© Libro N° 11185.
Un Socialismo Para El Siglo XXI. Cuadro Sintético
De Reflexión. Houtart,
François. Emancipación. Mayo 6 de 2023
Título original: ©
Un Socialismo Para El Siglo XXI. Cuadro Sintético De Reflexión. François
Houtart
Versión Original: © Un Socialismo Para El Siglo XXI. Cuadro
Sintético De Reflexión. François Houtart
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© Edición,
reedición y Colección Biblioteca
Emancipación:
Guillermo Molina Miranda
UN SOCIALISMO PARA EL SIGLO
XXI
Cuadro Sintético De Reflexión
François Houtart
Un
Socialismo Para El Siglo XXI. Cuadro Sintético De Reflexión
François
Houtart
Introducción
El
socialismo es un proyecto antes que un concepto. Por esta razón es necesario
abordar el contenido como paso preliminar a la utilización de la palabra. De
hecho, ¿qué es el socialismo hoy? ¿Se trata del estalinismo, del maoísmo,
de Pol Pot, de la socialdemocracia, de la tercera vía? Estamos ante
la plena ambigüedad, lo que exige un nuevo cuadro de reflexión.
Sin
embargo, hay una gran urgencia frente a la destrucción social y ambiental
provocada por el modelo económico contemporáneo. La hegemonía global del
capitalismo, en su forma neoliberal, no solamente fue edificada sobre nuevas
bases materiales (las tecnologías de información y de comunicación) sino que
permitió universalizar la subordinación del trabajo al capital («subsunción»,
según Carlos Marx). No solo se trata hoy de una subordinación real,
es decir, dentro del proceso mismo de la producción a través del salario, sino
también formal, o sea por medios financieros (precios de las materias primas y
de los productos agrícolas, deuda externa, paraísos fiscales, fiscalidad
interior que promueve la riqueza individual) y por medios jurídicos (normas de
las organizaciones internacionales, como el FMI, el Banco Mundial, la OMC).
Este
último tipo de subordinación afecta a todos los grupos humanos tanto por la
destrucción ambiental como por la sumisión a la ley del valor. Hoy día, los
pueblos indígenas están afectados en su posibilidad de supervivencia por la
explotación de los bosques o la destrucción de la biodiversidad; las mujeres
son las primeras víctimas de la privatización de la salud, el agua, la
electricidad; los pequeños campesinos son desplazados por las empresas
trasnacionales del agrobusiness. De hecho, la vida de la humanidad
en su conjunto está siendo agredida. Las consecuencias para la sociedad son
profundas porque este proceso agudiza las contradicciones dentro de todas las
relaciones entre individuos, no solo por la desigualdad económica y social
creciente, sino por un aumento de los conflictos de género, de razas o de
castas.
Por estas
razones, el proyecto nuevo debe empezar por una deslegitimación clara y radical
del capitalismo, en su lógica misma y en sus aspectos concretos en cada
sociedad. La conciencia de que no se puede humanizar el capitalismo constituye
la base de un nuevo proyecto concreto. A este propósito podemos proponer tres
niveles de reflexión: el nivel de la utopía (¿qué sociedad queremos?), los
medios y finalmente las estrategias. Trataremos de aplicar estos tres niveles a
los varios componentes de la realidad humana: ecológicos, económicos, políticos
y culturales y de proponer, de manera muy sintética, una serie de hipótesis
como base de discusión.
1. Los
objetivos o la utopía
¿Qué
sociedad queremos? Esta pregunta puede parecer muy general, un conjunto de
ideas abstractas, un sueño. Pero no seríamos seres humanos si se suprimiera la
capacidad de soñar. Queremos vivir en una sociedad humana de cooperación y paz.
Ya eso significa que no queremos vivir en un mundo de pura competitividad y
agresión. Desde su inicio tal perspectiva introduce una contradicción con la
sociedad neoliberal. Para definir de manera más concreta lo que podemos llamar
la utopía, se pueden distinguir cuatro objetivos o principios, según las ya
citadas dimensiones ecológica, económica, política y cultural.
