© Libro No. 447. El Río, El
Viaje y Otros Poemas. Heraud,
Javier. Colección E. O. Julio 13 de 2013.
Título
original: © POEMARIOS DE JAVIER HERAUD
Versión Original: © POEMARIOS DE JAVIER
HERAUD
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© Edición, reedición y Colección
Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina Miranda
Javier
Heraud
El Río, El Viaje y Otros Poemas
CONTENIDO
Javier Heraud
EL RÍO
El Río
Una piedra
Solo
Mi casa
Unas cosas
EL VIAJE
El viaje del descanso
El deseo
El poema
Recuento del año
Las estaciones
Poema
Invierno
Primavera
Verano
Otoño
Mi casa muerta
Yo no me río de la muerte
Epílogo
OTROS POEMAS
DISPERSOS
Prologo
Nadie te molesta, hermano
Poema a una amigo
Los visitantes de la noche
Imagen nueva
Krishna o los deseos
Poema
Poema
Poema
Poema
Dos preguntas
Balada escénica sobre la revolución cubana
Plaza Roja 1961
En la plaza Roja
Palabra de guerrillero
Poema a Rafael Alberti
Poema en las calles de La Habana
Oda a Pablo Neruda
Refugienme como siempre en vuestros pechos
Poema en el avión
Poemas en las calles de Madrid
¿Dónde está Combray?
Canción del amigo
Javier Heraud
Joven poeta comunista Javier Heraud
Por daniel
feres oreste
Javier Heraud nació en Lima en 1942 y murió en
Puerto Maldonado el 15 de mayo de 1963 acribillado. Su muerte fue una verdadera
inmolación, producto de sus elevados ideales, pero también un crimen que nunca
fue sancionado.
Entre sus más notables creaciones literarias se
recuerda su poemario “El río”, editado en 1961, cuando era estudiantes de la
Universidad Católica, y “El viaje”. Póstumamente se publicó una edición de sus
poesías completas y de sus cartas, dirigidas a sus padres y amigos. El libro
incluyó una emotiva alegoría dicha en su homenaje por quien fuera su Maestro,
el extinto profesor y poeta Washington Delgado.
En su obra poética, Javier Heraud supera el viejo
conflicto entre “poesía pura” y “poesía social” fusionando ambas en un mismo
contenido estético, en un sólo impulso vital. Y esto lo distingue de sus
predecesores.
Su capacidad creadora y su conducta práctica lo
convirtieron en una figura comprometida con los más altos intereses del país. A
él aportó numerosos poemas de innegable calidad, pero también una coherencia
diáfana entre su pensamiento y su acción. Se hizo guerrillero porque estuvo
convencido, en esa circunstancia, que luchar con las armas era una manera
directa de asumir su compromiso con la vida. Y es que fue, en efecto, un poeta
seriamente comprometido con la causa de la justicia.
Hasta
hoy resuenan premonitorias sus sentidas palabras: “moriré entre pájaros y
árboles…”. Y así fue, en efecto. Cayó luchando por la causa de los pobres del
Perú y pasó a vivir para siempre en el corazón de nuestro pueblo.
Escrito
por el 30/05/2006
http://interesnacional.blogdiario.com/general.phtml?date=1149024540&dominio=blogdiario.com
BIOGRAFIA DE JAVIER HERAUD PÉREZ
(LIMEÑO) (1942— 1963)
Destacado
aedo miraflorino nacido el lunes 19/01/1 942 y muerto el 16/05/1963.
En
1958, ingresa en el primer puesto a la Facultad de Letras de la Universidad
Católica del Perú.
En
1960, es nombrado profesor de inglés en el Colegio Nacional “Nuestra Señora de
Guadalupe”. Además obtiene, con César Calvo, el Primer Premio en el Concurso
“El Poeta Joven el Perú”.
En
1961, es nombrado profesor de Literatura en la Gran Unidad Escolar “Melitón
Carbajal”. El 20 de JuIio viaja a Moscú, invitado al Fórum mundial de la
Juventud.
Permanece
15 días en Rusia, conoce Asia y pasa luego a París y a Madrid. Retorna a Lima
el 20/10/.
En
1962, viaja becado a Cuba para seguir estudios de cinematografía.
En
1963, retorna al Perú como militante del Ejército de Liberación Nacional del
Perú (en donde utilizó su seudónimo “Rodrigo Machado”) y muere abaleado en
medio del río de Madre de Dios. (Puerto Maldonado). Le acusaban de haber sido
autor de la muerte de uno de los guardias. So sabe ahora que no fue 61; el
verdadero homicida fue liberado por indulto en 1970.
Póstumamente,
obtiene el Primer Premio de Poesía en los Juegos Florales convocados por la F.
U. S. M. (Federación Universitaria de San Marcos), con su poemario “Estación
reunida”.
Es
considerado el más alto poeta de su Generación.
En sus
versos, armoniosos y sutiles, transparenta su acentuada tendencia
revolucionaria, es así que, sus obras sirven de modelo para la poesía
revolucionaria.
Son
realmente, aparte de cualquier consideración extraliteraria, una de las
manifestaciones más cabales de poesía en el Perú de estos años.
Época:
CONTEMPORÁNEA
Movimiento
Literario: VANGUARDISMO
Generación
Literario: GENERACIÓN DEL 60.
Género
Literario: LÍRICO
Seudónimo:
“RODRIGO MACHADO”
OBRAS:
“EL
Río” (1960) (En este poemario, Heraud es representado por el río, además
presiente su muerte: “Yo nunca me río de la muerte, simplemente no me da miedo
morir entre pájaros y árboles”).
“EL
VIAJE” (1961)
“ESTACIÓN
REUNIDA”
‘Poemas
de la Tierra”
“Viajes
imaginarios”
“Poesías
completas y homenaje” (1973).
|
Javier Heraud |
El viaje del descanso
El deseo
Qusiera descansar
todo un año
y volver mis ojos
al mar,
y contemplar el río
crecer y crecer
como un cauce,
como una enorme
herida abierta
en mi pecho.
