© Libro N° 14577. Historia General De La Civilización En Europa. Guillaume Guizot, François Pierre. Emancipación. Diciembre 13 de 2025
Título Original: ©
Versión Original: ©
Circulación conocimiento libre, Diseño y edición digital de Versión original
de textos:
https://www.marxists.org/espanol/guizot/historia-general-de-la-civilizacion-en-europa.pdf
Licencia Creative Commons:
Emancipación Obrera utiliza una
licencia Creative Commons, puedes copiar, difundir o remezclar nuestro contenido,
con la única condición de citar la fuente.
La Biblioteca Emancipación Obrera es un medio
de difusión cultural sin fronteras, no obstante los derechos sobre los contenidos
publicados pertenecen a sus respectivos autores y se basa en la circulación del
conocimiento libre. Los Diseños y edición digital en su mayoría corresponden a Versiones
originales de textos. El uso de los mismos son estrictamente educativos y está
prohibida su comercialización.
Autoría-atribución: Respetar la autoría del texto y el nombre de los autores
No comercial: No se puede utilizar este trabajo con
fines comerciales
No derivados: No se puede alterar, modificar o reconstruir
este texto.
Portada E.O. de: Imagen con Gemini
© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación:
HISTORIA GENERAL DE LA CIVILIZACIÓN EN EUROPA
François Pierre Guillaume GuizotEsta
obra es propiedad del infrascrito. Todos los ejemplares irán señalados y
firmados por el mismo. Los que no
tengan este requisito se tendrán por contrahechos.
IMPRENTA
DE J. OLIVERES Y GAVARRÓ , CALLE DE ESCDDELLERS, N° 67.
DE
U
CIVILIZ1CI0N M «'»OH,
Ó
CURSO DE HISTORIA MODERNA
DESDE LA CAIDA DEL IMPERIO ROMAttO
HASTA LA
REVOLUCION DE FRANCIA.
POR
Jttr. (Btrifot.
TRADUCIDA DEL FRANCÉ8 AL CASTELLANO.
Va
añadido un resumen cronológico de hechos de la historia moderna para
conocimiento de los sucesos en que funda
el autor sus reflexiones, y los que ya siguiendo para demostrar los progresos de la civilización.
BARCELONA,
LIBRERÍA
DE I. OLIVERES Y GAVARRÓ, CALLS DE ESCUDILLEIS, *° 67.
1
8 3 9 .
Prólogo
M <Editor
Cuando los pueblos del norte, codiciosos de mas anchura¿de una naturaleza mas benéfica y del rico botin con que les brindaba el imperio romano} se arrojaron sobre él, cuál inmensa mole que el huracan desprende de una montaña ; esta parte del mundo , en el dia tan culta y civilizada, se vió hecha presa de unos bárbaros que no reconocían otro derecho que la fuerza , ni otra justicia que la espada.
Bajo él mando de unos jefes, para quienes la
humanidad no tenia lenguage 3 la cultura precio , ni las artes y
ciencias estimación alguna } venía un ejército de hombres robustos} de viejos,
nifios y mugeres, cuya ocupacion era en
los primeros el vencer, y en todos el
destruir y ocupar en seguida lo destruido.
VI PRÓLOGO
La
sociedad que con táles elementos se organizó
fue bárbara
como susfundadores; el derecho se estableció por la fuerza¿y de ahi
nació ese sistema de servidumbre y
opresion para el pueblo que conocemos con el nombre de feudal¿y que tanta sangre ha costadoála humanidad el reformar. Las naciones■jue
entonces se formaron no se comunicaban sino
oara
destruirse > las artes habían
perecido ¿y las letras asustadas fueronáesconderse en lo mas oculto de las soledades bajo el amparo dé un
rústico sayal.
Sin
embargo existia un elemento de
organización suave pero continuo , débil al parecer pero en realidad enérgico,, irresistible:
el cristianismo que se había predicado para felicidad del género humano
se encargó de amansar aquellas almas fieras t y auxiliado por el tiempo j por
la benignidad del clima y
por las
letras que, abandonando al
principio su soledad y presentándose despues en todas partes por medio de la
imprenta, atrajeronálos hombresámejores
sentimientos yámas dulce vida¿ha
llevado &cabo el cambio
feliz que observamos, haciendo
centro de la cultura y civilización la Europa en otro tiempo■bárbara, ignorante y
fanática.
Pero cuales son los sucesos, las revoluciones que han nacido de la acción combinada de tales agentes ? Como han llegadoáform arse, y áproducir la situación en que nos hallamos , y que anuncia sin duda una situación mas feliz para nuestros descendientes ? Hé aquí el objeto de la presente obra que damos á luz traducida de su originalfrancésánuestra lengua, y que creemos de la mayor importancia para todosi porqueátodos interesa conocer lo que han sido nuestros pasados para comprender lo que somos y debemos ser nosotros, áfin de que sean lo que deben losfuturos: el hombre no vive solo mientras existe, sino que vive también en sus descendientes, que heredan las consecuencias que sus acciones han producido.
Con
respecto almérito de Mr. Guizot en la presente
obra,
séanos permitido citarlaopinion de Mr.
Thiers comojuez mas entendido y desinteresado que nosotros.«Ora discutiendo,
ora historiando , ora en fin citando hechos muyápropósito,
hapintado pzifeotísima- mente Mr. Guizot
el estado material, político y moral de
las naciones en el momento en que acaba el paganismo y da principio el
cristianismoi, y nunca hemos visto una
pinturahecha con tanta inteligencia, claridadéinterés. Siguiendo su obgeto, en
partepolémico y en parte narrativo, conduceásus lectores como por la mano hasta la época en que la sociedad
feudalqueda establecidaformando un verdadero sistema con sus teorías y sus leyes: en seguida va analizando esa mezcla de la ley bárbara, romanay eclesiástica, cuya amalgama puede decirse que haproducido la constitución de los estados modernos. Mr. Guizot ha tomado la Francia por punto de vista, desde el cualobserva todas las revoluciones por donde hapasado la civilización moderna¡ este punto tiene, la ventaja de ser el mas central, moral y fisicamente. En una palabra , Mr. Guizot con esta nueva obra
contribuye
poderosamenteáadelantar el hermoso estudio
del análisis de las sociedades
modernas que es el mérito principal de nuestra época.»Que podremos añadir
nosotrosátan justo elogio hecho por un
sá- bioáotro sábio ?
CURSO
DE HISTORIA MODERNA.
LECCION I.
SeSores:
Estoy profundamente conmovidoávista de la acogida que recibo en este lugar, y me atreveréádecir que la acepto como una prenda de la simpatía que no ha cesado de existir entre nosotros apesar de tan larga separación. Y lo digo como si encontrase en este recinto las mismas personas, la misma generación que acostumbraba venir hace siete añosáasociarse ámis trabajos. ( Mr. Guizot parece conmovido y se detiene un momento.) Disimulad, señores; vuestra benévola acojida me ha turbado un poco. Porque he vuelto yo me parece que todo debe volver, que nada se ha mudado; y sin embargo todo se ha mudado, todo, señores! ( Movimiento). Hace siete años entrába mos aqui con zozobra, llenos de un sentimiento triste, molesto; nos veíamos rodeados de dificultades y peligros , y nos sentíamos arrastrados hacia un mal que en vano procurábamos editaráfuerza de gravedad, de tra&quilkLad y de reserva. Hoy dia, así vosotros co- mo y o , llegamos con confianza, tranquilo el corazon y libre el pensamiento. Solo de un modo podremos, señores, probar dignamente nuestro reconocimiento, adoptando en nuestras reuniones y estudios el mismo sosiego y reserva de que dábamos muestra cuando temíamos diariamente verlos embarazadosósuspendidos. Permitid que os lo diga; las horas de ventura son frá- jiles, vacilantes; la esperanza ni mas ni menos que el temor requiere sus miramientos, y la convalescencia reclama casi los mismos desvelos, la misma prudencia que los síntomas de la enfermedad: estoy seguro que usareis de ella, señores. La misma simpatíaéíntima y rápida correspondencia>de opiniones, de sentimientos y de ideas que nos unia en los dias difíciles haciéndonos al menos evitar las faltas, nos unirá igualmente en los dias risueños, poniéndonos en estado de recoger todo el fruto. Por vuesta parte cuento con ello, señores, y esto me basta. (Aplausos.)
Poco tiempo nos queda hasta fin de año, y muy poco he tenido yo también para pensar en el curso que debo ofreceros. He meditado que objeto se podría abrazar asi en el tiempo que nos queda, como en los pocos dias que he tenido para prepararme, y me ha parecido que seria oportuno presentar un cuadro general de la historia moderna de Europa bajo el aspecto del desarrollo de la civilización europea, de su origen, de su marcha, de su fin y de su carácter: tal es el objeto con que nle he propuesto ocuparos.
He dicho de la civilización europea, porque es evidente que existe, que se nota cierta Unidad en.la civilización de los distintos estados de Europa, que se deriva dé hechos casi semejables apesar de las grandes diferenciasde tieiíipos, lagares y circunstancias, y que se hermana en kláibcos principios, y tiendeáproducir do quiera resultados análogos. Existe, pues una civilización europea, y de su conjunto es de lo que voyátratar.
De otra parte es evidenté que esta oivilizadon
y su historia no pueden buscarse
únicamente en los anales de uno solo
de los pueblos de Europa. Aunque
tenga unidad no por esto es menos prodigiosa su variedad, y puede decirse que
no se ha desarrollado enteramente
en mñgnn pais partitíular, Estad esparcidos los rasgos de
su fisonomía, y es menester buscar los elementos de su
ht&orife ora en Francia, ora en
Inglaterra, ora en Aleiíiánia, ora en España.
Feliz es nuestra posicion para hacer esas indagaciones y estudiar la civilización europea. A nadie debe lisonjearse, ni erufi al pais que nos vió nacer; creo sin embarga qii6 sin adulación puede decirse que la Franela ha sido el bentro y el foco de la civilización de Eu~ ropa. Ponderación fuera pretender que en todos tiempos y direcciones ihaya marchado siempreála>cabeza dé los dema9 pueblos, puesto que en varias ¿pócas se ha adelántadó &ella lá Italia en puntoálas artes >y la Ingláterrá en pontoálas instituciones políticas. Quizas en otras ocásiónes y bajo otros puntos de vista la han sido superiores otros países de Europa, pero imposible es desconocer que cuantas veces se ha visto adelantada la Francia en la senda de la civilización, ha tomado nuevo vigor, y lanzándose se ha puesto dé nuevo al niveló delante de los demas. Y no solo esto, si que también cuando las ideas y las instituciones civilizadoras, si me es licito hablar asi, despues de haber tomado origen en otros territorios, han querido trasplantarse, hacerse generales y obrar en común provecho de la civilización europea, se han visto obligadas en cierto modoá sufrir una nueva preparación en Francia , y desde ella como desde una segunda patria mas fecunda, mas rica, han tomado vuelo para conquistar la Europa. Casi no exis-
,te idea alguna
grande, ningún gran
principio de civilización que no haya
pasado por Francia antes de generalizarse.
Y
es que hay en el genio francés algo de social y simpático que se estiende mas fácil y enérgicamente que
en
el genio de los demas pueblos: bien sea
efecto de nuestra lengua 6 de nuestro carácter y costumbres, ello es que
nuestras ideas son mas populares, hablan mas claramenteálas masas y las penetran con mas facili-, dad; en una palabra, la
luz, la sociabilidad y la
simpatía son el carácter particular de la
Francia y de su civilización, y
estas cualidades la constituyen'eminentemente
propia para marcharála cabeza
de la civilización de Europa.
No
es pues elección arbitraria
ni convencional to¿marála
Francia por punto céntrico al querer estudiar la historia
de aquel hecho grande; por. el
contrario es colocarse en algún
modo en el corazon de la mismácivilización, del
hecho que se quiere estudiar.
Digo
del hecho, señores, y lo digoápropósito: la civilización es un hecho como
otro cualquiera, susceptible como los. demas de ser estudiado, descrito
y contado.
Hace algún tiempo se habla mucho y con razón de la necesidad de encerrar la historia en los hechos, y de contar: nada es mas cierto, pero también lo es que hay mayor número y mas diversidad de hechos para contar de lo que se cree al primer golpe; los hay materiales, visibles, como las batallas, las guerras , los .actos oficiales de los gobiernos; los hay morales y ocultos que no son por esto menos reales; los hay individuales que tienen nombre propio; y los hay generales, sin nombre, que no tienen fecha de dia ni de año, que es imposible encerrar en limites rigorosos, y que no por esto dejan de ser hechos como los demas , hechos históricos, que no es posible escluir de los anales sin mutilarlos.
La parte misma que se acostumbra llamar parte
filosófica de la historia, las relaciones de los hechos entre sí, el lazo que los
une, las causas y los resultados de los
acontecimientos, pertenecen á la historia
m
mas ni menos que la narración de las
batallas y demas acontecimientos esteriores. No cabe duda que los hechos de esta
naturaleza son los mas
difíciles de tratar; uno se engaña con ellos; es difícil
animarlos, presentarlos con forma viva y clara; pero esta dificultad no muda su naturaleza, y no por ello dejan de formar una parte escencial de
la historia.
La
civilización, señores, es uno de estos hechos; hecho general, oculto,
complicado, muy difícil
seguramente de describir y de contar, pero que no deja de
existir y que tiene derechoáser descritoéhistoriado. Sobre ella pueden
suscitarse muchísimas cuestio
nes , y en primer lugar puede inquirirse, como se ha hecho ya, si es un bienóun mal: condueleáunos y alegraáotros. Puede preguntarse si es tm hecho general, si hay una civilización universal del género humano , un destino de la humanidad, si los pueblos se han transmitido de siglo en siglo algo que no haya desaparecido , que deba aumentarse, pasar como un depósito , y llegar dé eslía suerte hasta el fin de los siglos. Por mi parte estoy convencido que hay en efecto un destino general de lá humanidad, una transmisión del depósito de la civilización, y de consiguiente ana historia universal de la civilización que describir. Pero sin entrometernos en cuestiones tan grandes y difíciles de resolver, cuando uno se encierra en un espaeio de tiempo y lugar determinado, y se limitaá la historia de cierto número de siglosóde ¡ciertos pueblos, es evidente que en estos límites la civilización es un hecho que puede ser descrito, contado, y que tiene su historia. Me apresuroáañadir que está historia es la nuts grande de todas, y'que comprende las demas.
No parece en efecto, señores, que el hecho de la civilización e$ el hécbo por escelencia, el hecho general y definitivo, en d cual se reúnen y vienenáreasumirse los demás? Abrazad todoslos heohos de que se compone la históriá de un pueblo ,que se acostumbranámirar como los elementos de su vida; abrazad sus institücidnes, su comercio» su industria, sus guerras y todos los detalles (le su' goíbiérrio: cuando se quiere Considerar estos hechos en su conjunto , en su trabazón, cuando se quiéfe justipreciarlos y ijuagorilos, que cosa se les pregunta sino en qdé han contribuidoála civilización de ese piieblo, que papel han hecho, qiie parte hári tomado y que influjo han ejercido en en ella? asi es como sé forma no solo una idea completa de ella, sino qtíe sé la mide y aprecia en lo justo; son cómo unos ríos á' los cuales se .pide cuenta de las aguas que deben entregar al Océano. La civilización es un mar que constituye la riqueza de un pueblo, y en cuyo seno vanáreunirse todos los elementos de su vida y las fuerzas de su existencia. Tan cierto es esto, que los hechos que por su naturaleza son reprobados y funestos , pesando dolorosamente sobre los pueblos, el despotismo por ejemplo y la anarquía, son escusados si han contribuido en algoá la civilizaciónóla han hecho dar un gran paso: entonces se le perdonan sus desaciertos y su mala condicion, de manera que do quiera que se reconoce la civilización y los hechos que la enriquecieron, tentado estáunoáolvidar el precio que ha costado.
Hechos
hay también que, hablando con propiedad, no pueden llamarse sociales,
hechos individuales que parecen
interesar mas al alma humana queála vida pública: tales son las
creencias religiosas, las ideas
filosóficas, las ciencias, la
literatura y las artes; Estos hechos parecen dirigirse al hombre,ya para
perfeccionarle , ya para deleitarle,
y tener
mas bien por
objeto su reforma interioró su placer que su condi-
cíoq
social. Ahora bien! frecuentemente son y
quieren ser considerados éstos mismos
hechos bajo el punto de vista de la
civilización. De todos tiempos y en
todos los paises se ha gloriado la religión de haber
civilizadoálos pueblos; las ciencias,
la literatura, las artes y todos los placeres intelectuales y morales han reclamado su parte
en esta gloría,
y se ha creído alabarlos y honrarlos reconociendo que
en efecto les per-
, tenecia. De este modo los hechos mas importantes, los mas sublimes en sí mismos con independencia de todo resultado esterior, únicamente en sus relaciones con el alma del hombre, ven acrescentarse su importancía y subir de punto su sublimidad por sus relaciones con la civilización: tal es el valor de este hecho general que da estimación,átodo lo que toca. Y no solo la d a ; ocasiones hay en que los hechos de que hablamos, las creencias religiosas, las ideas filosóficas, la literatura y las artes son consideradas sobre todo y juzgadas bajo el punto.de vista de su influencia sobre la civilización; influencia que hasta cierto punto y durante cierto tiempo es la regla decisiva de su mérito y de su valor.
¿Cual
es, pues, señores, preguntaré antes de emprender su historia, considerándole
únicamente en símismo, este hecho
grave, estenso, precioso que
parece el resumen y la espresion de la
vida entera de los pueblos?
Me
guardare bien de entrar aquí en la pura filosofía; me guardaré bien de sentar
algún principio racional, y deducir despues de él la naturaleza de la civilización como una
consecuencia; semejante método estaría demasiado espuesto á errores; todavía encontramos en esto
un hecho para probar y
describrir.
Hace mucho tiempo y en muchos países que está en uso la palabra civilización; únenseáella ideas masómenos claras y estensas; pero al cabo la usamos y nos comprendemos: el sentido de esta palabra, su sentido general, humano y popular es pues lo que debe estudiarse. Casi siempre, en la accepcion usual de los términos mas generales , hay mas verdad que en las definiciones mas concisas en apariencia y mas rigorosas . de la ciencia; y es que el buen sentido, verdadero genio de la humanidad, es el que dáálas palabras su significación común. Esta se forma sucesivamente en presencia de los hechos; ámedida que uno de estoS se presenta, pareciendo tener parte en el sentido de ún término conocido, es recibido por decirlo adí naturalmente; el sentido de la palabra se estiende , sé ensancha, y pocoápoco van uniéndose en efecto los distintos hechoséideas que en virtud de la cdhdi- cion dé las mismas cosas deben los hombres entender en la áccepcion de una palabra. Por el contrario cuando*la ciencia determina su sentido, como tal determinación es obra de uno soloóde muy pocos individuos, se deriva dé algún hecho particular que los ha movidoáello. Asi es que las definiciones científicas son en general mucho mas limitadas, y por lo mismo mucho menos verdaderas en el fondo que el sentido, popular de las palabras: Si estudiamos cómo un hecho el sentido de la palabra civilización, buscando todas las ideas comprendidas en ella según el buen sentido de los hombres, adelantaremos mucho mas en el conocimiento del hecho mismo que si probásemosádar una definición científica, por mas clara y precisa que apareciese al primer golpe.
Para
empezar esta indagación procuraré poneros ála vista algunas hipótesis,
describiré cierto número de estados de sociedad, y en seguida inquiriremos si el instinto general
reconocería el estado de un pueblo que
se civiliza, y si es aquel el sentido
que el género humano dá
naturalmenteála palabra civilización.
Figuraos- un pueblo cuya vida esterior es pacífica y cómoda, que pnga pocos tributos y no sufre,áquien se administra recta justicia en sus relaciones privadas;en una palabra, cuya existencia material en su conjunto está felizmente ordenada. Pero, al propio tiempo su existencia intelectual y moral se mantiene cuidadosamente en un estado de torpeza, de inercia, no diré de opresion, pues no se nota tal sentimiento, pero sí de compresión. Esto no es mas que un ejemplo. Pequeñas repúblicas aristocráticas ha habido en bastante número, en las cuales han sido tratados los súbditos como rebaño , bien conservados materialmente y felices pero sin actividad intelectual y moral. Será esto civilización ? llamaremosá esto un pueblo que se civiliza ?
Por
otra hipótesis: figuraos un pueblo cuya
existencia material es menos
cómoda y pacífica, si bien que soportable sin embargo. En
c ;mbio no se han descuidado las necesidades moraleséintelectuales,
sino que se les da cierto pasto; se
cultivan en él los sentimientos puros, elevados; sus creencias religiosas han
llegado á cierto grado de desarrollo, pero se
sofoca en él con ahinco el principio de la libertad; se satisfacen las necesidades intelectuales y morales como se hace en otros puntos con las exigencias materiales ;se miden para cada cual sus grados de verdad, yánadie se permite que la busque por sí solo. La inmovilidad es el carácter de su vida moral: no es otro el estado en que se abismaron la mayor parte de las poblaciones del Asia donde el dominio teocrático comprimeála humanidad; es por ejemplo el estado de los Iridous. Repito ahora la anterior pregunta : será este un pueblo que se civiliza?
Mudemos la naturaleza de la hipótesis: figuraos
otro
pueblo donde se da un gran desarrollo á
algunas libertades individuales, pero donde el
desorden y la desigualdad llegan al
estremó; es el imperio de la fuerza y del azar; si uno no es fuerte
sufre, se ve
oprimido y perece, porque la violencia es el carácter dominante del estado social: nadie ignora que la Europa ha pasado por este estado. ¿Será esta una nación que se civiliza ? contendrá sin duda gérmenes de civilización que irán desarrollándose sucesivamente 5 pero el hecho que domina en semejante sociedad no es seguramente lo que el buen sentido humano llama civilización.
Pasemosá
una cuarta y última hipótesis- La libertad individual es grande, la
desigualdad raraópor lo menos pasajera ; cada cual hace en cierto modo
lo que quiere y no difiere mucho en poder de su vecino; pero existen muy pocos intereses generales, pocas
ideas y sentimientos públicos, en una palabra, poca sociedad ; las facultades
y la existencia de los individuos se
desarrollan y siguen su curso aisladamente, sin obrar unos sobre otros y sin dejar huella
en pos de sí; ,las generaciones
sucesivas van dejando la sociedad en el mismo grado en que
la encontraron: he aqui el estado de
las tribus salvajes; dominan en
ella la libertad y la igualdad, y sin
embargo no se encuentra segura
mente allí la civilización.
Podría
multiplicar estas hipótesis, pero creo que hemos espuesto ya bastantes para
investigar cual sea el sentido popular y
natural de la palabra civilización.
Es
evidente que ninguno (le los estados que
acabo de recorrer corresponde á dicha palabra atendido el buen sentido natural
de los hombres. Y la razón me parece ser porque el primer hecho comprendido en ella,
según resulta de los varios ejemplos que os he puestoála vista, es el
progreso y el desarrollo, la idea de un pueblo que marcha, no para
mudar de sitio sino para mudar de estado,
de un pueblo cuya condicion se estiende y se mejora. De consiguiente
esta me parece ser la
idea fundamental contenida en la
palabra civilización.
¿Cual es este progreso ? este desarrollo ? Ahí estála mayor dificultad.
La
etimología de la palabra parece responder de una manera clara y satisfactoria, puesto que dice ser la perfección de la vida
civil, el desarrollo de la sociedad propiamente dicha
y las relaciones de los hombres entre sí.
Tal
es en efecto la idea primitiva que se ofrece al entendimiento humano cuando
se pronuncia la palabra civilización; represéntase al
instante la estension, la mayor
actividad y mejor organización de las relaciones sociales;
de una
parte una producción creciente en medios de fuerza y de
bienestar para la sociedad¿de otra una distribución mas equitativa entre
los individuos de la
fuerza y del bienestar que se
ha producido.
Y
concluye aquí todo, señores? está agotado
el sentido natural, usual de aquella palabra? no contiene nada mas el hecho enunciado ?
Es
lo mismo que si nos
preguntásemos: ¿la especie humana en el
fondo es únicamente un
hormiguero , una sociedad donde no
se trata mas que de orden y de
bienestar, y donde cuanto mayor sea el trabajo
y mas equitativa la
repartición de sus frutos mas
se habrá alcanzado el objeto y llenado
el progreso?
Repugna
al humano instinto una definición tan
estricta del destino de los
hombres, y parece al primer
aspecto que la
palabra civilización ha de comprender algo mas estenso, complexo;, y superior á la pura
perfección de las relaciones sociales, de la fuerza y del bienestar de
los pueblos.
Y es preciso confesar que concuerdan con este instinto los hechos, la opinion pública y el sentido generalmente recibido de la palabra.
ObservadáRoma
en los hermosos tiempos de la
república', despues de la segunda guerra
púnica, en el momento de sus sublimes
virtudes, cuando marchabaádominar
al mundo, y cuando progresaba
evidentemente su estado social. Observadla en seguida bajo Augusto, en la época en que
principió su decadenciaóen que se detuvo por lo
menos el movimiento progresivo
de la sociedad estando
prontosádominar los malos principios: nadie sin
embargo dejará de pensar y de
decir que la Roma de Augusto era mas civilizada .que la
Roma de Fabricioóde Gncinato.
Transportémonosáotro
lugar; observemos la Francia del siglo, XVII y del siglo X V III; es evidente
que bajo el punto de vista social, y tocante á la suma y distribución
del bienestar entre los individuos, 1^ Francia de aquellos, tiempos era
inferioráotros paises de Europa, por ejemplo,ála HolandaéInglaterra. Creo que
en estos dos paises era mayor la
actividad social , crecia con mas
rapidez y distribuía mejor sus frutos
que en Francia. Preguntádselo sin embargo al buen sentido general, y os contestará que la Francia de
aquella época era el pais mas civilizado
de Europa. Y cuenta que la Europa no ha desmentido tal proposición ,
antes la
corroboran todos los monumentos de
la literatura europea.
Podríamos nombrar
otros muchos estados donde es mayor el bienestar, crece con mas rapidez,
está mas bien repartido que en otros
puntos, y donde sin embargo , atendido
el instinto espontáneo y el buen
sentido general de los hombres, es inferior la civilizaciónála de
otros paises donde hay peor distribución bajo el aspecto puramente
social.
¿Qué pensar, pues ? que cosa da áestos paises ese derecho privilegiado en nombre de la civilización? que es lo que compensa tan ampliamente en la opinion de los hombres lo que bajo otro aspecto les falta ?
Y
es que se manifiesta brillante otro desarrollo
ademas del de la vida social; el
desarrollo de la vida individual , interior; el desarrollo del hombre en sí, de sus facultades, sentimientoséideas: si la sociedad es mas
imperfecta que en otras partes, la humanidad se muestra mas grande y poderosa.
Quedan para hacer muchas conquistas sociales, pero se han alcanzado otras
inmensas intelectuales y morales;ámuchos
hombres
les faltan bienes y derechos; pero al propio
tiempo se ven brillarálos ojos del mundo muchos grandes hombres , y la
literatura, las ciencias y las artes
se desarrollan con magnificencia. Do
quiera que el género humano ve resplandecer
esas grandes imágenes, genio glorificado
de la naturaleza humana; do quiera que ve crearse ese tesoro de goces
sublimes, reconoce y nombraála civilización.
Dos
cosas se comprenden, pues, en aquel
grande hecho; subsiste con dos
condiciones, y tiene dos síntomas : el desarrollo de la actividad social y el
de la actividad individual, el progreso de la sociedad y el de la humanidad. En cualquier parte donde la
condición esterior del hombre se
estiende, se vivifica , se mejora; donde la naturaleza íntima del hombre se
muestra brillante y grandiosa, conserva aquellas dos señales, y
frecuentemente,ápesar de la profunda
imperfección del estado social, el
género humano ensalza y proclama la
civilización.
Tal es, si no me engaño, el residtado del exámen sencillo, puramente sensato, de la opinion general de los hombres. Si inquirimos la historia propiamente dicha , y examinamos cual es la naturaleza de las grandes crisis de la civilización, de esos hechos que por confesion general la han impelidoádar un paso agigantado, reconoceremos constantementeunoúotro de los dos elementos que acabo de describir: son siempre crisis de desarrollo individual ósocial, hechos que han cambiado el hombre interior, sus creencias, sus costumbresósu condicion esterior, y su situación en las relaciones con sus semejantes. El cristianismo por ejemplo, no diré solo en el momento de su aparición sino en los primeros siglos de su existencia, no se ha dirijido en manera alguna al estado social al que anunció altamente que no tocaría; mandó al esclavo que
obedecieseásu
dueño, y no se ha declarado contra ninguno de los grandes maleséinjusticias de la
sociedad de entonces. ¿Quien
negará con todo que el cristianismo no
haya desde sus asomos ocasionado una grande crisis en la civilización? La razón
es porque transformó el hombre interior, las creencias, los
sentimientos , y regeneró al hombre
moraléintelectual.
Nosotros
hemos presenciado una crisis de distinta
naturaleza, dirijida no al hombre interior sino ásu condicion esterior, que ha
transformado y regenerado la sociedad, siendo también seguramente una de las crisis decisivas de
la civilización. Recorred la
historia y hallareis do quiera el mismo
resultado; de manera que jamas encontrareis ningún hecho importante que haya concurrido al desarrollo
de la civilización, sin que haya ejercido
uno úotro de los dos influjos de
que acabo de hablar.
Tal es si no me engaño el sentido natural y popular de la palabra: heos aqui, pues, el hecho, no diré definido, pero si descrito y probado casi completamente, por lo menos en lo qué atañeá' sus' rasgos generaléü. Hemos descubierto de consiguiente los dos elementos de la civilización; indaguemos ahora si uno de ellos baátá para constituirla: ¿si se desarrollara aisladamente el estado social óel del hombre individual habría civilización? la reconocería el género humano? O bien,¿tienen los dos hechos entre sí una relación de tal modo íntima y necesaria, que apesar de no ser producidas simultáneamente sean sin embargo inseparables , de modo que tardeótemprano deba la una conducirnosála otra?
Paréceme que
podríamos entrar por tres puntos en esta cuestión: 4? examinando la naturaleza misma de los dos elementos de la civilización,é
inquiriendo si bajo tal
punto de vísta estánóno
intimamente unidos siéttdo necesarios entre sí; 2?:investigando históricamen
te si en efecto'sé han manifestado de un\ modo aísla-
doósi
se han producido entre sí; y 3?
en fin, con
sultando
el buen sentido y la opinion común de los hombres relativa á esta
cuestión. Examinemos ante todo este último punto.
Cuando se liévaácabo una gran transformación en el estado de un pais,
y tiene lugar un gran desarrollo de riqueza y de fuerzaósea una revolución en el modo de distribuir el
bienestar social, este nuevo
hecho halla enemigos y combates,
porque no puede ser de otra
.suerte. ¿Que dicen en general los enemigos de la mudanza? que este progreso del estado social no mejora ni regenéra del mismo modo el estado moraléinterior del hombre;que es un progreso falso, engañador, que resulta en detrimento de la moral, del verdadero ser humano. Por otra parte los amigos del desarrollo social rechazan con mucha energía semejante ataque sos- teniendo que el progreso de la sociedad conduce necesariamente aj progreso de la moral, y que la existencia interior se purificaámedida que va regulándose la existencia esterior. No de otra manera miran la cues
tión
los partidarios y los enemigos del
nuevo régimen. Mudad la
hipótesis y suponed en progreso al desarrollo moral. ¿Qué prometen en
general los hombres queáél se dedican? qué prometieron en el origen
de las sociedades los gefes
de alguna religión, los sabios y
los poetas que trabajaban para suavizar
y regular las costumbres ? la
mejora de la condicion
social y la mas equitativa repartición
del bienestar*social. Y preguntaré
yo ahora, ¿qué suponen esos
debates y esas promesas ? suponen
que en la convicción espontáneaéinstintiva
de los hombres, los dos elementos de la civilización , el
desarrollo social y el desarrollo
moral están tan intimamente unidos, que
al vislumbrar el género humano uno de
ellos cuenta al momento con el
otro.
Yáesa convicción natural se dirije uno
cuando para secundarócombatir unoúotro
de ambos desarrollos se sostieneóse
niega su enlace. Sabido es que
si puede persuadirseálos hombres que la
mejora del estado social es contraria al progreso interior de los individuos
se hará fuerte oposicioná la
reforma que se verifica
en la sociedad. De otra parte,
cuando se prometeálos hombres la
mejora socialá consecuencia de la reforma del individuo es sabido que están propensosá dar crédito átal promesa,
y no falta quien se prevale de
ello. Insiguiendo, pues, la instintiva creencia de la
humanidad, los dos elementos
de la civilización están unidos
entre sí y se reproducen mutuamente.
18 censo
Examinemos
la historia general y obtendremos idén- ticdi respuesta; hallaremos que los
grandes desarrollos del hombre
interiorhan recaído en provecho de la so* ciedad, y quelos grandes progresos
del estado social han redundado en bien
de la humanidad: en ambos casos predomina uno de los dos hechos, aparece en todo su
esplendor, y da al movimiento un carácter
particular. Algunas veces solo despues
de grandes intervalos, de mil
transformaciones y obstáculoslogra desarrollarse el segundo hecho, y viene en cierto modoácompletarse la
civilización que el primero
habia principiado; pero si bien se
observa, se reconoce el lazo que uneáentrambos. La marcha de la
Providencia no está sujetaá reducidos límites; ora deduce hoy la consecuencia
de lo que sentó ayer, ora tarda en deducirla siglos, hasta que llegue el
momento prefijado, de manera que aunque nos parezca áveces que es lento su raciocinio no por esto es
menos segura su lógica: halla en el
tiempo sus conveniencias ; marcha en cierto modo como los dioses de
Homero en el espacio; da un paso y queda marcado el transcurso de
algunos siglos. Cuanto tiempo,
cuantos acontecimientos han precedido ant?s
que la regeneración del hombre moral por medio del
cristianismo haya ejercido su
grande y lejitimo influjo sobre la
regeneración del estado social ? Yápesar
de esto, ¿quién desconocerá hoy día que haya sido ejercido tal influjo ?
Si
de la historia pasamosá1a naturaleza
misma de los hechos que constituyen la civilización, llegamos infaliblementeáun
resultado idéntico: nadie habrá de
jado de sentir en sí esa esperiencia. Cuando tiene lugar en el hombre un cambio moral, cuando adquiere una idea, una virtud, una facultad, en una palabra, cuando se desarrolla individualmente, ¿no se apodera de
¿1
instantáneamente la necesidad de patentizar estertor- mente su
sentimiento, y de realizar su
pensamiento ? Desde que el hombre
adquiere alguna cosa, desde que su ser
tomaásus ojos un nuevo desarrollo,
mas valor, al momento todo
se hermana en él con la idea de una misión; siéntese
obligadoéimpelido por su instinto, por
una voz interior, áestender y hacer dominar al rededor suyo la mudanza, la mejora que ha esperi- mentado
interiormente. Noáotra causa se deben
los grandes reformadores; no por otra
necesidad se han visto impulsados los grandes hombres que mudaron la faz del.
orbe despnes de haberse mudadoásí mismos. Esto por lo tooante al cambio esperimentado en lo interior del hombre:
pasemos al otro. Realizase una
revolución en el estado de la sociedad; merced al cambio queda
esta mas bien ordenada, y
mejor repartidos los derechos y los
bienes entre los individuos;
es decir, que es mas puro y hermoso el espectáculo del mundo, y mas conveniente la práctica, asi de los gobiernos como de las relaciones de los hombres entre sí. Ahora bien! ¿creeis que la vista de semejante espectáculo , la reforma de los hechos esteriores, no ejerza influjo' sobre lo interior del hombre y la humanidad ? Todo cuanto se dice de la autoridad del ejemplo, poder de la costumbre y buenos1modelos, no se funda en otra cosa sino en la conviocion de que un hecho esterior, bueno, razonable y bien ordenado produce tardeótemprano mas ómenos completamente un hecho interior de igual naturaleza y mérito idéntico; que una sociedad mejor ordenada y mas justa reforma al individuo; que lo interior y lo esterior se mejoran mutuamente; que ambos elementos de civilización se hallan enlazadosápesar de que aparezcanáveces entre ellos grandes obstáculos y siglos enteros ; que puede suceder que hayan de pasar por mil transformaciones antes de unirse, pero que al fin lo logran: tal es su condicion, el hecho general de la historia , la creencia instintiva del género humano ( Aplausos).
Creo,
señores, no diré haber agotado, que mucho falta para ello, pero sí
espuesto de una manera casi completa, aunque concisa, el hecho de la civilización:
creo
haberlo esplanado, circunscrito, y sentado las principales cuestiones
fundamentales áque da lugar. Podría detenerme aquí, pero no puedo menos de
sentar una cuestión que se me presenta, una de .esas cuestiones que no son
históricas propiamente dichas, ni pueden llamarse hipotéticas sino mas bien
conjeturales ; cuestiones de que el
hombre solo tiene un cabo, sin que jamas pueda alcanzar el
otro,álas cuales no puede dar
vuelta observándolas solo de un lado, pero que no por esto
dejan de ser reales, y en las que debe meditar, porqueápesar suyo se presentanátodas horas
delante de él.
Veamos,
pues, cual de esos dos desarrollos de
que acabamos de hablar y que constituyen
el hecho de la civilización, uno por
parte de la sociedad y otro por
el de
la humanidad, cual, repito,sea el
objeto y cual el medio; se
desarrolla acaso el hombre enteramente
en sus facultades, sentimientos, ideas y existencia pa
ra mejorar su condicion social, su bienestar sobre la tierra;ómas bien son el móvil de su desarrollo no solo la reforma social, sino también todos los progresos y aun la sociedad misma ? En una palabra, sirve la sociedad al individuo,óesteáaquella ? De la respuesta á esta pregunta depende inevitablemente saber si el destino del hombre es puramente social, si la sociedad agota y absorve enteramente al hombre,óbien si se nota en él algo de estraño y superiorásu existencia sobré la tierra.
Señores, un hombre.concuya amistad me envanezco , un hombre que ha atravesado reuniones como esta para subir al primer puesto en otras menos pacíficas y mas poderosas, un hombre cuyas palabras se gravan y perpetúan alli donde se pronuncian, Mr. Royer-Collard, ha resuelto esta cuestión, según su convicción al menos, en su discurso al proyecto de ley relativo al sacrilegio. Hallo en su discurso los dos siguientes párrafos: «Las sociedades humanas nacen, viven y mueren sobre la tierra, donde queda consu mado su destino.... pero , no contienen enteramen
te al hombre. Despues de haberse unido este en sociedad le queda aun la mas noble parte de
su ser, sus altas facultades,
mercedálas cuales se sublima hasta Dios, hasta una vida futura y unos bienes desconocidos
en un mundo invisible.... Nosotros, personas indi
vidualeséidénticas,
verdaderos seres dotados de la inmortalidad, tenemos otro destino que los esta
dos (4).»
Nada
añadiré, señores, no entraréáprofundizar la
.cuestión:
me limitoásentarla , porque la
encontraremos al fin de la historia de la civilización; cuando la háyamos recorrido, cuando nada podamos
añadir acerca de la existencia actual,
el hombre se preguntaráápesar suyo si todo se acabó ya. Es pues el último
0 ) Opinion de Mr. Roycr-Collard sobre el proyecto de ley relativo al sacrilegio, pág. 7 y 17.
En consecuencia de todo cuanto acabo de decir es evidente que la historia de la civilización puede tratarse de dos maneras, buscarse en dos fuentes y ser considerada bajo dos aspectos diferentes.Po.Iria el historiador colocarse en el seno del alma humana durante cierto tiempo y serie de siglos, en el seno de un pueblo determinado; podría estudiar, describir, contar todos los acontecimientos, todas las transformaciones y revoluciones consumadas en el interior del hombre; y cuando hubiese llegado al término, tendría entonces una historia de la civilización del pueblo y en el tiempo estojido. Puede si le place proceder de dtra suerte, colocándose en lo esterior del hombre en Vez de entrar en su interior, situándose en medio de lá escena dél mundo; en vez de describir las vicisitudes dé las ideas y sentimientos del ser individual, puede delinear los hechosesteriores, los acontecimientos , las mudánzas del estado social. Ambas parteséhistorias de la civilización están intimamente unidas,y son mutuamente su mismo reflejo é imagen. Pueden sin embargo ser separadas; tal vez deben serlo, al menos en sus principios paraquésean ambas tratadas clara y detalladamente.Por mi parte no me propongo estudiar con vosotros la historia de la civilización en lóinterior del alma htimaúa: solo quiero tratar la historia de los acontecimientos esteriores del mundo visible y social. Neaesitaba esponeros el hecho de la civilización tal como le concibo en su complexidad y estension, sentando las altas cuestionesáque puede dar cabida. Limitóme ahoraá mas estrecho campo, y me propongo solamente tratar la historia del estado social. Principiaremos buscando los elementos de la civili
zación europea en su cuna,ála caída del
imperio romano , y observaremos cuidadosamente la sociedad tal como era
en medio de esas famosas ruinas. No pretenderemos resucitar sus elementos
pero sí ponerlos de pié
delante de nosotros; y cuando los
veamosámuestro, lado procuraremos hacerlos marchar, y seguirlos en su
desarrollo al través de quince siglos que han transcurrido desde aquella época.
Creo,
señores, que cuando háyamos adelantado algo en
este estudio, adquiriremos en
breve la convicción de que es muy joven la civilización, y de que falta mucho para
que el mundo haya aun
ijaedido su carrera. A buen seguro que la humana inteligencia está lejos de haber llegado hoy dia al puntoáque puede llegar, como lo estamos nosotros de
abrazar el porvenir entero de la humanidad;
pero abísmese car da cual en
su pensamiento, inquiera el bien posible
que concibe y espera, examine en ¿seguida kx.que existe
hoy día en el mundo, y se convíeooerá que la so
ciedad y la
civilización son muy jóvenes, que ápesat- de todo el camino que
han andado tiene
incomparablemente mucho mas que
andar: esto, señores, no nos impedirá complacernos al contemplar nuestro
aé-
tual
estado. Cuando habré probadoá presentaros las grandes crisis de la historia de
la civilización en Eu<- rorpa durante el transcurso de quince siglos, vereis queámuy alto punto hasta nuestros dias la conddcion humana ha sido trabajosa, dura, llena
de borrascas, no solo en la sociedad si que también hasta
en la vida del alma: por todo aquel
espacio de tiempo ha tenido que sufrir el
espíritu tanto como la especie
humana.
Vereis que por vez primera acaso en los tiempos modernos el espíritu humano ha llegadoáun estado, que si bien muy imperfecto todavía, está acompañado de alguna paz y armonía. Ni mas ni menos debere
mos decir de la
sociedad; ha hecho evidentemente progresos inmensos; la condicion humana
es suave, justa, comparada con lo que
fue un tiempo: pensando en nuestros abuelos casi podemos aplicárnoslos versos
de Lucrecio:
Suave mari magno tarbantibus «quora ventis, E terrá
magnum alterius spectare laborem.
y
casi sin
orgullo podríamos decir de
nosotros como Sthenelus en Homero:
«Damos
gracias al cielo porque valemos mucho mas que nuestros antepasados.»
Cuenta con ello, sin embargo, señores; no nos entreguemos con sobrada confianza al sentimiento de nuestra felicidad y de nuestra mejora; porque podríamos caer en graves peligros, el orgullo y la flaqueza: podríamos confiar escesivamente en el poder y las ventajas del espíritu humano, de las actuales luces, y dejarnos enervar al propio tiempo por la suavidad de nuestra naturaleza. No sé, señores, si sereis de mi pareoer; pero, creo que constantemente andamos fluctuando entre la idea de quejarnos por muy poca cosa, y de contentarnos de muy poco. Estamos dotados de gran susceptibilidad de ánimo, de una exigencia y ambición ilimitada en el pensamiento, en los deseos y en el ardor de la imaginación; pero cuando bajamosála práctica de la vicia, cuando es fuerza hacer algo, sacrificios, esfuerzos para llegar al fin, caen cansados nuestros brazos:
es decir, que nos desanimamos
con una facilidad igualála
impaciencia con la que deseábamos. Preciso es , señores, que no nos dejemos
dominar por uno ni
otro
de los dos defectos. Acostumbrémonosámedir lo que
lejitimamente podemos con nuestras fuerzas, cienciaópoder,y no ' piremosámas
de lo que lejítima, justa y regularmente podemos
adquirir, respetando los principios
sobre que descansa nuestra misma civilización. Tentados nos sentimosávecesáabrazar principios que
atacamos y despreciamos, los principios
y recursos de la Europa bárbara , la fuerza, la violencia, la mentira,
prácticas habituales hace cuatro 6 cinco
siglos; y cuando hemos cedidoáeste deseo, no hallamos en nosotros la constancia ni la enerjia
salvaje de los hombres de
aquellos tiempos, que sufrian mucho, y que, descontentos de su condicion,
trabajaban tenazmente para salir de
ella. Por nuestra parte estamos contentos de la
nuestra, y no debemos esponcrla
al azar de vagos deseos para
cuya realización no ha llegado el
momento. Mucho se nos ha legado, y mucho nos
pedirá la posteridad
al hacernos dar severa cuenta de
nuestra conducta: hoy dia, asi el público como los gobiernos, están bajo la
ley de la discusión, del examen y de la
responsabilidad* Unámonos firme y lealmenteála justicia, legalidad, publicidad
y libertad, que son los principios de nuestra civilización, y no
olvidemos nunca que si pedimos
justamente que todo se nos
patentice, tambiénánosotros
nos tiene patentes el mundo, y que
seremosánuestra Ve* juzgados'.
LECCION
II.
A
l meditar el plan del curso que me
he propuesto presentaros, temo que
mis lecciones tengan el doble inconveniente de ser
muy largas, por la necesidad de
reducir un grande objetoáun espacio muy corto, y al propio tiempo
que sean demasiado concisas. Algunas veces me veré obligadoádeteneros en este sitio mas tiempo de la hora acostumbrada, y apesar de esto aun no
podré darálas cuestiones todo su desarrollo. Si aconteciese queáalgunos les
pareciesen necesarias esplica- ciones, si en vuestros ánimos quedase alguna
incertidumbre , alguna grave objecion acerca de lo que tendré el honor de
deciros, ruégoos que me lo deisáconocer por escrito. Al fin de
cada lección no
tendrán mas que quedarse los que deseén-recibiralguna
respuesta; pues con
la
mejor voluntad he de
darles todas las esplicaciones que
me sean posibles.
Temo
aun otro inconveniente por idéntica causa,
y procede de la necesidad de
afirmar algunas veces sin probar, efecto del corto espado de tiempo disponible:
asi que, hallaremos ideas y aserciones cuja confirmación solo mas tarde podrá tener lugar. Disimuladme pues, si alguna vez teneis que creerme sobre mi palabra ; poco he de tardar en probároslo con un ejemplo.
He procurado en
la anterior lección
esplicar el hecho de la civilización en general sin hablar de ninguna en particular, sin atenderálas circunstancias
(le tiempo y lugar, considerando el
hecho en sí mismo y bajo un punto de
vista puramente filosófico. Hoy dia
entro en la historia de la civilización europea; mas antes de empezar lo
narrativo propiamente dicho,
desearía darosá conocer de una manera general la
fisonomía particular de esa
civilización, caracterizándoosla tan
distintamente que la
conocieseis entre cuantas
civilizaciones se han desarrollado en el mundo. Voy á
^comenzar,
pero no podré hacer mas que afirmar,
óbien será necesario que logre trazaros
tan fielmente la sociedad europea, que la reconozcáis al momentoála manera de un retrato, cosa que no me atrevoáesperar*
Es
imposible no admirar la mayor unidad
al observar las civilizaciones que
precedieronála de la Europa moderna,
asi en Asia como en otras partes,
en Grecia como en Roma: parecen
en efecto emanadas de un
solo hecho, de una sola idea; se dirá que la sociedad ha
pertenecidoáun principio único que
la ha domina^ do, determinando sus instituciones, sus costumbres, sus
creencias y en una palabra todo su
desarrollo.
Én Egipto, por ejemplo, poseia el principio teocráticoála sociedad entera, se reprodujo en sus costumbres, en sus monuméntos, en todo cuanto nos queda de la civilización del mismo. Hallareis en la India un hecho idéntico, la dominación casi esclusiva del principio teocrático. En otras partes observareis otras orgátoizaciones; ya ta dominación de una raza conquistadora, y el principio de la fuerza, comprimiendoála sociedad, la impondrá sus leyes y su carácter; ora la sociedad será la espresion del principio democrático, como ha sucadido en las repúblicas comerciantes que han cubierto las costas dél Asia menor y de la Siria, Jonia y Fenicia. En una palabra, al considerar las civilizaciones antiguas, se nota en ellas un singular carácter de unidad en las instituciones, ideas y costumbres ; una fuerza únicaómuy preponderante al menos lo gobierna y decide todo.
No es decir por esto que haya prevalecido constantemente esa unidad
de principios y de forma en la
civilización de dichos estados: al remontarse uno ásu mas antigua historia se nota que con frecuencia se handisputadoel
imperio las distintasfuerzasque pueden desarrollarse en el seno de una sociedad. Entre los Egipcios,
por ejemplo, los Etruscos y los mismos Griegos, los guerreros hanluchado%contra
los sacerdotes; en otras partes el
espíritu de misterio combatiócontra el
de asociación libre, el sistema aristocrático contra el
sistema popular, etc.; pero en general
solo tuvieron lugar tales luchas en épocas
ante-históricas, de manera que solo queda de ellas un vago recuerdo.
Hase reproducido una que otra vez la lucha durante la vida de los pueblos, pero casi siempre se ha terminado prontamente con el triunfo y consecuente posesión de la sociedad de uno de los elementos que se disputaban el imperio: asi que, siempre ha dado fin la guerra por la dominación muypreponderante, si ya no esclusiva, de algún principio especial* En la historia de los pueblos, la co-existencia y el combate de principiosdistintos no ha sido mas que un accidente, una crisis pasagera.
Procede de ahi notarse suma sencillez en la major parte de las civilizaciones antiguas, sencillez que haproducido resultados muy diferentes en todas ellas; en Grecia, por ejemplo, la sencillez del principio social ha motivadoim desarrollo sobremanera rápido, pues ningún pueblo adelantó jamas en tan poco tiempo y con tanto brillo como ella. Pero despues de tan admirable arranque, pareció agotada de repente, y si no fue tan rápida su decadencia como su progreso; no por esto dejó de ser singularmente pronta: parece que quedó agotada la fuerza creadora del principio de la civilización de la Grecia, pues ningún otro vino árepararla.
En
otras partes, como en Egipto y en la
India, ha tenidootro efecto la unidaddel
principio de la civilización : cayó la sociedad en un estado estacionario, la sencillez produjo la monotonia, y si bien no fue
destruidoel pais, la sociedad ha
continuado en él inmóvil y como helada.
A la misma causa es forzoso atribuirese
carácter de tiranía que en nombre de los
principios, y bajo las mas diversas formas
se descubre en todas las civilizaciones antiguas. Pertenecía la
sociedadáuna fuerza es- elusiva que no admitía rival; era proscrita toda tendencia diferente, y jamas el principio dominante quería alternar con la manifestacióny la influencia de otro
principio.
Elmismo carácter de unidadse hace notar enlaliteratura y en las obras del injenio: quien desconoce los. monumentos de la literaturaindiana esparcidos hace, poco por Europa? Es imposible no ver en todoselmismo sello, el resaltadode un inismo hecho, la es- presion de una misma idea; obras de religión, de moral , tradiciones históricas, poesía dramática y épica, todo tiene la misma fisonomía: en las obras del ingenio se nota él mismo carácter de sencillez y de monotonía que aparece en los acontecimientos y en las instituciones. En la misma Grecia, en medio de la magnificencia del saber humano, domina la mas singular unidad en la literatura y en las artes.
.
No asi en la civilización de la Europamoderna:contempladla en conjunto, reunid
vuestros recuérdos, y al momfento sé os presentará variada, confusa,
borrascosa;ála vez existen en ella todas las formas, todo»los principios de organización social; el
poder espiritual y el temporal, el elemento teocrático, el monárquico ,
elaristocrático,eldemocrático,todás las clases y situaciones sociales se enlazan y se confunden, notándose infinitos grados de
libertad , de riqueza1y de influjo. Luchan constantemente entre sí estas distintas fuerzas, sin que ninguna llegué ásufocarála otrá y
señorearse sola de la sociedad. Antiguamenté ácada grande
época parece que se vaciaban las sociedades en un mismo molde;
ora prevalecía la monarquía pura, ora la teocraciaó la democracia, pero
completamente. Ofrece la Europa
moderna ejemplos de tódois
los
sistemas y ensayos de organización
social: en ella haa subsistido simultáneamente, unas juntoá otras,las
monarquías puras ó' mixtas, las teocracias y las repúblicas masómenos aristocráticas, y apesar dé su diversidad, tienen todas cierta semejanza
y un áire de familia qne es imposible
desconocer.
Adviértese la misma Variedad y uná lucha igual en las ideas y los sentimientos de 4a Europa: crúzanse, se combaten, se limitan y se modificaná la vez las creencias teocráticas, monárquicas,aristocráticas y populares. Hojead los mas atrevidos escritos de la edad media, y jamas notaréis que se saquen todas las consecuencias de un principio: de repente é involuntariamente retroceden los partidariosdel absolutismoávista de los resultados de su doctrina, y se echa de ver que se agrupan en torno suyo ideas en influencias que los detienen impidiéndoles marchar hasta el fin.Sucé-
deles
lo mismoálos democráticos, y en ningún punto se nota esa imperturbable osadía,
esa lógica ciega que nos asombra en las
civilizaciones. Ofrecen los sen
timientosuna
variedad y contrastes idénticos, un amor
enérjicopor la independencia juntoáuna grande facilidadensometerse, una raralealtadde individuo
áindividuo , y al propio tiempo una necesidad imperiosa de hacer su
voluntad, de descartarse de todo yugo, de vivir solo y de
no darse pena por los
demas: los ánimos son tan varios y agitados como la sociedad.
Nótase el mismo carácter en las literaturas; no puede menos de confesarse que bajo el punto de vista de la forma y belleza artística, son muy inferiores ála literatura antigua, pero son mas fuertes y ricas relativamente al fondo de sentimientos y de ideas, pue* debe convenirse que ha sido conmovido en mas puntos y mas profundamente el espíritu humano. Procede esta mistna caúsala imperfección de la forma, pues cuanto .mas ricos y numerosos son los materiales, mas difícil es que se conserveuna forma sencilla y pura. Lo que constituye la belleza de una composicion, de lo que en las obras.del arte se llama forma, es la claridad, la sencillez y la unidad simbólica del trabajo, y debe reconocerse que con la maravillosa variedad de ideas y de sentimientos de la civilización europea- ha sido mucho mas difícil alcanzar esta claridady sencillez. Do quiera resalta ese carácter dominante de la civilización moderna: sin duda la ha acompañado el inconveniente de que cuando considera uno aisladamente esteúesotro desarrollo del espíritu humano en las letras, en las artes, y en todas las sendas abiertas al saber, en general se le halla inferior al desarrollo correlativo con las civilizaciones, pero en cambio, mirándose el conjunto, se presenta la civilización europea incomparablemente mas rica que otra ninguna, pues ha producidoála vez mas distintos desarrollos: un hecho lo comprobará. Hace quince siglos que dura, y todavía sigue progresando; de mucho no ha adelantado tanto como la civilización griega, pero no ha cesado de ir en aumento su progreso. Columbra delante de síuna inmensa llanura, y de dia en dia toma mas brio en la carrera, porque la libertad acompaña cada vez
mas
sus movimientos. Mientras ei* las
demas civilizaciones la dominación
esclusiva ,óal menos la escesi-
va preponderancia de un solo principio
óforma, ha sido una causa de tiranía; en la
Europa moderna la variedad de elementos del orden social, y la imposibilidad de mantenerse esclusivos,
han dado origenála libertad que reina hoy dia. No pudiendo esterminarse;
lia sido preciso que los. varios principios reinasen [untos por medio de una espeeie de transacción: todos han consentido en contentarse
con la parte de desarrollo que podía
tocarles, y mientras que el predominio
de un principio producía eii
otros puntos la tiranía, la
libertad era en Europa resultado de la
diversidad de elementos de la civilización y del estado de
lucha en que constantemente han
subsistido.
Esta es, señores, una verdaderaéinmensa superioridad, y si nos adelantamos mas, si dejamos atrás los hechos esteriores en la naturaleza misma de las cosas, reconoceremos que esta superioridades legitima y confesada por la razónápar que proclamada por los hechos. Olvidando por un momento la civilización europea , echemos una ojeada al orbe en general y al curso de las cosas terrestres. Cual es su carácter? Como anda el mundo? Precisamente con esa misma diversidad de elementos, entregado áesa lucha constante que notamos en la civilización europea. Evidentemente no ha sido dado áningún principio,áningunaorganización particular,áninguna idea ni fuerza especial, dominar al mundo, dar leyes para siempre, desterrar cualquier otro principio, y reinaresclusivamente: mez- clánse, se limitan, luchan incesantemente, ora dominantes oradominados, pero jamas completamentevencedores ni vencidos,varios sistemas,principios y fuerzas. El estado general del mundo consiste en la diversidad de formas, de ideas y principios,yen sus luchas y esfuerzo hácia cierta unidad, cierta cosa ideal que no se alcanzará jamas, peroádonde tiende la especie humana por medio de la libertad y del trabajo. La civilización europea es,pues, fiel imágen del mundo , en razón de queásemejanza de las cosas de este mundo, no es reducida, esclusiva ni estacionaria; creo que por primera vez ha desaparecido el carácterespe
cial
de la civilización, por primeravez se hadesarrollado varia, rica y laboriosa
eomo el teatrodel universo.
Por decirlo asi ha entrado la civilización europea en la senda de la eternaverdad, en el plan de la Providencia, pues se adelanta seguni las mirás de Dios: tal es el principio racioüol de superioridad.
Deseo, señores, que durante el curso de nuestras tareas permanezca fijo en nuestro ánimo este carácter fundamental que distingue ála civilización europea:
hoy
dia no puedo hacer mas que afirmarlo, pues tocanteála prueba debemos
buscarla en el desarrollo de los hechos.
Sin embargo, convendréis conmigo que tendríamos una grande confirmación de lo dicho , si encontrásemos en la misma curia de nuestra
civilización las causas y los
elementos del carácter que acabo
de atribuirla, si en el momento
mismo en que nació,ála época de
la caida del imperio
romano, reconociésemos en el
estado del mundo y en los hechos que' en
su origen han contribuidaáformar la
civilización europea, el
principio de esa vaciedad agitada
pero fecunda que la distingue. Junto
con vosotros voyáentrar en esta indagación, examinando el estado de la
Europaála caida del1imperio romano, y buscando en sus instituciones y creencias, ideas y sentimientos, cuales
eran los elementos que legaba el .mundo
antiguo al mundo moderno: si en estos elementos vemos
impreso el carácter que acabo de describir, desde hoy habrá adquirido para
vosotros un alto grado de probabilidad.
Ante
todo es forzoso meditar lo que fué el
imperio romano y como se formó.
• En su origen no era Roma mas que unamunicipalidad, un común; el gobierno romano no ha sido mas que el conjunto de instituciones que convienen áun pueblo reunido en el recinto de una ciudad, es decir, instituciones municipales: no es otro su carácter distintivo.
Y no era únicamente propio de Roma, pues si remontándonosáaquella época observamos la Italia, no hallaremos al rededor de Roma mas que ciudades; lo que entonces se llamaban pueblos no eran otra cosa que alianzas mutuas de ciudades; el pueblo latino es una asociación de ciudades latinas, y lo mismo deberemos decir de los Etruscos, los Samnitas, los Sabinos , y de los pueblos de la Grecia.
'
No se conocían entonces labriegos propiamente
dichos ; por necesidad debian estarcultivados los campos, mas no
estaban poblados. Los labradores
habitaban en las ciudades^ salian para cuidarsus propiedades
rurales,áveces tenian empleados en el
campo áalgunos esclavos, pero, lo que hoy dia llamamos labriegos, esa poblacion dispersa
en granjas y aldeas, y como sembrada en las tierras, era un hecho casi
desconocido en
la
antigua Italia.
Que hizo
Roma cuando se ensancharon sus
límites? Seguid su historia y vereis que conquistóófundó ciudades, luchóócontrató con ellas, y envió colonias para poblarlas. La historia de la conquista del mundo hecha por la ciudad de Roma es la de la conquista y fundación de gran número de ciudades. No tiene
enteramente idéntico carácter la
estension del poder romano en
Oriente, pues alli estaba distribuida la poblacion de otro modo que en el
Occidente, y sometiéndoseádistinto réjimen social, estaba mucho menos concentrada en las ciudades; pero,
como tratamos solo de la poblacion europea, poco nos interesa lo
que tenia lugar en el Oriente.
Concretándonos al Occidente, encontramos do quiera el hecho indicado; en las Galias, en España, vemos constantemente ciudades, y lejos de estas está cubierto el territorio de selvas y pantanos. Examinad el carácterde los monumentos y arrecifes romanos, y vereis grandes caminos que van de una ciudad a otra, pero desconocida esa multitudde sendas que hoy dia cruzan en todos sentidos los campos; nada se pareceá esos ¡numerables pequeños monumentos, aldeas, castilloséiglesias de que está sembrado el pais desde
la edad media: no nos ha legado Roma mas que monumentos inmensos, de caráctermunicipal,destinadosá una numerosa poblacion concentrada en un punto. Bajo cualquier aspecto que se considere el mundo romano, encontrareis esa casi esclusiva preponderancia de las ciudades, y la inexistencia social délos labrier gos; ese carácter municipal daba por consecuencia la dificultad de establecer y de mantener la unidad, vínculo social de un grande estado: una municipalidad como la de Roma hubierapodido conquistarel mundo, pero no asi tan fácilmente gobernarle y constituirle. Asi es, que cuando parece consumada la obra, cuando, demina Roma en todo el Occidente y en gran parte del Oriente, se nota que esa maravillosa multitud de ciudades y de pequeños estados constituidos para existir aislados éindependientes, se van disminuyendo, y separando por decirlo asi en todas direcciones: esta fue una dé las causas que ocasionaron la necesidad del imperio, de una mas concentradaforma de gobierno,que fuese capaz de mantener unidos unos elementos tanpoco coherentes. Probó el imperio dar unidadáesa sociedaddispersa, y hasta cierto puntolo consiguió. Entre Augusto y Diocleciano fue cuando, al par que se, desarrollaba la legislación civil, se estableció ese vasto sistema de despotismo administrativo que derramó por el mundo romano un semillero de empleados divididos en jerarquías, muy unidos, entre sí ni mas ni menos que con la corte imperial, y únicamente aplicadosá transmitirála sociedad las órdenesdel poder,yáconcentrar para el gobierno los tributos y 'las fuerzas sociales.
Y
no solo se logró con este sistema el
reunir los elementos del mundo romano, si que también se alcanzóque penetrase en los ánimos
con singular facilidad la idea del despotismo y del poder central. Causa
admiración el ver dominarrápidamente en
esa mal unida colección de pequeñas repúblicas y asociaciones de
municipalidades, el respetoála
magestad imperial úni
ca,
augusta y sagrada; preciso era que fuese muy poderosa la necesidad de establecer
algún vínculo entre todas
estas partes del mundo romano, para que
hallasen tan fácil acogida en los
ánimos asi los principios como
los sentimientosdel despotismo.
•Con estos‘:principios, con su organización administrativa y con el régimen militar que le acompañaba, luchó el imperio romano contra la disolución que interiormente le corroía, y contra la invasión de los bárbaros : ha luchado por mucho tiempo en continuo estado de decadencia, pero defendiéndose siempre. Al fin llegó el momento en que debia triunfar la disolución , y ni las mañas del despotismo, ni la abnegácion de la servidumbre bastaron para mantener este gran euei’po. Yiósele en el siglo IV desunirse, desmembrarse ; acometíanle de todas partes los bárbaros, y las provinciasno resistíanya ni se interesaban por el destino general. Entonces concibieron algunos emperadores una singular idea, pues quisieron probar si la esperanza de la libertad getíeral, una confederación, un sistema análogoálo que llamamos hoy dia gobierno representativo, serian mas fuertes que la administración despótica para defeínder la .unidad,del imperio roma no. Heos aquí un rescriptode Honorio y de Teodosio el joven, dirijido*en el año M 8 al prefecto de las Ga- lias, cuyo único objeto es probar el establecimiento de una especie de gobierno representativo en el mediodía de aquel pais para mantener con su ausilio la unidad. del imperio ( Mr. Guizot lee el rescripto (4) ).
(1)
Rescripto de los emperadores Honorio y Teodosio el Joven, dirigido en el añode
418 alpréfecto de las Galias9que moraba en la ciudad de Arles.
«Honorio
y Teodosio, augustos, a Agrícola, prefecto de las Galias.§
uEn
vista de la muy provechosa esposicion
hecha por tu magnificencia, tomados
otros informes evidentemente
ventajososála república, decretamos para que perpetuamente tengan
fuerza de ley las disposiciones siguientes que
deberán ser obedecidas por los
habitantes de nuestras siete provincias
(a ), pues son tales como podrian desearlas y pedirlas. Atendido que por
motivos de utilidad
públicaóprivada, no soló de
cada una de las provincias, si que también de cada
ciudad, se presentan frecuentementeá tu
magnificencia los empleadosóalgunos diputados especiales ya para rendir cuentas, ya para tratar puntos
relativos al interés de los propietarios, he" mos juzgado que seria
oportuno y muy provechoso que empezando este año se reúna en todos los
sucesivos, en época fija, una asamblea de
todos los habitantes de las siete provincias, y
que tenga lugar en la metrópoli, es decir en la ciudad de Arles: con esta institución creemos mirar igualmente por I09 intereses jenerales y los particulares.
Ante todo, por medio de la reunión de
los habitantes mas notables en presencia del ilustre prefecto, si motivos de
órden publico no la reclamanen otra
paite, se podrán obtener sobre cada punto cuestionable los mejores consejos posibles. Kada de cuanto haya
sido tratado y decretado , despues de
madura discusión, podrá ocultarse al
conocimiento de tiinguna de
las provincias, y los que no
hayan asistidoála asamblea tendrán que seguir las mismas reglas de
justicia y de equidad. Ademas, prescribiendoque cada
año se reúna una asamblea en la ciudad de Constantina (£), creemos hacer
una cosa no
(a)
La Vienesa , las Aquitaniasyprimera y
segunda, las Narbonesas, primera y segunda, la Novempopulania , y la
provincia de los Alpes marítimos.
(b)
Constantino el Grande era muy
aficionadoála ciudad de Arles: áél ie debe que se estableciese en su seno la
prefectura de las Galias, y quiso asimismo que llevase su nombre: pero el uso
ha prevalecido d su voluntad.
Las provincias y las ciudades reusaron el beneficio, y nadie quiso nombrar diputados ni pasaráArles: la centralización y la unidad contrariaban la naturaleza primitiva de esta sociedad; do quierarevivía el espíritu de localidad y de municipalidad, y eraimposible recon-
solo
ventajosa para el bien público y si que también propia para
multiplicar las relaciones sociales. Con efecto, está la ciudad tan
ventajosamente situada, lleganáella en tan crecido número los estrangeros, y goza de tan
estenso comercio>que en su seno se encuentra todo cuantonaceóse fabrica en otros
puntos. Todo cuanto producen de
mas nombradla el rico Oriente, la Arabia deliciosa, la
delicada Siria, la fértil
Africa, la bellaEspaña y la
belicosa Galia, abunda en este lugar con profusióntal, que todaslas cosas
admiradas como magnificas
en las distintas partesdel mundo, parecen producto de su suelo. Por otra parte el reunirse las aguas del Ródano con el
mar
de Toscana, acerca y constituye casi vecinos todos los paises que el primero 'atraviesa y que el segundo baña
con sus sinuosidades. Asi que cuando
la tierra entera, poneálos pies
de esta ciudad todo cuanto tiene de mas apreciado, cuando por
tierra, por mar, por medio de los rios y áfavor de las
velas, délos remos y de los
carruages son trasportadosáellalos productosparticularesde todas lascomarcas.
¿Como nuestraGaliano reputaráser unbeneficio
la orden quedamos de
convocaruna asamblea pública en el
•eno
de una población en la
que en cieito modo
se hallanreunidos por don de la Providencia todos los goces de la vida y lodo cuanto facilita el
comercio?
«Ya
el ilustre prefecto Petronio
(a)áimpulsos de un deseo loable y muy puesto en orden, habia prescrito
que se observase esta costumbre; pero
como fue interrumpida su práctica por el
descuido de los tiempos y el
reinado de los usuipadores,
hemos resuelto darla de nuevo vigor por la autoridad de nuestraprudencia.
Asi pues, cavo y muy amado pariente,
Agrícola, conformándose tu ilustre magnificencia con
nuestro presente decreto y con la costumbre establecida por tus antecesores, haráobservar
en las provincias las disposiciones siguientes:
«Se
hará saberátodas las personasque ejerzan
cargos públicos,álos propietarios de tierras, y.átodos los jueces de
provincias, que deben reunirse en consejo todos los años en la ciudad de Arles,
en el intervalo de los Idus de Agostoálos de
Setiembre, siendo libre el fijar los
dias de convocacion y de secion.
La Rovempopulania y la segunda Aquitanía, como
provincias las mas lejanas, podrán, en caso de que detenganásus jueces
ocupaciones indispensables, enviaren lugarsuyo
diputados, según costumbre.
«Los que hubiesen
descuidado acudir al lugar que se les señala, y en el
(a) Petroniofu e prefecto de tas Galias
por los años de 402, ¿408.
DE HISTORIA MODERNA. 4 J
tituir
una sociedad y una patria general. Cada una de las ciudades se encerró
dentrode surecinto, solo pensó en sus negocios, y se desplomó el
imperio porque nadie quería
perteneceráél, porque los ciudadanos
solo querían formar parte de su ciudad. Asi es queála caída del imperio romano se
observa el mismo hecho que
hemos reconocido en el nacimiento
de Roma, tal es el predominio del régimen y del espíritu municipal:
el
mundoromano volvióásu primerestado; formáronle las ciudades, y al disolverse
quedaron solo ciudades. El régimen municipal es lo que la antigua civiliza-
zion romana ha legadoála Europa moderna, muy irregular, débiléinferior sin dudaálo qúe habia sido primitivamente,
peroápesar de esto la única cosa real y constituida todavía, como que sola lia
sobrebividoá
todos los elementos del mundo romano.
Cuando
digo Jo/a, me engaño , pues otro hecho y
otra
idea sobrevivió también: tal es la idea del imperio , eí nombre dél
emperador. La idea de la magestad imperial, dé unpoderabsoluto,
sagrado, unido al nombre del emperador. Estos son los
elementos que la civilización romana ha transmitidoála
civilización eu-
tiempo
prescrito , pagarán una multa que para
los jueces será de cinco libras de
oro, y de tres libras para los miembros de curias y los que obtengan otras dignidades (a).
«Creemos que
con esta medida concedemos
grandes ventajas y un favor especialálos
habitantes de nuestras
provinciasy tenemos también la certeza
de esclarecer mas la ciudad de Arles, ácuya lealtaddebemos mucho
según nuestro Padre y patricio(b).
«Dado el 15 de las Calendas de Mayo, y recibido en
Arles el 10 de las Calendas de Junio-»
(a)
Llamábanse Curi* los cuerpos municipales de las ciudades roma-ñas, y
Curialeslos miembros de estos cuerpos
qúe eran muy numerosos.
(b)
Constantino, segundo marido .de Placidia, áquien Honorio tomo por colega en el año de 421.
6
4
2 cun so
jopea; de una parte el régimen municipal, sus
prácticas, sus reglas, su ejemplo, principio de libertad, y de otra una
legislación civil, general, bien asi como la idea de un poderabsoluto, de la magestad sagrada del poder del
emperador,principio de orden y de
vasallaje.
Perq habíase al propio tiempo formado
en el seno de la sociedad romana otra sociedad muy diferente, fundada en
principios muy diversos, animada de otros sentimientos, y que debia facilitarála Europa moderna unos elementos
de otra bien distinta índole: hablo de la iglesia cristiana, y digo iglesia cristiana, mas no cristianismo.
Al fin del siglo IV yáprincipios del V , el cristianismo
no eraya simplemente una creencia individual, sino una
institución; habíase constituido, te- pia su gobierno, un cuerpo de
eclesiásticos, una ger^r- quía determinada por
las varias funciones del clero, rentas, medios de acción
independientes, los puntos
de
enlace que pueden conveniráuna gran
sociedad* concilios provinciales, nacionales, generales,y la costumbre de
tratar en común los negocios de la
sociedad:
en
una palabra, entonces el cristianismo no era yaúnicamente una religión, sino
una iglesia.
Si
no hubiese sido una iglesia, no sé,
señores, lo que la hubiera sucedido en medio
de la caida del imperio romano.
Limitómeáconsideraciones meramente humanas , y
rechazo todo elemento que no sea
el de las consecuencias naturales de los
hechos naturales: si, como
en los primeros tiempos, no
hubiese sido el cristianismo mas qué
una creencia,un sentimiento y unaconvicción individual, es de suponer que hubiera sucumbido en medio de la disolución
del imperio y de la invasión de
los bárbaros. Mas tardecen Asia
y en todo¿1 nortede Africa, sucumbió bajo una invasión de igual
DE HISTORIA MODERNA. 4 5
naturaleza,
la de los bárbaros musulmanes, y sucumbió aunque se hallaba en estado de institución, de iglesia constituida. Con mas razón pues
hubiera podido acontecer lo mismo cuando
la caída del imperio romano. No
existía entonces ninguno de esos medios
áfavor de los cuales se
cimientan hoy dia los
influjos moralesóresisten independientementede las instituciones,
ninguno de los mediosáfavor de los
cuales una verdad 6 una idea pura adquiere un grande imperio sobre losánimos, gobierna las acciones y determitia los acontecimientos. Nada semejanteáesto
existía en el siglo VI para dar
semejante autoridadálas
ideas yálos sentimientos
personales j es claro que se
necesitaba una sociedad fuertemente organizada y vigorosamente regida
para luchar
contra semejante desastre y salir
victoriosa de tal uracan: no creo escederme diciendo queáfines del siglo IV y
áprincipios del V , la iglesia cristiana
salvó al cristianismo, pues con sus
instituciones, sus magistrados y su poder
se defendió bizarramente contra la disolución interior del imperio,
contra la barbarief ha conquistado á los mismos bárbaros, y se ha constituido
él centro, el medio, el principio de civilización entre el
mundo romano y el mundo bárbaro. Es
evidente pues que debemos
considerar en el siglo V mas el estado
de la iglesia que el de la religión propiamentedicha
parainvestigar cuanto hacontribuido desde entonces el cristianismoála
civilización moderna, y qué elementos ha introducido en ella. Que era entonces la
iglesia cristiana?
Cuando
Uno medita, siempre bajo el punto de vista puramentehumano,en las varias
revoluciones acaecidas duránte el desarrollo del cristianismo, desde su origen hasta el siglo Vconsiderándole
únicamente cómo so-
4
4 curso
ciedad
y no como creencia relijiosa, se
encuentra que ha pasado por tres estados esencialmente diferentes. , En el primero, el de los
primitivos tiempos, se nos
presenta la sociedad cristiana como pura asociación de creencias y de sentimientos comunes; reúnense los primeros,
cristianos para gozar juntos de unas
mismas emociones, y de idénticas
convicciones religiosas; sin que entre
ellos se halle establecido ningún
sistema de
doctrina,
ningún conjunto de reglas, de
disciplina, y ningún cuerpo de magistrados.
Sin
duda que no existe sociedad alguna
por mas joven quesea y débilmente
constituida, en la que 110 domine un poder moral para animarla y .dirigirla. En las
varias asociaciones cristianas habia
hombres que predicaban, enseñaban y gobernaban moralmente
la congregación, mas no se habia instituido ningún magistrado, ninguna
disciplina: la pura asociación de
creenciasy d,e sentimientos comunes es el
primitivo estado de la so-:
ciedad
cristiana.
,
A medida que adelanta rápidamentesegún
es de ver de sus primeros monumentos, se va cimentando
sobre un cuerpo de doctrinas, de reglas
de disciplina y de magistrados: algunos llamados los ancianos están reves,
tidos del carácter de sacerdotes, los
otros llamados inspectoresóvigilantes, pasanáser obispos, y otros llamados diáconos están encargado^
del cuidado de los pobres y de la
distribución de las limosnas.
Casi es imposible determinar cuales eran los cargos precisos de esos varios
magistrados; probablemente era vaga y
flotante la línea de demarcación, pero en fin las instituciones se animaban. No
obstante, domina todavía en esta
segunda época un carácter, y es que el
imperio y la preponderancia social
pecteneoen
DE HISTORIA MODERNA. 45
al cuerpo
de los fíeles, pues
este prevalece en püntoála
elección de magistrados yála adopcion de la
dis*. cipliná y aun de la doctrina: todavía no se lia separado el gobierno
cristiano del pueblo cristiano; no existen independientemente uno de otro, y el
pueblo cristiano es el que ejerce el
principal influjo en la so
ciedad......
Todo
ha mudado en la tercera época: existe un clero separado del pueblo, un cuerpo
de sacerdotes que tiene sus riquezas, su jurisdicción, su constitución propia, en una palabra, un
gobierno que es en sí mismo una
sociedad completa, provista de
todos los medios de existencia independientemente de
la sociedad por la que se desvela yá la
que estiende su influjo :
tal
es la tercera época de la constitución
de la iglesia cristiana, y el estado en que se nos presentaáprincipios del
siglo V.
El gobierno no se ha
separado completamente del pueblo ,
pues no
existe gobierno seme
jante
y mucho menos en materia religiosa; pero en las relaciones
entre el clero y los fieles el primero es el que domina y casi sin intervención.
Ademas
poseia el clero cristiano otro medio de
influencia , pues los obispos y el clero habían llegado áser los
primeros magistrados municipales.
Ya hemos dicho que propiamente
hablando no quedaba del imperio romano mas que el régimen municipal.
Aconteció áconsecuencia de las
vejaciones del despotismo y de la ruina
de las ciudades, que se habian
desalentado y abatido los curialesómiembros de las municipalidades; por et contrario los obispos y el cuerpode sacerdotes,animados y
Celosos se ofrecieron naturalmenteávigilarloy di- rijirlo todo: malamente se les podia echar en cara ni imputarseáusurpación. Asi lo exigia el curso
natural
46 craso
de
los acontecimientos; solo el clero era naturalmente fuerte y animado, y do
quiera sé hizo poderoso: tal es la ley del universo.
El
espíritu de ésta revolución se descubre
en la legislación de los
emperadores de aquella época. Abrid el
código Téodosianoóél de Justiniano, y encontrareis innumerables
disposiciones que ponen en manda del> clero
y de los obispos los asuntos municipales: ved aqui algunas. ( Mr. Guizot
lee muchos textos de leyes
romanas
(1) ).
Podría
citar otras muchas leyes que patentizan
el mismo hecho: entre el régimen
municipal romano y
(1) Cod. Just. I. tit. 4 ., de episcopatiaudientia 26.
Tocanteálos
negocios anuales de las ciudades, ( ora
se trate de las rentas ordinarias de la ciudad, ora de fondos procedentes de bienes de la misma, donativos particulares,legados ,úotro
cualquierrecurso,óbien.setrate de trabajos públicos, de almacenes de víveres,
de acueductos,de la conservación de
baños, puertos, construcción dé murallasóde torres, reparación- de
puentesócaminos,óde pleitos en que pudiese hallarse empeñada la ciudad por intereses públicosóprivados) mandamos lo que
sigue: se reunirán el muy piadoso obispo y tres hombres de buena fama entre los primeros de la
ciudad, examinarán anualmente los
trabajoshechos , cuidarán que sus directores los hagan exactamente, den cuenta
y demuestren que han cumplido con sus obligaciones administrativas, ya sobVe obras públicas, ya por cantidades afectasúlos víveres y.á los
baños , yutambién de todp cuanto se gaste paralaconservación de caminosóde cualquierotro empleo público.
Ibid.
30.—En punió ála cúratela de los jóvenes desde la edad primeraála segunda, yálá
de todos aquellosáquienes lá ley da
curadores si sus bienes no esceden de quinientos áureos* mandamos que no .se espere el nombramiento del
presidente de la provincia, cosa que ocasionaría grandes
gastos, sobre todo' si dicho presidenteno hubiese fijado su residencia en
la ciudad en la cual debe nombrarse curador. Entoncesdeberá pasar al
nombramiento de tutoresócuradoresel magistrado de la ciudad.. .. de concierto
con el muy piadoso obispo y otras personas revestidas de cargos
públicos ,. si la ciudad posee muchas.
Ibid.
I. i. tit. 45. de defensoribus, §.
8.—Queremos que los defensores de las
ciudades, bien instruidos en los santos
misterios de la fé ortodoxa, sean
elejidos éinstituidos por los venerables
obispos, los clérigos, los notables,
los propietarios y los curiales. Tocanteásu instalación es cosa privativa del
glorioso poder del prefecto Petronio, áfin de que su autoridad
obtenga
mar solides y vigor con las cartas de admisión de su Magnificencia.*
DK I H IW U IO M N iA. 4 7
el
reamen municipal de la edad media, se interpuso el régimen municipal
eclesiástico; la preponderancia del
clero en los negocios de la
ciudad ha sucedido ála de los antiguos magistrados
municipales, y precedidoála organización de
los comunes modernos.
.
Comprenderéis sin duda cuan
prodigiosos medios de poder se procuraba
de esta suerte la iglesia cristiana, ya
en su propia constitución y en su
influjo sobre el pueblo cristiano,
ya también respectoála parte que tomaba en los negocios civiles. Hé aqui porque desde entonces ha contribuido
poderosamenteádarcarácter
y
desarrolloála civilización moderna.Procuremosrea-. sumir los elementos que en ella ha introducido.
Ante
todo, ñie una inmensa ventaja la
presencia de un influjo, de una fuerza moral, que solo se apoyaba en convicciones, en creencias
y en sentimientos morales , en medio de aquel diluvio de fuerza material que se desplomó en aquella época sobre la sociedad. Sila
iglesia cristiana no hubiese existido, el mundo entero hubiera sido entregado álapura fuerza material, pues solo aquella ejercía un poder moral. Aun
hacia mas: conservaba y derramaba la idea de una regla, de una ley
superiorátodas las leyes humanas, y
profesaba para bien de la humanidad la
creencia fundamental de que predominaálas leyes
humanas una ley llamada según las épocas y las costumbres, ora razónyora derecho divino, pero que
siempre y en todas partes es una misma ley bajo hombres distintos.
En
fin, daba laiglesia principioáun hecho
grande,ála separación de los poderes espiritual y temporal. Esta
separación es el origen de la libertad de conciencia, y no
se apoyaen otro principio que en el que
sirve de fundamentoála mas rigorosa y
esteQsa libertadde
48 ci'Mo
conciencia.
Fúndase aquella separación en la idea de
que la fuerza material no tiene derecho
sobre los ánimos , la convicción, ni la verdad; procede de la
distinción hecha ,entre el mundo del pensamiento y el mundo.de acción, el de
los hechos interiores y el de
los esteriores: de manera que aquel principio de la libertad de conciencia por el
cual ha combatido y sufrido tanto la Europa,
y que tan tarde ha prevalecido frecuentemente ápesar del clero, se
encuentra bajo el nombre de separación espiritual en la cuna de la civilización
europea, y es la iglesia cristiana la que por una necesidad de su situación
y para
defenderse contra ,la barbárie la
introdujo y la mantuvo.
La
presencia de un influjo moral,el afianzamiento de una ley divina y la separación del poder temporal y
espiritual , hé.aqui los tres grandes
beneficios que en el siglo V
derramóla iglesia cristiana por el mundo europeo.
Pero
aun en aquella época, no fue todo igualmente saludable en su influjo, pues ya en el siglo V hallaron cabida en la iglesia
algunos malos principios que no han
dejado de tomar mucha parte en el
desarrollo de nuestra civilización : dominaba, por ejemplo, en ella
la separación de los gobernantes y de
los gobernados y la idea
de establecer la independencia de aquellos respectoáestos,
de dar leyesálos últimos, y de poseer su
espíritu y su existencia sin su libre y
razonado consentimiento. Ademas,
tendia la iglesia á hacer pre-. valecer en
la sociedad el principio
teocrático,áapoderarse del poder
temporál, y ádominar esclusivamen- te; y cuando no le era dado alcanzarlo, se aliaba coii los príncipes temporales, y solo
paraque le cupiese parte en sü poder
sostenía su absolutismoáespensas de la
libertad .de sus súbditos.
CS
HISTOftlA M0B2R>A. 48
-
Tales eran los principales elementos de
civilización que en el siglo V dominaban en Europa procedentes de la iglesia y del imperio: en este estado encontraron los barbaros el
mundo romano y tomaron posecion deél, de suerte que para conocer todos
los elementos que se reunieron y mezclaron en la cuna de nuestra civilización, notertelnos
mas que estudiar la índole
de los bárbaros.
