© Libro N° 8015.
Una Guia De Lecturas Para Hacerse Comunista.
Bibliografia Recomendada Y Comentada Para Iniciarse En El Marxismo. De La Cueva, Justo. Emancipación. Noviembre 28
de 2020.
Título
original: ©
Una Guia De Lecturas Para Hacerse Comunista. Bibliografia
Recomendada Y Comentada Para Iniciarse En El Marxismo. Justo De La Cueva
Versión Original: © Una Guia De Lecturas Para Hacerse
Comunista. Bibliografia Recomendada Y Comentada Para Iniciarse En El
Marxismo. Justo De La Cueva
Circulación conocimiento libre, Diseño y edición
digital de Versión original de textos:
https://kmarx.wordpress.com/2011/08/20/una-guia-de-lecturas-para-hacerse-comunista-i-parte/
Licencia Creative Commons:
Emancipación
Obrera utiliza una licencia Creative
Commons, puedes copiar, difundir o remezclar nuestro contenido, con la única
condición de citar la fuente.
La
Biblioteca Emancipación Obrera es un medio de difusión cultural sin fronteras,
no obstante los derechos sobre los contenidos publicados pertenecen a sus
respectivos autores y se basa en la circulación del conocimiento libre. Los
Diseños y edición digital en su mayoría corresponden a Versiones originales de
textos. El uso de los mismos son estrictamente educativos y está prohibida
su comercialización.
Autoría-atribución: Respetar la autoría del texto y el nombre de los autores
No comercial: No se puede utilizar este trabajo con fines
comerciales
No derivados: No se puede alterar, modificar o reconstruir este
texto.
Portada E.O. de Imagen original:
https://www.freepik.es/fotos-premium/fondo-rayado-expresivo-horizontal-negro-rojo-oscuro-abstracto_11173435.htm
https://kmarx.files.wordpress.com/2011/08/lenin-2-13-old-film.jpg
© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina
Miranda
LEAMOS SIN RESERVAS,
ANALICEMOS SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA
UNA GUIA DE
LECTURAS PARA HACERSE COMUNISTA
Bibliografia
Recomendada Y Comentada Para Iniciarse En El Marxismo
Justo De La Cueva
UNA GUIA DE LECTURAS PARA
HACERSE COMUNISTA
Bibliografia Recomendada Y
Comentada Para Iniciarse En El Marxismo
Justo De La Cueva
AVISO PREVIO IMPORTANTE:
El presente texto reproduce con mínimos cambios una
carta del mes de octubre de 1996 de Justo de la Cueva a un compañero que había
solicitado orientación bibliográfica sobre el comunismo. Se reproduce aquí por
si puede tener utilidad para otros pero advirtiendo: a) que está muy orientada
a hablantes en español (se reseñan las traducciones a ese idioma de los textos
originales); b) que está incompleta (es tan sólo el primer fragmento del texto
planeado y sólo hay reseñas de las 27 obras del Primer Itinerario).
VIÁTICO PREVIO:
Tres reglas que creo debes observar:
Primera regla:
Lee siempre los textos originales (naturalmente
traducidos a una lengua que conozcas si no puedes leer su lengua original, lo
cual es el ideal). Ningún manual aunque sea bueno y muchísimos son horrendos
(¡¡¡¡ es incalculable el daño provocado por los empobrecedores, mutiladores y
mecanicistas manuales de Marta Harnecker, como lo es el producido por los
similarmente horrendos manuales difundidos por la URSS stalinista y
poststalinista!!!!) ni casi ningún comentario remunera el esfuerzo de leerlo y
sobre todo el tiempo perdido que podía haberse dedicado a leer los originales.
La lista que te voy a dar es, naturalmente, personalísima. Responde a mi
criterio y no goza (ni padece) de ninguna autoridad. Salvo la que tú concedas a
la experiencia y a las vivencias de un compañero tuyo como soy yo.
Segunda regla:
Enmarca siempre los textos que leas en la concreta
coyuntura de la lucha de clases en que fueron escritos . Ello significa dos
cosas claves: 1ª debes saber y tener muy en cuenta siempre la fecha, el lugar y
las circunstancias en que se escribió; 2ª debes tener a mano alguna ayuda
bibliográfica sobre el devenir de los acontecimientos, sobre aquella coyuntura.
Te recomiendo muy vivamente, para conseguir una visión panorámica de cualquier
época y área, el Atlas Histórico Mundial (Volúmenes I y II) de Hermann Kinder y
Werner Hilgemann, Ediciones ISTMO, Colección Fundamentos 1, Madrid 1990 (es la
15ª edición, debe haber otras).311 y 359 páginas. Si no lo consigues en
librerías sácalo en préstamo de alguna Biblioteca Pública (por cierto ¿eres
socio de alguna buena? Es imprescindible serlo) y fotocópialo. Ese Atlas
necesitará complementarse porque es tremendamente sintético, digamos que te
proporciona el mapa histórico a escala 1:1000.000 y necesitarás buscar obras
que te hagan zoom sobre la época (para tener mapa histórico a escala 1:100).
Tercera regla:
Navega por Internet para bajarte textos que te
falten en papel.
MUNICIÓN UNIVERSAL (Un acopio básico importante) y AVISO PARA
NAVEGANTES (este es un viaje que te durará años, probablemente toda tu
vida).
Carlos Marx/Federico Engels: Obras escogidas en tres tomos. Editorial
Progreso, Moscú. 1970 ó 1981. Hay una edición en dos tomos de Akal Editor,
Madrid. 1975
V.I. Lenin: Obras escogidas en tres tomos. Editorial Progreso.
Moscú. 1981. Tambien hay edición de AKAL.
Es importante que los consigas. Bucea primero en
librerías de viejo, hay mucho ex-rojo converso a pseudopacifista, a neoliberal
o a enchufado peneuvista que ha vendido su biblioteca para no asustar a sus
nuevos amos cuando van a su casa.
AVISO IMPORTANTE:
Este es un viaje que te durará años, probablemente
toda tu vida.
Parto del supuesto de que entiendes que no estamos hablando de alguno de esos
timos consumistas del tipo “Aprenda ruso en siete días”, “Hágase experto en
marketing con nuestro Seminario de fin de semana”, etc. Va a hacer cuarenta y
tres años del momento en que yo me tropecé por primera vez con un texto de Marx
y aún no he terminado ni mucho menos de estudiarle a él y a sus continuadores.
