© Libro N° 14503. En Torno Al Carácter Específico De La Literatura. Nikolaieva, Galina. Emancipación. Noviembre 22 de 2025
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EN TORNO AL CARÁCTER ESPECÍFICO DE LA LITERATURA
Galina Nikolaieva
En Torno Al
Carácter Específico De La Literatura
Galina Nikolaieva
Cuadernos de Cultura
Madrid 1954 número 17
páginas 21-23
Galina Nikolaieva
En Torno Al Carácter Específico De La Literatura
La escritora soviética Galina Nikolaieva, autora de la novela La
Siega, ha publicado en la revista de Moscú Cuestiones de Filosofía (nº
6, 1953) un artículo titulado: «En torno al carácter específico de la
literatura». Insertamos a continuación algunos párrafos de este importante
ensayo, traducidos del texto francés publicado en la revista La
Nouvelle Critique.
* * *
Al iniciar su artículo, G. Nikolaieva recuerda la definición
generalmente admitida del carácter específico del arte y de la literatura: «Un
pensamiento en imágenes». Señala a continuación que «el intento de oponer la
imagen al concepto como dos categorías antagónicas del pensamiento es propio de
la estética idealista»…
«Es particularmente importante para nosotros recordar que el pensamiento
lógico y el pensamiento en imágenes son variedades del proceso único de reflejo
de la realidad y que las leyes de ese proceso se aplican a ambas formas del
pensamiento, si bien actúan en cada una de ellas de un modo original… Los
clásicos del marxismo han dicho del conocimiento que es el deseo de transformar
el mundo. Han afirmado que con ayuda del conocimiento, la «cosa en sí» se
transforma en «la cosa para nosotros». Esto puede aplicarse enteramente al
arte. Poner en claro las leyes objetivas del desarrollo de la sociedad por
medio de la creación de tipos que encarnan los fenómenos esenciales de la vida,
formar las almas humanas y contribuir de esta manera a la transformación de la sociedad:
tal es arte auténtico.
Lenin apreciaba mucho la novela de Gorki La Madre porque
ayudó a muchos obreros llegados de un modo espontáneo a la revolución, a
adquirir conciencia de sus intereses de clase. Decía de esta novela: «Este es
un libro necesario: muchos obreros participaban en el movimiento revolucionario
sin ser conscientes, espontáneamente, y ahora van a leer La Madre con
gran provecho.
De este manera, la obra de arte ayudó a formar la conciencia de clase
del proletariado y, en resumidas cuentas, ha contribuido a transformarlo de
«clase en sí» en «clase para sí», es decir que ha cumplido a su manera la
función del conocimiento.
El lazo indisoluble entre lo general y lo concreto en el proceso del
conocimiento indicado por Lenin, es obligatorio igualmente para el pensamiento
en imágenes. Lo abstracto es el arma del conocimiento de lo concreto, enseña
Lenin, y en consecuencia, el verdadero artista no se limita a generalizar con
ayuda de la experiencia lo que es más esencial y característico en un fenómeno,
sino que concreta también esa generalización. En el arfe, la generalización y
la puesta en relieve de lo típico están ligadas indisolublemente a la
encarnación de éste en lo concreto. «Todo personaje es un tipo pero también al
mismo tiempo una personalidad completamente definida, «este», escribía Engels.
… … …
Los escritores soviéticos aprenden. estudiando a los clásicos, a conocer
a fondo la vida y a saber crear imágenes típicas, verídicas y brillantes. Pero,
al mismo tiempo que asimilan las gloriosas tradiciones de los clásicos y que
estudian sus capacidades profesionales, tienen sobre ellos una ventaja inmensa:
están en posesión de la concepción del mundo más avanzada de nuestro siglo: el
marxismo-leninismo. Esta concepción del mundo permite a los escritores
soviéticos - a condición, claro está, de que tengan talento y de que estudien
la vida a fondo –penetrar en la esencia de los fenómenos esenciales de la vida,
ver con claridad los caminos y las perspectivas de la victoria del régimen
comunista en nuestro país.
… … …
Es interesante ver cómo la literatura soviética pone en claro la
naturaleza de otra fuerza social: los campesinos. Me parece que algunos rasgos
de esta fuerza social son puestos de releve vigorosamente en el personaje de
Grigori Melejov. No se puede comprender a este personaje ni comprender la
fuerza de «El Don apacible» de Cholojov si no se tiene un concepto justo de lo
típico en el arte… Grigori Melelov es el representante de los viejos cosacos de
antes de la colectivización. Lo típico en este personaje reside en el hecho de
que se muestra en él de la manera más completa, más clara y más convincente el
dualismo de los campesinos, del cual ha hablado Lenin en repetidas ocasiones.
