© Libro No. 477. Mitos Raíces
Universales. Alonso, Horacio. Colección
E.O. Agosto 31 de 2013.
Título original: © Horacio Alonso. Mitos Raíces Universales
Versión Original: © Horacio Alonso. Mitos Raíces Universales
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© Edición, reedición y Colección Biblioteca
Emancipación: Guillermo Molina Miranda
Horacio
Alonso
Mitos Raices Universales
ACLARACIÓN
Desde tiempos lejanos existió
el afán por definir al mito, a la leyenda y a la fábula; por separar el cuento
y el relato poco probable de la descripción veraz. Se ha realizado un gran
trabajo para demostrar que los mitos son el ropaje simbólico de verdades
fundamentales, o bien transposiciones de fuerzas cósmicas a seres con
intención. Se ha dicho que se trata de transformismos en los que personajes
vagamente históricos se elevan a la categoría de héroes o dioses. Se ha
teorizado para mostrar las realidades objetivas que subyacen en la deformación
de la razón. Se ha investigado para descubrir en esas proyecciones el conflicto
psicológico profundo. Y así, esa enorme tarea ha resultado útil porque nos ha
ayudado a comprender, casi en laboratorio, cómo los mitos nuevos luchan con los
antiguos para ganar su espacio. Aún en las teorías científicas podemos observar
que cuando se despegan del ámbito que les es propio y echan a volar sin
demostración es porque ya se han instalado al nivel de creencia social y han
cobrado la fuerza plástica de la imagen tan importante como referencia y tan
decisiva para orientar conductas. Y en esa nueva imagen que irrumpe podemos ver
los avatares de antiguos mitos remozados por la modificación del paisaje social
al que se debe dar respuesta por exigencia de los tiempos.
El sistema de tensiones
vitales al que está sometido un pueblo se traduce como imagen pero eso no basta
para explicarlo todo a menos que se piense en burdos términos de reto y
respuesta. Es necesario comprender que en toda cultura, grupo e individuo, existe
una memoria, una acumulación histórica sobre la base de la cual se interpreta
el mundo en que se vive. Esa interpretación es lo que configura, para nosotros,
el paisaje que percibiéndose como externo está teñido por las tensiones vitales
que ocurren en ese momento histórico o que han ocurrido hace mucho tiempo y
que, residualmente, forman parte del esquema interpretativo de la realidad
presente. Cuando descubrimos las tensiones históricas básicas en un pueblo
dado, nos acercamos a la comprensión de sus ideales, aprensiones y esperanzas
que no están en su horizonte como frías ideas sino como imágenes dinámicas que
empujan conductas en una u otra dirección. Y, desde luego, determinadas ideas
serán aceptadas con mayor facilidad que otras en la medida en que se relacionen
más estrechamente con el paisaje en cuestión. Esas ideas serán experimentadas
con todo el sabor de compromiso y verdad que tienen el amor y el odio, porque
su registro interno es indudable para quien lo padece aún cuando no esté
objetivamente justificado. Ejemplificando. Los temores de algunos pueblos se
han traducido en imágenes de un futuro mítico en el que todo se derrumbará:
caerán los dioses, los cielos, el arco iris y las construcciones; el aire se
hará irrespirable y las aguas ponzoñosas; el gran árbol del mundo, responsable
del equilibrio universal morirá y con él los animales y los seres humanos. En
momentos críticos, esos pueblos han traducido sus tensiones por medio de
inquietantes imágenes de contaminación y socavamiento. Pero eso mismo los ha
impulsado en sus mejores momentos a "construir" con solidez en
numerosos campos. Otros pueblos se han formado en el penoso registro de la
exclusión y del abandono de paraísos perdidos, pero ello también los ha
empujado a mejorar y a conocer incansablemente para llegar al centro del saber.
Algunos pueblos parecen marcados por la culpa de haber matado a sus dioses y
otros se sienten afectados por una visión polifacética y cambiante, pero ello
ha llevado a unos a redimirse por la acción y a otros a la búsqueda reflexiva
de una verdad permanente y trascendente. Con esto no queremos transmitir
estereotipias porque estas fragmentarias observaciones no explican la
extraordinaria riqueza del comportamiento humano, queremos más bien ampliar la
visión que habitualmente se tiene de los mitos y de la función psicosocial con
que cumplen.
Hoy están desapareciendo las
culturas separadas y, por tanto, sus patrimonios míticos. Se advierten
modificaciones profundas en los miembros de todas las comunidades de la Tierra
que reciben el impacto no solamente de la información y la tecnología, sino
también de usos, costumbres, valoraciones, imágenes y conductas sin importar
mucho el punto de procedencia. A ese traslado no podrán sustraerse las
angustias, las esperanzas y las propuestas de solución que tomando expresión en
teorías o formulaciones más o menos científicas, llevan en su seno mitos
antiguos y desconocidos para el ciudadano del mundo actual.
Al acercarnos a los grandes
mitos hemos revalorizado a los pueblos desde la óptica de la comprensión de sus
creencias básicas. No hemos tocado en este trabajo, a los hermosos cuentos y
leyendas que describen los afanes de los semidioses y de los mortales
extraordinarios. Nos hemos circunscripto a los mitos en los que el núcleo está
ocupado por los dioses aunque la humanidad juegue en esa trama un papel
importante. En lo posible, no hemos mezclado cuestiones de culto, considerando
que ya se ha dejado de confundir a la religión práctica y cotidiana con las
imágenes plásticas de la mitología poética. Por otra parte, hemos procurado
tomar por referencia los textos originales de cada mitología, pretensión que
nos ha acarreado numerosos problemas. Así, y a modo de mención, digamos que la
riqueza mitológica de las civilizaciones cretense y micénica ha sido subsumida
en un genérico capítulo de "Mitos greco-romanos" precisamente por no
contar con textos originales de aquellas culturas. Otro tanto nos ha ocurrido
con los mitos africanos, oceánicos y, en alguna medida, americanos. De todas
maneras, los avances que están realizando antropólogos y especialistas en mitos
comparados nos hacen pensar en un futuro trabajo que tenga por base a sus
descubrimientos.
El título de este libro,
Mitos Raíces Universales, exige algunas precisiones. Hemos considerado
"raíz" a todo mito que pasando de pueblo en pueblo, ha conservado una
cierta perdurabilidad en su argumento central, aún cuando se hayan producido
modificaciones a través del tiempo en los nombres de los personajes
considerados, en sus atributos y en el paisaje en que se inserta la acción. El
argumento central, aquello que designamos como "núcleo de ideación",
también experimenta cambios pero a una velocidad relativamente más lenta que la
de elementos que podemos tomar por accesorios. De esta manera, al no tener en
cuenta la variación del sistema de representación secundario, tampoco hemos
convertido en decisiva la ubicación del mito en el momento preciso en el que
éste surgió. Una pretensión opuesta a la mencionada no podría sostenerse por
cuanto el origen del mito no puede filiarse en un momento exacto. En todo caso,
son los documentos y los distintos vestigios históricos los que dan cuenta de
la existencia del mito, los que caen dentro de una fechabilidad más o menos
ajustada. Por otra parte, la construcción del mito no parece responder a un
solo autor, sino a sucesivas generaciones de autores y de comentaristas que se
van basando en un material de por sí inestable y dinámico. Los descubrimientos
a los que actualmente arriban la arqueología, la antropología y la filología,
actuando como auxiliares de la mitología comparada, nos muestran a ciertos
mitos que considerábamos como originales de una cultura, perteneciendo a
culturas anteriores o a culturas contemporáneas de las cuales aquella recibió
su influjo. De acuerdo a lo comentado, no hemos puesto especial interés en
ubicar a los mitos en orden cronológico sino más bien en relación con la
importancia que parecen haber adquirido en una cultura determinada aún cuando
ésta sea posterior a otra en la que el mismo núcleo de ideación estaba ya
actuando. Queda claro, por otra parte, que el presente trabajo no pretende ser
ni una recopilación, ni una comparación, ni una clasificación sobre la base de
categorías prefijadas, sino una puesta en evidencia de núcleos de ideación
perdurables y actuantes en distintas latitudes y momentos históricos. A esto se
podrá objetar que la transformación de los contextos culturales hace variar
también las expresiones y los significados que se dan en su seno. Pero
precisamente por ello es que hemos tomado mitos que han cobrado mayor
importancia en una cultura y momento, aún cuando en otras oportunidades hayan
existido pero sin cumplir con una función psicosocial relevante.
En cuanto a ciertos mitos que
apareciendo en puntos aparentemente desconectados guardan entre sí importantes
similitudes, habrá que revisar a fondo si es que tal desconexión histórica
ocurrió efectivamente. En este campo los avances son muy rápidos y hoy ya nadie
podría afirmar que p.ej., las culturas de América son totalmente ajenas a las
del Asia. Podrá decirse que cuando ocurrieron las migraciones a través del
estrecho de Bering, hace más de veinte mil años, los pueblos del Asia no
contaban con mitos desarrollados y que éstos solamente tomaron carácter cuando
las tribus se asentaron. Pero, en todo caso, la situación pre mítica fue
parecida en los pueblos que estamos mencionando y allí tal vez se encuentren
pautas que aún desarrollándose desparejamente en sus diversas situaciones
culturales mantuvieron algunos patrones comunes. Sea como fuere, ésta discusión
no está acabada y es prematuro adherir a cualquiera de las hipótesis hoy en
pugna. En lo que a nosotros toca, poco importa la originalidad del mito sino,
como hemos observado más arriba, la importancia que éste tiene en una
determinada cultura.
Hemos puesto en letra
diferente el texto original del texto de nuestra autoría para que pueda ser
apreciado aquel en toda su riqueza. En cualquier obra de reconstrucción
histórica (y esta en alguna medida lo es), se hace distinguir claramente lo
original de lo agregado posteriormente y creemos que el expediente de la letra
resaltada cumple perfectamente con esa función. En cuanto a que en nuestro
texto se trate de conservar un cierto estilo común con el original, en nada
perturba a la obra y más bien creemos que facilita su comprensión. Las citas de
fuentes consultadas y las notas que acompañamos sirven a la misma idea.
Este es el rapto de aquellos
seres no comprendidos en su naturaleza íntima, grandes poderes que hicieron
todo lo conocido y lo aún desconocido.
Esta es la rapsodia de la
naturaleza externa de los dioses, de la acción vista y cantada por humanos que
pudieron ubicarse en el mirador de lo sagrado.
Esto es lo que apareció como
señal fijada en tiempo eterno capaz de alterar el orden y las leyes y la pobre
cordura. Aquello que los mortales desearon que los dioses hicieran; aquello que
los dioses hablaron a través de los hombres.
Gilgamesh (Poema del señor
de Kullab)
Gilgamesh
y la creación de su doble.
Aquel que todo lo supo y que
entendió el fondo de las cosas. Aquel que todo lo vio y todo lo enseñó. Que
conoció los países del mundo... Grande fue su gloria. Grande es tu gloria
divino Gilgamesh!
El construyó los muros de
Uruk. Emprendió un largo viaje y supo todo lo que ocurrió antes del Diluvio. Al
regresar grabó todas sus proezas en una estela. Porque los grandes dioses lo
crearon, dos tercios de su cuerpo son de dios y un tercio de hombre.
Cuando él hubo luchado contra
todos los países regresó a Uruk, su patria. Pero los hombres murmuraron con
odio porque Gilgamesh tomaba lo mejor de la juventud para sus hazañas y
gobernaba férreamente. Por ello la gente fue a llevar sus quejas a los dioses y
los dioses a Anu. Anu elevó el reclamo a Aruru y dijo estas palabras: (1) "Tú,
Aruru, que creaste a la humanidad, crea ahora una copia de Gilgamesh: este
hombre a su debido tiempo lo encontrará y mientras luchen entre ellos Uruk
vivirá en paz". La diosa Aruru, cuando oyó este ruego, imaginó en sí misma
una imagen del dios Anu, humedeció sus manos, amasó un bloque de arcilla,
modeló sus contornos y formó al valiente Enkidu, el héroe augusto, el campeón
del dios Ninurta. Todo su cuerpo es velludo, sus cabellos están peinados como
los de una mujer, son espesos como la cebada de los campos. (2)
Está vestido como el dios Sumuqan y nada sabe de los hombres ni las tierras.
Con las gacelas se nutre de hierbas, con el ganado abreva en las fuentes. Sí,
le gusta beber con los rebaños.
Con el tiempo, un cazador
encontró a Enkidu y su rostro se contrajo por el temor. Se dirigió a su padre y
le contó las proezas que había visto realizar a ese hombre salvaje. El viejo,
entonces, envió a su hijo a Uruk a pedir ayuda a Gilgamesh.
Cuando Gilgamesh escuchó la
historia de labios del cazador le recomendó a éste que tomara a una bella
servidora del templo, a una hija de la alegría, y llevándola con él la pusiera
al alcance del intruso. "De ese modo, cuando él vea a la moza quedará
prendado de ella y olvidará a sus animales y sus animales no lo
reconocerán". Así que hubo hablado el rey, el cazador procedió según las
indicaciones llegando en tres días al lugar de encuentro. Pasaron uno y otro
día más hasta que los animales llegaron a la fuente para abrevar. Tras ellos
apareció el intruso quien vio a la servidora sentada. Pero cuando ésta se
levantó y fue presta hacia él, Enkidu quedó atrapado por su belleza. Siete días
estuvo con ella hasta que decidió ir por su ganado pero las gacelas y el rebaño
del desierto se apartaron de él. Enkidu no pudo correr pero su inteligencia se
abrió, pensamientos de hombre pesaron en su corazón.
Volvió a sentarse al lado de
la mujer y ésta le dijo: "¿Por qué vives con el ganado como un salvaje?
Ven, te guiaré a Uruk al santuario de Anu y de la diosa Ishtar, hasta Gilgamesh
a quien nadie vence". Eso gustó a Enkidu porque su corazón buscaba a un
amigo y por ello dejó que la joven lo guiara hasta los fértiles pastos a donde
se encuentran los establos y los pastores. Pero la leche de las bestias
salvajes él la mamaba y he aquí que le ofrecen pan y vino. Despedazó el pan, lo
miró, lo examinó, pero Enkidu no supo qué hacer con él... La esclava sagrada
tomó la palabra y dijo a Enkidu: "Come pan, ¡oh, Enkidu!, es fuente de
vida; bebe el vino, es la costumbre del país". Entonces comió Enkidu el
pan, comió hasta saciarse, bebió el vino, bebió siete veces... Un barbero
esquiló el vello de su cuerpo y Enkidu se untó con óleos, como hacen los
hombres, y vistió ropas de hombre y lució como un joven esposo. Tomó su arma,
atacó a los leones y así permitió a los pastores reposar por la noche. Pero un
hombre llegó hasta Enkidu, abrió la boca y dijo: "... ¡Para Gilgamesh, rey
de Uruk la bien cercada, se arrastra la gente a los cultivos! ¡A mujeres
impuestas por la suerte el hombre fecunda, y después, la muerte! Por voluntad
de los dioses tal es el decreto: desde el seno materno la muerte es nuestro
destino". Enkidu enfurecido prometió cambiar el orden de las
cosas.
Pero como Gilgamesh había
visto en sueños al salvaje y había comprendido que en combate se habían de
entender, cuando su oponente le interrumpió el paso, éste se abalanzó con la
fuerza del toro bravo. Las gentes se arremolinaron contemplando la fiera lucha
y celebraron el parecido de Enkidu con el rey. Ante la casa de la Asamblea
lucharon. Las puertas convirtieron en astillas y demolieron los muros, y cuando
el rey logró arrojar al suelo a Enkidu éste se apaciguó alabando a Gilgamesh.
Por esto, ambos se abrazaron sellando su amistad.
Gilgamesh tuvo un sueño y
Enkidu dijo: "Este es el significado de tu sueño. El padre de los
dioses te dio el cetro, tal es tu destino, pero no la inmortalidad. Te dio
poder para someter y para liberar... no abuses de este poder. Sé justo con tus
servidores, sé justo ante Samash". El rey Gilgamesh pensó entonces en el
País de la Vida, el rey Gilgamesh recordó el Bosque de los Cedros. Y dijo a
Enkidu: "No he grabado mi nombre en estelas, como mi destino decreta, iré
por tanto al país donde se corta el cedro, me haré un nombre allí donde están
escritos los de hombres gloriosos".
Enkidu entristeció porque él
como hijo de la montaña conocía los caminos que llevaban al bosque. Pensó:
"Diez mil leguas hay desde el centro del bosque en cualquier dirección de
su entrada. En el corazón vive Jumbaba (cuyo nombre significa 'Enormidad'). El
sopla el viento de fuego y su grito es la tempestad". Pero Gilgamesh había
decidido ir al bosque para acabar con el mal del mundo, el mal de Jumbaba. Y
decidido como aquél estaba, Enkidu se preparó a guiarle no sin antes explicar
los peligros. "Un gran guerrero que nunca duerme - dijo -, custodia las
entradas. Sólo los dioses son inmortales y el hombre no puede lograr la
inmortalidad, no puede luchar contra Jumbaba".
Gilgamesh se encomendó a
Samash, al dios-sol. A él le pidió ayuda en la empresa. Y Gilgamesh recordó los
cuerpos de los hombres que había visto flotar en el río al mirar desde los
muros de Uruk. Los cuerpos de enemigos y amigos, de conocidos y desconocidos.
Entonces intuyó su propio fin y llevando al templo dos cabritos, uno blanco sin
mancha y otro marrón dijo a Samash: "En la ciudad el hombre muere,
oprimido el corazón el hombre muere, no puede albergar esperanza en su
corazón... ¡Ay!, largas jornadas llevan hasta la mansión de Jumbaba. Si esta
empresa no puede ser llevada hasta el fin ¿por qué, oh Samash, llenaste mi
corazón con el impaciente deseo de realizarla?" ... Y Samash aceptó la
ofrenda de sus lágrimas. Samash, el compasivo, le concedió su gracia. Celebró
para Gilgamesh fuertes alianzas con todos los hijos de la misma madre, que
reunió en las cuevas de la montaña.
Luego los amigos dieron
órdenes a los artesanos para que forjaran sus armas y los maestros trajeron las
jabalinas y las espadas, los arcos y las hachas. Las armas de cada uno pesaban
diez veces treinta shekels y la armadura otros noventa. Pero los héroes
partieron y en un día caminaron cincuenta leguas. En tres días hicieron tanto
camino como el que hacen los viajeros en un mes y tres semanas. Aún antes de
llegar a la puerta del bosque tuvieron que cruzar siete montañas. Hecho el
camino allí la encontraron, de setenta codos de alto y cuarenta y dos de ancho.
Así era la deslumbrante puerta que no destruyeron por su belleza. Fue Enkidu
quien arremetió empujando sólo con sus manos hasta abrirla de par en par. Luego
descendieron para llegar hasta el pie de la verde montaña.
Inmóviles contemplaron la
montaña de cedros, mansión de los dioses. Allí los arbustos cubrían la ladera.
Cuarenta horas se extasiaron mirando el bosque y viendo el magnífico camino, el
que Jumbaba recorría para llegar a su morada...
Atardeció y Gilgamesh cavó un
pozo. Esparciendo harina pidió sueños benéficos a la montaña. Sentado sobre sus
talones, la cabeza sobre sus rodillas, Gilgamesh soñó y Enkidu interpretó los
sueños auspiciosos. En la noche siguiente Gilgamesh pidió sueños favorables
para Enkidu, más los sueños que tendió la montaña fueron ominosos. Después
Gilgamesh no despertó y Enkidu haciendo esfuerzos logró ponerlo en pié.
Cubiertos con sus armaduras cabalgaron la tierra como si llevaran vestiduras
livianas. Llegaron hasta el inmenso cedro y, entonces, las manos de Gilgamesh
blandiendo el hacha al cedro derribaron. Desde lejos Jumbaba lo oyó y
gritó enfurecido: "¿Quién es éste que ha violado mi bosque y cortado mi
cedro?". Gilgamesh respondió: "No volveré a la ciudad, no, no desharé
el camino que me trajo al País de la Vida, sin combatir con este hombre, si
pertenece a la raza humana, sin combatir con este dios, si es un dios... La
barca de la muerte no navegará para mí, no hay en el mundo tela de la que
cortar un sudario para mi, ni mi pueblo conocerá la desolación, ni mi hogar
verá arder la pira fúnebre, ni el fuego quemará mi casa".
Jumbaba salió de su mansión y
clavó el ojo de la muerte en Gilgamesh. Pero el dios-sol, Samash, levantó
contra Jumbaba terribles huracanes: el ciclón, el torbellino. Los ocho vientos
tempestuosos se arrojaron contra Jumbaba de manera que éste no pudo avanzar ni
retroceder mientras Gilgamesh y Enkidu cortaban los cedros para entrar en sus
dominios. Por eso, Jumbaba terminó presentándose manso y temeroso ante los
héroes. El prometió los mejores honores y Gilgamesh estaba por asentir
abandonando sus armas, cuando Enkidu interrumpió: "¡No lo oigas! ¡No amigo
mío, el mal habla por su boca. ¡Debe morir a manos nuestras!" Y gracias a
la advertencia de su amigo, Gilgamesh se recobró. Tomando el hacha y
desenvainando la espada hirió a Jumbaba en el cuello, mientras Enkidu hacía
otro tanto, hasta que a la tercera vez Jumbaba cayó y quedó muerto. Silencioso
y muerto. Entonces le separaron la cabeza del cuello y, en ese momento, se
desató el caos porque el que yacía era el Guardián del Bosque de los Cedros.
Enkidu taló los árboles del bosque y arrancó las raíces hasta las márgenes del
Eufrates. Luego, poniendo la cabeza del vencido en un sudario la mostró a los
dioses. Cuando Enlil, señor de la tormenta, vio el cuerpo sin vida de Jumbaba,
enfurecido quitó a los profanadores el poder y la gloria que habían sido de
aquel y los dio al león, al bárbaro, al desierto.
Gilgamesh lavó su cuerpo y
arrojó lejos sus vestiduras ensangrentadas, ciñendo otras sin mácula. Cuando en
su cabeza brilló la corona real, la diosa Ishtar puso en él sus ojos. Pero
Gilgamesh la rechazó porque ella había perdido a todos sus esposos y los había
reducido a la servidumbre más abyecta por medio del amor. Así dijo Gilgamesh: "¡Eres
una ruina que no da al hombre abrigo alguno contra el mal tiempo, eres una
puerta trasera que no resiste la tempestad, eres un palacio saqueado por los
héroes, eres una emboscada que disimula sus traiciones, eres una pústula
inflamada que quema a quien la tiene, eres un odre lleno de agua que inunda a
su portador, eres un pedazo de piedra blanda que desmorona a las murallas, eres
un amuleto incapaz de proteger en país enemigo, eres una sandalia que hace
tropezar a su dueño en el camino!"
El Toro
celeste, la muerte de Enkidu y el descenso a los infiernos.
Furiosa la princesa Ishtar se
dirigió a su padre Anu y amenazó con romper las puertas del Infierno para hacer
salir de él un ejército de muertos más numeroso que el de los vivos. Así
vociferó: "Si no arrojas sobre Gilgamesh al Toro Celeste, yo haré eso".
Anu acordó con ella, a cambio de la fertilidad de los campos por siete años. Y
de inmediato creó al Toro Celeste que cayó sobre la tierra. En la primera
embestida, la bestia mató a trescientos hombres. En la segunda otros centenares
cayeron. En la tercera cargó contra Enkidu pero este la retuvo por los cuernos.
El Toro Celeste echaba espuma
por la boca y golpeaba a Enkidu furiosamente con su cola. Entonces Enkidu saltó
por sobre la bestia y la derribó cuan larga era retorciéndole la cola. Y grito:
"Gilgamesh, amigo mío, prometimos dejar nombres duraderos. Clávale ahora
tu espada entre la nuca y los cuernos". Y Gilgamesh clavó su espada entre
la nuca y los cuernos del Toro Celeste y lo mató... Después arrancaron del Toro
Celeste el corazón, lo ofrendaron al dios Samash... Entonces, la diosa Ishtar
ascendió la muralla de Uruk, la bien cercada, ascendió a lo más alto de la
muralla y profirió una maldición: "¡Maldito sea Gilgamesh, pues me burló
matando el Toro Celeste!". Oyó Enkidu estas palabras de Ishtar y
arrancando las partes del Toro Celeste se las arrojó al rostro.
Cuando llegó el día, Enkidu
tuvo un sueño. En él estaban los dioses reunidos en consejo: Anu, Enlil, Samash
y Ea. Ellos discutieron por la muerte de Jumbaba y del Toro Celeste y
decretaron que de los dos amigos, Enkidu debía morir. Luego del sueño despertó
y contó lo visto. Volvió entonces a soñar y esto es lo que relató: "La
flauta y el arpa cayeron en la Gran Mansión; Gilgamesh metió en ella su mano,
no pudo alcanzarlas, metió su pié, no pudo alcanzarlas. Entonces Gilgamesh se
sentó frente al palacio de los dioses del mundo subterráneo, derramó lágrimas y
su rostro se puso amarillo. '¡Oh, mi flauta, oh, mi arpa! ¡Mi flauta cuyo poder
era irresistible! Mi flauta, ¿quién la traerá de los infiernos?'. Su servidor
Enkidu le dijo: '¿Mi señor, por qué lloras? ¿Por qué está triste tu corazón?
Hoy iré a buscar tu flauta a los infiernos'... ¡Pueda Enkidu volver de los
infiernos! ... (Entonces) el padre Ea se dirigió al valiente
héroe Nergal: '¡Abre ya el foso que comunica con los infiernos! Que el espíritu
de Enkidu vuelva de los infiernos y pueda hablar con su hermano'... El espíritu
de Enkidu como un soplo salió de los infiernos y Gilgamesh y Enkidu hablaron.
-Dime amigo mío, dime amigo mío, dime la ley del mundo subterráneo, tú la
conoces... -¿Aquél que cayó en la batalla lo has visto? -Lo he visto, su padre
y su madre le mantienen la cabeza en alto y su esposa lo abraza. -¿Aquél cuyo
cadáver quedó abandonado en el llano lo has visto? -Lo he visto, su espíritu no
tiene descanso en los infiernos. -¿Aquél cuyo espíritu a nadie tiene que le
rinda culto lo has visto? -Lo he visto, come los restos de las ollas y los
residuos de los platos que se tiran a la calle". (3)
Enkidu enfermó y murió.
Gilgamesh dijo entonces: "Sufrir. ¡La vida no tiene otro sentido que
morir! ¿Moriré yo como Enkidu? He de buscar a Utnapishtim a quien llaman 'El
Lejano' para que explique cómo es que llegó a inmortal. Primeramente manifestaré
mi luto, luego vestiré la piel de león, e invocando a Sin me pondré en
camino".
Había Gilgamesh recorrido
todos los caminos hasta llegar a las montañas, hasta las mismas puertas del
Sol. Allí se detuvo frente a los hombres-escorpión, los terribles guardianes de
las puertas del Sol. Preguntó por Utnapishtim: "Deseo interrogarlo sobre
la muerte y la vida". Entonces, los hombres-escorpión trataron de
disuadirlo de la empresa. "Nadie que entre a la montaña ve la luz",
dijeron. Pero Gilgamesh pidió que le abrieran la puerta de la montaña y así se
hizo por fin. Caminando horas y horas dobles en la profunda oscuridad vio en la
lejanía una claridad y al llegar a ella salió de frente al Sol. Y allí
estaba el jardín de los dioses. Sus ojos vieron un árbol y hacia él se dirigió:
de sus ramas de lapislázuli pendía, como espeso fruto, el rubí.
Vestido con la piel de león y
comiendo carne de animales, Gilgamesh vagaba por el jardín sin saber en que
dirección ir, por esto cuando Samash lo vio, apiadado le dijo: "Cuando los
dioses engendraron al hombre reservaron para sí la inmortalidad. La vida que
buscas nunca la encontrarás" (4). Pero Gilgamesh llegó a la playa, hasta
el barquero de El Lejano. Hechos a la mar divisaron la tierra, pero Utnapishtim
que los vio llegar pidió explicaciones al acompañante de su barquero. Gilgamesh
dio su nombre y explicó el sentido de la travesía.
Y dijo Utnapishtim: "Te
revelaré un gran secreto. Hubo una ciudad antigua llamada Surupak, a orillas
del Eufrates. Era rica y soberana. Todo allí se multiplicaba, los bienes y los
seres humanos crecían en abundancia. Pero Enlil molesto por el clamor, dijo a
los dioses que ya no era posible conciliar el sueño y exhortó a poner fin al
exceso desencadenando el diluvio. Ea, entonces, en un sueño me reveló el
designio de Enlil. 'Derriba tu casa y salva tu vida, construye una barca que
habrá de ser techada y de igual largo que ancho. Luego, llevarás a la barca la
simiente de todo ser vivo. Si te preguntan por tu trabajo dirás que decidiste
ir a vivir al golfo'. Mis pequeños acarreaban betún y los grandes hacían todo
lo que era necesario. En el quinto día terminé la quilla y el armazón. En
sus costillas con premura aseguré la entabladura. El piso cuatro veces diez
áreas tenía por medida, cada lado del piso, formaba un cuadrado que medía doce
veces diez codos de largo, cada pared desde el piso al techo medía doce veces
diez codos de alto. Bajo el techo construí seis cubiertas, con el piso, siete,
y dividí cada una en nueve partes con delgadas paredes... Trabajo pleno de
dificultades fue botarlo, pesado fue acarrear los troncos de arriba hasta
abajo, hasta que rodando sobre ellos, el barco estuvo sumergido en sus dos
tercios. El séptimo día el barco estuvo completado y cargado con todo
lo necesario. Mi familia, parientes y artesanos cargué en la barca y luego hice
entrar a los animales domésticos y salvajes. Cuando llegó la hora, esa tarde,
Enlil envió al Jinete de la Tormenta. Entré en la barca y la cerré con betún y
asfalto y como todo estaba listo di el timón al barquero Puzur-Amurri. Nergal
arrancó las compuertas de las aguas inferiores y tronando, los dioses, arrasaron
campos y montañas. Los jueces del Infierno, los Anunnaki, lanzaron sus teas y
se hizo de noche el día. Día tras día arreciaba la tempestad y parecía cobrar
nuevo brío de sí misma. Al séptimo día el diluvio se detuvo y el mar quedó en
calma. Abrí la escotilla y el sol me dio de pleno. En vano escruté, todo era
mar. Lloré por los hombres y los seres vivos nuevamente convertidos en barro. Solamente
descubrí una montaña distante unas catorce leguas. Y allí, en el monte Nisir,
la barca se detuvo. El monte Nisir le impidió moverse... Cuando llegó el
séptimo día solté una paloma y la paloma se alejó, pero regresó, como no había
lugar de reposo para ella, volvió. Entonces solté una golondrina, y la
golondrina se alejó pero regresó, como no había lugar de reposo para ella,
volvió. Entonces solté un cuervo, y el cuervo se alejó, vio que las aguas
habían descendido, y comió, revoloteó, graznó y no regresó. Luego los
dioses se reunieron en consejo y recriminaron a Enlil el castigo tan duro que
había dado a las criaturas, así es que Enlil vino a la barca y haciendo
arrodillar a mi mujer y a mí, tocó nuestras frentes al tiempo que decía: 'En
los tiempos pasados Utnapishtim era mortal, mas desde ahora será un dios como
nosotros y vivirá lejano en la boca de los ríos, y su mujer para siempre lo
acompañará'. En cuánto a ti, Gilgamesh, ¿por qué los dioses habrían de
otorgarte la inmortalidad?".
Utnapishtim sometió a
Gilgamesh a una prueba. Este debía tratar de no dormir durante seis días y
siete noches. Pero en cuanto el héroe se sentó sobre sus talones una niebla
desmadejada de la lana del sueño cayó sobre él. "¡Míralo, mira a quien
busca la inmortalidad!", así dijo El Lejano a su mujer. Despertando,
Gilgamesh se quejó amargamente por el fracaso: " ¿Adónde iré? La muerte
está en todos mis caminos". Utnapishtim, contrariado, ordenó al barquero
que al hombre regresara pero no sin piedad por él decretó que sus vestiduras
jamás envejecieran, así nuevamente en su patria habría de lucir espléndido a
los ojos mortales. Al despedirse, El Lejano susurró: "¡Hay en el
fondo de las aguas una planta, al licio espinoso es similar pues hiere como las
espinas de un rosal, las manos puede desgarrar: pero si tus manos se apoderan
de ella y la conservan, ¡serás inmortal!"
Gilgamesh entró en las aguas
atando a sus pies pesadas piedras. Se apoderó de la planta y emprendió el
regreso mientras se dijo a sí mismo: "Con ella daré de comer a mi pueblo y
yo también habré de recuperar mi juventud". Luego caminó horas y dobles
horas dentro de la oscuridad de la montaña hasta franquear la puerta del mundo.