LA DECISIVA CUESTIÓN DE LA PRÁCTICA TEÓRICA:
No se trata de analizar textos sino de analizar
relaciones sociales. Mucha gente conoce y cita la frase de Lenin (en ¿Qué
hacer?): “Sin teoría revolucionaria tampoco puede haber movimiento
revolucionario” (Obras escogidas Tomo I pág. 134). Por desgracia no es ni
siquiera una fracción de esa gente la que la entiende bien. La que entiende
que:
1º) La teoría revolucionaria NO es un conjunto de
textos o de libros, aunque sus resultados se reflejen en libros y textos que
pueden (y deben) leerse.
2º) La teoría revolucionaria no es sino el resultado de una práctica, LA
PRACTICA TEÓRICA, que se enraíza en y se nutre de la práctica revolucionaria y
es además una forma de la misma.
Marx lo formuló tan temprano como en la primavera
de 1845 (al filo de su 27º cumpleaños) en la 2ª y 3ª de las 11 Tesis sobre
Feuerbach:
“2. El problema de si al pensamiento humano se le
puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema
práctico. Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es
decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio
sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento que se aísla de la práctica,
es un problema puramente escolástico.
3. La teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias
y de la educación, y de que por tanto, los hombres modificados son producto de
circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los
hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el
propio educador necesita ser educado. Conduce, pues, forzosamente, a la
sociedad en dos partes, una de las cuales está por encima de la sociedad (así,
por ej.,, en Roberto Owen).
La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad
humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica
revolucionaria.”
Marx y Engels lo explicaron con rotundidad tres
años después, ya en el Manifiesto: “Las tesis teóricas de los comunistas no se
basan en modo alguno en ideas y principios inventados o descubiertos por tal o
cual reformador del mundo. No son sino la expresión de conjunto de las
condiciones reales de una lucha de clases existente, de un movimiento histórico
que se está desarrollando ante nuestros ojos”.
Precisamente por eso te propongo hacer un primer
itinerario por obras que son (además de escritos de combate) análisis y/o
teorizaciones de procesos concretos de lucha de clases. No te confundas. Son
también escritos teóricos. Pero, de la específica y correcta manera del
materialismo histórico, su teoría se extrae de la práctica, del análisis de la
práctica, del análisis dialéctico de la coyuntura concreta de la lucha de
clases.
Me parece útil reproducirte aquí y en este momento
una luminosa definición de un excelentísimo historiador marxista (Pierre
Vilar):”La investigación histórica es el estudio de los mecanismos que vinculan
la dinámica de las estructuras -es decir, las modificaciones espontáneas de los
hechos sociales de masas- a la sucesión de los acontecimientos -en los que
intervienen los individuos y el azar, pero con una eficacia que depende
siempre, a más o menos largo plazo, de la adecuación entre estos impactos discontinuos
y las tendencias de los hechos de masas-.”
Trotsky insistía muy saludablemente en decirle a
sus camaradas que: “El marxismo es sobre todo un análisis de relaciones
sociales, no de textos”. Es una luminosa (Y TOTALMENTE CIERTA) recomendación
que te aconsejo vivísimamente que tengas siempre en cuenta. En un texto clave
que luego veremos (el 9) Trotsky tronaba contra aquellos marxistas “que
sustituyen el análisis independiente de las relaciones sociales por la
interpretación de textos preseleccionados por ellos y aplicables a todos los
casos de la vida. ¡Nadie compromete tanto el marxismo como estos marxistas
nominales!”.
Cualquier buen conocedor de la historia de los
últimos decenios de Euskal Herria sabe bien el daño y la esterilidad que para
la lucha revolucionaria por la liberación nacional y social de Euskal Herria
han generado las luchas fraccionales generadas NO POR UN DIFERENTE ANALISIS DE
LAS RELACIONES SOCIALES vascas y de los vascos con los españoles y con el mundo
SINO POR DIFERENTES ANALISIS DE TEXTOS (muchas veces mal leídos y mal
entendidos).
No veas en esta recomendación una contradicción por el hecho de hacerla
precisamente antes de sugerirte el estudio y la lectura cuidadosa de una serie
de textos. De forma completamente congruente te propongo precisamente un
itinerario por una serie de textos (muchos de ellos geniales) que son
precisamente el reflejo, el precipitado, el resultado de excepcionales análisis
de relaciones sociales.
Porque la mejor forma de enseñarte a hacer
marxistamente análisis de relaciones sociales NO es que yo te escriba un manual
de análisis (al modo de esas grotescas chapuzas metodológicas que acostumbran a
usar los alienados cristianos de base) ni que te recomiendo alguno de los
imbéciles manuales que a veces figuran como libros de texto
pseudouniversitarios.
La mejor forma es que te leas y estudies algunos buenos análisis de relaciones
sociales elaborados por gente que sabía hacerlos bien.
¡OJO! La prueba de que sabían hacerlos bien no es
que sean personas famosas. O que hayan sido personas sacrificadas o abnegadas o
beneméritas. La prueba es la práctica. La prueba es que al actuar guiados por
esos análisis la realidad se comportó como sus análisis decían que iba a
comportarse (con independencia de que tuvieran éxito o fracasaran en sus
acciones). Vuelve a leer la 2ª tesis sobre Feuerbach que te cité párrafos
atrás.
Así que ya sabes cuál ha sido el criterio al que
responden las páginas siguientes.
Dos palabras sobre un posible primer ITINERARIO
ABREVIADO:
Mi recomendación personal es que sigas el itinerario de lectura que te voy a
sugerir. Ahora bien, entiendo que no quieras o no puedas asumir una tarea así
de amplia. Para no dejarte desamparado en ese supuesto te añado ahora un:
ITINERARIO ABREVIADO:
serían los textos números: 1,2,5,6,8,14,18 y 22 (de
éste, de El Capital, el Libro Primero). Pero debo insistirte en que los atajos
en asuntos como éste hacen perder mucho más de lo que permiten ganar.
Otras pocas palabras sobre las tres partes del
primer itinerario:
El primer itinerario puede dividirse en tres
partes.
La primera incluye los textos del
nº 1 al 20. Su lectura te permitirá adquirir un conocimiento suficiente, a
través del examen de una serie de ejemplos eminentes, de la forma en que el
materialismo histórico analiza las diversas coyunturas de la lucha de clases.
