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Libro No. 447. El Río, El Viaje y Otros Poemas. Heraud, Javier.

Libro No. 447. El Río, El Viaje y Otros Poemas. Heraud, Javier.

 


© Libro No. 447. El Río, El Viaje y Otros Poemas. Heraud, Javier. Colección E. O. Julio 13 de 2013.

 

Título original: © POEMARIOS DE JAVIER HERAUD

 

Versión Original: ©  POEMARIOS DE JAVIER HERAUD

 

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© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina Miranda

 

 

 

 

 

Javier Heraud

El Río, El Viaje y Otros Poemas

 

 

 

 

 

CONTENIDO

Javier Heraud

 

EL RÍO

El Río

Una piedra

Solo

Mi casa

Unas cosas

 

EL  VIAJE

El viaje del descanso

El deseo

El poema

Recuento del año

Las estaciones

Poema

Invierno

Primavera

Verano

Otoño

Mi casa muerta

Yo no me río de la muerte

Epílogo 

 

OTROS POEMAS DISPERSOS

Prologo

Nadie te molesta, hermano

Poema a una amigo

Los visitantes de la noche

Imagen nueva

Krishna o los deseos

Poema

Poema

Poema

Poema

Dos preguntas

Balada escénica sobre la revolución cubana

Plaza Roja 1961

En la plaza Roja

Palabra de guerrillero

Poema a Rafael Alberti

Poema en las calles de La Habana

Oda a Pablo Neruda

Refugienme como siempre en vuestros pechos

Poema en el avión

Poemas en las calles de Madrid

¿Dónde está Combray?

Canción del amigo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Javier Heraud

 

 

Joven poeta comunista Javier Heraud

 

Por  daniel feres oreste

 

Javier Heraud nació en Lima en 1942 y murió en Puerto Maldonado el 15 de mayo de 1963 acribillado. Su muerte fue una verdadera inmolación, producto de sus elevados ideales, pero también un crimen que nunca fue sancionado.

 

Entre sus más notables creaciones literarias se recuerda su poemario “El río”, editado en 1961, cuando era estudiantes de la Universidad Católica, y “El viaje”. Póstumamente se publicó una edición de sus poesías completas y de sus cartas, dirigidas a sus padres y amigos. El libro incluyó una emotiva alegoría dicha en su homenaje por quien fuera su Maestro, el extinto profesor y poeta Washington Delgado.

 

En su obra poética, Javier Heraud supera el viejo conflicto entre “poesía pura” y “poesía social” fusionando ambas en un mismo contenido estético, en un sólo impulso vital. Y esto lo distingue de sus predecesores.

 

Su capacidad creadora y su conducta práctica lo convirtieron en una figura comprometida con los más altos intereses del país. A él aportó numerosos poemas de innegable calidad, pero también una coherencia diáfana entre su pensamiento y su acción. Se hizo guerrillero porque estuvo convencido, en esa circunstancia, que luchar con las armas era una manera directa de asumir su compromiso con la vida. Y es que fue, en efecto, un poeta seriamente comprometido con la causa de la justicia.

 

Hasta hoy resuenan premonitorias sus sentidas palabras: “moriré entre pájaros y árboles…”. Y así fue, en efecto. Cayó luchando por la causa de los pobres del Perú y pasó a vivir para siempre en el corazón de nuestro pueblo.

 

Escrito por el 30/05/2006

http://interesnacional.blogdiario.com/general.phtml?date=1149024540&dominio=blogdiario.com

 

BIOGRAFIA DE JAVIER HERAUD PÉREZ

(LIMEÑO) (1942— 1963)

 

Destacado aedo miraflorino nacido el lunes 19/01/1 942 y muerto el 16/05/1963.

 

En 1958, ingresa en el primer puesto a la Facultad de Letras de la Universidad Católica del Perú.

 

En 1960, es nombrado profesor de inglés en el Colegio Nacional “Nuestra Señora de Guadalupe”. Además obtiene, con César Calvo, el Primer Premio en el Concurso “El Poeta Joven el Perú”.

 

En 1961, es nombrado profesor de Literatura en la Gran Unidad Escolar “Melitón Carbajal”. El 20 de JuIio viaja a Moscú, invitado al Fórum mundial de la Juventud.

 

Permanece 15 días en Rusia, conoce Asia y pasa luego a París y a Madrid. Retorna a Lima el 20/10/.

 

En 1962, viaja becado a Cuba para seguir estudios de cinematografía.

 

En 1963, retorna al Perú como militante del Ejército de Liberación Nacional del Perú (en donde utilizó su seudónimo “Rodrigo Machado”) y muere abaleado en medio del río de Madre de Dios. (Puerto Maldonado). Le acusaban de haber sido autor de la muerte de uno de los guardias. So sabe ahora que no fue 61; el verdadero homicida fue liberado por indulto en 1970.

 

Póstumamente, obtiene el Primer Premio de Poesía en los Juegos Florales convocados por la F. U. S. M. (Federación Universitaria de San Marcos), con su poemario “Estación reunida”.

 

Es considerado el más alto poeta de su Generación.

 

En sus versos, armoniosos y sutiles, transparenta su acentuada tendencia revolucionaria, es así que, sus obras sirven de modelo para la poesía revolucionaria.

 

Son realmente, aparte de cualquier consideración extraliteraria, una de las manifestaciones más cabales de poesía en el Perú de estos años.

 

Época: CONTEMPORÁNEA

Movimiento Literario: VANGUARDISMO

Generación Literario: GENERACIÓN DEL 60.

Género Literario: LÍRICO

Seudónimo: “RODRIGO MACHADO”

 

OBRAS:

“EL Río” (1960) (En este poemario, Heraud es representado por el río, además presiente su muerte: “Yo nunca me río de la muerte, simplemente no me da miedo morir entre pájaros y árboles”).

“EL VIAJE” (1961)

“ESTACIÓN REUNIDA”

‘Poemas de la Tierra”

“Viajes imaginarios”

“Poesías completas y homenaje” (1973).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Javier Heraud

     


 

El río   
  

1

Yo soy un río,   
voy bajando por   
las piedras anchas,   
voy bajando por   
las rocas duras,   
por el sendero   
dibujado por el viento.   
Hay arboles a mi   
alrededor sombreados   
por la lluvia.   
Yo soy un río,   
bajo cada vez más   
furiosamente,   
mas violentamente   
bajo   
cada vez que un   
puente me refleja   
en sus arcos.

2

Yo soy un río   
un río   
un río   
cristalino en la   
mañana.   
A veces soy   
tierno y bondadoso. Me   
deslizo suavemente   
por los valles fértiles,   
doy de beber miles de veces   
al ganado, a la gente dócil.   
Los niños se me acercan de   
día,   
y de noche trémulos amantes   
apoyan sus ojos en los míos,   
y hunden sus brazos   
en la oscura claridad   
de mis aguas fantasmales.

3

Yo soy el río.   
Pero a veces soy   
bravo   
y   
 fuerte,   
pero a veces   
no respeto ni la   
vida ni la   
muerte.   
Bajo por las   
atropelladas cascadas,   
bajo con furia y con   
rencor,   
golpeo contra las   
piedras mas y mas,   
las hago una   
a una pedazos   
interminables.   
Los animales   
huyen,   
huyen huyendo   
cuando me desbordo   
por los campos,   
cuando siembro de   
piedras pequeñas las   
laderas,   
cuando   
inundo   
las casas y los pastos   
cuando   
inundo   
las puertas y sus   
corazones,   
los cuerpos y   
sus   
corazones.   

