grupo
dirigente así, que se mantenga bien unido, vinculado con las masas y siempre
sano. Si en una escuela de un centenar de personas no hay un grupo dirigente
formado de acuerdo con las
119
circunstancias
reales (y no reunido artificialmente) y compuesto de varios o algo más de una
decena de los elementos más activos, rectos y sagaces entre los profesores,
empleados y estudiantes, esa escuela ha de marchar mal. Debemos aplicar en
todas las entidades oficiales, escuelas, unidades militares, fábricas y aldeas,
sean grandes o pequeñas, lo que indica Stalin acerca de la creación de un grupo
dirigente en la novena de las doce condiciones para la bolchevización de los
Partidos Comunistas1. La elección de los miembros de tal grupo dirigente debe
tener por criterio las cuatro condiciones formuladas por Dimitrov al tratar de
la política de cuadros: devoción total, ligazón con las masas, capacidad para
orientarse independientemente en toda situación y espíritu de disciplina2.
Tanto al cumplir cualquiera de las tareas centrales - guerra, producción,
educación (incluida la campaña de rectificación) -, como al inspeccionar el
trabajo, examinar la historia de los cuadros o realizar cualquier otra labor, hay
que adoptar el método de ligar el grupo dirigente con las amplias masas, además
del método de combinar el llamamiento general con la orientación particular.
4. En todo el trabajo práctico de nuestro
Partido, toda dirección correcta está basada necesariamente en el principio:
"de las masas, a las masas". Esto significa recoger las ideas
(dispersas y no sistemáticas) de las masas y sintetizarlas (transformarlas,
mediante el estudio, en ideas sintetizadas y sistematizadas) para luego
llevarlas a las masas, difundirlas y explicarlas, de modo que las masas las
hagan suyas, perseveren en ellas y las traduzcan en acción, y comprobar en la
acción de las masas la justeza de esas ideas. Luego, hay que volver a recoger y
sintetizar las ideas de las masas y a llevarlas a las masas para que perseveren
en ellas, y así indefinidamente, de modo que las ideas se tornan cada vez más
justas, más vivas y más ricas de contenido. Tal es la teoría marxista del
conocimiento.
5. La concepción de que, trátese de una
organización o de una lucha, entre el grupo dirigente y las amplias masas debe
haber relaciones correctas, la concepción de que las ideas correctas de
dirección sólo pueden elaborarse recogiendo y sintetizando las ideas de las
masas y llevándolas luego a las masas para que perseveren en ellas, y la
concepción de que, al poner en práctica las ideas de dirección, se debe
combinar el llamamiento general con la orientación particular, deben ser
ampliamente difundidas en el curso de la actual campaña de rectificación, con
el fin de corregir los puntos de vista erróneos que al
respecto
existen entre nuestros cuadros. Muchos camaradas no
120
conceden
importancia a unir en torno suyo a los activistas para formar un núcleo
dirigente, o no saben hacerlo, y no conceden importancia a ligar estrechamente
este núcleo dirigente con las amplias masas, o no saben hacerlo; por eso la
suya se convierte en una dirección burocrática, divorciada de las masas. Muchos
camaradas no conceden importancia a sintetizar las experiencias de la lucha de
las masas, o no saben hacerlo, y, pasándose de listos, gustan de plantear de
manera subjetivista cantidad de opiniones, por lo cual sus ideas resultan
hueras y ajenas a la realidad. Muchos camaradas se contentan con lanzar un
llamamiento general para una tarea y no conceden importancia a dar
inmediatamente después orientación particular y concreta, o no saben hacerlo ;
en consecuencia, su llamamiento se queda en la boca, en el papel o en la sala
de reuniones, y su dirección se hace burocrática. Hay que corregir estos
defectos en la presente campaña de rectificación; hay que aprender a aplicar
los métodos de ligar la dirección con las masas y de combinar lo general con lo
particular en la campaña de rectificación, en la inspección del trabajo y en el
examen de la historia de los cuadros, y también hay que emplearlos en todo
nuestro trabajo futuro.
6. Recoger y sintetizar las ideas de las masas
y llevarlas luego a las masas para que perseveren en ellas, y, de esta manera,
elaborar ideas correctas de dirección: tal es el método fundamental de
dirección. En el proceso durante el cual se recogen y sintetizan las ideas de
las masas y éstas perseveran en ellas, es necesario aplicar el método de
combinar el llamamiento general con la orientación particular; esto es parte
integrante de dicho método fundamental. Elaborar las ideas generales
(llamamiento general) partiendo de la orientación particular en numerosos casos
concretos, y llevar estas ideas a muchas entidades diferentes para comprobarlas
(no sólo debemos hacerlo nosotros mismos, sino aconsejárselo a los demás);
después, recoger y sintetizar las nuevas experiencias (hacer el balance) y
elaborar nuevas directrices para la orientación general de las masas. Así deben
proceder nuestros camaradas en la presente campaña de rectificación, y también
en cualquier otro trabajo. La calidad de la dirección depende de la aptitud de
los dirigentes para proceder según este método.
7. Al asignar a las entidades subordinadas
cualquier tarea (guerra revolucionaria, producción, educación ; campaña de
rectificación, inspección del trabajo, examen de la historia de los cuadros; o
trabajo de propaganda, de organización, de contraespionaje, etc.), un organismo
dirigente superior y sus diferentes departamentos deben hacerlo
121
por
intermedio de los responsables principales de los organismos inferiores
correspondientes, para que éstos asuman responsabilidades; de esta manera se
asegurarán tanto la división del trabajo como la dirección unificada
(centralizada). Un departamento de un organismo superior no debe ponerse en
contacto sólo con el departamento correspondiente de un organismo inferior (por
ejemplo, el departamento de organización, el de propaganda o el de
contraespionaje de nivel superior con los departamentos inferiores correspondientes),
porque en tal caso el responsable principal del organismo inferior (por
ejemplo, un secretario, presidente, jefe, director de escuela, etc.) no estará
informado y no podrá asumir responsabilidades. Es necesario que estén
informados y asuman responsabilidades tanto el responsable principal del
organismo inferior como los responsables de los departamentos interesados. Este
método de centralización, que combina la división del trabajo y la dirección
unificada, permite movilizar, a través del responsable principal, a muchos y a
veces incluso al personal entero para que cumplan una tarea, y así se puede
superar la insuficiencia de cuadros en uno u otro departamento y convertir a un
buen número de personas en cuadros activos en la realización de esa tarea. Esta
es también una de las formas de ligar la dirección con las masas. Tomemos por
ejemplo el examen de la historia de los cuadros. Si lo realiza aisladamente un
pequeño grupo de personas de un organismo dirigente, como el departamento de organización,
sin duda este trabajo no se hará bien. Pero, si por intermedio del responsable
de una entidad oficial o del director de una escuela, se moviliza a muchos, y a
veces incluso a todo el personal o estudiantado de la entidad o escuela para
que participen en este trabajo, mientras que los dirigentes del departamento de
organización de nivel superior les dan una orientación correcta, aplicando así
el principio de ligar la dirección con las masas, no hay duda de que será
logrado satisfactoriamente el fin que se persigue con el examen de la historia
de los cuadros.
8. En ningún lugar puede haber al mismo tiempo
muchas tareas centrales. Sólo puede haber, en un tiempo determinado, una tarea
central, complementada por otras de segundo y tercer orden. Por lo tanto, el
responsable principal de una localidad debe, teniendo en cuenta la historia y
circunstancias de la lucha allí, establecer el orden apropiado de las
diferentes tareas ; no debe actuar sin plan propio, emprendiendo una y otra
tarea según le lleguen las instrucciones de los organismos superiores, pues
esto crearía multitud de "tareas centrales" y daría paso a la
confusión y el desorden. Por su parte, ningún
122
organismo
superior debe asignar simultáneamente muchas tareas a los organismos
inferiores, sin indicar su importancia y su urgencia relativas ni especificar
cuál es la tarea central, porque esto llevará desorden al trabajo de los
organismos inferiores y les impedirá conseguir los resultados previstos. El
dirigente debe, a la luz de las condiciones históricas y las circunstancias
existentes en una localidad dada y teniendo en cuenta la situación en su
conjunto, determinar con justeza cl centro de gravedad del trabajo y el orden
de ejecución de las tareas para cada período, aplicar con tenacidad lo decidido
y asegurar el logro de los resultados previstos: esto es parte del arte de
dirigir. Se trata también de una cuestión de método de dirección, a cuya solución
debe prestarse atención al aplicar los principios de ligar la dirección con las
masas y de combinar lo general con lo particular.
9 No vamos a
tratar de todos los detalles concernientes a los métodos de dirección, y
esperamos que los camaradas en cada localidad, partiendo de los principios aquí
expuestos, reflexionen concienzudamente y pongan en juego su iniciativa
creadora. Cuanto más dura sea la lucha, tanto más indispensable será para los
comunistas ligar estrechamente su dirección con las exigencias de las amplias
masas y combinar estrechamente su llamamiento general con su orientación
particular, a fin de liquidar de manera definitiva los métodos de dirección
subjetivistas y burocráticos. Todos los camaradas de nuestro Partido que se
ocupan del trabajo de dirección, deben contraponer siempre los métodos de
dirección científicos marxistas a los métodos subjetivistas y burocráticos, y
eliminar éstos valiéndose de los primeros. Los subjetivistas y los burócratas
no comprenden el principio de ligar la dirección con las masas ni el de
combinar lo ¡general con lo particular, y obstaculizan enormemente la marcha
del trabajo del Partido. Para combatir los métodos de dirección subjetivistas y
burocráticos, es necesario generalizar y hacer arraigar los métodos de
dirección científicos marxistas:
NOTAS
1. Véase J.
V. Stalin, "Sobre las perspectivas del PC de Alemania y sobre la
bolchevización".
2. Véase J.
Dimitrov, Por la unidad de la clase obrera contra el fascismo, conclusiones del
VII Congreso de la Internacional Comunista, parte VII: "Sobre los
cuadros".
INTERPELAMOS
AL KUOMINTANG *
12 de julio
de 1943
Desde hace un
mes, se viene presentando en el campo antijaponés de China un hecho muy
inusitado y monstruoso: muchos organismos dirigidos por el Kuomintang,
organismos de su partido, gobierno y ejército, han iniciado una campaña para
sabotear la unidad y la Guerra de Resistencia. Esta campaña toma la forma de un
ataque contra el Partido Comunista, pero en realidad está dirigida contra la
nación y el pueblo chinos.
Consideremos
primero los ejércitos del Kuomintang. De sus ejércitos en todo el país, no
menos de tres grupos de ejércitos de sus fuerzas principales están estacionados
en el Noroeste : el XXXIV, el XXXVII y el XXXVIII Grupos de Ejércitos, todos
bajo el mando de Ju Tsung-nan, subcomandante en jefe de la 8.a Zona de Guerra.
Dos de éstos han sido empleados para rodear la Región Fronteriza de
Shensí-Kansú-Ningsia, mientras que sólo uno ha tenido asignada la tarea de
defender contra los invasores japoneses la ribera del río Amarillo desde
Yichuan hasta Tungkuan. Esta situación ha durado más de cuatro años, y la gente
llegó a acostumbrarse a ella mientras no hubo choques militares. Ahora bien, en
los últimos días se ha operado un cambio inesperado. De los tres cuerpos de
ejército encargados de la defensa del río - el 1.º, 16.º y 90.º -, dos han sido
desplazados, el 1.er Cuerpo de Ejército a la zona de Pinchou y Chunjua, y el
90.º a la zona de Luochuan, y ambos se están preparando activamente para atacar
la Región Fronteriza, de modo que la mayor parte de la línea de defensa del río
ha quedado desguarnecida ante el invasor. Esto no puede por menos de hacer que
la gente se pregunte: ¿Cuáles son realmente las relaciones entre esta gente del
Kuomintang y los japoneses?
_______________
* Editorial escrito por el camarada Mao
Tse-tung para el Diario de la Liberación, de Yenán.
123
124
Día tras día,
muchos kuomintanistas realizan una propaganda descarada contra el Partido
Comunista afirmando que éste "sabotea la Resistencia" y "mina la
unidad". Pero, ¿puede decirse que se está reforzando la Resistencia cuando
el grueso de las fuerzas es retirado de la línea de defensa del río? ¿Puede
decirse que atacar la Región Fronteriza significa fortalecer la unidad?
Nos gustaría
preguntar a los kuomintanistas Que hacen todo esto: Ustedes están volviendo las
espaldas a los japoneses cuando ellos todavía les dan la cara, y ¿qué van a
hacer si los japoneses comienzan a avanzar sobre sus espaldas?
Después de
que ustedes abandonaron grandes sectores de la defensa del río, los japoneses
se han puesto a mirar tranquilamente desde la orilla opuesta, sin hacer otra
cosa que observar con regocijo, a través de sus catalejos, la imagen cada vez
más lejana de sus espaldas. ¿Cómo se puede explicar todo esto? ¿Por qué sus
espaldas son algo tan caro para los japoneses? ¿Y qué es lo que les hace a
ustedes sentirse tan tranquilos después de haber abandonado la defensa del río
dejando grandes sectores desguarnecidos?
En una
sociedad basada en la propiedad privada, la gente, como es natural, echa el
cerrojo a las puertas antes de irse a acostar. Todos saben que esto no es algo
innecesario, sino una precaución contra los ladrones. Ahora, cuando ustedes han
dejado la puerta abierta de par en par, ¿no temen que se entren los ladrones? Y
estando abierta de par en par, ¿cuál es la razón por la cual no se entran?
Según
ustedes, en China los comunistas son los únicos que "sabotean la
Resistencia", mientras ustedes, ¡cuánto se dedican a "la nación por
encima de todo"! Y bien, ¿qué es lo que están poniendo "por encima de
todo" cuando vuelven las espaldas al enemigo?
Afirman que
también son los comunistas quienes "minan la unidad", en tanto que
ustedes son los fervientes partidarios de una "unidad sincera". Pero,
¿puede hablarse de "unidad sincera" cuando han lanzado, bayoneta
calada, una enorme fuerza de tres grupos de ejércitos (menos un cuerpo de
ejército), dotada de artillería pesada, contra el pueblo de la Región
Fronteriza?
0, según otra
de sus afirmaciones, a ustedes no les gusta la unidad, pero sí, y enormemente,
la "unificación", y por eso quieren arrasar la Región Fronteriza,
liquidar lo que llaman el "régimen separatista feudal" y exterminar a
todos los comunistas. ¡Muy bien! Pero, ¿cómo no temen que los japoneses
"unifiquen" a la nación china, y a ustedes junto con ella?
125
Supongamos
que sean ustedes quienes "unifiquen" triunfalmente y de un solo golpe
la Región Fronteriza y liquiden a los comunistas manteniendo al mismo tiempo
dormidos a los japoneses con algún "somnífero" o petrificados con
algún "hechizo", de modo que la nación y ustedes mismos escapen a la
"unificación" japonesa. ¿Tendrían inconveniente, queridos señores del
Kuomintang, en revelarnos un poco del secreto de su "somnífero" o
"hechizo"?
Pero, si no
tienen ningún "somnífero" ni "hechizo" para habérselas con
los japoneses ni han contraído ningún acuerdo tácito con ellos permítannos
entonces decirles formalmente: No deben, ni les está permitido, atacar la
Región Fronteriza. "Cuando pelean garza y almeja, el pescador hace fácil
presa", "Cuando la manta religiosa acosa a la cigarra, detrás acecha
el canario" - hay mucho de verdad en estas dos parábolas. Lo que les
corresponde hacer es unirse con nosotros para unificar el territorio ocupado
por los japoneses y expulsar a los demonios invasores. ¿Cuál es la razón de que
estén tan ansiosos e impacientes por “unificar” este palmo de tierra que
representa la Región Fronteriza? Aunque vastos territorios de nuestro hermoso
país han caído en manos del enemigo, ustedes no se inquietan ni tienen prisa
por recuperarlos; en cambio, están ansiosos de atacar la Región Fronteriza y se
impacientan por aplastar al Partido Comunista. ¡Cuánto dolor! ¡Cuánta
vergüenza!
Ahora,
consideremos las actividades de partido del Kuomintang. Con el fin de combatir
al Partido Comunista, el Kuomintang ha formado varios centenares de
destacamentos de agentes secretos, reclutando a toda clase de bellacos y
granujas. Por ejemplo, el 6 de julio de 1943, año 3z de la República de China,
víspera del VI aniversario del estallido de la Guerra de Resistencia, la
Agencia Central de Noticias del Kuomintang difundió una información según la
cual ciertas "organizaciones culturales" de Sían, provincia de
Shensí, habían celebrado una reunión y decidido enviar un telegrama a Mao
Tse-tung exhortándolo a que aprovechara la oportunidad de la disolución de la
III Internacional para "disolver" el
Partido Comunista de China y, además, "suprimir el régimen separatista de
la Región Fronteriza". El lector podría tomar esto como una
"novedad", pero en realidad es un cuento viejo.
Resulta que
todo ha sido obra de uno de los varios centenares de destacamentos de agentes
secretos. Obedeciendo órdenes de la dirección general del servicio secreto
(Buró de Investigación y
Estadística
del Consejo Militar del Gobierno Nacional y Buró de Investigación
126
y Estadística
del Comité Ejecutivo Central del Kuomintang), este destacamento dio
instrucciones al trotskista y colaboracionista Chang Ti-fei, actual Director de
Disciplina del Campo de Trabajo de Sían y sujeto conocido por sus artículos
anticomunistas en Resistencia y cultura, revista traidora financiada por el
Kuomintang. Según estas instrucciones, el 12 de junio, veinticinco días antes
de que la Agencia Central de Noticias transmitiera su información, Chang Ti-fei
congregó a nueve personas en una reunión que duró diez minutos y en la que fue
"aprobado" el texto del supuesto telegrama.
Hasta el día
de hoy, este telegrama no ha llegado a Yenán, pero ya se conoce su contenido.
Por lo que sabemos, en él se sostiene que, habiendo sido disuelta la III
Internacional, debería "disolverse" también el Partido Comunista de
China, que "el marxismo-leninismo ha caído en bancarrota", etc., etc.
¡Tales
palabras también son propias de ciertas gentes del Kuomintang! Siempre hemos
creído que de los labios de esa clase de sujetos kuomintanistas (los que se
parecen se juntan) puede salir todo, y como era de esperar, ¡una vez más han
soltado sus pestilencias!
Actualmente
existen muchos partidos políticos en China. Incluso hay dos Kuomintang. Uno de
éstos lleva la marca Wang Ching-wei, está establecido en Nankín y otros
lugares, su bandera es igualmente la de un sol blanco sobre un cielo azul1,
tiene también un llamado Comité Ejecutivo Central y una sarta de destacamentos
de agentes secretos. Además, en las zonas ocupadas pululan los partidos
fascistas a sueldo de los japoneses.
Queridos
señores del Kuomintang: ¿ Cómo se explica que, desde la disolución de la III
Internacional, se hayan ocupado tanto en tramar solamente la
"disolución" del Partido Comunista, y no hayan querido mover ni el
dedo meñique para disolver unos cuantos partidos traidores y partidos a sueldo
de los japoneses? Cuando ordenaron a Chang Ti-fei que redactara su telegrama,
¿por qué, además de exigir la disolución del Partido Comunista, no osaron
añadir siquiera una frase pidiendo que también fueran disueltos los partidos
traidores y partidos a sueldo de los japoneses?
¿Piensan
acaso que está de más el Partido Comunista? En toda China sólo hay un Partido
Comunista, en tanto que existen dos Kuomintang. Al fin y al cabo, ¿de qué lado
hay un partido de más?
Señores del
Kuomintang : ¿ Han pensado alguna vez por qué, además de ustedes, tanto los
japoneses como Wang Ching-wei están haciendo frenéticos esfuerzos para aplastar
al Partido Comunista, afir-
127
mando que el
único partido que sobra es el Comunista y que, en consecuencia, debe ser
aplastado? ¿Y por qué ellos nunca estiman que haya demasiados Kuomintang y, por
el contrario, creyendo siempre que son pocos, sustentan y cultivan por doquier
al Kuomintang marca Wang Ching-wei?
Señores del
Kuomintang: Vamos a tomarnos la molestia de decirles que los japoneses y Wang
Ching-wei sienten un amor especial por el Kuomintang y los Tres Principios del
Pueblo porque de ellos pueden sacar provecho. Desde la Primera Guerra Mundial,
la única vez que los imperialistas y traidores no sintieron ningún afecto por
el Kuomintang, y en cambio, lo odiaron acerbamente e hicieron todo lo posible
por aplastarlo, fue en el período 1924-1927, cuando el Dr. Sun Yat-sen lo
reorganizó, admitiendo a comunistas en sus filas, para convertirlo en una
alianza nacional fundada en la cooperación entre el Kuomintang y el Partido
Comunista. La única vez que los imperialistas y traidores no sintieron amor por
los Tres Principios del Pueblo, sino que los odiaron a muerte e hicieron cuanto
estaba a su alcance por acabar con ellos, fue en el mismo período, cuando estos
Principios fueron transformados por el Dr. Sun Yat-sen en los Tres Principios
del Pueblo revolucionarios, tal como aparecen en el "Manifiesto del I
Congreso Nacional del Kuomintang". Exceptuando ese período, a partir del
momento en que los comunistas fueron excluidos del Kuomintang y el espíritu
revolucionario del Dr. Sun Yat -sen fue eliminado de los Tres Principios del
Pueblo, ese partido y esos Principios han contado con el afecto de todos los
imperialistas y traidores y, por eso mismo, de los fascistas japoneses y del
colaboracionista Wang Ching-wei, quienes los cultivan y sustentan como tesoros
inapreciables. En otro tiempo, la bandera del Kuomintang de Wang Ching-wei
llevaba encima un banderín amarillo que la distinguía de la del otro
Kuomintang; hoy, para no ofender la vista, aun eso ha sido suprimido, y así las
dos banderas se han vuelto completamente idénticas. ¿Puede haber un amor más
grande?
No sólo en
las zonas ocupadas, sino también en la Gran Retaguardia, hay tantas
organizaciones del Kuomintang marca Wang Ching-wei como árboles en un bosque.
Algunas son secretas y forman la quinta columna del enemigo. Otras actúan
abiertamente, viven del Kuomintang y del servicio secreto, no hacen nada para
resistir al Japón y se especializan en anticomunismo. Aunque no llevan encima
la marea Wang Ching-wei, en realidad le pertenecen. También for-
128
man parte de
la quinta columna del enemigo, sólo que guardan una pequeña diferencia formal
para disfrazarse y confundir a la gente.
Ahora todo
está perfectamente claro. Cuando ustedes instruyeron a Chang Ti-fei para que
redactara el telegrama exigiendo la "disolución" del Partido
Comunista, la razón por la cual no se tomaron la más mínima molestia de añadir
siquiera una frase pidiendo que los partidos a sueldo del Japón y partidos
traidores fueran también disueltos, es que ustedes tienen mucho en común con
ellos, ya sea en el plano ideológico, político u organizativo, de lo cual lo
más esencial es su pensamiento común: oposición al comunismo y al pueblo.
Quisiéramos
hacer otra pregunta a los kuomintanistas: ¿Es verdad que en China, así como en
el mundo, el único ismo que está "en bancarrota" es el
marxismo-leninismo y que todos los demás están en pleno florecimiento? Aparte
de los Tres Principios del Pueblo marca Wang Ching-wei, de los que ya hemos
hablado, ¿qué decir del fascismo de Hitler, Mussolini y Tojo? ¿Qué tal el
trotskismo de Chang Ti-fei? ¿Qué tal las doctrinas contrarrevolucionarias de
los servicios secretos contrarrevolucionarios marca fulano o mengano existentes
en China?
Estimados
señores del Kuomintang: ¿Por qué cuando instruyeron a Chang Ti-fei para que
redactara el telegrama, no pusieron una sola frase o anexo sobre ninguno de
estos ismos, que no valen más que la peste, las chinches o los excrementos de
perro? ¿Es posible que a sus ojos sea irreprochable y perfecta toda esta basura
contrarrevolucionaria, en tanto que sólo el marxismo-leninismo esté
completamente "en bancarrota"?
A decir
verdad, tenemos serias sospechas de que ustedes están trabajando en colusión
con los partidos a sueldo del Japón y los partidos traidores; por eso ustedes y
ellos respiran por las mismas narices, por eso ustedes, el invasor y los
colaboracionistas son exactamente iguales, idénticos e indiferenciables en las
palabras y en los actos. Los japoneses y colaboracionistas querían disolver el
Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército, y ustedes ordenaron hacerlo; desean la disolución
del Partido Comunista, y ustedes también ; quieren suprimir la Región
Fronteriza, y lo mismo ustedes; no quieren que se defienda el río Amarillo, y
ustedes abandonan su defensa; atacan la Región Fronteriza (desde hace seis años
las fuerzas enemigas apostadas en la ribera opuesta, frente a la línea
Suite-Michi-Chiasien-Wupao-Ching-chien, no han cesado de cañonear las
posiciones de defensa del VIII Ejército a lo largo del río), y ustedes también
piensan atacarla; ellos son anticomunistas, y ustedes lo mismo; denigran
violentamente el
129
comunismo y
la doctrina liberal, y ustedes hacen igual2 ; obligan a los comunistas
detenidos a retractarse públicamente a través de la prensa, y ustedes proceden
de idéntica manera; introducen subrepticiamente agentes contrarrevolucionarios
en el Partido Comunista y en el VIII Ejército y el Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército
para realizar trabajo de zapa, e igual hacen ustedes. ¿Cómo puede ocurrir que
ellos y ustedes sean tan singularmente iguales e idénticos como dos gotas de
agua? Ya que ustedes, el invasor y los colaboracionistas son exactamente
iguales, idénticos e indiferenciables en tantas palabras y actos, ¿cómo puede
la gente no sospechar que están confabulados o que han llegado a un acuerdo
tácito?
Presentamos
ante el Comité Ejecutivo Central del Kuomintang nuestra protesta formal: Es
extremadamente errónea e inadmisible su acción de retirar el grueso de las
tropas de defensa del río en preparación de un ataque a la Región Fronteriza y
de la guerra civil. La publicación, por su Agencia Central de Noticias, de la
información del 6 de julio que atenta contra la unidad e insulta al Partido
Comunista, es también errónea en extremo e intolerable. Estos dos errores son
monstruosos crímenes y no difieren en nada de los cometidos por el invasor y
los colaboracionistas. Deben ser corregidos. Pedimos oficialmente al señor
Chiang Kai-shek, jefe supremo del Kuomintang, que dé orden a las tropas de Ju
Tsung-nan para que regresen a la línea de defensa del río, clausure la Agencia
Central de Noticias y castigue al colaboracionista Chang Ti-fei.
A todos los
verdaderos patriotas del Kuomintang, que no aprueban el retiro de las fuerzas
de la línea de defensa del río para atacar la Región Fronteriza ni la demanda
de disolución del Partido Comunista, les hacemos el siguiente llamamiento:
¡Actúen para conjurar el peligro de guerra civil Estamos dispuestos a cooperar
con ustedes hasta el fin para salvar la nación.
Consideramos
que éstas demandas son completamente justas.
NOTAS
1 Bandera del Kuomintang.
2 Aquí el camarada Mao Tse-tung alude al
libro de Chiang Kai-shek El destino de China, en el cual éste se pronunció
abierta y frenéticamente contra el comunismo y la doctrina liberal.
3
DESPLEGAR EN
LAS BASES DE APOYO LAS CAMPAÑAS POR LA REDUCCIÓN DE LOS ARRIENDOS, POR LA
PRODUCCIÓN Y DE APOYAR AL GOBIERNO Y AMAR AL PUEBLO *
1.º de
octubre de 1943
1. Ha llegado la época de la cosecha de otoño,
y los órganos dirigentes de las bases de apoyo deben encomendar a los
organismos del Partido y del gobierno a todos los niveles que verifiquen la
aplicación de la política de reducción de los arriendos. Dondequiera que no
haya sido aplicada con seriedad, deben reducirse este año los arriendos sin
ninguna excepción. Allí donde no haya sido aplicada a fondo, hay que aplicarla
así en el presente año. Los comités del Partido han de emitir inmediatamente
instrucciones de acuerdo con la política agraria del Comité Central y las
condiciones locales, y asimismo inspeccionar personalmente algunas aldeas y
descubrir casos ejemplares con el fin de impulsar el trabajo en otros lugares.
Al mismo tiempo, los periódicos deben publicar editoriales sobre la reducción
de los arriendos e informar acerca de las experiencias ejemplares en este
terreno. Como la reducción de los arriendos es una lucha de masas de los
campesinos, las instrucciones del Partido y los decretos del gobierno deben
servir de guía y ayuda a esta lucha, y no hay que plantear la reducción como un
favor que se concede a las masas. Conceder la reducción de los arriendos como
un favor en vez de despertar la iniciativa de las masas, es un error y no puede
dar resultados sólidos. En la lucha por la reducción de los arriendos es
preciso crear organizaciones campesinas o reconstituir las existentes.
_______________
* Instrucciones internas del Partido
Comunista de China, redactadas por el camarada Mao Tse-tung en nombre del
Comité Central.
131
132
La posición
del gobierno debe ser aplicar el decreto sobre la reducción de los arriendos y
tener en cuenta tanto los intereses de los propietarios como los de los
arrendatarios. Hoy, cuando las bases dé apoyo son menos extensas que antes, la
tarea de nuestro Partido de ganarse a las masas de esas bases mediante un
trabajo paciente, concienzudo y cabal y compartir con ellas la misma suerte,
tiene un significado más apremiante que en cualquier otro momento de los
últimos seis años. Si en este otoño llegamos a verificar en qué medida se ha
aplicado nuestra política de reducción de los arriendos y realizarnos a fondo
esta reducción, podremos poner en pleno juego el entusiasmo de las masas
campesinas y, durante el próximo año, estaremos en condiciones de intensificar
nuestra lucha contra el enemigo y empujar la campaña por la producción.
2. En las bases de apoyo tras las líneas
enemigas, la mayoría de los cuadros no han aprendido todavía a impulsar al
personal de los organismos del Partido y del gobierno, a los miembros del
ejército y a las masas populares (comprendidos, sin excepción, hombres y
mujeres, viejos y jóvenes, militares y civiles, funcionarios y particulares),
para que emprendan la producción en gran escala. Durante este otoño y el
invierno que viene, en todas las bases de apoyo, los comités del Partido, el
gobierno y el ejército deben prepararse para iniciar el próximo año una amplia
campaña por la producción, que tiene por objeto superar las dificultades
mediante los propios esfuerzos (por el momento, no debe plantearse la consigna
de "Ropa y alimentos suficientes", excepto en la Región Fronteriza de
Shensí-Kansú-Ningsia), una campaña que abarque los sectores público y privado
de la agricultura, la industria, la artesanía, el transporte, la ganadería y el
comercio, con la agricultura como lo principal. Hay que hacer que cada familia
elabore su plan, organizar la ayuda mutua en él trabajo (conocida hoy como
brigadas de intercambio de trabajo1 en el Norte de Shensí y anteriormente como
equipos de labranza o grupos de ayuda mutua en el trabajo en las antiguas zonas
rojas de Chiangsí), estimular a los héroes del trabajo, poner en práctica la
emulación en la producción y desarrollar las cooperativas destinadas a servir a
las masas. En cuanto al problema financiero y económico, el personal de los
organismos del Partido y del gobierno a los niveles de distrito y territorio
debe dedicar el 90 por ciento de su energía a ayudar a los campesinos en el
aumento de la producción y sólo el lo a cobrarles los impuestos. Si se hacen
grandes esfuerzos en la primera tarea, la
133
segunda será
fácil. En las actuales condiciones de la guerra, todas las entidades oficiales,
escuelas y unidades del ejército deben dedicarse activamente a cultivar
verduras, criar cerdos, cortar leña, hacer carbón vegetal, incrementar la
artesanía y cultivar parte de los cereales de su consumo. Aparte de desarrollar
la producción colectiva en todas las entidades, grandes o pequeñas, hay que
estimular a cada uno (excepto los que están en el ejército) a que se dedique en
sus ratos libres a alguna actividad agrícola o artesana (pero de ninguna manera
al comercio), y los beneficios derivados de esta actividad serán de usufructo
individual. En todos los lugares, se organizarán cursillos de siete a diez días
sobre el cultivo de verduras y la crianza de cerdos y se darán a los cocineros
cursillos de la misma duración a fin de que mejoren la alimentación colectiva.
En todos los organismos del Partido, del gobierno y del ejército hay que hacer
hincapié en la economía, luchar contra el despilfarro y prohibir la corrupción.
Los dirigentes de esos organismos a todos los niveles, así como los de las
escuelas, deben aprender todo el arte de dirigir a las masas en la producción.
Quien no se preocupe de estudiar los problemas de la producción no puede ser
considerado como un buen dirigente. A un militar o civil que no se ocupe de la
producción y que le guste comer pero no trabajar, no es posible considerarlo
como un buen soldado o un buen ciudadano. Los comunistas de las zonas rurales
que no estén apartados de la producción, deben tomar como una de las
condiciones para llegar a ser modelo entre las masas su contribución al
desarrollo de la producción. En la campaña por la producción, es erróneo el
punto de vista conservador y puramente financiero que sólo pretende hallar soluciones
en la reducción de los gastos y no presta atención al desenvolvimiento
económico. Es erróneo contentarse con encargar a un pequeño número de
funcionarios de recoger cereales e impuestos, fondos y víveres, en lugar de
organizar, para una campaña masiva por la producción, la enorme fuerza de
trabajo que representan las masas del Partido, el gobierno y el ejército y las
masas populares. Es erróneo limitarse a pedir a las masas grano y dinero (como
hace el Kuomintang), sin ayudarles con todas las fuerzas a desarrollar la
producción. Es erróneo dejar simplemente a unos cuantos departamentos
económicos la tarea de organizar a un pequeño número de personas para la
producción, en lugar de desplegar una campaña general de masas con tal fin. Es
erróneo considerar deshonroso e inmoral que los comunistas de las zonas rurales
realicen algún trabajo en casa
134
para ayudar
al mantenimiento de sus propias familias o que los comunistas de las entidades
oficiales y escuelas se dediquen a la producción privada en los momentos libres
a fin de mejorar sus condiciones de vida, actividades que redundan en beneficio
de la causa revolucionaria. En las circunstancias en que existen bases de
apoyo, es erróneo no hacer más que exhortar a la gente a que soporte las
dificultades en la dura lucha, sin propugnar el desarrollo de la producción ni
esforzarse por mejorar sus condiciones materiales, basándose en ese desarrollo.
Es erróneo considerar las cooperativas corno empresas para el provecho de un
reducido número de empleados o como almacenes administrados por el gobierno, y
no como organizaciones económicas al servicio de las masas. Es erróneo negarse
a aplicar en todas partes los métodos de trabajo ejemplares utilizados por los
héroes del trabajo agrícola de la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia
(ayuda mutua en el trabajo, arada repetida, escarda frecuente y extenso uso de
abonos), so pretexto de que estos métodos no son aplicables en ciertas bases de
apoyo. Es erróneo descargar, en las campañas por la producción, las tareas de
producción sobre los jefes de los departamentos de construcción económica, los
de abastecimiento del ejército o los de servicios generales, en vez de hacer
que los dirigentes principales asuman la responsabilidad y participen
personalmente en el trabajo, que el núcleo dirigente se ligue con las amplias
masas y se combine el llamamiento general con la orientación particular, que se
realicen investigaciones y estudios, se dé prioridad a lo que es urgente e
importante, que se hagan esfuerzos para incorporar a la producción a todo el
mundo hombres y mujeres, viejos y jóvenes y hasta los vagabundos - y que se
formen cuadros y se eduque a las masas. En las condiciones presentes, la clave
del desarrollo de la producción es la organización de la fuerza de trabajo. En
cada una de las bases de apoyo, aun en las actuales circunstancias de la
guerra, es posible y totalmente necesario organizar para la producción la
fuerza de trabajo que representan las decenas de miles de miembros del Partido,
el gobierno y el ejército, y los centenares de miles de integrantes del pueblo
(organizar, según los principios de voluntariedad e intercambio de valores
iguales, a todos aquellos que tengan capacidad total o parcial de trabajo,
utilizando las siguientes formas: elaboración de planes por familia, brigadas
de intercambio de trabajo, equipos de transporte, grupos de ayuda mutua, o
cooperativas). Los comunistas deben dominar todos los principios y métodos de
organización de la fuerza de
135
trabajo. La
aplicación general y completa en el presente año de la reducción de los
arriendos en todas las bases de apoyo estimulará el desarrollo en gran escala
de la producción del año que viene. Y la gran campaña por la producción que
realizarán el próximo año el personal de los organismos del Partido y del
gobierno, los militares y los civiles
- hombres y mujeres, viejos y jóvenes, todos
sin excepción - para incrementar el abastecimiento de cereales y artículos de
primera necesidad y prepararse contra las calamidades naturales, echará los
fundamentos materiales para el mantenimiento de nuestras bases de apoyo
antijaponesas. De otro modo, enfrentaremos gravísimas dificultades.
3. Para que el Partido, el gobierno y el
ejército formen un todo único con el pueblo, en interés del desarrollo de la
lucha contra el enemigo y de la campaña por la producción del año venidero, los
comités del Partido y los organismos dirigentes del ejército y del gobierno en
cada base de apoyo deben prepararse todos, sin excepción, para iniciar durante
el primer mes del preocuparse por las familias de los soldados. Las tropas
deben reafirmar públicamente su compromiso de apoyar al gobierno y amar al
pueblo, celebrar reuniones de autocrítica, organizar próximo año lunar una
vasta campaña de masas de apoyar al gobierno y amar al pueblo y de apoyar al
ejército y encuentros fraternales con la población (en los que participarán
representantes de los organismos locales del Partido y del gobierno), e
indemnizar y presentar excusas a las masas por todo perjuicio causado a sus
intereses. Bajo la dirección de los organismos locales del Partido y del
gobierno, así como de las organizaciones de masas, el pueblo, a su vez,
reiterará su compromiso de apoyar al ejército y preocuparse por las familias de
los soldados e iniciará una entusiasta campaña para fraternizar con las
unidades del ejército. En las campañas de apoyar al gobierno y amar al pueblo y
de apoyar al ejército y preocuparse por las familias de los soldados, las
unidades del ejército y los organismos del Partido y del gobierno deben
examinar a fondo sus propios defectos y errores cometidos en 1943, y
corregirlos resueltamente en 1944. De ahora en adelante, durante el primer mes
de cada año lunar, se desarrollará en todas las bases de apoyo este tipo de
campañas. En ellas, se procederá a leer una y otra vez los compromisos de
apoyar al gobierno y amar al pueblo, y de apoyar al ejército y preocuparse por
las familias de los soldados, y se efectuarán repetidas autocríticas ante las
masas por toda arbitrariedad que hayan cometido las tropas
136
en las bases
de apoyo contra los organismos del Partido, del gobierno o contra la población,
y por las insuficiencias en la atención de todos éstos hacia las tropas (cada
parte se criticará a sí misma y no a la otra), para que estos defectos y
errores se enmienden definitivamente.
NOTAS
1 Véase "Organicémonos", nota 4, en
el presente tomo.
COMENTARIO
SOBRE LA XI SESIÓN PLENARIA
DEL COMITÉ
EJECUTIVO CENTRAL
DEL
KUOMINTANG Y LA II SESIÓN DEL
III CONSEJO
POLÍTICO NACIONAL *
5 de octubre
de 1943
Del 6 al 13
de septiembre, el Kuomintang celebró la XI Sesión Plenaria de su Comité
Ejecutivo Central, y del 18 al 27 del mismo mes el gobierno del Kuomintang
realizó la II Sesión del III Consejo Político Nacional. Ahora, cuando estamos
en posesión de todos los materiales de ambas reuniones, podemos hacer un
comentario general.
La situación
internacional se encuentra ya en vísperas de un gran cambio, cuya inminencia es
sentida ahora por todo el mundo. Las potencias europeas del Eje la sienten, y
Hitler está adoptando la política del último forcejeo. Este cambio es
principalmente obra de la Unión Soviética, que está ahora aprovechándolo: el
Ejército Rojo, arrollándolo todo, ya ha llegado hasta el Dniéper, y una nueva
ofensiva de invierno lo llevará hasta las viejas, si no hasta las nuevas,
fronteras soviéticas. También Inglaterra y los Estados Unidos intentan
aprovechar este cambio: Roosevelt y Churchill esperan el momento en que Hitler
se encuentre al borde de su caída para lanzarse sobre Francia. En resumen, la
máquina de guerra del fascismo alemán pronto se hará pedazos, el problema de la
guerra antifascista en Europa está ya en vísperas de la solución total, y la
Unión Soviética es la principal fuerza en el aniquilamiento del fascismo. El
nudo de la guerra antifascista mundial está en Europa; la solución del problema
allí, decidirá la suerte de los dos grandes campos del mundo: el fascista y el
antifascista. Los imperialistas japoneses se sienten en un callejón sin salida,
e igualmente su política sólo puede ser la de reunir todas sus
_______________
* Editorial escrito por el camarada Mao
Tse-tung para el Diario de la Liberación, de Yenán.
137
138
fuerzas para
una lucha de último forcejeo. En China, recurren a las operaciones de
"limpieza" contra los comunistas y buscan seducir al Kuomintang para
que capitule.
EL Kuomintang
también siente el cambio. Frente a esta situación, experimenta tanto alegría
como miedo. Alegría, porque imagina que, terminada la guerra en Europa,
Inglaterra y los Estados Unidos tendrán las manos libres para luchar por él
contra el Japón, y así podrá volver a Nankín sin ningún esfuerzo. Miedo, porque
con la caída de las tres potencias fascistas, el mundo entrará en una grandiosa
época de liberación sin precedentes en la historia de la humanidad, y la
dictadura fascista feudal -compradora del Kuomintang se convertirá en un islote
perdido en un inmenso océano de libertad y democracia; teme que su propio
fascismo, con su divisa "un partido, una doctrina, un jefe", sea
tragado por las olas.
Al principio,
el Kuomintang pretendía que la Unión Soviética se batiera sola contra Hitler y
procuraba instigar a los invasores japoneses para que la atacaran, de modo que
el país del socialismo fuera destruido o, al menos, quedara gravemente
quebrantado ; pretendía además que Inglaterra y los Estados Unidos no abrieran
un segundo o tercer frente en Europa, sino que trasladaran todas sus fuerzas a
Oriente para aplastar primero al Japón y luego al Partido Comunista de China,
antes de ocuparse de ninguna otra cosa. Precisamente con este inconfesable
propósito, el Kuomintang vociferó al comienzo: "Asia antes que
Europa", y más tarde: "Igual atención a Asia que a Europa". En
agosto de este año, hacia el final de la Conferencia de Quebec, cuando
Roosevelt y Churchill llamaron a esa ciudad a T.V. Soong, ministro de
Relaciones Exteriores del gobierno del Kuomintang, y cambiaron con él unas
cuantas palabras, los kuomintanistas se pusieron a pregonar que "Roosevelt
y Churchill están volviendo su mirada hacia Oriente; el plan de `Europa antes
que Asia' ha cambiado", que "la Conferencia de Quebec es una
conferencia de las tres grandes potencias: Inglaterra, los Estados Unidos y
China", etc., y jubilosos, se dedicaron a darse bombo. Pero, ésta fue la
última ocasión de júbilo para el Kuomintang. Desde entonces, su humor ha
cambiado algo; sus consignas de "Asia antes que Europa" e "Igual
atención a Asia que a Europa" han sido relegadas al museo de la historia,
y ahora, probablemente el Kuomintang está fraguando nuevas estratagemas.
Quizás, la XI Sesión Plenaria del Comité Ejecutivo Central del Kuomintang y la
II Sesión del Consejo Político Nacional,
139
controlada
por el Kuomintang, marquen el comienzo de estas nuevas estratagemas.
La XI Sesión
Plenaria del Comité Ejecutivo Central del Kuomintang acusó calumniosamente al
Partido Comunista de "sabotear la Resistencia y poner en peligro a la
nación", y al mismo tiempo se declaró por una "solución
política" y "preparativos para establecer un régimen
constitucional". Controlada y manipulada por la mayoría kuomintanista, la
II Sesión del III Consejo Político Nacional aprobó resoluciones contra el
Partido Comunista, que en líneas generales coinciden con las de la XI Sesión
Plenaria. Además, esta última "eligió" a Chiang Kai-shek presidente
del gobierno del Kuomintang, a fin de reforzar el aparato dictatorial.
Después de la XI Sesión Plenaria, ¿qué puede planear el
Kuomintang?
Hay solamente tres posibilidades:
1) capitular ante el imperialismo japonés ;
2) seguir arrastrándose por el viejo camino, y
3) cambiar su línea política.
Adaptándose a
los designios de los imperialistas japoneses de "golpear a los comunistas
y cortejar al Kuomintang", los derrotistas y capitulacionistas en el seno
del Kuomintang han abogado siempre por la capitulación. Han intentado
constantemente provocar una guerra civil anticomunista que, no bien comenzara,
imposibilitaría desde luego la resistencia al Japón, dejando la capitulación
como única posibilidad. El Kuomintang ha concentrado en el Noroeste un enorme
ejército de cuatrocientos a quinientos mil hombres, y furtivamente sigue
trasladando allí más fuerzas de otros frentes. Por lo que parece, sus generales
están llenos de arrogancia, pues afirman: "Tomar Yenán no es ningún
problema." Esto es lo que han dicho luego de escuchar en la XI Sesión
Plenaria el discurso del señor Chiang Kai-shek en el que declaró que el
problema del Partido Comunista "es un problema político y debe resolverse
por medios políticos", y después de que dicha Sesión adoptó sus
resoluciones, que concuerdan en líneas generales con el discurso de Chiang. El
año pasado se adoptaron resoluciones similares en la X Sesión Plenaria del
Comité Ejecutivo Central del Kuomintang, y aún no se había secado la tinta
cuando esos generales, siguiendo órdenes superiores, hicieron los planes
militares para liquidar la Región Fronteriza; en junio y julio de este año,
trasladaron fuerzas en preparación de un ataque relámpago contra dicha Región,
y sólo debido a la oposición de la opinión pública nacional y extranjera,
140
la
conspiración fue archivada temporalmente. De nuevo ahora, apenas la tinta de
las resoluciones de la XI Sesión Plenaria ha dejado su marca sobre el papel,
llegan informes sobre las bravatas de los generales y los movimientos de
tropas. ¿Qué significa "Tomar Yenán no es ningún problema"? Significa
la decisión de capitular ante el imperialismo japonés. No todos los miembros
del Kuomintang que están en favor de "tomar Yenán" son necesariamente
capitulacionistas conscientes y decididos. Algunos de ellos quizá piensen:
"Combatimos a los comunistas y al mismo tiempo seguimos resistiendo al
Japón." Así es probablemente como discurren muchos militares del grupo de
Juangpu1. Pero a los comunistas nos gustaría hacer las siguientes preguntas a
estos caballeros: ¿Han olvidado ustedes las lecciones de los diez años de
guerra civil? Una vez iniciada otra guerra civil, ¿los capitulacionistas
decididos les permitirán continuar la resistencia al Japón? ¿Les permitirán los
japoneses y Wang Ching-wei continuar esa resistencia? ¿Se encuentran ustedes
tan fuertes como para sostener a la vez una guerra civil y una guerra contra el
invasor? Dicen tener tres millones de hombres, pero su ejército está tan
desmoralizado que la gente lo compara a dos canastos de huevos suspendidos de
un balancín: un choque y ¡se acabó! Esto es lo que ha ocurrido sin excepción en
las campañas sostenidas en las montañas Chungtiao y Taijang, a lo largo dé la
línea Chechiang- Chiangsí, en el Oeste de Jupei y en las montañas Tapie. La
razón pura y simple es que siguen la funesta política de "lucha activa
contra el Partido Comunista" y "resistencia pasiva al Japón". En
momentos en que un enemigo de la nación ha penetrado profundamente en nuestro
país, cuanto más activa sea su lucha contra el Partido Comunista y más pasiva
su resistencia al Japón, tanto más baja será la moral de sus tropas. Si así se
comportan ustedes frente al invasor, ¿pueden hacer que sus soldados de repente
cobren valor en la lucha contra los comunistas y el pueblo? Eso es imposible.
En cuanto inicien ustedes la guerra civil, tendrán que entregarse a ella en
cuerpo y alma y arrojar por la borda toda idea de "seguir resistiendo al
Japón", y como resultado lógico, firmarán ustedes la capitulación
incondicional ante el imperialismo japonés, única política que les quedará. A
todos aquellos kuomintanistas que de verdad no deseen capitular, quisiéramos
decirles: Si ustedes toman parte activa en el desencadenamiento de la guerra
civil o en su prosecución, terminarán inevitablemente en capitulacionistas.
Llegarán a serlo sin duda alguna si se prestan a las maniobras de los
capitulacionistas y utilizan las resoluciones de la
141
XI Sesión
Plenaria y del Consejo Político Nacional como instrumento para movilizar a la
opinión pública y preparar la guerra civil anticomunista. Incluso en el caso de
que no deseen capitular al principio, terminarán haciéndolo, a remolque de los
capitulacionistas, si se prestan a sus maniobras y dan pasos equivocados. Esta
es la primera dirección que puede tomar el Kuomintang después de la XI Sesión
Plenaria, y existe un peligro extremadamente grave de que lo haga. Desde el
punto de vista de los capitulacionistas, hablar de "solución
política" y de "preparativos para establecer un régimen
constitucional" es precisamente la mejor manera de disfrazar sus
preparativos para la guerra civil, esto es, para capitular. Todos los
comunistas, todos los kuomintanistas patriotas, todos los partidos y grupos
políticos antijaponeses y todos nuestros compatriotas que se oponen al Japón
deben tener los ojos muy abiertos frente a esta situación extremadamente grave
y no dejarse confundir por ninguno de los disfraces de los capitulacionistas.
Hay que darse cuenta de que justamente después de la XI Sesión Plenaria del
Comité Ejecutivo Central del Kuomintang, él peligro de guerra civil se ha hecho
mayor que nunca.
Las
resoluciones de la XI Sesión Plenaria del Comité Ejecutivo Central y las de la
II Sesión del Consejo Político Nacional pueden conducir a otra dirección:
"seguir como antes durante un tiempo, y desencadenar después la guerra
civil". Este camino, que difiere en algo del de los capitulacionistas,
puede ser seguido por quienes todavía desean guardar la apariencia de
resistencia al Japón, en tanto que se niegan categóricamente a abandonar el
anticomunismo y la dictadura. Es posible que tomen esta dirección, pues ven que
son inevitables grandes cambios en la situación internacional ; que el
imperialismo japonés está condenado a la ruina; que la guerra civil significa
la capitulación; que el pueblo de todo el país apoya la resistencia al Japón y
se opone a la guerra civil ; que el Kuomintang, por estar separado de las
masas, sin apoyo popular y más aislado que nunca, atraviesa una grave crisis, y
que tanto la Unión Soviética como los Estados Unidos e Inglaterra se oponen a
que el Gobierno chino desate la guerra civil. Todo esto los obliga a postergar
sus intrigas de guerra civil y recurrir al parloteo de "solución
política" y "preparativos para establecer un régimen
constitucional" como medio de ganar tiempo. Esta gente ha sido siempre muy
habilidosa en la táctica del engaño y la dilación. Ni durante el sueño olvida
su ambición de "tornar Yenán" y "liquidar al Partido Comunista”.