La segunda parte, los textos nº
21, 22 y 23, te permitirán asimilar los dos extremos de la trayectoria hasta
ahora recorrida por el materialismo histórico para conocer/transformar el
mundo.Concretamente a conocer la descripción/análisis/teorización que en el siglo
XIX realizan Marx y Engels (de ahí que debes leer La situación de la clase
obrera en Inglaterra de Engels y El Capital de Marx) y la
descripción/análisis/teorización que realiza y publica en el último cuarto del
siglo XX Wallerstein (El moderno sistema mundial).
La tercera parte (cuatro obras de
Deutscher englobadas en el nº 24) te permitirá conseguir la comprensión del
proceso histórico de los primeros cincuenta años de la decisiva Revolución
Rusa.
PRIMER ITINERARIO DE LECTURA QUE TE RECOMIENDO
K.Marx/F.Engels: El Manifiesto comunista.
(Escrito por Karl Marx y Friedrich Engels en
diciembre 1847-enero 1848. Publicado por primera vez en febrero de 1848 en
Londres en folleto aparte. Título Manifest der Kommunistischen Partei).
¿Te vale que te recuerde que NINGUN otro texto ha
afectado ya y afectará en el futuro como éste a la vida de miles de millones de
seres humanos?. Supongo que ya lo tienes. Reléelo despacio y con cuidado y
atención. Hay muchísimo cretino indocumentado (también en HB) que -como España
toda- “desprecia cuanto ignora” y habla de este texto de oídas. Por ejemplo
ignorando que en él se afirma que la primera lucha de los obreros tiene que
tener carácter nacional (“por cuanto el proletariado debe en primer lugar conquistar
el Poder político, elevarse a la condición de clase nacional, constituirse en
nación, todavía es nacional, aunque de ninguna manera en el sentido burgués”).
Immanuel Wallerstein: El capitalismo histórico.
(La primera edición, en inglés con el título
Historical capitalism, es de Verso Editions, Londres, 1983).
He dicho y escrito en varios sitios que estimo que Immanuel Wallerstein es el
Marx del siglo XX. Ha corregido errores de Marx. Errores inevitables la inmensa
mayoría por cuanto que:
1) Marx no disponía de la inmensa cantidad de información que Wallerstein ha
podido acumular, sencillamente porque no se había recogido o no se había
estudiado en época de Marx o no se habían aún producido los hechos a los que
esa información se refiere;
2) Marx era un hombre de su tiempo inevitablemente aquejado por las
limitaciones de ese tiempo (por ejemplo en el desconocimiento de los límites
del crecimiento).
Este librito de Wallerstein es una joya que no desmerece del Manifiesto. Me
parece especialmente útil que empieces por dos síntesis magistrales del
materialismo histórico (el Manifiesto y El capitalismo histórico) separadas por
casi siglo y medio. Para que tengas una primera visión global de lo que el
materialismo histórico nos ha enseñado, en su arranque y en lo hasta ahora
acopiado.
Marx/Engels: Sobre la revolución de 1848-1849.
Artículos de “Neue Rheinische Zeitung” (la Nueva
Gaceta Renana).
Son artículos escritos por los dos durante el período en que ejercieron de
agitadores revolucionarios en una revolución en marcha. Son, a la vez, escritos
de combate en el fragor de la pelea y análisis de coyuntura en los que van
creando teoría sobre la práctica propia y del enemigo.
Si no lo encuentras utiliza: Fernando Claudín Marx, Engels y la Revolución de
1848, Siglo XXI de España Editores S.A., Madrid, 1975. 451 páginas. Claudín era
un revisionista y destila en el libro bastante mala baba, pero reproduce
extensamente muchos de los artículos de Marx y Engels. De hecho yo los leí ahí
antes de poder hacerme con la edición moscovita.
Son textos fascinantes. Por ejemplo ahí aprendí yo
ANTES DE QUE SUCEDIERA, como iba a ser la famosa “transición democrática
española”. Porque Juan Carlos I repitió el papel del Rey de Prusia, SuÁrez el
de Camphausen y las Cortes franquistas el de la cámara alemana. Los
planificadores de la Rand Corporation para el Pentágono SI LEEN A MARX.
Karl Marx: Las luchas de clases en Francia (1848 a
1850)
(Serie de artículos con el título común “De 1848 a
1849” escritos por Marx en alemán de enero al 1 de noviembre de 1850.
Publicados en Hamburgo en los números 1,2,3 y 5-6 correspondientes a 1850 de la
revista Neue Rheinische Zeitung Politisch-ökonomische Revue).
las revoluciones son la locomotora de la historia, página 191. Cómo el
lunpemproletariado se convierte en policía, página 78. la importancia de
presentar en las elecciones una opción claramente revolucionaria, página 115.
Karl Marx: El 18 Brumario de Luis Bonaparte
Escrito por Marx en alemán en diciembre de 1851-
marzo de 1852. Publicado como primer número de la revista DIE REVOLUTION en
Nueva York en 1852. Título original Der Achtzehnte Brumaire des Louis
Bonaparte)
Es una obra GENIAL. Un ejemplo básico de materialismo histórico, de análisis
dialéctico de un proceso concreto. Te enseñará a pensar dialécticamente los
procesos históricos.
Contiene la formulación luminosa de una amplia gama de conceptos clave. Por
ejemplo:
Una excelente definición de clase social (“En la medida en que millones de
familias viven bajo condiciones económicas de existencia que las distinguen por
su modo de vivir, sus intereses y su cultura de otras clases y las oponen a
éstas de un modo hostil, aquéllas forman una clase”).
Otra, brillante, del cretinismo parlamentario.
Un análisis esclarecedor del infraproletariado (del lumpenproletariat), de su
conversión en pseudopartido y luego en fuerzas represivas concretas (muy útil
para pensar las SA, las SS y la Ertzaina p.e.).
Y así hasta cien…
Como ejemplo de mi personal devoción y admiración
por este texto te diré que, como mínimo homenaje al mismo y a lo que me enseñó,
yo titulé “El 27 Vendimiario de Felipe González (Historia de una traición)” a
mi análisis del tardofranquismo y la “transición democrática” contenida en mi
folleto Metamorfosis nazi-fascista del Estado español (1981).
Karl Marx: Prólogo de la Contribución a la crítica
de la economía política
(Escrito por Marx en Londres enero de 1859.
Publicado en el libro Zur Kritik der politischen Oekonomie von Karl Marx,
Erstes Heft, Berlin,1859).
Son sólo cuatro páginas que encierran una sola página crucial: aquella en la
que Marx dice “El resultado general a que llegué y que, una vez obtenido,
sirvió de hilo conductor a mis estudios, puede resumirse así:”.