4

Y es aquí cuando   
mas me precipito.   
Cuando puedo llegar   
a   
los corazones,   
cuando puedo   
cogerlos por la   
sangre,   
cuando puedo   
mirarlos desde   
adentro.   
Y mi furia se   
torna apacible,   
y me vuelvo   
árbol   
y me estanco   
como un árbol,   
y me silencio   
como una piedra,   
y callo como una   
rosa sin espinas.   

5

Yo soy un río.   
Yo soy el río   
eterno de la   
dicha. Ya siento   
las brisas cercanas,   
ya siento el viento   
en mis mejillas,   
y mi viaje a través   
de montes, ríos,   
lagos y praderas   
se torna inacabable.   

6.

Yo soy el río que baja en las riberas,   
              árbol o piedra seca   
yo soy el río que viaja en las orillas   
              puerta o corazón abierto   
yo soy el río que viaja por los pastos   
              flor o rosa cortada   
yo soy el río que viaja por las calles,   
              tierra o cielo mojado   
yo soy el río que viaja por los montes   
              roca o sal quemada   
yo soy el río que viaja por las casas   
              mesa o silla colgada   
yo soy el río que viaja dentro de los hombres,   
              árbol fruta   
              rosa piedra   
              mesa corazón   
              corazón y puerta   
              retornados.   

7

Yo soy el río que canta   
al mediodía y a los   
hombres   
que canta ante sus   
tumbas,   
el que vuelve su rostro   
ante los cauces sagrados.   

8

Yo soy el río anochecido.   
Ya bajo por las hondas   
quebradas   
por los ignotos pueblos   
olvidados,   
por las ciudades   
atestadas de publico   
en las vitrinas.   
Yo soy el río,   
ya voy por las praderas   
hay arboles a mi alrededor   
cubiertos de palomas,   
los arboles cantan con   
el río,   
los arboles cantan   
con mi corazón de pájaro,   
los ríos cantan con mis   
brazos.   

9   

Llegara la hora   
en que tendré que   
desembocar en los   
océanos,   
que mezclar mis   
aguas limpias con sus   
aguas turbias,   
que tendré que   
silenciar mi canto   
luminoso,   
que tendré que acallar   
mis gritos furiosos al   
alba de todos los días,   
que clarear mis ojos   
con el mar.   
El día llegara,   
y en los mares inmensos   
no veré mas mis campos   
fértiles,   
no veré mas mis arboles   
verdes,   
mi viento cercano,   
mi cielo claro,   
mi lago oscuro,   
mi sol   
mis nubes,   
ni veré nada,   
nada,   
únicamente el   
cielo azul   
inmenso   
y   
todo se disolverá en   
una llanura de agua,   
solo serán un canto o un poema mas   
solo serán ríos pequeños que bajan,   
en mis nuevas aguas luminosas,   
en mis nuevas   
aguas   
apagadas.   
   
                                 (Lima 1960)


 

Poema   

Oscuro es el tiempo y leves   
las sonrisas de los días.   
El día asume su palidez   
de infante: su regocijo se   
expresa en las noches   
del amor y la venganza.   
Es la hora de los muertos,   
ahí donde surgen los pálidos   
rostros de niños consumidos   
por el viento.   
Largo es el camino y oscuras   
las sonrisas de los días.   
(Las tumbas conservan sus   
viejos temores, los hombres   
sus viejos esritos   
y los niños nacen   
con nuevos   
rencores en los labios).   
Y allí donde el día se ofrece   
(oscuro regocijo de hierbas caídas)   
abro mis ojos a la luz del amor   
y de tus labios.

En: Las estaciones.   
   
   


4

Todo es madera, los cóndores,   
las máscaras, los ríos y las   
oscuras madreselvas.   
Los árboles tienen raíces en   
la tierra, en el pavimento,   
en las veredas, en el pan   
congelado, y hasta en el árbol   
mismo,   
El cemento es árbol,   
el oro es el árbol,   
árbol el hierro puro   
y madera los cristales.   
Todo es raíz fina, los   
cimientos de las enredaderas,   
los otones de las corbatas,   
las hebillas de mis entrañas   
arrugadas. Todo es madera, el   
alba de tus ojos somnolientos,   
los dedos de mis manos   

apretadas, el sol en su ocaso   
turbulento.   
   
                                    Poemas a la tierra   
                                    (Lima, 1961)   


I   
Es necesario volver  
una vez más  
a la noche que nunca  
conocimos, a los ríos que siempre se negaron:  
es naufragio  
en el último navío.  
Acaso una vez más es necesario. El tiempo  
se acorta   
y no regresa. Heridos  
es necesario  
reanudar los puertos.  
El tema sigue siendo  
lo perdido (mi corazón  
también). El invierno gastará sus lluvias  
si los árboles mueren.  
Y habremos de anegarnos  
sin remedio,  
sentados en un parque de Diciembre.

En: Ensayo a dos voces  
Javier Heraud, César Calvo  
Lima, 1961

 

 

Javier Heraud

     


 

EL  VIAJE

El viaje del descanso

El deseo

El poema

Recuento del año

Las estaciones

Poema

Invierno

Primavera

Verano

Otoño

Mi casa muerta

Yo no me río de la muerte

Epílogo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El viaje del descanso

 

El deseo

 

Qusiera descansar

todo un año

y volver mis ojos

al mar,

y contemplar el río

crecer y crecer

como un cauce,

como una enorme

herida abierta

en mi pecho.

Levantarme,

sentarme,

recostarme en

las vertientes

o

en las orillas

de los mares,

recostarme en

las crecientes,

acomodarme

suavemente en

las aguas

o

en

los

manantiales.

 

 

 

 

 

el poema

 

1

 

He dormido todo

un año,

o tal vez he muerto

sólo un tiempo,

no lo sé.

Pero sé que un año

he estado ausente,

sé que un año he

descansado,

sé que en ese tiempo

las moras y las frutas

secaban sus raíces

triturándolas

de sabor y regocijo.

Yo descansé

en la sierra,

y felizmente mi

corazón no se secó

con la humedad

del llanto,

no sollozó,

no reclamó tristezas

pasadas.

Todo sucedía como

siempre:

y yo descansaba

descansando,

los trenes aún pesaban sus rieles,

los barcos naufragaban

tarde y anoche,

muchos peces

agotábanse en el mar.

 

2

 

Pero ya estoy aquí.

He vuelto sin embargo,

con un raro sabor

a tierra amarga,

muchos sufrimientos

tenía acumulados

y es difícil olvidar

en un año.

Es difícil dejar

todo abandonado,

un año es siempre

un año y nunca es suficiente.

Es difícil dejar todo,

pálidos arbustos

cubren el corazón

de odio,

y arrancar es siempre

dejar algo,

un hueco,

una raíz fina;

el aliento

del odio incansablemente

habita

en el corazón

y en el sueño.

 

3

 

Hoy he vuelto

mis caminos.