En este punto no se diferencia en nada de los capitulacionistas, sólo que aún
se inclina a
142
mantener el
rótulo de la resistencia al Japón, no desea que el Kuomintang pierda su
reputación internacional, y a veces teme la censura de la opinión pública
nacional y extranjera; por lo tanto, es posible que siga como antes durante un
tiempo, utilizando para ello la cortina de humo de "solución
política" y "preparativos para establecer un régimen
constitucional", en espera de condiciones favorables. No tiene el sincero
deseo de una "solución política" ni de "establecer un régimen
constitucional"; por lo menos, ahora no lo tiene en absoluto. El año
pasado, por la época de la X Sesión Plenaria del Comité Ejecutivo Central del
Kuomintang, el camarada Lin Piao fue enviado a Chungching por el Comité Central
del Partido Comunista para conferenciar con el señor Chiang Kai-shek; esperó
allí durante diez largos meses, pero el señor Chiang y el Comité Ejecutivo
Central del Kuomintang no tenían ningún deseo de discutir con él un solo
problema concreto. En marzo de este año, el señor Chiang publicó su libro El
destino de China, en el que hace hincapié en su oposición al comunismo y a la
doctrina liberal, echa la culpa de los diez años de guerra civil al Partido
Comunista, calumnia a éste, así como al VIII Ejército y al Nuevo 4.º Cuerpo de
Ejército calificándolos de "caudillos militares de nuevo tipo" y
"separatistas de nuevo tipo", e insinúa que acabará con el Partido
Comunista en el término de dos años. E1 28 de junio de este año, el señor
Chiang permitió que Chou En-lai, Lin Piao y otros camaradas regresasen a Yenán,
pero en ese mismo momento ordenó que sus fuerzas de defensa del río Amarillo
marcharan hacia la Región Fronteriza y que las autoridades locales de todo el
país aprovecharan la disolución de la III Internacional para pedir la del
Partido Comunista en nombre de "organizaciones populares”. En estas
circunstancias, los comunistas nos vimos obligados a hacer un llamamiento al
Kuomintang y a todo el pueblo para que conjuraran la guerra civil, y a
denunciar todas las siniestras maquinaciones del Kuomintang, que saboteaban la
Resistencia y ponían en peligro a la nación. Hemos dado prueba de la mayor
paciencia, como lo demuestran los hechos históricos. Desde la caída de Wuján,
ni en el Norte ni en el Centro de China han cesado los combates, grandes o
pequeños, contra el Partido Comunista. Han pasado dos años desde que estalló la
guerra del Pacífico, dos años en que el Kuomintang ha estado atacando a los
comunistas en el Norte y Centro de China; además de las tropas estacionadas
allí desde antes, el Kuomintang ha enviado a Chiangsú y Shantung dos grupos de
ejércitos, mandados por Wang Chung-lien y Li Sien-chou, para atacar a los
comunistas. El grupo de
143
ejércitos de
Pang Ping-sün, en la zona de las montañas Taijang, ha recibido la orden de
luchar exclusivamente contra los comunistas; idénticas órdenes han sido dadas a
las tropas kuomintanistas en Anjui y Jupei. Durante mucho tiempo, incluso nos
abstuvimos de hacer públicos estos hechos. Ninguno de los periódicos y revistas
del Kuomintang ha cesado un solo instante de vilipendiar al Partido Comunista,
no obstante lo cual, por largo tiempo no respondimos ni una sola palabra. Sin
ninguna justificación, el Kuomintang dio la orden de disolver el Nuevo 4.º
Cuerpo de Ejército, que resistía heroicamente al Japón, aniquiló a sus unidades
en el Sur de Anjui, que contaban con más de nueve mil hombres, arrestó a Ye
Ting, mató a Siang Ying y encarceló a cientos de sus cuadros; éste fue un
monstruoso crimen, una traición al pueblo y a la nación, pero nosotros, en
interés de la patria, soportamos todo esto, limitándonos a presentar una
protesta al Kuomintang y a exigir reparaciones. En junio y julio de 1937,
cuando el camarada Chou En-lai, representante del Partido Comunista, se
entrevistó en Lushan con el señor Chiang Kai-shek, éste prometió que la Región
Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia sería designada por decreto como división
administrativa bajo la jurisdicción directa del Yuan Ejecutivo del Gobierno
Nacional y que sus funcionarios recibirían nombramientos oficiales. Pero el
señor Chiang no sólo ha faltado a sus propias palabras, sino que ha llegado al
punto de enviar un ejército de cuatrocientos a quinientos mil hombres para
cercar la Región Fronteriza e imponerle un bloqueo militar y económico, y no se
contentará sino con la liquidación del pueblo de la Región Fronteriza y la
destrucción de los aparatos de retaguardia del VIII Ejército. Es
particularmente conocido de todos que se ha suspendido el abastecimiento
prometido al VIII Ejército y que se denigra al Partido Comunista llamándolo
"partido traidor", al Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército, "ejército
rebelde", al VIII Ejército, "ejército traidor", etc. En resumen,
todos los kuomintanistas que se comportan de esta manera ven un enemigo en el
Partido Comunista. A sus ojos, el Partido Comunista es diez, cien veces más
odioso que los japoneses. El Kuomintang concentra su odio en el Partido
Comunista, y para los japoneses, si es que los odia, deja sólo un poquito. Esta
actitud concuerda con la de los fascistas japoneses, que tratan al Kuomintang
de modo diferente que al Partido Comunista. Concentrando su odio en el Partido
Comunista de China, los fascistas japoneses se han hecho cada día más afables
con el Kuomintang; de sus dos consignas "Combatir al Partido
Comunista" y "Liquidar al Kuomintang", hoy sólo
144
queda la
primera. Los periódicos y revistas en manos de los japoneses y de Wang
Ching-wei ya no hablan de consignas tales como "Abajo el Kuomintang"
y "Derrocar a Chiang Kai-shek”. El Japón descarga sobre el Partido
Comunista el 58 por ciento de sus fuerzas en China y utiliza sólo el 42 por
ciento para vigilar al Kuomintang; recientemente ha aflojado esta vigilancia
retirando muchas de sus tropas de Chechiang y Jupei, a fin de incitar más
fácilmente al Kuomintang a que capitule. Los imperialistas japoneses nunca han
osado decir media palabra para inducir al Partido Comunista a capitular, pero
no titubean en soltar un interminable raudal de discursos para persuadir al
Kuomintang a la capitulación. El Kuomintang es feroz únicamente con el Partido
Comunista y el pueblo, y pierde toda su ferocidad frente a los japoneses. Desde
hace mucho tiempo, no sólo en los hechos se ha transformado de participante en
simple espectador de la guerra, sino que ni siquiera de palabra se atreve a
proferir una simple repulsa algo violenta ante las humillaciones del
imperialismo japonés y sus incitaciones a la capitulación. Los japoneses dicen:
"Los razonamientos de Chiang Kai-shek en su libro El destino de China no
tienen nada de erróneos en cuanto a su orientación general." ¿Ha replicado
alguna vez a esto el señor Chiang u otros miembros de su partido? No, ni lo han
hecho ni se atreven a hacerlo. Los imperialistas japoneses ven que el señor
Chiang y el Kuomintang utilizan las "órdenes militares y gubernamentales"
y la "disciplina" exclusivamente contra el Partido Comunista y que no
quieren ni se atreven a utilizarlas contra los veinte miembros del Comité
Ejecutivo Central y los cincuenta y ocho generales del Kuomintang que se han
pasado al enemigo, y así, ¿cómo pueden dejar de despreciar a este partido? El
pueblo de todo el país y las naciones amigas sólo han visto al señor Chiang y
al Kuomintang ordenando disolver el Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército, atacando al
VIII Ejército, cercando la Región Fronteriza, vilipendiándolos con denuestos
tales como "partido traidor", "ejército traidor",
"caudillos militares de nuevo tipo", "régimen separatista de
nuevo tipo", “sabotean la Resistencia" y "ponen en peligro a la
nación" e invocando constantemente las "órdenes militares y
gubernamentales" y la "disciplina" ; en cambio, nunca han visto
al señor Chiang y al Kuomintang imponer ninguna orden militar o gubernamental
ni medida disciplinaria contra los veinte miembros del Comité Ejecutivo Central
y los cincuenta y ocho generales del Kuomintang que se han pasado al enemigo.
De igual manera, recientemente, en la XI Sesión Plenaria del Comité Ejecutivo
Central del Kuomintang y en la II
145
Sesión del
Consejo Político Nacional se han adoptado resoluciones contra el Partido
Comunista, y ninguna contra los muchos miembros de su propio Comité Ejecutivo
Central y los numerosos generales que se han convertido en traidores pasándose
al enemigo. ¿Qué van a pensar del Kuomintang el pueblo de todo el país y las
naciones amigas? Como era de esperar, en la XI Sesión Plenaria se ha hablado de
nuevo sobre una "solución política" y "preparativos para
establecer un régimen constitucional"; muy bien, nosotros acogemos tales
declaraciones. Sin embargo, a juzgar por la línea política que el Kuomintang ha
seguido invariablemente durante muchos años, consideramos que todas estas
declaraciones no son más que cháchara destinada a engañar a la gente, mientras
que su propósito real es ganar el tiempo necesario para preparar la guerra
civil y perpetuar su dominación dictatorial sobre el pueblo.
¿Puede
conducir a una tercera dirección el desarrollo de la situación actual? Sí. Es
la que deseamos los comunistas, un sector del Kuomintang y todo el pueblo.
¿Cuál es esta tercera dirección? Una solución política justa y razonable de las
relaciones entre el Kuomintang y el Partido Comunista, el establecimiento de un
régimen constitucional auténticamente libre y democrático, la abolición de la
dictadura fascista con su tesis de "un partido, una doctrina, un
jefe" y la convocación en el curso de la Guerra de Resistencia de una
asamblea nacional genuinamente elegida por el pueblo. Esta es la política por
la que los comunistas venimos abogando de modo consecuente. Una parte de los
kuomintanistas también estarán de acuerdo con ella. Durante mucho tiempo esperamos
que incluso el señor Chiang Kai-shek y su propio grupo en el Kuomintang la
aplicaran. Sin embargo, a juzgar por los hechos de los últimos años y por lo
que ahora está ocurriendo, nada muestra que el señor Chiang y la mayoría de los
kuomintanistas en el Poder tengan el deseo de ejecutarla.
Para poner en
práctica esta política, es necesario que concurran numerosas condiciones
internacionales y nacionales. En la actualidad (vísperas del completo
hundimiento del fascismo en Europa), las condiciones internacionales son
favorables a la Guerra de Resistencia de China, pero es en este preciso momento
cuando los capitulacionistas más desean provocar la guerra civil a fin de poder
capitular, y cuando también los japoneses y Wang Ching- wei están más ansiosos
de suscitar la guerra civil con el objeto de facilitar a aquéllos su
capitulación. Según una información del 1.º de octubre de la Agencia de
Noticias
146
Domei, Wang
Ching-wei ha dicho: "Los hermanos entrañables serán siempre hermanos, y
con seguridad Chungching seguirá nuestro camino; mas, esperamos que esto suceda
lo antes posible." ¡Cuánto cariño, confianza e impaciencia! Por lo tanto,
en la situación actual lo máximo que puede esperarse del Kuomintang es que se
mantenga como antes, pero existe el gravísimo peligro de un brusco
empeoramiento de la situación. No están todavía dadas las condiciones
necesarias para la tercera dirección, y es preciso que los patriotas de todos
los partidos y grupos políticos y el pueblo de toda China hagan esfuerzos en
todos los terrenos para crearlas.
El señor
Chiang Kai-shek anunció en la XI Sesión Plenaria:
"Hay que
dejar bien claro que las autoridades centrales no demandan del Partido
Comunista otra cosa que renunciar a su régimen armado separatista, cesar en
diversos lugares sus ataques por sorpresa al Ejército Nacional, que sabotean la
Resistencia, poner en práctica su manifiesto del año 26 de la República en que
llamaba a hacer la unidad para enfrentar la crisis nacional y cumplir las
cuatro promesas formuladas en este manifiesto."
Lo dicho por
el señor Chiang sobre "ataques por sorpresa al Ejército Nacional, que
sabotean la Resistencia" debería habérselo aplicado al propio Kuomintang;
es una lástima que Chiang Kai -shek, contra toda justicia y conciencia, haya
lanzado esta calumnia contra el Partido Comunista. Pues, desde la caída de
Wuján, el Kuomintang ha desatado tres campañas anticomunistas, en cada una de
las cuales, como lo demuestran los hechos, las tropas del Kuomintang atacaron
por sorpresa a las fuerzas comunistas. Durante la primera campaña, del invierno
de 1939 a la primavera de 1940, las tropas del Kuomintang tornaron por asalto
cinco capitales de distrito de la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia,
guarnecidas por el VIII Ejército (Chunjua, Sünyi, Chengning, Ningsien y
Chenyuan), y utilizaron hasta aviones en las operaciones. En el Norte de China,
las tropas de Chu Juai-ping fueron enviadas a atacar por sorpresa a las fuerzas
del VIII Ejército en la zona de las montañas Taijang, y estas últimas solamente
respondieron al fuego en defensa propia. La segunda campaña ocurrió en enero de
1941. Con anterioridad a ella, el l9 de octubre de 194o, Je Ying -chin y Pai
Chung-si habían mandado un telegrama a Chu Te, Peng Te-juai, Ye Ting y Siang
Ying, ordenando categóricamente que todas las unidades del VIII Ejército y del
Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército estacionadas al Sur del río Amarillo se
trasladaran al Norte de
147
dicho río en
el plazo de un mes. Prometimos que nuestras tropas en el Sur de Anjui se
trasladarían hacia el Norte; en cuanto a las demás, cuyo traslado era de hecho
imposible en aquellas circunstancias, prometíamos que, después de la victoria
de la Guerra de Resistencia contra el Japón, pasarían a las posiciones
asignadas. Pero, inopinadamente, cuando nuestros nueve mil y tantos hombres en
el Sur de Anjui comenzaron el 5 de enero el traslado hacia el Norte en
cumplimiento de la orden, el señor Chiang Kai-shek ya había dictado otra orden:
"cogerlos a todos en una sola redada". Entre el 6 y el 14 de enero,
las tropas del Kuomintang en el Sur de Anjui efectivamente "cogieron en
una sola redada" a estas unidades del Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército. Más
aún, el 17 del mismo mes, el señor Chiang ordenó disolver el Nuevo 4.º Cuerpo
de Ejército y someter a Ye Ting a juicio. Desde entonces, en todas las bases de
apoyo antijaponesas del Centro y del Norte de China donde existen tropas del
Kuomintang, el VIII Ejército y el Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército han sido
atacados por esas tropas, y los nuestros se han limitado a responder en defensa
propia. La tercera campaña anticomunista comenzó en marzo de este año y aún
continúa. Las fuerzas del Kuomintang han seguido sus asaltos contra el VIII
Ejército y el Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército en las citadas zonas. Además, el
señor Chiang publicó su libro E1 destino de China, que es una diatriba contra
el Partido Comunista y contra el pueblo; desplazó gran número de sus fuerzas de
defensa del río Amarillo para realizar un ataque relámpago contra la Región
Fronteriza ; instigó a las "organizaciones populares" de todo el país
para que solicitaran la disolución del Partido Comunista ; movilizó a la
mayoría kuomintanista en el Consejo Político Nacional para que ratificara el
informe militar de Je Ying-chin que calumnia al VIII Ejército y para que
adoptara resoluciones anticomunistas, convirtiendo así el Consejo, que debería
ser un símbolo de unidad contra el Japón, en una agencia privada del Kuomintang
para fabricar una opinión pública anticomunista en preparación de la guerra
civil, por lo cual el camarada Tung Pi-wu, miembro comunista del Consejo, tuvo
que retirarse en señal de protesta. En resumen, estas tres campañas
anticomunistas han sido desatadas por el Kuomintang según un plan premeditado.
Bien podemos preguntar: ¿Qué es esto sino actividades "que sabotean la
Resistencia"?
E1 22 de
septiembre del año z6 de la República (1937), el Comité Central del Partido
Comunista de China publicó un manifiesto en que llamaba a hacer la unidad para
enfrentar la crisis nacional. En él se decía:
148
"A fin
de desarmar al enemigo de todo pretexto para sus intrigas y disipar cualquier
malentendido por parte de los escépticos bienintencionados, el Comité Central
del Partido Comunista de China juzga indispensable reafirmar su total
dedicación a la causa de la liberación nacional. Por eso, una vez más declara
solemnemente ante la nación entera: 1) que, siendo los Tres Principios del
Pueblo del Dr. Sun Yat-sen lo que China necesita hoy, nuestro Partido está
dispuesto a luchar por su completa realización; 2) que suspenderemos la
política insurreccional encaminada a derrocar el Poder del Kuomintang y la de
confiscar por la fuerza la tierra de los terratenientes; 3) que reorganizaremos
el actual gobierno rojo como Gobierno Democrático de la Región Especial, en
espera de que el Poder estatal sea unificado en todo el país, y 4) que el
Ejército Rojo cambiará su nombre y la denominación de sus unidades, será
reorganizado como parte del Ejército Revolucionario Nacional y colocado bajo el
mando del Consejo Militar del Gobierno Nacional, y estará listo para recibir la
orden de marchar al frente antijaponés y cumplir con su deber."
Hemos
cumplido al pie de la letra estas cuatro promesas; ni el señor ¡Chiang Kai-shek
ni ningún otro kuomintanista pueden acusarnos de haber faltado a una sola de
ellas. En primer lugar, toda la política practicada por el Partido Comunista en
la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia y en las bases de apoyo
antijaponesas tras las líneas enemigas corresponde a los Tres Principios del
Pueblo del Dr. Sun Yat-sen y ni una sola medida los contradice. En segundo
lugar, mientras el Kuomintang no capitule ante el enemigo de la nación, ni
rompa su cooperación con el Partido Comunista, ni inicie la guerra civil contra
los comunistas, mantendremos siempre nuestra promesa de no utilizar la fuerza
para derrocar el Poder del Kuomintang y confiscar la tierra de los terratenientes.
Hemos mantenido esta promesa en el pasado, la mantenemos ahora y continuaremos
haciéndolo en el futuro. Esto significa que solamente en el caso de que el
Kuomintang capitule ante el enemigo, rompa la cooperación e inicie la guerra
civil, nos veremos obligados a cancelar nuestra promesa; éstas serían las
únicas circunstancias que nos harían imposible mantenerla. En tercer lugar, el
Poder rojo original fue reorganizado ya en el primer año de la Guerra de
Resistencia, y desde hace tiempo se ha puesto en práctica el régimen
democrático basado en el "sistema de los tres tercios"; pero hasta
hay, el Kuomintang no ha cumplido su promesa de reconocer la Región Fronteriza
de
149
Shensí-Kansú-Ningsia
y, lejos de eso, ha llegado a acusarnos de "régimen separatista
feudal". Señor Chiang Kai-shek y otros miembros del Kuomintang: Deben
ustedes saber que el presente estado de cosas en que la Región Fronteriza de
Shensí-Kansú- Ningsia y las demás bases de apoyo antijaponesas siguen sin ser
reconocidas por el gobierno del Kuomintang, estado de cosas que ustedes llaman
"régimen separatista", no es lo que nosotros queremos, sino que nos
ha sido totalmente impuesto por ustedes. ¿Qué razón tienen para acusarnos de
"régimen separatista" cuando ustedes, retractándose de su propia
palabra, niegan el reconocimiento que han prometido a la Región Fronteriza y
rehusan reconocer su régimen democrático? Todos los días solicitamos el
reconocimiento, y ustedes lo niegan; ¿quién es entonces el responsable? ¿Qué
razón tiene el señor Chiang Kai- shek para tacharnos de "régimen
separatista" en su libro E1 destino de China sin considerarse ni por asomo
responsable de la cuestión, siendo él mismo jefe supremo del Kuomintang y
cabeza de su gobierno? Ahora, aprovechando que en la XI Sesión Plenaria el
señor Chiang ha exigido otra vez que cumplamos nuestras promesas, exigimos que
él cumpla la suya de reconocer por decreto la Región Fronteriza de
Shensí-Kansú-Ningsia, donde desde hace tiempo se viene poniendo en práctica el
Principio de la Democracia, y de reconocer también las bases de apoyo
democráticas antijaponesas situadas en la retaguardia del enemigo. Si persisten
en su política de no reconocimiento, significará que quieren que continuemos
con el "régimen separatista", y como en el pasado, la culpa será
totalmente de ustedes y no nuestra. En cuarto lugar, hace tiempo que el
Ejército Rojo cambió su "nombre y la denominación de sus unidades",
fue "reorganizado como parte del Ejército Revolucionario Nacional" y
"colocado bajo el mando del Consejo Militar del Gobierno Nacional"
esta promesa ya fue cumplida hace mucho. Sólo el Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército
del Ejército Revolucionario Nacional está sometido ahora directamente al mando
del Comité Central del Partido Comunista y no al del Consejo Militar del
Gobierno Nacional, y la razón es que ese Consejo emitió el 17 de enero de 1941
una orden contrarrevolucionaria encaminada a sabotear la Resistencia y poner en
peligro a la nación, declarando "ejército rebelde" a dicho Cuerpo de
Ejército y decretando su "disolución" ; más aún, lo sometía a ataques
diarios por parte de las tropas del Kuomintang. A pesar de ello, este Cuerpo de
Ejército no sólo ha luchado siempre contra los japoneses en el Centro de China,
sino que también ha cumplido invariablemente las primeras tres de las cuatro
promesas; además, está dispuesto a colocarse de nuevo "bajo
150
el mando del
Consejo Militar del Gobierno Nacional" y solicita al señor Chiang Kai-shek
que revoque la orden de su disolución y restablezca su denominación a fin de
posibilitarle el cumplimiento de la cuarta promesa.
En el
documento relativo al Partido Comunista adoptado en la XI Sesión Plenaria
también se afirma:
"En
cuanto a los otros problemas, pueden ser planteados en una asamblea nacional
para su discusión y solución, dado que la presente Sesión ha resuelto
convocarla, en el plazo de un año a partir de la conclusión de la guerra, para
que elabore y promulgue una constitución."
Los
"otros problemas" a que aquí se hace referencia son: abolición de la
dictadura del Kuomintang; eliminación del servicio secreto fascista;
instauración de un régimen democrático en todo el país; supresión de los
controles económicos y de los impuestos y contribuciones exorbitantes,
perjudiciales para la vida del pueblo; aplicación en todo el país de la
política agraria de reducción de los arriendos y los intereses, y de la
política económica de ayuda a la mediana y pequeña industria y de mejoramiento
de las condiciones de vida de los obreros. En el manifiesto del 22 de
septiembre de 1937, en que nuestro Partido llama a hacer la unidad para
enfrentar la crisis nacional, se afirma:
"Debe
ponerse en práctica la democracia y convocarse una asamblea nacional para que
elabore una constitución y determine una política de salvación nacional. A fin
de que el pueblo chino pueda gozar de una vida feliz y próspera, lo primero es
adoptar medidas eficaces para socorrer a las víctimas de las calamidades
naturales, garantizar medios de existencia estables, desarrollar la economía de
defensa nacional, liberar al pueblo de sus sufrimientos y mejorar sus
condiciones de vida."
Ya que el
señor Chiang Kai-shek aceptó íntegramente este manifiesto en una declaración
hecha al día siguiente (23 de septiembre), no sólo debería exigir al Partido
Comunista que cumpla las cuatro promesas formuladas, sino también exigirse a sí
mismo, al Kuomintang y a su gobierno que cumplan los puntos que hemos citado.
Ahora el señor Chiang, además de ser jefe supremo del Kuomintang, se ha
convertido en presidente del gobierno del Kuomintang (nominalmente, Gobierno
Nacional); por tanto, debe cumplir a conciencia estos puntos sobre la
democracia y la vida del pueblo y las innumerables promesas que nos
151
ha hecho a
los comunistas y al pueblo de todo el país, y no debe seguir retractándose de
ninguna de ellas, ni actuar despóticamente, ni decir una cosa mientras hace
otra. Los comunistas y todo el pueblo queremos hechos y no deseamos escuchar
más charlatanería engañosa. Si hay hechos en el futuro, los aplaudiremos; si
no, la charlatanería no logrará engañar a la gente por mucho tiempo. Lo que
pedimos al señor Chiang y al Kuomintang es lo siguiente: llevar la Guerra de
Resistencia hasta el fin; conjurar el peligro de capitulación; continuar la
cooperación; prevenir la guerra civil; reconocer el régimen democrático de la
Región Fronteriza y de las bases de apoyo antijaponesas en la retaguardia
enemiga ; restituir su denominación al Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército; poner fin
a las campañas anticomunistas; retirar los cuatrocientos o quinientos mil
hombres que ahora rodean la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia; dejar de
utilizar el Consejo Político Nacional corno agencia privada del Kuomintang para
fabricar una opinión pública anticomunista; levantar la prohibición de las
libertades de palabra, reunión y asociación; abolir la dictadura unipartidista
del Kuomintang; reducir los arriendos y los intereses; mejorar las condiciones
materiales de los obreros ; ayudar a la mediana y pequeña industria; suprimir
el servicio secreto; poner fin a la educación fascista, y establecer una
educación democrática. La mayoría de estas exigencias son precisamente promesas
hechas por ustedes. Si satisfacen estas exigencias y cumplen su palabra, pueden
tener la seguridad de que continuaremos cumpliendo la nuestra. Estamos
dispuestos a reanudar en cualquier momento las negociaciones entre ambos
partidos, si también lo están el señor Chiang y el Kuomintang.
En suma, de
las tres direcciones que el Kuomintang puede tomar, la primera, capitulación y
guerra civil, significa el fin del señor Chiang Kai-shek y del Kuomintang. La
segunda, engaño demagógico con que éstos intentan ganar tiempo, mientras en su
fuero interno nunca olvidan la dictadura fascista y realizan sigilosa y
activamente preparativos para la guerra civil, no los salvará tampoco. Sólo la
tercera dirección, completo abandono de la errónea vía de dictadura fascista y
guerra civil y seguimiento del correcto camino de democracia y cooperación,
puede salvar al señor Chiang y al Kuomintang. Pero, como hasta ahora no han
hecho nada que pueda convencer a la gente de que se proponen seguir esta última
dirección, el pueblo de todo el país debe mantenerse alerta ante el gravísimo
peligro de capitulación y guerra civil.
152
¡Que todos
los militantes patriotas del Kuomintang se unan, impidan que las autoridades
del Kuomintang tomen la primera dirección o continúen en la segunda, y exijan
que tomen la tercera!
¡Que todos
los partidos y grupos patrióticos y todo el pueblo en lucha contra el invasor
japonés se unan, impidan que las autoridades del Kuomintang tomen la primera
dirección o continúen en la segunda, y exijan que tomen la tercera!
Un gran
cambio sin paralelo es inminente en el mundo. Esperamos que el señor Chiang
Kai-shek y los miembros del Kuomintang sepan orientarse en este gran momento
crucial de nuestra época. Esperamos que todos los partidos y grupos patrióticos
y todos los patriotas también sepan orientarse en este gran momento crucial de
nuestra época.
NOTAS
1 Se refiere a los generales y oficiales del
Kuomintang que habían sido instructores o cadetes en la Academia Militar de
Juangpu y que formaban el grupo más fiel a Chiang Kai-shek dentro del ejército
del ejército del Kuomintang
ORGANICÉMONOS
*
29 de
noviembre de 1943
Quisiera
decir unas palabras en nombre del Comité Central del Partido Comunista, que
ofrece hoy esta recepción en honor de los héroes y heroínas del trabajo y de
los trabajadores modelo en la producción, elegidos por las masas campesinas,
las fábricas, las unidades armadas, las entidades oficiales y las escuelas de
la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia. Lo que quiero decir puede
resumirse en una palabra: "¡Organicémonos!"De acuerdo con las
resoluciones adoptadas en la conferencia de cuadros superiores convocada en
invierno del año pasado por el Buró del Noroeste del Comité Central, las masas
en el campo, en las unidades armadas, las entidades oficiales, las escuelas y
las fábricas de la Región Fronteriza han realizado durante todo el año una
campaña por la producción. Este año se han obtenido grandes éxitos y progresos
en todas las ramas de la producción, y la Región Fronteriza ha adquirido un
nuevo aspecto. Los hechos han confirmado plenamente la justeza de la política
adoptada en esa conferencia. La esencia de esta política es organizar a las
masas, es decir, movilizar y organizar en un gran ejército de trabajo a todas
las fuerzas disponibles, sin excepción, dentro de la población, el ejército,
las entidades oficiales y las escuelas, a todos los hombres y mujeres, viejos y
jóvenes, con capacidad total o parcial de trabajo. Tenemos un ejército de
combate y un ejército de trabajo. El primero lo constituyen el VIII Ejército y
el Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército. Pero este ejército de combate cumple dos tareas
a la vez: combatir y producir. Contando con estos dos ejércitos, y siendo el
ejército de combate diestro en ambas tareas y, además, en el trabajo de masas,
superaremos nuestras dificultades y derrotaremos al imperialismo japonés. Si
durante los últimos años los éxitos de nuestra campaña
_______________
* Discurso pronunciado por el camarada Mao
Tse-tung en la recepción organizada en honor de los héroes del trabajo de la
Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia.
153
154
por la
producción en la Región Fronteriza no fueron lo suficientemente grandes ni
notables para ser concluyentes, los de este año sí lo han sido, como todos lo
hemos visto con nuestros propios ojos.
Todas las
unidades armadas de la Región Fronteriza que poseen tierras, este año han
cultivado un promedio de dieciocho mu por combatiente, y han podido hacer y
producir prácticamente todo: verduras, carne y aceite comestible, en cuanto a
alimentos; en la indumentaria, trajes acolchados, suéteres, calzado y
calcetines; en la vivienda, habitaciones en cuevas, casas y salas de reunión
grandes y pequeñas; en lo referente a artículos de uso corriente, mesas,
sillas, bancos y efectos de escritorio, y combustible en forma de leña, carbón
vegetal y carbón de piedra. Mediante nuestros propios esfuerzos, hemos
alcanzado el objetivo de "ropa y alimentos suficientes”. Cada soldado sólo
tiene que destinar tres meses por año a la producción; los nueve meses restantes
puede dedicarlos al entrenamiento y al combate. Para su mantenimiento, nuestras
tropas no dependen del gobierno del Kuomintang, ni del Gobierno de la Región
Fronteriza, ni de la población, sino que se autoabastecen por completo. ¡Qué
importante innovación para la causa de nuestra liberación nacional! Durante
estos seis años y medio de resistencia, el enemigo ha seguido contra las bases
de apoyo antijaponesas la política de "incendiarlo todo, matar a todos y
saquearlo todo", y la Región Fronteriza de Shensí-Kansú -Ningsia ha sido
sometida a un hermético bloqueo por el Kuomintang. Por eso nos hemos encontrado
en una situación financiera y económica extremadamente difícil. Si nuestras
tropas no supiesen sino combatir, nunca hubiéramos podido salir del paso. Pero
nuestras tropas de la Región Fronteriza han aprendido a producir, algunas
tropas del frente también lo han conseguido, mientras que las restantes
comienzan a aprender. Si en nuestros VIII Ejército y Nuevo 4.º Cuerpo de
Ejército, tan heroicos y aptos para el combate, cada hombre sabe no sólo
combatir y trabajar entre las masas, sino también producir, no tendremos
ninguna dificultad que temer y seremos, como dice Mencio, "sin rival bajo
el cielo”1. Este año, nuestras entidades oficiales y escuelas han hecho también
grandes progresos en este sentido. Sólo una pequeña parte de sus gastos ha sido
cubierta por el gobierno, mientras que la mayor parte la han satisfecho ellos
mismos con su propia producción. Han cultivado el l00 por ciento de las
verduras para su consumo, mientras el año pasado sólo produjeron el 50 por
ciento; han aumentado considerablemente su consumo de carne gracias a la cría
de cerdos y ovejas, y han establecido muchos talleres
155
para la
fabricación de artículos de uso diario. Como las fuerzas armadas, las entidades
oficiales y las escuelas han resuelto por sí mismas, totalmente o en su mayor
parte, el problema del abastecimiento, es ahora menos lo cobrado al pueblo en
forma de impuestos, circunstancia que permite a éste disfrutar en mayor medida
del producto de su trabajo. Como el ejército y la población están impulsando la
producción, todos tienen ropa y alimentos suficientes y viven contentos.
Además, en nuestras fábricas, gracias a que se ha desarrollado la producción y
los agentes secretos han sido barridos, la productividad también se ha elevado
considerablemente. En toda la Región Fronteriza ha surgido un gran número de
héroes del trabajo en la agricultura, la industria, las entidades oficiales,
las escuelas y también en el ejército; podernos decir que la producción en la
Región Fronteriza va por buen camino. Todo esto, gracias a la organización de
la fuerza de las masas.
Organizar la
fuerza de las masas constituye una política. ¿Hay una política contraria? Sí,
la hay. Esta es la política que carece del punto de vista de masas, que no se
apoya en ellas, ni las organiza, que no presta atención a la organización de
las grandes masas en las aldeas, fuerzas armadas, entidades oficiales, escuelas
y fábricas, sino únicamente a organizar al pequeño número de personas de los
organismos financieros, de abastecimiento y de comercio, y que no considera la
labor económica como un amplio movimiento, un vasto frente de combate, sino
sólo como un medio provisional de remediar la insuficiencia de recursos
financieros. Esta es la otra política, la equivocada. Tal política existió en
otros tiempos en la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia, pero tras años
de esfuerzos para corregirla, y especialmente gracias a la conferencia de
cuadros superiores celebrada el año pasado y al movimiento de masas desplegado
durante el presente año, es probable que ahora sean pocos los que conservan
esas ideas. En las bases de apoyo del Norte y Centro de China, la campaña de
masas por la producción no se ha extendido ampliamente todavía, debido a que la
guerra es intensa y los organismos dirigentes no han prestado suficiente
atención a este problema. Pero, después que el Comité Central emitió sus
instrucciones el 1.º de octubre de este año2, por todas partes se están
haciendo preparativos para iniciar la campaña el año próximo. En el frente, las
condiciones son más difíciles que en la Región Fronteriza, no sólo porque allí
se libran duros combates, sino porque algunos lugares han sido azotados por
graves calamidades naturales. No obstante, a fin
156
de sostener
la guerra, hacer frente a la política enemiga de "incendiarlo todo, matar
a todos y saquearlo todo" y ayudar a las víctimas de las calamidades, es
preciso movilizar a todo el Partido, el gobierno, el ejército y la población
para que combatan al enemigo y al mismo tiempo se empeñen en la producción. Con
las experiencias adquiridas en la producción en el frente durante los últimos
años, y el trabajo de preparación en el terreno ideológico, organizativo y
material, realizado allí este invierno, es posible, y además necesario, que una
vasta campaña se inicie en el frente el próximo año. Como en las zonas del
frente se combate, todavía no se puede llegar a la situación de "ropa y
alimentos suficientes", pero es perfectamente posible y además imperativo
"superar las dificultades mediante nuestros propios esfuerzos".
Actualmente,
la forma más importante de organización de las masas en el terreno económico,
es la cooperativa. Aunque no sea forzosamente necesario llamar cooperativas a
las actividades productoras de las masas en el ejército, las entidades
oficiales y las escuelas, no dejan de tener un carácter cooperativo esas
actividades realizadas bajo una dirección centralizada y destinadas a
satisfacer las necesidades materiales de cada sector, unidad y persona mediante
la ayuda mutua y el trabajo en común. Son, por lo tanto, una especie de
cooperativas.
Durante miles
de años, ha reinado entre las masas campesinas la economía individual, en la
cual cada familia u hogar constituye una unidad de producción. Esta forma de
producción, individual y dispersa, es la base económica del régimen feudal y
mantiene a los campesinos en permanente estado de pobreza. El único medio de
terminar con tal situación es la colectivización gradual, y el único camino
para realizar la colectivización, según Lenin, es a través de la cooperación3.
En la Región Fronteriza, ya hemos establecido un gran número de cooperativas
campesinas, pero son, en la actualidad, de tipo rudimentario y deben pasar por
varias etapas de desarrollo antes de que puedan llegar a ser cooperativas de
tipo soviético, conocidas con el nombre de koljoses. Nuestra economía es de
nueva democracia, y nuestras cooperativas son todavía organizaciones de trabajo
colectivo basadas en la economía individual (propiedad privada). Estas
cooperativas presentan diferentes tipos. Uno de ellos lo constituyen las
organizaciones de ayuda mutua en las labores agrícolas, como son las
"brigadas de intercambio de trabajo" y "equipos de intercambio y
arriendo de trabajo"4. En las antiguas zonas rojas de Chiangsí estas
157
organizaciones
eran llamadas "grupos de ayuda mutua en el trabajo" o "equipos
de labranza"5, y ahora se conocen como "grupos de ayuda mutua"
en algunos sectores del frente. Estas organizaciones serán buenas, siempre que
sean organizaciones de ayuda mutua colectiva en las que participen las masas de
modo voluntario (es inadmisible la más mínima coacción) , sea cual fuere su
nombre; poco importa que estén compuestas de unos cuantos miembros, de decenas
o de centenares, que únicamente agrupen a gente con plena capacidad de trabajo,
o en ellas también participen personas parcialmente aptas, que la ayuda mutua
se realice en cuanto a mano de obra, fuerza animal o aperos, que sus miembros
incluso coman y vivan juntos durante la temporada más activa y, en fin, que
esas organizaciones tengan un carácter temporal o permanente. Estos métodos de
ayuda mutua colectiva son una creación de las propias masas populares. Tiempo
atrás hicimos un resumen de tales experiencias de las masas en Chiangsí ; y
ahora estamos resumiendo las del Norte de Shensí. En la Región Fronteriza, la
ayuda mutua en el trabajo ha sido mucho más sistemática y se ha desarrollado
mejor después de haber sido promovida por la conferencia de cuadros superiores
del año pasado y aplicada en el curso del presente año. Muchas brigadas de
intercambio de trabajo en la Región Fronteriza han hecho este año, en forma
colectiva, la arada, la siembra, la escarda y la siega, y han cosechado el
doble que el año pasado. Ahora que las masas han visto estos importantes resultados,
sin duda el año próximo crecerá el número de los que adopten este sistema. No
aspiramos a organizar en cooperativas, en un solo año, a los cientos de miles
de habitantes de la Región Fronteriza que tienen plena o parcial capacidad de
trabajo, pero este objetivo podremos alcanzarlo dentro de unos pocos años. Las
mujeres también tienen que ser totalmente movilizadas para que participen en
cierta medida en la producción. Todos los haraganes deben ser reeducados y
convertidos en buenos ciudadanos, incorporándolos a la producción. En todas las
bases de apoyo antijaponesas del Norte y el Centro de China es preciso
organizar ampliamente, según el principio de voluntariedad de las masas, este
tipo de cooperativas de producción basadas en la ayuda mutua colectiva.
Aparte de la
cooperativa de ayuda mutua colectiva para la producción agrícola, hay otros
tres tipos: la cooperativa múltiple, como la Cooperativa del Sector Sur del
distrito de Yenán, que es a la vez cooperativa de producción, consumo,
transporte (transporte de sal)
158
y crédito ;
la cooperativa de transporte (el equipo de transporte de sal), y la cooperativa
artesana.
Con estos
cuatro tipos de cooperativas creadas por las masas, así como con las
cooperativas fundadas sobre el trabajo colectivo en las unidades armadas, las
entidades oficiales y las escuelas, podremos organizar la fuerza de las masas
en un gran ejército de trabajo. Este es el camino obligado para la liberación
de las masas, que conduce de la pobreza a la prosperidad, que lleva a la
victoria en la Guerra de Resistencia. Todo comunista debe aprender a organizar
el trabajo de las masas. Los comunistas provenientes de la intelectualidad
también tienen que aprender a hacerlo, y basta con que estén decididos para que
lo logren en seis meses o un año. Pueden ayudar a las masas a organizar la
producción y a resumir sus experiencias. Cuando nuestros camaradas hayan
adquirido, entre otras cosas, la capacidad de organizar el trabajo de las
masas, es decir, cuando hayan aprendido a ayudar a los campesinos a elaborar
sus planes de producción por familia, a formar brigadas de intercambio de
trabajo, equipos de transporte de sal y cooperativas múltiples; cuando hayan
aprendido a organizar la producción en el ejército, en las entidades oficiales,
las escuelas y las fábricas, a dirigir la emulación en la producción, a
estimular a los héroes del trabajo, a organizar exposiciones de producción y a
desplegar la fuerza creadora y la iniciativa de las masas, podremos ciertamente
expulsar a los imperialistas japoneses y, junto con el pueblo entero, edificar
una nueva China.
En todo lo
que hacemos, los comunistas debemos saber integrarnos con las masas. Si los
miembros de nuestro Partido se pasan la vida entre cuatro paredes, a cubierto
de la tempestad y apartados del mundo, ¿podrán servir para algo al pueblo
chino? No, en absoluto. No necesitamos semejantes personas como miembros del
Partido. Los comunistas debemos salir al encuentro de la tempestad y enfrentar
el mundo : la poderosa tempestad y el vasto mundo de la lucha de masas.
"Tres simples zapateros hacen un Chuke Liang"6; en otras palabras,
las masas poseen una gran fuerza creadora. Entre el pueblo chino hay, en
verdad, miles y miles de "Chuke Liang"; cada aldea, cada poblado
tiene los suyos. Debemos ir a las masas, aprender de ellas, sintetizar sus
experiencias y deducir de éstas principios y métodos aún mejores y
sistemáticos; luego, explicarlos a las masas (hacer propaganda) y llamarlas a
que los apliquen en la solución de sus problemas, a fin de alcanzar la
liberación y la felicidad. Si los camaradas que realizan el trabajo civil viven
aislados de las masas,
159
no conocen
sus sentimientos ni les ayudan a organizar la producción ni a mejorar sus
condiciones de vida; si se limitan a recoger "grano público para la
salvación nacional" y no saben que para esto basta con el lo por ciento de
sus energías, mientras que el 90 por ciento deben dedicarlo, ante todo, a
ayudar a las masas a resolver el problema del "grano privado para la
salvación del pueblo", esto quiere decir que están contaminados del estilo
de trabajo del Kuomintang y cubiertos con el polvo del burocratismo. El
Kuomintang no hace más que pedirle cosas al pueblo, y no le da nada en
absoluto. Si un comunista se comporta de esta manera, significa que su estilo
de trabajo es el del Kuomintang, que su cara está cubierta con el polvo del
burocratismo, y le hace falta un buen lavado con agua caliente. A mi juicio, en
el trabajo civil de todas nuestras bases de apoyo antijaponesas existe
semejante estilo de trabajo burocrático y hay camaradas que, por carecer del
punto de vista de masas, se aíslan de ellas. Debemos desembarazarnos
resueltamente de este estilo de trabajo; sólo así podremos unirnos
estrechamente con las masas.
Además, en
nuestro trabajo en el ejército aún existe un estilo de caudillismo militar,
también característico del Kuomintang, cuyas tropas están divorciadas del
pueblo. Nuestras tropas deben atenerse a los principios correctos que rigen sus
relaciones con el pueblo, el gobierno y el Partido, así como las relaciones
entre oficiales y soldados, entre el trabajo militar y el político y entre los
propios cuadros; jamás deben dejarse contaminar por el caudillismo militar. Los
oficiales deben preocuparse por los soldados y no mostrarse indiferentes con
ellos ni recurrir a castigos corporales. El ejército ha de preocuparse por el
pueblo, sin lesionar nunca sus intereses ; debe respetar al gobierno y al
Partido y jamás "independizarse" de ellos. Nuestros VIII Ejército y
Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército son las fuerzas armadas del pueblo; siempre han
sido y siguen siendo excelentes y constituyen las mejores tropas del país. Pero
no puede negarse que, en los últimos años, ha surgido cierto caudillismo
militar. Algunos camaradas del ejército se han vuelto arrogantes y se comportan
de manera arbitraria con los soldados, el pueblo, los organismos
gubernamentales y las organizaciones del Partido. Siempre reprochan a los
camaradas encargados del trabajo civil y nunca se reprochan a sí mismos. Sólo
ven sus éxitos, pero no sus deficiencias. Únicamente les gusta escuchar
lisonjas, y no críticas. Este fenómeno ha existido, por ejemplo, en la Región
Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia. Como resultado de la conferencia de cuadros
superiores y de la conferencia de cuadros del
160
ejército y el
gobierno, celebradas el año pasado, y de las campañas de apoyar al gobierno y
amar al pueblo y de apoyar al ejército, llevadas a cabo este año durante las
Fiestas de la Primavera7, esta tendencia ha sido básicamente superada, pero
quedan algunas supervivencias que debernos continuar esforzándonos por
liquidar. Este mal se observa también en las bases de apoyo del Norte y Centro
de China; allí las organizaciones del Partido y las unidades del ejército deben
esforzarse por erradicarlo.
Ya sea el
burocratismo en el trabajo civil o el caudillismo militar en el trabajo dentro
del ejército, el mal tiene el mismo carácter: aislamiento respecto de las
masas. La inmensa mayoría de nuestros camaradas son buenos. Aquellos que
padecen de este mal pueden corregirlo una vez que se les haya criticado y
señalado sus errores. No obstante, deben autocriticarse, afrontar las
tendencias erróneas y corregirlas seriamente. Quien no critica la tendencia al
burocratismo en el trabajo civil o la tendencia al caudillismo militar en el
trabajo dentro del ejército, es porque quiere conservar el estilo del
Kuomintang y dejar el polvo del burocratismo y del caudillismo militar sobre su
cara antes limpia, lo cual significa que no es un buen comunista. Si eliminamos
esas dos tendencias, se desarrollará con éxito todo nuestro trabajo, incluyendo
naturalmente la campaña por la producción.
Nuestra
Región Fronteriza ha adquirido un aspecto totalmente nuevo, gracias a los
inmensos éxitos obtenidos en la producción, tanto por las masas campesinas como
por las entidades oficiales, escuelas, unidades armadas y fábricas, y gracias
también al extraordinario progreso en las relaciones entre ejército y pueblo.
Todo esto prueba que nuestros camaradas han fortalecido su punto de vista de
masas y han dado un gran paso en su integración con el pueblo. Sin embargo, no
debemos darnos por satisfechos, tenemos que seguir practicando la autocrítica y
haciendo nuevos avances. También hay que seguir fomentando la producción. Como
nuestra cara puede ensuciarse de polvo, debemos lavárnosla a diario ; como el
suelo puede cubrirse de polvo, debemos barrerlo todos los días. Aunque el
burocratismo en nuestro trabajo civil y el caudillismo militar en nuestro
trabajo dentro del ejército han sido esencialmente superados, estas nocivas
tendencias pueden volver a surgir. Estamos rodeados por todos lados por el
imperialismo japonés y las fuerzas reaccionarias de China, y vivimos en medio
de la pequeña burguesía, reacia a la disciplina; de ahí que la polvareda
extremadamente nociva del burocratismo y del caudillismo militar lleguen cada
día a nuestra cara. Por eso, nunca debemos
161
sentirnos
satisfechos con nuestros éxitos. Tenemos que refrenar la autosatisfacción y
criticar constantemente nuestros defectos, al igual que nos lavamos la cara y
barremos el suelo todos los días para quitarles el polvo y mantenerlos limpios.
Héroes del
trabajo y trabajadores modelo en la producción: Ustedes son dirigentes del
pueblo y han obtenido muchos éxitos en su trabajo. Espero que no se duerman
sobre los laureles, y que, cuando vuelvan a las subregiones de Kuanchung,
Lungtung, Sampien, Suite y los distritos dependientes de la subregión de
Yenán8, cuando regresen a sus entidades, escuelas, unidades militares o
fábricas, se coloquen a la cabeza del pueblo, de las masas, para cumplir mejor
con el trabajo, y sobre todo, que organicen a las masas en cooperativas,
ateniéndose al principio de voluntariedad, que las organicen mejor y en mayor
número. Espero que, a su regreso, hagan todo eso y lo propaguen, de modo que,
para el próximo año, cuando se inaugure una nueva conferencia de héroes del trabajo,
hayamos obtenido resultados aún más notables.
NOTAS
1 Cita del Mencio, libro III.
2 Se refiere al trabajo "Desplegar en
las bases de apoyo las campañas por la reducción de los arriendos, por la
producción y de apoyar al gobierno y amar al pueblo ', en el presente tomo.
3 Véase V. I. Lenin, "Sobre la
cooperación".
4 Las "brigadas de intercambio de
trabajo" y los "equipos de intercambio y arriendo de trabajo"
eran organizaciones de ayuda mutua colectiva en la producción agrícola
establecidas en la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia. El "intercambio
de trabajo" era un método por el cual los campesinos reajustaban entre sí
la fuerza de trabajo. Se intercambiaban jornadas de hombre por jornadas de
hombre, jornadas de buey por jornadas de buey, jornadas de hombre por jornadas
de buey, etc. Los campesinos que pertenecían a la brigada de intercambio de
trabajo, aportaban su propia fuerza de trabajo o la fuerza animal de que
disponían para cultivar en forma colectiva y rotativa las parcelas de cada
familia miembro. La jornada de trabajo se tomaba como unidad para la liquidación
de las cuentas. Aquellos que habían contribuido con menos jornadas de trabajo,
de hombre o de animal, tenían que pagar la diferencia a los que habían aportado
más. Los "equipos de intercambio y arriendo de trabajo" estaban
formados generalmente por campesinos con tierra insuficiente. Los
pertenecientes a estas organizaciones principalmente se contrataban en equipo
para aquellas Familias que estaban escasas de brazos, y además, intercambiaban
fuerza de trabajo para ayudarse entre sí.
162
5 Véase "Nuestra política
económica", nota 2, Obras Escogidas de Mao Tse-tung,
t. I.
6 Chuke Liang (181-234), hombre de Estado y
estratega de la antigüedad china, que ha sido convertido por la leyenda popular
en símbolo del ingenio y la sabiduría.
7 Celebración del Año Nuevo en el calendario
lunar chino.
8 La Región Fronteriza de
Shensí-Kansú-Ningsia estaba dividida entonces en las mencionadas cinco
subregiones.