El dualismo del personaje de la novela de Cholojov se manifiesta en todo: en su
carácter, en sus aspiraciones políticas, en el aspecto profundamente
contradictorio de todo su destino. Estar lleno de conflictos internos es
complicado, contradictorio, como es complicada y contradictoria la fuerza
social que M. Cholojov ha representado en este personaje… La atención constante
del Partido por la cuestión campesina muestra la complejidad de esa «fuerza
social», de esa «naturaleza campesina» que ha entrado hoy en la vía de la
edificación del comunismo.
Estos fenómenos muy importantes de la realidad, que han estado y siguen
estando en el centro de la atención del Partido y cuya base científica ha sido
analizada por Lenin y Stalin en sus geniales trabajos teóricos, son reflejados
con claridad y fuerza por Cholojov en los personajes de su novela. Con la
potencia extraordinaria de su talento artístico, el escritor ha mostrado en
Melejov todo lo complejo, todo el aspecto contradictorio del carácter
campesino, aspecto que ha aparecido con particular agudeza en el período
histórico en el que los campesinos han decidido sobre su destino, han decidido
con quién querían vivir. En esta representación auténtica de lo típico reside
igualmente el secreto de la vida del personaje.
… … …
El contenido en el arte es siempre la realidad objetiva que constituye
igualmente el contenido de la ciencia, pero el arte, a diferencia de la
ciencia, concentra lo principal de su atención en la lucha por lo bello.
… … …
La obra más bella y más perfecta de la naturaleza es el hombre y es
lógico que el principal objeto del arte sea precisamente el hombre, no tomado
como un individuo biológico (la fisiología, la anatomía, &c. se ocupan de
ello) sino como un ser social en toda su riqueza y en todo el conjunto de sus
actos, de sus sentimientos y de sus pensamientos. Esto resalta con toda
evidencia cuando estudiamos el carácter específico de la literatura. La
literatura tiene la particularidad de ser inseparable de la lengua. La lengua
es «la realidad del pensamiento» (Marx); todo lo que es accesible al
pensamiento es accesible a la lengua y es por lo que podemos, con su ayuda,
hacer perceptible toda la riqueza del espíritu humano en su movimiento y en su
desarrollo. Por esta causa precisamente Stalin ha llamado a los escritores «los
ingenieros de las almas humanas».
Es importante recordar que la literatura tiene como objeto el hombre
social tomado en su conjunto, diferenciándose así de la moral, de la ética, de
la psicología, de las ciencias sociales, de la fisiología, que consideran al
hombre únicamente en uno de sus aspectos.
Si la literatura no es capaz de representar al hombre social en sus
diversas facetas y empieza a no reflejar de él más que un solo aspecto,
privándose de la riqueza de las relaciones mutuas y de las acciones mutuas de
unos aspectos con los otros, se aparta de sus leyes específicas y pierde su
influencia. Esto es comprensible pues el hombre social, que es el objeto del
arte, es la unidad de diversas propiedades –biológicas, psicológicas y
sociales– que no pueden separarse unas de otras sin destruir el concepto mismo
de «hombre social».
Marx indica que «la naturaleza humana no es algo abstracto, propio de un
individuo aislado. En su realidad es el conjunto de las relaciones sociales».
Para nosotros, escritores soviéticos, que pintamos hombres de la sociedad
socialista, es particularmente importante no olvidar que este «conjunto de
relaciones sociales» se da en el hombre social a través de la diversidad de sus
actos, de sus sentimientos y de sus pensamientos. Es importante recordar esto
pues describimos a los hombres que viven en la época de «la liberación de los
sentimientos» que Marx predecía hace cien años.
La cuestión de los sentimientos humanos en general y de los sentimientos
del hombre soviético en particular, ha desaparecido del campo visual de muchos
de nuestros teóricos y me parece necesario llamar la atención sobre esta
cuestión.
C. Marx ha analizado detalladamente el proceso del nacimiento y del
desarrollo de los sentimientos del hombre social. Indicaba que toda la riqueza
de los sentimientos y de los pensamientos del hombre se despliega gracias a la
existencia social del hombre. En el transcurso de la transformación de la
naturaleza, el hombre se transforma también a sí mismo.
