© Libro N° 10905. El Estado Y El Discurso Sobre La Reproducción De Las Actividades De
Produccion No Capitalistas. Alberto, Arnulfo. Emancipación. Febrero 18 de 2023
Título original: © El
Estado Y El Discurso Sobre La Reproducción De Las Actividades De Produccion No
Capitalistas. Arnulfo Alberto
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EL ESTADO Y EL DISCURSO SOBRE LA REPRODUCCIÓN DE
LAS ACTIVIDADES DE PRODUCCION NO CAPITALISTAS
Arnulfo Alberto
El Estado Y El Discurso Sobre La Reproducción De Las Actividades De
Produccion No Capitalistas
Arnulfo Alberto
EL ESTADO Y EL DISCURSO SOBRE LA REPRODUCCIÓN DE LAS ACTIVIDADES DE
PRODUCCION NO CAPITALISTAS
ARNULFO ALBERTO
En economía, las teorías de desarrollo económico se pueden reducir a un
puñado de enfoques, que podemos clasificar en grandes rasgos en la perspectiva
dualista, la estructuralista y la neoclásica. Uno de los modelos más
influyentes ha sido sin duda, el modelo de Lewis. Este plantea una economía
dual integrada por un sector capitalista moderno y una sector tradicional, de
baja productividad. El primer sector, dinámico y en crecimiento eventualmente
absorbería la mano de obra excedente que sale del segundo hasta casi
desaparecer. Esta es en términos generales la narrativa dominante desde la
mitad del siglo pasado hasta la actualidad, es la narrativa de la transición,
donde los polos atrasados de una economía finalmente serian incorporados
plenamente dentro de la dinámica capitalista.
En esta noción historicista del desarrollo, la relaciones sociales de
producción capitalista, barrerían con las formas “precapitalistas” de
producción, como la producción campesina o la pequeña producción de mercancías.
Este era el paradigma dominante el siglo pasado y aún sigue dominando entre las
concepciones contemporáneas del desarrollo. Sin embargo, lo que vemos en la
actualidad en los países subdesarrollados es la prevalencia de estas formas de
producción no capitalistas y la existencia de una población excedente que se
cuenta por millones, que al encontrarse excluida de su participación en la
producción capitalista como trabajadores asalariados recurren a la producción o
comercialización informal en pequeña escala de bienes de bajo valor económico, cuyos
ingresos apenas permiten su subsistencia. Se estima por ejemplo que en México
la población que se ocupa en el sector informal es cercana al 50% de la
población ocupada.
En un intento por superar estas estrechas visiones lineales de la
historia, han emergido teorías alternativas con el objeto de ofrecer una
versión alternativa del desarrollo capitalista en los tiempos que corren. En
este trabajo se propone presentar los planteamientos de la teoría postcolonial
del desarrollo, basada principalmente en el autor Kanial Sanyal. El objetivo
principal es analizar la preproducción de las actividades de subsistencia en la
dinámica capitalista contemporánea y el papel que juega el aparato estatal y la
formación del discurso en los países del Sur Global en esta reproducción.
Economía de la necesidad
En la explicación postcolonial de Sanyal, el desarrollo contemporáneo
capitalista ha creado paralelamente dos subeconomías en su seno mismo. Por un
lado tenemos el espacio de acumulación, que es el dominante y el característico
del capitalismo. A este se le conoce como economía de la acumulación y está
caracterizada por la acumulación del capital, creación de plusvalía y
apropiación privada de la ganancia en cada ciclo de producción, como
tradicionalmente era planteado por la teoría marxista.
Para entender el circuito de la economía de la necesidad, veamos primero
que el circuito de la economía de la acumulación está representado como sigue:
D~M~M’~D’~M’~M’’~D’’~
Esto es, el productor capitalista acude al mercado con una suma de
dinero (D) para comprar medios de producción y fuerza de trabajo (M) con los
que da inicio al proceso de producción, al final del cual obtiene M’, una suma
mayor a la invertida inicialmente, cuyo valor en dinero realiza en el mercado
(D’). Con esta suma incrementada vuelve a iniciar un nuevo ciclo de capital.
Por otro lado, tenemos a la economía de la necesidad, que se encuentra
fuera del circuito del capital, pero dentro del capitalismo, esta se
caracteriza por un conjunto de actividades económicas de subsistencia hechas
generalmente por trabajadores por cuenta propia con el objeto de procurarse un
ingreso que apenas les permite adquirir satisfactores básicos para subsistir.
Un ejemplo paradigmático son los vendedores ambulantes. Para Hernán de Soto
representan la fuerza innovadora del individuo en juego, en este caso aplicada
a las actividades informales por una cuestión de restricciones institucionales.
La economía de la necesidad o de la subsistencia se distingue de la pequeña
producción de mercancías en que el productor no inicia con medios de producción
aunque sea en modesta escala, pues ha sido desposeído de ellos completamente a
través de un proceso de acumulación originaria. Sanyal afirma que la población
que participa en la economía de necesidad no cuenta más que con su fuerza de
trabajo, pero no encuentra empleo en el sector capitalista.