NUESTRO
ESTUDIO Y LA SITUACIÓN ACTUAL *
12 de abril
de 1944
Desde el
invierno pasado, los cuadros superiores de nuestro Partido han venido
estudiando la cuestión de las dos líneas en la historia del Partido, lo cual ha
elevado considerablemente el nivel político de numerosos cuadros superiores. En
el curso del estudio, los camaradas han planteado muchos problemas; respecto a
algunos de los importantes, el Buró Político del Comité Central ha llegado a
las siguientes conclusiones :
1. Sobre la actitud que se debe tomar en el
estudio de nuestra experiencia histórica. El Comité Central considera que se
debe ayudar a los cuadros a adquirir, en lo ideológico, una comprensión
perfectamente clara de los problemas surgidos en la historia del Partido, y, al
mismo tiempo, adoptar una política de clemencia al tomar decisiones sobre
aquellos camaradas que cometieron errores en el pasado, de modo que, por un
lado, los cuadros conozcan a fondo la experiencia histórica de nuestro Partido
y eviten la repetición de errores, y, por el otro, se pueda unir a todos los
camaradas para el trabajo común. La historia de nuestro Partido registra las
grandes luchas contra las erróneas líneas de Chen Tu-siu y de Li Li-san ; estas
luchas fueron
_______________
* De 1942 a 1944, el organismo dirigente
central y los cuadros superiores del Partido Comunista de China realizaron
discusiones sobre la historia del Partido, especialmente respecto al período
que va de principios de 1931 a fines de 1934. Estas discusiones contribuyeron
enormemente a la unidad ideológica dentro del Partido sobre la base del
marxismo-leninismo. La reunión ampliada del Buró Político del Comité Central
del Partido, celebrada en enero de 1935 en Tsunyi, provincia de Kuichou,
rectificó la errónea línea de "izquierda" que había prevalecido desde
principios de 1931 hasta fines de 1934, cambió la composición del organismo
dirigente central, estableció una dirección encabezada por el camarada Mao
Tse-tung y encauzó la línea del Partido por el correcto camino
marxista-leninista. Con todo, muchos
163
164
absolutamente
necesarias. Pero los métodos empleados adolecieron de defectos: por una parte,
no se condujo a los cuadros a adquirir, en lo ideológico, una comprensión cabal
de las causas de aquellos errores, las circunstancias en que se produjeron y
las medidas precisas para corregirlos, de suerte que más tarde volvieron a
cometerse errores de la misma naturaleza; por la otra, se subrayó demasiado la
responsabilidad individual, por lo cual no se logró unir para el trabajo común
a un mayor número de camaradas. Estos dos defectos deben servirnos de lección.
En la presente ocasión, al tratar los problemas surgidos en la historia del
Partido, se debe hacer hincapié no en la responsabilidad individual de algunos
camaradas, sino en el análisis de las circunstancias en que se cometieron los
errores, en el contenido de éstos y en sus raíces sociales, históricas e
ideológicas, y seguir la orientación de "sacar lecciones de los errores
pasados para evitarlos en el futuro, y tratar la enfermedad para salvar al paciente",
con el fin de lograr los dos objetivos: aclarar en lo ideológico los problemas
y unir a los camaradas. Una actitud cuidadosa al resolver los casos
individuales, sin tratar a la ligera los errores ni tampoco perjudicar a los
camaradas, constituye uno de los signos de la vitalidad y el florecimiento de
nuestro Partido.
2. Abordar toda cuestión en forma analítica, y
no negarlo todo en bloque. Por ejemplo, el problema de la línea de la dirección
central durante el período comprendido entre la IV Sesión Plenaria1 y la
Reunión de Tsunyi, debe ser analizado en sus dos aspectos: por un lado, hay que
indicar que la táctica política, la táctica militar y la política de cuadros
seguidas durante ese período por la dirección central del Partido eran
esencialmente erróneas, y, por el otro, es preciso señalar que en problemas
fundamentales como la oposición a Chiang Kai-shek y la necesidad de la
revolución agraria y de la lucha del Ejército Rojo, no había divergencias entre
nosotros y aquellos camaradas que cometieron errores. Incluso en el aspecto
táctico, también se debe hacer un análisis. Por ejemplo, en el problema
agrario, el error
_______________
cuadros del
Partido no comprendían a fondo la naturaleza de las líneas erróneas del pasado.
Para elevar más el nivel ideológico marxista-leninista de los cuadros del
Partido, el Buró Político llevó a cabo en 1942 y 1943 varias discusiones sobre
la historia del Partido y, más tarde, en 1943 y 1944, condujo discusiones
semejantes entre los cuadros superiores de todo el Partido. Todas estas
discusiones fueron una importante preparación para el VII Congreso Nacional del
Partido, realizado en 1945, pues contribuyeron a lograr en él una unidad
ideológica y política sin precedentes en la historia del Partido. El presente
artículo fue una conferencia a propósito de esas discusiones, dada por el
camarada Mao Tse-tung en una reunión de los cuadros superiores en Yenán.
165
de entonces
consistía en la política ultraizquierdista de no dar tierras a los
terratenientes y adjudicar malas tierras a los campesinos ricos; sin embargo,
en lo que respecta a la confiscación de la tierra de los terratenientes y su
reparto entre los campesinos con poca tierra o sin ella, esos camaradas estaban
de acuerdo con nosotros. Lenin dice que el análisis concreto de la situación
concreta es "la esencia misma, el alma viva del marxismo"2. Muchos de
nuestros camaradas, carentes de espíritu analítico, no quieren analizar y
estudiar reiterada y profundamente las cosas complejas, sino que prefieren
formular conclusiones simplistas, absolutamente afirmativas o absolutamente
negativas. E1 que en nuestra prensa aparezcan pocos artículos analíticos y
nuestro Partido aún no haya cultivado plenamente el hábito del análisis, revela
la existencia de tal defecto. En adelante, debemos remediar esta situación.
3. Sobre la discusión de los documentos del VI
Congreso Nacional del Partido. Es preciso señalar que la línea del VI Congreso
Nacional fue esencialmente acertada, ya que el Congreso definió el carácter de
la revolución actual como democrático-burgués, dejó en claro que la situación
de aquel entonces era como un intervalo entre dos auges de la revolución,
condenó el oportunismo y el putchismo y promulgó el Programa de Diez Puntos3.
Todo esto fue correcto. El VI Congreso tuvo también defectos. Citemos, entre otros
defectos y errores, el no haber señalado el carácter extraordinariamente
prolongado de la revolución china ni la inmensa importancia en ella de las
bases de apoyo rurales. Con todo, el VI Congreso Nacional desempeñó un papel
progresista en la historia de nuestro Partido.
4. Sobre la legalidad de la dirección central
provisional del Partido, constituida en Shanghai en 1931, y de la V Sesión
Plenaria convocada más tarde por ella4. El Comité Central estima que ambas
fueron legales, pero hay que señalar que el procedimiento de la elección fue
defectuoso; esto debe ser tomado como una lección histórica.
5. Sobre el problema de las fracciones en la
historia del Partido. Se debe indicar que, como resultado de una serie de
cambios operados a raíz de la Reunión de Tsunyi, han desaparecido las
fracciones que existieron en un tiempo y desempeñaron un papel nocivo en la
historia del Partido. En nuestro actual estudio de las dos líneas dentro del
Partido, es completamente necesario mostrar la existencia y el papel nocivo de
tales Fracciones en nuestra historia. Pero sería incorrecto pensar que esas
fracciones, con sus mismos programas políticos y formas de organización
erróneos, continúan existiendo hoy, después
166
de los
cambios producidos por las numerosas luchas internas del Partido: la Reunión de
Tsunyi, en enero de 1935; la VI Sesión Plenaria del Comité Central elegido en
el VI Congreso Nacional, celebrada en octubre de 1938; la sesión ampliada del
Buró Político, en septiembre de 19415; la campaña de rectificación en todo el
Partido, en 1942, y el estudio de las luchas entre las dos líneas en la
historia del Partido, iniciado en el invierno de 1943. Las antiguas fracciones
ya no existen. Quedan tan sólo supervivencias de las concepciones dogmáticas y
empíricas, que podrán ser eliminadas si continuamos realizando en profundidad
la campaña de rectificación. Lo que ahora se presenta con carácter grave, y en
casi todo el Partido, es el localismo de montaña6, tendencia caracterizada por
la ceguera política. Por ejemplo, hay falta de comprensión, de respeto y de
unión entre camaradas de diversos sectores, debido a diferencias en sus
experiencias de lucha, a diferencias entre las zonas en que trabajan (entre una
base de apoyo y otra, entre las regiones ocupadas por el enemigo, las dominadas
por el Kuomintang y las bases de apoyo revolucionarias) y a diferencias entre
sus campos de trabajo (entre tal y cual unidad militar, entre esta y aquella
clase de trabajo) . Este fenómeno parece trivial, pero, de hecho, obstaculiza
gravemente la unidad del Partido y el aumento de su capacidad combativa. Las
raíces sociales e históricas del localismo de montaña residen en que la pequeña
burguesía de China es excepcionalmente numerosa y en que, durante un largo
período, nuestras bases de apoyo rurales han estado aisladas unas de otras por
el enemigo, mientras que la causa subjetiva es el insuficiente trabajo de
educación dentro del Partido. La importante tarea que nos incumbe en el presente
es señalar estas causas, convencer a los camaradas para que superen su ceguera
y eleven su conciencia política, eliminar lo que ideológicamente los separa y
fomentar entre ellos la comprensión y el respeto mutuos, a fin de alcanzar la
gran unidad de todo el Partido.
Si toda la
militancia logra una clara comprensión de los problemas mencionados, se
asegurará no sólo el éxito del estudio que estamos realizando en el Partido,
sino también el triunfo de la revolución china.
II
La situación
actual presenta dos características: una es el robustecimiento del frente
antifascista y el desmoronamiento del frente
167
fascista, y
la otra, el robustecimiento de las fuerzas populares y el desmoronamiento de
las fuerzas antipopulares dentro del frente antifascista. La primera
característica es obvia y se percibe fácilmente. Hitler será derrotado pronto,
y los agresores japoneses también están ya en vías de serlo. La segunda
característica no aparece todavía con tanta evidencia y aún no es fácil
percibirla, pero se está tornando cada día más manifiesta en Europa
continental, en Inglaterra y los EE.UU. y en China.
E1
robustecimiento de las fuerzas populares en China debe explicarse en función
del desarrollo de nuestro Partido.
El desarrollo
de nuestro Partido durante la Guerra de Resistencia contra el Japón se puede
dividir en tres etapas. La primera va de 1937 a 1940. Durante los dos primeros
años, o sea, 1937 y 1938, los militaristas japoneses tomaron en serio al
Kuomintang y despreciaron al Partido Comunista, de ahí que lanzaran sus fuerzas
principales contra el frente del Kuomintang ; en su política para con éste, el
ataque militar fue el medio principal, y la acción política para inducirlo a
capitular, el medio auxiliar. En cambio, prestaron poca atención a las bases de
apoyo antijaponesas, dirigidas por el Partido Comunista, creyendo que allí no
había más que un puñado de comunistas empeñados en acciones guerrilleras. Mas,
después de la ocupación de Wuján, en octubre de 1938, el imperialismo japonés
empezó a cambiar de política, pasando a tornar en serio al Partido Comunista y
a despreciar al Kuomintang; en relación con éste, recurrió, como medio
principal, a la acción política para inducirlo a capitular, y, como medio auxiliar,
al ataque militar, y volvió gradualmente sus fuerzas principales contra el
Partido Comunista. Porque en aquel entonces había llegado a sentir que ya no
era el Kuomintang, sino el Partido Comunista, quien era de temer. En 1937 y
1938, el Kuomintang hizo esfuerzos relativamente grandes en la resistencia al
Japón, mantuvo con nuestro Partido relaciones más o menos buenas y permitió al
movimiento popular antijaponés una libertad de acción comparativamente amplia,
pese a las muchas restricciones que le imponía. Sin embargo, desde la caída de
Wuján, debido a sus derrotas en la guerra y al desarrollo de sus sentimientos
hostiles hacia el Partido Comunista, el Kuomintang se mostró cada vez más
reaccionario, más activo en su lucha anticomunista y más pasivo en la
resistencia al Japón. Como resultado de los reveses sufridos en el período de
la guerra civil, el Partido Comunista contaba en 1937 sólo con unos 40.000
miembros organizados y un ejército de poco más de 30.000 hombres; en
consecuencia, fue despre-
168
ciado por los
militaristas japoneses. Pero, en 1940, el Partido tenía ya 800.000 miembros, y
su ejército, cerca de 500.000 hombres. La población de las bases de apoyo era
de unos l00.000.000, contando tanto a los que pagaban impuestos en grano sólo a
nosotros como a aquellos que los pagaban también al enemigo7. En pocos años,
nuestro Partido abrió el extenso frente de las regiones liberadas, de modo que
durante cinco años y medio pudimos parar la ofensiva estratégica de las fuerzas
principales japonesas contra el frente del Kuomintang, atraerlas hacia
nosotros, salvar al Kuomintang de la crisis en el campo de batalla y mantener
la prolongada Guerra de Resistencia. Pero, en esta etapa, algunos camaradas del
Partido incurrieron en un error: subestimaron al imperialismo japonés (de ahí
que no vieran el carácter prolongado y encarnizado de la guerra y preconizaran
la guerra de movimientos con grandes agrupaciones militares como forma
principal de lucha, menospreciando la guerra de guerrillas), cifraron sus esperanzas
en el Kuomintang y, faltos de lucidez, no aplicaron una política independiente
(de ahí su capitulacionismo ante el Kuomintang y su vacilación respecto a la
política de movilizar con audacia a las grandes masas para establecer bases de
apoyo democráticas antijaponesas en la retaguardia enemiga, y de engrosar en
gran medida las fuerzas armadas dirigidas por nuestro Partido). Además, el
considerable número de nuevos militantes reclutados por nuestro Partido no
tenían aún experiencia, y las bases de apoyo en la retaguardia enemiga, todas
recién establecidas, no estaban todavía consolidadas. En esta etapa, a
consecuencia del desarrollo favorable de la situación y del crecimiento de
nuestro Partido y nuestro ejército, surgió dentro del Partido una especie de
engreimiento y muchos se volvieron presuntuosos. No obstante, en esta etapa,
corregimos la desviación de derecha en el seno del Partido y seguimos una
política independiente; no sólo asestamos golpes a los imperialistas japoneses,
creamos bases de apoyo y ampliamos el VIII Ejército y el Nuevo 4.º Cuerpo de
Ejército, sino que además rechazamos la primera campaña anticomunista del
Kuomintang.
Los años 1941
y 1942 constituyen la segunda etapa. Para preparar y realizar la guerra contra
Inglaterra y los Estados Unidos, los imperialistas japoneses aplicaron con
mayor energía la política que habían adoptado después de la caída de Wuján,
política de tratar como adversario principal no ya al Kuomintang, sino al
Partido Comunista; agruparon una parte aún mayor de sus fuerzas principales
alrededor de las bases de apoyo, dirigidas por el Partido Comunista,
emprendieron sucesivas operaciones de "limpieza" y pusieron en prác-
169
tica la atroz
política de "incendiarlo todo, matar a todos y saquearlo todo",
concentrando sus ataques sobre nuestro Partido. Como resultado de todo ello, el
Partido se vio en una situación sumamente difícil durante esos dos años. En
esta etapa, nuestras bases de apoyo se redujeron; su población descendió a
menos de 50.000.000; los efectivos del VIII Ejército disminuyeron a poco más de
300.000 hombres; la pérdida de cuadros fue muy grande, y nuestras finanzas y
economía atravesaron extremas dificultades. Mientras tanto, el Kuomintang,
creyéndose ya con las manos libres, recurrió a todos los medios para combatir a
nuestro Partido, desplegó la segunda campaña anticomunista y nos atacó en
coordinación con los imperialistas japoneses. Sin embargo, esa situación
difícil nos educó a los comunistas y nos hizo aprender muchas cosas. Aprendimos
cómo enfrentar las operaciones de "limpieza" del enemigo, su política
de "mordisqueo"8 de nuestro territorio, sus campañas por el
"reforzamiento de la seguridad pública"9, su política de
"incendiarlo todo, matar a todos y saquearlo todo" así como su
política de arrancar a los nuestros retractaciones políticas; aprendimos o
empezamos a aprender cómo aplicar el "sistema de los tres tercios" en
los órganos del Poder de frente único, cómo llevar a cabo la política agraria,
la campaña por la rectificación de los tres estilos10, la política de
"menos pero mejores tropas y una administración más simple", la
política de la dirección unificada, la campaña de apoyar al gobierno y amar al
pueblo, así como la campaña por el desarrollo de la producción. Superamos
numerosos defectos, incluidos el engreimiento y la presunción de que padecían
muchos de nuestros camaradas en la primera etapa. Aunque en esta segunda etapa
sufrimos grandes pérdidas, logramos mantenernos en nuestras posiciones ;
rechazamos, por una parte, la ofensiva de los invasores japoneses y, por la
otra, la segunda campaña anticomunista del Kuomintang. Debido a los ataques del
Kuomintang contra el Partido Comunista y a la lucha que en legítima defensa
hubimos de sostener contra su política anticomunista, surgió nuevamente en
nuestro Partido una especie de desviación ultraizquierdista; por ejemplo,
creyendo que pronto se rompería la cooperación entre el Kuomintang y el Partido
Comunista, se atacó con exceso a los terratenientes y no se prestó atención a
la unión con los no comunistas. Pero también logramos corregir esta desviación
ultraizquierdista. Respecto a la lucha contra los "roces", provocados
por el Kuomintang, sentamos el principio de luchar con razón, con ventaja y sin
sobrepasarse, y señalamos la necesidad de practicar, dentro del frente único,
"la unidad y la lucha a la
170
vez, y la
unidad a través de la lucha", lo cual nos permitió mantener el frente
único nacional antijaponés tanto en nuestras bases de apoyo como en todo el
país.
La tercera
etapa se extiende de 1943 hasta el presente. Toda nuestra política se ha hecho
aún más eficaz; particularmente, la campaña por la rectificación de los tres
estilos y la campaña por el desarrollo de la producción han dado resultados tan
radicales que nuestro Partido se ha hecho invencible en lo ideológico y en lo
material. Además, el año pasado aprendimos o empezamos a aprender a practicar
la política de examinar la historia de los cuadros y la de luchar contra los
agentes secretos. En estas circunstancias, nuestras bases de apoyo se han
extendido nuevamente y su población ha crecido otra vez hasta rebasar los
80.000.000, contando tanto a los que pagan impuestos en grano sólo a nosotros
como a aquellos que los pagan también al enemigo, los efectivos de nuestro
ejército han ascendido a 470.000, los de la milicia popular, a 2.270.000, y los
miembros del Partido, a más de 900.000.
En 1943, los
militaristas japoneses casi no hicieron cambios en su política respecto a China
y siguieron dirigiendo sus ataques principales contra el Partido Comunista.
Durante más de tres años, desde 1941 hasta el presente, más del 60 por ciento
de las tropas japonesas en China han gravitado sobre las bases de apoyo
antijaponesas, dirigidas por nuestro Partido. Durante este lapso, las tropas
kuomintanistas en la retaguardia enemiga, con un total de varios centenares de
miles de hombres, no han podido resistir los golpes de los imperialistas
japoneses, y cerca de la mitad ha capitulado y otro tanto ha sido exterminado,
siendo muy pocos los que han sobrevivido y logrado retirarse. Las tropas del
Kuomintang que se rindieron al enemigo se han vuelto contra nuestro Partido, y
en consecuencia éste tiene que resistir, por añadidura, a más del 90 por ciento
de las tropas títeres. El Kuomintang sólo hace frente a menos de un 40 por
ciento de las tropas japonesas y a menos de un lo por ciento de las títeres.
Durante los cinco años y medio posteriores a la caída de Wuján, en octubre de
1938, los militaristas japoneses no lanzaron ninguna ofensiva estratégica
contra el frente del Kuomintang. Sólo emprendieron unas pocas operaciones
relativamente importantes (Chechiang-Chiangsí, Changshá, Oeste de Jupei, Sur de
Jonán y Changte), e incluso éstas fueron simples incursiones, mientras que
concentraron su atención principal en las bases de apoyo antijaponesas,
dirigidas por nuestro Partido. En esta situación, el Kuomintang siguió la
política de "retirarse a las monta-
171
ñas" y
de "contemplar la pelea", limitándose a parar los golpes cuando el
enemigo atacaba, y volviendo a cruzarse de brazos cuando éste se retiraba. En
1943, se mostró aún más reaccionario en su política interna y lanzó la tercera
campaña anticomunista, que también repelimos.
A partir de
1943 y hasta la primavera del presente año, los agresores japoneses han venido
perdiendo terreno en el frente del Pacífico, mientras que los EE.UU. han
intensificado su contraofensiva; y en Occidente, Hitler se tambalea bajo los
demoledores golpes del Ejército Rojo soviético. Para salvarse de la muerte, los
imperialistas japoneses han concebido la idea de forzar la apertura completa al
tráfico de los ferrocarriles Peiping- Jankou y Jankou-Cantón; además, corno la
política de inducir al Kuomintang de Chungching a capitular no ha dado aún
resultado, consideraron necesario asestar a éste un nuevo golpe. De ahí su plan
de lanzar en este año una vasta ofensiva contra el frente kuomintanista. La
campaña de Jonán11 lleva ya más de un mes. El enemigo no ha empleado más que
unas cuantas divisiones ; sin embargo, las tropas kuomintanistas, con varias
centenas de miles de hombres, han huido a la desbandada sin combatir. Tan sólo
las tropas "heterogéneas" han sido capaces de ofrecer alguna resistencia.
Las unidades al mando de Tang En-po, caracterizadas por estar sus oficiales
separados de los soldados, y ellas mismas, del pueblo, han quedado en un
desorden absoluto y han perdido más de dos tercios de sus efectivos. Las
divisiones enviadas por Ju Tsung- nan a Jonán también se han derrumbado al
primer encuentro con el enemigo. Todo esto es consecuencia exclusiva de la
política reaccionaria rigurosamente seguida por el Kuomintang en los últimos
años. Durante los cinco años y medio transcurridos desde la caída de Wuján, el
frente de las regiones liberadas, dirigidas por el Partido Comunista, ha
soportado el peso de la guerra, combatiendo a las fuerzas principales de los
invasores japoneses y sus títeres. Si bien son factibles ciertos cambios en el
futuro, sólo podrán ser temporales, pues el Kuomintang, extremadamente
corrompido por su reaccionaria política de resistencia pasiva al Japón y
oposición activa al Partido Comunista, política sostenida durante los últimos
cinco años y medio, sufrirá inevitablemente serios reveses. Y para entonces,
será aún más pesada la tarea de nuestro Partido en la resistencia a los
invasores japoneses y sus títeres. Habiendo permanecido de brazos cruzados
durante estos cinco años y medio, el Kuomintang ha perdido su capacidad de
combate. En cambio, el Partido Comunista, que ha combatido duro todo ese
tiempo, ha elevado la suya. Esto determinará el destino de China.
172
Los camadas
pueden ver, pues, que durante los siete años transcurridos desde julio de 1937,
las fuerzas democráticas populares dirigidas por nuestro Partido han atravesado
tres fases: ascenso, descenso y nuevo ascenso. Hemos rechazado los feroces
ataques de los invasores japoneses, creado extensas bases de apoyo
revolucionarias, desarrollado en gran medida el Partido y el ejército,
desbaratado las tres grandes campañas anticomunistas del Kuomintang y superado
las erróneas concepciones de derecha y de "izquierda", surgidas en el
seno del Partido; todo el Partido ha adquirido muchas valiosas experiencias.
Tal es el balance de nuestro trabajo en los últimos siete años.
Nuestra tarea
actual consiste en prepararnos para asumir una responsabilidad aún mayor.
Tenemos que prepararnos para expulsar a los invasores japoneses, sean cuales
fueren las circunstancias. A fin de poder asumir tal responsabilidad, debemos
desarrollar y consolidar aún más nuestro Partido, fuerzas armadas y bases de
apoyo, prestar atención a nuestro trabajo en las grandes ciudades y a lo largo
de las principales vías de comunicación y conceder a nuestro trabajo en las
ciudades la misma importancia que al trabajo en las bases de apoyo.
Veamos
nuestro trabajo en las bases de apoyo. Estas se extendieron considerablemente
en la primera etapa, pero no lograron consolidarse. Por eso, en la segunda
etapa se redujeron apenas recibieron los fuertes golpes del enemigo. Durante la
segunda etapa, todas las bases de apoyo antijaponesas, dirigidas por nuestro
Partido, experimentaron un severo temple y progresaron mucho en comparación con
la etapa anterior; los cuadros y los militantes del Partido dieron un gran paso
adelante en lo que respecta a su nivel ideológico y a su comprensión de nuestra
política, y aprendieron muchas cosas que antes ignoraban. Pero, el
esclarecimiento ideológico y el estudio de la política del Partido requieren
más tiempo, y tenemos todavía muchas cosas que aprender. Nuestro Partido no es
aún suficientemente fuerte y no está lo bastante unido ni consolidado como para
asumir una responsabilidad mayor que la actual. En adelante, el problema
consistirá en seguir desarrollando y consolidando, en el curso mismo de la
Guerra de Resistencia, nuestro Partido, fuerzas armadas y bases de apoyo. Este
es el primer trabajo indispensable en nuestra preparación ideológica y material
para realizar la ingente labor del futuro. Sin ello, no seremos capaces de
expulsar a los invasores japoneses y liberar a toda China.
Nuestro
trabajo en las grandes ciudades y a lo largo de las principales vías de
comunicación ha sido siempre muy flojo. Si ahora no hacemos esfuerzos por unir
en torno de nuestro Partido a las decenas
173
de millones
de trabajadores y otros habitantes oprimidos por el imperialismo japonés en las
grandes ciudades y a lo largo de las principales vías de comunicación ni
preparamos allí la insurrección armada popular, nuestro ejército y nuestras
bases de apoyo rurales no contarán con la coordinación de las ciudades y
tropezarán con toda suerte de dificultades. Durante más de diez años hemos
vivido en las zonas rurales, y ha sido necesario estimular a los camaradas a
conocer bien el campo y edificar las bases de apoyo rurales. En este lapso no
ha sido ni podía ser cumplida la tarea de preparar la insurrección en las
ciudades, trazada por el VI Congreso Nacional del Partido. Pero ahora la
situación es distinta; la decisión del VI Congreso será llevada a la práctica
después del VII Congreso. Este Congreso se celebrará probablemente dentro de
poco y discutirá los problemas del reforzamiento de nuestro trabajo en las
ciudades y de la conquista de la victoria en todo el país.
La
conferencia industrial de la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia, que se
realiza en estos días, tiene una gran importancia. En 1937, la Región
Fronteriza no contaba más que con 700 obreros industriales; en 1942, ya tenía
7.000, y ahora, 12.000. De ninguna manera se puede subestimar estas cifras.
Debemos aprender ya en las bases de apoyo a administrar la industria, el
comercio y las comunicaciones de las grandes ciudades; de otro modo, nos
veremos en aprietos cuando llegue el momento. El segundo trabajo imprescindible
en nuestra preparación ideológica y material es, pues, preparar la insurrección
armada en las grandes ciudades y a lo largo de las principales vías de
comunicación, y aprender a administrar la industria y el comercio. Sin ello,
tampoco podremos expulsar a los invasores japoneses y liberar a toda China.
III
Para alcanzar
nuevas victorias, debemos llamar a los cuadros del Partido a quitarse de encima
los fardos y poner la máquina en marcha. "Quitarse de encima los
fardos" quiere decir liberar nuestra mente de las numerosas cargas. Muchas
cosas pueden convertirse en fardos, en cargas, si las encaramos de manera ciega
e inconsciente. Por ejemplo: quien haya cometido errores, puede sentirse
irremediablemente agobiado por ellos y caer en el abatimiento; el que no haya
incurrido en
174
errores,
puede creerse irreprochable y volverse vanidoso. La falta de éxitos en el
trabajo puede provocar pesimismo y desaliento, en tanto que los éxitos pueden
engendrar arrogancia y altanería. Un camarada que tenga corta historia de lucha
puede con ese pretexto eludir responsabilidades, y un veterano, considerarse
infalible por su largo pasado de lucha. Los camaradas obreros y campesinos,
orgullosos de su origen de clase, pueden mirar a los intelectuales por encima
del hombro, y estos últimos, por poseer algunos conocimientos, menospreciar a
los primeros. Quien posea conocimientos especializados puede considerarlos como
capital para envanecerse y despreciar a los demás. Hasta la edad puede servir
de motivo para presumir: un joven que se tenga por inteligente y capaz, puede
despreciar a los viejos, y un viejo, por su rica experiencia, despreciar a los
jóvenes. Todas estas cosas pueden convertirse en cargas, en fardos, si las
encaramos de manera inconsciente. Una razón importante por la cual algunos
camaradas se colocan por encima de las masas, se separan de ellas y cometen
repetidos errores, es que llevan sobre sí semejantes fardos. Por consiguiente,
examinar qué fardos lleva uno a cuestas, quitárselos de encima y así liberar su
mente, constituye uno de los requisitos indispensables para mantener estrecha
ligazón con las masas y cometer menos errores. En la historia de nuestro
Partido ha habido varios casos en que se ha manifestado gran engreimiento, y
cada vez hemos sufrido las consecuencias. El primer caso ocurrió en el primer
semestre de 1927. El ejército de la Expedición al Norte había llegado a Wuján,
y ciertos camaradas se pusieron tan engreídos, tan presuntuosos, que olvidaron
que el Kuomintang se disponía a asaltarnos. El resultado fue la errónea línea
de Chen Tu- siu, que condujo la revolución a la derrota. El segundo caso
sucedió en 1930. El Ejército Rojo, aprovechando la guerra de gran envergadura
sostenida por Chiang Kai-shek contra Feng Yu-siang y Yen Si-shan12, ganó
algunas batallas ; de nuevo hubo algunos camaradas que se volvieron engreídos y
presuntuosos. Resultado de ello fue la errónea línea de Li Li-san, que también
causó pérdidas a las fuerzas revolucionarias. El tercer caso se produjo en
1931. El Ejército Rojo desbarató la tercera campaña de "cerco y
aniquilamiento" e, inmediatamente después, todo el pueblo del país, ante
la invasión japonesa, desplegó un vigoroso movimiento antijaponés; otra vez
hubo ciertos camaradas que se engrieron y presumieron. El resultado fue una
línea errónea aún más grave, la cual nos costó alrededor del 90 por ciento de
las fuerzas revolucionarias que con tanto esfuerzo habíamos acumulado. El
175
cuarto caso
tuvo lugar en 1938. Había comenzado la Guerra de Resistencia y se había creado
el frente único; una vez más hubo algunos camaradas que se engrieron y
presumieron. El resultado fue un error en cierto modo semejante a la línea de
Chen Tu-siu. También esta vez, el trabajo revolucionario fue seriamente
perjudicado allí donde era más pronunciada la influencia de las erróneas ideas
de dichos camaradas. Todos los camaradas del Partido deben sacar lecciones de
estos casos de engreimiento, de estos errores. Recientemente hemos reimpreso el
ensayo de Kuo Mo-jo sobre Li Tsi -cheng13, con la misma intención de que los
camaradas escarmienten con esa historia y no repitan el error de engreírse en
los momentos de éxito.
"Poner
la máquina en marcha" significa usar como se debe el órgano del
pensamiento. Alguna gente, pese a que no lleva ningún fardo encima y tiene el
mérito de estar vinculada con las masas, no sabe reflexionar, no quiere usar su
cerebro para pensar mucho y duro, y por ello tampoco puede cumplir bien su
tarea. Otros se niegan a emplear su cerebro, porque el fardo que llevan
entumece su inteligencia. Lenin y Stalin aconsejan constantemente aprender a
pensar, y nosotros debemos aconsejar lo mismo. El cerebro, esa máquina, tiene
una función específica: pensar. Mencio dijo: "El oficio de la mente es
pensar.”14 Dio así una definición acertada de la función del cerebro. Debemos
utilizar el cerebro para pensar cada cosa cuidadosamente. La expresión:
"Frunció el entrecejo y le vino a la mente una estratagema", quiere
decir que la mucha reflexión engendra sabiduría. Para acabar con la práctica de
actuar a ciegas, tan difundida en nuestro Partido, debemos estimular a nuestros
camaradas a pensar, aprender el método analítico y cultivar el hábito del
análisis. Y en nuestro Partido, este hábito está muy poco desarrollado. Si nos
quitamos de encima los fardos y ponemos en marcha la máquina, si nada nos
agobia y sabemos reflexionar, nuestra victoria será segura.
NOTAS
1 Se trata de la IV Sesión Plenaria del
Comité Central elegido en el VI Congreso Nacional del Partido Comunista de
China, celebrada en enero de 1931.
2 V.I.Lenin: "Comunismo". Véase
"Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China", nota
10, Obras Escogidas de Mao Tse-tung, t. Y.
3 Véase "Sobre la táctica de la lucha
contra el imperialismo japonés", nota 31,
Ibíd.
176
4 Se refiere a la V Sesión Plenaria del
Comité Central elegido en el VI Congreso Nacional del Partido Comunista de
China, celebrada en enero de 1934.
5 Esta sesión examinó la cuestión de la línea
política del Partido en los diversos períodos de su historia, especialmente en
la Segunda Guerra Civil Revolucionaria.
6 Se trata de una tendencia del grupismo,
surgida principalmente bajo las circunstancias de la prolongada guerra de
guerrillas, en que las bases de apoyo rurales revolucionarias se encontraban
dispersas y aisladas unas de otras. Como en un principio la mayoría de estas
bases de apoyo Fueron establecidas en regiones montañosas y cada una se
consideraba una unidad aparte, esta tendencia Fue conocida con el nombre de
localismo de montaña.
7 En los sectores relativamente consolidados
de las bases de apoyo, la población no pagaba impuestos en grano más que al
gobierno democrático antijaponés. Pero en los límites de las bases de apoyo y
en las zonas guerrilleras, la población era de continuo hostigada por el
enemigo, y con frecuencia se veía obligada a pagar impuestos también a las
autoridades japonesas y títeres.
8 Los imperialistas japoneses pasaron del
método del "engullimiento" rápido al del "mordisqueo” lento y
progresivo del territorio de las bases de apoyo antijaponesas, luego de que
fracasaron sus ofensivas en gran escala contra éstas. Con el propósito de
reducir el territorio de las bases de apoyo y ampliar el ocupado por ellos, los
japoneses se esforzaban por apoderarse de sector tras sector preparando
cuidadosamente los ataques y consolidando lo conquistado.
9 Campañas iniciadas en marzo de 1941 por los
invasores japoneses y colaboracionistas en el Norte de China. Consistían en el
allanamiento de domicilios, el establecimiento del sistema de pao y chia, el
levantamiento de un censo y la organización de fuerzas armadas títeres, todo
ello con el fin de reprimir a las fuerzas antijaponesas.
10 Véase "Rectifiquemos el estilo de
trabajo en el Partido", en el presente tomo.
11 Campaña lanzada en marzo de 1944 por los
invasores japoneses con una fuerza de 50.000 a 60.000 hombres. Los 400.000
hombres del Kuomintang, mandados por Chiang Ting-wen, Tang En-po y Ju
Tsung-nan, se esfumaron literalmente ante los invasores japoneses. Cayeron uno
tras otro 38 distritos, entre ellos Chengchou y Luoyang. Tang En-po perdió
200.000 hombres.
12 Guerra en gran escala entre caudillos
militares que durante seis meses, de mayo a octubre de 1930, se desarrolló a lo
largo de los ferrocarriles Lungjai y Tientsín-Pukou. Las pérdidas de ambas
partes totalizaron 300.000 hombres.
13 Se trata de Tricentenario de la insurrección
de 1644, ensayo escrito por Kuo Mo-jo en 1944 para conmemorar la victoria de la
insurrección campesina dirigida por Li Tsi-cheng, en los últimos años de la
dinastía Ming. Este ensayo explica que las fuerzas campesinas insurrectas
Fueron derrotadas en 1645, al año siguiente de haber entrado en Pekín, porque
algunos de sus jefes se entregaron a una vida licenciosa y a luchas
fracciónales. Fue publicado en el diario Nueva China, de Chungching, y luego
apareció en forma de folleto en Yenán y otras regiones liberadas.
14 Citado del Mencio, libro XI.
SERVIR AL
PUEBLO *
8 de
septiembre de 1944
Nuestro
Partido Comunista, así como el VIII Ejército y el Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército
por él dirigidos, son destacamentos de la revolución. Estos destacamentos
nuestros están dedicados por entero a la liberación del pueblo y trabajan
totalmente por los intereses del pueblo. El camarada Chang Si-te1 era uno de
los combatientes de estos destacamentos.
Todos los
hombres han de morir, pero la muerte puede tener distintos significados. El
antiguo escritor chino Sima Chien decía : "Aunque la muerte llega a todos,
puede tener más peso que la montaña Taishan o menos que una pluma."2 Morir
por los intereses del pueblo tiene más peso que la montaña Taishan; servir a
los fascistas y morir por los que explotan y oprimen al pueblo tiene menos peso
que una pluma. El camarada Chang Si-te murió por los intereses del pueblo, y su
muerte tiene más peso que la montaña Taishan.
Servimos al
pueblo y por eso no tememos que se nos señalen y critiquen los defectos que
tengamos. Cualquiera, sea quien fuere, puede señalar nuestros defectos. Si
tiene razón, los corregiremos. Si lo que propone beneficia al pueblo,
actuaremos de acuerdo con ello. La idea de "menos pero mejores tropas y
una administración más simple" fue formulada por el señor Li Ting-rning3,
que no es miembro de nuestro Partido. Hizo una buena sugerencia, beneficiosa
para el pueblo, y la hemos adoptado. Si, en aras de los intereses del pueblo,
persistimos en lo que es justo y corregimos lo que haya de erróneo, nuestros
destacamentos prosperarán.
Venimos de
todos los rincones del país y nos une un objetivo revolucionario común.
Necesitamos que la inmensa mayoría del pueblo
_______________
* Discurso del camarada Mao Tse-tung en una
reunión en memoria del camarada Chang Si-te, celebrada por los departamentos
directamente subordinados al Comité Central del Partido Comunista de China.
177
178
marche junto
con nosotros por el camino hacia este objetivo. En la actualidad, dirigimos ya
bases de apoyo con una población de 91 millones4, pero esto no es suficiente;
se requiere más para liberar a toda la nación. En tiempos difíciles, debemos
tener presentes nuestros éxitos, ver nuestra brillante perspectiva y aumentar
nuestro coraje. El pueblo chino está sufriendo; es nuestra obligación salvarlo,
y debemos luchar con energía. En la lucha siempre hay sacrificios y la muerte
es cosa frecuente. Pero, para nosotros, que tenemos la mente puesta en los
intereses del pueblo y en los sufrimientos de la inmensa mayoría, morir por el
pueblo es la muerte digna. No obstante, debemos reducir al mínimo los
sacrificios innecesarios. Nuestros cuadros deben preocuparse por cada soldado,
y todos los que integran las filas revolucionarias deben cuidarse entre sí,
tenerse afecto y ayudarse mutuamente.
De ahora en
adelante, cuando muera alguien de nuestras filas que haya realizado un trabajo
útil, sea cocinero o soldado, efectuaremos sus funerales y una reunión para
honrar su memoria. Esto debe convertirse en norma. También hay que introducirlo
entre el pueblo. Cuando muera alguien en una aldea, hay que realizar una
reunión en su memoria. De esta manera expresaremos nuestro pesar y
contribuiremos a la unidad de todo el pueblo.
NOTAS
1 Soldado del Regimiento de Guardias del
Comité Central del Partido Comunista de China. Se incorporó a la revolución en
1933, tomó parte en la Gran Marcha y fue herido en combate. Militante
comunista, sirvió con lealtad a los intereses del pueblo. Murió el 5 de
septiembre de 1944 a consecuencia del derrumbe de un horno, cuando estaba
haciendo carbón en las montañas del distrito de Ansai, Norte de Shensí.
2 Sima Chien, célebre escritor e historiador
chino del siglo II a.n.e., es autor de los Registros históricos, obra de 1;o
capítulos. La cita proviene de su "Respuesta a la carta de Yen
Shao-ching".
3 Shenshi sensato del Norte de Shensí, que
fue en una ocasión elegido Vicepresidente del Gobierno de la Región Fronteriza
de Shensí-Kansú-Ningsia.
4 Se refiere a la población total de la
Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia y de las regiones liberadas en el
Norte, Centro y Sur de China.
A PROPÓSITO
DEL DISCURSO DE CHIANG
KAI-SHEK EN
LA FIESTA DEL DOBLE DIEZ *
11 de octubre
de 1944
Uno de los
rasgos que distinguen el discurso de Chiang Kai -shek con motivo de la Fiesta
del Doble Diez1 es que carece de todo contenido y no responde a ninguna de las
cuestiones que preocupan profundamente al pueblo. Chiang Kai- shek declara que
no hay que temer al enemigo, porque aún quedan vastos territorios en la Gran
Retaguardia. Hasta ahora, los jefes del Kuomintang, que ejercen la dictadura
oligárquica, no han mostrado el deseo ni la capacidad de introducir reformas
políticas ni de detener al enemigo, y el territorio es el único
"capital" de que pueden echar mano para resistir. Pero está claro
para todo el mundo que este capital no es suficiente por sí solo, y que, de no
haber una política correcta y esfuerzos humanos, el territorio que resta se
hallará constantemente amenazado por el imperialismo japonés. Tal vez Chiang
Kai-shek ha llegado a sentir intensamente esta amenaza, reflejo de lo cual es
su insistencia en asegurar al pueblo que no existe tal peligro, afirmando
incluso: "En los veinte años transcurridos desde que fundé el ejército en
la Academia Militar de Juangpu, la situación revolucionaria nunca ha sido tan
estable como hoy." También su estribillo: "No debemos perder la
confianza en nosotros mismos", revela precisamente que mucha gente en las
filas del Kuomintang y muchas personalidades públicas en las regiones dominadas
por ese partido han perdido la confianza. Chiang Kai-shek está buscando medios
para restablecerla; pero, en vez de proceder, con este propósito, a un examen
de su política y de su trabajo en los terrenos político, militar, económico y
cultural, rechaza las críticas y encubre sus errores. Afirma que "los
observadores extranjeros" "ignoran el
_______________
* Comentario escrito por el camarada Mao
Tse-tung para la Agencia de Noticias Sinjua.
179
180
fondo del
problema" y que "la babel de críticas de los extranjeros sobre
nuestros asuntos militares y políticos" se debe totalmente a la cándida
aceptación de "los rumores y ardides de los invasores y los
colaboracionistas chinos". Empero, es curioso que extranjeros como a
Franklin D. Roosevelt, a la par que miembros del Kuomintang como Soong Ching
Ling y muchos miembros del Consejo Político Nacional así como todos los chinos
honestos, desconfíen de los bellos alegatos de Chiang Kai-shek y sus íntimos
secuaces, y estén levantando "la babel de críticas sobre nuestros asuntos
militares y políticos". Muy contrariado, Chiang Kai-shek venía buscando
desde hacía mucho un argumento que a su juicio fuese contundente, y es en la
Fiesta del Doble Diez de este año cuando por fin lo ha encontrado: esta gente
da crédito a "los rumores y ardides de los invasores y los
colaboracionistas chinos". De esta manera, en largos pasajes de su
discurso, se desata en improperios contra esos llamados "rumores y
ardides". Se imagina que con sus insultos tapará la boca a todos los
chinos y extranjeros. ¡Quien vuelva a levantar "la babel de críticas"
sobre sus asuntos militares y políticos habrá dado crédito a "los rumores
y ardides de los invasores y los colaboracionistas chinos"! Consideramos
totalmente ridícula esta acusación de Chiang Kai-shek, pues los invasores y los
colaboracionistas chinos nunca han criticado, sino al contrario, han aplaudido
calurosamente al Kuomintang por su dictadura oligárquica, su inercia en la
Guerra de Resistencia, su corrupción e incompetencia, y por sus órdenes
gubernamentales fascistas y órdenes militares derrotistas. El destino de China,
libro de Chiang Kai-shek que ha provocado el descontento general, se ha ganado
las repetidas y francas alabanzas de los imperialistas japoneses. Los invasores
y los colaboracionistas chinos nunca han dicho ni media palabra sobre la
reorganización del Gobierno Nacional y su Alto Mando, porque su deseo es
precisamente que se mantengan este Gobierno y este Alto Mando, que todos los
días oprimen al pueblo, pero que en la guerra sufren derrota tras derrota. ¿No
es un hecho que Chiang Kai-shek y su grupo han sido siempre objeto de
incitaciones a la capitulación por parte de los imperialistas japoneses? ¿No es
igualmente un hecho que de las dos consignas lanzadas por los imperialistas
japoneses: "Combatir al Partido Comunista" y "Liquidar al
Kuomintang", esta última ha sido abandonada hace mucho tiempo, mientras la
primera continúa en vigor? Hasta el momento,
181
los
imperialistas japoneses no han declarado la guerra al gobierno del Kuomintang y
¡aún no existe, dicen ellos, un estado de guerra entre el Japón y el gobierno
del Kuomintang! En la región de Shanghai-Nankín- Ningpo, los bienes de las
altas personalidades del Kuomintang siempre han sido cuidadosamente protegidos
por los invasores y los colaboracionistas chinos. Uno de los cabecillas
enemigos, Shunroku Hata, ha enviado a sus representantes a Fengjua para hacer
ofrendas ante las tumbas de los antepasados de Chiang Kai-shek. En Shanghai y
otros lugares, los emisarios enviados bajo cuerda por los íntimos secuaces de
Chiang Kai-shek mantienen un contacto casi ininterrumpido con los invasores
japoneses y sostienen negociaciones secretas con ellos. Estos contactos y
negociaciones se hacen más frecuentes cuando los japoneses intensifican sus
ofensivas. ¿No son verdades todo esto? ¿Realmente "ignoran el fondo del
problema" o, al contrario, lo conocen demasiado bien aquellos que crean
"la babel de críticas" sobre los asuntos militares y políticos de
Chiang Kai-shek y su grupo? Después de todo, ¿dónde se encuentra "el fondo
del problema"? ¿En "los rumores y ardides de los invasores y los
colaboracionistas chinos" o en el propio Chiang Kai-shek y su grupo?
En otro
pasaje de su discurso, Chiang Kai-shek niega la posibilidad de una guerra civil
en China. Pero, agrega: "Nadie más osará traicionar a la República y
sabotear la Resistencia, como lo han hecho Wang Ching-wei y sus
compinches." Aquí Chiang Kai-shek buscaba un pretexto para la guerra
civil, y lo encontró. Ningún chino que tenga memoria podrá olvidar que en 1941,
precisamente cuando los traidores a la patria ordenaban la disolución del Nuevo
4.º Cuerpo de Ejército y el pueblo chino se levantaba para conjurar el peligro
de guerra civil, Chiang Kai-shek afirmaba en uno de sus discursos que nunca
habría ninguna guerra de "exterminio de los comunistas" y que, de
haber guerra, sería solamente una expedición punitiva contra los rebeldes.
Quienes hayan leído El destino de China recordarán igualmente la afirmación de
Chiang Kai-shek en el sentido de que, en 1927, durante el período del gobierno
de Wuján, el Partido Comunista de China estaba "en colusión" con Wang
Ching-wei. En las resoluciones de la XI Sesión Plenaria del Comité Ejecutivo
Central del Kuomintang, realizada en 1943, se le puso al Partido Comunista de
China una etiqueta de ocho caracteres: "Sabotea la Resistencia y pone en
peligro a la nación." Y ahora, después de leer el discurso de Chiang
Kai-shek,
182
se siente que
el peligro de guerra civil no sólo existe sino que está aumentando. Desde hoy,
el pueblo chino debe tener seriamente en cuenta que un buen día Chiang Kai
-shek ordenará una expedición punitiva contra los llamados rebeldes, a quienes
acusará de "traicionar a la República", de "sabotear la
Resistencia" y de hacer lo que "han hecho Wang Ching-wei y sus
compinches". Chiang Kai-shek es maestro en este juego; no sirve para
declarar rebeldes a sujetos de la calaña de Pang Ping-sün, Sun Liang-cheng y Chen
Siao-chiang2 ni para lanzar expediciones punitivas contra ellos; pero es muy
experto en denunciar como "rebeldes" al Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército,
que se encuentra en el Centro de China, y al Cuerpo de Desafío a la Muerte de
Shansí3 y, particularmente, en lanzar expediciones punitivas contra ellos. El
pueblo chino no debe olvidar nunca que, mientras Chiang Kai-shek declara que no
iniciará la guerra civil, ya ha enviado 775.000 hombres con la única misión,
que ahora están cumpliendo, de cercar o atacar al VIII Ejército, al Nuevo 4.º
Cuerpo de Ejército y a las guerrillas populares del Sur de China.
El discurso
de Chiang Kai-shek no contiene nada desde el punto de vista de lo positivo, ni
ha respondido en absoluto al ardiente deseo del pueblo chino de reforzar el
frente antijaponés. Desde el punto de vista de lo negativo, el discurso está
plagado de peligros. La actitud de Chiang Kai-shek se torna cada vez más
anómala, como lo testimonian su oposición obstinada a la exigencia del pueblo
de reformas políticas, su enconado odio al Partido Comunista de China y el
pretexto insinuado por él para la guerra civil anticomunista que está
preparando. Sin embargo, no se saldrá con la suya en ninguna de sus tentativas.
Si se niega a cambiar su manera de actuar, no hará otra cosa que levantar una
piedra sólo para dejarla caer sobre sus propios pies. Esperamos sinceramente
que cambie, pues su actual forma de proceder no lo llevará a ninguna parte.
Puesto que ha proclamado que "se concederá una mayor amplitud a la
expresión de opiniones"4, no debe amenazar ni hacer callar a los que
levantan "la babel de críticas", acusándolos calumniosamente de haber
aceptado "los rumores y ardides de los invasores y los colaboracionistas
chinos". Dado que ha proclamado que "se reducirá el período del
régimen de tutela", no debe rechazar la exigencia de reorganización del
Gobierno y del Alto Mando. Ya que ha proclamado que "el problema del
Partido Comunista se resolverá por medios políticos", no debe buscar
pretextos para justificar la guerra civil que está preparando.
183
NOTAS
1 Doble Diez quiere decir lo de octubre,
aniversario del levantamiento armado de Wuchang, que marcó el comienzo de la
Revolución de 1911.
2 Generales del Kuomintang que en diferentes
momentos se pasaron abiertamente a los invasores japoneses.
3 Fuerza armada antijaponesa de la población
de Shansí que se desarrolló bajo la influencia y dirección del Partido
Comunista desde los primeros días de la Guerra de Resistencia contra el Japón.
Véase "Unir a todas las fuerzas antijaponesas y combatir a los
recalcitrantes anticomunistas", nota " Obras Escogidas de Mao
Tse-tung, t. II.
4 Desde comienzos de 1944, las exigencias de
liquidar la dictadura del Kuomintang, establecer la democracia y garantizar la
libertad de palabra, eran clamor general de la población de las regiones
dominadas por el Kuomintang. Con el fin de evadir estas apremiantes
reivindicaciones del pueblo, el Kuomintang anunció, en abril de 1944, que
"se concederá una mayor amplitud a la expresión de opiniones”. En mayo, la
XII Sesión Plenaria del Comité Ejecutivo Central del Kuomintang volvió a
declarar que "se asegurará la libertad de palabra”. Pero el Kuomintang
nunca cumplió ninguna de estas declaraciones, hechas contra su voluntad, y por
el contrario, con el ascenso del movimiento popular por la democracia,
multiplicó las medidas de represión de la opinión popular.
5
EL FRENTE
ÚNICO EN EL TRABAJO CULTURAL *
30 de octubre
de 1944
Todo nuestro
trabajo tiene por objetivo derrocar al imperialismo japonés. Este, al igual que
Hitler, se aproxima a su ruina. Sin embargo, debemos continuar nuestros
esfuerzos, pues sólo así podremos aniquilarlo definitivamente. En nuestro
trabajo, primero está la guerra, después, la producción, y luego, la cultura.