Levantarme,
sentarme,
recostarme en
las vertientes
o
en las orillas
de los mares,
recostarme en
las crecientes,
acomodarme
suavemente en
las aguas
o
en
los
manantiales.
el poema
1
He dormido todo
un año,
o tal vez he muerto
sólo un tiempo,
no lo sé.
Pero sé que un año
he estado ausente,
sé que un año he
descansado,
sé que en ese tiempo
las moras y las frutas
secaban sus raíces
triturándolas
de sabor y regocijo.
Yo descansé
en la sierra,
y felizmente mi
corazón no se secó
con la humedad
del llanto,
no sollozó,
no reclamó tristezas
pasadas.
Todo sucedía como
siempre:
y yo descansaba
descansando,
los trenes aún pesaban sus rieles,
los barcos naufragaban
tarde y anoche,
muchos peces
agotábanse en el mar.
2
Pero ya estoy aquí.
He vuelto sin embargo,
con un raro sabor
a tierra amarga,
muchos sufrimientos
tenía acumulados
y es difícil olvidar
en un año.
Es difícil dejar
todo abandonado,
un año es siempre
un año y nunca es suficiente.
Es difícil dejar todo,
pálidos arbustos
cubren el corazón
de odio,
y arrancar es siempre
dejar algo,
un hueco,
una raíz fina;
el aliento
del odio incansablemente
habita
en el corazón
y en el sueño.
3
Hoy he vuelto
mis caminos.
Partí hace ya
un año.
Todo
podría negarlo
ahora:
no sé si he nacido,
no sé si he leído
alguna vez un libro.
Habre tal vez hojeado
un verso de Salinas
que hoy quiero olvidar.
Un año nunca es suficiente
cuando se desea el descanso.
Si he nacido
es porque he de acabar
con mis huesos
en el mar:
(el mar lo lava todo,
el mar cubre
las hierbas y los pastos,
él llena los corazones
de sal y de tinieblas).
Pero yo acaso ya he muerto,
un año es siempre un año,
realmente no he
descansado nada,
¿o es que quiero
volver a recostarme
en el lecho
del descanso, en donde
en sueños escuchaba
el rumor
de las vertientes
del otoño?
4
He vuelto ya.
Mamá, papá,
he vuelto.
Hermanos,
aquí estoy
como antes,
cantando en
las noches
del invierno,
con mi seco
corazón
de pan y piedra.
Gustavo, tú
has crecido.
¿Y ya no cuentas
con los dedos,
y ya no lees
letra a letra,
y ya no sueñas
con los tigres
y elefantes?
Es cierto, padres,
hermanos,
aquí estoy.
No sé‚ si he descansado,
y es que en el camino
encontré‚ un sauce que
reía con el viento y
con mis pasos,
que reía con
los dientes y las ramas,
que reía de todo
como un niño,
y esto me ha
hecho dudar.
5
He estado un largo
año tendido en
la hierba del olvido,
cubierto por
las hojas del amor y
del otoño.
Ya he descansado
un poco, lo confieso,
yo partí sin despedirme,
pero es que en mi corazón
no cabían ya mis flores,
en mi corazón no entraba
ya el duro secreto de la vida.
6
He vuelto lentamente
( Un poco de sueño
es siempre necesario
aunque sea corto como
el silencio de las
enredaderas).
Por cada pueblo que pasaba
de regreso,
veía que sus puertas
estaban abiertas
para mí,
que sus techos eran míos,
que sus campos,
sus oídos,
todo me pertenecía.
Yo caminaba y
caminaba,
no miraba atrás
hacia mi lecho de hojas,
un año es suficiente
me decía,
no es necesario morir
mas si es que queremos
abrir los brazos y decir:
"hasta mañana, gracias,
nada ha sucedido,
y estoy como siempre
entre los ríos,
y estoy como nunca
entre las piedras".
Y seguía caminando,
pensando en el pan
caliente de la casa,
saboreando el arroz
preparado por mi madre,
sintiendo a mi
cama
con
sus
sábanas
felices.
7
El canto de los
ríos
acompañaba a mis
pies
de tibio caminante,
el río
cantaba con mis brazos,
en él
yo miraba a la muerte y a
la vida.
Pero uno está siempre
compuesto
de un. trozo de muerte y de
camino,
y uno siempre es río,
o canto,
o lágrima cubierta.
8
He vuelto. Dormí un
largo año, descansé‚
y estuve muerto, pero
gocé de abril
y de las flores blancas.
9
Hoy he regresado por
los campos,
a ratos corriendo
sofocado,
a ratos descansando
nuevamente al pie
de un
árbol de
hojas castañas.
El sol arriba,
(como siempre),
entonando estruendosas
canciones de triunfo
o desafiándome a correr
por todo el campo.
Me detuve
en las vertientes,
hundía mis brazos
en sus aguas,
conversaba
refrescando
la cabeza.
Y me vi de nuevo
reflejado en
el mar y aquí dudé
de nuevo:
yo no he sabido nada,
todo un año he viajado
por los pueblos
de los sueños.
no sé si soy tan sólo
un muerto que golpea
su cajón de asfixiado,
no sé si en un pedazo
de té pudiese recordar
toda una vida perdida,
pero sé que he estado
dormido:
un año es un siglo
cuando es un año
de sueños y de olvidos.
10
No me reprochen nada
si he estado ausente
todo un largo racimo
de días apretados,
es porque supuse
que nunca se puede
vivir tanto,
mis manos ya eran
manos sólo para
el clamor y el refugio.
Yo construía mis
grutas con mis ojos,
y las uñas no existían
para el pan ni para
el trigo.
Nunca sabré‚ si he
descansado,
saber no es suficiente,
un año es siempre un año,
pero sé que he dormido,
y allí donde dormía
las flores cubrían
mi cabeza,
y no me preocupaba
ni del río ni del valle,
ni del mar ni las arenas.
Hoy vuelvo,
hoy retorno
después de un año,
después de un año
de descanso o
de perenne viaje
hacia la vida.
Pero el viaje
del descanso,
o el viaje sin descanso,
o el viaje y el descanso,
todo es un alivio para
mis ojos muertos.
Hoy regreso con la duda
y la palabra,
hoy retorno con
la dicha en la garganta,
sin descanso o con descanso,
pero sin nuevos sueños.