Engels ha escrito que gracias al trabajo social, el cerebro humano, el
pensamiento humano y las emociones humanas han alcanzado un grado de perfección
en el cual el hombre puede no limitarse a trabajar, sino crear y gozar de su
actividad creadora, crear los cuadros de Rafael y la música de Paganini.
… … …
Analizando las causas de «la degeneración de los sentimientos» en la
sociedad capitalista, C. Marx dice que depende en resumidas cuentas de la
propiedad privada de los medios de producción. Marx señala que el hombre que
trabaja por obligación «para un patrono», «enajena» de esta manera lo que es
más humano, su trabajo, pierde lo que en él hay de más preciado, la creación
libre, y no se siente libre más que en el momento de realizar las funciones
animales (comer, beber, &c.); de este modo «el animal se hace humano y el
humano se hace animal…»{1} Esta enajenación de lo que es humano en el hombre es una de las
leyes más crueles de la sociedad capitalista.
C. Marx ha demostrado que «la producción capitalista es hostil a ciertas
ramas de la producción espiritual como el arte y la poesía»{2}.
El arte burgués reaccionario actual es una luminosa prueba de esta
tesis. Habiéndose fijado como objetivo el rebajar los sentimientos humanos al
nivel de los de los animales, y transformar al hombre en un ser parecido al
ganado y en carne de cañón, ha perdido desde hace mucho tiempo el derecho a
llevar el nombre de arte.
Con la desaparición de la propiedad privada de los medios de producción
comienza un desarrollo sin precedente de los sentimientos humanos, un florecer
de «lo humano en el hombre». La prehistoria de la humanidad se termina y la
historia comienza: «La naturaleza humana es conferida al hombre y para el
hombre»{3}.
La desaparición de la propiedad privada, afirmaban Marx y Engels,
representa la liberación completa de los sentimientos y de las propiedades del
hombre, y es precisamente una liberación porque estos sentimientos se han hecho
humanos, tanto en el sentido subjetivo como en el objetivo.
Estas geniales tesis de los fundadores del comunismo científico
demuestran que precisamente para nosotros, artistas y escritores soviéticos, es
tan indispensable saber ver y reflejar toda la riqueza y toda la diversidad de
los sentimientos humanos como saber generalizar y penetrar en la esencia de los
fenómenos.
… … …
Cuando V. Ajaev escribió la novela «Lejos de Moscú», para él la
construcción del oleoducto no era más que el material sobre cuya base se ponía
de relieve una gran abundancia de sentimientos creadores, verdaderamente
humanos. No es el oleoducto en sí el que está en el centro de la preocupación
del autor, sino la lucha y el ardor creador de los hombres. El jefe de
construcción, Batmanov, la técnica Tania, Vasslifchenko, el soldador Umara
Mahomet, el intendente Liabermann, son presentados en un mismo proceso creador
único, pero ¡cómo se individualiza este proceso, cuán diferente es en cada uno
de los protagonistas, con qué diversidad de acciones, de sentimientos, de
pasiones se presenta la creación! Es ahí donde reside el éxito y la vida de la
novela.
Pero a menudo los escritores soviéticos toman otro camino: no escriben
sobre el hombre, sino sobre un material, industrial o agrícola, y presentan a
los hombres solamente en la medida en que estos adornan este material. Este
«retroceso» atenta al mismo corazón del arte, a lo que es específico en él,
conduce a apartarse de sus leyes fundamentales, a debilitar la influencia
artística ejercida por las obras literarias.
Precisamente de este modo ha actuado el inteligente escritor Zakrutin al
atentar un día contra lo específico del arte. En su novela «La stanitsa
flotante» ha concentrado toda su atención en el problema del pescado: ha
estudiado, en todos sus menores detalles y mostrado, de una manera interesante
y atractiva las costumbres de los peces; en lo que se refiere a los caracteres
de los hombres, no los ha tratado, más que en la medida que le servían para
«adornar» el problema del pescado. El arte se ha vengado de este abandono de
sus principios: los peces de la novela han ocultado a los hombres y la novela
se ha situado muy por debajo de las posibilidades del autor. Este mismo error
lo han cometido Kotienko, Lvova y otros muchos escritores y es esta la razón
por la que obras elogiadas por la prensa, obras en las que, a primera vista,
«todo está bien» han sido olvidadas rápidamente tanto por los lectores como por
la prensa.