Un ejército sin cultura es un ejército ignorante, y un ejército ignorante no
puede vencer al enemigo.
La cultura en
las regiones liberadas tiene ya un aspecto progresista, pero tiene todavía un
aspecto atrasado. En ellas ya existe una nueva cultura, una cultura del pueblo,
pero aún se observan muchos vestigios feudales. Entre el millón y medio de
habitantes de la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia, el analfabetismo
afecta a más de un millón de personas, hay dos mil profesionales de la
hechicería y la superstición sigue influyendo sobre las grandes masas. Todos
éstos son enemigos dentro de la mente del pueblo. A menudo resulta más difícil
luchar contra tales enemigos que contra el imperialismo japonés. Debemos decir
a las masas que se levanten contra su propio analfabetismo, supersticiones y
hábitos antihigiénicos. Para llevar a cabo esta lucha es indispensable un
amplio frente único. Este frente debe ser especialmente amplio en un lugar como
la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia, que tiene escasa población y
malas comunicaciones, que parte de un nivel cultural muy bajo y que, por
añadidura, se encuentra en guerra. Por eso, en la esfera de la instrucción
pública, debe haber no solamente escuelas primarias y secundarias regulares,
establecidas en las poblaciones importantes, sino también escuelas de aldea, no
regulares y dispersas, grupos de lectura de periódicos y cursos de
alfabetización. Debe haber escuelas de tipo
_______________
* Discurso del camarada Mao Tse-tung en una
conferencia de trabajadores de la cultura y la educación de la Región
Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia.
185
186
moderno, y
también hay que utilizar, a la vez que transformar, las escuelas de aldea de
tipo antiguo. En la esfera del arte, no sólo debe representarse el drama
moderno, sino también la ópera de Shensí y la danza yangko. No sólo hay que
tener una nueva ópera de Shensí y una nueva danza yangko, sino también
utilizar, a la vez que transformar gradualmente, las viejas compañías de ópera,
así corno los viejos grupos de yangko, que constituyen el 90 por ciento de los
existentes. Esto es aún más necesario en la esfera de la medicina. En la Región
Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia se registra una mortalidad muy elevada,
tanto entre la población como entre el ganado ; mucha gente sigue creyendo en
hechicerías. En tales circunstancias, es imposible resolver el problema
apoyándose únicamente en la medicina moderna. Por supuesto, ésta es mejor que
la medicina antigua, pero si los médicos modernos no se preocupan por los
sufrimientos del pueblo, no forman personal médico para el pueblo, no se unen
con los mil y tantos médicos y veterinarios de tipo antiguo de la Región
Fronteriza y no los ayudan a progresar, en realidad estarán ayudando a los
hechiceros y mostrándose indiferentes ante la elevada mortalidad de la
población y del ganado. Hay dos principios para el frente único: el primero,
unidad, y el segundo, crítica, educación y reeducación. En el frente único, es
erróneo el capitulacionismo, pero también lo es el sectarismo con su
exclusivismo y su desprecio hacia los demás. Nuestra tarea es unirnos con todos
los intelectuales, artistas y médicos de tipo antiguo que puedan ser útiles,
ayudarlos, influir sobre ellos y reeducarlos. Para reeducarlos, es preciso ante
todo que nos unamos con ellos. Si actuamos de la manera debida, aceptarán de
buen grado nuestra ayuda.
La nuestra es
una cultura del pueblo; los trabajadores de la cultura deben servir al pueblo
con gran entusiasmo y devoción, vincularse con las masas y no aislarse de
ellas. Para vincularse con las masas, deben actuar de acuerdo con sus
necesidades y deseos. En todo trabajo que se realice para las masas, se
requiere partir de sus necesidades y no del buen deseo de un individuo. Sucede
con frecuencia que objetivamente las masas necesitan un cambio determinado,
pero subjetivamente no tienen todavía conciencia de esa necesidad y no desean
ni están decididas a realizarlo ; en tales circunstancias, tenemos que esperar
con paciencia. No se debe realizar el cambio hasta que, por efecto de nuestro
trabajo, la mayor parte de las masas hayan adquirido conciencia de la necesidad
de ese cambio y tengan el deseo y la decisión de hacerlo. De otro modo, nos
aislaremos de
187
las masas.
Todo trabajo que requiera la participación de las masas resultará ser una mera
formalidad y terminará en el fracaso si las masas no han adquirido conciencia
de la necesidad de ese trabajo ni desean participar en él. El dicho "La
prisa no conduce al éxito" no significa que no debamos darnos prisa, sino
que debemos evitar la precipitación, la cual lleva inevitablemente al fracaso.
Esto rige para cualquier clase de trabajo y, en particular, para el trabajo
cultural y educacional orientado a la reeducación ideológica de las masas. He
aquí dos principios : uno, las necesidades reales de las masas, y no
necesidades imaginadas por nosotros, y el otro, los deseos de las masas y las
decisiones que toman ellas mismas, y no las que tomemos nosotros en su lugar.
APRENDAMOS A
REALIZAR EL TRABAJO
ECONÓMICO *
10 de enero
de 1945
Héroes del
trabajo y trabajadores modelo :
Ustedes han
celebrado una conferencia y resumido sus experiencias; los saludamos y les
rendimos homenaje. Ustedes poseen tres cualidades y han desempeñado tres
funciones. En primer lugar, la de promotores. Debido a sus extraordinarios
esfuerzos y numerosas innovaciones, han convertido su trabajo en un modelo para
todos, elevado las normas de trabajo e inspirado a otros a seguir su ejemplo.
En segundo lugar, la función de columna vertebral. La mayoría de ustedes
todavía no son cuadros, pero ya constituyen la columna vertebral de las masas,
su núcleo ; gracias a ustedes, nos será más fácil impulsar el trabajo. En el
futuro, pueden llegar a ser cuadros; en el presente, forman un ejército de
reserva de cuadros. En tercer lugar, la función de puente. Ustedes constituyen
el puente que une a los dirigentes con las grandes masas. Por su intermedio,
las opiniones de las masas llegan a la dirección, y las de la dirección a las
masas.
Ustedes
tienen muchas cualidades y han rendido grandes servicios, pero recuerden
siempre que no deben caer en el engreimiento. Todo el mundo los respeta, y se
lo merecen; sin embargo, esto lleva fácilmente a la presunción. Si se
envanecen, abandonan la modestia, cesan en sus esfuerzos y pierden el respeto a
los demás, a los cuadros y a las masas, dejarán de ser héroes y trabajadores
modelo. Ya hubo gente así en el pasado, y espero que ustedes no seguirán su
ejemplo.
Esta
conferencia ha hecho el resumen de sus experiencias. Es un excelente documento,
válido tanto aquí como en las demás regiones,
_______________
* Discurso pronunciado por el camarada Mao
Tse-tung en una conferencia de héroes del trabajo y trabajadores modelo de la
Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia."
189
190
y no voy a
tratar ese tema. Sólo quiero decir algo acerca de nuestro trabajo económico.
En los
últimos años hemos empezado a aprender cómo realizar el trabajo económico, y
hemos logrado grandes éxitos, pero esto no es más que el comienzo. Debemos
trabajar para que, en dos o tres años, la Región Fronteriza de
Shensí-Kansú-Ningsia y las regiones liberadas en la retaguardia enemiga puedan
autoabastecerse, totalmente o en gran parte, de cereales y artículos
industriales, e incluso dispongan de excedentes. Debemos esforzarnos por
obtener mayores éxitos en la agricultura, la industria y el comercio. Sólo
entonces podremos afirmar que sabemos más sobre el trabajo económico y que
podemos hacerlo mejor. Si en un lugar determinado las condiciones de vida del
ejército y del pueblo no han mejorado, si la base material para la
contraofensiva aún no es sólida, y si la agricultura, la industria y el
comercio, en vez de progresar cada año, se estancan o incluso declinan, esto
demostrará que los cuadros del Partido, del gobierno y del ejército en dicho
lugar no han aprendido a realizar el trabajo económico, y allí sobrevendrán
gravísimas dificultades.
Hay una
cuestión sobre la cual debo, una vez más, llamar la atención de todos ustedes,
y es que nuestras ideas deben adaptarse al medio en que vivimos. EL medio en
que actuamos es el campo; al parecer, esto no ofrece duda a nadie, pues ¿quién
podría ignorar que vivimos en el campo? Pero la verdad es otra. Muchos de
nuestros camaradas, aunque viven todos los días en el campo e incluso creen
conocerlo, en realidad no lo conocen, o por lo menos, no a fondo. No parten del
hecho de que nuestro medio es el campo, que está basado en la economía
individual, dividido por el enemigo y empeñado en la guerra de guerrillas, y en
consecuencia, suelen manejar de manera inadecuada, o no muy adecuada, los
problemas políticos, militares, económicos y culturales, el trabajo del Partido
y los asuntos del movimiento obrero, campesino, juvenil o femenino. Abordando
los problemas rurales desde un punto de vista urbano, elaboran subjetivamente
muchos planes inapropiados e imponen su aplicación ; por lo tanto, con
frecuencia se estrellan contra el muro. En los últimos años, nuestros camaradas
han progresado mucho gracias a la campaña de rectificación y a los fracasos
sufridos en su propio trabajo. Pero aún debemos velar por que nuestras ideas se
adapten por completo al medio en que vivimos; sólo así podremos obtener
resultados satisfactorios y rápidos en todos los campos de nuestra actividad.
Si realmente comprendemos que el medio en que actuarnos son las bases
191
de apoyo
rurales, fundadas en la economía individual, aisladas por el enemigo y
empeñadas en la guerra de guerrillas, y si tomamos esto como punto de partida
para todo nuestro trabajo, los resultados que obtengamos pueden parecer muy
lentos y en modo alguno espectaculares; pero en realidad, ¿cómo serán estos
resultados si los comparamos con los del trabajo que se realiza partiendo de
otro punto de vista, por ejemplo, del punto de vista urbano? Lejos de ser
lentos, serán muy rápidos. Pues, si partimos del punto de vista urbano,
alejándonos de las condiciones reales de hoy, no será ya cuestión de obtener
efectos rápidos o lentos, sino de sufrir constantes fracasos sin conseguir el
menor resultado.
Prueba
evidente de ello son los grandes resultados obtenidos con la actual forma de
campañas por la producción que venimos promoviendo en el ejército y entre la
población.
Tenemos que
golpear a los agresores japoneses y prepararnos para tomar las ciudades y
recuperar el territorio perdido. Pero, ¿cómo conseguir este objetivo
encontrándonos en el campo, que está basado en la economía individual, dividido
por el enemigo y empeñado en la guerra de guerrillas? No podemos imitar al
Kuomintang, que no mueve un dedo y depende totalmente de los extranjeros,
incluso para artículos de consumo diario como las telas de algodón. Somos
partidarios de apoyarnos en nuestros propios esfuerzos. Esperamos obtener ayuda
extranjera, pero no debemos depender de ella. Nos basamos en nuestros propios
esfuerzos, en el poder creador de todo el ejército y de todo el pueblo.
Entonces, ¿qué método utilizar? Nuestro método consiste en lanzar grandes campañas
por la producción tanto en el ejército como entre la población.
Como estamos
en las zonas rurales, donde los recursos humanos y materiales se encuentran
dispersos, hemos adoptado, para la producción y el abastecimiento, la política
de "unificar la dirección y descentralizar la administración".
Como estamos
en las zonas rurales, donde los campesinos son productores individuales que se
encuentran dispersos y emplean instrumentos de producción atrasados, donde la
mayor parte de las tierras aún pertenece a los terratenientes y los campesinos
sufren la explotación feudal bajo la forma de arriendos, hemos adoptado la
política de reducir los arriendos y los intereses y la de organizar la ayuda
mutua en el trabajo, a fin de estimular el entusiasmo de los campesinos por la
producción y elevar la productividad del trabajo agrícola. La reducción de los
arriendos ha aumentado el entusiasmo de los
192
campesinos
por la producción, y la ayuda mutua en el trabajo ha elevado la productividad
del trabajo agrícola. Según las informaciones que he recibido de varias
regiones del Norte y Centro de China, desde que se han reducido los arriendos,
los campesinos se interesan mucho más por la producción y crean gustosos grupos
de ayuda mutua, al estilo de las brigadas de intercambio de trabajo que tenemos
aquí, en los que la productividad del trabajo de tres personas equivale a la de
cuatro en el pasado. Así, 90 millones de personas pueden hacer el trabajo de
120 millones. Hay también casos en que dos personas realizan el trabajo que
antes hacían tres. Si, en lugar de recurrir a la coacción y el autoritarismo,
métodos que no conducen a nada porque pretenden ir demasiado rápido, adoptamos
la política de persuasión paciente y de educación mediante el ejemplo, es
posible que dentro de algunos años la mayoría de los campesinos estén
organizados en grupos de ayuda mutua para la producción agrícola y artesana.
Cuando tales grupos de producción sean una cosa corriente, no sólo se
incrementará considerablemente la producción y surgirán toda clase de
innovaciones, sino que también habrá progreso político, se elevará el nivel
cultural, mejorarán las condiciones de higiene, los vagabundos serán reeducados
y cambiarán los hábitos sociales ; en breve plazo, los instrumentos de
producción también serán mejorados. Entonces, nuestra sociedad rural se irá
erigiendo progresivamente sobre una base nueva.
Si nuestros
cuadros estudian concienzudamente esta esfera de trabajo y ayudan a la
población rural con la máxima energía a desarrollar las campañas por la
producción, dentro de pocos años habrá en el campo abundancia de cereales y
artículos de consumo diario, lo cual nos permitirá no sólo proseguir la guerra
y hacer frente a los años de malas cosechas, sino también acumular para el
futuro grandes reservas de cereales y artículos de consumo diario.
No sólo
debemos organizar la actividad productora de los campesinos, sino también
organizar a las unidades del ejército y a las entidades oficiales para que
participen en la producción.
Debido a que
estamos en el campo, a que éste es con frecuencia devastado por el enemigo y
enfrenta una guerra de larga duración, las unidades del ejército y las
entidades oficiales deben producir, y pueden hacerlo en razón del carácter
disperso de la guerra de guerrillas. Además, como en la Región Fronteriza de
Shensí-Kansú-Ningsia las tropas y el personal de las entidades oficiales son
muy numerosos en relación con la población, pasarán hambre si no producen; por
otro
193
lado, si se
exige demasiado a la población, ésta no podrá soportar la carga e igualmente
pasará hambre. Considerando todo esto, decidimos lanzar una gran campaña por la
producción. Tomemos, por ejemplo, la Región Fronteriza de Shensí-Kansú
-Ningsia. De los 260.000 dan (un dan equivale a 300 jin) de mijo que necesitan
anualmente el ejército y las entidades oficiales, 160.000 dan provienen de la
población y el resto lo producen ellos mismos; si no produjeran, es indudable
que o ellos o la población pasarían hambre. Pero, como las campañas por la
producción ya están en marcha, no sólo nos hallamos libres del hambre, sino que
tanto el ejército como la población están ahora bien alimentados.
A excepción
de cereales, vestuario y mantas, las entidades oficiales de la Región
Fronteriza satisfacen por sí mismas la mayor parte de sus necesidades, y
algunas de ellas se autoabastecen por completo. Muchas de esas entidades pueden
incluso suplir en parte sus necesidades de cereales, vestuario y mantas.
Los méritos
de las unidades del ejército de la Región Fronteriza son todavía mayores.
Muchas de ellas se autoabastecen de cereales, vestuario, mantas y de todo lo
necesario; es decir, se autoabastecen ciento por ciento y no piden nada al
gobierno. Esta es la norma más elevada, la primera, que ha sido alcanzada
gradualmente en el curso de varios años.
En el frente,
como hay que combatir, no puede adoptarse esta norma. Allí podemos establecer
una segunda o tercera norma. La segunda consiste en que, a excepción de
cereales, vestuario y mantas, que son suministrados por el gobierno, la
producción propia cubre las demás necesidades : aceite comestible (medio liang
por persona al día), sal (medio liang por persona al día), verduras (de uno a
un jin y medio por persona al día), carne (de uno a dos jin por persona al
mes), combustible, útiles de escritorio, gastos diversos, subvenciones para la
educación y la sanidad, gastos de limpieza del armamento, tabaco, calzado,
calcetines, guantes, toallas, cepillos de dientes, etc.; todo esto representa
alrededor del 50 por ciento del total de gastos. Esta norma puede ser alcanzada
gradualmente en dos o tres años, y de hecho ya lo ha sido en algunos lugares.
Puede ser aplicada en las zonas ya consolidadas.
La tercera
norma se aplica en las regiones periféricas y las zonas guerrilleras, donde las
unidades, aunque no pueden satisfacer por sí mismas el 50 por ciento de sus
necesidades, sí pueden hacerlo de un 15 a un 25 por ciento. Alcanzar esta norma
será ya un buen resultado.
194
En resumen,
todas las unidades del ejército y las entidades oficiales, salvo casos
especiales, deben participar en la producción en los intervalos de los combates
de la instrucción militar o del trabajo. Además de dedicar esos intervalos a la
producción colectiva, deben organizar a cierto número de personas para que se
ocupen exclusivamente de la producción, estableciendo granjas agrícolas,
huertas, pastizales, talleres, fábricas pequeñas, brigadas de transporte y
cooperativas, o produciendo cereales y verduras en asociación con los
campesinos. En las condiciones actuales, toda entidad oficial o unidad del
ejército debe crear su "economía doméstica" con el objeto de vencer
las dificultades. Negarse a hacerlo sería una vergüenza, un hábito propio de
haraganes. A fin de estimular el desarrollo de la producción, también debemos
instituir, para todos aquellos que participan directamente en la producción, un
sistema de primas individuales acorde con la calidad del trabajo realizado.
Además, para impulsar de manera efectiva la producción es necesario que los
jefes asuman responsabilidades, participen personalmente en el trabajo y
apliquen el método de ligar el núcleo dirigente con las amplias masas y de
combinar el llamamiento general con la orientación particular.
Algunos
sostienen que si las fuerzas armadas se dedican a la producción, no podrán
combatir ni adiestrarse, y que si las entidades oficiales lo hacen, no podrán
realizar su propio trabajo. Este argumento es falso. En los últimos años,
nuestras fuerzas armadas de la Región Fronteriza, entregándose a actividades
productoras en gran escala, se han provisto de ropa y alimentos suficientes; al
mismo tiempo, han realizado, con mejores resultados que antes, su
adiestramiento y sus estudios político y cultural, y han fortalecido más la
unidad tanto dentro de sus filas como con el pueblo. El año pasado, en las
regiones del frente, aunque se llevaba a cabo una gran campaña por la
producción, se registraron enormes éxitos en el combate y se inició una campaña
extensiva de adiestramiento. Y gracias a la producción, el personal de las
entidades oficiales ha mejorado sus condiciones de vida y trabaja con mayor
dedicación y eficiencia. Esto ocurre tanto en la Región Fronteriza como en las
regiones del frente.
Por lo
anterior se ve que, desarrollando campañas por la producción para
autoabastecerse, las entidades oficiales y las unidades del ejército, que viven
en las condiciones impuestas por la guerra de guerrillas en el campo, mostrarán
mayor energía y actividad en los combates, en el adiestramiento y el trabajo, y
reforzarán su disciplina y su cohesión interna así como su unidad con el
pueblo. Estas campañas
195
por la
producción son fruto de la larga guerra de guerrillas de China, y constituyen
una gloria nuestra. Cuando hayamos aprendido a realizarlas, no temeremos
ninguna dificultad material. De año en año ganaremos en vigor y energía, y con
cada batalla crecerá nuestra fuerza; aplastaremos al enemigo, y no tendremos
ningún temor de que nos aplaste.
Hay otro
punto que merece la atención de nuestros camaradas del frente. Algunas de las
bases recién establecidas son bastante ricas en recursos materiales, y
descansando en esta riqueza, los cuadros que trabajan allí se niegan a hacer
economías y a producir. Esto está muy mal, y ellos sufrirán inevitablemente sus
consecuencias en el futuro. Allí donde estemos, debemos utilizar con la mayor
economía nuestros "recursos humanos y materiales, y de ningún modo
entregarnos al despilfarro viendo sólo el momento presente. Donde nos
encontremos desde el primer año de trabajo hemos de pensar en los muchos años
venideros, en la guerra prolongada por sostener, en la contraofensiva en la
reconstrucción después de expulsado el enemigo. Debemos por un lado, guardarnos
del despilfarro y por el otro, esforzarnos por desarrollar la producción. En el
pasado, algunas regiones pagaron caro el no haber hecho cálculos a largo plazo,
el no haber prestado atención a usar con economía los recursos humanos y
materiales ni a desarrollar la producción. He aquí una lección que debe llamar
nuestra atención.
Respecto a
los artículos industriales, la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia ha
decidido autoabastecerse por completo en dos años de algodón, hilados, telas de
algodón, hierro, papel y muchos otros artículos. Todo lo que no se produce aquí
o se produce en pequeñas cantidades, tenemos que cultivarlo o fabricarlo
nosotros mismos a fin de autoabastecernos, y no depender ni en lo más mínimo de
las regiones de fuera. Esta tarea será cumplida por el sector público, el
sector privado y el cooperativo. Para todos los productos exigimos no sólo gran
cantidad sino también buena calidad, es decir, deben ser resistentes y
durables. El Gobierno de la Región Fronteriza, el Cuartel General de la Defensa
Conjunta del VIII Ejército y el Buró del Noroeste del Comité Central del
Partido han hecho muy bien en tomar firmemente en sus manos este trabajo.
Espero que todas las regiones del frente actúen de la misma manera. En muchos
lugares ya se procede así, y mi deseo es que tengan éxitos.
En la Región
Fronteriza y en las demás regiones liberadas, aún se requieren dos o tres años
para dominar todas las ramas del trabajo
196
económico. El
día en que cultivemos la totalidad o la mayor parte de nuestros cereales,
fabriquemos todos o casi todos los artículos industriales que necesitemos y
podamos así autoabastecernos totalmente o en gran parte e incluso dispongamos
de excedentes, será el día en que habremos aprendido por completo a realizar el
trabajo económico en las zonas rurales. En el futuro, cuando hayamos expulsado
al enemigo de las ciudades, también sabremos realizar las nuevas tareas
económicas. China depende de nosotros para su reconstrucción. Esforcémonos por
aprender.
LAS ZONAS
GUERRILLERAS TAMBIÉN
PUEDEN
PRODUCIR *
31 de enero
de 1945
Está ya
admitido y fuera de duda que pueden y deben emprenderse campañas por la
producción en el ejército y entre la población de las bases de apoyo de las
regiones liberadas tras las líneas enemigas, que son bases relativamente
consolidadas. Sin embargo, ¿se puede hacer lo mismo en las zonas guerrilleras,
en la "retaguardia enemiga dentro de la retaguardia enemiga"? Antes,
esta cuestión no estaba clara en la mente de muchas personas, por falta de
pruebas.
Pero ahora
las tenemos. Según el informe del camarada Chang Ping-kai sobre la campaña por
la producción Que llevan a cabo las guerrillas de la Región Fronteriza de
Shansí-Chajar-Jopei, publicado el 28 de enero en el Diario de la Liberación, en
1944 muchas zonas guerrilleras de dicha Región emprendieron la producción en
considerable escala y lograron excelentes resultados. Las zonas y unidades
mencionadas por el camarada Chang en su informe son: en el centro de Jopei, la
6.a Subregión, el 4.º Cuerpo Territorial de la 2.a Subregión, el 8 º Cuerpo
Territorial de la 4.a Subregión, y los Destacamentos de Süshui-Tingsien,
Paoting- Mancheng y Yumpiao; en Shansí, las tropas de los distritos de Taisien
y Kuosien. En todas esas zonas las condiciones son muy malas:
"Hay
tantos puntos fortificados y blocaos del enemigo y de sus títeres corno árboles
en un bosque, y las zanjas, murallas y carreteras son tan tupidas como una red;
aprovechando su superioridad militar y las facilidades de comunicación, el
enemigo lanza frecuentemente ataques por sorpresa y operaciones de cerco
_______________
* Editorial escrito por el camarada Mao
Tse-tung para el Diario de la Liberación, de Yenán.
197
198
y de
`limpieza'. En tales condiciones, las guerrillas a menudo tienen que
desplazarse varias veces al día."
A pesar de
esto, las guerrillas han logrado realizar la producción en las intervalos de
los combates. Los resultados son:
"E1
aprovisionamiento ha mejorado: cada persona recibe diariamente medio liang de
aceite y de sal y un jin de verduras, así como un jin y medio de carne por mes.
Además, ahora se dispone de cepillos de dientes, polvo dentífrico y cartillas
de lectura, cosas de que carecíamos desde hacía varios años."
¡Vean! ¿Quién
dice que las zonas guerrilleras no pueden producir? Mucha gente alega que no
hay tierras disponibles en las zonas densamente pobladas. ¿De verdad no las
hay? Volvamos a la Región
Fronteriza de
Shansí-Chajar-Jopei:
"En
primer lugar, se ha resuelto el problema de la tierra de acuerdo con la
política de dar primacía a la agricultura. Se han usado en total nueve métodos:
1) demoler las murallas y rellenar las zanjas que el enemigo utiliza para el
bloqueo; 2) destruir las carreteras que el enemigo puede emplear, y sembrar a
ambos lados de ellas; 3) aprovechar pequeñas parcelas baldías; 4) ayudar a la
milicia popular a cultivar, en las noches de luna y desafiando al enemigo, los
campos alrededor de sus blocaos, asegurándose junto con ella una protección
armada; 5) cultivar los campos en asociación con aquellos campesinos a quienes
falta mano de obra; 6) trabajar más o menos abiertamente las tierras situadas
cerca de los puntos fortificados y blocaos del enemigo, tarea que realizan
nuestros soldados disfrazados de campesinos ; 7) convertir las márgenes de los
ríos en tierras cultivables, construyendo diques y retirando la arena; 8)
ayudar a los campesinos a transformar las tierras de secano en campos
irrigados, y 9) ayudar en las faenas agrícolas en toda aldea donde actúan las
guerrillas."
Pero, si bien
la agricultura es posible, tal vez no se pueda decir lo mismo de la artesanía y
las otras ramas de la producción. ¿Es realmente éste el caso? Miren por favor
la Región Fronteriza de Shansí-Chajar-Jopei :
"Las
tropas en las cercanías de las líneas o zanjas de bloqueo del enemigo no se
limitan a la producción agrícola sino que, como
199
en las zonas
consolidadas, también han desarrollado la artesanía y el transporte. El 4 º
Cuerpo Territorial ha establecido un taller de gorros de fieltro, una prensa de
aceite y un molino de harina, y en siete meses ha obtenido una ganancia de
medio millón de yuanes en moneda local: No sólo ha resuelto sus propias
dificultades, sino que ha satisfecho las necesidades de la población en su zona
guerrillera. Los soldados ahora pueden autoabastecerse suficientemente de
suéteres y calcetines de lana."
Dado que los
combates son muy frecuentes en las zonas guerrilleras, ¿no saldrán afectadas
las operaciones si las tropas se ocupan de la producción? ¿Es esto realmente
así? Miren por favor la Región Fronteriza de Shansí-Chajar-Jopei:
"Aplicando
el principio de combinar el trabajo de producción con la actividad militar, se
da igual importancia a las tareas de producción y de combate. [. . .] Tomemos,
por ejemplo, el 4.º Cuerpo Territorial de la 2.a Subregión. Al comenzar la
labranza de primavera, envió un destacamento especial para atacar al enemigo y
al mismo tiempo inició una poderosa ofensiva política. Precisamente por esto,
hubo una mayor actividad en la esfera militar y un aumento en la combatividad
de las tropas. Desde febrero hasta comienzos de septiembre, este pequeño
destacamento libró 71 combates, tomó los puntos fortificados de Chutungshe,
Shangchuang, Yechuang, Fengchiachai y Yatou, infligió 165 bajas al enemigo y a
las tropas títeres, hizo prisioneros a 91 soldados títeres, y capturó 3
ametralladoras ligeras y 101 fusiles y pistolas. [. . .) Coordinando la
actividad militar con la propaganda dirigida a una gran campaña por la
producción, se lanzó inmediatamente una ofensiva política con la consigna:
`¡Aplastar a quienquiera que trate de sabotear la gran campaña por la
producción!' En las capitales de los distritos de Taisien y Kuosien, el enemigo
preguntaba a los habitantes: ‘¿Por qué el VIII Ejército se ha vuelto tan duro
recientemente?’ Ellos respondían: `Porque ustedes sabotean la gran campaña por
la producción en la Región Fronteriza.' Los soldados títeres comentaban entre
sí: `Mejor será no hacer salidas mientras estén empeñados en su gran campaña
por la producción.' "
¿Es posible
también iniciar una campaña por la producción entre las masas populares de las
zonas guerrilleras? ¿Están los campesinos
200
interesados
en aumentar la producción en estas zonas, donde tal vez los arriendos todavía
no han sido reducidos o donde su reducción no ha sido aplicada en forma
completa? A esta cuestión, la Región Fronteriza de Shansí-Chajar-Jopei ha dado
igualmente una respuesta afirmativa:
"Más
aún, gracias al desenvolvimiento de la campaña por la producción, las tropas en
las vecindades de las líneas o zanjas de bloqueo del enemigo aportan una ayuda
directa a la población local. Por una parte, dan protección armada a las masas
que se ocupan en la producción y, por la otra, ofrecen amplia ayuda con su
fuerza de trabajo. Algunas unidades tienen como regla el asignar la mitad de su
fuerza de trabajo para ayudar gratuitamente a las masas en la producción
durante la época de mayores actividades agrícolas. Así, el entusiasmo de las
masas por la producción ha aumentado mucho, se han hecho aún más armoniosas las
relaciones entre ejército y pueblo, y todo el mundo tiene comida. En
consecuencia, han crecido aún más la simpatía y el apoyo que las masas de las
zonas guerrilleras dispensan al Partido Comunista y al VIII Ejército."
De esta
manera se han disipado todas las dudas respecto a la posibilidad y necesidad de
que el ejército y el pueblo realicen amplias campañas por la producción en las
zonas guerrilleras. Pedimos a todos los cuadros del Partido, del gobierno y del
ejército en las regiones liberadas, y especialmente a los que trabajan en las
zonas guerrilleras, que comprendan a fondo este punto, porque una vez
comprendida esta "posibilidad" y "necesidad", la campaña
por la producción se desarrollará en todas partes. Así fue como se comenzó en
la Región Fronteriza de Shansí-Chajar-Jopei:
"En la
campaña por la producción, debido a que los cuadros cambiaron su modo de
pensar, prestaron seria atención a la producción y a la combinación del trabajo
de producción con la actividad militar y formaron entre las masas héroes del
trabajo y trabajadores modelo (sesenta y seis héroes del trabajo y trabajadores
modelo, según un balance preliminar), las tropas en las vecindades de las
líneas o zanjas de bloqueo del enemigo no sólo cumplieron puntualmente su plan
de producción en el corto lapso de cinco meses sino, lo que es más,
introdujeron numerosas innovaciones prácticas."
201
En 1945,
todas las regiones liberadas deben realizar, mediante esfuerzos mancomunados,
una campaña por la producción mayor que nunca en el ejército y entre la
población, y el próximo invierno compararemos los resultados obtenidos en las
diferentes regiones.
La guerra es
una competencia no sólo militar y política sino también económica. Para
derrotar a los agresores japoneses, además de las otras tareas, debemos
dedicarnos al trabajo económico y dominarlo en un plazo de dos o tres años; en
el presente año de 1945, hemos de lograr éxitos mayores que en el pasado. Esto
es lo que el Comité Central del Partido Comunista de China espera
vehementemente de todos nuestros cuadros y de todo el pueblo de las regiones
liberadas; confiamos en que este objetivo será alcanzado.
LOS DOS
DESTINOS DE CHINA *
23 de abril
de 1945
Camaradas:
Hoy se inaugura el VII Congreso Nacional del Partido Comunista de China.
¿Cuál es la
importancia de nuestro Congreso? Debemos decir que es un congreso que afecta al
destino de los 450 millones de habitantes del país. Dos destinos se abren ante
China. Sobre uno de ellos alguien ha escrito un libro1; nuestro Congreso
representa el otro destino de China, sobre el cual nosotros también
escribiremos un libro2. El objetivo de nuestro Congreso es el derrocamiento del
imperialismo japonés y la liberación de todo el pueblo chino. Es éste un
congreso por la derrota de los agresores japoneses y la construcción de una
nueva China, un congreso por la unión de todo el pueblo chino y por la unión
con los pueblos del mundo entero, a fin de conquistar la victoria final.
El momento
nos es muy favorable. En Europa, Hitler está a punto de ser derrocado. El
principal teatro de la guerra antifascista mundial se halla en Occidente, donde
la victoria está ya próxima gracias a los esfuerzos del Ejército Rojo
soviético. Los cañones del Ejército Rojo ya se escuchan en Berlín, que
seguramente caerá pronto. En Oriente, la guerra para derrocar al imperialismo
japonés se acerca también al día de la victoria. Nuestro Congreso se reúne en
vísperas de la victoria final de la guerra antifascista.
Dos caminos
se abren ante el pueblo chino: un camino de luz y uno de tinieblas. A China se
le presentan dos destinos: uno radiante, el otro sombrío. E1 imperialismo
japonés todavía no ha sido derrotado. Incluso cuando esto suceda, seguiremos
enfrentando estas dos perspectivas: o bien una China independiente, libre,
democrática, unificada, próspera y poderosa, es decir, una China luminosa, una
nueva
_______________
* Discurso de apertura pronunciado por el
camarada Mao Tse-tung ante el VII Congreso Nacional del Partido Comunista de
China.
203
204
China con su
pueblo liberado, o bien una China semicolonial y semifeudal, dividida, pobre y
débil, esto es, la vieja China. La nueva China y la vieja China son las dos
perspectivas que enfrentan nuestro pueblo, el Partido Comunista de China y
nuestro Congreso.
Dado que el
Japón todavía no ha sido derrotado y que seguirán existiendo dos perspectivas
incluso después de su derrota, ¿cómo debemos hacer nuestro trabajo? ¿Cuál es
nuestra tarea? Nuestra tarea no es otra que movilizar audazmente a las masas,
robustecer las fuerzas populares y unir a todas las fuerzas de la nación
susceptibles de ser unidas, a fin de que, bajo la dirección de nuestro Partido,
luchen por derrotar a los agresores japoneses y construir una nueva China
luminosa, una China independiente, libre, democrática, unificada, próspera y
poderosa. Debemos luchar con todas nuestras energías por un futuro luminoso, un
destino radiante, y contra un futuro de tinieblas, un destino sombrío. ¡Esta es
nuestra única tarea! Esta es la tarea de nuestro Congreso, de todo nuestro
Partido y de todo el pueblo chino.
¿Pueden
hacerse realidad nuestras esperanzas? Creemos que sí. Existe esta posibilidad,
porque ya contamos con las siguientes condiciones:
1. Un poderoso Partido Comunista, con una rica
experiencia y 1.210.000 militantes;
2. Poderosas regiones liberadas, con una
población de 95.500.000 habitantes, un ejército de 910.000 hombres y una
milicia de 2.200.000 miembros;
3. El apoyo de las amplias masas populares de
todo el país;
4. El apoyo de los pueblos del mundo entero, y
especialmente el de la Unión Soviética.
Con estas
condiciones - un poderoso Partido Comunista, poderosas regiones liberadas,
apoyo de todo el pueblo y apoyo de los pueblos del mundo -, ¿pueden realizarse
nuestras esperanzas? Creemos que sí. En el pasado, China jamás contó con tales
condiciones. Es cierto que en los últimos años éstas han existido en alguna
medida, pero no se habían manifestado como hoy con tanta plenitud. Nunca antes
el Partido Comunista de China había sido tan poderoso, ni las bases de apoyo
revolucionarias habían tenido una población tan numerosa ni un ejército tan
grande; nunca antes había sido tan alto el prestigio del Partido Comunista
entre la población de las regiones ocupadas por el Japón y de las dominadas por
el Kuomintang, ni tan poderosas las fuerzas revolucionarias de la Unión
Soviética y de
205
los pueblos
de los demás países. Se puede decir que con estas condiciones es enteramente
posible derrotar a los agresores y construir una nueva China.
Debemos tener
una política correcta. Lo fundamental de esta política es movilizar audazmente
a las masas y robustecer las fuerzas populares a fin de que, bajo la dirección
de nuestro Partido, derroten a los agresores y construyan una nueva China.
En el curso
de sus veinticuatro años de existencia desde su nacimiento en 1921, el Partido
Comunista de China ha conocido tres períodos históricos de lucha heroica - la
Expedición al Norte, la Guerra Revolucionaria Agraria y la presente Guerra de
Resistencia contra el Japón - y ha acumulado una rica experiencia. Nuestro
Partido se ha convertido ya en el centro de gravedad de la lucha del pueblo
chino contra los invasores japoneses y por la salvación nacional, de su lucha
por la liberación, de su lucha por la victoria sobre los agresores y por la
construcción de una nueva China. En nosotros, y no en otra parte, está el
centro de gravedad de China.
Debemos ser
modestos y prudentes, prevenirnos contra el engreimiento y la precipitación y
servir de todo corazón al pueblo chino, a fin de unirlo para vencer a los
agresores japoneses en el presente y para construir un Estado de nueva
democracia en el futuro. Siempre que sepamos proceder así, tengamos una
política correcta y hagamos esfuerzos mancomunados, lograremos cumplir nuestra
tarea.
¡Abajo el
imperialismo japonés!
¡Viva la
liberación del pueblo chino!
¡Viva el
Partido Comunista de China!
¡Viva el VII
Congreso Nacional del Partido Comunista de China!
NOTAS
1 Se refiere a E1 destino de China, libro
publicado por Chiang Kai-shek en 1943.
2 Se refiere a "Sobre el gobierno de
coalición", informe que el camarada Mao Tse-tung había de presentar al
mismo Congreso.
3
SOBRE EL
GOBIERNO DE COALICIÓN *
24 de abril
de 1945
I. LAS
DEMANDAS FUNDAMENTALES DEL
PUEBLO CHINO
Nuestro
Congreso se celebra en las siguientes circunstancias: Después de casi ocho años
de la resuelta, heroica e indomable lucha contra los agresores japoneses
sostenida por el pueblo chino a costa de incontables penalidades y sacrificios,
ha surgido una nueva situación: se ha logrado la victoria decisiva en la
sagrada y justa guerra en escala mundial contra los agresores fascistas, y se
avecina el momento en que el pueblo chino, en coordinación con los países
aliados, derrotará a los agresores japoneses. Pero China continúa desunida y
sigue atravesando una grave crisis. En tales circunstancias, ¿qué debemos
hacer? Sin duda alguna, en China se necesita urgentemente establecer un
gobierno provisional democrático de coalición que agrupe a los representantes
de todos los partidos y grupos políticos así como a personalidades sin partido,
para realizar las reformas democráticas, superar la actual crisis, movilizar y
unificar a todas las fuerzas antijaponesas del país y, luchando en eficaz
coordinación con los países aliados, derrotar a los agresores japoneses de modo
que el pueblo chino se libere de sus garras. Luego, debe convocarse una
asamblea nacional sobre una amplia base democrática y crearse un gobierno
democrático definitivo que también sea de coalición e incluya en forma aún más
amplia a los representantes de todos los partidos y grupos políticos así como a
personalidades sin partido, gobierno que habrá de dirigir a todo el pueblo
liberado en la construcción de una
_______________
* Informe político del camarada Mao Tse-tung
ante el VII Congreso Nacional del Partido Comunista de China.
207
208
nueva China,
independiente, libre, democrática, unificada, próspera y poderosa. En una
palabra, hay que seguir la línea de unidad y democracia, derrotar a los
agresores y construir una nueva China.
Estimamos que
sólo procediendo así se puede interpretar las demandas fundamentales del pueblo
chino. Mi informe, pues, abordará principalmente estas demandas. El que deba o
no crearse en China un gobierno democrático de coalición ha llegado a ser un
problema que preocupa mucho al pueblo chino y a la opinión pública democrática
en los países aliados. Por eso, en mi informe prestaré particular atención a
esclarecerlo.
En ocho años
de resistencia al Japón, el Partido Comunista de China ha superado numerosas
dificultades y logrado grandes éxitos; sin embargo, en las circunstancias
actuales, nuestro Partido y nuestro pueblo continúan enfrentados a serias
dificultades. La presente situación exige que el Partido se dedique en forma
aún más efectiva al cumplimiento de sus tareas urgentes y siga superando las
dificultades y luchando por la realización de las demandas fundamentales del
pueblo chino.
II. LA SITUACIÓN INTERNACIONAL Y LA SITUACIÓN
NACIONAL
¿Podrá el
pueblo chino hacer realidad dichas demandas fundamentales? Eso depende del
grado que alcancen su conciencia política, su unidad y sus esfuerzos. En todo
caso, la actual situación internacional y nacional ofrece al pueblo chino
condiciones sumamente favorables. Si sabe aprovecharlas como es debido y
continúa luchando activa, resuelta y tenazmente, no cabe duda de que vencerá a
los agresores y construirá una nueva China. El pueblo chino debe redoblar sus
esfuerzos en la lucha por el cumplimiento de sus sagradas tareas.
¿Cuál es la
presente situación internacional?
En lo militar
es la siguiente: El ejército soviético ha comenzado su asalto a Berlín y, en
coordinación con él, las fuerzas aliadas de Inglaterra, EE.UU. y Francia
también están asestando golpes a lo que queda de las hordas hitlerianas, en
tanto que el pueblo italiano
209
se ha
sublevado. Todo ello permitirá destruir a Hitler de una vez para siempre. Y
cuando esto ocurra, no estará lejana la derrota de los agresores japoneses. Al
contrario de los cálculos de los reaccionarios chinos y extranjeros,
indefectiblemente las fuerzas agresoras fascistas serán derrocadas y las
fuerzas democráticas populares triunfarán. El mundo marchará por el camino del
progreso, y en modo alguno por el de la reacción. Desde luego, debemos
permanecer muy alerta y tener en cuenta la posibilidad de que en el curso de
los acontecimientos se produzcan de nuevo algunos zigzags temporales, inclusive
algunos serios ; en muchos países todavía son poderosas las fuerzas
reaccionarias, que no quieren que los pueblos de sus propios países y de los
demás se unan, progresen y se liberen. Quien pierda de vista esto cometerá
errores políticos. Con todo, la tendencia general de la historia ya está
definitivamente fijada, y de ninguna manera cambiará. La situación es
desfavorable solamente para los fascistas, así como para los reaccionarios de
los diversos países, que en la práctica los ayudan, mientras que es beneficiosa
para todos los pueblos y sus fuerzas democráticas organizadas. El pueblo, y
sólo el pueblo, es la fuerza motriz que hace la historia mundial. El pueblo
soviético ha creado un gran poderío y desempeña el papel principal en la
derrota del fascismo. Son sus esfuerzos, mancomunados con los de los pueblos de
los demás aliados antifascistas, los qué hacen posible la derrota del fascismo.
La guerra ha educado al pueblo, y el pueblo ganará la guerra, la paz y el
progreso.
Esta nueva
situación es bien diferente de la que existió durante la Primera Guerra
Mundial. En aquel entonces, aún no había surgido la Unión Soviética, y en
numerosos países la conciencia política del pueblo no era tan elevada como hoy.
Las dos guerras mundiales representan dos épocas completamente distintas.
La derrota de
los países agresores fascistas, la terminación de la Segunda Guerra Mundial y
la instauración de la paz internacional no significarán el cese de la lucha.
Las fuerzas fascistas remanentes, ampliamente diseminadas, continuarán creando
disturbios; dentro del campo que lucha contra la agresión fascista hay fuerzas
antidemocráticas y opresoras de otras naciones, fuerzas que no dejarán de
oprimir a los pueblos de diversos países y a las colonias y semicolonias. Por
consiguiente, aun después del establecimiento de la paz internacional, en una
gran parte del mundo seguirán siendo numerosas las
210
luchas entre
las masas populares antifascistas y las fuerzas fascistas remanentes, entre las
fuerzas democráticas y las antidemocráticas, entre las fuerzas de liberación
nacional y las de opresión nacional. Los pueblos alcanzarán la más amplia
victoria sólo cuando hayan eliminado, mediante prolongados esfuerzos, a las
fuerzas fascistas remanentes, a las fuerzas antidemocráticas y a todas las
fuerzas imperialistas. Ese día no llegará rápida ni fácilmente, pero llegará
sin falta. La victoria en la Segunda Guerra Mundial antifascista desbrozará el
camino a la victoria de los pueblos en sus luchas de postguerra. Y, a su vez,
la victoria en estas luchas es imprescindible para asegurar una paz sólida y
duradera.
¿Cuál es la
presente situación nacional?
La larga
guerra que sostiene China ha costado y costará enormes sacrificios a su pueblo,
pero, junto con ello, esta misma guerra lo ha templado. Más que ninguna de las
grandes luchas realizadas por él en los últimos cien años, esta guerra ha
contribuido a elevar su conciencia política y a promover su unidad. El pueblo
chino enfrenta, además de un formidable enemigo nacional, las poderosas fuerzas
reaccionarias internas, que en la práctica ayudan a ese enemigo. Pero esto no
es más que un aspecto de la cuestión. El otro es que el pueblo chino no sólo
tiene una conciencia política más elevada que nunca, sino que cuenta con
poderosas regiones liberadas y con un movimiento democrático en escala nacional
que crece día a día. Estas son las condiciones favorables de orden interno. Si
todas las luchas realizadas en los últimos cien años por el pueblo chino
fracasaron o sufrieron reveses a causa de la ausencia de ciertas condiciones
internacionales e internas necesarias, hoy la situación ha cambiado, ya que se
presentan todas las condiciones indispensables. Es perfectamente posible evitar
la derrota y obtener la victoria. Si sabemos unir a todo el pueblo en una lucha
resuelta y le damos una orientación apropiada, la victoria será nuestra.
Se ha
fortalecido extraordinariamente la confianza del pueblo chino en que podrá, con
su unidad, derrotar a los agresores y construir una nueva China. Ha llegado la
hora en que el pueblo chino, superando todas las dificultades, hará realidad
sus demandas fundamentales, de trascendental significación histórica. ¿Aún cabe
duda al respecto? Creo que no.
Tal es la
actual situación general en los planos internacional y nacional.
211
III. LAS DOS LÍNEAS EN LA GUERRA DE RESISTENCIA
CONTRA EL JAPÓN
LA CLAVE DE
LOS PROBLEMAS DE CHINA
Al abordar la
situación nacional, también debemos hacer un análisis concreto de la Guerra de
Resistencia contra el Japón.
China es una
de las cinco grandes potencias del mundo que toman parte en la guerra
antifascista, y el principal país que lucha contra los agresores japoneses en
el continente asiático. El papel del pueblo chino no sólo es sumamente grande
en la guerra contra el Japón, sino que lo será también en el mantenimiento de
la paz mundial en la postguerra, y será decisivo en el mantenimiento de la paz
en el Oriente. Para liberarse a sí misma y para ayudar a los países aliados,
China ha realizado inmensos esfuerzos durante ocho años de guerra. Estos
esfuerzos han sido hechos principalmente por su pueblo. En el frente, gran
número de oficiales y soldados de las fuerzas armadas chinas han luchado y
derramado su sangre; en la retaguardia, los obreros, los campesinos, la
intelectualidad y los círculos industriales han trabajado con ahínco; los
chinos de ultramar han brindado su apoyo financiero a la guerra, y han hecho su
contribución a ella todos los partidos políticos antijaponeses, a excepción de
los elementos antipopulares. En resumen, durante ocho largos años, el pueblo
chino, con su sangre y su sudor, ha combatido heroicamente contra los agresores
japoneses. Sin embargo, desde hace años, los reaccionarios chinos han venido
propalando infundios, embaucando a la opinión pública, para ocultar al mundo el
verdadero papel que desempeña el pueblo chino en esta guerra. Por otra parte,
nadie ha hecho todavía un balance completo de la experiencia adquirida por
China a lo largo de sus ocho años de resistencia al Japón. Por consiguiente,
corresponde al presente Congreso hacer un apropiado balance de toda esta
experiencia, a fin de educar al pueblo y proporcionar al Partido las bases para
la elaboración de su política.
Cuando se
trata de hacer tal balance, todo el mundo advierte claramente que en China hay
dos líneas directrices diferentes. Una lleva a derrotar a los agresores
japoneses, mientras que la otra, lejos de ello, en realidad los ayuda en
algunos aspectos, perjudicando a la Resistencia.
212
La política
del gobierno del Kuomintang de resistencia pasiva al Japón y su reaccionaria
política interna de represión activa del pueblo, han acarreado los reveses
militares, la pérdida de gran parte del territorio nacional, la crisis
financiera y económica, la opresión y la miseria para el pueblo y el
resquebrajamiento de la unidad nacional. Estas políticas reaccionarias han
obstaculizado la movilización y unificación de todas las fuerzas antijaponesas
del pueblo chino para una eficaz prosecución de la guerra, así como el
despertar y la unión de nuestro pueblo. No obstante, el proceso del despertar y
la unión del pueblo chino nunca se ha detenido, sino que se ha desarrollado
siguiendo un curso sinuoso bajo la doble opresión de los agresores japoneses y
del gobierno del Kuomintang. En China, desde hace mucho existen nítidamente dos
líneas distintas: la línea del gobierno del Kuomintang, de opresión contra el
pueblo y de resistencia pasiva, y la línea del pueblo chino, de despertar y
unirse para llevar a cabo una guerra popular. Aquí está la clave de todos los
problemas de China.
LA HISTORIA
SIGUE UN CAMINO SINUOSO
Para que se
comprenda por qué esta cuestión de las dos líneas constituye la clave de todos
los problemas de China, hay que traer a la memoria la historia de nuestra
Guerra de Resistencia.
La Guerra de
Resistencia del pueblo chino contra el Japón ha seguido un camino sinuoso.
Comenzó ya en 1931. El 18 de septiembre de ese año, los agresores japoneses se
apoderaron de Shenyang, y en pocos meses ocuparon las tres provincias del
Nordeste. El gobierno del Kuomintang adoptó una política de no resistencia.
Pero el pueblo y el sector patriota de las tropas de esas provincias, bajo la
dirección o con la ayuda del Partido Comunista de China y contra la voluntad
del gobierno del Kuomintang, organizaron destacamentos de voluntarios
antijaponeses y el Ejército Unido Antijaponés del Nordeste y emprendieron una
heroica guerra de guerrillas. Esta guerra cobró en determinado período grandes
proporciones y, a pesar de sus numerosas dificultades y reveses, nunca ha sido
extinguida por el enemigo. En l932, cuando los agresores japoneses atacaron
Shanghai, nuevamente un grupo de patriotas dentro del Kuomintang desafiaron la
voluntad de su gobierno y condujeron al XIX Ejército a oponer resistencia a los
agresores japoneses. En 1933, cuando éstos
213
atacaron Yejé
y Chajar, por tercera vez un grupo de patriotas dentro del Kuomintang
desafiaron la voluntad de su gobierno: en cooperación con el Partido Comunista,
organizaron el Ejército Aliado Antijaponés y presentaron resistencia. Fueron el
pueblo chino, el Partido Comunista de China, los otros grupos democráticos y
los chinos patriotas de ultramar quienes brindaron apoyo a todas estas acciones
militares contra la agresión japonesa, mientras que el gobierno del Kuomintang,
ateniéndose a su política de no resistencia, no hizo nada en este sentido.