Partí hace ya

un año.

Todo  podría negarlo

ahora:

no sé si he nacido,

no sé si he leído

alguna vez un libro.

Habre tal vez hojeado

un verso de Salinas

que hoy quiero olvidar.

Un año nunca es suficiente

cuando se desea el descanso.

Si he nacido

es porque he de acabar

con mis huesos

en el mar:

(el mar lo lava todo,

el mar cubre

las hierbas y los pastos,

él llena los corazones

de sal y de tinieblas).

Pero yo acaso ya he muerto,

un año es siempre un año,

realmente no he

descansado nada,

¿o es que quiero

volver a recostarme

en el lecho

del descanso, en donde

en sueños escuchaba

el rumor

de las vertientes

del otoño?

 

4

 

He vuelto ya.

Mamá, papá,

he vuelto.

Hermanos,

aquí estoy

como antes,

cantando en

las noches

del invierno,

con mi seco

corazón

de pan y piedra.

Gustavo, tú

has crecido.

¿Y ya no cuentas

con los dedos,

y ya no lees

letra a letra,

y ya no sueñas

con los tigres

y elefantes?

Es cierto, padres,

hermanos,

aquí estoy.

No sé‚ si he descansado,

y es que en el camino

encontré‚ un sauce que

reía con el viento y

con mis pasos,

que reía con

los dientes y las ramas,

que reía de todo

como un niño,

y esto me ha

hecho dudar.

 

5

 

He estado un largo

año tendido en

la hierba del olvido,

cubierto por

las hojas del amor y

del otoño.

Ya he descansado

un poco, lo confieso,

yo partí sin despedirme,

pero es que en mi corazón

no cabían ya mis flores,

en mi corazón no entraba

ya el duro secreto de la vida.

 

6

 

He vuelto lentamente

( Un poco de sueño

es siempre necesario

aunque sea corto como

el silencio de las

enredaderas).

Por cada pueblo que pasaba

de regreso,

veía que sus puertas

estaban abiertas

para mí,

que sus techos eran míos,

que sus campos,

sus oídos,

todo me pertenecía.

Yo caminaba y

caminaba,

no miraba atrás

hacia mi lecho de hojas,

un año es suficiente

me decía,

no es necesario morir

mas si es que queremos

abrir los brazos y decir:

"hasta mañana, gracias,

nada ha sucedido,

y estoy como siempre

entre los ríos,

y estoy como nunca

entre las piedras".

Y seguía caminando,

pensando en el pan

caliente de la casa,

saboreando el arroz

preparado por mi madre,

sintiendo a mi

cama

con

sus

sábanas

felices.

 

7

 

El canto de los

ríos

acompañaba a mis

pies

de tibio caminante,

el río

cantaba con mis brazos,

en él

yo miraba a la muerte y a

la vida.

Pero uno está siempre

compuesto

de un. trozo de muerte y de

camino,

y uno siempre es río,

o canto,

o lágrima cubierta.

 

 

8

 

He vuelto. Dormí un

largo año, descansé‚

y estuve muerto, pero

gocé de abril

y de las flores blancas.

 

9

 

Hoy he regresado por

los campos,

a ratos corriendo

sofocado,

a ratos descansando

nuevamente al pie

de un  árbol de

hojas castañas.

El sol arriba,

(como siempre),

entonando estruendosas

canciones de triunfo

o desafiándome a correr

por todo el campo.

Me detuve

en las vertientes,

hundía mis brazos

en sus aguas,

conversaba

refrescando

la cabeza.

Y me vi de nuevo

reflejado en

el mar y aquí dudé

de nuevo:

yo no he sabido nada,

todo un año he viajado

por los pueblos

de los sueños.

no sé si soy tan sólo

un muerto que golpea

su cajón de asfixiado,

no sé si en un pedazo

de té pudiese recordar

toda una vida perdida,

pero sé que he estado

dormido:

un año es un siglo

cuando es un año

de sueños y de olvidos.

 

10

 

No me reprochen nada

si he estado ausente

todo un largo racimo

de días apretados,

es porque supuse

que nunca se puede

vivir tanto,

mis manos ya eran

manos sólo para

el clamor y el refugio.

Yo construía mis

grutas con mis ojos,

y las uñas no existían

para el pan ni para

el trigo.

Nunca sabré‚ si he

descansado,

saber no es suficiente,

un año es siempre un año,

pero sé que he dormido,

y allí donde dormía

las flores cubrían

mi cabeza,

y no me preocupaba

ni del río ni del valle,

ni del mar ni las arenas.

Hoy vuelvo,

hoy retorno

después de un año,

después de un año

de descanso o

de perenne viaje

hacia la vida.

Pero el viaje

del descanso,

o el viaje sin descanso,

o el viaje y el descanso,

todo es un alivio para

mis ojos muertos.

Hoy regreso con la duda

y la palabra,

hoy retorno con

la dicha en la garganta,

sin descanso o con descanso,

pero sin nuevos sueños.

Sin un nuevo suño

que me obligue a

retornar a mi lecho

de hierbas y de flores,

sin un nuevo y largo

sueño,

podré construir

nuevas palabras,

tal vez sonreiré

con cara alegre,

alguna vez saludaré

a la vida,

y esperaré

a la muerte alegremente,

con mi seco corazón.

 

 

 

Recuento del Año

 

Una vez terminado

el año,

procedo a recoger

mis cosas nuevas,

procedo a reclamar

papeles viejos,

hago al compás

de charlas amistosas

el recuento del año,

el recuento de mis

365 días pasados:

todo se fue

rápidamente,

no hubo tiempo

para la cosecha,

ni  para

sembrar el trigo

en los maizales.

Los días volaron

raudamente,

estuve sentado,

leyendo,

o alguna vez

escribiendo

hasta la noche.

No tuve miedo

de la muerte,

no pude sembrar

el amor como

quería,

recogí algunas

frutas caídas

y supuse que

al final moriría

alguna tarde

entre pájaros

y  árboles.

 

No estoy muerto.

sin embargo,

entre tarde y tarde

cuando vibran

los soplos

del silencio,

abro mi corazón

al conjuro

del viento

y la palabra,

y construyo

casas,

tierras,

mares,

nuevos albores,

nuevas tristezas,

y callo al final

 

(como siempre

recordando y

recordando).

 

 

 

Las Estaciones

 

poema

 

Oscuro es el tiempo y leves

las sonrisas de los días.

El día asume su palidez

de infante: su regocijo se

expresa en las noches

del amor y la venganza.

Es la hora de los muertos,

ahí donde surgen los pálidos

rostros de niños consumidos

por el viento.

Largo es el camino y oscuras

las sonrisas de los días.

(Las tumbas conservan sus

viejos temores, los hombres

sus viejos escritos

y los niños nacen

con nuevos

rencores en los labios).

Y allí donde el día se ofrece

(oscuro regocijo de hierbas caídas)

abro mis ojos a la luz del amor

y de tus labios.

 

 

 

invierno

 

Agosto ha pasado ya.

Duras primaveras

acosan mis olvidados

recuerdos.

(Las cicatrices

del tiempo y del olvido,

lo cicatrices del odio

y el amor,

las llanuras de sangre

abiertas con la mano,

los campos desolados

por la sed y el amor).

