© Libro N° 9487. Obras Escogidas De Mao Tse-Tung. Tomo II Emancipación. Enero 15 de 2022.
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Escogidas De Mao Tse-Tung. Tomo II
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OBRAS ESCOGIDAS
De
Mao Tse-Tung
Tomo II
Obras Escogidas
De
Mao Tse-Tung
Tomo II
¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNíOS!
PERIODO DE
LA GUERRA DE RESISTENCIA
CONTRA EL JAPÓN (I)
LÍNEAS POLÍTICAS, MEDIDAS Y PERSPECTIVAS EN LA
LUCHA CONTRA LA OFENSIVA JAPONESA *
23 de julio de 1937
I. DOS LÍNEAS POLÍTICAS
E1 8 de julio, al otro día del Incidente de
Lukouchiao1, el Comité Central del Partido Comunista de China publicó un
manifiesto en que llama a toda la nación a la resistencia armada. En este
manifiesto se dice:
"¡Compatriotas! ¡Peiping y Tientsín están en
peligro! ¡El Norte de China está en peligro! ¡La nación china está en peligro!
Nuestra única salida es emprender una guerra de resistencia de toda la nación.
Exigimos pronta y decidida resistencia a las tropas invasoras japonesas y
preparativos inmediatos para enfrentar toda eventualidad. La nación entera, de
arriba abajo, tiene que desechar en el acto toda idea de vivir en una paz
humillante con los agresores japoneses. ¡Compatriotas! Aclamemos y apoyemos la
heroica resistencia de las tropas de Feng Chi-an. Aclamemos y apoyemos la
declaración de las autoridades del Norte de China, que expresa su determinación
de defender la patria hasta la
_______________
El 7 de
julio de 1937, los imperialistas japoneses provocaron el Incidente de
Lukouchiao en su intento de anexarse toda China por la fuerza de las armas. El
pueblo chino exigió unánimemente la resistencia armada al Japón. Pero
transcurrieron diez días antes de que Chiang Kai-shek hiciera una declaración
en Lushan anunciando dicha resistencia. Esto lo hizo bajo la presión de todo el
pueblo, y también como resultado del serio golpe que la invasión japonesa
asestaba tanto a los intereses de los imperialistas ingleses y norteamericanos
en China, como a los de los grandes terratenientes y la gran burguesía, que
Chiang Kai-shek representaba directamente. Pero, al mismo tiempo, el gobierno
de Chiang Kai-shek siguió manteniendo negociaciones con los invasores japoneses;
e incluso aceptó un supuesto arreglo pacífico
7
8
muerte. Exigimos que el general Sung Che -yuan
ponga inmediatamente en pie de guerra a todo el 29 ° Cuerpo de Ejército2 y lo
envíe al frente para resistir a la agresión. Exigimos que el Gobierno Central
de Nankín proporcione una ayuda efectiva al 29.° Cuerpo de Ejército, levante en
seguida la interdicción impuesta a los movimientos patrióticos de las masas
populares de todo el país y deje al pueblo desplegar plenamente su espíritu de
resistencia, movilice sin demora para la guerra a todas las fuerzas de tierra,
mar y aire del país y que, a fin de consolidar la retaguardia, liquide sin
dilación a todos los colaboracionistas, vendepatrias y espías de los agresores
japoneses ocultos en China. Llamamos al pueblo entero a apoyar con todas sus
fuerzas la sagrada guerra de autodefensa contra el Japón. Nuestras consignas
son: ¡Defendamos con las armas Peiping, Tientsín y el Norte de China!
¡defendamos la patria hasta la última gota de sangre! ¡Que todo el pueblo, el
gobierno y las fuerzas armadas se unan y erijan la inquebrantable Gran Muralla
del frente único nacional para resistir a la agresión japonesa! ¡Que el
Kuomintang y el Partido Comunista cooperen estrechamente para rechazar los
nuevos ataques de los agresores japoneses! ¡Expulsemos de China a los invasores
japoneses!"
Esta es una declaración sobre la línea política.
El pasado 17 de julio, el señor Chiang Kai-shek
hizo una declaración en Lushan, estableciendo una línea política de
preparación para la Guerra de Resistencia, que
constituye la primera declaración correcta del Kuomintang sobre asuntos
exteriores en el curso de muchos años.
_______________
que éstos habían concluido con algunas autoridades
locales. No fue sino el c; de agosto de 1937, al lanzar los invasores japoneses
una gran ofensiva contra Shanghai, haciendo imposible para Chiang Kai-shek
mantener su dominio en el Sudeste de China, cuando éste se vio obligado a
emprender la resistencia armada; peco, aun entonces, y hasta 19b4, Chiang
Kai-shek nunca cesó de mendigar subrepticiamente la paz al Japón. A todo lo
largo de la Guerra de Resistencia, Chiang Kai-shek, traicionando totalmente su
propia declaración de Lushan en la que dijo: "Una vez comenzada la guerra,
cada uno, sea del Norte o del Sur, sea joven o viejo, tendrá el deber de
resistir al Japón y defender la patria", se opuso a una guerra popular
general en la que todo el pueblo fuese movilizado, y adoptó la política
reaccionaria de resistencia pasiva al Japón y lucha activa contra el Partido
Comunista y el pueblo. las dos líneas políticas, dos series de medidas y dos
perspectivas expuestas por el camarada Mao Tse-tung en este artículo, reflejan
precisamente la lucha entre la línea del Partido Comunista y la de Chiang
Kai-shek en la Guerra de Resistencia contra el Japón.
9
Por consiguiente, ha sido bien acogida por nosotros
y por todos nuestros compatriotas. La declaración señala cuatro condiciones
para la solución del Incidente de Lukouchiao:
"1) Ninguna solución debe violar la soberanía
e integridad territorial de China;
No se
admitirá ningún cambio ilegal en la estructura administrativa de las provincias
de Jopei y Chajar;
No se
puede destituir ni reemplazar por exigencia de nadie a ningún funcionario local
nombrado por el Gobierno Central;
Ninguna
limitación debe ser impuesta al 29 ° Cuerpo de Ejército respecto a sus actuales
lugares de acantonamiento."
Las observaciones finales de la declaración dicen:
"En cuanto al Incidente de Lukouchiao, el
gobierno ha determinado una línea política y una posición consecuentes.
Comprendemos que cuando toda la nación esté en guerra, la situación nos
obligará a hacer hasta el último sacrificio, y no debemos abrigar la más leve
esperanza de una salida fácil. Una vez comenzada la guerra, cada uno, sea del
Norte o del Sur, sea joven o viejo, tendrá el deber de resistir al Japón y
defender la patria."
Esta es otra declaración sobre la línea política.
He aquí dos declaraciones políticas de
significación histórica acerca del Incidente de Lukouchiao, hechas por el
Partido Comunista y el Kuomintang respectivamente. E1 punto común de las dos
declaraciones es el pronunciamiento por una decidida resistencia armada y la
oposición al compromiso y a las concesiones.
Esta es una línea política para enfrentar la
invasión japonesa, es la línea correcta.
Pero existe la posibilidad de que se adopte otra
línea política. Desde hace cerca de un mes, los colaboracionistas y elementos
projaponeses en la región de Peiping-Tientsín se muestran muy activos,
intentando presionar a las autoridades de esas dos ciudades para que se
plieguen a las exigencias del Japón, socavando la línea política de decidida
resistencia armada y pronunciándose por el compromiso y las concesiones. Estas
son manifestaciones que encierran un grave peligro.
Esta línea política de compromiso y concesiones es
diametralmente opuesta a la línea política de decidida resistencia armada. Si
no se la rechaza en seguida, Peiping, Tientsín y todo el Norte de China caerán
10
en manos del enemigo, y la nación entera se verá
seriamente amenazada. Todos deben estar alerta.
¡Oficiales y soldados patriotas del 29° Cuerpo de
Ejército, uníos! ¡Combatid el compromiso y las concesiones y llevad a cabo
resueltamente la Guerra de Resistencia¡
¡Conciudadanos patriotas de Peiping, Tientsín y el
Norte de China, uníos! ¡Combatid el compromiso y las concesiones y apoyad la
decidida resistencia armada!
¡Conciudadanos patriotas de todo el país, uníos!
¡Combatid el compromiso y las concesiones y apoyad la decidida resistencia
armada!
Señor Chiang Kai-shek y miembros patriotas del
Kuomintang, esperamos que perseveren en su enunciada línea política, cumplan
sus promesas, combatan el compromiso y las concesiones, se muestren resueltos
en la resistencia armada y respondan así con hechos a los ultrajes del enemigo.
¡Que todas las fuerzas armadas del país, incluido
el Ejército Rojo, apoyen la declaración del señor Chiang Kai-shek, combatan el
compromiso y las concesiones y lleven a cabo con resolución la resistencia
armada!
Los comunistas, un solo corazón y una sola
voluntad, aplicamos fielmente nuestro propio manifiesto y al mismo tiempo
apoyamos decididamente la declaración del señor Chiang Kai- shek. Estamos
dispuestos a defender el suelo patrio, junto con los miembros del Kuomintang y
todos los compatriotas, hasta la última gota de nuestra sangre; combatiremos
toda indecisión, vacilación, compromiso o concesión, y realizaremos con firmeza
la Guerra de Resistencia.
II. DOS SERIES DE MEDIDAS
Para lograr su propósito, la línea política de
decidida resistencia armada exige toda una serie de medidas.
¿Cuáles son esas medidas? He aquí las principales:
1. Movilización general de las fuerzas armadas de
todo el país. Movilizar nuestras fuerzas armadas permanentes, más de dos
millones de hombres entre las fuerzas de tierra, mar y aire, y que comprenden
el Ejército Central, las tropas locales y el Ejército Rojo; enviar
inmediatamente el grueso de esas fuerzas al frente de defensa nacional,
conservando una parte de ellas en la retaguardia para mantener
11
el orden. confiar el mando de los diversos frentes
a generales leales a los intereses de la nación. Convocar un consejo de defensa
nacional para decidir la estrategia y lograr una voluntad unánime de combate.
transformar el trabajo político en el ejército a fin de llegar a la unidad
entre oficiales y soldados y entre ejército y pueblo. Determinar la parte que a
la guerra de guerrillas corresponde en las tareas estratégicas, de modo que
pueda coordinarse con la guerra regular. Limpiar de traidores el ejército.
Movilizar un número conveniente de reservas y adiestrarlas a fin de que estén
en condiciones de marchar al frente. Aumentar razonablemente el equipo y
avituallamiento de las fuerzas armadas. De acuerdo con la línea política
general de decidida resistencia armada, hay que trazar planes militares para
cumplir todas las tareas arriba expuestas. Las tropas de China no son pocas
pero, a menos que se realicen estos planes, no podrán derrotar al enemigo. Si
se combinan los factores políticos y materiales, nuestras fuerzas armadas serán
invencibles en el Asia oriental.
Movilización
general de todo el pueblo. Levantar la interdicción que pesa sobre los
movimientos patrióticos; poner en libertad a los presos políticos; derogar el
"Decreto de emergencia en represión de las actividades contra la
República"3 y los "Reglamentos para la censura de prensa"4;
reconocer la legalidad de las organizaciones patrióticas existentes; extender
estas organizaciones entre los obreros, campesinos, hombres de negocios e
intelectuales; armar a las masas populares para la autodefensa y para apoyar al
ejército en sus operaciones. En una palabra, dar al pueblo la libertad de
manifestar su patriotismo. La fuerza del pueblo y la del ejército, unidas,
propinarán un golpe mortal al imperialismo japonés. Sin duda alguna, una guerra
nacional que no se apoye en las grandes masas populares no podrá triunfar. La
caída de Abisinia5 debe servirnos de lección. Nadie que quiera sinceramente
sostener una decidida resistencia armada debe pasar por alto este punto.
Transformación
del aparato gubernamental. Admitir en el gobierno a representantes de los
diversos partidos y grupos políticos y a personalidades públicas para que
administren
conjuntamente los asuntos
del Estado, y
depurar de
projaponeses y traidores encubiertos
el gobierno, para que
así éste y el pueblo se unan. La Guerra de Resistencia contra
el Japón es una gran tarea que nunca podrá ser
cumplida por unos cuantos individuos. Obstinarse en monopolizar esta tarea no
hará más que malograrla. Para ser un verdadero gobierno de defensa nacional, el
gobierno ha de apoyarse en las masas populares
12
y practicar el centralismo democrático; ha de ser a
la vez democrático y centralizado; un gobierno de este tipo es el más poderoso.
La Asamblea Nacional debe representar realmente al pueblo; ha de ser el órgano
supremo del Poder, determinar la política fundamental del Estado y decidir
sobre las medidas políticas y los planes para la resistencia al Japón y la
salvación nacional.
Política
exterior antijaponesa. No conceder a los imperialistas japoneses ninguna
ventaja o facilidad, sino por el contrario, confiscar sus bienes, desconocer
las deudas contraídas con ellos, barrer sus lacayos y expulsar a sus espías.
Concluir sin demora una alianza militar y política con la Unión Soviética y
unirnos estrechamente con este país, el más seguro y poderoso, el más capaz de
ayudar a China en su resistencia al Japón. Ganar la simpatía de Inglaterra, los
Estados Unidos y Francia para nuestra resistencia al Japón, y procurar su ayuda
sin menoscabo de la integridad territorial y la soberanía nacional. Para
derrotar a los agresores japoneses debemos apoyarnos principalmente en nuestras
propias fuerzas; pero no se puede prescindir de la ayuda extranjera, y una
política aislacionista sólo beneficiaría al enemigo.
Proclamación
y puesta en práctica inmediata de un programa para el mejoramiento de las
condiciones de vida del pueblo. Empezar por los siguientes puntos mínimos:
supresión de los impuestos y contribuciones exorbitantes; reducción del
arriendo de la tierra; restricción de la usura; mejoramiento de las condiciones
de vida de los obreros, de los soldados y suboficiales y de los empleados, y
asistencia a las víctimas de las calamidades naturales. Estas nuevas medidas
aumentarán el poder adquisitivo del pueblo, harán prosperar el comercio y
animarán la actividad financiera, y de ningún modo desquiciarán las finanzas
del país, como alegan algunos. Esas medidas acrecentarán ilimitadamente nuestra
fuerza para resistir al Japón y consolidarán los cimientos del gobierno.
Educación
para la defensa nacional. Reformar radicalmente la política y el sistema
educacionales. Renunciar a cuanto no sea urgente y a todas las medidas
irrazonables. Los periódicos y publicaciones, el cine y el teatro, la
literatura y el arte deben todos responder a los intereses de la defensa
nacional. Prohibir la propaganda de los colaboracionistas.
Política
financiera y económica de resistencia al Japón. La política financiera debe
fundarse en el principio de "quien tenga
dinero, que contribuya con dinero", y de
confiscar los bienes de los
13
imperialistas japoneses y de los colaboracionistas;
la política económica debe basarse en el principio de boicotear las mercancías
japonesas y estimular el consumo de los productos nacionales. Todo para la
resistencia al Japón. La carencia de recursos proviene de medidas erróneas, y
ciertamente puede superarse con la adopción de nuevas medidas políticas que
correspondan a los intereses del pueblo. Es completamente absurdo afirmar que
es irremediable la situación financiera y económica de un país como China con
un territorio tan vasto y una población tan numerosa.
Unión
de todo el pueblo, el gobierno y las fuerzas armadas de China para erigir la
inquebrantable Gran Muralla del frente único nacional. La aplicación de la
línea política de resistencia armada y de las medidas arriba enumeradas depende
de este frente único. Aquí la clave es la estrecha cooperación entre el
Kuomintang y el Partido Comunista. Que el gobierno, las fuerzas armadas, todos
los partidos y grupos políticos y el pueblo entero se unan sobre la base de
esta cooperación. La consigna de "Unirse con toda sinceridad y hacer
frente a la crisis nacional" no debe limitarse a bellas palabras, sino que
ha de traducirse en hermosas acciones. La unidad debe ser verdadera; es
inadmisible proceder con engaños y estratagemas. Debe haber mayor generosidad y
una visión más amplia en el manejo de los asuntos del Estado. De nada sirven en
efecto los cálculos mezquinos, las triquiñuelas, el burocratismo y el
"A-Q-ismo"6. Ineficaces en la lucha contra el enemigo, son
sencillamente ridículos cuando se emplean contra los propios compatriotas. En
toda cosa hay unos principios fundamentales y otros secundarios, y los últimos
deben subordinarse a los primeros. Nuestros compatriotas deben considerar
seriamente las cosas a la luz de los principios fundamentales, pues solamente
así podrán orientar correctamente sus ideas y acciones. Hoy, todo aquel que no
tenga un mínimo de sinceridad con respecto a la unidad, aunque nadie se lo
reproche, ha de sentirse un poco avergonzado al examinar su conciencia en el
silencio de la noche. Esta serie de medidas para la realización de una decidida
resistencia armada puede llamarse Programa de Ocho Puntos. La línea política de
decidida resistencia armada debe ir acompañada de esta serie de medidas; de lo
contrario, la resistencia no podrá triunfar, el Japón seguirá agrediendo
indefinidamente a China, y ésta, impotente ante él, difícilmente escapará a la
suerte de Abisinia. Todo aquel que
sostenga sinceramente la
línea política de
decidida resistencia
armada debe llevar a la práctica esta serie de
medidas. Y
14
la prueba de si uno está sinceramente por esta
resistencia, es si adopta y aplica esta serie de medidas.
Hay otra serie de medidas, contraria en cada uno de
sus puntos a la que hemos expuesto:
No la movilización general de las fuerzas armadas,
sino el rechazo a la movilización o la retirada.
No la libertad para el pueblo, sino la opresión.
No un gobierno de defensa nacional basado en el
centralismo democrático, sino un gobierno autocrático de burócratas, burgueses
compradores, déspotas locales, shenshi malvados y terratenientes.
No una política exterior de resistencia al Japón,
sino de sumisión a él.
No mejorar las condiciones de vida del pueblo, sino
continuar exprimiéndolo, y dejarlo así sumido en sus sufrimientos e impotente
para resistir al Japón.
No una educación para la defensa nacional, sino
para la subyugación del país.
No una política financiera y económica de
resistencia al Japón, sino la misma de hoy, u otra que beneficiaría aún más al
enemigo y no a nuestro propio país.
No erigir la Gran Muralla del frente único nacional
antijaponés, sino derribarla, o pronunciar discursos falaces sobre la
"unidad", pero no hacer nada para lograrla.
Las medidas provienen de la línea política. Si la
línea política es de no resistencia, todas las medidas reflejarán la no
resistencia; hemos aprendido esta lección en los últimos seis años. Si la línea
política es de decidida resistencia, se impone entonces aplicar una serie de
medidas que corresponden a esta línea política: el Programa de Ocho Puntos.
III. DOS PERSPECTIVAS
¿Cuáles son las perspectivas? Esta cuestión nos
preocupa a todos. Si se sigue la primera línea política y se adopta la primera
serie de medidas, la perspectiva es incuestionablemente la expulsión del
imperialismo japonés y la conquista de la libertad y emancipación de China.
¿Existe aún alguna duda al respecto? Pienso que no.
Si se aplica la segunda línea política y se toma la
segunda serie de medidas, la perspectiva es ciertamente la ocupación de China
por
15
los imperialistas japoneses y el sometimiento del
pueblo chino a la condición de esclavos y bestias de carga. ¿Existe aún alguna
duda al respecto? Pienso que tampoco.
IV. CONCLUSIONES
Es imperativo llevar a cabo la primera línea
política, adoptar la primera serie de medidas y luchar por hacer realidad la
primera perspectiva.
Es imperativo combatir la segunda línea política,
oponerse a la segunda serie de medidas y esforzarse por evitar la segunda
perspectiva. Que todos los miembros patriotas del Kuomintang y todos los
militantes del Partido Comunista se unan y lleven a cabo resueltamente la
primera línea política, adopten la primera serie de medidas y luchen por hacer
realidad la primera perspectiva; que combatan firmemente la segunda línea
política, se opongan a la segunda serie de medidas y se esfuercen por evitar la
segunda perspectiva.
Que todos los conciudadanos patriotas, fuerzas
armadas, partidos y grupos políticos patrióticos del país se unan como un solo
hombre y lleven resueltamente a cabo la primera línea política, adopten la
primera serie de medidas y luchen por hacer realidad la primera perspectiva;
que combatan resueltamente la segunda línea política, se opongan a la segunda
serie de medidas y se esfuercen por evitar la segunda perspectiva.
¡Viva la guerra revolucionaria nacional!
¡Viva la liberación de la nación china!
NOTAS
Puente
situado a poco más de diez kilómetros al Suroeste de Pekín. El 7 de julio de
1937, las fuerzas invasoras japonesas atacaron allí a la guarnición china. Bajo
la influencia de la marea antijaponesa que agitaba al pueblo de todo el país,
la guarnición opuso resistencia. Así comenzó la heroica Guerra de Resistencia
del pueblo chino, que duró ocho años.
Este
Cuerpo de Ejército, que en un Principio formó parte del Ejército del Noroeste
del Kuomintang mandado por Feng Yu-siang, se encontraba entonces
16
acantonado en las provincias de Jopei y Chajar.
Sung Che-yuan era su comandante, y Feng Chi-an, jefe de una de sus divisiones.
El 31
de enero de 1931, el gobierno del Kuomintang promulgó el llamado "Decreto
de emergencia en represión de las actividades contra la República",
utilizando el arbitrario cargo de "actividades contra la República"
como pretexto para perseguir y asesinar a patriotas y revolucionarios. Este
Decreto dispuso brutales medidas represivas.
Se
refiere a las "Disposiciones generales para la censura de prensa",
adoptadas por el gobierno del Kuomintang en agosto de 1934 para amordazar la
voz del pueblo. Estas Disposiciones estipulaban que "todo artículo de
prensa debe ser sometido a censura". En las regiones dominadas por el
Kuomintang, todo escrito para la prensa debía someterse a la aprobación del
censor del Kuomintang, quien podía mutilarlo o retenerlo.
Véase
"Las tareas del Partido Comunista de China en el período de la resistencia
al Japón", 8, Obras Escogidas de Mao Tse-tung, t. I.
Ibíd.,
nota 14.
POR LA MOVILIZACIÓN DE TODAS LAS FUERZAS PARA LA
VICTORIA DE LA GUERRA DE RESISTENCIA *
25 de agosto de 1937
A. El Incidente de Lukouchiao ocurrido el 7 de
julio, marcó el comienzo de la amplia ofensiva del imperialismo japonés contra
el territorio chino al Sur de la Gran Muralla. Y la resistencia de las tropas
chinas en Lukouchiao señaló el comienzo de la Guerra de Resistencia de China en
escala nacional. Los incesantes ataques de los invasores japoneses, la resuelta
lucha de todo el pueblo, la tendencia de la burguesía nacional a la resistencia
al Japón, el vigoroso planteamiento y firme aplicación por parte del Partido
Comunista de China de la política de frente único nacional antijaponés y el
apoyo que ésta se ha ganado en todo el país todo esto ha obligado a las
autoridades chinas a que, después del Incidente de Lukouchiao, comenzaran a
cambiar su política de no resistencia al Japón, practicada desde el Incidente
del 18 de Septiembre de 1931, por la de resistencia, y ha dado lugar a que la
revolución china avance de la etapa de cese de la guerra civil y preparación
para la resistencia, etapa que comenzó con el Movimiento del 9 de Diciembre de
1935, a la de resistencia efectiva. Los cambios que han comenzado a perfilarse
en la política del Kuomintang con el Incidente de Sían y la III Sesión Plenaria
de su Comité Ejecutivo Central como punto de partida la declaración hecha el 17
de julio por el señor Chiang Kai-shek en Lushan sobre la resistencia al Japón y
muchas de las medidas por él adoptadas para la defensa
_______________
Orientación
para la propaganda y agitación, elaborada por el camarada Mao Tse-tung en
agosto de 1937 y destinada a los órganos de propaganda del Comité Central del
Partido Comunista de China. Fue aprobada en la reunión ampliada del Buró
Político del Comité Central del Partido Comunista de China celebrada en
Luochuan, Norte de Shensí.
17
18
nacional, todo esto es digno de aprobación. Las
tropas en el Frente, trátese de tropas terrestres, aéreas o de unidades armadas
locales, han resistido valerosamente y dado prueba del heroísmo propio de la
nación china. A nombre de la revolución nacional, el Partido Comunista de China
hace llegar el más caluroso saludo a todas las tropas y ciudadanos patriotas
del país.
B. Pero, por otro lado, las autoridades del
Kuomintang continúan, aún después del Incidente de Lukouchiao, ocurrido el 7 de
julio con la errónea política que han venido aplicando desde el Incidente del
18 de Septiembre: contraen compromisos y hacen concesiones, reprimen el
entusiasmo de los ejércitos patriotas y el movimiento patriótico del pueblo por
la salvación nacional. Sin duda alguna, después de apoderarse de Peiping y
Tientsín, el imperialismo japonés, apoyándose en su brutal fuerza militar, contando
con la ayuda del imperialismo alemán e italiano y explotando las vacilaciones
del imperialismo inglés y el aislamiento del Kuomintang respecto de las amplias
masas trabajadoras, proseguirá con su política de ofensivas en gran escala,
dará el segundo y el tercer paso en su preestablecido plan de operaciones y
lanzará violentos ataques sobre todo el Norte de China y otras regiones. Las
llamas de la guerra están ardiendo ya en Chajar y Shanghai. Para salvar la
patria, resistir a los ataques del poderoso invasor, defender el Norte de China
y las zonas litorales y recuperar Peiping, Tientsín y el Nordeste de China,
todo el pueblo chino y las autoridades del Kuomintang deben aprender a fondo la
lección de la pérdida del Nordeste de China, de Peiping y Tientsín, escarmentar
con la caída de Abisinia, conocer la historia de la victoriosa lucha de la
Unión Soviética contra sus enemigos extranjeros2, aprender de la actual
experiencia de España en su triunfante defensa de Madrid3, y unirse firmemente
para combatir hasta el fin en defensa de la patria. De aquí en adelante la
tarea es: "Movilizar a todas las fuerzas para la victoria de la Guerra de
Resistencia", y la clave para su realización es un cambio completo y
radical de la política del Kuomintang. El paso dado por el Kuomintang en el
problema de la resistencia es digno de elogio; es lo que el Partido Comunista
de China y todo el pueblo han estado esperando durante años, y todos saludamos
ese progreso. Pero el Kuomintang no ha hecho todavía ningún cambio en su
política respecto a problemas tales como la movilización de las masas populares
y la realización de reformas políticas. En lo fundamental aún se niega a
levantar la interdicción del movimiento popular antijaponés, todavía rehusa
efectuar una transformación
19
básica en el aparato gubernamental, continúa sin
una política para mejorar las condiciones de vida del pueblo y, en sus
relaciones con el Partido Comunista, todavía no da pruebas de una cooperación
sincera. En momentos tan críticos como éste, en que el peligro de subyugación y
exterminio se cierne sobre nuestro país y nuestro pueblo, si el Kuomintang
continúa con la vieja política mencionada y se niega a cambiarla rápidamente,
causará graves perjuicios a la Guerra de Resistencia. Algunos miembros del Kuomintang
dicen: "Las reformas políticas se harán después de la victoria de la
Guerra de Resistencia." Piensan que los invasores japoneses pueden ser
derrotados sólo con los esfuerzos del gobierno, pero están equivocados. En una
guerra de resistencia sostenida únicamente por el gobierno, sólo es posible
ganar alguna que otra batalla, e imposible la victoria definitiva sobre los
agresores japoneses. Esta última no puede lograrse sino en una guerra de
resistencia general de toda la nación. Pero, una guerra así requiere un cambio
completo y radical de la política del Kuomintang y que todo el país, de arriba
abajo, una sus esfuerzos para llevar a efecto un programa de resistencia cabal
al Japón, esto es, un programa de salvación nacional formulado dentro del
espíritu de los Tres Principios del Pueblo revolucionarios y las Tres Grandes
Políticas, elaborados personalmente por el Dr. Sun Yat-sen en el período de la
primera cooperación entre el Kuomintang y el Partido Comunista.
C. El Partido Comunista de China propone con toda
sinceridad al Kuomintang, al pueblo entero, a todos los partidos, grupos
políticos, sectores sociales y fuerzas armadas, un Programa de Diez Puntos para
la Salvación Nacional con el fin de derrotar definitivamente a los invasores
japoneses. Está firmemente convencido de que, sólo aplicando este Programa en
forma completa, sincera y resuelta, será posible defender a la patria y vencer
a los invasores japoneses. De otra manera, la responsabilidad recaerá sobre
aquellos que se amodorran en la rutina y permiten que la situación se
deteriore; si la subyugación del país se convierte en realidad, será demasiado
tarde para remordimientos y lamentaciones. He aquí los diez puntos de que
consta el Programa para la Salvación Nacional:
Aplastamiento
del imperialismo japonés.
Romper las relaciones diplomáticas con el Japón,
expulsar a sus funcionarios, arrestar a sus espías, confiscar las propiedades
japonesas en China, desconocer las deudas contraídas con el Japón, denunciar
20
los tratados firmados con éste y recobrar todas las
concesiones japonesas.
Combatir hasta la última gota de sangre en defensa
del Norte y de las zonas litorales.
Combatir hasta la última gota de sangre para
recuperar Peiping, Tientsín y el Nordeste.
Expulsar de China a los imperialistas japoneses.
Oponerse a toda vacilación y compromiso.
Movilización
militar general del país.
Movilizar a todas las fuerzas de tierra, mar y aire
del país para una guerra de resistencia en escala nacional.
Oponerse a la línea pasiva de operaciones puramente
defensivas, y adoptar una línea activa de operaciones realizadas con
independencia e iniciativa.
Crear un consejo permanente de defensa nacional que
discuta y determine el plan de defensa del país y la línea para las
operaciones.
Armar al pueblo y desarrollar la guerra de
guerrillas antijaponesa para coordinarla con las operaciones de las tropas
regulares.
Reformar el trabajo político en las fuerzas armadas
a fin de lograr la unidad entre mandos y combatientes.
Conseguir la unidad entre el pueblo y el ejército y
poner en juego la iniciativa de éste.
Apoyar al Ejército Unido Antijaponés del Nordeste y
desorganizar la retaguardia enemiga.
Dar igual trato a cuantas tropas combaten en la
Guerra de Resistencia.
Establecer zonas militares en todo el país y
movilizar a la nación entera para la guerra, con el objeto de cambiar
gradualmente el sistema mercenario por el de servicio militar obligatorio.
Movilización
general del pueblo.
Garantizar a todo el pueblo, con excepción de los
colaboracionistas, las libertades de palabra, de prensa, de reunión y de
asociación para la resistencia al Japón y la salvación nacional, y la libertad
de empuñar las armas contra el enemigo.
Derogar todas las viejas leyes y decretos que
limitan los movimientos patrióticos populares, y promulgar nuevos decretos y
leyes revolucionarios.
Poner en libertad a todos los presos políticos
patriotas y revolucionarios, y levantar la proscripción de los partidos
políticos.
21
Que todo el pueblo se movilice, empuñe las armas y
participe en la Guerra de Resistencia. Que cada uno contribuya con lo que
pueda: sean energías, dinero, fusiles o conocimientos.
Movilizar a los mongoles, juis y demás minorías
nacionales para que, sobre la base del principio de autodeterminación y
autonomía nacionales, participen en la lucha común contra el Japón.
Transformación
del aparato gubernamental.
Instituir una asamblea nacional integrada por
verdaderos representantes del pueblo para que adopte una constitución
auténticamente democrática, determine la línea política para la resistencia al
Japón y la salvación nacional y elija un gobierno de defensa nacional.
El gobierno de defensa nacional debe admitir en su
seno a revolucionarios de todos los partidos y grupos políticos y de todas las
organizaciones populares y excluir a los elementos projaponeses.
E1 gobierno de defensa nacional practicará el
centralismo democrático; será a la vez democrático y centralizado.
El gobierno de defensa nacional aplicará la
política revolucionaria para la resistencia al Japón y la salvación nacional.
Instituir la autonomía local, destituir a los
funcionarios corruptos y establecer un gobierno íntegro y honrado.
Política
exterior antijaponesa.
Concluir alianzas contra la agresión y pactos de
ayuda militar mutua para la resistencia al Japón con todos los países que se
oponen a la política agresiva del Japón, siempre y cuando estos pactos y
alianzas no vayan contra la integridad territorial y la soberanía de China.
Apoyar el frente internacional de la paz y oponerse
al frente de agresión de Alemania, el Japón e Italia.
Unirse con las masas obreras y campesinas de Corea
y el Japón contra el imperialismo japonés.
Política
financiera y económica de guerra.
La política financiera debe basarse en el principio
de que quien tenga dinero contribuya con dinero y que los bienes de los
colaboracionistas sean confiscados, a fin de cubrir los gastos de guerra. La
política económica ha de ser la de reajustar y ampliar la producción para la
defensa nacional, desarrollar la economía rural y asegurar el
autoabastecimiento de productos necesarios en tiempos de guerra; estimular el
consumo de las mercancías nacionales y mejorar la calidad de los productos
locales; prohibir completamente la venta de mercan-
22
cías japonesas, acabar con el comercio ilícito y
luchar contra la especulación y la manipulación del mercado.
Mejoramiento
de las condiciones de vida del pueblo.
Mejorar las condiciones de los obreros, empleados y
profesores, y de los soldados y oficiales que combaten contra los invasores
japoneses.
Dar trato preferencial a las familias de los
soldados y oficiales que combaten contra los invasores japoneses.
Abolir los impuestos y contribuciones exorbitantes.
Reducir los arriendos de la tierra y los intereses
sobre los préstamos.
Auxiliar a los desempleados.
Regular el abastecimiento de víveres.
Ayudar a las víctimas de las calamidades naturales.
Política
educacional antijaponesa.
Cambiar el viejo sistema educacional y los viejos
programas de enseñanza y poner en práctica un nuevo sistema y nuevos programas
orientados hacia la resistencia al Japón y la salvación nacional.
Eliminación
de los colaboracionistas vendepatrias y elementos projaponeses, y consolidación
de la retaguardia.
l0. Unidad nacional contra el Japón.
Establecer, sobre la base de la cooperación entre
el Kuomintang y el Partido Comunista, un frente único nacional antijaponés de
todos los partidos, grupos políticos, sectores sociales y fuerzas armadas del
país para dirigir la Guerra de Resistencia, unirse con toda sinceridad y hacer
frente a la crisis nacional.
D. Es imperativo descartar la política de
resistencia exclusiva del gobierno y llevar a efecto la de resistencia general
de toda la nación. El gobierno debe unirse con el pueblo, hacer revivir en toda
su integridad el espíritu revolucionario del Dr. Sun Yat-sen, poner en práctica
el Programa de Diez Puntos arriba expuesto, y luchar por la victoria completa
de la Guerra de Resistencia. E1 Partido Comunista de China, así como las masas
populares y las fuerzas armadas bajo su dirección, actuarán firmemente de acuerdo
con este Programa y se mantendrán en la primera línea de la Guerra de
Resistencia para defender a la patria hasta la última gota de sangre. De
conformidad con su consecuente política, el Partido Comunista de China está
dispuesto a combatir
en el mismo frente junto con el Kuomintang y los
otros partidos
grupos
políticos del país y a formar con ellos, hombro con hombro, la sólida Gran
Muralla del frente único nacional
23
para derrotar a los malvados invasores japoneses y
luchar por una nueva China independiente, libre y feliz. Para alcanzar este
objetivo, debemos combatir resueltamente las teorías de compromiso y
capitulación de los colaboracionistas, así como el derrotismo nacional que
considera imposible vencer al invasor japonés. El Partido Comunista de China
está firmemente convencido de que la realización del Programa de Diez Puntos
asegurará la victoria sobre los invasores japoneses. ¡Siempre que los 450
millones de compatriotas unan sus esfuerzos, la victoria final pertenecerá a la
nación china!
¡Abajo el imperialismo japonés!
¡Viva la guerra revolucionaria nacional!
¡Viva la nueva China independiente, libre y feliz!
NOTAS
Véase
la nota preliminar a "Líneas políticas, medidas y perspectivas en la lucha
contra la ofensiva japonesa", en el presente tomo.
Véase
Compendio de Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS, cap.
VIII.
En
1936, valiéndose de Franco, militar fascista de España, los fascistas alemanes
e italianos desencadenaron una guerra de agresión contra ese país. El pueblo
español, dirigido por el Gobierno del Frente Popular, sostuvo una heroica
guerra en defensa de la democracia y contra la agresión. La defensa de Madrid,
capital de España, fue la acción más encarnizada de toda la guerra. Iniciada en
octubre de l936, se mantuvo durante dos años y cinco meses. Debido a la ayuda
que Inglaterra, Francia y otros países imperialistas prestaron a los agresores
con su hipócrita política de "no intervención", y a la desintegración
del Frente Popular, Madrid pasó a manos de los fascistas en marzo de 1939.
CONTRA EL LIBERALISMO
7 de septiembre de 1937
Estamos por la lucha ideológica activa, pues ella
es el arma con que se logra la unidad interna del Partido y demás
colectividades revolucionarias en beneficio del combate. Todos los comunistas y
revolucionarios deben empuñar esta arma,
Pero el liberalismo rechaza la lucha ideológica y
propugna una paz sin principios, dando origen a un estilo decadente y vulgar,
que conduce a la degeneración política a algunas organizaciones y miembros del
Partido y demás colectividades revolucionarias.
E1 liberalismo se manifiesta en diferentes formas:
A sabiendas de que una persona está en un error, no
sostener una discusión de principio con ella y dejar pasar las cosas para
preservar la paz y la amistad, porque se trata de un conocido, paisano,
condiscípulo ! amigo íntimo, ser querido, viejo colega o viejo subordinado. O
bien buscando mantenerse en buenos términos con esa persona, rozar apenas! el
asunto en lugar de ir hasta el fondo. Así, tanto la colectividad como el
individuo resultan perjudicados. Este es el primer tipo de liberalismo.', Hacer
críticas irresponsables en privado en vez de plantear activamente sugerencias a
la organización. No decir nada a los demás en su presencia, sino andar con
chismes a sus espaldas; o callarse en las reuniones, pero murmurar después. No
considerar para nada los principios de la vida colectiva, sino dejarse llevar
por las inclinaciones personales. Este es el segundo tipo.
Dejar pasar cuanto no le afecte a uno
personalmente; decir lo menos posible aunque se tenga perfecta conciencia de
que algo es :' incorrecto; ser hábil en mantenerse a cubierto y preocuparse
únicamente de evitar reproches. Este es el tercer tipo.
Desobedecer las órdenes y colocar las opiniones
personales en primer lugar; exigir consideraciones especiales de la
organización, pero rechazar su disciplina. Este es el cuarto tipo.
25
26
Entregarse a ataques personales, armar líos,
desahogar rencores personales o buscar venganza, en vez de debatir los puntos
de vista erróneos y luchar contra ellos en bien de la unidad, el progreso y el
buen cumplimiento del trabajo. Este es el quinto tipo. Escuchar opiniones
incorrectas y no refutarlas, e incluso escuchar expresiones
contrarrevolucionarias y no informar sobre ellas, tomándolas tranquilamente
como si nada hubiera pasado. Este es el sexto tipo.
A1 hallarse entre las masas, no hacer propaganda ni
agitación, no hablar en sus reuniones, no investigar ni hacerles preguntas,
sino permanecer indiferente a ellas, sin mostrar la menor preocupación por su
bienestar, olvidando que se es comunista y comportándose como una persona
cualquiera. Este es el séptimo tipo.
No indignarse al ver que alguien perjudica los
intereses de las masas, ni disuadirlo, ni impedir su acción, ni razonar con él,
sino dejarle hacer. Este es el octavo tipo.
Trabajar descuidadamente, sin plan ni orientación
definidos ; cumplir sólo con las formalidades y pasar los días vegetando:
"mientras sea monje, tocaré la campana". Este es el noveno tipo
Considerar que se ha rendido grandes servicios a la
revolución y darse aires de veterano; desdeñar las tareas pequeñas pero no
estar a la altura de las grandes; ser negligente en el trabajo y flojo en el
estudio. Este es el décimo tipo.
Tener conciencia de los propios errores pero no
intentar corregirlos, tomando una actitud liberal para consigo mismo. Este es
el undécimo tipo.
Podrían citarse otros tipos más, pero los once
descritos son los principales.
Todas éstas son manifestaciones de liberalismo.
En una colectividad revolucionaria, el liberalismo
es extremadamente perjudicial. Es una especie de corrosivo, que deshace la
unidad, debilita la cohesión, causa apatía y crea disensiones. Priva a las
filas revolucionarias de su organización compacta y de su estricta disciplina,
impide la aplicación cabal de su política y aleja a las organizaciones del
Partido de las masas que éste dirige. Se trata de una tendencia sumamente
perniciosa.
El liberalismo proviene del egoísmo de la pequeña
burguesía; éste coloca los intereses personales en primer plano y relega los
intereses de la revolución al segundo, engendrando así el liberalismo en los
terrenos ideológico, político y organizativo.
27
Los adictos al liberalismo consideran los
principios del marxismo como dogmas abstractos. Aprueban el marxismo, pero no
están dispuestos a practicarlo o a practicarlo cabalmente; no están dispuestos
a sustituir su liberalismo por el marxismo Tienen su marxismo y también su
liberalismo hablan del marxismo pero practican el liberalismo el marxismo es
para los demás y el liberalismo para ellos, mismos. Llevan ambos en su bagaje y
encuentran aplicación para uno y otro. Así es como funciona el cerebro de cierta
gente.
El liberalismo constituye una manifestación de
oportunismo y es radicalmente opuesto al marxismo. Es negativo y,
objetivamente, hace el juego al enemigo. De ahí que éste se alegre si en
nuestras filas persiste el liberalismo. Por ser tal su naturaleza, no debe
haber lugar para el liberalismo en las filas revolucionarias.
Debemos emplear el espíritu marxista, que es
positivo, para superar el liberalismo, que es negativo. El comunista debe ser
sincero y franco leal y activo, poner los intereses de la revolución por encima
de su propia vida y subordinar sus intereses personales a los de 1a revolución;
en todo momento y lugar ha de adherirse a los principios justos y luchar
infatigablemente contra todas las ideas y acciones incorrectas, a fin de
consolidar la vida colectiva del Partido y la ligazón de éste con las masas ha de
preocuparse más por el Partido y las masas que por ningún individuo, y dos los
comunistas leales, francos, activos y honrados deben unirse para combatir las
tendencias liberales, que cierta gente tiene, y encauzar a ésta por el camino
correcto. He aquí una de nuestras tareas en el frente ideológico.
TAREAS URGENTES DESPUÉS DE ESTABLECIDA LA
COOPERACIÓN ENTRE EL KUOMINTANG Y EL PARTIDO COMUNISTA
29 de septiembre de 1937
Ya en 1933, el Partido Comunista de China emitió
una declaración en la cual manifestaba que estaba dispuesto a concluir con
cualquier unidad del ejército del Kuomintang un acuerdo para resistir al Japón,
bajo las siguientes tres condiciones: cesar los ataques al Ejército Rojo,
conceder libertades democráticas a las masas populares y armar al pueblo. La
razón para que se hiciera esta declaración es que, después del Incidente del 18
de Septiembre de 1931, la tarea primordial del pueblo chino pasó a ser la lucha
contra la invasión de China por el imperialismo japonés. Sin embargo, nuestro
propósito no fue logrado. En agosto de 1935, el Partido Comunista y el Ejército
Rojo de China llamaron a todos los partidos y grupos políticos y a todos los
compatriotas a organizar un ejército unido antijaponés y un gobierno de defensa
nacional para la lucha común contra el imperialismo japonés. En diciembre del
mismo año, el Partido Comunista de China adoptó una resolución2 sobre la
formación de un Frente único nacional antijaponés con la burguesía nacional. En
mayo de 1936, el Ejército Rojo dio a conocer un telegrama abierto3 en que
demandaba del gobierno de Nankín poner fin a la guerra civil y unirse para
resistir al Japón. En agosto de ese año, el Comité Central del Partido
Comunista de China envió una carta4 al Comité Ejecutivo Central del Kuomintang,
pidiéndole terminar con la guerra civil y formar un frente único con el Partido
Comunista para luchar juntos contra el imperialismo japonés. En septiembre del
mismo año, el Partido Comunista aprobó una resolución5 sobre el establecimiento
de una república democrática unificada en China. Además de la declaración, el
telegrama abierto, la carta y las resoluciones, enviamos representantes para
sostener repetidas negociaciones con el Kuomintang, pero esto
29
30
también resultó inútil. Fue sólo a fines de 1936,
durante el Incidente de Sían, cuando un representante plenipotenciario del
Partido Comunista de China pudo llegar a un acuerdo con el principal
responsable del Kuomintang sobre un problema político de vital importancia en
aquel momento - el cesé de la guerra civil entre los dos partidos -, lo que
permitió al mismo tiempo el arreglo pacífico del Incidente de Sían. Esto fue un
gran acontecimiento en la historia de China, y sentó la premisa necesaria para
la reanudación de la cooperación entre los dos partidos.
E1 lo de febrero del presente año, en vísperas de
la III Sesión Plenaria del Comité Ejecutivo Central del Kuomintang, el Comité
Central del Partido Comunista de China dirigió a dicha Sesión un telegrama6 en
el que formulaba una serie de proposiciones para llegar al establecimiento
concreto de la cooperación entre los dos partidos. En dicho telegrama exigía al
Kuomintang que le garantizara el cumplimento de los siguientes cinco puntos:
terminar con la guerra civil; poner en vigor las libertades democráticas;
instituir una asamblea nacional ; hacer los preparativos inmediatos para la
resistencia al Japón, y mejorar las condiciones de vida del pueblo. Por su
parte, el Partido Comunista se comprometía con el Kuomintang a cumplir los
siguientes cuatro puntos: dejar de enfrentar el Poder rojo al del Kuomintang;
cambiar la denominación del Ejército Rojo; instaurar un nuevo sistema
democrático en las bases de apoyo revolucionarias, y suspender la confiscación
de las tierras de los terratenientes. Esto constituyó asimismo un importante
paso político, ya que sin él se habría retardado, inevitablemente, el
establecimiento de la cooperación entre los dos partidos, lo cual habría
perjudicado totalmente la realización de preparativos inmediatos para la
resistencia al Japón.
Desde entonces, los dos partidos se han acercado un
poco más en sus negociaciones. El Partido Comunista ha hecho proposiciones aún
más concretas en cuestiones tales como la promulgación de un programa político
común para los dos partidos, el levantamiento de la interdicción de los
movimientos de masas, la libertad de los presos políticos y el cambio de
denominación del Ejército Rojo. Hasta el momento, todavía no se ha promulgado
el programa común, levantado la interdicción de los movimientos de masas, ni reconocido
el nuevo sistema de las bases de apoyo revolucionarias; sin embargo,
aproximadamente un mes después de la caída de Peiping y Tientsín se emitió la
orden de cambiar la denominación del Ejército Rojo por la de VIII Ejército del
Ejército Revolucionario Nacional (llamado también XVIII Grupo
31
de Ejércitos, de acuerdo con la nomenclatura del
frente de batalla antijaponés). El manifiesto del Comité Central del Partido
Comunista de China anunciando el establecimiento de la cooperación entre los
dos partidos, entregado al Kuomintang ya el 15 de julio, y la declaración de
Chiang Kai-shek reconociendo la existencia legal del Partido Comunista de
China, que se había acordado publicar inmediatamente después del primero,
fueron por fin dados a la publicidad, aunque lamentablemente con gran retraso,
mediante la Agencia Central de Noticias del Kuomintang, el 22 y 23 de
septiembre respectivamente, cuando la situación en el frente se había tornado
crítica. El manifiesto del Partido Comunista y la declaración de Chiang Kai
-shek anunciaron el establecimiento de la cooperación entre los dos partidos y
sentaron las bases necesarias para la gran causa de la salvación nacional por
medio de la alianza entre ambos partidos. E1 manifiesto del Partido Comunista
no sólo establece el principio para la unidad entre los dos partidos, sino
también el principio básico para la gran unidad de todo el pueblo. Es bueno que
Chiang Kai-shek haya reconocido en su declaración la legalidad del Partido
Comunista en todo el país y señalado la necesidad de la unidad para la
salvación nacional; pero todavía no ha abandonado esa arrogancia propia del
Kuomintang ni se ha hecho la necesaria autocrítica, por lo cual no podemos
sentirnos satisfechos. No obstante, como quiera que sea, ya se ha proclamado la
Formación del frente único de los dos partidos. Esto ha inaugurado una nueva
era en la historia de la revolución china, ejercerá sobre esta revolución una
amplia y profunda influencia, y representará un papel decisivo en la derrota
del imperialismo japonés.
Desde 1924, la relación entre el Kuomintang y el
Partido Comunista ha desempeñado un papel decisivo en la revolución china. La
revolución de 1924- 1927 tuvo lugar gracias a la cooperación de los dos
partidos sobre la base de un programa definido. En dos o tres años apenas, se
lograron enormes éxitos en la revolución nacional, a la cual el Dr. Sun Yat-sen
había dedicado cuarenta años sin que pudiera concluirla; tales éxitos fueron la
creación de la base de apoyo revolucionaria de Kuangtung y la victoria de la
Expedición al Norte. Este fue el resultado de la formación del frente único de
los dos partidos. Pero en el preciso momento en que la revolución estaba a
punto de triunfar, algunas personas, incapaces de mantener los principios
revolucionarios, rompieron el frente único de los dos partidos, lo que condujo
la revolución al fracaso y dejó abiertas las puertas a la agresión extranjera.
Este fue el resultado de la ruptura del frente único de los
32
dos partidos. Ahora, con el restablecimiento del
frente único de los dos partidos se ha iniciado un nuevo período de la
revolución china. A pesar de que aún hay gente que no comprende la tarea
histórica y el gran porvenir de este frente único y considera su
establecimiento como una simple medida temporal y formal adoptada bajo la
presión de las circunstancias, la rueda de la historia llevará la revolución
china a una etapa completamente nueva por medio de este frente único. El que
China pueda salir de la grave crisis nacional y social por la que atraviesa
depende de cómo se desarrolle este frente único. Ya hay pruebas recientes de
que las perspectivas son favorables. La primera prueba es que tan pronto como
el Partido Comunista de China planteó esta política de frente único, obtuvo la
aprobación de todo el pueblo. En esto se puede ver hacia dónde se inclina el
corazón del pueblo. La segunda es que, inmediatamente después del arreglo
pacífico del Incidente de Sían y el cese de la guerra civil entre los dos partidos,
se logró una unidad sin precedentes de todos los partidos y grupos políticos,
de todos los sectores sociales y fuerzas armadas del país. Claro que esta
unidad está aún muy lejos de satisfacer las necesidades de la resistencia al
Japón, y especialmente, el problema de la unidad entre el gobierno y el pueblo
sigue, en lo fundamental, sin resolverse. La tercera prueba, la más destacada,
es la iniciación de la Guerra dé Resistencia en escala nacional. No podemos
estar satisfechos con la actual situación de la Guerra de Resistencia, pues, si
bien reviste carácter nacional, es todavía una guerra restringida al gobierno y
al ejército. Ya hace tiempo señalamos que no se puede derrotar al imperialismo
japonés por medio de una guerra de resistencia como ésta. No obstante, por
primera vez en cien años, se ha emprendido verdaderamente una resistencia a
escala nacional contra la invasión extranjera. Y esto habría sido imposible sin
paz interna y cooperación entre los dos partidos. Si los invasores japoneses
pudieron tomar las cuatro provincias del Nordeste de China sin disparar un solo
tico en un tiempo en que el frente único de los dos partidos estaba roto, hoy,
cuando éste ha sido restablecido, no podrán ocupar ya territorio chino más que
al precio de sangrientas batallas. La cuarta prueba es la repercusión en la
esfera internacional. las masas obreras y campesinas y los Partidos Comunistas
del mundo entero apoyan la política de frente único antijaponés preconizada por
el Partido Comunista de China. Con el establecimiento de la cooperación entre
el Kuomintang y el Partido Comunista, los pueblos de todo el mundo, y
particularmente la Unión Soviética, ayudarán a China en
33
forma aún más activa. China y la Unión Soviética
han incluido un tratado de no agresión 7, y es de esperar que en adelante las
relaciones entre los dos países serán aún mejores. Por las pruebas arriba
mencionadas, podemos afirmar que el desarrolló del frente único inducirá a
China a un futuro brillante y grandioso: la derrota del imperialismo japonés y
el establecimiento de una república democrática unificada.
Sin embargo, el frente único no podrá cumplir esta
gran tarea si permanece en su estado actual. E1 frente único de los dos
partidos debe desarrollarse aún más, pues en el presente no tiene todavía una
amplia base ni está consolidado.
¿Debe el frente único nacional antijaponés
limitarse al Kuomintang y al Partido Comunista? No. Debe ser un frente único de
toda la nación, en el cual los dos partidos constituyan sólo una pacte. Debe
ser un frente único de todos los partidos y grupos políticos, de todos los
sectores sociales y de todas las fuerzas armadas, un frente único de todos los
patriotas: obreros, campesinos, soldados, intelectuales y hombres de negocios.
Hasta el momento, el frente único ha estado, en realidad, limitado a los dos partidos,
mientras que las masas de obreros, campesinos, soldados y de la pequeña
burguesía urbana, así como un gran número de otros patriotas aún no han sido
despertados ni puestos en acción, aún no han sido organizados ni armados. Este
eso el problema más grave del momento actual. Es grave porque imposibilita las
victorias en el frente. Ahora no es posible ni hace falta ocultar la critica
situación en los frentes del Norte de China y de las provincias de Chiangsú y
Chechiang; la cuestión reside en cómo superar esa situación, y el único medio
es poner en práctica el Testamento del Dr. Sun Yat-sen, es decir,
"despenar a las masas populares". En este Testamento, redactado en su
lecho de muerte, el Dr. Sun declaró que su experiencia de cuarenta años lo
había llevado a la profunda convicción de que sólo así era posible alcanzar los
objetivos de la revolución. ¿Qué razón hay entonces para negarse obstinadamente
a poner en práctica dicho Testamento? ¿Qué razón hay para no tomar la decisión
de realizarlo en un momento tan crítico como éste, de vida o muerte para la
nación? Todo el mundo sabe que la autocracia y la represión van en contra del
principio de "despertar a las masas populares". Nunca se podrá
derrotar al imperialismo japonés con una resistencia sostenida únicamente por
el gobierno y el ejército. A este respecto, ya en mayo del presente año dimos
la voz de alarma al Kuomintang, partido gobernante, advirtiéndole que sin la
movilización de las masas populares y la participación de éstas en la resistencia,
China correría
34
la misma suerte de Abisinia. Esto ha sido señalado
no sólo por los comunistas, sino también por gran número de compatriotas
progresistas de diversos lugares del país y por muchos miembros sensatos del
Kuomintang. Sin embargo, la política autocrática permanece inalterada. Como
resultado de ello, el gobierno sigue separado del pueblo; el ejército, de las
masas, y dentro del ejército, los mandos, de los combatientes. A menos que el
frente único sea reforzado con la participación de las masas populares, la crítica
situación en los frentes de guerra, en lugar de atenuarse, se agravará
inevitablemente.
El actual frente único antijaponés carece todavía
de un programa político, aceptado por los dos partidos y formalmente
promulgado, que reemplace la política autocrática del Kuomintang. Los
procedimientos del Kuomintang con relación a las masas populares continúan
siendo los mismos que en los últimos diez años; desde el aparato gubernamental,
el sistema que rige en el ejército y la política con respecto a la población
civil, hasta la política financiera, económica y educacional, en general todo
sigue igual que en el último decenio, sin experimentar ningún cambio. Claro que
ha habido cambios, y muy grandes: el cese de la guerra civil y la unidad para
la resistencia al Japón. Ha terminado la guerra civil entre los dos partidos y
comenzado la Guerra de Resistencia contra el Japón en escala nacional, lo cual
significa un formidable cambio en la situación política de China desde el
Incidente de Sían. Pero hasta ahora no se ha registrado cambio alguno en los
procedimientos mencionados; se presenta así una falta de concordancia entre las
cosas que permanecen inalteradas y las que han cambiado. los viejos
procedimientos sólo se avienen con una política exterior de compromiso y una
política interior de represión de la revolución. Resultan por completo fuera de
lugar y revelan todos sus puntos débiles cuando se emplean, como hoy, para
hacer frente a los ataques del imperialismo japonés. Por supuesto, no habría
para qué hablar del asunto si no se quisiera resistir al Japón, pero, como se
desea hacerlo y la resistencia ha comenzado realmente, y como además se ha
presentado una situación crítica, se correrán los peores peligros si se rehusa
cambiar los viejos procedimientos por otros nuevos. La resistencia al Japón
requiere un frente único de amplia base, y de ahí la necesidad de movilizar a
todo el pueblo para que se incorpore a él. La resistencia al Japón requiere un
sólido frente único, y de ahí la necesidad de un programa común. Dicho programa
será la guía para la acción del frente único y al mismo tiempo servirá de
35
atadura para unir estrechamente, como un cordel, a
todas las organizaciones e individuos que integren el frente único, valga
decir, los diversos partidos y grupos políticos, sectores sociales y fuerzas
armadas. Sólo de esta manera será posible hablar de una unidad sólida. Nos
oponemos a todas las antiguas formas de atadura, pues son inadecuadas para la
guerra revolucionaria nacional. Esperamos la implantación de nuevas formas de
atadura para reemplazar a las antiguas, es decir, la promulgación de un programa
común y el establecimiento de un orden revolucionario. Sólo esto corresponde a
la Guerra de Resistencia contra el Japón.
¿Cuál es el programa común? Los Tres Principios del
Pueblo del Dr. Sun Yat-sen y d Programa de Diez Puntos para la Resistencia al
Japón y la Salvación Nacional8 propuesto por el Partido Comunista el 25 de
agosto de este año.
En su manifiesto anunciando la cooperación entre
los dos partidos, el Partido Comunista de China declaró: "Siendo los Tres
Principios del Pueblo del Dr. Sun Yat- sen lo que China necesita hoy, nuestro
Partido está dispuesto a luchar por su completa realización." Algunas
personas encuentran extraño que d Partido Comunista esté dispuesto a poner en
práctica los Tres Principios del Pueblo del Kuomintang; por ejemplo Chu
Ching-lai9 ha expresado sus dudas al respecto en una publicación de Shanghai.
Piensan que el comunismo es incompatible con los Tres Principios del Pueblo.
Este es un enfoque formalista. El comunismo se hará realidad en una etapa
futura del desarrollo de la revolución; en la etapa actual, los comunistas no
sueñan con realizarlo, sino que están dispuestos a llevar a cabo la revolución
nacional y democrática, como lo exige la historia. Esta es la razón fundamental
por la cual el Partido Comunista ha propuesto un frente único nacional
antijaponés y una república democrática unificada. En cuanto a los Tres
Principios del Pueblo, hace ya diez años, durante el primer frente único de los
dos partidos, el Partido Comunista y el Kuomintang decidieron conjuntamente, en
el I Congreso Nacional del Kuomintang, ponerlos en práctica y, gracias a los
esfuerzos de todos los comunistas leales y de todos los miembros leales del
Kuomintang, los aplicaron de 1924 a 1927 en vastas zonas del país.
Desgraciadamente, dicho frente único se rompió en 1927, y durante los diez años
siguientes el Kuomintang se opuso a la aplicación de los Tres Principios del
Pueblo. Pero en lo que concierne al Partido Comunista, toda la política que ha
seguido en estos diez años corresponde fundamentalmente al
36
espíritu revolucionario de los Tres Principios del
Pueblo y las Tres Grandes Políticas del Dr. Sun Yat -sen. El Partido Comunista
no ha dejado de combatir ni un solo día al imperialismo, lo cual significa la
aplicación radical del Principio del Nacionalismo; la dictadura democrática
obrero- campesina no es otra cosa que la aplicación radical del Principio de la
Democracia, y la revolución agraria es la aplicación radical del Principio de
la Vida del Pueblo. ¿Por qué, entonces, el Partido Comunista anuncia ahora la
abolición de la dictadura democrática obrero -campesina y la suspensión de la
confiscación de las tierras a los terratenientes? Esto, como lo explicamos hace
tiempo, no se debe en modo alguno a que ese régimen y esa medida sean
reprobables, sino a que la agresión armada del imperialismo japonés ha cambiado
las relaciones entre las clases del país, lo que ha hecho necesaria y posible
la unidad de todas las capas de la nación para la lucha contra el imperialismo
japonés. A fin de luchar en común contra el fascismo, se ha hecho necesaria y
posible la formación de un frente único antifascista no sólo en China sino
también en el mundo entero. Por eso, propugnamos el establecimiento en China de
un frente único nacional y democrático. Sobre este fundamento hemos propuesto
una república democrática basada en la alianza de todas las capas sociales en
lugar de la dictadura democrática obrero-campesina. Realizar una revolución
agraria basada en el principio de "la tierra para el que la trabaja",
es precisamente la política formulada por el Dr. Sun Yat-sen. Y si hoy la
suspendemos, es con el propósito de unir a un número aún mayor de gente para la
lucha contra el imperialismo japonés, peso ello no significa que China no
necesite resolver el problema de la tierra. Hemos expuesto de modo inequívoco
nuestros puntos de vista sobre las causas objetivas y el carácter temporal de
estos cambios en nueva política. E1 Partido Comunista de China, de acuerdo con
los principios marxistas, ha sostenido y desarrollado invariablemente el
programa común del primer frente único entre el Kuomintang y el Partido
Comunista, es decir, los Tres Principios del Pueblo revolucionarios;
precisamente por ello, en este momento crítico en que el país es invadido por
un agresor poderoso, ha podido formular oportunamente y aplicar sin desmayo la
política de frente único nacional y democrático, la única política capaz de
salvar a la nación. La cuestión ahora no es si el Partido Comunista cree en los
Tres Principios del Pueblo revolucionarios y los lleva a la práctica, sino si
el Kuomintang cree en ellos y los aplica. La tarea actual es hacer revivir en
37
todo el país el espíritu revolucionario de los Tres
Principios del Pueblo del Dr. Sun Yat-sen, elaborar en ese espíritu un programa
y una política definidos y ponerlos en práctica sinceramente y no con
deslealtad, concienzuda y no superficialmente, rápida y no tardíamente; el
Partido Comunista de China viene haciendo votos día y noche porque esto suceda.
Por eso, después del incidente de Lukouchiao, presentó el Programa de Diez
Puntos para la Resistencia al Japón y la Salvación Nacional, programa que concuerda
tanto con el marxismo como con los Tres Principios del Pueblo auténticamente
revolucionarios. Este es un programa inicial para la revolución china en la
presente etapa, la de la guerra revolucionaria nacional contra el Japón; China
sólo podrá salvarse mediante la realización de este Programa. Todo el que
persista en acciones que estén en conflicto con él será condenado por la
historia. Es imposible poner en práctica este Programa en todo el país sin la
conformidad del Kuomintang, ya que éste sigue siendo el partido más grande de
China y el que está en el Poder. Creemos que ha de llegar el día en que los
miembros sensatos del Kuomintang estarán de acuerdo con este Programa; pues si
lo rechazan, los Tres Principios del Pueblo quedarán para siempre como una
frase vacía, será imposible hacer revivir el espíritu revolucionario del Dr.
Sun Yat-sen, el imperialismo japonés no podrá ser derrotado y el pueblo chino
no escapará a la subyugación. A ningún miembro verdaderamente sensato del
Kuomintang le agradaría esta perspectiva, y nuestro pueblo jamás se quedará
mirando cómo lo convierten en un pueblo de esclavos coloniales. Por otra parte,
en su declaración del 23 de septiembre, el señor Chiang Kai-shek manifestó:
"Sostengo que quienes estamos por la
revolución debemos hacer aun lado todos los rencores y prejuicios personales y
dedicarnos a la realización de los Tres Principios del Pueblo. Con mayor razón,
en este momento crítico de vida o muerte, no debemos resucitar el pasado, sino
partir, junto con toda la nación, de un punto completamente nuevo y trabajar
vigorosamente por la unidad, con el Fin de preservar la vida y la existencia
mismas de nuestro país. "
Esto es correcto. La tarea urgente del momento es
esforzarse por la realización de los Tres Principios del Pueblo, desechar los
prejuicios personales y de grupo, cambiar los viejos procedimientos, poner en
práctica sin demora un programa revolucionario acorde con los Tres Principios
del Pueblo y partir de un punto completamente nuevo junto
38
con todo el pueblo. Hoy, éste es el único camino.
Si hay más dilaciones, será tarde para arrepentirse.
Con todo, para llevar a cabo los Tres Principios
del Pueblo y el Programa de Diez Puntos se necesitan herramientas, y de ahí
surge el problema de transformar el gobierno y el ejército. E1 actual gobierno
sigue siendo la dictadura unipartidista del Kuomintang y no un gobierno de
frente único nacional y democrático. Sin un gobierno de este tipo, es imposible
realizar los Tres Principios del Pueblo y el Programa de Diez Puntos. E1
sistema que rige actualmente en el ejército del Kuomintang sigue siendo el antiguo,
y es imposible derrotar al imperialismo japonés con tropas organizadas bajo tal
sistema. Ahora, las tropas están cumpliendo las tareas de la Guerra de
Resistencia, y sentimos gran admiración y respeto por todas ellas,
especialmente por las que combaten en el frente. Pero las lecciones de la
Guerra de Resistencia en los últimos tres meses han demostrado que el sistema
que rige en el ejército del Kuomintang es inadecuado para cumplir la tarea de
derrotar definitivamente a los invasores japoneses y para aplicar con éxito los
Tres Principios del Pueblo y el Programa revolucionario y, por consiguiente,
tiene que ser cambiado. El cambio debe basarse en los principios de unidad
entre oficiales y soldados, y de unidad entre ejército y pueblo. E1 sistema que
rige actualmente en el ejército del Kuomintang es radicalmente opuesto a estos
dos principios. Las amplias filas de oficiales y soldados, no obstante ser
leales y valerosos, se ven trabados por el antiguo sistema, que no les permite
desplegar su entusiasmo, y de ahí que se deba comenzar inmediatamente a
transfomarlo. Esto no significa que sea necesario detener el combate basta que
el sistema haya sido transformado; este cambio puede hacerse mientras continúa
la guerra. Aquí la tarea central es transformar el espíritu político del
ejército y su trabajo político. El Ejército Revolucionario Nacional de los
tiempos de la Expedición al Norte sentó un precedente ejemplar; hubo en él, en
general, unidad entre oficiales y soldados, y unidad entre ejército y pueblo; es
absolutamente indispensable hacer revivir el espíritu de aquellos días. China
debe aprender las enseñanzas de la guerra de España, donde el ejército de la
República se ha creado en circunstancias extremadamente adversas. China tiene
mejores condiciones que España, pero le falta un sólido frente único de amplia
base, un gobierno de frente único capaz de llevar a cabo todo un programa
revolucionario, y un gran número de tropas organizadas de acuerdo con un nuevo
sistema. China debe
39
llenar estas lagunas. Respecto a la Guerra de
Resistencia en su conjunto, el Ejército Rojo, dirigido por el Partido Comunista
de China, sólo puede ahora desempeñar un papel de vanguardia, y no aún un papel
decisivo en escala nacional. Sin embargo, sus cualidades políticas, militares y
organizativas son dignas de ser imitadas por los ejércitos amigos de todo el
país. Al comienzo, el Ejército Rojo no era lo que es hoy; también en él se han
introducido muchas reformas, principalmente la abolición de las prácticas
feudales y la aplicación de los principios de unidad entre oficiales y
soldados, y de unidad entre ejército y pueblo. Esta experiencia puede servir de
enseñanza a los ejércitos amigos de todo el país.
¡Camaradas antijaponeses del Kuomintang, partido en
el Poder! Hoy compartimos con ustedes la responsabilidad de salvar a la nación
de la subyugación y asegurar su supervivencia. Ustedes ya han formado con
nosotros un frente único antijaponés. Eso es muy bueno. Han comenzado a
resistir al Japón. Eso también es muy bueno. Pero no aprobamos que continúen
con su antigua política en los demás aspectos. Debemos desarrollar y ampliar el
frente único incorporando a él a las masas populares. Hemos de consolidarlo y poner
en práctica un programa común. Debemos tomar la decisión de cambiar el sistema
político y el que rige en el ejército. Es absolutamente necesario formar un
gobierno nuevo. Sólo cuando exista tal gobierno, será posible llevar a cabo un
programa revolucionario y comenzar en escala nacional la transformación de los
ejércitos. Nuestra proposición es una exigencia de la época. Mucha gente de su
partido también siente que ha llegado la hora de hacerla realidad. E1 Dr. Sun
Yat-sen se decidió a transformar los sistemas político y militar, con lo cual
sentó los cimientos para la revolución de 1924-1927. Ahora, sobre ustedes recae
la responsabilidad de llevar a cabo una transformación como aquélla. Ningún
miembro honesto y patriota del Kuomintang considerará inoportuna nuestra
proposición. Estamos firmemente convencidos de que ella corresponde a las
necesidades objetivas.
Nuestra nación atraviesa un momento crucial, de
vida o muerte. ¡Que el Kuomintang y el Partido Comunista se unan estrechamente!
¡Que todos los compatriotas que no quieren ser esclavos se unan estrechamente
sobre la base de la unidad entre el Kuomintang y el Partido Comunista! Realizar
todas las reformas necesarias para vencer las dificultades es hoy la tarea
urgente de la revolución china. Cuando se cumpla esta tarea, podremos, con
seguridad, derrotar al imperialismo japonés. Si trabajamos con ahínco, nuestro
futuro será luminoso.
40
NOTAS
Véase
"Las tareas del Partido Comunista de China en el período de la
resis-tencia al Japón", nota 2, Obras Escogidas de Mao Tse-tung; t. I.
Ibíd.,
nota 3.
Ibíd.,
nota 4.
Véase
"A propósito de una declaración de Chiang Kai-shek", nota 7, Obras
Escogidas de Mao Tse-tung, t I.
Véase
"Las tareas del Partido Comunista de China en el período de la resistencia
al Japón", nota 6, Obras Escogidas de Mao Tse-tung, T I.
Ibíd.,
nota 7.
El
Tratado de No Agresión entre la República de China y la URSS fue con-cluido el
11 de agosto de 1937.
Véase
"Por la movilización de todas las fuerzas para la victoria de la Guerra de
Resistencia", en el presente tomo.
Uno de
los cabecillas del Partido Socialista Nacional (pequeña pandilla) organizada
por reaccionarios terratenientes, burócratas y elementos de la gran burguesía).
Fue más tarde miembro del gobierno colaboracionista de Wang Ching-wei.
ENTREVISTA CON EL PERIODISTA
INGLES JAMES BERTRAM
25 de octubre de 1937
EL PARTIDO COMUNISTA DE CHINA Y LA GUERRA
DE RESISTENCIA CONTRA EL JAPÓN
Bertram: ¿En qué forma concreta se ha manifestado
el Partido Comunista de China antes y después del estallido de la guerra
chino-japonesa?
Mao: Antes de estallar la guerra, el Partido
Comunista de China advirtió una y otra vez a toda la nación que la guerra con
el Japón era inevitable, y que todo el parloteo de los imperialistas japoneses
sobre un "arreglo pacífico" y todas las bellas frases de sus
diplomáticos no eran más que una cortina de humo para ocultar sus preparativos
bélicos. En repetidas ocasiones, hicimos ver que es imposible sostener
victoriosamente una guerra de liberación nacional sin fortalecer el frente
único y adoptar una política revolucionaria, y que el punto más importante de
esta política revolucionaria es que el Gobierno chino lleve a efecto reformas
democráticas con el objeto de movilizar a las masas populares del país para que
se incorporen al frente antijaponés. Señalamos reiteradamente el error de
aquellos que creían en las "garantías de paz" del Japón y
consideraban posible evitar la guerra, y de quienes creían en la posibilidad de
resistir a los agresores japoneses sin movilizar a las masas populares. Tanto
el estallido de la guerra como su curso han probado la justeza de nuestros
puntos de vista. Al día siguiente del Incidente de Lukouchiao, el Partido
Comunista lanzó un manifiesto al país, llamando a todos los partidos, grupos
políticos y capas sociales a hacer causa común para resistir a la agresión
japonesa, y a fortalecer el frente único nacional. Poco después, dimos a
conocer el Programa de Diez Puntos para la Resistencia al Japón
41
42
y la Salvación Nacional, donde formulamos la
política que el Gobierno chino debería adoptar en la Guerra de Resistencia. Al
establecerse la cooperación entre el Kuomintang y el Partido Comunista,
publicamos otra importante declaración. Todo esto demuestra nuestro firme
empaño en el principio de fortalecer el frente único y aplicar una política
revolucionaria para llevar a cabo la Guerra de Resistencia. En este período,
nuestra consigna fundamental es "Resistencia general de toda la
nación".
SITUACIÓN Y LECCIONES DE LA GUERRA
DE RESISTENCIA
Bertram: En su criterio, ¿cuáles son los resultados
de la guerra hasta el presente?
Mao: Hay dos aspectos principales. Por un lado, con
la toma de nuestras ciudades y la ocupación de territorio, con sus violaciones,
saqueos, incendios y matanzas, los imperialistas japoneses han abocado
irremediablemente a los chinos al peligro de la subyugación nacional. Por el
otro, la mayoría de los chinos han alcanzado, en consecuencia, una profunda
comprensión de que la crisis no puede superarse sin una unidad más estrecha y
una resistencia de toda la nación. Al mismo tiempo, la guerra va despertando en
los países amantes de la paz la conciencia de la necesidad de hacer frente a la
amenaza japonesa. Estos son hasta ahora los resultados de la guerra.
Bertram: A su parecer, ¿cuáles son los objetivos
del Japón, y en qué medida los ha realizado?
Mao: E1 plan del Japón consiste en ocupar el Norte
de China y Shanghai como primer paso, y luego, las otras regiones del país. En
cuanto al grado en que los agresores japoneses han realizado su plan, ellos han
ocupado en un corto espacio de tiempo las provincias de Jopei, Chajar y
Suiyuán, y ahora amenazan seriamente la provincia de Shansí; la razón es que la
Guerra de Resistencia de China no ha sido, hasta ahora, más que una guerra
sostenida únicamente por el gobierno y el ejército. Esta crítica situación se
salvará sólo cuando la Resistencia sea llevada a cabo conjuntamente por el
pueblo y el gobierno.
Bertram: En su opinión, ¿ha logrado China éxitos en
su Guerra de Resistencia? Si hay lecciones que extraer, ¿cuáles son?
43
Mao: Sobre esta cuestión, quisiera hablar más
extensamente. Ante todo, hemos obtenido éxitos, grandes éxitos, que se
manifiestan en lo siguiente: 1) Desde que los imperialistas empezaron a agredir
a China, nunca ha habido nada comparable a la presente Guerra de Resistencia
contra el Japón. Geográficamente, es en verdad una guerra nacional. Y por su
carácter, es revolucionaria. 2) Esta guerra ha hecho pasar al país de un estado
de desunión a otro de relativa unidad. La base de esta unidad es la cooperación
entre el Kuomintang y el Partido Comunista. 3) Nuestra guerra se ha ganado la
simpatía de la opinión pública mundial. Aquellos que un día despreciaron a
China por no resistir, hoy la respetan porque resiste. 4) La guerra ha
infligido fuertes pérdidas a los invasores japoneses. Según informes, la
sangría de sus recursos asciende a veinte millones de yenes diarios, y sus
bajas, aunque no disponemos todavía de cifras, sin duda son igualmente
considerables. Si en el pasado los agresores japoneses pudieron tomar las
cuatro provincias del Nordeste con facilidad, casi sin ningún esfuerzo, ahora
no podrán ocupar más territorio chino sin dar sangrientas batallas. Los
agresores japoneses esperaban saciar su voracidad en China, pero nuestra
resistencia prolongada conducirá al imperialismo japonés a su derrumbamiento.
En este sentido, China resiste no sólo para salvarse, sino que al mismo tiempo
cumple con su gran deber en el frente antifascista mundial. En eso también se
manifiesta el carácter revolucionario de la Guerra de Resistencia. 5) Hemos
sacado lecciones de la guerra, que nos han costado territorio y sangre.
Las lecciones son igualmente grandes. Varios meses
de resistencia han revelado muchas debilidades de China, que se manifiestan
sobre todo en el terreno político. Aunque geográficamente esta guerra es
nacional, no lo es por la composición de las fuerzas que participan en ella.
Como en el pasado, el gobierno restringe e impide la participación de las
amplias masas en la guerra, y por lo tanto, ésta no tiene todavía un carácter
de masas. A menos que adquiera este carácter, la
guerra contra la agresión del imperialismo japonés no tendrá
ninguna posibilidad de triunfar. Algunos dicen: "La guerra tiene
ya un
carácter general. " Pero esto sólo es
verdad en el sentido
de que extensas zonas del país
están envueltas en
la guerra.
En lo que atañe a las fuerzas que participan en
ella, es aún una guerra unilateral, pues sólo intervienen el gobierno y el
ejército, y no el pueblo. En esto reside la causa principal de la pérdida de
extensos territorios y de los numerosos reveses militares sufridos durante los
últimos meses.
44
Así, aunque la actual Guerra de Resistencia es
revolucionaria, su carácter revolucionario es incompleto porque no es todavía
una guerra de masas. Este es igualmente un problema de unidad. Si bien los
partidos y grupos políticos del país están más unidos que en el pasado, todavía
falta mucho para llegar al grado de unidad que se requiere. La mayor parte de
los presos políticos aún no han sido puestos en libertad, y la interdicción de
los partidos políticos no ha sido completamente levantada. Las relaciones entre
gobierno y pueblo, ejército y pueblo, oficiales y soldados son aún muy malas, y
aquí se advierte distanciamiento en vez de unidad. Este es un problema
fundamental. Mientras no se resuelva, no hay ni que hablar de la victoria en la
guerra. Además, los errores militares son otra causa importante de nuestras
pérdidas de efectivos y territorio. Las batallas, en su mayoría, han sido
pasivas o, para decirlo en términos militares, de "defensa pura".
Nunca podremos ganar combatiendo de esta manera. Para vencer, se hace necesaria
una línea política y militar radicalmente distinta de la actual. Estas son las
lecciones que hemos sacado.
Bertram: Entonces, ¿cuáles son las condiciones
políticas y militares indispensables?
Mao: En el aspecto político : primero, transformar
el gobierno actual en un gobierno de frente único en el que participen los
representantes del pueblo. Este gobierno será a la vez democrático y
centralizado, y llevará a cabo la política revolucionaria que se requiere.
Segundo, garantizar al pueblo las libertades de palabra, de prensa, de reunión
y de asociación, y la libertad de empuñar las armas contra el enemigo, de modo
que la guerra adquiera un carácter de masas. Tercero, elevar el nivel de vida
del pueblo con medidas tales como la supresión de impuestos y contribuciones
exorbitantes, la reducción de los arriendos y los intereses, el mejoramiento de
las condiciones de vida de los obreros, de los suboficiales y soldados, el
trato preferencial a las familias de los miembros del ejército que combaten
contra los invasores japoneses y la asistencia a las víctimas de las
calamidades naturales y a los refugiados de guerra. Las finanzas del gobierno
deberán basarse en el principio de distribución racional de las cargas, que en
otras palabras significa: quien tenga dinero, que contribuya con dinero.
Cuarto, adoptar una política exterior activa. Quinto, reformar la política
cultural y educacional. Sexto, reprimir implacablemente a los
colaboracionistas. En la actualidad, este último problema se ha agravado en
extremo. Los colaboracionistas están haciendo de las suyas sin ningún temor. En
el frente, ayudan al enemigo; en la
45
retaguardia, crean disturbios, e incluso hay
quienes, fingiéndose partidarios de la resistencia, denuncian a los patriotas
como colaboracionistas y los hacen arrestar. Pero la efectiva represión de los
colaboracionistas solamente será posible cuando el pueblo goce de una libertad
que le permita cooperar con el gobierno. En el aspecto militar, también hay que
realizar una reforma completa, siendo lo más importante reemplazar el principio
de defensa pura en la estrategia y la táctica por el de ataque activo; transformar
los ejércitos de viejo tipo en ejércitos de nuevo tipo; sustituir el
reclutamiento forzoso por el método de estimular al pueblo a marchar al frente;
convertir el mando no unificado en mando único; trocar la indisciplina que
aleja al ejército del pueblo en una disciplina consciente que prohiba la menor
lesión de los intereses de éste; cambiar la actual situación en que el ejército
regular combate solo, por una en que se desarrolle una extensa guerra popular
de guerrillas en coordinación con las operaciones del ejército regular; etc.,
etc. Todos estos requisitos políticos y militares están enumerados en el
Programa de Diez Puntos que hemos publicado, y se encuentran en conformidad con
el espíritu de los Tres Principios del Pueblo del Dr. Sun Yat-sen, de sus Tres
Grandes Políticas y de su Testamento. La guerra sólo podrá ganarse cuando todos
ellos sean cumplidos.
Bertram: ¿Qué hace el Partido Comunista para que
este Programa sea llevado a cabo?
Mao: Nuestra tarea consiste en explicar
incansablemente la situación actual y unirnos con el Kuomintang y los demás
partidos y grupos patrióticos en la lucha por ampliar y consolidar el frente
único nacional antijaponés, y movilizar a todas las fuerzas para la victoria de
la Guerra de Resistencia. En la actualidad, el frente único nacional
antijaponés es aún muy limitado en su alcance, y es indispensable ampliarlo,
esto es, movilizar a las masas populares de capas sociales inferiores para que
se incorporen al frente único, cumpliendo así el Testamento del Dr. Sun Yat-sen
que exige "despertar a las masas populares". Para consolidar el
frente único, es necesario aplicar un programa común que sirva de
atadura para todos los partidos y grupos políticos en sus
acciones. Nosotros aceptamos
los Tres Principios del Pueblo
revolucionarios del
Dr. Sun Yat-sen, sus Tres Grandes Políticas
y su Testamento como
programa común del frente único de
todos los partidos y todas las capas sociales. Pero hasta ahora este
programa
todavía no ha
sido reconocido por todos los partidos,
y en
particular el Kuomintang no ha reconocido ni accedido
a proclamar un programa
46
tan completo. El Principio del Nacionalismo del Dr.
Sun Yat-sen ha sido parcialmente puesto en práctica por el Kuomintang, como lo
ha demostrado con su resistencia al Japón. Pero ni el Principio de la
Democracia ni el Principio de la Vida del Pueblo han sido aplicados, lo cual ha
conducido a la grave crisis actual en la Guerra de Resistencia. Ahora que la
situación de la guerra se ha tornado tan crítica, ha llegado el momento de que
el Kuomintang aplique íntegramente los Tres Principios del Pueblo, pues si no,
será demasiado tarde para arrepentirse. Es deber del Partido Comunista alzar su
voz para hacer un trabajo incansable de explicación y persuasión ante el
Kuomintang y entre todo el pueblo, de modo que los Tres Principios del Pueblo
genuinamente revolucionarios, las Tres Grandes Políticas y el Testamento del
Dr. Sun Yat-sen sean plena y radicalmente aplicados en todo el país con el fin
de ampliar y consolidar el frente único nacional antijaponés.
EL VIII EJERCITO EN LA GUERRA DE RESISTENCIA
Bertram: Hábleme, por favor, del VIII Ejército, por
el cual se interesa tanta gente. Por ejemplo, acerca de su estrategia y su
táctica, de su trabajo político, etc.
Mao: En efecto, desde que el Ejército Rojo cambió
su denominación por la de VIII Ejército y marchó al frente, son muchos los que
se interesan por sus actividades. Ahora le daré una idea general.
Primero, acerca de sus operaciones militares.
Estratégicamente, el VIII Ejército tiene a Shansí como centro de sus
operaciones. Como usted sabe, ha alcanzado muchas victorias. Son ejemplos la
batalla de Pingsingkuan, la reconquista de Chingping, Pinglu y Ningwu, la
recuperación de Laiyuan y Kuangling, la ocupación de Tsichingkuan, el corte de
las tres principales líneas de transporte de las tropas japonesas entre Tatung
y Yenmenkuan, entre Yusien y Pingsingkuan y entre Shuosien y Ningwu, el ataque
a la retaguardia de las fuerzas japonesas al Sur de Yenmenkuan, la reconquista,
por dos veces, de Pingsingkuan y Yenmenkuan, y la reciente recuperación de
Chüyang y Tangsien. Las tropas japonesas que han penetrado en Shansí están
ahora estratégicamente cercadas por el VIII Ejército y otras tropas chinas.
Podemos afirmar con certeza que las tropas japonesas encontrarán en adelante la
más firme resistencia en el Norte de China.
47
Si intentan hacer de las suyas en Shansí,
tropezarán infaliblemente con mayores dificultades que nunca.
Segundo, acerca de la estrategia y la táctica.
Estamos haciendo lo que las otras tropas chinas no han hecho: operar,
principalmente, sobre los flancos y la retaguardia del enemigo. Esta manera de
combatir es muy diferente de la defensa puramente frontal. No nos oponemos al
empleo de una parte de las fuerzas en operaciones frontales, ya que esto es
necesario. Pero hay que utilizar las fuerzas principales contra los flancos del
adversario, adoptar las tácticas de cerco y movimientos envolventes y atacar al
enemigo con independencia e iniciativa, pues sólo así es posible conservar las
fuerzas propias y destruir las enemigas. Además, es particularmente eficaz el
empleo de una parte de nuestras fuerzas armadas contra la retaguardia del
enemigo, porque allí pueden desbaratar sus líneas de transporte y sus bases.
Incluso las fuerzas que realizan operaciones frontales deben recurrir
principalmente al contraasalto y no a tácticas puramente defensivas. Una de las
razones importantes de los reveses militares de los últimos meses ha sido el
uso de métodos de combate inadecuados. Los métodos de combate que actualmente
emplea el VIII Ejército son lo que llamamos guerra de guerrillas y guerra de
movimientos sostenidas con independencia e iniciativa. En sus principios fundamentales,
estos métodos son los mismos que aplicábamos durante la guerra civil, pero con
ciertas diferencias. Por ejemplo, en la presente etapa, con el objeto de
facilitar nuestros ataques por sorpresa sobre los flancos y la retaguardia del
enemigo en una área extensa, recurrimos más a la dispersión que a la
concentración de las fuerzas. Considerando que las fuerzas armadas del país son
numéricamente fuertes en su conjunto, algunas unidades deben emplearse para la
defensa frontal, y otras, dispersarse para realizar operaciones guerrilleras,
pero las fuerzas principales también deben concentrarse a menudo para atacar
los flancos del enemigo. El primer principio en lo militar es conservar las
fuerzas propias y destruir las del enemigo, y para alcanzar este objetivo es
necesario sostener con independencia e iniciativa la guerra de guerrillas y la
guerra de movimientos y evitar toda táctica pasiva o rígida. Si las tropas más
numerosas hacen la guerra de movimientos, y el VIII Ejército les ayuda con la
guerra de guerrillas, de seguro tendremos en nuestras manos la clave de la
victoria.
Y ahora, acerca del trabajo político. Otro rasgo
sumamente importante y distintivo del VIII Ejército es su trabajo político, que
se rige por tres principios fundamentales. Primero, el principio de
48
unidad entre oficiales y soldados, que implica
erradicar las prácticas feudales en el ejército, prohibir los castigos
corporales e insultos, implantar una disciplina consciente y crear un modo de
vida en que oficiales y soldados compartan penas y alegrías. Gracias a esto,
todo el ejército se encuentra estrechamente unido. Segundo, el principio de
unidad entre ejército y pueblo, que supone: observar una disciplina que
proscribe el más leve perjuicio a los intereses del pueblo; hacer propaganda
entre las masas, organizarlas y armarlas; aliviar sus cargas económicas, y
reprimir a los colaboracionistas y vendepatrias, que lesionan al ejército y al
pueblo. Así, el ejército se halla estrechamente unido con el pueblo y es bien
acogido en todas partes. Tercero, el principio de desintegrar a las tropas
enemigas y tratar con indulgencia a los prisioneros de guerra. Nuestra victoria
no depende únicamente de las operaciones militares de nuestras tropas, sino
también de la desintegración de las enemigas. Aunque las medidas aplicadas de
acuerdo con este último principio no han producido hasta ahora resultados
palpables, surtirán sin duda efectos en el futuro. Además ciñéndose al segundo
principio, el VIII Ejército no utiliza la fuerza para completar sus filas, sino
el método, mucho más eficaz, de alentar al pueblo a marchar al frente.
Si bien se han perdido Jopei, Chajar, Suiyuán y
parte de Shansí, no nos sentimos en absoluto desalentados; llamamos con
determinación a nuestro Ejército a actuar en coordinación con todos los
ejércitos amigos y a combatir hasta la última gota de sangre para defender
Shansí y recuperar el territorio perdido. El VIII Ejército coordinará sus
acciones con las de otras tropas nacionales a fin de mantener la resistencia en
Shansí ; esto será de gran importancia para la guarra en su conjunto, y
especialmente para la guerra en el Norte de China.
Bertram: En su opinión, ¿pueden estas cualidades
del VIII Ejército ser adquiridas por los otros ejércitos chinos?
Mao: Por cierto que sí. E1 ejército del Kuomintang
tenía en el período 1924-1927 un espíritu más o menos semejante al del VIII
Ejército de hoy. El Partido Comunista y el Kuomintang cooperaron entonces en la
creación de un ejército de nuevo tipo que, comenzando solamente con dos
regimientos, consiguió reunir en torno suyo a muchas otras tropas y así ganó la
primera victoria sobre Chen Chiung-ming. Más tarde, estas fuerzas crecieron
convirtiéndose en un cuerpo de ejército y extendieron su influencia a un número
de tropas aún mayor; sólo entonces pudo realizarse la Expedición al
49
Norte. En aquel período, prevalecía una nueva
atmósfera en dicho ejército; en general, había unidad entre oficiales y
soldados, entre ejército y pueblo, y el ejército estaba impregnado de un
espíritu revolucionario que lo impulsaba siempre adelante. Se instituyó en el
ejército el sistema de representantes del Partido y de departamentos políticos,
sistema desconocido en la historia de China, que dio al ejército una fisonomía
completamente nueva. Desde su Fundación en 1927, el Ejército Rojo, hoy VIII
Ejército, ha heredado y desarrollado este sistema. En el período revolucionario
1924-1927, el ejército, penetrado de este nuevo espíritu político, empleaba,
naturalmente, métodos de combate acordes con ese espíritu, esto es, no operaba
de manera pasiva y rígida, sino con iniciativa y vigor y lleno de espíritu
ofensivo; por eso, salió victorioso de la Expedición al Norte. Es un ejército
así el que se necesita hoy en los campos de batalla contra la agresión
japonesa. No es forzoso que cuente con millones de hombres; basta con que tenga
unos cientos de miles como núcleo para derrotar al imperialismo japonés.
Tenernos en gran estima a todos los ejércitos del país por sus heroicos
sacrificios desde el comienzo de la Guerra de Resistencia, pero debemos extraer
lecciones de las sangrientas batallas que se han dado.
Bertram: Dada la disciplina del ejército japonés,
¿no resultará ineficaz la política de indulgencia hacia los prisioneros de
guerra? Por ejemplo, el mando japonés podría ejecutar, a su regreso, a los
prisioneros que ustedes pongan en libertad, y así el ejército japonés en su
conjunto no conocería el significado de esa política.
Mao: Eso es imposible. Cuantos más ejecutara, mayor
sería la simpatía de los soldados japoneses hacia el ejército chino. Tales
hechos no pueden ocultarse a las masas de soldados japoneses. Nosotros
perseveraremos en esta política. No la cambiaremos ni aun en el caso de que el
ejército japonés utilice, como ya lo ha declarado abiertamente, gases venenosos
contra el VIII Ejército. Continuaremos tratando con indulgencia a los soldados
japoneses que hagamos prisioneros y a aquellos suboficiales capturados que hayan
combatido contra nosotros bajo coacción; no los humillaremos ni insultaremos
sino que los pondremos en libertad después de explicarles la identidad de
intereses entre los pueblos de ambos países. Aquellos que no deseen regresar,
pueden servir en el VIII Ejército. Y si en el frente de batalla antijaponés se
forma una Brigada Internacional, podrán ingresar en ella y empuñar las armas
contra el imperialismo japonés.
50
CAPITULACIONISMO EN LA GUERRA DE RESISTENCIA
Bertram: Tengo entendido que el Japón, al tiempo
que prosigue la guarra, difunde rumores de paz en Shanghai. ¿Cuáles son sus
objetivos reales?
Mao: Cumplida cierta etapa en la ejecución de sus
planes, el imperialismo japonés va a tender nuevamente la cortina de humo de la
paz persiguiendo tres objetivos: 1) consolidar las posiciones ya conquistadas a
fin de emplearlas como punto de partida estratégico para ulteriores ofensivas;
2) desintegrar el frente antijapones de China, y 3) desarticular el frente
internacional de apoyo a China. Los actuales rumores de paz no son más que las
primeras bombas de humo del imperialismo japonés. El peligro reside en que hay
en China ciertos elementos vacilantes que están listos a morder el anzuelo del
enemigo, y en que, aprovechándose de ello, los colaboracionistas y vendepatrias
maniobran entre esos elementos y difunden toda suerte de rumores en el intento
de hacer que China capitule ante los agresores japoneses.
Bertram: Según su apreciación, ¿a qué podría
conducir este peligro?
Mao: Sólo hay dos perspectivas posibles : o el
pueblo chino supera el capitulacionismo, o éste prevalece, caso en el cual se
rompería el frente antijaponés y China se hundiría en el caos.
Bertram: ¿Cuál de las dos es más probable?
Mao: El pueblo chino entero exige que la Guerra de
Resistencia sea llevada hasta el fin. Si un sector del grupo gobernante de
China toma en la práctica el camino de la capitulación, el resto que permanezca
firme se le opondrá y proseguirá la resistencia junto con el pueblo. Por
supuesto, esto sería una desgracia para el frente antijaponés de China. Sin
embargo, estoy seguro de que los capitulacionistas no podrán ganarse a las
masas, de que éstas vencerán el capitulacionismo, perseverarán en la guerra y alcanzarán
la victoria.
Bertram: ¿Me permite preguntarle cómo puede
superarse el capitulacionismo?
Mao: Tanto por la palabra, señalando su peligro,
como por la acción organizando a las masas populares para impedir las
actividades capituladoras. El capitulacionismo tiene sus raíces en el
derrotismo nacional, o pesimismo nacional, según el cual, China, habiendo
perdido varias batallas, ya no tiene fuerzas para resistir al Japón. Estos
pesimistas no comprenden que el fracaso es madre del éxito, que las
51
lecciones sacadas de los fracasos son la base de
los futuros triunfos. Ven sólo los reveses y no los éxitos en la Guerra de
Resistencia, y más aún, están lejos de percibir que nuestras derrotas contienen
ya los elementos de la victoria, mientras las victorias del enemigo entrañan
los factores de su derrota. Debemos señalar a las masas las perspectivas de la
victoria en la guerra y ayudarles a comprender que nuestros reveses y
dificultades son transitorios y que, a condición de luchar sin ceder ni aun ante
cien reveses, la victoria final será nuestra. Privados de una base de masas,
los capitulacionistas no tendrán terreno para maniobrar, y el frente
antijaponés se consolidará.
LA DEMOCRACIA Y LA GUERRA DE RESISTENCIA
Bertram: ¿Cuál es el significado de
"democracia" en el Programa propuesto por el Partido Comunista? ¿No
está en pugna con un "gobierno de tiempos de guerra"?
Mao: En modo alguno. Ya en agosto de 1936, el
Partido Comunista lanzó la consigna de "República democrática". Desde
el punto de vista político y organizativo, esta consigna significar) El Estado
y el gobierno no deben pertenecer a una sola clase, sino que, excluyendo a los
colaboracionistas y vendepatrias, han de basarse en la alianza de todas las
clases que están por la resistencia, alianza que debe incluir a los obreros,
campesinos y otros sectores de la pequeña burguesía. 2) Este gobierno será
organizado según el centralismo democrático; siendo a la vez democrático y
centralizado, unirá bajo una forma definida dos principios aparentemente
contrarios: democracia y centralismo. 3) El gobierno garantizará al pueblo
todas las libertades políticas necesarias, especialmente la libertad de
organizarse, adiestrarse y armarse para la autodefensa. Considerada en estos
tres aspectos, una república democrática de ninguna manera está en pugna con un
"gobierno de tiempos de guerra", sino que es precisamente el régimen
estatal y el sistema de gobierno favorables a la Guerra de Resistencia
Bertram: ¿"Centralismo democrático" no es
en sí un término contradictorio?
Mao: No sólo debemos fijarnos en el término, sino
también ver la realidad. No hay un abismo infranqueable entre democracia
centralismo; los
dos son necesarios para China. Por un lado,
el
52
gobierno que queremos debe representar
verdaderamente la voluntad del pueblo, debe contar con la aprobación y el apoyo
de las amplias masas de todo el país, y el pueblo debe gozar de una libertad
que le permita apoyarlo y tener todas las oportunidades para influir en su
política. Este es el significado de la democracia. Por otro lado, se necesita
la centralización del poder administrativo
una vez
que las medidas políticas exigidas por el pueblo sean transmitidas, con la
aprobación de su cuerpo representativo, al gobierno por él elegido, éste las
llevará a cabo, y sin duda podrá hacerlo con toda facilidad siempre que no vaya
contra la política adoptada de acuerdo con la voluntad del pueblo. Esto es lo
que significa el centralismo. Sólo estableciendo el centralismo democrático
puede un gobierno ser realmente fuerte; éste es el sistema que debe adoptar el
gobierno de defensa nacional en la Guerra de Resistencia.
Bertram: Pero esto no corresponde al régimen de
gabinete de guerra, ¿verdad?
Mao: No corresponde a cierto tipo de gabinete de
guerra conocido por la historia.
Bertram: ¿Ha habido alguna vez gabinetes de guerra
a los que corresponda?
Mao: Sí. Los sistemas de gobierno de tiempos de
guerra pueden dividirse generalmente en dos tipos: uno es el centralismo
democrático, el otro, el centralismo absoluto, según lo determine la naturaleza
de la guerra. Todas las guerras en la historia pueden dividirse, de acuerdo con
su naturaleza, en dos categorías: guerras justas y guerras injustas. Por
ejemplo, la Guerra Europea que estalló hace más de veinte años fue una guerra
injusta, imperialista. Los gobiernos de los países imperialistas de entonces
forzaron a los pueblos a combatir por los intereses del imperialismo, yendo así
contra los intereses del pueblo; estas circunstancias requerían gobiernos como
el de Lloyd George en Inglaterra. Lloyd George reprimió al pueblo inglés,
prohibiéndole hablar contra la guerra imperialista y proscribiendo toda
organización o reunión que expresara la opinión popular contra la guerra;
aunque subsistía el Parlamento, éste era simplemente órgano de un grupo de
imperialistas y no servía sino para votar dócilmente el presupuesto de guerra.
La ausencia de unidad entre gobierno y pueblo en la guerra da origen a un
gobierno de centralismo absoluto, que necesita sólo
centralismo y no democracia. Pero, en la historia, también ha
habido guerras revolucionarias, como la de Francia, la
de Rusia
y, actualmente, la de España. En tales guerras, el gobierno
no
teme la desapro-
53
bación del pueblo, porque es éste el que más desea
sostener esa clase de guarra; basándose en el apoyo voluntario del pueblo, el
gobierno, lejos de temer a éste, se esfuerza por despertarlo y lo orienta a
expresar sus puntos de vista, de modo que participe activamente en la guerra.
La guerra liberación nacional de China goza de la plena aprobación del pueblo y
no puede triunfar sin su participación; por eso, el centralismo democrático se
ha convertido en una necesidad. En China, la victoria de la Expedición al Norte
de 1926 a 1927 se logró igualmente gracias al centralismo democrático. Se ve
así que, cuando los objetivos de una guerra reflejan directamente los intereses
del pueblo, cuanto más democrático es el gobierno, más eficazmente puede llevar
adelante la guerra. Tal gobierno no tiene razón alguna para temer que el pueblo
se oponga a la guerra y, en cambio, lo que debe inquietarlo es que el pueblo
vaya a permanecer inactivo o indiferente ante ella. La naturaleza de la guerra
determina las relaciones entre el gobierno y el pueblo. Esta es una ley de la
historia.
Bertram: Entonces, ¿qué pasos se preparan ustedes a
dar para poner en práctica este nuevo sistema de gobierno?
Mao: La clave es la cooperación entre el Kuomintang
y el Partido Comunista.
Bertram: ¿Por qué?
Mao: Desde hace quince años, la relación entre el
Kuomintang y el Partido Comunista ha sido el factor determinante en la
situación política de China. La cooperación de los dos partidos de 1924 a 1927
dio como resultado la victoria de la primera revolución. Su ruptura en 1927
engendró la funesta situación de la década pasada. Pero, la responsabilidad de
la ruptura no fue nuestra; nosotros estábamos obligados a emprender la
resistencia a la opresión del Kuomintang, y persistimos en enarbolar la
gloriosa bandera de la liberación de China. Ahora ha llegado una tercera etapa,
y con el objeto de resistir al Japón y salvar a la nación, los dos partidos
deben cooperar plenamente sobre la base de un programa definido. Gracias a
nuestros incesantes esfuerzos, se puede considerar establecido esta
cooperación; mas, la cuestión radica en que ambas partes reconozcan un programa
común y actúen de acuerdo con el. La institución de un nuevo sistema de
gobierno es parte esencial de ese programa.
Bertram: ¿Cómo puede implantarse el nuevo sistema
por medio de la cooperación de los dos partidos?
Mao: En estos momentos, proponemos la
transformación del aparato gubernamental y del sistema que rige en el ejército.
Propo-
54
nemos que se instaure una asamblea nacional
provisional para hacer frente a la crítica situación presente. Los
representantes a esta asamblea deberán ser designados, en debida proporción,
por los partidos y grupos políticos, los ejércitos, las organizaciones
populares y los sectores de la industria y el comercio que están por la
resistencia, más o menos como lo planteó el Dr. Sun Yat-sen en 1924. Esta
asamblea deberá funcionar como órgano supremo del Poder estatal, determinará la
política de salvación nacional, adoptará un programa constitucional y elegirá
el gobierno. Estimamos que la Guerra de Resistencia ha llegado a un crítico
punto de viraje y que sólo la instauración inmediata de dicha asamblea
nacional, investida de autoridad y representativa de la voluntad popular, puede
dar una nueva fisonomía política a China y superar la presente crisis. Estamos
intercambiando puntos de vista con el Kuomintang acerca de esta proposición, y
esperamos obtener su conformidad.
Bertram: ¿No ha declarado el Gobierno Nacional que
suspendería la instauración de la asamblea nacional?
Mao: Era correcto suspenderla. Lo que ha sido
suspendido es la asamblea nacional que el Kuomintang se preparaba a instaurar;
a juzgar por las estipulaciones del Kuomintang, esa asamblea no habría tenido
el mínimo poder, y el procedimiento para su elección en nada concordaba con la
voluntad popular. A1 igual que los demás sectores sociales, nosotros
desaprobamos esa clase de asamblea nacional. La asamblea nacional provisional
que ahora proponemos es radicalmente diferente de la que ha sido suspendida. La
instauración de esta asamblea nacional provisional sin duda dará al país un
aspecto nuevo y proporcionará el requisito indispensable para la transformación
del aparato gubernamental y del ejército y para la movilización del pueblo. De
todo esto depende que la Guerra de Resistencia dé o no un viraje favorable.
LA SITUACIÓN Y LAS TAREAS EN LA GUERRA DE
RESISTENCIA CONTRA EL JAPÓN DESPUÉS DE LA CAÍDA DE SHANGHAI Y TAIYUÁN *
12 de noviembre de 1937
I. LA SITUACIÓN ACTUAL ES DE TRANSICIÓN DE UNA
RESISTENCIA UNILATERAL A UNA RESISTENCIA GENERAL
Nosotros
apoyamos toda resistencia, aunque sea unilateral, contra la invasión del
imperialismo japonés, porque la resistencia unilateral significa un paso
adelante respecto a la no resistencia, reviste cierto carácter revolucionario y
es una guerra en defensa de la patria.
Sin
embargo, como señalamos ya hace tiempo (en la reunión de activistas del Partido
celebrada en Yenán en abril de este año, en la Conferencia Nacional del Partido
realizada en mayo y en la Resolución1 adoptada por el Buró Político del Comité
Central en agosto), una resistencia unilateral, sostenida sólo por el gobierno
y con exclusión de las masas populares, fracasará sin duda alguna. Pues una
resistencia de este tipo no es una guerra revolucionaria nacional en su pleno
sentido, no es una guerra de masas.
Estamos
por una guerra revolucionaria nacional en su pleno sentido para la cual se
movilice a todo el pueblo, es decir, una resistencia general. Pues sólo ella
constituye una guerra de masas y puede alcanzar el objetivo de defender la
patria.
_______________
Plan
general de un informe hecho en noviembre de 1927 por el camarada Mao Tse-tung
en una reunión de activistas del Partido en Yenán. Los oportunistas de derecha
en el Partido se opusieron inmediatamente a los puntos de vista contenidos en
este plan. Esta desviación derechista no fue superada en lo fundamental sino
hasta octubre de 1938, en la VI Sesión Plenaria del Comité Central elegido en
el VI Congreso Nacional del Partido.
55
56
Si bien
la resistencia unilateral que propugna el Kuomintang es también una guerra
nacional y en cierta medida es revolucionaria, su carácter revolucionario es
muy limitado. Ella conduce inevitablemente a la derrota en la guerra, y de
ningún modo puede defender 1a patria.
En esto
reside la divergencia de principio entre la posición del Partido Comunista y la
actual posición del Kuomintang respecto a la Resistencia. Si los comunistas
olvidan esta divergencia, no podrán dirigir correctamente la Guerra de
Resistencia, serán impotentes para superar el carácter unilateral que da a esta
guerra el Kuomintang, y descenderán hasta una posición sin principios,
rebajando al Partido Comunista al nivel del Kuomintang. Eso sería un crimen
contra la sagrada causa de la guerra revolucionaria nacional y de la defensa de
la patria.
En una
guerra revolucionaria nacional en su pleno sentido, en una resistencia general,
es indispensable poner en práctica el Programa de Diez Puntos para la
Resistencia al Japón y la Salvación Nacional propuesto por el Partido
Comunista, es esencial contar con un gobierno y un ejército que apliquen este
Programa en su totalidad.
La
situación después de la caída de Shanghai y Taiyuán es como sigue :
En el
Norte de China, ha terminado la guerra regular en que el Kuomintang jugó el
papel principal, y la guerra de guerrillas con la cual el Partido Comunista
desempeña ese mismo papel ha pasado a ocupar el primer lugar. En las provincias
de Chiangsú y Chechiang, las líneas del frente del Kuomintang han sido rotas, y
los invasores japoneses están lanzando una ofensiva sobre Nankín y el valle del
Yangtsé. Se ha demostrado que la resistencia unilateral del Kuomintang no puede
durar mucho.
Teniendo
en cuenta sus propios intereses imperialistas, los Gobiernos de Inglaterra, los
Estados Unidos y Francia han manifestado que ayudarán a China, pero hasta el
momento se han limitado a una simpatía de palabra y no han dado ninguna ayuda
efectiva.
Los
fascistas alemanes e italianos están ayudando con todas sus fuerzas al
imperialismo japonés.
El
Kuomintang se muestra aún renuente a hacer ningún cambio de principio en su
dictadura unipartidista y en su política
57
autocrítica para con el pueblo, mediante las cuales
está llevando acabo la resistencia unilateral.
Este es uno de los aspectos de la situación.
El otro aspecto se presenta así :
La
influencia política del Partido Comunista y del VIII Ejército se extiende con
amplitud y rapidez extraordinarias; uno y otro son aclamados ahora en todo el
país como "los salvadores de la nación". E1 Partido Comunista y el
VIII Ejército están resueltos a mantener la guerra de guerrillas en el Norte de
China, a fin de defender todo el país y contener la ofensiva de los invasores
japoneses hacia las Planicies Centrales y el Noroeste.
El
movimiento de masas ha dado un paso adelante.
La
burguesía nacional se está inclinando hacia la izquierda.
Dentro
del Kuomintang crecen las fuerzas que abogan por el cambio del actual estado de
cosas.
Se
extiende entre los pueblos del mundo el movimiento contra el Japón y de ayuda a
China.
La
Unión Soviética se prepara para dar efectiva ayuda a
China.
Así se
ve que nos encontramos actualmente en el período de transición de una
resistencia unilateral a una resistencia general. Mientras la primera no puede
mantenerse más, la segunda no se ha iniciado aún. Esta transición de una a
otra, este tiempo muerto, constituye un período muy crítico.
En este
período, la resistencia unilateral puede desarrollarse en una de estas tres
direcciones :
La primera es la terminación de la resistencia
unilateral y su reemplazo por la resistencia general. Esto es lo que exige la
gran mayoría de la nación, pero el Kuomintang aún no se ha decidido.
La segunda es la terminación de la Guerra de
Resistencia y su reemplazo por la capitulación. Esto es lo que exigen los
agresores japoneses, los colaboracionistas y los elementos projaponeses, pero
los chinos en su gran mayoría se oponen a ello.
La tercera es la coexistencia de la resistencia armada
con la capitulación. Este caso puede producirse cuando
los agresores japoneses, los colaboracionistas y los
elementos
projaponeses, incapaces de orientar las cosas en
la segunda dirección, lleven a cabo sus intrigas
58
para romper el frente antijaponés de China. Ahora
están maniobrando en este sentido. El peligro es realmente muy grave.
A
juzgar por la situación actual, están prevaleciendo aquellos factores internos
e internacionales que impiden que el capitulacionismo se imponga. Estos
factores son, entre otros, la persistencia del Japón en su política de subyugar
a China, que no deja a ésta otra alternativa que combatir; la existencia del
Partido Comunista y del VIII Ejército; los deseos del pueblo chino; los deseos
de la mayoría de los miembros del Kuomintang; el temor de Inglaterra, los
Estados Unidos y Francia a que la capitulación del Kuomintang perjudique sus
intereses; la existencia de la Unión Soviética y su política de ayuda a China ;
las grandes esperanzas (que no son infundadas) del pueblo chino en la Unión
Soviética. Si coordinamos y utilizamos adecuadamente estos factores, no sólo
podremos evitar la capitulación y la ruptura, sino también superar los
obstáculos que mantienen al país estancado en la resistencia unilateral.
Por
consiguiente, existe la perspectiva de pasar de la resistencia unilateral a la
general. Luchar por esa perspectiva es la tarea común y urgente de todos los
miembros del Partido Comunista de China, de todos los elementos progresistas
del Kuomintang y de todo el pueblo chino.
La
guerra revolucionaria nacional antijaponesa de China atraviesa ahora por una
grave crisis. Esta crisis puede prolongarse o puede ser superada con relativa
rapidez. Los factores decisivos son : en lo interno, la cooperación entre el
Kuomintang y el Partido Comunista y un cambio en la política del Kuomintang
sobre la base de esta cooperación, y la fuerza de las masas obreras y
campesinas ; en lo externo, la ayuda de la Unión Soviética.
La
transformación política y organizativa del Kuomintang es necesaria y también
posible2. Esto se debe principalmente a la presión del Japón, a la política de
frente único del Partido Comunista de China, a las exigencias del pueblo chino
y al crecimiento de las nuevas fuerzas dentro del Kuomintang. Nuestra tarea
consiste en esforzarnos porque el Kuomintang realice esta transformación, que
servirá de base para la del gobierno y el ejército. Dicha transformación
requiere indudablemente la conformidad del Comité Ejecutivo Central del
Kuomintang, y nosotros sólo estamos en situación de presentar esta sugerencia.
El
gobierno debe ser transformado. Hemos propuesto la institución de una asamblea
nacional provisional, que es igualmente
59
necesaria y posible. No cabe duda de que esta
transformación requiere también la conformidad del Kuomintang.
La
tarea de transformación del ejército consiste en construir un nuevo ejército y
transformar el viejo. Si en un plazo de seis a doce meses se logra construir un
ejército de 250.000 a 300.000 hombres, impregnado de un nuevo espíritu
político, la situación en el campo de batalla contra los agresores japoneses
comenzará a mejorar. Este nuevo ejército influirá sobre todos los ejércitos de
viejo tipo y los unirá en torno suyo. Esto constituirá, en el plano militar,
una base para el paso a la contraofensiva estratégica en la Guerra de
Resistencia. Tal transformación requiere asimismo la conformidad del
Kuomintang. E1 VIII Ejército debe desempeñar un papel ejemplar en el proceso de
esta transformación. Y el mismo VIII Ejército debe ser engrosado.
COMBATIR
EL CAPITULACIONISMO TANTO DENTRO DEL PARTIDO COMO EN TODO EL PAÍS
COMBATIR DENTRO DEL PARTIDO EL CAPITULACIONISMO DE
CLASE
En
1927, el capitulacionismo de Chen Tu-siu condujo la revolución al fracaso.
Ningún miembro de nuestro Partido debe olvidar jamás esta lección del pasado,
pagada con sangre.
Con
respecto a la línea del Partido para un frente único nacional antijaponés, el
principal peligro dentro del Partido, antes del Incidente de Lukouchiao, fue el
oportunismo de "izquierda", es decir, la actitud de "puertas
cerradas". Esto se debió principalmente a que el Kuomintang aún no había
comenzado a resistir al Japón.
Desde
el Incidente de Lukouchiao, el principal peligro dentro del Partido ya no es la
actitud "izquierdista" de "puertas cerradas", sino el
oportunismo de derecha, es decir, el capitulacionismo. La razón principal es
que el Kuomintang ha comenzado a resistir al Japón.
Ya en
abril, en la reunión de activistas del Partido celebrada en Yenán, luego, en
mayo, en la Conferencia Nacional del Partido, y especialmente en agosto, en la
reunión del Buró Político del Comité Central (Reunión de Luochuan), planteamos
la siguiente cuestión: En el frente único, ¿dirigirá el proletariado a la
burguesía o la burguesía al proletariado? ¿Atraerá hacia sí el Kuomintang al
Partido Comu-
60
nista, o el Partido Comunista al Kuomintang? En
relación con la actual tarea política específica, esta cuestión quiere decir:
¿Elevar al Kuomintang al nivel del Programa de Diez Puntos para la Resistencia
al Japón y la Salvación Nacional y al nivel de la resistencia general,
preconizados por e! Partido Comunista, o rebajar al Partido Comunista al nivel
de la dictadura terrateniente-burguesa del Kuomintang y al nivel de la
resistencia unilateral?
¿Por
qué planteamos tan tajantemente la cuestión? Las razones son las siguientes :
Por un lado, la propensión de la burguesía china al
compromiso; la superioridad material del Kuomintang ; la declaración y
decisiones de la III Sesión Plenaria del Comité Ejecutivo Central del
Kuomintang que calumnian e injurian al Partido Comunista y vociferan por un
"cese de la lucha de clases"; los anhelos del Kuomintang por una
"capitulación del Partido Comunista" y su extensa propaganda en tal
sentido; los intentos de Chiang Kai-shek de colocar al Partido Comunista bajo
su control ; la política del Kuomintang de restringir y debilitar al Ejército
Rojo y a las bases de apoyo democráticas antijaponesas ; el siniestro plan para
"reducir en dos quintas partes las Fuerzas del Partido Comunista en la
Guerra de Resistencia", plan fraguado en julio durante el Curso de
Instrucción del Kuomintang en Lushan3; las tentativas del Kuomintang de seducir
a cuadros del Partido Comunista ofreciéndoles posición y fortuna, y una vida de
placeres; la capitulación política de ciertos pequeñoburgueses radicales (a
quienes representa Chang Nai-chi4) ; etc.
Por otro lado, el desigual nivel teórico entre los
miembros del Partido Comunista; el hecho de que a muchos comunistas les falta
la experiencia de la cooperación sostenida entre los dos partidos durante la
Expedición al Norte ; la existencia, en el seno del Partido, de un gran número
de miembros de origen pequeñoburgués; la renuencia de una parte de los
militantes a continuar una vida de lucha ardua; la existencia, dentro del
frente único, de la tendencia a la contemporización sin principios con el Kuomintang;
la aparición de la tendencia a un nuevo caudillismo militar en el VIII
Ejército; el planteamiento del problema de la participación del Partido
Comunista en el gobierno del Kuomintang; el surgimiento de la tendencia a la
contemporización en las bases de apoyo democráticas antijaponesas; etc.
En vista de la grave situación expuesta más arriba
en sus dos aspectos, tenemos que plantear tajantemente la cuestión de quién
dirige a quién, y combatir con firmeza el capitulacionismo.
61
Durante
estos últimos meses, z principalmente desde el comienzo de la Guerra de
Resistencia, el Comité Central y las organizaciones del Partido en todos los
niveles han emprendido una lucha inequívoca y firme contra las tendencias
capitulacionistas ya surgidas, han tomado las precauciones necesarias contra
aquellas que puedan aparecer, y han logrado éxitos.
EL Comité Central ha emitido un proyecto de
resolución5 sobre el problema de la participación de los comunistas en el
gobierno.
En el VIII Ejército, ha comenzado una lucha contra
la tendencia aun nuevo caudillismo militar. Esta tendencia se manifiesta en
que, después del cambio de denominación del Ejército Rojo, ciertos individuos
se han vuelto reacios a seguir estrictamente a la dirección del Partido
Comunista, han desarrollado el heroísmo individualista, consideran como un
honor el recibir nombramientos del Kuomintang (es decir, convertirse en
funcionarios), etc. Esta tendencia a un nuevo caudillismo militar tiene la
misma raíz (rebajamiento del Partido Comunista al nivel del Kuomintang) y las
mismas consecuencias (aislamiento respecto de las masas) que la tendencia al
viejo caudillismo militar, que se manifestaba en golpes e injurias, violación
de la disciplina, etc.; sin embargo, es particularmente peligrosa porque surge
en el período del frente único del Kuomintang y el Partido Comunista y, por lo
tanto, es menester prestarle una atención especial y combatirla resueltamente.
Hemos restablecido el sistema de comisarios políticos, que había sido abolido
por intervención del Kuomintang, y la denominación de departamentos políticos
que, por la misma razón, había sido sustituida por la de oficinas de
instrucción política. Hemos formulado el nuevo principio estratégico de
"sostener con independencia e iniciativa la guerra de guerrillas en las
regiones montañosas" y lo hemos llevado a cabo con resolución, asegurando
así básicamente los éxitos del VIII Ejército en las operaciones militares y en
sus otras tareas. Hemos rechazado la demanda del Kuomintang de enviar a
miembros suyos como cuadros a las unidades del VIII Ejército y sostenido el
principio de dirección absoluta del Partido Comunista sobre el VIII Ejército.
Asimismo, hemos formulado el principio de "independencia y autodecisión
dentro del frente único" en las bases de apoyo revolucionarias
antijaponesas. Hemos corregido la tendencia al "parlamentarismo”6 (no se
trata, por supuesto, del parlamentarismo de la II Internacional, qu no existe
en el Partido Comunista de China), y hemos persistido en la lucha contra los
bandidos, espías y saboteadores.
62
En Sían hemos corregido la tendencia a la
contemporización sin principios en nuestras relaciones con el Kuomintang y
desplegado de nuevo la lucha de masas.
En el Este de la provincia de Kansú, hemos hecho en
general lo mismo que en Sían.
En Shanghai hemos criticado la línea de Chang
Nai-chi de "menos llamamientos y más sugerencias" y comenzado a
rectificar la tendencia a la contemporización en el trabajo del movimiento por
la salvación nacional.
En las zonas guerrilleras del Sur - que son parte
de los logros de nuestros diez años de cruenta guerra con el Kuomintang, puntos
de apoyo estratégicos para la guerra revolucionaria nacional antijaponesa en
las provincias del Sur, y fuerzas nuestras que el Kuomintang, aun después del
Incidente de Sían, ha tratado de destruir mediante campañas de "cerco y
aniquilamiento" y que, después del Incidente de Lukouchiao, ha intentado
debilitar recurriendo a la nueva táctica de "atraer al tigre fuera de las
montañas" - hemos tenido especial cuidado en lo siguiente: 1) guardarnos
de la concentración incondicional de nuestras fuerzas (cosa que respondería a
los deseos del Kuomintang de destruir estos puntos de apoyo); 2) rechazar el
envío de gente por el Kuomintang,
3)
permanecer alerta contra el peligro de que se repita el caso de Je Ming7 (es
decir, el peligro de ser cercados y desarmados por el Kuomintang).
En el Semanario de la Liberación8, hemos mantenido
una actitud de crítica seria.
Con el
objeto de perseverar en la Guerra de Resistencia y conquistar la victoria
final, con el objeto de convertir la resistencia unilateral en resistencia
general, es necesario sostener firmemente la línea de frente único nacional
antijaponés y ampliar y fortalecer dicho frente. No se tolerará ningún
planteamiento tendiente a romper este Frente del Kuomintang y el Partido
Comunista. Aún debemos cuidarnos de la actitud "izquierdista" de
"puertas cerradas". Pero, al mismo tiempo, debemos atenernos
estrictamente al principio de independencia y autodecisión en todo nuestro
trabajo de frente único. Nuestro frente único con el Kuomintang y otros grupos
políticos se basa en la ejecución de un programa determinado. Sin esta base no
puede haber frente único, y una cooperación así se tornaría en una acción sin
principios y sería
manifestación de
capitulacionismo. Por eso,
la clave para
conducir la guerra revolucionaria nacional
antijaponesa a la
63
victoria consiste en explicar, aplicar y mantener
el principio de "independencia y autodecisión dentro del frente
único".
¿Qué
objetivos perseguimos al actuar así? De un lado, conservar las posiciones ya
ganadas, pues éstas representan nuestros puntos de partida estratégicos, y si
se perdieran, no habría nada de que hablar. Pero nuestro principal objetivo
reside en otro aspecto: ampliar nuestras posiciones y alcanzar el positivo fin
de "incorporar a millones de integrantes de las masas al frente único
nacional antijaponés y derrotar al imperialismo japonés". Mantener
nuestras posiciones y ampliarlas son dos cosas inseparables. En los últimos
meses, un número aún mayor de elementos del ala izquierda de la pequeña
burguesía se han unido bajo nuestra influencia, las nuevas fuerzas en el campo
del Kuomintang están creciendo, la lucha de masas en la provincia de Shansí se
ha desarrollado y las organizaciones de nuestro Partido se han ampliado en
muchos lugares.
Pero
debemos comprender claramente que, en términos generales, la fuerza de las
organizaciones del Partido es aún bastante débil en el conjunto del país. La
fuerza de las masas en todo el país es también muy débil, pues las masas
básicas, los obreros y campesinos del país, aún no están organizadas. Todo esto
se debe, por un lado, a la política de dominación y opresión del Kuomintang y,
por el otro, a que ha sido ninguno o escaso nuestro propio trabajo. Esta es la
debilidad esencial de nuestro Partido en la actual guerra revolucionaria
nacional contra el Japón. A menos que la superemos, el imperialismo japonés no
podrá ser derrotado. Para lograr este fin es indispensable aplicar el principio
de "independencia y autodecisión dentro del frente único" y vencer
toda tendencia al capitulacionismo o actitud acomodaticia.
COMBATIR EN TODO EL PAÍS EL CAPITULACIONISMO DE
NACIÓN
Lo
arriba expuesto se refiere al capitulacionismo de clase. Este conduce al
proletariado a acomodarse al reformismo burgués y a la inconsecuencia de la
burguesía. De no superar esta tendencia, no podremos sostener con éxito la
guerra revolucionaria nacional antijaponesa, ni convertir la resistencia
unilateral en resistencia general, ni salvaguardar la patria.
Pero hay también otro tipo de capitulacionismo, el
de nación, que conduce a China a acomodarse a los intereses del imperialismo
64
japonés, que haría del país una colonia de ese
imperialismo y convertiría a los chinos en esclavos de una nación extranjera.
Esta tendencia se manifiesta ahora en el ala derecha del frente único nacional
antijaponés.
El ala
izquierda del frente único nacional antijaponés son las masas dirigidas por el
Partido Comunista, que comprenden el proletariado, el campesinado y la pequeña
burguesía urbana. Nuestra tarea es hacer el máximo por ampliar y consolidar
esta ala. El cumplimiento de esta tarea constituye la condición fundamental
para transformar el Kuomintang, el gobierno y el ejército, para establecer una
república democrática unificada, para convertir la resistencia unilateral en
resistencia general y para derrotar al imperialismo japonés.
E1
sector intermedio del frente único nacional antijaponés está compuesto por la
burguesía nacional y la capa superior de la pequeña burguesía. De dicho sector,
aquellos a quienes representan los grandes periódicos de Shanghai tienden ahora
hacia la izquierda9, mientras una parte de los afiliados a la Sociedad Fusing
han comenzado a vacilar y, a su vez, un sector del grupo C.C. está vacilando10.
Los ejércitos que resisten al Japón han aprendido serias lecciones, y algunos
de ellos han comenzado a transformarse o se preparan para ello. Nuestra tarea
consiste en esforzarnos por el progreso y cambio de posición del sector
intermedio.
El ala
derecha del frente único nacional antijaponés son los grandes terratenientes y
la gran burguesía, y constituye el cuartel general del capitulacionismo de
nación. Es inevitable que estos elementos tiendan a la capitulación, pues
temen, por un lado, que la guerra destruya sus propiedades y, por el otro, que
las masas se levanten. Un gran número de ellos son ya colaboracionistas, muchos
son elementos projaponeses declarados, otros tantos se disponen a serlo o están
vacilando, y sólo unos cuantos, debido a circunstancias especiales, dan
muestras de firmeza. Si ciertas personas de esta ala derecha han tomado parte
temporalmente en el frente único nacional, ha sido a la fuerza y con desgano.
Hablando de modo general, no pasará mucho tiempo antes de que se aparten del
frente único nacional antijaponés.
Actualmente, muchos elementos entre los grandes
terratenientes
la gran
burguesía, los peores, están maquinando una ruptura en el frente único nacional
antijaponés. Están fabricando rumores, y
es
seguro que en adelante
se multiplicarán diariamente
mentiras tales como "la insurrección de los
comunistas" y "la retirada del VIII Ejército". Nuestra tarea es
combatir resueltamente el
65
capitulacionismo de nación y, en el curso de esta
lucha, ampliar y consolidar el ala izquierda y esforzarnos por el progreso y
cambio de posición del sector intermedio.
RELACIÓN ENTRE EL CAPITULACIONISMO DE CLASE
Y EL CAPITULACIONISMO DE NACIÓN
En la
guerra revolucionaria nacional antijaponesa, el capitulacionismo de clase es,
en realidad, la reserva del capitulacionismo de nación; es una tendencia, la
más nociva, que presta apoyo al campo del ala derecha y conduce a la derrota en
la guerra. Con el objeto de alcanzar la liberación de la nación china y de las
masas trabajadoras y a fin de sostener una lucha resuelta y vigorosa contra el
capitulacionismo de nación, debemos combatir la tendencia a la capitulación de
clase dentro del Partido Comunista y del proletariado y extender esta lucha a
todas las esferas de nuestro trabajo.
NOTAS
Se
refiere a la "Resolución sobre la situación actual y las tareas del
Partido", adoptada el 25 de agosto de 1937 por el Buró Político del Comité
Central del Partido Comunista de China en su Reunión de Luochuan, Norte de
Shensí. He aquí el texto completo:
"1) La provocación de los invasores japoneses
en Lukouchiao y su ocupación de Peiping y Tientsín no son más que el comienzo
de su ofensiva en gran escala contra el territorio chino al Sur de la Gran
Muralla. Los invasores japoneses han iniciado en su país la movilización
general para la guerra. Su propaganda en el sentido de que no tienen 'ningún
deseo de agravar la situación' es sólo una cortina de humo para encubrir su
ofensiva.
2) Presionado por los ataques de los agresores
japoneses y por la indignación del pueblo chino, el gobierno de Nankín ha
comenzado a manifestar su decisión de resistir. También se han empezado a tomar
disposiciones generales para la defensa nacional y en diversos lugares se ha
iniciado una resistencia efectiva. Es inevitable una guerra de gran magnitud
entre China y el Japón. La resistencia ofrecida el 7 de julio en Lukouchiao
señaló el punto de partida para la Guerra de Resistencia de China en escala nacional.
3) La situación política de China ha entrado así en
una nueva etapa: la resistencia efectiva. Ya pertenece al pasado la etapa de
preparación para la resistencia. La tarea central de la actual etapa consiste
en movilizar a todas las fuerzas para obtener la victoria de la Guerra de
Resistencia. La tarea de conquistar la democracia, que no se cumplid en la
etapa anterior debido a la renuencia del Kuomintang y a la insuficiente
movilización de las masas popu-
66
lares, debe cumplirse, en el futuro, en el curso de
la lucha por el triunfo de la Guerra de Resistencia.
En esta
nueva etapa, nuestra diferencia y discusión con el Kuomintang y otros grupos
políticos antijaponeses ya no consisten en si debemos o no emprender la Guerra
de Resistencia, sino en cómo lograr la victoria en esta Guerra.
La
clave para la victoria reside hoy en desarrollar la Guerra de Resistencia ya
iniciada, convirtiéndola en una guerra de resistencia general de toda la
nación. Sólo mediante una guerra así, se podrá lograr la victoria final. El
Programa de Diez Puntos para la Resistencia al Japón y la Salvación Nacional
propuesto hoy por nuestro Partido, indica concretamente el camino de la
victoria final de la Guerra de Resistencia.
En la
presente etapa de la Resistencia anida un gran peligro. Esto se
debe principalmente a que el Kuomintang se muestra
aún reacio a movilizar a todo el pueblo para que participe en la guerra; por el
contrario, considera la Guerra de Resistencia como asunto exclusivo del
gobierno, a cada paso teme y restringe el movimiento del pueblo por su
participación en la guerra, estorba la unión del gobierno y el ejército con el
pueblo, niega a éste el derecho democrático de resistir al Japón y salvar a la
nación, y no quiere una transformación radical del aparato gubernamental que
convierta a éste en un gobierno de defensa nacional de todo el pueblo. Una
guerra de resistencia como ésta puede alcanzar victorias parciales, pero jamás
la victoria final. Y en cambio, entraña la posibilidad de una grave derrota.
Como en
la actualidad todavía existen serias deficiencias en la Guerra de Resistencia,
podrán presentarse en su curso futuro muchos descalabros, retrocesos,
divisiones internas, traiciones, compromisos temporales y parciales y otras
situaciones adversas. Por consiguiente, debemos tener en cuenta que esta será
una guerra dura y prolongada. Pero estamos convencidos de que, gracias a los
esfuerzos de nuestro Partido y del pueblo entero, la Guerra de Resistencia ya
iniciada barrerá todos los obstáculos para continuar su avance y desarrollo.
Debemos superar todas las dificultades y luchar firmemente por la realización
del Programa de Diez Puntos, propuesto por nuestro Partido, para ganar esta
guerra. Debemos oponernos resueltamente a toda política errónea que vaya en
contra de este Programa y combatir al mismo tiempo el derrotismo nacional que
se expresa en pesimismo y desesperación.
Junto
con las masas populares y fuerzas armadas dirigidas por el Partido, los
miembros del Partido Comunista deben combatir activamente en la primera línea
de la lucha, convertirse en el núcleo de la resistencia nacional y hacer los
máximos esfuerzos por desarrollar el movimiento de masas antijaponés. No deben
relajarse un instante ni desperdiciar una sola oportunidad de hacer propaganda
entre las masas, organizarlas y armarlas. La victoria de la Guerra de
Resistencia contra el Japón será segura siempre que podamos incorporar
realmente a millones de integrantes de las masas al frente único
nacional."
2 En el período inicial de la Guerra de
Resistencia, el Kuomintang y Chiang Kai-shek, bajo la presión del pueblo,
hicieron una serie de promesas de introducir diversas reformas, pero muy pronto
las quebrantaron una tras otra. La "posibilidad" de que el Kuomintang
introdujera las reformas deseadas entonces por el pueblo entero no se hizo
realidad. Así lo expuso posteriormente el
camarada Mao Tse-tung en su obra "Sobre el
gobierno de coalición":
"En aquel tiempo, todo el pueblo, nosotros los
comunistas, y otros partidos y grupos democráticos, depositábamos grandes
esperanzas en el gobierno
67
Kuomintang, es decir, esperábamos que el gobierno
aprovechara la oportunidad del ascenso del fervor popular en un momento de
crisis nacional para implantar reformas democráticas y poner en práctica los
Tres Principios del Pueblo revolucionarios del Dr. Sun Yat-sen. Pero esas
esperanzas se vieron frustradas."
Curso
de instrucción de cuadros dirigentes superiores y medios del partido y gobierno
del Kuomintang, establecido por Chiang Kai-shek en Lushan, provincia de
Chiangsí, con el objeto de formar el núcleo de su régimen reaccionario.
4.Chang Nai-chi abogaba entonces por "menos
llamamientos y más sugerencias". Pero, bajo las condiciones de opresión en
que el Kuomintang mantenía al pueblo, hubiera sido inútil limitarse a presentar
"sugerencias" a ese partido. Era preciso llamar directamente a las
masas populares a luchar contra el Kuomintang. De otro modo habría sido
imposible sostener firmemente la Guerra de Resistencia contra el Japón y hacer
frente a la reacción del Kuomintang. Por consiguiente, el planteamiento de
Chang Nai-chi era erróneo. Más tarde, él logró poco a poco darse cuenta de su
error.
5.Se refiere al "Proyecto de resolución del
Comité Central del Partido Comunista de China concerniente a la participación
del Partido Comunista en el gobierno", redactado el 25 de septiembre de
1937. El texto íntegro es el siguiente:
"1) La situación actual en la Guerra de
Resistencia requiere urgentemente un gobierno de frente único nacional
antijaponés que represente a toda la nación, pues sólo tal gobierno puede
dirigir efectivamente la guerra revolucionaria nacional contra el Japón y
derrotar al imperialismo japonés. El Partido Comunista está dispuesto a
participar en ese gobierno, es decir, a asumir directa y oficialmente
responsabilidades administrativas en el gobierno y a desempañar en él un papel
activo. Pero tal gobierno no existe aún. Lo que existe hoy sigue siendo el
gobierno de dictadura unipartidista del Kuomintang.
2) El Partido Comunista de China sólo podrá
participar en el gobierno cuando este deje de ser la dictadura unipartidista
del Kuomintang para convertirse en un gobierno de frente único de toda la
nación, esto es, cuando el actual gobierno del Kuomintang- a) acepte el
contenido fundamental del Programa de Diez Puntos para la Resistencia al Japón
y la Salvación Nacional propuesto por nuestro Partido y promulgue, de acuerdo
con ese contenido, un programa administrativo;
comience
a mostrar en los hechos que hace sinceros esfuerzos por realizar este Programa
y consiga determinados resultados al respecto, y c) permita la existencia legal
de las organizaciones del Partido Comunista y garantice a éste la libertad de
movilizar, organizar y educar a las masas.
3) Antes de que el Comité Central del Partido
decida participar en el Gobierno Central, los miembros del Partido Comunista no
deben tomar parte, en general, en ningún gobierno local ni en ningún consejo o
comité administrativo dependiente de los órganos ejecutivos del Gobierno
Central o de los gobiernos locales. Pues tal participación no haría más que
nublar los rasgos propios de los comunistas, prolongaría la dictadura del
Kuomintang y, en vez de ayudar, perjudicaría el empeño de establecer un
gobierno democrático unificado.
4) Sin embargo, miembros del Partido Comunista
pueden participar en los gobiernos locales de ciertas zonas especiales, de
zonas de guerra por ejemplo, donde las viejas autoridades ya no pueden gobernar
como antes y
están, fundamentalmente, dispuestas a llevar a
efecto los planteamientos
del Partido Comunista, donde éste ha
obtenido la libertad
de actuar
abiertamente, y donde la crítica situación actual hace de la
participación de los comunistas una necesidad, tanto en opinión del
pueblo como
del gobierno. Y aún más, en las zonas
ocupadas por
68
los invasores japoneses, el Partido Comunista debe
actuar abiertamente como organizador del Poder de frente único antijapones.
Antes
de que el Partido Comunista entre oficialmente en el gobierno, es permisible en
principio que miembros del Partido Comunista participen en organismos
representativos, como por ejemplo, una asamblea nacional de toda China que
elabore una constitución democrática y medidas políticas para salvar a la
nación. Por eso. el Partido Comunista debe esforzarse porque miembros de sus
filas sean elegidos para dicha asamblea y la utilicen como tribuna para
difundir los puntos de vista del Partido Comunista, a Fin de movilizar al
pueblo y unirlo en torno al Partido y promover el establecimiento de un
gobierno democrático unificado.
Basados
en un programa común determinado y ateniéndose al principio de completa
igualdad, el Comité Central del Partido Comunista o sus comités locales pueden
formar con el Comité Ejecutivo Central del Kuomintang o sus direcciones
locales, organizaciones de frente único, tales como comités conjuntos de
diferentes clases (por ejemplo, ligas revolucionarias nacionales, comités para
el movimiento de masas y comités para la movilización en las zonas de guerra) ;
el Partido Comunista debe lograr, a través de esas actividades conjuntas con el
Kuomintang, la cooperación entre los dos partidos.
Después
de que el Ejército Rojo cambió su denominación, entrando a formar parte del
Ejército Revolucionario Nacional, y de que los órganos del Poder rojo cambiaron
la suya por la de Gobierno de la Región Especial, sus representantes,
aprovechando el estado legal que han adquirido, pueden participar en todas las
organizaciones militaras y de masas que trabajan por la resistencia al Japón y
la salvación nacional.
Es del
todo necesario mantener absolutamente independiente la dirección del Partido
Comunista sobre aquellas unidades que en su origen pertenecieron al Ejército
Rojo y sobre todas las unidades guerrilleras, cuestión respecto a la cual no se
permite a los comunistas ninguna vacilación de principio."
6 Se refiere a la opinión sostenida entonces por
algunos camaradas del Partido en favor de la sustitución del sistema de
conferencias de representantes del pueblo, sistema de Poder existente en las
bases de apoyo revolucionarias, por el sistema parlamentario propio de los
Estados burgueses.
