© Libro N° 8016.
El Método En La Formación De La Clase Obrera En
Inglaterra. De La Garza, Enrique. Emancipación.
Noviembre 28 de 2020.
Título
original: ©
El Método En La Formación De La Clase Obrera
En Inglaterra. Enrique De La Garza
Versión Original: © El Método En La Formación De La Clase
Obrera En Inglaterra. Enrique De La Garza
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EL MÉTODO EN LA
FORMACIÓN DE LA CLASE OBRERA EN INGLATERRA
Enrique De La
Garza
El Método En La Formación
De La Clase Obrera En Inglaterra
Enrique De La Garza
Una obra historiográfica marxista que causó gran
impacto en su época y sobre la cual no se ha reflexionado suficientemente en lo
metodológico es “La formación histórica de la clase obrera” de E. P. (Thompson,
1977).
La obra de Thompson se inscribe en la última oleada
renovadora del marxismo de finales de los cincuenta y principios de los
sesenta. La ruptura de Thompson con la ortodoxia estalinista fue semejante a la
de Panzieri, de Mallet, de Castoriadis. Desde el punto de vista político fue la
ruptura con el reformismo de los partidos comunistas de Europa Occidental y, a
la vez, la crítica al después llamado socialismo real. Desde el punto de vista
teórico fue la ruptura con el marxismo naturalista, economicista y positivizante
del estalinismo y la reivindicación de la olvidada categoría de totalidad como
concepto metodológico central del marxismo y de la lucha de clases como centro
del cambio histórico.
La crítica de Thompson al marxismo positivista y
estructuralista, así como su acento en la lucha de clases lo llevó a
reflexionar acerca del contenido del concepto de clase obrera. Para Thompson la
clase social en general no es una simple estructura, “en contraposición a
ciertas versiones marxistas que piensan la distinción entre clase en sí y clase
para sí, como la de estructura o situación material con respecto a
estructura-superestructura”, sino que la clase social en todo momento se define
por determinadas condiciones materiales de existencia, además de determinada
experiencia social y determinadas formas de conciencia. Y aunque la clase
social está fundamentalmente determinada por las relaciones productivas en las
que se nace o vive y la conciencia de clase resulta la traducción de las
experiencias de la clase en términos culturales, no puede establecerse una
relación mecánica de la estructura y la conciencia con la experiencia.
Las consecuencias metodológicas para el análisis de
la clase obrera en particular, se derivan del uso que Thompson hace de la
categoría de totalidad: La existencia de la clase “la relación entre base y
superestructura al nivel de la clase obrera” es una totalidad en movimiento,
totalidad entendida como niveles diversos de realidad de la clase y con
determinaciones complejas y recíprocas entre los diversos niveles. Por ello, el
análisis de la clase obrera sólo puede realizarse reconociéndola en movimiento,
no por simples cortes transversales en el tiempo sino en largos períodos de
tiempo. Es decir, la clase sólo puede definirse en el tiempo y en procesos de
formación y reformación, en procesos de acción y reacción y de identificación
de sus intereses y sus enemigos.
De esta forma, en Thompson aparece como categoría
teórico-metodológica central la de “proceso de formación de clase“, en donde la
formación de una clase social no sólo es producto de condiciones objetivas
cambiantes, sino que la propia clase en formación es también creadora de sí
misma y de las condiciones objetivas de su acción.
En La formación histórica de la clase obrera,
Thompson rastrea el proceso de formación de la clase obrera en Inglaterra, a
través de la reconstrucción del período 1780-1832 “hasta antes del surgimiento
del cartismo”, proceso entendido principalmente como de identificación de los
obreros ingleses entre sí y de la oposición a otra clase social.
La reconstrucción del proceso de formación de la
clase obrera en Inglaterra pone en juego las nociones de totalidad en
rearticulación y de la clase como síntesis entre base y superestructura. Es
particularmente notoria la importancia que Thompson otorga al concepto de
cultura, cultura obrera, como mediación entre base y acción. En este sentido
Thompson considera tres grandes niveles de la realidad de la clase que, desde
su punto de vista, determinaron la constitución de la clase obrera como clase:
1) las tradiciones populares de antes del período y cómo se transforman en
dicho periodo, 2) la revolución industrial y la formación del mercado
capitalista de trabajo y 3) el radicalismo plebeyo, sobre todo en términos de
organizaciones radicales dé la época y sus acciones y programas.