Hace ya más de 30 años que esa página me sacudió hasta mis cimientos. Yo la leí
en Historia y elementos de la sociología del conocimiento. Tomo I. Contenido y
contexto de las ideas sociales. Selección de artículos realizada bajo la
dirección de Irving Louis Horowitz, EUDEBA Editorial Universitaria de Buenos
Aires, Buenos Aires, 1964. páginas 75-79. En Obras escogidas Tomo I está en las
páginas 546-520.
Te la transcribo. Dice así:
“El resultado general a que llegué y que, una vez
obtenido, sirvió de hilo conductor a mis estudios, puede resumirse así: en la
producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones
necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que
corresponden a una determinada fase del desarrollo de sus fuerzas productivas
materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura
económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura
jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia
social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la
vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre
la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que
determina su conciencia. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las
fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de
producción existentes, o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto,
con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta
allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se
convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social. Al
cambiar la base económica, se revoluciona, más o menos rápidamente, toda la
inmensa superestructura erigida sobre ella. Cuando se estudian esas
revoluciones, hay que distinguir siempre entre los cambios materiales ocurridos
en las condiciones económicas de producción y que pueden apreciarse con la
exactitud propia de las ciencias naturales, y las formas jurídicas, políticas,
religiosas, artísticas o filosóficas, en una palabra, las formas ideológicas en
que los hombres adquieren conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo.
Y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que él piensa de
sí, no podemos juzgar tampoco a estas épocas de revolución por su conciencia,
sino que, por el contrario, hay que explicarse esta conciencia por las
contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las
fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción. Ninguna formación
social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que
caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de
producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan
madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso la humanidad se
propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas
las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan o,
por lo menos, se están gestando las condiciones materiales para su realización.
Agrandes rasgos, podemos designar como otras tantas épocas de progreso, en la
formación económica de la sociedad, el modo de producción asiático, el antiguo,
el feudal y el moderno burgués. Las relaciones burguesas de producción son la
última forma antagónica del proceso social de producción; antagónica, no en el
sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que proviene de
las condiciones sociales de vida de los individuos. Pero las fuerzas
productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa brindan, al
mismo tiempo, las condiciones materiales para la solución de ese antagonismo.
Con esta formación social se cierra, por tanto, la prehistoria de la sociedad
humana.”
Karl Marx: La guerra civil en Francia.
(Son tres Manifiestos publicados en inglés en 1871,
sobre la guerra franco-prusiana y sobre la Comuna de París escritos por Marx y
aprobados y emitidos por la Asociación Internacional de los Trabajadores- la Iª
internacional- en las fechas: 23 julio 1870, 9 septiembre 1870 y 30 de mayo de
1871).
Son textos clave. No sólo porque son, como decía Engels en la Introducción
escrita para la edición de 1891:
“ejemplo elocuente de las dotes extraordinarias del autor -manifestadas por
primera vez en El 18 BRUMARIO DE LUIS BONAPARTE- para penetrar con toda
clarividencia el carácter, el alcance y las consecuencias inevitables de los
grandes acontecimientos históricos, cuando éstos se desarrollan aún ante
nuestros ojos o acaban apenas de producirse”.
Sino porque contienen elaboraciones teóricas y conceptuales decisivas.
Por ejemplo, como explicaron Marx y Engels en el prefacio a la edición alemana
de 1872 del Manifiesto, una frase de La guerra civil en Francia (“la clase
obrera no puede simplemente tomar posesión de la máquina estatal existente y
ponerla en marcha para sus propios fines”), fruto de la experiencia de la
Comuna que enseñó la necesidad de tener en cuenta el carácter de clase del
aparato del Estado capitalista y la consiguiente necesidad de su destrucción por
los revolucionarios, era la que implicaba una de las pocas modificaciones que
25 años después de su redacción parecían a Marx y Engels imprescindibles en el
texto del Manifiesto comunista. Aunque no las hicieran porque “el Manifiesto es
un documento histórico que ya no tenemos derecho a modificar”.
V.I.Lenin: ¿Qué hacer?
(Escrito en ruso entre el otoño de 1901 y febrero
de 1902. Publicado por primera vez en marzo de 1902 como folleto aparte en
Stuttgart).
Mucha gente creemos que hubo una Revolución de Octubre en 1917 porque quince
años antes se escribió este programa y guía de acción y porque las pocas
decenas de miles de obreros bolcheviques que la hicieron en Petrogrado se
fueron formando y entrenando durante lustros en una práctica guiada por el ¿Qué
hacer?.
Por supuesto es una obra de combate. Pensada por tanto para una tarea concreta
en una época concreta (primer decenio del siglo XX) para un área concreta (el
Imperio zarista). O sea para una coyuntura concreta de la lucha de clases. Nada
puede ser más imbécil que tomar esa obra como un RECETARIO universal para ser
aplicado en no importa qué época en no importa qué país en no importa qué
coyuntura. Imbécil cosa que desdichadamente se ha realizado muchas, demasiadas
veces, por cretinos que cometen la blasfemia laica de tomar el marxismo por una
religión y ésta y otras obra de Lenin y de otros marxistas como los patéticos
alienados por el Islam o por el Cristianismo toman el Corán o la Biblia.
Pero el ser una obra de combate para una coyuntura concreta NO IMPIDE que
sucedan dos cosas:
1ª) que sea una obra con una riquísima aportación teórica nueva o renovadora;
2ª) que muchísimas de sus RECETAS valgan también para otras coyunturas y otras
épocas o sirvan de punto de partida para reelaborar RECETAS nuevas para esas
coyunturas y épocas (por ejemplo para la Euskal Herria Sur de hoy).
Interesado como estás en los problemas de comunicación agitación y propaganda,
tienes una increíblemente mina de diamantes en esas páginas. Hace catorce años
yo di en Bilbo una serie de cursillos y seminarios en los que analicé
ampliamente esta obra. Si encuentro el folio y medio de citas de temas y
páginas (dos por renglón) te lo adjuntaré (hace catorce años no tenía yo
ordenador y hace unos meses le dejé a algún desaprensivo la carpeta). En
cualquier caso seguro que tú sólo irás encontrando en la lectura centenares de
sugerencias útiles para la acción de hoy mismo (recuerda que lo que hay que
hacer no es adoptarlas sino adaptarlas llanamente dicho: salvo
excepcionalísimas personas geniales, nadie puede ser un buen propagandista, un
buen publicitario, un buen agitador, un buen dirigente de acción colectiva (va
de suyo que un buen revolucionario) sin haber leído y estudiado esta obra.