7 El caso de Je Ming tuvo lugar poco después de
iniciada la Guerra de Resistencia contra el Japón. Luego de que el Ejército
Rojo Central se desplazó al Norte en octubre del 1934, las unidades
guerrilleras del Ejército Rojo que permanecían en catorce zonas de ocho
provincias del Sur: Chiangsí, Tuchién, Kuangtung, Junán, Jupei, Jonán,
Chechiang y Anjui, mantuvieron con firmeza una guerra de guerrillas en
circunstancias extremadamente difíciles. Cuando estalló la Guerra de
Resistencia, siguiendo las instrucciones del Comité Central del Partido
Comunista de China, estas unidades entraron en negociaciones con el Kuomintang
para poner fin a la guerra civil, se organizaron en un solo cuerpo de ejército
(el Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército, que más tarde combatió tesoneramente contra
los invasores japoneses en las regiones al Sur y Norte del Yangtsé) y se
dirigieron al frente para resistir al Japón. Pero Chiang Kai-shek,
aprovechándose de las negociaciones, intrigó para destruir esas unidades
guerrilleras. La Región Fronteriza de Fuchién-Kuangtung era entonces una de las
catorce zonas guerrilleras, y Je Ming, uno de los dirigentes de las unidades
guerrilleras que operaban en esta Región. Este no se precavió de la
conspiración de Chiang Kai-shek, y como resultado, una vez concentrados los
guerrilleros bajo su mando, que sumaban más de mil, fueron cercados y
desarmados por el Kuomintang.
69
Órgano
del Comité Central del Partido Comunista de China, fundado en Yenán en 1937.
Dejó de publicarse en 1941, con la aparición del Diario de la Liberación.
Se
trata de un sector de la burguesía nacional, representado en aquel tiempo por
periódicos como el Shen Pao.
La
Sociedad Fusing y el grupo C.C., encabezados por Chiang Kai-shek y Chen Li-fu
respectivamente, eran dos organizaciones fascistas dentro del Kuomintang.
Representaban los intereses de la oligarquía de los grandes terratenientes y la
gran burguesía. Pero se contaban entre sus miembros muchos elementos
pequeñoburgueses que se habían incorporado a estas organizaciones por coacción
o engaño. Los afiliados a la Sociedad Fusing a que se refiere el autor, eran
principalmente oficiales de cargos inferior y medio del ejército del
Kuomintang, y el sector del grupo C.C. al que alude, se componía principalmente
de aquellos que no tenían poder dentro de ese grupo.
PROCLAMA DEL GOBIERNO DE LA REGIÓN FRONTERIZA DE
SHENSÍ -KANSÚ-NlNGSlA Y DEL CUARTEL GENERAL DE RETAGUARDIA DEL VIII EJÉRCIT0 *
15 de mayo de 1938
Desde el Incidente de Lukouchiao, todos nuestros
conciudadanos patriotas han venido sosteniendo resueltamente la Guerra de
Resistencia. En el frente, oficiales y soldados derraman su sangre y entregan
sus vidas. Los diversos partidos y grupos políticos se han unido de buena fe.
Todos los sectores del pueblo han concertado sus esfuerzos para salvar a la
nación. Esto abre un camino luminoso a la nación china y constituye una firme
garantía para la victoria sobre el Japón. Todos nuestros conciudadanos deben continuar
adelante por este camino. El pueblo de nuestra Región Fronteriza de
Shensí-Kansú-Ningsia1 y sus fuerzas armadas, obedeciendo a la dirección del
Gobierno, han venido dedicando sus esfuerzos a la causa de la salvación
nacional. Todas sus acciones han sido justas e intachables. Han luchado
denodadamente y sin quejarse. Así se han granjeado el elogio unánime de todo el
pueblo. Por su parte, este Gobierno y este Cuartel General de Retaguardia
seguirán estimulando a las masas populares de toda la Región a continuar sus
esfuerzos para llevar la lucha hasta el fin. No permitirán que nadie deje de
cumplir con su deber ni que nada
_______________
Proclama
redactada por el camarada Mao Tse-tung con miras a combatir las actividades de
zapa de la camarilla de Chiang Kai-shek. Recién establecida la cooperación
entre el Kuomintang y el Partido Comunista, esta camarilla comenzó a intrigar
contra las fuerzas revolucionarias dirigidas por el Partido Comunista. Las
actividades de zapa contra la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia
formaban parte de sus intrigas. EL camarada Mao Tse-tung sostenía que para
defender los intereses de la revolución era necesario adoptar una posición
firme al respecto. La presente proclama constituyó un golpe a la posición
oportunista que en el frente único antijaponés mantenían entonces algunos
miembros del Partido ante las intrigas de la camarilla de Chiang Kai-shek.
71
72
perjudique la causa de la salvación nacional. Sin
embargo, en los últimos tiempos, consta que en la Región Fronteriza, algunos
individuos, haciendo caso omiso del interés público y valiéndose de diversos
medios, fuerzan a los campesinos a devolver las tierras y los edificios que les
han sido adjudicados, obligan a los antiguos deudores a pagar deudas ya
anuladas2 , imponen al pueblo el cambio del sistema democrático ya instituido o
sabotean las organizaciones militares, económicas, culturales y de masas, ya
establecidas. Hay incluso quienes actúan como espías, se confabulan con los
bandidos, incitan a nuestros soldados a amotinarse, levantan mapas de nuestra
Región, reúnen secretamente informaciones o hacen abierta propaganda contra el
Gobierno de la Región Fronteriza. Es obvio que todas estas actividades
infringen el principio básico de unidad para la resistencia al Japón,
contravienen la voluntad del pueblo de la Región Fronteriza, y tienen como
propósito sembrar disensiones internas, romper el frente único, perjudicar los
intereses del pueblo, desacreditar al Gobierno de la Región Fronteriza y crear
dificultades adicionales a la movilización para la resistencia al Japón. E1
origen de todo esto está en que un puñado de recalcitrantes actúan
inescrupulosamente pasando por encima de los intereses de la nación y el
Estado. Otros individuos llegan incluso a servir a los invasores japoneses y,
bajo diversos disfraces, se dedican a actividades conspirativas. Desde hace
varios meses, la población de los diferentes distritos ha venido enviando
informes en que nos pide poner freno a todo esto; son tantos los que llegan a
diario que casi no alcanzamos a atenderlos todos. Con miras a robustecer las
fuerzas antijaponesas, consolidar la retaguardia de la resistencia al Japón y
proteger los intereses del pueblo, este Gobierno y este Cuartel General de
Retaguardia se van en la necesidad de proscribir las actividades arriba
mencionadas.
Visto lo antedicho, proclamamos en términos
inequívocos:
El
Gobierno de la Región Fronteriza y el Cuartel General de Retaguardia, con el
objeto de proteger las conquistas del pueblo, prohiben, en las zonas bajo la
jurisdicción del Gobierno de la Región Fronteriza, todo cambio no autorizado
respecto a las tierras y edificios distribuidos o a las deudas anuladas antes
de que se estableciera la paz interna.
EL
Gobierno de la Región Fronteriza y el Cuartel General de Retaguardia protegerán
las actividades de todas las organizaciones militares, políticas, económicas,
culturales y de masas, creadas antes de que se estableciera la paz interna y
transformadas y ampliadas
73
desde entonces de acuerdo con el principio de
frente único nacional antijaponés, promoverán su desarrollo y pondrán coto a
toda actividad de zapa contra ellas.
EL
Gobierno de la Región Fronteriza y el Cuartel General de Retaguardia, llevando
resueltamente a la práctica el Programa de Resistencia Armada y Reconstrucción
Nacional, promoverán de buen grado el desarrollo de todo lo que sea útil para
la resistencia al Japón y la salvación nacional. Dan la bienvenida a cuantos
deseen prestar sincera ayuda. Pero a fin de protegerse de los impostores y
cerrar el paso a los malos elementos, prohiben a toda persona, sea cual fuere
su actividad, entrar y permanecer en la Región Fronteriza sin el permiso y la
autorización escrita de este Gobierno o de este Cuartel General de Retaguardia.
En el
presente tenso período de resistencia armada, la población está autorizada a
denunciar a cualquier individuo que dentro de la Región Fronteriza realice
actividades de zapa, provoque desórdenes, incite a la sedición o recoja
informaciones militares. Si hay pruebas concluyentes, el individuo en cuestión
puede ser arrestado en el acto. Una vez confirmada su culpabilidad, será
castigado con todo el rigor de la ley.
Estas cuatro disposiciones deben ser observadas por
todos los militares y civiles de la Región Fronteriza, y no se permitirá
ninguna infracción. En adelante, este Gobierno y este Cuartel General de
Retaguardia actuarán según las presentes disposiciones contra todo individuo
sin ley que ose conspirar y crear desórdenes, y nadie podrá alegar ignorancia.
Que esta proclama sea cumplida al pie de la letra.
NOTAS
Base de
apoyo revolucionaria que se formó gradualmente a partir de 1931, en el curso de
la guerra de guerrillas revolucionaria en el Norte de Shensí. Con la llegada
del Ejército Rojo Central al cabo de la Gran Marcha, se convirtió en la base de
apoyo central de la revolución y sede del Comité Central del Partido Comunista
de China. Al establecerse el frente único nacional antijaponés en 19;7, pasó a
denominarse Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia, y abarcaba más de veinte
distritos en los límites entre: las tres provincias.
Hacia
1936 ya se había llevado a la práctica en la mayor parte de la Región
Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia la política de confiscar las tierras de los
terra-
74
tenientes y distribuirlas entre los campesinos, y
de anular las viejas deudas de Estos. Después de 1936, con el objeto de
facilitar la Formación de un amplio frente único nacional antijaponés, el
Partido Comunista de China cambió, en escala nacional, su política de confiscar
las tierras de los terratenientes por la de reducir los arriendos y los
intereses; no obstante, protegió resueltamente las conquistas de los campesinos
en la reforma agraria.
PROBLEMAS ESTRATÉGICOS DE LA GUERRA
DE GUERRILLAS CONTRA EL JAPÓN *
Mayo de 1938
CAPITULO 1
¿POR QUE PLANTEAMOS LA CUESTIÓN DE LA ESTRATEGIA DE
LA GUERRA DE GUERRILLAS?
En la Guerra de Resistencia contra el Japón, la
guerra regular es lo principal y la guerra de guerrillas lo auxiliar. Este
punto ya lo hemos resuelto correctamente. Así, parecería que sólo existen
problemas tácticos en la guerra de guerrillas; ¿por qué entonces planteamos la
cuestión de la estrategia?
Si China fuera un país pequeño donde el papel de la
guerra de guerrillas no fuese sino actuar en coordinación directa y a corta
distancia con las operaciones de las tropas regulares en sus campañas, es
evidente que únicamente existirían problemas tácticos y no problemas
estratégicos. Por otra parte, si China fuera un país tan poderoso como la Unión
Soviética, de modo que cualquier invasor pudiera ser expulsado rápidamente, o,
aun demorándose cierto tiempo su expulsión, aquel no pudiera ocupar extensas zonas,
entonces la guerra de guerrillas también desempeñaría simplemente un papel de
apoyo en las campañas, y claro está, sólo habría problemas tácticos y no
problemas estratégicos.
_______________
En los
primeros días de la Guerra de Resistencia contra el Japón, mucha gente, tanto
dentro como fuera del Partido, menospreciaba el importante papel estra-tégico
de la guerra de guerrillas y depositaba sus esperanzas sólo en la guerra
regular, especialmente en las operaciones de las tropas del Kuomintang. EL
camarada Mao Tse-tung refutó ese punto de vista; además, escribió este
artículo, señalando el camino correcto para el desarrollo de la guerra de
guerrillas contra el Japón. Como resultado de ello, el VIII Ejército y el Nuevo
q.° Cuerpo de Ejército, que contaban
75
76
La cuestión de la estrategia de la guerra de
guerrillas surge en las siguientes circunstancias: China no es un país pequeño
ni equiparable a la Unión Soviética, sino un país grande pero débil. Este país,
grande y débil, se ve atacado por otro pequeño y fuerte; sin embargo, el país
grande y débil se encuentra en una época de progreso. He aquí el origen de todo
el problema. Es en estas circunstancias que el enemigo ha podido ocupar vastas
zonas y que la guerra ha adquirido un carácter prolongado. El enemigo ocupa
extensas zonas de este inmenso país, pero el Japón es un país pequeño, no posee
tropas suficientes y deja muchos claros dentro de las zonas ocupadas, y por
eso, nuestra guerra de guerrillas contra el Japón consiste, principalmente, no
en operaciones en líneas interiores para coordinarse con las campañas de las
tropas regulares, sino en operaciones independientes en líneas exteriores.
Además, debido al progreso de China, es decir, a la existencia de un Fuerte
ejército y amplias masas populares dirigidos por el Partido Comunista, la
guerra de guerrillas contra el Japón no es una guerra en pequeña sino en gran
escala. De ahí nace toda una serie de problemas, tales como la defensiva
estratégica y la ofensiva estratégica. El carácter prolongado de la guerra y su
consiguiente encarnizamiento han hecho imperativo que la guerra de guerrillas
realice muchas tareas inusitadas. De ahí surgen los problemas de las bases de
apoyo, de la transformación de la guerra de guerrillas en guerra de
movimientos, etc. Por todas estas razones la guerra de guerrillas de China
contra el Japón rebasa los límites de la táctica para llamar a las puertas de
la estrategia, pidiendo que se la examine desde el punto de vista estratégico.
E1 hecho que merece particular atención es que una guerra de guerrillas tan
extensa y prolongada como ésta constituye un fenómeno enteramente nuevo en toda
la historia de las guerras, que no puede separarse de la época en que vivimos -
las décadas del 30 y 40 del siglo XX - ni de la existencia del Partido Comunista
y el Ejército Rojo. Aquí radica el quid de la cuestión. Es probable que nuestro
enemigo aún acaricie
_______________
solamente con algo más de cuarenta mil hombres al
comienzo de la Guerra de Resistencia en 1937, crecieron hasta formar un gran
ejército de un millón de hombres cuando el Japón se rindió en 19ç5,
establecieron muchas bases de apoyo revolucionarias, desempeñaron un gran papel
en la Guerra de Resistencia, y así impidieron que Chiang Kai- shek se atreviera
en ese período a capitular ante el Japón y a lanzar una guerra civil en escala
nacional. En 1946, cuando ésta fue iniciada por Chiang Kai-shek, el Ejército Popular
de Liberación, integrado por el VIII Ejército y el Nuevo 4.° Cuerpo de
Ejército, era ya lo bastante fuerte para hacer frente a sus ataques.
77
el sueño dorado de una conquista como la de la
dinastía Sung por la dinastía Yuan y la de la dinastía Ming por la dinastía
Ching1, la de América del Norte y la India por Inglaterra, la de América
Central y del Sur por los países latinos, etc. Pero, tal sueño no tiene ya
valor práctico en la China de hoy, pues se dan ciertos factores que no
concurrieron en aquellos acontecimientos históricos, siendo uno de ellos el
fenómeno totalmente nuevo de la guerra de guerrillas. Si nuestro enemigo no
tiene esto en cuenta, habrá de pagarlo caro.
Estos son los motivos por los cuales la guerra de
guerrillas contra el Japón, aunque desempeña un papel auxiliar en el conjunto
de la Guerra de Resistencia, debe ser examinada desde el punto de vista
estratégico.
Entonces, ¿por qué no aplicar a la guerra de
guerrillas los principios estratégicos generales de la Guerra de Resistencia?
La cuestión de la estrategia de la guerra de
guerrillas contra el Japón está, por cierto, estrechamente ligada a la cuestión
de la estrategia de la Guerra de Resistencia en su conjunto, y ambas tienen
mucho en común. Sin embargo, la guerra de guerrillas difiere de la guerra
regular y tiene sus propias particularidades; de ahí que la cuestión de la
estrategia de la guerra de guerrillas presente numerosos elementos peculiares.
No se pueden aplicar, sin modificaciones, los principios estratégicos generales
de la Guerra de Resistencia a la guerra de guerrillas, que posee
características propias.
CAPITULO II
EL PRINCIPIO BÁSICO DE LA GUERRA ES CONSERVAR LAS
FUERZAS PROPIAS Y DESTRUIR LAS DEL ENEMIGO
Antes de hablar concretamente de la estrategia de
la guerra de guerrillas, es necesario decir unas palabras respecto al problema
fundamental de la guerra.
Todos los principios orientadores de las
operaciones militares provienen de un solo principio básico: esforzarse al
máximo por conservar las fuerzas propias y destruir las del enemigo. En una
guerra revolucionaria, este principio está directamente ligado al principio
político fundamental. Por ejemplo, el principio político fundamental de la
Guerra de Resistencia de China contra el Japón, es decir, su objetivo
78
político, es expulsar al imperialismo japonés y
establecer una nueva China, independiente, libre y feliz. Aplicado en el
terreno militar, este principio significa el empleo de fuerzas armadas para
defender nuestra patria y expulsar a los invasores japoneses. Para lograr este
objetivo, las tropas deben hacer, en sus operaciones, todo lo posible tanto por
conservar sus propias fuerzas como por destruir las del enemigo. ¿Cómo explicar
entonces el estímulo al espíritu heroico de sacrificio en la guerra? Toda guerra
impone un precio, a veces sumamente elevado. ¿No se contradice esto con el
principio de "conservar las fuerzas propias"? En rigor no hay
contradicción alguna; para decirlo con mayor exactitud, los dos aspectos son
contrarios que se condicionan entre sí. Porque el sacrificio es necesario no
sólo para destruir las fuerzas del enemigo, sino también para conservar las
propias; la "no conservación" parcial y temporal (sacrificio o pago
del precio) es indispensable para la conservación permanente del todo. De este
principio básico se desprende la serie de principios que guían todas las
operaciones militares, desde los de tiro (ponerse a cubierto y emplear al
máximo la potencia de fuego; lo primero para conservarse, y lo último para
aniquilar al enemigo) hasta los estratégicos : todos ellos están impregnados
del espíritu de ese principio básico. Todos los principios relativos a la
técnica militar, a la táctica, a las campañas y a la estrategia, están
orientados a asegurar la realización de este principio básico. El principio de
conservar las fuerzas propias y destruir las del enemigo es la base de todos
los principios militares.
CAPITULO III
SEIS PROBLEMAS ESTRATÉGICOS ESPECÍFICOS DE LA
GUERRA DE GUERRILLAS CONTRA EL JAPÓN
Veamos ahora qué orientaciones o principios debemos
adoptar en las operaciones militares de la guerra de guerrillas contra el
Japón, para alcanzar el objetivo de conservar nuestras fuerzas y destruir las
del enemigo. Como en la Guerra de Resistencia (y también en todas las demás
guerras revolucionarias) las guerrillas generalmente surgen de la nada y se
transforman de fuerza pequeña en grande, no sólo deben conservar sus fuerzas
sino también desarrollarlas. En consecuencia, el problema es: ¿qué orientaciones
o principios debemos adoptar
79
para alcanzar el objetivo de conservar y
desarrollar nuestras fuerzas y destruir las del enemigo?
En general, las orientaciones cardinales son las
siguientes :
Iniciativa,
flexibilidad y planificación en la realización de operaciones ofensivas dentro
de la guerra defensiva, operaciones de decisión rápida dentro de la guerra
prolongada y operaciones en líneas exteriores dentro de la guerra en líneas
interiores;
Coordinación
con la guerra regular;
Creación
de bases de apoyo ;
Defensiva
y ofensiva estratégicas;
Transformación
de la guerra de guerrillas en guerra de movimientos, y
Correctas
relaciones de mando.
Estos seis puntos constituyen todo el programa
estratégico de la guerra de guerrillas contra el Japón y son los medios
necesarios para la conservación y desarrollo de nuestras fuerzas, el
aniquilamiento y expulsión del enemigo, la coordinación con la guerra regular y
el logro de la victoria final.
CAPITULO IV
INICIATIVA, FLEXIBILIDAD Y PLANIFICACIÓN EN LA
REALIZACIÓN DE OPERACIONES OFENSIVAS DENTRO DE LA GUERRA DEFENSIVA, OPERACIONES
DE DECISIÓN RÁPIDA DENTRO DE LA GUERRA PROLONGADA Y OPERACIONES EN LÍNEAS
EXTERIORES DENTRO DE LA GUERRA EN LÍNEAS INTERIORES
Este tema puede ser tratado en cuatro puntos: 1)
relación entre la guerra defensiva y las operaciones ofensivas, entre la guerra
prolongada y las operaciones de decisión rápida, y entre la guerra en líneas
interiores y las operaciones en líneas exteriores; 2) iniciativa en todas las
operaciones; 3) flexibilidad en el empleo de las fuerzas, y 4) planificación en
todas las operaciones.
Comencemos por el primer punto.
Considerando la Guerra de Resistencia en su
conjunto, el hecho de que el Japón sea un país fuerte y esté a la ofensiva, y
nosotros, un
80
país débil y a la defensiva, determina que
estratégicamente la nuestra sea una guerra defensiva y prolongada. En lo
referente a las líneas en que se realizan las acciones, el enemigo opera en
líneas exteriores, y nosotros, en líneas interiores. Este es un aspecto de la
situación. Pero hay otro que es justamente el reverso. Las tropas enemigas,
aunque fuertes (desde el punto de vista de ciertas cualidades y condiciones de
su armamento y sus efectivos), numéricamente son débiles, mientras las
nuestras, aunque débiles (igualmente, sólo desde el punto de vista de ciertas
cualidades y condiciones de su armamento y sus efectivos), son numéricamente
muy fuertes. Además, hay que tener en cuenta que e1 enemigo es una nación
extranjera que invade nuestro país, en tanto que nosotros resistimos a su
invasión en nuestro propio suelo. Todo esto determina la siguiente orientación
estratégica: es posible y necesario realizar campañas y combates ofensivos
dentro de la guerra estratégicamente defensiva, sostener campañas y combates de
decisión rápida dentro de la guerra estratégicamente prolongada, y conducir
campañas y combates en líneas exteriores dentro de la guerra en líneas
estratégicamente interiores. Esta es la orientación estratégica que debe
aplicarse en toda la Guerra de Resistencia. Y es valedera tanto para la guerra
regular como para la de guerrillas. La única diferencia en lo que concierne a
la guerra de guerrillas consiste en el grado y la forma de su aplicación. En la
guerra de guerrillas, la ofensiva toma generalmente la forma de ataques por
sorpresa. En la guerra regular, si bien deben y pueden utilizarse también estos
ataques, el grado de sorpresa es menor. En la guerra de guerrillas se exige, en
una medida muy grande, la decisión rápida de las operaciones, y los cercos que
imponemos al enemigo durante las campañas y combates en líneas exteriores son
muy pequeños. Todo esto distingue a la guerra de guerrillas de la guerra
regular. Así se ve que, en sus operaciones, las guerrillas deben concentrar la
mayor cantidad posible de fuerzas, actuar secreta y velozmente, atacar al
enemigo por sorpresa y decidir rápidamente los combates ; deben evitar por
todos los medios la defensa pasiva, la prolongación de los combates y la
dispersión de sus fuerzas en el momento de emprender una acción. Por supuesto,
la guerra de guerrillas recurre no sólo a la defensiva estratégica sino también
a la defensiva táctica. Esta última comprende, entre otras cosas, las
operaciones de contención y la vigilancia durante los combates, la disposición
de fuerzas para la resistencia en desfiladeros, lugares de difícil acceso, ríos
o aldeas, con el fin de desgastar y agotar al enemigo, y las acciones para
cubrir la
81
retirada. Pero el principio fundamental de la
guerra de guerrillas debe ser la ofensiva; ésta es, por su carácter, más
ofensiva que la guerra regular. Además, esa ofensiva debe tomar la forma de
ataques por sorpresa; en la guerra de guerrillas es aún menos permisible que en
la guerra regular exponernos haciendo ostentación de nuestras fuerzas. Aunque
en algunas ocasiones las acciones guerrilleras pueden prolongarse varios días,
como en el caso de un asalto a una pequeña fuerza enemiga aislada y privada de
todo auxilio, en general, más deben decidirse los combates con rapidez en la
guerra de guerrillas que en la guerra regular, a causa de que el enemigo es
fuerte y nosotros, débiles. Dado su carácter disperso, la guerra de guerrillas
se extiende por todas partes. Además, muchas de sus tareas, tales como el
hostigamiento, la contención, el sabotaje y el trabajo de masas exigen la
dispersión de las fuerzas; pero una unidad o cuerpo guerrillero debe concentrar
sus fuerzas principales cuando lleva a cabo la tarea de aniquilar al enemigo, y
en especial cuando trata de romper una ofensiva enemiga. "Concentrar una
gran fuerza para golpear a una fuerza enemiga pequeña" sigue siendo uno de
los principios para las operaciones en el campo de batalla de la guerra de
guerrillas.
Así queda claro también que, considerando la Guerra
de Resistencia contra el Japón en su conjunto, no podremos alcanzar los
objetivos de nuestra defensiva estratégica ni vencer definitivamente al
imperialismo japonés sino después de numerosas campañas y combates ofensivos,
tanto en la guerra regular como en la de guerrillas, esto es, después de haber
acumulado muchas victorias en acciones ofensivas. Solamente después de
numerosas campañas y combates de decisión rápida, es decir, una vez que hayamos
acumulado muchas victorias por medio de la decisión rápida en campañas y
combates ofensivos, podremos lograr los objetivos estratégicos de una guerra
prolongada: por una parte, ganar tiempo para aumentar nuestra capacidad de
resistencia, y por la otra, acelerar y a la vez aguardar los cambios en la
situación internacional y el derrumbamiento interno del enemigo, a fin de
lanzar una contraofensiva estratégica y expulsar de China a los invasores
japoneses. Hay que concentrar fuerzas superiores en cada acción y operar en
líneas exteriores en toda campaña o combate, ya sea en la fase de defensiva
estratégica o en la de contraofensiva estratégica, para cercar y destruir las
fuerzas enemigas : cercar una parte de ellas si no podemos cercarlas todas,
destruir una parte de las fuerzas cercadas si no podemos destruir su totalidad,
e infligir un elevado número de bajas a las fuerzas cercadas si no podemos
hacerles
82
un número grande de prisioneros. Sólo después de
muchas de estas batallas de aniquilamiento podremos hacer que la situación
cambie a nuestro favor, desbaratar definitivamente el cerco estratégico del
enemigo, es decir, su plan de operaciones en líneas exteriores y, finalmente,
en coordinación con las fuerzas internacionales y la lucha revolucionaria del
pueblo japonés, cercar a los imperialistas japoneses y asustarles el golpe de
gracia. Estos resultados se alcanzarán principalmente por medio de la guerra regular,
en tanto que la guerra de guerrillas desempeñará sólo un papel secundario. Pero
es común a las dos la acumulación de muchas pequeñas victorias para hacer de
ellas una gran victoria. Precisamente en esto reside el gran papel estratégico
de la guerra de guerrillas en la Guerra de Resistencia.
Analicemos ahora el problema de la iniciativa, la
flexibilidad y la planificación en la guerra de guerrillas.
¿En que consiste la iniciativa en la guerra de
guerrillas? En toda guerra, las partes beligerantes se disputan la iniciativa
en un campo de batalla, en un teatro de operaciones, en una zona de guerra c
incluso en el conjunto de la guerra, ya que la iniciativa significa la libertad
de acción para un ejército. Todo ejército que, perdida su iniciativa, se ve
forzado a la pasividad, deja de ser libre y corre el peligro de ser derrotado o
exterminado. Como es natural, ganar la iniciativa es más difícil en la defensiva
estratégica y en las operaciones en líneas interiores que en las operaciones
ofensivas en líneas exteriores. No obstante, el imperialismo japonés adolece de
dos debilidades básicas: no tiene tropas suficientes y combate en suelo
extranjero. Más aún, la subestimación de la fuerza de China y las
contradicciones internas entre los militaristas japoneses han conducido al
mando japonés a cometer muchos errores, tales como el aumento paulatino de sus
fuerzas, la ausencia de coordinación estratégica, la Falta de una dirección
principal de ataque en ciertas ocasiones, haber dejado escapar el momento
propicio para algunas operaciones y no haber aniquilado las tropas cercadas.
Todo esto puede ser considerado como la tercera debilidad del imperialismo
japonés. Así, a pesar de la ventaja de estar a la ofensiva y de operar en
líneas exteriores, los militaristas japoneses están perdiendo gradualmente la
iniciativa, por su insuficiencia de tropas (el Japón es un país pequeño, de
limitada población y recursos insuficientes, de tipo imperialista feudal,
etc.), porque combaten en suelo extranjero (su guerra es imperialista y
bárbara, y otros factores) y por su torpeza en el mando. En la actualidad, el
Japón todavía no quiere ni puede concluir la guerra, y su ofen-
83
siva estratégica aún no ha terminado ; pero la
tendencia general demuestra que su ofensiva no puede pasar de ciertos límites,
lo cual es consecuencia inevitable de sus tres debilidades. E1 Japón no puede
seguir devorando indefinidamente a China. Llegará el día en que se encuentre en
una posición totalmente pasiva, cuyos signos ya empiezan a verse. China, a su
vez, se encontraba en una posición bastante pasiva al inicio de la guerra,
pero, habiendo adquirido experiencia, comienza ahora a adoptar una nueva orientación,
la guerra de movimientos, es decir, operaciones ofensivas, de decisión rápida y
en líneas exteriores en campañas y combates, lo cual, junto con la orientación
de desarrollar en todas partes la guerra de guerrillas, está ayudándola a ganar
la iniciativa día a día.
La cuestión de la iniciativa es aún más vital para
la guerra de guerrillas. Pues las guerrillas, en su mayoría, combaten en
circunstancias muy difíciles : operan sin retaguardia, se enfrentan con sus
débiles fuerzas a las poderosas fuerzas del enemigo, carecen de experiencia
(cuando se trata de guerrillas recién organizadas), están aisladas unas de
otras, etc. No obstante, en la guerra de guerrillas puede obtenerse la
iniciativa, siendo la condición esencial explotar las tres debilidades del
enemigo antes mencionadas. Sacando partido de la insuficiencia en efectivos de
las fuerzas enemigas (desde el punto de vista de la guerra en su conjunto), las
guerrillas pueden arrebatar y utilizar audazmente vastas zonas como terreno de
operaciones. Aprovechando que el enemigo es un invasor extranjero y lleva a
cabo una política de extrema barbarie, las guerrillas pueden actuar con audacia
para granjearse el apoyo de millones y millones de hombres. Explotando la
torpeza del mando enemigo, las guerrillas pueden dar libre curso a su ingenio.
También las fuerzas regulares deben aprovechar todas estas debilidades del
enemigo como ventajas para vencerlo, pero son las guerrillas las que han de
prestar particular atención a este respecto. A su vez, las debilidades de las
propias guerrillas pueden ser superadas de modo gradual en el curso de la
lucha. Más aún, en ocasiones constituyen precisamente la condición para
conquistar la iniciativa; por ejemplo, justamente porque las guerrillas son
pequeñas, les es fácil operar tras las líneas enemigas apareciendo y
desapareciendo en forma misteriosa, sin que el enemigo pueda hacer nada contra
ellas. Una libertad de acción tan amplia jamás pueden tenerla los ejércitos
regulares masivos.
Cuando el enemigo realiza un ataque convergente
desde varias direcciones, para una unidad guerrillera es difícil mantener la
iniciativa
84
y fácil perderla. En tal caso, si hace una
apreciación incorrecta de la situación y adopta disposiciones erróneas, caerá
fácilmente en una posición pasiva y, por lo tanto, no podrá desbaratar el
ataque convergente del enemigo. Esto puede ocurrir también cuando el enemigo se
encuentra a la defensiva y nosotros a la ofensiva. Por consiguiente, la
iniciativa es producto de una correcta apreciación de la situación (tanto la
del enemigo como la nuestra) y de acertadas disposiciones militares y
políticas. Una apreciación pesimista, disconforme con las condiciones
objetivas, y las consiguientes decisiones de carácter pasivo, nos privarán sin
duda de la iniciativa y nos lanzarán a la pasividad. Del mismo modo, una
apreciación demasiado optimista, disconforme con las condiciones objetivas, y
las consiguientes decisiones arriesgadas (injustificadamente arriesgadas), nos
privarán de la iniciativa y al Final nos conducirán al mismo camino que la
apreciación pesimista. La iniciativa no es atributo innato de un genio, sino
algo que un jefe inteligente alcanza mediante un estudio exento de prejuicios y
una apreciación correcta de las condiciones objetivas y gracias a acertadas
disposiciones militares y políticas. De ello se desprende que la iniciativa no
es algo ya hecho, sino que requiere un esfuerzo consciente.
Cuando, a consecuencia de una apreciación y
disposiciones erróneas o de una presión irresistible del enemigo, una guerrilla
se ve reducida a una posición pasiva, su tarea consiste en esforzarse por salir
de ella. La forma de conseguirlo depende de las circunstancias. En muchos casos
es necesario "marcharse". Saber marcharse es uno de los rasgos
característicos de la guerrilla. Marcharse es el medio principal, pero no el
único, de escapar a la pasividad y reconquistar la iniciativa. E1 momento en
que el enemigo ejerce la máxima presión y en que nosotros afrontamos las
mayores dificultades, es con frecuencia el mismo momento en que las cosas
comienzan a volverse contra el enemigo y a favor nuestro. A menudo, una
situación favorable reaparece y la iniciativa se recupera como resultado de los
esfuerzos para "sostenerse un poco más".
Pasemos ahora a la flexibilidad.
La flexibilidad es la expresión concreta de la
iniciativa. El empleo flexible de las fuerzas es aún más indispensable en la
guerra de guerrillas que en la guerra regular.
Es necesario que los mandos de la guerra de
guerrillas comprendan que el empleo flexible de sus fuerzas es el medio más
importante de hacer que la situación cambie a nuestro favor y de conseguir la
iniciativa. El carácter particular de la guerra de guerrillas exige que las
85
fuerzas se empleen en forma flexible, con arreglo a
la tarea asignada y a condiciones tales como la situación del enemigo, el
terreno y la población local. Las principales formas de utilización de las
fuerzas son la dispersión, la concentración y el desplazamiento. Al emplear sus
fuerzas, un jefe guerrillero ha de actuar del mismo modo que el pescador maneja
su red: debe saber echarla y también recogerla. A1 echar su red, el pescador
tiene que averiguar bien la profundidad del agua, la velocidad de la corriente
y si hay o no obstáculos. De igual manera, al dispersar sus unidades, el jefe
guerrillero debe tener cuidado de no sufrir pérdidas por ignorancia de la
situación y las acciones equivocadas que de ello se derivan. Así como el
pescador, para recoger la red, debe sostener con firmeza la cuerda, así el jefe
guerrillero ha de mantener el enlace y la comunicación con todas sus tropas y
tener a su disposición una parte suficiente de sus fuerzas principales. Así
como en la pesca es necesario el frecuente cambio de lugar, también para la
guerrilla es necesario desplazarse frecuentemente. La dispersión, la
concentración y el desplazamiento son las tres formas de empleo flexible de las
fuerzas en la guerra de guerrillas.
En general, la dispersión de fuerzas en la guerra
de guerrillas o, como suele decirse, "la división del todo en
partes", se aplica principalmente en los siguientes casos: 1) cuando nos
proponernos amenazar al enemigo en un frente amplio porque este se encuentra a
la defensiva y por el momento nos es imposible combatir con fuerzas
concentradas; 2) cuando, en los lugares donde las fuerzas del enemigo son
débiles, nos disponernos a hostigarlo y a realizar actividades de sabotaje por
todas partes; 3) cuando no podemos desbaratar el ataque convergente del enemigo
y tratamos de librarnos de él haciéndonos menos localizabais; 4) cuando nos
vemos obligados a ello por las condiciones del terreno o las dificultades del
avituallamiento, y 5) cuando hacemos trabajo de masas en una vasta zona. Pero
al dispersaron para la acción, cualesquiera que fueren las circunstancias,
debemos prestar atención a lo siguiente: 1) no hay que realizar una dispersión
de fuerzas absolutamente pareja, sino mantener una parte bastante considerable
en una zona conveniente para maniobrar, lo que nos permitirá estar en
condiciones de afrontar cualquier eventualidad y emplearla en cumplir la
principal de las tareas asignadas a las fuerzas dispersadas; 2) hay que asignar
a cada una de las unidades dispersas una misión definida e indicarle con
precisión la zona de operaciones, el plazo para la acción, el lugar de reunión,
los medios de enlace, etc.
86
La concentración de fuerzas o, como suele decirse,
"la integración de las partes en un todo", es el método aplicado
generalmente para liquidar al enemigo cuando desata una ofensiva y, a veces,
para destruir algunas de sus fuerzas estacionadas cuando se encuentra a la
defensiva. La concentración de fuerzas no significa concentrarlas en términos
absolutos, sino reunir las fuerzas principales para emplearlas en una dirección
importante, mientras se mantiene o se envía parte de las fuerzas en otras
direcciones a fin de contener al enemigo, hostigarlo, realizar actividades de
sabotaje o hacer trabajo de masas. Si bien la dispersión o concentración
flexible de fuerzas de acuerdo
con las circunstancias es el método principal en la
guerra de guerrillas, también debemos saber desplazar (trasladar) nuestras
fuerzas con flexibilidad. Al sentirse seriamente amenazado por las guerrillas,
el enemigo no tardará en enviar tropas para atacarlas o aplastarlas. Por lo
tanto, las guerrillas deben examinar la situación: si es conveniente, combatir
allí donde están; si no, desplazarse en el momento oportuno y hacerlo
rápidamente. A veces, con el objeto de aplastar a las fuerzas enemigas por separado,
las guerrillas, después de destruir en un lugar a una de esas fuerzas, deben
desplazarse de inmediato a otro para destruir a una nueva fuerza enemiga. En
otras ocasiones, cuando la situación en un sitio resulta desfavorable para el
combate, las guerrillas tienen que romper en seguida el contacto con el enemigo
y pasar a trabar combate en otra parte. Si las fuerzas enemigas constituyen una
amenaza particularmente seria, las guerrillas no deben permanecer por largo
tiempo en un mismo lugar, sino desplazarse con la rapidez del torrente y del
viento. En general, el desplazamiento debe hacerse en secreto y velozmente. A
fin de engañar al enemigo, tenderle un lazo o confundirlo, deben emplearse
constantemente estratagemas tales como amagar en el Este pero atacar por el
Oeste, aparecer ya en el Sur ya en el Norte, tan pronto atacar como alejarse y
operar de noche.
La flexibilidad en la dispersión, en la
concentración y en el desplazamiento es la manifestación concreta de la
iniciativa en la guerra de guerrillas, mientras que la rutina y la rigidez
conducen inevitablemente a la pasividad y causan pérdidas innecesarias. Sin
embargo, el mérito de un mando inteligente no reside en comprender la
importancia del empleo flexible de sus fuerzas, sino en saber dispersarlas,
concentrarlas y desplazarlas a tiempo y conforme a las circunstancias
concretas. La capacidad de percibir los cambios y escoger el momento oportuno
para la acción no es fácil de adquirir; sólo pueden adquirirla quienes realizan
un estudio exento de prejuicios e investigan y refle-
87
xionan con diligencia. A fin de que la flexibilidad
no se traduzca en acciones impulsivas, es necesario el examen cuidadoso de las
circunstancias.
Pasemos por último a la planificación.
Sin planificación es imposible obtener victorias en
la guerra de guerrillas. Actuar al azar significa jugar a la guerra de
guerrillas o ser profano en la materia. Es siempre menester elaborar de
antemano un plan lo más minucioso posible, tanto para las operaciones de una
zona guerrillera en su conjunto como para las de una unidad o cuerpo
guerrillero. Esta es la labor preparatoria para toda acción. E1 conocimiento de
la situación, la determinación de las tareas, la disposición de las fuerzas, la
instrucción militar y la educación política, el avituallamiento, el
mantenimiento del equipo, la conquista del apoyo popular, etc., forman parte
del trabajo de los jefes guerrilleros, quienes deben considerar todo ello
cuidadosamente, realizarlo a conciencia y verificar su ejecución. Sin esto,
resulta imposible toda iniciativa, flexibilidad y ofensiva. Es cierto que las
condiciones de la guerra de guerrillas no permiten un grado tan elevado de
planificación como las de la guerra regular, y sería un error intentar elaborar
un plan sumamente minucioso en la guerra de guerrillas. Sin embargo, es
necesario planificar en la forma más minuciosa que permitan las condiciones
objetivas, pues debemos comprender que luchar contra el enemigo no es ningún
juego.
Los puntos antes mencionados sirven para explicar
el primero de los principios estratégicos de la guerra de guerrillas:
iniciativa, flexibilidad y planificación en la realización de operaciones
ofensivas dentro de la guerra defensiva, operaciones de decisión rápida dentro
de la guerra prolongada y operaciones en líneas exteriores dentro de la guerra
en líneas interiores. Este es el problema clave en relación a los principios
estratégicos de la guerra de guerrillas. Si se resuelve, la victoria de la guerra
de guerrillas, por lo que respecta a su dirección militar, estará en gran
medida garantizada.
Aunque son muchas las cosas de las que se ha
hablado hasta aquí, todas ellas giran en torno a la ofensiva en campañas y
combates. La iniciativa puede alcanzarse de modo determinante sólo después de
la victoria en una ofensiva. Toda operación ofensiva debe organizarse por
nuestra propia iniciativa, y no porque nos veamos obligados a emprenderla. E1
empleo flexible de las fuerzas gira en torno al esfuerzo por tomar la ofensiva,
y del mismo modo, la planificación es necesaria principalmente para asegurar el
éxito de la ofensiva. La defensa
88
táctica carece de todo sentido si no apoya, directa
o indirectamente, una ofensiva. La decisión rápida se refiere a la duración de
una ofensiva, y las líneas exteriores, a su radio. La ofensiva es el único
medio de destruir las fuerzas enemigas y el medio principal de conservar las
fuerzas propias; la defensa y la retirada puras y simples sólo desempeñan un
papel temporal y parcial en la conservación de las fuerzas propias, y son
totalmente inútiles para destruir las fuerzas enemigas.
El principio arriba señalado se aplica igual, en lo
fundamental, tanto en la guerra regular como en la guerra de guerrillas, sólo
con una diferencia de grado en su forma de realizarse. Pero en la guerra de
guerrillas es importante y necesario tener en cuenta esta diferencia. Es
precisamente esa diferencia la que hace que los métodos de combate de la guerra
de guerrillas se distingan de los de la guerra regular. Si se confunden esas
dos formas diferentes en que se manifiesta el principio, será imposible conducir
la guerra de guerrillas a la victoria.
CAPITULO V
COORDINACIÓN CON LA GUERRA REGULAR
E1 segundo problema estratégico de la guerra de
guerrillas es su coordinación con la guerra regular. Se trata de aclarar la
relación entre la guerra de guerrillas y la guerra regular en el plano
operacional, partiendo de la naturaleza de las acciones guerrilleras concretas.
Comprender tal relación es muy importante para derrotar de manera efectiva al
enemigo.
Existen tres tipos de coordinación entre la guerra
de guerrillas y la guerra regular: coordinación en la estrategia, en las
campañas y en los combates.
E1 papel que desempeña en la retaguardia enemiga la
guerra de guerrillas en su conjunto - debilitamiento del enemigo, contención de
sus fuerzas y obstrucción de su transporte -, el estímulo moral que da a las
fuerzas regulares y al pueblo de todo el país, etc., constituyen la
coordinación estratégica de la guerra de guerrillas con la guerra regular.
Tomemos como ejemplo la guerra de guerrillas en las tres provincias del
Nordeste. Antes del estallido de la Guerra de Resistencia de amplitud nacional,
no existía, naturalmente, el problema de la coordinación, pero desde que
comenzó la Resistencia, la
89
significación de dicha coordinación se ha hecho
obvia. Cada soldado enemigo que matan las guerrillas del Nordeste, cada bala
que hacen gastar al enemigo, cada soldado que le impiden enviar al Sur de la
Gran Muralla, puede considerarse como una contribución a la Guerra de
Resistencia en su conjunto. También es claro que esas guerrillas producen un
efecto desmoralizador en todo el ejército y el país enemigo, y un efecto
alentador en todo nuestro ejército y nuestro pueblo. Más claro aún es el papel
que desempeña la guerra de guerrillas en la coordinación estratégica a lo largo
de los ferrocarriles Peiping-Suiyuán, Peiping-Jankou, Tientsín-Pukou,
Tatung-Puchou, Chengting- Taiyuán y Shanghai-Jangchou. Las guerrillas no sólo
actúan en coordinación con las fuerzas regulares en la defensiva estratégica de
este momento, cuando el enemigo se encuentra a la ofensiva estratégica; no sólo
actuarán en coordinación con las fuerzas regulares, estorbando las operaciones
del enemigo, cuando éste haya concluido su ofensiva estratégica y pasado a la
consolidación del territorio ocupado, sino que se coordinarán también con las
fuerzas regulares cuando éstas lancen la contraofensiva estratégica, para
expulsar a las fuerzas enemigas y recuperar todo el territorio perdido. E1 gran
papel de la guerra de guerrillas en la coordinación estratégica no debe ser
ignorado. Deben comprenderlo con nitidez los mandos de las guerrillas así como
los de las fuerzas regulares.
Además, la guerra de guerrillas cumple otro papel:
coordinarse con la guerra regular en las campañas. Por ejemplo, en la campaña
de Sinkou, al Norte de Taiyuán, las guerrillas desempeñaron un notable papel de
apoyo, tanto al Sur como al Norte de Yenmenkuan, al destruir el ferrocarril
Tatung-Puchou y las carreteras que pasan por Pingsingkuan y Yangfangkou.
Tomemos otro ejemplo: después de la ocupación de Fenglingtu por el enemigo, la
guerra de guerrillas (realizada principalmente por fuerzas regulares) que se
había extendido por toda la provincia de Shansí, desempeñó un papel aún más
importante al actuar en coordinación con las campañas defensivas a lo largo de
las orillas oeste y sur del río Amarillo, en las provincias de Shensí y Jonán,
respectivamente. Otro ejemplo: cuando el enemigo atacaba el Sur de la provincia
de Shantung, la guerra de guerrillas en las cinco provincias del Norte de China
hizo una considerable contribución al actuar en coordinación con las campañas
de nuestro ejército en esa parte de Shantung. Para realizar esta tarea, los
dirigentes de cada base de apoyo guerrillera situada detrás de las líneas
enemigas, o los mandos de los cuerpos guerrilleros destacados allí temporal-
90
mente, deben disponer bien sus fuerzas y, mediante
diversos métodos adecuados al momento y lugar, actuar enérgicamente contra los
puntos más vitales y vulnerables del enemigo, a fin de debilitarlo, contener
sus fuerzas, obstaculizar su transporte, alentar a nuestras tropas que llevan a
cabo campañas en las líneas interiores, y cumplir así con su deber de
coordinarse en las campañas. Si cada zona guerrillera o cada guerrilla actúa
sola, sin prestar atención a coordinarse con las fuerzas regulares en las campañas,
disminuirá la significación de su papel en la coordinación estratégica, aunque
seguirá desempeñando cierto papel de apoyo en la estrategia general. Todos los
mandos de la guerra de guerrillas deben prestar seria atención a este punto. A
fin de poder coordinarse con las fuerzas regulares en las campañas, es
completamente necesario que todas las unidades y cuerpos guerrilleros de alguna
importancia posean equipos de radiocomunicación.
Finalmente, la coordinación con las fuerzas
regulares en los combates, o sea, en sus operaciones en el campo de batalla, es
tarea de todas las guerrillas que actúan en las inmediaciones de un campo de
batalla en líneas interiores. Esto, por supuesto, se aplica sólo a las
guerrillas que operan cerca de las fuerzas regulares o a las unidades regulares
encargadas temporalmente de misiones guerrilleras. En dichos casos, las
guerrillas deben cumplir, de acuerdo con las instrucciones del mando de las
fuerzas regulares, las tareas que se les asignen, tareas que, por lo general,
consisten en contener una parte de las fuerzas del enemigo, obstaculizar su
transporte, efectuar reconocimientos, servir de guía a las fuerzas regulares,
etc. Aun en el caso de que no reciban instrucciones del mando de las fuerzas
regulares, las guerrillas deben realizar dichas tareas por su propia
iniciativa. Es absolutamente inadmisible permanecer indiferentes, no moverse ni
combatir o moverse sin combatir.
CAPÍTULO VI
CREACIÓN DE BASES DE APOYO
E1 tercer problema estratégico de la guerra de
guerrillas contra el Japón es la creación de bases de apoyo; su necesidad c
importancia se infieren del carácter prolongado y encarnizado de la guerra.
Pues el territorio perdido no podrá ser recuperado hasta que se lance una
91
contraofensiva estratégica en escala nacional; para
entonces, el frente enemigo habrá penetrado profundamente en la zona central
del país y la habrá cortado en dos, de Norte a Sur, y una parte o incluso más
de la mitad de nuestro territorio habrá caído en manos del enemigo y se habrá
convertido en su retaguardia. Tendremos que extender la guerra de guerrillas en
toda esa vasta zona ocupada por el enemigo, convertir en frente su retaguardia
y obligarlo a combatir sin cesar en todo el territorio que ocupe. Mientras no
iniciemos nuestra contraofensiva estratégica ni logremos recuperar el
territorio perdido, será necesario persistir en la guerra de guerrillas en la
retaguardia enemiga, ciertamente por un tiempo bastante largo, aunque no
podemos precisar por cuánto; de ahí que la guerra sea prolongada. A su vez,
para asegurar sus intereses en el territorio ocupado, el enemigo indudablemente
intensificará día a día su lucha contra la guerra de guerrillas y,
especialmente después de que haya cesado su ofensiva estratégica, se lanzará a
una implacable represión de las guerrillas. Así, tanto por el carácter
prolongado de la guerra como por su encarnizamiento, sin bases de apoyo no
podrá sostenerse la guerra de guerrillas detrás de las líneas enemigas.
¿Qué son, entonces, las bases de apoyo de la guerra
de guerrillas? Son las bases estratégicas en que se apoyan las fuerzas
guerrilleras para cumplir sus tareas estratégicas y lograr el objetivo tanto de
conservar y desarrollar sus fuerzas como de aniquilar y expulsar al enemigo.
Sin tales bases estratégicas, no habrá nada en que apoyarse para ejecutar las
tareas estratégicas y alcanzar el objetivo de la guerra. Operar sin retaguardia
es de por sí una característica de la guerra de guerrillas detrás de las líneas
enemigas, pues las fuerzas guerrilleras están separadas de la retaguardia
general del país. Pero, sin bases de apoyo, la guerra de guerrillas no podrá
durar mucho ni desarrollarse; estas bases constituyen precisamente su
retaguardia.
La historia registra muchas guerras campesinas
hechas a la manera de los "insurrectos errantes", pero ninguna de
ellas tuvo éxito. En la época actual de comunicaciones y técnica avanzadas,
sería aún más infundado pensar que se puede lograr la victoria luchando a la
manera de los "insurrectos errantes”. No obstante, aún hoy existe entre
los campesinos arruinados la mentalidad de "insurrectos errantes",
cuyo reflejo en la conciencia de los mandos de la guerra de guerrillas viene a
ser la idea de negar la necesidad de las bases de apoyo o subestimar su
importancia. Por lo tanto, liberar de dicha mentalidad la conciencia de los
mandos de la guerra de guerrillas constituye el requisito previo
92
para determinar la política de creación de bases de
apoyo. E1 problema de si hay que tener o no bases de apoyo, de si es preciso
darles importancia o no, en otras palabras, la lucha entre la idea de
establecer bases de apoyo y la mentalidad de "insurrectos errantes",
puede surgir en toda guerra de guerrillas, y hasta cierto punto, la que
sostenemos contra el Japón no constituye una excepción. Por consiguiente, la
lucha ideológica contra La mentalidad de "insurrectos errantes" es un
proceso indispensable. Sólo cuando esta mentalidad haya sido totalmente
desarraigada y se haya formulado y puesto en práctica la política de establecer
bases de apoyo, se presentarán condiciones favorables para mantener una guerra
de guerrillas por largo tiempo.
Aclarada la necesidad e importancia de las bases de
apoyo, pasemos ahora a los problemas que es preciso comprender y resolver al
establecer esas bases. Estos problemas son: tipos de bases de apoyo, zonas
guerrilleras y bases de apoyo, condiciones para la creación de bases de apoyo,
consolidación y expansión de las bases de apoyo, y tipos de cerco recíproco
entre el enemigo y nosotros.
1. TIPOS DE BASES DE APOYO
Las bases de apoyo de la guerra de guerrillas
contra el Japón son en general de tres tipos: las de montaña, las de llanura y
las de zonas fluviales, lacustres y de estuarios.
Es de todos conocida la ventaja de establecer bases
de apoyo en las zonas montañosas. A este tipo pertenecen las bases de apoyo que
se han establecido, se establecen o se establecerán en las montañas Changpai2,
Wutai3, Taijang4 , Taishan5, Yenshan6 y Maoshan7. Estas bases de apoyo son los
lugares más idóneos para mantener la guerra de guerrillas contra el Japón por
largo tiempo y constituyen importantes baluartes para la Guerra de Resistencia.
Debemos desarrollar la guerra de guerrillas en todas las zonas montañosas
detrás de las líneas enemigas y crear allí bases de apoyo.
Las llanuras, por supuesto, son menos apropiadas
que las montañas, pero de ningún modo se excluye la posibilidad de desarrollar
allí la guerra de guerrillas o establecer algún tipo de bases de apoyo. EL
amplio desarrollo que ha logrado la guerra de guerrillas en las llanuras de
Jopei y del Norte y Noroeste de Shantung, demuestra que ésta puede
desarrollarse en las llanuras. Si bien aún no existen pruebas de que sea
posible establecer allí bases de apoyo duraderas, se ha
93
evidenciado que es factible el establecimiento de
bases de apoyo temporales, y debe considerarse también realizable la creación
de bases de apoyo para unidades pequeñas o con carácter estacional. Pues, por
una parte, el enemigo no tiene suficientes tropas a su disposición y sigue una
inaudita política de barbarie, y por la otra, China posee un vasto territorio y
una numerosa población que lucha contra el Japón ; esto proporciona las
condiciones objetivas para desarrollar la guerra de guerrillas y establecer
bases de apoyo temporales en las llanuras. Si, además, nuestro mando es
competente, por supuesto debe ser posible establecer allí bases de apoyo
duraderas, aunque no fijas, para unidades guerrilleras pequeñas8. En términos
generales, cuando el enemigo cese su ofensiva estratégica y entre en la etapa
de consolidación de las zonas que haya ocupado, no cabe duda de que lanzará
implacables ataques contra todas las bases de apoyo de la guerra de guerrillas,
y las de llanura, como es natural, serán las primeras en sufrir el peso de esos
ataques. Para entonces, los grandes cuerpos guerrilleros que operen en las
llanuras no podrán continuar luchando allí por mucho tiempo y, según lo exijan
las circunstancias, deberán trasladarse gradualmente a las zonas montañosas;
por ejemplo, de las llanuras de Jopei a las montañas Wutai y Taijang, o de las
llanuras de Shantung a la montaña Taishan y al Este de la península de
Shantung. Pero las condiciones de nuestra guerra nacional no excluyen la
posibilidad de que un gran número de unidades guerrilleras pequeñas se
mantengan dispersas en diversos distritos de las vastas llanuras y adopten la
táctica de operaciones móviles, es decir, el método de trasladar sus bases de
apoyo de un lugar a otro. Es absolutamente posible realizar una guerra de
guerrillas estacional, aprovechando la "cortina verde" de la
vegetación alta en verano y los ríos congelados en invierno. Como el enemigo no
está ahora en condiciones de ocuparse de las llanuras ni podrá hacerlo
suficientemente en el futuro, es del todo necesario que determinemos, para el
presente, la orientación de amplio desarrollo de la guerra de guerrillas y de
creación de bases de apoyo temporales allí, y para el futuro, la de persistir
en una guerra de guerrillas con pequeñas unidades o, al menos, en una guerra de
guerrillas de carácter estacional, y establecer bases de apoyo no fijas.
Hablando objetivamente, la posibilidad de
desarrollar la guerra de guerrillas y establecer bases de apoyo en las zonas
fluviales, lacustres y de estuarios, si bien es menor que en las zonas
montañosas, es mayor que en las llanuras. Las innumerables y dramáticas
batallas libradas
94
por "piratas" y "bandidos de los
ríos" a lo largo de nuestra historia y la guerra de guerrillas sostenida
durante varios años en la zona del lago Jungju en el período del Ejército Rojo,
demuestran que es posible desarrollar la guerra de guerrillas y establecer
bases de apoyo en las zonas fluviales, lacustres y de estuarios. No obstante,
los partidos y grupos políticos y las masas que resisten al Japón han prestado
hasta ahora poca atención a esta posibilidad. Es indudable que debemos
prestarle atención y comenzar a trabajar en este sentido, si bien todavía no se
han dado las condiciones subjetivas. Como un aspecto del desarrollo de la
guerra de guerrillas a escala nacional, debemos organizar eficazmente este tipo
de guerra en la zona del lago Jungtse al Norte del río Yangtsé, en la zona del
lago Taiju al Sur del mismo río, y en todas las zonas fluviales, lacustres y de
estuarios del territorio ocupado por el enemigo a lo largo de los ríos y las
costas, y crear bases de apoyo duraderas en dichas zonas y sus cercanías. Pasar
por alto este aspecto equivale a proporcionar al enemigo facilidades de
transporte por agua, y constituye un vacío en nuestro plan estratégico para la
Guerra de Resistencia. Este vacío debe ser llenado a tiempo.
2. ZONAS GUERRILLERAS Y BASES DE APOYO
En una guerra de guerrillas que se sostiene detrás
de las líneas enemigas, hay diferencia entre zonas guerrilleras y bases de
apoyo. Las zonas cuyos alrededores están ocupados por el enemigo, pero cuyas
partes interiores no lo están o han sido recuperadas, como ciertos distritos de
la zona de las montañas Wutai (es decir, la Región Fronteriza de
Shansí-Chajar-Jopei) y algunos sectores de las zonas de las montañas Taijang y
Taishan, ya son de por sí bases de apoyo; valiéndose de estas bases, las
unidades guerrilleras pueden desarrollar con toda facilidad la guerra de
guerrillas. Pero la situación es distinta en otros sectores próximos a esas
bases, como por ejemplo, en los sectores oriental y septentrional de la zona de
las montañas Wutai, es decir, en ciertos sectores del Oeste de Jopei y del Sur
de Chajar, y en muchos lugares situados al Este de la ciudad de Paoting y al
Oeste de la ciudad de Tsangchou, donde las unidades guerrilleras en la etapa
inicial de la guerra de guerrillas no pudieron ocupar todo el territorio y
tuvieron que limitarse a realizar frecuentes asaltos. Se trata de zonas que las
guerrillas conservan solamente mientras permanecen allí y que vuelven
95
a las manos del régimen títere una vez se han
marchado, y que por consiguiente no son aún bases de apoyo de la guerra de
guerrillas, sino únicamente lo que se llama zonas guerrilleras. Estas zonas
guerrilleras se transformarán en bases de apoyo cuando hayan pasado por el
proceso necesario de la guerra de guerrillas, es decir, cuando en ellas se haya
aniquilado o derrotado a una gran cantidad de fuerzas enemigas y destruido el
régimen títere, cuando se haya puesto en juego el entusiasmo de las masas, establecido
las organizaciones populares antijaponesas, desarrollado las fuerzas armadas
del pueblo e implantado el Poder antijapones. Por expansión de las bases de
apoyo se entiende la incorporación de estas bases nuevas a las ya creadas.
En algunos lugares, toda la zona de operaciones
guerrilleras ha sido desde el comienzo una zona guerrillera. Puede servir de
ejemplo el Este de Jopei. E1 régimen títere tiene allí una larga existencia, y
desde el principio toda la zona de operaciones ha sido una zona guerrillera
para las fuerzas armadas del pueblo surgidas de las insurrecciones locales y
para los destacamentos guerrilleros enviados desde las montañas Wutai. Al
comienzo de sus actividades, ellos sólo podían elegir en esa zona algunos sitios
favorables para convertirlos en retaguardia temporal, o sea, bases de apoyo
temporales. Solamente cuando las fuerzas enemigas en estos lugares hayan sido
aniquiladas y el trabajo de movilización de las masas esté en pleno desarrollo,
terminará la situación característica de la zona guerrillera y el territorio se
convertirá en una base de apoyo relativamente estable.
De esto se desprende que la transformación de una
zona guerrillera en base de apoyo es un arduo proceso de creación y su logro
depende de la medida en que sea aniquilado el enemigo y movilizadas las masas
populares.
Muchas regiones seguirán siendo zonas guerrilleras
durante largo tiempo. En ellas, por mucho que se esfuerce el enemigo en
mantener su control, no logrará establecer un régimen títere estable, mientras
que nosotros, por mucho que desarrollemos la guerra de guerrillas, no podremos
alcanzar el objetivo de establecer el Poder antijaponés. Ejemplos de este tipo
pueden encontrarse en aquellas regiones próximas a las líneas férreas y grandes
ciudades y en ciertas zonas de llanura, ocupadas por el enemigo.
En cuanto a las grandes ciudades, las estaciones
ferroviarias y ciertas zonas de llanura que el enemigo controla con fuerzas
importantes, la guerra de guerrillas sólo puede extenderse hasta sus alrede-
96
dores y no al interior de dichos lugares, donde el
régimen títere es relativamente estable. Este es otro tipo de situación.
Los errores en nuestra dirección o la fuerte
presión del enemigo pueden conducir a un proceso inverso, esto es, una base de
apoyo puede convertirse en zona guerrillera y una zona guerrillera en región
bajo ocupación enemiga relativamente estable. Tales cambios son posibles y los
mandos de la guerra de guerrillas deben mantener una vigilancia especial al
respecto.
Así, como resultado de la guerra de guerrillas y de
la lucha entre el enemigo y nosotros, los territorios ocupados por el enemigo
se dividirán en tres tipos: primero, bases de apoyo antijaponesas mantenidas
por nuestras unidades guerrilleras y nuestros órganos de Poder; segundo, zonas
que se encuentran en manos del imperialismo japonés y del régimen títere, y
tercero, zonas intermedias que ambos bandos se disputan, es decir, zonas
guerrilleras. Los mandos de la guerra de guerrillas tienen el deber de ampliar
al máximo los territorios del primero y tercer tipos y reducir al mínimo los
territorios del segundo. Esta es la tarea estratégica de la guerra de
guerrillas.
3. CONDICIONES PARA LA CREACIÓN DE BASES DE APOYO
Las condiciones fundamentales para establecer una
base de apoyo son : contar con fuerzas armadas antijaponesas, emplearlas para
infligir derrotas al enemigo y, con ayuda de ellas, movilizar a las masas
populares. Así, el establecimiento de bases de apoyo es, antes que nada, el
problema de organizar fuerzas armadas. Quienes dirigen la guerra de guerrillas
deben dedicar todas sus energías a formar una o más unidades guerrilleras y, en
el transcurso de la lucha, convertirlas gradualmente en cuerpos guerrilleros e
incluso en unidades y agrupaciones regulares. Organizar fuerzas armadas es la
clave para la creación de bases de apoyo. Sin fuerzas armadas o con fuerzas
armadas muy débiles, nada puede hacerse. Esta es la primera condición.
La segunda condición indispensable para establecer
una base de apoyo consiste en infligir derrotas al enemigo empleando las
fuerzas armadas y con el apoyo de las masas populares. Ninguno de los lugares
controlados por el Japón es base de apoyo de las guerrillas sino del enemigo, y
evidentemente las bases del enemigo no podrán ser transformadas en bases de
apoyo guerrilleras a menos que éste sea derrotado. Aun los lugares controlados
por las guerrillas caerán en manos
97
del enemigo, si no aplastamos sus ataques, si no lo
derrotamos, y en tal caso tampoco será posible establecer bases de apoyo.
La tercera condición indispensable para establecer
una base de apoyo consiste en dedicar todos nuestros esfuerzos, incluidos los
de las fuerzas armadas, a movilizar las masas en la lucha contra el Japón. En
el curso de esta lucha debemos armar al pueblo, es decir, organizar cuerpos de
autodefensa y guerrillas. En el curso de esta lucha hay que crear
organizaciones de masas, reunir a los obreros, campesinos, jóvenes, mujeres,
niños, comerciantes y profesionales, a medida que crezcan su grado de conciencia
política y su entusiasmo combativo, en las diversas organizaciones necesarias
para la lucha contra el Japón, y ampliar éstas en forma gradual. Sin
organización, la fuerza de las masas populares no puede hacerse sentir en la
lucha contra el Japón. En el curso de esta lucha, debemos liquidar a los
colaboracionistas declarados y encubiertos, tarea que sólo podremos cumplir
apoyándonos en la fuerza de las masas populares. En esta lucha, es de
particular importancia movilizar a las masas populares para establecer o
consolidar el Poder local antijaponés. Allí donde los antiguos órganos chinos
de Poder no han sido destruidos por el enemigo, debemos reorganizarlos y
fortalecerlos apoyándonos en las amplias masas ; allí donde han sido destruidos
por el enemigo, debemos reconstruirlos con el esfuerzo de las amplias masas.
Estos órganos de Poder deben poner en práctica la política de frente único
nacional antijaponés y unir a todas las Fuerzas populares para la lucha contra
nuestro único enemigo: el imperialismo japonés y sus lacayos, los
colaboracionistas y reaccionarios.
Toda base de apoyo de la guerra de guerrillas sólo
puede ser realmente establecida después que se hayan cumplido en forma gradual
las tres condiciones fundamentales, es decir, después de crear fuerzas armadas
antijaponesas, infligir derrotas al enemigo y movilizar a las masas populares.
Es necesario hablar, además, de las condiciones
geográficas y económicas. En lo que atañe a las condiciones geográficas, ya
hemos señalado tres categorías distintas en la sección "Tipos de bases de
apoyo" ; aquí solamente trataremos del requisito principal : la zona debe
ser extensa. En circunstancias en que el enemigo nos cerca por los cuatro
lados, o por tres de ellos, las zonas montañosas, desde luego, ofrecen las
mejores condiciones para establecer bases de apoyo duraderas; pero lo principal
es que haya espacio suficiente que permita maniobrar a las guerrillas, esto es,
que la zona sea extensa. En pre-
98
sencia de esta condición, es decir, de una zona
amplia, la guerra de guerrillas se puede desarrollar y sostener incluso en las
llanuras, para no hablar de las zonas fluviales, lacustres y de estuarios.
Debido a la inmensidad del territorio chino y a la insuficiencia de tropas del
enemigo, la guerra de guerrillas en China ya cuenta, en general, con esta
condición. Esta es una condición importante e incluso de primera importancia en
lo que respecta a la posibilidad de sostener una guerra de guerrillas. En países
pequeños, como Bélgica, que carecen de dicha condición, tal posibilidad es muy
pequeña o no existe. Pero en China, esa condición no es algo por alcanzar, ni
un problema por resolver; está allí objetivamente, esperando sólo ser
explotada.
En cuanto a las condiciones económicas,
considerándolas como tales, sucede igual que con las geográficas. Porque no
estamos discutiendo el problema del establecimiento de bases de apoyo en un
desierto, donde no hay enemigo alguno, sino su establecimiento detrás de las
líneas enemigas. Adondequiera que llegue el enemigo, ya viven desde hace tiempo
habitantes chinos y hay una base económica de subsistencia, de modo que no
surge la cuestión de elegir condiciones económicas para establecer una base de
apoyo. En todos aquellos lugares donde hay habitantes chinos y fuerzas
enemigas, cualesquiera que sean las condiciones económicas, debemos esforzarnos
al máximo por desarrollar la guerra de guerrillas y establecer bases de apoyo
permanentes o temporales. Sin embargo, consideradas desde el punto de vista
político, las condiciones económicas presentan un problema, la política
económica, que es vital para el establecimiento de las bases de apoyo. La
política económica a seguir en las bases de apoyo guerrilleras debe basarse en
los principios de frente único nacional antijaponés, es decir, la distribución
racional de las cargas y la protección del comercio. Los órganos locales de
Poder y las guerrillas nunca deben violar estos principios ; de lo contrario,
se verán afectados el establecimiento de las bases de apoyo y el mantenimiento
de la guerra de guerrillas. La distribución racional de las cargas significa
que "quien tenga dinero, que contribuya con dinero", mientras los
campesinos deben, dentro de ciertos límites, proporcionar cereales a las
guerrillas. La protección del comercio exige que éstas observen rigurosamente
la disciplina y no se incauten arbitrariamente de ningún establecimiento
comercial, salvo de aquellos que sean propiedad de colaboracionistas comprobados.
Es un asunto difícil, pero debemos aplicar esta que es ya una política
decidida.
99
4. CONSOLIDACIÓN Y EXPANSIÓN DE LAS BASES DE APOYO
A fin de encerrar al enemigo invasor en un número
reducido de puntos de apoyo, es decir, en las grandes ciudades y a lo largo de
las principales líneas de comunicación, debemos hacer todo lo posible para
extender, desde nuestras bases de apoyo, la guerra de guerrillas en todas las
direcciones y ejercer presión sobre todos los puntos de apoyo del enemigo,
amenazando así su existencia, sacudiendo su moral y ampliando al mismo tiempo
las bases de apoyo guerrilleras. Esto es completamente indispensable. Para ello
es necesario combatir el conservatismo en la guerra de guerrillas. E1
conservatismo, sea que nazca del deseo de una vida tranquila y cómoda o de la
sobreestimación de la fuerza del enemigo, sólo puede ocasionar pérdidas a la
Guerra de Resistencia y perjudicar la guerra de guerrillas y las propias bases
de apoyo. Por otra parte, no debemos olvidar la consolidación de las bases de
apoyo; la tarea principal en este aspecto es movilizar y organizar a las masas
y adiestrar a las unidades guerrilleras y a las fuerzas armadas locales.
Semejante consolidación es necesaria para el mantenimiento de una guerra
prolongada y también para la ulterior expansión de las bases de apoyo, pues sin
consolidación no es posible una expansión vigorosa. Si en la guerra de guerrillas
nos ocupamos únicamente de la expansión y olvidamos la consolidación, no
podremos resistir los ataques del enemigo, y como resultado, no sólo perderemos
el territorio recuperado durante la expansión, sino que correrá peligro la
existencia misma de las bases de apoyo. E1 principio correcto es expansión con
consolidación, lo que constituye un buen método que nos permite avanzar en la
ofensiva y defendernos en la retirada. Ya que se trata de una guerra
prolongada, ante cada unidad guerrillera se presenta constantemente el problema
de la consolidación y expansión de las bases de apoyo. La solución concreta de
este problema depende de las circunstancias. En un período dado, puede hacerse
hincapié en la expansión, es decir, en la ampliación de las zonas guerrilleras
y el engrosamiento de las guerrillas. En otro, puede hacerse hincapié en la
consolidación, es decir, en organizar a las masas y adiestrar a las unidades
armadas. Ya que la expansión y la consolidación son de diferente naturaleza,
serán por consiguiente distintas las disposiciones militares así como las
tareas correspondientes. Este problema sólo se puede resolver con éxito
dándoles prioridad alternativamente según el momento y las circunstancias.
100
5. TIPOS DE CERCO RECIPROCO ENTRE EL ENEMIGO Y
NOSOTROS
Tomando la Guerra de Resistencia en su conjunto, no
cabe duda de que nos encontramos cercados estratégicamente por el enemigo, por
cuanto éste se halla a la ofensiva estratégica y opera en líneas exteriores,
mientras que nosotros estamos a la defensiva estratégica y operamos en líneas
interiores. Este es el primer tipo de cerco que nos impone el enemigo. Debido a
que, con relación a las fuerzas enemigas que desde líneas exteriores avanzan
sobre nosotros en varias columnas, aplicamos el principio de operaciones
ofensivas en líneas exteriores en campañas y combates empleando fuerzas
numéricamente superiores, podemos cercar cada una de estas columnas. Este es el
primer tipo de cerco que imponemos al enemigo. Luego, si se consideran por
separado las bases de apoyo guerrilleras en la retaguardia enemiga, cada una de
ellas está rodeada por el enemigo, ya sea por todos lados, como la zona de las
montañas Wutai, ya sea por tres lados, como la región del Noroeste de Shansí.
Este es el segundo tipo de cerco que nos impone el enemigo. Sin embargo, si
consideramos las diversas bases de la guerra de guerrillas en su vinculación
mutua y cada una en su relación con los frentes de las fuerzas regulares, vemos
que, por nuestra parte, rodeamos a una gran cantidad de fuerzas enemigas. En la
provincia de Shansí, por ejemplo, hemos rodeado el ferrocarril Tatung-Puchou
por tres lados (Este, Oeste y extremo sur) y la ciudad de Taiyuán por todos
lados. En las provincias de Jopei y Shantung también se pueden encontrar muchos
ejemplos similares. Este es el segundo tipo de cerco que imponemos al enemigo.
De esta manera, existen dos tipos de cerco recíproco entre nosotros y el
enemigo, más o menos como en una partida de weichi9. Las campañas y combates
entre ambos bandos se asemejan a la toma de piezas, y el establecimiento de
puntos de apoyo por parte del enemigo y de bases de apoyo guerrilleras por la
nuestra, a las jugadas para dominar espacios en el tablero. Es en el problema
de "dominar espacios" donde se revela el gran papel estratégico de
las bases de apoyo guerrilleras en la retaguardia del enemigo. Si se considera
este problema desde el punto de vista de la Guerra de Resistencia, esto
significa que las autoridades militares de la nación, así como los mandos de la
guerra de guerrillas de todas las zonas, deben poner en el orden del día el
desarrollo de la guerra de guerrillas detrás de las líneas enemigas y el
establecimiento de bases de apoyo donde sea posible, y llevar esto a la
práctica como una tarea estratégica. Si en el plano internacional logramos
crear un
101
frente antijaponés en la región del Pacífico, con
China como una unidad estratégica y con la Unión Soviética y otros países que
puedan incorporarse a él como otras tantas unidades estratégicas, tendremos
entonces sobre el enemigo la ventaja de un tipo más de cerco: se creará en la
región del Pacífico una línea exterior desde la cual podremos cercar y
aniquilar al Japón fascista. Desde luego, esto carece de sentido práctico por
el momento, pero tal perspectiva no es imposible.
CAPITULO VII
DEFENSIVA Y OFENSIVA ESTRATÉGICAS
EN LA GUERRA DE GUERRILLAS
El cuarto problema estratégico de la guerra de
guerrillas concierne a la defensiva y ofensiva estratégicas. Este es el
problema de cómo aplicar concretamente en la guerra de guerrillas contra el
Japón, tanto en la defensiva como en la ofensiva, el principio de operaciones
ofensivas que hemos expuesto al analizar el primer problema.
Dentro de la defensiva estratégica y la ofensiva
estratégica (o, dicho más exactamente, la contraofensiva estratégica) de
amplitud nacional, se producen en cada base de apoyo de la guerra de guerrillas
y en sus alrededores, defensiva y ofensiva estratégicas en pequeña escala. Con
la primera, nos referimos a la situación estratégica que se crea cuando el
enemigo se encuentra a la ofensiva y nosotros a la defensiva, y a nuestra
estrategia para ese período. Con la segunda, nos referimos a la situación estratégica
que surge cuando el enemigo se encuentra a la defensiva y nosotros a la
ofensiva, y a nuestra estrategia para ese período.
1. DEFENSIVA ESTRATÉGICA EN LA GUERRA DE GUERRILLAS
Cuando la guerra de guerrillas, ya iniciada, haya
alcanzado cierto desarrollo, el enemigo atacará inevitablemente las bases de
apoyo de la guerra de guerrillas, especialmente en el período en que haya
puesto fin a su ofensiva estratégica general contra nuestro país y adopte la
política de consolidación del territorio ocupado. Los mandos de la guerra de
guerrillas deben comprender la inevitabilidad de dichos
102
ataques porque, de lo contrario, estarán totalmente
desprevenidos y, frente a los serios ataques del enemigo, caerán en el pánico y
el desconcierto, y sus fuerzas serán derrotadas.
Para liquidar las guerrillas y sus bases de apoyo,
el enemigo recurre con frecuencia a ataques convergentes. Por ejemplo, hubo
cuatro o cinco "expediciones punitivas" dirigidas contra la zona de
las montañas Wutai, y en cada una de ellas, el enemigo efectuó un avance
planificado en tres, cuatro y hasta seis o siete rutas simultáneamente. Cuanto
más se extienda la guerra de guerrillas, cuanto más importante sea la posición
de sus bases de apoyo y más grave su amenaza para las bases estratégicas y
líneas de comunicación vitales del enemigo, tanto más encarnizados serán los
ataques de éste contra las guerrillas y sus bases de apoyo. Por eso, si el
enemigo ataca a las guerrillas más intensamente en determinada zona, esto
demuestra que allí la guerra de guerrillas ha logrado mayores éxitos y que
actúa más eficazmente en coordinación con las operaciones regulares.
Cuando el enemigo lanza un ataque convergente en
varias columnas, el principio de la guerra de guerrillas consiste en aplastarlo
mediante el contraataque. Tal ataque puede ser fácilmente aplastado si cada una
de las columnas del enemigo en marcha se compone de una sola unidad, grande o
pequeña, carece de fuerzas de apoyo y no puede dejar guarniciones ni construir
blocaos y carreteras a lo largo de su ruta de ataque. En tal caso, el enemigo
se encuentra a la ofensiva y opera en líneas exteriores, en tanto que nosotros
estamos a la defensiva y operamos en líneas interiores. En cuanto a la
disposición de nuestras fuerzas, debemos emplear una pequeña parte para
contener a varias columnas del enemigo y enfrentar la parte principal a una
sola columna, adoptando la táctica de lanzar ataques por sorpresa (sobre todo,
en forma de emboscadas) en campañas o combates y de golpear al enemigo cuando
se encuentre en movimiento. Atacado repetidas veces por sorpresa, el enemigo,
aunque fuerte, resultará debilitado y a menudo se retirará a mitad de camino;
las guerrillas podrán, entonces, volver a atacarlo por sorpresa mientras lo
persiguen y así lograrán debilitarlo aún más. Antes de detener su ataque o
iniciar su retirada, el enemigo ocupa siempre capitales de distrito y poblados
en nuestras bases de apoyo. En ese caso, debemos sitiar esos lugares, cortando
su abastecimiento de víveres y sus vías de comunicación ; luego, cuando el
enemigo no pueda mantenerse más y comience a retroceder, aprovecharemos la
oportunidad para perseguirlo y atacarlo. Una vez deshecha una columna enemiga,
debemos trasladar
103
nuestras fuerzas para deshacer otra, y aplastando,
una por una, a las fuerzas enemigas, desbarataremos su ataque convergente.
Una gran base de apoyo, como la zona de las
montañas Wutai, constituye una “zona militar” , que a su vez se divide en
cuatro, cinco o más “subzonas militares”, cada una con fuerzas armadas propias
que operan independientemente. Empleando los métodos de operaciones mencionados
más arriba, con frecuencia estas fuerzas destrozan simultánea o sucesivamente
los ataques enemigos.
En nuestro plan de operaciones para rechazar un
ataque convergente generalmente disponemos nuestras fuerzas principales en
líneas interiores. Pero en caso de contar con fuerzas suficientes, debemos
emplear nuestras fuerzas auxiliares (guerrillas distritales o territoriales o
incluso unidades destacadas de las fuerzas principales) en líneas exteriores,
para destruir las vías de comunicación del enemigo y contener sus refuerzos. Si
el enemigo permanece largo tiempo en nuestra base de apoyo, podemos invertir el
método, es decir, dejar una parte de nuestras fuerzas en la base de apoyo para
aislarlo y hostigarlo, y emplear las fuerzas principales para atacar la zona de
donde ha venido y actuar allí enérgicamente, a fin de inducirlo a retirarse y
atacar a nuestras fuerzas principales. Esta es la táctica de salvar al reino de
Chao sitiando al reino de Wei"10.
En el curso de las operaciones contra un ataque
convergente, los cuerpos de autodefensa antijaponeses de la población local y
todas las organizaciones de masas deben movilizarse para participar en la lucha
y ayudar por todos los medios a nuestras tropas en las acciones contra el
enemigo. Para combatir al enemigo, son importantes dos cosas : decretar el
estado de sitio local y, en la medida de lo posible, "fortalecer las obras
defensivas y limpiar los campos". La primera tiene por fin reprimir a los
colaboracionistas e impedir que el enemigo obtenga informaciones, y la segunda,
apoyar las operaciones (fortaleciendo las obras defensivas) e impedir que el
enemigo obtenga alimentos (limpiando los campos). “Limpiar los campos”
significa aquí recoger la cosecha cuanto antes, apenas los cultivos están
maduros.
A1 retirarse, el enemigo a menudo incendia las
casas en las ciudades que ha ocupado y las aldeas situadas en su camino de
retirada, con el fin de devastar las bases de apoyo de la guerra de guerrillas;
pero al hacerlo, se priva de alojamiento y provisiones para su próxima
ofensiva, y el daño se vuelve contra él mismo. Este es un ejemplo concreto que
demuestra cómo una y la misma cosa tiene dos aspectos contradictorios.
104
Los mandos de la guerra de guerrillas no deben
pensar en abandonar su base de apoyo para desplazarse a otra, sin haber
efectuado repetidos contraataques para rechazar el serio ataque convergente del
enemigo y sin haber llegado a la convicción de que es imposible desbaratarlo.
En tales circunstancias hay que guardarse del pesimismo. En las zonas
montañosas, mientras los dirigentes no cometan errores de principio, es
posible, en general, deshacer los ataques convergentes del enemigo y retener
las bases de apoyo. Solamente en las llanuras, al verse ante un fuerte ataque
convergente, los dirigentes guerrilleros deben considerar, a la luz de las
circunstancias concretas, la siguiente medida: dejar en la localidad numerosas
unidades pequeñas para que actúen en orden disperso, y trasladar temporalmente
los grandes cuerpos guerrilleros a una zona montañosa, de modo que éstos puedan
volver y continuar sus actividades en las llanuras en cuanto se alejen las
fuerzas principales del enemigo.
Debido a la contradicción entre la vastedad del
territorio chino y la insuficiencia de fuerzas del enemigo, éste, en general,
no puede adoptar la táctica de blocaos que utilizó el Kuomintang en los días de
la guerra civil. Sin embargo, debemos tener en cuenta la posibilidad de que, en
cierta medida, adopte esa táctica contra aquellas bases de apoyo guerrilleras
que constituyen una seria amenaza para sus posiciones vitales; debemos
prepararnos para mantener, incluso en tales circunstancias, la guerra de guerrillas
en esas zonas. Si pudimos mantener la guerra de guerrillas aun en las
condiciones de la guerra civil, no cabe la menor duda de que podemos llevarla
adelante, todavía con mayor éxito, en esta guerra nacional. Pues, aunque el
enemigo, en lo que respecta al poderío militar relativo, pueda lanzar contra
algunas de nuestras bases de apoyo, fuerzas de aplastante superioridad no sólo
en calidad sino también en cantidad, continuará sin solución la contradicción
nacional entre el enemigo y nosotros, y subsistirán las inevitables debilidades
del mando enemigo. Nuestras victorias se basan en el trabajo concienzudo entre
las masas populares y en los métodos flexibles de combate.
2. OFENSIVA ESTRATÉGICA EN LA GUERRA DE GUERRILLAS
Después de que hemos desbaratado una ofensiva
enemiga y antes de que comience otra nueva, viene un período en que el enemigo
se encuentra a la defensiva estratégica y nosotros a la ofensiva estratégica.
105
En ese período, nuestro principio de operaciones no
consiste en atacar a las fuerzas enemigas que están atrincheradas en posiciones
defensivas y que no tenemos seguridad de derrotar, sino en destruir o expulsar
sistemáticamente de determinadas zonas a las pequeñas unidades japonesas y
fuerzas títeres que nuestras guerrillas son capaces de enfrentar, en extender
nuestras zonas, movilizar a las masas para la lucha contra el Japón, reforzar y
adiestrar nuestras tropas y organizar nuevas guerrillas. Si el enemigo continúa
a la defensiva después de que estas tareas se hayan cumplido en cierta medida,
podremos ampliar aún más las zonas que hayamos ocupado recientemente, atacar
las ciudades y las líneas de comunicación débilmente guarnecidas por el
enemigo, y ocuparlas tanto tiempo como las circunstancias lo permitan. Todas
estas son tareas de la ofensiva estratégica, cuyo propósito es aprovechar el
período en que el enemigo se encuentra a la defensiva, para desarrollar en
forma eficaz nuestras fuerzas armadas y la fuerza de las masas populares, así
como reducir efectivamente las fuerzas del enemigo y prepararnos para aplastar
de modo planificado y enérgico su nueva ofensiva.
Es indispensable el descanso y el adiestramiento de
nuestras tropas, y el mejor momento para ello es aquel en que el enemigo se
encuentra a la defensiva. No se trata de dedicarnos exclusivamente al descanso
y adiestramiento sin ocuparnos de ninguna otra cosa, sino de procurar tiempo
para ello mientras ampliamos nuestras zonas, destruimos pequeñas unidades
enemigas y movilizamos a las masas. Este es también, por lo general, el momento
para resolver el difícil problema de la obtención de provisiones, mantas, vestuario,
etc.
Este es asimismo el momento para destruir en gran
escala las líneas de comunicación del enemigo, obstruir su transporte y prestar
ayuda directa a nuestras fuerzas regulares en sus campañas.
Entonces reina gran júbilo en las bases de apoyo,
zonas y unidades guerrilleras, y las regiones devastadas por el enemigo se
rehabilitan gradualmente y reviven. Las masas populares en los territorios
ocupados por el enemigo también se llenan de contento, y el prestigio de las
guerrillas se extiende por todas partes. En el campo del enemigo y sus lacayos,
los colaboracionistas, crece el pánico y se agrava la desintegración y, al
mismo tiempo, aumenta su odio hacia las guerrillas y las bases de apoyo y se
intensifican los preparativos para hacer frente a la guerra de guerrillas. Por
lo tanto, durante la ofensiva estratégica, los mandos de la guerra de
guerrillas no deben sentirse tan alborozados
106
como para subestimar al enemigo y olvidarse de
fortalecer la unidad en sus propias filas y de consolidar las bases de apoyo y
las unidades guerrilleras. En estos momentos deben saber escrutar cada
movimiento del enemigo para descubrir los signos de una nueva ofensiva, a fin
de que, una vez que ésta se desate, puedan poner fin oportunamente a su propia
ofensiva estratégica, pasar a la defensiva estratégica y deshacer, en el curso
de ésta, la ofensiva enemiga.
CAPÍTULO VIII
TRANSFORMACIÓN DE LA GUERRA DE GUERRILLAS
EN GUERRA DE MOVIMIENTOS
E1 quinto problema estratégico de la guerra de
guerrillas contra el Japón es su transformación en guerra de movimientos,
proceso que es necesario y posible debido igualmente al carácter prolongado y
encarnizado de la guerra. Tal transformación sería innecesaria si China pudiese
derrotar rápidamente a los invasores japoneses y recobrar pronto el territorio
perdido, y si, en consecuencia, la guerra no fuese ni prolongada ni
encarnizada. Pero como, por el contrario, la guerra es prolongada y
encarnizada, la guerra de guerrillas no podrá adaptarse a una guerra como ésta
a menos que se transforme en una guerra de movimientos. Dada la larga duración
y el encarnizamiento de la guerra, las guerrillas podrán adquirir el temple
necesario y convertirse gradualmente en fuerzas regulares, y, como
consecuencia, sus formas de combate se aproximarán poco a poco a las de las
tropas regulares y la guerra de guerrillas se transformará así en guerra de
movimientos. Los mandos de la guerra de guerrillas deben comprender claramente
la necesidad y posibilidad de esta transformación; sólo de esta manera podrán
persistir en la orientación de transformar la guerra de guerrillas en guerra de
movimientos y llevarla a cabo en forma planificada.
En muchos lugares, como en las montañas Wutai, la
actual guerra de guerrillas debe su crecimiento a los poderosos destacamentos
enviados allí por las tropas regulares. Las operaciones en esos lugares, aunque
por lo general de carácter guerrillero, contienen elementos de guerra de
movimientos desde su mismo comienzo. Estos elementos
107
aumentarán gradualmente a medida que se prolongue
la guerra. En esto reside la ventaja de la actual guerra de guerrillas contra
el Japón, ventaja que permite no sólo su rápida expansión, sino también su
rápido desarrollo hacia un nivel superior; por lo tanto, la presente guerra de
guerrillas se hace en condiciones mucho más favorables que las que ha conocido
la guerra de guerrillas en las tres provincias del Nordeste.
Para transformar las unidades guerrilleras que
hacen la guerra de guerrillas en fuerzas regulares que realicen una guerra de
movimientos, se requieren dos condiciones: el aumento del número y la elevación
de la calidad. Además de movilizar directamente al pueblo para que se incorpore
a las fuerzas armadas, el aumento del número puede alcanzarse fusionando
unidades pequeñas, en tanto que la elevación de la calidad depende del temple
de los combatientes y del mejoramiento de su armamento en el curso de la guerra.
A1 fusionar pequeñas unidades debemos guardarnos,
por una parte, del localismo,
que toma en
cuenta exclusivamente los intereses locales e impide la
centralización y, por la otra, de la concepción puramente militar, que deja de
lado los intereses locales E1 localismo existe en las guerrillas y gobiernos
locales. Los partidarios de esta
tendencia suelen preocuparse
sólo de los intereses locales y olvidan los
generales, o prefieren actuar por su cuenta y no se adaptan a la acción en
grandes unidades. Los dirigentes de las principales unidades guerrilleras o de
los cuerpos guerrilleros deben tener presente esto y adoptar el método de
fusión gradual y parcial, dejando a las autoridades locales un número de
fuerzas que les permitan seguir extendiendo su guerra de guerrillas ; deben
hacer que las unidades locales participen en operaciones conjuntas y efectuar
luego la fusión sin romper su propia estructura orgánica ni desplazar a sus
cuadros, de modo que las unidades
pequeñas puedan fundirse en las grandes.
En oposición al localismo, la concepción puramente
militar es el punto de vista erróneo sostenido dentro de las fuerzas
principales por aquellos que sólo tratan de aumentar sus propias tropas, sin
preocuparse de ayudar a las fuerzas armadas locales. Esta gente no comprende
que la transformación de la guerra de guerrillas en guerra de movimientos no
significa el abandono de la primera, sino la formación gradual, en el curso del
amplio desarrollo de la guerra de guerrillas, de una fuerza principal capaz de
realizar la guerra de
108
movimientos, fuerza en torno a la cual deberán
existir, como antes, numerosas unidades guerrilleras que realicen amplias
operaciones de guerrillas. Estas numerosas unidades guerrilleras constituyen
las poderosas alas de la fuerza principal y sirven de reserva inagotable para
su continuo crecimiento. Por lo tanto, si algún mando de la fuerza principal,
guiado por la concepción puramente militar, llega a cometer el error de
descuidar los intereses de la población y del gobierno locales, debe corregirlo
para que así el engrosamiento de esa fuerza y el crecimiento de las fuerzas
armadas locales reciban, uno y otro, la atención que les corresponde.
Para elevar la calidad de las guerrillas es preciso
elevar su nivel político y organizativo, así como mejorar su equipo, su técnica
militar y su táctica y reforzar su disciplina, de modo que gradualmente se
formen según el modelo de las tropas regulares y se libren de sus hábitos
guerrilleros. Políticamente, hay que hacer comprender a los mandos y
combatientes la necesidad de elevar las guerrillas al nivel de las fuerzas
regulares, estimularlos a que se esfuercen por alcanzar esa meta, y garantizar
su logro por medio del trabajo político. En el terreno de la organización, es
necesario cumplir progresivamente todas las exigencias de una agrupación
regular en los siguientes aspectos: organismos militares y políticos, personal
militar y político, métodos de trabajo militar y político, y sistema regular de
aprovisionamiento, de servicios médicos, etc. En materia de equipo, es preciso
obtener un armamento más variado y mejor y aumentar el suministro de los
aparatos de comunicación indispensables. En cuanto a la técnica militar y la
táctica, es necesario elevar las unidades guerrilleras al nivel que exige una
agrupación regular. En lo que atañe a la disciplina, hay que elevar su nivel
hasta tal punto que se observen normas uniformes y que todas las órdenes sean
estrictamente ejecutadas, y hay que eliminar todo relajamiento e indisciplina.
El cumplimiento de estas tareas exige un esfuerzo prolongado, y no se puede
alcanzar de la noche a la mañana ; pero ésta es la dirección en que debemos
avanzar. Solamente así puede formarse una agrupación regular en cada base de
apoyo de la guerra de guerrillas, solamente así puede surgir la guerra de
movimientos, que permitirá golpear con más eficacia al enemigo. Es
relativamente fácil conseguir esta meta en lugares donde existen destacamentos
o cuadros enviados por las fuerzas regulares. Por consiguiente, todas las
fuerzas regulares tienen el deber de ayudar a las guerrillas a convertirse en
unidades regulares.
109
CAPÍTULO IX
RELACIONES DE MANDO
El último problema estratégico de la guerra de
guerrillas contra el Japón lo constituyen las relaciones de mando. La correcta
solución de este problema es una de las condiciones para desarrollar felizmente
la guerra de guerrillas.
Como las unidades guerrilleras constituyen una
forma inferior de organización armada y se caracterizan por sus operaciones
dispersas, los métodos de mando en la guerra de guerrillas no admiten un grado
tan elevado de centralización como en la guerra regular. Si tratamos de aplicar
los métodos de mando de la guerra regular a la de guerrillas, ésta verá
inevitablemente restringida su gran movilidad y perderá su vitalidad. Un alto
grado de centralización del mando está en directa contradicción con la gran movilidad
de la guerra de guerrillas, en la que no debe ni puede aplicarse un sistema de
mando altamente centralizado.
Sin embargo, esto no significa que la guerra de
guerrillas pueda desarrollarse con éxito sin ningún tipo de mando centralizado.
En condiciones en que se desarrollan simultáneamente una amplia guerra regular
y una amplia guerra de guerrillas, es indispensable coordinar sus operaciones
en forma adecuada; de ahí la necesidad de un mando que coordine las operaciones
de una y otra, es decir, un mando estratégico único ejercido por el Estado
Mayor General de la nación y los comandantes de las zonas de guerra. En una
zona o base de apoyo guerrillera con numerosas guerrillas, hay por lo general
uno o más cuerpos guerrilleros (a veces junto con agrupaciones regulares) que
constituyen la fuerza principal, una cantidad considerable de otras unidades
guerrilleras, grandes y pequeñas, que representan la fuerza auxiliar, y
numerosas fuerzas armadas de la población que no abandonan el trabajo de
producción; las fuerzas enemigas actúan allí contra las guerrillas, por lo
general bajo un comando único y con un plan unificado. Por consiguiente, en
tales zonas guerrilleras o bases de apoyo se presenta el problema de establecer
un comando único, centralizado.
De ahí que el principio de mando en la guerra de
guerrillas, opuesto tanto a la centralización como a la descentralización
absolutas, exija
110
un mando centralizado en lo estratégico y
descentralizado en las campañas y combates.
E1 mando estratégico centralizado comprende: a
escala nacional, la planificación y la dirección de la guerra de guerrillas en
su conjunto; en cada zona de guerra, la coordinación de la guerra de guerrillas
con la guerra regular, y en cada zona guerrillera o base de apoyo, la dirección
única de todas las fuerzas armadas antijaponesas. Aquí, la ausencia de
coordinación, unidad y centralización es dañina, y deben hacerse todos los
esfuerzos porque existan. Con relación a los asuntos generales, es decir, a las
cuestiones de orden estratégico, los niveles inferiores deben informar a los
superiores y seguir sus instrucciones para asegurar una acción concertada. Pero
la centralización del mando debe detenerse ahí, ya que sería igualmente
perjudicial exceder este límite inmiscuyéndose en los asuntos concretos de los
niveles inferiores como por ejemplo, en las disposiciones concretas para una
campaña o un combate. Porque tales asuntos concretos deben solucionarse a la
luz de las condiciones específicas, que cambian según el momento y lugar y de
las que no pueden estar al corriente los lejanos mandos superiores. Esto es lo
que se entiende por principio de mando descentralizado en las campañas y
combates. En general, el mismo principio se aplica también para las operaciones
regulares, especialmente cuando los aparatos de comunicación son insuficientes.
En una palabra, estamos por una guerra de guerrillas sostenida con
independencia e iniciativa dentro de una estrategia unificada.
En una base de apoyo guerrillera que constituye una
zona militar dividida en subzonas militares, cada una de las cuales comprende
varios distritos, divididos a su vez en territorios, las relaciones entre los
distintos niveles, desde los comandos de la zona militar y de las subzonas
militares hasta los gobiernos de distrito y territorio, son de subordinación
consecutiva, y las fuerzas armadas están subordinadas a los diferentes niveles
de acuerdo con su carácter. Según el principio enunciado, en las relaciones de
mando entre dichos niveles, la orientación general debe ser trazada por los
niveles superiores, en tanto que las acciones concretas deben ser ejecutadas, a
la luz de las circunstancias específicas, por los niveles inferiores, los
cuales tienen derecho a actuar con independencia e iniciativa. Si un nivel
superior tiene alguna observación que hacer sobre acciones concretas
emprendidas por un nivel inferior, puede y debe expresarla en forma de
"instrucciones" pero de ninguna manera como "órdenes"
categóricas. Cuanto más extensa la zona, cuanto más compleja la situación y
mayor la distancia
111
entre los niveles superiores y los inferiores,
tanto mayor independencia e iniciativa se deberá permitir a estos últimos en
sus acciones concretas, y tanto más necesario será hacer que esas acciones
concuerden fielmente con las condiciones locales y correspondan a las
exigencias de la situación local, de suerte que los niveles inferiores y el
personal local puedan desarrollar su capacidad para trabajar
independientemente, enfrentar situaciones complicadas y extender con éxito la
guerra de guerrillas. Si una unidad o agrupación opera en forma concentrada,
las relaciones de mando se rigen por el principio de centralización, pues, en
este caso, el comando superior está al tanto de la situación. Pero si esta
unidad o agrupación se divide para emprender acciones dispersas, entonces se
aplica el principio de centralización en cuestiones generales y
descentralización en cuestiones concretas, ya que el comando superior no puede
permanecer al corriente de la situación concreta..
La ausencia de centralización donde ésta es
necesaria, significa que los niveles superiores han faltado a su deber y los
inferiores se han excedido en sus atribuciones, lo cual es inadmisible en las
relaciones entre los niveles superiores y los inferiores, especialmente en el
terreno militar. Si la descentralización no se efectúa donde se debe, ello
significa monopolización del poder por los niveles superiores y carencia de
iniciativa por parte de los inferiores, lo cual es igualmente inadmisible en
las relaciones entre los niveles superiores y los inferiores, especialmente en
las relaciones de mando en la guerra de guerrillas. El principio mencionado
constituye la única política correcta para solucionar el problema de las
relaciones de mando.
NOTAS
La
dinastía Sung reinó en China del año 960 al 1279 y fue derribada por la
dinastía Yuan, que se fundó en 1271 en Mongolia. La dinastía Ming gobernó de
1368 a 1644 y fue derrocada por la dinastía Ching, que se fundó en 1636 en su
territorio (lo que hoy es aproximadamente las tres provincias del Nordeste).
Changpai
es una cordillera situada en la frontera nordeste de China. Después del
Incidente del 18 de Septiembre de 1931, la zona de las montañas Changpai se
convirtió en una base de apoyo guerrillera antijaponesa bajo la dirección del
Partido Comunista de China.
Wutai
es una cordillera situada en los límites entre Shansí, Jopei y la antigua
provincia de Chajar. En octubre de 1937, el VIII Ejército, dirigido por el
Partido
112
Comunista de China, comenzó a establecer la base de
apoyo antijaponesa de Shansí-Chajar-Jopei, con la zona de las montañas Wutai
como centro.
Taijang
es una cordillera situada en los límites entre Shansí, Jopei y Jonán. En
noviembre de 1937, el VIII Ejército comenzó a establecer la base de apoyo
antijaponesa del Sureste de Shansí, con la zona de las montañas Taijang como
centro.
La
montaña Taishan situada en el centro de Shantung, es una de las principales
cumbres de la cordillera Taishan-Yishan. En el invierno de 1937, las fuerzas
guerrilleras dirigidas por el Partido Comunista de China procedieron a
establecer la base de apoyo de la parte central de Shantung, con la zona
montañosa de Taishan-Yishan como centro.
Yenshan
es una cordillera situada en los límites entre la provincia de Jopei y la
antigua provincia de Yejé. En el verano de 1938, el VIII Ejército empezó a
establecer la base de apoyo antijaponesa del Este de Jopei, con la zona
montañosa de Yenshan como centro.
Las
montañas Maoshan se hallan en el Sur de Chiangsú. En junio de 1938, el Nuevo
4.° Cuerpo de Ejército, dirigido por el Partido Comunista de China, comenzó a
establecer la base de apoyo antijaponesa del Sur de Chiangsú, con la zona de
las montañas Maoshan como centro.
La
experiencia obtenida en el curso de la Guerra de Resistencia contra el Japón
probó que era posible crear en las llanuras bases de apoyo duraderas y, en
muchos sitios, bases estables, gracias a la enorme extensión y numerosa
población de esas regiones la justeza de la política del Partido Comunista, la
amplia movilización del pueblo, la insuficiencia de tropas del enemigo y otras
condiciones. El camarada Mao Tse-tung afirmó esta posibilidad de modo preciso
en instrucciones concretas posteriores.
Antiguo
juego chino, en el cual cada uno de los dos adversarios trata de rodear en el
tablero las piezas de su contrario. Cuando una pieza o un grupo de piezas de un
jugador quedan rodeadas por las de su contrario, se dan por "muertas"
(comidas). Pero si se conservan ciertos espacios libres entre las piezas del
mismo grupo rodeado, éstas permanecen "vivas"(no comidas).
En el
año 353 a.n.e., el reino de Wei puso sitio a Jantan, capital del reino de Chao.
El príncipe del reino de Chi ordenó a sus generales Tien Chi y Sun Pin que
ayudaran a Chao con sus tropas. Teniendo en cuenta que las fuerzas selectas de
Wei habían entrado en Chao, dejando así débilmente guarnecido su propio
territorio, el general Sun Pin atacó el reino de Wei. Cuando el ejército de Wei
se retiraba para defender su país, las tropas de Chi, aprovechándose de su
agotamiento, lo atacaron en Kuiling (al Nordeste del actual distrito de Jetse,
provincia de Shantung) y le infligieron una aplastante derrota. De este modo,
fue levantado el sitio a la capital de Chao. Desde entonces, toda táctica
similar es denominada por los estrategas chinos como "salvar al reino de
Chao sitiando al reino de Wei".
SOBRE LA GUERRA PROLONGADA *
Mayo de 1938
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
Se
acerca el 7 de julio, primer aniversario del estallido de la gran Guerra de
Resistencia contra el Japón. Hace ya casi un año que toda la nación, uniendo
sus fuerzas y perseverando en la Guerra de Resistencia y en el frente único,
lucha heroicamente contra el enemigo. Esta guerra no tiene precedentes en la
historia de Oriente y ocupará un lugar destacado también en la historia
universal; los pueblos del mundo entero siguen con atención su desarrollo.
Todos los chinos que sufren los desastres de la guerra y luchan por la
existencia de la nación, anhelan diariamente la victoria. Pero ¿cuál será en
realidad el curso de la guerra? ¿Podremos vencer? ¿Podremos vencer rápidamente?
Muchos hablan de una guerra prolongada, pero ¿por qué una guerra prolongada? y
¿cómo hacerla? Muchos hablan de la victoria final, pero ¿por qué será nuestra
la victoria final? y ¿cómo lograrla? No todos han encontrado respuesta a estas
preguntas; más aún, la mayoría no la ha encontrado hasta ahora. Y así, los
derrotistas partidarios de la teoría de la subyugación nacional se han
presentado a decirle a la gente que China será subyugada y que la victoria
final no le pertenecerá. Ciertos amigos impetuosos también han salido a decir
que China puede triunfar muy pronto, sin necesidad de grandes esfuerzos. Pero
¿son correctas estas opiniones? Siempre hemos dicho que no. Sin embargo, la
mayoría no ha comprendido aún lo que hemos venido diciendo. Esto se debe, en
parte, a que nuestro trabajo de propaganda y explicación ha sido insuficiente,
y en parte, a que
_______________
Ciclo
de conferencias dictado por el camarada Mao Tse-tung en Yenán del :6 de mayo
al; 1 de junio de 1939 en la Asociación para el Estudio de la Guerra de
Resistencia con el Japón.
113
114
los acontecimientos objetivos, en su desarrollo,
aún no han revelado por completo su naturaleza inherente ni manifestado
claramente sus rasgos, de modo que la gente no puede discernir las tendencias y
perspectivas del desarrollo de los acontecimientos en su conjunto ni, por lo
tanto, determinar enteramente las orientaciones y los métodos de acción. Ahora
las cosas van mejor; la experiencia de diez meses de Guerra de Resistencia ha
sido más que suficiente para desbaratar la teoría absolutamente infundada de la
subyugación nacional y, al mismo tiempo, para disuadir a nuestros amigos
impetuosos de su teoría de la victoria rápida. En estas circunstancias, mucha
gente pide una explicación a modo de balance. Y con mayor razón en lo referente
a la guerra prolongada, ya que no sólo existen contra ella las teorías de la
subyugación nacional y de la victoria rápida, sino que existe también una
comprensión huera de la misma. "Desde el Incidente de Lukouchiao, los
cuatrocientos millones de chinos vienen realizando esfuerzos mancomunados, y la
victoria final será de China." Esta fórmula está muy en boga. Es correcta,
pero es necesario darle un contenido. Si hemos podido perseverar en la Guerra
de Resistencia contra el Japón y mantener el frente único, ello se ha debido a
la concurrencia de numerosos factores : en el plano interior, todos los
partidos y grupos políticos, desde el Partido Comunista hasta el Kuomintang;
todo el pueblo, desde los obreros y los campesinos hasta la burguesía, y todas
las fuerzas armadas, desde las tropas regulares hasta las unidades
guerrilleras; en el plano internacional, el país socialista y todos los pueblos
amantes de la justicia, y en el campo enemigo, aquellos que entre la población
civil y entre los soldados del frente se oponen a la guerra. En una palabra,
todos ellos han contribuido en distintos grados a nuestra Guerra de
Resistencia. Todo persona de buena fe debe rendirles homenaje. Junto con los
demás partidos que están por la resistencia y el pueblo entero, los comunistas
tenemos como único objetivo luchar por unir todas las fuerzas para vencer a los
abominables invasores japoneses. E1 1º de julio de este año se cumplirá el XVII
aniversario de la fundación del Partido Comunista de China. A fin de que cada
comunista aporte mejores y más grandes esfuerzos a la Guerra de Resistencia
contra el Japón, es también preciso conceder una importancia particular al
estudio de la guerra prolongada. Por esto, mis conferencias estarán dedicadas a
ese estudio. Trataré de hablar sobre todos los problemas vinculados con la
guerra prolongada, pero no me será posible entrar en todos los detalles en un
solo ciclo de conferencias.
115
Toda la
experiencia de los diez meses de Guerra de Resistencia demuestra que son
erróneas tanto la teoría de la inevitable subyugación de China como la de su
victoria rápida. La primera engendra la tendencia al compromiso, y la segunda,
la tendencia a la subestimación del enemigo. Los partidarios de estas teorías
abordan el problema de una manera subjetiva y unilateral, es decir, no
científica.
Antes
de que se iniciara la Guerra de Resistencia, existían muchas opiniones
inspiradas en la teoría de la subyugación nacional. Se decía, por ejemplo:
"China está peor armada que el enemigo, y condenada a la derrota en una
guerra." "Si China resiste, se convertirá inevitablemente en otra
Abisinia." Desde que empezó la guerra, ya no se expresan abiertamente
opiniones de este orden; pero siguen manifestándose solapadamente, y en
abundancia. Por ejemplo, de tiempo en tiempo surge una atmósfera de compromiso,
y sus partidarios argumentan: "La continuación de la guerra significa la
subyugación inevitable."1 Desde la provincia de Junán, un estudiante nos
escribe:
"En el campo tropiezo a cada paso con
dificultades. Al hacer propaganda sin ayuda de nadie, tengo que hablar con la
gente donde y cuando la encuentro. Mis interlocutores no son en modo alguno
ignorantes; todos tienen cierta comprensión de lo que está ocurriendo y se
muestran muy interesados en lo que les digo. Pero cuando tropiezo con mis
propios parientes, siempre me dicen: China no puede vencer; está condenada'
¡Qué asco! Y menos mal que no andan por ahí divulgando sus opiniones, pues eso
sería desastroso. ¡Los campesinos, como es natural, les darían más crédito a
ellos que a mí!"
Estos partidarios de la teoría de la inevitable
subyugación de China forman la base social de la tendencia al compromiso. A
elementos de esta especie se les encuentra en todos los rincones de China; por
eso, el problema del compromiso puede aflorar en el seno del frente antijaponés
en cualquier momento y quizá subsistirá hasta el final mismo de la guerra.
Ahora que ha caído Süchou y que Wuján está en peligro, creo que no será inútil
dar un mentís a la teoría de la subyugación nacional.
Durante
estos diez meses de Guerra de Resistencia, han aparecido también toda clase de
opiniones caracterizadas por la precipitación. Por ejemplo, al comienzo de la
guerra, mucha gente mostraba un optimismo sin fundamento; subestimaba al Japón
e incluso creía que los japoneses no podrían llegar hasta la provincia
116
de Shansí. Algunos menospreciaban el papel
estratégico de la guerra de guerrillas en la Guerra de Resistencia contra el
Japón y ponían en duda el siguiente planteamiento: "En el plano de
conjunto, la guerra de movimientos es lo principal, y la de guerrillas, lo
auxiliar; en el plano particular, la guerra de guerrillas es lo principal, y la
de movimientos, lo auxiliar." Desaprobaban la línea estratégica del VIII
Ejército, que es: "Tomar la guerra de guerrillas como lo fundamental, pero
no perder oportunidad alguna para realizar la guerra de movimientos cuando las
condiciones sean favorables", y consideraban que éste era un punto de
vista "mecanicista"2. Durante la campaña de Shanghai, algunos decían:
"Basta resistir tres meses; la situación internacional tendrá que cambiar,
la Unión Soviética habrá de enviar tropas y la guerra terminará."
Depositaban sus esperanzas para el futuro de la Guerra de Resistencia
principalmente en la ayuda extranjera3 . A raíz de la victoria de Taierchuang4,
algunos sostenían que la campaña de Süchou debía ser una "batalla casi
decisiva" y que había que cambiar la política establecida de guerra
prolongada: Decían cosas tales como: "Esta campaña representa el último y
desesperado Forcejeo del enemigo "; "Si ganamos, los militaristas
japoneses quedarán desmoralizados y sólo podrán esperar su juicio final"5.
La victoria de Pingsingkuan se les había subido a la cabeza a algunos, y la de
Taierchuang hizo perder el juicio a un número aún mayor de personas. Y así se
han suscitado dudas acerca de si el enemigo atacará Wuján. Muchos piensan que
"probablemente no", y muchos otros, que "de ninguna
manera". Tales dudas pueden afectar a todos los problemas importantes. Por
ejemplo: ¿son ya suficientes nuestras fuerzas para resistir al Japón? La
respuesta podría ser afirmativa; pues si se piensa que nuestras actuales
fuerzas son ya suficientes para detener la ofensiva del enemigo, ¿para qué
aumentarlas? 0 por ejemplo: ¿sigue siendo correcta la consigna de consolidar y
ampliar el frente único nacional antijaponés? La respuesta podría ser negativa;
pues si se cree que el frente único en su estado actual es lo bastante fuerte
para rechazar al enemigo, ¿para qué consolidarlo y ampliarlo aún más? 0 bien:
¿deben intensificarse nuestras actividades diplomáticas y la propaganda para el
extranjero? Aquí, de nuevo, la respuesta podría ser negativa 0 también: ¿es
necesario proceder concienzudamente a reformar el sistema que rige en el
ejército y el sistema político, desarrollar el movimiento de masas, poner en vigor
la educación para la defensa nacional, reprimir a los colaboracionistas
117
y a los trotskistas, desarrollar la industria de
guerra y mejorar las condiciones de vida del pueblo? 0 igualmente: ¿siguen
siendo correctas las consignas que llaman a la defensa de Wuján, Cantón y el
Noroeste, y al desarrollo vigoroso de la guerra de guerrillas en la retaguardia
enemiga? Las respuestas podrían ser todas negativas. Existen incluso personas
que, apenas se produce un cambio ligeramente favorable en la situación de la
guerra, se preparan para intensificar los "roces" entre el Kuomintang
y el Partido Comunista, desviando la atención de los asuntos exteriores a los
interiores. Esto ocurre casi invariablemente cada vez que se gana una batalla
relativamente grande, o cuando el enemigo detiene en forma temporal su
ofensiva. Todo esto puede llamarse miopía política y militar. Tales argumentos,
aunque parecen razonables, son en realidad palabrería absolutamente infundada y
engañosa. Poner fin a tal verborrea ayudará a la prosecución victoriosa de la
Guerra de Resistencia contra el Japón.
La
cuestión es entonces: ¿Será China subyugada? Respondemos: No, no será
subyugada; por el contrario, obtendrá la victoria final. ¿Puede China vencer
rápidamente? Respondemos: No, no puede vencer rápidamente; la Guerra de
Resistencia contra el Japón será una guerra prolongada.
Hace ya
dos años señalamos; en líneas generales, los principales argumentos relativos a
estos problemas. EL 16 de julio de 1936, cinco meses antes del Incidente de
Sían y doce antes del Incidente de Lukouchiao, en una entrevista con el Sr.
Edgar Snow, periodista norteamericano, hice una apreciación general de la
situación de la guerra entre China y el Japón y formulé una serie de
orientaciones para conseguir la victoria. No está de más traer acá algunos
apartes:
Snow: ¿En qué condiciones puede China vencer y
destruir las fuerzas del imperialismo japonés?
Mao: Se necesitan tres condiciones: primera, la
creación de un frente único antijaponés en China; segunda, la formación de un
frente único antijaponés internacional; tercera, el ascenso del movimiento
revolucionario del pueblo japonés y de los pueblos de las colonias japonesas.
Para el pueblo chino, la más importante de las tres condiciones es su gran
unidad.
Snow: Según piensa usted, ¿cuánto tiempo durará
esta guerra?
Mao: Eso dependerá de la fuerza del frente único
antijaponés de China, y de cómo se desarrollen muchos otros factores
118
decisivos para China y para el Japón. Es decir,
aparte de la propia fuerza de China, que es lo principal, desempeñarán también
un papel importante la ayuda internacional y el apoyo que le preste la
revolución en el propio Japón. Si el frente único antijaponés de China se
desarrolla con vigor y se organiza eficiente en amplitud y profundidad; si los
gobiernos y pueblos convencidos de que el imperialismo japonés amenaza sus
propios intereses proporcionan a China la ayuda necesaria, y si la revolución
estalla rápidamente en el Japón, entonces la guerra terminará pronto y China
obtendrá rápidamente la victoria. Si estas condiciones no se hacen realidad con
prontitud, la guerra se prolongará. Pero el resultado será el mismo: el Japón
será derrotado y China vencerá, sólo que los sacrificios serán grandes, y habrá
que pasar por un período muy doloroso.
Snow: ¿Cuál es su opinión acerca del probable
desarrollo de esta guerra en el plano político y militar?
Mao: La política continental del Japón está ya
fijada. Quienes se imaginan que un compromiso con el Japón y nuevos sacrificios
del territorio y de la soberanía de China pueden detener la ofensiva japonesa,
sólo viven de ilusiones. Sabemos a ciencia cierta que también el valle inferior
del Yangtsé y nuestros puertos del Sur están ya incluidos en la política
continental del imperialismo japonés. Más aún, el Japón aspira a apoderarse de
las Filipinas, Siam, Vietnam, la península de Malaca y las Indias Orientales
holandesas, con el objeto de aislar a China de otros países y establecer su
dominación exclusiva en el Pacífico del Sudoeste. Esta es la política marítima
del Japón. En tales circunstancias, está fuera de toda duda que China se
encontrará en una situación sumamente difícil. Pero la gran mayoría de los
chinos creen que las dificultades pueden superarse. Sólo la gente adinerada de
los grandes centros comerciales es derrotista, porque teme perder sus bienes.
Muchos piensan que a China le será imposible continuar la guerra una vez que su
litoral sea bloqueado por el Japón. Esto es un disparate. Para refutarlo
bastaría referirnos a la historia de guerra del Ejército Rojo. La posición de
China en la Guerra de Resistencia contra el Japón es muy superior a la del
Ejército Rojo durante la guerra civil. China es un país inmenso. Aunque el
Japón consiguiese ocupar regiones con cien o incluso doscientos millones de
habitantes, estaríamos todavía muy lejos de ser derrotados. Aún nos quedaría
una gran fuerza para
119
luchar contra el Japón, mientras éste tendría que
sostener, durante toda la guerra, incesantes combates defensivos en su
retaguardia. La falta de unidad en la economía china y su desarrollo desigual
presentan más bien ventajas para la Guerra de Resistencia contra el Japón. Por
ejemplo, aislar a Shanghai del resto de China no es en absoluto tan desastroso
para nosotros como lo sería para los EE.UU. separar a Nueva York del resto del
país. Aunque el Japón bloquee el litoral de China, le será imposible bloquear
el Noroeste, el Sudoeste y el Oeste de China. Por eso, una vez más, el punto
central del problema es la unidad de todo el pueblo chino y la Formación de un
frente antijaponés en que se una toda la nación. Esto es lo que venimos
proponiendo desde hace tiempo.
Snow: Si la guerra dura mucho tiempo sin que el
Japón sea derrotado por completo, ¿aceptaría el Partido Comunista negociar una
paz con el Japón y reconocer su dominio en el Nordeste de China?
Mao: No. Al igual que todo el pueblo, el Partido
Comunista de China no permitirá que el Japón retenga un solo palmo de
territorio chino.
Snow: ¿Cuál es, en su opinión, la línea estratégica
fundamental que ha de seguirse en esta guerra liberadora?
Mao: Nuestra línea estratégica debe ser la de
emplear nuestras fuerzas principales en operaciones sobre frentes muy dilatados
y variables. Para alcanzar la victoria, las tropas chinas deben sostener una
guerra de movimientos de gran movilidad en vastos teatros de operaciones,
actuar con rapidez tanto en los avances como en las retiradas, tanto en la
concentración como en la dispersión. Es decir, una guerra de movimientos en
gran escala, y no una guerra de posiciones, que depende exclusivamente de las
obras de fortificación con profundos fosos, altas fortalezas y sucesivas líneas
defensivas. Esto no significa el abandono de todos los puntos estratégicos
vitales, que deben ser defendidos mediante una guerra de posiciones siempre que
sea provechoso. Pero la estrategia capaz de transformar toda la situación ha de
ser la guerra de movimientos. La guerra de posiciones también es necesaria pero
sólo puede desempeñar un papel secundario, auxiliar. Desde el punto de vista
geográfico, el teatro de la guerra es tan vasto que nos permite efectuar una
guerra de movimientos con la máxima eficacia. Frente a las vigorosas acciones
de nuestro ejército, las tropas japonesas tendrán que actuar con prudencia.
120
Su maquinaria bélica es voluminosa, de movimientos
lentos y eficacia limitada. Si concentramos nuestras fuerzas en un estrecho
sector del frente para oponer resistencia en una guerra de desgaste,
desperdiciaremos las ventajas que nos proporcionan las condiciones geográficas
y nuestra organización económica, y repetiremos el error de Abisinia. Debemos
evitar toda gran batalla decisiva en el periodo inicial de la guerra, y
recurrir primero a la guerra de movimientos para minar la moral y la capacidad
combativa de las tropas enemigas.
Además de emplear para la guerra de movimientos
tropas adiestradas, debemos organizar gran cantidad de unidades guerrilleras
entre los campesinos. Hay que comprender que los destacamentos de voluntarios
antijaponeses en las tres provincias del Nordeste, apenas son una pequeña
muestra de las fuerzas latentes del campesinado de todo el país que pueden
movilizarse para sostener la Guerra de Resistencia. Las fuerzas latentes del
campesinado chino son enormes, y basta organizarlas y dirigirlas apropiadamente
para no dar sosiego a las tropas japonesas durante las veinticuatro horas del
día, abrumándolas basta el agotamiento completo. No hay que olvidar que la
guerra se desarrolla en China. Esto significa que las tropas japonesas estarán
completamente rodeadas por una población hostil, que se verán obligadas a traer
los pertrechos necesarios, y vigilarlos ellas mismas, que tendrán que emplear
importantes fuerzas para proteger las líneas de comunicación, manteniéndose
constantemente en guardia contra los ataques por sorpresa, y además, guarnecer
con gran parte de sus fuerzas a Manchuria y al propio Japón.
En el curso de la guerra, China podrá hacer
prisioneros a muchos soldados japoneses y capturar gran cantidad de armas y
municiones para pertrecharse a sí misma; al mismo tiempo, procurará obtener
ayuda extranjera para reforzar gradualmente el armamento de sus tropas. Por
eso, en las postrimerías de la guerra, podrá emprender una guerra de
posiciones, atacando las posiciones enemigas en las zonas ocupadas. De este
modo, la economía del Japón se derrumbará a consecuencia del prolongado
desgaste causado por la Guerra de Resistencia de China, y sus tropas se
desmoralizarán en el curso de innumerables batallas extenuativas. En cuanto a
China, sus fuerzas latentes de resistencia brotarán con pujanza creciente y, en
un inmenso torrente ininterrumpido, las masas populares revolucionarias
marcharán al frente para
121
combatir por la libertad. Todos estos factores,
coordinados con otros, nos permitirá lanzar los ataques finales y decisivos
contra las fortificaciones y bases del Japón en el territorio por él ocupado, y
arrojar de China a sus tropas invasoras.
La experiencia de los diez meses de Guerra de
Resistencia ha confirmado la justeza de las consideraciones anteriores, y el
futuro seguirá confirmándola.
Ya el
25 de agosto de 1937, a poco más de un mes del Incidente de Lukouchiao, el
Comité Central del Partido Comunista de China señaló con claridad en su
"Resolución sobre la situación actual y las tareas del Partido ":
La provocación de los invasores japoneses en
Lukouchiao y su ocupación de Peiping y Tientsín no son más que el comienzo de
su ofensiva en gran escala contra el territorio chino al Sur de la Gran
Muralla. Los invasores japoneses han iniciado en su país la movilización
general para la guerra. Su propaganda en el sentido de que no tienen
"ningún deseo de agravar la situación" es sólo una cortina de humo
para encubrir su ofensiva.
La resistencia ofrecida el 7 de julio en Lukouchiao
señaló el punto de partida para la Guerra de Resistencia de China en escala
nacional.
La situación política de China ha entrado así en
una nueva etapa: la resistencia efectiva. Ya pertenece al pasado la etapa de
preparación para la resistencia. La tarea central de la actual etapa consiste
en movilizar a todas las fuerzas para obtener la victoria de la Guerra de
Resistencia.
La clave para la victoria reside hoy en desarrollar
la Guerra de Resistencia ya iniciada, convirtiéndola en una guerra de
resistencia general de toda la nación. Sólo mediante una guerra así, se podrá
lograr la victoria final.
Como en la actualidad todavía existen serias
deficiencias en la Guerra de Resistencia, podrán presentarse en su curso futuro
muchos descalabros, retrocesos, divisiones internas, traiciones, compromisos
temporales y parciales y otras situaciones adversas. Por consiguiente, debemos
tener en cuenta que ésta será una guerra dura y prolongada. Pero estamos
convencidos de que, gracias a los esfuerzos de nuestro Partido y del pueblo
entero, la Guerra de Resistencia ya iniciada barrerá todos los obstáculos para
continuar su avance y desarrollo.
122
La experiencia de estos diez meses de Guerra de
Resistencia ha confirmado igualmente la justeza de estas consideraciones, y el
futuro seguirá confirmándola.
Las
raíces gnoseológicas de todos los conceptos erróneos sobre la guerra son las
tendencias idealista y mecanicista. Quienes tienen estas tendencias enfocan el
problema de manera subjetiva y unilateral. Se entregan a una charla carente de
todo fundamento y puramente subjetiva, o bien, basándose en un solo aspecto o
en una manifestación temporal del problema, los exageran también
subjetivamente, tomándolos por el todo. Ahora bien, hay dos categorías de
conceptos erróneos: una comprende los errores fundamentales y de carácter
permanente, que son difíciles de rectificar; la otra, los errores accidentales
y de carácter temporal, que son fáciles de rectificar. Sin embargo, como unos y
otros son errores, todos tienen que ser rectificados. Por lo tanto, sólo oponiéndonos
a las tendencias idealista y mecanicista en el problema de la guerra y
examinándolo objetivamente y en todos sus aspectos, podemos llegar a
conclusiones correctas.
LA BASE DEL PROBLEMA
¿Por
qué la Guerra de Resistencia contra el Japón será una guerra prolongada? ¿Por
qué pertenecerá a China la victoria final? ¿Cuál es la base en que se apoyan
estas afirmaciones?
La guerra chino-japonesa no es una guerra
cualquiera, sino una guerra a muerte que se lleva a cabo en los años 30 del
siglo XX, entre la China semicolonial y semifeudal y el Japón imperialista.
Esta es la base de todo el problema. Ambos contendientes, que consideraremos
por separado, presentan numerosas características opuestas entre sí.
El
Japón. En primer lugar, el Japón es un poderoso país imperialista, que ocupa el
primer puesto en Oriente en cuanto a poderío militar y económico y a capacidad
político-organizativa, y es también una de las cinco o seis potencias
imperialistas más importantes del mundo. Estas son las condiciones
fundamentales para su guerra de agresión. La inevitabilidad de esta guerra y la
imposibilidad de una victoria rápida de China se deben precisamente al sistema
imperialista del Japón; a su gran poderío militar y económico y a su gran
capacidad político-organizativa. Pero, en segundo lugar, el carácter
imperialista del régimen socio-económico del Japón determina el
123
carácter imperialista - retrógrado y bárbaro - de
su guerra. En los años 30 del siglo XX, las contradicciones internas y externas
del imperialismo japonés no sólo lo han obligado a emprender una guerra
aventurera de amplitud sin precedentes, sino que lo han llevado al borde del
derrumbamiento final. Desde el punto de vista del desarrollo social, el Japón
no es ya un país en ascenso; la guerra no conducirá a la prosperidad a que
aspiran sus clases dominantes, sino a lo contrario: la ruina del imperialismo
japonés. Esto es lo que entendemos por naturaleza retrógrada de la guerra que
hace el Japón. Dicha naturaleza, unida al carácter militar-feudal del
imperialismo japonés, da origen a la particular barbarie con que realiza esta
guerra. Todo esto agudizará al máximo el antagonismo entre las clases del
propio Japón, el antagonismo entre la nación japonesa y la china y el
antagonismo entre el Japón y la mayoría de los países del mundo. La naturaleza
retrógrada y bárbara de la guerra del Japón constituye la razón principal de su
inevitable derrota. Pero esto no es todo. En tercer lugar, aunque el Japón
conduce la guerra sobre la base de su gran poderío militar y económico y su
gran capacidad político- organizativa, esta base adolece, a su vez, de una
deficiencia que le es inherente. El poderío militar y económico y la capacidad
político-organizativa del Japón son grandes, pero cuantitativamente
insuficientes. Por ser un país relativamente pequeño, el Japón tiene limitados
recursos humanos, militares, financieros y materiales, y no puede soportar una
guerra prolongada. Los gobernantes japoneses tratan de resolver estas
dificultades por medio de la guerra; pero aquí también obtendrán lo contrario
de lo que desean; es decir, la guerra que han desencadenado para solucionar
estas dificultades terminará por agravarlas e incluso por agotar sus reservas
iniciales. Finalmente y en cuarto lugar, si bien el Japón puede obtener ayuda
exterior de los países fascistas, ha de encontrar al mismo tiempo fuerzas de
oposición internacionales que sobrepasarán a las fuerzas que le prestan ayuda
desde el exterior. Las primeras crecerán en forma gradual y, a la postre, no
sólo llegarán a anular a las segundas, sino que también presionarán sobre el
propio Japón. Aquí rige una ley que emana de la naturaleza misma de la guerra
que hace el Japón: una causa injusta encuentra escaso apoyo. En resumen, la
ventaja del Japón reside en su gran capacidad bélica, y sus desventajas, en la
naturaleza retrógrada y bárbara de su guerra, en la insuficiencia de sus
recursos humanos y materiales y en el escaso apoyo internacional con que
cuenta. Estas son las características del Japón.
124
China.
En primer lugar, el nuestro es un país semicolonial y semifeudal. Desde la
Guerra del Opio, pasando por la Guerra del Reino Celestial Taiping, el
Movimiento Reformista de 18986 y la Revolución de 1911, hasta la Expedición al
Norte, todos los movimientos revolucionarios o reformistas que se proponían
liberar a China de su estado semicolonial y semifeudal sufrieron serios
reveses, y por eso China sigue siendo un país semicolonial y semifeudal. Somos
todavía un país débil y manifiestamente inferior al enemigo en poderío militar
y económico y en capacidad político-organizativa. También en este punto
encuentran su base la inevitabilidad de la guerra y la imposibilidad de la
victoria rápida de China. Pero, en segundo lugar, el movimiento de liberación
de China, que se ha desarrollado incesantemente durante los últimos cien años,
es ahora distinto de lo que fue en cualquier otro período histórico. Si bien
las diversas fuerzas internas y externas que se oponen a ese movimiento le han
causado serios reveses, éstos, a su vez, han templado al pueblo chino. Aunque
en el terreno militar, económico, político y cultural, la China de hoy no es
tan fuerte como el Japón, existen ya en el país factores más progresistas que
en cualquier otro período de su historia. El Partido Comunista de China y el
ejército por él dirigido representan esos factores. Y precisamente sobre la
base de estos factores progresistas, la actual guerra liberadora de China podrá
ser prolongada y alcanzar la victoria final. En contraste con el decadente
imperialismo japonés, China es como el sol al nacer. La guerra de China es
progresista, y de ahí su carácter justo. Por ser una guerra justa, puede unir a
toda la nación, despertar la simpatía del pueblo del país enemigo y ganar el
apoyo de la mayoría de los países del mundo. En tercer lugar, China es un país
muy grande: vasto territorio, abundantes recursos, inmensa población y gran
número de soldados; por consiguiente, es capaz de sostener una guerra
prolongada. Esto ofrece otro contraste con el Japón. Finalmente y en cuarto
lugar, el amplio apoyo internacional a China, producto del carácter progresista
y justo de su guerra, es, asimismo, exactamente lo contrario. del escaso apoyo
a la injusta causa del Japón. Para resumir, la desventaja de China reside en su
debilidad militar, y sus ventajas, en el carácter progresista y justo de su
guerra, en el hecho de que es un país grande y en el amplio apoyo internacional
con que cuenta. Estas son las características de China.
Así,
puede verse que el Japón posee un gran poderío militar y económico y una gran
capacidad político-organizativa, pero que su
125
guerra es retrógrada y bárbara, sus recursos
humanos y materiales, insuficientes, y su posición internacional, desventajosa.
China, por el contrario dispone de un menor poderío militar y económico y de
una capacidad político- organizativa inferior, pero se encuentra en una época
de progreso y sostiene una guerra progresista y justa; además, es un país
grande lo cual le permite mantener una guerra prolongada, y la mayoría de los
países del mundo le brindarán su apoyo. Tales son las características básicas,
contradictorias entre sí, de la guerra chino-japonesa. Estas características
han determinado y determinan todas las medidas políticas la estrategia y
táctica militares de ambos bandos: han determinado y determinan el carácter
prolongado de la guerra y el que la victoria final pertenezca a China y no al
Japón. La guerra es una pugna entre esas características, que irán cambiando en
el curso de la guerra, cada una de acuerdo con su propia naturaleza, y todo lo
que suceda será consecuencia de estos cambios. Estas características existen en
la realidad y no son una invención para engañar a la gente. Comprenden la
totalidad de los elementos básicos de la guerra, y no algunos aspectos
incompletos y aislados. Penetran todos los problemas de ambos bandos, grandes y
pequeños, y todas las etapas de la guerra; no son en absoluto algo
insignificante. Si alguien olvida estas características al examinar la guerra
chino-japonesa, ciertamente se equivocará. Aunque algunas de sus opiniones
puedan parecer correctas y ganar crédito por un tiempo, el curso de la guerra
demostrará de seguro que son erróneas. Basándonos en estas características,
pasaremos ahora a explicar todos los problemas que nos proponemos examinar.
REFUTACIÓN DE LA TEORÍA DE LA
SUBYUGACIÓN NACIONAL
Los
partidarios de la teoría de la subyugación nacional, no viendo más que el
contraste entre la fortaleza del enemigo y nuestra debilidad, solían decir:
"La resistencia significa la subyugación inevitable." Y ahora andan
diciendo: "La continuación de la guerra significa la subyugación
inevitable " No podremos convencerlos con sólo afirmar que el Japón,
aunque fuere, es pequeño, en tanto que China, aunque débil, es grande. Pueden
traer a colación ejemplos históricos como la conquista de la dinastía Sung por
la dinastía Yuan y de la dinastía Ming por la dinastía Ching, para demostrar
que un
126
país pequeño pero fuerte puede subyugar a un país
grande pero débil, y que incluso un país atrasado puede someter a uno avanzado.
Si decimos que estos hechos sucedieron en tiempos antiguos y que no pueden
servir de argumento, ellos podrán citar el caso de la subyugación de la India
por Inglaterra, para demostrar que un país capitalista pequeño pero fuerte
puede someter a un país atrasado, grande pero débil. Por consiguiente, debemos
presentar aún otras razones para tapar la boca a todos los partidarios de la
teoría de la subyugación nacional y convencerlos, así como para proporcionar
suficientes argumentos a todos aquellos que se dedican a la propaganda, de modo
que puedan persuadir a los que aún se hallan confusos o vacilantes y fortalecer
su fe en la Guerra de Resistencia.
¿Qué
argumentos debemos presentar? Las características de la época, que se reflejan
concretamente en lo retrógrado del Japón y de escaso apoyo que obtiene, y en lo
progresista de China y el amplio apoyo con que cuenta.
Nuestra
guerra no es una guerra cualquiera, sino una guerra entre China y el Japón en
los años 30 del siglo XX. Por su parte, nuestro enemigo es, antes que nada, un
país imperialista moribundo; se encuentra ya en la época de su decadencia y no
sólo es distinto de la Inglaterra de la época en que ésta subyugó a la India,
cuando el capitalismo inglés aún se encontraba en ascenso, sino también
distinto de lo que él mismo era hace veinte años, en la época de la Primera
Guerra Mundial. La guerra actual ha sido desatada en vísperas del
derrumbamiento general del imperialismo mundial y, ante todo, de los países
fascistas. Y éste es precisamente el motivo por el cual el enemigo se ha
lanzado a esta guerra aventurera, que reviste el carácter de un último y
desesperado forcejeo. Por consiguiente, no será China, sino los círculos
gobernantes del imperialismo japonés los que quedarán destruidos como resultado
inevitable de la guerra. Más aún, el Japón ha emprendido esta guerra en
momentos en que los diversos países de la Tierra ya están o pronto estarán
envueltos en una guerra; todo el mundo está luchando o preparándose para luchar
contra la bárbara agresión, y los intereses de China están ligados con los de
la mayoría de los países y pueblos de la Tierra. Esta es la causa fundamental
de la oposición que el Japón ha despertado y continuará despertando con
creciente intensidad en la mayoría de los países y pueblos del mundo.
¿Y
China? La China de hoy ya no puede compararse con la de ningún otro período
histórico. Su rasgo característico es el de una
127
sociedad semicolonial y semifeudal, y por eso China
es considerada como país débil. Pero, al mismo tiempo, se encuentra en una
época de progreso en su historia. Esta es la razón principal de su capacidad
para derrotar al Japón. Cuando decimos que la Guerra de Resistencia contra el
Japón es progresista, no queremos decir que lo sea en un sentido corriente y
general, no nos referimos a un carácter progresista como el de la guerra de
Abisinia contra el invasor italiano o como el de la Guerra del Reino Celestial
Taiping o de la Revolución de 1911, sino al carácter progresista de la China de
hoy. ¿En qué sentido es progresista la China de hoy? En que ya no es un país
totalmente feudal y tiene ya capitalismo, una burguesía y un proletariado,
amplias masas populares que han despertado o están despertando, un Partido
Comunista, un ejército políticamente progresista - el Ejército Rojo de China
dirigido por el Partido Comunista -, y la tradición y experiencia de muchas
décadas de revolución, en especial la experiencia de los diecisiete años
transcurridos desde la fundación del Partido Comunista de China. Esta
experiencia ha educado al pueblo y a los partidos políticos de China, y hoy
constituye precisamente la base de la unidad para resistir al Japón. Si puede
decirse que en Rusia no habría sido posible la victoria de 1917 sin la
experiencia de 1905, también podemos afirmar que sin la experiencia de los
últimos diecisiete años sería imposible la victoria de la Guerra de
Resistencia. Estas son las condiciones internas.
Las condiciones internacionales hacen que China no
esté aislada en la guerra, y esto tampoco tiene precedentes en la historia. En
el pasado, tanto las guerras de China como las de la India se realizaron en el
aislamiento. Sólo hoy nos encontramos con que han surgido o están surgiendo en
el mundo entero movimientos populares de amplitud y profundidad sin igual, y
contamos con su apoyo. La Revolución de 1917 en Rusia también encontró apoyo en
todo el mundo, y así triunfaron los obreros y campesinos rusos. Pero ese apoyo
no fue tan amplio ni de naturaleza tan profunda como el que hoy recibimos
nosotros. Los movimientos populares del mundo se desarrollan hoy con una
amplitud y profundidad incomparables. En la actual política internacional, es
un factor particularmente importante la existencia de la Unión Soviética, que
sin duda ayudará a China con el máximo entusiasmo. Este factor no existía en
absoluto hace veinte años. Todo esto en su conjunto ha creado y crea
importantes condiciones indispensables para la victoria final de China. Hasta
ahora todavía no ha habido una ayuda directa y de gran magnitud, que solo
vendrá en el
128
futuro, pero siendo un país grande y progresista,
China puede sostener una guerra prolongada y promover y esperar la ayuda
internacional.