Sin un nuevo suño
que me obligue a
retornar a mi lecho
de hierbas y de flores,
sin un nuevo y largo
sueño,
podré construir
nuevas palabras,
tal vez sonreiré
con cara alegre,
alguna vez saludaré
a la vida,
y esperaré
a la muerte alegremente,
con mi seco corazón.
Recuento del Año
Una vez terminado
el año,
procedo a recoger
mis cosas nuevas,
procedo a reclamar
papeles viejos,
hago al compás
de charlas amistosas
el recuento del año,
el recuento de mis
365 días pasados:
todo se fue
rápidamente,
no hubo tiempo
para la cosecha,
ni para
sembrar el trigo
en los maizales.
Los días volaron
raudamente,
estuve sentado,
leyendo,
o alguna vez
escribiendo
hasta la noche.
No tuve miedo
de la muerte,
no pude sembrar
el amor como
quería,
recogí algunas
frutas caídas
y supuse que
al final moriría
alguna tarde
entre pájaros
y árboles.
No estoy muerto.
sin embargo,
entre tarde y tarde
cuando vibran
los soplos
del silencio,
abro mi corazón
al conjuro
del viento
y la palabra,
y construyo
casas,
tierras,
mares,
nuevos albores,
nuevas tristezas,
y callo al final
(como siempre
recordando y
recordando).
Las Estaciones
poema
Oscuro es el tiempo y leves
las sonrisas de los días.
El día asume su palidez
de infante: su regocijo se
expresa en las noches
del amor y la venganza.
Es la hora de los muertos,
ahí donde surgen los pálidos
rostros de niños consumidos
por el viento.
Largo es el camino y oscuras
las sonrisas de los días.
(Las tumbas conservan sus
viejos temores, los hombres
sus viejos escritos
y los niños nacen
con nuevos
rencores en los labios).
Y allí donde el día se ofrece
(oscuro regocijo de hierbas caídas)
abro mis ojos a la luz del amor
y de tus labios.
invierno
Agosto ha pasado ya.
Duras primaveras
acosan mis olvidados
recuerdos.
(Las cicatrices
del tiempo y del olvido,
lo cicatrices del odio
y el amor,
las llanuras de sangre
abiertas con la mano,
los campos desolados
por la sed y el amor).
primavera
Es la hora de la sangre
y del clamor.
ahí donde vibraban
los viejos clarines,
allí donde sonaban
los viejos sonetos,
vibran y suenan
los días oscuros
del tiempo y del amor.
Los muertos esperan
felices los truenos
pacientes,
y los ríos congelados
aguardan la llegada
del verano.
Verano, viejo sólido,
nada podrás contra
la ardiente tiranía
de la primavera.
verano
Redoblados soplos del amor
sacuden el corazón y los ojos.
(Es la luz de la vida y
de los días. Es el castigo de la
muerte y de las noches).
Recojo y siembro las semillas
del amor;
camino entre noches
oscurecidas por
el vino,
pregunto a la tierra
y a los montes,
arranco montañas
de odios y tumultos:
¿Qué son las tardes
al lado de la paz,
qué son los montes
al lado de los sueños,
qué son los ríos
a lado de las lágrimas,
qué son una sonrisa,
un llanto,
un estremecimiento,
un
rostro,
una
mano
si día a día
mueren
las hierbas
en los campos,
si día a día
caen en sus
noches
los
árboles
del amor y
del silencio?
otoño
En los ríos del otoño,
mi sangre, mi muertos,
mi amor, las hierbas caídas,
mis labios, las cicatrices
abiertas,
se fundirán como
una primavera,
se unirán como niños
jugando,
en el eterno renacer
de nuestros corazones.
mi casa muerta
1
No derrumben mi casa
vieja, había dicho.
No derrumben mí casa.
2
Teníamos nuestra pérgola,
y dos puertas a la calle,
un jardín a la entrada,
pequeño pero grande,
un manzano que yace seco
ahora por el grito
y el cemento.
El durazno y el naranjo
habían muerto anteriormente,
pero teníamos también
(¡cómo olvidarlo!)
un árbol de granadas.
Granadas que salían
de su tronco,
rojas,
verdes,
el árbol se mezclaba
con el muro,
y al lado,
en la calle,
un tronco que
daba moras
cada año,
que llenaba de hojas
en otoño las puertas
de mi casa.
3
No derrumben mi vieja casa,
había dicho,
dejen al menos mis
granadas
y mis moras,
mis manzanas y mis
rejas.
4
Todo esto contenía
mi pequeño
jardín.
Era un pedazo de
tierra custodiado
día y tarde por una
verja,
una reja castaña y alta
que
los niños a la salida
del colegio
saltaban fácilmente,
llevándose las manzanas
y las moras,
las granadas
y las flores.
5
Es cierto, no lo niego,
las paredes se caían
y las puertas no cerraban
totalmente.
Pero mataron mi casa,
mi dormitorio con su
alta ventana mañanera.
Y no quedó nada
del granado,
las moras ya no
ensucian mis. zapatos,
del manzano sólo veo
hoy día,
un triste tronco que
llora sus manzanas
y sus niños.
6
Mi corazón se quedó
con mi casa muerta.
Es difícil rescatar
un poco de alegría,
yo he vivido entre
carros y cemento,
yo he vivido siempre
entre camiones
y oficinas,
yo he vívido entre
ruinas todo el tiempo,
y cambiar un poco
de árbol y de pasto,
una palmera antigua
con columpios,
una granada roja
disparada en la batalla,
una mora caída con un niño,
por un poco
de pintura
y de granizo,
es
cambiar
también algo
de alegría
y de tristeza,
es cambiar también
un poco de mi vida,
es llamar también
un poco aquí a la muerte
(que me acompañaba
todas las tardes
en mi vieja casa,
en mi casa muerta).
De: "El Viaje". 1961.
Yo no me río de la muerte
Elegía
Tú quisiste descansar
en tierra muerta y en olvido.
Creías poder vivir solo
en el mar, o en los montes.
Luego supiste que la vida
es soledad
entre los hombres
y soledad entre los valles.
