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© Libro N° 6106. Deuda Externa E Innovaciones Financieras. Dussel Peters, Enrique. Emancipación. Junio 15 de 2019.

Título original: © Enrique Dussel Peters. Deuda Externa E Innovaciones Financieras.

 

Versión Original: © Enrique Dussel Peters. Deuda Externa E Innovaciones Financieras

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DEUDA EXTERNA E INNOVACIONES FINANCIERAS

Enrique Dussel Peters

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuadernos Políticos, número 53, Editorial Era, México, D.F., enero-abril, 1988, pp.89-105

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dentro  de este análisis, el endeudamiento externo aparece como una contradicción de clase a nivel mundial, cuya temática será esencial para el desarrollo futuro del tema.

El modelo de acumulación y la funcionalidad del endeudamiento externo deberían atenerse a un estudio concreto de las naciones latinoamericanas que, debido al reducido espacio, no será desarrollado aquí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

I. INTRODUCCIÓN

 

Mediante la imposición del sistema de Bretton  Woods en 1944, la hegemonía de Estados Unidos en el  mercado mundial  capitalista  se institucionaliza  a nivel financiero  y político, habiéndose ya afianzado en el sector productivo y militar. En los años cincuenta y sesenta se da  un proceso  de  reestructuración  del mercado  mundial  capitalista,  caracterizado  por la transnacionalización de la producción y el desarrollo del dólar como moneda mundial.1  El rápido crecimiento del comercio mundial, el desarrollo de las compañías  y bancos transnacionales reflejan estas tendencias. La crisis2  que estalla en 1967 en Estados Unidos  no sólo manifiesta las contradicciones productivas existentes en el mercado mundial capitalista, sino que aparece como un abierto cuestionamiento de la  "Pax  Americana", incluso  a nivel militar manifestado en su equilibrio militar con la URSS y agudizado  a mediados de los años setenta ante su derrota en Vietnam.

La desintegración del sistema de Bretton  Woods en 1971-73, la implantación de tipos de cambio  flotantes y el movimiento de capital privado posibilitan estructuralmente el endeudamiento externo, tanto de compañías privadas como de Estados nacionales. No es el "reciclaje de los petrodólares" el que aumenta el volumen de financiamiento de los mercados financieros  internacionales  desde  los años  sesenta,  sino  que principalmente  la  crisis  de acumulación en los países centrales.

De esta manera, la problemática del endeudamiento externo  a nivel global se centra en los años ochenta en la contradicción entre el sector productivo y monetario del mercado mundial capitalista, la competencia entre capita-les nacionales y su transnacionalización, la aparente

____________

* Agradezco por sus comentarios a Rómulo Caballeros, Rolando Ortiz y Hermann Von Gersdorff lo que no los compromete con el contenido del presente artículo.

 

1 Giovanni Arrighi determina como los tres elementos fundamentales para el desarrollo de la hegemonía de Estados Unidos "la reconstrucción del mercado mundial, la expansión transnacional del capital y el desarrollo del taylorismo y fordismo". Giovanni  Arrighi, Amir Samín, Immanuel Wallerstein y Andre G. Frank, Dynamics  of global crisis, Nueva York, 1982, p. 57. Traducción del autor. Cabe destacar aquí que la hegemonía norteamericana, sin querer entrar en detalles en las determinaciones de "hegemonía", no se refiere sólo a la esfera productiva y de la circulación, sino que implica su poderlo militar, un proyecto político democrático-liberal como alternativa y el atractivo del "American way of life" ("hegemonía cultural") para las clases dominantes.

2 En el trabajo se entenderá de manera general por "crisis" el proceso de destrucción de capital y de estructuras

existentes y la posibilidad de creación de alternativas y nuevas formas de producción.

 

liquidez de capital  dinero en los países centrales  desde media-dos  de los años sesenta, su aparente restricción en los años ochenta, la necesidad de financiamiento externo por parte de los países periféricos y los mecanismos que posibilitan dicha (i)liquidez.

 

 

 

 

 

I I . D E B R E T T O N W O O D S  A  L O S  I N I C I O S D E L A S  ZONAS B A N C A R I A S L I B R E S

 

Después de la  segunda guerra  mundial,  la  posición  hegemónica  de Estados Unidos era indiscutible. Su sector productivo había quedado intacto y se encontraba  en plena expansión, a diferencia  de los Países Aliados. Debido  a esto, su interés  principal era el  desarrollo  del comercio  internacional.  Para ello  fue necesario  el  fortalecimiento  y la  integración  de las economías occidentales al mercado mundial (también considerando el comienzo de la "Guerra Fría"),  mediante  el  Plan  Marshall,  la  imposición del dólar  como dinero mundial,  su convertibilidad en oro y su suficiente circulación en el mercado mundial.3

El fundamento del sistema de Bretton  Woods  se basó en la paridad fija dólar-oro (1 onza de oro = 35 US$), con lo que las demás economías podían convertir directamente  sus monedas en dólares. Estados Unidos no sólo había acumulado  las mayores  reservas de oro durante la segunda guerra mundial (60% de las reservas mundiales), con lo cual respaldaba el patrón dólar-oro y se había  convertido en el mayor  acreedor después de la primera guerra mundial, sino  que representaba  sin  lugar a  dudas  la  nación de mayor  productividad  y potencial comercial del globo.

De esta manera las instituciones financieras como el FMI, el Banco Mundial, el G A T T y proyectos como el Plan Marshall estimularon el proceso de acumulación sobre todo en Europa, expandieron  la  circulación  del dólar  (posibilitando  un mayor  comercio internacional) y afianzaron una cierta inestabilidad de los países de la OCDE4 en los años cincuenta y sesenta.

Cuadro I

ÍNDICE DE PRODUCTIVIDAD EN ALGUNOS PAÍSES DE LA OCDE

 

Queda claro que Estados Unidos fue capaz de financiar proyectos como el Plan Marshall o el mismo Banco Mundial o el fondo Monetario Internacional en este momento  histórico debido a su superioridad productiva, que fue desapareciendo en los años sesenta.

La pérdida del poder hedónico de Estados Unidos  se manifiesta principalmente en que:

La participación de los Estados Unidos  en la producción industrial mundial, que en

1950 alcanzó un 48.7%, disminuyera en 1970 al 37.8%.

La participación  de Estados Unidos en el  comercio  mundial  disminuyó  del 18.8% (1950) al 15.5% (1970)

Las inversiones  brutas  en relación  con el  PIB  aumentaron sólo en un 0.2% (para alcanzar un 18.2%) de 1960 a 1970.5

 

3 "S i  el   mundo desarrollado  operará  a  través  del comercio  libre,  mercados  internacionales  de capital, inmigración restringida y corporaciones internacionales operando mediante políticas fiscales armónicas, balanzas de pagos y políticas 'anti-trust' supervisadas por una maquinaria internacional, es necesario  una moneda. Un mercado significa una moneda, lo cual significa una política monetaria", Charles P. Kindleberger, International Money, Londres, 1981, p. 322. Traducción del autor.

4 OCDE: Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, cuyos miembros en 1987 son: Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Gran Bretaña, Grecia,

Holanda, Islandia, Irlanda, Italia, Japón, Luxemburgo, Nueva Zelanda, Noruega, Portugal, RFA, suecia, Sucia y

Turquía.