… … …
Hay que renunciar a la idea errónea de que los soviéticos no manifiestan
su riqueza de sentimientos y de pasiones más que en la vida social y no en la
vida que llamamos privada. Es una lástima, por ejemplo, que V. Ajaev, que ha
mostrado con tanto brillo y exactitud en su novela «Lejos de Moscú» la riqueza
y diversidad de los sentimientos creadores, represente la familia, el amor, los
celos, &c. de una manera tan pobre y desprovista de arte, hasta el punto de
que las páginas que tratan de estos aspectos de la vida de los protagonistas
«quedan fuera» de la novela y parecen escritos por otra mano, torpe y débil.
… … …
¿Cómo obra ese contenido específico del arte sobre la forma del
pensamiento? ¿Qué constituye lo específico de la forma de pensamiento que
asimila y refleja el contenido indicado? Sabemos que el proceso del pensamiento
se desarrolla en la forma de representaciones concretas; de abstracciones, de
conceptos, de entendimiento de las leyes de la realidad, &c. ¿En dónde
residen pues, la diferencia cualitativa y las particularidades específicas del
conocimiento de la realidad en el proceso del pensamiento en imágenes, con
relación al pensamiento lógico?
Estos procesos se desarrollan de forma diferente desde el comienzo. En
el pensamiento lógico, el hombre va de lo concreto a lo abstracto separando
todos los rasgos primordiales de los secundarios y limpiando lo esencial de
todos los detalles para que la esencia de los fenómenos aparezca en su aspecto
más claro.
El proceso del pensamiento en imágenes se diferencia cualitativamente
del proceso lógico en que en el primero la generalización y el conocimiento de
la esencia de los fenómenos están ligados estrecha e indisolublemente, desde el
principio, con la selección de los rasgos y detalles sensibles y concretos con
la mayor plenitud y con el mayor efecto emocional.
… … …
Al generalizar, el artista concentra en cierta medida en la obra de arte
los rasgos de lo concreto que en el transcurso del estudio de la realidad, le
han revelado de la manera más convincente, más clara y más emocional, la
naturaleza profunda de los fenómenos generalizados. La aptitud para operar tal
selección y tal concentración permite el escritor crear una Imagen típica que
convence al lector precisamente porque ella refleja lo que es más esencial y
característico en todo lo que el artista ha visto y estudiado, a veces durante
años. Por ello la hipérbole, la agudización de la imagen al calor emocional son
inseparables de la expresión de lo típico en el arte.
La fuerza del arte y su influencia sobre las amplias masas dependen de
la profundidad con la cual pone de relieve la esencia de los fenómenos y de la
intensidad de su acción emotiva. De esta manera, hemos llegado a la conclusión
de que el pensamiento lógico y el pensamiento en imágenes tienen cada uno su
carácter específico. En el pensamiento lógico, la abstracción se efectúa
limpiando la esencia de las cosas de todo lo que no es esencial, incluidos
todos los elementos concretos y sensibles que obran emocionalmente.
En el pensamiento en imágenes, se manifiesta claramente la tendencia
inversa: la generalización artística supone no sólo conservar, sino también
seleccionar y concentrar todos los elementos sensibles y emocionales de lo
concreto en los cuales aparece con mayor claridad la esencia general de un
fenómeno real dado.
Cuando el camarada Jorge Malenkov ha hablado, en su informe en el XIX
Congreso del Partido, de la necesidad de tener más agudeza y de exagerar
conscientemente en el arte, ha mostrado con ello lo específico en el
pensamiento en imágenes, su facultad de concentrar en una imagen artística
generalizadora los elementos de lo concreto que dejan una impresión.
… … …
Me parece que un escritor de talento es el que, gracias a una particular
claridad de percepción, está dotado en el más alto grado de la capacidad de
retener en su memoria los elementos de lo concreto, de hacer una selección
entre ellos, de «concentrarlos» de manera original en una generalización, o sea
el que es capaz de describir lo típico. Por ello; los escritores de talento
hacen obras que responden completamente a las leyes específicas de la
literatura, obras que describen lo típico y que emocionan, que dan libre curso
al pensamiento y al sentimiento.
——
{1} Marx, Engels y el arte, edición rusa, Moscú 1937, pág. 55.
{2} Las teorías de la plus-valía, edición rusa, 1936, tomo
1, pág. 239.
{3} Marx, Engels y el arte, edición rusa, Moscú 1937, pág. 131.
FIN

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