 

 

 

 

primavera

 

Es la hora de la sangre

y del clamor.

ahí donde vibraban

los viejos clarines,

allí donde sonaban

los viejos sonetos,

vibran y suenan

los días oscuros

del tiempo y del amor.

Los muertos esperan

felices los truenos

pacientes,

y los ríos congelados

aguardan la llegada

del verano.

Verano, viejo sólido,

nada podrás contra

la ardiente tiranía

de la primavera.

 

 

 

verano

 

Redoblados soplos del amor

sacuden el corazón y los ojos.

(Es la luz de la vida y

de los días. Es el castigo de la

muerte y de las noches).

Recojo y siembro las semillas

del amor;

camino entre noches

oscurecidas por

el vino,

pregunto a la tierra

y a los montes,

arranco montañas

de odios y tumultos:

¿Qué son las tardes

al lado de la paz,

qué son los montes

al lado de los sueños,

qué son los ríos

a lado de las lágrimas,

qué son una sonrisa,

un llanto,

un estremecimiento,

un

rostro,

una

mano

si día a día

mueren

las hierbas

en los campos,

si día a día

caen en sus

noches

los  árboles

del amor y

del silencio?

 

 

 

 

otoño

 

En los ríos del otoño,

mi sangre, mi muertos,

mi amor, las hierbas caídas,

mis labios, las cicatrices

abiertas,

se fundirán como

una primavera,

se unirán como niños

jugando,

en el eterno renacer

de nuestros corazones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

mi casa muerta

1

No derrumben mi casa

vieja, había dicho.

No derrumben mí casa.

2

Teníamos nuestra pérgola,

y dos puertas a la calle,

un jardín a la entrada,

pequeño pero grande,

un manzano que yace seco

ahora por el grito

y el cemento.

El durazno y el naranjo

habían muerto anteriormente,

pero teníamos también

(¡cómo olvidarlo!)

un árbol de granadas.

Granadas que salían

de su tronco,

rojas,

verdes,

el árbol se mezclaba

con el muro,

y al lado,

en la calle,

un tronco que

daba moras

cada año,

que llenaba de hojas

en otoño las puertas

de mi casa.

3

No derrumben mi vieja casa,

había dicho,

dejen al menos mis

granadas

y mis moras,

mis manzanas y mis

rejas.

4

Todo esto contenía

mi  pequeño jardín.

Era un pedazo de

tierra custodiado

día y tarde por una

verja,

una reja castaña y alta

que

los niños a la salida

del colegio

saltaban fácilmente,

llevándose las manzanas

y las moras,

las granadas

y las flores.

5

Es cierto, no lo niego,

las paredes se caían

y las puertas no cerraban

totalmente.

Pero mataron mi casa,

mi dormitorio con su

alta ventana mañanera.

Y no quedó nada

del granado,

las moras ya no

ensucian mis. zapatos,

del manzano sólo veo

hoy día,

un triste tronco que

llora sus manzanas

y sus niños.

6

Mi corazón se quedó

con mi casa muerta.

Es difícil rescatar

un poco de alegría,

yo he vivido entre

carros y cemento,

yo he vivido siempre

entre camiones

y oficinas,

yo he vívido entre

ruinas todo el tiempo,

y cambiar un poco

de árbol y de pasto,

una palmera antigua

con columpios,

una granada roja

disparada en la batalla,

una mora caída con un niño,

por un poco

de pintura

y de granizo,

es

cambiar

también algo

de alegría

y de tristeza,

es cambiar también

un poco de mi vida,

es llamar también

un poco aquí a la muerte

(que me acompañaba

todas las tardes

en mi vieja casa,

en mi casa muerta).

 

De: "El Viaje". 1961.

 

 

Yo no me río de la muerte

Elegía

 

Tú quisiste descansar

en tierra muerta y en olvido.

Creías poder vivir solo

en el mar, o en los montes.

Luego supiste que la vida

es soledad  entre los hombres

y soledad entre los valles.

Que los días que circulaban

en tu pecho sólo eran nuestras

de dolor entre tu llanto. Pobre

amigo. No sabías nada ni llorabas nada

Yo nunca me río

de la muerte.

Simplemente

sucede que

no tengo

miedo

de

morir

entre

pájaros y arboles

Yo no me río de la muerte.

Pero a veces tengo sed

y pido un poco de vida,

a veces tengo sed y pregunto

diariamente, y como siempre

sucede que no hallo respuestas

sino una carcajada profunda

y negra. Ya lo dije, nunca

suelo reir de la muerte,

pero sí conozco su blanco

rostro, su tétrica vestimenta.

Yo no me río de la muerte.

Sin embargo, conozco su

blanca casa, conozco su

blanca vestimenta, conozco

su humedad y su silencio.

Claro está, la muerte no

me ha visitado todavía,

y Uds. preguntarán: ¿qué

conoces? No conozco nada.

Es cierto también eso.

Empero, sé que al llegar

ella yo estaré esperando,

yo estaré esperando de pie

o tal vez desayunando.

La miraré blandamente

(no se vaya a asustar)

y como jamás he reído

de su túnica, la acompañaré,

solitario y solitario.

 

De: "El Viaje". 1961.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las llaves de la muerte

 

Ahora y siempre en mi rostro

conservo la inigualable voz,

la voz única que abrirá las

puertas incansables de la vida,

las puertas inagotables

de la muerte.

La única voz en mi rostro

eternamente conservo, mi

rostro que es inmediato

a la hora del mediodía,

que es susceptible de frente

al sol eterno, que es partitura

de llantos ante la muerte.

La voz única contiene

incansablemente

mi rostro. La inigualable voz

que es capaz de abrir las puertas

de la vida, que puede abrir

las puertas de la muerte.

Mi rostro y mi voz se

confunden en las puertas

de la vida,

se confunden en el alba

de la muerte,

ambos,

rostro

y

voz,

como

una

llave,

como

un

racimo

de llaves,

como

eternas

llaves

de

la

muerte.

De: "El Viaje". 1961.

 

 

 

 

Epílogo

 

 

Sólo soy

un hombre triste

que agota sus palabras

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Javier Heraud

     


 

 

Otros poemas dispersos

 

Prologo

Nadie te molesta, hermano

Poema a una amigo

Los visitantes de la noche

Imagen nueva

Krishna o los deseos

Poema

Poema

Poema

Poema

Dos preguntas

Balada escénica sobre la revolución cubana

Plaza Roja 1961

En la plaza Roja

Palabra de guerrillero

Poema a Rafael Alberti

Poema en las calles de La Habana

Oda a Pablo Neruda

Refugienme como siempre en vuestros pechos

Poema en el avión

Poemas en las calles de Madrid

¿Dónde está Combray?

Canción del amigo

 

 

 

prólogo

 

    Ha llegado ya el

    hombre de los mares

    Señor, abre tu puerta

    Señor, abre tu corazón

    que ha  llegado ya

    el hombre de los mares..

 

                              Gabier Eró

                                  1960

 

 

 

 

 

    Nadie te molesta, hermano

 

 

    Nadie te molesta,

    hermano.

    Hoy duermes en tu cuna

    Y en tu leche,

    hoy duermes en tu sueño

    y en tu noche.