5 Datos tomados de los anuarios estadísticos de la OCDE y del Banco de Pagos Internacionales (BIS) varios

 

Paralelamente, el proceso  de competencia entre los capitales nacionales y su transnacionalización genera en los países de la OCDE por un lado una baja tendencial de las tasas de ganancia y por el otro lado la igualdad tendencial  de las mismas. Asimismo Japón y la RFA presentan las tasas de ganancia  más altas  desde 1945,  a diferencia  de los Estados Unidos e Inglaterra (véase Cuadro II).

Este proceso influye determinadamente en el movimiento de capital nacional en sus diferentes formas, en búsqueda de la tasa de ganancia más alta y hace necesaria su transnacionalización.

Ya a fines de los años cincuenta Robert Triffin determina las principales contradicciones del dólar como dinero mundial en la esfera monetaria, así como la posibilidad de crisis de la hegemonía norteamericana.

Como hegemonía Estados Unidos  se ve en la necesidad de imponer el dólar como dinero mundial  en sus funciones  de medida de valor (medio  de reserva), medio de circulación  y medio de pago. En un sistema  de tipos de cambios  fijos,  como el  de Bretton Woods, el comercio mundial sólo puede desarrollarse mediante una creciente circulación de dólares, que implica balanzas de cuenta corrientes negativas por parte de Estados Unidos.

La  balanza  comercial  de Estados  Unidos fue positiva  hasta  1971, por lo que estas transferencias  se  llevaron  a cabo  por medio de exportaciones  de capital  (gastos militares, créditos, donaciones, e inversiones directas), “pero no pueden continuar infinitamente, sin que la confianza extranjera en el dólar como medio de reserva desaparezca”6

 

 

 

 

Asimismo, la imposición del dólar como medio de reserva internacional crea a largo plazo restricciones  en la política  monetaria  de Estados Unidos, ya que gran parte de sus medios líquidos están "fuera  de su alcance", ya sea como  reserva de otras naciones o circulando en manos privadas.7

A mediados de los años cincuenta la baja tendencia) de las tasas de ganancia de los países de la OCDE, como manifestación de su crisis de acumulación, hace necesaria la búsqueda de nuevas formas de valorización de capitales de dichos países.

La transnacionalización  de  la producción  sólo  es  una de  las  expresiones  de  esta  crisis estructural. La disminución de la productividad de Estados Unidos  en comparación con los demás países de la OCDE,  su disminución relativa en la participación de las transnacionales en el mercado mundial,8  el creciente déficit de cuenta corriente  y la baja tendencial de la tasa

 

años.

6 Robert Triffin, Gold and the Dollar Crisis, Haven y Londres, 1960, p. 63, traducción del autor.

7 Ibíd., pp. 8-9.

8 En 1950, de las cincuenta transnacionales más grandes del mundo, las de Estados Unidos, producían el 51% de la producción industrial mundial yen 1975 un'37%, mientras que la participación europea y japonesa aumentó de un

 

de ganancia en la totalidad de los países de la OCDE crean por un lado una enorme liquidez de dinero mundial en manos de instituciones oficiales y privadas que aumentan la posibilidad de una crisis global.

Esta incapacidad productiva de Estados Unidos determinó la desintegración del sistema de Bretton Woods entre 1971-73: Estados Unidos ya no fue capaz de mantener el tipo de cambio fijo; en 1971 menos del 15% de los dólares emitidos estaban respaldados por oro. Es decir, el dólar ya no tenla un respaldo real en la economía norteamericana. Ante esta situación, Estados Unidos decide  en 1971 levantar  unilateralmente  la  convertibilidad  oro-dólar. El dólar fue devaluado y en 1973 se estableció un tipo de cambio flotante. Por primera vez en el siglo XX, Estados  Unidos había  alcanzado  en  1971 una balanza  comercial  negativa.  La  creciente liquidez de dinero mundial sin respaldo real por parte de la hegemonía, agudizada por la es- peculación y los movimientos de capitales privados, hacía obvias las contradicciones entre las esferas productiva y monetaria de Estados Unidos.

De esta manera, la crisis de hegemonía norteamericana y su capacidad garantizadora del sistema capitalista mundial cuestionan abiertamente las estructuras existentes en el mercado mundial. Estas determinaciones históricas hacen posible que desde los años sesenta el peso de la banca transnacional en el mercado mundial capitalista adquiera un papel esencial.

 

 

I I I . LA BANCA T R A N S N A C I O N A L DESDE LOS AÑOS SESENTA

 

La primera zona libre bancaria se establece en Londres en 1957, pero su desarrollo global y su volumen comienzan a cobrar importancia en los años sesenta.

Mediante la convertibilidad de dinero de los países de la OCDE, en 1958  se traspasó la última barrera formal para el libre movimiento de capitales en el mercado mundial.

Los bancos transnacionales situados en las zonas libres bancarias ("free banking zones") se caracterizan  cualitativamente  por anteriores operaciones  bancarias.  En un principio no son más que espacios jurídicos con determinaciones singulares, entre las que destacan, a diferencia de los bancos nacionales:

1]Las diferentes formas de capital dinero aquí intercambiadas no necesitan alterar su nombre o forma.

2]La banca transnacional que aquí opera sólo funge como mediadora entre acreedores y

deudores, intercambian-do títulos de depósitos de bancos nacionales.

3]No están subordinadas jurídicamente a instituciones oficiales.

4]Las restricciones oficiales de reservas o tasas de interés son mínimas o no existentes.

5]Las ganancias aquí realizadas en su mayor parte no pagan impuestos.9

Como  se ha indicado, las relaciones productivas entre los países de la OCDE crean una liquidez  de  dinero  mundial  en  búsqueda  de la  más  alta  valorización.  Mientras  que las inversiones y los ahorros en todos los países de la OCDE descienden tendencialmente desde

1970,10 el  crecimiento  del monto absoluto  de la  banca  transnacional  entre  1970 y 1981

 

31% a un 46%. Georg Modelsky, 7lnnsnationat corporations and world order. Readings in international political economy, San Francisco, 1979, p. 52.

9 Para un análisis más detallado de las zonas libres bancarias y la banca transnacional, véase: Gunter Dufey y Ian H. Giddy, The evolution of instrument and techniques in international financial markets, Nueva Jersey, 1981 y The International money Market, Nueva Jersey, 1978; Charles P. Kindlerberger, The transformation of financial centers,  Princeton  Uneversity,  Nueva Jersey,  1974; Alexander  Schubert,  Die  internationale  Verschuldung, Frankfurt, 1985; United Nations Centre of Transnational Corporations, 7iansnational banks: operations, strategies and their effects in developing countries, Nueva York, 1981, 1987

10 Mientras que en Estados Unidos las inversiones (en relación al PIB) se mantienen relativamente constantes, en Japón descienden del 33.5% (promedio de 1971-79) al 28.2% (1985) y en la RFA de 23.0% al 20.3%. De la misma manera, el ahorro privado neto desciende en Estados Unidos del 9.1% (promedio de 1971-79,  en relación al PIB) al 6.5% (1985), en Japón del 20.3% al 15.1% y en la RFA del 23.9% al 22.3%. Banco Internacionacional de Pagos, BIS, 1986.

 

sobrepasa con más de un 20% anual el crecimiento del comercio mundial (véanse Cuadros III

y IV).