Cuando
nojnbro álos bárbaros, conoceréis fácilmente que no se
trata aqui de su historia que rio nos es preciso contar: es sabido
que entonces los conquistadores del imperio eran casi todos germanos, escepto algunas tribus dé esclavones como por ejemplo la de los alanos,
como también es inegable
que casi era uno mismo en todos
el estado de civilización. Podían
existir entre ellos algunas diferencias
según el mayor 6 menor contacto que las
varias tribus habian tenido con el mundo roma- no, y por esto nadie duda que los
godos estuviesen mas adelantados ófuesen de mas suaves costumbres que
los francos: pero considerando las cosas
bajo un punto de vista general, y en
sus resultados relativosánosotros, no
es de muy alta importancia esta
diversidad del primitivo estado de la civilización de los pueblos bárbaros.
Lo que
tenemos necesidad 'de conocer es el estado general de la sociedad
entre los bárbaros, cosa de que
es muy difícil dar cuenta hoy día. Fácilmente comprendemos el sistema
municipal romano y el de la iglesia cristiana, pues su influjo se ha
perpetuado hasta
nuestros
dias, y hallamos de él vestigios en
muchas instituciones y hechos
actuales, de manera que de mil modos podemos reconocerlos y
esplicarlos. Las costumbres y el
estado social de los bárbaros perecieron
7
5
0 CURSO
completamente, y tenemos que adivinarlos, ya consultando
los mas antiguos monumentos de la
historia, ya dando osado
vueloánuestra imaginación.
Existe un sentimiento, un hécho que ante todo debemos comprender bien
para representarnos lo que era verdaderamente un bárbaro: tal es la aficióná la independencia individual, el
placer de solazarse con sus bríos
y su libertad en medio de los
vaivenes del mundo y de.la existencia;
la alegría de la
actividad sin el trabajo; la aficióná un destino azaroso, lleno de
eventualidades, de desigualdad y de
peligros : tal era el sentimiento dominante
del estado de barbarie, la necesidad
moral que ponía en movimientoáestas masas humanas. Hoy dia , en la regular sociedad en que
estamos metidos, es difícil
representarse ese sentimiento con todo
el iipperio que ejercía sobre los
bárbaros del siglo IV y V;ámi parecer existe solo una obra en que
esté impreso con toda energia este carácter de la barbàrie , tal es la
historia de la Conquista de Inglaterra por
los
normandos , libro de Mr. Thierrg,único
en que estén reproducidos con una verdad
homérica los motivos, las inclinacioneséimpulsos que hacen obrarálos
hombres en un estado social cercano al de la barbàrie:
en
ningún otro libro se descubre tan claramente lo que es un
bárbaro y- su existencia. A mi
parecer pueden compararseáél, si
bien que en un grado muy inferior
y de una manera mucho menos sencilla y
verdadera, las novelas de Cooper sobre
los salvages americanos, en cuya existencia, y en cuyas costumbres y
sentimientos en medio de las selvas,
se descubre cierta cosa que
recuerda en algún modo las costumbres de los antiguos. germanos.
Sin duda son algo ideales y poéticas estas pinturas, y no se presentará én ellas en toda
su'
DE HISTORIA MODERNA. 5 1
desnudez
el punto de vista pésimo de las costumbres y de la existencia
de los bárbaros. No habloi solamente de los malesáque arrastran esas
costumbres en él estado social, sino del
estado interioré individual del mismo
bárbaro: en esa apasionada
necesidad de la independencia
nacional, existe cierta cosa más grosera
y material de lo que aparece leyendo la obra de Mr. Thierrg; cierto
grado de brutalidad, de apatía, que no. siempre vemos reproducida fielmente en
sus relaciones. Sin embargo si se observa el fondo de las
cosas,ápesar de esta mezcla de brutalidad,
dé mate^ rialismo y de egoísmo estúpido, el gustoála independencia individual
es un sentimiento noble, moral, cuyo poder procede de la humana
inteligencia: es el placer de conocerse hombre, el sentimiento de la
personalidad, de la voluntad humana en
su líbre desarrollo.
Los
bárbaros germanos son los que
introdujeron este sentimiento en la civilización europea, pués era desconocido en el mundo romano, en la .iglesia cristiana, y en casi todas las civilizaciones antiguas, pues
cuando en estas se descubre la libertad,
es la libertad política del
ciudadano. No es la libertad personal la que agita al hombre, sino su libertad
como ciudadano, pues perteneceáuna asociaéionála que
se entrega, y en favor
de la cual está dispuesto ásacrificarse. Lo mismo sucedia én la iglesia cristiana, pues reinaba en ella un
sentimiento de grande adesionála
cristiandad, de amorásus leyes, y una viva necesidad de estender su imperio; o
acaso el sentimiento religioso producía una reacción del hombre éóbre sí mismo,
sobre su alma; una lucha interior para domar su propia libertad, y someterse áunaíáciega. Pero él
seritimiénto dé k independencia personal,
el amorála libertad que se
53 cmso
desarrolla
al azar,
sin otra mira que la de su propia
satisfacción, repito que era desconocido
en la sociedad romana y en la sociedad
cristiana, pues los bárbaros le importaron y depositaron en la cuña de
la civilización moderna, donde
ha hecho un brillante papel y ha producido tan hermosos resultados, que es imposible que no se patenticen coino uno de sus fundamentales elementos.
Existe
también un segundo hecho, otro elemento de civilización que también nos procede de
los bárbaros; es el patrocinio militar, el vínculo establecido entre
los individuos, entre los guerreros, y
que siu destruir la libertad individual, ni hasta cierto punto en su origen la igualdad que casi dominaba entre todos ellos, establecía
sin embargo una subordinación gcrár- quica, y daba principioáesa organización
aristocrática
que
posteriormente ha constituido el feudalismo. El principal rasgo de esta
relación era el empeño de hombreáhombre y la lealtad
individual sin necesidad es-
íerior, sin obligación fundada en los principios generales de la sociedad. En las repúblicas antiguas 110
se os ofrecerá nunca ningún hombre
asociado librementeáotro hombre, ‘pero
sí, todos lo estaban con su.población.
Entre los bárbaros se formó el
vínculo social de indi
viduoáindividuo,
en sus principios por las relaciones
jpntre el gefe y sus compañeros, cuando ásemejanza de bandas recoman la Europa, y mas tarje, por las relaciones
entre el vasallo y su señor feudal: este seguiir do principio que tan brillante papel ha hecho en la
historia de la civilización moderna, ese
entusiasmo de hombre áhombre, nos
procede de los bárbaros, y
sus
costumbres le aclimataron entre nosotros.
Y
pregunto ahQra 5 ¿hice mal diciendo al empexar
DE HISTORIA MODERNA. 5 5
que
la civilización moderna habia sido aun en su
mis4 nía cuna tan varia, agitada
y confusa como he procu-r rado
trazárosla en el cuadro general que acabo de presentaros ?
¿no hemos hallado en la caida del
imperio romano, casi todos los
elementos que.se «encuentran en
el desarrollo progresivo de nuestra
civilización ?Hemos recorrido
tres distintas sociedades, la municipal, último resto del imperio
romano, la cristiana, y la bárbara:
todas
están distintamente {organizadas, se fundan en principios
diversos,éinspiran álos hombres
sentimientos del todo diferentes; la
necesidad de la'mas absoluta
independencia juntoáuna completa civilización; el patrocinio militar al lado
de la dominación eclesiástica; el poder espiritual y el temporal uno en frente de otro; los cánones de la iglesia, la sábia
legislación romana y las
costumbres apenas escritas de los bárbaros : do quiera una mezcla,ópor mejor
decir, la coexistencia de razas, de idiomas, de situaciones sociales, de
costumbres, de ideas y de las mas varias impresiones. Creo que esto
es una
prueba de la verdad del carácter general bajo el cual he
procurado presentaros nuestra civilización.
Sin
duda que hemos pagado muy caro esa
confusion, esa variedad y esa
lucha, pues ha ocasionado la lentitud de los progresos de 1a
Europa, las borrascas y los sufrimientos de que ha sido presa; sin embargo, no creo que nos
deba pesar mucho. Para los
pueblos como para los individuos, el
logro de un desarrollo el mas vario,
el mas completo y de un
progreso inmenso y casi indefinido,
compensa por sí solo todo cuanto ha podido costar para adquirirse. En todo caso, este agitado, trabajoso y
violento estado ha sido preferibleála sencillez con que se nos presentan otras civili-
54 CUSSO DE HISTORIA W
D U I U .
zaciones:
el genero humano ha ganado mas que su- {rido.
Párome
aqui, señores. Conocemos ya en sus rasgos generales el estado en
que la caida del imperiò ro m ano dejó al
mundo, y los varios elementos que
se agitan y se mezclan para engendrar la civilización eu ropea: en adelante los veremos marchar y obraránuestra vista. En la lección
siguiente procuraré demostrar lo que
han-sido, y ló que han hecho en la época
que acostumbramos llamar tiempo
de barbàrie, es decir, en que se estendió
sobremanera el caos de la
invasión.
LECCION
III.
. Señores:
Os
hice observar los elementos fundamentales de la civilización europea en su
misma cuna ála época, de la ruina del imperio romano;
procuré haceros en* trever de antemano cual habia
sido su diversidad, su constante lucha, y como ninguno
de ellos logró dominar
nuestra sociedad hasta el punto de escluirálos demas: reconocimosápoco que este era el carácter
distintivo de la civilización europea.
Hoy. dia entramos en su historia,
en sus
asomos en los siglos que
se
denominan bárbaros. Al considerar esta época es imposible queáprimera
vista no nos impresione un hecho que parece estar en
contradicción con lo que acabamos de decir. Desde que se investigan las nociones concebidas sobre
las antigüedades de la Europa moderna, se nota que los varios elementos de nuestra
civilización, el principio monárquico,
teocrático, aristocrático y democrático, pretendenála vez que
originariamente
les perteneció la sociedad europea, y que si perdieron su imperio fue por las
usurpaciones
S
6 CVMG>
de
los principios contrarios. Indagad todo
cuanto se ha escrito óse ha* dicho sobre
este objeto, y ve- reis que todos los sistemas,áfavor de los cuales se ha
querido esplicar nuestro origen, defienden el es- clusivo predominio de unoúde
otro elepiento de la civilización
europea.
Existe también una escuela de publicistas feudales,
de los cuales es Boulainvillier el mas
célebre, que pretenden que el pueblo conquistador, que vino despuesáser la
nobleza, poseía todos
los poderes y derechosála caida del
imperio romano ; que la sociedad
era su dominio, que de él
le despojaron los reyes, y los pueblos,
y que la organización
aristocrática es la
primitiva y verdadera forma de la Europa.
Aliado
de esta escuela encontrareis la de los publicistas monárquicos, al abate
Dubos por ejemplo, que sostiene
por el contrario qüeálos monarcas pertenecía la sociedad europea, y dicen que
los reyes germanos habian heredado los
derechos de los emperadores romanos, que los llamaron
al trono los antiguos pueblos y aun .los mismos galos, que
solo ellos
dominaban
legítimamente, y que todas las
conquistas de 1a aristocracia no fueron
mas que ataques contra la
monarquía.
Levántase
otra nueva escuela, la de los publicistas liberales,
republicanos,ódemocráticos, como nos plazca
denominarlos; consultadáMabli, y segúnél, desde el siglo V, pertenecía el
gobierno de la
sociedadá un sistema de instituciones libres,áuna reunión de Hombres libres, al pueblo
propiamente dicho; los nobles y
los reyes se enriquecieron con los
despojos de la libertad primitiva :
esta sucumbióásus golpes, pero
reinaba antes que ellos.
DE HISTORIA MODERNA. 5 7
Y
sobre estas pretensiones monárquicas,
aristocráticas y populares, descuella
la pretensión teocrática de
la
iglesia, diciendo que en virtud de su misma misión, de su título divino, le pertenecía la sociedad, solo ella tenia
derechoágobernarla, solo ella era reina lejíti- ma del mundo europeo que .conquistó trabajosamente
para la
civilización y para la verdad.
Ved
aqui, pues, la situación en que nos hallamos. Hemos creído reconocer que ninguno de los elementos de la civilización europea ha dominado esclusivamen- te en el curso de su
historia, que han existido
constantemente en contacto, ora unidos7, ora luchando,
ora
transijiendo; y de repente en los
primeros pasos se nos presenta la
opinion directamente contraria de que en la
cuna de nuestra civilización, en el seno de la Europa bárbara, dominaba en la sociedad uno ú
otro
de aquellos elementos. Y no es únicamente en un pais, sino en toda la Europa, donde
bajo algo distintas formas y
en diferentes épocas, han manifestado
contrarias pretensiones los varios principios de nuestra
civilización. En todas partes se encuentran
las escuelas históricas que
acabamos de caracterizar.
Este
es un hecho importante, no en sí
mismo sino porque procede de otros hechos que ocupan lugar preferente en
nuestra historia. Dos hechos de consideración se deducen
de esa simultaneidad de pretensiones las mas opuestasála posesion esclusiva del poder en los primeros siglos de la Europa moderna; el primero es el principioéidea de la
legitimidad política que ha hecho
papel brillante en la
civilización europea, y el segundo es el carácter peculiar y verdadero
del estado de la Europa bárbara, de
esa época de que trataremos
especialmente hoy dia.
5
8 curso •
Probaréáilustrar ambos hechos, yádesprenderlos
sucesivamente de esa lucha de
pretensiones primitivas que acabo de
esponer.
¿Que pretenden los'varios elementos de la
civilización europea, el teocrático,
el monárquico, el aristocrático y el popular
cuando dicen haber sido los prir
meros poseedores de la sociedad europea
? ¿Aspiraná
otra
cosa queáhaber sido los únicos
legítimos? Evidentemente es la legitimidad
política un derecho fundado en la
antigüedad y duración, y se
invoca como fuente del derecho y como
prueba de la legitimidad del poder.
Rüégoos que no'teis que esta
pretensión no es privativa de un
sistema, de un elemento de nuestra civilización , pues la
tienen todos. En época reciente se ha acostumbrado unoáconsiderar la
idea de la lejitimidad como
anejaáun solo sistemares decir
al monárquico,
pero
se ha hecho m al, púes aquella idea domina en
todos. Ya veis que igualmente se la
han querido apropiar todos los elementos de nuestra civilización.
Adelantaos mas en la historia de Europa y vereis hallarse también en posesion
de ese.carácter de legitimidad, las
formas sociales y los gobiernos mas diferentes: las aristocracias y democracias
italianasósuizas, la república de san Marino, ni mas ni menos que las grandes monarquías de Europa,
se llamaron y reputaron legítimas;
unas y otras fundaron en la
antigüedad de sus instituciones, en
la precedencia histórica y en
la perpetuidad de subsistema
gubernativo, su pretensiónála legitimidad.
Si
dejaisáun lado la Europa
moderna y os remontáisáotros tiempos y paises, en
todas partes hallareis la idea
de la
legitimidad política, unida yaácierta parte del gobiernoó áalguna institución, formaóprinci-
DE HISTORIA. MODERNA. 5 9
pío
: ningún
pais, ninguna época ha existido con cierto sistema social, y con unos
poderes públicos, sin que se haj a
reconocido ese carácter de legitimidad, procedente de la antigüedad y de la
duración.
Cual
es este principio? cuales son sus elementos? quésignifica? de que manera se introdujo en la civilización europea?
Indistintamente,
en el origen de todos los poderes, se descubre la fuerza: no quiero significar con esto que solo
la fuerza los haya fundado, y
que con este solo título hubieran podido establecerse en su
origen, pues evidentemente se necesitan
oíros, y los poderes se establecieron en
virtud de ciertos miramientos sociales, y de ciertas relaciones con el estado social, las
costumbres y las opiniones: pero es
imposible no reconocer que la
fuerzá manchó la cuna de todos los poderes del mundo, cualquiera que
haya sido su naturaleza y su forma.
Pues
bien, todos rechazan semejante origen,
todos los poderes le desechan, y ninguno quiere haber nacido en el seno
de la fuerza: un irresistible instinto diceálos gobiernos que la fuerza
no constituye un derecho, y que si no
tuviese otro origen que aquella,
no podría este ser su consecuencia. Héos aqui
porque cuando se remonta unoálos primitivos tiempos, y encuentra en
luchaálos distintos sistemas, esclaman todos: «Yo subsistía antes y en
virtud de otros títulos; pertenecíame la sociedad antes de este estado
de violencia y de lucha en que me veis;
yo era lejítimo, y se me han
contestado mis derechos, y
desposeído de ellos.»
Este
solo hecho prueba que la idea de la fuerza rio es el fundamento de la legitimidad política, y que
descansa sobre muy diferente
base. Con efecto, que ha-
6
0 ctnuo
cen
todos los sistemas desechando
formalmente la fuerza? Proclaman
que existe otra legitimidad,
verdadero cimiento de las demas, y carácter lejítimo
de la justicia, de la razón y del derecho: este es el origen de
que tienen necesidad
de proceder, porque no quieren
tener por cuna la fuerza,
y porque aspiranárevestirse
de muy diferente título en nombre
de su antigüedad. El primer
carácter de esta en
lo político consiste en desechar
la fuerza como origen del poder,,
y en asociar la idea de
este coi? la idea y fuerza moral, con el derecho,
la razón y la justicia: no es otro el elemento
fundamental de que ha
procedido el principio de la legitimidad política. Su desarrollo
se ha efectuado con la ayuda del tiempo;
vaisásaber de que manera.
Despues
que ha obrado la fuerza en el nacimiento de todos los
poderes y sociedades, el tiempo
marcha, da otra
fisonomíaálas obras de la fuerza, y las corrige, solo porque la sociedad dura, y porque la componen
hombres. Estos tienen innatas ciertas nociones de
orden,
justicia y de razón, cierta necesidad de
hacerlas prevalecer y de introducirlas entre los hechos que los rodean; por ello se afanan incesantemente, y si continua el
estado social, su trabajo tiene cierto efecto, puesto que la humanidad
reviste el mundo que le rodea con ideas de razón, de moralidad y de lejiti- midad.
Independientemente del
trabajo de los hombres, por
una ley
de la providencia que es imposible desconocer, ley análogaála que
rige el mundo material, es indispensable para la
duración de la sociedad
cierta suma de orden, de razón y de justicia. Por el mero
hecho de la duración puede deducirse que una sociedad no es completamente absurda, insensataéinicua, y que
DE HISTOAÍA MODERNA. 6 1
no
está del,todo ajena de ese elemento de razón, de verdad y de
justicia, único que da vidaálas sociedades. Ademas, si estas se
desarrollan y robustecen, y de
dia en dia van acceptando el
estado social njpyor número de individuos, es
porque en su seno se han
introducido por la acción del
tiempo mas razón, justicia y derecho,
es porque los hechos van modelándose
según la verdadera lejitimidad.
De
esta suerte penetra en el mundo, y de este en los ánimos la idea de la lejitimidad política. Por fundamento y por primer origen, reconoce esta, al menos hasta cierto punto, la lejitimidad
moral, la justicia, la razón y la
verdad, y posteriormente tiene el auxilio
de
la sanción del tiempo, que da lugar
ácreer que la razón halló cabida en los hechos, y que la verdadera lejitimidad se ha
introducido en el mundo esterior. En la época que
vamosárecorrer, hallareis la fuerza y la
falacia rozarse en su misma cuna con
la monarquía, la
aristocracia,
la democracia y la misma iglesia;
reformarse despues sucesivamente bajo
la mano del tiempoy y venir en pos de ellas el dereqho y la verdad para ha
llar
cabida en la civilización. Esa
introducción del derecho y de la verdad
en el estado social ha ido desarrollando gradualmente la idea de
la lejitimidad política, y
estableciéndola en la civilización
moderna.
Cuando
alguno, pues, ha probado en varias
épocasáhacer de esta idea el estandarte
del absolutismo, se la lia separado de
su verdadero origen, pues solo eíi nombre del derecho y de la justicia llegóádominar én el mundo. Tampoco es esclusiva ni
pertenece ánadie en particular, pues nace do quiera que se
desarrolla el derecho; se asociaála libertad
como al poder, yálos derechos
individuales comoálas formas según las
0
9 CURSO
cuales se
ejercen los cargos públicos.
Cuanto mas nos adelantamos, repito, que
la percibimos en los sistemas mas contrarios, en el feudalismo, en
las ciudades de Flandes y de Alemania, y en las repúblicas de Italia como en la
monarquía: es un carácter
esparcido entre los varios elementos de la civilización
moderna, y que es necesario
comprender muy bien al estudiar su historia.
El
segundo hecho que se desprende claramente de la
simultaneidad de pretensiones de que hablaba
poco há, es el verdadero carácter
de'la época denominada bárbara;
todos los elementos déla civilización europea afirman poseer entonces la Europa: pues
bien, ninguno dominaba en ella.
No es tan difícil
reconocer cuando una forma
social domina en el mundo. Al
llegar al siglo diez reconocemos sin titubear la preponderancia del feudalismo; en el diez
y siete, no dudamos afirmar que domina
el principio monárquico; y si nos
paramos en las ciudades de Flandes
y en las repúblicas italianas,
decidimos al momento que impera,el principio democrático: cuando realmente
existe en la socier dad un principio dominante, no es fácil
equivocarse.
La
disputa promovida entre los varios sistemas, que se apropiaron la civilización
europea, sobre indagar quien dominó
en su origen, prueba, pues, que todos
existíanáun tiempo sin que ninguna
dominase tan general y seguramente que pudiese darála sociedad su forma y su nombre.
Tal es, en efecto, el carácter de la época de
barbarie, es decir, el caos de todos los elementos, la cuna de
todos los sistemas, una
mezcla general, en que la lucha
misma no era permanente ni sistemática. Podría, examinando en todas sus faces el estado social de
DE HISTORIA MODERNA. fljf
aquella época, demostraros que es imposible descubrir en ninguna parte algún
hechoóprincipio un poco ge* neral
y establecido: me limitaréádos
puntos.esenciales, el eptado de
las personas y el de las
constitucio* nes, pues esto bastará para
trazaros la sociedad eptera.
En
aquella época descubrimos cuatro clases de personas , \ ?
los hombres libres, es decir los que de
nadie dependían,-y gomaban de toda
libertad sin que ningún vínculo los obligase con otro hombre; 2? los Leudosócompañeros, unidos al principio por sus relaciones con el
gefe, y despues con las del vasallo al señor feudalóáotro hombre
en favor
del cital por una concesión de tierras ú otros dones habían contratado la
obligación de servirle; '3? los emancipados y los esclavos.
¿Pueden llamarse
fijas estas distintas clases?¿Colocados
una vezólos hombres en sus
límites permanecieron en ellos?.¿Fueron algo regulares y permanentes las relaciones de claseáclase ? No por cierto.
Vemos sin cesar hombres libres que abandonan su condicion para ponerséal servicio de alguno,
y pasar ala clase de Leudos, y otros que
quedan constituidos esclavos. Por
otra parte se afanan los Leudos por descartarse de
su amo, constituirse independientes, y
entrar en la clase de hombres libres,
do quiera se observa un movimiento, un
paso continuo de una claseáotra, y una incertidumbreéinstabilidad
general en las relaciones de todas ellas: ningún hombre permanece en su estado, ninguna situación es estable.
Nótase
igual movimiento en las
propiedades: ya sabéis que se distinguian los alodialesóenteramente
libres, de las beneficiaríasósometidas
áciertas obligaciones con un
superior; ya sabéis como se procuró establecer
6
4 CURSO
fen
esta última clase de propiedades un sistema fijo: se ha dicho que los beneficios se habían concedido al
principio por cierto número de años,
despues vitaliciamente, y que al fin se constituyeron hereditarios. Vana
tentativa : todas estas especies de
propiedades existen simultáneamente, pues en una misma época se encuentran beneficios temporales, vitálicos y hereditarios: una
misma posesion pasa en algunos años por
distintos estados. Nada es mas estable y general en el estado de las tierras
que en el de las personas, y en todas partes se esperimenta el
trabajoso paso de la vida
erranteála vida sedentaria, de las
relaciones personales á las reales,ómixtas: todo es confuso, local, y
desordenado.
Adviértese
idéntico caoséinstabilidad en las instituciones; estánála vista
tres de ellas muy distintas entre sí: la monárquica, la
aristocráticaóel patrocinio de unos
hombres sobre otros hombres, y la
democraciaólas asambleas de hombres libres que deliberan en común: ninguna de ellas está en posesion de
la sociedad, ni logra dominar. Existen en verdad las instituciones libres, pero no están persuadidos de lo elevado de su misión los hombres
que componen las asambleas; tampoco está ejercida con
mas regularidad la jurisdicción se
ñorial;
no tiene asi mismo carácter fijo la
monarquía que es la institución
mas sencilla y fácil de determinar, pues
domina en ella la elección y el derecho hereditario, sucediendo ora el hijo al padre, ora elijiéndose entre los miembros de una familia,óya siendo la elección
pura y sencilla para poder elegir hastaáun pariente lejano, y algunas vecesáun estrangero: en
ningún sistemase observa nada fijó, antes todas las instituciones, al modo de las situaciones sociales, existen
BE HISTORIA MOOEB.'A. Q J
juntas,
y se confunden y suceden incesantemente.
Reina igual movilidad en los estados; creánse, su- primense, retínense y se
dividen: no hay fronteras, gobiernos ni
pueblos: la Europa bárbara no es mas que una confusion
general de situaciones, principios, hechos,
trazaséidiomas.
¿Qué
límites rodcsn esa eslraña
época ? Su origen está bien
marcado, pues data de la caida
del imperio romano. ¿Donde concluye ?Para responderáesta pregunta es
preciso saber en que consistía
aquel estado social, y cuales eran las causas de la
barbárie.
Creo
reconocer dos principales, la primera material , tomada en lo esterior, en el curso
de los acontecimientos, y la segunda
moral, tomada en lo
interior, en el hombre mismo.
La
causa material era la continuación de la
invasión, pues no debemos creer que cesase esta en el
siglo V , como ni tampoco, que hubiese terminado el movimiento de
los pueblos, porque cayó el imperio
romano, y porque se han hallado establecidos
los bárbaros sobre sus ruinas: hay evidentes pruebas de
que este movimiento duraba todavía mucho tiempo despues de la ruina del
imperio.
Aun
bajo la
primera dinastía,
observareisálos.reyes trancos ocupados
constantemente en hacer la
guerra al
otro lado del Rin, áClotario y Dagoberto
incesantemente empeñados en sus espediciones á la Germa- nia, luchando contra
los turingienses, los dinamarqueses y
los sajonesque ocupaban la orilla
derecha del Rin. ¿Y porqué ? porque esas
naciones querian pasar el Rin y tomar su parte en los despojos del imperio. ¿De donde proceden hácia la misma
época las grandes
invasiones de Italia por parte
délos francos establecidos
9
0
6 CLRtO
en las
Galias, principalmente de los orientales? Lán- zanse sobre la Suiza,
pasan los Alpes, entran en Italia,¿sabéis porque?
porque les impelen
hácia el nordeste nuevas poblaciones; no son sus espediciones meras
correrías de pillage, sino que hay
necesidad de ellas, pues como se les
inquieta en sus establecimientos,
vanábuscar otros mas lejos. Aparees en
escena una nueva nación
germánica, y funda en Italia el reino
de los lombardos. En las Galias, se
muda la dinastía franca, y á los
merovingienses suceden los cariovingienses:
hoy
dia es sabido que ese cambio de dinastía fue
verdaderamente una nueva
invasión de francos en la Galia, un movimiento de pueblos que substituyó
los francos del
orienteálos
del occidente. Está consumado el cambio,
reina la segunda dinastía, y
Carlomagno dá principio contra los sajones álo que los merovingienses habian hecho cpntra
los turingienses, es decir que sin cesar lucha
con esos pueblos de la otra parte
del Rin. ¿Quién los precipita ?los obotritas, los wittzos, los sorabios, los
boemios, toda la raza
esclavona que cae sóbrela raza
germana, y que la emptlja desde el siglo VI al sigi°IX háciá
el occidente: doquiera
continua en el nordeste el movimiento de
invasión,éinfluye en los sucesos.
Declárase
en el mediodia un movimiento de la
misma naturaleza, pues aparecen los
árabes musulmanes, y empiezan sus correrías y conquistas en las costas del
Mediterráneo, mientras los germanos y esclavones pugnanálas orillas
del Rin y del Danubio.
Tiene
un carácter particular la invasión de los
ára- bes, y es que se hermanan en ella el espíritu de conquista y
el de proselitismo: la invasión se
llevaácabo para conquistar territorio y
para estender una creencia religiosa,
resultando enorme diversidad entre ese
DE HISTORIA MODERNA. 0 7
movimiento
y el de los germanos. En el mundo cristiano se distingue la fuerza
espiritual de la temporal , y la necesidad de propagar una
creencia no domina en los mismos hombres áquienes anima el deseo
de conquistas. Aun convirtiéndose conservaron los germanos sus costumbres, sus
sentimientos y sus gustos; continuaron dominándoles los intereses
y las pasiones terrestres, es
decir, eran cristianos, mas no
misionis- tas. Por el contrario , los árabes eran conquistadores y misionistas, pues unos mismos individuos
blandían la espada y predicabanálos
pueblos. Posteriormente este carácter
ha motivado la mala dirección de la civilización musulmana; en
la unidad de los poderes espiritual y temporal, y en la
confusion de la autoridad moral y de la fuerza
material, tomó origen la tiranía que parece inherenteála civilización:
creo que no es
otra
la causa principal del estado estacionarioáque en todas parles ha caido. Pero
esto no se conoció al
principio , antes por el contrario procedió de ahí una fuerza prodigiosaála época dé la invasión árabe.
Consecuencia de ideas y de pasiones
morales, se manifestó al momento con un brillo y una grandeza de que no habia
dado ejemplo la invasión germánica, desarrollóse con mas energía y entusiasmo,é impresionó mucho nías la mente humana.
Tal
fué desde el siglo V al
IX la situación de la Europa;
empajada en el mediodía por los mahometanos, y en el norte
por los germanos y los
esclavones, era imposible que la reacción de esa doble acometida no mantuviese en desorden
continuoátodos los países de Europa. Los habitantes dé las
poblaciones se trasladan abandonando el
campoáotros;nada fijo podía
establecerse,éincesantemente volviaáempezar
la vida er
6
8 curso
rante en
todas partes. Sin duda que en
este particular hubo alguna diferencia
entre los varios estados, pues el
caos fue
mayor en Alemania que en lo
restante de Europa, porque era el
foco del movimiento, y por
-
lo mismo estuvo la Francia mas agitada que la Italia :
pero
en ningún punto pudo afianzarse y regularse la sociedad, antes reinaba
en todas partes la
barbarie,áimpulsos de la misma causa
que la habia dado origen.
Esta
es la causa material, es la que procede de los acontecimientos; pasemos
yaála causa moràl tomada
del estado interior del hombre, y que no era menos poderosa.
En
último resultado, cualesquiera que sean los acontecimientos esteriores, el
hombre mismo es el que constituye el
mundo, pues este se regula
y marcha en razón de las ideas,
de los sentimientos y de las disposiciones moraleséintelectuales de los
individuos : del estado interior del hombre depende el estado viable de la sociedad.
¿Qué se necesita
para que puedan los hombres
establecer una sociedad un poco duradera y regular? evidentemente es forzoso que
tengan cierto número de ideas
bastante estensas para
convenir áesa sociedad y para
atènderásus necesidades y relaciones, como también que
esas ideas sean
comunesála mayor parte de los miembros de la sociedad, y que ejerzan algún
imperio sobre sus voluntades y acciones.
Es
innegable que si los hombres no tienen
ideas que se estiendan mas allá de
su propia existencia, si se
limitaáellos mismos su horizonte
intelectual, si están entregadosá sus pasiones y caprichos, y no tienen
cierto número de nociones y de sentimientos comunes al rededor de los cuales
puedan reunirse; es innegable,
DE HISTORIA MODEBNA. 6 9
repito,
que no será entre
ellos posible la sociedad, y que
cada individuo será un principio de
disturbio y de
disolución
para la asociación en que entre.
Do quiera que la individualidad domina casi
absolutamente, en que el hombre no se
considera mas <pieási mismo, en
que no se estienden mas allá de
sí sus ideas, y en que no
obedece mas que á su propia pasión,
entiendo que es casi imposible una
sociedad algo estensa y permanente:no era otro el estado moral de los
conquistadores de la Europa en la época de que
hablamos. Observé en
la lección anterior
que debemosá los germanos el
sentimiento enérjico de la
libertad individual,ósea de la individualidad humana, y debo añadir ahora que ese sentimiento en un
estado en estremo groseroéignorante, es
el egoismo en toda su brutalidadéinsociabilidad, egoismo que dominó entre los germanos desde el siglo Y
al siglo VIH. No pensaban mas que en sus intereses, pasiones y caprichos: ¿como hubieran podido acomodarseáun estado algo
social? En vano se procuraba
hacerles entrar en él, en vano con empeño se dedicaban ellos mismosálograrlo,
pues al
momento se descarriaban por un acto de
imprevisión, un arranque de
pasión,óuna falta de buen sentido.
Constantemente anhelaba constituirse la
sociedad, y constantemente rompian sus
vínculos los hechos humanosóla falta de las condiciones morales de que
necesitaba para subsistir.
Tales eran las
dos causas determinantes del estado de barbárie, y esta
duró mientras subsistieron aquellas : indaguemos como y cuando
cesaron al fin.
Pugnaba la Europa
por salir de este estado, pues
es natural en el
hombre no querer permanecer en él
aun cuando le hayan
abismado sus propias faltas. Por
7
0 CURSO
mas
groseroéignorante que sea; por mas
que dominen en él las
pasiones y el interés personal, existe en su interior una
voz, un instinto que le
dice que naciópara otra cosa, y
que tiene otro poder, otro destino :
acósale
y le atormenta en medio de su desorden
el amor al orden y al progreso, y
hasta bajo el yugo del mas brutal egoismo le
ajita la necesidad de justicia, de previsión y de desarrollo; siéntese impelidoáreformar el
inundo material y la sociedad misma, y
se esfuerza sin saber darse cuenta de la necesidad que le impele: aspiraban los
bárbarosála civilización aun siendo incapaces de alcanzarla,ó por mejor
decir, aun de
testándola
desde que esperi mentaban su influjo.
Subsistían ademas grandes escombros de
la civiliza
ción romana, y el
nombre del imperio, el recuerdo
de esa grande y gloriosa sociedad
agitaba la memoria de los hombres, y sobre todo délos
senadores de las ciudades, délos obispos, de los sacerdotes, y de todos
cuantos derivaban su origen del
mundo romano.
Entre
los mismos bárbarosósus ascendientes, muchos habian sido testigos de la grandeza del imperio, habian servido en sus
ejércitos y estendido sus conquistas : imponíales la imágen y el nombre de la civilización romana, y sentian la
necesidad de imitarle, de reproducirle y de conservar algún vestigio siiyo, lo que
era una nueva causa que
debia sacarles del estado de
barbárie que acabo de describir.
Existia
también otra tercera que todos saben; hablo de
la iglesia cristiana. Era esta una sociedad regularmente constituida, con sus
principios, reglas y disciplina, y que
esperimentaba viva necesidad de
estender su influjo y de sojuzgarásus mismos conquistadores. Entre los cristianos de
entonces, entre el clero
DE HISTOiUA MODERNA. 7 J
católico,
se hallaban hombres que habían pensado
en to do, que no habian olvidado
ninguna cuestión moral ni política, y que tenían opiniones
fijas, sentimientos enérjícos, y un
vivo deseo de {»«pagarlos y de
hacerlos dominar. Jamas, para obrar
en torno suyo y para asemejarse al mundo esterior, hizo
ninguna sociedad esfuerzos tales como los
de la iglesia cristiana desde el siglo V al X , cosa de que nos
convenceremos al estudiar particularmente su historia: atacó en cierto modoá la
barbárie por todos sus flancos para civili
zarla doijrinándola. /
En
fin, una cuarta causa de civilización,
causa que es imposible; apreciar pero que
no es menos real, es
la aparición de los grandes hombres. Nadie podrá decir porque vienen estosácierta
época, y aquello con que contribuyenáfavorecer el
general desarrollo; es un secreto de la Providencia, mas no por
esto es menos cierto el hecho. Hay hombresáquienes repugna el espectáculo déla anarquía y de la immovilidad social, le reputan cosa que no debe
existir, y esperimentan el irresistible
deseo de transformarle, y de
establecer en el mundo algo que pueda llamarse regular, general y permanente.
Poder terrible, muchas veces tiránieo, y
que comete mil iniquidades y
errores porque va acompañado de la humana
debilidad, y sin embargo poder
glorioso y saludable, porque por mano del
hombre dáála humanidad un fuerte
impulso y un grande
movimiento.
Estas
varías causas y fuerzas, produjeron desde el siglo V al IX varías
tentativas para sacar de la barbárieála sociedad europea.
La
primera es la recopilación de las
leyes bárbaras, pues si bien fue de poco efecto, es imposible que no se
7
2 CURSO
note,
como que procedió de los mismos bárbaros:desde el
siglo VI al VIII fueron escritas las leyes de casi todos los pueblos bárbaros,ádiferencia de antes,
pues se
rejian los bárbaros por puras costumbres
antes que se hubiesen establecido sobre
las ruinas del imperio romano. Cuéntanse las leyes de
los borgoñones , de los francos-salienses, de los francos-ripuarios, de
los visogodos, lombardos, sajones, frisones, báyaros, alemanes, etc.:
evidentemente eran un principió de civilización, una tentativa para dará la
sociedad principios generales y regulares. No pudo ser grande
su efecto, pues se recopilaban las leyes de una sociedad que no existía, las del estado social
de los bárbaros antes de su
establecimiento en el imperio ,
antes de que hubiesen trocado la vida errante por la sedentaria, y la condicion.
de guerreros sin hogar
por la de propietarios.
Bien es
verdad que se lee uno que otro artículo sobre las
tierras conquistadas por los bárbaros
y sus relaciones con los
antiguos habitantes del pais, pues
procuraban coordinar algunos de los nuevos hechos en que estaban mezclados; pero, el fondo de la mayor parte de esas
leyes es la antigua vida y situación
de los germanos, cosas que no pueden
aplicarseála sociedad nueva, y que tuvieron poca
parte en su desarrollo.
Principiaba
entonces en Italia y en el
mediodía de la Galia una
tentativa de otra naturaleza, pues en
ambos puntos había perecido menos que en otros la sociedad romana, y
quedaba en las ciudades mas orden
y vida, lo que motivó que la
civilzacion probaseárealzarse. Por ejemplo, cuando uno observa el reino de los
ostrogodos
en Italia bajo Teodorico, aun bajo
esa dominación de un
rey y de un pueblo bárbaros,
se nota que el réjimen
municipal se reanimaéinfluye en la
SE
HISTOalA MODER>A. 75
marcha
general de los acontecimientos. La
sociedad romana habia influido sobre
los godos, y. en cierto modo se los habia asemejado; el mismo hecho sé deja entrever también en el mediodía de la Galia: no puede negarse queáprincipios del siglo V I, Alarico,
rey víso- godorde Tolosa,,mandó recojer las léyes romanas, y publicó con el nombre de Bres’iarum Amani
un código para sus súbditos
romanos.
En
España otra fuerza, la de
la iglesia, es la que empieza áreanimar
la civilización, y en vez de las antiguas asambleas germanas y
de las reuniones de guerreros,
prevalece en ella el
concilio de Toledo en el cual dominan los obisposápesar de concurriráél mu
chos legos. Hojead la ley de los visogodos, y
vereis que no es bárbara, sino
evidentemente redactada por los filósofos de la
¿poca, por el clero, pues abunda en ideas generales, y en teorías
que no son propias dé las
costnmbres bárbaras. Ya sabéis que la legislación de los
bárbaros era personal, es decir, que una ley se aplicaba solo
al hombre de una misma
raza : la ley romana regiaálos romanos,
la francaá los francos , y cada
pueblo tenia su le y, aunque
estuviesen reunidos bajo un mismo gobierno, y morasen en el mismo territorio.
Esto es lo que se llama sistema de
legislación personal en oposicion
al de la real fundada en eL territorio: pues bien ,
la legislación de los viso- godos no es
personal sino real, pues someteála misma leyá todos los moradores de España. Continuad vuestra
lectura, y encontraréis todavía mas
patentes vestíjiois filosóficos ; entre
los bárbaros, según su situación
tenian los hombres un
valor determinado, pues no
eran apreciados en lo
mismo el bárbaro, el romano ,
el hombre libre, el leudo, etc.,
antes tenian una
>10
74 c u rso
«specie de tarifa de sus vidas. El código de los viso- godos establece el principio de
la igualdad de los hombres ante la ley. Observad
su sistema de enjuiciamiento
, y en
lugar del juramento
de los compurgadoresódel duelo judicial,
hallareis la prueba por testigos y el exámen racional
del hecho tal como puede
hacerse en una sociedad
civilizada : en una
palabra, vese impreso en el
código un carácter sabio, sistemático
y social , y se descubre la obra
de ese mismo clero que dominaba en
los concilios de Toledoéinfluía poderosamente en
el gobierno del pais.
De consiguiente
hasta la grande
invasión de los árabes , fue
el principio teocrático el que pugnó para reanimar la
civilización.
La misma tentativa fue en Francia obra del otro elemento, pues procedió
de los grandes hombres, sobre
todo de Carlomagno. Examinad
su reinado en sus varios aspectos, y hallareis que su
idea dominante ha sido la necesidad
de civilizarásus pueblos. Si
atendemosásus guerras, es de
notar que está continuamente en campaña
del mediodia al nordeste, y desde el Ebro al Elbaóal Weser : creereis que sean espedi-
ciones arbitrariasópuro deseo de
conquistar ? No por cierto. No digo
que pueda dar muy
sistemática cuenta de lo
que diceóhace,óque sus planes rebosen diplomaciaóestratejia, sino que obedeceáuna
grande necesidad, al deseo de reprimir
la barbàrie , y que durante todo su
reinado está ocupado en contener la doble invasión, la musulmana en el mediodia, y la germana y esclavona
en el norte : no es
otro el carác- ter militar del
reinado de Carlomagno, y como dije no tienen otra causa ni designio sus
espediciones contra los sajones.
DE HISTORIA MODERNA. 75
Si de sus
guerras pasaisásu gobierno interior, reconoceréis un hecho
de igual naturaleza , la tentativa de introducir
orden y unidad en la
administración de todos los
países qiie posee. No quisiera
usar de la
palabra reino ni de la voz
estado , pues son harto regulares y nos dan ideas poco
conformesála sociedad presidida por
Carlomagno. Ello es, qite, dueño de un territorio inmenso,
le indignaba hallarlo todo incoherente, anárquico, grosero, y quería
mudar enteramente tan torpe
estado. Esforzóseáello primero con los missi dominici que enviabaávarios puntos para observar los
hechos, reformarlos y darle cuenta ; en seguida por
medio de las asambleas generales, que convocó con mas regularidad que sus predecesores, yálas que hacia
concurrirálos hombres mas
bien reputados. No eran asambleas de
hombres libres, pues nada se parecía
en ellas á la deliberación que
conocemos : para Carlomagno eran un medio de informarse de los hechos, y de
dar arreglo y unidadá sus poblaciones desordenadas.
Bajo cualquier
punto de vista
que se os
presente el reinado de Carlomagno, siempre hallareis en él el ^ mismo carácter, la
lucha contra la barbàrie, el espíritu de civilización : esto es lo que
resplandece en su desvelo para
fundar escuelas, en su afición á los sabios,
en su
protección para con el
influjo del clero, y
en
todo cuanto parece propio ¡para mejorar la sociedad enteraóel
individuo.
Posteriormente
hizo en Inglaterra el rey Alfredo una
tentativa de igual naturaleza.
De esta suerte, desde el siglo V al IX obraron
en unoúotro punto de Europa las varias causas
que he indicado tener
tendenciaáponer un términoá la barbàrie. *
76 c u rso
Ninguna
obtuvo resultado. Carlomagno no logrófundar su grande imperio y el sistema de
gobierno que deseaba que prevaleciese ; tampoco alcanzó en España la iglesia
el establecimiento del principio teocrático ; y si bien en
Italia y en di mediodia de las
Galias procuró reanimarse muchas veces
la civilización romana, solo mas tardeáúltimos
del siglo X , tomóen
realidad algún vigor. Hasta
entonces fueron nulos todos los
'ensayos hechos para poner términoála
barbàrie , pues suponían álos hombres
mas adelantados de lo que lo
eran en
realidad, y todos bajo distintas
formas querían una sociedad
mas estensaóregular de lo que daban de sí la distribución de fuerzas y el estado de los ánimos. Mas no por
esto fueron inútiles, pues aunque
en el siglo X no se hablaba ya del grande imperio de Carlomagno, ni de los gloriosos concilios de Toledo,
no por esto dejaba de hallarse
moribunda la barbàrie, ni de haberse obtenido dos gran* des resultados :
-1?
Haberse detenido el movimiento de invasión de
los pueblos del mediodia al
norte, pues á consecuencia del desmembramiento del
imperio de Carlomagno, oponian fuerte vallaá los bárbaros que
todavía llegaban del norte los
estados fundados en la orilla derecha del Rín. Nos
dan de ello incontestable prue-
J)a los normandos, pues hasta entonces no habia sido muy considerable el
movimiento de las invasiones marítimas, si se esceptua el de las
tribus que se lanzaron sobre la
Inglaterra: solo en el siglo IX se hizo constante y general, pues las
invasiones terrestres eran mas difíciles, y por esta parte habia
adquirido la sociedad fronteras mas fijas y seguras. La
poblacion errante ála que no
pudo obligarseáretroceder, tuvo que
voi-
M W T M U HWEUIA. 77
ver
sus ojos, al mar para continuar en él su
vida errante. Por fatales
que hayan sido al occidente las espedL ciones
normandas, lo fueron mucho menos que las invasiones
terrestres, pues no turbaban tan
generalmenteála sociedad naciente.
Declárase el mismo
hecho en el mediodía. Establé- cense
los árabes en España, continua la
lucha entre dios y los cristianos, pero no arrastra ya consigo el
cambio de la poblacion. De tiempo en
tiempo infestan aun las bandas
sarracinas las oo6tas del mediterráneo,
pero evidentemente habia cesado
ya el gran progreso del islamismo.
2?
Entonces se vioásu vez cesar
en el territorio de Europa la vida errante; estableciéronse las poblaciones, fijáronse las propiedades, y ya
las relaciones de hombreáhombre no
variaron diariamente ámerced de
la fuerza y del azar. Empiezaátransformarse el estado inferior y social del
hombre mismo; sus ideas y sentimientos,ápar que
Su existencia, adquieren mas estabilidad; úneseálos lugares que habita,
se hermana en sus relaciones, y se apegaáesos dominios que cree ya poder
dejarásus hijos, áesa habitación
que llamará un dia su castillo, yáese miserable
conjunto de colonos
y de esclavos que formarán mas adelante su aldea. Do
quiera se establecen pequeñas
sociedades, pequeños estados cortados , permítaseme el término,ámedida de las
ideas y del saber humano. Entre esas sociedades se introdujo pocoápoco
el vínculo cuyo principio hallamos en las costumbres bárbaras, vínculo de una asociación que no destruyó la independencia individual. De una
parte, todo hombre de arraigo se
estableció en sus dominios con su
familia y sus sirvientes , y
de otra
se coordinó cierta gerarquía de ser-
78 anuo ti mstouA m o k i i u .
vicios y
de derechos entre estos
guerreros propietarios esparcidos por
todo el territorio. Ahi asoma el feudalismo elevándose definitivamente del seno de la
barbá- rie. Era natural que entre los varios elementos de nuestra civilización predominase el
germánico, pues en él se cifraba la fuerza,
por cuanto habia conquistado la
Europa : de él debía esta
recibir su primera forma y organización social, y asi sucedió. El feudalismo, su carácter y el
papel que ha hecho en la historia de la
civilización europea, serán el objeto
de la próxima lección, y en el seno del
réjimen feudal victorioso encontraremosácada paso los otros
elementos de nuestra
sociedad, la monarquía, la iglesia y los comunes: sin esfuerzo presentiremos que no están destinadosásucumbir bajo de
esta forma feudal,ála que se unen en verdad, pero luchando con ella y esperando que suene para ellos la
hora de la victoria.
LECCION IV .
Señores:
Hemos
estudiado el estado de la Europa despues de la
caida del imperio romanó, en la
primera época de la historia
moderna, esto es, en la de la barbarie. Con* vinimos en que despues de esta época,áprincipios del siglo X, el primer
principio, el primer sistema que se desenvolvió y tomó posesion de la sociedad europea fue el feudal, y que del seno-de la barbarie nació la feudalidad.
Por consiguiente es el réjimén feudal el
que ahora debe ser el
objeto de nuestro, estudio.
No
creo tener necesidad de recordaros,
que no es la historia de los acaecimientos propiamente dichos laque consideramos; no es
mi ánimo
volveráhacer mension de los
destinos del feudalismo. Lo que
nos ocupa, es la historia de la civilización; este es el hecho general,
oculto,
que buscamos bajo todos los hechos esteriores que le encubren.
Asi, los acaecimientos, las
crisis sociales, los diferentes estados
por los cuales ha pasado la sociedad, no nos interesan mas
que por la relación que tienen con
SO CURSO
'el
desarrollo de la civilización; preguntaremos en que la han combatido 6 servido, que la han concedido, que la han negado. Unicamente bajo este punto de
vista es en el que consideramos
alréjimen feudal.
Ya determinamos al principio de este curso
lo que era civilización;
procurando reconocer sus elementos, vimos que consistía por una parte, en el desarro
llo del
mismo hombre, del individuo, de la humanidad; por la otra en la
de su eondicion visibleásaber de la sociedad. Cuantas veces nos encontremos en presencia de un acaecimiento, de un sistema,óde un estado general del mundo,podemos dirigirle
esta doble pregunta : ¿que ha
hecho en favor 6 contra el desarrollo del hombre, en proóen perjuicio
de la sociedad?
Conoceréis
fácilmente, señores, que ad dedicarríosáesta indagación, es imposible que no se atraviesen de por medio cuestiones
las mas fuertes de la filosofía ino- ral. Cuando queramos
saber en que ha
contribuido un acaecimiento, un sistema en el desarrollo del hombre y de la sociedad,
bien será preciso saber de antemano cual sea el
verdadero desarrollo de la sociedad y del hombre, cuales los engañosos, ilegítimos, que
pervertirían« en lugar de mejorar, que conducirían áun movimiento
retrógrado en lugar de un progreso.
No
tratamos de eludir en nuestro trabajó semejante necesidad, pues solo
lograríamos mutilar y rebajar
'
nuestros hechoséidees; ademas de que el
estado actual del mundo nos impone la ley
dé aceptar francamente esta
alianza inevitable de lá filosofía con la historia, porque es precisamente uno de los caracteres, quizás mas esenciales de nuestra época. Nosotros, señores, somos
llamados para considerar, para hacer
marchar juntamente la ciencia y la realidad, la teoría y la práctica,
D
I HISTOUA NODKBISA. 8 1
el
hecho y el derecho. Hasta nuestros
tiempos, estas dos potencias han vivido separadas; el mundo se ha acostumbradoáver como la ciencia y la práctica siguen caminos diferentes, sin
conocerse, ni menos encontrarse ; y cuando las doctrinas, cuando las
ideas generales han queiido
entrar en los sucesos y obrar sobre el
mundo, solo han podido conseguirlo bajo la forma y por
el brazo
del fanatismo. El imperio de las
sociedades humanas, la direccioit de sus negocios, se han
dividido hasta aqui entre dos
géneros de influencia: por una parte los creyentes, los hombres sometidos á ideas generales, áciertos principios, en una palabra los
fanáticos; por la
otra, hombres estrañosátodo
principio de racionalidad,
que se rigen únicamente por razón de circunstancias, prácticos, y
libertinos como los llamaba el siglo XVII. Este es el estado que hoy dia cesa; ni los fanáticos si los libertinos podrían dominar. Para
gobernar, para prevalecer entre
los hombres, es preciso
conocer, comprender las ideas
generales y las circunstancias;
es preciso saber, tener cuidado con los principios y con los hechos¿respetar la verdad y la necesidad, preservarse del
ciego orgullo de los fanáticos, y del desden no menos ciego
de los libertinos. A esto nos ha
conducido el desarrollo del
saber humano y del estado social: por aqui el
espíritu humano, franco y cultivado, entiende mejor el conjunto de las
cosas, sabe dirijir sus
miradasátodas partes, y hacer entrar en
sus combinaciones todo
lo que existe; por alli, la
sociedad se ha perfeccionado hasta el
estremo de poderse poner frente
de la verdad, ha logrado que los hechos puedan acercarseálos principios, y
apesar de su inmensa imperfección, no
inspirar por esta comparación, un
desalientoóun
\
\
8
2 c u u o
invencible
fastidio. Obedeceréála tendencia natural,ála conveniencia,ála necesidad de nuestros
tiempos, p asando sin cesar del exámen
de las circunstancias al d e
las ideas, de
una esposicion de
sucesosáuna cuestión de doctrinas. Tal vez hay también en la disposición actual y
momentánea de los espíritus, una razón m
as en favor de este
método. De algún tiempoáesta
paste se manifiesta entre nosotros un
gusto declarado, y m as¿liré, una
especie de predilección por los hechos, p o r el punto de vista
práctico, por el lado
positivo de las cosas humanas.
Hemos estado de tal modo en camino del despotismo de las ideas generales y de las teorías;
tan caro
nos ha costado bajo ciertos respetos, que se han
convertido en objeto de una e specie de desconfianza. Hay mas
aficiónáreferirseá hechos,ácircunstancias especiales,álas aplicaciones. No nos quejemos, señores; es un nuevo
progreso, un gran paso
en el conocimiento y hácia
el imperio de la verdad, con tal
que no nos dejemos invadir, arrastrar
por esta disposición.; con tal que no
olvidemos que solo la
verdad tiene d erecho de reinar
sobre el mundo; que los hechos solo
tienen mérito cuando espresan y tiendenáasemejarse mas y masáella; que toda
la verdadera grandeza viene del pensamiento, y queáella pertenece toda su fecundidad. La civilización de nuestra patria, tiene el carácter particular de no haberle
faltado jamas grandeza
intelectual, y de haber sido siempre rica en ideas; la potencia del espíritu
humano ha sido grande en la sociedad francesa, mas grande tal vez que en
las demas partes. No la dejemos
perder este hermoso privilegio; ni caer
en ese estado algo
subalterno y material, que
caracterizaálas demas naciones. Es necesario que la inteligencia, las doctrinas guarden hoy
dia en Francia,á
BE HISTORIA MODERNA. 8 5
lo
menos, el lugar que hasta ahora han ocupado. De ningún modo
evitaremos las cuestiones
generales
y
filosóficas; tampoco iremosábuscarlas, mas cuando los hechos nos encaminen
hácia ellas, las discutiremos sin vacilar, sin el menor obstáculo. Esta ocasión se presentará
mas de una vez, cuando consideremos al rejimen feudal en relación con la
historia de la civili
zación
europea.
Una
prueba convincente, señores , para
manifestar que en el siglo X el réjimen
feudal era necesario,
y
el único estado social posible, es la generalidad de su establecimiento.
Todos los paises
por donde cesó la barbárie
tomaron su forma. En el primer momento,
los hombres no vieron en este cambio mas que el triunfo del caos. Desaparecía toda unidad, toda
civilización general; veíase por todas
partes desmembrarse
la
sociedad, elevarse una multitud de ellas obscuras y pequeñas, aisladas,
incoherentes. Este estado parecióálos
contemporáneos la disolución de todas las cosas, la anarquía universal. Consúltense
los poetas del tiempo; los cronistas, todos creian cercano el fin del mundo.
Sin embargo comenzaba una sociedad nueva
y verdadera, la sociedad feudal,
tan necesaria,
tan
inevitable, y única consecuencia posible del estado anterior, que todos la abrazaron, todo adoptósu forma. Aun los
elementos mas estrañosáeste
sistema, la iglesia, las comunidades, la magestad real,
se vieron obligadosáacomodarseáella. Las
iglesias aparecieron magestuosas
y humildes casiáun mismo tiempo, las ciudades
tuvieron señores y vasallos, la magestad real se ocultó bajo el señorío feudatario, todo se
dióenfeudo; no solo las tierras, si que
también ciertos derechos, como es el de cortar
leña en los bosques, y
8
4 c u rso
el derecho de pesca. Las
iglesias dieron sus réditos en
feudo,-las limosnas*de los bautismos y demás derechos
que la pertenecen. Dábase en
feudo el agua, el dinero; y asi
como todos los elementos generales de
la sociedad entraban en el cuadro feudal, del mismo modo los mas
pequeños sucesos, los menores hechos
de la vida común, se convirtieron en
materia del feudalismo.
Viéndose
que esta nueva forma tomaba posesion
de todas las cosas, cualquiera
creería al primer momento que el principio esencial, vital, de la
feudalidad, prevalecía por todas partes. Esto señores seria
un grande error. A pesar de tomar
por norma la forma feudal, las
instituciones, los elementos de la
sociedad que no eran análogosá
aquel réjimen, no renunciaroná sus
principios
peculiares. La iglesia feudal no cesó,de verse animada, gobernada en el
fondo por el principio
teocrático; y para hacerle prevalecer
probó destruir un réjimen del
cual llevaba, por decirlo asi, la
libréa, poniéndose acordes ya con el
poder real, ya con el papa, ya con
el pueblo. Lo mismo hicieron la
magestad real y las corporaciones: en la primera continuó dominando el principio
monárquico, en las otras el principio democrático. A pesar del acrecentamiento
feudal, estos diversos elementos de la
sociedad
europea
trabajaban sin cesar por librarse de una
forma estraña á su verdadera naturaleza, y adoptar aquella que
correspondíaásu principio propio y
vital. -
Despues
de haber
hecho constar la universalidad
de la forma feudal, nos
guardarémos bien de sacar por
consecuencia la generalidad del principio feudal, y de estudiar indiferentemente el feudalismo do
quiera que encontremos sus vestigios. Para conocer y com-
DE HISTORIA MODERNA. 8 5
prender bien
este réjimen, para distinguir y
juzgar sus efectos en cuanto ála civilización moderna, deberemos buscarle en donde el
principio y sú forrna estén
en armonía ; estudiarle en la
gerarquía de los poseedores
laicos de feudos, en la
asociación de los conquistadores del territorio europeo. Aqui reside verdaderamente la
sociedad feudal; este es eí
punto que vamosádiscutir.
Ahora poco hablé de la importancia de las
cuestiones morales, y de la. necesidad de no' evadir ninguna de ellas. Hay ademas otro orden de consideraciones, enteramente opuestoá
este, y que generalmente se ha descuidado
demasiado; quiero decir la condicion
material de la sociedad, los
cambios materiales introducidos
en la manera de vivir los
hombres, por un nuevo hecho, por una revolución, por un nuevo estado social. No
siempre se ha tenido el
cuidado necesario sobre
este particular; no se ha
considerado lo bastante, cuales eran las modificaciones que
llevaban consigo estas
grandes crisis del mundo en la
existencia material de los hombres,
por lo que respetaála parte material
de sus relaciones. Estas
modificaciones tienen sobre el conjunto
de la sociedad mas influencia
de lo que se cree. ¿Quien ignora lo que se ha
estudiado la cuestión de
la influencia de los climas, y la
importancia que Montesquieu ha dado á este asunto ? Si se considera
su influencia directa sobre los
hombres, tal vez no es tan estensa
como se la supone;óálo menos no se
la puede apreciar mas que de una manera vaga y difícil. Pero la inflencia indirecta del clima, lo que resul(£
por ejemplo de que en un pais cálido, los hombres vivan al aire
libre, mientras en los paises
frios se encierran en el interior de las habitaciones , que aqui
se alimenten de una manera, allá
8
6 GUB80
de
otra, son hechos de una extrema importancia, que
/
por el sencillo cambio de la
vida material, obran poderosamente sobre la civilización. Toda revolución trae consigo modificaciones de este
género en el esta
do social, que debemos observar cuidadosamente.
El
establecimiento del régimen feudal
produjo una cuya gravedad no puede haber sido desconocida; cambió la distribución de
la poblacion sobre la faz del territorio. Hasta entonces los
dueños de tierras , la poblacion
soberana, vivia reunida en
masas de hombres masómenos
numerosas, bien de asiento
en el interior de los
pueblos, bien errantes por
bandadas en el pais. Por el feudalismo, estos mismos hombres vivieron aislados, cada uno en su domicilio
y ágrandes distancias los unos de
los otros. Entreveréis al
instante, que influencia debió ejercer sobre el carácter y curso de
la civilización un cambio
semejante. La preponderancia social, el gobierno de la
sociedad, pasó en un momento de
las ciudadesálos campos; la propiedad particular y la vida privada tuvieron
que marchar sobre la vida y
propiedad publica. Tal fué el primer
efecto, efecto puramente material, del
triunfo de la sociedad feudal. Cuanto
mas penetremos en ella, tanto más claras se presentaránánuestros
ojos las consecuencias de este suceso.
Examinemos
esta sociedad en sí misma, y veamos que papel
ha debido representaren la historia de la
civilización. Tomemos en un
principio la feudalidad en su
mas sencillo elemento, en su elemento primitivo, fundamental; consideremos
¿un poseedor de feudos en su
dominio; veamos lo que será,
lo que deberá hacer con todos
aquellos que le componen, con lá
reducida sociedad que le
rodea.
DE HISTORIA MODERNA.
- 8 7
Establécese en un
sitio aislado que domine, y tomandoásu cargo
vivir seguro, fuerte, construye lo que él llamará un castillo. ¿Con
quién se establece allí? Con su muger,
sus hijos; puede ser que algunos
hombres libres que no
han podido llegaráser propietarios, se hayan allegado ásu persona, y continúen
viviendo con él, comiendo en su
mesa.Hé aquí la pintura de los que habitan en el interior del castillo.
Al rededor se
aglomera una corta poblacion de
colonos y siervos que cultivan los bienes del poseedor del feudo. En medio de
este pueblo inferior,
vieneáhospedarse la religión, edificase
una iglesia, y esta precisamente exije
un sacerdote. Ordinariamente, en
el primer tiempo del
réjimen feudal eraála vez
capellan del castillo y párroco de la
aldea; en otra época se separaron estos dos caracteres, el pueblo
tuvo su
cura que habitaba en él juntoá su iglesia. Ya tenemos la elemental sociedad feudataria, la molécula feudal por decirlo asi. Este es
el elemento que hemos
de examinar antes de todo; hagámosle la doble pregunta que debemos
dirigirátodos los sucesos: ¿Qué ha resultado en favor del desarrollo,
primero, del hombre; segundo de la sociedad?
Me parece
que tenemos derecho de hacer esta
doble pregunta á la corta reunión de personas que acabo de
describir, y de dar
créditoásus respuestas, porque ella es el tipo, la imágen fiel de la sociedad feudal. El señor, el pueblo de sus
dominios, el párroco; tal
es asi en grande como en
pequeño la feudali- dad despues
de haber
separado la dignidad real y las
ciudades que son los elementos distintos estrañosá ella.
El
primer hecho que me llama la atención al
considerar tal sociedad, es la prodigiosa importancia que
88 cuuo
debe tomar
el poseedor del feudoásus propios
ojos yálos de los que le
rodean. El sentimiento de
personalidad, de libertad individual, era el dominante en aquellos tiempos de barbàrie. Aqui se trata
de otra cosano solo de la libertad del hombre, del guerrero, sino de la importancia del
propietario, del gefe de familia, del señor. De esta situación debe nacer una inmensa impresión de superioridad particular, y enteramente distinta de lo que se
encuentra en el curso de las otras civilizaciones. Voyáprobarlo.
Elijo en el mundo antiguo una grande
situación aristocrática por ejemplo, la de un patricio romano :
este del mismo modo que el
señor feudatario, era gefe de familia,
señor, superior. Era ademas
magistrado religioso,
pontífice en el interior de su familia.
Ahora la importancia de
magistrado religioso le viene del exterior ; no es puramente
personal, individual; la recibe de arriba ; es
el delegado de la
divinidad, y el intérprete de las
creencias religiosas. El
patricio romano era también miembro de una corporation que vivia reunida
en un mismo lugar, miembro del senado, importancia que también debiaálos demas,
ála asociación general, cualidad
.recibida, confiada. La grandeza de los aristócratas an
tiguos
, asociadaáun carácter relijioso y
político, pertenecíaála situación,ála corporacion en general mas bien que
al individuo. Mas la del poseedor del feudo es puramente individual; nada recibe de otro; todos sus derechos, todo su
poder le vienen de él mismo. No es magistrado religioso, no ocupa
puesto en el senado; solo
en su persona, en su individuo,es en donde
reside toda su importancia. ¡Qué
influencia no debe ejercer tal
situación sobre el que la ocupa! ¡Qué nobleza de ánimo, que
prodigioso orgullo, mas claro, que
DE HISTORIA MODERNA. 8 9
altanería
debe nacer en su alma! Sobre él no existe ningún superioráquien pueda representar, ni de quien ser intérprete;
juntoáél no hay ningún igual, ninguna
ley poderosa y común que dirija sus actos, ningún imperio exterior
que tenga acción sobre su voluntad, no conoce mas freno
que los límites de su fuerza y la presencia del peligro. Tal es, sobre
el carácter del hombre el resultado
moral de la situación.
Pasoáuna
segunda consecuencia, grave como la
anterior, pero menos cbnocida,ásaber, al
bosquejo del espíritu de la
familia feudal.
Echemos
una ojeada sobre los diferentes sistemas
de familia; tomemos en uti principio la
de los patriarcas, cuyo modelo nos
ofrece la Biblia, y los
monumentos
orientales.
Hablemos de una reunión de personas mas numerosa; de la tribu. El gefe, el patriarca vivió en ella en comunidad con sus
hijos y deudos, con las diversas
generaciones que se le reunieron, con toda su parentela y criados;
y no solo vivió con ellos, si noque también tenia los mismos
intereses, ocupaciones, y hasta el mismo réjimen de vida. ¿No es acaso la situación de Abrahan, de los patriarcas, y de los gefes de las tribus árabes la que nos
reproduce la imágen de la
vida
patriarcal?
Otro
sistema de familia se nos presenta, el
clanycorta sociedad cuyo origen
debe buscarse en los anales
de EscociaóIrlanda, y por la que probablemente ha pasado la
mayor parte del mundo europeo. Esta no es la familia patriarcal. Hay una gran diferencia de situación entre el gefe de ella y el
resto de la poblacion. Aquel no lleva la
misma vida; ocioso 'y guerrero mira con
indiferencia como esta
cultiva y sirve,ápesar de que el
origen de unos y otros es común y
llevan el
>12
9
0 CUMO
mismo
nombre, las relaciones de parentesco, de antiguas tradiciones, de recuerdos y
afectos, establecen entre todos los miembros
del clan un vínculo moral, cierta clase de igualdad.
Hé
aquí los dos principales tipos de la
sociedad familiar que presenta la historia: ahora pregunto ¿seráesta la familia feudal? Claro está que no. Al primer momento parece tener alguna semejanza con el clan que hemos insinuado, mas en la realidad existe una
diferencia muy grande. La poblacion que rodea
al poseedor del feudo nada
tiene que ver conél, no lleva su nombre,
no hay entre los dos ninguna relación de parentesco, ningún vínculo histórico ni moral. Tampoco se
asemejaála familia patriarcal. El poseedor del feudo 110 lleva
la misma vida, no
se dedica álas tareas de los que
le rodean, se entrega
escliisivamen- te al acio yála guerra,
mientras los otros se
ocupan en trabajar las tierras. La familia feudal no es numerosa como
la tribu; se reduce áuna familia
propiamente tal, esto es,ála mugeré hijos, y vive separada del
resto de la poblacion en el interior del castillo. Los colonos, los siervos, no hacen parte de ella; su
origen es distinto, la desigualdad de condition prodigiosa. Consideremos
cincoóseis individuos colocados en una
posicion superior, estraordinaria, y tendremos una perfecta idea
de lo que es una
familia feudal. Debe por consiguiente ir revestida de un carácter particular,
pues está reducida, obligada tal vezádefenderse ,ádesconfiar,óálo menosádesviarse de sus mismos
criados. La vida interior, las
costumbres domésticas tomarán sin la
menor duda una gran preponderancia; pero conozco que la brutalidad de las pasiones, la costumbre en
el gefe de pasar el tiempo en
la
DE HISTORIA MODERNA. 9 1
guerraóen la
caza, presentarán un obstáculo bastante fuerte al desarrollo de aquellas.
Mas
venceremos esta oposieion: bien
será preciso que el que se constituye cabeza de la familia vuelva
habitualmenteásu casa, que encuentreásu
muger,ásus hijos siempre solos, enteramente solos, que participe de su
sociedad permanente, y parta con ellos
sus intereses, su
destino. Siendo asi, es imposible
que la existencia domestica no adquiera
un influjo poderoso. Las pruebas
son abundantes. ¿No ha sido en el seno
de la familia feudal en
donde ha tenido su cuna la importancia
de las mugeres? En todas las
sociedades antiguas, no hablo de aquellas en donde
no existia el espíritu de familia sino de
los demas en que este era poderoso; en la
vida patriarcal, por ejemplo, las mugeres
distaban mucho del lugar que
adquirieron en Europa bajo el
régimen feudal. Este progreso, este cambio de situación, fue debido, sobre todo,ála pre
ponderancia
necesaria de las costumbres domésticas
del feudalismo. Se ha pretendido buscar esta causa en los hábitos particulares de
los antiguos germanos por una
tradición nacional que afirmaba que
cuando los habitantes de aquellos paises se veian obligadosáretirarseálos
bosques, llevaban sus mugeres consigo.
Por un aserto de Tácito el patriotismo germánico ha sacado mil consecuencias;
ha remontado hasta las nubes no sé que superioridad, que pureza primitivaéindeleble en las costumbres de los germanos con respectoálos dos sexos. ¡Vanas quimeras! En las memorias de una
multitud de observadores del
pueblo bárbaroósalvage se
encuentran frases semejaptesá
las de Tácito, sentimientos y usos
análogos á los de esos antiguos germanos. Nada
hay de positivo en tales
narraciones,
9
2 curso
nada
que se pueda aplicarádeterminada casta.
En los efectos de una situación social, verdaderamente constituida y determinada, en el progreso, en la
preponderancia de las costumbres
domésticas, es donde tuvo origen la importancia
de las mugeres en Europa,
y
esta preponderancia tomó un carácter esencial en los primeros tiempos del régimen
feudatario.
Una
nueva prueba de que el imperio de la existencia doméstica, caracteriza
igualmenteá la familia feudal, es el espíritu
de herencia , de perpetuidad que
vemos con evidencia dominar en ella. El
espíritu de heredades inherente al
espíritu de familia; pero en ninguna
parte se ha arraigado tanto como en el sistema de los feudos. Esta es una tendencia hácia la
naturaleza de la propiedad,álaque la familia estaba incorporada: el feudo no era una propiedad como cualquiera otra;
constantemente necesitaba de un
poseedor que le defendiese, que le sirviera, que le librára de las
obligaciones inherentes al dominio,
manteniéndole en su rango, en la asociación general
de los señores del pais. De aqui pro. vino cierta identificación entre
el poseedor actual del feudo, el feudo mismo, y toda la serie de futuros
poseedores.
Esta
circunstancia contribuyó en gran maneraáfortificar ,áestrechar los vínculos, bastante poderosos ya por la
naturaleza, de la familia feudal. Supongamos por un momento que salgo de la habitación del señor, y
me presento en
medio de la corta poblacion que
le rodea.; aqui todo tiene
ya otro aspecto. La naturaleza del hombre es tan buena, tan fecunda, que
cuando una situación social dura algún tiempo, se establece inevitablemente
entre aquellosáquienes esta gusta sean las que
fueren las condiciones
de esta especie de simpatía, de
lazo moral, sentimientos de
protección, de beneyo-
DE HISTORIA MODERNA. 9 5
lencia,
de afecto; asi sucede en el feudalismo.
Nadie duda que al cabo de cierto tiempo se habrán establecido entre
los colonos y los poseedores del feudo, algunas relaciones morales, algunas costumbres afectuosas, mas esto se ha realizado contra su situación
recíproca, y no por su influencia.
Considerada en si misma , la situación era radicalmente
viciosa. Nada moralmente común
habia entre el poseedor del feudo y los colonos; estos
son parte de su dominio, son su propiedad ;
y bajo esta palabra
propiedad están comprendidos
todos los derechos que hoy dia
conocemos bajo la denominación de
derechos de señorío público, bien sean de propiedad particular, derecho de dar leyes, tasar
ócastigar, bien sea de disponer y
vender. Entre el señor y el que cultiva
sus dominios no hay
derechos, no hay
garantías, no hay sociedad.
De aqui creo que procede ese
odio verdaderamen-
.te
prodigioso, invencible, que la poblacion de los
campos ha tenido siempre contra
el réjimen feudal, contra su memoria, contra su nombre. No faltan ejemplares de que los
hombres hayan sufrido un pesado
despotismo, y al fin se hajran
acostumbradoáél, pero no de que lo hayan aceptado. El despotismo theocrático
y el monárquico han obtenido mas de una
vez el reconocimiento , casi el afecto
del pueblo á quien sujetaban. El despotismo feudal siempre
ha sido rechazado,
.
odioso, insoportable; ha oprimido los
destinos de los hombres, sin reinar jamas en los corazones: porque en la teocracia, en la monarquía, el poder se ejerce en virtud de ciertas creencias comunes al señor y al vasallo ; es el representante, el ministro de otro poder,
. superiorátodo lo humano; habla
y obra en nombre de la
Divinidadóde una idea general, pero
noennom-
9
4 c ra so
bre del mismo, del solo hombre. El despotismo feudal es del
todo diferente} representa el poder del
individuo sobre el-individuo,
el dominio de la voluntad personal y caprichosa del
hombre: esta es la tiranía por
exelencia, que el hombre no ha
querido jamas ac- ceptar. Donde
no vemos en un señor mas queáun hombre, desele que la voluntad
que pesa sobre
él no es mas que
una voluntad humana, individual como la
suya, se indigna y no se sujeta
al yugo mas que con despecho. Tal
era el verdadero carácter, el distintivo del
poder feudal, y tal el origen de la antipatía que no ha dejado un instante de inspirar.
El elemento
religioso que se asociabaáél no
era nadaáproposito para aligerar su peso:
no creo que el influjo del ministro en la corta sociedad que acabo
de describir fuera muy grande, ni
que alcanzaseálegitimar las relaciones del pueblo
inferior con el señor. La iglesia ha
ejercido una acción muy poderosa sobre la civilización de la Europa,pero esto ha sido procediendo
de una manera universal,
cambiando las disposiciones generales de
los hombres. Al tratar de cerca la
limitada sociedad feudal
propiamente dicha, vemos que el
influjo del capellan entre el
señor y los colonos es easi nulo. Aquel
era generalmente una persona
grosera y subalterna como un
siervo, y muy pocoápropósito para
luchar con la arrogancia del señor.
Llamado sin duda para entretener, para
hacer la narración de alguna
vida moral al pueblo, el título de sacerdote le era útil y estimable. Consolabaálos campesinos,
alumbrábales un tanto con sus consejos, pero creo que podía
y hacia muy poco en favor
de sus destinos.
He
examinado la sociedad feudal elemental,
os he patentizado las principales consecuencias que de ella
DE HISTORIA MODERNA. 9 S
debían dimanar, tanto con respecto al poseedor del
feudo, comoásu familia,ópoblacion reunidaásu
alrededor. Salgamos de este estrecho círculo. La poblacion del feudo
no es la única que existe en la tierra: hay
otras
sociedades, análogasódiferentes, con las
cuales está en relación.
¿Qué preponderancia debe ejercer sobre
la civilización esta
sociedad generalálo que
pertenece?
Hagamos
una corta observación antes de contestar:
es
verdad, que el poseedor del feudo y el
ministro pertenecíanáuna sociedad general; y que tenian
¡numerables y frecuentes
relaciones con los de otros países lejanos; mas no
era asi con los colonos, con los siervos. En esta
época, cuantas veces se valían
de la palabra general pueblo¿que
parece comprender una sola sociedad para
designar la poblacion de los
campos, se faltabaála verdad. Esta
poblacion no gozaba de la sociedad
general; su existencia era puramente local. Fuera del territorio que
habitaban los colonos nada tenian que hacer , nada que tratar con los demas individuos y
cosas para ellos estrañas. Para ellos no había destino, ni
patria común; ni menos formaban un pueblo: asi es, que cuando se habla de la
asociación feudal en globo,
entendemos hablar tan solo de los poseedores del feudo.
Veamos
cuales eran las relaciones de la
asociación feudal inferior con la sociedad, y que consecuencias han debido acarrear para el
desarrollo de la civilización.
Sabéis
cuales eran los lazos que unian entre síálos poseedores d^l feudo, que
relaciones eran
inherentesásu propiedad, cuales
eran las obligaciones de servir por una
parte, y protejer por la.otra. No
me entretendré
9
6 c u rso
en detallar
semejantes obligaciones, basta
que tengáis de ellas una idea
general. De aqui debian necesariamente nacer
en el alma de cada poseedor de
feudo, un cierto número de ideas y
sentimientos morales, de deber y de
afecto. Es evidente que el principio de la
fidelidad, de la adhesión, de la lealtad en el cumplimiento de
los empeños, con todos los demas actos
que puedan referirseáellos, se vieron
establecerse y practicarse en las
relaciones récíprocas de los poseedores, de los feudos.
Estas
obligaciones, estos deberes, estos
sentimientos han intentado convertirse en derechos, en instituciones. No hay nadie que
no sepa que la feudalidad ha querido
marcar legalmente cuales eran las
obligaciones que el poseedor del feudo
debiaásu señor; que servicios recíprocos podia esperar de él; en que casos el vasallo le
debia
una ayuda en armas,óun subsidio en
dinero; en que forma debia obtener el
consentimiento de sus vasallos para
aquellas prestaciones á que no estaban
obligados por la
sola posesion de sus feudos. Probóse de introducir
todos estos derechos bajo la
garantía de instituciones que tenian por objeto asegurar
su realización y respeto. Asi, la
jurisdicción señorial «Staba destinadaádistribuir la
justicia entre los poseedores de
los feudos sobre las reclamaciones presentadas delante del
soberano común. De este modo, todo señor
de alguna consideración reunia sus vasallos
en parlamento, para tratar con
ellos los negocios que exigían su consentimientoóconcurso. En una
palabra, habia un conjunto de medios
políticos, judiciales, militares, por
los cuales se procuraba organizar el
réjimen feudal, y convertir las relaciones de poseedores de feudos en derechoséinstituciones.
DE HISTORIA MODESTA. 9 7
Mas
para estos derechos, para estas instituciones , no habia ninguna realidad,
ninguna garantía.
Cuando
se nos pregunta que es garantía
política reconocemos que su
carácter fundamental es la presencia
constante en medio de la sociedad de una voluntad , de una fuerza,
en disposición y estado de imponer una leyálas voluntades
yálas fuerzas particulares, de
hacerlas observar la regla común y
respetar el derecho general.
Solo
hay dos sistemas posibles de garantías políticas:
es
precisoóuna voluntad, una fuerza
particular de tal manera superior átodas las demas que ninguna pueda Resistirla, yáque todas estén obligadasásometer, se
interviniendo ella; óuna fuerza,
una voluntadpública que
sea resultado del concurso, de la
manifestación de las voluntades particulares, que se
encuentre igualmente en
disposición, una vez salida de su seno, de imponer y hacerse
respetar de todos: tales son los
dos únicos sistemas posibles de
garantías políticas. El despotismo de uno solo,óde un cuerpo ó'el gobierno
libre. Al meditar sobre los sistemas
en general encontraremos que todos están comprehendidos en uno de estos dos.
Pues bien,
señores, ni uno ni otro existia
ni podía verse establecido en el réjimen feudal.
Sin
duda los poseedores de feudos no eran
iguales entre sí; los habia mas
poderosos unos que otros lo bastante para oprimir al débil; pero
ninguno habia, contando desde el primer
sbberano feudatario, hasta el rey, que estuviese en estado
de imponer la leyálos demas, de
hacerse obedecer. Advertid que faltaban
todos los medios permanentes de poder y acción; no ha-
>13
9
8 CURSO
bia
ejercito, impuestos, ni tribunales
permanentes.Las fuerzas, las instituciones sociales, en cierto modo se
veian obligadasá volveráempezar sus
actos,áreproducirse cuantas veces era necesario. Fué preciso establecer tribunales para cada proceso,
crear un ejército cuando se
declaraba una guerra, imponer ^n
subsidio en el momento en que
se necesitaba dinero; todo era eventual, accidental; no existia ningún medio
central, permanente, independiente: clarQ es que en tal sistema, ningún individuo estaba en disposición de imponer su
voluntad álos demas, ni de hacer
respetar de todos el derecho general.
Por
otra parte, era tan fácil la resistencia
como difícil la represión. Encerrado en
su morada, teniendo un pequeño número de enemigos que
combatir, encontrando fácilmente en
los vasallos de su misma condición medios
de resistencia y socorros, el poseedor del feudo
se defendia muy fácilmente.
Ved
aqui como el primer
sistema de garantías políticas,
dependiente de la intervención del mas fuerte, resulta imposible bajo el régimen feudal.
El otro sistema, el del gobierno libre, el de
uñpoder, de una fuerza pública, era
igualmente impracticable ; no pudo
jamas nacer en el seno del fanatism o
La razón es sencilla. Cuando hoy dia
hablamos de un poder público, de lo
que llamamos derechos de soberanía, como
el de dictar leyes, de tasar, de castigar; sabemos, creemos todos, que
estos derechos no pertenecenánadie, que ninguna persona tiene ásu cargo el
derecho de castigaráotro, de imponerle una carga,
una ley; estos derechos solo son
peculiares de la sociedad en
masa, se ejercen en su
nombre, y no provienen de
ella misma, sino por haberlos
recibí-
DE HISTORIA MODERNA. 9 9
do
de un Ser supremo. Cuando un individuo
so presenta delante de la fuerza
que se halla revestida de sus derechos, el sentimiento que le
domina, tal vezá su pesar,
es el de estar en
presencia de un poder público, lejítimo, que tiene derecho y
misión para mandarle. Al contrario en
la feudalidad. El poseedor del feudo
en sus
dominios, sobre los hombres que los habitaban , estaba investido de
todos los derechos de la
soberanía; como inherentes al
dominio, como materia de propiedad
particular. Lo que \\oy dia
llamamos'derechos y poderes públicos, en aquellos tiempos lo eran privados.
Cuando un poseedor de
feudo, despues de haber
ejercido la soberanía en su nombre
, como propietario, sobre toda la poblacion en medio
de la que vivia, se constituia con su soberano en
una asamblea,óparlamento; compuesto
en general de cortonúmero de personas iguales poco masómenos, no podia decir que llevase la idea de ejercer un
poder público, este estaba en
contradicción con toda su existencia,
con todo lo que
habia hecho en el interior de
sus dominios. No veia
mas que hombres investidos de los
mismos derechos que él, y de la misma situación, que
obraban como él en nombre
de su voluntad personal. Nada le
obligabaáreconocer en la parte
mas elevada del gobierno, en las
instituciones que llamamos públicas,
ese carácter de superioridad, de generalidad, inherenteála
idea que
nos formamos del poder político.
Si quedaba descontento de la decisión,
negábaseáconcurriráella,óbien llamabaála fuerza para resistirse^
La fuerza, era
de tal suerte bajo el réjimen feudal la
garantía venjadeja y habitual de la sociedad,
si se puede llamar garantíaáuna
fuerza que todos los de
100 CUBSO
rechos
recurrieron sin cesaráella para hacerse reconocerórespetar. Ninguna otra
institución podía alcanzarlo ; tan seguros estaban de ello,
que apenas había'quien se dirijieseá las instituciones. Si los con-
■cursos
señoriales y los parlamentos de los vasallos hubieran estado en disposición de
obrar, se les vería mas activos,
mas- frecuentes de lo que la historia
nos
los manifiesta; su rareza prueba
su nulidad.
No nos
admiremos de ello, pues hay una
razón mas decisiva y profunda que las que
acabo de indicar.
Entre
todos los sistemas de gobierno y garantías políticas, el mas
difícil de establecer, 6 de hacer que se
establezca es sin duda el feudal; ese sistema, que consiste
en permitir en cada
localidad, en cada sociedad
particular, toda la parte de gobierno de que es capaz, no quitándole
mas que aquella porcion indispensable
para el mantenimiento de la sociedad general , para llevarla al centro de esta misma sociedad, y para constituirla bajo la forma
de un gobierno |cen- tral. El sistema federativo, lógicamente el mas
sencillo, es el mas complicado en materia de ejecución; para
conciliar el grado de
independencia, de libertad local que permite subsistir, con el
desorden general, con el grado de
sumisión que exije y supone en ciertos
casos, es preciso
una civilización muy adelantada; que la voluntad del hombre, la libertad individual
concurra al establecimiento y mantenimiento del sistema mas
que en cualquiera otro, porque
los medios coercitivos se emplean
mucho menos..