A esto
debe añadirse que, mientras el Japón es un país pequeño - reducido territorio,
escasos recursos, limitada población y un número insuficiente de soldados -,
China es un país grande - vasto territorio, abundantes recursos, inmensa
población y gran número de soldados -. Así, aparte del contraste entre la
fortaleza y la debilidad, existe también el contraste entre un país pequeño, en
decadencia y con escaso apoyo, por una parte, y un país grande, en progreso y
con amplio apoyo, por la otra. Esta es la razón por la cual China jamás será
subyugada. El contraste entre la fortaleza y la debilidad determina que el
Japón pueda cometer tropelías en China durante cierto período y en cierta
medida, que China haya de recorrer ineludiblemente un trecho de camino difícil
y que la Guerra de Resistencia contra el Japón sea una guerra prolongada y no
de decisión rápida; sin embargo, el contraste entre un país pequeño, en
decadencia y con escaso apoyo, por una parte, y un país grande, en progreso y
con amplio apoyo, por la otra, determina que el Japón no pueda atropellar
eternamente a China y esté condenado a la derrota final, y que China nunca
pueda ser subyugada y tenga segura la victoria final.
¿Por
qué Abisinia fue subyugada? Primero, no sólo era un país débil, sino también
pequeño. Segundo, no era tan progresista como China; era un país antiguo que
estaba pasando del régimen de esclavitud al de servidumbre, un país en que no
había capitalismo ni partidos políticos burgueses, para no hablar ya de un
Partido Comunista, ni había un ejército como el de China, y mucho menos como el
VIII Ejército. Tercero, no pudo resistir lo suficiente como para obtener la
ayuda internacional y tuvo que luchar aislada. Cuarto, y esto es lo principal,
se cometieron errores en la dirección de su guerra contra los invasores
italianos. Por eso Abisinia fue subyugada. Pero aún existe allí una guerra de
guerrillas bastante amplia que, si se mantiene con firmeza, permitirá a los
abisinios recuperar la independencia de su patria en el futuro, cuando cambie
la situación mundial.
Si los
partidarios de la teoría de la subyugación nacional citan ejemplos de los
fracasos del movimiento de liberación en la China moderna para justificar sus
aseveraciones de que "la resistencia significa la subyugación
inevitable" y de que "la continuación de la guerra significa la
subyugación inevitable", nuestra respuesta será igualmente una sola frase:
los tiempos son distintos. La propia China, el Japón y
129
la situación internacional son distintos ahora. E1
Japón se ha hecho más fuerte que antes, mientras China, en su condición
inalterada de país semicolonial y semifeudal, sigue siendo bastante débil. Esta
es una grave circunstancia. También es un hecho que los gobernantes del Japón,
por el momento, aún pueden mantener bajo el yugo a su pueblo y aprovecharse de
las contradicciones internacionales para invadir a China. Pero, en el curso de
una guerra larga, se producirán inevitablemente cambios en sentido contrario.
En la actualidad, estos cambios no son todavía una realidad, pero lo serán sin
duda en el futuro. Este punto lo pasan por alto los partidarios de la teoría de
la subyugación nacional. ¿Y China? Ya tiene nuevos hombres, un nuevo partido
político, un nuevo ejército y una nueva política, la resistencia al Japón. Esta
situación es muy distinta a la de hace más de diez años y, lo que es más,
experimentará inevitablemente nuevos progresos. Es cierto que, en la historia
de China, los movimientos de liberación han sufrido una y otra vez serios
descalabros, y por ello nuestro país no ha podido acumular una mayor fuerza
para la actual Guerra de Resistencia contra el Japón (ésta es una lección
histórica extremadamente dolorosa; ¡que en lo sucesivo los chinos no vuelvan
jamás a destruir ninguna de sus propias fuerzas revolucionarias!); no obstante,
sobre la base actual y haciendo grandes esfuerzos, podremos sin duda avanzar
gradualmente y acrecentar nuestra fuerza para la resistencia. E1 gran frente
único nacional antijaponés es precisamente la dirección general hacia la cual
deben orientarse todos estos esfuerzos. En cuanto al apoyo internacional,
aunque hasta ahora no hemos recibido una ayuda directa y considerable, dicha
ayuda está preparándose, ya que la situación internacional es fundamentalmente
distinta a la del pasado. Los innumerables fracasos en el movimiento de
liberación de la China moderna tuvieron sus causas objetivas y subjetivas, pero
ni en uno ni en otro aspecto es posible la comparación con la presente
situación. En la actualidad, aunque existen muchas condiciones desfavorables
que determinan el carácter arduo de la Guerra de Resistencia contra el Japón
como por ejemplo la fortaleza del enemigo y nuestra debilidad, y el hecho de
que sus dificultades apenas comienzan, en tanto que nuestro progreso dista
mucho de ser suficiente, existen sin embargo muchas condiciones favorables para
vencer al enemigo; basta agregar a ellas nuestros propios esfuerzos para que
podamos superar las dificultades y lograr la victoria. Por estas condiciones
favorables, ningún período en la historia de China puede compararse con el
actual, y de
130
aquí la razón por la cual la Guerra de Resistencia
contra el Japón, a diferencia de los movimientos de liberación del pasado, no
terminará en el fracaso.
¿COMPROMISO O RESISTENCIA?
¿CORRUPClÓN O PROGRESO?
Ya
hemos demostrado que la teoría de la subyugación nacional es infundada. Pero
existen muchas personas que, sin ser partidarias de esta teoría, sino patriotas
se sienten profundamente preocupadas por la situación presente. Sus problemas
son dos: el temor a un compromiso con el Japón y la duda respecto a la
posibilidad de progreso político en China. Estos dos inquietantes problemas
siguen siendo objeto de una amplia discusión y no se ha encontrado base alguna
para su solución. Estudiémoslos ahora.
2l. Como se ha dicho anteriormente; el problema del
compromiso tiene sus raíces sociales. Mientras existan dichas raíces,
necesariamente tendrá que presentarse esta cuestión. Sin embargo, el compromiso
no se hará realidad. Para demostrarlo, sólo necesitamos, una vez más, buscar
las razones en la situación del Japón, en la de China y en la situación
internacional. En primer lugar, veamos el Japón. Ya al comienzo de la Guerra de
Resistencia estimamos que llegaría el momento en que surgiría una atmósfera conducente
al compromiso, o sea, que el enemigo, luego de ocupar el Norte y las provincias
de Chiangsú y Chechiang, podría tratar de inducir a China a la capitulación.
Más tarde, en efecto, así lo hizo. Pero la crisis terminó muy pronto, siendo
una de las causas el hecho de que el enemigo aplicó una bárbara política por
todas partes y practicó el pillaje desembozado. Si China hubiese capitulado,
todos los chinos se habrían convertido en esclavos coloniales. La política de
rapiña del enemigo, política de subyugación de China, tiene dos aspectos, el
material y el espiritual, y se aplica a todos los chinos sin excepción, no sólo
a las masas populares sino también a las capas superiores de la sociedad. Por
supuesto, estas últimas son tratadas con cierta moderación, pero sólo hay una
diferencia de grado, y no de principio. En general, el enemigo utiliza en el
interior de China los mismos procedimientos que ha venido aplicando en las tres
provincias del Nordeste. En el plano material, roba a la gente sencilla basta los
alimentos y la ropa, condenando a
131
las amplias masas al hambre y al frío; saquea los
medios de producción, arruinando y esclavizando así la industria nacional de
China. En el plano espiritual, el enemigo trabaja para destruir la conciencia
nacional del pueblo chino. Bajo la bandera del "sol naciente", los
chinos no podrían ser sino siervos sumisos, bestias de carga, y a nadie se le
permitiría la más mínima manifestación de espíritu nacional. El enemigo tratará
de llevar esta bárbara política hasta lo más profundo del país. En su
voracidad, no quiere detener la guerra. Como es inevitable, la política
proclamada por el gabinete japonés en su declaración del 16 de enero de l9387
sigue siendo aplicada obstinadamente, lo que ha provocado una gran indignación
entre todas las capas de la población de China. Esta indignación es originada
por el carácter retrógrado y bárbaro de la guerra que sostiene el enemigo, y
como "nadie escapa a su destino ", esa indignación ha cristalizado en
una hostilidad absoluta. Es de suponer que en un momento determinado, el
enemigo volverá a tratar de inducir a China a capitular, y que algunos
partidarios de la teoría de la subyugación nacional saldrán de nuevo a la
superficie y muy probablemente se confabularán con ciertos elementos del
extranjero (tales elementos pueden encontrarse en Inglaterra, los EE.UU. y
Francia, en especial en las capas superiores de Inglaterra), como socios de su
empresa criminal. Pero la tendencia general de los acontecimientos no permitirá
la capitulación; una de las razones de ello es el carácter obstinado y
particularmente bárbaro de la guerra que hace el Japón.
En
segundo lugar, veamos China. En China hay tres factores que contribuyen a su
perseverancia en la Guerra de Resistencia. Primero, el Partido Comunista,
fuerza segura que dirige al pueblo en la resistencia al Japón. Segundo, el
Kuomintang, que depende de Inglaterra y los EE.UU., y por ello no capitulará
ante el Japón a menos que estos países le ordenen hacerlo. Finalmente, los
otros partidos y grupos políticos, la mayoría de los cuales se oponen al
compromiso y apoyan la Guerra de Resistencia. Estas tres fuerzas ya están
unidas; cualquiera de ellas que pretenda un compromiso se alineará con los
colaboracionistas, y todo el mundo tendrá derecho a castigarla. A todos
aquellos que no quieran ser traidores no les queda otra alternativa que unirse
para llevar firmemente la Guerra de Resistencia hasta el fin; por eso, el
compromiso difícilmente podrá realizarse.
En
tercer lugar, veamos la situación internacional. Con excepción de los aliados
del Japón y de ciertos elementos de las capas superiores de otros países
capitalistas, el mundo entero está en favor
132
de la resistencia de China, y no del compromiso.
Este factor refuerza nuestras esperanzas. Hoy, el pueblo entero espera
confiadamente que las fuerzas internacionales brindarán a China una ayuda
creciente. Esta no es una esperanza vana; la existencia de la Unión Soviética
es un estímulo especial para China en su Guerra de Resistencia. La Unión
Soviética, país socialista, ahora más fuerte que nunca, ha compartido siempre
con China penas y alegrías. En directo contraste con todos los países
capitalistas, en que los elementos de las capas superiores de la sociedad sólo
buscan ganancias, la Unión Soviética considera como su deber prestar ayuda a
todas las naciones débiles y pequeñas y apoyar todas las guerras
revolucionarias. El que la guerra de China no se encuentre aislada se debe no
sólo a la ayuda internacional en general, sino especialmente a la de la Unión
Soviética. China es un país limítrofe de la Unión Soviética, lo cual agrava la
crisis del Japón y facilita nuestra Guerra de Resistencia. La cercanía de China
con el Japón aumenta las dificultades de nuestra Resistencia, pero su
proximidad con la Unión Soviética es una condición favorable para ella.
De lo
dicho podemos deducir que el peligro de compromiso existe pero puede ser
superado. Pues, aunque el enemigo pueda modificar en cierta medida su política,
es imposible que la altere radicalmente. Si bien existen en China raíces
sociales para el compromiso, los que a él se oponen constituyen la inmensa
mayoría. Aunque en el plano internacional hay también algunas fuerzas que están
en favor del compromiso, las fuerzas principales son partidarias de la
resistencia. La combinación de estos tres factores hace posible superar el
peligro de compromiso y persistir hasta el fin en la Guerra de Resistencia.
Ahora
vamos a contestar la segunda cuestión. El progreso político en el país es
inseparable de la perseverancia en la Guerra de Resistencia. Cuanto mayor sea
este progreso, tanto más podremos perseverar en la Guerra de Resistencia;
cuanto más persistamos en ella tanto mayor será el progreso político. Sin
embargo, aquí lo fundamental será la perseverancia en la Guerra de Resistencia.
En los diversos aspectos de la actividad del Kuomintang, existen serios
fenómenos negativos; y la acumulación, en el transcurso de los años, de estos
injustificables factores ha provocado gran inquietud y zozobra entre las
amplias filas de los patriotas. Pero no hay razón para el pesimismo, pues la
experiencia de la Guerra de Resistencia ha demostrado que el pueblo chino ha
hecho en los últimos diez meses progresos que en el pasado habrían exigido
muchos años. Si bien la
133
corrupción, acumulada durante largos años, retarda
seriamente el crecimiento de la fuerza del pueblo para resistir al Japón,
reduciendo así el número de nuestras victorias y causándonos pérdidas en la
guerra, la situación general en China, en el Japón y en el mundo es tal que el
pueblo chino no puede sino progresar. Pero como existe la corrupción, factor
que estorba el progreso, éste será lento. E1 progreso y su ritmo lento son dos
rasgos característicos de la situación actual, y que el segundo no concuerde
con las urgentes exigencias de la guerra preocupa mucho a los patriotas chinos.
Pero nos encontramos en medio de una guerra revolucionaria, y la guerra
revolucionaria es una antitoxina, que no sólo destruirá el veneno del enemigo,
sino que también nos depurará de toda inmundicia. Toda guerra justa,
revolucionaria, está dotada de una fuerza inmensa, capaz de transformar muchas
cosas o de abrir el camino a su transformación. La guerra chino-japonesa
transformará a China y al Japón. Siempre que China persista en La Guerra de
Resistencia y en el frente único, el viejo Japón se convertirá en un nuevo
Japón, y la vieja China, en una nueva China, y tanto en un país como en el
otro, hombres y cosas se transformarán en el curso de esta guerra y después de
ella. Por lo tanto, tenemos razón al considerar la Guerra de Resistencia y la
edificación del país como vinculadas entre sí. Al decir que el Japón también
puede ser transformado, nos referimos a que la guerra de agresión sostenida por
sus gobernantes terminará en una derrota y puede suscitar la revolución del
pueblo japonés. E1 día en que triunfe la revolución del pueblo japonés, será el
momento de la transformación del Japón. Esto está estrechamente vinculado con
la Guerra de Resistencia de China y es una perspectiva que no debemos perder de
vista.
LA TEORÍA DE LA VICTORIA RÁPIDA ES TAN ERRÓNEA COMO
LA TEORÍA DE LA SUBYUGACIÓN NACIONAL
Hemos
sometido ya a un estudio comparativo las particularidades fundamentales,
recíprocamente contradictorias, de nuestro país y del enemigo, que consisten en
que el Japón es un país fuerte, pero pequeño, que se encuentra en decadencia y
no cuenta sino con un escaso apoyo exterior, y que China es un país débil, pero
grande, que atraviesa una época de progreso y goza de amplio apoyo
internacional. Con ello hemos refutado la teoría de la subyugación nacional
134
y explicado por qué es poco probable el compromiso
y por qué es posible el progreso político en China. Los partidarios de la
teoría de la subyugación nacional sólo acentúa la contradicción entre lo fuerte
y lo débil, y la inflan hasta convertirla en la base de su argumentación sobre
todo el problema, sin tener en cuenta las otras contradicciones. Subrayar
únicamente el contraste entre lo fuerte y lo débil indica la unilateralidad de
su pensamiento, y exagerar este único aspecto de la cuestión, tomándolo por el
todo, denota a su vez su subjetivismo. Por lo tanto, si se mira la cuestión en
su conjunto, se verá que su teoría carece de fundamento y que están
equivocados. En cuanto a los que no comparten la teoría de la subyugación
nacional ni son pesimistas empedernidos, pero cuyo estado de ánimo es por el
momento pesimista, simplemente porque están confundidos por la disparidad entre
nuestra fuerza y la del enemigo en un momento determinado y en ciertos aspectos
o por la corrupción que existe dentro del país debemos señalarles que el origen
de su punto de vista es también la unilateralidad y el subjetivismo. Pero en su
caso, la corrección es relativamente fácil; basta con mostrarles sus errores
para que comprendan, porque son patriotas y sus errores son sólo momentáneos.
No
obstante, los partidarios de la teoría de la victoria rápida también están
equivocados. Bien se olvidan por completo de la contradicción entre lo fuerte y
lo débil y se acuerdan tan sólo de las demás contradicciones; o bien exageran
las ventajas de China más allá de toda realidad, presentándolas de manera
deformada; o toman la correlación de fuerzas en un momento y lugar dados por la
situación en su conjunto - como se dice, "una hoja ante los ojos impide
ver la montaña Taishan" -, y creen estar en lo cierto. En una palabra,
carecen de valor para admitir que el enemigo es fuerte en tanto que nosotros
somos débiles. A menudo niegan esto, borrando así un aspecto de la verdad.
Tampoco tienen el valor necesario para admitir las limitaciones de nuestras
propias ventajas, y así borran otro aspecto de la verdad. Por consiguiente,
cometen errores, grandes o pequeños, y aquí, una vez más, el mal se debe al
subjetivismo y la unilateralidad. Estos amigos tienen buenas intenciones y
también son patriotas. Pero, aunque "las aspiraciones de sus mercedes son
en verdad elevadas", su forma de abordar los problemas no es acertada, y
nos estrellaríamos contra el muro si actuáramos de acuerdo con lo que dicen.
Pues, si las apreciaciones no concuerdan con la realidad, la acción no puede
alcanzar su objetivo; y obstinarse en actuar así significa la derrota del
ejército y la subyugación de la nación, y el resultado será el mismo
135
que en el caso de los derrotistas. De ahí que la
teoría de la victoria rápida tampoco sirva para nada.
¿Negamos
el peligro de subyugación nacional? No, no lo negamos. Reconocemos que ante
China se ofrecen dos perspectivas posibles: liberación o subyugación, y que
ambas se encuentran en violento conflicto. Nuestra tarea es lograr la
liberación y evitar la subyugación. Las condiciones para la liberación son: el
progreso de China, que es lo fundamental, las dificultades del enemigo y la
ayuda internacional. A diferencia de los partidarios de la teoría de la
subyugación nacional, nosotros, abordando la cuestión objetivamente y en todos
sus aspectos, reconocemos que existen al mismo tiempo las dos posibilidades:
subyugación y liberación; subrayamos que la liberación es la posibilidad
predominante, señalamos las condiciones para su realización y nos esforzamos por
conseguirlas. Los partidarios de la teoría de la subyugación nacional, en
cambio, adoptando un punto de vista subjetivo y unilateral, reconocen una sola
posibilidad, la de subyugación; no admiten la de liberación, ni mucho menos
pueden señalar las condiciones necesarias para ella ni se esfuerzan por
obtenerlas. Reconocemos que existen la corrupción y la tendencia al compromiso,
pero vemos asimismo otros fenómenos y tendencias, y mostramos que estos últimos
prevalecerán gradualmente en su violento choque con las primeras. Además,
señalamos las condiciones necesarias para que prevalezcan estos últimos
fenómenos y tendencias, y luchamos por superar la tendencia al compromiso y
suprimir la corrupción. Por lo tanto, contrariamente a los pesimistas, no
caemos en el desaliento.
Y no es
que no deseemos una victoria rápida. Todo el mundo desearía expulsar a los
"demonios" japoneses de la noche a la mañana. Pero señalamos que, en
ausencia de ciertas condiciones; la victoria rápida es algo que sólo existe en
la mente, y no en la realidad objetiva; es una mera ilusión, una teoría falsa.
Por eso, después de haber hecho una apreciación objetiva y completa de todas
las circunstancias, tanto las del enemigo como las nuestras, señalamos que el
único camino que conduce a la victoria final es la estrategia de guerra
prolongada, y rechazamos la teoría totalmente infundada de la victoria rápida.
Sostenemos que nuestro deber es esforzarnos por lograr todas las condiciones
indispensables para la victoria final, y que cuanto más plenamente y más pronto
las logremos, más asegurada estará nuestra victoria y más temprano la
conseguiremos. Creen los que sólo de este modo se puede abreviar la duración de
la guerra, y rechazamos la
136
teoría de la victoria rápida, que no es más que
palabrería y un intento de conseguir las cosas a bajo precio.
¿POR QUE UNA GUERRA PROLONGADA?
Examinemos
ahora el problema de la guerra prolongada. Únicamente sobre la base de todos
los contrastes fundamentales entre el enemigo y nosotros, se puede dar una
respuesta correcta a la pregunta: "¿Por qué una guerra prolongada? “Por
ejemplo, si nos limitamos a argüir que el enemigo es una fuerte potencia
imperialista en tanto que nosotros somos un débil país semicolonial y
semifeudal, corremos el peligro de caer en la teoría de la subyugación
nacional, pues el simple hecho de que el débil se oponga al fuerte no puede
producir como resultado, ni en la teoría ni en la práctica una lucha
prolongada. Tampoco puede producirla el solo hecho de que uno sea grande y el
otro pequeño, o uno progresista y el otro retrógrado, o el que uno cuente con
amplio apoyo y el otro no. La anexión de un país pequeño por otro grande, o de
uno grande por otro pequeño, son cosas que suceden corrientemente. Es frecuente
que un país o fenómeno progresista, pero débil sea destruido por otro país o
fenómeno retrógrado, pero fuerte. La amplitud del apoyo es un factor
importante, y no obstante, secundario y su efecto depende de los factores
básicos de ambos contendientes. Por eso, nuestra afirmación de que la Guerra de
Resistencia contra el Japón será una guerra prolongada, es una conclusión
derivada de la interrelación entre todos los factores del enemigo y los de
nuestro país. E1 enemigo es fuerte y nosotros débiles; en esto reside el
peligro de que seamos subyugados. Pero al mismo tiempo, el enemigo tiene sus
puntos débiles, y nosotros, nuestras ventajas. Con nuestros esfuerzos, la
ventaja del enemigo puede ser reducida, y sus defectos, agravados. Por otra
parte, esforzándonos, podemos acrecentar nuestras ventajas y superar nuestro
punto débil. Por consiguiente, podemos lograr la victoria final y evitar la
subyugación, mientras que el enemigo será finalmente derrotado y no podrá
evitar el derrumbamiento de todo su sistema imperialista.
Si la
ventaja del enemigo reside en un solo aspecto, y en todos los demás se revelan
sus puntos débiles, mientras nosotros tenemos un solo aspecto débil y los
restantes constituyen nuestras ventajas, ¿por qué no ha producido esto, en el
momento actual, una paridad de
137
fuerzas, sino al contrario, superioridad del
enemigo e inferioridad nuestra? Es evidente que no se puede abordar el problema
de manera tan formal. El hecho es que la disparidad entre la fuerza del enemigo
y la nuestra es ahora tan grande, que los defectos de aquél aún no se han
desarrollado ni pueden desarrollarse, por el momento, en la proporción
necesaria para contrapesar su fortaleza, en tanto que nuestras ventajas tampoco
se han desarrollado ni pueden desarrollarse, por el momento, en la proporción necesaria
para compensar nuestra debilidad. Por lo tanto, todavía no puede haber paridad,
sino disparidad.
Si bien
nuestros esfuerzos por perseverar en la Guerra de Resistencia y mantener el
frente único han modificado un tanto la correlación de fuerzas entre el enemigo
y nosotros, no se ha producido, sin embargo, un cambio radical, por lo cual, en
una etapa determinada de la guerra y en cierta medida; el enemigo obtendrá
victorias y nosotros sufriremos derrotas. Pero ¿por qué las victorias enemigas
y nuestras derrotas se limitarán a una determinada etapa y a cierta medida, sin
poder sobrepasar dicha etapa ni llegar a ser una victoria total o una derrota
completa? La razón reside, primero, en que desde el comienzo la fortaleza del
enemigo y nuestra debilidad han sido relativas y no absolutas, y segundo, en
que nuestros esfuerzos por perseverar en la Guerra de Resistencia y mantener el
frente único han acentuado ese carácter relativo. Consideremos la situación
desde el comienzo: si bien el enemigo es poderoso, su fortaleza ya se ve minada
por los factores desfavorables, aunque todavía no en grado suficiente para destruir
su superioridad. Por otra parte, si bien nosotros somos débiles, nuestra
debilidad ya se ve compensada por los factores favorables, aunque todavía no en
grado suficiente para superar nuestra inferioridad. Así resulta que el enemigo
es relativamente fuerte y nosotros relativamente débiles, que aquél se
encuentra en una posición relativamente superior y nosotros en una
relativamente inferior. Para ambos lados, la fortaleza y la debilidad, la
superioridad y la inferioridad no han sido jamás absolutas, y además, en el
curso de la guerra, nuestros esfuerzos por persistir en la Resistencia y en el
frente único han modificado aún más la correlación inicial de fuerzas. Por
consiguiente, las victorias del enemigo y nuestras derrotas se limitarán a una
determinada etapa y a cierta medida, y de ahí que la guerra sea prolongada.
Pero la
situación continuará modificándose. En el curso de la guerra, siempre que
empleemos tácticas militares y políticas correctas,
138
no cometamos errores de principio y hagamos los
mayores esfuerzos, los factores desfavorables para el enemigo y los favorables
para nosotros se desarrollarán a medida que se prolongue la guerra, lo que
continuará modificando inevitablemente la correlación inicial de fuerzas y la
posición relativa de los dos bandos. Cuando se llegue a una nueva etapa
determinada, se producirá un gran cambio en la correlación de fuerzas y en la
posición relativa de ambos lados, que desembocará en la derrota del enemigo y en
nuestra victoria.
Por el
momento, el enemigo aún puede, de un modo u otro, explotar su fortaleza;
nuestra Guerra de Resistencia todavía no lo ha debilitado en lo fundamental. Su
insuficiencia de recursos humanos y materiales no es aún lo bastante grave como
para detener su ofensiva; por el contrario, esos recursos todavía le permiten
continuarla hasta cierto punto. El carácter retrógrado y bárbaro de su guerra,
factor que ha de intensificar los antagonismos de clase en el propio Japón y la
resistencia de la nación china, no ha creado aún una situación que impida
radicalmente la ofensiva del Japón. El aislamiento internacional del enemigo
está creciendo, pero todavía no ha llegado a ser completo. En muchos países,
que han expresado el deseo de ayudarnos, los capitalistas que negocian en
armamento y materias primas estratégicas, dedicados sólo a la caza de
ganancias, continúan proporcionando al Japón inmensas cantidades de material
bélico8, en tanto que sus gobiernos9 aún no están dispuestos a aplicar, junto
con la Unión Soviética, sanciones prácticas contra el Japón. Todo esto
determina que nuestra Guerra de Resistencia no pueda triunfar rápidamente y
sólo pueda ser una guerra prolongada. En cuanto a China, si bien en los
terrenos militar, económico, político y cultural, en los que se pone de
manifiesto su debilidad, ha realizado ciertos progresos durante los diez meses
de Guerra de Resistencia, estos progresos, sin embargo, están todavía lejos de
alcanzar el grado necesario para detener la ofensiva del enemigo y preparar nuestra
contraofensiva. Más aún, desde el punto de vista cuantitativo, hemos tenido que
sufrir ciertas pérdidas. Si bien todos los factores que nos son favorables
actúan en sentido positivo, aún nos quedan por hacer ingentes esfuerzos para
que dichos factores se desarrollen hasta un grado tal que nos permitan detener
la ofensiva del enemigo y preparar nuestra contraofensiva. Todavía no se han
convertido en hechos la eliminación de la corrupción y la aceleración del
progreso en el país, ni el predominio sobre las fuerzas projaponesas y el
aumento de las fuerzas antijaponesas en el extranjero. Todo esto también
determina
'
139
que nuestra guerra no pueda triunfar rápidamente y
sólo pueda ser una guerra prolongada.
LAS TRES ETAPAS DE LA GUERRA PROLONGADA
Dado
que la guerra chino-japonesa será una guerra prolongada y que la victoria final
pertenecerá a China, se puede suponer con razón que en su desarrollo concreto
esta guerra pasará por tres etapas. La primera es el período de ofensiva
estratégica del enemigo y defensiva estratégica nuestra. La segunda será el
período de consolidación estratégica del enemigo y preparación nuestra para la
contraofensiva. La tercera, el de contraofensiva estratégica nuestra y retirada
estratégica del enemigo. Es imposible predecir lo que ocurrirá concretamente en
las tres etapas, pero a la luz de las condiciones actuales, se pueden señalar
ciertas tendencias fundamentales del desarrollo de la guerra. E1 desarrollo de
la realidad objetiva será extraordinariamente rico, variado y sinuoso, y nadie
puede hacer un "horóscopo" de la guerra chino-japonesa ; no obstante,
para la dirección estratégica de la guerra, es necesario trazar un esquema de
su desarrollo. Aunque nuestro esquema no puede coincidir exactamente con los
futuros acontecimientos y ha de ser corregido por ellos, sigue siendo necesario
trazarlo, con el objeto de dar a la guerra prolongada una dirección estratégica
firme y bien definida.
La
primera etapa de la guerra no ha concluido aún. El propósito del enemigo es
ocupar Cantón, Wuján y Lanchou y unir estos tres puntos. Para alcanzar este
objetivo, el enemigo tendrá que utilizar por lo menos 50 divisiones, con cerca
de 1.500.000 hombres, emplear de un año y medio a dos años y gastar más de
l0.000 millones de yenes. Al penetrar tan profundamente en nuestro país, el
enemigo encontrará inmensas dificultades y obtendrá desastrosos resultados. En
cuanto a su intento de ocupar toda la línea del ferrocarril Cantón-Jankou y la
carretera Sían-Lanchou, tiene que pasar, para ello, por muy arriesgadas
batallas y es posible que, aun así, no logre plenamente su propósito. Sin
embargo, es necesario que tomemos disposiciones para una guerra prolongada, basando
nuestro plan de operaciones en el supuesto de que el enemigo consiga ocupar
esos tres puntos y hasta algunas regiones más, así como enlazarlos entre sí, de
modo que podamos enfrentarlo incluso en el caso de que logre su intento. La
140
forma principal de lucha que debemos adoptar en
esta etapa es la guerra de movimientos, complementada por la de guerrillas y la
de posiciones. Si bien en la fase inicial de esta etapa, la guerra de
posiciones fue colocada en primer plano debido a los errores subjetivos de las
autoridades militares del Kuomintang, desde el punto de vista de la etapa en su
conjunto, desempeñará de todos modos un papel auxiliar. En esta etapa se ha
formado ya en China un amplio frente único y se ha logrado una unidad sin precedentes.
Aunque el enemigo, en el intento de realizar su plan de decisión rápida y
conquistar toda China sin mucho esfuerzo, ha recurrido y seguirá recurriendo a
medios ruines y desvergonzados para inducir a China a la capitulación, hasta
ahora ha fracasado, y difícilmente logrará éxito en el futuro. En esta etapa,
China sufrirá grandes pérdidas, pero al mismo tiempo realizará notables
progresos, que se convertirán en la base principal para la continuación de la
Guerra de Resistencia en la segunda etapa. En la etapa actual, la Unión
Soviética ha prestado ya una ayuda cuantiosa a China. En lo que respecta al
enemigo, ya se observan señales del descenso de su moral, y el ímpetu ofensivo
de sus tropas terrestres es ahora, en la fase media de esta etapa, menor que en
la fase inicial, y disminuirá aún más en la fase final. Las finanzas y la
economía del Japón empiezan a mostrar indicios de agotamiento; entre su
población y sus soldados apunta el cansancio de la guerra, y en el seno de la
camarilla que la dirige comienza a manifestarse la "decepción de la
guerra" y crece el pesimismo respecto a las perspectivas del conflicto.
La
segunda etapa puede ser denominada de equilibrio estratégico. A1 final de la
primera etapa, debido a su escasez de tropas y a nuestra firme resistencia, el
enemigo se verá obligado a fijar, dentro de ciertos límites, el punto final de
su ofensiva estratégica. Llegado a este punto, detendrá su ofensiva y entrará
en la etapa de consolidación del territorio ocupado. En esta segunda etapa, el
enemigo tratará de consolidar ese territorio, de apropiárselo recurriendo al
engañoso método de establecer gobiernos títeres, y de saquear hasta el máximo
al pueblo chino; pero entonces tendrá que enfrentar una tenaz guerra de
guerrillas. Aprovechando que la retaguardia del enemigo está débilmente
guarnecida, nuestra guerra de guerrillas habrá experimentado un amplio desarrollo
en la primera etapa y se habrá creado muchas bases de apoyo, lo que constituirá
una seria amenaza para el intento del enemigo de consolidar el territorio
ocupado; así, durante la segunda etapa, seguirán entablándose operaciones
militares en vastas zonas. En dicha etapa, nuestra forma de lucha será
principalmente la
141
guerra de guerrillas; complementada por la de
movimientos. China contará todavía con un gran ejército regular, pero le será
difícil pasar pronto a la contraofensiva estratégica, pues de un lado, el
enemigo adoptará una posición estratégicamente defensiva en las grandes
ciudades y a lo largo de las principales vías de comunicación ocupadas por él,
y del otro, las condiciones técnicas de China distarán aún de ser adecuadas. A
excepción de las tropas dedicadas a defender los frentes, gran cantidad de
nuestras fuerzas se trasladarán a la retaguardia enemiga para actuar en
formaciones relativamente dispersas, y apoyándose en las zonas que el enemigo
no haya ocupado y en coordinación con las fuerzas armadas de la población
local, desencadenarán una vasta y violenta guerra de guerrillas contra las
zonas ocupadas y, en la medida de sus posibilidades, obligarán al enemigo a
desplazarse a fin de destruirlo en operaciones móviles, como se hace
actualmente en la provincia de Shansí. En esta etapa, la guerra será cruel y muchas
regiones del país sufrirán una grave devastación. Pero la guerra de guerrillas
tendrá éxito y, de ser bien conducida, hará que el enemigo sólo pueda conservar
aproximadamente una tercera parte del territorio ocupado, mientras que
alrededor de dos terceras partes se encontrarán en nuestras manos. Esto
constituirá una gran derrota para el enemigo y una gran victoria para China.
Para entonces, todo el territorio ocupado por el enemigo estará dividido en
tres categorías: bases enemigas, bases de apoyo de la guerra de guerrillas y
zonas guerrilleras disputadas por ambas partes. La duración de esta etapa
dependerá del grado en que cambie la correlación de fuerzas entre el enemigo y
nosotros y de los cambios en la situación internacional. Hablando en general,
debemos estar preparados para atravesar una etapa relativamente larga y
recorrer un camino penoso. Será un período muy doloroso para China. E1 país
enfrentará dos graves problemas: las dificultades económicas y las actividades
de zapa de los colaboracionistas. El enemigo desplegará febrilmente sus
actividades para socavar el frente único de China, y todas las organizaciones
de los colaboracionistas en las zonas ocupadas se fusionarán para formar un
"gobierno unificado ". Dentro de nuestras filas, debido a la pérdida
de grandes ciudades y a las dificultades causadas por la guerra; los elementos
vacilantes abogarán a voz en cuello por el compromiso, y el estado de ánimo
pesimista alcanzará serias proporciones. Nuestras tareas entonces consistirán
en movilizar a las masas populares de todo el país para que se unan como un
solo hombre y perseveren con inquebrantable firmeza en la guerra; ampliar y
consolidar el frente único; barrer todo pesi-
142
mismo y toda idea de compromiso; promover el
espíritu de tenacidad en la lucha, y poner en práctica una nueva política de
tiempos de guerra, a fin de salir airosos de esta difícil prueba. En esta
segunda etapa, tendremos que llamar a todo el país a mantener con decisión un
gobierno unificado y oponerse a la división; tendremos que mejorar
sistemáticamente nuestra técnica de combate, transformar el ejército, movilizar
a todo el pueblo y prepararnos para la contraofensiva. En esta etapa, la
situación internacional se tornará aún más desfavorable para el Japón, y aunque
puedan surgir cantinelas del "realismo" tipo Chamberlain que se
acomoda a los "hechos consumados", las principales fuerzas
internacionales brindarán mayor ayuda a China. La amenaza del Japón contra el
Sudeste de Asia y contra Siberia será mayor, e incluso es posible que estalle
otra guerra. En lo que atañe al Japón, decenas de sus divisiones permanecerán
irremediablemente empantanadas en China. La vasta guerra de guerrillas y el
amplio movimiento popular antijaponés fatigarán a esta enorme fuerza enemiga,
desgastándola en gran medida, por una parte, y por la otra, quebrantando su
moral al avivar su nostalgia y acrecentar su sentimiento de apatía e incluso
hostilidad hacia la guerra. Aunque no puede decirse que el Japón no logre
absolutamente nada en su pillaje de China, sin embargo, falto de capital y
hostigado por la guerra de guerrillas, no podrá obtener resultados rápidos ni
sustanciales. Esta segunda etapa será la de transición de la guerra en su
conjunto y también el periodo más duro, pero marcará su punto de viraje. E1 que
China se convierta en país independiente o sea reducida a colonia, no lo
determina la conservación o la pérdida de las grandes ciudades en la primera
etapa, sino la magnitud del esfuerzo de toda la nación en la segunda. Si
perseveramos en la Resistencia, en el frente único y en la guerra prolongada,
China adquirirá en esta etapa la fuerza suficiente para convenirse de la parte
débil en la fuerte. Este será el segundo de los tres actos en el drama de la
Guerra de Resistencia de China. Con los esfuerzos de todos los actores, será
posible representar un brillantísimo acto final.
La
tercera etapa será la de nuestra contraofensiva para recuperar el territorio
perdido. Su recuperación dependerá principalmente de la fuerza que China haya
preparado en la etapa precedente y que continuará creciendo en la tercera. Pero
la sola fuerza de China no será suficiente, y tendremos que contar con la ayuda
de las fuerzas internacionales y con aquella representada por los cambios que
se operen dentro del Japón; de otro modo no podremos triunfar. Esto aumenta
143
las tareas de China en la propaganda para el
extranjero y en las actividades diplomáticas. En esta etapa, ya no estaremos a
la defensiva estratégica, sino que pasaremos a la contraofensiva estratégica,
la cual asumirá la forma de ofensiva estratégica; en vez de seguir operando en
líneas estratégicamente interiores, pasaremos poco a poco a operar en líneas
estratégicamente exteriores. La guerra no podrá considerarse como terminada
hasta que nuestro ejército llegue al río Yalu. La tercera etapa será la última
de la guerra prolongada, y cuando hablamos de perseverar en la guerra hasta el
final, queremos decir que es necesario recorrer toda esta etapa. En ella
nuestra principal forma de lucha será, de nuevo, la guerra de movimientos, pero
la guerra de posiciones ocupará un lugar destacado. Mientras en la primera
etapa la defensa de posiciones no puede considerarse como importante debido a
las condiciones de este momento, el ataque a posiciones asumirá bastante
importancia en la tercera etapa en virtud de los cambios producidos en las
condiciones y debido a las exigencias de las tareas. En esta etapa, la guerra
de guerrillas volverá a desempeñar un papel auxiliar, de apoyo estratégico a la
guerra de movimientos y a la de posiciones, en lugar de ser la forma principal
como en la segunda etapa.
En
tales circunstancias es evidente que la guerra será prolongada y, por lo tanto,
encarnizada. E1 enemigo no podrá engullirse por completo a China, pero sí
ocupar muchas de sus regiones por un tiempo considerable. China no podrá
expulsar con rapidez a los invasores japoneses, pero conservará en sus manos la
mayor parte de su territorio. Al final, el enemigo será derrotado y nosotros
venceremos; pero será preciso recorrer un penoso camino.
De esta
guerra larga y encarnizada, el pueblo chino saldrá bien templado. Los partidos
políticos que participan en la guerra también serán sometidos a temple y
prueba. E1 frente único debe ser mantenido firmemente; sólo manteniéndolo
podremos perseverar en la guerra, y sólo perseverando en el frente único y en
la guerra podremos obtener la victoria final. Únicamente así conseguiremos
superar todas las dificultades. Después de recorrer en la guerra el sendero
escabroso, llegaremos al camino real de la victoria. Esta es la lógica natural
de la guerra.
En las
tres etapas, los cambios en la correlación de fuerzas entre el enemigo y
nosotros se operarán según el orden siguiente: En la primera etapa, el enemigo
es superior en fuerza y nosotros inferiores. Con respecto a esta inferioridad
nuestra, es preciso tener en cuenta dos tipos diferentes de cambios que se
producen desde vísperas de la
144
Guerra de Resistencia hasta el final de esta etapa.
Los del primer tipo son cambios desfavorables. La inferioridad inicial de China
se agrava con las pérdidas sufridas durante la primera etapa, es decir,
disminución de territorio, población, recursos económicos, potencia militar e
instituciones culturales. Dichas pérdidas podrán ser considerables hacia el
final de la primera etapa, especialmente en el aspecto económico. Este hecho
será explotado por algunos como argumento en favor de sus teorías de la subyugación
nacional y del compromiso. Pero es preciso tener en cuenta los cambios del
segundo tipo, los favorables: experiencia adquirida en la guerra, progreso en
el ejército, progreso político, movilización del pueblo, desarrollo cultural en
una nueva dirección, surgimiento de la guerra de guerrillas, aumento de la
ayuda internacional, etc. En la primera etapa, lo que declina es la vieja
cantidad y la vieja calidad, y este fenómeno es principalmente de orden
cuantitativo. Lo que asciende es la nueva cantidad y la nueva calidad, y este
fenómeno es principalmente de orden cualitativo. los cambios del segundo tipo
nos proporcionan una base para sostener una guerra prolongada y lograr la
victoria final.
En la
primera etapa, también se producen dos tipos de cambios en el bando enemigo.
Los del primer tipo son cambios desfavorables, que representan centenares de
miles de bajas, consumo de armas y municiones, descenso de la moral de las
tropas, descontento del pueblo japonés, disminución del comercio, gasto de más
de diez mil millones de yenes, condenación de la opinión pública mundial, etc.
Esto nos proporciona otra base para sostener una guerra prolongada y lograr la
victoria final. Pero asimismo deben tenerse en cuenta los cambios del segundo
tipo, los favorables, en el bando enemigo: aumento de territorio, habitantes y
recursos materiales en su poder. Esto también constituye una razón para probar
que nuestra Guerra de Resistencia será prolongada y que la victoria rápida es
imposible; al mismo tiempo, algunos lo explotarán como argumento en favor de
sus teorías de la subyugación nacional y del compromiso. No obstante, debemos
tener en cuenta el carácter transitorio y parcial de estos cambios favorables en
el campo enemigo. EL Japón es una potencia imperialista condenada al
derrumbamiento, y su ocupación de territorio chino no puede ser sino temporal.
E1 vigoroso desarrollo de la guerra de guerrillas de China restringirá de hecho
su esfera de ocupación a estrechas miras: Además, su ocupación de territorio
chino ha engendrado nuevas contradicciones entre el Japón y otros países y
profundizado las que ya existían. Más aún, como lo demuestra la experiencia en
las tres
145
provincias del Nordeste, en general esta ocupación
sólo significará para el Japón, durante un período considerable, inversión de
capital y no obtención de ganancias. Todo esto nos proporciona asimismo
argumentos para desbaratar las teorías de la subyugación nacional y del
compromiso y establecer las de la guerra prolongada y de la victoria final.
43. En la segunda etapa, continuarán
desarrollándose en ambos bandos los cambios antes mencionados; aunque no se
puede predecir en detalle la situación, en términos generales podemos afirmar
que el Japón continuará en descenso y China en ascenso10. Por ejemplo, el Japón
sufrirá un cuantioso desgaste de sus recursos militares y financieros a causa
de la guerra de guerrillas de China; crecerá el descontento entre su población;
bajará aún más la moral de sus tropas, y su aislamiento internacional se agravará.
En cuanto a China, habrá progresos aún mayores en lo político, militar y
cultural y en la movilización del pueblo; se desarrollará aún más la guerra de
guerrillas; su economía experimentará cierto desarrollo nuevo sobre la base de
la pequeña industria y la agricultura de las vastas zonas del interior del
país; la ayuda internacional aumentará en forma gradual, y el cuadro entero
ofrecerá un aspecto muy distinto del actual. La segunda etapa probablemente
durará un tiempo bastante largo, durante el cual se producirán grandes cambios
en la correlación de fuerzas: China se elevará poco a poco y el Japón declinará
más y más. China saldrá de su inferioridad y el Japón perderá su superioridad,
de modo que, tras un período de paridad, la correlación de fuerzas entre los
dos países quedará invertida. Entonces China habrá completado en lo fundamental
sus preparativos para la contraofensiva estratégica y entrará en la etapa de
contraofensiva y de expulsión del enemigo. Es necesario subrayar una vez más
que el cambio de inferioridad en superioridad y la conclusión de los
preparativos para la contraofensiva implican el aumento de la fuerza de China,
de las dificultades del Japón y de la ayuda internacional que recibamos. La
combinación de estos factores asegurará a China la superioridad y le permitirá
dar cima a los preparativos para su contraofensiva.
Debido
a la desigualdad del desarrollo político y económico de China, la
contraofensiva estratégica de la tercera etapa no será, en su fase inicial,
uniforme y armoniosa en todo el país, sino que tendrá un carácter zonal,
ascendiendo en un lugar y descendiendo en otro. Durante esta etapa, el enemigo
no cejará en sus intentos de escindir por todos los medios posibles el frente
único de China, por lo cual la tarea
146
de mantener la unidad interna del país se tornará
aún más importante, y tendremos que velar porque la contraofensiva estratégica
no se malogre a mitad de camino por disensiones internas. En este período, la
situación internacional se volverá muy favorable para nosotros. La tarea de
China será aprovecharla para alcanzar su total liberación y establecer un
Estado democrático independiente, lo cual ayudará, a su vez, al movimiento
antifascista mundial.
China
pasará de la inferioridad a la paridad de fuerzas, y luego a la superioridad ;
el Japón, de la superioridad a la paridad, y luego a la inferioridad: China
pasará de la defensiva al equilibrio, y luego a la contraofensiva; el Japón, de
la ofensiva a la consolidación, y luego a la retirada. He aquí el proceso de la
guerra chino-japonesa y su curso lógico.
Así,
llegamos a las siguientes conclusiones para las preguntas planteadas: ¿Será
China subyugada? Respuesta: No, no lo será, y la victoria final será suya.
¿Puede China vencer rápidamente? Respuesta: No, no puede vencer rápidamente, y
la guerra tiene que ser prolongada. ¿Son correctas estas conclusiones? Creo que
sí.
Al
llegar a este punto, los partidarios de las teorías de la subyugación nacional
y del compromiso se presentarán nuevamente a decir: Para pasar de la
inferioridad a la paridad, China necesitará una potencia militar y económica
igual a la del Japón, y para pasar de la paridad a la superioridad, necesitará
una potencia militar y económica superior a la del Japón; pero como esto es
imposible, las conclusiones precedentes son incorrectas.
Esta es
la llamada teoría de que "las armas lo deciden todo"11, teoría
mecanicista y punto de vista subjetivo y unilateral sobre el problema de la
guerra. Nuestro punto de vista es opuesto a esta teoría; no sólo tenemos en
cuenta las armas, sino también los hombres. Las armas son un factor importante
en la guerra, pero no el decisivo. E1 factor decisivo es el hombre, y no las
cosas. La correlación de fuerzas es determinada no sólo por la potencia militar
y económica, sino también por los recursos humanos y el apoyo popular. La
potencia militar y económica es manejada por el hombre Si la gran mayoría de
los chinos, de los japoneses y de la población de otros países se colocan del
lado de nuestra Guerra de Resistencia, ¿podrá considerarse como superioridad la
potencia militar y económica que una ínfima minoría del Japón detenta por la
fuerza? Y si no puede considerarse así, ¿no pasará entonces China a ser
superior, a pesar de disponer de una fuerza militar y económica relativamente
inferior? Está fuera de toda duda que la
147
potencia militar y económica de China crecerá en
forma gradual, siempre que China persevere en la Guerra de Resistencia y en el
frente único. En cuanto a nuestro enemigo, que será debilitado por la larga
guerra y las contradicciones internas y externas, su potencia militar y
económica sufrirá inevitablemente un cambio en sentido inverso. En tales
circunstancias, ¿acaso no podrá China convenirse en superior? Y esto aún no es
todo. En el momento actual todavía no podemos contar manifiesta y ampliamente
con la potencia militar y económica de otros países, pero ¿acaso tampoco
podremos hacerlo en el futuro? Si el adversario del Japón no es sólo China, si
en el futuro uno o varios países emplean abiertamente una parte considerable de
su potencia militar y económica para defenderse del Japón o atacarlo y nos
ayudan abiertamente, entonces ¿no será aún mayor nuestra superioridad? El Japón
es un país pequeño, sostiene una guerra retrógrada y bárbara, y quedará cada
vez más aislado en el plano internacional. China es un país grande, realiza una
guerra progresista y justa, y gozará de un apoyo internacional cada vez mayor.
Después de un largo periodo de desarrollo, ¿no invertirán todos estos factores,
en forma definitiva, la relación de superioridad e inferioridad entre el
enemigo y nosotros?
49. Los partidarios de la teoría de la victoria
rápida, sin embargo, no comprenden que la guerra es una pugna de fuerzas, y
tratan de dar batallas estratégicamente decisivas para acortar el camino de la
liberación, antes de que se haya producido un determinado cambio en la
correlación de fuerzas entre los contendientes. Esto también es infundado. Si
pusieran en práctica sus ideas, se estrellarían inevitablemente contra el muro.
0 quizás hablen sólo por el placer de hablar, sin la intención de ponerlas realmente
en práctica. A la postre, su señoría la Realidad vendrá y arrojará un balde de
agua fría sobre estos charlatanes, mostrándolos como simples fabricantes de
frases que buscan obtener las cosas a bajo precio, que sueñan con cosechar sin
haber sembrado. Este tipo de charlatanería ha existido y existe, aunque no está
muy difundida. Es posible que aumente cuando la guerra llegue a la etapa de
equilibrio y a la de contraofensiva. Pero, entretanto, si China sufre pérdidas
relativamente importantes en la primera etapa, y si la segunda se prolonga
mucho, se pondrán más en boga las teorías de la subyugación nacional y del
compromiso. Por lo tanto, nuestro fuego debe dirigirse principalmente contra
estas teorías, y sólo en segundo lugar contra la cháchara sobre la victoria
rápida.
Ya está
fuera de duda que la guerra será prolongada; pero nadie puede predecir con
exactitud cuántos años y meses durará, pues
148
ello depende por completo de la medida en que
cambie la correlación de fuerzas entre el enemigo y nosotros. Todos aquellos
que quieren abreviar la duración de la guerra, no tienen otro recurso que
esforzarse por aumentar nuestra propia fuerza y reducir la del enemigo.
Hablando concretamente, el único camino es el de esforzarnos en ganar más
batallas y desgastar a las tropas enemigas; en desarrollar la guerra de
guerrillas para reducir al mínimo el territorio ocupado por el enemigo; en
consolidar y ampliar el frente único para unir las fuerzas de toda la nación;
en formar un nuevo ejército y desarrollar una nueva industria de guerra; en
promover el progreso político, económico y cultural; en movilizar a los
obreros, campesinos, hombres de negocios, intelectuales y otros sectores del
pueblo; en desintegrar a las tropas enemigas y ganarnos a sus soldados; en
realizar propaganda para el exterior a fin de conseguir la ayuda internacional,
y en ganarnos el apoyo del pueblo japonés y de las naciones oprimidas. Sólo haciendo
todo esto podremos abreviar la duración de la guerra. No hay ningún atajo
posible.
GUERRA DE INTERPENETRACIÓN
Podemos
decir con certeza que la Guerra de Resistencia contra el Japón, guerra
prolongada, escribirá una página gloriosa y excepcional en la historia de las
guerras de la humanidad. Una de las peculiaridades notables de esta guerra es
su carácter de interpenetración, producto de factores contradictorios como la
barbarie y la escasez de tropas del Japón, por un lado, y el carácter
progresista de China y su extenso territorio, por el otro. En la historia ha
habido otras guerras de interpenetración, como la guerra civil de tres años en
Rusia después de la Revolución de Octubre. Pero lo que distingue a este tipo de
guerra en China es su duración y amplitud excepcionales; en este sentido
establecerá una nueva marca en la historia. La interpenetración se manifiesta
en los siguientes rasgos.
Líneas
interiores y exteriores. La Guerra de Resistencia contra el Japón se realiza,
en su conjunto, en líneas interiores. Pero, en cuanto a la relación entre las
tropas regulares y las guerrillas, las primeras operan en líneas interiores y
las últimas, en exteriores, ofreciendo un cuadro extraordinario de tenazas en
torno al enemigo. Lo mismo puede decirse respecto a la relación entre las
distintas zonas guerrilleras. Desde su propio punto de vista, cada zona
guerrillera se
149
encuentra en líneas interiores, y las demás, en
exteriores, formando así una multitud de líneas de fuego entre las cuales se
halla atenazado el enemigo. En la primera etapa de la guerra, el ejército
regular, que opera estratégicamente en líneas interiores, se repliega, mientras
las guerrillas, que operan estratégicamente en líneas exteriores, avanzan por
amplias zonas a pasos agigantados sobre la retaguardia enemiga, continuando
este avance, con mayor ímpetu aún, en la segunda etapa. De esta forma, se produce
una combinación extremadamente original de repliegue y avance.
Existencia
y ausencia de retaguardia. Las tropas regulares, que tienen su frente de
operaciones en los límites exteriores del territorio ocupado por el enemigo, se
apoyan en la retaguardia general del país. Las guerrillas, que tienen el suyo
en la retaguardia enemiga, están separadas de la retaguardia general del país.
Pero cada zona guerrillera posee una pequeña retaguardia, sobre la cual se
apoya para establecer un frente móvil de operaciones. Es diferente el caso de
los destacamentos guerrilleros enviados de una zona guerrillera a la
retaguardia enemiga situada en la misma región para efectuar actividades
temporales. Estos destacamentos no tienen ni retaguardia ni frente de
operaciones. Las "operaciones sin retaguardia" constituyen un rasgo peculiar
de la guerra revolucionaria en la nueva época, en un país que cuenta con un
vasto territorio; un pueblo progresista y un partido político y ejército
avanzados. No hay ninguna razón para temer las operaciones de este tipo, ya que
únicamente pueden reportar provecho; en vez de ponerlas en tela de juicio, hay
que promoverlas.
Cerco y
contracerco. Tomando la guerra en su conjunto, no cabe duda de que nos
encontramos cercados estratégicamente por el enemigo; por cuanto éste se halla
a la ofensiva estratégica y opera en líneas exteriores, mientras nosotros
estamos a la defensiva estratégica y operamos en líneas interiores. Este es el
primer tipo de cerco que nos impone el enemigo. Debido a que, con relación a
las fuerzas enemigas que desde líneas estratégicamente exteriores avanzan sobre
nosotros en varias columnas, aplicamos el principio de operaciones en líneas
exteriores en campañas y combates empleando fuerzas numéricamente superiores,
podemos cercar a una o varias de esas columnas enemigas. Este es el primer tipo
de contracerco que imponemos al enemigo. Luego, si se consideran por separado
las bases de apoyo guerrilleras en la retaguardia enemiga, cada una de ellas
está rodeada por el enemigo, ya sea por todos lados, como la zona de las
montañas Wutai, ya sea por tres lados, como el Noroeste de Shansí. Este es el
segundo
150
tipo de cerco que nos impone el enemigo. Sin
embargo, si consideramos las diversas bases de apoyo guerrilleras en su
vinculación mutua y cada una en su relación con las posiciones de las fuerzas
regulares, vemos que, a nuestra vez, rodeamos a una gran cantidad de fuerzas
enemigas. En la provincia de Shansí, por ejemplo, hemos rodeado el ferrocarril
Tatung-Puchou por tres lados (Este, Oeste y extremo sur) y la ciudad de Taiyuán
por todos lados. En las provincias de Jopei y Shantung también se pueden encontrar
muchos ejemplos similares. Este es el segundo tipo de contracerco que imponemos
al enemigo. De este modo, existen dos tipos de cerco recíproco entre nosotros y
el enemigo, más o menos como en una partida de weichi. Las campañas y combates
entre ambos bandos se asemejan a la toma de piezas y el establecimiento de
puntos de apoyo del enemigo (como la ciudad de Taiyuán) y de nuestras bases de
apoyo guerrilleras (como las montañas Wutai), a las jugadas para dominar
espacios en el tablero. Si se amplía la partida de weichi a una escala mundial,
entonces habrá todavía un tercer tipo de cerco recíproco, o sea, la
interrelación entre el frente de la agresión y el de la paz. Con el primer
frente, el enemigo cerca a países como China, la Unión Soviética, Francia y
Checoslovaquia, en tanto que nosotros, con el segundo frente, imponemos el
contracerco a Alemania, el Japón e Italia. Pero nuestro cerco, al igual que la
mano de Buda, se convertirá en una Montaña de los Cinco Elementos que atraviese
todo el Universo, y los Sun Wu-kung modernos - los agresores Fascistas - serán
fácilmente enterrados debajo de ella, para no levantarse más12. Por eso, si en
el plano internacional logramos crear un frente antijaponés en la región del
Pacífico, con China como una unidad estratégica, con la Unión Soviética y otros
países que puedan incorporarse a él como otras tantas unidades estratégicas, y
con el movimiento del pueblo japonés como una unidad estratégica más,
formaremos una gigantesca red mundial de la que los Sun Wu-kung fascistas no
podrán escapar; entonces habrá llegado el día final para nuestro enemigo.
Efectivamente, el momento en que se forme, en lo esencial, esta red mundial,
será sin duda el día del derrumbamiento total del imperialismo japonés. Esto no
es de ninguna manera una broma; se trata de la tendencia inevitable de la
guerra.
Zonas
grandes y pequeñas. Existe la posibilidad de que el enemigo se apodere de la
mayor parte del territorio chino al Sur de la Gran Muralla, y que sólo
permanezca intacta la parte menor. Este es un aspecto de la situación. Mas,
dentro de esta parte mayor a diferencia de las tres provincias del Nordeste, el
enemigo sólo podrá
151
ocupar realmente las grandes ciudades, las
principales vías de comunicación y algunos sectores de las llanuras, es decir,
objetivos de primer orden en cuanto a su importancia, pero que, por su
extensión y población, constituirán probablemente la parte menor del territorio
ocupado, en tanto que las zonas guerrilleras, que se desarrollarán por doquier,
constituirán la parte mayor. Este es otro aspecto de la situación. Ahora, si no
nos circunscribimos al territorio situado al Sur de la Gran Muralla y tomamos en
cuenta Mongolia, Sinchiang, Chingjai y el Tíbet, las zonas no ocupadas seguirán
constituyendo la parte mayor del territorio de China, mientras las zonas
ocupadas por el enemigo, aun incluyendo las tres provincias del Nordeste,
representarán tan sólo la parte menor. Este es el tercer aspecto de la
situación. Las regiones no ocupadas tienen, por supuesto, una gran importancia
para nosotros, y debemos consagrar grandes esfuerzos a su desarrollo, no sólo
en los terrenos político, militar y económico, sino también, y esto es
igualmente importante, en el cultural. El enemigo ha transformado nuestros
antiguos centros de cultura en zonas culturalmente atrasadas, y nosotros, a
nuestra vez, tenemos que transformar las antiguas zonas culturalmente atrasadas
en centros de cultura. Por otra parte, es también de suma importancia la tarea
de desarrollar las extensas zonas guerrilleras en la retaguardia enemiga, y
debemos llevarla a cabo en todos los terrenos, incluido el cultural. En
resumen, las grandes. zonas rurales de China se convertirán en regiones de
progreso y luz, mientras que las pequeñas zonas ocupadas por el enemigo, en
especial las grandes ciudades, se convertirán temporalmente en islotes de
atraso y tinieblas.
Así
vemos como la larga y vasta Guerra de Resistencia contra el Japón será una
guerra de interpenetración en los aspectos militar, político, económico y
cultural, magnífico espectáculo en la historia de las guerras, heroica empresa
de la nación china, grandiosa proeza que conmoverá a toda la Tierra. Esta
guerra no sólo influirá sobre China y el Japón, impulsando grandemente el
progreso de ambos países, sino también sobre el mundo entero, impulsando el
progreso de todas las naciones, y antes que nada, de las naciones oprimidas,
como la India. Todos los chinos deben participar con plena conciencia en esta
guerra de interpenetración; ésta es la forma de guerra mediante la cual la
nación china lucha por su propia liberación, la forma peculiar de la guerra de liberación
sostenida por un país grande y semicolonial en los años 30 y 40 del siglo XX.
152
GUERRA POR UNA PAZ PERDURABLE
La
naturaleza prolongada de la Guerra de Resistencia de China contra el Japón es
inseparable de la lucha por una paz perdurable en China y en el mundo entero.
En ninguna época histórica ha estado la guerra tan próxima como hoy a una paz
perdurable. Como resultado de la aparición de las clases, la vida de la
humanidad a lo largo de milenios ha estado llena de guerras. Son incontables
las que ha sostenido cada nación, ya dentro del marco nacional, ya contra otras
naciones. En la etapa imperialista del desarrollo de la sociedad capitalista,
las guerras han adquirido una envergadura y un encarnizamiento excepcionales.
La Primera Gran Guerra imperialista, ocurrida hace veinte años, fue una guerra
sin parangón en la historia, mas no la última. Sólo la que ha comenzado ahora
está cerca de ser la última, es decir, está próxima a la paz perdurable de la
humanidad. Hasta hoy, una tercera parte de la población mundial ha entrado en
la guerra: Italia, luego el Japón; Abisinia, después España, luego China. La
población de los países beligerantes suma ahora cerca de seiscientos millones,
o sea, casi un tercio de la población mundial. Los rasgos peculiares de la
guerra actual son su carácter ininterrumpido y su proximidad a la paz
perdurable. ¿Por qué es ininterrumpida? Luego de invadir Abisinia, Italia
agrede a España, y Alemania se asocia a la agresión. Después, el Japón ataca a
China. ¿Qué vendrá a continuación? No cabe duda de que Hitler combatirá contra
las grandes potencias. "El fascismo es la guerra"13; esto es completamente
cierto. No habrá interrupción alguna en la transformación de la guerra actual
en una guerra mundial; la humanidad no podrá eludir la calamidad de la guerra.
¿Por qué decimos entonces que esta guerra está próxima a la paz perdurable? La
guerra actual es el resultado del desarrollo de la crisis general del
capitalismo mundial, que comenzó con la Primera Guerra Mundial; esta crisis
general empuja a los países capitalistas a entrar en un nuevo conflicto bélico
y, sobre todo, a los países fascistas a emprender nuevas aventuras bélicas. Se
puede prever que esta guerra no salvará al capitalismo, sino que lo aproximará
a su ruina: Esta guerra será más vasta y encarnizada que la de hace veinte
años, abarcará inevitablemente a todas las naciones y será muy prolongada; la
humanidad soportará grandes sufrimientos. Pero en el curso de ella, debido a la
existencia de la Unión Soviética y a la elevación de la conciencia política de
los pueblos del mundo,
153
surgirán sin duda grandiosas guerras
revolucionarias para oponerse a todas las guerras contrarrevolucionarias,
confiriendo así a esta guerra el carácter de lucha por una paz perdurable.
Aunque más tarde haya todavía otro período de guerra, ya no estará muy lejos la
paz perdurable en el mundo entero. Una vez que la humanidad haya eliminado el
capitalismo, entrará en la era de la paz perdurable, y ya no será necesaria la
guerra. No se necesitarán entonces ejércitos, buques de guerra, aviones
militares ni gases tóxicos. El hombre ya no volverá a ver la guerra por los
siglos de los siglos. Las guerras revolucionarias que han comenzado son parte
de esta guerra por la paz perdurable. El conflicto entre China y el Japón,
países que tienen una población total de más de quinientos millones, ocupará un
lugar importante en esta guerra por la paz perdurable, y de ella saldrá la
liberación de la nación china. La nueva China liberada, la China del futuro,
será inseparable del nuevo mundo liberado. el mundo del futuro. De ahí que
nuestra Guerra de Resistencia contra el Japón adquiera el carácter de lucha por
una paz perdurable.
La
historia demuestra que las guerras se dividen en dos clases: las justas y las
injustas. Todas las guerras progresistas son justas, y todas las que impiden el
progreso son injustas. Los comunistas nos oponemos a todas las guerras
injustas, que impiden el progreso, pero no estamos en contra de las guerras
justas, progresistas. Los comunistas lejos de oponernos a estas últimas,
participamos activamente en ellas. . Entre las guerras injustas, la Primera
Guerra Mundial fue un caso en que ambos bandos pelearon por intereses
imperialistas; por lo tanto, los comunistas del mundo entero se opusieron
resueltamente a ella. La forma de combatir una guerra de este tipo es hacer
cuanto se pueda por prevenirla antes de que estalle y, si llega a estallar,
oponer la guerra a la guerra, oponer la guerra justa a la injusta, tan pronto
como sea posible. La guerra que realiza el Japón es una guerra injusta, que
impide el progreso, y todos los pueblos del mundo, incluido el japonés, deben
oponerse y de hecho se oponen a ella. En China, todos, desde el pueblo hasta el
gobierno, desde el Partido Comunista hasta el Kuomintang, han levantado la
bandera de la justicia y realizan una guerra revolucionaria nacional contra la
agresión. Nuestra guerra es sagrada y justa, es progresista y aspira a la paz.
No sólo aspira a la paz de un país, sino también a la de todo el mundo, y no
sólo a una paz temporal, sino a una paz perdurable. Para lograr este objetivo,
debemos sostener una lucha a muerte, estar preparados para cualquier sacrificio,
perseverar hasta el fin y no detenernos jamás antes de
154
alcanzar la meta. Serán grandes los sacrificios y
hará falta mucho tiempo, pero ya aparece con nitidez ante nosotros un mundo
nuevo donde reinarán para siempre la paz y la luz. La convicción con que
hacemos esta guerra se basa precisamente en que estamos luchando por una nueva
China y un nuevo mundo de paz y luz perdurables. E1 fascismo y el imperialismo
quieren perpetuar las guerras, pero nosotros queremos acabar con ellas en un
futuro no muy lejano. Para conseguir este fin, la gran mayoría de la humanidad
debe esforzarse al máximo. Los 450 millones de chinos constituyen una cuarta
parte de la población del mundo, y si mediante sus esfuerzos mancomunados
logran aplastar al imperialismo japonés y crear una nueva China libre e igual
en derechos, habrán hecho indudablemente una inmensa contribución a la lucha
por una paz perdurable en todo el mundo. Esta no es una esperanza vana, pues el
mundo entero ya se aproxima a este punto en el curso de su desarrollo social y
económico; y a condición de que la mayoría de los hombres redoble sus
esfuerzos, nuestro objetivo será de seguro alcanzado dentro de algunas décadas.
ACTIVIDAD CONSCIENTE EN LA GUERRA
Con
todo lo dicho hasta aquí se ha explicado por qué la guerra será prolongada y
por qué la victoria final pertenecerá a China, y principalmente se ha tratado
de los problemas de "qué es" y "qué no es" esta guerra.
Pasemos ahora a los problemas de "qué hacer" y "qué no
hacer". ¿Cómo llevar adelante la guerra prolongada? ¿Cómo lograr la
victoria final? Estas son las preguntas a las que vamos a responder. Para ello
explicaremos por orden los siguientes problemas: actividad consciente en la
guerra; guerra y política; movilización política para la Guerra de Resistencia;
objetivo de la guerra; ofensiva dentro de la defensiva, operaciones de decisión
rápida dentro de la guerra prolongada y líneas exteriores dentro de líneas
interiores; iniciativa, flexibilidad y planificación; guerra de movimientos,
guerra de guerrillas y guerra de posiciones; guerra de aniquilamiento y guerra
de desgaste; posibilidades de explotar los errores del enemigo; batallas
decisivas en la Guerra de Resistencia contra el Japón; ejército y pueblo, base
de la victoria. Comencemos por el problema de la actividad consciente.
155
Cuando
hablamos de oposición al enfoque subjetivo de los problemas, queremos decir que
debemos oponernos a las ideas que no se basan en los hechos objetivos o no
concuerdan con ellos, porque tales ideas son fruto de la imaginación o de
falsos razonamientos, y nos conducirán al fracaso si actuamos conforme a ellas.
Pero todo cuanto se hace es hecho por el hombre; la guerra prolongada y la
victoria final no serán posibles sin el esfuerzo humano. Para que sea eficaz
ese esfuerzo, el hombre tiene que concebir, partiendo de los hechos objetivos,
ideas, principios y criterios, y elaborar planes, orientaciones, política,
estrategia y táctica. Las ideas, principios, etc. son lo subjetivo, en tanto
que la práctica o acciones son lo subjetivo traducido en lo objetivo; tanto
aquéllos como éstas representan la actividad peculiar del hombre. A esta
actividad la llamamos "actividad consciente", rasgo que diferencia a
los hombres de los demás seres. Toda idea basada en los hechos objetivos y que
corresponde a ellos, es correcta; y toda práctica o acción basada en ideas
correctas, es igualmente correcta. Debemos poner plenamente en juego esas ideas
y acciones, esa actividad consciente. La Guerra de Resistencia contra el Japón
tiene como objetivo expulsar al imperialismo y transformar la vieja China en
una nueva. Para ello es indispensable movilizar a todo el pueblo chino y poner
en pleno juego su actividad consciente para la resistencia al Japón. Si
permaneciéramos de brazos cruzados, seríamos subyugados y no habría ni guerra
prolongada ni victoria final.
La
actividad consciente es un rasgo característico del hombre, quien lo manifiesta
intensamente en la guerra. La victoria o la derrota en una guerra depende, por
supuesto, de las condiciones militares, políticas, económicas y geográficas de
ambos bandos, de la naturaleza de la guerra que hace cada uno y del apoyo
internacional de que uno y otro gozan, pero no sólo de estos factores; todos
ellos no hacen más que proporcionar la posibilidad de la victoria o la derrota,
y no deciden por sí solos el desenlace de la guerra. Para decidirlo, es preciso
agregar el esfuerzo subjetivo, esto es, la dirección y realización de la
guerra, la actividad consciente en ella.
Quienes
dirigen una guerra no pueden pretender ganarla traspasando los límites
impuestos por las condiciones objetivas, pero si pueden y deben, dentro de
tales límites, esforzarse con su actividad consciente por alcanzar la victoria.
El escenario de la acción para los mandos de una guerra debe construirse dentro
de lo que permiten las
156
condiciones objetivas, pero en este escenario
pueden dirigir la representación de muchos dramas marciales, grandiosos y
llenos de sonido y color. Sobre la base material objetiva dada, los mandos de
la Guerra de Resistencia deben poner en juego su capacidad y conducir a todas
sus fuerzas para aplastar a los enemigos de la nación, transformar la situación
actual en que nuestra sociedad y nuestro país sufren la agresión y la opresión,
y crear una nueva China libre e igual en derechos; es en este sentido que puede
y debe ejercerse nuestra capacidad subjetiva para dirigir la guerra. No
queremos que ninguno de nuestros mandos de la Guerra de Resistencia se aparte
de las condiciones objetivas y se convierta en un impulsivo que actúe de manera
arrebatada, pero debemos alentar a cada uno de ellos para que se transforme en
un jefe valeroso y sagaz: Nuestros mandos deben poseer no sólo el denuedo
necesario para aplastar al enemigo, sino también la capacidad para dominar el
curso entero de la guerra en todas sus vicisitudes y en todo su desarrollo.
Nadando en el océano de la guerra, un mando no sólo debe evitar hundirse, sino
también asegurarse la llegada a la orilla opuesta con brazadas medidas. La
estrategia y la táctica, como leyes de la dirección de la guerra, constituyen
el arte de nadar en el océano de la guerra.
GUERRA Y POLÍTlCA
"La
guerra es la continuación de la política." En este sentido, la guerra es
política, y es en sí misma una acción política. No ha habido jamás, desde los
tiempos antiguos, una guerra que no haya tenido carácter político. La Guerra de
Resistencia contra el Japón es una guerra revolucionaria de toda la nación, y
la victoria es inseparable del objetivo político de esta Guerra - expulsar al
imperialismo japonés y crear una nueva China libre e igual en derechos -;
inseparable de la política general de perseverar en la Resistencia y mantener
el frente único; de la movilización de todo el pueblo; de los principios
políticos de unidad entre oficiales y soldados, unidad entre ejército y pueblo
y desintegración de las fuerzas enemigas; de la aplicación eficaz de la
política de frente único; de la movilización cultural, y de los esfuerzos por
ganar el apoyo internacional, incluido el del pueblo japonés. En una palabra,
la guerra no puede separarse ni un solo
157
instante de la política. Toda tendencia entre los
militares antijaponeses a menospreciar la política, aislando la guerra de ella
y abogando por la idea de que la guerra es algo absoluto, es errónea y debe ser
corregida.
Pero la
guerra tiene sus peculiaridades; en este sentido, no equivale a la política en
general. "La guerra es la continuación de la política por otros
medios."14 Cuando la política Llega a cierta etapa de su desarrollo, más
allá de la cual no puede proseguir por los medios habituales, estalla la guerra
para barrer el obstáculo del camino. Por ejemplo, la situación
semiindependiente de China constituye un obstáculo para el desarrollo de la
política del imperialismo japonés, y por lo tanto, el Japón ha iniciado su
guerra de agresión para eliminar ese obstáculo. ¿Y China? La opresión
imperialista constituye desde hace mucho tiempo un obstáculo para la revolución
democrático-burguesa de China, y por ello se han sostenido numerosas guerras de
liberación, con la intención de eliminarlo. Como el Japón utiliza ahora la
guerra para oprimir a China y cerrar por completo el camino a su revolución,
China no tiene más remedio que emprender la Guerra de Resistencia contra el
Japón, decidida a barrer este obstáculo. Cuando se haya eliminado el obstáculo
y conseguido el objetivo político, terminará la guerra. Mientras no se elimine
por completo el obstáculo, la guerra tendrá que continuar hasta lograr el
objetivo. Por ejemplo, mientras no se cumpla la tarea de la resistencia al
Japón, toda tentativa de compromiso fracasará inevitablemente, pues aun cuando,
por una u otra razón, se llegase a un compromiso, la guerra volvería a
estallar, ya que sin duda las amplias masas populares no se resignarían a ello,
y continuarían la guerra hasta la completa realización del objetivo político de
la misma. Por consiguiente, se puede decir que la política es guerra sin
derramamiento de sangre, en tanto que la guerra es política con derramamiento
de sangre.
Los
rasgos peculiares de la guerra hacen surgir un conjunto de organizaciones
especiales; una serie de métodos particulares y un proceso específico de la
guerra. Las organizaciones son las fuerzas armadas y cuanto a ellas es anejo.
Los métodos son la estrategia y la táctica para dirigir la guerra. El proceso
es la forma particular de actividad social en que las fuerzas beligerantes
atacan o se defienden empleando una estrategia y una táctica favorables para sí
y desfavorables para el enemigo. Por lo tanto, la experiencia de la guerra es
una experiencia especial. Todos cuantos participan en la guerra deben
158
desprenderse de los hábitos corrientes y adaptarse
a ella, a fin de poder ganarla.
MOVILIZACIÓN POLÍTICA PARA LA GUERRA
DE RESISTENCIA
Una
guerra revolucionaria nacional tan grandiosa no puede triunfar sin una amplia y
profunda movilización política. Antes de la Guerra de Resistencia no hubo una
movilización política para la resistencia al Japón; ésta fue una enorme falla
de China, y debido a ello perdimos una jugada ante el enemigo. Después de
iniciada la Resistencia, la movilización política estuvo lejos de ser general,
y no hablemos ya de su falta de profundidad. Fueron los cañonazos y el
bombardeo aéreo del enemigo los que hicieron llegar la noticia de la guerra a
la gran mayoría del pueblo. Eso también constituyó una forma de movilización,
pero no fue realizada por nosotros, sino por el enemigo. Los habitantes de las
regiones remotas, a las cuales no llega el ruido del cañoneo, viven aún en una
tranquilidad que nada turba. Esta situación debe cambiar, pues de lo contrario
no podremos salir victoriosos en esta guerra de vida o muerte. En ningún caso
debemos perder otra jugada ante el enemigo; por el contrario, debemos explotar
a fondo esa jugada, la movilización política, para vencer al enemigo. Dicha
jugada es decisiva; es realmente un asunto de importancia primordial, en tanto
que nuestra inferioridad en armamento y otros aspectos es lo secundario. La
movilización de todo el pueblo formará un vasto mar para ahogar al enemigo,
creará las condiciones que habrán de compensar nuestra inferioridad en armas y
otros elementos, y proporcionará los requisitos previos para superar todas las
dificultades en la guerra. A fin de obtener la victoria, debemos perseverar en
la Resistencia, mantener el frente único y persistir en la guerra prolongada.
Pero todo esto es inseparable de la movilización del pueblo. Querer alcanzar la
victoria y descuidar la movilización política es lo mismo que "tratar de
dirigirse al Sur con el carruaje orientado al Norte". Indudablemente esto
no conduciría a la victoria.
¿Qué es
la movilización política? Primero, explicar al ejército y al pueblo el objetivo
político de la guerra. Hay que hacer comprender a cada soldado y a cada civil
por qué es necesario batirse y en qué les atañe la guerra. El objetivo político
de la Guerra de
159
Resistencia contra el Japón es "expulsar al
imperialismo japonés y crear una nueva China libre e igual en derechos".
Debemos explicar este objetivo a todo el ejército y el pueblo, a fin de
encender en ellos un gran entusiasmo por la resistencia al Japón y unir como un
solo hombre a cientos de millones de personas para que aporten sin reservas su
contribución al esfuerzo bélico. Segundo, no basta con explicar sólo el
objetivo; hay que explicar también las medidas y la política destinadas a alcanzarlo,
y de ahí la necesidad de un programa político. Ya poseemos el Programa de Diez
Puntos para la Resistencia al Japón y la Salvación Nacional y también el
Programa de Resistencia Armada y Reconstrucción Nacional; debemos divulgarlos
en el ejército y entre el pueblo y movilizar a éstos para que los pongan en
práctica. Sin un programa político preciso y concreto, no es posible movilizar
a todas las fuerzas armadas y a todo el pueblo para que lleven hasta el fin la
Guerra de Resistencia contra el Japón. Tercero, ¿cómo efectuar la movilización?
Verbalmente; por medio de octavillas y carteles, periódicos libros y folletos;
con representaciones teatrales y películas; a través de las escuelas, las
organizaciones populares y los cuadros. Lo que hasta ahora se ha hecho en las
regiones dominadas por el Kuomintang es como una gota de agua en el océano, y
además, se ha realizado de una manera inadecuada al gusto de las masas
populares y con un espíritu ajeno a ellas; esto debe ser corregido
radicalmente. Cuarto, no basta con movilizar una vez; la movilización política
para la Guerra de Resistencia contra el Japón debe efectuarse permanentemente.
Nuestra tarea no consiste en recitar mecánicamente al pueblo nuestro programa
político, porque así nadie escuchará; debemos vincular la movilización política
con la marcha de la guerra y con la vida de los soldados y del pueblo, y hacer
de ella un trabajo permanente. Este es un asunto de extrema importancia, del
cual depende en primer término nuestra victoria.
OBJETIVO DE LA GUERRA
No nos
referiremos aquí al objetivo político de la guerra. E1 objetivo político de la
Guerra de Resistencia contra el Japón es “expulsar al imperialismo japonés y
crear una nueva China libre e igual en derechos”, y de esto ya hemos hablado
más arriba. Aquí nos referiremos al objetivo fundamental de la guerra, de la
guerra como política
160
con derramamiento de sangre, como destrucción mutua
de ejércitos. El objetivo de la guerra no es otro que "conservar las
fuerzas propias y destruir las del enemigo' (destruir las fuerzas enemigas
significa desarmarlas o "privarlas de su capacidad de resistencia", y
no significa aniquilarlas a todas físicamente). En las guerras antiguas, se
pisaban la lanza y el escudo: la lanza para atacar y destruir al enemigo, el
escudo para defenderse y conservarse a si mismo. Hasta hoy, las armas no son
más que una continuación de la lanza y el escudo. El bombardero, la
ametralladora, el cañón de largo alcance y los gases tóxicos son desarrollos de
la lanza, en tanto que el refugio antiaéreo, el casco de acero, las defensas de
hormigón y la careta antigás lo son del escudo. El tanque es una nueva arma que
combina las funciones de la lanza y el escudo. El ataque es el medio principal
para destruir las fuerzas enemigas, pero no se puede prescindir de la defensa.
El ataque se realiza con el objetivo inmediato de aniquilar las fuerzas del
enemigo, pero al mismo tiempo para conservar las fuerzas propias, porque si uno
no aniquila al enemigo, será aniquilado. La defensa tiene como objetivo
inmediato conservar las fuerzas propias, pero al mismo tiempo es un medio de
complementar el ataque o de prepararse para pasar a él. La retirada pertenece a
la categoría de la defensa y es una continuación de ésta, en tanto que la
persecución es una continuación del ataque. Hay que señalar que, dentro del
objetivo de la guerra, la destrucción de las fuerzas enemigas es lo principal,
y la conservación de las Fuerzas propias, lo secundario, porque sólo se puede
conservar eficazmente las fuerzas propias destruyendo en gran número las del
enemigo. Por lo tanto, el ataque, como medio principal para destruir las
fuerzas enemigas, es lo primordial, en tanto que la defensa, como medio
auxiliar para destruir las fuerzas del enemigo y como uno de los medios para
conservar las fuerzas propias, es lo secundario. Aunque en la práctica de una
guerra muchas veces predomine la defensa, y en otras ocasiones el ataque,
considerada esa guerra en su conjunto, el ataque sigue siendo lo primordial.
¿Cómo
explicar el estímulo al espíritu heroico de sacrificio en la guerra? ¿No está
en contradicción con "conservar las fuerzas propias"? No, no lo está.
Uno y otro son contrarios que se condicionan entre sí. La guerra es política
con derramamiento de sangre y exige un precio, a veces sumamente elevado. El
sacrificio (la no conservación) parcial y temporal es indispensable para la
conservación permanente del todo. He aquí precisamente por qué decimos que el
161
ataque, que es en lo fundamental un medio para
destruir las fuerzas del enemigo, sirve al mismo tiempo para conservar las
propias. He ahí también por qué la defensa debe ir acompañada del ataque; y no
ser una defensa pura.
El
objetivo de la guerra, es decir, la conservación de las fuerzas propias y la
destrucción de las del enemigo, es la esencia de la guerra y la base de todas
las actividades bélicas, y esta esencia las impregna a todas ellas, desde la
técnica de combate hasta la estrategia. EL mencionado objetivo constituye el
principio básico de la guerra, y ningún fundamento o principio de la técnica de
combate, la táctica, las campañas y la estrategia pueden separarse de él. ¿Qué
significa, por ejemplo, en el tiro, el principio de "ponerse a cubierto y
emplear al máximo la potencia de fuego"? Lo primero es para conservarse a
sí mismo, y lo segundo, para destruir al enemigo. De lo primero surgen métodos
como la utilización del terreno y de los objetos que en él se hallen, el avance
a saltos y la disposición en orden abierto de las tropas. De lo segundo nacen
otros métodos como despejar el campo de tiro y organizar la red de fuego. En
cuanto a las fuerzas de choque, de contención y de reserva en las operaciones
tácticas, las primeras son para destruir las fuerzas enemigas, las segundas;
para conservar las propias, y las terceras, para cualquiera de los dos fines
según las circunstancias, bien para destruir al enemigo, apoyando a las fuerzas
de choque o sirviendo como fuerzas de persecución, bien para conservar las
propias, apoyando a las fuerzas de contención o sirviendo como fuerzas de
cobertura. De este modo, todos los principios o acciones en el plano técnico,
táctico, de las campañas y estratégico son absolutamente inseparables del
objetivo de la guerra, que la rige en su conjunto y desde el principio hasta el
fin.
Al
dirigir la Guerra de Resistencia contra el Japón, los jefes de todo nivel deben
tener siempre presentes los diversos factores fundamentales de China y del
Japón opuestos entre si, así como el objetivo de la guerra. En el curso de las
operaciones militares, esos factores fundamentales de los dos países, opuestos
entre sí, se manifiestan en la lucha de cada bando por conservar sus fuerzas y
destruir las del enemigo. En lo que a nosotros concierne, nos esforzamos al
máximo en cada encuentro por obtener una victoria, grande o pequeña, así como
por desarmar a una parte de las fuerzas enemigas y destruir una parte de sus
efectivos y de su equipo. Al acumular los resultados de estas destrucciones
parciales, tendremos grandes victorias estra-
162
tégicas, que nos permitirán alcanzar el objetivo
político de expulsar definitivamente del país al enemigo, defender a nuestra
patria y construir una nueva China.
OFENSIVA DENTRO DE LA DEFENSIVA, OPERACIONES
DE DECISIÓN RÁPIDA DENTRO DE LA GUERRA PROLONGADA Y
LÍNEAS EXTERIORES DENTRO DE LÍNEAS INTERIORES
Examinemos
ahora la estrategia concreta de la Guerra de Resistencia contra el Japón. Ya
hemos dicho que nuestra estrategia para resistir al Japón es la de guerra
prolongada, y esto es absolutamente exacto. Pero ésta es una estrategia
general, y no concreta. ¿Cómo debe conducirse concretamente la guerra
prolongada? Este es el problema que analizaremos ahora. He aquí nuestra
respuesta: en la primera y segunda etapas de la guerra, o sea, la etapa en que
el enemigo está a la ofensiva y la etapa en que pasa a consolidar el territorio
ocupado, debemos realizar campañas y combates ofensivos dentro de la defensiva
estratégica, campañas y combates de decisión rápida dentro de la guerra
estratégicamente prolongada, y campañas y combates en líneas exteriores dentro de
la guerra en líneas interiores en el plano estratégico. En la tercera etapa,
debemos lanzar la contraofensiva estratégica.
Como el
Japón es una potencia imperialista y nosotros un país débil, semicolonial y
semifeudal, aquél adopta la política de ofensiva estratégica, en tanto que
nosotros estamos a la defensiva estratégica. El Japón trata de aplicar la
estrategia de guerra de decisión rápida y nosotros debemos poner en práctica
conscientemente la estrategia de guerra prolongada. El Japón emplea decenas de
divisiones terrestres (ahora ya son treinta) de capacidad combativa bastante
elevada y una parte de su marina de guerra para cercar y bloquear a China por
tierra y por mar, y utiliza su fuerza aérea para bombardearla. En el momento
actual, su ejército ha establecido ya un amplio frente que se extiende de
Paotou a Jangchou, y su marina de guerra ha llegado hasta las provincias de
Fuchién y Kuangtung; así, han cobrado gran amplitud sus operaciones en líneas
exteriores. Nosotros en cambio, operamos en líneas interiores. Todo ello se
debe al hecho de que el enemigo es fuerte y nosotros débiles. Este es un
aspecto de la situación.
163
74. Pero hay también otro aspecto, exactamente
contrario. El Japón, aunque fuerte, no tiene suficientes soldados. China,
aunque débil, posee un vasto territorio, una gran población y gran número de
soldados. De esto se derivan dos importantes consecuencias. Primera: el
enemigo, que emplea fuerzas poco numerosas contra un país grande, sólo puede
ocupar algunas grandes ciudades y principales líneas de comunicación y parte de
las llanuras. Así, en el territorio tomado por él quedan extensas zonas que no
está en condiciones de ocupar, lo cual ofrece un amplio campo de operaciones
para nuestra guerra de guerrillas. Considerando China en su conjunto, aunque el
enemigo consiga ocupar la línea Cantón-Wuján-Lanchou y las zonas adyacentes,
difícilmente podrá apoderarse de regiones situadas más allá, lo que
proporcionará a China una retaguardia general y bases de apoyo vitales para
sostener una guerra prolongada y lograr la victoria final. Segunda: el enemigo,
al lanzar fuerzas reducidas contra fuerzas numerosas, se encuentra cercado por
éstas. El enemigo nos ataca en varias direcciones; estratégicamente, se halla
en líneas exteriores mientras nosotros, en líneas interiores, y se encuentra a
la ofensiva mientras nosotros, a la defensiva. Esto puede parecer muy desfavorable
para nosotros. Sin embargo, podemos hacer uso de nuestras dos ventajas
vasto
territorio y gran número de soldados -, recurriendo a la flexible guerra de
movimientos, en lugar de una guerra de posiciones de defensa obstinada, y
empleando varias divisiones contra una división enemiga, varias decenas de
miles de hombres contra diez mil de los suyos, varias columnas contra una suya,
para cercarla y atacarla repentinamente desde líneas exteriores del campo de
batalla. De esta manera, para el enemigo, las líneas exteriores y la ofensiva
en el plano estratégico se convertirán inevitablemente en líneas interiores y
defensiva en campañas y combates. Y para nosotros, las líneas interiores y la
defensiva en el plano estratégico se convertirán en líneas exteriores y
ofensiva en campañas y combates. Así se debe actuar frente a cada una de las
columnas enemigas. Las dos consecuencias arriba mencionadas se desprenden del
hecho de que el Japón es un país pequeño en tanto que el nuestro es grande. Por
otra parte, las fuerzas enemigas, aunque poco numerosas, son potentes (en armas
y adiestramiento), en tanto que las nuestras, aunque muchas, son débiles
(también en armas y adiestramiento, pero no en moral) ; de modo que en las
campañas y combates no sólo debemos emplear fuerzas grandes contra pequeñas y
operar desde líneas exteriores contra líneas interiores, sino también adoptar
el principio de operaciones de decisión rápida. Para conseguir una
164
decisión rápida por lo general tenemos que atacar
no a fuerzas enemigas acantonadas, sino a fuerzas en movimiento. Debemos
concentrar previamente y en secreto grandes fuerzas a ambos lados de la ruta ,
por la que el enemigo debe pasar, caer repentinamente sobre él mientras se
halla en movimiento, cercarlo y atacarlo antes que se dé cuenta de lo que
sucede, y concluir con rapidez la batalla. Si el combate marcha bien, podemos
aniquilar todas las fuerzas enemigas, o la parte mayor o menor de esas fuerzas;
y aun si el combate no se desarrolla muy bien, de todos modos podremos
ocasionar severas pérdidas al enemigo. Es así como debemos actuar en cada uno
de nuestros combates. Si logramos, aunque no sea más que una vez por mes, una
victoria relativamente grande como la de Pingsingkuan o la de Taierchuang, esto
debilitará considerablemente la moral del enemigo; elevará la de nuestras
fuerzas y despertará la solidaridad internacional. De esta manera, nuestra
guerra estratégicamente prolongada se traducirá en batallas de decisión rápida
en el teatro de operaciones. La guerra del enemigo de decisión rápida en el
plano estratégico se convertirá ineludiblemente en una guerra prolongada,
después que haya sufrido muchas derrotas en campañas y combates.
El
principio para las operaciones en campañas y combates, expuesto más arriba,
puede resumirse así: "operaciones ofensivas de decisión rápida en líneas
exteriores". Es lo contrario de nuestro principio estratégico de
"guerra defensiva prolongada en líneas interiores", pero es
indispensable precisamente para la realización de este principio estratégico.
Si aplicásemos también en campañas y combates el principio de "guerra
defensiva prolongada en líneas interiores", como se hizo en el período
inicial de la Guerra de Resistencia, ello no correspondería en absoluto al
hecho de que el país enemigo es pequeño y el nuestro grande, y de que el
enemigo es fuerte y nosotros débiles. En tal caso, no alcanzaríamos jamás
nuestro objetivo estratégico, no lograríamos sostener una guerra prolongada y
seríamos derrotados. Por eso, hemos abogado siempre por la organización de
todas las fuerzas armadas del país en varios grandes ejércitos de campaña, cada
uno enfrentado a uno de los ejércitos de campaña del enemigo, pero con efectivos
que sean dos, tres o cuatro veces los suyos, para mantener atareado al enemigo
en amplios teatros de operaciones de acuerdo con el principio antes expuesto.
Dicho principio puede y debe aplicarse tanto a la guerra regular como a la de
guerrillas, y es válido no sólo para una etapa determinada de la guerra, sino
también para todo su curso. En la etapa de contraofensiva estratégica, en que
tendremos mejores
165
condiciones técnicas e incluso dejaremos de estar
en la posición del débil contra el fuerte, si continuamos empleando fuerzas
numéricamente superiores en operaciones ofensivas de decisión rápida en líneas
exteriores, tendremos posibilidades aún mayores de capturar gran cantidad de
soldados y pertrechos enemigos. Por ejemplo, si empleamos dos, tres o cuatro
divisiones mecanizadas contra una división mecanizada del enemigo, podremos
estar mucho más seguros de aniquilarla. Varios hombres fornidos pueden vencer
fácilmente a uno solo: ésta es una verdad de sentido común.
Si
aplicamos resueltamente en los campos de batalla el principio de
"operaciones ofensivas de decisión rápida en líneas exteriores", no
sólo modificaremos la correlación de fuerzas entre el enemigo y nosotros en
esos campos de batalla, sino que también iremos cambiando progresivamente la
situación general de la guerra. En los campos de batalla, estaremos a la
ofensiva y el enemigo, a la defensiva; emplearemos fuerzas superiores en líneas
exteriores y el enemigo, fuerzas inferiores en líneas interiores, y buscaremos
la decisión rápida, en tanto que el enemigo no podrá, por más que lo intente,
prolongar la lucha en espera de socorros. De esta manera, el adversario pasará
de fuerte a débil y de superior a inferior, y nuestras fuerzas, por el
contrario, pasarán de débiles a fuertes y de inferiores a superiores. Después
de ganadas así muchas batallas, se modificará la situación general entre el
enemigo y nosotros. Es decir, con la acumulación de muchas victorias obtenidas
en los campos de batalla mediante operaciones ofensivas de decisión rápida en
líneas exteriores, poco a poco iremos fortaleciéndonos y debilitando al
enemigo, lo cual afectará forzosamente la correlación general de fuerzas y la
hará cambiar. Para entonces, dicho cambio, combinado con otras condiciones
nuestras, con los cambios operados en el campo enemigo y con una situación
internacional favorable, producirá en la situación general entre el enemigo y
nosotros, primero, una paridad de fuerzas, y luego, nuestra superioridad sobre
el enemigo. Entonces habrá llegado la hora de lanzar la contraofensiva y
expulsar de nuestro país a los invasores.
La
guerra es una pugna de fuerzas, pero el estado inicial de éstas cambia en el
curso de la guerra. Aquí el factor decisivo es el esfuerzo subjetivo por lograr
más victorias y cometer menos errores. Los factores objetivos proporcionan la
posibilidad de tal cambio, pero, para convertir en hechos esta posibilidad, es
necesaria una política correcta y el esfuerzo subjetivo. Aquí lo subjetivo
desempeña el papel decisivo.
166
INICIATIVA, FLEXIBILIDAD Y PLANIFICACIÓN
En las
campañas y combates ofensivos de decisión rápida en líneas exteriores, tal como
se ha planteado, el punto central es la ofensiva; "líneas exteriores"
se refiere a la esfera de la ofensiva, y "decisión rápida", a su
duración. De ahí el nombre de "operaciones ofensivas de decisión rápida en
líneas exteriores". Es el mejor principio para realizar una guerra
prolongada, y es también el principio para lo que se conoce como guerra de
movimientos. Pero no se puede llevar a la práctica este principio sin iniciativa,
flexibilidad y planificación. Estudiemos ahora estas tres cuestiones.
Ya
hemos hablado de la actividad consciente. ¿Por qué tratamos ahora de la
iniciativa? Por actividad consciente entendemos la acción y el esfuerzo
conscientes, característica propia del género humano, que se manifiesta con
particular vigor en la guerra. Todo esto ya ha sido analizado. La iniciativa
significa aquí libertad de acción para un ejército, en contraste con la
situación en que las tropas quedan privadas de esta libertad. Para un ejército
es vital la libertad de acción, y en cuanto la pierde, se encuentra al borde de
la derrota o la destrucción. El que un soldado sea desarmado se debe a que ha
perdido su libertad de acción, quedando reducido a la pasividad. Lo mismo puede
decirse en cuanto a la derrota de un ejército. Por ello, en una guerra ambos
bandos se empeñan enérgicamente en lograr la iniciativa y evitar la pasividad.
Se puede decir que las operaciones ofensivas de decisión rápida en líneas
exteriores, por las cuales abogamos, así como la flexibilidad y la
planificación, necesarias para llevarlas a cabo, están todas destinadas a
lograr la iniciativa para reducir al enemigo a la pasividad y alcanzar el
objetivo de conservar las fuerzas propias y destruir las del enemigo. Pero la
iniciativa o la pasividad son inseparables de la superioridad o inferioridad en
la capacidad bélica; por consiguiente, también son inseparables de una
dirección subjetiva correcta o errónea de la guerra. Además, existe la
posibilidad de explotar las apreciaciones erróneas y la desprevención del
enemigo para ganar la iniciativa y reducirlo a la pasividad. Analicemos a
continuación estos puntos.
La
iniciativa es inseparable de la superioridad en la capacidad bélica, en tanto
que la pasividad es inseparable de la inferioridad en ese terreno. Tal
superioridad o inferioridad constituyen, respectivamente, la base objetiva para
la iniciativa o la pasividad. Naturalmente,
167
es más fácil mantener y desarrollar la iniciativa
estratégica por medio de la ofensiva estratégica, pero mantener la iniciativa
durante toda la guerra y en todos los frentes, o sea, tener la iniciativa
absoluta, sólo es posible en condiciones de superioridad absoluta sobre el
adversario. En una lucha cuerpo a cuerpo entre un hombre fuerte y sano y otro
gravemente enfermo, el primero tendrá la iniciativa absoluta. Si el Japón no
estuviera acribillado de contradicciones insolubles; si, por ejemplo, pudiera
enviar de una sola vez un ejército inmenso, de varios o incluso de diez
millones de soldados ; si sus recursos financieros fueran varias veces lo que
son; si no encontrara oposición alguna en las masas populares de su propio país
ni en otros países, y si no siguiera la bárbara política que impulsa al pueblo
chino a entablar una lucha a muerte, podría asegurarse la superioridad absoluta
y contar con la iniciativa absoluta durante .toda la guerra y en todas partes.
Pero la historia muestra que la superioridad absoluta aparece al final de una
guerra o una campaña; y rara vez al comienzo. Por ejemplo, fue en vísperas de
la rendición de Alemania, en la Primera Guerra Mundial, cuando los países de la
Entente lograron la superioridad absoluta y Alemania quedó reducida a la
inferioridad absoluta, a consecuencia de lo cual, ésta fue derrotada y aquéllos
triunfaron. Este es un ejemplo de superioridad e inferioridad absolutas al
final de una guerra. Otro ejemplo: en vísperas de nuestra victoria en
Taierchuang, las fuerzas japonesas aisladas allí fueron reducidas a la
inferioridad absoluta después de una dura lucha, en tanto que las nuestras
alcanzaron la superioridad absoluta, como resultado de lo cual, el enemigo fue
derrotado y nosotros triunfamos. Este es un ejemplo de superioridad e
inferioridad absolutas al final de una campaña. Una guerra o una campaña
también pueden terminar en una situación de superioridad relativa o de paridad.
En ese caso, se llega a un compromiso en la primera o a una situación de empate
en la segunda. Pero, en la mayoría de los casos, la guerra o campaña finalizan
con la superioridad e inferioridad absolutas, que deciden, respectivamente la
victoria y la derrota. Todo esto se refiere al final y no al comienzo de una
guerra o una campaña. Se puede predecir que el desenlace de la guerra
chino-japonesa será la derrota del Japón a consecuencia de su inferioridad
absoluta y la victoria de China a causa de su superioridad absoluta. Pero en el
momento actual, la superioridad e inferioridad de una y otra parte no son
absolutas sino relativas. Con la ventaja de su poderío militar y económico y de
su gran capacidad político-organizativa, el Japón goza de superioridad sobre
China, que es débil en estos aspectos; dicha superioridad cons-
168
tituye la base de su iniciativa. Pero como su
fuerza en lo militar y en otros aspectos es cuantitativamente insuficiente, y
como existen muchos otros factores que le son desfavorables, su superioridad se
ve reducida por sus propias contradicciones. Esa superioridad ha disminuido aún
más, al enfrentarse en China con un vasto territorio, enorme población, gran
número de soldados y tenaz resistencia nacional. Por lo tanto, vista en su
conjunto, la posición del Japón ha pasado a ser de simple superioridad relativa,
y su capacidad para tomar y mantener la iniciativa, que ha quedado así
restringida, se ha vuelto también relativa. En cuanto a China, si bien se
encuentra estratégicamente en una posición un tanto pasiva a causa de la
inferioridad de su fuerza es sin embargo cuantitativamente superior en
territorio, población y efectivos militares, y también es superior por la moral
combativa y el profundo odio de su pueblo y su ejército hacia el enemigo. Esta
superioridad, junto con otros factores favorables, disminuye el grado de su
inferioridad militar, económica, etc., y la conviene en una inferioridad
estratégica relativa. Y esto también reduce el grado de pasividad de China, de
modo que su posición estratégica es sólo de pasividad relativa. Sin embargo,
como toda pasividad es desventajosa, hay que esforzarse al máximo para salir de
ella. En el terreno militar, la forma de conseguirlo es desplegar resueltamente
operaciones ofensivas de decisión rápida en líneas exteriores, desarrollar la
guerra de guerrillas en la retaguardia enemiga, y producir así numerosos casos
de aplastante superioridad e iniciativa locales en campañas de guerra de
movimientos y en la guerra de guerrillas. Por medio de esa superioridad e
iniciativa locales, podremos crear gradualmente la superioridad e iniciativa
estratégicas y salir de la inferioridad y pasividad estratégicas. Tal es la
relación entre la iniciativa y la pasividad, entre la superioridad y la
inferioridad.
De lo
dicho puede comprenderse también la relación entre la iniciativa o la pasividad
y la dirección subjetiva de la guerra. Como se ha expuesto más arriba, podemos
salir de nuestra inferioridad y pasividad estratégicas relativas creando,
mediante nuestros esfuerzos, muchos casos de superioridad e iniciativa locales,
privando así una y otra vez al enemigo de esta superioridad e iniciativa y
empujándolo a la inferioridad y la pasividad. La suma de estos éxitos parciales
nos dará la superioridad e iniciativa estratégicas y reducirá al enemigo a la
inferioridad y pasividad estratégicas. Tal cambio depende de una dirección
subjetiva correcta. ¿Por qué? Porque mientras nosotros buscamos la superioridad
y la iniciativa, el enemigo hace lo mismo. En
169
este sentido, la guerra es una pugna de capacidad
subjetiva entre los mandos de los ejércitos contendientes por la superioridad y
la iniciativa, sobre la base de condiciones materiales tales como las fuerzas
militares y los recursos financieros. De la pugna uno sale vencedor y el otro
vencido; además de las condiciones materiales objetivas, el vencedor debe
necesariamente su triunfo a una dirección subjetiva correcta, y el vencido debe
su derrota a una dirección subjetiva errónea. Admitimos que el fenómeno de la
guerra es más inasible y ofrece menos certidumbre que cualquier otro fenómeno
social, en otras palabras, que es en mayor grado una cuestión de
"probabilidad”. Pero la guerra no tiene nada de sobrenatural; no es sino
un fenómeno de este mundo, regido por la necesidad. Por eso, sigue siendo una
verdad científica el axioma de Sun Tsi: "Conoce a tu adversario y conócete
a ti mismo, y podrás librar cien batallas sin correr ningún riesgo de
derrota." Los errores surgen de la ignorancia acerca del enemigo y de sí
mismo; además, en muchos casos, las características de la guerra hacen
imposible tener pleno conocimiento de ambos bandos; de ahí la incertidumbre de
la situación y las acciones en la guerra, los errores y derrotas. Pero, sean
cuales fueren la situación y las acciones en la guerra, es posible conocer sus
aspectos generales y puntos esenciales. Gracias a todo tipo de reconocimientos
y, además, a sus deducciones y juicios inteligentes, un jefe puede reducir los
errores y ejercer una dirección correcta en líneas generales. Armados de esta
"dirección correcta en líneas generales", podemos lograr más
victorias y transformar nuestra inferioridad en superioridad y nuestra
pasividad en iniciativa. Esta es la relación entre la iniciativa o la pasividad
y la dirección subjetiva correcta o incorrecta de la guerra.
La
tesis de que una dirección subjetiva incorrecta puede originar el cambio de
superioridad en inferioridad y de iniciativa en pasividad, y que una dirección
subjetiva correcta puede hacer lo contrario, se hace aún más convincente cuando
consideramos los ejemplos históricos de derrotas sufridas por ejércitos
numerosos y fuertes, y de victorias alcanzadas por ejércitos reducidos y
débiles. Tales ejemplos abundan en la historia de China y de otros países.
Ejemplos de China son la batalla de Chengpu entre Tsin y Chu15; la de Chengkao
entre Chu y Jan ; la batalla en que Jan Sin derrotó a las tropas de Chao Sie16;
la de Kunyang entre Sin y Jan; la de Kuantu entre Yuan Shao y Tsao Tsao; la de
Chipi entre Wu y Wei; la de Yiling entre Wu y Shu; la de Feishui entre Chin y
Tsin, etc. Entre los ejemplos en la historia de otros países, figuran muchas
campañas de Napoleón17 y la guerra civil en la
170
Unión Soviética después de la Revolución de
Octubre. En todos estos casos, la victoria fue alcanzada por fuerzas pequeñas
sobre grandes y por fuerzas inferiores sobre superiores. En cada caso, la
fuerza menor opuso una superioridad e iniciativa locales a la inferioridad y
pasividad también locales del enemigo, empezó por derrotar a una parte de sus
unidades, luego se volvió contra las restantes, las aplastó una por una y
transformó así toda la situación en superioridad e iniciativa. Lo contrario
sucedió con el enemigo, que en un principio tenía la superioridad y la
iniciativa; debido a sus errores subjetivos y contradicciones internas, perdió
por completo su excelente o relativamente buena posición de superioridad e
iniciativa, convirtiéndose en general de un ejército vencido o en rey de un
reino subyugado. Así puede verse que, si bien la superioridad o inferioridad en
la capacidad bélica es la base objetiva que determina la iniciativa o la
pasividad, no constituye en sí misma la iniciativa o la pasividad efectivas;
sólo mediante una lucha, una pugna entre las capacidades subjetivas, puede
surgir la iniciativa o la pasividad efectivas. En la lucha, una dirección
subjetiva correcta puede transformar la inferioridad en superioridad y la
pasividad en iniciativa, y una dirección subjetiva errónea puede hacer lo
contrario. El hecho de que las dinastías gobernantes no hayan podido vencer a
los ejércitos revolucionarios, demuestra que la simple superioridad en ciertos
aspectos no asegura la iniciativa ni mucho menos la victoria final. El bando
que se encuentra en estado de inferioridad y pasividad puede arrebatar la
iniciativa y la victoria al bando que tiene la superioridad y la iniciativa, si
crea ciertas condiciones mediante una gran actividad subjetiva, de acuerdo con
las circunstancias reales.
Las
apreciaciones erróneas y la desprevención pueden ocasionar la pérdida de la
superioridad y la iniciativa. Por lo tanto, desorientar sistemáticamente al
enemigo y atacarlo por sorpresa son dos importantes medios de lograr la
superioridad y ganar la iniciativa. ¿Qué significa "apreciaciones
erróneas”? “Tomar por soldados enemigos los árboles y matorrales del monte
Pakung"18 es un ejemplo de apreciación errónea. Y "amagar en el Este
pero atacar por el Oeste" es una forma de desorientar al enemigo. Cuando contamos
con un firme apoyo de las masas, suficiente para evitar la filtración de
informaciones, a menudo es posible conseguir eficazmente, con diversas
estratagemas, meter al enemigo en un cenagal de juicios y acciones erróneos, de
modo que pierda la superioridad y la iniciativa. A esto se refiere precisamente
el dicho: "En la guerra jamás hay exceso de
171
astucia." ¿Qué significa
"desprevención"? Significa falta de preparación. Sin preparación, la
superioridad no es real ni puede haber tampoco iniciativa. Comprendiendo esto,
una fuerza inferior, pero bien preparada, a menudo puede derrotar a una fuerza
superior mediante ataques por sorpresa. Decimos que es fácil golpear a un
enemigo en movimiento, precisamente porque entonces no está alerta, o sea, no
está preparado. Estos dos procedimientos - desorientar al enemigo y atacarlo
por sorpresa - significan transferir al enemigo la incertidumbre de la guerra y
procurar para nosotros la mayor certidumbre posible, lo cual nos permite ganar
la superioridad y la iniciativa y lograr la victoria. Una excelente
organización de las masas es el requisito previo para la consecución de todo
esto. Por lo tanto, es de extrema importancia poner en pie a todas las masas
populares que se oponen al enemigo y armarlas hasta el último hombre, para que
efectúen asaltos por todas partes y, al mismo tiempo, impidan el escape de informaciones
y cubran a nuestro ejército, de modo que el enemigo no sepa cuándo ni dónde lo
atacaremos y se cree una base objetiva que lo conduzca a apreciaciones erróneas
y a la desprevención. Si el Ejército Rojo de China, en el período de la Guerra
Revolucionaria Agraria; pudo ganar frecuentemente batallas con fuerzas
pequeñas, fue en gran medida porque contaba con masas populares organizadas y
armadas. Lógicamente, la guerra nacional debe conquistar un apoyo popular más
amplio todavía que la Guerra Revolucionaria Agraria; sin embargo, debido a
errores del pasado19, las masas populares se encuentran desorganizadas, no sólo
no pueden ponerse inmediatamente al servicio de la causa, sino que a veces
incluso son utilizadas por el enemigo. La movilización decidida y amplia de
todo el pueblo es la única forma de obtener inagotables recursos para atender a
todas las necesidades de la guerra. Además, desempeñará ciertamente un gran
papel en la aplicación de nuestra táctica de derrotar al enemigo
desorientándolo y tomándolo desprevenido. No somos el príncipe Siangkung del
Estado de Sung y no nos interesa su estúpida ética 20. A fin de lograr la
victoria, debemos hacer cuanto sea posible para taparle ojos y oídos al
enemigo, de modo que se vuelva ciego y sordo, así como para crear la mayor
confusión posible en la mente de sus mandos, hasta que pierdan completamente el
juicio. En todo esto puede verse también la relación entre la iniciativa o la
pasividad y la dirección subjetiva de la guerra. Tal dirección subjetiva es indispensable
para derrotar al Japón.
En
líneas generales, el Japón mantiene la iniciativa en la etapa de su ofensiva en
razón de su poderío militar y del aprovechamiento de
172
nuestros errores subjetivos, pasados y actuales.
Pero su iniciativa ha comenzado a menguar en cierto grado, a causa de las
numerosas desventajas que le son inherentes y de los errores subjetivos que él
ha cometido también en la guerra (sobre los cuales hablaremos en detalle más
adelante), y asimismo a causa de nuestras numerosas ventajas: La derrota del
enemigo en Taierchuang y sus dificultades En la provincia de Shansí son clara
prueba de ello. El amplio desarrollo de nuestra guerra de guerrillas en la retaguardia
del enemigo ha colocado a sus guarniciones del territorio ocupado en una
posición completamente pasiva. Aunque el enemigo todavía está a la ofensiva
estratégica y mantiene la iniciativa, la perderá cuando cese esta ofensiva. La
primera razón por la cual el enemigo no podrá mantener la iniciativa, es que su
escasez de tropas le hace imposible sostener la ofensiva indefinidamente.
Nuestras operaciones ofensivas en las campañas y nuestra guerra de guerrillas
en la retaguardia enemiga, junto con otros factores, constituyen la segunda
razón por la cual el enemigo tendrá que detener su ofensiva en cierto límite y
no podrá mantener su iniciativa. La existencia de la Unión Soviética y los
cambios en la situación internacional constituyen la tercera razón. Así se ve
que la iniciativa del enemigo es limitada y puede ser anulada. Si China
mantiene firmemente el método de realizar operaciones ofensivas con sus fuerzas
regulares en campañas y combates, desarrolla con vigor la guerra de guerrillas
en la retaguardia enemiga y moviliza ampliamente a las masas populares En el
terreno político, entonces podremos asegurarnos gradualmente una posición de
iniciativa estratégica:
Tratemos
ahora de la flexibilidad. ¿Qué es la flexibilidad? Es la expresión concreta de
la iniciativa en las operaciones militares; es el empleo flexible de las
fuerzas armadas. E1 empleo flexible de las fuerzas armadas es la tarea central,
y también la mas difícil, en la conducción de una guerra. Además de tareas
tales como la organización y la educación del ejército y del pueblo, la
conducción de la guerra consiste en el empleo de las tropas en el combate, y
todo ello se hace para lograr la victoria. Ciertamente son difíciles tareas
tales como organizar un ejército, pero más difícil aún es emplearlo, en
especial cuando se enfrenta a uno más fuerte. Para ello, se requiere tener una
alta capacidad subjetiva, vencer la confusión, la oscuridad y la incertidumbre
peculiares de la guerra, y descubrir en ellas el orden, la claridad y la
certidumbre; sólo así puede conseguirse la flexibilidad en el mando.
El
principio fundamental para las operaciones en los campos de batalla de la
Guerra de Resistencia consiste en operaciones ofensivas
173
de decisión rápida en líneas exteriores. Para
ponerlo en práctica, existen diversas tácticas o métodos, tales como dispersión
y concentración de las fuerzas; avance divergente y ataque convergente; ataque
y defensa; asalto y contención; cerco y movimientos envolventes; avance y
retirada. Comprender estas tácticas es fácil, pero no lo es en modo alguno
emplearlas y pasar de una a otra con flexibilidad. Aquí hay tres factores
clave: momento, lugar y tropas. Ninguna victoria puede lograrse si el momento,
el lugar o las tropas no han sido bien elegidos. Por ejemplo, si, al atacar a
una fuerza enemiga en movimiento, asestamos el golpe prematuramente, nos
pondremos al descubierto y daremos al adversario la oportunidad de prepararse;
si lo hacemos demasiado tarde, el enemigo podrá haber concentrado y acampado
sus tropas; presentándonos un hueso duro de roer. Esto en cuanto al momento. Si
el punto de asalto que escogemos está, por ejemplo, en el ala izquierda del
enemigo, que resulta ser justamente su lado débil, será fácil la victoria; pero
si el que escogemos está en el ala derecha, podremos darnos contra un muro y no
obtener resultado alguno. Esto en cuanto al lugar. Si, para realizar una
determinada tarea, es fácil obtener éxito enviando una determinada unidad de
nuestras fuerzas, será difícil lograr resultados empleando otra unidad. Esto en
cuanto a las tropas. No sólo tenemos que saber cómo emplear las tácticas, sino
también cómo pasar de una a otra. Para un mando flexible es tarea importante
cambiar de táctica oportuna y apropiadamente según las condiciones de las
tropas y del terreno, tanto las del enemigo como las nuestras; pasando del
ataque a la defensa o de la defensa al ataque, del avance a la retirada o de la
retirada al avance, transformando las unidades de contención en unidades de
asalto o las de asalto en las de contención, pasando del cerco a los
movimientos envolventes o de los movimientos envolventes al cerco, etc. Esto
rige tanto para el mando de los combates como para el de las campañas y el estratégico.
Los
antiguos decían: "La habilidad para emplear la táctica reside en la
mente." Esta "habilidad", que nosotros llamamos flexibilidad, es
la aportación del comandante inteligente. Flexibilidad no significa temeridad,
la cual debe ser rechazada. La flexibilidad es la capacidad de un comandante
inteligente para adoptar medidas oportunas y adecuadas según las condiciones
objetivas después de "juzgar el momento y la situación" (por
situación se entiende la del enemigo y la nuestra, la naturaleza del terreno,
etc.); esta flexibilidad es la "habilidad para emplear la táctica”.
Valiéndonos de esta habilidad, podemos obtener más victorias en las operaciones
ofensivas de deci-
174
sión rápida en líneas exteriores, cambiar a nuestro
favor la correlación de fuerzas, ganar la iniciativa sobre el enemigo,
abrumarlo y destruirlo, de modo que la victoria final sea nuestra.
Pasemos
ahora al problema de la planificación. Debido a la incertidumbre propia de la
guerra, es mucho más difícil trazar planes para ésta que para otras
actividades. Sin embargo, como "la preparación asegura el éxito y su
ausencia significa el fracaso", no se puede ganar una guerra sin previa
planificación ni preparativos. En la guerra no hay una certidumbre absoluta,
pero esto no excluye cierto grado de certidumbre relativa. Tenemos un
conocimiento relativamente exacto de nuestra propia situación. En cuanto a la
del enemigo, aunque para nosotros es muy incierta, existen, sin embargo, signos
que podemos captar, hilos que seguir y una sucesión de fenómenos en los que
meditar. Esto constituye lo que llamamos cierto grado de certidumbre relativa,
que proporciona una base objetiva para la planificación en la guerra. Los
adelantos de la técnica moderna (telégrafo, radio, aviones, vehículos
motorizados, ferrocarriles, barcos de vapor, etc.) han aumentado la posibilidad
de esa planificación. No obstante, como en la guerra hay sólo una certidumbre
muy limitada y pasajera, es difícil que la planificación sea compleja y
estable. E1 plan cambia con e1 movimiento (curso o desarrollo) de la guerra, y
el alcance de sus modificaciones varía según la escala de las operaciones. Los
planes tácticos, tales como planes de ataque o defensa de pequeñas agrupaciones
o unidades, frecuentemente deben ser modificados varias veces al día. El plan
de una campaña, esto es, un plan de acción para grandes agrupaciones, puede
durar por lo general hasta la conclusión de la campaña, en el curso de la cual,
sin embargo, a menudo es modificado parcialmente, y en ocasiones, totalmente.
Un plan estratégico, basado en la situación general de ambos bandos
beligerantes, es más estable aún, pero también es aplicable sólo en una
determinada etapa estratégica y tiene que ser modificado al pasar la guerra a
una nueva etapa. La elaboración y modificación de los planes tácticos, de
campañas y estratégicos de acuerdo con su respectivo alcance y según las circunstancias,
es el factor clave en la conducción de la guerra; constituye asimismo la
expresión concreta de la flexibilidad en las operaciones militares, en otras
palabras, es la habilidad para emplear la táctica. A esto deben prestar
atención los mandos de todo nivel en la Guerra de Resistencia contra el Japón.
Basándose
en la movilidad de la guerra, algunas personas niegan categóricamente la
estabilidad relativa de los planes u orien-
175
taciones para la guerra, y los consideran
"mecánicos". Esta opinión es errónea. Como ya hemos dicho más arriba,
reconocemos plenamente que, dado que la guerra sólo presenta una certidumbre
relativa y transcurre (se mueve o se desarrolla) rápidamente, los planes u
orientaciones para ella sólo pueden ser relativamente estables, y tienen que
ser reemplazados o revisados a tiempo, de acuerdo con el cambio de las
circunstancias y el curso de la guerra; de lo contrario, nos convertiríamos en
mecanicistas. No obstante, en modo alguno se puede negar la estabilidad
relativa, dentro de un período determinado, de los planes u orientaciones para
la guerra. Negar este punto significa negarlo todo, incluso la propia guerra, y
a sí mismo. Como las circunstancias y acciones en la guerra son relativamente
estables, debe darse también una estabilidad relativa a los planes u
orientaciones, que están condicionados por ellas. Por ejemplo, como las
circunstancias de la guerra en el Norte de China y las operaciones dispersas del
VIII Ejército tienen un carácter estable dentro de una determinada etapa, en
ésta es de todo punto necesario dar una relativa estabilidad a la línea
estratégica del VIII Ejército: "Tomar la guerra de guerrillas como lo
fundamental, pero no perder oportunidad alguna para realizar la guerra de
movimientos cuando las condiciones sean favorables." La orientación para
una campaña es aplicable en un período más corto que una orientación
estratégica, y la orientación táctica es aplicable en un lapso más breve aún, pero
todas ellas son estables durante un determinado tiempo. Negar esto es no saber
por dónde empezar en materia de guerra, es convertirse en un relativista de la
guerra carente de criterio, para quien un procedimiento es tan erróneo o tan
justo como cualquier otro. Nadie niega que incluso una orientación válida para
un período dado también está sujeta a variaciones; de no ser variable, jamás se
abandonaría en favor de otra. Pero esta variabilidad tiene sus límites, es
decir, no rebasa el marco de las diversas operaciones militares en que se
aplica esa orientación, y no afecta a su esencia misma; en otras palabras, la
variabilidad es cuantitativa y no cualitativa. Dentro de un período
determinado, esta esencia no es en modo alguno variable, y esto es lo que
queremos decir al hablar de la estabilidad relativa dentro de un período
determinado. En el gran río de la guerra como un todo, donde la movilidad es
absoluta, cada uno de sus tramos es relativamente estable. Este es nuestro
punto de vista en lo que respecta a la esencia de los planes u orientaciones
para la guerra.
Luego
de haber tratado de la guerra defensiva prolongada en líneas interiores en el
plano estratégico y de las operaciones ofen-
176
sivas de decisión rápida en líneas exteriores en
campañas y combates, así como de la iniciativa, flexibilidad y planificación,
podemos hacer ahora un breve resumen. La Guerra de Resistencia contra el Japón
debe tener su plan. Los planes de operaciones, que son la aplicación concreta
de la estrategia y la táctica, tienen que ser flexibles, de modo que puedan
adaptarse a las circunstancias de la guerra. Debemos esforzarnos siempre por
transformar nuestra inferioridad en superioridad y nuestra pasividad en iniciativa,
a fin de que la correlación de fuerzas cambie a nuestro favor. Todo esto halla
su expresión en las operaciones ofensivas de decisión rápida en líneas
exteriores en campañas y combates, así como en la guerra defensiva prolongada
en líneas interiores en el plano estratégico.
GUERRA DE MOVIMIENTOS, GUERRA DE GUERRILLAS
Y GUERRA DE POSICIONES
9l. Toda guerra consistente en campañas y combates
ofensivos de decisión rápida en líneas exteriores dentro de una guerra
defensiva prolongada en líneas interiores en el plano estratégico, toma
necesariamente la forma de guerra de movimientos. Esta es una forma de guerra
en que los ejércitos regulares efectúan campañas o combates ofensivos de
decisión rápida en líneas exteriores a lo largo de amplios frentes y en vastas
zonas de guerra. Al mismo tiempo, comprende la "defensa móvil", que
se aplica en caso de necesidad para facilitar tales operaciones ofensivas, así
como el ataque y la defensa de posiciones, los cuales desempeñan un papel
auxiliar. Las características de la guerra de movimientos son: ejércitos
regulares, superioridad de fuerzas en campañas y combates, carácter ofensivo y
movilidad.
China
posee un vasto territorio y un inmenso número de soldados, pero sus tropas no
tienen adecuadas condiciones técnicas ni están suficientemente adiestradas,
mientras que las fuerzas del enemigo son insuficientes en número, pero sus
condiciones técnicas y su adiestramiento son mejores. En estas circunstancias,
no cabe duda de que debemos adoptar las operaciones ofensivas móviles como
forma principal y complementarlas con otras formas, organizando así toda una
guerra de movimientos. A este respecto, debemos oponernos a la tendencia a la
huida, caracterizada por "retirarse siempre sin
177
avanzar jamás", y al mismo tiempo, a la
temeridad desesperada, consistente en "avanzar siempre sin retirarse
jamás".
Una de
las características de la guerra de movimientos es su movilidad, que no sólo
permite sino exige que un ejército de campaña avance o se retire a grandes
zancadas. Pero eso no tiene nada de común con la huida tipo Jan Fu-chü21. La
exigencia básica de la guerra es destruir las fuerzas enemigas, y la otra
exigencia es conservar las propias. La conservación de las fuerzas propias
tiene por objetivo destruir las del enemigo, y la destrucción de éstas es, a su
vez, el medio más eficaz de conservar las propias. Por consiguiente, la guerra
de movimientos jamás puede ser pretexto para gentes como Jan Fu-chü; nunca
significará moverse sólo hacia atrás y jamás hacia adelante, pues esta clase de
"movimiento", que niega el carácter ofensivo, carácter básico de la
guerra de movimientos, en la práctica haría que China "se moviera"
hasta desaparecer, por muy vasto que sea su territorio.
Pero
también es incorrecto el otro punto de vista, que llamamos temeridad
desesperada y que se caracteriza por avanzar siempre sin retirarse jamás.
Abogamos por la guerra de movimientos, consistente en campañas y combates
ofensivos de decisión rápida en líneas exteriores. Este tipo de guerra
comprende la guerra de posiciones, que desempeña un papel auxiliar, y también
la "defensa móvil" y la retirada, sin las cuales la guerra de
movimientos no puede ser realizada a plenitud. La temeridad desesperada es miopía
militar, nacida a menudo del temor a perder territorio. Quien actúa con
temeridad desesperada no sabe que uno de los rasgos característicos de la
guerra de movimientos es la movilidad, que no sólo permite sino exige que un
ejército de campaña avance o retroceda a grandes zancadas. En el aspecto
positivo; a fin de arrastrar al enemigo a una lucha desfavorable para él y
favorable para nosotros, suele ser necesario que éste se encuentre en
movimiento y que contemos con una serie de ventajas, tales como terreno
favorable, vulnerabilidad del enemigo, población local que pueda impedir la
filtración de informaciones, fatiga y desprevención del adversario, etc. Esto
exige que el enemigo avance y que nosotros no reparemos en la pérdida temporal
de una parte de nuestro territorio, pues esa pérdida temporal es el precio que
se paga por la conservación permanente de todo el territorio y la recuperación
del territorio perdido. En el aspecto negativo, cada vez que nos vemos
empujados a una posición desfavorable que pone seriamente en peligro la
conservación de nuestras fuerzas, debemos tener el valor de retroceder a fin de
conservarla y volver a golpear al enemigo cuando se
178
presenten nuevas oportunidades. Los que abogan por
acciones temerarias y desesperadas ignoran este principio y disputan una ciudad
o un trozo de terreno incluso cuando la situación es obvia y definitivamente
desfavorable, y como resultado, no sólo pierden el territorio o la ciudad, sino
que tampoco pueden conservar sus fuerzas. Siempre hemos preconizado la política
de "atraer al enemigo para que penetre profundamente", porque ésta es
precisamente la política militar más eficaz que puede emplear un ejército débil,
estratégicamente a la defensiva, contra uno fuerte.
Entre
las formas de operaciones militares en la Guerra de Resistencia contra el
Japón, la guerra de movimientos ocupa el primer lugar y la guerra de
guerrillas, el segundo. Cuando decimos que en todo el conflicto bélico la
guerra de movimientos es lo principal y la de guerrillas lo auxiliar, queremos
decir que el desenlace de la guerra depende, en lo esencial, de la guerra
regular, especialmente en su forma de guerra de movimientos, y que la guerra de
guerrillas no puede asumir la responsabilidad principal de decidirlo. Sin
embargo, esto no significa que la guerra de guerrillas no desempeñe un papel
estratégico importante en la Guerra de Resistencia. Su papel estratégico en la
Guerra de Resistencia tomada en su conjunto es inferior sólo al de la guerra de
movimientos, pues sin su ayuda es imposible derrotar al enemigo. Al decir esto,
tenemos ya en cuenta la tarea estratégica de desarrollar la guerra de
guerrillas hasta convertirla en guerra de movimientos. En el curso del largo y
cruel conflicto bélico, la guerra de guerrillas no permanecerá invariable, sino
que alcanzará un nivel superior, transformándose en guerra de movimientos. De
este modo, su papel estratégico es doble: apoyar la guerra regular y
transformarse ella misma en guerra regular. Mucho menos puede subestimarse el
papel estratégico de la guerra de guerrillas en la Guerra de Resistencia de
China contra el Japón si se tiene en cuenta su extensión y duración sin
precedentes. Por consiguiente, en China la guerra de guerrillas no sólo plantea
problemas tácticos, sino también problemas estratégicos específicos. Esto lo he
analizado ya en "Problemas estratégicos de la guerra de guerrillas contra
el Japón". Como se ha señalado anteriormente, las formas de operaciones
militares en las tres etapas estratégicas de la Guerra de Resistencia contra el
Japón son las siguientes: En la primera etapa, la guerra de movimientos es la
forma principal, en tanto que la de guerrillas y la de posiciones son
auxiliares. En la segunda, la guerra de guerrillas pasará a ocupar el primer
lugar y será complementada por la de movimientos y la de
179
posiciones. En la tercera, la guerra de movimientos
volverá a ser la forma principal y será complementada por la de posiciones y la
de guerrillas. Pero la guerra de movimientos en la tercera etapa no será
efectuada exclusivamente por las fuerzas regulares iniciales; una parte de
ella, probablemente de bastante importancia, será realizada por las antiguas
fuerzas guerrilleras, que para entonces habrán pasado de la guerra de
guerrillas a la de movimientos. Consideradas las tres etapas de la Guerra de
Resistencia de China contra el Japón, la guerra de guerrillas es ciertamente
indispensable, y está llamada a representar un drama grandioso sin paralelo en
la historia de las guerras de la humanidad. Por tal razón, es absolutamente
necesario tomar, de entre los millones de hombres de las tropas regulares de
China, por lo menos algunos centenares de miles de combatientes y dispersarlos
por todas las zonas que el enemigo ocupa, para que movilicen y organicen
fuerzas armadas populares y, junto con ellas, emprendan una guerra de
guerrillas. Las fuerzas regulares designadas para ello deben tomar sobre sí
conscientemente esta sagrada misión, y no pensar que han sido rebajadas porque
participen en un número menor de grandes batallas y no puedan aparecer por el
momento como héroes nacionales. Tales ideas son erróneas. La guerra de
guerrillas no produce resultados tan rápidos ni da tanto renombre como la
guerra regular, pero igual que "en el viaje largo se conoce la fuerza del
caballo, y en la larga prueba, el corazón del hombre", en el curso de esta
guerra larga y cruenta, la guerra de guerrillas demostrará su inmenso poderío;
no es, en verdad, una empresa ordinaria. Además, un ejército regular puede,
dispersando sus fuerzas, realizar la guerra de guerrillas, y concentrándolas,
la guerra de movimientos ; así lo ha venido haciendo el VIII Ejército, cuya
línea estratégica es: “Tomar la guerra de guerrillas como lo fundamental, pero
no perder oportunidad alguna para realizar la guerra de movimientos cuando las
condiciones sean favorables.” Esta línea es perfectamente correcta, en tanto
que las opiniones opuestas son erróneas.
Dadas
sus actuales condiciones técnicas, China no puede, en general, practicar una
guerra de posiciones, sea defensiva u ofensiva, y es ahí donde se manifiesta
nuestra debilidad. Más aún, el enemigo también puede explotar la vastedad de
nuestro territorio para esquivar nuestras posiciones fortificadas. De ahí que
la guerra de posiciones no pueda emplearse como un medio importante y, menos
aún, como el principal. Pero en la primera y segunda etapas de la guerra, es
posible y necesario, dentro de los límites de la guerra de
180
movimientos, recurrir en el plano local a la guerra
de posiciones, como medio auxiliar en las campañas. La "defensa
móvil", con carácter de semiposiciones, encaminada a resistir al enemigo
escalonadamente para desgastar sus fuerzas y ganar. tiempo, constituye con
mayor motivo una parte indispensable de la guerra de movimientos. China debe
hacer todo lo posible para aumentar el número de armas modernas, de modo que
esté plenamente en condiciones de efectuar ataques contra las posiciones
enemigas en la etapa de contraofensiva estratégica. En esta etapa. la guerra de
posiciones tendrá sin duda mayor importancia, pues entonces el enemigo se
aferrará a sus posiciones, y a menos que lancemos contra ellas potentes ataques
para apoyar la guerra de movimientos, no podremos alcanzar nuestro objetivo de
recuperar el territorio perdido. No obstante, en la tercera etapa, también
debemos esforzarnos por hacer de la guerra de movimientos la forma principal.
Pues en una guerra de posiciones como la que se dio en Europa occidental en la
segunda mitad de la Primera Guerra Mundial, el arte de dirigir la guerra y el
papel activo del hombre quedan en gran medida anulados. Por lo tanto, en las
condiciones de China, que cuenta con vastas extensiones para desarrollar la
guerra y que permanecerá, durante un tiempo bastante largo, pobremente equipada
desde el punto de vista técnico, resulta natural "sacar la guerra de las
trincheras". Incluso en la tercera etapa, si bien China estará en mejores
condiciones técnicas, difícilmente podrá superar a su enemigo en ese sentido, y
por eso, se verá obligada todavía a esforzarse por desplegar una guerra de
movimientos de gran movilidad, sin la cual no podrá alcanzar la victoria final.
Así, en ninguna de las etapas de la Guerra de Resistencia contra el Japón;
China adoptará la guerra de posiciones como la forma principal; las formas
principales o importantes son la guerra de movimientos y la de guerrillas.
Estas formas de guerra permitirán desarrollar plenamente el arte de dirigir la
guerra y el papel activo del hombre, lo que será una dicha en medio de nuestro
infortunio.
GUERRA DE DESGASTE Y GUERRA DE
ANIQUILAMIENTO
Como
hemos dicho antes, la esencia de la guerra, su objetivo, consiste en conservar
las fuerzas propias y destruir las del enemigo.
181
Para alcanzar este objetivo existen tres formas de
guerra: guerra de movimientos, de posiciones y de guerrillas. Como estas formas
no dan los mismos resultados generalmente se hace distinción entre guerra de
desgaste y guerra de aniquilamiento.
Para
empezar, podemos afirmar que la Guerra de Resistencia contra el Japón es a la
vez guerra de desgaste y de aniquilamiento. ¿Por qué? Porque la fortaleza del
enemigo sigue operando, y subsisten su superioridad e iniciativa estratégicas;
por lo tanto, no podremos debilitarlo eficaz y rápidamente, ni acabar con su
superioridad e iniciativa, a menos que realicemos campañas y combates de
aniquilamiento. Nosotros seguimos siendo débiles y todavía no hemos salido de
la inferioridad y pasividad estratégicas; por eso, sin campañas y combates de
aniquilamiento no podremos ganar tiempo para mejorar nuestras condiciones
internas e internacionales y modificar nuestra posición desfavorable. Así, las
campañas de aniquilamiento son el medio para lograr el objetivo de desgaste
estratégico. En este sentido, la guerra de aniquilamiento es una guerra de
desgaste. Para poder sostener una guerra prolongada el método principal que
emplea China es desgastar al enemigo aniquilando sus fuerzas.
Pero el
objetivo de desgaste estratégico puede alcanzarse también a través de campañas
de desgaste. En términos generales, la guerra de movimientos cumple la tarea de
aniquilamiento, la guerra de posiciones, la de desgaste, y la guerra de
guerrillas, ambas tareas al mismo tiempo; así, las tres formas de guerra se
diferencian entre sí. En este sentido, la guerra de aniquilamiento es diferente
a la de desgaste. Las campañas de desgaste son auxiliares, pero también
necesarias para la guerra prolongada.
l00. Tanto desde el punto de vista de la teoría,
como del de la necesidad práctica, China para lograr el objetivo estratégico de
desgastar en gran medida las fuerzas del enemigo, debe explotar, en la etapa de
defensiva, no sólo la función de aniquilamiento que desempeña primordialmente
la guerra de movimientos y parcialmente la de guerrillas, sino también, en
forma complementaria, la función de desgaste que desempeña primordialmente la
guerra de posiciones y parcialmente la de guerrillas. En la etapa de equilibrio,
debemos continuar aprovechando las funciones de aniquilamiento y desgaste que
cumplen la guerra de guerrillas y la de movimientos, para seguir desgastando
considerablemente las fuerzas enemigas. Todo ello está destinado a prolongar la
guerra cambiar gradualmente la correlación de fuerzas y preparar las
condiciones para nuestra contraofensiva.
182
Durante la contraofensiva estratégica, debemos
continuar desgastando al enemigo mediante el aniquilamiento, para expulsarlo
definitivamente del país.
Pero,
en realidad, lo ocurrido en los últimos diez meses fue que muchas e incluso la
mayoría de las campañas de guerra de movimientos se convirtieron en campañas de
guerra de desgaste, y que la guerra de guerrillas, en ciertas zonas, no cumplió
debidamente su función de aniquilamiento. Lo positivo de esta situación
consiste en que, de todas maneras, hemos desgastado las fuerzas enemigas, lo
cual tiene importancia para la guerra prolongada y para la victoria final, de
modo que no hemos derramado en vano nuestra sangre. Pero lo negativo es que,
primero, no hemos desgastado suficientemente al enemigo, y segundo, nuestras
pérdidas han sido más bien grandes y lo capturado más bien escaso. Desde luego,
hay que reconocer la causa objetiva de esta situación, o sea, la disparidad
entre el enemigo y nosotros en cuanto a condiciones técnicas y adiestramiento
de las tropas; pero, de cualquier modo, es necesario teórica y prácticamente
instar a nuestras tropas regulares a que den batallas de aniquilamiento cada
vez que las circunstancias sean favorables. En cuanto a las guerrillas, aunque
tienen que librar batallas de simple desgaste al cumplir muchas tareas
concretas como el sabotaje y el hostigamiento, es necesario que promuevan y
lleven a cabo con vigor campañas y combates de aniquilamiento siempre que las
circunstancias sean favorables, a fin de desgastar en gran medida las fuerzas
del enemigo y, a la vez, reforzar considerablemente las nuestras.
l02. Lo que llamamos "operaciones
ofensivas", "decisión rápida" y "líneas exteriores" en
la expresión "operaciones ofensivas de decisión rápida en líneas
exteriores", igual que “movimiento” en la expresión "guerra de
movimientos", se refiere principalmente, en cuanto a la forma de
operaciones, al empleo de la táctica de cerco y de movimientos envolventes; de
ahí la necesidad de concentrar fuerzas superiores. La concentración de las
fuerzas y el empleo de la táctica de cerco y de movimientos envolventes son,
por lo tanto, los requisitos indispensables para realizar la guerra de
movimientos, esto es, las operaciones ofensivas de decisión rápida en líneas
exteriores. Y todo ello está destinado a aniquilar al enemigo.