Que los días que circulaban
en tu pecho sólo eran nuestras
de dolor entre tu llanto. Pobre
amigo. No sabías nada ni llorabas nada
Yo nunca me río
de la muerte.
Simplemente
sucede que
no tengo
miedo
de
morir
entre
pájaros y arboles
Yo no me río de la muerte.
Pero a veces tengo sed
y pido un poco de vida,
a veces tengo sed y pregunto
diariamente, y como siempre
sucede que no hallo respuestas
sino una carcajada profunda
y negra. Ya lo dije, nunca
suelo reir de la muerte,
pero sí conozco su blanco
rostro, su tétrica vestimenta.
Yo no me río de la muerte.
Sin embargo, conozco su
blanca casa, conozco su
blanca vestimenta, conozco
su humedad y su silencio.
Claro está, la muerte no
me ha visitado todavía,
y Uds. preguntarán: ¿qué
conoces? No conozco nada.
Es cierto también eso.
Empero, sé que al llegar
ella yo estaré esperando,
yo estaré esperando de pie
o tal vez desayunando.
La miraré blandamente
(no se vaya a asustar)
y como jamás he reído
de su túnica, la acompañaré,
solitario y solitario.
De: "El Viaje". 1961.
Las llaves de la muerte
Ahora y siempre en mi rostro
conservo la inigualable voz,
la voz única que abrirá las
puertas incansables de la vida,
las puertas inagotables
de la muerte.
La única voz en mi rostro
eternamente conservo, mi
rostro que es inmediato
a la hora del mediodía,
que es susceptible de frente
al sol eterno, que es partitura
de llantos ante la muerte.
La voz única contiene
incansablemente
mi rostro. La inigualable voz
que es capaz de abrir las puertas
de la vida, que puede abrir
las puertas de la muerte.
Mi rostro y mi voz se
confunden en las puertas
de la vida,
se confunden en el alba
de la muerte,
ambos,
rostro
y
voz,
como
una
llave,
como
un
racimo
de llaves,
como
eternas
llaves
de
la
muerte.
De: "El Viaje". 1961.
Epílogo
Sólo soy
un hombre triste
que agota sus palabras
|
Javier Heraud |
Otros poemas dispersos
Prologo
Nadie te molesta, hermano
Poema a una amigo
Los visitantes de la noche
Imagen nueva
Krishna o los deseos
Poema
Poema
Poema
Poema
Dos preguntas
Balada escénica sobre la revolución cubana
Plaza Roja 1961
En la plaza Roja
Palabra de guerrillero
Poema a Rafael Alberti
Poema en las calles de La Habana
Oda a Pablo Neruda
Refugienme como siempre en vuestros pechos
Poema en el avión
Poemas en las calles de Madrid
¿Dónde está Combray?
Canción del amigo
prólogo
Ha
llegado ya el
hombre
de los mares
Señor,
abre tu puerta
Señor,
abre tu corazón
que
ha llegado ya
el
hombre de los mares..
Gabier Eró
1960
Nadie
te molesta, hermano
Nadie
te molesta,
hermano.
Hoy
duermes en tu cuna
Y en tu
leche,
hoy
duermes en tu sueño
y en tu
noche.
¿Qué
espantos, qué
miedos
te cogerán
en
madrugada y
te
sacudirán en
viernes
o en sábados
o en
sábados convulsos?
No.
Aquí estoy yo,
hermano,
velando
tu tranquilidad
y tus
noches,
mirando
tus manos
enlazadas con
la
luna,
mirando
tu rostro
hundido
en tus
sus
otoñales.
Invierno. Y aquí
está tu hermano,
tu
colcha, tu
sábana,
y
tu
almohada,
y tu
hermano
para
evitar que
ángeles
perversos
paseen
por tus
ojos
para
coger tus
sueños
y arrullarlos
fieramente.
Hoy,
durmiendo,
cuidando tu muerte
por
momentos,
evitaré
que nuevos
soles
nazcan en tu
frente,
evitaré
las
tinieblas y las
ruinas,
las
miserias y,
los
males,
(que
hoy se vislumbran
en mis
ojos)
para
hacer de ti,
hermano,
un
nuevo hombre
nacido
aquí en
la
aurora.
Junio. 1960.
poema a un amigo
Jueves,
día último de la
infancia
Jueves,
viernes días dulces
y
amargos para el oído
qué
sombra que luces
qué
soles
descansaban
en
tu
f rente
qué
soles te acercaban
al
pasado,
jueves,
doce,
último,
día de
los
lunes
poesía,
martes
de la
semana.
Luis,
hermano,
hoy la
humanidad
me sabe
fuerte
hoy
descanso
en mis
ojos
y en mi
voz.
28 de junio 1960
los
visitantes de la noche
Me has
dado de beber
en tus
manos el agua
que
sale de la fuente,
la
fuente para aplacar,
mi sed
de caminante,
mi sed
que corría por
los
campos cubiertos y
tejidos
de sol,
la
fuente para calmar
mi sed
de vida y muerte.
mi sed
de tus manos frescas,
la
fuente clara,
la
fuente que reía con Machado,
la
fuente que me adentraba con sus besos
Esta
fuente ha llenado de piedras
mi seco
corazón,
la
fuente y tus manos.
el agua
que me ofreciste
a beber
aquella tarde de
Pájaros
entre el desierto,
la
fuente y la piedra,
el amor
destruye como la muerte,
el amor
llena de agua fresca mi
rostro
y mi aliento,
la
fuente como un día en tus manos,
la
fuente de la tarde y de la noche,
la
fuente y mi sed,
tus
manos y la fuente de la tarde.
imagen nueva
Para Armando Zubizarreta
A
veces me parezco un poco
a la
imagen de la muerte
que
mi madre descubría
entre sus cuentos.
Con
mis ojos hundidos y
mis
manos señalando
blancas calles
me
suelen confundir
con
la muerte devoradora,
y
entonces,
para
jugar,
penetro en algunas
casas,
aliviando a carpinteros y
artesanos del dolor,
cogiendo tierras
y
hundiéndolas
en
el mar.