Trotsky: Resultados y perspectivas. Las fuerzas motrices de la revolución
(Escrito en ruso en 1906 en la prisión preventiva de Petersburgo, después de
haber sido Trotsky detenido con el Soviet de Diputados Obreros el 3 de
diciembre de 1905. Se publicó por primera vez en 1906/7, como un extenso
capítulo final de su libro Nasha Revolutsia -“Nuestra Revolución”- que contenía
sus otros trabajos sobre la revolución rusa de 1905. Pero nada más aparecer la
policía zarista lo confiscó. En 1919 se hizo una nueva edición en ruso. Título
original Itogi i Perspektivy, Dvizhuschie Sily Revolutsii).
Se trata de un texto, por supuesto genial, pero además asombroso por muchas
razones. Seré lo más breve que pueda al respecto:
1º Rompe con rutinas que atenazaban a los marxistas desde hacía decenios y al
hacer así un magistral análisis de la realidad rusa realiza ¡en 1906! una
asombrosamente acertada descripción prospectiva de cómo iba a ser la Revolución
de Octubre de 1917. De entre los muchísimos aciertos prospectivos al respecto
destaca su comprensión del papel decisivo del campesinado en el proceso de
consolidación de la Revolución de Octubre.
2º Contiene otra larga serie de aciertos prospectivos (p.e. en 1906 señala la
inminencia de una guerra en Europa, el conservadurismo de los partidos
socialistas, la existencia de una Rusia soviética)
3º Realiza su formulación de la “revolución permanente”.
Este texto es, entre otras cosas, nada más y nada menos que la más radical
reformulación del pronóstico de la revolución socialista realizada desde que en
1848 Marx y Engels publicaran el Manifiesto.
Y, de forma parecida a como Marx a lo largo de su vida se dedicó a desarrollar
su temprana formulación de temas y planteamientos del Manifiesto, Trotsky a lo
largo de la suya hizo lo mismo con lo formulado en este texto.
V.I. Lenin: El Derecho de las naciones a la
autodeterminación
Escrito en ruso en el exilio entre febrero y mayo
de 1914. Publicado de abril a junio de 1914 en los números 4,5,6 de la revista
PROSVESCHENIE -revista mensual teórica, políticosocial y literaria publicada
legalmente por los bolcheviques en Petersburgo desde diciembre 1911 a junio
1914.).
Excuso decirte la importancia que tiene conocer este texto de Lenin para
cualquier vasco enfrascado en la lucha contra los Estados opresores español y
francés por la soberanía y la independencia y la simultánea revolución socialista
de y en Euskal Herria. Sólo te diré que entre las consecuencias de largo
alcance de este texto figuran el fomento y desarrollo de la lucha
antiimperialista en todo el planeta desencadenada durante y después de la I
Guerra Mundial con la intervención y el apoyo de la Rusia soviética.
V.I. Lenin: El imperialismo, fase superior del
capitalismo.
(Escrito en el exilio en Zurich en enero-junio de
1916. Publicado en forma de folleto aparte a mediados de 1917 por la editorial
PARUS de Petrogrado. El prólogo para las ediciones francesa y alemana se
publicó en el nº 18 de la revista LA INTERNACIONAL COMUNISTA en 1921).
Libro fundamental.
Escrito para pasar la censura zarista y no rectificado al editarlo después de
la revolución de febrero, Lenin explica en el prólogo para las ediciones
francesa y alemana que puede ser útil para que los comunistas perseguidos en
los “países capitalistas avanzados” vean como pueden aprovecharse “esos
pequeños resquicios de legalidad” “para denunciar todo el embuste de las
concepciones y de las esperanzas socialpacifistas en cuanto a la democracia
mundial”.
En ese prólogo dice Lenin que “En el folleto se prueba que la guerra 1914-1918
ha sido, por ambas partes, una guerra imperialista (esto es, una guerra de
conquista, de bandidaje y de rapiña), una guerra por el reparto del mundo, por
la distribución y redistribución de las colonias, de las esferas de influencia
del capital financiero, etc”.
Pero siendo como es efectivamente un escrito de combate el texto tiene una
importancia que rebasa con mucho esa finalidad y esa utilidad. Es,
sencillamente, la prueba de la vitalidad y eficacia del materialismo histórico
para analizar y explicar la realidad cambiante.
Es la prueba viva de que los auténticos revolucionarios comunistas no se
esterilizan ni anquilosan repitiendo como jaculatorias textos reputados
sagrados de sus maestros, escritos para analizar realidades ya superadas por la
historia.
Fíjate en la definición que Lenin hace: “El imperialismo es el capitalismo en
la fase de desarrollo en que ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y
del capital financiero, ha adquirido señalada importancia la exportación de
capitales, ha empezado el reparto del mundo por los trusts internacionales y ha
terminado el reparto de toda la Tierra entre los países capitalistas más
importantes” (pág. 754 O.e. t.I.).
Todo el texto rezuma brillantes (geniales) conceptualizaciones aún hoy
imprescindibles para analizar la realidad actual. Por darte sólo un botón de
muestra: no puedes entender bien la reciente vergonzosa venta de CCOO y UGT de
su apoyo al Gobierno de Aznar (pacto de pensiones) si, junto al decisivo dato
de que el 75% de los ingresos de CCOO -y probablemente más en el caso de UGT-
vienen del Estado (lo que les convierte en tan aparatos de Estado como la
Policía o los carceleros), no tienes en cuenta esta luminosa cita de este
libro: “El imperialismo, que significa el reparto del mundo y la explotación no
sólo de China e implica ganancias monopolistas elevadas para un puñado de los
países más ricos, origina la posibilidad económica de sobornar a las capas
superiores del proletariado, y con, ello, nutre el oportunismo, le da cuerpo y
le refuerza”. (pág. 767 O.e. t.I).
El imperialismo tiene hoy rostro muy elaboradamente diferente del de 1916. Pero
para desenmascararle hoy es fundamental que conozcas cuál era su máscara en
1916.