Antes por el contrario, fue ese mismo gobierno el que torpedeó las acciones
antijaponesas en Shanghai y en Chajar. Además, destruyó el Gobierno Popular
establecido en 1933 en Fuchién por el XIX Ejército.
¿Por qué el
gobierno del Kuomintang adoptó la política de no resistencia? La causa
principal es que el Kuomintang había roto en 1927 su cooperación con el Partido
Comunista y socavado la unidad del pueblo chino.
En 1924, el
Dr. Sun Yat-sen, aceptando las proposiciones del Partido Comunista de China,
convocó el I Congreso Nacional del Kuomintang, en el cual tomaron parte los
comunistas ; estableció las Tres Grandes Políticas : alianza con Rusia, alianza
con el Partido Comunista y ayuda a los campesinos y obreros ; creó la Academia
Militar de Juangpu, y fundó un frente único nacional integrado por el
Kuomintang, el Partido Comunista y todos los sectores del pueblo. Todo esto
permitió barrer en 1924-1925 a las fuerzas reaccionarias en Kuangtung, y
realizar en 1926-1927 la victoriosa Expedición al Norte: fue ocupada gran parte
de los valles de los ríos Yangtsé y Amarillo, fue derrotado el gobierno de los
caudillos militares del Norte y se desplegó una lucha popular liberadora de una
envergadura sin precedentes en la historia de China. Pero, a fines de la
primavera y comienzos del verano de 1927, en el momento decisivo del avance de
la Expedición al Norte, el frente único nacional integrado por el Kuomintang,
el Partido Comunista y todos los sectores del pueblo, que encarnaba la causa de
la liberación del pueblo chino, fue destruido, junto con toda su política
revolucionaria, por la traidora y antipopular política de "depuración del
partido" y de represión sangrienta adoptada por las autoridades
kuomintanistas. Los aliados de ayer, el Partido Comunista de China y el pueblo
chino, pasaron a ser considerados como enemigos, y los enemigos de ayer, los
imperialistas y los elementos feudales, como aliados. Así fue como se desencadenó
un pérfido ataque por sorpresa contra el Partido Comunista y el pue-
214
blo, y la
gran revolución china, pletórica de vigor y vitalidad, fue enterrada. Desde
entonces, la unidad ha sido reemplazada por la guerra civil, la democracia por
la dictadura, y la China luminosa por una China sumida en tinieblas. Pero el
Partido Comunista y el pueblo no se dejaron amedrentar, someter ni exterminar.
Se pusieron en pie, se limpiaron las manchas de sangre, enterraron a los
camaradas caídos y volvieron a la lucha. Enarbolando la gran bandera de la
revolución, empuñaron las armas para resistir y, en vastas zonas del territorio
patrio, establecieron órganos del Poder popular, llevaron a cabo la reforma del
sistema agrario, crearon un ejército popular el Ejército Rojo de China - y
preservaron e incrementaron las fuerzas revolucionarias del pueblo chino. Los
Tres Principios del Pueblo revolucionarios del Dr. Sun Yat-sen, abandonados por
los reaccionarios del Kuomintang, fueron llevados adelante por el pueblo chino,
el Partido Comunista de China y otros demócratas.
Después de la
invasión japonesa de las tres provincias del Nordeste, el Partido Comunista
planteó en 1933 a todas las unidades militares kuomintanistas que atacaban a
las bases de apoyo revolucionarias y al Ejército Rojo, la proposición de que,
con miras a unirse para resistir al Japón, se firmara un armisticio bajo tres
condiciones: cesar los ataques, dar libertades y derechos al pueblo y armar al
pueblo. Pero las autoridades kuomintanistas rechazaron esta proposición.
Desde
entonces, mientras mayor era el frenesí con que el gobierno del Kuomintang
aplicaba su política de guerra civil, más y más impe-riosa se alzaba la voz del
pueblo chino exigiendo el cese de la guerra civil y la unidad para resistir al
Japón. En Shanghai y muchos otros lugares, brotaron todo tipo de organizaciones
populares patrióticas. Entre 1934 y 1936, bajo la dirección del Comité Central
de nuestro Partido, las fuerzas principales del Ejército Rojo, que actuaban en
diversos lugares al Sur y al Norte del Yangtsé, se trasladaron al Noroeste del
país venciendo incontables dificultades y se reunieron con las fuerzas del
Ejército Rojo que operaban allí. Fue durante estos dos años cuando, en
consonancia con la nueva situación, el Partido Comunista de China estableció y
comenzó a aplicar una línea política nueva e integral, la línea de frente único
nacional antijaponés, cuyo objetivo era lograr la unidad para la resistencia al
Japón y crear una república de nueva democracia. El 9 de diciembre de 1935, dirigidas
por nuestro Partido, las masas estudiantiles de Peiping desencadenaron un
heroico movimiento patriótico ; crearon la Vanguardia por la Liberación de la
Nación China1 y extendieron este movimiento a todas
215
las grandes
ciudades del país. El 12 de diciembre de 1936, dos grupos de patriotas del
Kuomintang, partidarios de la resistencia al Japón los del Ejército del
Nordeste y del XVII Ejército -, se unieron y se pronunciaron valientemente
contra la reaccionaria política de las autoridades kuomintanistas, política de
conciliación con el Japón y de represión sangrienta del pueblo en el país; así
se produjo el célebre Incidente de Sían. Al mismo tiempo, otros patriotas
dentro del Kuomintang también estaban descontentos con esa política de las
autoridades kuomintanistas. En tales circunstancias, éstas se vieron obligadas
a renunciar a su política de guerra civil y a acceder a las demandas del
pueblo. El arreglo pacífico del Incidente de Sían constituyó un punto de viraje
en la situación; bajo las nuevas circunstancias, se estableció la cooperación
interna y se inició una guerra de resistencia contra el Japón en escala
nacional. En mayo de 1937, poco antes del Incidente de Lukouchiao, nuestro
Partido celebró una conferencia nacional de significación histórica, que
ratificó la nueva línea política seguida por el Comité Central a partir de
1935.
Desde el
Incidente de Lukouchiao, ocurrido el 7 de julio de 1937, hasta la caída de
Wuján, en octubre de 1938, el gobierno del Kuomintang se mostró más o menos
activo en la guerra contra el Japón. Durante ese período, ante la ofensiva en
gran escala de los agresores japoneses y el ascenso de la justa indignación
patriótica de todo el pueblo, el gobierno del Kuomintang tuvo que hacer de la
lucha contra los agresores japoneses el centro de gravedad de su política; esto
facilitó hasta cierto punto el auge de la resistencia antijaponesa de las
fuerzas armadas y el pueblo de todo el país, de modo que, por algún tiempo,
hubo una nueva atmósfera de vitalidad general. En aquel tiempo, todo el pueblo,
nosotros los comunistas y otros partidos y grupos democráticos depositábamos
grandes esperanzas en el gobierno del Kuomintang, es decir, esperábamos que el
gobierno aprovechara la oportunidad del ascenso del fervor popular en un
momento de crisis nacional para implantar reformas democráticas y poner en
práctica los Tres Principios del Pueblo revolucionarios del Dr. Sun Yat -sen.
Pero esas esperanzas se vieron frustradas. Incluso durante esos dos años,
mientras participaban más o menos activamente en la Resistencia, las
autoridades kuomintanistas seguían oponiéndose a que se llevara a cabo una
guerra popular con participación de las amplias masas e imponiendo
restricciones a los esfuerzos que, por su propia cuenta, hacía el pueblo para
unirse y realizar actividades antijaponesas y democráticas. Por una parte, el
gobierno del Kuomintang
216
modificó un
poco su actitud hacia el Partido Comunista de China y otros partidos y grupos
antijaponeses, pero, por la otra, continuaba negándose a tratarlos en pie de
igualdad y restringía de mil maneras sus actividades. Siguió manteniendo
recluidos a muchos presos políticos patriotas. Y, sobre todo, conservó intacta
su dictadura oligárquica, establecida en cuanto desencadenó la guerra civil en
1927, haciendo imposible la formación de un gobierno democrático de coalición
que gozara del apoyo de toda la nación.
En los
comienzos mismos de este período, los comunistas ya señalamos que en la Guerra
de Resistencia contra el Japón había dos líneas : guerra popular, de
participación general, que lleva a la victoria, y guerra de participación
unilateral, en que el pueblo permanece oprimido y que lleva a la derrota.
Señalamos también que la guerra sería prolongada y que inevitablemente habría
muchas dificultades y privaciones, pero que el pueblo chino, gracias a sus
esfuerzos, lograría la victoria final.
GUERRA
POPULAR
Durante ese
período, las fuerzas principales del Ejército Rojo de China, dirigido por el
Partido Comunista, que se habían trasladado al Noroeste, fueron reorganizadas
como VIII Ejército del Ejército Revolucionario Nacional de China, y las
unidades guerrilleras del Ejército Rojo que habían permanecido en diversos
lugares al Norte y al Sur del Yangtsé fueron reorganizadas como Nuevo 4.º
Cuerpo de Ejército del Ejército Revolucionario Nacional de China. El primero
fue enviado a luchar al Norte del país, y el segundo, al Centro. Durante el
período de la guerra civil, el Ejército Rojo de China conservó y desarrolló las
tradiciones democráticas de la Academia Militar de Juangpu y el Ejército
Revolucionario Nacional de la época de la Expedición al Norte, y, en determinado
momento, sus efectivos llegaron a varios centenares de miles de hombres. Sin
embargo, al comenzar la Guerra de Resistencia contra el Japón, los efectivos
del Ejército Rojo se encontraban reducidos a sólo unas decenas de miles debido
a la salvaje represión del gobierno kuomintanista contra nuestras bases de
apoyo en el Sur, a las pérdidas sufridas durante la Gran Marcha y a otras
causas. Por ello, algunos menospreciaban a este ejército, estimando que para la
resistencia al Japón había que apoyarse principalmente en el Kuomintang. Pero
el pueblo es el mejor juez. Sabía que el VIII
217
Ejército y el
Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército, aunque de efectivos reducidos en esa época, eran
tropas de elevada calidad; que eran los únicos que podían hacer una auténtica
guerra popular, y que, tan pronto como llegaran al frente de la Resistencia y
se integraran con las amplias masas de allí, se les abrirían perspectivas
ilimitadas. El pueblo tenía razón. A la hora en que hago el presente informe,
nuestro ejército se ha ampliado a 910.000 hombres, y los efectivos de las
milicias populares en el campo, que no se apartan de la producción, han llegado
a más de 2.200.000. A pesar de ser numéricamente muy inferior al ejército
actual del Kuomintang (teniendo en cuenta tanto su ejército central como sus
tropas locales), nuestro ejército regular se ha convertido ya en la fuerza
principal de la Guerra de Resistencia contra el Japón, a juzgar por la cantidad
de tropas japonesas y títeres a las que combate y la extensión de las zonas en
que opera, por su capacidad combativa, por el apoyo que las amplias masas
populares le brindan en sus operaciones y por sus cualidades políticas, su
unidad interna y su cohesión.
Este ejército
es poderoso porque todos sus hombres poseen una disciplina consciente; se han
unido y luchan, no por los intereses egoístas de unos cuantos individuos o de
un reducido grupo, sino por los intereses de las grandes masas populares y de
toda la nación. El único propósito de este ejército es mantenerse firmemente
junto al pueblo chino y servirlo de todo corazón.
Guiado por
tal propósito, este ejército tiene un espíritu intrépido; está decidido a
vencer a todo enemigo y jamás se dejará someter. Sean cuales fueren las
dificultades y privaciones, mientras quede un solo hombre, continuará luchando.
Guiado por
tal propósito, este ejército ha alcanzado una excelente unidad tanto en lo
interno como en lo externo. En el orden interno, existe unidad entre oficiales
y soldados, entre los niveles superiores e inferiores y entre el trabajo
militar, el político y el de los servicios de retaguardia. En el orden externo,
existe unidad entre el ejército y el pueblo, entre el ejército y los organismos
gubernamentales y entre nuestras tropas y las tropas amigas. Todo lo que
perjudique a la unidad debe ser eliminado.
Guiado por
tal propósito, este ejército aplica una política correcta para ganarse a los
oficiales y soldados del enemigo, así como en el trato a los prisioneros. Acoge
y reeduca en forma apropiada a todos aquellos que se rinden voluntariamente, se
pasan a nuestro lado o, después de deponer las armas, se muestran dispuestos a
incorporarse
218
ala lucha
contra el enemigo común. Prohibe matar, maltratar o humillar a los prisioneros.
Guiado por
tal propósito, este ejército ha elaborado una serie de principios estratégicos
y tácticos indispensables para la guerra popular. Sabe realizar la ágil y
flexible guerra de guerrillas de acuerdo con las cambiantes condiciones
concretas, y también hacer la guerra de movimientos.
Guiado por
tal propósito, este ejército ha creado un sistema de trabajo político
indispensable para la guerra popular y cuyo objetivo es promover la unidad en
sus propias filas, la unidad con los ejércitos amigos y la unidad con el
pueblo, desintegrar las fuerzas enemigas y garantizar la victoria en el
combate.
Guiado por
tal propósito, todo este ejército; en las condiciones de la guerra de
guerrillas, puede dedicarse, y efectivamente se dedica, en los intervalos entre
batalla y batalla y en las horas que le deja libres el adiestramiento militar,
a la producción de cereales y demás artículos de primera necesidad para poder
autoabastecerse totalmente, en un 50 por ciento o en una proporción menor, y
así superar las dificultades económicas, mejorar sus condiciones de vida y
aliviar la carga del pueblo. Además, en sus diversas bases de apoyo militares,
utilizando todas las posibilidades, ha establecido un buen número de pequeñas
fábricas de armamento.
Este ejército
es poderoso, además, porque en coordinación con él combaten vastas
organizaciones armadas de masas : los cuerpos populares de autodefensa y las
milicias. En las regiones liberadas de China, todos los hombres y mujeres
jóvenes o de mediana edad están organizados en cuerpos populares antijaponeses
de autodefensa sobre la base de la voluntariedad y de los principios
democráticos y sin apartarse de la producción. La flor y nata de dichos
cuerpos, excepto aquellos que se incorporan al ejército o a las unidades
guerrilleras, pasa a formar las milicias populares. Sin la cooperación de estas
fuerzas armadas de masas no sería posible derrotar al enemigo.
Este ejército
es poderoso, finalmente, porque se divide en dos partes: las fuerzas
principales y las fuerzas regionales; las primeras se mantienen listas en todo
momento para operar en cualquier región, y las segundas se dedican a defender
sus propias regiones y a atacar allí al enemigo, en coordinación con las
milicias populares y los cuerpos de autodefensa. Esta división del trabajo ha
recibido el sincero apoyo del pueblo. De no ser por esta correcta división del
trabajo, si, por ejemplo, se prestara atención sólo al papel de las fuerzas
prin-
219
cipales
descuidando el de las regionales, tampoco sería posible derrotar al enemigo en
las condiciones de las regiones liberadas de China. Las fuerzas regionales han
organizado numerosos destacamentos de trabajo armados compuestos de hombres
bien preparados y, por lo tanto, más aptos para el trabajo militar, político y
de masas, que penetran profundamente en la "retaguardia enemiga dentro de
la retaguardia enemiga", lo atacan y movilizan a las masas para la lucha
antijaponesa, en coordinación con las operaciones militares frontales de las
diversas regiones liberadas. Estos destacamentos han obtenido grandes éxitos.
En las
regiones liberadas de China, respondiendo al llamamiento del Poder democrático
y bajo su dirección, toda la población civil que se opone a la agresión
japonesa se ha agrupado en organizaciones obreras, campesinas, juveniles,
femeninas, culturales, profesionales, etc., que cumplen fervientemente todo
tipo de tareas en apoyo del ejército. Se trata no solamente de movilizar a la
gente para que ingrese en el ejército, transporte víveres para éste, se
preocupe por las familias de los soldados y ayude a las tropas a superar sus
dificultades materiales, sino también de movilizar a las unidades guerrilleras,
las milicias populares y los cuerpos de autodefensa, para que ampliamente
realicen ataques por sorpresa y coloquen minas, efectúen acciones de reconocimiento,
eliminen a los agentes del enemigo, transporten y protejan a los soldados
heridos y ayuden directamente al ejército en sus operaciones. Al mismo tiempo,
todo el pueblo de las regiones liberadas trabaja con entusiasmo en la
construcción política, económica, cultural y sanitaria. A este respecto, lo más
importante es que se moviliza a toda la población para la producción de
cereales y demás artículos de primera necesidad, y que en todas las entidades
oficiales y escuelas, salvo casos excepcionales, se dedica el tiempo libre a la
producción con miras al autoabastecimiento; esto, sumado a la campaña por la
producción emprendida con el mismo propósito por el pueblo y el ejército, ha
creado un gran auge de la producción, lo que ha permitido sostener la prolongada
Guerra de Resistencia. El enemigo ha causado daños extraordinariamente graves
en las regiones liberadas de China; y las inundaciones, sequías y plagas
también las azotan con frecuencia. Sin embargo, bajo la dirección del Poder
democrático, el pueblo ha superado y supera en forma organizada esas
dificultades, y las grandes campañas de masas para exterminar la langosta,
domeñar los ríos y proporcionar socorro a las víctimas de las calamidades
naturales, han dado resultados sin precedentes en la
220
historia;
todo esto nos ha permitido perseverar por largo tiempo en la Guerra de
Resistencia contra el Japón. En resumen, todo para el frente, todo para la
derrota de los agresores japoneses y para la liberación del pueblo chino: ésta
es la consigna general, la política general del ejército y el pueblo de las
regiones liberadas de China.
He aquí la
verdadera guerra popular. Sólo con una guerra así podemos vencer al enemigo de
la nación. El Kuomintang sufre derrotas precisamente porque se opone con
frenesí a la guerra popular.
Una vez
equipado con armas modernas, el ejército de las regiones liberadas de China se
hará aún más poderoso y podrá derrotar definitivamente a los agresores
japoneses.
LOS DOS
FRENTES DE LA GUERRA
En la Guerra
de Resistencia de China contra el Japón ha habido desde el mismo comienzo dos
frentes: el del Kuomintang y el de las regiones liberadas.
Después de la
caída de Wuján, en octubre de 1938, los agresores japoneses cesaron su ofensiva
estratégica contra el frente del Kuomintang y trasladaron gradualmente sus
principales fuerzas militares al frente de las regiones liberadas; al mismo
tiempo, ante los sentimientos derrotistas del gobierno del Kuomintang, se
declararon dispuestos a llegar con él a una paz de compromiso, y, siguiendo una
política destinada a embaucar a la nación china, indujeron al vendepatria Wang
Ching-wei a salir de Chungching y establecer un gobierno títere en Nankín. A
partir de entonces, el gobierno del Kuomintang comenzó a cambiar de política:
apartó gradualmente de la lucha contra el Japón el centro de su atención para
trasladarlo a la lucha contra el Partido Comunista y el pueblo. Esto se puso en
evidencia antes que nada en el terreno militar. Con el objeto de conservar su
poderío militar, el gobierno del Kuomintang adoptó una política de resistencia
pasiva al Japón e hizo que el peso de la guerra recayera sobre el frente de las
regiones liberadas, dejando que los agresores japoneses lanzaran contra ellas
vastas ofensivas, mientras él "contemplaba la pelea de los tigres desde la
cumbre".
En 1939, el
gobierno del Kuomintang puso en vigor las reaccionarias "Medidas para
restringir las actividades de los partidos ajenos", privando al pueblo y a
los partidos y grupos antijaponeses de los pocos derechos que habían
conquistado al comienzo de la Resistencia.
221
Entonces, en
las regiones dominadas por el Kuomintang, los diversos partidos democráticos,
ante todo y sobre todo el Partido Comunista de China, fueron arrojados a la
clandestinidad. En todas las provincias dominadas por el Kuomintang, las
cárceles y los campos de concentración se atestaron de comunistas, jóvenes
patriotas y otros luchadores por la democracia. En cinco años, desde 1939 hasta
el otoño de 1943, el gobierno del Kuomintang lanzó tres grandes "campañas
anticomunistas"2, resquebrajando la unidad nacional y creando el grave
peligro de una guerra civil. Fue durante ese período cuando se ordenó la
"disolución" del Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército y se aniquiló en el Sur
de Anjui a más de nueve mil de sus hombres, acontecimiento que conmovió al
mundo entero. Hasta este preciso momento, las tropas del Kuomintang no han
cesado de atacar a las fuerzas armadas de las regiones liberadas, y nada indica
que estos ataques vayan a cesar. Al mismo tiempo, los reaccionarios
kuomintanistas han venido vomitando insultos y calumnias de toda clase.
Calificativos y acusaciones tales como "partido traidor",
"ejército traidor", "regiones de traidores", "sabotear
la Resistencia y poner en peligro a la nación", son fabricados por estos
reaccionarios para cubrir de fango al Partido Comunista, al VIII Ejército, al
Nuevo 4 º Cuerpo de Ejército y a las regiones liberadas. Frente a la crisis
surgida, el Comité Central del Partido Comunista de China hizo público, el 7 de
julio de 1939, un manifiesto en el que formulaba las siguientes consignas:
"Persistir en la resistencia y oponerse a la capitulación ; persistir en
la unidad y oponerse a la ruptura; persistir en el progreso y oponerse al
retroceso". Actuando de acuerdo con estas oportunas consignas, nuestro
Partido rechazó enérgicamente, en el transcurso de esos cinco años, las tres
"campañas anticomunistas", reaccionarias y antipopulares, y superó la
crisis en cada ocasión.
Durante esos
años, en realidad no hubo serias operaciones militares en el frente del
Kuomintang. Las bayonetas de los agresores japoneses apuntaban principalmente
contra las regiones liberadas. En 1943, el ejército y el pueblo de las regiones
liberadas hacían frente al 64 por ciento de las fuerzas invasoras japonesas y
al 95 por ciento de las tropas títeres, en tanto que el frente del Kuomintang
no soportaba más que el 36 por ciento de las tropas japonesas y el 5 por ciento
de las tropas títeres.
En 1944, los
agresores japoneses emprendieron operaciones para asegurarse una vía de
comunicación transcontinental; las tropas kuomintanistas, presas de pánico,
fueron incapaces de oponer la menor resistencia. En unos pocos meses cayeron en
manos del enemigo ex-
222
tensas zonas
de las provincias de Jonán, Junán, Kuangsí y Kuangtung. No fue sino entonces
cuando se produjo cierto cambio en el porcentaje de las fuerzas enemigas en
cada uno de los dos frentes. Aun así, en el momento en que hago este informe,
de las 40 divisiones - 580.000 hombres - de las fuerzas invasoras japonesas en
China (sin incluir a las estacionadas en Manchuria), 22 divisiones y media -
320.000 hombres -
, o sea, el 56 por ciento, gravitan sobre el
frente de las regiones liberadas, mientras sólo 17 divisiones y media - 260.000
hombres -, o sea, el 44 por ciento, gravitan sobre el frente del Kuomintang. En
cuanto a las tropas títeres empeñadas en uno y otro frente, la proporción no ha
cambiado en lo más mínimo.
Téngase en
cuenta, además, que las tropas títeres, con más de 800.000 hombres (incluyendo
las fuerzas regulares y las locales), son en su mayor parte tropas que se han
pasado al enemigo comandadas por generales kuomintanistas, o bien tropas
organizadas por oficiales kuomintanistas tránsfugas. Los reaccionarios del
Kuomintang proporcionaron de antemano a estas fuerzas títeres la absurda y
traidora teoría de "salvar a la nación mediante un rodeo", y, después
de su traición, les han brindado apoyo tanto moral como organizativo en su
lucha conjunta con los agresores japoneses contra las regiones liberadas del
pueblo chino. Más aún, movilizando grandes fuerzas, que totalizan nada menos
que 797.000 hombres, bloquean y atacan la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia
y otras regiones liberadas. Esta grave situación la desconocen muchos chinos y
extranjeros a causa de la política de bloqueo de la información, practicada por
el gobierno kuomintanista.
LAS REGIONES
LIBERADAS DE CHINA
Las regiones
liberadas de China, dirigidas por el Partido Comunista, tienen en la actualidad
95.500.000 habitantes. Se hallan situadas desde Mongolia Interior, en el Norte,
hasta la isla de Jainán, en el Sur; en la mayoría de los lugares adonde ha
llegado el enemigo, operan el VIII Ejército, el Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército u
otras fuerzas armadas populares. La vasta extensión liberada de China comprende
19 grandes regiones, que cubren una parte mayor o menor de las provincias de
Liaoning, Yejé, Chajar, Suiyuán, Shensí, Kansú, Ningsia, Shansí, Jopei, Jonán,
Shantung, Chiangsú, Chechiang, Anjui, Chiangsí, Jupei, Junán, Kuangtung y
Fuchién. Yenán es el centro de dirección de todas estas regiones liberadas. La
Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia,
223
al Oeste del
río Amarillo, con una población de sólo 1.500.000 habitantes, no es sino una de
las 19 regiones del vasto territorio liberado, y, más aún, es la que tiene
menor población después de la del Este de Chechiang y la de la isla de Jainán.
Algunos que desconocen esto creen que lo que se entiende por regiones liberadas
de China es principalmente la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia. Este
malentendido es resultado de la política de bloqueo practicada por el gobierno
del Kuomintang. En cada una de estas regiones liberadas se aplican todas las
medidas que exige la política de frente único nacional antijaponés, y han sido
establecidos, o lo están siendo, gobiernos elegidos por el pueblo y en los que
cooperan comunistas, representantes de otros partidos y grupos antijaponeses y
personalidades sin partido, o sea, gobiernos locales de coalición. En las
regiones liberadas, todas las fuerzas del pueblo están movilizadas. Todo esto
ha hecho posible que, a pesar de la presión del formidable enemigo, del bloqueo
y los ataques realizados por las tropas kuomintanistas y de la completa
ausencia de ayuda exterior, las regiones liberadas de China se hayan mantenido
inconmovibles, se hayan desarrollado incesantemente extendiendo su propio
territorio y reduciendo el ocupado por el enemigo, y se hayan convertido en el
modelo para una China democrática y en la fuerza principal que, luchando en
coordinación con los países aliados, expulsará a los agresores japoneses y
liberará al pueblo chino. Las fuerzas armadas de las regiones liberadas - el
VIII Ejército, el Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército y las demás fuerzas armadas
populares - , han dado ejemplo no sólo por su heroísmo en la guerra contra el
Japón, sino también en lo que se refiere a la aplicación de las medidas democráticas
que exige la política de frente único nacional antijaponés. E1 22 de septiembre
de 1937, el Comité Central del Partido Comunista de China hizo público un
manifiesto declarando que "siendo los Tres Principios del Pueblo del Dr.
Sun Yat-sen lo que China necesita hoy, nuestro Partido está dispuesto a luchar
por su completa realización". Este manifiesto ha sido llevado totalmente a
la práctica en las regiones liberadas de China.
LAS REGIONES
DOMINADAS POR EL KUOMINTANG
La principal
camarilla gobernante del Kuomintang, persistiendo testarudamente en su régimen
dictatorial, sigue una política de resistencia pasiva al Japón y una política
interna antipopular. En conse-
224
cuencia, sus
fuerzas armadas se han reducido a menos de la mitad, con el agravante de que la
mayor parte de las que le restan ha perdido prácticamente su capacidad
combativa; se ha creado un abismo profundo entre esta camarilla y las grandes
masas populares, y se ha producido una grave crisis: el pueblo vive sumido en
la miseria, hierve de indignación y se rebela en todas partes; no sólo se ha
reducido a la mínima expresión el papel de esta camarilla en la Guerra de
Resistencia, sino que ella misma ha pasado a ser un obstáculo para la
movilización y unificación de todas las fuerzas antijaponesas del pueblo chino.
¿Por qué bajo
la dirección de esta camarilla se ha producido tan grave situación? Porque
representa los intereses de los grandes terratenientes, los grandes banqueros y
los magnates de la burguesía compradora de China, capa reaccionaria, compuesta
por un ínfimo puñado de individuos, que monopoliza todos los importantes
organismos militares, políticos, económicos y culturales bajo el gobierno del
Kuomintang. Esta camarilla antepone la defensa de sus intereses a la
resistencia antijaponesa. Afirma que "la nación está por encima de
todo", pero sus actos nunca se ajustan a las demandas de la mayoría de la
nación. Dice que "el Estado está por encima de todo", pero entiende
por "Estado" el de dictadura feudal-fascista de los grandes terratenientes,
los grandes banqueros y los magnates de la burguesía compradora, y no un Estado
democrático de las amplias masas populares. Por ello, teme que el pueblo se
ponga en pie, teme a los movimientos democráticos y teme una guerra de
resistencia en que se movilice seriamente a todo el pueblo. En esto radica la
causa primaria de su política de resistencia pasiva al Japón y de su
reaccionaria política interna antipopular, antidemocrática y anticomunista.
Practica en todos los terrenos una doble política. Por ejemplo, mientras por un
lado resiste al Japón, por el otro sigue una política de resistencia pasiva;
además, es constantemente objeto de las maniobras de los agresores japoneses
para inducirlo a la capitulación. Mientras declara que se propone desarrollar
la economía china, en los hechos se dedica a multiplicar el capital
burocrático, o sea, el capital de los grandes terratenientes, los grandes
banqueros y los magnates de la burguesía compradora, monopoliza las palancas de
la economía china y oprime sin piedad a los campesinos, los obreros, la pequeña
burguesía y la burguesía no monopolista. Habla de practicar la
"democracia" y "devolver el Poder al pueblo", pero en
realidad reprime ferozmente el movimiento democrático del pueblo y se niega
225
a introducir
la más mínima reforma democrática. Pregona que "el problema del Partido
Comunista es un problema político y debe resolverse por medios políticos",
pero en realidad descarga sobre el Partido Comunista de China una feroz
opresión militar, política y económica, considerándolo como "enemigo
número uno", en tanto que mira al agresor japonés como "enemigo
número dos", y día tras día se afana en intensos preparativos para una
guerra civil, rumiando planes para liquidar al Partido Comunista. Dice que quiere
establecer un "Estado moderno", pero de hecho hace todo lo posible
por mantener su régimen dictatorial feudal- fascista de los grandes
terratenientes, los grandes banqueros y los magnates de la burguesía
compradora. Nominalmente mantiene relaciones diplomáticas con la Unión
Soviética, pero en los hechos se muestra hostil hacia ella. Por una parte,
entona a coro con los aislacionistas norteamericanos: "Asia antes que
Europa", con la finalidad de prolongar la existencia de la Alemania
fascista y, por consiguiente, la de todos los fascistas y también la de su
propia dominación fascista sobre el pueblo chino ; por otra parte, se disfraza
de héroe antifascista especulando con toda oportunidad en el terreno
diplomático. Si se pregunta de dónde procede toda esta política doble,
contradictoria, la respuesta es que toda ella tiene su causa primaria en la
capa social de los grandes terratenientes, los grandes banqueros y los magnates
de la burguesía compradora.
El
Kuomintang, sin embargo, no es un partido homogéneo. A pesar de estar dominado
y dirigido por la mencionada camarilla reaccionaria, representante de la capa
de los grandes terratenientes, los grandes banqueros y los magnates de la
burguesía compradora, no hay que identificarlo totalmente con dicha camarilla.
Algunas figuras dirigentes del Kuomintang no forman parte de esa camarilla,
sino que son atacadas, postergadas o desdeñadas por ella. Muchos de sus cuadros
y miembros de base, así como numerosos afiliados a la Liga Juvenil de los Tres
Principios del Pueblo, están descontentos con la dirección de dicha camarilla,
y algunos hasta se oponen a ella. Análoga situación se observa en las unidades
militares, organismos gubernamentales e instituciones económicas y culturales
del Kuomintang, controlados por esa camarilla reaccionaria. Dentro de todos
ellos hay no pocos elementos democráticos. Incluso la misma camarilla
reaccionaria, lejos de ser un todo único, compacto, está dividida en varias
fracciones que luchan entre sí. Sería a todas luces incorrecto considerar al
Kuomintang como un bloque homogéneo, compuesto exclusivamente de reaccionarios.
226
UN CONTRASTE
E1 pueblo
chino ha podido observar el vivo contraste que existe entre las regiones
liberadas y aquellas dominadas por el Kuomintang.
¿No están las
cosas claras todavía? Tenemos ante nosotros dos líneas: la de guerra popular y
la de resistencia pasiva, contraria a la guerra popular; la primera conduce al
triunfo, incluso en condiciones adversas y sin la menor ayuda exterior, como es
el caso de las regiones liberadas; la otra conduce al fracaso, incluso en
condiciones extremadamente propicias y gozando de ayuda exterior, como es el
caso de las regiones dominadas por el Kuomintang.
El gobierno
kuomintanista atribuye sus derrotas a la escasez de armamento. Pero, cabe
preguntar: ¿A quién le falta armamento, a las tropas del Kuomintang o a las de
las regiones liberadas? De todas las fuerzas militares chinas, las de las
regiones liberadas son las que más sufren de esa escasez ; sólo pueden
procurarse armas capturándolas al enemigo o fabricándolas ellas mismas en las
condiciones más adversas.
¿No es cierto
que el ejército central del Kuomintang está mucho mejor pertrechado que sus
tropas locales? Sin embargo, en cuanto a capacidad combativa, el primero, en su
mayor parte, es inferior a las segundas.
El Kuomintang
tiene a su disposición vastos recursos humanos, pero, a consecuencia de su
errónea política de reclutamiento, tropieza con extremas dificultades para
completar sus tropas. Las regiones liberadas, en cambio, encontrándose aisladas
unas de otras por el enemigo y sosteniendo combates incesantes, tienen
asegurada una inagotable fuente de recursos humanos, porque en todas ellas se
ha introducido un sistema de milicias populares y de cuerpos de autodefensa,
ajustado a las necesidades del pueblo, y se ha evitado el empleo abusivo y el
despilfarro de estos recursos.
El Kuomintang
controla vastas regiones ricas en cereales; el pueblo le suministra anualmente
de setenta a cien millones de dan de grano; pero, como los funcionarios
desfalcan la mayor parte de lo que pasa por sus manos, el ejército del
Kuomintang sufre de una constante escasez de víveres y sus soldados andan
esmirriados a causa del hambre. La mayor parte de las regiones liberadas de
China están situadas detrás de las líneas japonesas y sufren la destrucción que
acarrea la política enemiga de "incendiarlo todo, matar a todos y
saquearlo todo", a lo que se suma la aridez de algunas de estas regiones
227
como el Norte
de Shensí; así y todo, hemos resuelto con éxito el problema de la alimentación
desarrollando la producción agrícola mediante nuestros propios esfuerzos.
Las regiones
del Kuomintang están sumidas en una gravísima crisis económica; la mayoría de
sus industrias se han arruinado, y hasta artículos de primera necesidad corno
las telas tienen que ser importados de los Estados Unidos. Las regiones
liberadas de China, en cambio, han podido autoabastecerse de telas y otros
artículos de primera necesidad desarrollando su industria.
En las
regiones del Kuomintang, los obreros, campesinos, dependientes de comercio,
empleados públicos, intelectuales y trabajadores de la cultura viven en extrema
miseria. En las regiones liberadas de China, en cambio, toda la población tiene
asegurados alimentos, ropa y trabajo.
Una de las
características de las regiones del Kuomintang es que la Guerra de Resistencia
es aprovechada para amasar fortunas a costa de los males de la nación, los
funcionarios actúan al mismo tiempo como negociantes, la corrupción es un
hábito generalizado y no queda ni rastro de pudor. En cambio, una de las
características de las regiones liberadas es que sus cuadros dan el ejemplo de
vida sencilla y lucha dura y consagran su tiempo libre a la producción, y que
la integridad se tiene en alta estima y la corrupción ha quedado rigurosamente
proscrita.
En las
regiones del Kuomintang, el pueblo está privado de todas las libertades,
mientras que en las regiones liberadas de China, goza plenamente de ellas.
¿Quién tiene
la culpa de todas estas anomalías que enfrentan los gobernantes kuomintanistas?
¿Los demás o ellos mismos? ¿Los países extranjeros, por no haberles dado
suficiente ayuda, o el propio gobierno del Kuomintang, por su dominación
dictatorial, su corrupción y su incompetencia? ¿No es obvia la respuesta?
¿QUIÉN
"SABOTEA LA RESISTENCIA Y PONE
EN PELIGRO A
LA NACIÓN"?
¿Acaso no es
el mismo gobierno del Kuomintang el que ha venido saboteando, como prueban los
hechos, la Resistencia del pueblo chino y ha puesto en peligro a nuestra
nación? Durante diez años enteros se dio en cuerpo y alma a la guerra civil,
apuntando la espada contra
228
sus propios
compatriotas y dejando totalmente de lado la defensa nacional; más aún, con su
política de no resistencia, regaló las cuatro provincias del Nordeste. Cuando
los agresores japoneses irrumpieron al Sur de la Gran Muralla, no pudo sino
oponerles una resistencia desordenada y se retiró desde Lukouchiao hasta la
provincia de Kuichou. Y son precisamente esos kuomintanistas los que afirman
que "el Partido Comunista sabotea la Resistencia y pone en peligro a la
nación" (véanse las resoluciones de la XI Sesión Plenaria del Comité
Ejecutivo Central del Kuomintang, celebrada en septiembre de 1943). E1 único
hecho que aducen es que el Partido Comunista, junto con los diversos sectores
del pueblo, ha creado las regiones liberadas de China, que combaten heroicamente
al Japón. Siendo la lógica de esos kuomintanistas tan diferente de la del
pueblo chino, nada tiene de extraño que no se haya encontrado un lenguaje común
sobre muchos problemas.
Aquí surgen
dos cuestiones:
En primer
lugar, ¿por qué el gobierno del Kuomintang ha abandonado una población tan
numerosa y un territorio tan vasto, que se extiende desde la provincia de
Jeilungchiang hasta Lukouchiao y desde Lukouchiao hasta la provincia de
Kuichou? ¿Acaso no será porque ha aplicado una política de no resistencia al
Japón y luego una política de resistencia pasiva, así como una política interna
antipopular?
En segundo
lugar, ¿por qué las regiones liberadas de China han podido desbaratar los
constantes y encarnizados ataques de las tropas japonesas y títeres, recuperar
de las garras del enemigo de la nación tan grandes extensiones del territorio
patrio y liberar a una población tan numerosa? ¿Acaso no será porque han
aplicado una correcta línea de guerra popular?
"DESOBEDIENCIA
A LAS ÓRDENES GUBERNAMENTALES
Y
MILITARES"
Además, el
gobierno del Kuomintang acusa constantemente al Partido Comunista de China de
"desobediencia a las órdenes gubernamentales y militares". A este
respecto sólo diremos: por fortuna, los comunistas chinos, conservando el
sentido común del pueblo chino, no hemos obedecido a esas "órdenes
gubernamentales y militares", las cuales significaban en realidad la
entrega a los agre-
229
sores
japoneses de las regiones liberadas, que el pueblo chino les había arrancado al
precio de una lucha dura y difícil. Ejemplos de tales "órdenes" son
las "Medidas para restringir las actividades de los partidos ajenos",
de 1939; la de "disolver el Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército" y la de
"retirarse al Norte del antiguo lecho del río Amarillo", ambas de
1941; la exigencia de "disolver el Partido Comunista de China", de
1943; la exigencia de "suprimir dentro de un plazo límite todas las tropas
salvo diez divisiones", de 1944; la proposición que durante las recientes
negociaciones nos ha hecho el Kuomintang, en el sentido de que le transfiramos
nuestras fuerzas armadas y gobiernos locales, a cambio, no de un gobierno de
coalición, sino de la admisión de unos cuantos comunistas en el gobierno
dictatorial del Kuomintang, proposición que describió como una
"concesión" suya, etc. Por fortuna, hemos desobedecido a todo esto y
hemos preservado para el pueblo chino, intacta, una parte de su territorio y
también un heroico ejército antijaponés. ¿No debe el pueblo chino congratularse
de esta "desobediencia"? ¿Acaso al gobierno del Kuomintang le parece
aún poco el haber entregado a los agresores japoneses, con sus propias órdenes
gubernamentales fascistas y órdenes militares derrotistas, la tierra y la
población de la vasta zona que se extiende desde la provincia de Jeilungchiang
hasta la de Kuichou? Excepto los agresores japoneses y los reaccionarios, que
acogen favorablemente estas "órdenes gubernamentales y militares", ¿puede
haber un chino patriota y honesto que lo haga? En ausencia de un gobierno de
coalición, no formal sino real, no dictatorial-fascista sino democrático, ¿es
concebible que el pueblo chino permita a los comunistas entregar
arbitrariamente al derrotista y fascista gobierno dictatorial del Kuomintang
las regiones liberadas, donde el pueblo se ha emancipado, así como el ejército
popular, que ha rendido destacados servicios en la Guerra de Resistencia? De no
haber existido las regiones liberadas y su ejército, ¿qué sería hoy de la lucha
del pueblo chino contra la agresión japonesa? ¿Qué porvenir esperaría a nuestra
nación?
EL PELIGRO DE
UNA GUERRA CIVIL
Hasta hoy, la
principal camarilla gobernante del Kuomintang se obstina en su reaccionaria
política de dictadura y de guerra civil. Numerosos indicios muestran que se
prepara desde hace mucho, y ahora más que nunca, para desencadenar una guerra
civil tan pronto como
230
las tropas de
cierto país aliado hayan expulsado a los agresores japoneses de buena parte del
territorio continental de China. Espera, además, que los generales de cierto
país aliado desempeñen en China la misma función que el general inglés Scobie3
desempeñó en Grecia. Aplaude las matanzas perpetradas por Scobie y el
reaccionario gobierno griego. Se propone arrojar otra vez a China en el
torbellino de una guerra civil, parecida a la de 1927-1937. Tras la cortina de
humo de la "convocación de la Asamblea Nacional" y la "solución
política", está haciendo sigilosos preparativos para una guerra civil. Si
nuestros compatriotas no prestan atención a este siniestro plan, no lo
denuncian y no ponen freno a tales preparativos, una mañana de éstas oirán
tronar los cañones de la guerra civil.
LAS
NEGOCIACIONES
Con el fin de
derrotar a los agresores japoneses y construir una nueva China, y para prevenir
una guerra civil, el Partido Comunista de China, previo consentimiento de otros
partidos y grupos democráticos, planteó en septiembre de 1944, en el Consejo
Político Nacional, la demanda de que se aboliese inmediatamente la dictadura
unipartidista del Kuomintang y se formase un gobierno democrático de coalición.
Esta demanda, indudablemente oportuna, se ha ganado en pocos meses la
aprobación de las amplias masas populares.
A propósito
de la abolición de la dictadura unipartidista, de la formación de un gobierno
de coalición y de la realización de las reformas democráticas necesarias, más
de una vez hemos sostenido negociaciones con el gobierno del Kuomintang, pero
todas nuestras proposiciones han sido invariablemente rechazadas. El Kuomintang
se niega no sólo a abolir su dictadura unipartidista y formar un gobierno de
coalición, sino también a poner en práctica siquiera una sola de las urgentes
reformas democráticas, tales como la supresión de los servicios secretos, la
derogación de las leyes y decretos reaccionarios, atentatorios a las libertades
del pueblo, la liberación de los presos políticos, el reconocimiento de la
legalidad de los diversos partidos y grupos políticos, así como el
reconocimiento de las regiones liberadas y la retirada de las tropas que las
bloquean y atacan. He aquí por qué las relaciones políticas en China se
encuentran en un estado de extrema gravedad.
231
DOS
PERSPECTIVAS
En vista de
la situación en su conjunto y del análisis hecho más arriba de las condiciones
reales, tanto de orden internacional como interno, quisiera poner en guardia a
todos ustedes: no crean que todas las cosas serán fáciles para nosotros, que
irán a las mil maravillas. No, no hay tal; lo cierto es que estamos ante dos
posibilidades, ante dos perspectivas, una desfavorable y otra favorable. Una
posibilidad o perspectiva es que se mantenga la dictadura fascista y no se
permita realizar las reformas democráticas; que el acento se ponga en luchar
contra el pueblo y no en luchar contra los agresores japoneses; que aun después
de la derrota de los agresores japoneses estalle una guerra civil y China sea
arrastrada a su vieja condición de nación martirizada, carente de
independencia, libertad, democracia, unificación, prosperidad y poderío. Esta
posibilidad o perspectiva subsiste; no está excluida, no es que haya
desaparecido por sí sola simplemente porque la situación internacional es
propicia y porque se ha elevado la conciencia política del pueblo chino y ha
crecido su fuerza organizada. Quienes esperan que esta posibilidad o
perspectiva se haga realidad en China son, en el interior, la camarilla
antipopular del Kuomintang y, en el exterior, los reaccionarios con
aspiraciones imperialistas. Este es un aspecto del asunto, que debemos tener en
cuenta.
Pero, de otro
lado, la misma situación en su conjunto y e1 análisis arriba hecho de las
condiciones internacionales e internas nos infunden mayor confianza y coraje en
nuestra lucha por la segunda posibilidad o perspectiva. Esta posibilidad o
perspectiva significa vencer todas las dificultades, unir a todo el pueblo,
abolir la dictadura fascista del Kuomintang, introducir las reformas
democráticas, consolidar y aumentar las fuerzas antijaponesas, derrotar
definitivamente a los agresores japoneses y construir una nueva China,
independiente, libre, democrática, unificada, próspera y poderosa. Quienes
abrigan la esperanza de que esta posibilidad o perspectiva se haga realidad en
China son, en el interior, las amplias masas populares, el Partido Comunista y
los otros partidos y grupos democráticos y, en el exterior, todas las naciones
que nos tratan en pie de igualdad, los progresistas y las masas populares.
Tenemos clara
conciencia de que ante nosotros y ante todo el pueblo chino se yerguen todavía
grandes dificultades y numerosos obstáculos, y de que aún nos queda un largo y
sinuoso camino por
232
recorrer.
Pero también tenemos clara conciencia de que, junto con todo el pueblo,
podremos superar todas las dificultades y obstáculos y cumplir la misión que la
historia ha encomendado a China. Luchar con todas nuestras fuerzas para
conjurar la primera posibilidad y materializar la segunda, para hacer imposible
la primera perspectiva y realizar la segunda: ésta es la gran tarea que
nosotros mismos y todo el pueblo tenemos por delante. Tanto la situación
internacional como la nacional son esencialmente favorables para nosotros y
nuestro pueblo. Esto ya lo he dejado bien en claro más arriba. Esperamos que,
teniendo en cuenta la tendencia general de los acontecimientos en el mundo y la
voluntad del pueblo chino, las autoridades kuomintanistas se decidan a cambiar
su actual política errónea, a fin de facilitar la victoria en la Guerra de
Resistencia contra el Japón, aliviar los sufrimientos del pueblo chino y
acelerar el nacimiento de una nueva China. Debe comprenderse que, por sinuoso
que sea el camino, el pueblo chino ha de cumplir su misión de conquistar la
independencia y la liberación, y que ha llegado el momento para ello. Las
grandes aspiraciones por las cuales, durante más de cien años, han dado su vida
innumerables mártires, serán hechas realidad por nuestra generación; y esto
nadie podrá impedirlo.
IV. LA
POLÍTICA DEL PARTIDO
COMUNISTA DE
CHINA
Acabo de
analizar las dos líneas en la Guerra de Resistencia de China. Este análisis era
absolutamente necesario, pues hasta el momento muchos chinos siguen sin saber
lo que realmente pasa en esta Guerra. Con su política de bloqueo, el gobierno
del Kuomintang ha ocultado la verdad a mucha gente en las regiones bajo su
dominación y en el exterior, donde apenas se sabía nada de las regiones
liberadas de China antes de la visita realizada a ellas en 1944 por un grupo de
periodistas chinos y extranjeros. No bien se marchó este grupo de periodistas,
el gobierno del Kuomintang, muy temeroso de que se conociese la situación real
de las regiones liberadas, cerró el acceso a ellas y no ha permitido a ningún
otro periodista visitarlas. Del mismo modo, impide que se conozca la situación
real de sus propias regiones. En consecuencia, estimo que tenemos la
responsabilidad de hacer conocer por todos los medios la verdad sobre los
"dos tipos
233
de
regiones". Sólo una clara noción de la situación global de China permite
entender por qué son tan diferentes las políticas de los dos mayores partidos
del país, el Partido Comunista y el Kuomintang, y por qué hay una lucha tal
entre las dos líneas. Únicamente así se puede comprender que la polémica entre
ambos partidos no es, como afirman algunos, una polémica innecesaria, sin
importancia, y aún menos una simple rencilla, sino una polémica de principios
de la cual depende la existencia misma de centenares de millones de personas.
En la actual
grave situación en que se encuentra nuestra patria, el pueblo, todos los
partidos y grupos democráticos y los demócratas del país, así como cuantos en
el extranjero se preocupan por lo que pasa en China, esperan que en ella la
desunión ceda de nuevo su puesto a la unidad y se introduzcan las reformas
democráticas; todos quieren conocer la política que el Partido Comunista de
China propugna para solucionar los numerosos problemas vitales de la
actualidad. Los miembros de nuestro Partido, como es natural, sienten una
preocupación aún mayor por todo ello.
Nuestra
política de frente único nacional antijaponés ha sido siempre inequívoca y ha
soportado la prueba de ocho años de guerra. El presente Congreso debe sacar las
conclusiones correspondientes, que nos servirán de guía en nuestra lucha
futura.
Me detendré a
continuación en algunas conclusiones definitivas a las que ha llegado nuestro
Partido a propósito de los aspectos importantes de nuestra política para
solucionar los problemas de China.
NUESTRO
PROGRAMA GENERAL
A fin de
movilizar y unificar a todas las fuerzas antijaponesas del pueblo chino para
aplastar definitivamente a los agresores japoneses y construir una nueva China,
independiente, libre, democrática, unificada, próspera y poderosa, nuestro
pueblo, el Partido Comunista y todos los partidos y grupos democráticos
antijaponeses necesitan perentoriamente un programa común, acordado por todos.
Tal programa
puede ser dividido en dos partes : un programa general y otro concreto.
Comencemos por el programa general, para pasar después al concreto.
Sentada la
exigencia general de aplastar definitivamente a los agresores japoneses y
construir una nueva China, los comunistas nos identificamos, en la actual etapa
de desarrollo de China, con la abru-
234
madora
mayoría de la población en los siguientes puntos esenciales: Primero, el
régimen estatal de China no debe ser un régimen feudal, fascista y antipopular,
de dictadura de los grandes terratenientes y la gran burguesía, ya que los
dieciocho años de dominación de la principal camarilla gobernante del
Kuomintang han demostrado la total bancarrota de semejante régimen antipopular.