Después de esos trabajos vio una fuente y se bañó, pero una serpiente salida de
las profundidades arrebató la planta y fue a sumergirse fuera del alcance de
Gilgamesh.
Así volvió el mortal con las
manos vacías, con el corazón vacío. Así volvió a Uruk la bien cercada.
El destino de Gilgamesh, que
Enlil decretó, se ha cumplido... Pan para Neti el Guardián de la Puerta. Pan
para Ningizzida el dios-serpiente, señor del Arbol de la Vida. También para
Dumuzi el joven pastor que la tierra fertiliza. (5)
Aquel que todo lo supo y que
entendió el fondo de las cosas. Aquel que todo lo vio y todo lo enseñó. Que
conoció los países del mundo... ¡Grande fue su gloria!
El, que construyó los muros de
Uruk, que emprendió un largo viaje y que supo todo lo que ocurrió antes del
Diluvio, al regresar grabó sus proezas en una firme estela.
Enuma Elish (Poema de la
Creación) (1)
Cuando en lo alto el cielo no
había sido nombrado y en lo bajo la tierra no había sido mencionada, del Abismo
y la Impetuosidad se mezclaron las aguas. Ni los dioses, ni las marismas, ni
los juncales existían. En ese caos fueron engendradas dos serpientes que
durante mucho tiempo crecieron en tamaño, dando lugar a los horizontes marinos
y terrestres. Ellos separaron los espacios, ellos fueron los límites de los
cielos y la tierra. De esos límites nacieron los grandes dioses que se fueron
agrupando en distintas partes de lo que era el mundo. Y estas divinidades
siguieron engendrando, perturbando así a los grandes formadores del caos
original.
Entonces, el abismal Apsu se
dirigió a su esposa Tiamat, madre de las aguas oceánicas y le dijo: "El
proceder de los dioses me es insoportable, su jolgorio no me deja dormir, ellos
se revuelven por su cuenta siendo que nosotros no hemos fijado ningún
destino".
Así habló Apsu a Tiamat, la
resplandeciente. De tal manera fue dicho esto que Tiamat enfurecida se puso a
gritar: "Vamos a destruir a esos revoltosos así podremos dormir". Y
ella estaba rabiosa y se agitaba dando grandes voces. Fue de ese modo que uno
de los dioses, Ea, comprendiendo el designio destructivo extendió sobre las
aguas un encantamiento. Y con él dejó profundamente dormido a Apsu (tal era su
deseo), atándolo con cadenas. Finalmente lo mató, desgarró su cuerpo y sobre él
estableció su morada. Allí vivió Ea con su esposa Damkina hasta que de esa
unión nació Marduk.
El corazón de Ea se exaltó al
ver la perfección de su hijo, rematada por su doble cabeza divina. La voz del
niño ardía en llamaradas, mientras sus cuatro ojos y sus cuatro oídos
escudriñaban todas las cosas. Su cuerpo enorme y sus miembros incomprensibles
estaban bañados por un fulgor que era fuerte en extremo cuando los relámpagos
se arremolinaban sobre él.
Mientras Marduk crecía y
ordenaba el mundo, algunos dioses se acercaron a Tiamat a recriminarle su falta
de valor diciéndole: "Mataron a tu consorte y te quedaste callada y ahora
tampoco nosotros podemos descansar. Te convertirás en nuestra fuerza vengadora
y nosotros caminaremos a tu lado e iremos al combate". Así gruñían y se
amontonaban alrededor de Tiamat, hasta que ella cavilando sin cesar decidió por
fin modelar armas para sus dioses. Rabiosa creó a los monstruos-serpientes de
garras venenosas; a los montruos-tempestad; a los hombres-escorpiones; a los
leones-demonios; a los centauros y a los dragones voladores. Once monstruos
irresistibles creó Tiamat y luego de entre sus dioses elevó a Qingu y lo
designó jefe de su ejército. (2)
Ella exaltó a Qingu y lo
constituyó en jefe de ellos, para ir el primero delante del ejército, para
dirigir la tropa, para llevar las armas y desencadenar el ataque, llevando la
dirección suprema en el combate.
Ella los confió a sus manos
cuando le hizo sentarse en la asamblea:
"¡Yo he pronunciado en
favor tuyo el conjuro, exaltándote en la asamblea de los dioses, y te he dado
todo poder para dirigir a todos los dioses! ¡Tú eres magnífico, mi único esposo
eres tú! ¡Que los Anunnaki exalten tu nombre por encima de todos ellos!"
Ella le dio las Tabletas del
Destino, y las sujetó a su cuello: "¡En cuanto a ti, tu mandato no
cambiará, permanecerá la palabra de tu boca!" (3)
Pero Ea, al conocer nuevamente
los perversos designios buscó ayuda en otros dioses y proclamó: "Tiamat,
nuestra engendradora, nos aborrece. Ha puesto a su alrededor y en contra
nuestro a los terribles Anunnaki. Ha enfrentado a la mitad de los dioses con la
otra mitad, ¿cómo podremos hacerla desistir? Pido que los Igigi se reúnan en
consejo y resuelvan". Y así se concentraron las muchas generaciones de
Igigi, pero nadie pudo resolver la cuestión. Cuando pasado el tiempo ni
emisarios ni valientes pudieron cambiar los designios de Tiamat, el anciano
Anshar se levantó pidiendo por Marduk. Entonces Ea fue hasta su hijo y le rogó
que prestara ayuda a los dioses. Pero Marduk replicó que en tal caso habría de
ser elevado como jefe. Eso dijo Marduk y fue hacia el consejo.
(los dioses)... comieron pan festivo y tomaron
vino; mojaron sus copas de beber con el dulce licor. Cuando habían bebido la
fuerte bebida, sus cuerpos se hincharon; empezaron a gritar, cuando se exaltó
su corazón y para Marduk, el vengador de ellos, fijaron el destino.
Prepararon para él un trono
principesco; en presencia de sus padres se sentó presidiendo...
"... ¡Oh Marduk, tú eres
realmente nuestro vengador! Te hemos otorgado la soberanía sobre todo el
universo Cuando te sientes en la asamblea tu palabra será suprema ¡Tus armas no
fracasarán: aplastarás a tus enemigos! ¡Oh Señor, protege la vida del que
confía en ti; pero derrama la vida del dios que ha concebido el mal!"
Colocaron en medio de ellos un
vestido, y dirigieron a Marduk, el primogénito de ellos, la palabra:
"¡Señor, tu destino es el primero entre los dioses! Decide arruinar o
crear, habla y así será: abre la boca, y el vestido desaparecerá; habla de nuevo
y el vestido se volverá intacto" (En
efecto), habló con su boca y el vestido desapareció, habló de nuevo y el
vestido quedó restaurado. Cuando los dioses, sus padres, vieron la eficacia de
su palabra, se alegraron y rindieron homenaje: "¡Marduk es rey!". Le
entregaron el cetro, el trono y el palu; y le dieron el arma sin rival, que
rechaza a los enemigos: "Vete y quita la vida a Tiamat; ¡que los vientos
lleven su sangre a lugares secretos!" (4)
El señor hizo un arco y lo
colgó con su carcaj a su lado. Hizo una red para atrapar a Tiamat. Levantó la
maza y puso en su frente el relámpago al tiempo que su cuerpo se llenó de
fuego. Luego detuvo a los vientos para que nada de Tiamat pudiera escapar, pero
creó los huracanes e hizo surgir la tormenta diluvial, al tiempo que montó en
el carro-tempestad. A él unció la cuádriga de nombres terroríficos y como el
rayo enfiló hacia Tiamat. Esta en su mano sostenía una planta que expulsaba
veneno, pero el Señor se acercó para escudriñar en su interior y percibir las
intenciones de los Anunnaki y de Qingu. (5)
- ¿Es que eres tan importante
para elevarte por encima mío como supremo dios? - bramó rabiosa Tiamat.
- Tú te has exaltado altamente
y has elevado a Qingu como poder ilegítimo. Tú odias a tus hijos y les procuras
el mal. ¡Ahora en pié y choquemos en combate! - respondió Marduk, al tiempo que
los dioses afilaban sus armas.
Tiamat conjuró y recitó sus
fórmulas, y los dioses salieron a la lucha. Entonces, el Señor arrojó su red y
la terrible Tiamat abrió su enorme boca. En el momento, aquel soltó los
huracanes que penetraron en ella y lanzó la flecha que atravesó su vientre.
Después se hizo cargo de sus oscuras entrañas hasta dejarla sin vida. El
horrible ejército se desbandó y en confusión las afiladas armas fueron
destrozadas. Ceñidos en la red, los prisioneros fueron arrojados a las celdas
de los espacios subterráneos. El soberbio Qingu fue despojado de las Tabletas
del Destino, que no le pertenecían, y encarcelado también con los Anunnaki.
Así, las once criaturas, que había creado Tiamat, fueron convertidos en
estatuas para que nunca se olvidara el triunfo de Marduk.
Luego de reforzar la prisión
de sus enemigos y de sellar y sujetar a su pecho las Tabletas del Destino, el
Señor volvió sobre el cuerpo de Tiamat. Despiadadamente aplastó su cráneo con
la maza, separó los conductos de su sangre, que el huracán llevó a lugares
secretos, y al ver la carne monstruosa concibió ideas artísticas. Así es que
cortó a lo largo el cadáver como si fuera un pescado, levantando a una de sus
partes hasta lo alto del cielo. Allí la encerró y colocó un guardián para que
impidiera la salida de las aguas. Luego atravesando los espacios inspeccionó
las regiones y midiendo el abismo estableció su morada sobre él. Así creó los
cielos y la tierra y estableció sus límites. Entonces, construyó casas para los
dioses iluminándolas con estrellas.
Después de hacer el año,
determinó en él doce meses por medio de sus figuras (6) .A estas las dividió
hasta precisar los días. A los costados reforzó los cerrojos de izquierda y de
derecha, poniendo entre ambos el zenit. Destacó a Samash (7) la partición del
día y la noche y puso la brillante estrella de su arco (8) para mirada de
todos. Encargó a Nebiru (9) la división de las dos secciones celestes al norte
y al sur. En medio de la oscuridad encomendó a Sin iluminar, ordenando los días
y las noches.
"Cada mes, sin cesar, le
darás la forma de una corona. Al principio del mes para brillar sobre el país
tú mostrarás los cuernos para determinar seis días; al día séptimo serás media
corona. Al día catorce te pondrás de frente al sol. A medio mes, cuando el sol
te alcance en la base de los cielos, disminuye tu corona y haz menguar la luz.
Y al desaparecer aproxímate al curso del sol. En el día veintinueve te pondrás
de nuevo en oposición al sol". (10)
Después, volviéndose hacia
Tiamat, tomó su saliva y con ella formó las nubes. Con su cabeza produjo los
montes y de sus ojos hizo fluir el Tigris y el Eufrates. Finalmente, de sus
ubres creó las grandes montañas y perforó los manantiales para que los pozos
dieran agua.
Finalmente, Marduk solidificó
el suelo levantando su lujosa morada y su templo, ofreciéndolos a los dioses
para que se alojaran allí cuando concurrieran a las asambleas en las que debían
fijar los destinos del mundo. Por consiguiente, a estas construcciones les
llamó "Babilonia", que quiere decir "la casa de los grandes
dioses". (11)
Al terminar su obra el Señor
fue exaltado por los dioses y entonces como reconocimiento a ellos dijo: "Voy
a amasar mi sangre y formar huesos. Voy a suscitar un hombre... que se encargue
del culto de los dioses, para que puedan estar a gusto. Yo transformaré
astutamente los caminos de los dioses. Aunque reverenciados por igual se
dividirán en dos grupos". (12)
Le respondió Ea, dirigiéndole
una palabra para contarle un plan que aliviara a los dioses: "que uno de
sus hermanos sea entregado; él solo perecerá para que la humanidad pueda ser
modelada. Que los grandes dioses estén aquí en la asamblea; que el culpable sea
entregado para que ellos puedan permanecer". (13)
Marduk hizo traer a los
Anunnaki cautivos y les preguntó, bajo juramento, acerca del culpable de la
insurrección prometiendo la vida a quienes declararan la verdad. Entonces los
dioses acusaron a Qingu.
"Fue Qingu el que planeó
la insurrección e hizo a Tiamat rebelde y dio la batalla". Le ataron,
sujetándole delante de Ea. Le pidieron cuenta de su culpa y separaron su
sangre. Con su sangre modelaron la humanidad. Ea obligó a aceptar el servicio,
y dejó libres a los dioses. Después Ea, el sabio, creó a la humanidad; impuso
sobre ella el servicio de los dioses. Esta obra fue incomprensible. (14)
Y así el Señor dejó libres a
los dioses y los dividió en trescientos arriba y trescientos abajo
constituyéndolos en guardianes del mundo. Agradecidos los Anunnaki edificaron
un santuario y elevaron la cima del Esagila y luego de haber alzado una torre
con gradas establecieron en ella una nueva morada para Marduk. (15)
Cuando los grandes dioses se
hubieron reunido exaltaron el destino de Marduk y se inclinaron hacia abajo,
pronunciando en medio de ellos una maldición, jurando por el agua y el aceite
poner la vida en peligro. (16)
“... Que los 'cabezas negras'
esperen en sus dioses. En cuanto a nosotros, aunque se le pueda llamar (a
Marduk) con muchos nombres, ¡él es nuestro dios! Proclamemos, pues, sus
cincuenta nombres". (17)
Y las estrellas brillaron y
todos los seres creados por los dioses se alegraron. También la humanidad se
reconoció en el Señor. Por ello, que haya memoria de todo lo ocurrido. Que los
hijos aprendan de sus padres esta enseñanza. Que los sabios escudriñen el
sentido de El canto de Marduk que venció a Tiamat y logró el reinado. (18)
Sólo había un mar infinito,
sin vida y en absoluto silencio. Entonces llegó Ptah con las formas de los
abismos y las distancias, de las soledades y de las fuerzas. Por ello Ptah veía
y oía, olía y percibía en su corazón la existencia. Pero lo que percibía lo
había ideado antes en su interior. Así tomó la forma de Atum y devorando su
propia semilla, parió al viento y la humedad a quienes expulsó de su boca
creando a Nut, el cielo y a Geb, la tierra. Atum, el no-existente, fue una
manifestación de Ptah. Así, inexistentes fueron antes de Ptah las nueve formas
fundamentales y el universo con todos los seres que Ptah concibió dentro de sí
y con su sola palabra puso en la existencia. Después de haber creado todo de su
boca, descansó. Por esto, hasta el fin de los tiempos serás invocado: ¡Inmenso,
inmenso Ptah, espíritu fecundador del mundo! (2)
Las formas de los dioses son
formas de Ptah y solamente por la conveniencia humana Ptah es adorado con
muchos nombres y sus nombres mudan y se olvidan; nuevos dioses siguen a los
antiguos pero Ptah permanece ajeno a esto. El creó el cielo como conductor y a
la tierra la circundó de mar; también creó el tártaro para que se apaciguaran
los muertos. Fijó su rumbo a Ra de horizonte a horizonte en los cielos, e hizo
que el hombre tuviera su tiempo y su dominio; así hizo también con el faraón y
con cada reino.
Ra, en su camino por los
cielos reformó lo establecido y apaciguó a los dioses que estaban descontentos.
Amaba a la creación y dio amor a los animales para que estuvieran felices,
luchando contra el caos que hacía peligrar su vida. Dio límites a la noche y al
día y fijó las estaciones. Puso ritmo al Nilo para que anegara el territorio y
luego se replegara para que todos pudieran vivir del fruto de sus aguas. El
sometió a las fuerzas de la oscuridad. Por ser quien trajo la luz fue llamado
Amon-Ra por quienes creyeron que Amon nació de un huevo que al romperse en un
destello dio lugar a las estrellas y otras luminarias.
Pero la genealogía de los
dioses comienza en Atum que es el padre-madre de los dioses. El engendró a Shu
(el viento) y Tefnut (la humedad) y de ambos nacieron Nut (el cielo) y Geb (la
tierra) . Estos hermanos se unieron y procrearon a Osiris, Seth, Neftis e Isis.
Esta es la Enéada divina de la que deriva todo.
Muerte y
resurrección de Osiris.
Los padres de Osiris vieron
que este era fuerte y bondadoso, por ello le encargaron gobernar los
territorios fértiles y cuidar de la vida de plantas, animales y seres humanos.
A su hermano Seth dieron los amplios territorios desérticos y extranjeros. Todo
lo salvaje y fuerte, los rebaños y las fieras pusieron bajo su cuidado. Osiris
e Isis formaban la resplandeciente pareja del amor. Pero la niebla de la
envidia turbó a Seth, por eso este se confabuló y con la ayuda de setenta y dos
miembros de su séquito invitó a una fiesta para aniquilar a su hermano. Esa
noche, llegaron los conjurados y Osiris. Seth presentó a los concurrentes un
magnífico sarcófago prometiendo regalarlo a quien ocupándolo se correspondiera
mejor con las medidas. Así unos y otros entraban y salían hasta que le
correspondió a Osiris realizar su prueba. De inmediato, bajaron la tapa y la
clavaron. Osiris, atrapado, fue llevado así hasta el Nilo y arrojado en sus
aguas con la intención de que se hundiera en las profundidades. No obstante, el
sarcófago flotó y llegando al mar se alejó de Egipto. Pasó mucho tiempo hasta
que un día la caja llegó a Fenicia (3) y las olas la depositaron al pie de un
árbol. Este creció hasta una altura gigantesca envolviendo con su tronco al
sarcófago. Admirado el rey del lugar por el imponente ejemplar lo hizo derribar
y llevó el gran tronco a su palacio a fin de utilizarlo como columna central.
Entre tanto, Isis tuvo la revelación de lo ocurrido así es que se dirigió a
Fenicia y entrando al servicio de la reina pudo estar cerca del cuerpo de su
marido. Pero la reina comprendiendo que su servidora era Isis, le entregó el
tronco para que dispusiera según fuera su deseo. Isis, partiendo la envoltura
de madera extrajo el ataúd y regresó al Egipto con su carga. Pero ya Seth
estaba enterado de lo ocurrido y temiendo que Isis reanimara a su marido, robó
el cuerpo. Velozmente se dio a la tarea de desmenuzarlo en catorce pedazos que
luego dispersó por todas tierras. Así comenzó el peregrinaje de Isis recogiendo
los trozos del cadáver.
Ya hacía tiempo que la
oscuridad reinaba por la muerte de Osiris. Nadie cuidaba de los animales, ni de
las plantaciones, ni de los hombres. La disputa y la muerte reemplazaron para
siempre a la concordia.
Cuando Isis logró recuperar
las distintas partes del cuerpo las unió entre sí y ajustándolas fuertemente
con vendajes realizó sus conjuros. (4) Luego construyó un enorme horno, una
pirámide sagrada (5) y en sus profundidades emplazó a la momia. Estrechada a
ella, insufló su aliento. Hizo entrar el aire como el alfarero lo hace para
aumentar el calor del fuego de la vida...
El despertó, él conoció el
sueño mortal, él quiso mantener su verde rostro vegetal. (6) Quiso conservar la
corona blanca y su plumaje para recordar claramente cuáles eran sus tierras del
Nilo. (7) También recogió el sacudidor y el cayado para separar y reconciliar,
como hacen los pastores con su curvo bastón. (8) Pero cuando erguido Osiris,
vio a la muerte en derredor dejó su doble, su Ka, (9) encargándole custodiar su
cuerpo para que nadie volviera a profanarlo. Tomó la cruz de la vida, el Ankh
(10) de la resurrección, y con ella en su Ba (11) se dirigió a salvar y
proteger a todos los que solos y aterrados penetran el Amenti. (12) Por ellos
fue a vivir al oeste esperando a quienes desvalidos, son exiliados del reino de
la vida. Gracias a su sacrificio la naturaleza resurge cada vez y los seres
humanos creados por el alfarero divino, (13) son algo más que barro animado.
Desde entonces se invoca al dios de muchas maneras y también desde entonces, la
exhalación final es un canto de esperanza.
"¡Buen Osiris! Envía a
Thot (14) para que nos guíe hasta el sicomoro (15) sagrado, hasta el árbol de
la vida, hasta la puerta de la Dama de Occidente; (16) para que nos haga eludir
las catorce mansiones rodeadas de estupor y angustia en las que los perversos
sufren terrorífica condena. Envía a Thoth, el ibis sabio, el escriba infalible
de los hechos humanos grabados en el papiro de la memoria imborrable. ¡Buen
Osiris! En ti espera la resurrección el victorioso, luego del juicio en el que
son pesadas sus acciones por Anubis, el chacal justo. (17) ¡Buen Osiris!
Permite que nuestro Ba aborde la barca celeste, y separado del Ka deje a éste
como custodio de los amuletos (18) en nuestra tumba. Así, navegaremos hacia las
regiones de esplendor del nuevo día".
Horus, la
venganza divina. (19)
Cuando Isis hubo colaborado en
la resurrección de Osiris, dio a luz al hijo de ambos. Tomó al recién nacido y
lo ocultó en los cañaverales del Nilo para protegerlo de la furia de Seth, de
Min (20) y de los atacantes del desierto. El fue el niño que apareció radiante
en la flor de loto y que reverenciado como halcón puso sus ojos en todos los
rincones del mundo. El fue, como Horus Haredontes, el vengador de su padre
cuando llegó el tiempo. El es Horus, dios de todas las tierras, hijo del amor y
la resurrección.
El niño fue creciendo y su
madre lo preparó para reclamar los dominios de los que se había apoderado Seth,
porque éste a quien correspondían solo en derecho los desiertos y los países
extranjeros se aventuraba por el Nilo. Osiris en su viaje al oeste, a las
tierras de Amenti que ahora dominaba, dejó a Isis el mandato de recuperar todo
el Nilo para su hijo. Por esto concurrieron ante la asamblea de la Enéada los
contendientes. Horus dijo: "Un indigno fratricida usurpa los derechos que
mi padre dejara, apoyado en una fuerza ciega que los dioses no consagran...
" Pero el discurso fue cortado por Seth quien en grito iracundo desestimó
el pedido proveniente de un niño incapaz de ejercer tales demandas. Entonces,
arrojando sus armas, en singular combate acometieron el uno contra el otro y en
su lucha rodaron montes y las aguas espantadas salieron de sus cauces. Ochenta
largos años duró tal disputa hasta que Seth arrancó los ojos a Horus y éste
pulverizó las partes vitales de su contendor. Tanta furia llegó a su fin cuando
desfallecientes ambos cayeron por los suelos. Entonces, Thoth curó sus heridas
y restableció fragilmente la paz que el mundo, desatendido, reclamaba.
Ante los dioses se pidió el
veredicto. Ra (siempre ayudado por Seth en su lucha contra la mortal Apofis
(21), inclinaba la balanza contra Horus, mientras Isis con denuedo a su hijo
defendía. Los dioses, por fin, restablecieron al niño en sus derechos, pero Ra
murmurando airado se alejó de la asamblea. Así, los dioses fueron divididos en
número y poder sin que aquella discusión tuviera fin. Isis entonces, con
ardides, hizo que Seth pronunciara un discurso en el que la razón quedaba para
aquel que impidiera al extranjero ocupar los tronos y por ese error el mismo
Seth quedó como lejano a las tierras que pedía. Entonces Ra exigió una nueva
prueba para que en ella se decidiera todo.
Transformados en fuertes
hipopótamos recomenzaron la lucha, pero Isis desde la orilla de las aguas
disparó un arpón que por error fue a dar en Horus. Este vociferando se abalanzó
sobre su madre a la que arrancó la cabeza. (22) Los dioses dieron en reemplazo
una testa de vaca a Isis y ella puesta en batalla nuevamente con su arpón dio
por fin en Seth que rugiendo salió de las aguas. Así es que nueva prueba se
aconsejó, dejando al resto de los dioses ajenos al conflicto. En barcas de
piedra debían ambos navegar. Seth en una roca talló la suya y se hundió, mas
Horus solo en apariencia mostró su barca, conforme todos habían acordado,
porque en madera cubierta con estuco presentó a su ingenio. Navegaba Horus
reclamando el triunfo, pero Seth como nuevo hipopótamo lo hizo naufragar y así
solo en la playa el merecido desquite tomó Horus descargando su maza sobre Seth
y encadenando sus miembros. Así lo arrastró al tribunal donde los dioses
esperaban. Y solo ante la amenaza de la muerte de Seth ante toda la asamblea, Ra
prefirió dar la razón a Horus y los dioses regocijados coronaron como señor
supremo al niño-halcón mientras este pisaba la cerviz del vencido, quien
prometiendo solemne obediencia dio por terminada la contienda alejándose para
siempre a sus dominios en los desiertos y entre los extranjeros. Thot,
sabiamente organizó las nuevas responsabilidades y Horus ayudando a Ra destruyó
a la pérfida serpiente Apofis que hasta ese momento hubo amenazado su radiante
barca.
Con la sangre de la bestia
antigua se tiñen, a veces, de rojo los cielos y Ra navegando en su barca
celeste despeja el oleaje que va hacia occidente.
El
antimito de Amenofis IV. (23)
Hubo un faraón bondadoso y
sabio que entendió el origen de Ptah y la mudanza de sus nombres. El
restableció el principio cuando vio que los hombres oprimían a los hombres
haciendo creer que eran la voz de los dioses. Una mañana vio cómo un vasallo
era juzgado en el templo por no pagar tributo a los sacerdotes, por no pagar
para los dioses. Entonces salió de Tebas hacia On (24) y allí preguntó a los
teólogos más sabios cuál era la verdadera justicia. Esta fue la respuesta:
" Amenofis, bueno es tu hígado y las intenciones que de él parten y la
verdad más bondadosa traerá mal para ti y para nuestro pueblo. Como hombre
serás el más justo. Como rey serás la perdición... pero tu ejemplo no será
olvidado y muchos siglos después de ti se reconocerá lo que hoy (pronto), se
verá como locura". Vuelto a Tebas miró a su mujer como quien escudriña el
amanecer, vio su hermosura y para ella y su pueblo cantó un bello himno.
Nefertiti lloró por la piedad del poeta y supo de su gloria y su trágico
futuro. Ella con voz entrecortada lo aclamó como verdadero hijo del Sol.
"¡Akenatón!", dijo, y luego calló. En ese momento jugaron su destino
aceptando lo justo pero imposible. Así fue la rebelión de Akenaton y el breve
respiro de los hijos del Nilo, cuando un mundo con peso de milenios se tambaleó
un instante. Así se desquició el poder de aquellos que hacían hablar a los
dioses sus propias intenciones.
Amenofis lanzó la lucha contra
los funcionarios y sacerdotes que dominaban el imperio. Los señores del Alto
Nilo se aliaron con los sectores acosados. El pueblo comenzó a ocupar
posiciones antes vedadas y fue rescatando para sí el poder enajenado. Se abrieron
los graneros y se distribuyeron bienes. Pero los enemigos del nuevo mundo
alzaron las armas e hicieron al fantasma del hambre mostrar su rostro. Muerto
Akenatón, todos sus hechos fueron aventados y se quiso borrar su memoria para
siempre. Sin embargo, Atón conservó su palabra.
Este fue el poema que comenzó
el incendio... (25)
Toda la tierra se entrega al
trabajo... porque cada camino se abre cuando tú surges. Tú que procuras el
germen fecundo para las mujeres, tú que haces la simiente en los hombres, tú
que haces vivir al hijo en el seno de la madre, que lo calmas para que no
llore, tú nutres lo que hay en el seno, das el aire para hacer vivir todo lo
que creaste. Cuando rompe el seno el día del nacimiento, tú le abres la boca
para que hable, lo provees en sus necesidades. Cuando el pollo está en el
huevo, tú le das aire para que viva. Tú lo ayudas para que rompa el huevo, y
salga y píe y camine sobre sus pata apenas ha nacido. ¡Cuántas son tus obras!
Tu rostro es desconocido ¡oh dios único!, fuera del cual ninguno existe. Tú has
creado la tierra a tu deseo cuando estabas solo; con los hombres, las bestias y
cada animal selvático, y todo lo que es sobre la tierra y camina sobre sus
pies, y todo lo que es en el cielo y vuela con sus alas. Y los países
extranjeros, Siris, Nubia y la tierra de Egipto; tú has colocado a cada hombre
en su lugar, has proveído a sus necesidades; cada uno con su pan, y es contada
la duración de su vida. Sus lenguas son diferentes en palabras, y también sus
caracteres y sus pieles; has diferenciado los pueblos extranjeros. Y has hecho
un Nilo en el Duat y lo llevas donde quieres para dar vida a la gente, así como
tú la has creado. Tú, señor de todos ellos, tú te afanas por ellos, ¡oh, Atón
del día! ¡grande de dignidad! Y todos los países extranjeros y lejanos, haces
tú que también ellos vivan; has puesto un Nilo en el cielo que desciende para
ellos y que hace olas sobre los montes como un mar y baña sus campos y sus
comarcas. ¡Qué perfectos son tus consejos! ¡Oh, señor de la eternidad! El Nilo
del cielo es tu don para los extranjeros y para todos los animales del desierto
que caminan sobre sus pies. Pero el Nilo viene del Duat para Egipto. Y tus
rayos nutren todas las plantas; cuando tú esplendes ellas viven y crecen por
ti. Tú haces las estaciones para que se desarrolle todo lo creado; el invierno
para refrescarlo, el verano porque te gusta. Tú has hecho el cielo lejano para
esplender en él y para ver todo, tú, único, que resplandeces en tu forma de
Atón vivo, surgido y luminoso, lejano y vecino. Tú te haces millones de formas,
tú, único; ciudades, pueblos, campos, caminos, ríos, cada ojo te ve delante de
sí y tú eres Atón del día. Cuando te marchas y cada ojo por ti creado duerme su
mirada para no verte solo, y no se ve más aquello que has creado, tú estás
todavía en mi corazón... La tierra está en tu mano como tú la has creado. Si tú
resplandeces ella vive, si te ocultas ella muere. ¡Tú eres la duración misma de
la vida, y se vive de ti!
El árbol
de la Ciencia y el árbol de la Vida.
Y Jehová Dios hizo nacer de la
tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de
vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal... Y
mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;
mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que de
él comieres, ciertamente morirás. (1)
Y así, Adán y Eva vivían en
Edén, aquel lugar del que salía un río que regaba el huerto. Esa corriente se
dividía en cuatro brazos. El nombre de uno, el que rodeaba la tierra de Havila
donde hay oro, era Pisón. El del segundo, que rodeaba la tierra de Cus, era
Gihón. El del tercero, escondido y sombrío, que iba al oriente de Asiria, era
Hydekel y el cuarto de buenas y rumorosas palabras, era el Eufrates. Mas el
Edén era completo en plantas y animales, por ello nuestros padres fueron allí
los nombradores de todos los seres vivientes. ¿Cómo nombrar al árbol de la vida
y al de la ciencia del bien y del mal sin saber de ellos, sin acercarse a
ellos? Por esto, sin tener ciencia desearon tenerla y no supieron cómo. Así,
turbada Eva por la pregunta se durmió una noche y durmiendo soñó y soñando vio
el árbol de la ciencia que resplandecía en la oscuridad. De este modo, Eva se
acercó al árbol y, de pronto, se presentó ante ella una inquietante figura
alada. Su porte era hermoso, pero en la oscuridad no alcanzaba a distinguir su
rostro que, tal vez, era el de Adán. De sus cabellos húmedos de rocío se
exhalaba una fragancia que exaltaba al amor. Y Eva quería ver. La figura,
mientras contemplaba el árbol dijo: "¡Oh hermosa planta de abundante
fruto! ¿No hay quien se digne aliviarte de tu peso y gustar de tu dulzura? ¿Tan
despreciada es la ciencia? ¿Será acaso la envidia o alguna injusta reserva lo
que prohibe tocarte? Prohíbalo quien quiera, nadie me privará por más tiempo de
los bienes que ofreces; si no, ¿por qué estás aquí?". Así dijo, y no se
detuvo más; sino que con mano temeraria arrancó el fruto y lo gustó. Un horror
glacial paralizó a Eva en su sueño, al ver la audacia de la figura alada, pero
de inmediato ésta exclamó: "¡Oh fruto divino, dulce por ti sólo, y mucho
más dulce cogido de esta suerte, estando prohibido, al parecer, como reservado
únicamente para los dioses, y siendo, sin embargo, capaz de convertir en dioses
a los hombres! ¿Y por qué no han de serlo? El bien aumenta cuanto más se
comunica, y su autor, lejos de perder en ello, adquirirá más alabanzas.
Acércate dichosa criatura, bella y angelical Eva; ¡participa de este fruto
conmigo!" (2) Eva despertó sobresaltada y comunicó el sueño a su
compañero. Adán, entonces, se preguntó: "¿No habla Dios por los sueños? Si
en el día prohibe y en la noche invita, ¿a qué incitación habré de responder ya
que no tengo ciencia suficiente? Hemos de adquirir esa ciencia para enderezar
nuestros destinos ya que Jehová Dios nos creó pero no dijo cómo habríamos de hacernos
a nosotros mismos." Entonces, comunicó a Eva su plan para apoderarse de la
fruta, para correr con ella llegando luego hasta el árbol de la vida a fin de
quedar inmunes del veneno de la ciencia. Luego, esperaron que Jehová Dios se
paseara por el huerto, al aire del día y en su ausencia fueron hacia el árbol.