De  esta manera,  son los países de la  OCDE los que proveen  más del 65% del capital crediticio a la banca transnacional desde mitades de los años sesenta.11

Según reportes del Banco de Pagos Internacionales los préstamos netos de los países de la OPEP  a la banca transnacional aumentaron después del "shock petrolero"  de 1978-79 de 37.4 mil millones de US$ a 41.9 mil millones de US$ en 1980, mientras que las obligaciones de las zonas bancarias libres con los países industrializados aumentaron de 534 mil millones de US$ a 834 mil millones de US$ en los mismos años.

Así,  el  reciclaje  de  los  "petrodólares"  no tuvo un papel  primo-dial en  el  proceso  de endeudamiento internacional que se registra con el crecimiento de las zonas bancarias, sino que fundamental-mente se debe a la crisis del proceso de acumulación en los países de la OCDE.12

El proceso  de endeudamiento  internacional  tiene  su  origen  en la  crisis  de acumulación capitalista mundial. Esta no sólo aparece en la relativa pérdida del poder hegemónico por parte de Estados Unidos, sino que también en una creciente liquidez de dinero mundial, canalizada por la banca transnacional. La banca transnacional cumple así la función de mediador entre acreedores y deudores, pero de ninguna manera adquiere la capacidad de "crear dinero". Los países de la OCDE transfieren grandes sumas de capital-dinero a las zonas bancarias libres, creando así la posibilidad de endeudamiento, mientras que en los países periféricos capitalistas se manifiesta desde fines de los años sesenta la incapacidad de crecimiento, según la lógica de la acumulación capitalista, así como la crisis estructural de un modelo de desarrollo. Ante tal situación, se presenta para los países periféricos por un lado el momento histórico de buscar alternativas de formas de producción que rompan con el esquema de acumulación capitalista, o la prolongación de la crisis estructural que hace necesaria la  demanda  de capital dinero mediante financiamiento externo.13

IV. 1 9 8 2 - 1 9 8 8 :  EL F E N Ó M E N O DE LA CRISIS Y LAS " R E S P U E S T A S DE M E R C A D O "

 

El fenómeno de la crisis del sistema capitalista mundial aparece en Latinoamérica desde

1982 a través de su incapacidad de pago del servicio de su deuda externa.

Entre las consecuencias principales del fenómeno de la crisis latinoamericana destacan la abrumadora baja del coeficiente de inversión, que cae de un 23.7%  en 1980 a un 15.8%  en

1985 (en relación al PIB),  la baja del ingreso por habitante (el P18 por habitante de 1985 equivalió al alcanzado en 1977), el aumento del desempleo, la caída de salarios reales (que en

1985 fueron inferiores a los de 1974) y una incontenible inflación (cuya tasa media anual en la región alcanzó 440% en 1985).14

El endeudamiento externo de los países latinoamericanos no se presenta como un problema

 

11 El entendimiento de este mecanismo es fundamental, ya que en la mayoría de las interpretaciones actuales "el reciclaje de los petrodólares" es la causa del crecimiento de la banca transnacional, con lo que el aspecto de la crisis estructural actual adquiere una problemática relacionada con el aumento del precio del petróleo y exclusivamente técnica y monetaria.

12 Véase Schubert, op. cit., pp. 38-45.

13 Hablar de un "modelo de desarrollo capitalista periférico" es en este caso una generalización que en muchos casos puede parecer errónea si no se realiza un estudio concreto de cada país, el cual no puede llevarse a cabo en este trabajo. Véase: Theotonio dos Santos, Helio Jaguaribe y otros, La dependencia político-económica de América Latina, México, 1969; Ernest Mandel, El capitalismo tardío, México, 1979; Ruy M. Marini, "La acumulación capitalista mundial y el subimperialismo", Revista Centroamericana de Economía, septiembre- diciembre de 1983; Rafael Paniagua Ruiz, "Prolegómenos para una teoría de los límites financieros del Estado: problema de la deuda y crisis financiera", Cuadernos Universitarios, n. 30, México, 1985; Samuel Lichtensztejn, Capital financiero, deuda externa y políticas económicas en América Latina, Montevideo, 1985; J61 g Huffschmid, Samuel Lichtensztejn, Gregorio Vidal, La crisis financiera, México, 1986.

14 Véase: Cuadernos de la CEPAI, n. 54, "Crisis Económica y Políticas De Ajuste, Estabilización y Crecimiento", Santiago de Chile, 1986; Cuadernos de la CEPAL, n. 55, "El desarrollo de América Latina y el Caribe: escollos,

requisitos y opciones", Santiago de Chile, 1987

 

de solvencia o liquidez, sino que es el producto de un proceso histórico que se origina  en los años cincuenta.  La crisis  estructural  de su  sector  productivo,  desde  sus  inicios, presenta fenómenos  que a  largo  plazo  no pueden  ser sostenidos.  Esto  se manifiesta  en  la  balanza comercial  latinoamericana,  que comienza  a  ser  deficitaria  desde  1974 hasta  1982 y es financiada en su mayor  parte mediante importaciones de capital en forma  de préstamos. Así, el monto total de la deuda externa de América Latina pasó de 56 mil millones de US$ en 1974 a aproximadamente  400 mil millones de US$ en 1988.

La crisis del endeudamiento externo estalla concretamente  en 1982 debido  a que Estados Unidos, el mayor exportador neto de capital desde 1945, se convierte  en un importador neto de capital desde 1982.  El balance de capitales en la cuenta corriente de Estados Unidos se invirtió de 1982 a 1983, de exportar  27.9 mil millones de US$  a importar 29.1 mil millones de US$ en 1983.

Esta necesidad de financiamiento exterior  de la hegemonía norteamericana para cubrir su déficit comercial y fiscal, cuyas causas se encuentran  en la crisis de su proceso de acumulación  desde  los años  cincuenta,  como se  ha ex-puesto, origina que los mercados financieros y la banca transnacional orienten sus créditos hacia Estados Unidos y se genere una aparente  "iliquidez" en  los mercados  financieros.  Los países  latinoamericanos,  que habían pagado el servicio de su deuda mediante  nuevos créditos  desde los años setenta, se vieron por primera vez en la necesidad de lograr un balance comercial positivo para realizar una transferencia real. Al igual que en la crisis de los años treinta, en los años ochenta el "reciclaje" de capital-dinero ya no puede ser sostenido.15   En el caso de Latinoamérica, las importaciones son forzadas a disminuir de 1981 a 1983 de 97.6 mil millones de US$ a 56 mil millones de US$. Así, el conjunto de los países latinoamericanos transfirió de 1982 a 1987 aproximadamente 150 mil millones de US$  a sus acreedores, mientras que el monto total de su deuda exterior creció en aproximadamente 100 mil millones de US$.