Segundo, no se puede, y por consiguiente no se debe intentar, establecer en
nuestro país un Estado de dictadura democrática de viejo tipo, ejercida
exclusivamente por la burguesía nacional, ya que, en China, por una parte, esta
clase se ha mostrado muy débil tanto económica como políticamente, y, por la
otra, ha surgido hace mucho un nuevo factor: el proletariado consciente, que,
con el Partido Comunista como jefe, ha demostrado su gran capacidad en el
escenario político chino y asumido la dirección de las amplias masas del
campesinado, la pequeña burguesía urbana, la intelectualidad y otros elementos
democráticos. Tercero, es igualmente imposible para el pueblo chino implantar
un régimen estatal socialista en la presente etapa de desarrollo del país,
cuando su misión sigue siendo combatir la opresión extranjera y la feudal y
todavía no se presentan las condiciones socio-económicas que requiere tal
régimen.
¿Qué es
entonces lo que preconizamos? El establecimiento, tras la completa derrota de
los agresores japoneses, de un régimen estatal de frente único, de alianza
democrática, basado en la abrumadora mayoría de la población y dirigido por la
clase obrera, un régimen que llamamos de nueva democracia.
Este es un
régimen estatal que se ajusta realmente a las demandas de la mayoría aplastante
de la población china, ya que se ha ganado o puede ganarse la aprobación,
primero, de los millones de obreros industriales y de las decenas de millones
de obreros artesanos y asalariados agrícolas; segundo, del campesinado, que
constituye el 80 por ciento de la población china, o sea, 360 millones sobre un
total de 45o millones de habitantes, y, tercero, de la pequeña burguesía
urbana, la burguesía nacional, los shenshi sensatos y otros patriotas.
Naturalmente,
entre estas clases no dejarán de existir contradicciones, siendo una de las más
evidentes la contradicción entre el trabajo y el capital. Por lo tanto, cada
una de estas clases tendrá demandas propias. Sería una hipocresía y un error
negar la existencia de esas contradicciones y demandas. Pero, a lo largo de
toda la etapa de nueva democracia, esas contradicciones y demandas no pueden ni
deben prevalecer sobre las demandas comunes. Podrán ser reajus-
235
tadas, lo que
permitirá a esas clases realizar conjuntamente la construcción política,
económica y cultural del Estado de nueva democracia.
La política
de nueva democracia, que preconizamos, consiste en derrocar la opresión
extranjera y liquidar la opresión interior feudal y fascista, para luego
establecer un régimen político de frente único de todas las clases
democráticas, y no uno de vieja democracia. Lo que preconizamos coincide
plenamente con las tesis revolucionarias del Dr. Sun Yat-sen, quien escribía en
el "Manifiesto del I Congreso Nacional del Kuomintang" :
"En los
Estados modernos, el llamado sistema democrático está en general monopolizado
por la burguesía y se ha convertido simplemente en un instrumento de opresión
contra la gente sencilla. En cambio, según el Principio de la Democracia
sostenido por el Kuomintang, el sistema democrático es un bien común de toda la
gente sencilla y no se permite que sea propiedad exclusiva de unos pocos."
Este es un
gran precepto político del Dr. Sun Yat-sen. E1 pueblo chino, el Partido
Comunista de China y todos los demás demócratas deben acatarlo, ponerlo
resueltamente en práctica y luchar con decisión contra cualquier individuo o
grupo que lo viole o se oponga a él ; así defenderán y desarrollarán este
principio político de nueva democracia, que es perfectamente correcto.
En cuanto a
la organización del Poder de nueva democracia, debe aplicarse el centralismo
democrático, siendo las asambleas populares en los diversos niveles las que
determinarán la orientación política general y elegirán los respectivos
gobiernos. Este sistema será democrático y al mismo tiempo centralizado, o sea,
centralizado sobre una base democrática y democrático bajo una dirección
centralizada. Sólo tal sistema permite hacer efectiva una amplia democracia
invistiendo de plenos poderes a las asambleas populares en los diversos niveles
; por otra parte, permite administrar en forma centralizada los asuntos
estatales dando a los gobiernos en los diversos niveles la posibilidad de
administrar en forma centralizada todos los asuntos que les encomienden las
respectivas asambleas populares, así corno de salvaguardar cuanto sea esencial
para la vida democrática del pueblo.
El ejército y
demás fuerzas armadas constituirán una parte importante del aparato del Poder
estatal de nueva democracia, pues sin ellos no se podría defender el Estado.
Todas las fuerzas armadas del Estado de nueva democracia, lo mismo que el resto
del aparato del
236
Poder,
pertenecerán al pueblo y lo defenderán; no tendrán nada en común con los
ejércitos, las fuerzas policiales, etc., de viejo tipo, que pertenecen a una
minoría y oprimen al pueblo.
La economía
de nueva democracia, que propugnamos, también concuerda con los principios del
Dr. Sun Yat -sen. Por lo que respecta a la cuestión agraria, el Dr. Sun
preconizaba "La tierra para el que la trabaja". En lo referente a la
cuestión de la industria y el comercio, planteaba en el Manifiesto arriba
citado:
"Todas
las empresas, pertenecientes a chinos o extranjeros, que fueren de carácter
monopolista o demasiado grandes para la administración privada, tales como
bancos, ferrocarriles y líneas aéreas, serán administradas por el Estado, con
el fin de que el capital privado no pueda dominar la vida material del pueblo;
éste es el sentido fundamental de la limitación del capital."
En la etapa
actual, estamos completamente de acuerdo con estos planteamientos del Dr. Sun
sobre los problemas económicos.
Hay quienes
sospechan que los comunistas chinos nos oponemos al desarrollo de la iniciativa
individual, al desarrollo del capital privado y a la protección de la propiedad
privada; pero están equivocados. Son la opresión extranjera y la feudal las que
obstaculizan sin piedad el desarrollo de la iniciativa individual del pueblo
chino, obstruyen el desarrollo del capital privado y destruyen la propiedad de
las amplias masas populares. La misión del sistema de nueva democracia, que
preconizamos, consiste precisamente en eliminar esos obstáculos y detener esa
destrucción, garantizar a las amplias masas populares la posibilidad de
desarrollar libremente su iniciativa individual dentro de los marcos de la vida
en la sociedad, garantizar el libre desarrollo de una economía privada
capitalista que no pueda "dominar la vida material del pueblo", sino
que la beneficie, y proteger toda propiedad privada legítimamente adquirida.
De
conformidad con los principios del Dr. Sun y con la experiencia de la
revolución china, la economía china en la etapa actual debe estar integrada por
tres sectores: el del Estado, el privado y el cooperativo. Pero el Estado al
que nos referimos aquí no debe ser, en absoluto, "propiedad exclusiva de
unos pocos", sino forzosamente un Estado de nueva democracia, Estado que
sea "un bien común de toda la gente sencilla", bajo la dirección del
proletariado.
La cultura de
nueva democracia debe ser, asimismo, "un bien " común de toda la
gente sencilla, es decir, una cultura nacional, cien-
237
tífica y de
masas, y de ningún modo una cultura que sea "propiedad exclusiva de unos
pocos".
Todo lo dicho
constituye el programa general o fundamental que los comunistas postulamos para
la presente etapa, para toda la etapa de la revolución democrático-burguesa. Es
nuestro programa mínimo con relación a nuestro programa futuro o máximo, que
prevé la implantación del socialismo y del comunismo. La realización de dicho
programa permitirá a China dar un paso adelante, esto es, pasar de su actual
condición de país y sociedad colonial, semicolonial y semifeudal, a ser un país
y sociedad de nueva democracia.
La hegemonía
política del proletariado, así como el sector estatal y el cooperativo de la
economía, dirigidos por él, todo ello previsto en nuestro programa, son
elementos de socialismo. No obstante, la realización de este programa no hará
todavía de China una sociedad socialista.
Los
comunistas nunca ocultamos nuestras aspiraciones políticas. Nuestro programa
futuro o máximo es llevar a China a la sociedad socialista y a la comunista.
Esto es definitivo y no admite duda. El nombre de nuestro Partido y nuestra
concepción marxista del mundo indican de manera inequívoca este supremo ideal
para el futuro, infinitamente bello y luminoso. Al ingresar en el Partido, todo
comunista tiene presentes dos objetivos claramente definidos: la revolución de
nueva democracia, en la actualidad, y el socialismo y el comunismo, en el
futuro ; y por estos objetivos luchará a pesar de la hostilidad, las calumnias,
las injurias y las befas, estúpidas y abyectas, de los enemigos del comunismo,
las cuales debemos combatir resueltamente. En cuanto a los incrédulos
bienintencionados, no debemos atacarlos, sino explicarles las cosas con buena
voluntad y paciencia. Todo esto es sumamente claro, definitivo, y no admite
equívocos.
Pero, en
China, todo comunista, así como todo simpatizante del comunismo, debe luchar
por el objetivo de la etapa actual, luchar contra la opresión extranjera y la
feudal, por liberar al pueblo chino de su trágica condición colonial,
semicolonial y semifeudal, y por crear una China de nueva democracia dirigida
por el proletariado, cuya tarea principal es la emancipación del campesinado,
una China de los Tres Principios del Pueblo revolucionarios del Dr. Sun
Yat-sen, una China independiente, libre, democrática, unificada, próspera y
poderosa. Esto es lo que en efecto hemos venido haciendo; los
238
comunistas,
junto con las amplias masas populares de China, ya llevamos veinticuatro años
de lucha heroica por este objetivo.
Si un
comunista o simpatizante del comunismo no lucha por dicho objetivo, o si,
menospreciando la revolución democrático-burguesa, reduce o debilita aunque sea
un poco sus esfuerzos, flaquea un tanto en su devoción y celo por esta causa o
no está dispuesto a dar por ella su sangre y su vida, contentándose con
disertar sobre socialismo y comunismo, estará traicionando consciente o
inconscientemente, en mayor o menor medida, al socialismo y al comunismo, y no
será un combatiente consciente y leal del comunismo. Es una ley marxista el que
sólo se pueda llegar al socialismo pasando por la etapa de la democracia. En el
caso de China, la lucha por la democracia seguirá aún por mucho tiempo. Sería
pura quimera tratar de construir una sociedad socialista sobre las ruinas del
orden colonial, semicolonial y semifeudal, sin un Estado unificado de nueva
democracia, sin el desenvolvimiento del sector estatal de la economía de nueva
democracia, sin el desarrollo del sector privado capitalista y del sector
cooperativo, sin el desarrollo de una cultura nacional, científica y de masas -
la cultura de nueva democracia -, sin la liberación y el desarrollo de la
iniciativa individual de los centenares de millones de seres del pueblo, en una
palabra, sin una consecuente revolución democrático-burguesa de nuevo tipo,
dirigida por el Partido Comunista.
Hay quienes
no entienden por qué los comunistas, lejos de temer el capitalismo, abogamos
por su desarrollo en determinadas condiciones. Nuestra respuesta es sencilla :
La sustitución de la opresión del imperialismo extranjero y del feudalismo
interno por un cierto desarrollo del capitalismo no sólo es un progreso, sino
también un proceso inevitable. Esto no sólo será beneficioso para la burguesía,
sino al mismo tiempo, y quizás en mayor medida, para el proletariado. Lo que le
sobra a la China de hoy es el imperialismo extranjero y el feudalismo interno,
y no el capitalismo nacional; por el contrario, hay en nuestro país demasiado
poco capitalismo. Cosa extraña, algunos voceros de la burguesía china no se
atreven a preconizar directamente el desarrollo del capitalismo, sino que
recurren a rodeos para hablar del problema. Otra gente llega hasta negar
categóricamente la necesidad de un determinado desarrollo del capitalismo en
China y predica que se puede pasar de buenas a primeras a la sociedad
socialista y hacer realidad "de un solo golpe" los Tres Principios
del Pueblo y el socialismo. Es obvio que estos fenómenos son, en un caso,
reflejo de la debilidad de la burguesía nacional china, y en
239
el otro,
demagogia de los grandes terratenientes y la gran burguesía para engañar al
pueblo. Basándonos en nuestro conocimiento marxista de las leyes del desarrollo
social, los comunistas tenemos clara conciencia de que en China, bajo un
régimen estatal de nueva democracia, además de desarrollar la economía estatal,
la economía individual de los trabajadores y su economía cooperativa, es
necesario, en interés del progreso social, facilitar el desarrollo de la
economía privada capitalista, siempre que no domine la vida material del
pueblo. Los comunistas chinos tenemos suficiente discernimiento como para no
dejarnos desorientar por charlas huecas ni trampas.
Hay quienes
dudan de la sinceridad de los comunistas cuando afirmamos que "siendo los
Tres Principios del Pueblo (. . .) lo que China necesita hoy, nuestro Partido
está dispuesto a luchar por su completa realización". Esta duda proviene
de su incomprensión del hecho de que los postulados fundamentales de los Tres
Principios del Pueblo, interpretados en 1924 por el Dr. Sun Yat-sen en el
"Manifiesto del I Congreso Nacional del Kuomintang" y aceptados por
nosotros, coinciden con ciertos principios fundamentales del programa de
nuestro Partido para la etapa actual, o sea, de nuestro programa mínimo. Debe
señalarse que estos Tres Principios del Pueblo del Dr. Sun coinciden con el
programa de nuestro Partido para la presente etapa sólo en ciertos puntos
básicos, y no en todo. El programa de nueva democracia de nuestro Partido es,
desde luego, mucho más completo que los Tres Principios del Pueblo del Dr. Sun;
sobre todo, con el desarrollo de la revolución china en los veinte años
transcurridos desde la muerte del Dr. Sun, la teoría, el programa y la práctica
de nueva democracia de nuestro Partido se han desarrollado grandemente, y en
adelante experimentarán un desarrollo aún mayor. Sin embargo, por su esencia,
estos Tres Principios del Pueblo del Dr. Sun, distintos de los viejos Tres
Principios del Pueblo, constituyen un programa de nueva democracia y,
naturalmente, son "lo que China necesita hoy" y "nuestro Partido
está dispuesto a luchar por su completa realización". Para los comunistas
chinos, luchar por el programa mínimo de nuestro Partido y luchar por los Tres
Principios del Pueblo revolucionarios, o sea, por los nuevos Tres Principios
del Pueblo del Dr. Sun, es, en lo fundamental (no en todos los aspectos), una y
la misma cosa. Por ello, el pasado y el presente demuestran, y el futuro lo
seguirá demostrando, que los comunistas chinos somos más sinceros y
consecuentes que nadie en llevar a la práctica los Tres Principios del Pueblo
revolucionarios.
240
Hay quienes
se preguntan si los comunistas chinos, una vez en el Poder, no implantarán una
dictadura del proletariado y un gobierno unipartidista, siguiendo el ejemplo de
Rusia. Nuestra respuesta es que un Estado de nueva democracia, basado en la
alianza de las diversas clases democráticas, es por principio distinto de un
Estado socialista de dictadura del proletariado. Está fuera de duda que el
régimen de nueva democracia, que preconizamos, se erigirá bajo la dirección del
proletariado, bajo la dirección del Partido Comunista; no obstante, a lo largo
de la etapa de la nueva democracia, no puede y, por lo tanto, no debe haber en
China una dictadura de una sola clase ni un gobierno de un solo partido. No
tenemos motivo para negarnos a cooperar con cualquier partido político, grupo
social o individuo que adopte hacia el Partido Comunista una actitud de
cooperación y no de hostilidad. Fue la historia de Rusia la que dio forma al
sistema ruso. Allí ha sido abolido el sistema social de explotación del hombre
por el hombre y puesto en práctica un sistema político, económico y cultural
del tipo más moderno de democracia: el socialista; el pueblo ha repudiado a
todos los partidos políticos antisocialistas y apoya solamente al Partido
bolchevique. Esto ha dado forma a la situación existente en Rusia, lo que para
el pueblo ruso es del todo necesario y justificado. Pero hasta en ese país,
donde no hay otro partido político que el Partido bolchevique, el sistema
adoptado en los órganos del Poder también es el de la alianza de los obreros,
campesinos e intelectuales, o sea, el del bloque de los comunistas y los sin
partido, y no un sistema que sólo admita en los órganos del Poder a los
miembros de la clase obrera o del Partido bolchevique. En cuanto a China, es la
actual etapa de su historia la que está dando forma al sistema chino para esta
etapa. Por un largo período existirá en China una forma particular de Estado y
de Poder, distinta del sistema ruso pero perfectamente necesaria y justificada
para nosotros, esto es, la forma de Estado y de Poder de nueva democracia,
basada en la alianza de las diversas clases democráticas.
NUESTRO
PROGRAMA CONCRETO
Sobre la base
del programa general arriba delineado, nuestro Partido debe tener asimismo un
programa concreto para cada período. Nuestro programa general de nueva
democracia ha permanecido y permanecerá inalterado a lo largo de toda la etapa
de la revolución
241
democrático
-burguesa, es decir, durante varias décadas. Pero dado que la situación cambia
en las diversas fases de esta etapa, no podemos dejar de introducir, como es
natural, los cambios correspondientes en nuestro programa concreto. Por
ejemplo, durante la Expedición al Norte, la Guerra Revolucionaria Agraria y la
Guerra de Resistencia contra el Japón, ha permanecido sin cambio nuestro
programa general de nueva democracia, pero sí ha habido cambios en nuestro
programa concreto, porque se han producido cambios en el campo de nuestros
enemigos y en las filas de nuestros amigos durante esos tres períodos.
Actualmente,
el pueblo chino se encuentra ante la siguiente situación :
1) los agresores japoneses aún no han sido
derrotados;
2) el pueblo chino necesita con urgencia
trabajar conjuntamente por un cambio democrático, con el fin de lograr la
unidad nacional, y movilizar y unificar rápidamente a todas las fuerzas
antijaponesas para derrotar a los agresores japoneses en coordinación con los
países aliados;
3) el gobierno del Kuomintang está quebrantando
la unidad nacional e impidiendo este cambio democrático.
En tales
circunstancias, ¿cuál es nuestro programa concreto o, en otros términos, cuáles
son las demandas inmediatas del pueblo chino.
Consideramos
que son adecuadas y constituyen un mínimo las demandas siguientes:
Movilizar
todas las fuerzas y, en coordinación con los países aliados, derrotar
definitivamente a los agresores japoneses y establecer la paz internacional;
Abolir la
dictadura unipartidista del Kuomintang y formar un gobierno democrático de
coalición y un mando supremo conjunto;
Castigar a
los elementos projaponeses, los fascistas y los derrotistas, que quebrantan la
unidad nacional y se oponen al pueblo, para forjar la unidad nacional;
Castigar a
los reaccionarios que crean la crisis de una guerra civil, a fin de asegurar la
paz interior;
Castigar a
los colaboracionistas, emprender expediciones punitivas contra los oficiales
que se han pasado al enemigo, y castigar a los espías a sueldo del Japón;
242
Suprimir
todos los servicios secretos, instrumentos reaccionarios de represión contra el
pueblo, poner fin a toda actividad relacionada con ellos y eliminar los campos
de concentración;
Revocar todas
las leyes y decretos reaccionarios y atentatorios contra las libertades del
pueblo: libertades de palabra, prensa, reunión, asociación, pensamiento y fe, y
contra la inviolabilidad de la persona, a fin de garantizar plenas libertades y
derechos al pueblo;
Reconocer la
legalidad de todos los partidos y grupos democráticos; Poner en libertad a
todos los presos políticos patriotas; Retirar todas las tropas que rodean y
atacan las regiones liberadas de China y
despacharlas
al frente de la Guerra de Resistencia;
Reconocer a
todas las fuerzas armadas antijaponesas de las regiones liberadas y a los
gobiernos de estas regiones, elegidos por el pueblo;
Consolidar y
expandir las regiones liberadas y sus fuerzas armadas, y recuperar todo el
territorio perdido;
Ayudar al
pueblo de las regiones ocupadas por el Japón a organizar fuerzas armadas
clandestinas en preparación de levantamientos armados;
Permitir que
el pueblo se arme a sí mismo para defender patria y hogar;
Transformar
en los terrenos político y militar a las fuerzas armadas directamente bajo las
órdenes del mando supremo del Kuomintang, las cuales no dejan de perder
batallas, de oprimir al pueblo ni de discriminar a las demás tropas, y castigar
a los generales responsables de las desastrosas derrotas sufridas;
Mejorar el
sistema de reclutamiento y las condiciones de vida de oficiales y soldados;
Preocuparse
por las familias de los combatientes de la Guerra de Resistencia, de modo que
los oficiales y soldados en el frente puedan combatir libres de inquietudes
familiares;
Preocuparse
por las familias de los combatientes que han entregado su vida por la patria,
así como por los soldados inválidos, y ayudar a los desmovilizados a encontrar
medios de vida y trabajo;
Desarrollar
la industria de guerra en interés de la Resistencia;
243
Distribuir
equitativamente entre todas las fuerzas armadas antijaponesas el armamento y la
ayuda financiera proporcionados por los países aliados;
Castigar a
los funcionarios corruptos y asegurar una administración íntegra;
Mejorar las
condiciones materiales de los empleados públicos de niveles medio e inferior;
Dar al pueblo
chino los derechos democráticos;
Abolir el
sistema de pao y chia4, que sirve para oprimir al pueblo; Socorrer a los
refugiados de guerra y a las víctimas de las
calamidades
naturales;
Crear un
fondo sustancial para auxiliar ampliamente a las víctimas de la ocupación
japonesa una vez recuperado el territorio perdido;
Abolir los
múltiples impuestos y contribuciones exorbitantes y establecer un sistema único
de impuestos progresivos;
Efectuar
reformas en el agro, reducir los arriendos y los intereses, proteger en forma
apropiada los derechos del arrendatario, conceder préstamos a bajo interés a
los campesinos necesitados y ayudar a los campesinos a organizarse, para
facilitar el desarrollo de la producción agrícola;
Proscribir el
capital burocrático;
Poner fin a
la actual política de controles económicos; Detener la desenfrenada inflación y
el alza vertiginosa de los precios;
Ayudar a la
industria privada ofreciéndole facilidades para la obtención de créditos, la
adquisición de materias primas y la venta de sus productos;
Mejorar las
condiciones de vida de los obreros, prestar socorro a los desempleados y ayudar
a los obreros a organizarse, para facilitar el desarrollo de la producción
industrial;
Poner fin al
adoctrinamiento kuomintanista5 en la instrucción pública y promover una cultura
y una enseñanza nacionales, científicas y de masas;
Garantizar la
vida material del personal docente y administrativo de los centros de enseñanza
y la libertad académica;
Proteger los
intereses de la juventud, la mujer y la infancia y prestar ayuda a los jóvenes
que se han visto obligados a in-
244
terrumpir sus
estudios, ayudar a los jóvenes y las mujeres a organizarse para participar, en
pie de igualdad con los demás, en todas las actividades que contribuyan a la
Guerra de Resistencia y al progreso social, asegurar la libertad de matrimonio
y la igualdad de sexos, e impartir a los jóvenes y niños una educación útil;
Mejorar la
situación de las minorías nacionales y reconocer su derecho a la autonomía;
Proteger los
intereses de los chinos de ultramar y proporcionar ayuda a los que regresen a
la patria;
Proteger a
los extranjeros que se refugien en China para escapar de la opresión japonesa,
y apoyarlos en su lucha contra el agresor japonés;
Mejorar las
relaciones chino-soviéticas.
Para hacer
realidad todas estas demandas, es de la mayor importancia abolir inmediatamente
la dictadura unipartidista del Kuomintang y establecer un gobierno central
provisional democrático de coalición que goce del apoyo de toda la nación y en
el que participen los representantes de todos los partidos y grupos
antijaponeses, así como personalidades sin partido. A menos que se cumpla este
requisito, será imposible ejecutar en escala nacional, vale decir, en las
regiones dominadas por el Kuomintang, ninguna reforma más o menos seria.
Todas estas
demandas son la voz de las grandes masas populares de China y también de
amplios sectores de la opinión pública democrática en los países aliados.
Es
completamente indispensable un programa concreto mínimo acordado por todos los
partidos y grupos democráticos antijaponeses; estamos dispuestos a celebrar
consultas con ellos sobre la base del programa arriba señalado. Cada partido
puede tener sus propias demandas, pero todos debemos convenir en un programa
común.
En las
regiones dominadas por el Kuomintang, un programa así es por ahora nada más que
una exigencia; en las regiones ocupadas por el Japón, a excepción del punto
relativo a la organización de fuerzas armadas clandestinas en preparación de
levantamientos armados, éste es un programa que podrá llevarse a la práctica
sólo después de la recuperación de dichas regiones; en las regiones liberadas,
este programa se viene aplicando desde hace tiempo y debe seguir aplicándose en
el futuro.
Las
antecitadas demandas inmediatas o programa concreto del pueblo chino, tocan
muchos problemas vitales del período de la gue-
245
rra y de la
postguerra, que requieren aquí una explicación. Al explicarlos, criticaremos
algunos de los erróneos puntos de vista de la principal camarilla gobernante
del Kuomintang y, al mismo tiempo, aclararemos algunas cuestiones planteadas
por otras personas.
1. Aplastar definitivamente a los agresores
japoneses, sin permitir ningún compromiso a medio camino
La
Conferencia de El Cairo6 tomó la decisión de imponer a los agresores japoneses
la rendición incondicional. La decisión es correcta. Pero ahora éstos andan
haciendo gestiones entre bastidores en un intento de lograr una paz de
compromiso; mientras tanto, los elementos projaponeses en el gobierno
kuomintanista coquetean con emisarios secretos del Japón, actuando el gobierno
títere de Nankín como intermediario, sin que a esto se le haya puesto freno. De
ahí que el peligro de un compromiso a medio camino aún no haya sido del todo
superado. Igualmente, la Conferencia de El Cairo hizo bien en decidir la
restitución a China de las cuatro provincias del Nordeste, de Taiwán y de las
islas Pengju. Sin embargo, dada la política presente del gobierno del
Kuomintang, es imposible confiar en él para combatir hasta el río Yalu y
recobrar todo el territorio perdido. En estas circunstancias, ¿qué debe hacer
el pueblo chino? Exigir al gobierno del Kuomintang el aplastamiento definitivo
de los agresores japoneses y no permitir ningún compromiso a medio camino. Hay
que acabar inmediatamente con toda intriga tendiente a un compromiso. El pueblo
chino debe exigir al gobierno kuomintanista que renuncie a su actual política
de resistencia pasiva y vuelque toda su fuerza militar en una guerra activa
contra el Japón. El pueblo chino no debe apoyarse pura y simplemente en el
Kuomintang, sino acrecentar sus propias fuerzas armadas - el VIII Ejército, el
Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército y las demás fuerzas armadas populares -, y organizar
por su cuenta y ampliamente fuerzas armadas antijaponesas en todos los lugares
adonde ha Llegado el enemigo, a fin de recuperar, en coordinación directa con
las operaciones de los países aliados, todo el territorio perdido. Vencer a los
agresores japoneses es un derecho sagrado del pueblo chino. En caso de que los
reaccionarios intenten privarlo de este derecho, reprimir sus actividades
antijaponesas o minar sus fuerzas antijaponesas, el pueblo chino deberá, si
resulta inútil la persuasión, contraatacar con decisión en legítima de-
246
fensa, pues
tales actos reaccionarios, de traición a los intereses de la nación, no
significarán otra cosa que ayudar a los agresores japoneses.
2. Abolir la dictadura unipartidista del
Kuomintang y establecer un gobierno democrático de coalición
Para aplastar
definitivamente a los agresores japoneses, se hace necesario efectuar las
reformas democráticas en todo el país, pero esto no es posible sin abolir la
dictadura unipartidista del Kuomintang y establecer un gobierno democrático de
coalición.
La dictadura
unipartidista del Kuomintang es, en realidad, la dictadura de la camarilla
antipopular de dicho partido; es ella la saboteadora de la unidad nacional
china, la responsable de las derrotas en la Guerra de Resistencia en el frente
del Kuomintang y el principal obstáculo para la movilización y unificación de
las fuerzas antijaponesas del pueblo chino. Por su amarga experiencia en ocho
años de guerra antijaponesa, el pueblo chino conoce ya profundamente lo
criminal que es esta dictadura y, como es natural, reclama su inmediata
abolición. Esta dictadura antipopular es también la siniestra engendradora de
la guerra civil, cuyas trágicas calamidades volverán a abatirse sobre el pueblo
a menos que aquélla sea abolida inmediatamente.
La voz del
pueblo chino, que reclama la abolición de dicha dictadura antipopular, se ha
alzado con tal amplitud y vigor que hasta las mismas autoridades kuomintanistas
se han visto obligadas a admitir públicamente la necesidad de "poner fin
antes del plazo previsto al régimen de tutela", hecho que demuestra cuán
impopular y desacreditado ha llegado a ser este "régimen de tutela" o
"dictadura unipartidista". Ya no queda en China nadie que se atreva a
hablar bien de este "régimen de tutela" o "dictadura unipartidista",
y a afirmar que no se deba abolirlo o "ponerle fin"; esto supone un
gran cambio en la situación.
Ha quedado
definitivamente sentada la necesidad de "ponerle fin"; sobre esto ya
no cabe ninguna duda. Pero ¿cómo hacerlo? Aquí difieren las opiniones. Unos
dicen: Hay que ponerle fin inmediatamente y establecer un gobierno provisional
democrático de coalición. Otros dicen: Hay que esperar un poco; se convocará la
"Asamblea Nacional" y entonces se ha de "devolver el Poder al
pueblo", pero no será entregado a un gobierno de coalición.
247
¿Qué quiere
decir todo esto?
Se trata de
dos maneras de proceder: la sincera y la hipócrita. Primero, la manera sincera.
Consiste en proclamar sin demora la
abolición de
la dictadura unipartidista del Kuomintang, instaurar un gobierno central
provisional compuesto por representantes del Kuomintang, del Partido Comunista
y de la Liga Democrática, así como por personalidades sin partido, y promulgar
un programa político democrático conforme a las demandas inmediatas del pueblo
chino, que acabarnos de exponer, a fin de restablecer la unidad nacional y
derrotar a los agresores japoneses. Conviene, para examinar estas cuestiones,
convocar una conferencia de mesa redonda en que participen representantes de
los diversos partidos y grupos políticos y personalidades sin partido, de modo
que se llegue a un acuerdo y se pongan manos a la obra. Esta es la política de
unidad, que sostiene firmemente el pueblo chino.
Segundo, la
manera hipócrita. Consiste en convocar arbitrariamente, pasando por alto las
demandas de las grandes masas populares y de todos los partidos y grupos
democráticos, una "Asamblea Nacional" acaparada por la camarilla
antipopular del Kuomintang, en la que se adopte una "constitución"
que en realidad mantenga la dictadura y se oponga a la democracia, para vestir
con ropaje de legalidad al ilegal "Gobierno Nacional", gobierno
designado en privado por unas decenas de kuomintanistas, que en modo alguno se
basa en la voluntad del pueblo, sino que ha sido impuesto a éste por la fuerza;
así, fingiendo "devolver el Poder al pueblo", en realidad no se hará
más que "devolver el Poder" a la misma camarilla antipopular del
Kuomintang. Todo el que desapruebe esto será acusado de atentar contra la
"democracia" y la "unificación", y se encontrarán
"motivos" para decretar contra él una expedición punitiva. Esta es
una política de ruptura, a la que se opone firmemente el pueblo chino.
Las medidas
que nuestros héroes antipopulares están por adoptar de acuerdo con esta
política de ruptura, entrañan el peligro de llevarlos a su propia ruina. Ellos
se aprestan a ponerse al cuello un dogal que jamás podrán desatar; ese dogal se
llama "Asamblea Nacional”. Su intención es usar la "Asamblea
Nacional" corno una varita mágica, primero, para impedir la formación de
un gobierno de coalición, segundo, para mantener su régimen dictatorial, y,
tercero, para justificar una guerra civil. Pero la lógica de la historia es
contraria a sus deseos: "levantarán una piedra sólo para dejarla caer
sobre sus propios pies".
248
Pues es obvio
para todo el mundo que, en las regiones dominadas por el Kuomintang, el pueblo
carece de libertades, que, en las regiones ocupadas por los invasores
japoneses, no se pueden celebrar elecciones con participación popular, y que
las regiones liberadas, donde el pueblo disfruta de libertades, no son
reconocidas por el gobierno kuomintanista. En tales condiciones, ¿de dónde
pueden provenir los representantes de la nación?, ¿de dónde puede provenir la
"Asamblea Nacional"? La "Asamblea Nacional" por la que se
desgañitan no es otra que la amañada por el propio gobierno dictatorial del
Kuomintang hace ocho años, durante el período de la guerra civil. Si tal
asamblea se reúne, inevitablemente el pueblo de todo el país se levantará
contra ella. Cabe preguntar: ¿Cómo podrán nuestros héroes antipopulares salir
entonces del apuro? En última instancia, la convocación de la espuria
"Asamblea Nacional" no haría más que llevarlos a su propia ruina.
Para poner
fin a la dictadura unipartidista del Kuomintang, los comunistas proponemos dos
pasos sucesivos : primero, formar en la etapa actual, previo acuerdo de los
representantes de los diversos partidos y grupos políticos y personalidades sin
partido, un gobierno provisional de coalición; segundo, en la próxima etapa,
convocar una asamblea nacional por medio de elecciones libres y sin
restricciones, y establecer un gobierno de coalición definitivo. En resumen, en
una y otra etapa se implantará un gobierno de coalición, que agrupará a los
representantes de todas las clases y partidos políticos que quieran participar
en él, con miras a luchar, siguiendo un programa democrático común, por la
Resistencia en el presente y por la reconstrucción nacional en el futuro.
Piensen lo
que piensen sobre el particular los kuomintanistas o cualquier otro partido,
grupo o individuo, quiéranlo o no, tengan conciencia o no de ello, ése es el
único camino que China puede seguir. Esta es una ley de la historia, una
tendencia necesaria e inevitable, que ninguna fuerza puede desviar.
Tanto en ésta
como en cualquier otra cuestión relativa a las reformas democráticas, los
comunistas declaramos: Aunque las autoridades kuomintanistas se obstinan en su
errónea política y se valen de las negociaciones para ganar tiempo y apaciguar
a la opinión pública, estamos prontos a reanudar las negociaciones con ellas
apenas muestren disposición a renunciar a su errónea política actual y a
realizar las reformas democráticas. Pero las negociaciones deben basarse en el
principio general de resistencia, unidad y democracia; no podemos
249
estar de
acuerdo con ninguna medida o plan que se aleje de este principio general, ni
con ninguna otra palabrería, por bonita que suene.
3. Libertad
para el pueblo
En la
actualidad, la lucha del pueblo chino por la libertad está dirigida, ante todo
y sobre todo, contra los agresores japoneses. Pero el gobierno del Kuomintang
mantiene privado de la libertad al pueblo y lo tiene atado de pies y manos,
imposibilitándolo de luchar contra los agresores japoneses. Sin resolver este
problema no será posible movilizar y unificar a todas las fuerzas antijaponesas
del país. Si hemos planteado en nuestro programa la abolición de la dictadura
unipartidista, la formación de un gobierno de coalición, la supresión de los
servicios secretos, la derogación de las leyes y decretos atentatorios a las
libertades, el castigo de los colaboracionistas, espías, elementos
projaponeses, fascistas y funcionarios corruptos, la liberación de los presos
políticos, el reconocimiento de la legalidad de todos los partidos y grupos
democráticos, la retirada de las tropas que cercan y atacan las regiones
liberadas, el reconocimiento de las regiones liberadas, la abolición del
sistema de pao y chia, así corno otras muchas demandas en los terrenos
económico y cultural y en lo relativo a los movimientos de masas, lo hemos
hecho justamente con el propósito de romper los grilletes que encadenan al
pueblo y darle libertad para resistir al Japón, lograr la unidad y conquistar
la democracia.
La libertad
la conquista el pueblo mismo, y no se la otorga nadie como limosna. En las
regiones liberadas de China, el pueblo ya la ha conquistado, y en el resto del
país, también puede y debe hacerlo. Cuanta más libertad conquiste el pueblo
chino y cuanto más poderosas se hagan las fuerzas democráticas organizadas,
tanto mayor será la posibilidad de instaurar un gobierno provisional unificado
de coalición. Una vez formado, este gobierno dará, a su vez, plena libertad al
pueblo y con ello consolidará sus propios cimientos. Será entonces cuando se
podrá, tras la derrota de los agresores japoneses, celebrar elecciones libres y
sin restricciones en todo el territorio patrio, instituir una asamblea nacional
democrática y establecer un gobierno unificado de coalición que sea definitivo.
Sin libertad para el pueblo no puede haber ni una asamblea nacional ni un
gobierno auténticamente elegidos por el pueblo. ¿Acaso no es esto claro?
Las
libertades de palabra, prensa, reunión, asociación, pensamiento y fe, así como
la inviolabilidad de la persona, son las libertades más
250
importantes
para el pueblo. En China, sólo las regiones liberadas las han hecho plena
realidad.
En 1925, el
Dr. Sun Yat-sen dijo en su Testamento, redactado en su lecho de muerte:
"Durante
cuarenta años me he dedicado a la causa de la revolución nacional con el fin de
alcanzar la libertad y la igualdad para China. Mi experiencia de estos cuarenta
años me ha convencido profundamente de que, para lograr este objetivo, debernos
despertar a las masas populares y unirnos en una lucha común con las naciones
del mundo que nos traten en pie de igualdad."
Los indignos
sucesores del Dr. Sun, que lo han traicionado, lejos de despertar a las masas
populares, las oprimen y las privan de toda libertad de palabra, prensa,
reunión, asociación, pensamiento y fe, así como de la inviolabilidad de la
persona; además, tildan de "partido traidor", "ejército
traidor" y "regiones de traidores" al Partido Comunista, al VIII
Ejército y el Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército y a las regiones liberadas, los
cuales se dedican concienzudamente a despertar a las masas populares y protegen
con celo sus libertades y derechos. Esperamos que pronto se pondrá fin a esta
época de trastrueque de lo justo y lo injusto. De prolongarse esta situación,
se agotará la paciencia del pueblo chino.
4.
Unificación por el pueblo
Con el fin de
aplastar a los agresores japoneses, prevenir una guerra civil y construir una
nueva China, es preciso transformar la China dividida en una China unificada.
Esta es una tarea histórica del pueblo chino.
Pero ¿de qué
tipo de unificación se trata? ¿Unificación despótica, impuesta por un dictador,
o unificación democrática, realizada por el pueblo? Desde Yuan Shi-kai, los
caudillos militares del Norte se empecinaron en imponer una unificación
despótica. Pero, ¿cuál fue el resultado? Contrariamente a lo que buscaban,
lograron la división en lugar de la unificación, y acabaron por ser derribados.
Siguiendo los pasos de Yuan Shi-kai, la camarilla antipopular del Kuomintang
pretendió una unificación despótica, y durante diez años enteros se dedicó a la
guerra civil, con el resultado de que franqueó la entrada a los agresores
japoneses y tuvo que retirarse hasta el monte Emei7.
251
A hora, desde
la cumbre, vuelve a predicar a voz en cuello su teoría de la unificación
despótica. Pero ¿a quién se dirigen sus prédicas? ¿Puede haber algún chino
patriota y honrado que se preste a escucharlas? Habiendo vivido dieciséis años
bajo la dominación de los caudillos militares del Norte y dieciocho bajo el
yugo dictatorial del Kuomintang, el pueblo chino ha adquirido ya suficiente
experiencia y perspicacia. Está por una unificación democrática, realizada por
las grandes masas populares, y no por una unificación despótica, impuesta por
un dictador. Ya en 1935, los comunistas formulamos la política de frente único
nacional antijaponés, y desde entonces no hemos cesado ni un solo día de luchar
por tal objetivo. En 1939, cuando el Kuomintang puso en práctica sus
reaccionarias "Medidas para restringir las actividades de los partidos
ajenos", creando así un grave peligro de capitulación, ruptura y
retroceso, y los kuomintanistas se desgañitaban pregonando su teoría de la
unificación despótica, nosotros declaramos que la unificación debía basarse en
la resistencia y no en la capitulación, en la unidad y no en la ruptura, en el
progreso y no en el retroceso; que sólo ésta podía ser una unificación genuina,
y que cualquiera otra sería falsa8. Ya han transcurrido seis años, pero el
problema sigue siendo el mismo.
¿Es acaso
posible la unificación si el pueblo no tiene ni libertad ni democracia? Tan
pronto como las tenga, habrá unificación. El movimiento del pueblo chino por la
libertad, la democracia y un gobierno de coalición es al mismo tiempo un
movimiento por la unificación. Este es también el objetivo que perseguimos
cuando formulamos en nuestro programa concreto una serie de demandas exigiendo
libertad, democracia y un gobierno de coalición. Sin abolir la dictadura de la
camarilla antipopular del Kuomintang y establecer un gobierno democrático de
coalición, no sólo será imposible llevar a cabo ninguna reforma democrática en
las regiones dominadas por el Kuomintang y movilizar allí a todos los militares
y civiles para derrotar a los agresores japoneses, sino que desembocaremos en
las trágicas calamidades de una guerra civil. Esta ya es una verdad elemental
para mucha gente. ¿Por qué tantos demócratas, pertenecientes o no a partidos
políticos, entre ellos muchos del Kuomintang, reclaman unánimemente la instauración
de un gobierno de coalición? Justamente porque han adquirido clara conciencia
de la crisis actual y comprenden que de otra manera será imposible superarla y
lograr la unidad para la lucha contra el enemigo y para la reconstrucción
nacional.
252
5. Ejército
popular
Sin un
ejército que se mantenga en la posición del pueblo, el pueblo chino no podrá
conseguir la libertad y la unificación, establecer un gobierno de coalición,
derrocar definitivamente a los agresores japoneses ni construir una nueva
China. En la actualidad, las únicas fuerzas armadas que se mantienen por entero
en la posición del pueblo son los ejércitos, no muy numerosos aún, de las
regiones liberadas, o sea, el VIII Ejército y el Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército.
Estas fuerzas están lejos de ser suficientes. Sin embargo, la camarilla
antipopular del Kuomintang se desvive por socavar y liquidar a las fuerzas
armadas de las regiones liberadas. En 1944, el gobierno del Kuomintang presentó
un "memorándum" al Partido Comunista exigiéndole "suprimir
dentro de un plazo limite" las cuatro quintas partes de estas fuerzas. En
1945, durante las últimas negociaciones, ha llegado a exigir al Partido
Comunista que se las entregue todas, a cambio de lo cual le concedería la
"legalidad".
Esta gente
dice a los comunistas: Entreguen sus tropas y les concederemos la libertad.
Según su teoría, los partidos que no poseen fuerzas armadas deberían gozar de
libertad. Ahora bien, en 1924-1927, el Partido Comunista contaba sólo con
pequeñas fuerzas armadas ; no obstante, la libertad de que gozaba se desvaneció
tan pronto como el gobierno del Kuomintang comenzó a aplicar su política de
"depuración del partido" y de represión sangrienta. Y hoy día, la
Liga Democrática de China y los demócratas dentro del Kuomintang no tienen
fuerzas armadas, pero tampoco gozan de libertad. Durante los últimos dieciocho
años, en las regiones dominadas por el gobierno kuomintanista, los obreros,
campesinos, estudiantes y las personas de tendencias progresistas en los medios
culturales, docentes e industriales no han contado con fuerzas armadas, pero
tampoco han gozado de libertad. ¿Acaso se les ha negado la libertad a estos
partidos y grupos democráticos y a estos sectores de la población porque
organizaron ejércitos, practicaron el "separatismo feudal", crearon
"regiones de traidores" o violaron "órdenes gubernamentales y
militares"? No, de ningún modo. Todo lo contrario, se ven privados de la
libertad precisamente porque no han hecho nada de eso.
"El
ejército pertenece al Estado." Nada más cierto; no existe en el mundo un
solo ejército que no pertenezca a un Estado. Pero ¿a qué clase de Estado debe
pertenecer? ¿A un Estado de dictadura feudal-fascista de los grandes
terratenientes, los grandes banqueros
253
y los
magnates de la burguesía compradora, o a un Estado de nueva democracia de las
amplias masas populares? En China sólo cabe establecer un Estado de nueva
democracia y, sobre esta base, un gobierno de coalición de nueva democracia;
todas las fuerzas armadas de China deben pertenecer a tal gobierno de tal
Estado, de modo que puedan defender la libertad del pueblo y luchar eficazmente
contra los agresores extranjeros. Tan pronto como aparezca en China un gobierno
de coalición de nueva democracia, le serán transferidas las tropas de las
regiones liberadas. Pero tendrán que serlo también todas las tropas del
Kuomintang.
En 1924, el
Dr. Sun Yat-sen dijo: "A partir de hoy, la revolución nacional debe entrar
en una nueva era. [. . .] el primer paso consiste en unir a las fuerzas armadas
con el pueblo, y el segundo, en transformarlas en fuerzas armadas del pueblo."9
El VIII Ejército y el Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército han podido obtener victorias
precisamente porque, siguiendo esta orientación, se han convertido en
"fuerzas armadas del pueblo", es decir, en un ejército popular. En
los primeros tiempos de la Expedición al Norte, el ejército del Kuomintang dio
el "primer paso" de que habló el Dr. Sun, y por eso obtuvo victorias.
Pero, desde las postrimerías de la Expedición al Norte hasta la fecha, ha
desandado incluso ese "primer paso" y ha mantenido una posición
antipopular, y por ello se ha ido corrompiendo y degenerando cada día más.
Dentro de su elemento en la guerra interior, no puede menos que estar fuera de
su elemento en la guerra exterior. Todos los oficiales patriotas y honrados del
ejército del Kuomintang deben levantarse para hacer revivir el espíritu del Dr.
Sun y transformar sus tropas.
En la
transformación de los viejos ejércitos, es preciso reeducar apropiadamente a
todos los oficiales susceptibles de serlo, ayudándolos a eliminar sus viejas
concepciones y a adquirir las correctas, a fin de que puedan servir en el
ejército popular.
Luchar por la
formación del ejército popular de China es deber de todo el pueblo. Sin un
ejército popular, nada tendrá el pueblo. Esta es una cuestión que no admite
palabrerías.
Los
comunistas estamos dispuestos a apoyar la transformación del ejército chino. EL
VIII Ejército y el Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército deben considerar como ejércitos
amigos, y prestarles la debida ayuda, a todas las fuerzas armadas que quieran
unirse con el pueblo y combatir a los agresores japoneses en vez de luchar
contra las regiones liberadas de China.
254
6. E1
problema agrario
Con el fin de
aplastar a los agresores japoneses y construir una nueva China, es imperativo
reformar el sistema agrario y emancipar a los campesinos. El postulado del Dr.
Sun Yat-sen de "La tierra para el que la trabaja" es correcto para la
presente época, en que hacemos una revolución de carácter democrático-burgués.
¿Por qué
decimos que nuestra revolución en la época actual es una "revolución de
carácter democrático- burgués”? Porque el blanco de esta revolución no es la
burguesía en general, sino la opresión extranjera y la feudal; porque las
medidas adoptadas en ella no están encaminadas en general a abolir la propiedad
privada, sino a protegerla, y porque, si bien, como resultado de esta
revolución, la clase obrera podrá acumular las fuerzas para conducir a China
hacia el socialismo, el capitalismo se desarrollará en medida apropiada durante
un período bastante largo. "La tierra para el que la trabaja"
significa transferir la tierra de manos de los explotadores feudales a manos de
los campesinos, significa transformar la propiedad privada de los terratenientes
feudales en propiedad privada de los campesinos y emancipar así a éstos de las
relaciones agrarias feudales, lo cual permitirá convertir el país de agrícola
en industrial. "La tierra para el que la trabaja" es, por
consiguiente, un postulado democrático-burgués, y no socialista proletario, un
postulado de todos los demócratas revolucionarios, y no exclusivamente de los
comunistas. La diferencia está en que, en las condiciones de China, sólo los
comunistas lo tomamos con toda seriedad: no nos limitamos a hablar sobre él,
sino que lo ponemos en práctica. ¿Quiénes son los demócratas revolucionarios?
Además del proletariado, que es el sector más consecuente de los demócratas
revolucionarios, está el campesinado, que es el más numeroso. Los campesinos en
su abrumadora mayoría, o sea, con la sola excepción de los campesinos ricos,
que arrastran un rabo feudal, reclaman activamente "La tierra para el que
la trabaja”. La pequeña burguesía urbana, que forma también un sector de los
demócratas revolucionarios, encuentra provechosa para ella la política de
"La tierra para el que la trabaja", pues ésta permite desarrollar las
fuerzas productivas de la agricultura. La burguesía nacional es una clase
vacilante; por su necesidad de mercados, también aprueba esta política; pero,
al mismo tiempo, como la mayoría de sus integrantes están vinculados a la
propiedad de la tierra, muchos de ellos temen esta política. El Dr. Sun Yat-sen
fue el primer demócrata revolucionario de China;
255
representando
al sector revolucionario de la burguesía nacional, a la pequeña burguesía
urbana y al campesinado, emprendió una revolución armada y formuló sus
postulados de "igualamiento del derecho a la propiedad de la tierra"
y de "La tierra para el que la trabaja". Pero, lamentablemente,
cuando estuvo en el Poder, no tomó ninguna iniciativa para reformar el sistema
agrario. Al llegar al Poder, la camarilla antipopular del Kuomintang traicionó
por entero esos postulados. Es ella misma la que ahora se opone tercamente a la
política de "La tierra para el que la trabaja", ya que representa a
la capa de los grandes terratenientes, los grandes banqueros y los magnates de
la burguesía compradora. En China no hay un partido político que represente exclusivamente
al campesinado, y los partidos políticos de la burguesía nacional no tienen un
programa agrario resuelto; por eso, el Partido Comunista se ha convertido en el
dirigente de los campesinos y de todos los demás demócratas revolucionarios,
pues es el único que ha elaborado y llevado a la práctica un resuelto programa
agrario y ha luchado concienzudamente por los intereses del campesinado,
ganándose así en las amplias masas campesinas a un gran aliado.
Entre 1927 y
1936, el Partido Comunista de China adoptó medidas para reformar radicalmente
el sistema agrario e hizo realidad el postulado del Dr. Sun de "La tierra
para el que la trabaja". Fue la misma camarilla antipopular del
Kuomintang, que agrupa a todos los indignos sucesores de Sun Yat-sen, la que
durante esos diez años sostuvo a zarpazos y dentelladas una guerra contra el
pueblo, o sea, contra la política de "La tierra para el que la
trabaja".
Durante la
Guerra de Resistencia contra el Japón, el Partido Comunista de China ha hecho
una importante concesión: ha sustituido la política de "La tierra para el
que la trabaja" por la de reducción de los arriendos y los intereses. Esta
concesión fue correcta, ya que impulsó al Kuomintang a participar en la
Resistencia y debilitó la oposición de los terratenientes de las regiones
liberadas a nuestro esfuerzo por movilizar a las campesinos para la Guerra de
Resistencia. Si no surgen obstáculos especiales, estamos dispuestos a continuar
esta política aun después de la guerra: primero se hará extensiva a todo el
país la reducción de los arriendos y los intereses, y luego se adoptarán
medidas apropiadas para llevar a cabo gradualmente la política de "La tierra
para el que la trabaja".