1. Las tradiciones populares que influyeron en las
acciones jacobinas de finales del siglo XVIII. Esta línea de investigación se
aborda por Thompson de varias maneras. En primer término, con la constatación
del significado nuevo de la llamada “sociedad de correspondencia“, organización
nacida en Inglaterra a fines del siglo XVIII y que marca una novedad en las
formas organizativas de las clases subalternas en Inglaterra, así como por su
ideología. La sociedad de correspondencia era una sociedad dirigida por
obreros, de acceso ilimitado a la misma (negando la relación burguesa de la
época entre propiedad y derecho político) y en búsqueda de la acción organizada
que contrasta con el motín popular de los años anteriores.
Por otra parte, Thompson analiza cómo las protestas
en contra de las consecuencias de la revolución industrial se asentaron en
viejas tradiciones: las tradiciones ambiguas acerca del ciudadano inglés y sus
derechos, que partían de la revolución inglesa del siglo XVII, e incluso de
viejas tradiciones populares que reivindicaban un supuesto igualitarismo sajón,
pre-normando y pre-romano; la tradición del motín popular, como forma de
protesta salvaje de los oprimidos en contra de la opresión; y, la tradición inconformista
y su modificación por el resurgimiento del metodismo en Inglaterra como
religión racional (en la ideología metodista, anota Thompson, se presentaba una
contradicción: por un lado impulsaba la fidelidad a la corona y el conformismo
justificando el derecho divino del rey y, por el otro, al presentarse como una
religión racional daba pie a las ideas de igualdad y al cuestionamiento del
despotismo).
Finalmente, Thompson introduce en el análisis de
las tradiciones populares, específicamente de la moral popular, un
planteamiento metodológico inusitado en su tiempo: la necesidad del análisis de
las minorías diferenciadas (prostitutas y ladrones), para captar la moral
popular ante la evidencia de identificación entre moral de estas minorías y
moral del pueblo. Porque, señala el autor, “en las minorías diferenciadas
cristalizan actitudes y valores que en la mayoría permanecen ambiguos”. Además,
testimonios de la época tendían a mostrar cómo la diferencia real entre los
”buenos” y los “malos“, concentrados en estas minorías, no era tan nítida;
resultaban al respecto numerosas las quejas acerca de la “baja moral del
pueblo” que movía a las autoridades civiles y eclesiásticas a imponer todo un
sistema de vigilancias y castigos a los infractores morales. Por ello Thompson
da importancia al análisis en la vida y moral de los criminales, los soldados y
los marinos, la vida en las tabernas, las posadas y las ferias. Grupos y
lugares en donde, en forma más clara, se expresa lo que en otros lugares y
grupos aparecería distorsionado; además de ser lugares y grupos que jugaron un
papel importante como focos de rebeldía, por estar menos mediatizados por la
moral oficial, fueron parte de las tradiciones populares que la revuelta de los
obreros supo incorporara sus luchas.
Desde el punto de vista de las fuentes de
información y del significado del dato empírico para el estudio de las
tradiciones populares, anotamos que Thompson utiliza en esta parte
principalmente documentos de la época, programas de grupos e iglesias, panfletos
agitativos y libros doctrinarios, eclesiásticos o civiles. El dato cultural,
que es el que preocupa a Thompson, es siempre reinterpretado. El lenguaje,
afirma el autor, traduce los valores a lo inmediato, porque “la imaginería es
siempre la forma como los hombres se representan deseos internos“. Por otro
lado, resulta notable que se busca articular procesos históricos con biografías
personales, dentro de la idea de qué, de alguna forma, en la biografía
individual “entremezclada con otros elementos”, se expresa también la historia
social.
Otro tema dentro de la línea de las tradiciones
populares es lo que el autor denomina “las tradiciones subpolíticas“, dentro de
las cuales considera al “disturbio” y el “motín provocado con fines ajenos“.
Detrás de esta tradición estaba la presencia en el pueblo de un código moral
diferente al código moral legal, y resulta importante analizar cómo en un proceso
de formación de clase ambos códigos se alejan o se acercan. Tradiciones
subpoliticas basadas en la ignorancia y la superstición, pero que a finales del
siglo XVIII ya no estaban al servicio del rey.
Finalmente, la función de intelectuales como Paine,
que atacando el despotismo de la corona y proclamado los derechos universales
del hombre, encontró fundamento en las viejas tradiciones libertarias,
fundiendo igualitarismo con una propuesta de legislación social protectora del
pueblo.
En esta medida, entre 1792 y 1796, cundió en
Inglaterra una gran agitación que alteró actitudes subpolíticas e inició nuevas
tradiciones; la revolución francesa incluyó sobre estos acontecimientos pero la
agitación en Inglaterra tenia raíces más hondas.