El
sistema federativo es pues el que
con evidencia necesita el mayor
desarrollo de razón, de moralidad y de civilización en la sociedad en
que se aplica. Este era sin embargo el que el réjimen feudal probó
DB HISTORIA MODERNA. 101
áestablecer;
el feudalismo general era una verdadera federación; descansaba sobre los mismos principios
en que se funda hoy día, por
ejemplo, la federación de los Estados
Unidos de Amérifca: pretendía dejar en manos de
cada señor toda la parte de gobierno, de soberanía que era
posible, y no ofrecer al soberano,á la asamblea general de los barones, mas que
la parte de poder menor que
podia, y aun esto en el caso en
que era absolutamente necesario. Conoceréis muy bien la imposibilidad de establecer un
sistema semejante en medio de la
ignorancia, de las pasiones brutales, en una palabra, del estado moral
de los hombres tan imperfecto
bajo el feudalismo. La misma naturaleza
del gobierno estaba en contradicción con
las ideas, con las costumbres de los hombresáquienes querían aplicarla. ¿Quién
se admirará del mal éxito de estas tentativas de prganizacion?
Hemos
considerado la sociedad feudal, primero en su elemento mas sencillo, en su
elemento fundamental; despues en su
conjunto. Hemos buscado bajo estos dos puntos de vista, lo que hizo, lo que
debió hacer, lo que resultó de su
naturaleza en cuanto ásu influencia
sobre el curso de la civilización. Creo
que hemos llegadoáeste doble
resultado:
4? El feudalismo ha debido ejercer una poderosa
influencia, y á decirlo todo, un influjo saludable sobre el
desarrollo interior del individuo; ha suscitado en las
almas, ideas, sentimientos enérjicos, necesidades morales; ha creado
pasiones, caracteres exelentes.
2? Bajo el punto de vista social, ncr ha podido
fundar ni orden legal, ni garantías
políticas; la feudali- dad era
indispensable para volverá establecer
en Europa la sociedad enteramente disuelta por
la barbárie,
I0S6 «W»
mas no
era capaz de una forma mas
regular y estensa. La forma feudal radicalmente viciosa en si misma, no podia
regularizarse, ni estenderse. El único
derecho político que el réjimen feudal hubiera sabido hacer valer en la
sociedad europea, es el
derecho . de resistencia; 110 fligo de una resistencia
legal, pues poco podría tratarse
de ella en una sociedad tan atrasada. El progreso de la
sociedad es precisamente el de
substituir por uua parte los poderes públicos á la voluntad de los particulares; y por la otra, la resistencia lejítimaála individual. Este es el grande
objeto, la principal perfección
del orden social; se deja una grande lentitudá la libertad
personal, y despues, si esta llega áfaltar, cuando se hace preciso tomar cuenta de sus operaciones, se dirije únicamenteála razón pública, y la llama para que interponga su autoridad en el litijio que se ha entablado contra la libertad del
individuo. Tal es el sistema del orden y de la resistencia
legal. Bajo el feudalismo deduciréis
fácilmente por lo dicho que nada se
parecíaáesto: el derecho de resistencia que ha
sostenido y puesto en práctica
alré
jimen
feudal, es el de resistencia personal; derecho terrible éinsocial puesto que
se vale de la fuerza, de la guerra, es decir de la destrucción de la misma sociedad;
derecho que sin embargo no debe jamas
abolirse en el fondo del corazon
de los hombres, porque su
abolicion, seria someterse á la esclavitud. El sentimiento del derecho de
resistencia había perecido para
oprobio de la sociedad romana: no podia renacer entre sus ruinas, ni se deducia naturalmente ámi parecer
de los principios de la sociedad
cristiana.
La
feudalidad la hizo entrar en las costumbres de la Europa. Honraála civilización el haber hecho inú-
M HUTOUA M
O D IIM . IOS
tilé inactivo para siempre semejante sentimiento, y
al propio tiempo
es la gloría del réjimen feudal el haberle profesado y defendido constantemente.
Me
atrevoáasegurar, señores, que tal es el
resultado del exámen de la
sociedad feudal considerada
en si misma, en sus elementos generales, éindependientemente
del desarrollo histórico. Si
pasamosálos hechos,ála historia
veremos que sucedió lo que debia; que el réjimen feudal ha obrado
naturalmente, que sus resultados fueron
conformesásu naturaleza. Los acaecimientos pueden citarse como pruebas de todas las congeturas, de todas las
inducciones que acabo de sacar de la
misma naturaleza de este réjimen.
Observemos la historia general del feudalismo desde el siglo X al XIII: es
imposible dejar de conocer que ha ejercido una grande y saludable influencia sobre el desarrollo de los sentimientos, caracteres éideas del hombre.
No podemos abrir la historia de esa
época, sin encontrar una multitud de acciones nobles, grandes, hermosos rasgos de humanidad, nacidos evidentemente
del seno de las costumbres feudales.
La noble
caballería en realidad no se
asemeja mucho al feudalismo, pero con
todo de allí tomó su
origen; de la feudalidad fue
de donde salió esta
idea de sentimientos elevados,
generosos, fieles.
Fijemos la atención en otra parte: los primeros rasgos de la
imaginación europea, los primeros ensayos de poesía, literatura, de placeres intelectuales
que la Europa probó al salir de la
barbárie, nacieron al abrigo de la feudalidad,.en el interior del castillo en
donde la visteis nacer. Para este género de actos de humanidad, es preciso movimiento en el alma, en la vida y hasta en el placentero
descanso, condiciones que no
104 ctruo
podían
encontrarse en la existencia penosa, triste, grosera y dura
del pueblo común. Los primeros recuerdos literarios, los
primeros recreos intelectuales de
la Europa, en Francia, en Inglaterra, en Alemania^ siempre se refierenálos tiempos feudales.
En
cambio, si consultamos la
historia sobre la influencia
social de la feudalidad, nos
contestará siempre acorde con nuestas conjeturas, asegurando que por
todas partes el réjimen feudal ha sido opuesto tanto al establecimiento del orden
comoála estencion de la
libertad general. Bajo cualquier
punto de vista que se
considere el progreso de la
sociedad, encontraremos comoá obstáculo el réjimen feudal. Asi, desde que la
sociedad feudataria existe, las dos fuerzas que han sido los grandes móviles para
el establecimiento del orden y de
la'libertad, el poder monárquico por una
parte, y el popular por la otra,
la dignidad real y el pueblo, la
atacan y combaten sin descanso. Algunas tentativas se han hecho en diversas épocas para regularizarla, y hacer
de ella un estado algo legal, general: en Inglaterra por Guillermo el
Conquistador y sus hijos, en
Francia por san Luis, en Alemania por muchos emperadores, mas todas las pruebas, todos los
esfuerzos se han estrellado: la misma
naturaleza de la sociedad feudal rechazaba el
orden y la legalidad. En los
siglos modernos algunos hombres de talento han intentado rehabilitar el feudalismo como sistema social; han querido ver en él un estado legal,
reducidoáreglas, progresivo; en una palabra han hecho de él
una edad de oro. Preguntadles en donde
le colocan, hacedles determinar un
lugar, un tiempo de existencia , y
vereis como se niegan. Es una eutopia
sin fecha, un drama para el cual no se
encuentra en lo pasado
DE HISTORIA MODERNA. 105
teatro
ni actores. Es muy fácil descubrir la causa de este error, y esplicar con ella igualmente la equivocación de aquellos que no pueden pronunciar la
palabra feudalismo sin añadirle un anatema absoluto. Ni unos ni
otros han tenido cuidado de considerar
el doble aspecto bajo el que se
presenta la feudalidad ; de distinguir
por un lado su influencia sobre
el desarrollo individual del hombre, sobre los
sentimientos, caracteres y
pasiones; por el otro, su ascendiente para con el estado social. Los unos no han podido figurarse
que un sistema en que se encontraban tan bellos sentimientos, tantas
virtudes én que se veia nacer toda clase
de literaturas, y en que las costumbres tomaban
algún prestigio y grandeza, fuese
tan malo, óálo menos tan fatal como se le
suponia. Los otros no han visto en
él mas que los perjuicios causados por el feudalismoá la masa de la poblacion, el obstáculo que aquel oponia
al establecimiento del orden, de
la libertad, y sacando consecuencias enteramente opues
tas
no han podido jamas creer que hayan nacido de tal sistema
virtudes, rasgos nobles de carácteró el mas mínimo progreso. Entrambos
desconocieron el doble elemento de la
civilización; ignoraron que esta
consiste en dos desarrollos, de los cuales
el uno pudo existir
independientemente del otro, aunque al
cabo de algunos siglos, y por una
larga serie de hechos , debiesen
llamarse y unirse voluntariamente.
Finalmente
señores, la feudalidad ha sido lo que
debia; ha hecho lo que debió hacer.
La individualidad, la enerjíade
la existencia personal, tal era
el hecho dominante entre los vencedores del mundo romano; el
establecimiento de la individualidad debia
resultar an-
♦
tes de todo réjimen social fundado por ellos y para
n
1
0 6 CURSO DB HISTORIA MODERNA.
ellos.
Lo que
el hombre lleva en un sistema social en el momento en que entra en él, sus disposiciones interiores y morales influyen
poderosamente sobre la situación que se ha
establecido. Estaásu turno
vuelveáobrar sobre las
disposiciones, las fortifica, las
aumenta. El individuo dominaba en la sociedad de los germanos; y la feudal hija de aquella, ha desplegado su
influencia en,provecho del desarrollo individual. Los mismos hechos
encontraremos en los diversos
elementos de la civilización, ellos han
sido siempre fielesásu principio; han adelantado y
obligadoáentrar al mundo en el camino
por donde se habian constituido antes. En nuestra próxima reunión, la
historia éinfluencia de la iglesia desde
el siglo V al
XVI al tratar sobre la civilización europea, nos ofrecerá un nuevo
y convincente ejemplo de lo que
acabamos de esplicar.
LECCION V.
Señores
:
En
la lección anterior examinamos la naturaleza éinfluencia del réjimen feudal;
hoy nos ocuparemos en tratar de la iglesia cristiana desde el siglo XV al XVI. Digo de la iglesia, porque no es del cristianismo
propiamente dicho, del cristianismo
como sistema religioso, sino de la iglesia como sociedad
eclesiástica, del estado clerical
del que me propongo
hablaros.
En el
siglo V , esta sociedad estaba
casi completamente organizada; no
porque no haya sufrido despues de aquella época innumerableséimportantes variaciones ,
sino <jue puede decirse que entonces la iglesia considerada como
corporacion, como gobierno del pueblo
cristiano, ya habia llegadoá una existencia completaéindependiente.
Al primer
golpe de vista conoceréis una
diferencia inmensa entre el estado de la iglesia
en el siglo V, y los
demas elementos de la civilización europea. He indicado como
elementos fundamentales de nuestra
civilización al réjimen feudal,
municipal, la dignididad real, y la iglesia. En el siglo V el
réjimen municipal
I
O S CURSO
no
era mas
que un despojo del imperio
romano, una sombra sin vida, sin forma determinada. El réjimen feudal
nosaliaaun de su cáos;la dignidadreal no existia mas
que en el nombre, todos los elementos civiles de la sociedad moderna se
hallaban en su decadencia 6 infancia. Solo la iglesia era ála vez joven y constituida; solo ella habia
adquirido una forma definitiva, conservando todo el vigor de la primera edad; solo ella
poseía unidos el movimiento y orden, la
regla y la ener- jia,es decir
los dos grandes medios dé
influencia : ahora os pregunto, ¿No es por la vida moral, por el movimiento interior por una
parte, por el orden y disciplina por la
otra por
donde las instituciones se
apoderan de la sociedad? La iglesia habia examinado todas las graves cuestiones que interesan al hombre; conocía todos los problemas de su naturaleza, y
las esposicio- nes de su destino. Asi es, que su influencia
sobrela civilización moderna ha sido grande, mas poderosa quizás de lo que la han
hecho sus mayores adversarios,ósus mas celozos defensores.. Ocupados en
servirla ócombatirla, no la han
considerado mas que bajo un punto de
vista polémico, y no supieron, ámi
parecer, ni juzgarla con equidad,
ni medirla en toda su esten- sion.
La
iglesia se presenta en el siglo
V como una sociedad independiente, constituida, interpuesta entre los señores del mundo, los soberanos,
los poseedores del poder temporal, y los
pueblos sirviendo como de vínculo
entre los dos, y obrando sobre todos.
Para
conocer y comprender completamente su acción, se la debe considerar bajo tres aspectos: primero , en sí misma,
hacerse cargo de lo que era por su réjimen interior, por su naturaleza, sus
principios
DE HISTORIA MODERNA. 1 0 9
dominantes;
en segundo lugar examinarle en sus relaciones con los
soberanos temporales, reyes, señoresúotros,
y finalmente con los pueblos. Guando esta triple investigación nos habrá
ofrecido un cuadro exacto de la
iglesia, de sus principios, situación y de la influencia que ha debido
ejercer, comprobaremos nuestros asertos
con la historia; buscaremos si los hechos, los .sucesos llamados asi con
propiedad, que tuvieron lugar desde
el V al
X siglo, están acordes con los
resultados que nos habrá presentado el estudio
de la naturaleza de la iglesia y
sus relaciones, ya sea con los señores
del mundo, ya con los pueblos.'
Dediquémonos
antes de todoála iglesia en sí misma ,
al conocimiento de su estado interior, de su naturaleza.
El
primer hecho que llama la atención, y
tal vez el mas
importante es el de su propia
existencia, la existencia de un gobierno religioso, de un estado, de una
corporacion eclesiástica, de un sacerdocio, de una religión perteneciente
al estado sacerdotal.
Paramuchoshombres
que se llaman ilustrados, estas solas palabras, cuerpo de eclesiásticos,
clérigos, gobierno de la iglesia, etc., bastan para juzgar de la cuestión.
Creen qu^ una
religión que abunda en
corporaciones de curas y estados clericales
legalmente constituidos , que una religión reducidaágobierno, al fin debe ejercer una
influencia mas bien perjudicial queútil:ásu
paracar la religión es una
relación puramente individual del
hombre con el Criador; y cuantas veces pierde su carácter, cuantas veces se
interpone una autoridad esterior entre
el individuo y Dios que es el objeto de
sus creencias religiosas; otras tantas la religión sale de
sus atribuciones, y peligra la sociedad.
110 CUBBO
No
podemos, señores, pasar por alto esta
cuestión. Para saber cual ha
sido la influencia de la
iglesia cristiana, es preciso saber lo que debe
ser, según la misma naturaleza
de su institución, la influencia de una iglesia, de un estado clerical. Para conocer realmente esta influencia es
indispensable buscar ante todas cosas
si la religión es
en efecto puramente individual¿si no escitaóda áluz mas que una íntima relación entre Dios y el hombre,
ó si se considera entre los hombres como una fuente de nuevos conocimientos,
de la que emana necesariamente una
sociedad religiosa y un gobierno
pertenecienteáesta sociedad.
Si
se reduce la religión
al sentimiento religioso propiamente tal,áese sentimiento tan real
aunque algo vagoéincierto en su
objeto, que no se puede apenas caracterizar sino nombrándole,áese sentimiento que se dirije tan prontoála naturaleza esterior,
como álas partes mas
íntimas del alma, hoyála poesía, mañanaálos arcanos del
porvenir; que se presenta pór
todas partes buscando satisfacerse sin
fijarse nunca; si se reduce la religión á este sentimiento, me
parece que debe entrar puramente en la
clase individual. Semejante afecto
puede provocar muy bien entre los hombres una asociación momentánea; puede y
debe gozarse con la simpatía, alimentarse, fortificarse en ella. Mas por su
naturaleza vacilante , dudosa, se niegaáconvertirse en principio de una asociación permanente, estensa;áacomodarseáningún sistema de pre
ceptos,
de prácticas, de formas; en una palabra,
ácrear una sociedad
y un gobierno religioso.
Pero,
señores,óyo me engaño,ó este sentimiento religioso no es la espresion completa de la naturaleza
religiosa del hombre. La religión esámi parecer
DE HISTORIA MODERNA. H f
otra
cosa enteramente diferente, mucho mas
interesante.
Hay ciertos
problemas en los destinos y naturaleza humana cuya solucion no pertenece áeste mundo, que
se refierenáun orden de
cosas estraño al mundo visible, que atormentan del modo mas fuerte el alma del hombre que quiere
absolutamente resolverlos. La solucion de estos problemas, las
creencias, los dogmas que la
contienenóálo menos se jactan de ello,
tal es el primer objeto, el primer
origen de la religión.
Otro
camino conduce hácia ellaálos hombres.
Para aquellos de entre vosotros que se
han empleado en estudios filosóficos
algo estensos, creo será evidente que la moral
existe con independencia de
las ideas religiosas, que la diferencia del bien y del mal moral, que la obligación de huir de este y
hacer lo que el primero aconseja , son
leyes que el hombre reconoce en
su propia naturaleza como las de la lógica, teniendo en ella su
origen como su aplicación en la vida
actual. Mas, despues de aprobados estos hechos, y reducida la moral ásu
independencia, una cuestión se presenta al espíritu humano. De donde proviene
la moral? á donde conduce? Esta obligación de
obrar
bien, que subsiste por si misma, es acaso un hecho aislado, sin autor y sin
objeto ? no encubre,ómas bien no revela
al hombre un origen, un destino que se remonta mas allá de este mundo? Cuestión espontánea, inevitable, y por la que la moralásu vez lleva
al hombreálas puertas dj la religión , y le abre una esfera que no hubiera encontrado
en otra parte. Asi, los problemas de nuestra naturaleza, la necesidad de buscaren la moraluna sanción, un origen, un objeto; he aqui los
manantiales fecun
112 CXJBflO
dos
y seguros para la relijion. También se presenta bajo otros aspectos ademas del puro sentimiento con que se la ha
descrito; ofrécese á veces como un conjunto, primero, de doctrinas suscitadas
por los problemas que el hombre lleva en sí mismo; segundo de preceptos que corresponden áestas doctrinas, y danála moral natural un
sentido y una sanción; tercero, de
promesas que se dirigenálas esperanzas del porvenir de la humanidad: ved
aqui lo que constituye verdaderamente la relijion; lo que ella es en el fondo,
y no una pura forma de la sensibilidad, un encanto de imaginación, una variedad
de la poesía.
Aplicadaásus
verdaderos elementos,ásu esencia, la
religión aparecía, no como un hecho
puramente individual, sino como un poderoso y fecundo principio de
asociación. ¿La consideráis como un sistema de creencia y de dogmas? La
verdad no perteneceánadie, es universal, absoluta; los hombres tienen
necesidad de buscarla, de profesarla en
común. ¿Se trata de los preceptos que se
asocian álas doctrinas? una ley obligatoria
para un individuo lo es para
todos; es preciso promulgarla, sugetarátodos los hombres bajo su imperio. Lo
mismo sucede con las promesas que hace la
relijion en nombre de sus
creencias y preceptos: es necesario generalizarlas, que todos sean llamadosárecoger sus frutos. De los elementos esenciales
en
la relijion, vereis que nace la sociedad relijiosa, y dimana tan
infaliblemente que la palabra que espresa el sentimiento social mas enérgico, la obligación mas
imperiosa de propagar las ideas, de
estender una sociedad, es la palabra
proselitismo, que se aplica principalmenteálas creencias relijiosas, y parece haberse consagradoáellas
esclusivamente.
1)E historia moderna. i 1
5
Creada la sociedad religiosa, reunidos cierto
número de hombres en creencias
religiosas comunes, bajo la ley
de los mismos preceptos y esperanzas religiosas, les falta un réjimen. No hay sociedad que
subsista ocho dias ¿qué digo? una hora, sin gobierno. En el
momento en que la sociedad se forma, y
por el solo hecho de su establecimiento,
llama un gobierno quje preconice la
verdad común, vínculo de la sociedad, que promulgue y mantenga los preceptos
que deben nacer de ella. La necesidad de
un poder, de un gobierno asi en la
sociedad religiosa como en cualquiera
otra se halla envuelta en el
hecho de la existencia de la
sociedad; y no tan solo es necesario
este gobierno, sino que se forma naturalmente. No puedo detenerme mucho
tiempo en esplicar como nace y se establece el gobierno en la sociedad en
general; me limitaréádecir, que, cuando
las cosas siguen sus leyes naturales, sin mezclarse la fuerza, el
poder vaáparar en manos de los mas capaces, de los escogidos, de aquellos que
dirigiránla sociedadásu objeto; si se trata de una es- pedicion de guerra, los mas valientes
acostumbran apoderarse del poder; si la
asociación lleva por mira una indagación6 una empresa científica, el mas
hábilserááquien corresponda ejercerla: en todas partes, en el
mundoabandonadoásu curso,ladesigualdadnatural de los hombres se desenvuelve libremente, y cada uno toma el lugar de que
es capaz. Bajo el aspectoreligioso, los hombres no son mas iguales en talento,
facultades y poder que bajo otro cualquiera;
este será mas capaz que
otro de manifestar las luces de
las doctrinas religiosas y hacerlas
adoptar, el otro tiene en sí mas disposición para hacer observar los
preceptos de la religión; y otro
finalmente escederáátodos en persuadir,
>15
114 CCBSO
cscitar
en las almas emociones y esperanzas religiosas. La misma desigualdad
de facultadeséinfluencia que
hace
nacer el poder en la sociedad civil, lo
haceigualmente en la sociedad
religiosa. Los misioneros se
hacen, se declaran como los jenerales: de manera que por una parte de la naturaleza de la sociedad religiosa proviene necesariamente el
gobierno religioso; y de
otra, este se
desarrolla naturalmente por el
solo efecto de las facultades humanas,
y su desigual repartición. Asi pues, desde
que la religión nace en el
hombre, la sociedad religiosa se constituye, y desde que esta
sociedad apareceá la faz del mundo, dá á luz su gobierno.
Se
suscita una objecion .fundamental: aquí no hay nada que
ordenar 6 imponer; nada de lo que
se establece con la fuerza puede ser lejitimo; no hay lugar para constituir un gobierno, porque la libertad
debe subsistir entera.
Señores,
es formarse una idea bien mezquina del
gobierno en general el creer que reside,
que existe únicamente por la fuerza que ostenta para hacerse obedecer; hablo de su elemento
coercitivo.
Me aparto del punto de vista religioso, tomo el gobierno civil; seguid conmigo el sencillo
curso de los sucesos. La sociedad existe; hay que hacer por consiguiente alguna cosa, sea la que fuere, en su
favor, en su nombre; una ley que dar, una medida que tomar, un
fallo que pronunciar. Seguramente queda todavía una gran parle para
satisfaceráestas necesidades sociales ; una
buena ley que dar, una buena medida que tomar; un buen fallo que
pronunciar. De cualquier cosa que se trate, cualquiera que sea el interés en
cuestión, siempre hay que conocer una
verdad, que debe decidir de la conducta.
DE HISTORIA MODERNA. 1 1 5
La primera operacion del gobierno es buscar esta
verdad, descubrir lo que es justo,
razonable; lo que convieneála sociedad, y cuando lo haalcanzado, manifestarlo.
Entonces es preciso cuidar de hacerlo intro
ducir
en los ánimos, que se haga aprobar por
los hombres sobre los cuales obra, y les persuada que tiene razón. ¿Hay en todo esto algo
de coercitivo? De ningún modo. Con todo,
suponed que la verdad que debe
decidir el negocio, no importa cual sea,
una vez encontrada y proclamada, haya convencido en nn instanteátodos
los entendimientos y voluntades, de modo que todos reconozcan que el gobierno tiene razón, y por lo mismo le
obedecen espontáneamente; hasta ahora no
hay coaccion, ni objeto en que emplear la fuerza. ¿Y qué,el gobierno
no subsistirá por esto ? ¿Dejaría
por esto de ser un gobierno perfecto? Es evidente
que no, y ademas de serlo hubiera
cumplido su objeto. La coaccion no tiene efecto hasta que se presenta la resistencia de las voluntades
individuales, cuando la idea, el partido que el poder ha adoptado no obtienen la aprobaciónósumisión voluntaria de todos.
Entonces el gobierno emplea su fuerza para hacerse
obedecer; y este es el resultado necesario de
la humana imperfección , imperfección que reside juntamente en el poder
y en la sociedad. Nunca habrámedio de
evitarla absolutamente; los gobiernos civiles se verán siempre
obligadosárecurrirála coaccion en
un cierto límite. Pero la coaccion no los constituye;
todas las veces que la pueden evitar lo hacen, en bien de todos; y su mas bella perfección es la de evitarla, concretarseálos
medios puramente morales,ála acción que se ejerce sobre
el entendimiento; de manera que cuanto
menos uso hace el gobierno de la coaccion, mas fiel esásu
1
1 6 CURSO
verdadera naturaleza, y
mejor cumple su misión.Y entonces
no se reduce, no retrograda como
se dice vulgarmente; sino que obra de
otra manera infinitamente mas general y
poderosa. Los gobiernos que emplean mas la
coaccion, adelantan menos que los
que apenas la emplean. Cuando el gobierno se dirijeála razón, cuando obra por medios puramente morales, en lugar de
apocarse, se dilata, se eleva ; entonces es
cuando
obra
y perfecciona las cosas ; al contrario, cuando se vé precisadoávalerse
incesantemente de la coercion, es cuando
se estrecha, obra poco y hace mal cuanto
pone en ejecución.
La
esencia del gobierno de ningún modo
reside en la coaccion, en el empleo de
la fuerza; lo que la constituye
principalmente, es un sistema de medios y poderes, concebido con el
designio de llegarádescubrir
aquello que conviene hacer en cada
ocasion, indagar la mansión de la verdad
que tiene derecho de gobernar la sociedad, para hacerla entrar en seguida en los ánimos, y
adoptarla voluntaria, libremente. La
necesidad y presencia de un gobierno es
muy concebible, aun cuando no hubiera lugar i ninguna fuerza, aun cuando esta
estuviese absolutamente prohibida.
Tal
es, señores, el gobierno de la sociedad religiosa; sin duda la
fuerza le estará prohibida,
pues como tiene por único territorio la conciencia'humana, el empleo de aquella seria ilegítimo, cualquiera que fuese su
objeto:
mas no por esto deja de subsistir ni de
dar cumplimiento átodos los actos que acaban de pasar por vuestros ojos. Es preciso buscar cuales son las
doctrinas religiosas que resuelven los
problemas del destino human?,ósi hay un sistema general de creencias
DE HISTORIA MODERNA. 1 1 7
en que estén resueltos estos problemas; es
necesario que, en cada paso particular,
descubra y ponga en claro las
consecuencias el sistema; que promulgue
y mantenga los preceptos que corresponden ásus dogmas, que los predique,,
enseñe, y que cuando la sociedad se
aparte de ellos se lo recuerde.
Nada de coacción; la enseñanza
de las verdades religiosas, la
predicación cuando es necesario, las amonestaciones, la censura; esto es el
cumplimiento del gobierno religioso
; este
es su deber. Si suprimís
enteramente la parte coercitiva, vereis como todas las cuestiones esenciales
de la organización del gobierno se
levantan y redaman una solucion. La cuestión por ejemplo, de saber si es necesario un cuerpo de magistrados religiosos,ósi es posible'fiarseála
inspiración religiosa de los individuos
, que se
discute entre la mayor
parte de sociedades religiosas y
entre ellas en la de los cuákeros ,
existirá siempre, y será
preciso tratar incesantemente de
ella. Lo mismo de la cuestión de saber si, una vez reconocida la necesidad de un cuerpo de
magistrados religiosos, se deberá
preferir un sistema de igualdad,
es decir de ministros de la religión
iguales entre sí, que deliberen en común,óunaconstituciónde gerarquía,
esto es de diferentes grados de poder. Esta cuestión jamas perecerá porque de otra suerte habréis retiradoálos magistrados
eclesiásticos todo el poder coercitivo. En lugar de disolver
la sociedad religiosa, para poder
destruir el derecho religioso, es
necesario conocer que la sociedad
religiosa se forma naturalmente , que
el gobierno religioso dimana también naturalmente de su sociedad, y que el problema que estápara resolver es
el de saber sobre que condicion debe existir este gobierno,
cuales sean sus bases, sus prin-
118 CURSO
cipios,
las circunstancias de su lejitimidad. Aqui estála verdadera
investigación que impone la existencia
necesaria del gobierno religioso.
Señores,
las condiciones de la lejitimidad son las mismas en el gobierno
de la sociedad religiosa que en todas las demas; y pueden
reducirse ádos: la primera , que
el poder permanezca
constantemente en los menores limites de
imperfección de las cosas humanas , en las manos de los
escojidos, de los mas capa
ces
; que se busquen los superiores
lejítimos que existen dispersos en la
sociedad, puestosála pública es- pectácion, y llamados para describir la ley social, para ejercer el poder. La segunda, que el
poder lejíti- mamente constituido respete las libertades lejítima3
de
aquellos sobre quienes ejerce su
autoridad. En un buen sistema de formacion
y organización de poder, en un buen sistema de garantías para la
libertad, en estás dos condiciones reside la exeléncia del gobierno en general, ya sea religioso ya civil.
En
lugar de desatamos contra la existencia de la iglesia, del gobierno del
mundo cristiano, debemos indagar como estaba
constituido, y si sus principios correspondían á las dos condiciones
esenciales de todo buen gobierno; examinemos la iglesia bajo estos
dos respetos.
En
cuanto al modo de
la formacion y transmisión del
.poder en la iglesia, hay un término de que se han servidoá menudo al hablar
del estado clerical cristiano y de que
no quiero hacer usó: tal es la palabra
casta que se daba ála corporación de magistrados eclesiásticos; esta espresion
no es justa, pues la idea de herencia va
inherente á la de casta. Recorred todo el mundo; tomad por ejemplo todos los
países
DE HISTORIA MODERNA. HQ
en los cuales se ha producido el réjimen de las
castas , en la India, en Egipto; y vereis por todas partes que la
casta, tiene por esencia la heredad, la transmisión de la
misma situación, del mismo poder de padreáhijo. En donde no hay
herencia no hay casta , hay corporacion;
el espíritu de las corporaciones tiene sus inconvenientes, mas es enteramente
dife- rénte del espíritu de
casta. Por consiguiente esta palabra es inaplicable á la iglesia cristiana. El celibato de los
eclesiásticos ha impedido que el
estado clerical se convirtiera en una
casta.
Ya
veis las
consecuencias de esta diferencia. En el sistema ele casta, en
el de herencia, consiste
inevitablemente el privilegio. Esto se
deducé de la misma definición de la casta. Guando
las mismas funciones y poderes se
hacen hereditarios en el seno
de las familias, es claro que el
privilegio se constituye en ellas, que
nadie puede adquirirlas
independientemente de su
origen.
Esto es en efecto lo que ha sucedido. En donde
el gobierno religioso ha caido en manos de una casta, ha pasado'á ser materia de
privilegio; nadie participa de él
mas que los que pertenecen ála
familia. Nada semejañte se ha encontrado
en la iglesia cristiana, pues ha
mantenido constantemente el principio de admitir igualmenteátodos los hombres para participar de sus dignidades y obligaciones,
cualquiera
que
fuese su origen. Lá carrera eclesiástica del siglo XVal XVI
particularmente, estaba abierta para todos. La iglesia se componía de todas las clases y
rangos, asi superiores como inferiores, y mas generalmente
todavía
de los últimos: todo pertenecíaá su seno bajo el régimen del privilegio;
mantenía ella sola el principio de
igualdad, de concurrencia para los em-
1
2 0 cunto
píeos
eclesiásticos, y llamabaátodas las
superioridades lcjítimasála posesion del poder. Es la mas gran^ de consecuencia que hasta ahora hemos sacado naturalmente para probar que era una corporacion y
no
una
casta.
Pasemosáotra;
hay un espíritu que es inherenteálas
castas, el de inmovilidad; esta aserción
no necesita prueba: hojead todas las historias, y vereis como el espíritude inmovilidad
se apodera de todas las
sociedades políticasóreligiosas en donde domina el réji- men de castas. El temor del progreso se introdujo en la
iglesia cristiana en cierta época, y hasta cierto punto, pero sin
embargo no podemos decir que se apoderó de ella, ni que haya permanecido inmóvil y estacionaria.
Durante largos siglos estuvo en
movimiento, en progreso, unas veces provocada por los ataques de
yuna
oposicion exterior, otras por
convencimiento y determinación en vista de las necesidádes de reforma, de desarrollo interior: tómese
por donde quiera, es una sociedad
que constantemente ha variado, ha progresado , que tiene historia variada y progresiva. Nadie
duda que la
igualdad en admitirátodos los hombres para los negocios eclesiásticos, que el continuo
llamamiento de la iglesia arreglado según principio de igualdad, lian
contribuido poderosamente ámantener, áreanimar sin cesar el movimiento y la vida,áprevenir el triunfo del espíritu de inmovilidad.
¿Como
se aseguraba la iglesia, al admitir
indistintamente á todos los hombres para dirijir su nave, que les asistía el
derecho para ello? como descubría en el seno de la
sociedad, las superioridades lejí- timas que debian tomar parte en el
gobierno? Dos eran los principios que estaban en vigor en la iglesia, \?
DE HISTORIA MODERNA. 1 2 1
la elección del inferior por el superior, el
nombramiento; 2? la elección del superior por sus subordinados ,ósea la elección propiamente dicha,
tal como la concebimos hoy día. La ordenación de los
eclesiásticos, la facultad de haceráun hombre cura,pertenecía al superior, y entonces la elección se hacia ¡de mayorámenor dignidad. Lo mismo en la colacion de ciertos beneficios eclesiásticos, entre
otros aquellos que son inherentesálas
concesiones feudales. En este caso
el superior, el rey, el papa óseñor eran quien
nombraban al beneficiado. En
otras circunstancias obraba el
principio
dé elección propiamente dicho.•Los obispos han sido elejidos por
largo tiempo, y hasta en la
época que nos ocupa, por la corporacion clerical; y aun los fieles intervenían también algunas veces en este acto. En el interior de
los monasterios, los monjes ele- jianá
su abad. En Roma los papas eran elejidos
por el colegio de cardenales, y
antiguamente todo el estado
eclesiástico romano tomaba parte en semejante elección. Tenemos los
dos principios, la elección del
inferior por el superior, y la del superior
por sus subordinados, reconocidos, y con acción lejítima en la iglesia,
particularmente en la época de que
tratamos, valiéndose de lino de
estos dos medios para designar los hombres llamados áejercer
una parte del poder, eclesiástico.
Estos
dos principios existían unidos, mas siendo diferentes en la esencia, estaban en
continua lucha. Despues de muchos siglos
y vicisitudes', la elección dél inferior por el superior es la que llevó la victoria en la iglesia cristiana.
Pero en general desde el Y al X siglo,
fué el otro principio el que prevaleció, j
continua todavía, esto es, la elección de superior
46
1
2 2 curso
por sus
subordinados. Y no estrañeis, señores, la coexistencia de dos
principios tan diversos; mirad la sociedad en general, el curso natural del
mundo, la manera con que el poder se transmite de unosáotros, y
vereis
que se opera unas veces
de una manera, otras de otra. La
iglesia no las ha
inventado; halladas en el gobierno providencial de las cosas humanas, no
ha hecho mas que apropiárselas: uno y otro es
verdades ro y útil, y su
combinación seria muchas veces el mejor medio de
descubrir el poder lejítimo. A mi parecer es una desgracia que solo uno
de los dos, por ejemplo la elección del inferior por el superior, haja
prevalecido
en la iglesia. Con todo el segundo tampoco ha perecido enteramente en ella, j
bajo diferentes nombres, con major ómenor suceso, se ha reproducido en todas
las épocas,álo menos lo bastante para protestaréinterrumpir la prescripción.
La
iglesia cristiana, señores, poseia en la época que nos ocupa una inmensa
fuerza con respectoála igualdad j álas superioridades lejítimas: era la
sociedad mas popular, la mas accesible,
la mas abierta para todos los
talentos, para todas las nobles ambiciones de la naturaleza humana. En esto consiste principalmente su poderío, mas bien que en las riquezas j medios ile- jítimos que ha empleado varias veces. En cuanto ála segunda condicion de buen
gobierno, j respectoálalibertad, la
iglesia deja mucho que desear: en ella
se encontraban dos principios perjudiciales; el uno manifiesto, incorporado por decirlo asi en
las doctrinasde la iglesia, el otro introducido en su seno por la debilidad humana, mas de ningún modo por una
consecuencia lejítima de doctrinas.
El
primero, era la denegación de
los derechos de
DE HISTORIA MODERNA. 1 2 5
la
razón individual, la pretensipn de transmitir las creencias de arriba abajo en toda la sociedad religiosa, sin que nadie
tuvieseásu cargo el derecho de
discutirlas. Mas fácil es establecer como principio esta
pretensión, que hacerla prevalecer realmente. La convicción no entra en
el entendimiento humano, si
este no le abre la puerta; es
necesario que se haga aceptar. De cualquier modo que se presente, cualquiera que
sea el nombre que invoque, la
razón observa al convencimiento , y si le deja penetrar es porque
se ha determinadoáaceptarle:
asi es que siempre hay, bajo cualquier
forma que se oculte, una acción de la
razón individual, sobre las ideas que pretende imponerle. Es verdad sin
embargo, que la razón puede estar
alterada, confusa,óhasta cierto punto falta de su principal ciencia; puédesela
induciráhacer mal uso de sus
facultadesóáno usarla en todo lo que
tiene derecho. Tal ha sido en efecto la
consecuencia del principio perjudicial admitido por la
iglesia; pero en cuantoála acción pura y completa de este principio,
nunca ha tenido ni ha podido tener
lugar.
El
segundo mal principio, es el derecho de coacción que la iglesia
se abrogaba, contraríoála
naturaleza de la sociedad
religiosa, al origen de sí
misma,ásus primitivas máximas, derecho contestado por muchos
ilustres padres, por
sanAmbrosio,sanHilario,san Martin, pero que con todo prevalecía y se convertia en unhechodominante.La pretensiónde
obligarácreer, si es que puede
decirse asi, 6 de castigar
materialmente la creencia, la persecución de la herejía, es decir el desprecio de la libertad lejítima del
pensamiento humanó, es el error que
antes del siglo V se habia introducido en
la iglesia, y que la costó
tan caro.
1
2 1 CURSO
Si
se consideraáesta en sus relaciones con
la libertad de sus miembros, se yerá que sus principios sobre este particular eran
menos lejítimos, y menos saludables que
aquellos que presidian en la formacion del poder eclesiástico : tampoco se debe
creer que un mal principio vicie radicalmente una
institución, ni la haga todo el
mal que
lleva consigo. Nada hace tan
falsa la historia como la lógica. Cuando el conocimiento humano se ha fijado
en una idea, saca de ella
todas las consecuencias, le hace
producir todo aquello de que es capaz, y
despues se la representa en la historia
con su correspondiente cotejo. Pepo no sucede asi;, los acaecimientos no
son tanprontos en sus deducciones como el espíritu humano. Hay en todo esto una mezcla tan profunda de bueno y malo, tan
invencible, que, en cualquier parte que
penetreis, al descender álosúltimos elementos de la sociedadódel alma,
encontrareis esos dos órdenes de hechos coexistentes, .desenvolviéndose el
uno junto al otro, combatiendo, mas sin
esterminarse. La naturaleza humana nunca llega hasta los últimos
límites, ni del bien, ni delmal; pasa sin cesar del uno
al otro, tomando mas vigor cuando parece mas próxima su caída, debilitándose cuando parece andar con paso mas firme, y hé aqui que
encontramos otra vez ese carácter de
discordancia, de variedad, de lucha, que he hecho considerar como carácter
fundamental de la civilización europea. Hay ademas un hecho general que caracteriza al gobierno de la iglesia y
de que es preciso hacerse cargo. En nuestra época, señores, cuando la idea de
un gobierno se nos presenta, cualquiera que sea, sabemos que
apenas tiene mas pretensiones que la de gobernar las acciones esteriores del. hombre, sus
relaciones civiles
DE HISTORIA MODERNA. 1 2 5
entre
sí: los gobiernos hacen profesión de no regirse mas que por esto, sin mezclarse
en el pensamiento en la humana conciencia, en la moralidad propiamente dicha, en las opiniones individuales y costumbres
particulares: esto pertenece al dominio de
la libertad.
La iglesia
cristiana hacia y quería
directamente lo contrario: ideó la empresa
de gobernar el pensamiento , la
libertad de los hombres, las costumbres
privadas, las opiniones individuales. No hacia un código como los nuestros
para definir en él cuales eran las accionesála
vez moralmente culpables y socialmente peligrosas; ni castigarlas mas que cuando llevaran ese doble carácter;
redactó un catálogo de todas las malas acciones morales, y bajo el nombre de
pecados, las castigaba todas con intención de reprimirlas en general.
En una palabra, el gobierno de la iglesia, no se dirijia, como
los gobiernos modernos, al hombre esterior,álas
relaciones puramente civiles de los in
dividuos
entre sí, sino al hombre interior,
al pensamiento, ála conciencia; es
decir,álo que hay masíntimo y líbre,álo que mas se resiste contra la violencia. La iglesia estaba pues combinada, por la
naturaleza de su empresa,
con algunos principios sobrelos cuales se fundaba
su gobierno, espuesta al peligro de la tiranía, y de que se ejerciese ilejítimamente la
fuerza. Mas al mismo tiempo, la coaccion encontraba una resistencia
invencible. Por poco movimiento y espacio
que se le conceda, el pensamiento y la libertad humana vuelven á obrar
enérgicamente contra toda tentativa que tiendaásujetarla, y obligan
continuamenteáabdicar la acción del
mismo despotismo que sufren. Esto es lo
que sucedía en el seno de
la iglesia cristiana. Habéis
visto la proscripción de la herejía, la
1
2 6 curso
condenación
del derecho de exámen, el desprecio de
la razón individual, el principio de la transmisión imperativa de las
doctrinas por medio de la autoridad. ¡Encontradme una sociedad en donde la razón individual
se haya
desarrollado con mas audacia que
en la iglesia! ¿Qué son las sectas, las
herejías, sino el ñuto de opiniones
individuales ? Estas dos,
señores, son los partidos de la oposicion
en la iglesia cristiana, la prueba incontestable de la vida, de la
actividad moral que reinaba en ella; existencia borrascosa, llena de
dolor, sembrada de peligros, errores y
crímenes, pero noble y poderosa,
habiendo dado.lugar álos mas bellos desarrollos de inteligencia y voluntad. Salgamos de la
oposicion, entremos en el gobierno eclesiástico, y le encontrareis constituido, obrando de una manera enteramente diferente de lo que parecen indicar algunos
de sus principios. Llega el derecho de
exámen, quiere privarála razón
individual de su libertad, siendo asi que
la llama incesantemente en su apoyo; de manera que es el hecho de lalibertad el que domina en este gobierno. ¿Cuáles son
sus instituciones, sus medios de acción? Los concilios provinciales,
nacionales, generales, una continua correspondencia y publicación de letras,
amonestaciones y escritos. Jamas se ha visto un gobierno que haya procedido hasta este punto
por medio de la discusión, por la deliberación común, pero os creereis entrados
en el seno de las escuelas de la filosofía griega; por
lo tanto debeis saber que no tratamos de
una pura discusión, de la sola
indagación de la verdad; sino de la
autoridad, medidas que deben tomarse, decretos que espedirse, en fin, de un
gobierno. Mas tal es en el seno
de este la enerjía de la vida intelectual, que
DE HISTORIA MODERNA. 127
se
convierte en el hecho dominante, universal, al cual ceden todos los demas, y que lo que resplandece por todas partes,
es el ejercicio de la razón y de la libertad.
Estoy
muy lejos de deducir que los malos principios
que he tratado de distinguir, y
existíanámi parecer en el sistema de la iglesia, no hayan surtido ningún
efecto. En la época de que tratamosya
dieron frutos bien amargos; y mas los han dado todavía posteriormente. A pesar de eso no han hecho
todo el mal de que eran capaces; pues
que no neutralizaron el bien que nacia en el
mismo suelo.
Esto
era la
iglesia, señores, considerada
en sí misma , en
su interior, en su naturaleza.
Pasoáexaminar sus relaciones con los
soberanos, con los señores del poder temporal: es él segundo
punto de vista bajo el cual me he
propuesto considerarla.
Cuando
hubo caído el imperio, cuando en lugar del antiguo régimen romano, de ese gobierno en medio del que habia nacido y engrandecídose la iglesia, con
el que
tenia costumbres comunes, y antiguos lazos, se vio en presencia de esos
reyes bárbaros, de esos gefes errantes sobre la tierra,ó establecidos en
sus castillos, y con los cuales ningún
vínculo la unía, ni tradiciones, ni creencias,
ni sentimientos; fue grande su peligro y su espanto.
Una idea la
dominó al momento y fué la de
tomar posesion de esos recienvenidos, y convertirlos. Sus relaciones con
los bárbaros al principio no tuvieron cuasi otro objeto.
Para
obrar sobre ellos, era preciso dirigirse principalmenteásus sentidos,ásu
imaginación.Por esto se advierte que en aquella época se aumentó
el número,
428 cvnrn
la pompa
y variedad de las ceremonias del culto. Las crónicas, prueban que la
iglesia se valió de estos medios sobre
todo, para tomar algún prestigio sobre
los bárbaros, convirtiéndolos con
brillantes espectáculos.
-
Una vez establecidos y convertidos,
cuando hubo algunos lazos entre ellos
y la iglesia, no dejó por esto de
correr grandes peligros. La brutalidad,
la irreflexión de las costumbres bárbaras
eran tales, qiie las nuevas
creencias y sentimientos que
la reb'gion les había inspirado,
ejercieron muy poco imperiosobre ellos. Bien
pronto la violencia volvióá tomar
su superioridad, siendo víctima de ella
la iglesia como el resto de la sociedad.
Para defenderse proclamó un principio ya
usado en el imperio, aunque de un modo mas vago,ásaber: la separación del poder espiritual y temporal,
su
independencia recíproca. Con la ayuda de este * principio la iglesia ha vivido libre
al lado de los bárbaros;
sosteniendo que la fuerza no tenia
ninguna acción sobre el sistema de
creencias, de esperanzas, de promesas
religiosas, y que el mundo espiritual era enteramente distinto del temporal.
Ya
veis las
saludables consecuencias que han dimanado de este principio. Ademas de la
utilidad temporal que redundó
en favor de la iglesia, produjo el
prodigioso efecto de establecer como derecho la separación de los poderes, y respetarse el uno al otro. Des- pues, sosteniendo la
independencia del mundo intelectual en
general, en .su conjunto, la iglesia preparóla del.mundo intelectual, individual, del pensamiento. Decía que el
sistema de creencias religiosas no podía ir
comprendido bajo el yugo de la fuerza; todos los hombres eran llamados ásostener el lenguage de la
iglesia por su propio interés. 0
principio del libre
DE HISTORIA. MODERNA. 1 J 9
examen,
de la libertad individual en el
pensamiento, es exactamente el mismo que
el de la independencia de la autoridad espiritual general, con respecto
al poder temporal.
Desgraciadamente es
fácil pasar de la necesidad de libertad al deseo de dominación. Asi
sucedió en el
seno de la iglesia: por el
desarrollo natural de la ambición del
orgullo humano, no se contentócon
establecer la independencia , si que también
el dominio del poder espiritual sobre el temporal.No creamos que, estas
ideas tuvieron su origen en la debilidad humana; sino otro mas profundo, que será
conveniente conocer.
Cuando la
libertad reina en el mundo intelectual, cuando el pensamiento y la
conciencia humana no están sujetas áun
poder que les niega el derecho de
discusión,
de decidir y emplear la fuerza contra ellasj cuando no existe un
gobierno espiritual visible,
constituido , que reclame y ejerza el derecho de
dictar las
opiniones;
entonces apenas puede nacer la idea de dominación del orden religioso sobre el
temporal. Tal es hoy dia ápoca diferencia el estado del mundo. Mas cuando existe un
gobierno de orden espiritual como en el siglo
X ; que sujeta los pensamientos
y conciencias, bajo el yugo
de la ley, bajo unas
instituciones, bajo uqos poderes
que se abrogan el derecho de mandar y constreñir; en una palabra, cuando se ha establecido la autoridad
espiritual y ha tomado realmente posesion en nombre de la fuerza, de la razón, de la conciencia ; es claro que se ha
propuesto tomar ásu cargo el dominio del
orden temporal; es natural que diga: «¡Cómo! ¡Yo tengo derecho y acción
sobre lo mas sublime,éindependiente en el hombre , sobre su imaginación,
voluntad interior y conciencia, y no
i
7
150 CUBflO
Ja
tendré sobre sus intereses estertores, materiales, pasajeros! Soy intérprete de la
justicia, de la verdad, y
no
podré arreglar las relaciones mundanas según ellas!» Solo en virtud de este raciocinio debemos
sacar la consecuencia natural de que el
orden religioso intentaba invadir el temporal. Esto debia suceder, tanto mas,
cuanto el orden espiritual entonces abrazaba todos los conocimientos
posibles del pensamiento. No se conocia mas que una ciencia, la teología, un
orden espiritual y teológico; todás las demas, la retórica, la aritméticay
hastala música entrabanen aquella.
Encontrándose él poder espiritual de tal
maneraála cabeza de todo el ejercicio del pensamiento, debia
precisamente abrogarse el gobierno
general del mundo.
Otra
causa le impelia tambiéná semejante pretensión : el espantoso
estado del orden
temporal, la violencia , la
iniquidad que presidia en
el gobierno de las sociedades.
En alguna época se ha hablado fácilmente de los
derechos del poder temporal; mas en la que nos ocur pa, solo era una pura fuerza, un despotismo insufrible.
Por imperfectas que fuesen las nociones de moral y justicia
de la iglesia, era infinitamente
superior al gobierno temporal, y el clamor
de los pueblos venia continuamenteárogarla que los defendiese. Cuando el
Papaólos obispos declaraban que un soberano había perdido sus derechos, que sus súbditos quedaban libres
del juramento de fidelidad, esta intervención aunque sujetaágraves
abusos, eraámenudo lejítima y saludable en casos particulares. En general, señores, cuando
falta la libertad la religión se ha
encargado siempre de reemplazarla. En el
siglo X los pueblos no estaban en estado
de defenderse, de hacer valer sus
M HISTORIA MODERNA. 1 5 |
derechos
contra la violencia‘civil; entonces la religión intervenía en nombre del cielo; ella ha sido una de las causas que mas han
contribuido álas victorias del principio
teocrático.
Otra
prueba debe ocuparnosámi parecer muy poco advertida: la
variedad de la situación de los gefes de la iglesia, la
diferencia de aspectos bajo los cuales
se presentaban en la
sociedad. Por un lado eran prelados,
miembrosdel ordeneclesiástico,porcion del poder
espiritual,éindependientes con este
título; por el
otro
vasallos, y como tales obligados por los vínculos de la feudalidad civil.
Todavía hay mas; al mismo tiempo que vasallos eran súbditos, pues ciertaparte
de las antiguas relaciones de los emperadores romanos con los obispos,ócon el estado clerical, existían aun entre este y
los soberanos bárbaros. Por una serie de causas que seria
muy largo desenvolver, los obispos se habian acostumbradoáconsiderar
hasta cierto puntoálos soberanos
bárbaros como sucesoresde
los emperadores romanos, y áconcederles los derechos de tales. Los
gefes eclesiásticos tenían un triple carácter9 uno en virtud
de su estado y como tal
independiente,
otro
feudal y que por consiguiente les obligabaáciertos deberes y servicios; y
otro finalmente de simples súbditos que
les precisaba por lo tanto á obedecer áun soberano absoluto. Los
soberanos temporales que no eran menos
ambiciosos que los obispos, se preva- lian con frecuencia de sus
derechos,ya como señores, ya como soberanos,
para atentarcontra la independencia espiritual y para apoderarse de la colacion de los beneficios,
nombramiento de obispos, etc. Estos por
su patte se defendíanámenudo con la
independencia espiritual, para negarseácumplir sus
obligacionesco
1
5 2 CURSO DB HISTORIA MODBMA.
mo
vasallosósúbditos; de manera que había
por ambas partes una
propensión casi inevitable que
llevabaálos soberanosádestruir la independencia espiritual, yálos gefes de la iglesia,áconvertir está en un
medio de dominación universal.
Estos
resultados estallaron en hechos que
nadie ignora: como en la
querella sobre las investiduras,
en la lucha del sacerdocio con el imperio. Las diferentes
situaciones de los gefes de la iglesia
y la dificultad de conciliarias, han sido el verdadero origen de la incer- tidumbre y
combate de todas estas
pretensiones.
Ultimamente,
la iglesia tenia una tercera relación con los soberanos, la mas perjudicial
y funesta para sí. Deseaba la coaccion,
el derecho de constreñir y
castigar la herejía, mas no tenia ningún medio para ponerle en ejecución. No poseía
ninguna fuerza material; y cuando había fulminado su sentencia contra el herege, la faltabanmediosde llevarlaácabo.¿Qué hacia entonces?
Invocar lo que llamamos brazo seglar; solicitar la fuerza del poder civil
como medio de coaccion. En este
caso representaba un papel secundario,
de dependencia y de inferioridad con
respecto al derechocivil. Deplorable
necesidadáque la ha conducido la adop
ción
del erróneo principio de coerción y
persecución. Basta, señores, es tarde para poderacabar de analizar el tratado
sobre la iglesia: ahora falta
manifestaros
sus
relaciones con los pueblos, los
principios que presidian en ella, las consecuencias que debían resultar para la civilización general. En seguida
procuraré confirmar con la
historia, con los sucesos, con las vicisitudes del destino de la
iglesia desde el V al XII siglo, las inducciones que hemos sacado de la
naturalezade sus institucionesy
principios.
LECCION VI.
Señores:
En
la última esplicacion no pudimos concluir el exámen del estado
de la iglesia desde el siglo V al X. Despues de haber establecido por principio que debia considerársela bajo
tres aspectos principales, primero como
es en sí misma, en su constitución
interior, en su naturaleza,
comoáuna sociedad distintaéindepen
diente;
despues en sus relaciones con los soberanos
f
con
el poder temporal, y finalmente
con los pueblos«no hemos cumplido
sin embargo mas que con las dos primeras partes de
nuestro instituto. Hoy pasarémosáconocer las relaciones que existían
entre la iglesia y el pueblo. En
seguida procuraré sacar de este
triple exámen la consideración general
de la influencia que tuvo la iglesia desde
el V al XII siglo sobre la civilización europea. Confirmarémos nuestros
asertos con el exámen de los sucesos,
con la misma historia de la iglesia en esta época.
Os
haréis cargo que al hablar de las
relaciones de la iglesia con los pueblos
me veo en la precisión de lim r
1
5 4 curio
tarmeátérminos
generales, pues no puedo entrar en los
pormenores de lo que la iglesia
practicaba, de las relaciones diarias de los clérigos con los fíeles. Solo los principios dominantesi los principales efectos del sistema y modo de proceder de la iglesia para con
el pueblo cristiano, son los que debo ponerávuestra consideración.
El
hecho característico, y es preciso
decirlo, el vicio radical
de las relaciones de la iglesia
con los pueblos, es la separación de los gobernantesy gobernados la ninguna influencia de los
súbditos sobre su gobierno, la independencia del estado eclesiástico
cristiano con respectoálos fíeles.
Este
orden de cosas es preciso fuese provocado por el estado del hombre y de
la sociedad, pues se introdujo en el seno de la iglesia cristiana en sus
principios. La separación eclesiástica
y del pueblo cristiano no se
habia consumado enteramente en la época
de que tratamos; se conservaba aun en ciertas ocasiones algún tanto de intervención directa del
pueblo en el gobierno de la iglesia, por ejemplo, en la elección de
obispos. Mas cada dia iba
perdiendo su fuerza; habiendo empezado su período descendente visible y rápido en el siglo II de nuestra era. La tendenciaá la
independencia del estado eclesiástico
es en cierto modo la misma historia de
la iglesia desde su cuna.
De
aqui, señores, y no se puede disimular,
provienen la mayor parte de abusos
que desde esta época en adelante, han costado
tan caros ála iglesia. Con todo, no debemos imputárselosáella
absolutamente, ni considerar esta
tendenciaála independencia como peculiardelestado
eclesiásticocristiano.Existe enla
naturalezade la sociedad religiosauna gran disposición de
DE HUTOBIA MODERNA. 1 5 5
ensalzarálos gobernantes,colocarlosáuna grandistancia de
los gobernados, y atribuir’álos primeros
cierta consideración distinta, de
divinidad.Este es el efecto de la
misión de que están encargados, del carácter bajo el cual se
presentanálos ojos del pueblo. Tal efecto, sin embargo, es mas pesado en la sociedad religiosa
que en cualquiera otra. ¿De qué
se trata aqui con respecto á los gobernados? De su razón y conciencia ; de su futuro destino, es
decir, de lo que hay en ellos de mas íntimoéindividual.
Concebimos hasta cierto punto,aunque de
ello resulteunmal, que el hombre puede abandonar la dirección
de sus intereses materiales, de su destino temporal,áuna auto* ridad esterior.
Fácilmente entenderíamosáaquel filósofo que anunciándole que se habia prendido fuego en su casa contestó: «Idloádecirámi muger; yo no me
mezclo en asuntos domésticos.»Mas cuando se trata de la conciencia, del
pensamiento, de la existencia interior, es
un verdadero suicidio moral, un castigo mil veces peor que el
corporal, que el de la espada,
abdicar el gobierno de sí mismo,
entregarse áun es- traño poder.
Tal era
por consiguiente el mal que sin prevalecer del todo, como luego lo esplicaré, invadía mas y mas la iglesia cristiana en sus
relaciones con los fieles. Habéis visto
que en el seno de la iglesia, la libertad carecía de garantías hasta para
los mismos clérigos. Mucho peor era fuera de aquella para
los legos. A lo menos entre eclesiásticos habia discusión,
deliberación, desarrollo de facultades individuales; el movimiento del combate en parte suplía la libertad : nada habia de semejante
éntre los eclesiásticos y el
pueblo. Los legos asistían como simples espectadores al
136 COMO
gobierno de la
iglesia. Por esto se ha visto brotar,
prevalecer desde mucho tiempo la idea de que
la teología , las cuestiones y
asuntos religiosos son como patrimonio
privilegiado del estado eclesiástico;
que solo los clérigos tienen derecho no
solo de decidirlos sino de dedicarseáellos, y que en ningún caso los
legos deben intervenir en ello. En la época que nos ocupa, esta teoría,
señores,había adquirido pleno poder,han
sido necesarios siglos y revoluciones
terribles paravencerla , para hacer entrar en algún modo las cuestiones
y ciencias religiosas en el dominio público.
l
a separación legal del estado
eclesiástico y el pueblo cristiano se
había casi consumado antes del siglo XII
tanto en principios como en hechos.
>
No quisiera sin embargo que creyeraisáeste
sin influencia sobre su
gobierno, aun en esta época. Le faltaba intervención legal mas no influencia, pues esto es
imposible en todo gobierno, y mas aun en el
que«e funda en dogmas comunesálos
gobernantes y álos gobernados. En donde
se desarrollan esta multitud de ideas, en donde un mismo movimiento
intelectual arrastra al gobierno y al
pueblo, existe entre ellos un vínculo
necesario que no podrá romper
absolutamente ningún vicio de organización. Para espli- carme con mas
claridad, tomaré un ejemplo casi
contemporáneo del orden político: en ninguna época de la historia de
Francia ha tenido menos acción
legal el pueblo francés por sus
instituciones sobre su gobierno que en el siglo XVII y X V III, bajo Luis XIV y
Luis XV. Nadie ignora que la mayor
parte de la intervención directa
y oficial del país en el ejercicio de
la autoridad, habia perecido en esta época.
Todos saben sin embargo que el
público, el pais, ejerció
DE HISTORIA MODERNA. 157
entonces
mucha mas influencia sobre el gobierno
que en otros tiempos, como por ejemplo,
cuando se convocaban tanámenudo los estados generales, cuando los parlamentos
se mezclaban en la política, cuando era mas grande
la participación legal del pueblo
para el poder.
Esta especie de anomalía consiste, señores, en una fuerza “que no se circunscribeá leyes, que cuando
hay necesidad sabe prescindir de las
instituciones: la fuerza de las ideas,
de la inteligencia pública, de la
opinion.
En la Francia del siglo XVII al XVIII
habia una opinion pública mas poderosa que en cualquiera
otra
época. Aunque desprovista de medios legales
para
obrar sobre el gobierno, lo hacia
indirectamente por el imperio de ideas
comunesálos gobernantes y gobernados, por
la imposibilidad en que se
encontraban los primeros de observar la opinionde los últimos. Un suceso
semejantetuvo lugar en la iglesia cristiana del V al XII siglo: es verdad que
el pueblo estaba falto de acción legal,
mas conservaba en sí
un gran movimiento de espíritu en
materias religiosas, el cual se habia apoderadoála vez de los eclesiásticos y legos; por este
medio el pueblo obraba sobre los eclesiásticos.
•Señores,
en todas las cosas, asi como en el
estudiode la historia, es preciso parar
la atención en las influencias
indirectas, pues son mas eficaces yálas
veces mas saludables de lo que se les
supone comunmente. Es natural en el hombre querer que su acción sea pronta, visible, que
aspire al placer de asistirásu poder,ásu triunfo, mas
no es siempre posible, ni útil algunas veces. Hay épocas y situaciones en que las influencias
indirectas, invisibles, son las
únicas que conviene practicar. Tomaré otro
ejemplo en el orden político:
varias
>18
138 curso
veces,
y mas particularmente en 1GJH, el
parlamento inglés como otras mil asambleas en crisis análogas, reclamó el derechode nombrar directamente los grandes
dignatarios
de la corona,los ministros,los consejeros
de estado>etc., pues
consideraba esta acción directa del gobiernocomo unainmensa y preciosa
garantía: algunas vecesla ejerció,maslos sucesos no dieron los resultados que esperaban.
Las elecciones fueron mal combinadas, los negocios mal dirigidos. ¿Qué sucede
hoy dia por lo tanto en Inglaterra ? ¿No es la
influencia de las cámaras quien
decide la formación del ministerio, y
quien nombra los grandes dignatarios de
la corona ? Sí, mas por medio de una influencia
indirecta, genéral, en lu
gar
de una intervención particular. El efecto áque ha aspirado la Inglaterra largo tiempo se ha producido, pero
por otro camino; el primero nunca pudo
dar resultados favorables.
Se
presenta una razón, señores,
sóbrela que os pido que me
perpitais detenerme un momento: la acción directa supone en aquellosáquienes se confia, muchas mas luces de razón y de prudencia;
como ellos alcanzan su objeto en el
mismo acto, es preciso que esten seguros
de no errar el golpe. Al contrario, las influencias indirectas no se ejercen
sino venciendo obstáculos , despues de pruebas
que las contienen y rectifican;
antes de alcanzar sus miras, se
ven condenadas ásufrir una discusión, á verse combatidas, rectificadas,
triunfando pocoápoco, condicionalmente, con cierta medida. Por esto es, que
mientras los conocimientos no están bastante adelantados y maduros para que la acción directa
se les pueda entregar con seguridad, las influencias indirectas,
insuficientes en algunos casos, son preferibles en este. Asi era como el pueblo
cris
BE HUTOBIA MODERNA* 1 5 9
tiano
obraba sobre su gobierno, incompletamente, estoy convencido de ello, pero sin
embargo ejercía alguna acción.
Otra
causa existia, señores,para la
reconciliación de la iglesia con
los legos: la dispersión por decirlo asi
de los clérigos cristianos en todas las condiciones sociales. Cuasi
en todas partes, cuando una iglesia se habia constituido
independiente del pueblo que
gobernaba, la corporacion de
eclesiásticos se formaba de hombres poco masómenos en la
misma disposición. No
porque no se
hubiesen introducido entre ellos bastantes ilegalidades; pero con todo,
generalmente habland o , el poder pertenecía á colegios eclesiásticos que
vivían en comunidad y gobernaban
desde el fondo del territorio al
pueblo sometido ásus leyes. La iglesia cristiana estaba organizada
enteramente de otro modo. Desde la miserable habitación del colono y del siervo,
desde el pie del castillo feudal hasta junto
al rey, en todas partes se
hallaba un cura, un miembro del
estado clerical. Los eclesiásticos se habian asociado con todas las condiciones humanas. Esta
diversidad de situación en los curas, esta división de fortunas
ha sido el gran principio de unión
entre clérigos y legos, principio que no han poseido la mayor parte de las iglesias revestidas con
el poder. Los obispos, los gefes eclesiásticos estaban ademas obligados ála
organización feudal, eran miembros de
la gerarquía civil al tiempo que
de la eclesiástica. De aqui se derivan tantos intereses , usos y
costumbres comunes entre el orden civil
y religioso. Muchas quejas ha habido y con razón contra los obispos que
ibaná la guerra, contra los eclesiásticos que llevaban una vida laical. Era
seguramente un grande abuso, pero mucho menos pesado
140 CURSO
que la
vida de aquellos clérigos que nunca salian del templo, yáquienes se
separaba enteramente de la vida común.
Mas vale ver á'los obispos asociados
hasta cierto punto con los desórdenes civiles, queálos eclesiásticos
enteramente estraños de la poblacion, de sus intereses y costumbres: bajo este aspecto, ha habido
entre los clérigos y el
pueblo una semejanza de destinos, de
situación, que si no ha corregidoá lo menos ha atenuado.el
perjuicio que causaba la separación de los gobernantes y gobernados. Una vez admitida
esta separación,una vez
determinados sus límites como acabo de procurar manifestarlo, busquemos
la manera cómo se gobernaba la iglesia, y
de qué modo obraba sobre los pueblos sometidosásu imperio. ¿Qué hacia para el
desarrollo del hombre, para el progreso inte
rior
del individuo, qué para mejorar el
estado social? *En cuanto al desarrollo del individuo, si he de decir la verdad, no creo que la iglesia se acordará mucho de él en la
época de que hablamos: procuraba inspirar sentimientos mas dulces álos poderosos del mundo, mas justicia
en sus relaciones con los inferiores; mantenía en los débiles una vida moral, senti
mientos
, esperanzas de un orden superiorálas
queles condenaba continuamente su destino. No creo tampoco hiciese gran
cosa,álo menos en favor
de los legos, para que la razón individual propiamente dicha se
desenvolviera, para dar valorála naturaleza personal de los hombres. Lo que
sí hacia
era encerrarse en el seno de la
sociedad eclesiástica, ocuparse con la
mayor asiduidad en el desarrollo
de los clérigoséinstrucción de los curas; y tenia para ellos todas las escuelaséinstituciones que
permitía el estado deplorable de la sociedad. Mas viendo colegios eclesiásticos destinados ála
DE HISTORIA MODERNA. f 4 f
sola
instrucción de los clérigos, fuera
de alli la iglesia
obraba
indirectamente y por caminos muy lentos para alcanzar el progreso de las ideas y costumbres.
Sin
duda provocaba la actividad general de
la razón por medio de la carrera que
abría 'á todos aquellos áquienes
juzgaba capaces de servirla;áesto se reducían todos sus actos en favor
del desarrollo intelectual de los
legos. Creo que obraba mas, y de una
manera mas eficaz para la mejora del
estado social. A todos es
manifiesta la lucha obstinada que sostuvo contra los mayores vicios del estado social, contra la
esclavitud. Hemos oido repetir mil veces
que la abolición de la servidumbre en el mundo moderno, se debía enteramente al
cristianismo. Me parece mucho decir: la esclavitud ha
subsistido lacgo tiempo en el
seno de la sociedad
cristiana, sin que esta se hubiese admirado, ni exasperado por esto.
Para abolir este mal, el peor de los males, esta iniquidadde iniquidades,
fueron necesarias una multitud de causas,
una introducción de nuevas ideas, otros principios de civilización. Con
todo no puede dudarse que la iglesia
empleó su influencia para restringirla. Os voyádar una prueba irrecusable: la Lmayor parte
de las fórmulas al dar la
libertad,, y en diversas épocas, se fundaba
sobre un motivo religioso; luego
es en nómbre de las ideas, de las esperanzas
del porvenir, de la igualdad
religiosa de los hombres, de donde tuvo casi siempre
principio esta especie de manumisión.
Trabajabaigualmente
para la supresión“deuna infinidad de
costumbres bárbaras, y mejorar la legislación criminal y civil. A pesar de algunos principios de
libertad, ya sabéis hasta qué punto era absurda y
funesta; no ignoramos que solo unas locas
pruebas,
141 cttm
combates
judiciales,ó«imples juramentos de algunos hombres eran
considerados como únicos medios de llegarádescubrir la verdad. La
iglesia se esforzabaásubstituir estos
por otrosmas racionales y legítimos.Ya he hablado de la diferencia
que se advierte
entre las leyes de los visigodos, nacidas en gran parte de los
concilios de Toledo, y las demas
leyes bárbaras. Es imposible
compararlas sin admirarse de la
superioridad inmensa de las ideas de la iglesia en materia de legislación, de justicia, y de cuanto interesa para la indagación
de la
verdad y destino de los hombres.
Sin duda la mayor parte de estas ideas se habían tomado por modelo de la
legislación romana; mas si la iglesia no
las hubiese guardado y defendido,
si no hubiese trabajado
para propagarlas,hubieran pe>-
recido sin remedio. Si se trata por ejemplo del uso del juramento en los procedimientos judiciales, abrid laley.de los Visigodos, y
veréis con qué prudencia le usa. «E l juez para adquirir el debido conocimiento
de causa, examine al principio los
testigos, y en seguida las escrituras,áfin de que la verdad se descubra con mas
certeza, ni se dé lugar fácilmente al juramento. La indagación de la
verdad y de la justicia exigen que las
escrituras de una y otra parte sean
bien examinadas, y que la necesidad
del juramento suspendida sobre la cabeza de las
partes no se verifique sino
inopinadamente. Que tan solo se disponga
el juramento en los casos en que
el juez no haya podido descubrir
ninguna escritura, ninguna prueba, ningún indicio cierto de la verdad.» ( For. Jud. L. II. Tit. \? lib. 21.).
En
materia criminal, la relación de las
penas con los delitos se determina por
medio de nociones filosó" ficas y
morales bastante justas. Allí se
reconocen los
DE HISTORIA MODERNA. 143
esfuerzos
de un legislador esclarecido que pugna contra la violenciaéirreflexión de las costumbres
bárbaras. El título de Caede et morte
hominum} comparado con' las lejes correlativas de otros pueblos, es un ejemplo
poderoso para probar esta verdad. Por otra parte el daño solo es el que parece constituir el crimen, y en este caso se
impone la pena de reparación
material que convienen las partes en la
compo- sicion. Aqui el crimen está reducido á su elemento moral y verdadero:ála
intención. Las diversos géneros de criminalidad, el homicidio absoluto
involuntario, por inadvertencia, provocado, el homicidio conósin
premeditación, se distinguen y definen
cuasi tan bien como en nuestros códigos,
y las penas varían en
una
proporcion bastante equitativa. La
justicia del legisladorhaido mas lejos. Ha probado si noá abolirálo
menosáminorar esta diversidad de valor legal
Establecido entre los ’hombres por las leyes’bárbaras. Solo ha
mantenido la distinción del hombre libre y esclavo. Con respectoálos
individuoslibres,la pena no varia se
gún
el origen ni rango del difunto, y sí solo únicamente según
los diferentes grados de culpabilidad
moral del matador. Con relaciónálos esclavos, no atreviéndoseáquitar
completamente álos señores el derecho de vida y muerte, debieronálo menos
tentar coartarlo, sujetándolo áun procedimiento público y regular. El texto de
la ley merece que se cite.«Si no debe
quedar impune el culpable ó cómplice de un crimen, (con cuánta mas razón
se deberá reprimir aquel que ha
cometido jm homicidio por maldadóligereza! Asi pues como hay señores que
en un acceso de orgullo
condenanámuerteásus esclavos inocentes,
conviene esterminar del todo esta licencia,
y ordenar que la presea-
144 cuaao
le ley sea eternamente observada de todos.
Ningún señor 6 dueño podrá mandar
mataráninguno de sus esclavos
varonesó hembras ni áotra persona
de su dependencia, sin que preceda un
juicio público. Si un esclavoócualquier
otro de la* servidumbre cometiese
un crimen -por el cual pudiese recaer
sobre él una sentencia capital, su señor, ó su acusador, informará al momento
al juez del lugar en donde se ha cometido la
acción, al conde,éal duque.
Despues de la discusión del hecho, si el crimen se ha probado, sufra el
culpable la sentencia de muerte que ha
merecido , sea por el juez, sea por su
señor, de tal manera sin embargo, que
si el juez no quiere ejecutar al acusado, deberá formar por escrito una
sentencia capital contra él, y entonces estará en las
atribuciones del señor el
matarleódejarle la vida. Si el
esclavo por una audacia fatal,
resistiéndose ásu señor le maltrataraóintentara hacerlo con una arma,
piedra,óde cualquier otro modo, y su
dueño al quererse defender mataseásu
siervo en el Ímpetu de su cólera, el señor no estará obligado ála pena de los homicidas. Mas deberá probar que el hecho pasó como él dice por testimonioójuramento de los esclavos
varonesóhembras que se hubiesen
encontrado presentes, y por juramento del mismo autor del hecho. Cualquiera
que por perversidad de corazon, y por su propia manoópor la de un tercero matase á su esclavo
sin previo juicio público,será declarado
infame, incapaz de ser testigo, y obligadoá pasar el resto de sus dias en un destierro y penitencia, pasando sus bienesásus próximos
parientesáquienes la ley los concede por herencia.» (For. Jud. L. 6. tít. 5.
lib. 2.).
En las instituciones de la iglesia hay un hecho en
DE HISTORIA MODERNA. f { g
general muy poco observado: su sistema penitencial;
tanto mas curioso para estudiar hoy dia cuanto estácuasi enteramente acorde con los principios
y aplicaciones del derecho penal, con las ideas de la filosofía moderna. Si «studiais la naturaleza de las penas de la iglesia,ólo que es lo mismo, de las penitencias públicas que eran su
principal modo de castigar, veréis que
tienen sobre todo por objeto escitar el arrepentimiento en el alma del
culpable, y el terror moral del
ejemplo en la de los asistentes.
Mézclase ademas una idea, idea de espiacion. Yo no sé si como tesis general será posible separar la idea de espiacion de
la de lá pena, y si hay en esta,
independientemente de la necesidadde provocar el arrepentimiento del culpable,
y
desviaráaquellos que pudieran serlo, un
secretoéimperiosa necesidad de espiar la
falta cometida. Pero dejando áun lado esta cuestión, es evidente que el
arrepentimiento y el ejemplo son el objeto
que se propone la iglesia en su
sistema penitenciario. ¿No es
esta, señores,la mira de una legislación verdaderamente filosófica? ¿No fue en
nombre de estos principios eon los que los mas ilustrados publicistas
reclamaron la reforma de la legislación penal europea en el último siglo?
Examinad sus obras, las de Bentham por ejemplo } y os
admiraréis de la semejanza que se encuentra entre los medios penales que establece, y los que constituye la iglesia;ábuen seguro que esta
no le ha tomado por modelo
ni preveía que su ejemplo pudiera
invocarse en apoyo de los planes de los filósofos menos devotos.
En fin, por toda clase de veredas procuró reprimir en la
sociedad la costumbre de
recurrirála violencia,
>19
1
4 6 cu a s o
álas
continuas guerras. Apenas hay quien ignore cuál era la tregua
llamada de Dios j y la infinidad
de medidas del mismo género por las
cuales la iglesia luchaba contra
el uso de la fuerza, aplicándoseáintroducir
orden y dulzura
en la sociedad. Estos hechos son
tan conocidos que no habrá necesidad de
entrar en ningún detulle.
Tales
son, señores, los principales puntos
que voyámanifestar en
cuantoálas relaciones de la
iglesia con los pueblos. La hemos considerado ya bajo los tres aspectos que
indiqué; ahora la examinaremos en lo
interior y esterior, en su doble situación. Nos falta deducir de lo que sabemos por medio de inducciones y
conjeturas, la influencia general que tuvo la
iglesia sobre la civilización
europea. Este, si no me equivoco, es un
trabajo que puede darse por hecho,óálo menos por muy adelantado, pues la
simple narración de hechos, de principios dominantes en la iglesia, revela y esplica su influencia; los
resultados y las causas han sido objeto de vuestra consideración en cierto
modo. A pesar de eso, si tratamos de
reasumirlas nos ve- rémos precisadosáestablecer dos
aserciones generales.
La
primera, que la iglesia ha debido ejercer una grande influencia sobre el
orden moraléintelectual de la
Europa moderna, sobre las ideas,
sobre los sentimientos y costumbres públicas. El hecho es evidente; el desarrollo moraléintelectual de
la Europa ha sido teológico por esencia. Recorred la
historia del V al XVI siglo, y veréisála
iglesia poseer y dirigir el entendimiento humano y las opiniones,
tomando pornorte la teología, las cuestiones filosóficas, políticas,
históricas, consideradas bajo un punto
de vista teológico. La iglesia es de
tal manera soberana en el orden inte-
DE HISTORIA MODER>*A. 1 1 7
lectual,
que hasta las ciencias de la matemática y física se ven
obligadasásometerseásus
doctrinas. El espíritu teológico
es en cierto modo la sangre
que ha corrido por las venas del mundo
europeo hasta Bacon
y
Descartes. El primero en Inglaterrayy el segundo en Francia, apartaronála inteligencia humana
de la senda que la
habia trazado la teología.
Lo
mismo se encuentra en todos los demas
brazos de la literatura; las costumbres, los
sentimientos, el lenguage teológico se manifiesta por todas partes.
A
tomarlo con rigor, esta influencia era saludable, pues no tan solo mantuvo y
fecundó el movimiento intelectual en
Europa, sí que también el sistema dedoctrinas
y preceptos en nombre de los
cuales imprimía el movimiento, era muy
superior á todo cuanto habia conocido el mundo antiguo: veíaseá la vez actividad y progreso.
La
situación de la iglesia ha proporcionado
ademas para el desarrollo del espíritu humano en el mundo moderno, una
lentitud, una variedad que no habia tenido hasta entonces. En el oriente
la inteligencia era
esclusivamente religiosa , en la
sociedad griega cuasi
del
todo humana. En aquella se veia
desaparecer su naturaleza y destino actual, en esta el hombre con sus pasiones, sentimientoséintereses actuales
ocupa- ba todo el terreno. En el mundo
moderno el espíritu religioso se ha
mezclado con todo, pero sin escluir nada. La inteligencia participa de humanidad y divinidad. Los sentimientos,
los intereses humanos, ocupan un gran
lugar en nuestra literatura, y sin embargo el carácter religioso del hombre, la porcion de
su existencia que va unidaáotro mundo
aparecen ácada paso: de minera que los
dos grandes orígenes del
149 cuaao
desarrollo del hombre, la humanidad y la religión, han producido frutos abundantes, y que ápesar de todos los males y
abusos que se han mezclado eu ellas, sin embargo de tantos
actos de tirania bajo el punto de
vista intelectual, la influencia de la iglesia ha desenvuelto mas bien que
comprimido, ha estendijo mas bien
que estrechado los conocimientos humanos.
No
asi bajo el punto de vista político.
Nadie duda que suavizando íos sentimientos y costumbres, desacreditando y espulsando un gran número dé usos bárbaros,
la iglesia contribuyó poderosamente ála mejora del estado social; mas en el
orden político propiamente dicho, en
cuantoálo que miraála relación del
gobierno con los súbditos, del poder con la libertad, no creo que haya sido
buena semejante influencia. Bajo este aspecto, la iglesia se ha presentado siempre como intérprete y defensora de dos siste
mas,
del teocráticoó del imperial romano, es
decir,’ del despotismo, ya bajo la forma
religiosa, ya bajo la
civil.
Examinad todas sus instituciones, su
legislación, registrad sus cánones, sus
procedimientos, y encontraréis siempre como principio dominante la
teocraciaóel imperio. Cuando débil, se
escudaba con el poder absoluto de los
emperadores; cuandofuerte,tomabaásu cargo la revindicacion en nombre de su poder espiritual. No debemos
concretamosáalgunos hechos,áciertos
casos particulares. La iglesia sin duda lia invocadoámenudo los derechos del pueblo contra el mal gobierno
de los soberanos; y también ha consentido y provocado la insurrección; otras veces sostenia los
derechoséintereses del pueblo junto al soberano. Mas cuando la cuestión de garantías políti-
DE HISTORIA MODERNA. 1 4 9
cas se lia
colocado entre el poder
y la libertad, cuan-, do se
ha tratado de establecer un sistema de instituciones permanentes que pusiesenáesta
verdaderamente al abrigo de las
invasiones del poder, generalmen- te la iglesia se ha decidido por el lado del despotismo.
No
debemos admirarnos de esto, ni creer
que era una consecuencia de la
debilidad humana en el
clero,'óde algún vicio particular de la
iglesia cristiana: otra es su causa, mas profunda y poderosh.
¿A
qué aspirauna religión, señores, cualquiera que sea ? A
gobernar las pasiones, la voluntad humana:
toda
religión es un freno, un poder, un gobierno. Viene en nombre de la ley divina
para domar la naturaleza de los hombres. Luego es sobre la libertad
individual sobre quien debe obrar
mas poderosamente, sobre esa
libertad que le pone resistencia y quiere vencer: tal es la empresa de la religión, su misión, su
esperanza. '
A
la verdad, al mismo tiempo
que es sobre la libertad humana
donde las religiones obran mas poderosamente , al mismo tiempo que aspiranáreformar la voluntad
del hombre, no tienen para verificarlo mas medio moral que el que encierran en sí mismas, su libertad,
su voluntad. Guando obran por medios
este- riores, por la fuerza, seducción,óen una palabra con maneras estrañas al libre concurso del hombre, entonces le tratan como se hace con el agua, el viento, como una fuerza
enteramente material, no llenándose de
este modo su objeto, pues que no
alcanzanála voluntad ni la
gobiernan. Para que las religiones cumplan realmente su instituto r es preciso
que se hagan aceptar por la misma libertad, que el hombre se so-
ISO craso
meta,
pero voluntaria, libremente, que
conserve su libertad en el seno de su sumisión: estos son los dos
problemas que las religiones deben resolver.
Estas
frecuentemente lo han desconocido, han considerado la libertad como obstáculo
y no como medio , han olvidado la
naturaleza de la fuerzaáque se dirigían; portándose del mismo modo con el alma del hombre que pudieran hacerlo con
una fuerza material. Por consecuencia de este error se han visto
precisadasáinclinarse casi siempre al
lado del poder, del despotismo, contra la libertad humana, considerándola como un adversarioáquien debian mas bien domar que garantir. Si las religiones se hubiesen hecho cargo
de sus medios de acción, si no se hubieran dejado llevar de una tendencia natural, pero
engañosaj hubieran visto que es preciso
garantir la libertad para aiteglarla
moralmente, que la religión no puede ni debe obrar mas que
por medios morales; en una palabra, hubieran respetado la
voluntad del hombre, procurando
gobernarla. Mas como han olvidado todo esto, el poder religioso ha
acabado por sufrir comt> la libertad.
No
llevaré mas adelante, señores, el examen de las consecuencias generales de la influencia de la iglesia
sobre la civilización europea; ya las he reducidoáe>- te doble resultado: influencia saludable y
poderosa sobre el orden intelectual y
moral,éinfluencia mas bien fastidiosa
que útil sobre el orden político
propiamente dicho: ahora nos queda que
confirmar nuestras aserciones con ios hechos, comprobar con la historia lo
que hemos deduoldo de la misma naturaleza y situación de l:i
sociedad eclesiástica. Veamos cuál ha
sido f*l destino de la iglesia cristiana desde el V id XII si
DE HISTORIA MODERISA. 1 5 1
glo,
y si los
principios que os he inculcado,
los resultados que he procurado sacar como
consecuencias,
se han desenvuelto tales como he creido presentir. Guardaos de
creer, señores, que estos principios,
estas inducciones, hayan aparecidoála vez tan
claramente como las he presentado. Es
un error grande y
común
el que se comete cuando al fijar la
atención en lo pasado, ámuchos siglos de distancia, se olvida la cronología
moral, y que la historia es esencialmente sucesiva. Considerad la vida de un hombre,
-de Cromwel, de Gustavo Adolfo, del
cardenal deRiche- lieu. Entra en la carrera, marcha, adelanta, acaecimientos
de importancia obran sobre él, y él sobre sucesos notables; llegaásu término; entonces le conocemos, pero en su conjunto, tal como
ha salido en cierto modo, despues de un largo trabajo, del taller de la
Providencia. Al empezar su carrera no era lo que despues, no ha sido completo, ni perfecto siquiera un momento de su vida. Se
ha formado sucesivamente. Los hombres se aumentan moral y físicamente; todos
los dias varían, su ser se modifica sin cesar. El Cromwel de 4650 no era el de
16^0. Es verdad que se conserva
siempre un fondo de individualidad, la
existencia del mismo hombre,
mas¡cuántas ideas, cuántos sentimientos, cuántas voluntades han sufrido
cambio en él! ¡Qué de cosas perdidas, y adquiridas nuevamente! En
cualquier instante que consideremos la
vida del hombre, no hay ninguno en que
haya sido tal como le vemos cuando ha llegado ásu fin.