Soy
la muerte a ratos,
y a
ratos conservo mi belleza
y
mis vestimentas
y
asusto perros, gatos,
y al
final,
como
siempre,
a la
higuera estéril y solitaria
la
quemo con el rayo de mis manos
25, Octubre,
1960
krishna
o los deseos
A.
C. B., interminable amigo.
Keshava, ¿con qué objeto mataría
a los
míos? No deseo la victoria,
los
reinos ni los placeres.
Bhagavad-Gita. I, 31
I
No
deseo la victoria.
La
victoria es siempre pasajera,
no
queda después sino la muerte,
el
regocijo, el gozo falso de la vida:
una
hierba caída sobre el hombro,
un
refugio que aguarda su retorno,
un
escondido llanto después de la
batalla
y la victoria.
Un vaso
palpitante,
un
cuerpo en perpetuo movimiento,
un
cenicero vacío eternamente
son más
efímeros quo la victoria,
efímera
y vana, cansada y agotante.
Difícil
es remar a remo suelto,
difícil
llenar el vaso lleno,
difícil
cambiar el tiempo ajeno.
No
deseo la victoria ni la muerte,
no
deseo la derrota ni la vida,
sólo
deseo el árbol y su sombra,
la vida
con su muerte.
II
No
deseo los reinos.
Un
reino es siempre mensurable:
tantos
metros y distancias,
tantos
bueyes y caballos lo
separan
de otros reinos pasajeros.
No
deseo ningún reino:
mi
único reino es mi corazón cantando,
es mi
corazón hablando,
mi
único reino es mi corazón llorando,
es mi
corazón mojado:
mi
reino es mi seco corazón (ya lo dije)
mi
corazón es el único reino
indivisible,
el
único reino que nunca nos traiciona,
mi
reino y mi corazón,
(ya
tengo el corazón)
no
deseo los reinos si tengo mi
pecho y mi garganta,
no
deseo los valles ni los reinos.
III
No
deseo los placeres.
No
existe el placer sino la duda,
no
existe el placer sino la muerte,
no
existe el placer sino la vida.
(El mar
lavará mi espíritu en las arenas,
lo lava
todos los días en el recuerdo,
lo ha
lavado con palabras,
el mar
no es un placer sino una vida).
El mar
es el reino de la soledad y el naufragio.
IV
No
deseo sino la vida,
no
deseo sino la muerte.
V
Descansar en el valle
que
baña el río todas las tardes,
en las
arenas que cubre el. mar
todas
las noches,
en el
viento que sopla en los ojos,
en la
vida que alienta ya sin fuego,
en la
muerte que respira el aire lleno,
en mi
corazón que vive y muere diariamente.
Noviembre,
1960.
poema
El
valle de
Tarma
es grande.
Pero
más grande
es mi
corazón
cuando
lo miro,
pero
más amplio
es mi
pecho cuando
aspiro
aire, y aire,
cielo y
cóndor,
martes
y jueves,
más
grande que el
río es
el hombre,
más
grande que el
valle
son los ojos
de
tantos caminantes
de
costado.
poema
Un
eucalipto, alto,
espigado, contiene
para
siempre mi corazón.
Eucalipto,
alto
germen de la
tierra,
espiga y
piedra
de ríos,
fruto
eterno y sagrado
de los
hombres.
Bosques, valles,
campos
y quebradas,
quebradas que bajan
como un
hombre,
quebradas que bajan
en los
pechos,
sombras
que descienden
como
cuerpos
sombras
que descienden
como
sombras.
Poema
Lentamente caminé‚
por la
ciudad
Y por
sus calles.
Cálidas
piedras sostenían
mis
zapatos,
sostenían mi cuerpo
tiernas
manos anochecidas
como
estrellas.
poema
Mil
países que
yo no
conozco
mil
est:rellas y
túneles,
mil
países y pueblos,
mil y
un puentes
incontables,
desconocido país:
en tus
puertas ya
me
siento torturado,
en tu
boca ya me
siento
masticado,
en tus
ríos ya
me
siento ahora
y
siempre y nunca
ahogado.
dos
preguntas
primera
pregunta
"¿En qué lugar de Lima, la dorada,
vivían
los que la coristruyeron?"
(Bertolt
Brecht)
segunda pregunta
¿Por
qué será que todavía existen
infelices que nos hablan de una Lima
señorial, antigua, colonial y bella?
¿Por
que quedan todavía desgraciados
que
anhelan sin cesar la ciudad de los Reyes,
las
tapadas, los balcones, la alameda,
si de
eso sólo queda un basural de hambre,
de
miseria y de mentira?
Ciudad
de los Reyes
de la
explotación y el hambre,
tres
veces coronada por la sumisión,
ciudad
triste, hambrienta, mísera
por
todos lados,
salvo
pequeños rinconcitos
donde
se canta "la flor de la canela"
"viva el Perú y sereno" y se bebe whisky
con
hielo y cocacolas.
balada
escénica sobre
la revolución cubana
Personajes: un norteamericano y
un miliciano cubano.
Aparece
un funcionario yankee
mascando chicle - Habla.
Hablo
entre las lunas llenas
de
comunistas.
Han
ocupado el Caribe
hemos
perdido una isla.
Pero
con nosotros no se atreven.
¿Recuerdan todavía que hicimos
hervir
a 300 mil japoneses, já?
Pero ay
la libertad,
la
democracia, la justicia,
la
igualdad entre los hombres
han
sido victimados por tanques rusos.
Castro,
ah sí, es un barbudo loco,
debe
morir en la cámara de gas,
¿por
qué no se afeita?
Debemos
poner a Cuba de rodillas,
y por
eso yo también me arrodillo,
porque
mi nuevo pesidente es católico,
cree en
el dios único existente,
y tiene
además una esposa bonita y hacendosa.
(aparte)
me
perdonan ustedes por un instante,
pero me
han venido ganas de orinar.
(aparece una puerta portátil
que
lleva un letrero:
'For white men, only"
(A lo
lejos se escuchan voces. Se van acercando.
Aparecen funcionarios, de diferentes países Latinoamericanos
y
periodistas a sueldo vestidos de saltimbanquis. Se ponen en
fila y
repiten a coro lo dicho por el yankee).
Salen.