V.I. Lenin: Las tareas del proletariado en la
presente revolución. (Tesis de abril)
Probablemente escrito en el tren hacia Rusia el día
3 de abril de 1917, y dado ya a conocer en un discurso a los funcionarios del
partido en la noche del 3 al 4 en una reunión celebrada en su honor a la
llegada al palacio de Kshesínskaya ocupado por el Comité Central y el Comité de
Petersburgo del Partido bolchevique. (Este artículo, que contiene “las tesis”,
escrito en Petrogrado el 4 y 5 de abril de 1917, apareció publicado en el
número 26 de PRAVDA con la firma de N.Lenin el 7 de abril de 1917, por fallos
en la imprenta dos días después de la fecha -el 5- en que Lenin había ordenado
que se publicaran las tesis. Los periódicos bolcheviques de Moscú, Járkov,
Krasnoyarsk, Ufá, Bakú, Tiflis y otros sitios reprodujeron el artículo. Lenin
explica en el mismo que leyó las tesis en dos reuniones celebradas el 4 de
abril -recuerda el retraso del calendario ruso, ese 4 era el 17 del calendario
occidental- en el Palacio de Táurida, una de bolcheviques y otra conjunta de
delegados bolcheviques y mencheviques a la Conferencia de los Soviets de
diputados obreros y soldados de toda Rusia, y que entregó el texto de las tesis
a Tsereteli para su publicación. El texto del discurso de Lenin en la primera
de esas reuniones, imperfectamente transcrito por el secretario de actas se
publicó por primera vez el 7 de noviembre de 1924 en el diario PRAVDA y figura
en las Obras completas tomo 31. páginas 109-119.).
Te encarezco que al enfrentarte con este texto (por supuesto genial) tengas muy
en cuenta que es el texto que en todo el siglo XX ha tenido mayor influencia
directa a corto, medio y largo plazo en la vida de miles de millones de
personas en todo el Planeta. Te subrayo lo de a corto plazo. El texto del
Manifiesto ha tenido una influencia mayor en la vida de la Humanidad a largo
plazo, pero aunque fue escrito en diciembre 1847/enero 1848 no tuvo casi ningún
impacto en las revoluciones europeas de 1848. El texto de Trotsky de 1906 al
que te he hecho referencia (el 9. de esta lista) no tuvo ninguna en la
Revolución de Octubre por las razones expuestas (Lenin no lo leyó hasta 1919).
Pero las Tesis de abril cambiaron casi al momento de formularlas el rumbo de la
Revolución rusa y con ello la vida del planeta durante el siglo XX.
Fíjate bien: Lenin nos ha explicado que los
prerrequisitos para una revolución son tres:
1ª que los gobernantes no sean capaces de seguir gobernando como solían
hacerlo;
2ª que los gobernados, en su miseria, desesperación y furia, se nieguen a
seguir viviendo como hasta entonces han vivido;
3ª que exista un partido revolucionario decidido a aprovechar la oportunidad y
capaz de hacerlo.
Trotsky (mira la página 320 de “La lucha contra el
fascismo”) coincide, con otras palabras (y añadiendo la precisión del papel
estratégico de la pequeña burguesía donde tiene peso), en cuáles son los
prerrequisitos:
1) el aturdimiento y división de las clases dominantes;
2) la indignación de la pequeña burguesía y su pérdida de fe en el orden
existente;
3) la actividad combativa creciente de la clase obrera;
4) una política correcta del partido revolucionario.
Pues bien, es claro que la existencia del partido bolchevique cumplía en abril
parcialmente el tercer prerrequisito de Lenin. Pero NO la segunda parte del
mismo (decidido a aprovechar la oportunidad) ni el 4º prerrequisito de Trostky
(una política correcta del partido revolucionario).
Eso es lo que corrigió Lenin con sus Tesis de abril. Que suponían enmendar la
plana a lo que estaba haciendo la dirección del partido (entre la que figuraba
jodiendo la marrana el tuercebotas de Stalin y algún otro de similares luces).
En agosto de 1940, solo días antes de ser asesinado por orden de Stalin,
Trotsky escribe en Coyoacán, México, un texto sobre el fracaso de la revolución
española de 1936. En el que afirma que:
“La llegada de Lenin a Petrogrado el 3 de abril de 1917 hizo virar a tiempo al
partido Bolchevique y lo capacitó para llevar la revolución a la victoria.
Nuestros sabios podrían decir que si Lenin hubiera muerto en el extranjero a
principios de 1917, la revolución de Octubre habría tenido lugar “exactamente
lo mismo”. Pero no es así. Lenin representaba uno de los elementos vivos del
proceso histórico. personificaba la experiencia y la perspicacia del sector más
activo del proletariado. Su oportuna aparición en la arena de la revolución fue
necesaria para movilizar a la vanguardia y darle la oportunidad de unir a la
clase obrera y las masas campesinas. La dirección política en los momentos
cruciales de virajes históricos, puede llegar a ser un factor tan decisivo como
el papel del mando supremo durante los momentos críticos de una guerra. La
historia no es un proceso automático. Si lo fuera, ¿por qué los programas, por
qué los dirigentes, por qué los partidos, por qué las luchas teóricas?”
Nítido y claro ese párrafo (demoledor, por la admiración hacia Lenin y el
enaltecimiento de su papel histórico que destila, para la leyenda stalinista de
un Trotsky anti-Lenin) ese párrafo es el complemento perfecto de uno anterior
en el mismo texto. Que afirmaba:
“Un factor importantísimo de la madurez del proletariado ruso, en febrero y
marzo de 1917, fue Lenin. Y Lenin no cayó del cielo. Personificaba la tradición
revolucionaria de la clase obrera. Para que los postulados de Lenin pudieran
abrirse camino en las masas, tenían que existir cuadros, aunque al principio
fueran numéricamente limitados, tenía que existir la confianza de los cuadros
en su dirección, una confianza basada en toda la experiencia pasada. Excluir
estos elementos de los propios cálculos, es simplemente ignorar la revolución
viva”.
Bien. Quiero ahora llamar muy especialmente tu atención sobre la insistencia de
Lenin en el texto acerca de que hablaba “sólo en nombre propio”. Y de que
publicaba “estas tesis personales mías”.
Se trata de un asunto crucial.
Frente a tanta chorrada de tanto indocumentado que con galones de responsable
local o comarcal blasfema el nombre de Lenin al invocarlo para pedir obediencia
ciega, deslumbra la coherencia y lucidez con que Lenin asume su obligación como
revolucionario de disentir en público de las tesis de una dirección que estima
que lleva al partido al desastre.
Por supuesto, tan sólo unos días después las Tesis de abril dejaron de ser
personales para ser asumidas por el Partido. Pero la lección es fundamental:
Sólo la rabiosa libertad de expresión y la libertad de crítica pública de las
posiciones de la mayoría (incluso en los largos años de la clandestinidad y
salvando los riesgos policíacos por la utilización de pseudónimos) hicieron
grande y eficiente al Partido bolchevique. Cuando, pocos años después de la
victoria, el Partido abandona esa línea de conducta comienza la degeneración de
la Rusia soviética y su larga camino hacia el desastre.