Aqui
está, señores, el error en que han caido
la mayor parte de los
historiadores que porque han
adquirido una idea completa del hombre, le consideran del mismo modo en
todo el curso de su carrera^ para
152 crato
ellos
es igual el Crómwel que entró en el parlamento en 4628, que el que murió
treinta años despues en el palacio de White-Hall. En materia de institucioneséinfluencias generales, se
cometen sin cesar las mismas
faltas. Precavámonos de ello, señores; os he presentado
el conjunto de los principios de,la iglesia y el desarrollo de sus
consecuencias, pero sabed que históricamente hablando este cuadro no es
verdadero, todo ha sido parcial, sucesivo, considerado aqui y allá en el
espacio y tiempo. No espéreis encontrar en la narración de los hephos este
conjunto, esta cadena pronta y
sistemática. Por una parte veremos
apuntar un principio, por la otra otro,
todo incompleto , desigual, mezclado; es preciso llegará los tiempos moderaos, al
fin de la carrera, para encontrar el
conjunto. Voyáesplicaros los diferentes estados por los cuales ha
pasado la iglesia desde el V al
XII siglo; no podremos deducir la completa
demostración de los asertos que
he presentado; sin embargo veremos lo
suficiente ámi parecer para presentir
su
legitimidad.
El
primer estado en que se manifiesta la
iglesia en el siglo V , es el de la iglesia imperial , del imperio romano.
Guando este sucumbió, la iglesia creyó haber llegado al colmo de sus deseos,ásu tirunfo definitivo- Habia vencido
completamente al paganismo; elúltimo emperador que tomó
la cualidad de soberano Pontífice, dignidad pagana, fue Graciano, muertoá fines del siglo IV. Graciano habia considerado el nombre de soberano Pontífice
como Augusto y Tibério; creyóse igualmente
la iglesia topar el fin de su lucha eontra los hereges, y principalmente contra los
Arríanos , que era la primera de las
heregías de aquel
D
I HISTORIA MODERNA. 1 5 5
tiempo.
El emperador Teodosio instituyó contra
ellosáúltimos del siglo IV una completa
y rigurosa legislación. La iglesia, en una palabra, estaba en posesion del gobierno y de la
victoria sobre sus dos mayores enemigos. Entonces fue cuando se vió
privada del imperio romano, hallándose
en presencia de otros here- ges,
en presencia de los bárbaros, godos,
vándalos, francos y borgoñones. La caida
fue grande. Concebi
réis
sin dificultad, que la iglesia conservó una viva afición al imperio. Asi es
que la vemos adherirse con empeñoátodo aquello que representan sus
restos, al régimen municipal, al
poder absoluto. Y cuando ha alcanzado convertirálos bárbaros pretende
resucitar el imperio , dirigiéndoseásus reyes, persuadiéndoles
^
para que tomasen la dignidad de emperadores romanos, junto con sus derechos, y
á que estableciesen con la iglesia las mismas relaciones que tenia con
aquel imperio: hé
aqui el anhelo de klos obispos del V
y VI siglo, el estado general de la iglesia; la tentativa no podia efectuarse, era imposible rehacer la
sociedad romana con aquellos bárbaros. La iglesia cayó en la barbarie como el mundo civil, y
este es su segundo estado. Cuando se comparan
los escritos de los cronistas eclesiásticos del siglo VIII con los de los anteriores, es inmensa la diferencia que se
encuentra. Desaparecieron hasta los últimos vestigios de la
civilización romana, el idioma sentíase
hundir por decirlo asi en el seno de la barbarie. Por una parte los bárbaros entran en el estado eclesiástico, se convierten en
curas, dignidades de la iglesia; por la otra los obispos adoptan la vida bárbará1, y sin dejar su obispado se hacen
gefes de bandos, errantes por el pais, saqueando, guerreando como los
compañeros de Clo-
20
154 cumio
vis.
Asi lo veis en
Gregorio de Tours y en otros varios obispos, como Salón y
Sagitario.
*
Dos hechos importantes han tenido efecto
en el seno de esta iglesia bárbara. £1
primero la separación del poder espiritual del temporal. Este principio se
desarrolló en la época de que hablamos. Nada mas natural. No habiendo podido
alcanzar la iglesia el restablecimiento
del poder absoluto del imperio romano, para participarle algún
tanto tuvo que buscar su salud en la independencia. Vióse
precisadaádefenderse por todas partes cuando se la amenazaba. Cada obispo? cada
eclesiástico veia como sus vecinos
bárbaros intervenían en los negocios
de la iglesia para invadir
sus riquezas, sus dominios, su
poder; sin otro medio de
defensa que el
de decirles: «El orden espiritual estáenteramente separadodel temporal;
no teneis por consiguiente ningún
derecho de mezclaros en aquel.» Este principio se convirtió en
arma defensiva de la iglesia contra la barbarie.
Otro
suceso importante perteneceála misma época:
la introducción del orden monástico en el
occidente. Al principio del siglo VI fue, como todos saben,cuando san Benito
dió su reglaálos monges del occidente ,
poco numerosos todavía, pero que despues
se estendieron prodigiosamente. Los monges en aquellaépoca aun no
eranmiembros del estado eclesiástico, y se
les consideraba como legos. Es verdad
que salian de su seno algunos
para curas y obispos; pero hasta al lin
del siglo V y principio del V I, los monges
en general no han sido
considerados como parte clerical propiamente
dicha. Algunas veces se veian
entrar varios eclesiásticos y
hasta obispos en la carrera monástica, creyendo hacer un
nuevo progreso en la vida re
DE HISTORIA MODERNA. 1 5 5
ligiosa.
Asi es que el orden monacal tomó en un momento un rápido desarrollo en
Europa. Los monges afectaban mas la
imaginación de los bárbaros que el clero secular; su número imponía, asi como
su vida singular. El clero secular, el obispo, el simple cura, no causaba
ilusión áaquellos bárbaros acostuihbrados¿verles, maltratarles y
saquearles. Era un poco masárdua la
empresa de atacar un monasterio,
morada de tantos hombres
reunidos en un santo lugar. Los monasterios durante la época de la barbarie eran un lugar de asilo para la
iglesia, como esta lo era para los legos. Los hombres piadosos se refugiaban
en ellos, como lo habian hecho en
oriente en la Tebayda, para huir de la
vida mundana y de la corrupción de Cons-
tantinopla.
Tales
son en la historia de la iglesia los dos hechos principales que pertenecenála
época bárbara: por una parte el desarrollo del principio de la separación del poder espiritual y temporal, por la otra la institución del sistema monástico en el occidente.
A
fines de la época bárbara se hizo.una nueva tentativa para resucitar el
imperio romano: la de Carlo-
magno. La iglesia y el soberano civil
establecieron de nuevo una estrecha alianza. Esta fue una época de docilidad, y también de progreso
paralos papas. La tentativa se
estrelló segunda vez, cayó el
imperio de Car- lomagno, mas las ventajas que
la iglesia habia reportado de su
alianza le quedaron íntegras.
La autoridad de los papas se estableció definitivamenteá la
cabeza
de la cristiandad.
/
A la muerte de Carlomagno se siguió otra vez el
caos,
la confusion, y la iglesia participó de
uno y otro como la sociedad civil:
mas pronto salió de él entran
156 curso
do
en el de
la feudalidad, en su tercer
establecimiento. Lo mismo tuvo lugar en el estado eclesiástico
por la disolución del imperio de Carlomagno, que en el civil, ácorta diferencia: desapareció
hasta la sombra de unidad, todo se hizo
local, parcial, individual; vimos
empezar una lucha en el estado clerical, que apenas se habia advertido hasta aquella época: el combate de los
sentimientoséintereses del poseedor del
feudo con los intereses y sentimientos eclesiásticos. Los gefes de la iglesia
estaban colocados entre estas dos
situaciones : la una tiendeáprevalecer sobre la otra, el espíritu eclesiástico ya no era tan poderoso, tan universal ;
preséntase el Ínteres de los individuos,
y el deseo de la independencia, las costumbres de la
vida feudal, relajan los vínculos de la gerarquía eclesiástica. La iglesia entonces hace una tentativa para
preve
nir
los efectos de su decadencia: pruebaá
organizar iglesias nacioñales en
diversos puntos, por medio de un sistema
de federación, por asambleas y deliberaciones populares. En esta época,
bajo el
régimen del feudalismo, es cuando se ven masámenudo los concilios,
las convocatorias de asambleas
provinciales y nacionales. La Francia principalmente parecía llevar adelante
con mas ardor este ensayo de unidad. El
arzobispo de Reims, Hincmar, puede considerarse como el representante de esta
idea; trabajó constantemente para organizar la iglesia francesa, buscó y empleó
todos los medios de correspondencia que podían proporcionar algún tanto de
unidad en la iglesia feudal. Hincmar mantuvo por una parte la independencia de aquella con respecto al poder temporal, y por la otra la suya propia
con relación al poder papal: él fue quien al saber que el Papa
quería iráFrancia amena
BE HISTORIA MODERNA. 1 5 7
zando escomulgaráalgunos obispos, dijo: aSi
excom-
mumcaturus
veneritj excommurúcatus abibit.
Pero
la tentativa de organizar la iglesia feudal de esta manera, no tuvo mejor resultado que la reorganización de la iglesia imperial: no
hubo medio de restablecer la unidad.
La disolución iba todos los dias marchando con pasos mas
agigantados; los obispos, prelados y abates, se aislaban cada vez mas en sus respectivas diócesisómonasterios, debiéndoseáesta
circunstancia el aumento de desorden. Esta fue la época en que mas se conoció
el abuso de la simonía, la disposición arbitraria en ordenálos beneficios eclesiásticos, el mayor
desarreglo de costumbres entre el clero.
Semejante
desarreglo chocaba estremadamente al pueblo, y ála parte eclesiástica
mas sana. Asi es quéal instante se
vió despuntar en la iglesia
un espíritu de reforma, una necesidad de
buscar alguna autoridad que rehiciera todos estos elementos, y les impusiera
una regla. Claudio, obispo de Turin, Agobardo, arzobispo de León, #hacian en
sus diócesis probaturas de este género,
mas no estaban en disposición de
concluir una obra tan árdua; solo
existia una fuerza en el seno de la
iglesia que pudiera alcanzarla: la
corte romana , la autoridad papal: de
modo qpe poco tardóen prevalecer. La
iglesia pasó en el siglo XIásu
cuarto estado, al teocrático y monástico. El creador de esta nueva forma,
impropiamente hablando, fue Gregorio VII.
Estamos
acostumbrados, señores, árepresentarnosáGregorio VII como un hombre que ha
querido hacer inmóviles todas las
cosas, comoáun enemigo del desarrollo intelectual, como una persona que
pretendía retener al mundo en
un sistema estacionario óre-
158 cunto
trógado.
Nada mas falso, señores: Gregorio VII era un reformista por el camino del
despotismo, como Carlomagno y Pedro el
Grande. Fue cuasi en el orden
eclesiástico, lo que Carlomagno en
Francia, y Pedro el Grande en
Rusia fueron en lo civil. Quiso reformar la iglesia,
y por medio de la santa sede,
y en su provecho , introducir en la sociedad temporal mas
moralidad, mas justicia, mas reglas.
Al
mismo tiempo que procuraba someter
el mundo civilála iglesia, y esta¿la dignidad papal con un objeto de reforma, de progreso, no
estacionario ni retrógradamente; otra tentativa de la misma naturaleza, un movimiento semejante se
producía en el interior de los monasterios. La idea de orden, de disciplina y rigidez
moral se sostenían en ellos con
ardor. Adorna laépoca en que' Roberto de Moléme introdujo una regla muy severa
en Citeaux: los tiempos de san Norberto,
de la reforma de los canónigos, de Cluny y de la principal de san Bernardo. Una
fermentación general reina en los monasterios; los antiguos monges se difunden
ápretesto de quererse introducir innovaciones perniciosas; dicen que es un atentado contra la libertad, que es preciso acomodarse álas
costumbres del tiempo, que es imposible
volverála primitiva iglesia¡tratando de
insensatos, delirantes, y tiranosálos reformistas. Abrid la historia de Normandía por Orde- rie Vital, y encontraréis en ella quejas sin cesar.
Todo
parecia convertirse en provecho de la iglesia, de su unidad, de su poder. Pero mientras que el Papa trataba de apoderarse del gobierno
del mundo, mientras los monasterios se reformaban bajo el punto de vista moral,
algunos hombres poderosos , aunque
aislados, reclamaban en favor de la razón humana el
DE HISTORIA MODERNA. 1 5 9
derecho de ser
alguna cosa en el hombre, de intervenir en sus opiniones. La
mayor parte de ellos no atacaban las ideas recibidas, las creencias religiosas; solo decian que la razón tenia derecho para probarlas, que no era suficiente que fuesen
establecidas por la autoridad.
Juan Erigenes, Roscelin, Abelardo, he aqui los intérpretes por los
cuales la razón individual
empezóáreclamar su herencia, los
primeros autores del movimiento de
libertad intelectual que se asoció al de
reforma de Hildebrand y san Bernardo.
Si buscamos el carácter dominante
de este movimiento, verémos que
no consistía en un cambio de opinion, en una revolución contra el sistema
de creencias públicas, sino simplemente
en el derecho de discurrir, reclamado por la razón. Los discípulos de
Abelardo, según nos dice él mismo en su introducciónála teología, le pedían argumentos filosóficos propios para satisfacer la razón, le
suplicaban que les instruyese
y enseñase noárespetar sus doctrinas,*sinoácomprenderlas, porque nadie
puede creer sin haber entendido lo que
quieren que se crea, y que seria
muy ridículo irápredicará
otros
cosas que no alcanzan ni aquel qué las profesa, ni
sus
discípulos.... ¿Cuál puede ser el objeto de la filoso
fía sino el
de conducir hácia el principio de Diosáque todo debe referirse?
¿bajo qué aspecto se permiteálos fieles
la lectura de los escritos que tratan de las cosas del siglo, y la de los libros de los gentiles, sino para
formarlos, para hacerles conocer las
verdades de la santa escritura, y
proporcionarles los conocimientos necesarios para defenderlas? Este es el principal objeto por el que debemos llamar
todas las fuerzas de la razón,áfin de impedir que
las sutilezas de los
enemigos alcancen
fácilmenteáalterar la pureza de
nuestra
1
6 0 CURSO
fe, en las cuestiones difíciles y complicadas
que forman la
base de la creencia cristiana.
Bien
pronto se sintió la importancia de
este primer paso hácia la libertad, de este
renacimiento del espíritu de exámen:ápesar de estar ocupada la
iglesia en sus propias reformas, no dejó de alarmarse algún
tanto; declaró al instante la guerraásus nuevos reformistas, cuyos métodos la amenazaban mas que sus doctrinas.
Este es el gran suceso que se presentaáfines del siglo XI y principios
del X I I : la iglesia en el estado teocrático y monástico. En esta época
por la primera vez, una seria lucha se empeñó entre el estado eclesiástico y los libres pensadores. Las querellas de
’
Abelardo y san Bernardo, los concilios de
Soissons y de Sens en que fue
condenado Abelardo, no son mas que la espresion del hecho que ha obtenido un
lugar tan grande en la historia de la
civilización moderna. Esta es la principal circunstancia del estado de la
iglesia en el siglo XII, en donde hoy la dejaremos.
Al
mismo tiempo, señores, se producía un movimiento de otra naturaleza: el movimiento en las
comunidades. Inconsecuencia singular de
las costumbres ignorantes y groseras! Si
se hubiera dicho áios pecheros que conquistaban su libertad con ardimiento, que habia hombres
que reclamaban el derecho de la razón,
el derecho de exámen, hombres áquienes
la iglesia trataba de hereges, al instante se hubieran visto apedreadosó
quemados : varias veces corrieron este peligro Abelardo y sus compañeros. Por
otra parte, estos mismos autores que reclamaban el derecho de la razón
humana, hablaban de los esfuerzos que hacia la plebe para
alcanzar el triunfo sobre su
BE HISTORIA MODERA 1 6 1
esclavitud, como de
un abominable desorden, del trastorno de la sociedad; parecia haberse
declarado la guerra entre el movimiento
filosófico y el popular, entre la libertad
política y la de la
razón. Han sido necesarios siglos
para reconciliar estos dos
grandes poderes , y hacerles
entender la comunidad de sus intereses. En el siglo XII nada tenian de común. Al
hablar en nuestra próxima reunión de la emancipación de los comunes , nos
convenceremos con facilidad
de la evidencia de
nuestros asertos.
LECCION VII
Señores:
Hemos llevado
hasta el siglo XII la historia
de los dos primeros y principales
elementos de la civilización
moderna: el régimen feudal y la iglesia. Hoy nos
ocupará también hasta el siglo XU, el tercero de los
elementos fundamentales; quiero decir, la
clase popular, limitándonosálo que corresponde conforme hicimos
anteriormente.
Nos
hallamos con respecto álos comunes en
una situación diferente de la que
temarnos con referenciaála iglesiaóal
régimen feudal. Desde el V al XII siglo este y aquella,á pesar de haber adquirido posteriormente nuevos adelantos, ya se nos presentaron cuasi como en un estado
completo y definitivo; vímosles nacer, engrandecerse, llegarásu madurez. No asi la clase popular, pues no tomó lugar
en la historia hasta fines de la
época de que tratamos, en el siglo XIóXII; no porque no
poseyera anteriormente tina historia que merezca estudiarse, ni dejase
de haber mucho antes de esta época vestigios de su existencia, sino porque
1
6 4 curso
hasta
el siglo
XI no aparecieron con claridad en
la escena del mundo, como un elemento interesante de la civilización moderna. Asi, al tratardel
régimen feudal, de la iglesia, desde
el V al XII siglo, hemos
visto desenvolverse los efectos,
nacer nuevas causas, y cuantas
veces se han deducido
principiosóresultados por medio de conjeturas, otras tantas hemos podido comprobarlos con el examen
de los sucesos. En cuantoálos comunes no es asi, no puedo apenas
esplicar mas que las causas, los orígenes. Lo que diré sobre los efectos de su existencia,
sobre su influencia en el curso de la civilización europea, será en cierto modo por via de
predicción; no podré invocar el
testimonio de hechos contemporáneos y conocidos. Mas tarde, desde el siglo XII al X V , verémos
tomar un ascendiente ála clase popular,
producir todos sus frutos su institución, y
comprobar nuestras aserciones por
la historia. Insisto , señores, sobre esta diferencia de situación, para preveniros contra
cuanto pueda haber de incompleto y prematuro en el cuadro que voyáofreceros.
Supongamos
que en 1789, en el momento en que
empezaba la terrible regeneración de la
Francia, un plebeyo del siglo XII hubiese aparecido repentinamente entre
nosotros, y le hubiéramos dadoá leer ( era necesario que esto supiese)
uno de esos libros satíricos que
tan poderosamente agitaban los ánimos;
por ejemplo, el de Sieyes: ¿Qué es el estado llano? Su vista se
dirigeáesta frase que es el alma del
folleto:«El estado llano es la nación francesa, menos el clero y la nobleza.»
Pregunto, ¿qué importancia hubiera
producido , señores, esta frase en el ánimo de tal hombre?¿Podéis
creer que la entienda? No, no entenderá las palabras
naciónfrancesa, porque no le representan
BE HISTORIA MODERNA» / 165
ningún
suceso conocido, ningún hecho de sus tiempos; mas si
conociese la fuerza de la
frase, si viese claramente en
ella la soberanía establecida en el estado llano
representando la nación
entera,ábuen seguro que le parecería
una proposicion casi locaéimpía,
por estar tan en contradicción con lo que habia visto en suépoca, con la
generalidad de sus ideas y sentimientos.
Ahora,
señores, preguntadáese plebeyo admirado de
lo que ve, llevadleácualquiera corporacion popular de las que
habia en Francia en aquella
época,áReims, Beauvais, Laon,áNoyon; y verémos apoderarse de él un
nuevo asombro: entra en la
poblacion, no ve torreones, terraplenes, ni milicia; ningún medio de defensa; todo abierto, entregado al primero
que llegue, al primero que la ocupe. El
pechero estáinquieto por la seguridad de esta corporacion, la considera débil, muy mal garantida. Penetra
en el interior, se pone
al corriente de lo que pasa en ella, cómo se gobierna, indaga cuál
es la suerte de sus habitantes.Le dicen
que fuera de los muros hay un poder que les tasa como
quiere sin su consentimiento, que convoca su milicia y la enviaála
guerra, también sin
consultar con su voluntad. Oye hablar
de magistrados, alcaldes y regidores, dícenle que el pueblo no los nombra, que
los asuntos del común no se deciden en la misma corporacion comiinal, sino que
un individuo en nombre del rey, un intendente
es .el único que los administra desde lejos. Mas todavía: le dicen que los
habitantes no tienen derecho de repnirse, ni
de deliberar sobre lo que les concierne, que la campana de la iglesia
no les llama ála plaza pública. El
plebeyo del X siglo queda atónito. Ahora poco quedó asombra-
166 CURSO
do,
atemorizado, por la importancia grande que la nación popular, que el estado llano se atribuía: y aho-, ra la encuentra en
el seno de sus
hogares en un estado de
servidumbre, de inercia, de
nulidad; en la situación peor en que
puede encontrarse- Pasa de un
espectáculoá otro contrario, del aspecto de
nn pueblo soberano, al de una impotente
plebe: ¿cómo que- reis que entienda,
que concilie, que su espíritu no esté
trastornado? >
Señores,
volvamosárecorrer el siglo X II, y como
individuos del XIX, asistamosáun
doble espectáculo absolutamente
igual aunque en sentido contrario.
Cuantas veces miremos los negocios
en general, el estado, el
gobierno del pais, el conjunto de
la sociedad, no veremos ni oirémos hablar del pueblo; de
nada sirve, ninguna importancia s.e le d
a; y no
solo no la tiene en el estado,
sino que si queremos saber lo que
el pueblo piensa de sí mismo, cómo
habla de él, cuál esásus propios ojos
su situación en sus relaciones con el gobierno de la
Francia en general, advertiremos en él
un
lenguage tímido, de una humildad estraordinaria. Sus antiguos dueños, los
señores que les
han quitado sus franquicias, los
tratanálo menos de palabra con
una altivez que nos
confunde. El pueblo no se
asombra , no se irrita por esto.
Entremos
en la sociedad inferior, en el común,
veamos lo que pasa allí; la escena cambia; vémonos en una plaza fuerte,
defendida por paisanos armados, que se tasan, eligen sus magistrados, juzgan, castigan, se reúnen para deliberar
sobre sus negocios; todos se presentan á esta asamblea; hacen la guerra por su
cuenta, contra su señor, tienen una fuerza popular, en una palabra, se gobiernan, son soberanos.
DE HISTORIA MODERNA. £0 7
Es
el mismo
contraste que en la Francia del siglo XVIII habia admirado tanto al
plebeyo del X , solo que los papeles se han trocado. Aquí lo es todo la
nación ciudadana, nada la popular, en
contraposición con lo que dijimos anteriormente. Es preciso,
señores, que entre el siglo XII y XVIII
hayan pasado muchas cosas, muchos sucesos estraordinarios, que
se hayan realizado muchas revoluciones
para haber cambiado de tal manera la existencia de una clase
social. A pesar de este cambio nadie duda que el estado
llano de 4789 fue, políticamente
hablando, el descendiente y heredero de las municipalidades del siglo XII. Esta
nación francesa tan altiva, tan
ambiciosa, queátan arriba lleva sus
pretensiones, que proclama su soberanía
con tanto esplendor, que no
solo intenta regenerarse,
gobernarse ella misma, sí que también gobernar y regenerar al mundo, desciende incontestablemente de
estos plebeyos que se insurreccionaban
bastante oscuramente , aunque con valor, con el único objeto de escapar y ocultarse en algún
lugar inaccesible al está- do
oscuro de la tiranía de algunos señores.
A
buen seguro que no
es en
el estado plebeyo del siglQ XII en donde encontraremos la esplicacion de
tal metamorfosis, pues se ha efectuado y tiene sus causas en los
acaecimientos que se sucedieron desde el
XII al XVIII siglo, como lo encontraremos mas adelante. Sin embargo, el origen del estado
llano ha hecho un gran papel
en su
historia, y aunque no
debamos deducir de
él todo el secreto de su destino, álo menos reconocerémos su
gérmen; lo que ha sido en un principio se conoce
en lo que ha sido despues, mucho
mejor quizás que lo harían presumir las apariencias :
un diseño aunque incómpleto del
estado pie-
168 CCB90
bejo
en el
siglo XII creo que os
convencerá de ello. Para conocer bien este estado, es preciso considerar
los comunes
bajo dos puntos de Vista principales. Haj dos grandes
cuestiones que resolver: primera, la de la emancipación popular, la
de saber cómo se ha
obrado la revolución, por
qué causas, el cambio
que ha traído en la
situación del paisanage, qué
es lo que ha obrado en la
sociedad .general, en medio de
las otras clases, en el estado. La segunda cuestión es
'relativa al mismo gobierno popular,
al estado interior de las
poblaciones libertadas, de las relaciones del pueblo entre sí, de
los principios, de las costumbres que dominaban en las
ciudades.
De
estas dos fuentes,á saber, por una parte del cambio
efectuado en la situación social del pueblo, y
por
la otra de su gobierno interior, de su
estado comunal, es de donde ha dimanado toda su influencia sobre la
civilización moderna. No h a j
ningún hecho producido por ella
que no deba
referirse á. unaúotra de estas dos causas. Cuando enteramente nos
habré- mos hecho cargo de ello, cuando
conocerémos la libertad del pueblo y su gobierno, tendrémos por de
cirlo asi las dos llaves de su historia.
En
fin os
diré una palabra sobre la
diversidad del estado popular en Europa. Los hechos que v o j áreferiros no se pueden aplicar indiferentemente átodos los comunes del siglo X II,álos de Italia, España,
Inglaterra j Francia. Es verdad
que h a j un ciertonúmero de ellos
que convienenátodos, mas sus
diferencias son grandeséimportantes.
Las indicaré de paso; mas tarde las
volverémosáencontrar en el curso de la
civilización, j entonces las estudiaremos mas de cerca.
BE n m i u MODERNA. 1 6 9
Para
hacerse cargo de la
manera con que el pueblo alcanzó su libertad,
es preciso recordar cuál era el
estado de las ciudades desde el V al XI siglo, desde la caida del imperio romano hasta el momento en que principió
la revolución de
los comunes: aquí, lo repito, las
diferencias son grandes; el estado de
los pueblos ha variado
prodigiosamente en los diversos
paises de Euro»pa; con todo, hay hechos generales que pueden referirse, poco masó
meaos,átodas las ciudades,álo que procuraré concretarme. Si alguna vez
me salgo de estos límites, será para aplicarme particularmente álos comunes de
Francia, y sobre todoá los del norte de ella; álos que están situados
sobre el Ródano y el Loira: de aqui
tomará vuelo el cuadro que procurarétrazar.
-
Despues de la caida del imperio romano, desde el Y al X siglo, el
estado de las ciudades no fue de
servidumbre ni de libertad. Empleándose ciertas palabras indiferentemente se corre el peligro que os hice advertir el otro dia en la pintura de los hombres y de
Ios- sucesos. Cuando una
sociedad ha durado mucho tiempo, y con ella su idioma, las palabras toman uu sentido completo, determinado,
preciso, legal, y en cierto modo
oficial. El tiempo' ha hecho entrar en el sentido de cada espresion una
multitud de ideas que se recuerdan asi que
se las pronuncia, y que, no llevando todas la misma
fecha, no convienen
al mismo tiémpo. Xas palabras esclavitud y libertad, por
ejemplo, dis- piertan hoy dia en
nuestra imaginación ideas infinitamente
mas precisas, mas completas, que
los sucesos que correspondenálos siglos
V III, IX, óX. Si decimos que en
el siglo VIII las ciudades se
hallaban en un estado de libertad,
dirémos demasiado; pues hoy
22
1
7 0 CUMO
«lia
damosála palabra libertad una acepción
que no representa los sucesos del siglo VIII. En el
qrror caeremos si
decimos que los pueblos estaban
en la esolavitud, porque esta
palabra es enteramente
diferente de Iqs hechos municipales de aquellos tiempos.
Lo repito, las poblaciones no estaban ni
en un estado de servidumbre ni de
libertad: sufríanse todos los males
anexosála debilidad; estábase continuamente espuestoálas violencias y
depredaciones de los fuertes; qou todo,ápesar
de un desorden tan grande y espantoso ,épesar de la pobreza y falta de poblacion,
las ciudades habían conservado y conservaban cierta importancia :
en la mayor parte
de ellas había una corporación eclesiástica, un obispo que ejercia un gran
poder, que tenia influencia sobre la poblacion, que
servia de vínculo entre ella y los vencedores; manteniéndola de esta manera
en una especie de independencia,
y cubriéndola con el broquel de la religión. En las ciudades se
encontraban ademas grandes
despojos de las instituciones roaianaí».
Veíaseámenudo en esta época , según sucesos de este género
que han recogido cuidadosamente
el señor de Savigm, Hullman, y la
señorita Lezardiére, etc., la
convocaciondel senado, de la curia , de
las asambleas públicas,
de los municipios. Los asuntos del
orden civil, los testamentos, las
donaciones, y una multitud
de actos de su
vida, se consumaban en la curia,
por sus
magistrados, como se hacia en
los municipios romanos. Es verdad que los restos de actividad y de libertad urbana desaparecían cada
vez mas. La barbarie, el desorden y desgracias que iban
cada día .en aumento, aceleraron la falta de
poblacion.
El
establecimiento de los señores del pais en los
cam-. i pos, y la naciente preponderancia de la vida agrícola,
DE HISTORIA MODERNA. 1 7 1
fueron para
las ciudades una nueva causa de
decadencia. Los mismos
obispos, despues de haber
entrado en el cuadro feudal,
dieron menos importánciaásu existencia
municipal. En fin, cuando el feudalismo hubo triunfado completamente, las ciudades, sin caer en la
servidumbre de los colonos, se
encontraron todas bajo la .férula
de un
señor, comprendidas en algún feudo; perdiendo segunda
vez bajo este titulo
parte de la independencia que les
habia quedado, aun en los
tiempos mas bárbaros, en los primeros siglos de la invasión. De suerte
que, desde el siglo V hasta el momento de la
organización completa del feudalismo, el
estado de las ciudades iba todos los-dias empeorando.
Guando
la feudalidadquedó bien establecida,
cuando cada individuo hubo tomado su lugar j se fijó en un pais, al
cabo de algún tiempo de haber
cesado la vida errante; las
ciudades volvieron áempezar'á adquirir importancia; desplegóse en
ellas dfenuevo un poco de actividad. Ya lo sabéis, lo
mismo sucede con la-
actividad humana que
con la fecundidad de 1* tierra; asi que cesa el
trastorno, todo vuelve áaparecer ,-á' brotar,áflorecer. Asi que h a j el menor asomo de orden j paz, el hombre recobra la esperanza, j con ella la afición al
trabajo. Esto es lo que sucedió
en las ciudades asi que el régimen
feudal se sentó un poco; citáronse
nuevas necesidades entre
los poseedores dé feudos, cierto deseo hácia el progreso, hácia
las mejoras. Para satisfacerle, el
comercio j la industria aunque pocoápoco aparecieron otra vez con su benéfico
influjo en las poblaciones de sus dominios; la
riqueza, las gentes, volvíanáellas
lentamente, es verdad, pero al fin lo realizaban* Entre las circunstancias que pueden haber
contribuidoásemejantes sucesos, h a j una- m uj
173 CURIO
poco
conocida: el derecho de asilo de
las iglesias. Antes
de haberse constituido las
comunidades, antes que pudieran ofrecer
un asilo seguroála desolada gente del
campo, con su fuerza y fortificaciones, cuando no había
mas seguridad que en la iglesia,
bastaba esta para atraerá muchos desgraciados y fugitivos álas ciudades.
Veíasele* refugiar ya en el mismo pavimento de la iglesia,
ya en sus alrededores; haciéndolo
no solo
los hombres pertenecientesála clase inferior, como los siervos y colonos, sí que también muchas veces
personas considerables, proscritos ricos. Las crónicas de
aquellos tiempos están llenas de tales ejemplos : algunas veces
se presentaban hombres que hacia
un instante habian
sido poderosos, perseguidos por un vecino mas fuerte,ópor el mismo rey, abandonando sus dominios,
llevando ■consigo cuanto podían para encerrarse en una ciudad, y ponerse bajo
la protección de la iglesia, haciéndose sus ciudadanos:
Los
refugiados de esta clase, creo que
no dejaron de tener influencia en
el progreso de las ciudades; pues introducían riquezas, y
algunos elementos de población superior
en la masa de sus habitantes. Por otra parte ¿quién
ignora que cuando se ha
reunido en cualquier lugar un número considerable
de personas, los demas hombres concurren
tambiénáél, sea por la mayor
seguridad que ofrece, sea solo
por un efecto del deseo de sociedad
que jamas nos abandona?
Por
todos estos motivos,
asi que el régimen feudal se regularizó un tanto, las
ciudades volvieronáadquirir un poco
de vigor. Sin embargo, la seguridad
que en ellas se disfrutaba no
guardaba igual proporción. Es
verdad que habia cesado la vida errante, pero era para los vencedores, para los nuevos propie-
DE HISTORIA MODERNA. 1 7 5
tarjos solares, uq gran medio de satisfacer sus pasiones. Guando necesitaban
saquear, hacían una correría,
ibanálo lejosábuscar otra fortuna, otros dominios. Despues
que cuasi todos
se establecieron y fue necesario
renunciarála vagancia conquistadora, no por esto cesaron la ambición, las
torpes necesidades, ni la violencia en los deseos. El peso
cayó sobre la gente que se encontrabaá la mano
de los poderosos del mundo, sobre
las poblaciones. En lugar de irásaquearálo
lejos, hacíase mas cerca. A
contar desde el siglo X , las
estorsiones de los señores sobre
los ciudadanos iban en aumento. Siempre que el
propietario de un dominioóuna ciudad tenia por desgracia algún acceso
de ambición que satisfacer, ejercía su violencia contra el
pacífico habitante. En esta época es
sobre todo cuando mas se oyen los
clamores de los citidadanos contra
la falta absoluta de
seguridad en el comercio. Los mercaderes, despues de haber dado su vuelta con objeto
de vender los artículos, no
podían volver pacíficamenteásus pueblos; los caminos, las avenidas, estaban ocupadas
sin cesar por el señor
y sus gentes. De manera que en el
momento en que la industria volvíaátomar
un poco de vuelo, fue precisamente
cuando mas falta hacia la seguridad. No
hay cosa que mas irrite al hombre que el verse incomodado de esta
manera en su trabajo,
que se le despoje de los frutos
que se había prometido. Entonces se
ofende mucho
mas que cuando se le hace sufrir
en una existencia fija y monotona, que
cuando se le quita lo que no ha
sido resultado de su propia
actividad, lo que no lia
suscitado en él los placeres de la esperanza. En
el movimiento progresivo que encamina áun hombreóáuna poblacion hácia su nueva fortuna,
174 «n»o
existe
un principio de resistencia contra la iniquidad y la violencia , mucho mas
fuerte que en todas las demas situaciones.
Hé aquí,
señores , en qué estado se
hallaban las poblaciones en. el decurso del X siglo: ya tenían mas motivos, importancia, riquezaséintereses
que defender, siéndoles tanto mas necesaria la protección, cuanto estos mismos intereses, riquezas y motivos, eran el
blanco de la envidia de los señores. El peligro y el mal se
acrecentaban, y con ellos los medios de oposicion:
ademas,
el régimen feudal daba continuamente
ejemplos de resistencia;
nunca infundía en los ánimos la idea de un gobierno
organizado,imponente, capaz de
arreglarlo, de refrenarlo todo,
con su sola intervención. Era el
continuo espectáculo de la voluntad individual negándoseáobedecer.
Tal era el estado de la mayor parte
de los poseedores de feudos con respecto i sus soberanos, el de los reducidos señores en
comparación de los grandes; de modo que
las poblaciones tenían,ála vista una incesante lección de
insurrección en el momento mismo en que estaban oprimida», atormentadas,
en el instante en que
tenían nuevos y grandes, intereses que
sostener. El régimen feudal ha hechoála humanidad el servicio de
manifestar Continuamenteálos hombres
la voluntad individual desplegada con
toda su energía. El ejemplo produjo su efecto, los
pueblosápesarde Su debilidad, de
la desigualdad prodigiosa de condición que existia entre ellos y sus
señores, se levantaron por
todas partes.
Es difícil fijar la épooa
precisa de este acaecimiento. Se
dice generalmente-que la emancipación de
los comunes empezó en el
siglo XI; pero antes que este esfuerzo
surtiera efecto, ¡cuántos movimientos des
DX HISTORIA MODERNA. 1 7 5
conocidos
y desgraciados se efectuaron! Asi sucede en todos los grandes acaecimientos. En todas las cosas la Providencia para hacer cumplir sus designios es pródiga en valor, virtudes,
sacrificios, y finalmente en hombres; solo
despues de un sinnúmero de
trabajos ignoradosóperdidos en la
apariencia, hasta despues de haber sucumbido al
desaliento una porción dé corazones nobles convencidos de que sil causa éStaba perdida, hasta entonces
digo, no se ve llegar
su-triunfo. Asi sucedió con los
comunes. Es sabido que én el VIH,
IX y X siglos hubo muchas tentativas de resistencia , muchos deseos de
libertad, los cuales
no tolo quedaron sin efecto, sino que su memoria quedó sin gloria
,ála par que sin suceso. Es evidente
sin embargo, que estas tentativas
han influido mucho sobré fos
acaecimientos posteriores; reanimaron y
mantuvieron el espíritu de libertad,
prepararon la grande insurrección
del siglo XI.
Digo
insurrección, señores, con intención. La emancipación de los
comunes en el
siglo XI fue el fruto de una verdadera insurrección,
de una verdadera guerra, guerra declaradaálos señores por la poblacion dé las ciudades. El primer
hecho que siempre se encuentra en
tale3 historias, es el levantamiento del pueblo que se arma con todo
aquello que le viene álas manos; la espulsion de los satélites del señor que
se presentan para practicar- alguna
estorsion, ólina empresa contra el castillo, Hé aquí sus
caractéres principales. ¿Qué hacia el vencedor si lograba
sofocar la insurrección? Mandaba- destruir las
fortificaciones levantadas por
el paisanage, no solo al rededor de la
poblacion, áno también las de cada
casa en particular. En el primer
momento de la confederación , despues de
1
7 6 «roas*
haberse prometido
mutuamente obrar de inteligencia,
y haber jurado todos defender
los derechos de los
comunes, el primer acto de cada
plebeyo era encerrarse en
su casa en estado de resistencia. Algunos comunes cuyo
nombre está hoy dia enteramente oscurecido, pqr ejemplo, la pequeña asamblea
popular de Vézelai, sostienen una larga y enérgica lucha contra el señor. La
victoria favoreció al abad de Vézelai;
al momento manda demoler las
fortificaciones de las casas de los
paisanos; consérvanse todavía los nombres de muchos de aquellos cuyas
habitaciones defendibles se vieron inmediatamente destruidas.
Entremos
en el interior de estas habitaciones, estudiemos el modo
de construir y el género de vida
que nos revelan, todo dedicadoálas armas, todo al carácter de la
guerra.
Voyá
esplicaros la construcción de una casa de plebeyos en el siglo X II, en
cuanto podamos hoy dia
hacemos cargo de ella: ordinariamente
tenia tres pisos, una sola pieza en
cada uno; la del cuarto bajo servia
de sala, la familia comia en
ella; el primer piso era muy alto, como
medio de seguridad; es la circunstancia
mas particular de la construcción. En este aposento
había un cuarto en que
el plebeyo, el dueño de la
casa habitaba con su muger. La casa estaba regularmente flanqueada con una
torre en su ángulo, en lo general
cuadrada; otro síntoma de guerra,
otro medio de defensa. En el segundo
piso veíase una pieza de uso incierto, pero
que serviría probablemente para los hijos y demas
de la familia. En lo mas alto una
pe-»qüeña plataforma destinada sin duda para observatorio. Toda la
construcción de la casa nos recuerda la guerra, El carácter, el verdadero nombre del movimiento es
DE HISTORIA MODERNA. 177
el
que ha producido la libertad de los comunes cuando la guerra ha durado un
cierto tiempo, cualesquiera que
seaj*4jas potencias beligerantes se sigue nécesaria- ment^la paz, los
tratados con los comunes y
sus enemigos, esto es, lps cartas. Las cartas comunales, señores, son
unos meros tratados de
paz entre el pueblo y sus señores.
La insurrección fue general. Al decir general, no es mi ánimo afirmar que existiese
una coalicion entre todos los plebeyos
de un pais; nada de esto: la
situación de los comunes era
la misma en todas partes; todos se encontraban poco mas ómenos afectados del
mismo mal. Habiendo adquiridoápoca diferencia los mismos medios de
resistencia y de defensa,
los emplearon cuasi en la misma
época. Puede ¡ser también que el ejemplo
contribuyese en algo,
que los sucesos de unaódos
corporaciones populares fuesen
contagiosos. Las cartas
parecian algunas veces cortadas
por el mismo modelo; la
de Noyon, por ejemplo, ha servido de modeloálas
de Beauvais, de san Quintiu', etc. Dudo sin embargo que
el ejemplo haya podido tanto
como
se supone comunmente. Las comunicaciones eran
difíciles en aquellos tiempos, raras, los dichos del vulgo vagos y
pasageros; hay motivo de creer que la insurrección
fue mas bien
el resultado de una
misma situación, y de un movimiento espontáneo, gene-, ral.
Cuando digo general, quiero decir
qué tuvo lugar casi
en todas partes, porque, lo repito, no fue un movimiento unánime y concertado; todo era
particular, local: cada común se
levantaba contra su señor por su cuenta.
Grandes fueron
las vicisitudes de la lucha.
Los sucesos no tan solo fueron
alternativos, sino que aun
2
3
1
7 8 CURSO
despues
de parecer haberse hecho la paz, despues que
por una parte
y otra se habia jurado la
carta, se violaba, se eludía de
mil maneras. Los reyes han hecho un gran
papel en los vaivenes de esta lucha. Hablaré mas detalladamente sobre este particular al tra
tar
de la
dignidad real. Unas veces se ha remontado demasiado, y otras veces
rebajado por la inversa su influencia en
el movimiento de libertad comunal. Hoy me concreto
ádecir que la potestad real ha intervenido frecuentemente en
estos sucesos; que ha sido
invocada tan pronto por los
comunes como por los señores; que ha representado papeles
contrarios entre sí; que ha obrado ahora
según un principio, ahora según otro; que ha cambiado de intenciones sin cesar,, de
designios, de conducta; pero que
reasumiéndolo todo ha obrado mucho, y
mas bien con buenos que con malos efectos.
A
pesar de todas estas vicisitudes, y de
la continua violacion de las cartas
en el siglo doce, se consumóla emancipación de los
comunes. La Europa, y particularmente la Francia en donde se habia visto
pulular las insurrecciones durante un siglo, se llenó de cartas mas ó menos favorables, y los
comunes disfrutaban de ellas
con masómenos seguridad, pero al
fin sacaban algunas ventajas. El hecho prevalecía y el
derecho fue reconocido.
Procuremos ahora, señores, reconocer los resultados
inmediatos de este gran suceso, y lps cambios que produjo en
la situación de los plebeyos, en medio de la
sociedad.
Al principio nada sufrió variación; álo menos al tratar de las
relaciones de lps plebeyos
con el gobierno general del
pais, con lo que
hoy difl llamamos es
1»B HISTORIA ICODElRi. 1 7 0
tado.
No intervinieron mas en esto de lo
que lo habían hecho anteriormente: todo permaneció local,
en
cerrado en los límites del feudo.
Una
circunstancia debe hacer modificar esta
aserción: empezóseáestablecer un vínculo
entre el pueblo y el rey. Varias veces los plebeyos invocaban el
apoyo de este contra su señor,ó la garantía real, cuando se había prometidoójurado la carta: otras
veces los señores pedían el juicio del rey entre ellos y el pueblo. A petición de unaúotra parte, por una multitud de
causas diferentes, la dignidad real ínter- venia en la
querella; resultando de aqui una
relación bastante frecuente, y algunas veces estrecha, délos plebeyos con el
rey. Por medio de esta relación, el
pueblo se acercaba al centro del estado,
y empezabaátener ciertos vínculos con
el gobierno general.
Aun cuando todo
permaneció local, por medio de la emancipación de los
comunes, se creó una clase general y
nueva. Ninguna coalición había existido entre los plebeyos, ninguna existencia pública ni común tenían
como clase; mas el país estaba
lleno de hombres que participaban
de la misma situación, de los mismos
intereses y costumbres, entre los
cuales no podía dejar de
establecerse-poco á poco cierto lazo, cierta unidad que debía motivar el desarrollo de la clase plebeya. La formacion de una grande dase social popular, era el resultado necesario de la emancipación local de los
pecheros.
No
debemos creer que esta clase fue
entonces lo que despues, porque no solo
su situación-ha cambiado mucho, sino que
los elementos eran enteramente diferentes. En el siglo XII apenas se
componía mas que de mercaderes>de comerciantes por menor,
y de
1
8 0 CURSO
cortos
propietarios de casasótierras que se
habian domiciliado en la ciudad. Tres
siglos despues, el pueblo constaba también de
abogados, médicos, letrados de todos
géneros, y de todos los
magistrados locales. El estado llano se
ha formado sucesivamente de elementos
muy diferentes. En su historia generalmente no se ha tenido cuidado
ni de la sucesión ni de
esta diversidad. Guando se habla
del estado popular, siempre, en todas
épocas se le ha supuesto formado de los mismos elementos. Absurda suposición. En su composi-
cion heterogénea, en las diferentes
épocas de la historia , es tal vez
en donde debe buscarse el secreto de su destino.
Mientras no ha contado en su seno
magistrados ni letrados,
mientras no se ha presentado como en
el siglo XVI, no ha tenido
ni el mismo carácter ni la misma
importancia en el estado. Es preciso que se
vean nacer en él nuevas
profesiones, nuevas situaciones
morales, un nuevo estado intelectual, para
comprender las vicisitudes de su
fortuna y poder. En el siglo XII,
repito, solo se componía de mercaderes
que se retirabaná las ciudades despues
de haber hecho sus compras y ventas, y de propietarios de casas
ódominios reducidos. Ved aqui la clase popular europea en sus primeros elementos.
El
tercer grande resultado de la
libertad de los comunes, es
la lucha de las clases, combate que constituye el mismo hecho, y llena las páginas de
la historia moderna. La Europa
de los
tiempos mas adelantados nació de
la lucha de las diferentes clases de la sociedad. En otras partes, señores, como lo hice presentir, estas
continuas pugnas han acarreado
resultados bien diferentes: en Asia,
por ejemplo, una clase triunfó completamente, y el
régimen de las castas
ha
DE HISTORIA MODERNA. 1 8 1
sucedido al de las clases, cayendo la soc iedad en un estado de
inmovilidad: nada de eso por fortuna ha sucedido en Europa; ninguna clase
ha podido vencer ni sujetarálas
demas; la lucha en lugar de
convertirse en un principio de
inmovilidad, ha sido una causa
de progreso; las relaciones de las diferentes clases entre sí, la necesidad en que se han encontrado de
combatirse y cederse el campo ásu turno,
la variedad de sus intereses, de
sus pasiones, la necesidad de vencerse
sin poder llegar al
cabo; de aquí ha procedido tal
vez el principio
mas enérgico, el mas fecundo del
desarrollo de la civilización
europea. Las clases han lidiado
constantemente, se han detestado; una profunda diversidad de situación, de
intereses, de costumbres, ha producido también entre ellas una profunda
hostilidad moral; y sin embargo, se han reunido progresivamente, se han asemejado y entendido; cada pais ha visto nacer y desenvolverse en
su se
no
cierto espíritu general, cierta comunidad de intereses, ideas y
sentimientos que han triunfado de la
diversidad y de la
guerra. En Francia, por ejemplo, en
el siglo XVII y XVIII era grande todavía la separación social y moral de las clases; todos saben
sin embargo que la fusión estaba
ya muy adelantada, que existia una
verdadera nación francesa, que no se componía de tal dase esclusivamente, sino que las comprendía todas, animadas de
un cierto sentimiento común, teniendo una misma existencia, y llenas de nacionalidad.
Asi,
del seno de la variedad, de la
enemistad, de la guerra, y de la
Europa moderna, ha salido la unidad nacional hoy dia tan brillante, que
tiendeádesenvolverse, y á presentarse
de dia en dia en un estado muy superior.
1
8 2 CUB80
Tales
son, señores, los principales efectos este- riores, aparentes, sociales, de la
revolución que nos ocupa. Busquemos cuáles fueron sus efectos morales, qué
cambios se realizaron en el alma de aquellos pecheros, lo que fueron y debian
ser moralmente en su nueva situación.
Al estudiar
las relaciones del estado llano,
encontramos un hecho que no puede
dejar de llamarnos la atención, no solo
en el siglo X II, sí que también
en los posteriores, esto
es: las que tuvo con el
estado en general, con el
gobierno del estado, con los intereses
generales del país; hablo de la prodigiosa timidez de
espíritu de los pecheros, de su humildad, de la esce- siva modestia de sus pretensiones en cuanto al gobierno de su pais, de la facilidad
con que se contentan. Nada revela en ellos
este espíritu verdaderamente político
que aspiraála influencia,ála reforma,ágobernar; nada atestigua la audacia
de sus pensamientos ni la
grandeza de su ambición: parecen
irnos hombres prudentes, unos honrados
emancipados.
Apenas hay mas que dos fuentes de donde puedan fluir
en la esfera política, la grandeza de la ambición y la firmeza del pensamiento. Es precisoótener la idea de una gran importancia, de un gran
poder ejercido sobre el destino de los
demas, y en un vasto horizonte;óllevar
en sí mismo un sentimiento enérgico de Una completa
independencia individual, la certeza de
Su propia libertad, el
convencimiento de una idea estrañaátoda
otra voluntad que no sea la del
mismo hombre. A una de estas
dos condiciones parecen estar
inherentes la osadía del espíritu,
la altivez de la ambición , la
necesidad de obrar en una esfera espaciosa y de obtener grandes resultados.
DE HISTORIA MODERNA. 1 8 5
Ninguna de
estas condiciones se encuentran en la situación del estado llano de la
edad media. Gomo acabais de ver, solo
eran interesantes para sí mismos, y
no ejercían fuera de las ciudades, y
sobre el estado en general, ninguna
poderosa influencia. Tampoco podía asistirles un gran sentimiento de
independencia individual. En vano habían vencido y obtenido una carta, pues el
plebeyo de una ciudad se comparaba con el
señor que habitaba cerca
de él,áquien acababa de vencer, y
por esto no reconocía mencís su estrema
inferioridad; no le animaba ese
altivo sentimiento de independencia que distinguía al
propietario del feudo; poseía
su parte de libertad no
para él solo sino para su asociación con otros, socorro difícil y precario. De aquí dimana ese carácter de
reserva , de timidez, de modestia, de
humildad en su lenguage aun en
medio de una vigorosa conducta, de que
participa tan profundamente no solo la vida de los pecheros del siglo X II, sí que
también la de sus mas remotos descendientes. No se les
conoce aficiónágrandes empresas,
y cuando la suerte les llevaáellas se inquietan y embarazan; la
responsabilidad les tmv ba, se sienten fuera
de su esfera, aspiraná volveráella, procurándoloácualquier precio. Asi en el curso de lá historia de Europa, y de la Francia principalmente, vemosálos pecheros estimados, económicos, tenidos en cierta
consideración, y hasta respetados, mas
rara vez temidos: pocas veces han
producido sobre sus adversarios la impresión de un grande y
noble poderío, de un poder,
verdaderamente político. No hay que admirarse por esta apatía del estado llano
moderno; su causa principal está en
su mismo origen, eu las
circunstancias de su emancipación que acabo
184 craso
de
manifestaros. La altivez en la ambición,
independientemente de las condiciones
sociales; la estension y
firmeza
del pensamiento político; la necesidad de intervenir en los
negocios del pais; la entera confianza en la grandeza del hombre comoátal, y del poder que le
pertenece si es capaz de
ejercerle, son, señores, en Europa, los
sentimientos, las disposiciones enteramente modernas,
nacidas de la
civilización, fruto de esta gloriosa y poderosa generosidad que la caracteriza, y que
no puede menos de asegurar al público, al gobierno del pais, una influencia, un peso, que han
faltado y debido faltar constantemente al estado llano de nuestros
antecesores.
En
cambio, adquirieron y desplegaron
en la lucha de intereses locales que
tuvieron que sostener
bajo este estrecho horizonte,
cierto grado de energía, de adhesión , de perseverancia y de paciencia jamas
sobrepujado. Tal era la dificultad de la empresa, tales los
peligros contra que habían
de luchar, que era preciso un valor sin ejemplo. Hoy dia nos formamos una idea muy falsa de lo que era la vida de los plebeyos del siglo
XII y XHI. Habréis leido en
una de las novelas de Walter-Scott, titulada Quintin Durward la pintura que hace del burgo-maestre de Lieja : le presenta
como un verdadero pecliero de comedia, gordo, blando, sin esperiencia, sin audacia, dedicado únicamenteála comodidad
de su vida. Los plebeyos de aquellos tiempos , señores, llevaban siempre la cota
de malla en el pecho, la pica
en la
mano; su existencia era cuasi tan borrascosa, tan guerrera y dura, como la de los señores contra
quienes combatían. En estos continuos peligros, luchando contra todas las dificultades de una vida práctica,
adquirieron ese carácter varonil, esa
DE HISTORIA MODERNA. f lS S
obstinada
energía que sé ha perdido un tanto
en Ja molicie de los
tiempos modernos.
Ninguno
de estos efectos sociales ómorales de la emancipación de los comunes, habia adquirido tqdo su
desarrollo en el siglo XII. En los siguientes es en
donde han aparecido claramente de manera que se les pueda distinguir. Es cierto sin
embargo, que el gér- men tenia su origen en la primera situación de
los co-
,muñes, en el modo
de su emancipación, y en
el lugar que ocuparon entonces
los plebeyos en la sociedad. Ya estamos
en disposición de hacerlos presentir. Penetremos en el
interior de las comunidades del siglo
X II, veamos cómo se gobernaban,
qué principios, qué he-, chos dominaban
en las relaciones de los plebeyos entre sí.
Os acordaréis, señores, que al hablar del régimen municipal que legó
al mundo moderno el imperio romano, tuve el honor de deciros, que el mundo romano se
habia compuesto de una
grande coalicion de
municipalidades, en otro tiempo tan
soberanas como la misma Roma. Cada una de
estas ciudades y corporaciones tuvo al principio la misma
existencia que Roma: habia sido una
pequeña república independiente, haciendo
la paz, la guerra, gobernándoseásu
antojo. Conforme se iban incorporando al mundo romano, los derechos
que constituyen las soberanías, como el
de paz y de guerra, el de legislación, el de contribuciones, etc., salieron de las ciudades para
concentrarse en Roma. Solo quedó una municipalidad soberana , Roma, reinando
sobre un gran número de municipalidades
que no
tenian mas que una existencia civil. El régimen municipal cambió de carácter; y en lugar de ser
un gobierno político, un régimen
de sobe-
1S6 CBUO
ranía, se convirtió en un
modo de administración. Esta
es la grande revolución que se
consumó bajo el imperio romano.
El régimen municipal, convertido en un modo de
administración, se redujo al
gobierno de los asuntos locales, de los
intereses civiles de la dudad. La caida del
imperio romano dejó en
este estadoálos pueblos y
ásus instituciones. En medio
del caos de la barbarie, todas
las ideas, todos los hechos se mezclaron, confundiéronse todas las atribuciones
de la soberanía y las de la
administración. Ya no se tratóde ninguna
de estas diferencias; los
negocios se entregaron al curso de la necesidad. Uno era
soberanoóadministrador en un lugar según las necesidades. Cuando
las ciudades se insurreccionaron, se
valieron de la soberanía para volveráalcanzar alguna seguridad, no para obedecer alguna teoría política,
ni por un sentimiento de
dignidad, sino para proporcionarse los
medios de resistirá los señores
contra quienes se levantaban , para tener el derecho de hacer gente armada, de
imponerse las contribuciones para la guerra, nombrarse ellos mismos sus gefes y magistrados, en una palabra, para
gobernarse por ellos solos. El gobierno
estaba en el interior de las ciudades: esta era la
condición de la defensa,
el medio de seguridad. Asi la soberanía volvía á entrar en el régimen
municipal de donde habia salido por las conquistas de Roma- Los comunes se
hicieron soberanos. Hé aqui el carácter político de su emancipación.
No
quiero decir con esto que esta soberanía
fuese completa, pues siempre quedó algún vestigio de una soberanía esterior; tan pronto el
señor conservó el derecho de enviar
un magistradoála ciudad, el cual
tomabaálos magistrados municipales por asesores, co-
M HISTORIA M
O ftU üA . 1 8 7
mo tuvo derecho de percibir ciertos réditos. En algunas partes se le había asegurado un tributo. Otras veces
la soberanía esterior del común
pasóá las manos del rey. Las
comunidades una vez entradasá
su turno en el cuadro
de la feudalidad, se hicieron
soberanas , tuvieron vasallos, y bajo este
título poseyeron la parte de soberanía
que les era inherente. Hízose una mezcla de los
derechos que tenían por su posicion feudal, y los que habían conquistado por medio de la insurrección. La soberanía
les perteneció con este
doble título.
Hé aquí, juzgando en lo posible por monumentos harto incompletos,
lo que hacia el gobierno en el
interior de su comunidad,álo
menos en los primeros tiempos. La
totalidad de los habitantes formaba la asamblea del común; todos aquellos
que la habían jurado ,
cualquiera de los que
habitaban sin muros y estaban igualmente
obligadosájurarla, eran convocadosátoque de campana en la asamblea general.
Allí se nombraban los magistrados. El
número y forma de las magistraturas era
variable. Despues de
nombrados, sédisolvía la asamblea, gobernando aquellos casi solos, bastante arbitrariamente, sin otra responsabilidad que
las nuevas elecciones ólos alborotos populares que eran la responsabilidad de aquel tiempo.
Veis que la
organización interior de los comunes se reduciaádos elementos muy sencillos :ála asamblea general de lds
habitantes, y áun gobierno investido de un poder casi arbitrario, sin mas
responsabilidad que las insurrecciones y motines. Fue imposible, sobre todo por el estado
de las costumbres, establecer un gobierno regular, y verdaderas garantías de orden y duración.
La mayor parte dé la
poblacion comunal
1
8 8 GUASO
estaba
envuelta en tal grado de ignorancia , de brutalidad , de
ferocidad, que era
muy difícil gobernarla. Al cabo
de poco tiempo, hubo casi tan poca
seguridad en el interior
de las comunidades, como antes en las relaciones de
los pecheros con su
señor. Sin embargo , bien proulo
se formó una clase superior entre el mismo pueblo
: fácilmente conoceréis sus
causas. El estado de las ideas y relaciones sociales trajo consigo el establecimiento de profesiones industriales legalmente constituidas, la
instalación de las corporaciones. Elrégimen del privilegio se introdujo en
el alma de los comunes, y en seguida una grande
desigualdad. Bien pronto hubo en todas
partes cierto número de plebe-* yos de
consideración, ricos, una
poblacion trabajadora masómenos numerosa, queápesar de su
inferioridad tenia mucha influencia en los
asuntos de la comunidad. Por
consiguiente, los comunes se vieron divididos en
plebeyos de alta gerarquía, y en otra por- cíon de gente* sujeta átodos los
errores,átodos los vicios de un
populacho. Los pecheros de
primera cía-
Nse
se vieron colocados entre la prodigiosa
dificultad de gobernar el pueblo
inferior, y las continuas tentativas
del antiguo señor de la comunidad que intentaba volverá adquirir
su dominio. Esta ha sido la situación hasta el siglo XVI, no solo de la
Francia sino de la Europa entera. Esta es tal vez la causa principal que ha
impedido á los comunes tomar en muchos
paises de Europa, y especialmente en
Francia, toda la importancia política que hubieran podido tener.
Dos principios combatían sin cesar : en la poblacion inferior, uno democrático ciego,
desenfrenado, feroz; y en la
superior en contraposición, un espíritu
de timidez, de transacción, una
facilidad escesiva en
DE HISTORIA MODERNA. 1 8 9
convenirse
con el
reyó con los antiguos señores, áfin
de restablecer el
orden y la paz en el
interior de las comunidades. Ni uno ni otro podia hacer tomará
•los comunes un gran lugar en el estado.
Estos
efectos no habian estallado en el siglo XII, pero podian presentirse en la
carrera de la misma insurrección, en el
modo con que había empezado, en
el estado de
los diversos elementos de la poblacion comunal.
Tales
son, señores, los caracteres principales, los resultados generales
de la emancipación de los
comunes y de su gobierno interior. Os previne que estos
hechos no fueron tan uniformes, tan universales como los he espuesto. Existen diferencias muy grandes en la historia
de las
comunidades de Europa; por
ejemplo en Italia y en el mediodía de la
Francia dominóel régimen municipal romano, la poblacion estaba muy distante de verse tan
dividida, tan desigual como en el
norte. La organización comunal tanibien
fue mucho mejor, seaá causa de las tradiciones romanas,ópor el
mejor estado de la
poblacion. En el norte el régimen feudal prevaleció en las comunidades. Todo parecia subordinadoála lucha contra los señores. Los comunes del
mediodía se muestran mucho mas
ocupados en su organización interior, en sus mejoras y progreso,
como si conociesen que debían
convertirse en repúblicas
independientes. El destino de las asambleas
populares del norte,
principalmente en Francia, se anunciaba
mas ceñudo, mas
incompleto, dirigido i unos
desarrollos menos interesantes. Recorramos los comunes de Alemania, EspañaéInglaterra, y
encontraremos en ellos otras
muchas diferencias. No entraré
en semejantes detalles, pues nos
detendrémos en
190 cvuo de n m iu modeku.
algunosámedida
de que vayamos adelantando en la
historia de la civilización. Todas las cosas en su
origeu se confunden poco masómenos en una
misma fisonomía ; la variedad solo
se pronuncia por el desarrollo sucesivo. Despues empieza otra nuevo
que inclinaálas sociedades hacia
esta alta y libre unidad, objeto glorioso de
los esfuerzos y votos del
género humano.
LECCION VIII.
Señores:
Aun
no 06 he presentado el plan completo de mi curso. He empezado por
indicar su objeto, despues he marchado
sin considerarála civilización europea en masa, sin indicarosála vez la base, el camino
y el
objeto,
el principio, el medio y el
fin. Ya nos hallamos en
una época en
donde este conjunto, este diseño
general del mundo que recorremos se nos
hace necesario. Las épocas que hemos
estudiado hasta aqui, en cierto
modo se esplican por sí mismas,ópor resultados próximos, y claros. Aquellas en
que vamosáentrar no podrían comprenderse ni escitar
un vivoÍnteres, si no se las
refirieseásus consecuencias las mas indirectas y lejanas. En este
vasto estudio llega un
momento en que no
teniendo uno por delante mas que
tinieblas y cosas desconocidas, no puede
resolverse ámarchar¿ocasiones en que
se quiere saber no solo
en dónde uno está y de dónde viene,
sino también adonde se dirige. Es
lo que nos sucede hoy
dia. La época que vamosáemprender
no es inteligible, su importancia
solo es a^reciable por las
delaciones que la unen
1
9 2 e u u o
álos
tiempos modernos. Su verdadero sentido
se ha revelado muy tarde.
Casi
estamos en posesion de todos los elementos esenciales de la civilización europea: digo casi, porque no hemos tratado todavía de la
dignidad real. La crisis
decisiva del desarrollo de la
magestad real apenas ha tenido lugar hasta
el siglo XII y aun en el XIII; hasta entonces no se constituyó
verdaderamente su institución, ni principióátomar jsu puesto definitivo en. la
sociedad moderna. Por esto no he
hablado anteriormente de ella y será el objeto de mi próxima lección.
Esceptuando
esto, repito, ya tenemos todos los grandes elementos de la civilización
europea: habéis visto nacer la aristocracia feudal, ¡la iglesia, los comunes; habéis vislumbrado las
instituciones que debian corresponderáestos
sucesos, y no solo las instituciones, sino que
también los principios y las ideas que estos hechos
debian escitar en los entendimientos: asi,áproposito del
feudalismo, visteis la cima de la
familia moderna, los hogares de la vida doméstica; habéis conocido en toda su energía el sentimiento de la individual, y el lugar que debía
ocupar en nuestra civilización. Al tratar de la iglesia, se os presentó en ella la sociedad puramente religiosa,
sus relaciones con la civil, el principio teocrático, la separación del
poder espiritual y temporal, los
primeros actos de persecución, los
primeros gritos de libertad de conciencia. Los comunes al nacer os han dejado
distinguir una asociación fundada sobre otros
principios enteramente diferentes de
la feudalidadó la iglesia, la diversidad
de
clases sociales, sus luchas, los primeros
y profundos caracteres de las costumbres plebeyas m o d ern as,
DE HISTORIA. MODEUPiA. 1 9 5
la timidez
de espíritu al lado de la energía
de alma, las ideas'demagógicas
junto al pensamiento legal. En una palabra,
todos los elementos que han
concurridoála formacion de la .sociedad
europea, todo lo que ha sido, y ha hablado
por decirlo asi,
ha ocupado ya vuestra
atención.
Transportémonos ahora en
el seno de la Europa moderna, no
digo precisamente de la
Europa actual des- pues de la
prodigiosa metamorfosis de que hemos sido testigos, sino en los
siglos XVII y XVIII. Pregunto:
¿encontraréis en ellos la sociedad que acabamos de ver en
el XII? ¡Qué inmensa
diferencia! He insistido ya en ella con relación álos comunes: procuré
haceros conocer cuán diferente era el estado llano del siglo XVIII al del XII.
Haced la misma prueba
con respectoála feudalidad yála iglesia, y advertiréis igual
metamorfosis. No habia mas semejanza
entre la nobleza de la corte de Luis XV y la aristocracia feudal, entre la
iglesia del cardenal Bernis y la del
abate Suger, que entre el
estado llano del siglo XVIII y los plebeyos
del XII. Entre estas dos épocas, aunque ya en posesion de todos sus
elementos, la sociedad se ha transformado enteramente.
Quisiera
analizar claramente el carácter general, esencial de esta
transformación. Desde el siglo V hasta el X II, la
sociedad se componía de todo lo que he
dicho y descrito, de reyes, de una aristocracia laica, de un estado
eclesiástico, de pecheros, de
colonos, y de poderes religiosos
y civiles j en una palabra, existía en ella
todo cuanto es necesario para
dar nombreáuna nación yá un
gobierno, yápesar de eso no existia gobierno
ni nación. Ningún pueblo
propiamente dicho, ningún verdadero gobierno en el sentido
2
5
l
t ) f CUBSO
que
hoy dia damosáesta palabra, ni cosa que se le pareciese, hemos encontrado en
todas las épocas de que hemos
tratado. Vimos sí una multitud de
fuerzas particulares, hechos especiales, instituciones locales; mas ninguna cosa general ni pública, ninguna política propiamente dicha, ninguna verdadera nacionalidad.
Al contrario, veamos 1a Europa en el
siglo XVIIóXV III, y advertiremos
producirse por todas partes en la
escena del mundo dos
grandes objetos: el gobierno y
el pueblo. La acción de un poder general que obra so
bre
todo el
pais, el influjo de este sobre la
autoridad que le gobierna, la sociedad, la historiabas relaciones de estas dos grandes fuerzas, su
alianzaósu lucha, héaquí lo
que la
Europa nos cuenta. La nobleza, el
estado eclesiástico y los plebeyos, todas e6tas
clases, estas fuerzas particulares solo se presentan qb segunda línea, cuasi como á
sombras confundidas por estas dos
grandes corporaciones: el pueblo
y su gobierno.
Este es, señores, si no me equivoco, el rasgo esencial que
distingueála Europa moderna
de la
primitiva , la metamorfosis que se verificó desde el
siglo XIII al XVI.
En
tal intervalo, es decir, en los tiempos en que vamosáentrar, es donde se hace preciso buscar el secreto, el carácter distintivo de
esta época empleado en hacer de la Europa
primitiva la moderna ; esta es su
importanciaéínteres histórico. Si
no la considerásemos bajo este punto de
vista, si no buscásemos en ella
los diferentes estados por donde ha
pasado, no tan solo no la entenderíamos, sino que luego nos cansaría y
pesaría. En efecto, considerada en sí
misma, y dejando aparte sus resultados, es una época sin
carácter, un tiempo en que la
confusion va creciendo sin
DE HISTORIA MODERNA. 1 9 5
que se
perciban las causas, época de
movimiento sin dirección, de agitación sin resultado : dignidad real, nobleza,
estado eclesiástico, estado llano, todos
los elementos del orden social
parecen dar la vuelta
en el mismo círculo, siendo
igualmente incapaces de progreso y reposo. Hácense tentativas de todo genero, y todas se estrellan] preténdese asegurar
los gobiernos,íundar libertades públicas
y reformas religiosas; nada se alcanza, nada se
llevaácabo. Si alguna veis el género humano ha parecido
entregadoá un destino
agitado y por lo
tanto estacionario,á un trabajo
sin descanso y estéril, lo encontrarémos precisamente tal desde el siglo XIII al XV, en la naturaleza de su
condiciónéhistoria.
Solo
conozco una obra en donde se pinten con verdad estas facciones :
la historia de los duques de Bor- goña, del señor de
Barantes. No hablo de la verdad que
brilla en la pintura
de las costumbres, en las
detalladas narraciones de los acaecimientos; sino de aquella verdad
general que hace del
libro entero una imágeil fiel,
un espejo sincero
de toda la época, revelando al
mismo tiempo su movimiento y monotonía.
Al
contrario, considerada en relación con
lo sucedido posteriormente, como
transición de la Europa primitivaá la
moderna, esta época ya se aclara y anima; descúbrese
en ella
un conjunto, una dirección, un progreso; su unidadéínteres residen en el
trabajo lento y encubierto que
se ha
efectuado.
La historia
de la civilización europea puede reasumirse ,
señores, en tres principales
períodos : primero , en el que yo llamaré del origen de
la formación; tiempo en que los
elementos de nuestra sociedad se
desprendían del caos , tomando su ser, y manifestáw-
1
9 6 CUR80
dose
bajo sus propias formas con los
principios que las animan; esta época se
prolonga cuasi hasta el siglo XII : el segundo período,ves un tiempo
de pruebas, de tentativas; los
diferentes elementos del orden social
se concilian, se combinan, se tocan por decirlo asi, sin poder
dar áluz ninguna cosa general,regular, durable; este estado,ádecir
verdad, no acaba hasta el siglo XVI. Tercero, en fin, es el período del
desarrollo propiamente dicho, en donde
la sociedad humana toma en Europa
una forma definitiva, sigue una
dirección determinada, marcha
rápidamente y de acuerdóhácia un
objeto claro y preciso;
y es el que empezóen el siglo XVI
y sigue su curso actualmente.
Tal
me parece, señores, en masa, el espectáculo de
la civilización europea. Hoy
entraremos en el segundo
período. Debemos buscar en él las
grandes crisis , las
causas que determinan la transformación
social que ha sido su resultado.
El
gran suceso que se nos presenta, y abre
por decirlo asi, la puertaála época de que hablamos, son las cruzadas. Empiezanáfines del siglo X I,
y ocupan todo el XII y XIII. Es evidente que fue un acaecimiento de importancia, porque desde que se consumó,
no ha dejado de ocuparálos historiadores filósofos; todos, aun
antes de hacerse cargo de ellas,
presintieron que tenian una de
aquellas influencias que cambia la condicion
de los pueblos, y que es absolutamente preciso estudiar para
conocer el curso general de los hechos.
El
primer carácter de las cruzadas, fue su generalidad ; la Europa
entera hizo parte de ellas : han
sido el primer acaecimiento europeo.
Antes de
las cruzadas puede decirse
que no
había Europa; jamas se la había
DE HISTORIA MODERNA. 1 9 7
visto
movida de un mismo
sentimiento, obrar en una misma
causa.' Fueron la revelación
de la Europa cristiana. Los
franceses formaban el centro del primer ejér
cito
de los cruzados; 'pero también habia alemanes, italianos, españoles, ingleses.
Pasemos á la segunda y tercera ccuzada; todos los pueblos cristianos se
apresurabanátomar parte en ella. Jamas
se habia visto
una
cosa semejante.
Del
mismo modo que las cruzadas fueron un
acaecimiento europeo, lo fueron
también nacional respectivamente
en cada
pais : todas las clases de la
sociedad se animaban con la misma espresion, obedecían la misma idea, se
abandonaban ál mismo transporte. Reyes, señores, eclesiásticos,
plebeyos, gente del campo, todos
tomaban el mismo
Ínteres, la misma parte en las
cruzadas. Resplandece la unidad moral de las naciones, suceso tan nuevo
como la unidad de la Europa.
Guando
en la juventud de los pueblos se
encuentran acaecimientos semejantes,
cuando se les ve obrar espontánea y libremente, sin
premeditación, sin intención
política, sin una combinación de
gobierno, podemos decir que hay
en ellos lo que la historia llama hechos heroicos, esto es, la
edad heroica de las nacio
nes.
En efecto, las cruzadas lo son
de la
Europa moderna , movimiento individual y generalála vez,
na-
' cional, y por lo tanto sin dirección.
Todos los
documentos dicen, y todos los
sucesos prueban, que este fue su carácter primitivo. ¿Cuáles fueron las primerás cruzadas que se pusieron
en movimiento ? Bandas populares
guiadas por Pedro el Ermitaño, sin preparativos, sin dirección, sin gefes;
seguidas mas bien que conducidas
por algunos caballeros
199 ero*
oscuros,
atraviesan la Alemania, el imperio griego, y
se dirigen al Asia menor para espararee 6
morir.
Ü
dase superior, la nobleza feudal se conmueveásu vez al
solo nombre de cruzados. Los señores y sus gentes marchan llenos de
ardor al mando de Godofire- do de
Bouillon. Despues de haber atravesado el Asia menor, se apoderó de los gefes un
acceso de tibieza y«ansanwft: ja no cuidaban de
continuar su viage; querían mas bien ocuparse de sí mismos, conquistar
el país y establecerse en éL La parte de pueblo de que se componía el ejército
se levanta, quine iráJan- salen , la restauración de la Tierra Sonta esd objeto
de la cruzada, j no el ganar principados para Raimundo
de Tolosa, Boemnndo,úotro alguno. El
impulso popular, nacional, europeo, prevalece sobre todas las intenciones
individuales; los gefes no tienen
bastante ascendiente sobre las masas para someterlasásus intereses. Los soberanos que no habían tomado parte en la primera cruzada,
se vieron al fin arrastrados por el movimiento como los pueblos. Las
cruzadas del siglo XII fueron mandadas
por reyes.
Pasemos
de una vezáfines del siglo XIII, y veremos que aun se habla de ellas en Europa, que se predican con el mismo ardor. Los papas escitanálos soberanos yálos pueblos; celébrense concilios recomendando la
conquista de la Tierra Santa; mas pocos contestanáeste llamamiento, pocos Se acuerdan ya. En el espíritu, en la sociedad europea pasó alguna
cosa inconcebible, que puso finálas cruzadas. Es verdad que aun se veían marcharáJerusalen
algnnas espedí- dones particulares, algunos señores, pero el movimiento
general se habia pasado definitivamente. Sin embargo, nanea había habido mas
necesidad de con
DE HISTOUA MODEHNA. 1 9 9
tinuarlas
que entonces, pues los musulmanes
triunfaban progresivamente en el Asia. El reino cristiano fundado en Jerusalen cayó en su poder. Es preciso reconquistarle; y para efectuarlo
existen muchos mas medios que al principio
de las cruzadas: un crecido número de cristianos se
ven establecidos con bastante poder en
el Asia menor, en la Asiría y la Palestina. Se conocen
mejor los medios de acción, y las
disposiciones para viajar. Con todo, nada puede reanimar las cruzadas : es claro que las dos grandes
fuerzas de la sociedad , los soberanos
y los pueblos, han desistido de tales
empresas.
Muchos
han dicho que la Europa estaba cansada de arrojarse en el Asia. Señores, es preciso convencerse que
la palabra cansancio de
que se sirven tan generalmente
en semejante ocasion, es enteramente
inexacta. Es imposible qué las
generaciones humanas se hubiesen cansado de lo que
no hicieron, de las penalidades y fatigas de sus padres. El cansancio es personal, no se trasmite como
una herencia. Los hombres
del siglo XIII no estaban cansados de
las cruzadas del X II; otra causa era la que obraba sobre ellos. Una variación se
habia efectuado en
las ideas, en los sentimientos, en las situaciones sociales; ya no se tenian las
mismas necesidades , los mismos deseos; ya no
se creía ni se quería lo mismo. Por estas metamorfosis políticas y
morales, y no por el decaimiento y cansancio se es-
plica
la diferente conducta de las
generaoiones sucesivas. La tibieza que se les
atribuye es una metamorfosis sin verdad.
Dos
causas, señores, la una moral, la otra
social , habian lanzadoála Europa
hácia las cruzadas.
La
causa moral ya la sabéis, era el impulso de los
300 crm»
sentimientos
y creencias religiosas. Desde fines del
si- glo V II, el
cristianismo luchaba contra
el mahometismo, y
habiéndole vencido en Europa despues
de haberse visto algunas veces
peligrosamente amenazado, logró
confinarle en España. En esta
nación también se trabajaba constantemente
para su espulsion. Hay quien presenta las cruzadas
como una especie de accidente ;
como un acaecimiento imprevisto, nunca
oido, nacido de las narraciones que
hacian los peregrinosásu yuelta de Jerusalen, de las persuasiones sermones de
Pedro
el Ermitaño. Las cruzadas han sido la continuación , el zenit de
la grande lucha empeñada durante cuatro siglos entre
el cristianismo y el
mahometismo. El teatro de esta
lid habia sido
hasta entonces la Europa, despues
se transportó al Á6Ía. Si apreciase esas comparaciones, esos paralelos en que
se complacen algunos de hacer entrará los hechos históricos,
buenamente ó por fuerza; os podría manifestar que el cristianismo siguió
en el Asia
la misma carrera, sufrióel mismo destino que el mahometismo en Europa. Este
se estableció en España, en donde
conquistó y fundó un reino con
sus principados : lo mismo hicieron los cristianos en
el Asia. Encontráronse en la
misma situación con respectoálos mahometanos, que estos en España con
relaciónálos cristianos. Los reinos de
Jerusalen y de Granada tienen cierta
analogía bajo este punto de vista. Gon
todo, de nada sirven estas
semejanzas. El hecho principal
es la lucha de los dos sistemas,
religioso y social. Las cruzadas han sido la crisis
de uno y otro. Este es su
carácter histórico, el vínculo que las une
al conjunto de los
h'echos.
Otra causa: el estado social de la
Europa en el siglo XI , no contribuyó
menos áponerla en práctica.
DE HISTORIA MODERNA. 2 0 1
He tenido un particular cuidado en esplicar por quéno
habia podido establecerse en Europa
ningún siste- ma general, desde el V al XI siglo; he procurado
manifestar por qué todo se habia hecho
local, por quélos estados, las existencias,
los espíritus, se habian encerrado en un horizonte tan estrecho,
prevaleciendo asi el régimen
feudal. Al cabo de algún tiempo no bastó un
horizonte tan limitado; el pensamiento y la actividad de
los hombres aspiraronápasar
mas allá
de la esfera en que estaban estrechados. Habia cesado la vida
errante, mas no el placer de su movimiento, de sus aventuras.
Los pueblos se precipitaron en pos de las cruzadas como una nueva existencia mas
grande, mas variada, que tan
pronto les recordaba
la antigua libertad de la barbarie ? como abría campoála perspectiva de un
vasto porvenir.
Tales
íueron, según creo, én el siglo XII las dos causas que determinaron las cruzadas :áfines del siglo XIII ya no existia ninguna de las dos,
pues el hombre y la sociedad habian sufrido tal cambio, que ni el impulso moral, ni la
necesidad social que habia precipitado la Europa
en el Asia se hacían sentir. No sé si alguno de
vosotros habrá leido los historiadores
originales
de las cruzadas,ósi habéis tenido alguna
vez la curiosidad de comparar los cronistas contemporáneos de las
primeras con los que
escribieron los hechos
de los siglos XII y XIII; por ejemplo, Alberto de Aix, Roberto el Monge y Raimundo de Agiles,
que estuvieron en la primera, con Guillermo de Tiro y Santiago
de Vitry. Cuando se comparan estas
dos clases de escritores, es imposible que no se
advierta la distancia que los separa. Los primeros son cronistas
animados de una imaginación viva, exaltada, que cuen-
26
203 crnso
tan con pasión los acaecimientos de la cruzada; pero son
imaginaciones cortas, que no
poseen ninguna idea fuera
del pequeño círculo en
que han vivido, que no se han
dedicadoáninguna ciencia, hombres
llenos de preocupaciones, incapaces de
juzgar lo que pasa á su alrededor
ni los mismos sucesos
que cuentan. Al contrarío , abrid la historia de las
cruzadas de Guillermo, de
Tiro, y os asombrarás al encontrar en él casi un historiador de los
tiempos modernos, un talento des
arrollado, estenso, libre, una rara inteligencia política de los
acaecimientos, de las cosas en mas», un prudente juicio aplicadoálas causas y álos efectos.
Santiago de Vitry ofrece el ejemplo
de otro género de desarrollo; es un sabio que no se contenta cón
averiguar todo lo que hace referencia á
las cruzadas, sino que se ocupa también del estado de las costumbres,
geografía, etnografía, historia natural, observando y describiendo el mundo; en una palabra, entre los
cronistas de las primeras
cruzadas y los historiadores de las últimas, hay un intervalo
inmenso que revela una verdadera
revolución en los pensamientos.
Esta
se observa sobre todo, en el modo con
que unos y otros hablan de los mahometanos. Para los primeros cronistas, y por
consiguiente para los primeros cruzados de quienes
son una verdadera espresion, los
mahometanos no son mas que un objeto de cólera y desprecio; es
claro que los que
hablan de ellos no los conocen,
no los juzgan ni consideran mas
que bajo el punto de vista de la enemistad religiosa que existe
entre ellos: sin descubrir los vestigios de ninguna relación social, los detestan, los
combaten, y nada mas. Guillermo de Tiro, Santiago de Vitry, Bernardo el
Tesorero, hablan de un modo enteramente distinto
DE H IN O aiA MODERNA. S O S
de los
musulmanes j conocen al tiempo
que los combaten que no son unos
monstruos, que participan hasta cierto
punto de sus ideas, se acuerdan
que han vivido juntos, que se han establecido entre ellos relaciones y aun cierta simpatía. Guillermo de Uro hace un grande elogio
de Noradinó, y Bernardo el
Tesorero de Saladino. Llegaron algunas veces hasta áoponer las costumbres y
conducta de los musulmanesála de los cristianos , adoptaron álos mahometanos para satirizarálos
cristianos, como Tácito pintaba las
costumbres dé los germanos en
contraposición con las de Roma.
Considerad qué cambio tan inmenso ha debido efectuarse entre
las dos épocas, cuando encontráis
en laúltima al hablar de los
mismos enemigos de los cristianos,
de aquellos contra quienes se
dirigían las cruzadas , una libertad,
una imparcialidad de espíritu, que hubiera
llenado de sorpresa y cóleraálos
primeros cruzados.
Este
es, señores, el primero y principal
efecto de las cruzadas, el
gran paso hácia la emancipación de la
razón, un gran progreso hácia las
ideas estensas y libres. Empezadas en nombre y bajo la influencia de
las creencias religiosas,
las cruzadas han quitado á estas no diré
precisamente su parte legítima de
influencia, pero sí la posesion
esclusiva y despótica del
entendimiento humano. Este
resultado, sin duda bien imprevisto , ha nacido de muchas causas; la primera es
con evidencia la novedad, la estension,
la variedad de espectáculos que se
ofrecieronálos ojos de los cruzados. Les sucedió lo queálos viageros. Es muy común
decir
-que el espíritu de un
viagero se emancipa, que la
costumbre de observar diferentes
pueblos, costumbres y opiniones, estiende las ideas, y aparta el jui-
2
0 4 curso
ció
de sus
antiguas preocupaciones. Lo mismo sucedióálos pueblos viageros llamados cruzados; su
pensamiento se ha abierto
y elevado ála sola presencia de
una multitud de cosas diferentes,
con el conocimiento de otras
costumbres distintas de las
suyas. Por
otra
parte, se encontraron en relación con
dos civilizaciones no solo
diversas, sí que también mas
adelantadas : la sociedad griega y la musulmana. Nadie duda que la
sociedad griega, aunque su civilización se veia enervada, pervertida y moribunda, hizo en los cruzados el efecto
de una sociedad mas adelantada, mas
política, mas ilustrada que la suya. La sociedad musulmana les ofreció un espectáculo de igual naturaleza. Es muy curioso ver en las crónicas la impresión
que produjeron los cruzados en
los musulmanes; estos en el primer
momento les consideraban como unos bárbaros, comoáhombres los mas
groseros, feroces, estúpidos que
jamas habian visto. Los cruzados
por su parte se asombraron de las riquezas,
de la elegancia de las
costumbres musulmanas. Bien
pronto sucedieronáesta
primera impresión frecuentes
relaciones entre los dos
pueblos, las cuales se generalizarón, y se hicieron mucho
mas importantes de lo que se cree comunmente. No solo los cristianos del oriente
tenian relaciones habituales con los
musulmanes, sino que se conocieron ,
visitaron y mezclaron con los del
occidente. No
hace
mucho tiempo que uno de los sabios que honran la Franciaálos
ojos de la Europa, el señor Abel Remisat, descubriólas relaciones
de los
emperadores del Mogol con
los reyes cristianos. El gran Mogol
envió embajadoresálos reyes francos,ásan Luis entre
otros,
para escitarlesáentrar en alianza, y empezar
otra vez las cruzadas en beneficio común, esto
es, de
DE HISTORIA MODERNA. ' 2
0 5
]os chinos y cristianos contra los
turcos. Y no solo se establecieron entre los soberanos relaciones diplomáticas y
oficiales, sino que también los pueblos participaban recíprocamente de
otras mucha¡> frecuentes y variadas :
citaré testualmente al señor Remisat: «Vanos religiosos italianos, franceses y
flamencos, fueron encargados de misiones diplomáticas cerca del gran Kan.