    ¿Qué espantos, qué

    miedos te cogerán

    en madrugada y

    te sacudirán en

    viernes o en sábados

    o en sábados convulsos?

    No. Aquí estoy yo,

    hermano,

    velando tu tranquilidad

    y tus noches,

    mirando tus manos

    enlazadas con

    la luna,

    mirando tu rostro

    hundido en tus

    sus otoñales.

 

    Invierno. Y aquí

    está  tu hermano,

    tu colcha, tu

    sábana, y

    tu almohada,

    y tu hermano

    para evitar que

    ángeles perversos

    paseen por tus

    ojos

    para coger tus

    sueños y arrullarlos

    fieramente.

    Hoy, durmiendo,

    cuidando tu muerte

    por momentos,

    evitaré que nuevos

    soles nazcan en tu

    frente, evitaré

    las tinieblas y las

    ruinas,

    las miserias y,

    los males,

    (que hoy se vislumbran

    en mis ojos)

    para hacer de ti,

    hermano,

    un nuevo hombre

    nacido aquí en

    la aurora.

 

       Junio. 1960.

 

 

 

 

 

 

    poema a un amigo

 

  

 

    Jueves, día último de la

    infancia

    Jueves, viernes días dulces

    y amargos para el oído

    qué sombra que luces

    qué soles

    descansaban

            en

            tu

            f rente

    qué soles te acercaban

    al pasado,

    jueves,

    doce,

    último, día de

    los lunes

    poesía,

    martes de la

    semana.

    Luis, hermano,

    hoy la humanidad

    me sabe fuerte

    hoy descanso

    en mis ojos

    y en mi voz.

 

                 28 de junio 1960

 

 

 

 

 

 

        los visitantes de la noche

 

 

 

    Me has dado de beber

    en tus manos el agua

    que sale de la fuente,

    la fuente para aplacar,

    mi sed de caminante,

    mi sed que corría por

    los campos cubiertos y

    tejidos de sol,

    la fuente para calmar

    mi sed de vida y muerte.

    mi sed de tus manos frescas,

    la fuente clara,

    la fuente que reía con Machado,

    la fuente que me adentraba con sus besos

    Esta fuente ha llenado de piedras

    mi seco corazón,

    la fuente y tus manos.

    el agua que me ofreciste

    a beber aquella tarde de

    Pájaros entre el desierto,

    la fuente y la piedra,

    el amor destruye como la muerte,

    el amor llena de agua fresca mi

    rostro y mi aliento,

    la fuente como un día en tus manos,

    la fuente de la tarde y de la noche,

    la fuente y mi sed,

    tus manos y la fuente de la tarde.

 

 

 

 

    imagen nueva

 

  

 

 

                    Para  Armando Zubizarreta

 

       A veces me parezco un poco

       a la imagen de la muerte

       que mi madre descubría

       entre sus cuentos.

       Con mis ojos hundidos y

       mis manos señalando

       blancas calles

       me suelen confundir

       con la muerte devoradora,

       y entonces,

       para jugar,

       penetro en algunas

       casas,

       aliviando a carpinteros y

       artesanos del dolor,

       cogiendo tierras

       y hundiéndolas

       en el mar.

       Soy la muerte a ratos,

       y a ratos conservo mi belleza

       y mis vestimentas

       y asusto perros, gatos,

       y al final,

       como siempre,

       a la higuera estéril y solitaria

       la quemo con el rayo de mis manos

 

                                25, Octubre, 1960

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    krishna o los deseos

 

                                            A. C. B., interminable amigo.

 

                                        Keshava, ¿con qué objeto mataría

                                        a los míos? No deseo la victoria,

                                        los reinos ni los placeres.

                                                                         Bhagavad-Gita. I, 31

 

 

I

 

    No deseo la victoria.

    La victoria es siempre pasajera,

    no queda después  sino la muerte,

    el regocijo, el gozo falso de la vida:

    una hierba caída sobre el hombro,

    un refugio que aguarda su retorno,

    un escondido llanto después de la

    batalla y la victoria.

    Un vaso palpitante,

    un cuerpo en perpetuo movimiento,

    un cenicero vacío eternamente

    son más efímeros quo la victoria,

    efímera y vana, cansada y agotante.

    Difícil es remar a  remo suelto,

    difícil llenar el vaso lleno,

    difícil cambiar el tiempo ajeno.

    No deseo la victoria ni la muerte,

    no deseo la derrota ni la vida,

    sólo deseo el  árbol y su sombra,

    la vida con su muerte.

 

    II

 

    No deseo los reinos.

    Un reino es siempre mensurable:

    tantos metros y distancias,

    tantos bueyes y caballos lo

    separan de otros reinos pasajeros.

    No deseo ningún reino:

    mi único reino es mi corazón cantando,

    es mi corazón hablando,

    mi único reino es mi corazón llorando,

    es mi corazón mojado:

    mi reino es mi seco corazón  (ya lo dije)

    mi corazón es el único reino

    indivisible,

    el único reino que nunca nos traiciona,

    mi reino y mi corazón,

    (ya tengo el corazón)

    no deseo los reinos si tengo mi

            pecho y mi garganta,

    no deseo los valles ni los reinos.

 

    III

 

    No deseo los placeres.

    No existe el placer sino la duda,

    no existe el placer sino la muerte,

    no existe el placer sino la vida.

    (El mar lavará  mi espíritu en las arenas,

    lo lava todos los días en el recuerdo,

    lo ha lavado con palabras,

    el mar no es un placer sino una vida).

    El mar es el reino de la soledad y el naufragio.

 

    IV

 

    No deseo sino la vida,

    no deseo sino la muerte.

 

    V

 

    Descansar en el valle

    que baña el río todas las tardes,

    en las arenas que cubre el. mar

    todas las noches,

    en el viento que sopla en los ojos,

    en la vida que alienta ya sin fuego,

    en la muerte que respira el aire lleno,

    en mi corazón que vive y muere diariamente.

 

                                  Noviembre, 1960.

 

     

 

 poema

 

 

      El valle de

    Tarma es grande.

    Pero más grande

    es mi corazón

    cuando lo miro,

    pero más amplio

    es mi pecho cuando

    aspiro aire, y aire,

    cielo y cóndor,

    martes y jueves,

    más grande que el

    río es el hombre,

    más grande que el

    valle son los ojos

    de tantos caminantes

    de costado.

 

 

    poema

 

 

        Un eucalipto, alto,

    espigado, contiene

    para siempre mi corazón.

    Eucalipto,

    alto germen de la

    tierra, espiga y

    piedra de ríos,

    fruto eterno y sagrado

    de los hombres.

    Bosques, valles,

    campos y quebradas,

    quebradas que bajan

    como un hombre,

    quebradas que bajan

    en los pechos,

    sombras que descienden

    como cuerpos

    sombras que descienden

    como sombras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

       Poema

 

 

 

 

 

    Lentamente caminé‚

    por la ciudad

    Y por sus calles.