Paralelamente, desde 1982 comienza por parte de los bancos acreedores una política de

"segurización", siendo la liquidez de sus pasivos de importancia primordial.16

La   aparentemente  repentina incapacidad  de  pago por  parte   de  varios países latinoamericanos en 1982 creó una situación mundialmente insostenible. Los compromisos de los bancos estadounidenses en América Latina llegaron en 1982 a su máximo,  representando el 124.3% de su capital básico y el 180.4% del capital básico de los principales nueve bancos norteamericanos.   Solamente  los  créditos otorga-dos    a   Argentina, Brasil,   México   y Venezuela  representaban  el  143.3%  del capital  básico  de los principales  nueve  bancos norteamericanos.17

Mediante  este proceso de "segurización" y atraídas por un acreedor "más seguro" (ante la necesidad de financia-miento exterior de Estados Unidos) la banca internacional disminuyó sus  préstamos   a  la  región al  máximo.  De  53.5 mil  millones  de US$  en  préstamos sindicalizados que otorgó  en 1982, se redujeron  a 7.9 mil millones de US$ en 1985 (véase

 

 

15 El proceso de endeudamiento latinoamericano que comienza en los años cincuenta "se deriva casi

exclusivamente de la transferencia de utilidades adeudadas a la inversión extranjera directa. Esta inversión extran- jera directa no se genera por la transferencia de excedentes desde el exterior, sino que exclusivamente por la movilización de recursos internos de América Latina [...j Para el periodo entero de 1950 a 1983, las utilidades superan a las entradas de inversión directa contabilizadas", Franz J. Hinkelammert, La deuda externa de América Latina. El automatismo de la deuda, San José, 1988, pp. 23-24.

 

16 Matthew Crabbe, Martin French y Tony Shale, "Big investors'  new motto: safety first, junk out", Euromoney, marzo de 1987. Este proceso además implica por parte de los bancos un proceso de concentración de obligaciones del menor número de  deudores, tratando de controlar de una manera más efectiva  sus activos.  Véase:  The Economist, 2 de abril de 1988 "On debt row".

17 CEPAL, La evolución del problema de la deuda externa en América Latina y el Caribe (LC/G.1487), Santiago de

Chile, 12 de febrero de 1988, p. 2.

 

Cuadro V).

Para posibilitar la aparente liquidez de los países endeudados,  los gobiernos de los países centrales y las instituciones oficiales como el FMI y el Banco Mundial vuelven a cobrar  un papel  que habían perdido  mediante  la  desintegración  del sistema  de Bretton  Woods. A través de una política neoliberal agresiva ("programas de ajuste") desde los inicios de los años ochenta fomentaron  una "visión monetaria de la  balanza  de pagos, reestructuración productiva acorde  con patrones  internacionales  y revisión  del espacio  y las  funciones económicas del Estado".18

Este proceso posibilitó que de 1982 a 1986 los créditos  privados  otorgados a los países latinoamericanos se redujeran notablemente.19

Dentro de este marco,  ante  la  erupción  de la  crisis  en  1982, tanto  acreedores como deudores han tratado de crear una serie de innovaciones financieras para solucionar, o aliviar aparentemente,  el   servicio   de la   deuda externa  de los  países   latinoamericanos.   El entendimiento  de estos  instrumentos,  como una posible  solución  a  la  problemática,  es indispensable para las discusiones y posibles soluciones futuras.20

 

4 . 1 Innovaciones financieras

 

 

Ante la incapacidad de organismos oficiales como el FMI, Banco Mundial y BID para dar solución al problema del endeudamiento externo del Tercer Mundo en particular y de la crisis mundial capitalista en general, los mismos deudores y acreedores privados  se han visto en la necesidad de buscar soluciones de diversa índole. El Plan Baker, anunciado en 1985, y las políticas de ajuste del FMI no pueden ser catalogadas como más que un fracaso y son incluso cuestionadas por sus propios iniciadores.21

 

 

 

 

Así, las políticas económicas orientadas  a la solución del endeudamiento externo de estos organismos  fueron desplazadas  aparentemente  por una novedosa  lista  de innovaciones financieras ("menú de mercado"), fundamentadas en la conversión de deuda por formas más seguras  de endeudamiento  para los acreedores.  En este  proceso   de desarrollo  de las innovaciones  financieras,  acreedores  y deudores  se ven en la  necesidad  de encarar una

 

 

18 Samuel Lichtensztejn, "Política de ajuste y reestructuración internacional", Economía de América Latina, primer semestre de 1984, p. 28. Véase también: Samuel Lichtensztejn y Mónica Baer, Políticas globales en el capitalismo: el Banco Mundial, México, 1982; The Economist, "Schools Brief: Lender of last resort", 6 de febrero de 1988.

19 Véase Banco Mundial, World Development Report 1987, Washington, pp. 176-78.

20 Se analizarán fundamentalmente las "respuestas de mercado" ante la problemática, dejando a un lado "propuestas" como la de Alán García, que reducen unilateralmente el servicio de la deuda externa peruana a un 10% de las exportaciones, o de Fidel Castro, que declara la mayor parte de la deuda como "ilegítima" debido a fuga de capitales, aumento de tasas de interés y relaciones de intercambio negativas, causando una "corresponsabilidad triple"  de la crisis entre deudores, acreedores y privados que realiza-ron la fuga de capitales. Véase: Fidel Castro, Pagar tributo al imperio o pagar tributo a la patria, La Habana, julio de 1985.

21 En este sentido, Michel  Camdessus, Director Gerente del Fondo Monetario Internacional, expresó que los países más endeudados deberían eliminar los planes de ajuste, violentamente impuestos a los países endeudados, "por sus detenciones peligrosísimas para dar pie a nuevas rondas de negociaciones", Excélsior, 3 de mayo de 1988. De la misma manera, Peter Heller, del Departamento de Asuntos Fiscales del n o , manifestó que las políticas macroeconómicas del FMI "pueden haber agravado a algunos grupos vulnerables en el corto plazo, y pueden haber actuado contrariamente a lo deseado en los esfuerzos para aliviar la pobreza de otros grupos en el largo plazo", El Día, 15 de marzo de 1988. Th e Economist del 6 de febrero de

1988 afirma irónicamente que los países del Plan Baker no han "avanzado demasiado", ya que de 1985 a 1987, el pago de in- tereses como porcentaje de las exportaciones se ha mantenido relativa-mente constante, las deudas totales han aumentado de 446 a 485 mil millones de US$ y el consumo por habitante bajó drásticamente.

 

situación insostenible, aceptando la necesidad de realizar pérdidas reales. En las reñidas negociaciones  entre  acreedores y  deudores sobre las  diferentes formas  de innovaciones financieras tiene que definirse quién asumirá las pérdidas reales que tendrán que realizarse. Estas innovaciones financieras presentan la posibilidad de intercambio de títulos con tasas de interés,  monedas  y  fecha de vencimiento  variables,  entre  las  que destacan cualitativamente  la conversión de deuda por inversiones ¡"debt for equity swaps") y los bonos de salida ("exit bonds").22

 

4 . 1 . 1 Conversión de deuda por inversión

 

Los títulos de deuda de algunos países del Tercer Mundo fueron oficialmente ofrecidos por los bancos transnacionales en los mercados secundarios desde 1985. Así, las obligaciones de algunos países deudores alcanzaron en montos limitados un precio determinado por la oferta y la  demanda  en  estos  mercados,  que variaba  en 1987 entre  un 5% (Bolivia)  y un 74% (Colombia)  de su valor nominal.23

La esencia  de Ias  operaciones  de conversión  de deuda por inversiones,  aunque  varíen según el país, consisten fundamentalmente en que: a] el inversionista interesado informe al gobierno afectado sobre la transacción, reciba la aprobación gubernamental y fijen una tasa de descuento; b] el inversionista nacional o extranjero compre los títulos  de deuda acordados al banco  acreedor  con un des-c u e n t o  sobre  su valor nominal, dependiendo  del país donde quiera invertir.