La
ventaja del ejército japonés no reside sólo en su armamento, sino también en el
adiestramiento de sus oficiales y soldados: grado de organización, confianza en
sí mismos derivada del hecho de no haber sido jamás derrotados, creencia
supersticiosa en el Mikado
183
y en seres sobrenaturales, arrogancia, desprecio
por los chinos y otras características semejantes. Todo esto es resultado de
largos años de adoctrinamiento de las tropas en el espíritu samurai por los
militaristas japoneses, y de las costumbres nacionales del Japón. Esta es la
razón principal por la cual hemos hecho muy pocos prisioneros, aunque hemos
dado muerte o herido a gran número de soldados enemigos. Este es un punto que
mucha gente ha subestimado en el pasado. Hace falta un largo proceso para eliminar
estas características del enemigo: Ante todo, debemos prestar seria atención al
problema y luego, trabajar para este fin paciente y sistemáticamente en el
terreno político, en la propaganda para el extranjero y en relación al
movimiento popular del Japón. Otro método para lograr este objetivo es, en lo
militar, la guerra de aniquilamiento. En estas características del enemigo los
pesimistas pueden encontrar una base para la teoría de la subyugación nacional,
y los militares de mentalidad pasiva, una base para oponerse a la guerra de
aniquilamiento. Nosotros, por el contrario, sostenemos que esos puntos fuertes
del ejército japonés pueden ser destruidos, y ya han empezado a serlo. El
método principal para destruirlos es ganarnos políticamente a los soldados
japoneses. En lugar de herir su orgullo, debemos comprenderlo y canalizarlo en
la dirección debida, y tratando con indulgencia a los prisioneros de guerra,
hacer ver a los soldados japoneses el carácter antipopular de la política de
agresión de los gobernantes del Japón. Por otra parte, debemos demostrar a los
soldados japoneses el indomable espíritu y la heroica y tenaz capacidad
combativa del ejército y el pueblo chinos, golpeándolos en batallas de
aniquilamiento. Nuestra experiencia en los últimos diez meses de operaciones
militares demuestra que es posible aniquilar las fuerzas enemigas; testimonio
palmario de ello son las campañas de Pingsingkuan y de Taierchuang. La moral
del ejército japonés ha comenzado a vacilar; sus soldados no entienden el objetivo
de la guerra, se hallan rodeados por las tropas y el pueblo de China, y
manifiestan en los asaltos mucho menos valor que los soldados chinos. Todos
éstos son; entre otros, factores objetivos favorables a nuestras batallas de
aniquilamiento, los que se desarrollarán cada día a medida que se prolongue la
guerra. Al abatir la arrogancia del ejército enemigo, las operaciones de
aniquilamiento constituyen una de las condiciones que permiten abreviar la
duración de la guerra y acelerar la emancipación de los soldados y el pueblo
japoneses. Los gatos traban amistad solamente con los gatos, y jamás con los
ratones.
184
Por
otra parte, hay que admitir que por ahora somos inferiores al enemigo en
condiciones técnicas y adiestramiento militar. Por eso, en muchas operaciones,
sobre todo en las llanuras, es difícil lograr la máxima eficacia de
aniquilamiento, como la captura del total o de la mayor parte de las fuerzas
enemigas. Son equivocadas las exigencias desmedidas que en este sentido hacen
los partidarios de la teoría de la victoria rápida. La exigencia correcta en la
Guerra de Resistencia debe ser: dar batallas de aniquilamiento siempre que sea
posible. En todas las circunstancias favorables, debemos concentrar fuerzas
superiores en cada batalla y emplear la táctica de cerco y de movimientos
envolventes - cercar una parte, si no es posible el total, de las fuerzas enemigas,
capturar una parte, si no se puede el total, de las fuerzas cercadas, y si esto
tampoco es posible, causar fuertes pérdidas a las fuerzas cercadas -; en todas
las circunstancias desfavorables para las operaciones de aniquilamiento,
debemos efectuar batallas de desgaste. En el primer caso, hay que aplicar el
principio de concentrar las fuerzas, y en el segundo, el de dispersarlas. En
cuanto a las relaciones de mando en una campaña, se debe aplicar, en el primer
caso, el principio de la centralización del mando, y en el segundo, el de la
descentralización. Estos son los principios básicos para las operaciones en el
tiempo de batalla de la Guerra de Resistencia contra el Japón.
POSIBILIDADES DE EXPLOTAR LOS ERRORES
DEL ENEMIGO
En el
mismo mando enemigo puede encontrarse también una base para nuestra victoria.
La historia no ha conocido jamás un general infalible, y así como nosotros
mismos difícilmente podemos evitar los errores, el enemigo también los comete;
por eso existe la posibilidad de explotarlos. En lo que respecta a la
estrategia y a las campañas, el enemigo ha cometido muchos errores en los diez
meses de su guerra de agresión. Entre ellos, hay cinco de importancia.
En primer lugar, el aumento paulatino de sus
fuerzas. Esto se debe a que subestima a China, y también a que no posee
suficientes tropas. El enemigo siempre nos ha menospreciado. Después de
apoderarse con poco esfuerzo de las cuatro provincias del Nor-
185
deste, ocupó el Este de Jopei y el Norte de Chajar.
Todo esto lo hizo a modo de reconocimiento estratégico. La conclusión que
extrajo fue que la nación china era un montón de arena suelta. De este modo,
pensando que China se derrumbada de un solo golpe, elaboró un plan de
"decisión rápida", y con una fuerza muy pequeña trató de hacernos
huir despavoridos. No esperaba encontrarse con una unidad tan grande ni un
poder de resistencia tan inmenso como los que China ha demostrado en los
últimos diez meses, pues no tuvo presente que China se encuentra ya en una
época de progreso y cuenta con un partido político, un ejército y un pueblo
avanzados. Como sufría reveses, comenzó a aumentar poco a poco sus fuerzas,
desde algo más de diez divisiones hasta treinta. Si quiere continuar su avance,
tendrá que aumentarlas más aún. Pero, debido a su antagonismo con la Unión
Soviética, así como a la escasez de recursos humanos y financieros que le es
inherente, existe inevitablemente un límite para el número máximo de hombres que
puede lanzar al combate y para el alcance máximo de su ofensiva.
En segundo lugar, la falta de una dirección
principal de ataque. Antes de la campaña de Taierchuang, el enemigo tenía
divididas sus fuerzas más o menos por igual entre el Centro y el Norte de
China. Esta división de fuerzas también se observaba en cada una de dichas
zonas. En el Norte de China, por ejemplo, repartió sus fuerzas en forma pareja
entre las tres líneas férreas Tientsín-Pukou, Peiping-Jankou y Tatung-Puchou, y
así, después de sufrir ciertas bajas a lo largo de cada una de estas líneas y
dejar algunas guarniciones en los lugares ocupados, no le quedaron fuerzas
suficientes para nuevos avances. Luego de la derrota en Taierchuang, el enemigo
resumió las lecciones aprendidas, concentró el grueso de sus fuerzas en la
dirección de Süchou y corrigió así temporalmente este error.
En tercer lugar, la ausencia de coordinación
estratégica. En general, había coordinación dentro de cada uno de los dos
grupos de fuerzas enemigas en el Centro y el Norte de China, pero existía una
notoria falta de coordinación entre ambos. Mientras sus fuerzas del sector sur
del ferrocarril Tientsín-Pukou atacaban Siaopengpu, las del sector norte
permanecieron inmóviles, y mientras éstas atacaban Taierchuang, aquéllas no
actuaron. Tras los reveses del enemigo en ambos lugares, llegó en gira de
inspección
186
el ministro de la Guerra del Japón, y el jefe del
Estado Mayor General acudió a asumir el mando; por el momento se ha
establecido, al parecer, cierta coordinación. La clase terrateniente, la
burguesía y los militaristas del Japón tienen serias contradicciones, tanto
internas como entre sí, que se están agravando, y la ausencia de coordinación
militar es una de las manifestaciones concretas de este hecho.
En cuarto lugar, el desaprovechamiento de
oportunidades estratégicas. Esto se manifestó con claridad en la detención del
enemigo después de la ocupación de Nankín y Taiyuán, error que se debió
esencialmente a su escasez de tropas y a su consiguiente falta de fuerzas para
la persecución estratégica.
En quinto lugar, el cerco de muchas fuerzas pero
aniquilamiento de pocas. Antes de la campaña de Taierchuang en las campañas de
Shanghai, Nankín, Tsangchou, Paoting, Nankou, Sinkou y Linfen, fueron
derrotadas muchas tropas chinas, pero se hicieron pocos prisioneros, lo que
demuestra la estupidez del mando enemigo.
Estos cinco errores - aumento paulatino de sus
fuerzas, falta de una dirección principal de ataque, ausencia de coordinación
estratégica, desaprovechamiento de oportunidades y cerco de muchas fuerzas pero
aniquilamiento de pocas - señalan la incompetencia del mando japonés antes de
la campaña de Taierchuang. Si bien desde entonces el enemigo ha hecho algunas
rectificaciones, le será imposible evitar la repetición de sus errores a juzgar
por su escasez de tropas sus contradicciones internas y otros factores similares.
Más aún, lo que gana en un punto, lo pierde en otro. Por ejemplo, cuando
concentró sus fuerzas del Norte de China en Süchou, dejó grandes claros en el
territorio ocupado del Norte, lo que nos dio la oportunidad de desarrollar
ampliamente la guerra de guerrillas. Estos fueron errores cometidos por el
enemigo mismo, y no inducidos por nosotros. Por nuestra parte, podemos hacer
deliberadamente que el enemigo cometa errores, es decir, desorientarlo y
atraerlo adonde nos convenga por medio de acciones inteligentes y eficaces al
amparo de una población local bien organizada, por ejemplo, “amagar en el Este
pero atacar por el Oeste”. Esta posibilidad ya ha sido analizada anteriormente.
Todo ello indica que en el mando enemigo también podemos encontrar una base
para nuestra victoria. Por supuesto, no debemos considerar esta posibilidad
como una base importante para nuestros planes estratégicos; por el
l87
contrario, es más seguro fundar nuestros planes en
el supuesto de que el enemigo cometerá pocos errores. Además, al igual que
nosotros explotamos los errores del enemigo, éste puede explotar los nuestros,
por lo cual, es deber de nuestro mando dejarle el mínimo de oportunidades para
hacerlo. Sin embargo, como de hecho el mando enemigo ha cometido errores, los
cometerá nuevamente en el futuro y puede ser inducido a cometerlos mediante
nuestros esfuerzos, siempre habrá errores que explotar. Nuestros generales en
la Guerra de Resistencia deben hacer todo lo posible para aprovecharlos. Aunque
el mando estratégico y de campañas del enemigo es incompetente en muchos
aspectos, existen no pocos puntos excelentes en su mando de combates, esto es,
en su táctica de combate de unidades y pequeñas agrupaciones; en este aspecto
debemos aprender de él.
BATALLAS DECISIVAS EN LA GUERRA DE
RESISTENCIA CONTRA EL JAPÓN
El
problema de las batallas decisivas en la Guerra de Resistencia contra el Japón
debe ser tratado en tres formas diferentes: buscar resueltamente una acción
decisiva en toda campaña o combate en que estemos seguros de la victoria;
evitar una acción decisiva en toda campaña o combate en que la victoria sea
incierta, y eludir de manera absoluta toda batalla estratégicamente decisiva en
la cual esté en juego el destino de la nación. Las características que
distinguen a la Guerra de Resistencia contra el Japón de muchas otras guerras,
se revelan también en este problema de las batallas decisivas. En la primera y
segunda etapas de la guerra, cuando el enemigo es fuerte y nosotros débiles, el
propósito del adversario es hacer que concentremos el grueso de nuestras
fuerzas para una batalla decisiva. Nosotros buscamos justamente lo contrario:
elegir condiciones favorables, concentrar fuerzas superiores y entablar
campañas o combates decisivos sólo cuando estemos seguros de la victoria, como
en la campaña de Pingsingkuan la de Taierchuang y otras muchas, y evitar
batallas decisivas en condiciones desfavorables, cuando no tengamos seguridad
de la victoria, política ésta que adoptamos en la campaña de Changte y otras.
En cuanto a una batalla estratégicamente decisiva en que esté en juego el
destino de la nación, simplemente no la emprenderemos, ejemplo de lo cual es
nuestra reciente retirada de Süchou. Así frus-
188
tramos el plan del enemigo para una "decisión
rápida", y éste se verá obligado a sostener una guerra prolongada. Tales
principios son impracticables en un país con un territorio pequeño y difíciles
de practicar en un país políticamente muy atrasado. Son practicables en China,
que es un país grande y se encuentra en una época de progreso. Si evitamos las
batallas estratégicamente decisivas, perderemos con ello parte de nuestro
territorio, pero conservaremos todavía un gran espacio para maniobrar, y como
"mientras haya montes verdes, no hay que inquietarse por la leña",
aún podremos impulsar y esperar el progreso dentro del país, el crecimiento del
apoyo internacional y la desintegración interna del enemigo. Esta es la mejor
política para nuestra Guerra de Resistencia contra el Japón. Los impetuosos
partidarios de la teoría de la victoria rápida, incapaces de soportar el penoso
camino de una guerra prolongada y ansiosos de un triunfo rápido, claman por
batallas estratégicamente decisivas en cuanto la situación se torna ligeramente
favorable. Si hiciéramos lo que preconizan, la causa de la Guerra de
Resistencia sería gravemente perjudicada, se frustraría la guerra prolongada y
caeríamos en la pérfida trampa del enemigo. Esta sería en realidad la peor
política. No cabe duda de que, para evitar batallas decisivas, nos veremos
obligados a abandonar territorio, y debemos tener el valor de hacerlo cuando (y
solamente cuando) sea absolutamente inevitable. En esos momentos no debemos
sentir el menor pesar, pues esta política de trocar espacio por tiempo es
correcta. La historia nos enseña cómo Rusia efectuó una valiente retirada para
evitar una batalla decisiva, y luego derrotó a Napoleón22, el terror de su
época. Ahora China debe hacer lo mismo.
¿No
tememos que nos acusen de "no resistencia”? No, no lo tememos. No combatir
en absoluto, sino llegar a un compromiso con el enemigo, eso es la no
resistencia, lo cual no sólo debe ser denunciado sino también resueltamente
impedido. Sostenemos con decisión la Guerra de Resistencia, pero, para evitar
la pérfida trampa del enemigo e impedir que el grueso de nuestras fuerzas sea
aniquilado de un golpe, lo que haría imposible la prosecución de la Guerra de
Resistencia, en una palabra, para evitar la subyugación nacional la política
anteriormente definida es de todo punto imprescindible. Las dudas a este
respecto reflejan miopía en el problema de la guerra y, en fin de cuentas,
conducen forzosamente al campo de los partidarios de la teoría de la
subyugación nacional. Hemos criticado la temeridad desesperada de "avanzar
siempre sin retirarse jamás", precisamente porque si esta teoría se
generalizase, correríamos el peligro de no poder
189
continuar la Guerra de Resistencia y de ser
llevados finalmente a la subyugación.
l08. Somos partidarios de toda batalla decisiva en
circunstancias favorables, trátese de combates o de campañas grandes o
pequeñas, y no hay que tolerar pasividad alguna en este sentido. Sólo con tales
batallas decisivas podremos aniquilar o desgastar las fuerzas enemigas, y cada
militar en la Guerra de Resistencia debe contribuir a ello resueltamente. Esto
exige considerables sacrificios parciales; evitar todo sacrificio es la actitud
de los cobardes y de los enfermos de terror al Japón actitud que debe ser
enérgicamente combatida. La ejecución de Li Fu-ying, Jan Fu-chü y otros
desertores está justificada. Con una correcta planificación de las operaciones
militares, es absolutamente indispensable estimular el espíritu y la práctica
del sacrificio personal heroico y del avance intrépido en los combates, sin lo
cual es imposible la guerra prolongada y la victoria final. Hemos condenado con
severidad la tendencia a la huida, a "retirarse siempre sin avanzar
jamás", y estamos por la rigurosa aplicación de la disciplina,
precisamente porque sólo mediante heroicas batallas decisivas, dadas según un
plan correcto podremos vencer al poderoso enemigo. La tendencia a la huida, por
el contrario, proporciona apoyo directo a la teoría de la subyugación nacional.
l09. ¿No hay contradicción entre combatir
heroicamente primero y abandonar luego el territorio? ¿No se derramará en vano
la sangre de nuestros heroicos combatientes? Esta es una manera desatinada de
formular las preguntas. Comer y luego evacuar, ¿no es esto comer en vano?
Dormir y luego levantarse, ¿no es esto dormir en vano? ¿Pueden formularse así
las preguntas? Creo que no. Ya que se come, comamos sin cesar: ya que se
duerme, durmamos sin parar; ya que se combate valientemente, combatamos sin
detenernos hasta el río Yalu: éstas son ilusiones nacidas del subjetivismo y
del formalismo, y no realidades de la vida. Como todos saben, aunque al
combatir y derramar nuestra sangre para ganar tiempo y preparar la
contraofensiva hemos tenido que abandonar algún territorio, en verdad hemos
ganado tiempo, logrado aniquilar y desgastar al enemigo, adquirido experiencia
de combate, despertado al pueblo hasta entonces inactivo y elevado nuestra
posición internacional. ¿Se ha derramado nuestra sangre en vano? De ninguna manera.
Se ha abandonado territorio para conservar nuestras fuerzas militares y
también, precisamente, para conservar nuestro territorio, porque si, en lugar
de abandonar una parte en circunstancias desfavorables, diésemos a ciegas
batallas
190
decisivas sin la menor seguridad de ganarlas,
perderíamos nuestras fuerzas militares y luego, inevitablemente, todo nuestro
territorio, y no hablemos siquiera de recuperar el ya perdido. Un capitalista
necesita capital para manejar su negocio, y si se arruina, deja de ser
capitalista. Un jugador también necesita dinero para apostar, pero si lo
arriesga todo en una sola jugada y la suerte le falla, no podrá seguir jugando.
Los acontecimientos tienen sus vueltas y revueltas y no siguen una línea recta;
lo mismo sucede con la guerra. Sólo los formalistas no comprenden esta verdad.
Creo
que esto es igualmente válido para las batallas decisivas en la etapa de
contraofensiva estratégica. Aunque para entonces el enemigo se encontrará en
una situación inferior y nosotros en una superior, todavía será aplicable el
principio de "entablar batallas decisivas en condiciones favorables y
evitarlas en condiciones desfavorables", y lo seguirá siendo hasta que
lleguemos combatiendo al río Yalu. De esta manera podremos mantener siempre la
iniciativa. Todos los "desafíos" del enemigo y "pinchazos" de
otras personas debemos apartarlos imperturbablemente y no hacer caso de ellos.
En la Guerra de Resistencia contra el Japón, sólo un jefe con tal firmeza puede
ser considerado bravo e inteligente. No puede decirse lo mismo de quienes
"saltan en cuanto los tocan”. Y aunque en la primera etapa nos encontramos
estratégicamente en una posición hasta cierto punto pasiva, debemos ganar la
iniciativa en todas las campañas, y conservarla en las etapas posteriores.
Somos partidarios de la guerra prolongada y la victoria definitiva; no somos
como los jugadores que lo arriesgan todo en una sola jugada.
EJERCITO Y PUEBLO, BASE DE LA VICTORIA
El
imperialismo japonés no aflojará jamás en su ofensiva y represión frente a la
China revolucionaria; esto está determinado por su naturaleza imperialista. Si
China no resistiera, el Japón se apoderaría fácilmente de toda ella, sin
disparar un solo tiro. Prueba de ello es la pérdida de las cuatro provincias
del Nordeste. Como China resiste, el Japón reprime esa resistencia, y no dejará
de hacerlo hasta que su represión sea superada por la resistencia de China.
Esta es una ley inexorable. La clase terrateniente y la burguesía del Japón
tienen grandes ambiciones y, con el fin de atacar, hacia el Sur, el
191
Archipiélago Malayo y hacia el Norte, Siberia, han
adoptado la política de ruptura en el centro atacando primero a China. Quienes
piensan que el Japón se conformará con la ocupación del Norte de China y las
provincias de Chiangsú y Chechiang, deteniéndose ahí, no ven en absoluto que el
Japón imperialista que ha pasado a una nueva etapa de su desarrollo y está al
borde de la muerte, es distinto al Japón del pasado. Cuando decimos que existe
un límite para la cantidad de hombres que el Japón puede lanzar al combate y
para el alcance de su ofensiva, nos referimos a que, con las fuerzas de que
dispone, el Japón sólo puede emplear una cantidad determinada de sus tropas
contra China y penetrar en ella hasta donde lo permita su capacidad, pues aún
se propone atacar en otras direcciones y tiene que defenderse de otros
enemigos. Al mismo tiempo, China ha dado pruebas de progreso y de capacidad
para una tenaz resistencia, pues sería inconcebible que existieran sólo feroces
ataques del Japón sin que China poseyese la necesaria capacidad de resistencia.
El Japón no podrá ocupar toda China, pero en todas las zonas a las que pueda
llegar, no escatimará esfuerzos para reprimir la resistencia, y no dejará de
reprimirla hasta que las condiciones internas y externas hagan al imperialismo
japonés estrellarse con la crisis que ha de conducirlo a la tumba. Hay sólo dos
salidas posibles para la situación política del Japón: o bien toda la clase
gobernante se derrumba rápidamente, el Poder pasa a manos del pueblo y concluye
así la guerra, lo cual es imposible por el momento; o bien la clase
terrateniente y la burguesía se hunden cada vez más en el fascismo y prosiguen
la guerra hasta su derrumbamiento final, que es precisamente el camino que el
Japón recorre ahora. No puede haber otra salida. Los que alimentan la esperanza
de que el sector moderado de la burguesía japonesa intervenga y ponga fin a la
guerra, no hacen más que ilusionarse en vano. Desde hace muchos años, la
realidad política del Japón es que el sector moderado de la burguesía se ha
convertido en prisionero de los terratenientes y la oligarquía financiera.
Ahora que el Japón ha iniciado la guerra contra China, mientras no sufra un
golpe mortal de nuestra resistencia y tenga todavía poderío suficiente, atacará
inevitablemente el Sudeste de Asia o Siberia, o incluso ambos puntos. Lo hará
en cuanto estalle la guerra en Europa; los gobernantes del Japón han hecho sus
alegres cálculos de manera muy ambiciosa. Por supuesto, existe la posibilidad
de que, debido al poderío de la Unión Soviética y al serio debilitamiento del
Japón en su guerra con China, éste tenga que abandonar su plan original de
atacar Siberia y adoptar una actitud
192
esencialmente defensiva con respecto a la Unión
Soviética. Pero, en ese caso, lejos de aflojar en su ofensiva contra China, la
intensificará, pues no le quedará otro camino que devorar al débil. Para
entonces, se volverá aún más seria la tarea de China de perseverar en la
Resistencia, en el frente único y en la guerra prolongada, y será todavía más
necesario no cejar lo más mínimo en nuestros esfuerzos.
En
tales circunstancias, los requisitos principales para la victoria de China
sobre el Japón son la unidad nacional, así como los progresos en todos los
aspectos en una escala diez y hasta cien veces mayor que en el pasado. China se
encuentra ya en una época de progreso y ha logrado una espléndida unidad, pero
este progreso y esta unidad todavía están lejos de ser suficientes. Que el
Japón haya ocupado una zona tan extensa se debe en parte a su fortaleza, pero
también a nuestra debilidad; esta debilidad es por entero consecuencia de la
acumulación de diversos errores históricos de los últimos cien años, y en
especial de los diez últimos, que han restringido el progreso de China a su
nivel actual. Ahora es imposible vencer a un enemigo tan fuerte sin hacer
grandes esfuerzos durante largo tiempo. Debemos esforzarnos en muchos aspectos;
aquí trataré sólo de los dos fundamentales: el progreso del ejército y el del
pueblo.
La
reforma de nuestro sistema militar exige la modernización del ejército y el
mejoramiento de sus condiciones técnicas, sin los cuales no podremos expulsar
al enemigo al otro lado del río Yalu: En el empleo de las tropas necesitamos
una estrategia y una táctica avanzadas y flexibles, sin las cuales tampoco
podremos triunfar. Sin embargo los cimientos de un ejército son los soldados.
Si no se inculca en el ejército un espíritu político progresista, si no se
realiza, con este objetivo, un trabajo político progresista, será imposible
alcanzar una auténtica unidad entre oficiales y soldados, despertar al máximo
su entusiasmo por la Guerra de Resistencia y proveer una excelente base para
poner en pleno juego la eficacia de nuestra técnica y nuestra táctica. Cuando
afirmamos que el Japón será derrotado a la postre, a pesar de su superioridad
técnica, tenemos en cuenta que los golpes que le asestamos por medio del
aniquilamiento y el desgaste, además de ocasionarle pérdidas, sacudirán
finalmente la moral de su ejército, la cual no está al nivel de su armamento.
Entre nosotros, por el contrario, los oficiales y soldados tienen un mismo
objetivo político en la Guerra de Resistencia contra el Japón. Esto nos
proporciona la base para el trabajo político entre todas las tropas
antijaponesas.
193
Es preciso practicar en un grado apropiado la
democracia en el ejército. Lo principal es abolir la práctica feudal de
castigos corporales e insultos, y hacer que oficiales y soldados compartan
penas y alegrías en la vida cotidiana. Una vez que esto se consiga, se logrará
la unidad entre oficiales y soldados, aumentará extraordinariamente la
capacidad combativa del ejército, y no habrá motivo para inquietarse por
nuestra capacidad para sostener esta larga y encarnizada guerra.
El más
rico manantial de fuerza para sostener la guerra está en las masas populares.
El Japón se atreve a atropellarnos principalmente porque las masas populares de
China no están organizadas. Cuando este defecto sea superado, el invasor
japonés se verá rodeado por los centenares de millones de hombres de nuestro
pueblo en pie, y como un búfalo salvaje metido en un cerco de fuego, se
estremecerá de pavor a nuestras solas voces y terminará muriendo abrasado en
las llamas. Por nuestra parte, las tropas deben contar con un ininterrumpido
torrente de refuerzos. Hay que prohibir inmediatamente el reclutamiento forzoso
y la compra de sustitutos23, abusos que se perpetran ahora en los niveles
inferiores, y practicar una amplia y entusiástica movilización política, con la
cual será fácil reclutar incluso a millones de hombres. Experimentamos ahora
grandes dificultades financieras en la Guerra de Resistencia, pero una vez
movilizadas las masas, las finanzas dejarán de ser un problema. ¿Cómo es
posible que un país tan grande y populoso como China tenga que sufrir escasez
de Fondos? El ejército debe fundirse con el pueblo, de suerte que éste vea en
él su propio ejército. Un ejército así será invencible, y una potencia
imperialista como el Japón no será para él un adversario de talla.
Muchos
atribuyen a métodos erróneos la falta de buenas relaciones entre oficiales y
soldados, y entre ejército y pueblo; pero yo siempre les he dicho que la
cuestión reside en la actitud fundamental (o el principio fundamental), que
debe ser de respeto a los soldados y al pueblo. De esta actitud nacen la
política, los métodos y las maneras apropiados. Si nos apartamos de esta
actitud, la política, los métodos y las maneras serán inevitablemente erróneos,
y no se lograrán en modo alguno buenas relaciones entre oficiales y soldados,
ni entre ejército y pueblo. Los tres principios cardinales de nuestro trabajo
político en el ejército son: primero, unidad entre oficiales y soldados;
segundo, unidad entre ejército y pueblo, y tercero, desintegración de las fuerzas
enemigas. Para aplicar eficazmente estos principios, hay que partir de la
actitud fundamental de respeto a los
194
soldados, al pueblo y a la dignidad humana de los
prisioneros de guerra que hayan depuesto las armas. Quienes piensan que no se
trata de una actitud fundamental, sino de una cuestión técnica, están muy
equivocados y deben corregir su punto de vista.
En
estos momentos en que la defensa de Wuján y otros lugares se ha convertido en
un problema urgente, es tarea de suma importancia despertar al máximo el
entusiasmo de todo el ejército y de todo el pueblo para apoyar la guerra. No
cabe duda de que la tarea de defender Wuján y otros lugares debe ser seriamente
planteada y realizada. Pero la cuestión de si podemos mantener con seguridad
estos lugares no depende de nuestros deseos subjetivos, sino de las condiciones
concretas. Entre estas condiciones, una de las más importantes es la
movilización política de todo el ejército y de todo el pueblo para la lucha. Si
no se realizan tenaces esfuerzos para lograr todas las condiciones necesarias,
si falta una sola de ellas, inevitablemente se repetirán desastres como la
pérdida de Nankín y otros lugares. ¿Dónde estará el Madrid chino? Estará allí
donde se logren las mismas condiciones que en Madrid. Hasta ahora China no ha
tenido ningún Madrid, y en adelante debemos esforzarnos por crear algunos, pero
ello depende enteramente de las condiciones. Y la fundamental de ellas es la
amplia movilización política del ejército y el pueblo enteros.
En todo
nuestro trabajo, debemos perseverar en la política general de frente único
nacional antijaponés. Porque sólo con esta política podemos persistir en la
Resistencia y en la guerra prolongada; lograr un mejoramiento general y
profundo de las relaciones entre oficiales y soldados, y entre ejército y
pueblo; despertar al máximo el entusiasmo del ejército y el pueblo enteros en
la lucha por la defensa de todo el territorio que se mantiene aún en nuestro
poder y por la recuperación del ya perdido, y lograr así la victoria final.
E1
problema de la movilización política del ejército y del pueblo es realmente de
la máxima importancia. Nos hemos detenido en él sin temor a repeticiones,
precisamente porque sin esa movilización es imposible la victoria. Claro que
existen muchas otras condiciones indispensables para el triunfo, pero la
movilización política es la fundamental. E1 frente único nacional antijaponés
es un frente de todo el ejército y todo el pueblo, y en modo alguno un frente
exclusivo de las direcciones y los miembros de unos cuantos partidos políticos.
Movilizar a todo el ejército y todo el pueblo para que participen en
195
el frente único nacional antijaponés: he aquí
nuestro propósito fundamental al iniciarlo.
CONCLUSIONES
119. ¿Cuáles son nuestras conclusiones? Helas aquí:
"¿En qué condiciones puede China vencer y
destruir las fuerzas del imperialismo japonés? Se necesitan tres condiciones:
primera, la creación de un frente único antijaponés en China; segunda, la
formación de un frente único antijaponés internacional; tercera, el ascenso del
movimiento revolucionario del pueblo japonés y de los pueblos de las colonias
japonesas. Para el pueblo chino, la más importante de las tres condiciones es
su gran unidad."
"[. . .] ¿cuánto tiempo durará esta guerra?
Eso dependerá de la fuerza del frente único antijaponés de China, y de cómo se
desarrollen muchos otros factores decisivos para China y para el Japón. [. . .]
Si estas condiciones no se hacen realidad con prontitud, la guerra se
prolongará. Pero el resultado será el mismo: el Japón será derrotado y China
vencerá, sólo que los sacrificios serán grandes, y habrá que pasar por un
período muy doloroso."
"Nuestra línea estratégica debe ser la de
emplear nuestras fuerzas principales en operaciones sobre frentes muy dilatados
y variables. Para alcanzar la victoria, las tropas chinas deben sostener una
guerra de movimientos de gran movilidad en vastos teatros de operaciones [. .
.]"
"Además de emplear para la guerra de
movimientos tropas adiestradas, debemos organizar gran cantidad de unidades
guerrilleras entre los campesinos."
"En el curso de la guerra, China podrá [. . .]
reforzar gradualmente el armamento de sus tropas. Por eso, en las postrimerías
de la guerra, podrá emprender una guerra de posiciones, atacando las posiciones
enemigas en las zonas ocupadas. De este modo, la economía del Japón se
derrumbará a consecuencia del prolongado desgaste causado por la Guerra de
Resistencia de China, y sus tropas se desmoralizarán en el curso de
innumerables batallas extenuativas. En cuanto a China, sus fuerzas latentes de
resistencia brotarán con pujanza creciente y, en un inmenso torrente
196
ininterrumpido, las masas populares revolucionarias
marcharán al frente para combatir por la libertad. Todos estos factores,
coordinados con otros, nos permitirán lanzar los ataques finales y decisivos
contra las fortificaciones y bases del Japón en el territorio por él ocupado, y
arrojar de China a sus tropas invasoras." (Entrevista con Edgar Snow en
julio de 1936.)
"La situación política de China ha entrado así
en una nueva etapa [. . .] La tarea central de la actual etapa consiste en
movilizar a todas las fuerzas para obtener la victoria de la Guerra de
Resistencia."
"La clave para la victoria reside hoy en
desarrollar la Guerra de Resistencia ya iniciada, convirtiéndola en una guerra
de resistencia general de toda la nación. Sólo mediante una guerra así, se
podrá lograr la victoria final."
"Como en la actualidad todavía existen serias
deficiencias en la Guerra de Resistencia, podrán presentarse en su curso futuro
muchos descalabros, retrocesos, divisiones internas, traiciones, compromisos
temporales y parciales y otras situaciones adversas. Por consiguiente, debemos
tener en cuenta que ésta será una guerra dura y prolongada. Pero estamos
convencidos de que, gracias a los esfuerzos de nuestro Partido y del pueblo
entero, la Guerra de Resistencia ya iniciada barrerá todos los obstáculos para
continuar su avance y desarrollo." ("Resolución del Comité Central
del Partido Comunista de China sobre la situación actual y las tareas del
Partido", adoptada en agosto de l937.)
Estas son nuestras conclusiones. Los partidarios de
la teoría de la subyugación nacional ven en el enemigo una fuerza sobrenatural,
y en nosotros, los chinos, una brizna insignificante; en tanto que los
partidarios de la teoría de la victoria rápida ven en nosotros, los chinos, una
fuerza sobrenatural, y en el enemigo, una brizna. Ambos se equivocan. Nuestro
punto de vista es diferente. La Guerra de Resistencia contra el Japón será una
guerra prolongada, y la victoria final pertenecerá a China: ésta es nuestra
conclusión.
Mis
conferencias terminan aquí. La gran Guerra de Resistencia contra el Japón se
está desarrollando, y muchos desearían que se hiciera un resumen de nuestra
experiencia para facilitar el logro de una victoria total. Lo tratado por mí es
sólo una exposición general de la experiencia de los diez meses pasados, y
quizás pueda servir como una especie de resumen. El problema de la guerra
prolongada
l97
merece amplia atención y discusión. Yo sólo he
presentado un bosquejo, y espero que ustedes lo estudien y discutan, lo
enmienden y amplíen.
NOTAS
La
teoría de la subyugación nacional era el punto de vista sostenido por el
Kuomintang. Este no quería resistir a los invasores japoneses y comenzó a
luchar contra ellos solamente cuando se vio obligado. Después del Incidente de
Lukouchiao, la camarilla de Chiang Kai-shek se incorporó con desgano a la
Guerra de Resistencia, en tanto que la de Wang Ching-wei se convirtió en
representante de la teoría de la subyugación nacional, dispuesta a capitular
ante el Japón, lo que efectivamente hizo después. Pero la idea de la
subyugación nacional no sólo exista en el Kuomintang, sino que afectaba también
a ciertos sectores de las capas medias de la sociedad e incluso a algunos
elementos atrasados entre los trabajadores. La razón era que el gobierno del
Kuomintang, corrompido e impotente, había perdido una batalla tras otra en la
Guerra de Resistencia y las tropas japonesas habían avanzado arrolladoramente
hasta las cercanías de Wuján en el primer año de la guerra, y por consiguiente,
un sector atrasado de la población se había vuelto profundamente pesimista.
Estas
opiniones existían en el seno del Partido Comunista. Durante los primeros seis
meses de la Guerra de Resistencia contra el Japón, surgió una tendencia a
menospreciar al enemigo entre algunos miembros del Partido Comunista, los
cuales sostenían que se podía derrotar al Japón de un solo golpe. Pensaban así,
no porque creyeran que nuestras fuerzas fuesen poderosas, pues bien sabían que
en aquel entonces las tropas y las fuerzas organizadas de las masas populares
bajo la dirección del Partido Comunista eran aún pequeñas, sino porque el
Kuomintang había empezado a resistir a los invasores japoneses. En su opinión,
el Kuomintang era bastante poderoso y, en coordinación con el Partido
Comunista, podía asestar eficaces golpes al Japón. Sólo veían un aspecto del
Kuomintang, el de su resistencia temporal al Japón, pasando por alto el otro
aspecto, el de su carácter reaccionario y corrompido, cosa que los llevó a esa
apreciación errónea.
Esta
era la opinión de Chiang Kai-shek y compañía. Obligados a resistir al Japón,
Chiang Kai-shek y el Kuomintang depositaron sus esperanzas sólo en una rápida
ayuda extranjera, sin confiar en sus propias fuerzas, y menos aún en las del
pueblo.
Taierchuang
es un poblado del Sur de la provincia de Shantung, donde el ejército chino
sostuvo en marzo de 1938 una batalla contra las tropas invasoras y logró la
victoria oponiendo cuatrocientos mil soldados a los setenta u ochenta mil del
Japón.
Esta
opinión fue planteada en un editorial del Ta Kung Pao, entonces órgano del
Grupo de Ciencias Políticas del Kuomintang. Confiando en la buena suerte, esta
camarilla abrigaba la esperanza de que unas cuantas victorias más. como la
lograda en Taierchuang, detendrían el avance del Japón y así no habría
necesidad de movilizar a las fuerzas populares para una guerra prolongada,
movilización que constituiría una amenaza para la seguridad de su propia clase.
En todo el Kuomintang prevalecía entonces este estado de ánimo de esperar una
feliz concurrencia de circunstancias.
198
Este
Movimiento, con Kang You-wei, Liang Chi-chao. Tan Si-tung y otros a la cabeza,
representaba los intereses de un sector de la burguesía liberal y de los
terratenientes sensatos. El Movimiento contaba con el favor y el apoyo del
emperador Kuangsü. pero carecía de una base de masas. Yuan Shi-kai. que
disponía en aquel tiempo de fuerzas militares, entregó los planes secretos de
los reformistas a la emperatriz viuda Tsisi, cabeza de la camarilla
ultraconservadora, quien volvió a asumir el Poder e hizo enceldar al emperador
Kuangsü y decapitar a Tan Si-tung y a otros cinco. Así el Movimiento terminó en
un trágico fracaso.
En su
declaración del s6 de enero de 1938, el gabinete japonés dio a conocer su
política de subyugación de China por la fuerza. Al mismo tiempo trataba de
llevar al gobierno del Kuomintang a la capitulación mediante la intimidación y
el engaño, declarando que si el gobierno del Kuomintang "continuaba
inspirando la resistencia ' el gobierno japonés crearía un nuevo régimen títere
en China y no aceptaría ya al gobierno del Kuomintang como "I9 otra
parte" en las negociaciones.
Se
alude principalmente a los Estados Unidos.
Se hace
referencia a los gobiernos de países imperialistas como Inglaterra, los Estados
Unidos y Francia.
La
predicción del camarada Mao Tse-tung de que se registraría un ascenso en China
durante la etapa de equilibrio de la Guerra de Resistencia contra el Japón, se
hizo realidad en las regiones liberadas que dirigía el Partido Comunista de
China. Pero, en las regiones dominadas por el Kuomintang, hubo en realidad
descenso en vez de ascenso, porque la pandilla gobernante encabezada por Chiang
Kai-shek fue pasiva en su resistencia al Japón y activan en su oposición al
Partido Comunista y al pueblo. Esto despertó la oposición entre las amplias
masas populares y elevó su conciencia. Véase el análisis de estos hechos en
"Sobre el gobierno de coalición", Obras Escogidas de Mao Tse-tung, t
III.
De
acuerdo con la teoría de que "las armas lo deciden todo", China, por
ser inferior al Japón en armamento, estaba condenada a perder la guerra. Esta
opinión era general entre los cabecillas de la camarilla reaccionaria del
Kuomintang. incluido Chiang Kai-shek.
Sun
Wu-kung, héroe de la novela mitología china Peregrinación al Oeste, escrita en
el siglo XVI, era un mono que podía cubrir con un salto mortal una distancia de
108.000 li. Pero en cuanto estuvo en la palma de la mano de Buda, no pudo salir
de ella, por más saltos mortales que dio. Volviendo la mano, Buda transformó
sus dedos en cinco cordilleras enlazadas entre sí (la Montaña de los Cinco
Elementos) y sepultó a Sun Wu-kung.
En
agosto de 1935, en su informe al VII Congreso de la Internacional Comunista.
titulado "la ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional
Comunista en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el
fascismo", el camarada Jorge Dimitrov afirmó que "el fascismo es el
chovinismo desenfrenado y la guerra de rapiña”. En julio de 1937, el camarada
Dimitrov publicó un artículo titulado "El fascismo es la guerra".
Véanse
V. I. Lenin, "El socialismo y la guerra". cap. I, y "La
bancarrota de la II Internacional” ,III, Obras Completas, t. XXI.
Chengpu
se encontraba en el actual distrito de Fansien, provincia de Jonán, y fue en el
año 6;: a.n.e. el escenario de una gran batalla entre los Estados de Tsin y
Chu. Al comienzo, las tropas de Chu llevaban la ventaja. Las tropas de Tsin,
luego de efectuar una retirada de noventa G, escogieron como blanco los flancos
del ejército
199
de Chu que eran sus puntos débiles. infligiéndole
golpes demoledores; el ejército de Chu sufrió así una tremenda derrota.
En el
año 204 a.n.e., Jan Sin, general del Principe de fan, dirigió sus tropas contra
Chao Sie, librando una gran batalla en Chingsing. El ejército de este último,
que, según se decía, contaba con doscientos mil soldados, era varias veces
mayor que el de Jan Sin. Éste. con sus tropas desplegadas de espaldas a un río,
las condujo a un valiente combate y, al mismo tiempo. envió algunas unidades a
asaltar y ocupar la retaguardia del enemigo, débilmente guarnecida. Atrapadas
en una tenaza, las tropas de Chao Sie fueron aplastadas totalmente.
l7 A finales del siglo XVIII y comienzos del XIX,
Napoleón sostuvo guerras contra Inglaterra, Prusia. Austria, Rusia y muchos
otros países europeos. En muchas batallas Napoleón obtuvo la victoria a pesar
de la inferioridad numérica de sus tropas.
En el
año 383 Fu Chien, monarca del reino de Chin, envió sus tropas 9 atacarla
dinastía Tsin, cuyas fuerzas menospreciaba. Las tropas de Tsin derrotaron a sus
unidades avanzadas en las inmediaciones del río Luochien, distrito de Shouyang,
provincia de Anjui, y continuaron avanzando por tierra y agua. Subiendo a la
muralla de la ciudad de Shouyang, Fu Chien vio la excelente alineación de las
fuerzas enemigas. Luego al mirar hacia el monte Pakung, los
árboles y matorrales le parecieron también !
soldados enemigos. Creyendo tener enfrente a un potente adversario, fue presa
del pánico. Véase 'Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China
', nota l9, Obras Escogidas de Mao Tse-tung, t. I.
Se hace
referencia al hecho de que Chiang Kai-shek, Wang Ching-wei y sus secuaces,
después de haber traicionado en 1927 el primer frente único democrático
nacional entre el Kuomintang y el Partido Comunista, desencadenaron una guerra
de diez años contra el pueblo imposibilitando que éste se organizara
ampliamente. La responsabilidad de todo ello recae sobre la camarilla
reaccionaria del Kuomintang, encabezada por Chiang Kai-shek.
E1
príncipe Siangkung reinó en la Era de Primavera y Otoño, siglo VII a.n.e. En el
año 638 a.n.e., el Estado de Sung sostuvo una guerra con el poderoso Estado de
Chu. las fuerzas de Sung se habían desplegado ya en posición de combate cuando
las tropas de Chu aún estaban cruzando el río. Uno de los dignatarios de Sung
sugirió que, como las tropas de Chu eran numéricamente superiores, ése era el
momento para un ataque. Pero el príncipe replicó: "No, un caballero no
debe atacar jamás a otro que se encuentra en dificultades: ' Cuando, cruzado el
río, las tropas de Chu no habían completado aún su despliegue de combate, el
dignatario volvió a proponer un ataque inmediato, y el príncipe volvió a
contestar: "No, un caballero no debe atacar a un ejército que no está
formado en orden de combate." El príncipe ordenó el ataque sólo cuando las
tropas de Chu estuvieron perfectamente preparadas. Como resultado, las tropas
de Sung sufrieron una derrota desastrosa y el propio príncipe Siangkung fue
herido.
Caudillo
militar del Kuomintang que gobernó durante muchos años la provincia de
Shantung. En l937, cuando los invasores japoneses, después de ocupar Peiping y
Tientsín, avanzaron hacia el Sur a lo largo del ferrocarril Tientsín-Pukou para
atacar Shantung, Jan Fu-chü huyó a la provincia de Jonán sin dar una sola
batalla.
En el
año 1812, Napoleón lanzó una ofensiva contra Rusia con un ejército de unos
quinientos mil hombres. El ejército ruso abandonó e incendió Moscú, condenando
así al ejército napoleónico al hambre, al frío y a todo género de privaciones.
Además, destruyó las comunicaciones de la retaguardia del ejército Francés, y
énte
200
quedó así cercado, en una situación sin salida. En
consecuencia, Napoleón tuvo que retirar sus fuerzas. Aprovechando la ocasión,
el ejército ruso pasó a la contraofensiva, y Napoleón logró huir sólo con unos
veinte mil hombres.
El
Kuomintang engrosaba su ejército mediante el reclutamiento forzoso. Sus
soldados y policías cogían a los hombres en cualquier lugar para enviarlos al
ejército y los conducían atados como si fueran convictos. Los que poseían
dinero solían sobornar a los funcionarios del Kuomintang o pagaban sustitutos.
EL PAPEL DEL PARTIDO COMUNISTA DE
CHINA EN LA GUERRA NACIONAL *
Octubre de 1938
Camaradas: Ante nosotros se abre un futuro
luminoso. Nuestro deber es derrotar al imperialismo japonés y construir una
nueva China, y alcanzaremos con toda seguridad estos objetivos. Sin embargo, es
difícil el camino por recorrer entre el momento actual y ese futuro luminoso.
El Partido Comunista de China y el pueblo entero, que luchan por una China
esplendorosa, tienen que combatir de manera planificada a los invasores
japoneses; sólo podrán derrotarlos por medio de una larga guerra. Ya hemos
hablado bastante sobre diversos problemas relativos a esta guerra. Hemos
resumido la experiencia adquirida desde el estallido de la Guerra de
Resistencia contra el Japón, evaluado la situación actual, definido las tareas
urgentes que incumben a la nación entera, explicado por qué y cómo utilizar un
frente único nacional antijaponés a largo plazo para sostener una guerra larga,
y hemos analizado la situación internacional: ¿Qué problemas quedan entonces?
Camaradas, queda uno más: el papel que corresponde al Partido Comunista de
China en la guerra nacional, esto es, cómo deben entender los comunistas su
propio papel, aumentar su fuerza y estrechar sus filas, a fin de evitar la
derrota y conducir esta guerra a la victoria.
_______________
Informe
del camarada Mao Tse-tung ante la VI Sesión Plenaria del Comité Central elegido
en el VI Congreso Nacional del Partido. Esta Sesión, que tuvo una gran
importancia, ratificó la línea del Buró Político del Comité Central, encabezado
por el camarada Mao Tse-tung. En su informe, el camarada Mao Tse-tung abordó la
cuestión del papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional, con el
propósito de ayudar a todos los camaradas a comprender con claridad y asumir
concienzudamente la gran responsabilidad histórica del Partido de dirigir la
Guerra de Resistencia contra el Japón. La Sesión Plenaria decidió persistir en
la política de frente único antijaponés, y además señaló que debía haber a la
vez unidad y lucha dentro de ese frente y que el planteamiento de "Todo a
través del
201
202
PATRIOTISMO E INTERNACIONALISMO
¿Puede un comunista, que es internacionalista, ser
al mismo tiempo patriota? Sostenemos que no sólo puede, sino que debe serlo. E1
contenido concreto del patriotismo es determinado por las condiciones
históricas. Existe el "patriotismo" de los agresores japoneses y de
Hitler, y existe nuestro patriotismo. Los comunistas deben oponerse
resueltamente al "patriotismo" de los agresores japoneses y de
Hitler. Los comunistas japoneses y alemanes son derrotistas respecto a las
guerras sostenidas por sus países. Responde a los intereses de los pueblos del
Japón y Alemania hacer todo lo posible porque fracasen las guerras de los
agresores japoneses y de Hitler, y cuanto más completa sea la derrota, tanto
mejor. Esto es lo que los comunistas japoneses y alemanes deben hacer y, en
efecto, están haciendo. Todo ello se explica porque las guerras desatadas por
los agresores japoneses y por Hitler perjudican no sólo a otros pueblos, sino
también a los pueblos de sus propios países. El caso de China es distinto,
porque ella es víctima de la agresión. Por consiguiente, los comunistas chinos
debemos combinar el patriotismo con el internacionalismo. Somos a la vez
internacionalistas y patriotas, y nuestra consigna es "Luchar contra el
agresor en defensa de la patria”. Para nosotros, el derrotismo es un crimen, y
pugnar por la victoria en la Guerra de Resistencia, un deber ineludible. Pues
únicamente luchando en defensa de la patria podremos derrotar a los agresores y
lograr la liberación nacional, y sólo logrando la liberación nacional será
posible que el proletariado y todo el pueblo trabajador conquisten su propia
emancipación. La victoria de China y la derrota de los imperialistas que la
invaden constituirán una ayuda para los pueblos de los demás países. De ahí
que, en las guerras de liberación nacional, el patrio-
_______________
frente único" no convenía a las condiciones de
China; criticó así el espíritu acomodaticio en el problema del frente único.
Esta última cuestión fue tratada por el camarada Mao Tse-tung en "El
problema de la independencia y autodecisión dentro del frente único", que
formaba parte de las conclusiones presentadas por él a la Sesión. A1 mismo
tiempo, la Sesión afirmó que era sumamente importante que todo el Partido se
dedicase a organizar la lucha armada del pueblo contra el Japón, y decidió que
las zonas de guerra y la retaguardia del enemigo debían ser el campo principal
de trabajo del Partido; criticó las erróneas ideas de cifrar en los ejércitos
del Kuomintang las esperanzas de la victoria sobre los invasores japoneses y de
confiar el destino del pueblo a las luchas legales bajo la reaccionaria
dominación del Kuomintang. Esta cuestión fue tratada por el camarada Mao
Tse-tung en "Problemas de la guerra y de la estrategia", que formaba
parte también de esas conclusiones.
203
tismo sea la aplicación del internacionalismo. Por
esta razón, cada comunista debe desplegar toda su iniciativa, marchar valerosa
y resueltamente al campo de batalla de la guerra de liberación nacional, y
apuntar sus fusiles contra los agresores japoneses. Por la misma razón,
inmediatamente después del Incidente del 18 de Septiembre de 1931, nuestro
Partido lanzó un llamamiento a resistir a los agresores japoneses mediante una
guerra nacional de autodefensa, y, más tarde, propuso un frente único nacional
antijaponés y ordenó al Ejército Rojo que se reorganizara como unidades del
Ejército Revolucionario Nacional antijaponés y marchara al frente, y a sus
militantes, que combatieran en la primera línea de la Guerra de Resistencia y
defendieran a la patria hasta la última gota de sangre. Estas acciones
patrióticas son todas justas y, lejos de infringir el internacionalismo, son
precisamente su aplicación en China. Sólo quienes tienen ideas políticas
confusas o segundas intenciones pueden desear el disparate de que nos hemos
equivocado, de que hemos abandonado el internacionalismo.
LOS COMUNISTAS DEBEN DAR EL EJEMPLO
EN LA GUERRA NACIONAL..
Por las razones arriba expuestas, los comunistas
deben mostrar una gran iniciativa en la guerra nacional, y mostrarla
concretamente o sea, desempeñar un papel ejemplar y de vanguardia en todos los
terrenos. Nuestra guerra se lleva a cabo en circunstancias adversas: El
insuficiente desarrollo de la conciencia, dignidad y confianza nacionales entre
las grandes masas populares, la falta de organización de la mayoría de éstas,
la debilidad del poderío militar, el atraso económico, la falta de democracia
en el sistema político, la corrupción y el pesimismo, la falta de unidad y
solidez dentro del frente único, etc.: todas éstas son circunstancias adversas.
En consecuencia, los comunistas tienen que asumir conscientemente la gran
responsabilidad de unir al pueblo entero para eliminar todo fenómeno negativo.
Aquí, el papel de vanguardia de los comunistas y su ejemplo tienen importancia
vital. En el VIII Ejército y en el Nuevo 4 " Cuerpo de Ejército, los
comunistas deben ser modelos de valentía en el combate y dar el ejemplo en la
ejecución de las órdenes, la observancia de la disciplina, la realización del
trabajo político y el afianzamiento de la cohesión y la unidad internas. En sus
relaciones con los partidos y ejércitos
204
amigos, los comunistas deben perseverar en la
unidad para la resistencia al Japón, persistir en el programa de frente único y
dar el ejemplo en el cumplimiento de las tareas de la Resistencia; deben ser
fieles a la palabra empeñada y resueltos en la acción, libres de altanería y
sinceros en la consulta y cooperación con los partidos y ejércitos amigos, y
modelos en las relaciones entre partidos dentro del Frente único. En el trabajo
gubernamental, los comunistas deben dar ejemplo de absoluta integridad, abstención
de todo favoritismo y trabajo tesonero por poca remuneración. Al trabajar entre
las masas, los comunistas deben comportarse como sus amigos y no como sus
superiores, como maestros infatigables y no como politiqueros burócratas. En
ningún momento y en ninguna circunstancia puede un comunista poner en primer
plano sus intereses personales; al contrario, debe subordinarlos a los
intereses de la nación y de las masas populares. De ahí que el egoísmo, la
desgana en el trabajo, la corrupción, el afán de figurar, etc., sean lo más
despreciable, mientras que merezcan respeto el desinterés, el entusiasmo y la
energía en el trabajo, la completa dedicación al deber público y el esfuerzo
concienzudo y tenaz. Los comunistas deben trabajar en armonía con todos los
elementos avanzados que no militan en el Partido, y esforzarse por unir al
pueblo entero para eliminar todo fenómeno negativo. Hay qué comprender que los
comunistas no son sino un pequeño sector de la nación, y que fuera del Partido
existe un gran número de elementos avanzados y activistas, con los que debemos
colaborar. Es totalmente erróneo pensar que sólo nosotros somos capaces y que
los demás no valen nada. Los comunistas no deben desdeñar o despreciar a las
personas políticamente atrasadas, sino acercarse a ellas, unirse con ellas,
convencerlas y alentarlas a progresar. A aquellos que hayan cometido errores en
su trabajo, salvo los incorregibles, los comunistas no deben dejarlos de lado,
sino al contrario, persuadirlos para que se corrijan y emprendan un nuevo
camino. Los comunistas deben ser ejemplares tanto por su sentido práctico como
por su previsión y clarividencia, porque únicamente el sentido práctico les
permitirá cumplir las tareas asignadas, y sólo la previsión y la clarividencia
les impedirán extraviarse en el avance. Por lo tanto, los comunistas deben
asimismo dar el ejemplo en el estudio y, en todo momento, deben ser alumnos de
las masas populares a la vez que sus maestros. Sólo aprendiendo de las masas
populares, de cuanto ocurre a su alrededor, de los partidos y ejércitos amigos,
y conociéndolos bien, podrán los comunistas tener sentido práctico en su
trabajo y ser previsores y clarividentes en cuanto
205
al porvenir. En una guerra larga y en
circunstancias adversas, sólo colaborando con todos los elementos avanzados de
los partidos y ejércitos amigos y de las masas populares y desempeñando
plenamente en papel ejemplar y de vanguardia, pueden los comunistas movilizar a
las fuerzas vivas de la nación entera en la lucha para vencer las dificultades.
derrotar al enemigo y construir una nueva China.
UNIR A TODA LA NACIÓN Y COMBATIR A LOS
AGENTES DEL ENEMIGO EN SU SENO
La única política posible para vencer las
dificultades, derrotar al enemigo y construir una nueva China consiste en
consolidar y ampliar el frente único nacional antijaponés y movilizar todas las
fuerzas vivas de la nación. Sin embargo, como ya hay dentro de nuestro frente
único nacional agentes del enemigo - colaboracionistas, trotskistas y elementos
projaponeses -, que realizan una labor de zapa, los comunistas deben estar
siempre en guardia contra estos agentes, denunciar sus actividades criminales con
hechos y pruebas, y prevenir al pueblo para que no se deje engañar por ellos.
Los comunistas deben redoblar su vigilancia política frente a los agentes del
enemigo en el seno de la nación. Deben comprender que la ampliación y la
consolidación del frente único nacional son inseparables de la denuncia y la
eliminación de estos agentes. Es completamente erróneo atender solamente a un
aspecto y olvidar el otro.
AMPLIAR EL PARTIDO COMUNISTA Y PREVENIR
LA INFILTRACIÓN DE LOS AGENTES DEL ENEMIGO
Para vencer las dificultades, derrotar al enemigo y
construir una nueva China, el Partido Comunista debe ampliar su organización y
convertirse en un gran partido con carácter de masas, abriendo sus puertas a un
gran número de obreros, campesinos y jóvenes activistas que estén sinceramente
dedicados a la revolución, tengan fe en los principios del Partido, apoyen su
política y se encuentren dispuestos a observar su disciplina y a trabajar con
tesón. En este aspecto, es intolerable la tendencia de "puertas cerradas".
Pero, al mismo
206
tiempo, no puede relajarse ni en lo más mínimo la
vigilancia contra la infiltración de los agentes del enemigo. Los servicios
secretos del imperialismo japonés tratan constantemente de minar nuestro
Partido y de hacer que, disfrazados de activistas, se infiltren en él
colaboracionistas, trotskistas, elementos projaponeses, degenerados y
arribistas. Ni por un momento debemos relajar nuestra vigilancia y nuestras
estrictas precauciones contra tales individuos. No debemos cerrar las puertas
del Partido por temor a los agentes del enemigo, pues ampliarlo con audacia es
nuestra política ya definida. Pero, al hacerlo, no debemos aflojar la
vigilancia ante los agentes del enemigo y los arribistas que traten de
aprovechar la oportunidad para infiltrarse. Cometeremos errores si atendemos
sólo a un aspecto y olvidamos el otro. La única política correcta es
"Ampliar con audacia el Partido, pero no dejar penetrar en él ni un solo
individuo nocivo".
MANTENER FIRMEMENTE EL FRENTE ÚNICO Y
LA INDEPENDENCIA DEL PARTIDO
Sólo manteniendo firmemente el frente único
nacional podremos vencer las dificultades, derrotar al enemigo y construir una
nueva China. En esto no cabe ninguna duda. Pero, a la vez, todo partido o grupo
político que forme parte del frente único, sea el Kuomintang, el Partido
Comunista o cualquier otro, debe conservar su independencia ideológica,
política y organizativa. En las relaciones entre partidos, el Principio de la
Democracia, uno de los Tres Principios del Pueblo, significa admitir tanto la
unión de todos los partidos y grupos políticos como la existencia independiente
de cada uno de ellos. Hablar solamente de unidad y negar la independencia es
abandonar el Principio de la Democracia, y con ello no estará de acuerdo ni el
Partido Comunista ni ningún otro partido o grupo político. Por supuesto, la
independencia dentro del frente único sólo puede ser relativa y no absoluta;
considerarla absoluta significaría socavar la política general de unidad contra
el enemigo. Sin embargo, no debe negarse en modo alguno esta independencia
relativa; ideológica, política y organizativamente, cada partido debe gozar de
independencia relativa, esto es, de libertad relativa. Dejarse despojar de ésta
o renunciar voluntariamente a ella, también significaría socavar la política
general de unidad contra el enemigo. Esto han de compren-
207
derlo bien todos los militantes del Partido
Comunista y también todos los miembros de los partidos amigos.
Lo mismo es válido para la relación entre la lucha
de clases y la lucha nacional. Es un principio establecido que, en la Guerra de
Resistencia contra el Japón, todo debe estar subordinado a los intereses de
ésta. Por consiguiente, los intereses de la lucha de clases deben estar
subordinados a los intereses de la Guerra de Resistencia, y no en conflicto con
ellos. Pero la existencia de las clases y de la lucha de clases es una
realidad, y están equivocados quienes niegan la realidad de la lucha de clases.
Toda teoría que intente negar la existencia de la lucha de clases es
completamente errónea. No negamos la lucha de clases, sino que la reajustamos.
La política de ayuda y concesiones mutuas que promovemos es aplicable no sólo a
las relaciones entre los partidos, sino también a las relaciones entre las
clases. Para lograr la unidad contra el Japón, hay que aplicar una política
apropiada de reajuste de las relaciones entre las clases, una política que, por
una parte, no deje a las masas trabajadoras sin garantías políticas y
materiales, y, por la otra, tenga en cuenta también los intereses de los ricos,
satisfaciendo así las exigencias de la unidad contra el enemigo. Es perjudicial
para la resistencia al Japón atender solamente a un aspecto y descuidar el otro.
TENER EN CUENTA EL TODO, PENSAR EN FUNCIÓN DE LA
MAYORÍA Y TRABAJAR JUNTO CON LOS ALIADOS
Al dirigir a las masas en la lucha contra el
enemigo, los comunistas deben tener en cuenta el todo, pensar en función de la
mayoría y trabajar junto con los aliados. Deben comprender el principio de
subordinar las necesidades de la parte a las del todo. Si una proposición es
factible para una situación parcial, pero no para la situación en su conjunto,
es necesario subordinar la parte al todo. En el caso contrario, si la
proposición no es factible para la situación parcial, pero sí para la situación
en su conjunto, es preciso igualmente subordinar la parte al todo. Esto es lo
que se entiende por tener en cuenta el todo. Los comunistas nunca deben
separarse de la mayoría de las masas, desinteresarse de ella y precipitarse
adelante en forma aventurada a la cabeza de una minoría avanzada; deben
preocuparse por
208
forjar estrechos vínculos entre los elementos
avanzados y las grandes masas. Esto es lo que significa pensar en función de la
mayoría. Dondequiera que haya partidos o individuos democráticos dispuestos a
cooperar con nosotros, la actitud que corresponde a los comunistas es consultar
y cooperar con ellos. Es erróneo tomar decisiones arbitrarias y actuar de
manera autoritaria, sin hacer caso de los aliados. Un buen comunista debe saber
tener en cuenta el todo, pensar en función de la mayoría y trabajar junto con
los aliados. Hemos adolecido de graves deficiencias a este respecto, y debemos
aplicarnos a superarlas.
POLÍTICA DE CUADROS
El Partido Comunista de China es un partido que
dirige la gran lucha revolucionaria de una inmensa nación de varios centenares
de millones de personas, y no puede cumplir su misión histórica sin un número
considerable de cuadros dirigentes capaces y políticamente íntegros. Durante
los últimos diecisiete años, nuestro Partido ha formado muchos dirigentes
competentes, de modo que ya tenemos una armazón de cuadros en el trabajo
militar, político, cultural, de Partido y de masas; esto constituye un orgullo para
el Partido y la nación. Pero la armazón existente no basta para soportar el
amplio edificio de nuestra lucha; hay que seguir formando en gran escala
cuadros competentes. Muchos activistas han surgido y continúan surgiendo en la
gran lucha del pueblo chino. Es responsabilidad nuestra organizarlos,
formarlos, cuidarlos bien y saber utilizarlos. Una vez determinada la línea
política, los cuadros vienen a ser un factor decisivo1. Por lo tanto, es
nuestra tarea de lucha preparar planificadamente gran número de nuevos cuadros.
Tenemos que preocuparnos no sólo por los cuadros
miembros del Partido, sino también por los que no lo son. Fuera del Partido hay
muchas personas capaces, y los comunistas no podemos dejarlas de lado. Es deber
de cada comunista deshacerse de toda altanería, saber trabajar junto con los
cuadros que no militan en el Partido, proporcionarles sincera ayuda, tratarlos
con una afectuosa actitud de camaradas y orientar su actividad hacia la
grandiosa causa de la Guerra de Resistencia contra el Japón y de la reconstrucción
nacional. Debemos saber valorar a los cuadros. No los juzguemos únicamente por
un breve período de su actividad o por un solo hecho de
209
su vida, sino también por todo su pasado y todo su
trabajo. Este es el método principal para valorar a los cuadros.
Debemos saber utilizar a los cuadros. El dirigente
tiene, en resumidas cuentas, dos responsabilidades principales: elaborar y
utilizar a los cuadros. Preparar planes, tomar decisiones, dar órdenes e
instrucciones, etc., entran en el concepto de "elaborar ideas". Para
que las ideas sean llevadas a la práctica, el dirigente tiene que unir a los
cuadros e impulsarlos a la acción; esto entra en el concepto de "utilizar
a los cuadros". En la historia de nuestra nación ha habido siempre dos
líneas opuestas en este terreno: el "nombramiento por méritos" y el
"nombramiento por favoritismo"'. La primera es honrada y la segunda
no lo es. El criterio que debe aplicar el Partido Comunista en su política de
cuadros es ver si éstos llevan adelante con firmeza la línea del Partido,
observan su disciplina, mantienen estrechos vínculos con las masas, poseen la
capacidad de orientarse independientemente en el trabajo y son activos,
empeñosos y desinteresados. Esta es la línea de "nombramiento por méritos”.
La política de cuadros aplicada por Chang Kuo-tao era exactamente la opuesta.
Siguiendo la línea de "nombramiento por favoritismo", reunió en torno
suyo a sus favoritos, formó una pequeña fracción y acabó por traicionar al
Partido y desertar. Esta es una importante lección para nosotros. En vista de
ésta y otras lecciones históricas similares, el Comité Central y los dirigentes
de todos los niveles tienen la importante responsabilidad de perseverar en la
práctica honrada y justa en lo que respecta a la política de cuadros, y de
combatir la práctica deshonesta e injusta, para que se consoliden la unidad y
la cohesión del Partido.
Debemos saber cuidar bien a los cuadros. He aquí el
método:
Primero, orientarlos en su trabajo. Esto significa
dejarles desplegar su iniciativa en el trabajo para que se atrevan a asumir
responsabilidades y, al mismo tiempo; darles indicaciones oportunas para que, a
la luz de la línea política del Partido, puedan poner en pleno juego su
espíritu creador.
Segundo, ayudarlos a elevar su nivel. Esto
significa brindarles la oportunidad de estudiar y educarlos, de modo que eleven
su preparación teórica y su capacidad en el trabajo.
Tercero, verificar su trabajo y ayudarlos a
sintetizar sus experiencias, a seguir adelante sobre la base de lo conquistado
y a corregir sus errores. No es la manera de cuidar bien a los cuadros
210
confiarles una tarea sin verificar su ejecución, y
prestarles atención sólo cuando hayan cometido graves errores.
Cuarto, utilizar, en general, el método de la
persuasión con los cuadros que hayan cometido errores y ayudarlos a
corregirlos. Sólo se puede recurrir al método de la lucha con los que hayan
cometido errores graves y rechacen toda guía. En todo esto, la paciencia es
indispensable. No es correcto calificar a la ligera de "oportunista"
a la gente ni precipitarse a "entablar luchas" contra ella.
Quinto, ayudarlos en sus dificultades. Cuando un
cuadro cae enfermo o tropieza con dificultades materiales, familiares, etc.,
hay que prestarle toda la ayuda posible.
Este es el método para cuidar bien a los cuadros.
DISCIPLINA DEL PARTIDO
En vista de las graves infracciones de la
disciplina cometidas por Chang Kuo-tao, es necesario reafirmar la disciplina
del Partido, a saber:
la
subordinación del militante a la organización;
la
subordinación de la minoría a la mayoría;
la
subordinación del nivel inferior al superior, y
la
subordinación de todo el Partido al Comité Central.
Quien viola estas reglas de disciplina socava la
unidad del Partido. La experiencia demuestra que algunos infringen la
disciplina del Partido porque no comprenden en qué consiste esta disciplina, y
otros, como Chang Kuo-tao, la infringen a sabiendas y se aprovechan de la
ignorancia de muchos miembros del Partido para lograr sus pérfidos objetivos.
Por lo tanto, es necesario educar a los militantes en la disciplina del
Partido, de modo que los militantes de base no sólo puedan observar ellos
mismos la disciplina, sino también velar porque los dirigentes la observen
igualmente, evitando así que el caso de Chang Kuo-tao se repita. Para conducir
por el cauce correcto las relaciones internas del Partido, aparte de las cuatro
reglas más importantes de la disciplina arriba mencionadas, debemos elaborar un
reglamento interno del Partido más detallado, que sirva para asegurar la unidad
de acción de los organismos dirigentes en todos los niveles.
211
LA DEMOCRACIA EN EL PARTIDO
En la gran lucha en que está empeñado, el Partido
Comunista de China exige a todos sus organismos dirigentes, miembros y cuadros
que desplieguen al máximo su iniciativa; sólo así será posible la victoria.
Esta iniciativa ha de manifestarse concretamente en la actividad creadora de
los organismos dirigentes, cuadros y miembros del Partido, en su sentido de la
responsabilidad, en el vigor que pongan en el trabajo, en la audacia y
habilidad con que planteen los problemas, expongan sus opiniones y critiquen
los defectos, así como en la vigilancia camaraderil que ejerzan sobre los
organismos y cuadros dirigentes. Sin todo esto, la palabra "iniciativa'
carecerá de contenido. Ahora bien, el despliegue de dicha iniciativa depende
del grado de democracia existente en la vida del Partido. Sin suficiente
democracia, resulta imposible desplegar esta iniciativa. Sólo en un ambiente
democrático puede formarse un gran número de hombres capaces. En nuestro país
prevalece el sistema patriarcal, propio de la pequeña producción, y, tomado el
país en su conjunto, todavía no hay una vida democrática. Esta situación se
traduce dentro del Partido en una vida democrática insuficiente. Este fenómeno
impide que todo el Partido despliegue plenamente su iniciativa, y conduce
asimismo a una democracia insuficiente en el frente único y en los movimientos
de masas. Por estas razones, dentro del Partido hay que educar a los militantes
en los principios de la democracia para que comprendan qué se entiende por vida
democrática, cuál es la relación entre democracia y centralismo y cómo poner en
práctica el centralismo democrático. Sólo así se puede ampliar efectivamente la
democracia en la vida del Partido y, al mismo tiempo, evitar el
ultrademocratismo y la tendencia a dejar pasar las cosas, tendencia que socava
la disciplina.
Es también esencial acrecentar, en grado necesario,
la vida democrática de las organizaciones del Partido en nuestro ejército, a
fin de estimular la iniciativa de los militantes del Partido y aumentar la
capacidad combativa de las tropas. Sin embargo no puede haber tanta democracia
en dichas organizaciones como en las organizaciones del Partido fuera del
ejército. Tanto en unas como en otras, la democracia interna del Partido debe
servir para fortalecer la disciplina e incrementar la capacidad combativa, y no
para debilitarlas.
La ampliación de la democracia en la vida del
Partido debe considerarse como un paso indispensable para su consolidación y
desarrollo,
212
como una importante arma que le habilitará para ser
más activo y vigoroso en la gran lucha, estar a la altura de sus tareas, crear
nuevas fuerzas y salir airoso de la prueba de la guerra.
NUESTRO PARTIDO SE HA CONSOLIDADO Y
ROBUSTECIDO EN LA LUCHA EN DOS FRENTES
Durante los últimos diecisiete años, nuestro
Partido ha aprendido en general a utilizar el arma marxista-leninista de la
lucha ideológica para combatir las ideas erróneas dentro del Partido en dos
frentes: uno, contra el oportunismo de derecha, y el otro, contra el
oportunismo de "izquierda".
Con anterioridad a la V Sesión Plenaria del Comité
Central elegido en el VI Congreso Nacional2, nuestro Partido combatió el
oportunismo de derecha de Chen Tu-siu y el oportunismo de "izquierda"
del camarada Li Li-san. Gracias a la victoria en estas dos luchas internas, el
Partido hizo grandes progresos. Después de la V Sesión Plenaria, el Partido
conoció otras dos luchas internas de significación histórica: la lucha en la
Reunión de Tsunyi y la que desembocó en la expulsión de Chang Kuo-tao.
La Reunión de Tsunyi corrigió los graves errores de
principio, de carácter oportunista de "izquierda", cometidos en la
lucha contra la quinta campaña de "cerco y aniquilamiento", y unió
tanto al Partido como al Ejército Rojo; esto hizo posible que el Comité Central
del Partido y las fuerzas principales del Ejército Rojo llevaran la Gran Marcha
a su término triunfal, se trasladaran a posiciones avanzadas para resistir al
Japón y pusieran en práctica una nueva política, la política de frente único
nacional antijaponés. Gracias a la lucha realizada en las Reuniones de Pasi3 y
de Yenán4 contra el oportunismo de derecha de Chang Kuo-tao (la lucha contra la
línea de Chang Kuo-tao comenzó en la Reunión de Pasi y terminó en la Reunión de
Yenán), se consiguió reagrupar a todas las fuerzas del Ejército Rojo y reforzar
la unidad del Partido entero para la heroica resistencia al Japón. Estos dos
tipos de errores oportunistas surgieron durante la guerra civil revolucionaria
y se caracterizaron por estar relacionados con la : guerra.
¿Qué lecciones hemos aprendido en estas dos luchas
internas del
Partido? Helas aquí:
213
Los
graves errores de principio surgidos por incomprensión de las características
de la guerra revolucionaria de China, y que se manifestaron durante la lucha
contra la quinta campaña de "cerco y aniquilamiento", incluyen la
tendencia "izquierdista" a la precipitación, que desatiende las
condiciones subjetivas y objetivas. Esta tendencia es extremadamente perniciosa
para una guerra revolucionaria y para cualquier movimiento revolucionario.
E1
oportunismo de Chang Kuo-tao, en cambio, era oportunismo de derecha en la
guerra revolucionaria, y constituía una combinación de línea de retirada,
caudillismo militar y actividades antipartido. Sólo con la superación del
oportunismo de Chang Kuo-tao, pudieron liberarse de su dominio y volver a la
línea correcta del Comité Central un gran número de cuadros y militantes del
Partido en el Ejército del IV Frente del Ejército Rojo, hombres de magníficas
cualidades intrínsecas y larga trayectoria de lucha heroica.
El gran
trabajo organizativo realizado en los diez años de la Guerra Revolucionaria
Agraria dio notables resultados en la edificación del ejército, el trabajo
gubernamental, el trabajo de masas y la construcción del Partido. De no haber
sido por el apoyo de ese trabajo organizativo al heroico combate en el frente,
no habría podido mantenerse la encarnizada lucha contra Chiang Kai-shek. Sin
embargo, en los últimos tiempos de esa Guerra se cometieron graves errores de
principio en la política del Partido relativa a los cuadros y a la
organización, errores que se manifestaron en la tendencia al sectarismo, en el
abuso de sanciones y en los excesos en la lucha ideológica. Esto se debió a que
no se habían eliminado los vestigios de la línea de Li Li-san y a que se
cometieron en esa época errores políticos de principio. Estos errores fueron
rectificados también en la Reunión de Tsunyi, y así el Partido pudo pasar a una
correcta política de cuadros y a principios organizativos correctos. La línea
de Chang Kuo-tao relativa a la organización era completamente ajena a todos los
principios del Partido, socavaba su disciplina y llevó la actividad fraccional
hasta oponerse al Partido, al Comité Central y a la Internacional Comunista. El
Comité Central hizo todos los esfuerzos posibles para poner fin a los
criminales errores de línea y a la actividad antipartido de Chang Kuo-tao, y
trató de salvarlo. Pero como éste se negó obstinadamente a corregir sus errores
y
214
actuó con duplicidad, y, más tarde, traicionó al
Partido echándose en brazos del Kuomintang, el Partido tuvo que tomar una firme
decisión y expulsarlo. Esta sanción recibió el apoyo no sólo de todo el
Partido, sino también de cuantos eran leales a la causa de la liberación
nacional. La Internacional Comunista ratificó la decisión y condenó a Chang
Kuo-tao como desertor y renegado.
Estas lecciones y éxitos nos han proporcionado los
requisitos indispensables para cohesionar a todo el Partido, reforzar su unidad
ideológica, política y organizativa y conducir victoriosamente la Guerra de
Resistencia. Nuestro Partido se ha consolidado y robustecido en la lucha en los
dos frentes.
LA LUCHA ACTUAL EN DOS FRENTES
En el futuro desarrollo de la Guerra de
Resistencia, tendrá importancia primordial la lucha política contra el
pesimismo derechista, aunque seguirá siendo necesario prestar atención a la
lucha contra el mal "izquierdista" de la precipitación. En los
problemas relativos al frente único, a la organización del Partido y a la
organización de las masas, debe continuarse la lucha contra la tendencia
"izquierdista" de "puertas cerradas", para poder llevar a
efecto la cooperación con todos los partidos y grupos políticos antijaponeses y
la ampliación del Partido Comunista y del movimiento de masas. Pero, al mismo
tiempo, debe combatirse la tendencia oportunista de derecha, que no pone
ninguna condición a la cooperación y la ampliación, porque de otro modo ambas
serían obstaculizadas y se convertirían en cooperación capitulacionista y
ampliación sin principios.
La lucha ideológica en los dos frentes debe
adaptarse a las circunstancias de cada caso concreto; nunca se debe abordar un
problema de manera subjetivista, ni permitir que continúe el viejo hábito
pernicioso de "aplicar etiquetas" a la gente.
En la lucha contra las desviaciones, hay que
prestar seria atención a combatir la duplicidad, porque el mayor peligro de
ésta es que puede convertirse en actividad fraccional, como lo muestra la
carrera de Chang Kuo-tao. Acatar en público y oponerse en privado; decir si y
pensar no; hablar cosas agradables delante de la gente e intrigar a sus
espaldas: todas éstas son manifestaciones de duplicidad. Sólo
215
aguzando la vigilancia de los cuadros y militantes
del Partido contra tal conducta podemos consolidar la disciplina del Partido.
ESTUDIO
Hablando en general, todos los militantes del
Partido Comunista en condiciones de hacerlo deben estudiar la teoría de Marx,
Engels, Lenin y Stalin, nuestra historia nacional y la situación y tendencias
del movimiento actual, y, al mismo tiempo, contribuir a educar a los militantes
con un nivel cultural relativamente bajo. En particular, es preciso que los
cuadros estudien detenidamente estas materias, y con mayor razón deben
intensificar este estudio los miembros del Comité Central y cuadros de niveles superiores.
Ningún partido político que dirija un gran movimiento revolucionario podrá
alcanzar la victoria si no posee una teoría revolucionaria, un conocimiento de
la historia y una comprensión profunda del movimiento práctico.
La teoría de Marx, Engels, Lenin y Stalin es
universalmente aplicable. No hay que considerarla como un dogma, sino como una
guía para la acción. No hay que aprender simplemente términos y frases del
marxismo-leninismo, sino estudiarlo como ciencia de la revolución. No sólo hay
que comprender las leyes generales formuladas por Marx, Engels, Lenin y Stalin
como resultado de su vasto estudio de la vida real y de la experiencia
revolucionaria, sino también aprender la posición y el método que adoptaban al
examinar y resolver los problemas. Actualmente, la preparación
marxista-leninista de nuestro Partido es en cierta medida mejor que antes, pero
todavía está lejos de abarcar a todos y de ser profunda. Nuestra misión es
dirigir a una inmensa nación de varios centenares de millones de personas en
una gran lucha sin precedentes. Por lo tanto, generalizar y profundizar el
estudio de la teoría marxista-leninista es para nosotros una gran tarea
urgente, que sólo podremos cumplir con esfuerzos concentrados. Espero que, después
de esta Sesión Plenaria del Comité Central, se realice en todo el Partido una
emulación en el estudio; así se verá quién habrá aprendido realmente algo,
quién habrá aprendido más y mejor. Si entre los camaradas encargados de las
principales responsabilidades en el trabajo de dirección, hay de cien a
doscientos con una comprensión del marxismo-leninismo sistemática y no
fragmentaria, real y no huera, la capacidad combativa de nuestro Partido será
216
considerablemente acrecentada y aceleraremos
nuestra victoria sobre el imperialismo japonés.
Nos incumbe otra tarea: estudiar nuestro patrimonio
histórico y sintetizarlo con espíritu crítico, aplicando el método marxista. La
historia varias veces milenaria de nuestra nación posee características propias
y encierra innumerables tesoros. En este aspecto somos todavía simples
escolares. La China de hoy proviene de la China del pasado; enfocamos la
historia como marxistas, y no debemos amputarla. Debemos sintetizar nuestro
pasado, desde Confucio hasta Sun Yat-sen, y tomar posesión de su valioso legado.
Esto nos ayudará mucho a guiar el gran movimiento de nuestros días. Como
marxistas, los comunistas somos internacionalistas; pero sólo podremos poner en
práctica el marxismo integrándolo con las características específicas de
nuestro país e imprimiéndole una forma nacional. La gran fuerza del marxismo-
leninismo está precisamente en su vinculación con la práctica revolucionaria
concreta de cada país. Para el Partido Comunista de China, eso supone aprender
a aplicar la teoría de! marxismo-leninismo a las circunstancias específicas de
China. Si los comunistas chinos, que son parte de la gran nación china, carne
de su carne y sangre de su sangre, hablasen del marxismo separándolo de las
características de China, su marxismo no pasaría de ser abstracto y vacío. Por
ello, el problema que todo el Partido ha de comprender y resolver con urgencia
es cómo aplicar el marxismo concretamente en China, de modo que todas sus
manifestaciones tengan un carácter inequivocamente chino, es decir, aplicar el
marxismo a la luz de las características de nuestro país. Debe eliminarse el
estilo de cliché extranjero5, debe haber menos cantinelas abstractas y vacías,
y debe mandarse a descansar al dogmatismo, dando paso al estilo y espíritu
chinos llenos de vida y lozanía; que gustan a la gente sencilla de nuestro
país. Separar el contenido internacionalista de la forma nacional es la
práctica de quienes no entienden nada de internacionalismo. Nosotros, por el
contrario, debemos ligar los dos estrechamente. Los graves errores que a este
respecto se cometen en nuestras filas deben ser corregidos a conciencia.
¿Cuáles son las características del actual
movimiento? ¿Cuáles son sus leyes? ¿Cómo dirigirlo? Todos éstos son problemas
prácticos. Hasta hoy, todavía no lo conocemos todo sobre el imperialismo
japonés ni sobre China. El movimiento se desarrolla, y surgirán ante nosotros
nuevas cosas; lo nuevo nace sin cesar. Estudiar este movimiento en su
integridad y en su desarrollo es una gran tarea que
217
requiere nuestra constante atención. No es marxista
quien se niega .
a estudiar estos problemas seria y cuidadosamente.
La complacencia es enemiga del estudio. Si
realmente queremos aprender algo, debemos comenzar por deshacernos de la
complacencia. Nuestra actitud hacia nosotros mismos debe consistir en "ser
insaciables en aprender", y hacia los demás, "ser infatigables en
enseñar".
UNIDAD Y VICTORIA
La unidad dentro del Partido Comunista de China es
el requisito fundamental para lograr la unidad de toda la nación, la cual
permitirá ganar la Guerra de Resistencia y construir una nueva China. El
Partido Comunista de China, que se ha templado durante diecisiete años, ha
aprendido muchos métodos para alcanzar su propia unidad, y es ahora un Partido
mucho más fogueado. Así, podemos formar un sólido núcleo en el seno del pueblo
chino para ganar la Guerra de Resistencia y construir una nueva China. Camaradas,
siempre que permanezcamos unidos, alcanzaremos con seguridad este objetivo.
NOTAS
1. En enero de 1934. Stalin dijo en su informe ante
d XVII Congreso del PC
de la
URSS: "[. . .] después de trazada una línea política certera, es el
trabajo de organización el que lo decide todo. incluso la suerte de la línea
política misma, su cumplimiento o su fracaso. " Aquí, Stalin trató de la
"acertada selección de los hombres". En su discurso de mayo de 1935.
pronunciado en el Palacio del Kremlin ante la promoción de mandos salidos de
las academias del Ejército Rojo, Stalin , planteó y aplicó la consigna:
"Los cuadros lo deciden todo" En marzo de
1939. Stalin dijo en su informe ante el XVIII
Congreso del PC (b) de la URSS: "Una vez elaborada una línea política
acertada, comprobada en la práctica, los cuadros del Partido vienen a ser la
fuerza decisiva para la dirección del Partido y del Estado. "
2 Se refiere al período que va desde la reunión de
emergencia del Buró Político del Comité Central elegido en el V Congreso
Nacional del Partido Comunista de China hasta la V Sesión Plenaria del Comité
Central elegido en el VI Congreso Nacional del Partido. la primera se celebró
en agosto de 1927, y la segunda, en enero de 1934.
3 Reunión del Buró Político del Comité Central
realizada en agosto de 1935, en Pasi al Noroeste de la capital del distrito de
Sungpan. Noroeste de Sechuán, cerca del límite sudoriental de Kansú. Chang
Kuo-tao, que dirigía una parte
218
del Ejército Rojo, rompió con el Comité Central,
desobedeció sus órdenes y trató de socavarlo. El Comité Central decidió en esta
Reunión abandonar la zona de peligro, y se dirigió al Norte de Shensí con
aquellas fuerzas del Ejército Rojo que obedecían sus órdenes. En cambio, Chang
Kuo -tao condujo a las unidades del Ejército Rojo por él engañadas hacia el
Sur, a la zona de Tienchüan, Lushan, Tachinchuan y Siaochinchuan y Apa, donde
estableció un comité central espurio y se declaró públicamente en contra del
Partido.
4 Reunión ampliada del Buró Político del Comité
Central del Partido, celebrada en Yenán en abril de 1937. Antes de esta
Reunión, gran número de cuadros y soldados de las unidades del Ejército Rojo
que estaban bajo el mando de Chang Kuo-tao, ya conscientes del engaño sufrido
marcharon al Norte hacia la región fronteriza de Shensí-Kansú. Sin embargo, en
su camino, algunas unidades siguieron órdenes erróneas y cambiaron de rumbo
dirigiéndose al Oeste hacia la zona de Kanchou, Liangchou y Suchou. la mayor parte
de estas unidades fueron aniquiladas por el enemigo; el resto siguió hasta
Sinchiang, y sólo después llegó a la región fronteriza de Shensí-Kansú, cuando
hacía tiempo que las demás unidades habían llegado a esta región y juntado sus
fuerzas con el Ejército Rojo Central. El propio Chang Kuo -tao también llegó al
Norte de Shensí y asistió a la Reunión de Yenán. En ella se condenó sistemática
y concluyentemente su oportunismo y rebelión contra el Partido. Chang Kuo-tao
simuló conformidad, pero en realidad se preparaba a traicionar definitivamente
al Partido.
Véase
el párrafo sobre el estilo de cliché extranjero del artículo “Contra el estilo
de cliché del Partido”, Obras escogidas de Mao Tse-tung, t. III.
EL PROBLEMA DE LA INDEPENDENCIA Y AUTODECISIÓN
DENTRO DEL FRENTE ÚNICO *
5 de noviembre de 1938
LA AYUDA Y LAS CONCESIONES DEBEN SER
POSITIVAS, NO NEGATIVAS
Para una cooperación a largo plazo es necesario que
haya ayuda y concesiones mutuas entre todos los partidos y grupos políticos que
forman el frente único; pero éstas deben ser positivas, no negativas. Debemos
consolidar y ampliar nuestro Partido y nuestro ejército, y al mismo tiempo
apoyar la consolidación y ampliación de los partidos y ejércitos amigos; el
pueblo reclama del gobierno la satisfacción de sus reivindicaciones políticas y
económicas, y a la vez le presta toda ayuda posible que vaya en beneficio de la
Guerra de Resistencia; los obreros exigen a los dueños de fábricas que mejoren
su situación, y al mismo tiempo trabajan con ahínco en interés de la
resistencia al Japón; los terratenientes deben reducir los arriendos y los
intereses, y por su parte, los campesinos deben pagarlos, con el fin de unirse
contra la agresión extranjera. Todos estos principios y orientaciones
_______________
Parte
de las conclusiones presentadas por el camarada Mao Tse-tung en la VI Sesión
Plenaria del Comité Central elegido en el VI Congreso Nacional del Partido. La
independencia y autodecisión dentro del frente único era uno de los destacados
problemas relativos al frente único antijaponés sobre los cuales existían
divergencias entre el camarada Mao Tse-tung y Chen Shao-yu. Se trataba, en
esencia, del problema de la hegemonía del proletariado en el frente único. En
su informe de diciembre de 1947 ("La situación actual y nuestras
tareas"). el camarada Mao Tse-tung hizo un breve resumen de estas
discrepancias:
"Durante la Guerra de Resistencia, nuestro
Partido combatió ideas semejantes a las de los capitulacionistas [se refiere a
las de Chen Tu-siu en el período de la Primera Guerra Civil Revolucionaria], a
saber, hacer concesiones a la
219
220
de ayuda mutua son positivos, no negativos ni
unilaterales. Lo mismo se puede decir acerca de las concesiones mutuas. Cada
una de las partes debe abstenerse de socavar la base de la otra y de formar
células secretas dentro de su partido, gobierno o ejército. Por nuestra parte,
esto quiere decir que no organizaremos células secretas en el seno del
Kuomintang, de su gobierno o de su ejército, a fin de que este partido esté
tranquilo, lo cual va en interés de la resistencia al Japón. Viene precisamente
al caso la frase: "Abstenerse de hacer una cosa para poder hacer
otra."1 Si no hubiéramos reorganizado el Ejército Rojo, cambiado el
régimen administrativo de las zonas rojas, ni abandonado la política de
insurrección, no se habría podido emprender una guerra de amplitud nacional
contra los invasores japoneses. Haciendo concesiones en una cosa, hemos logrado
otra; con medidas negativas hemos obtenido resultados positivos.
"Retroceder para saltar mejor"2; esto es leninismo. Considerar las concesiones
como algo puramente negativo es contrario al marxismo-leninismo. Es cierto que
se han dado casos de concesiones puramente negativas, como la teoría de la
colaboración entre el trabajo y el capital preconizada por la II
Internacional*, por la que toda una clase y una revolución fueron traicionadas.
En China, Chen Tu-siu y, después de él, Chang Kuo-tao, fueron
capitulacionistas; debemos oponernos enérgicamente al capitulacionismo. Por
nuestra parte, cuando hacemos concesiones, retrocedemos, pasamos a la defensiva
o nos detenemos, ya sea con relación a los aliados o a los enemigos, debemos
considerarlo como parte del conjunto de nuestra política revolucionaria, como
un eslabón indispensable de la
_______________
política antipopular del Kuomintang, tener más
confianza en éste que en las masas populares, no atreverse a movilizar
audazmente a las masas para la lucha, a ampliar las regiones liberadas ni a
engrosar las fuerzas armadas populares en las zonas ocupadas por los invasores
japoneses, entregando así al Kuomintang 1a dirección de la Guerra de
Resistencia. Nuestro Partido luchó resueltamente contra estas ideas
pusilánimes. decadentes y contrarias a los principios del marxismo-leninismo,
aplicó decididamente su línea política de 'desarrollar las fuerzas
progresistas, ganarse a las intermedias y aislar a las recalcitrantes', y
amplió en forma resuelta las regiones liberadas y el Ejército Popular de
liberación. Esto aseguró que nuestro Partido no sólo pudiera vencer al
imperialismo japonés en el período de su agresión, sino que, en el período
posterior a la rendición del Japón, durante la guerra contrarrevolucionaria
desencadenada por Chiang Kai-shek, pudiera pasar, con éxito y sin pérdidas, a
oponer la guerra revolucionaria popular a la guerra contrarrevolucionaria de
Chiang Kai-shek y lograr grandes victorias en corto tiempo. Todos los miembros
del Partido deben grabar muy bien en su memoria estas experiencias de la
historia."
221
línea revolucionaria general, como un recodo en un
camino sinuoso.
En una palabra, todo esto es positivo.
IDENTIDAD ENTRE LA LUCHA NACIONAL. Y
LA LUCHA DE CLASES
Sostener una larga guerra por medio de una
cooperación a largo plazo, en otras palabras, subordinar la lucha de clases a
la actual lucha nacional de resistencia al Japón, es el principio fundamental
del frente único. Ateniéndose a este principio, hay que mantener el carácter
independiente de los partidos y de las clases y mantener su independencia y
autodecisión dentro del frente único; no se deben sacrificar los derechos
esenciales de los partidos y de las clases en aras de la cooperación y la
unidad, sino por el contrario, defenderlos resueltamente dentro de ciertos
límites; sólo así puede promoverse la cooperación, sólo así ésta puede existir
en realidad. De otro modo, la cooperación se convertiría en una amalgama, y el
frente único inevitablemente sería sacrificado. En una lucha de carácter
nacional, la lucha de clases toma la forma de lucha nacional, lo que manifiesta
la identidad de las dos luchas. Por un lado, las exigencias políticas y
económicas de las diversas clases, durante un determinado período histórico,
son admisibles en la medida en que no rompan la cooperación; por el otro toda
exigencia de la lucha de clases debe partir de la necesidad de la lucha
nacional (de la resistencia al Japón). Así se establece la identidad entre la
unidad y la independencia en el frente único, y la identidad entre la lucha
nacional y la lucha de clases.
"TODO A TRAVÉS DEL FRENTE ÚNICO"
ES UNA CONSIGNA ERRÓNEA
E1 Kuomintang, partido en el Poder, no ha permitido
hasta la fecha que el frente único tome una forma orgánica. En la retaguardia
enemiga, es imposible hacer "todo a través del frente único"; allí
tenemos que actuar con independencia y autodecisión conforme a lo ya aprobado
por el Kuomintang (por ejemplo, el Programa de Resistencia Armada y
Reconstrucción Nacional). 0, dando por descontado
222
que el Kuomintang estará de acuerdo, podemos actuar
primero e informar después. Así, por ejemplo, la creación del cargo de
comisarios administrativos y el envío de tropas a la provincia de Shantung no
se habrían realizado si hubiésemos tratado de conseguirlo "a través del
frente único". Se dice que el Partido Comunista Francés lanzó en el pasado
la misma consigna, pero esto se debió tal vez a que en Francia, a pesar de
existir ya un comité conjunto de todos loa partidos, el Partido Socialista seguía
actuando por su lado sin tener en cuenta el programa acordado en común, por lo
cual el Partido Comunista creyó necesario plantear esa consigna para limitar
las actividades del Partido Socialista, pero en ningún caso para maniatarse a
sí mismo. Ahora bien, en el caso de China, el Kuomintang ha privado a los demás
partidos políticos de los derechos de que él goza y trata de someterlos a sus
órdenes. Si lanzamos esta consigna para exigir del Kuomintang que haga
"todo" con nuestra aprobación, esto es imposible y ridículo. Si lo
que deseamos es obtener la aprobación previa del Kuomintang para
"todo" lo que vayamos a realizar, ¿qué haremos cuando el Kuomintang
no esté de acuerdo? Como la política del Kuomintang consiste en restringir
nuestro crecimiento, no tenemos el menor motivo para lanzar semejante consigna,
que sólo puede servir para atarnos de pies y manos. En la actualidad, hay cosas
para cuya ejecución debemos conseguir la previa aprobación del Kuomintang, como
es el engrosamiento de nuestras tres divisiones para convertirlas en tres
cuerpos de ejército con sus respectivas denominaciones; aquí se trata de
"informar primero y actuar después". En otros casos, como el
reclutamiento de más de doscientos mil hombres para aumentar nuestras fuerzas,
debemos colocar al Kuomintang ante el hecho consumado antes de informarle; esto
es "actuar primero e informar después". Hay también cosas, como la
convocación de la Asamblea de la Región Fronteriza, que debemos hacer sin
informar por el momento, a sabiendas de que el Kuomintang no va a aprobarlas
actualmente. Pero hay otras que de momento no vamos a hacer ni a plantear,
cosas que, si se hicieran, comprometerían la situación general. En resumen, no
debemos ni romper el frente único ni atarnos de pies y manos; por eso, no debe
lanzarse la consigna de "Todo a través del frente único". En cuanto a
la consigna de "Someter todo al frente único", si se interpreta como
"someter todo" a Chiang Kai-shek y a Yen Si-shan, es también un
error. Nuestra política es la de independencia y autodecisión dentro del frente
único, de unidad e independencia a la vez.
223
NOTAS
Cita
del Mencio.
V.I.
Lenin: Resumen del libro de Hegel "Lecciones de historia de la
filosofía".
Teoría
reaccionaria de la II Internacional, que aboga por la colaboración entre el
proletariado y la burguesía en los países capitalistas, y se opone al
derrocamiento de la dominación burguesa por medio de la revolución y al
establecimiento de la dictadura del proletariado.
PROBLEMAS DE LA GUERRA Y DE LA ESTRATEGIA *
6 de noviembre de 1938
I. LAS CARACTERÍSTICAS DE CHINA Y
LA GUERRA REVOLUCIONARIA
La tarea central y la forma más alta de toda
revolución es la toma del Poder por medio de la lucha armada, es decir, la
solución del problema por medio de la guerra. Este revolucionario principio
marxista-leninista tiene validez universal, tanto en China como en los demás
países.
No obstante, ateniéndose al mismo principio, el
partido del proletariado lo aplica de distinta forma según las distintas
condiciones. En los países capitalistas, cuando éstos no son fascistas ni están
en guerra, las condiciones son las siguientes: en lo interno, no existe el
sistema feudal, sino la democracia burguesa; en lo externo, esos países no
sufren la opresión nacional, sino que ellos mismos oprimen a otras naciones.
Debido a estas características, la tarea del partido del proletariado en los
países capitalistas consiste en educar a los obreros, acumular fuerzas a través
de un largo período de lucha legal, y prepararse así para el derrocamiento
final del capitalismo. Allí la cuestión es sostener una larga lucha legal,
utilizar el parlamento como
_______________
Parte
de las conclusiones presentadas por d camarada Mao Tse-tung en la VI Sesión
Plenaria del Comité Central elegido en el VI Congreso Nacional del Partido
Comunista de China. En sus obras "Problemas estratégicos de la guerra de
guerrillas contra el Japón" y "Sobre la guerra prolongada", el
camarada Mao Tse-tung ya había solucionado el problema de la línea del Partido
para dirigir la Guerra de Resistencia contra el Japón. Los camaradas que
incurrieron en errores oportunistas de derecha negaban que el Partido debiera
mantener el principio de independencia y autodecisión dentro del frente único
y, por ello, ponían en duda e impugnaban la línea del Partido en los problemas
de la guerra y de la estrategia. A fin de superar
225
226
tribuna, recurrir a las huelgas económicas y
políticas, organizar sindicatos y educar a los obreros. Allí las formas de
organización son legales, y las formas de lucha, incruentas (no de guerra). En
lo que se refiere a la cuestión de la guerra, los Partidos Comunistas de los
países capitalistas se oponen a las guerras imperialistas de sus propios
países; si se producen tales guerras, su política se orienta a la derrota de
los gobiernos reaccionarios de sus propios países. La guerra que quieren
emprender dichos Partidos no es otra que la guerra civil para la cual se están
preparandol. Pero mientras la burguesía no esté realmente reducida a la
impotencia, mientras la mayoría del proletariado no esté decidida a emprender
el levantamiento armado y la guerra civil, y mientras las masas campesinas no
estén dispuestas a ayudar voluntariamente al proletariado, este levantamiento y
esta guerra no deben realizarse. Además, llegado el momento de iniciar tales
acciones, el primer paso será ocupar las ciudades y después avanzar sobre el
campo, y no al revés. Todo esto es la manera como han actuado los Partidos
Comunistas de los países capitalistas, y la Revolución de Octubre en Rusia ha
confirmado su justeza.
E1 caso de China es diferente. La particularidad de
China es que no es un país independiente y democrático, sino semicolonial y
semifeudal, donde no hay democracia, sino opresión feudal, y que en sus
relaciones exteriores no goza de independencia nacional, sino que sufre la
opresión imperialista. Por lo tanto, no tenemos parlamento que utilizar, ni
derecho legal de organizar a los obreros para realizar huelgas. Aquí la tarea
fundamental del Partido Comunista no consiste en pasar por un largo período de lucha
legal antes de emprender el levantamiento y la guerra, ni en apoderarse primero
de las ciudades y luego ocupar el campo, sino en todo lo contrario.
Cuando los imperialistas no realizan ataques
armados contra nuestro país, el Partido Comunista de China, o bien sostiene
junto con la burguesía una guerra civil contra los caudillos militares (lacayos
_______________
ese oponunismo de derecha en el Partido, hacer
comprender con mayor claridad a todos los militantes la importancia primordial
de los problemas de la guerra y de la estrategia en la revolución china y
movilizar a todo el Partido para que trabajase a conciencia en este sentido, el
camarada Mao Tse-tung volvió a subrayar esta cuestión en dicha Sesión,
enfocándola desde el ángulo de la historia de las luchas políticas de China y,
al mismo tiempo, analizó el proceso del desarrollo de nuestro trabajo militar y
de los cambios concretos en nuestra línea estratégica. Gracias a ello se
alcanzó la unanimidad de todo el Partido en cuanto a la orientación directriz y
al trabajo práctico.
227
del imperialismo), como las guerras en Kuangtung2 y
la Expedición al Norte ocurridas entre 1924 y 1927, o bien se une con los
campesinos y la pequeña burguesía urbana para sostener una guerra civil contra
la clase terrateniente y la burguesía compradora (también lacayos del
imperialismo) como la Guerra Revolucionaria Agraria de l927 -1936. Pero cuando
los imperialistas lanzan ataques armados contra China, el Partido se une
entonces con todas las clases y capas sociales del país que se oponen a los
agresores extranjeros, para emprender una guerra nacional contra el enemigo
exterior, como la actual Guerra de Resistencia contra el Japón.
Todo esto muestra la diferencia entre China y los
países capitalistas. En China, la forma principal de lucha es la guerra, y la
forma principal de organización, el ejército. Todas las demás formas, como las
organizaciones y luchas de las masas populares, son también muy importantes y
absolutamente indispensables, y de ningún modo deben ser dejadas de lado, pero
el objetivo de todas ellas es servir a la guerra. Antes del estallido de una
guerra, todas las organizaciones y luchas tienen por finalidad prepararla, como
en el período que va del Movimiento del 4 de Mayo (1919) al Movimiento del 30
de Mayo (1925). Después del estallido de una guerra, todas las organizaciones y
luchas se coordinan de modo directo o indirecto con la guerra. Por ejemplo, en
el período de la Expedición al Norte, todas las organizaciones y luchas en la
retaguardia del ejército revolucionario se coordinan en forma directa con la
guerra, en tanto que aquéllas en las regiones dominadas por los caudillos
militares del Norte se coordinaron con ella en forma indirecta. Asimismo, en el
período de la Guerra Revolucionaria Agraria, todas las organizaciones y luchas
dentro de las zonas rojas estuvieron coordinadas en forma directa con la
guerra, mientras que las de otras zonas lo estuvieron de manera indirecta. Y
finalmente, en la actual Guerra de Resistencia contra el Japón, todas las
organizaciones y luchas en la retaguardia de las fuerzas armadas antijaponesas
y en las zonas ocupadas por el enemigo también están coordinadas de manera
directa o indirecta con la guerra
"En China, la revolución armada combate a la
contrarrevolución armada. Tal es una de las peculiaridades y una de las
ventajas de la revolución china."3 Esta tesis del camarada Stalin es
enteramente correcta y válida por igual para la Expedición al Norte, para la
Guerra Revolucionaria Agraria y para la actual Guerra de Resistencia contra el
Japón: Todas éstas son guerras revolucionarias, dirigidas a
228
combatir a la contrarrevolución, y en ellas
participa principalmente el pueblo revolucionario. Las únicas diferencias entre
ellas son las mismas que existen entre una guerra civil y una guerra nacional,
entre una guerra sostenida por el Partido Comunista solo y una guerra realizada
conjuntamente por el Kuomintang y el Partido Comunista. Está claro que estas
diferencias son importantes, pues indican la amplitud de la fuerza principal de
la guerra (si es una alianza de los obreros y los campesinos o una afianza de
los obreros, los campesinos y la burguesía) y el blanco al que está dirigida la
guerra (si contra un enemigo interno o un enemigo exterior, y en el primer
caso, si contra los caudillos militares del Norte o contra el Kuomintang) ;
también indican que la guerra revolucionaria de China presenta un contenido
diferente en las distintas etapas de su desarrollo histórico. Pero todas estas
guerras representan la lucha de la revolución armada frente a la
contrarrevolución armada, todas son guerras revolucionarias, y todas muestran
las peculiaridades y ventajas de la revolución china. La tesis de que la guerra
revolucionaria "es una de las peculiaridades y una de las ventajas de la
revolución china" concuerda perfectamente con las condiciones de China. La
tarea principal del partido del proletariado chino. tarea que tiene ante sí
casi desde el comienzo mismo de su existencia, es la de unirse con el mayor
número posible de aliados y organizar la lucha armada para combatir, de acuerdo
con las circunstancias, a la contrarrevolución armada interna o externa, y para
lograr la liberación nacional y social. En China, sin lucha armada no habría
lugar para el proletariado y el Partido Comunista, ni podrían éstos realizar
ninguna tarea revolucionaria.
Nuestro Partido no comprendió plenamente esta
verdad en los cinco o seis años transcurridos desde su fundación en 1921 hasta
su participación en la Expedición al Norte en 1926. En esa época no entendió la
extrema importancia de la lucha armada en China, ni se ocupó con seriedad de la
preparación para la guerra ni de la organización de un ejército, ni confirió la
debida importancia al estudio de la estrategia y la táctica militares. En el
curso de la Expedición al Norte, no se esforzó por ganarse a las fuerzas
armadas y concentró unilateralmente su atención en el movimiento de masas ;
como resultado de ello, todo este movimiento se derrumbó en cuanto el
Kuomintang se volvió reaccionario. Aun después de 1927 y durante largo tiempo,
muchos camaradas continuaron tomando como tarea central del Partido la
preparación para el levantamiento en las ciudades y el trabajo en las zonas
blancas. Sólo después de nuestra victoria sobre
229
la tercera campaña enemiga de "cerco y
aniquilamiento" en 1931, algunos camaradas cambiaron radicalmente su
actitud al respecto. El cambio, sin embargo, no se produjo en todo el Partido y
todavía quedaban camaradas que seguían pensando en forma diferente a lo que más
arriba queda expuesto.
La experiencia nos enseña que los problemas de
China no pueden solucionarse sin la lucha armada. Comprender esta verdad nos
ayudará a sostener con éxito, de ahora en adelante, la Guerra de Resistencia
contra el Japón. El hecho concreto de que en esta Guerra todo el pueblo se esté
levantando para hacer la resistencia armada, enseñará a todo el Partido a
comprender aún mejor la importancia del problema. Cada uno de sus militantes
debe estar dispuesto a tomar las armas y a marchar al frente en cualquier momento.
Además, la presente Sesión ha decidido que las principales esferas de trabajo
del Partido estén en las zonas de guerra y en la retaguardia enemiga, dando así
una orientación más precisa a este respecto. Esto será un excelente antídoto
contra la tendencia de algunos militantes que están dispuestos sólo a hacer
trabajo de organización del Partido o a trabajar en el movimiento de masas,
pero no quieren estudiar la guerra ni participar en ella así como contra la
actitud de algunos centros docentes que no estimulan a los estudiantes a ir al
frente, y otros fenómenos parecidos. En la mayor parte del territorio chino, el
trabajo de organización del Partido y el trabajo en el movimiento de masas
están directamente vinculados con la lucha armada; no hay ni puede haber labor
del Partido ni movimiento de masas independientes o aislados. Incluso en
algunas regiones de la retaguardia relativamente alejadas de las zonas de
guerra (como Yunnán, Kuichou y Sechuán) y en lugares dominados por el enemigo
(como Peiping, Tientsín, Nankín y Shanghai), el trabajo de organización del
Partido y el movimiento de masas también están coordinados con la guerra, y
sólo pueden y deben someterse a las exigencias del frente. En una palabra, el
Partido entero debe prestar seria atención a la guerra, estudiar los asuntos
militares y prepararse para combatir.
II. LA HISTORIA MILITAR DEL KUOMINTANG
Es útil que echemos una ojeada a la historia del
Kuomintang para ver qué atención ha prestado a la guerra.
230
Desde el momento en que organizó un pequeño grupo
revolucionario, Sun Yat-sen realizó varias insurrecciones armadas contra la
dinastía Ching4. El período de la Tungmengjui (Liga Revolucionaria) fue aún más
rico en insurrecciones armadas5, que se sucedieron sin cesar hasta que la
dinastía Ching fue derrocada por la fuerza de las armas en la Revolución de
1911. Durante el período del Chungjua Kemingtang (Partido Revolucionario
Chino), se efectuó una campaña militar contra Yuan Shi-kai6. Los acontecimientos
posteriores tales como el traslado de la flota al Sur7, la marcha al Norte
desde Kuilin8 y la fundación de la Academia Militar de Juangpu9 fueron también
actividades militares de Sun Yat-sen.
Sun
Yat-sen sucedió Chiang Kai-shek, quien llevó el poderío militar del Kuomintang
a su apogeo. Para Chiang Kai-shek, el ejército es su vida. Ha vivido con él la
Expedición al Norte, la Guerra Civil, y continúa con él en la Guerra de
Resistencia. En los últimos diez años, Chiang Kai-shek no ha dejado de combatir
a la revolución. Para combatirla, ha creado un gigantesco "Ejército
Central". Quien tiene ejército tiene poder, y la guerra lo decide todo; a
este punto vital él se ha atenido firmemente. En este aspecto debemos aprender
de él. Tanto Sun Yat-sen como Chiang Kai-shek son en eso nuestros maestros.
Después de la Revolución de 1911, todos los
caudillos militares se han aferrado a sus tropas como a su propia vida, y han
dado siempre gran importancia a este principio: "Quien tiene ejército
tiene poder "
Tan Yen-kai10 fue un burócrata inteligente. Ocupó
en varias ocasiones el cargo de gobernador de la provincia de Junán; nunca
quiso ser pura y simplemente gobernador civil, e insistió siempre en ser
gobernador militar y civil a la vez. Incluso cuando más tarde llegó a ser
Presidente del Gobierno Nacional, primero en Cantón y luego en Wuján, fue al
mismo tiempo jefe del 2º Cuerpo de Ejército. En China hay muchos caudillos
militares así, que entienden esta característica de nuestro país.
En China ha habido también algunos partidos que no
han intentado tener un ejército; entre ellos el principal es el Partido
Progresista11. Pero aun éste comprendió que no podía conseguir posiciones en el
gobierno sin el respaldo de algún caudillo militar. Y así buscó sucesivamente
la protección de Yuan Shi-kai, Tuan Chi-yui12 y Chiang Kai-shek (a quien se ha
adherido el Grupo de Ciencias Políticas13, formado por una fracción del Partido
Progresista).
231
Algunos partidos pequeños creados no hace mucho,
como el Partido de la Juventud14, no tienen ejército y, por consiguiente, no
han podido llegar a ninguna parte.
En otros países, los partidos burgueses no
necesitan disponer cada cual de fuerzas armadas bajo su mando directo. Pero el
caso de China es distinto. Debido a la división feudal del país, cualquier
bloque o partido de terratenientes o burgueses que posea fusiles posee también
poder, y el que tenga más fusiles tiene mayor poder. Hallándose en estas
condiciones, el partido del proletariado debe ver con claridad el fondo de la
cuestión.
Los comunistas no luchan por un poder militar
personal (jamás deben hacerlo y que nadie siga el ejemplo de Chang Kuo-tao),
sino que deben luchar por el poder militar para el Partido, por el poder
militar para el pueblo. Como ahora se desarrolla una guerra nacional de
resistencia, también deben luchar por el poder militar para la nación. Sin
lugar a duda, la ingenuidad respeto al poder militar no puede conducir a ningún
resultado. Como el pueblo trabajador ha sido, durante miles de años, víctima
del engaño y la intimidación por parte de las clases gobernantes reaccionarias,
muy difícilmente puede darse cuenta de la importancia de tener fusiles en sus
propias manos. Ahora que la opresión del imperialismo japonés y la resistencia
armada a escala nacional han empujado al pueblo trabajador a la arena de la
guerra, los comunistas deben convertirse en los dirigentes políticamente más
conscientes de esta guerra. Todos los comunistas tienen que comprender esta
verdad “El Poder nace del fusil.” Nuestro principio es: el Partido manda al
fusil, y jamás permitiremos que el fusil mande al Partido Pero también es
cierto que, teniendo fusiles, podemos crear organizaciones del Partido tal como
el VIII Ejército ha creado una poderosa organización del Partido en el Norte de
China. De la misma manera, podemos formar cuadros, crear escuelas, desarrollar
la cultura y organizar movimientos de masas. En Yenán los fusiles lo han creado
todo. Todo nace del fusil. según la teoría marxista del Estado, el ejército es
el principal componente del Poder estatal. Quienquiera que desee tomar el Poder
estatal y retenerlo, tiene que contar con un poderoso ejército. Hay quienes se
ríen de nosotros como partidarios de la "teoría de la omnipotencia de la
guerra Sí somos partidarios de la teoría de la omnipotencia de la guerra
revolucionaria; eso no es malo; es bueno, es marxista Los fusiles de los
comunistas rusos crearon el socialismo. Nosotros creare-
232
mos una república democrática La experiencia de la
lucha de clases en la época del imperialismo nos enseña que sólo mediante la
fuerza del fusil, la clase obrera y las demás masas trabajadoras pueden
derrotar a la burguesía y la clase terrateniente armadas; en este sentido cabe
afirmar que sólo con el fusil se puede transformar el mundo entero. Somos
partidarios de la eliminación de la guerra; no deseamos la. guerra. Pero sólo
mediante la guerra se puede eliminar la guerra. Para acabar con los fusiles, hay
que empuñar el fusil.
LA
HISTORIA MILITAR DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHINA
Durante un período de tres o cuatro años, desde
1921 (en que fue fundado el Partido Comunista de China) hasta 1924 (en que se
celebró el I Congreso Nacional del Kuomintang), nuestro Partido no comprendió
la importancia de ocuparse directamente de los preparativos para la guerra y de
la organización de un ejército, y en el período de 1924 -1927 e incluso durante
algún tiempo más, siguió careciendo de una comprensión suficiente al respecto;
sin embargo, con su participación en 1924 en la fundación y el trabajo de la
Academia Militar de Juangpu, entró en una nueva etapa y comenzó a comprender la
importancia de los asuntos militares. Ayudando al Kuomintang en las guerras en
Kuangtung y participando en la Expedición al Norte, consiguió controlar una
parte del ejército15. Habiendo sacado una amarga lección del fracaso de la
revolución, organizó el Levantamiento de Nanchang, el Levantamiento de la
Cosecha de Otoño y el Levantamiento de Cantón, con lo cual entró en el nuevo
período de creación del Ejército Rojo. Ese fue el período crucial en que
nuestro Partido llegó a comprender a fondo la importancia del ejército. Si no
hubiera existido en aquella época el Ejército Rojo, ni hubiera éste sostenido
ninguna guerra, es decir, si el Partido Comunista hubiese adoptado la línea
liquidacionista de Chen Tu -siu, serían inconcebibles la actual Guerra de
Resistencia contra el Japón y su prosecución durante largo tiempo.
La reunión de emergencia del Comité Central del
Partido celebrada el 7 de agosto de 1927 combatió el oportunismo de derecha en
el terreno político, lo cual permitió al Partido dar un gran paso ade-
233
lante. En enero de l931, la IV Sesión Plenaria del
Comité Central elegido en el VI Congreso Nacional, si bien nominalmente
combatió el oportunismo de "izquierda" en el terreno político, en
realidad volvió a incurrir en ese error. Estas dos reuniones fueron diferentes
en cuanto a su contenido y su valor histórico, pero ninguna abordó seriamente
los problemas de la guerra y de la estrategia. Este hecho mostró que, en aquel
entonces; el Partido no había hecho todavía del problema de la guerra el centro
de gravedad de su trabajo. Después que la dirección central se trasladó a las
zonas rojas en 1933, la situación experimentó un cambio radical, pero en el
problema de la guerra (y en los demás problemas de importancia) se volvieron a
cometer errores de principio, que ocasionaron graves pérdidas a la guerra
revolucionacia16. La Reunión de Tsunyi de 1935 combatió principalmente el
oportunismo en la conducción de la guerra y colocó el problema de la guerra en
el primer plano, lo que fue reflejo de la situación de guerra. Hoy podemos
decir con seguridad que, en las luchas de los últimos diecisiete años, el
Partido Comunista de China ha forjado no solamente una firme línea política
marxista, sino también una firme línea militar marxista. Hemos aprendido a
emplear el marxismo para solucionar tanto los problemas políticos como los de
la guerra. Hemos preparado, como fuerte columna vertebral, no sólo un gran
número de cuadros capaces de dirigir el Partido y el Estado, sino también un
gran número de cuadros capaces de dirigir el ejército. Estos logros son la flor
de la revolución, regada con la sangre generosa de innumerables mártires,
gloria que no sólo pertenece al Partido Comunista de China y al pueblo chino,
sino también a los Partidos Comunistas y a los pueblos del mundo entero. Hasta
hoy, en el mundo sólo hay tres ejércitos que pertenecen al proletariado y al
pueblo trabajador: los dirigidos, respectivamente, por los Partidos Comunistas
de la Unión Soviética, China y España; los Partidos Comunistas de los demás
países no tienen aún experiencia militar. Por lo tanto, nuestro ejército y
nuestra experiencia militar tienen un valor especial.
A fin de conducir victoriosamente la actual Guerra
de Resistencia contra el Japón, es de suma importancia ampliar y consolidar el
VIII Ejército, el Nuevo 4º Cuerpo de Ejército y todas las fuerzas guerrilleras
dirigidas por nuestro Partido. Conforme a esto, el Partido debe enviar al
frente en número suficiente, a sus mejores militantes y cuadros. Todo debe
servir a la victoria en el frente, y la tarea de organización debe estar
subordinada a la tarea política.
234
IV. LOS CAMBIOS DE ESTRATEGIA MILITAR DEL PARTIDO
DURANTE LA GUERRA CIVIL Y LA GUERRA NACIONAL
Vale la pena estudiar los cambios de estrategia
militar de nuestro Partido. Vamos a examinarlos separadamente en los dos
procesos : la guerra civil y la guerra nacional.
El curso de la guerra civil puede dividirse, a
grandes rasgos, en dos períodos estratégicos. En el primer período, lo
principal fue la guerra de guerrillas, y en el segundo, la guerra regular. Pero
la guerra regular aquí mencionada era de tipo chino, regular tan sólo por la
concentración de las fuerzas para hacer una guerra de movimientos y por cierto
grado de centralización y planificación en el mando y en la organización. En
los demás aspectos, conservaba aún el carácter guerrillero, constituía un tipo
inferior y no podía equipararse con la de los ejércitos extranjeros; también
presentaba alguna diferencia con la del ejército del Kuomintang. Así, en cierto
sentido, este tipo de guerra regular representaba sólo una guerra de guerrillas
elevada a un nivel superior.
E1 curso de la Guerra de Resistencia contra el
Japón, en lo que concierne a las tareas militares de nuestro Partido, también
puede dividirse, a grandes rasgos, en dos períodos estratégicos. En el primer
período (que comprende las etapas de defensiva estratégica y de equilibrio
estratégico), la guerra de guerrillas ocupa el lugar principal, en tanto que en
el segundo (la etapa de contraofensiva estratégica), ese lugar lo ocupará la
guerra regular. Pero la guerra de guerrillas del primer período de la Guerra de
Resistencia difiere considerablemente, en su contenido, de la del primer
período de la guerra civil, porque ahora empleamos al VIII Ejército regular
(regular en cierta medida) para realizar en orden disperso las tareas
guerrilleras. Igualmente, la guerra regular del segundo período de la Guerra de
Resistencia será distinta de la del segundo período de la guerra civil, ya que
podemos suponer que, una vez pertrechado de armamento moderno, tanto el
ejército como sus operaciones experimentarán un gran cambio. El ejército
alcanzará entonces un alto grado de centralización y organización; sus
operaciones adquirirán un elevado nivel de regularidad y perderán mucho de su
carácter guerrillero; lo inferior se transformará en superior, y la guerra
regular de tipo chino pasará a ser de tipo universal. Esta será nuestra tarea
en la etapa de contraofensiva estratégica.
235
De esta manera vemos que a lo largo de los cuatro
períodos estratégicos de las dos guerras - la guerra civil y la Guerra de
Resistencia contra el Japón -, se producen tres cambios de estrategia. El
primero fue el paso de la guerra de guerrillas a la guerra regular en la guerra
civil. E1 segundo fue el paso de la guerra regular en la guerra civil a la
guerra de guerrillas en la Guerra de Resistencia. Y el tercero será el paso de
la guerra de guerrillas a la guerra regular en la Guerra de Resistencia.
En el primero de los tres cambios tropezamos con
grandes dificultades. Nos vimos enfrentados a una doble tarea. Por una parte,
tuvimos que combatir la tendencia derechista al localismo y al guerrillerismo
que consistía en aferrarse a lo guerrillero y negarse a pasar a la regularidad,
tendencia que surgió debido a que algunos cuadros subestimaron los cambios
producidos en la situación del enemigo y en nuestras propias tareas. En la Zona
Roja Central, por ejemplo, esta tendencia fue corregida gradualmente sólo
después de un duro trabajo de educación. Por otra parte, también tuvimos que
combatir la tendencia "izquierdista" que acentuaba en demasía la
regularización y se manifestaba en la centralización excesiva y el
aventurerismo, tendencia nacida a causa de que parte de los cuadros dirigentes
sobrestimaron los cambios en la situación del enemigo, se plantearon tareas
demasiado amplias y aplicaron mecánicamente las experiencias extranjeras sin
tener en cuenta las condiciones reales. Durante tres largos años (hasta la
Reunión de Tsunyi), esta tendencia costó enormes sacrificios en la Zona Roja
Central, y sólo se corrigió a través de lecciones pagadas con sangre. Su
rectificación fue un logro de la Reunión de Tsunyi
El segundo cambio se produjo en el otoño de 1937
(después del Incidente de Lukouchiao), en la coyuntura entre dos guerras
diferentes. En aquel entonces enfrentábamos a un nuevo enemigo, el imperialismo
japonés, y teníamos como aliado a nuestro anterior enemigo, el Kuomintang (que
seguía siéndonos hostil), y el campo de batalla era la vasta extensión del
Norte de China (que, luego de haber sido temporalmente nuestro frente, se
convertiría en retaguardia enemiga para serlo durante largo tiempo . El cambio
de nuestra estrategia, efectuado en esas circunstancias especiales, fue
sumamente serio. En tales circunstancias especiales, tuvimos que transformar el
ejército regular del pasado en ejército guerrillero (en cuanto a su utilización
en orden disperso, no a su sentido de organización y disciplina) y transformar
la guerra de movimientos del pasado en guerra de guerrillas, ya que
236
sólo esto respondía a la situación del enemigo y a
nuestras tareas. Pero este cambio, según todas las apariencias, significaba un
paso atrás y, por ende, fue necesariamente muy difícil. En ese momento, podían
aparecer tendencias como la subestimación del enemigo por una parte, y el temor
enfermizo al Japón por la otra; una y otro se produjeron efectivamente en el
Kuomintang. Cuando éste pasó del teatro de la guerra civil al de la guerra
nacional, sufrió muchas pérdidas innecesarias, debido principalmente a su
subestimación del enemigo y, al mismo tiempo, a su temor enfermizo al Japón
(por ejemplo, los casos de Jan Fu- chü y Liu Chi17). En cuanto a nosotros,
hemos efectuado de manera bastante feliz el cambio y, en vez de sufrir
pérdidas, hemos alcanzado grandes victorias. Esto se debe a que la gran mayoría
de nuestros cuadros aceptaron a tiempo las correctas instrucciones del Comité
Central e hicieron una apreciación flexible de la situación, no obstante haber
surgido serias controversias entre el Comité Central y una parte de los cuadros
dirigentes del ejército. Este cambio tiene gran importancia para el
mantenimiento, desarrollo y triunfo de la Guerra de Resistencia en su conjunto,
así como para el futuro del Partido Comunista de China; esto se comprende fácilmente
si pensamos en la importancia histórica que la guerra de guerrillas
antijaponesa tiene para el destino de la lucha por la liberación nacional de
China. Por su extraordinaria amplitud y duración, la guerra de guerrillas
antijaponesa de China carece de precedentes no sólo en Oriente, sino
probablemente en toda la historia de la humanidad.
En cuanto al tercer cambio, el paso de la guerra de
guerrillas a la guerra regular en la Guerra de Resistencia, pertenece al
desarrollo futuro de la guerra. Como es de presumir que surgirán entonces
nuevas circunstancias y nuevas dificultades, no hablaremos de ello por el
momento.
V. EL PAPEL ESTRATÉGICO DE LA GUERRA DE
GUERRILLAS ANTIJAPONESA
En lo que respecta a la Guerra de Resistencia en su
conjunto, la guerra regular juega el papel principal, y la guerra de
guerrillas, el auxiliar, porque únicamente la guerra regular puede decidir el
desenlace de la Guerra de Resistencia. En lo que respecta al país en su
conjunto, de las tres etapas estratégicas de todo el proceso de la
237
Guerra de Resistencia (la defensiva, el equilibrio
y la contraofensiva), la primera y la última son etapas en las que la guerra
regular juega el papel principal, y la de guerrillas el auxiliar. En la segunda
etapa, como el enemigo tratará de consolidar el territorio que haya ocupado, y
nosotros todavía no nos encontraremos en condiciones de lanzar la
contraofensiva aunque nos estaremos preparando para ella, la guerra de
guerrillas pasará a ser la forma principal, y la guerra regular, la auxiliar.
Pero ésta constituirá sólo una de las tres etapas de toda la guerra, aunque
puede ser la más prolongada. Por lo tanto, en lo tocante a la guerra en su
conjunto, la guerra regular jugará el papel principal, y la guerra de
guerrillas, el auxiliar. Si no entendemos esto, si no comprendemos que la
guerra regular es la clave para decidir el desenlace de la guerra, y si no
prestamos atención a la construcción de un ejército regular ni al estudio y a
la dirección de la guerra regular, no podremos derrotar al Japón. Este es un
aspecto de la cuestión.
Sin embargo, la guerra de guerrillas desempeña un
importante papel estratégico en toda la guerra. Si no hacemos la guerra de
guerrillas, si no nos preocupamos de la organización de unidades y ejércitos
guerrilleros, así como del estudio y la dirección de la guerra de guerrillas,
tampoco podremos derrotar al Japón. La razón es que, como la mayor parte de
China se convertirá en retaguardia del enemigo, si no se desarrolla la más
amplia y tenaz guerra de guerrillas y se permite que el enemigo se atrinchere
tranquilamente sin temor a un ataque desde su retaguardia, nuestras fuerzas
principales que luchan en el frente sufrirán inevitablemente grandes pérdidas y
el enemigo lanzará sin duda ofensivas aún más violentas; será entonces difícil
lograr un equilibrio, y la continuación de la resistencia armada podrá verse en
peligro. Incluso si las cosas no ocurren de este modo, surgirán condiciones
desfavorables tales como la insuficiente preparación de fuerzas para nuestra
contraofensiva, la ausencia de acciones de apoyo en la retaguardia enemiga
cuando lancemos la contraofensiva, y la posibilidad de que el enemigo se
recupere de sus pérdidas. Si se presentan tales condiciones y no desarrollamos
a tiempo una amplia y tenaz guerra de guerrillas para superarlas, nos será
asimismo imposible derrotar al Japón. Por lo tanto, si bien la guerra de
guerrillas representa sólo un papel auxiliar en la guerra en su conjunto, tiene
de hecho una considerable importancia estratégica. Es sin duda un grave error
descuidar la guerra de guerrillas en la Guerra de Resistencia contra el Japón.
Este es el otro aspecto de la cuestión.
238
Para que la guerra de guerrillas sea posible, basta
una sola condición: un país extenso. De ahí que en los tiempos antiguos también
hubiera guerra de guerrillas. Pero ésta no puede llevarse hasta el fin sino
bajo la dirección del Partido Comunista. Por eso, las guerras de guerrillas de
los tiempos antiguos terminaron generalmente en la derrota. La victoria de la
guerra de guerrillas sólo es posible en los grandes países de los tiempos
modernos donde existen Partidos Comunistas, como en la Unión Soviética durante
la guerra civil y en la China actual. En la Guerra de Resistencia, desde el
punto de vista de las condiciones actuales y de las generales, es necesaria y
conveniente la división del trabajo entre el Kuomintang y el Partido Comunista
en lo que respecta a las operaciones militares: el Kuomintang efectúa
frontalmente la guerra regular, y el Partido Comunista, la guerra de guerrillas
en la retaguardia enemiga. Es una cuestión de necesidad para ambos, de
coordinación y ayuda mutuas.
De este modo, puede comprenderse cuán importante y
necesario era que nuestro Partido cambiara su línea estratégica militar,
pasando de la guerra regular del segundo período de la guerra civil a la guerra
de guerrillas del primer período de la Guerra de Resistencia contra el Japón.
Los efectos favorables de este cambio pueden resumirse en los dieciocho puntos
siguientes :
reducción
del territorio ocupado por las fuerzas enemigas;
expansión
de las bases de apoyo de nuestras fuerzas;
en la
etapa de defensiva, distracción de las fuerzas enemigas en coordinación con las
operaciones frontales;
en la
etapa de equilibrio, firme mantenimiento de las bases de apoyo en la
retaguardia del enemigo, a fin de facilitar el adiestramiento y la
reorganización de las tropas regulares que operan en el frente;
en la
etapa de contraofensiva, coordinación con las operaciones del frente para
recuperar el territorio perdido;
engrosamiento
de nuestras fuerzas del modo más rápido y eficaz;
desarrollo
máximo de las organizaciones del Partido Comunista, de manera que se pueda
establecer una célula del Partido en cada aldea;
desarrollo
del movimiento de masas en el mayor grado posible, de modo que se pueda
organizar a todos los habitantes de
239
la retaguardia del enemigo, excepto a aquellos que
viven en sus puntos de apoyo;
creación
de órganos del Poder democrático antijaponés en la escala más amplia posible;
desarrollo
máximo del trabajo cultural y educacional antijaponés;
mejoramiento
de las condiciones de vida del pueblo en la mayor extensión posible;
creación
de las condiciones más favorables para desintegrar las tropas enemigas;
impacto
sobre los sentimientos de todo el pueblo y estímulo a la moral de todos los
ejércitos del país con los efectos más amplios y duraderos;
impulso
al progreso de los ejércitos y partidos amigos en la escala más amplia posible;
adaptación
a las condiciones en que el enemigo es fuerte y nosotros débiles, a fin de
sufrir menos pérdidas y alcanzar más victorias;
adaptación
al hecho de que el país enemigo es pequeño y el nuestro, grande, a fin de que
el adversario sufra más pérdidas y obtenga menos victorias;
preparación
de gran número de cuadros dirigentes de la manera más rápida y eficaz, y
creación
de las condiciones más favorables para solucionar el problema del
avituallamiento.
No cabe duda alguna de que, en el largo transcurso
de la lucha, las unidades guerrilleras y la guerra de guerrillas no deben
estancarse en su estado inicial sino desarrollarse para pasar a una fase
superior, convirtiéndose gradualmente en un ejército regular y en una guerra
regular. Por medio de la guerra de guerrillas, acumularemos fuerzas nos
convertiremos en uno de los factores decisivos para el aplastamiento del
imperialismo japonés.
VI. PRESTAR ATENCIÓN AL ESTUDIO DE LOS
PROBLEMAS MILITARES
La solución de todos los problemas que hacen
enfrentarse a dos ejércitos depende de la guerra, y la misma existencia de
China, del
240
desenlace de la guerra actual. Por lo tanto,
nuestro estudio de la teoría militar, de la estrategia y la táctica y del
trabajo político en el ejército no admite ninguna demora. Si bien nuestro
estudio de la táctica es insuficiente, los camaradas dedicados al trabajo
militar han logrado muchos éxitos en los últimos diez años y, sobre la base de
las condiciones de China, han aportado muchas cosas nuevas; el defecto reside
en que no se ha hecho una síntesis de las experiencias. El estudio de los
problemas de la estrategia y la teoría de la guerra ha estado limitado hasta
ahora a muy pocas personas. En el estudio del trabajo político, hemos alcanzado
éxitos de primer orden y, tanto por la riqueza de experiencias como por la
cantidad y calidad de las innovaciones en este dominio, ocupamos en el mundo un
lugar sólo inferior al de la Unión Soviética; aquí también nuestro defecto
reside en la insuficiencia de sintetización y sistematización. Para satisfacer
las necesidades de todo el Partido y el país entero. la popularización de los
conocimientos militares es una tarea urgente. De ahora en adelante, debemos
prestar atención a todas estas cosas, y la teoría de la guerra y de la
estrategia en la base de todo estudio militar. Estimo necesario despertar el
interés por el estudio de la teoría militar y llamar a todos los militantes del
Partido a prestar atención al estudio de los problemas militares.
NOTAS
1 Véanse V. I. Lenin, "La guerra y la
socialdemocracia de Rusia", "la Conferencia de las Secciones del
P.O.S.D.R. en el Extranjero", "Sobre la derrota del propio gobierno
en la guerra imperialista" y "la derrota de Rusia y la crisis
revolucionaria '. Estas obras, escritas durante los años 1914 y 1915, tratan
específicamente de la guerra imperialista que se desarrollaba entonces. Véase
también Compendio de Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS,
cap. VI, 3, "Teoría y táctica del Partido bolchevique sobre las cuestiones
de la guerra, de la paz y de la revolución".
En
1924, Sun Yat-sen, en alianza con el Partido Comunista y con los obreros y
campesinos revolucionarios, derrotó a los "Cuerpos de Comerciantes",
una fuerza armada de la burguesía compradora y de los déspotas locales y
shenshi malvados que, en confabulación con los imperialistas ingleses,
realizaba actividades contrarrevolucionarias en Cantón. A principios de 1925,
el ejército revolucionario, formado sobre la base de la cooperación entre el
Kuomintang y el Partido Comunista, partió de Cantón en una expedición al Este
y, con la ayuda de los campesinos, derrotó a las tropas del caudillo militar
Chen Chiung-ming. Regresó luego a Cantón y aniquiló a las fuerzas de los
caudillos militares de Yunnán y Kuangsí que se habían atrin-
241
cherado allí. En el otoño del mismo año, inició su
segunda expedición al Este y aniquiló definitivamente a las fuerzas de Chen
Chiung-ming. Estas campañas, en las que lucharon heroicamente en primera línea
militantes del Partido Comunista y de la Liga de la Juventud Comunista,
permitieron que se hiciera la unificación política de la provincia de Kuangtung
y se echaron las bases para la Expedición al Norte.
J. V.
Stalín: "Las perspectivas de la revolución en China".
En
1894, Sun Yat-sen formó en Honolulú una pequeña organización revolucionaria
llamada Singchungjui (Sociedad para la Regeneración de China). Después de la
derrota sufrida en 1895 por el Gobierno de la dinastía Ching en la Guerra
Chino-Japonesa, Sun Yat-sen, con el apoyo de las sociedades secretas que
existían entre el pueblo. efectuó en la provincia de Kuangtung dos
insurrecciones armadas contra dicha dinastía: una en Cantón, en 1895, y la otra
en Juichou, en l900.
En
1905, la Singchungjui (Sociedad para la Regeneración de China) se unió con
otras dos organizaciones opuestas a la dinastía Ching: la Juasingjui (Sociedad
para el Renacimiento de China) y la Kuangfujui (Sociedad para el
Restablecimiento de China),y así se creó la Tungmengjui (liga Revolucionaria),
organización de frente unido de la burguesía, la pequeña burguesía y un sector
de terratenientes contrarios a la dinastía Ching. Esta organización formuló un
programa de revolución burguesa, que abogaba por "la expulsión de los
tártaros (los manchúes). la reconstitución de China, el establecimiento de una
república y el igualamiento del derecho a la propiedad de la tierra". En
el período de la Tungmengjui, Sun Yat-sen en alianza con las sociedades secretas
y con una parte del Nuevo Ejército del Gobierno Ching, realizó una serie de
insurrecciones armadas contra el régimen Ching. Las más importantes fueron la
de Pingsiang (provincia de Chiangsí), Liuyang y Liling (provincia de Junán) en
1906; la de Chaochou y Juangkang, la de Chinchou (provincia de Kuangtung) y la
de Cbennankuan (actualmente Youyikuan, provincia de Kuangsí), en 1907; la de
Jekou (provincia de Yunnán), en 1908, y la de Cantón y el Levantamiento de
Wuchang, en 1911.
En
1912, la Tungmengjui fue reorganizada como Kuomintang y entró en compromiso con
el régimen de los caudillos militares del Norte encabezado Por Yuan Shi-kai. En
1913, cuando las tropas de Yuan Shi-kai marchaban hacia el Sur para reprimir a
las fuerzas que se habían levantado durante la Revolución de 1911 en lasa
provincias de Chiangsí. Anjui y Kuangtung, Sun Yat-sen organizó una resistencia
armada, que fracasó poco después. En 1914. comprendiendo que era errónea la
política de compromiso del Kuomintang, Sun Yat-sen formó en Tokio d Chungjua
Kemingtang (Partido Revolucionario Chino), nombre que adoptó a fin de
distinguirlo del Kuomintang de entonces. Este nuevo partido fue en realidad una
alianza de los representantes políticos: de un sector de la pequeña burguesía y
un sector de la burguesía contra Yuan Shi-kai. Apoyándose en esta alianza, Sun
Yat-sen efectuó en 1914 una insurrección de pequeña escala en Shanghai. El año
1915, cuando Yuan Shi-kai se proclamó emperador, Tsai E y otros iniciaron en
Yunnán una expedición contra él; en esa lucha armada contra Yuan Shi-kai, Sun
Yat-sen fue también un activo agitador y participante.
En
1917, Sun Yat-sen llegó a Cantón desde Shanghai a la cabeza de una fuerza naval
bajo su influencia. Con la provincia de Kuangtung como base y aliándose con los
caudillos militares del Sudoeste que se oponían a Tuan Chi-yui, caudillo
militar del Norte. organizó un gobierno militar contra éste.
En
1921, Sun Yat-sen preparó en la ciudad de Kuilin, provincia de Kuangsí, una
marcha hacia el Norte. Pero sus esfuerzos se vieron frustrados por la traición
242
de su subordinado Chen Chiung-ming. quien estaba
confabulado con los caudillos militares del Norte.
En
1924, después de la reorganización del Kuomintang, Sun Yat-sen, con la ayuda
del Partido Comunista de China y de la Unión Soviética, estableció en Juangpu.
cerca de Cantón, una escuela militar conocida con el nombre de Academia Militar
de Juangpu. Antes de que Chiang Kai-shek traicionara a la revolución en 1927,
la Academia fue dirigida conjuntamente por el Kuomintang y el Partido
Comunista. Los comunistas Chou En-lai, Ye Chien-ying, Yun Tai-ying, Siao Chu-nü
y muchos otros camaradas ocuparon en distintas ocasiones puestos de
responsabilidad en dicha Academia. Entre los cadetes había también muchos
miembros del Partido Comunista y de la Liga de la Juventud Comunista. Estos y
aquellos constituían el núcleo revolucionario de la Academia.