1)
Prioridad de una utilización renovable de los recursos naturales
Existe
una simbiosis fundamental entre la naturaleza y el ser humano. La naturaleza es
fuente de vida (la pachamama, tierra-madre, como dicen los pueblos
indígenas de América del Sur). No se puede agredirla ni destruirla sin atentar
contra la vida humana. La naturaleza no puede ser explotada en función de una
racionalidad puramente instrumental, característica del tipo de modernidad
vinculada económica y culturalmente con el capitalismo. Ello resultaría en la
destrucción progresiva de la naturaleza. El «grito de la tierra», como
escribe Leonardo Boff, se llama desertificación, deterioro del
clima, gripe aviar, sida…
Este
principio de la prioridad de la utilización renovable significa el rechazo a
modos de producción y actividades que destruyen de manera irreversible el
ambiente natural. El uso de recursos no renovables será el objetivo de una
gestión colectiva, asegurando así su racionalidad. Sin embargo, este principio
forma solamente una parte de la realidad y debe entrar en correspondencia con
las lógicas que siguen.
2)
Predominio del valor de uso sobre el valor de cambio
Esta
distinción, hecha por Carlos Marx, es útil para pensar el futuro.
El valor de uso es lo que contribuye a la calidad de la vida humana en todas
sus dimensiones. El valor de cambio es el mercado, que tiene una función
subordinada al valor de uso. Sin embargo, dentro de la lógica del capitalismo,
el mercado domina hoy no solamente la actividad económica, sino toda la
organización colectiva de la vida humana. Para el capitalismo no existe valor
económico si el trabajo, los bienes y los servicios no se transforman en
mercancías. Es lo que se llama la imposición de la ley del valor, que
según Franz Hinkelammert, significa el fin del sujeto. Los seres
humanos están sometidos a esta ley que invadió la realidad social sometiendo a
la humanidad en su totalidad a la lógica del capitalismo. Es por eso que Karl
Polanyi, economista estadounidense historiador del capitalismo, concluye en
que es necesario reinsertar la economía en la sociedad.
3)
Participación democrática en todos los sectores de la vida colectiva
La
participación democrática, es decir, el poder de decisión del sujeto humano, no
puede ser limitado al sector político. En este sentido, se puede decir que toda
la realidad es política, empezando por la economía. El principio de la
participación democrática tiene que aplicarse a todos los niveles de la vida
humana colectiva, desde el local hasta el global.
4)
Interculturalidad
Todas las
culturas participan en la vida cultural y espiritual de la humanidad. Ninguna
de ellas puede ser eliminada o marginalizada. Eso incluye todas las expresiones
culturales, el derecho, la ciencia, las religiones y las espiritualidades. Las
transformaciones que derivan de intercambios, de enriquecimiento mutuo, son
bienvenidas porque la cultura no es estática.
Sobre la
base de los cuatro principios expuestos se plantea el problema de los medios.
2. Los
medios
No basta
con afirmar principios. Construir otra sociedad significa aplicar medios para
que ellos puedan ser realidad.
1) La
relación con la naturaleza
Para
llevar a cabo el primer principio de predominio de una utilización renovable
podemos proponer tres medios principales. El primero es la apropiación pública
de los recursos naturales esenciales para la vida, como el agua, las semillas,
el aire. Estos recursos constituyen el «patrimonio de la humanidad» y
deben escapar de la ley del valor, tal como está definida por el sistema
económico capitalista.
La
revalorización de la agricultura campesina es otro medio necesario. Se trata de
luchar contra la concentración productivista de la tierra o de los productos
agrícolas en manos de empresas trasnacionales que destruyen la naturaleza –sin
hablar de los desastres sociales– y de promover una agricultura orgánica. En
tercer lugar, la tarea fundamental de regeneración de la atmósfera, de los
suelos, de las aguas y finalmente del clima.
2) El
predominio del valor de uso sobre el valor de cambio
Existen
varios medios para este predominio en específico. Solamente queremos señalar
algunos de ellos.