Entonces, al ver una serpiente que entre las ramas se desplazaba por los
frutos, pensaron que su veneno era recogido de ese alimento. Por eso dudaron y
al dudar pasó el tiempo y Jehová Dios emprendió su regreso. Entonces, creyeron
oír que la serpiente susurraba: "No moriréis, sino que sabe Dios que
el día que comáis esos frutos serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios
conociendo el bien y el mal". (3) No mentía la serpiente, pero
quería evitar que comieran del otro árbol, del árbol de la vida. (4) Siendo ya
muy tarde, Adán y Eva gustaron del fruto y sus ojos se abrieron,
mas cuando quisieron llegar al árbol de la inmortalidad, Jehová Dios les cerró
el paso impidiendo que completaran su propósito.
Y dijo Jehová Dios: He aquí el
hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no
alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para
siempre. Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de
que fue tomado. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de
Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para
guardar el camino del árbol de la vida. (5)
Adán y Eva se alejaron del
Edén y siempre estuvo su mirada puesta en dirección al Paraíso del que sólo el
resplandor nocturno y el humo de la espada de fuego denunciaban su rastro. Y ya
no volvieron, ya no pudieron volver, pero comenzaron a ofrecer a Jehová Dios
sacrificios de fuego y humo que creyeron le agradaba. Y muchos pueblos, con el
tiempo, pensaron que los dioses gustan de los altos montes y de los volcanes
porque estos son el puente entre la tierra y los cielos. Así, cuando llegó el
momento, Jehová Dios entregó desde el fuego, desde el monte, la Ley que los
hombres buscaban para enderezar su Destino. (6)
Muchas generaciones pasaron
desde los primeros padres hasta el Diluvio. Después de éste, cuando Jehová
tendió en el cielo el arco iris para sellar su pacto con los hombres, siguió
reproduciéndose toda simiente. Y así, en Ur de caldea, Taré tomó a su hijo
Abram y a Sarai su nuera y los llevó a las tierras de Canaán. Luego, Abram y
Sarai fueron a Egipto. Tiempo después regresaron hacia Hebrón. El ganado y los
bienes de Abram habían crecido pero su corazón fue tomado por la tristeza
porque a su edad no había logrado descendencia.
Abram era ya viejo cuando hizo
concebir a su servidora Agar. Pero Agar y Sarai se enemistaron. Por ello Agar
salió al desierto y llevó con ella su aflicción. Entonces, un ángel se presentó
y le dijo: "Has concebido y al dar a luz llamarás a tu hijo Ismael porque
Jehová ha oído tus ruegos. Ismael, por tanto, querrá decir 'Dios oye' y su
descendencia será numerosa y los pueblos de él habitarán los desiertos no
adorando a Dios por lo que el ojo ve, sino por lo que escucha el oído. Así,
rogarán a Dios y Dios los oirá". Mucho después Sarai concibió siendo
anciana, pero sus descendientes y los de Agar mantuvieron la disputa que
comenzó entre sus madres aunque Abram fue padre de todos y a todos quiso como a
hijos suyos.
En su momento, Dios dijo:
"En adelante no te llamarás Abram sino Abraham, porque serás padre de una
multitud y Sarai será nombrada como Sara, como princesa de naciones. En cuanto
al hijo tuyo y de Sara, lo llamarás Isaac ".
Aconteció después de estas
cosas, que probó Dios a Abrahám, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
Y dijo: Toma ahora a tu hijo Isaac a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y
ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. Y Abraham
se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos
suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue
al lugar que Dios le dijo. Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar
de lejos. Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y
el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros.. Y tomó
Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y el tomó en su
mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos. Entonces habló Isaac a
Abraham su padre y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él
dijo: He aquí el fuego y la leña; ¿mas dónde está el cordero para el
holocausto? Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto,
hijo mío. E iban juntos. Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho,
edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo
puso en el altar sobre la leña. Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo
para degollar a su hijo. Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el
cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: no
extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque yo conozco que
temes a Dios, por cuanto no me rehusaste a tu hijo... Entonces, alzó Abraham
sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por
sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en
lugar de su hijo. Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. (7)
Tal vez hasta su muerte, quedó
presente en el corazón de Abraham la angustia de la terrible prueba. Y así se
dijo una y otra vez: "Jehová repudia el sacrificio humano y más aún del
propio hijo. Si ordena el holocausto no debo acatarlo porque sería desobedecer
su prohibición. Pero rechazar lo que él manda, es pecar contra él. ¿Debo
obedecer algo que mi dios repudia? Si, si él lo exige. Pero mi torpe razón
atormentada lucha, además, con el corazón de un pobre anciano que ama aquel
imposible que Jehová le dio tardíamente. ¿No es esta prueba la devolución de la
risa que contuve cuando me fue anunciado que nacería mi hijo? (8) ¿No es la
risa que ocultó Sara cuando escuchó tal vaticinio? (9) Por algo, Jehová indicó
el nombre de 'Isaac' que significa 'risa'. Yo y mi mujer éramos ya viejos
cuando se nos dijo que tendríamos este hijo y no pudimos creer que tal cosa
fuera posible. ¿Es que Jehová juega con sus criaturas como un niño con arena?
¿O es que conociendo su enojo y su castigo, descuidamos que también nos prueba
y nos enseña con la burla divina?" (10)
El hombre
que luchó contra un dios. (11)
Y se levantó aquella noche y
tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de
Jacob. Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía.
Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Y
cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su
muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Y dijo:
Déjame porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me
bendices. Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y el
varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel, (12)
porque has luchado con Dios y con los hombres y has vencido. Entonces Jacob le
preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me
preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. Y llamó Jacob el nombre de aquel
lugar, Peniel (13), porque dijo: Vi a Dios cara a cara y fue
librada mi alma. Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol, y cojeaba de su
cadera. (14) Por esto no comen los hijos de Israel, hasta hoy
día, del tendón que se contrajo, el cual está en el encaje del muslo, porque
tocó a Jacob este sitio de su muslo en el tendón que se contrajo. (15)
Ocurrió que desde mucho tiempo
atrás, los hijos de Israel aposentados en Egipto fueron creciendo en número y
poder. Y apoyaron con júbilo los cambios que introdujo un sabio faraón que
quiso la igualdad para todos los pueblos. Y el buen rey murió en medio de una
agitación grande que habían desatado sus enemigos. Y los israelitas pasaron de
una pacífica existencia a ser perseguidos y humillados. Cuando decidieron
abandonar esas tierras, el nuevo faraón lo impidió. También en esos años
sombríos, numerosos egipcios partidarios del rey justo fueron asesinados. Otros
terminaron en las cárceles y en las canteras, condenados a dejar allí sus
vidas. Y sucedió que entre éstos últimos se encontraba un joven que cuando niño
fue rescatado de las aguas del Nilo por las mujeres del buen faraón. Educado en
la corte, aprendió la lengua de Israel aunque siempre la habló con dificultad.
Moisés, el "rescatado de
las aguas" huyó de las canteras y fue a refugiarse a los campos, a la casa
de un sacerdote de Madián. Y he aquí que el sacerdote era de los perseguidos, y
partidario del rey justo. Por esto, acogió a Moisés cuando se refugió en él y
cuando contó su historia del rescate de las aguas que tanto se asemejaba a las
leyendas de Osiris y de Sargón (éste salvado en Babilonia según referían los
venidos con Abraham desde Ur de Caldea) . He aquí que Moisés tomó por esposa a
la hija del sacerdote. Y, un día, apacentando las ovejas de su suegro se llegó
hasta Horeb, monte de Dios.
Y se le apareció el Angel de
Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la
zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo
ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. Viendo
Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios en medio de la zarza y dijo: ¡Moisés,
Moisés! Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de
tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. Y dijo: Yo soy el
Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces
Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. Dijo luego Jehová:
Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor
a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para
librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra
buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel... Dijo Moisés a Dios: He aquí
que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me
ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les
responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL
QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envía a
vosotros. Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová el
Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me
ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará
por todos los siglos. (17)
Así que Moisés regresaba para
Egipto le salió al encuentro Aarón de la tribu sacerdotal de Leví y que había
tenido sueños en los que Moisés recibía el mandato divino. Entonces, Aarón
ayudó a Moisés a usar de la palabra entre los israelitas y, llegando hasta el
faraón lo conminó diciendo: "Deja que mi pueblo salga del Egipto".
Pero como Faraón era remiso, Aarón que era sacerdote, hizo con su vara grandes
prodigios a los ojos de todos. Mas llamó Faraón a sus sabios y sacerdotes que
también mostraron su poder, y Faraón endureció su corazón. Entonces, Jehová por
medio de Moisés y Aarón convirtió el agua del río en rojo sangre y los peces
murieron y también las ranas salieron de allí invadiendo todo, pero Faraón no
hizo caso de esas señales. Por esto, plagas de piojos y moscas, plaga en el
ganado y plaga de úlceras, plaga de granizo y de langostas se abatieron sobre
hombres y bestias. Más Faraón no quiso liberar a los hijos de Israel, diciendo
que el torrente del río que se había desbordado arrastrando limo rojo del alto
Nilo, provocaba periódicamente esos desastres. Pero una gran oscuridad bajó y
se mantuvo por tres días. Y los sabios del Faraón también explicaron cómo las
nubes de agua que subían del río desbordado, oscurecían el cielo...
Entonces Jehová mandó a Moisés
para que advirtiera a Faraón sobre la muerte de los primogénitos de los
egipcios si no dejaba en libertad al pueblo de Israel. Y Faraón no escuchó y
los hijos de los egipcios fueron muertos esa noche por el ángel del Señor. Y a
partir de allí ese mes fue el primero de los meses del año, porque la señal de
la sangre del cordero pascual con que los israelitas señalaron sus puertas, los
protegió del ángel de la muerte. Y Faraón permitió entonces la salida del
pueblo de Israel y de todos los egipcios perseguidos. Partieron los hijos
de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar
los niños. También subió con ellos gran multitud de toda clase de gentes.
(18)
El pueblo cruzó en seco por el
Mar Rojo, porque a derecha e izquierda estaban contenidas las aguas, en esa
zona que había mandado canalizar Amenofis. Pero he aquí que Faraón despachó a
sus soldados para destruir a los que huían y, entonces, se derrumbaron los
pesados carros y el ejército cayó. Y por sobre ellos vino a dar el agua matando
a los perseguidores. Y una vez más, salvó Jehová a Moisés de las aguas y con él
salvó a la multitud que se alejó de Egipto. (19)
Y las aguas amargas (20)
fueron endulzadas por el árbol que Moisés puso en ellas. Y Jehová dio al pueblo
de comer Qué-es-esto. (21) Y por ello el pueblo se sostuvo y no murió en el
desierto y así llegó hasta el sagrado monte Sinaí.
Todo el monte Sinaí humeaba,
porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo
de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera. El sonido de la
bocina iba aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz
tronante. Y descendió Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte; y
llamó Jehová a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió. (22)
Todo el pueblo observaba el
estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y
viéndolo el pueblo, temblaron y se pusieron de lejos. (23)
Y entonces, Jehová Dios
entregó a los hombres la Ley que buscaban desde sus primeros padres. En dos
tablas de piedra grabó Dios los diez Mandamientos que los hombres debían
observar para acercarse a él. Y también les dio leyes que sirvieran para
formarlos en su Historia. Así Moisés condujo a Israel hasta la tierra prometida
por el Señor. Y subió desde los campos de Moab al monte Nebo, a la cumbre del
Pisga que está enfrente de Jericó. Entonces Moisés vio. Y le dijo Jehová:
Esta es la tierra que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu
descendencia la daré. Te he permitido verla con tus ojos, mas no pasarás allá.
Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho
de Jehová. Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de
Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy. (24)
Y nunca más se levantó profeta
en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara; nadie como él
en todas las señales y prodigios que Jehová le envió hacer en tierra de Egipto,
a Faraón y a todos sus siervos y a toda su tierra, y en el gran poder y en los
hechos grandiosos y terribles que Moisés hizo a la vista de todos. (25)
El Tao es un recipiente hueco,
difícil de colmar. Lo usas y nunca se llena. Tan profundo e insondable es que
parece anterior a todas las cosas... No se sabe de quién es hijo. Parece
anterior a los dioses. (2)
Treinta rayos convergen hacia
el centro de una rueda, pero es el vacío del centro el que hace útil a la
rueda. (3) Con arcilla se moldea un recipiente, pero es el espacio que no
contiene arcilla el que usamos como recipiente. Abrimos puertas y ventanas en
una casa, pero es por sus espacios vacíos que podemos utilizarla. Así, de la
existencia provienen las cosas y de la no existencia su utilidad.
Todo era vacío y Pangu dormía
en el interior de eso que estaba unido, de eso que fue llamado "infinita
profundidad". (4) Entonces despertó. De inmediato rompió con su hacha, el
huevo que lo encerraba. En miríadas de pedazos aquello se separó velozmente.
Los trozos más livianos y los más pesados fueron en diferente direcciones. Para
evitar que nuevamente se juntaran, Pangu se colocó en el centro vacío
solidificando el cielo y la tierra. El fue como una columna que dio equilibrio
a la creación. Luego descansó y se fue durmiendo nuevamente hasta que su cuerpo
dio lugar a numerosos seres. (5) De un ojo salió el sol y del otro la luna. Con
su sangre se formaron los ríos y los lagos. Los animales salieron de su piel.
El pelo se tornó en hierbas y sus huesos en minerales.
En esos primeros tiempos
vivían en la tierra dioses, gigantes y monstruos. La diosa madre Nüwa, era en
su mitad superior muy hermosa y en su mitad inferior se asemejaba a un dragón.
Recorría y visitaba todos los lugares pero finalmente descubrió que faltaban
seres más perfectos e inteligentes que los gigantes. Entonces fue hasta el Río
Amarillo y moldeó con arcilla a los primitivos seres humanos. Los hizo
parecidos a ella pero en lugar de cola de dragón les puso piernas para que
caminaran erguidos. Viéndolos graciosos, decidió hacer muchos. Para ello tomó
un junco y fue lanzando gotas de limo que al caer sobre la tierra se
convirtieron en mujeres y hombres. De este modo, cuando ellos empezaron a
reproducirse por sí mismos, la madre celestial se dedicó a crear otros seres.
Fushi, compañero de la diosa,
vio que los hombres aprendían y entonces se ocupó en enseñarles a hacer fuego
frotando maderas. Luego les dio cuerdas y les indicó cómo protegerse del hambre
y de la intemperie. Finalmente, les otorgó el arte de los hexagramas al que
llamó I Ching. Este fue con el tiempo conocido como el Libro de las
Transformaciones y de la adivinación.
Llegó el día en que los
inmortales discutieron y, entrando en guerra, pusieron en peligro al Universo.
Diluvios y catástrofes asolaron la tierra. Hasta que, por último, el dios del
fuego prevaleció sobre las aguas. Todavía los gigantes quisieron disputar el
poder a los eternos, pero los dioses en indecible cólera cortaron sus cabezas,
haciéndolas rodar hasta el fondo de los obscuros abismos.
Cuando todavía las aguas no
estaban controladas y los ríos en su desborde arrasaban los campos, la diosa
madre procreó benéficos descendientes que terminaron ordenando ese caos
diluvial. Trabajando en el control de los ríos, de los lagos, del mar y de las
nubes, los brillantes dragones navegaron por las aguas y el cielo. Con zarpas
de tigre y garras de águila, rasgaban con estruendo las cortinas de lo alto que
chispeando ante el descomunal embate dejaban en libertad a las lluvias. Ellos
dieron cauce a los ríos, contención a los lagos y profundidad a los mares.
Hicieron cavernas de las que brotaba el agua y por conductos subterráneos las
llevaron muy lejos para que surgieran de pronto, sin que el asalto abrazador
del sol las detuviera. Trazaron las líneas que se ven en las montañas para que
la energía de la tierra fluyera, equilibrando la salud de ese cuerpo
gigantesco. Y muy frecuentemente tuvieron que luchar con las obstrucciones que
provocaban los dioses y los hombres ocupados en sus irresponsables afanes. De
sus fauces brotaba como un humo la niebla, vivificante y húmeda, creadora de
mundos irreales. Con sus escamosos cuerpos serpentinos cortaban las tempestades
y dividían los tifones. Con sus poderosos cuernos; con sus afilados dientes,
ningún obstáculo era suficiente, ningún enredo podía permanecer. Y gustaban de
aparecerse a los mortales. A veces en los sueños, a veces en las grutas, a
veces en el borde de los lagos, porque en éstos solían tener sus escondidas
moradas de cristal en las que bellos jardines se ornaban con frutos
destellantes y con las piedras más preciosas.
El Long inmortal, el dragón
celeste, siempre puso su actividad (su Yang) al servicio del Tao y el Tao lo
reconoció permitiéndole estar en todas las cosas, desde lo más grande a lo más
pequeño, desde el gran universo hasta la partícula insignificante. Todo ha
vivido gracias al Long. Nada ha permanecido inmutable salvo el Tao innombrable,
porque aún el Tao nombrable muda y se transforma gracias a la actividad del
Long. Y ni aún los que creen en el Cielo y el Infierno pueden asegurar su
permanencia. (7)
Pero el Long ama al Feng, al
ave Fénix que concentra el germen de las cosas, que contrae aquello que el Long
estira. Y cuando el Long y el Feng se equilibran el Tao resplandece como una
perla bañada en la luz más pura. No lucha el Long con el Feng porque se aman,
se buscan haciendo resplandecer la perla. Por ello, el sabio arregla su vida
conforme al equilibrio entre el Dragón y el Fénix que son las imágenes de los
sagrados principios del Yang y el Yin. El sabio se emplaza en el lugar vacío
buscando el equilibrio. El sabio comprende que la no-acción genera la acción y
que la acción genera la no-acción. Que el corazón de los vivientes y las aguas
del mar, que el día y la noche, que el invierno y el verano, se suceden en el
ritmo que para ellos marca el Tao.
Al fin de esta edad, cuando el
universo haya llegado a su gran estiramiento, volverá a contraerse como piedra
que cae. Todo, hasta el tiempo, se invertirá volviendo al principio. El Dragón
y el Fénix se reencontrarán. El Yang y el Yin se compenetrarán, y será tan
grande su atracción que absorberán todo en el germen vacío del Tao. El
cielo es alto, la tierra es baja; con esto están determinados lo creativo y lo
receptivo... con esto se revelan los cambios y las transformaciones.
(8)
Pero nadie puede saber
realmente cómo han sido ni cómo serán las cosas, y si alguien lo supiera no
podría explicarlo.
El que sabe que no sabe es el
más grande; el que pretende que sabe pero no sabe, tiene la mente enferma. El
que reconoce la mente enferma como que está enferma, no tiene la mente enferma.
El sabio no tiene la mente enferma porque reconoce a la mente enferma como la
mente enferma. (9)
Fuego,
Tormenta y Exaltación. (1)
Aquí están los primeros, los
que luego mudaron a otras formas; tantas que no se las pudo reconocer. Aquí
están el Fuego (2) y la Tormenta
(3) que dirigen la creación. El Fuego es nada más que fuego y la Tormenta
es solo viento, agua y trueno, sin la Exaltación (4) del poeta en
el que habita la palabra.
1.- Agni, merecidamente
ensalzado por los cantores antiguos y digno de serlo por los actuales, que él
reúna aquí a los dioses. (5) Tú, oh Agni,
primero, Angiras por excelencia, poeta, de los dioses rodeas las acciones;
omnipresente a toda criatura, sabio, hijo de dos madres, que te presentas de
variadas maneras al hombre. (6) Erguido, defiéndenos del peligro
con tu señal luminosa; quema a todo demonio. Ponnos erguidos para correr, para
vivir; otórganos el honor entre los dioses. Dispersándolos en todas direcciones
con un arma mortífera, mata a los enemigos, oh dios de quijada abrazadora. El
que es enemigo nuestro, el hombre que afila su espada durante las noches, que
ese enemigo no logre apoderarse de nosotros... Protégenos del ofensor, del que
desea matarnos, oh dios brillante, oh el más joven de los dioses. (7)
Un nuevo himno de alabanza salido de nuestro interior, de nosotros mismos,
alcance a Agni de lengua de miel, una vez nacido. (8) ... A ti te
ensalza con su canto Gotama, deseoso de riqueza. (9) ... Cuando
me ponderaron la enorme fuerza del dios devorador de madera, él manifestó su
color como lo hizo para los Usij; este Agni brilla alegremente con luz
resplandeciente, quien habiendo envejecido, de repente se ha hecho joven. Agni
que ilumina los bosques como si estuviera sediento, que resuena en su camino
como el agua, como las ruedas de un carro, Agni de negro camino, ardiente,
gozoso, brilla como el cielo sonriendo entre las nubes. Agni que se extendió
abrasando a lo largo de la ancha tierra, camina como un animal, libre, sin
pastor; Agni, inflamado, abrasando los matorrales, dios de rostro ennegrecido,
ha saboreado la tierra. (10)
2.- Quiero, pues, proclamar
las hazañas de Indra, las que ha hecho en primer término el dios del rayo; él
dio muerte a la serpiente, atravesó a lo largo las aguas, hendió el vientre de
las montañas. Dio muerte a la serpiente que se había asentado en la montaña;
Tvastar le había modelado el rayo que resuena. Como las vacas que mugiendo se
dispersan, las aguas descendieron derechas al océano. Macho en celo, eligió el
Soma; bebió del Soma prensado en los tres cántaros; dios generoso, tomó el arma
arrojadiza; mató a esta serpiente, la primera nacida de las serpientes. Cuando
tú mataste, Indra, a la primera nacida de las serpientes, tú aniquilaste las
acciones arteras de los arteros demonios; entonces, engendrando al sol, al
cielo, a la Aurora, en verdad ya no encontraste más enemigos... Como un mal
guerrero embriagado por nefasta borrachera, Vrtra desafió al gran luchador,
dios que rechaza con poder, bebedor de Soma; no pudo resistir el choque de las
armas mortíferas de Indra; fue aniquilado quedando sin rostro, Vrtra, que tenía
a Indra por enemigo. Sin pies, sin manos, había combatido contra Indra; éste lo
golpeó con el rayo en la espalda. Buey que se pretendía la réplica del toro,
Vrtra yacía disperso en mil lugares. Como yacía de tal guisa, como buey
destrozado, las aguas avanzaron sobre él discurriendo para el hombre. Las que
Vrtra había asediado con fuerza, a los pies de ellas la serpiente quedó desde
entonces tendida. Se marchitó la fuerza de aquella de quien Vrtra era el hijo;
Indra descargó sobre ella su arma mortífera; arriba estaba la madre, abajo
estaba el hijo; el demonio-hembra yacía como una vaca con su ternero. En medio
de las corrientes de aguas que nunca se detienen, el cuerpo de Vrtra yacía
escondido; las aguas circulaban a través del escondite de Vrtra; en duradera
tiniebla yacía aquel cuyo enemigo fue Indra. Las aguas que tenían por dueño al
aborigen, que tenían por guardián a la serpiente habían quedado inmóviles,
bloqueadas, como las vacas encerradas. El orificio de las aguas, que había sido
obstruido, Indra lo descubrió cuando dio muerte a Vrtra... (11)
Cuando tú naciste, ese día bebiste con deseo de este Soma, el jugo de la planta
del Soma, que reside en la montaña; tu madre, la joven engendradora, lo derramó
en la casa del gran padre en primer término. Acercándose a su madre pidió
alimento; miró hacia el Soma concentrado como hacia una ubre; el dios rápido
corrió ahuyentando a los otros; hizo grandes cosas este dios de múltiples
rostros. Poderoso, que vence a los fuertes, de fuerza suprema, este dios se ha
hecho un cuerpo según su propio deseo; Indra, habiendo superado por su
naturaleza a Tvastar, arrebatándolo, bebió el Soma en las copas. Invoquemos a
Indra el magnánimo para prosperar en este combate, al más viril, para la
obtención del botín, dios que escucha, terrible, para la ayuda en los combates,
destructor de los enemigos, ganador de los botines. (12)
3.- Hacia ti nos encaminamos,
tú que eres nuestra meta día a día; oh jugo del Soma, en ti están puestas
nuestras esperanzas. La hija del sol purifica el Soma que fluye en derredor
mediante el filtro de pelos de oveja, ininterrumpidamente. Las diez tiernas
mujeres lo toman (con los dedos) en la
asamblea ritual, las diez hermanas en el punto extremo del cielo. Esas vírgenes
lo hacen fluir, hacen resonar, soplando, la gaita. Hacen salir el licor
triplemente protector. Las vacas, las vacas productoras de leche mediante la
mezcla de leche ponen a punto a esa criatura, al Soma, para que Indra lo beba.
Indra golpea a todos los enemigos en la embriaguez de este Soma, y éste héroe
imparte su generosidad. (13) ... A ti dios rojizo, nosotros te
endulzamos mezclándote con la leche de las vacas, para la embriaguez. Ábrenos
las puertas para la riqueza. El Soma ha traspasado el filtro como el caballo
vencedor traspasa la señal en la carrera. El jugo del Soma es el señor entre
los dioses. Los amigos han cantado juntos al Soma que salta en la vasija de
madera a través del filtro de pelos de oveja. Las plegarias han dirigido gritos
de alegría al jugo del Soma. (14) ... El águila de vuelo seguro
te ha traído. Para que todo ser humano pueda ver el sol, a este Soma, bien
común, que atraviesa el espacio, guardián del orden, el ave lo ha traído.
Cuando fue enviado hacia acá, obtuvo el poder supremo de Indra, el Soma que
proporciona auxilio, el muy activo. (15) ... Tus fuerzas, oh
Soma, surgen como el bramido de la ola del río. (16) ... Tus
corrientes de incomparable abundancia avanzan con las lluvias del cielo para
conseguir un botín que vale mil. Contemplando las amadas obras poéticas todas,
el Soma se derrama, el corcel, blandiendo las armas. Purificado intensamente
por los Ayus como un rey con vasallos, celoso custodio de la ley, se ha
asentado, como un ave de presa, en las vasijas de madera. Todos los bienes del
cielo y de la tierra, una vez purificado, oh jugo de Soma, confiérelos a
nosotros. (17)
Entonces no había lo existente
ni lo no existente; no había reino del cielo ni del aire. ¿Qué había dentro, y
dónde? ¿A qué protegía? ¿Acaso había agua en esa insondable profundidad? No
había muerte, no había algo inmortal, no había división entre el día y la
noche. Ese algo, sin aliento, respiraba por su propia naturaleza; aparte de ese
algo no había nada... ¿Quién lo sabe verdaderamente, quién puede afirmar de
dónde nació y de dónde vino la creación? Los dioses son posteriores a la
creación del mundo. ¿Quién sabe entonces de dónde el mundo procedió? El, origen
de la creación, tal vez haya formado todo o tal vez no. El, cuyos ojos
controlan al mundo, él verdaderamente lo sabe, o tal vez no lo sabe. (18)
Pero los dioses y los hombres
han sido creados y tienen su tiempo. Si, tienen su tiempo.
Un día de los dioses es igual
a un año de los mortales. Por tanto un año de los dioses es lo mismo que 360
años mortales. Ahora bien, existen cuatro Eras (Yugas) que forman una Gran Era
(Mahayuga) de 12.000 años divinos, correspondiente a 4.320.000 años mortales.
Así, mil de estas Grandes Eras (Kalpa) duran 4.320.000.000 años ordinarios o,
simplemente, un día de Brahma. Pero al terminar su día, el dios descansa y,
entonces, ocurre un colapso en el Universo. Mientras Brahma duerme sobre su
gran serpiente, todo comienza a ser absorbido por él. Los mundos desorbitados
chocan entre sí; toda tierra se licúa, todo líquido se evapora, todo vapor se
convierte en energía y ésta energía cae dentro del poder de la noche de Brahma.
Y cuando el dios despierta se abre su gran loto, la luz escapa y comienza un
nuevo día. En ese día, se suceden 14 ritmos (Manvantaras) en los que son
creados los dioses y los mundos; los peces; las aves; los insectos; los
animales y los hombres. Alrededor de 71 series de Grandes Eras se suceden para
cada uno de los 14 ritmos. Cada ritmo, entonces, comprende 852.000 años divinos
o 306.790.000 años mortales, en los que la energía divina se va alejando de su
centro. Así, la historia de la presente humanidad se encuentra en un ritmo y
dentro de éste en una de las 71 series de Grandes Eras. Como cada Gran Era está
dividida en 4 Eras desiguales, ocurre que en la primera (Krita Yuga)
transcurren 4.800 años divinos o 1.728.000 años ordinarios; en la segunda
(Treta Yuga) 3.600 o 1.296.000; en la tercera (Dvapara Yuga) 2.400 o 864.000, y
en la cuarta (Kali Yuga) 1.200 o 432.000. Por consiguiente, el ser humano ha de
tener en todo este ciclo, 4.320.000 años. Pero como ya se encuentra en la
cuarta Era, desde su creación han debido transcurrir por lo menos 3.888.000 de
sus años. Alejándose de la creación original todos los seres decaen y, por
cierto, también el ser humano sigue esa tendencia.
La Krita es esa Era en la que
la justicia es eterna. En esa Era, la más excelente de las Yugas, todo ha sido
ya hecho (Krita) y nada queda por hacer. Los deberes no se descuidan ni declina
la moral. Después, con el paso del tiempo, esta Yuga cae en un estado inferior.
En esa Era no había dioses; no había compras ni ventas, no había que hacer
esfuerzo. El fruto de la tierra se obtenía por el mero deseo y prevalecían la
justicia y el desapego al mundo. No existían enfermedades, ni involución de los
órganos de los sentidos con el paso de los años; no existía la malicia, el
llanto, el orgullo ni el engaño; ni tampoco disputas, odio, crueldad, miedo,
aflicción, celos o envidia. De tal forma que el supremo Brahma era el recurso
trascendente de estos seres perfectos. En esa época todos los humanos eran
semejantes en el objeto de su fe y en el conocimiento. Solamente se usaba una
fórmula (mantra) y un rito. Sólo había un Veda. Pero en la siguiente Era, en
Treta Yuga, comenzaron los sacrificios. La justicia decreció en una cuarta
parte. Los hombres se adhirieron a la verdad y estaban dedicados a una justa
dependencia de las ceremonias. Prevalecieron los sacrificios, junto con las
artes sagradas y una gran variedad de ritos. Se comenzó a actuar con fines
tangibles, buscando recompensa por los ritos y donaciones y ya no preocuparon
la austeridad y la simple generosidad. Más adelante, en la Dvapara Yuga, la
justicia disminuyó dos cuartas partes. El Veda se cuadruplicó. Algunos
estudiaron cuatro Vedas, otros tres, otros dos y otros ninguno en absoluto. Al
dividirse de este modo las escrituras, las ceremonias se celebraron en forma
muy diversa. Las gentes ocupadas en la práctica de austeridades y donativos se
llenaron de pasión. Debido a la ignorancia del único Veda, los Vedas se
multiplicaron. Y con la declinación del bien, sólo unos pocos permanecieron
fieles a la verdad. Cuando el hombre se apartó del bien, en su caída se vio
atacado por muchas enfermedades, deseos y calamidades causados por el destino,
por lo que sufrieron diversas aflicciones y fueron motivados a practicar
austeridades. Otros persiguieron los goces y la dicha celestial y ofrecieron
sacrificios. Así, el hombre declinó por su iniquidad. Y en Kali Yuga, la
justicia se conservó sólo en una cuarta parte. En esta era de oscuridad cesaron
los ritos y los sacrificios. Prevalecieron diversas calamidades, enfermedades,
fatigas y pecados como la ira. Cundieron la miseria, la ansiedad, el hambre y
el miedo. Las prácticas generadas por la degradación de los Yugas frustraron
los propósitos del hombre. Así es el Kali Yuga que viene existiendo desde hace
algunos siglos. (19)
Pero la pequeñez de la
historia del hombre no tendría sentido si en él no estuviera Brahma. Porque,
¿qué son las 71 series de Mahayugas en las que se crea y se destruye el hombre
sino uno solo de los 14 Manvantaras, y qué todos éstos sino un Kalpa, un sólo
día de Brahma? En incontables reencarnaciones, la esencia humana se irá
purificando. Retrocediendo y avanzando de acuerdo a sus acciones, irá
preparando su vida siguiente respondiendo a la ley universal del Karma. Pero
adentro de cada humano, en la profundidad más profunda está su Atman. Así,
cuando el hombre llega al Atman se encuentra con que él es Brahma. Sin embargo,
esta equivalencia desconcertante sólo será aclarada el día en que renunciando a
la feliz Contemplación llegue a los hombres la compasión del liberado viviente,
conocido por los siglos como el Iluminado. (20)
Gloria a Brahma, que es el
llamado por la palabra mística (Om) (21)
asociada eternamente con el universo trino (tierra, cielo y
paraíso) y que es uno con los cuatro Vedas. Gloria a Brahma que es considerado
como la causa más grande y misteriosa del principio intelectual, sin límites de
espacio o tiempo y exento de disminución o decaimiento... Brahma es invisible e
imperecedero, variable en la forma, invariable en la sustancia; el principio
primario, engendrado por sí mismo, de quien se dice que ilumina las cavernas
del corazón y que es indivisible, radiante, no decadente y multiforme. ¡Que
siempre se adore a este Supremo Brahma! (22)
Las formas
de la belleza y el horror. (23)
¿Por qué los dioses habrían de
conceder sus dones a la súplica de los insignificantes mortales? ¿Por qué tan
grandes seres pueden interesarse en la marcha de los breves asuntos, en las
reyertas y las penas, en las esperanzas y las devociones? ¿Es que tan enormes
poderes están asignados a una pequeña región del insondable Universo; es que en
cada punto en que brilla una estrella danzan otros dioses de los que jamás aquí
se han conocido sus destinos? Sea como fuere, los dioses más cercanos andan
entre nosotros y se transforman para que podamos verlos. También se encarnan en
mortales y en sus mil avatares recorren la existencia. Los antiguos padres
dijeron que gracias a las oblaciones y a nuestra recta acción los dioses
aumentan su poder. Esto explica que a menudo de ellos recibamos favores y que
una y otra vez tomen partido por una causa justa como retribución a la fuerza
que les damos. Opuestamente, los oscuros demonios desean crecer alimentándose
con la naturaleza torcida de las cosas y, creciendo, pretenden oscurecer al
mismo cielo. Los grandes poderes ayudan también a lo pequeño, creado
luminosamente, porque aún en lo pequeño está su propia esencia. No es extraño
que una pócima, casi inapresable por el ojo, nos derrumbe si en ella está el
veneno o nos levante si en ella está la curación; así ocurre con la pócima de
las acciones humanas ofrecida a los bondadosos dioses.