V.I. Lenin: Las tareas del proletariado en nuestra
revolución (Proyecto de plataforma del partido proletario).
(Escrito en ruso en Petrogrado el 10 (23) de abril
de 1917. Copiado a máquina y repartido en varios ejemplares entre los afiliados
del partido antes y durante la Conferencia de toda Rusia del Partido Obrero
Socialdemócrata (bolchevique) de Rusia. El epílogo fue escrito el 28 de mayo
(10 de junio) de 1917. Publicado en septiembre de 1917 en un folleto en
Petrogrado por la editorial PRIBOI)
El artículo reseñado en el número anterior (Las “Tesis de abril”) cobra su
excepcional importancia por el giro político que produjo en la Revolución rusa.
Este folleto participa de esa importancia porque fue el vehículo concreto para
que ese giro (posición personal de Lenin) fuera formalmente asumido por el
Partido.
En el epílogo Lenin explica que: “Escribí este folleto como proyecto de
plataforma para propagar mis puntos de vista antes de la Conferencia de toda
Rusia de nuestro partido, el Partido Obrero Socialdemócrata (bolchevique) de
Rusia……Pero ahora, la conferencia se ha celebrado ya…sus resoluciones han sido
publicadas hace tiempo…..y el lector atento notará con facilidad que mi folleto
es, en muchos casos, el anteproyecto de estas resoluciones”.
Me limitaré a copiarte aquí los epígrafes para que te hagas una idea del
crucial contenido:
“Carácter de clase de la revolución realizada.
La política exterior del nuevo gobierno.
La original dualidad de poderes y su significación de clase.
Peculiaridad de la táctica que se deriva de lo expuesto.
El defensismo revolucionario y su significación de clase.
¿Cómo se puede poner fin a la guerra?
El nuevo tipo de Estado que brota de nuestra revolución.
El programa agrario y el programa nacional.
Nacionalización de los bancos y de los consorcios capitalistas.
La situación en el seno de la Internacional Socialista.
Bancarrota de la Internacional Zimmerwaldiana. Necesidad de fundar la Tercera
internacional.
¿Cómo debe denominarse nuestro partido para que su nombre, además de ser
científicamente exacto, contribuya políticamente a esclarecer la conciencia del
proletariado?”
Lenin subraya en el epílogo que “El folleto lo basa todo en el análisis de
clase”. Léelo para aprender a hacer análisis de clase. Léelo con el cariño y la
admiración que merece un programa cuyo cumplimiento va a llevar en seis meses
al éxito revolucionario y al poder político al partido que lo aprueba. Y con
admiración y respeto al genial talento de quien lo elaboró.
No quiero dejar de subrayarte que, al aprobar ese proyecto de plataforma de
Lenin, el partido bolchevique acordó cambiar su viejo nombre (Partido Obrero
Socialdemócrata -bolchevique-) por el de Partido Comunista.
La parte final del folleto, que contiene la argumentación de Lenin para ese
cambio reviste un excepcional interés. Y muy específicamente en la época
presente. En la que, al revés que entonces pero por razones de fondo idénticas,
lo que exigen las circunstancias es reivindicar la “camisa vieja”, mostrar el
orgullo de ser y llamarse comunistas.
Trotsky: Historia de la Revolución Rusa
(Escrita en ruso en el destierro en la isla de
Prinkipo, mar de Mármara, Turquía, iniciada en 1929 -en noviembre Alexandra
Ramm recibió la primera sinopsis- y acabada el 29 de junio de 1932, en que
envía a Alexandra Ramm el último Apéndice que cerraba el tercer volumen.
Aparece The History of the Russian Revolution. vols. I-III, traducida por Max
Eastman, en Londres 1932-33).
Me resulta difícil resumirte todo lo que me empuja a insistirte en que esta
obra es imprescindible no ya para un aspirante a revolucionario sino
sencillamente para una persona culta. Intentaré sintetizar:
Es una Historia de una revolución escrita por uno
de los dos actores individuales principales del proceso (“Si Lenin no hubiese
logrado llegar a Petrogrado en abril de 1917, la Revolución de Octubre no
habría tenido lugar” escribió Trotsky a Preobrazhensky. “Si yo no hubiese
estado presente en 1917 en Petrogrado, la Revolución de Octubre habría tenido
lugar de todos modos -siempre y cuando Lenin hubiese estado presente y en el
puesto de mando-. Si ni Lenin ni yo hubiésemos estado en Petrogrado, no habría
habido Revolución de Octubre, la dirección del partido bolchevique la habría
impedido, de esto no me cabe la menor duda” escribió en su Diario francés).
Habla de lo que ha vivido en momentos decisivos en puestos decisivos. Y por
ello es una obra única en la literatura mundial. Apasionadamente partidista es,
a la vez, implacablemente rigurosa en su objetividad. Es un ejemplo eminente de
la imprescindible unidad contradictoria de los elementos objetivos y subjetivos
en un revolucionario.
El genio militar de Trotsky (el que le permitiera crear y llevar a la victoria
al Ejército Rojo) brilla aquí como nunca: para un buen jefe militar nada es más
necesario que conseguir y manejar una visión y una comprensión realista del
campo enemigo, una visión de la que se extirpa el optimismo infundado, la
emoción y la deformación de los hechos.
Trotsky es rigurosamente objetivo al estudiar, analizar y describir la realidad
de los enemigos a los que apasionadamente combatió en la práctica y combate al
relatarla.
Es un genial ejemplo de aplicación del materialismo histórico para la
comprensión y el análisis de un proceso. Si la nefasta burra de la Marta
Harnecker hubiera entendido, leyendo esta Historia, lo que es y cómo se aplica
el materialismo histórico otro gallo le hubiera cantado a ella y a los
desdichados/as a quienes desorientó con sus bodrios. Por citar solo dos
ejemplos: 1) se habría enterado de la “ley del desarrollo desigual y combinado”
en el capitalismo. 2) habría podido penetrar en el muy complejo y fundamental estudio
de la dinámica de los procesos de la relación entre las clases y los partidos.