2. La revolución industrial. Esta revolución cambio
profundamente las relaciones sociales, instituciones y modos culturales, aunque
el ajuste entre estos niveles no fuera automático. La formación de una clase
“dice Thompson” no es un fenómeno puramente económico, sino económico, político
y cultural. En este sentido en Inglaterra, entre 1790 y 1830 se formó una nueva
clase obrera, con una conciencia de clase y determinadas formas de organización
política y laboral.
El cambio en la forma de explotación económica que
trajo aparejada la revolución industrial se tradujo en una mayor transparencia
de la explotación, en una nueva disciplina de la clase obrera y una nueva
cohesión social y cultural.
El cambio de las relaciones sociales en el taller
implicó, por un lado, la existencia del patrón que, ante los ojos de los
obreros, aparecía despojado de la autoridad del maestro artesano y de las
obligaciones tradicionales de los maestros hacia los aprendices, obligaciones
que iban más allá del salario. Lo anterior conllevo la pérdida del estatus
social del obrero, de su independencia económica, la ruptura de la economía
familiar, la pérdida del tiempo libre y de las diversiones tradicionales, en
aras de una nueva disciplina laboral que se presentaba asociada a la monotonía
y la intensidad del trabajo. Es decir, las relaciones de producción en
Thompson, además de economía y explotación, son agravios y antagonismos que
pasan también por el tamiz de la visión del mundo del obrero. Detrás del propio
ciclo económico, lo que existen son estructuras de relaciones sociales
legitimas e ilegitimas. Una consecuencia del industrialismo en el plano de la
personalidad obrera, señala Thompson “fue crear un obrero infeliz”. Y esto se
analiza a través de sus experiencias vitales, su modo de vida en las nuevas
comunidades obreras.
Así, la Revolución industrial profundizó el despojo
del oficio del obrero, con todos sus efectos morales; convirtiendo al obrero
despojado en un desadaptado. Desadaptado con sobre-trabajo, subsalario y un
cumulo de agravios reales e ideales que conformaron en la clase obrera de la
época “una gran amargura”: la aspiración por la tierra de los ex-jornaleros y
la de independencia del ex-artesano tiñeron el radicalismo de esta primera
clase obrera.
Desde el punto de vista de este proceso de
proletarización, a Thompson le interesan sobre todo tres destacamentos: los
artesanos, los trabajadores agrícolas y el lumpen urbano.
En el análisis de los efectos morales del
industrialismo sobre estos destacamentos aparecen como concepto ordenador
básico el de “modo de vida”, en el que incluyen las pautas de consumo, el
prestigio social, las características de la vivienda, la salud, la infancia, el
ocio y las diversiones.
Al cambio material en el nivel del trabajo y sus
secuelas en el modo de vida, se asoció la ideología del metodismo que exaltaba
la disciplina en el trabajo junto a la disciplina en el modo de vida, en el
tiempo libre, en las relaciones personales y en las costumbres en general. Las
relaciones personales también fueron impactadas por esta revolución industrial
y la ideología asociada a la misma. Desde el punto de vista institucional se
establecieron toda una serie de reglamentos y leyes referidas a la vigilancia y
al castigo en las relaciones personales; se transformó el uso del tiempo libre,
el significado cultural y de las relaciones personales en las ferias; y la
incorporación del trabajo femenino a la fábrica, que impactó también las
relaciones entre los sexos. El resultado para la clase obrera fue una nueva
personalidad: se forjo un obrero disciplinado, reservado, metódico, menos
violento, menos espontáneo, mas sometido al ritmo del trabajo, en su modo de
vida y en sus relaciones personales.
3. Las organizaciones. En la formación de la clase
obrera en Inglaterra también influyeron los intelectuales y las organizaciones
y, entre ellas, el mutualismo (que tuvo funciones no solo organizativas sino
también morales y de formación de códigos de conducta); las organizaciones
populares radicales; el ludismo;1 los demagogos y mártires; la prensa y la
educación formal; los editorialistas de periódicos y el owenismo. Estas
organizaciones e intelectuales dotaron a la clase obrera de instituciones de disciplina
organizativa y de valores, de sistematizaciones diversas de pensamientos
políticos, así como de cierto ceremonial y retorica moral. A Thompson también
le interesa el surgimiento de fantasías quiliásticas y profecías, con sus
posibles implicaciones en el campo del inconsciente político y la necesidad de
su interpretación.