Pero alguna vez los ojos han
podido ver, si es que tal cosa en verdad puede verse con los ojos del cuerpo,
al gran dios del Todo. Así apareció ante Arjuna (24) en su forma augusta y
suprema...
Con multitud de ojos y bocas,
con gran número de portentosos aspectos, con gran profusión de ornamentos
divinos, y blandiendo numerosas armas refulgentes; ataviado con espléndidos
collares y ostentosas vestiduras; perfumado con aromas celestes; rebosando
maravillas; divino, resplandeciente, infinito, con la faz vuelta en todas
direcciones. Si la deslumbradora luz de mil soles surgiera a la vez en el
firmamento, podría compararse a la refulgencia de aquel ser magnánimo. Allí, en
el cuerpo del Dios de dioses, Arjuna contempló reunido el Cosmos entero en su
inmensa variedad de seres. Sobrecogido de estupor y asombro, erizado el
cabello, inclinó el héroe su cabeza, y juntando en alto las manos, así habló a
la Divinidad: "En ti, oh mi Dios, contemplo a los dioses todos y las
innúmeras variedades de seres; veo asimismo a Brahma, en su trono de loto y a
todos los sabios y serpientes divinas. Por doquiera contemplo tu infinitud; el
poder de tus innumerables brazos, la visión de tus innumerables ojos, la palabra
de tus innumerables bocas, y el fuego vital de tus innumerables cuerpos. En
parte alguna veo principio, ni medio, ni fin, oh Señor de forma infinita. Te
miro ceñidas tus sienes con la tiara y armado con la maza y el disco,
despidiendo por doquiera, cual ingente mole de luz, vivísimos fulgores. Mi
vista apenas puede abarcar tu inmensidad, ni resistir tu brillantez, pues
resplandece como el fuego flamígero y el sol radiante".
Pero Dios fue cambiando de
aspecto mostrando su faz transformadora.
... Los mundos al igual que yo
se amedrentan ante tu monstruosa forma, con tal profusión de bocas y ojos, de
brazos, piernas y pies, de pechos y amenazadores colmillos. Pues al verte
alcanzando el cielo y resplandeciendo con tal variedad de matices; al contemplar
tus bocas desmesuradamente abiertas y tus enormes ojos fulgurantes, se
estremece mi alma... Ante tus enormes mandíbulas armadas de dientes
amenazadores y ardientes como el fuego devorador del fin del mundo, mi ánimo se
conturba y la alegría me abandona... Los príncipes y señores de la Tierra
corren atropelladamente a precipitarse en tus bocas horrendas erizadas de
formidables dientes. Algunos de estos infelices, con la cabeza triturada, vense
cogidos entre tus agudos colmillos. Mi corazón rebosa de gozo ante la maravilla
hasta ahora oculta a toda mirada humana, pero a la vez se sobresalta de temor.
Muéstrate, pues, oh Señor mío, en tu otra forma... Ansío verte como antes,
coronado con la tiara y empuñando la maza y el disco. Asume de nuevo tu forma de
cuatro brazos oh tú, que estás dotado de brazos mil y de formas sin cuento.
Y nuevamente Dios volvió a su
forma humana.
... Al verte nuevamente en tu
atrayente figura humana, Krishna, serénase mi razón y la calma renace en mi
pecho. (25)
El viejo libro de Skanda
Purana cuenta que un demonio llamado Durg, habiendo hecho sacrificios
para propiciar a Brahma, recibió de este su bendición. Con tal poder, desalojó
a los dioses del cielo y enviándolos a los bosques los obligó a que lo
reverenciaran inclinando la cabeza en su presencia. Luego abolió las ceremonias
religiosas y los dioses debilitados por esto, discutieron una posible solución
al trance en el que estaban atrapados. Ganesa (hijo de Shiva y de Parvati),
sabio protector de los emprendimientos humanos, meneando su cabeza de elefante
agitó los cuatro brazos y sugirió que era del todo necesario llegar hasta sus
padres. De inmediato se designó al rey mono Hanuman, el astuto y veloz
conquistador de territorios, para que llegando al Himalaya entregara la súplica
a la pareja celestial... Y allí en las alturas, ésta meditaba en armonía y paz.
Hanuman explicó sus motivos. Entonces Shiva, apiadado por las dificultades que
sufrían los jóvenes dioses pidió a la delicada Parvati que se encargara del problema.
Parvati, en primer término, tranquilizó a Hanuman y luego envió a La Noche para
que en su nombre exigiera al demonio restablecer el orden en los mundos. Pero
Durg, inundado de furor mandó prender a La Noche. Sin embargo al gritar la
orden, con el aliento de su voz quemó a sus propios soldados. Recuperado
despachó a sus esbirros, mas la Noche escapando buscó refugio en su protectora.
En la más grande oscuridad, Durg encendido de ira subió a su carro de combate.
Un ejército de gigantes, caballos alados, elefantes y hombres se recortó
fulgurante y rojizo contra las nieves eternas del Himalaya. Con horroroso
estruendo la atrevida invasión pisó los sagrados dominios de Parvati, pero ella
con grácil movimiento blandió en sus cuatro brazos las mortíferas armas de los
dioses. Entonces ocurrió que las tropas del arrogante Durg dispararon sus
flechas contra la impasible figura que de pie en el Himalaya se destacaba a
gran distancia. Tan tupida era la lluvia de dardos que asemejaba una cortina de
gotas de agua en la fuerte tormenta. Pero ella frenó el ataque con sus
invisibles escudos. Los agresores partiendo árboles y montes los arrojaban en
contra de la diosa... Hasta que ésta respondió. Al lanzar una sola de sus armas
se escuchó un silbido aterrador; los caballos alados relinchaban al ser
arrastrados por el huracán que seguía a la lanza de Parvati. Pronto su aguijón
arrancó los brazos de miles de gigantes mientras crujían en espantoso impacto
cuadrúpedos y cabalgadores. Flechas, estacas, mazas y picas que Durg lanzaba,
la diosa repelía en fragmentos que destrozaban a los invasores más cercanos.
Durg, entonces, asumiendo la forma de un elefante enorme arremetió contra
Parvati, pero ella enlazó las patas de la bestia y con sus uñas de cimitarra la
cortó en pedazos. De la sangre caída emergió un abominable búfalo que al lanzar
su embestida quedó ensartado en el tridente de Parvati. Huyendo malherido, Durg
tomó entonces su verdadera forma pero ya la diosa lo había levantado por el
aire y al estrellarlo contra el suelo, la tierra retumbó con voz de trueno. De
inmediato Parvati hundió un brazo en las fauces del demonio y por ellas retiró
las palpitantes vísceras. Implacable, en poderoso abrazo hizo que el cuerpo
expulsara la sangre a borbotones al tiempo que la sorbía hasta agotarla. Por
último, para que Durg no renaciera devoró sus restos y juntando los huesos los
presionó tan fuertemente en una mano que reducidos a polvo se incendiaron. Y al
aflojar los dedos, el viento helado de las cumbres solo llevó como recuerdo una
minúscula mota de ceniza. Luego, descendiendo de los montes recibió las
ofrendas de los dioses y presurosa regresó junto a su amado Shiva. Así,
bellísima y tierna, se cobijó con él en la más suave música y en el más
delicado resplandor de la inmortalidad.
Cuando Zarathustra cumplió
treinta años, abandonó su tierra y fue a un lugar lejano. (2) Allí vivió en su
caverna por mucho tiempo. Solamente se alimentaba con un queso que nunca
disminuía y tomaba el agua pura de la montaña. En la noche el fuego le hablaba
y así comprendió el rumbo de las estrellas. En el día el sol le hablaba y así
comprendió el significado de la luz. (3) Pero una mañana muy temprano, llegó
hasta su cueva el clamor de los animales de la tierra... Porque las vacas y los
rebaños tienen un alma, Zarathustra escuchó a esa alma grande, a Kine, pedir a
Dios sus bendiciones. Elevando su lamento, que era como un gran mugido, Kine
dijo: "Mi alma padece, Ahura Mazda. (4) ¿Para quién me creaste? ¿A imagen
de quién me modelaste? Otórgame el bien, impide que las tribus salteadoras
lleven el ganado a su muerte. Siento que estoy rodeada por la ira, la
violencia, el azote de la desolación, una insolencia audaz y un empuje
arrebatador. Salva a mis animales, oh Ahura Mazda, tú que proporcionas los verdes
pastos"
Entonces Zarathustra, en la
boca de su caverna miró al día y pidió a Ahura Mazda: "Permite que la
Buena Mente de Zarathustra guíe a los que trabajan la tierra para que ésta dé
buenos pastos y fortalezca a los rebaños; para que las vacas den leche y la
leche queso y el queso nutra a los hombres que labran; para que nunca más el
saqueador arruine al pueblo y en cambio se convierta en el amigo que aprende a
trabajar y compartir. Así quiero agradecer tus enseñanzas y el alimento que me
has brindado. Recuerdo mis preguntas iniciales, cuando en total candidez las
formulara hace ya mucho tiempo y tú, benevolente, me fuiste respondiendo. Así
yo te decía: ¿Quién fue el primer padre?... ¿Quién marcó al sol y a las
estrellas, que todos los días nos alumbran, sus caminos invariables?... ¿Quién
fijó las leyes mediante las cuales crece y mengua la luna? (5)
... ¿Quién sostiene la Tierra desde abajo y quién sostiene las nubes desde
arriba para que no se caigan? ¿Quién hizo las aguas y las plantas? ¿Quién ha
uncido los vientos a las nubes de tormenta para que se muevan a gran velocidad?
¿Quién, oh gran creador, es el que inspira los buenos pensamientos dentro de
nuestras almas? (6) ... ¿Quién como hábil artesano ha hecho la
luz y las tinieblas?... ¿Quién ha sido el autor del sueño y del deleite que
procuran a veces las horas de vigilia?... ¿Quién hizo nacer y difundió las
auroras, los mediodías y las medianoches, monitores para el hombre y verdaderos
guías del deber? (7) ... ¿Aumenta en realidad la piedad que
amamos el orden sagrado dentro de nuestras almas? ¿Para quién has creado tú a
la madre Kine productora de gozos y beneficios, sin la cual nuestra vida sería
angustiosa? (8) Y explicaste, oh Señor de la Luz, cómo el padre Yima
fue el primer hombre que habló contigo. (9) Así dijiste: "Pues
yo le he hablado, ¡oh Zarathustra!, yo que soy Aura Mazda, y le he dicho: Seme
sumiso, oh hermoso Yima, pues tú eres quien debe meditar y llevar mi ley.
Entonces Yima el hermoso me respondió en ese momento: Yo no puedo ser el que
enseñe, el que medite, el que lleve la ley. Entonces yo le dije: Si tú no
quieres obedecerme, Yima, y llegar a ser el que enseñe y lleve la ley, entonces
vela sobre los mundos que son míos: vuelve mis mundos fértiles. Obedéceme en tu
calidad de protector de los mundos: aliméntalos y vela por ellos... Entonces yo
le llevé las armas de la victoria, yo que soy Ahura Mazda. Una lanza de oro y
un cuchillo fabricado también con oro... Entonces Yima se elevó hasta las
estrellas, hacia el mediodía, por la ruta que sigue el sol. E hirió a esta
Tierra con su lanza de oro. Y la hendió con el cuchillo. Y habló de este modo:
"Oh Spenta Armaiti, oh, madre Tierra, primera madre... Ejecuta
con amor lo que voy a decirte: marcha hacia adelante, sal y camina de lado, de
acuerdo con mi orden. Tú que llevas en tu seno a ganados, animales y
hombres". Y Yima caminó después sobre esta Tierra a la que había vuelto
fértil, y que era un tercio más considerable que antes. Y sobre ésta tercera
parte nueva se extendieron los ganados, los animales y los hombres.
(10) Y los hombre dijeron: "Yo celebro a Ahura Mazda, el creador de
la creación pura. Yo celebro a Mithra que tiene un vasto imperio. (11)
Yo combato a Indra. (12) Y aquel que da a un ser impuro y malo,
Haoma purificado, no hace una obra mejor que si matara mil caballos".
(13) Y el primer pecado que existe entre los hombres es cuando alguien
habla con palabras despectivas de un hombre puro a un hombre que tiene otra fe".
(14)
"Yo pregunté y tú
respondiste a todas mis preguntas", dijo Zarathustra. "Porque el
padre Yima no quiso dar sabiduría, sino cuidar y extender tus dominios, es hora
de que yo haga lo que corresponde a tu enseñanza".
Ved que se trata de los dos
espíritus primitivos que han sido conocidos y declarados desde antiguo, como
una pareja que combina sus esfuerzos opuestos y sin embargo cada una es
independiente en sus obras. Los dos son uno mejor y otro peor, tanto en pensamientos
como en palabras y obras. (15) Cuando se
reunieron los dos espíritus allá al principio de las cosas para crear la vida y
la esencia de la vida y para determinar cómo debería ordenarse el fin del
mundo, destinaron la peor vida, el Infierno, para los malos y el Mejor Estado
Mental, el Cielo, para los buenos. (16) Cuando cada uno hubo
terminado su parte en la obra de la creación, cada cual de ellos escogió el
modo de formar su reino, perfectamente separado y distinto del otro. De los
dos, el malo escogió el mal, sacando con ello y obteniendo el peor resultado
posible, mientras que el espíritu más bondadoso escogió la justicia. Tal
escogió aquel que se viste empleando como manto las sólidas piedras del cielo.
Y escogió también a cuantos le agradan a él, Ahura Mazda. (17)
... Y entre estos dos espíritus, los demonios-dioses y aquellos que los adoran,
incapaces son de elegir rectamente puesto que quedaron como engañados. Mientras
se formulaban preguntas y se debatían en consejo, el Mal Espíritu personificado
se acercó a ellos para que lo eligieran y fuesen su comitiva. Con ello tomaron
una decisión fatal. Y hecho, se abalanzaron juntos hacia el demonio de la
furia, para con él y su ayuda mancillar la vida de los mortales. (18)
... Y a las creaciones del Bien y del Mal se les dio un cuerpo estable,
permanente y siempre capaz y esforzado... Y cuando se haya librado la gran
batalla, que comenzó cuando los Daevas (19) tomaron por primera
vez al Demonio de la Ira como aliado y cuando se haya cumplido la justa
venganza sobre estos desventurados, entonces, ¡oh Mazda!, tu santa mente
dominando ya dentro de tu pueblo, habrá ganado el reino para ti. (20)
... De los dos primeros espíritus del mundo, el más bondadoso dijo así al
dañino: "¡Ni nuestros pensamientos, ni nuestros mandamientos, ni nuestra
inteligencia, ni nuestras creencias, ni nuestras obras, ni nuestra conciencia,
ni nuestras almas están de acuerdo en nada!" (21)
Los
ángeles y el Salvador. Fin del mundo, resurrección y juicio.
Pero ahora la Luz de Ormuz
(Aura Mazda) y la Oscuridad de Ahriman (el Espíritu de la Mentira) luchan en
cada cosa. Por tanto todos los seres tienen su parte buena y su parte impura.
Así es deber del santo (en quien predomina la luz), iluminar a los hombres
haciendo retroceder la obscuridad. Pero al fin del mundo, la maldad aparentará
su triunfo al confundir las mentes. Los buenos serán perseguidos y a ellos se
habrá de atribuir todos los defectos que padecen los perversos, simulando éstos
la mayor rectitud. Pero será el momento en que Ormuz enviará a su hijo
Saoshyant para salvar al mundo. (22) El estará ayudado por los alados espíritus
de la Luz que son los ángeles y los arcángeles, así como lo tenebroso estará
auxiliado por las jerarquías de los demonios. Todo quedará alineado para la
batalla final y entonces, en cataclismo Universal Ormuz derrotará a Ahriman.
Pero por imperio de Ormuz surgirá un nuevo mundo puro. Los muertos resucitarán
revestidos de un cuerpo glorioso. Los ángeles y los arcángeles tenderán el
puente... Y resultará igualmente victorioso en el verdadero Puente del
Juicio, pues la conciencia del hombre justo aplastará, no hay duda, al espíritu
del malvado, mientras que el alma de éste recibirá repulsa y rabiará llena de
desesperación en el abierto puente de Kinvat, al tiempo que se esforzará en
vano mediante obras y palabras maldicientes de la lengua por alcanzar y
contaminar las sendas de Asha por las que llegan las almas fieles. (23)
El puente será firme y espléndido al paso del justo, pero comenzará a cerrarse
ante el paso del réprobo y éste caerá. En lo que se refiere a las almas de los
que murieron en pecado, éstas se reunirán con aquellos malos, que sirven a sus
también malos gobernantes, a los que hablan con palabras malas y a los que albergan
en su interior malas conciencias. Tales almas saldrán en el Infierno a darles
la bienvenida al tiempo que malos alimentos. Y su morada estará siempre en la
mansión de la Mentira. (24) ... En cambio, he aquí la recompensa
que Zarathustra anunció ante todo a sus amigos, los que se aconsejan de Asha y
son aptos para la causa: Ahura Mazda vendrá, en primer lugar, a su Mansión de
Canciones, Garodmán, y después, la Buena Mente que está dentro de cada uno os
dará dones al tiempo que os bendecirá. (25)
VIII. MITOS GRECO-ROMANOS. (1)
La lucha
de las generaciones de inmortales.
Del eterno Urano (Cielo) y de
la madre Gea (Tierra) nacieron seis titanes que con sus hermanas titánidas
engendraron a una generación de dioses. Pero es a partir del gran Crono
(Tiempo), el más joven titán, que todo comenzó a fluir según lo siguiente sucede
a lo anterior. Antes de él, los tiempos corrían a saltos y en todas
direcciones: el pasado sucedía al futuro y, a veces, todos los instantes
transcurrían en tropel concentrado. En realidad, los mortales nada pueden decir
de algo anterior al comienzo de las cosas (por esto algunos,
hacen derivar de Crono a todo lo pensable) .
... Pues bien, cuantos
nacieron de Gea y Urano, los más terribles de los hijos, estaban irritados con
sus padres desde el comienzo, pues cada vez que iba a nacer uno de éstos, Urano
lo ocultaba en el seno de Gea, sin dejarlo salir y se complacía en su mala
acción. La monstruosa Gea en su interior se lamentaba oprimida y tramó una
malvada artimaña. Tras haber creado al punto una especie de blanco acero
fabricó una gran hoz y explicó el plan a sus hijos. Les habló valerosa pero
afligida en su corazón: "Hijos míos y de orgulloso padre. Si queréis
obedecerme, vengaremos el malvado ultraje de vuestro padre, pues él fue el que
comenzó a maquinar obras indignas". Así dijo y de todos se apoderó el
temor, de modo que ninguno se atrevió a contestar; pero el poderoso Crono,
astuto, cobrando ánimo, al punto respondió a su respetable madre: "Madre,
te prometo que puedo realizar ese trabajo, puesto que no siento preocupación
alguna por nuestro odiado padre, ya que fue el primero en maquinar obras
indignas". De este modo se expresó y la monstruosa Gea mucho se alegró en
su mente. Tras ocultarlo, lo colocó para la emboscada; puso en su mano la hoz
de agudos dientes y le enseñó todo el engaño. Vino el poderoso Urano trayendo
la noche y deseoso de amor se echó sobre Gea y se extendió por todas las
partes. Su hijo desde la emboscada lo alcanzó con la mano izquierda, a la vez
que con la mano derecha tomó la monstruosa hoz, larga, de agudos dientes, y a
toda prisa segó los genitales de su padre y los arrojó hacia atrás. (2)
Así Crono desplazó a su padre
en el reinado del Universo. Luego se unió a su hermana Rea y con ella comenzó a
engendrar hijos, pero a ellos devoraba cuando desde el sagrado vientre de
la madre llegaba a sus rodillas, tramando esto para que ningún otro noble
descendiente obtuviera la dignidad real entre los inmortales. Pues por Gea y el
estrellado Urano se había enterado que tenía como destino morir a manos de su
hijo. Por esto no descuidaba la vigilancia, sino que, siempre al acecho,
devoraba a sus hijos, y Rea sufría terriblemente. Pero cuando iba a dar a luz a
Zeus, padre de dioses y hombres, suplicaba a sus padres (a los de
ella, a Gea y al estrellado Urano) que le ayudaran en su plan, para que sin que
se diera cuenta pariera a su hijo y vengara la Erinias (3) de su
padre (y de los hijos que se tragó el gran Crono de aguda mente)
. (4)
Ellos mucho escucharon y
obedecieron a su hija, a la vez que le contaron cuanto estaba marcado por el
destino que sucediera respecto al rey Crono y a su valeroso hijo y la enviaron
a Licto, un rico pueblo de Creta cuando iba a dar a luz al último de sus hijos,
al gran Zeus. A éste lo recogió la monstruosa Gea para alimentarlo y educarlo
en la amplia Creta. Allí fue, llevándolo a lo largo de la rápida gran noche,
primeramente a Licto; lo tomó en sus manos y lo ocultó en una escarpada cueva,
bajo las entrañas de la divina tierra, en el monte Egeo, poblado de árboles. Y
envolviendo en pañales una gran piedra se la puso en sus manos al gran soberano
Uránida, rey de los primeros dioses. Aquél entonces, cogiéndola con sus manos,
la puso en su vientre, ¡desdichado! y no se dio cuenta en su mente que detrás,
en lugar de una piedra, quedaba su invencible e imperturbable hijo, que pronto,
sometiéndolo con la violencia de sus manos, lo iba a despojar de sus atributos
e iba a gobernar entre los inmortales. Rápidamente crecieron la fuerza y los
gloriosos miembros del soberano, y al llegar el momento oportuno, engañado por
las muy sabias sugerencias de Gea, el gran astuto Crono vomitó a sus hijos.
Pero primeramente echó fuera la piedra, puesto que era lo último que se tragó.
Zeus la fijó en la tierra de anchos caminos en la muy sagrada Pitó, en las
cavidades del Parnaso, para que fuera un símbolo para la posteridad, maravilla
de los hombres mortales. (5)
La lucha inevitable surgió
entre el bando de Zeus, sus hermanos y aliados, y el de Crono y los titanes. Ya
no contenía Zeus su fuerza, sino que al punto se llenaron de cólera sus
entrañas y mostró toda su violencia; al mismo tiempo, desde el cielo y desde el
Olimpo avanzaba lanzando rayos de modo continuo y los rayos, a la vez que el
trueno y el relámpago, revoloteaban desde su robusta mano, haciendo dar vueltas
a la sagrada llama. (6)
De un lado y otro la nutricia
tierra resonaba al quemarse y crepitaba grandemente con el fuego la inmensa
selva; hervía toda la tierra y las corrientes del Océano y el estéril ponto.
Una ardiente humareda envolvió a los ctónicos Titanes y una inmensa llama
alcanzó el divino aire, y, aunque eran muy fuertes, sus dos ojos se quedaban
ciegos cuando resplandecía el brillo del relámpago y del rayo. (7) Así
continuó la formidable lucha hasta que los dioses tomando a los Titanes... los
enviaron bajo la tierra de amplios caminos y los encadenaron con dolorosas
cadenas, tras haberlos vencido con sus manos. (8) Allí están
ocultos, por decisión de Zeus que amontona las nubes, los dioses Titanes en una
zona húmeda, en los límites de la inmensa tierra. (9)
Prometeo y
el despertar de los mortales.
Salvé a los mortales del
Diluvio cuando encargué a Endimión y Pirra la construcción de una barca, y
luego les expliqué cómo restablecer lo devastado, cuando la nave descendió
suavemente en los montes Tesalios. Amigo del conocimiento y la paz, en trance estoy
de lograr mi objetivo; para esto he beneficiado a los mortales con la
sabiduría. A menudo ocurre que ésta misma ciencia es envilecida por los sueños
de dominio que los dioses infunden a los hombres para perderlos, volviéndolos a
las épocas oscuras de las que yo los rescatara. ¡Pero haya fe en el avance! Y
cuando los bandos se enfrenten, repetid conmigo esta despreciativa invocación
que no por vulgar es menos cierta: “Haced la guerra, mortales imbéciles.
Destrozad los campos y las ciudades. Violad los templos, los sepulcros, y
torturad a los vencidos. Haciéndolo así, ¡reventaréis todos! (10) Y que
os sirva en algo esta advertencia.
Así como Zeus, yo Prometeo soy
hijo de titanes. Aquel nunca miró con buenos ojos que en la lucha divina me
mantuviera al margen. Y así fue. No por malignos los titanes, mejor era Zeus en
sus designios y altivez. Cuando los olímpicos, por fin, se apoderaron del
gobierno del mundo, quisieron mantener su tiránico poder y, en su crueldad,
mutilaron el cuerpo y la mente de los frágiles humanos viendo en ellos a
enemigos futuros. Los cubrieron de superstición y de ignominia y hasta hoy se
respeta la mentira de esa tribu de inmortales opresores. ¿Quién otro que
yo repartió a esos dioses nuevos todas sus preeminencias? Más callemos esto,
que sería contarlo a quienes lo saben, y oíd los males de los hombres, y cómo
de rudos que antes eran, hícelos avisados y cuerdos. Lo cual diré yo, no en son
de queja contra los hombres, sino porque veáis cuánto les regaló mi buena
voluntad. Ellos, a lo primero, viendo, veían en vano; oyendo, no oían.
Semejantes a los fantasmas de los sueños, al cabo de siglos aún no había cosa
que por ventura no confundiesen. Ni sabían de labrar con el ladrillo y la
madera casas halagadas del sol. Debajo de tierra habitaban a modo de ágiles
hormigas en lo más escondido de los antros donde jamás llega la luz. No había
para ellos signo cierto, ni de invierno, ni de la florida primavera, ni del
verano abundoso en frutos. Todo lo hacían sin tino, hasta tanto que no les
enseñé yo las intrincadas salidas y puestas de los astros. Por ellos inventé
los números, ciencia entre todas eminente, y la composición de las letras, y la
memoria, madre de las musas, universal hacedora. Yo fui el primero que unció al
yugo las bestias fieras, que ahora doblan la cerviz a la cabezada, para que
sustituyesen con sus cuerpos en las más recias fatigas. Y puse al carro los caballos
humildes al freno, ufanía de la opulenta pompa. Ni nadie más que yo inventó
esos carros de alas de lino que surcan los mares. (11) A los hombres
todo les pasaba sin posibilidad de elegir por faltar en ellos el conocimiento. ¿Caían
enfermos?, pues no había remedio ninguno, ni manjar, ni poción, ni bálsamo,
sino que se consumían con la falta de medicinas, antes de que yo les enseñase
las saludables preparaciones con que ahora se defienden de todas las
enfermedades... Tal fue mi obra. Pues y las preciosidades, ocultas a los
hombres en el seno de la tierra: el cobre, el hierro, la plata y el oro, ¿quién
podría decir que los encontró antes que yo? Nadie, que bien lo sé, si ya no
quisiere jactarse temerario. En conclusión, óyelo todo en junto. Por Prometeo
tienen los hombres todas las artes. (12) Y, por cierto, dejaré que
algunos por obsecuencia a los olímpicos, cuenten aún hoy su falsa historia...
"Cuando los dioses y los
mortales disputaban en Mecona, Prometeo, tratando de engañar al inteligente
Zeus, con ánimo resuelto le ofreció un enorme buey que había dividido. Por una
parte puso, en la piel, la carne y las entrañas ricas en grasa, ocultándolas en
el estómago del buey; por otro lado, colocando bien los blancos huesos del buey
con engañoso arte, se los presentó, después de haberlos cubierto con blanca
grasa. Ante esto el padre de los dioses y hombres le dijo: 'Japetónida, (13)
famoso entre todos los soberanos, mi buen amigo, cuán desigualmente hiciste las
partes'. Así habló en tono mordaz Zeus, conocedor de inmortales designios. A él
le respondió, por su parte, el astuto Prometeo con una leve sonrisa, sin
olvidarse de su engañoso artificio: 'Zeus gloriosísimo, el más grande de los
sempiternos dioses, elige de éstos el que en tu pecho te indique tu ánimo'.
Habló en verdad, con engañosa mente y Zeus, conocedor de inmortales designios,,
se dio cuenta y no ignoró el engaño, sino que en su corazón proyectó contra los
hombres mortales males que, realmente, iba a cumplir. Levantó con ambas manos
la blanca grasa; se irritó en sus entrañas y la cólera le llegó a su ánimo
cuando vio los blancos huesos del buey por el pérfido engaño. Desde entonces en
la tierra las estirpes de hombres queman para los inmortales blancos huesos
sobre humeantes altares. Y a aquél Zeus amontonador de nubes, muy irritado le
dijo: 'Japetónida, conocedor de los designios relativos a todas las cosas, mi
buen amigo, no te olvidaste, en efecto, del pérfido arte'. De ese modo se
expresó lleno de irritación Zeus, sabedor de inmortales designios, y desde ese
momento, acordándose en cada instante del engaño, no otorgaba a los fresnos la
fuerza del incansable fuego para los mortales que habitan sobre la tierra. Pero
de él se burló Prometeo robando en una caña hueca la luz del incansable fuego
que de lejos se ve. Dañó así, de nuevo, en lo más profundo del ánimo al
altitonante Zeus, y le irritó en su corazón cuando vio entre los hombres el brillo
del fuego que desde lejos se observa. Al punto, a cambio del fuego, tramó males
para los hombres... Así no es posible engañar ni transgredir la voluntad de
Zeus, pues ni siquiera el Japetónida, el benefactor Prometeo, se escapó de su
pesada cólera, sino que por la fuerza de una gran cadena le retuvo, a pesar de
ser muy sabio." (14)
"A Prometeo, de astutas
decisiones, lo ató (Zeus) con ligaduras de
las que no se pudo liberar, con dolorosas cadenas que metió a través de una
columna, y contra él lanzó un águila de amplias alas. Ésta le comía el inmenso
hígado, pero éste crecía por la noche tanto cuanto el ave de rápido vuelo había
devorado por el día". (15) Un mortal, Heracles, dio cuenta con su
flecha del águila devoradora. Entonces Zeus, reconocido el hecho, se resignó a
que yo cargara parte de la cadena y de la roca que arranqué con la ayuda del
héroe. Torpemente, Zeus, no quiso escuchar las condiciones que tenía yo en
mente para beneficio de ambas partes. Solamente, cuando le advertí acerca de su
futuro vio el peligro y a regañadientes compensó con mi libertad el consejo que
de mí necesitaba. Y aún obstinado, pensó que aunque libre se agotaba mi tiempo
ya que la inmortalidad no me había sido concedida. Pero Quirón, el buen amigo y
educador de los mortales, cambió conmigo su sino y eligiendo él bajar al Hades
dejó la eternidad en mis manos. Ahora, luego de penurias y fatigas, estimulando
siempre la esperanza, atraigo a los humanos para que también conquisten la
libertad y su inmortal destino.