El inversionista presenta estos títulos al país deudor y los cambia en moneda nacional.

De manera ilustrativa, la transnacional alemana Volkswagen, con intenciones de invertir en México,  compró  mediante  este mecanismo  títulos de deuda de bancos transnacionales acreedores por un valor nominal de 283 millones de US$ a 170 millones de US$. El gobierno mexicano  compró estos  títulos de su  deuda  en  moneda  nacional,  descontando,  según  la transacción, un porcentaje del valor nominal del título. La Volkswagen realizó en este canje de deuda por inversión un valor de 260 millones de US$ en pesos mexicanos, lo cual implica una ganancia neta de 90 millones de ÚS$.24

Aparentemente  estas transacciones  llevan  a  resultados   positivos tanto  para el  gobierno deudor como para el inversionista. El gobierno deudor elimina parte de su capital principal adeudado  sin  necesidad  de recurrir a divisas  y paralelamente  es receptor   de inversiones, mientras que el inversionista realiza ganancias en moneda nacional.

Mas la realidad sobrepasa las posibilidades de conversión de la deuda por inversión: hasta

.1987 el monto total de estas transacciones se calculaba en 12 mil millones de US$, menos del

1% del monto total de la deuda externa acumulada  por los países del Tercer Mundo, y se vieron reducidas principalmente a Brasil, Chile, México y las Filipinas.

Mediante  estos canjes se pensaba atraer  inversiones  extranjeras y capital  fugado de los mismos países endeudados.

Estructuralmente la conversión de deuda por inversión hizo posible en los países afectados la  inversión de las  grandes  transnacionales  ya  establecidas,  fomentando   sus  tendencias monopólicas  en  los mercados  nacionales,  sin  desarrollar  una diversificación  de su  sector productivo y  acentuando   las  contradicciones   existentes.25    En  el  sector   monetario   las

 

 

 

22  Para profundizar   otros tipos de innovaciones  financieras  véase:  United  Nations  Center  Transnational Corporations, op. cit., 1987; CEPAL, o p . cit., Document LC/G.1487; The Economist, "Regulating swaps", 30 de mayo de 1987; Summoned, "New debts for old—and the swapper is king", September de 1987.

23 CEPAL, op. cit., (LC/G.1487), p. 25

24 Véase: Paul Derringer, "Finnanzinnovationen und Schuldendkrise", Die Bank, 11/87, p. 595.

25 En el caso de México, que aprobó aproximadamente 2.5 mil millones de US$, 70% de las inversiones totales aprovecharon  la  conversión  de deuda  por inversiones.  Más  de la  mitad  fueron realizadas  por la  industria

 

consecuencias fueron aún peores, agravan-do las tendencias inflacionarias en los respectivos países.26

Debido   a  ello,  la  conversión  de deuda  por inversiones  fue suspendida  o restringida drásticamente en la mayoría de los países afectados  a finales de 1987.

 

4.1.2 Los "bonos de salida"

 

Para los países deudores, una gran parte del descuento otorgado por los bancos acreedores se  realizaba  como ganancia  de privados (en el  caso  de la  conversión  de deuda por inversiones, de los inversionistas).

Así, a principios de 1987 surgió el plan de efectuar estas transacciones sin intermediarios, para que la ganancia fuera transferida directamente a los países endeudados.27

En consecuencia,  en  septiembre  de 1987 el  antiguo  secretario  de Hacienda  de Brasil, Carlos Bresser, diseñó un plan de "bonos de salida" que no pudo llevarse a cabo debido a la inconformidad de Estados Unidos y la banca transnacional, por no haber pagado el servicio de su deuda ese año. Sin embargo, el 29 de diciembre de 1987 el Morgan Guaranty Trust de Nueva York anunció que esperaba propuestas de los bancos acreedores para canjear antiguos títulos de deuda mexicana por nuevos bonos, respaldados por el gobierno  de Estados Unidos. Habían  adoptado  un plan  idéntico al  de Brasil  hace  unos meses,  sólo  que México  se encontraba en una situación muy diferente. El funcionamiento de estos "bonos de salida", en donde el Morgan Guaranty Trust funcionaría como mediador, implica el siguiente mecanismo: a] el gobierno mexicano emite nuevos bonos con un valor de 10 mil millones de US$. La tasa de interés estará determinada según la tasa variable  interbancaria de Londres (LIBOR) más una sobretasa de 13/16% y vencerán  en veinte años, en el año 2008; b] México comprará paralelamente  bonos del Tesoro  de los Estados Unidos  ("bonos  cupón cero") cuyo valor inicial de 2 mil millones de US$  se convertirán en veinte años, en el año 2008, en 10 mil millones de US$; c] a través  de esta garantía,  el gobierno  mexicano  propone  a sus bancos acreedores canjear los nuevos bonos por títulos de su deuda, con un des-cuento sobre el valor nominal de ésta.

Las ofertas de la tasa de descuento  de la banca acreedora deberían ubicarse inicialmente, según  los funcionarios  mexicanos,  alrededor  de un 52% del valor nominal  de la  deuda, idéntico al precio de la deuda mexicana en el mercado secundario de bonos.28  Estas ofertas tenían que ser enviadas al Morgan  Guaranty  Trust en sobre cerrado hasta el 26 de febrero, fecha en  que el  gobierno mexicano  estudiaría  las  propuestas.  Mediante  este  mecanismo, México colocaría 10 mil millones de US$  en bonos de salida para cambiarlos por 20 mil millones   de  US$   de  "deuda   vieja"   y  así   reducir el   monto total   de su   deuda en aproximadamente 10 mil millones de US$, según la tasa de descuento.

Los bonos de salida presentan aparentemente  una solución para todos los afectados: la

 

automotriz, mientras que las inversiones en compañías mexicanas han sido mínimas. Excélsior, Canjear deudas con descuento, bueno para deudores y acreedores", 24 de marzo de 1988.

26 El Director del Banco de México, Miguel Mancera Aguayo, manifestó en relación a la conversión de deuda por inversión que "el proceso continúa interrumpido porque agudizó la inflación llevándola a un 160% en 1987, aumentó la expansión monetaria y redujo la inversión extranjera directa", El Día, "Frustrante para México la conversión de deuda por in-versión", 7 de mayo de 1988.

27 "Nosotros pedimos que el descuento  sea transmitido a nosotros,  no a otros, porque nosotros lo necesitamos más que nadie", Angel Gurría, Director de Crédito Público de la Secretaria de Hacienda mexicana, Euromoney,

"New debts for old–and the swapper is king", septiembre de 1987. Traducción del autor.

28 Días más tarde, el gobierno mexicano manifestó que el promedio de la tasa de descuento sería de un 40%, para que por Ultimo se situara, según las mismas fuentes oficiales, entre un 30% y un 40%. Stewart Fleming, "Why Wall Street and Washington changed tack on debt swap", Financial Times, 30 de diciembre de 1987; David Gardner, "Mexican debt swap guide hints at 40% discount", Financial Times, 8 de enero de 1988, Excelsior, 12 de enero de 1988, "Aún es aceptable una baja de 40 y 30% del débito mexicano: SH".