Muchos chinos de distinción
vinieronáRoma ,áBarcelona, á-Valencia,áLeón,áParís,áLondres, y un
franciscano del reino de Nápoles fue
nombrado arzobispo de Pekín. Su sucesor fue un
profesor de teología de la
facultad de París. Mas., ¡cuántos
otros personages menos conocidos, fueron
arrastrados como esclavos, llevados por
el lucro,óguiados por la curiosidadáaquellas comarcas desconocidas hasta
entonces! La casualidad ha hecho qpe se
conservaran los nombres de algunos
de ellos. El primer enviado que
por parte de los tártaros
fueáencontrar al rey de Hungría, era un
ingles desterrado de su pais
por algunos crímenes , y que despues
de haber andado errante por toda el
Asia acabó por entrar en el
servicio de los mogoles. Un
franciscano flamenco encontró en el interior de la Tartariaáuna muger de Metz llamada Paqueta que se habia
criado en Hungría,áun platero de
París cuyo hermano estaba establecido
en aquella población en el Puente nuevo,
yáun joven de los alrededores
de Rúan que se encontró en la
toma de Belgrado: vióigualmente
algunos rusos, húngaros y flamencos. Un
chantre llamado Roberto, despues de haber recomdo el Asia oriental, fueámorir en
la catedral de Char- tres; un tártaro construía cascos en el ejército de Felipe
el Hermoso. Juan de
Plancarpin encontró cerca de Gayouk,áun
hidalgo ruso llamado Temer, que ser
9
0 0 cu aso
via
de intérprete; muchos mercaderes de Bi'eslaw, Polonia,, j Austria le
acompañaron en su viageáTartaria : otros volvieron con él por la
Rusia; eran geno- veses,
písanosóvenecianos. Dos mercaderes de Ve- necia que la casualidad
condujo áBokhara dejándose llevar de su inclinación, siguieron á un
embajador mogol que Houlagou envióáKhonabilai. Permanecieron algunos años
en la China y Tartaria, y despues
volvieron con cartas del gran Kan, llevando consigo al hijo de uno
de ellos, el célebre Marco-Paul, y dejando otra vez la corte
de Koubila para volveráVe- necia. En el siglo siguiente no fueron menos frecuentes los viages de
esta especie: en este número se
cuentan los de Juan de Mandeville, médico ingles, de Oderico de Frioul, Pegoletti, Guillermo de Bouldes-
selle y otros muchos. Puede creerse que
estos cuja memoria se ha conservado no son mas que un número m u j corto de los
muchos que se emprendieron, j que hubo en
aquellos tiempos mas gente
en estado de hacer esas largas correrías, que de escribir su relación.:
muchos
de esos aventureros debieron fijarse j
morir en las comarcas que habian idoávisitar.
Otros volvieronásu patria tan desconocidos como antes; mas con una
imaginación llena de cuanto habian
visto, lo contabanásu
familia, sin duda exagerándolo, pero
dejandoásu auditorio algunos recuerdos útiles, algunos trabajos capaces de
dar fruto en medio
de sus fábulas ridiculas. Asi se sembraron en
Alemania,, Italia j Francia, en los monasterios, entre los señores, j has
ta
entre la
última clase de la sociedad, preciosas semillas
destinadasábrotar algo mas tarde. Todos
estos viageros ignorados, al tiempo que llevaban las artes de su patria
i lejanas comarcas, traían de ellas otros co
DE HIAT0BIA MODEBNA. 9 0 7
nocimientos
no menos preciosos, haciendo, sin percibirlo, unos cambios mucho mas ventajosos que todos los del comercio. Por
este conducto, no solo se es-
tendia y hacia mas practicable el
tráfico de sederías, de porcélanas, y artículos del Indostan, abriéndose
nuevos caminos para la industria y actividad comercial;
sino que lo que aun era mayor, las costumbres estrangeras, las naciones desconocidas, y las
producciones estraordinarias, se ofrecían en abundancia al espíritu de-los europeos, reducido, desde la caída del imperio romano,áun círculo muy
estrecho. Empezóseádar algún
valor ála mas hermosa,ála mas poblada ,
y mas
antiguamente civilizada de, las
cuatro partes del mundo. Las artes, las
creencias, los idiomas de los
pueblos que la
habitaban empezaronácultivarse,
tratándose de establecer una cátedra de lengua tártara en la
universidad de París. Bien pronto
aquellas relaciones al parecer fabulosas, se discutieron y
profundizaron, llenandoála sociedad de nociones mas justas y vanadas. El
mundo pareció abrirse por la parte del
oriente,
la geografía dio un paso inmenso.
El deseo de descubrimientos fue eL nuevo vuelo que tomó- el aventurero espíritu
de los europeos. La idea de otro
hemisferio cesó de presentarseánuestro entendimiento
oomo
ttna paradoja desnuda de toda verosimilitud, en cuanto
el nuestro fue mejor conocido: y
Cristóbal Colon descubrió
el nuevo mundo
al dirigirseábuscar el Zipangri
de Marco-Paul.
Ya
veis, señores, cuál era en los siglos XIII y XIV, por los hechos que habian acanteado, el impulso de
los cruzados; cuál era digo, el mundo vasto y nuevo que se
habia abierto delante del
entendimiento europeo. No se puede
dudar que esta fue una de las
t
o s COMO
causas
mas poderosas del
desarrollo y libertad de espíritu
que se manifiestan
al salir de este grande acaecimiento.
Debemos
advertir otra circunstancia. Hasta
el tiempo de
las cruzadas, la corte de Roma,
el centro de la iglesia, apenas babia
estado en comunicación con los
legos mas que por medio de .los eclesiásticos; ya por los legados enviados por la corte de Roma, ya por los
obispos y estado clerical. Es cierto, que siempre habia habido algunos individuos pertenecientes al esta
do laical que
estaban en relación directa con
Roma. Pero, si bien lo
miramos, esta comunicación con
los
■pueblos también
se efectuaba por medio de los
eclesiásticos. Durante las cruzadas,
por el contrario, Roma fue un
lugar de
paso para una gran parte de los
cruzados,ála idaóála vuelta. Una
multitud de legos asistieron al
espectáculo de su política y
costumbres, y separarán la parte
del ínteres personal
en los debates religiosos. Nadie duda
que este nuevo conocimiento
inspiróámuchos una osadía desconocida hasta
entonces.
Al
considerar el estado de la razón en general al principio de las cruzadas, y
sobre todo en m ateria eclesiástica, no
podremos menos de advertir un hecho
singular: las ideas
religiosas no han cambiado;
no han sido reemplazadas por
otras opiniones contrariasódiferentes; sin embargo el espíritu de los
hombres era infinitamente mas libre; las creencias religiosas no son ya la única esfera en donde se esplaya la razón; sin abandonarlas,
empiezaásepararse un tanto de ellas , y
dirigirseáotra parte: asi,á fines del siglo XIII, habia desaparecido la
causa moral que determinó las
cruzadas;óálo menos la que habia sido
su principio
DE HISTORIA MODERNA. 2 0 8
mas enérgico : el estado moral de la Europa se habia modificado profundamente.
El
estado social habia sufrido un cambio
análogo. Muchos han buscado bajo
este aspecto cuál habia sido la influencia de las cruzadas; ya se ha
manifestado el modo cómo
obligaronáun gran número de
propietarios de feudosávenderlosálos
reyes,óenagenar sus cartasálos comunes
para hacer dinero, y marcharálas
cruzadas. Se ha hecho ver que solo por su
ausencia, muchos de los señores habian perdido una gran parte de su
poder. Sin entrar en los pormenores de este exámen,
creo podemos reasumir en
algunos hechos generales la influencia
de las cruzadas sobre el estado social.
En primer lugar ha disminuido mucho el número
de feudos de menor cuantía , de reducidos dominios, de
pequeños propietarios; concentrando la
propiedad y el poder en'un menor
número de manos. Desde el tiempo
de las cruzadas se advierte
formarse y aumentarse lós grandes feudos, las grandes existencias
feudales.
Varias
veces he sentido que 410 hubiese un mapa
de# la Francia dividido en feudos, como lo tenemos en departamentos, distritos,
cantones y comunes, en donde estuviesen
marcados todos los feudos, asi
como sus límites, sus relaciones
y sus variaciones sucesivas. Si
comparásemos con la ayuda de semejantes mapas
el estado
de la Francia antes y despues
de las cruzadas, veríamos cuántos feudos han desaparecido, y
hasta qué punto los
grandes y medianos se han
aumentado. Es uno de los resultados mas importantes que han
producido las cruzadas. Allí mismo
en donde los cortos propietarios han conservado sus feudos, no
se
27
9
1 0 CUR80
lleva ya una
vida tan aislada como antes. Los grandes poseedores de feudos se han convertido en otros tantos centros en tomo de los cuales se aglomeran los
.pequeños,
cual satélites, viviendo á su sombré.
Durante la cruzada aquellos cuyos
bienes de* fortuna eran escasos
seguianálos mas ricos,á los mas
poderosos para recibir sus
socorros. Unos y otros
habian llevado la misma vida, partido la fortuna, corrido las mismas
aventuras. Vueltos los cruzados ásu
pais, esta sociedad, este hábito de vivir cerca
de su superior , quedó por costumbre. Asi como vemos aumentarse los feudos
superiores despues de las
cruzadas, del mismo modo advertimos
tener sus propietarios una corte mucho mas considerable que antes en
el interior de sus castillos, contar juntoásí mayor número de hidalgos
, que
aun cuando conservan sus cortas propie-r dades no viven
en ellas.
La
estensioh de los feudos de primara clase, y la creación de un cierto
número de centros de sociedad, en
lugar de la dispersión que existia anteriormente, fueron los dos
efectos principales de las cruzadas
en el seno del feudalismo. En
cuantoálos plebeyos, esfácil deducir un
resultado de la misma naturaleza; las
cruzadas crearon las grandes
comunidades; el comercio, la industria por menor, no eran suficientes para crear unos comunes como las
grandes ciudades de Italia y Flandes: el comeróio por mayor, el
marítimo, y particularmente el de oriente
y occidente fue quien las dióáluz:
luego las cruzadas dieron al comercio marítimo el impulso mas fuerte que habia
recibido hasta entonces.
Si miramos el estado de la sociedadáfines de las cruzadas; encontraremos que
ese movimiento de diso-
DE HISTORIA M0DEB3A. 2 1 1
lucion,
de dispersión, de existenciaséinfluencias, ese movimiento de localidad
universal, si es permitido hablar asi, que habia precedidoáesta época, cesó y
fue reemplazado por un movimiento en
sentido contrario : por la centralización. Todo tiendeáreunirse. Las existencias grandes
absorvenálas inferiores,óestas se
reúnen al rededor de aquellas: en
este sentido marcha la sociedad y se
dirigen todos sus progresos.
Ahora
conoceréis, señores, por qué al fin del siglo XIII y XIV ,
los pueblos y los soberanos no
estaban ya por las cruzadas, no eran ya
para ellos un objeto de envidia ni de necesidad; habíanse
arrojadoáellasáimpulsos del espíritu
religioso, por la esclusiva dominación de las ideas religiosas sobre toda la existencia; y esta dominación
habia perdido su energía. También buscaban en las
cruzadas una nueva vida, mas espaciosa, mas
variada; y esta ya
empezabanáencontrarla en Europa en el progreso de
las relaciones sociales. En esta
época fue cuando sé abrió delante de los reyes la
carrera del engrandecimiento
político. ¿A qué venia el deseo de adquirir propiedades y reinos en el Asia, cuando los habia en sus puertas para conquistar? Felipe Augusto se dirigiaá
la cruzada contra su voluntad. ¿Qué
cosa mas natural? Pretendía hacerse rey de Francia. Lo mismo sucedióálos pueblos. Abrióse de
lante
de ellos la carrera de la riqueza;
renunciaronálas aventuras por el trabajo. La vida aventurera fue
reemplazada por el espectáculo de los
reyes, de la política de los pueblos
y de un trabajo mas estenso. Una sola clase de la
sociedad conservó su gusto por las aventuras: la parte d.e la
nobleza feudal que nó estando en disposición de pensar en
los engrandecimientos políticos, y no aplicándose al trabajo, conservó
su an
2
1 2 CURSO DE HISTORIA MODERNA.
tigua
posicion, sus anteriores costumbres. Asi
es que continuó dedicándoseálas
cruzadas, y trató de renovarlas.
Tales
son, señores,á mi parecer, los grandes, los verdaderos efectos de las cruzadas;
por una parte la
mayor
•latitud en las ideas, la emancipación
del entendimiento; por la otra, el engrandecimiento de la existencia, y una
ancha esfera abiertaá todo lo que respire actividad, han producidoála vez mas
libertad individual y mas
unidad política, y han impelido hacia la independencia del hombre, y la centralización de la sociedad. Se
ha preguntado varias
veces qué medios de civilización
trajeron directamente del oriente, y se
ha contestado que la mayor
parte de los grandes descubrimientos que en el curso de los siglos XIV y XV han provocado el desarrollo de la civilización
europea, la brújula, la imprenta, la
pólvora, ya eran conocidos en
el oriente, y que los cruzados habían podido traerlos. Esto es
verdadero hasta cierto punto.
Alguna de estas aserciones merecen
contestación, mas no la influencia, este efecto general de las cruzadas sobre
los
espíritus, sobre k sociedad; ellas han sacado al mundo europeo de un carril muy estrecho para
colocarle en caminos nuevoséinfinitamente mas anchos;
ellas han empezado esta transformación de los diversos elementos
de la
sociedad en gobiernos y pueblos, que es el
carácter de la civilización moderna. Hácia el mismo tiempo se desenvolvía
una de las instituciones que han contribuido mas
poderosamenteáun resultado : la dignidad real. Su historia, desde el
nacimiento de los estados modernos
hasta el siglo X III, será el
objeto
de nuestra próxima lepcion.
LECCION IX .
Señores
:
En
nuestra última reunión procuré determinar el carácter esencial y distintivo de la sociedad moderna comparado con
la europea primitiva; he creido reconocerle en el hecho de
que todos los elementos del estado social, antes numerosós y distintos,
se han reducidoádos: el gobierno
y el pueblo. En lugar de encontrar como fuerzas dominantes, como
primeros actores de la historia,á la nobleza feudal, al.estado
eclesiástico,álds reyes, plebeyos, colonos y siervos, no encontramos ya en la
Europa moderna mas que dos grandes figuras
que ocupan la escena
histórica: el gobierno y el pais.
Si
tal es el hechoáque se dirige la
civilización europea, tal deberá ser también el objetoáque debemos atender,
adonde deben conducirnos nuestras
investigaciones. Es preciso que veamos nacer, desarrollar, y asegurarse
progresivamente este gran resultado. Hemos entrado en la época en la cual
podemos decir que tuvo su origen: fue
como habéis visto, en-
214 amo
tre
el siglo XII y XVI cuando se operó en Europa el trabajo lento y oculto
que ha llevado nuestra sociedadáesta nueva forma,áeste estado definitivo. Hemos
estudiado igualmente el primer acaecimiento grande queámi parecer ha impelido clara y poderosamenteála Europa hácia
este camino: las cruzadas.
Hácia
la misma época, en el momento en que empezaban poco mas ó menos las cruzadas,
comenzóá engrandecerse la institución que tal vez ha contribuido mas ála
formación de la sociedad moderna,áesta
fusión de todos los elementos sociales en dos fuerzas, el gobierno y el
pueblo: hablo de la dignidad real.
Es
evidente, que esta ha representado un
papel importante en la historia de la
civilización europea; basta una sola
ojeada sobre los hechos para convencerse de esta verdad; vemos marchar el desarrollo de la
magestad real con el mismo paso que la sociedad,álo menos durante largo tiempo: los progresos son
comunes, y no solo esto sino que cuantas veces la sociedad tiende
hácia su carácter definitivo y moderno ,
otras tantas la dignidad real parece engrandecerse y prosperar; y cuando la
obra se ha consumado, cuando no
queda mas influencia importante y
decisiva en Jos grandes
estados de Europa que la del gobierno y el pueblo,
entonces debe decirse
que la dignidad real es la
que manda.
Asi ha
sucedido no solo
en Francia, en donde esto hecho es evidente,
sí que también en la mayor parte de los países de Europa: un poco antes ó despues, bajo formas algo
diferentes, la historia de la
sociedad en Inglaterra, en España, en Alemania, nos ofrece el mismo
resultado. En Inglaterra por ejemplo, fueba-
DB HISTORIA YODKRNA. 2 1 5
jo
la influencia de Tudor cuando los
antiguos elementos particulares y locales
de la sociedad inglesa perdieron
su naturaleza, se fundaron, y cedieron
el puesto al sistema de poderes
públicos; siendo también el momento en que obró mas poderosamente
la influencia de la dignidad
real. Lo mismo ha sucedido
en España, y en todos los grandes estados europeos.
Si
salimos de Europa, y dirigimos nuestras
miradas al resto del mundo,
advertiremos un hecho parecido; en
todas partes encontraremos la dignidad real
ocupando
un gran lugar, apareciendo como la institución tal vez mas general, mas permanente, como la
mas difícil de impedir
en donde no existe todavía, y de estirpar en donde ja ha existido: ha poseido el Asia desde tiempo inmemorial.
Cuando se descubrióla América se encontraron en .ella grandes estados con
diferentes combinaciones sometidos al régimen monárquico; si penetramos al interior del Africa en donde se encuentran
naciones algo estensas, es
elrégimen que en ellas prevalece. Y no solo la dignidad real ha
penetrado por todas partes, sino que se ha acomodado tambiéná las situaciones
mas diferentes , con la civilización y
con la barbarie, con las costumbres mas
pacíficas como en la China, y con
las guerrasósea el
espíritu militar. Tan pronto se
ha establecido en el seno del
régimen de castas, en las sociedades mas rigurosamente clasificadas,
como en medio de un régimen de igualdad, en las sociedades mas estrañasátoda clasificación legal y permanente. Unas veces despótica y
opresora, otras favorableálos
progresos de la civilización, y aun de la libertad, parece una cabeza
aplicableáuna multitud de cuerpos diferentes ,
un fruto que nace de gérmenes los
mas diversos.
2
1 6 CT7U0
De
este hecho, señores, podríamos
deducir muchas cousecuencias importantes
y curiosas, pero no me
detendré mas que en
dos : la primera, que es
imposible que tal resultado sea fruto
de la casualidad, de la sola fiierzaóusurpación; que no puede menos de haber entre la naturaleza -de la
dignidad real, considerada como
institución, y la naturaleza, ya
del hombre individual, ya de la sociedad humana, una profunda y poderosa
analogía. Sin duda la fuerza va
mezclada con el origen de la institución;
sin duda ha tenido gran parte en
sus progresos; mas cuantas
veces encontréis un resultado semejante, veáis
desarrollarseóreproducirse un gran
acaecimiento durante muchos
siglos^ y en medio de
tantas situaciones diferentes, no lo atribuyáis jamas
únicamenteá la fuerza. Esta
representa un gran papel todos los dias
en los negocios humanos,
pero no es su principio, su móvil superior : sobre la fuerza y el papel que representa
existe siempre una causa moral que decide del
conjunto de las cosas. Lo mismo
sucedeála fuerza en la
historia de las sociedades, que al cuerpo en la del hombre. El cuerpo humano
ocupa
un gran lugar en la
vida del hombre; sin embargo no
podemos decir que sea su principio. La vida circula en él
sin dimanar de él. Tal es ásu semejanza el juego de las sociedades humanas : cualquiera que
sea el papel que en ellas represente la
fuerza, no es ella por esto quien gobierna, quien preside en su destino como
soberana; sino las ideas, las
influencias morales que se ocultan bajo los accidentes de la fuerza, y arreglan el
curso de las sociedades. Una causa de
este género, y no la fuerza,
es seguramente lo que ha
hecho la fortuna
de los reyes.
Otro suceso que no es mucho menos importante y
DE HISTORIA MODERNA. 2 1 7
debe
llamar nuestra atención, es la flexibilidad de la institución, la
facultad de modificarse, de
adaptarseáuna multitud de circunstancias diferentes. Advertid qué contraste
: su forma es única, permanente, sencilla; no ofrece esta prodigiosa
-variedad de combiríacio- nes que
se encuentra en todas las demas instituciones; y sin embargo
se aplicaálas sociedades que
menos se parecen. Es
evidente que debe admitir
en sí una gran diversidad que. deberá unirse, ya con respecto al hombre , ya con
relaciónála sociedad, con muchos
elementos y principios diferentes.
Por
no haber considerado la institución de la dignidad real en toda su estension; por no haber penetrado de
una parte hasta su
principio propio y constante, hasta lo que constituye su esencia, lo que
subsiste, sean las que fueren las
circunstanciasáque se aplique; por no haber puesto cuidado de otra parte en todas las
variacionesáque se presta, en todos los
principios con los cuales puede entrar
en alianza; por no haber considerado la magestad
real bajo estje doble y vasto
punto dé vista, no
se ha conocido bien su juego importante en
la historia del
mundo, y la causa por que
se engañaron muchos tan á menudo relativamente ásu
naturaleza y efectos.
Esta
es la tareaáque quisiera dedicarme
con voso<- tros, de manera
que nos diésemos completa y exacta cuenta de los efectos
de esta institución en la Europa
moderna, ora hayan dimanado de su principio
propio,
ora
de las modificaciones que ha sufrido.
Nadie duda, señores, que la fuerza de la dignidad real, esta potencia
moral que es
su verdadero principio, no
reside en la voluntad propia, personal, del hombre momentáneamente rey; nadie duda que los
28
'S
I S CUAS*
pueblos, al conceptuarla como institución, y al sostenerla los filósofos como sistema,
no han creído ni querido aceptar el imperio
de la voluntad humana, esencialmente limitada,
arbitraria, caprichosaéignorante.
La
dignidad real es una cosa totalmente diferente:
aunque
se presente bajo esta forma, es la personificación de la soberanía de
derecho, de esta voluntad esencialmente. razonable, esclarecida, justa,
imparcial, estraña y superiorátodas las voluntades individuales ; y queáeste título tiene derecho de gobernarlas. Tal es el
sentido de la dignidad real en el
espíritu de los pueblos, tal el motivo
de su adhesión.
¿Es
cierto, señores, que haya una soberanía de
derecho , una voluntad que tenga facultades para gobernarálos hombres? No hay duda que creen en ello, cuando procuran,
han buscado y no pueden menos de
procurar
colocarse bajo su imperio. Figuraos,
no digoáun pueblo, sinoála mas
pequeña reunión de hombres, consideradla sometidaáun soberano que no lo sea sino
de hecho,áun poder sin otro
derecho que la fuerza, que no gobierne
con el título de razón, de justicia y de
verdad; y veréis como al instante la naturaleza
humana se subleva contra tal suposición
: es preciso que obedezcaáun
derecho. A quien busca es al soberano legal que es el soloáquien el
hombre consiente obedecer. ¿Qué es la historia sino la demostración
de este hecho universal? ¿Qué son
la mayor parte de las
luchas que consumen la vida
de los pueblos, sino un
esfuerzo ardiente hácia el soberano
de derechoáfin de colocarse bajo
su imperio ? Y no solo los pueblos , sí que también
los filósofos creen firmemente en su existencia y le buscan incesantemente.
¿Qué son.
DE HISTORIA MODERNA. ' 2
1 9
todos
los sistemas de filosofía política sino
la indagación del soberano de derecho
?¿Qué tratan sino la cuestión de saber
quién tiene derecho de gobernar la sociedad ? Tomad por
ejemplo los sistemas teocrático, monárquico, aristocrático, democrático;
todos se glorian de haber
descubierto en quién
reside la soberanía de derecho,
todos prometen á<la sociedad colocarla bajo la
ley de su señor
legítimo. Lo repito, este es el
objeto de todos los
trabajos de los filósofos, y de
todos los esfuerzos
de las naciones.
¿Cómo es
posible que unos y otros no
creyesen en el soberano de derecho?¿Cómo
que no le buscasen constantemente? Tomad las mas sencillas suposiciones ; que
haya en ellas un acto cualquiera para cumplir, una acción
que deba ejercer su influencia, ya en el conjunto de la sociedad,
ya en algunos de sus miembrosó sobre uno solo; y veréis evidentemente que
siempre existe una regla de esta
acción, una voluntad legítima que seguir y aplicar. Tanto si penetráis en los pormenores de la vida social,
como si os remontáisásus mas grandes acaecimientos, en todas partes
encontraréis una verdad que descubrir, una ley racional que
realizar. Este es el
soberano de derecho hácia el
cual los
filósofos y los pueblos nunca han
cesado y no pueden cesar de dirigirse y aspirar.
¿Hasta qué
punto puede representarse al soberano de
derecho de una manera general y permanente, por una fuerza terrestre, por una voluntad humana ? ¿Quéhay de falso y peligroso en una tal suposición ? ¿Quése debe pensar en particular de la personificación de la soberanía de
derecho bajo la
imágen de la dignidad real? ¿A
qué condiciones, con qué límites
es admisible esta personificación? Son las grandes cuestionas
220 cübso
que
110 debo tratar aquí, pero que no puedo menos de indicar
y sobre las cuales diré algo
de paso.
Afirmo,
y lo reconocerá cualquiera que tenga un asomo
de buen sentido, que la soberanía
de derecho, completa y permanente,no
puede perteneceránadie; que toda atribución de soberanía de
derecho concedidaácualquier
fuerza humana es radicalmente falsa y peligrosa. De aqui
viene la
limitación de los poderes, sean los que fueren sus nombres
y formas; la ilegitimidad radical de
todo poder absoluto, cualquiera que sea
su origen, conquista, herenciaó elección. Puede haber muy bien diferentes pareceres sobre los mejores medios de buscar
la soberanía de derecho, pues
varían según los lugares
y tiempos; mas en ningún
lugar, en ningún tiempo,
poder alguno podrá ser legítimamente
poseedor independiente de esta
soberanía.
Sentado
este principio, no es meno^ cierto que la dignidad real en cualquier sistema
que se le considere se presenta como la
personificación del soberano de derecho. Oid
al sistema teocrático: os
dirá que los reyes son la
imagen de Dios sobre la tierra,
que es lo mismo que si dijéramos que son
la personificación de la justicia soberana, de
la bondad, de la verdad.
Dirigiosálos jurisconsultos: veréis como responden, que el rey es la
misma ley viviente; lo que quiere decir
también
que es la personificación del soberano
de derecho, de una ley justa que tiene facultad para gobernar la sociedad:
preguntadála autoridad real en el
sistema, de la monarquía pura: os afirmará
que es la personificación del
estado, del Ínteres general. En
cualquier alianza, en cualquiera situación que se la considere, siempre la encontraréis reasumiendo en sí la pretensión de representar, de
reproducir ese soberano de
D* HISTORIA MODERNA. 2 2 1
derecho,
el solo capaz de gobernar legítimamente la sociedad.
No
es estraño. ¿Cuáles son los
caracteres del soberano de derecho que
emanan de su misma naturaleza ?
En primer lugar es
único; pues que no pudiendo haber mas que una verdad y una justicia, no puede tampoco existir mas
que un soberano de derecho.
Ademas es permanente, siempre el mismo: la verdad jamas varía. Está colocado en una situación superior,á cubierto de todas las vicisitudes, de todas las aventuras de este mundo; no estando en la sociedad en cierto modo,
mas que como espectador y juez; este es
su papel. Pues, señores, esos caracteres
racionales y naturales del
soberano de derecho, son fruto esterior de la
dignidad real bajo la forma mas
sensible, y la que mejor descubre
su fiel imágen. Ojead la obra
en que Benjamín Constant ha representado
tan ingeniosamente la dignidad real
como un poder neutro: un poder moderador, creado por accidentes, por las luchas de la
sociedad, que no interviene mas
que en las grandes crisis. ¿No concebimos en esta
pintura,por'decirlo asi, la posicion
del soberano de
derecho en el gobierno de las cosas humanas ? Es preciso que haya
habido en esta idea alguna
cosaápropósito para llamar la atención del entendimiento , pues ha
pasado de los librosálos hechos con una singular'rapidez.
Un soberano ha hecho de ella en la constitución
del Brasil, la base de su mismo trono; la
dignidad real está representada como un poder moderador, constituida mas allá del
poder activo como espectador y juez.
Bajo
cualquier punto de vista que consideréis la
institución, al compararla con el soberano de derecho encontraréis ser
grande la semejanza esterior, y que es
222 ctjrso
natural que haya impresionado el espíritu de los hombres. Guantas veces
su reflexión 6 imaginación se ha dirigido con
preferencia hacia la
contemplaciónóestudio de la
naturaleza del soberano de
derecho, y de sus caracteres esenciales, otras tantas se ha decidido por la
potestad real; asi, en el tiempo de la preponderancia de ideas
religiosas, la habitual consideración de la naturaleza de Dios impelíaá
los hombres hacia el estado monárquico.
Lo mismo, cuando los jurisconsultos han
dominado en la sociedad, la
costumbre de estudiar la naturaleza del soberano de derecho bajo la palabra ley, ha sido favorable al dogma de su personificación de la dignidad
real. La aplicación cuidadosa del
espíritu humano en contemplar la
naturaleza y cualidades del soberano de derecho, ha dado siempre fuerza
y créditoála dignidad real que
pare- cia ofrecerle su imágen, no habiéndose
opuesto otras causas para destruir su efecto. Por otra parte hay
algunos tiempos particularmente
favorables á esta personificación , y son aquellos en que las fuerzas
individuales se desenvuelven
en el mundo con todos sus azares y
caprichos. Los tiempos en que el
egoismo domina en los individuos, sea por ignorancia y brutalidad,
sea por corrupción. Entonces la sociedad, entregada al combate de voluntades
personales, y no pudiendo elevarse por
su libre concursoáuna voluntad
común general, que las reúna y sujete, aspira con pasión áalcanzar un soberanoáquien todos los individuos estén obligados á
someterse; y asi que se presenta una
institución que lleva consigo algún carácter del soberano de
derecho, prometiendo su imperioála sociedad, esta correáella
con una
ansiosa precipitación, como los
proscritos se refugiaban antiguamente en el
BE HISTORIA MODERNA.' 2 2 5
asilo de una
iglesia. Esto es lo que se ha visto en los tiempos de la desordenada juventud de los pueblos,
como los
que acabamos de recorrer. El gobierno de un rey conviene maravillosamente en una de esas épocas de fuerte y fecunda anarquía, por decirlo asi,
en que la sociedad
aspiraáformarse,áarreglarse, y no puede lograr este objeto por el libre concurso de las voluntades individuales. lia habido
otros tiempos ert que siendo contrarias
las causas ha sido conveniente el mismo régimen. ¿Porqué el mundo romano
tan cercanoádisolverse al fin
de la república, subsistió todavía cerca de quince siglos, bajo el
nombre de ese imperio que según todos no fue mas que una continua decadencia, una larga
agonía? Solo la dignidad réal pudo
producir tal efecto; ella sola podia conteneráuna sociedad
que el egoismo amenazaba destruir
sin cesar. El poder imperial ha luchado
durante quince siglos contra la
ruina del mundo romano.
Asi vemos
que hay tiempos en que únicamente el gobierno de uno solo
puede retardar la disolución de
la sociedad, y otros en que solo
él es capaz de acelerar su
formación. En los dos casos lo efectúa porque representa con mas
claridad, mas poderosamente que
cualquiera otra forma de gobierno,
al soberano de derecho; porque
ejerce su poder sobre los acaecimientos.
Bajo
cualquier punto de vista que consideréis
la institución , en cualquiera
época que vayáisá tomarla, encontraréis
que su
carácter esencial, su principio moral , su sentido verdadero éíntimo,
lo que hace su fuerza, es ser la
imágen, la personificación, el intérprete presunto de esta voluntad
única, superior y legítima por esencia,
que tiene derecho de gobernar la
sociedad.
221 ctu o
Consideremos ahora
la dignidad real bajo el
segundo punto de vista, es decir, en su
flexibilidad, en la variedad de papeles
que ha representado, y efectos que ha
producido; es preciso que hablemos de ello, que determinemos sus
causas.
Aqui
tenemos una ventaja; podemos entrar desde luego áconsultar la historia, y
particularmente la nuestra. Por un concurso de circunstancias singulares, ha
sucedido que en la Europa moderna la magestad real se ha revestido
de todos los caracteres bajo los cuales'se habia presentado en la
historia del mundo. Si me es permitido servirme de una espresion
geométrica , diré, que la dignidad real europea ha sido en cierto
modo el resultado de todas las especies
de poderes reales posibles. Voyárecorrer su historia desde el
V al XII siglo; veréis bajo
cuán diferentes aspectos se presenta, y
hasta qué punto encontramos en todas
partes ese carácter de variedad, de complicación , de lucha,
que es propio ele toda la civilización europea.
En-el
siglo V, cuando la grande invasión de los germanos, dos dignidades reales se
encontraron de frente : la bárbara y la
imperial, la de Clovis y la de
Constantino; bien diferentes una y otra en principios y efectos.
La dignidad real
de los bárbaros era esencialmente electiva : los reyes germanos se elegían, aunque la elección no
se hiciera en las formas con que estamos
acostumbradosáacompañar esta idea;
se ofrecia el poderáun gefe militar
por un gran número de compañeros
, que le
obedecían como al mas hábil y valiente. La elección es el verdadero origen de los reyes
bárbaros, su carácter primitivo,
esencial.
DE HISTORIA MODERNA. 2 2 5
No es
decir con esto, que este carácter
en el siglo V no se hubiera ya modificado
un tanto, que no se hubiesen
introducido en la dignidad real algunos elementos diferentes. Las diferentes tribus errantes tenian sus gefes desde
cierto tiempo; habíanse elevado
entre ellas familias mas acreditadas,
mas considerables y ricas que
las demas. De aquí empezóátomar su origen la
herencia; el gefe de una de
estas familias pocas veces era elegido
fuera de ellas. Primer principio diferente que vinoáasociarse con el
dominante de la elección.
Otra
idea, otro elemento había penetrado ya
en el estado de los reyes bárbaros: el elemento religioso.
Encuéntrase en algunos pueblos
bárbaros, por ejemplo entre los
godos, la convicción de que las familias de sus
reyes descendían de los dioses,óhéroes convertidos en deidades, según dice Odin entre otros. Era
la situación de los reyes de Homero,
descendientes de los dioses ó
sémidioses, y á este título, objetos de una
especie de veneración
religiosa,ápesar de- loslímites
de su poder.
Tal
era en el siglo
V la dignidad real de los
bárbaros , ya algo
diferente de lo que fue en sus principios, ya flotanteápesar
de dominar todavía.
Deténgome
en la magestad real romana, la imperial;
esta es cosa diferente; es la
personificación del estado, la heredera de la
soberanía y de la magestad
del pueblo romano. Considerad la dignidad de Augusto, de Tiberio; el
emperador es el representante del senado, de
los Comicios, de la república entera, su sucesor verdadero, todos
sus derechos se hallaban reasumidos
en
su persona. ¿Quién no conocerá ser
asi en la modestia del lenguage de los
primeros emperadores,óálo
29
226 cuaso
menos
en la conducta suave de aquellos queála par que revestidos de la dignidad suprema eran
hombres de sentido y conocían su
posicion? Se consideran en presencia
del pueblo hace poco soberano, que abdicóen su
favor, y habíanle como sus representantes, como sus
ministros. Mas en la realidad
ejercen todo el poder del pueblo, y con la mas poderosa intensidad. Esta
transformación, señores, nos será muy
fácil de comprender; pues hemos visto
pasarla soberanía del púebloámanos
de un hombre : no es otra la
historia de Napoleon. Este fue también una personificación del pueblo soberano; lo decía sin cesar : «¿Quién como yo ha sido
elegido por diez y ocho millones de
hombres?¿Quién es mas
que yo el representante del pueblo ?»Y cuando leíamos en la moneda República Francesa, y en el
reverso Napoleon Emperador, ¿qué
era sino el hecho que describo, el pueblo
convertido en rey ?
Este
era, señores, el carácter fundamental de la dignidad imperial,
conservándose asi durante
los tres primeros siglos del imperio.
Hasta los tiempos de Dío- cleciano no tomó
su forma definitiva y completa. Sin embargo estaba próximaásufrir un
gran cambio: otra dignidad real
estaba cercanaáaparecer. Hacia tres
siglos que el cristianismo trabajaba para introducir sus elementos
religiosos en el imperio. Bajo Constantino logró, no hacerles prevalecer
precisamente, pero sí representar un papel
interesante. Aquí la dignidad real se
presenta'bajo otro aspecto;
no tiene su
origen de la tierra : el
príncipe no es el
representante de la soberanía
pública, sino la
imágen de Dios, su poderdante, su
delegado. El poder le viene de
arriba abajo, en contraposición con la magestad imperial electiva que habia
subido de abajoáarriba. Hé
arrui sus dos
sitúa-
DI HISTORIA UO0ERNA. 2 2 7
ciones
diferentes, con sus resultados
también distintos, los derechos de la libertad, las garantías políticas,
son difíciles de combinar con el principie de la dignidad real religiosa; mas este
principio en sí, es escelente, moral, saludable. Veamos la idea
que en el VII
siglo se formaba del príncipe, en
el sistema de la magestad religiosa.
La he sacado de los
cánones del concilio de Toledo.
«El
rey se llama tal (rex) porque gobierna
justamente (recté.) Si obra con
justicia (recté) posee legítimamente el
nombre de rey; si con injusticia, le pierde
miserablemente. Nuestros padres decian con razón:
rex
ejus eris si rectafacis; si autern non
facis, non
eris.
Las dos principales virtudes reales
son la
justicia y la verdad (la ciencia
de la
verdad, la razón).
«La
potestad real asi como la totalidad de los pue
blos está obligadaárespetar
las leyes.... Cumpliendo
con
la voluntad del
cielo, damosánosotros yánuestros
súbditos leyes sabias,álas cuales está obligadaá
obedecer nuestra propia grandeza y la
de nuestros sucesores , lo mismo que toda la poblácion de nuestro
reino....
«Dios,
el criador de todas las cosas, al
disponer la construcción del
cuerpo humano, ha levantado la
cabezaálo alto, y ha querido que
de ella saliesen los nervios de todos los miembros. Colocó en la cabeza las
lumbreras de los ojosáfin de que
pudieran verse todas las cosas que fuesen
perjudiciales. Estableció el poder
del entendimiento, dejandoá su cargo el gobierno de todos
los miembros, y el prudente arreglo
de sus acciones.... Es preciso pues arreglar en un prin
cipio lo que
miraálos príncipes, velar por su
seguridad , proteger su vida, y disponer en seguida lo que
1
1» cum o
hace relación con los pueblos, de tal manera,
que garantizando del
modo conveniente la seguridad
de los reyes, se garantize al mismo tiempo y mucho mejor la de
los pueblos. (Forum judicum tit.
\ , L 2. t. \ ).»
Mas
en el sistema del gobierno religioso, se introduce casi
siempre otro elemento ademas de la dignidad real. Un nuevo poder
ocupa un lugar junto á ella, una potestad mas
aproximadaáDios, del mismo origen de
donde dimana la dignidad real, de donde nace esta; el
clero, el poder eclesiástico
que vieneáinterponerse entre Dios y los
reyes, entre estos y los pueblos, de
suerte que la magestad real, imágen de
la divinidad, corre el riesgo de caer
como instrumento en manos de los intérpretes de la voluntad divina. Nueva
causa de diversidad en los destinos y efectos de la institución.
Hé aqui
cuáles eran en. el siglo V, las diversas potestades reales que
aparecían sobre las ruinas del
imperio romano: la de los bárbaros, la
imperial, y el poder religioso naciente. Sus fortunas fueron tan
distintas como sus principios.
En
Francia bajo la primera linea, prevalece
la potestad real bárbara;
es verdad que hubo algunas
tentativas del clero para imprimir en
ella el carácter imperialóreligioso;
pero con todo, la elección en la familia real, junto con alguna mezcla de herenciaéideas religiosas,
quedó dominante.
En
Italia, el poder imperial doma las
costumbres bárbaras de los ostrogodos. Teodorico se hace
sucesor de los emperadores. Basta con que leamosáCasiodo- ro para conocer este
carácter en su gobierno.
En España, la potestad real parece mas religiosa
DB HISTORIA MODERNA. 2 2 9
que en las
demas partes; como los concilios de Toledo fueron, no diré los señores, pero sí su
poder man influyente, el carácter
religioso dominó, si no en el
gobierno propiamente dicho
de los reyes visigodos,álo menos en
las leyes que el clero les
inspiraba, y en el lenguage que
les hacia hablar.
En
Inglaterra las costumbres bárbaras subsisten
casi en su totalidad en los
sajones. Los reinados de la hep- tarquía
son poco masómenos los dominios
de diferentes bandas, teniendo cada una su
gefe. La elección militar se deja ver
con mas evidencia aqui que en
ninguna otra parte. El poder real de los anglo-sajones es el tipo mas fiel
de la potestad real bárbara.
Asi, desde el V al
VII siglo, se manifiestan al
mismo tiempo las
tres clases de dignidades reales
en los sucesos generales, prevaleciendo
unaúotra según las circunstancias en los diferentes estados de la Europa.
Tal
era la confusion de aquella época, que nada podía establecerse general ni permanente; llegando
de vicisitud en vicisitud hasta el siglo
VIII, sin que la potestad real haya
tomado en ninguna parte un carácter definitivo.
Hácia
mediados del siglo "VIII, y con
el triunfo de la segunda
linea ódinastía de los reyes francos, los acaecimientos se generalizan, se aclaran; y como se
practican bajo una escala mas estensa, se les conoce mejor,
tienen mas resultado. Veréis en un corto espacio de tiempo sucederse y combinarse con brillo diferentes magestades
reales.
En
el momento en que los carlovingien6es reemplazaronálos nerovingienses, un vestigio del poder real bárbaro se hizo
otra vez visible; volvióáaparecer la
elección. Pepin fue elegido en Soissons. Guando los
250 a m o
primeros
carlovingienses daban reinos á sus hijos, procuraban hacerlos aoeptar por los grandes de los es* tados que
se les designaban: cuando hacian una
partición querían verla
sancionada por la asamblea nacional. En una palabra, el principio electivo, bajo la
forma de la aceptación popular, volvió á tomar algún ascendiente.
Os acordaréis que
este cambio de dinastía fue como una nueva invasión de los germanos en el
occidente
de Europa, que volvióátraer alguna
sombra de su? antiguas
instituciones y costumbres.
Vemos
al mismo tiempo introducirse mas claramente en el poder real el principio religioso,
y representar en él un gran papel. Pepin fue reconocido y consagrado por el
papa; necesitó la sanción religiosa; era ya una grande fuerza, y buscó su
asentimiento,. Carlomagno tuvo el mismo cuidado; la potestad real
religiosa se desarrolla. Con todo, bajo
Carlomagno, no fue. el carácter dominante; la magestad imperial es con
evidencia la que intenta resucitar. Aunque se unía estrechamente con el clero, se valió de él
sin ser tampoco
su instrumento. La idea de un
gran estado, de una gran unidad política, la resurrección del imperio romano era la
idea favorita, el
sueño de Carlomagno.
Muere,
y Luis el Benigno le sucede;
no hay persona que no sepaáqué carácter aspiraba
entonces el poder real; el rey cae en manos
del clero que le censura , le depone,
le restablece y gobierna; la potestad real religiosa
subordinada hasta entonces parece
estar
cerca
de establecerse.
Desde
mediados del VIIIámediados del IX.
siglo, la diversidad de tres clases de
poder real se manifiesta en
varios acaecimientos considerables, semejantes y claros.
DB aUTOIUA MODMXA. 2 5 1
Oespues de la
muerte de Luis el
Benigno, la Europa cae en una
profunda disolución, y las tres clases de potestades reales desaparecen casi al mismo tiempo : todo se confunde. Al
cabo de cierto tiempo, cuando prevaleció
el régimen feudal, se presentó
un cuarto poder real diferente de todos los que hemos visto hasta ahora: la dignidad real feudataria. Esta sí que es confusa
y difícil de definir. Se ha dicho
que el rey en el régimen
feudal era el
soberano de los soberanos, el señor de los señores; que tenia asegurada como por
eslabones, de grado en grado,átoda la
sociedad, y que llamandoásu
alrededorásus vasallos, despuesálos vasallos
de los vasallos, y asi sucesivamente, llamabaátodo el pueblo y se manifestaba
verdaderamente un rey. No digo
que esta no sea la teoría de la potestad
real feudataria; mas sí
que es
una pura teoría que jamas ha
gobernado de hecho. Esta influencia .ge* neral del
rey por conducto de una
organización de ge- rarquías, estos vínculos que le unen con toda la sociedad
feudal, son sueños de los publicistas.
En cuanto al hecho, la mayor parte de los señores feudatarios,
eran enteramente independientes de la
potestad real en esta época; muchos
de ellos apenas la
conocían de nombre, teniendo muy poca óninguna relación con ella : todas las soberanías eran locales,
independientes. El nombre de rey con
respectoálos señores feudales,
espresa mas bien un recuerdo que una
realidad.
En
este estado se
presenta el poder real en el decurso del X y XI siglo. En el XII, con el reinado de Luis el Gordo, las cosas empiezanácambiar de
aspecto; óyese hablar del rey con mas frecuencia.: su influencia penetra hasta en los lugares en
donde hace poco jamas había intervenido;
su papel en la
sociedad
2
3 2 c u rs o
es
mas activo. Si se busca el
título, no se conoce ninguno con
el cual hasta entonces el pocler
real tuviese costumbre de prevalecer. No
fue como ,á heredero de los emperadores, ni bajo el
epígrafe de magestad real imperial como se engrandeció y tomó consistencia. Tampoco en virtud de una elección; ni
como emanación del poder divino
: desapareció toda apariencia de elegibilidad ; el
principio de herencia prevalece definitivamente en el
trono; y aunque la religión sancione la
elevación al trono de los reyes, los ánimos no parecen ocuparse del
carácter religioso de la potestad real ni aun en
Luis el Gordo. Un nuevo elemento, un carácter desconocido hasta entonces se
produjo en la magestad real; empieza
un nuevo poder.
No tengo necesidad de
repetir, que la sociedad estaba
en aquel entonces en un espantoso
desorden, espuestaácontinuas violencias. No tenia ningún
medio en sí misma para luchar
contra este deplorable estado, para recobrar alguna regla, alguna unidad. Las
instituciones feudales, esos parlamentos de barones, esas cortes
de señores, todas esas formas bajo
las cuales en los tiempos
modernos se ha presentado la
feudalidad como un régimen sistemático
y ordenado, todo estaba
sin
efecto, sin poder; nada habia allí que
pudiera restablecer algún orden'
y justicia; de manera que en medio'de la
desolación social, no se
sabiaáquién volver los ojos
para hacer reparar una
gran injusticia, remediar el m al, y constituir algún tanto el estado. El nombre de rey
quedó intacto; uno de aquellos señores le llevaba; y algunos se acogianáél. Los diferentes títulos bajo
los cuales se habia presentado hasta
entonces el poder real, aunque no
ejerciesen un grande imperio quedaron
sin embargo grabados en el espí
DZ HKTOBIA MODERNA. 2 5 5
ritu
de algunos, y los recordaron’en algunas ocasiones. Llegó un tiempo en
que, para reprimir una violencia escandalosa, para restablecer el .orden en
un lugar vecino al que ocupaba
el rey,
para dirimir una contienda
doméstica
que hacia mucho tiempo que duraba, tenían que
recurriráél; fue llamado para intervenir
en asuntos que no eran directamente suyos; se presentaba como
protector del orden público, como árbitro, como enderezador de tuertos. La autoridad moral que quedóanexaásu nombre, le atrajo pocoápoco este poder.
Tal
es el carácter que el poder real
empezóátomar bajo Luis el
Gordo, y bajo la administración
de Su- ger. Apercíbese
por ia primera vez en los ánimos, aunque muy incompleta, confusa y débilmente,
la idea de un poder público, estraño á los. poderes locales que
están en posesion de la sociedad, llamadaá distribuir justicia entre
aquellos que no pueden obtenerla por
los medios ordinarios, capaz de poner orden, óálo menos de disponerle; la idea
digo de una gran
magistratura, c|iyo carácter esencial es el de mantenerórestablecer lji paz, de proteger álos
débiles y resolver en las
contiendas domésticas que nadie habia podido arreglar. Este es el
carácter enteramente nuevo bajo el que se
presenta la dignidad real en
Europa, y especialmente en
Franciaácontar desde el siglo XII. No ejerce
su imperio como poder real
bárbaro, religioso ni imperial yno posee
mas que
una fuerza limitada, in
completa
, accidental, una autoridad digámoslo
asi parecidaála de un juez de paz en un pais.
Hé
aqui el verdadero origen del poder real moderno, su
principio vital, el que se ha desarrollado en el curso de su carrera, y el que ha hecho su fortuna. Ea épocas
difereutes de la historia
se ven aparecer los
' 30
2
5 1 c u r io
diferentes
caracteres de la potestad real; vense las dignidades reales que
acabo de describir trabajarásu tumo para volver áalcanzar su
preponderancia. Asi es que el clero siempre ha predicado el poder real religioso , los jurisconsultos han puesto
cuanto ha estado de su
parte para resucitar la potestad real imperial; los nobles hubieran querido renovar algunas veces la migestad
real electiva,ómantener la feudataria. Y no solo el
clero, los jurisconsultos y
la nobleza han intentado hacer dominar
el poder real con esteóel otro carácter;
sino que este se ha valido de todos para el engrandecimiento de su
poder; los reyes se han
presentado tan pronto como delegados de Dios,
como herederos de los emperadores,ócomo los primeros nobles del país, según la necesidadóinclinación del momento ;
se han valido ilegítimamente de estos
diferen
tes títulos', pero ninguno ha sido
el verdadero, el que corresponde
al poder
real moderno, origen de su
influencia y preponderancia. Repito que
este se ha manifestadoálos ojos de los pueblos, se ha apropiado su
fuerza, y obtenido su adhesión, como depositario y protector del
orden público, de la justicia general,
del ínteres
común, bajo el aspecto de una
gran magistratura , centro y vínculo de
la sociedad.
Veréis
este carácter de la dignidad real europea moderna que empieza en el siglo XII bajo el reinado de Luis el
Gordo, veréis, repito; conforme
vayamos adelantando, cómo se consolida,
se desarrolla y al
canza
por decirlo asi su fisonomía política.
Por esta parte es por donde la potestad real ha contribuido al gran
resultado que caracteriza hoy dia
las sociedades europeas,ála reducción de
todos los elementos sociales en
dos: el gobierno
y el pais.
DE HISTORIA. MODERNA. 2 5 5
Asi,
señores, cuando la esplosion de las
cruzadas, la Europa entró en el camino
que debia conducirla á¿su estado
actual; acabais de ver tomar al
poder real aquel papel que debia
desempeñar en esta gran trans- formacion. En la lección
siguiente estudiaremos los diferentes ensayos de organización política
que se hicieron desde el siglo XII al X V I, para mantener y arreglar el orden
de cosas próximoáperecer.
Consideraremos los esfuerzos que la feudalidad, la iglesia, y aun los comunes hicieron para constituir la sociedad bajo sus
formas primitivas, y para poderse
defender cada una contra la
metamorfosis general que se
preparaba.
LECCION X.
Señores
:
Al
empezar quisiera determinar con detención el
objeto
de esta lección.
Os
acordaréis que uno de los
primeros hechos que llamaron
nuestra atención fue la diversidad,
la separación , la
independencia de los elementos
de la antigua sociedad europea.
La nobleza feudal, el clero, los comunes , tenían una situación, leyes y costumbres enteramente diferentes; eran otras tantas
sociedades distintas que se gobernaban cada una por su cuenta, por sus
propias reglas, por su propio poder. Estaban en relación, en contacto, pero no en una
verdadera unión; y si hablamos
propiamente, no formaban una
nación, un estado.
La
fusión de todas las sociedades en una se
cumplió ; y este es precisamente como habéis visto, el suceso distintivo, el carácter esencial de la sociedad moderna. Los
antiguos elementos sociales se han reducidoádos, el gobierno y el pueblo; es decir, que ha cesado la
diversidad; que la semejanza ha guiadoála
258 c u rs o
unión.
Mas antes de haberse
consumado este resultado, y aun para prevenirle, se hicieron
muchos esfuerzos para poder vivir y obrar en común sin destruir
la diversidad, ni la independencia de todas esas sociedades
particulares. No se hubiera querido
asestar un tiro profundoásu situación,ásus
privilegios,ásu naturaleza especial, pero sí reunirías en un solo estado, formar de ellas un cuerpo de nación, rehacerlas bajo un mismo
y solo gobierno.
Estrelláronse
todas estas tentativas; el resultado que acabo
de recordar, la unidad de la sociedad moderna, es testigo de su mal éxito. En los paises de Europa en
que subsisten todavía algunos rasgos de la antigua diversidad de elementos .sociales, en Alemania por
ejemplo , en donde aun existe una verdadera nobleza feudal, una verdadera
clase plebeya; en
Inglaterra, en donde una
iglesia nacional está en posesiop de sus rentas propias, y
de una jurisdicción ’particular, es
claro que esta pretendida
existencia distinta no es mas que una apariencia, un engaño; que estas sociedades especiales están
políticamente confundidas en la
sociedad general, comprendidas en el
estado, gobernadas por
los poderes públicos,
sometidas al mismo sistema, arrastradas por la corriente de
las mismas ideas, de las mismas
costumbres. Lo digo segunda vez: en los
paises en donde se conserva aun alguna de sus formas, la sepa->
raciónéindependencia de los antiguos
elementos sociales no tiene ninguna realidad.
Sin
ehibargo, estas tentativas para coordinar sin transformar, para atraerála
unidad nacional sin abolir su variedad, han ocupado un grande lugar en la historia de Europa; han llenado parte de la
época de que tratamos, época que separa la
Europa primitiva de la
DE HISTORIA MODERNA. 2 5 9
moderna,
y en
la que se ha efectuado la
metamorfosis de la sociedad europea. Y
no solo han hecho un gran papel, sí que también
han influido mucho sobre los acaecimientos posteriores, sobre la manera
con que se ha operado la reducción de todos los elementos sociales en dos: el gobierno y el
pueblo. Es muy útil hacerse cargo,
y conocer todas las tentativas de
organización política que se hicieron
desde el siglo XII al XVI, para crear naciones
y gobiernos, sin destruir
la diversidad de sociedades secundarias colocadas las unas
juntoálas otras. Tal setá, señores, nuestra ocupacion en esta
lección.
,
Trabajo ímprobo y dolproso. Todas esas
tentativas de organización política no
se concibieron ábuen seguro ni dirigieron con buena intención;
muchos no tuvieron en ellas
mas que miras particulares de egoisrño y tiranía. Algunas
sin embargo, han sido puras,
desinteresadas , y han tenido por
objeto el bien moral y social de los hombres. El estado de incoherencia
, violenciaéiniquidad en que vivia entonces la sociedad , chocabaálos
grandes genios,álas almas eleva
das
5 de manera que buscaban sin cesar los
medios de salir de él. Sin embargo,
sus mejores y mas nobles ensayos se perdieron, y con ellos tanto valor,
sacrificios, esfuerzos y virtudes. ¿No es
este un espectáculo bien triste ? Aun hay cosas mas
dolorosas; un principio de una
tristeza mas amarga: no solo fueron infructuosas esas tentativas de
mejoras sociales, sino que vino ámezclarse
en ellas una masa enorme de error y de mal. A despecho de la buena intención, la mayor parte de ellas
eran absurdas, y atestiguaban una
profunda ignorancia de razón, de
justicia, de humanidad
y condiciones del estado social j
de suerte que no solamente
240 craso
los
hombres no alcanzaron la
victoria, sino que merecieron
sus reveses. Aqui se manifiesta
el espectáculo no solo del duro destino
de la humanidad, sino también de su
flaqueza. Puede verse en esto cuán suficiente es
la mas pequeña parte de verdadápreocupar de tal maneraá los mayores ingenios, que olviden
enteramente el resto,
y queden ciegos para lo que no entra en el
reducido horizonte de sus ideas;
hasta quépunto basta que haya en una causa un sello de justicia para
que se pierdan de vista cuantas injusticias encierra y tolera. Esta esplosion de los vicios y de la
imperfección del hombre es,ámi parecer,
aun mas triste de considerar que la infelicidad de su condición, y sus
faltas pesan mas sobre mí que sus pa- deceres. Las tentativas que voy á
esplicaros, nos
ofrecerán
el espectáculo de uno y o tro : es preciso aceptarle, señores, y no cesar de
ser justos há- cia esos hombres, hácia esos siglos que se han es-
traviado tan á menudo, que tan cruelmente se han estrellado, y que sin embargo
han desplegado tan grandes virtudes, hecho tan nobles esfuerzos, y me
recido
tanta gloria.
Las
tentativas de organización política formadas desde el
siglo XII al X V I, son de cjos
maneras: las unas han tenido por objeto
hacer predominar uno de los
elementos
sociales, tan pronto al clero
comoála nobleza feudalóálos comunes; hacer que todos
los demás se le sujetasen, y caminar
de esta suerte hácia la unidad. Las otras se han propuesto hacer ir acordes y hacer obrarátodas las sociedades
particulares juntas, dejandoácada
una su libertad y asegurándola su parte de influencia.
Las
tentativas del primer género son
mas sospecho-
BE HISTORIA MODERNA. 2 4 1
,sás
de egoísmo y tiranía que las segundas.
En efecto, han participado masámenudo de estos defectos; y son por su misma naturaleza esencialmente tiránicas
en sus medios de ejecución :
algunasápesar de eso han podido
ser y han sido verdaderamente concebidas con miras puras para
el bien y progreso de la
humanidad.
La primera
que se presenta es la
tentativa de organización teocrática,
es decir, el designio de someter las diversas sociedadesálos principioséimperio de la sociedad eclesiástica.
Ya
recordaréis , señores , lo que dije
sobre la historia de la iglesia.
Os manifesté los principios que se habian desarrollado en su seno, cuál era la parte de legitimidad
de cada uno de ellos, cómo nacieron del curso natural de
los acaecimientos, qué servicios
habian prestado, y qué males habian producido. He caracterizado los
diversos estados por los cuales habia
^pasado
la iglesia desde el siglo
VUI al XH ; os I9 hice
advertir en el estado
de la iglesia imperial, de la iglesia bárbara, de la
iglesia feudal, y en fin de la
iglesia teocrática. Supongo que conserváis
estos recuerdos en la memoria;
hoy procuraré indicaros lo que
hizo el clero para dominarála Europa y
por qué salió mal en su
empresa.
La
tentativa de organización teocrática que procedía
naturalmente de la superioridad política y moral de la
iglesia, se presenta desde muyálos
principios ya en los actos de la
corte de Roma, ya en los del estado
eclesiástico en general; mas desde sus primeros pasos encontró obstáculos que no alcanzóá apartar cuando estuvo en su vigor,
en sus mayores dias
de gloria. El primero
era la misma naturaleza del cristianismo. Diferente de la
mayor parte de las creencias religiosas,
34
24á c u rs o
el
cristianismo se ha establecido por la sola persuasión, por sencillos
resortes morples; no ha estado
desde su nacimiento armado con
la fuerza; en los primeros siglos
solo ha
conquistado con la palabra y tan
solo álas almas. Ha sucedido que
aun despues de su triunfo, cuando la
iglesia ha estado en posesion
de muchas riquezas y
consideraciones, no se encontró
investida del gobierno directo de
la sociedad. Su origen puramente
moral, puramente por via de
influencia, se veia impreso en su
estado. Tenia mucho influjo, pero
no el poder: se habia insinuado en las
magistraturas municipales;
obraba poderosamente sobre los
emperadores, sobre todos sus agentes, mas no tenia la administración
positiva de los negocios públicos; el gobierno propiamente dicho. Un sistema de
gobierno, señores, asi la teocracia como cualquiera otro, no se
establece de una manera indirecta, por
via de simples influencias; es preciso juzgar, administrar, mandar, percibir los
mpuestos, disponer de las rentas;
en una palabra
go~ bernar, tomar posesion de la sociedad : cuando se
obra
por la
persuasión sobre los pueblos y
gobiernos, puede hacerse mucho, puede
ejercerse un grande imperio; porque entonces no se gobierna, no se funda un sistema, ni nadie se
apodera del porvenir. Tal ha
sido por su mismo origen la situación de la iglesia cristiana. Siempre ha estado junto al gobierno de la
sociedad; jamas le ha removido ni reemplazado; y este último es el grande
obstáculo que nunca ha
podido sobrepujar la
tentativa de organización teocrática.
Bien pronto
entró en un segundo estado. Una
vez disuelto el imperio romano, y
fundados los estados bárbaros, la iglesia
cristiana se encontró en la clase de los vencidos. Para salir de esta
situación fue preciso
DE HISTORIA MODERNA. 2 4 5
empezar
por convertirálos vencedores, y elevarse
de este modoásu rango. Alcanzado este objeto,
cuando la iglesia aspiróála dominación,
entonces se encontrócon la
altivez .y resistencia de la nobleza feudal. El feudalismo laical hizo un
servioio inmenso ála Europa ; en el siglo XI los
pueblos- se veian casi completamente sojuzgados por la
iglesia; los soberanos no podían
apenas defenderse; la nobleza feudal es la única que jamas
aceptó el yugo
del clero, ni se humilló delante de
él. Basta acordarse de la fisonomía general de la edad media para advertir una mezcla singular de orgullo y sumisión, de ciega
creencia y de libertad de
razón en
las relaciones de los señores
laicos con los curas. Aqui se encuentran
algunos despojos de su situación primitiva. Ya
os acordaréis de la manera con
que os pinté el origen de
la feudalidad; sus primeros elementos,
y el modo con que la sociedad feudal elemental se había formado al rededor de la habitación del posedor del feudo.
Os he hecho advertir el lugar
inferior que allí ocupaba el
cura con respecto al señor.
Siempre ha permanecido en el corazon de
la nobleza feudal un recuerdo, un sentimiento de esta situación; siempre se
ha mirado no solo
como independiente de la iglesia,
sino como superior, como la
única llamada para poseer, para gobernar
verdaderamente el pais; en todos
tiempos ha querido vivir en buena
armonía con el clero, tomando parte en sus
asuntos, y no permitiendo que aquel se
mezclase en los suyos. Durante muchos
siglos la aristocracia laical ha mantenido la
independencia de la
sociedad con respectoála iglesia, defendiéndose con
arrogancia aun en épocas en que
los reyes y los pueblos ya
habian sucumbido. Combatióála primera, y contribuyó tal vez nías que ninguna otra
244 craao
fuerzaáhacer
estrellar la tentativa de la
organización teocrática de la sociedad.
Un
tercer obstáculo de que generalmente se
ha tenido poco
cuidado, y de cuyo efecto
algunas veces se ha juzgado m al,
se opuso igualmente.
En
todas partes en donde el clero
se ha apoderado de la sociedad, y la ha sometidoá una organización
teocrática, este imperio ha caido en poder de un clero casado, de una corporacion
de curas, que se reclutaban en su propio seno, criandoá sus
hijos en la misma y para la misma
situación desde su nacimiento. Recorred la historia; preguntad al Asia y al Egipto ; todas las
grandes teocracias son la obra de
un clero que compone
en sí mismo una sociedad
completa, que se basta sin necesitar
nada de afuera.
El
estado eclesiástico cristiano, por el
celibato de los curas, se ha encontrado en una situación diferente; se ha
visto obligadoárecurrir sin
cesarála sociedad laical para perpetuarse, yábuscarálo lejos, en todas las posiciones, en todas las profesiones
sociales, los medios de duración. En vano el espíritu de
corporacion hacia grandes
esfuerzos para asemejarseá esos
elementos estraños; siempre
permanecía alguna sombra del origen de los recien
venidos; pecheros, ógentiles- hombres , conservaban algún vestigio de su
antiguo espíritu, de su condicion
primera. Sin duda el celibato,
haciendo una situación especial del clero católico, es-
trañaálos intereses y vida común de los hombres, ha sido para
él una gran causa de aislamiento;
se ha visto obligadoáunirse sin cesarála
sociedad laical,á
reclutarse,
renovarse, aceptar y sufrir parte de las revoluciones morales
que se han
verificado en ella; y no vacilo en
pensar que esta necesidad siempre en pie
n
i H in o u A i m h i k a . 2 4 5
ha contribuido
mucho masáque la tentativa de organización teocrática no haya tenido efecto, de lo que pudo servirla el espíritu de
corporacion sostenida por el celibato.
El
clero en
fin, ha encontrado en su propio
seno poderosos enemigos de esta tentativa. Háblase mucho de la
unidad de la iglesia;
y es verdad que ha aspirado
constantemente áella, habiendo alcanzado su
objeto felizmente bajo ciertos respetos. Con todo, no nos dejemos
imponer por la brillantez de las
palabras, ni por la de los sucesos parciales. ¿Qué sociedad ha
ofrecido
mas disensiones civiles, y ha
esperimentado roas desmembramientos que
el clero ? ¿Qué naoion se ha visto mas dividida, atormentada é
inconstante que la
eclesiástica?-Las iglesias
nacionales de la mayor parte de Europa luchaban cuasi incesantemente
contra la corte
de Roma; los concilios
contra los papas; vense pulular por
todas partes las heregías,
siempre renacientes; el cisma ála orden del dia; en ninguna parte existia tanta diversidad en las opiniones, tanto encarnizamiento en el combate, tanta división en el poder. La
vida interior de la
iglesia, las divisiones que
estallaron en ella, las
revoluciones que la han agitado, han
sido tal vez el mayor obstáculo
para el triunfo de la organización
teocrática que ella iqtentaba imponerála sociedad.
Todos
estos obstáculos, señores, han obrado y
se dejan entrever desde el siglo V , en la misma cuna de la tentativa
de que tratamos. Sin embargo no la impidieron seguir su curso, ni que
dejara de estar muchos siglos en
progreso. Su momento mas glorioso, su
dia de crisis, por decirlo asi, fue el reinado de Gregorio VU,áfines
del siglo XI. Ya sabéis que la idea
M 6 cüm
o
dominante
de Gregorio V II, era la de someter el
mundo al
clero, esteála dignidad papal, y la Europaáuña vasta y regularizada teocracia.
Con este designio, y juzgando en lo posibleáuna
distancia tal de los sucesos, este grande hombre cometióámi entender dos faltas
capitales, una de teoría y otra de revolución.
-
La primera fue la de proclamar
magestuosamente su plan, de ostentar
sistemáticamente sus principios sobre
la naturaleza y derechos del poder
espiritual, sacando de él de
antemano, y como lógico intratable las mas remotas consecuencias. Amenazó y atacóáto
dos
los soberanos laicos de Europa antes de haberse asegurado de los
medios de la victoria. En los
negocios humanos no se alcanzan los resultados con procedimientos absolutos, ni en nombre de un argumento filosófico. Gregorio VII cayó ademas en el común error de los
revolucionarios, y es el de
intentar mas de lo
que se puede ejecutar, y no
tomar lo posible como medida y limite de sus esfuerzos. Para precipitar el dominio
de sus ideas, empeñó la lucha contra el imperio, contra todos los
soberanos, y hasta contra el mismo
clero. No fijó ninguna
consecuencia, ni se atrajo ningún
Ínteres, proclamó altamente que queria reinar sobre
todos los reinos asi como sobre los espíritus, levantando
contra sí de esta manera, por una parteátodos
los poderes temporales que se vieron en eminente peligro, por otraálos libres
pensadores que ya
empezabanádespuntar, y temían la
tiranía del pensamiento.
Gregorio VII, si lo miramos bien, en
lugar de adelantar comprometió la causa que queria servir.
Con
todo, continuó, prosperando en el decurso del siglo XII y hasta
cerca mediados del XIII: fue la época de mas poder
y brillo de la iglesia. No creo
que
D
I HUTOBIA H O IW U . 2 4 7
pueda
decirse precisamente que progresase entonces. Hasta fines
del reinado de Inocencio III esplotó
mas bien que estendió su gloria y
poderío. En el momento aparente de
su triunfo se declaró
una reacción popular contra ella en una gran
parte de Europa. En el
mediodía de la Francia estalla la heregía de los albi- genses, que
invade una numerosa sociedad. Cuasi al mismo tiempo, en el norte, eni Flandes, aparecen ideas y deseos
de la misma naturaleza. Algo mas tarde Wiclef en Inglaterra, ataca con talento el poder
de la iglesia, y funda una secta que
no perecerá. Los soberanos no tardaronáentrar en el
mismo camino que los pueblos. Al
principio del siglo XIII los mas
poderosos y hábiles monarcas
de la Europa, los emperadores
de la casa de Hohenstanfen
sucumbieron en su lucha con el
poder papal. Este siglo duraba todavía,
cuando san Luis, el mas
piadoso de los reyes, proclamó
la independencia del poder temporal, y
publicóla primera pragmática que fue la base de todas las de
mas.
Al comenzar el siglo
XIV se empeña la querella de
Felipe el Hermoso con Bonifacio VHI;
el rey de Inglaterra, Eduardo I,
no es mas
dócil con respectoála corte de
Roma. Es claro que en esta época la tentativa de organización teocrática se estrelló; la iglesia en lo sucesivo guardará la
defensiva, y no tratará otra vez de imponer su sistemaála
Europa. Solo procurará conservar lo
que ba ¿onquistado. Verdaderamente la
emancipación de la sociedad laical europea data desde fines del
siglo XUI; entonces fue cuando la iglesia' cesó de pretender su
posesion.
Hacia mucho tiempo que habia renunciadoásemejante empresa aun en la esfera en donde parece que hubiera podido
sacar mejores resultados. Hacia
mucho
24S cuno
tiempo
que en
los mismos hogares de la
iglesia, al rededor de su trono,
en Italia, la teocracia habia perdido completamente
su ascendiente, abriendo pasoáun sistema bien diferente,áesta
tentativa de organización democrática de que son
tipo las repúblicas italianas, y de que tanto
se ha hablado en Europa desde el siglo XI al XVI.
Haréis
mención, señores, de lo qüe tuve el honor de deciros
acerca de la historia de las comunidades, y de la
manera como se habian
formado. En Italia su
destino habia sido mas
precoz y poderoso que en las
demas partes; las ciudades
eran mas crecidas, mas ricas que en las
Galias, Inglaterra y España;
el régimen municipal romano habia
quedado impreso en
ellas de un modo mas
vivo y regular. Por otra
parte los campos
de Italia eran mucho menos
ápropósito que los del resto de la
Europa para servir de albergue ásus nuevos señores. Se habian cortado las
malezas, secado los pantanos, y
cultivado las tierras que j a no estaban cubiertas de bosques; los bárbaros no podian dedicarseálas
aventuras de la-caza, ni llevar
una vida
análogaála de los germanos.
Ademas, una parte de este territorio no les pertenecía. El mediodía de la Italia, el campo de
Roma, Ravena, continuaba dependiendo de los emperadores griegos. A favor de la ausencia del soberano, y de las
vicisitudes de la guerra, el régimen
republicano echó raices, se desarrolló desde
sus principios en esta porcion de
pais. No. solo no estaba toda la Italia
en poder de los bárbaros, sino
que ni aun estos mismos
al conquistarla la poseyeron
tranquila y definitivamente. Los ostrogodos fueron destruidos y
arrojados por Belisario y por
Narsés.
El reinado de lo» lombacdos tampoco alcanzó estable-
DE HISTORIA MODERNA. 2 4 9
cerse
mejor. Los francos le destruyeron j y sin esterminar su poblacion' Pepin y Carlomaguo conocieron que
les convenia aliarse con el antiguo pueblo italiano, para luchar contra
los lombardos vencidos tan
recientemente. Los bárbaros no fueron en Italia como en
otras
partes dueños esclusivos y pacíficos del
territorio y de la sociedad. De aqui resultó que
solo se estableció mas allá
de los Alpes una débil feudalidad,
poco numerosa, y dispersa. La
preponderancia, en lugar de pasarálos
habitantes del campo, como sucedió en la Galia,
continuó perteneciendoálos
pueblos. Cuando estalló este resultado,
una gr$n parte de poseedores de feudos, sea por voluntad ó por necesidad,
dejaron de habitar en el campo,
y fueron áfijarse en el interior
de las ciudades. Los bárbaros nobles se hicieron plebeyos.
Ya podéis pensar qué fuerza, qué superioridad adquirirían las
poblaciones de Italia
sobre las demas comunidades de Europa con solo este hecho. Lo que hemos
reparado en estos últimos es una inferioridad y timidez en su poblacion. Los pecheros se nos han presentado como unos briosos emancipados
que luchaban penosamente contra un señor
siempre en sus puertas. La suerte de los plebeyos de Italia fue
distinta: la poblacion conquistadora y el
pueblo vencido se mezclaban en
los mismos muros; las ciudades no tenian
que defenderse de un señor
vecino; sus habitantes eran unos
ciudadanos que habían sido cuasi siempre
libres, que defendían su independencia y derechos
contra soberanos lejanos, estrangeros, ora contra los reyes
francos, ora contra los emperadores de Alemania. De aqui
viene esta inmensa y precoz superioridad de las
ciudades de Italia: mientras que en
otras
partes se formaban con
grandes penas unos mi- 32
2
5 0 CUBM
serables
comunes, aquí se veian nacer repúblicas, estados.
Asi
se esplica el resultado de la tentativa de organización republicana en esta parte de la Europa. Domó
bien al principio al elemento
feudal, y se hizo la forma dominante
de la sociedad. Mas era pocoápropósito para generalizarse y
perpetuarse, y contenia muy pocos
elementos de mejora, condicion necesaria para su estension y perpetuidad.
Cuando
se mira la historia
de las repúblicas dj Italia
desde el siglo XI al XV, se
^vierten dos hechos contradictorios
en apariencia, y en realidad incontestables. Las asiste un desarrollo admirable de valor,
actividad y genio, resultando
de aqui una gran prosperidad;
existe en ellas un movimiento y una libertad que faltan al resto de la Europa. ¿Se pregunta cuál era el verdadero destino de los
habitantes, cómo pasaban su vida, cuál era su felicidad? El
aspecto cambia; tal vez no hay historia mas
triste, mas sombría; quizá no hay época ni pais en donde el destino de los
hombres parezca haber sido mas
agitado, sometido ámas
deplorables vaivenes, ni en donde se
encuentren mas disensiones,
crímenes y desgracias. Otro suceso
estalla en el mismo tiempo; la libertad va todos los dias en decadencia en
el régimen político de la
mayor parte de estas repúblicas. Es tal la falta de seguridad que hay en ellas, que
los partidos se ven obligadosábuscar un
refugio en un sistema menos borrascoso, y menos popular que
aquel por el cual comenzó el estado. Tomad la historia de Florencia, Venecia, Géno- va,
Milán, Pisa; en todas
partes veréis que el curso general
de los acaecimientos, en
lugar de desenvolver la libertad,
de ensanchar el círculo de las
institucio
DK HISTORIA MODEM*A. 2 5 1
nes,
tiendeá estrecharlo, á concentrar el poder en manos de un menor número de hombres. En una palabra, en esas repúblicas tan enérgicas, brillantes y
ricas, faltan dos
cosas : la seguridad de la vida, primera cftidicion del estado
social, y el progreso de las
instituciones.
De
aqui nacia un nuevo mal, que no permitía
que la tentativa de organización
republicana se estendiese. El mayor
peligro en Italia provenia de
afuera, de los soberanos estrangeros. Pues bien, este peligro nunca pudo lograr la
reconciliación, ni hacer obrar de común acuerdoátodas estas repúblicas; jamas supieron
•unidas resistir
al enemigo común. Asi es que
muchos de los italianos mas
ilustrados, los mejores patriotas de nuestros tiempos, deploran el régimen republicano de la Italia en
la edad media, como la
verdadera causa que la ha
impedido ser una gran nación; se ha dividido , dicen, en una
multitud de pueblecillos, harto poco dueños
de sus pasiones para confederarse
y constituirse en un cuerpo de estado. Se lamentan de que su patria no haya pasado como el resto de la
Europa , por una despótica
centralización que hubiera hecho de
ella un pueblo, constituyéndola
independiente del estrangero. Parece pues que la organización republicana,
aun en las circunstancias mas
favorables, no contenia en sí misma y-en esta época el principio de progreso,duración y estension; es decir, que
no se vislumbraba en ella ningún
porvenir. Hasta cierto punto
podemos comparar la
organización de la Italia en la
edad medis^, con
la de la antigua Grecia. La Grecia era
también un pais lleno de pequeñas
repúblicas, siempre rivales,ámenudo
enemigas, que se unian alguna vez. con un
objeto común. En esta comparación
2
5 2 < » •
la
veatija se pronuncia por Grecia. Nadie
dada que, en el interior de Atenas, Lacedemonia y Tebas, aunque la
historia nos manifiesta en ellas bastante frecnen- tes
iniquidades, hubo mucho mas orden, seguridad j justicia que en las repúblicas de Italia. Ved sin*embargo
cuán corta ha sido la vida política de
la Grecia, qué principio de
debilidad existia en esta division de territorio y de poder. Asi que la Grecia estuvo en contacto con los grandes estados sus
vecinos, con la Macedonia y Roma, sucumbió. Estas
pequeñas repúblicas tan gloriosas
y florecientes, no han sabido coligarse para resistir. ¡Con cuánta mas razón debia suceder otro
tantoála Italia, en donde la
sociedad y razón humana estaban
mucho menos desarrolladas, mucho mente fuertes que entre
los griegos!
Si
la tentativa de organización
republicana tenia tan pocos visos de duración en Italia en donde había
triunfado, en donde habia sido vencido el régimen feudal, fácilmente presumiréis que mucho mas pronto debió sucumbir en las otras partes de Europa. Voyáindicaros rápidamente sus
destinos.
Habia
una parte de la Europa que se asemejaba mucho á la Italia, al mediodía
de la Francia, y álas provincias de España sus fronterizas, Cataluña, Navarra
y Vizcaya. Aquí las ciudades habían, adquirido igualmente un
gran desarrollo, importancia y riquezas. Muchos señores
feudales de cortas posesiones hicieron
alianza con los
plebeyos; una parte del clero abrazó también su causa, y
el pais se
hallaba en una situación bastante análogaála de Italia. Igualmente en el
decurso del siglo XI y principios
del X II, las ciudades de Provenza, Languedoc y Aquitania,
tendíanátomar un vuelo político,áformarse en repúblicas inde
D* HISTORIA. MODERNA. 2 3 5
pendientes,
como en la otra parte de los Alpes. Mas el mediodía de la
Francia estaba en contacto con una feudalidad muy fuerte: con la del norte. Llegó la here-
gía de los albigenses. Rompióse la guerra entre la Francia feudal y la
municipal. Ya sabéis
la historia de la cruzada contra los albigenses mandada por Simón
deMonfort. Fue la lucha del
feudalismodel norte contra la tentativa
de organización democrática del mediodía. A pesar de los esfuerzos del
patriotismo meridional , el
norte alcanzó la victoria;
la unidad política faltaba al mediodía
, y la civilización nq estaba bastante adelantada para
que los hombres supiesen
suplirla con la
uuionéinteligencia. La tentativa de organización republicana fue
vencida, y la cruzada restableció en el mediodía de la
Francia el régimen feudal.
Mas
tarde la empresa republicana alcanzó mejor
su efecto en las montañas
de la Suiza. Aqui el teatro era mas estrecho; solo se había de combatir contra un soberano estrangero, el cual aunque disponía
de una fuerza superiorála de los suizos, sin embargo
no era udo de los
monarcas mas temibles de la
Europa. La lucha se sostuvo con mucho
valor. La nobleza feudal suiza se
alió en su mayor parte con las ciudades; poderoso socorro que alteró sin embargo la naturaleza de la revolución
que sostuvo, y la imprimió un carácter mas aristocrático y mas inmóvil del que parecia deber llevar.
Paso
al norte
de la Francia,á los comunes de Flan- des, de las
orillas del Rin y de la Liga anseática. La
organización
democrática triunfó completamente en el
interior de las ciudades; con todo se conoce desde
su
origen, que
no ha sido
destinadaá estenderse,á tomar
posesion de la sociedad entera. Los comunes del
2
5 4 c u rs o
norte
se vieron rodeados, estrechados de tal manera por el
feudalismo y señores soberanos, que tuvieron que estar constantementeála defensiva. Es claro
que cuando se defendían, bienómal como podian, no estaban en disposición de emprender conquistas. Conservan sus
privilegios, pero permanecen
confinados en sus murallas: aqui dentro se encierra y reprime la
organización democrática; jamas se la
encuentra cuando uno hace una incursión
por el pais.
Veis, señores, cuál
era el estado de la tentativa
republicana ; en Italia triunfante,
mas con pocas esperanzas de permanencia y progreso; vencida en el
mediodía de la Galia; victoriosa
en un pequeño teatro en las montañas de la Suiza; y en el norte, en las
comunidades de Flandes, del Rin y de la -Liga anseática,
condenadaáno salir del recinto de sus muros. Aunque en un estado evidentemente
inferior en fuerzas con respectoálos
demas elementos de la sociedad, inspiraba
un pánico terrorála nobleza feudal. Los señores envidiaban
la riqueza de las
comunidades, temían su poder; el
espíritu democrático penetró en los cam
pos;
las insurrecciones de los campesinos
eran mas frecuentes y obstinadas.
Formóse en el seno de la nobleza feudal de casi toda la Europa una
gran coalicion contra los
comunes. El partido era desigual; las comunidades estaban aisladas, no tenían inteligencia ni
correspondencia entre sí; todo era meramente local. Bien es verdad que
existia entre los plebeyos de
diferentes países, cierta simpatía; las
victoriasó reveses de las
ciudades de Flandes en
lucha con los duques de Borgoña
escitaban una viva emocion en las poblaciones francesas, mas esta sensación era
pasagera y sin resultado ; no se
estableció ningún vínculo, ninguna unión
DE HISTORIA MODERNA. 2 5 5
verdadera;
los comuneros no se prestaban .fuerzas los unosálos otros. La
feudalidad tenia inmensas ventajas sobre ellos; sin embargo, también
divididaéinconsecuente , no pudo destruirlos. Despues de haber guerreado
cierto tiempo, cuando se
adquirió la convicción de que era imposible
una completa victoria, fue
preciso consentir en reconoceráestas
pequeñas repúblicas de pecheros, tratar con ellas, y recibirlas comoámiembros
del Estado. Entonces empezó un nuevo
orden de cosas, una nueva tentativa de
organización política : la tentativa
de organización mixta que tenia por
objeto
conciliar y hacer vivir juntos, á pesar de su profunda hostilidad,átodos los
elementos de la sociedad,ála nobleza feudal, comunidades, clero y soberanos.
Me falta todavía hablaros sobre este particular.
Ninguno
de vosotros ignora, señores, lo que eran
en Francia los estados generales, las Cortes de España y Portugal, el parlamento en Inglaterra, y los estados en
Alemania. Sabéis igualmente cuales eran
los elementos de estas diferentes
asambleas: la nobleza feudal , el
clero y los comunes se
acercanáellos para lograr unirse
en una sola sociedad,
en un mismo estado, bajo una misma
ley, bajo un mismo poder. La misma tendencia, los mismos designios bajo diversos nombres.