Deméter y
Perséfona. Muerte y resurrección de la naturaleza. (16)
A Deméter canto, a ella y a su
hija Perséfona que fue raptada cuando en los prados recogía flores. Cien
capullos brotaba de una misma raíz y ella, admirada, tendió los brazos
para coger el hermoso juguete; pero entonces se abrió la tierra, de anchos
caminos, y surgió el soberano Hades, llevado por corceles inmortales. Y
arrebatándola contra su voluntad en carro de oro, se la llevó mientras lloraba
y gritaba con aguda voz. Pero ninguno de los inmortales ni de los mortales
hombres escuchó su voz... Contra su voluntad, pues, por consejo de Zeus se la
llevó su tío paterno en los caballos inmortales. Deméter buscó a su hija y
durante nueve días y sus noches no probó ni una vez la ambrosía ni el delicado
néctar de los dioses. Por todas partes hurgó su rastro y nadie pudo
informarle hasta que el Sol le dijo: "Ninguno de los inmortales es
culpable sino Zeus, que amontona las nubes, el cual se la dio a Hades, su
propio hermano, para que la llamara su floreciente esposa; y Hades, raptándola,
se la llevó en su carro a la oscuridad tenebrosa, mientras ella profería recios
gritos. Pero, oh diosa, cese tu gran llanto: ninguna necesidad tienes de sentir
sin motivo esa cólera insaciable, pues no es un yerno indigno de ti". Encendida
de furor la diosa abandonó el ágora de los dioses y el vasto Olimpo y descendió
a las ciudades y los campos de los hombres afeando su aspecto para no ser
reconocida. Pero los bienes que Deméter distribuye quedaron restringidos en su
ánimo y, por tanto, nada germinaba ni daba frutos. Entonces Zeus, mandó llamar
a la ofendida diosa; pero ésta rehusó, deseosa como estaba de reencontrarse con
su hija. De este modo, el padre de los dioses mandó a Hermes, el de los pies
alados, a parlamentar con el infernal Hades, y aquél dijo: "¡Hades
de cerúlea cabellera, que reinas sobre los muertos! El padre Zeus me manda
sacar de tus dominios a la divina Perséfona a fin de que su madre, viéndola,
deponga la ira contra los inmortales. Porque ella maquina este grave propósito:
destruir la débil raza de los terrígenas hombres, escondiendo la semilla dentro
de la tierra y acabando así con los honores de los inmortales. Y, encendida en
terrible cólera, no se junta con los dioses". Hades recomendó al
punto que Perséfona partiera. Ésta saltó de júbilo; más él, atrayéndola a
sí, le dio a comer misteriosamente un dulce grano de granada, para que no se
quedase siempre allá, al lado de la venerada Deméter. Luego, Hades,
entregó su carro a Hermes y éste acompañado por Perséfona acometió el regreso.
El reencuentro de madre e hija conmovió a los dioses y el largovidente Zeus,
mandó a por ellas a la madre Rea, de manera que en el encuentro ésta dijo: "¡Ven
acá, hija! Te llama el tonante Zeus para que vayas a las familias de las
deidades; prometió darte las honras que quisieras entre los inmortales dioses;
y asintió con la cabeza a que, en el transcurso del año, tu hija pase un tercio
del tiempo en la oscuridad tenebrosa y los otros dos contigo y con los demás
inmortales. Así dijo que se cumpliría y lo ratificó con un movimiento de su cabeza.
Más ve, hija mía, y obedece. No te irrites demasiado y haz que crezcan
rápidamente los frutos de que viven los hombres". Así dijo; y no
desobedeció Deméter, la de bella corona, que en seguida hizo salir fruto de los
fértiles campos. Toda la ancha tierra se cargó de hojas y flores y la diosa fue
a mostrar a los reyes que administran justicia, el misterio de las cosas
sagradas; y a todos les explicó los venerados misterios, que no es lícito
descuidar, ni escudriñar, ni revelar, pues el gran respeto a los dioses corta
la voz. Dichoso, entre los hombres terrestres, el que los ha contemplado; pues
el no iniciado en estos misterios, el que de ellos no participa, no alcanza
jamás una suerte como la de aquél, ni aún después de muerto, en la oscuridad
tenebrosa. Mas después que la divina entre las deidades dio a conocer todas
estas cosas, partieron ambas para dirigirse al Olimpo, a la junta de los demás
dioses.
Ninguno de nosotros sabe nada
de nada; ni siquiera esto mismo de si sabemos o no sabemos, ni si sabemos que
sabemos o que no sabemos; ni si en total hay algo o no lo hay. Porque las cosas
son lo que uno crea de ellas. (17) Por
tanto, debe moverse la razón y abrir otro horizonte para que los dioses hablen.
Empiezo cantando al bullicioso
Dionisos, coronado de hiedra, hijo preclaro de Zeus y de la gloriosa Semele, a
quien criaron las ninfas de hermosas trenzas, después de recibirlo en su seno
de manos del soberano padre; y por la voluntad de su padre creció en una
perfumada cueva, figurando en el número de los inmortales. Criado por las
diosas el que debía ser objeto de tantos himnos, solía frecuentar los selvosos
vericuetos, coronado de hiedra y de laurel; las ninfas le seguían y él las
guiaba; y el estrépito llenaba la inmensa selva. Así, ¡salve, oh Dionisos, el
de los muchos racimos! (18)
Dudando Semele que su amante
fuera el mismo Zeus, le pidió que se manifestara en todo su poder. Al
complacerla el olímpico, la aparición fue tan grande y terrible que aquella
murió fulminada. Su hijo sin nacer fue arrancado de su seno por el dios, pero al
faltarle tiempo suficiente de gestación, Zeus cortó su propio muslo e
injertándolo allí cosió luego la herida. Al llegar el tiempo, su padre lo
extrajo vivo; por esto se le llama "Dionisos", "Zeus
joven", o también "el nacido dos veces". Pero Hera celando a
Zeus por sus amores con Semele buscó al niño recién nacido para acabar con él.
De este modo Dionisos tuvo que ser llevado a Egipto y educado en profundas
cuevas y para mayor seguridad el padre Zeus lo transformó en un cabrito. Era ya
un joven cuando Dionisos fabricó el vino de la vid. Allí lo descubrió la
vengativa Hera y enloqueciéndolo hizo que vagara por numerosos países, hasta
que la asiática Cibeles, Gran Madre de numerosos pueblos, lo purificó
devolviéndole la razón a través de misteriosos procedimientos. Rodeado de
bacantes, fue llevando la vid de pueblo en pueblo. En uno de ellos un tirano
quiso destruir la planta sagrada pero enloquecido cortó sus propias piernas y
entonces sus súbditos lo descuartizaron para alejar la maldición del dios.
Llegando a India sometió a los pueblos con su embriaguez y sus ritos y luego
volvió a Grecia. Allí su culto fue resistido por otro gobernante que como
consecuencia fue despedazado por mujeres tomadas por el delirio báquico. De
lugar en lugar, quiso llegar a las islas griegas y para esto se ubicó en las
playas esperando el paso de algún navío. Esto finalmente ocurrió, pero los
marinos tuvieron la idea de hacerlo prisionero para venderlo como esclavo. Así
fue como la tripulación vio crecer vides por todo el barco mientras chorros de
vino brotaban desde la cubierta y Dionisos, convertido en león, rugía
amenazante. Enloquecidos se arrojaron al mar quedando convertidos en esos
delfines que hasta hoy rodean a las naves, siempre tratando de explicar a los
navegantes su confuso destino. Pero Dionisos siguió su labor misionera...
Encontrando a la cretense Ariadna (aquella que con su hilo logró desbaratar los
laberintos del Minotauro), redimió su amorosa pena. Siguió adelante el dios en
su carro tirado por panteras, ceñida su frente por pámpanos y hiedra, tomando
en su mano el tirso divino. Llegando a cada pueblo instituyó su culto y en las
noches, al fuego de antorchas, sus devotos embriagados danzaron al son de
panderos, cuernos y flautas. En éxtasis divino los bacantes abatían las
pretensiones de la razón y al retomar su cordura dudaban de lo visto antes y
después. Por esto, al celebrar el oscuro Dionisos con el luminoso Apolo la
fusión de sus enseñanzas, el alma humana cedió la ferocidad de su instinto
desatado, y la razón lejana bajó a la comprensión de sus profundidades. Y así,
cuando la vengativa Hera reconoció el mérito de Dionisos, éste pudo regresar al
Olimpo. Sin embargo, descendió antes al infierno y de allí rescató para la
vida, a la triste sombra de su madre Semele.
Yggdrasil,
el árbol del mundo.
En los horizontes de hielo, en
los fríos invernales del Gran Norte, ¡qué cosa más querida puede haber que el
árbol, germen del fuego, piel cálida y protectora de la horda guerrera, cuerpo
de serpiente que nos lleva en la incursión vikinga, herramienta del campo
fértil, testigo del compromiso que celebramos ante él! Amamos la planta y
aunque el sol es de oro, lo sentimos vegetal. Por esto siempre hemos soñado que
el fin de este mundo ocurrirá cuando el Lobo devore al sol, cuando una capa
oscura se pose en la tierra, cuando las plantas mueran. Descendemos de Ask
("fresno") y Embla ("olmo") dos hermosos troncos caídos que
por voluntad de los dioses, de los Ases formadores, tornaron a la vida como
seres humanos.
Mas luego a la casa, potentes
y afables,
tres Ases vinieron de aquella
familia;
por tierra encontraron, con
poco vigor,
a Ask y a Embla, faltos de
suertes.
Ni ánimo entonces ni genio
tenían,
ni vida o palabra ni buena
color;
les dio ánimo Odín, les dio
Honir el genio,
les dio Lódur palabra y la
buena color. (2)
Ases y Asinias también aman al
árbol, por eso allí se reúnen y deliberan. Pero mejor es que dialoguen sobre
estas cosas, aquellos que saben hacerlo:
Entonces dijo Gangleri:
"¿Cuál es la ciudad principal o el lugar sagrado de los dioses?" Hár
responde: "Es el fresno Yggdrasil; allí tienen su tribunal todos los
días". Entonces dijo Gangleri: "¿Qué puede contarse de ese lugar?"
Entonces dijo Jafnhár: "Este fresno es el mayor y mejor de todos los
árboles: sus ramas se extienden por todos los mundos y llegan más allá del
cielo. Sujetan el árbol tres raíces que se extienden dilatadamente: una llega
donde los Ases, (3) y otra donde los
gigantes del hielo, donde en tiempos antiguos estuvo el Ginnungagap;
(4) y la tercera está sobre el Niflheim, (5) y bajo esta
raíz está Hvergelmir; (6) Nídhögg (7) mordisquea
las raíces. Y bajo la raíz que va hacia los gigantes del hielo está la fuente
de Mímir, (8) y en ella están ocultas la sabiduría y el
conocimiento; Mímir se llama el dueño de esa fuente, y está llena de ciencia
porque bebe de la fuente con el Gjallarhorn. Allí fue Allfödr (Odín)
y pidió que le dejaran beber de la fuente, pero no lo consiguió hasta que dejó
su ojo en prenda. (9) Algunos dicen que Odín, gran viajero, buscando
siempre la sabiduría fue a otros países. Allí descendió a las profundidades de
las minas y apoderándose del enano Alberico (dicen), le hizo entregar el yelmo
que hace invisible, y el anillo poseedor del gran secreto del oro del Rin que
el gnomo había robado a las custodias ondinas. También los gigantes Fafnes y
Otr disputaron por esto con Odín. Uno con el cráneo roto quedó exánime y el
otro convertido en dragón vivió defendiendo el tesoro de los Nibelungos; hasta
que Sigfrido (nuestro Sígurd), lo mató apoderándose del anillo creador de
tantos males, males que siguieron y que finalmente acabaron con todos aquellos
que con él habían tenido relación. Porque solamente la sabiduría de Odín puede
manejar esas fuerzas. Odín, que consulta a veces a los ahorcados y que acomete
toda empresa por esa "sed" que lo invade, ¿cómo no había de ir hacia
las nornas a tomar el agua del conocimiento?
"Odín suplicó a las tres
nornas, lo dejaran beber el agua en ese manantial. Las nornas ironizaron: nada
de agua del venero, si Odín no les daba uno de sus ojos, símbolo de su lucidez.
Fascinado por el manantial, Odín aceptó el trato. Malditas fueron las tres
mujeres que lancearon su rostro para asir su bien". (10)
La tercera raíz del fresno
está en el cielo, y bajo esa raíz hay una fuente muy sagrada que se llama
fuente de Urd: allí tienen los dioses su tribunal. Cada día cabalgan allí los
dioses cruzando el Bifröst, que se llama también puente de los Ases. Los
caballos de los Ases son más de diez. El caballo de Balder fue quemado con él.
De todos ellos... Sleipnir es el mejor, es el de Odín, y tiene ocho
patas.
"Lo que ves tronar en el
arco iris es un fuego; los gigantes del hielo y los gigantes de los montes
subirían al cielo si pudieran cruzar el Bifröst todos los que quieren hacerlo.
Entonces dijo Gangleri: "¿Hay fuego ardiendo en el Bifröst?" Hár
dice: En el cielo hay muchos lugares hermosos, y todos ellos gozan de la
protección divina. Allí hay una hermosa sala bajo el fresno, junto a la fuente,
y de ellas vienen tres doncellas que se llaman así: Urd, (11)
Verdandi, (12) Skuld; (13) estas doncellas modelan
los días de los hombres, y las llamamos nornas; pero hay aún otras nornas que
vienen a cada hombre cuando nace, para modelar sus días, y son de linaje
divino: otras son del linaje de los elfos, y tres del linaje de los gnomos...
" Son pues de origen muy distinto porque algunas son de los Ases,
otras de los elfos, otras de los gnomos y, como sabemos, otras son de los
hombres.
Entonces dijo Gangleri:
"Si las nornas rigen los destinos de los hombres lo hacen de forma muy
desigual, pues algunos tienen vida buena y próspera, otros son pobres o poco
ilustres, unos tienen larga vida y otros, breve". Hár dice: "Las nornas
buenas y de buen linaje modelan la vida buena. Pero los malos destinos de los
hombres están regidos por las malas nornas".
Entonces dijo Gangleri:
"¿Qué otras maravillas pueden decirse del fresno?" Hár dice:
"Mucho hay que decir. Un águila se sienta sobre las ramas del fresno, y es
muy sabia; entre sus ojos se sienta un halcón que se llama Vedrfölnir. Una ardilla,
llamada Ratatosk, sube y baja corriendo por el fresno y lleva habladurías... Y
cuatro ciervos corren por las ramas del fresno y mordisquean el borrajo; se
llaman así: Dáinn, Dvalinn, Duneyr, Durathrór... Se dice también que las nornas
que viven en la fuente de Urd toman agua de la fuente todos los días, y el lodo
que hay en torno a la fuente, y rocían el fresno para que no se resequen o se
pudran sus ramas. Pero el agua es tan sagrada que todas las cosas que llegan a
la fuente se vuelven tan blancas como eso que llamamos clara, que está dentro
de la cáscara del huevo. El rocío que cae de él sobre la tierra lo llaman los
hombres rocío de miel, y de él se alimentan las abejas. Dos aves se alimentan
en la fuente de Urd, se llaman Cisnes, y de esas aves viene la especie de aves
que así se llama". (14)
Thor, las
valkirias y el Valhala. El guerrero y su cielo.
De todos los Ases, Thor es el
más fuerte. En su reino está la morada más grande que se conoce. El dios se
desplaza en su carro tirado por dos grandes chivos y lleva consigo sus tres
poderes: el martillo Mjöllnir, que es como el trueno y que bien conocen los
cráneos de los trols del hielo y de los gigantes de los montes. Su otro poder
reside en el cinturón con el que acrecienta su fuerza cuando se lo ciñe. Por
último, con el poder de sus guantes de hierro toma su martillo y gracias a
ellos no se le escapa el mango cuando da sus furibundos golpes. Tremendo es el
empuje de Thor, mas él no está solo en los campos de guerra. Cuando comienza la
batalla las valkirias cabalgan y eligen a los que están destinados a morir con
valor. Ellas arrebatan a los héroes y los hacen llegar hasta el Valhala. (15) Y
ellos disponen de las enormes puertas y las salas construidas con escudos; allí
están las mesas y las jarras, allí comen jabalí y beben. (16) Cada día,
cuando se han vestido, toman sus armas y van a los campos y pelean y se
derriban uno a otro; éste es su entretenimiento. Y cuando llega la hora de la
comida del día vuelven en sus caballos al Valhala y se sientan a beber.
Enlazan sus brazos en larga cadena y como movidos por el viento del cielo o las
olas del mar, se agitan a derecha e izquierda mientras cantan con estruendo.
Después, amigos entre ellos, comen.
Ragnarök,
el Destino de los dioses. (17)
Vendrá aquel invierno que se
llama el Terrible Invierno. Nevará desde todos los rumbos. Grande será la
escarcha y fuertes los vientos, no habrá virtud alguna en el sol. Tres
inviernos se sucederán y no habrá estío entre ellos. Antes habrá otros tres
inviernos y en toda la tierra habrá grandes batallas. En aquel tiempo el
hermano, movido por la codicia, dará muerte al hermano y los nombres de padre e
hijo se olvidarán en la matanza y en el incesto. (18)
Y la vieja Adivina cerrando
los ojos dijo en su canción, en su Völuspá: "Feroz ladra el perro
guardián del infierno, va a romper la cadena, va a soltarse la fiera; mucho sé
yo, más lejos yo veo: la hora fatal de los fuertes dioses. (19)
Surgirán entre hermanos luchas y muertes, cercanos parientes discordias
tendrán; un tiempo de horrores, de mucho adulterio, de hachas, de espadas, de
vientos, de lobos anuncio será del derrumbe del mundo". (20)
Ocurrirán entonces grandes
cosas: el Lobo devorará el sol y esto será un gran mal para los hombres. El
otro Lobo devorará la luna y esto acarreará grandes males. No quedarán
estrellas en el cielo. Se cumplirán también estas nuevas: toda la tierra
temblará y los peñascos, de tal manera que los árboles se desarraigarán de la
tierra y caerán los peñascos, y se romperán todas las ataduras y cadenas. Se
soltará de sus cadenas el lobo Fenris. El mar inundará la tierra porque la
Serpiente que Rodea la Tierra agitará el mar y avanzará con furia de gigante
sobre la tierra. También la nave Naglfar se hará a la mar. (La
nave que lleva ese nombre está hecha con uñas de los muertos. Por eso conviene
advertir que si alguien muere y no le cortan las uñas, se agrega material para
la construcción de Nagflar, que los dioses y los hombres quieren demorar) .
Sobre esa alta marea Naglfar navegará. El gigante que conduce la nave se llama
Hrymir. El lobo Fenris avanzará con las fauces abiertas y su quijada inferior
tocará la tierra y la de arriba el cielo. La abriría más si hubiera lugar.
Echará fuego por los ojos y por las narices. La Serpiente que Rodea la Tierra
exhalará veneno que infestará toda la tierra y toda el agua, y será terrible y
estará a un lado del lobo. En ese fragor el cielo se partirá y los hijos de
Múspell cabalgarán hacia ahí... Odín cabalgará al pozo de Mimir y tomará
consejo de Mimir sobre él y su ejército. El fresno Yggdrasil temblará y nada
habrá que no tenga miedo en el cielo o en la tierra. Los Ases y todos los
guerreros se pondrán las armaduras y avanzarán hacia el campo. Primero cabalga
Odín con un yelmo de oro y una hermosa armadura y la lanza llamada Gungnir.
Avanzará contra el lobo Fenris y Thor está a su lado pero no puede servirle de
nada porque sus manos están atareadas en la lucha con la Serpiente... Thor dará
muerte a la Serpiente y dará nueve pasos desde ese punto. Caerá muerto después
por obra del veneno que sobre él vertió la Serpiente. El Lobo devorará a Odín,
éste será su fin. En seguida Vitharr avanzará y pondrá el pié en la quijada del
lobo. Con una mano tomará la quijada superior del Lobo y le romperá el paladar
y ésta será la muerte del Lobo. Loki batallará con Heimdallr y cada uno matará
al otro. En seguida Surtr arrojará fuego sobre el suelo y quemará todo el
mundo. (21)
¿Qué quedará entonces del
cielo y de la tierra? ¿Qué será de los dioses? Yo la Adivina digo: las imágenes
de los dioses y de la tierra y de la antigua gente se habrán evaporado como una
alucinación, como aquella que padeció Thor cuando creyó que lo vencían. Se
habrá evaporado la ilusión de un mundo y de los dioses correspondientes a ese
mundo. Entonces, los hombres que estaban escondidos tendrán por alimento el
rocío de la mañana. La tierra será hermosa y verde; dará frutos sin que se
siembre y habrá palacios aéreos. Todos se reunirán y conversarán y recordarán
su antigua sabiduría y hablarán de los hechos que acontecieron, de la Serpiente
que Rodea la Tierra y del Lobo Fenrir. También hallarán en el pasto esas piezas
de oro con las que jugaban los Ases en sus tableros. La humanidad estará lista
para aprender y por ello empezará a caminar entre los dioses. Pero ahora nada
más tengo que agregar porque estas cosas todavía no se han cumplido. Yo la
Adivina callo sobre los tiempos venideros y en mi silencio comprendo lo que
siente el último vikingo...
De Haki se escuchó la voz,
mientras su larga serpiente enfilaba hacia el mar. De Haki se escucharon las
frases que a su hijo dirigía, mientras la bruma en denso manto cerraba sus
espaldas. Un rojo resplandor quemó la niebla y el rugir de las olas besó el
rumor de sus palabras:
"No te confundan esas
fábulas con las que hacemos inocente el saber que hemos recibido. Por ahora les
tocará avanzar a extrañas gentes, intolerantes gentes que borran la memoria de
otros pueblos. A ellos les gustará escuchar que el Yggrasil va quedando mustio
porque Odín cortó una de las ramas para hacer su lanza. Ellos chasquearán su
lengua con deleite porque Odín perdió un ojo. Ellos se regocijarán porque
nuestro cielo cae en espantoso crujido y les parecerá que eso predice su
alborada. Así hemos contado nuestras cosas, pero ellos nada saben... El
Yggrasil se levanta inmenso y en las noches refulge; todo el cielo gira en
torno al eje de su Gran Norte mientras su ápice conecta con la estrella fija y
el sol rueda mortecino en los horizontes helados. Ellos celebrarán su más
importante día con nuestro árbol nevado y en su cúspide estará la estrella
fija, y esa noche les enviaremos regalos bajando desde el cielo en un trineo
dorado tirado por renos. En sus sueños y cuentos habitarán nuestros trasgos,
trols, gigantes y anillos encantados. Nuestros bosques los llamarán y cuando
giren la cabeza muy rápidamente alcanzarán a ver un elfo; escucharán el canto
de la ondina en los arroyos rumorosos y buscarán la vasija de oro que dejan los
gnomos tras el arco iris... Pero ¡vamos ya! En nuestros ventisqueros y
glaciares irrumpe el volcán y el géiser proyecta su calor. Ajusta la mano en el
timón, ¡hijo y amigo! Ya dejamos los fiordos conocidos. En las auroras boreales
los dioses danzando cambian de color, mientras nosotros aquí abajo cabalgamos
las olas del mar furioso". (22)
Popol Vuh (Libro del pueblo
Quiché). (1)
Ya no se ve el Popol Vuh, así
llamado, donde se veía claramente la venida del otro lado del mar, (2) la
narración de nuestra oscuridad, y se veía claramente la vida. Este libro es el
primer libro, pintado antaño, (3) pero su faz está oculta hoy al que ve,
al pensador. Grande era la descripción y el relato de cómo se acabó de formar
todo el cielo y la tierra, cómo fue formado y repartido en cuatro partes, cómo
fue señalado y el cielo fue medido y se trajo la cuerda de medir y fue
extendida en los tres cuadrados: el del cielo, el de la
tierra y el del mundo subterráneo.
Las
generaciones humanas: el hombre animal, el hombre de barro, el hombre de madera
y el hombre de maíz.
1.- Mientras los Formadores
trabajaban, pensaron que cuando se hiciera la claridad, tenía que aparecer un
ser que los invocara y para ello debía saber hablar, nombrar. Y habría de
comer, beber y respirar. Para el futuro ser crearon un mundo adecuado que tenía
tierra, agua, aire, plantas y animales. Y estando terminada la creación,
dijeron a los animales: "¡Hablad y alabadnos!" Pero no se pudo
conseguir que hablaran como los hombres; sólo chillaban, cacareaban y
graznaban; no se manifestó la forma de su lenguaje, y cada uno gritaba de
manera diferente. Cuando el Creador y el Formador vieron que no era posible que
hablaran, se dijeron entre sí: "No ha sido posible que ellos digan nuestro
nombre, el de nosotros, sus creadores y formadores. Esto no está bien, dijeron
entre sí los Progenitores". Entonces se les dijo: "Seréis cambiados
porque no se ha conseguido que habléis. Hemos cambiado de parecer: vuestro
alimento, vuestra pastura, vuestra habitación y vuestros nidos los tendréis,
serán los barrancos y los bosques, porque no se ha podido lograr que nos
adoréis ni nos invoquéis... Vosotros aceptad vuestro destino: vuestras carnes
serán trituradas". Y los animales sirvieron para alimento unos de
otros.
2.- Entonces, al acercarse la
aurora se dijeron que debían apurarse y realizar otro intento. De tierra,
de lodo hicieron la carne del hombre. Pero vieron que no estaba bien, porque se
deshacía, estaba blando, no tenía movimiento, no tenía fuerza, se caía, estaba
aguado, no movía la cabeza, la cara se le iba para un lado, tenía velada la
vista, no podía ver hacia atrás. Al principio hablaba, pero no tenía
entendimiento. Rápidamente se humedeció dentro del agua y no se pudo sostener.
Entonces deshicieron su obra y discutieron en consejo.
3.- Decidieron hacer un hombre
de madera y procedieron. Al instante fueron hechos los muñecos labrados
en madera. Se parecían al hombre, hablaban como el hombre y poblaron la
superficie de la tierra. Existieron y se multiplicaron; tuvieron hijas,
tuvieron hijos los muñecos de palo; pero no tenían alma, ni entendimiento, no
se acordaban de su Creador, de su Formador; caminaban sin rumbo y andaban a
gatas. Ya no se acordaban del Corazón del Cielo y por ello cayeron en
desgracia. Fue solamente un ensayo, un intento de hacer hombres. Hablaban al
principio, pero su cara estaba enjuta; sus pies y sus manos no tenían
consistencia; no tenían sangre, ni sustancia, ni humedad, ni gordura; sus
mejillas estaban secas, secos sus pies y sus manos... En seguida fueron aniquilados,
destruidos y deshechos los muñecos de palo, y recibieron la muerte. Una
inundación fue producida por el Corazón del Cielo; un gran diluvio se formó,
que cayó sobre las cabezas de los muñecos de palo... Llegaron entonces los
animales pequeños, los animales grandes, y los palos y las piedras les
golpearon las caras. Y se pusieron todos a hablar; sus tinajas, sus platos, sus
ollas, sus perros, sus piedras de moler, todos se levantaron y les golpearon
las caras. "Mucho mal nos hacíais; nos comíais y nosotros ahora os
morderemos", les dijeron sus perros y sus aves de corral... Y a su vez sus
ollas les hablaron así: "Dolor y sufrimiento nos causabais. Nuestra boca y
nuestras caras estaban tiznadas, siempre estábamos puestos sobre el fuego y nos
quemabais como si no sintiéramos dolor. Ahora probaréis vosotros, os
quemaremos", dijeron las ollas. Desesperados corrían de un lado para otro;
querían subirse sobre las casas y las casa se caían y los arrojaban al suelo;
querían subirse sobre los árboles y los árboles los lanzaban a lo lejos;
querían entrar en las cavernas y las cavernas se cerraban ante ellos. Así fue
la ruina de los hombres que habían sido creados y formados, de los hombres
hechos para ser destruidos y aniquilados: a todos les fueron destrozadas las
bocas y las caras. Y dicen que la descendencia de aquellos son los monos que
existen ahora en los bosques... Y por esta razón el mono se parece al hombre,
es la muestra de una generación de hombres creados, de hombres formados que
eran solamente muñecos y hechos solamente de madera.
4.- Los Formadores platicaron
y decidieron poner alimento y bebida saludable en el interior del ser humano,
por ello de maíz blanco y amarillo formaron su carne y prepararon líquidos con
los que hicieron su sangre, produciendo su gordura y vigor. Y como tenían
apariencia de hombres, hombres fueron; hablaron, conversaron, vieron y oyeron,
anduvieron, agarraban las cosas; eran hombres buenos y hermosos. Fueron dotados
de inteligencia; vieron y al punto se extendió su vista, alcanzaron a ver, alcanzaron
a conocer todo lo que hay en el mundo... Las cosas ocultas por la distancia las
veían todas sin tener primero que moverse; en seguida veían el mundo y así
mismo desde el lugar donde estaban lo veían... Y en seguida acabaron de ver
cuanto había en el mundo. Luego dieron gracias al Creador y al Formador:
"¡En verdad os damos las gracias dos y tres veces! Hemos sido creados, se
nos ha dado una boca y una cara, hablamos, oímos, pensamos y andamos; sentimos
perfectamente y conocemos lo que está lejos y lo que está cerca. Vemos también
lo grande y lo pequeño en el cielo y en la tierra"... Acabaron de
conocerlo todo y examinaron los cuatro rincones y los cuatro puntos de la
bóveda del cielo y de la faz de la tierra. Pero el Creador y el Formador no
oyeron esto con gusto. "No está bien lo que dicen nuestras criaturas,
nuestras obras; todo lo saben, lo grande y lo pequeño, dijeron. Y así
celebraron consejo nuevamente los progenitores: "¿Qué haremos ahora con
ellos? ¡Que su vista alcance a lo que está cerca, que solo vean un poco de la
faz de la tierra! No está bien lo que dicen. ¿Acaso no son por su naturaleza
simples criaturas y hechuras nuestras? Han de ser ellos también dioses? ¿Y si
no procrean y se multiplican cuando amanezca, cuando salga el sol? ¿Y si no se
propagan?" Así dijeron... Así hablaron y en seguida cambiaron la
naturaleza de sus obras, de sus criaturas. Entonces el Corazón del Cielo les
echó un vaho sobre los ojos, los cuales se empañaron como cuando se sopla sobre
la luna de un espejo. Sus ojos se velaron y sólo pudieron ver lo que estaba
cerca, sólo esto era claro para ellos. Así fue destruida su sabiduría y todos
los conocimientos de los hombres, origen y principio de la raza Quiché... Allí
estaban sus mujeres, cuando despertaron, y al instante se llenaron de alegría
sus corazones a causa de sus esposas. (4)
Destrucción
del falso Principal Guacamayo a manos de Maestro Mago y Brujito. (5)
No había, pues, más que una
luz confusa en la superficie de la tierra, no había sol. Uno llamado Principal
Guacamayo se enorgullecía. Al principio existieron el cielo, la tierra, pero
ocultas estaban las faces del sol, de la luna. El, pues, decía: "En
verdad, la posteridad de esos hombres ahogados es extraordinaria".
Principal Guacamayo decía eso
porque habían ocurrido grandes diluvios de agua y también de una sustancia
oscura como resina que cayó de los cielos. (6) Durante mucho tiempo los hombres
tuvieron que caminar por lugares desconocidos huyendo del frío y buscando
alimento. (7) Usaban el fuego pero cuando se les apagó, tuvieron que inventarlo
frotando maderas. Al principio se encontraron con el mar y caminando sobre él
en medio de un inmenso frío llegaron a otras tierras. El sol y la luna no se
veían. Las tribus se habían separado tanto a lo largo del tiempo que cuando un
grupo se encontraba con otro ya no se entendía. Era el tiempo en que se buscaba
el sol que calienta y los bosques y los animales. No había casas y sólo las
pieles de algunas fieras servían de abrigo. Pero cuando los pobladores primeros
llegaron a las tierras llenas de selvas y ríos y volcanes, Principal Guacamayo
todavía quería hacer creer que él era el sol y la riqueza.
"Yo soy, pues, grande por
encima del hombre construido, del hombre formado. Yo el sol, yo la luz, yo la
luna. Que así sea. Grande es mi luz. Por mi andan, caminan los hombres. Mis
ojos, en metales preciosos resplandecen, de gemas, de verdes esmeraldas. Mis
dientes brillan con su esmalte como la faz del cielo. Mi nariz resplandece a lo
lejos como la luna... " Así decía Principal Guacamayo, más en verdad,
Principal Guacamayo no era el sol.
Dos dioses, dos engendrados
que se llamaban Maestro Mago y Brujito, espiaban a Principal Guacamayo cuando
trepaba a un árbol para comer sus frutas. Después, Principal Guacamayo
fue tiroteado con cerbatanas por Maestro Mago, quien le plantó la bala de la
cerbatana en la mandíbula; gritó a voz en cuello al caer del árbol al suelo.