Sin embargo,
los que han traicionado al Dr. Sun se oponen no sólo a la política de "La
tierra para el que la trabaja", sino también a la reducción de los
arriendos y los intereses. El gobierno del Kuomintang
256
no aplica el
decreto sobre un "25 por ciento de reducción de los arriendos" ni
otros similares, que él mismo ha promulgado; nuestras regiones liberadas son
las únicas que los han aplicado, crimen que les ha valido el calificativo de
"regiones de traidores".
Durante la
Guerra de Resistencia, ha surgido lo que se llama teoría de las dos etapas: la
de la "revolución nacional" y la de la "revolución por la
democracia y la vida del pueblo". Esta es una teoría errónea.
"Frente
a un formidable enemigo, no hay que plantear las reformas en favor de la
democracia y de la vida del pueblo; más vale esperar hasta que los japoneses se
hayan ido." Esta es la absurda teoría de la camarilla antipopular del
Kuomintang y su objetivo consiste en impedir la victoria completa de la Guerra
de Resistencia. ¡ Y que haya quienes se hacen eco de este disparate,
aprobándolo servilmente "Frente a un formidable enemigo, hay que resolver
los problemas de la democracia y de la vida del pueblo, porque sin ello será
imposible crear bases de apoyo antijaponesas y resistir al ataque del
Japón." Esto es lo que preconiza el Partido Comunista de China, y también
lo que ha puesto en práctica, con excelentes resultados.
Durante la
Guerra de Resistencia, la reducción de los arriendos y los intereses, así como
todas las demás reformas democráticas, están al servicio de esta Guerra. Para
debilitar la oposición de los terratenientes al esfuerzo de guerra, nos
limitamos a la reducción de los arriendos y los intereses en lugar de abolir la
propiedad de los terratenientes sobre la tierra; además, los estimularnos a que
coloquen sus haberes en la industria, y damos a los shenshi sensatos la
posibilidad de participar, junto con los demás representantes del pueblo, en
las actividades públicas en favor de la Resistencia así como en el trabajo de
los órganos de Poder. En cuanto a los campesinos ricos, los alentamos a
desarrollar la producción. Todas estas medidas forman parte de nuestra resuelta
línea de reformas democráticas en las zonas rurales, y son absolutamente
necesarias.
Existen,
pues, dos líneas: una es impedir testarudamente que los campesinos chinos
resuelvan sus problemas en lo que respecta a la democracia y a la vida del
pueblo, lo que Lleva a la corrupción e impotencia y a la incapacidad para
combatir al Japón ; la otra es apoyar resueltamente a los campesinos en la
solución de dichos problemas, lo que conduce a ganarse al más grande aliado,
que representa el 80 por ciento de la población, para organizar poderosas
fuerzas de combate. La primera es la línea del gobierno del Kuomintang, y la
segunda, la de las regiones liberadas de China.
257
Vacilar entre
una y otra, apoyar de palabra al campesinado, pero carecer de decisión para
reducir los arriendos y los intereses, para armar a los campesinos y para
establecer el Poder democrático en las zonas rurales: tal es la línea de los
oportunistas.
Movilizando
todas sus fuerzas, la camarilla antipopular del Kuomintang viene lanzando
contra el Partido Comunista de China toda clase de pérfidos ataques, abiertos y
encubiertos, militares y políticos, cruentos e incruentos. Por su naturaleza
social, la controversia entre ambos partidos se refiere, en esencia, al
problema de las relaciones agrarias. En fin de cuentas, ¿en qué punto hemos
provocado la ira de la camarilla antipopular del Kuomintang? ¿No habrá sido
precisamente en esta cuestión? Si dicha camarilla ha sido aclamada y estimulada
por los agresores japoneses, ¿no será precisamente porque les ha rendido un
gran servicio en esta cuestión? Si se ha pretendido que "el Partido
Comunista sabotea la Resistencia y pone en peligro a la nación", si se nos
ha tildado de "partido traidor", "ejército traidor" y
"regiones de traidores", y si se nos ha acusado de
"desobediencia a las órdenes gubernamentales y militares", ¿no será
precisamente porque el Partido Comunista de China ha hecho a este respecto un
trabajo serio, realmente acorde con los intereses de la nación?
El
campesinado es la fuente de origen de los obreros chinos. En el futuro, decenas
de millones de campesinos marcharán a las ciudades e ingresarán en las
fábricas. Para levantar una poderosa industria nacional y construir un buen
número de grandes ciudades modernas, China tendrá que atravesar un prolongado
proceso de transformación de población rural en urbana.
El
campesinado desempeña el papel principal en el mercado de la industria china.
Son los campesinos los que proporcionan la mayor parte de los víveres y
materias primas y absorben la mayor parte de los productos industriales.
El
campesinado es la fuente de origen del ejército chino. Los soldados son
campesinos en uniforme, enemigos jurados de los agresores japoneses.
El
campesinado es la principal de las fuerzas que luchan por la democracia en
China en la etapa actual. Los demócratas chinos no podrán llegar a ninguna
parte si no se apoyan en los 360 millones de campesinos.
Es al
campesinado a quien va dirigido principalmente el movimiento cultural de China
en la etapa actual. ¿No resultaría en esencia pura charlatanería hablar de
liquidación del analfabetismo, populari-
258
zación de la
enseñanza, arte y literatura de masas y salud pública, si se dejara de lado a
los 360 millones de campesinos?
Claro está
que, al decir esto, no estoy pasando por alto la importancia política,
económica y cultural de los restantes 90 millones de personas, en especial de
la clase obrera, que es políticamente la más consciente y por ello la
calificada para dirigir todo el movimiento revolucionario. A este respecto no
debe haber equívocos.
Comprender
todo esto es absolutamente necesario no sólo para los comunistas, sino también
para todos los demócratas de China.
Una vez
introducidas reformas en el sistema agrario, aunque se trate sólo de una
reforma tan elemental como la reducción de los arriendos y los intereses, los
campesinos se sentirán más interesados en la producción. Luego, a medida que se
ayude a los campesinos a organizarse, gradualmente y de acuerdo con el
principio de voluntariedad, en cooperativas de producción agrícola y de otro
tipo, habrán de desarrollarse las fuerzas productivas. Por el momento, las
cooperativas de producción agrícola no pueden pasar de ser organizaciones de
trabajo colectivo y de ayuda mutua basadas en la economía individual (o sea, en
la propiedad privada) de los campesinos, tales como brigadas de intercambio de
trabajo, grupos de ayuda mutua o equipos de intercambio de trabajo; sin
embargo, esto ya permite incrementar en forma asombrosa la productividad del
trabajo y la producción. Semejantes organizaciones se han creado ampliamente en
las regiones liberadas, y en adelante deben generalizarse lo más posible.
Conviene
señalar aquí que entre los campesinos existían ya organizaciones de tipo
cooperativo, tales como las brigadas de intercambio de trabajo, pero no
representaban sino un medio con que los campesinos se socorrían en su trágica
vida. Ahora, las brigadas de intercambio de trabajo en las regiones liberadas
son diferentes tanto en su forma como en su contenido; han pasado a ser para
las masas campesinas un medio de desarrollar la producción y luchar por una
vida mejor.
El papel,
positivo o negativo, grande o pequeño, que en la vida del pueblo chino
desempeñan la política y la práctica de un partido, se ve, en última instancia,
en si contribuyen al desarrollo de las fuerzas productivas del pueblo chino y
en qué medida lo hacen, si frenan o liberan estas fuerzas. Aplastar a los
agresores japoneses, realizar la reforma agraria, emancipar al campesinado,
desarrollar una industria moderna y crear una nueva China, independiente,
libre, democrática, unificada, próspera y poderosa: sólo esto permitirá liberar
las fuerzas productivas de la sociedad china y ganará el aplauso del pueblo
chino.
259
Conviene
señalar aquí también que a los intelectuales que vienen de la ciudad a trabajar
al campo no les es fácil comprender que las zonas rurales están todavía basadas
en la economía individual, dispersa y atrasada, y que, además, las regiones
liberadas se encuentran temporalmente separadas unas de otras por el enemigo y
empeñadas en la guerra de guerrillas. Por no comprender estas características,
a menudo enfocan los problemas rurales y llevan el trabajo en el campo de
manera inapropiada, con los mismos puntos de vista de la vida y el trabajo en
la ciudad; como resultado, se divorcian de la realidad de las zonas rurales y
no pueden fundirse con los campesinos. Estos fenómenos tienen que eliminarse
mediante la educación.
Los numerosos
intelectuales revolucionarios de China deben adquirir conciencia de la
necesidad de integrarse con los campesinos, quienes necesitan de ellos y
esperan su ayuda. Deben marchar al campo con entusiasmo, despojarse de sus
atavíos de estudiante para ponerse ropa de tela basta y comenzar de buen grado
por la tarea más modesta; deben averiguar allí lo que desean los campesinos,
ayudarlos a despertar y a organizarse en la lucha por llevar a cabo la
revolución democrática en el campo, que es una tarea importantísima de la
revolución democrática china.
Tras el
aplastamiento de los agresores japoneses, las tierras de que éstos se han
apoderado y las de los principales colaboracionistas deben ser confiscadas y
distribuidas entre los campesinos con poca tierra o sin ella.
7. E1
problema de la industria
Para derrotar
a los agresores japoneses y construir una nueva China, es indispensable
desarrollar la industria. Pero, bajo la dominación del gobierno del Kuomintang,
se depende en todo del extranjero, y la política financiera y económica de
dicho gobierno socava toda la vida económica del pueblo. La mayoría de las
pocas y pequeñas empresas industriales que hay en las regiones dominadas por el
Kuomintang, no han podido evitar la quiebra. En ausencia de reformas políticas,
están condenadas a la destrucción todas las fuerzas productivas, lo mismo en la
agricultura que en la industria.
Considerado
el problema en su conjunto, no se puede desarrollar la industria sin una China
independiente, libre, democrática y unificada. Aplastar a los agresores
japoneses significa conquistar la independencia. Abolir la dictadura
unipartidista del Kuomintang, formar
260
un gobierno
democrático unificado de coalición, convertir todas las tropas del país en
fuerzas armadas del pueblo, realizar la reforma agraria y emancipar al
campesinado, significa conquistar la libertad, la democracia y la unificación.
Sin independencia, libertad, democracia y unificación es imposible crear una
verdadera gran industria, y sin industria no hay defensa nacional sólida, ni
bienestar del pueblo, ni prosperidad y poderío de la nación. La historia de los
105 años transcurridos desde la Guerra del Opio de 1840, en particular la de
los 18 años desde que el Kuomintang escaló el Poder, ha hecho evidente este
punto capital ante el pueblo chino. Una China que no sea pobre y débil, sino
próspera y poderosa, supone una China que no sea colonial y semicolonial, sino
independiente, que no sea semifeudal, sino libre y democrática, y que no esté
dividida, sino unificada. Durante tantos años, ¡ cuántos no soñaron, en la
China semicolonial, semifeudal y dividida, con desarrollar la industria,
edificar la defensa nacional, forjar el bienestar del pueblo y hacer a la
patria próspera y poderosa! Pero todos sus sueños se desvanecieron. Muchos
pedagogos, hombres de ciencia y estudiantes bienintencionados se sumieron en su
trabajo o estudio, manteniéndose al margen de la política, en la creencia de
que podrían servir a su país con sus conocimientos; pero sus aspiraciones
resultaron ser un sueño, que también se desvaneció. Esto fue muy bueno, ya que
el hundimiento de sus ingenuas ilusiones marcó el punto de partida de la
prosperidad y el poderío de China. El pueblo chino ha aprendido mucho en la
Guerra de Resistencia contra el Japón: ha llegado a comprender la necesidad de
crear, después de la derrota de los agresores japoneses, una China de nueva
democracia, independiente, libre, democrática, unificada, próspera y poderosa;
todos estos factores están interrelacionados, y no se puede prescindir de
ninguno. Si esto se logra, un futuro promisorio se le abrirá a China. Sólo se
podrá liberar las fuerzas productivas del pueblo chino y darles la posibilidad
de desarrollarse plenamente cuando se materialicen en todo el país las
condiciones políticas de nueva democracia. Es cada vez mayor el número de
personas que comprenden esto.
Una vez dadas
las condiciones políticas de nueva democracia, el pueblo chino y su gobierno
deben tomar medidas efectivas para edificar gradualmente, en el curso de un
cierto número de años, las industrias pesada y ligera, transformando así a
China de país agrícola en industrial. Un Estado de nueva democracia no puede
consolidarse a menos que se base en una economía sólida, esto es, en una
agricultura avanzada,
261
mucho más
desarrollada que la actual, y en una gran industria que ocupe una posición
netamente predominante en la economía nacional, con un desarrollo
correspondiente de las comunicaciones, el comercio y las finanzas.
Los
comunistas estamos dispuestos a luchar por estos objetivos junto con todos los
partidos y grupos democráticos y con los círculos industriales del país. La
clase obrera china desempeñará un gran papel en el cumplimiento de esta tarea.
Desde la
Primera Guerra Mundial, la clase obrera china ha venido luchando como fuerza
consciente por la independencia y la liberación del país. En 1921 nació su
vanguardia, el Partido Comunista, y entonces la lucha por la liberación de
China entró en una nueva etapa. Durante tres períodos, a saber, la Expedición
al Norte, la Guerra Revolucionaria Agraria y la Guerra de Resistencia contra el
Japón, la clase obrera y el Partido Comunista de China han realizado ingentes
esfuerzos en pro de la causa de la liberación del pueblo chino y han hecho
inapreciables contribuciones a ella. La clase obrera desempeñará un
importantísimo papel en la lucha por la derrota final de los agresores
japoneses, particularmente en la lucha por la recuperación de las grandes
ciudades y las principales vías de comunicación. Se puede predecir que, después
de la Guerra de Resistencia, serán aún mayores sus esfuerzos y contribuciones.
La misión de la clase obrera china consiste en luchar no sólo por el
establecimiento de un Estado de nueva democracia, sino también por la
industrialización de China y la modernización de su agricultura.
Bajo el
régimen estatal de nueva democracia, se adoptará una política de reajuste de
las relaciones entre el trabajo y el capital. Por una parte, se protegerán los
intereses de los obreros implantando, según las circunstancias, una jornada de
ocho a diez horas, proporcionando apropiada ayuda a los desocupados,
introduciendo seguros sociales adecuados y defendiendo los derechos sindicales.
Por la otra, a las empresas estatales, privadas y cooperativas se les
garantizarán los beneficios legítimos que correspondan a una actividad lícita.
De este modo, tanto el Estado como los particulares y tanto el trabajo como el
capital se esforzarán conjuntamente por el desarrollo de la producción
industrial.
Una vez
derrotados los agresores japoneses, sus empresas y bienes y los de los
principales colaboracionistas deben ser confiscados y quedar a disposición del
gobierno.
262
8. E1 problema de la cultura, la educación y
los intelectuales
Entre las
desgracias que la opresión extranjera y la feudal han acarreado al pueblo
chino, figuran las que se abaten sobre nuestra cultura nacional. Y éstas son
particularmente graves para las instituciones culturales y docentes
progresistas, así como para los trabajadores progresistas de la cultura y de la
enseñanza. A fin de barrer la opresión extranjera y la feudal y crear un Estado
de nueva democracia, hacen falta gran número de intelectuales al servicio del
pueblo: pedagogos, profesores, hombres de ciencia, ingenieros, técnicos,
médicos, periodistas, escritores, literatos y artistas, así como trabajadores
corrientes de la cultura. Ellos deben poseer el espíritu de servir al pueblo, y
trabajar arduamente. Todo intelectual que rinda servicios meritorios al pueblo
debe ser respetado y considerado como un valioso bien de la nación y la
sociedad. China es un país culturalmente atrasado a consecuencia de la opresión
extranjera y la feudal, y la lucha liberadora de su pueblo necesita
imperiosamente la participación de intelectuales; de ahí la particular
importancia que adquiere el problema de la intelectualidad. Los numerosos
intelectuales revolucionarios han desempeñado un importante papel en la causa
de la liberación del pueblo chino durante los últimos cincuenta años, en
especial a partir del Movimiento del 4 de Mayo y durante los ocho años de
Guerra de Resistencia. En las luchas venideras les corresponderá un papel aún
más importante. Por lo tanto, el gobierno del pueblo debe, en lo sucesivo,
preparar planificadamente, en las diversas ramas, cuadros intelectuales salidos
de las amplias masas populares, y, al mismo tiempo, prestar atención a unir y
reeducar a todos los intelectuales existentes que puedan ser útiles.
Una
importante tarea para la nueva China es la liquidación del analfabetismo, que
afecta al 80 por ciento de la población.
Hay que
adoptar medidas apropiadas y enérgicas para barrer toda la cultura y educación
esclavizadoras, feudales y fascistas.
Hay que
prevenir y combatir con energía las enfermedades entre la población y ampliar
los servicios populares de asistencia médica e higiene.
En lo que se
refiere a los intelectuales de viejo cuño que trabajan en los dominios de la
cultura, la enseñanza y la medicina, hay que reeducarlos de manera apropiada,
para que asimilen las nuevas concepciones y métodos y sirvan al pueblo.
263
La cultura
nacional y la instrucción pública de China deben ser de nueva democracia; esto
quiere decir que China tiene que forjar una nueva cultura y una nueva
instrucción pública, nacionales, científicas y de masas.
Respecto a la
cultura extranjera, es errónea la política de rechazo puro y simple; hay que
asimilar todo cuanto aquélla tenga de progresista, a fin de utilizarlo como
punto de referencia en el desarrollo de la nueva cultura china. Pero también es
errónea la política de imitación ciega; hay que asimilar críticamente la
cultura extranjera, en función de las necesidades reales del pueblo chino. La
nueva cultura creada en la Unión Soviética debe servirnos de modelo en la
edificación de la cultura popular. De la misma manera, tampoco debemos rechazar
pura y simplemente la cultura china antigua, ni imitarla a ciegas, sino
asimilarla críticamente, de modo que sirva al desarrollo de la nueva cultura
china.
9. E1
problema de las minorías nacionales
La camarilla
antipopular del Kuomintang niega la multiplicidad nacional de China y llama
"clanes"10 a todas las nacionalidades, con excepción de la jan.
Haciendo suya íntegramente la reaccionaria política de la dinastía Ching y de
los caudillos militares del Norte respecto a las minorías nacionales, las
oprime y explota a más no poder. De ello son evidencia la matanza de mongoles
de la Liga de Ijcho, en 1943, la represión armada de las minorías nacionales en
Sinchiang, desde 1944 hasta la fecha, y las matanzas de juis en Kansú, durante
los últimos años. Estas son manifestaciones de una concepción y una política
erróneas en la cuestión nacional, inspiradas por el chovinismo de gran jan.
En 1924, el
Dr. Sun Yat-sen escribió en el "Manifiesto del I Congreso Nacional del
Kuomintang":
"El
Principio del Nacionalismo del Kuomintang tiene un doble significado : de una
parte, la liberación de la nación china por sí misma, y de la otra, la igualdad
de todas las nacionalidades de China."
Y más
adelante :
"El
Kuomintang declara solemnemente que reconoce el derecho de autodeterminación a
todas las nacionalidades de China y
264
que, cuando
triunfe la revolución contra el imperialismo y los caudillos militares, se
creará una República de China libre y unificada (basada en la libre unión de
todas las nacionalidades)."
El Partido
Comunista de China está totalmente de acuerdo con esta política del Dr. Sun
respecto a las nacionalidades. Los comunistas deben ayudar activamente a las
amplias masas populares de las diversas minorías nacionales en su lucha por la
realización de esta política ; deben ayudar a estas masas, incluidos los
dirigentes vinculados con ellas, en su lucha por la emancipación y el
desarrollo en los terrenos político, económico y cultural, y ayudarles a crear
fuerzas armadas propias que defiendan los intereses de las masas. Hay que
respetar su lengua, escritura, costumbres, hábitos y creencias religiosas.
Desde hace
años, en la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia y en las regiones
liberadas del Norte de China, se ha mantenido una actitud correcta hacia los
mongoles y los juis, y el trabajo entre ellos ha sido fructífero.
l0. El
problema de la política exterior
El Partido
Comunista de China está de acuerdo con la Carta del Atlántico y con las
decisiones de las conferencias internacionales de Moscú, El Cairo, Teherán y
Crimea11, porque todas ellas contribuyen a la derrota de los agresores
fascistas y al ulterior mantenimiento de la paz mundial.
El principio
fundamental para la política exterior preconizado por el Partido Comunista de
China es: Sobre la base de la lucha por derrotar definitivamente a los
agresores japoneses, de la defensa de la paz mundial, del respeto mutuo a la
independencia y la igualdad, así como de la promoción recíproca de los
intereses y la amistad entre los Estados y pueblos, China establecerá y
fortalecerá relaciones diplomáticas con los diversos países y solucionará con
ellos todos los problemas de interés común, tales como la coordinación de las
operaciones militares, las conferencias de paz, el intercambio comercial y las
inversiones.
El Partido
Comunista de China está totalmente de acuerdo con las proposiciones de la
Conferencia de Dumbarton Oaks y con las decisiones de la Conferencia de Crimea
relativas a la creación de una organización encargada de garantizar la paz y la
seguridad internacionales en la postguerra. Saluda a la Conferencia de las
Naciones
265
Unidas sobre
la Organización Internacional, en San Francisco. Ha enviado a dicha Conferencia
su propio representante, que forma parte de la delegación china, para expresar
la voluntad del pueblo chino12.
Sostenemos
que el gobierno del Kuomintang debe poner fin a su actitud hostil hacia la
Unión Soviética y mejorar sin demora las relaciones chino -soviéticas. La Unión
Soviética fue el primer país en renunciar a los tratados desiguales con China y
concluir con ella nuevos tratados en pie de igualdad. En la época del I
Congreso Nacional del Kuomintang, convocado por el Dr. Sun Yat-sen en 1924, y
de la subsiguiente Expedición al Norte, la Unión Soviética fue el único país
que ayudó a China en su guerra de liberación. Después del estallido de la
Guerra de Resistencia en 1937, la Unión Soviética, nuevamente, fue la primera
en brindar ayuda a China en su lucha contra los agresores japoneses. El pueblo
chino expresa su reconocimiento al Gobierno y al pueblo soviéticos por esta
ayuda. Opinamos que la solución definitiva y completa de los problemas del
Pacífico será imposible sin la participación de la Unión Soviética.
Pedimos a los
gobiernos de los países aliados, y en primer lugar a los de Estados Unidos e
Inglaterra, que presten seria atención a la voz de las vastas masas populares
de China y se abstengan de perjudicar la amistad entre sus países y nuestro
pueblo contraponiendo su política exterior a la voluntad de éste. Consideramos
que cometerá un garrafal error todo gobierno extranjero que ayude a los
reaccionarios chinos y se oponga a la lucha del pueblo chino por la democracia.
El pueblo
chino aplaude los pasos que han dado muchos gobiernos extranjeros renunciando a
los tratados desiguales impuestos a China y concluyendo con ella nuevos
tratados en pie de igualdad. Pero la conclusión de estos últimos no significa,
a nuestro juicio, que China goce ya de auténtica igualdad. La igualdad efectiva
y genuina nunca puede ser un simple regalo de gobiernos extranjeros, sino que
el pueblo chino la debe conquistar principalmente con sus propios esfuerzos, y
la manera de hacerlo es transformar a China en un Estado de nueva democracia en
los terrenos político, económico y cultural; de otro modo, la independencia y
la igualdad serán nominales y no reales. Esto quiere decir que con la actual
política del gobierno del Kuomintang, China nunca alcanzará la independencia y
la igualdad genuinas.
Sostenemos
que, a fin de extirpar definitivamente el fascismo y el militarismo japoneses
así como sus causas políticas, económicas y sociales, es preciso, tras la
derrota y la rendición incondicional de los
266
agresores
japoneses, ayudar a las fuerzas democráticas del pueblo japonés a instaurar su
propio régimen democrático. Sin tal régimen democrático, no se podrá extirpar
definitivamente el fascismo y el militarismo japoneses ni asegurar la paz en el
Pacífico.
Estimamos
correcta la decisión de la Conferencia de El Cairo respecto a la independencia
de Corea; el pueblo chino debe ayudar al pueblo coreano a lograr su liberación.
Esperamos que
la India obtenga su independencia. Porque una India independiente y democrática
es necesaria no sólo para su propio pueblo, sino también para la paz mundial.
En lo que
respecta a los países del Sudeste de Asia - Birmania, Malaya, Indonesia,
Vietnam y las Filipinas -, esperamos que, después de la derrota de los
agresores japoneses, sus pueblos obtengan el derecho a crear Estados
independientes y democráticos. En cuanto a Tailandia, hay que tratarla del
mismo modo que a los países satélites del fascismo en Europa
* * *
Hasta aquí
los puntos esenciales de nuestro programa concreto. Repetimos: sin un gobierno
democrático de coalición que goce del
apoyo de toda
la nación, no se podrá cumplir felizmente, en todo el país, este programa
concreto en ninguno de sus puntos.
Con sus
veinticuatro años de lucha por la liberación del pueblo chino, el Partido
Comunista de China ha conquistado una posición tal que cualquier partido
político o grupo social, cualquier individuo, chino o extranjero, que no
respete sus opiniones sobre los problemas de China, cometerá un grave error y
estará condenado al fracaso. Ha habido y hay quienes se obstinan en actuar a su
antojo, sin respetar nuestras opiniones; sin embargo, todos ellos terminan en
un callejón sin salida. ¿Por qué? Sencillamente porque nuestras opiniones
corresponden a los intereses de las amplias masas populares. El Partido
Comunista de China es el portavoz más fiel del pueblo chino; quien se niegue a
respetarlo, de hecho estará negándose a respetar a las amplias masas populares,
y fracasará inevitablemente.
LAS TAREAS EN
LAS REGIONES DOMINADAS POR EL
KUOMINTANG
Acabo de
exponer detalladamente el programa general y el programa concreto de nuestro
Partido. A no dudar, ambos serán lleva-
267
dos a la
práctica en toda China; la situación internacional y nacional en su conjunto
abre al pueblo chino esta perspectiva. Sin embargo, en la actualidad, son
diferentes las circunstancias en las regiones dominadas por el Kuomintang, las
regiones ocupadas por el Japón y las regiones liberadas, lo que nos obliga a
establecer distinciones entre los tres tipos de regiones al poner en práctica
estos programas. Condiciones diferentes determinan tareas diferentes. Ya he
mencionado más arriba algunas de estas tareas, y quisiera hablar de algunas
otras.
En las
regiones dominadas por el Kuomintang, el pueblo no goza de libertad para sus
actividades patrióticas, y los movimientos democráticos son considerados
ilegales; pero están desarrollándose intensas actividades en las que toman
parte numerosas capas sociales, muchos partidos y grupos democráticos y gran
cantidad de demócratas. La Liga Democrática de China hizo público en enero
último un manifiesto reclamando que se pusiera fin a la dictadura unipartidista
del Kuomintang y se estableciera un gobierno de coalición. Numerosos sectores
sociales han hecho declaraciones similares. Incluso en el seno del Kuomintang,
mucha gente se muestra más y más escéptica y descontenta con la política de su
propia dirección y percibe con creciente intensidad el peligro que supone el
aislamiento de su partido de las amplias masas populares; por eso, reclama
reformas democráticas que correspondan a la época. En Chungching y otros
lugares, se desarrollan movimientos democráticos entre los obreros, campesinos,
trabajadores de la cultura, estudiantes, trabajadores de la enseñanza, mujeres,
industriales y comerciantes, empleados públicos y hasta en un sector de los
militares. Todo esto indica que los movimientos democráticos de todas las capas
sociales oprimidas convergen poco a poco hacia un objetivo común. Sin embargo,
en el presente, una debilidad de estos movimientos es que los sectores básicos
de la sociedad todavía no toman parte ampliamente en ellos, que aún siguen sin
organizarse sectores de extraordinaria importancia y cuyas condiciones de vida
son insoportables : los campesinos, los obreros, los soldados y el personal de
niveles inferiores de la administración pública y la enseñanza. Otra debilidad
es que, entre los demócratas que participan en estos movimientos, muchos carecen
todavía de claridad y firmeza respecto a la orientación fundamental de realizar
una lucha sobre una base democrática en procura de un cambio de la situación.
Con todo, la situación objetiva está obligando a las diversas capas, partidos
políticos y grupos sociales oprimidos a
268
adquirir
conciencia política y a unirse gradualmente. La represión del gobierno
kuomintanista, por intensa que sea, no podrá impedir el desarrollo de estos
movimientos.
Todas las
capas, partidos políticos y grupos sociales víctimas de la opresión en las
regiones dominadas por el Kuomintang deben desarrollar ampliamente sus
movimientos democráticos y unificar paso a paso sus fuerzas todavía dispersas,
para luchar por la unidad nacional, el establecimiento de un gobierno de
coalición, la derrota de los agresores japoneses y la construcción de una nueva
China. El Partido Comunista de China y el pueblo de las regiones liberadas
deben proporcionarles toda la ayuda posible.
En las
regiones dominadas por el Kuomintang, los comunistas deben continuar la
política de amplio frente único nacional antijaponés. En la lucha por el
objetivo común, debemos cooperar con todo el que no se nos oponga hoy, aun
cuando lo hubiera hecho hasta ayer.
LAS TAREAS EN
LAS REGIONES OCUPADAS POR EL
JAPÓN
En las
regiones ocupadas por el Japón, los comunistas deben exhortar a todos los que
se oponen al Japón a que, siguiendo el ejemplo de Francia e Italia, se agrupen
en distintos tipos de organizaciones y formen fuerzas armadas clandestinas en
preparación de levantamientos armados, de modo que, cuando llegue el momento,
aniquilen a los agresores japoneses mediante una acción desde dentro en
coordinación con las tropas que ataquen desde fuera. Con sus atrocidades,
pillajes, violaciones y vejámenes contra nuestros hermanos y hermanas en las
regiones ocupadas, los agresores japoneses y sus serviles lacayos han provocado
la ardiente cólera de todo el pueblo chino; muy pronto sonará la hora de la
venganza y el desagravio. La victoria en el frente europeo y las victorias de
nuestro VIII Ejército y nuestro Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército han estimulado al
pueblo de las regiones ocupadas, exaltando su entusiasmo por la lucha contra el
Japón. Allí, el pueblo necesita perentoriamente organizarse para conquistar la
liberación lo más pronto posible. Por eso, debemos atribuir la misma
importancia a nuestro trabajo en las regiones ocupadas que al trabajo en las
regiones liberadas. Hay que enviar a las primeras gran número de cuadros. Hay
que formar y promover gran número de activistas entre la población de esas
mismas regiones para que trabajen en su localidad. Debemos intensificar nuestro
trabajo
269
clandestino
en las cuatro provincias del Nordeste, que fueron las primeras en caer en manos
de los agresores japoneses y que constituyen para ellos una región industrial
clave y una importante zona de concentración de tropas. Con miras a la
recuperación de ese territorio, debemos reforzar nuestro trabajo por aglutinar
a los refugiados que han venido al Sur de la Gran Muralla desde esas
provincias.
En todas las
regiones ocupadas, los comunistas deben seguir la política de un frente único
nacional antijaponés lo más amplio posible. A fin de derrocar al enemigo común,
deben unirse con todas las personas, sean quienes fueren, siempre que se
opongan a los agresores japoneses y a sus serviles lacayos.
A las tropas
y la policía títeres y a las demás personas que ayudan al enemigo a combatir a
nuestros compatriotas debemos conminarlas a que reconozcan cuanto antes el
carácter criminal de sus actos, se arrepientan a tiempo y se rediman de sus
crímenes ayudando a sus compatriotas en la lucha contra el enemigo. De otra
manera, no escaparán a la justicia de la nación el día del derrumbe del
enemigo.
Los
comunistas deben efectuar un trabajo de persuasión en todas las organizaciones
títeres que tengan masas, a fin de ganar a las masas engañadas para el frente
de la lucha contra el enemigo de la nación. Al mismo tiempo, hay que reunir
pruebas sobre los colaboracionistas culpables de los crímenes más atroces y que
rehusen enmendarse, con miras a castigarlos según la ley cuando se recupere el
territorio perdido.
A los
reaccionarios del Kuomintang que traicionan a la nación organizando
colaboracionistas para luchar contra el pueblo chino, el Partido Comunista de
China, el VIII Ejército, el Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército y las demás fuerzas
armadas populares, hay que conminarlos a arrepentirse sin demora. De lo
contrario, serán castigados sin piedad, junto con los colaboracionistas, cuando
se recupere el territorio perdido.
LAS TAREAS EN
LAS REGIONES LIBERADAS
En las
regiones liberadas, nuestro Partido ha puesto en práctica con señalados éxitos
todo su programa de nueva democracia y ha reunido enormes fuerzas
antijaponesas, a las que de ahora en adelante debe desarrollar y consolidar en
todos los aspectos.
270
En las
actuales circunstancias, las tropas de las regiones liberadas deben lanzar
ampliamente ataques sobre todos los lugares que estén ocupados por las tropas
japonesas y títeres y que podamos tomar, con el fin de expandir las regiones
liberadas y reducir las ocupadas por el enemigo.
Sin embargo,
hay que tener en cuenta, al mismo tiempo, que el enemigo todavía es fuerte y
puede lanzar nuevos ataques sobre las regiones liberadas. El ejército y el
pueblo de estas últimas tienen que estar listos para frustrar en cualquier
momento sus ataques, y prestar atención a la consolidación de las regiones
liberadas en todos los terrenos.
Debemos
aumentar los efectivos del ejército, unidades guerrilleras, milicias populares
y cuerpos de autodefensa de las regiones liberadas y elevar su capacidad
combativa intensificando su adiestramiento y consolidación, con el objeto de
preparar las fuerzas suficientes para derrotar definitivamente a los agresores.
En las
regiones liberadas, el ejército debe apoyar al gobierno y amar al pueblo ; los
órganos del Poder democrático, a su vez, deben conducir al pueblo a apoyar al
ejército y a preocuparse por las familias de los soldados. De esta manera, se
harán aún mejores las relaciones entre ejército y pueblo.
En el trabajo
dentro de los gobiernos locales de coalición y en las organizaciones de masas,
los comunistas debemos continuar nuestra buena cooperación, sobre la base del
programa de nueva democracia, con todos los demócratas antijaponeses.
Del mismo
modo, en el trabajo militar, los comunistas debemos cooperar muy bien con todos
los demócratas antijaponeses dispuestos a trabajar con nosotros, pertenezcan o
no a las fuerzas armadas de las regiones liberadas.
A fin de
aumentar el entusiasmo de los obreros, campesinos y demás masas trabajadoras en
la Resistencia y en la producción, es preciso aplicar consecuentemente la
política de reducción de los arriendos y los intereses y la de mejoramiento de
las condiciones materiales de los obreros y empleados. Los cuadros de las
regiones liberadas deben esforzarse por aprender a realizar el trabajo
económico. Hay que movilizar todas las fuerzas disponibles para desarrollar en
gran escala la agricultura, la industria y el comercio y para mejorar las
condiciones de vida del ejército y el pueblo. Con este fin, es necesario
organizar la emulación en el trabajo y premiar a los héroes del trabajo y a los
trabajadores modelo. Después de que los agresores japoneses
271
hayan sido
expulsados de las ciudades, nuestros cuadros deberán aprender rápidamente a
realizar el trabajo económico urbano.
Es preciso
desarrollar la cultura y la instrucción pública en las regiones liberadas, a
fin de elevar la conciencia política de las amplias masas populares, ante todo
la de los obreros, campesinos y soldados, así como para formar gran número de
cuadros. Los trabajadores de la cultura y de la enseñanza en estas regiones
deben imprimir a su trabajo un contenido y una forma ajustados a las
peculiaridades actuales del campo y a las necesidades y deseos de la población
rural.
En todo
nuestro trabajo en las regiones liberadas, hay que utilizar con la mayor
economía los recursos humanos y materiales del lugar, teniendo en cuenta, en
todos los casos, también el futuro, y evitando todo empleo abusivo y
despilfarro. Y ello no sólo con miras a derrotar a los agresores japoneses,
sino también a construir una nueva China.
En todo
nuestro trabajo en las regiones liberadas, hay que prestar suma atención a
ayudar a la gente del lugar a administrar sus asuntos, y también a preparar
gran número de cuadros nativos entre los mejores representantes de la
población. La gran misión de la revolución democrática en el campo no podrá
cumplirse a menos que los camaradas venidos de fuera se fusionen con la
población del lugar, ayuden entusiasta y sinceramente a los cuadros nativos de
una manera que corresponda a las condiciones reales, y los cuiden como a sus
propios hermanos y hermanas.
Adondequiera
que lleguen, el VIII Ejército, el Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército y las demás
fuerzas armadas populares deben ayudar sin demora a la población local a
organizar no sólo milicias populares y cuerpos de autodefensa, sino también
unidades y agrupaciones militares locales, dirigidas igualmente por cuadros del
lugar. De ellas podrán surgir más tarde unidades y agrupaciones del ejército
regular, en cuyo mando participarán cuadros nativos. Esta es una tarea de
extrema importancia. Sin cumplirla no es posible crear sólidas bases de apoyo
antijaponesas ni engrosar las fuerzas armadas populares.
Desde luego,
toda la población local, por su parte, debe dispensar cálida acogida y prestar
ayuda a los cuadros revolucionarios y a las fuerzas armadas populares
procedentes de otras zonas.
Hay que
llamar la atención de todos sobre el problema de cómo habérselas con los
saboteadores camuflados de la causa nacional. Porque si es fácil identificar y
neutralizar a los enemigos declarados, a los que sabotean abiertamente la causa
nacional, no lo es en cuanto
272
a los
enemigos camuflados, a los que la sabotean solapadamente. De ahí la necesidad
de una actitud rigurosa al respecto, sin perjuicio de una actitud prudente al
tomar las medidas del caso.
De
conformidad con el principio de la libertad de fe, en las regiones liberadas de
China se permite la profesión de todos los cultos. Los protestantes, católicos,
musulmanes, budistas y los creyentes de las demás religiones tienen asegurada
la protección del gobierno popular, a condición de que acaten las leyes de
éste. Todo el mundo es libre de profesar o no una religión, y no se permite
ninguna coacción ni discriminación al respecto.
Conviene que
nuestro Congreso proponga al pueblo de las diversas regiones liberadas celebrar
en Yenán, a la brevedad posible, una conferencia de sus representantes, a fin
de examinar los medios de coordinar las actividades de dichas regiones,
reforzar su trabajo en la Resistencia, ayudar al movimiento democrático
antijaponés de la población de las regiones dominadas por el Kuomintang,
prestar ayuda a la población de las regiones ocupadas en la organización de
fuerzas armadas clandestinas y promover la unidad de toda la nación y la
formación de un gobierno de coalición13. Ahora que las regiones liberadas de
China se han convertido en el centro de gravedad de la lucha de todo el pueblo
contra la agresión japonesa y por la salvación nacional, y que las amplias
masas populares del país entero tienen puestas en nosotros sus esperanzas, es
nuestra obligación no defraudarlas. La celebración de esta conferencia ha de
dar un gran impulso a la causa de la liberación nacional del pueblo chino.
V. ¡QUE TODO
EL PARTIDO SE UNA Y LUCHE POR
EL
CUMPLIMIENTO DE SUS TAREAS!
Camaradas :
Ahora que conocemos nuestras tareas y la política que hemos adoptado para
cumplirlas, ¿cuál debe ser nuestra actitud en la aplicación de esta política y
en el cumplimiento de estas tareas?
La actual
situación internacional y nacional abre ante nosotros y todo el pueblo chino
una brillante perspectiva y ofrece condiciones más favorables que nunca; esto
es evidente, indudable. Pero, al mismo tiempo, subsisten graves dificultades.
Quien ve sólo el aspecto brillante, sin ver las dificultades, no puede luchar
eficazmente por el cumplimiento de las tareas del Partido.
273
En sus
veinticuatro años de historia, incluidos los ocho años de Guerra de
Resistencia, nuestro Partido ha forjado para el pueblo chino, luchando junto a
él, una fuerza poderosa; y los éxitos logrados en nuestro trabajo son
evidentes, indudables. Pero, al mismo tiempo, nuestro trabajo aún adolece de
deficiencias. Quien ve sólo los éxitos, sin ver las deficiencias, tampoco puede
luchar eficazmente por el cumplimiento de las tareas del Partido.
En los
veinticuatro años transcurridos desde su nacimiento en 1921, el Partido
Comunista de China ha atravesado tres grandes luchas: la Expedición al Norte,
la Guerra Revolucionaria Agraria y la actual Guerra de Resistencia contra el
Japón. Desde su mismo nacimiento, el nuestro ha sido un partido basado en la
teoría marxista-leninista, pues esta teoría es la cristalización del
pensamiento científico del proletariado mundial, el pensamiento más correcto y
más revolucionario. Al integrarse la verdad universal del marxismo-leninismo
con la práctica concreta de la revolución china, esta revolución tomó un
aspecto completamente nuevo, y comenzó toda una etapa histórica, la etapa de la
nueva democracia. Armado con la teoría e ideología marxista- leninistas, el Partido
Comunista de China ha aportado al pueblo chino un nuevo estilo de trabajo, que
consiste principalmente en integrar la teoría con la práctica, forjar estrechos
vínculos con las masas populares y practicar la autocrítica.
La verdad
universal del marxismo-leninismo, que refleja la práctica de la lucha del
proletariado mundial, se convierte en un arma omnipotente para el pueblo chino
cuando se la integra con la práctica concreta de la lucha revolucionaria del
proletariado y las amplias masas populares de China. Es esto lo que ha hecho el
Partido Comunista de China. Nuestro Partido ha crecido y progresado a través de
una lucha resuelta contra todas las manifestaciones del dogmatismo y del
empirismo, contrarios a este principio. E1 dogmatismo se aparta de la práctica
concreta, mientras que el empirismo toma por verdad universal tal o cual
experiencia fragmentaria; ambas concepciones oportunistas van en contra del
marxismo. En sus veinticuatro años de lucha, nuestro Partido ha combatido y
continúa combatiendo estas concepciones erróneas, y así se ha consolidado
ideológicamente en sumo grado. Nuestro Partido cuenta en la actualidad con
1.210.000 militantes. La abrumadora mayoría de ellos se han incorporado al
Partido durante la Guerra de Resistencia, y entre estos militantes se observa
todo tipo de concepciones incorrectas. Algo semejante ocurre entre los que
ingresaron en el Partido antes de la Guerra de Resis-
274
tencia. La
labor de rectificación, efectuada en los últimos años, ha dado notables
resultados y contribuido considerablemente a eliminar tales concepciones
incorrectas. Hay que continuar esta labor y desarrollar aún más la educación
ideológica dentro del Partido de acuerdo con el espíritu de "sacar
lecciones de los errores pasados para evitarlos en el futuro, y tratar la
enfermedad para salvar al paciente". Es preciso hacer comprender a los
cuadros dirigentes del Partido en todos los niveles que la estrecha integración
de la teoría y la práctica constituye uno de los rasgos sobresalientes que
distinguen al Partido Comunista de todos los demás partidos políticos. Por
consiguiente, la educación ideológica es el eslabón clave que debemos empuñar
firmemente en nuestro trabajo por unir a todo el Partido para la gran lucha
política. De no proceder así, el Partido no podrá cumplir ninguna de sus tareas
políticas.
Otro rasgo
sobresaliente que distingue al Partido Comunista de todos los demás partidos
políticos, es que mantenemos la más íntima ligazón con las amplias masas
populares. Servir de todo corazón al pueblo, sin apartarnos de las masas ni por
un instante; guiarnos en cada caso por los intereses del pueblo y no por los
intereses de ningún individuo o pequeño grupo; identificar nuestra
responsabilidad ante el pueblo con nuestra responsabilidad ante los organismos
dirigentes del Partido: tal es nuestro punto de partida. Los comunistas deben
estar dispuestos en todo momento a perseverar en la verdad, porque toda verdad
concuerda con los intereses del pueblo; los comunistas deben estar dispuestos
en todo momento a corregir sus errores, porque todo error va en contra de los
intereses del pueblo. La experiencia de los últimos veinticuatro años nos
demuestra que toda tarea, política y estilo de trabajo correctos responden
siempre a las demandas de las masas en determinado tiempo y lugar y nos unen
con ellas, y que toda tarea, política o estilo de trabajo erróneo no responde
jamás a las demandas de las masas en determinado tiempo y lugar y nos aparta de
ellas. Enfermedades tales como el dogmatismo, el empirismo, el autoritarismo,
el seguidismo, el sectarismo, el burocratismo y la arrogancia en el trabajo son
indefectiblemente perjudiciales e intolerables, y toda persona que las padezca
tiene que superarlas, porque ellas nos apartan de las masas. Nuestro Congreso
debe llamar a todo el Partido a mantenerse vigilante y velar porque ningún
camarada, en ningún puesto de trabajo, se aparte de las masas. Es necesario
enseñar a cada camarada a amar a las masas populares y a escucharlas
atentamente; a fundirse con las masas dondequiera que
275
se encuentre
y, en lugar de situarse por encima, adentrarse en ellas ; a despertar a las
masas y elevar su conciencia política partiendo de su nivel, y, ciñéndose al
principio de plena voluntariedad, ayudarlas a organizarse gradualmente y a
desplegar paso a paso todas las luchas necesarias que permitan las condiciones
internas y externas en determinado tiempo y lugar. El autoritarismo es erróneo
en cualquier tipo de trabajo, porque rebasa el nivel de conciencia política de
las masas y viola el principio de voluntariedad, reflejando el mal de la
precipitación. Nuestros camaradas no deben dar por sentado que lo que ellos
comprenden también es comprendido por las masas. Para saber si las masas lo
comprenden y están dispuestas a actuar, debemos ir a investigar entre ellas.
Actuando así, podremos evitar el autoritarismo. También es erróneo el
seguidismo en cualquier tipo de trabajo, porque queda por debajo del nivel de
conciencia política de las masas y viola el principio de dirigirlas en su
avance, reflejando el mal de la lentitud. Nuestros camaradas no deben suponer
que las masas no comprenden nada de lo que ellos todavía no han llegado a
comprender. Ocurre con frecuencia que las amplias masas se nos adelantan y
están ansiosas de avanzar un paso, mientras que nuestros camaradas, incapaces
de actuar como dirigentes suyos, reflejan las opiniones de ciertos elementos
atrasados y las consideran equivocadamente corno si fueran de las amplias
masas, convirtiéndose en cola de esos elementos. En resumen, hay que hacer comprender
a cada camarada que el criterio supremo para juzgar las palabras y actos de un
comunista reside en precisar si éstos concuerdan con los intereses supremos de
las grandes masas populares y si se ganan su apoyo. Hay que hacer comprender a
cada camarada que, si nos apoyamos en el pueblo, creemos firmemente en el
inagotable poder creador de las masas populares y, en consecuencia, confiamos
en el pueblo y nos fundimos con él, superaremos toda dificultad y aplastaremos
a cualquier enemigo, en vez de ser aplastados por él.
Practicar a
conciencia la autocrítica es otro rasgo sobresaliente que distingue a nuestro
Partido de los demás partidos políticos. Hemos dicho que la habitación se debe
limpiar regularmente, porque de otra manera se amontonará el polvo, y que
tenemos que lavarnos la cara con regularidad, porque de otra manera se nos
cubrirá de mugre. La mente de nuestros camaradas y el trabajo de nuestro
Partido también pueden cubrirse de polvo y hay que limpiarlos y lavarlos.
"El agua corriente no se corrompe y a los goznes de la puerta no los
carcomen los gusanos." Este proverbio significa que el movimien-
276
to constante
impide el ataque de los microbios y otros organismos. Revisar regularmente
nuestro trabajo, desarrollar, durante el proceso de revisión, el estilo
democrático de trabajo, no temer a la crítica ni a la autocrítica y aplicar
aquellas máximas populares chinas tan instructivas como "di todo lo que
sepas y dilo sin reservas", "no culpes al que hable, antes bien, toma
sus palabras como una advertencia" y "corrige tus errores, si los has
cometido, y guárdate de ellos, si no has cometido ninguno" : he aquí la
única forma eficaz de evitar que el polvo y los microbios políticos infecten la
mente de nuestros camaradas y el cuerpo de nuestro Partido. La campaña de
rectificación, cuyo propósito es "sacar lecciones de los errores pasados
para evitarlos en el futuro, y tratar la enfermedad para salvar al
paciente", ha surtido gran efecto precisamente porque hemos desplegado una
crítica y una autocrítica correctas y no deformadas, concienzudas y no
formales. Los comunistas chinos, que en todo partimos de los intereses supremos
de las grandes masas del pueblo chino, que estamos convencidos de la completa
justicia de nuestra causa, que no nos detenemos ante ningún sacrificio personal
y estamos dispuestos en todo momento a dar nuestras vidas por esta causa, ¿cómo
podríamos ser reacios a desprendernos de las ideas, puntos de vista, opiniones
o métodos que no respondan a las necesidades del pueblo? ¿Cómo podríamos
alegrarnos de que el polvo y los microbios políticos ensucien nuestros limpios
rostros e infecten nuestros sanos cuerpos? Incontables mártires revolucionarios
han ofrendado sus vidas por los intereses del pueblo, y a los que vivimos se
nos llena de dolor el corazón cada vez que les recordamos. ¿Habrá interés
personal que no podamos sacrificar o error que no queramos corregir?
Camaradas,
volveremos al frente después de este Congreso y, guiados por sus resoluciones,
lucharemos por la derrota final de los agresores japoneses y por la
construcción de una nueva China. Para lograr este objetivo, debemos unirnos con
el pueblo de todo el país. Repito: Debemos unirnos con todas las clases,
partidos políticos, grupos sociales e individuos que están a favor de la
derrota de los agresores japoneses y la construcción de una nueva China. Para
lograr este objetivo, debemos unir sólidamente a todas las fuerzas de nuestro
Partido bajo los principios de organización y disciplina del centralismo
democrático. Debemos unirnos con todo camarada que esté dispuesto a observar el
Programa, los Estatutos y las decisiones del Partido. Durante la Expedición al
Norte, nuestro Partido con-
277
taba apenas
con 60.000 militantes ; la mayor parte de sus organizaciones fueron destruidas
más tarde por el enemigo. Durante la Guerra Revolucionaria Agraria, el Partido
no rebasaba los 300.000 militantes ; la mayoría de sus organizaciones corrió
más tarde la misma suerte. Ahora tenemos más de 1.200.000 militantes, y en
ninguna circunstancia debemos permitir que el enemigo nos destruya. Si sabemos
aprovechar la experiencia de esos tres períodos, ser modestos, guardarnos del
engreimiento y fortalecer, dentro del Partido, la unidad entre todos los
camaradas y, fuera de él, la unidad con el pueblo de todo el país, no seremos
destruidos por el enemigo, sino que, al contrario, nosotros destruiremos
resuelta, definitiva, cabal y totalmente a los agresores japoneses y a sus
serviles lacayos; entonces construiremos una China de nueva democracia.
La
experiencia obtenida en los tres períodos de la revolución, especialmente en la
Guerra de Resistencia, nos ha convencido a nosotros y a todo el pueblo chino de
que sin los esfuerzos del Partido Comunista de China, sin los comunistas chinos
corno sostén del pueblo, no es posible alcanzar la independencia y la
liberación del país, ni tampoco su industrialización y la modernización de su
agricultura.