Tomaré
por tipo
de esta tentativa el suceso que mas nos
interesa, y nos es mas conocido :
los estados generales en Francia. Digo
que conocemos mas este suceso,
señores, y sin embargo el nombre de estados generales estoy
seguro que no dispierta en vuestra alma
mas que algunas ideas vagaséincompletas. Nadie podría decir, qué cosa
habia fija, regular, en ellos,
356 c u b so
cuál
era el número de sus miembros, cuáles
los objetos de deliberación, cuáles las
épocas de su convo- cacion, y
la duración de sus sesiones: nada se
sabe; es imposible sacar de
la historia ningún resultado
claro, general ni permanente sobre este
asunto. Si uno se hace cargo del carácter de esas asambleas en la historia de Francia, aparecen como puros accidentes,
como un mal andar político tanto para los
pueblos como para los
reyes; mal andar para los reyes
cuando no tenían dinero, ni sabían
cómo salir de un paso embarazoso y difícil; mal
andar para el pueblo cuando el mal se hizo tan grande
que no
se sabia qué remedio aplicarle. La nobleza asisteá los estados
generales; el clero toma igualmente parte en
ellos; mas lo hacen con
indiferencia, pues conocen que no
estriba en esto su gran medio de acción,
que no es aquella circunstancia la que
les hará tomar parte en el gobierno. Los pecheros tampoco son muy aficionados áseme jantes reuniones,
porque no es un derecho que tienen empeño en ejercer, sino el cumplimiento de
una necesidad : ademas 7 considerad
cuál es
el carácter de la actividad política de estas
asambleas. Tan pronto eran
enteramente insignificantes, como
terribles. Si el rey era el
mas fuerte, su humildad y
docilidad eran estremadas; si la
situación de la corona era deplorable,
si necesitaba absolutamente de los estados, entonces se convertían en facciones; se hacían
instrumentos óde alguna intriga aristocrática,óde algún ambicioso que los capitaneaba. En una palabra: tan pronto
eran unas asambleas de notables, como
una verdadera convención. Sus obras casi siempre mueren con ellos, prometen,
ensayan mucho y no hacen nada. Ninguna
de las grandes medidas que han obrado verdadera-
DE H18T01UA MODEItfA. 2 5 7
mente
sobre la sociedad francesa, ninguna reforma importante en el gobierno, en la
legislación ni en la
administración ha dimanado de
los estados generales; con todo,
no debemos creer que hayan dejado
de tener alguna utilidad 6 resultado; han tenido un efecto moral en que generalmente se ha parado poco la atención; han sido de época
en época una protesta contra la
servidumbre política, una violenta proclama de ciertos principios tutelares, por ejemplo, la de que el
pais tiene derecho de votar
sus impuestos, intervenir en sus
negocios, imponer una grave responsabilidadálos aígentes del
poder. Los estados generales han
contribuido póderosamenteáque estas máximas no hayan jamas perecido en
Francia, y no es un pequeño servicio el que se haceáun
pueblo manteniéndole en sus costumbres, avivando en su pensamiento
los recuerdos y esperanzas de
libertad. Los estados generales han
tenido esta virtud,' mas nunca han sido un ine-^ dio de gobierno,
ni entrado en la organización política; jamas han
alcanzado el objeto para que
habían sido formados, es decir, la
fusión en un solo cuerpo de las
diferentes sociedades que se dividian el pais.
En
España y en Portugal las Cortes
ofrecen el mismo resultado. Sin embargo, hay mil circunstancias diferentes. La importancia
de las Cortes
varia según los reinos y los tiempos; en Aragón, en Vizcaya, fueron mas poderosas, y convocadas con mas frecuencia en medio de los
debates de la sucesióná la
coronaóde las luchas contra los
moros. En ciertas Cortes, por ejemplo, en las
de Castilla de 4370 y 4373, no fue convocado el
clero ni la nobleza. Hay muchos sucesos
imprevistos en que deberíamos poner atención, si mirásemos muy de
cerca los acaeciinienloá. Mas en la
33
25& c u rs o
generalidadáque
me veo precisadoálimitarme, se puede
decir de las Cortes, como de los estados
generales de Francia, que fueron un
accidente en la historia; y jamas un
sistema, una organización política,
un
medio regular de gobierno.
El
destino de la Inglaterra ha sido diferente. No entraré en detalles
sobre el particular. Algún dia me propongo dedicarme particularmente ála vida política
de esa nación; hoy me contentaré con
deciros algo sobre las causas que
la dieron una dirección diferente del resto
del continente.
Primeramente, en Inglaterra
no existían esos vasallos
poderosos, esos súbditos en estado de
luchar personalmente contra la magestad real. Los barones y los señores
ingleses se vieron obligados desde sus prin
cipiosáformar una
coalicion para resistir en común.
Asi es que en la alta aristocracia ha prevalecido el principio de la
asociación, y las costumbres verdaderamente políticas. Ademas, la
feudalidad inglesa, los poseedores de
cortos feudos, se vieron obligados por una
serie de sucesos que
hoy no me detendréáespli-
car,áreunirse con los plebeyos
,ásentarse con ellos en las cámaras de los
comunes; las cuales poseyeron de
esta manera una fuerza muy
superior á la de las comunidades continentales, un poder verdaderamente capaz
de influir en el gobierno
del pais. Hé aqui cuál era el estado del parlamento británico en el
siglo XIV : la cámara de los lores era
el gran consejo del rey, consejo verdaderamente asociado al
ejercicio del poder. La cámara de los
comunes, compuesta de diputados
, de reducidos poseedores de feudos y de plebeyos, casi no
tomaba ninguna parte en el
gobierno propiamente tal,
pero establecía derechos,
y defendía
DÉ HISTORIA MODERNA. 2 5 9
enérgicamente
los intereses particulares y locales. El
parlamento, considerado en su conjtinto,
aun no gobernaba , mas ya era una
institución regular, un medio de gobierno
adoptado por principios, y muchas
veces indispensable en el hecho. La tentativa de reconciliación y alianza entre los diversos elementos de la sociedad para
formar de ellos un solo cuerpo político, un verdadero estado,
se habia logrado en Inglaterra mientras habia abortado en el resto
del continente.
Solo
diré una palabra en cuantoá la Alemania, yúnicamente para indicar el carácter
de su historia. Aqui se han seguido con muy poco ardor las tentativas de fusión, de unidad, de organización política general. Los elementos sociales permanecieron
mucho mas distintos, mas independientes que en el resto de
Europa. Si se necesitase una prueba
de ello se
encontraría hasta en los tiempos
modernos. La Alemania es el solo país de
Europa en donde la elección feudal tomó parte por largo tiempo para la creación de la dignidad
real. No hablo de la Polonia, ni de las naciones esclavonas, que han
entrado tan tarde en el sistema de la
organizacipn
europea. La Alemania es igualmente elúnico pais
de Europa en donde quedaron soberanos eclesiásticos, el solo que
conservó las ciudades libres teniendo una existencia, una verdadera
soberanía política. Es claro qué la
tentativa de fundir en una sola sociedad
los elementos de la
sociedad europea primitiva , tuvo aqui mucha menos actividad y efecto
que en las demas partes.
Acabo,
señores, de ponerávuestros ojos las
grandes pruebas de organización política intentadas en
Europa hasta el fin
del siglo XIV y principios del XV. Habéis visto estrellarle todas. He pretendido indicar
2
6 0 C l'M O SB HISTORIA MODMNA.
de
paso las causas de este mal efecto,
yádecir ver«dad se reducenáuna
sola. La sociedad no estaba bastante adelantada para prestarseála unidad; todo era en ella todavía muy local, muy especial,
estrecho, y diferente en las existencias
y en los ánimos. No existían intereses,
ni opiniones generales capces de
dominar los intereses y opiniones particulares. Los
entendimientos mas elevados, los mas
atrevidos, no te
nían ninguna
idea de administración ni de justicia verdaderamente pública. Se necesitaba con evidencia que una
civilización muy activa, muy fuerte, viniera en un principioámezclar, á
asemejar,á pulverizar por decirlo asi
en una
masa, todos esos elementos incoherentes ; era preciso
que en primer lugar se hiciera una
poderosa centralización de intereses; leyes, costumbres, y de ideas; en
una palabra se habia de crear un
poder y una opinion pública. Llegamosála época en que este
trabajo al fin se
ha consumado. Sus primeros
síntomas, el estado de los ánimos y costumbres durante el siglo XV, su
tendencia bácia la formación de un
gobierno central, y de una opinion pública, será el objeto de nuestra siguiente lección.
LECCION XI.
Señores:
Ya
llamamos á la puerta de la historia moderna propiamente dicha,ála de
esta sociedad que es la nuestra, cuyas instituciones, opiniones y costumbres, eran hace cuarenta años
las de
la Francia, son aun
las de la Europa, y ejercen todavía sobre nosotros,ápesar de la
metamorfosis que nos ha hecho sufrir
nuestra revolución, una poderosa influencia. En el siglo X V I, como ya os
he dicho, empieza la sociedad moderna. Antes de entrar
en ella, os ruego que os acordéis
del espacio que ya hemos recorrido, de
los caminos por los cuales hemos pasado. Hemos desmenuzado , en medio
de las ruinas del imperio romano, todos los elementos sociales de nuestra Europa; les hemos visto distinguirse,
engrandecerse, cada uno por su cuentaéindependientemente. Reconocimos en la
primera época de la historia, la constante tendencia de estos elementosá la separación, al aislamiento,á
una existencia local y especial. Apenas pareció haberse logrado el objeto, apenas la feudalidad, los comunes,
el clero, tomaron cada uno su forma y lugar distinto,
que al
262 CURSO
momento
hemos visto en ellos una
tendenciaárecon-»ciliarse,áreunirse,áformarse en sociedad general, en cuerpo
de nación y gobierno. Los diferentes países de Europa para llegaráeste resultado, se dirigieronátodos los diversos sistemas que coexistían en su
seno; pidieron el principio de unidad social, el vínculo político y moralála teocracia, ála aristocracia, á la
democracia yála dignidad real. Hasta aqui todas las tentativas fueron infructuosas, ningún sistema, ninguna
influencia pudo apoderarse de la
sociedad, y asegurarla por su imperio
un destino verdaderamente político.
Encontramos la causa de este mal resultado en la falta de
intereseséideas generales; nos
hemos convencido de que aun todo era
muy especial, individual, local
j que era preciso un largo y poderoso trabajo de centralización para que
la sociedad pudiera estenderse
y
cimentarse al mismo tiempo, hacerse grande y regular , objetoáque
necesariamente aspira. En este estado dejamosála Europaáfines
del siglo XIV.
Mucho
le costó hacerse cargo de ello, como os
lo he manifestado. No sabia lo que
le faltaba, lo que buscaba. Sin embargo se
dedicóá inquirirlo como si lo hubiese comprendido perfectamente.
Concluido el siglo XIV , despues del
mal resultado de todas las grandes
tentativas de organización política,
la Europa entró naturalmente y como
por instinto en el
camino de la centralización. El
carácter del siglo XV fue el que tendió
constantementeáeste resultado,ácrear intereseséideas generales,á hacer desaparecer el espíritu de
especialidad, de localidad;á reunir, ájuntar las existencias y los espíritus , y en fináproducir lo que hasta
entonces solo habia aparecido en miniatura, esto es, pueblos y
gobiernos.
DE HISTORIA MODERNA. 2 6 3
La
esplptacioñ de este suceso
pertenece álos siglos XVI y XVII ;
habiéndose preparado en el siglo
XV. Esta preparación, este
trabajo sordo y oculto de
centralización, ya en las reuniones sociales, ya en las ideas, trabajo
hecho sin premeditación, sin designio,
por el curso natural
de los acontecimientos, es al que
hoy nos vamos a dedicar.
Asi,
señores, el hombre adelanta en la ejecución \íie un plan que no ha concebido,
ni conoce; es artífice inteligente y libre
de una obra que no
es suya;
no la comprende ni conoce su mérito hasta mas tarde,
hasta que se manifiesta por el esterior, con el
trage de la realidad; y aun entonces la
concibe muy incompletamente.
Sin embargo ella se efectúa por
el hombre, por el desarrollo de su
inteligencia y libertad. Figuraos una gran máquina cuyo pensamiento
reside en un solo espíritu, y cuyas piezas están confiadasádiferentes operarios, diseminados,
desconocidos el uno del otro;
ninguno de ellos conoce el conjunto de
la
obra,
ni el resultado definitivo y general á que concurre; cada uno
ejecuta sin embargo con inteligencia y
libertad, por actos racionales y
voluntarios, la parte que se le ha encargado. Asi se
practica, por la mano de los
hombres, el plan que la providencia
ha trazado al
mundo. Asi coexisten los dos hechos que resplandecen en la historia de
la civilización : por una parte , lo
que ella tiene de
fatal, lo que escapa ála ciencia y voluntad humana;
por la otra, el papel que representan en ella
la libertad y la inteligencia
del hombre, lo que
este pone de sí porque asi lo piensa y quiere.
Para
comprender oon perfección el siglo XV, para hacernos un cargo exacto y
claro de este proscenio,
264 craso
por
decirlo asi, de la
sociedad moderna, distinguiremos
las diferentes clases de hechos.
Primero examinaremos los sucesos políticos, las variaciones que han tendidoáformar nacionesógobiernos. De
aquí pasaremosálos hechos morales. Veremos los cambios sobrevenidos
en las ideas, en las costumbres,
y presentiremos las opiniones generales que se prepararon desde
entonces.
En
cuanto á los hechos políticos, para
proceder sencillamente y pronto, voyárecorrer todos los pai- ses de la
Europa, y ponerávuestra consideración
lo que el siglo XV ha hecho
de ellos, en qué estado
los tomó y dejó.
Empezaré por la Francia. En la última mitad del siglo
XIV y en la primera dél XV, tuvieron
lugar como sabéis las grandes guerras
nacionales contra los ingleses
: fue la época de la lucha empeñada por la independencia del territorio y nombre francés contra una
dominación estrangera. Basta abrir la
historia para ver con qué ardor,ápesar de una
multitud de disensiones y de
traiciones, todas las
clases de la sociedad
francesa concurrieronáeste combate, qué
patriotismo se apoderó entonces de la nobleza feudal, de los ple-
bleyos, y hasta de los campesinos.
Aunque no* hubiera mas que la
historia de Juana
de Are, para manifestaros el carácter popular de este acaecimiento,
seria una prueba mas que suficiente.
Juana de
Are salió del seno del pueblo; siendo inspirada y sostenida por
los sentimientos, por las
creencias, por las simpatías populares, fue mirada
con desconfianza, con ironía y aun con enemistad por los cortesanos, por los gefes del ejército ,
pero contó siempre con los soldados y
el pueblo. Los campesinos de la
Lorena la en
DE HISTORIA MODERNA. 2 6 5
viaron al socorro de los plebeyos de Orleans. Ningún
otro acaecimiento hizo estallar mas el carácter popular de
esta guerra, y el sentimiento que por ella tenia
todo el pais.
Asi empezóáformarse la nacionalidad francesa. El carácter
feudal dominó en Francia hasta el reinado de los Valois; la nación, el espíritu, el patriotismo francés no existían aun. Con los Valois
empieza la Francia propiamente
dicha; en el curso de las guerras, entre los
vaivenes de su destino, fue cuando por primera vez la nobleza, los
plebeyos y campesinos se unieron
por un vínculo moral, por un lazo de un
nombre, de un honor común, de un mismo deseo de, vencerálos es- trangeros. No busquéis
todavía aqui ningún espíritu verdaderamente
político, ninguna grande
intención de unidad en el gobierno
y en las instituciones como hoy día las concebimos. La unidad
de la Francia en estaépoca,
residia en su nombre, en su honor
nacional, en la existencia de una dignidad real, cualquiera que fuese,
con tal que no apareciese en ella ningún
es- trangero. En este sentido la lucha contra los ingleses ha
contribuido poderosamenteáformar la nación francesa ,áimpelerla
hácia la unidad.
Mientras
la Francia se reformaba moralmente de este modo, mientras en
ella se desarrollaba el espíritu nacional, también se constituía
materialmente por de
cirlo
asi, es decir que el
territorio se estendia, se
regulaba y se fijaba. Este fue el tiempo de la incorporacion de la mayor parte de las provincias que hoy componen la
Francia. Bajo Carlos V I I , despues de la
espul- sion de los ingleses, casi
todas las provincias que estos
•habían ocupado, como
la Normandía, el Angumés, leíTurena, Poitú, Santonge, etc., se hicieron definitiva-
3>t
906 c u b so
mente
francesas. Bajo Luis X I, diez provincias
de las cuales tres se perdieron, y recobraron en seguida, también fueron
reunidasá la Francia : el Rosellon y
la Cerdaña, la Borgoña,
la Picardía, Artois, la Pro-
venza, Anjou y el Perche, etc. Bajo Garlos VIII y Luis X
II, los matrimonios suoesivos de
Ana con estos dos reyes nos dieron la Bretaña. Asi pues en la misma
época y durante el curso de los mismos acaecimientos, el territorio y el espíritu
nacional se formaban ála par; la Francia moral y la
Francia material adquiríanála vez
fuerza y unidad.
Pasemos
de la
nación al gobierno; veremos realizarse
hechos de la
misma naturaleza, y adelantaremos hacia el mismo
resultado. Nunca habia «stado el
gobierno francés mas desprovisto de unidad, de vínculo, de
fuerza, que bajo el reinado de
Cárlos V I, y durante la primera
parte del de Cárlos VII. A fines
del de este, todo cambia de aspecto. Es con evidencia un poder que se constituye, estiende y organiza; todos los
principales medios de gobierno, los
impuestos, la fuerza militar y la
justicia se crean bajo una vasta
escala , y con alguna
unidad. Este fue el tiempo de la creación de las milicias permanentes,
de las compañías de ordenanza, como la
caballería, infantería y arche* ros. Por medio
de estas compañías,
Cárlos VII restableció el orden en las provincias desoladas por las
exacciones y demasías que cometían
los hombres de
guerra , aun despues de haberse concluido esta. Todos los historiadores contemporáneos ponderan
el maravillosa efecto de las compañías de ordenanza. En esta
época fue cuando se hizo perpetuo el tributo de la
talla que se imponiaá los plebeyos por
cabezas, y era unáde las principales
reatas del rey; grave atentado con-
DE U8T0BIA MODEBPfA. J 6 7
tra
la libertad de los pueblos, pero que ha contribuido poderosamente á dar
regularidad y fuerza al gobierno. Al mismo
tiempo la administración de justicia, instrumento grande
del poder, se estiende y
organiza, se multiplican los parlamentos; institúyense cinco de ellos
en un corto espacio de
tiempo; bajo Luis X
I, el de Grenoble en \ k54, el de
Burdeos en 4J*62, y el de
Dijon en ; bajo el reinado de Luis XII se crearon los parlamentos
de Rúan en 4^99 y
el de
Aix en 4504. También el de
París tomó entonces mucha mas importancia y permanencia, ya para la administración de justicia,
ya como encargado del gobierno de su jurisdicción.
Asi
con relaciónála fuerza militar,
impuestos y justicia, es decir, con respectoálo que constituye su
esencia , el gobierno en el siglo XV
adquiere en Francia un carácter de
regularidad, de permanencia y unidad
desconocido hasta entonces; el poder público toma definitivamente el lugar
de los poderes feudales.
Otro
cambio se efectuaba al mismo tiempo,
una variación menos visible 1que ha parado menos la
atención de los historiadores, pero que es
tal vez mas importante ; lo que Luis
XI operó en su
manera de gobernar.
Mucho se ha hablado
de la lucha de Luis XI contra los grandes del reino, de su humillación y
amistad con los plebeyos y gente inferior. Lo que en esto hay de verdad, aunque
se ha exagerado mucho sobre el particular, es que la
conducta que observó Luis
XI con las' diferentes clases de la sociedad, turbó
mas bien que sirvió al Estado. Pero todavía hizo cosas de mas
gravedad. Hasta su tiempo el gobierno
apenas había procedido mas que por la fuerza, por los
me-:
288 COMBO
dios
materiales. La persuasión, la habilidad,
el cuidado de manejar los ánimos, de dirigirlos
hacia miras particulares, en
una palabra, la política propiamente
dicha, política falaz y de artimaña, al tiempo que de contemplación y prudencia, poco papel había hecho hasta entonces. Luis XI
sustituyó en el
gobierno los medios intelectuales á los materiales, el ardidá la fuerza,
la política italiana á la feudal. Tomad por ejemplo los dos hombres cuya
rivalidad llena en aquella época las páginas de
nuestra historia: Cárlos el
Temerario y Luis X I: Cárlos es el
representante del antiguo régimen de gobierno;
solo procede por la violencia , se vale constantemente de la guerra;
no se halla en estado
de tomar paciencia, de dirigirseála razón de los
hombres para hacer de ellos el
instrumento de su triunfo. Al contrario, el deseo de
Luis XI era el de evitar el empleo de la fuerza, y
apoderarse individualmente de los
hombres, por medio de la conversación,
por el hábil manejo de los
intereses y ánimos. Varió no las
instituciones ni el sistema estertor, pero sí los
procedimientos secretos, la táctica del poder. Estaba reservado
para los
tiempos modernos intentar una
revolución todavía mas grande, trabajar para introducir asi en los
medios como en el objeto
político, la justicia en lugar del egoísmo, la publicidad en lugar de
la reserva y el
misterio. No es menos cierto que
ya era un gran progresó
renunciarávalerse continuamente de la fuerza, yáinvocar sobre
todo la superioridad intelectual, gobernar sobre los ánimos , y no por los
trastornos de las existencias. Asi es como empezó Luis XI
en medio de sus crímenes y
faltas;ádespecho de su perversa naturaleza y por el solo mérito de su
inteligencia perspicaz.
DE HISTORIA MODERNA. 2 6 9
De
la Francia pasoá España, en donde
encuentro acontecimientos de la
misma naturaleza; también fue en el
siglo XV cuando se formó la
unidad nacional de esta nación;
entonces concluyó la larga lucha de los cristianos contra los
árabes por la conquista del reino
de Granada. En España vemos también centralizarse el territorio; por el
casamiento de Fernando el
Católico con Isabel,
los dos principales reinos, Castilla y Aragón se unen bajo el mismo
poder. La dignidad real se estiende y consolida como en Francia,
sirviéndole de apoyo unas instituciones
mas severas, y que llevan nombres mas lúgubres
: en lugar de los parlamentos, se constituye la inquisición. Esta en su germen ya contenia
lo que fue despues, y lo que no fue en
sus primeros pasos : en un
principio se presentó mas bien política que religiosa, y destinada mas
bienámantener el orden queádefender la fe. La analogía anda mas que las instituciones; encuéntrasela
segunda vez hasta en las personas. Con menos sutileza y agitación de espíritu, con
menos actividad pelillosaé
impaciente, el carácter y gobierno de Fernando el Ca-
.
tólico era^ parecido al de Luis XI. No hago ningún
caso de las comparaciones
arbitrarias, de las paralelas de
imaginación : pero aqui la analogía es grande y tan manifiesta en los
hechos generales como en los pormenores.
Lo
mismo sucede en Alemania. A mediados del siglo XV ,
en 4W38, la casa
de Austria vuelve al impe- rio , y con el poder imperial
adquiere una permanencia que
jamas habia tenido : la elección en lo sucesivo apenas hará mús que consagrar
la herencia en esta nación. A
fines del siglo XV, Maximiliano I funda definitivamente
la preponderancia de su casa y el
ejercí-
1
7 0 CURSO
ció
regular de la autoridad central; Carlos VII fue el primero que creó
en Francia una milicia permanente para el mantenimiento del orden;
Maximiliano,ásu ejemplo, también fue el
primero que en sus estados
hereditarios logró el misiao objeto por
el mismo medio. Luis XI estableció los correos en Francia, Maximiliano I los introdujo en Alemania. Eu todas partes se es- plotan los
mismos progresos de civilización
en provecho del poder central.
La
historia de Inglaterra en el siglo XV
consiste en dos grandes
acaecimientos : en el esterior, la lucha
contra la Francia, en
el interior, la de las dos Rosas,
la guerra estrangera, y la civil.
Estas dos guerras tan diferentes
entre sí tuvieron el mismo resultado. La lucha contra la Francia
fue sostenida con mucho ardor por el pueblo ingles y solo en favor de la
dignidad real. Este pueblo ya
mas hábil y fuerte que
cualquiera otro para defender sus
fuerzas y riquezas, entregó uno y
otroásus
reyes sin cuenta ni razón. Bajo el
reinado de Enrique V fue cuando un
impuesto considerable, los derechos de aduana,
se concedieron al rey durante su
vida, y desde principios de su reinado. Concluye la
guerra estrangera, y coutinua
solo la civil que se habia asociadoáella;
las casas de York y
Lancasterse disputan el trono. Cuando al fin llegó el término de sus sangrientos
debates, la alta aristocracia inglesa se
vió arruinada, diezmada, bien lejos de
poder conservar el poder que hasta entonces habia ejercido. La coalicion de los grandes barones
tampoco pudo gobernar el trono. Los Tudor suben á él, y con Enrique VII
en 4^85 empieza la era de la
centralización política, el
triunfo de la potestad real.
Este
poder no se estableció en Italia,álo meaos
DE HISTORIA MODERNA. 3 7 1
bajo
su nombre verdadero, pero poco importaba en cuanto al resultado. En el siglo
XV cayeron las repúblicas ; en el mimo
lugar en donde muere su nombre
se concentra el poder en manos de unaóde
algunas familias, la vida republicana
espira. En el norte de Italia, casi
lorias las repúblicas Lombardas
desaparecen comprendidas en el ducado
de Milán. En 4434 Florencia sucumbe al dominio de los Médicis. En
4464
Genova se hace vasalla del
Milanesado. La mayor parte de las repúblicas, grandes y pequeñas , ce-
•den su lugarálas casas soberanas. Bien pronto empiezan las pretensiones de los monarcas estrangeros sobre el norte y
mediodía de Italia; por una parte sobre el
Milanesado, por la otra sobre la posesion del reino deÑapóles.
A
cualquier parte de la Europaádonde se dirijan nuestras
miradas, cualquiera época que
consideremos de su historia, ya se trate de nacionesógobiernos en sí mismos, de
instituciones ó territorios, por todas partes vemos próximosádesaparecer los antiguos
elementos, las antiguas formas
de la sociedad. Perecen las libertades tradicionales, elevándose poderes
nuevos, mas regulares y concentrados.
Este espectáculo de la caida
de las antiguas libertades europeas lleva en sí cierta sensación profundamente
triste; en sus tiempos inspiró
sentimientos los mas amargos. En
Francia, en Alemania, y sobre
todo en Italia, los patriotas del siglo XV combatieron con ardor, y deploraron con desesperación
esta revolución que de todas partes hacia
levantar la estatua de lo que tenian derecho para llamar despotismo. Debemos admirar
su valor y compadecer su triste desgracia; mas
también es preciso que conozcamos
que esta
revolución no solo era ine-
*
7 4 CüllSO
vitable,
sí que también útil. El sistema primitivo de la Europa,
las antiguas libertades
feudales y comunales no habian podido
adaptarseála organización de la sociedad. Lo que constituye la vida social, es la seguridad y el progreso. Todo
sistema que no procura el
orden
en lo presente y el
movimiento en el porvenir, es
vicioso, y bien pronto se ve
abandonado de todos. Tal fue
en el siglo XV la suerte-de las antiguas formas políticas, y libertades
europeas. Nunca pudieron ofrecerála sociedad seguridad ni progreso. Tuvieron
que buscarse en otras partes, en otros principios, por otros medios. Este es el
sentido de todos los hechos que acabo
de manifestaros.
Hubo otro suceso en la misma época, que ha ocupado un lugar muy
interesante en la historia política de la Europa. En el siglo XV empezaron á hacerse
frecuentes, regulares y permanentes las
relaciones de los gobiernos entre sí.
Entonces se formaron por primera vez esas grandes combinaciones de alianza para la pazópara la guerra, que mas tarde han producido el sistema del
equilibrio. La diplomacia empieza en Europa en el siglo XV. Reparad los sucesos,
y veréisáfines de este siglo cómo los papas, los duques de Milán, los
venecianos, los emperadores de Alemania,
los reyes de España y Francia,se
reconcilian, negocian , se ponen
acordes, se unen y equilibran. Asi en el
momento en que Carlos VHI hacia su espedicion para conquistar el reino de
Nápoles, una liga poderosa se establece contra él, entre la España, el papa y los
venecianos. Algunos años despues, en
1508, se forma la liga
de Cambrai contra los venecianos.
A esta se sucedió la Santa Liga dirigida
contra Luis XII en 4511. Todas estas
combinaciones nacieron de la poli-
M HISTORIA MODEMA. S7S
tica
italiana, de la envidia que tenían los
soberanos de diversas naciones, de
poseer su territorio, del temor de que
uno de ellos .se apoderase de él esclusiva- mente, y adquiriera
una escesiva preponderancia.
Este nuevo orden de hechos fue muy
favorable al desarrollo de la autoridad
real. Por una parte, es propio de la
naturaleza de las relaciones esteriores de los estados
el no poder ser conducidas mas que 'por una persona solaópor un corto
número de individuos, y exigir
cierta reserva; por la otra, los pueblos tenían tan poca
previsión que, se les escapaban las consecuencias de una combinación de este género; para ellos
no era un Ínteres directo, interior; poco se ocupaban de ello, dejaban
tales acaecimientos abandonadosála discreción
del poder central. Asi fue como
la diplomacia al nacer cayó
en las manos de los reyes, prevaleciendo la idea
de que les pertenecía esclusivamente, que el pais, aunque libre,
con derecho de votar sus impuestoséintervenir
en sus negocios,
no era llamadoámezclarse en lo
interior; esta idea, repito, se
estableció en toda la Europa,
como un principio convenido, como una máxima de derecho común. Leed la historia de 'Inglaterra en los siglos XVI y X V II, veréis quépoder
tiene esta idea,
qué obstáculos ha opuestoálas
libertades inglesas bajo el reinado de „Isabel, de Jaime I y Cárlos I. La paz, la guerra, las relaciones comerciales, todos los
negocios esteriores pertenecená la prerogativa real, y se establecen
siempre en
nombre
del príncipe, asi como el poder absoluto se defiende contra los derechos del pais. Los pueblos al tratar de
esta prerogativa guardan una gran timidez; timidez que les ha costado
tanto mas cara, cuanto desde la época en
que vamosáentrar, es decir, en el
Z5
37
f craso
siglo
XVI, la historia de Europa es
esencialmente diplomática. Las relaciones esteriores fueron durante cerca
tres siglos el suceso importante de la
historia. En el interior los paises se regularizan, el gobierno
interior,álo menos en el
continente, no ha ocasionado aquellos violentos sacudimientos, ni absorbe
ya la actividad pública.
Las relaciones esteriores, las guerras,
las negociaciones, las alianzas, son las que llaman toda la atención, y llenan todas las páginas de la
historia; de suerte que la parte
mas lata del destino de los pueblos se
encuentra abandonadaála prerogativa
real, al poder central.
Imposible
es que sucediera de otro modo. Es precisó un gran progreso de civilización, un gran desarrollo en la
inteligencia y usos políticos,
para que el pueblo pueda intervenir con
algún resultado en negocios de
este género. Desde el siglo XVI al XVIII, los pueblos estaban
bien lejos de ser capaces de
ello. Ved lo que pasó bajo el reinado
de Jaime I en Inglaterra al
principio del siglo XVII. Su
yerno, el elector palatino,
elegido rey de Bohemia, babia perdido su corona y sido
despojado de sus estados hereditarios
del Pa- latinado. El protestantismo entero estaba interesado en su
causa, y áeste título la Inglaterra tenia un vivo Ínteres. Hubo
un levantamiento en la opinionpública
para obligar al rey Jaimeá tomar el
partido de su yerno, y hacerle recobrar el Palatinado. El parlamento pidió la guerra
con furor ofreciendo cuantos medios fuesen
necesarios para sostenerla.
Jaime no se alteró por esto,
eludió la idea, hizo algunas
tentativas de negociación, envió
algunas tropas á Alemania, y despues se presentó al parlamento diciendo
que le faltaban nuevecientas
mil libras esterlinas para sostener
BE HISTORIA MODERNA. 2 7 5
la
lucha con alguna esperanza de buen éxito. No se creyó ni era en efecto
exagerado su calculo. Mas
el parlamento retrocedió de
sorpresa y espantoála vista de tal cantidad,
votandoáduras penas setenta mil
libras esterlinas para
restablecer un príncipe, y reconquistar
un pais que estabaátrescientas leguas do Inglaterra. Tal era la capacidadéignorancia política del pueblo
en semejante materia; obraba sin conocimiento de los
hechos, sin gravarse con ninguna
responsabilidad. No estaba por consiguiente
en estado de intervenir de una manera
regular y eficaz. Esta es la primera causa que
hizo caer entonces las relaciones
esteriores en manos del poder
central; este era el único
que se hallaba en estado de
dirigirlas, no digo por el bien público, pues frecuentemente estuvo este
muy distante de ser consultado, sino que podia hacerlo con alguna consecuencia
y buen sentido.
Ya lo veis, señores; bajo cualquier punto de vista que se nos
presente la historia política de la
Europa en esta época; ya se
fijen nuestras miradas en
el estado interior del pais,
en las relaciones de las naciones entre sí; ya
consideremos la administración de la guerra , de la
justicia y de los impuestos, en todas partes encontraréinos el mismo carácter; siempre
veremos la misma tendenciaála centralización, ála unidad ,ála
formación y preponderancia de los intereses generales, de los poderes públicos. Aqui está el trabajo oculto del siglo XV, que no nos ha dado
todavía ningún resultado aparente,
ninguna revolución propiamente dicha en la
sociedad, pero que las
prepara todas. Voy áponerávuestra
consideración hechos de
otra
naturaleza, sucesos morales,
sucesos que se refieren al desarrollo
del espíritu humano, ideas genera*
5
7 6 c ra a o
les.
Aquí encontraremos también el mismo fenómeno, llegaremos al mismo
resultado.
Empezaré
por un orden de acaecimientos que nos
han ocupadoá menudo, y que bajo formas
las mas diversas ha tenido siempre un gran lugar en la historia de Europa, por
los hechos relativosála iglesia. Hasta el siglo XV
no hemos visto en Europa mas
ideas generales , poderosas, obrando verdaderamente sobre las
masas, que las religiosas; solo la iglesia estaba investida del poder de arreglarlas, promulgarlas y
prescribirlas. Es verdad que algunas
veces se
formaron tentativas de
independencia y separación, y
que la iglesia ha tenido mucho trabajo para vencerlas. Sin embargo,
•hasta
ahora lás ha vencido; las creencias
condenadas por la iglesia no tomaron
posesion general y permanente del espíritu de
los pueblos; los mismos albigen-
ses fueron destruidos. La discordancia
en los pareceres, la lucha fue continua
en el seno de la iglesia, mas sin un resultado claro
y decisivo. A principios del siglo XV, se anuncia uii hecho bien diferentej ideas nuevas, una pública necesidad, manifiesta, de variación y re
forma
, agitan ála iglesia. El fin del siglo
XIV y el principio del XV fueron señalados por el gran cisma de
occidente, resultado de la traslación de la
Santa SedeáAvignon, y de la creación
de dos papas, el uno en Roma, y
el otro en Avignon. El combate
de estos dos Sumos Pontífices es
lo que se llama el gran cisma de
occidente. Empezó en \ 378. En 4409
queriendo el concilio de Pisa poner un términoáesas disensiones, depusoálos dos
papas, nombrando un tercero,áAlejandro V. Lejos de
apaciguarse, el cismase aumenta:
ahora hay tres papas. Eli desorden y el abuso van en
aumento. En i k i h se reúne el concilio
de Constanza
DE HISTORIA HO
DBUU. 5 7 7
áinstancias
del emperador Segismundo. En él se
propone una cosa
enteramente diferente, no se pretende nooibrar un nuevo Soberano
Pontífice, sino la reforma de la iglesia. Al principio se proclama la
indisolubilidad del concilio universal, su
superioridad sobre el poder de
los papas; tómase con
empeño la empresa de hacer prevalecer
estos principios en la
iglesia, y de reformar los abusos que
habian introducido en ella,
sobre todo con respectoálas
exacciones con que la corte de Roma se procuraba dinero. Para lograr este objeto, el concilio nombra lo
que nosotros llamaremos una comision de información,
es decir, un colegio reformador,
compuesto de diputados del mismo seno elegidos
entre las diferentes naciones; este colegio estaba encargado de indagar
cuáles eran los abusos
que manchaban la iglesia , el modo
de remediarlos, y de hacer
una relación al concilio para que dispusiese los medios de ejecución.
Mas mientras este se ocupaba en semejante tarea, se le propuso
la cuestión de saber si podía
procederála reforma de los abusos sin la
participación visible del gefe de la iglesia, sin la. sanción del papa.
La negativa triunfa por la influencia del partido romano sostenida por varones honrados pero tímidos; el concilio
en \ M7 elige un nuevo papa,áMartin
V. El Sumo Pontífice fue
encargado de presentar por su parte un
plan de reforma de
la iglesia. Este no fue
aprobado, el concilio se separa. En
un nuevo concilio se convoca en Basiléa con el mismo objeto, el cual volvióáemprender el trabajo
reformador del concilio de Constanza; sus efectos no fueron mas ventajosos. El cisma estalla tanto ep el
interior de la asamblea como en la
cristiandad. El papa transporta á Ferrara el concilio de Basiléa, y
despuesáFlorencia. Una parte
2
7 8 ctbso
de
prelados rehúsa obedecerle y permanece en Basiléa:
del
mismo modo que hace poco habia dos
papas ahora hay dos concilios. £1 de Basiléa continua en sus
proyectos de reforma, nombraáFélix V por
su Soberano Pontífice, al cabo de algún tiempo se transporta¿Lausana, y se disuelve
en 4HU9 sin haber adelantado nada. De este modo triunfó la magesurd papal,
quedando en posesion del campo de batalla
y del gobierna de la iglesia :
el concilio no pudo realizar su
empresa , mas hizo cosas sin saberlo
que le sobreviven. En el
momento en que el concilio de Basiléa abortó en sus tentativas de reforma, algunos soberanos se aprovecharon de las
ideas que proclamó, de las instituciones que aquel habia indicado. En
Francia, y con los de
cretos
del concilio de Basiléa,
Carlos VII redacta la pragmática sanción que proclamó en Bourges en
4438, y por ella se consagra la elección de los obispos, la supresión de las anatas, y la reforma de los principales abusos
introducidos en la iglesia. Esta pragmática sanción fue declarada ley
de estado en Francia. En Alemania la dieta de Maguncia la adopta en 4M 9, haciendo igual'
mente de
ella una ley para el imperio
germánico. Lo que el poder
espiritual intentó sin resultado, el temporal parece estar
decididoáalcanzarlo.
Nuevo contratiempo para los proyectos reformistas. Asi como se
estrellaron todos los esfuerzos del concilio, asi se estrella también la pragmática: poco tiempo tardóáperecer
en Alemania; la dieta la
abandona en m J*8 en virtud de
una negociación con Nicolás V ;
Francisco I se deshace igualmente de
ella, sustituyéndola su concordato con
León X. La reforma de los príncipes
no tuvo mejor resultado que la
del clero; mas no creáis que pereció enteramente. Del
DB SUTORIA MODKRltÁ. 1 7 0
mismo
modo que el concilio hizo cosas que le
han sobrevivido, asi también la pragmática sanción tiene
efectos
que la hacen inmortal, y harán un gran papel en la historia moderna. Los principios del concilio de Basiléa eran poderosos y fecundo*. Se
veian adoptados y sostenidos por
hombres superiores, y de un carácter enérgico. Juan de Paris, Ailly,
Gerson y tm gran número de persona? distinguidas del siglo XV se declaran sus
defensores. En vano se disuelve
el concilio; en vano se mira
abandonada la pragmática sanción
; sus doctrinas generales sobre el
gobierno de la iglesia, sobre las
reformas que debian necesariamente
obrarse, echaron raices en
Francia, se perpetuaron; pasaronálos parlamentos, y se convirtieron en una
opinion poderosa;
dandoáluz primeroálos jansenistas, despuesá los galicanos. Toda esta serie de máximas y esfuerzos que aspiranáreformar la iglesia,
que empiezan en el concilio de Constanza
y terminan en las cuatro proposiciones
de Bossuet, dimanan de la misma fuente, y se dirigen al mismo objeto ;
es el mismo hecho que se ha transformado
sucesivamente , que ha aparecido
cada vez bajo diferentes
aspectos. En vano se estrelló la tentativa de reforma legal del siglo X V
; no por esto dejó de tomar su lugar en el curso de la civilización, ni ha dejado de ejercer aunque
indirectamente una inmensa influencia.
Los
concilios tenian razón
de perseguir la reforma legal, pues
ella sola era capaz de preparar una revolución. Casi al
tiempo que el concilio de Pisa intentaba hacer cesar
el gran cisma de occidente y el con- cilip de
Constanza pretendía reformar la iglesia, en Bohemia estallaron con violencia las primeras tentativas de
reforma religiosa popular. Los sermones
y
180 CVMO
progresos de Juan
Huss datan desde el año
de 440%,época ea que empezóáenseñar sus
doctrinas en Praga. Hé aqui
dos reformas qne marchan
la una junto ála otra, la primera
en el mismo seno de la iglesia, intentada por
la misma aristocracia
eclesiástica, reforma sabia, embarazosa
y tímida; la segunda fuera de la
iglesia, y contra ella, reforma violenta, toda pasión. La lucha
se empeña entre estas dos
potencias, entre estas dos ideas. El concilio llamaá Juan Huss y áGerónimo
de Pragaá Constanza, y les condenaáser quemados como hereges y
revolucionarios. Estos sucesos, señores, hoy
dia nos son perfectamente inteligibles; entendemos muy
bien esta simultaneidad de reformas
separadas, emprendidas la
una por los. gobiernos, la otra
por los pueblos, enemigos los unos
de los otros, y por lo tanto emanadas de la misma causa y tendiendo al
mismo objeto, y finalmente que aun cuando
se hacen la guerra concurren al mismo resultado. Esto es lo que
sucedió en el siglo XV. La reforma popular de Juan Huss fue
momentáneamente sofocada; la
guerra de los
hussitas se emprendió tres ócuatro años despues de la muerte de su
maestro; fue de larga duración, violenta, mas al fin quedó triunfante
el imperio. Como se había disipado la reforma de los concilios,
como no se alcanzó el objeto que
se pretendia, no dejó de
fermentar la reforma popular;.esperaba una ocasion, y se le presentóáprincipios del
siglo XVI. Si la reforma emprendida por los concilios hubiese
alcanzado sus designios, tal vez
hubiera sido un obstáculo para la
reforma popular. La unaóla otra debia
llegarácabo, pues su coincidencia
revela una necesidad.
Hé
aqui el estado en que el siglo XV dejóála Eit-
DE HISTORIA MODERNA. 2 5 1
ropa
en cuanto á creencias religiosas : unu
reforma aristocrática intentada sin
efecto, una reforma popular principiada, sofocada, y siempre dispuesta á levantar la cabeza.
Pero no era en la esfera de dogmas religiosos
en donde se encerraba
la fermentación del espíritu humano. En el decurso del siglo XIV, como sabéis, fue
cuando la antigüedad griega y romana se
vio por decirlo asi restaurada en Europa.
Sabéis con qué ambiciosa
curiosidad el Dante, Petrarca y Bocaccio y todos sus contemporáneos,
buscaban los manuscritos griegos, latinos, los publicaban, divulgaban , y quéconniocion, qué transportes
escitaban los mas pequeños
descubrimientos de este género. En medio
de este movimiento empezó en Europa
una escuela que ha representado
en el
desarrollo del espíritu humano un papel mayor de
lo que ordinariamente se le
atribuye:
la
escuela clásica. Guardaos, señores, de dará esta palabra la acepción
que tiene hoy dia; entonces no se trataba de un sistema ni de
un debate literario. La
escuela clásica de aquella época
se llenó de admiración no solo por los escritos de los antiguos,
Virgilio y Homero, sino
también por toda la sociedad antigua, por sus instituciones, opiniones,
filosofía y literatura. Es preciso
convenir en que la antigüedad
con respectoápolítica, filosofía y literatura fue muy superiorála Europa de los
siglos XIV y XV. No es estraño
que haya ejercido un
imperio tan grande, y que la mayor parte de los genios
elevados, activos, elegantes y delicados, hayan abandonado las
costumbres groseras, las ideas confusas,
las formas bárbaras de su tiempo, y
se hayan dedicado con pasión al estudio v casi al culto de una sociedad á la vez
mejor regularizada y desarrollada. Asi
se formaba esta escuela de libres
36
292 craso
pensadores
que aparece desde principios del siglo
XV,
y
en donde
se reunían prelados,
jurisconsultos y literatos.
En
medio de este movimiento llegan los tiempos de
la toma de Constantinopla por
los turcos, la caida del
imperio de oriente, y la invasión
en Italia de los griegos fugitivos.
Ellos trajeronáesta un nuevo conocimiento de
la antigüedad, innumerables
manuscritos , mil nuevos medios de estudiar la civilización antigua. Ya
podéis pensar qué nueva admiración, quésolicitud animaríaála
escuela clásica con este motivo. En aquella
época la alta iglesia, sobre todo la de Italia, estaba
en el tiempo mas brillante de su
desarrollo , no en cuantoápoder político propiamente dicho , sino en
cuantoálujo, riquezas; se entregaba con
orgulloátodos los placeres
de una civilización elegante,
ociosa, al gusto por las letras, por las bellas artes, por los placeres sociales y
materiales. Mirad, el género de vida que
llevaban los hombres de mas nombradía en
lo político y literario, la del cardenal Bembo por ejemplo, y os sorprenderá la mezcla de sibaritismo y
de entendimiento despejado, de costumbres enervadas y audacia de espíritu que se encuentran en él. Al recorrer esta
época, cuandoáuno se le presenta el espectáculo de aquellas ideas y estado de relaciones sociales, parece encontrarse en realidad en Francia en el
siglo XVIII. Habia el mismo gusto
por el movimiento de la inteligencia,
por los conocimientos nuevos , por una vida dulce, agradable; en una
palabra era vivir en un verdadero estado de molicie y licencia ; en una falta
de energía política y creencias morales, junto con una sinceridad
y actividad de espíritu, singulares. Los
literatos del siglo XV estaban,
con res
DE HISTORIA MODERNA. 3 8 5
pectoá
los prelados de la alta iglesia, en la misma relación que los
letrados y filósofos del siglo XVIII lo están con
los señores principales; todos participaban de las mismas opiniones y
costumbres , viyian buenamente juntos,
sin conocer el trastorno que se
preparabaásu alrededor. Los prelados del
siglo XV,ácontar por el cardenal Bembo,
no previeron mejor la aparición de
Lutero y Calvino, que los cortesanos la
revolución de Francia. La situación por
lo tanto era muy análoga.
Tres
grandes sucesos se presentan en
esta* época en el orden moral :
por una parte, la reforma eclesiástica
intentada por la misma iglesia; por la otra una reforma religiosa, popular, y finalmente una revolución intelectual, que forma una escuela de libres pensadores. Todas esas
metamorfosis se preparan en medio del cambio
político mas grande
que se ha operado en Europa, en
medio del trabajo de
centralización de los
pueblos y gobiernos.
Todavía
mas; este tiempo era también el de mayor
actividad esterior de los hombres, época de
viages, empresas , descubrimientoséinvenciones de todas clases. Fue el tiempo
de las grandes espediciones de
los portuguesesálo largo de las
costas de Africa, del descubrimiento del paso y cabo de Buena Esperanza por Vasco de
Gama, del de las Américas por Cristóbal Colon, y de la maravillosa
estension del comercio eu
ropeo.
Aparecen mil invenciones nuevas; otras ya conocidas pertenecientesá
una esfera mas estrecha se hacen
populares y de uso frecuente. La
pólvora cambia el
sistema de la
guerra; la brújula el de la navegación. Desarróllase el conocimiento de pintar al óleo, llenándose la Europa de obras
maestras de aquel arte.
9
8 1 CURSO DE HISTORIA MODERNA.
Multiplícase
y generalízase el grabado en cobre inventado en 4460. El
papel de hilo se hace común.
Finalmente desde 1436 á 1452 se inventó la imprenta; testo de tantas
declamaciones, de tantas fuentes, argumentos y pruebas retóricas, las
cuales jamas podrán darla el valor, maravilloso mérito y efectos que enáencierra.
Ya
veis, señores, cuál es la grandeza y actividad de este
siglo; grandeza aun algo
eclipsada, actividad cuyos resultados no
son palpables todavía para los hombres.
Las reformas borrascosas
parecen abortar en esta época. Los gobiernos
se consolidan. Los pueblos se sosiegan. Nadie diría sino que la sociedad
se prepara solo para disfrutar
de un mejor orden en el seno de un progreso
mas rápido. Mas las fuertes revoluciones del siglo XVI están ya en los umbrales : el siglo XV las ha
preparado. Ellas serán el objeto de
nuestra próxima lección.
LECCION XII.
Señores :
Muchas veces
hemos deplorado el desorden, el caos de la sociedad europea; y nos
hemos lamentado de la dificultad de conocer y pintar una sociedad
de tal manera dispersa,
incoherente, disüelta. Hemos esperado, invocado con impaciencia el tiempo de los intereses generales, del
orden,de la unidad social. Ahora
llegamosáél, entramos en la
época en donde todo se reasume en hechos, en ideas generales, en
la época digo
del orden
y de la unidad. Una dificultad de un nuevo género encontrarémos en ella. Hasta aqui apenas
hemos podido unir los hechos entre sí, coordinarlos, tomar lo que
en ellos habia de común, y desmenuzarlos cuando habia alguna semejanza. En la Europa
moderna todo sucede de otro modo; los
elementos, los incidentes de la vida social
se modifican, obran y se resisten los
unosálos otros $ las relaciones de los hombres entre sí son
mucho mas numerosas y com
plicadas
; lo mismo sucede en cuanto ásus relaciones con el gobierno del
estado, y de los estados
entre sí,
286 craso
lo
mismo con respectoálas
ideas yátodos los trabajos del
espíritu humano. En los tiempos que hemos recorrido, hemos visto pasar un gran número de su-
Vesos aislados, estraños, sin influencia recíproca.
Hoy dia no hay aislamiento ninguno;
todas las cosas se tocan, se
cruzan, se alteran al aproximarse. ¿Hay cosa mas difícil
que encontrar la verdadera unidad en una diversidad semejante,
determinar la dirección de un movimiento tan estenso y complexo, reasumir esta
prodigiosa cantidad de elementos heterogéneos estrechamente enlazados, indicar
finalmente el hecho general,
dominante, que comprende una
larga serie de hechos que caracteriza
una época, y es la fiel
espre- sion de su influencia, de
su papel en la historia de la
civilización ?
Vaisámedir
con una ojeada la estension de esta
dificultad en el gran acaecimiento de que vamosá
ocuparnos.
En
el siglo XII encontramos un suceso
religioso en su origen, si
es que no lo
era en su naturaleza; quiero
decir, las cruzadas. A pesar de la
importancia del acaecimiento, de su
larga duración y de la variedad de incidentes que de ellas
resultaron, nos ha sido bastante
fácil analizar su carácter general, determinar su unidadéinfluencia con algun^a precisión. Hoy consi- derarémos
la revolución religiosa del siglo X V
I, la que comunmente llaman reforma. Permítaseme decir de paso , que solo
me valdré de la palabra reforma
como de
una voz sencilla y convenida, como
sinónimo de revolución religiosa, y sin
juzgar sobre el particular.
Antes de todo, señores, advertid cuán difícil es conocer el verdadero carácter
de esta crisis; y sentar de una manera general lo que ella ha sido y ha hecho.
DB HISTORIA MODERNA. 2 8 7
Es
preciso buscarlo entre el principio del siglo XVI y mediados del XVII,
porque en este período, por decirlo asi, se halla
encerrada su existencia, yes
donde ha tenido su nacimiento y fin. Todos los sucesos históricos
tienen en algún modo cierta carrera determinada ;
sus
consecuencias se prolonganálo infinito, miranálo pasado y al porvenir ;
mas no por esto es
menos cierto que tienen una existencia propia y limitada, que nacen,
se engrandecen y llenan con su desarrollo cierta porcion de su
duración, despues se disminuyen y retiran de la escena
para hacer lugar áalgún acaecimiento
nuevo.
Poco
importa saber la fecha precisa que se
designa como origen de la reforma ; puede tomarse aproximadamente en el
año 4520, cuando Lutero en Wittem- berg quemó públicamente la bula
de Leon X que le condenaba1, separándose
asi oficialmente de la iglesia romana. En esta época y entré mediados
del siglo XVII, en el año 4648, tuvo lugar
la conclusión del tratado de W^estfalia en donde está comprendida la vida de la reforma. Hé aqui
la prueba. El primero y principal
efecto de la revolución religiosa fue el de crear en Europa dos
clases de estados, los católicos y
protestantes, colocarlos en presencia
uno de otro, y empeñarlos en una lucha entre
sí. Este combate con muchas vicisitudes
duró desde el principio del siglo
XVI hasta mediados del XVII. En 4648, por el tratado de
Westfalia, los estados católicos y protestantes al fin se reconocieron recíprocamente ; consintieron en su
mùtua existencia,
prometiéndose vivir en sociedad y
en paz,
independientemente de la diversidad
de religión. A contar desde 46JJ8 la diversidad
de religión cesó de ser el principio dominante de la clasificación
2
8 8 CURSO
de
los estados, de su
política esterior, de sus relaciones, de sus alianzas. Hasta esta época y ápesar de las grandes variaciones, la Europa estaba esencialmente dividida en
una liga católica y en una liga protestante. Despues del
tratado de West(alia desaparecióesta distinción: los estados forman alianza óse
dividen, por consideraciones diferentes
de los
dogmas religiosos. Aqui se
detuvo la preponderancia, es decir, la
carrera de la reforma,
aunque sus consecuencias no hayan
dejado de deseuvolversé.
Recorramos esta
carreraápasos agigantados, y sin hacer mas que nombrar
los acaecimientos y los hombres,
indiquemos lo que ella contiene. Veréis por esta sola indicación, por esta sencilla, secaéincompleta nomenclatura,
cuál debe ser la
dificultad de reanimar una serie
de hechos tan variados y complexos, de reducir
digo en un hecho general,
determinar el verdadero carácter de la revolución religiosa del siglo X V I, y asignar su papel
en la historia de
nuestra civilización. En el momento en que estalló la reforma, cayó, por decirlo asi, en medio
de un gran acaecimiento político, entre la lucha de Francisco I con Carlos V, de la
Francia con la España; guerra empeñada en un principio
por la posesion de Italia, en seguida por el
dominio del imperio de Alemania, finalmente por la preponderancia
en Europa. Fue laépoca en que
la casa de Austria se
levantó, y se hizo dominante en
Europa. También fue el tiempo en que la
Inglaterra por medio de Enrique
VIII intervino con mas regularidad, permanencia y amplitud en la política
continental.
Sigamos
el curso del siglo XVI en Francia.
Estálleno de las
grandes guerras religiosas entre los católi-
DE HISTORIA MODERNA. 2 8 9
eos
y protestantes ; las cuales se convierten en el me
dio
7 en la ocasion de una nueva< tentativa de los seño-
res poderosos para recobrar el poder que veian esca
par
de sus manos, y dominarála magestad
real. Este es el sentido
político de nuestras guerras de
religión , de la liga, de la lucha de los Guisas
contra los Valois, que acabó por el advenimiento al trono de Enrique IV.
En España durante el reinado de Felipe
II se efectuó la revolución de las
provincias unidas. La inquisición y la libertad civil religiosa se hacen la guerra bajo los nombres del duque de Alba y del príncipe de Orange. Mientras en
Holanda triunfa la libertadáfuerza
de perseverancia y buen sentido,
perece en el interior de la
España bajo el yugo
del poder absoluto , secular y
eclesiástico.
En
Inglaterra esta fue la época de los reinados de María y de Isabel; la lucha
de esta última como gefe del
protestantismo contra Felipe II; de la exaltación de Jacobo Estuardo al trono de Inglaterra; del principio
de1las grandes querellas del rey con el
pueblo ingles. Hacia el mismo
tiempo, en el norte
tuvo lugar la creación de nuevas
potencias. La Suecia se levantóen
4523 por los esfuerzos de Gustavo
Wasa. La Pru- sia se crea por la
secularización del orden teutónico. Las
potencias del norte toman un lugar en la
política europea que no habían
ocupado hasta entonces, y
cuya importancia aparecerá bien pronto en la guerra de los
treinta años.
Volvamos otra
vezála Francia, bajo el reinado de Litis X III, y verémos al cardenal
Richelieu cambiando la administración interior, sus relaciones con
la Alemania, y el apoyo prestado al
partido protestante. En Alemania durante la última parte del siglo
37
290 ctTBao
XVI
principió la lucha contra los
turcos;áprincipios del XVII la
guerra de los treinta años, el acaecimiento
mas grande de la Europa oriental moderna
: aparecieron en
la escena Gustavo Adolfo,
Wallenstein, Ti- lly , el duque de Brunswick, el duque
de Weimar, los nombres mas
grandes que se han pronunciado en
Alemania.
En
la misma época, en Francia, se verificó el advenimiento de Luis XIV, el principio de la Fronde,
y en Inglaterra la
esplosion de la revolución que destronóáCárlos I.
Ya
lo veis; no tomo mas que los grandes acaecimientos de la historia, sucesos
cuyo nombre nadie ignora; os he presentado su número, variedadé importancia.
Si buscamos hechos de otra naturaleza ;
acaecimientos menos aparentes,
que se resuman en menos nombres propios, también encontraremos
esta
¿poca sobrecargada de ellos. Fue el
tiempo de los cambios mas grandes en las instituciones políticas de casi todos
los pueblos, tiempo en que
la monarquía pura prevalece en la mayor parte de los grandes estados , mientras que en Holanda se crea
la república mas poderosa de Europa,
y que en Inglaterra la monarquía constitucional llega definitivamenteásu triunfoóestá
en su
camino. En la iglesia es la época en que las antiguas órdenes monásticas pierden casi todo su poder
político, viéndose
reemplazadas por una nueva orden de
otro carácter, y cuya importancia tal
vez equivocadamente pasa por muy superioráesta : hablo de los
jesuítas. En el mismo tiempo, el
concilio de Trento borra la influencia
que podia haber quedado de los de
Constanza y Basiléa, y asegura el
triunfo definitivo de la
corte de Roma en el orden
eclesiásti
DE HISTORIA MODERAA. 2 9 1
co.
Salgamos de la iglesia, echad una ojeada sobre la
filosofía, sobre la libre carrera del espíritu humano, y veréis aparecer dos
hombres, Bacon y Descartes, autores de
la mas grande revolución filosófica que ha sufrida el
mando moderno, los gefes de dos escuelas que se
disputan su imperio. También es
el tiempo del mayor lustre de la
literatura italiana; época en que principian
las literaturas inglesa y
francesa. Finalmente es el tiempo de la
fundación de las grandes colonias, y
de los
desarrollos mas activos del
sistema comercial.
Asi
, señores, bajo cualquier punto de vista
que consideréis esta época, sus acaecimientos políticos, eclesiásticos,
filosóficos, literarios, se encuentran en ella
en mayor número, mas variados é importantes que en todos los siglos que le
han precedido. La actividad de
la inteligencia humana se manifiesta en
todos sentidos, en las relaciones de los
hombres entre sí, en la de estos con el
poder, en la de los estados, en el puro trabajo
intelectual; en una palabra, es un tiempo
de grandes hombres y de grandes cosas. Y en medio de este tiempo, la revolución religiosa que
nos
ocupa es el
mayor de todos los acaecimientos; el hecho dominante de la época; el que
le da su nombre, y determina su carácter. Entre tantas causas poderosas
y que han representado tan gran papel, la reforma fue la mas
importante, aquellaála cual se
han dirigido todas las demas, la queólas
ha modificado todas,óno
siéndola posible ha sido modificada ella. De suerte que lo que hoy hemos de hacer, es caracterizar con verdad, resumir
con precisión el acaecimiento que ha dominadoátodos los
demas en el tiempo de los mayores sucesos,
la causa que ha obrado mas en el
tiempo de mayores causas.
2
9 2 curso
Sin dificultad conoceréis cuán difícil es reunir
hechos tan diversos, tan inmensos, tan estrechamente relacionados, y
conducirlosáuna verdadera unidad histórica. Sin embargo, es
preciso que se haga; una vez se han consumado
los acaecimientos, cuando han
procedido de la historia, lo
mas esencial es que el hombre
indague sobre todo si son los
sucesos generales, si son el
enlace de las causas y los
efectos. Esta es, por decirlo asi, ia
parte inmortal de la historia,
aquellaáque tienen necesidad de asistir todas las generaciones para comprender
lo pasado, y entenderse ellas mismas.
Esta necesidad de generalidad, de resultado racional, es la mas poderosa y gloriosa de todas las necesidades intelectuales; mas
es preciso guardarse bien de
satisfacerla por medio de generalizaciones incompletas y precipitadas. Nada
hay que tiente mas que dejarse llevar por el placer
de indicar al momento yáprimera
vista el carácter general, los
resultados permanentes de una
época, de un suceso. El espíritu
humano es como la voluntad de los
hombres, siemprerprecipitado para
obrar,
impaciente cuando encuentra obstáculos, deseoso, ávi(Jo de libertad
y conclusion; olvida de buena gana los hechos que le precipitan y le sujetan, mas aunque los olvida
no los destruye; ellos subsisten
para convencerle algún dia de su
error, y condenarle. En el
espíritu humano, señores, no se ofrece mas que un medio para evitar este peligro, y es el de agotar con valor y
paciencia el estudio de los sucesos antes de
sacar consecuencias generales y
definitivas. Los hechos son con relación al
pensamiento lo que las reglas de la moral con
respectoála voluntad, aquel está
obligadoáconocerles,állevar
su peso; y solo cuando ha
satisfecho este deber, cuando ha medido y re-
DE HISTORIA MODERNA. 3 9 5
corrido
toda su estension, es cuando se le permite desplegar sus alas, y tomar el vuelo hacia las altas regiones desde
donde verá las cosas en su conjunto y en sus resultados. Si quiere subir muy de prisa
y sin haber tomado conocimiento del
territorio que ha de contemplar
desde arriba, el peligro de error y de caída es incalculable. Sucede
como en un cálculo de guarismos en
donde un error ocasiona otros, y asi
ha¿ta lo infinito. En la historia, si en
el primer estudio no se ha tenido cuidado de todos los hechos, si uno se deja llevar del
gusto á la, precipitada
generalización, es imposible preveráqué
estravío se verá conducido.
Señores:
apenas he hecho ni he podido hacer en
este curso mas
que tentativas de generalización, contra lo que acabo de decir,
resúmenes generales de hechos que no
habíamos estudiado de cerca ni en
masa. Llegados yaáuna época en
que esta empresa es mucho
mas difícil que cualquiera otra, en que
las disposiciones de error son
mayores; creo deberos advertir y precaver contra mi propia esplicacion.
Despues de hecho esto proseguiré y
procuraré hacer con la reforma lo que
con los demas acaecimientos; pretendo buscar los medios de reconocer su acontecimiento dominante , describir su carácter general, y manifestar cuáles son el
lugar y papel que corresponden á este
gran acaecimiento en la civilización
europea.
Ya os acordaréis en dónde
dejamos la Europaáfines del siglo
XV. Durante su curso hemos visto dos grandes tentativas de revoluciónóde reforma religiosa: una de reforma legal por
los concilios, otra de
reforma revolucionaria en
Bohemia por los Hussistas; hemos
visto apaciguarse y estrellarse
entrambas; y sin embargo no se
puede menos de conocer que era imposible impedir
394 CURSO
tal
suceso; que debía producirse bajo unaú otra forma ; que lo que el siglo XV intentaba lo llevaríaácabo inevitablemente el XVI. No contaré los pormenores de la revolución religiosa del siglo X VI, porque creo ser bastante conocida de todos; solo me limito
i
saber cuál
era su influencia general sobre
los destinos de la humanidad.
Al preguntar cuáles son las causas'que determinaron este gran acaecimiento, nos contestan los
adversarios de la reforma deberse imputarávarios accidentes,áalgunas desgracias sobrevenidas en el
curso de la civilización ,áque,
por ejemplo, la venta de las
indulgencias se habia confiadoálos
dominicos, por cuya razón los
zelos se apoderaron de los agustinos.
Lu- tero era agustino, hé aquí el
motivo que revela la reforma.
Otros la han atribuidoála ambición de
los soberanos ,ásu rivalidad con el
poder eclesiástico,ála envidia de
los nobles seculares que
querían apoderarse de los bienes
de la
iglesia. De este modo se ha querido esplicar la revolución
religiosa por el lado perjudicial de los hombres y de los negocios
humanos, por \o¿ intereses particulares
y pasiones personales.
Mirándolo
bajo otro aspecto, los partidarios, los amigos de la
reforma quieren legitimarla manifestando la necesidad
que habia en efecto de poner un
dique álos abusos de la iglesia, presentando aquella como
un arreglo de los vicios religiosos, como una tentativa concebida y
ejecutada con la sola mira
de volver áconstituir una iglesia
pura, la iglesia primitiva. Ninguna de entrambas esplicaciones me parece
fundada. La segunda tiene mas visos
de verdad que la primera; i lo menos es mas grande, está
mas en relación con la intensidad de la importancia del suceso; con
todo,
/
, DE HISTORIA MODERNA. 2
9 5
tampoco
la creo exacta. A mi
modo de ver la reforma ni ha
sido un accidénte, resultado de alguna
ca- , dualidad, de algún Ínteres personal, ni una sencilla
mejora religiosa, el fruto
de una utopia de humanidad
y
verdad. Ha tenido un origen mas poderoso, y déla clase de
los que dominan todas las causas
particulares. Ha sido un rapto,
digámoslo asi, de libertad del
espíritu humano, una nueva necesidad de pensar,
de juzgar libremente por sí mismo
y con sus solas fuerzas, de los hechoséideas que la Europa habia recibido
hasta entonces,óestaba obligadaáaceptar de las
manos de la autoridad. Es una poderosa tentativa de emancipación del
entendimiento humano; y dando álas
cosas el nombre que las corresponde, una
insurrección de la inteligencia de los hombres contra el poder absoluto
en el
orden espiritual. Tal esámi parecer el verdadero carácter, la fisonomía
general y dominante de la reforma.
Hé
aqui el doble hecho que se presentaácualquiera al considerar por
una parte cuál era en esta época
el estado del saber humano, y por
la otra el del po-
',
der espiritual, el de la iglesia , que era quien tenia el gobierno del espíritu de
los hombres.
Con
relaciónála inteligencia humana existia una actividad mucho m ayor, una
necesidad mas grande de desarrollo de
lo que hasta entonces habia esperimenta-
dó. Esta
nueva actividad era el
resultado de diferentes causas, pero que se reunieron en algunos
siglos. Hubo tiempos por
ejemplo en que nacieron las heregías, tomaron alguft lugar en
ellos, y despues cayeron en desuso siendo reemplazadas por otras;
hubo épocas en que las opiniones filosóficas
siguieron el mismo curso que las heregías. Desde el siglo XI hasta
el XVI
se
3
9 6 CURSO
reunieron los trabajos hechos por el espíritu humano, ya en la esfera religiosa, ya en la filosófica; últimamente llegó el momento
,de que
se presentase algún resultado. Ademas, todos los medios de instrucción
creadosófavorecidos en el seno de la misma iglesia daban ya sus frutos.
Habíanse instituido escuelas, y de estas
salido hombres que no habian perdido su tiempo; cuyo número se veia aumentar de dia en
dia. Estos querían pensar por sí
mismos, por su cuenta, pues se creian
con mas conocimientos de los que habian
poseido hasta entonces. Por último llegó
ese re- novamiento, esa nueva era del espíritu humano verificada por medio del restablecimiento de la
antigüedad, cuya marcha y efectos os
describí en nuestra úl
tima reunión.
A
principios del siglo XVI todas estas causas reunidas imprimían en
el pensamiento un movimiento muy enérgico, una necesidad imperiosa de progreso.
La situación del gobierno del espíritu humano,
del poder espiritual, por el contrario, habia caido en un estado de
inercia, en un estado estacionario. El crédito político de la
iglesia, de la corte de Roma, habia
disminuido mucho; la sociedad
europea ya no estaba bajo sus
órdenes, habia pasado á manos de los gobiernos de los seglares. Con
todo, el poder espiritual conservaba íntegras sus pretensiones, su resplandor , toda su
importancia interior. Le sucedía lo*que muchas veces á los gobiernos antiguos.
La mayor parte de las quejas que se formaban contra ellos no eran mejor
fundadas. No es cierto que en el siglo
XVI la corte de
Roma haya sido tan tiránica como se la
supone ni que
abura ra en mas abusos que, en
otros tiempos. Al contrario, tal vez jamas el gobierno
BE HISTORIA MODERNA. S 9 7
eclesiástico habia sido
mas dócil, tolerante y
dispuestoádejar andar las cosas con
tal que no se la opusieran obstáculos, con tal que se reconocieran en
ella los derechos de que habia disfrutado hasta entonces, que se le
asegurase su existencia, y pagasen los
miamos tributos. De buena gana
hubiese dejado en paz al espíritu humano, si este hubiera hecho otro tanto con él. Mas
ya se sabe que cuando los gqbiernos es- tan menos considerados, cuando son mas
débiles, y en dfsposicion de dañar menos, es precisamente cuando se ven atacados, y
son el blanco de todos, porque entonces puede dirigírseles el tiro con fruto, lo que
no cuando eran fuertes.
Por
el solo
exámen del estado del espíritu humano en esta
época y el de su gobierno, se saca la consecuencia legítima de que
el carácter de la reforma ha debido
ser, como dije anteriormente, un nuevo rapto de libertad, una insurrección poderosa de
la inteligencia humana. No
lo dudéis, esta es la
causa dominante , la que se sostiene sobre todas las demas ; causa superiorátodos los
intereses de las naciones y de los soberanos,
superior igualmenteála necesidad
de reforma propiamente ta l, á la
necesidad de reformar los vicios de que se quejaban en esta época.
Quiero
suponer que despues de los primeros años
de la reforma, cuando hubo desplegado todas sus pretensiones , y
espuesto sus agravios, en un momento el
poder espiritual hubiese convenido en los mismos principios, y hubiese
dicho : «Pues bien, sea asi, todo
lo reformo; vuelvoámi
antiguo orden mas legal, mas
religioso. Suprimo las vejaciones’ las
arbitrariedades, los tributos;
en materia de creencias, modifico, esplico, y en una palabra, vuelvo á mi estado
3
8
2
9 8 curso
primitivo. Mas
reformados los agravios y vicios de este modo , guardaré mi posicion, seré como
antiguamente el que gobierne el
espíritu humano, con el mismo
poder y derechos.» ¿Creeis que la revolución religiosa se hubiera contentado
con esto, y se hubiese detenido en su curso?
No tal; estoy convencido que hubiera continuado su carrera, y que despues de haber pedido la reforma hubiera solicitado la libertad. La crisis del siglo XVI no
era simplemente reformista; era esencialmente revolucionaria. Es
imposible quitarle este carácter, sus
méritos y servicios, de que ha poseido
todos los efectos.
Echemos
una ojeada sobre los destinos de la
reforma; veamos loque ha hecho principalmente
y ante todas cosas en los
diferentes paises por donde se ha desenvuelto. Advertid que se ha
desarrollado en situaciones muy
diferentes, en medio de suertes
muy desiguales ; si vemos
queápesar de la
diversidad de situaciones, queápesar
de la desigualdad de fortunas ha seguido por todas partes
un cierto objeto, ha obtenido
cierto resultado, y conservado cierto carácter, será evidente que este
carácter que habrá superado todas las di
versidades
de situación, todas las desigualdades de fortima, debe ser el
carácter fundamental del suceso;
que este
resultado debe ser el que
esencialmente buscaba.
En todas
partes en donde ha prevalecido la
revolución religiosa del siglo
XVI, si no ha obrado la
emancipación completa del espíritu humano, le ha
procurado un nuevo y poderoso
aumento de libertad. Es verdad que ha
dejado el pensamiento sometido á todos los azares de
libertadóservidumbre de las instituciones políticas, pero ha abolidoó desarmado al
poder
DE HISTORIA MODERNA. 8 9 9
espiritual, al gobierno sistemático y temible del pensamiento (4). Este es
el resultado que ha alcanzado la reforma en medio de
combinaciones las mas diversas. En Alemania no habia libertad política;
la .reforma no la introdujo, ella habia
fortificado mas bien que debilitado
el poder de los príncipes, fue mas contrariaálas instituciones libres de la edad media que
favorable á su desarrollo. Sin embargo, suscitó y mantuvo en Alemania una
libertad de pensamiento mayor que en
todas partes. En Dinamarca,
en un pais en donde
domina el poder absoluto, y
penetra tanto en las instituciones municipales como en las
generales del estado, también se emancipó la facultad de pensar, y se ejerció libremente en todas las carreras por la influencia de
la reforma. En Holanda, en medio de una república, en Inglaterra bajo la
monarquía constitucional , yá,pesar de haber sufrido una tiranía religiosa y dura por mucho tiempo, se
efectuó igualmente la
emancipación del espíritu humano. En Francia finalmente, en la situación
que parecia menos favorable para los
efectos de la revolución religiosa, en un pais
en donde fue vencida, fue un
principio de independencia y libertad
intelectual. Hasta en 4685,
es
decir, hasta la revocación del edicto de Nantes, la reforma obtuvo en Francia
una existencia legal. Durante este
tiempo escribió, disintió, provocó á sus adversariosáescribir y discutir
con ella. Este solo hecho, esta guerra
de folletos, de conferencias entre
las opiniones antiguas y modernas, ha divulgado en Francia una libertad mas real, mucho mas activa de
(i)
Al leer estas reflexiones debe tenerse presente que M. Guixot es protestante
por principios y que se resiente algo de
esta circunstancia todo cuanto dice de
la reforma. ( N. del T -)
♦
500 cuno
lo que
comunmente se cree; libertad que se ha convertido en provecho de la ciencia, de la moralidad, del honor
del clero francés, tanbien como en favor
de la facultad de pensar en
general. Examinad, señores, las conferencias de Bossuet con Claudio,
sobre toda la polémica religiosa de esta época, y preguntad si Luis XIV hubiera tolerado en
cualquiera otra materia tal grado de
libertad. Entre los debates de la reforma y su
partido opuesto fue en donde se
abrigaron mas sentimientos de libertad
en la Francia del.siglo XVII. El pensamiento religioso era
entonces mas atrevido, trató aun con
mas franqueza las cuestiones que el pensamiento político de
Fenelon en el Telémaco. Este estado
no cesó hasta la revocación del edicto de Nantes. Asi es que
apenas acababa de cesar la esplo-
sion del
espíritu humano que tuvo su principio en 1685 y acabó en el siglo X V
III, y la influencia de la revolución religiosa
en favor de la libertad intelectual, cuando j a comenzó la dé la revolución
filosófica.
Ya lo veis,
señores, por todas partes en
donde ha penetrado la reforma,
donde ha representado un papel
interesante, victoriosaóvencida, siempre ha tenido por
resultado general, dominante, constante, un progreso inmenso en la actividad y libertad del pen
samiento
, hacia la emancipación del
espíritu humano. Y no solo
la reforma ha tenido este resultado si
no
que se ha contentado con él; y es que
como era lo esencial del mismo suceso, su carácter primitivo y fundamental, asi que le hubo
encontrado ya no se ocupó en buscar otro. En Alemania, lejos de pedir la
libertad política, aceptó, no digo la servidumbre, pero sí la falta
de libertad. En Inglaterra
consintió la constitución gerárquica
del de-
BE HISTORIA MODERNA. M i
ro,
y la presencia de una iglesia que abunda en tantos abusos como
nunca llegaronáconocer en
la. romana, siendo al mismo
tiempo mucho mas esclava. ¿Porquéla reforma tan apasionada, tan inflexible , bajo ciertos respetos, se mostró
aqui tan fácil y dócil? Por
que alcanzaba el hecho general áque se dirigía, la abolición del poder
espiritual, la emancipación del espíritu humano. Lo
digo segunda vez, allí en*donde
ha logrado su- objeto, se acomodaátodos
los regímenes,átodas las situaciones.
Hagamos ahora un esperimento contrario de este exámen; veamos lo que
ha pasado en un
país en donde no ha
penetrado la revolución
religiosa, en donde ha sido
sofocada en sus principios, ó en donde no ha podido desarrollarse. La historia nos
contesta áesto que en estos paises
el espíritu humano no pudo emanciparse : Dos grandes naciones pueden atestiguarlo, la
España y la Italia. Mientras que en las par»tes de
la Europa en donde ha tenido un
poderoso ascendiente la reforma, el espíritu humano tomó
en los tres últimos siglos
una actividad y libertad
desconocidas hasta entonces; asimismo en donde no penetró , el conocimiento
de los hombres cayó en la misma
época en un estado verdadero de
inercia y molicie ; de manera que la
prueba en favor, y la esperien- cia
en contra de este exámen, han
sido hechas, por decirlo asi, simultáneamente, y dado el mismo
resultado en sentido contrario.
La
vehemencia del pensamiento, la abolición
del poder absoluto eñ el orden espiritual, hé aqui el ca- rácter esencial
de la reforma, el
resultado mas general de su
influencia, el hecho dominante de su
destino.
Digo
hecho dominante, y lo digo
con intención. La
362 era»
emancipación
del espíritu humano ha sido
en efecto en el curso de la reforma un hecho mas bien
que un principio, un resultado mas bien que una intención. Según creo
la reforma ha obrado
mas en esto de lo qoe habia
emprendido, y tal vez mas de lo que deseaba. Al contrarío de
otras muchas revoluciones que se han quedado muy abras
de lo que pretendían, en que los sucesos han sido
inferiores al pensamiento,
las
consecuencias de la reforma han ido mas
allá de sus miras; siendo mas grande como
acaecimiento que como sistema, no
ha conocido enteramente lo que ha
hecho; á haberlo conocido no hubiera osado manifestarlo.
¿Qué
reconvenciones dirigen constantemente á la reforma sus adversarios? ¿Qué resultados le echan
en cara para hacerla callar?
Dos
principales: primero la multitud de
sectas, la licencia de los
espíritus, la destrucción de toda autoridad espiritual, la
disolución de la sociedad religiosa
en su conjunto; segundo la tiranía, la
persecución. Decian á los reformadores, «vosotros provocáis y,
producís la licencia; y cuando ya ha tenido efecto,
quereis contenerla y reprimirla. ¿Y cómo la reprimís? Por medios
los mas duros y violentos. Vosotros [>er- seguis también la
heregía en virtud de una autoridad
ilegítima.»
Examinad,
reasumid los grandes ataques dirigidos contra toda la
reforma, y separando las cuestiones puramente dogmáticas, estos
son los dos fundamentalesáque siempre se redúcete.
El partido
reformado estaba confuso con este
motivo. Guando se le imputaba la
multiplicidad de sectas, en lugar de confesar y sostener la libertad de su libre
DE
HISTORIA MODERNA. SOS desarrollo, anatematizaba las sectas, se escasaba y desconsolaba porque se habían introducido. Si se le tachaba
de persecución, se defendía
con dificultad, alegando en su
favor la necesidad; decia que
tenia derecho de reprimir y castigar el
error, porque estaba en posesion
de la verdad; que sus
creenciaséinstituciones eran las únicas legítimasj que si la iglesia romana no tenia derecho
para castigar á los reformados,
era porque no le asistía
la acción legítima
contra ellos.
Cuando los
ataques sobre persecución se diri gian
al partido que dominaba en el
seno de la reforma, no por sus enemigos sino por sus
propios hijos; cuando las sectas que anatematizaba la decian : «hacemos lo que vosotros habéis
hecho, nos separamos como vosotros
os
habéis separado,»entonces aun se
vei^ mas embarazado para contestar, no respondiendo muchas veces mas que por
un aumento de rigor.
La
revolución religiosa del siglo XVI no
conociólos verdaderos principios
de la libertad intelectual mientras trabajaba para destruir el poder absoluto en el orden espiritual.
Emancipaba el espíritu humano, y pretendía
aun gobernarle por la
le y: comoáhecho, hacia prevalecer el libre exámen; como principio, creia sustituir un poder legítimoáun poder
ilegítimo. No se habia remontado hasta la
primera razón, ni descendido
hasta las últimas consecuencias
de sus
obras. Asi es que cayó en una doble
falta: por una parte no conoció
ni respetó todos
los derechos del pensamiento
humano; cuando los reclamaba para sí los violaba para los demas;
por la otra no supo medir los derechos de la autoridad en
el orden intelectual; no hablo de
la autoridad coactiva, que no puede tener ninguno en semejante materia, sino de la autoridad
puramen
5
0 4 cubso
te
moral, obrando solo sobre los espíritus y por el solo camino de la
influencia. Algó falta sin
embargo, en la mayor parte de los países reformados, p r a la buena organización de la
sociedad intelectual, para la acción
regular de opiniones antiguas,
generales; no se han sabido conciliar
los derechos y la necesidad de la tradición con los de la
libertad, y el motivo sin duda
ha sido
en esta* circunstancia el que
la reforma no ha comprendido del
todo ni ha aceptado sus principios y efectos.
De
aqui proviené ese aire
de inconsecuencia y poquedad de
espíritu que muchas veces ha dado una gran ventaja ásus adversarios. Estos
sabian perfectamente lo que hacian y
querían; se remontaban hasta los principios de su conducta manifestando todas sus
consecuencias. Nunca ha existido gobierno mas
consecuente y sistemático que el
de la iglesia romana. En cuanto al hecho, la corte
de Roma ha transigido y cedido muchas mas veces que la reforma; en cuanto al principio
ha adoptado mas completamente su propio
sistema, ha observado una conducta mucho mas coherente. Es una gran cosa,
señores, tener un lleno conocimiento
de lo que se hace y quiere, la adopción completa y racional de
una doctrina y de un designio. La revolución religiosa del siglo XVI nos ha dado ejemplo patente de
ello. Nadie ignora que el po
der principal instituido
para luchar contra ella fiie la
orden
de los jesuítas. Dirigid una
mirada sobre su historia y veréis como
en todas partes salen frustradas todas sus tentativas; y en dónde han
intervenido con alguna intensidad, han ocasionado perjuicios ála cau- sa en que se han mezclado. En Inglaterra
perdieronálos reyes; en España álos pueblos. El curso gene-
DE fllrfÓRIA MODERNA. 5 0 5
ral
de los acaecimientos, el desarrollo de la civilizac ión moderna, la libertad del
espíritu humano, todas estas
fuerzas contra las cuales los
jesuitas se veian obligadosáluchar, se
dirigieron contra ellos y los vencieron. Y no tan solo salieron
mal en sus empresas, sino que
acordaos también de los medios
que se vieron precisadosáemplear. Nada
de esplendor, grandeza; nunca se
valieron de brillantes acaecimientos, ni pusieron en movimiento poderosas masas de hombres ; siempre obraron por caminos subterráneos,
oscuros , subalternos, por conductos
nada propios para
llamar
la atención del espíritu humana, ni
concillarse el Ínteres público
que* llevan consigo las cosas
grandes, cualquiera que sea su
principio y objeto. Al con-
v
trario, el partido contra quien estos
luchaban, no tan solo venció, sino que lo
hizo con estrépito; hizo cosas
grandes con grandes medios, sublevó los pueblos; sembró la Europa
de hombres grandes; cambióá la faz del sol la suerte y forma de
los estados. En una palabra, todo se conjuró contra los
jesuitas, la fortuna y las
apariencias; ni el buen
sentido que desea un feliz resultado, ni
la imaginación que parece necesitar de
la ostentación se vieron satisfechos por
sus destinos. Y con todo
es muy cierto que
participaron de cierta grandeza,
qúe una idea grande acompaña su nombre,
influencia é historia. El saber lo que
obraban y querían, el tener un
lleno y claro conocimiento de los principios por los cuales
obraban, y objeto i que se
dirigían, es decir, porque tuvieron grandeza de pensamiento y de voluntad , no hicieron el papel ridículo propio de los reveses obstinados y de los medios
miserables. Por la inversa; en donde el
suceso ha sido mas jgrande que el pensamiento,
en donde pa-
59
3
3 6 cumso
rece faltar el conocimiento de los primeros
principios,
y
de los últimos resultados de la acción, queda siempre el resultado de una
cosa incompleta, inconsecuente, mezquina, que coloca á los mismos
vencedores en
cierta
clase de inferioridad racional, filosófica, enj a influenciaálas veces se
deja sentir en los
acaecimientos. Esta es, según creo, la
lucha del antiguo orden espiritual, contra el orden nuevo, el lado débil de la
reforma,
lo que tantas veces ha puesto obstáculosásu situación, lo que la ha impedido defenderse tan bien
como tenia derecho de hacerlo.
Señores,
podría considerar con vosotros bajo
otros muchos aspectos la revolución
religiosa del siglo XVI. Nada he dicho
ni tengo que decir en
cuantoásu parte puramente dogmática,
de lo que ha hecho en la religión
propiamente dicha, y en cuantoálas relaciones del alma
humana con Dios y con el porvenir eterno ; mas podría manifestárosla en
la variedad de sus concesiones con el orden social, conduciendo por todas partes á resultados de
una inmensa importancia. Por ejemplo, volvió á llamarála religión en medio de los
seglares, en el mundo (le
los fieles; hasta entonces, por decirlo
asi, la religión era el dominio es-
clusivo del clero, del orden eclesiástico; es verdad que este distribuía sus
frutos, mas también lo
es queél solo
disponía de ella en el
fondo, y casi era el único que
tenia derecho de hablar sobre
su particular. La reforma ha hecho
entrar las creencias religiosas en
la circulación general; ha
abiertoálos fieles el campo de la
fe en donde no tenian
derecho de entrar. Ha tenido al
mismo tiempo un segundo resultado; casi
ha desterrado la religión de la política, ha devuelto la
independencia al poder temporal.