Maestro Mago corrió con la intención de ir a matarlo pero al llegar hasta él
fue asido violentamente, fue sacudido, hasta que Principal Guacamayo arrancó
uno de sus brazos huyendo con él. Llegado a su casa, puso el brazo sobre el
fuego para que su dueño fuera a buscarlo. Por su parte, los dos engendrados
partieron en busca de su abuelo Gran Cerdo del Alba y de su abuela Gran Tapir
del Alba y con ellos tramaron un ardid. Convertidos en dos niños, los
engendrados acompañaron a sus abuelos a casa de Principal Guacamayo. Viéndolos
llegar, el jefe Guacamayo estaba tan extenuado por el dolor de su mandíbula que
se dirigió a los extraños "¿Qué hacéis? ¿Qué curáis?", dijo el
jefe. "Solamente sacamos de los dientes los animales, curamos los ojos,
componemos solamente los huesos, Tú Jefe", respondieron. "Muy bien.
Curadme en seguida, os suplico, mis dientes, que verdaderamente me hacen
sufrir. Cada día no tengo reposo, no tengo sueño, a causa de ellos y de mis
ojos. Dos engañadores me han disparado con cerbatana, para comenzar. A causa de
esto no como ya. Tened, pues, piedad de mi rostro, pues todo se mueve, mi
mandíbula, mis dientes". "Muy bien, Tú, Jefe. Un animal te hace
sufrir. No hay más que cambiar, que sacar los dientes, Tú". "¿Será
bueno quitarme mis dientes? Por ellos soy jefe; mis ornamentos: mis dientes y
mis ojos". "Pondremos al instante otros en cambio; huesos puros y
netos entrarán". Ahora, pues, esos huesos puros y netos no eran más que
maíz blanco. "Muy bien. Retiradlos pues y venid en mi ayuda",
respondió él. Entonces se arrancaron los dientes de Principal Guacamayo; no se
le puso en cambio más que maíz blanco; al instante ese maíz brilló mucho en su
boca. Al instante descendió su faz; no pareció ya jefe. Se acabó de quitarle
sus dientes en pedrería que, brillantes, ornaban su boca. Mientras que se
cuidaban los ojos de Principal Guacamayo se desollaron sus ojos, se acabó de
quitarle sus metales preciosos. Pero él no podía ya sentirlo; todavía veía
cuando lo que le enorgullecía hubo acabado de serle quitado por Maestro Mago,
Brujito. Así murió Principal Guacamayo cuando Maestro Mago vino a recuperar su
brazo... El brazo fue pegado; pegado estuvo bien. Ellos no quisieron obrar así más
que para matar a Principal Guacamayo; consideraban como malo que se
enorgulleciese. En seguida los dos engendrados caminaron, habiendo ejecutado la
Palabra de los Espíritus del Cielo. Luego, los engendrados se
dirigieron prestos a cumplir el mandato que les habían encomendado las
potencias del Cielo, las Palabras del Cielo, que son: Maestro Gigante
(Relámpago), Huella del Relámpago, Esplendor del Relámpago. Y ellos les habían
ordenado destruir también a los dos descendientes de Principal Guacamayo: un
hijo llamado Sabio Pez-Tierra y otro hijo llamado Gigante de la Tierra. Ellos
asolaban la vida y fueron muertos por los engendrados. Así, muchas fueron sus
obras, pero les quedaba encerrar al mal en su territorio porque estaba
diseminado por todas partes y mezclado en todas las cosas.
El juego
de pelota en los infiernos: descenso, muerte, resurrección y ascenso de Maestro
Mago y Brujito.
El reino de Xibalbá es un
mundo subterráneo en el que están todos los daños que padece la humanidad.
Desde allí salen las enfermedades, los rencores y las luchas fratricidas. Y
allí son arrastrados únicamente aquellos que han hecho el mal, porque antes de
que Maestro Mago, Brujito bajaran a Xibalbá todos los humanos, y no solo los
malos, eran conducidos allá. Ahora bien, hubo un tiempo en que los padres de
Maestro Mago y de Brujito, llamados Supremo Maestro Mago, Principal Maestro
Mago, andaban por la superficie del mundo. Cuando ellos tomaban sus escudos de
cuero, sus anillos, sus guantes, sus coronas, sus cascos y su pelota, los de
Xibalbá se ofendían mucho. Y cuando peloteando en el juego, hacían temblar la
tierra, todo Xibalbá se encolerizaba. Hasta que un día, los-de-abajo, mandaron
ante ellos a sus embajadores con la propuesta de disputar en el juego de
pelota. Pero los de Xibalbá los traicionaron y los sacrificaron. Y así quedó
sin venganza ese ultraje hecho al Cielo.
Ahora bien, Maestro Mago,
Brujito se regocijaron de ir a pelotear en el juego de pelota. Fueron
lejos a jugar solos; barrieron el juego de pelota de su padre. Entonces los
jefes de Xibalbá los oyeron. "¿Quiénes son esos que comienzan ahora a
jugar sobre nuestras cabezas, que no se avergüenzan de hacer temblar la tierra?
Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, que quisieron enorgullecerse ante
nuestros rostros, ¿no están muertos? Que se vaya, pues, a llamar a ésos",
dijeron Supremo Muerto, Principal Muerto, a todos los jefes. Enviaron, dijeron
a sus mensajeros: "Id a decirles que vengan. Aquí queremos pelotear con
ellos; dentro de siete días jugaremos", dicen los jefes.
Recibido el mensaje, Maestro
Mago, Brujito recordaron la traición que los de Xibalbá habían hecho con
Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago. Entonces se dirigieron al mundo
subterráneo aceptando el desafío. Descendieron la rápida pendiente y pasaron
los ríos encantados y los barrancos; llegaron a las encrucijadas malditas y
fueron a donde estaban los de Xibalbá. Los jefes habían puesto en su reemplazo
muñecos de madera para que nadie les viera su verdadero rostro (y también
ocultaban sus nombres para ser más eficaces) . Pero los visitantes todo lo
sabían y dijeron: "Salud, Supremo Muerto. Salud, Principal Muerto.
Salud, Extiende Tullido. Salud, Reúne Sangre. Salud, El del Abceso. Salud, El
de la Ictericia. Salud, Varilla de Huesos. Salud, Varilla de Cráneos. Salud,
Gavilán de Sangre. Salud, Dientes Sangrientos. Salud, Garras Sangrientas".
De todos descubrieron los rostros, nombraron todos sus nombres; no hubo ni un
nombre omitido.
Los jefes, refunfuñando los
invitaron a sentarse en un banco pero ellos rehusaron porque era una piedra
quemante. Por lo cual los de Xibalbá les ofrecieron habitaciones en la Mansión
Tenebrosa y les dieron pino encendidos para que se iluminaran y tabaco para que
fumaran. Luego de esa noche los fueron a buscar para jugar a la pelota y los
engendrados ganaron a los de Xibalbá. Los jefes los enviaron a descansar
entonces a la Mansión de Obsidiana, plagada de guerreros, pero salieron ilesos
y listos para un nuevo juego de pelota que también ganaron. Fueron regalados
pues, con un descanso en la Mansión del Frío incalculable, en la que denso
granizo se agregó como homenaje. Salidos de allí pasaron por la Mansión de los
Jaguares en la que las bestias feroces huyeron espantadas. Y así pasaron por la
Mansión del Fuego, por la de los Murciélagos, para ir a pelotear nuevamente y
concluir el juego con la derrota de Xibalbá. Entonces, los jefes ordenaron
hacer una piedra quemante como un asador y les pidieron a los engendrados
mostrar su poder arrojándose allí. Estos cumplieron y se quemaron, se
achicharraron, quedaron sus huesos blancos. Y entonces los de Xibalbá gritaron:
"¡los hemos vencido!" Luego molieron los huesos y fueron a
esparcirlos por el río.
Al día siguiente, los
engendrados regresaron en la forma de dos hombres muy pobres y danzaron en la
puerta de Xibalbá. Llevados ante los jefes, los pordioseros mostraron muchos
prodigios: incendiaban algo que luego se regeneraba, destruían algo que luego
se recomponía y, animados por esa magia, los jefes pidieron: "¡matad a un
hombre y luego revividlo!". Así fue hecho. Luego pidieron: "¡ahora
despedazáos entre vosotros y juntad vuestras partes!". Así fue hecho. Estas
palabras fueron dichas por Supremo Muerto, Principal Muerto: "¡Haced lo
mismo con nosotros, sacrificadnos!", así dijeron Supremo Muerto, Principal
Muerto a Maestro Mago, Brujito. "Muy bien. vuestros corazones revivirán.
¿La muerte existe para vosotros? Debemos regocijarnos, oh jefes, de vuestros
hijos, de vuestros engendrados", fue respondido a los jefes. He aquí que
sacrificaron primero al jefe supremo llamado Supremo Muerto, jefe de Xibalbá.
Habiendo muerto Supremo Muerto, se apoderaron de Principal Muerto y lo
inmolaron sin hacer revivir su rostro. Entonces, viendo a sus jefes muertos,
abiertos, los Xibalbá huyeron. En un instante estaban abiertos, de dos en dos,
en castigo a sus rostros... Todos sus hijos, su prole fueron a un gran
barranco, llenando de un solo bloque el gran abismo. Allí estaban
amontonados... Así fue vencido el gobierno de Xibalbá; sólo los prodigios de
los engendrados, sólo sus metamorfosis, hicieron esto. Los engendrados
se hicieron conocer por sus verdaderos nombres y proclamaron la venganza de sus
padres Supremo Maestro Mago y Principal Maestro Mago: "Puesto que ya
no es grande vuestra gloria, puesto que vuestra potencia ya no existe, y aunque
sin gran derecho a la piedad, vuestra sangre dominará todavía un poco... Todos
los hijos del alba, la prole del alba, no serán de vosotros; solo los grandes
habladores se abandonarán a vosotros. Los del Mal, Los de la Guerra, Los de la
Tristeza, Los de la Miseria, vosotros que hicisteis el mal, lloradles. Ya no se
agarrará a todos los hombres súbitamente como vosotros lo hacíais”. Y se
dirigieron a sus padres que habían sido sacrificados en otros tiempos en
Xibalbá: "Somos los vengadores de vuestra muerte, de los tormentos
que se os hizo sufrir". Así se ordenaron a los que ellos habían vencido, a
todo Xibalbá. Se elevaron en seguida de por aquí, en medio de la luz; subieron
de repente a los cielos. Y el uno fue el sol, el otro la luna, e iluminaron la
bóveda del cielo, la faz de la tierra.
NOTAS A MITOS
RAÍCES UNIVERSALES
I. Mitos sumero-acadios.
1.- El texto en negrilla
corresponde a las XII tablillas asirias que son recopilación de otras
anteriores acadias, derivadas a su vez de las sumerias, como lo demuestran los
más recientes descubrimientos. El traslado al español se realizó basándose en
las traducciones del material original de R. Campbell Thompson.The Epic of
Gilgamesh. Oxford University press. 1930, y de G. Contenau. L' Epopée de
Gilgamesh. L'Artisan du livre. Paris, 1939. También concurrieron los
trabajos de Speiser y Bauer. La traducción de los últimos fragmentos se debió a
Kramer, Heidel, Langdom, Schott y Ungnad. El texto que hemos utilizado tiene
por fuente el Cantar de Gilgamesh. G. Blanco. Ed. Galerna. Buenos Aires. 1978.
2.- Se supone que el poema de
Gilgamesh fue compuesto entre fines del tercer milenio y principios del segundo
sobre la base de materiales mucho más antiguos. Coincidimos con esta hipótesis
basándonos en el desarrollo de la cerámica. En efecto, hacia la época de la
redacción ya se había inventado en Uruk el primer torno de alfarería del mundo
(h. 3500 a. C.) . El instrumento era una rueda cerámica de 90 centímetros de
diámetro por 12 de espesor que se hacía girar con la mano izquierda mientras se
trabajaba el cacharro con la derecha. Dado el peso del volante, éste seguía
girando por varios minutos, lo que permitía perfeccionar la obra con las dos
manos libres. Posteriormente, se inventa (también en Mesopotamia), el torno de
pie. Sin embargo, en el poema, la diosa Aruru crea al hombre de barro sin más
expediente que sus manos humedecidas. Este no es un detalle sin importancia ya
que al comparar la creación del hombre con el mito egipcio resulta que el dios
Khnum da forma al cuerpo de barro en la torneta de alfarero (instrumento
aparecido en el Nilo en la época dinástica) . En el poema sumerio se hace
alusión a la creación del héroe Enkidu como "doble", como copia de
Gilgamesh, luego que Aruru concentra dentro de sí la imagen de Anu. Es posible
que esto se refiera a la técnica de fabricación de figuras humanas cerámicas,
haciendo copias de molde ("dentro de sí") sobre la base de un
original previamente confeccionado. El hecho de que Enkidu nazca velludo
("Todo su cuerpo es velludo, sus cabellos... son espesos como la cebada de
los campos"), puede referirse a la presencia visible de antiplásticos
(cortezas de cereales, paja, etc.) que se agregaban a la arcilla para evitar su
cuarteo, del modo en que se hace en algunos lugares con el barro al preparar
adobes. Lo comentado, corresponde a una etapa anterior a la de la cacharrería y
la utilización de la rueda de alfarero. La historia, por tanto, sería previa a
la época de al'Ubaid y muy anterior a la aparición del mito de Marduk en el que
éste quiere crear al hombre sobre la base de su sangre y sus huesos aunque
luego decide hacerlo con la sangre de su enemigo Qingu. En éste caso, ya
estamos en presencia de la técnica del engobe o del esmalte cerámico del que
hay numerosas muestras en la Babilonia de la época. Es más, en el British
Museum se conserva una tablilla en la que aparece una fórmula de esmalte, sobre
la base de plomo y cobre, dada por el maestro babilonio Liballit posiblemente
contemporáneo de la redacción del mito de Marduk. Se podría objetar que tanto
en el Génesis hebreo como en el Popol Vuh Quiché no se hace alusión al torno
aún cuando este existiera. En lo que hace al Génesis, Dios hace a Adán de barro
y luego a Eva de su costilla (como en el caso del hombre de Marduk, sobre la
base de sangre y hueso) y le da vida con su soplo. No hay alusión al torno,
pero el soplo es sugestivo porque ya pertenece a la época cerámica del fuelle
para elevar altas temperaturas en la cocción que de otro modo no superaba los
800 grados dependiendo de las calorías de la leña de acuerdo a las resinas que
contuviera según la región. También puede decirse que el invento del horno de
tiro ascendente permitió la elevación de temperaturas próximas a los 1000
grados, pero la inyección de aire resulta de una técnica posterior. En cuanto al
mito Quiché el primer hombre fue hecho por los dioses de barro pero éste se
deformaba con el tiempo (etapa pre cerámica de la arcilla endurecida) ; luego
los dioses hicieron al hombre de madera pero tampoco resultó y fue destruido
hasta que, por fin, se logró formar al ser humano de maíz. Con ello se denota
que el mito queda enclavado en la etapa instrumental neolítica (piedra, hueso y
madera), previa a la revolución cerámica. Por otra parte, en América no se
conoció el torno ni la rueda así es que no hay alusión a ese instrumento. Es
cierto que en las tres traducciones clásicas del Popol-Vuh (Arciniegas, Recinos
y Chávez) hay descripciones de instrumentos y cacharros cerámicos que coexisten
con el mito de la creación del hombre pero, al parecer, éste es anterior a la
ambientación textual. En síntesis, en lo que hace a la creación del ser humano
por un dios alfarero, el mito más antiguo es el sumerio. No obstante, podría
objetarse alguna afirmación respecto a la antigüedad de ciertas cerámicas
basándose en las temperaturas de cocción. Pero, afortunadamente, muchos
problemas de ese tipo se han ido solucionando a partir de los trabajos de
Wedgwood sobre los vasos etruscos. El pirómetro que diseñó este investigador
(no obstante la imperfección de su escala), ya permitió determinar la cantidad
de calor absorbido por una arcilla. Al conocer la composición de ésta y someter
una réplica a cocción controlada se pudo observar su contracción de acuerdo a
los parámetros establecidos en la escala. El criterio utilizado fue el de que a
mayor calor, mayor contracción que, por lo demás, queda fija una vez enfriado
el cuerpo. Otro método ha consistido en someter un trozo de la muestra a
temperatura creciente hasta que se produce contracción. En ese momento se fija
el punto en que fue dejado el calentamiento original. Pero ya, actualmente, la
precisión del análisis pirométrico es tal que se puede llegar a determinaciones
de décima de grado.
3.- "Los fragmentos
'Muerte de Gilgamesh' y 'El descenso al Infierno' provienen de tablillas
sumerias halladas en Nippur y han sido fechadas en la primera mitad del segundo
milenio a.C. No articulan con la estructura actual del Poema, aunque el segundo
se halle traducido literalmente en la Tablilla XII asiria, última de esta
versión”. Cantar de Gilgamesh (O.C. pág. 95) . En la traducción de A.
Schott, el texto que aparece refiriéndose al parlamento de Enkidu con
Gilgamesh, es éste: "-¡Mira, mi cuerpo que con ternura abrazabas, las
sabandijas lo carcomen como ropa vieja. Sí, a mi cuerpo que alegremente tú
tocabas, la podredumbre lo invade, llenándolo de polvo de la tierra!... ¿Has
visto uno que murió quemado en el combate? -Bien lo he visto, estaba en la noche
silenciosa, echado en su lecho y bebiendo agua pura. -¿Has visto uno que cayó
en la batalla? -Bien lo he visto, los queridos padres le tenían la testa, y la
esposa sobre él se inclinó. -¿Has visto uno cuyos restos a la estepa fueron
arrojados? -¡Ay de mí! También a este le he visto yo: ¡no halla paz su sombra
en la tierra! -¿Has visto uno de cuya alma nadie cuida? -Bien lo he visto: el
resto de comida en la olla, y el mendrugo en la calle tiene que comer... "
El país de los sumerios. H. Schmökel. Ed. Eudeba. pág. 210. Buenos Aires,
1984.
4.- La visión del Paraíso
enjoyado suele estar relacionada con la sabiduría y, a veces, con la vida
eterna. Esta última tiene sus guardianes que a menudo son serpientes. En el
mito cretense citado por Apolodoro, las serpientes poseen la hierba de la inmortalidad.
En el de Gilgamesh, la serpiente roba la planta de la vida que el héroe ya
había conseguido. Sobre estos temas dice Graves: "El paraíso celestial es
gozado en un trance esquizofrénico inducido por el ascetismo, la perturbación
glandular o el uso de drogas alucinógenas. No siempre es posible juzgar cuál de
estas causas produjo las visiones místicas de, por ejemplo, Ezequiel, 'Enoc',
Jacob Boehme, Thomas Traherne y William Blake. Pero los jardines de deleite
enjoyados se relacionan comúnmente en el mito con la comida de una ambrosía
prohibida a los mortales; y esto indica una droga alucinógena reservada para un
pequeño círculo de adeptos y que les causa sensaciones de gloria y de sabiduría
divinas. La referencia de Gilgamesh al espino cerval tiene que ser un disfraz,
no obstante, pues el espino cerval lo comían los antiguos místicos no como un
iluminante, sino como un purgante preliminar... Todos los jardines de deleite
son gobernados originalmente por diosas; cuando se pasó del matriarcado al
patriarcado los usurparon dioses varones
El paraíso de Gilgamesh
pertenecía a Siduri, diosa de la Sabiduría, quien había designado al dios Sol
Samash su guardián; en versiones posteriores de la epopeya, Samash ha degradado
a Siduri convirtiéndola en mera tabernera". Los Mitos Hebreos. R.
Graves y R. Patai. Alianza, pág. 73. Madrid 1988. En cuanto a la relación entre
la inmortalidad, las serpientes y el acto de robar, Wilkins en su Mitología
Hindú observa que cuando Garuda trajo algo de amrita (ambrosía) desde la
Luna para los Nagas o deidades serpientes, como precio a pagar por liberar a su
madre de la esclavitud, Indra intentó persuadirlo de que le diera a él la
amrita evitando de ese modo que los Nagas llegaran a inmortales. Pero Garuda
siguió con su proyecto e hizo entrega de la sustancia (en una vasija) a los
secuestradores. Mientras los Nagas se estaban bañando, Indra la robó. Estos,
creyendo que la ambrosía debía haberse derramado sobre la hierba Kusa (Poa
Cynosuroides), la lamieron. Las afiladas púas de la hierba rasgaron sus
lenguas; de ahí que las serpientes las tengan bifurcadas.
5.- Del fragmento llamado
"Muerte de Gilgamesh".
II. Mitos asirio-babilónicos.
1.- El poema, realizado en
Babilonia en base a material sumerio, fue encontrado luego en la biblioteca
real de Assurbanipal (S. VII A.C.) .
2.- Los once monstruos, más su
jefe Qingu son las doce constelaciones zodiacales que como estatuas (imágenes
fijas), colocará Marduk en el cielo.
3.- Lo destacado por nosotros
en negrilla, corresponde al poema. En este caso se trata de la Tablilla I del
Enuma Elish (Cuando en lo Alto) v. 147 a 157. Poema babilónico de la
Creación. E. L. Peinado y M. G. Cordero. Ed. Nacional. Pág. 98 . Madrid.
1981.
4.- Tablilla III v. 134 a 138.
Tablilla IV v. 1 a 32.
5.- La planta asociada a
Tiamat y Qingu puede haber sido de una especie acuática y de propiedades
venenosas, que en pequeñas dosis resultaba curativa (la "sangre" de
Qingu como dadora de vida) . Tal idea, aparentemente contradictoria no es extraña.
Así leemos en Pausanias VIII, 17, 6 ss. que el agua de la Estigia tenía
propiedades perniciosas, quebrando el hierro, los metales y la cerámica.
Inversamente, estas aguas poseían cualidades de elixir de la vida como en el
caso de la invulnerabilidad de Aquiles obtenida por la inmersión del héroe en
ellas. Recordemos en Hesíodo: "Tal juramento establecieron en verdad
los dioses, por la antigua agua inmortal de la Estigia, que a través de una
abrupta región corre". (Teogonía. v.805) .
6.- El zodíaco.
7.- El Sol.
8.- La estrella Sirio.
9.- El planeta Júpiter.
10.- Tablilla V. v. 14 a 22.
11.- Bab - El, significa
"Puerta de Dios".
12.- Tablilla VI. v. 5 a 10.
Los Iggi y los Anunnaki, entidades respectivas de los cielos y de las
profundidades infernales.
13.- Tablilla VI. v. 11 a 16.
14.- Tablilla VI. v. 29 a 37.
El sacrificio de Qingu permite obtener su sangre. De ese modo quedan limpios de
su culpa los dioses y se puede transmitir la vida a la humanidad. La frase:
"Esta obra fue incomprensible", tal vez revele la perplejidad del
poeta babilónico, o la falta de indicios, frente a una explicación
insatisfactoria que posiblemente en contexto más completo, haya obrado en poder
de los sumerios (de quienes deriva este mito) . En la tradición caldea fueron
Marduk y Aruru los progenitores del hombre. Esta diosa, en el poema de
Gilgamesh es la que crea al hombre y luego al doble del rey, a Enkidu,
humedeciendo sus manos y modelándolo con arcilla. Otra versión (transmitida por
el sacerdote Beroso), señala que la humanidad fue modelada con arcilla a la que
se mezcló la sangre de un dios.
15.- Se trata de la pirámide
trunca con gradas (zigurat), en cuya cúspide siempre había un templete que era
también lugar de observación astronómica. El complejo de Esagila comprendía
otras torres, residencias y murallas fortificadas. Las escaleras, frecuentemente
eran sustituidas por rampas. En espacios subterráneos de la pirámide se
encontraban cámaras funerarias o rituales en las que para la festividad de Año
Nuevo (Akitu) "reposaba" o "moría" Marduk. Posteriormente
éste era rescatado de "la montaña de la muerte" y tras complejas
ceremonias se fijaban los destinos del Año Nuevo. Desde luego, el mito de la
muerte y resurrección ya había tomado forma mucho tiempo antes en Súmer. Al
respecto, comenta Schmökel: "Sabemos hoy que la problemática de vida,
muerte y resurrección, expresada en el misterio de Inanna y Dumuzi, era una
pregunta nuclear de la antigua religión sumeria... cabe preguntar si la sombría
descripción del más allá en la epopeya de Gilgamesh no habrá de considerarse
como una reacción contra esperanzas demasiado efusivas en ese sentido. Quien se
entregara íntegramente a la fe en Inanna como dadora de toda vida y su amado
Dumuzi, que anualmente en otoño bajaba al averno, acompañado por las
lamentaciones de los hombres, siendo recibido con júbilo a su regreso en la
primavera siguiente, podía participar tal vez en ese retorno, y devenir él
mismo un eslabón en la eterna cadena del morir y nacer... Y ya hemos visto que,
por lo menos en la primera dinastía de Ur, la creencia en el rey convertido en
Dumuzi surtió los efectos más extraños: grupos enteros de hombres tomaban la
cicuta en la tumba del extinto soberano o de la difunta sacerdotisa, para
acompañar así a su dios y revivir junto con él. Pasemos por alto la cuestión
acerca del grado de espontaneidad en cada caso; el hecho de que esos hombres y
mujeres pusieran fin a sus vidas sin ninguna coacción visible, parece
seguro". El país de los sumerios. O.C., pág 211.
16.- Tablilla VI. v. 95 a 98.
Parece tratarse de una referencia al Diluvio.
17.- Tablilla VI. v. 120 a
123. "Cabezas negras" es una designación de los seres humanos. Por
otra parte, la reducción de numerosos nombres de dioses a Marduk, muestra la
faz monoteísta de la religión babilónica luego que su divinidad local se expandió
por la baja y alta Mesopotamia, el Asia Menor y el Mediterráneo oriental. Otro
tanto harán los asirios con Assur.
18.- Tablilla VII. v. 161 a
162. Son las palabras finales del Enuma Elish.
III. Mitos egipcios.
1.- El formato que hemos dado
al mito de la creación se corresponde con la mitología menfita y está de
acuerdo con la inscripción que hizo imprimir sobre piedra basalto el faraón
Shabaka, hacia el 700 A.C. Esta, a su vez, es transcripción de un papiro considerablemente
más antiguo. En el Viejo Imperio, Atum era el dios principal que a veces fue
relacionada con Ra, el disco solar, pero ya en el Imperio Nuevo Ra ocupa el
lugar central en desmedro de Atum y otros dioses. La fuente que nos ocupa
muestra a Ptah como el creador de todo lo existente. En mitología egipcia hay
siempre dificultades para seguir el proceso de transformación de una entidad
divina. Muy frecuentemente, un dios totalmente desconocido en una época
comienza a surgir tímidamente en el escenario histórico de épocas posteriores.
Luego, su figura toma cuerpo y a veces amenaza con absorber toda la vida
religiosa o mítica de un largo período. El caso de Egipto es ejemplar en este
punto, dado el largo tiempo en que se desarrolló su cultura. De acuerdo con la Aigyptiaka
( mencionada por Flavio Josefo), la primera dinastía comienza hacia el 3.000
A.C. (época tinita) . Hasta la dominación persa, griega y romana, Egipto sigue
activo y, por tanto, en franca transformación. En efecto, aún en época de los
Tolomeos, la mitología sigue desarrollando nuevas formas que en esa época
influyen en el mundo helenístico como antes lo hiciera en los rudimentos de la
cultura griega. Estamos pues hablando de 3.000 años de desarrollo continuado y
es claro que en semejante período la aparición y transformación de mitos
provoca desconcierto por exceso. De esta suerte, una divinidad puede
tener características diferentes (y a veces opuestas) a sí misma cuando ha
transcurrido un milenio o más tiempo.
2.- El texto en negrilla, en
este caso, es del Acto primero, escena segunda de Aída, según libreto de
Antonio Ghislanzoni. El parlamento del sumo sacerdote es este: "Immenso,
immenso Fthà, del mondo spirto fecondator, ¡ah!... ¡ah! Noi t'invochiamo!"
3.- Una leyenda menciona
específicamente a Biblos. Fenicia era una región del Asia Anterior en la costa
occidental de Siria y que entre el Líbano y el Mediterráneo llegaba al Monte
Carmelo por el sur. Sus ciudades principales eran: Biblos, Beirut, Sidón, Tiro
y Acca. Durante la dominación romana se agregó el territorio de la Celesiria o
Fenicia del Líbano, designando como Fenicia Marítima a la nación antigua. Hemos
usado "Fenicia" en el relato, para resaltar la misma raíz de
"Fénix", ave fabulosa que moría en una hoguera y renacía de sus
cenizas. De todas maneras, no ignoramos que "Fenicia" deriva del
griego Phoenikia o sea, "país de las palmeras" y que los habitantes
de ese lugar llamábanse a sí mismos "cananeos" y no "fenicios".
4.- Alusión a la preparación
de la momia, de acuerdo a lo comentado por Heródoto (Historias, II,
LXXXVI y siguientes) .
5.- Se ha pretendido hacer
derivar la palabra "pirámide" de un término griego que significa
"pastel de trigo", porque egipcios y griegos daban esa forma a
ciertos pasteles (derivados, tal vez, de otros que servían de práctica ceremonial
teofágica) . Hay quienes opinan que se trataba de simples alimentos adornados
graciosamente. Pirámide, del griego pyramis, tiene la misma raíz que pira,
pyrá, y que fuego, pyr. "Pira", ha sido usado como
"hoguera" en la que se quemaba el cuerpo de los muertos, o los
cuerpos del sacrificio ritual. No conservamos en la antigua lengua egipcia el
vocablo que exactamente se refiere a la pirámide en sentido geométrico. De
todas maneras, el nombre griego de ese cuerpo y los estudios matemáticos
iniciales en torno a él, bien pueden provenir de la enseñanza egipcia a estar
por lo comentado en el Timeo de Platón en el que el autor menciona los
primeros conocimientos científicos de su pueblo, considerándolos de origen
egipcio. Estas consideraciones nos han permitido hacer un juego de palabras en
el que la pirámide en cuestión termina identificada con el horno del alfarero.
Por su parte, Heródoto (Ibid. II, C y CI) cuenta una historia con respecto al
motivo de construcción de las pirámides que la acerca al tema osiríaco.
Recordando, además, la antigüedad del mito propio de la cultura cerámica
primitiva ( en la que el nacimiento del hombre se debe al dios-alfarero), es
que se ha podido componer aceptablemente el párrafo comentado aunque con la
licencia del caso. Por su parte, las pirámides mesopotámicas (zigurats) también
nos acercan a una concepción según la cual esas construcciones no eran
solamente templos y lugares de observación astronómica sino "montañas
sagradas" en las que era sepultado y luego rescatado Marduk. En cuanto a
las pirámides escalonadas y cubiertas o semirevestidas de México y América
Central (Xochicalco, Chichén Itzá, Cholula, Teotihuacán p.ej.), no tenemos
elementos para afirmar que aparte de construcciones dedicadas al culto y a la
observación astronómica se les diera función sepulcral. Y en lo que hace a su
desarrollo histórico, las pirámides de Egipto evolucionan desde las mastabas
que ya en la III dinastía estaban ligadas al culto al Sol en Heliópolis.
6.- De acuerdo a lo observable
p.ej., en el Papyrus of Ani (Brit. Mus. N. 10,470, sheets 3 and 4) .
7.- La corona blanca y alta
del alto Nilo y la roja y chata del bajo Nilo, representaban la procedencia del
faraón y su poder sobre esas regiones. Ambas coronas se combinaban, a veces,
para formar la corona doble. En tiempos del Nuevo Imperio empezó a usarse la
corona azul de guerra. A menudo se colocaba alrededor el ureus, la cobra
sagrada, que representaba poder sobre las dos tierras; o bien, las plumas de
avestruz que combinaban con la corona alta. En el caso de Osiris, la corona
toma carácter sacerdotal a modo de tiara como ocurre con el tocado papal (pero
en el que se observa la corona de tres pisos) . En este caso, se hace derivar a
la tiara pontificia de la mitra de los obispos, pero su estilo es más bien
egipcíaco.
8.- El sacudidor y el cayado o
báculo, frecuentemente aparecen cruzando el pecho de los faraones. En las
representaciones de Osiris cumplen con una función sacerdotal, tal como ocurre
con el cayado de los obispos cristianos.
9.- El Ka no era el espíritu
sino el vehículo que visitaba al cuerpo momificado. Tenía algunas propiedades
físicas y se lo representaba como "doble". Así aparece en las
distintas épocas de los Libros de los Muertos. Cuando se representaba el
Ka del faraón solía pintarse o esculpirse dos figuras iguales tomadas de la
mano.
10.- La cruz de brazos iguales
era el símbolo de Anu, de los caldeo-babilónicos. La cruz Ankh o ánsata era una
Tau con círculo y asa, símbolo del triunfo sobre la muerte y atributo propio de
Sekhet. Esta cruz fue adoptada luego por los cristianos coptos.