 

banca transnacional tiene la posibilidad de deshacerse de préstamos  otorgados  a países con pocas posibilidades de pago del servicio de su deuda (realizando una pérdida real absorbida por sus reservas acumuladas),29   los países endeudados reducen el monto total de su deuda y Estados Unidos atrae capitales de los países endeudados para financiar su déficit fiscal.

El elemento cualitativamente nuevo de los bonos de salida es la garantía otorgada por el Departamento  de Tesoro  de Estados  Unidos.  Por vez primera un gobierno de los países centrales, en este caso Estados Unidos,  respalda directamente una inversión de deuda por bonos. El Departamento de Tesoro de Estados Unidos  se compromete  a entregar  en el año

2008 10 mil millones de US$ al gobierno de México, que sirven de' garantía para los bonos de salida. Además, mediante este mecanismo, por primera vez los mismos países endeudados serían  capaces de realizar  el  descuento otorgado  por la  banca  acreedora.  Lo que resulta realmente  innovador  dentro de este  mecanismo,  es  que, si  los  bonos  de  salida  tuviesen posibilidades  reales  en el  futuro, la  banca  transnacional  y con ello  parte de la  economía mundial crearían una nueva relación de dependencia con la hegemonía norteamericana, ya que los activos de la banca transnacional estarían sujetos  a las posibilidades de pago de Estados Unidos, en  este  caso  en  veinte  años. Ante  la  crisis  estructural  de  Estados  Unidos,  esta posibilidad resulta una interrogante.

En la  primera  semana de marzo  se publicaron  tos más que decepcionantes  resultados: México anunció que compraría sólo 3 670 millones de US$ a cambio de 2 560 millones de US$  en bonos  nuevos,  lo que  reduce  su deuda  total en  1 100 millones de  US$, aproximadamente  1% de  su  deuda  total.  En la  transacción  se  aceptaron   95 de las  139 propuestas de los respectivos bancos (siendo quinientos los afectados) y la tasa de descuento alcanzó apenas un 30.33%, muy inferior al 52% inicialmente considerado. El ahorro anual de unos 21 millones de US$ resulta irrelevante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El fracaso de la experiencia mexicana tuvo a su vez repercusiones en otros deudores como

Chile y Venezuela, que decidieron no copiar el plan mexicano.

 

 

 

 

 

 

29 Este punto fundamental se discutirá en el próximo capítulo.

 

4 . 2 Las innovaciones financieras como solución al problema de la deuda externa:

privatización de las ganancias y socialización de las pérdidas

 

El desarrollo de las innovaciones financieras desde mediados  de los años ochenta sólo es posible  mediante un p r o c e s o de  aumento  de  reservas  de  la banca acreedora  frente  a préstamos otorgados al Tercer Mundo.

Mientras  que la  banca  europea,  debido a  restricciones  gubernamentales,  comenzó   a acumular  reservas desde principios de los años ochenta, la banca norteamericana y japonesa iniciaron este proceso a mitades de los ochenta.

Así, las reservas de la banca acreedora alemana sumaron  a principios de 1987 entre un 50% y un 70% frente  a los préstamos otorgados  a 31 países del Tercer Mundo, mientras que las reservas de la banca norteamericana se situaron entre un 13% y un 29%.30

La exposición de la banca norteamericana frente a sus "deudores  críticos"31  forzó el proceso de aumento de reservas desde 1982,  y más aún desde 1985 con el anuncio del Citicorp de aumentar sus reservas en 3 mil millones de US$.

Aunque este proceso haya tenido un éxito relativo, pues aumentó sus reservas en promedio a un 30%, las posibilidades de negociar descuentos significativos en los países deudores son mínimas y no presentan de ninguna  manera una solución para los países afectados.  Así lo demuestra el reducido monto de las innovaciones financieras realizadas.

Sin embargo, la banca transnacional ha logrado reducir desde 1982 sus compromisos en los países endeudados como  porcentaje de su capital básico. Esto se debe por un la-do al papel otorgado  a fuentes oficiales como el FMI y el Banco Mundial, pero por otro lado también  a transacciones  de conversión de deuda por inversión y  otras  innovaciones  financieras realizadas.

El mecanismo de las innovaciones financieras, que implica un descuento al valor nominal de la deuda,  causa pérdidas  reales  que aparentemente  son absorbidas  por los respectivos bancos. Sin embargo, "las  apariencias  engañan": los gobiernos de los países centrales  han creado mecanismos por medio de los cuales la banca transnacional logra reducir sus pérdidas a un mínimo o incluso realiza  ganancias  extraordinarias  a largo plazo. Por un lado las reservas acumuladas de los bancos acreedores frente  a préstamos de "deudores  críticos" son en parte o totalmente deducibles de impuestos y, por otro lado, las mismas pérdidas reales publicadas por la banca acreedora también  pueden cargarse en buena parte a impuestos.

De  esta manera,  la  banca  transnacional,  que desde  los años  setenta  realizó  cuantiosas ganancias a través  de créditos  a países del Tercer Mundo, no absorbe sus propias  pérdidas, sino  que son asumidas  mediante  deducción  de impuestos  y sobretasas  de interés  por los contribuyentes,  ahorradores, consumidores en los países centrales y los mismos países deudores.32

Paralelamente se hacen obvias  las contradicciones en la misma banca acreedora. Mientras que los bancos alemanes estarían dispuestos a condonar parte de la deuda33l o s grandes bancos norteamericanos, debido a causas ya mencionadas, comienzan (!) un proceso significativo de

 

 

 

30 Váse The economista, “Grow, brother, grow” 30 de mayo de 1987.

31 Los créditos  otorgados  a 31 países del Tercer Mundo, los denomina-dos "deudores críticos" representan el

151% del capital de los seis bancos más expuestos de Estados Unidos, mientras que "sólo" representa el 78% de la banca afectada alemana. The Economist, 30 de mayo de 1987, "Banks slither on the City slick".

32 Suponiendo una tasa promedio  de descuento de 28%, la colocación de 8 mil millones de US$ de bonos de salida y tasas de interés como en el caso mexicano, "las pérdidas reales para la banca acreedora serian nulas o incluso negativas (o sea, ganancias)", Jacobo Schatan, "La operación de los bonos cero", Latinoamérica Hora Cero, n. 7, marzo de 1988, p. 7.

33 Véanse las declaraciones del Director de la Deutsche Banka, Alfred Errasen, durante la junta del Fondo

Monetario Internacional en Washington,  The Economista, "Debt does us part", 3 de octubre de 1987.

 

acumulación de reservas.34 Aparte, el desarrollo de las innovaciones financieras ha dividido a la banca acreedora norteamericana entre los grandes bancos, incapaces de acumular  grandes reservas debido  a los montos de los préstamos otorgados, y los pequeños bancos (regionales) que desean librarse de su posición acreedora. La transacción de bonos de salida mexicana demostró este proceso.