Aparece
un miliciano con su uniforme verde olivo y un fusil.-
Habla:
Porque
mi patria es hermosa
corno
una espada en el aire,
y más
grande ahora y aun
más
hermosa todavía,
yo
hablo y la defiendo
con mi
vida.
No me
importa lo que digan
los
traidores,
hemos
cerrado el pasado
con
gruesas lágrimas de acero.
El
cielo es nuestro,
nuestro
el pan de cada día,
hemos
sembrado y cosechado
el
trigo y la tierra,
y el
trigo y la tierra
son
nuestros,
y para
siempre nos pertenecen
el mar
las
montañas y los pájaros.
(Sale)
(1961)
plaza
roja 1961
Plaza
Roja 1961.
verano
de Otoños incendiados.
Palomas
que circundan el aire
a cada
Paso nuestro.
Hombres
que se detienen.
Aire
libre y puro y sano.
(San
Basilio canta su hermosa
balada
de colores).
Lenin,
dormido,
vigila
la marcha de su pueblo.
(Allí
está. Pueden verlo.
No es
engaño).
Adoquines y pasos.
Gente
que se reúne:
Gagarín
que regresa de su vuelo
con una
flor que arrancó a las estrellas.
(Titov
besa a las mujeres y a los niños).
Plaza
Roja 1961
El
Kremlin reposa con su muralla
exprimida del fondo de los siglos.
Gorki
en la pared
canta a
los niños su historia
(En los
jardines del Kremlin
los
niños juegan con helados
de
frutas y con globos)
Los
enamorados se besan
bajo
árboles frondosos.
La
campana rota calla su sonido.
(Del
cañón salen palomas
que
juegan a los trinos).
Plaza
Roja 1961.
Aquí yo
he estado en el centro del incendio,
en
plena Plaza Roja y varias veces,
tragándome mis penas
y
forzando mi pequeñísima alegría.
He
dicho Paz en rojo, en calles,
en
plazas y jardines.
Y digo
paz en Moscú, en Tashkent,
o en el
corazón herido de mi pueblo.
en la Plaza Roja
A estas
horas, en estos días,
estuve
en Moscú,
y desde
mi piso 23 del hotel Ucraína
vi al
río Moscu de noche
y a una
ciudad de noche
que
vive y duerme en la paz
de sus
auroras.
A estas
horas, Arturo y Mario
pasearán Moscú.
Pero es
diferente.
Ellos
hablarán con Marcos Ana,
hablarán de España,
verán
en los ojos más abiertos
de su
pueblo
el
renacer y la esperanza
(Pero
es diferente
estamos
en 1962
Nicolaiev y Popóvich
suman
más de 100 vueltas,
Ellos
caminarán por la Plaza Roja,
hablarán de mí entre adoquines.
Yo
también quisiera hablar
con
Marcos Ana,
contarle de mi pueblo y de su lucha.
Pero
ahora
(no es
demagógico decirlo)
hay
otras luchas que hacer,
y
Arturo y Mario hablarán por mí
con las
palomas.
palabra
de guerrillero
Porque
mi patria es hermosa
corno
una espada en el aire,
y más
grande ahora y aun
más
hermosa todavía,
yo
hablo y la defiendo
con mi
vida.
No me
importa lo que digan
los
traidores,
hemos
cerrado el pasado
con
gruesas lágrimas de acero.
El
cielo es nuestro,
nuestro
el pan de cada día,
hemos
sembrado y cosechado
el
trigo y la tierra,
y el
trigo y la tierra
son
nuestros,
y para
siempre nos pertenecen
el mar
las
montañas y los pájaros.
POEMA A RAFAEL ALBERTI
(Compuesto en su presencia, el 5 de mayo de 1960,
en el Instituto José Carlos Mariátegui).
Rafael,
Alberti,
déjame llamar a tu voz
desde mi voz,
a tu canto desde mi canto
naufragado,
déjame aprender en tus ojos
la palabra ardiente,
la poesía viva y despejada.
Rafael,
Marinero en tierra y cielo,
marinero y ángel
marinero y tierra,
tierra y cielo,
Alberti y rafael.
Alberti,
a tu cielo, a tu voz,
a tu rostro
emocionado,
ahora, he de cantar
en la voz de las palomas.
Hueso en el árbol, pedro,
federico, rafael,
venidos de tan lejos y
tan cerca.
Alberti,
que tus aguas vengan puras
a tu cielo, que tu
lluvia caiga suave
hoy en mi
pecho,
que tu cielo llueva fértil
en España,
que tu voz riegue en América,
y en la tierra dé sus
frutos, de flor en los océanos,
siembre árboles en los
hombres. Llene de flores
este mundo.
Nada podrá la muerte
contra tí.
Rafael,
la muerte ya no existe
en tus praderas,
ya no reina en tus campos
azules,
el olvido ya no te olvidará
en sus aguas tormentosas.
Alberti,
rafael,
en la palabra, en el rostro
de tu poesía,
pusiste tu voz y tu garganta,
dejaste tu alma y tu sangre
abierta,
Rafael en tu voz
te quedaste tú.
Eternamente.
"Partir por mi patria sometida
y por ti, mi bien"
Vals "Melgar".
Un día me alejé de casa
Dejé a mi madre en la puerta
con su adiós mordiéndome los ojos.
(Mi hermano, el pequeño,
no comprendía nada y creía
que volvería pronto).
Yo sabía que ese viaje era
para mucho
y por eso abracé bastante
a mi padre y saludé
futuros matrimonios de mis hermanas.
El carro ya partía,
me fui, me marché, me largué
rápido de casa,
cumpliendo amenazas pasadas
que yo profería.
No quise despedirme de Amaranta
porque "el tiempo del amor no vuelve
más".
Yo lo sabía,
y así entre amargura y desconsuelo,
me marché una tarde,
abandoné todo,
mi patria, mi país, mi casa,
"el mundo que a escondidas miro".
Y así llegué a La Habana,
recordando episodios transcurridos
entre cantos y risas.
* Este poema fue escrito por Javier en La Habana
en 1962. El habla de su partida de Lima en marzo del mismo año.