11.- El Ba era el espíritu no
sometido a las vicisitudes materiales. Solía representárselo como pájaro con
rostro humano.
12.- Amenti era el infierno,
el reino de los muertos.
13.-
Khnum, representado a menudo con cuerpo humano y cabeza de carnero, era la
divinidad principal de la tríada de Elefantina del alto Egipto. Esta divinidad
hizo el cuerpo de los humanos con barro y les dio forma en su rueda de
alfarero. Esta, al girar, tomaba el carácter de rueda de la fortuna que fijaba
el destino de las personas desde el momento de su nacimiento. Beltz, citando a
E. Naville, The temple of Deir el Bahri, II, tablas 47-52, pone en boca
de Khnum estas palabras al crear a una reina importante: "Quiero
obsequiarte con el cuerpo de una diosa. Serás perfecta como todos los dioses y
recibirás de mi felicidad y salud y las coronas de ambos países y estarás en la
cumbre de todos los seres vivientes al ser reina del Alto y del Bajo Egipto".
W. Beltz, Los Mitos Egipcios, Losada, págs. 97 y 98. Buenos Aires, 1986.
14.-Thoth, dios de Hermópolis.
Se representaba con cuerpo humano y cabeza de ibis. Fue el creador de la
cultura. También asumía el rol de conductor de las almas hacia el Amenti. La
equivalencia con el Hermes griego dio lugar a la figura de Hermes - Thoth.
Posteriormente, hacia el S.III D. C. los neoplatónicos y otras sectas gnósticas
produjeron los Libros Herméticos (Poimandres, La Llave, Asclepios, La Tabla
de Esmeralda, etc.), que atribuyeron a un legendario Hermes Trismegisto (el
"tres veces grande") creador de la ciencia, las artes y las leyes.
15.- El sicomoro era una
especie de higuera de madera muy perdurable que se utilizaba para la confección
de sarcófagos. También se hace alusión aquí al árbol Djed, un tronco muerto del
que salían brotes y que representaba la resurrección de Osiris.
16.- "Dama de
Occidente", nombre que en las invocaciones mortuorias tomaba la diosa
madre Hator, emplazada en la región occidental de Libia donde estaba el reino
de los muertos.
17.- Anubis, con cuerpo de
hombre y cabeza de chacal, era el acusador en el juicio de los muertos. A veces
se lo conocía como "El Embalsamador" o "El Guardián de las
Tumbas". Se atribuía a Anubis haber ayudado al embalsamamiento de Osiris.
También aparecía como "El que está sobre su montaña", es decir, a
cargo de la pirámide funeraria.
18.- Los amuletos (ushabtis o
"los que contestan") eran figurillas de arcilla que se colocaban en
las tumbas para que acompañaran al muerto al país de Amenti, donde adquirían
tamaño y características humanas, reemplazando al difunto en los trabajos más
esforzados.
19.- Horus con sus padres
Osiris e Isis formaba parte de la trinidad de Abidos. Se lo representaba con
cabeza de halcón y un disco solar sobre la frente. Se lo consideraba en su
aspecto solar naciente.
20.- Era un dios local de
Coptos, Panápolis y de ciertas regiones desérticas. Se lo representaba como a
Príapo con el falo erecto. Era una divinidad regeneradora de la corte de Seth.
Fue llamado "Toro de su madre", hijo y esposo de una divinidad que
presidía el Oriente. Puede haberse producido alguna permutación con Seth, ya
que algunas leyendas lo presentan a éste como un toro negro asesinando a
Osiris. Por otra parte, bien puede existir una estrecha relación entre este
antiquísimo Min y el legendario Minos de Creta representado también como un
toro.
21.- Apofis era una serpiente
monstruosa que acechaba la barca del Sol. Con el tiempo quedó identificada con
Seth en su aspecto demoníaco. En algún Libro de los muertos se hacen
invocaciones para que la barca en la que va el difunto no sea presa de esa
serpiente.
22.- La pérdida de la cabeza
en los dioses no significa su muerte sino más bien un reemplazo de atributos.
Muchas divinidades, a su vez, pueden ser identificadas fácilmente gracias a que
llevan por cabeza el tótem del pueblo o lugar del cual parten.
23.- Nos ha parecido de
importancia anotar la historia de Akenatón bajo un subtítulo que hace
referencia al "antimito". En verdad se trata de otro mito raíz: el
del dios único que como sistema de pensamiento entra en fuerte colisión con
panteones superpoblados. Si bien ya en Mesopotamia se vieron algunos
planteamientos monoteístas es en Egipto y con Akenatón ( de 1364 a 1347 A.C.)
donde esa forma religiosa adquiere vigor. La reforma de Akenatón dura tanto
como su reinado. Según Belz, las castas sacerdotales que concedieron al clero
de Amon de Tebas una primacía honorífica se entendían a menudo como el tesoro y
la salvaguardia de las tradiciones nacionales. Su exitosa resistencia a las
reformas de Akenatón tuvo no sólo un carácter religioso sino también nacional.
Después de que ellos hicieron anular las reformas de este soberano hereje, su
influencia y fuerza se volvieron más fuertes que nunca. "Los templos se
convirtieron en la mayor potencia económica del país. Los reyes de la vigésima
dinastía eran marionetas en las manos de los sumos sacerdotes tebanos cuya
función era, de antaño, hereditaria" (Tókarev) . Opuestamente a lo que
ocurrió con el cristianismo y el Islam que progresaron en alianza con las
nuevas fuerzas políticas, la religión egipcia regresó hacia formas autóctonas.
De haber progresado la reforma política y religiosa de Akenatón probablemente
hubiera surgido una religión universal con bastante anterioridad a las hoy
conocidas. De todas maneras, aunque se borraron oficialmente los rastros de la
herejía su influencia trascendió el Egipto.
24.- Heliópolis.
25.- Las traducciones del Himno
a Atón son numerosas. Por nuestra parte hemos apelado a fragmentar la
traslación de Estela Dos Santos basada, a su vez, en la Storia delle
leterattura Antica egiziana, de Donadoni.
IV. Mitos hebreos.
1.- Génesis 2, 9 y 2, 16-17.
2.- En base al libro V de El
Paraíso Perdido, de J. Milton.
3.- Génesis 3, 4-5.
4.- En éste relato, la
serpiente se interesa en que el hombre adquiera la ciencia pero impide que
cobre la inmortalidad siguiendo la tónica del mito de Gilgamesh "aquél que
todo lo supo", pero que regresó a morir en Uruk.
5.- Génesis 3, 22-24.
6.- Anuncio de la Ley Mosaica.
7.- Génesis 22, 1-14.
8.- "Dijo también Dios a
Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, mas Sara será su nombre. Y la
bendeciré, y también te daré de ella un hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser
madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella. Entonces Abraham se postró
sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de
nacer hijo? ¿Y Sara de noventa años, ha de concebir?" ibid. 17, 15-18.
9.- "Entonces dijo: De
cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer
tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de
él. Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya
la costumbre de las mujeres. Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después
que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo? Entonces
Jehová dijo a Abraham: por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he
de dar a luz siendo ya vieja? ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo
señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo.
Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No es
así, sino que te has reído". Ibid. 18, 10-16.
10.- El tema de Abraham fue
tratado dramáticamente por Kierkegaard en Temor y Temblor. En uno de los
posibles libretos sobre el tema del holocausto dice: "Era muy de mañana;
Abraham se levantó, abrazó a Sara, compañera de su vejez, y Sara dio un beso a
Isaac, que la había preservado del escarnio, y era su orgullo y esperanza para
la posteridad. Anduvieron en silencio; la mirada de Abraham permaneció fija en
el suelo hasta el día cuarto; entonces levantando los ojos vio en el horizonte
las montañas de Morija; y bajó de nuevo la mirada. En silencio, preparó el
holocausto y ató a Isaac; en silencio extrajo el cuchillo; entonces, vio el
carnero que proveyó Dios. Lo sacrificó y regresó... A partir de ese día,
Abraham se hizo viejo; no pudo olvidar cuánto había exigido Dios de él. Isaac
continuó creciendo; pero los ojos de Abraham se habían nublado; ya no vio más
la alegría". (O. C. pág. 15. Losada. Buenos Aires. 1979) . Por nuestra
parte, en lugar de insistir en la culpa como un motivo de la existencia, hemos
destacado ciertos aspectos retributivos del mito en lo que hace a la burla
divina frente a la risa motivada por la incredulidad.
11.- Este es el tema de Jacob,
pero también Moisés lucha con Dios. Así se nos dice: "Y aconteció en el
camino, que en una posada Jehová le salió al encuentro y quiso matarlo". Exodo.
4, 24.
12.- Israel, esto es "el
que lucha con Dios", o "Dios lucha".
13.- Peniel, esto es "el
rostro de Dios".
14.- "Los lexicógrafos
árabes explican que la naturaleza de la renquera producida por lesión en el
tendón femoral de la articulación del muslo obliga a una persona a andar sobre
la punta de los dedos. Esta dislocación de la cadera es común entre los
luchadores y la describió por primera vez Harpócrates. El desplazamiento de la
cabeza del fémur alarga la pierna, aprieta los tendones del muslo y produce
espasmo en los músculos, lo que obliga a caminar contoneándose, con el talón
constantemente elevado, como la renquera que atribuye Homero al dios Hefestos.
La creencia en que el contacto con los jinn trae como consecuencia una
manera de andar floja y como descoyuntada se encuentra entre los árabes, quizá
en recuerdo de la danza renqueante que bailaban los devotos que se creían
poseídos divinamente como los profetas de Baal en el monte Carmelo (Reyes
XVIII.26) . Beth Hogláh, cerca de Jericó, puede haber sido llamada así por
esta razón, porque hajala significa en arábigo renquear o saltar y tanto
Jerónimo como Eusebio llaman a Beth Hogláh 'el lugar de la danza del anillo'.
Los tirios bailaban esa danza en honor de Hércules Melkart. Es posible, en
consecuencia, que el mito de Penuel explicase originalmente una ceremonia
renqueante que conmemoraba la entrada triunfante de Jacob en Canaán después de
luchar con un rival". Los Mitos Hebreos. Op .Cit., pág.200, nota 7.
15.- El tema de la renguera
divina está muy extendido en la mitología universal. Desde el Hefesto cojo que
es arrojado del Olimpo hasta los nativos Tereno y los de la isla de Vancouver.
Los Ute de Whiterocks en Utah, practicaban "danzas rengueantes", esto
también se lee en un texto talmúdico que refiere la danza claudicante celebrada
hacia el siglo II d.C. con el objeto de favorecer las lluvias. Esta idea de la
renguera divina aparece también en la China arcaica. El fundador de la dinastía
Yin, T' ang que luchó contra la sequía y Yu el Grande, fundador de la dinastía
Chang, eran hemipléjicos y rengueaban. Comentarios sobre este particular, los
encontramos en Frazer (La Rama Dorada, 4, vol. 7) y en C. Lévi-Strauss (Mitológicas
II, De la Miel a las Cenizas. F.C.E. México. 1972. Pp. 383-386) . En este
punto de las danzas claudicantes o de las rengueras realizadas con el objeto de
promover las lluvias, opinamos que el o los oficiantes del ritual simulan el
malestar de algunas personas que al acercarse las tormentas acusan dolores
artríticos. En esos caso, se trata de "engañar" al cielo y, dentro de
esa lógica, si se renguea es porque viene la lluvia, por tanto, ésta no tiene
más que producirse. En el caso de Jacob, su lucha y la renguera emergente, creemos
que si bien podría tratarse de un rito, éste no está referido al tema de las
lluvias sino al del cambio de estado del protagonista confirmado en la
permutación de su nombre, nada menos que por el de Israel. Recordemos que en el
otro caso de lucha con Jehová, Moisés no queda rengo pero se produce de
inmediato la circuncisión y todo esto ocurre en el trayecto de regreso a Egipto
siguiendo el mandato de Dios para rescatar a su pueblo de la prisión del
Faraón. Por tanto, la anécdota de "el intento" de Jehová por
"matar" a Moisés, refleja también un posible ceremonial de cambio de
estado.
16.- No podemos menos que
transcribir algunos párrafos del curioso estudio de Freud respecto a Moisés y
el monoteísmo. Aunque sus razonamientos no están del todo avalados por la
certeza histórica, son dignos de tenerse en cuenta en algunos aspectos. Desde
luego, no reproduciremos aquí los temas psicoanalíticos de la tesis. El trabajo
de marras, bajo el título de "Moisés y el monoteísmo" ( O. C.
Volumen XXIII. Amorrortu, Buenos Aires, 1980), trata de demostrar en el
capítulo primero que Moisés fue un egipcio y para ello cita un documento de
Sargón de Agadé (fundador de Babilonia, h. 2800 a.C) en el que aparece la
leyenda del rescate de las aguas que circulaba en todo el mundo cultural de la
Mesopotamia y por tanto era conocido por los semitas nacidos en Babilonia o,
como Abrahám, en Ur de Caldea. El escrito dice: "Yo soy Sargón, el rey
poderoso, el rey de Agadé. Mi madre fue una vestal; a mi padre no lo conocí, en
tanto que el hermano de mi padre moraba en la montaña. En mi ciudad de
Azupirani, situada en el valle del Eufrates, quedó de mí embarazada mi madre,
la vestal. Me parió a escondidas. Me puso en una canasta de cañas, tapó los
orificios con betún y me abandonó a la corriente del río, pero la corriente no
me ahogó. El río me llevó hasta Akki, el que saca el agua. Akki, el que saca el
agua, en la bondad de su corazón me recogió. Akki, el que saca el agua, me crió
como si fuera su propio hijo... ", etc. Más adelante (tercera parte, pág.
57 y sig.), Freud dice: "... la religión de Atón fue abolida, y la residencia
del faraón motejado de herético fue víctima de la destrucción y el saqueo.
Hacia el año 1350 a.C. se extinguió la dinastía decimoctava; le sucedió una
época de anarquía, tras la cual restableció el orden el general Haremhab, quien
gobernó hasta 1315 a.C. La reforma de Ikhnatón parecía un episodio destinado al
olvido. Hasta aquí lo comprobado históricamente; lo que sigue es nuestra
continuación hipotética. Entre las personas allegadas a Ikhnatón se encontraba
un hombre que quizá se llamaba Thotmés, como muchos otros en esa época; el
nombre no importa mucho, sino sólo que su segundo componente debió de ser
'mose'. Ocupaba un alto puesto, era un secuaz convencido de la religión de
Atón, pero, por oposición al caviloso rey, era un hombre enérgico y apasionado.
Para él, el final de Ikhnatón y la apostasía de su religión significaba el fin
de todas sus expectativas... En el apremio del desengaño y la soledad se volvió
a estos extranjeros, buscó en ellos el resarcimiento de sus pérdidas. Los
eligió como su pueblo, intentó realizar en ellos sus ideales. Luego que
acompañado por la gente de su séquito, hubo abandonado con ellos Egipto, los
santificó mediante el signo de la circuncisión, les impartió leyes, los
introdujo en las doctrinas de la religión de Atón que los egipcios acababan de
abolir". Y hasta aquí, Freud. En lo que hace a la circuncisión sabemos que
esta ya había sido establecida antes de Moisés y en cuanto a su uso por
diversos pueblos, incluso el egipcio, puede probarse históricamente sin por
ello hacerla derivar exclusivamente de los habitantes del Nilo. Moisés pudo
haber sido egipcio, eso no nos parece de especial importancia. El tema de
interés radica en que la influencia cultural egipcia se hizo sentir en esa
porción del pueblo judío afincada en tierra de los faraones. Los
acontecimientos desencadenados por Akenatón fueron muy próximos a la época del
Exodo y las tesis religiosas que sostuvo Moisés, también coincidieron con las
del reformador egipcio. En cuanto al interés histórico experimentado por Freud,
debemos recordar que hacia 1934 circulaban numerosas hipótesis sobre el origen
egipcio de Moisés, entre otras las de Breasted y de Eduard Meyer que nuestro
autor cita a menudo haciéndose eco de la discusión planteada. Desde luego que
para Freud no era indiferente el tema de la fundación religiosa ya desde su Tótem
y tabú de 1913. Cuando en el Moisés y el monoteísmo, se concluye que
Moisés fue asesinado por un grupo de sus liderados, todos los antecedentes del
caso y especialmente la relación padre-hijo no pueden pasarse por alto, por lo
menos dentro de la lógica psicoanalítica o de la tradición antropológica
representada por J. G. Frazer, de quien Freud era tributario. Aquél sostenía
que el asesinato de los jefes era una tendencia marcada o solapada, pero
existente en numerosas sociedades. Como a su vez los jefes saben o intuyen
esto, la gente tiene que cuidarlos y cuidarse de ellos ("He must not
only be guarded, he must also be guarded against") .
17.- Exodo 3, 2-16. Ver
también: Exodo 6, 2-3.
18.- Ibid. 12, 37-38.
19.- Según Eusebio y Julio
Africano, Amenofis hizo construir un canal que comenzando en el Nilo a la
altura de Coptos, más abajo de Tebas, penetraba por Cosseir en el Mar Rojo.
Este canal fue cegado durante la invasión de Cambises. A su vez, Aristóteles comenta
que Ramses II o Sesostris, abrió un canal por el istmo. Los trabajos fueron
interrumpidos y luego continuados por Necos hasta que la obra quedó concluída
por Dario. El canal empezaba en Patumos sobre el Mar Rojo y terminaba en el
Nilo hacia Bubasto. Los Ptolomeos lo mejoraron y cuenta Estrabón haberlo visto
en actividad. Fue conservado por los romanos hasta siglo y medio después de la
conquista árabe. Al parecer, el canal fue cegado y reconstruido por Omar,
volviendo a hacerse navegable hasta el 765, fecha en la que Almanzor decidió
inutilizarlo para evitar que Mohamed-ben-Abula, recibiese víveres de sus
compañeros sublevados. Para más detalles sobre la historia de las
canalizaciones egipcias, ver Rompimiento del Istmo de Suez, de Cipriano
S. Montesinos. En lo referente al paso de los Israelitas por un lugar seco del
Mar Rojo todo hace pensar que, en efecto, existía un sistema de esclusas en un
ramal conectado con el Nilo, o bien (ya que los datos históricos faltan en este
punto), que se estaba en obra canalizando en seco dos sectores que luego
habrían de ser unidos por el agua. Si ese fue el caso, las paredes a modo de
presas de contención provisoria permitían terminar los trabajos de
canalización. Probablemente, por una de esas paredes se desplazó el equipo
pesado de los egipcios y bien pudo producirse un fuerte desmoronamiento. Si
esta explicación resulta poco creíble, debemos recordar el proyecto de trazado
indirecto del canal de Suez, de acuerdo a Stéphenson, Negrelli y Paulín
Talabot. De acuerdo a ese plan, conocido como de Linant-Bey, se trataba de
realizar 24 esclusas comunicando el Mar Rojo con el Nilo. Por otra parte, en la
inauguración oficial del canal de Suez el 17 de Noviembre de 1869, numerosos
tramos llegaban escasamente a los 22 metros de ancho y la profundidad era de
8,50 y 9 metros. No estamos hablando entonces de tan gigantescos tramos ni de
esclusas tan altas.
20.- "Y llegaron a
Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara porque eran amargas; por eso le
pusieron el nombre de Mara". Exodo 15, 23.
21.- "Y la casa de
Israel lo llamó Maná; y era como semilla de culantro, blanco, y su sabor como
de hojuelas con miel". Ibid 16, 31. Aquí "maná" quiere decir
"¿Qué es esto?" en referencia a la sorpresa que mostraron los
israelitas al comer las semillas que les presentaba Moisés.
22.- Exodo 19, 18-21.
23.- Ibid. 20, 18.
24.- Deuteronomio 33, 4-7.
25.- Ibid. 33, 10-12.
V. Mitos chinos.
1.- La doctrina del Tao es muy
anterior a Lao Tse y Confucio (ambos vivieron en el s. VI a. C.) . Existen
rudimentos de estas ideas en el origen de la cultura Hoang Ho. Por otra parte,
en el I Ching o Libro de las Transformaciones (posiblemente anterior al
siglo X a.C), se recoge aquellos elementos que luego serán un antecedente
importante en la elaboración del Confucianismo y el Tao Te. Se deba el I
Ching al legendario Fu Jtsi o a Vem, antecesor de la dinastía Chou, o a una
sucesión de autores y correctores, lo cierto es que su influencia ha sido
grande en la formación de numerosas escuelas de pensamiento, dando lugar
también a una serie de técnicas adivinatorias y otras supersticiones que llegan
hasta nuestros días.
2.- Tao Te Ching, Lao
Tse. C. IV. Andrómeda, Buenos Aires, 1976 (traducción de J. Fernández. O) .
3.- Ibid. C. XI. En la
traducción que hace Lin Yutang del chino al inglés (y de ahí se vuelca al
castellano por obra de A. Whitelow), se lee: "Treinta costillas se unen
circundando la nave; de su no existencia surge la utilidad de la rueda...
" (?) . Sabiduría China. pág. 35. Nueva, Buenos Aires, 1945.
4.- "Profundidad, es una
interpretación de la palabra china hsuan que significa lo 'infinitamente
pequeño del Universo no descubierto por el hombre' (literalmente 'una cosa
pequeña cubierta por un hombre') . La 'infinita profundidad', en chino literalmente
significa 'la profundidad de la profundidad' o 'la infinita pequeñez de la
infinita pequeñez' ". (Tao Te Ching, llamada 4 del traductor al
capítulo 1) .
5.- En esta versión libre, la
vuelta al sueño quiere significar la contracción o el enfriamiento de todas las
cosas luego de la primera expansión. El gran torbellino sigue ampliándose,
según el taoísmo, pero en cada cosa comienza la contracción que equilibra a la
oleada universal.
6.- Se ha interpretado al Yin
como una fuerza pasiva, complementaria del Yang. Pero el Yang, aparece
como fuerza posterior al Yin. Esto ha suscitado no pocas discusiones
antropológicas en las que, asociándose el Yin a lo femenino y el Yang a lo
masculino, se ha pretendido que la anterioridad de aquella fuerza es histórica
y no conceptual. La conclusión que ha derivado, es que se trata de la primacía
femenina en la época matriarcal, luego desplazada por el patriarcado en el que
el Yang impone su actividad, tal como aparece en el Emperador Dragón (Yang) y
en la Emperatriz Feng (Yin) .
7.- Alusión a los mitos de
ultratumba. En el fragmento que acompañamos se reflejan algunas de estas
creencias populares aunque de distintas épocas, como el caso de los Ocho
Inmortales que aparecen recién en el siglo XIII d.C. (durante la dinastía
Yüan), al lado de figuras temidas o veneradas en los siglos XI a II a.C.
(período clásico de la dinastía Chou) . De todas formas, se trata de un trabajo
meritorio que también da ciertas pautasrituales. " -¿Sabes lo que harán de
ti? -preguntóle Tcheng-Kuang mirándolo atentamente-. Te despellejarán vivo, te
arrancarán las uñas, los dientes y los ojos, te quitarán la carne a tiras y se
la echarán a los buitres. Después los perros roerán tus huesos. Y cuando
transcurran los ciento cinco días del solsticio de Yin, tus familiares no
podrán ir a tu tumba a ofrecerte sacrificios en la fiesta de la muerte. Los
muchachos de tu aldea lanzarán al aire sus cometas, ilustradas con las leyendas
de los ocho Sabios Inmortales, y colgarán de ellas sus campanillas y sus
linternas. Millones de linternas se encenderán ese día en China, pero ninguna
de ellas alumbrará por ti... Ni quemarás azufre ni hojas de artemisa en medio
del patio para expulsar a los demonios. Ching, el gran demonio que lleva el
registro de la Vida y de la Muerte, habrá inscrito ya tu nombre a la puerta del
Infierno, sobre el Magno Océano, en el camino que conduce a la Fuentes
Amarillas, donde habitan los muertos... Sung-Ti, la Majestad Infernal que
habita en la Estancia de las Cuerdas Negras, y el Señor de los Cinco Sentidos,
y el temible Yen-Lo y el implacable Ping-Tang, Señor de los Infiernos, te harán
recorrer, una a una, sus cámaras de tortura en una infinita rueda de suplicios.
No irás al Paraíso Kwng Sung, donde la Reina Madre del Oeste pasea entre sus
durazneros, ni verás más al sol, Padre Yang, bello Cuervo de Oro, recorrer el
cielo en su carro de llamas". La Flor del Tao. A. Quiroga. Cárcamo,
pp. 13 y ss. de la edición bilingüe. Madrid. 1982. Respecto a las leyendas
chinas, se puede consultar algunas de las fuentes que da Tao Liu Sanders al
final de su libro Dragones, Dioses y Espíritus. Anaya, Madrid. 1984.
8.- I Ching.
Disertación de Ta Chuan. Traducción de A. Martínez B. Ed. Tao. Quindio.
Colombia. 1974.
9.- Tao Te Ching. Op.
Cit. LXXI.
VI. Mitos indios.
1.- La literatura mística de
la India es, con seguridad, la más extensa del mundo. Por otra parte, en ella
se encuentran concepciones científicas, filosóficas y artísticas de sumo
interés. Con frecuencia se ha querido ordenar de manera simple a esa enorme
producción. Siguiendo un esquema elemental podemos decir que los Vedas
(cuatro en total), han sido seguidos por obras de exégesis como los Brahmanas,
Aranyakas y Upanisads. Los Vedas pueden ubicarse, en su sustrato más
antiguo, hacia el s.XV a.C.; los Brahmanas hacia el VI a.C. y muchos de
los Aranyakas, más recientes en general, tienen su esbozo casi contemporáneo a
los Brahmanas. Los Upanisads, son los últimos escritos que, al cerrar el ciclo
védico, toman el nombre de "Vedanta". El ciclo védico, fue
compuesto en la lengua que portaban los invasores de la India, conocidos como
"indoeuropeos", o "indoarios". Esta lengua fue haciéndose
irreconocible a medida que transcurría el tiempo hasta que se sistematizó la
forma de expresión clásica que conocemos como Sánscrito, hoy por hoy fuera de
uso pero que constituye algo así como el Griego antiguo para los occidentales.
De acuerdo a Max Müller, los Vedas fueron producidos entre el 1200 al
800 a.C.; los Brahmanas del 800 al 600 y el resto del 600 al 200, pero
lo cierto es que no hay nada en esos textos que indique en qué fecha fueron
escritos y, en cambio, su transmisión fue durante largas centurias de tipo
oral. En lo que hace a la moderna mitología hindú, podemos mencionar a las dos
grandes epopeyas (Ramayana y Mahabharata), a los Puranas
(historias tradicionales, en número de dieciocho) y a los Tantras (unos
cinco importantes) . En éste primer apartado que hemos llamado "Fuego,
Tormenta y Exaltación", nos hemos limitado a transcribir algunos de
los himnos dedicados a las tres más importantes divinidades del Rig Veda.
Autores como Yaska, posiblemente una de las autoridades más antiguas en el
comentario de los Vedas, considera que Agni, Indra y Surya (el sol),
constituyen la trilogía fundamental del monumento literario que nos ocupa. Nos
parece, sin embargo, que la suplantación de Soma en esa trilogía responde a un
cambio importante en la perspectiva mítica de los autores posteriores,
respecto de la etapa védica original.
2.- Fuego como figura de Agni.
En Agni se reconocen distintos tipos de fuego: el de la tierra (incendio, fuego
doméstico y sacrificial) ; el del aire (rayo y relámpago) y el del cielo (sol)
. Se lo suele llamar "comedor de madera" y de "grasa", esto
último en alusión a la grasa sacrificial que se derrama sobre él. Nace por
frotación de las dos varillas sagradas y no tiene pies, manos, ni cabeza; a
cambio posee numerosas lenguas y cabellera de llamas. Su voz es el crepitar. Le
son consagrados más de doscientos himnos del Rig Veda. Fue adorado
también por la rama aria que se desplazó hacia Irán. Allí tomó gran relevancia
en la religión anterior a Zarathustra, se continuó luego del reformador y llegó
hasta el actual culto de los Parsis (éstos, luego del embate musulmán se
mantienen en Irán en reducido número de treinta mil, habiendo emigrado a Bombay
un grupo que hoy representa la mayoría de esa religión) . Al parecer, muchos de
los atributos de Agni terminaron absorbidos por Indra, pero en su carácter
sacrificial continúa involucrando a la mayor parte de las divinidades hindúes.
3.-Tormenta como figura de
Indra. En rigor, la imagen de Indra es el rayo pero acá aparece como conductor
de las aguas luego de haberlas liberado al triunfar sobre Vrta, demonio-hembra
que las tenía prisioneras. Este Vrta, puede haber sido un dios de los nativos
contra los cuales lucharon los arios durante su invasión a la India al penetrar
por el Punjab. Los pobladores, que fueron desplazados hacia el sur,
posiblemente canalizaban el agua hacia sus campos de cultivo, encontrándose en
un estadio de civilización más avanzado que el de los extranjeros, pero no
contaban con las armas de hierro con que estaban pertrechadas las hordas
invasoras. Los nativos son llamados "Dasyu" en el Rig Veda
tratándose seguramente de grupos drávidas. También se ha visto en Indra al dios
que lucha contra la sequedad y que libera las aguas benéficas del cielo. A este
dios se consagran alrededor de doscientos cincuenta himnos del Rig Veda
(una cuarta parte del total) lo que muestra la importancia que tuvo por esas
épocas. Posteriormente fue perdiendo fuerza y muchos de sus atributos
terminaron absorbidos por otros dioses.
4.- Exaltación como figura del
dios embriagador Soma. Esta bebida se corresponde con el Haoma de los arios que
invadieron el Irán. Hasta el día de hoy se discute las características de la
planta productora del Soma. Parece posible que la bebida fuera, con el tiempo,
obtenida de distintos vegetales de ahí la confusión que ha rodeado a este tema.
Según W. Wilkins en su Mitología Hindú, la planta en cuestión es la Asclepias
ácida de Roxburgh. Crece en las colinas del Punjab, en el Paso Bolan, en
los alrededores de Poona, etc. Pero ya en épocas en que fuera escrito el Vishnu
Purana, los intoxicantes estaban estrictamente prohibidos, por eso el Soma
no era exaltado como tal. En todo caso, allí se lo relaciona difusamente con la
luna. Por tanto, la pista se pierde casi completamente. Según otros autores, la
planta no es sino una variedad de la zigophyllacea. Podría tratarse de las
semillas del vegetal conocido como "ruda asiria" (Pegorum harmala)
que fue usado por los mesopotámicos quemándolo en los sahumerios sacrificiales.
No han faltado, los que han visto en el Soma una bebida fermentada del tipo de
la cerveza, como la consumida por los indoeuropeos. Pero la teoría más
interesante ha partido de A. Hofmann. Este estudioso (descubridor del L. S.
D.), afirma que se trata de un hongo: la Amanita muscaria. Según él, lo
que fue un enigma etnobotánico por más de dos mil años ha sido develado en
1968. En Plantas de los dioses, (en colaboración con R. Evans. F. C. E.
México, 1982), Hofmann comenta que la Amanita se conoce como alucinógeno
desde 1730 por comunicación de un oficial sueco prisionero en Siberia. Este
informó que los chamanes la desecaban, agregándole luego leche de reno y
procedían a ingerirla mostrando los mismos síntomas que se han observado entre
los nativos del lago Superior, del Norte y Centroamérica, afectos a las mismas
prácticas. En laboratorio se comprobó que el principio activo no era la
muscarina como se pensaba, sino que se logró aislar el ácido iboténico y,
finalmente, el bioquímico Takamoto obtuvo el alcaloide llamado
"muscimole". En toda esa investigación se supo que en el proceso de
secado del hongo ocurre toda la transformación y el ácido se convierte en
muscimole. Otra observación importante fue proporcionada también por aquel
oficial que mencionáramos antes. Al parecer, los chamanes siberianos procedían
luego a beber la orina y mostraban efectos parecidos a los evidenciados
anteriormente. Los autores de Plantas de los Dioses, comentan que esto
era posible porque los principios psicoactivos pasaban a la orina sin ser
metabolizados, o bien en forma de metabolitos que aún tenían actividad, lo cual
es poco usual en relación a los compuestos alucinógenos de las plantas. Por
otra parte, en los Vedas se hace mención a que la orina de alguno de los
concurrentes a la ceremonia del Soma, era recogida en recipientes especiales,
lo cual permite establecer curiosas relaciones. Actualmente en India es
conocida la uroterapia en base a la bebida, en ayunas, de la propia orina. Este
no es exactamente el caso descripto más arriba, pero esta costumbre bien podría
tener sus raíces más lejanas en la época védica de la "medicina" del
Soma. Con relación a la Amanita, un fresco románico de la capilla de
Plaincourault (fines del s.XII), la muestra como el árbol del Edén,
enroscándose a su alrededor la famosa serpiente. En lo que hace a sustancias
tóxicas usadas en ceremonias religiosas, los asirios ya conocían la cannabis
en el primer milenio a.C. que, desde luego, también se utilizaba en Tíbet e
India con idénticos fines. Marco Polo da cuenta en sus viajes, del caso de
Al-Hasan ibn-al-Sabha, conocido como "el viejo de la montaña" que
usaba el haschich (de cuyo nombre deriva el de "aschissim" o
"asesin", que fue volcado como "asesino"), relatándose que
Al-Hasan sometía a un grupo de jóvenes por medio del tóxico y luego los lanzaba
contra sus enemigos. Seguramente, numerosos sahumerios han tenido su origen en
la aspiración de humos de plantas alucinógenas quemadas con finalidad ritual.