Mientras ella toma
0
1 HISTORIA MODERNA. 5 0 7
ba,
por decirlo asi, posesion de los fieles, la religión salía del gobierno de la sociedad. En los paises
reformados ,ápesar de la diversidad de las constituciones eclesiásticas, en la misma Inglaterra en donde esta constitución se halla mas vecina del antiguo orden de cosas, el
poder espiritual no
tiene ya ninguna pretensión de
dirigir el poder temporal.
Otras
muchas consecuencias de la reforma
podría enumerar, pero es preciso limitarse y contentarme con haber puestoávuestra consideración
su carácter principal, la emancipación del espíritu humano, la abolición del
poder absoluto en el orden espiritual; abolición sin duda que no fue completa, pero que sin embargo fue el
maj'or paso que hasta nuestros dias se dió en este
camino.
Antes de
concluir os ruego advirtais, qué semejanza particular de destino se
encuentra en la historia de la
Europa moderna, entre la sociedad religiosa y la civil , y las revoluciones que han sufrido.
La sociedad cristiana empezó, cpmo vimos al hablar de la
iglesia, por ser una
sociedad perfectamente libre, formada únicamente en hombre de una creencia común, sin instituciones, sin
gobierno propiamente dicho, arreglada tan solo por poderes morales y
‘variables según
las necesidades del momento. En
Europa la sociedad civil principió del mismo modo, álo menos en su
mayor parte, por unas bandas de
bárbaros; sociedad enteramente libre, en donde cada eual permanecía en
ella porque quería, sin leyes ni poderes instituidos. Al salir de
este estado, el cual no podia
conciliarse con un gran adelanto social, la sociedad
religiosa se colocó bajo un gobierno esencialmente aristocrático, es decir, bajo
la corporación del
SO
S CURSO 1)C HISTORIA MODERNA.
clero.
Los obispos, los concilios,
la aristocracia eclesiástica
eran los que la gobernaban. Un
hecho de la misma naturaleza tuvo
lugar en la sociedad civil al salir del
estado de la
barbarie; vimos igualmenteála aristocracia, al feudalismo seglar
apoderarse del dominio. La sociedad religiosa salió de la forma aristocrática para entrar en la de la monarquía pura: este es el sentido del triunfo alcanzado por la
corte de Roma sobre
los concilios y sobre la
aristocracia eclesiástica
europea. Igual revolución se efectúa en la sociedad civil; el poder real
prevalece y toma posesion del mundo europeo pasando sobre los despojos del
poder aristocrático. En el siglo XVI, en
el seno de la sociedad religiosa, estalló una insurreccion contra el
sistema de la monarquía
pura, contra el poder absoluto
en el orden espiritual. Esta revolución
trae consigo , consagra, establece en
Europa el libre exámen. En nuestros dias hemos visto un acaecimiento semejante en el orden
civil: el poder absoluto temporal se ha visto igualmente atacado, vencido. Ya lo veis, las
dos sociedades han pasado por las mismas vicisitudes, han sufrido las mismas devoluciones; con la
sola diferencia que la sociedad religiosa
siempre ha adelantado mas en esta
carrera.
Estamos,
señores, en posesion de uno de los grandes hechos de la
sociedad moderna', del libre exámen, de
la libertad del espíritu humano. Vemos prevalecer casi por todas partes y en un mismo tiempo la cen
tralización política. En mi próxima lección trataré de
la revolución de Inglaterra, es decir,
del suceso en que el libre exámen y la
monarquía pura, resultados uno y otro
del progreso de la civilización, se encontraron caraácara por la
primera vez.
LECCION X III
Señores:
Visteis
en el curso del siglo XVI, que todos los
elementos, todos los sucesos de la antigua sociedad europea habían ido
ápararádos hechos esenciales, al libre
exámen, y ála centralización del poder.
El uno prevalecía en la sociedad
religiosa, el otro en la civil.
Al mismo tiempo triunfaba en
Europa la emancipación
del espíritu humano y la monarquía pura.
Era
imposible que no se empeñase una lucha algún dia entre estos dos sucesos, porque existia entre ellos cierta
contradicción; el uno era la
derrota del poder absoluto en el orden
espiritual, el otro su victoria en el temporal; el primero preparaba la decadencia de la antigua monarquía
eclesiástica, el segundo consumaba la ruina de las antiguas libertades
feudales y comunales. Su simultaneidad, como habéis visto, consistía en que
las revoluciones de la sociedad religiosá marcharon mas de prisa que las
de la sociedad civil; la una habia
llegado ya al momento de la emancipación del pensamiento
individual, mientras que la otra
solo
3
1 0 CURSO
al estado
de la concentración de todos los
poderes en uno general. La coincidencia de los
hechos, lejos de provenir de su
semejanza, no impedia fuesen
contradictorios. Uno y otro fueron unos progresos en el curso de la
civilización, pero
unidosádiferentes situaciones;
progresos cuya fecha moral era diferente, por
decirlo asi, aun cuando
coincidiesen en el tiempo. Por consiguiente, era inevitable que vinieran
ácombatirse antes de lograr su reconciliación.
En
Inglaterra tuvo lugar el primer choque.
La lucha del libre
exámen , fruto de la reforma
contra la ruina de toda libertad
política, fruto de los triunfos de
la monarquía pura, la tentativa de abolir el poder absoluto, asi en
el orden temporal como en el
intelectual; este es el sentido de la revolución de Inglaterra , este su
papel en el curso de nuestra
cmli-
zacion.
¿Y
por qué se empeñó esta lucha mas pronto' en Inglaterra que en otras partes?
¿Por qué las revoluciones del
orden politico han coincidido de mas cerca
en este pais
que en el continente con las
revoluciones del orden moral? #
La
magestad real en Inglaterra ha pasado
por las mismas vicisitudes que en
el continente, llegandoáun
grado de concentración y energía
bajo el reinado de los T
udor, cual nunca habia conocido. Esto no
es decir que el
despotismo práctico de los Tudor fuese mas violento, ni costase mas
caro á la Inglaterra que el de sus predecesores. Creo que se
cometieron tantos y tal vez mas actos de tiranía, vejaciones
éinjusticias bajo el
reinado de los Plantagenet que bajo los Tudor. También créo^ que en esta época el gobierno de la monarquía
pura en el continente era mas
BE HISTORIA MODERNA. 5 1 1
duro y arbitrario que en Inglaterra. £1 nuevo
suceso que nos lo manifiesta asi es que bajo el reinado de los Tudor se hizo sistemático el poder absoluto : el
poder real pretendió
elevarse¿una soberanía primitiva,
independiente, valiéndose de un lenguage
de que nunca habia usado hasta entonces. Las pretensiones
teóricas de Enrique V III, de Isabel, de Jacobo y de Cárlos I , fueron enteramente diferentes de las que tuvieron Eduardo I y
Eduardo I I I , aunque en cuanto al hecho el poder de estos dos últimos reyes
no fue menos estenso y arbitrario. El principio , el sistema
racional de la monarquía es el que cambió en Inglaterra en el siglo XVI, mas bien que su poder práctico:
E
l gobierno real se cree
absoluto y superiorátodas las
leyes, aun áaquellas que manifiesta querer respetar.
Por
otra parte, en Inglaterra la revolución religiosa no seguia los
mismos pasos que en
el continente ; fue obra de
los mismos reyes. No porque en
esta nación no hubiese también desde
mucho tiempo gérmenes, elementos, y aun tentativas de reforma popular, las
cuales no hubieran probablemente
tardado en estallar; mas Enrique
VIII se anticipó, y el poder se hizo revolucionario. De aqui
resultó que,álo menos en su origen, como corrección de los abusos y de la tiranía eclesiástica, y como emancipación del espíritu humano, la reforma
inglesa fue mucho menos completa que en el
continente. Se hizo, como
por convencimiento , partidaria de los
intereses de sus autores. El rey
y el obispado, que como cabeza de la
iglesia permaneció en Inglaterra
despues de la separación de la
Santa Sede, se repartieron ya como
riquezas, ya como poder , los
despojos del gobierno anterior, del soberano
5
1Í CURSO
Pontífice.
Los efectos no tardaron en dejarse
sentir. Decíase que la reforma se habia efectuado, y que sin embargo subsistían todavía la mayor parte
(le los motivos que la
habian hecho desear. Volvió puesáaparecer bajo
la forma popular, pidiendo contra los
obispos lo que antes pidió
contra la corte de Roma,
acusándolos de haberse constituido otros tantos papas. Cuantas veces la
suerte general de la revolución
religiosa se veia comprometida , siempre que se trataba
de luchar contra la antigua iglesia, se unian
todos los miembros del partido reformado para hacer cara al enemigo común. Pero pasado el peligro,
la lucha interior volvíaá
entablarse; la reforma popular atacaba nuevamenteála reforma
real y aristocrática, denunciaba sus
abusos, se quejaba de su tiranía, la intimabaáque cumpliese sus promesas,
yá que no reprodujese el poder
que ella misirta habia
destronado.
Hácia la misma época se declaraba en la sociedad
civil un movimiento de emancipación , una necesidad de libertad
política apenas conocida, ó á lo menos impotente hasta entonces. En
el curso
del siglo XVI la prosperidad comercial de Inglaterra se
aumentó con una estrema rapidez, al mismo tiempo que la riqueza territorial y las
haciendas cambiaron de mano en su
mayor parte. El progreso
de la división de las tierras inglesas en el siglo XVI,áconsecuencia de la
ruina de la aristocracia feudal, y otras muchas causas que
sería prolijo enumerar, es
un suceso en que no se ha puesto bastante atención : todos los documentos nos manifiestan que el número
de propietarios aumentó prodigiosamente en aquella época, y que la mayor
parte de las tierras
pasabanámanos de la gentrjr, esto es, de la nobleza inferior, y de los plebeyos. La alta no
DE HBTOBIA MODEIMA. 5 1 5
bleza,
la cámara de los lores, era mucho menos rica que la cámara
de los comunes á principios del siglo
XVI. De modo que habiaála vez un gran desarrollo de riqueza
industrial, y un gran cambio en la riqueza de propiedad. En medio
de estos dos hechos, sobrevino otro: el
nuevo movimiento de los espíritus. E l reinado de Isabel fue tal vez la época de la m ay o r
actividad
literaria y filosófica de Inglaterra;
tiempo de pensamientos fecundos y atrevidos : los puritanos seguían, sin
vacilar, todas las
consecuencias de una rígida doctrina,
pero fuerte; otros espíritus
menos morales y mas libres, que no
reconocían ningún principio, ningún sistema, acogian solícitos todas las ideas
que
ofrecian
satisfacer algún tanto su curiosidad y alimentaban su ardor. En donde el
movimiento de la inteligencia
sea un vivo placer, la libertad será bien pronto una necesidad, que pasará
brevemente del pensamiento público al estado.
Bien se
manifestaba en el continente, en
algunos de los paises en donde habia
aparecido la reforma, cierta
propensión del mismo género, una cierta necesidad de libertad política;
mas los
medios de éxito feliz faltabanáesta nueva necesidad; no sabia en dónde
asegurarse , no encontraba ningún
punto de apoyo en las
instituciones ni en las costumbres;
permanecía vaga, incierta, buscando en
vano cómo hacerlo para satisfacerse. En
Inglaterra sucedió todo lo contrario; allí el espíritu de libertad política que volvióáaparecer en el siglo XVI con motivo de la reforma,
tenia un punto de apoyo y medios
de acción en las antiguas
instituciones, en el estado
social entero.
Nadie ignora, señores, el primer origen de las instituciones libres dé Inglaterra; todos saben que en
»0
314 oumo
424
5 la coalicion de los barones arrancó la magna
carta de las manos del rey Juan. Lo que no se sabe
tan generalmente, es que esta magna carta fuese
otra
vez puesta en planta y confirmada por la mayor parte
de los reyes sucesivamente. Entre el siglo XIII y el XVI fue confirmada
mas de treinta veces. Y no solo se confirmó sino que se dieron nuevos
estatutos para sostenerla y desarrollarla. Podemos decir que vivió sin claro ni
intervalo. Al mismo tiempo se
formó la cámara de los comunes tomando lugar en las instituciones soberanas
del país. Bajo la raza de los
Plantagenet echó verdaderamente sus
raices; no quiero decir con esto que en esta época haya representado
ningún gran papel en el estado, pues el
gobierno propiamente dicho no le pertenecía ni por via de influencia; solo intervenía en él cuando era convocada por el rey, y cuando tal sucedía casi siempre
lo verificaba con pena, vacilando, y como temerosa de comprometerse
mas bien que como celosa de
aumentar su poder. Mas cuando se trataba de defender sus derechos
particulares, la fortuna,ó la casa
de los ciudadanos, y en una palabra, las
libertades individuales , la cámara de
los comunes cumplía entonces su misión
con mucha mas energía y perseverancia;
poseía-todos los principios que hoy dia
constituyen la
base de la constitución de Inglaterra.
Despues
de los Plantagenet, y sobre todo bajo el
reinado de los Tudor,la cámara de los
comunes,ómas bien el Parlamento
entero, se presenta bajo otro aspecto. Ya no defendía tan bien las libertades individua* les como
cuando, los Plantagenet. Los arrestos arbitrarios, las violaciones de los derechos particulares se hicieron
mucho mas frecuentes, ignorándose las mas
DE HISTORIA H
O tlIK A . 5 1 5
de las veces. En desquite el
parlamento tenia mucho mas ascendiente en el gobierno general del
estado. Para cambiar la religión
del pais
y arreglar el orden de sucesión, Enrique VIH necesitaba un
apoyo, un instrumento público, valiéndose con
este objeto del parlamento, y
sobre todo de la cámara de los comunes. Bajo la
dominación de los Plantagenet
este fue' un instrumento de resistencia, una garantía de los derechos privados; y bajo el reinado
de los Tudor se convirtió en
un instrumento de gobierno, de
política ge
neral;
de manera queáfines del siglo XVI, aunque ha•bia servido y sufrido
casi todas las tiranías, sin
embargo su importancia uo habia
dejado de aumentarse mucho;
habia establecido su poder, este poder sobre
el cual descansa,ádecir verdad, el gobierno representativo.
Si
observamos el estado de las instituciones libres de Inglaterra á
fines del siglo XVI encontrarémos :
primero,
máximas, principios de libertad que
habian permanecido constantemente escritos, que jamas habian sido perdidos
de vista por el pais ni la legislación; segundo, precedentes, ejemplos
de libertad muy diversos es verdad, ejemplos y
precedentes contrarios entre sí, pero bastante
suficientes para legitimar y sostener las reclamaciones, para
apoyarálos defensores de la libertad
en la lucha empeñada contra .la
arbitrariedadóla tiranía; tercero, instituciones especiales y locales,
fecundas en gérmenes de libertad: el
jurado , el derecho de reunirse,
de armarse, la independencia de las administraciones y de
las jurisdicciones municipales;
cuarto, finalmente, el parlamento y su
poderío, de quien la dignidad real
tenia mas necesidad que nunca, pues
habia dilapidado la mayor parte de sus
dominios, derechos feudales, ventas independien-
5
1 0 CUBgO
tes, etc.,
sin tener otro recurso para atenderásu manutención
que el
de apelar al voto del país.
El
estado político de la Inglaterra era pues, en el siglo XVI,
enteramente diferente del del continente; yápesar de la tiranía de los Tudor,
del triunfo sistemático de la monarquía
pura, existia sin embargo en él un
fuerte punto de apoyo, un medio seguro
de acción para el nuevo espíritu
de libertad.
En
esta época dos necesidades nacionales coincidieron en Inglaterra : por una parte
una necesidad de revolución y libertad religiosa
en el seno de la reforma despues de
principiada; por la otra, una necesidad de libertad política en él seno de la monarquía pura en progreso;
y estas dos necesidades podian
invocar para ir mas adelante lo que ya se
habia efectuado en uno y
otro
camino : se aliaron. O partido de la
reforma re* ligosa invocó la
libertad política en socorro de su
fe y conciencia, contra el rey y
los obispos. Los amigos de la
libertad política volvieronábuscar el apoyo de la reforma popular : ambos
partidos hicieron causa común para luchar contra el
poder absoluto en el orden
espiritual y temporal, poder que entonces
se veia concentrado enteramente en manos del rey. Este es el
origen y sentido
de la revolución inglesa.
Se
dedicó esencialmenteála defensaóála
conquista de la libertad. Para el partido
religioso fue un medio, para el político.un
objeto; mas se trataba de libertad y entrambos estaban obligadosá
protegerla. Entre el partido
episcopal y el puritano jamas hubo
una queja verdaderamente religiosa, apenas se empeñócontroversia alguna
sobre los dogmas, sobre el objeto
de la fe propiamente dicha; no
porque no dejase de haber entre
ellos diferencias muy reales en
cuanto
DE HISTORIA MODERNA. 5 1 7
áopiniones,
muy importantes y de grandes consecuencias; sino porque no era este
el punto capital. La libertad
práctica era lo que el
partido puritano quería arrancar al
episcopal; por esto se empeñó el combate:
también
habia otro partido religioso que quería fundar un sistema, que
pretendía hacer prevalecer otros
dogmas, otra disciplina, otra constitución eclesiástica; este era el
partido presbiteriano : pero aun cuando
hizo todos los esfuerzos posibles no estaba en disposición de entregarseátodasr
las esperanzas de su
deseo. Colocado en la defensiva, oprimido por los obispos, no pu- diendo obrar la menor cosa sin el consentimiento de
los reformadores políticos, sus aliados
y gefes necesarios , la libertad era
el ínteres dominante del
partido presbiteriano; Ínteres general, opinion común de todos los
partidos que concurrían al movimiento, cualquiera que fuese su diversidad. Si tomamos las cosas bajo un
punto de vista mas general, la
revolución de Inglaterra fue esencialmente política, efectuábase en medio de un
pueblo y en un siglo religioso; las idease y las pasiones religiosas le
servían de instrumentos, mas su primera
intención y su objeto definitivo eran
políticos, se dirigianála libertad, ála abolición de todo poder
absoluto.
Voyá
recorrer las diferentes fases de
esta revolución ,ádescomponerla
en los
grandes partidos que se
sucedieron en ella; despues la volveréáentrelazar en el curso general de la
civilización europea, marcarésu
lugaréinfluencia, y veréis por
los detalles de los hechos cómo
desde el
principio se nos presenta como el
primer choque del libre
exámen y de la monarquía pura; la primera esplosion de la
lucha de estas dos grandes
fuerzas.
S
I S CURSO
En
esta poderosa crisis se manifiestan tres
partidos principales; tales son las
revoluciones que se contienen en ella en cierto modo, j que se
presentaron su
cesivamente en la
escena. En cada partido, en cada revolución se aliaban dos bandos
y marchaban juntos, el uno político y el otro religioso; el primeroála
cabeza , el segundo como en
su seguimiento, pero necesitando el uno del otro, de modo que el doble carácter del acaecimiento está
impreso en todas sus faces.
El
primer partido que se
deja ver, aquel bajo cuja bandera han marchado todos los demas, es el de la
reforma legal. Cuando principió la
revolución de Inglaterra , cuando se
reunió aquel gran parlamento en
4640 , todo el mundo decia, y algunos
creian <son sinceridad, que
la reforma legal era suficiente para todo; que existían
en las
antiguas lejes y prácticas del pais remedios pará todos los abusos, para restablecer un
sistema de gobierno enteramente
conforme al voto público. Este partido
reprobaba altamente, j quería precaver sinceramente los impuestos
percibidos ilegalmente, las prisiones
arbitrarias, los actos reprobados; ea una palabra, todo quería hacerlo valiéndose de las le. jes
conocidas del pais. En el fondo de estas
ideas existia una creencia hacia la
soberanía del r e j , es decir, hacia el
poder absoluto. Mas un secreto instinto le advertía
que en aquello mismo habia algo de falso j peligroso ; por lo que
deseaba que nunca se hablase de aquel
asunto: sin embargo, cuando se le
irritabaúobligabaáesplicarse,
admitía en el gobierno real
un poder superiorátodo
origen humano, á toda
intervención, defendiéndole cuando era necesario. Al mismo tiempo creía que
esta soberanía absoluta comoá prin-
DE HISTORIA MODERNA. S19
cipio
debia ejercerse’ siguiendo ciertas
reglas, ciertas formas; que no
podia traspasar ciertos límites, y que
estas reglas, estas formas y estos límites estaban sufi-
cientemente establecidos y garantidos en la magna carta, en los estatutos
confirmativos, en las antiguas
leyes del pais. Tal era su símbolo político. En materia
religiosa, el partido legal creía que el
obispado habia invadido demasiado las atribuciones de los demas, que los
obispos tenían sobrado poder
político, que su jurisdicción era muy
estensa, que era preciso restringirla y
vigilar su ejercicio. Con todo, miraban con afición al
obispado, no solo como
institución eclesiástica , como sistema del
gobierno de la iglesia, sino por ser un apoyo
necesario de la prerogativa real,
y un medio para defender y sostener la
supremacía del rey en materias religiosas. La soberanía del rey en el orden
político ejerciéndose según las formas y
en loslímites legales reconocidos, la supremacía del rey en
<■1orden religioso, aplicada y
sostenida por el obispado, era
el doble sistema del partido legal, teniendo por principales gefesáClarendon,
Colepepper, Lord Capel y hastaálord
Falkland,ápesar de ser el
partidario mas ardiente de las
libertades públicas, y el que contaba
en sus filas casiátodos los grandes señores
que
no estaban servilmente subyugados
por la corte. •Detras de estos se adelantaba un segundo partido
que
llamaré de la revolución política: este creía que las
antiguas garantías, que las
antiguas barreras legales habian
sido insuficientes, que se debia obrar un gran cambio, una verdadera
revolución, no en las formas sino en la
realidad del gobierno; qne era
pre
ciso
retirar al rey yásu consejo la independencia de su poder, y colocar la
preponderancia política en la
5
3 0 CUBSO
cámara de
los comunes; que el
gobierno propiamente llamado debia
perteneceráesta asamblea yá sus ge- fes. Este partido no se hacia cargo
de sus ideas, de sus intenciones, tan clara y
sistemáticamente como yo lo hago; mas
tal era el fondo de sus doctrinas, de sus tendencias políticas. En
lugar de la soberanía absoluta
del rey, de la monarquía
pura, creía en la de la
cámara de los comunes como asamblea representante del pais. Bajo esta idea
se hallaba oculta la de la
soberanía popular, idea que
el mismo partido que la solicitaba
estaba bien distante de poder conocer adoptando todas sus consecuencias, pero que al
presentarseáél la había aceptado bajo la
forma de la soberanía de la
cámara de los comunes.
Un
partido religioso, el de los
presbiterianos, estaba unido al partido
de la revolución política con
vínculos los mas estrechos. Los presbiterianos querían hacer en la iglesia una revolución
análogaála que sus aliados
meditaban efectuar en el estado. Queriau que la iglesia se 'gobernase por
medio de asambleas, dar
el poder religiosoá una gerarquía de asambleas
ingertas las unas en las otras,
del mismo modo que sus aliados
pretendían dar el poder político ála
cámara de los comunes. Con
todo, la revolución
presbiteriana era mas atrevida y
completa, pues tanto tendía ácambiar la
forma como el fondo del gobierno
de la iglesia, mientras que el partido político solo aspirabaácambiar las influencias, la preponderancia, sin meditar ningún
otro trastorno en la forma de las
instituciones.
Las
gefes del partido político tampoco todos eran favorablesála organización
presbiteriana de la iglesia. Muchos
de ellos, entre los cuales se cuentan
Hampden
DE HISTORIA MODERNA. 3 3 1
y
Hollis hubieran preferido tal vez un
obispado moderado , reducidoálas funciones
puramente eclesiásticas , y mas
libertad de conciencia. Sin embargo, se resignaban , pues que
necesitabanásus fanáticos aliados.
Habia otro partido aun que pedia mucho mas; decía
que era necesario cambiarála vez
los cimientos y forma del gobierno; que toda la constitución política
era viciosa y funesta. Este partido se separaba enteramente de las antiguas ideas de la Inglaterra, renunciabaásus instituciones,á sus recuerdos nacionales,
para.fundar un nuevo gobierno según la teoría pura, ta l á lo menos como él la concebia. No era una sencilla revolución de gobierno, sino una formal revolución de la sociedad la que quería
obrar. El partido de quien ahora mismo acabo de hablar, el partido de la
revolución
política, quería introducir grandes
cambios en las relaciones del
parlamento con la corona, estender el poder de las cámaras, sobre todo el de la de los comunes,
conferirla el derecho de nombramiento para los
cargos públicos principales, y darla
la dirección suprema de los negooios
generales; mas sus proyectos de
reforma no se estendian mucho mas allá.
No se propuso ninguna idea para cambiar
por ejemplo el sistema electoral, el
judicial, administrativo y municipal del pais. El partido
republicano meditaba todos estos cambios, y proclamaba la necesidad que
habia de llevarlosácabo; en una palabra, quería reformar no solo
los poderes públicos, sí que también las relaciones sociales y la distribución de los derechos
Este
partido participaba como el anterior de una porcion religiosa y otra política. En la política se albergaban
los republicanos propiamente llamados, los
ki
3
2 2 com o
teóricos,
Ludlow, Harrington, Milton, etc. Junto áestos
formaban los republicanos de
circunstancias, de intereses, los gefes principales del ejército,
Ireton, Cromwell, Lambert, hombres mas ómenos sinceros en el arrebato de su
primer pronunciamiento, pero que pronto se dejaron seducir por miras personales, y por las
necesidades de su situación. Al rededor de estos se reunia el partido republicano religioso,
todas las sectas entusiastas que
no reconocían otro poder legíti-
timo que el de Jesucristo, y que mientras esperaban su
venida querían ser gobernados por
sus elegidos. Seguíanáeste partido un
crecido número de libertinos subalternos,
y de hombres fantásticos y delirantes
que se prometían los unos la
licencia, los otros la igualdad de bienesóel
sufragio universal.
Señores,
despues de once años de lucha, en 4653, ya habian aparecido y se
habian estrellado sucesivamente todos estos partidos; á lo menos deberían
creerlo asi, el público estaba convencido de ello. El partido legal
habiéndose quedado atras desde luego, vió menospreciar la antigua
constitución, las leyes del pais,
y penetrar las innovaciones por -todas partes. El partido de
la revolución política veia perecer las formas parlamentarias en el nuevo
uso que habia querido hacer de ellas; veiaála cámara de los comunes despues de doce años de dominación, reducida por la
espulsion sucesiva de los realistas y presbiterianosáun reducido número de miembros, cámara
que fue despreciada, detestada del público, éincapaz de gobernar. El
partido republicano parecia haber alcanzado mejor su
objeto : en la apariencia quedó
dueño
del
campo y del poder; pues la cámara de los
comunes apenas contaba
mas que 50ó60 miembros,todos
DE HWTOMA MODE1MA. 5 2 5
republicanos. Podían considerarse y llamarse señores del
país. Mas este se negaba absolutamenteá
dejarse gobernar por tal partido; los republicanos no podían hacer cumplir su voluntad en ninguna parte;
faltábales toda acción sobre el
ejército y el pueblo. Todo vín
culo
, toda seguridad social dejó de existir,
no se ejercía la justicia, y si la había no
era tal pues que no
se administraba mas que por el ínteres
de las pasiones, de la fortunaóde
los partidos. La misma poca seguridad que habia en
las relaciones de los hombres, se
hizo estensivaálos caminos; veíanse
cubiertos de ladrones, de
bandidos ; la anarquía material y la moral tronaban por todas partes,
y la cámara de los comunes y el consejo de estado republicano eran impotentes para reprimirla.
Los
tres grandes partidos de la revolución fueron llamados sucesivamente para conducirla, para gobernar el pais según su conocimiento y voluntad,
yápesar de eso
no pudieron; los tres se estrellaron
completamente. Entonces fue,dice Bossuet, «cuando apareció un
hombre que nada fióála fortuna de cuanto pudo alcanzar por medio del cálculo y de la previsión ;» espresion
llena de error que desmiente toda la historia. Jamas ha habido hombre que
haya fiado masála fortuna
que Cromwell, ni ha existido una
persona que mas se haya
espuestoásus azares, que mas te«merariamente haya marchado sin designio, sin
objeto , pero.siempre decididoáir tan lejos como le condujese la suerte. Una ambicio'n sin límites,
y una habilidad admirable para deducir cada
día, de cada circunstancia,
algun nuevo progreso, el arte de aprovechar
la fortuna sin pretender
jamas reducirlaáreglas, este fue el
carácter verdadero de Cromwell.
Le suce-
8
1 1 cmao
dk>
lo que quizá no acaecióáotro hombre
de su clase; atendióátodas las fases mas
diversas de la revolución , fue el hombre
de los primeros y últimos tiempos , unas veces
el gefe de partido de la insurrección, el promovedor
de la anarquía, el mas fogoso revolucionario de la
Inglaterra, otras de la reacción anti-re- volucionaria, del
restablecimiento del orden, de la reorganización social, representando él solo
de esta manera todos los papeles
que se repartían los princi*
pales actores en el curso
de las revoluciones. No podemos
decir que Cromwell fuese un
Mirabeau, pues le faltaba la elocuencia,
y aunque muy activo no obtuvo
ningún aplauso ni en los primeros
años del largo
parlamento.
Mas fue sucesivamente un Danton y un
Bonaparte. Él mas que otro alguno
contribuyó áderribar el poder, y él
mismo lo levantó despues , porque
nadie mas que
él supo tomarle y dirigirle. Era
preciso que alguien tomase las riendas del gobierno, nadie sabia ni podia, y
él lo
alcanzó. Este fue su título.
Dueño ya del gobierno
este hombre cuya ambición se
habia mostrado tan audazéinsaciable, que siempre marchó por
decirlo asi atropellandoála
fortuna, decididoá no« pararse jamas,
desplegó un buen sentido, una prudencia, un conocimiento de lo posible que
dominaba sus mas violentas pasiones. Es verdad que tuvo
una afición decidida al
poder absoluto, y un vivo deseo
de colocar la corona en su cabeza y en
la de su familia. Renuncióáeste último designio cuyp peligro supo conocer
con tiempo, y en cuanto al poder absoluto, aunque
le ejercía de hecho, siempre
estuvo en la inteligencia que no estaba en armonía con el carácter de
su tiempo, que la
revoluciónáque habia cooperado y
que siguió bajo todos aspectos se ha-
DE HISTORIA MODERNA. 5 2 5
bia
.entablado contra el despotismo, y que
el voto constante de la Inglaterra era el
de ser gobernada por un
parlamento y con las formas
parlamentarias. Entonces , como déspota
por afición y en el hecho, quiso tener un parlamento y gobernar
parlamentariamente. Se dirigió sucesivamenteátodos los partidos, probó
combinar un parlamento con los
entusiastas religiosos , con los
republicanos, con los
presbiterianos, y con los
oficiales del ejército. Todo lo revolvió para constituir un
parlamento que pudiese y quisiese marchar con él. Mas
fue en vano; una vez sentados los
partidos en el palacio de Westminster, querían arrancarle el poder que ejercía, y dominar ásu vez. No digo que su Interes, que su
pasión personal no fuese su idea favorita, pero tampoco es menos cierto que si
hoy hubiese abandonado el poder, se hubiera visto
obligadoátomarle
otra vez
al dia siguiente. Entre
pu•rítanosórealistas, republicanos
úoficiales, nadie mas que Cromwell
estaba entonces en estado de gobernar
con algún orden y justicia. Ya se
habia hecho la prueba. Era imposible dejarálos parlamentos,
es decirálos partidos sentados en el
parlamento, que tomasen un imperio que
.no podian conservar. Tal era la situación de Cromwell: gobernaba con un sistema que
sabia muy bien que no era
el del
pais; ejerció un poder que todos
reconocieron como necesario, pero que al mismo tiempo nadie aceptaba. Ningún partido miro
su autoridad como un gobierno definitivo. IjOS realistas
, los presbiterianos, los republicanos,
el ejército, que era el partido que parecía mas adictoáCromwell, todos estaban convencidos de que su gobierno
era pa- sagero. Jamas reinó en los espíritus, nunca fue mas que un mal
andar, una necesidad del momento. El
396 cunto
protector, el dueño absoluto de la Inglaterra, se vio
obligado
toda su \idaámanejar hábilmente su fnra«para sostenerse en el
poder; ningún partido podia gobernar comoél, mas
ninguno le era tampoco adicto :
asi
es que se tío constantemente atacado por todosála vez.
Guando su muerte, solo los republicanos estaban en disposición de empuñar
el cetro del poder; lo probaron
, mas no salieron mejor que antes «n su
empresa. No fue por falta de
confianza,álo menos en los fanáticos del partido. Milton publicó
en aquella época, un- cuaderno lleno
de ingenio y buen sentido, titulado :
«Mediofá
d ljr pronto para restablecer la república.)> Considerad
cuál era la ceguedad de esos hombres. Bien pronto volvieron ácaer en la imposibilidad de gobernar que ya habían esperimentado. Monk, fue quien
dirigió el acaecimiento que esperaba
toda la Inglaterra. Efectuóse la restauración.
La
restauración de los Estuardos fue en Inglaterra un acaecimiento muy
nacional. Presentóseála vez con
los méritos de un gobierno antiguo, de un gobierno
que descansa en las
tradiciones, en los recuerdos del país;
y con las ventajas de un gobierno nuevo de quien no se
habia hecho ninguna prueba reciente, ni
se habían sufrido apenas
las faltas y peso. La antigua monarquía era el único
sistema de gobierno que hacia veinte
años no se
veia desacreditado por su
incapacidad y mal éxito en la administración del país. Estas dos causas
hicieron la restauración popular, sin tener contra
ella mas
que las consecuencias de -los partidos violentos, pues el público se
unióáella sinceramente.
Según-la
opinion del país, era la sola probabilidad/ el sólo medio de
gobierno legal, es decir, lo que
el país
M HISTORIA MODERNA. 5 3 7
deseaba
con mas ardor. Precisamente esto fue lo que
ofreció la restauración, teniendo buen cuidado de presentarse bajo el
Aspecto de un gobierno legal.
*
A la vuelta de Cárlos II, el primer partido realista que tomó la
dirección de los
negocios fue en
efecto el partido legal
representado por su gefe mas hábil, el gran canciller Clarendon. Sabéis que
desde \ 660 hasta 4667 Clarendon fue el primer ministro, y la
verdadera influencia dominante en
Inglaterra. Clarendon y sus amigos
volvieronápresentarse con su antiguo sistema,
con la soberanía absoluta del re y, contenida en
límites legales, reprimida ya por las
cámaras en ipateria de impuestos, como
por los tribunales en materia de
derechos particulares de
libertades individuales , pero poseyendo en
cuanto al hecho de gobierno
propiameute llamado, una independencia
casi completa, y una preponderancia
la mas decisiva para
la es- clusionócontra el voto de la mayoría de las cámaras, y principalmente contra la de los comunes; sin dejar de tener por esto bastante respeto al
orden legal, bastante solicitud por
los intereses del pais, poseyendo
un sentimiento noble de su dignidad, un
color moral, grave y honorífico; tal era
el carácter de la administración de Clarendon
durante siete años.
Mas las ideas
fundamentales sobre que
reposaba esta administración, la soberanía absoluta del re y,
y el gobierno colocado fuera de
la poderosa influencia de las cámaras, estas
ideas digo, eran antiguaséimpotentes. Apesar de la
reacción efectuada en los primeros momentos
de la restauración, veinte años
de dominación parlamentaría contra la dignidad real las habia arruinado para sifcrtipre. Pronto estalló en
el seno del partido realista unñuévóelemento: espíritus libres y
5
* 9 CUB90
díscolos
que participaban de las ideas del tiempo, creían que la, fuerza estaba en los comunes; y
acordándose poco del orden legal ó de
la soberanía absoluta del rey, solo se ocupaban
en el éxito de sus miras, buscándole por todas partes en donde entreveían algún medio de influencia
y poder. Formaron un partido que 9e unió
con el
nacional descontento, y Clarendon
fue derribado.
Entonces llegó un
nuevo sistema de gobierno, el de esta porcion
de partido realista que acabo de
describir; los libertinos y díscolos formaron
un ministerio que se llamó
miuisterio de la
Cabala, y otras muchas administraciones que sucedieron á esta. Hé aqui
su carácter. Los principios, las
leyes y derechos les eran indifei'entes, ningún
cuidado les daba la justicia ni
la verdad, buscaban cuáles eran los
medios de lograr su
objeto en cada ocasion; si el éxito
dependia de la influencia de los comunes, se hacían partidarios de
estos, si les congenia .perjudicar, ridiculizaráesta cámara, lo hacían sin la menor aprensión, dándola al
día siguiente una satisfacción
si era necesario. Un día se
intentaba la corrupción, otro se lisonjeaba el espíritu,nacional , sin tener
ningún cuidado de los
intereses generales del pais, de su
dignidad, de su honor; en una
palabra , era un gobierno enteramente egoístaéinmoral, estraño á toda
doctrina, átoda mira pública; mas
bastante inteligente y liberal en el fondo
y en la práctica de los
negocios. Este fue el carácter de la
Cabala, del ministerio del <?onde de
Danby y de todo el gobierno iuglés dtísde 4667 hasta 4679. A pesar de
su inmoralidad, de su desden por lps principios y verdaderos intereses
del pais, ,qste gobierno fue menos
eclipso,, menos impopular que; ,ql taini^rio de
J)E HISTORIA 110DZR3A. 5 2 9
don.
¿Y por qué? Porque era mas propio de
aquellos tiempos, porque conocía mejor
los sentimientos del pueblo aún en
los momentos que este le servia
de juguete, porque no era antiguo y eslraño como el de Clarendon; y aun cuando
hizo mucho mas daño al país, este se acomodaba mejorásu régimen.
Con
todo, llegó un momento en que la corrupción, la bajeza, el desprecio de los derechos y honorpúblico fueron llevadosátan alto grado que faltó la resignación. Verificóse
un levantamiento general contra el
gobierno de los libertinos. En el seno de lacámara de los comunes se habia formado
un partido nacional, patriótico. El rey se decidióánombrarálos gefes de este para el consejo, y entonces tomaron la dirección de los
negocios lord Essex, el hijo de
aquel que mandó los primeros ejércitos
parlamentarios durante la guerra civil, lord Russel, y otro hombre que sin
tener ninguna de sus virtudes le era muy superior en habilidad
política: lord Shaftesbury. Llegado de
este modoála dirección de los
negocios , el partido nacional se mostró
incapaz de ella, no supo apoderarse de
la fuerza moral del pais, ni llevar bien los
intereses, los usos, las preocupaciones del rey, de la corte, ni
de todos aquellos con quien tenia comunicación. No dió una
grande idea de su habilidad y energía, al pueblo, al rey,
niáninguno. Estrellóse despues de haber permanecido un corto tiempo en el poder. Las virtudes de sus gefes, su valor generoso , su honrosa muerte, hicieron que se
vieran ensalzados en la historia, colocándoles justamente en el mas alto raqgo; mas su capacidad política no
guardaba proporciones con sus virtudes,
pues no supieron ejercer aquel mismo
poder que no habia podido cor-
»2
5
3 0 CURSO
romperles,
ni hacer triunfar la causa por la que
supieron morir.
Habiendo
abortado esta tentativa , ya veis en quéestado se vería la restauración
inglesa; se valió en cierto modo,’como la revolución, de todos los partidos, de todos los
ministerios, del ministerio
legal, del corrompido y del
nacional, y con ninguno alcanzó su
objeto.
El pais y la corte se encontraban en una situación poco
mas ómenos como la de la
Inglaterra en 4653, a fines de la
tormenta revolucionaría. Recorrióse al
mismo espediente: lo que Gromwell hizo en provecho de la revolución, Gárlos II
lo verifico en favor de su
corona entrando en la
carrera del poder absoluto.
Jacobo
II sucedióásu hermano. Una segunda
cuestión vinoáañadirseála del poder
absoluto, la de la religión. Jacobo II quiso hacer triunfar la autoridad
del papa al mismo tiempo que el despotismo. He aqui cómo en el origen
de la revolución se empeñó una lucha
religiosa y política contra el
gobierno. Muchos decían que nadie sabia
lo que hubiera sucedido si
Guillermo III no hubiera vivido, si
no hubiese marchado con sus holandesesáponer un términoála querella
entablada entre Jacobo II y el pueblo inglés. Yo soy de
parecer que de todos modos se hubiera efectuado el mismo acaecimiento. La Inglaterra en
general, esceptuando una pequeña parte,
se habia unido en esta época contra Jacobo II, y es bien cierto que
bajo unaú otra forma hubiera
llevadoácabo la revolución de 4688. Pero esta crisis sucedió por
causas superiores aun al mismo
estado interior de la Inglaterra. Fue tan europea como inglesa.
Aqui es donde la revolución de
Inglaterra se volvió áunir con el
DE HISTORIA MODERNA. 5 5 1
curso
general de la civilización europea por
los mismos hechos,é independientemente de la influencia que pudo
ejercer su ejemplo.
Mientras se sostenía en Inglaterra la lucha
que acabo de manifestar, el combate del
poder absoluto contra la
libertad religiosa y civil, una guerra
del mismo género se empeñaba en el continente, diferente en cuantoálos actores,
teatro y formas, pero del mismo fondo
y por la misma causa. La
monarquía pura de Luis XIV intentaba convertirse en
monarquía universal;álo menos las
apariencias lo hacian presumir, y
la Europa lo temia. Hízose una liga en
Europa centre partidos pólíticos para resistirá esta tentativa, y
el géfe de ella fue
el hombre que representaba la
libertad religiosa y civil en Europa: Guillermo, príncipe de Orange. La república protestante de Holanda
con Guillermoásu cabeza emprendió la
obra de resistirá la monarquía pura representada y conducida por Luiá XIV. Entonces no se trataba en la
apariencia de la libertad civil
y religiosa en el interior de los
estados, sino de su independencia
esterior. Luis XIV y sus adversarios no
creian debatir entre sí la cuestión que
se disputaba en Inglaterra. La lucha tenia lugar, no entre partidos, sino entre estados; verificábase por la
guerra y la diplohnacia, no por revoluciones ni movimientos políticos.
Mas en cuanto al fondo era la misma cuestión la que
se trataba.
Guando Jacobo II resucitó en Inglaterra el debate
del poder absoluto y de la libertad,
esta discusión cayó en medio de la lucha
general que habia en
Europa entre Luis XIV y el príncipe
de Orange, uno y
otro
representantes de dos grandes sistemas, que luchaban sobre
el Escalda y sobre el Támesis. La liga con-
5
5 3 cum o
tra
Luis XIV fue tan poderosa que se vieron entrar en ella, pública úocultamente,
pero de un modo real, algunos sobaranos, seguramente bien indiferentesálos
intereses de la libertad civil
y religiosa. El emperador
de Alemania y el papa Inocencio XI sosteníanáGuillermo III contra Luis XIV. Guillermo pasóáInglaterra menos
para servir los
intereses interior res del pais que ,para atraer á toda la Inglaterra en
pesoála lucha contra Luis
XIV. Tomó á este reino comoáuna fuerza
nueva de -que tenia necesidad, y de
la cual su adversario habia dispuesto hasta entonces contra él. Mientras
Garlos II y Jacobo II reinaron, la
Inglaterra pertenecióá Luis XIV ,
este fue quien habia dispuesto de
ella oponiéndola sin cesarála Holanda. La Inglaterra pues fue
arrancada del partido de la
monarquía pura y universal, para hacerla
el instrumento y el apoyo mas fuerte del
partido de la libertad
religiosa. Este es el lado europeo
de la revolución de 4688 ; por
aqui tomó lugar en el conjunto de los acaecimientos de Europa, independientemente del papel que ha ejecutado
por su ejemplo, y de la influencia
que ejerció sobre
los espíritus en el siglo siguiente.
Ya
lo veis, señores, el verdadero sentido,
el carácter esencial de esta revolución, fue la tentativa de abolir el poder absoluto asi en
el orden espiritual como en el
temporal. Este hecho se encuentra
en todas las fases de la
revolución, en su primer período hasta la restauración, en el segundo hasta
la crisis de 4688, ya
se la considere en su
desarrollo interior, ya en sus relaciones con la Europa en general.
Sobre el continente
nos queda que estudiar el mis»mo grande acontecimiento, la lucha de
la monarquía
BE HISTOBIA MOMBNA. 8S S
pura
y del libre examen,óálo menos sos
causas, y las mas inmediatas.
Este será el objeto de nuestra próxima y última reunión.
LECCION XIV .
Señores:
Procuré, señores, en
nuestra última reunión determinar
el verdadero carácter, el
sentido político de la revolución de Inglaterra. Convenimos
en que fue el primer choque de los
dos grandes hechos áque vinoáparar toda la civilización de la primitiva Europa,
esto es, la monarquía pura y el libre exámen en el
curso del siglo XVI. Estos dos poderes por la primera vez llegaronálas manos
en Inglaterra. Se ha querido
inducir una diferencia radical entre el estado social de
Inglaterra y el del continente; se ha
creido que no era admisible
comparación alguna entre dos
paises de destinos tan diferentes;
se ha afirmado que el pueblo inglés habia vivido en un cierto aislamiento natural análogo al material que poseia.
Es
verdad que entre la civilización inglesa
y la de los estados continentales
hubo una grande diferencia de que es
preciso hacerse cargo. Ya lo
habréis entrevisto en el curso
de mis esplicaciones. El desarrollo de
los diferentes principios y elementos
de la sociedad
556 cubso
se verifico en Inglaterra en cierto modo de
frente y simultáneamente, á lo menos
mucho mas que en el continente. Cuando intenté determinar la fisonomía propia
de la civilización europea comparada con
las civilizaciones antiguas y asiáticas,
hice ver que la
primera era variada, rica,
complexa; que jamas habia caido bajo
el dominio esclusivo de
ningún principio, que los diferentes elementos del estado social se
habian combinado, combatido, modificado, viéndose continuamente obligadosá
transigir, y állevar una vida comun¿
Este suceso, señores, que es el carácter
general de la civilización
europea, ha sido
sobre todo el de la civilización
inglesa. En Inglaterra fue en donde se
produjo este sistema con una marcha
mas evidente, en donde el orden civil y religioso, la aristocracia,
la democracia, el poder real, las
instituciones locales y centrales, el desarrollo moral y político
han marchado y aumentádose, por
decirlo asi, los unos
encima de los otros, si no
con una igual rapidez,álo menos
siempreámuy corta distancia. Bajo el reinado de
los Tu- dor, por ejemplo, en
medio de los progresos mas
brillantes de la monarquía pura, vimos
al principio democrático, al
poder popular, cómo penetraba y se fortificaba al mismo tiempo. Estalla la revolución del siglo XVII, que fueá la \e t religiosa
y política, lia aristocracia feudal apareció
en ella muy débil y coa todos los
síntomas de decadencia: sin embargo, aun se hallaba
en estado de conservar un lugar, representar un papel importante en ella y apropiarse una parte en los resultados. Lo mismo sucedió en todo el curso de la historia de
Inglaterra; jamas se vió perecer en ella completamente ningún antiguo
elemento, ni tampoco triunfar del todo
ningún elemento nuevo; nunca se
DE HISTORIA MODERNA. 5 3 7
apoderó
un principio especial de una dominación es- elusiva. Siempre hubo un desarrollo simultáneo en las diferentes fuerzas, cierta transacción
entre sus pretensioneséintereses.
En
el continente la marcha de la civilización fue mucho menos complexa
y perfecta. Los diversos elementos de la sociedad, el orden religioso,
el civil, la monarquía, la aristocracia,
la democracia, no se
desarrollaron de una vez y de frente,
pero sí sucesivamente. Cada principio, cada sistema, tuvo en cierto modo su turno. Asi hubo un siglo que pertenecióála aristocra
cia feudal, no
quiero decir eselusivamente, porque se•ria demasiado decir, pero con un
predominio muy marcado; otro al
principio monárquico; otro
al democrático. Comparad la edad media
francesa con la inglesa , los siglos XI, XII y XIII de nuestra historia, con los correspondientesála de
Inglaterra, y encontraréis en esta época en
Francia el feudalismo cuasi establecido en soberano, el poder real y el principio democrático cuasi nulos.
IdáInglaterra y veréis dominar la aristocracia feudal, sin
que la autoridad real y la
democracia dejen de ser fuertesé importantes. El poder real triunfó del
mismo modo en Inglaterra bajo el reinado de Isabel, que en Francia bajo Luis
XIV;¡pero qué manejos se vió
obligada á seguir! qué de
restricciones
tan pronto aristocráticas como democráticas
tuvo que sufrir! También en Inglaterra cada sistema, cada principio
tuvo su época de fuerza y éxito, pero jamas tan completa ni eselusivamente como en el continente: el vencedor siempre
se vió obligado átolerar la
presencia de sus rivales, y hacerles alguna concesion. A esta diferencia de la
marcha de las dos civilizaciones, se agregan
las ventajaséinconvenieptes
43
5
5 8 cítiso
que
en efecto se manifiestan en la historia de los dos
paises. Nadie duda que este desarrollo
simultáneo de los diferentes elementos
sociales, contribuyó poderosamente para hacer llegarála Inglaterra mas pronto
que todos los demas estados del continente al objeto de toda sociedad,
es decir, al establecimiento de uri gobiernoála vez
regular y libre. Es propio de la
naturaleza de un gobierno dirigir bien todos los intereses, todas las
fuerzas, hacerlas conciliar, vivir
y prosperar en común: por el concurso de una multitud de causas,
la disposición, la relación de los diversos elementos de la sociedad
inglesa ya se hallaban en este
caso de antemano: allí hubo menos dificultad
en constituir un gobierno
general y algo regular. Del mismo modo la esencia de la libertad es la manifestación y acción simultánea de todos los
intereses, de todos los dere-
phos,
de todas las fuerzas, de todos los
elementos sociales. La Inglaterra
estaba mas cerca de este resultado que
la mayor parte
de los estados de
Europa. Por las mismas causas, el
buen sentido'nacional, el conocimiento
de los negocios públicos debieron formarse en ella con mas prontitud: el buen sentido político
consiste en saber tener cuidado con los hechos, apreciarlos en su valor, y dar su parteácada
uno; en Inglaterra fue una necesidad
del estado social, un resultado
natural del curso de la civilización.
En
cambió, en los estados del continente,
habiendo cada sistema y cada
principio tenido su turno particular , y habiendo dominado de una manera mas completa, mas esclusiva, el
desarrollo se hizo sobre una escala mas estensa, con mas grandeza y
esplendor. Asi, el poder real y la
aristocracia feudal se produjeron en
la escena del continente con mucha mas auda
DE HISTORIA MODERNA. 5 5 0
cia,
estension, libertad. Todas sus esperiencias políticos , por decirlo asi, fueron mas espaciosas y
acabadas. De aqui resulta que las ideas
políticas, hablo de las generales y no
del buen sentido aplicadoála marcha de los negocios; que las ideas
digo, que las doctrinas políticas se
elevaron en ella mucho mas, desplegáronse con mucho
mas vigor intelectual. Habiéndose
presentado cada sistema en cierto modo solo, habiendo permanecido largo
tiempo sobre la escena, se le
pudo considerar en su conjunto ,
remontarseásus primeros principios, descender á sus últimas consecuencias, y
desmenuzar plenamente su teoría.
Cualquiera que observe con alguna atención el carácter
ingles, advertirádos particularidades: por una parte seguridad en el
buen sentido, y habilidad práctica; por
la otra falta de ideas
generales*, y altivez de espíritu
en las cuestiones teóricas. Abrase una
obra inglesa de historia, de
jurisprudencia,ó de cualquiera otra materia, y rara vez encontraremos en ella el motivo de las cosas, la gran razón fundamental. En todo, y mas notablemente en las ciencias políticas, la doctrina pura, la filosofía, la ciencia propiamente llamada han
prosperado mucho mas en el
continente que en Inglaterra,álo menos su arrojo ha sido mucho mas audaz y
poderoso. Y no se puede dudar que el
diferente carácter del desarrollo de la civilización en los dos
paises contribuyó- de un modo
eficazáeste resultado.
Ademas
de esto, piénsese lo que se quiera de los inconvenientesóventajas que ha acarreado esta diferencia, ella es
un hecho real, incontestable, el
hecho que distingue mas profundamente la Inglaterra del continente. De que
los diversos principios, los
diferentes elementos sociales se hayan desarrollado aqui mas
540 cobso
simultánea,
allí mas sucesivamente, no se sigue por
esto que en el fondo el camino y el
objeto no hayan sido los mismos.
Considerados en su conjunto,
la Inglaterra y el continente han recorrido las mismas grandes fases
de civilización; los acaecimientos
han seguido el mismo curso,
laá mismas causas han
traido los .mismos efectos
en una y otra. Debeis haberos convencido de esta
verdad en la pintura que hice de la
civilización hasta el siglo XVI; lo veréis
igualmente en el estudio de los
siglos XVII y XVIII. El desarrollo del
libre examen y el de la
monarquía pura que fueron cuasi simultáneos en Inglaterra, en el
continente se efectuaron con intervalos
bastante largos, y los dos poderes despues de haber dominado sucesivamente con esplendor se llegaron al finálas
manos. La marcha general de
las sociedades ha sido pues la misma,
y aunque las
diferencias sean reales, su semejanza es mas profunda todavía. Un rápido bosquejo de los tiempos modernos
os
quitará cualquier duda que pudierais
tener sobre el particular.
Asi que se
considera la historia de la Europa en
los siglos XVII y X V III, no puede
menos de conocerse que la Francia marchaá la
cabeza de la civilización europea. Ya insistí sobre este hecho y procuré
indicar su causa al principio de este curso. Ahora
le volvemosáencontrar mucho mas brillante que nunca.
El
principio de la monarquía pura, del poder real absoluto ya habia dominado en España bajo
Carlos V y Felipe II, antes de
manifestarse en Francia bajo el reinado
de Luis XIV ; del mismo modo que el principio del
libre examen reinó en Inglaterra en el siglo XVII., antes de
desarrollarse en Francia en el
XVIII. Con todo, la monarquía
pura no salió de la España
DE HISTORIA MODERNA. S 4 1
ni'tampoco
el libre examen de Inglaterra para
invadirála Europa. Los dos
principios, los dos sistemas, quedaron en cierto modo confinados
en el pais en donde habían prosperado.
Era preciso que pasasen por * la Francia si querían estender sus cónquistas; que la
monarquía pura y la libertad de examen
se hicieran francesas para convertirse
en europeas. Este carácter comunicable
de la civilización francesa, este genio
social de la Francia
qne se ha producido en todas
épocas, ha brillado sobre todo en
la que ahora tomamos por objeto.
No insistiré sobre este hecho; j a lo
habéis visto manifestado con razones y hechos esclarecidos en las lecciones en que llamé vuestra
atención para observar la
influencia de la literatura y déla
filosofía francesa en el siglo
XVIII. Visteis que la Francia filosófica, en cuantoálibertad, tuvo mas autoridad en Europa
que la Inglaterra siendo libre. Visteis
igualmente que la civilización francesa se mostró mucho mas activa y contagiosa que la de
cualquier otro pais. No tengo ninguna necesidad de pararme en los déta- lles de
este hecho; no me valgo de él mas que para manifestar el derecho que creo
tener de encerrar en
la
sola Francia el cuadro de la
civilización europea moderna. En esta época hubo sin duda entre la civilización francesa y la
de los otros estados de Europa
ciertas diferencias de que deberíamos tener cuidado si pre- terfdiese esponer su
historia; mas voy tan de prisa que me
veo precisadoáomitir, por decirlo asi, pueblos y siglos. Quiero
concentrar por un momento
vuestra atención sobre el
curso de la'civilización francesa,
imágen imperfecta, y comoátal imágen
del curso general de las
cosas en Europa. *
En los siglos XVII y XVIII la influencia de la
542 curso ✓
Francia en Europa se presenta bajo aspectos muy diferentes. En el primero el
gobierno francés es el que
obra
en Europa, y marcha á la cabeza de la civilización general. En el segundo, ja no es el gobierno francés sino la sociedad francesa, la misma Francia la que
se ha hecho dueña de la
preponderancia. Al principio, Luis XIV y
su corte, y despues la Francia con su
opinion fueron
quienes gobernaron los espíritus,
y se atrajeron todas las miradas. En el siglo XVII hubo pueblos que como tales aparecieron antes en la
escena, que tomaron mas parte en
los acaecimientos que el pueblo francés.
Asi, la nación alemana durante la guerra
de los 30 años, y el pueblo ingles en la
revolución de Inglaterra, representaron en sus propios destinos un papel mucho
mas grande que en aquellaépoca los franceses en la suya. En el siglo XVII
igualmente, hubo gobiernos mas fuertes, considerados y temibles que
el francés. Nadie duda que
Federico II, Catalina II y María Teresa, tuvieron mas actividad y preponderancia
en Europa que Luis XV. Sin embargo, en
entrambas épocas la Francia se mantuvoá
la cabeza de la civilización europea, en un principio por su gobierno , después por ella misma; tan pronto
por la
acción política de sus
señores, como por su propio desarrollo
intelectual.
Para
conocer con exactitud la influencia
dominante en el curso de la
civilización en Francia, y por consiguiente en Europa, debemos estudiar
el gobierno francés en el siglo XVII, y la sociedad francesa en el XVIII. Es
preciso cambiar de terreno y espectáculo conforme el tiempo cambia la
escena y los actores.
Cuando se
habla del gobierno de Luis X IV ,
cuando se trata de apreciar las
causas de su poder, de su
DE HISTORIA MODERNA. 3 4 5
influencia
en Europa, apenas se hace mención mas que de
su esplendor, de sus conquistas, de su magnificencia, de la gloria literaria del tiempo. Siempre se dirige uno y
atribuye á causas esternas la preponderancia
europea del gobierno francés.
Esta
preponderancia creo que estribó en bases
mas profundas, en motivos mas
serios. No creamos que
fueúnicamente con victorias,
fiestas, ni tampoco por los
escritos y obras maestras de los ingenios de aquellos tiempos, cómo Luis XIV, y su gobierno representaron en esta época el
papel que no se le puede disputar.
Muchos de vosotros podréis acordaros, y todos habréis oido hablar del
efecto que hizo en Francia hace
29 años el gobierno consular, del estado
en que encontróánuestro pais. En el esterior una invasión estrangera que amenazaba continuos desastres en nuestros ejércitos; en el interior
la disolución cuasi completa del poder y del pueblo,
sin rentas, sin ordenpúblico; en ui¿a
palabra, una sociedad en derrota, humillada , desorganizada: tal
era la Francia cuando el advenimiento del gobierno consular. ¿Quién no
se acordará de la prodigiosa y feliz actividad de aquel
gobierno , de aquella actividad
que en poco tiempo aseguró la independencia del
territorio, volvióálevantar el
decaido honor nacional, reorganizó la administra-
‘cion,
rehizo la legislación, y en una palabra, hizo renacer en cierto modo la
sociedad bajo la mano del poder?
Pues bien, señores, cuando principió el gobierno de Luis XIV hizo en favor de la
Francia algunas cosas análogas y
con grandes diferencias en el tiempo, en
los procedimientos y formas, siguió y alcanzó cuasi los mismos resultados.
544 craso
Acordaos
del estado en que habia caido la Francia despues del gobierno del cardenal
de Richelieü, y durante la menor
edad de Luis XIV : los ejércitos
españoles siempre apostados en las
fronteras, y algunas veces en el interior; el continuo peligro de una
invasión ; las disensiones interiores
llevadas hasta el colmo, la guerra
civil, un gobierno débil y desacreditado asi en
el interior como en el
e6terior; hé aqui la pintura verdadera del pais. Jamas hubo política
mas miserable, mas despreciable en Europa, ni mas impotente en Francia
que la del cardenal Mazarin. En una palabra, la sociedad se hallaba en un estado tal vez menos violento pero bastante
análogo al nuestro, antes del 18 de brumario. Luis XIV sacóá la Francia de este estado. Sus primeras victorias produjeron el efecto de la
de Marengo: aseguraron el territorio, y
reanimaron el honor nacional. Voyáconsideraráeste gobierno bajo sus principales aspectos, en
sus guerras, en sus relaciones
esteriores, en su administración, en su
legislación ; y creo veréis en la
comparación de que hablo, y ála que no
quisiera dar una pueril importau-
cia, porque hago poco caso, de las comparaciones históricas, veréis, repito,
que esta semejanza tiene un
fondo verdadero, y que tengo derecho de valerme de ella.
Ante
todas cosas hablemos de las guerras de
Luis XIV .,Las guerras de Europa, como sabéis, han sido en su origen unos grandes movimientos
de los pueblos, impelidos por la
necesidad, capricho, ócualquiera
otra causa, de
las poblaciones enteras, ya compuestas de numerosas masas como de cortas
bandas, trasportándose de un paisá otro. Este es el carácter general de las guerras
de Europa hasta despues de las cruzadas, hasta fines del siglo
XIII.
DE HISTORIA MODERNA. / 5
4 5
Entonces
empezó otro género de guerras casi tan diferentes de aquellas como de las modernas: guerras
lejanas, emprendidas no por los pueblos
sino por los gobiernos, que ibanála cabeza de sus ejércitos buscando en paises
remotos nuevos estados y aventuras. Abandonaban su país, su propio territorio,
para internarse los unos en Alemania otros en Italia, y otros en Africa, sin
mas motivo que su capricho personal. Casi todas las guerras del siglo XV y parte del XVI, fueron de esta
naturaleza. ¿Qué Ínteres, no hablo del legítimo, qué motivo tenia
la Francia para querer que Carlos
VIII poseyera el reino de
Ñapóles? Es claro que era una guerra que
no fue dictada por ninguna consideración
política; el rey creía tener derechos personales sobre el reino de Ñapóles, y con un objeto personal, para
satisfacer su deseo particular, emprendió la conquista de un
pais lejano, que tan mal se avenía con
las conveniencias territoriales de su reijno, que no hacia mas que
comprometer su fuerza en el estrangero, y su tranquilidad en el interior. Lo
mismo sucedió con la espedicion de Cárlos
V en Africa. Laúltima guerra
de este género fue
la espedicion de Carlos XII
contra la Rusia. Las guerras de Luis XIV no tuvieron este carácter, fueron nacidas de un gobierno regular que permanecia fijo en el centro de sus estados, que trabajaba
para conquistar ásu alrededor, para estenderó consolidar su territorio; en una
palabra , eran upas verdaderas guerras políticas. Pudieron ser justasó injustas,
pudieron costar muy caroá la Francia; sobre este particular, contra su
moralidadóesceso, habría mil consideraciones que hacer, mas en cuanto al hecho,
llevaban consigo un carácter incomparablemente mas racional'que las guerras ante-
346 ciiso
riores;
ya no eran caprichos ni aventuras, sino que fueron emprendidas con motivos mas serios ; para alcanzar ial límite natural, apropiarse
tal poblacion que habla el mismo idioma, tal punto de defensa que era preciso
adquirir contra las asechanzas de una potencia
vecina.
Es verdad que la ambición se mezclaba en ellas; pero examinad las guerras- de
Luis XIV uua por una,
principalmente las que tuvieron lugar en la primera parte de su reinado, y siempre encontraréis en ellas
motivos verdaderamente políticos; las veréis emprendidas en favor de la
Francia, del poderío, de la
seguridad del pais.
Los
resultados probaron la evidencia del hecho. La Francia de hoy
dia es aun
bajo muchos puntos de vista tal como la produjeron las guerras de Luis
XIV. Vense todavía incorporadas en ella el Franco Con* dado, la Flandes y la Alsacia. Hay conquistas prudentes
éinsensatas : las de Luis XIV fueron
de la
clase de las primeras, sus empresas no tuvieron aquel carácter de
despropósito y capricho tan generales
hasta entonces; si no presidió siempre
una política justa y sagaz á sus conquistas,álo menos no le fidtó el mérito de
la habilidad de ingeuio.
Si
paso de las guerras de Luis XIV ásus relaciones con
los estados estrangeros,ásu
diplomacia propiamente llamada,
encuentro un resultado bastante análogo. Dije, señores, que la
diplomacia tuvo su cuna
en Europaáfines del siglo XV.
Procuré manifestaros de qué modo
las relaciones de los gobiernos y de los estados entre sí, tan
accidentales, raras, y poco comunes
hasta entonces, se hicieron en aquella
época ma3 regulares y duraderas, cómo
tomaron un carácter de grande
Ínteres público, cómoáfines del
siglo XV
DE HISTORIA MODERNA. 5 4 7
y
en la primera parte del XVI la
diplomacia
empezóárepresentar un papel
importantísimo en los acaecimientos.
Sin embargo, hasta el siglo
XVII no fue verdaderamente
sistemática, hasta entonces no habia producido grandes alianzas ni combinaciones, sobre todo
durables, dirigidas segun principios
fijos, con un objeto constante, y con
este espíritu de mancha que es el verdadero carácter de los gobiernos
establecidos. Durante el curso de la
revolución religiosa, las
relaciones esteriores de los
estados estuvieron casi del todo
sujetas bajo el imperio del
Ínteres religioso; la liga protestante y
la católica se dividieron la Europa. En el
siglo X VII, despues del tratado
de Westfalia, bajo la influencia del gobierno
de Luis XIV , fue cuando la
diplomacia cambió de
carácter. Por una parte escapóá la influencia esclusiva del principio
religioso: las alianzas, las combinaciones políticas se hacian por
otras consideraciones. Al mismo tiempo se hizo
mucho mas sistemática, mas regular, siempre dirigiéndoseáun cierto
objeto, y segun principios permanentes. A esta
época pertenece el nacimiento regular
del sistema del equilibrio en Europa.
Bajo el reinado de Luis XIV este
sistema con todas las consideraciones que dimanan de él tomó posesion
verdaderamente de la política
europea. Si buscamos cuál fue
sobre el particular la idea general, el principio dominante de la
política de Luis XIV, hé aqui
lo que creo descubrir.
Ya os
hablé de la lucha que se
empeñó en Europa entre la monarquía pura
de Luis XIV, pretendiendo hacerse un
gobierno monárquico universal, y la
libertad civil y religiosa; la
independencia de los estados, bajo
la dirección del príncipe de Orange y de Guillermo III. Visteis que
el gran suceso de la Europa en
SIS CURSO
esta
ópoca fue la partición de las potencias bajo estas dos banderas.
Mas, señores, entonces nadie se hacia
c.irgo de aquel hecho como ahora yo lo
esplico; se hallaba oculto, ignorado hasta de los mismos que lo ponian en práctica, el sistema
reprimido de la monarquía pura, la
libertad civil y religiosa consagrada; tal debió ser
en el fondo el resultado de la
resistencia de la Holanda y sus aliados contra Luis XIV. Mas la cuestión no estaba abiertamente
colocada eu- tre el poder absoluto y la libertad. Hemos oido decir
muchas veces que la propagación del
poder absoluto fue el principio
dominante de la diplomacia de Luis X IV
; yo no lo creo. Esta consideración
no ocupó un lugar poderoso en su política hasta muy tarde, hasta su vejez.
El poder de la Francia, su
preponderancia en Europa, la humillaciou
de las potencias rivales , en una palabra, el ínteres político y la
fuerza del estado fue siempre el objeto constante de Luis X IV , ya combatiendo
contra la España, contra el
.emperador
de Alemaniaócontra la Inglaterra. Obrómucho menos con la idea de propagar el poder absoluto , que con el deseo de dominación y
engrandecimiento de la Francia y su
gobierno. Hé aqui una prueba que dimana del mismo Luis XIV entre las muchas que podrían citarse. En sus
memorias, en el año 466G, se
encuentra, si no me equivoco, una nota
poco masómenos concebida en estos términos :
((Esta
mañana he tenido una conversación con el señor
de Sidney, caballero ingles, que me ha
hablado de lo posible que es
ivanimar el partido republicano en
Inglaterra. Al efecto me ha
pedido cuatrocientas mil libras, y le
dije que solo podia facilitarle
doscientas mil. Me ha invitado áhacer venir de Suizaá
DE HISTORIA MODERNA. 5 4 9
otro
ingles llamado Ludlow para hablar con él sobre el. mismo objeto.»
En
efecto, en las memorias de Ludlow hacia la misma fecha se encuentra un párrafo cuyo sentido es el
siguiente:
«He
recibido del gobierno francés una invitación para que fueseáParís con el objeto de hablar de
los negocios de mi pais, pero desconfío de este gobierno.»Ludlow en efecto no salió
de Suiza. Ya veis que la humillación del poder real en
Inglaterra formaba en esta cpoca los votos de
Luis XIV. Fomentó las disensiones interiores, trabajó para resucitar el
partido republicano ,éimpedir que
Cirios II sé hiciese demasiado poderoso en su pais. El mismo hecho se reprodujo sin cesar
durante la embajada de Barillon en Inglaterra. Cuantas veces la
autoridad de Cárlos II pa- recia tomar la iniciativa, cuantas veces el partido
nacional se veia al borde del precipicio, otras tantas el embajador francés
dejaba caer áeste lado todo el peso de su influencia: comprandoá los gefes de
la
oposicion
luchó contra el poder absoluto, desde
que conoció que era el medio mas á
propósito para debilitaráuna potencia rival de la Francia. Cuando consideréis con atención la marcha de las
relaciones estertores bajo el reinado de Luis XIV , siempre veréis
que es este el hecho dominante.
También
os admiraréis de la capacidad y habilidad de la diplomacia francesa en aquella
época. Todos los hombres instruidos conocen los nombres de Torcy, Avaux, y
Bonrepaus. Cuando se comparan las
credenciales, las memorias, los manejos,
y la conducta de los consejeros
de Luis XIV con los ministros plenipotenciarios que entablaban las negociaciones
5
5 0 curso
españolas,
portuguesas y alemanas, se advierte al momento una superioridad en los
franceses , no solo en su seria
actividad y aplicaciónálos negocios, sino también con respectoá su libertad de espíritu ; esos cortesanos de un
rey absoluto juzgaban de los acaecimientos esteriores, de los partidos, de las
necesidades de libertad, y de las revoluciones populares, mucho
mejor que la mayor parte de los
ingleses de aquellos tiempos. Solo la diplomacia holandesa en el siglo
XVII podia igualarse con la francesa.
Los ministros de Juan de Witt y de Guillermo
de Orange, de esos ilustres gefes del partido de la libertad civil y religiosa, eran los únicos que parecia estaban en estado
de luchar contra los servidores del
gran rey absoluto.
Ya lo veis,
señores; tanto si consideramos las guerras de Luis XIV, como sus relaciones
diplomáticas, siempre llegamosálos mismos
resultados. Fácilmente se concebirá, que un gobierno que dirigía tan bien sus guerras y
negociaciones, debia consolidarse en Europa y presentarse en ella no solo como temible, síque también como
hábil éimponente.
Llevemos
nuestras miradas al interior (le la Fran* cia, sobre la
administración y legisl ación de
Luis XIV, y encontraremos nuevas esplicaciones sobre la fuerza y magnificencia
de su gobierno.
Es
difícil determinar con precisión qué es lo que debemos entender por esta
palabra administración en el gobierno de
un estado. Si procuramos hacernos cargo de este hecho, creo que podemos decir, bajo un punto
de vista general, que la
administración consiste en un conjunto
de medios destinadosáhacer llegarla voluntad del poder centralátodas las
partes de la sociedad
con la mayor prontitud y
seguridad posible,
DE HISTORIA MODERNA. 5 5 1
y en hacer
subir hácia el poder central
bajo las mismas condiciones
todas las fuerzas de la sociedad, consistan en hombres óen dinero. Si no me equivoco este
es el verdadero objeto, el carácter
dominante de lá administración. Vemos según esto, que en el tiempo en que es necesario sobre todo establecer la
unidad y el orden cu la sociedad, la administración es el gran medio que se
presenta para alcanzarlo, para amalgamar, cimentar y unir los elementos
incoherentes y dispersos. Tal fue en efecto la
obra de la administración de
Luis XIV. Hasta sus tiempos nada ha- bia
habido mas difícil, asi en Francia como
en el res- to de Europa, que
hacer penetrar la acción del poder central
en todas las partes de la
sociedad, y recoger en el seno de este mismo poder central los medios de
fuerza de la sociedad. Luis XIV
trabajósobre el particular, y alcanzó su objeto hasta cierto punto,
álo menos incomparablemente mejor que
los gobiernos anteriores. No puedo entrar en
detalles, pero recorred todas las clases de servicios públicos; los impuestos, los
caminos, la industria, la administración militar, y todos los
establecimientos que pertenezcanácualquier ramo de administración; apenas hay uno que no
deba su origen, su
desarrolloómejora, al reinado de
Luis XIV. Colbert y Louvois, hombres los
mas grandes de aquellos tiempos,
desplegaron su genio, y ejercieron su
ministerio como administradores. Por medio de estos su
gobierno adquirió una generalidad , una seguridad y una consistencia
que faltaban al rededor de todos
los gobiernos europeos.
Este reinado ofrece el mismo hecho bajo
el punto de vista legislativo.
Vuelvoála comparación de que hablé al principio, ála actividad legislativa del go~
552 c u rs o
bierno
consular, á su prodigioso trabajo de
revisión, lie reforma general de las leyes. Bajo Luis XIV tuvo Jugar un trabajo
de la misma especie. Las graneles
ordenanzas que promulgó, la criminal,
la de procedimientos civiles, del comercio, de marina, de aguas y bosques, son otros tantos verdaderos códigos que se hicieron del mismo modo que los
nuestros, que se discutieron en el interior del consejo de estado, bnjo la presidencia de Lamoignon. Hay hombres que
cifran su gloria en haber tenido parte en este trabajo y
discusión,
como por ejemplo, el señor Pussort. Si quisiéramos considerar la legislación de Luis XIV en sí misma, mucho
podríamos decir contra ella; estállena de vicios, hoy dia bien palpables, y que
nadie puede contestar; no se concibió en favor de la verdadera justicia y
libertad, sino en beneficio del orden público, para dar mas'regularidad y estabilidad a las
leyes. Mas solo esto era un gran progreso, y nadie duda que las ordenanzas de Luis XIV, muy superiores al
estado anterior, contribuyeron poderosamente para hacer adelantarála sociedad
francesa en la carrera de la civilización.
Ya
veis, señores, que bajo cualquier punto
de vista que nos encaremos con este
gobierno, al instante descubrimos la fuente de su fuerzaéinfluencia. A decir
verdad fue el primer gobierno que se
presentóálas miradas de la Europa como
un poder seguro de su hecho, que 110 tuvo que disputar su existencia contra
enemigos interiores; que permanecía tranquilo sobre su territorio con su pueblo,
ocupándose tan solo en
gobernarle. Hasta entonces todos los gobiernos europeos se habian visto
arrastrados por las guerras, las cuales
les arrebataban toda seguridad y sosiego,
DE HISTORIA MODERNA. 5 5 5
óde
tal modo azorados por partidos y
enemigos interiores , que pasaban el
tiempo combatiendo por su propia vida.
El gobierno de Luis XIV fue el primero que apareció
aplicándose únicamenteásus negocios; como un poder definitivo y
progresivo que no teme las
innovaciones porque cuenta con el
porvenir. En efecto, hubo muy pocos gobiernos tan innovadores como aquel;
comparadlo con un gobierno de la misma naturaleza, con la
monarquía pura de Felipe II en
España; que siendo mas absoluta que la
de Luis XIV, fue mucho menos regular
y tranquila. ¿Cómo alcanzó Felipe II establecer el poder
absoluto en ¡España ?Ahogando toda
la actividad del pais,
oponiéndose i toda clase de mejora,
haciendo de la España
un estado enteramente estacionario. El gobierno de Luis XIV al contrario; se
mostró activo en toda clase de innovaciones , favorable al progreso de las letras, artes , riqueza, y ála civilización. Estas
fueron las verdaderas causas de su preponderancia en Europa; influencia tal, que durante todo
el siglo XVII fue eu el continente el tipo de los gobiernos,
no solo para los soberanos sí que
también para los pueblos.
Ahora
se pregunta, y es muy regular que se diga, cómo es
posible que un poder tan
brillante y bien establecido, si juzgamos por lo que
acabo de decir, pudo caer tan
pronto en tal grado de decadencia; cómo despues
de haber representado en Europa un papel tan importante se hizo tan inconstante, débil y poco
considerado en el siglo XV. El hecho es
incontestable; en el siglo XVII el gobierno francés estaba ála
cabeza de la civilización europea, en el XVIII este desaparece: la sociedad francesa separada de su
gobierno y muchas veces dirigiéndose
contra él mismo,
n5
354 eruto
fue
la que precedió y guió despues al mundq europeo en sus progresos.
Aquí
es en donde encontramos el vicio
incorregible, el efecto infalible del
poder absoluto. No trato de hacer mención de las faltas
del gobierno de Luis XIVápesar de
haberlas cometido grandes, no hablaré ni de la guerra de la
sucesión de España, de la revocación del edicto de Nantes, de sus
escesivos gastos, ni de otras
muchas medidas fatales que comprometieron su fortuna. Aceptaré los méritos de este gobierno tales
como acabo de manifestarlos. Convengo que tal vez no ha habido jamas poder absoluto mas
completamente aprobado por aquel siglo
y por su pueblo, ni que haya hecho mas serviciosála civilización de su
pais yála Europa en general. Pues bien,
señores, por solo el motivo de no tener este gobierno otro principio que el
poder absoluto, por no descansar mas que
sobre esta base, fue tan pronta y merecida su decadencia. Lo que faltaba esencialmenteá
la Francia de Luis XIV eran
instituciones, fuerzas políticas
independientes , que subsistiesen por
sí mismas, capees de resistencia y de una acción espontánea. Las anti
guas
instituciones francesas, si es que
merecen este ^nombre, ya no
subsistían; Luis XIV
consumó su destrucción. No
procuró reemplazarlas por otras instituciones
nuevas, pues le hubieran atado, y él no quería estar sujeto. La
voluntad y la acción del poder central
fue lo que apareció
con mas ostentación en esta época. El gobierno de Luis XIV fue un
gran suceso, un acaecimiento poderoso y brillante, pero sin
raiqes.Las
instituciones libres son una garantía,
no solo de la prudencia de
los gobiernos, sí que también de su
duración. Ningún sistema puede ser
estable sino
DE HISTORIA MODERNA. 5 5 5
por
medio de
instituciones. En todas aquellas partes en donde el
gobierno absoluto se ha*fijado,
ha sido por haberse apoyado sobre verdaderas instituciones, tan pronto
sobre la
división de la sociedad en castas totalmente separadas, como sobre un
sistema de instituciones religiosas. En
el reinado de Luis XIV el poder y la
libertad se vieron huérfanos de
instituciones. En esta época nada habia en
Francia que garantizase al pais contra
la acfion ilegítima del gobierno,
vni
al gobierno contra la acción
inevitable del tiempo. Asi es que
vemos como el gobierno asistíaásu propia
decadencia. No fue solo Luis XIV el que
envejecióy se debilitóáfines de su reinado, sino todo el poder absoluto entero. La
monarquía pura estaba tan gastada
en \ 7A2 como el mismo monarca. Y el mal era tanto mas grave cuanto Luis
XIV abolió las costumbres junto con las
instituciones políticas. No hay costumbres políticas sin independencia.
Solo el
que subsiste fuerte por sí mismo, es
capaz de servir al poderó
combatirle. Los caractéres enérgicos desaparecen con las situaciones
independientes, y la altivez de
las almas nace de la seguridad
de los derechos.
Este
fue el estado en que Luis XIV dejóála Francia y al poder: una
sociedad en su desarrollo, de
fuerza, riqueza, actividad intelectual
en todo género; y juntoáesta
sociedad en progreso, un gobierno esencialmente estacionario, sin ningún medio de renovarse, ni adaptarse al movimiento de
su pueblo, reducido despues de
medio siglo de brillantezá la inmovilidad 'é inercia, y caido ya en vida de
su fundador en una decadencia que
parecía tocarásu disolución. Héaqui la situación en
que se encontró la Francia al salir del siglo XVII, y la que imprimió en la
época si
5
5 6 c u r s o
guiente
una dirección y un carácter tan
diferentes. No hay necesidad de decir
que el arrojo del espí
ritu
humano y del libre exámen fueron lo9
rasgos dominantes, el hecho esencial
del siglo XVIII. Mucho habéis oido hablar sobre este asunto en esta cátedra , por la voz de un orador filósofo; y por la de un
filósofo elocuente, oisteis
caracterizar esta época poderosa. En el corto espacio de tiempo
que me queda no puedo
aspiraráseguir todas las fases de la grande revolución moral que se
efectuó en aquella época. Con todo, no quisiera separarme de vosotros
sin haberos llamado la atención sobre algunos rasgos tal vez poco advertidos.
El
primero que llama mi atención y acabo
de indicar , es la desaparición cuasi completa, por decirlo asi,
del gobierno en el curso del siglo XVIII, y la aparición del espíritu humano, como principal y cuasi
solo actor. Esceptuando lo
que toca álas relaciones
esteriores bajo el ministerio del duque Choiseul, y algunas grandes conexiones que se hicieron ála dirección general de los espíritus,
como por ejemplo en la guerra de
América, esceptuando, digo, algunos
acaecimientos de esta naturaleza, tal vez
jamas hubo uu gobierno tan inactivo, apático éinerte como el gobierno
francés de este tiempo. En lugar de aquel gobierno tan activo y ambicioso de Luis XIV que se hallaba en todas partes, que todo lo dirigía, visteis un poder que solo trabajaba para oscurecerse, y estar en
observación:
tan débil y comprometido se conocía. La actividad y la ambición emigraron enteramente del pais.
Este solo con su opinion y movimiento intelectual fue el que se
mezcló é intervino en todos los asuntos; el único que poseyó la autoridad moral
que constituye el verdadero poder.
DE HISTORIA MODERNA. 5 5 7
El segundo carácter que se advierte en el
espíritu humano del siglo X V III, es la universalidad del libre exámen. Hasta
entonces, y particularmente en el siglo
XVI, el libre exáinen se liabiá ejercido
sobre un
campo limitado, especial. Tan pronto tuvo por
objeto las cuestiones
religiosas comoá la vez las
políticas y religiosas, mas sus pretensiones no se estendian áentrambas. Al
contrario, en el siglo XVIII, la universalidad era el carácter del libre exámen, la religión, la política;
la pura filosofía, el hombre y la sociedad, la
naturaleza moral y material, todo se hizo un objeto de estudio, de
duda, de sistema; las cuestiones antiguas
se vieron trastornadas, elevándose
otras
nuevas. Fue un movimiento que se
dirigió en todos sentidos aunque
emanado de un solo y inismo
impulso.
Este
movimiento tiene ademas un carácter singular y que quizá no se ha encontrado
otra vez en la historia
del mundo, y es el de
ser puramente especulativo. Hasta entonces en todas las grandes revoluciones
humanas, la acción se habia mezclado inmediatamente con la especulación. Asi, pues, en el
siglo XVI la revolución
religiosa principió por las ideas, por las discusiones puramente
intelectuales; mas también se dirigió cuasi
desde el principioá los acaecimientos. Los gefes de los
partidos intelectuales, bien pronto se hicieron dueños del partido; las
realidades de la vida se mezclaron con los trabajos de la inteligencia. Lo mismo sucedió
en el siglo XVII en la revolución
de Inglaterra. Ya veis en Francia, en el siglo XVIII,cómo se ejerce en todas
las cosas el espíritu humano, sobre las
ideas que siendo unidasálos intereses, reales de la vida, debian tener la mas pronta y eficaz in
5
5 8 cubso
fluencia
sobre los hechos. Y sin
embargo, los principales partidarios, los actores de estos grandes
debates, permanecen estrañosátoda especie de actividad práctica, meros
especuladores que observan, juzgan y hablan
sin intervenir jamas en los sucesos. En ningunaépoca fue tan
completamente distinto el gobierno de los espíritus
y el de los hechos, de las realidades .exteriores. Hasta el siglo
XYIII no fue real en Europa la
separación del orden espiritual del
temporal. En él se ha desarrollado enteramente por la primera
vez el uno separado enteramente del otro. Hecho grave que ha
ejercido una influencia prodigiosa en el curso de los acaecimientos. Ha
proporcionadoá las ideas del tiempo un
singular carácter de
ambiciónéinesperien- cia: nunca ha pretendido la filosofía regir el mundo mas que en
esta época, ni jamas la ha conocido menos. Era preciso que
algún dia se llegase al
hecho, que el movimiento intelectual pasaseálos acaecimientos
esteriores; péro como habían estado totalmente separados, el encuentro fue mas
difícil y el choque mucho mas violenta-
¿Por
qué nos hemos de admirar ahora de otro carácter del estado del espíritu humano
, esto es, de su prodigiosa revolución? Hasta entonces su mayor actividad se habia visto siempre
contenida por ciertas barreras; el hombre habia vivido en medio de
algunos hechos entre los cuales algunos
prestaban campoála consideración,
reprimiendo su movimiento hasta cierto punto. En el siglo X V III, rae veré
embarazado para decir cuáles
eran los hechos esteriores que el espíritu humano respetaba y ejercían sobre él algún imperio; pues que miraba con odioódesprecio al estado
social entero. De aqui sacó la
consecuencia que
DB HISTORIA MODERNA. 5 5 9
era llamado
para reformar todas las cosas, llegandoáconsiderarse como una especie de
creadores: las instituciones, opiniones, costumbres, la sociedad y el mismo
hombre, todo parecía deberse rehacer, y
la razón humana se encargó de esta
empresa. ¿Es posible que le pasase por
el pensamiento una osadía semejante ?