    Cálidas piedras sostenían

    mis zapatos,

    sostenían mi cuerpo

    tiernas manos anochecidas

    como estrellas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

     poema

 

 

 

 

 

 

     Mil países que

     yo no conozco

     mil est:rellas y

     túneles,

     mil países y pueblos,

     mil y un puentes

     incontables,

     desconocido país:

     en tus puertas ya

     me siento torturado,

     en tu boca ya me

     siento masticado,

     en tus ríos ya

     me siento ahora

     y siempre y nunca

     ahogado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

        dos preguntas

 

 

 

 

 

    primera pregunta

 

    "¿En qué lugar de Lima, la dorada,

    vivían los que la coristruyeron?"

                                     (Bertolt Brecht)

 

    segunda pregunta

 

    ¿Por qué será  que todavía existen

    infelices que nos hablan de una Lima

    señorial, antigua, colonial y bella?

    ¿Por que quedan  todavía desgraciados

    que anhelan sin cesar la ciudad de los Reyes,

    las tapadas, los balcones, la alameda,

    si de eso sólo queda un basural de hambre,

    de miseria y de mentira?

    Ciudad de los Reyes

    de la explotación y el hambre,

    tres veces coronada por la sumisión,

    ciudad triste, hambrienta, mísera

    por todos lados,

    salvo pequeños rinconcitos

    donde se canta "la flor de la canela"

    "viva el Perú y sereno" y se bebe whisky

    con hielo y cocacolas.

 

 

 

         balada escénica sobre

         la revolución cubana

 

 

 

    Personajes: un norteamericano y

                      un miliciano cubano.

    Aparece un funcionario yankee

      mascando chicle - Habla.

 

    Hablo entre las lunas llenas

    de comunistas.

    Han ocupado el Caribe

    hemos perdido una isla.

    Pero con nosotros no se atreven.

    ¿Recuerdan todavía que hicimos

    hervir a 300 mil japoneses, já?

 

    Pero ay la libertad,

    la democracia, la justicia,

    la igualdad entre los hombres

    han sido victimados por tanques rusos.

 

    Castro, ah sí, es un barbudo loco,

    debe morir en la cámara de gas,

    ¿por qué no se afeita?

 

    Debemos poner a Cuba de rodillas,

    y por eso yo también me arrodillo,

    porque mi nuevo pesidente es católico,

    cree en el dios único existente,

    y tiene además una esposa  bonita y hacendosa.

    (aparte)

    me perdonan ustedes por un instante,

    pero me han venido ganas de orinar.

     (aparece una puerta portátil

    que lleva un letrero:

                   'For white men, only"

    (A lo lejos se escuchan voces. Se van acercando.

    Aparecen funcionarios, de diferentes países Latinoamericanos

    y periodistas a sueldo vestidos de saltimbanquis. Se ponen en

    fila y repiten a coro lo dicho por el yankee).

                          Salen.

 

    Aparece un miliciano con su uniforme verde olivo y un fusil.-

    Habla:

 

    Porque mi patria es hermosa

    corno una espada en el aire,

    y más grande ahora y aun

    más hermosa todavía,

    yo hablo y la defiendo

    con mi vida.

    No me importa lo que digan

    los traidores,

    hemos cerrado el pasado

    con gruesas lágrimas de acero.

    El cielo es nuestro,

    nuestro el pan de cada día,

    hemos sembrado y cosechado

    el trigo y la tierra,

    y el trigo y la tierra

    son nuestros,

    y para siempre nos pertenecen

    el mar

    las montañas y los pájaros.

 

                                         (Sale)

 

                                                  (1961)

 

 

 

 

 

    plaza roja 1961

 

 

 

 

 

    Plaza Roja 1961.

    verano de Otoños incendiados.

    Palomas que circundan el aire

    a cada Paso nuestro.

    Hombres que se detienen.

    Aire libre y puro y sano.

 

    (San Basilio canta su hermosa

    balada de colores).

    Lenin, dormido,

    vigila la marcha de su pueblo.

    (Allí está. Pueden verlo.

    No es engaño).

 

    Adoquines y pasos.

    Gente que se reúne:

    Gagarín que regresa de su vuelo

    con una flor que arrancó a las estrellas.

    (Titov besa a las mujeres y a los niños).

 

    Plaza Roja 1961

    El Kremlin reposa con su muralla

    exprimida del fondo de los siglos.

    Gorki en la pared

    canta a los niños su historia

    (En los jardines del Kremlin

     los niños juegan con helados

    de frutas y con globos)

 

    Los enamorados se besan

    bajo árboles frondosos.

    La campana rota calla su sonido.

    (Del cañón salen palomas

    que juegan a los trinos).

 

    Plaza Roja 1961.

    Aquí yo he estado en el centro del incendio,

    en plena Plaza Roja y varias veces,

    tragándome mis penas

    y forzando mi pequeñísima alegría.

    He dicho Paz en rojo, en calles,

    en plazas y jardines.

 

    Y digo paz en Moscú, en Tashkent,

    o en el corazón herido de mi pueblo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    en la Plaza Roja

 

 

 

 

 

    A estas horas, en estos días,

    estuve en Moscú,

    y desde mi piso 23 del hotel Ucraína

    vi al río Moscu de noche

    y a una ciudad de noche

    que vive y duerme en la paz

    de sus auroras.

    A estas horas, Arturo y Mario

    pasearán Moscú.

    Pero es diferente.

    Ellos hablarán con Marcos Ana,

    hablarán de España,

    verán en los ojos más abiertos

    de su pueblo

    el renacer y la esperanza

    (Pero es diferente

    estamos en 1962

    Nicolaiev y Popóvich

    suman más de 100 vueltas,

    Ellos caminarán por la Plaza Roja,

    hablarán de mí entre adoquines.

    Yo también quisiera hablar

    con Marcos Ana,

    contarle de mi pueblo y de su lucha.

    Pero ahora

    (no es demagógico decirlo)

    hay otras luchas que hacer,

    y Arturo y Mario hablarán por mí

    con las palomas.

 

 

 

 

 

        palabra de guerrillero

 

 

 

 

 

    Porque mi patria es hermosa

    corno una espada en el aire,

    y más grande ahora y aun

    más hermosa todavía,

    yo hablo y la defiendo

    con mi vida.

    No me importa lo que digan

    los traidores,

    hemos cerrado el pasado

    con gruesas lágrimas de acero.

    El cielo es nuestro,

    nuestro el pan de cada día,

    hemos sembrado y cosechado

    el trigo y la tierra,

    y el trigo y la tierra

    son nuestros,

    y para siempre nos pertenecen

    el mar

    las montañas y los pájaros.

 

 

 

 

 

 

 

POEMA A RAFAEL ALBERTI

 

(Compuesto en su presencia, el 5 de mayo de 1960, en el Instituto José Carlos Mariátegui).

 

 

 

Rafael,

Alberti,

déjame llamar a tu voz

desde mi voz,

a tu canto desde mi canto

naufragado,

déjame aprender en tus ojos

la palabra ardiente,

la poesía viva y despejada.

Rafael,

Marinero en tierra y cielo,

marinero y ángel

marinero y tierra,

tierra y cielo,

Alberti y rafael.

Alberti,

a tu cielo, a tu voz,

a tu rostro

emocionado,

ahora, he de cantar

en la voz de las palomas.

Hueso en el árbol, pedro,

federico, rafael,

venidos de tan lejos y

tan cerca.