Camaradas,
estoy firmemente convencido de que contando con el Partido Comunista de China,
dotado de la experiencia de los tres períodos de la revolución, cumpliremos
nuestra gran misión política.
Miles y miles
de mártires han ofrendado heroicamente sus vidas en aras de los intereses del
pueblo. ¡ Mantengamos en alto su bandera y avancemos por el camino teñido con
su sangre!
Una China de
nueva democracia está a punto de nacer. ¡Saludemos ese gran día!
NOTAS
1 Organización de la juventud revolucionaria
creada en septiembre de 1936 bajo la dirección del Partido Comunista de China,
por los jóvenes progresistas que habían participado en el Movimiento del 9 de
Diciembre de 1935. Después del estallido de la Guerra de Resistencia contra el
Japón, muchos de sus miembros tomaron parte en ella o en el establecimiento de
las bases de apoyo en la retaguardia enemiga. En las regiones dominadas por el
Kuomintang, esta organización fue disuelta mediante la fuerza, en 1938, por el
gobierno de Chiang Kai-shek. En las regiones liberadas, se incorporó más tarde
a la Asociación de la Juventud por la Salvación Nacional, organización juvenil
de carácter aún más amplio.
278
2 Véase "Comentario sobre la XI Sesión
Plenaria del Comité Ejecutivo Central del Kuomintang y la II Sesión del III
Consejo Político Nacional", en el presente tomo.
3 Comandante de las tropas agresoras del
imperialismo inglés en Grecia. En octubre de 1944, cuando en el continente
europeo las hordas alemanas en derrota se retiraban, las fuerzas armadas
inglesas al mando de Scobie penetraron en Grecia, trayendo consigo al
reaccionario gobierno griego en el exilio, que había permanecido en Londres.
Scobie instigó y ayudó a este gobierno reaccionario a atacar al Ejército
Popular de Liberación de Grecia, que había sostenido una prolongada y heroica
resistencia contra los invasores alemanes, y a masacrar al pueblo patriótico,
hundiendo así a Grecia en un mar de sangre y terror.
4 Sistema administrativo de base con el que
la camarilla reaccionaria del Kuomintang imponía su dominación fascista. E1 1.º
de agosto de 1932, Chiang Kai-shek promulgó para las provincias de Jonán, Jupei
y Anjui el "Reglamento para la organización de los pao y chia y para el
censo de la población en los distritos". E1 Reglamento estipulaba:
"Los pao y chia se organizarán sobre la base de familias; habrá un jefe en
cada familia, en cada chia, formado por diez familias, y en cada pao, formado
por diez chia". Establecía un sistema de responsabilidad solidaria que
mantenía comprometidos a todos los habitantes, obligándolos a vigilarse y
delatarse mutuamente; fijaba también diversas medidas contrarrevolucionarias
para imponer la prestación personal. El 7 de noviembre de 1934, el gobierno del
Kuomintang decretó oficialmente la introducción de este sistema de dominación
fascista en todas las provincias y municipios bajo su Poder.
5 Se refiere a la enseñanza fascista, al
servicio de la clase feudal y de la burguesía compradora, impuesta por el
gobierno del Kuomintang.
6 Conferencia internacional celebrada por
China, EE.UU. e Inglaterra en noviembre de 1943 en la capital de Egipto. La
Conferencia hizo pública la Declaración de El Cairo, en la que se estipulaba
claramente que Taiwán y otros territorios debían ser devueltos a China. En
junio de 1950, violando sin recato este acuerdo, el Gobierno norteamericano
envió fuerzas navales a controlar Taiwán, en un intento de privar a China de su
soberanía sobre dicha provincia.
7 Famoso monte en el Suroeste de la provincia
de Sechuán, citado aquí como símbolo de la región montañosa de Sechuán, último
refugio de la camarilla gobernante de Chiang Kai-shek durante la Guerra de
Resistencia contra el Japón.
8 Véanse "Los reaccionarios deben ser
castigados", "Unir a todas las fuerzas antijaponesas y combatir a los
recalcitrantes anticomunistas" y "Diez demandas al Kuomintang",
Obras Escogidas de Mao Tse-tung, t. II.
9 Citado de la "Declaración sobre mi
partida para el Norte" del Dr. Sun Yat-sen, del lo de noviembre de 1924.
10 Se refiere a los disparates de Chiang
Kai-shek en su contrarrevolucionario libro El destino de China.
11 La Carta del Atlántico fue emitida
conjuntamente por los EE.UU. e Inglaterra al finalizar la Conferencia del
Atlántico, celebrada en agosto de 1941. La Conferencia de Moscú fue la que
realizaron en octubre de 1943 los ministros de Relaciones Exteriores de la
Unión Soviética, los EE.UU. e Inglaterra. La Conferencia de Teherán fue la que
dichos países celebraron en esa capital, en noviembre y diciembre de 1943. La
Conferencia de Crimea, de los mismos tres países, tuvo lugar en Febrero de 1945
en Yalta, Unión Soviética. En todas estas conferencias internacionales se
acordó derrotar a la Alemania y al Japón fascistas por medio del esfuerzo
común.
279
y, en la
postguerra, impedir el renacimiento de las fuerzas agresivas y del fascismo,
mantener la paz mundial y ayudar a los pueblos de los diversos países a cumplir
sus aspiraciones de independencia y democracia. Sin embargo, en la postguerra,
los Gobiernos estadounidense e inglés infringieron y pisotearon estos acuerdos
internacionales.
12 por decisión de las Conferencias de Moscú y
Teherán, los representantes de la Unión Soviética, los EE.UU., Inglaterra y
China se reunieron de agosto a octubre de 1944 en Dumbarton Oaks, EE.UU., donde
elaboraron las proposiciones para crear la Organización de las Naciones Unidas.
De abril a junio de 1945 se celebró en San Francisco, EE.UU., la Conferencia de
las Naciones Unidas sobre la Organización Internacional, con la participación
de los delegados de cincuenta países. En ella estuvo presente el camarada Tung
Pi-wu como delegado de las regiones liberadas de China.
13 Después del VII Congreso Nacional del Partido
Comunista de China, se formó en Yenán el Comité Preparatorio para la
Conferencia de Representantes del Pueblo de las Regiones Liberadas de China,
participando en la sesión inaugural de dicho Comité representantes de las
diversas regiones liberadas. Con la rendición japonesa cambió la situación, y
la conferencia no llegó a realizarse.
14
EL VIEJO
TONTO QUE REMOVIÓ
LAS MONTAÑAS
*
11 de junio
de 1945
Hemos
celebrado un congreso muy fructífero. Hemos hecho tres cosas. Primera,
determinamos la línea de nuestro Partido, que consiste en movilizar audazmente
a las masas y robustecer las fuerzas populares a fin de que, bajo la dirección
del Partido, derroten a los agresores japoneses, consigan la liberación de todo
el pueblo y construyan una China de nueva democracia. Segunda, aprobamos los
nuevos Estatutos del Partido. Tercera, elegimos el organismo dirigente del
Partido: el Comité Central. De ahora en adelante, nuestra tarea es dirigir a
todo el Partido en la aplicación de su línea. El nuestro ha sido un congreso de
victoria, un congreso de unidad. Los delegados han formulado excelentes
observaciones sobre los tres informes. Muchos camaradas se han hecho autocrítica;
partiendo del afán de unidad, se ha logrado la unidad mediante la autocrítica.
Este Congreso ha sido un modelo de unidad, de autocrítica y de democracia
interna del Partido.
Clausurado el
Congreso, muchos camaradas regresarán a sus puestos de trabajo o partirán para
los diversos frentes de batalla. Adondequiera que vayan, camaradas, deben
divulgar la línea del Congreso y, por intermedio de los militantes del Partido,
explicarla a las grandes masas populares.
Al divulgar
la línea del Congreso, nos proponemos infundir a todo el Partido y a todo el
pueblo la convicción de que la revolución triunfará. Ante todo, debemos elevar
la conciencia política de la vanguardia, de modo que sea resuelta, no tema
ningún sacrificio y supere todas las dificultades para conquistar la victoria.
Pero esto no basta; también debemos despertar la conciencia política de las
grandes masas
_______________
* Discurso de clausura pronunciado por el
camarada Mao Tse-tung ante el VII Congreso Nacional del Partido Comunista de
China.
281
282
populares de
todo el país para que, voluntariamente y de buen grado, luchen junto con
nosotros por la victoria. Debemos inflamar a todo el pueblo con la convicción
de que China pertenece al pueblo chino y no a los reaccionarios. Hay una
antigua fábula china llamada "El Viejo Tonto que removió las
montañas". Cuenta que hace mucho tiempo vivía en el Norte de China un
anciano conocido como el Viejo Tonto de las montañas del Norte. Su casa miraba
al Sur, y frente a ella, obstruyendo el paso, se alzaban dos grandes montañas:
Taijang y Wangwu. El Viejo Tonto decidió llevar a sus hijos a remover con
azadones las dos montañas. Otro anciano, conocido como el Viejo Sabio, los vio
y, riéndose, les dijo: "¡Qué tontería! Es absolutamente imposible que
vosotros, siendo tan pocos, logréis remover montañas tan grandes." El
Viejo Tonto respondió: "Después que yo muera, seguirán mis hijos; cuando
ellos mueran, quedarán mis nietos, y luego sus hijos y los hijos de sus hijos,
y así indefinidamente. Aunque son muy altas, estas montañas no crecen y con
cada pedazo que les sacamos se hacen más pequeñas. ¿Por qué no vamos a poder
removerlas?" Después de refutar la errónea idea del Viejo Sabio, siguió
cavando día tras día, sin cejar en su decisión. Dios, conmovido ante esto, envió
a la tierra dos ángeles, que se llevaron a cuestas ambas montañas. Hoy, sobre
el pueblo chino pesan también dos grandes montañas, una se llama imperialismo y
la otra, feudalismo. El Partido Comunista de China hace tiempo que decidió
eliminarlas. Debemos perseverar en nuestra decisión y trabajar sin cesar;
también conmoveremos a Dios. Nuestro Dios no es otro que las masas populares de
China. Si ellas se alzan y cavan junto con nosotros, ¿por qué no vamos a poder
eliminar esas montañas?
Ayer, durante
una conversación con dos norteamericanos que regresaban a su país, dije que el
Gobierno de los EE.UU. trata de socavar nuestra causa y que eso no lo
toleraremos. Nos oponemos a la política de ese Gobierno de apoyar a Chiang
Kai-shek contra los comunistas. Pero debernos establecer una distinción,
primero, entre el pueblo y el Gobierno de los EE.UU. y, segundo, dentro de ese
Gobierno, entre los que deciden la política y los funcionarios en general. Dije
a estos dos norteamericanos: "Comuniquen a los fabricantes de la política
de su Gobierno que nosotros les prohibimos entrar en las regiones liberadas,
porque su política es apoyar a Chiang Kai-shek contra los comunistas, y no les
tenemos confianza. Pueden venir a las regiones liberadas si su propósito es
combatir al Japón, pero antes hay que llegar a un acuerdo. No les permitiremos
andar husmeando por
283
donde se les
antoje. Dado que Patrick J. Hurley1 declaró públicamente que no habría
cooperación con el Partido Comunista de China, ¿para qué desean ustedes venir a
merodear en nuestras regiones liberadas?"
La política
del Gobierno yanqui de apoyar a Chiang Kai-shek contra los comunistas revela lo
desenfrenada que es la reacción norteamericana. Pero está condenado al fracaso
todo intento de los reaccionarios, chinos o extranjeros, para impedir la
victoria de nuestro pueblo. La democracia constituye la corriente principal en
el mundo actual, mientras que la reacción antidemocrática es sólo una
contracorriente. Esta contracorriente reaccionaria intenta predominar sobre la
corriente principal de independencia nacional y democracia popular, pero jamás
pasará a ser corriente principal. Actualmente existen aún en el viejo mundo
tres grandes contradicciones, que hace ya tiempo señaló Stalin: la primera,
entre el proletariado y la burguesía dentro de los países imperialistas ; la
segunda, entre las diversas potencias imperialistas, y la tercera, entre los
países coloniales y semicoloniales y las metrópolis imperialistas2. Estas
contradicciones no sólo siguen existiendo, sino que se desarrollan tornándose
más agudas y amplias. Y a consecuencia de su existencia y desarrollo, llegará
el día en que sea barrida la contracorriente reaccionaria antisoviética,
anticomunista y antidemocrática, que hoy todavía existe.
En estos
momentos se celebran dos congresos en China, el VI Congreso del Kuomintang y el
VII Congreso del Partido Comunista. Tienen objetivos diametralmente opuestos :
uno pretende aniquilar al Partido Comunista y demás fuerzas democráticas de
China y así sumergir a nuestro país en las tinieblas ; el otro aspira a
derrocar al imperialismo japonés y sus lacayos, las fuerzas feudales chinas,
construir una China de nueva democracia y, de esta manera, conducir a nuestro
país hacia la luz. Estas dos líneas luchan entre sí. Tenemos la firme
convicción de que, dirigido por el Partido Comunista de China y guiado por la
línea de su VII Congreso, el pueblo chino alcanzará la victoria total, mientras
que la línea contrarrevolucionaria del Kuomintang fracasará.
NOTAS
1 Reaccionario politicastro republicano de
los EE.UU. Fue nombrado embajador norteamericano en China a fines de 1944. En
noviembre de 1945, se vio obligado
284
a dejar el
cargo porque su apoyo a la política anticomunista de Chiang Kai-shek suscitó la
firme oposición del pueblo chino. Su declaración pública sobre la no
cooperación con el Partido Comunista de China la hizo en Washington el 2 de
abril de 1945, en una conferencia de prensa convocada por el Departamento de
Estado. Para más detalles, véase "El dúo Hurley-Chiang Kai-shek, un
fiasco", en el presente tomo.
2 Véase J. V. Stalin, "Los fundamentos
del leninismo", I: "Las raíces históricas del leninismo '.
SOBRE LA
PRODUCCIÓN EN EL EJERCITO PARA SU AUTOABASTECIMIENTO Y LA IMPORTANCIA DE LAS
DOS GRANDES CAMPAÑAS POR LA RECTIFICACIÓN DEL ESTILO DE TRABAJO Y POR LA
PRODUCCIÓN *
27 de abril
de 1945
En las
actuales circunstancias, cuando nuestro ejército enfrenta dificultades
materiales extremas y sus fuerzas operan en forma dispersa, es absolutamente
inadmisible que los organismos dirigentes superiores asuman la total
responsabilidad del abastecimiento del ejército, porque con ello atarían de
pies y manos a la gran masa de soldados y oficiales de los niveles inferiores
y, además, nunca podrían satisfacer las necesidades de éstos. Debemos decir:
¡Camaradas, actuemos todos para vencer nuestras dificultades ! Basta que los
organismos superiores planteen bien las tareas y den a los niveles inferiores
la plena libertad de actuar basándose en sus propios esfuerzos, para que el
problema sea solucionado, y de manera mucho mejor. Si, por el contrario; los
organismos superiores insisten en hacerse cargo de todo el trabajo, lo que
sobrepasa realmente sus posibilidades, si no se atreven a dejar plena libertad
de acción a los niveles inferiores ni despiertan el entusiasmo de las amplias
masas por vencer las dificultades mediante sus propios esfuerzos, el resultado
será que, a pesar de todo su empeño, tanto ellos como los niveles inferiores se
encontrarán en una situación difícil y jamás podrán solucionar el problema del
abastecimiento en las condiciones actuales. Esto ha sido plenamente confirmado
por la experiencia de los últimos años. Se ha demostrado que, en las
circunstancias presentes, "dirección unificada y administra-
_______________
* Editorial escrito por el camarada Mao
Tse-tung para el Diario de la Liberación, de Yenán.
285
286
ción
descentralizada" es el principio correcto para organizar toda la vida
económica de nuestras regiones liberadas.
Las tropas de
las regiones liberadas ascienden ya a más de novecientos mil hombres. Para
derrotar a los agresores japoneses, necesitamos aumentar sus efectivos en
varias veces. Sin embargo, no hemos recibido hasta ahora ninguna ayuda
exterior. E incluso suponiendo que la recibamos en el futuro, seguiremos siendo
nosotros mismos los que tendremos que asegurar nuestra propia subsistencia;
sobre esto no cabe hacerse ninguna ilusión. En un futuro próximo, tendremos que
reunir las agrupaciones de fuerzas que sean necesarias, retirándolas de las
zonas en que ahora operan en forma dispersa, para atacar objetivos
determinados. Y esas grandes agrupaciones de tropas destinadas a operaciones
concentradas no sólo estarán impedidas de dedicarse a la producción para autoabastecerse,
sino que necesitarán de la retaguardia grandes cantidades de provisiones. Sólo
las unidades locales y las agrupaciones de tropas locales que permanezcan en
sus regiones (el número de estas tropas será grande) podrán, como antes,
combatir y a la vez dedicarse a la producción. Según lo anterior, ¿se puede
dudar acaso de que todas nuestras tropas, sin excepción, deban aprovechar la
presente oportunidad, sin menoscabo del combate y el adiestramiento, para
aprender a autoabastecerse parcialmente mediante la producción?
En nuestras
condiciones, el autoabastecimiento del ejército por medio de la producción,
aunque atrasado o regresivo por su forma, es, en esencia, progresista y de gran
importancia histórica. En apariencia violamos el principio de división del
trabajo. Pero en nuestras condiciones - pobreza y desmembración del país
(consecuencias de las criminales actividades de la principal camarilla
gobernante del Kuomintang), y prolongada guerra popular de guerrillas sostenida
en zonas separadas entre sí -, lo que estamos haciendo es progresista. ¡Vean lo
pálidos y flacos que están los soldados del Kuomintang y lo fuertes y sanos que
están los nuestros en las regiones liberadas ! ¡Vean cuántas dificultades
teníamos antes de emprender la producción para autoabastecernos y cómo ha
mejorado la situación desde que la iniciamos! Tornemos dos unidades, dos
compañías por ejemplo, y dejemos que elijan entre estos dos procedimientos:
uno, abastecerse exclusivamente de los organismos superiores; el otro, recibir
poco o nada, pero tener la posibilidad de dedicarse a la producción a fin de
satisfacer la totalidad, la mayor parte, la mitad o sólo una pequeña
287
parte de sus
necesidades. ¿Qué método da mejores resultados? ¿Cuál prefieren ellas? Después
de un año de aplicar seriamente el método de producir para abastecerse,
reconocerán indudablemente que el segundo da mejores resultados y estarán
dispuestas a adoptarlo; asimismo, comprobarán que el primero es inferior, por
lo cual no querrán seguirlo. La razón radica en que el segundo método permite
mejorar las condiciones de vida de todos los hombres de nuestro ejército, en
tanto que el primero, en las difíciles condiciones materiales de hoy, no puede
satisfacer sus necesidades, por más que se esfuercen en ello los organismos
superiores. Gracias a que hemos adoptado este método aparentemente
"atrasado" y "regresivo", nuestras tropas han logrado
superar la escasez de medios de subsistencia y han mejorado sus condiciones de
vida, por lo cual todos los soldados están fuertes y sanos; además, hemos
podido aliviar la carga tributaria de la población, que se encuentra igualmente
rodeada de dificultades, ganando así su apoyo, y estamos en condiciones de
mantener la guerra prolongada y aumentar nuestras fuerzas armadas. De esta
manera, expandiremos las regiones liberadas, reduciremos las zonas ocupadas por
el Japón y alcanzaremos finalmente el objetivo de liquidar al agresor y liberar
a toda China. ¿No tiene este método una gran significación histórica?
Las labores
productivas realizadas por el ejército con miras a autoabastecerse no sólo han
mejorado sus condiciones de vida, aliviado la carga del pueblo y posibilitado
así el crecimiento del ejército, sino que han dado muchos otros resultados
inmediatos:
1) Mejoramiento de las relaciones entre
oficiales y soldados, quienes, trabajando juntos en la producción, han llegado
a una intimidad fraternal.
2) Actitud más consciente hacia el trabajo.
Ahora no practicarnos ni el antiguo sistema de mercenarios, ni el servicio
militar obligatorio, sino un tercer sistema : el reclutamiento voluntario. Este
es mejor que el sistema de mercenarios porque no engendra tantos holgazanes,
pero no es tan bueno como el servicio militar obligatorio. Las presentes
condiciones, sin embargo, sólo nos permiten adoptar el sistema de reclutamiento
voluntario, y no el servicio militar obligatorio. Los soldados incorporados por
medio del reclutamiento voluntario tienen que vivir durante largo tiempo en el
ejército; esto puede afectar su actitud hacia el trabajo
288
y, en
consecuencia, algunos pueden convertirse en holgazanes y contagiarse de ciertos
malos hábitos característicos de los ejércitos de los caudillos militares.
Pero, desde que el ejército comenzó a producir para autoabastecerse, se ha
hecho más consciente su actitud hacia el trabajo y se han eliminado los hábitos
propios de la holgazanería.
3) Fortalecimiento de la disciplina. La
disciplina del trabajo en la producción, lejos de debilitar, fortalece la del
ejército en el combate y en su vida cotidiana.
4) Mejoramiento de las relaciones entre
ejército y pueblo. Cuando las tropas cuentan ya con su propia "economía
doméstica" disminuyen y hasta desaparecen los abusos contra los bienes de
la población civil. En el proceso de la producción, el ejército y la población
intercambian trabajo y se ayudan mutuamente, y la amistad entre ellos se
fortalece aún más.
5) Menos quejas en el ejército respecto al
gobierno y mejores relaciones mutuas.
6) Impulso a la gran campaña popular por la
producción. Cuando el ejército toma parte en la producción, resulta más
evidente para las entidades oficiales la necesidad de hacer lo mismo, y lo
hacen con mayor energía; entonces, como es natural, aparece aún más evidente
para todo el pueblo la necesidad de una amplia campaña por el aumento de la
producción, y esa campaña se lleva adelante con mayor vigor.
La campaña
por la rectificación del estilo de trabajo y la campaña por la producción, que
se iniciaron respectivamente en 1942 y 1943 y que tenían un carácter general,
han desempeñado y continúan desempeñando un papel decisivo, la primera en
nuestra vida espiritual y la última en la material. Si no asimos en el momento
oportuno estos dos eslabones, se nos escapará toda la cadena de la revolución,
y nuestra lucha no podrá continuar avanzando.
Todos sabemos
que de los que se incorporaron al Partido antes de 1937 sólo quedan unas
decenas de miles; el Partido cuenta ahora con más de 1.200.000 afiliados,
procedentes en su inmensa mayoría del campesinado y otros sectores de la
pequeña burguesía. Estos camaradas tienen un fervor revolucionario admirable y
quieren recibir una formación marxista, pero han traído consigo al Partido
ideas que no concuerdan con el marxismo, o no concuerdan del todo. Estas ideas
289
también
existen entre los que se afiliaron al Partido antes de 1937. Esto constituye
una contradicción sumamente seria, una enorme dificultad. En tales condiciones,
¿podríamos haber avanzado con éxito si no hubiéramos iniciado en todo el
Partido una campaña de educación marxista, es decir, la campaña por la
rectificación del estilo de trabajo? Es evidente que no. Pero, como hemos
solucionado o estamos en vía de solucionar esta contradicción existente en gran
número de cuadros - la contradicción en el seno del Partido entre la ideología
proletaria y las no proletarias (las de la pequeña burguesía, de la burguesía y
hasta de la clase terrateniente, pero principalmente la primera), es decir, la
contradicción entre la ideología marxista y las no marxistas -, nuestro Partido
puede avanzar a paso largo y firme con una unidad ideológica, política y
orgánica sin precedentes (si bien no total) . De ahora en adelante, nuestro
Partido puede y debe tener un mayor crecimiento, y nosotros, guiados por los
principios de la ideología marxista, seremos capaces de dirigir mejor su futuro
desarrollo.
El segundo
eslabón es la campaña por la producción. La Guerra de Resistencia contra el
Japón lleva ya ocho años. Cuando se inició, aún teníamos alimentos y ropas.
Después, la situación fue empeorando y comenzaron a aparecer inmensas
dificultades: insuficiencia de cereales, aceite comestible, sal, vestuario,
mantas y dinero. Estas enormes dificultades, estas inmensas contradicciones,
surgieron entre 1940 y 1943 a raíz de las amplias ofensivas del Japón y de los
tres ataques en gran escala contra el pueblo ("campañas
anticomunistas") desencadenados por el gobierno del Kuomintang. ¿Podría
haber progresado nuestra lucha contra el Japón si no hubiéramos superado estas
dificultades, si no hubiéramos solucionado estas contradicciones, si no
hubiéramos agarrado firmemente este eslabón? Es evidente que no. Pero hemos
aprendido y continuamos aprendiendo a producir, y gracias a ello, nos hallamos
de nuevo llenos de energía y vitalidad. Sin temer a los enemigos, cualesquiera
que sean, prevaleceremos sobre todos ellos, dentro de unos años.
No queda duda
alguna, pues, de la importancia histórica que tienen las dos grandes campañas
por la rectificación del estilo de trabajo y por la producción.
Desarrollemos
y extendamos aún más estas dos grandes campañas, que sirven de base para el
cumplimiento de las demás tareas en nuestra lucha. Si logramos hacerlo, la
liberación total del pueblo chino estará asegurada.
290
Ahora estamos
en la temporada de la labranza de primavera; esperamos que los camaradas
dirigentes, el personal de los diversos organismos y las masas populares de
todas las regiones liberadas asirán, sin dejar escapar la oportunidad, el
eslabón de la producción y obtendrán éxitos aún mayores que los del año pasado.
Especialmente en las regiones donde todavía no se ha aprendido a desarrollar la
producción, se deben realizar mayores esfuerzos este año.
EL DÚO
HURLEY-CHIANG KAI-SHEK,
UN FIASCO *
10 de julio
de 1945
En 17 de
julio, en Chungching, comenzó sus sesiones el IV Consejo Político Nacional,
convocado para maquillar al régimen dictatorial de Chiang Kai-shek. La
asistencia al Consejo Político nunca había sido tan reducida como en esta
primera sesión. Estuvieron ausentes no sólo los representantes del Partido
Comunista de China, sino también muchos representantes de otros sectores. De un
total de 290 miembros, asistieron sólo 180. Perorando en esa sesión, Chiang
Kai-shek dijo :
"El
Gobierno no va a presentar ninguna proposición concreta sobre las cuestiones
relativas a la convocación de la Asamblea Nacional, de manera que ustedes,
señores, puedan discutirlas plenamente. El Gobierno está dispuesto a escuchar
con toda sinceridad y franqueza sus opiniones al respecto."
Por lo visto,
va a quedar en esto el asunto de la convocación de la Asamblea Nacional para el
próximo 12 de noviembre. Con este asunto ha tenido que ver el imperialista
Patrick J. Hurley. En un principio, él incitó enérgicamente a Chiang Kai-shek a
hacer tal jugada, y por eso éste osó enderezar un poco el espinazo en su
discurso de Año Nuevo1, y mucho más en su discurso del 1.º de marzo2, en el que
dijo que, sin falta, iba a "devolver el Poder al pueblo" el l2 de
noviembre. En su discurso del 1.º de marzo, rechazó de plano la proposición que
el Partido Comunista de China, interpretando la voluntad general del pueblo,
había formulado en el sentido de que se convocara una reunión de todos los
partidos y grupos políticos y se estableciera un gobierno de coalición: En
cambio, pregonó con delirante entusiasmo la formación de una llamada comisión
de tres, incluido un
_______________
* Comentario escrito por el camarada Mao
Tse-tung para la Agencia de Noticias Sinjua.
291
292
norteamericano,
para "reorganizar" las fuerzas armadas del Partido Comunista de
China. Chiang Kai-shek incluso se atrevió a declarar que éste tenía que
entregarle sus tropas antes de que le fuera concedida la "legalidad”. En
todo esto, el respaldo de Su Señoría Patrick J. Hurley fue decisivo. En su
declaración hecha el 2 de abril en Washington, Hurley alabó a bombo y platillos
la "Asamblea Nacional" y otras porquerías de Chiang Kai-shek, aparte
de negar el papel del Partido Comunista de China, denigrar sus actividades,
anunciar la no cooperación con él y entonar otros estribillos imperialistas de
igual jaez. Así llegó a su punto más animado el dúo entonado por Hurley en
Estados Unidos y Chiang Kai-shek en China, con el propósito común de sacrificar
al pueblo chino. Pero, desde entonces, el espectáculo parece haber
languidecido. Innumerables voces de protesta se han elevado en todas partes,
tanto entre los chinos como entre los extranjeras, tanto dentro como fuera del
Kuomintang, entre gente con afiliación política o sin ella. La razón es una
sola: el juego de Hurley y Chiang Kai-shek, a pesar de la altisonante
propaganda, pretende, en resumidas cuentas, sacrificar los intereses del pueblo
chino, socavar aún más su unidad y colocar una mina destinada a provocar en
China una guerra civil en gran escala, lo que perjudicaría igualmente los
intereses comunes de los pueblos de los Estados Unidos y demás países aliados,
ya se trate de la guerra contra el fascismo o de la coexistencia pacífica de
postguerra. No se sabe qué está trajinando ahora Hurley, pero, en todo caso,
parece que se ha escondido por el momento, así que Chiang Kai-shek no ha podido
menos que hablar a tontas y a locas ante el Consejo Político Nacional. El 1.º
de marzo, Chiang Kai-shek dijo:
"Las
condiciones de nuestro país difieren de las de otros países: Antes de la
convocación de la Asamblea Nacional, no tendremos ninguna organización
responsable que represente al pueblo y por medio de la cual el Gobierno pueda
consultar la voluntad popular."
Si es así,
¿por qué se dirige ahora nuestro Generalísimo al Consejo a "escuchar"
sus "opiniones"? Según él, no hay, en toda China, "ninguna
organización responsable [. . .] por medio de la cual el Gobierno pueda
consultar la voluntad popular"; de aquí se deduce que el Consejo existe
como "organización" solamente para comer y que no hay ninguna base
legal para "escucharlo”. Sea como fuere, si el Consejo dice siquiera una
sola palabra en el sentido de que no se convoque la espuria asamblea
"nacional", habrá ejecutado una buena acción y merecido la gracia
divina, aunque al hacerlo viole el Edicto Imperial
293
del 1.º de
marzo y cometa un crimen de lesa majestad. Naturalmente, es todavía prematuro
hacer comentarios sobre este Consejo, pues tenemos que esperar unos cuantos
días para ver lo que va a hacer "escuchar" al Generalísimo. Sin
embargo, una cosa es cierta: desde que el pueblo chino se levantó unánime
contra la mencionada asamblea "nacional", hasta los fervientes
partidarios de la "monarquía constitucional" están preocupados por
nuestro monarca, y le aconsejan que no se eche al cuello la soga de un
"Parlamento de Cerdos”3 y que evite la triste suerte de Yuan Shi- kai. En
consecuencia, puede que nuestro monarca desista. Pero él y su corte no
permitirán en absoluto que el pueblo gane una pizca de poder, aunque esto no
les cueste más que un pelo. La prueba palpable está en que este monarca ha
tachado de "ataques desenfrenados" las justificadas críticas del
pueblo. Según él,
"(. . .)
en las condiciones de guerra, obviamente no se puede efectuar ninguna elección
general en las zonas ocupadas. Por lo tanto, hace dos años, la Sesión Plenaria
del Comité Ejecutivo Central del Kuomintang resolvió convocar la Asamblea
Nacional e instituir el régimen constitucional en el plazo de un año después de
la conclusión de la guerra. Y ciertos sectores lanzaron entonces ataques
desenfrenados."
Se
consideraba, según él, que esta fecha era demasiado tardía. Nuestro monarca
propuso entonces "convocar la Asamblea Nacional apenas se estabilice la
situación militar, en vista de que puede tardar la conclusión definitiva de la
guerra y de que el orden no puede ser restablecido rápidamente en todas partes
aun después de su terminación". Con gran sorpresa suya, esos sectores
volvieron a lanzar "ataques desenfrenados". Esto ha puesto a nuestro
monarca en un terrible aprieto. Pero el pueblo chino debe dar una lección a
Chiang Kai -shek y compañía: No será tolerada, digan lo que digan y hagan lo
que hagan, ninguna superchería para violar la voluntad del pueblo. Lo que el
pueblo chino exige es que se introduzcan inmediatamente reformas democráticas
tales como la liberación de los presos políticos, la supresión de los servicios
secretos, la libertad para el pueblo y la legalidad para los partidos y grupos
políticos. Ustedes no hacen nada de esto, y en cambio se entregan a
malabarismos con el pretendido problema de la fecha de la convocación de la
"Asamblea Nacional" lo cual no puede engañar ni a un niño de tres
años. Sin un mínimo de reformas democráticas serias, todas sus asambleas,
grandes o pequeñas, no servirán más que para echarlas a la basura. Llamen a
esto, si
294
quieren, un
"ataque desenfrenado", pero toda superchería de esta calaña debe ser
aplastada resuelta, definitiva, cabal y totalmente, sin permitir que quede el
menor rastro de ella, simplemente porque se trata de una superchería. Que haya
o no una asamblea nacional es una cosa, y que se introduzca o no un mínimo de
reformas democráticas es otra. Puede dispensarse lo primero por el momento,
pero no se puede dejar de realizar sin demora lo segundo. Si es que Chiang
Kai-shek y compañía desean "devolver el Poder al pueblo" "antes
del plazo previsto", ¿por qué no quieren realizar siquiera algunas de
estas reformas democráticas mínimas "antes del plazo previsto”? ¡Señores
del Kuomintang! Estoy poniendo punto final a estas líneas, y tendrán ustedes
que admitir que los comunistas chinos no lanzamos "ataques
desenfrenados" contra ustedes, sino que les estamos formulando simplemente
una pregunta. ¿Acaso no tenemos derecho? ¿Pueden ustedes dejar de responder? La
pregunta que tienen que contestar es: ¿Por qué no quieren introducir reformas
democráticas si están dispuestos a "devolver el Poder al pueblo"?
NOTAS
1 Discurso radiofónico pronunciado por Chiang
Kai-shek el 1 º de enero de 1945. En él no decía siquiera una palabra sobre las
ignominiosas derrotas que las tropas del Kuomintang habían sufrido el año
anterior frente a la ofensiva de los invasores japoneses, pero en cambio
difamaba a más no poder al pueblo y se oponía a la proposición de abolir la
dictadura unipartidista del Kuomintang y establecer un gobierno de coalición y
un mando supremo conjunto, proposición apoyada por todo el pueblo y por todos
los partidos y grupos antijaponeses del país. Insistía en continuar la
dictadura unipartidista del Kuomintang y esgrimía como escudo contra la crítica
del pueblo la convocación de la "Asamblea Nacional" al servicio del
Kuomintang, asamblea que había sido repudiada por la nación entera.
2 El 1.º de marzo de 1945, Chiang Kai-shek
pronunció un discurso en Chung-ching ante la Asociación para el Establecimiento
del Régimen Constitucional. Aparte de empecinarse en los puntos de vista
reaccionarios expuestos en su discurso de Año Nuevo, Chiang Kai-shek planteó la
formación de una comisión de tres, incluido un representante norteamericano,
para "reorganizar" el VIII Ejército y el Nuevo 4.º Cuerpo de
Ejército, invitando así desembozadamente a los imperialistas norteamericanos a
intervenir en los asuntos internos de China.
3 En 1923, Tsao Kun, caudillo militar del
Norte, se hizo elegir "Presidente de la República de China", pagando
a los miembros del Parlamento de entonces cinco mil yuanes de plata por cabeza.
Se hizo famoso como presidente elegido por cohecho, y los sobornados fueron
conocidos con el nombre de "miembros del Parlamento de Cerdos".
EL PELIGRO DE
LA POLÍTICA DE HURLEY *
12 de julio
de 1945
Se hace cada
vez más claro que la política de los Estados Unidos respecto a China,
representada por su embajador Patrick J. Hurley, está creando en nuestro país
una crisis de guerra civil. El gobierno del Kuomintang, que se aferra a su
política reaccionaria, ha vivido de la guerra civil desde su formación hace
dieciocho años ; el Incidente de Sían, en 1936, y la invasión japonesa del
territorio al Sur de la Gran Muralla, en 1937, lo obligaron a desistir
temporalmente de la guerra civil de amplitud nacional. Sin embargo, en 1939,
volvió a emprender la guerra civil, esta vez en escala local, y nunca la ha
interrumpido. "Combatir primero a los comunistas" es la consigna de
movilización utilizada por el gobierno del Kuomintang entre su propia gente, mientras
que la resistencia al Japón queda relegada a segundo plano. Actualmente, el
centro de atención de todas sus disposiciones militares no está en la
resistencia a los agresores japoneses, sino en la "recuperación de
territorio perdido" a costa de las regiones liberadas de China y en la
eliminación del Partido Comunista. Hay que tener seriamente en cuenta esta
situación, tanto para la victoria en la Guerra de Resistencia como para la
construcción pacífica después de ella. El difunto Presidente Roosevelt la tuvo en
cuenta y, en aras de los intereses de los Estados Unidos, se abstuvo de adoptar
la política de ayudar al Kuomintang en sus ataques armados contra el Partido
Comunista de China. Cuando, en noviembre de 1944, Hurley visitó Yenán en
calidad de representante personal de Roosevelt, expresó su acuerdo con el plan
del Partido Comunista de China de abolir la dictadura unipartidista del
Kuomintang y establecer un gobierno democrático de coalición. Pero, más tarde,
cambió de idea y se retractó de lo que había dicho en Yenán. Este cambio se
reveló crudamente en su decla-
_______________
* Comentario escrito por el camarada Mao
Tse-tung para la Agencia de Noticias Sinjua.
295
296
ración del 2
de abril en Washington. Esta vez, en boca del mismo Hurley, el gobierno del
Kuomintang, representado por Chiang Kai-shek, aparece como la Bella, y el
Partido Comunista, como la Bestia; además, Hurley declaró sin ambages que los
Estados Unidos cooperarían únicamente con Chiang Kai-shek, y no con el Partido
Comunista de China. Desde luego, ésta no es solamente la opinión personal de
Hurley, sino la de todo un grupo de gente en el Gobierno norteamericano. Esta
opinión es errónea y peligrosa. Fue en ese momento cuando murió Roosevelt, y
Hurley volvió, loco de alegría, a la embajada de los Estados Unidos en
Chungching. El peligro de la política norteamericana respecto a China,
representada por Hurley, consiste justamente en que da alas al gobierno del
Kuomintang para que se haga aún más reaccionario y agrava la crisis de guerra
civil en China. Si continúa la política de Hurley, el Gobierno norteamericano
caerá para no salir en la fétida y profunda cloaca de la reacción china; se
colocará en la posición de enemigo de los cientos de millones de chinos ya
despiertos o en proceso de despertar, y se convertirá en un obstáculo para la
Guerra de Resistencia en el presente y para la paz mundial en el futuro. ¿Acaso
no está claro que éste será el resultado inevitable? Un sector de la opinión
pública norteamericana está angustiado por la peligrosa política tipo Hurley
respecto a China y reclama que se la cambie, porque, en cuanto al futuro de
China, ve con claridad que las irresistibles fuerzas del pueblo chino, que
exigen la independencia, la libertad y la unificación, ascenderán con ímpetu y
terminarán ineluctablemente con la opresión extranjera y la feudal. Hoy no
podemos decir todavía si la política de los Estados Unidos cambiará ni cuándo
lo hará; pero una cosa es cierta: si continúa la política tipo Hurley, política
de apoyo a las fuerzas antipopulares de China y de hostilidad hacia el pueblo
chino, que es tan numeroso, se convertirá en una carga aplastante para el
Gobierno y el pueblo de los Estados Unidos y les acarreará males sin fin. Esto
hay que hacérselo comprender claramente al pueblo norteamericano.
TELEGRAMA AL
CAMARADA WILLIAM Z. FOSTER
29 de julio
de 1945
Camarada
Williarn Z. Foster y Comité Nacional del Partido Comunista de los Estados
Unidos:
Nos complace
saber que la Convención especial de la Asociación Política Comunista de los
Estados Unidos ha decidido repudiar la línea revisionista, es decir,
capitulacionista, de Browder1 ha restablecido la dirección marxista y hecho
renacer el Partido Comunista de los Estados Unidos. Por el presente les hacemos
llegar nuestras calurosas felicitaciones por esta gran victoria de la clase
obrera y del movimiento marxista de los Estados Unidos. Toda la línea
revisionista-capitulacionista de Browder (que se manifiesta plenamente en su
libro Teherán) refleja en esencia la influencia de los reaccionarios grupos
capitalistas de los Estados Unidos sobre el movimiento obrero norteamericano.
Además, estos grupos están tratando por todos los medios de extender su influencia
en China ; apoyan la errónea política antinacional y antipopular de la
camarilla reaccionaria del Kuomintang, y con ello colocan al pueblo chino ante
una grave crisis de guerra civil y perjudican los intereses de los pueblos de
nuestros dos grandes países, China y los Estados Unidos. La victoria de la
clase obrera norteamericana y su vanguardia, el Partido Comunista de los
Estados Unidos, sobre la línea revisionista-capitulacionista de Browder, sin
duda contribuirá considerablemente a la gran causa de los pueblos chino y
norteamericano: la actual guerra contra el Japón y la construcción, en la
postguerra, de un mundo de paz y democracia.
NOTAS
1 Earl
Browder fue, de 1930 a 1944, Secretario General del Partido Comunista de los
Estados Unidos. Durante la Segunda Guerra Mundial, las ideas derechistas.
297
298
dentro de ese
Partido, representadas por Browder, se desarrollaron hasta convertirse en una
línea revisionista-capitulacionista, contraria al marxismo. A partir de
diciembre de 1943, Browder pregonó esta línea en muchos discursos y artículos,
y en abril de 1944 publicó Teherán, que constituyó su programa oportunista de
derecha. Revisando la tesis básica leninista de que el imperialismo es el
capitalismo monopolista, decadente y agonizante, y negando la naturaleza
imperialista del capitalismo norteamericano, afirmó que éste "conserva
ciertas características de un capitalismo joven" (bastardilla de Browder)
y que hay un "interés común" entre el proletariado y la gran
burguesía de los Estados Unidos. De este modo, abogaba por la protección del
sistema de los trusts y soñaba con salvar al capitalismo norteamericano de las
inevitables crisis por medio de la "conciliación de clases”. Basándose en
esta absurda apreciación del capitalismo norteamericano y siguiendo una línea
capitulacionista de colaboración de clases con el capital monopolista, Browder
presidió en mayo de 1944 la disolución del Partido Comunista de los Estados
Unidos, partido del proletariado norteamericano, y formó una organización sin
carácter de Partido, la Asociación Política Comunista de los Estados Unidos.
Desde su comienzo, la errónea línea de Browder encontró la oposición de muchos
comunistas norteamericanos, encabezados por el camarada William Z. Foster. Bajo
la dirección de éste, la Asociación Política Comunista aprobó en junio de 1945
una resolución en que se denunciaba la línea de Browder. En julio, la
Asociación celebró una convención nacional especial y decidió rectificar
definitivamente esta línea y restablecer el Partido Comunista de los Estados
Unidos. Browder fue expulsado del Partido en febrero de 1946, porque persistió
en su posición de traición al proletariado, apoyó abiertamente la política
imperialista de la Administración Truman y realizó actividades fraccionales
antipartido.
LA ULTIMA
BATALLA CONTRA LOS
INVASORES
JAPONESES
9 de agosto
de 1945
EL 8 de
agosto, el Gobierno soviético declaró la guerra al Japón, acontecimiento que el
pueblo chino saluda calurosamente. Gracias a la acción de la Unión Soviética,
se reducirá considerablemente la duración de la guerra contra el Japón. Esta se
encuentra ya en su última etapa; ha Llegado el momento de la victoria final
sobre los agresores japoneses y todos sus lacayos. En tales circunstancias,
todas las fuerzas antijaponesas del pueblo chino deben emprender una
contraofensiva de amplitud nacional en estrecha y eficaz coordinación con las
operaciones de la Unión Soviética y demás países aliados. El VIII Ejército, el
Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército y las otras fuerzas armadas populares deben,
explotando todas las posibilidades, lanzar ampliamente ataques contra todos los
invasores y sus lacayos que rehusen rendirse, aniquilar sus fuerzas, capturar
sus armas y material, expandir vigorosamente las regiones liberadas y reducir
las ocupadas por el enemigo. Hay que formar con audacia destacamentos de
trabajo armados que, por centenas y millares, penetren profundamente en la
"retaguardia enemiga dentro de la retaguardia enemiga" y organicen al
pueblo para destruir las líneas de comunicación enemigas y luchar en
coordinación con el ejército regular. Hay que movilizar con audacia a los
millones y millones de habitantes de las regiones ocupadas y organizar sin
demora fuerzas armadas clandestinas en preparación de levantamientos armados
para aniquilar al enemigo en coordinación con las tropas que ataquen desde fuera.
Al mismo tiempo, es preciso seguir prestando atención a la consolidación de las
regiones liberadas. Durante el invierno y la primavera próximos, en estas
regiones, que cuentan con cien millones de habitantes, y en las que sean
liberadas, se debe llevar a cabo universalmente la reducción de los arriendos y
los intereses, desarrollar la producción, crear los órganos del Poder popular y
las fuerzas armadas populares, intensificar
299
300
el trabajo
relativo a las milicias, fortalecer la disciplina del ejército, perseverar en
el frente único de los diversos sectores del pueblo y evitar el despilfarro de
recursos humanos y materiales. Todo ello está destinado a reforzar la ofensiva
de nuestro ejército contra el enemigo. El pueblo de todo el país debe redoblar
su vigilancia para conjurar el peligro de una guerra civil, y promover con
energía la formación de un gobierno democrático de coalición. La guerra de
liberación nacional de China ya ha entrado en una nueva etapa, y el pueblo
entero debe fortalecer su unidad y luchar por la victoria final.
ÍNDICE
PERIODO DE LA
GUERRA DE RESISTENCIA
CONTRA EL
JAPÓN (II)
PREFACIO Y
EPILOGO A INVESTIGACIONES RURALES (Marzo y abril
de 1941) 7
Prefacio 7
Epílogo 10
REFORMEMOS
NUESTRO ESTUDIO (Mayo de 1941) 13
DENUNCIEMOS
LA MAQUINACIÓN DE UN MUNICH DEL
EXTREMO
ORIENTE (25 de mayo de 1941) 23
ACERCA DEL
FRENTE ÚNICO INTERNACIONAL ANTIFASCISTA
(23 de junio
de 1941) 25
DISCURSO ANTE
LA ASAMBLEA DE REPRESENTANTES DE LA REGIÓN FRONTERIZA DE SHENSÍ-KANSÚ-NINGSIA
(21 de noviembre
de 1941) 27
RECTIFIQUEMOS
EL ESTILO DE TRABAJO EN EL PARTIDO
(1.º de
febrero de 1942) 31
CONTRA EL
ESTILO DE CLICHÉ DEL PARTIDO (8 de febrero de 1942) 49
INTERVENCIONES
EN EL FORO DE YENÁN SOBRE ARTE Y
LITERATURA
(Mayo de 1942) 67
Introducción 67
Conclusiones 72
UNA POLÍTICA
DE SUMA IMPORTANCIA (7 de septiembre de 1942) 99
EL PUNTO DE
VIRAJE DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL (12 de
octubre de
1942) 103
EN
CELEBRACIÓN DEL XXV ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN
DE OCTUBRE (6
de noviembre de 1942) 109
PROBLEMAS
ECONÓMICOS Y FINANCIEROS EN EL PERIODO DE
LA
RESISTENCIA AL JAPÓN (Diciembre de 1942) 111
301
302
ALGUNAS
CUESTIONES SOBRE LOS MÉTODOS DE DIRECCIÓN
(1.º de junio
de 1943) 117
INTERPELAMOS
AL KUOMINTANG (12 de julio de 1943) 123
DESPLEGAR EN
LAS BASES DE APOYO LAS CAMPAÑAS POR LA REDUCCIÓN DE LOS ARRIENDOS, POR LA
PRODUCCIÓN Y DE APOYAR AL GOBIERNO Y AMAR AL PUEBLO (1.º de octubre de 1943)
131
COMENTARIO
SOBRE LA XI SESIÓN PLENARIA DEL COMITÉ EJECUTIVO CENTRAL DEL KUOMINTANG Y LA II
SESIÓN DEL
III CONSEJO
POLÍTICO NACIONAL (5 de octubre de 1943) 137
ORGANICÉMONOS
(29 de noviembre de 1943) 153
NUESTRO
ESTUDIO Y LA SITUACIÓN ACTUAL (12 de abril de 1944) 163
SERVIR AL
PUEBLO (8 de septiembre de 1944) 177
A PROPÓSITO
DEL DISCURSO DE CHIANG KAI-SHEK EN LA FIESTA
DEL DOBLE
DIEZ ( 11 de octubre de 1944) 179
EL FRENTE
ÚNICO EN EL TRABAJO CULTURAL (30 de octubre de
1944) 185
APRENDAMOS A
REALIZAR EL TRABAJO ECONÓMICO (10 de enero de
1945) 189
LAS ZONAS
GUERRILLERAS TAMBIÉN PUEDEN PRODUCIR (31 de enero de
1945) 197
LOS DOS
DESTINOS DE CHINA (23 de abril de 1945) 203
SOBRE EL
GOBIERNO DE COALICIÓN (24 de abril de 1945) 207
I. Las
demandas fundamentales del pueblo chino
II. La
situación internacional y la situación nacional 208
III. Las dos
líneas en la Guerra de Resistencia contra el Japón 211
La clave de
los problemas de China 211
La historia
sigue un camino sinuoso 212
Guerra
popular 216
Los dos
frentes de la guerra 220
Las regiones
liberadas de China 222
Las regiones
dominadas por el Kuomintang 223
Un contraste 226
¿Quién
"sabotea la Resistencia y pone en peligro a la nación"? 227
"Desobediencia
a las órdenes gubernamentales y militares" 228
E1 peligro de
una guerra civil 229
Las
negociaciones 230
Dos
perspectivas 231
303
IV. La
política del Partido Comunista de China 232
Nuestro
programa general 233
Nuestro
programa concreto 240
Las tareas en
las regiones dominadas por cl Kuomintang 266
Las tareas en
las regiones ocupadas por el Japón 268
Las tareas en
las regiones liberadas 269
V. ¡Que todo
el Partido se una y luche por cl cumplimiento de sus tareas! 272 EL VIEJO TONTO
QUE REMOVIÓ LAS MONTAÑAS (11 de junio de
1945) 281
SOBRE LA
PRODUCCIÓN EN EL EJÉRCITO PARA SU AUTOABASTE-CIMIENTO Y LA IMPORTANCIA DE LAS
DOS GRANDES CAMPA-ÑAS POR LA RECTIFICACIÓN DEL ESTILO DE TRABAJO Y POR
LA PRODUCCIÓN
(27 de abril de 1945) 285
EL DÚO
HURLEY-CHlANG KAI-SHEK, UN FIASCO (10 de julio de 1945)
291
EL PELIGRO DE
LA POLÍTICA DE HURLEY (12 de julio de 1945) 295
TELEGRAMA AL
CAMARADA WILLIAM Z. FOSTER (19 de julio de
1945) 297
LA ULTIMA
BATALLA CONTRA LOS INVASORES JAPONESES (9 de
agosto de
1945) 299


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