§ Promover
la producción orientada hacia la mayoría de las poblaciones con la utilización
de instrumentos públicos, lo que se opone al modelo de desarrollo actual que
favorece un crecimiento económico espectacular de solamente 20% de la
población. Eso es la consecuencia de la lógica del capitalismo, que necesita
generar fuertes poderes de compra de una minoría para absorber una producción
sofisticada, contribuyendo así a la acumulación del capital.
§ La
introducción de elementos cualitativos en el cálculo económico, como el
bienestar (la calidad de vida), el entorno ecológico, la seguridad alimentaria.
Las decisiones serán muy diferentes si se tomaran en cuenta estos elementos en
los cálculos de los costos de producción y de intercambio.
§ Limitar
la influencia del capital financiero mediante un impuesto sobre los flujos
internacionales, la abolición de los paraísos fiscales y del secreto bancario y
la supresión de la deuda externa de los pueblos del Sur.
§ Abolición
de las patentes en su forma actual y adaptación del derecho de autor, para
evitar el monopolio de las trasnacionales.
§ Revalorización
de la empresa como lugar de trabajo común a fines sociales y no como fuente de
riqueza para los accionistas.
§ Reconocimiento
y valorización de los empleos no reconocidos (mujeres en el hogar) o
desvalorizados (servicio social, servicio de salud) y creación de empleos para
sectores cualitativos de interés colectivo (mejoramiento de la calidad de vida,
servicios personales, etcétera).
§ Constitución
de un seguro social generalizado bajo control público.
§ Revalorización
del servicio público como servicio a la colectividad y no como atención a
«clientes».
3) El
principio de la democracia
La
democracia no es solamente un fin, sino también un medio. En este sentido se
debe extender la democracia representativa a todos los niveles de la actividad
colectiva, incluyendo el sector económico. Sin embargo, se necesita también la
promoción de la democracia participativa o directa como incremento del control
popular en los mismos sectores. No se trata solo de la dimensión territorial
(pueblos, barrios, aldeas), sino también de las empresas y de las
administraciones.
4) El
principio de interculturalidad
Los
medios en este sector son también diversos, con prioridad a lo siguiente:
§ Afirmar y
concretar el derecho de los pueblos frente al derecho de los negocios, lo que
significa un cambio fundamental de la filosofía de los organismos
internacionales, financieros y comerciales.
§ Protección
de las culturas por medidas adecuadas en los diversos sectores de sus
expresiones.
§ Socialización
de los resultados de la ciencia, sin monopolio industrial o particular.
§ Afirmación
de la laicidad del Estado, como base del diálogo filosófico y espiritual y del
ecumenismo.
3. Las
estrategias
Para
poder aplicar los medios susceptibles de concretar los principios hay varios
niveles de estrategias.
§ Deslegitimar
el capitalismo, como expresión de una modernidad deshumanizante, lo que
significa la utilización de todos los espacios posibles para el desarrollo de
un pensamiento crítico en los sectores de la economía, de la ecología, de la
política y de la cultura. En este sentido, los foros sociales han cumplido un
papel importante: el desarrollo progresivo de una conciencia colectiva.
§ Acelerar
la creación de actores colectivos a nivel global, a través de redes de
resistencia (un ejemplo es Vía Campesina).
§ Renovar
el campo político de la izquierda, con la convergencia de varias organizaciones
políticas (no se puede pensar en un partido único detentor de toda la verdad) y
la centralidad de la ética en las prácticas políticas.
§ Promover
la emergencia de un nuevo sujeto histórico, que no estará solamente constituido
por los trabajadores asalariados, sino por todos los grupos afectados en su
vida por el sistema capitalista: pequeños campesinos, mujeres, pueblos
autóctonos, etcétera.
§ Buscar la
centralidad de la ética como actitud colectiva e individual, en coherencia con
la utopía, lo que implica una institucionalización de los procesos sociales y
políticos como base de los comportamientos individuales y una redefinición
permanente de los aspectos concretos de la ética, con la contribución de todos.
Podemos
concluir que si es eso a lo que llamamos socialismo, se trata de un proyecto
profético y constructor, capaz de contradecir la «barbaridad» y de
traducir a la vez en un proyecto poscapitalista la defensa de la dignidad
humana y el amor al prójimo.


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