Dada la toxicidad observada es posible que, con el tiempo, tales vegetales
fueran desplazados por resinas que hoy vemos utilizadas en la práctica de
muchas religiones, esto es: el incienso, la mirra y el estoraque, además de
maderas aromáticas como el sándalo. Puede seguirse una pista similar en el
origen de ciertos perfumes que con el tiempo fueron desapareciendo. En cuanto a
la amplitud del uso, digamos que de la enorme cantidad de especies vegetales
terrestres, sólo ciento cincuenta han sido empleadas por sus propiedades
alucinantes. De éstas, unas veinte en el Oriente y alrededor de ciento treinta
en el hemisferio occidental, correspondiendo una cantidad importante al centro
y norte de América. En el origen de las religiones universales se observan
algunos rasgos que no dejan de sugerir la presencia de sustancias alucinógenas.
El Soma, por la abundante referencia que nos da el Rig (alrededor de
ciento veinte himnos), se nos presenta como el tercer dios importante de la
India en la época védica, pero no podemos desconocer que en distintos tiempos y
lugares, numerosas manifestaciones religiosas han estado relacionadas con la
acción de tóxicos. Sobre las anormalidades de la percepción y de la
representación, ver nuestro Contribuciones al Pensamiento (Psicología de
la imagen- Variaciones del espacio de representación en los estados alterados
de conciencia. Planeta, Buenos Aires, 1990) .
5.- Rig Veda I, 1, 2.
En la traducción de F. Villar Liébana. Ed. Nacional. Madrid, 1975.
6.- Ibid. I, 31, 2.
7.- Ibid. I, 36, 14 y ss.
8.- Ibid. I, 60, 3.
9.- Ibid. I, 78, 2.
Posiblemente de una rama de la familia de estos Gotama descienda el Buda
histórico. En el Rig Veda se menciona a los Rahüganas como
pertenecientes a ese grupo (I, 78, 5) .
10.- Ibid. II. 4, 5 y ss.
11.- Ibid. I, 32, 1 y ss.
12.- Ibid. III, 48, 1 y ss.
13.- Ibid. IX, 1, 5 y ss.
14.- Ibid. IX, 45, 3 y ss.
15.- Ibid. IX, 48, 3 y ss.
16.- Ibid. IX, 50, 1.
17.- Ibid. IX, 57, 1 y ss.
18.- Ibid. X, 129, 1 y ss. De
la traducción inglesa de R. Griffith.
19.- En base a la traducción
de W. Wilkins del Mahabharata. Mitología Hindú. Visión, Barcelona, 1980.
20.- Alusión a la enseñanza
del Buda (500 a. C.) . Según esa doctrina, el ser humano puede liberarse de la
rueda de las reencarnaciones y llegar al Nirvana, suerte de disolución desde el
punto de vista de las características sensibles que configuran el Yo. La
doctrina budista ( en rigor una filosofía y no una religión), fue convertida
paulatinamente en una creencia religiosa dando lugar, a su vez, a una nutrida
mitología.
21.- A menudo, "Om"
se pronuncia en los comienzos de oraciones y ceremonias religiosas.
Originalmente, las letras que formaban a esta palabra (a u m) representaban a
los Vedas. Con el tiempo, comenzó a denotar a las tres deidades
principales del ciclo puránico, a saber: Brahma, Vishnu y Shiva.
22.- La oración está tomada
del Vishnu Purana. Respecto al nombre de Brahma, Monier Williams dice:
"Sólo unos pocos himnos de los Vedas parecen contener la simple concepción
de la existencia de una ser divino y omnipresente. Incluso en éstos, la idea de
un dios presente en toda la naturaleza es un poco difusa e indefinida. En el
Purushna Sukta del Rig Veda, el espíritu único se llama Purushna. Ya el nombre
más común en el sistema posterior es Brahman, neutro (nominativo, Brahma)
derivado de la raíz brih, 'expandirse' y denota la unidad de la esencia
expansiva, o la sustancia universalmente difusa del universo... Brahma es el
neutro, siendo el 'simple ser infinito (la única esencia real y eterna) que
cuando pasa a la esencia manifestada se llama Brahma; cuando se desarrolla a sí
misma en el mundo se le llama Vishnu y cuando de nuevo se disuelve en sí mismo
en un ser único recibe el nombre de Shiva; todos los restantes e innumerables
dioses y semidioses son también nuevas manifestaciones del neutro Brahman, que
es eterno". Indian Wisdom, pág. 12. Citado por Wilkins O. C. pág.
106.
23.- El título de éste
parágrafo, "Las formas de la belleza y el horror", sintetiza esa
sensación contradictoria que muy a menudo presentan las divinidades en las que
se advierte su doble faz benéfica y siniestra. El primer caso que se presenta
es la transformación de Krishna frente al héroe Arjuna. El segundo es el de la
radiante Parvati capaz de triturar a un monstruo, sorber su sangre y devorar
los restos para volver al lado de su amado Shiva con la belleza y mansedumbre
de siempre. Impresionado por ese estado contradictorio que le provoca su
amante, Baudelaire terminará escribiendo su Himno a la Belleza que bien
puede ser dedicado a esos dioses ambivalentes: "¿De un negro abismo vienes
o de los astros bajas? El Destino, como un perro, te sigue fiel y ciego; vas
sembrando al azar dichas y desventuras, gobiernas todo aunque sin responder de
nada... ¡Oh Belleza, caminas entre muertos y de ellos te burlas! Entre tus
joyas el Horror no es la menos preciada... ¿Qué importa que del cielo o del
infierno vengas, ¡oh Belleza, monstruo enorme, ingenuo, espantoso! si tu
mirada, tu sonrisa, tus pies, me abren la puerta del Infinito que amo y me es
desconocido?"
24.- Arjuna, uno de los héroes
de la epopeya Mahabharata.
25.- De El Bhagavad Gita.
En la traducción de J. Roviralta Borrell. Canto XI. Diana, México, 1974. El Bhagavad
Gita es un episodio del Mahabharata, redactado hacia el siglo III a.
C.
VII. Mitos persas.
1.- Zarathustra o Zoroastro,
vivió aproximadamente entre el 660 y 580 a.C. Su prédica comenzó en un remoto
distrito del Irán oriental. Desde el punto de vista religioso su figura es de
las más importantes por cuanto su existencia personal es tan probada como la de
Mahoma p. ej., cosa que no ocurre con otros muchos fundadores. No obstante
contar con elementos indo-iránios y otros primitivos, el profeta inaugura una
religión universal nueva que impacta poderosamente en otras. Su cosmología y su
cosmogonía, su apocalipcismo y sus ideas de salvación comienzan un ciclo
religioso que junto a Isaías, Malaquías y Daniel (en la Biblia), tendrá enorme
influencia en vastas regiones de Oriente y Occidente. Más adelante, el
Zoroastrismo convertido en Mitraísmo avanzará nuevamente, esta vez en dirección
al Imperio Romano. En fuerte competencia con el Cristianismo influirá sobre él,
pero aún cuando esta nueva religión se imponga en alianza con el poder político
romano, los gérmenes del Mitraísmo crecerán en su seno hasta expresarse como
serias herejías. Esto mismo ocurrirá luego en Irán donde la invasión musulmana
terminará erradicando casi totalmente al Zoroastrismo, pero muchas de sus ideas
producirán la herejía Chiita dentro del Islam. Ya en el siglo XIX, el Ba' y la
fe Bahai, constituirán una nueva transformación de la enseñanza de Zarathustra.
En el aspecto doctrinal, se atribuye a Zarathustra la redacción del Avesta
ó Zend-Avesta, pero al parecer el profeta solamente escribió el Yasna
(tal vez únicamente 17 de sus himnos ó Gathas) . El Avesta está
constituído por el Yasna (72 capítulos de liturgia Parsi) ; El Vispared
(24 capítulos de invocaciones) ; el Vendidad (otros 22 capítulos) ; los Yashts
(21 capítulos con invocaciones a los ángeles y que constituye el Avesta
propiamente sacerdotal) y el Khordah Avesta ó Pequeño Avesta (libro de
devociones sacerdotales y privadas) . Para nuestras citas del Avesta,
hemos tomado solamente los Gathas y el llamado Vendidad-Sade. Los
Gathas fueron escritos en Avestín, que era la lengua de la antigua
Bactriana, pero los textos originales sufrieron numerosas viscicitudes ya desde
el paso de Alejandro por Persia. Así es que el material ha llegado hasta
nosotros en lengua Pehlevi, con grandes lagunas y, seguramente, interpolaciones
de todo tipo. En lo que hace a ciertas divinidades o espíritus comunes en su
origen entre las ramas arias que se bifurcaron hacia India e Irán, debemos
tener en cuenta que toman un carácter opuesto debido, probablemente, a las
guerras o disputas que ocurrieron entre aquellas tribus primitivas. Así, Indra
y los Devas son dignos de devoción en los Vedas hindúes, tomando un
carácter siniestro en el Avesta. Otro tanto ocurre con el legendario
Yima del Avesta ("Djimchid, jefe de pueblos y rebaños" para
Anquetil-Duperron, de acuerdo a cita de Bergúa), que en los Vedas
aparece como Yama, divinidad de la muerte (Rig-Veda 1, 38, 5) . Pero el
Haoma (Soma para los Vedas) y Mithra (Mitra védico), permanecen con
características benéficas.
2.- Alusión al comienzo del Así
habló Zaratustra. "Cuando Zaratustra cumplió los treinta años,
abandonó su patria y los lagos de su patria y se retiró a la montaña".
F. Nietzsche O.C. Vol. III pág. 243. Aguilar, Buenos Aires, 1961. Al parecer,
la preocupación de Nietzsche por el profeta persa comenzó cuando siendo muy
joven lo vio en sus sueños. En su correspondencia con su hermana Elizabeth y
con Lou Andreas Salomé, aparte de comentarios a Peter Gast y a E. Rhode,
Nietzsche describe a Zaratustra como alguien capaz de fundamentar una nueva
moral y, por tanto, como un destructor o transmutador de los valores
establecidos.
3.- Referencia al sistema
cosmológico y cosmogónico de Zaratustra, desarrollado por los magos persas.
4.- Kine, alma de los seres
vivientes y particularmente del ganado. Ahura Mazda, divinidad de la Luz,
llamado también Ormuz.
5.- Yasna XLIV, 3. El Avesta.
Traducción de J. Bergúa. Bergúa. Madrid. 1974.
6.- Ibid. XLIV, 4.
7.- Ibid. XLIV, 5.
8.- Ibid. XLIV, 6.
9.- Segundo Fargard, 2 y ss. El
Vendidad-Sade. Op. Cit.
10.- Ibid. Segundo Fargard, 7
y ss.
11.- Ibid. Decimonoveno
Fargard, 52.
12.- Ibid. Décimo Fargard, 17.
13.- Ibid. Decimoctavo
Fargard, 29 y 31.
14.- Ibid. Decimoquinto
Fargard 5 y 6.
15.- Yasna XXX, 3.
16.- Ibid. XXX, 4.
17.- Ibid. XXX. 5.
18.- Ibid. XXX. 6.
19.- Ibid. XXX. 8. Se refiere
a la alianza de los espíritus Daevas con Ahriman, dios de la Tiniebla y el Mal.
20.- Ibid. XXX, 8
21.- Ibid. XLV, 2.
22.- Ibid. LIII, 2.
23.- Ibid. LI, 13.
24.- Ibid. XLIX, 11.
25.- Ibid. LI, 15.
VIII. Mitos greco-romanos.
1.- Bajo este título
englobamos a una cantidad de mitos de los que participaban no solamente griegos
y romanos, sino otros propios del mundo creto-micénico que, desde luego,
requerirían tratamiento aparte. Se observará que los sujetos tratados poseen
nombres griegos y en ningún caso romanos, ya que los hijos de Rómulo absorben
sus más prominentes mitos de la cultura griega, con el solo expediente de
cambiar nombres y lugares en que se desarrollaron algunos acontecimientos. De
ninguna manera estamos diciendo que la cultura romana no haya dado lugar a
leyendas y mitos propios, ya que las sucesivas oleadas de invasores sobre esas
tierras debieron enfrentar a pobladores más antiguos y éstos, desde luego,
contaban con formas míticas y religiosas más o menos diferenciadas de los
nuevos aportes. Por otra parte, la influencia cultural griega sobre la romana
no es el único factor que juega, ya que numerosas "historias" derivan
de egipcios, frigios, hititas, etc. Si vamos al caso, en la misma mitología griega
son muchos los nombres de dioses de origen extranjero. Por otra parte, una cosa
es la colección (y muchas veces transformación) de leyendas y mitos debidos a
la pluma de los mitógrafos antiguos y otra el papel que dioses, semidioses y
otras entidades jugaban en el culto personal y colectivo. En realidad es allí
donde debe buscarse la verdadera importancia de los mitos, emparentados más con
el sistema de creencias que con la simple expresión poética, plástica y a veces
filosófica, como en el caso del Platón creador de "mitos" ( Banquete,
Fedón, Fedro, República, etc.), a través de los cuales explica su doctrina.
Por nuestra parte, hemos utilizado los textos de Homero, Píndaro, Eurípides,
Sófocles y Esquilo por su gran belleza expresiva y, desde luego, la Teogonía
y los Trabajos y Días de Hesíodo que sin el vuelo poético
de las obras de aquellos autores, constituyen verdaderas piezas de recopilación
y "clasificación". Históricamente, los mitos que nos ocupan
circularon por los países de lengua griega desde el s. X a.C. hasta
aproximadamente el IV de la era actual. En tal sentido, obras como las de
Hecateo escritas en el VI a.C. hubieran sido de inestimable valor, pero
desafortunadamente han llegado hasta nosotros fragmentos dudosos de sus cuatro
libros de Genealogías. Sin embargo la obra de aquel autor parece haber
influido decisivamente en Ferécides que escribe sobre los primeros mitos
atenienses. Por cierto que los autores posteriores no son desestimables (y esto
vale también para los escritores romanos), pero a medida que avanza el tiempo
la maraña informativa crece de tal manera que tiende a confundirse la fuente
original con la creación reciente. Los seres más importantes mencionados en
éste capítulo de "Mitos greco-romanos" son: Crono= Saturno romano;
Zeus= Júpiter; Hera= Juno; Rea= Cibeles; Hermes= Mercurio; Deméter= Ceres;
Perséfona= Proserpina; Dionisos= Baco y Heracles= Hércules.
2.- Teogonía. Hesíodo.
v 154 a 181. Alianza. Madrid 1986. Hesíodo de Ascra, primera mitad del s. VII
a. C. (?)
3.- Las Erínias son tres:
Tisífone ("destrucción vengadora") ; Alecteo ("repugnante,
hostíl") y Megera ("refunfuñona") . Según A. Garibay, se trata
de personificaciones de la idea de reparación del orden destruido por el crimen.
Tienen, entre otras misiones, el mandato de reprimir la rebelión del joven
contra el viejo. Viven en el Érebo y son anteriores a Zeus. Para A. Bartra son
espíritus del castigo y de la venganza de sangre. Por último, P. Grimal las
considera nacidas de las gotas de sangre con que se impregnó la tierra cuando
la castración de Urano. Fueron también llamadas "Euménides", y
"Furias" por los romanos.
4.- Teogonía. v. 460 a
474.
5.- Ibid. v. 470 a 501.
6.- Ibid. v. 686 a 692.
7.- Ibid. v. 693 a 699.
8.- Ibid. v. 717 a 720.
9.- Ibid. v. 730 a 732.
10.- Las Troyanas.
Eurípides. Fin de la escena XI en adaptación de J. P. Sartre. Losada. Buenos
Aires 1967. Toda la cita en negrilla corresponde al parlamento de Poseidón,
pero nos hemos permitido ponerla en boca de Prometeo dado que se ajusta bien a
su carácter y al contexto general en que el Titán desarrolla su relato. En todo
caso, la sorpresa que produce la introducción de giros como: "Haced la
guerra, mortales imbéciles", o "¡Haciéndolo así reventaréis
todos!" es explicable porque rompe el estilo épico y grave con una
disonancia burlona, casi vulgar propia de mediados del siglo XX. Por otra
parte, los giros mencionados no están en el original de Eurípides y
corresponden a la adaptación sartreana. En cuanto a Eurípides, nació en
Salamina en el 480 y murió en el 406 a. C.
11.- Prometeo Encadenado.
Esquilo. Episodio II. Losada. Buenos Aires 1984. Esquilo nació en Eleusis en el
525 y murió en el 456 a. C.
12.- Ibid. Episodio II,
después del primer Coro.
13.- "Japetónida",
hijo de Jápeto. Jápeto es, a su vez, hijo de Urano y Gea, y hermano de Crono y
de los otros titanes (Océano, Ceo, Hiperión y Crio) y titánides (Tetis, Rea,
Temis, Mnemósine, Febe, Dione y Tia) . Los titanes y titánides pertenecen a la
primera generación de dioses (llamados "dioses titanes") . De la
línea de Jápeto y Clímene derivan Atlante, Menecio, Prometeo y Epimeteo; así
como de la línea de Crono y Rea derivan Hestia, Deméter, Hera, Hades, Posidón y
Zeus. Prometeo resulta, por consiguiente, "primo" de Zeus. Pero es la
línea de Crono (la de los llamados "crónidas"), la que se impone.
Epimeteo, hermano de Prometeo (y su reverso dada su torpeza y falta de
ingenio), acepta como regalo a Pandora de la que se sirve Zeus para arruinar a
los hombres una vez más. De Epimeteo y Pandora nace Pirra y de Prometeo y
Clímene nace Deucalión. Estos dos forman la pareja pobladora del mundo luego
del Diluvio que envió Zeus en un nuevo castigo. Es gracias a otra intervención
de Prometeo que el ser humano logra salvarse. En efecto, Prometeo instruye a
Deucalión y Pirra para que construyan el Arca. Luego, los sobrevivientes de la
catástrofe hacen resurgir a los humanos arrojando piedras hacia atrás (por
encima del hombro), mientras caminan por los campos. Producto de esa
"siembra", van naciendo las mujeres y los hombres. En todo lo
anterior, resalta la línea de los Japetónidas como promotora de la propagación
humana.
14.- Teogonía. v. 535 a
570 y 615 a 618.
15.- Ibid. v. 521 a 525.
16.- Himnos Homéricos.
II. A Deméter. (en Ilíada II) Losada. Buenos Aires 1982. La letra en
negrilla de todo este parágrafo corresponde a distintos pasajes del mismo
himno.
17.- Sobre la Naturaleza.
I y II. Metrodoro de Kío.
18.- Himnos Homéricos.
XXVI. A Dionisos.
IX. Mitos nórdicos.
1.- Sobre los antecedentes de
la literatura nórdica relacionada con los mitos, F. Durand hace la siguiente
revisión histórica: "En 1643, el obispo islandés de Skálholt descubrió un
manuscrito que obsequió al rey de Dinamarca Federico III. El Codex Regius
contenía la transcripción que a comienzos del siglo XIII hizo Snorri de un
conjuntos de poemas muy antiguos, a los que puso el título genérico de Edda.
Más tarde había de encontrarse el manuscrito de otro erudito, Saemund, donde
figuraban las mismas obras, lo cual explicaría el plural: los Edda.
Estos poemas fueron concebidos en época preliteraria; la mayor parte parecería
que datase de los siglos VII y VIII, pero ciertos filólogos tienden a ubicar
los poemas más arcaicos en el siglo VI. Es evidente que estos poemas comenzaron
a recitarse en Noruega y también fueron transmitidos de generación en
generación hasta que los colonos los llevaron a la isla de "hielo y
fuego" y los escribas medievales los salvaron del olvido asentándolos
sobre vitela. El resto de Escandinavia también participó en la elaboración de
esta obra. Así en los Gesta Danorum de Saxo Grammaticus figura la
traducción latina de poemas que se pueden calificar de proto-éddicos. El
grandioso poema danés del siglo X, el Bjarkemál, que Olaf hizo cantar
ante sus hombre en formación en Stiklestad, apenas si difiere de ciertas
estrofas éddicas". Los Vikingos, págs. 108 y 109. Eudeba. Buenos
Aires 1975. De esta suerte, se rescata una tradición que comenzó en época de
las migraciones (entre los siglos III y IV) que se fue extendiendo por todo el
mundo germánico. Pero la literatura mítica queda restringida al ambiente
escandinavo. Si hablamos de grupos de leyendas o escritos nórdicos más o menos
épicos podemos hallar producciones tanto en Inglaterra como en Alemania y otros
países. Pero aquí nos estamos refiriendo a un tipo de literatura que se
concentra preferentemente en Islandia. Esto es así debido a complejas
situaciones en las que ha jugado también el factor geográfico. Desde el
descubrimiento y colonización de Islandia por los noruegos (hacia el 874),
hasta la primera generación de islandeses cristianos (alrededor del 1.000),
ocurren numerosos fenómenos en todo el mundo escandinavo que bien podemos hacer
coincidir con el "ciclo vikingo". Epoca turbulenta, de expansión y
conflicto contínuo, tiene su revés en el avance de las potencias continentales
y del Cristianismo. En este período, valiosa documentación es eliminada o
perdida en Suecia, Noruega y Dinamarca. En Islandia, se conserva una enorme
producción que se continúa además, hasta bien entrado el S. XIII, tal es el
caso de la Edda Mayor de la que nosotros tomamos los cantos de temas
mitológicos, dejando de lado los temas épicos. Afortunadamente para las letras,
surge la colosal figura de Snorri Sturluson (1179-1241) que compone numerosas
sagas y rescata la mitología nórdica, particularmente en su Gylfaginning (El
Engaño de Gylfi) y, en alguna medida, en su Skaldskaparmal (Discurso para
la preparación de Poetas) . La Edda Mayor en verso, y la llamada Edda
Menor (o Edda en Prosa, o Edda de Snorri), constituyen las fuentes más
seguras sobre mitología nórdica debida a los islandeses.
2.- Edda Mayor.
Völuspá. 17 y 18. Alianza. Madrid, 1986
3.- Forma genérica de designar
a los dioses. Cuando se habla de alguna diosa en particular se la llama Asinia.
4.- Espacio lleno de energía.
Ese lugar se llenó y hundió por el peso de los hielos cuando éstos dejaron de
fluir pero luego, cuando en algunos lugares lucharon el hielo y el fuego
volcánico, la escarcha de los glaciares se fundió y de las gotas comenzó a
formarse Ymir, el primer gigante del hielo que tiene en su interior el calor
volcánico y algo de la energía del Ginnungagap.
5.- Es el lugar del hielo del
norte en oposición a Múspel, región mítica cálida del sur. En ésta vive un
gigante que defiende el lugar blandiendo una espada de fuego y que saldrá de
allí al fin de los tiempos para incendiar al mundo.
6.- Una fuente.
7.- La serpiente que roe las
raíces.
8.- Uno de los Ases.
9.- Toda la cita es de Gylfaginning
(El engaño de Gylfi), Textos mitológicos de las Eddas. Snorri
Sturluson. XV. Miraguano. Madrid. 1987. La pérdida de un ojo a cambio de un
bien mayor también aparece reflejada en otras leyendas e historias como la
siguiente que, además, nos ilustra sobre el comportamiento belicoso de los
vikingos: "Cuando llegó a la estancia donde dormía Armód, su mujer y su
hija, Egil abrió la puerta y fué a la cama de Armód. Sacó la espada y con la
otra mano agarró la barba de Armód y tiró de él hacia el borde de la cama. Pero
la mujer y la hija de Armód se levantaron a toda prisa y le pidieron a Egil que
no matara a Armód. Egil dice que así lo haría por ellas 'pero él se ha hecho
merecedor a que lo mate'. Entonces, Egil le cortó la barba desde el mentón;
luego le arrancó el ojo con el dedo, de forma que lo dejó colgando sobre
la mejilla; luego, Egil y sus compañeros se marcharon". Saga de Egil
Skallagrimsson. Snorri Sturluson. Pág. 270 y 271.Miraguano. Madrid. 1988.
10.- La Canción de los
Nibelungos. C. Mettra. pág. 29. F. C. E. México, 1986.
11.- La entidad del pasado.
Debe considerarse a las nornas grabando en sus tablas, es decir
imprimiendo sus runas mágicas en las que fijan el destino de la gente. No se
trata por lo tanto, de "hilanderas" al estilo de las Parcas romanas o
de las Moiras griegas.
12.- La entidad del presente.
13.- La entidad del futuro.
14.- Las citas corresponden a Gylfaginning.
Op. Cit. XV y XVI.
15.- La mansión de los héroes.
Las valkirias, eligen a los valientes que mueren, pero también deciden las
batallas. Estas mujeres guerreras recuerdan ligeramente a las amazonas, pero su
acción es un tanto indirecta. Contamos con una pista histórica en la que las
mujeres de los primitivos germanos ya "participaban" y a veces
contribuían a decidir las batallas. Es posible que esas costumbres
contribuyeran posteriormente a la mitificación de las valkirias vikingas.
Tácito (55 a 120 d. C.) en su De las Costumbres, Sitio y Pueblos de la
Germania, nos dice: "Y al entrar en la batalla tienen cerca sus
prendas más queridas, para que puedan oír los alaridos de las mujeres y los
gritos de los niños: y estos son los fieles testigos de sus hechos, y los que
más los alaban y engrandecen. Cuando se ven heridos, van a enseñar las heridas
a sus madres y a sus mujeres, y ellas no tienen pavor de contarlas ni de
chuparlas y en medio de las batallas les llevan refrescos, y los van animando.
De manera que algunas veces, según ellos cuentan, han restaurado las mujeres
batallas ya casi perdidas haciendo volver los escuadrones que se inclinaban a
huir, con la constancia de sus ruegos, y con ponerles delante los pechos, y
representarles el cercano cautiverio que de esto se seguiría, el cual temen
mucho más impacientemente por causa de ellas, tanto, que se puede tener mayor
confianza de las ciudades que entre sus rehenes dan algunas doncellas nobles.
Porque aún se persuaden que hay en ellas un no sé qué de santidad y prudencia,
y por esto no menosprecian sus consejos, ni estiman en poco sus
respuestas". Incluido en Las Historias de Cayo Cornelio Tácito.
pág. 335 y 336. Sucesores de Hernando. Madrid, 1913.
16.- Tácito (Op. Cit. pág.
346), refiriéndose a la bebida embriagante (cerveza), y a los hábitos
alimenticios de los primitivos germanos dice: "Hacen una bebida de cebada
y trigo, que quiere parecerse en algo al vino. Los que habitan cerca de la ribera
del Rhin compran éste. Sus comidas son simples: manzanas salvajes, venado
fresco y leche cuajada. Sin más aparato, curiosidad ni regalo matan la hambre;
pero no usan de la misma templanza contra la sed. Y si se les diese a beber
cuanto ellos querían, no sería menos fácil vencerlos con el vino que con las
armas". En las Eddas se habla de la hidromiel que es una bebida
propia de los dioses y que no debe ser confundida con la cerveza aunque a
veces, figurativamente, se las identifique.
17.- La traducción que se ha
dado de "Ragnarök" desde Wagner en adelante es "Crepúsculo de
los Dioses". Sin embargo, la más correcta es "Destino de los
Dioses", que nosotros hemos tomado para titular toda esta escena.
18.- La Alucinación de
Gylfi. Snorri Sturluson. 51. En traducción de J. L. Borges. Alianza. Buenos
Aires 1984.
19.- Völuspá, 58. Op.
Cit.
20.- Ibid. 45.
21.- La Alucinación de
Gylfi. Op. Cit. 51.
22.- Este parlamento final de
Haki, rememora ligeramente la descripción de Snorri en el Ynglingasaga,
a raíz de la batalla de Fyrisvellir (en la que Haki quedó malamente herido) .
"... Entonces hizo traer su nave, la hizo cargar con los hombres muertos y
sus armas, la hizo poner a flote, hizo enderezar el timón hacia el mar e izar
la vela y encender una pira de madera seca sobre cubierta. El viento soplaba de
tierra. Haki estaba en agonía o ya muerto cuando fué puesto sobre la pira. La
nave en llamas desapareció entonces en el horizonte, y esto quedó por mucho
tiempo grabado en la memoria". En las palabras que ponemos en boca de
Haki, se refleja la amargura de un mundo que muere. Haki no es un vikingo que
se convierte al Cristianismo, todo lo contrario. Más bien da a entender que la
derrota frente a la religión que avanza (la de las "extrañas gentes")
es en realidad un paréntesis en el que numerosas imágenes y mitos nórdicos
invaden al vencedor.
X. Mitos americanos.
1.- El libro de los Quichés de
Guatemala ha sido traducido con distintos nombres: "Popol Vuh. Las
antiguas historias del Quiché", para A. Recinos (publicado por F. C.
E. México. En nuestras manos, la sexta reimpresión de 1970, aunque fué escrito
en 1947) ; "Popol Vuh o Libro del Consejo de los Indios Quichés",
para M. Asturias y J. M. González de Mendoza (publicado por Losada, Buenos
Aires. En nuestras manos la segunda edición de 1969, aunque fué escrito en
1927) ; "Pop Wuj. Poema Mito-histórico Kí-ché", para Adrián.
I. Chávez (publicado por Centro Editorial Vile, Quetzaltenango, Guatemala. En
nuestras manos la primera edición de 1981, aunque fué escrito en 1979) . La
traducción de Recinos se basó en el manuscrito intitulado Arte de las Tres
Lenguas, compuesto a principios del siglo XVIII por Fray Franzisco Ximénez.
El documento fuente pasó a la colección Brasseur y luego a manos de A. Pinart,
quien a su vez lo vendió a E. Aller y de ahí llegó a la Biblioteca Newberry, de
la que Recinos hizo copia fotostática. El trabajo de Arciniegas fué traducido
al castellano desde la versión francesa de P. Reynaud titulada Les dieux,
les héros, et les hommes de l' ancien Guatemala d'aprés le Livre du Conseil.
Reynaud utilizó el manuscrito Ximénez. Por último, la traducción de Chávez
también se basó en el manuscrito Ximénez aunque con el recaudo de considerar
las dos columnas que el fraile había compuesto. Ximénez puso en la primera, la
transcripción quiché aunque castellanizada y en la segunda, la traducción al
castellano. Chávez reactualizó el original Quiché transcripto por Ximénez y ese
material fué el que volcó al castellano. En 1927 se publicó en Guatemala una
traducción hecha por Villacorta y Rodas en base al texto francés de Brasseur,
pero el libro no ha llegado hasta nosotros. Lo mismo ha ocurrido con otra
traducción de Brasseur debida a J. Arriola y publicada en Guatemala en 1972. En
todos los casos, el documento fuente es el de Ximénez. Entre 1701 y 1703 llegó
a sus manos, en el real patronato del pueblo de Santo Tomás (hoy
Chichicastenango), un manuscrito redactado en lengua quiché pero representado
en caracteres latinos. El documento databa aproximadamente de la mitad del
siglo XVI. Desafortunadamente, el original se extravió pero Ximénez tuvo el
cuidado de copiarlo aunque con algunas alteraciones.
2.- Chávez considera que esa
frase alude al paso de los pobladores del norte de América desde el Asia, es
decir, desde el oeste para ellos.
3.- Chávez afirma que las
"pinturas" eran verdaderos libros o tablillas unidas en forma
plegadiza y no simplemente grabados aislados impresos en piedra, hueso y
madera. Sosteniendo su punto de vista, cita la Relación de las cosas de
Yucatán del fraile Diego de Landa en el que ese autor dice:
"Hallámosles gran número de libros de éstas, sus letras, y porque no
tenían cosa que no hubiese superstición y falsedad del demonio, se los quemamos
todos, lo cual sintieron a maravilla y les dio mucha pena".
4.- El texto en negrilla
inclinada pertenece hasta aquí a la traducción de Resinos (Op. Cit) .
5.- Desde aquí y hasta el
final, la traducción que hemos usado es la de Arciniegas (Op. Cit) .
6.- Chávez opina que se trata
de una suerte de aceite debido a un cataclismo cósmico. Pero tal vez pueda
deberse a la expulsión de petróleo encendido por ruptura de alguna napa cuando
la explosión de un volcán.
7.- Alude a
un largo peregrinar "descendiendo" desde regiones muy frías hasta
llegar a lugares de asentamiento más permanentes.


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