He
aqui, señores, el poder que en el
siglo XVII se encontró en presencia de
los restos del gobierno de Luis XIV. Ya
conoceréis que era imposible no
hubiese un choque entre estas dos
fuerzas tan desiguales. El hecho
dominante de la revolución de Inglaterra, la lucha del libre exámen y de
la monarquía pura debian también estallar
en Francia. Es verdad que las diferencias eran grandes y debian perpetuarse en los
resultados; mas en el fondo la situación
general era semejante, y el acaecimiento
definitivo tenia el mismo sentido.
No
pretendo, señores, esponer aqui sus infinitas consecuencias. Llegamos
cuasi al término de nuestras reuniones,
y es preciso que me detenga un instante. Solo quiero
antes de dejaros llamar vuestra atención
sobre el hecho mas grave, yámi parecer mas instructivo , que se nos revela en este gran espectáculo. Este es el
peligro, el mal, el vicio insuperable del poder absoluto sea el que
fuese, bajo cualquier nombre que aparezca y con
cualquier objeto que se ejerza. Visteis perecer el gobierno de Luis XIV cuasi por sola esta causa. Mas, señores, el poder que le
sucedió, el espíritu humano,
verdadero soberano del siglo XVIII, ha sufrido igual suerte;á su
vez poseyó un poder cuasi absoluto;ásu
turno tomó una confianza escesiva en sí
mismo. Su fervor fue escelente y muy útil; y si
5
6 0 curso
fuese
necesario resumir, espresar una opinion
definitiva , me apresuraríaá decir que el siglo XVIII me parece uno de los mas grandes de la historia, el que
tal vez ha hecho servicios mas
importantesá la humanidad, el que la ha proporcionado los mayores progresos,
progresos los mas generales; el que
fue llamadoáfallar en su
causa como ministro público, si es que puedo valerme de esta espresion; en una palabra, siempre concluiré
en su favor. No es menos cierto que el
poder absoluto que en esta época ejercióel espíritu humanó le corrompió,
que miró los hechos
contemporáneos, las opiniones diferentes de las
que dominaban, con una aversión ilegítima; aversión que la condujo al error yála tiranía. La parte de error y tiranía que en efecto se mezcló con el
triunfo de la razón humanaáfines de
este siglo, !parte tan grande que no puede
disimularse, que es preciso manifestar
en lugar
de pasarla en silencio; esta parte de error y tiranía, repito,
fue sobre todo el resultado del estravio en que el
espíritu del hombre fue imbuido en estaépoca por la estensión de su poder. Es un deber, y creo será el
mérito particular de nuestro triunfo, el de reconocer
que todo poder, sea intelectualó temporal, ya pertenezcaágobiernosóálos pueblos,
tiene filósofosóministros, ejérzase
en unaúotra causa, y que todo poder humano lleva consigo un vicio
natural,, un
principio
de inercia y abuso que debe hacerle señalar un límite. Solo la
libertad general de todos
los derechos, de todos los intereses , de
todas las opiniones, la libre manifestación
de todas estas fuerzas, su coexistencia
legal; solo este sistema, repito, es capaz de restringir cada fuerza,
cada poder en sus legítimos límite*,
impedirla que usurpe las atribuciones á los de
M HISTORIA MODBRfVA. 5 6 1
mas,
y en una palabra, hacer que el libre exámen subsista realmente en provecho de todos. Este es, sé-ñores, el gran resultado, la lección de la
lucha que se empeñóá fines del siglo XVIII entre el poder absoluto temporal
y espiritual.
Ya he
llegado al término que me
propuse. Os acordaréis que al
principiar este curso tuve por objeto presentaros el cuadro general del
desarrollo de la civilización europea desde la caida del
imperio romano hasta
nuestros dias. He recorrido bien
pronto esta carrera; pero sin poderos decir apenas lo que en ella hubo de importante, ni presentaros
las pruebas de todo cuanto he dicho. Me he visto precisadoáomitir muchas
cosas, yásuplicarosámenudo me
creyeseis bajo mi palabra.
Creo sin embargo haber alcanzado mi objeto, que no era otro que el de indicar las grandes crisis del desarrollo de la sociedad moderna.
Permitid esta corta digresión. Al principiar procuré definir la civilización,
describir el hecho que lleva su
nombre. Me ha parecido que la
civilización consiste en dos hechos
principales: en el
desarrollo de la sociedad humana , y en
el del mismo hombre, esto es, por
una parte en el desarrollo político y social, por la otra en el
interior, moral. Este año me he limitadoála historia de
la sociedad. Solo he
presentado la civilización bajo un punto de vista social. Nada he dicho del
desarrollo del hombre, ni he tratado de manifestaros la historia de
las opiniones, del progreso moral de la humanidad. Cuando el año próximo nos encontraré- mos en éste mismo lugar, he formado el proyecto de dedicarme
especialmenteála Francia, y estudiar con vosotros lá historia de la civilización francesa; pero
detalladamente y bajo sus diferentes aspectos. Os es-
»6
862 cdbm >i i
m n u M m iu .
plicaré
úo solo la historia de la sociedad en Francia, si que también
la del hombre, considerando con vosotros los progresos de las instituciones, de las opiniones, de todas
las clases de trabajos intelectuales, procurando conocer de esta manera ciiál fue en su conjunto y de
un modo completo el desarrollo de nuestra
gloriosa patria. Ella tiene derecho, señores,ánuestros mas
caros afectos, asi en
lo pasado como en el porvenir.
(A'plausos prolongados).
FIN.
RESUMEN CRONOLOGICO
de hechos de, la historia moderna desde la caída del impe-
rio
romano, para conocimiento de los sucesos en que funda c u iz o T sus
reflexiones, y los que va siguiendo en sh HISTORIA GENERAL DE LA CIVILIZACION
EN EUROPA , para
demostrar los progresos de la civilización.
IU
U K IO N DE LOS BARDAROS.----FUNDACION DE
LOS ESTADOS MODERNOS.
SIGLO V.
Año*.
La
invasión de los bárbaros abre el segundo periodo de la historia moderna. Las
tribus que hasla entonces , en las
heladas regiones del norte , habian conservado las costumbres salvages de los primitivos tiempos , se
precipitaron como un torrente sobre las comarcas eivilixadas del
mediodía , y acompañaban sus pasos las
mas espantosas catástrofes.
Eniregcíbanse las ciudades álas llamas ,
sucumbían los monumentos délas artes, desaparecían las leyes y las instituciones , fruto de la
experiencia de tantos siglos , en una palabra, se sumergía la civilización
romana entre ruinas y un lago de sangre.
Abismada
de nuevo la Europa en la ignorancia y en la barbaree, nos ofrece en seguida, en
medio de las eteinas luchas de los pueblos conquistadores , la cuna de las
sociedades que debían levantarse sobre los restos de las que habian sido
derribadas. La religión cristiana , que desde el siglo II era predicada en el
norte, llega á ser el común vínculo de las naciones que se
reparten la Europa , presideála
fundación de los estados modernos, y
abre el camino áotra civilización mas bella, mas magnífica, mas grande que la
de los tgipcios, la de los griegos y la de los romanos.
ACONTECIMIENTOS.
Vándalos
, suevos¿ alanos, en España.
409.
— Los vándalos venian de las orillas del E lb a, los sueros de las del Danubio,
y los alanos de lo s' alrededores del
Cáucaso. Estos
564 íBWMsn
tres
pueblos reunidos atravesaron en el afio 409 la Galia y fueroná establecerse ¿España.
Visigodos, borgoñones y francos en la Galia.
410.
— Los godos se dividían en orientales ú ostrogodos , y en occidentales ó
visigodos. Estos últimos se dirigieron en el año 410 hacia la Italia, y
acabaron por establecerse en el mediodía
de la Ga-»lia , y en España , de donde
arrojaron álos vándalos que pasaron al Africa.—Los borgoñones, otro pueblo
germano, se fijaron por el mismo tiempo en la parte de la Galia comprendida
entre el Saona, el Ródano y los Alpes. En fin los francos que habitaban entre
el M ein, el Weser y el R in, habiendo pasado este último río
420. en 4^t0, fueron acercándoseála Galia.
Fundación de la monarquía francesa.
481.
— Faramundo , Clodion , Meroveo y
Childerico, á quienes se ha dado el nombre de reyes, fueron los primeros gefes
que dirigieron las espediciones de los francos en la Galia. Clovis, hijo de
Childerico , debe ser reputado el
primer fundador de la monarquía francesa. Este príncipe arrojó á los
romanos , venció á los borgoñones y á los visigodos, éhizo á París
capital de su imperio* Proúto abrazó la
religión cristiana , y esto
le concilió el afecto de los galos que eran cristianos.
Augüstulo, último emperador
de occidente.
Batidos
los hunnos en la sangrienta batalla de C
halons, y arrojados por los francos de la Galia en que acababan de
establecerse despues de haber lanzado de ella á los germanos , se habían
derramado por la Italia, puéstola á sangre y fuego, y llegado álos umbrales de
Roma. El terrible A tila, rey de las hordas feroces, acababa de entrar en la Germánia , cuando muchos de los soldados germanos cónocidos con el
nombre d¿ hérules, que militaban entre los romanos , se sublevaron contra el emperador Rómulo-Augústulo,
uno de los sucesores de Honorio , y
eligieron por rey á Oloacro, su gefe. Apodérase este de Roma, «y de ésta suerte
consuma la destrucción del imperio de occidente. Permaneció único dueño de Italia , hasta la llegadá de Teodorico, rey
de los ostrogodos.
Los ostrogodos en Italia.
492.
— Teodorico servia en los ejércitos de
Zenon, emperador de oriente , y viendoála Italia en poder de los
hérules , obtuvo de su soberano el
permiso para conquistarla. Teodorico no conocía la barbarie, y despues de haber vencido por las armas
ásus enemigos, reinó sabia y justamente. Esta monarquía de los ostrogodos
duró solo 60
CRONOLÓGICO. 8 6 5
Los sajones en Bretaña {Inglaterra).
No
habían los romanos podido vencer ¿ los
caledonienses (escoceses) , que habitaban la parte septentrional de la isla
británica, y como partiesen las legiones
de Roma para la defensa de Italia ,
principiaron las sangrientas luchas
entre los caledonienses y los bretones, que en cierto m odo eran ya
romanos. Por el mismo tiempo los sajones , osados piratas de las costas de Noruega, desembarcaron en la isla, y los
bretones imploraron su ausilio contra sus enemigos del norte. Los sajones
vencieron á los ealedonienses , pero despues se echaron contra los mismos
bretones, y poco á poco fueron apoderándose de todo el país, al que dieron el
nombre de Inglaterra (tierra de los anglosajones ).
Estado de la Europa en
él siglo V.
Todos
los pueblos conquistadores de la Europa empezaronáregirse casi por idénticas instituciones en las
varias partes del imperio romanó de que se acababan de apoderar. Óbedecian á
sus gefes electivos, que despues de la
conquista fueron reyes. La autoridad de esos reyes, que anduvo siempre en
aumento, fue en su origen limitada por asambleas nacionales que se componían de
todos los hombres libres, y eran conocidas con los nombres comunes de mallum y
de
placitum.
En Francia se las dió el nombre de
Campos-de-Marte,óde Mayo; en Inglaterra el de Wittenagemot, y en España hacia
sus veces el concilio de Toledo.
En
todos los estados bárbaros se
distinguieron tres especies de
tierras; los alodiosótierras libres que se apropiaron los conquistadores; las
tierras tributarias poseídas por colonos hereditarios, pero sujetos al pago de
un censo anual; y los beneficiosófeudos que
los reyes concedíaná sus leudosófieles como para gratificarlos.
Distinguíanse
tres clases de personas : los nobles poseedores de feudos , los bárbaros
propietarios de alodios , y los colonos tributarios casi comparados con los
esclavos.
A esta época se
remonta el origen de las lenguas
m odernas, tales como la italiana, la francesa, la española, la inglesa , etc.
Compusiéronse estos idiomas con la mezcla de las lenguas latina , céltica ,
teutónica, de la lengua pérsica y de otras que se usaron antiguamente en Asia.
SIGLO VI.
Imperio romano de oriente.
527.
— Desde el emperador Arcadio habian
dominado en oriente muchos soberanos estrangeros. Bajo el reinado de Justiniano, que subió al trono en el año 527
, Belisario , m ilitar esclarecido, destruyó el po-
5M inúim
der
de los vándalos en Africa, veucióá los ostrogodos en Italia , r contuvo
las incursiones de Cosroés I , rey de
Persia. Por premio de sus hazañas ese hombre grande fue condenadoáuna pena mas
cruel que la muerte misma.
552.
— En el año de 552 , Narsés, sucesor de
Belisario en el mando de los ejércitos, se apoderó definitivamente de la
Italia, y puso fin¿la dominación de los ostrogodos.
En
medio de las victorias de sus generales, Justiniano se ocupó em hacer reunir en
un código todas las léyes romanas; y sus trabajos merecieron en adelante
el nombre de derecho romano.
ITALIA.
Los lombardos.
560-
— Algún tiempo despues de la conquista de Italia por ftarsés , los Lombardos,
procedentes de las oí illas del mar báltico, invadieron este paisálas órdenes
de Albuino su re y , y fundaron el reino que llevó su nombre , y cuya capital fue Pavía. El emperador
conservóalgunas ciudades , y el gefe¿quien obedecían fijó su residencia ni
Ravena.
FRANCIA.
Clovis
había muerto en 511. Sus hijos, entre los cuales había repartido sus estados,
acabaron de reunir al imperio de los francos el país ocupado por los borgoñones
y los visigodos.
En
España fue donde los conquistadores de
la Europa empezaronáenervarse y perder
en el seno de los deleites el vigor primitivo que les habia hecho sobrellevar largos años de
guerras y fatigas.
Estado déla Europa en este siglo.
Abismóse
La Europa en la mas profunda ignorancia.
Unicamente los eclesiásticos conservaron alguna afición al estudio, y
empezaroná recoger en los conventos esos preciosos escritos de la antigüedad,
que nueve siglos despues debían dar tanto impulso á los progresos
de la civilización moderna.
Florecían
aun en Constantinopla las ciencias y las artes.. Bajo el reinado de Justiniano,
varios religiosos trajeron de la India huevos de gusanos de seda, y en breve
empezó estaáser elaborada con admiración general.
SIGLO VIL
Los árabes.—Mahoma.
6&2. — Mahoma nadó en la Meca, originario de una familia que pre-
CBOKOLÓGICO. 5 6 7
tendía
descender de Abrabam. Un genio superior
y una ambición desmedida le
inspiraron el proyecto de establecer una nueva creencia y de venderse por profeta. Los habitantes de la
Meca le obligaronáhuir¿Satiippa, despues Medina. Esta fuga sirvió de
épocaálosárabes. Mahoma armó sus prosélitós en nombre de Dios, y muriódespues de haber conquistado por el
poder de la espada el imperio de los árabes.
Sus
sucesores tomaron el nombre de califas, Vicarios. Abou-Bekre, primer califa,
publicó el Coran, evangelio de los musulmanes. On^ar, segundo califa, se
apo4eró de la Siria y del Egipto; la famosa biblioteca de Alejandría fue
entregadaálas llamas por ese feroz vencedor.
PERSIA.
Fin
del segundo imperio de los persas.
652.
—La Persia, atacada por los musulmanes, fue sometida al cabo, despues de muchas y sangrientas
batallas.
FRANCIA.i
687.
—La costumbre establecida por Clovis de dividir la monarquía entre los hijos de
los reyes, era continuo origen de guerras entrelos francos, cuyos intereses se
hallaban por el hecho mismo divididos.
Este estado de cosas produjo la formacion de dos reinos principales :
el
oriental y el occidental. En el año 687 los orientales, mandados por Pepino
de Hcristal, alcanzaron sobre los
francos occidentales la memorable
victoria de Testry. Entonces
mandaba á estos últimos Thierry III. Pepino reclamó de este principe la
dignidad de magistrado del palacio, y gobernó con autoridad absoluta todo el imperio de los francos.
ESPAÑA.
Mueito
Recaredo el Católicoáprincipios de este
siglo, logró con sus esfuerzos dejar dominante en España la religión
católica, y es- tirpada la heregia arriana. Los concilios de Toledo continuaron
siendo los verdaderos legisladores en este reino.
ITALIA.—VENECIA.
697.
—Al tiempo de la invasión de los hunnos mandados por Atila , los habitantes de
Venecia , en la costa septentrional del golfo adriático, se habian retiradoálas
islas formadas en la embocadura del Po. Reuniendo por medio de puentes las que estaban mas cercanas de todas estas
islas, llegaron con el
tiempo¿ver edificada en medio de las olas una gran ciudad,ála cual
dieron el nombre de Venecia, y que fue gobernada por el régimen
republicano. Pablo Onafesio fue su primer dogo en el año 697.
5
6» uahm
Estado dt la Europa en
este siglo.
Durante
este siglo, la ignorancia y la barbarie hicieron en Europa espantosos progresos
: ya no existían las artes liberales , y
las de primera necesidad se degradaron en medio de la despoblación y de
la miseria. Descuidóse la agricultura por falta de brazos y de co n su m
idores. El comercio, efecto de no ser animado ni protegido, cerrétodos los
canalesálos productos agrícolas, ni mas ni menos queálos industriales.
SIGLO VIH.
Los moros en
España.
711.
—Los árabes musulmanes, conocidos]también con el nombre de sarracenos y de
moros, se habian apoderado despues de la conquista del Egipto de todas
las provincias del Africa septentrional. PasaronáEspaña en el año 711 y se
apoderaron de casi,todo el paísáconsecuencia de la sangrienta batalla de Jerez de la Frontera. Esta batalla puso
término al reinado de los visigodos, y diá principio al de los'moros que duró 700 años.
Imperio romano de oriente.
El
imperio romano de oriente,ómas bien el imperio griego , como se le ha llamado,
resistíaáduras penas los ataques de los árabes. Sin embargo estos últimos, bajo
el reinado de la emperatriz Irene, fueron derrotados muchas veces. Entonces
terminaron en Constanli- Bopla las querellas religiosas suscitadas por los
lconoclastras, ósea
los
destructores de imágenes. Entre tanto
lo> musulmanes estendieron sus conquistas por todo el oriente.
Francia. —Carlos Martel.
732.
—La primera linea de los reyes de
Francia, llamada Merovingien- se del
nombre de Meroveo, tocabaásu decadencia. Bajo los sucesores de Thierry 111, la
autoridad peimqneció casi entera en manos del corregidor de palacio. Cárlos
Martel, hijo de Pepino de Heristal, se hallaba bajo el reinado de Thierry IV',
ála cabeza del gobierno , cuando asomaron los sarracenos álas fronteras
para conquistar la Francia. Cárlos
Martel salióásu encuentro y los derrotó completamente en la memorable batalla
de Poitiers que salvóála cristiandad del yugo musulmán.
Pepino
el Conciso, hijo y sucesor de Cárlos
Martel , hizo destituiráChilderico 111, último rey de la raza de los Merovingienses, y dio principio ála segunda linea denominada
Carlovingiense del nombre
de
Garlo-magno.
CRONOLÓGICO. 5 6 0
Carlo-magno.
800.
—El reinado de Carlo-magno es una de las épocas mas gloriosas de los anales de
Francia y de la historia de la civilización
europea. Bajo la dominación de este príncipe el imperio de los francos se estendió por toda la Francia,
por casi toda la Germana, por la mitad de Italia, y por una paite de España. En
esta época tuvo lugar la destrucción del imperio de los lombardos en Italia en
el año 800. Carlo-magno fue
proclamado emperador de occidente en
Roma.
Estado de la Europa en
este siglo.
Durante
este siglo la civilización musulmana luchó ábiazo partido con la naciente
civilización europea. En España triunfó
aquella > pero el valor de Cárlos Martel y el genio de Carlo-magno atajaron
sus progresos, y salvaron al propio
tiempo¿la cristiandad. Durante este
siglo hizo Carlo-magno los mas
estraordinarios esfuerzos para reanimar en Europa la afición álas ciencias y¿las artes,
pero ese hombre grande a pesar de todo su poder, no pudo ser
bastanteádisipar las negras tinieblas que abrumabanála mitad del continente de
que se habia hecho dueñoáfavor de sus
admirables conquistas.
Entre
tanto iban los papas ensanchando los límites de su poder temporal, pues Pepino
el Conciso y Carlo-magno, aumentaron considerablemente los estados
eclesiásticos.
En
Constantinopla conservaban todavía algún brillo las ciencias; pero en el
oriente fue donde aparecieron
con el mas vivo esplendor :
los
árabes cultivaron con éxito la medicina , la química , la astronomía y la
poesía. Sin las guerras que empezaronápromoverse en España entre los
conquistadores y paite de los vencidos que
haciendo prodigios de valor se declararon contra los estrangeros, la
civilización musulmana hubiera conveitidoá la España en un jardin. Los musulmanes hicieron cuanto
estuvo de su parte para grangearse el afecto de los vencidos, y para atender á
sus intereses materiales y dar impulsoásu industria y ásu agricultura; pero la
religión cristiana tuvo la gloria de haber resistido y vencido por últimoála política mas fina y mas
sabia , pues sin ella probablemente la *España entera hubiera sido sojuzgad^.
SIGLO
IX. FRANCIA.
$42.
—Luis, sucesor de Carlo-magno, al tiempo de su muerte repartiósus estados entre
sus hijos. Armáronse eslos unos contra otros y se dieron la famosa batalla de
Fontenai, en la cual perecieron liasta cien mil franceses. Efectuaron dcspiie*
el tratado de Yerdum en virtud del cual tocóáLuis la GermauiaóAlemania ,á
Lotario la Ita
4
7
370 U M 7MBPI
lia
yáCarlos la Francia. Bajo el reinado de este último volvió¿reu- 875. nirse el
imperio de Carlo-magno en el año 875, pero bajo el de Carlos 887. el Gordo en
el de 887, volvióáser definitivamente desmembrado. De
los restos de este vasto imperio, ademas déla Francia, la
Alemania y le Italia, se formaron los estados de Lorena , de Borgoña , de Na-
varra, de Aragón y de Castilla. La dignidad imperial se transfirióá
los
soberanos de Alemania.
INGLATERRA.
Al
apoderarse de Inglaterra los aiiglo-sajones fundaron siete rei- 827. nos
independientes. En el año de 827 Esbelto reunió bajo su dominación estos siete
reinos, y dió principio ¿ la dinastía sajona de lo*
reyes de Inglaterra.
Alfredo
el Grande , uno de sus sucesores, por medio de leyes sabias, y animando la
agricultura y el comercio, pusoála Inglaterra
en un floreciente estado.
Dinamarqueses.—Normandos.
Estos
pueblos, ni mas ni menos que los sajones
, eran procedentes de la Noruega. Los dinamarqueses cayeron sobre la Inglaterra
durante el reinado de Egberto, pero
fueron arrojados de ella por Alfredo el Grande. Los noimandos invadieion
la Francia en tiempo de Carlos el Calvo, y llegaron hasta
las puertas de París.
Los
gefes de las tribus esclavonasósármatas echaron en este siglo los cimientos de los
reinosóducados de Bohemia , de Hungría, de Polonia y de la Rusia.
ESPAÑA.
En la península ibérica la civilización
cristiana continuába luchan* do con la civilización musulmana, siempre con un
encarnizamiento que pronosticaba que la
guerra debía ser larga y sangrienta, y que solo podía acabar con la ruina de
una de las dos. La Europa contemplaba apática esta luchaápesar de ser vital
para ella.
Estado
de la Europa en el siglo IX.
En
este siglo se cimentó el sistema feudal, siendo en Francia donde se le
dió su primer desarrollo y mas completa
organización. Los reyes de la primera
dinastía, y sobre todo los
corregidores del palacio habían sucesivamente aumentado las tierras beneficiarías, y al propio tiempo la importancia de la¿ señoriales. Despues de
la muerte de Carlo-magno los señores feudales ya no pusieron
límitesásu«’pretensiones. Convenidos sus dominios en heiedítanos se
engrandecieron diariamenteá costa de los alodios que desaparecían, y del mismo
patrimonio real que disminuía considerablemente. Desde entonces se halló
dividido todo el territorio en innumerables señoríos
CRONOLÓGICO. 5 7 1
aisladosálos
cuales según su importancia se dió el nombre de ducados, de condados y de
baronías. De una paite perdieron los reyes mucho de su poder, y de otra los hombres libres , se vieron
obligados¿buscar la protección de los señores feudales. De esta suerte se
halló constituido el gobierno llamado feudal sobre las ruinas de
la autoridad real y de la libeitad del
pueblo.
Bajo
este gobierno , el' inferior se llamaba vasallo, y el superior señor feudal. £1 rey, cuyo poder
casi no era respetado, era sin embargo
considerado como supremo soberano del estado. Sus vasallos tenian bajo su mando
oíros vasallos, y el pueblo bajo el nombre
de pechero ó de villano era considerado como una propiedad de los
señores.
El
feudalismo fue estendiéndose sucesivamente por toda la Europa.
SIGLO X.
España.—Almanzor.
El
imperio de los moros adquirió en este siglo una prosperidad extraordinaria
bajo el reinado de Almanzor , Ledin Allá.
Alemania.—Conrado.
911.
—Luis m fíie el último emperador de la raza carlovingiense en el norte. Conrado
de Franconia le sucedió en Alemania; muerto este la dignidad imperial
pasóáEnrique , duque de Sajonia, y despues áOtón el Grande que sometió la
Italia.
Francia.—Los
normandos en la Neusíria.
912.
—Desde Cárlos el Calvo los normandos habian asolado frecuentemente el norte de
la Francia; Cárlos 111para poneráe al
abrigo de sus incursiones dió su hija en matrimonio á Rollon su gefe
despues de haberle hecho bautizar, y los estableció en la JSeustria , pais que
recibió de ello» el nombre de Rorinandia.
Hugo
Capelo.
987.
—La debilidad de los sucesores de Carlo-magno
y el poder de los grandes vasallos
acarreó la decadencia de la dinastía carlovingiense. Hugo Capeto, hijo
de Hugo el Grande, conde de Francia y de
Bor- goña, se apoderó del trono después
de la muerte de Luis V, y dióprincipioála dinastía llamada de lo¿ Capetos. ‘
Estado de la Europa en
el 'siglo X .
El
siglo X ha sido llamado siglo de hierro : en él se vióála Eu_ ropa
entregadaálas mas espantosas consecuencias de la barbarie, d«
5
7 2 EMÜMBN
la
servidumbre y del despotismo. Las divisiones de los señores feudales entre si,
y las guerras promovidas incesantemente entre ellos y los reyes , cubiieron de
sangre y de ruinas los estados feudales. A
las
calamidades de la guerra se sucedieron horrorosas pestes y hambres , de manera que llegóácomerse la carne humana.
Entre
tanto los españoles sin saberlo continuaban luchando por la civilización
europea contra la civilización musulmana, y
esto sin que la Europa hiciese mas caso de la lucha que de las
contiendas promovidas en Egipto entre los fatimitas y los demas sectarios del
profeta.
SIGLO XI.
Alemania.—Casa de Franconiá Saliea.
1024.
—Esta casa sucedió¿ladeSajonia, y Conrado II fue su primer emperador , al cual
sucedieron Enrique DI y Enrique IV. Bajo el reinado de este último principió
la querella de la investidura de que hablaremos mas adelante.
España.—Sancho
el Grande.
1035.
—Este príncipe engrandeció la Navarra con los
condes de Aragón y de Castilla , y al morir repartió sus estados entre sus tres hijos j
dióla NavarraáGarcía , el reino de AragónáRamiro y el de CastillaáFernando I.
Italia.—Los normandos en Ñapóles.
10^5.
—La Italia meridional obedecía todavía
al gobernador nombrado por los emperadores de Constantinopla , cuando de repente tres mil normandos
franceses desembarcaron en Ñapóles , se apoderaron de esta ciudad y fundaron ¿1
reino de las dos Sicilias.
Iglesia
griega.
1053.
—Por este tiempo las querellas
promovidas entre los papas y los patriarcas de Constantinopla dieron márgenála separación total de
entrambas iglesias. Desde este cisma.la iglesia griega ha continuado separada
de la iglesia latina.
Gregorio
Vil.
Durante
el pontificado de Gregorio VH
principiaron las diferencias entre los papas y los emperadores de Alemania.
Gregorio quiso poner termino al tráfico de las investiduras , es decir al
derecho lucrativo que ejercían los emperadores dandoá los obispos las
investiduras de sus beneficios. Habiendo Enrique IV rehusado someterse, fue
e§-
10(56.
CRONOLÓGICO. 8 7 5
comulgado,
y de ahi se siguió una guerra que ocasionó la muerte del pontífice en Salerno«
Inglaterra.—Guillermo
el Conquistador.
Los
normandos franceses aspiraban á la conquista de la Inglaterra. Gillermo, su duque, pasó el
canal de la Mancha, batió en Has- tinghálos auglo-sajones mandados por el rey Halold y se hizo ieco- nocer rey
de todo el pais.
Francia.—Primera cruzada.
1095.
—Los musulmanes al apoderarse de la Siria habian destruido la religión cristiana,
y los peregrinos que volvían de la
tierra santa
.
alarmaron la Europa contando los ultrages de que era blanco la tumba de
Jesucristo. Poco despues Pedro el Ermitaño
recorrió la Europa, y mercedálas
indulgencias concedidas por la corte de Roina¿los
.que
se cruzasen, determinóálos pueblos¿lanzarse sobre el oriente. Los franceses
dieron la señal, y al grito de / Dios lo quiere ! se armaron
en todas partes contra los infieles , púsose en marcha un ejército de trescientos mil combatientes
al mando del francés Godofre- do de Bouillon, atravesó el imperio griego, entró
en la Siria y ganó por asalto la ciudad de Jerusalen despues de treinta y nueve dias
de
sitio. Godofredo fue'proclamado rey de la ciudad
santa.
Se
llamó cruzadosálos guerreros que tomaron paite en esta espedícion porque
llevaban sobre el pecho una cruz encarnada.
Se
cuentan seis cruzadas.
Estado
de la Europa en este siglo.
Durante
el transcurso de este siglo el
feudalismo continuó mandando en Europa. La publicación de la tregua de Dios en
Francia, demuestra a qué punto habian llegado el desorden y la anarquía.
Esta ley eclesiástica tenia por objeto poner coto¿las guerras de muerte que se
hacían los señores feudales, prohibiendo toda lucha desde el miércoles por la
tarde hasta el lunes por la mañana, dias destinadosácelebrar los misterios
de la pasión de Jesucristo.
Semejante
estado de cosas no podia ser duradero ,
y las cruzadas dieron el primer golpe al
feudalismo. Su primer efecto fue sacar
del seno de la Europa una multitud de revoltosos señores feudalés. Desde
entonces empezaron los reyesáreconquistar su poder, y los pueblos su libertad.
El
poder de Roma no reconoció ya límites durante este siglo , pues los papas
reputaban como vasallos suyosátodos los principes cristianos , y escomulgaban ácuantos se
atrevíanáresistirlos.
571 ftaróionr
SIGLO
xn.
Francia.—Luis
VI apellidado el Gordo.
410S.
—£1 reinado de este príncipe es
memorable por el establecimiento de los comunes y la institución de las apelaciones al monarca.
El
feudalismo habia convertido en siervos óen esclavos¿todo* los habitantes de las
ciudades y campiñas, de manera
queáprincipios del siglo XII solo se contaba entre los hombres
libresálos eclesiásticos yálos señores. Para cercenar el poder de estos
últimos, Luis el Gordo concedióásus
ciudades cartas que las conferian el derecho de administrarse por sí mismas
nombrándose sus corregidores.
Poco
despues el derecho de poder apelarálos
jueces reales de las semencias proferidas por los jueces señoriales, debilitó
mas y mas el poder de los señores en provecho de la autoridad real y de la
naciente libertad del pueblo.
Luis
el Joven.—Segunda cruzada.
1147.
—El reino de Jerusalen , reducidoácontar con un corto número de defensores , resistíaáduras penasálos ataques
de los musulmanes. Entonces Luis el Jóven pasóáPalestina con un brillante
ejército , y al cabo de algunos años de
esfuerzo , sufrió un duro descalabro delante de Damasco.
Principia la rivalidad
entre FranciaéInglaterra.
A
su vueltaáFrancia Luis el Jóven repudióála reina Eleonora, la cual casó despues
con Enrique Plantagenet, francés de nacimien-
1158
to. Este, en el año de 1458 , subió al
trono de Inglaterra , y recibió de Eleonora en dote la soberanía de
Guiena y del Poitu. Desde entonces el
rey de Inglaterra fue dueño de grandes propiedades en Francia , primer germen
de las desastrosas guerras encendidas entre los dos pueblos.
Felipe-Augusto.—Tercera
cruzada.
1189.
—Saladino , sultán de Egipto, acababa de apoderarse de Jerusalen.
Felipe-Augusto pasóáSiria y se apoderó de S. Juan de Acre. Una enfermedad le
obligóárestituirseáFrancia.
Inglaterra.—Enrique
I.
Enrique
I, hijo de Guillermo el Conquistador , habia
concedidoálos ingleses en el año de 1101 una caita que puede llamarse
basa
délas libertades déla Inglaterra.
CRONOLÓGICO. 3 7 5
En
el año de 1172 , Enrique 11 se habia
apoderado de la Irlanda y reunidola¿su corona.
Ricardo
Corazon-de4eon.
Este
príncipe guerrero tomó paite en la tercera cruzada , y fue tan extraordinario &u valor que llegóáser la
admiración de los miamos musulmanes.
Suecia.—Erico.
En
Suecia, por los años de 1160 reinando Erico,, que por su moderación y
prudencia fue el ídolo de sus vasallos, se adoptó generalmente la religión
cristiana.
PORTUGAL.
Habíanse apoderado los moros de la Lusitania, pero en el año de 1139, despues
de haberles dado diez y siete batallas , los arrojó de ella Alonso V I, dando
principio al reino de Portugal.
Alemania.—Güelfos
y Gibelinos.
Conrado
III, elegido Emperador en 1138, se declaró enemigo irreconciliable de Enrique
el Soberbio , duque de Baviera y de
Sajonia, que se negó¿ reconocerle. Entonces principiaron en Alemania las
guerras entre los Güeífo6 y los
Gibelinos, sostenidas por los
partidarios de Enrique de Güelfo contra Alberto Luis. Despues el nombre
de Güelfo designóálos que se habían declarado en favor del papa , y el de Gibelino¿los partidarios del emperador.
ITALIA.
En
medio de las divisiones y de las güeñas
que habian principiado al desmembrarse el imperio de Carlo-magno, ínuchas
ciudades de Italia se habian declarado independientes, yá imitación de Ve-
necia habian adoptado el gobierno republicano. Genova y Pisa eran ya en el siglo XII podeiosas
repúblicas , y en pos de ellas iban aumentando su poder Parma
y Plasencia.
La
Europa en el siglo X II.
Del
siglo XII datan los primeros desanolios déla civilización
europea :¿ la vez empezaron¿renacer en él la libertad , las artes, las
ciencias y la industria. En Francia y en España el establecimiento de las comunidades, asi como en Inglaterra la
caita de Enrique I ? empezaronáconmover en sus cimientos al poder feudalj el
pueblo de las ciudades sale poco¿poco de
la opresion y empieza¿dar los
S
7 6 anÚM E *
primeros
pasos hacia la libertad. En Italia un aleman llamado Yer- ner encuentra el
código Justinianeo, y desde entonces el esttidio de las leyes romanas es
sustituido álas costumbres bárbaras de los tiempos , y las va suavizando
sensiblemente. Fúndanse escuelas en todas partes; la universidad de Paris es
concurrida por una multitud de estudiantes que aitsiosos.de saber vuelan'á ella
de todos puntos de Europa; distínguese Abelardo por sus conocimientos; los
trabadores , los poetas provenzales,
vuelven áanimar el gusto¿la poesía; y entre tanto en las ciudades renacen las aites, y sobre todo
la arquitectura y el comercio cuyos progresos irán cada dia mas en aumento
por la invención de las letras de cambio.
También
nació en este siglo la caballería que
introdujo en las costumbres una galantería hasta entonces desconocida.
Entrelas órdenes fundadas en Jerusalen adquirieron grande nombradla los templarios
y los caballeros teutónicos. '
SIGLO
XIII.
Francia.—Cuarta cruzada.
Los
desastres esperimentados por los cristianos de Siria continuaban alarmandoálos
estados del occidente. Embárcase en Venecia para pasaráPalestina el conde
Beduino al frente de un ejército de cruzados. Pero en medio de la travesía muda
lepentinamente de parecer, y se
resuelve caer sobre los griegos de
Constantinoplaácava perfidia se debía el mal éxito de las espediciones
anteriores. Con* tantinopla fue ganada por asalto, y Beduino elegido emperador.
Batalla
de Bouvines.
—
Felipe Augusto continuaba reinando en Francia, euando de repente la Inglaterra , la Alemania y los Paises-Bajos formaron contraél
una poderosa liga. Si bien que con inferiores
fuerzas , alcanzócontra los aliados en Bouvines ( Flandes ) una famosa
victoria qu«dió mucho honorálas armas francesas.
La
Francia conservó bajo Luis VIII, hijo de Felipe Augusto, la superioridad que
acababa de conseguir. El reinado de Luis IX (S- Luis) la hizo respetar en toda
la Europa. Este príncipe batióá lo»ingleses en Taillcbourgo , contuvoálos
vasallos rebeldes, puso cotoálas usurpaciones del clero , y organizó la
justicia por medio d^ leyes sabias y prudentes.
Quinta cruzada.
San
Luis dirigió la quinta cruzada; appdérase de Damieta en Egipto, pero en breve
cae prisionero. Pudo al fin rescatar su
libertad,
4246 pero la muerte de
Blanca su madre apresuró su vuelta áFraucia*
CRONOLÓGICO. 3 7 7
Sexta
jr última cruzada.
Habiendo
S. Luis formado el proyecto de una nueva cruzada, pasóáAfrica y desembarcó en Túnez. Pronto la peste se
declaró en su ejército , y acabó casi enteramente con él. £1 mismo rey fue atacado de la enfermedad maligna , y murió
sobre cenizas ,¿la edad de 55 años.
Inglaterra.—Grande carta.
Despues
de la muerte de Ricardo Corazón-de-león subió al trono , Juan Sin-tierra cuya cobarde y
despótica conducta sublevó contra él
átodos
los barones ingleses. Estos exigieron una constitución que arreglase los
intereses del monarca y de los súbditos,
y entonces fue cuando se firmó la grande carta que de. pojó al rey de su
autoridad en provecho de los barones y de las ciudades que se habían
declaradoásu favor. Renováronse las libertades y franquicias que ya existían
, y se declaró que los impuestos no debiesen pagarse mas qu«con consentimiento
de los comunes ( 1205).
A
Juan Sin-tierra sucedieron Enrique III y
Eduardo I. Este conquistó el
país de Galles donde hasta entonees habían conservado su independencia los antiguos bretones
(1282).
Imperio de oriente.—Nuevo imperio griego.
i
>'o
duró mas que 8 años el imperio fundado por los cruzados en Constantinopla ,
y que es conocido con el nombre de
imperio latino. Miguel Paleologo , príncipe
griego , restableció el imperio de su nación en el año de 1261. Dió este príncipe muestras de
grandes talentos, y su política
salvó por algún tiempo su imperio
de los ataques dt los táitaros y de los turcos , armando ur.o contra otro
áentrambos pueblos.
Italia. —Los Torrianij*los
Vizconti en Milán.
La
ciudad de Milán era capital de un ducado que desde la destrucción del reino de los lombardos, se había visto
por mucho tiempo espuestaálos ataques de los emperadores de Alemania. Los
temores de los milaneses por la conservación de su independencia los traian
envueltos en continuas turbulencias.
Aprovechándose de estas , logróMaitin de la Torre apoderarse del poder y transmitirleásu familia.Él es el que dió principio en el año de 1237 al reinado de
los Tor- rianiálos cuales sucedieron los Vizconti.
Sicilia.—Vísperas
sicilianas.
1282.
—Cárlos de Anjou , hermano de S. Luis , se había apoderado de la Sicilia y
del reino de Nápoles j pero como
atropellase al pueblo con-
48
5
7 8 BKMJMBN
quistado,
tuvo lugar contra él una sublevación
general. El día de li Pascua, al primer toque de vísperas, ocho mil franceses
fueron degollados en las ciudades Je
Sicilia. A esla matanza se dió el nombre de Vísperas Sicilianas.
Alemania.—Liga anseática.
Formóse
esta liga durante las túrbulencias
escitadas por los varios aspirantes al imperio. El ejemplo de las
municipalidades dió origenáesas asociaciones urbanas , y la necesidad de la
mutua defensa las estendió bien pron'-o por
toda la Alemania , que les debió el nacimiento de su comercio (1241 ).
Rodulfo. —Casa de Absbuvgo.
Rodulfo
fue el primer emperador de la casa de Austria que ba dado tantos soberanos ála
Alemania y que se eslinguió en 1746 al tiempo de la muerte de Carlos VI. Este príncipe era conde de Abs- burgoen Suiza y
habiéndose apoderado del Austria despues de suelección, dió de ella la
investidura d sus hijos Alberto y Rodulfo (1274).
España.—Alonso X.
Los
cristianos iban éon el tiempo tomando superioridad sobre lo* musulmanes en
la península ibérica. En el año de 1552 había Alonso X ,
rey de Castilla, añadidoásus estados el
del reino de Murcia.
Los
otomanos en la Nalolia.
1300.
—Los otomanosó turcos no fueron conocidos en sus principios mas que como un
cuerpo de tropas que se declaró independiente de sus señores, que se estableció al norte del Asia menor (JSatolia),y que adquirió bien pronto un
estraordinario poder. Tal es el origen de los turcos cuyo imperio debía suceder
al de los griegos en Asia y en Europa.
La
Europa en el siglo XIII.
Continuaba
decayendo el feudalismo, ápar que progresaban los pueblos en el camino de las
instituciones y reformas. En Francia y en España los comunes fueron bastante
poderosos para enviar diputados¿las asambleas llamadas Cortesóestados
generales. Los diputados de las ciudades, conocidos con el nombre de estado
llano, votaban despues del clero y de la nobleza. Esta sustitución dió un golpe
terrible al feudalismo. El impulsóse dió casi instantáneamente en todos los
estados de Europa , pero con alguna diferencia. En Francia el rey y el pueblo
se reunían contra la nobleza; en
Inglaterra los barones
y el pueblo se unian contra los reyes j
en España los cristianos con- .
CRONOLÓGICO. 5 7 9
dueidos
per los sacerdotes álos estados generalesóllámense Córtes , compraban con sus
donativos contra los moros unos derechos inestimables; en Alemania la liga de
las ciudades anseáticas obligóálos
.
estados generalesáadmitir en la dieta del imperioálos diputados de
aquellas ciudades poderosas por su
comercio.
Las
cruzadas que terminaron en este siglo secundaron poderosamente el movimiento
de vida que en todas, partes se esperimcntaba, pues ademas de la influencia que
tuvieron sobre la emancipación , el establecimiento de los comunes y la
institución de los estados generales , hicieron tomar al comercio un vuelo mas
osado y prepararon la restauración de
las luces.
Durante
este siglo vivió en Italia el célebre poeta Dante.
SIGLO XIV.
Francia.—Abolición de los templarios.
4307.
—Los templarios establecidos en Jerusalen
por varios nobles franceses , se habian hecho temiblesálos mismos reyes
, y su orgullo y escesos eran odiosos
para el mismo pueblo. Bajo el reinado de Felipe el Hermoso cincuenta y nueve
caballeros y su gran maestre fueron acusados de heregía y quemados vivos. (
Emancipación
de los campesinos.
Felipe
el Hermoso dejó tres hijós que reinaron sucesivamente. Bajo Luis X , el mayor
de todos, principió la emancipación de los caxn-
43H.
pesinos que habian quedado esclavos aun despues de la emancipación de las
ciudades.
Guerra contra los
ingleses.
CáilosIV,
tercer hijo de Felipe el Hermoso, murió, y entonce* Fe- lipé de Valois y
Eduardo III, rey de Inglaterra, se disputaron la corona. Habiendo los estados
generales elegido al primero, Eduardo le declaró al momento guerra abierta. Los
franceses fueron derrotado«en Ciescy
juntoáAmiens, y perdieron la plaza de Calais.
ESPAÑA.
v Durante todo este tiempo no se
advierte en España mas que la con
tinuación
de la sangrienta guerra contra los moros, y al propio tiempo los pasos
agigantados que iban dando las comunidades hácia su libertad. Aquella dió
lugaráunas acciones las mas heioicas,
yáunas victorias señaladas que se debian al entusiasmo con que peleaban lo«cristianos con la íntima
persuasión de que el mismo cielo les favorecía abiertamente con milagros.
Pedro el Cruel, llamado por otros el Justiciero, subió al trono de
Castilla en el año de 1350, pero como
580 USÓMKf
disgustase
sobre manera¿la grandeza, en breve la corona
te puso tn
las sienes de Enrique.
Carlos V jr Carlos
VI de Francia.
Bajo
el reinado de Cárlos V , el valiente D uguesdin, que tanto sirvió en EspañaáEnrique contra Pedro, arrojó por algún
tiempoálos ingleses de todas sus
conquistas hechas en el reino de Francia; pero durante la demencia de Cárlos VI
tuvieron lugar nuevos desastres con
motivo de las querellas promovidas por los borgoñones y arman aques que se disputaban
el poder.
Inglaterra.—Casa de Lancastre.
Ricardo II , nieto deEduardo 1H, se hizo detestable por su tiranía, y fue destronado por Enrique de
Lancastre su primo hermano que tomó el nombre de Enrique IV. Con Ricardo II se estinguió la línea de los Plantagenet que reinaba desde
Enrique II (1399).
Escocia.— Estuardos.
Durante
el reinado de los últimos Plantagente, los ingleses emprendieron muchas veces
, pero siempre en vano, la conquista de la Escocia : por este tiempo los
escoceses fueron sucesivamente gobernados porel famoso Roberto Bruce, intrépido
defensor de su independencia, y por David Bruce, su hijo. En el año de 1371 , Roberto, nietó de
este último, subió al trono y dió
principio ála dinastía de los Estuardos.
Suiza.—Confederación helvética.
1308.
—El emperador Alberto I , hijo de Rodulfo de Absburgo, había concebido el
provéelo de hacer de la Suiza un principado para uno de sus hijos. Los
gobernadores que destinó para aquel punto se porta
ron
del modo mas tiránico. Entonces algunos paisanos , entre ellos Guillermo T c
ll, probaron ádar ásu pais la libertad
que estabaápunto de estinguirse. Reuniéronse muchos hombres armados; los
oficiales de Alberto fueron acometidos y arrojados del territorio. Las tropas
enviadas por el emperador perdieron muchas batallas, y los cantones formaron la
confederación republicana que existe
todavía.
Alemania. — Bula de oro.
1356.
— Reinando el emperador Cárlos IV se
publicó la bula de oro que dió al imperio aleman una forma mas estable. Esta
ley fundamental fijó el número de electores ásiete, confirmó todos los
derechos de estos últimos , y arregló el modo de proceder en las elecciones.
CBONOLÓGICO. 3 8 1
POLOSIA.
Jaquellon,
gran duque de Lituanía , fue elegido rey de Polonia en 1392 y dió principioála dinastía que lleva su
nombre. Las elecciones perpetuaron el
trono en su familia hasta que se estinguió en 4572.
PORTUGAL.
Pedro
I , hijo y sucesor de Alonso IV,
reinó en 1337 y se concilio el afecto del pueblo por medio
de reglamentos útiles. En 1383 la descendencia
legítima de los reyes de Portugal
se estinguió con D. Fernando, y los estados de Portugal dieron la coronaáD.
Juan , hermano natural del último rey y
gran maestre de la órden de Avia.
Italia. —Roma.
A
petición de Felipe el Hermoso el papa Clemente V trasladó la santa
sedeáAviñon. En medio de las
turbulencias que no tardaron en esperimentarse , los romanos eligieron por
tribunoáRienzi, hombre elocuente , osado y persuasivo, y proclamaron la
república. Este estado de cosas no duró
mucho tiempo , y Rienzi murió asesinado por la facción de las familias
patricias.
RODAS.
Los
caballeros de S. Juan se apoderaron en 1516 de esta isla, de la que
arrojaronálos turcos y se establecieron
en ella.
Los turcos en Europa.
Los
turcos al mando de Amurat I hicieron
nuevas conquistas, se apoderaron de Audrinópolis,éhicieron de ella su capital.
Amurat disciplinó la famosa milicia de los genízaros.
La Europa en
el siglo XIV.
El
espíritu humano hizo rápidos progresos. La brújula fue descu-, biertapor un
habitante de Amalfi, llamado Flavio Gioja. Zacarías Janzen de Mildelburgo
inventó los anteojos. Por el mismo tiempo se empezóáhacer uso del papel
conocido hoy dia y de la pólvora.
Multiplicáronse
en este siglo las universidades y las bibliotecas; y Petrarca ilustróla poesía
italiana.
Puede
decirse que aqui termina el segundo período de la historia moderna que principió con la
irrupción de los bárbaros. Las costumbres y las instituciones de los europeos
dejan entrever los preciosos gérmenes de una rica y poderosa civilización :
habían pasado ya los tiempos de la ignorancia y de la barbarie.
582 marón*
SIGLO
XV. CIVILIZACION MODERNA.
Francia.—Cdrlos VIL
1420.—tíurante
los últimos años del desgraciado reinado de Carlos VI la Francia , víctima de las disensiones de los borgoñones
y de los ar- mañaques , perdió aun
contra los ingleses la batalla de Azincourt.
Pero reinando Cárlos VII, recobró su
preponderancia y quedó victoriosa. Oitaans en el momento de
sucumbir fue salvada por Juana de Are. Pronto los ingleses atacados con
furor, se vieron precisadosáabandonar el reino.
Luis XI.
1461.
—El hijo de Cárlos Vil, Luis XI, dió los últimos golpes al feudalismo , y llevóácabo la importante revolución en que
estaba interesada con él la nación. Reunió al dominio real muchas provincias,
•ntre
otras la Borgoña , de la cual se apoderó despues de la muerte de Cárlos el
Temerario delante de Nancy.
Cárlos FIIl.
Este
principe , hijo de Luis XII, continuó en
el sistema de aumentar las tropas permanentes creadas por su abuelo, en vez de
las feudales , y alarmó ála Europa entera con su espedicion y conquista de la Italia (1483 );
pero tuvo que abandonarla por haberse declarado contra él los demas monarcas.
Inglaterra. —Guerra de los dos%Rosas.
La
guerra civil llamada de los dos Rosas
tuvo lugar entre la casa de Lancastre (Rosa encarnado) y la de Yorck (Rosa
blanco) : duró30 años y costó la vidaáun millón y cien mil hombres. Terminóbajo
el reinado de Eduardo IV, que es cuando
principióáreinar lt casa de Yorck (1461 ).
Los
Tudor.
Eduardo
V, hijo de Eduardj IV, no aparecíómas que
por un momento , pues Glocester, su tío y tutor le hizo asesinar junto
con um hermano suyo , se apoderó de la corona,
y reinó con el nombre de Ricardo DI. Pero este usurpador fue en breve destronado por Enrique Tudor,
heredero de los Lancastre, quien casando con la hija de Eduardo IV reunió los
derechos de entrambos Rosas.
CRONOLÓGICO. 3 8 5
Alemania.—Husitas.
141$.
—Imperando Segismundo, Juan Hus, sacerdote de Bohemia, se declaró contra los papas, fue acusado de heregía y quemado vivo. Su muerte
fue la señal de las guerras de religión llamadas de los husitas, que desolaron
por mucho tiempo la Alemania.
Pragmática
sanción.
1438.
—Reinando Alberto II los electores adoptaron los decretos del concillo de Bale que limitaban el poder pontificio :áesto
se dió el
7 nombre de pragmática sanción germánica.
Italia.—Milán.—Casa
de Esforcia.
La
familia de los Vizconti se habia
estinguido y los milaneses acababan de
restablecer ^1 gobierno republicano, cuando Francisco Esforcia se apoderó del
ducado ydíó principioáuna nueva dinastía.
Busia. —Ivan VasiUewitz.
1472.
—Este príncipe, que reinó en 1472,
preparó la grandeza de la Rusta.
Reuniólas leyes en un código , disciplinó las tropas y fue el primeroáquien se
dió el titulo de Czar.
Suiza.—Tratado
de Bale.
Esta
paz hace época en la historia de la
confederación suiza cuya independencia
fue desde entonces reconocida por los emperadores alemanes (1499).
España----Beunion
de los reinos de Aragón y de Castilla.
1474.—Esta
reunión vital para la España tuvo lugar por medio del casamiento de Fernando
el Católico con Isabel de Castilla. La muerte de Juan ü’,rey de Navarra ,
aumentó por el mismo tiempo los estados
de entrambos esposos.
Espulsion de los moros.
Los
moros no poseian ya mas que el reino de Granada. Feman- 1492 doéIsabel se apoderaron de su capital en el
año de I492 , y les
obligaronámudar de religiónó á pasar á Africa.
Caída del imperio gi'iego.
En el año de 1453 Mahomet II, hijo de Amurat II, se apode-
RESUME*
ró
de Constantinopla y la entregó al saqueo. Constantinopla fue desde entonces la
capital del imperio otomano. Desde Constantino el imperio griego habia durado
1123 años.
La Eui'opa en el siglo XV.
En
el siglo XV tomaron otro aspecto las
naciones y se fundóen Europa un nuevo órden político. Este acontecimiento no
fue repentino, antes habia sido producido por las revolucioneséinstituciones
anteriores, por la invención de la brújula t del papel y de la pólvora; y los
pueblos se aprovecharon de estos descubrimientos asi como del de la imprenta ,
para estender sus conocimientos ; la literatura , las artes , las ciencias ,
la religión, los gobiernos y las costumbres tomaron un nuevo aspecto.
Este
siglo puede llamarse la época de los grandes descubrimientos. En el año de
1436 Guttemberg de Maguncia inventó la imprenta; en 1486 el portugués Gama
halló por el cabo de Buena Esperanza un camino para ir ¿ las Indias orientales;
en 1492 el genoves Colon descubrió la América. Estos descubrimientos
importantes apresuraron los rápidos progresos que hacían entonces todos los conocimientos humanos.
SIGLO XVI.
Imperio turco.
Los
turcos establecidos en Constantinopla y ‘dueños del Egipto desde el año 1517 ,
estendieron aun sus conquistas bajo Solimán
II. Este sultán despues de haberse apoderado de la isla de Rodas ,
cuyos caballeros se retiraron despues á Malta, cayó sobre la Ungría, tomó muchas plazas despues de una famosa victoria, y
envió sus armadas contra las costas de Italia. Muerto Solimán, el poder otomano
empezóádeclinar por tierra y por
mar, y en el año de 1572 perdieron la batalla de Lepanto que les costó
veinte y cinco mil hombres y doscientos buques.
Argel.—Barbarroja.
Barbarroja,
famoso pirata salido de Lesbos, se apoderó de
Ai-gel y la gobernó por espacio
de dos años. Veinte años despues, en el de 1541 , Selim I colocó en el trono de
ArgeláHassan-Aya. Contra de este príncipe dirigió Cárlos V una espedicion que
no tuvo buenéxito.
Italia. —Losfranceses en Italia.
Luis
XII rey de Francia y sucesor de Cárlos VIII, tenia pretensio- 8.jies
sobrel'íápoles y el Milanesado. Eú 1508
pasó los Alpes, se apo-
CRONOLÓGICO. 5 8 5
deró
de Milán, no pudo resistirálos ejércitos españoles que prote- gian¿Nápoles y se
dirigió contra los venecianosálos cuales
derrotó en Aguadel. Declaráronse contra
él la Alemania, la España y la
Inglaterra, y le obligaronávolver¿Francia, con pérdida de todas sus conquistas.
1515. —En 1515
su sucesor Francisco 1
reconquistó todo el Milanesado.
Florencia.—Alejandro de Medieis.
Hacia
un siglo que.Florencia se distinguía por el comercio y por las bellas artes.
Los Médicis estaban al frente de esta célebre república. En 1551 los
florentinos se declararon contra Carlos V, quien
'
puso cercoála ciudad , se apoderó de ella
y convirtió á-la república en un ducado que dióáAlejandro de Médicis,
sobrino del p.pa León X.
España.—Comineros.
A
causa de haber despreciado Cárlos V las antiguas -eostumbres sobre la reunión
de Córtes, se sublevaron las ciudades en masa, destituyeron al regente Adriano
, y amenazaronála misma nobleza junto con las prerogativas realesj pero despues de haber conseguido
algunas ventajas, al fin triunfó la
nobleza en la batalla de YlUalar. Poco antes se había inmortalizado en la
regencia de España el célebre cardenal
Jimenez de Cisneros, y 1casi al mismo
tiémpo Hernán Cortés, por medio de
hechos que se reputarán algún dia fabulosos, conquistaba dilatadísimos reinos
y provincias en América.
Alemania.—Guert'a de sucesión-
Despues
de la muerte de Maximiliano, Cárlos V, su nieto, y Fran- 1521. cisco I, rey de
Francia, aspiraron igualmente ála cocona imperial.
La
elección de Cárlos dió margen á una guerra que costó torrente* de sangre¿ la
Europa. Francisco I perdió el Milanesado, volvió áconquistar la capital del
mismo y cayó prisionero en la batalla de Pavía. El tratado de Madrid le volvió
la libertad. Pronto volvió áencenderse la guerra, de manera que el reinado de
entrambos rivales se pasó en
negociaciones, en tratados y en
rompimientos que no tuvieron
rebultado ventajoso por una ni por otra parle. El último tratado que concluyeron fue el de Crequi en 1544. Enrique
VIII, rey de
Inglaterra,
firmó la paz con Francia en 1546 despues de haber sido sucesivamente aliado de los dos
monarcas.
Suecia. —Gustavo Wasa.
i
523- —La Suecia estaba reunidaála Dinamarca*}* gemía bajo la tiranía de
Cristerno H que habia formado el
proyecto de esterrtiinar toda la nobleza. Asi todos los principes de la casa
real habían perecido ; pero Gustavo
Wasa, uno de ellos, logió crearse un partido y toda la Suecia le reconoció por
rey.
Francia.—Enrique II.
1557.
— Enrique II acababa de sucederáFrancisco I, y Felipe IIáCirio«V comoáRey de
España. Este se alió con la Inglaterra’ contra la Francia. Los franceses
perdíeion la batalla de S. (Quintín, peio se apoderaron de Metz y de Calais.
Degüello
de S. Baríelemi.
1572.
— Los hijos de Enrique II reinaron sucesivamente bajóla tutela de María de
Médicis , su madre ; Francisco II no apareció mas qne un momento
y le sucedió Cárlos IX. Por este tiempo
la reforma religiosa predicada por
Lutero en Alemania desde 1515 habia hecho pro
gresos
en Francia. También fue el pretesto de las
guerras civiles que agitaron el reino. La regenta y su hijo prescribieron el horrible degüello de S.
Bartelemi, en que perecieron mas de setenta
mil protestantes.
Entronizamiento de los Borbones.
'1589.
— Bajo el reinado de Enrique II, sucesor
de Cárlos IX , aparecióla liga católica , de »tinada¿servir menos los intereses
religiosos que la ambición de los G uisas, príncipes poderosos d éla época.
Como Enrique 113 hubiese hecho asesinará Enrique de G uisa, tuvo que salir de París, y pereció muy pronto
víctima de otro a s e s in a to .
Enrique de Navarra , de la familia de los Borbones , áquien tocaba entonces la corona, no fue
reconocido al principio poique era protestante, pero habiendo abjurado despues
la religión reformada , le abrió París
sus puertas y le proclamó rey bajo el
nombre ele Enrique IV .
Países-Bajos.
Este
p ais, cometidoála España desde el tiempo de Carlos V, se sublevó en 1599 y se
constituyó en república con el nombre de provincias unidas. G uillermo,
príncipe de Orange , fue nombrado sta- touder.
Inglaterra. —Enrique VIII. — Maria. — Isabel.
Bajo
tn riqu e VIII, hijo y sucesor de
Enrique V llj la autoridad del papa cesó de ser reconocida en Inglaterra :
María, que subió al tiono en 1553, probó
en vano árestablecerla religión cristiana por medio del terror de los
suplicios. El reinado de Isabel, que principió
en 1558, aseguró el triunfo del protestantismo. Isabel fue una de las mas ilustres princesas de los tiempos modernos, pero es un
baldón para ella la muerte de María Estuardo,
reina de Escocia, y en tuya persona se estinguió la dinastía de los
Tudor.
cfcONOuSeico.
La Europa en el siglo XVI.
Durante
el siglo XVI 1? Italia vinoáser el centro de las luces. lo que debió tanto al
celo ilustrado de los Médicis como á la
llegada de los sabios fugitivos de Constantinopla. La Francia , en medio de las
guerras de Francisco I , siguió el impulso dado por la Italia , y empezaron los hermosos dias de su
literatura.
£1 bello movimiento de la restauración se
propagó bien pionto por toda la Europa, y aparecieron grandes escritores ; mientras quéen Italia Ariosto y el Taso
sucedían áMaquiavelo, y que en Francia la lengua empezabaáfijarse por los
escritos de Rabelais , Montaigne , y Malberbe
, la Inglaterra vió aparecer Shakespeare y Bacon, PortugaláCamoens, la
España áfral Luis de León, Garcilaso y al inmoital Cervantes, y la Alemania
áLutero yáZelevingle.
Estos
dos últimos , atrevidos novadores, fueroi^ los primeros que predicaron la
reforma religiosa, uno de los acontecimiento* mas importantes del siglo. Las
cuestiones tratadas entonces por tamos talentos distinguidos. no contiibu3~eion poco al
progreso del espíritupúblico que iba dilatándose ápar que el poder real sobre
las ruinas del feudalismo.
Las
doctrinas de Lutero fueron condenadas en 1545 por el famoso concilio de Tiento que duró 18 años. Era el décimo concilio general despues del de
^icea reunido en tiempo del emperador Constantino. Por el mismo tiempo Ignacio
de Loyola fundó el órdeú de los jesuítas , que vino despuesáser tan poderoso en
muchos estado«de Europa.
En
el siglo XVI los europeos formaron también grandes
establecimientos en América, en Afiica y en las Indias.
En
1521 el portugués Magallanes efectuó su primer viage al lededor del mundo.
SIGLO XVII.
Francia.—Richelieu.—Guerra
de los 30 años.
1610.
— Bajo el reinado de Luis XIII, sucesor
de Emique IV, apareció el ministro Richelieu, que acabó «on las úllimas
pie enviones de la uo- blexa, protegiólas artes y fundó la
academia francesa. Este h álil político fue uho de los principales autores de la guerra llamada
(le loe treinta años , dirigida contra la casa de Austria c^ue quería cambiar el
sUuma federativo de la Alemania en una monarquía hereditaria.
Luis XIV.— Paz
de WeslfaUa.
164$. — Luis XIV acababa de suceder á Luis X III, de edad de 5 años»
•■andolas
batallas de Rocioi y otras tan fatalesála casa de Austria, produjeron el
tratado de Weftfalia que dió fin á la
guerra de
588 uscMBft
treinta
años. Este célebre tratado, que reguló los interese« de casi toda la Europa ,
proclamó la libertad religiosa, reconoció la independencia de la Suiza y de
los Paises-Bajos , señaló la Ahucia á
la
Francia , y aumentó el territorio de varios estados á corta <7.e l, Austiia.
Paz de los Pirineos.
1659.
— La España, que habia sido escluida del tratado de Westfalia, continuaba la
guerra contra la Francia áfavor de las turbulencias intestinas que el
parlamento habia escitado contra el ministro M azarini. Las victorias de Turena
motivaron la paz de los Piiineos, que aseguróála Francia el Artois , el Roscllon y la Flandes francesa, t
Paz'de Nimega. >
Como
hubiese vuelto á encenderse la guerra entre la F rancia, la Holanda y la España
, nuevas victorias ganadas por los franceses dieron por resultado la paz de
Nimega, en vittüd de la cual adquirióla Francia el Franco-condado (1678).
Liga de 4usburgo contra Luis
XIV. —Paz de Aiswick.
La
ambición y el orgullo de Luis XIV armaron contra él en 1687ácasi toda la Europa. A todo hizo frente, y despues de 10 años de
combates, se firmó la paz en Riswick entre el emperador, la Inglaterra , la
Holanda, la España , etc. , de una parte
, y la Francia de
otra : esta conservó sus anteriores conquistas (1697 ).
Inglaterra. —Primera revolución.— Cárlos\I.
Habiéndose
estinguido en 1603 la rama de los T udor, Jacobo de Escocia, hijo de María
Estuardo , subió al trono con el nombre
de Jacobo I , reuniendo los dos reinos bajo el titulo de Gran-Bretaña.
Sucedióle Cárlos I, su hijo. Eran
entonces muy poderosos los comunes
ingleses, y las reyertas religiosas traian dividido el pais en dos clases :
la corte y el pueblo.
Estalló
la guerra 'civil, y Cárlos I tomó las armas contra el parlamento. Después de
muchas batallas fue entregado por los
escoceses, conducidoáLondres, condenadoámuerte y decapitado ( 1649 ). Fue
abolida la monarquía , y Cromwell, hombre de talentos superiores , usurpó el
poder dándose el título de protector de
la república de Inglaterra.
Cárlos
II.
Despues
de la muerte de Cromwel, un partido
poderoso llamó al tronoáCárlos I I ,
hijo de Cárlos I , con lo que volvióáreinar la ra -
nía de los Estuardos.
CH01WLÓ6IC0. 5 8 9
Segunda revolución.— Guillermo III.
Jacobo
II,, termano y sucesor de Carlos I I ,
quiso gobernar despó- ticamente y restablecer la religión católica. Una insurrección general
le obligóárefugiarse en París. Entonces el parlamento , reunido bajo el nombre
de convención , después de haber llamado al tronoáGuillermo de Nassan ,
statouder de Holanda y yerno de Jacobo II, reguló la prerogativa real en una
declaración llamada bilí de derechos,
y
estableció de esta suerte el régimen constitucional en Inglaterra.
RUSIA.
En
tiempo de Miguel Romanof, elegido czar en 1613, se engrandeció la Rusia y empezóáfigurar entre las potencias europeas.
Suecia.—Gustavo
Adolfo.
Este
príncipe , uno de los sucesores de Gustavo Wasa, dió muestras de su genio en
la guerra de los treinta años. Puesto¿la cabeza de los protestantes
confederados, ganóálos imperiales decisivas victorias , y murió en 1632.
i CRISTINA.
A
Gustavo Adolfo sucedió Cristina, que hizo florecer en Suecia las ciencias
y las
artes.
ESPAÑA.
En
España tuvieron lugar durante este, siglo revoluciones grandes. Merced¿la mala
administraciónéinepcia del conde duque de Olivares , se sublevó en 1640 la
Cataluña, y costó mucha sangre el reducirla. En el mismo año se levantó en
masa el reino de Portugal, incorporado a la España en tiempo de Felipe I I
, proclamó su independencia y dió el
tronoála casa de Braganza. La España iba decayendo visiblemente al paso que la
Francia se hacia mas poderosa.
Turquía.—Mahomet
IV.—Paz de Carlowitz.
—
Debilitábase* cada día mas el imperio turco por la molicie y estupidez de sus
sultanes. Bajo Mahomet IV , una liga formada entre el Austria , la Polonia , la
Rusia y Venecia, abrumó¿ los turcos ,
les hizo sufrir grandes descalabros, y solo terminó con la paz de Carlowitz.
La
\Europa en el siglo XF1I.
En
el siglo XVII, dominaba la
Franciaála Europa con sui yicto-
590 WCMKV
rías,
fue el objeto del ódio general por la ambición de su m onarca, y al propio tiempo el de la admiración de todos
los pueblos porque hizo brillar ásus ojos todo cuanto produjeron jamas de
estraordinario
la
filosofía , las ciencias y las artes. Aparecieroná la vez en todos géneros una
multitud de hombres grandes; Comeille, Racine
, Boi- leau, Moliere, Lafontaine entre los poetas; Pascal, Mallebranche
, Labruyére entre los filósofos; Boúrdaloue , Fenelon , Bossuet, F lé- chier
entre los oradores sagrados ; todos esos
hombres célebres eclipsaron con
sus trabajos los mas hermosos siglos de la antigüedad.
En
Inglaterra florecieron por el mismo tiempo, Milton en la poesía , Lóete en la
filosofía, y INewton en la física.
SIGLO XVffl.
Prusia. — Federico
II.
1701.
—El siglo XVIII ha vistoála Prusia crecer
en cierto modo admirablemente y llegará un alto grado de prosperidad.
La Prusia poseída en parte en sus
principios por los caballeros teutónicos , había sido transformada
en.ducado dependiente de la Polonia.
Federico G uillermo obtuvo el ducado de Prusia en 1660, y su hijo
Federico I recibió del emperador (Leopoldo
el título de rey. El reinado de Federico I I , hijo y sucesor de Federico I , fue una época de gloria para
la Prusia. Este príncipe, que asombióá la Europa con su actividad y sus hazañas militares , unió ¿
sus estados la Silesia y la Prusia
> polonesa.
Guerra de sucesión de España.
1700.
— 1715. — Carlos II, rey de España, hijo de Felipe IV, al tiempo su muerte nombró por su sucesor al duque de
Anjou, nieto de
Luís XIV. La Inglaterra, la Alemania, la Holanda, la Prusia , se
opusieron
y declararon la guerra ála Francia. Al cabo de algunos años, vencedores ya los aliados marchaban sobre París , cuando
los contuvo Villars en Denain : esta victoria hizo reconocer¿ Felipe V por rey
de España.
Guerra de sucesión de Polonia.
1733-
— 1738. Augusto II y Estanislao se disputaban el trono de Polonia. El Austria
y la .Rusia se declararon por Augusto f
y la Francia por Estanislao. Los españoles, sosteniendoálos franceses,
se apoderaron de la Italia y amenazaron
al Austria. Firmóse la paz; Augusto
permaneció rey de Polonia , y áEstanislao se
dió la Lorena, que al tiempo de su muerte debia reunirseála Francia.
Guerra
de sucesión de Austria.
*740___174$. — U tiempo de la muerte de Cáilo* VI varios pretem-
CRONOLÓGICO. 3 9 1
díentet se presentaron para disputar la sucesiónásu
hija María Teresa. Encendióse la guerra entre la Francia, España y la Prusia
de una parte, y el Austria, la
Inglaterra y la Holanda de otra. Terminó al fin con la paz de Aix-la-Chapelle : María Teresa quedó afianzada en el trono
imperial.
Guerra de los siete años.
1763.
— Una leve contienda promovida entre la Francia y la Inglaterra, con motivo de
algunos terrenos en América , volvió áencender una guerra general en Europa.
Federico , rey de Prusia , se distinguió en esta guerra, que terminó con el
tratado de París.
ALEMANIA.
'1765.
— Por este tiempo el emperador José II preparó, de
concierto con Catalina I I , emperatriz de Rusia, la desmembración de la
Polonia. Tuyo por sucesoráLeopoldo II y áFrancisco II.
Suecia. — Carlos XII.
Este
príncipe, uno de los sucesores de
Cristina, se hizo célebre por sus
victorias *contra los polacos y los rusos. Pero despues de admirables
hazañas perdió la batalla de Pullava y con ella su ejército. La Suecia, despues
de la muerte de Carlos XII, acaecida en el sitio de Frederickshall, fue agitada
por largas revoluciones que terminaron con la subida de Gustayo III al tiono.
POLONIA.
La
Polonia fue desmembrada en 1770 y repaitida entre la Rusia , el Austria
y la Prusia. En yano algunos años
despues se sublevaron los polacos, pues tuvieron que sucumbir.
Rusia.— Pedro el Grande jr Catalina II.
Pedro
ha merecido con justicia el nombre de G rande, pues le merece quien pudo civilizarácincuenta
millones de habitantes; Catalina II continuó sabia y enérgicamente Iqs planes
formados por aquel«*mperador.
Inglaterra.—Ana.
Durante
el reinado de esta princesa se consumó la unión de Escocia con la Inglaterra ,
bajo un solo parlamento.
Casa
de Brunswik.— Hannover.
Jorge
I, descendiente de Jacobo I ,
fue ti primer rey de esta dinastía.
5
9 2 r aúM w i
Jorge
11 su. sucesor tomó parte en la guerra de sucesión del Austria y fue batido en
Fontenoy por los franceses.
Jorge III.
En
tiempo de Jorge m , sucesor de Jorge I I
, fue cuando las colonias inglesas de la América septentrional, sobrecargadas
de impuestos , se sacudieron el yugo, y
con la ayuda de la Francia se declararon independientes con el título de
república de los Estados-Unidos. La Inglaterra reparó rápidamente esta pérdida
fundando en las Indias un imperio tan vasto como el que acababa de perder en
América.
Jorge
m , que reinó 60 años, y P itt, su primer m inistro, fueron los mas encarnizados enemigos de la revolución de
Francia.
FRANCIA.
i
789. — Desde Luis XI el poder real no había cesado de estenderse sobre las ruinas del feudalismo ; bajo Luis XIV llegó
al mas alto punto de su pujanza,
y se hizo opresivo para el pueblo, su antiguo aliado.
Las
obras de los escritores osados que bajo
el reinado de Luis XV trataron todas las cuestiones sociales y políticas, le
dieron los últimos golpes : desde entonces se declaró rápida su
decadencia. Al fin sucumbió la monarquía
en la persona de Luis X V I, vencida por el paitido popular.
La Europa en
el siglo'XVIII.
Durante
el siglo XVIII las artes j las ciencias
continuaron ilustrando la Europa. Al siglo de la literatura había sucedido el
de la filosofía; la Francia vió florecer
áMontesquieu, áVoltaire , áRousseau,
Diderot y Helvecio entre los filósofos ,áBuflon entre los n aturalistas
;áAlembeil entre los matemáticos y*á Mirabeau entre los oradores.
La
Italia produjo al publicista Beccaria y al filósofo Vico.
La
Inglaterra á los historiadores Hume,, G ibbon, Robertson , y al poeta Thompson.
La
Alemania fue ilustrada por los poetas Gessner, Schiller j Goethe. A últimos del
siglo XVIII estalló la grande revolución
, obra de la
civilización m oderna, y que merece un estudio particular.
F
in del resumen cronológico.
índi
ce
DE'LAS HATERIAS CONTENIDAS EN ESTE TOMO.
LECCION I. (PágÜ)
Objeto
dé esta obra.—Historia de la
civilización en Europa.— De que modo ha
contribuido la Francia en la civilización europea. — La civilización puede
contarse y describirse. — Es el hechb histórico mas general.— Modo como sfe
toma usual y popularmente la palabra civiliztñion.—Sus hechos principales son dos: I o desarrolla la
sociedad; 2o perfecciona y desarrolla al individuo de ella. — Como se prueba este aserto. — Están
tan unidos estos dos efectos, queála
cortaóála larga el uno produce al otro— ¿Toda la suerte del hombre se contiene
en la sociedad,óestá fuera de los límites
del universo ? De dos modos« puede considerarse 1& historia de la
civilización. — Alguna esplicacion sobre
el plan de este curso.—En que
estad? se encuentran actualmente los ánimos, y del porvenir de la
civilización.
LECCION n . (27)
A
que se dirige esta lección. — La civilización antigua era una. — La
civilización moderna variada. — Cuan
superior es á aquella. — En que estado
se hallaba la Europa cuando cayó el imperio romano. — Poderío de las ciudades. — Los emperadores prueban reformar la política. -^-Rescriptos de Teodosio y Honorio. — Poderío del título imperial. —
Iglesia cristiana. — Diversos tramites
que ha transcurrido en el siglo V. —Poder d¿l clero en las funciones
municipales. — Influjo de la iglesia. —Bárbaros. — Introducen en la
sociedad moderna c^l deseo de la independencia personal y. la completa y
voluntaria unión de hombre áhombre.— Recopilación de los
diferentes elementos de la civilización al principio del siglo V.
LECCION III. (;55)
De
que se trata en esta lección. — La legitimidad es el objeto de todo los
sistemas.—Que cosa es legitimidad política ?.— En el siglo V coexi»- tian todos
los sistemas de gobierno—Poca seguridad epi e). estado de los hombres, de las
propiedades, y de las instituciones.—Dos cafisa; ¡de e$toi material la una, y moral la otra;
la primera la continuación <Je la invasión de los bárbaros, la segunda el deseo de individualidad que
poseíaá1<^ lá baros.—La necesidad de
órden, las memorias del imperio romano , la religión cristiana y
los bárbarps han causado tas principios de la civilización.—Los bárbaros, las ciudades; la iglesia de España, Cario-magno y Alfredo
han
hecho varias tentativos de organización.
—• Objeto de la¿ invasiones, germánica y agguoHA. Principi? .del rjégiogien feudal.
50
LECCION IV. (79,)
Objeto
de esta lección.—Los hechos y doctrinas se enlazan por
necesidad__Preponderancia del campo con respecto¿las ciudades. —Organizase una
pequeña sociedad feudal. —El feudalismo influye, en el carácter del posesor del
feudo y en las ideas de su famili,a. —Repugna al pueblo el régimen feudal.—Kípgun influjo de los curas para con los colpnos.—El feudalismo es
imposible organizario ni regularizarlo. —lu Por no existir una aiptoridad
fuerte; 2o Por falta de práctica en el poder >3° Por lo di- IIcultoso que es
establecer el sistema federativo. —t i derecho del mas fuerte es inherente al
feudalismo. —La influencia delfeudalísmo es ventajosa para desarrollar
al individuo, pero muy perniciosa al
órden social.
LECCION V. (107)
Idea
de esta lección. —La religión es uno de los principios de sociedad. —El gobierno no debe ser
esencialmente coactivo.—Un gobierno para que sea legitimo debe : 4o ponerse el
poder en manos de los hombres mas capaces y
dignos de mando, y 2° que respete
aquel la libertad de sus gobernados.—Como la iglesia es un icuerpo y no una
casta ha podido llenar la primera de las dos condiciones.—Diversos modos de
elegir y nombrar que reiuan en su
interior.<—Por estender demasiado el principio de autoridad, y eifcplear con
abuso la fuerza faltaá la segunda condicion.—Movimiento y libertad de
espíritu en el seno de la iglesia.—Sus relaciones con los príncipes.—El poder
espiritual elevadoáprin
cipio
es independiente. —La iglesia pretende y se esfuerza en apoderarse del poder
temporal.
LECCION V I. (155)
Objeto
de esta lección.—División de gobernantes
y gobernados en la iglesia.—Los seglares tienen una influencia indirecta sobre
el clero.—La iglesia influye en el órden
público y en la legislación.—Su sistema
de penitencias. —El desarrollo del .espíritu bumauo es enteramente
teológico*
—Por
lo común siempre se declara la iglesia en favor del poder. No
es
estraño que la religión tenga por objeto el
arreglo de la libertad del hombre.—Diferentes estados en que se ha
visto la iglesia desde el siglo V hasta el VID,— Io Iglesia imperial.—2o
Iglesia bárbara; desarróllase el p.incipio de separación de los dos poderes ,
en el órden monástico.— 3°La iglesia
feudal; tentativas de organización; necesidad de su reforma Gregorio VII.—-4o
La iglesia teocrática. —Vuelveánacer el espíritu de exámen : Abelardo.—Muévense
los comunes.—Estos dos hechos están', faltos de armonía.
LECCION v n . (165)
Que
objeto tiene esta lección.—Cuadro comparativo de los comunes en su estado del
siglo XII y en el del X V Íll.D o b le cuestión.— Emancí-
pause
los comunes.—Estado de las ciudades desde el siglo V al X.—Decaen y se
regeneran. —Insurrección de los comunes.—Cartas. —
.Efecto)*
en la sociedad y mordí «ausados por la
emancipación de los comu- lie«. Gobierno interior d£ las poblaciones. —Reunión
del pueblo. —Magistrados. —Comunion de la clase superior y de la llana.
—Diferente estado de los comunes en varias regiones de Europa.
LECCION y in . (191)
Objeto
de esta lección.—Rápida ojeada sobre la historia general de la
civilización en Europa.—Su distinto y fundamental
carácter.—Cuando empiezaápercibirse este carácter. —Estado de la Europa desde
el siglo XII hasta el XVI. —Las cruzadasj su carácter.—Sus causas morales y so-
ríales.
—Desaparecen estas causasáfines del siglo XIII.—•Efectos pro- ducídós por las
cruzadas en la civilización.
LECCION IX. (215.)
Objeto
de esta lección.—Es muy importante la historia de la monarquía en Europa,
y en todo el universo. —Verdaderas
motivos de esta importancia. —Aquella institücion puede contemplarse bajo dos
puntos
*
de vista.—.i° En su naturaleza propia y permanente. Consiste en la
personificación del soberano de derecho.—Con que restricciones*—2o
.
Su flexibilidad y variedad.—La monarquía
europea es al parecer el resultado de las otras clases de
monarquías.—Monarquía
bárbara.—Imperial. —Religiosa.—Feudal. —Monarquía moderna propiamente
llamada tal y su verdadero carácter.
LECCION X. (2
57)
Objeto
de esta lección.—Varias pruebas para conciliar y reunir bajo una misma sociedad
y poder central los diferentes elementos sociales de la Europa moderna.—4o
Tentativa de una organización
teocrática. —Quécausó su mal éxito. Sus principales obstáculos son
cuatro.—Defectos de Gregorio VII.—Los pueblos verifican una reacción contra el
dominio
-
de la iglesia. _ Otra por parte de los soberanos. 2° Tentativa de una
organización-
republicana.—Repúblicas de Italia. —>Sus vicios.—Ciudades meridionales de
Francia.—C ru zada albigense. —Confederación helvética. —Comunes de Flandes y
del Rhin. —Liga ansiática.—Pugna de los comunes con la nobleza feudal.—-3°,
Tentativas de una
organización
mixta.—Estados generales xde Francia.—>Cortes en Es* paña y Portugal.
—Parlamento ingles.—Particular estado de Alemania.—Desgraciado éxito de todas
estas tentativas. —Sus causas.—Tendencia general de la Europa.
LECCION XI. (961)
Objeto de la lección.—Particular carácter del siglo XVI. —Cen-
tralizacíon
progresiva do los pueblos y gobiernos- —i* de Francia' —Fórmase, el espíritu
nacional francés. — Territorio de Francia, -n- Sistema del goKierpo de Luis
XI.— 2® de España. — 3° de Alemania. 4° de Inglaterra. —5° de Italia. — Origen
déla diplomacia y de las relacionas esteriores do los estados.—Movimiento de
ideas religiosas.—Tentativa de una
reforma aristocrática. Concilios de Constanza y de Basílea-—Tentativa de una
reforma popular.—Juan Hus. — Renacen las letras.—*Entusiasmo con respectoála
antigüedad.—Escuela clásicaóde
partidarios de las libres ideas.
— Actividad general.—Viages*
descubrimientoséinvenciones. —Conclusión.
L
E C C IO N X I I . ( 2 8 5 )
Objeto de la lección. — Es difícil distinguir los
hechos generales de la historia moderna. —»Cuadro de la Europa en el siglo XVI.—Peligros de la precipitación en la
generalización.—Diferentes causas de la reforma.—su principal y dominante carácter. Suerte de la reforma en
las diversas regiones europeas. —Jesuítas.—Analogía de las revoluciones civiles con
las religiosas. ,>•
L
E C C IO N X I I I . ( 5 0 9 )
A
que se dirige esta lección---- Carácter general de la revolución
inglesa.,— Sus principales
causas-----Tiende mas á política q u e r e ligios a— Sucédense en ella tres
grandes partidos. —-1° El de la forma legal.— El de la revolución política.—-
3° El de la revolución social.—Destróyense todos.—Cromwell. — Restauración
de los stuanlos.— Ministerio legal, -r- Ministerio libertino. — Ministerio
nacional. —Influjo en Europa de la revolución inglesa de 1688.
( L E C C IO N X IV . ( 5 5 5 )
’Objeto de esta lección.— Diferencias y conexiones entre la marcha
•de
la civilización inglesa y la del continente. — Es preponderante la Francia en
Europa durante los siglos XVII y XVIQ.— El gobierno francés en el siglo XVII. —
La nación francesa en el siglo XVIII----- Gobierno de Luis XIV.— Sus guerras.—
Su diplomacia. —Su administración.— Su legislación---- Motivo de su pronta
decadencia.— De la déla Francia en el siglo X V III.— Esencial carácter de su revo'u- ciori
filosófica.— Fin del curso.
Resumen cronológico............................................. ( 565 )
FIN

No hay comentarios:
Publicar un comentario