Sanyal representa a la economía de la necesidad como:
D~M~M’~D’~(D’-D,D)
La formula anterior nos indica que el productor aquí inicia igualmente
con con una suma de dinero (D), que puede haber sido adquirido de préstamo por
ejemplo, y con este recurso acude igualmente al mercado a adquirir sus medios
de producción (M), a los que pone a trabajar usando, a diferencia del
capitalista, su propio trabajo o el de su familia para producir D’, que vende
en el mercado por D’. De esta D’, una parte la destina al consumo y la otra la
reinvierte en medios de producción. A diferencia de la noción tradicional de
los producción de subsistencia, aquí el productor tiene que acudir al mercado a
adquirir sus medios de producción pues ha sido privado de ellos anteriormente.
Los trabajadores informales de las periferias de la ciudades, por ejemplo, al
elaborar sus productos que venderían en la calle han de comprar primero los
insumos.
Para Sanyal, entonces, el capitalismo postcolonial contemporáneo no solo
reproduce al espacio de acumulación, sino que reproduce asimismo al espacio de
la economía de la necesidad. Esto ocurre mediante dos mecanismos que actúan en
direcciones contrarias: un proceso continuo de acumulación primitiva y la
noción de gubernamentalidad. El primero despoja a los pequeños productores de
sus medios de producción y mercantiliza sus medios de vida; y el segundo les
provee de programas asistencialistas y de transferencias monetarias y no
monetarias con el objeto de que puedan sobrevivir y puedan continuar su
reproducción.
En la teoría marxista tradicional, se entiende por acumulación primitiva
a los procesos de desposesión de la emergente clase capitalista hacia las
poblaciones con formas de producción precapitalistas. Esta apropiación que se
hace principalmente de recursos como la tierra y de los medios de vida del
trabajador se realiza de manera violenta.
Acumulación originaria
Una visión renovada de la acumulación originaria la ofrece David Harvey
en su libro “Nuevo imperialismo”. En este, Harvey rechaza que el proceso de
acumulación primitiva se restrinja a los albores del capitalismo. Más bien cree
que es un proceso que nunca terminó y ha continuado siendo parte del panorama
del capitalismo a lo largo de su geografía histórica, dado que no representa un
punto de arranque del capital, si no un proceso continuado. Sin embargo, para
diferenciar el proceso de despojo y robo original, con el que el ocurre en la
actualidad, Harvey conceptualiza a este último como “acumulación por
desposesión”.
Algunas procesos que Harvey identifica en la descripción que el propio
Marx hace de la acumulación primitiva son: mercantilización y privatización de
tierras, expulsión forzada de poblaciones de campesinas que antes trabajaban y
ocupaban esas tierras, mercantilización de la mano de obra y la supresión de
formas alternativas de producción pre o no capitalistas, apropiación de
recursos naturales, la usura, deuda pública y el sistema de crédito, entre
otras.
Este conjunto de procesos puede ser facilitado o restringido por el
estado y su aparato jurídico.
Procesos más contemporáneos y propios del neoliberalismo son incluidos
también por Harvey dentro de la acumulación por desposesión, entre estos
encontramos principalmente a la privatización de activos públicos, incluido los
recursos naturales, la liberalización financiera y comercial, y el proceso de
devaluación que ocurre luego de crisis económicas o financieras (2004). La
nacionalización del litio en Bolivia es un ejemplo claro de lucha contra este
continuo uso de los mecanismos extraeconómicos para desposeer a la comunidades
de sus recursos naturales.
Apoyándose en la idea de subconsumo de Rosa Luxemburgo, Harvey afirma
que el capitalismo requiere de “algo fuera de sí mismo para acumular” (p.141,
2003). Ahora bien, ¿cómo el capitalismo crea este “otro” espacio? El
capitalismo puede disponer de espacios no capitalistas ya existentes o crear
sus propios espacios no capitalistas pero subordinados a sus necesidades de
acumulación.
Harvey profundiza en está dialéctica de los espacios dentro y fuera del
proceso de acumulación, pero dentro del capitalismo, o explicados por la propia
lógica del desarrollo capitalista.
Gubernamentalidad
Ahora bien ¿cómo opera la segunda parte relacionada con el concepto de
gubernamentalidad?
Tenemos que remontarnos al siglo pasado. Los poderes facticos del mundo
capitalista, al ver que la estrategia de desarrollo nacida de la posguerra no
alcanzaba los objetivos establecidos, a saber, la industrialización y
modernización de las economías en desarrollo, dieron un giro en el discurso en
la década de los 70s con la batuta de las principales organismos
internacionales, tales como el Banco Mundial, OIT, ONU, entre otras.
La tarea primordial de estas instituciones era antes principalmente el
financiamiento de obras de infraestructura y de programas locales de
desarrollo. La estrategia después mutó a medidas paliativas de mitigación de la
pobreza, abandonando por completo la expansión del espacio de acumulación
capitalista y el crecimiento económico. El Banco Mundial se abocó de lleno, por
ejemplo, a esta tarea de proveer a las capas empobrecidas de inversión en
programas educativos, de salud y vivienda que solo ayudaban y ayudan a hacer
más llevadera la vida de los pobres, pero que no ofrece una solución
estructural y sostenible.