Alberti,

que tus aguas vengan puras

a tu cielo, que tu

lluvia caiga suave

hoy en mi

pecho,

que tu cielo llueva fértil

en España,

que tu voz riegue en América,

y en la tierra dé sus

frutos, de flor en los océanos,

siembre árboles en los

hombres. Llene de flores

este mundo.

Nada podrá la muerte

contra tí.

Rafael,

la muerte ya no existe

en tus praderas,

ya no reina en tus campos

azules,

el olvido ya no te olvidará

en sus aguas tormentosas.

Alberti,

rafael,

en la palabra, en el rostro

de tu poesía,

pusiste tu voz y tu garganta,

dejaste tu alma y tu sangre

abierta,

Rafael en tu voz

te quedaste tú.

Eternamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                             "Partir por mi patria sometida

                                                                                y por ti, mi bien"

                                                                                                             Vals "Melgar".

 

Un día me alejé de casa

Dejé a mi madre en la puerta

con su adiós mordiéndome los ojos.

(Mi hermano, el pequeño,

no comprendía nada y creía

que volvería pronto).

Yo sabía que ese viaje era

para mucho

y por eso abracé bastante

a mi padre y saludé

futuros matrimonios de mis hermanas.

El carro ya partía,

me fui, me marché, me largué

rápido de casa,

cumpliendo amenazas pasadas

que yo profería.

No quise despedirme de Amaranta

porque "el tiempo del amor no vuelve más".

Yo lo sabía,

y así entre amargura y desconsuelo,

me marché una tarde,

abandoné todo,

mi patria, mi país, mi casa,

"el mundo que a escondidas miro".

Y así llegué a La Habana,

recordando episodios transcurridos

entre cantos y risas.

 

 

* Este poema fue escrito por Javier en La Habana en 1962. El habla de su partida de Lima en marzo del mismo año.

 

 

 

ODA A PABLO NERUDA

 

I

Viniste a mí como un

rápido corcel. Me traías

uñas duras y doradas,

uvas secas e

invisibles.

Eras enredadera en

tu pelo, te mezclaste

árbol, te volviste

oro, alma te tornaste

en mi alma.

 

II

Ahora eres la rosa

de hoy en el anuncio.

Luego fuiste la voz

seca del roble

endurecido.

De nuevo eres la

luz y la luz

esclarecida.

 

III

Tú eras canto en el

mundo ofrendado. Tú

eras pan y piedra

agujereado. Eras

fresco, innumerable,

escribiendo en el

corazón, en el

pájaro, en el

agua rugosa.

 

IV

A ti, enjambre

nunca entendido, a

 ti padre Vegetal,

a ti semilla

germinada,

yo canto,

yo árbol,

yo cielo.

 

V

En ti la muerte es

piedra recostada

en la vertiente,

canto puro, tornasolado

llanto, hoja mojada

en el río perpetuado.

La voz del viento era

dulce en tus oídos.

El mar en olas te

traía a diario geranios

en su boca,

las moras florecían

en árboles cuando

tú las nombrabas.

 

VI

Empero la vida,

la luz y las corrientes,

no te hacían feliz.

Luchabas en tu

patria, o patria,

volvías hacia ella la

sangre, acercabas

tu mejilla a su

alma, a su nombre

de nieve.

Querías dormir en su

substancia, querías

mudar de sombra.

Escoge las flores duras

del nitrato.

Hila el estambre

glacial de la campana,

teje tu ramo

a la belleza.

 

VII

Eran los ríos, ríos

arteriales, humedad,

espesura y trueno.

El viento no te

olvidará, ni el

silencio cubrirá

tu rostro.

América, amor

américa te llenó

de frutos, te dará

la cosecha, el trigo,

la espada y empuñadura.

Tu nombre está

escrito en las secas

arterias de tu América.

 

VIII

Si solamente escondieras

tu armadura,

si solamente callaras

tu boca ante el

sonido de la flecha,

no habría ni Pablo,

ni canto, ni verso,

ni esperanza.

 

IX

Como un fantasma

desencadenado, como

una huella en la

orilla, como

presencia pura extendida

al mar,

serás toda la

vida,

costa,

lluvia,

relámpago

esperanza.

 

X

Te cansabas de

ser hombre en las

camisas,

la sangre chorreaba

por sus puños

y llorabas.

Reías al son

de la guitarra.

No, no duermes

todavía.

No, no sueñes

victoria,

esconde tus puñales,

muerte,

nada podrás contra

la roca

despejada.

Pura poesía,

aladak

húmeda.

 

XI

Durmiendo en

cenizas apagadas

eras ciudad en

los crros de la

noche de hojas,

no detuviste el

mar en tu agonía,

dormías bajo el

bosque de las

hojas verdes,

a la estrella de

la eternidad.

 

XII

A veces pregunto,

¿cómo te llamas?

¿fundaste tu

piedra en la

lágrima, o en

la madera,

o en la abeja,

o en la piedra

misma?

¿Fundaste tus

libros en tu

alma, en tu

corazón, o sentiste

estremecerte ante

el influjo del

llanto?

 

XIII

Tú, americano de

las torres altar,

tú, americano

de la muerte

oscura, tú

americano,

de la puerta

eterna.

 

 XIV

En el canto

que edificaste

a los pétalos,

en el canto

edificado a las

puertas de Varsovia,

el fuego, el

árbol,viven en

tu alma de

nogales.

Devuélvete la

torre, abre tu

corazón ya tan

abierto,

y renuévate

al nido de tu

luz sagrada.

 

XV

Era en ti España

dulce consuelo.

¿ A quién pudiste llamar

sino

a su boca?

¿ a quién imploraste

sino a su sangre

clara?

¿ a quién le

pediste sino

a sus labios?

 

XVI

Eras arena de

España en los

osarios,

eras rosa desatada,

eras tú

solo,

pueblo espantado

en la *

alborotada.

                                                        * Palabra no descrifada en

                                                     el manuscrito original.

 

XVII

Serás feliz con

el canto de las

aguas.

Serás feliz con

el pecho endurecido

con las rodillas y la

arena.

El mundo es hoy

tu alma,

es hoy tu boca,

en el aire, en

la tierra,

en la piel

de tu frescura.

 

 XVIII

Caminaste cerca

de cincuenta años

con ella,

poesía.

La derramaste poco

a poco en tu

agua inagotable,

en tu

corazón

quemado,

reviviendo

desde las

cenizas.

 

XIX

El tiempo poco

a poco te

convertirá en

tierra y

dejará correr

eternamente

las aguas

de tu

río, en

poesía

sin muerte

retomada,

en nuevos

albores del

ocaso entristecido.

 

XX

El tiempo es tu

amigo inseparable,

no te separará

del alma de

las primaveras,

ni de la

tierra semejante.

Sobre tu tiempo,

los hilos de las

briznas, dejarán

la huella nunca

borrada: una

madreselva frangante

y viviente como

el fuego.

El tiempo borrará

la identidad

que te separa,

y el mismo

que elevó dos

llamas como

espigas,

te dará la

victoria, eterna

y serás un solo

ser final bajo

la tierra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

REFUGIENME COMO SIEMPRE

EN VUESTROS PECHOS

 

ES IMPOSIBLE

                                                (A mis amigos)

Sólo quiero conocerme

a fondo como siempre,

sólo quiero

descansar en tierra muerta y en olvido.