ODA A PABLO NERUDA
I
Viniste a mí como un
rápido corcel. Me traías
uñas duras y doradas,
uvas secas e
invisibles.
Eras enredadera en
tu pelo, te mezclaste
árbol, te volviste
oro, alma te tornaste
en mi alma.
II
Ahora eres la rosa
de hoy en el anuncio.
Luego fuiste la voz
seca del roble
endurecido.
De nuevo eres la
luz y la luz
esclarecida.
III
Tú eras canto en el
mundo ofrendado. Tú
eras pan y piedra
agujereado. Eras
fresco, innumerable,
escribiendo en el
corazón, en el
pájaro, en el
agua rugosa.
IV
A ti, enjambre
nunca entendido, a
ti padre
Vegetal,
a ti semilla
germinada,
yo canto,
yo árbol,
yo cielo.
V
En ti la muerte es
piedra recostada
en la vertiente,
canto puro, tornasolado
llanto, hoja mojada
en el río perpetuado.
La voz del viento era
dulce en tus oídos.
El mar en olas te
traía a diario geranios
en su boca,
las moras florecían
en árboles cuando
tú las nombrabas.
VI
Empero la vida,
la luz y las corrientes,
no te hacían feliz.
Luchabas en tu
patria, o patria,
volvías hacia ella la
sangre, acercabas
tu mejilla a su
alma, a su nombre
de nieve.
Querías dormir en su
substancia, querías
mudar de sombra.
Escoge las flores duras
del nitrato.
Hila el estambre
glacial de la campana,
teje tu ramo
a la belleza.
VII
Eran los ríos, ríos
arteriales, humedad,
espesura y trueno.
El viento no te
olvidará, ni el
silencio cubrirá
tu rostro.
América, amor
américa te llenó
de frutos, te dará
la cosecha, el trigo,
la espada y empuñadura.
Tu nombre está
escrito en las secas
arterias de tu América.
VIII
Si solamente escondieras
tu armadura,
si solamente callaras
tu boca ante el
sonido de la flecha,
no habría ni Pablo,
ni canto, ni verso,
ni esperanza.
IX
Como un fantasma
desencadenado, como
una huella en la
orilla, como
presencia pura extendida
al mar,
serás toda la
vida,
costa,
lluvia,
relámpago
esperanza.
X
Te cansabas de
ser hombre en las
camisas,
la sangre chorreaba
por sus puños
y llorabas.
Reías al son
de la guitarra.
No, no duermes
todavía.
No, no sueñes
victoria,
esconde tus puñales,
muerte,
nada podrás contra
la roca
despejada.
Pura poesía,
aladak
húmeda.
XI
Durmiendo en
cenizas apagadas
eras ciudad en
los crros de la
noche de hojas,
no detuviste el
mar en tu agonía,
dormías bajo el
bosque de las
hojas verdes,
a la estrella de
la eternidad.
XII
A veces pregunto,
¿cómo te llamas?
¿fundaste tu
piedra en la
lágrima, o en
la madera,
o en la abeja,
o en la piedra
misma?
¿Fundaste tus
libros en tu
alma, en tu
corazón, o sentiste
estremecerte ante
el influjo del
llanto?
XIII
Tú, americano de
las torres altar,
tú, americano
de la muerte
oscura, tú
americano,
de la puerta
eterna.
XIV
En el canto
que edificaste
a los pétalos,
en el canto
edificado a las
puertas de Varsovia,
el fuego, el
árbol,viven en
tu alma de
nogales.
Devuélvete la
torre, abre tu
corazón ya tan
abierto,
y renuévate
al nido de tu
luz sagrada.
XV
Era en ti España
dulce consuelo.
¿ A quién pudiste llamar
sino
a su boca?
¿ a quién imploraste
sino a su sangre
clara?
¿ a quién le
pediste sino
a sus labios?
XVI
Eras arena de
España en los
osarios,
eras rosa desatada,
eras tú
solo,
pueblo espantado
en la *
alborotada.
* Palabra no descrifada en
el manuscrito original.
XVII
Serás feliz con
el canto de las
aguas.
Serás feliz con
el pecho endurecido
con las rodillas y la
arena.
El mundo es hoy
tu alma,
es hoy tu boca,
en el aire, en
la tierra,
en la piel
de tu frescura.
XVIII
Caminaste cerca
de cincuenta años
con ella,
poesía.
La derramaste poco
a poco en tu
agua inagotable,
en tu
corazón
quemado,
reviviendo
desde las
cenizas.
XIX
El tiempo poco
a poco te
convertirá en
tierra y
dejará correr
eternamente
las aguas
de tu
río, en
poesía
sin muerte
retomada,
en nuevos
albores del
ocaso entristecido.
XX
El tiempo es tu
amigo inseparable,
no te separará
del alma de
las primaveras,
ni de la
tierra semejante.
Sobre tu tiempo,
los hilos de las
briznas, dejarán
la huella nunca
borrada: una
madreselva frangante
y viviente como
el fuego.
El tiempo borrará
la identidad
que te separa,
y el mismo
que elevó dos
llamas como
espigas,
te dará la
victoria, eterna
y serás un solo
ser final bajo
la tierra.
REFUGIENME COMO SIEMPRE
EN VUESTROS PECHOS
ES IMPOSIBLE
(A mis amigos)
Sólo quiero conocerme
a fondo como siempre,
sólo quiero
descansar en tierra muerta y en olvido.
Yo podría vivir solo
en el mar,
o en los montes,
pero siempre
necesitaría
de unos cuantos,
de un puñado,
de un racimo
de amigos
para pasar las
noches al lado
del café y del
silencio.
Refúgienme
como siempre
en vuestros
pechos,
corazones
alertas.
No sé si
podré
escribir
más
pues
ya
no
puedo
arreglar
este poema
librarme de esta
mesa, librarme
de
esta sidra.
POEMA EN EL AVION*
Si acaso me preguntan
dónde estuve
y si insistentes, quieren
averiguar los sitios que he pisado,
les diré.
"Tres meses son tres años,
tres años son tres días,
tres días son tres horas,
y en verdad, en verdad hablando
sólo salía dar una vuelta
por el parque,
entré al cinema
me tropecé con otras gentes en otras
partes.