A nivel local, este giro de timón se reflejó en el abandono de la
estrategia desarrollista por parte de los estados nacionales. Su tarea mutó de
la planificación e inversión con vistas a generar crecimiento y modernizar la
economía a diseñar y ejecutar programas sociales de mitigación de la pobreza
mediante intervenciones directas; una estrategia que sigue al día de hoy en
muchos países, México incluido, a pesar de su evidente fracaso. Este nuevo
papel del aparato estatal se inserta en lo que Foucault conoce como
gubernamentalización del estado, cuya noción nos permite comprender las
complejidades del funcionamiento del discurso desarrollista contemporáneo como
régimen de poder.
Al analizar el poder en las sociedades contemporáneas, Foucault hace
referencia a dos de sus formas. Una es a través de la soberanía y la otra a
través de la gubernamentalidad. La primera está relacionada con el papel del
estado en su calidad de monopolista de la violencia y el uso de la fuerza
legitimada en derecho para reprimir, restringir o prohibir a los individuos el
ejercicio de ciertas funciones. La segunda se refiere a una forma en que el
espacio social es visto como habitado por una población, una masa de
individuos, cuya tarea es cuantificar, enumerar, clasificar, etc., para
canalizar objetivos de políticas que pueden estar basadas en condiciones
económicas, étnicas, religiosas, de edad, genero, etc.
Sobre esta masa de individuos, empíricamente identificables, se aplican
las técnicas de gubernamentalidad cuya máxima es la eficiencia. Se sigue
pues una lógica basada en el análisis de los beneficios y costos sociales que
busca la maximización del bienestar social, un trabajo para expertos y
profesionales, que intenta convertir a la tarea de gobernar en una cuestión
administrativa y no política.
Gubernamentalidad hace referencia entonces a las intervenciones que
el estado hace en la sociedad con objeto de promover el bienestar
general. El siglo XX fue el primero en el que el estado, en su papel de
gobierno eficiente y tecnocrático, se vuelve la forma dominante en las
sociedades capitalistas contemporáneas (Sanyal, 2007).
Lenin, dentro de la tradición marxista, ya hacia referencia al papel del
estado como administrador de la clase dominante, es decir, de la burguesía. Sin
embargo, la forma que toma el aparato estatal y las técnicas históricas
concretas van mutando con el correr de los tiempos.
Ahora bien, ¿cómo se entrelaza está noción de gobierno en el capitalismo
contemporáneo? Ya hemos visto cómo el capitalismo contemporáneo en los países
de la periferia global genera no solo un espacio regido por las leyes de
acumulación capitalista, también produce un espacio de subsistencia formado por
una población excedente que no es absorbida por aquel sector. Aunque el espacio
del capital es autosostenible y no necesita directamente del otro espacio, las
condiciones políticas e ideológicas de su existencia sí dependen del
tratamiento que se le dé al otro espacio. En otras palabra, si antes la
legitimidad del capital pasaba por destruir los regímenes precapitalistas de
producción, ahora su legitimidad requiere de mitigar la pobreza de estas
comunidades y garantizar su subsistencia, lo que requiere transferir parte del
excedente capitalista en programas sociales para aliviar la miseria de los
desposeídos.
Para Sanyal, desarrollo significa un reverso de la acumulación
primitiva. Aunque parezca paradójico, son los propios representantes del
capital los que dieron media vuelta y han tomado una agenda que a primera vista
parece contraria a la agenda del capital, pero que en nuestros días es la
estrategia que contiene y en algunos casos nulifica la fuerza revolucionaria de
las masas empobrecidas.
Desarrollo ya no es sinónimo de transformación capitalista sino solo de
un intento de mejoramiento de las condiciones de vida de las mayorías
empobrecidas ubicadas fuera del dominio directo del capital utilizando
tecnologías y procedimientos racionales eficientes y maximizadoras del
bienestar social, al menos teóricamente. A esto se ha abocado el estado desde
finales del siglo pasado y a esto hace referencia Foucault con la noción de
gubernamentalidad. Son básicamente, las estrategias que permiten la preproducción
del capitalismo contemporáneo con sus dos espacios en su propio seno. Con la
llegada del populismo neoliberal ahora también podemos poner en duda la noción
de gubernamentalidad, al menos en lo que concierne a la eficiencia y el uso de
tecnologías modernas en la planeación y aplicación de los programas sociales en
los tiempo que corren, pero eso es tema de otro trabajo.
Arnulfo Alberto es maestro en economía por la UNAM e investigador del
Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.
Referencias
Harvey, David (2003), The New Imperialism, OUP Catalogue, Oxford
University Press, number 9780199264315, October.
Harvey, D. (2004) The New Imperialism: Accumulation by Dispossession.
Socialist Register, 40, 63-87.
Sanyal, Kalyan (2007), Rethinking Capitalist Development: Primitive
Accumulation, Governmentality and Post-Colonial Capitalism, Routledge, Londres
et New York.


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