Nativo
de Junán; había sido un janlin (miembro de la Academia Imperial) de la dinastía
Ching. Preconizó primero la monarquía constitucional y luego especuló con la
Revolución de 1911. Su posterior alineamiento en el campo del Kuomintang fue un
reflejo de la contradicción entre los terratenientes de Junán y los caudillos
militares del Norte.
Partido
político que Liang Chi-chao y otros organizaron bajo la protección de Yuan
Shi-kai en los primeros años de la República de China.
l2 Antiguo subordinado de Yuan Shi-kai y cabecilla
de la camarilla de Anjui de los caudillos militares del Norte. Después de la
muerte de Yuan Shi-kai, detentó en varias ocasiones el Poder del gobierno de
Pekín.
Grupo
político de extrema derecha formado en 1916 por un sector del Partido
Progresista y otro del Kuomintang. A la caza de puestos gubernamentales, este
grupo maniobraba entre los caudillos militares del Sur y los del Norte. En el
período de la Expedición al Norte, de 1926 a 1927, una parte del Grupo de
Ciencias Políticas, entre ellos los elementos projaponeses Juang Fu, Chang Chün
y Yang Yung-tai, comenzaron a colaborar con Chiang Kai-shek y, valiéndose de su
experiencia política reaccionaria, le ayudaron a establecer el régimen
contrarrevolucionario.
Nombre
abreviado del Partido de la Juventud de China, llamado también Partido
Estatista. Véase "Análisis de las clases de la sociedad china". nota
2. Obras Escogidas de Mao Tse-tung. t. I.
Se
refiere aquí principalmente al regimiento independiente al mando de Ye Ting,
miembro del Partido Comunista, durante el período de la Expedición al Norte.
Véase "La lucha en las montañas Chingkang", nota 15. Obras Escogidas
de Mao Tse-tung. t. I.
Véase
"Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China", Obras
Escogidas de Mao Tse-tung, t.I.
Jan
Fu-chü fue caudillo militar del Kuominmng en Shantung. Liu Cbi. también
caudillo militar, dirigía las tropas propias de Chiang Kai-shek en la provincia
de Jonán. y después del estallido de la Guerra de Resistencia contra el Japón,
tuvo bajo su responsabilidad la defensa de la zona de Paoting, provincia de
Jopei. Uno y otro huyeron ante el ataque de los invasores japoneses sin
disparar un solo tiro.
EL MOVIMIENTO DEL 4 DE MAYO *
Mayo de 1939
Hace veinte años, el Movimiento del 4 de Mayo
señaló una nueva etapa de desarrollo en la revolución democrático-burguesa
antiimperialista y antifeudal de China. Como movimiento de renovación cultural,
el Movimiento del 4 de Mayo fue sólo una de las manifestaciones de esta
revolución. Con el crecimiento y desarrollo de las nuevas fuerzas sociales en
ese tiempo,. surgió en la revolución democrático-burguesa antiimperialista y
antifeudal de China un poderoso campo formado por la clase obrera, las masas
estudiantiles y la recién nacida burguesía nacional. A la cabeza del Movimiento
del 4 de Mayo marcharon heroicamente centenares de miles de estudiantes. En
este sentido, el Movimiento constituyó un paso adelante respecto a la
Revolución de 1911.
A contar desde su período preparatorio, la
revolución democrático-burguesa de China ha pasado ya por varias fases en su
desarrollo: la Guerra del Opio, la Guerra del Reino Celestial Taiping, la
Guerra Chino-japonesa de 18941, el Movimiento Reformista de 1898, el Movimiento
Yijetuan, la Revolución de 1911, el Movimiento del 4 de Mayo, la Expedición al
Norte y la Guerra Revolucionaria Agraria. La actual Guerra de Resistencia
contra el Japón es una nueva fase, la más grandiosa, vigorosa y dinámica de
todas. No se podrá considerar victoriosa la revolución democrático-burguesa
sino cuando hayan sido derrocadas en lo fundamental las fuerzas del
imperialismo extranjero y del feudalismo interno y se haya establecido un
Estado democrático independiente. A partir de la Guerra del Opio, cada fase del
desarrollo de la revolución ha tenido sus propias características. Pero la
diferencia más importante entre estas fases consiste en que unas son anteriores
y otras posteriores al surgimiento del Partido Comunista.
_______________
Artículo
escrito por el camarada Mao Tse-tung para los periódicos de Yenán, con motivo
del XX aniversario del Movimiento del 4 de Mayo.
243
244
Sin embargo, consideradas en conjunto, todas ellas
pertenecen, por su carácter, a la revolución democrático-burguesa. Esta
revolución tiene como objetivo establecer un sistema social hasta ahora
desconocido en la historia de China: un sistema social democrático; éste tiene
por predecesora a la sociedad feudal (durante los últimos cien años una
sociedad semicolonial y semifeudal) y tendrá por sucesora a la sociedad
socialista. Si se nos pregunta por qué un comunista debe luchar por establecer
primero una sociedad democrático-burguesa y sólo después una sociedad
socialista, responderemos : seguimos el curso inevitable de la historia.
La consumación de la revolución democrática de
China depende de determinadas fuerzas sociales. Estas son la clase obrera, el
campesinado, los intelectuales y el sector progresista de la burguesía, es
decir, los obreros, campesinos, soldados, intelectuales y hombres de negocios
revolucionarios; de ellos, los obreros y campesinos constituyen las fuerzas
revolucionarias básicas, y la clase obrera, la clase dirigente de la
revolución. Sin estas fuerzas revolucionarias básicas y sin la dirección de la
clase obrera, es imposible llevar a feliz término la revolución democrática
antiimperialista y antifeudal. Hoy, los enemigos principales de la revolución
son los imperialistas japoneses y los colaboracionistas chinos, y la política
fundamental de la revolución es la de frente único nacional antijaponés,
integrado por todos los obreros, campesinos, soldados, intelectuales y hombres
de negocios que resistan al Japón. Cuando este frente único se haya consolidado
y desarrollado considerablemente, será alcanzada la victoria final en la Guerra
de Resistencia.
En el movimiento revolucionario democrático de
China, fueron los intelectuales los primeros en despertar. Esto se vio
claramente tanto en la Revolución de 1911 como en el Movimiento del 4 de Mayo,
siendo los intelectuales más numerosos y políticamente más conscientes durante
este último que durante la primera. Sin embargo, los intelectuales nada podrán
llevar a cabo si no se integran con las masas obreras y campesinas. En último
término, el criterio para distinguir entre los intelectuales revolucionarios y los
no revolucionarios o los contrarrevolucionarios es ver si están dispuestos o no
a integrarse con las masas obreras y campesinas, y si realmente lo hacen. Sólo
éste es el criterio para distinguir a unos de otros, y no el que hablen de los
Tres Principios del Pueblo o del marxismo. Un verdadero revolucionario es aquel
que desea integrarse con las masas obreras y campesinas y realmente lo hace.
245
Se cumplen ahora veinte años del Movimiento del 4
de Mayo y casi dos del estallido de la Guerra de Resistencia contra el Japón.
La juventud y los círculos culturales de todo el país tienen una grave
responsabilidad en la revolución democrática y en la Guerra de Resistencia.
Espero que comprenderán cuál es el carácter de la revolución china y cuáles sus
fuerzas motrices, pondrán su trabajo al servicio de las masas obreras y
campesinas, irán a ellas y se convertirán en propagandistas y organizadores
entre estas masas. Cuando todo el pueblo se levante, triunfará la Guerra de
Resistencia. ¡Juventud de todo el país, a la acción!
NOTAS
Esta
Guerra se produjo a consecuencia de la agresión del Japón a Corea y de sus
provocaciones contra las fuerzas terrestres y marítimas de China. En ella. las
fuerzas armadas chinas combatieron con valentía, pero China fue derrotada a
causa de la corrupción reinante en el Gobierno de la dinastía Ching y de la
falta de preparación para una decidida resistencia a la agresión. Como
resultado, el Gobierno de la dinastía Ching concluyó con el Japón el vergonzoso
Tratado de Shimonoseki.
LA ORIENTACIÓN DEL MOVIMIENTO JUVENIL *
4 de mayo de 1939
Hoy se cumple el XX aniversario del Movimiento del
4 de Mayo, y la juventud de Yenán se ha congregado aquí para este mitin
conmemorativo. Quiero aprovechar la ocasión para hablar de algunas cuestiones
concernientes a la orientación del movimiento juvenil de China.
Primero. El 4 de mayo ha sido proclamado, con toda
justicia Día de la Juventud China1. Han transcurrido veinte años desde el
Movimiento del 4 de Mayo; sin embargo, sólo este año se ha designado esta fecha
como Día de la Juventud para todo el país. Este es un hecho por demás
significativo, ya que indica que la revolución democrática popular
antiimperialista y antifeudal de China llegará pronto a un punto de viraje.
Esta revolución ha experimentado repetidos fracasos en el curso de varias
décadas, pero ahora ha de producirse un viraje; ya no se tratará de un nuevo
fracaso, sino de un viraje hacia la victoria. La revolución china está
avanzando, avanzando hacia la victoria. La situación del pasado, con sus
numerosos fracasos, no puede continuar ni debe permitirse que continúe; hay que
transformarla y pesar de los fracasos a la victoria. Pero, ¿ha ocurrido ya el
cambio? No. No ha ocurrido, y no hemos logrado aún la victoria. Sin embargo, la
victoria puede ser ganada. En la Guerra de Resistencia contra el Japón, nos
esforzamos precisamente por alcanzar el punto de viraje que nos permita pasar
de los fracasos a la victoria. El Movimiento del 4 de Mayo estuvo dirigido
contra un gobierno vendepatria, un gobierno que se confabulaba con el
imperialismo y traficaba con los intereses de la nación, un gobierno que
oprimía al
_______________
Discurso
pronunciado por el camarada Mao Tse-tung en el mitin de la juventud de Yenán
para conmemorar el XX aniversario del Movimiento del 4 de Mayo. En este
discurso, el camarada Mao Tse-tung desarrolló sus ideas sobre la revolución
china.
247
248
pueblo. ¿Era o no necesario combatir a un gobierno
de ese tipo? Si no lo hubiera sido, el Movimiento del 4 de Mayo habría sido un
error. Resulta a todas luces obvio que a un gobierno de tal índole hay que
combatirlo; a un gobierno vendepatria hay que derrocarlo. Veamos. Mucho antes
del Movimiento del 4 de Mayo, el Dr. Sun Yat-sen fue ya rebelde al gobierno de
aquel entonces; se opuso al Gobierno de la dinastía Ching y lo derrocó. ¿Tenía
razón al actuar así? En mi opinión, tenía toda la razón, porque combatía a un
gobierno que, en vez de resistir al imperialismo, se coludía con él, a un
gobierno que no era revolucionario, sino que reprimía a la revolución. El
Movimiento del 4 de Mayo Fue un movimiento revolucionario justamente porque se
opuso a un gobierno vendepatria. Así es como la juventud de toda China debe
considerar al Movimiento del 4 de Mayo. Hoy, cuando el pueblo entero se levanta
heroicamente para resistir al Japón, todos estamos decididos a derrotar, cueste
lo que cueste, al imperialismo japonés, y no dejaremos que surjan nuevos
vendepatrias ni permitiremos que la revolución vuelva a fracasar, pues hemos
aprendido la lección de los fracasos del pasado. A excepción de un pequeño
sector, la juventud china ha despertado y está decidida a vencer; reflejo de
esto es la proclamación del 4 de mayo como Día de la Juventud. Marchamos por el
camino de la victoria, y, siempre que todo el pueblo aúne sus esfuerzos, la
revolución china triunfará en la Guerra de Resistencia.
Segundo. ¿Contra qué se dirige la revolución china?
¿Cuáles son sus blancos? Como todo el mundo sabe, uno es el imperialismo, y el
otro, el feudalismo. ¿Cuáles son los blancos de la revolución en este momento?
Uno es el imperialismo japonés, y el otro, los colaboracionistas chinos. Para
llevar a cabo la revolución debemos derrocar al imperialismo japonés y a los
colaboracionistas. ¿Quién hace la revolución? ¿Cuál es la fuerza principal de
la revolución? El pueblo. Las fuerzas motrices de la revolución son el
proletariado, el campesinado y los miembros de otras clases que estén
dispuestos a luchar contra el imperialismo y el feudalismo. Estas son las
fuerzas revolucionarias antiimperialistas y antifeudales. Pero, ¿cuáles de
ellas son las fuerzas básicas, la espina dorsal de la revolución? Los obreros y
campesinos, que constituyen el 90 por ciento de la población. ¿Cuál es el
carácter de la revolución china? ¿Qué revolución estamos realizando ahora?
Estamos llevando a cabo una revolución democrático-burguesa, y nada de lo que
hacemos rebasa ese marco. Aún no es hora de eliminar la propiedad privada
burguesa en general; lo que
249
debemos destruir es el imperialismo y el
feudalismo. Esto es lo que llamamos revolución democrático-burguesa. Pero la
burguesía ya no es capaz de llevarla hasta el fin, y su cumplimiento será
posible sólo con los esfuerzos del proletariado y las amplias masas populares.
¿Cuál es el objetivo de esta revolución? Derrocar al imperialismo y al
feudalismo y establecer una república democrática popular. Esta república
estará basada en los Tres Principios del Pueblo revolucionarios. Se
diferenciará tanto del sistema semicolonial y semifeudal del presente como del
sistema socialista del futuro. Los capitalistas no tendrán cabida en la
sociedad socialista, pero bajo la democracia popular aún debe permitirse su
existencia. ¿Habrá siempre lugar para los capitalistas en China? No, en el
futuro no lo habrá en absoluto. Así será no sólo en China sino también en todo
el mundo. En el futuro, en ningún país, sea Inglaterra, Estados Unidos,
Francia, Japón Alemania o Italia, habrá lugar para los capitalistas, y China no
puede ser una excepción. La Unión Soviética ha establecido ya el socialismo, y
sin duda alguna el mundo entero seguirá su ejemplo. China, en su desarrollo,
llegará necesariamente al socialismo; ésta es una ley ineluctable. Pero, en la
etapa actual, nuestra tarea no es implantar el socialismo, sino destruir al
imperialismo y al feudalismo, poner fin a la actual condición semicolonial y
semifeudal de China y establecer un régimen de democracia popular. En esto debe
empeñarse la juventud de todo el país.
Tercero. ¿Cuáles son las lecciones de la revolución
china? Esta es también una cuestión importante que debe comprender la juventud.
En rigor, la revolución democrático- burguesa antiimperialista y antifeudal de
China fue iniciada por el Dr. Sun Yat-sen, y dura ya más de cincuenta años. En
cuanto a la agresión capitalista extranjera contra China, lleva ya cerca de
cien años. Durante este siglo se produjo primero la Guerra del Opio en que se
luchó contra la agresión inglesa, y luego la Guerra del Reino Celestial
Taiping, la Guerra Chino-Japonesa de 1894, el Movimiento Reformista de 1898, el
Movimiento Yijetuan, la Revolución de 1911, el Movimiento del 4 de Mayo, la
Expedición al Norte y la guerra sostenida por el Ejército Rojo. Aunque estas
luchas difirieron unas de otras, todas tuvieron como propósito repeler al
enemigo extranjero o cambiar la situación existente. Sin embargo, sólo con el
Dr. Sun Yat-sen comenzó una revolución democrático-burguesa más o menos
claramente definida. Durante estos cincuenta años, la revolución iniciada por
él ha tenido éxitos y fracasos. Veamos. ¿No fue acaso un éxito el que la
Revolución
250
de 1911 derribara al emperador? Sin embargo,
decimos que esta Revolución fracasó porque se limitó a echar a un emperador y
China siguió bajo la opresión imperialista y feudal, y la tarea revolucionaria
antiimperialista y antifeudal quedó inconclusa. ¿Contra qué estuvo dirigido el
Movimiento del 4 de Mayo? Igualmente contra el imperialismo y el feudalismo;
pero también fracasó, pues China continuó bajo su dominación. Sucedió lo mismo
con la Expedición al Norte; esta revolución, con todos sus éxitos, terminó también
en el fracaso. Cuando el Kuomintang se volvió contra el Partido Comunista2, en
China se restauró el dominio total del imperialismo y del feudalismo. El
resultado inevitable fue la guerra de diez años sostenida por el Ejército Rojo.
Pero en estos diez años de lucha se cumplió la tarea de la revolución sólo en
algunas partes de China, y no en todo el país. Si hacemos un balance de la
revolución en las pasadas décadas, podremos ver que se han logrado únicamente
victorias temporales y parciales, y no una victoria permanente y en escala
nacional. Como dijo el Dr. Sun Yat-sen, "No se ha consumado aún la
revolución; todos mis camaradas deben continuar luchando." Cabe preguntar
ahora: ¿Por qué, después de varias décadas de lucha, la revolución china no ha
alcanzado aún su meta? ¿En qué reside la causa? A mi entender, reside en que,
primero, el enemigo ha sido demasiado poderoso, y segundo, nuestras fuerzas han
sido demasiado débiles. Por ser una parte fuerte y la otra débil, la revolución
no ha logrado la victoria. Al afirmar que el enemigo ha sido demasiado
poderoso, queremos decir que han sido demasiado poderosas las fuerzas del
imperialismo (el factor principal) y del feudalismo. Al decir que nuestras
fuerzas han sido demasiado débiles, nos referimos a que lo han sido en los
planos militar, político, económico y cultural ; pero nuestra debilidad y el
consiguiente fracaso en el cumplimiento de la tarea antiimperialista y
antifeudal se deben principalmente a que no han sido aún movilizadas las masas
trabajadoras, los obreros y campesinos, que constituyen el 90 por ciento de la
población. Resumiendo la experiencia de la revolución en los últimos decenios,
podemos decir que el pueblo de todo el país aún no ha sido plenamente
movilizado, y que los reaccionarios, invariablemente, se han opuesto a dicha
movilización y la han saboteado. Sólo cuando estén movilizados y organizados
los obreros y campesinos, que constituyen el 90 por ciento de la población,
será posible derrocar al imperialismo y al feudalismo. E1 Dr. Sun Yat-sen dijo
en su Testamento:
251
"Durante cuarenta años me he dedicado a la
causa de la revolución nacional con el fin de alcanzar la libertad y la
igualdad para China. Mi experiencia de estos cuarenta años me ha convencido
profundamente de que, para lograr este objetivo, debemos despertar a las masas
populares y unirnos en una lucha común con las naciones del mundo que nos
traten en pie de igualdad."
Han transcurrido más de diez años desde la muerte
del Dr. Sun, y si los sumamos a los cuarenta años mencionados por él, tenemos
en total más de cincuenta. ¿Cuál es la lección de estos años de revolución?
Fundamentalmente, "despertar a las masas populares". Ustedes deben
estudiar cuidadosamente esta lección; toda la juventud china debe hacerlo. Los
jóvenes tienen que saber que, sólo movilizando a las amplias masas obreras y
campesinas, que forman el 90 por ciento de la población, podremos derrotar al
imperialismo y al feudalismo. Y hoy, a menos que movilicemos a los obreros y
campesinos de todo el país, no lograremos vencer al Japón ni establecer una
nueva China.
Cuarto. Volvamos al movimiento juvenil. En este
mismo día, hace veinte años, se produjo en China un importante acontecimiento,
conocido en la historia como el Movimiento del 4 de Mayo, en el cual
participaron los estudiantes; fue un movimiento de gran significación. ¿Qué
papel ha desempeñado la juventud china a partir de entonces? En cierta medida,
un papel de vanguardia, que, salvo los recalcitrantes, todo el país reconoce.
¿En qué consiste ese papel de vanguardia? En tomar la cabeza, en marchar al frente
de las filas revolucionarias. En las filas antiimperialistas y antifeudales del
pueblo chino milita un contingente de jóvenes intelectuales y estudiantes. Es
un contingente de considerable magnitud que, a pesar de los muchos que han dado
su vida, suma hoy varios millones. Forma un ejército, y muy importante, en la
lucha contra el imperialismo y el feudalismo. Pero este ejército solo no es
suficiente; no podemos derrotar al enemigo contando únicamente con él, ya que,
pese a todo; no constituye la fuerza .principal. ¿Cuál es, entonces, la fuerza
principal? Los obreros y campesinos. Nuestros jóvenes intelectuales y
estudiantes deben ir a las masas obreras y campesinas, que representan el 90
por ciento de la población, y movilizarlas y organizarlas. Si no tuviéramos
esta fuerza principal, los obreros y campesinos, si no contáramos más que con
el contingente de jóvenes intelectuales y estudiantes, no podríamos vencer al
imperialismo y al feudalismo. Por lo tanto, los jóvenes intelectuales y
estudiantes de todo el país deben integrarse con las
252
amplias masas obreras y campesinas y formar con
ellas un solo cuerpo; únicamente así se podrá crear un ejército poderoso. ¡Un
ejército de cientos de millones de hombres! Sólo con este inmenso ejército
destruiremos las sólidas posiciones del enemigo y sus últimos baluartes. Al
evaluar el movimiento juvenil del pasado desde este punto de vista, es preciso
señalar una tendencia errónea: en el movimiento juvenil de las últimas décadas,
un sector de los jóvenes se ha negado a unirse con las masas obreras y campesinas
y se ha opuesto al movimiento obrero y campesino; esto constituye una
contracorriente dentro del movimiento juvenil. En realidad, estos jóvenes son
poco inteligentes, pues rechazan unirse con las masas obreras y campesinas, que
abarcan al 9o por ciento de la población, e incluso se oponen radicalmente a
ellas. ¿Es buena esta tendencia? Consideró que no, porque al oponerse a los
obreros y campesinos, esos jóvenes están oponiéndose a la revolución; por eso
decimos que es una contracorriente dentro del movimiento juvenil. Un movimiento
juvenil que tuviese tal naturaleza no llegaría a nada bueno. Hace unos días
escribí un breve artículo3 en el cual señalaba:
"En último término, el criterio para
distinguir entre los intelectuales revolucionarios y los no revolucionarios o
los contrarrevolucionarios es ver si están dispuestos o no a integrarse con las
masas obreras y campesinas, y si realmente lo hacen "
Aquí planteo un criterio que considero como el
único válido. ¿Cómo juzgar si un joven es revolucionario? ¿Cómo discernirlo?
Sólo hay un criterio: ver si está dispuesto a integrarse, y se integra en la
práctica, con las grandes masas obreras y campesinas. Es revolucionario si lo
quiere hacer y lo hace; de otro modo es no revolucionario o
contrarrevolucionario. Si se integra hoy con las masas obreras y campesinas, es
hoy revolucionario; si mañana deja de hacerlo o pasa a oprimir a la gente
sencilla, se transformará en no revolucionario o en contrarrevolucionario. Hay
jóvenes que se limitan a perorar sobre su fe en los Tres Principios del Pueblo
o en el marxismo, pero esto no prueba nada. Fíjense. ¿No habla Hitler de su fe
en el "socialismo"? !También Mussolini era "socialista"
hace veinte años! Y ¿qué es en el fondo su "socialismo"?! Fascismo !
¿No "creyó" en otro tiempo Chen Tu-siu en el marxismo? ¿Y qué hizo
más tarde? Se pasó a la contrarrevolución. ¿No "creó "Chang Kuo-tao
en el marxismo? ¿Qué ha sido de él? Ha desertado y se ha hundido en la ciénaga.
Algunas personas se autodenominan "seguidores de los Tres Princi-
253
pios del Pueblo" y hasta viejos partidarios de
estos Principios; pero ¿qué hacen? Resulta que su Principio del Nacionalismo
significa coludirse con el imperialismo; su Principio de la Democracia, oprimir
a la gente sencilla, y su Principio de la Vida del Pueblo, chupar al pueblo
hasta la última gota de sangre. Son partidarios de los Tres Principios del
Pueblo sólo de dientes afuera. Por eso, cuando queremos juzgar a una persona y
saber si es un verdadero o un falso partidario de los Tres Principios del Pueblo,
o si es un verdadero o un falso marxista, basta con ver cuál es su relación con
las amplias masas obreras y campesinas, y de este modo todo quedará claro
inmediatamente. Este es el único criterio ; no hay otro. Espero que la juventud
de todo el país jamás se dejará arrastrar por esa siniestra contracorriente,
sino que comprenderá bien que los obreros y campesinos son sus amigos y
marchará hacia un luminoso futuro.
Quinto. La presente Guerra de Resistencia contra el
Japón es una nueva Fase, la más grandiosa, vigorosa y dinámica de la revolución
china. En esta fase, a los jóvenes les incumbe una gran responsabilidad. En las
últimas décadas nuestro movimiento revolucionario ha atravesado numerosas fases
de lucha, pero en ninguna de ellas ha tenido tanta amplitud como en la actual
Guerra de Resistencia. Al sostener que la revolución china tiene ahora
características que la distinguen de lo que era, y que pasará de los fracasos a
la victoria, estamos diciendo que las grandes masas populares de China han
progresado, de lo cual es una clara prueba el progreso de la juventud. De ahí
que la Guerra de Resistencia haya de triunfar, y así será ineluctablemente.
Como todos saben, nuestra política básica en la Guerra de Resistencia es la de
frente único nacional antijaponés, que tiene por objetivo derrocar al
imperialismo japonés y a los colaboracionistas, transformar la vieja China en
una nueva China y liberar a toda la nación de su condición semicolonial y
semifeudal. La actual falta de unidad en el movimiento juvenil chino es una
grave deficiencia. Ustedes deben continuar esforzándose por alcanzar la unidad,
porque la unidad hace la fuerza. Deben ayudar a la juventud de todo el país a
comprender la situación actual, a alcanzar la unidad y a llevar la Resistencia
hasta el fin.
Sexto y último. Me referiré ahora al movimiento
juvenil de Yenán. Este es el modelo para el movimiento juvenil de todo el país.
Su orientación es la orientación para el movimiento juvenil del país entero.
¿Por qué? Porque esta orientación es correcta. Veamos. La juventud de Yenán no
sólo ha trabajado por la unidad, sino que lo
254
ha hecho muy bien. Ha logrado la cohesión y la
unidad. En Yenán, los jóvenes intelectuales, estudiantes, obreros y campesinos
están todos unidos. Gran número de jóvenes revolucionarios de todo el país, y
hasta de comunidades chinas en el extranjero, han venido a Yenán a estudiar. La
mayoría de los asistentes al mitin de hoy proceden de lugares situados a miles
e incluso decenas de miles de kilómetros; llámense Chang o Li, sean hombres o
mujeres, obreros o campesinos, a todos los une una misma voluntad. ¿No debe
considerarse esto como un modelo para todo el país? La juventud de Yenán,
además de estar unida, se integra con las masas obreras y campesinas, lo cual,
con mayor razón todavía, constituye un modelo para todo el país. ¿Qué hace la
juventud de Yenán? Aprende la teoría de la revolución y estudia los principios
y métodos para resistir al Japón y salvar a la nación; lleva a cabo la campaña
por la producción, y ha roturado miles de mu de tierra. La roturación y cultivo
de tierras es algo que ni el propio Confucio hizo. La escuela que él dirigía
contaba con un buen número de estudiantes: "setenta notables y tres mil
discípulos"; ¡una escuela floreciente! Así y todo, tenía muchos menos
estudiantes de los que hay en Yenán, y, además, ellos no sentían la menor
afición a las campañas por la producción. Cuando sus discípulos le preguntaron
cómo arar los campos, Confucio respondió: "No lo sé; yo no valgo en eso lo
que un agricultor." En otra ocasión le preguntaron sobre cómo cultivar
hortalizas, y contestó: "No lo sé; yo no valgo en eso lo que un
hortelano." En la China antigua, los jóvenes que estudiaban con un sabio
no aprendían la teoría de la revolución ni tomaban parte en el trabajo físico.
Hoy, en vastas regiones de nuestro país, apenas si se enseña en las escuelas la
teoría de la revolución y no se habla de campaña por la producción. Sólo aquí,
en Yenán, y en las bases de apoyo antijaponesas, situadas en la retaguardia del
enemigo, la juventud es radicalmente diferente; es de verdad la vanguardia en
la causa de la resistencia al Japón y de la salvación nacional, porque su
orientación política es correcta y lo son también sus métodos de trabajo. Por
ello digo que el movimiento juvenil de Yenán es el modelo para el movimiento
juvenil de todo el país.
Considero que el mitin de hoy tiene gran
significación. Por mi parte, he dicho cuanto quería decir. Espero que ustedes
estudiarán las experiencias de la revolución china en los últimos cincuenta
años, desarrollarán lo que hay de positivo y desecharán lo erróneo, de manera
que la juventud se integre con el pueblo de todo el país y la revolución pase
de los fracasos a la victoria. Cuando la juventud y
255
el pueblo entero se hallen movilizados, organizados
y unidos, el imperialismo japonés será derrotado. Todo joven debe asumir esta
responsabilidad. Cada uno de ustedes debe ser diferente de lo que era en el
pasado y dedicarse con gran resolución a unir a toda la juventud y organizar a
todo el pueblo para derrocar al imperialismo japonés y transformar la vieja
China en una nueva China. Esto es lo que espero de ustedes.
NOTAS
En un
principio, el 4 de mayo fue proclamado Día de la Juventud China por la
organización juvenil de la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia.
Presionado por el auge patriótico de las amplias masas juveniles, el gobierno
del Kuomintang lo aceptó. Pero posteriormente proclamó Día de la juventud el 29
de marzo (día conmemorativo de los mártires revolucionarios caídos durante el
Levantamiento de Cantón en 1911), porque, temiendo que la juventud se
revolucionarizara, consideró peligroso celebrar el 4 de mayo. Sin embargo, en
las bases de apoyo revolucionarias, dirigidas por el Partido Comunista, se
continuó considerando el 4 de mayo como Día de la Juventud. Después de la
fundación de la República Popular China, el Consejo Administrativo del Gobierno
Central Popular lo proclamó oficialmente Día de la Juventud China, en diciembre
de 1949.
Se
refiere a los golpes de Estado contrarrevolucionarios dados en 1927 por Chiang
Kai-shek en Shanghai y Nankín, y por Wang Ching-wei en Wuján.
Se
refiere al artículo "El Movimiento del 4 de Mayo".
CONTRA LAS ACTIVIDADES CAPITULADORAS
30 de junio de 1939
Frente al invasor japonés, la primera y principal
cuestión para la nación china siempre ha sido combatir o no combatir. Esta
cuestión provocó una controversia muy seria durante el período que va del
Incidente del 18 de Septiembre de 1931 al Incidente de Lukouchiao, ocurrido el
7 de julio de 1937. "Combatir es sobrevivir, no hacerlo es perecer"
fue la conclusión a que llegaron todos los partidos y grupos patrióticos y
todos los conciudadanos patriotas. "Combatir es perecer, no hacerlo es sobrevivir"
fue la conclusión a que llegaron todos los capitulacionistas. El tronar de los
cañones de la resistencia en Lukouchiao solucionó, por un tiempo, la
controversia. Proclamó correcta la primera conclusión, y errónea la segunda.
Pero, ¿por qué resolvió este problema sólo en forma temporal y no definitiva?
Esto se debió a la política del imperialismo japonés de inducir a China a
capitular, a las tentativas de los capitulacionistas extranjeros1 de llegar a
un compromiso, y a la vacilación de cierta gente en las filas de nuestro frente
antijaponés. Ahora el problema ha sido nuevamente planteado, con ligeros
cambios en los términos, como un "problema de paz o guerra” En
consecuencia, en China se ha originado una nueva controversia entre los
partidarios de la resistencia y los partidarios de la paz. Sus respectivos
argumentos continúan siendo los mismos: "combatir es sobrevivir, hacer la
paz es perecer", es la conclusión de los partidarios de la resistencia;
"hacer la paz es sobrevivir combatir es perecer ', es la conclusión de los
partidarios de la paz. Los primeros, que comprenden a todos los partidos y
grupos patrióticos y todos los conciudadanos patriotas, forman la gran mayoría
de la nación, mientras que los últimos, o sea, los capituladores, constituyen
sólo una minoría vacilante dentro del frente antijaponés, y por lo tanto,
tienen que recurrir a una propaganda falaz, y antes que nada, a la propaganda
anticomunista. Han fabricado como copos de nieve noticias, informes,
257
258
documentos y resoluciones falsos, tales como:
"el Partido Comunista está provocando disturbios"; "el VIII
Ejército y el Nuevo 4º Cuerpo de Ejército se mueven sin combatir y desobedecen
las órdenes"; "la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia se ha
convertido en un régimen separatista, que está expandiéndose más allá de sus
límites"; "el Partido Comunista conspira para derrocar al
Gobierno", e incluso, "la Unión Soviética está maquinando una
agresión contra China". Con todo esto, intentan encubrir la verdad de los
hechos y preparar la opinión pública para alcanzar su propósito de hacer la
paz, de capitular. Si los partidarios de la paz, los capituladores, están
actuando de esta manera, es porque, sin combatir al Partido Comunista, que es
el iniciador y paladín del frente único, no podrán destruir la cooperación
entre el Kuomintang y el Partido Comunista, romper el frente único nacional
antijaponés, ni consumar su capitulación. Además, esperan que el imperialismo
japonés hará concesiones. Consideran que el Japón está casi exhausto y cambiará
su política básica, retirándose voluntariamente del Centro, el Sur e incluso el
Norte de China, y que de este modo China podrá vencer sin necesidad de luchar
más. Finalmente ponen sus esperanzas en una presión internacional. Muchos
partidarios de la paz esperan que las grandes potencias no sólo ejercerán
presión sobre el Japón para que éste haga algunas concesiones y facilite así un
acuerdo de paz, sino también sobre el Gobierno chino, a fin de poder decir a
los partidarios de la resistencia: "¡Miren ustedes! ¡En el actual clima
internacional, no hay más remedio que hacer la paz!" y "Una
conferencia internacional del Pacífico2 sería ventajosa para China. No sería
otro Munich3, sino ¡un paso hacia el renacimiento de China!" Todo esto
forma el conjunto de puntos de vista, tácticas y estratagemas de los
partidarios de la paz, los capituladores chinos. La comedia está siendo
representada no solamente por el propio Wang Ching-wei, sino también, y esto es
más grave, por muchos otros Wang Ching-wei que, ocultos dentro del frente
antijaponés, están colaborando con aquél en un shuangjuang4 o una ópera en que
unos llevan el maquillaje blanco del villano y otros el rojo del héroe.
Los comunistas proclamamos públicamente que en todo
momento estamos del lado de los partidarios de la resistencia y nos oponemos
resueltamente a los partidarios de la paz. No tenemos sino un deseo, cual es
junto con los demás partidos y grupos patrióticos y todos los conciudadanos
patriotas, reforzar la unidad, consolidar el frente único
259
nacional antijaponés, afianzar la cooperación entre
el Kuomintang y el Partido Comunista, poner en práctica los Tres Principios del
Pueblo, llevar la Guerra de Resistencia hasta el fin, combatir hasta el río
Yalu y recobrar todo el territorio perdido5. Denunciamos resueltamente a los
Wang Ching-wei, tanto declarados como encubiertos, que crean una atmósfera
anticomunista, provocan "roces"6 entre el Kuomintang y el Partido
Comunista e incluso intrigan para suscitar otra guerra civil entre los dos
partidos. Les decimos: En esencia, sus intrigas divisionistas no son sino
preparativos para capitular, y su política de capitulación y división
simplemente revela su plan general de vender los intereses de la nación en
favor de los intereses egoístas de unos cuantos individuos; la gente tiene ojos
y descubrirá sus intrigas. Rechazamos enérgicamente la absurda afirmación de
que una conferencia del Pacífico no sería un Munich del Oriente. Por supuesto
que la llamada conferencia del Pacífico constituiría un Munich del Oriente, un
paso preparatorio para convertir a China en otra Checoslovaquia. Rechazamos
enérgicamente la palabrería de que el imperialismo japonés puede entrar en
razón y hacer concesiones. El imperialismo japonés nunca cambiará su política
fundamental de subyugar a China. Las melosas palabras del Japón después de la
caída de Wuján - por ejemplo, las insinuaciones de que abandonarla la política
de "no aceptar al Gobierno Nacional como la otra parte en las
negociaciones"7 y que por el contrario lo reconocería como tal o de que,
en ciertas condiciones, retiraría sus tropas del Centro y Sur de China - forman
parte de su pérfida política tendiente a hacer que el pez muerda el anzuelo
para luego cocinarlo, y quien lo muerda no puede esperar más que acabar en la olla.
Los capitulacionistas extranjeros siguen igualmente una siniestra política de
inducir a China a capitular. Favorecen la agresión japonesa contra China,
mientras ellos mismos "contemplan la pelea de los tigres desde la
cumbre", esperando el momento oportuno para montar una conferencia del
Pacífico en la que intervendrían de mediadores con el fin de sacar provecho a
costa de otros. Quienquiera que ponga sus esperanzas en tales intrigantes
también caerá derecho en la trampa
Lo que antes fue una cuestión de combatir o no
combatir se ha convertido hoy en una cuestión de continuar la resistencia o
hacer la paz pero esencialmente es la misma cuestión, la más importante y
fundamental de todas. En los últimos seis meses, debido a que el Japón ha
intensificado su política de inducir a China a capitular, a
260
que los capitulacionistas extranjeros han
acrecentado sus actividades y sobre todo, a que algunas personas dentro del
frente antijaponés se han mostrado más vacilantes que nunca, se ha armado un
gran alboroto en torno al problema de la paz o la guerra, y así la capitulación
ha llegado a ser el principal peligro en la actual situación política. Y el
primero y más importante paso que los capituladores están dando para prepararla
es luchar contra el comunismo, lo cual supone romper la cooperación entre el Kuomintang
y el Partido Comunista y la unidad en la Guerra de Resistencia. En estas
circunstancias, todos los partidos y grupos patrióticos y todos los
conciudadanos patriotas deben abrir bien los ojos para vigilar las actividades
de los capituladores y comprender que la situación actual se caracteriza
esencialmente porque la capitulación es el principal peligro, y el
anticomunismo, el paso preparatorio hacia ella, y deben hacer todos los
esfuerzos para oponerse a la capitulación y a la ruptura. Es absolutamente
inadmisible que un grupo de individuos socave o traicione la guerra contra el
imperialismo japonés, guerra que ha costado ya a la nación dos años enteros de
sangre. Es absolutamente inadmisible que un grupo de individuos sabotee o rompa
el frente único nacional antijaponés, que ha sido forjado con el esfuerzo común
de toda la nación.
Si se continúa la resistencia y se persiste en la
unidad, China sobrevivirá.
Si se acepta la paz y se persiste en la ruptura,
China perecerá. ¿Qué camino rechazar y cuál aceptar? Nuestros compatriotas han
de elegir cuanto antes.
Los comunistas estamos decididos a continuar la
resistencia y persistir en la unidad.
Todos los partidos y grupos patrióticos y todos los
conciudadanos patriotas también están decididos a continuar la resistencia y
persistir en la unidad.
Aun si los capituladores, que traman la rendición y
la ruptura, consiguieran prevalecer por algún tiempo, terminarían siendo
desenmascarados y castigados por el pueblo. La tarea histórica de la nación
china es unirse en la resistencia para obtener su liberación. Lo que desean los
capituladores es exactamente la contrario; pero, por grande que sea su éxito, y
por más jubilosos que puedan sentirse, imaginándose que nadie podrá hacerles
daño, no escaparán al castigo del pueblo. Oponerse a la capitulación y a la
ruptura, es la tarea urgente que se plantea ahora ante todos los partidos y
grupos patrióticos y ante todos los conciudadanos patriotas.
261
¡Que todo el pueblo se una! ¡Persistir en la
resistencia y la unidad y desbaratar toda conspiración tendiente a la
capitulación y a la ruptura!
NOTAS
Se
refiere a los imperialistas ingleses y norteamericanos que intrigaban para
llegar a un compromiso con el Japón, sacrificando a China.
La
proyectada conferencia internacional del Pacífico fue llamada el Munich del
Extremo Oriente porque los imperialistas ingleses, norteamericanos y franceses,
junto con los partidarios chinos de la paz, conspiraban para llegar por medio
de tal conferencia a un compromiso con el Japón, vendiendo a China. Era Chiang
Kai-shek quien utilizaba el absurdo argumento, refutado por el camarada Mao
Tse-tung en este artículo, de que tal conferencia no constituiría un Munich del
Oriente.
En
septiembre de 1938 los jefes de los Gobiernos inglés, francés, alemán e
italiano se reunieron en Munich (Alemania) y concluyeron un acuerdo, por el
cual Inglaterra y Francia entregaron Checoslovaquia a Alemania a cambio de que
ésta atacara a la Unión Soviética. En l938 y 1939,. los imperialistas ingleses
y norteamericanos hicieron varias tentativas para lograr un compromiso con el
imperialismo japonés sacrificando a China. En el tiempo en que el camarada Mao
Tse-tung escribió este artículo, Inglaterra y el Japón sostenían conversaciones
en una nueva tentativa por realizar su plan. Este fue llamado "Munich del
Oriente" por su similitud con la confabulación de Munich entre Inglaterra,
Francia, Alemania e Italia.
Representación
cómica de dos actores uno de los cuales ejecuta una pantomima ante el público
mientras el otro recita oculto los parlamentos. Con esta imagen, el camarada
Mao Tse-tung expresa cómo trabajaban en colusión Wang Ching-wei y Chiang
Kai-shek. Mientras el primero era jefe de la banda de los capituladores
declarados, el segundo encabezaba la pandilla de los que permanecían ocultos en
el frente antijaponés.
En
enero de 1939, en la V Sesión Plenaria del Comité Ejecutivo Central elegido en
el V Congreso Nacional del Kuomintang, Chiang Kai-shek declaró abiertamente que
las palabras “hasta el fin” en la consigna "Continuar la Guerra de
Resistencia hasta el fin" sólo querían decir "restablecer el statu
quo anterior al Incidente de Lukouchiao ",interpretación ésta que hubiera
significado el abandono a la ocupación japonesa de las vastas zonas del Norte y
el Nordeste de China. Por eso, en oposición a la política capituladora de
Chiang Kai-shek. el camarada Mao Tse-tung señaló aquí específicamente que
“hasta el fin” significaba “combatir hasta el río Yalu y recobrar todo el
territorio perdido”.
E1
término “roce” fue ampliamente utilizado en ese tiempo para referirse a
distintos tipos de acciones políticas y militares emprendidas por los
reaccionarios del Kuomintang para destruir el frente único nacional antijaponés
y oponerse al Partido Comunista y a las fuerzas progresistas, por ejemplo,
matanzas y ataques en gran escala contra el VIII Ejército y el Nuevo 4 º Cuerpo
de Ejército.
E1
Japón ocupó Nankín el 13 de diciembre de 1937, y el 16 de enero del año
siguiente el gobierno japonés dio a conocer una declaración en la que decía que
el Japón “no aceptará al Gobierno Nacional como la otra parte en las
negociaciones
262
y espera que se establezca uno nuevo”. Después de
que las tropas japonesas ocuparon Cantón y Wuján en octubre de 1938, el
Gobierno japonés, aprovechándose de la vacilación de Chiang Kai-shek, cambió
esa política por la de inducirlo a capitular. En consecuencia, emitió el 3 de
noviembre una nueva declaración en la que decía: "En cuanto al Gobierno
Nacional, siempre que abandone la errónea política que ha seguido hasta ahora e
incorpore gente nueva en su seno para llevar a cabo la rehabilitación y mantener
la paz y el orden, el Imperio no se negará a negociar con él,"
LOS REACCIONARIOS DEBEN SER CASTIGADOS *
1º de agosto de 1939
Hoy primero de agosto, nos reunimos aquí en un acto
conmemorativo. ¿Por qué estamos realizando este acto? Porque los reaccionarios
han asesinado a camaradas revolucionarios, han asesinado a combatientes
antijaponeses. ¿A quiénes se debería matar en estos tiempos? A los
colaboracionistas chinos y a los imperialistas japoneses. China lleva dos años
de guerra contra el imperialismo japonés, pero todavía no está decidido quién
vencerá a quién. Los colaboracionistas están aún muy activos y bien pocos han
sido ejecutados. En cambio, han sido asesinados camaradas revolucionarios,
combatientes antijaponeses. ¿Quién los mató? El ejército. ¿Por qué el ejército
mató a combatientes antijaponeses? El ejército cumple órdenes, y alguien le dio
la orden de matar. Pero, ¿quién? Los reaccionarios1. ¡Camaradas! Lógicamente ¿a
quiénes les interesa matar a los combatientes antijaponeses? En primer término,
a los imperialistas japoneses, y luego, a los colaboracionistas y vendepatrias
chinos como Wang Ching-wei. Pero el escenario de la matanza no fue Shanghai,
Peiping, Tientsín, Nankín ni ningún otro lugar ocupado por los invasores
japoneses y los colaboracionistas chinos, sino Pingchiang, que se encuentra en
la retaguardia de la Guerra de Resistencia, y entre las víctimas estaban Tu
Cheng-kun y Luo Tsi-ming, camaradas responsables de la Oficina de Enlace del
Nuevo 4º Cuerpo de Ejército en Pingchiang. Obviamente, la matanza fue
perpetrada por una banda de reaccionarios chinos cumpliendo órdenes de los
imperialistas japoneses y de Wang Ching-wei. Preparándose a capitular, estos
reaccionarios ejecutaron servilmente las órdenes de los japoneses y de Wang
Ching-wei, y sus primeras víctimas fueron los más resueltos combatientes
antijaponeses.
_______________
Discurso
pronunciado por el camarada Mao Tse-tung en un acto organizado por la población
de Yenán en conmemoración de los mártires de Pingchiang.
263
264
Este no es un hecho insignificante; tenemos que
elevar nuestra protesta contra él, y denunciarlo.
Toda la nación está ahora resistiendo al Japón, y
la causa de la resistencia ha forjado una gran unidad de todo el pueblo. Pero,
dentro de esta gran unidad hay reaccionarios, capituladores. ¿Qué están
haciendo? Asesinan a combatientes antijaponeses, estorban todo progreso y se
coluden con los invasores japoneses y los colaboracionistas chinos, preparando
así la capitulación.
¿Se ha ocupado alguien de este grave caso en que
fueron asesinados camaradas antijaponeses? El asesinato fue cometido a las tres
de la tarde del 12 de junio; hoy es primero de agosto, pero en todo este
tiempo, ¿hemos visto a alguien ocuparse de este asunto? No. ¿A quién
correspondía hacerlo? A la justicia china, a los jueces. Si tal cosa hubiera
ocurrido en la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia, nuestra Alta Corte
habría intervenido en ello hace ya mucho tiempo. Sin embargo, han pasado casi
dos meses desde la Matanza de Pingchiang sin que la justicia, los jueces, hayan
hecho nada al respecto. ¿Cuál es la razón? La razón es que China no está
unificada2.
China debe ser unificada; de otra manera, no puede
triunfar. Pero, ¿qué significa unificación? Significa que todos deben resistir
al Japón, unirse y progresar, y que debe haber premio y castigo. ¿Quiénes
deberían ser premiados? Los que resisten al Japón, los que mantienen la unidad,
los que se esfuerzan en progresar. ¿Quiénes deberían ser castigados? Los
colaboracionistas y reaccionarios, que socavan la resistencia, la unidad y el
progreso. ¿Está actualmente nuestro país unificado? No. La Matanza de Pingchiang
es una prueba. Muestra que no hay unificación donde debería existir. Hace mucho
tiempo que estamos reclamando la unificación de todo el país. En primer
término, unificación sobre la base de la Guerra de Resistencia. Pero ahora, en
vez de ser premiados, Tu Cheng-kun, Luo Tsi-ming y otros camaradas, que
resistían a los japoneses, han sido vilmente asesinados, mientras los
miserables que se oponen a la resistencia, que se preparan a capitular y
cometen asesinatos, han quedado impunes. Esto significa que no hay unificación.
Debemos luchar contra estos miserables, contra estos capituladores y arrestar a
los asesinos. En segundo término, unificación sobre la base de la unidad.
Aquellos que están por la unidad deben ser premiados y castigados quienes la
sabotean. Mas ahora, Tu Cheng-kun, Luo Tsi-ming y otros camaradas, que
defendían la unidad, han sido castigados, han sido cruelmente asesinados,
mientras los miserables que socavan la unidad se pasean en
265
la impunidad. Esto también significa que no hay
unificación. En tercer término, unificación sobre la base del progreso. Todo el
país debe avanzar. Los atrasados deben tratar de ponerse a la altura de los
avanzados, y éstos de ninguna manera deben ser llevados atrás para colocarlos
al mismo nivel de los atrasados. Los verdugos de Pingchiang mataron a
progresistas. Cientos de comunistas y patriotas han sido asesinados desde el
estallido de la Guerra de Resistencia siendo la Matanza de Pingchiang sólo el ejemplo
más reciente. Si esto continuara, sería desastroso para China; todo el que
resiste al Japón podría ser asesinado. ¿Qué significan estos asesinatos?
Significan que los reaccionarios chinos, ejecutando órdenes de los
imperialistas japoneses y de Wang Ching-wei, se preparan a capitular; así pues
han comenzado por asesinar a militares antijaponeses, a comunistas y patriotas.
Si no se pone fin a ello, China perecerá a manos de estos reaccionarios. Por lo
tanto, éste es un asunto que concierne a todo el país, un asunto extremadamente
grave, y nosotros debemos exigir al Gobierno Nacional que castigue a tales
reaccionarios con toda severidad.
Nuestros camaradas también deben comprender que
recientemente el imperialismo japonés ha intensificado sus actividades
disociadoras, que hace poco el imperialismo internacional ha aumentado su ayuda
al Japón3 y que los colaboracionistas, tanto los Wang Ching-wei declarados como
los encubiertos, trabajan más activamente que nunca para sabotear la
resistencia, destruir la unidad y hacernos retroceder. Tratan de entregar la
mayor parte de nuestro país, provocar la ruptura interna y la guerra civil. En
el momento actual, se están aplicando ampliamente ciertas medidas secretas
conocidas como "Medidas para restringir las actividades de los partidos
ajenos"4. Estas Medidas son reaccionarias hasta la médula, ayudan al
imperialismo japonés y perjudican la resistencia, la unidad y el progreso.
¿Cuáles son los "partidos ajenos”? Los imperialistas japoneses, Wang
Ching-wei y los colaboracionistas. ¿Cómo puede llamarse "partidos
ajenos" al Partido Comunista y a los demás partidos y grupos políticos
antijaponeses que están unidos en la resistencia al Japón? Y sin embargo, los
capituladores, los reaccionarios y los recalcitrantes están suscitando
deliberadamente "roces" y provocando la ruptura dentro de las filas
antijaponesas. ¿Se justifican estas actividades? ¡No, en absoluto! (Aplausos
generales.) Cuando se trata de restringir, ¿a qué clase de gente debe imponerse
restricciones? A los imperialistas japoneses, a Wang Ching-wei, a los
reaccionarios y a los capituladores. (Aplausos
266
generales.) ¿Por qué restringir al Partido
Comunista, el más resuelto en la resistencia al Japón, el más revolucionario y
el más progresista? Esto es completamente erróneo. Nosotros, la población de
Yenán, expresamos nuestra firme oposición y enérgica protesta. (Aplausos
generales.) Debemos oponernos a las "Medidas para restringir las
actividades de los partidos ajenos", porque tales medidas constituyen la
fuente de toda clase de acciones criminales que minan la unidad. Hoy realizamos
este acto para contribuir al mantenimiento de la resistencia, la unidad y el
progreso. A fin de continuar esta causa, las "Medidas para restringir las
actividades de los partidos ajenos" deben ser abolidas, los capituladores
y reaccionarios, castigados, y todos los camaradas revolucionarios, todos los
camaradas y demás integrantes del pueblo que resisten al Japón deben ser
protegidos. (Atronadores aplausos, y gritos de consignas.)
NOTAS
Se hace
referencia aquí a Chiang Kai-shek y sus paniaguados. El 12 de junio de 1939,
las tropas enviadas por el XXVII Grupo de Ejércitos del Kuomintang, en
cumplimiento de órdenes secretas de Chiang Kai-shek, cercaron la Oficina de
Enlace del Nuevo 4º Cuerpo de Ejército en Pingchiang (provincia de Junán) y
asesinaron a sangre fría al camarada Tu Cheng-kun, oficial de Estado Mayor del
Nuevo 4 " Cuerpo de Ejército, al camarada comandante Luo Tsi-ming,
ayudante del VIII Ejército, y a otros cuatro camaradas. Esta matanza provocó
indignación tanto entre la población de las bases de apoyo democráticas
antijaponesas como entre la gente honrada en las zonas dominadas por el
Kuomintang.
El
camarada Mao Tse-tung explicó entonces lo que debía entenderse por unificación,
a fin de contrarrestar la utilización de este término por los reaccionarios del
Kuomintang como pretexto para liquidar las bases de apoyo y las fuerzas armadas
antijaponesas dirigidas por el Partido Comunista. Después de reanudada la
cooperación entre el Kuomintang y el Partido Comunista para la resistencia
conjunta contra el Japón, la consigna de "unificación" se convirtió
en la principal arma del Kuomintang para atacar al Partido Comunista, al que
acusaba de intentar seguir un camino diferente, obstruir la unificación y
perjudicar la causa de la resistencia. Este vocerío reaccionario se hizo más
fuerte después de enero de 1939, cuando la V Sesión Plenaria del Comité Ejecutivo
Central elegido en el V Congreso Nacional del Kuomintang adoptó las
"Medidas para restringir las actividades de los partidos ajenos",
propuestas por Chiang Kai-shek. EL camarada Mao Tse-tung arrebató a los
reaccionarios del Kuomintang la consigna de "unificación" y la
convirtió en una consigna revolucionaria para combatir las actividades
divisionistas del Kuomintang contra el pueblo y la nación.
Después
de la caída de Wuján en octubre de 1938, los agresores japoneses pasaron a
recurrir principalmente a medios políticos para inducir al Kuomintang a
267
la capitulación. EL imperialismo internacional, y
en particular los imperialistas ingleses y norteamericanos, también sugirieron
repetidamente a Chiang Kai-shek que negociara la paz, y Chamberlain, Primer
Ministro de Inglaterra manifestó que su país participaría en la “reconstrucción
del Extremo Orienté”. Los agresores japoneses y los imperialistas
internacionales intensificaron sus intrigas en 1939. En abril del mismo año,
Clark-Kerr, embajador inglés en China, actuó como intermediario entre Chiang
Kai-shek y los agresores japoneses para que negociaran la paz. En julio, se
concluyó un acuerdo entre Inglaterra y el Japón por el cual el Gobierno inglés
se comprometía a reconocer enteramente la “situación de hecho” que el Japón
había establecido en China.
Estas
Medidas fueron dictadas secretamente por el Comité Ejecutivo Central del
Kuomintang en 1939. Imponían severas restricciones a las libertades de
pensamiento, expresión y acción de los comunistas y demás progresistas, con el
propósito de socavar todas las organizaciones populares antijaponesas.
Estipulaban igualmente que en aquellos lugares donde, en opinión del
Kuomintang, "los comunistas eran más activos", se aplicara el
"sistema de responsabilidad solidaria" y se estableciera en general
en las organizaciones de pao y chia una "red de información", es
decir, un servicio secreto contrarrevolucionario. EL pao y el chia eran a la
sazón las unidades administrativas básicas del régimen fascista del Kuomintang.
Diez familias formaban un chia y diez chia, un pao.
ENTREVISTA SOBRE LA NUEVA SITUACIÓN INTERNACIONAL
CON UN CORRESPONSAL DEL DIARIO NUEVA CHINA
1.° de septiembre de 1939
Corresponsal: ¿Qué significación tiene el tratado
de no agresión soviético-alemán1?
Mao: E1 tratado de no agresión soviético-alemán es
resultado del crecimiento del poderío socialista de la Unión Soviética y de la
perseverancia del Gobierno soviético en la política de paz. Este tratado ha
frustrado las intrigas de la reaccionaria burguesía internacional representada
por Chamberlain y Daladier para instigar a una guerra soviético-alemana, ha
roto el cerco de la Unión Soviética por el bloque anticomunista
germano-italo-nipón, ha afianzado la paz entre la Unión Soviética y Alemania y
ha garantizado el desarrollo de la construcción socialista de la Unión
Soviética. En el Oriente, constituye un golpe para el Japón y una ayuda para
China, en la que ha fortalecido la posición de los partidarios de la
resistencia y asestado un golpe a los capituladores. Todo esto sirve de base
para ayudar a los pueblos del mundo entero en su lucha por la libertad y la
emancipación. Esta es toda la significación política del tratado de no agresión
soviético-alemán.
Corresponsal: Hay quienes no comprenden todavía que
el tratado de no agresión soviético-alemán es producto de la ruptura de las
negociaciones anglo-franco-soviéticas, y consideran esta ruptura, por el
contrario, como consecuencia del tratado soviético-alemán. ¿Podría usted
explicar por qué no tuvieron éxito las negociaciones anglo-franco-soviéticas?
Mao: Las negociaciones no tuvieron éxito debido
exclusivamente a la falta de sinceridad de los Gobiernos inglés y francés. En
los últimos años, la reaccionaria burguesía internacional, y ante todo la de
Inglaterra y Francia, ha seguido invariablemente una política reac-
269
270
cionaria, la llamada política de "no
intervención", frente a las agresiones fascistas de Alemania, Italia y el
Japón. El propósito de esta política es favorecer las guerras de agresión y
sacar provecho de ellas. Por eso, Inglaterra y Francia rechazaron de plano las
repetidas proposiciones soviéticas de organizar un verdadero frente contra la
agresión; adoptaron una posición de "no intervención" y,
manteniéndose al margen, favorecieron las agresiones de Alemania, Italia y el
Japón. Su objetivo era hacer que las partes beligerantes se desgastaran
mutuamente, y luego salir a escena e intervenir. Siguiendo esta política
reaccionaria, han sacrificado al Japón la mitad de China, y a Alemania e
Italia, toda Abisinia, España, Austria y Checoslovaquia2. Esta vez, trataron de
sacrificar la Unión Soviética. Su intriga quedó al desnudo en las recientes
negociaciones anglo-franco -soviéticas. Estas negociaciones duraron más de
cuatro meses, del 15 de abril al 23 de agosto, y en su transcurso la parte
soviética mostró la máxima paciencia. Inglaterra y Francia, por su parte,
rechazaron desde el mismo comienzo hasta el fin el principio de igualdad y
reciprocidad; exigieron que la Unión Soviética les garantizara su seguridad,
pero se negaron a hacer otro tanto respecto a ella, y también respecto a los
pequeños países del Báltico, a fin de dejar una brecha por la cual pudieran
penetrar las tropas alemanas ; además, no quisieron permitir que las tropas
soviéticas pasaran por Polonia para combatir a los agresores. De ahí la ruptura
de las negociaciones. Mientras tanto, Alemania expresó su disposición a cesar
en sus actividades contra la Unión Soviética y a renunciar al "Pacto
anticomintern"3, y reconoció la inviolabilidad de las fronteras
soviéticas; así fue como se concluyó el tratado de no agresión entre los dos
países. La política de "no intervención" seguida por la reacción
internacional y ante todo por la reacción anglo-francesa, es la de
"contemplar la pelea de los tigres desde la cumbre", una política
cabalmente imperialista de sacar beneficios a costa ajena. Iniciada cuando
Chamberlain se hizo cargo del gobierno, llegó a su punto culminante con el
acuerdo de Munich en septiembre del año pasado y cayó en bancarrota finalmente
en las recientes negociaciones anglo- franco-soviéticas. De ahora en adelante,
la situación se desarrollará hasta convertirse inevitablemente en un conflicto
directo entre los dos grandes bloques imperialistas : el anglo-francés y el
germano-italiano. En octubre de 1938, dije en la VI Sesión Plenaria del Comité
Central elegido en el VI Congreso Nacional del Partido Comunista de China:
"E1 inevitable resultado de la política de Chamberlain será como dejar
caer
271
sobre sus propios pies la piedra que ha
levantado." Chamberlain comenzó con la intención de perjudicar a otros y
ha terminado perjudicándose a sí mismo. Esta es la ley del desarrollo de toda
política reaccionaria.
Corresponsal: A su juicio, ¿cómo se desarrollará la
presente situación?
Mao: La situación internacional ha tomado ya un
nuevo giro. E1 carácter unilateral que desde algún tiempo reviste la Segunda
Guerra imperialista, o sea, la situación en que, como resultado de la
políticalde "no intervención", un grupo de países imperialistas ataca
mientras el otro observa, desaparecerá necesariamente y la guerra se hará
general en Europa. La Segunda Guerra imperialista ha entrado en una nueva
etapa.
En Europa, entre los bloques imperialistas
germano-italiano y anglo-francés, es inminente una guerra imperialista en gran
escala para disputarse el dominio sobre los pueblos coloniales. En esa guerra,
para engañar a los pueblos y ganarse a la opinión pública, cada una de las
partes beligerantes declarará descaradamente que su propia causa es justa y la
de su rival, injusta. Esto será, en realidad, un fraude, pues ambas partes
persiguen objetivos imperialistas, se disputan el dominio de las colonias y semicolonias
y de las esferas de influencia, y hacen una guerra de rapiña. En la actualidad,
están contendiendo por Polonia, la península de los Balcanes y el litoral del
Mediterráneo. De ningún modo es justa una guerra como ésta. Las únicas guerras
justas son las de liberación, no de rapiña. Los comunistas no apoyarán ninguna
guerra de rapiña. En cambio, saldrán con valentía a apoyar toda guerra justa,
de liberación, no de rapiña, y se colocarán en la primera fila de la lucha.
Ante las amenazas y el soborno de Chamberlain y Daladier, están dividiéndose
los partidos socialdemócratas de la II Internacional. Un sector, la
reaccionaria capa superior, siguiendo el mismo camino desastroso que en ocasión
de la Primera Guerra Mundial, se dispone a apoyar la nueva guerra imperialista.
Pero, otro sector pasará a formar parte, junto a los Partidos Comunistas, de un
frente popular contra la guerra y el fascismo. En el presente, Chamberlain y
Daladier, tras las huellas de Alemania e Italia, se vuelven cada vez más
reaccionarios y aprovechan la movilización bélica para fascistizar el aparato
estatal de sus países y militarizar su economía. En síntesis, los dos grandes
bloques imperialistas se están preparando febrilmente para la guerra, y el
peligro de una matanza masiva se cierne sobre millones y millones de hombres.
Sin
272
la menor duda, esto provocará movimientos de
resistencia entre las grandes masas populares. Sea en Alemania o Italia, en
Inglaterra o Francia, o en cualquier otro lugar de Europa o del resto del
mundo, si los pueblos no quieren servir de carne de cañón al imperialismo,
tendrán que levantarse y luchar por todos los medios contra la guerra
imperialista.
En el mundo capitalista, además de los dos grandes
bloques ya mencionados, existe un tercero: el encabezado por los Estados Unidos
que abarca muchos países de Centro y Sudamérica. En aras de sus propios
intereses, este bloque, por el momento, no entrará en la guerra. Bajo el
pretexto de neutralidad, el imperialismo norteamericano se abstiene
temporalmente de adherirse a una de las partes beligerantes, con el propósito
de salir a escena en el futuro a conquistar la posición dirigente en el mundo
capitalista. Por ahora, la burguesía norteamericana no se propone acabar con el
sistema democrático y la economía de tiempos de paz, y esto es favorable al
movimiento mundial por la paz
Fuertemente golpeado por el tratado
soviético-alemán, el imperialismo japonés enfrenta un futuro preñado de aún
mayores dificultades. Dos fracciones pugnan en el Japón sobre la política
exterior. Los militaristas quieren una alianza con Alemania e Italia con vistas
a implantar el dominio exclusivo del Japón sobre China, invadir el Sudeste de
Asia y desplazar del Oriente a Inglaterra, Estados Unidos y Francia; en cambio,
un sector de la burguesía prefiere hacer concesiones a estos países, a fin de
concentrarse en el saqueo de China. Actualmente, existe una fuerte tendencia a
la conciliación con Inglaterra. Los reaccionarios ingleses ofrecerán al Japón
el reparto en común de China y ayuda financiera y económica, a cambio de que
éste sirva de perro guardián a los intereses británicos en el Oriente reprima
el movimiento de liberación nacional de China y distraiga fuerzas de la Unión
Soviética. Por lo tanto, pase lo que pase, el Japón no cambiará su objetivo
fundamental de subyugar a China. Se ha hecho poco probable que el Japón lance
grandes ofensivas militares en el frente; pero llevará adelante con redoblada
intensidad su ofensiva política destinada a "someter a los chinos con los
chinos"4 y su agresión económica para "sustentar la guerra con la
guerra"5 , a la vez que proseguirá sus furiosas operaciones de
"limpieza"6 en las zonas ocupadas ; además, con Inglaterra como
intermediario, tratará de forzar a China a capitular. En el momento propicio,
el Japón pro-
273
pondrá un Munich del Oriente y, con la carnada de
alguna concesión relativamente importante y uniendo las amenazas a las
promesas, tratará de hacer que China acepte sus condiciones de paz para
conseguir así su objetivo de subyugarla. Mientras el pueblo japonés no se
levante en revolución, este objetivo imperialista del Japón se mantendrá
invariable, cualesquiera que sean los cambios de gabinete que realicen las
clases dominantes de ese país.
Fuera del mundo capitalista existe un mundo
luminoso: la Unión Soviética socialista. El tratado soviético -alemán permite a
la Unión Soviética brindar una ayuda aún mayor al movimiento mundial por la paz
y a la Guerra de Resistencia de China.
Tal es mi apreciación sobre la situación
internacional. Corresponsal: En estas circunstancias, ¿cuáles son las
perspectivas de China?
Mao: China enfrenta dos perspectivas: una es
persistir en la resistencia, la unidad y el progreso, o sea, la perspectiva de
renacimiento; la otra es la de compromiso, ruptura y retroceso, o sea, la
perspectiva de subyugación.
Debido a la nueva situación internacional y a que
el Japón enfrenta mayores dificultades y China rechaza categóricamente la
conciliación la etapa de nuestra retirada estratégica ha tocado ya a su fin, y
ha llegado la de equilibrio estratégico, que es la etapa de la preparación de
nuestra contraofensiva.
No obstante, el equilibrio en la retaguardia del
enemigo es inversamente proporcional al equilibrio en el frente; con el
surgimiento de una situación de equilibrio en el frente, se agudizará la lucha
en la retaguardia enemiga. Por eso, las vastas operaciones de
"limpieza" que, desde la caída de Wuján, ha venido realizando el
enemigo en las zonas ocupadas (principalmente en el Norte de China) no sólo
continuarán, sino que se intensificarán. Lo que es más, el peligro de que una
gran parte de China sea entregada y el de división interna han aumentado
considerablemente debido a que, en la actualidad, el enemigo pone el acento en
la ofensiva política destinada a "someter a los chinos con los
chinos", y en la agresión económica para "sustentar la guerra con la
guerra", y a que la política oriental de Inglaterra tiende a un Munich del
Extremo Oriente. En cuanto a la correlación de fuerzas, China se halla aún muy
lejos de poder equipararse con el enemigo, y sólo a través de la unidad de todo
el país y de una ardua lucha, podrá acumular las fuerzas para la
contraofensiva.
274
Por lo tanto, persistir en la resistencia continúa
siendo para nuestro país una tarea de extremada importancia, y en este aspecto
no cabe el menor relajamiento.
Está fuera de toda duda que China no puede en
ningún caso dejar escapar la actual oportunidad, ni tomar una decisión errónea,
sino que debe adoptar una firme posición política.
En otras palabras: Primero, persistir en la
resistencia y oponerse a cualquier paso hacia el compromiso. Hay que golpear
enérgicamente a los Wang Ching-wei declarados o encubiertos. Hay que rechazar
categóricamente todo señuelo, sea del Japón o de Inglaterra ; China no debe en
absoluto participar en un Munich del Oriente.
Segundo, persistir en la unidad y oponerse a todo
paso hacia la ruptura. Debemos mantener una alta vigilancia frente a cualquier
acto divisionista, provenga del imperialismo japonés, de otros países o de los
capituladores chinos. Hay que poner fin resueltamente a todo "roce"
interno, perjudicial para la Guerra de Resistencia.
Tercero, persistir en el progreso y oponerse a todo
retroceso. En interés de la Guerra de Resistencia, deben ser reconsideradas y
modificadas efectivamente todas las ideas, instituciones y medidas que le sean
desfavorables en los terrenos militar, político, financiero y económico, en los
asuntos de partido, en los campos cultural y educacional y en el movimiento de
masas.
Haciendo todo esto, China podrá preparar bien sus
fuerzas para la contraofensiva.
De ahora en adelante, todo el país debe hacer de la
"preparación para la contraofensiva" su tarea general en la Guerra de
Resistencia.
Actualmente, es necesario, por una parte, sostener
con decisión la defensa en el frente y dar enérgica ayuda a las operaciones en
la retaguardia del enemigo, y por la otra, realizar reformas en los terrenos
político, militar y otros, y acumular considerables fuerzas, para poder, cuando
llegue el momento, lanzar todo el poderío de la nación contra el enemigo en una
vasta contraofensiva y recuperar el territorio perdido.
NOTAS
Este
tratado Fue firmado el 23 de agosto de 1939.
Favorecidos
y estimulados por la política de "no intervención" de los Gobiernos
de Inglaterra y Francia, los fascistas alemanes e italianos realizaron con
éxito
275
una serie de desenfrenados actos de agresión.
Italia inició su agresión armada contra Abisinia en octubre de 1935 y ocupó
todo el país en mayo de 1936. En julio del mismo año, Alemania e Italia
emprendieron una intervención armada conjunta en los asuntos internos de España
para apoyar al fascista Franco en su sublevación contra el Gobierno del Frente
Popular. Tras una larga guerra contra las hordas intervencionistas alemanas e
italianas y contra las tropas sublevadas franquistas, el Gobierno del Frente Popular
cayó derrotado en marzo de 1939. Las tropas alemanas ocuparon Austria en marzo
de 1938, y en octubre del mismo año invadieron la región de los Sudetes de
Checoslovaquia, y terminaron de apoderarse del país en marzo de 1939.
Este
Pacto fue concluido entre el Japón y Alemania en noviembre de 1936. Italia se
adhirió a él en noviembre de 1937.
Siniestra
táctica aplicada por el imperialismo japonés en su agresión contra China. El
imperialismo japonés siempre sostuvo en China a fuerzas que le sirvieran para
dividir el país y conseguir sus propósitos agresivos. Después del estallido de
la Guerra de Resistencia, no sólo utilizó a la camarilla abiertamente
projaponesa existente dentro del Kuomintang, encabezada por Wang Ching-wei,
sino que también se valió de las fuerzas de la camarilla de Chiang Kai-shek
para distraer Fuerzas del Partido Comunista, el más firme en la resistencia al
Japón. A partir de 1939, el Japón cesó en sus ataques contra las tropas de
Chiang Kai-shek y pasó a estimular a éste en sus actividades anticomunistas.
Así aplicaba su política de "someter a los chinos con los chinos".
Se
refiere a la política del imperialismo japonés de saquear despiadadamente las
zonas de China bajo su ocupación, para satisfacer las necesidades de su guerra
de agresión.
A1
atacar nuestras regiones liberadas, los invasores japoneses aplicaban la
bárbara política de incendiarlo todo, matar a todos y saquearlo todo. A esto lo
llamaban operaciones de "limpieza"
ENTREVISTA CON TRES CORRESPONSALES DE
LA. AGENCIA CENTRAL DE NOTICIAS
EL SAOTANG PAO Y EL SINMIN PAO1
16 de septiembre de 1939
Corresponsales: Quisiéramos conocer su opinión
acerca de varios problemas. Hoy hemos leído en Noticias de la Nueva China sus
declaraciones del 1.° de septiembre, en las cuales ya ha abordado algunos de
ellos; sin embargo, hay otros que nos gustaría que usted nos explicara. Nuestro
cuestionario se divide en tres partes; le rogamos tenga la bondad de contestar
nuestras preguntas.
Mao: Las contestaré siguiendo su cuestionario.
Ustedes preguntan si la Guerra de Resistencia ha
llegado a la etapa de equilibrio. Pienso que ha llegado debido a determinadas
condiciones ; esto es, debido a la nueva situación internacional y a que el
Japón enfrenta mayores dificultades y China rechaza categóricamente la
conciliación, se puede decir que ya ha llegado. Esto no excluye la posibilidad
de que el enemigo emprenda nuevas campañas ofensivas relativamente importantes;
podría atacar, por ejemplo, Peijai, Changshá o incluso Sían. Al afirmar que, debido
a determinadas condiciones, han llegado en lo fundamental a su fin la ofensiva
estratégica enemiga en gran escala y nuestra retirada estratégica, no queremos
decir que ya no exista ninguna posibilidad de ofensivas y retirar)as. Esta
nueva etapa significa concretamente preparar la contraofensiva, y este concepto
lo engloba todo. En otras palabras, durante la etapa de equilibrio, China debe
acumular las fuerzas necesarias para la futura contraofensiva. Preparar la
contraofensiva no significa lanzarla inmediatamente, pues no se la puede
iniciar a menos que las condiciones estén maduras. Además, hablamos aquí de la
contraofensiva estratégica y no de las campañas contraofensivas. Campañas
contraofensivas como aquella en que rechazarnos las operaciones de "limpieza"
en el Sudeste de Shansí, no sólo son posibles, sino
277
278
absolutamente indispensables. Sin embargo, no ha
llegado todavía el momento para la contraofensiva estratégica en gran escala, y
nos encontramos ahora en la etapa de su activa preparación. En ésta, aún
tendremos que rechazar algunas campañas ofensivas que el enemigo pueda
emprender en el frente.
Hablando por separado de las tareas de la nueva
etapa, es imperativo: detrás de las líneas enemigas, empeñarse en la guerra de
guerrillas, aplastar las operaciones de "limpieza" del enemigo y
desbaratar su agresión económica; en el frente, reforzar la defensa militar y
rechazar cualquier campaña ofensiva que el enemigo pueda lanzar, y, en la Gran
Retaguardia, realizar enérgicamente, como medida principal, las reformas
políticas. Todo esto constituye el contenido concreto de nuestra preparación
para la contraofensiva.
Las reformas políticas internas son muy importantes
porque, actualmente, el enemigo pone el acento en la ofensiva política, y por
ello debemos reforzar en particular nuestra resistencia política. Esto quiere
decir que el problema del sistema democrático debe ser resuelto lo antes
posible, pues solamente de este modo podremos aumentar nuestra capacidad para
la resistencia política e incrementar nuestro poderío militar. En la Guerra de
Resistencia, China tiene que apoyarse principalmente en sus propios esfuerzos.
Ya hemos hablado en el pasado de este principio, que en la nueva situación
internacional adquiere una mayor importancia. Este principio supone, ante todo,
el establecimiento de un sistema democrático.
Corresponsales: Acaba usted de decir que un sistema
democrático es esencial para lograr la victoria mediante nuestros propios
esfuerzos en la Guerra de Resistencia. ¿Cómo se puede hacer realidad tal
sistema en las condiciones actuales?
Mao: Fue el Dr. Sun Yat-sen quien planteó
originariamente los tres períodos : el régimen militar, el régimen de tutela y
el régimen constitucional2. Pero en su "Declaración sobre mi partida para
el Norte"3, que dio a conocer poco antes de su muerte, ya no mencionaba
los tres períodos, sino que señalaba la necesidad de convocar inmediatamente
una asamblea nacional. Esto muestra que hace mucho que el propio Dr. Sun
modificó sus puntos de vista de acuerdo con las circunstancias. En la grave
situación por la que hoy atravesamos, cuando sostenemos la Guerra de
Resistencia, es necesario convocar lo antes posible una asamblea nacional y
establecer un sistema democrático, para salvar al país del desastre de la
subyugación y expulsar al enemigo. Sobre esta cuestión hay diversas opiniones.
Algunos dicen
279
que la gente sencilla es ignorante y que por eso no
se puede introducir un sistema democrático. Están equivocados. La gente
sencilla ha hecho muy rápidos progresos en la Guerra de Resistencia y, si a
esto se añade una buena dirección y una buena línea política, puede sin duda
hacerse realidad un sistema democrático. En el Norte de China, por ejemplo, ya
ha sido puesto en práctica. Allí, la mayoría de los jefes de territorio,
cantón, pao y chia son elegidos por el pueblo. Incluso algunos jefes de distrito
han sido nombrados de este modo, y muchos elementos avanzados y jóvenes
prometedores han sido elegidos para tal cargo. Esta cuestión debería ser
sometida a discusión pública. En la segunda parte de su cuestionario, figura el
problema de la
"restricción de los partidos ajenos",
esto es, la cuestión de los "roces" en diversos lugares. Su
preocupación sobre este asunto está bien justificada. Recientemente, la
situación ha mejorado en cierta medida, pero en lo fundamental permanece
inalterada.
Corresponsales: ¿Ha manifestado el Partido
Comunista su posición al respecto ante el Gobierno Central?
Mao: Hemos protestado.
Corresponsales: ¿En qué forma'
Mao: Ya en el mes de julio, el camarada Chou
En-lai, representante de nuestro Partido, escribió al presidente del Consejo
Militar Chiang Kai-shek. Después, el 1.° de agosto, los distintos sectores de
la población de Yenán enviaron un telegrama al presidente Chiang Kai-shek y al
Gobierno Nacional exigiendo la revocación de las "Medidas para restringir
las actividades de los partidos ajenos", impartidas secretamente, que
constituyen el origen de los "roces" en diversos lugares.
Corresponsales: ¿Ha contestado el Gobierno Central?
Mao: No. Se dice que dentro del Kuomintang también
hay quienes desaprueban estas medidas. Como ustedes saben, un ejército que
participa en la lucha común contra el Japón es un ejército amigo, y no un
"ejército ajeno"; de manera similar, un partido que participa en la
lucha común contra el Japón es un partido amigo, y no un "partido
ajeno". En la Guerra de Resistencia toman parte muchos partidos y grupos
políticos y, aunque varían en fuerza, están todos resistiendo al Japón;
obviamente, deben unirse y en ningún caso "restringirse" unos a
otros. ¿Qué partido es un partido ajeno? El partido de los colaboracionistas
encabezado por Wang Ching-wei, lacayo del Japón, porque políticamente no tiene
nada en común con los partidos antijaponeses; partidos como ése son los que
deben ser
280
restringidos. El Kuomintang y el Partido Comunista
tienen un punto común en el terreno político: la resistencia al Japón. Por
consiguiente, de lo que se trata ahora es de concentrar todas las fuerzas para
combatir y contener al Japón y a Wang Ching-wei, y no para combatir y contener
al Partido Comunista. Esta es la única base para formular consignas correctas.
Wang Ching-wei tiene tres consignas: "Oposición a Chiang Kai-shek",
"Oposición al Partido Comunista" y "Amistad con el Japón".
Wang Ching-wei es un enemigo común del Kuomintang, del Partido Comunista y de
todo el pueblo. El Partido Comunista no es un enemigo del Kuomintang, ni éste,
un enemigo del Partido Comunista; ambos deben unirse y ayudarse mutuamente en
vez de oponerse y "restringirse" el uno al otro. Nuestras consignas
han de ser diferentes de las de Wang Ching-wei, han de ser todo lo contrario de
las suyas y jamás confundirse con ellas. Si el dice "Oposición a Chiang
Kai-shek", tenemos que exhortar a apoyar a Chiang Kai -shek; si dice
"Oposición al Partido Comunista", tenernos que exhortar a la unidad
con el Partido Comunista, y si dice "Amistad con el Japón", tenemos
que exhortar a la resistencia al Japón. Debemos apoyar todo lo que el enemigo
combata y combatir todo lo que el enemigo apoye. Actualmente, muchos suelen
citar en sus escritos la frase: "No hay que apenar a los amigos y alegrar
a los enemigos." Esta frase proviene de una carta que Chu Fu, un general
de Liu Siu de la dinastía Jan del Este, dirigió a Peng Chung, prefecto de
Yuyang. En su carta decía: "En cualquier cosa que hagáis, no debéis apenar
a vuestros amigos y alegrar a vuestros enemigos." Las palabras de Chu Fu
expresan un principio político bien definido, que nunca debemos olvidar.
En su cuestionario, ustedes preguntan también sobre
la posición del Partido Comunista respecto a los "roces". Puedo
decirles con franqueza que nos oponemos categóricamente a los "roces"
entre los partidos antijaponeses, ya que sólo contribuyen a debilitarlos. Pero
si alguien persiste en tratarnos arbitrariamente, si nos atropella o reprime,
el Partido Comunista reaccionará con firmeza. Nuestra actitud es: No atacaremos
a menos que seamos atacados; si somos atacados, contraatacaremos. Sin embargo,
nuestra posición es estrictamente de autodefensa, y ningún comunista puede ir
más allá de este principio.
Corresponsales: ¿Que pasa con los "roces"
en el Norte de China?
Mao: Allí Chang Yin-wu y Chin Chi-yung son dos
expertos en provocar "roces". Chang Yin-wu en Jopei y Chin Chi-yung
en Shan-
281
tung actúan como gente sin dios ni ley, y su
conducta apenas difiere de la de los colaboracionistas. Rara vez luchan contra
el enemigo, pero con frecuencia atacan al VIII Ejército. Ya hemos enviado al
presidente Chiang Kai-shek una buena cantidad de pruebas irrefutables, tales
como las órdenes de atacar al VIII Ejército dadas por Chang Yin-wu a sus
subordinados.
Corresponsales: ¿Se ha producido algún
"roce" con el Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército?
Mao: Sí, también. La Matanza de Pingchiang ha sido
un grave incidente que ha conmovido a todo el país.
Corresponsales: Algunos dicen que el frente único
es importante, pero que, en aras de la unificación, el Gobierno de la Región
Fronteriza debe ser suprimido. ¿Qué piensa usted de esto?
Mao: Disparates de todo tipo se dicen en todas
partes, y un ejemplo es la exigencia de que se suprima la Región Fronteriza. La
Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia es una base de apoyo antijaponesa
democrática y, políticamente, la zona más avanzada del país. ¿Qué razones hay
para suprimirla? Además, el presidente Chiang Kai -shek ha reconocido hace
mucho a la Región Fronteriza y, ya en el invierno del año 26 de la República
[1937], el Yuan Ejecutivo del Gobierno Nacional tomó una decisión oficial al respecto.
Ciertamente, China necesita ser unificada, pero sobre la base de la
resistencia, la unidad y el progreso. Si se pretende hacerlo sobre la base
contraria, China será subyugada.
Corresponsales: ¿Hay posibilidades de una ruptura
entre el Kuomintang y el Partido Comunista a causa de las diferencias en la
interpretación de la unificación?
Mao: Si se habla solamente de posibilidades, las
hay tanto de unidad como de ruptura; todo depende de la actitud del Kuomintang
y de la del Partido Comunista, y especialmente de la del pueblo en su conjunto.
Por nuestra parte, los comunistas hemos dejado en claro hace tiempo, respecto a
nuestra política de cooperación, que no sólo deseamos una cooperación a largo
plazo, sino que nos esforzamos por conseguirla. Se dice que también el
presidente Chiang Kai-shek declaró en la V Sesión Plenaria del Comité Ejecutivo
Central del Kuomintang que los problemas interiores no debían ser resueltos por
la fuerza de las armas. Frente a un enemigo poderoso y en vista de la
experiencia del pasado, el Kuomintang y el Partido Comunista deben persistir en
la cooperación a largo plazo y evitar la ruptura. Sin embargo, para evitar toda
posibilidad de ruptura, hay que sentar
282
garantías políticas para la cooperación a largo
plazo, o sea, hay que perseverar hasta el fin en la Guerra de Resistencia e
instaurar un sistema democrático. Si se procede de este modo, será posible
mantener la unidad y evitar la ruptura; todo depende de los esfuerzos
mancomunados de los dos partidos y del pueblo entero, esfuerzos que no pueden
dejar de realizarse. "Persistir en la resistencia y oponerse a la
capitulación", "Persistir en la unidad y oponerse a la ruptura"
y "Persistir en el progreso y oponerse al retroceso": estas tres
grandes consignas políticas las formuló nuestro Partido en su "Manifiesto
del 7 de julio" de este año. En nuestra opinión, sólo así puede China
salvarse de la subyugación y expulsar al enemigo. No hay otro camino.
NOTAS
La
Agencia Central de Noticias era la agencia oficial del Kuomintang, el Saotang
Pao. un periódico del aparato militar del gobierno kuomintanista, y el Sinmin
Pao, uno de los portavoces de la burguesía nacional.
En su
Programa de reconstrucción nacional, Sun Yat-sen dividió el proceso de la
"reconstrucción nacional" en estos tres períodos. Durante largo
tiempo, los reaccionarios kuomintanistas, capitaneados por Chiang Kai-shek, se
valieron de la formulación de Sun Yat-sen sobre el "régimen militar” y el
"régimen de tutela" como pretexto para ejercer su dictadura
contrarrevolucionaria y despojar al pueblo de todas las libertades.
Declaración
hecha pública por Sun Yat-sen el 1o de noviembre de 1924, dos días antes de su
partida de Cantón para Pekín a invitación de Feng Yu-siang. En esta
Declaración, que fue bien acogida por todo el pueblo, Sun Yat-sen reiteró su
oposición al imperialismo y a los caudillos militares y llamó a que se
convocara una asamblea nacional a fin de resolver los problemas del país.
LA IDENTIDAD DE INTERESES ENTRE
LA UNIÓN SOVIÉTICA Y LA HUMANIDAD
28 de septiembre de 1939
Al aproximarse el XXII aniversario de la Gran
Revolución Socialista de Octubre, la Asociación Cultural Chino-Soviética me ha
pedido que escriba un artículo. Quisiera esclarecer, de acuerdo con mis propias
observaciones, algunos problemas relativos a la Unión Soviética y a China, pues
estos problemas están en discusión entre las amplias masas del pueblo chino, y
parece que respecto a ellos no se ha llegado aún a conclusiones definitivas. Me
gustaría aprovechar esta oportunidad para plantear algunas opiniones sobre
ellos y someterlas a la consideración de los que se preocupan por la guerra
europea y por las relaciones chino-soviéticas; puede que esto no sea inútil.
Hay quienes afirman que la Unión Soviética estaba
interesada en el estallido de la guerra mundial y no deseaba el mantenimiento
de la paz mundial, y que la actual guerra se ha precipitado justamente porque
la Unión Soviética ha concluido un tratado de no agresión con Alemania en vez
de un acuerdo de asistencia mutua con Inglaterra y Francia. Considero que esta
opinión es incorrecta. La política exterior de la Unión Soviética siempre ha
sido una política de paz, política basada en la unidad de sus intereses con los
de la inmensa mayoría de la humanidad. La Unión Soviética no sólo necesitaba
mantener la paz, consolidar sus relaciones pacíficas con todos los países del
mundo y conjurar una guerra antisoviética, en aras de la construcción del
socialismo en su propio país, sino que además necesitaba impedir las agresiones
de los países fascistas, poner freno a la incitación a la guerra por los
llamados Estados democráticos y esforzarse al máximo porque la guerra mundial
imperialista estallase lo más tarde posible, en bien de una paz en escala
mundial. Durante largos años, la Unión Soviética ha dedicado enormes energías a
la causa de la paz mundial. Por ejemplo, ingresó en la Sociedad de las
Naciones1, concertó
283
284
pactos de: asistencia mutua con Francia y con
Checoslovaquia2 y ha hecho cuanto ha podido por concluir tratados de seguridad
con Inglaterra y con todos los países que desearan la paz. Cuando Alemania e
Italia invadieron España conjuntamente, c Inglaterra, Estados Unidos y Francia
adoptaron la llamada política de "no intervención", que en realidad
daba vía libre a la agresión, la Unión Soviética ayudó activamente a las
fuerzas republicanas españolas en su resistencia a Alemania e Italia y se opuso
a dicha política. Cuando el Japón invadió nuestro país, y las mismas tres
potencias adoptaron otra vez la política de "no intervención", la
Unión Soviética no sólo firmó un tratado de no agresión con China, sino que
también le prestó activa ayuda en su resistencia al Japón. Cuando Inglaterra y
Francia favorecieron la agresión de Hitler sacrificando a Austria y
Checoslovaquia, la Unión Soviética no escatimó ningún esfuerzo en la denuncia
de los siniestros propósitos ocultos tras la política de Munich, e hizo a
Inglaterra y Francia proposiciones tendientes a impedir el ulterior desarrollo
de la agresión. Cuando, en la primavera y el verano de este año, el problema
polaco se volvió candente y la guerra mundial estuvo a punto de estallar, la
Unión Soviética, a pesar de la total insinceridad de Chamberlain y Daladier,
sostuvo negociaciones con Inglaterra y Francia durante más de cuatro meses, en
una tentativa de concluir con estos países un tratado de asistencia mutua a fin
de evitar el estallido de la guerra. Pero todos estos esfuerzos tropezaron con
la política imperialista de los Gobiernos inglés y francés, política de
favorecer, instigar y expandir la guerra, de modo que finalmente se malogró la
causa de la paz mundial y estalló la guerra mundial imperialista. Los Gobiernos
de Inglaterra, Estados Unidos y Francia no tenían ningún deseo sincero de
prevenir esta guerra ; por el contrario, contribuyeron a precipitarla. Su
negativa a llegar a un compromiso con la Unión Soviética, a suscribir un
tratado de asistencia mutua realmente eficaz, basado en la igualdad y la
reciprocidad, testimonia que no deseaban la paz, sino la guerra. Es sabido de
todos que en el mundo contemporáneo rechazar a la Unión Soviética equivale a
rechazar la paz. Esto lo sabe hasta Lloyd George, típico representante de la
burguesía inglesa3. En estas circunstancias, y como Alemania expresó su
disposición a cesar en sus actividades contra la Unión Soviética y a renunciar
al "Pacto anticomintern" y reconoció la inviolabilidad de las
fronteras soviéticas, se concluyó el tratado de no agresión soviético-alemán.
El plan de Inglaterra, Estados Unidos y Francia era empujar a Alemania para que
atacara a la Unión Soviética, de modo que ellos pudieran "con-
285
templar la pelea de los tigres desde la
cumbre" y, cuando ambas partes se hubieran agotado mutuamente, salir a
arreglar las cosas a su manera. El tratado de no agresión soviético-alemán
desbarató la maquinación. Al pasar por alto esta maquinación, así como las
intrigas de los imperialistas anglo-franceses que favorecieron e instigaron a
la guerra y contribuyeron a precipitar la guerra mundial, algunos de nuestros
compatriotas se han dejado engañar en realidad por la meliflua propaganda de
estos intrigantes. En los casos de España, de China y de Austria y
Checoslovaquia, estos intrigantes no tuvieron el menor interés en impedir las
agresiones, sino que, por el contrario, las favorecieron c instigaron a la
guerra, tratando de que otros desempeñaran el papel de la garza y la almeja,
mientras ellos hacían el del pescador4. Dieron a esto el bonito nombre de
"no intervención", pero lo que realmente hacían era "contemplar
la pelea de los tigres desde la cumbre". En el mundo, mucha gente ha sido
embaucada por las palabras melosas de Chamberlain y sus socios; no se da cuenta
de lo peligrosas que son sus sonrisas ni comprende que el tratado de no
agresión soviético-alemán sólo fue concluido después de que Chamberlain y
Daladier hubieron decidido rechazar a la Unión Soviética y provocar la guerra
imperialista. Ya es hora de que esta gente despierte. El hecho de que la Unión
Soviética se haya esforzado hasta el último minuto por defender la paz mundial
evidencia la identidad de intereses entre la Unión Soviética y la inmensa
mayoría de la humanidad. Este es el primer problema que quería tratar.
Algunos dicen que, ahora que ha estallado la
Segunda Guerra Mundial imperialista, probablemente la Unión Soviética tomará
partido por uno de los beligerantes ; en otras palabras, el Ejército Rojo
soviético estaría a punto de sumarse al frente del imperialismo alemán.
Considero que esta opinión es incorrecta. Sea por parte de Inglaterra y Francia
o por parte de Alemania, la guerra que acaba de estallar es una guerra injusta,
de rapiña, imperialista. Los Partidos Comunistas y los pueblos del mundo entero
deben levantarse contra ella y denunciar el carácter imperialista que tiene
tanto de una como de otra parte, es decir, poner en claro que esta guerra,
lejos de traer ningún beneficio a los pueblos del mundo, sólo les acarrea
daños; además, deben denunciar la criminal conducta de los partidos
socialdemócratas que, al apoyar la guerra imperialista, traicionan los
intereses del proletariado. Siendo la Unión Soviética un país socialista, un
país donde el Partido Comunista está en el Poder, su posición en lo referente a
las guerras se caracteriza necesariamente por dos rasgos bien definidos: !) No
286
participar en absoluto en ninguna guerra injusta,
de rapiña, imperialista, y mantener de modo estricto la neutralidad respecto a
las partes beligerantes. Por lo tanto, el Ejército Rojo soviético no se sumará
jamás a ninguno de los frentes imperialistas abandonando los principios. 2)
Apoyar activamente las guerras justas, de liberación, no de rapiña. Por
ejemplo, hace trece años, ayuda al pueblo chino en la Expedición al Norte; hace
un año, ayudaba al pueblo español en su guerra de resistencia contra Alemania e
Italia ; ha venido ayudando al pueblo chino en su Guerra de Resistencia contra
el Japón desde hace dos años, y al pueblo de Mongolia en su lucha contra el
Japón en los últimos meses, y prestará sin falta su ayuda a toda guerra de
liberación popular o de liberación nacional de otros países o naciones que
estalle en el futuro, así como a cualquiera otra guerra que contribuya a la
defensa de la paz. Esto lo demuestra la historia de la Unión Soviética en los
últimos veintidós años y continuará demostrándolo en adelante. Alguna gente
considera el comercio que realiza la Unión Soviética con Alemania sobre la base
del acuerdo comercial entre ambos países como un acto de participación en la
guerra que hace Alemania. También esta opinión es incorrecta, ya que confunde
el comercio con la participación en la guerra. Así como no hay que confundir el
comercio con la participación en la guerra, tampoco hay que confundirlo con la
prestación de ayuda. Por ejemplo, durante la guerra de España, la Unión
Soviética comerciaba con Alemania e Italia; sin embargo, en lugar de afirmar
que ella las ayudaba en su agresión contra España, todo el mundo decía que
ayudaba a ésta en su resistencia a la agresión, porque la Unión Soviética
realmente prestaba ayuda a España. Otro ejemplo: en el curso de la presente
guerra chino-japonesa, la Unión Soviética comercia con el Japón, pero, en vez
de afirmar que la Unión Soviética ayuda al Japón en su agresión a China, todo
el mundo dice que ayuda a ésta en su resistencia a la agresión japonesa, porque
así es en realidad. Actualmente, la Unión Soviética mantiene relaciones
comerciales con las dos partes beligerantes en la guerra mundial, pero esto no
puede considerarse como una ayuda a ninguna de ellas, ni mucho menos como
participación en la guerra. Sólo en el caso de que el carácter de la guerra
cambie, o sea, de que la guerra que hacen uno o varios países, habiendo sufrido
ciertos cambios necesarios, se vuelva beneficiosa para la Unión Soviética y
para los pueblos del mundo, será posible esa ayuda o participación de la Unión
Soviética en la guerra; de otra manera, no será posible. En cuanto al hecho de
que la Unión Soviética, en vista de
287
la actitud amistosa u hostil hacia ella de los
diversos países beligerantes, tenga que comerciar más o en términos más
favorables con unos que con otros, no depende de ella, sino de la actitud de
los beligerantes. Sin embargo, aun cuando uno o varios países adopten una
actitud antisoviética, la Unión Soviética no romperá sus relaciones comerciales
con esos países, siempre que no le declaren la guerra y deseen mantener
relaciones diplomáticas y concluir tratados comerciales con ella, como fue el
caso de Alemania antes del 23 de agosto. Hay que tener bien claro que tales
relaciones comerciales no significan ayuda, ni mucho menos participación en la
guerra. Este es el segundo problema que deseaba tratar.
Mucha gente en China se ha desconcertado con la
entrada de las tropas soviéticas en Polonia5. El problema polaco debe enfocarse
desde varios ángulos : el de Alemania, el de Inglaterra y Francia, el del
Gobierno polaco, el del pueblo polaco y el de la Unión Soviética. Alemania
lanzó la guerra para saquear al pueblo polaco y destrozar uno de los flancos
del frente imperialista anglo-francés. Esta guerra es de carácter imperialista
y no hay que simpatizar con ella, sino combatirla. Inglaterra y Francia, a su vez,
consideraban a Polonia como un objeto de saqueo para su capital financiero, la
utilizaban para impedir que el imperialismo alemán obtuviera un nuevo reparto
del botín en escala mundial, c hicieron de ella uno de los flancos de su propio
frente imperialista. Así, pues, su guerra es una guerra imperialista, y su
pretendida ayuda a Polonia tiene por único propósito contender con Alemania por
la dominación de ese país, y, por eso, tampoco hay que simpatizar con esta
guerra, sino combatirla. En cuanto al Gobierno de Polonia, era un gobierno
fascista, un gobierno reaccionario de la clase terrateniente y la burguesía
polacas, que explotaba despiadadamente a los obreros y campesinos y reprimía a
los demócratas polacos; además, era un gobierno chovinista de gran polaco, ya
que oprimía cruelmente a las minorías nacionales no polacas: ucranianos,
bielorrusos, judíos, alemanes, lituanos y otros, que suman más de diez
millones; era, el mismo, un gobierno imperialista. En la presente guerra,
aceptó complacientemente arrastrar a su pueblo a servir de carne de cañón al
capital financiero anglo-francés, y actuó voluntariamente como un sector del
frente reaccionario del capital financiero internacional. Durante los últimos
veinte años, el Gobierno polaco se opuso invariablemente a la Unión Soviética,
y, durante las negociaciones anglo-franco-soviéticas, rechazó tercamente la
ayuda de las tropas soviéticas. Además, era un gobierno muy incompetente, cuyo
288
enorme ejército de más de 1.500.000 hombres no
resistió ni un solo golpe, un gobierno que llevó al país a la ruina en sólo dos
semanas, dejando a su pueblo bajo la bota del imperialismo alemán. El Gobierno
polaco es culpable de todos restos monstruosos crímenes, y haríamos mal en
simpatizar con el. En cuanto al pueblo polaco, él es la víctima, debe
levantarse contra la opresión de los fascistas alemanes y contra las clases
reaccionarias de su propio país, la clase terrateniente y la burguesía, y
establecer un Estado democrático, independiente y libre. Sin la menor duda,
nuestra simpatía debe estar con el pueblo polaco. En cuanto a la Unión
Soviética, sus acciones han sido completamente justas. Ante ella se planteaban
dos problemas. El primero era: dejar que toda Polonia cayera bajo la dominación
del imperialismo alemán o ayudar a las minorías nacionales de la parte este de
Polonia a obtener su liberación. Optó por esto último. Una vasta extensión de
territorio habitado por bielorrusos y ucranianos fue arrancada por el
imperialismo alemán al recién nacido Estado soviético ya en 1918, cuando se
firmó el Tratado de Brest-Litovsk, territorio que más tarde fue colocado
arbitrariamente bajo la dominación del reaccionario Gobierno polaco en virtud
del Tratado de Versalles. La Unión Soviética no ha hecho más que recuperar el
territorio que había perdido y liberar a los bielorrusos y ucranianos
oprimidos, evitándoles la opresión alemana. Las noticias de los últimos días
revelan con qué entusiasmo y cariño estas minorías nacionales acogen al
Ejército Rojo como a su salvador, en tanto que ni un solo despacho similar ha
Llegado de la parte oeste de Polonia, ocupada por las tropas alemanas, ni de
las zonas occidentales de Alemania ocupadas por las tropas francesas. Esto demuestra
que la guerra que hace la Unión Soviética es una guerra justa, de liberación,
no de rapiña, una guerra que ayuda a liberarse a las naciones pequeñas y
débiles y a emanciparse a las masas populares. En cambio, las guerras
emprendidas tanto por Alemania como por Inglaterra y Francia son guerras
injustas, de rapiña, imperialistas, guerras orientadas a oprimir a otras
naciones y pueblos. El otro problema que encaraba la Unión Soviética provenía
de que Chamberlain intentaba continuar con su vieja política antisoviética.
Esta política consistía, primero, en cerrar firmemente el paso a Alemania por
el Oeste y ejercer presión sobre su parte occidental; segundo, en tratar de
formar una alianza con los Estados Unidos y comprar el apoyo de Italia, el
Japón y los países nórdicos a fin de aislar a Alemania, y tercero, en seducir a
Alemania ofreciéndole Polonia e incluso Hungría y Rumania. En una palabra,
Chamberlain ha
289
recurrido a toda clase de amenazas y señuelos para
que Alemania desistiera del tratado de no agresión con la Unión Soviética y
volviera contra ella sus armas. Estas intrigas no sólo pertenecen al pasado y
al presente, sino que proseguirán en el futuro. La entrada del poderoso
ejército soviético en Polonia oriental, a la vez que tiene el propósito de
recuperar el propio territorio de la Unión Soviética y liberar a las pequeñas y
débiles nacionalidades de esa zona, constituye un paso práctico para impedir el
avance de las fuerzas agresoras alemanas hacia el Este y así frustrar las
intrigas de Chamberlain. A juzgar por las noticias de los últimos días, esta
política soviética ha tenido el mejor de los éxitos. He aquí una manifestación
concreta de la identidad de los intereses de la Unión Soviética con los de la
inmensa mayoría de la humanidad, incluidas las masas populares oprimidas por el
régimen reaccionario polaco. Este es el tercer problema que quería tratar.
La situación general creada a raíz de la firma del
tratado de no agresión soviético-alemán, muestra que éste ha constituido un
rudo golpe para el Japón y una gran ayuda para nuestro país, ha fortalecido en
China la posición de los partidarios de la resistencia y ha asestado un golpe a
los capituladores. El pueblo chino ha hecho bien en saludar dicho tratado. Sin
embargo, desde la firma del Acuerdo de Armisticio de Nomonjan6, las agencias de
noticias inglesas y norteamericanas se han dedicado a difundir el rumor de que
está a punto de suscribirse un tratado de no agresión nipo-soviético. Esto ha
causado preocupación entre algunos chinos, quienes temen que la Unión Soviética
deje de ayudar a China. Considero que esta conjetura no es acertada. El Acuerdo
de Armisticio de Nomonjan es de la misma naturaleza que el anterior Acuerdo de
Armisticio de Changkufeng7; es decir, los militaristas japoneses, obligados a
admitir su derrota, han reconocido la inviolabilidad de las fronteras soviética
y mongola. Tales acuerdos de armisticio posibilitarán que la Unión Soviética
aumente su ayuda a China y de ninguna manera la llevarán a disminuir esta
ayuda. En cuanto al tratado de no agresión nipo-soviético del que se habla, la
Unión Soviética propuso hace muchos años un tratado de este tipo, pero el Japón
lo rechazó. En la actualidad, un sector dentro de las clases dominantes
japonesas pide a la Unión Soviética la conclusión de un tratado semejante, pero
el que ésta lo acepte o no depende de un principio básico, de si ese tratado
responde a los intereses de la Unión Soviética y de la inmensa mayoría de la
humanidad. Concretamente, depende de si el tratado choca con los intereses de
la guerra
290
de liberación nacional de China. A juzgar por el
informe de Stalin ante el XVIII Congreso del Partido Comunista de la URSS,
presentado el 10 de marzo de este año, y por el discurso de Molotov del 30 de
mayo ante el Soviet Supremo de la URSS, pienso que la Unión Soviética no
cambiará este principio básico. Aun en el caso de que se llegue a concluir tal
tratado, la Unión Soviética de ningún modo aceptará nada que pueda restringir
su libertad de acción para ayudar a China. Los intereses de la Unión Soviética
nunca chocarán con los intereses de la liberación nacional de China, sino que
siempre concordarán con ellos. No creo que quepa duda alguna al respecto. Los
que tienen prejuicios antisoviéticos están aprovechándose de la firma del
Acuerdo de Armisticio de Nomonjan y de los rumores sobre un tratado de no
agresión nipo-soviético, para sembrar la confusión y perjudicar el buen
entendimiento entre nuestras dos grandes naciones, China y la Unión Soviética.
Esto es lo que están haciendo los intrigantes ingleses, norteamericanos y
franceses y los capituladores chinos ; estas sucias maniobras son más que
peligrosas y debemos denunciarlas a fondo. Obviamente, la política exterior de
China debe ser antijaponesa. Esta política significa que debemos apoyarnos
principalmente en nuestros propios esfuerzos y, a la vez, no dejar de buscar
toda la ayuda exterior posible. Ahora que ha estallado la guerra mundial
imperialista, la ayuda exterior de que hablamos puede provenir, principalmente,
de tres fuentes: 1) la Unión Soviética socialista; 2) los pueblos de los países
capitalistas, y 3) las naciones oprimidas de las colonias y semicolonias. Estas
son nuestras únicas fuentes de ayuda dignas de confianza. Toda otra ayuda
exterior, aunque llegue a producirse, sólo puede ser considerada suplementaria
y pasajera. Por supuesto, hay que buscar incluso esa ayuda exterior
suplementaria y pasajera, pero nunca se puede depender de ella ni considerarla
segura. China debe mantenerse estrictamente neutral en relación con las partes
beligerantes en la guerra imperialista y no sumarse a ninguna de ellas. La
opinión de que China debe incorporarse al frente imperialista anglo-francés es
una opinión de los capituladores y perjudica a la Guerra de Resistencia y a la
causa de la independencia y la liberación de la nación china, y debe ser
rechazada categóricamente. Este es el cuarto problema que deseaba tratar. Los
problemas arriba expuestos están siendo discutidos ampliamente por nuestros
compatriotas. Es muy bueno que ellos, guiados por el deseo de alcanzar la
victoria de la resistencia al Japón, se interesen por el estudio de los
problemas internacionales, por la relación
291
entre la guerra mundial imperialista y la Guerra de
Resistencia de China, y por las relaciones chino-soviéticas. Aquí he planteado
mis puntos de vista básicos sobre estos problemas y espero que los lectores
tengan la bondad de señalar si son o no acertados.
NOTAS
1 Organización que después de la Primera Guerra
Mundial formaron Inglaterra. Francia, el Japón y otras potencias imperialistas
para regatear sobre el reparto del mundo y reajustar temporalmente sus
contradicciones. En 1931, el imperialismo japonés ocupó el Nordeste de China y,
en 1933, se retiró de la Sociedad de las Naciones a fin de poder extender su
agresión con mayor libertad. El mismo año, el fascismo alemán subió al Poder, y
se retiró también de ella para facilitar sus preparativos de una guerra de agresión.
En 1934, cuando crecía la amenaza de una guerra fascista de agresión, la Unión
Soviética ingresó en la Sociedad de las Naciones, y así transformó esta
organización, que era un instrumento imperialista para discutir el reparto del
mundo, en un instrumento que podía ser útil a la causa de la paz. En 1935,
Italia se retiró de ella después de invadir Abisinia.
Ambos
pactos fueron concluidos en 1935.
Uno de
los líderes del Partido Liberal, partido de la burguesía inglesa. Durante las
negociaciones anglo-franco-soviéticas, declaró en el Parlamento que
"rechazar las proposiciones soviéticas equivale a rechazar la paz".
Expresión
que proviene del dicho: "Cuando pelean garza y almeja, el pescador hace
fácil presa." En la sección "crónicas del reino de Yen", de las
Crónicas de los Reinos Combatientes. se cuenta que una garza, viendo que una
almeja abría su concha, trató de picarle la carne, pero la almeja cerró de
golpe las valvas atenazándole el pico. Un viejo pescador que acertaba a pasar,
las vio enzarzadas en la pelea y las atrapó a ambas.
El 1.º
de septiembre de 1939, las tropas alemanas invadieron Polonia y ocuparon la
mayor parte de su territorio. E1 día 17, el reaccionario Gobierno polaco huyó
al extranjero. En la misma fecha, la Unión Soviética hizo entrar sus tropas en
la parte este de Polonia a fin de recuperar el territorio que le pertenecía,
emancipar a las oprimidas nacionalidades ucraniana y bielorrusa y prevenir el
avance hacia el Este de las hordas fascistas alemanas.
En mayo
de 19;9, las tropas del Japón y del Estado títere del "Manchukuo"
atacaron conjuntamente a las tropas de la Unión Soviética y de la República
Popular de Mongolia, en Nomonjan, zona fronteriza entre Mongolia y el
"Manchukuo"; las tropas soviéticas y mongolas las derrotaron por
completo en una heroica guerra de autodefensa. El Japón y el Estado títere del
"Manchukuo” solicitaron entonces un armisticio. En septiembre, se firmó en
Moscú el Acuerdo de Armisticio de Nomonjan, cuyo contenido principal era el
cese inmediato del fuego y la formación de una comisión de cuatro, con dos
representantes de cada parte, para demarcar la frontera entre la República
Popular de Mongolia y el "Manchukuo” en la zona donde se había producido
el conflicto.
292
7 A fines de julio y comienzos de agosto de 1938,
las tropas japonesas cometieron actos de provocación contra las tropas
soviéticas en Changkufeng, donde confluyen las fronteras entre China, la Unión
Soviética y Corea. En un resuelto contraataque, las tropas soviéticas
derrotaron a los japoneses, quienes solicitaron la paz. El 11 de agosto se
concluyó en Moscú el Acuerdo de Armisticio de Changkufeng, que establecía el
cese inmediato del fuego y la formación de una comisión de cuatro, con dos
representantes de la Unión Soviética y los de parte del Japón y el
"Manchukuo”, encargada de examinar las fronteras y demarcarlas
definitivamente.
CON MOTIVO DE LA APARICIÓN DE
EL COMUNISTA
4 de octubre de 1939
Desde hacía tiempo, el Comité Central proyectaba
publicar una revista interna del Partido, y ahora esto se ha hecho ya realidad.
Tal revista es necesaria para construir un Partido Comunista de China
bolchevizado que abarque todo el país, tenga un amplio carácter de masas y esté
plenamente consolidado en los terrenos ideológico, político y organizativo.
Esta necesidad se torna aún más evidente en la situación actual, que se
caracteriza, de un lado, por el creciente peligro de capitulación, de ruptura y
de retroceso en el seno del frente único nacional antijaponés, y, del otro, por
el hecho de que nuestro Partido ha salido de sus estrechos límites para
convertirse en un gran partido de envergadura nacional. El deber del Partido
consiste en movilizar a las masas para superar el peligro de capitulación, de
ruptura y de retroceso, y en prepararse para hacer frente a cualquier brusco
cambio eventual, de modo que si éste llega a producirse, el Partido y la
revolución no sufran pérdidas imprevistas. En estas circunstancias, la edición
de una revista interna del Partido como la presente es en verdad muy necesaria.
Esta revista interna del Partido se denomina El
Comunista. ¿Cuáles su propósito? ¿De qué tratará? ¿En qué se diferenciará de
otras publicaciones del Partido?
Su propósito es ayudar a construir un Partido
Comunista de China bolchevizado que abarque todo el país, tenga un amplio
carácter de masas y esté plenamente consolidado en los terrenos ideológico,
político y organizativo. Es imperioso para la victoria de la revolución china
construir tal Partido, y ya están dadas, en lo fundamental, las condiciones
subjetivas y objetivas para ello; esta gran empresa se encuentra ahora en
marcha. Su realización requiere una ayuda que sobrepasa las posibilidades de
las publicaciones ordinarias
293
294
del Partido; así se hace necesaria una publicación
especial, razón por la cual aparece El Comunista.
En cierta medida, el nuestro ya es un partido de
envergadura nacional y un partido con carácter de masas; y, si se considera su
núcleo dirigente, una parte de sus militantes, su línea general y su labor
revolucionaria, ya es un partido bolchevizado y consolidado en los terrenos
ideológico, político y organizativo.
¿Por qué, entonces, se plantea ahora la nueva
tarea?
He aquí las razones. En la actualidad, tenemos
muchas organizaciones recién formadas en que militan gran número de nuevos
miembros del Partido, las cuales no pueden ser consideradas todavía como
organizaciones con un amplio carácter de masas, no están aún consolidadas en
los terrenos ideológico, político y organizativo y no están aún bolchevizadas.
Al mismo tiempo, surgen la cuestión de elevar el nivel de los viejos militantes
del Partido y la cuestión de avanzar aún más en la consolidación, en esos tres
terrenos, de las viejas organizaciones y en su bolchevización. Las
circunstancias en que se encuentra el Partido y las tareas que le incumben,
difieren mucho de las de los períodos de las guerras civiles revolucionarias ;
las circunstancias son ahora mucho más complejas, y las tareas, mucho más
arduas.
E1 presente período es el del frente único
nacional, y hemos formado un frente único con la burguesía; es el período de la
Guerra de Resistencia contra el Japón, y las fuerzas armadas de nuestro
Partido, coordinándose con los ejércitos amigos, sostienen en el campo de
batalla una encarnizada guerra contra el enemigo; es el período en que nuestro
Partido se ha transformado en un gran partido de amplitud nacional, y ya no es
lo que era antes. Si examinamos estas circunstancias en su interconexión,
comprenderemos cuán gloriosa y seria es la tarea que nos hemos propuesto:
"Construir un Partido Comunista de China bolchevizado que abarque todo el
país, tenga un amplio carácter de masas y esté plenamente consolidado en los
terrenos ideológico, político y organizativo".
Este es el tipo de partido que queremos construir,
pero ¿cómo debemos proceder? No podemos resolver esta cuestión al margen de la
historia de nuestro Partido, de la historia de sus dieciocho años de lucha.
Desde que nuestro Partido celebró su I Congreso
Nacional en 1921, han transcurrido exactamente dieciocho años. Durante este
tiempo, el Partido ha pasado por numerosas grandes luchas. En ellas
295
se han templado sus miembros, sus cuadros y sus
organizaciones. Han vivido grandes victorias de la revolución y también serias
derrotas. El Partido formó un frente único nacional con la burguesía y luego, a
raíz de la ruptura de este frente, llevó a cabo una dura lucha armada contra la
gran burguesía y sus aliados. Desde hace tres años se halla de nuevo en un
período de frente único nacional con la burguesía. La revolución china y el
Partido Comunista de China se han desarrollado precisamente a través de esta
compleja relación con la burguesía. Esto constituye una particularidad
histórica, que es propia del proceso revolucionario en una colonia o
semicolonia y no existe en la historia de la revolución de ningún país
capitalista. Además, el hecho de que China sea un país semicolonial y
semifeudal, de desigual desarrollo político, económico y cultural, con una
economía predominantemente semifeudal y un inmenso territorio, no sólo
determina que en su etapa actual la revolución china sea por su carácter una revolución
democrático-burguesa, que los blancos principales de la revolución sean el
imperialismo y el feudalismo, que las fuerzas motrices fundamentales de la
revolución sean el proletariado, el campesinado y la pequeña burguesía urbana,
y que, en ciertos períodos y hasta cierto punto, la burguesía nacional se sume
a la revolución, sino que determina también que la forma principal de lucha en
la revolución china sea la lucha armada. Puede decirse que la historia de
nuestro Partido es una historia de lucha armada. E1 camarada Stalin ha dicho :
"En China, la revolución armada combate a la contrarrevolución armada. Tal
es una de las peculiaridades y una de las ventajas de la revolución
china."1 Esta observación es muy justa. Dicha peculiaridad, propia de la
China semicolonial, no existe, o no se presenta de la misma manera, en la
historia de las revoluciones dirigidas por los Partidos Comunistas en los
países capitalistas. Así, pues, la revolución democrático- burguesa de China
tiene dos características fundamentales: 1) el proletariado o bien establece un
frente único nacional revolucionario con la burguesía, o lo rompe cuando se ve
obligado a ello, y 2) la lucha armada es la Forma principal de la revolución.
No consideramos aquí como característica Fundamental la relación del Partido
con el campesinado y su relación con la pequeña burguesía urbana, pues,
primero, estas relaciones son en principio las mismas que tienen todos los
Partidos Comunistas del mundo, y segundo, en China, cuando hablamos de la lucha
armada, nos referimos en el fondo a la guerra campesina, y la estrecha relación
del Partido con
296
la guerra campesina y su relación con el
campesinado son una y la misma cosa.
Debido a estas dos características fundamentales, y
precisamente a ellas, la construcción de nuestro Partido y su bolchevización se
efectúan en circunstancias particulares. Los fracasos o triunfos del Partirlo,
sus retrocesos o avances, su reducción o ampliación, su desarrollo y
consolidación, están todos necesariamente ligados a la relación del Partido con
la burguesía y a su relación con la lucha armada. Cuando nuestro Partido adopta
una línea política correcta respecto al establecimiento del frente único con la
burguesía, o a la ruptura de dicho frente al verse obligado a ella, da un paso
adelante en su desarrollo, consolidación y bolchevización ; en cambio, da un
paso atrás en estos mismos aspectos si adopta una línea incorrecta en su
relación con la burguesía. Del mismo modo, nuestro Partido avanza en su
desarrollo, consolidación y bolchevización cuando trata en forma correcta la
cuestión de la lucha armada revolucionaria; en cambio, si la trata en forma
incorrecta, da un paso atrás. Así, durante estos dieciocho años, la
construcción del Partido y su bolchevización han estado estrechamente ligadas a
su línea política, a su manera acertada o incorrecta de tratar las cuestiones
del frente único y de la lucha armada. Esta conclusión queda palmariamente confirmada
por los dieciocho años de historia del Partido. Y viceversa : cuanto más se
bolcheviza el Partido, más capacitado está para elaborar correctamente su línea
política y resolver de manera acertada las cuestiones del frente único y de la
lucha armada. También esta conclusión queda corroborada por los dieciocho años
de historia del Partido.
Por consiguiente, el frente único, la lucha armada
y la construcción del Partido constituyen las tres cuestiones fundamentales que
enfrenta nuestro Partido en la revolución china. Comprender correctamente estas
tres cuestiones y su interconexión equivale a dirigir de manera acertada toda
la revolución china. Gracias a la rica experiencia acumulada en los dieciocho
años de existencia de nuestro Partido, profunda y rica experiencia de fracasos
y triunfos, de retrocesos y avances, de reducción y desarrollo, estamos ya en
condiciones de sacar conclusiones justas en cuanto a las tres cuestiones. Esto
significa que ya estamos en condiciones de resolverlas correctamente. Quiere
decir también que la experiencia de estos dieciocho años nos ha permitido
comprender que el frente único, la lucha armada y la construcción del Partido
son nuestras tres "armas mágicas", las tres principales armas del
Partido Comunista de China para vencer al enemigo en la
297
revolución. Este es un gran éxito del Partido
Comunista de China y también de nuestra revolución.
Examinemos ahora sucintamente cada una de estas
tres "armas mágicas", cada una de estas tres cuestiones.
EL frente único del proletariado chino con la
burguesía y otras clases se ha desarrollado durante estos dieciocho años en
tres situaciones o fases diferentes: la Primera Gran Revolución de 1924-1927,
la Guerra Revolucionaria Agraria de 1927-1937 y la actual Guerra de Resistencia
contra el Japón. La historia de estas tres fases ha confirmado las leyes
siguientes:
Debido
a que la mayor opresión en China es la opresión extranjera, la burguesía
nacional puede, en ciertos períodos y hasta cierto punto, participar en la
lucha contra el imperialismo y los caudillos militares feudales. Por ello, en
tales períodos, el proletariado debe establecer un frente único con la
burguesía nacional y mantenerlo hasta donde sea posible.
Dada su
debilidad económica y política, la burguesía nacional china puede, en otras
circunstancias históricas, vacilar y claudicar. Por ello, la composición del
frente único revolucionario de China no puede ser inmutable del comienzo al
fin, sino que está sujeta a cambios. En algunos períodos, la burguesía nacional
participa en él, y en otros, no.
La gran
burguesía compradora china es una clase al servicio directo del imperialismo y
sustentada por él. En consecuencia, ha sido siempre un blanco de la revolución.
Sin embargo, como detrás de los diferentes grupos de esta gran burguesía están
las distintas potencias imperialistas, cuando se agudizan las contradicciones
entre éstas, y cuando el filo de la revolución se dirige principalmente contra
una de ellas, es posible que los grupos de la gran burguesía que dependen de
otras participen, hasta cierto punto y en determinados períodos, en la lucha
contra esa potencia imperialista. En tales períodos, a fin de debilitar al
enemigo y robustecer sus propias fuerzas de reserva, el proletariado chino
puede establecer con estos grupos de la gran burguesía un frente único y, a
condición de que sea útil para la revolución, debe mantenerlo en la medida de
lo posible.
La gran
burguesía compradora continúa siendo muy reaccionaria incluso cuando participa
en el frente único y lucha junto al proletariado contra el enemigo común. Se
opone obstina-
298
damente al desarrollo ideológico, político y
organizativo del proletariado y de su partido y trata de restringirlo, y adopta
una política de zapa recurriendo al engaño, el soborno, la "dilución"
los ataques, etc.; con esta política prepara el terreno para capitular ante el
enemigo y romper el frente único.
E1
firme aliado del proletariado es el campesinado.
La
pequeña burguesía urbana es asimismo un aliado digno de confianza.
La justeza de estas leyes ha sido confirmada
durante la Primera Gran Revolución y la Revolución Agraria, y también lo está
siendo en la presente Guerra de Resistencia contra el Japón. Por lo tanto, en
el problema de la formación de un frente único con la burguesía (sobre todo con
la gran burguesía), el partido del proletariado debe mantener una decidida y
rigurosa lucha en dos frentes. Por un lado, hay que combatir el error de
desatender la posibilidad de que la burguesía participe, en ciertos períodos y
hasta cierto punto, en la lucha revolucionaria. Este error consiste en
identificar a la burguesía china con la de los países capitalistas y, por ello,
ignorar la política de formar un frente único con la burguesía y mantenerlo en
la medida de lo posible; ésta es una actitud "izquierdista" de
"puertas cerradas”. Por otro lado, hay que luchar contra el error de
identificar el programa, la política, la ideología, la práctica, etc., del
proletariado con los de la burguesía, pasando por alto las diferencias de principio
entre unos y otros. Este error consiste en no tener en cuenta el hecho de que
la burguesía (sobre todo la gran burguesía) recurre a todos los medios para
influir no sólo sobre la pequeña burguesía y los campesinos, sino también sobre
el proletariado y el Partido Comunista, y se esfuerza por liquidar la
independencia ideológica, política y organizativa del proletariado y del
Partido Comunista, por transformarlos en apéndices de ella y su partido, y por
conseguir que los frutos de la revolución caigan en sus manos y en las de su
partido; consiste igualmente en desatender el hecho de que la burguesía (sobre
todo la gran burguesía) traiciona a la revolución tan pronto como ésta choca
con los intereses egoístas de ella y su partido. No prestar atención a estos
aspectos es oportunismo de derecha. El rasgo característico del oportunismo de
derecha de Chen Tu-siu consistía precisamente en llevar al proletariado a
adaptarse a los intereses egoístas de la burguesía y su partido, lo cual fue la
causa subjetiva del Fracaso de la Primera Gran Revolución. Este doble carácter
de la burguesía china en la revolución democrático-
299
burguesa ejerce una influencia extraordinariamente
grande sobre la línea política del Partido Comunista de China y sobre su
construcción. Es imposible entender la línea política y la construcción del
Partido sin comprender ese doble carácter de la burguesía china. Una parte
importante de la línea política del Partido Comunista de China es la alianza y
la lucha con la burguesía. Una parte importante de la construcción del Partido
Comunista de China la constituye el hecho de que éste crezca y se forje precisamente
en la alianza y en la lucha con la burguesía. Por alianza se entiende en este
caso el frente único con la burguesía. Por lucha se entiende la lucha
"pacífica" e "incruenta" en los terrenos ideológico,
político y organizativo, cuando el Partido mantiene la alianza con la
burguesía, y la lucha armada, cuando el Partido se ve obligado a romper con la
burguesía. Si el Partido no sabe aliarse en ciertos períodos con la burguesía,
no podrá avanzar, y la revolución no podrá desarrollarse. Si, durante su alianza
con la burguesía, no sabe sostener al mismo tiempo una decidida y seria lucha
"pacífica" contra ella, el Partido se desintegrará ideológica,
política y organizativamente, y la revolución fracasará ; asimismo, si cuando
se ve obligado a romper con la burguesía, el Partido no entabla una decidida y
seria lucha armada contra ella, se desintegrará también, y la revolución
fracasará. Todo esto ha sido confirmado por la historia de los últimos
dieciocho años.
La lucha armada del Partido Comunista de China es
una guerra campesina bajo la dirección del proletariado. Su historia puede
igualmente dividirse en tres fases. La primera es la fase de la participación
en la Expedición al Norte. Por entonces, aunque nuestro Partido había comenzado
a adquirir conciencia de la importancia de la lucha armada, todavía no la
comprendía a fondo, no comprendía que la lucha armada era la principal forma de
lucha en la revolución china. La segunda es la fase de la Guerra Revolucionaria
Agraria. En ese tiempo, nuestro Partido creó sus propias fuerzas armadas,
aprendió el arte de hacer la guerra independientemente y estableció el Poder
popular y bases de apoyo. Nuestro Partido sabía ya coordinar directa o
indirectamente con la lucha armada, forma principal, las muchas otras formas de
lucha necesarias ; es decir, sabía ya coordinar con la lucha armada, directa o
indirectamente en escala nacional, la lucha de los obreros, la de los
campesinos (que es lo principal), la de los jóvenes, de las mujeres y otros
sectores del pueblo, la lucha por el establecimiento de órganos de Poder, la
lucha en el frente económico, en el frente del contraespionaje y en el frente
ideológico, etc. Y esa lucha armada era
300
la revolución agraria que realizaban los campesinos
bajo la dirección del proletariado. La tercera es la fase de la presente Guerra
de Resistencia contra el Japón. En esta fase, nos hallamos en condiciones de
aprovechar la experiencia de lucha armada adquirida en la primera fase y sobre
todo en la segunda, así como la experiencia referente a la coordinación entre
la lucha armada y las otras formas de lucha necesarias. En líneas generales,
nuestra lucha armada puede definirse actualmente como guerra de guerrillas2.
¿Qué es esta guerra de guerrillas? Es la forma de lucha indispensable, y por lo
tanto la mejor, que en un país atrasado, en un vasto país semicolonial, deben
adoptar por largo tiempo las fuerzas armadas populares a fin de vencer al
enemigo armado y crear sus propias bases. Hasta el presente, la línea política
de nuestro Partido y su construcción han estado estrechamente ligadas a esta
forma de lucha. Separadamente de la lucha armada, de la guerra de guerrillas,
no se podrá comprender nuestra línea política ni, por consiguiente, la
construcción de nuestro Partido. Una parte importante de nuestra línea política
es precisamente la lucha armada. Durante estos dieciocho años, nuestro Partido
ha aprendido gradualmente a hacer la lucha armada y ha perseverado en ella.
Estamos conscientes de que, sin lucha armada, en China no habrá lugar para el
proletariado, ni para el pueblo, ni para el Partido Comunista, y la revolución
no podrá triunfar. Es en medio de guerras revolucionarias como nuestro Partido
se ha desarrollado, consolidado y bolchevizado en los dieciocho años pasados;
sin la lucha armada, el Partido Comunista no habría llegado a ser lo que es
hoy. Ningún camarada del Partido debe olvidar jamás esta experiencia que hemos
pagado con sangre.
E1 proceso de la construcción del Partido, el
proceso de su desarrollo, consolidación y bolchevización, presenta también tres
Fases.
La primera es la fase de la infancia del Partido. A
comienzos ya mediados de esta fase, la línea del Partido era justa, y el
entusiasmo revolucionario de sus militantes y cuadros rayaba a extraordinaria
altura ; de ahí las victorias en la Primera Gran Revolución. Con todo, en aquel
tiempo, el Partido estaba todavía en su infancia, no tenía experiencia en las
tres cuestiones Fundamentales: frente único, lucha armada y construcción del
Partido, no conocía bien las condiciones históricas y sociales de China, ni las
características y leyes de la revolución china, y carecía todavía de una
comprensión cabal de la unidad entre la teoría marxista-
301
leninista y la práctica de la revolución china. Por
ello, en las postrimerías de esta fase, en el momento crítico, los que ocupaban
las posiciones predominantes en los organismos dirigentes del Partido, no
supieron conducirlo a la consolidación de las victorias de la revolución, sino
que se dejaron engañar por la burguesía, llevando así la revolución al fracaso.
Durante esta fase, el Partido creció, pero no supo consolidar sus
organizaciones ni ayudar a los militantes y cuadros a fortalecerse ideológica y
políticamente. Los nuevos miembros eran muy numerosos, pero no se les dio la
necesaria educación marxista-leninista. Las experiencias en el trabajo eran
abundantes, pero no fueron sintetizadas debidamente. Muchos arribistas se
infiltraron en el Partido, pero no fueron excluidos. El Partido se encontraba
rodeado de conspiraciones c intrigas tanto de enemigos como de aliados, pero
carecía de vigilancia. Surgió un gran número de militantes activos, pero no se
alcanzó a formar una sólida armazón del Partido. El Partido disponía de cierta
cantidad de fuerzas armadas revolucionarias, pero no fue capaz de conservarlas.
Todo esto se explica porque carecía de experiencia, no tenía un conocimiento
profundo de la revolución ni sabía integrar la teoría marxista-leninista con la
práctica de la revolución china. Tal fue la primera fase de la construcción del
Partido.
La segunda es la fase de la Guerra Revolucionaria
Agraria. Gracias a la experiencia adquirida durante la primera fase, a una
mejor comprensión de las condiciones históricas y sociales de China y de las
características y leyes de la revolución china, y también a que nuestros
cuadros habían asimilado mejor la teoría marxista-leninista y sabían mejor cómo
integrarla con la práctica de la revolución china, nuestro Partido pudo llevar
adelante con éxito, durante diez años, la lucha revolucionaria agraria. La burguesía
había traicionado, pero el Partido supo apoyarse firmemente en los campesinos.
Las organizaciones del Partido no sólo volvieron a crecer, sino que se
consolidaron. El enemigo efectuaba una diaria labor de sabotaje contra nuestro
Partido, pero éste expulsó de su seno a los saboteadoras. Surgieron de nuevo
numerosos cuadros y se convirtieron en una sólida armazón del Partido. El
Partido abrió el camino del Poder popular, y así aprendió el arte de gobernar.
Creó potentes fuerzas armadas, y así aprendió el arte de la guerra. Todos éstos
fueron grandes progresos y éxitos del Partido. Sin embargo, en el curso de esta
gran lucha, una parte de nuestros
302
camaradas se hundieron para siempre o permanecieron
por un tiempo en el cenagal del oportunismo. Esto se debió nuevamente a que no
aprendieron con modestia de las experiencias del pasado, a que no comprendieron
las condiciones históricas y sociales de China, ni las características y leyes
de la revolución china, ni la unidad entre la teoría marxista-leninista y la
práctica de la revolución china. Por eso, a lo largo de esta fase, ciertos
cuadros de los organismos dirigentes del Partido no supieron seguir una justa
línea política y organizativa. EL Partido y la revolución fueron perjudicados,
durante un tiempo, por el oportunismo de "izquierda" del camarada Li
Li-san, y durante otro, por el oportunismo de "izquierda" en la
guerra revolucionaria y en el trabajo en las zonas blancas. Sólo luego de la
Reunión de Tsunyi (reunión del Buró Político del Comité Central celebrada en
enero de 1935 en Tsunyi, provincia de Kuichou), el Partido emprendió
definitivamente el camino de su bolchevización, y sentó los cimientos para su
ulterior victoria sobre el oportunismo de derecha de Chang Kuo-tao y para el
establecimiento del frente único nacional antijaponés. Tal fue la segunda fase
del desarrollo del Partido.
La tercera es la fase del frente único nacional
antijaponés. Dura ya tres años, y la lucha en este lapso reviste una
significación excepcional. Valido de la experiencia adquirida en las dos fases
precedentes de la revolución, del poderío de su organización y de sus fuerzas
armadas, de su elevado prestigio político entre todo el pueblo, y de una
comprensión más profunda de la unidad entre la teoría marxista -leninista y la
práctica de la revolución china, el Partido no sólo ha establecido el frente
único nacional antijaponés, sino que ha venido sosteniendo la gran Guerra de
Resistencia contra el Japón. Organizativamente, ha salido de sus estrechos
límites para convertirse en un gran partido de amplitud nacional. Sus fuerzas
armadas se han incrementado de nuevo y se han fortalecido en la lucha contra el
invasor japonés. Ha crecido su influencia entre todo el pueblo. Todos éstos son
enormes éxitos. Sin embargo, gran número de nuevos militantes no han recibido
todavía la educación necesaria, y muchas nuevas organizaciones no están aún
consolidadas ; sigue existiendo una gran diferencia entre ellos y los viejos
miembros y organizaciones del Partido. Gran número de nuevos militantes y
cuadros no tienen suficiente experiencia revolucionaria. Es nula o escasa su
comprensión de las condiciones históricas y sociales de China y de las
características
303
y leyes de la revolución china. Están muy lejos
todavía de tener una comprensión cabal de la unidad entre la teoría
marxista-leninista y la práctica de la revolución china. En el curso de la
ampliación de las organizaciones del Partido, a pesar de que el Comité Central
ha recalcado la consigna de "Ampliar con audacia el Partido, pero no dejar
penetrar en él ni un solo individuo nocivo", en realidad, se han
infiltrado en el Partido numerosos arribistas, así como saboteadores enviados
por el enemigo. Aunque el frente único fue creado hace tres años y se ha
mantenido desde entonces, la burguesía, particularmente la gran burguesía,
trata constantemente de destruir a nuestro Partido. Los capituladores y los
recalcitrantes de la gran burguesía provocan en diversos lugares del país
serios "roces", y no cesan en sus clamores anticomunistas. Pretenden
preparar con ello el terreno para la capitulación ante el imperialismo japonés,
romper el frente único y hacer retroceder a China. Ideológicamente, la gran
burguesía trata de "diluir" el comunismo y, en los planos político y
organizativo, de liquidar al Partido Comunista, la Región Fronteriza y las
fuerzas armadas del Partido. En esta situación, nuestro deber es, sin duda
alguna, superar el peligro de capitulación, de ruptura y de retroceso, mantener
en la medida de lo posible el frente único nacional y la cooperación entre el
Kuomintang y el Partido Comunista, y luchar porque continúen la resistencia, la
unidad y el progreso, y, al mismo tiempo, prepararnos para hacer frente a
cualquier brusco cambio eventual, de modo que si éste llega a producirse, el
Partido y la revolución no sufran pérdidas imprevistas. Para alcanzar estos
objetivos es necesario consolidar las organizaciones y las fuerzas armadas del
Partido y movilizar al pueblo entero en una decidida lucha contra la
capitulación, la ruptura y el retroceso. El cumplimiento de este deber depende
de los esfuerzos de todo el Partido, de la lucha inflexible y tenaz de todos
sus miembros, cuadros y organizaciones de los diversos niveles en todo el país.
Estamos convencidos de que el Partido Comunista de China, con sus dieciocho
años de experiencia, podrá alcanzar estos objetivos mediante los esfuerzos
coordinados de sus militantes y cuadros, tanto de los viejos y experimentados
como de los nuevos, llenos de juventud y vigor, mediante los esfuerzos
coordinados de su Comité Central, bolchevizado y bien probado, y de sus
organizaciones locales, y mediante los esfuerzos coordinados de sus potentes
fuerzas armadas y de las progresistas masas populares.
304
Tales son las experiencias y problemas principales
vividos por nuestro Partido en sus dieciocho años de historia.
La experiencia del estos dieciocho años nos dice
que el frente único y la lucha armada son las dos armas básicas para vencer al
enemigo. El Frente único sirve para llevar adelante la lucha armada. Y el
Partido es el heroico combatiente que utiliza estas dos armas para asaltar y
destruir las posiciones del enemigo. Tal es la interconexión entre Partido,
frente único y lucha armada.
¿Cómo vamos a construir hoy nuestro Partido? ¿Cómo
podemos construir un "Partido Comunista de China bolchevizado que abarque
todo el país, tenga un amplio carácter de masas y esté plenamente consolidado
en los terrenos ideológico, político y organizativo"? Para contestar a
esta pregunta basta estudiar la historia de nuestro Partido, basta examinar la
cuestión de la construcción del Partido en ligazón con las del frente único y
de la lucha armada, en ligazón con la cuestión de la alianza y la lucha con la
burguesía y la cuestión de la guerra de guerrillas antijaponesa sostenida por
el VIII Ejército y el Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército y del establecimiento de
bases de apoyo antijaponesas.
Hacer el balance de la experiencia de los últimos
dieciocho años y de la fresca experiencia actual, partiendo de nuestra
comprensión de la unidad entre la teoría marxista-leninista y la práctica de la
revolución china, y difundir el resultado en todo el Partido para que éste se
convierta en un partido sólido como el acero y evite la repetición de los
errores del pasado : ésta es nuestra tarea.
NOTAS
J. V.
Stalin: "Las perspectivas de la revolución en China".
Al
decir aquí que, en líneas generales, la lucha armada de la revolución china
puede definirse como guerra de guerrillas, el camarada Mao Tse-tung sintetiza
la experiencia de la guerra revolucionaria acumulada en el transcurso de la
Segunda Guerra Civil Revolucionaria y los comienzos de la Guerra de Resistencia
contra el Japón. Durante un largo período de la Segunda Guerra Civil
Revolucionaria, toda la lucha armada dirigida por el Partido Comunista de China
fue guerra de guerrillas. En las postrimerías de esa fase, con el incremento de
las fuerzas del Ejército Rojo, la guerra de guerrillas se transformó en guerra
de movimientos con carácter guerrillero (esta guerra de movimientos, como la
define el camarada Mao 'Tse-tung, es una guerra de guerrillas de nivel
superior). Sin en la Guerra de Resistencia contra el Japón, debido a los
cambios en el campo contrario, esta guerra de movi-
305
mientos con carácter guerrillero se convirtió de
nuevo en guerra de guerrillas. Al comienzo de la Guerra de Resistencia, los
camaradas del Partido que cayeron en el error de oportunismo de derecha
subestimaron la importancia de la guerra de guerrillas dirigida por el Partido,
y depositaron sus esperanzas en las operaciones de los ejércitos del
Kuomintang. EL camarada Mao Tse-tung refutó estos puntos de vista en sus
trabajos: "Problemas estratégicos de la guerra de guerrillas contra el
Japón", "Sobre la guarra prolongada" y "Problemas de la
guerra y de la estrategia", y en el presente artículo sintetizó
teóricamente la experiencia adquirida en la lucha armada de la revolución
china, que adoptó durante largo tiempo la forma de guerra de guerrillas. En la
parte final de la Guerra de Resistencia contra el Japón y, especialmente, en la
Tercera Guerra Civil Revolucionaria, la forma principal de la lucha armada
dirigida por el Partido Comunista de China pasó de guarra de guerrillas a
guerra regular como consecuencia de un nuevo incremento de las fuerzas
revolucionarias y de ulteriores cambios en el campo contrario. Hacia Fines de
la Tercera Guerra Civil Revolucionaria hubo un nuevo desarrollo, caracterizado
por operaciones militares que llevaban a cabo grandes agrupaciones con
abundante armamento pesado, operaciones que incluían la toma de posiciones
poderosamente Fortificadas.