Está maravillosamente escrita. Trotsky es un raro caso de un orador genial,
magistral (Lunacharsky -él mismo, orador eminente- dijo que era “el primer
tribuno de su tiempo”) que también es un grandísimo escritor. Al que no por
casualidad se le conoció por el mote de La Pluma. Como tanto tonto suele decir
de las obras difíciles bien escritas, “se lee como una novela”. Si te ocurre
como a mí la tendrás que leer varias veces. La primera de un prolongado único
tirón, acuciado por seguir el hilo de la narración. Las siguientes para bucear,
anotar, estudiar, tantos y tantos pasajes que encierran enseñanzas clave. Te
recomiendo que la leas con rotulador y en la primera lectura vayas sólo
marcando en los márgenes llamadas para guiarte luego en las relecturas.
Cierro esta indisimuladamente entusiasta referencia con dos anécdotas
personales: 1ª Yo he regalado, que recuerde, más de una docena de ejemplares de
esta obra. Ha sido la forma más eficaz en que he ejercido el proselitismo
comunista. 2ª Realicé con esta obra una desgarradora autodemostración del daño
que la desviación stalinista produjo a la URSS. En 1990 regalé un ejemplar de
la Historia a una camarada excelente, catedrática en Moscú, cuidadora del Museo
Lenin, a quien el stalinismo y sus secuelas habían negado (como a centenares de
millones de rusos desde 1932) la posibilidad de conocer esa obra (y con ello de
conocer y entender el proceso de la Revolución de Octubre). Fascinados y
deslumbrados al leerla, ella y un grupo de sus camaradas emprendieron la tarea
de retraducirla del castellano al ruso. Era ya demasiado tarde para evitar la
implosión de la URSS. Ojalá no lo haya sido para sembrar allí las semillas de
una difícil recuperación de una conciencia revolucionaria lúcida y eficiente.
Isaac Deutscher: Trotsky. El profeta armado
(1879-1921)
(Título original: The Prophet Armed. Trotsky:
1879-1921, Oxford University Press, Inc., Nueva York/Londres, 1954).
Deutscher es un excepcional historiador. Al final de este itinerario de
lecturas te incluyo con los números 24, 25, 26 y 27 otras cuatro obras suyas
(las otras dos partes de la Trilogía sobre Trotsky, la biografía de Stalin y La
revolución inconclusa. 50 años de historia soviética). Pero antes que
excepcional historiador es un excelente marxista (condición precisamente de lo
excepcional historiador que es).
Sus obras son ejemplos eminentes de esa práctica teórica de la que tanto te
vengo hablando en estas páginas. Y como realizador de esa práctica estuvo
también inmerso en la lucha cruda y dura. Admirador evidente de Trotsky no
puede aplicársele el apelativo de trotskista. Desdichadamente los trotskistas
han sido, después de la muerte de Totsky, (y salvo muy contadas excepciones
como la de Mandel) un fiasco. El excelente marxista que fue Deutscher tenía que
chocar (y chocó) con los malos marxistas que se llamaron trotskistas en la
segunda mitad del siglo XX. (Déjame que te diga entre paréntesis que en Euskal
Herria conocemos bien ese fiasco de los que usurparon el nombre de trotskistas
-p.e. ETA VI- sin haber leído o habiendo leído muy mal y entendido peor a
Totsky).
Yo tengo una personalísima deuda de gratitud con este libro deslumbrante y
excepcional. Te lo coloco inmediatamente después de la Historia de Trotsky para
que la complementes. No sólo para que rellenes los datos sobre la intervención
de Trotsky en la Revolución de Octubre que su pudor le obligó a silenciar o
disimular. Sino para que consigas una información necesaria sobre los dos
decenios de lucha y preparación revolucionaria anteriores a 1917.
Rosa Luxemburg: ¿Qué quiere la Liga Espartaco?
(Escrito en alemán, se trata del programa adoptado
por la Liga Espartaco, publicado el 14 de Diciembre de 1918).
Se trata de un documento de excepcional valor histórico. Durante once semanas
(noviembre y diciembre de 1918 y las tres primeras de enero de 1919) se libró
una lucha decisiva entre la Revolución y la Contrarrevolución en Alemania. Su
desenlace, sellado con el asesinato de Rosa y de Liebknecht y la feroz
represión sobre el recién nacido Partido Comunista Alemán KPD, supuso un viraje
decisivo de la historia europea y de la humanidad entera.
Te será difícil encontrar (inténtalo en alguna biblioteca) un libro clave: Les
Spartakistes. 1918: l’Allemagne en revolution présentée par Gilbert Badia,
Collection Archives, René Julliard, Paris, 1966.295 páginas. Que relata
magistral y documentadamente el proceso de aquella lucha.
¿Recuerdas los prerrequisitos que Lenin y Trotsky fijaron para hacer una
Revolución que más arriba te he citado?. Pues en la Revolución alemana faltaba
el del partido capaz. Al filo del paso del año 1918 al 1919, el 30 de
diciembre, a sólo días del choque brutal con la contrarrevolución, la Liga
Espartaco se proclama/convierte KPD, Partido Comunista Alemán. Pero carece en
ese momento de los quince años largos de formación, lucha y entrenamiento con
que contaba el Partido Obrero Socialdemócrata (bolchevique) cuando en abril de
1917 se proclamó Partido Comunista.
En efecto. La Liga Espartaco no puede contar (siendo laxos en el cómputo) más
que con unos pocos años de vida. El 15 de abril de 1915 aparece el primer nº de
DIE INTERNATIONALE fundado por Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht (inmediatamente
prohibido). El 1 de enero de 1916 se celebra la conferencia nacional del grupo
“Internationale” que tomaría el nombre de Liga Espartaco. Encarcelada de nuevo
el 19 de julio de 1916 (hasta la revolución del 9 de noviembre de 1918) Rosa
Luxemburg empieza a colaborar el 20 de septiembre de 1916 en el primer número
de las “Cartas de Espartaco” (hasta el nº 12 de octubre de 1918). En abril de
1917 Liebnknecht, Rosa y la extrema izquierda del SPD forman el Spartakusbund
(Liga Espartaquista o Liga Espartaco).
Rosa Luxemburg es una figura señera, de primerísima fila, de la historia del
comunismo. En el segundo itinerario de lectura te incluiré obras suyas que
supusieron aportaciones de primer orden al corpus teórico del movimiento
comunista mundial. Pero este texto, te repito, está cargado de dramatismo, de
solidez y de inextinguible afán de lucha.
Hay en él un párrafo que vale su peso en oro: “El socialismo es en esta hora la
única ancla de salvación de la humanidad. Sobre los muros que se hunden de la
sociedad capitalista arden como un memento de fuego estas palabras del
Manifiesto comunista: ¡Socialismo o barbarie!”

No hay comentarios:
Publicar un comentario