Yo podría vivir solo

en el mar,

o en los montes,

pero siempre

necesitaría

de unos cuantos,

de un puñado,

de un racimo

de amigos

para pasar las

noches al lado

del café y del

silencio.

Refúgienme

como siempre

en vuestros

pechos,

corazones

alertas.

No sé si

podré

escribir

más

pues

ya

no

puedo

arreglar

este poema

librarme de esta

mesa, librarme

de

esta sidra.

 

 

 

 

 

 

POEMA EN EL AVION*

 

 

Si acaso me preguntan

dónde estuve

y si insistentes, quieren

averiguar los sitios que he pisado,

les diré.

"Tres meses son tres años,

tres años son tres días,

tres días son tres horas,

y en verdad, en verdad hablando

sólo salía dar una vuelta

por el parque,

entré al cinema

me tropecé con otras gentes en otras

partes.

Y ya estoy aquí,

nada le ha pasado a nadie,

yo sigo como siempre

admirando los ríos del otoño,

yo sigo como siempre

esperando al verano para maldecirlo,

y conversando con mis viejos

objetos adorados:

y no pregunten más,

que de mí no habrá ya más respuestas".

Bien, yo deberé decirles

a mis amigos "lo he hecho.

Estuve en Moscú.

Aquella vez que volví a casa

me sentí muy derrotado."

 

 

 

*Poema escrito a su regreso de su viaje a Moscú y Europa

 

 

 

 

 

 

¡Qué difícil,

volcar mi corazón ahora,

en plena España,

en el corazón

sangrante de Madrid,

cuando las palomas

de la paz y del otoño

vuelan hacia los altos

edificios del futuro

y aquí la primavera

muere sin nacer,

váse sin venir!

¡Qué difícil decir:

vengo de Moscú,

del Asia,

he visto surgir a Samarkanda

con sus altas ermitas

que los años construyeron,

qué difícil

repito, repetirle

a los océanos sus

símbolos marchitos,

y decir luego:

He estado en España

y allí mi corazón sangró

inmediatamente

como si trabara contacto

con el viento que

corta las rosas en invierno!

Pero es cierto.

Esta es Madrid,

este es mí corazón

sangrando,

este es nuestro camino,

y seguiré gritando la

verdad de los

bosques apagados,

la verdad de las rosas

caídas,

la verdad de España

y sus historias.

 

                                                                              Escrito en Madrid. Octubre, 1961.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

L: ¿DÓNDE ESTÁ COMBRAY?*

 

                                                            J: En el jardín de Swann, en otoño.

Son hojas que recogí del jardín de Swann

un ocho de octubre en Combray o Illiers,

 da lo mismo.

Habíamos tomado el tren hacia Chartres

 Lucho, Rachel, yo y Amaranta.

Allí hacía mucho frío,

pero nos consoló una lluvia

que nos obligó a tomar unos coñacs.

Claro, y también estaba la catedral

mostrándonos claras estampas,

 sucios laberintos y blancos campesinos

(no pagamos nada por ellas y aún las conservo.)

No había tren para Illiers

pero estaba el autobús esperándonos.

Y mucho frío también en Combray,

pero había un hotel de la imagen

con cuartos perfectos y edredones de plumas.

Y la paloma aquella que comimos,

y el vino tinto de la aldea,

y el queso natural que allí fabrican,

y el claro pan y el postre de manzana.

Sí, son hojas que recogí del jardín de Swann,

sobre una colina, sobre un puente pequeño

y un arroyo navegable,

pero Lucho se mareaba en la barca y no subimos.

No sé si el pueblo era hermoso,

pero allí estaban la casa de Marcel,

y la magdalena de la tía Leonie,

y la foto de Francisca la dulce,

y el acostumbrado libro de Ruskin,

y Enrique el olvidadizo de Prusia.

¿Qué más había?

Tal vez un retrato de Proust,

tal vez una ventana con vidrios de colores,

tal vez una azucena, un huerto,

un rosal, algunas rosas y estas hojas.

                                                               (1961)

 

 

 

*Antes de dejar París, Javier tuvo una gran satisfacción. El había realizado un paseo de dos días a un pueblito al sur: Illiers, donde vivió uno de los escritores que más admiraba: Marcel Proust. Durante ese viaje corto, Javier escribió este poema.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CANCION DEL AMIGO

 

                                                                                                   A Degenhart Briegleb,

                                                                                                   dégale para algunos

 

1

Caminamos

mucho tiempo

juntos,

juntos llegábamos

al colegio,

juntos dejábamos

la bicicleta,

peleábamos juntos,

hablábamos,

jugábamos,

reíamos

juntos

como siempre

y como ahora.

 

2

 Es imposible

 situarte

 exactamente.

 No

 recuerdo el

 preciso momento

 en que nos

 vimos,

 seguramente

 fue en las

 aguas mutuas de

 la infancia.

(Un banco, una

pequeña carpeta,

no sé).

Pero mucho tiempo

hemos andado juntos:

años que parecen

otoños fríos,

días como rayos,

fuegos como

imágenes.

 

3

Pero ya no me

acuerdo de ti.

Es claro

todos pueden

decirme,

que si lo

conocí tanto

tiempo, no

puede

haberse alejado

de mi lado,

aunque esté

ausente como

ahora.

Pero para mí no es así.

He visto rostros

levemente y

los recuerdo aún.

Pero dégale

pocas veces

aparece en mis

recuerdos:

hoy camino solo,

claro,

tengo

amigos

pero ninguno

como él.

 

  4

Compartimos muchas

cosas en el colegio:

a la vez empezamos

a escribir algunos

versos que luego

se hicieron poemas con

el tiempo.

El debe seguir

escribiendo como yo:

yo en mi suelo,

y él desterrado

voluntariamente

(bebiendo

fríos,

escupiendo nieve,

adelantando

el aliento por

el tiempo.)

 

5

Si tú supieras

qué difícil

es vivir entre

cadáveres,

qué difícil

caminar con

los ojos cerrados,

poque ya no se puede mirar.

Y aquí ( tenías

razón, toda la

vida seré un

niño)

olvido tus

pesares:

yo vivo entre

cadáveres

pero vivo entre

los míos

( lo cual es

siempre un

consuelo)

y tú sin embargo

recoges y bebes

el polvo de la

distancia.

 

6

Cuando tú te

fuíste leíamos

a Machado,

a Vallejo,

con fervor

descubrimos a

Darío,

Höelderlin

nos lo dio

a leer Carlos

Espinoza,

Juan Ramón

nos alegraba

y sonreía.

Hoy Juan

Ramón yace

olvidado,

Darío es siempre

un poeta lo sé,

pero ya no

me

toca.

Conservo,

(seguramente

también tú)

vivo a Vallejo

y a Machado,

pero hay

otros que

surcan mi

cabeza,

otros que

bajan en las

noches a

tocar la ventana

de mi cuarto.

 

7

Poco te recuerdo:

Sin embargo ahora,

quiero elevar un

canto enorme de

palomas y

cantar a tu

regreso,

que

presiento

durará un

tiempo.

Dos años

ya es mucho,

mucho tarda tu

retorno.

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