LA SITUACIÓN ACTUAL Y LAS TAREAS
DEL PARTIDO *
10 de octubre de 1939
La
guerra mundial imperialista ha estallado porque los países imperialistas buscan
librarse de la nueva crisis económica y política. Sea por parte de Alemania o
por parte de Inglaterra y Francia, esta guerra, por su naturaleza, es injusta,
de rapiña, imperialista. Los Partidos Comunistas de todo el mundo deben
oponerse firmemente a ella así como a la criminal conducta de los partidos
socialdemócratas que, al apoyarla, traicionan al proletariado. La Unión
Soviética socialista sigue perseverando en su política de paz, se mantiene
estrictamente neutral respecto a ambas partes beligerantes y, con el envío de
sus fuerzas armadas a Polonia, ha puesto freno al avance de las Fuerzas
agresoras alemanas hacia el Este, fortalecido la paz en Europa oriental y
liberado de la opresión de los gobernantes polacos a las nacionalidades
hermanas de Ucrania Occidental y Bielorrusia Occidental. La Unión Soviética ha
concluido diversos tratados con sus vecinos para prevenir un posible ataque de
la reacción internacional, y se esfuerza por restablecer la paz mundial.
La
política del imperialismo japonés en esta nueva situación internacional es
concentrar sus fuerzas en el ataque sobre China, con la intención de resolver
la cuestión china como paso preparatorio para la futura extensión de sus
aventuras internacionales. La política mediante la cual intenta solucionar la
cuestión china es la siguiente:
Respecto
a las zonas ocupadas, afianzar su dominio en preparación de la subyugación de
toda China. Para alcanzar este objetivo, tiene que realizar operaciones de
"limpieza" contra las bases de apoyo guerrilleras antijaponesas,
explotar los recursos
_______________
Decisión
del Comité Central del Partido Comunista de China, redactada por el camarada
Mao Tse-tung.
307
308
económicos, establecer regímenes títeres y sofocar
el espíritu nacional del pueblo chino.
Respecto
a las zonas de retaguardia de China, recurrir a la ofensiva política como medio
principal y a la ofensiva militar como medio auxiliar. Por ofensiva política se
entiende poner el acento en desintegrar el frente único antijaponés, en romper
la cooperación entre el Kuomintang y el Partido Comunista y en inducir al
gobierno del Kuomintang a la capitulación, y no en emprender grandes ofensivas
militares.
En el presente período, ya es poco probable que el
enemigo lance grandes ofensivas estratégicas como la dirigida contra Wuján,
gracias a los golpes que le ha asestado la heroica resistencia de China en los
últimos dos años y pico y a su escasez de tropas y recursos financieros. En
este sentido, la Guerra de Resistencia ha llegado en lo fundamental a la etapa
de equilibrio estratégico. Esta etapa es precisamente la de la preparación de
nuestra contraofensiva. No obstante, en primer lugar, al decir que se ha alcanzado
en lo fundamental un equilibrio, no excluimos la posibilidad de que el enemigo
lance nuevas campañas ofensivas ; actualmente está atacando Changshá, y es
posible que después ataque otras localidades. En segundo lugar, a medida que se
haga mayor el equilibrio en el frente, el enemigo irá intensificando sus
operaciones de "limpieza" contra nuestras bases de apoyo
guerrilleras. En tercer lugar, si China no logra desbaratar el dominio del
enemigo en las zonas ocupadas y le permite afianzarlo y explotar esas zonas, si
China no consigue rechazar su ofensiva política y persistir en la resistencia,
la unidad y el progreso, y acumular así las fuerzas para la contraofensiva, o
si el gobierno del Kuomintang capitula por su cuenta, entonces habrá todavía
posibilidad de que el enemigo emprenda vastas ofensivas. En otras palabras, el
equilibrio al que se ha llegado ahora puede ser roto por el enemigo y los
capituladores.
E1
peligro de capitulación, de ruptura y de retroceso dentro del frente único
antijaponés continúa siendo el mayor peligro en la situación actual, y las
presentes actividades anticomunistas y regresivas de los grandes terratenientes
y la gran burguesía también constituyen pasos preparatorios para su
capitulación. A fin de acumular las fuerzas para la contraofensiva, nuestra
tarea sigue siendo, junto con todos los patriotas del país, movilizar a las
masas para poner efectivamente en práctica las tres grandes consignas políticas
proclamadas por nuestro Partido en su "Manifiesto del 7 de julio":
"Persistir en la
309
resistencia y oponerse a la capitulación",
"Persistir en la unidad y oponerse a la ruptura" y "Persistir en
el progreso y oponerse al retroceso". Para alcanzar esta meta, es
imperativo: detrás de las líneas enemigas, empeñarse en la guerra de
guerrillas, frustrar las operaciones de "limpieza" del enemigo,
desbaratar su dominio en las zonas ocupadas e introducir reformas políticas y
económicas radicales que beneficien a las grandes masas populares, que resisten
al Japón; en el frente, sostener la defensa militar y rechazar toda campaña
ofensiva que el enemigo pueda emprender, y, en las zonas de retaguardia de
China, introducir sin tardanza y seriamente reformas políticas, acabar con la
dictadura unipartidista del Kuomintang, convocar una asamblea nacional que
represente verdaderamente la voluntad del pueblo y tenga poder real, elaborar
una constitución y establecer un régimen constitucional. Cualquier vacilación o
demora, cualquier política contraria, es absolutamente errónea. Al mismo
tiempo, los organismos dirigentes de nuestro Partido en los diversos niveles y
todos los camaradas deben redoblar su vigilancia en la presente situación y
esforzarse al máximo por consolidar el Partido y las fuerzas armadas y órganos
del Poder que él dirige, en los terrenos ideológico, político y organizativo, a
fin de estar preparados para hacer frente a cualquier brusco cambio eventual
que pueda dañar a la revolución china, de modo que si llega a producirse, el
Partido y la revolución no sufran pérdidas imprevistas.
RECLUTAR GRAN NUMERO DE INTELECTUALES *
1.° de diciembre de 1939
En la
larga y encarnizada guerra de liberación nacional y en la grandiosa lucha por
forjar una nueva China, el Partido Comunista debe saber reclutar intelectuales,
porque sólo de este modo estará en condiciones de organizar una gran fuerza
para la Guerra de Resistencia, organizar a los millones y millones de
campesinos, desarrollar el movimiento cultural revolucionario y extender el
frente único revolucionario. Sin la participación de los intelectuales, es
imposible la victoria de la revolución.
Durante
los últimos tres años, nuestro Partido y nuestro ejército han hecho
considerables esfuerzos para reclutar intelectuales, y han incorporado un gran
número de intelectuales revolucionarios al Partido, al ejército, a los
organismos gubernamentales y al trabajo en el movimiento cultural y en el
movimiento de masas, ampliando así el frente único; éste es un gran éxito. Sin
embargo, muchos de los cuadros del ejército no se dan cuenta todavía de la
importancia de los intelectuales, y aún los miran con recelo e incluso tienden
a rechazarlos. Muchas de nuestras escuelas de cuadros no se atreven todavía a
enrolar jóvenes estudiantes en gran número. Muchas de las organizaciones
locales de nuestro Partido todavía son reacias a admitir intelectuales. Todo
esto se debe a que no comprenden la importancia de los intelectuales para la
causa revolucionaria, ni la diferencia entre los intelectuales de los países
coloniales y semicoloniales y los de los países capitalistas, ni la diferencia
entre los intelectuales que sirven a la clase terrateniente y a la burguesía, y
aquellos que sirven a la clase obrera y al campesinado, ni tampoco la gravedad
de la situación en que los partidos políticos burgueses están contendiendo
desesperadamente con
Decisión
del Comité Central del Partido Comunista de China, redactada por el camarada
Mao Tse-tung.
311
312
nosotros por los intelectuales y en que los
imperialistas japoneses también tratan por todos los medios de comprar y
adormecer a los intelectuales chinos; en particular, se debe a que no
comprenden la favorable condición de que nuestro Partido y nuestro ejército ya
han formado una firme armazón de cuadros bien probados y están así capacitados
para dirigir a los intelectuales.
Por lo
tanto, desde ahora debe prestarse atención a lo siguiente:
Todas
las organizaciones del Partido en las zonas de guerra y todas las unidades
militares dirigidas por el Partido deben incorporar gran número de
intelectuales a nuestro ejército, escuelas de cuadros y organismos
gubernamentales. Hay que reclutar por diversos medios a cuantos intelectuales
estén dispuestos a luchar contra el Japón y sean relativamente leales,
trabajadores y capaces de soportar las privaciones, y darles educación política
para que puedan templarse en la guerra y el trabajo y servir al ejército, al
gobierno y a las masas; hay que admitir en el Partido, según cada caso
concreto, a los que cumplan con los requisitos de militante. En cuanto a
aquellos que no satisfagan esos requisitos o no deseen ingresar en el Partido,
es preciso establecer buenas relaciones con ellos y guiarlos en el trabajo
común.
Al
aplicar la política de reclutar gran número de intelectuales, debe tenerse, por
supuesto, el máximo cuidado para impedir la infiltración de elementos enviados
por el enemigo y por los partidos políticos burgueses así como de elementos
poco leales. A este respecto debemos ser muy estrictos. Los que ya se hayan
infiltrado en el Partido, el ejército o los organismos gubernamentales, deben
ser firme pero discriminadamente expulsados sobre la base de pruebas
concluyentes. Sin embargo, no por ello hay que sospechar de los intelectuales
relativamente leales ; debemos mantener estricta vigilancia ante las
acusaciones falsas contra gente inocente hechas por contrarrevolucionarios.
Es
necesario asignar trabajos apropiados a todos los intelectuales relativamente
leales y útiles, y darles a conciencia educación política y guía, de modo que
en el largo curso de la lucha superen poco a poco sus deficiencias, se
revolucionaricen, se identifiquen con las masas y se fundan con los viejos
militantes y cuadros del Partido y con los militantes obreros y campesinos.
Es
preciso realizar un efectivo trabajo de convencimiento con los cuadros que se
oponen a la participación de los intelectuales
313
en nuestro trabajo, en particular con los de las
fuerzas regulares, para que comprendan la necesidad de reclutarlos. A la vez,
hay que estimular eficazmente a nuestros cuadros obreros y campesinos a
estudiar con mayor intensidad y a elevar su nivel cultural. Es necesario lograr
que los cuadros obreros y campesinos adquieran cultura general y, al mismo
tiempo, que los intelectuales se identifiquen con las masas obreras y
campesinas.
Los
principios arriba indicados también son básicamente aplicables en las zonas
dominadas por el Kuomintang y en las ocupadas por el invasor japonés, pero, al
admitir intelectuales en el Partido, debe prestarse más atención a su grado de
lealtad, a fin de garantizar una mayor cohesión en las organizaciones del
Partido en esas zonas. Es imprescindible establecer vínculos apropiados con los
numerosos intelectuales no militantes del Partido que simpatizan con nosotros,
e incorporarlos a la gran lucha de resistencia al Japón y por la democracia y
al trabajo en el movimiento cultural y el frente único.
Todos
los camaradas de nuestro Partido deben comprender que una política correcta con
respecto a los intelectuales es una de las condiciones importantes para la
victoria de la revolución. Es del todo inadmisible una repetición de la
incorrecta actitud que frente a los intelectuales adoptaron las organizaciones
del Partido de muchas localidades y unidades del ejército durante la Revolución
Agraria; el proletariado no puede formar sus propios intelectuales sin la ayuda
de los intelectuales existentes. El Comité Central espera que los comités del
Partido en los diversos niveles y todos los militantes presten seria atención a
este asunto.
LA REVOLUCIÓN CHINA Y
EL PARTIDO COMUNISTA DE CHINA *
Diciembre de 1939
CAPITULO I
LA SOCIEDAD CHINA
1. LA NACIÓN CHINA
China, nuestra patria, es uno de los mayores países
del mundo: su territorio casi equivale a la superficie de toda Europa. En este
vasto territorio hay amplias extensiones de tierras fértiles, de las que
obtenemos nuestros alimentos y vestidos; grandes y pequeñas cordilleras, con
dilatados bosques y ricos yacimientos minerales, atraviesan el país a lo largo
y a lo ancho ; innumerables ríos y lagos favorecen la navegación y el riego; un
extenso litoral nos facilita la comunicación con las naciones de ultramar.
Desde tiempos inmemoriales, nuestros antepasados han trabajado, han vivido y se
han multiplicado en este inmenso territorio.
En la actualidad, China limita al Nordeste y al
Noroeste y parte del Oeste, con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas;
al Norte,
_______________
Libro
de texto escrito por el camarada Mao Tse-tung en el invierno de 193g con la
colaboración de algunos camaradas de Yenán. EL primer capítulo, "La
sociedad china", fue redactado por éstos y revisado por el camarada Mao
Tse-tung, quien, por su parte, escribió el segundo: "La revolución china”.
Un tercer capítulo proyectado, "La construcción del Partido", quedó
inconcluso, pues los encargados de su redacción no pudieron acabarlo. Con todo,
los dos capítulos presentes, en especial el segundo, han tenido gran
importancia para la educación del Partido Comunista de China y del pueblo
chino. Los puntos de vista del camarada Mao Tse-tung sobre la nueva democracia,
expuestos en este segundo capítulo, habían de ser considerablemente
desarrollados en su trabajo "Sobre la nueva democracia", escrito en
enero de 1940.
315
316
con la República Popular de Mongolia; al Sudoeste y
parte del Oeste, con Afganistán, la India, Bután y Nepal; al Sur, con Birmania
y Vietnam; al Este, con Corea, y queda próxima al Japón y a las Filipinas. Esta
ubicación geográfica ofrece, en el plano exterior, tanto ventajas como
desventajas a la revolución del pueblo chino. Lo ventajoso es: la contigüidad
con la Unión Soviética, la relativa lejanía de los principales países
imperialistas de Europa y Norteamérica, y el hecho de que muchos de los países
circundantes sean colonias o semicolonias. Lo desventajoso consiste en que el
imperialismo japonés, aprovechándose de su proximidad geográfica, amenaza
constantemente la existencia misma de las diversas nacionalidades de China y la
revolución de nuestro pueblo.
China cuenta actualmente con 450 millones de
habitantes : casi la cuarta parte de la población mundial. Más de las nueve
décimas partes de su población pertenecen a la nacionalidad jan. El resto lo
forman varias decenas de minorías nacionales, entre ellas, las nacionalidades
mongola, jui, tibetana, uigur, miao, yi, chuang, chungchia y coreana; aunque
sus civilizaciones se encuentran en distintos niveles de desarrollo, todas
poseen una larga historia. China es un país multinacional con una enorme
población.
En el curso de su desarrollo, la nación china (aquí
nos referimos principalmente a los jan), lo mismo que otras muchas naciones del
mundo, vivió durante decenas de milenios en el régimen de la comunidad
primitiva sin clases. Desde la desintegración de este régimen y su
transformación en sociedad de clases hasta el presente, han transcurrido
aproximadamente cuatro mil años, durante los cuales la nación china ha
atravesado por las sociedades esclavista y feudal. En el curso de la historia
de su civilización, la nación china ha creado una agricultura y una artesanía
famosas por su alto grado de desarrollo; ha dado origen a muchos grandes
pensadores, científicos, inventores, estadistas, estrategas, hombres de letras
y artistas, y ha acumulado un rico acervo cultural. La brújula fue descubierta
en China ya en tiempos muy remotos 1. E1 arte de fabricar papel fue inventado
hace 1.800 años2. La imprenta con bloques de madera, hace 1.300 años3, y la
imprenta de tipos móviles, hace 8004. E1 empleo de la pólvora data en China de
antes que en Europa5. Así, pues, la civilización china es una de las más
antiguas del mundo, y China tiene una historia escrita de casi 4.000 años.
La nación china, célebre en el mundo por su
capacidad de resistencia y su laboriosidad, es, al mismo tiempo, una nación
amante de
317
la libertad y rica en tradiciones revolucionarias.
La historia de los jan, por ejemplo, demuestra que el pueblo chino jamás ha
tolerado la dominación de las fuerzas tenebrosas y siempre ha hecho uso de
medios revolucionarios con el propósito de derrocarla y cambiarla. En los
milenios de existencia de los jan, han ocurrido centenares de levantamientos
campesinos, grandes y pequeños, contra la tenebrosa dominación de los
terratenientes y la nobleza. En la mayoría de los casos, los cambios de
dinastía se debieron a estos levantamientos campesinos. Las nacionalidades de
China siempre han combatido la opresión foránea y recurrido a la rebelión para
liberarse de ella. Están por la unión basada en la igualdad, y contra la
opresión de una nacionalidad por otra. En la milenaria historia de la nación
china, han surgido muchos héroes nacionales y líderes revolucionarios. Así,
pues, la nación china tiene gloriosas tradiciones revolucionarias y un
espléndido patrimonio histórico.
2. LA ANTIGUA SOCIEDAD FEUDAL
Aunque China es una gran nación, con un vasto
territorio, numerosa población, historia milenaria, ricas tradiciones
revolucionarias y espléndido patrimonio histórico, su desarrollo económico,
político y cultural fue por largo tiempo muy lento, después de su paso de la
sociedad esclavista a la feudal. De las dinastías Chou y Chin en adelante, la
sociedad feudal se ha prolongado por unos tres mil años.
Las principales características del sistema
económico y político de la era feudal de China son las siguientes:
Predominio
de la economía natural. Los campesinos producían no sólo los productos
agrícolas que consumían, sino también la mayor parte de los artículos
artesanales que necesitaban. Lo que los terratenientes y la nobleza arrancaban
a los campesinos en forma de arriendo de la tierra también estaba destinado
principalmente al consumo y no al intercambio. Si bien en aquel tiempo había
intercambio, no desempeñaba un papel decisivo en el conjunto de la economía.
La
clase dominante feudal - terratenientes, nobleza y emperador - poseía la mayor
parte de la tierra, en tanto que los campesinos tenían muy poca o ninguna.
Estos cultivaban con sus propios aperos la tierra de los terratenientes, la
nobleza y la familia imperial, a los que tenían que entregar, para su consumo,
el 40, el 50, el 60, el 70 e
318
incluso el 80 o más por ciento de la cosecha. Los
campesinos eran en realidad siervos.
No sólo
los terratenientes, la nobleza y la familia imperial vivían de la explotación
de los campesinos por medio del arriendo de la tierra, sino que, además, el
Estado de la clase terrateniente obligaba a estos a pagar impuestos y tributos
y les imponía prestaciones personales para mantener una horda de funcionarios y
un ejército destinado principalmente a reprimirlos.
El
aparato del Poder que protegía este sistema de explotación feudal era el Estado
feudal de la clase terrateniente. Si, en el período anterior a la dinastía
Chin, el Estado feudal estaba dividido en principados rivales, más tarde, al
ser unificado el país por el primer emperador de la dinastía Chin, se convirtió
en un Estado absolutista con un poder centralizado, aunque siguió subsistiendo
hasta cierto punto el fraccionamiento feudal. En el Estado feudal, el emperador
era todopoderoso. Nombraba a los Funcionarios que en las diversas partes del
país se encargaban de los asuntos militares y judiciales, de las finanzas y de
los graneros estatales, y se apoyaba en los terratenientes y los shenshi,
pilares de todo el régimen feudal.
Bajo la explotación económica y la opresión
política feudales, los campesinos chinos vivían de generación en generación
como esclavos, en medio de la miseria y los sufrimientos. Atados al yugo del
feudalismo, carecían de libertades personales. Los terratenientes tenían
derecho a insultar, golpear e incluso matar a su antojo a los campesinos,
quienes estaban privados de todo derecho político. La extremada miseria y
atraso de los campesinos, consecuencia de la despiadada explotación y opresión
a que los sometía la clase terrateniente, constituye la causa fundamental del
estancamiento económico y social de la sociedad china durante miles de años.
En la sociedad feudal, la contradicción principal
era la existente entre el campesinado y la clase terrateniente.
En esa sociedad, sólo los campesinos y los
artesanos constituían las clases fundamentales que creaban la riqueza y la
cultura.
La despiadada explotación económica y opresión
política de los campesinos por la clase terrateniente, los forzó a alzarse en
numerosas rebeliones contra la dominación de ésta. Hubo centenares de
levantamientos, grandes y pequeños; todos ellos fueron acciones de rebeldía de
los campesinos, guerras revolucionarias campesinas, por ejemplo, los
levantamientos de Chen Sheng y Wu Kuang y de Siang
319
Yu y Liu Pang6, en la dinastía Chin ; los de
Sinshi, Pinglin, Chimei, Tungma7 y Juangchin8, en la dinastía Jan; los de Li Mi
y de Tou Chien -te9, en la dinastía Sui ; los de Wang Sien-chi y Juang Chao10,
en la dinastía Tang; los de Sung Chiang y de Fang La11, en la dinastía Sung; el
de Chu Yuan-chang12, en la dinastía Yuan; el de Li Tsi-cheng13, en la dinastía
Ming, y el del Reino Celestial Taiping14, en la dinastía Ching. La envergadura
de los levantamientos campesinos y guerras campesinas de la historia china no
tiene paralelo en el mundo. Las luchas de clase del campesinado, sus
levantamientos y guerras, fueron la única fuerza motriz real del desarrollo
histórico en la sociedad feudal china. Cada uno de los levantamientos
campesinos y guerras campesinas relativamente importantes fue un golpe para el
régimen feudal de la época y, por consiguiente, impulsó en mayor o menor grado
el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad. No obstante, como en
aquellos tiempos no existían nuevas fuerzas productivas y nuevas relaciones de
producción, ni nuevas fuerzas de clase, ni partidos políticos avanzados, estos
levantamientos campesinos y guerras campesinas no contaron con una dirección
justa, como la que ejercen hoy el proletariado y el Partido Comunista; de este
modo, las revoluciones campesinas terminaron siempre en el fracaso y fueron
invariablemente utilizadas, durante su curso o después, por los terratenientes
y la nobleza como instrumento para realizar cambios dinásticos. Así, aunque con
cada gran lucha revolucionaria campesina se lograba cierto progreso social, las
relaciones económicas feudales y el sistema político feudal quedaban en lo
fundamental inalterados.
Sólo en los últimos cien años se ha producido un
cambio en la situación.
LA
SOCIEDAD COLONIAL, SEMICOLONIAL Y SEMIFEUDAL DE NUESTROS DÍAS
La sociedad china, como hemos explicado arriba, fue
feudal durante tres mil años. Pero, ¿sigue siendo hoy completamente feudal? No,
China ha cambiado. A partir de la Guerra del Opio de 1840, China se ha
transformado paso a paso en un país semicolonial y semifeudal. Y, más aún,
después del Incidente del 18 de Septiembre de 1931, cuando el imperialismo
japonés inició la invasión armada de
320
China, ésta se ha convertido en un país colonial,
semicolonial y semifeudal. Explicaremos ahora el proceso de este cambio.
Como ya hemos dicho en la sección z, la sociedad
feudal china duró alrededor de tres mil años. Fue sólo a mediados del siglo XIX
cuando, con la penetración del capitalismo extranjero, se produjo en ella un
importante cambio.
Dado que la economía mercantil que se desarrollaba
en la sociedad feudal china llevaba ya en su seno los gérmenes del capitalismo,
la sociedad china se habría transformado lentamente en capitalista, aun sin
mediar la acción del capitalismo extranjero. La penetración de éste aceleró tal
transformación. El capitalismo extranjero ha desempeñado un papel muy
importante en la desintegración del régimen económico-social de China: por un
lado, ha socavado los cimientos de la economía natural y arruinado la industria
artesana de las ciudades y la artesanía doméstica de los campesinos; por el
otro, ha acelerado el desarrollo de la economía mercantil en la ciudad y el
campo.
Todo esto no sólo ha conducido a la desintegración
de los cimientos de la economía feudal china, sino que, al mismo tiempo, ha
creado ciertas condiciones y posibilidades objetivas para el desarrollo de la
producción capitalista, porque la destrucción de la economía natural ha abierto
al capitalismo un mercado para sus productos, y la ruina de gran número de
campesinos y artesanos le ha proporcionado un mercado de mano de obra.
En efecto, hace ya sesenta años, en la segunda
mitad del siglo XIX, al influjo estimulante del capitalismo extranjero y debido
a cierto resquebrajamiento de la estructura económica feudal, algunos
comerciantes, terratenientes y burócratas comenzaron a hacer inversiones en la
industria moderna. Hace cuarenta años, a finales del siglo pasado y comienzos
del presente, el capitalismo nacional de China dio los primeros pasos en su
desarrollo. Más tarde, hace veinte años, durante la Primera Guerra Mundial imperialista,
debido a que los países imperialistas de Europa y Norteamérica, ocupados en la
guerra, relajaron temporalmente su opresión sobre nuestro país, la industria
nacional china, principalmente la textil y la harinera, cobró un nuevo
desarrollo.
E1 proceso del surgimiento y desarrollo del
capitalismo nacional chino es al mismo tiempo el del surgimiento y desarrollo
de la burguesía y del proletariado. Si los precursores de la burguesía china
fueron una parte de los comerciantes, terratenientes y burócratas, los
321
del proletariado chino fueron una parte de los
campesinos y artesanos. Como clases sociales con características propias, la
burguesía y el proletariado de China son clases recién nacidas, que nunca antes
habían existido en la historia de nuestro país. Se han constituido en nuevas
clases sociales surgiendo de las entrañas de la sociedad feudal. Son dos clases
interrelacionadas y, a la vez, antagónicas, gemelas nacidas de la vieja
sociedad (la sociedad feudal) de China. Sin embargo, el proletariado chino ha surgido
y se ha desarrollado de modo simultáneo no sólo con la burguesía nacional
china, sino también con las empresas directamente explotadas por el
imperialismo en China. Así, resulta que una gran parte del proletariado chino
es más antiguo y tiene mayor experiencia que la burguesía china, y por ello su
fuerza social es mayor, y su base social, más amplia.
Sin embargo, el nuevo fenómeno del que hemos
hablado, el surgimiento y desarrollo del capitalismo, constituye sólo un
aspecto del cambio operado a raíz de la penetración del imperialismo en China.
Hay otro aspecto que es concomitante con el primero y que, a la vez, lo
obstaculiza : la colusión del imperialismo con las fuerzas feudales chinas para
impedir el desarrollo del capitalismo chino.
Al penetrar en nuestro país, las potencias
imperialistas de ningún modo se proponían transformar a la China feudal en una
China capitalista. Su objetivo era todo lo contrario: hacer de ella una
semicolonia o colonia.
Para ello, las potencias imperialistas han
utilizado y siguen utilizando todos los medios de opresión militar, política,
económica y cultural, lo que les ha permitido convertir gradualmente a China en
una semicolonia y colonia. Esos medios son los siguientes:
Han
desencadenado numerosas guerras de agresión contra China, como por ejemplo la
Guerra del Opio desatada en 1840 por Inglaterra, la guerra lanzada en 1857 por
las fuerzas aliadas anglo-francesas15, la Guerra Chino-Francesa de 188416, la
Guerra Chino-Japonesa de 1894 y la guerra emprendida en 1900 por las fuerzas
aliadas de las Ocho Potencias17. Derrotando a China por la fuerza de las armas,
las potencias imperialistas se apoderaron de países vecinos que se encontraban
bajo la protección de China; además, arrebataron o tomaron "en
arriendo" parte del territorio chino, por ejemplo, el Japón ocupó Taiwán y
las islas Pengju, y tomó "en arriendo" Lüshun, Inglaterra se apoderó
de Hongkong, y Francia tomó "en arriendo" Kuangchouwan. Aparte de
anexarse territorios, impusieron
322
cuantiosas indemnizaciones. De este modo, el
inmenso imperio feudal chino recibió golpes extraordinariamente duros.
Han
forzado a China a concluir numerosos tratados desiguales, mediante los cuales
se han arrogado el derecho a acantonar en ella fuerzas de mar y tierra y a
ejercer la jurisdicción consular18, y se han repartido el país en esferas de
influencia19.
Mediante
los tratados desiguales, se han asegurado el control de todos los puertos
comerciales importantes de China y han establecido "concesiones"20
bajo su administración directa en muchos de ellos. Han implantado su control
sobre las aduanas, el comercio exterior y las comunicaciones (marítimas,
terrestres, fluviales y aéreas). De esta manera, han podido inundar China con
sus mercancías, convertirla en un mercado para sus productos industriales y, al
mismo tiempo, subordinar la producción agrícola china a sus necesidades
imperialistas
Han
establecido en China numerosas empresas de industria ligera y pesada, a fin de
utilizar sobre el terreno las materias primas y la mano de obra barata, y por
este medio ejercen presión económica directa sobre la industria nacional de
China y frenan directamente el desarrollo de sus fuerzas productivas.
Por
medio de la concesión de empréstitos a los gobiernos chinos y del
establecimiento de bancos, han monopolizado la banca y las finanzas del país.
De esta forma, no sólo han abrumado al capitalismo nacional chino en la
competencia mercantil, sino que además tienen atenazada a China en la esfera
bancaria y financiera.
A fin
de explotar más fácilmente a las masas campesinas y otras capas de la
población, han creado en China una red de explotación formada por compradores21
y comerciantes-usureros, que se extiende desde los grandes puertos de comercio
hasta los rincones más remotos; así han creado una clase compradora y
comerciante-usurera a su servicio.
Han
hecho de la clase terrateniente feudal de China, al igual que de la burguesía
compradora, el pilar de su dominación en China. E1 imperialismo "se alía
en primer término con las capas dominantes del régimen social precedente - los
señores feudales y la burguesía comercial-usurera -, contra la mayoría del
pueblo. En todas partes, el imperialismo intenta preservar y perpetuar todas
aquellas formas de explotación precapitalistas (particularmente en el campo),
que son la base de la existencia de sus aliados reaccionarios."22 "[.
. .] el imperialismo, con todo el poderío financiero y militar que tiene en
323
China, es la fuerza que apoya, alienta, cultiva y
conserva las supervivencias feudales, con toda su superestructura
burocrático-militarista.”23
Han
proporcionado a los gobiernos reaccionarios de China considerable cantidad de
armas y municiones y puesto a su disposición gran número de consejeros
militares, a fin de suscitar guerras intrincadas entre los caudillos militares
y reprimir al pueblo.
Además,
nunca han relajado sus esfuerzos por adormecer el espíritu del pueblo chino.
Esta es su política de agresión cultural, que ponen en práctica a través de las
actividades de los misioneros, el establecimiento de hospitales y escuelas, la
publicación de periódicos y el reclutamiento de estudiantes chinos para cursar
en sus países. Su objetivo consiste en formar intelectuales a su servicio y
embaucar a las grandes masas del pueblo chino.
Desde
el Incidente del 18 de Septiembre de 1931, el imperialismo japonés, con su
invasión en vasta escala, ha convertido gran parte del territorio de China, que
era ya semicolonial, en una colonia japonesa.
Estos hechos constituyen el otro aspecto del cambio
operado a partir de la penetración imperialista en China: el sangriento cuadro
de la transformación de la China feudal en un país semifeudal, semicolonial y
colonial.
Así se ve claramente que, con su agresión contra
China, las potencias imperialistas, por una parte, han acelerado la
desintegración de la sociedad feudal china y el crecimiento de elementos de
capitalismo, convirtiendo así la sociedad feudal en semifeudal, y, por la otra,
han impuesto sobre China su cruel dominación, transformándola de país
independiente en país semicolonial y colonial.
Resumiendo los dos aspectos, se puede decir que
nuestra sociedad colonial, semicolonial y semifeudal posee las siguientes
características:
Han
sido destruidos los cimientos de la economía natural de la era feudal, pero la
explotación del campesinado por la clase terrateniente, base del sistema de
explotación feudal, no sólo permanece intacta, sino que, ligada con la
explotación ejercida por el capital comprador y el usurario, predomina
manifiestamente en la vida económica y social de China.
El
capitalismo nacional se ha desarrollado hasta cierto punto y desempeña un papel
considerable en la vida política y cultural de China. Sin embargo, no ha
llegado a convertirse en la forma principal dentro de su régimen
económico-social ; es muy débil, y en su
324
mayor parte está o menos asociado con el
imperialismo extranjero y el feudalismo interno.
El
Poder autocrático del emperador y la nobleza ha sido derrocado y en su lugar ha
surgido, primero, la dominación de los caudillos militares y burócratas
pertenecientes a la clase terrateniente, y, luego, la dictadura de la alianza
entre la clase terrateniente y la gran burguesía. En las zonas ocupadas,
detentan el Poder el imperialismo japonés y sus títeres.
Los
imperialistas controlan no sólo las palancas de la vida financiera y económica
de China, sino también sus fuerzas políticas y militares. En las zonas
ocupadas, todo lo monopoliza el imperialismo japonés.
El
desarrollo económico, político y cultural de China es extremadamente desigual
porque ésta se halla bajo la dominación total o parcial de muchas potencias
imperialistas, porque, en realidad, no está unificada desde hace largo tiempo,
y porque su territorio es inmenso.
Bajo el
doble yugo del imperialismo y el feudalismo, y en especial como resultado de la
invasión en vasta escala del imperialismo japonés, las grandes masas populares
de China, particularmente los campesinos, se empobrecen cada día más e incluso
se arruinan en gran número; viven en medio del hambre y el frío y privadas de
todo derecho político. Raros son los lugares del mundo donde se observa tanta
miseria y falta de libertad como las que conoce el pueblo chino.
Tales son las características de la sociedad china
colonial, semicolonial y semifeudal.
Esta situación está determinada principalmente por
las fuerzas imperialistas del Japón y otras potencias, y es el resultado de la
colusión entre el imperialismo extranjero y el feudalismo interno.
La contradicción entre el imperialismo y la nación
china y la contradicción entre el feudalismo y las grandes masas populares, son
las contradicciones fundamentales de la sociedad china moderna. Naturalmente,
existen otras, tales como la contradicción entre la burguesía y el proletariado
y las contradicciones en el seno de las clases dominantes reaccionarias. Pero,
de todas ellas, la contradicción entre el imperialismo y la nación china es la
principal. Estas contradicciones y su agudización engendran inevitablemente
movimientos revolucionarios cada vez más amplios. Las grandes revoluciones de
la China
325
moderna y contemporánea han surgido y se han
desarrollado sobre la base de estas contradicciones fundamentales.
CAPITULO II
LA REVOLUCIÓN CHINA
LOS
MOVIMIENTOS REVOLUCIONARIOS DE LOS ÚLTIMOS CIEN AÑOS
La historia de la transformación de China en una
semicolonia y colonia por el imperialismo confabulado con el feudalismo chino,
es, a la vez, la historia de la lucha del pueblo chino contra el imperialismo y
sus lacayos. La Guerra del Opio, el Movimiento del Reino Celestial Taiping, la
Guerra Chino- Francesa, la Guerra Chino-Japonesa, el Movimiento Reformista de
1898, el Movimiento Yijetuan, la Revolución de 1911, el Movimiento del 4 de
Mayo, el Movimiento del 30 de Mayo, la Expedición al Norte, la Guerra Revolucionaria
Agraria y la presente Guerra de Resistencia contra el Japón constituyen todos
ellos testimonios del indomable espíritu de resistencia del pueblo chino, que
rechaza someterse al imperialismo y sus lacayos.
Gracias a la inflexible, tenaz y heroica lucha del
pueblo chino durante los últimos cien años, el imperialismo no ha podido hasta
el presente subyugar a China, ni lo conseguirá jamás.
Aunque el imperialismo japonés extrema actualmente
sus esfuerzos en la ofensiva en vasta escala contra China, aunque muchos
terratenientes y elementos de la gran burguesía, los Wang Ching-wei declarados
y ocultos, han capitulado ante el enemigo o se preparan para hacerlo, el
valeroso pueblo chino continuará su combate. Y no lo detendrá hasta expulsar de
China al imperialismo japonés y conseguir la completa liberación del país.
La lucha revolucionaria nacional del pueblo chino
tiene cien años cabales de historia, a contar de la Guerra del Opio de 1840, y
treinta, a contar de la Revolución de 1911. Se halla todavía en curso, y hasta
ahora no ha obtenido éxitos notables en el cumplimiento de sus tareas; el
pueblo chino, y en primer lugar el Partido Comunista de China, tienen la
responsabilidad de proseguir la lucha con resolución.
326
¿Cuáles son los blancos de esta revolución? ¿Cuáles
sus tareas? ¿Cuáles sus fuerzas motrices? ¿Cuál su carácter? ¿Cuáles sus
perspectivas? De estas cuestiones trataremos a continuación.
2. LOS BLANCOS DE LA REVOLUCIÓN CHINA
E1 análisis hecho en la sección ; del capítulo I
nos muestra que la presente sociedad china es, por su naturaleza, colonial,
semicolonial y semifeudal. Sólo teniendo una noción precisa de la naturaleza de
la sociedad china, podemos comprender claramente cuáles son los blancos de la
revolución china, cuáles sus tareas, sus fuerzas motrices, su carácter, sus
perspectivas y su futura transformación. Por consiguiente, una clara
comprensión de la naturaleza de la sociedad china, o sea, de la índole del
país, es la clave para entender todos los problemas de la revolución.
Puesto que la sociedad china de hoy es, por su
naturaleza, colonial, semicolonial y semifeudal, ¿cuáles son los blancos o
enemigos principales de la revolución china en la etapa actual?
No son otros sino el imperialismo y el feudalismo,
es decir, la burguesía de los países imperialistas y la clase terrateniente de
nuestro país. Porque, en la etapa actual, son justamente ellos los principales
opresores en la sociedad china y los principales obstáculos para su desarrollo.
Ambos se confabulan para oprimir al pueblo chino, pero, como la opresión
nacional ejercida por el imperialismo es la más grande, éste es el enemigo
número uno, el peor enemigo del pueblo chino.
Desde la invasión armada de China por el Japón, han
pasado a ser los principales enemigos de la revolución china el imperialismo
japonés y todos los que con él se coluden, o sea, los colaboracionistas y
reaccionarios chinos que han capitulado abiertamente o se preparan para
hacerlo.
La burguesía china sufre también la opresión
imperialista; ha dirigido luchas revolucionarias, ha desempeñado en ellas el
papel dirigente, principal, como sucedió en la Revolución de 1911; ha tomado
parte en luchas revolucionarias, como en la Expedición al Norte, y participa en
la actual Guerra de Resistencia contra el Japón. Pero, durante el largo período
de 1927 a 1937, el pueblo revolucionario y el partido revolucionario (el
Partido Comunista) no podían sino considerar como uno de los blancos de la revolución
a la capa superior
327
de la burguesía, representada por la reaccionaria
camarilla del Kuomintang, dado que esta capa social se había confabulado con el
imperialismo, había concluido una alianza reaccionaria con la clase
terrateniente y traicionado a los amigos que la habían ayudado - el Partido
Comunista, el proletariado y el campesinado y demás sectores de la pequeña
burguesía - ; dado que había traicionado y hecho fracasar a la revolución
china. En la Guerra de Resistencia contra el Japón, un sector de los grandes
terratenientes y de la gran burguesía, representado por Wang Ching-wei, ya ha
traicionado convirtiéndose en colaboracionista. Por consiguiente, e1 pueblo que
lucha contra el Japón no puede sino considerar como uno de los blancos de la
revolución a estos elementos de la gran burguesía, que han traicionado los
intereses nacionales.
De esto se desprende que los enemigos de la
revolución china son extremadamente fuertes. Entre ellos se cuentan no sólo el
poderoso imperialismo, sino también las poderosas fuerzas feudales y, en
ciertos períodos, hasta los reaccionarios de la burguesía, que, confabulados
con el imperialismo y las fuerzas feudales, luchan contra el pueblo. Por eso,
es incorrecto subestimar la fuerza de los enemigos del pueblo revolucionario
chino.
Frente a tales enemigos, la revolución china tiene
forzosamente que ser prolongada y encarnizada. E1 extraordinario poderío de los
enemigos exige que se dedique largo tiempo a acumular y templar fuerzas
revolucionarias capaces de vencerlos definitivamente. El excepcional
encarnizamiento con que los enemigos reprimen la revolución china, hace
indispensable que las fuerzas revolucionarias se templen y pongan en pleno
juego su tenacidad para poder mantener firmemente sus posiciones y tomar las
del enemigo. Por ello, es incorrecto pensar que en China las fuerzas
revolucionarias pueden formarse en un abrir y cerrar de ojos y que la lucha
revolucionaria china puede triunfar de la noche a la mañana.
Frente a tales enemigos, el método principal de la
revolución china, su forma principal, no puede ser la lucha pacífica, sino que
tiene que ser la lucha armada, ya que ellos, al privar al pueblo chino de toda
libertad y derecho político, le hacen imposible toda actuación pacífica. Stalin
dice: "En China, la revolución armada combate a la contrarrevolución
armada. Tal es una de las peculiaridades y una de las ventajas de la revolución
china."24 Esta formulación es del todo justa. Por eso, es incorrecto menospreciar
la lucha armada, la guerra revolucionaria, la guerra de guerrillas y el trabajo
en el ejército.
328
Frente a tales enemigos, surge la cuestión de la
base de apoyo revolucionaria. En vista de que los poderosos imperialistas y sus
reaccionarios aliados chinos se hallan desde hace mucho atrincherados en las
principales ciudades de nuestro país, los destacamentos revolucionarios, si se
niegan a transigir con el imperialismo y sus lacayos y quieren perseverar en la
lucha, si quieren acumular fuerzas, templarse y evitar, mientras no dispongan
de suficiente poderío, una batalla decisiva con el poderoso enemigo, tienen que
convertir las atrasadas zonas rurales en avanzadas y sólidas bases de apoyo, en
grandes baluartes militares, políticos, económicos y culturales de la
revolución desde donde luchar contra el fiero enemigo, que ataca las zonas
rurales utilizando las ciudades, y llevar paso a paso la revolución a la
victoria completa a través de una lucha prolongada. En estas circunstancias, la
desigualdad del desarrollo económico de China (ausencia de una economía
capitalista unificada), la inmensidad de su territorio (que proporciona a las
fuerzas revolucionarias espacio para maniobrar), la desunión del campo
contrarrevolucionario y las contradicciones de todo género que en él abundan, y
el hecho de que la lucha de los campesinos, contingente principal de la revolución
china, esté dirigida por el partido del proletariado, el Partido Comunista,
todo esto, por un lado, hace posible que la revolución china triunfe primero en
las zonas rurales, y, por el otro, determina la desigualdad del desarrollo de
la revolución y hace necesaria una lucha prolongada y ardua para lograr la
victoria total. De este modo, resulta claro que la larga lucha revolucionaria
sostenida desde dichas bases de apoyo revolucionarias constituye, en lo
fundamental, una guerra de guerrillas de los campesinos dirigida por el Partido
Comunista de China. Por eso, es erróneo desatender la utilización de las zonas
rurales como bases de apoyo revolucionarias, el trabajo arduo entre los
campesinos y la guerra de guerrillas.
Sin embargo, hacer hincapié en la lucha armada no
significa renunciar a las otras formas de lucha; por el contrario, la lucha
armada no podría triunfar si no se coordinasen con ella estas otras formas.
Hacer hincapié en el trabajo en las bases de apoyo rurales no significa
renunciar al trabajo en las ciudades y en las extensas zonas rurales que
todavía se encuentran bajo la dominación enemiga; por el contrario, sin el
trabajo en las ciudades y en dichas zonas, nuestras bases de apoyo rurales
quedarían aisladas y la revolución fracasaría. Además, el objetivo final de la
revolución es tomar las ciudades, bases
329
principales del enemigo, y este objetivo no puede
conseguirse sin suficiente trabajo en ellas.
De ahí se deduce que para que la revolución triunfe
tanto en las ciudades como en el campo, es indispensable destruir al ejército
del enemigo, principal instrumento en su lucha contra el pueblo. Por lo tanto,
aparte de aniquilar a las tropas enemigas en el campo de batalla, es importante
el trabajo de desintegrar al ejército enemigo.
De ahí se deduce también que, en el trabajo de
propaganda y de organización en las ciudades y zonas rurales ocupadas durante
largo tiempo por el enemigo y sumidas en las tinieblas de la reacción, el
Partido Comunista no debe seguir una precipitada política aventurera, sino
adoptar la política de mantener clandestina la organización del Partido y
hacerla compacta, selecta y eficaz, acumular fuerzas y esperar el momento
propicio. Al dirigir al pueblo en la lucha contra el enemigo, el Partido debe
adoptar la táctica de avanzar paso a paso y de combatir sobre un terreno
seguro, siguiendo el principio de luchar con razón, con ventaja y sin
sobrepasarse, y utilizando toda posibilidad de actividad abierta que permitan
las leyes y decretos y las costumbres sociales; el griterío vacuo y las
embestidas ciegas jamás podrán conducir al éxito.
3. LAS TAREAS DL LA REVOLUCIÓN CHINA
Puesto que los principales enemigos de la
revolución china en la presente etapa son el imperialismo y la clase
terrateniente feudal, ¿cuáles son las tareas de la revolución en dicha etapa?
Incuestionablemente, las tareas principales
consisten en golpear a estos dos enemigos, o sea, en realizar una revolución
nacional para acabar con la opresión extranjera del imperialismo y una
revolución democrática para terminar con la opresión interior de los
terratenientes feudales; de estas tareas, la primordial es la revolución
nacional para derrocar al imperialismo.
Las dos grandes tareas de la revolución china están
interrelacionadas. Sin derrocar la dominación del imperialismo es imposible
acabar con la de la clase terrateniente feudal, ya que el imperialismo es el
sostén principal de ésta. Y viceversa, no se podrá formar poderosos
destacamentos revolucionarios para poner fin a la dominación imperialista sin
ayudar a los campesinos a derrocar a la clase terrateniente feudal, porque es
ésta la principal base social de la dominación
330
imperialista en China, y el campesinado, el
contingente principal de la revolución china. Así, pues, las dos tareas
fundamentales, la revolución nacional y la revolución democrática, son
distintas y, a la vez, constituyen una unidad.
Puesto que hoy la tarea principal de la revolución
nacional de China reside en combatir al imperialismo japonés, invasor de
nuestro territorio, y que, para ganar la guerra, es indispensable cumplir la
tarea de la revolución democrática, resulta que estas dos tareas
revolucionarias ya están ligadas entre sí. Es incorrecto considerar la
revolución nacional y la revolución democrática como dos etapas de la
revolución tajantemente diferenciadas.
4. LAS FUERZAS MOTRICES DE LA REVOLUCIÓN CHINA
Analizados y definidos la naturaleza de la sociedad
china y los blancos y las tareas de la revolución china en la etapa actual,
¿cuáles son las fuerzas motrices de esta revolución?
Dado que la sociedad china es colonial,
semicolonial y semifeudal, que la revolución china está dirigida principalmente
contra la dominación del imperialismo extranjero y el feudalismo interior, y
que sus tareas consisten en derrocar a estos dos opresores, ¿cuáles son, entre
las diversas clases y capas de la sociedad china, las fuerzas capaces de luchar
contra el imperialismo y el feudalismo? Este es el problema de establecer
cuáles son las fuerzas motrices de la revolución china en la presente etapa. Sólo
teniendo claridad a este respecto se puede solucionar correctamente la cuestión
de la táctica básica de la revolución china.
¿Qué clases existen en la actual sociedad china?
Existen la clase terrateniente y la burguesía ; la primera y la capa superior
de la segunda son las clases dominantes en la sociedad china. Existen también
el proletariado y el campesinado y demás sectores de la pequeña burguesía;
éstas son las clases dominadas en la mayor parte de China.
La actitud y la posición que cada una de estas
clases toma con respecto a la revolución china están enteramente determinadas
por su condición económico-social. Por consiguiente, la naturaleza del régimen
económico-social determina no sólo los blancos y las tareas de la revolución,
sino también sus fuerzas motrices.
Analicemos ahora las diferentes clases de la
sociedad china.
331
1. La clase terrateniente
La clase terrateniente es la principal base social
de la dominación imperialista en China, una clase que, por medio del sistema
feudal, explota y oprime a los campesinos, una clase que obstaculiza el
desarrollo político, económico y cultural de la sociedad china y que no tiene
ningún papel progresista.
Por eso, los terratenientes, como clase,
constituyen un blanco, y no una fuerza motriz, de la revolución.
En la Guerra de Resistencia contra el Japón, una
parte de los grandes terratenientes, junto con un sector de la gran burguesía
(los capituladores), se han entregado al invasor japonés convirtiéndose en
colaboracionistas, y la otra parte, junto con el otro sector de la gran
burguesía (los recalcitrantes), se muestran extremadamente vacilantes, aunque
todavía permanecen en el campo de la Resistencia. No obstante, un buen número
de shenshi sensatos pertenecientes a la capa de los terratenientes medios y pequeños,
es decir, aquellos terratenientes con tinte capitalista, manifiestan cierto
entusiasmo por la Resistencia, y con ellos debemos unirnos en la lucha común
contra el invasor japonés.
2. La burguesía
La burguesía se divide en gran burguesía compradora
y burguesía nacional.
La gran burguesía compradora es una clase al
servicio directo de los capitalistas de los países imperialistas y sustentada
por ellos; está ligada por miles de lazos con las fuerzas feudales del campo.
Por eso, en la historia de la revolución china, ha sido siempre un blanco, y
nunca una fuerza motriz, de la revolución.
Sin embargo, como los diferentes grupos de la gran
burguesía compradora china dependen de distintas potencias imperialistas,
cuando las contradicciones entre éstas se hacen muy agudas, y cuando la
revolución se dirige principalmente contra una de ellas, es posible que los
grupos de la burguesía compradora dependientes de otras potencias imperialistas
participen, hasta cierto punto y en determinados períodos, en el frente
antiimperialista que se forme. Pero apenas sus amos se ponen a combatir a la
revolución china, ellos hacen lo mismo.
En la Guerra de Resistencia, el sector projaponés
de la gran burguesía (los capituladores) se ha entregado o se apresta a
hacerlo.
332
El sector proeuropeo y pronorteamericano (los
recalcitrantes), aunque todavía permanece en el campo de la Resistencia, se
muestra extremadamente vacilante; hace un doble juego: resiste al invasor
japonés y, a la vez, se opone al Partido Comunista. Nuestra política para con
los capituladores de la gran burguesía es tratarlos como a enemigos y
derribarlos resueltamente. Respecto a los recalcitrantes, adoptamos una doble
política revolucionaria: por un lado, nos aliamos con ellos, pues siguen
resistiendo al Japón y debemos aprovechar sus contradicciones con el
imperialismo japonés, y por el otro, luchamos resueltamente contra ellos,
porque aplican una política de represión anticomunista y antipopular, que
socava la resistencia al Japón y la unidad, las cuales saldrían perjudicadas si
no sostuviéramos esa lucha.
La burguesía nacional es una clase de doble
carácter.
Por una parte, es oprimida por el imperialismo y
constreñida por el feudalismo, y de ahí su contradicción con ambos. En este
sentido, constituye una fuerza revolucionaria. En la historia de la revolución
china ha mostrado cierto entusiasmo en la lucha contra el imperialismo y el
gobierno de los burócratas y caudillos militares.
Pero, por otra parte, como es débil económica y
políticamente y no ha roto por completo sus lazos económicos con el
imperialismo y el feudalismo, le falta valor para llevar hasta el fin la lucha
antiimperialista y antifeudal. Esto se manifiesta con particular claridad
cuando las fuerzas revolucionarias populares se tornan poderosas.
Este doble carácter hace que la burguesía nacional,
en determinados períodos y hasta cierto punto, pueda tomar parte en la
revolución contra el imperialismo y el gobierno de los burócratas y caudillos
militares y llegar a ser una fuerza revolucionaria, y que, en otros períodos,
surja el peligro de que vaya a remolque de la gran burguesía compradora y sirva
de ayudante a la contrarrevolución. En China, la burguesía nacional es
principalmente la burguesía media. Aunque, a la cola de la clase de los grandes
terratenientes y la gran burguesía, se opuso a la revolución en el período de
1927 a 1931 (antes del Incidente del 18 de Septiembre), prácticamente nunca ha
tenido en sus manos el Poder, sino que se ha visto limitada por la política
reaccionaria de dichas dos clases en el Poder. En la Guerra de Resistencia
contra el Japón se diferencia no sólo de los capituladores de la clase de los
grandes terratenientes y de la gran burguesía, sino también de los
recalcitrantes de la gran burguesía, y, hasta la fecha, sigue siendo un aliado
nuestro relativamente bueno. Por eso, es de todo punto necesario adoptar con
respecto a ella una política prudente.
333
Los
diversos sectores de la pequeña burguesía, aparte del campesinado
La pequeña burguesía, aparte de los campesinos,
comprende la gran masa de los intelectuales, los pequeños comerciantes, los
artesanos y los profesionales.
La condición de estos sectores es más o menos
similar a la de los campesinos medios ; todos ellos sufren la opresión del
imperialismo, el feudalismo y la gran burguesía, y se acercan cada día más a la
ruina o la indigencia.
Estos sectores pequeñoburgueses constituyen, por
consiguiente, una de las fuerzas motrices de la revolución y un aliado
confiable del proletariado. Y sólo bajo la dirección de éste podrán conseguir
su liberación.
A continuación los analizaremos.
Primero, los intelectuales y los jóvenes
estudiantes. No constituyen una clase o capa social independiente. Pero, en la
China de hoy, a juzgar por su origen familiar, sus condiciones de vida y su
posición política, en su mayor parte pueden ser catalogados dentro de la
pequeña burguesía. Su número ha crecido considerablemente en los últimos
decenios. A excepción de aquellos intelectuales próximos al imperialismo y a la
gran burguesía y que sirven a éstos contra el pueblo, los intelectuales y los
jóvenes estudiantes sufren, en general, la opresión del imperialismo, el
feudalismo y la gran burguesía, y viven bajo la amenaza de verse sin trabajo u
obligados a dejar sus estudios. En consecuencia, sus tendencias revolucionarias
son muy fuertes. Están dotados, en mayor o menor grado, de conocimientos
científicos capitalistas, poseen una aguda sensibilidad política y, en la
presente etapa de la revolución china, desempeñan con frecuencia un papel de
vanguardia o sirven de puente con las masas. Pruebas fehacientes de ello son el
movimiento de los estudiantes chinos en el extranjero antes de la Revolución de
1911, el Movimiento del 4 de Mayo de 1919, el Movimiento del 30 de Mayo de 1925
y el Movimiento del 9 de Diciembre de 1935. En particular, la gran masa de los
intelectuales relativamente pobres pueden unirse con los obreros y campesinos
para participar en la revolución o apoyarla. En China, también fue entre los
intelectuales y los jóvenes estudiantes donde primero se difundió ampliamente y
se aceptó la ideología marxista-leninista. Sin la participación de los
intelectuales revolucionarios, es imposible tener éxito en la organización de
las fuerzas revolucionarias y en la labor
334
revolucionaria. Pero, mientras no se han
incorporado de todo corazón a las luchas revolucionarias de las masas y no se
deciden a servir a los intereses de las masas y a integrarse con ellas, los
intelectuales, a menudo, tienden al subjetivismo y al individualismo, y se
muestran poco prácticos en su pensamiento y vacilantes en su acción. Por
consiguiente, aunque la gran masa de intelectuales revolucionarios de China
desempeñan un papel de vanguardia y sirven de puente con las masas, no todos
continúan siendo revolucionarios hasta el fin. En los momentos críticos, una
parte de ellos abandonan las filas revolucionarias y se hunden en la pasividad,
y un pequeño número incluso se convierten en enemigos de la revolución. Los
intelectuales sólo pueden superar estos defectos participando por largo tiempo
en la lucha de las masas.
Segundo, los pequeños comerciantes. Por regla
general, poseen pequeñas tiendas y contratan pocos dependientes o ninguno.
Víctimas de la explotación del imperialismo, la gran burguesía y los usureros,
viven bajo la amenaza de la bancarrota.
Tercero, los artesanos. Son muy numerosos. Disponen
de sus propios medios de producción y no contratan obreros, o sólo tienen uno o
dos aprendices o ayudantes. Su condición es similar a la de los campesinos
medios.
Cuarto, los profesionales. Esta categoría comprende
gente de diversas profesiones, por ejemplo los médicos. No explotan a otros o
sólo lo hacen en pequeña medida. Su condición es semejante a la de los
artesanos.
Los sectores de la pequeña burguesía arriba
mencionados constituyen una inmensa multitud a la que debemos ganarnos y cuyos
intereses debemos proteger, porque, en general, pueden sumarse a la revolución
o apoyarla, y son muy buenos aliados. Su debilidad reside en que algunos se
dejan influir fácilmente por la burguesía; por eso, tenemos que preocuparnos de
efectuar entre ellos una labor revolucionaria de propaganda y de organización.
4. E1 campesinado
E1 campesinado, que constituye aproximadamente el
80 por ciento de la población total de China, es hoy la fuerza principal de su
economía nacional.
Dentro del campesinado se está produciendo un
intenso proceso de diferenciación.
335
Primero, los campesinos ricos. Representan
alrededor del 5 por ciento de la población rural (ellos y los terratenientes
representan juntos alrededor del 1o por ciento), y se los denomina burguesía
rural. Los campesinos ricos de China, en su gran mayoría, dan en arriendo una
parte de sus tierras, practican la usura y explotan sin piedad a los
asalariados agrícolas ; por lo tanto, tienen un carácter semifeudal. Pero, por
lo común, participan en el trabajo físico, y en este sentido forman parte del
campesinado. La forma de producción que representan continuará siendo útil
durante cierto período. Hablando en términos generales, pueden contribuir en
algo a la lucha antiimperialista de las masas campesinas y mantenerse neutrales
en la lucha revolucionaria agraria contra los terratenientes. De ahí que no
debamos identificarlos con los terratenientes, ni adoptar prematuramente la
política de eliminarlos.
Segundo, los campesinos medios. Representan
alrededor del 20 por ciento de la población rural. Por lo general, no explotan
a otros y se autoabastecen económicamente (pueden tener algún excedente en los
años de buena cosecha, y, ocasionalmente, emplear asalariados o prestar
pequeñas sumas a interés); sufren la explotación del imperialismo, la clase
terrateniente y la burguesía. Están privados de derechos políticos. Algunos no
tienen suficientes tierras, y sólo una parte (los campesinos medios acomodados)
disponen de un pequeño excedente de tierras. No sólo pueden incorporarse a la
revolución antiimperialista y la revolución agraria, sino también aceptar el
socialismo. Por eso, los campesinos medios en su totalidad pueden ser un aliado
confiable del proletariado y una parte importante de las fuerzas motrices de la
revolución. Su actitud en pro o en contra de la revolución es uno de los
factores decisivos para la victoria o derrota de ésta, lo que es
particularmente cierto cuando, en virtud de la revolución agraria, pasan a
constituir la mayoría de la población rural. Tercero, los campesinos pobres.
Ellos y los asalariados agrícolas
representan juntos alrededor del 70 por ciento de
la población rural. Los campesinos pobres son las vastas masas campesinas sin
tierra o con muy poca tierra, el semiproletariado rural, la mayor fuerza motriz
de la revolución china, el aliado natural y más confiable del proletariado y el
contingente principal en las filas de la revolución china. Los campesinos
pobres y los medios no pueden conseguir su liberación sino bajo la dirección
del proletariado, y éste, a su vez, sólo formando una sólida alianza con ellos
puede conducir la revolución a la victoria; de
336
otra manera, la victoria no será posible. E1
término "campesinado" se refiere principalmente a los campesinos
pobres y los medios.
5. E1 proletariado
Dentro del proletariado chino hay de dos y medio a
tres millones de obreros de la industria moderna, y unos doce millones de
trabajadores asalariados de las pequeñas industrias, la industria artesana y el
comercio en las ciudades; además, constituyen una gran multitud el proletariado
rural (asalariados agrícolas) y los demás proletarios de la ciudad y el campo.
Aparte de las cualidades fundamentales que
caracterizan al proletariado en general - ligazón con la forma de economía más
avanzada, fuerte sentido de organización y de disciplina, y carencia de medios
de producción privados -, el proletariado chino posee otras muchas cualidades
destacadas.
Cuáles son?
Primera, el proletariado chino es más resuelto y
consecuente en la lucha revolucionaria que ninguna otra clase, porque sufre una
triple opresión (la del imperialismo, la burguesía y las fuerzas feudales),
cuya intensidad y crueldad raramente se observa en otras naciones del mundo.
Dado que en la China colonial y semicolonial no existe, como en Europa, base
económica para el socialreformismo, el proletariado en su conjunto, salvo unos
pocos vendeobreros, es la clase más revolucionaria.
Segunda, desde su aparición en el escenario de la
revolución, el proletariado chino ha sido dirigido por su propio partido
revolucionario, el Partido Comunista de China, y ha llegado a ser la clase
políticamente más consciente de la sociedad china.
Tercera, como el proletariado chino, por su origen,
está formado en su mayoría por campesinos arruinados, tiene vínculos naturales
con las grandes masas campesinas, lo cual le facilita formar una estrecha
alianza con ellas.
Por lo tanto, a pesar de ciertas debilidades
inevitables, como por ejemplo su número relativamente pequeño (en comparación
con el campesinado), su relativa juventud (en comparación con el proletariado
de los países capitalistas) y su nivel educacional relativamente bajo (en
comparación con la burguesía), el proletariado chino ha Llegado a ser la fuerza
motriz más fundamental de la revolución china. Sin su dirección, la revolución
china de ningún modo podría triunfar. Para
337
tomar un ejemplo del pasado, la Revolución de 1911
abortó porque el proletariado no participó en ella de manera consciente y
porque aún no existía el Partido Comunista. Un ejemplo reciente es la
revolución de 1924-1927. Durante un tiempo, ésta obtuvo grandes victorias
gracias a la participación y a la dirección conscientes del proletariado, así
como a la existencia del Partido Comunista ; pero terminó en el fracaso debido
a que la gran burguesía traicionó su alianza con el proletariado y el programa
revolucionario común, y a que el proletariado chino y su partido no tenían aún
una rica experiencia revolucionaria. Un ejemplo actual es la Guerra de
Resistencia contra el Japón. Debido a que el proletariado y el Partido
Comunista han ejercido desde el comienzo la dirección sobre el frente único
nacional antijaponés, toda la nación se ha unido y la gran Guerra de
Resistencia ha sido emprendida y llevada adelante con resolución.
El proletariado chino debe comprender que, aun
siendo la clase con la más alta conciencia política y el mayor sentido de
organización, no puede triunfar si se apoya sólo en su propia fuerza. Para
alcanzar la victoria, tiene que organizar un frente único revolucionario
uniéndose, según las distintas circunstancias, con todas las clases y capas que
puedan participar en la revolución. De todas las clases de la sociedad china,
el campesinado es el firme aliado de la clase obrera, la pequeña burguesía
urbana, un aliado confiable, y la burguesía nacional, un aliado en determinados
períodos y hasta cierto punto. Esta es una de las leyes fundamentales
comprobadas por la historia de la revolución de la China contemporánea.
6. EL lumpemproletariado
La condición colonial y semicolonial de China ha
hecho aparecer en el campo y la ciudad una multitud de desempleados. Sin ningún
medio decente para ganarse la vida, muchos de ellos se ven obligados a recurrir
a medios deshonestos ; de ahí los bandoleros, gángsters, mendigos y prostitutas
y los numerosos profesionales de la superstición. Esta capa social es
vacilante; algunos de ellos se dejan comprar fácilmente por las fuerzas
reaccionarias, en tanto que otros pueden unirse a la revolución. Carecen de espíritu
constructivo, son más proclives a la destrucción que a la construcción, y
aquellos que se incorporan a la revolución se convierten en una fuente de la
mentalidad de "insurrectos errantes" y del anarquismo en nuestras
filas. Por eso, tenemos que
338
saber reeducarlos a la vez que precavernos de su
tendencia a la destrucción.
Hasta aquí nuestro análisis de las fuerzas motrices
de la revolución china.
5. EL CARÁCTER DE LA REVOLUCIÓN CHINA
Ahora ya comprendernos la naturaleza de la sociedad
china, es decir, la índole especial de China; tenemos así el requisito esencial
para solucionar todos los problemas concernientes a la revolución china.
También sabemos ya cuáles son los blancos, las tareas y las fuerzas motrices de
la revolución china, cuestiones básicas de la revolución china en la presente
etapa, que dimanan de la naturaleza particular de la sociedad china, de la
índole especial del país. Habiendo comprendido todo esto, podemos ahora entender
otra cuestión básica: el carácter de la revolución china.
¿Cuál es, pues, el carácter de la revolución china
en la presente etapa? ¿Es una revolución democrático-burguesa o una revolución
socialista proletaria? Desde luego, es la primera y no la segunda.
Puesto que la sociedad china es colonial,
semicolonial y semifeudal, que los enemigos principales de la revolución china
son el imperialismo y las fuerzas feudales, que las tareas de la revolución
china consisten en derrocar a estos dos enemigos principales por medio de una
revolución nacional y democrática, que en esta revolución también la burguesía
toma parte en ciertos períodos, y que, incluso cuando la gran burguesía
traiciona a la revolución pasando a ser enemiga suya, el filo de la revolución
sigue dirigido contra el imperialismo y el feudalismo y no contra el
capitalismo y la propiedad privada capitalista en general, dado todo esto, la
revolución china en la presente etapa no es, por su carácter, socialista
proletaria, sino democrático-burguesa25.
No obstante, la revolución democrático-burguesa en
la China de hoy ya no es del tipo viejo, corriente, ya anticuado, sino de un
tipo nuevo, particular. Este es el tipo de revolución que se desarrolla
actualmente en China y en todas las colonias y semicolonias, y lo denominamos
revolución de nueva democracia. La revolución de nueva democracia forma parte
de la revolución socialista proletaria mundial, pues se opone resueltamente al
imperialismo o capitalismo internacional. En lo político, se propone implantar
la dictadura conjunta de las diversas clases revolucionarias contra los
imperialistas, los colaboracionistas y los reaccionarios, y se opone a la
transformación
339
de la sociedad china en una sociedad de dictadura
burguesa. En lo económico, tiene como propósito nacionalizar el gran capital y
las grandes empresas de los imperialistas, los colaboracionistas y los
reaccionarios, y distribuir la tierra de la clase terrateniente entre los
campesinos; junto con ello, conservará las empresas capitalistas privadas en
general y no eliminará la economía de campesino rico. Así, esta revolución
democrática de nuevo tipo, aunque por un lado desbroza el camino para el
capitalismo, por el otro crea las premisas para el socialismo. La presente
etapa de la revolución china es una etapa de transición cuyo objetivo consiste
en poner fin a la sociedad colonial, semicolonial y semifeudal y preparar las
condiciones para la edificación de la sociedad socialista, o sea, es el proceso
de una revolución de nueva democracia. Este proceso empezó sólo después de la
Primera Guerra Mundial y de la Revolución de Octubre en Rusia, y, en China,
comenzó con el Movimiento del 4 de Mayo de 1919. Por revolución de nueva
democracia se entiende una revolución antiimperialista y antifeudal de las
grandes masas populares bajo la dirección del proletariado. Sólo a través de
una revolución semejante puede la sociedad china avanzar hasta el socialismo;
no hay otro camino.
La revolución de nueva democracia es muy diferente
de las revoluciones democráticas que tuvieron lugar en los países de Europa y
Norteamérica; no conduce a la dictadura de la burguesía, sino a la dictadura de
frente único de las diversas clases revolucionarias bajo la dirección del
proletariado. En la Guerra de Resistencia contra el Japón, el Poder democrático
antijaponés establecido en las bases de apoyo, dirigidas por el Partido
Comunista de China, es el Poder de frente único nacional antijaponés; no es ni
la dictadura de la burguesía sola ni la del proletariado solo, sino una
dictadura conjunta de las diversas clases revolucionarias bajo la dirección del
proletariado. Todos los que estén en favor de la resistencia al Japón y de la
democracia tienen derecho a participar en este Poder, sean cuales fueren los
partidos o grupos a que pertenezcan.
La revolución de nueva democracia también difiere
de la revolución socialista ; sólo procura derrocar la dominación de los
imperialistas, los colaboracionistas y los reaccionarios en China, pero no
elimina a ningún sector del capitalismo que pueda contribuir a la lucha
antiimperialista y antifeudal.
La revolución de nueva democracia coincide en lo
esencial con la revolución preconizada en 1924 por Sun Yat-sen con sus Tres
Principios
340
del
Pueblo. En el
"Manifiesto del I
Congreso Nacional del
Kuomintang", publicado en aquel año, Sun
Yat-sen declaraba:
"En los Estados modernos, el llamado sistema
democrático está en general monopolizado por la burguesía y se ha convertido
simplemente en un instrumento de opresión contra la gente sencilla. En cambio,
según el Principio de la Democracia sostenido por el Kuomintang, el sistema
democrático es un bien común de toda la gente sencilla y no se permite que sea
propiedad exclusiva de unos pocos."
Y añadía:
"Todas las empresas, pertenecientes a chinos o
extranjeros, que fueren de carácter monopolista o demasiado grandes para la
administración privada, tales como bancos, ferrocarriles y líneas aéreas, serán
administradas por el Estado, con el fin de que el capital privado no pueda
dominar la vida material del pueblo ; éste es el sentido fundamental de la
limitación del capital."
Y, por último, en su Testamento, Sun Yat- sen
enunciaba así el principio básico para la política interior y la exterior:
"[. . .] debemos despertar a las masas populares y unirnos en una lucha
común con las naciones del mundo que nos traten en pie de igualdad." Así,
los Tres Principios del Pueblo de vieja democracia, acordes con la vieja
situación internacional e interior, fueron transformados en los Tres Principios
del Pueblo de nueva democracia, acordes con la nueva situación internacional e
interior. El Partido Comunista de China se refería justamente a estos últimos
Tres Principios del Pueblo, y no a otros, cuando declaró, en su manifiesto del
22 de septiembre de 1937, que "siendo los Tres Principios del Pueblo [. .
.] lo que China necesita hoy, nuestro Partido está dispuesto a luchar por su
completa realización". Estos son los Tres Principios del Pueblo de Sun
Yat-sen, que entrañan las Tres Grandes Políticas : alianza con Rusia, alianza
con el Partido Comunista y ayuda a los campesinos y obreros. En las nuevas
condiciones internacionales e interiores, cualquier tipo de Tres Principios del
Pueblo que se separen de las Tres Grandes Políticas no son revolucionarios.
(Aquí no vamos a referirnos al hecho de que el comunismo y los Tres Principios
del Pueblo coinciden tan sólo en el programa político básico para la revolución
democrática y difieren en todos los demás aspectos.)
341
De esta manera, en la revolución democrático
-burguesa de China no se puede ignorar el papel del proletariado y del
campesinado y demás sectores de la pequeña burguesía, ni al formar el frente de
lucha (el frente único) ni al organizar el Poder estatal. Quienes tratan de
dejarlos al margen no podrán resolver el problema del destino de la nación
china ni ningún otro problema del país. La república democrática que ha de
crearse en la presente etapa de la revolución debe ser tal que los obreros y
los campesinos y demás sectores de la pequeña burguesía tengan en ella la
posición y el papel que les corresponden. En otras palabras, debe ser una
república democrática basada sobre la alianza revolucionaria de la clase
obrera, el campesinado, la pequeña burguesía urbana y otros elementos
antiimperialistas y antifeudales. Sólo con la dirección del proletariado es
posible establecer cabalmente una república de esta índole.
6. LAS PERSPECTIVAS DE LA REVOLUCIÓN CHINA
Aclaradas las cuestiones básicas - naturaleza de la
sociedad china, y blancos, tareas, fuerzas motrices y carácter de la revolución
china en la presente etapa -, resulta fácil comprender el problema de las
perspectivas de la revolución china, es decir, el problema de la relación entre
la revolución democrático-burguesa y la revolución socialista proletaria, la
relación entre las etapas presente y futura de la revolución.
Dado que la revolución democrático-burguesa de
China en la etapa actual no es del tipo viejo, corriente, sino que es una
revolución democrática de tipo nuevo, particular, una revolución de nueva
democracia, y que la revolución china se desarrolla en la nueva situación
internacional de los años 30 y 40 del siglo XX, caracterizada por el ascenso
del socialismo y la declinación del capitalismo, en la época de la Segunda
Guerra Mundial y en un período de revoluciones, no cabe duda de que la
perspectiva Final de la revolución china no es el capitalismo, sino el
socialismo y el comunismo.
Dado que en la presente etapa de la revolución
china nos proponemos terminar con la condición colonial, semicolonial y
semifeudal de la sociedad actual, o sea, luchar por la realización completa de
la revolución de nueva democracia, es de suponer, y nada tiene de sorprendente,
que la economía capitalista se desarrolle en cierta medida en la sociedad china
después de la victoria de la revolución, porque
342
ésta habrá barrido los obstáculos para el
desarrollo del capitalismo. Un resultado inevitable de la victoria de la
revolución democrática en China, país económicamente atrasado, será cierto
desarrollo del capitalismo. Sin embargo, éste constituirá sólo uno de los
resultados de la revolución china, y no todos. En suma, sus resultados serán el
desarrollo tanto de elementos de capitalismo como de elementos de socialismo.
¿Cuáles son estos últimos? El creciente peso específico del proletariado y del
Partido Comunista entre las fuerzas políticas del país, la hegemonía del
proletariado y del Partido Comunista reconocida o susceptible de ser reconocida
por el campesinado, la intelectualidad y la pequeña burguesía urbana, y el
sector estatal en la economía de la república democrática y el sector
cooperativo perteneciente al pueblo trabajador. Todos éstos son elementos de
socialismo. Como, además, la situación internacional es favorable, muy
probablemente la revolución democrático-burguesa china evitará finalmente el camino
capitalista y desembocará en el socialismo.
LA
DOBLE TAREA DE LA REVOLUCIÓN CHINA Y EL PARTIDO COMUNISTA DE CHINA
Resumiendo las anteriores secciones del presente
capítulo, podemos ver que la revolución china, considerada en su conjunto,
tiene una doble tarea. Dicho de otra manera, comprende una revolución
democrático-burguesa (la revolución de nueva democracia) y una revolución
socialista proletaria, la revolución de la presente etapa y la de la etapa
futura. En el cumplimiento de esta doble tarea revolucionaria, la dirección
incumbe al Partido Comunista de China, partido del proletariado chino; sin su
dirección ninguna revolución puede triunfar.
Dar cima a la revolución democrático-burguesa (la
revolución de nueva democracia) y, cuando estén dadas todas las condiciones
necesarias, transformarla en una revolución socialista, he aquí en su totalidad
la grande y gloriosa tarea revolucionaria del Partido Comunista de China. Todos
los miembros del Partido deben luchar por su cumplimiento y en ningún caso
dejarla a medio camino. Algunos militantes políticamente inmaduros piensan que
nuestra tarea se limita a la actual revolución democrática y no incluye la
futura revolución socialista, o creen que la presente revolución o la
revolución agraria son ya la revolución socialista. Hay que subrayar que estos
343
puntos de vista son erróneos. Todo comunista tiene
que saber que, tomado en su conjunto, el movimiento revolucionario chino
dirigido por el Partido Comunista de China abarca dos etapas : la revolución
democrática y la socialista. Se trata de dos procesos revolucionarios
cualitativamente distintos, y sólo después de consumado el primero se puede
pasar al cumplimiento del segundo. La revolución democrática es la preparación
necesaria para la revolución socialista, y la revolución socialista es la
dirección inevitable para el desarrollo de la revolución democrática. El
objetivo final por el cual luchan todos los comunistas es la instauración
definitiva de la sociedad socialista y de la comunista. Sólo comprendiendo
tanto las diferencias como las interconexiones entre la revolución democrática
y la revolución socialista, podremos dirigir correctamente la revolución china.
Fuera del Partido Comunista de China, ningún otro
partido (burgués o pequeñoburgués) está a la altura de la tarea de dirigir
hasta su consumación las dos grandes revoluciones de China, la democrática y la
socialista. Desde el mismo día en que nació, el Partido Comunista de China ha
tomado sobre sí esta doble tarea, y durante dieciocho años cabales ha venido
luchando arduamente por su cumplimiento.
Esta es una tarea gloriosísima, pero al mismo
tiempo muy dura. Será imposible cumplirla sin un Partido Comunista de China
bolchevizado que abarque todo el país, tenga un amplio carácter de masas y esté
plenamente consolidado en los terrenos ideológico, político y organizativo. Por
lo tanto, es deber de cada comunista tomar parte activa en la construcción de
un Partido así.
NOTAS
E1
poder magnético de fa piedra imán fue mencionado ya en el siglo III a.n.e. por
Lü Pu-wei en su Almanaque, y Wang Chung, a principios del siglo I, observó en
su obra Lun Jeng que una cuchara imantada se orienta hacia el Sur. A juzgar por
las crónicas de viajes escritas a principios del siglo XII, la brújula era ya
entonces de uso común entre los navegantes chinos.
En
antiguos documentos se registra que Tsai Lun, eunuco de la dinastía Jan del
Este, fue el primero en fabricar papel con cortezas de árbol, cáñamo, trapos y
redes usadas. En el año 105 presentó su invención al emperador, y, más tarde,
el método de fabricar papel con fibras vegetales se difundió gradualmente por
el país.
Alrededor
del año 600, en tiempos de la dinastía Sui.
344
Inventada
por Pi Sheng durante el reinado del emperador Yentsung, de la dinastía Sung.
Inventada
en China en el siglo IX, según la tradición. Hacia el siglo XI, los chinos ya
usaban la pólvora en la artillería.
Líderes
del primer gran levantamiento campesino en la historia de China. En el año 209
a.n.e., Chen Sheng y Wu Kuang, dos reclutas de un grupo de novecientos en
marcha a un puesto fronterizo para incorporarse a su guarnición, organizaron en
el distrito de Chisien (hoy Susien, provincia de Anjui) una rebelión contra la
tiránica dinastía Chin, rebelión que no tardó en encontrar eco en todo el país.
Siang Yu y Liu Pang fueron los más destacados entre los que se alzaron a
continuación. El ejército de Siang Yu aniquiló al grueso de las Fuerzas de la
dinastía Chin, y las tropas de Liu Pang tomaron la capital de Chin. Más tarde,
los dos lucharon entre sí, y Siang Yu fue derrotado y muerto. Liu Pang fundó la
dinastía Jan.
Levantamientos
campesinos producidos a finales de la dinastía Jan del Oeste. En ese entonces
hubo muchas revueltas campesinas. E1 año 8, Wang Mang, primer ministro de la
dinastía, destronó al emperador y ocupó su lugar. Introdujo algunas reformas
con miras a apaciguar la agitación campesina. Pero, a consecuencia del hambre
reinante, las masas se sublevaron en Sinshi (hoy distrito de Chingshan,
provincia de Jupei) y en Pinglin (al Nordeste del actual distrito de Suisien,
provincia de Jupei). Los Tungma (Caballos de Bronce) y los Chimei (Cejas Rojas)
eran también fuerzas campesinas que se alzaron durante el reinado de Wang Mang,
en las zonas que hoy constituyen el centro de la provincia de Jopei y el centro
de la provincia de Shantung, respectivamente; los Chimei eran las fuerzas
rebeldes campesinas más importantes.
Fuerza
campesina que se sublevó bajo la jefatura de Chang Chüe en el año 184, durante
la dinastía Jan del Este. Se los llamaba Juangchin (Turbantes Amarillos) porque
sus soldados llevaban turbantes de ese color.
Líderes
de las poderosas fuerzas campesinas que se sublevaron en Jonán y Jopei,
respectivamente, en el último período de la dinastía Sui, a principios del
siglo VII.
Wang
Sien-chi organizó el año e74 un levantamiento en Shantung. A1 año siguiente,
Juang Chao organizó otro en su apoyo. Véase "Sobre la rectificación de las
ideas erróneas en el Partido", nota z, Obras Escogidas de Mao Tse-tung, t.
I.
Conocidos
líderes de levantamientos campesinos de comienzos del siglo XII, durante la
dinastía Sung; Sung Chiang actuaba en los límites entre las provincias de
Shantung, Junán y Chiangsú, y Pang La actuaba en Chechiang y Anjui.
En el
año 1351, se produjeron insurrecciones populares en diversas partes del país
contra la dinastía Yuan. En 1352, Chu Yuan-chang se incorporó a las fuerzas
campesinas insurrectas dirigidas por Kuo Tsi-sing y, a la muerte de éste, llegó
a ser su caudillo. Finalmente, consiguió derrocar a la dinastía mongola en 1368
y se convirtió en el primer emperador de la dinastía Ming.
Véase
"Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el Partido”, nota 3,
Obras Escogidas de Mao Tse-tung, t. I.
Véase
"Sobre la táctica de la lucha contra el imperialismo japonés", nota
35, Ibíd.
De 1856
a 1860, Inglaterra y Francia sostuvieron conjuntamente una guerra de agresión
contra China, y los Estados Unidos y la Rusia zarista les prestaron ayuda. El
Gobierno de la dinastía Ching, que entonces concentraba sus esfuerzos en
reprimir la revolución campesina del Reino Celestial Taiping, adoptó una
política de
345
resistencia pasiva a los agresoras extranjeros. Las
fuerzas aliadas anglo-francesas ocuparon sucesivamente una serie de importantes
ciudades, entre ellas, Cantón, Tientsín y Pekín, saquearon e incendiaron el
Palacio Yuan Ming Yuan de Pekín y, finalmente, obligaron al Gobierno de la
dinastía Ching a firmar los Tratados de Tientsín y de Pekín. En sus puntos
principales, estos Tratados estipularon la apertura al comercio exterior de los
puertos de Tientsín, Niuchuang, Tengchou, Taiwán, Tanshui, Chaochou, Chingchou,
Nankín, Chenchiang, Chiuchiang y Jankou, y la concesión a los extranjeros de
privilegios para viajar y predicar sus religiones en el interior del país, así
como el privilegio de navegar por las aguas interiores de China. De este modo,
las fuerzas extranjeras de agresión se extendieron a todas las provincias
costeras de China y penetraron tierra adentro.
En
1882-1883, los franceses invadieron el Norte de Vietnam. En 1884-1885,
extendieron la guerra a las provincias chinas de Kuangsí, Taiwán, Fuchién y
Chechiang. EL corrompido Gobierno de la dinastía Ching, aun cuando había ganado
la guerra, Firmó con Francia el humillante Tratado de Tientsín.
En
1900, ocho potencias imperialistas (Inglaterra, Estados Unidos, Alemania,
Francia, Rusia, Japón, Italia y Austria) atacaron conjuntamente a China con el
propósito de aplastar el Movimiento Yijetuan, un movimiento del pueblo chino
contra la agresión extranjera. Nuestro pueblo les opuso una heroica
resistencia. Las fuerzas aliadas de las 8 Potencias tomaron Taku y ocuparon
Tientsín y Pekín. En 1901, el Gobierno de la dinastía Ching firmó con los ocho
países imperialistas un tratado de paz, con arreglo al cual China se
comprometió a pagarles 450 millones de taeles de plata por concepto de
"indemnizaciones”, y les concedió el privilegio de acantonar tropas en
Pekín y en la zona de Pekín-Tientsín-Shanjaikuan.
Uno de
los privilegios que las potencias imperialistas arrancaron a la vieja China
mediante tratados desiguales. Fue estipulado por primera vez en el Tratado
Chino-Británico de Jumen en 1843; y en el Tratado Chino-Norteamericano de
Wangsia en 1844. La jurisdicción consular significaba que, si un ciudadano de
cualquier país que gozara de este privilegio en China era acusado en un
proceso, civil o criminal, no lo juzgaban los tribunales chinos, sino el cónsul
de su propio país.
A
partir de fines del siglo XIX, las diversas potencias imperialistas agresoras
dividieron a China en diferentes esferas de influencia de acuerdo con el
poderío económico y militar de cada una en el país. Así, por ejemplo, las
provincias de los cursos medio c inferior del río Yangtsé quedaron dentro de la
esfera de influencia inglesa; Yunnán, Kuangtung y Kuangsí, dentro de la
francesa; Shantung, dentro de la alemana; Fuchién, dentro de la japonesa, y las
tres provincias del Nordeste (hoy Liaoning, Chilin y Jeilungchiang), dentro de
la rusa. Después de la guerra ruso-japonesa de 1905, la parte meridional de las
tres provincias del Nordeste quedó bajo la influencia japonesa.
Zonas
ocupadas por los países imperialistas en los puertos que el Gobierno de la
dinastía Ching se vio obligado a abrir al comercio. En estas
"concesiones" se implantó un régimen colonial imperialista,
completamente independiente de la administración y la legislación de China.
Desde ellas, los imperialistas ejercían, directa o indirectamente, su control
político y económico sobre el régimen de la clase feudal y de la burguesía
compradora china. Durante la revolución de 1924-1927, las masas revolucionarias,
dirigidas por el Partido Comunista de China, iniciaron un movimiento por la
recuperación de las "concesiones", y en enero de 1927 recuperaron las
"concesiones" inglesas en Jankou y Chiuchiang. Pero, con la traición
de Chiang Kai-shek a la revolución, los imperialistas lograron conservar sus
"concesiones” en diversos lugares de China.
346
21 Véase "Análisis de las clases de la
sociedad china". nota 1, Obras Escogidas de Mao Tse-tung, t. 1.
22 Cita de las tesis "Sobre el movimiento
revolucionario en los países coloniales y semicoloniales" adoptadas por el
VI Congreso de la Internacional Comunista.
J. V.
Stalin, : "la revolución en China y las tareas de la Internacional
Comunista", discurso pronunciado el 24 de mayo de 1927 en la VIII Sesión
Plenaria del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista.
J. V.
Stalin: "Las perspectiva, de la revolución en China".
Véase
V. I. Lenin, "El programa agrario de la socialdemocracia en la primera
revolución rusa de 1905-1907".
STALIN, AMIGO DEI PUEBLO CHINO
20 de diciembre de 1939
Este veintiuno de diciembre, el camarada Stalin
cumplirá sesenta años. Es fácil imaginar que su cumpleaños suscitará cálidas y
afectuosas congratulaciones en los corazones de todos los revolucionarios del
mundo que conocen esta fecha.
Felicitar a Stalin no es una formalidad. Felicitar
a Stalin significa apoyarlo, apoyar su causa, la victoria del socialismo y el
rumbo que él señala a la humanidad, significa apoyar a un amigo querido. Pues
hoy la gran mayoría de la humanidad está sufriendo y sólo puede liberarse de
sus sufrimientos siguiendo el rumbo señalado por Stalin y contando con su
ayuda.
Nosotros, el pueblo chino, estamos atravesando el
período de los más amargos sufrimientos de nuestra historia, un período en que
necesitamos más que nunca de la ayuda de otros. Como dice el Libro de las odas,
"El ave canta buscando el eco de sus amigos." Este es precisamente
nuestro caso.
Pero ¿quienes son nuestros amigos?
Una clase de "amigos" son los que se
adjudican ellos mismos el título de amigos del pueblo chino ; algunos chinos,
irreflexivamente, los llaman también amigos. Pero tales "amigos" no
pertenecen sino a la categoría de Li Lin-fu1, primer ministro de la dinastía
Tang, que tenía fama de ser un hombre con "miel en los labios y ponzoña en
el corazón". Son, en efecto, amigos de ese tipo. ¿De quiénes se trata? De
lo. imperialistas, que declaran tener simpatía por China. En cambio, hay otra
clase de amigos, los que sienten real simpatía por nosotros y nos tratan como
hermanos. ¿Quiénes son? E1 pueblo soviético y Stalin.
Ningún otro país ha renunciado a sus privilegios en
China; únicamente la Unión Soviética lo ha hecho.
Durante nuestra Primera Gran Revolución, todos los
imperialistas se opusieron a nosotros; únicamente la Unión Soviética nos ayudó.
347
348
Desde el comienzo de la Guerra de Resistencia
contra el Japón, ningún gobierno imperialista nos ha prestado ayuda real ;
únicamente la Unión Soviética ha ayudado a China con su aviación y con
material. ¿No es esto suficientemente claro?
Sólo el país del socialismo, su jefe y su pueblo,
los pensadores, estadistas y trabajadores socialistas, pueden prestar ayuda
real a la causa de la liberación de la nación y el pueblo chinos ; sin su
ayuda, nuestra causa no podría lograr la victoria final.
Stalin es el fiel amigo del pueblo chino en su
lucha por la liberación. El amor y el respeto del pueblo chino por Stalin y su
amistad hacia la Unión Soviética son profundamente sinceros; toda tentativa de
sembrar discordias, toda mentira o calumnia serán en vano.
NOTAS
1. Li Lin-fu (siglo VIII) fue primer ministro del
emperador Süantsung de la dinastía Tang. Aunque simulaba amistad, maquinaba la
ruina de todo aquel que le ganara en talento y fama y que recibiera el Favor
del emperador. Por eso, sus contemporáneos lo conocían como un hombre con
"miel en los labios y ponzoña en el corazón".
EN MEMORIA DE NORMAN BETHUNE
21 de diciembre de 1939
El camarada Bethune1 era miembro del Partido
Comunista del Canadá. Tenía unos cincuenta años cuando, enviado por los
Partidos Comunistas del Canadá y los Estados Unidos, vino a China, recorriendo
miles de kilómetros, para ayudarnos en nuestra Guerra de Resistencia contra el
Japón. Llegó a Yenán en la primavera del año pasado; luego fue a trabajar en
las montañas Wutai y, para aflicción nuestra, ofrendó la vida en su puesto de
trabajo. ¿Qué espíritu impulsa a un extranjero a entregarse sin ningún móvil personal
a la causa de la liberación del pueblo chino como a la suya propia? El espíritu
del internacionalismo, el espíritu del comunismo, que todos los comunistas
chinos debemos asimilar. El leninismo enseña que la revolución mundial sólo
puede triunfar si el proletariado de los países capitalistas apoya la lucha
liberadora de los pueblos coloniales y semicoloniales, y si el proletariado de
las colonias y semicolonias apoya la lucha liberadora del proletariado de los
países capitalistas2 . EL camarada Bethune puso en práctica esta línea
leninista. Los comunistas chinos también debemos atenernos a ella en nuestra
práctica. Debemos unirnos con el proletariado de todos los países capitalistas,
con el proletariado del Japón, Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, Italia y
demás países capitalistas; sólo así se podrá derrocar al imperialismo y
alcanzar la liberación de nuestra nación y nuestro pueblo y de las otras
naciones y pueblos del mundo. Este es nuestro internacionalismo, el
internacionalismo que oponemos al nacionalismo y al patriotismo estrechos. E1
espíritu del camarada Bethune de total dedicación a los demás
sin la menor preocupación por sí mismo, se
expresaba en su infinito sentido de responsabilidad en el trabajo y en su
infinito cariño por los camaradas y el pueblo. Todo comunista debe seguir su
ejemplo. No pocas personas se muestran irresponsables en su trabajo, prefieren
lo liviano a lo pesado, dejan las cargas pesadas a otros y escogen para
349
350
sí las livianas. En cada ocasión, piensan en sí
mismas antes que en los demás. Cuando hacen alguna pequeña contribución, se
hinchan de orgullo y la pregonan temiendo que alguien quede sin saberlo. No
sienten cariño por los camaradas y el pueblo, y los tratan con frialdad,
indiferencia y apatía. En realidad, esas personas no son comunistas o, al
menos, no pueden ser consideradas como verdaderos comunistas. De todos aquellos
que regresaban del frente, no había ninguno que, al hablar de Bethune, dejara
de expresar su admiración por él y de mostrarse conmovido por su espíritu. En
la Región Fronteriza de Shansí -Chajar-Jopei, todos los militares o civiles que
fueron atendidos por el Dr. Bethune o que lo vieron trabajar, se sentían
conmovidos. Todos los comunistas deben aprender de este auténtico espíritu
comunista del camarada Bethune.
E1 camarada Bethune era médico. Dedicado al arte de
curar, perfeccionaba constantemente su técnica; se distinguía por su maestría
en el servicio médico del VIII Ejército. Esto constituye una excelente lección
para aquellos que quieren cambiar de trabajo apenas ven otro nuevo, y para
quienes menosprecian el trabajo técnico considerándolo sin importancia ni
futuro.
E1 camarada Bethune y yo nos vimos una sola vez.
Posteriormente, me escribió muchas veces. Pero como yo estaba muy ocupado, sólo
le escribí una carta y no sé si la recibió. Me siento profundamente apenado por
su desaparición. E1 homenaje que todos rendimos a su memoria demuestra cuán
hondamente su espíritu inspira a cada uno de nosotros. Todos debemos aprender
de su desinterés absoluto. Quien posea este espíritu puede ser muy útil al
pueblo. La capacidad de un hombre puede ser grande o pequeña, pero basta con
que tenga este espíritu para que sea hombre de elevados sentimientos, hombre
íntegro y virtuoso, hombre exento de intereses triviales, hombre de provecho
para el pueblo.
NOTAS
Norman
Bethune era un célebre cirujano. En 1936, cuando los fascistas alemanes e
italianos intervinieron en España, fue al Frente de combate a servir al pueblo
español que luchaba contra el fascismo o. A comienzos de 1938, después de
estallar en China la Guerra de Resistencia contra el Japón, vino a nuestro país
encabezando un equipo de trabajadores médicos canadienses y norteamericanos.
Llegó a Yenán entre marzo y abril de ese año, y al poco tiempo partió para la
Región Fronteriza de Shansí-
351
Chajar-Jopei. Trabajó allí durante dos años, dando
ejemplo de espíritu de sacrificio, entusiasmo en el trabajo y sentido de la
responsabilidad. Habiendo contraído una infección mientras practicaba una
operación de urgencia, infección que se transformó en septicemia, Falleció el
12 de noviembre de 1939, en el distrito de Tangsien, provincia de Jopei.
Véase
J. V. Stalin, "Los fundamentos del leninismo", VI, "La cuestión
nacional".
SOBRE LA NUEVA DEMOCRACIA
Enero de 1939
I. ¿ADONDE HA DE IR CHINA?
Desde que comenzó la Guerra de Resistencia, todo el
pueblo vivía en un ambiente de efervescencia; la sensación general de que se
había encontrado una salida hizo desaparecer las caras tristes y preocupadas.
No obstante, en los últimos tiempos, repentinos clamores de conciliación y
anticomunismo han llenado de nuevo el aire, y el pueblo entero se encuentra
sumido otra vez en la incertidumbre. Los intelectuales y los jóvenes
estudiantes, particularmente sensibles a los acontecimientos, son los primeros
afectados. Una vez más se plantea la cuestión : ¿Qué hacer? ¿Adónde ha de ir
China? Por ello, quizá sea provechoso aclarar, con motivo de la aparición de
Cultura China1, la dinámica de la política y la cultura chinas. Soy profano en
problemas culturales ; me he propuesto estudiarlos, pero apenas he empezado a
hacerlo. Por fortuna, muchos camaradas de Yenán han escrito detalladamente a
este respecto ; que las generalidades que voy a decir sean como el sonar de
batintines y tambores que anuncia una representación teatral. Para los
trabajadores avanzados de la cultura de todo el país, estas observaciones
nuestras, que quizá contengan un grano de verdad, no son más que un pedazo de
ladrillo que mostramos para incitarlos a enseñar sus jades ; esperamos que una
discusión en común nos conducirá a correctas conclusiones que respondan a las
necesidades de nuestra nación. La actitud científica es "buscar la verdad
en los hechos". Nada se puede resolver con actitudes petulantes tales como
"estimarse infalible" o "dárselas de maestro".
Extremadamente graves son los males que aquejan a nuestra nación, que sólo
puede ser conducida por el camino de la liberación con una actitud científica y
espíritu de responsabilidad. La verdad es una sola, y lo que determina quién la
ha descubierto no son las fanfarronerías subjetivas, sino
353
354
la práctica objetiva. La práctica revolucionaria de
millones de hombres es el único criterio de la verdad. A mi juicio, ésta debe
ser la actitud de Cultura China.
II. NOS PROPONEMOS CONSTRUIR LUNA NUEVA CHINA
Desde hace años, los comunistas venimos luchando
tanto por una revolución política y económica como por una revolución cultural
en China ; nuestro objetivo es construir para la nación china una nueva
sociedad y un nuevo Estado, en los cuales no solamente habrá una nueva política
y una nueva economía, sino también una nueva cultura. En otras palabras, no
sólo deseamos convertir la China políticamente oprimida y económicamente
explotada en una China políticamente libre y económicamente próspera; deseamos asimismo
convertir la China ignorante y atrasada bajo el imperio de la vieja cultura en
una China culta y avanzada en la que impere una nueva cultura. En resumen,
queremos construir una nueva China. Y en el terreno cultural, nuestro objetivo
es forjar una nueva cultura de la nación china.
III. CARACTERÍSTICAS HISTÓRICAS DE CHINA
Queremos forjar una nueva cultura de la nación
china, pero ¿qué tipo de cultura debe ser ésta?
Una cultura dada (como forma ideológica) es el
reflejo de la política y la economía de una sociedad determinada y, a su vez,
influye y actúa en gran medida sobre éstas ; la economía es la base, y la
política, la expresión concentrada de la economía2 . Este es nuestro punto de
vista fundamental sobre la relación entre la cultura, por una parte, y la
política y la economía, por la otra, y sobre la relación entre la política y la
economía. De este modo, son primero la política y la economía de una formación
social dada las que determinan la cultura de esa misma formación, y sólo
después esta cultura influye y actúa sobre aquéllas. Marx dice: "No es la
conciencia de los hombres lo que determina su ser, sino, por el contrario, su
ser social lo que determina su conciencia."3 Y dice además: "Los
filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de
lo
355
que se trata es de transformarlo.”4 Esta
formulación científica, por primera vez en la historia humana, resolvió
correctamente el problema de la relación entre la conciencia y el ser, y
constituye la tesis básica de la dinámica y revolucionaria teoría del reflejo,
tan profundamente desarrollada más tarde por Lenin. No debemos olvidar esta
tesis básica al discutir los problemas culturales de China.
Así, está muy claro que lo que hay de reaccionario
en la vieja cultura de la nación china, y que nos proponemos eliminar, es
inseparable de la vieja política y la vieja economía, mientras la nueva cultura
de la nación china, que nos proponemos construir, es inseparable de la nueva
política y la nueva economía. La vieja política y la vieja economía de la
nación china forman la base de su vieja cultura, del mismo modo que su nueva
política y su nueva economía formarán la base de su nueva cultura.
¿Qué se entiende por vieja política y vieja
economía de la nación china? Y ¿qué por su vieja cultura?
De las dinastías Chou y Chin en adelante, la
sociedad china fue feudal, feudales su política y su economía. Y la cultura
dominante, reflejo de esta política y esta economía, fue igualmente feudal.
Con la invasión del capitalismo extranjero y el
paulatino crecimiento de elementos de capitalismo en la sociedad china, ésta ha
pasado gradualmente a ser una sociedad colonial, semicolonial y semifeudal.
Hoy, la sociedad china es colonial en las zonas ocupadas por el Japón y
básicamente semicolonial en las zonas dominadas por el Kuomintang, y en unas y
otras prevalece el sistema feudal o semifeudal. Tal es, pues, la naturaleza de
la actual sociedad china; tal es la índole de la China de hoy. La política y la
economía de esta sociedad son preponderantemente coloniales, semicoloniales y
semifeudales, y la cultura dominante, reflejo de esa política y esa economía,
es también colonial, semicolonial y semifeudal.
Nuestra revolución está dirigida precisamente
contra estas formas política, económica y cultural preponderantes. Lo que
queremos eliminar es justamente esta vieja política y esta vieja economía,
coloniales, semicoloniales y semifeudales, así como la vieja cultura a su
servicio. Y lo que queremos construir es lo contrario : una política, una
economía y una cultura nuevas de la nación china.
Ahora bien, ¿qué son esa política y economía nuevas
de la nación china, y qué es su nueva cultura?
En su curso histórico, la revolución china tiene
que pasar por dos etapas : primero, la revolución democrática, y segundo, la
revolución
356
socialista ; éstos son dos procesos revolucionarios
cualitativamente distintos. La democracia de que hablamos ya no pertenece a la
vieja categoría, no es la vieja democracia, sino que pertenece a la nueva
categoría, es la nueva democracia.
Por lo tanto, puede afirmarse que la nueva política
de la nación china es la política de nueva democracia, que su nueva economía es
la economía de nueva democracia y que su nueva cultura es la cultura de nueva
democracia.
Tal es la característica histórica de la revolución
china en la actualidad. Todo partido, grupo político o individuo participante
en la revolución china que no la comprenda, será incapaz de dirigir esta
revolución y llevarla a la victoria, y será abandonado por el pueblo y
condenado a lamentarse miserablemente en un rincón.
IV. LA REVOLUCIÓN CHINA, PARTE DE LA
REVOLUCIÓN MUNDIAL
La característica histórica de la revolución china
consiste en que se divide en dos etapas: democracia y socialismo, y la primera
ya no es la democracia corriente, sino una democracia de tipo chino, de tipo
particular y nuevo, o sea, la nueva democracia. Ahora bien, ¿cómo se ha formado
esta característica histórica? ¿Existe desde hace un siglo, o ha surgido más
tarde?
Basta con estudiar un poco el desarrollo histórico
de China y del mundo para comprender que esta característica no existe desde la
Guerra del Opio, sino que se ha formado más tarde, después de la Primera Guerra
Mundial imperialista y de la Revolución de Octubre en Rusia. Examinemos ahora
el proceso de su formación.
Es evidente que, dada la naturaleza colonial,
semicolonial y semifeudal de la actual sociedad, la revolución china ha de
pasar por dos etapas. La primera consiste en transformar esa sociedad colonial,
semicolonial y semifeudal en una sociedad democrática independiente, y la
segunda, en hacer avanzar la revolución y construir una sociedad socialista. La
revolución china se encuentra ahora en su primera etapa.
E1 período preparatorio de la primera etapa comenzó
con la Guerra del Opio de 1840, esto es, cuando la sociedad china empezó a
transformarse de feudal en semicolonial y semifeudal. Luego se han sucedido el
Movimiento del Reino Celestial Taiping, la Guerra
357
Chino-Francesa, la Guerra Chino-Japonesa, el
Movimiento Reformista de 1898, la Revolución de 1911, el Movimiento del 4 de
Mayo, la Expedición al Norte, la Guerra Revolucionaria Agraria y la actual
Guerra de Resistencia contra el Japón. Estas numerosas fases abarcan un siglo
entero y, en cierto sentido, todas forman parte de esta primera etapa; son
luchas realizadas por el pueblo chino, en diferentes ocasiones y grados, contra
el imperialismo y las fuerzas feudales, a fin de construir una sociedad democrática
independiente y llevar a cabo la primera revolución. Sin embargo, es la
Revolución de 1911 la que marca, en un sentido más completo, el comienzo de
dicha revolución. La primera revolución es, por su carácter social,
democrático-burguesa, y no socialista proletaria. Todavía no está consumada, y
exige ingentes esfuerzos, porque sus enemigos siguen siendo muy poderosos.
Cuando el Dr. Sun Yat-sen decía: "No se ha consumado aún la revolución;
todos mis camaradas deben continuar luchando", se refería precisamente a
esta revolución democrático-burguesa. Sin embargo, la revolución democrático
-burguesa de China experimentó un cambio con el estallido de la Primera Guerra
Mundial imperialista en 1919 y el establecimiento de un Estado socialista sobre
una sexta parte del globo a consecuencia de la Revolución de Octubre de 1917 en
Rusia.
Antes de estos acontecimientos, la revolución
democrático-burguesa china pertenecía a la vieja categoría, a la de la
revolución democrático-burguesa mundial, y formaba parte de esta revolución.
Después de dichos acontecimientos, la revolución
democrático-burguesa china pasó a pertenecer a una nueva categoría de la
revolución democrático-burguesa, y el frente del que forma parte es el de la
revolución socialista proletaria mundial.
¿Por qué? Porque la Primera Guerra Mundial
imperialista y la primera revolución socialista victoriosa, la Revolución de
Octubre, han cambiado totalmente el curso de la historia mundial, abriendo en
ella una nueva era.
Es una era en que el frente capitalista mundial se
ha derrumbado en un sector del globo (un sexto de su superficie) y ha revelado
plenamente su podredumbre en el resto; en que lo que queda del mundo
capitalista no puede sobrevivir sin depender más que nunca de las colonias y
semicolonias ; una era en que se ha fundado un Estado socialista, dispuesto,
como lo ha proclamado, a dar activo apoyo al movimiento de liberación de todas
las colonias y semicolonias, y en que el proletariado de los países capitalistas
se libera cada día más
358
de la influencia de los partidos socialdemócratas,
social-imperialistas, y ha proclamado su apoyo al movimiento de liberación de
las colonias y semicolonias. En esta era, toda revolución emprendida por una
colonia o semicolonia contra el imperialismo, o sea, contra la burguesía o
capitalismo internacional, ya no pertenece a la vieja categoría, a la de la
revolución democrático -burguesa mundial, sino a la nueva categoría; ya no
forma parte de la vieja revolución burguesa o capitalista mundial, sino de la
nueva revolución mundial : la revolución mundial socialista proletaria. Estas
colonias o semicolonias en revolución no pueden ser consideradas como aliadas
del frente de la contrarrevolución capitalista mundial; se han convertido en
aliadas del frente de la revolución socialista mundial.
En su primera etapa o primer paso, tal revolución
de un país colonial o semicolonial, aunque por su carácter social sigue siendo
fundamentalmente democrático-burguesa y sus reivindicaciones tienden
objetivamente a desbrozar el camino al desarrollo del capitalismo, ya no es una
revolución de viejo tipo, dirigida por la burguesía y destinada a establecer
una sociedad capitalista y un Estado de dictadura burguesa, sino una revolución
de nuevo tipo, dirigida por el proletariado y destinada a establecer, en esa primera
etapa, una sociedad de nueva democracia y un Estado de dictadura conjunta de
todas las clases revolucionarias. Por consiguiente, esta revolución abre
precisamente un camino aún más amplio al desarrollo del socialismo. Durante su
curso, atraviesa varias fases debido a los cambios en el campo contrario y
entre sus propios aliados, pero su carácter fundamental permanece inalterado.
La revolución combate consecuentemente al
imperialismo, y por lo tanto este no la tolera y lucha contra ella. En cambio,
el socialismo la aprueba, y el Estado socialista y el proletariado
internacional socialista la ayudan.
Por eso, esta revolución no puede ser sino parte de
la revolución mundial socialista proletaria.
"La revolución china es parte de la revolución
mundial" - esta correcta tesis fue planteada ya durante la Primera Gran
Revolución china de 1924-1927. Fue planteada por los comunistas chinos y
aprobada por todos cuantos participaban entonces en la lucha antiimperialista y
antifeudal. Sin embargo, la significación de esta tesis no fue esclarecida en
aquellos días, de suerte que la gente sólo tenía una vaga idea al respecto.
359
"Revolución mundial" ya no se refiere a
la vieja revolución mundial, puesto que la vieja revolución mundial burguesa
tocó a su fin hace tiempo ; se refiere a la nueva revolución mundial, la
revolución mundial socialista. Igualmente, "parte" ya no significa
parte de la vieja revolución burguesa, sino de la nueva revolución socialista.
Este es un formidable cambio, sin parangón en la historia de China ni del
mundo.
Esta correcta tesis, planteada por los comunistas
chinos, se basa en la teoría de Stalin.
Ya en 1918, en un artículo conmemorativo del I
aniversario de la
Revolución de Octubre, Stalin escribía :
"La
grandiosa significación mundial
de la Revolución
de
Octubre consiste principalmente:
en que
ha ensanchado el marco de la cuestión nacional, convirtiéndola de problema
particular de la lucha contra la opresión nacional en Europa, en el problema
general de liberar del imperialismo a los pueblos oprimidos, a las colonias y
semicolonias
;
en que
ha abierto amplias posibilidades y caminos efectivos para esta liberación,
facilitando así considerablemente a los pueblos oprimidos del Occidente y del
Oriente su liberación y llevándolos al cauce común de la lucha victoriosa
contra el imperialismo ;
en que
de este modo ha tendido un puente entre el Occidente socialista y el Oriente
esclavizado, formando un nuevo frente de revoluciones contra el imperialismo
mundial, que va desde los proletarios del Occidente, pasando por la revolución
rusa, hasta los pueblos oprimidos del Oriente."5
Después de escribir este artículo, Stalin ha
desarrollado en muchas ocasiones la teoría de que las revoluciones de las
colonias y semicolonias han dejado de pertenecer a la vieja categoría y pasado
a formar parte de la revolución socialista proletaria. La explicación más clara
y precisa la da Stalin en un artículo publicado el 30 de junio de 1925, en el
que polemiza con los nacionalistas yugoslavos de la época. Este artículo,
titulado "Una vez más sobre la cuestión nacional", se incluye en un libro
traducido por Chang Chung-shi y publicado bajo el título de Stalin sobre la
cuestión nacional. En dicho artículo se lee el siguiente párrafo :
360
"Semic se remite a un pasaje del folleto de
Stalin El marxismo y la cuestión nacional, escrito a fines de 1912. En dicho
pasaje se dice que `bajo el capitalismo ascensional, la lucha nacional es una
lucha entre las clases burguesas'. Por lo visto, con esto, Semic quiere dar a
entender que es acertada la fórmula con que determina el sentido social del
movimiento nacional en las presentes condiciones históricas. Pero el folleto de
Stalin fue escrito antes de la guerra imperialista, cuando el problema nacional
aún no era considerado por los marxistas un problema de significación mundial,
cuando la reivindicación fundamental de los marxistas sobre el derecho de
autodeterminación no era considerada una parte de la revolución proletaria,
sino una parte de la revolución democrático -burguesa. Sería ridículo perder de
vista que desde entonces ha cambiado radicalmente la situación internacional,
que la guerra, por un lado, y la Revolución de Octubre en Rusia, por otro, han
convertido el problema nacional, de parte integrante de la revolución
democrático-burguesa, en parte integrante de la revolución socialista
proletaria. Ya en octubre de 1926, en su artículo `Balance de la discusión
sobre la autodeterminación', Lenin decía que el derecho de autodeterminación,
punto básico del problema nacional, había dejado de ser una parte del
movimiento democrático general y se había convertido ya en parte integrante de
la revolución proletaria general, de la revolución socialista. No hablo ya de
trabajos posteriores, tanto de Lenin como de otros representantes del comunismo
ruso, sobre la cuestión nacional. ¿Qué significación puede tener, después de
todo esto, la referencia de Semic al indicado pasaje del folleto de Stalin,
escrito en el período de la revolución democrático -burguesa en Rusia, ahora
cuando, en virtud de la nueva situación histórica, hemos entrado en una nueva
época, en la época de la revolución proletaria? Sólo puede tener una
significación : la de que Semic cita fuera del espacio y del tiempo,
independientemente de la situación histórica real, violando así los requisitos
elementales de la dialéctica, y sin tener presente que lo que es acertado en
una situación histórica puede resultar desacertado en otra."
De esto se desprende que hay dos tipos de
revolución mundial, y el primero pertenece a la categoría burguesa o
capitalista. La era de este tipo de revolución mundial pasó hace mucho tiempo;
tocó a su fin con el estallido de la Primera Guerra Mundial imperialista de
361
1914, y, sobre todo, con la Revolución de Octubre
de 1917 en Rusia. Desde entonces, comenzó el segundo tipo de revolución mundial
: la revolución mundial socialista proletaria. Esta revolución tiene como
Fuerza principal al proletariado de los países capitalistas, y como aliados, a
las naciones oprimidas de las colonias y semicolonias. Sean cuales fueren las
clases, partidos o individuos de una nación oprimida que se incorporen a la
revolución, tengan o no conciencia de este punto, lo entiendan o no en el plano
subjetivo, basta con que luchen contra el imperialismo para que su revolución
sea parte de la revolución mundial socialista proletaria, y ellos mismos,
aliados de ésta.
Hoy, la revolución china tiene una significación
aún mayor. Vivimos una época en que la crisis económica y política del
capitalismo hunde cada día más al mundo en la Segunda Guerra Mundial; en que la
Unión Soviética ha llegado al período de transición del socialismo al comunismo
y está capacitada para dirigir y ayudar al proletariado y a las naciones
oprimidas de todo el mundo en la lucha contra la guerra imperialista y la
reacción capitalista; en que el proletariado de los países capitalistas se está
preparando para derrocar el capitalismo e implantar el socialismo, y en que el
proletariado, el campesinado y los intelectuales y demás sectores de la pequeña
burguesía de China han Llegado a constituir, bajo la dirección del Partido
Comunista de China, una gran fuerza política independiente. En esta época,
¿debemos o no atribuir a la revolución china una significación mundial aún
mayor? Creo que sí. La revolución china es una parte muy importante de la
revolución mundial.
La revolución china en su primera etapa
(subdividida en múltiples fases) es, por su carácter social, una revolución
democrático-burguesa de nuevo tipo, y no es todavía una revolución socialista
proletaria ; sin embargo, hace ya mucho tiempo que forma parte de la revolución
mundial socialista proletaria, y, más aún, constituye actualmente una parte muy
importante de ella y es una gran aliada suya. La primera etapa o primer paso de
esta revolución, de ningún modo es ni puede ser el establecimiento de una sociedad
capitalista bajo la dictadura de la burguesía china, sino el establecimiento de
una sociedad de nueva democracia bajo la dictadura conjunta de todas las clases
revolucionarias del país dirigida por el proletariado ; con ello culminará la
primera etapa. Entonces, será el momento de llevar la revolución a su segunda
etapa : el establecimiento en China de una sociedad socialista.
362
He ahí la característica más fundamental de la
actual revolución china, el nuevo proceso revolucionario de los últimos veinte
años (a contar del Movimiento del 4 de Mayo de 1919) y el contenido vivo y
concreto de esta revolución.
V. LA POLÍTICA DE NUEVA DEMOCRACIA
La revolución china se divide en dos etapas
históricas, y la primera es la revolución de nueva democracia ; ésta es la
nueva característica histórica de la revolución china. Ahora bien, ¿cómo se
manifiesta concretamente esta nueva característica en las relaciones políticas
y económicas internas de China? Esto es lo que examinaremos a continuación.
Antes del Movimiento del 4 de Mayo de 1919 (que
tuvo lugar después de la Primera Guerra Mundial imperialista de 1914 y de la
Revolución de Octubre de 1917 en Rusia), la pequeña burguesía y la burguesía (a
través de sus intelectuales) ejercían la dirección política de la revolución
democrático-burguesa de China. En esa época, el proletariado chino aún no había
aparecido en la escena política como fuerza de clase consciente e
independiente, sino que participaba en la revolución siguiendo a la pequeña
burguesía y la burguesía. Este fue el caso, por ejemplo, en la época de la
Revolución de 1911. Después del Movimiento del 4 de Mayo, la dirección política
de la revolución democrático-burguesa de China dejó de pertenecer a la
burguesía y pasó a manos del proletariado, aunque la burguesía nacional
continuó participando en la revolución. El proletariado chino, gracias a su
propio crecimiento y a la influencia de la Revolución Rusa, se convirtió
rápidamente en una fuerza política consciente e independiente. Fue el Partido
Comunista de China el que lanzó la consigna de "¡Abajo el
imperialismo!" y planteó un programa consecuente para toda la revolución
democrático-burguesa, y él fue el único partido que llevó adelante la
revolución agraria.
La burguesía nacional china, por pertenecer a un
país colonial y semicolonial y verse oprimida por el imperialismo, aún tiene en
ciertos períodos y hasta cierto punto un carácter revolucionario, incluso en la
época del imperialismo, en el sentido de que se opone a los imperialistas
extranjeros y, como testimonian la Revolución de 1911 y la
363
Expedición al Norte, a los gobiernos de burócratas
y caudillos militares del país, y puede aliarse con el proletariado y la
pequeña burguesía contra los enemigos que a todos les interesa combatir. En
esto se diferencia la burguesía china de la burguesía de la vieja Rusia
zarista. Como esta última era ya una potencia imperialista militar-feudal, un
Estado agresor, su burguesía no tenía ningún carácter revolucionario. Allí, el
deber del proletariado era luchar contra l a burguesía, y no aliarse con ella. En
cambio, dado que China es un país colonial y semicolonial, víctima de la
agresión, su burguesía nacional tiene en ciertos períodos y hasta cierto punto
un carácter revolucionario. Aquí, el proletariado tiene el deber de no pasar
por alto este carácter revolucionario de la burguesía nacional y de formar con
ella un frente único contra el imperialismo y los gobiernos de burócratas y
caudillos militares.
Pero, al mismo tiempo, precisamente por pertenecer
a un país colonial y semicolonial y ser, en consecuencia, extremadamente
débiles los terrenos económico y político, la burguesía nacional china tiene
también otro carácter, o sea, su tendencia a la conciliación con los enemigos
de la revolución. Aun en los momentos en que participa en la revolución, es
reacia a romper por entero con el imperialismo; además, está estrechamente
vinculada a la explotación que se ejerce en el campo mediante el arriendo de la
tierra. Por ello, no quiere ni puede derrocar completamente al imperialismo y
aún menos a las fuerzas feudales. Así, no es capaz de solucionar ninguno de los
dos problemas o tareas fundamentales de la revolución democrático-burguesa
China. En cuanto a la gran burguesía china, representada por el Kuomintang, se
entregó en brazos del imperialismo y se confabuló con las fuerzas feudales para
combatir al pueblo revolucionario durante el largo período de 1927 a 1937. A
partir de 1927, la burguesía nacional china también siguió por algún tiempo a
la contrarrevolución. Y ahora, durante la Guerra de Resistencia contra el
Japón, el sector de la gran burguesía representado por Wang Ching-wei ha
capitulado ante el enemigo, lo que constituye una nueva traición de esta clase.
Esta esotra diferencia entre la burguesía china y la antigua burguesía de los
países de Europa y Norteamérica, especialmente de Francia. Cuando la burguesía
de estos países, y en particular la de Francia, se encontraba todavía en su
época revolucionaria, la revolución burguesa fue allí relativamente
consecuente; en cambio, la burguesía china no tiene ni siquiera ese grado de
consecuencia.
364
De un lado, la posibilidad de que participe en la
revolución, del otro, la tendencia a la conciliación con los enemigos de la
revolución :tal es el doble carácter de la burguesía, la que desempeña dos
papeles a la vez. Este doble carácter lo tuvo también la antigua burguesía de
Europa y Norteamérica. Frente a un enemigo poderoso, la burguesía es une con
los obreros y campesinos para combatirlo, pero cuando éstos despiertan, la
burguesía se alía en contra suya con el enemigo. Esta es una ley general válida
para la burguesía de todos los países, pero dicha característica resulta aún
más pronunciada en la burguesía china.
Está perfectamente claro que, en China, ganará la
confianza del pueblo quien sepa dirigirlo en la lucha por derrocar al
imperialismo y a las fuerzas feudales, porque tanto aquél como éstas, en
especial el imperialismo, son los enemigos mortales del pueblo. En la
actualidad, el salvador del pueblo será quien sepa dirigirlo en la lucha por
expulsar al imperialismo japonés y establecer un sistema democrático. La
historia ha probado que la burguesía china no es capaz de cumplir esta tarea,
la cual, por lo tanto, recae inevitablemente sobre los hombros del
proletariado.
En consecuencia, como quiera que sea, el
proletariado, el campesinado y los intelectuales y demás sectores de la pequeña
burguesía de China constituyen las fuerzas fundamentales que deciden el destino
del país. Estas clases, unas ya conscientes y otras en vías de serlo,
necesariamente se convertirán en los elementos básicos en la estructura del
Estado y del Poder de la república democrática china, con el proletariado como
fuerza dirigente. La república democrática china que queremos establecer ahora,
sólo puede ser una república democrática bajo la dictadura conjunta de todos
los sectores antiimperialistas y antifeudales, dirigida por el proletariado, es
decir, una república de nueva democracia, una república de los nuevos Tres
Principios del Pueblo auténticamente revolucionarios con sus Tres Grandes
Políticas.
Esta república de nueva democracia será diferente,
por una parte, de la vieja república capitalista, al estilo europeo y
norteamericano, bajo la dictadura de la burguesía, esto es, la república de
vieja democracia, ya caduca. Por otra parte, será diferente también de la
república socialista, al estilo soviético, bajo la dictadura del proletariado,
república que ya florece en la Unión Soviética y que se establecerá también en
todos los países capitalistas y llegará a ser indudablemente
365
la forma dominante de estructura del Estado y del
Poder en todos los países industrialmente avanzados. Esta forma, sin embargo,
no puede ser adoptada, por un determinado período histórico, en la revolución
de los países coloniales y semicoloniales. Consecuentemente, en todos estos
países, la revolución sólo puede adoptar en dicho período una tercera forma de
Estado : la república de nueva democracia. Esta es la forma que corresponde a
un determinado período histórico y, por lo tanto, es una forma de transición,
pero obligatoria y necesaria.
De esto se desprende que los múltiples sistemas de
Estado en el mundo pueden reducirse a tres tipos fundamentales, si se
clasifican según el carácter de clase de su Poder: 1) república bajo la
dictadura de la burguesía; 2) república bajo la dictadura del proletariado, y
3) república bajo la dictadura conjunta de las diversas clases revolucionarias.
El primer tipo lo constituyen los Estados de vieja
democracia. En la actualidad, después del estallido de la Segunda Guerra
imperialista, ya no queda rastro de democracia en muchos países capitalistas,
transformados o en vías de transformarse en Estados donde la burguesía ejerce
una sangrienta dictadura militar. Pueden ser incluidos en este tipo los Estados
bajo la dictadura conjunta de los terratenientes y la burguesía.
El segundo tipo es el vigente en la Unión
Soviética, y se halla en gestación en los países capitalistas. En el futuro,
ésta será la forma dominante en todo el mundo por un determinado período.
El tercer tipo es una forma de Estado de transición
que debe adoptarse en las revoluciones de los países coloniales y
semicoloniales. Cada una de dichas revoluciones tendrá necesariamente
características propias, pero éstas representarán ligeras diferencias dentro de
la semejanza general. Siempre que se trate de revoluciones en colonias o
semicolonias, la estructura del Estado y del Poder será forzosamente idéntica
en lo fundamental, es decir, se establecerá un Estado de nueva democracia bajo
la dictadura conjunta de las diversas clases antiimperialistas. En la China de
hoy, el frente único antijaponés representa esta forma de Estado de nueva
democracia. Es antijaponés, antiimperialista, y es, además, una alianza de las
diversas clases revolucionarias, un frente único. Desgraciadamente, aunque la
Guerra de Resistencia lleva ya tanto tiempo, la labor de democratización del
Estado apenas si se ha iniciado en la mayor parte del país -salvo en
366
las bases de apoyo democráticas antijaponesas,
dirigidas por el Partido Comunista -, debilidad fundamental que el imperialismo
japonés ha explotado para penetrar a paso largo en China. Si no se cambia de
política, el futuro de nuestra nación correrá grave peligro.
Estamos hablando aquí de la cuestión del “sistema
de Estado”. Decenios de disputas, comenzadas en los últimos años de la dinastía
Ching, no han conseguido esclarecer esta cuestión. En realidad, el problema se
refiere simplemente al lugar que ocupan las diversas clases sociales dentro del
Estado. La burguesía oculta siempre el lugar que ocupan las clases y ejerce su
dictadura de una sola clase bajo la etiqueta de "nacional". Tal
ocultación no beneficia en nada al pueblo revolucionario y a éste hay que
explicarle con claridad el asunto. El término "nacional" está bien,
pero no debe abarcar a los contrarrevolucionarios y colaboracionistas. E1 tipo
de Estado que necesitamos hoy es una dictadura de todas las clases
revolucionarias sobre los contrarrevolucionarios y colaboracionistas.
"En los Estados modernos, el llamado sistema
democrático está en general monopolizado por la burguesía y se ha convertido
simplemente en un instrumento de opresión contra la gente sencilla. En cambio,
según el Principio de la Democracia sostenido por el Kuomintang, el sistema
democrático es un bien común de toda la gente sencilla y no se permite que sea
propiedad exclusiva de unos pocos."
Así lo declaró solemnemente el "Manifiesto del
I Congreso Nacional del Kuomintang", en 1924, que fue un congreso de
cooperación entre el Kuomintang y el Partido Comunista. En los últimos
dieciséis años el propio Kuomintang ha venido violando esta declaración, lo que
ha creado la presente grave crisis nacional. Este es un craso error, y
esperamos que lo corrija en las purificadoras llamas de la Guerra de
Resistencia contra el Japón.
En cuanto a la cuestión del "sistema de
gobierno", se trata de la forma en que se organiza el Poder, la forma que
una clase social determinada imprime a los órganos de Poder que establece con
miras a luchar contra sus enemigos y protegerse a sí misma. Sin órganos de
Poder adecuados que lo representen, no hay Estado. En las circunstancias
actuales, China puede adoptar un sistema de asambleas populares: asamblea
popular nacional, provincial, distrital, territorial y cantonal,
correspondiendo a las asambleas populares de los diversos niveles elegir los
respectivos gobiernos. Pero este sistema debe fun-
367
darse sobre elecciones con sufragio realmente
universal e igual para todos, sin distinción de sexo, creencia, fortuna,
instrucción, etc. ; sólo un sistema electoral así dará a cada clase
revolucionaria una representación acorde con el lugar que ocupe en el Estado,
permitirá expresar la voluntad del pueblo, facilitará la dirección de la lucha
revolucionaria y encarnará el espíritu de la nueva democracia. Este es el
centralismo democrático. Sólo un gobierno basado en el centralismo democrático
puede poner en pleno juego la voluntad de todo el pueblo revolucionario y
luchar con la mayor eficacia contra los enemigos de la revolución. El espíritu
de "no permitir que sea propiedad exclusiva de unos pocos”, debe
reflejarse en la composición del gobierno y del ejército ; sin un sistema
auténticamente democrático no podrá alcanzarse este objetivo, y no habrá
correspondencia entre el sistema de Estado y el sistema de gobierno.
Como sistema de Estado, dictadura conjunta de las
diversas clases revolucionarias; como sistema de gobierno, centralismo
democrático. He ahí la política de nueva democracia, la república de nueva
democracia, la república de frente único antijaponés, la república de los
nuevos Tres Principios del Pueblo con sus Tres Grandes Políticas, la República
de China digna de su nombre. Hoy tenemos una República de China de nombre, pero
no de hecho, y nuestra tarea actuales hacer que la realidad llegue a corresponder
al nombre.
Tales son las relaciones políticas internas que una
China revolucionaria, una China en lucha contra la agresión japonesa, debe y
tiene que establecer; ésta es la única orientación correcta para nuestra
presente labor de "reconstrucción nacional".
VI. LA ECONOMÍA DE NUEVA DEMOCRACIA
La república de este tipo que se establezca en
China debe ser de nueva democracia no sólo en su política, sino también en su
economía.
Los grandes bancos y las grandes empresas
industriales y comerciales deben ser propiedad estatal en esta república.
"Todas las empresas, pertenecientes a chinos o
extranjeros, que fueren de carácter monopolista o demasiado grandes para la
administración privada, tales como bancos, ferrocarriles y líneas aéreas, serán
administradas por el Estado, con el fin de que el
368
capital privado no pueda dominar la vida material
del pueblo ; éste es el sentido fundamental de la limitación del capital."
Así lo declaró también solemnemente el
"Manifiesto del I Congreso Nacional del Kuomintang", que fue un
congreso de cooperación entre el Kuomintang y el Partido Comunista, y ésa es
una política correcta en cuanto a la estructura económica de la república de
nueva democracia. En esta república, dirigida por el proletariado, el sector
estatal de la economía será de carácter socialista y constituirá la fuerza
dirigente en toda la economía nacional ; no obstante, la república no
confiscará el resto de la propiedad privada capitalista, ni prohibirá el
desarrollo de aquella producción capitalista que "no pueda dominarla vida
material del pueblo", ya que la economía china está todavía muy atrasada.
La república adoptará ciertas medidas necesarias
para confiscarlas tierras de los terratenientes y distribuirlas entre los
campesinos que no tienen tierra o tienen poca, haciendo realidad la consigna
del Dr. Sun Yat-sen de "La tierra para el que la trabaja", con el fin
de abolir las relaciones feudales en el campo y convertir la tierra en
propiedad privada de los campesinos. Se permitirá la existencia de la economía
de campesino rico. Tal es la política de "igualamiento del derecha a la propiedad
de la tierra". La consigna correcta para esta política es "La tierra
para el que la trabaja". En general, no se establecerá aún en esta etapa
una agricultura socialista; no obstante, contendrán elementos de socialismo las
diversas formas de economía cooperativa que se desarrollen sobre la base de
"La tierra para el que la trabaja".
La economía china tiene que seguir el camino de la
"limitación del capital" y del "igualamiento del derecho a la
propiedad de la tierra"; nunca permitiremos que sea "propiedad
exclusiva de unos pocos", ni que un puñado de capitalistas y
terratenientes "dominen la vida material del pueblo", ni que se
establezca una sociedad capitalista al estilo europeo y norteamericano o
subsista la vieja sociedad semifeudal. Quien se atreva a tomar un rumbo
contrario, no logrará su propósito, sino que fracasará rotundamente.
Tales son las relaciones económicas internas que
una China revolucionaria, una China en lucha contra la agresión japonesa, debe
y ha de establecer.
Tal es la economía de nueva democracia.
Y la política de nueva democracia es la expresión
concentrada de esta economía.
369
VII. REFUTACIÓN DE LA DICTADURA BURGUESA
Más del 90 por ciento de la población del país está
por un tipo de república cuya política y economía sean de nueva democracia; no
hay otro camino.
¿Y el camino que conduce a una sociedad capitalista
bajo la dictadura de la burguesía? Es verdad que este camino lo tomó la
burguesía europea y norteamericana, pero ni la situación internacional ni la
nacional permiten a China hacer lo mismo.
En la actual situación internacional, este camino
es impracticable. La situación internacional se caracteriza hoy
fundamentalmente por la lucha entre el capitalismo y el socialismo y por la
declinación del capitalismo y el ascenso del socialismo. En primer lugar, el
capitalismo internacional o imperialismo no permitirá que se establezca en
nuestro país una sociedad capitalista de dictadura burguesa. La historia
moderna de China es precisamente la historia de la agresión imperialista contra
ella, de la oposición imperialista a su independencia y al desarrollo de su
capitalismo. Las anteriores revoluciones de China fracasaron siempre porque el
imperialismo las estranguló, e innumerables mártires revolucionarios cayeron
con el pesar de no haber podido cumplir su misión. Hoy, el poderoso
imperialismo japonés ha invadido nuestro país y quiere convertirlo en colonia
suya ; es el Japón el que desarrolla su capitalismo en China, y no ésta la que
desarrolla el suyo propio, y es la burguesía japonesa, y no la china, la que
ejerce aquí su dictadura. Es cierto que vivimos en el período de los últimos
forcejeos del imperialismo, que está a punto de morir; el imperialismo es el
"capitalismo agonizante"6. Pero, justamente porque está a punto de
morir, depende aún más de las colonias y semicolonias y no permitirá en
absoluto que en ninguna de ellas se establezca una sociedad capitalista de
dictadura burguesa. Precisamente porque el imperialismo japonés está hundido en
una grave crisis económica y política, es decir, porque está a punto de morir,
tiene que invadir China y convertirla en colonia, cerrándole de este modo el
camino hacia la dictadura burguesa y el desarrollo del capitalismo nacional.
En segundo lugar, el socialismo no permitirá que se
establezca en China una sociedad capitalista de dictadura burguesa. Todas las
potencias imperialistas del mundo son enemigas nuestras, y China no puede
conseguir su independencia sin la ayuda del Estado socialista y del
proletariado internacional, esto es, sin la ayuda de la Unión
370
Soviética y sin la ayuda que el proletariado del
Japón, Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia y otros países le
presta luchando contra el capitalismo en cada uno de estos países. Aunque no
cabe afirmar que la victoria de la revolución china sólo será posible después
del triunfo de la revolución en todos estos países o en uno o dos de ellos está
fuera de duda que esa victoria no será posible sin contar con La fuerza
adicional del proletariado de esos países. En particular, la ayuda soviética es
una condición absolutamente indispensable para la victoria final de China en su
Guerra de Resistencia. Rechazar esa ayuda es llevar la revolución al fracaso.
¿No constituyen una lección extraordinariamente clara las campañas
antisoviéticas7 lanzadas a partir de 1927? El mundo se encuentra hoy en una
nueva era de revoluciones y guerras, la era de la ruina inevitable del
capitalismo y el florecimiento irresistible del socialismo. En tales
circunstancias, ¿no es puro delirio querer establecer en China una sociedad
capitalista de dictadura burguesa después del triunfo sobre el imperialismo y
el feudalismo?
Si bien tras la Primera Guerra Mundial imperialista
y la Revolución de Octubre surgió una pequeña Turquía kemalista de dictadura
burguesa8 por obra de determinadas condiciones específicas (victorea de la
burguesía sobre la agresión griega y escasa fuerza del proletariado), es
imposible que, después de la Segunda Guerra Mundial y de la realización de la
construcción socialista en la Unión Soviética, surja una segunda Turquía, ni
mucho menos una Turquía de 450 millones de habitantes. Debido a las condiciones
específicas de China(debilidad y carácter conciliador de la burguesía, y
poderío y consecuencia revolucionaria del proletariado), aquí nunca se ha
obtenido una ganga como la de Turquía. ¿Acaso los burgueses chinos no
pregonaron el kemalismo tras el fracaso de la Primera Gran Revolución en 1927?
Pero, ¿dónde está el Kemal de China? ¿Dónde están la dictadura burguesa y la
sociedad capitalista de China? Más aún incluso esa Turquía kemalista ha tenido
finalmente que entregarse en brazos del imperialismo anglo-francés y se ha
convertido poco a poco en una semicolonia y en parte del reaccionario mundo
imperialista. En la actual situación internacional, todos los
"héroes" de las colonias y semicolonias o bien se ponen del lado del
Frente imperialista y pasan a formar parte de las fuerzas de la
contrarrevolución mundial, o bien se ponen del lado del frente antiimperialista
y pasan a formar parte de las fuerzas de la revolución mundial. Una de dos, no
hay otro camino.
371
En cuanto a la situación nacional, la burguesía
china debería haber sacado ya las lecciones necesarias. Apenas se hubo logrado
la victorea en la revolución de 1927 gracias a la fuerza del proletariado y del
campesinado y demás sectores de la pequeña burguesía, la burguesía china,
encabezada por la gran burguesía, apartó de un puntapié alas masas populares,
usurpó los frutos de la revolución, formó una alianza contrarrevolucionaria con
el imperialismo y las fuerzas feudales y, durante diez años, se entregó de
lleno a una guerra de “exterminio de los comunistas". Pero ¿cuál fue el
resultado? Hoy, cuando un enemigo poderoso ha penetrado profundamente en el
territorio nacional y la Guerra de Resistencia lleva ya dos años, ¿es posible
que todavía se quiera calcar las anticuadas recetas de la burguesía europea y
norteamericana? Ha habido un "decenio de exterminio de los
comunistas", pero de este "exterminio” no ha salido ninguna sociedad
capitalista de dictadura burguesa. ¿Se quiere hacer una nueva tentativa? Es verdad
que del "decenio de exterminio de los comunistas" ha salido la
"dictadura de un solo partido", pero ésta es una dictadura
semicolonial y semifeudal. Más todavía, tras cuatro años de "exterminio de
los comunistas" (desde 1927 hasta el Incidente del 18 de Septiembre de
1931) apareció el “Manchukuo", y después de otros seis años de
"exterminio", en 1937, los imperialistas japoneses penetraron hasta
el territorio al Sur de la Gran Muralla. Quien desee emprender hoy otro decenio
de "exterminio", tendrá que realizar un nuevo tipo de
"exterminio de los comunistas", un poco diferente del viejo tipo.
Pero, ¿acaso no ha aparecido ya el hombre que, adelantándose a todos los demás,
ha tomado intrépidamente a su cargo esta nueva empresa de "exterminio de
los comunistas"? Claro que sí; es Wang Ching-wei, que se ha convertido en
la celebridad anticomunista de nuevo tipo. Quien desee sumarse a su banda es
muy dueño de hacerlo; pero, si así hace, ¿no le daría aún más vergüenza entonar
monsergas como dictadura burguesa, sociedad capitalista, kemalismo, Estado
moderno, dictadura de un solo partido, "doctrina única", etc., etc.?
Y si, en vez de sumarse a la pandilla de Wang Ching-wei, alguien desea ingresar
en el campo de la Resistencia contra el Japón, pero imagina que, una vez ganada
la guerra, podrá apartar de un puntapié al pueblo, que es quien combate al
Japón, adueñarse de los frutos de la Resistencia y representar el número:
"¡Viva la dictadura de un solo partido!", ¿no es esto soñar
despierto? "¡Resistir al Japón!" "¡Resistir al Japón!" Pero
¿con el esfuerzo de quienes? Sin los obreros y sin los campesinos y demás
372
sectores de la pequeña burguesía, no se puede
avanzar ni un solo paso. Quien se atreva a darles el puntapié será pulverizado.
¿No es ésta una verdad elemental? Sin embargo, parece que los recalcitrantes
dela burguesía china (me refiero solamente a los recalcitrantes) no han
aprendido nada durante los últimos veinte años. ¿No hemos visto cómo siguen
vociferando que hay que "restringir", "diluir" y
"combatir" al Partido Comunista? ¿No hemos visto que a las
"Medidas para restringir las actividades de los partidos ajenos" han
seguido las “Medidas para solucionar el problema de los partidos ajenos" y
después el "Proyecto para solucionar el problema de los partidos
ajenos"? ¡Diantre! ¡Con tanto "restringir" y
"solucionar", uno se pregunta qué destino están preparando a nuestra
nación y a sí mismos! Aconsejamos con toda sinceridad a estos caballeros: Abran
los ojos, miren bien a China y al mundo, vean cuanto pasa dentro y fuera del
país y cuál es la situación actual, y no repitan sus errores. Si persiste en
ellos, el futuro de nuestra nación será, naturalmente, desastroso, pero creo
que las cosas tampoco irán bien para ustedes. Es categórico, seguro e indudable
que, si los recalcitrantes de la burguesía china no despiertan, su futuro
estará lejos de ser brillante: sólo conseguirán su propia destrucción. Por
ello, esperamos que en China se mantendrá en frente único antijaponés y que la
causa de la Resistencia, con la cooperación de todos y no el monopolio de una
camarilla, será llevada a la victoria. Esta es la única política correcta,
cualquiera otra es mala. Este sincero consejo les damos los comunistas, y no
digan después que no les hemos prevenido.