En el estudio de las organizaciones el autor
destaca los siguientes puntos: composición social de la organización; temas de
su discurso ideológico; análisis de actas y estatutos; psicología de los
dirigentes y miembros (en este sentido un acta de asamblea no solo refiere
hechos sino refleja actitudes y valores); el número de miembros; la forma de
funcionamiento de las asambleas y los intelectuales que influían en ellas. En
este último caso, cuando contrasta el discurso con hechos históricos, importan
la personalidad del autor, su impacto social y las polémicas entabladas con
otros intelectuales.
En este trabajo Thompson define con mucha claridad
lo que podríamos considerar como el ángulo de análisis de la investigación: la
formación de la clase obrera en Inglaterra. En este sentido, contribuyen a
explicar cómo la clase obrera llego a constituirse como tal: 1) la situación
productiva cambiante en torno a la revolución industrial, 2) la formación de un
mercado de trabajo, 3) la influencia y la participación en organizaciones, 4)
las transformaciones en el modo de vida y las relaciones interpersonales, 5) la
participación en acciones colectivas y 6) las tradiciones a que nos referimos
anteriormente. Lo interesante es que sí Thompson ha puesto el acento en el
proceso de formación de la clase, éste no ha quedado reducido a la vida
material, sino que implica para el autor la propia transformación de la
conciencia y la cultura, entre otras cosas.
Entre el nivel de la vida material y el de la
conciencia Thompson encuentra el extenso ámbito de la cultura y la
personalidad. Con el agregado que cultura y personalidad no son dos nuevos
ámbitos de la existencia obrera, sino más bien una forma de analizar los
espacios de la existencia material de la clase dentro y fuera del trabajo. Es
decir, toda relación social “incluso las de producción” son a su vez culturales
y psicológicas y la forma de analizar cultura y personalidad no es destacarlas
de las otras áreas para buscar a posteriori sus relaciones, sino analizarlas en
las propias relaciones vitales. Thompson hace suya la premisa marxista de que
los hombres se representan en el terreno de las ideologías los conflictos de la
estructura, pero con formas de representación que no escogieron añadiríamos
nosotros. El mismo problema del surgimiento de una voluntad colectiva
relacionada con la formación de una clase, puede ser visto en parte como un
problema cultural; es decir, bajo qué condiciones materiales y culturales la
clase obrera puede emerger con un proyecto propio. En este mismo sentido se
analiza la influencia de las organizaciones, como organizaciones
político-culturales, aunque nunca el terreno de la conformación de una nueva
visión del mundo queda adjudicado sólo a la acción de las organizaciones, las
que al igual que la clase obrera aparecen como educandos-educadores; ni son
simples instrumentos de las fuerzas de la economía, ni tampoco sujetos cuya
voluntad posee una viabilidad absoluta.
En cuanto al problema del dato historiográfico,
Thompson utiliza tres tipos de datos: los datos de hechos individuales y
colectivos observables, los cuales en algunos casos pueden ser cuantificados;
los datos de opiniones de actores; y las teorías y doctrinas de la época, que
no son utilizados por su valor epistemológico, sino como discursos que reflejan
valores culturales.
Es decir, para Thompson, en ningún caso el dato
vale en sí mismo, es siempre un dato a interpretar:
Desde el ángulo problemático que interesa destacar.
A partir de su relación con otros datos.
Al reconocer que el dato mismo puede poseer
contenidos contradictorios, desde el momento en que un discurso no expresa un
solo significado.
Ya que el dato individual sólo adquiere sentido
como expresión de relaciones sociales, abstrayendo lo general en el dato
individual, más por un proceso cualitativo de abstracción que de muestreo en su
sentido estadístico.
Porque no hay propiamente un dato que verifica en
forma unívoca, sino que la verificación aparece como proceso múltiple, parcial
y válido sólo en la coherencia totalizante de la reconstrucción histórica.
Además, las fuentes de datos son múltiples, permiten expresar niveles diversos
de la realidad y todas sirven siempre y cuando no se les absolutice,
reconociéndose la mediación inevitable entre dato y relación social.
Y finalmente, la interpretación de los discursos no
implica la utilización de un solo código, sino una interpretación flexible en
donde el dato de discurso puede tener diversos significados, dependiendo del
contexto concreto y del nivel de realidad en que se expresa.
Bibliografía.
Thompson E. La formación histórica de la clase
obrera, Ed. Laia, Barcelona, 1977.
Notas
1 Movimiento social surgido entre los obreros
británicos, que por la destrucción física de las máquinas buscaba impedir su
introducción en las fábricas.

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