Cualitativamente importante es el proceso de derregulización de los mercados financieros desde principios de los años ochenta, caracterizado por la liberación de restricciones oficiales para desarrollar transacciones en las zonas libres bancarias. Este proceso, fomentado por los gobiernos  de los países centrales, ha hecho posible el enorme desarrollo de las innovaciones financieras actuales. Como ejemplo, el Departamento  de Tesoro de Estados Unidos  permitió desde agosto de 1987 que los bancos norteamericanos tengan acciones y sean propietarios de industrias  en 33 países altamente  endeudados.  De  esta manera,  pueden  imponer  mediante nuevas formas  políticas económicas en  los países  endeudados,  algo que hasta  ahora legalmente  no era  posible.35   Quedan  por analizar  las  posibles  ganancias  para los países deudores que otorgan las innovaciones  financieras  tratadas. Mientras  que la conversión de deuda por inversión, como  se desarrolló anteriormente, ha sido descalificada por las propias fuentes oficiales, los bonos de salida presentan un mecanismo más complejo. Además de sus limitaciones por parte de la banca acreedora,  pocos  países se encuentran  en la situación de México, como para transferir  2 mil millones de US$  de sus reservas. En el caso de México, presentan un ahorro de 21 millones de US$ anuales, manteniendo las tasas de interés de 1988. Sobre todo la sobretasa ("spread")  que paga México a los bancos acreedores, el doble de la sobretasa  acordada  en  las  últimas  negociaciones  mexicanas,  implica  a  largo  plazo  para México un balance de la transacción mínimamente positivo.

Así  como en los países periféricos  desde principios de los años ochenta  se observa  una "socialización  de  las  pérdidas",  por medio  de nacionalizaciones  de bancos y  plantas productivas  privadas altamente  endeudadas y procesos  de "democratización",  como en los casos de  Argentina,  Brasil,  El Salvador,  Guatemala  y las  Filipinas,  entre  otros, donde el carácter  nacional de la  deuda  externa,  contratada  por regímenes  militares  y burguesías nacionales, es asumido, en los países centrales, desde la manifestación de la crisis de 1982, se desenmascara el mismo proceso de privatización de las ganancias (de la banca transnacional en los años setenta hasta mediados  de los ochenta) y socialización de las pérdidas, financiada por contribuyentes, ahorradores y consumidores en los países centrales y endeudados.

 

 

 

V. C O N C L U S I O N E S

 

Mediante el análisis anterior queda claro que el proceso de endeudamiento exterior de los países  periféricos  forma  sólo  una parte  de  las  contradicciones  que se  manifiestan  en  el mercado mundial capitalista, como consecuencia de la crisis productiva en que se encuentra la totalidad del sistema capitalista: los países de la OCDE, los países periféricos y la relación entre ellos.

La esencia de las contradicciones en el mercado mundial consiste en la competencia entre los capitales nacionales que se gesta  desde  principios de los años cincuenta, el proceso de transnacionalización  de la  producción,  la  incapacidad  de Estados Unidos para imponer  su

 

34 Sobre todo para los grandes bancos norteamericanos, la acumulación de reservas hasta un 50% de los préstamos otorgados a "países críticos", parece un objetivo imposible de lograr en los próximos años. Signifi- caría para el Manufacturers Hannover, el banco más afectado, incrementar su capital principal en un 131%. The Economist, "New York banks hang together", 23 de enero de 1988.

35 Véase: Yoshio Suzuki, "A comparative study of Financial Innovation, Deregulation and Reform in Japan and the United

States", Monetary and Economic Studies, Bank of Japan, vol. 4, n. 2, octubre de 1986; Euromoney, "New debts for old—and the swapper is king", septiembre de 1987; The E c o n o m i s t , "Regulating swaps", mayo de 1987.

 

hegemonía y su relación con los países periféricos.

Este proceso tiene numerosas manifestaciones. La crisis del poder hegemónico  de Estados Unidos en los años setenta fue prolongada mediante el crecimiento de la banca transnacional. Esta permitió el desarrollo total del dólar como dinero mundial, en forma  de bonos, reservas, títulos, etcétera. De 1970 hasta principios de 1982 más del 70% de las transacciones en los mercados  financieros  se  realizaron  en  US$.   Pero  este  desarrollo  mundial  de la  esfera monetaria carecía de todo fundamento real. Ni la productividad, ni el crecimiento del PIB o el comercio  mundial  reflejaban  este  intrépido crecimiento  de la  banca  transnacional.  Su crecimiento  sólo  pudo prolongar la  crisis  de la  hegemonía  norteamericana  y  sus consecuencias a nivel mundial.36

Pero desde 1982 Estados Unidos  se convierte  por primera vez en el siglo xx en el mayor importador neto de capital,  importando de 1978  a 1986  más de 600 mil millones de US$. Asimismo, la deuda externa neta de Estados Unidos que en 1985 por primera vez fue positiva, llegará en 1991, según estimaciones, al 17% de su NB. Así, Estados Unidos  ya no tiene la capacidad productiva para pagar los costos de su poder hegemónico.37  La "desconfianza" de los sectores  financieros  hacia  Estados  Unidos se  refleja,  entre otros hechos,  en que en 1987 menos del 40% de las transacciones del mercado secundario se realizaron en US$.38

La  credibilidad de los bancos  norteamericanos  cae  rápidamente   y  sus  valores  son considerados como "bonos chatarra".39 Mientras que la función del US$ como dinero mundial entra en crisis, el marco y el yen cobran más fuerza y su participación en las transacciones en el mercado mundial crece continuamente.

Cabe destacar aquí el proceso de concentración y centralización de la banca transnacional, en el que queda relegada la banca norteamericana a un "segundo plano": de los diez bancos más grandes del mundo (según sus pasivos), en 1978 dos eran de Estados Unidos,  uno de Japón y cinco de Europa. En 1986, siete eran japoneses, uno de Estados Unidos y dos de Europa.40Así, la  hegemonía norteamericana se ha convertido  desde  1985 en el  país más endeudado  del mundo, financiada por capitales de los países de la OCDE y países periféricos (a través de su transferencia real, en términos monetarios).

La situación de la banca norteamericana es más que crítica. Además de que gran parte de sus créditos fueron otorgados a países imposibilitados de pagar el servicio a la deuda, la deuda de corporaciones no financieras en el mismo Estados Unidos  es calificada como una bomba de tiempo,  alcanzando  1.8 billones  de US$.  Únicamente  las  moratorias  de esta  deuda alcanzaron la enorme suma de 9 mil millones de US$ en 1986, con tendencia creciente en los próximos años.41

Mientras que después de la segunda guerra mundial Estados Unidos logró dar un impulso a la economía mundial mediante el Plan Marshall, las posibilidades actuales de Estados Unidos de otorgar créditos de tales   dimensiones   no  parecen   posibles   y  tampoco   ayudarían

 

36 La banca transnacional "salvó al dólar del destino de la libra esterlina en los años treinta; impidió las consecuencias negativas que tendría una devaluación del dólar como dinero mundial para la economía mundial" Alexander Schubert, op. cit., p. 48. Traducción del autor.

37 Estos costos de la hegemonía "son asiento de costos de ajuste que pueden ser muy elevados, al punto de incitar a algunos países o grupos de países a poner barreras que disloquen el mercado mundial. Estos costos que no pueden reabsorberse con los

ajustes automáticos se llaman externalidades", Michel Aglietta, El fin de las divisas clave. Ensayo sobre la moneda in-

ternacional, 1987, p. 24.