"Si hay comida, que la compartan todos."
Esta vieja máxima china tiene mucha razón. Puesto que todos debemos combatir al
enemigo, todos deberíamos tener igual derecho a comer, a trabajar y a estudiar.
Actitudes como "todo para mí" y "que nadie se atreva a
oponérseme” no son sino viejas prácticas de señor feudal, que no sirven ya en
los años 40 del siglo XX.
Los comunistas jamás descartaremos a nadie que sea
revolucionario; perseveraremos en el frente único y practicaremos la
cooperación a largo plazo con todas aquellas clases y capas sociales, partidos
y grupos políticos e individuos que estén dispuestos a resistir al Japón hasta
el fin. Pero si alguien desea descartar al Partido Comunista, no lo
permitiremos jamás; tampoco permitiremos que se intente dividir el frente
único. China debe persistir en la resistencia, la unidad y el progreso, y no
toleraremos que nadie imponga la capitulación, la ruptura y el retroceso.
373
VIII. REFUTACIÓN DE LA PALABRERÍA DE
"IZQUIERDA"
Siendo impracticable el camino capitalista de la
dictadura burguesa, ¿es posible entonces el camino socialista de la dictadura
del proletariado?
No, tampoco es posible.
No cabe duda de que la actual revolución, que es la
primera etapa, se desarrollará hasta llegar al socialismo, que es la segunda.
Sólo con el socialismo conocerá China la verdadera felicidad. Pero todavía no
es el momento de realizar el socialismo. Luchar contra el imperialismo y el
feudalismo es la actual tarea de la revolución china, y mientras no se la haya
cumplido, no se puede hablar de socialismo. La revolución china pasará
forzosamente por dos etapas
primero,
la de la nueva democracia, y luego, la del socialismo. Además, la primera
llevará bastante tiempo, no puede consumarse de la noche a la mañana. No somos
utopistas y no podemos apartarnos de las condiciones reales que enfrentamos.
Ciertos propagandistas malintencionados,
confundiendo deliberadamente estas dos etapas distintas de la revolución,
predican la llamada "teoría de una sola revolución" con la intención
de demostrar que todas las etapas de la revolución están contenidas en los
'Tres Principios del Pueblo y que, por consiguiente, el comunismo no tiene
razón de ser. Valiéndose de esta "teoría", se oponen frenéticamente
al comunismo y al Partido Comunista, al VIII Ejército y al Nuevo 4.° Cuerpo de
Ejército y a la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia. Su propósito es
suprimir lisa y llanamente toda revolución, oponerse a una revolución
democrático-burguesa cabal y a una resistencia consecuente al Japón, y preparar
la opinión pública para la capitulación ante el invasor. Todo esto ha sido
planeado por el imperialismo japonés. En efecto, después de haber ocupado
Wuján, éste se ha dado cuenta de que no le basta la fuerza militar para
subyugar a China, y por ello ha recurrido a una ofensiva política y a señuelos
económicos. Su ofensiva política consiste en seducir a los elementos vacilantes
dentro del frente antijaponés, dividir el frente único y socavar la cooperación
entre el Kuomintang y el Partido Comunista. Los señuelos económicos son las
llamadas "empresas mixtas". En el Centro y el Sur de China, los
invasores japoneses permiten a los capitalistas chinos aportar el 51 por ciento
del capital de tales empresas, completando el capital japonés el 49 por ciento
restante; en el Norte de China, les
374
permiten el 49 por ciento, mientras que el capital
japonés pone el 51 por ciento restante. Han prometido, además, devolver a los
capitalistas chinos sus antiguos bienes en forma de acciones de capital.
Algunos capitalistas sin conciencia olvidan todos los principios morales ante
la perspectiva de ganancias, y arden en deseos de hacer la prueba. Un sector de
ellos, representado por Wang Ching-wei, ya ha capitulado. Otro sector, oculto
en el seno del frente antijaponés, también desea pasarse al otro lado. Sin
embargo, con la zozobra del ladrón, temen que los comunistas les cierren el
paso y, sobre todo, que la gente sencilla los estigmatice como
colaboracionistas. Entonces, se han reunido y han decidido, como primera
medida, preparar el terreno en los círculos culturales y a través de la prensa.
Una vez decidida su política, no han tardado en contratar algunos
"traficantes en metafísica"9 más unos cuantos trotskistas, que, pluma
en ristre, alborotan y alancean a diestro y siniestro. De aquí todo el
repertorio: "teoría de una sola revolución", "el comunismo es
extraño a la índole nacional de China", "el Partido Comunista no
tiene razón de ser en China", "el VIII Ejército y el Nuevo 4.° Cuerpo
de Ejército sabotean la Resistencia contra el Japón y se mueven sin
combatir", "la Región Fronteriza de Shensí -Kansú-Ningsia es un
régimen separatista feudal", "el Partido Comunista es desobediente,
disociador, intrigante y perturbador"; todo esto con el fin de engañar a
quienes no saben lo que está pasando en el mundo y suministrar a los
capitalistas buenos argumentos para que, en el momento oportuno, puedan
embolsarse su 49 ó 51 por ciento y vender al enemigo los intereses de toda la
nación. Esto se llama dorar la píldora ; es la preparación ideológica, o
preparación de la opinión pública, antes de capitular. Estos caballeros, que
con fingida seriedad propugnan la "teoría de una sola revolución"
para oponerse al comunismo y al Partido Comunista, no persiguen más que su 49 ó
51 por ciento. ¡Cómo se habrán devanado los sesos! La "teoría de una sola
revolución" es simplemente la teoría de no hacer la revolución; éste es el
quid del asunto.
Pero hay otros que, al parecer sin mala fe, se han
dejado embaucar por la "teoría de una sola revolución" y por la idea
puramente subjetiva de "hacer de un solo golpe la revolución política y la
revolución social" ; no comprenden que la revolución se divide en etapas,
que sólo se puede pasar a la segunda etapa luego de cumplida la primera y que
es imposible hacerlo todo "de un solo golpe”. Su punto de vista es
igualmente muy dañino, porque confunde las etapas de la revolución y debilita
los esfuerzos dirigidos a la tarea presente.
375
Sería correcto y conforme a la teoría marxista del
desarrollo de la revolución decir que, de las dos etapas de la revolución, la
primera proporciona las condiciones para la segunda y que las dos deben ser
consecutivas, sin que sea permisible intercalar una etapa de dictadura
burguesa. Sin embargo, es utópico e inaceptable para los verdaderos
revolucionarios afirmar que 1a revolución democrática no tiene sus tareas
específicas ni un período determinado, sino que simultáneamente con sus tareas
se puede cumplir tareas realizables sólo en otro período, por ejemplo las
tareas socialistas, hacerlo todo, como ellos dicen, "de un solo
golpe".
IX. REFUTACIÓN A LOS RECALCITRANTES
En esto, los recalcitrantes de la burguesía saltan
diciendo: Bueno, ya que ustedes, los comunistas, dejan el sistema socialista
para una etapa posterior, y declaran que "siendo los Tres Principios del
Pueblo [ . . .] lo que China necesita hoy, nuestro Partido está dispuesto a
luchar por su completa realización"10, entonces, ¡archiven su comunismo
por el momento! Este argumento, bajo el lema de "doctrina única", se
ha convertido en una Febril batahola, cuya esencia es el despotismo burgués de
los recalcitrantes. Sin embargo, por cortesía, podríamos llamarlo simplemente
crasa ignorancia.
El comunismo es la ideología completa del
proletariado y, a la vez, un nuevo sistema social. Esta ideología y este
sistema social difieren de todos los demás, y son los más completos,
progresistas, revolucionarios y racionales que haya conocido la historia
humana. La ideología y el sistema social feudales ya pasaron al museo de la
historia. La ideología y el sistema social capitalistas se han convertido en
piezas de musco en una parte del mundo (la Unión Soviética), mientras que en
los demás países se asemejan al "moribundo que se extingue como el sol
tras las colinas de Occidente", y pronto serán también relegados al museo.
Sólo la ideología y el sistema social comunistas, llenos de juventud y
vitalidad, se extienden por todo el mundo con el ímpetu del alud y la Fuerza
del rayo. Desde que el comunismo científico se introdujo en China, nuevos
horizontes se han abierto ante la gente y también ha cambiado la fisonomía de
la revolución china. Sin el comunismo como guía, la revolución democrática de
China jamás podría triunfar, para no hablar de la etapa siguiente. Esta es la
razón
376
por la cual los recalcitrantes de la burguesía
exigen con tal griterío que "se archive" el comunismo. En realidad,
no se puede "archivar" porque en tal caso China sería subyugada. Hoy,
la salvación del mundo depende del comunismo, y China no constituye una
excepción.
Es del dominio público que el Partido Comunista
tiene, respecto al sistema social que propugna, un programa para el presente y
otro para el futuro, o sea, un programa mínimo y uno máximo. Para el presente,
la nueva democracia, y para el futuro, el socialismo : éstas son dos partes de
un todo orgánico, guiadas por una y la misma ideología comunista. ¿No son el
colmo del absurdo los furiosos gritos de que "se archive" el
comunismo en razón de que el programa mínimo del Partido Comunista coincide en
lo fundamental con los postulados políticos de los Tres Principios del Pueblo?
Precisamente esta coincidencia fundamental nos hace posible a los comunistas
reconocer que "los Tres Principios del Pueblo constituyen la base política
del frente único nacional antijapones" y declarar que "siendo los
Tres Principios del Pueblo (.
. .] lo que China necesita hoy, nuestro Partido
está dispuesto a luchar por su completa realización"; de otro modo, no
podríamos hacerlo. Aquí se trata de un frente único entre el comunismo y los
Tres Principios del Pueblo en la etapa de la revolución democrática, el tipo de
frente único en que pensaba el Dr. Sun Yat-sen al decir: "El comunismo es
el buen amigo de los Tres Principios del Pueblo."11 Rechazar el comunismo
es, en realidad, rechazar el frente único. Los recalcitrantes han urdido sus
argumentos absurdos para rechazar el comunismo justamente porque quieren hacer
valer su doctrina de un solo partido y rechazar el frente único.
Por su parte, la teoría de la "doctrina
única" es asimismo un absurdo. Mientras existan clases, habrá tantas
doctrinas como clases haya, e incluso distintos grupos de una misma clase
tienen sus respectivas doctrinas. Puesto que la clase feudal tiene el
feudalismo; la burguesía, el capitalismo; los budistas, el budismo; los
cristianos, el cristianismo, y los campesinos, el politeísmo, y que, en los
últimos años, alguna gente ha abogado también por el kemalismo, el fascismo, el
vitalismo12 y la "doctrina de la distribución según el trabajo"13,
¿por qué el proletariado no puede tener el comunismo? Puesto que hay
innumerables "ismos", ¿por qué a la sola vista del comunismo se alza
el grito de "¡archívenlo!”? Francamente, no se lo puede "archivar".
Más vale que hagamos una competencia. Si el comunismo pierde, los comunistas
reconoceremos de buen talante la derrota. Pero, si no,
377
"archiven" cuanto antes su paparrucha de
"doctrina única", contraria al Principio de la Democracia.
Para evitar equívocos y abrir los ojos a los
recalcitrantes, se hace necesario dejar en claro las diferencias y los puntos
comunes entre los Tres Principios del Pueblo y el comunismo.
La comparación de las dos doctrinas revela
analogías y diferencias.
Primero, las analogías. Estas se encuentran entre
los programas políticos básicos de ambas doctrinas para la etapa de la
revolución democrático-burguesa en China. Los tres postulados políticos
revolucionarios: Nacionalismo, Democracia y Vida del Pueblo, según la nueva
interpretación que dio Sun Yat-sen en 1924 a los Tres Principios del Pueblo,
son en lo fundamental análogos al programa político del comunismo para la etapa
de la revolución democrática de China. Gracias a estos puntos comunes y a la
puesta en práctica de los Tres Principios del Pueblo, nació el frente único
entre las dos doctrinas entre los dos partidos. Es erróneo pasar por alto este
aspecto.
Segundo, las diferencias. 1) Diferencia parcial
entre los dos programas para la etapa de la revolución democrática. El programa
político del comunismo para todo el curso de la revolución democrática incluye
la implantación definitiva del Poder popular, la jornada de ocho horas y una
revolución agraria cabal, pero no así los Tres Principios del Pueblo. A menos
que esto se añada a los Tres Principios del Pueblo y haya disposición a ponerlo
en práctica, ambos programas democráticos serán análogos sólo en lo Fundamental,
y no totalmente. 2) diferencia entre incluir y no incluir la etapa de la
revolución socialista. El comunismo prevé, además de la etapa de la revolución
democrática, la etapa de la revolución socialista y, por consiguiente, no sólo
tiene un programa mínimo, sino también un programa máximo, es decir, el
programa para el establecimiento del socialismo y del comunismo. Los Tres
Principios del Pueblo prevén solamente la etapa de la revolución democrática y
no la de la revolución socialista, y, por ende, contienen sólo un programa
mínimo y no un programa máximo, es decir, no tienen un programa para el
establecimiento del socialismo y del comunismo. 3) Diferencia en la concepción
del mundo. La concepción comunista del mundo es el materialismo dialéctico y el
materialismo histórico, mientras que la de los Tres Principios del Pueblo es la
que explica la historia en términos de la vida del pueblo, que en esencia es
dualismo o idealismo; estas dos concepciones del mundo son opuestas entre sí.
4) Diferencia en cuanto a la consecuencia revolucionaria. Los comunistas hacen
concordar teoría y práctica, esto
378
es, tienen consecuencia revolucionaria. Entre los
partidarios de los Tres Principios del Pueblo, excepto los más leales a la
revolución y a la verdad, no existe unidad de la teoría con la práctica, sino
contradicción entre lo que dicen y lo que hacen, o sea, no tienen consecuencia
revolucionaria. 'Tales son las diferencias entre las dos doctrinas, diferencias
que distinguen a los comunistas de los partidarios de los Tres Principios del
Pueblo. Indudablemente, es muy erróneo pasar por alto estas diferencias, ver
solamente la unidad y no la contradicción. Una vez comprendido todo esto, queda
claro por qué los recalcitrantes de la burguesía exigen que "se
archive" el comunismo: o por despotismo burgués, o por crasa ignorancia.
X. LOS VIEJOS Y LOS NUEVOS TRES
PRINCIPIOS DEL PUEBLO
Los recalcitrantes de la burguesía no tienen la
menor noción de los cambios históricos; sus conocimientos son tan pobres que
prácticamente son iguales a cero. Ignoran las diferencias tanto entre el
comunismo y los Tres Principios del Pueblo como entre los nuevos y los viejos
Tres Principios del Pueblo.
Los comunistas reconocemos que "los Tres
Principios del Pueblo constituyen la base política del frente único nacional
antijaponés"; declaramos que "siendo los Tres Principios del Pueblo
[. . .] lo que China necesita hoy, nuestro Partido está dispuesto a luchar por
su completa realización", y reconocemos que el programa mínimo del
comunismo y los postulados políticos de los Tres Principios del Pueblo son, en
lo fundamental, idénticos. Pero ¿de qué Tres Principios del Pueblo se trata? De
los Tres Principios del Pueblo reinterpretados por el Dr. Sun Yat-sen en el
"Manifiesto del I Congreso Nacional del Kuomintang", y no de otros.
Yo desearía que los caballeros recalcitrantes echasen un vistazo a este
Manifiesto en los momentos libres que les deja su reconfortante trabajo de
"restringir", "diluir" y "combatir" al Partido
Comunista. En este Manifiesto, el Dr. Sun Yat-sen dice: "Aquí está la
verdadera interpretación de los Tres Principios del Pueblo del Kuomintang."
De ahí se deduce que estos son los únicos Tres Principios del Pueblo verdaderos
y que todas las demás versiones son espurias. Sólo la contenida en el
"Manifiesto del I Congreso Nacional del Kuomintang" es la
"interpretación verdadera" de los
379
Tres Principios del Pueblo, y todas las demás son
falsas. No creo que esto sea un "cuento" comunista, pues muchos
miembros del Kuomintang y yo mismo personalmente fuimos testigos de la
aprobación del Manifiesto.
El Manifiesto marca el límite entre dos épocas en
la historia de los Tres Principios del Pueblo. Antes de él, los Tres Principios
del Pueblo eran de la vieja categoría, de la vieja revolución
democrático-burguesa en una semicolonia, de la vieja democracia, eran los
viejos Tres Principios del Pueblo.
Después de él, los Tres Principios del Pueblo
pasaron a ser de la nueva categoría, de la nueva revolución
democrático-burguesa en una semicolonia, de la nueva democracia, son los nuevos
Tres Principios del Pueblo. Estos, y solamente éstos, son los Tres Principios
del Pueblo revolucionarios, que corresponden al nuevo período. Estos Tres
Principios del Pueblo revolucionarios del nuevo período, los nuevos, los
verdaderos, son los que entrañan las Tres Grandes Políticas : alianza con
Rusia, alianza con el Partido Comunista y ayuda a los campesinos y obreros. En
el nuevo período, los Tres Principios del Pueblo serían falsos o incompletos si
les faltaran las Tres Grandes Políticas o una cualquiera de ellas.
En primer lugar, los Tres Principios del Pueblo
revolucionarios, los nuevos, los verdaderos, han de prever la alianza con
Rusia. Es perfectamente claro que si no se adopta la política de alianza con
Rusia, el país del socialismo, inevitablemente se adoptará la política de
alianza con el imperialismo, con las potencias imperialistas. ¿No presenciamos
ya esto a raíz de 1927? Cuando la lucha entre la Unión Soviética socialista y
las potencias imperialistas se haga más aguda, China tendrá que ponerse de un lado
o del otro. Esto es inevitable. ¿Cabe no inclinarse a ningún lado? No, eso es
una ilusión. Todos los países del mundo terminarán siendo arrastrados a uno u
otro de estos dos frentes, y, de aquí en adelante, la "neutralidad"
no será más que una simple superchería. Esto es tanto más cierto en el caso de
China por cuanto para ella, empeñada como está en la lucha contra una potencia
imperialista que ha penetrado profundamente en su territorio, resulta
inconcebible la victoria final sin la ayuda de la Unión Soviética. Si se
abandona la alianza con Rusia por una alianza con el imperialismo, habrá que
quitarles el adjetivo "revolucionarios" a los Tres Principios del
Pueblo, que entonces se habrán convertido en reaccionarios. Al fin y al cabo,
no hay Tres Principios del Pueblo "neutrales”; sólo los hay
revolucionarios o contrarrevolucionarios.
380
Pero, ¿no sería heroico emprender, siguiendo la
vieja fórmula de Wang Ching-wei, un "combate entre dos fuegos"* y
sacar una versión de los Tres Principios del Pueblo que convenga a este
"combate"? Desgraciadamente, hasta Wang Ching-wei, el inventor de
esta versión, la ha abandonado (o "archivado") para adoptar ahora los
Tres Principios del Pueblo de alianza con el imperialismo. Se puede argüir:
Como los imperialistas orientales y los occidentales son distintos, yo, al
contrario de Wang Ching -wei, que se ha aliado con el imperialismo oriental, me
aliaré con un grupo de imperialistas occidentales y apuntaré el ataque hacia el
Este. ¿No sería esto muy revolucionario? Pero el caso es que los imperialistas
occidentales se oponen a la Unión Soviética y al comunismo, y si se alía usted
con ellos, le pedirán que dirija su ataque hacia el Norte y entonces su
revolución quedará en nada. Todas estas circunstancias determinan que los Tres
Principios del Pueblo revolucionarios, los nuevos, los verdaderos, entrañen la
alianza con Rusia y en ningún caso la alianza con el imperialismo en contra de
Rusia.
En segundo lugar, los Tres Principios del Pueblo
revolucionarios, los nuevos, los verdaderos, han de prever la alianza con el
Partido Comunista. 0 bien se es aliado del Partido Comunista, o bien se le
combate. E1 anticomunismo es la política de los imperialistas japoneses y de
Wang Ching-wei; si es eso lo que usted quiere, está muy bien, y ellos lo
invitarán a entrar en su Compañía Anticomunista. Pero, ¿no sería eso un poco
sospechoso de colaboracionismo? "Yo no sigo al Japón, sino a otra
potencia." Esto es también ridículo. Siga a quien siga, basta que usted se
oponga al Partido Comunista para que sea colaboracionista, porque ya no puede
combatir al Japón. "Voy a luchar contra el Partido Comunista
independientemente." Eso es pura quimera. ¿Cómo podrían los
"héroes" de una colonia o semicolonia acometer una empresa
contrarrevolucionaria de esa magnitud sin contar con la fuerza del
imperialismo? En el pasado, el imperialismo mundial puso en juego casi todas
sus fuerzas para combatir al Partido Comunista durante diez largos años, pero
en vano. ¿Cómo es que hoy, de repente, resulta posible combatirlo
"independientemente”? Se cuenta que hay gente de fuera de la Región
Fronteriza que dice: "Está bien combatir al Partido Comunista, pero nunca
dará resultado." Si no se trata de un rumor, esta observación es errónea a
medias, porque ¿cómo puede "estar bien" combatir al Partido
Comunista? Empero, la otra mitad es correcta, pues, efectivamente, eso
"nunca dará resultado". La razón fundamental de ello no reside en los
comunistas,
381
sino en la gente sencilla, porque ésta quiere al
Partido Comunista y no le gusta "combatirlo". La gente sencilla es
severa, y le hará pagar con la vida si usted se permite combatir al Partido
Comunista en los momentos en que un enemigo de la nación ha penetrado
profundamente en el territorio patrio. Seguro: quien quiera combatir al Partido
Comunista debe estar dispuesto a que lo hagan polvo. Si no lo está, más le
valdrá abstenerse. Este es nuestro sincero consejo a todos los
"héroes" anticomunistas. Por lo tanto, nada está más claro: los Tres
Principios del Pueblo de hoy deben entrañar la alianza con el Partido
Comunista; en caso contrario, estos Principios perecerán. Esta es para ellos
una cuestión de vida o muerte. Aliándose con el Partido Comunista, sobrevivirán
; oponiéndose al Partido Comunista, perecerán. ¿Puede alguien probar lo
contrario?
En tercer lugar, los Tres Principios del Pueblo
revolucionarios, los nuevos, los verdaderos, han de prever la política de ayuda
a los campesinos y obreros. Rechazar esta política, no ayudar de todo corazón a
los campesinos y obreros, y no "despertar a las masas populares",
como señalaba el Dr. Sun Yat-sen en su Testamento, significa preparar la
derrota de la revolución y, a la vez, la propia derrota. Stalin dice que
"el problema nacional es, en esencia, un problema campesino"15. Esto
quiere decir que la revolución china es, en esencia, una revolución campesina,
y la actual resistencia al Japón, una resistencia campesina. La política de
nueva democracia significa, en esencia, colocar a los campesinos en el Poder.
Los nuevos Tres Principios del Pueblo, los verdaderos, son, en esencia, la
doctrina de la revolución campesina. E1 problema de la cultura de las masas es,
en esencia, el de elevar el nivel cultural de los campesinos. La Guerra de
Resistencia contra el Japón es, en esencia, una guerra campesina. Vivimos en la
época del "montañismo”16; reuniones, trabajo, clases, periódicos, libros,
piezas teatrales : todo se hace en las montañas y todo está destinado, en
esencia, a los campesinos. Todo lo necesario para la resistencia al Japón y
para nuestra propia subsistencia es suministrado, en esencia, por los
campesinos. Cuando decimos "en esencia" queremos decir "en lo
Fundamental", lo que no significa, como el propio Stalin ha explicado,
pasar por alto a los otros sectores. Cualquier escolar sabe que el 80 por ciento
de la población de China es campesina. Por eso, el problema campesino es el
problema básico de la revolución china, y la fuerza de los campesinos
constituye la fuerza principal de ésta. Después de los campesinos vienen los
obreros, que ocupan el segundo lugar en la población china. Hay en China varios
millones de obreros
382
industriales y varias decenas de millones de
obreros artesanos y agrícolas. China no puede vivir sin los obreros de las
distintas ramas de la industria, puesto que son ellos los productores en el
sector industrial de la economía. La revolución no puede triunfar sin la clase
obrera industrial moderna, porque es ésta la clase dirigente de la revolución
china y la más revolucionaria. En tales circunstancias, los Tres Principios del
Pueblo revolucionarios, los nuevos, los verdaderos, son necesariamente los que entrañan
la política de ayuda a los campesinos y obreros. Está condenada a desaparecer
toda versión de los Tres Principios del Pueblo que no entrañe esta política,
que no prevea una ayuda sincera a los campesinos y obreros y no tienda a
"despertar a las masas populares".
De esto se deduce que no tiene futuro ningún tipo
de Tres Principios del Pueblo que se aleje de las Tres Grandes Políticas:
alianza con Rusia, alianza con el Partido Comunista y ayuda a los campesinos y
obreros. Todo partidario honesto de los Tres Principios del Pueblo debe
reflexionar seriamente sobre este punto.
Los Tres Principios del Pueblo con sus Tres Grandes
Políticas, los Tres Principios del Pueblo revolucionarios, los nuevos, los
verdaderos, son los de nueva democracia, son el desarrollo de los viejos Tres
Principios del Pueblo, una gran contribución del Dr. Sun Yat-sen y un producto
de la era en que la revolución china se ha convertido en parte de la revolución
mundial socialista. Sólo a estos Tres Principios del Pueblo el Partido
Comunista de China los considera como "lo que China necesita hoy" y
se declara "dispuesto a luchar por su completa realización". Estos
son los únicos Tres Principios del Pueblo que coinciden en lo básico con el
programa político del Partido Comunista para la etapa de la revolución
democrática, es decir, con su programa mínimo.
Por su parte, los viejos Tres Principios del Pueblo
fueron producto del antiguo período de la revolución china. En aquel entonces,
Rusia era una potencia imperialista y, naturalmente, no podía haber política de
alianza con ella; en nuestro país no existía el Partido Comunista y,
naturalmente, no podía haber política de alianza con él ; tampoco el movimiento
obrero y campesino había revelado plenamente su importancia política ni
despertado la atención de la gente y, naturalmente, no podía haber política de
alianza con los obreros y campesinos. Por ello, los Tres Principios del Pueblo
del período anterior a la reorganización del Kuomintang en 1924, pertenecen a
la vieja categoría
383
y han caducado. El Kuomintang no habría podido
seguir adelante si no los hubiera desarrollado hasta convertirlos en los nuevos
Tres Principios del Pueblo. El clarividente Dr. Sun Yat-sen se dio cuenta de
esto y, con la ayuda de la Unión Soviética y del Partido Comunista de China,
reinterpretó los Tres Principios del Pueblo, dotándolos de nuevas
características adecuadas a la época, lo que permitió formar el frente único
entre los Tres Principios del Pueblo y el comunismo, establecer la primera
cooperación entre el Kuomintang y el Partido Comunista, ganar la simpatía de
todo el pueblo y emprender la revolución de 1924-1927.
Los viejos Tres Principios del Pueblo eran
revolucionarios en el antiguo período, y reflejaban sus características
históricas. Pero si en el nuevo período, después de establecidos los nuevos
Tres Principios del Pueblo, uno sigue aferrado a lo viejo; si uno se opone a la
alianza con Rusia después del nacimiento del Estado socialista, si se opone a
la alianza con el Partido Comunista después de su fundación, si se opone a la
política de ayuda a los campesinos y obreros después de que éstos han
despertado y demostrado su fuerza política, entonces actuará en forma
reaccionaria, ignorando las circunstancias de la época. El período reaccionario
posterior a 1927 fue resultado de semejante ignorancia. "Hombre sagaz es
quien comprende las circunstancias de la época", dice el proverbio. Espero
que los actuales partidarios de los Tres Principios del Pueblo lo tengan
presente.
Los Tres Principios del Pueblo de la vieja
categoría no presentan ninguna analogía fundamental con el programa mínimo del
comunismo, porque pertenecen al pasado y han caducado. Y cualesquiera Tres
Principios del Pueblo que se opongan a Rusia, al Partido Comunista o a los
campesinos y obreros, serán principios reaccionarios que, lejos de tener nada
en común con el programa mínimo del comunismo, serán enemigos del comunismo y,
por lo tanto, no habrá discusión posible. Sobre esto también deben reflexionar cuidadosamente
los partidarios de los Tres Principios del Pueblo.
Pero, en todo caso, ningún hombre de conciencia
abandonará los nuevos Tres Principios del Pueblo antes de que se haya cumplido
en lo fundamental la tarea antiimperialista y antifeudal. Los únicos que los
abandonan son sujetos como Wang Ching-wei. Por más celosamente que estos
elementos lleven adelante sus espurios Tres Principios del Pueblo, opuestos a
Rusia, al Partido Comunista y a los campesinos y obreros, siempre habrá hombres
justos y de conciencia que continúen
384
defendiendo los verdaderos Tres Principios del
Pueblo de Sun Yat-sen. Si, aun durante el período reaccionario iniciado en
1927, fueron muchos los genuinos partidarios de los Tres Principios del Pueblo
que continuaron la lucha por la revolución china, hoy, cuando un enemigo de la
nación ha penetrado profundamente en el territorio patrio, es incontestable que
tales hombres se contarán por decenas y decenas de miles. Los comunistas
practicaremos la cooperación a largo plazo con todos los sinceros partidarios de
los Tres Principios del Pueblo; rechazaremos sólo a los colaboracionistas y a
los anticomunistas empedernidos, y jamás abandonaremos a ningún amigo.
XI. LA CULTURA DE NUEVA DEMOCRACIA
Hemos explicado arriba las características
históricas de la política china en e1 nuevo período y la cuestión de la
república de nueva democracia. Ahora podemos pasar a la cuestión de la cultura.
Una cultura dada es el reflejo, en el plano
ideológico, de la política y la economía de una sociedad dada. Hay en China una
cultura imperialista, que es el reflejo de la total o parcial dominación
imperialista sobre China en los terrenos político y económico. Fomentan esta
cultura no sólo las instituciones culturales que manejan directamente los
imperialistas en China, sino también cierto número de chinos que han perdido
todo sentido del pudor. Corresponde a esta categoría toda manifestación
cultural que contenga ideas esclavizadoras. En China hay también una cultura
semifeudal, reflejo de su política y su economía semifeudales. Son
representantes de esta cultura cuantos abogan por el culto a Confucio, el
estudio de los cánones confucianos, el viejo código moral y las viejas ideas y
se oponen a la nueva cultura y a las nuevas ideas. La cultura imperialista y la
semifeudal, cual hermanas entrañables, forman una alianza reaccionaria en
contra de la nueva cultura de China. Estas culturas reaccionarias sirven al imperialismo
y a la clase feudal, y deben ser barridas. De otro modo, no será posible
construir ninguna nueva cultura. Sin destrucción, no hay construcción; sin
contención, no hay flujo; sin reposo, no hay movimiento. La lucha entre la
nueva cultura y las culturas reaccionarias es una lucha a muerte.
La nueva cultura constituye el reflejo, en el plano
ideológico, de la nueva política y la nueva economía, y está a su servicio.
385
Como ya hemos señalado en el capítulo III, la
sociedad china ha cambiado gradualmente de naturaleza desde la aparición de la
economía capitalista en China; ya no es una sociedad totalmente feudal, sino
una sociedad semifeudal, aunque todavía predomina la economía feudal. Comparada
con esta última, la economía capitalista es nueva. Simultáneamente con la nueva
economía capitalista, han surgido y crecido nuevas fuerzas políticas : las de
la burguesía, la pequeña burguesía y el proletariado. Y la nueva cultura es el
reflejo, en el plano ideológico, de estas nuevas fuerzas económicas y
políticas, y está a su servicio. Sin la economía capitalista, sin la burguesía,
la pequeña burguesía y el proletariado y sin las fuerzas políticas que
representan a estas clases, no habría podido surgir ni la nueva ideología ni la
nueva cultura.
Estas nuevas fuerzas políticas, económicas y
culturales son todas fuerzas revolucionarias de China, que se oponen a la vieja
política, la vieja economía y la vieja cultura. Las tres últimas se componen de
dos partes: una, la política, la economía y la cultura semifeudales propias de
China, y la otra, la política, la economía y la cultura imperialistas, que
predominan en la alianza entre esas dos partes. Ambas son perniciosas y hay que
destruirlas totalmente. La lucha entre lo nuevo y lo viejo en la sociedad china
es la lucha entre las nuevas Fuerzas, las amplias masas populares (las clases
revolucionarias), y las viejas fuerzas, el imperialismo y la clase feudal. Esta
lucha entre lo nuevo y lo viejo es la lucha entre la revolución y la
contrarrevolución. Dura ya todo un siglo a contar desde la Guerra del Opio, y
casi treinta años desde la Revolución de 1911.
Pero, como ya hemos indicado, también las
revoluciones pueden clasificarse en nuevas y viejas; lo que es nuevo en un
período histórico se hace viejo en otro. En China, los cien años de revolución
democrático-burguesa pueden dividirse en dos grandes períodos: los primeros
ochenta años y los últimos veinte. Cada uno tiene su característica histórica
básica: la revolución democrático-burguesa de China de los primeros ochenta
años pertenece a la vieja categoría, mientras que la de los últimos veinte, en
virtud de los cambios ocurridos en la situación política internacional y
nacional, pertenece a la nueva categoría. La vieja democracia caracteriza los
primeros ochenta años; la nueva democracia, los últimos veinte. Esta diferencia
en el terreno político también se observa en el terreno cultural.
¿Cómo se manifiesta esta diferencia en el terreno
cultural? Esto es lo que a continuación explicaremos.
386
XII. CARACTERÍSTICAS HISTÓRICAS DE LA
REVOLUCIÓN CULTURAL DE CHINA
En el frente cultural o ideológico de China, el
período anterior al Movimiento del 4 de Mayo y el que le sigue constituyen dos
períodos históricos diferentes.
Antes del Movimiento del 4 de Mayo, la lucha en el
frente cultural de China fue la lucha entre la nueva cultura de la burguesía y
la vieja cultura de la clase feudal. Tal carácter tuvieron las luchas de esa
época entre el "sistema escolar moderno" y el sistema de exámenes
imperiales17, entre el saber nuevo y el antiguo, entre el saber occidental y el
tradicional. Por "sistema escolar moderno", saber nuevo o saber
occidental se entendían fundamentalmente (decimos fundamentalmente, porque
todavía se mezclaban con muchos perniciosos vestigios del feudalismo chino) las
ciencias naturales imprescindibles para los representantes de la burguesía, y
las teorías socio-políticas burguesas. En ese tiempo, las ideas del saber nuevo
desempeñaron un papel revolucionario al luchar contra las ideas feudales
chinas, y sirvieron a la revolución democrático-burguesa china del antiguo
período. Sin embargo, debido a la impotencia de la burguesía china y a la
entrada del mundo en la época del imperialismo, estas ideas burguesas fueron
arrolladas en las primeras escaramuzas por la alianza reaccionaria entre las
ideas esclavizadoras del imperialismo extranjero y las del "retorno a los
antiguos" del feudalismo chino ; bastaron los primeros contraataques de
esta alianza ideológica reaccionaria para que el llamado saber nuevo arriara
banderas, silenciara tambores y tocara a retirada; perdida el alma, le quedó
sólo el pellejo. En la época del imperialismo, la vieja cultura
democrático-burguesa ya estaba corrompida y no tenía ninguna vitalidad: su
derrota era inevitable.
Pero, a partir del Movimiento del 4 de Mayo, las
cosas cambiaron. Surgió en China una fuerza cultural fresca, totalmente nueva :
la cultura c ideología comunistas, guiadas por los comunistas chinos, o sea, la
concepción comunista del mundo y la teoría de la revolución social. El
Movimiento del 4 de Mayo tuvo lugar en 1919, y la fundación del Partido
Comunista de China y el comienzo real del movimiento obrero se produjeron en
1921. Todo esto sucedió después de la Primera Guerra Mundial y de la Revolución
de Octubre, esto es, en una época en que la cuestión nacional y el movimiento
revolucionario de las colonias habían tomado en el mundo un nuevo cariz.
387
Aquí la conexión entre la revolución china y la
revolución mundial es sumamente clara. Una fuerza política fresca - el
proletariado y su Partido Comunista - subió a la escena política china, y, como
resultado, la fuerza cultural fresca, con nuevo uniforme y nuevas armas,
uniéndose con todos los aliados posibles y desplegando sus filas en formación
de combate, lanzó una heroica ofensiva contra las culturas imperialista y
feudal. Esta fuerza ha logrado un enorme desarrollo en el campo de las ciencias
sociales y en el de las letras y artes, o sea, en filosofía, ciencias
económicas, ciencias políticas, ciencia militar, historia, literatura y arte
(teatro, cine, música, escultura y pintura). Durante los últimos veinte años,
adondequiera que esta nueva Fuerza cultural ha dirigido sus ataques, se ha
producido una gran revolución tanto en el contenido ideológico como en la forma
(por ejemplo, en la lengua escrita). Es tan imponente y poderosa que resulta
invencible allí donde llega. La movilización que ha realizado tiene una
amplitud sin paralelo en la historia de China. Y el más grande y valiente
abanderado de esta nueva fuerza cultural ha sido Lu Sin. Comandante en jefe de
la revolución cultural de China, no sólo fue un gran hombre de letras, sino
también un gran pensador y un gran revolucionario. Lu Sin fue hombre de
integridad inflexible, sin sombra de servilismo ni obsequiosidad, cualidad ésta
la más valiosa en los pueblos coloniales y semicoloniales. En el frente
cultural, Lu Sin, representante de la gran mayoría de la nación, fue el más
correcto, valiente, firme, leal y ardiente héroe nacional que haya jamás
asaltado las posiciones enemigas. El rumbo de Lu Sin es justamente el de la
nueva cultura de la nación china.
Antes del Movimiento del 4 de Mayo, la nueva
cultura de China era, por su carácter, la cultura de vieja democracia y formaba
parte de la revolución cultural capitalista de la burguesía mundial. A partir
de dicho Movimiento, ya es la cultura de nueva democracia y forma parte de la
revolución cultural socialista del proletariado mundial. Antes del Movimiento
del 4 de Mayo, el movimiento por la nueva cultura o revolución cultural de
China estaba dirigido por la burguesía, que aún desempeñaba el papel dirigente.
Después del Movimiento del 4 de Mayo, la cultura e ideología de la burguesía
han quedado aún más atrasadas que su política, y ya no les corresponde ningún
papel dirigente; a lo sumo, pueden desempeñar, hasta cierto punto, el papel de
aliado en determinados períodos revolucionarios. E1 papel dirigente en esta
alianza corresponde necesariamente a la cultura e ideología del proletariado.
Este es un hecho patente, irrefutable.
388
La cultura de nueva democracia es la cultura
antiimperialista y antifeudal de las amplias masas populares ; hoy día, es la
cultura de frente único antijapones. Esta cultura sólo puede ser dirigida por
la cultura e ideología del proletariado, es decir, por la ideología comunista,
y nunca por la cultura e ideología de ninguna otra clase. En una palabra, la
cultura de nueva democracia es la cultura antiimperialista y antifeudal de las
amplias masas populares dirigida por el proletariado.
XIII. LOS CUATRO PERIODOS
La revolución cultural es el reflejo, en el plano
ideológico, de las revoluciones política y económica, y está al servicio de
éstas. En China, al igual que la revolución política, la revolución cultural
tiene un frente único.
La historia del frente único de la revolución
cultural durante los últimos veinte años se divide en cuatro períodos. El
primero comprende dos años, de 1919 a 1921; el segundo, los seis años de 1921 a
1927; el tercero, los diez años de 1927 a 1937, y el cuarto, los tres años de
1937 hasta el presente.
El primer período va desde el Movimiento del 4 de
Mayo de 1919 a la fundación del Partido Comunista de China en 1921. Este
Movimiento es el principal jalón de dicho período.
E1 Movimiento del 4 de Mayo fue un movimiento tanto
antiimperialista como antifeudal. Su excepcional significación histórica reside
en una característica que le faltó a la Revolución de 1911: oposición
consecuente e intransigente al imperialismo y al feudalismo. Esta cualidad del
Movimiento del g de Mayo se debía a que la economía capitalista de China había
dado un nuevo paso en su desarrollo, y a que los intelectuales revolucionarios
chinos concibieron nuevas esperanzas en la liberación nacional de China al ver
derrumbarse a tres grandes potencias imperialistas - Rusia, Alemania y Austria
- y debilitarse a otras dos - Inglaterra y Francia -, y al ver que el
proletariado ruso establecía un Estado socialista y el proletariado de
Alemania, Austria- Hungría e Italia estaba en revolución. EL Movimiento del 4
de Mayo Fue la respuesta al llamamiento de la revolución mundial, de la
Revolución Rusa y de Lenin. Fue parte de la revolución mundial proletaria en
esa época. Si bien el Partido Comunista no
389
existía aún, había un buen número de intelectuales
que aprobaban la Revolución Rusa y poseían rudimentos de la ideología
comunista. Al comienzo, el Movimiento del 4 de Mayo fue el movimiento
revolucionario de un frente único de tres sectores : intelectuales de ideas
comunistas, intelectuales revolucionarios de la pequeña burguesía e
intelectuales de la burguesía (estos últimos formaban el ala derecha del
Movimiento en aquella época). Su punto débil consistía en que se limitaba a los
intelectuales, sin que participaran los obreros y campesinos. Pero, al
desarrollarse hasta desembocar en el Movimiento del 3 de Junio18, se convirtió
en un movimiento revolucionario de amplitud nacional, en el que participaron no
sólo los intelectuales, sino también las amplias masas del proletariado, la
pequeña burguesía y la burguesía. La revolución cultural emprendida por el
Movimiento del 4 de Mayo fue un movimiento de oposición consecuente a la
cultura feudal; nunca se había conocido una revolución cultural tan grande y tan
consecuente desde los albores de la historia china. La revolución cultural
realizó grandes proezas en esa época enarbolando las dos grandes banderas:
lucha contra la vieja moral y por la nueva moral, y lucha contra la vieja
literatura y por la nueva literatura. Sin embargo, en aquel entonces, este
movimiento cultural no pudo extenderse ampliamente entre las masas obreras y
campesinas. Planteó la consigna de "Literatura para la gente
sencilla", pero, en realidad, por "gente sencilla" se entendía
sólo a los intelectuales de la pequeña burguesía urbana y de la burguesía, esto
es, a la intelectualidad urbana. Tanto ideológicamente como en materia de
cuadros, el Movimiento del g de Mayo preparó el terreno para la fundación del
Partido Comunista de China en 1921, así como para el Movimiento del 30 de Mayo
de 1925 y la Expedición al Norte. Los intelectuales burgueses que constituían
el ala derecha del Movimiento del 4 de Mayo transigirían en su mayoría con el
enemigo durante el segundo período, pasándose a la reacción.
En el segundo período, cuyos jalones los
constituyen la fundación del Partido Comunista de China, el Movimiento del 30
de Mayo y la Expedición al Norte, se continuó y amplió el frente único de las
tres clases, formado durante el Movimiento del 4 de Mayo, se atrajo a dicho
frente al campesinado, y se estableció en el terreno político un frente único
de todas estas clases : la primera cooperación entre el Kuomintang y el Partido
Comunista. E1 Dr. Sun Yat-sen fue un gran hombre no sólo porque dirigió la gran
Revolución de 1911 (aunque ésta fue una revolución democrática de la vieja
época), sino también
390
porque, sabiendo "ajustarse a la tendencia del
mundo y responder a las necesidades de las masas", formuló las Tres
Grandes Políticas revolucionarias: alianza con Rusia, alianza con el Partido
Comunista y ayuda a los campesinos y obreros, dio una nueva interpretación a
los Tres Principios del Pueblo y así estableció los nuevos Tres Principios del
Pueblo con sus Tres Grandes Políticas. Anteriormente, los Tres Principios del
Pueblo ejercían escasa influencia en los círculos educacionales y académicos y
entre la juventud, porque no planteaban la consigna de oponerse al imperialismo
ni la de oponerse al sistema social feudal y a la cultura e ideología feudales.
Eran los viejos Tres Principios del Pueblo, considerados por la gente como
bandera provisional de que se valía un grupo de personas para hacerse del
Poder, o sea, para ganar puestos oficiales, una simple bandera para maniobras
políticas. Pero, más tarde, aparecieron los nuevos Tres Principios del Pueblo
con sus Tres Grandes Políticas. Gracias a la cooperación entre el Kuomintang y
el Partido Comunista y a los esfuerzos de los militantes revolucionarios de
ambos partidos, los nuevos Tres Principios del Pueblo se extendieron por toda
China, difundiéndose entre una parte de los círculos educacionales y académicos
y la gran masa de la juventud estudiantil. Esto se debió enteramente a que los
Tres Principios del Pueblo originales se habían desarrollado hasta convertirse
en los Tres Principios del Pueblo de nueva democracia, antiimperialistas y
antifeudales, con sus Tres Grandes Políticas. Sin este desarrollo habría sido
imposible la difusión de las ideas de los Tres Principios del Pueblo.
Durante este período, los Tres Principios del
Pueblo revolucionarios llegaron a ser la base política del frente único entre
el Kuomintang y el Partido Comunista, del frente único de todas las clases
revolucionarias ; las doctrinas de ambos partidos se unieron en este frente
único, pues "el comunismo es el buen amigo de los Tres Principios del
Pueblo". Por su composición de clase, fue un frente único del
proletariado, el campesinado, la pequeña burguesía urbana y la burguesía. En
esa época, utilizando como base de operaciones el semanario comunista El Guía,
el periódico kuomintanista de Shanghai Diario de la República, y otros
periódicos de diversas localidades, los dos partidos, conjuntamente, propagaron
las ideas antiimperialistas, combatieron la educación feudal basada en el culto
a Confucio y en el estudio de los cánones confucianos, combatieron la vieja
literatura y la lengua clásica feudales, y promovieron la nueva literatura y la
lengua escrita moderna con un contenido antiimperialista y antifeudal. Du-
391
rante las guerras en Kuangtung y la Expedición al
Norte, se inculcaron ideas antiimperialistas y antifeudales a las fuerzas
armadas de China, lo que hizo posible su reforma. Las consignas "¡Abajo
los funcionarios corruptos !" y "¡Abajo los déspotas locales y
shenshi malvados!" se difundieron entre los millones de campesinos y
condujeron al desencadenamiento de grandes luchas revolucionarias campesinas.
Gracias a todo esto y a la ayuda de la Unión Soviética, se logró la victoria de
la Expedición al Norte. Pero, una vez en el Poder, la gran burguesía liquidó
esta revolución, creándose así una nueva situación política.
E1 tercero fue el nuevo período revolucionario de
1927 a 1937. Como al final del período precedente se había producido un cambio
en el campo revolucionario - la gran burguesía se había pasado al campo
contrarrevolucionario del imperialismo y las fuerzas feudales y la burguesía
nacional la había seguido, de manera que, de las cuatro clases que
originariamente formaban el campo revolucionario, sólo quedaban tres: el
proletariado y el campesinado y demás sectores de la pequeña burguesía
(incluidos los intelectuales revolucionarios) -, la revolución china entró en
un nuevo período, en el cual al Partido Comunista de China solo le correspondió
dirigir a las masas en la revolución. Este Fue un período de campañas
contrarrevolucionarias de "cerco y aniquilamiento", por una parte, y
de profundización de la revolución, por la otra. Hubo entonces dos tipos de
campañas contrarrevolucionarias de "cerco y aniquilamiento": en el
terreno militar y en el terreno cultural. También hubo dos tipos de profundización
de la revolución : la profundización de la revolución rural y la de la
revolución cultural. Por instigación de los imperialistas, las fuerzas
contrarrevolucionarias de toda China y del resto del mundo fueron movilizadas
para ambos tipos de campañas de "cerco y aniquilamiento", que duraron
diez largos años y se distinguieron por su inaudita crueldad: cientos de miles
de comunistas y jóvenes estudiantes cayeron asesinados, y millones de obreros y
campesinos sufrieron la más salvaje represión. Los responsables de todo esto
creían poder "liquidar de una vez para siempre" al comunismo y al
Partido Comunista. Sin embargo, el resultado fue todo lo contrario: ambos tipos
de campañas de "cerco y aniquilamiento" Fracasaron miserablemente. El
resultado de las campañas en el terreno militar fue la marcha del Ejército Rojo
al Norte para resistir al Japón, y el de las campañas en el terreno cultural,
el estallido del Movimiento del 9 de Diciembre de 1935 una acción
revolucionaria de la juventud. E1 resultado común de ambos tipos de campañas
fue el despertar de todo el pueblo. Estos
392
fueron tres resultados positivos. Lo más
sorprendente es que, encontrándose el Partido Comunista absolutamente indefenso
en todas las instituciones culturales de las zonas dominadas por el Kuomintang,
las campañas en el terreno cultural sufrieran allí también una rotunda derrota.
¿Por qué ocurrió esto? ¿No da motivo para reflexionar con seriedad?
Precisamente en medio de estas campañas, el comunista Lu Sin se convierte en el
gigante de la revolución cultural china.
El resultado negativo de las campañas
contrarrevolucionarias de "cerco y aniquilamiento" fue la invasión de
nuestro país por el imperialismo japonés. Esta es la razón principal de que,
todavía hoy, el pueblo de todo el país siga abominando esos diez años de
anticomunismo.
En las luchas de ese período, el campo
revolucionario perseveró firmemente en la nueva democracia antiimperialista y
antifeudal de las amplias masas populares y en los nuevos Tres Principios del
Pueblo, mientras que el campo contrarrevolucionario practicó el despotismo de
la alianza de la clase terrateniente y la gran burguesía, alianza a las órdenes
del imperialismo. Tanto en el terreno político como en el cultural, este
despotismo decapitó las Tres Grandes Políticas de Sun Yat-sen y sus nuevos Tres
Principios del Pueblo, acarreando así una inmensa catástrofe a la nación china.
El cuarto período es el de la actual Guerra de
Resistencia contra el Japón. En el curso zigzagueante de la revolución china,
ha reaparecido el frente único de las cuatro clases. Pero esta vez su ámbito es
mayor, pues incluye, de las capas superiores, a muchos representantes de los
círculos gobernantes; de las capas medias, a la burguesía nacional y la pequeña
burguesía, y de las capas inferiores, a todos los proletarios. De este modo,
todas las capas de la nación integran ahora la alianza que resiste con decisión
al imperialismo japonés. La primera etapa de este período duró hasta la caída
de Wuján. Durante esa etapa, el país entero vivió en un clima de efervescencia
en todos los terrenos; en lo político, hubo una tendencia a la democratización,
y en lo cultural, una movilización bastante amplia. Con la caída de Wuján ha
comenzado la segunda etapa, durante la cual la situación política ha sufrido
muchos cambios: un sector de la gran burguesía ha capitulado ante el enemigo, y
el otro sector desea terminar lo antes posible con la Guerra de Resistencia. En
el terreno cultural, esta situación se ha reflejado en las actividades
reaccionarias de Ye Ching19, Chang Chün-mai y otros, y en la desaparición de la
libertad de palabra y de prensa.
393
Para superar esta crisis, hay que luchar firmemente
contra todas las ideas opuestas a la resistencia, a la unidad y al progreso;
sin destruir tales ideas reaccionarias, no habrá ninguna esperanza de ganar la
guerra. ¿Qué futuro espera a esta lucha? Este es el gran problema que preocupa
al pueblo de todo el país. A juzgar por las condiciones nacionales e
internacionales, el pueblo chino tiene asegurada la victoria, por más
dificultades que surjan en el camino de la Resistencia. El progreso alcanzado
en los veinte años posteriores al Movimiento del 4 de Mayo, supera no sólo al
de los ochenta años precedentes, sino, virtualmente, al de los últimos milenios
de la historia china. ¿No es de imaginar qué progresos hará China en otros
veinte años? La desenfrenada violencia de las fuerzas tenebrosas, internas y
externas, ha sumido a nuestra nación en el desastre ; pero esta misma
violencia, junto con mostrar el vigor que todavía resta a esas fuerzas, revela
que están en sus estertores finales y que las masas populares se aproximan
gradualmente a la victoria. Esto es verdad en China, en todo el Oriente y en el
mundo entero.
XIV. DESVIACIONES EN EL PROBLEMA DE LA
NATURALEZA DE LA CULTURA
Todo lo nuevo se forja a través de una lucha dura y
tenaz. Así ha ocurrido con la nueva cultura, que en los últimos veinte años ha
experimentado tres virajes, describiendo una zeta; de este modo tanto lo bueno
como lo malo ha sido probado y puesto en evidencia.
Igual que en la cuestión del Poder, los
recalcitrantes de la burguesía están totalmente equivocados en la cuestión de
la cultura. No comprenden las características históricas de este nuevo período
de China ni reconocen la cultura de nueva democracia de las amplias masas
populares. Su punto de partida es el despotismo burgués, que en el terreno
cultural es el despotismo cultural de la burguesía. Una parte de los hombres de
cultura de la llamada escuela europeo- norteamcricana20 (me refiero únicamente
a una parte), que antes aprobaron de hecho la política del gobierno del
Kuomintang de "exterminio de los comunistas" en el terreno cultural,
ahora, por lo visto, apoyan su política de "restringir" y
"diluir" al Partido Comunista. No quieren que los obreros y
campesinos levanten la cabeza ni en el terreno político ni en el cultural. Pero
el despotismo cultural
394
de los recalcitrantes de la burguesía es un
callejón sin salida; lo mismo que en el caso del despotismo político, no cuenta
con condiciones nacionales ni internacionales. En consecuencia, también sería
mejor que lo "archivaran".
En lo que concierne a la orientación de la cultura
nacional, el papel dirigente le corresponde a la ideología comunista; debemos
propagar activamente el socialismo y el comunismo entre la clase obrera y
educar en forma adecuada y metódica al campesinado y demás sectores de las
masas en el socialismo. Sin embargo, la cultura nacional, en su conjunto,
todavía no es socialista.
Por ser el proletariado quien dirige la política,
la economía y la cultura de nueva democracia, todas ellas contienen elementos
de socialismo, que no son elementos cualesquiera, sino de importancia decisiva.
Sin embargo, tomadas en su conjunto, ni la política, ni la economía, ni la
cultura son todavía socialistas, sino de nueva democracia. Esto se debe a que
la revolución en su presente etapa es una revolución democrático-burguesa, cuya
tarea básica consiste principalmente en combatir al imperialismo extranjero y
al feudalismo interno, y no es una revolución socialista, llamada a derrocar el
capitalismo. Respecto de la cultura nacional, no sería acertado creer que la
existente cultura nacional es o debe ser socialista en su totalidad. Esto sería
tomar la ideología Comunista, que debemos difundir, por un programa de acción
inmediato a poner en práctica, y tomar la posición y el método comunistas, que
debemos adoptar al examinar los problemas, realizar estudios, organizar el
trabajo y formar cuadros, por la orientación general para la educación y la
cultura nacionales en la etapa de la revolución democrática de China. Una
cultura nacional de contenido socialista será necesariamente el reflejo de la
política y la economía socialistas. Hay elementos de socialismo en nuestra
política y nuestra economía, y, como reflejo de ellos, los hay también en
nuestra cultura nacional ; no obstante, tomada nuestra sociedad en su conjunto,
no hemos establecido todavía una política y una economía completamente
socialistas ; por lo tanto, no podemos tener una cultura nacional totalmente
socialista. Puesto que la presente revolución china forma parte de la
revolución socialista proletaria mundial, la actual nueva cultura de China
forma parte de la nueva cultura socialista proletaria mundial y es una gran
aliada suya. Pero, considerada la cultura nacional en su conjunto, si bien
contiene importantes elementos de cultura socialista, no es por entero en
calidad de tal como forma parte de la cultura socialista
395
proletaria mundial, sino en calidad de cultura de
nueva democracia, de cultura antiimperialista y antifeudal de las grandes masas
populares. Ahora bien, dado que la revolución china de hoy no puede prescindir
de la dirección del proletariado chino, la actual nueva cultura de China
tampoco puede prescindir de la dirección de la cultura e ideología del
proletariado chino, es decir, de la dirección de la ideología comunista. Con
todo, como en la presente etapa esta dirección significa conducir a las masas populares
en una revolución política y cultural antiimperialista y antifeudal, el
contenido de la nueva cultura nacional sigue siendo, en su conjunto, de nueva
democracia, y no socialista.
Está fuera de duda que en la actualidad debemos
ampliar la difusión de la ideología comunista y poner más energía en el estudio
del marxismo-leninismo ; de no proceder así, seremos incapaces tanto de llevar
la revolución china a la futura etapa socialista como de conducir la actual
revolución democrática a la victoria. Sin embargo, debemos no solamente
distinguir entre la difusión de la ideología comunista y del sistema social
comunista, por una parte, y la realización práctica del programa de acción de
la nueva democracia, por la otra, sino, además, distinguir entre la teoría y el
método comunistas para examinar los problemas, realizar estudios, organizar el
trabajo y formar cuadros, por un lado, y la orientación de nueva democracia
para la cultura nacional en su conjunto, por el otro. No cabe duda de que sería
muy inadecuado confundir lo uno y lo otro.
Así puede verse que el contenido de la nueva
cultura nacional china en la presente etapa no es ni el despotismo cultural de
la burguesía, ni el socialismo proletario puro, sino la nueva democracia
antiimperialista y antifeudal de las amplias masas populares, bajo la dirección
de la cultura e ideología socialistas del proletariado.
XV. CULTURA NACIONAL, CIENTÍFICA Y DE MASAS
La cultura de nueva democracia es nacional. Está
contra la opresión imperialista y por la dignidad e independencia de la nación
china. Pertenece a nuestra nación y lleva sus características. Esta cultura se
alía con la cultura socialista y la de nueva democracia de las demás naciones,
establece con ellas relaciones que permiten un enriquecimiento y desarrollo
mutuos, y con ellas forma conjuntamente
396
una nueva cultura mundial ; pero, como cultura
nacional revolucionaria, en ningún caso puede aliarse con la reaccionaria
cultura imperialista de ninguna nación. China debe tomar de la cultura
progresista de los otros países gran cantidad de materia prima para nutrir su
propia cultura, labor que en el pasado ha sido muy insuficiente. Debemos
asimilar todo lo que hoy nos sea útil, no sólo de la actual cultura socialista
y de la de nueva democracia de otros países, sino también de su pasada cultura,
por ejemplo, de la cultura de los países capitalistas en el siglo de las luces.
No obstante, debemos tratar todo lo extranjero como hacemos con los alimentos -
primero los masticamos y luego los sometemos a un proceso de transformación por
las secreciones en el estómago y los intestinos; de este modo, los
descomponemos en sustancias nutritivas, que asimilamos, y en desechos, que
eliminamos -, pues solamente así podremos sacar provecho de ello. Nunca debemos
engullirnos las cosas y asimilarlas sin crítica. Es erróneo preconizar la
"occidentalización integral"21. China ha sufrido mucho a causa de la
imitación mecánica de lo extranjero. De igual modo, al aplicar el marxismo en
nuestro país, los comunistas chinos deben integrar plena y adecuadamente la
verdad universal del marxismo con la práctica concreta de la revolución china;
en otras palabras, el marxismo debe combinarse con las características
nacionales y revestir una determinada forma nacional para poder ser útil ; en
ninguna circunstancia es admisible aplicarlo de manera subjetiva y formulista.
Los marxistas formulistas no hacen más que mofarse del marxismo y de la
revolución china ; para ellos no hay cabida en las filas de ésta. La cultura
china debe tener su propia forma, es decir, una Forma nacional. Nacional en la
forma y de nueva democracia en el contenido, tal es nuestra nueva cultura de
hoy.
La cultura de nueva democracia es científica. Está
contra toda idea feudal y supersticiosa y por la búsqueda de la verdad en los
hechos, por la verdad objetiva y por la unidad entre la teoría y la práctica. A
este respecto, el proletariado chino, con su pensamiento científico, puede
formar un frente único contra el imperialismo, el Feudalismo y la superstición
con los materialistas y hombres de ciencia de la burguesía china que sean
progresistas, pero nunca puede formar un Frente único con ningún tipo de idealismo
reaccionario. En la acción política, los comunistas pueden establecer un frente
único antiimperialista y antifeudal con idealistas e incluso con creyentes,
pero nunca pueden aprobar su idealismo ni sus doctrinas religiosas. En el curso
de los largos siglos de la sociedad feudal china se creó
397
una espléndida cultura. Analizar el proceso de
desarrollo de esa cultura, eliminar su escoria feudal y asimilar su
quintaesencia democrática es una condición necesaria para desarrollar la nueva
cultura nacional y reforzar la autoconfianza nacional ; pero en ningún caso
podemos recogerlo todo indiscriminadamente y sin crítica. Es imperativo separar
la excelente cultura antigua popular, o sea, la que posee un carácter más o
menos democrático y revolucionario, de todo lo podrido, propio de la vieja
clase dominante feudal. La nueva política y la nueva economía actuales de China
provienen de su vieja política y su vieja economía, y su actual nueva cultura
también proviene de su vieja cultura; por ello, debemos respetar nuestra propia
historia y no amputarla. Pero respetar la historia significa conferirle el
lugar que científicamente le corresponde, significa respetar su desarrollo
dialéctico, y no glorificar lo antiguo para denigrar lo presente ni ensalzar el
veneno feudal. En cuanto a las masas populares y a la juventud estudiantil, lo
esencial es orientarlas para que miren hacia adelante y no hacia atrás.
La cultura de nueva democracia pertenece a las
masas y es, por lo tanto, democrática. Debe servir a las masas trabajadoras, a
los obreros y los campesinos, que constituyen más del 90 por ciento de la
nación, y convertirse gradualmente en su propia cultura. Hay que hacer una
distinción de grado entre los conocimientos impartidos a los cuadros
revolucionarios y los impartidos a las masas revolucionarias y, a la vez,
vincularlos, así como distinguir entre la elevación del nivel cultural y la
popularización de los conocimientos y, a la vez, vincularlas. La cultura
revolucionaria es para las grandes masas populares una poderosa arma de la
revolución. Antes de la revolución, prepara ideológicamente el terreno, y
durante ella, constituye un sector necesario e importante de su frente general.
Los trabajadores revolucionarios de la cultura son comandantes en diferentes
niveles de este frente cultural. "Sin teoría revolucionaria, no puede
haber tampoco movimiento revolucionario”22; de esto se desprende lo importante
que es el movimiento cultural revolucionario para el movimiento práctico de la
revolución. Tanto el movimiento cultural como el práctico deben ser de masas.
Por consiguiente, los trabajadores progresistas de la cultura deben tener,
durante la Guerra de Resistencia contra el Japón, su propio ejército cultural,
y éste no puede ser sino las grandes masas populares. Un trabajador
revolucionario de la cultura que no vaya a las masas es un "comandante sin
tropas" y no dispone de la potencia de fuego para abatir al enemigo. Para
alcanzar este objetivo, la lengua
398
escrita debe ser reformada bajo determinadas
condiciones y nuestro lenguaje tiene que aproximarse al de las masas populares,
porque son ellas la fuente inagotable de nuestra cultura revolucionaria.
Cultura nacional, científica y de masas: tal es la
cultura antiimperialista y antifeudal de las amplias masas populares, la
cultura de nueva democracia, la nueva cultura de la nación china.
La política, la economía y la cultura de nueva
democracia, combinadas, constituyen la república de nueva democracia, la
República de China digna de su nombre, la nueva China que nos proponemos crear.
La nueva China está a la vista. ¡Saludémosla!
Ya los mástiles del barco se divisan en lontananza.
¡Acojamos a la nueva China con una ovación!
¡Levantemos los brazos! ¡La nueva China es nuestra!
NOTAS
Revista
fundada en Yenán en enero de 1940; el presente artículo apareció en su primer
número.
Véase
V. I. Lenin, "Una vez más sobre los sindicatos, el momento actual y los
errores de Trotski y Bujarin".
C.
Marx: "Prólogo de Contribución a la crítica de la economía política".
Véase
C. Marx, Tesis sobre Feuerbach.
J. V.
Stalin: "La Revolución de Octubre y la cuestión nacional".
Véase
V. I. Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo.
Se
refiere a una serie de campañas antisoviéticas lanzadas por el gobierno del
Kuomintang después de que Chiang Kai-shek traicionó a la revolución. El 13 de
diciembre de 1927, el Kuomintang hizo asesinar al vicecónsul soviético en
Cantón, y al día siguiente su gobierno en Nankín promulgó el "Decreto de
ruptura de relaciones con Rusia", retirando el reconocimiento a los
cónsules soviéticos en las provincias y ordenando la suspensión de las
actividades de los establecimientos comerciales soviéticos. En agosto de 1929,
Chiang Kai-shek, por instigación de los imperialistas, organizó en el Nordeste
actos de provocación contra la Unión Soviética, que resultaron en encuentros
armadas.
Mustafá
Kemal fue el representante de la burguesía comercial de Turquía en el período
posterior a la Primera Guerra Mundial. Los imperialistas ingleses ordenaron a
Grecia, país vasallo, agredir a Turquía; pero el pueblo turco, con la ayuda de
la Unión Soviética, derrotó a las tropas griegas en 1922. En 1923" Kemal
fue elegido Presidente de Turquía. A este respecto, Stalin dijo:
"La revolución kemalista es una revolución de
las altas esferas, una revolución de la burguesía comercial nacional, nacida en
la lucha contra los imperia-
399
listas extranjeros, y que en su desarrollo
posterior va, en esencia, contra los campesinos y los obreros, contra las
posibilidades mismas de una revolución agraria." (Véase "Entrevista
con los estudiantes de la Universidad Sun Yat-sen".)
Se
refiere a Chang Chün-mai y sus secuaces. Después del Movimiento del 4 de Mayo,
Chang se opuso abiertamente a la ciencia y pregonó la doctrina metafísica de la
"cultura espiritual", lo que le valió el mote de "traficante en
metafísica”. Por orden de Chiang Kai-shek, publicó en diciembre de 1938 una
"Carta abierta al Sr. Mao Tse-tung", en la que abogaba frenéticamente
por la supresión del VIII Ejército, el Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército y la Región
Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia, con lo que prestó un servicio a Chiang
Kai-shek y a los invasores japoneses.
Cita
del manifiesto del Comité Central del Partido Comunista de China, publicado en
septiembre de 1937, anunciando el establecimiento de la cooperación entre el
Kuomintang y el Partido Comunista.
Véase
Sun Yat-sen, "Conferencias sobre el Principio de la Vida del Pueblo",
1924, segunda conferencia.
Un
grupo de plumíferos reaccionarios, contratados por Chen Li-fu, uno de los
cabecillas del servicio secreto de la camarilla de Chiang Kai-shek,
escribieron, bajo el tristemente celebre nombre de aquél y con el título de
Vitalismo, un libro en el que lanzaron una sarta de disparates predicando el
fascismo kuomintanista.
Consigna
de la que alardeaba impúdicamente Yen Si-shan, caudillo militar y representante
de los grandes terratenientes y de los magnates de la burguesía compradora de
la provincia de Shansí.
Así se
titulaba un artículo escrito por Wang Ching-wei después de su traición ala
revolución en 1927.
J. V.
Stalin: "En torno a la cuestión nacional en Yugoslavia", discurso
pronunciado el 30 de marzo de 1925 en la Comisión Yugoslava del Comité
Ejecutivo de la Internacional Comunista. En el, Stalin dice que los campesinos
son "el ejército básico del movimiento nacional, que sin el ejército
campesino no hay ni puede haber un movimiento nacional potente. (. . . ) el
problema nacional es, en esencia, un problema campesino".
Expresión
con que algunos dogmáticos dentro del Partido Comunista satirizaban al camarada
Mao Tse-tung por insistir en la importancia de las bases de apoyo
revolucionarias en el campo. Aquí, el camarada Mao Tse-tung la utiliza para
recalcar el gran papel de estas bases.
por
"sistema escolar moderno" se entendía el sistema educacional copiado
de los países capitalistas de Europa y Norteamérica. Hacia fines del siglo XIX,
los intelectuales chinos partidarios de las reformas abogaban por la abolición
del sistema de exámenes imperiales y el establecimiento de centros de enseñanza
modernos.
A
principios de junio de 1919, el patriótico Movimiento del 4 de Mayo entró en
una nueva etapa. El 3 de junio, los estudiantes de Pekín realizaron actos
públicos y pronunciaron discursos desafiando la persecución y la represión del
ejército y la policía. En seguida, declararon una huelga, que se extendió a los
obreros y comerciantes de las ciudades de Shanghai, Nankín, Tientsín, Jangchou,
Wuján y Chiuchiang y de las provincias de Shantung y Anjui. De este modo, el
Movimiento del 4 de Mayo creció hasta transformarse en un amplio movimiento de
masas con la participación del proletariado, la pequeña burguesía urbana y la
burguesía nacional.
Renegado
del Partido Comunista, que se convirtió en trotskista y paniaguado del servicio
secreto del Kuomintang.
400
Se
refiere a un grupo cuyos representantes eran Ju Shi y otros.
Punto
de vista sostenido por un sector de intelectuales burgueses chinos que
elogiaban incondicionalmente la decadente cultura individualista de la
burguesía occidental y abogaban por una total imitación de los países
capitalistas de Europa y Norteamérica.
V. I.
Lenin: ¿Qué Hacer?, I, d.
VENCER EL PELIGRO DE CAPITULACIÓN Y ESFORZARSE POR
UN CAMBIO EN LA SITUACIÓN *
28 de enero de 1940
El actual desarrollo de la situación confirma la
justeza de las apreciaciones hechas en distintas ocasiones por el Comité
Central. La línea de capitulación de los grandes terratenientes y la gran
burguesía es contraria a la línea de resistencia armada del proletariado, el
campesinado, la pequeña burguesía urbana y la burguesía media, y las dos luchan
entre sí. En el presente, ambas líneas existen simultáneamente y hay dos
perspectivas posibles. Al respecto, todos los camaradas del Partido han de
comprender que los serios casos de capitulación, anticomunismo y retroceso
ocurridos en diferentes lugares no deben ser considerados como hechos aislados.
Tenemos que darnos cuenta de su gravedad, combatirlos resueltamente y no
dejarnos abrumar por su impacto. Si nos falta este espíritu y una política
correcta para combatirlos firmemente, si dejamos que los recalcitrantes del
Kuomintang continúen su "restricción militar y política del Partido
Comunista" y no hacemos más que sujetar nuestro pensamiento al temor de la
ruptura del frente único, entonces, se pondrá en riesgo la Guerra de
Resistencia, se extenderán por todo el país la capitulación y el anticomunismo,
y habrá un peligro real de rompimiento del frente único. Sin embargo, hay que
tener plena conciencia de que en la actualidad, tanto dentro como fuera del
país, existen muchas condiciones objetivas favorables a nuestra lucha por el
mantenimiento de la resistencia, la unidad y el progreso. Por ejemplo, la
política del Japón hacia China sigue siendo muy dura ; además, es bien difícil
convocar un Munich del Extremo Oriente porque no ha habido una reconcilia-
_______________
Instrucciones
internas del Partido Comunista de China, redactadas por el camarada Mao
Tse-tung en nombre del Comité Central.
401
402
ción real entre el Japón, de una parte, e
Inglaterra, los Estados Unidos y Francia, de la otra, a pesar de cierta
disminución de las contradicciones entre ellos, y porque la guerra en Europa ha
debilitado la posición de Inglaterra y Francia en el Oriente; por último, la
Unión Soviética ayuda activamente a China. Estas son las condiciones
internacionales que hacen difícil que el Kuomintang capitule o entre en
componendas, y desencadene una guerra anticomunista a escala nacional. En el
país, el Partido Comunista, el VIII Ejército y el Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército
se oponen decididamente a la capitulación y defienden con firmeza la política
de resistencia y unidad ; las clases intermedias también están en contra de la
capitulación, y los capituladores y recalcitrantes, aunque en el poder,
constituyen una minoría dentro del Kuomintang. Estas son las condiciones
internas que hacen difícil que el Kuomintang capitule o entre en componendas, y
desate una guerra anticomunista a escala nacional. En estas circunstancias, las
tareas de nuestro Partido son: por un lado, responder resueltamente a las
ofensivas militares y políticas de los capituladores y recalcitrantes, y por el
otro, desarrollar activamente el frente único de todos los partidos, personal
de gobierno, fuerzas armadas, población civil e intelectuales, y hacer todos
los esfuerzos para ganarse a la mayoría del Kuomintang, a las capas intermedias
y a nuestros simpatizantes en los ejércitos que luchan contra el Japón, para
profundizar el movimiento de masas, ganarse a los intelectuales, consolidar las
bases de apoyo antijaponesas, desarrollar las fuerzas armadas antijaponesas y
los órganos del Poder antijaponés, consolidar el Partido y garantizar su
progreso. Si realizamos simultáneamente estas tareas, podremos vencer el
peligro de capitulación proveniente de los grandes terratenientes y la gran
burguesía y conseguir un cambio en la situación. Por consiguiente, la
orientación general de la actual política del Partido es luchar por este cambio
y al mismo tiempo elevar la vigilancia contra una posible situación de
emergencia (hasta ahora se trata de incidentes de carácter limitado y local).
Ahora, cuando Wang Ching-wei ha anunciado su pacto
vendepatria1 y Chiang Kai-shek ha publicado su mensaje a la nación, está fuera
de toda duda que la agitación en favor de la paz sufrirá un revés y crecerán
las fuerzas de la resistencia ; por otra parte, continuará la "restricción
militar y política del Partido Comunista", ocurrirán más incidentes
locales, y es posible que el Kuomintang haga hincapié en su llamada
"unificación contra el enemigo extranjero" con el fin de atacarnos.
La razón de todo esto es que las fuerzas de la resistencia
403
y el progreso no podrán en un futuro inmediato
desarrollarse lo suficiente como para aplastar por completo a las de la
capitulación y el retroceso. Nuestra política consiste en hacer cuanto podamos
por extender la campaña de propaganda contra el pacto vendepatria de Wang
Ching-wei en todos aquellos lugares del país donde haya organizaciones del
Partido Comunista. En su mensaje, Chiang Kai-shek declara que proseguirá la
Guerra de Resistencia, pero no subraya la necesidad de fortalecer la unidad
nacional, ni plantea ninguna política para persistir en la resistencia y el
progreso, sin la cual es imposible perseverar en la Guerra de Resistencia. Por
lo tanto, en la campaña contra Wang Ching- wei, debemos poner el énfasis en los
siguientes puntos: 1) apoyar la política nacional de resistencia hasta el fin y
oponerse al pacto vendepatria de Wang Ching-wei; 2) hacer que todo el pueblo se
una y derribe al colaboracionista Wang Ching-wei y su gobierno central títere;
3) sostener la cooperación entre el Kuomintang y el Partido Comunista
combatir
la política anticomunista de Wang Ching-wei; 4) aplastar a los
colaboracionistas encubiertos partidarios de Wang Ching-wei, cuyo anticomunismo
es una maquinación para dividir el frente único antijaponés; 5) reforzar la
unidad nacional y eliminar los "roces" internos; 6) introducir
reformas políticas, desplegar el movimiento por un régimen constitucional e
instaurar la democracia; 7) levantar la proscripción de los partidos políticos
y reconocer la existencia legal de todos los partidos y grupos antijaponeses;
8) garantizar al pueblo la libertad de palabra y de reunión para combatir a los
japoneses y a los colaboracionistas; 9) consolidar las bases de apoyo
antijaponesas y oponerse a las intrigas y actividades de zapa de los
colaboracionistas de la calaña de Wang Ching-wei; 10) apoyar a las tropas que
combaten realmente bien en la Guerra de Resistencia y abastecer plenamente los
frentes, y 11) desarrollar actividades culturales al servicio de la
resistencia, proteger a la juventud progresista y proscribir toda expresión de
puntos de vista colaboracionistas. Es necesario dar a conocer todas estas
consignas. También hay que publicar una buena cantidad de artículos,
manifiestos, octavillas y folletos, pronunciar discursos, y lanzar otras
consignas adecuadas a las circunstancias locales.
Se ha programado para el 1.° de febrero una
concentración de masas en Yenán con el objeto de denunciar el pacto vendepatria
de Wang Ching-wei. Junto con todos los sectores de la población y con los
militantes antijaponeses del Kuomintang, debemos organizar similares
concentraciones de masas en todas las regiones, a comienzos
404
o mediados de febrero, a fin de levantar una marea
de amplitud nacional contra la capitulación, contra los colaboracionistas y
contra los "roces".
NOTAS
A fines
de 1939, Wang Ching-wei firmó con los invasores japoneses un pacto secreto de
traición, llamado Programa para el Reajuste de las Relaciones Chino-Japonesas.
Su principal contenido era:
1) China cedería el Nordeste al Japón y declararía
el "Territorio de Mongolia" (entonces abarcaba las provincias de
Suiyuán y Chajar, y el Norte de Shansí), el Norte de China, el valle del bajo
Yangtsé y las islas del Sur de China. "zonas de estrecha colaboración
chino-japonesa", que estarían bajo la permanente ocupación de las tropas
del Japón.
2) El régimen títere, desde su gobierno central
hasta los gobiernos locales, estaría bajo el control de asesores o funcionarios
japoneses.
3) Las tropas y policía títeres serían adiestradas
por instructores militares japoneses y su equipo sería suministrado por el
Japón.
4) La política Fiscal y económica del gobierno
títere, su industria, agricultura y medios de comunicación estarían controlados
por el Japón, y los recursos naturales de China serían libremente explotados
por aquel país.
5) Toda actividad antijaponesa sería prohibida.
UNIR A TODAS LAS FUERZAS ANTIJAPONESAS Y COMBATIR A
LOS RECALCITRANTES ANTICOMUNISTAS *
1.° de febrero de 1940
¿Para qué nos reunimos hoy aquí todos los sectores
de la población de Yenán? Para denunciar al vendepatria Wang Ching-wei, y
también para contribuir a la unidad de todas las fuerzas antijaponesas y a la
lucha contra los recalcitrantes anticomunistas.
Los comunistas hemos señalado una y otra vez que el
imperialismo japonés es inflexible en su política de subyugar a China.
Cualesquiera que sean los cambios de gabinete que puedan producirse en el
Japón, éste no cambiará su política fundamental de subyugar a China y
convertirla en su colonia. Aterrorizado por esto hasta perder el juicio, Wang
Ching-wei, representante político del sector projaponés de la gran burguesía
china, se ha postrado ante el Japón y ha concluido con este un pacto
entreguista vendiendo China al imperialismo japonés. Además, se dispone a
establecer un gobierno y un ejército títeres para oponerlos al gobierno y los
ejércitos antijaponeses. En los últimos tiempos, ya casi ni menciona su
oposición a Chiang Kai-shek, y se dice que la ha sustituido por la
"alianza con Chiang”. El anticomunismo es el principal objetivo del Japón
y de Wang Ching-wei. Conscientes de que el Partido Comunista es el más
consecuente en la lucha antijaponesa y de que la cooperación entre el
Kuomintang y el Partido Comunista hace crecer la fuerza de la resistencia, el
Japón y Wang Ching -wei tratan por todos los medios de socavar esta cooperación
y de este modo separar a los dos partidos, o mejor aún, de ponerlos a luchar
entre sí. Con este fin, se valen de los recalcitrantes en el seno del
Kuomintang para prender fuego por todas partes. En Junán, tuvo
_______________
Discurso
pronunciado por el camarada Mao Tse-tung en una concentración de masas en Yenán
para denunciar a Wang Ching-wei.
405
406
lugar la Matanza de Pingchiang1; en Jonán, la de
Chüeshan2; en Shansí, el viejo ejército atacó al nuevo3; en Jopei, Chang
Yin-wu4 agredió al VIII Ejército; en Shantung, Chin Chi-yung atacó a las
guerrillas5; en el Este de Jupei, Cheng Yu-juai asesinó entre quinientos y
seiscientos comunistas6; respecto a la Región Fronteriza de Shensí-Kansú
-Ningsia, se ha seguido la política de "establecimiento de puntos y líneas
de apoyo"7 en el interior y "trabajo de bloqueo" en el exterior
y se está preparando un ataque militar8. Además, los recalcitrantes han
arrestado a un gran número de jóvenes progresistas y los han arrojado en campos
de concentración9; contrataron al traficante en metafísica Chang Chün-mai para
que formulara proposiciones reaccionarias tendientes a suprimir el Partido
Comunista, la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia, el VIII Ejército y el
Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército; compraron a Ye Ching y otros trotskistas para que
escribieran libelos contra el Partido Comunista. Todo esto con el único propósito
de sabotear la resistencia y convertir a todo el pueblo chino en esclavo de una
nación extranjera10.
Así, los Wang Ching- wei y los recalcitrantes
anticomunistas el Kuomintang han estado trabajando en colusión, aquéllos desde
fuera y éstos desde dentro del frente único, y han hecho irrespirable la
atmósfera.
Extremadamente indignados por este estado de cosas,
muchos piensan que ahora ya no hay esperanzas para la resistencia y que los
miembros del Kuomintang en su totalidad son unos miserables a los que es
necesario combatir. Debemos señalar que se justifica totalmente su indignación,
pues, ¿quién no se indigna ante hechos tan graves? Pero siguen existiendo
esperanzas para la resistencia al Japón y no todos los miembros el Kuomintang
son unos miserables. Hay que adaptar una política de trato distinto para con los
diferentes sectores del Kuomintang. No podemos en absoluto tolerar a aquellos
miserables que tuvieron la audacia de apuñalar por la espalda al VIII Ejército
y al Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército, perpetrar las Matanzas de Pingchiang y
Chüeshan, sabotear la Región Fronteriza y atacar a ejércitos, organizaciones y
elementos progresistas; tenemos que devolverles golpe por golpe, y en ninguna
circunstancia podemos ceder ante ellos, pues son tan desalmados que, en
momentos en que un enemigo de la nación ha penetrado profundamente en nuestro
territorio, siguen creando "roces" y llevando a cabo matanzas y
divisiones. No importa lo que piensen en su fuero interno, en realidad están
407
haciendo el juego al Japón y a Wang Ching-wei, y
puede ser que algunos hayan sido desde el comienzo colaboracionistas solapados.
De no castigarlos cometeríamos un error; esto sería un estímulo para los
colaboracionistas y vendepatrias, una deslealtad a la resistencia nacional y
nuestra patria, y una invitación a que estos miserables rompan el frente único;
sería una violación de la política de nuestro Partido. Sin embargo, la política
de golpear a los capituladores y a los recalcitrantes anticomunistas tiene por
único objeto mantener la resistencia al Japón y salvaguardar el frente único
antijaponés. En consecuencia, debemos mostrar buena voluntad hacia los miembros
del Kuomintang que sean leales a la resistencia y no capituladores ni
recalcitrantes anticomunistas ; debemos unirnos con esos miembros, respetarlos
y estar dispuestos a una cooperación a largo plazo con ellos a fin de poner en
orden nuestro país. Quien actúe de otra manera, violará igualmente la política
del Partido.
La política de nuestro Partido tiene dos aspectos:
por un lado, unirnos con todas las fuerzas progresistas y con toda persona leal
a la Resistencia contra el Japón, y por el otro, oponernos a todos los
miserables desalmados, a los capituladores y a los recalcitrantes
anticomunistas. Estos dos aspectos de nuestra política persiguen un solo
objetivo: lograr un cambio en la situación y vencer al Japón. La tarea el
Partido Comunista y el pueblo entero reside en unir a todas las fuerzas de la
resistencia y del progreso, combatir a las de la capitulación y el retroceso, y
empeñarse en detener el actual deterioro de la situación y en obtener un cambio
favorable. Esta es nuestra política básica. Somos optimistas, y nunca nos
mostraremos pesimistas o desesperanzados. No tenemos miedo a ningún ataque de
los capituladores o de los recalcitrantes anticomunistas. Debemos aplastar sus
ataques, y así lo haremos. La nación china logrará su liberación y jamás será
subyugada. Su marcha hacia adelante es ineluctable, mientras su actual
retroceso no es más que un fenómeno temporal.
En este acto también queremos expresar ante todo el
pueblo nuestra convicción de que la unidad y el progreso de toda la nación son
indispensables para la resistencia. Algunos sólo ponen el acento en la
resistencia, rehusan hacer hincapié en la unidad y el progreso y hasta llegan a
no mencionarlos. Eso está mal. ¿Cómo puede mantenerse la Guerra de Resistencia
sin una unidad genuina y sólida, sin un progreso rápido y efectivo? Los
recalcitrantes anticomunistas del
408
Kuomintang subrayan la unificación, pero la
"unificación" que preconizan no es genuina sino falsa, no es racional
sino irracional, no es real sino formal. Vociferan en favor de la unificación,
pero lo que realmente pretenden es suprimir el Partido Comunista, el VIII
Ejército, el Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército y la Región Fronteriza de
Shensí-Kansú-Ningsia, con el pretexto de que China no puede ser unificada
mientras éstos existan. Quieren que todo, en el país, sea del Kuomintang, y no
sólo pretenden continuar sino extender su dictadura unipartidista. Si esto
ocurriera, ¿qué unificación podría haber? A decir verdad, si el Partido
Comunista, el VIII Ejército, el Nuevo g . Cuerpo de Ejército y la Región
Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia no hubieran salido a propugnar sinceramente
el cese de la guerra civil y la unidad para la resistencia al Japón, no habría
habido quien propusiera el frente único nacional antijaponés ni quien dirigiera
el arreglo pacífico el Incidente de Sían, y entonces habría sido imposible la resistencia
al Japón. Hoy reinaría en verdad un terrible caos si el Partido Comunista, el
VIII Ejército, el Nuevo g.° Cuerpo de Ejército, la Región Fronteriza de
Shensí-Kansú-Ningsia y las bases de apoyo democráticas antijaponesas no
sostuvieran sinceramente la causa de la resistencia al Japón ni combatieran las
peligrosas tendencias a la capitulación, la ruptura y el retroceso. Los varios
cientos de miles de hombres del VIII Ejército y del Nuevo 4.° Cuerpo de
Ejército detienen a dos quintos de las fuerzas enemigas, o sea, combaten a
diecisiete de las cuarenta divisiones japonesas11 , ¿qué razón hay pues para
suprimir estos Ejércitos? La Región Fronteriza de Shensí-Kansú -Ningsia es la
región más progresista del país, una base de apoyo antijaponesa y democrática.
Aquí, primero, no hay funcionarios corruptos ; segundo, no hay déspotas locales
ni shenshi malvados ; tercero, no hay juegos de azar ; cuarto, no hay
prostitutas; quinto, no hay concubinas; sexto, no hay mendigos; séptimo, no hay
esa clase de sujetos que se agavillan para sus viles intereses ; octavo, no hay
una atmósfera de abatimiento y relajación; noveno, no hay gente que viva de
crear "roces", y décimo, no hay individuos que se enriquezcan a costa
de los males de la nación. ¿Por qué, entonces, suprimir la Región Fronteriza?
Sólo quien no tiene ningún sentido del pudor puede sugerir algo tan vergonzoso.
¿Qué derecho tienen esos recalcitrantes a proferir una sola palabra contra
nosotros? ¡No, camaradas! Lo que hay que hacer no es suprimir la Región Fronteriza,
sino hacer que todo el país siga su ejemplo, no es suprimir el VIII Ejército y
el Nuevo
409
4.° Cuerpo de Ejército, sino hacer que todo el país
los imita, no es suprimir el Partido Comunista, sino hacer que todo el país
aprenda de él, no es hacer descender a los avanzados al nivel de los atrasados,
sino lograr que éstos se pongan a la altura de aquéllos. Los comunistas somos
los más firmes partidarios de la unificación, los que hemos iniciado y
mantenido el frente único y lanzado la consigna de una república democrática
unificada. ¿Quién más habría sido capaz de proponer estas cosas? ¿Quién más las
habría puesto en práctica? ¿Quién más se contentaría con una mensualidad de
sólo cinco yuanes12? ¿Quién más habría podido crear un gobierno tan íntegro e
incorruptible? Se grita: ¡Unificación! ¡Unificación! Los capituladores tienen
su concepto de la unificación, quieren unificarnos en la capitulación; los
recalcitrantes anticomunistas tienen su concepto de la unificación, pretenden
unificarnos en la ruptura y el retroceso. ¿Podríamos aceptar jamás estas ideas?
¿Puede considerarse genuina cualquier unificación que no esté basada en la
resistencia, la unidad y el progreso? ¿Puede considerarse racional? ¿Puede
considerarse una unificación real? )Esto es un sueño! Nos reunimos hoy aquí
para plantear nuestro propio concepto de la unificación, que es el concepto de
todo el pueblo y de toda persona de conciencia, y que se basa en la
resistencia, la unidad y el progreso. Sólo mediante el progreso podremos
alcanzar la unidad, sólo mediante la unidad podremos resistir al Japón y sólo
mediante el progreso, la unidad y la resistencia, podrá haber unificación. Tal
es nuestro concepto de la unificación, una unificación auténtica, racional y
real. El concepto de una unificación falsa, irracional y formal es un concepto
que conduce a la subyugación nacional, y es sostenido por individuos carentes
de toda conciencia. Esta gente intenta destruir el Partido Comunista, el VIII
Ejército, el Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército y las bases de apoyo antijaponesas y
democráticas y barrer todas las fuerzas antijaponesas locales, con el objeto de
imponer la unificación bajo la férula del Kuomintang. Este es un complot, una
tentativa de perpetuar su régimen autocrático bajo el nombre de unificación, de
vender la carne de perro de su dictadura unipartidista poniendo como muestra la
cabeza de cordero de la unificación; es una conspiración de descarados
valentones que han perdido todo sentido de la vergüenza. Hoy estamos reunidos
aquí precisamente para desenmascarar a este tigre de papel. ¡Combatamos
resueltamente a estos recalcitrantes anticomunistas!
410
NOTAS
Véase
"Los reaccionarios deben ser castigados", nota 1, en el presente
tomo.
El 11
de noviembre de 1939, más de 1.800 soldados y agentes secretos del Kuomintang
atacaron el aparato de retaguardia del Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército en el
poblado de Chukou, distrito de Chüeshan, provincia de Jonán. Más de 200
personas fueron asesinadas, entre ellas oficiales y soldados del Nuevo 4."
Cuerpo de Ejército que habían sido heridos en la guerra antijaponesa, así como
Familiares suyos.
El
viejo ejército lo componían las tropas al mando de Yen Si-shan, caudillo
militar kuomintanista de Shansí; el nuevo ejército, conocido como el Cuerpo
Antijaponés de Desafío a la Muerte, eran fuerzas antijaponesas populares de
Shansí, creadas en los comienzos de la Guerra de Resistencia bajo la influencia
y dirección del Partido Comunista. En diciembre de 1939, Chiang Kai-shek y Yen
Si-shan, en un intento de aniquilar al nuevo ejército, concentraron seis
cuerpos de ejército en el Oeste de Shansí y lanzaron un ataque, que fue
rechazado. A1 mismo tiempo, las tropas de Yen en el Sudeste de Shansí atacaron
a los gobiernos distritales democráticos antijaponeses y a las organizaciones
populares en la zona de Yangcheng y Chincheng y asesinaron a gran número de comunistas
y progresistas.
Comandante
de las fuerzas de preservación del orden pertenecientes a la pandilla
kuomintanista en Jopei. En junio de 1939 lanzó un ataque por sorpresa al
aparato de retaguardia del VIII Ejército en el distrito de Shensien, provincia
de Jupei, y asesinó a más de cuatrocientos cuadros y soldados.
"En
abril de 1939, por instrucciones de Shen Jung-lie, gobernador kuomintanista de
Shantung, las hordas de bandidos que actuaban a órdenes de Chin Chi-yung
atacaron en Poshan al 3.er Destacamento Guerrillero de la Columna de Shantung
del VIII Ejército, matando a más de cuatrocientos hombres, incluidos oficiales
de categorías inferiores a regimiento.
En
septiembre de 1939, Cheng Yu-juai, militar reaccionario del Kuomintang en el
Este de Jupei, concentró sus huestes de bandidos y atacó uno de los aparatos de
retaguardia del Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército, asesinando entre quinientos y
seiscientos comunistas.
Para
realizar su trabajo contrarrevolucionario, los espías y agentes secretos del
Kuomintang que actuaban en la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia.
tomaban como puntos de apoyo las ciudades de la Región Fronteriza y luego las
ligaban entre sí formando una red. A esto lo llamaban "establecimiento de
puntos y líneas de apoyo".
Del
invierno de 1939 a la primavera de 1940, las tropas del Kuomintang se
apoderaron de las capitales distritales de Chunjua, Sünyí, Chengning, Ningsien
y Chenyuan en la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia.
Imitando
a los fascistas alemanes e italianos, los reaccionarios del Kuomintang
establecieron durante la Guerra de Resistencia contra el Japón muchos campos de
concentración, desde Lanchou y Sían en el Noroeste, hasta Kanchou y Shangyao,
en el Sudeste. Gran número de comunistas, patriotas y jóvenes progresistas
fueron arrestados y arrojados allí.
Después
de la caída de Wuján, en octubre de 1938, el Kuomintang intensificó sus
actividades anticomunistas. En febrero de 1939, Chiang Kai-shek emitió en
secreto documentos reaccionarios tales como “Medidas para solucionar el
problema comunista” y "Medidas de protección contra las actividades
comunistas en las zonas
411
ocupadas por el Japón", y aumentó la represión
política y sus ataques militares contra el Partido Comunista en las zonas
dominadas por el Kuomintang y en el Centro y Norte de China. Todo esto culminó
en la primera campaña anticomunista, que duró de diciembre de 1939 a marzo de
1940. Los ataques de las reaccionarias tropas kuomintanistas, en las provincias
de Shensí y Kansú, contra la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia y, en el
Oeste de Shansí, contra el Cuerpo Antijaponés de Desafío a la Muerte, dirigido
por el Partido Comunista - dos ataques de que habla el camarada Mao Tse-tung en
esta obra - Fueron grandes operaciones militares emprendidas por el Kuomintang
durante esa primera campaña anticomunista. Más tarde, en febrero y marzo de
1940, Chiang Kai-shek volvió a ordenar al reaccionario kuomintanista Chu
Juai-ping que, reuniendo bajo su mando las pandillas de Pang Ping-sün Chang
Yin-wu y Jou Yu- yung, atacara en tres rutas al VIII Ejército en la zona de las
montañas Taijang. En este ataque, que fue desbaratado por el VIII Ejército,
resultaron aniquiladas tres divisiones kuomintanistas; de este modo, fue
definitivamente aplastada la primera campaña anticomunista, iniciada por Chiang
Kai-shek.
11 El VIII Ejército y el Nuevo 4.º Cuerpo de
Ejército combatieron posteriormente contra un número aún mayor de tropas
japonesas. En 1943 combatían al 64 por ciento de las fuerzas invasoras
japonesas y al 95 por ciento de las tropas títeres.
Mensualidad
promedio de todos los que servían en las fuerzas armadas antijaponesas y en las
oficinas del gobierno antijaponés bajo la dirección del Partido Comunista.
DIEZ DEMANDAS AL KUOMINTANG *
1 de febrero de 1940
Esta concentración de masas contra Wang Ching -wei,
realizada hoy 1.° de febrero en Yenán, con justa indignación y unánimemente
resuelve denunciar la traición y capitulación de Wang Ching-wei y apoyar la
resistencia hasta el fin contra el Japón. Con miras a superar la presente
crisis y conseguir la victoria de la Guerra de Resistencia, nos permitimos
presentar aquí diez importantes puntos para la salvación del país, con la
esperanza de que el Gobierno Nacional, todos los partidos y grupos políticos,
todos los oficiales y soldados que participan en la Guerra de Resistencia y
todos nuestros compatriotas, los acepten y pongan en práctica.
Que
todo el país denuncie a los Wang Ching-wei. Ya que el traidor Wang Ching-wei ha
congregado a sus paniaguados, ya que ha traicionado a la patria, se ha pasado
al enemigo y ha firmado secretamente con él un pacto entreguista, actuando como
cómplice del tigre, todos los compatriotas piden su muerte. Sin embargo, con lo
anterior nos hemos referido a los Wang Ching-wei declarados y aún no a los
encubiertos. Estos últimos se apoderan astutamente de los puestos clave y se
pavonean ufanos por las calles, o trabajan en la sombra, infiltrándose en todas
las esferas de la vida. En realidad, los funcionarios corruptos forman parte de
la pandilla de Wang Ching-wei, y todos los especialistas en crear
"roces" son sus subordinados. A menos que se despliegue una campaña
nacional para denunciar a los Wang Ching-wei, una campaña en el campo y en la
ciudad, de arriba abajo, en la que sean movilizados todos los partidos,
personal de gobierno, fuerzas armadas, población civil, círculos periodísticos
e intelectuales, la pandilla de Wang Ching-wei nunca será erradicada, sino que
proseguirá sus siniestras actividades, abriendo
_______________
Telegrama
abierto redactado por el camarada Mao Tse-tung en nombre de la concentración de
masas celebrada en Yenán para denunciar a Wang Ching-wei.
413
414
la puerta al enemigo exterior y provocando la
subversión en el país, lo cual causará incalculables daños. El gobierno debe
promulgar un decreto llamando a todo el pueblo a repudiar a los Wang Ching-wei.
Dondequiera que el decreto no se aplique, habrá que responsabilizar a los
funcionarios. La pandilla de Wang Ching-wei debe ser extirpada y arrojada para
que sirva de alimento al tigre y al chacal. Este es el primer punto que les
pedimos aceptar y poner en práctica.
Fortalecer
la unidad. Actualmente hay quienes no hablan de unidad sino de unificación, y
para ellos la unificación no significa otra cosa que suprimir el Partido
Comunista, el VIII Ejército, el Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército, la Región
Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia y las fuerzas antijaponesas locales. Esa
gente pasa por alto el hecho de que el Partido Comunista, el VIII Ejército, el
Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército y la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia son
los más firmes defensores de la unificación en toda China. ¿No fueron ellos los
que recomendaron el arreglo pacífico del Incidente de Sían? ¿No son ellos
quienes han iniciado el frente único nacional antijaponés, propuesto una
república democrática unificada y trabajado con verdadera energía para realizar
estos dos objetivos? ¿No son ellos los que se mantienen erguidos en la primera
línea de la defensa de la nación, resistiendo a diecisiete divisiones enemigas,
los que protegen las Planicies Centrales y el Noroeste, defienden el Norte de
China y las regiones al Sur del bajo Yangtsé y aplican resueltamente los Tres
Principios del Pueblo y el Programa de Resistencia Armada y Reconstrucción
Nacional? Sin embargo, desde que Wang Ching-wei se declaró anticomunista y
projaponés, monstruos como Chang Chün-mai y Ye Ching le han hecho eco con su
pluma, y los anticomunistas y recalcitrantes se han unido a él suscitando
"roces”. Se practica la autocracia so pretexto de la unificación. Se ha
desechado el principio de la unidad y se ha introducido la cuña de la ruptura.
Mas, "las intenciones de Sima Chao son claras para cualquier hombre de la
calle"1. E1 Partido Comunista, el VIII Ejército, el Nuevo 4.° Cuerpo de
Ejército y la Región Fronteriza están firmemente por la unificación verdadera y
contra la falsa, por la racional y contra la irracional, por la real y contra
la formal. Abogan por la unificación que se basa en la resistencia y no en la
capitulación, en la unidad y no en la ruptura, en el progreso y no en el
retroceso. Una unificación basada en estas tres condiciones - resistencia,
unidad y progreso - es la unificación verdadera, racional y real. Buscar la
unificación sobre cualquier otra base, recurriendo a no importa qué intrigas o
engaños, es como
415
"tratar de dirigirse al Sur con el carruaje
orientado al Norte"; nos permitimos estar en desacuerdo con esto. En
cuanto a las fuerzas antijaponesas locales, hay que cuidar de ellas por igual,
sin favorecer a unas en detrimento de otras; es necesario confiar en todas,
abastecerlas, apoyarlas y estimularlas con recompensas. En el trato con la
gente, hay que proceder con sinceridad, sin ninguna hipocresía, hay que actuar
con generosidad y desterrar toda mezquindad. Si las cosas se hacen realmente de
este modo, todos, excepto quienes tienen motivos ocultos, se unirán y tomarán
la senda de la unificación nacional. Es una verdad irrefutable que la
unificación debe estar basada en la unidad y ésta, a su vez, en el progreso, y
que sólo el progreso puede conducir a la unidad y sólo la unidad, a la
unificación. Este es el segundo punto que les pedimos aceptar y poner en
práctica.
Instaurar
un régimen constitucional. Los largos años del "régimen de tutela" no
han dado ningún resultado. Una cosa llevada al extremo se convierte en su
contrario; de ahí que la instauración de un régimen constitucional esté ahora
en el orden del día. Pero no hay todavía libertad de palabra, no se ha
levantado la proscripción de los partidos políticos y por todas partes siguen
imperando las actividades anticonstitucionalistas. Una constitución redactada
en estas condiciones no será más que un pedazo de papel, y el régimen
constitucional que se instaure no se distinguirá en nada de la dictadura de un
solo partido. Ahora, cuando se presenta una profunda crisis nacional, cuando
los japoneses y los Wang Ching-wei nos hostigan desde fuera y los traidores
intentan dividirnos desde dentro, nuestra existencia como nación y como pueblo
correrá grave peligro, a menos que haya un cambio de política. El gobierno debe
levantar inmediatamente la proscripción de los partidos políticos y estimular
la libertad de palabra, para demostrar que desea sinceramente llevar a efecto
el régimen constitucional. Nada es más urgente para ganar la plena confianza
del pueblo y forjar un nuevo destino para la nación. Este es el tercer punto
que les pedimos aceptar y poner en práctica.
Poner
fin a los “roces”. Desde que, en marzo del año pasado, se introdujeron las
"Medidas para restringir las actividades de los partidos ajenos", ha
resonado en todo el país un griterío por restringir, diluir y combatir al
Partido Comunista, se han producido, uno tras otro, incidentes trágicos, y la
sangre ha corrido a raudales. Como si esto fuera poco, en octubre del año
pasado se adoptaron las "Medidas para solucionar el problema de los
partidos ajenos”. Vino, además, el "Proyecto para solucionar el problema
de los partidos ajc-
416
nos" en el Noroeste, Norte y Centro de China.
La gente dice, no sin fundamento, que de la "restricción política"
del Partido Comunista ya se ha pasado a la "restricción militar".
Restringir al Partido Comunista equivale de hecho al anticomunismo, que
constituye una astuta y pérfida política de los japoneses y los Wang Ching-wei
para subyugar a China. He aquí por qué las masas se encuentran alarmadas y
perplejas y se comunican las noticias creyendo que va a repetirse la tragedia de
hace un decenio. Las cosas han ido ya bastante lejos con las Matanzas de
Pingchiang en Junán y de Chüeshan en Jonán; el ataque al VIII Ejército
perpetrado por Chang Yin-wu en Jopei; la liquidación de unidades guerrilleras
por Chin Chi-yung en Shantung; la despiadada matanza de quinientos a
seiscientos comunistas cometida por Cheng Yu-juai en el Este de Jupei; los
asaltos en gran escala contra las fuerzas de guarnición del VIII Ejército
desatados por el Ejército Central en el Este de Kansú y, más recientemente, la
tragedia ocurrida en Shansí, donde el viejo ejército atacó al nuevo y de paso
invadió posiciones mantenidas por el VIII Ejército. Si no se pone término
inmediatamente a tales incidentes, ambas partes estarán condenadas al desastre,
y ¿que esperanza habrá entonces de obtener la victoria sobre el Japón? En
interés de la unidad para la Guerra de Resistencia, el gobierno debe ordenar el
castigo de todos los culpables de estas masacres y anunciar a todo el país que
no se permitirá que ocurran de nuevo incidentes parecidos. Este es el cuarto
punto que les pedimos aceptar y poner en práctica.
Proteger
a la juventud. Recientemente se han establecido cerca de Sían campos de
concentración, adonde han sido arrojados más de setecientos jóvenes
progresistas de las provincias del Noroeste y de las Planicies Centrales ; allí
han sido sometidos a tortura mental y física y tratados como delincuentes. Su
situación es tan trágica que la gente se horroriza al conocerla. ¿Qué crimen
han cometido para merecer tanta crueldad? La juventud es la flor y nata de la
nación y la juventud progresista, en particular, constituye nuestro tesoro más
preciado en la Guerra de Resistencia. Todos deben gozar de libertad de
convicción; las ideas no pueden ser suprimidas por la fuerza bruta. Son
conocidos de todo el mundo los crímenes cometidos durante los diez años de
"campañas de cerco y aniquilamiento en el terreno cultural", ¿por qué
entonces querer repetirlos hoy? El gobierno debe dictar inmediatamente una
orden para todo el país de protección a la juventud, supresión de los campos de
concentración cercanos a Sían y estricta prohibición de los desafueros contra
la juventud en
417
todos los lugares. Este es el quinto punto que les
pedimos aceptar y poner en práctica.
Apoyar
al frente. Las tropas que están combatiendo en la primera línea el frente y que
han hecho grandes méritos en la Guerra de Resistencia, tales como el VIII
Ejército, el Nuevo 4. Cuerpo de Ejército y algunas otras unidades, son las que
reciben el peor trato; están mal vestidas, escasamente alimentadas y reciben
insuficientes municiones y medicinas. No obstante, bribones inescrupulosos las
denigran a sus anchas. Incontables y absurdas calumnias contra ellas nos
taladran los oídos. No se premian los méritos ni se citan los servicios
distinguidos, y en cambio, cada vez con más descaro, se hacen falsas
acusaciones y se urden pérfidas intrigas. Es absolutamente intolerable este
peregrino estado de cosas, que apaga el ardor de nuestros oficiales y soldados y
se gana el aplauso sólo del enemigo. Para estimular a las tropas, en interés de
la guerra, el gobierno debe aprovisionar en forma adecuada a aquellas que se
distinguen en el frente por sus relevantes servicios y, al mismo tiempo,
prohibir rigurosamente las calumnias y acusaciones de los bribones contra
ellas. Este es el sexto punto que les pedimos aceptar y poner en práctica.
Suprimir
el servicio secreto. Son tales los desmanes y actos de violencia cometidos por
los agentes el servicio secreto, que la gente los compara con Chou Sing y Lai
Chün-chen2, de la dinastía Tang y con Wei Chung-sien y Liu Chin3, de la
dinastía Ming. En lugar de ocuparse el enemigo, ellos se ensañan en nuestros
propios compatriotas, cometen asesinatos sin cuento y su avidez de soborno no
conoce límites ; realmente, el servicio secreto es el cuartel general de los
traficantes de rumores y un caldo de cultivo de la traición y el mal. Nadie
infunde al pueblo tanto terror y odio como esos feroces agentes. Para preservar
su propio prestigio, el gobierno debe proscribir en el acto estas actividades
del servicio secreto y reorganizarlo, estableciendo como su única misión la
lucha contra el enemigo y los colaboracionistas, de modo que se restablezca la
confianza del pueblo y se afiancen los cimientos del Estado. Este es el séptimo
punto que les pedimos aceptar y poner en práctica.
Destituir
a los funcionarios corruptos. Desde el comienzo de la Guerra de Resistencia se
han dado casos de funcionarios que han desfalcado hasta cien millones de yuanes
a costa de los sufrimientos de la nación y que han tomado hasta ocho o nueve
concubinas4. El reclutamiento, los bonos de empréstito público, los controles
económicos, la asistencia a las víctimas de calamidades naturales y a los
418
refugiados de guerra, todo, sin excepción, se ha
convertido en oportunidades de hacer dinero para los funcionarios corruptos.
Con tal manada de lobos sueltos por todo el país, no hay que asombrarse de que
los asuntos del Estado se hallen en una situación caótica. El pueblo está que
bulle de descontento y de ira, pero nadie se atreve a denunciar la crueldad de
estos funcionarios. A fin de salvar al país el colapso, deben adoptarse
inmediatamente medidas enérgicas y eficaces para barrer a todos los funcionarios
corruptos. Este es el octavo punto que les pedimos aceptar y poner en práctica.
Poner
en efecto el Testamento del Dr. Sun Yat-sen. El Testamento dice:
"Durante cuarenta años me he dedicado a la
causa de la revolución nacional con el fin de alcanzar la libertad y la
igualdad para China. Mi experiencia de estos cuarenta años me ha convencido
profundamente de que, para lograr este objetivo, debemos despertar a las masas
populares (. . .]"
¡Cuán valiosas son estas palabras! Los 450 millones
de chinos las conocemos muy bien. Pero, este Testamento es con mayor frecuencia
recitado que puesto en práctica. Quienes lo traicionan son premiados, mientras
aquellos que lo traducen en hechos son castigados. ¿Puede haber algo más
absurdo? El gobierno debe decretar que quienquiera ose infringir el Testamento
y atropelle a las masas populares en vez de despertarlas, sea castigado por
profanar la memoria del Dr. Sun Yat-sen. Este es el noveno punto que les pedimos
aceptar y poner en práctica.
Aplicar
los Tres Principios del Pueblo. Los Tres Principios del Pueblo constituyen la
doctrina del Kuomintang. Sin embargo, mucha gente, tomando el anticomunismo
como su primera tarea, renuncia a esforzarse en favor de la Guerra de
Resistencia y hace todo lo posible por reprimir y contener al pueblo cuando
éste se levanta para resistir al Japón, lo que equivale a abandonar el
Principio del Nacionalismo; los funcionarios privan al pueblo de todos los
derechos democráticos, lo que equivale a abandonar el Principio de la
Democracia ; hacen la vista gorda ante los sufrimientos del pueblo, lo que
equivale a abandonar el Principio de la Vida del Pueblo. Tales personas toman
los Tres Principios del Pueblo sólo como un estribillo y ridiculizan a aquellos
que aplican seriamente estos Principios llamándolos entremetidos, o los
castigan con rudeza. De este modo, han surgido toda clase de fenómenos absurdos
y el prestigio de los Tres
419
Principios ha sido arrastrado por el suelo. Debe
darse inmediatamente una orden inequívoca para su estricta aplicación en todo
el país. Hay que castigar con rigor a quienes infrinjan la orden y premiar
generosamente a quienes la apliquen. Sólo de esta manera pueden llevarse a la
práctica los Tres Principios del Pueblo y sentarse los cimientos para la
victoria de la Guerra de Resistencia. Este es el décimo punto que les pedimos
aceptar y poner en práctica.
Estos diez puntos constituyen medidas esenciales
para salvar la nación y ganar la Guerra. Ahora, cuando el enemigo está
intensificando su agresión contra China y que el traidor Wang Ching-wei anda
suelto, no osamos callarnos nuestras profundas inquietudes sobre problemas que,
sabemos, son cruciales. Si se aceptan y se ponen en práctica estas
proposiciones, habrá grandes esperanzas para la Guerra de Resistencia y la
causa de la liberación nacional. Conscientes de la urgencia de estos problemas,
les hemos expresado nuestros puntos de vista, quedando a la espera de sus
apreciables opiniones.
NOTAS
Sima
Chao fue primer ministro el reino de Wei (220-265), que abrigaba la secreta
ambición de ascender al trono. El soberano dijo una vez: "Las intenciones
de Sima Chao son claras para cualquier hombre de la calle."
Funcionarios
terriblemente crueles de la dinastía Tang. Organizaron una vasta red de agentes
secretos que arrestaban a su antojo a todo aquel que no era de su agrado y lo
sometían a distintas clases de torturas.
Liu
Chin y Wei Chung sien fueron eunucos de la dinastía Ming. El primero fue
favorito del emperador Wutsung (siglo XVI) y el segundo, del emperador Sitsung
(siglo XVII). Ambos se valían de un amplio aparato de espionaje para perseguir
y asesinar a quienes se les oponían.
Se
alude a Chiang Ting-wen, comandante de las tropas reaccionarias del Kuomintang
en Sían.
CON MOTIVO DE LA APARICIÓN DE
EL OBRERO CHINO
7 de febrero de 1940
La publicación de El Obrero Chino1 responde a una
necesidad. Bajo la dirección de su partido, el Partido Comunista de China, la
clase obrera ha desplegado heroicas luchas durante veinte años y ha llegado a
ser el sector más consciente de todo el pueblo y la fuerza dirigente de la
revolución china. Uniendo en torno suyo al campesinado y a todo el pueblo
revolucionario contra el imperialismo y el feudalismo, lucha por establecer una
China de nueva democracia y por expulsar al imperialismo japonés; ésta es una
extraordinaria contribución. Con todo, la revolución china no ha triunfado
todavía y la clase obrera debe consagrar aún ingentes esfuerzos a estrechar sus
propias filas y a unir al campesinado y demás sectores de la pequeña burguesía,
a los intelectuales y a todo el pueblo revolucionario. Esto constituye una gran
tarea política y organizativa. La responsabilidad de su cumplimiento incumbe al
Partido Comunista de China, a los obreros de vanguardia y a toda la clase
obrera. Sólo bajo el socialismo podrán ésta y el pueblo en su conjunto alcanzar
su liberación definitiva, objetivo final por el cual debe luchar la clase
obrera china. Pero antes de poder entrar en la etapa del socialismo, hay que
pasar por la etapa de la revolución democrática antiimperialista y antifeudal.
Así, pues, la tarea actual de la clase obrera es estrechar sus propias filas y
unir al pueblo para luchar contra el imperialismo y el feudalismo y por una
nueva China, una China de nueva democracia. El Obrero Chino aparece justamente
con miras a dicha tarea.
El obrero Chino explicará con un lenguaje sencillo
a las masas obreras el cómo y el porqué de muchos problemas, informará sobre la
lucha de la clase obrera en la resistencia al Japón y resumirá su experiencia,
y de esta manera se esforzará por cumplir su cometido.
421
422
El Obrero Chino debe convertirse en una escuela
para educar a los obreros y formar cuadros obreros ; los lectores serán sus
alumnos. Es necesario preparar, entre los obreros, gran número de cuadros
instruidos y capaces, que no busquen la vana fama, sino que realicen
honestamente su trabajo. Sin un gran número de tales cuadros es imposible la
liberación de la clase obrera.
La clase obrera debe acoger de buen grado la ayuda
de los intelectuales revolucionarios y en ningún caso rechazarla, pues sin
ella, la propia clase obrera no podría avanzar y la revolución no podría
triunfar.
Espero que la revista estará bien hecha, publicará
una buena cantidad de artículos llenos de vida y hará todo lo posible por
evitar el estilo rígido, estereotipado e insípido, incomprensible y sin gracia.
Una vez lanzada una publicación, se la debe hacer a
conciencia y bien. Esta responsabilidad incumbe no sólo a su personal, sino
también a los lectores. Es muy importante que éstos envíen sugerencias y
escriban breves cartas y artículos, indicando qué les gusta y qué no les gusta,
pues sólo así se puede hacer de esta revista un éxito.
Con estas breves palabras expreso mis esperanzas;
que ellas sirvan de introducción a El Obrero Chino.
NOTAS
Revista
mensual fundada en febrero de 1940 en Yenán y publicada por la Comisión del
Movimiento Sindical del Comité Central del Partido Comunista de China.
PONER EL ACENTO EN LA UNIDAD
Y EL PROGRESO *
10 de febrero de 1940
Resistencia, unidad y progreso : éstos son los tres
grandes principios formulados el año pasado por el Partido Comunista con motivo
del II aniversario el Incidente del 7 de Julio. Los tres forman un todo único y
ninguno puede estar separado de los otros. Si se pone el acento únicamente en
la resistencia y no en la unidad y el progreso, tal "resistencia" no
tendrá garantía ni será duradera. Una resistencia carente de un programa de
unidad y progreso, tarde o temprano, se convertirá en capitulación o terminará
en derrota. Los comunistas afirmamos que los tres principios deben integrarse
en un todo. Para sostener la Guerra de Resistencia, es imprescindible luchar
contra la capitulación, contra el pacto entreguista de Wang Ching-wei y su
gobierno títere, y contra todos los colaboracionistas y capituladores ocultos
en el frente antijaponés. Para mantener la unidad, es imprescindible oponerse a
las actividades disociadoras y a los "roces" internos, oponerse a los
ataques por la espalda contra el VIII Ejército, el Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército
y las demás fuerzas progresistas del frente antijaponés, oponerse al sabotaje
contra las bases de apoyo antijaponesas en la retaguardia enemiga y contra la
Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia - retaguardia del VIII Ejército -,
oponerse a la negativa a reconocer la legalidad el Partido Comunista y a la
avalancha de documentos destinados a "restringir las actividades de los
partidos ajenos". Para asegurar el progreso, es imprescindible oponerse a
la regresión y a que sean arrinconados en el desván los Tres Principios del
Pueblo y el Programa de Resistencia Armada y Reconstrucción Nacional, oponerse
a la negativa a ejecutar las instruc-
_______________
Artículo
escrito por el camarada Mao Tse-tung para Noticias de la Nueva China, de Yenán,
con motivo del I aniversario de su fundación.
423
424
ciones sobre la necesidad de "despertar a las
masas populares", contenidas en el Testamento del Dr. Sun Yat-sen; es
necesario luchar contra la reclusión de jóvenes progresistas en campos de
concentración, contra la supresión de la poca libertad de palabra y de prensa
que existía en los primeros días de la Guerra de Resistencia, contra la
tentativa de convertir el movimiento por un régimen constitucional en empresa
burocrática monopolizada por unos cuantos ; es preciso oponerse a los ataques
contra el nuevo ejército, a la persecución contra la Liga del Autosacrificio y
a la masacre de progresistas en Shansí1 , oponerse a los secuestros que la Liga
Juvenil de los Tres Principios del Pueblo viene llevando a cabo
lo
largo de la carretera Sienyang-Yulin y del ferrocarril Lungjai2, oponerse a
prácticas tan desvergonzadas como tener nueve concubinas y hacerse a fortunas
de hasta cien millones de yuanes a costa de los males de la nación, y oponerse
a la brutalidad desenfrenada de los funcionarios corruptos y de los déspotas
locales y shenshi malvados. Sin luchar contra todo esto, sin unidad ni
progreso, la "resistencia" no pasará de ser una palabra vacía y no
habrá esperanza de victoria. ¿Cuál ha de ser la orientación política de
Noticias de la Nueva China en su segundo año de existencia? Hacer hincapié en
la unidad y el progreso y luchar contra toda tendencia nefanda que perjudique
la guerra, de modo que se puedan obtener mayores éxitos en nuestra Resistencia
contra el Japón.
NOTAS
La Liga
del Autosacrificio para la Salvación Nacional, de Shansí, fue una organización
local antijaponesa de masas creada en 1936, que cooperó estrechamente con el
Partido Comunista y desempeñó un papel importante en la lucha contra el Japón
en esa provincia. En diciembre de 1939, Yen Si-shan, caudillo militar y
gobernador kuomintanista de Shansí, inició abiertamente el aniquilamiento de la
Liga en la parte occidental de la provincia y masacró a un gran número de
comunistas, cuadros de la Liga y otros progresistas.
A
partir de 1939, el Kuomintang estableció, a lo largo de la carretera
Sienyang-Yulin y del ferrocarril Lungjai, numerosos puestos de control bajo el
nombre de "posadas" de la Liga Juvenil de los Tres Principios del
pueblo. En coordinación con las tropas kuomintanistas, los agentes secretos
destacados en estas "posadas" arrestaban a los jóvenes e
intelectuales progresistas que entraban en la Región Fronteriza de
Shensí-Kansú-Ningsia u salían de ella y los arrojaban en campos de concentración,
donde eran asesinados o sometidos a toda clase de presiones para que se
convirtieran en agentes al servicio del Kuomintang.
EL RÉGIMEN CONSTITUCIONAL DE
NUEVA DEMOCRACIA *
20 de febrero de 1940
Es muy significativo que hoy los representantes de
todos los sectores de la población de Yenán se congreguen aquí, en un acto para
fundar la Asociación por la Promoción del Régimen Constitucional y que todo el
mundo se interese en la cuestión constitucional. ¿Cuál es el propósito de esta
Asociación? Favorecer la expresión de la voluntad popular y contribuir a la
victoria sobre el Japón y a la construcción de una nueva China.
La resistencia al Japón, que todos apoyamos, se
está llevando a cabo, y ahora todo el problema consiste en mantenerla. Pero,
hay algo más, y es la democracia, que no ha sido realizada todavía. Tanto ésta
como aquella son hoy de importancia primordial para China. Sin duda, China
carece de muchas cosas, pero las principales son dos : independencia y
democracia. Con que falte una u otra, los asuntos de China no marcharán bien.
Mientras a China le faltan estas dos cosas, le sobran otras dos. ¿Cuáles? La
opresión imperialista y la opresión feudal. Por culpa de ellas, China se ha
convertido en un país colonial, semicolonial y semifeudal. En la actualidad, lo
que necesita principalmente todo el pueblo es independencia y democracia; por
eso
_______________
Discurso
el camarada Mao Tse-tung ante la Asociación de Yenán por la Promoción del
Régimen Constitucional. En aquel entonces. muchos camaradas el Partido,
desorientados por la engañosa propaganda de Chiang Kai-shek sobre la
instauración de un régimen constitucional, creían que el Kuomintang podría
realmente establecerlo. En este discurso, el camarada Mao Tse-tung puso al
descubierto la superchería de Chiang Kai-shek, arrebató de sus manos la
propaganda sobre el régimen constitucional y la convirtió en un arma para
despertar al pueblo a fin de que éste exigiera a Chiang Kai-shek democracia y
libertad. De este modo, muy pronto Chiang Kai-shek se vio obligado a guardarse
su falacia y durante toda la Guerra de Resistencia contra el Japón nunca más se
atrevió a propagar su llamado régimen constitucional.
425
426
tenemos que destruir al imperialismo y al
feudalismo. Tenemos que destruirlos resuelta y definitivamente, y sin el más
mínimo asomo de piedad. Algunos afirman que lo único que se necesita es
construcción y no destrucción. Cabe preguntar entonces: ¿No hay que destruir a
Wang Ching-wei? ¿Ni al imperialismo japonés? ¿Ni al sistema feudal? Sin
destruir estos males, toda construcción es inconcebible. Sólo destruyéndolos
China podrá salvarse y emprender su construcción; de otra manera, todo será
delirar y nada más. Sólo con la destrucción de lo viejo y podrido, será posible
la construcción de lo nuevo y sano. Combinando la independencia con la
democracia, se logrará una resistencia basada en la democracia, es decir, una
democracia al servicio de la resistencia. Sin democracia la resistencia
fracasará. Sin democracia será imposible proseguir la resistencia; con ella, la
victoria será nuestra aunque tengamos que resistir ocho o diez años.
¿Qué es el régimen constitucional? Es un régimen
democrático. Estoy de acuerdo con lo que acaba de decir nuestro viejo camarada
Wu1. Pero, ¿qué clase de régimen democrático necesitamos hoy? El régimen de
nueva democracia, el régimen constitucional de nueva democracia. No el de la
pretendida democracia, viejo, caduco y de estilo europeo- norteamericano, que
es la dictadura burguesa, y tampoco, por el momento, la democracia de tipo
soviético, que es la dictadura del proletariado.
La democracia de viejo tipo, practicada en otros
países, está hoy en decadencia y se ha hecho reaccionaria. En ninguna
circunstancia podemos aceptarla. El régimen constitucional del que hablan los
recalcitrantes chinos es la democracia burguesa de viejo tipo existente en el
extranjero. Ellos pregonan su deseo de tal régimen constitucional, pero en
realidad no lo quieren, y hablan de él sólo para engañar al pueblo. Lo que en
verdad desean es la dictadura fascista de un solo partido. La burguesía
nacional china sí quiere realmente este tipo de régimen constitucional, y
anhela establecer en China la dictadura burguesa; pero nunca lo conseguirá,
pues el pueblo chino no lo desea, ni acepta la dictadura uniclasista de la
burguesía. Los asuntos de China tienen que ser decididos por la gran mayoría de
los chinos; el monopolio del Poder por la burguesía ha de ser rechazado de
plano. ¿Y la democracia socialista? Claro que es algo muy bueno, y en el futuro
se realizará en todo el mundo. Pero, hoy en China es impracticable todavía y,
en consecuencia, tenemos que pasarnos sin ella por el momento. Sólo cuando las
condiciones estén dadas, será posible poner en práctica la democracia
socialista. El tipo de régimen
427
democrático que necesitamos ahora no es el viejo ni
tampoco el socialista, sino el de nueva democracia, que corresponde a las
actuales condiciones de China. El régimen constitucional que nos disponemos a
implantar debe ser de nueva democracia.
¿Qué es el régimen constitucional de nueva
democracia? Es la dictadura conjunta de las diversas clases revolucionarias
sobre los colaboracionistas y reaccionarios. Alguien dijo una vez: "Si hay
comida, que la compartan todos." Me parece que esto puede servir de
metáfora ilustrativa de la nueva democracia. Puesto que la comida debe ser
compartida por todos, es inadmisible que un solo partido, grupo o clase ejerza
la dictadura. Esta idea la expresó muy bien el Dr. Sun Yat- sen en el
"Manifiesto del I Congreso Nacional del Kuomintang", en el que dice :
"En los Estados modernos, el llamado sistema
democrático está en general monopolizado por la burguesía y se ha convertido
simplemente en un instrumento de opresión contra la gente sencilla. En cambio,
según el Principio de la Democracia sostenido por el Kuomintang, el sistema
democrático es un bien común de toda la gente sencilla y no se permite que sea
propiedad exclusiva de unos pocos."
Camaradas, para el estudio del régimen
constitucional debemos leer toda clase de libros, pero en particular este
Manifiesto, y grabarnos en la memoria las palabras que acabamos de citar.
"[. . .] es un bien común de toda la gente sencilla y no se permite que
sea propiedad exclusiva de unos pocos": he aquí el contenido concreto del
régimen constitucional de nueva democracia al que nos referimos, es decir, la
dictadura democrática conjunta de las diversas clases revolucionarias sobre los
colaboracionistas y reaccionarios; éste es el régimen constitucional que
necesitamos hoy. Tal debe ser también el régimen constitucional de frente único
antijaponés.
La reunión de hoy tiene por objeto apremiar el
establecimiento de un régimen constitucional. ¿Por qué tenemos que
"apremiar”? Si todos avanzaran, nadie tendría que ser apremiado. ¿Por qué
nos hemos tornado la molestia de celebrar esta reunión? Precisamente porque
algunos, en vez de avanzar, están tendidos, inmóviles y se niegan a progresar.
No sólo rehusan marchar adelante, sino que quieren retroceder. Aun si se les
exhorta a avanzar, prefieren morir antes que hacerlo; a tales sujetos los
llamamos recalcitrantes. Y son tan recalcitrantes que hemos tenido que celebrar
esta reunión para "apremiar-
428
los". ¿De donde proviene la palabra
"apremiar"? ¿Quién la aplicó por primera vez en este sentido? No
hemos sido nosotros, sino un gran hombre por todos respetado, el Dr. Sun Yat
-sen, quien dijo: "Durante cuarenta años me he dedicado a la causa de la
revolución nacional". En su Testamento podemos leer lo siguiente: "En
los últimos días he recomendado la instauración de la Asamblea Nacional, [. .
.] es particularmente necesario `apremiar' su realización en el plazo más breve
posible. Esta es mi más ferviente recomendación." Camaradas, no se trata
de una "recomendación" común, sino de una "ferviente
recomendación". Una "ferviente recomendación" no es una
cualquiera. ¿Cómo puede ser ignorada a la ligera? E1 dijo además : "en el
plazo más breve posible" ; no es el más largo, no es un plazo
relativamente largo, ni es un plazo simplemente breve, sino "el plazo más
breve posible". Si queremos que la Asamblea Nacional se haga realidad en
el plazo más breve posible, tenemos que "apremiar" por ella. Hace
quince años que murió el Dr. Sun, pero hasta la fecha no ha sido instaurada la
Asamblea Nacional que él propugnaba. Armando cada día alboroto en torno al
régimen de tutela, se ha dilapidado inútilmente el tiempo
el
plazo más breve posible ha sido estirado hasta convertirlo en el más largo ; y
todavía se invoca continuamente el nombre del Dr. Sun. ¡Cómo censuraría el
espíritu del Dr. Sun a estos indignos sucesores suyos! Ahora está perfectamente
claro que sin "apremiar" no habrá el menor avance ; es necesario
"apremiar", porque son muchos los que están echando hacia atrás, y
muchos otros no han despertado todavía.
Como algunos no avanzan, tenemos que apremiarlos ;
como otros avanzan con lentitud, tenemos que hacer otro tanto con ellos. Esta
es la razón por la cual hemos creado tantas asociaciones para la promoción del
régimen constitucional, entre los jóvenes, las mujeres y los obreros, en las
escuelas, las entidades oficiales y las unidades armadas. Todas ellas han
trabajado con entusiasmo y han conseguido éxitos. Y hoy fundamos la asociación
general con el objeto de apremiar, todos juntos, la instauración del régimen
constitucional y la aplicación de las enseñanzas del Dr. Sun Yat-sen.
Algunos dicen: "Ustedes están en Yenán y ellos
se encuentran en distintos lugares. ¿De qué sirve entonces que ustedes los
apremien, si ellos no se dan por enterados?" De algo sirve, porque los
acontecimientos se desarrollan, y esa gente tendrá que darse por enterada. Si
celebramos más reuniones, escribimos más artículos, pronunciamos más discursos
y enviamos más telegramas, es imposible que se nieguen
429
a escucharnos. En mi opinión, las numerosas
asociaciones que creamos en Yenán para apremiar el establecimiento del régimen
constitucional tienen dos propósitos : primero, estudiar el problema y,
segundo, apremiar. ¿Por qué tenemos que estudiar? Porque, como ellos no
avanzan, hemos de apremiarlos ; y si nos preguntan: "¿Por que nos
apremian?", tendremos que darles una respuesta. Y para ello, hay que hacer
un serio estudio del cómo y el porqué del régimen constitucional. Nuestro viejo
camarada Wu acaba de decir muchas cosas al respecto. Todas las escuelas,
entidades oficiales, unidades del ejército y sectores de la población deben
estudiar el problema el régimen constitucional que enfrentamos hoy.
Una vez que hayamos estudiado el tema, podremos
empujar a la gente a que avance. Empujarla es "apremiarla", y si
damos un empujón en todos los terrenos, las cosas se moverán gradualmente hacia
adelante. Después, numerosas pequeñas corrientes confluirán formando un gran
río que arrastrará todo lo podrido e inmundo, y entonces aparecerá el régimen
constitucional de nueva democracia. E1 efecto de semejante empujón será muy
grande. Nuestras actividades en Yenán no pueden dejar de influir en todo el
país.
Camaradas, ¿creen ustedes que, una vez efectuadas
las reuniones y enviados los telegramas, esos recalcitrantes se sentirán
anonadados, marcharán adelante: y obedecerán nuestras órdenes? No, no son tan
dóciles. Muchos de ellos se han graduado en escuelas especiales para la
preparación de recalcitrantes. Son recalcitrantes hoy, lo serán mañana, c
incluso pasado mañana. ¿Qué es un recalcitrante? Es una persona anquilosada,
retrógrada, que no avanzará hoy, tampoco mañana, ni pasado mañana. Así es el
recalcitrante. Hacernos oír de esta gente no es cosa fácil.
En cuanto a los regímenes constitucionales
instaurados hasta hoy en el mundo, ya sea en Inglaterra, Francia, los Estados
Unidos o la Unión Soviética, ha sido siempre después del triunfo de la
revolución cuando se ha promulgado una ley fundamental, una constitución, para
reconocer la existencia de hecho de la democracia. Pero el caso de China es
distinto. En China no ha triunfado todavía la revolución y, excepto en zonas
como nuestra Región Fronteriza, el régimen democrático aún no es una realidad.
El hecho es que China se encuentra bajo un régimen semicolonial y semifeudal; e
incluso si se promulgara una buena constitución, ésta sería inevitablemente
obstaculizada por las fuerzas feudales y obstruida por los recalcitrantes, y en
consecuencia, sería imposible ponerla en práctica felizmente. Así, el presente
430
movimiento por un régimen constitucional tiene que
luchar por una democracia que aún no ha sido alcanzada, y no se hace para
reconocer una democracia ya existente. Se trata de una gran batalla; no es nada
fácil ni sencillo.
Incluso aquellos que se han opuesto siempre al
régimen constitucional2, han comenzado a hablar de él. ¿Por qué? Porque,
presionados por el pueblo, que está luchando contra los japoneses, se ven
obligados a contemporizar un poco. Armando un gran jaleo con tambores y
trompetas, hasta llegan a decir a voz en cuello: "¡Hemos preconizado
siempre un régimen constitucional!" Hace años que oímos hablar del régimen
constitucional, pero hasta la fecha no hemos visto ni sombra de él. Esa gente
dice una cosa y actúa de otra manera; esto se llama doblez en el problema del
régimen constitucional. La doblez es el verdadero rasgo de su "preconizado
siempre”. Los recalcitrantes de hoy son precisamente esta gente con dos caras.
E1 régimen constitucional de que hablan es un fraude. En un futuro no muy
lejano, tal vez ustedes podrán ser testigos de la promulgación de una
constitución y del nombramiento de un presidente, por añadidura. Pero, ¿la
democracia y la libertad? ¡Quién sabe cuándo se las van a conceder¡ Si de constituciones
se trata, China ya tuvo una. ¿No fue Tsao Kun3 quien la promulgó? Sin embargo,
¿dónde estaban la democracia y la libertad? En cuanto a presidentes, ya ha
habido muchos; el primero, Sun Yat -sen, fue un buen presidente. Pero fue
depuesto por Yuan Shi-kai. El segundo fue Yuan Shi-kai; el tercero, Li
Yuan-jung4; el cuarto, Feng Kuo-chang5; y el quinto, Sü Shi-chang6; ¡no han
sido pocos! Pero, ¿en qué se diferenciaron de los despóticos emperadores? Tanto
la constitución como los presidentes fueron imposturas. El "régimen
constitucional" y el "régimen democrático" de países como
Inglaterra, Francia y los Estados Unidos son hoy, en realidad, regímenes de
caníbales. Lo mismo puede decirse de muchos países de la América Central y del
Sur, que exhiben el letrero de repúblicas, pero donde no hay en realidad ni
rastro de democracia. Sucede igual con los recalcitrantes de la China actual.
Hablan del régimen constitucional sólo para "vender carne de perro
exhibiendo una cabeza de cordero". Venden la carne de perro de su
dictadura unipartidista poniendo como muestra la cabeza de cordero del régimen
constitucional. No los ataco gratuitamente; mis palabras están bien fundadas
pues mientras ellos hablan del régimen constitucional, no conceden al pueblo ni
un ápice de libertad.
431
Camaradas, un auténtico régimen constitucional
nunca puede conseguirse fácilmente; sólo se logra a través de una ardua lucha.
Por eso, no esperen ustedes que, una vez concluidas estas reuniones, enviados
los telegramas y escritos los artículos, tendrán enseguida un régimen
constitucional. Ni tampoco pueden creer que cuando el Consejo Político
Nacional7 apruebe una resolución, el Gobierno Nacional publique un decreto, y
la Asamblea Nacional8 se instaure el 12 de noviembre, promulgue una
constitución, e incluso elija un presidente de la República, todo irá viento en
popa y reinará la paz sobre la Tierra. Esto es imposible; no hay que dejarse
confundir. Tenemos que explicar con claridad la situación al pueblo, a fin de
que no se desoriente. Las cosas no son tan fáciles.
Entonces, ¿está todo perdido? ¿Son tales las
dificultades que no hay esperanzas de lograr el régimen constitucional? No, eso
tampoco es cierto. Todavía hay esperanzas, y, más aún, grandes esperanzas; con
toda certeza China llegará a ser un Estado de nueva democracia. ¿Por qué lo
afirmamos? Las dificultades para establecer un régimen constitucional se deben
a que los recalcitrantes crean perturbaciones. Pero, éstos no pueden ser
recalcitrantes de por vida, lo cual nos hace albergar grandes esperanzas. En
todo el mundo, los recalcitrantes pueden comportarse como tales hoy, mañana, e
incluso pasado mañana, pero no eternamente, y al fin tendrán que cambiar. Ahí
tienen a Wang Ching-wei; fue recalcitrante durante largo tiempo, pero cuando le
fue imposible desempeñar más ese papel en el campo de la Resistencia, tuvo que
echarse en brazos del Japón. Otro ejemplo es el de Chang Kuo -tao, quien
también fue recalcitrante durante mucho tiempo, pero puso pies en polvorosa
después de que lo combatimos en una serie de reuniones. En realidad, los
recalcitrantes son testarudos, pero no inmutables; después de serlo por un
cierto tiempo, terminan por cambiar, se convierten en algo tan despreciable
como heces de perro. Algunos han tenido un cambio positivo, también como
resultado de la continua lucha que hemos llevado a cabo contra ellos; han
reconocido sus errores y se han enmendado. Sea como fuere, los recalcitrantes
cambiarán. En todo momento tienen entre manos diversas intrigas: cómo sacar
beneficios a expensas de otros, cómo actuar con doblez, etc. Pero cada vez les
sale el tiro por la culata. Siempre empiezan por causar daño a otros y terminan
perjudicándose a sí mismos. Una vez dijimos que Chamberlain estaba
"levantando una piedra sólo para dejarla caer sobre sus propios
pies",
432
y nuestras palabras han sido confirmadas. En el
pasado, Chamberlain soñaba en utilizar a Hitler a modo de piedra para lanzarla
contra los pies del pueblo soviético; pero en aquel día de septiembre del año
pasado, cuando estalló la guerra entre Alemania, por un lado, e Inglaterra y
Francia, por el otro, la piedra que levantaba Chamberlain cayó sobre sus
propios pies y aún continúa haciéndole daño. También existen en China muchos
ejemplos parecidos. Yuan Shi-kai deseaba aplastar los pies del pueblo, pero terminó
por aplastarse los suyos, y murió después de haber sido emperador por unos
pocos meses9. Tuan Chi-yui, Sü Shi-chang, Tsao Kun, Wu Pei-fu y otros,
pretendieron reprimir al pueblo, pero todos ellos terminaron siendo derrocados
por éste. Todo aquel que intenta beneficiarse a expensas de otros acaba mal.