Y ya estoy aquí,
nada le ha pasado a nadie,
yo sigo como siempre
admirando los ríos del otoño,
yo sigo como siempre
esperando al verano para maldecirlo,
y conversando con mis viejos
objetos adorados:
y no pregunten más,
que de mí no habrá ya más respuestas".
Bien, yo deberé decirles
a mis amigos "lo he hecho.
Estuve en Moscú.
Aquella vez que volví a casa
me sentí muy derrotado."
*Poema escrito a su regreso de su viaje a Moscú y
Europa
¡Qué difícil,
volcar mi corazón ahora,
en plena España,
en el corazón
sangrante de Madrid,
cuando las palomas
de la paz y del otoño
vuelan hacia los altos
edificios del futuro
y aquí la primavera
muere sin nacer,
váse sin venir!
¡Qué difícil decir:
vengo de Moscú,
del Asia,
he visto surgir a Samarkanda
con sus altas ermitas
que los años construyeron,
qué difícil
repito, repetirle
a los océanos sus
símbolos marchitos,
y decir luego:
He estado en España
y allí mi corazón sangró
inmediatamente
como si trabara contacto
con el viento que
corta las rosas en invierno!
Pero es cierto.
Esta es Madrid,
este es mí corazón
sangrando,
este es nuestro camino,
y seguiré gritando la
verdad de los
bosques apagados,
la verdad de las rosas
caídas,
la verdad de España
y sus historias.
Escrito en Madrid. Octubre, 1961.
L: ¿DÓNDE ESTÁ COMBRAY?*
J: En el jardín de Swann, en otoño.
Son hojas que recogí del jardín de Swann
un ocho de octubre en Combray o Illiers,
da lo
mismo.
Habíamos tomado el tren hacia Chartres
Lucho,
Rachel, yo y Amaranta.
Allí hacía mucho frío,
pero nos consoló una lluvia
que nos obligó a tomar unos coñacs.
Claro, y también estaba la catedral
mostrándonos claras estampas,
sucios
laberintos y blancos campesinos
(no pagamos nada por ellas y aún las conservo.)
No había tren para Illiers
pero estaba el autobús esperándonos.
Y mucho frío también en Combray,
pero había un hotel de la imagen
con cuartos perfectos y edredones de plumas.
Y la paloma aquella que comimos,
y el vino tinto de la aldea,
y el queso natural que allí fabrican,
y el claro pan y el postre de manzana.
Sí, son hojas que recogí del jardín de Swann,
sobre una colina, sobre un puente pequeño
y un arroyo navegable,
pero Lucho se mareaba en la barca y no subimos.
No sé si el pueblo era hermoso,
pero allí estaban la casa de Marcel,
y la magdalena de la tía Leonie,
y la foto de Francisca la dulce,
y el acostumbrado libro de Ruskin,
y Enrique el olvidadizo de Prusia.
¿Qué más había?
Tal vez un retrato de Proust,
tal vez una ventana con vidrios de colores,
tal vez una azucena, un huerto,
un rosal, algunas rosas y estas hojas.
(1961)
*Antes de dejar París, Javier tuvo una gran
satisfacción. El había realizado un paseo de dos días a un pueblito al sur:
Illiers, donde vivió uno de los escritores que más admiraba: Marcel Proust.
Durante ese viaje corto, Javier escribió este poema.
CANCION DEL AMIGO
A Degenhart Briegleb,
dégale para algunos
1
Caminamos
mucho tiempo
juntos,
juntos llegábamos
al colegio,
juntos dejábamos
la bicicleta,
peleábamos juntos,
hablábamos,
jugábamos,
reíamos
juntos
como siempre
y como ahora.
2
Es
imposible
situarte
exactamente.
No
recuerdo
el
preciso
momento
en que nos
vimos,
seguramente
fue en las
aguas
mutuas de
la
infancia.
(Un banco, una
pequeña carpeta,
no sé).
Pero mucho tiempo
hemos andado juntos:
años que parecen
otoños fríos,
días como rayos,
fuegos como
imágenes.
3
Pero ya no me
acuerdo de ti.
Es claro
todos pueden
decirme,
que si lo
conocí tanto
tiempo, no
puede
haberse alejado
de mi lado,
aunque esté
ausente como
ahora.
Pero para mí no es así.
He visto rostros
levemente y
los recuerdo aún.
Pero dégale
pocas veces
aparece en mis
recuerdos:
hoy camino solo,
claro,
tengo
amigos
pero ninguno
como él.
4
Compartimos muchas
cosas en el colegio:
a la vez empezamos
a escribir algunos
versos que luego
se hicieron poemas con
el tiempo.
El debe seguir
escribiendo como yo:
yo en mi suelo,
y él desterrado
voluntariamente
(bebiendo
fríos,
escupiendo nieve,
adelantando
el aliento por
el tiempo.)
5
Si tú supieras
qué difícil
es vivir entre
cadáveres,
qué difícil
caminar con
los ojos cerrados,
poque ya no se puede mirar.
Y aquí ( tenías
razón, toda la
vida seré un
niño)
olvido tus
pesares:
yo vivo entre
cadáveres
pero vivo entre
los míos
( lo cual es
siempre un
consuelo)
y tú sin embargo
recoges y bebes
el polvo de la
distancia.
6
Cuando tú te
fuíste leíamos
a Machado,
a Vallejo,
con fervor
descubrimos a
Darío,
Höelderlin
nos lo dio
a leer Carlos
Espinoza,
Juan Ramón
nos alegraba
y sonreía.
Hoy Juan
Ramón yace
olvidado,
Darío es siempre
un poeta lo sé,
pero ya no
me
toca.
Conservo,
(seguramente
también tú)
vivo a Vallejo
y a Machado,
pero hay
otros que
surcan mi
cabeza,
otros que
bajan en las
noches a
tocar la ventana
de mi cuarto.
7
Poco te recuerdo:
Sin embargo ahora,
quiero elevar un
canto enorme de
palomas y
cantar a tu
regreso,
que
presiento
durará un
tiempo.
Dos años
ya es mucho,
mucho tarda tu
retorno.


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