38 Véase The Economist,  16 de mayo de 1987. Ante este hecho, The Economist plantea la posibilidad, en un futuro próximo, del Fénix como dinero mundial, The Economist, 9 de enero de 1988, "Get ready for the phoenix"

 

39 Matthew Winkler, "Clasifican como bonos chatarra a valores de bancos de EU", Excélsior, 8 de febrero de 1988.

40 United Nations Comission on Transnational Corporations, 1981, 1987, op. cit.; Euromoney, 'The 100 ranked by total assets", junio de 1987

41 Lindley H. Clark y Alfred L. Malabre, "Una bomba de tiempo, la deuda corporativa en Estados Unidos", Excélsior,

17 de marzo de 1988.

 

significativamente, ante el monto total de la deuda externa de los países endeudados.42   Dentro de este contexto el endeudamiento externo de los países periféricos se enfrenta  a una situación que va mucha más allá de un problema "meramente técnico", como lo han tratado hasta ahora las distintas organizaciones oficiales y el Plan Baker, y en las mismas soluciones presentadas por las innovaciones financieras.

La situación  de los países europeos  endeudados  y de la  economía mundial  en los años veinte, posibilitada mediante el "reciclaje" de capital-dinero por parte de Estados Unidos,  fue semejante.  Karl  Polanyi  describe  de la  siguiente  manera la  manifestación  de la  crisis  en aquella época:

 

Estados Unidos no da más créditos.  Ni pagos en oro ni nuevas deudas son posibles. A los países endeudados no les queda más que pagar en mercancías. Desde 1928-29 comienzan a forzar  sus exportaciones. De Europa y de los países de ultramar exportadores de materias primas envían mercancías al mercado mundial en desesperada busca de compradores.  Las tendencias de caídas de precios se imponen en 1929, la crisis de la economía mundial se acerca. Viene la crisis crediticia en 1931, la restricción del comercio mundial en 1932, la crisis del sistema monetario en 1933 [...]43

 

La situación  actual  parece  poder prolongarse  mientras  los  capitales  de  los  países de  la OCDE (sobre todo Japón y la  RFA) sigan  financiando  la  política  hegemónica  de Estados Unidos.  Pero,  a  pesar  de  Estados  Unidos,  incluso  el  Atlántico,  su  tradicional centro  de producción y  comercio,  ha dejado  de ser  el  corazón de la  producción mundial,  con- centrándose más del 50% de la producción mundial en la Cuenca del Pacífico.44

La  situación  actual  parece  indicar  que nos encontramos   en  un momento  histórico  de transición, en donde la crisis de la hegemonía no presenta un posible remplazo que garantice el mercado mundial capitalista. Actualmente no hay nación que remplace a Estados Unidos como hegemonía, ya que, como lo mencionábamos anteriormente, el desarrollo hegemónico de una nación no sólo  depende de su  esfera  productiva,  aunque  a  largo  plazo  no pueda sostenerse sin ésta.

Además,  desde 1986 y más  abruptamente  desde 1988, las  exportaciones  de capital  de Japón  a  Estados  Unidos han disminuido  considerablemente,  debido a  que en  1987 los rendimientos de los inversionistas japoneses fue de -23.4% en términos de yenes sobre bonos de dólares.45

En este momento  histórico de transición, la situación para la periferia  es más crítica que nunca. Ante  las reestructuraciones globales, la transferencia real de los países latinoamericanos hacia los países centrales no parece concluir a corto plazo, mientras que el proteccionismo de los países de la OCDE y las relaciones de precios del intercambio de los países endeudados  hacen  imposible  el  pago de ésta.46   Asimismo,  Japón, el  acreedor  más grande del mundo, no está dispuesto  a asumir  los  costos y no tiene  los  mecanismos para implantar su hegemonía.

 

42 E1 Plan Marshall proporcionó ayuda financiera a Europa Occidental por más de 13 500 millones de US$, representando aproximadamente el 1.2% de su P IB . Actualmente el 1.2 de su NB aumentaría a cerca de 50 000 millones de US$. Véase: Richard E. Feinberg y Robert A. Pastor, Revista de la Integración y el Desarrollo de Centroamérica, n. 33, pp.

24-25.

 

43 Karl Polanyi, Ökonomie und Gesellschafl, Frankfurt a.M., 1979, p. 80. Traducción del autor.

44 Este tema no puede tratarse aquí, pero será en el futuro de vital importancia para Latinoamérica, donde además de encontrarse el centro de producción mundial, se concentran  los más importantes acreedores  a nivel mundial. Véase: Euromoney (Supplement), mayo de 1987.

45 Así, las exportaciones de capital de Japón en el primer trimestre de 1988 fueron solamente un tercio de sus exportaciones en el primer trimestre de 1987. Excélsior, "Drástica disminución de las exportaciones niponas de

c a p i t a l " , 5 de abril de 1988.

 

Así se llega a la absurda situación en donde Estados Unidos, el país más endeudado  del mundo, funge como garante para la transacción de "bonos de salida".

Mientras tanto, los déficits de los Estados Unidos,  mediante los mecanismos financieros actuales  y el  dólar  como dinero mundial,  son  financiados  por el  resto  del mundo. Esta "subvención" otorgada a Estados Unidos  sólo perdurará mientras ofrezca las más altas tasas de ganancia,  situación  que a  largo  plazo  es imposible,  ya que gran parte  de este  capital importado no es invertido en el sector productivo.

La destrucción de capital en países centrales y en la periferia, como manifestación de la crisis, parece no haber llegado a su fin. El "crac financiero"  de octubre de 1987 causó, según estimaciones, pérdidas reales de cerca de 1 billón de US$, equivalente a 4 000 US$ por ciudadano norteamericano.46

La relación de precios del intercambio entre los países  latinoamericanos se  ha deteriorado de tal manera que en 1985 son menores a 1930 (índices de 1970), Cuadernos de la CEPAL, n. 55, cit., p. 171.

Mientras  los organismos  oficiales  no sean  capaces  de encauzar  los movimientos  de capitales  transnacionales,  y hasta el  momento no habría ni la  causa ni la  posibilidad  para hacerlo,47  a los países endeudados  se les presenta la posibilidad de romper con las estructuras actuales del mercado mundial capitalista.

Las "respuestas del mercado" de corte neoliberal hasta ahora planteadas no han hecho más que agravar las contradicciones en los países periféricos,  "socializando las deudas" a nivel mundial y agudizando  tos problemas  sociales  en  los países  afectados.  El problema  del endeudamiento externo no sólo postula la crisis entre las naciones acreedoras y deudoras, sino que también manifiesta las contradicciones nacionales internas, coma un problema de clase.

No se trata de tomar  medidas tecnócratas para pagar parte de la deuda o no. Sostener una "corresponsabilidad"  entre  deudores  y acreedores  yen  base  a  ello  presionar  para futuras negociaciones es tratar de "tapar el sol con el dedo".

Las graves consecuencias sociales en Latinoamérica de la "década perdida" de los ochenta hacen necesarios cambios estructurales fundamentales.

Así,  posibles  soluciones  futuras  al  endeudamiento  externo  tienen  que surgir  como un proceso  de critica  al  modelo de acumulación  seguido  en  los últimos decenios,  en  tanto respuesta de las  clases  trabajadoras  latinoamericanas  que han llevado  toda la  carga de las "políticas de ajuste" y de la "socialización de la deuda exterior".

 

 

 

 

 

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