Creo que los recalcitrantes anticomunistas de hoy
no pueden escapar a esta regla, a menos que avancen. Pretenden utilizar la
"unificación" como pretexto altisonante para suprimir la progresista
Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia, los progresistas VIII Ejército y
Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército, el progresista Partido Comunista y las
organizaciones populares progresistas. Tienen una serie de planes por el
estilo. Pero, a mi juicio, el resultado futuro no será en absoluto la
liquidación de los progresistas por los recalcitrantes, sino a la inversa. Los
recalcitrantes no podrán evadir esta suerte a menos que ellos mismos marchen
hacia adelante. Por eso, les hemos aconsejado con frecuencia que no ataquen al
VIII Ejército, al Partido Comunista, ni a la Región Fronteriza. Si, de todas
maneras, persisten en ello, deben tener redactada una resolución con el
siguiente encabezamiento: "Decididos a autoeliminarnos y a ofrecer al
Partido Comunista la oportunidad de acrecentar considerablemente sus fuerzas, nosotros,
los recalcitrantes, asumimos la responsabilidad de atacar al Partido Comunista
y a la Región Fronteriza." Los recalcitrantes han tenido rica experiencia
en el "exterminio de los comunistas", y son libres de volver a
hacerlo si así lo desean. Bien comidos y bien dormidos como están, si todavía
tienen ganas de "exterminar", que lo hagan. Pero en tal caso, que se
preparen para ver realizada dicha resolución, pues esto es inevitable. El
"exterminio de los comunistas" perpetrado en los diez años pasados,
se llevó a cabo invariablemente de acuerdo con esa resolución. Todo
"exterminio" futuro igualmente tendrá que hacerse en conformidad con
ella. En vista de eso, les aconsejo que no se lancen a ningún
433
"exterminio". Lo que el pueblo entero
anhela es la resistencia, la unidad y el progreso, y no el "exterminio de
los comunistas". Por lo tanto, quien intente "exterminar a los
comunistas" está condenado al fracaso.
En pocas palabras, toda acción regresiva conduce a
un resultado contrario a los deseos originales de su promotor. Esta regla no
tiene excepción ni en el pasado ni en el presente, ni en China ni en el
extranjero.
Lo mismo sucede hoy con el régimen constitucional.
Si los recalcitrantes persisten en su oposición al régimen constitucional, el
resultado será desde luego contrario a sus deseos. El movimiento por un régimen
constitucional no seguirá nunca el derrotero trazado por los recalcitrantes,
sino que, en contra de sus deseos, seguirá inevitablemente el rumbo trazado por
el pueblo. Y de ello no hay duda, porque así lo exigen el pueblo de todo el
país, el desarrollo histórico de China y la tendencia general de los acontecimientos
mundiales, y ¿quién puede oponer resistencia a esto? Es imposible hacer volver
atrás las gigantescas ruedas del carro de la historia. No obstante, la tarea
que emprendemos requiere tiempo y no puede realizarse de la noche a la mañana;
reclama un gran esfuerzo y no puede cumplirse de cualquier manera; exige la
movilización de las grandes masas populares, y no puede ser llevada a cabo por
un solo par de manos. Está muy bien que nos hayamos reunido hoy; después de la
reunión debemos escribir artículos, enviar telegramas y celebrar otras
reuniones como ésta en las montañas Wutai, en las montañas Taijang, en el Norte
y Centro y en el resto del país. Si seguimos trabajando de esta manera durante
varios años, estaremos más o menos cerca de nuestra meta. Tenemos que cumplir
bien esta tarea, alcanzar la democracia y la libertad, y poner en práctica el
régimen constitucional de nueva democracia. Si en vez de actuar así, dejamos
que los recalcitrantes hagan su camino, la nación será subyugada. Para evitar
la subyugación, tenemos que trabajar tal como se ha señalado. Este objetivo
exige los esfuerzos de todos. Si lo hacemos así, habrá grandes esperanzas para
nuestra causa. También es necesario entender que, después de todo, los
recalcitrantes no son más que una minoría, mientras la inmensa mayoría no son
recalcitrantes sino gente capaz de avanzar. Con la mayoría enfrentada a la
minoría, más nuestros esfuerzos, la esperanza será aún mayor. Por eso digo que
la tarea es difícil, pero la esperanza es grande.
434
NOTAS
Se
trata del camarada Wu Yu-chang, entonces presidente de la Asociación de Yenán
por la Promoción el Régimen Constitucional.
Se
refiere a la camarilla reaccionaria del Kuomintang, encabezada por Chiang
Kai-shek.
En
1923" Tsao Kun, caudillo militar del Norte, se hizo elegir Presidente de
la República sobornando a 59o miembros el Parlamento al precio de 5.000 yuanes
de plata por cabeza; luego promulgó una constitución elaborada por estos
parlamentarios y que se conoció como la "constitución de Tsao Kun" o
la "constitución nacida del soborno".
En un
principio fue comandante de brigada en las fuerzas de la dinastía Ching. Se vio
obligado a adherirse a la revolución durante el Levantamiento de Wuchang en
1911 y llegó a ser gobernador militar de la provincia de Jupei. Posteriormente,
durante la dominación de los caudillos militares del Norte, fue Vicepresidente
y más, tarde, Presidente de la República.
Subordinado
de Yuan Shi-kai, a cuya muerte pasó a ser jefe de la camarilla de Chili (Jopei)
de los caudillos militares el Norte. En 1917 expulsó a Li Yuan-jung y se hizo
así Presidente.
Politicastro
al servicio de la camarilla de caudillos militares del Norte. En 1918, el
Parlamento, controlado por Tuan Chi-yui, lo eligió Presidente.
Institución
meramente consultiva que el gobierno del Kuomintang estableció a regañadientes,
después de iniciada la Guerra de Resistencia contra el Japón. Sus miembros eran
todos "seleccionados" por el gobierno el Kuomintang. Nominalmente
estaba constituida por los representantes de todos los partidos y grupos
políticos antijaponeses, pero, realmente, en ella dominaba la mayoría
kuomintanista. No tenía ningún poder para influir en la política o medidas del
gobierno kuomintanista. Como el Kuomintang chiangkaishekista se hacía cada vez
más reaccionario, la proporción de los kuomintanistas y otros reaccionarios
crecía en el Consejo mientras que el número de los elementos democráticos
disminuía y su libertad de palabra era diariamente recortada, y así esta institución
se convirtió en simple instrumento de los reaccionarios del Kuomintang. Después
del Incidente el Sur de Anjui, ocurrido en 1941. los miembros comunistas el
Consejo rehusaron varias veces asistir a sus sesiones, en señal de protesta
contra las medidas reaccionarias el Kuomintang.
En
septiembre de 1939, a propuesta del Partido Comunista y de los elementos
democráticos de otros partidos y grupos políticos, la IV Sesión del Consejo
Político Nacional aprobó una resolución en la que se reclamaba al gobierno del
Kuomintang la instauración de una asamblea nacional en fecha determinada para
establecer un régimen constitucional. En noviembre del mismo año, la VI Sesión
Plenaria el Comité Ejecutivo Central del Kuomintang anunció que la Asamblea
Nacional sería instaurada el 12 de noviembre de 1940. EL Kuomintang aprovechó
esta oportunidad para intensificar su propaganda engañosa. La resolución no fue
puesta en práctica.
Yuan
Shi-kai se proclamó emperador el 12 de diciembre de 1915, pero se vio obligado
a renunciar a su título el 22 de marzo de 1916.
EL PROBLEMA DEL PODER EN LAS BASES
DE APOYO ANTIJAPONESAS *
6 de marzo de 1940
Es éste
un momento en que los recalcitrantes anticomunistas el Kuomintang hacen cuanto
está a su alcance para impedirnos el establecimiento del Poder democrático
antijaponés en el Norte, el Centro y otros lugares de China, en tanto que
nosotros tenemos que establecerlo, y ya existen las condiciones para ello en
las principales bases de apoyo antijaponesas. Nuestra lucha contra los
recalcitrantes anticomunistas en torno a este problema en el Norte, Centro y
Noroeste de China contribuye a promover el establecimiento del Poder de frente
único en todo el país y atrae la atención de toda la nación. Por lo tanto, esta
cuestión debe ser tratada cuidadosamente.
E1
Poder que establecemos en el período de la Guerra de Resistencia contra el
Japón es, por su carácter, de frente único nacional. Es el Poder de todos
aquellos que están por la resistencia y la democracia, es la dictadura
democrática conjunta de las diversas clases revolucionarias sobre los
colaboracionistas y reaccionarios. Difiere de la dictadura
contrarrevolucionaria de la clase terrateniente y la burguesía, difiere también
de la dictadura democrática obrero-campesina del período de la Revolución Agraria.
Comprender con claridad el carácter de este Poder y esforzarse por instaurarlo
en forma efectiva contribuirá enormemente a la democratización del país. Toda
desviación de "izquierda" o de derecha tendrá un pésimo efecto entre
el pueblo entero.
La
convocación de la Asamblea Provincial de Jopei y las elecciones para el Consejo
Administrativo de Jopei, cuyos preparativos acaban de iniciarse, revisten una
excepcional importancia. Igual
_______________
Instrucciones
internas del Partido Comunista de China, redactadas por el camarada Mao
Tse-tung en nombre del Comité Central.
435
436
transcendencia tiene el establecimiento de los
nuevos órganos de Poder en el Noroeste de Shansí, en Shantung, en las zonas al
Norte del río Juai, en los distritos de Suite y Fusien y en el Este de Kansú.
En esto debemos proceder según el principio arriba expuesto y hacer el máximo
por evitar toda desviación de derecha o de "izquierda". En el momento
actual, la desviación más grave es la de "izquierda", que descuida el
ganarse a la burguesía media y los
.shenshi sensatos
De
acuerdo con el principio del Poder de frente único nacional antijaponés, la
distribución de puestos debe ser de un tercio para los comunistas, un tercio
para los progresistas de izquierda no militantes del Partido y un tercio para
los elementos intermedios, que no son ni de izquierda ni de derecha.
Hay que
asegurar que los comunistas ocupen la posición dirigente en los órganos de
Poder, y por eso, los militantes del Partido que constituyan el tercio
correspondiente deben poseer excelentes cualidades. Basta con esta condición
para garantizar la dirección del Partido, sin necesidad de una mayor
representación. La dirección del Partido no debe entenderse como una consigna
para gritar a todas horas, ni como la arrogante exigencia de que otros nos
obedezcan ; significa convencer y educar a los no comunistas por medio de la
correcta política del Partido y el ejemplo de nuestro trabajo, de manera que
acepten de buen grado nuestras proposiciones.
Hay que
asignar un tercio de los puestos a los progresistas de fuera del Partido,
porque están ligados con las grandes masas de la pequeña burguesía. Esto
contribuirá enormemente a ganarse a ésta.
Al
asignar un tercio de los puestos a los elementos intermedios, nuestro propósito
es ganarnos a la burguesía media y los shenshi sensatos. Ganar a nuestro favor
a estas capas constituye un paso importante para aislar a los recalcitrantes.
En el momento actual, no podemos de ninguna manera ignorar la fuerza de estas
capas, y debemos tratarlas con prudencia.
Es
necesario tomar una actitud de cooperación hacia los que no son comunistas,
estén o no afiliados a un partido y sin que importe a cuál, siempre que
favorezcan la resistencia al Japón y estén dispuestos a cooperar con el Partido
Comunista.
La
distribución de puestos arriba descrita representa una genuina política del
Partido, y por ningún motivo podemos ser negligentes en su aplicación. Para
ejecutar esta política, es preciso hacer una labor de educación entre los
militantes del Partido que
437
trabajan en los órganos de Poder, a fin de que
aquellos que no quieran cooperar con los no comunistas o no estén habituados a
ello, puedan vencer su estrechez, y estimular un estilo democrático de trabajo,
que consiste en consultar la opinión de esas personas y obtener la aprobación
de la mayoría antes de actuar. Al mismo tiempo, debemos hacer cuanto sea
posible por alentarlas a expresar sus opiniones sobre los diversos problemas y
prestar atención a sus sugerencias. No hay que pensar nunca que, por tener ejército
y Poder, todo debe hacerse incondicionalmente conforme a nuestras decisiones, y
que por eso podemos dejar de hacer los esfuerzos necesarios para ganar a los no
comunistas en favor de nuestros puntos de vista, de suerte que los lleven a la
práctica con gusto y de todo corazón.
Las
proporciones arriba mencionadas para la distribución de puestos no son cuotas
rígidas que deban aplicarse mecánicamente, sino que representan una norma
general, que cada localidad debe aplicar según sus circunstancias específicas.
Al nivel más bajo, estas proporciones pueden ser modificadas hasta cierto punto
a fin de evitar que los terratenientes, déspotas locales y shenshi malvados se
infiltren en los órganos de Poder. Donde tales órganos existen ya hace tiempo,
como en la Región Fronteriza de Shansí-Chajar-Jopei, en la región central de
Jopei, en la zona de las montañas Taijang y en la del Sur de Jopei, hay que
volver a examinar a la luz de este principio la política aplicada. Este
principio será observado cada vez que se establezca un nuevo órgano de Poder.
La
política electoral del frente único antijaponés debe ser que todo chino mayor
de dieciocho años que esté en favor de la resistencia y de la democracia, goce
del derecho a elegir y ser elegido, sin distinción de clase, nacionalidad,
sexo, creencia, afiliación política o nivel de instrucción. Los órganos del
Poder de frente único antijaponés serán elegidos por el pueblo. Su forma de
organización ha de basarse en el centralismo democrático.
E1
punto de partida fundamental para las principales medidas políticas del Poder
de frente único antijaponés debe ser la lucha contra el imperialismo japonés,
la protección del pueblo que resiste al Japón, el reajuste de los intereses de
todas las capas sociales antijaponesas, el mejoramiento de las condiciones de
vida de los obreros y campesinos y la represión de los colaboracionistas y
reaccionarios.
A los
no militantes del Partido que trabajan en nuestros órganos de Poder no hay que
exigirles que vivan, hablen y actúen como comunistas; de otro modo, pueden
disgustarse o sentirse incómodos.
438
Por la
presente se instruye a todos los burós y subburós del Comité Central, a todos
los comités regionales del Partido y a todos los jefes de unidades del ejército
para que expliquen claramente estas instrucciones a los militantes del Partido,
a fin de que sean aplicadas plenamente en el trabajo de los órganos de Poder.
PROBLEMAS TÁCTICOS ACTUALES EN EL
FRENTE ÚNICO ANTIJAPONES *
11 de marzo de 1940
La
actual situación política es la siguiente:
Duramente
golpeado por la Guerra de Resistencia de China, el imperialismo japonés se
encuentra ya impotente para lanzar nuevas ofensivas militares de gran amplitud
y, por consiguiente, la relación de fuerzas entre el enemigo y nosotros ha
entrado en la etapa de equilibrio estratégico ; sin embargo, el enemigo aún
persiste en su política fundamental de subyugar a China, y la pone en práctica
saboteando el frente único antijaponés, intensificando las operaciones de
"limpieza" en su retaguardia y acelerando su agresión económica.
La
posición de Inglaterra y Francia en Oriente ha sido debilitada por la guerra en
Europa, mientras que los Estados Unidos continúan su política de
"contemplar la pelea de los tigres desde la cumbre" ; de este modo,
por el momento es imposible convocar un Munich del Oriente.
La
Unión Soviética ha obtenido nuevos éxitos en su política exterior y prosigue su
política de ayuda activa a la Guerra de Resistencia de China.
Desde
hace tiempo, el sector projaponés de la gran burguesía ha capitulado
definitivamente ante el Japón y se apresta a formar un gobierno títere. El
sector proeuropeo y pronorteamericano aún puede continuar resistiendo al Japón,
pero su tendencia al compromiso es todavía muy seria. Adopta una política
doble: por un lado, aún desea mantener la unidad con las diversas fuerzas que
no son del Kuomintang para hacer frente al Japón, y por el
_______________
Plan
general del informe presentado por el camarada Mao Tse-tung en una reunión de
cuadros superiores del Partido, celebrada en Yenán.
439
440
otro, se vale de todos los medios posibles para
destruirlas, particularmente al Partido Comunista y a las otras fuerzas
progresistas. Este es el sector recalcitrante en el frente único antijaponés.
Las
fuerzas intermedias, que comprenden a la burguesía media, los shenshi sensatos
y los grupos con fuerzas locales, toman a menudo una posición intermedia entre
las fuerzas progresistas y las recalcitrantes debido a sus contradicciones con
las principales fuerzas dominantes de los grandes terratenientes y la gran
burguesía y, al mismo tiempo, con la clase obrera y el campesinado. Ellas
forman el sector intermedio en el frente único antijaponés.
En los
últimos tiempos, las fuerzas progresistas del proletariado, del campesinado y
la pequeña burguesía urbana, dirigidas por el Partido Comunista, se han
desarrollado grandemente y en lo fundamental han conseguido crear bases de
apoyo donde se ha establecido el Poder democrático antijaponés. Su influencia
es muy grande entre los obreros, los campesinos y la pequeña burguesía urbana
de todo el país y también es considerable entre las Fuerzas intermedias. En el
campo de batalla antijaponés, el Partido Comunista lucha casi contra tantas
tropas invasoras como el Kuomintang. Estas fuerzas constituyen el sector
progresista en el frente único antijaponés.
Tal es la presente situación política de China. En
estas circunstancias, aún existe la posibilidad de detener el actual deterioro
de la situación y obtener un cambio favorable en ella; la decisión del Comité
Central del 1.° de febrero es enteramente correcta.
La
condición básica para nuestra victoria en la Guerra de Resistencia es la
ampliación y consolidación del frente único antijaponés. Para alcanzar este
objetivo, tenemos que adoptar la táctica de desarrollar las fuerzas
progresistas, ganarnos a las intermedias y oponernos a las recalcitrantes ;
éstos son tres eslabones inseparables, y el medio para alcanzar la unidad de
todas las fuerzas antijaponesas es la lucha. En el período del frente único
antijaponés, la lucha es el medio para conseguir la unidad, y la unidad, el
objetivo de la lucha. Si la unidad se logra por medio de la lucha, vivirá; si
se logra al precio de concesiones, morirá. Esta verdad está siendo poco a poco
comprendida por camaradas de nuestro Partido. Sin embargo, todavía hay muchos
que no la comprenden. Unos piensan que la lucha romperá el frente único, y
otros, que puede ser empleada sin limitación; adoptan tácticas incorrectas con
relación a las fuerzas intermedias o tienen una
441
noción errónea de las fuerzas recalcitrantes. Todo
esto debe ser corregido.
Desarrollar
las fuerzas progresistas significa: expandir las fuerzas del proletariado, el
campesinado y la pequeña burguesía urbana; engrosar audazmente las filas del
VIII Ejército y del Nuevo g. Cuerpo de Ejército; establecer en amplia escala
bases de apoyo democráticas antijaponesas; extender a todo el país las
organizaciones del Partido Comunista; desarrollar en escala nacional los
movimientos de masas de los obreros, campesinos, jóvenes, mujeres y niños;
ganarse a los intelectuales en todo el país, y desplegar entre las grandes
masas populares el movimiento por un régimen constitucional como una lucha por
la democracia. Sólo desarrollando gradualmente las fuerzas progresistas, se
podrá impedir el empeoramiento de la situación, la capitulación y la ruptura, y
echar así las bases indestructibles para la victoria de la Guerra de
Resistencia. Pero el desenvolvimiento de las fuerzas progresistas implica un
serio proceso de lucha, en el cual hay que mantener una contienda implacable no
sólo contra los imperialistas japoneses y los colaboracionistas chinos, sino
también contra los recalcitrantes. Pues estos últimos se oponen al desarrollo
de las fuerzas progresistas, mientras los elementos intermedios se muestran
escépticos. A menos que luchemos firmemente contra los recalcitrantes y
obtengamos resultados tangibles, no podremos resistir su presión ni disipar las
dudas de los elementos intermedios, y entonces, no habrá manera de desarrollar
las fuerzas progresistas.
Ganarse
a las fuerzas intermedias significa ganarse a la burguesía media, a los shenshi
sensatos y a los grupos con fuerzas locales. Ellos pertenecen a tres categorías
distintas, pero en las condiciones actuales, todos forman parte del sector
intermedio. Por burguesía media se entiende la burguesía nacional, distinta de
la burguesía compradora, o gran burguesía. Tiene contradicciones de clase con
los obreros y no consiente la independencia de la clase obrera; sin embargo,
debido a que sufre la opresión del imperialismo japonés en las zonas ocupadas,
y está sometida a las restricciones de los grandes terratenientes y la gran
burguesía en las regiones dominadas por el Kuomintang, todavía quiere resistir
al Japón y además pretende conseguir su cuota de Poder. En cuanto a la
resistencia al Japón, está en favor de la unidad para la resistencia y, con
respecto a la lucha por el poder político, apoya el movimiento por un régimen
constitucional e intenta alcanzar sus propios fines explotando las
contradicciones entre los progresistas y los recalcitrantes. Este es un estrato
442
social al que es necesario ganarnos. Los shenshi
sensatos constituyen el ala izquierda de la clase terrateniente, es decir, son
aquellos terratenientes con cierto tinte burgués, y su actitud política es más
o menos la misma de la burguesía media. Aunque tienen contradicciones de clase
con los campesinos, también se encuentran en contradicción con los grandes
terratenientes y la gran burguesía. No apoyan a los recalcitrantes, y de igual
modo intentan aprovecharse de nuestras contradicciones con éstos para lograr
sus propios fines políticos. De ninguna manera debemos pasar por alto a estos
elementos; debemos adoptar la política de ganárnoslos. Los grupos con fuerzas
locales son de dos tipos: los que dominan permanentemente ciertas zonas, y
aquellos que poseen tropas "heterogéneas" pero no dominan ninguna
zona. Si bien estos grupos están en contradicción con las fuerzas progresistas,
a su vez lo están con la política seguida por el actual Gobierno Central del
Kuomintang de beneficiarse a expensas de los demás; igualmente buscan explotar
nuestras contradicciones con los recalcitrantes para alcanzar sus propios fines
políticos. Sus jefes pertenecen, en su mayoría, a la clase de los grandes
terratenientes y a la gran burguesía y, por eso, aunque estos grupos a veces se
manifiestan progresistas en la Guerra de Resistencia, no tardan en volver a su
posición reaccionaria; empero, a causa de sus contradicciones con las
autoridades centrales del Kuomintang, pueden tomar una actitud neutral en
nuestra lucha contra los recalcitrantes, siempre que adoptemos hacia ellos una
política acertada. Nuestra política con respecto a estas tres categorías de
fuerzas intermedias es ganarlas para nuestro lado. Sin embargo, esta política
no sólo es diferente de la de ganarnos al campesinado y a la pequeña burguesía
urbana, sino que también varía para cada categoría de esas fuerzas. Mientras el
campesinado y la pequeña burguesía urbana deben ser ganados como aliados
fundamentales, las fuerzas intermedias deben serlo como aliados contra el imperialismo.
Entre estas fuerzas intermedias, la burguesía media y los shenshi sensatos
pueden unirse a nosotros en la resistencia al Japón y asimismo en el
establecimiento del Poder democrático antijapones, pero tienen miedo a la
revolución agraria. En la lucha contra los recalcitrantes, algunos de ellos
pueden participar hasta cierto punto, otros pueden observar una neutralidad
benévola, y los demás, mantener una neutralidad forzosa. En cambio, los grupos
con fuerzas locales, a pesar de unirse a nosotros en la resistencia al Japón,
no pueden sino observar una neutralidad temporal en aquella lucha y no están
dispuestos a establecer junto con nosotros el Poder democrático,
443
ya que ellos mismos pertenecen a la clase de los
grandes terratenientes y a la gran burguesía. Las fuerzas intermedias tienden a
la vacilación terminarán por diferenciarse inevitablemente; teniendo en cuenta
su actitud vacilante, debemos persuadirlas y criticarlas en forma adecuada.
Ganarnos a las fuerzas intermedias es una tarea de extremada importancia en el
período del frente único antijaponés, pero, sólo dadas ciertas condiciones,
podrá ser llevada a Feliz término. Ellas son: 1) que poseamos fuerza suficiente;
2) que respetemos sus intereses, y 3) que realicemos una lucha resuelta contra
los recalcitrantes y obtengamos una victoria tras otra. Sin estas condiciones,
las fuerzas intermedias vacilarán, o incluso se convertirán en aliadas de los
recalcitrantes en sus ataques contra nosotros, ya que éstos también hacen todo
lo posible por ganárselas con el propósito de aislarnos. En China, las fuerzas
intermedias tienen un peso considerable y pueden ser con frecuencia el factor
decisivo en el desenlace de nuestra lucha contra los recalcitrantes. Por eso,
debemos ser muy prudentes al tratarlas.
Las
fuerzas recalcitrantes están integradas actualmente por los grandes
terratenientes y la gran burguesía. Divididas por el momento ea dos grupos - el
que ha capitulado ante el Japón y el que está por la resistencia -, estas
clases se irán diferenciando más aún. En el seno de la gran burguesía, el grupo
partidario de la resistencia al Japón difiere actualmente del que ha
capitulado. E1 primero adopta una doble política: sigue pronunciándose en favor
de la unidad para la resistencia y, al mismo tiempo, aplica la
archirreaccionaria política de reprimir las fuerzas progresistas como un paso
preparatorio para su futura capitulación. Ya que aún está dispuesto a la unidad
para la resistencia, existe la posibilidad de lograr mantenerlo en el frente
único antijaponés, y cuanto más tiempo, mejor. Es un error descuidar la
política de ganarnos a este grupo y de cooperar con el, y considerarlo como si
ya hubiera capitulado y estuviera pronto a iniciar una guerra anticomunista.
Mas, este grupo aplica en todo el país la reaccionaria política de represión de
las fuerzas progresistas, se niega a poner en práctica el programa común de los
Tres Principios del Pueblo revolucionarios, se opone porfiadamente a que
nosotros lo llevemos a efecto y a que vayamos más allá de los límites que nos
ha fijado, en otras palabras, sólo nos permite una resistencia pasiva como la
que él practica, e intenta asimilarnos, y al fracasar en todo esto, ejerce
sobre nosotros una presión ideológica, política y militar; por ello, al mismo
tiempo es necesario adoptar tácticas de lucha contra su política
444
reaccionaria y mantener una batalla decidida contra
él en los terrenos ideológico, político y militar. Esta es la doble política
revolucionaria que oponemos a la doble política de los recalcitrantes; ésta es
nuestra política de la unidad por medio de la lucha. Si, en el frente
ideológico, podemos formular una teoría revolucionaria justa y asestar duros
golpes a su teoría contrarrevolucionaria; si, en el terreno político, adoptamos
medidas tácticas que respondan a las exigencias del momento y propinamos golpes
demoledores a su política anticomunista y enemiga del progreso; si, en lo
militar, adoptamos medidas adecuadas y respondemos enérgicamente a sus ataques,
entonces podremos limitar el alcance de su política reaccionaria y obligarlos a
reconocer a las fuerzas progresistas; estaremos así en condiciones de
desarrollar las fuerzas progresistas, ganarnos a las intermedias y aislar a las
recalcitrantes. Además, podremos hacer que aquellos recalcitrantes que aún
quieren resistir al Japón permanezcan por más tiempo en el frente único
antijaponés, y evitar de este modo una guerra civil en gran escala, similar a
la del pasado. Por consiguiente, en el período del frente único antijaponés, el
propósito de nuestra lucha contra los recalcitrantes consiste no sólo en rechazar
sus ataques, de manera que las fuerzas progresistas eviten pérdidas y continúen
creciendo, sino también en prolongar la resistencia al Japón de los
recalcitrantes y mantener nuestra cooperación con ellos, precaviéndonos así
contra una guerra civil de gran envergadura. Sin esta lucha, las fuerzas
progresistas serían exterminadas por las recalcitrantes, el frente único no
podría subsistir, no habría nada que impidiera a los recalcitrantes capitular y
estallaría la guerra civil. Por eso, la lucha contra éstos es un medio
indispensable para unir a todas las fuerzas antijaponesas, conseguir un cambio
favorable en la situación y evitar una guerra civil en vasta escala. Esta es
una verdad confirmada por toda nuestra experiencia.
Pero, en nuestra lucha contra los recalcitrantes
durante el período del frente único antijaponés, es necesario prestar atención
a los siguientes principios: primero, el principio de la autodefensa. No
atacaremos a menos que seamos atacados; si somos atacados, contraatacaremos. Es
decir, nunca debemos atacar a otros sin motivo, pero una vez recibido el golpe,
no debemos dejar de devolverlo. En lo anterior reside el carácter defensivo de
nuestra lucha. Tenemos que desbaratar los ataques armados de los recalcitrantes,
resuelta, definitiva, cabal y totalmente. Segundo, el principio de la victoria.
No combatiremos a menos que estemos seguros de la victoria; nunca
445
debemos combatir sin plan ni preparación y sin
estar seguros del éxito. Debemos saber cómo sacar ventaja de las
contradicciones entre los recalcitrantes, nunca golpear a muchos a la vez, sino
a los más reaccionarios en primer término. En lo anterior reside el carácter
limitado de la lucha. Tercero, el principio de la tregua. Después de haber
rechazado uno de sus ataques y antes de que lancen otro, debemos saber
detenernos en el momento conveniente y dar por terminada esta lucha. A
continuación, vendrá la tregua entre las dos partes. En ese momento, debemos
tornar la iniciativa en busca de la unidad con los recalcitrantes y, si
aceptan, concertar con ellos un acuerdo de paz. En modo alguno debemos luchar
sin cesar, día tras día y hora tras hora, ni perder la cabeza con los éxitos.
En esto reside el carácter temporal de cada lucha. Sólo cuando lancen un nuevo
ataque, les responderemos con una nueva lucha. Dicho de otra manera, estos tres
principios se expresan en uno: luchar "con razón, con ventaja y sin sobrepasarse".
Si persistimos en luchar de acuerdo con este principio, podremos desarrollar
las fuerzas progresistas, ganarnos a las intermedias y aislar a las
recalcitrantes, y hacer que estas últimas tengan que pensarlo dos veces antes
de atacarnos, de entrar en compromiso con el enemigo o desencadenar una guerra
civil de gran envergadura. De esta manera será posible lograr un cambio
favorable en la situación.
El
Kuomintang es un partido de composición muy heterogénea, que comprende
recalcitrantes, elementos intermedios y también progresistas; tomado en su
conjunto, el Kuomintang no debe ser equiparado con los recalcitrantes. Como el
Comité Ejecutivo Central del Kuomintang ha dictado decretos
contrarrevolucionarios causantes de "roces", tales como las
"Medidas para restringir las actividades de los partidos ajenos", y
ha movilizado todas sus fuerzas a fin de suscitar en todo el país "roces"
contrarrevolucionarios en los terrenos ideológico, político y militar, algunos
han llegado a creer que el Kuomintang está compuesto por entero de
recalcitrantes ; este punto de: vista es erróneo. Actualmente, tales elementos
aún ocupan dentro del Kuomintang una posición que les permite dictar la
política de este partido, pero únicamente constituyen una minoría ; la gran
mayoría de sus miembros (muchos lo son sólo de nombre) no son forzosamente
recalcitrantes. Tenemos que comprender este punto con claridad, a fin de poder
sacar provecho de las contradicciones existentes en el seno del Kuomintang,
adoptar una política de trato distinto para con cada uno de sus diferentes
sectores, y hacer los mayores esfuerzos para unirnos con sus elementos
intermedios y progresistas.
446
En
cuanto al problema del Poder en las bases de apoyo antijaponesas, es necesario
precisar que éste debe ser el Poder de frente único nacional antijaponés. En
las regiones dominadas por el Kuomintang, tal Poder no existe hasta la fecha.
Este es el Poder de todos aquellos que están por la resistencia y la
democracia, es la dictadura democrática conjunta de las diversas clases
revolucionarias sobre los colaboracionistas y reaccionarios. Difiere de la
dictadura de la clase terrateniente y la burguesía, y tiene también cierta
diferencia con la dictadura democrática obrero-campesina en su estricto
sentido. La distribución de puestos en los órganos de Poder debe ser la
siguiente: un tercio para los comunistas, que representan al proletariado y a
los campesinos pobres; un tercio para los progresistas de izquierda, que
representan a la pequeña burguesía, y un tercio para los elementos intermedios
y otros, que representan a la burguesía media y a los shenshi sensatos. Los
colaboracionistas y los anticomunistas son los únicos que no tienen derecho a
participar en esos órganos de Poder. Es indispensable establecer esta norma
general para la distribución de puestos, pues, de lo contrario, no será posible
mantener el principio del Poder de frente único nacional antijaponés. Tal
distribución de puestos representa una genuina política de nuestro Partido, que
debe ser aplicada a conciencia y en cuya ejecución de ningún modo podemos ser
negligentes. Es una norma general que debe ser aplicada adecuadamente, teniendo
en cuenta las circunstancias concretas y sin sujetarse en forma mecánica a
dichas proporciones. Puede sufrir ciertas modificaciones en los órganos de
Poder del nivel más bajo, a fin de impedir que los déspotas locales, shenshi
malvados y terratenientes controlen el Poder; pero no debe violarse su espíritu
fundamental. En cuanto a los no comunistas que trabajan en los órganos del
Poder de frente único antijaponés, no debe importarnos si pertenecen a un
partido, ni de qué partido se trata. En aquellas regiones bajo el Poder de
frente único antijaponés, hay que permitir la existencia legal de todos los
partidos, sea el Kuomintang o cualquier otro, a condición de que no se opongan
al Partido Comunista y cooperen con él. Con relación a la política electoral
del Poder de frente único antijaponés, todo chino mayor de dieciocho años que
esté en favor de la resistencia y la democracia gozará del derecho a elegir y
ser elegido, sin distinción de clase, nacionalidad, afiliación política, sexo,
creencia o nivel de instrucción. Los órganos del Poder de frente único
antijaponés deben ser elegidos por el pueblo y solicitar luego al Gobierno
Nacional la confirmación de los nombramientos. Su forma de organización ha de
447
basarse en el centralismo democrático. El punto de
partida fundamental para sus principales medidas políticas debe ser la lucha
contra el imperialismo japonés, la lucha contra los colaboracionistas
comprobados y los reaccionarios, la protección del pueblo que resiste al Japón,
el reajuste de los intereses de todas las capas sociales antijaponesas y el
mejoramiento de las condiciones de vida de los obreros y campesinos. El
establecimiento de tal Poder de frente único antijaponés ejercerá una enorme
influencia en todo el país y servirá de modelo para un Poder de frente único
antijaponés en todo el país; por lo tanto, todos los camaradas del Partido
deben comprender a fondo esta política y aplicarla con decisión.
En
nuestra lucha por desarrollar las fuerzas progresistas, ganarnos a las
intermedias y aislar a las recalcitrantes, no debemos descuidar el papel de los
intelectuales, a quienes los recalcitrantes están haciendo todo lo posible por
ganarse; por consiguiente, es una política necesaria e importante ganarnos a
todos los intelectuales progresistas y colocarlos bajo la influencia de nuestro
Partido.
Nuestra
propaganda debe hacerse conforme al siguiente programa :
Hacer
realidad el Testamento del Dr. Sun Yat-sen, despertando a las masas populares
para la resistencia común al Japón ;
Poner
en práctica el Principio del Nacionalismo, resistiendo firmemente al
imperialismo japonés y luchando por la completa liberación de la nación china y
la igualdad de derechos para todas las nacionalidades del país ;
Llevar
a efecto el Principio de la Democracia, asegurando al pueblo toda la libertad
necesaria para resistir al Japón y salvar a la nación, permitiendo que el
pueblo elija los organismos gubernamentales a todos los niveles y estableciendo
el Poder democrático revolucionario de frente único nacional antijaponés;
Poner
en práctica el Principio de la Vida del Pueblo, por medio de la abolición de
los impuestos y contribuciones exorbitantes, reducción de los arriendos y los
intereses, implantación de la jornada de ocho horas, desarrollo de la
agricultura, la industria y el comercio, y mejoramiento de las condiciones de
vida del pueblo, y
Llevar
a efecto la declaración de Chiang Kai-shek de que "cada uno, sea del Norte
o del Sur, sea joven o viejo, tendrá el deber de resistir al Japón y defender
la patria".
448
Estos son los puntos programáticos dados a conocer
por el propio Kuomintang y constituyen el programa común del Kuomintang y el
Partido Comunista. Pero, excepto la resistencia al Japón, el Kuomintang no
puede, en el presente, aplicar ningún punto de este programa; sólo el Partido
Comunista y las demás fuerzas progresistas pueden hacerlo. Este es un programa
muy simple y ampliamente conocido por el pueblo ; sin embargo, muchos
comunistas no saben aún utilizarlo como arma para movilizar a las masas populares
y aislar a los recalcitrantes. En lo sucesivo, debemos tener presentes en todo
momento los cinco puntos de este programa y divulgarlos por medio de proclamas,
manifiestos, octavillas, artículos, discursos, declaraciones, etc. En las
regiones dominadas por el Kuomintang, éste no es sino un programa de
propaganda; en cambio, allí donde se encuentran el VIII Ejército y el Nuevo 4.°
Cuerpo de Ejército, es ya un programa de acción. Trabajando en conformidad con
este programa, actuamos de manera legal, y son los recalcitrantes los que
proceden de manera ilegal cuando se oponen a que lo cumplamos. Para la etapa de
la revolución democrático-burguesa, este programa del Kuomintang es, en lo
fundamental, igual al nuestro; sin embargo, la ideología del Kuomintang es completamente
distinta de la del Partido Comunista. Es este programa común de la revolución
democrática lo que debemos llevar a efecto, y nunca podemos aceptar la
ideología del Kuomintang.
EXPANDIR AUDAZMENTE LAS FUERZAS ANTIJAPONESAS Y
RESPONDER A LOS ATAQUES DE LOS RECALCITRANTES ANTICOMUNISTAS *
4 de mayo de 1940
En
todas las regiones tras las líneas enemigas y en todas las zonas de guerra, se
debe poner el acento, no en su carácter particular sino en lo que las
identifica; de otro modo, se cometerá un craso error. Trátese del Norte, Centro
o Sur de China, de las zonas al Norte o al Sur del río Yangtsé, de las
llanuras, regiones montañosas o lacustres, sea el VIII Ejército, el Nuevo 4.°
Cuerpo de Ejército o las Fuerzas Guerrilleras del Sur de China1, lo que
identifica a todos es la presencia del enemigo y la resistencia armada a los
invasores, si bien cada uno encierra sus propias peculiaridades. De esto se
deduce que podemos y debemos desarrollar nuestras fuerzas en todas partes. Una
y otra vez el Comité Central les ha señalado esta política de expansión.
Expandirse significa: no someterse a las restricciones impuestas por el
Kuomintang, sino ir más allá de lo que él pueda permitir; no esperar
nombramientos oficiales ni depender del auxilio en víveres y dinero de las
autoridades superiores, sino incrementar con audacia, independencia y
autodecisión las fuerzas armadas, establecer resueltamente bases de apoyo, y en
ellas, movilizar a las
_______________
Instrucciones
para el Buró del Sudeste, redactadas por el camarada Mao Tse-tung en miembro
del Comité Central del Partido Comunista de China. En la Época en que fueron
escritas, el camarada Siang Ying, miembro del Comité Central y secretario de
ese Buró, mantenía puntos de vista seriamente derechistas y no aplicaba con
firmeza la política del Comité Central. No se atrevía a movilizar con audacia a
las masas ni a ampliar las regiones liberadas y las Fuerzas armadas populares
en las zonas ocupadas por el Japón, no advertía suficientemente la gravedad de
los ataques reaccionarios del Kuomintang y, en consecuencia, no estaba
preparada contra ellos ni moral ni organizativamente. Cuando estas
instrucciones
449
450
masas asimismo con independencia y autodecisión e
instaurar órganos del Poder de frente único antijaponés dirigidos por el
Partido Comunista, y continuar expandiéndonos hacia todas las zonas ocupadas
por el enemigo. Por ejemplo, en la provincia de Chiangsú, a pesar de los
ataques verbales restricciones y presiones de Ku Chu-tung, Leng Sin, Jan Te
-chin2 y otros elementos anticomunistas, debemos lograr, cuanto antes y en
forma metódica y planificada, el control de la mayor extensión posible de
territorio, desde Nankín en el Oeste hasta la costa en el Este y desde Jangchou
en el Sur hasta Süchou en el Norte; debemos engrosar con independencia las
fuerzas armadas, crear órganos de Poder, establecer oficinas fiscales para
recaudar impuestos destinados a la resistencia al Japón y organismos económicos
para fomentar la agricultura, la industria y el comercio, y abrir escuelas de
diferentes tipos para formar un gran número de cuadros. Con anterioridad, el
Comité Central les había dado instrucciones para que en el curso de este año
Fueran aumentadas las fuerzas armadas antijaponesas a cien mil hombres con su
respectivo armamento tras las líneas enemigas en las provincias de Chiangsú y
Chechiang y se establecieran pronto órganos de Poder allí mismo. ¿Qué medidas
concretas han adoptado? Han perdido ya oportunidades de hacerlo, y si este año
ocurre lo mismo, la situación se hará aún más difícil.
Actualmente,
cuando los recalcitrantes anticomunistas del Kuomintang se obstinan en su
política de contener, restringir y combatir al Partido Comunista preparándose
así para capitular ante el Japón, debemos hacer hincapié en la lucha y no en la
unidad; de otro modo, incurriremos en un craso error. Por consiguiente, sea en
el plano teórico, político o militar, debemos por principio resistir firmemente
a toda ley, orden, propaganda o ataque verbal de los recalcitrantes
anticomunistas destinado a contener, restringir o combatir al Partido
Comunista, y adoptar una actitud de lucha resuelta contra ellos. En esta lucha
hay que partir del principio de combatir con razón, con ventaja y sin
sobrepasarse, es decir, de los principios de
_______________
llegaron al Buró del Sudeste, el camarada Chen Yi,
miembro de este Buró y comandante del 1.er Destacamento del Nuevo 4.° Cuerpo de
Ejército, las puso inmediatamente en práctica, pero el camarada Siang Ying se
resistió a hacerlo. Siguió negándose a hacer preparativo alguno contra los
reaccionarios ataques del Kuomintang, por lo cual se encontró en una posición
de debilidad c impotencia cuando Chiang Kai-shek provocó en enero de 1941 el
Incidente del Sur de Anjui, en el curso del cual nueve mil de nuestros hombres
en el Sur de Anjui fueron aniquilados, y asesinado el propio camarada Siang
Ying.
451
autodefensa, victoria y tregua, lo que significa
asimismo que hoy cada lucha concreta, por su carácter, debe ser defensiva,
limitada y temporal. Debemos llevar a cabo una lucha decidida respondiendo
medida por medida a toda ley, orden, propaganda o ataque verbal reaccionario de
los recalcitrantes anticomunistas. Por ejemplo, cuando nos pidieron que
desplazáramos hacia el Sur nuestros 4.° y 5.° Destacamentos3, les respondimos
que nos era absolutamente imposible hacerlo; cuando solicitaron que las unidades
al mando de Ye Fei y Chang Yun-yi4 fueran trasladadas al Sur, les replicamos
pidiéndoles autorización para llevar parte de nuestras fuerzas al Norte; cuando
nos acusaron de sabotear el reclutamiento, les pedimos que ampliasen la zona de
alistamiento para el Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército; cuando dijeron que estábamos
realizando una propaganda errónea, les solicitamos que suprimieran toda su
propaganda anticomunista y todos sus decretos y órdenes provocadores de
"roces" ; cuando lanzan ataques militares contra nosotros, los
desbaratamos con nuestros contraataques. Tenemos la razón para seguir esta
política de responder medida por medida. No sólo el Comité Central de nuestro
Partido, sino cualquier unidad de nuestro ejército, deben realizar toda acción
que se justifique. El modo como Chang Yun-yi actuó frente a Li Pin-sien y Li
Sien-nien frente a Li Tsung-yen5 son dos buenos ejemplos de protestas enérgicas
de los niveles inferiores ante los superiores. Sólo adoptando una actitud tan
enérgica como ésta ante los recalcitrantes y aplicando el principio de luchar
con razón, con ventaja y sin sobrepasarse, podremos intimidarlos hasta el punto
de que no se atrevan a reprimirnos, reducir la esfera de sus actividades
destinadas a contener, restringir y combatir al Partido Comunista, y forzarlos
a reconocer nuestra legalidad y a que lo piensen dos veces antes de provocar
una ruptura. Por lo tanto, la lucha es el medio fundamental para conjurar el
peligro de capitulación, lograr un cambio en la situación y afianzar la cooperación
entre el Kuomintang y el Partido Comunista. Respecto a nuestro Partido y
nuestro ejército, persistir en la lucha contra los recalcitrantes es la única
manera de elevar nuestra moral, acrecentar nuestro coraje, unir a nuestros
cuadros, aumentar nuestra fuerza y consolidar el ejército y el Partido. En
nuestras relaciones con los sectores intermedios, persistir en la lucha contra
los recalcitrantes es la única manera de ganarnos a los vacilantes y apoyar a
nuestros simpatizantes: no existe otra manera. Asimismo, la lucha es la única
política que puede garantizarnos que todo el Partido y todo el ejército estén
preparados moralmente para una posible situación de emergencia nacional y en
452
su trabajo tomen las medidas necesarias para
afrontarla. De otro modo, se repetirá el error de 19276.
Al
evaluar la situación actual, hemos de comprender que si bien ha aumentado
enormemente el peligro de capitulación, sigue existiendo la posibilidad de
superarlo. Los actuales encuentros armados todavía son locales y no de
dimensión nacional. Se trata de operaciones de reconocimiento estratégico por
parte de nuestros adversarios, y no son aún acciones inmediatas para el
"exterminio de los comunistas" en gran escala; son pasos
preparatorios para la capitulación, pero no todavía los que preceden a una
capitulación inmediata. Nuestra tarea reside en llevar a cabo persistente y
vigorosamente la triple política del Comité Central, que es la única correcta:
"desarrollar las fuerzas progresistas", "ganarse a las fuerzas
intermedias" y "aislar a las fuerzas recalcitrantes", con el fin
de vencer el peligro de capitulación y lograr un cambio en la situación.
También sería sumamente peligroso no señalar ni corregir cualquier punto de
vista de "izquierda" o de derecha que surgiera al evaluar la
situación y definir nuestras tareas.
Los
combates de autodefensa del 4.° y 5.° Destacamentos contra los ataques de Jan
Te-chin y Li Tsung-yen en el Este de Anjui y aquéllos sostenidos por la columna
de Li Sien-nien contra los ataques de los recalcitrantes en el centro y Este de
Jupei, la decidida lucha del destacamento de Peng Süe-feng al Norte del río
Juai, la expansión de las fuerzas de Ye Fei al Norte del río Yangtsé, y el
desplazamiento hacia el Sur de más de veinte mil hombres del VIII Ejército con
destino a las zonas al Norte del río Juai, el Este de Anjui y el Norte de
Chiangsú7, han sido todas medidas no sólo absolutamente necesarias y correctas,
sino también indispensables para hacer que Ku Chu-tung lo piense dos veces
antes de atacarlos a ustedes en el Sur de Anjui y de Chiangsú. Esto equivale a
decir que cuanto más victorias logremos y más desarrollemos nuestras fuerzas al
Norte del Yangtsé, tanto menos se atreverá Ku Chu-tung a actuar temerariamente
al Sur de dicho río y más fácil les será a ustedes desempeñar su papel en el
Sur de Anjui y de Chiangsú. Del mismo modo, cuanto más se expandan el VIII
Ejército, el Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército y las Fuerzas Guerrilleras del Sur de
China en el Noroeste, Norte, Centro y Sur de China, y cuanto más crezca el
Partido Comunista en el país, tanto mayor será la posibilidad de superar el
peligro de capitulación y obtener un cambio favorable en la situación, y tanto
más fácil será para nuestro Partido desempeñar su papel en todo el país. Es
erróneo evaluar la
453
situación y adoptar tácticas en sentido contrario,
creyendo que cuanto más se desarrollen nuestras fuerzas, tanto más los
recalcitrantes tenderán a la capitulación o que cuantas más concesiones les
hagamos, tanto más resistirán al Japón, o considerando que estamos al borde de
una ruptura de dimensión nacional y que ya no es posible continuar la
cooperación entre el Kuomintang y el Partido Comunista.
Durante
la Guerra de Resistencia, el frente único nacional antijaponés es nuestra
política para todo el país. El establecimiento de bases de apoyo antijaponesas
y democráticas en la retaguardia del enemigo también se fundamenta en esta
política. Ustedes deben aplicar inflexiblemente las decisiones del Comité
Central sobre el problema del Poder.
Nuestra
política en las zonas dominadas por el Kuomintang es diferente de la que
aplicamos en las zonas de guerra y en las regiones tras las líneas enemigas. En
las primeras, nuestra política es mantener clandestina la organización del
Partido y hacerla compacta, selecta y eficaz, permanecer a cubierto por largo
tiempo, acumular fuerzas y esperar el momento propicio, y no precipitarse ni
exponerse. Conforme al principio de luchar con razón, con ventaja y sin
sobrepasarse, nuestra táctica en la lucha contra los recalcitrantes es combatir
sobre un terreno seguro y acumular fuerzas utilizando todo lo que permitan las
leyes y decretos del Kuomintang y las costumbres sociales. Si un militante de
nuestro Partido se ve forzado por el Kuomintang a afiliarse a este partido, que
lo haga; nuestros militantes deben introducirse extensivamente en las
organizaciones de pao y chia y en las organizaciones educacionales, económicas
y militares; deben desplegar ampliamente el trabajo de frente único dentro del
Ejército Central y las tropas "heterogéneas"8, es decir, hacer
amistades en sus filas. En todas las zonas dominadas por el Kuomintang, la
política básica del Partido consiste igualmente en desarrollar las fuerzas
progresistas (las organizaciones del Partido y los movimientos de masas),
ganarse a las fuerzas intermedias (la burguesía nacional, los shenshi sensatos,
las tropas "heterogéneas", los sectores intermedios del Kuomintang,
los sectores intermedios del Ejército Central, la capa superior de la pequeña
burguesía y los partidos y grupos políticos minoritarios, siete categorías en
total) y aislar a las fuerzas recalcitrantes, a fin de vencer el peligro de
capitulación y lograr un cambio en la situación. Al mismo tiempo, debemos estar
plenamente preparados para enfrentar cualquier situación de emergencia a escala
local o nacional. Las organizaciones del Partido en las zonas del Kuomintang
deben mantenerse en la más estricta clandesti-
454
nidad. En el Buró del Sudeste9 y en todos los
comités provinciales especiales, distritales y territoriales, cada uno de los
miembros del personal (desde los secretarios del Partido hasta los cocineros)
debe ser sometido a una severa y minuciosa verificación y es absolutamente
inadmisible que ninguna persona susceptible de la más ligera sospecha
permanezca en estos organismos dirigentes. Debe ponerse mucho cuidado en la
protección de nuestros cuadros, y todo aquel que, trabajando en una situación
legal o semilegal, se halle en peligro de ser arrestado o asesinado por el
Kuomintang, debe pasar al trabajo clandestino en otras regiones o ser
transferido al ejército. En las zonas ocupadas por el Japón (Shanghai, Nankín,
Wuju, Wusi o cualquier otra ciudad grande, mediana o pequeña, así como en el
campo), nuestra política es básicamente la misma que en las zonas dominadas por
el Kuomintang.
Las
presentes instrucciones tácticas fueron decididas por el Buró Político del
Comité Central en su última reunión, y se pide a los camaradas del Buró del
Sudeste y de la subcomisión militar que las discutan, las transmitan a todos
los cuadros de las organizaciones del Partido y del ejército, y las cumplan
firmemente.
Se
recomienda al camarada Siang Ying que comunique estas instrucciones en el Sur
de Anjui, y al camarada Chen Yi que haga otro tanto en el Sur de Chiangsú. Debe
ponerse término a su discusión y comunicación en el plazo de un mes a partir de
la fecha en que se reciba este telegrama. El camarada Siang Ying tiene la
responsabilidad general de organizar el trabajo del Partido y del ejército en
toda la zona según la política del Comité Central, al cual debe informar de los
resultados.
NOTAS
1 Denominación general que recibieron varias
unidades de guerrillas antijaponesas en el Sur de China, dirigidas por el
Partido Comunista.
2 Generales reaccionarios enviados por el gobierno
del Kuomintang a Chiangsú, Chechiang, el Sur de Anjui y Chiangsí.
Destacamentos
del Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército, que a la sazón habían establecido una base de
apoyo antijaponesa en el valle del río Juai, en los límites entre Chiangsú y
Anjui.
Unidades
del Nuevo 4.º Cuerpo de Ejército, que en ese entonces realizaban la guerra de
guerrillas antijaponesa y establecían bases de apoyo antijaponesas en el centro
de Chiangsú y Este de Anjui, al Norte del Yangtsé.
455
Durante
marzo y abril de 1940, Li Pin-sien, gobernador kuomintanista de la provincia de
Anjui, y Li Tsung-yen. comandante kuomintanista de la 5.a Zona de Guerra, ambos
caudillos militares de la camarilla de Kuangsí, emprendieron ataques en gran
escala contra el Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército en los límites entre Anjui y
Jupei. El camarada Chang Yun-yi, comandante de las unidades del Nuevo 4 °
Cuerpo de Ejército estacionadas al Norte del Yangtsé, y el camarada Li
Sien-nien, comandante de la Columna de Avance de Jupei-Junán, presentaron
enérgicas protestas contra sus criminales actos encaminados a socavar la
Resistencia y rechazaron sus ataques.
Se
alude al oportunismo de derecha de Chen Tu-siu.
En
enero de 1940, el Comité Central del Partido Comunista de China despachó más de
veinte mil hombres del VIII Ejército desde el Norte de China para reforzar al
Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército, que combatía contra los japoneses al Norte del
río Juai, en el Este de Anjui y Norte de Chiangsú. Esas tropas sólo llegaron al
Norte de Chiangsú.
La
camarilla de Chiang Kai-shek llamaba Ejército Central a sus propias fuerzas
armadas y designaba con el nombre de tropas "heterogéneas" a las
pertenecientes a otras camarillas del Kuomintang. Discriminaba a estas últimas
tratándolas peor que a las del Ejército Central.
Este
Buró dirigió el trabajo en el Sudeste de China (provincias de Chiangsú,
Chechiang, Anjui, Chiangsí, Jupei y Junán) como representante del Comité
Central del Partido Comunista de China durante el período 1938-1941.
UNIDAD HASTA EL FIN
julio de 1940
Pocos días separan el III aniversario del estallido
de la Guerra de Resistencia contra el Japón y el XIX aniversario de la
fundación del Partido Comunista de China. Al celebrar hoy el aniversario de la
Guerra de Resistencia, los comunistas sentimos nuestra responsabilidad con
especial agudeza. Luchar por la supervivencia de la nación china es una
responsabilidad que incumbe a todos los partidos y grupos políticos
antijaponeses y al pueblo entero, pero los comunistas estimamos que sobre
nosotros recae una responsabilidad aún mayor. El Comité Central de nuestro
Partido ha publicado un manifiesto a propósito de la situación actual, el cual,
en esencia, constituye un llamamiento a la resistencia y la unidad hasta el
fin. Esperamos que este manifiesto recibirá la aprobación de los partidos y
ejércitos amigos y de todo el pueblo ; los comunistas, en particular, deben
llevar concienzudamente a la práctica la línea que en él se traza.
Todos los comunistas deben comprender que sólo la
resistencia hasta el fin permitirá mantener la unidad hasta el fin, y
viceversa. Por consiguiente, deben dar el ejemplo tanto en la resistencia como
en la unidad. No nos oponemos más que al enemigo y a los capituladores y
anticomunistas contumaces; debemos esforzarnos seriamente por unirnos con todos
los demás. En todas partes, los capituladores y anticomunistas contumaces son
apenas una minoría. He hecho una investigación sobre la composición del personal
de un gobierno local y he encontrado que, de las 1.300 personas que allí
trabajan, sólo unas 40 ó 50, es decir, menos del g por ciento, son
anticomunistas contumaces, mientras que todos los demás desean la unidad y la
resistencia. Desde luego, no podemos tolerar a los capituladores y
anticomunistas contumaces, porque tolerarlos significaría dejarles sabotear la
resistencia y socavar la unidad; por lo tanto, tenemos que combatir con
decisión a los capituladores y rechazar con firmeza, en defensa propia,
457
458
los ataques de los anticomunistas. No hacerlo sería
oportunismo de derecha y acarrearía daño a la unidad y a la resistencia. Sin
embargo, es preciso seguir una política de unidad en relación con todos
aquellos que no sean capituladores ni anticomunistas contumaces. Algunos de
ellos nadan entre dos aguas, otros actúan bajo coacción, y los terceros están
por el momento equivocados ; debemos ganarnos a toda esta gente para mantener
la unidad y proseguir la resistencia. No hacerlo sería oportunismo de "izquierda"
y también acarrearía daño a la unidad y a la resistencia. Todo comunista debe
comprender que, habiendo promovido el frente único nacional antijaponés,
tenemos la obligación de persistir en él. En vista de la profundización de la
crisis nacional y de los enormes cambios que se operan en la situación mundial,
tenemos que asumir la gravísima responsabilidad de salvar a la nación china.
Hemos de vencer al imperialismo japonés y hacer de China una república
independiente, libre y democrática; para ello nos hace falta unir al mayor
número posible de personas, afiliadas o no a partidos o grupos políticos. A los
comunistas no les está permitido establecer un frente único sin principios; por
eso, hay que combatir toda maniobra encaminada a diluir, restringir, contener o
reprimir al Partido Comunista, y, junto con ello, oponerse al oportunismo de
derecha dentro del Partido. Pero, al mismo tiempo, los comunistas no pueden
infringir la política de frente único del Partido y, por lo tanto, deben
unirse, sobre el principio de resistencia, con cuantos estén dispuestos a
resistir al Japón, y deben combatir el oportunismo de "izquierda"
dentro del Partido.
Así, en el problema del Poder, estamos por un Poder
de frente único; no abogamos por la dictadura unipartidista del Partido
Comunista, ni aprobamos la de ningún otro partido, sino que estamos por una
dictadura conjunta de todos los partidos, grupos políticos, sectores sociales y
ejércitos, por un Poder de frente único. A1 establecer órganos del Poder
antijaponés en la retaguardia enemiga después de haber destruido el Poder del
enemigo y sus títeres, los comunistas deben seguir el "sistema de los tres
tercios", estipulado por el Comité Central de nuestro Partido, en el
sentido de que los comunistas ocuparán sólo un tercio en el gobierno y en los
cuerpos representativos populares, mientras que los restantes dos tercios serán
ocupados por otras personas que estén en favor de la resistencia y la
democracia, pertenezcan o no a partidos o grupos políticos. Puede participar en
el trabajo del gobierno todo el que no sea capitulador ni anticomunista.
Cualquier partido o grupo político que no esté en favor de la capitulación ni
459
sea anticomunista, tiene derecho a existir y actuar
bajo el Poder antijaponés.
Respecto a las fuerzas armadas, nuestro Partido ha
hecho constar en su manifiesto que seguirá aplicando su decisión de "no
crear organizaciones del Partido dentro de ningún ejército amigo". Las
organizaciones locales del Partido que no la hayan observado estrictamente
deben rectificar sin demora la situación. Hay que adoptar una actitud amistosa
hacia todas las unidades militares que no provoquen "roces" armados
con el VIII Ejército y el Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército. Aun con las tropas que
hayan provocado "roces" es preciso restablecer las relaciones
amistosas cuando los suspendan. Esta es nuestra política de frente único en lo
que se refiere a las fuerzas armadas.
En otros terrenos, tales corno las finanzas, la
economía, la cultura, la educación y el contraespionaje, es imperativo, en
vista de las necesidades de la resistencia, seguir la política de frente único
sobre la base del reajuste de los intereses de las diferentes clases, y
combatir el oportunismo tanto de derecha como de "izquierda".
En la arena internacional, la guerra imperialista
se está extendiendo por el mundo entero, y el extremado agravamiento de la
crisis política y económica que dicha guerra ha traído consigo conducirá
inevitablemente al estallido de revoluciones en numerosos países. Vivimos en
una nueva época de guerras y revoluciones. La Unión Soviética, que no se ha
dejado arrastrar al torbellino de la guerra imperialista, ayuda a los pueblos y
naciones oprimidos del mundo entero. Todas estas circunstancias son favorables
para la Guerra de Resistencia de China. Pero, al mismo tiempo, el peligro de
capitulación se ha hecho más grave que nunca, porque el imperialismo japonés
está intensificando sus ataques a China en preparación de su agresión contra el
Sudeste de Asia e, indudablemente, inducirá a la capitulación a algunos de los
elementos vacilantes de nuestro país. El cuarto año de la Guerra de Resistencia
será el más difícil. Nuestra tarea es unir a todas las fuerzas antijaponesas,
combatir a los capituladores, vencer todas las dificultades y persistir en la
resistencia en escala nacional. Los comunistas deben unirse con los partidos y
ejércitos amigos para cumplir esta tarea. Estamos seguros de que, con los
esfuerzos mancomunados de toda nuestra militancia, de los partidos y ejércitos
amigos y del pueblo entero, lograremos conjurar la capitulación, vencer las
dificultades, expulsar al invasor japonés y recobrar el territorio perdido.
Nuestra Guerra de Resistencia tiene brillantes perspectivas.
A PROPÓSITO DE NUESTRA POLÍTICA *
25 de diciembre de 1940
Ante la presente campaña anticomunista, tiene
importancia decisiva la política que adoptemos. Sin embargo, muchos de nuestros
cuadros aún no comprenden que la política del Partido para el período actual
debe ser muy diferente de la aplicada durante la Revolución Agraria. Es preciso
comprender que, a lo largo de todo el período de la Guerra de Resistencia
contra el Japón, el Partido no cambiará, en ninguna circunstancia, su política
de frente único nacional antijaponés, y que hoy no puede simplemente repetirse
la política seguida en muchos aspectos durante los diez años de la Revolución
Agraria. En particular, la política ultraizquierdista que se siguió en muchos
aspectos en los últimos tiempos de la Revolución Agraria, no sólo es totalmente
inaplicable hoy, en la Guerra de Resistencia, sino que ya entonces era errónea,
pues surgió de la incomprensión de dos características fundamentales de la
revolución china : revolución democrático-burguesa en un país semicolonial y
revolución prolongada. Manifestaciones de esa política fueron, por ejemplo, la
apreciación de la quinta campaña de "cerco y aniquilamiento" y
nuestra correspondiente contracampaña como la batalla decisiva entre el camino
revolucionario y el contrarrevolucionario; la eliminación económica de la
burguesía (ultraizquierdismo en los terrenos laboral y tributario) y de los
campesinos ricos (adjudicándoles malas tierras); la eliminación física de los
terratenientes (no dándoles tierras); el ataque a los intelectuales; la
desviación de "izquierda" en la liquidación de los
contrarrevolucionarios; la monopolización de los órganos del Poder por los
comunistas ; el establecimiento de objetivos comunistas para la instrucción
pública; el ultraizquierdismo en lo militar (ataque a las grandes ciudades y
nega-
_______________
Instrucciones
internas del Partido Comunista de China, redactadas por el camarada Mao
Tse-tung en nombre del Comité Central.
461
462
ción del papel de la guerra de guerrillas) ; el
putchismo en el trabajo en las zonas blancas, y el abuso de medidas
disciplinarias dentro del Partido. Esta política ultraizquierdista era
expresión del error de oportunismo de "izquierda", era exactamente lo
contrario del oportunismo de derecha de Chen Tu-siu en los últimos tiempos de
la Primera Gran Revolución. En ese lapso, la alianza lo era todo y la lucha no
significaba nada, mientras que en los últimos tiempos de la Revolución Agraria
la lucha lo era todo y la alianza no significaba nada (excepto la alianza con
las masas básicas del campesinado): manifestaciones bien claras de las dos
políticas extremistas. Ambas políticas causaron enormes pérdidas al Partido y a
la revolución.
Hoy, nuestra política de frente único nacional
antijaponés no es ni de mera alianza sin lucha, ni de mera lucha sin alianza,
sino que combina la alianza y la lucha. Esto significa concretamente:
Unir en
el frente único nacional antijaponés a todos los que participen en la
Resistencia (es decir, a todos los obreros, campesinos, soldados, intelectuales
y hombres de negocios que luchen contra el invasor japonés).
Seguir
una política de independencia y autodecisión dentro del frente único,
manteniendo tanto la unidad como la independencia.
En
materia de estrategia militar, sostener con independencia e iniciativa una
guerra de guerrillas dentro de una estrategia unificada, y tomar la guerra de
guerrillas como lo fundamental, pero no perder oportunidad alguna para realizar
la guerra de movimientos cuando las condiciones sean favorables.
En la
lucha contra los recalcitrantes anticomunistas, explotar las contradicciones,
ganarse a la mayoría, combatir a una minoría y aplastar a los enemigos uno por
uno; luchar con razón, con ventaja y sin sobrepasarse.
En las
zonas ocupadas por el enemigo o dominadas por el Kuomintang, seguir la política
de, por una parte, desarrollar al máximo el frente único y, por la otra,
mantener clandestina la organización del Partido y hacerla compacta, selecta y
eficaz. En cuanto a las formas de organización y de lucha, seguir la política
de mantener clandestina la organización del Partido y hacerla compacta, selecta
y eficaz, permanecer a cubierto por largo tiempo, acumular fuerzas y esperar el
momento propicio.
En las
relaciones con las distintas clases del país, aplicar la política fundamental
de desarrollar las fuerzas progresistas, ganarse a las intermedias y aislar a
las recalcitrantes anticomunistas.
463
Frente
a los recalcitrantes anticomunistas, seguir una doble política revolucionaria:
aliarnos con ellos en la medida en que estén en favor de la resistencia al
Japón, y aislarlos en la medida en que se obstinen en combatir al Partido
Comunista. En cuanto a la resistencia al Japón, los recalcitrantes tienen
también doble carácter, y nuestra política es aliarnos con ellos en la medida
en que estén en favor de la resistencia al Japón, y combatirlos y aislarlos en
la medida en que vacilen (por ejemplo, se confabulan con los invasores
japoneses y no combaten activamente a Wang Ching-wei y otros
colaboracionistas). En cuanto a la oposición al Partido Comunista, tienen
igualmente doble carácter, de suerte que para con ellos debemos seguir también
una doble política: aliarnos con ellos, mientras no estén dispuestos a romper
definitivamente la cooperación entre el Kuomintang y el Partido Comunista, pero
combatirlos y aislarlos en la medida en que sigan una política de represión y
lancen ataques armados contra nuestro Partido y el pueblo. Hay que distinguir a
tales individuos de doble carácter de los colaboracionistas y projaponeses.
Aun
entre los colaboracionistas y projaponeses hay quienes tienen doble carácter, y
respecto a ellos debemos igualmente emplear una doble política revolucionaria:
golpearlos y aislarlos en la medida en que sean projaponeses, pero atraerlos a
nuestro lado y ganarlos en la medida en que vacilen. Hay que hacer una
distinción entre tales individuos de doble carácter y los colaboracionistas
empedernidos como Wang Ching-wei, Wang Yi-tang1 y
Shi You-san2.
Entre
los grandes terratenientes y la gran burguesía, hay que distinguir al sector
projaponés, que se opone a la resistencia al Japón, del sector probritánico y
pronorteamericano, partidario de ella; de igual modo, los grandes
terratenientes y la gran burguesía que tienen doble carácter - están en favor
de la resistencia pero vacilan, están por la unidad pero combaten al Partido
Comunista -, deben ser distinguidos de la burguesía nacional, los
terratenientes medios y pequeños y los shenshi sensatos, cuyo doble carácter es
menos pronunciado. Nuestra política está basada en estas distinciones. El que
nuestra política sea diferenciada obedece a estas distinciones en las
relaciones de clases.
Nuestra
actitud frente a los imperialistas debemos determinarla de esta misma manera.
Si bien el Partido Comunista se opone a todos los imperialistas, debemos
distinguir entre el imperialismo japonés, que invade a China, y las otras
potencias imperialistas, que actualmente no lo hacen ; entre los imperialistas
alemanes e italianos,
464
que se han aliado con el Japón y han reconocido al
"Manchukuo", y los imperialistas ingleses y norteamericanos, que se
oponen al Japón; y también entre la Inglaterra y los Estados Unidos del tiempo
en que seguían la política de un Munich del Extremo Oriente y socavaban nuestra
resistencia al Japón, y la Inglaterra y los Estados Unidos de hoy, que han
renunciado a esa política y se pronuncian en favor de nuestra resistencia.
Nuestro principio táctico continúa siendo explotar las contradicciones,
ganarnos a la mayoría, combatir a una minoría y aplastar a los enemigos uno por
uno. Nuestra política exterior difiere de la del Kuomintang. Este declara que
"el enemigo es uno solo y todos los demás son amigos"; en apariencia,
trata de igual manera a todos los países, excepto al Japón, pero en realidad,
es probritánico y pronorteamericano. Por nuestra parte, debemos distinguir:
primero, entre la Unión Soviética y los países capitalistas; segundo, entre
Inglaterra y Estados Unidos por un lado, y Alemania e Italia, por el otro;
tercero, entre los pueblos de Inglaterra y Estados Unidos y los gobiernos
imperialistas de estos países, y cuarto, entre la política de Inglaterra y
Estados Unidos de un Munich del Extremo Oriente y su política actual. Nuestra
política está basada en estas distinciones. Nuestra línea básica,
diametralmente opuesta a la del Kuomintang, es aprovechar toda la ayuda
extranjera posible con sujeción al principio de hacer la guerra
independientemente y apoyarnos en nuestros propios esfuerzos, y no, como hace
el Kuomintang, depender de la ayuda extranjera ni acogernos a uno u otro bloque
imperialista, abandonando este principio.
Para corregir los puntos de vista unilaterales de
muchos cuadros del Partido en los problemas tácticos y sus consiguientes
desviaciones a "izquierda" o derecha debemos ayudarlos a adquirir una
comprensión completa e integral de los cambios y el desarrollo de la política
del Partido, tanto del pasado como del presente. Los puntos de vista
ultraizquierdistas aún están causando trastornos y siguen siendo el principal
peligro en el Partido. En las zonas dominadas por el Kuomintang, muchos
camaradas no pueden aplicar seriamente la política de mantener clandestina la
organización del Partido y hacerla compacta, selecta y eficaz, permanecer a
cubierto por largo tiempo, acumular fuerzas y esperar el momento propicio,
porque subestiman la gravedad de la política anticomunista del Kuomintang; al
mismo tiempo, muchos otros no pueden poner en práctica la política de
desarrollar el frente único, porque consideran de manera simplista que todo el
Kuomintang está podrido, y, por lo tanto, no saben cómo actuar.
465
Situaciones análogas existen igualmente en las
zonas ocupadas por los japoneses.
En las zonas dominadas por el Kuomintang y en las
bases de apoyo antijaponesas, hubo quienes se preocuparon sólo de la alianza y
no de la lucha y sobrestimaron uno de los aspectos del Kuomintang, el
relacionado con la resistencia al Japón, y, de esta manera, hicieron borrosas
las diferencias de principio entre el Kuomintang y el Partido Comunista,
negaron la política de independencia y autodecisión dentro del frente único,
contemporizaron con los grandes terratenientes, la gran burguesía y el
Kuomintang, se ataron de pies y manos y no se atrevieron a desarrollar con
audacia las fuerzas revolucionarias antijaponesas ni a luchar resueltamente
contra la política del Kuomintang de combatir y restringir al Partido
Comunista. Estos puntos de vista derechistas, que en una época representaban un
grave peligro, están hoy básicamente superados. Pero, desde el invierno de
1939, ha aparecido en muchas partes una desviación ultraizquierdista,
resultante de los "roces" anticomunistas provocados por el Kuomintang
y de nuestras luchas de autodefensa. Aunque rectificada hasta cierto punto,
esta desviación no ha sido eliminada por completo y, en numerosos lugares, aún
se manifiesta en muchos aspectos de nuestra política concreta. Por lo tanto, es
absolutamente necesario en la actualidad examinar y definir nuestra política
concreta en sus distintos aspectos.
En vista de que el Comité Central ha dado ya una
serie de instrucciones a este respecto, nos limitaremos aquí a señalar en forma
resumida algunos puntos.
Órganos del Poder. Hay que practicar resueltamente
el "sistema de los tres tercios", en virtud del cual a los comunistas
corresponde sólo un tercio de los puestos en los órganos del Poder y se atrae a
un gran número de personas no afiliadas al Partido para que participen en
ellos. En zonas tales como el Norte de Chiangsú, donde hemos comenzado apenas a
establecer el Poder democrático antijapones, la proporción de comunistas puede
ser hasta inferior al tercio. Es necesario atraer a representantes de la pequeña
burguesía, la burguesía nacional y los shenshi sensatos que no sean
anticomunistas activos, para que participen tanto en los organismos
gubernamentales como en los cuerpos representativos populares; igualmente, debe
admitirse la participación de los miembros del Kuomintang que no se opongan al
Partido Comunista. Asimismo, puede permitirse que un pequeño número de
derechistas participe en los cuerpos representativos populares. En ningún caso
nuestro Partido debe monopolizarlo todo. No
466
estamos destruyendo la dictadura de la gran
burguesía compradora y la clase de los grandes terratenientes para reemplazarla
por la dictadura unipartidista del Partido Comunista.
Política laboral. Hay que mejorar las condiciones
de vida de los obreros; sólo así será posible elevar su entusiasmo en la
resistencia al Japón. Pero debe evitarse por todos los medios las desviaciones
ultraizquierdistas, y no excederse en el aumento de salarios ni en la reducción
de la jornada de trabajo. En las condiciones actuales de China, resulta aún
difícil aplicar en todo el país la jornada de ocho horas y es preciso permitir
todavía la jornada de diez horas en ciertos sectores de la producción. En otros
debe fijarse la jornada de acuerdo con las circunstancias. Los obreros tienen
que observar la disciplina laboral una vez concluido un contrato entre el
trabajo y el capital; se debe permitir que los capitalistas obtengan ciertos
beneficios. De otra manera, las fábricas cerrarían, lo que perjudicaría tanto a
la Resistencia como a los propios obreros. Particularmente en las zonas
rurales, el nivel de vida y los salarios de los obreros no deben ser elevados
en demasía, pues esto podría traer objeciones de los campesinos, el desempleo
entre los obreros y la disminución de la producción.
Política agraria. Hay que explicar a los militantes
del Partido y a los campesinos que ahora no es el momento para una revolución
agraria radical, y que la serie de medidas adoptadas durante el período de la
Revolución Agraria son hoy inaplicables. En la actualidad, nuestra política
debe establecer, por un lado, que los terratenientes reduzcan los arriendos y
los intereses, pues esto elevará entre las masas básicas del campesinado el
entusiasmo en la resistencia al Japón, pero no conviene que tales reducciones
sean excesivas. Como principio general, los arriendos tienen que rebajarse en
un 25 por ciento; cuando las masas campesinas reclaman una mayor reducción,
pueden quedarse con un 60 ó 70 por ciento de la cosecha, pero no más. Los
intereses no deben disminuirse más de lo que admiten las condiciones de crédito
correspondientes a la economía del país. Por otro lado, hay que estipular que
los campesinos deberán continuar pagando arriendos e intereses y que los
terratenientes podrán conservar la propiedad de sus tierras y bienes. Es
preciso no reducir los intereses al punto de hacer imposible que los campesinos
obtengan préstamos, y al ajustar las cuentas antiguas, éstos no deben recuperar
sin pago las tierras hipotecadas.
Política tributaria. Deben fijarse los impuestos
según los ingresos. Excepto los más pobres, quienes serán eximidos, todos los
que tengan
467
ingresos, es decir, más del 80 por ciento de la
población, incluidos los obreros y campesinos, tienen que pagar impuestos al
Estado; la carga tributaria no debe pesar únicamente sobre los terratenientes y
capitalistas. Queda prohibido procurar fondos para el ejército arrestando gente
e imponiéndole multas. Hasta que hayamos elaborado un sistema tributario nuevo
y más adecuado, podemos utilizar el existente sistema del Kuomintang,
introduciendo en él las modificaciones apropiadas.
Política de contraespionaje. Es necesario aplastar
resueltamente a los colaboracionistas y anticomunistas empedernidos, sin lo
cual sería imposible defender a las fuerzas revolucionarias antijaponesas. Pero
en ningún caso se puede ajusticiar en exceso ni incriminar a inocentes. En
cuanto a los reaccionarios, debe tratarse con clemencia a aquellos que vacilen
o hayan obrado bajo coacción. Hay que proscribir estrictamente la violencia
física contra los presos, conceder importancia a las pruebas y no fiarse a la
ligera de las declaraciones. Nuestra política con respecto a los prisioneros
capturados a las tropas japonesas, títeres o anticomunistas, es ponerlos a
todos en libertad, excepto a quienes hayan incurrido en el profundo odio de las
masas y no merezcan sino la pena capital, cuya sentencia a muerte está sujeta a
la ratificación de las autoridades superiores. Debemos ganar para el servicio
de nuestro ejército a gran número de los que hayan sido obligados a
incorporarse a las fuerzas reaccionarias y que, en mayor o menor grado, se
sientan inclinados hacia la revolución, y dejar en libertad al resto de los
prisioneros; si éstos vuelven a combatir contra nosotros y son capturados de
nuevo, hay que volver a ponerlos en libertad. No debemos insultarlos, despojarlos
de sus efectos personales ni arrancarles confesiones, sino tratarlos a todos
con sinceridad y benevolencia. Esta tiene que ser nuestra política respecto a
ellos sin excepción, por reaccionarios que fueren. Esta política es muy eficaz
para aislar al campo reaccionario. Debe darse a los renegados, salvo aquellos
que han cometido crímenes monstruosos, la oportunidad de enmendares, siempre
que cesen en sus actividades anticomunistas; si desean volver al camino de la
revolución podrá aceptárselos, pero no se los puede readmitir en el Partido. No
debemos identificar a los agentes ordinarios del servicio secreto del
Kuomintang con los espías y colaboracionistas al servicio del Japón, sino hacer
una distinción clara entre unos y otros y tratarlos de manera diferenciada. Hay
que terminar con la situación caótica en que cualquier institución u
organización se permite practicar detenciones, y, a fin de establecer el orden
468
revolucionario en interés de la Resistencia, se
debe estipular que, a excepción de las unidades armadas durante las operaciones
militares, únicamente los organismos judiciales o de seguridad pública tendrán
autoridad para efectuar detenciones.
Derechos del pueblo. Es preciso dejar establecido
que todos los terratenientes y capitalistas que no se opongan a la resistencia
al Japón gozarán de los mismos derechos que los obreros y campesinos:
inviolabilidad de la persona, propiedad y voto, y de las mismas libertades de
palabra, de reunión, de asociación, de pensamiento y fe. El gobierno sólo
intervendrá contra aquellos que organicen sabotajes o rebeliones en nuestras
bases de apoyo, pero protegerá a todos los demás y no los molestará.
Política económica. Debemos desarrollar activamente
la industria, la agricultura y la circulación de mercancías. Es preciso atraer
a los capitalistas de otras regiones que deseen instalar empresas en nuestras
bases de apoyo antijaponesas. Hay que estimular a las empresas privadas y
comprender que las estatales sólo constituyen una parte de las empresas. Todo
esto tiene por objeto lograr el autoabastecimiento. Hay que evitar que sean
perjudicadas las empresas útiles. La política aduanera y la monetaria deben
responder a nuestra política básica de desarrollo de la agricultura, la
industria y el comercio, y no ir contra ella. El factor esencial para mantener
por largo tiempo nuestras bases de apoyo es lograr su autoabastecimiento,
organizando su economía concienzuda y escrupulosamente sin permitir ningún
descuido.
Política cultural y educacional. Hay que concentrar
la atención en la promoción y difusión entre las masas populares de las
técnicas y conocimientos necesarios para la Guerra de Resistencia, así corno en
la exaltación del sentimiento de dignidad nacional. Debemos permitir que los
elementos liberales burgueses entre los pedagogos, hombres de letras,
periodistas, sabios y técnicos, vengan a nuestras bases de apoyo para cooperar
con nosotros en la instrucción pública, la edición de periódicos y otras actividades.
Debemos aceptar en nuestras escuelas a cuantos intelectuales se muestren
relativamente activos en la resistencia al Japón, y, tras un breve período de
entrenamiento, darles trabajo en el ejército, en los organismos gubernamentales
o en las organizaciones de masas; debemos ser audaces al integrarlos en
nuestras filas, emplearlos y promoverlos. No debemos exagerar la cautela por
temor a la infiltración de reaccionarios. Inevitablemente, algunos de esos
elementos se infiltrarán, pero habrá tiempo para deshacernos de ellos en el
transcurso del estudio y el trabajo. Cada base de apoyo
469
debe instalar imprentas, editar libros y periódicos
y organizar agencias de distribución y reparto de publicaciones. Cada base debe
hacer todo lo posible por abrir grandes escuelas de cuadros, y cuanto más
grandes y numerosas sean, tanto mejor.
Política militar. Es imperativo ampliar al máximo
el VIII Ejército y el Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército, ya que son las fuerzas
armadas más confiables del pueblo chino para llevar adelante la resistencia
nacional al Japón. Respecto a las tropas del Kuomintang, debemos continuar la
política de no atacarlas a menos que ellas nos ataquen, y hacer todo lo posible
por trabar amistad con ellas. A fin de contribuir a la construcción de nuestro
ejército desde el punto de vista militar, debemos admitir en el VIII Ejército y
en el Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército, siempre que sea posible, a aquellos
oficiales, miembros del Kuomintang o sin partido, que simpaticen con nosotros.
También hay que modificar la situación actual en que los comunistas lo dominan
todo numéricamente en nuestro ejército. Por supuesto, no se debe introducir el
"sistema de los tres tercios" en el ejército regular, pero, siempre
que el Partido mantenga la hegemonía en el ejército (principio indispensable e
inviolable), no hay que temer que un gran número de simpatizantes participen en
el trabajo de los departamentos militares y técnicos de nuestro ejército. Ahora
que ya han sido firmemente establecidos los fundamentos ideológicos y
organizativos de nuestro Partido y nuestro ejército, incorporar a gran número
de simpatizantes (excluyendo, claro está, a los saboteadores), lejos de
constituir un peligro, es una política necesaria, pues sin ella sería imposible
ganar la simpatía de todo el pueblo y ampliar las fuerzas revolucionarias.
El Partido entero debe aplicar firmemente todos
estos principios tácticos relativos al frente único, y llevar a la práctica, en
sus diversos aspectos, la política concreta que emana de dichos principios. En
momentos en que los invasores japoneses intensifican su agresión contra China y
los grandes terratenientes y la gran burguesía del país practican una política
de represión y ataques armados contra nuestro Partido y el pueblo, sólo
aplicando estos principios tácticos y esta política concreta en sus diversos
aspectos podremos perseverar en la Guerra de Resistencia,
desarrollar el frente único, ganar la simpatía de
todo el pueblo y conseguir un cambio favorable en la situación. Sin embargo,
al corregir los errores, debemos proceder
metódicamente y guardarnos de toda precipitación, que podría provocar
descontento entre nuestros cuadros, desconfianza entre las masas, contraataques
de los terratenientes y otros fenómenos negativos.
470
NOTAS
1 Gran burócrata del período de los caudillos
militares del Norte y colaboracionista projapones. Después de los
acontecimientos del Norte de China en 1935, Chiang Kai-shek lo tomó a su
servicio. Finalmente, actuó como títere de los invasores japoneses en el Norte
de China y en 1938 fue nombrado presidente del espurio Consejo Político del
Norte de China.
Tornadizo
caudillo militar del Kuomintang. Nombrado comandante en jefe del X grupo de
Ejércitos del Kuomintang después del estallido de la Guerra de Resistencia
contra el Japón, no hizo más que colaborar con las Fuerzas armadas japonesas en
el Sur de Jopei para atacar al VIII Ejército, destruir el Poder democrático
antijaponés y asesinar a comunistas y elementos progresistas.
UNA ORDEN Y UNA DECLARACIÓN SOBRE
EL INCIDENTE DEL SUR DE ANJUI
Enero de 1940
ORDEN DE LA COMISIÓN MILITAR REVOLUCIONARIA DEL
COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHINA
Yenán, 20 de enero de 1941
Por sus destacados méritos en la Guerra de
Resistencia, el Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército del Ejército Revolucionario
Nacional se ha hecho famoso tanto dentro como fuera del país. Su comandante, Ye
Ting, tiene una sobresaliente hoja de servicios en la dirección de las
operaciones contra el invasor. Sin embargo, recientemente, mientras este Cuerpo
de Ejército se trasladaba hacia el Norte cumpliendo órdenes, fue sorprendido y
atacado alevosamente por la camarilla projaponesa, y el comandante Ye, agotado
y herido en el combate, fue encarcelado. Informada de todo el curso del
Incidente del Sur de Anjui por telegramas de Chen Yi, comandante del 1.er
Destacamento de este Cuerpo de Ejército, y de Chang Yun-yi, jefe del Estado
Mayor del Cuerpo de Ejército, la Comisión expresa su inmensa indignación, y a
la vez su profunda preocupación por nuestros camaradas. Además de tomar medidas
para responder al monstruoso crimen que ha perpetrado la camarilla projaponesa
al sabotear la Guerra de Resistencia, atacar a las fuerzas armadas del pueblo y
desatar la guerra civil, por la presente orden la Comisión nombra a Chen Yi,
comandante interino del Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército del Ejército
Revolucionario Nacional; a Chang Yun-yi, subcomandante; a Lai Chuan-chu, jefe
del Estado Mayor, y a Teng Tsi-jui, director del Departamento Político.
Instruye al comandante interino Chen Yi y a sus compañeros para que dediquen
todas sus energías a
471
472
fortalecer el Cuerpo de Ejército, estrechar la
unidad de sus filas, afianzar sus buenas relaciones con el pueblo, poner en
práctica los Tres Principios del Pueblo, adherirse al Testamento del Dr. Sun
Yat- sen y consolidar y ampliar el frente único nacional antijaponés para
luchar en defensa de nuestro pueblo y nuestro país, llevar la Guerra de
Resistencia hasta el fin y precaverse contra los ataques de la camarilla
projaponesa.
DECLARACIÓN DEL PORTAVOZ DE LA COMISIÓN MILITAR
REVOLUCIONARIA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHINA A UN
PERIODISTA DE LA AGENCIA DE NOTICIAS SINJUA
22 de enero de 1941
El incidente anticomunista recientemente ocurrido
en el Sur de Anjui se venía urdiendo desde hacía largo tiempo. El actual
desarrollo de los acontecimientos no es sino el comienzo de una situación de
emergencia nacional. Desde que formaron con Alemania e Italia la triple
alianza1, los invasores japoneses han redoblado sus esfuerzos para provocar
cambios en la situación interna de China con la intención de hallar una rápida
solución a la guerra chino-japonesa. Su propósito es reprimir el movimiento
antijaponés utilizando a los propios chinos y consolidar su retaguardia y así
tener las manos libres para avanzar hacia el Sur en coordinación con la
ofensiva de Hitler contra Inglaterra. Un considerable número de cabecillas de
la camarilla projaponesa están atrincherados desde hace tiempo en los
organismos del partido, gobierno y ejército del Kuomintang y han venido
haciendo agitación día y noche. Los preparativos para realizar todo su plan
quedaron terminados hacia fines del año pasado. El ataque a las unidades del
Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército en el Sur de Anjui y la reaccionaria "Orden
del 17 de enero"2 son solamente los primeros signos visibles de esta
maquinación. En adelante serán multados uno tras otro incidentes de la mayor
gravedad. ¿Cuál es el plan global de los invasores japoneses y la camarilla
projaponesa? Es el siguiente:
Publicar
los dos telegramas del 19 de octubre y el 8 de diciembre3 dirigidos a Chu Te,
Peng Te-juai, Ye Ting y Siang Ying con las
473
firmas de Je Ying-chin y Pai Chung-si, a fin de
preparar la opinión pública.
Iniciar
una campaña de prensa sobre la importancia de observar la disciplina y cumplir
las órdenes militares con el objeto de preparar la guerra civil.
Aniquilar
las unidades del Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército en el Sur de Anjui.
Declarar
que el Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército se ha “amotinado” y cancelar su
denominación oficial.
Estos cuatro pasos ya se han dado.
Nombrar
a Tang En-po, Li Pin-sien, Wang Chung-lien y Jan Te-chin comandantes de los
diversos ejércitos en el Centro de China encargados del "exterminio de los
comunistas", y a Li Tsung-yen como comandante supremo, a fin de atacar a
las unidades del Nuevo Cuerpo de Ejército al mando de Peng Süe-feng, Chang
Yun-yi y Li Sien-nien y, en caso de éxito, lanzar ulteriores ataques contra las
unidades del VIII Ejército y del Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército en Shantung y el
Norte de Chiangsú; con todo esto las tropas japonesas actuarán en estrecha
coordinación.
Este paso se está dando.
Hallar
un pretexto para declarar que el VIII Ejército se ha "amotinado",
cancelar su denominación oficial, y ordenar el arresto de Chu Te y Peng
Te-juai.
Este paso se está preparando.
Clausurar las oficinas de enlace del VIII Ejército
en Chungching, Sían y Kuilin, y arrestar a Chou En-lai, Ye Chien-ying, Tung
Pi-wu y Teng Ying-chao.
Este paso se ha empezado a dar con el cierre de la
oficina de enlace en Kuilin.
Clausurar
el diario Nueva China.
Atacar
la Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia y tomar Yenán.
Practicar
arrestos en masa de personalidades que están por la resistencia al Japón y
reprimir el movimiento antijaponés en Chungching y en las diversas provincias.
Destruir
las organizaciones del Partido Comunista en todas las provincias y practicar la
detención masiva de sus militantes.
Retirar
las tropas japonesas del Centro y Sur de China, y que basado en esto, el
gobierno del Kuomintang proclame la "recupera-
474
ción de territorios perdidos" y al mismo
tiempo realice propaganda sobre la necesidad de concluir una "paz
honorable".
Reforzar,
por parte del Japón, sus tropas acantonadas en el Norte de China con las tropas
retiradas del Centro y el Sur, lanzar los más feroces ataques contra el VIII
Ejército y cooperar con las fuerzas del Kuomintang a fin de aniquilar por
completo al VIII Ejército y al Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército.
Mantener
la situación del año pasado de alto el fuego en todos los frentes entre los
ejércitos del Japón y del Kuomintang para entrar en un estado de armisticio
general y negociaciones de paz y, mientras tanto, seguir atacando
incesantemente al VIII Ejército y al Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército.
Firmar,
por parte del gobierno del Kuomintang, un acuerdo de paz con el Japón y sumarse
a la triple alianza.
Actualmente se hacen activos preparativos para dar
estos pasos. Tal es, en líneas generales, el pérfido plan del Japón y la
camarilla projaponesa. El Comité Central del
Partido Comunista de China señaló en su manifiesto del 7 de julio de 1939:
"La capitulación representa el mayor peligro en la situación actual, y los
ataques contra el Partido Comunista constituyen el paso preparatorio hacia
ella." En su manifiesto del 7 de julio de 1940 declaró: "Nunca como
hoy ha sido tan serio el peligro de capitulación, ni tan grandes las
dificultades en la Guerra de Resistencia." Chu Te, Peng Te-juai, Ye Ting y
Siang Ying lo señalaron aún más concretamente en su telegrama del 9 de
noviembre del año pasado:
"Cierta gente en el país está maquinando una
nueva campaña anticomunista en un intento de abrir el camino a la capitulación.
(. .
.) Pretenden poner fin a la Guerra de Resistencia
mediante lo que ellos llaman cooperación chino -japonesa en el `exterminio de
los comunistas'. Quieren substituir la Guerra de Resistencia por la guerra
civil, la independencia por la capitulación, la unidad por la ruptura y la luz
por las tinieblas. Sus actividades son viles, y pérfidos sus designios. La
noticia corre por las calles y todos se horrorizan. La situación nunca ha sido
en realidad tan crítica como hoy."
Por eso, el Incidente del Sur de Anjui y la
"Orden del 17 de enero" del Consejo Militar en Chungching no son sino
el comienzo de una serie de incidentes. En particular, la "Orden del 17 de
enero" encierra graves consecuencias políticas. Que los autores de esta
Orden contra-
475
rrevolucionaria se hayan atrevido a hacerlo tan
abiertamente, desafiando la condenación universal, demuestra que se han
decidido por una ruptura completa y una capitulación total. Ya que los
representantes políticos de los grandes terratenientes y la gran burguesía,
clases débiles en China, no pueden moverse siquiera una pulgada sin el apoyo
entre bastidores de sus amos, ¿cómo hubieran podido embarcarse solos en una
empresa como ésta que ha estremecido a todos? En las actuales circunstancias,
parece muy difícil conseguir que los responsables de la Orden cambien su
decisión ; este cambio probablemente será imposible sin una acción urgente por
parte de todo el pueblo y sin una fuerte presión diplomática desde el exterior.
Por lo tanto, la apremiante tarea de toda la nación en estos momentos, es
observar la marcha de los acontecimientos con la máxima vigilancia y prepararse
contra cualquier funesta eventualidad que los reaccionarios puedan provocar; en
esto no debe haber la más leve negligencia. En cuanto al futuro de China, el
asunto es muy claro. Aunque los agresoras japoneses y la camarilla projaponesa
puedan triunfar en sus complots, nosotros, los comunistas y el pueblo chino, no
les permitiremos mantener su tiranía indefinidamente; no sólo estamos en la obligación
de salir a luchar y salvar la situación, sino que también confiamos en nuestra
capacidad para ello. No importa cuán sombría sea la situación y espinoso el
camino, ni cuál sea el precio que este exija (las perdidas del Nuevo 4.° Cuerpo
de Ejército en el Sur de Anjui son parte de ese precio), los invasores
japoneses y la camarilla projaponesa están condenados a la ruina. He aquí las
razones:
El
Partido Comunista de China ya no puede ser fácilmente engañado y aplastado como
en 1927. Es ahora un gran partido que se sostiene firmemente sobre sus propios
pies.
Entre
los miembros de otros partidos y grupos (incluyendo el Kuomintang) ciertamente
hay muchos que, temerosos del desastre de la subyugación nacional, no están
dispuestos a capitular ni a emprender una guerra civil. Otros, aunque engañados
por el momento, pueden despertar cuando llegue la ocasión.
Esto es
igualmente cierto en cuanto a las tropas. La mayoría de las que se oponen al
Partido Comunista lo hacen bajo coacción.
La
inmensa mayoría de los chinos no quieren ser esclavos de una nación extranjera.
La
guerra imperialista está en vísperas de un gran cambio. Por más disturbios que
puedan provocar momentáneamente, los parásitos que dependen del imperialismo
pronto descubrirán que sus amos no
476
son seguros. La situación global tomará un nuevo
giro cuando el árbol caiga y los monos se desbanden.
E1
estallido de la revolución en muchos países es sólo cuestión
de tiempo, y a no dudar, estas revoluciones y la
revolución china se apoyarán mutuamente en la lucha común por la victoria.
La
Unión Soviética es la mayor fuerza del mundo y sin duda alguna ayudará a China
hasta el fin en su Guerra de Resistencia. Por todas estas razones, esperamos
que a todos aquellos que están jugando con fuego no se les suban demasiado los
humos a la cabeza. Les advertimos solemnemente: Es mejor que actúen con
prudencia. No es convincente jugar con fuego. ¡Cuiden su propia cabeza! Si esta
gente es capaz de reflexionar serenamente sobre el asunto, tendrá que dar, con
honradez y rápidamente, los siguientes pasos:
Detener
su galope al borde del precipicio y suspender sus provocaciones.
Anular
la reaccionaria "Orden del 17 de enero" y admitir públicamente que se
han equivocado por completo.
Castigar
a Je Ying-chin, Ku Chu-tung y Shangkuan Yun-siang, principales culpables del
Incidente del Sur de Anjui.
Poner
en libertad a Ye Ting y restituirlo como comandante del Nuevo 4.° Cuerpo de
Ejército.
Devolver
al Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército todos los hombres y armas capturados en el
Incidente del Sur de Anjui.
Indemnizar
a todos los oficiales y soldados del Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército que
resultaron heridos y a las familias de aquellos que fueron muertos en el Sur de
Anjui.
Retirar
las tropas enviadas al Centro de China para el "exterminio de los
comunistas".
Demoler
la línea de bloqueo en el Noroeste4.
Poner
en libertad a todos los presos políticos patriotas.
Abolir
la dictadura de un solo partido e instaurar un sistema democrático.
Aplicar
los Tres Principios del Pueblo y adherirse al Testamento del Dr. Sun Yat-sen.
Arrestar
a los cabecillas de la camarilla projaponesa y someterlos a juicio de acuerdo
con las leyes del Estado.
Habrá, por supuesto, un retorno a la normalidad si
se cumplen estos doce puntos, y sin duda nosotros, los comunistas y todo el
pueblo, no extremaremos las cosas. De otra manera, "la inquietud de Chi
Sun, me temo, no viene de Chuanyi sino que está dentro de los muros de
477
palacio"5; en otras palabras, los
reaccionarios levantarán una piedra sólo para dejarla caer sobre sus propios
pies, y entonces no podremos ayudarlos aun si ése fuera nuestro deseo. Nosotros
apreciamos la cooperación, pero también ellos deben apreciarla. Para decirlo
con franqueza, nuestras concesiones tienen un límite; la etapa de las
concesiones ha terminado en lo que respecta a nosotros. Ellos han dado la
primera cuchillada, y la herida es muy profunda. Si aún les importa su futuro,
deben salir por su propia iniciativa a curar la herida. "No es demasiado
tarde para reparar el redil aun después de que algunas ovejas se han
perdido." Es un asunto de vida o muerte para ellos, y nos sentimos
obligados a hacerles esta última advertencia. Pero si permanecen incorregibles
y prosiguen con sus fechorías, el pueblo chino, agotada su paciencia, los
arrojará al basurero, y entonces será demasiado tarde para arrepentirse. En
cuanto al Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército, la Comisión Militar Revolucionaria del
Comité Central del Partido Comunista de China emitió una orden el 20 de enero,
nombrando a Chen Yi, comandante interino; a Chang Yun-yi, subcomandante; a Lai
Chuan-chu, jefe del Estado Mayor, y a Teng Tsi-jui, director dei Departamento
Político. Contando aún con más de noventa mil hombres en el Centro de China y
en la parte sur de Chiangsú, el Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército, aunque sometido a
ataques en forma de pinzas por los invasores japoneses y las tropas
anticomunistas, indudablemente combatirá desafiando todas las dificultades y
nunca dejará de rendir leales servicios a la nación. Por su parte, las unidades
del ejército hermano, el VIII Ejército, no se cruzarán de brazos a mirarlo
sufrir estos ataques, sino que tomarán sin falta medidas para prestarle la
ayuda necesaria: esto puedo decirlo sin rodeos. Respecto a la declaración hecha
por el vocero del Consejo Militar en Chungching, el único comentario posible es
que se contradice a sí misma. Mientras el Consejo Militar en Chungching
declaraba en su Orden que el Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército se había
"amotinado", el vocero decía que su objetivo era desplazarse hacia el
triángulo Nankín-Shanghai-Jangchou para establecer allí una base de apoyo.
Admitiendo lo que dice, ¿puede acaso un desplazamiento hacia el triángulo
Nankín-Shanghai -Jangchou considerarse como un "motín”? El estúpido vocero
de Chungching no se detuvo a pensar contra quién, en fin de cuentas, se iba a
amotinar el Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército en esa zona. ¿No es una zona bajo la
ocupación japonesa? ¿Por qué debían ustedes evitar que el Nuevo 4.° Cuerpo de
Ejército entrara en esa zona, e intentar aniquilarlo cuando
478
se encontraba aún en el Sur de Anjui? ¡Ah, por
supuesto, eso es lo que debían hacer los leales sirvientes del imperialismo
japonés! A eso se debió su plan de concentrar siete divisiones para una campaña
de aniquilamiento, su "Orden del 17 de enero" y su juicio contra Ye
Ting. Sin embargo, yo repito que e1 vocero de Chungching es un estúpido, pues
sin recibir ninguna presión ha permitido que el gato se le escapara del saco,
revelando así a todo el pueblo el plan del imperialismo japonés.
NOTAS
Se
refiere al pacto militar tripartito suscrito por Alemania, Italia y el Japón en
Berlín el 27 de septiembre de 1940.
La
contrarrevolucionaria "Orden del 17 de enero" para el licenciamiento
del Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército fue emitida por Chiang Kai-shek en nombre del
Consejo Militar del Gobierno Nacional.
Estos
dos telegramas, tristemente famosos, fueron enviados en el invierno de 1940 por
Chiang Kai-shek cuando éste lanzó la segunda campaña anticomunista, y llevaban
las Firmas de Je Ying-chin y Pai Chung-si, jefe y subjefe del Estado Mayor
General del Consejo Militar del gobierno del Kuomintang. El telegrama del 19 de
octubre contenía afrentosas calumnias contra el VIII Ejército y el Nuevo 4.°
Cuerpo de Ejército, que luchaban en la retaguardia del enemigo, y
perentoriamente ordenaba a sus unidades que operaban contra los japoneses al
Sur del río Amarillo, trasladarse al Norte de este río en un plazo determinado.
En interés de la unidad para la resistencia armada, los camaradas Chu Te, Peng
Te-juai, Ye Ting y Siang Ying, en respuesta conjunta del g de noviembre, además
de refutar Fehacientemente las calumnias contenidas en el telegrama, aceptaron
trasladar al Norte del río Yangtsé las tropas acantonadas en el Sur de Anjui.
E1 telegrama del 8 diciembre, firmado por Je Ying-chin y Pai Chung-si, que fue
una replica al nuestro del 9 de noviembre, significó un nuevo intento de volver
la opinión pública contra los comunistas.
Fue
construida por los reaccionarios del Kuomintang alrededor de la Región
Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia. A partir del año 1939, forzaron a la
población local a trabajar en la construcción de cinco líneas de blocaos,
murallas y trincheras. La línea partía de Ningsia en el Oeste, corría a lo
largo del río Chingshui en el Sur y terminaba en el río Amarillo en el Este,
pasando por varias provincias. En vísperas del Incidente del Sur de Anjui las
tropas del Kuomintang que rodeaban la Región Fronteriza fueron aumentadas a más
de doscientos mil hombres.
Cita de
las Analectas de Confucio, libro XVI, cap. I. Confucio hizo esta observación en
momentos en que Chi Sun, ministro del Estado de Lu, se encontraba a punto de
atacar Chuanyi, un pequeño Estado vecino.
LA SITUACIÓN DESPUÉS DE LA VICTORIA SOBRE LA
SEGUNDA CAMPAÑA ANTICOMUNISTA *
18 de marzo de 1941
La
segunda campaña anticomunista1, iniciada con el telegrama de Je Ying-chin y Pai
Chung-si (19 de octubre del año pasado), llegó a su punto culminante con el
Incidente del Sur de Anjui y la "Orden del 17 de enero" de Chiang
Kai-shek; el discurso anticomunista pronunciado el 6 de marzo por este último y
la resolución anticomunista del Consejo Político Nacional2 no son más que
acciones para proteger la retirada de esta campaña. De hoy en adelante puede
haber cierto alivio temporal de la situación. En vísperas de un combate
decisivo entre los dos principales bloques imperialistas del mundo, el sector
probritánico y pronorteamericano de la gran burguesía china, que aún está en
contra de los agresores japoneses, no puede por menos de buscar una ligera
mitigación temporal en las tirantes relaciones actuales entre el Kuomintang y
el Partido Comunista. Además, ni la situación interna del Kuomintang
(contradicciones entre la autoridad central y las locales, entre el grupo C.C.
y el Grupo de Ciencias Políticas entre el grupo C.C. y la Sociedad Fusing y
entre las Fuerzas recalcitrantes y las intermedias y también contradicciones
dentro del mismo grupo C.C. y la Sociedad Fusing), ni la situación nacional
(oposición de las grandes masas populares a la tiranía del Kuomintang y
simpatía por el Partido Comunista), ni la política de nuestro Partido
(continuación de la campaña de protesta) permiten al Kuomintang mantener esas
relaciones en el grado de tirantez de los últimos cinco meses. Por lo tanto, en
este momento Chiang Kai-shek necesita una ligera mitigación temporal de la
tensión.
_______________
Instrucciones
internas del Partido Comunista de China, redactadas por el camarada Mao
Tse-tung en nombre del Comité Central.
479
480
La
reciente lucha muestra la declinación del prestigio del Kuomintang y la
elevación del prestigio del Partido Comunista, y es el factor clave de ciertos
cambios operados en la correlación de fuerzas entre los dos partidos. Todo esto
ha obligado a Chiang Kai-shek a reconsiderar su propia posición y actitud. Al
hacer hincapié en la defensa nacional y predicar que es anticuada la concepción
de partido, intenta dárselas de "dirigente nacional" que está por
encima de las contradicciones internas del país y simular imparcialidad
respecto a las clases y partidos, con el propósito de preservar la dominación
de la clase de los grandes terratenientes y de la gran burguesía así como del
Kuomintang. Pero esta tentativa, si es sólo un subterfugio y no significa un cambio
real en la política, será inevitablemente vana.
La
política de concesiones y compromisos que al comienzo de la reciente campaña
anticomunista adoptó nuestro Partido en consideración al interés general (según
se indica en el telegrama del 9 de noviembre del pasado año) se granjeó la
simpatía de las grandes masas populares, y después del Incidente del Sur de
Anjui, cuando pasamos a una vigorosa contraofensiva (como indican nuestras
primera y segunda exigencias de doce puntos3, nuestro rechazo a asistir al
Consejo Político Nacional y la campaña de protesta de amplitud nacional),
ganamos también la aprobación y el apoyo de todo el pueblo. Esta política de
luchar con razón, con ventaja y sin sobrepasarse fue totalmente necesaria para
repeler la última campaña anticomunista y ha dado ya sus frutos. Hasta que no
haya una solución razonable para los principales puntos en disputa entre el
Kuomintang y el Partido Comunista, debemos, sin ningún relajamiento, proseguir
nuestra campaña de severa protesta contra el Incidente del Sur de Anjui,
fraguado por los elementos projaponeses y anticomunistas del Kuomintang, y
contra toda forma de opresión política o militar, e intensificar nuestra
propaganda en favor de la primera exigencia de doce puntos.
En las
zonas bajo su dominación, el Kuomintang nunca atenuará su política de opresión
contra nuestro Partido y otros progresistas ni su propaganda anticomunista ;
por eso, nuestro Partido debe elevar la vigilancia. E1 Kuomintang continuará
sus ataques a la región al Norte del río Juai, el Este de Anjui y el centro de
Jupei; nuestras fuerzas armadas deben rechazarlos con firmeza. Todas las bases
de apoyo deben aplicar decididamente las instrucciones del Comité Central del
25 de diciembre del año pasado4, intensificar dentro del Partido la educación
en los problemas tácticos y rectificar los puntos de vista ultraizquierdistas,
de modo que podamos mantener
481
por largo tiempo y sin vacilación las bases de
apoyo democráticas antijaponesas. En todo el país, incluidas, naturalmente, las
bases de apoyo, debemos rechazar la errónea apreciación de que ya ha ocurrido o
está a punto de ocurrir una ruptura definitiva entre el Kuomintang y el Partido
Comunista, y los muchos puntos de vista incorrectos que de esta apreciación se
derivan.
NOTAS
Para
una información más amplia sobre esta campaña, véase "Comentario sobre la
XI Sesión Plenaria del Comité Ejecutivo Central del Kuomintang y la II Sesión
del III Consejo Político Nacional", Obras Escogidas de Mao Tse-tung, t.
III.
E1 6 de
marzo de 1941, Chiang Kai-shek pronunció un discurso anticomunista en una
sesión del Consejo Político Nacional. Repitiendo su vieja cantilena de que la
"dirección de todos los asuntos políticos y militares" debía ser
"unificada", declaró que no toleraría la existencia de los órganos
del Poder democrático antijaponés en la retaguardia enemiga y que las fuerzas
armadas populares guiadas por el Partido Comunista de China debían
"concentrarse en zonas señaladas" con arreglo a sus "órdenes y
planes". El mismo día, el Consejo Político Nacional, manipulado por los
reaccionarios del Kuomintang, aprobó una resolución justificando las criminales
actividades anticomunistas y antipopulares de Chiang Kai-shek y atacando
violentamente a los miembros comunistas de este Consejo por negarse a asistir a
sus sesiones en señal de protesta contra el Incidente del Sur de Anjui.
La
primera exigencia de doce puntos, presentada por los miembros comunistas del
Consejo Político Nacional, en su sesión del 15 de febrero de 1941, era idéntica
en su contenido a la planteada en "Una orden y una declaración sobre el
Incidente del Sur de Anjui". La segunda fue presentada a Chiang Kai-shek
el 2 de marzo de 1941 por los miembros comunistas del Consejo Político Nacional
como condición para su asistencia a las sesiones de dicho Consejo; su texto es
el siguiente:
"1) Suspender inmediatamente los ataques
militares contra el Partido Comunista en todo el país.
2) Suspender inmediatamente la persecución política
a escala nacional, reconocer la legalidad del Partido Comunista de China y los
demás partidos y grupos democráticos y poner en libertad a todos sus militantes
arrestados en Sían, Chungching, Kuiyang y otros lugares.
3)Levantar la clausura de las librerías que han
sido cerradas en diversos lugares y anular la orden de decomiso en el correo de
libros y periódicos antijaponeses.
4) Suspender inmediatamente toda persecución al
diario Nueva China.
5) Reconocer la existencia legal de la Región
Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia.
6) Reconocer los órganos del Poder democrático
antijaponés en la retaguardia del enemigo.
7) Mantener el statu quo de las zonas de guarnición
en el Centro, Norte y Noroeste de China.
482
Permitir
a las fuerzas armadas dirigidas por el Partido Comunista la formación de otro
grupo de ejércitos, aparte del XVIII Grupo de Ejércitos, ha-ciendo así un total
de seis cuerpos de ejército.
Poner
en libertad a todos los cuadros arrestados durante el Incidente del Sur de
Anjui y suministrar fondos para indemnizar a los familiares de las víctimas.
Poner
en libertad a todos los oficiales y soldados capturados durante el Incidente
del Sur de Anjui y devolverles todas sus armas.
Formar
un comité conjunto de todos los partidos y grupos políticos, con un
representante de cada uno de ellos y nombrar a los del Kuomintang y del Partido
Comunista, presidente y vicepresidente, respectivamente.
Incorporar
a representantes del Partido Comunista a la presidencia del Consejo Político
Nacional."
4 Se refiere al artículo "A propósito de
nuestra política" del presente tomo.
BALANCE DE LA VICTORIA SOBRE
LA SEGUNDA CAMPAÑA ANTICOMUNISTA *
8 de mayo de 1941
Como lo indican las instrucciones del Comité
Central del 18 de marzo, la reciente campaña anticomunista ha terminado. Lo que
sigue es la continuación de la Guerra de Resistencia contra el Japón en las
nuevas circunstancias internacionales y nacionales. Los factores adicionales en
estas nuevas circunstancias son: la expansión de la guerra imperialista ; el
ascenso del movimiento revolucionario internacional; la conclusión del pacto de
neutralidad entre la Unión Soviética y el Japón1; el fracaso de la segunda
campaña anticomunista del Kuomintang y, como consecuencia, la declinación de su
posición política y el ascenso de la del Partido Comunista; y además, los
recientes preparativos del Japón para una nueva ofensiva en gran escala contra
China. A fin de unir a todo el pueblo para que persista en la Guerra de
Resistencia y continuar superando eficazmente el peligro de capitulación y la
contracorriente anticomunista de los grandes terratenientes y la gran
burguesía, es absolutamente imprescindible estudiar y asimilar las lecciones de
la heroica y victoriosa lucha de nuestro Partido contra la reciente campaña
anticomunista.
De las
dos grandes contradicciones en China, la contradicción nacional entre China y
el Japón sigue siendo la fundamental, en tanto que la contradicción entre las
clases dentro del país continúa ocupando un lugar subordinado. El hecho de que
un enemigo de la nación haya penetrado profundamente en nuestro territorio, lo
determina todo. Mientras siga siendo aguda la contradicción entre China y el
Japón, no podrá en modo alguno volver a producirse la situación de 1927, ni
repetirse el Incidente del 12 de Abril2 ni el Incidente del 21 de
_______________
Instrucciones
internas del Partido Comunista de China, redactadas por el camarada Mao
Tse-tung en nombre del Comité Central.
483
484
Mayo3, incluso en el caso de que traicionen y
capitulen en su totalidad los grandes terratenientes y la gran burguesía. La
primera campaña anticomunista4 fue considerada por algunos camaradas como un
nuevo Incidente del 21 de Mayo, y la segunda, como una repetición del Incidente
del 12 de Abril y del Incidente del 21 de Mayo; pero los hechos objetivos han
demostrado que tales apreciaciones eran incorrectas. El error de estos
camaradas radica en que olvidaron que la contradicción nacional es la fundamental.
En las
circunstancias actuales, los grandes terratenientes y la gran burguesía
proingleses y pronorteamericanos, que dictan toda la política del gobierno del
Kuomintang, siguen siendo clases de doble carácter. Se oponen, por una parte,
al Japón, y por la otra, al Partido Comunista y a las amplias masas populares
representadas por éste. A su vez, tanto su resistencia al Japón como su
anticomunismo tienen un doble carácter. En cuanto a su resistencia al Japón,
aunque se oponen al invasor, no hacen la guerra en forma activa, ni se
enfrentan enérgicamente a Wang Ching-wei y los demás colaboracionistas, y en
ocasiones, incluso coquetean con los emisarios de paz del Japón. Respecto a su
anticomunismo, han llegado hasta el punto de provocar el Incidente del Sur de
Anjui y dar la "Orden del 17 de enero", pero no quieren una ruptura
definitiva con el Partido Comunista y siguen practicando la política de
"golpe y caricia". Todo esto se ha confirmado una vez más en la
última campaña anticomunista. La política china, que es sumamente compleja,
exige de nuestros camaradas una profunda atención. Ya que los grandes
terratenientes y la gran burguesía proingleses y pronorteamericanos continúan
resistiendo al Japón y a la vez aplicando la política de "golpe y caricia"
al tratar con el Partido, nuestra política debe ser "tratar a los demás
tal como ellos te tratan"5, es decir, responder a los "golpes"
con "golpes" y a las "caricias" con "caricias".
Tal es la política revolucionaria de doble carácter. Mientras los grandes
terratenientes y la gran burguesía no traicionen totalmente, esta política
nuestra no cambiará.
La
lucha contra la política anticomunista del Kuomintang requiere toda una serie
de tácticas, y no permite la más leve negligencia. El odio y la crueldad de los
grandes terratenientes y la gran burguesía, representados por Chiang Kai-shek,
hacia las fuerzas revolucionarias populares, no sólo fueron evidenciados por
los diez años de guerra anticomunista, sino que han sido plenamente confirmados
por las dos campañas anticomunistas llevadas a cabo en el curso de la Guerra de
Resistencia, y en especial por el Incidente del
485
Sur de Anjui durante la segunda campaña
anticomunista. Toda fuerza revolucionaria popular que no quiera ser exterminada
por Chiang Kai-shek y desee obligarlo a reconocer su existencia, no tiene otra
alternativa que combatir la política contrarrevolucionaria de éste,
respondiendo medida por medida. El fracaso causado por el oportunismo del
camarada Siang Ying6 durante la última campaña anticomunista, debe servir de
severa advertencia para todo el Partido. No obstante, nuestra lucha debe
efectuarse con razón, con ventaja y sin sobrepasarse; si carece de cualquiera
de estos tres requisitos, sufriremos reveses.
En la
lucha contra los recalcitrantes del Kuomintang, debemos hacer distinción entre
la gran burguesía compradora y la burguesía nacional, que tiene poco o ningún
carácter comprador, así como entre los grandes terratenientes más
reaccionarios, por una parte, y los shenshi sensatos y los terratenientes en
general, por otra. Esta es la base teórica de los esfuerzos de nuestro Partido
para conquistar a los elementos intermedios y establecer órganos de Poder según
el "sistema de los tres tercios", y esto ha sido señalado en
repetidas ocasiones por el Comité Central desde marzo del año pasado. Su
justeza se ha evidenciado una vez más en la reciente campaña anticomunista. La
posición que adoptamos antes del Incidente del Sur de Anjui, expresada en el
telegrama del g de noviembre7, fue en todo sentido necesaria para pasar al
contraataque político después del Incidente; de no haber actuado así, no
habríamos podido ganarnos a los elementos intermedios. Pues, si estos no
hubieran sido aleccionados repetidamente por las experiencias, no habrían
podido comprender por qué nuestro Partido tiene que luchar resueltamente contra
los recalcitrantes del Kuomintang, por qué la unidad sólo puede conseguirse
mediante la lucha y por qué no se puede obtener unidad alguna si renunciamos a
ella. Aunque los dirigentes de los grupos con fuerzas locales pertenecen
también a la clase de los grandes terratenientes y a la gran burguesía, deben
ser considerados y tratados, en general, como elementos intermedios, ya que se
encuentran en contradicción con los grandes terratenientes y los grandes
burgueses que controlan el Poder central. Yen Si-shan, que luchó con la mayor
energía contra los comunistas en la primera campaña anticomunista, adoptó una
posición intermedia en la segunda; la camarilla de Kuangsí, que adoptó una
posición intermedia en la primera, se ha pasado al campo anticomunista en la
segunda, pero sigue en contradicción con la camarilla de Chiang Kai-shek y no
debemos juzgar a ambas como una sola y misma
486
cosa. Estas consideraciones son aún más válidas
para tratar a los otros grupos con fuerzas locales. Sin embargo, muchos de
nuestros camaradas todavía meten en un mismo saco a los distintos grupos de la
clase terrateniente y de la burguesía, como si la clase terrateniente y la
burguesía en bloque se hubiesen convertido en traidoras después del Incidente
del Sur de Anjui. Esto es simplificar la compleja política de China. Si
adoptamos este punto de vista y consideramos que todos los terratenientes y
burgueses son iguales a los recalcitrantes del Kuomintang, terminaremos por
aislarnos. Es necesario comprender que la sociedad china es pequeña en los dos
extremos y grande en el centro8, y que si el Partido Comunista no sabe ganarse
a las masas de las clases intermedias y hacerles desempeñar el papel que les
corresponde de acuerdo con sus respectivas condiciones, no podrá resolver los
problemas de China.
Como
algunos camaradas vacilan respecto al problema de si la contradicción entre
China y el Japón es la fundamental y, por lo tanto, aprecian en forma errónea
las relaciones de clases en China, a veces vacilan también ante la política del
Partido. Después del Incidente del Sur de Anjui, al considerarlo como una
repetición del Incidente del 12 de Abril o del Incidente del 21 de Mayo, dichos
camaradas creen, al parecer, que las instrucciones de principio emitidas por el
Comité Central el 25 de diciembre del año pasado ya no son aplicables, o no lo
son en su totalidad. Estiman que ya no necesitamos el tipo de Poder que incluye
a todos los partidarios de la resistencia al Japón y de la democracia, sino un
supuesto Poder de los obreros, los campesinos y la pequeña burguesía urbana, y
que ya no necesitamos la política de frente único del período de la Guerra de
Resistencia, sino una política de revolución agraria, semejante a la que se
aplicó durante la guerra civil de diez años. En la mente de estos camaradas, la
correcta política del Partido, al menos por el momento, se ha vuelto borrosa.
Cuando
el Comité Central de nuestro Partido les dio instrucciones de prepararse para
hacer frente a una posible ruptura por parte del Kuomintang, es decir, a la
peor eventualidad en el desarrollo de los acontecimientos, estos camaradas
olvidaron las demás eventualidades. No entendieron que, si bien es
absolutamente necesario preparares para lo peor, ello no significa desechar las
posibilidades favorables; por el contrario, prepararse para lo peor es
precisamente una condición para crear dichas posibilidades y convertirlas en
realidad. Esta vez, como estábamos plenamente preparados para
487
afrontar una ruptura por parte del Kuomintang, éste
no se arriesgó a provocarla.
Un
número aún mayor de camaradas no entienden la identidad entre la lucha nacional
y la lucha de clases, no entienden la política de frente único ni la política
de clase, y por lo tanto, no llegan a entender la identidad existente entre la
educación en el espíritu de frente único y la educación de clase. Sostienen
que, después del Incidente del Sur de Anjui, hay que poner un acento particular
sobre una educación de clase independiente de la educación en el espíritu de
frente único. Aun ahora no comprenden que, a lo largo de todo el período de la
Guerra de Resistencia, nuestro Partido practica una sola política integral para
con todos los componentes de las capas superiores y medias del país que todavía
resisten al Japón, pertenezcan a la clase de los grandes terratenientes, a la
gran burguesía o a las clases intermedias; esta política (de doble carácter) de
frente único nacional, encierra los dos aspectos: alianza y lucha. Debemos
aplicar esta política de doble carácter incluso con las tropas títeres, los colaboracionistas
y los projaponeses, a excepción de aquellos que se niegan con una obstinación
absoluta a enmendarse, a los cuales debemos aplastar de manera resuelta. La
educación que nuestro Partido da a sus militantes y al pueblo, es una educación
que también incluye ambos aspectos, es decir, enseña al proletariado, al
campesinado y a otros sectores de la pequeña burguesía cómo aliarse en
distintas formas con las diferentes capas de la burguesía y de la clase
terrateniente para resistir al Japón, y al mismo tiempo, cómo luchar en
distinta medida contra ellas de acuerdo con los diferentes grados en que se
muestran conciliadoras, vacilantes o anticomunistas. La política de frente
único es precisamente una política de clase, y las dos son inseparables. El que
no tenga claridad respecto a este punto, no la tendrá tampoco en muchos otros
problemas.
Otros
camaradas no entienden que ya es de nueva democracia el carácter social de la
Región Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia y de las bases de apoyo antijaponesas
en el Norte y Centro de China. El criterio para juzgar si el carácter social de
una zona es de nueva democracia, estriba principalmente en si los
representantes de las amplias masas populares participan en el Poder de esa
zona y si este está dirigido por el Partido Comunista. Por consiguiente, el
Poder de frente único bajo la dirección del Partido Comunista es el signo
principal de una sociedad de nueva democracia. Algunos piensan que la nueva
democracia solamente puede considerarse realizada cuando
488
haya una revolución agraria como la que se hizo
durante la época de la guerra civil de diez años; esto es incorrecto. En la
actualidad, el régimen político de las bases de apoyo es el de frente único
integrado por todos los partidarios de la resistencia al Japón y de la
democracia; la suya es una economía de la cual se han eliminado en lo
fundamental los Factores semicoloniales y semifeudales, y su cultura es una
cultura antiimperialista y antifeudal de las amplias masas populares. Por
consiguiente, ya sea desde el punto de vista político, económico o cultural,
tanto las bases de apoyo antijaponesas que sólo han puesto en práctica la
reducción de los arriendos y los intereses, como la Región Fronteriza de
Shensí-Kansú -Ningsia, que ha realizado una revolución agraria radical, tienen
un carácter social de nueva democracia. Cuando el ejemplo de las bases de apoyo
se extienda al país entero, toda China se convertirá en una república de nueva
democracia.
NOTAS
Este
pacto, firmado el 13 de abril de 1941, consolidó la paz en la frontera oriental
de la Unión Soviética, destruyendo así la maquinación de Alemania, Italia y el
Japón destinada a realizar un ataque conjunto contra aquel país. Constituyó una
importante victoria de la política exterior de paz de la Unión Soviética.
Golpe
de Estado contrarrevolucionario efectuado el 12 de abril de 1927, en Shanghai,
por Chiang Kai-shek, durante el cual fueron asesinados un gran número de
comunistas y de obreros, campesinos e intelectuales revolucionarios. Véase
"Informe sobre una investigación del movimiento campesino en Junán",
nota 6, Obras Escogidas de Mao Tse-tung, t. I.
Véase
"La lucha en las montañas Chingkang", nota 17, Obras Escogidas de Mao
Tse-tung, t. I.
Se hace
referencia a la primera campaña anticomunista lanzada por Chiang Kai-shek entre
el invierno de 1939 y la primavera de 1940. Véase "Unir a todas las
fuerzas antijaponesas y combatir a los recalcitrantes anticomunistas",
nota 1o, en el presente tomo.
Cita
tomada de los comentarios de Chu Si (1130-1200), filósofo chino de la dinastía
Sung, al capítulo XIII de la Doctrina del medio.
Véase
"Expandir audazmente las Fuerzas antijaponesas y responder a los ataques
de los recalcitrantes anticomunistas", nota preliminar, en el presente
tomo.
Se
refiere al telegrama enviado el 9 de noviembre de 1940 por Chu Te y Peng
Te-juai, comandante y subcomandante en jefe del XVIII Grupo de Ejércitos, y Ye
Ting y Siang Ying, comandante y subcomandante respectivamente del Nuevo 4.°
Cuerpo de Ejército, en respuesta al telegrama de los generales kuomintanistas
Je Ying-chin y Pai Chung-si, de fecha 19 de octubre. En él se desenmascaraba la
maquinación anti-
489
comunista y capituladora de los reaccionarios del
Kuomintang, y se refutaba la absurda proposición de Je Ying- chin y Pai Chung
-si de que las unidades del Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército y del VIII Ejército
que estaban al Sur del río Amarillo se trasladaran en un plazo fijo al Norte de
éste. Sin embargo, con vistas a mantener la unidad contra el Japón, el
telegrama, redactado en un espíritu de conciliación, aceptaba el traslado de
las unidades del Nuevo 4.° Cuerpo de Ejército que se hallaban al Sur del Yangtsé,
al Norte de este río, a la vez que pedía la solución de un número de
importantes problemas pendientes entre el Kuomintang y el Partido Comunista.
Este telegrama se granjeó la simpatía de los sectores intermedios y sirvió para
aislar a Chiang Kai-shek.
8 Esta observación del camarada Mao Tse-tung quiere
decir que, en la sociedad china, tanto el proletariado industrial, dirigente de
la revolución, como los grandes terratenientes y la gran burguesía
reaccionarias, constituían sólo una minoría de la población. Véase
"Discurso pronunciado ante la Asamblea de Representantes de la Región
Fronteriza de Shensí-Kansú-Ningsia", Obras Escogidas de Mao Tse-tung, t.
Y11.
ÍNDICE
PERIODO DE LA GUERRA DE RESISTENCIA CONTRA EL JAPÓN
(1)
LÍNEA POLÍTICA, MEDIDAS Y PERSPECTIVAS EN LA LUCHA
CONTRA LA OFENSIVA JAPONESA (23 de julio de 1937) 7
I. Dos líneas políticas 7
II. Dos series de medidas 10
III. Dos perspectivas 14
IV. Conclusiones 15
POR LA MOVILIZACIÓN DE TODAS LAS FUERZAS PARA LA
VICTORIA DE LA GUERRA DE RESISTENCIA (25 de agosto de
1937) 17
CONTRA EL LIBERALISMO (7 de septiembre de 1937)25
TAREAS URGENTES DESPUÉS DE ESTABLECIDA LA
COOPERACIÓN ENTRE EL KUOMINTANG Y EL PARTIDO
COMUNISTA (29 de septiembre de 1937) 29
ENTREVISTA CON EL PERIODISTA INGLES JAMES BERTRAM
(25 de octubre de 1937) 41
EL Partido Comunista de China y la Guerra de
Resistencia contra el Japón
41
Situación y lecciones de la Guerra de Resistencia 42
EL VIII Ejército en la Guerra de Resistencia 46
Capitulacionismo en la Guerra de Resistencia 50
La democracia y la Guerra de Resistencia 51
LA SITUACIÓN Y LAS TAREAS EN LA GUERRA DE
RESISTENCIA CONTRA EL JAPÓN DESPUÉS DE LA CAÍDA DE
SHANGHAI Y TAIYUAN (12 de noviembre de 1937 55
I. La situación actual es de transición de una
resistencia unilateral a una
resistencia general 55
II. Combatir el capitulacionismo tanto dentro del
Partido corno en todo el
país 59
Combatir dentro del Partido el capitulacionismo de
clase 59
491
492
Combatir en todo el país el capitulacionismo de
nación 65
Relación entre el capitulacionismo de clase y el
capitulacionismo de
nación 65
PROCLAMA DEL GOBIERNO DE LA REGIÓN FRONTERIZA DE
SHENSÍ-KANSÚ-NINGSIA Y DEL CUARTEL GENERAL DE RETAGUARDIA DEL VIII EJÉRCITO (15
de mayo de 1938)
PROBLEMAS ESTRATÉGICOS DE LA GUERRA DE GUERRILLAS
CONTRA EL JAPÓN (Mayo de 1938)
CAPÍTULO I
¿Por que planteamos la cuestión de la estrategia de
la guerra de guerrillas? 75
CAPITULO II
EI principio básico de la guerra es conservar las
fuerzas propias y destruir las del enemigo
CAPÍTULO III
Seis problemas estratégicos específicos de la
guerra de guerrillas contra el Japón
CAPITULO IV
Iniciativa, flexibilidad y planificación en la
realización de operaciones ofensivas dentro de la guerra defensiva, operaciones
de decisión rápida dentro de la guerra prolongada y operaciones en líneas
exteriores dentro
de la guerra en líneas interiores 78
CAPITULO V
Coordinación con la guerra regular 88
CAPÍTULO VI
Creación de bases de apoyo 90
1. Tipos de
bases de apoyo 92
2. Zunas
guerrilleras y bases de apoyo 94
3. Condiciones
para la creación de bases de apoyo 96
4. Consolidación
y expansión de las bases de apoyo 99
5. Tipos de
cerco recíproco entre el enemigo y nosotros
100
CAPÍTULO VII
Defensiva y ofensiva estratégicas en la guerra de
guerrillas 101
1. Defensiva
estratégica en la guerra de guerrillas 101
2. Ofensiva
estratégica en la guerra de guerrillas 104
Transformación de la guerra de guerrillas en guerra
de movimientos 106
CAPÍTULO IX
Relaciones de mando 109
493
SOBRE LA GUERRA PROLONGADA (Mayo de 1938) 113
Planteamiento del problema 113
La base del problema 122
Refutación de la teoría de la subyugación nacional 125
¿Compromiso o resistencia? ¿Corrupción o progreso? 130
La teoría de la victoria rápida es tan errónea como
la teoría de la
subyugación nacional 133
¿Por qué una guerra prolongada? 136
Las tres etapas de la guerra prolongada 139
Guerra de interpenetración 148
Guerra por una paz perdurable 152
Actividad consciente en la guerra 154
Guerra y política 156
Movilización política para la Guerra de Resistencia 158
Objetivo de la guerra 159
Ofensiva dentro de la defensiva, operaciones de
decisión rápida
dentro de la guerra prolongada y líneas exteriores
dentro de
líneas interiores 162
Iniciativa, flexibilidad y planificación 166
Guerra de movimientos, guerra de guerrillas y
guerra
de posiciones 176
Guerra de desgaste y guerra de aniquilamiento 180
Posibilidades de explotar los errores del enemigo
184
Batallas decisivas en la Guerra de Resistencia
contra el Japón 187
Ejército y pueblo, base de la victoria 190
Conclusiones
195
EL
PAPEL DEL PARTIDO
COMUNISTA DE CHINA
EN LA
GUERRA NACIONAL (Octubre de 1938) 201
Patriotismo e internacionalismo 202
Los comunistas deben dar el ejemplo en la guerra
nacional 203 Unir a toda la nación y combatir a los agentes del enemigo en su
seno 205
Ampliar el Partido Comunista y prevenir la
infiltración de los
agentes del enemigo 205
Mantener firmemente el frente único y la
independencia
del Partido 206
Tener en cuenta el todo, pensar en función de la
mayoría y trabajar junto
con los aliados 207
Política de cuadros 208
494
Disciplina del Partido 210
La democracia en el Partido 211
Nuestro Partido se ha consolidado y robustecido
en la lucha en dos frentes 212
La lucha actual en dos frente 214
Estudio 215
Unidad y victoria 217
EL
PROBLEMA DE LA INDEPENDENCIA Y
AUTODECISIÓN
DENTRO DEL FRENTE ÚNICO (5 de noviembre de 1938)
219 La ayuda y las concesiones deben ser positivas, no negativas 219
Identidad entre la lucha nacional y la lucha de
clases 221
"Todo a través del frente único" es una
consigna errónea 221
PROBLEMAS
DE LA GUERRA
Y DE LA
ESTRATEGIA (6 de
noviembre de 1938) 225
I. Las características de China y la guerra
revolucionaria 225
II. La historia militar del Kuomintang 229
III. La historia militar del Partido Comunista de
China 232
IV. Los cambios de estrategia militar del Partido
durante la
guerra civil y la guerra nacional 234
V. El papel estratégico de la guerra de guerrillas
antijaponesa 236
VI. Prestar atención al estudio de los problemas
militares 239
EL MOVIMIENTO DEL 4 DE MAYO (Mayo de 1939) 243
LA ORIENTACIÓN DEL MOVIMIENTO JUVENIL (4 de mayo de
1939) 2 47
CONTRA LAS ACTIVIDADES CAPITULADORAS (30 de junio
de
1939) 257
LOS REACCIONARIOS DEBEN SER CASTIGADOS (1.° de
agosto
de 1939) 263
ENTREVISTA SOBRE LA NUEVA SITUACIÓN INTERNACIONAL
CON UN CORRESPONSAL DEL DIARIO NUEVA CHINA (1.° de
septiembre de 1939) 269
ENTREVISTA CON TRES CORRESPONSALES DE LA AGENCIA
CENTRAL DE NOTICIAS, EL SAOTANG PAO Y EL SINMIN PA0 (16
de septiembre de 1939) 277
LA IDENTIDAD DE INTERESES ENTRE LA UNIÓN SOVIÉTICA
Y LA HUMANIDAD (28 de septiembre de 1939) 283
CON MOTIVO DE LA APARICIÓN DE EL COMUNISTA (4 de
octubre
de 1939) 293
LA SITUACIÓN ACTUAL Y LAS TAREAS DEL PARTIDO (10 de
octubre de 1939) 307
495
RECLUTAR GRAN NUMERO DE INTELECTUALES (1.º de
diciembre
de 1939) 311
LA REVOLUCIÓN CHINA Y EL PARTIDO COMUNISTA DE CHINA
(Diciembre de 1939) 315
CAPITULO I
La sociedad china 315
1. La
nación china 315
2. La
antigua sociedad Feudal 317
3. La
sociedad colonial, semicolonial y semifeudal de nuestros días
319
CAPITULO II
La revolución china 325
1. Los
movimientos revolucionarios de los últimos cien años 325
2 Los blancos de la revolución china 326
3. Las
tareas de la revolución china ; 329
4. Las
fuerzas motrices de la revolución china
" 330
5. E1
carácter de la revolución china " 338
6. Las
perspectivas de la revolución china 341
7. La doble
tarea de la revolución china y el Partido Comunista de
China 342
STALIN, AMIGO DEL PUEBLO CHINO (20 de diciembre de
1939)
147
EN MEMORIA DE NORMAN BETHUNE (21 de diciembre de
1939l
349
SOBRE LA NUEVA DEMOCRACIA (Enero de 1940) 353
I. ¿Adónde ha de ir China? 353
II. Nos proponemos construir una nueva China 354
III. Características históricas de China 354
IV. La revolución china, parte de la revolución
mundial ; 356
V. La política de nueva democracia 362
VI. La economía de nueva democracia 367
VII. Refutación de la dictadura burguesa 369
VIII. Refutación de la palabrería de
"izquierda" 373
IX. Refutación a los recalcitrantes 375
X. Los viejos y los nuevos Tres Principios del
Pueblo 378
XI. La cultura de nueva democracia 384
XII. Características históricas de la revolución
cultural de China 386
XIII. Los cuatro períodos 388
XIV. Desviaciones en el problema de la naturaleza
de la cultura 393
XV. Cultura nacional, científica y de masas 395
VENCER EL PELIGRO DE CAPITULACIÓN Y ESFORZARSE POR
UN CAMBIO EN LA SITUACIÓN (28 de enero de 1940) 401
496
UNIR A TODAS LAS FUERZAS ANTIJAPONESAS Y COMBATIR A
LOS RECALCITRANTES ANTICOMUNISTAS (1.° de febrero de
1940) 405
DIEZ DEMANDAS AL KUOMINTANG (1.° de febrero de
1940)
413
CON MOTIVO DE LA APARICIÓN DE EL OBRERO CHINO (7 de
febrero de 1940) 421
PONER EL ACENTO EN LA UNIDAD Y EL PROGRESO (10 de
febrero de 1940) 423
EL RÉGIMEN CONSTITUCIONAL DE NUEVA DEMOCRACIA (20
de febrero de 1940) 425
EL
PROBLEMA DEL PODER
EN LAS BASES
DE APOYO
ANTIJAPONESAS (6 de marzo de 1940) 435
PROBLEMAS
TÁCTICOS ACTUALES EN
EL FRENTE ÚNICO
ANTIJAPONES (11 de marzo de 1940) 439
EXPANDIR
AUDAZMENTE LAS FUERZAS
ANTIJAP0NESAS Y
RESPONDER
A LOS ATAQUES
DE LOS RECALCITRANTES
ANTICOMUNISTAS(4 de mayo de 1940) 449
UNIDAD HASTA EL FIN(Julio de 1940) 457
A PROPÓSITO DE NUESTRA POLÍTICA (25 de diciembre de
1940)
461
UNA ORDEN Y UNA DECLARACIÓN SOBRE EL INCIDENTE DEL
SUR DE ANJUI (Enero de 1941) 471
Orden de la Comisión Militar Revolucionaria del
Comité Central del
Partido Comunista de China 471
Declaración del portavoz de la Comisión Militar
Revolucionaria del Comité Central del Partido Comunista de China a un
periodista de la
Agencia de Noticias Sinjua 472
LA SITUACIÓN DESPUÉS DE LA VICTORIA SOBRE LA
SEGUNDA CAMPAÑA ANTICOMUNISTA (18 de marzo de 1941) 479
BALANCE DE LA VICTORIA SOBRE LA SEGUNDA CAMPAÑA
ANTICOMUNISTA (8 de mayo de 1941) 483



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