© Libro N° 8922. Los Conceptos Elementales Del Materialismo Histórico. Harnecker, Marta. Emancipación. Agosto 7 de 2021.
Título original: ©
Los Conceptos Elementales Del Materialismo
Histórico. Marta Harnecker
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Marta Harnecker
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LOS CONCEPTOS ELEMENTALES DEL MATERIALISMO
HISTÓRICO
Marta
Harnecker
Los Conceptos Elementales Del Materialismo
Histórico
Marta Harnecker
Los Conceptos Elementales Del Materialismo Histórico
Marta Harnecker
© Siglo veintiuno editores, S.A.
1ª edición, abril 1969 (México)
36ª edición, diciembre 1976 (8ª.ed.España)
Derechos reservados conforme a la ley
Impreso y hecho en España
ISBN: 84-323-0101-1976
Depósito legal: M. 39.494.1978
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 2,
(de 220)
INDICE
INTRODUCCIÓN
PRIMERA PARTE: LA ESTRUCTURA SOCIAL
1.- LA PRODUCCIÓN
Introducción; I.-Proceso de trabajo; 2.-Los elementos del proceso de
trabajo; 3.-El papel de los medios de trabajo en el proceso de trabajo;
4.-Proceso de trabajo y proceso de producción; 5.-División del traba-jo;
Resumen; Cuestionarios; Bibliografía.
II RELACIONES DE PRODUCCIÓN
Introducción; 1.Relaciones técnicas de producción; 2.-Relaciones
sociales de producción; 3.-Las rela-ciones de producción en la manufactura y
gran industria; 4.-Relaciones de producción. Reproducción de las relacines de
producción; 5.-Las relaciones sociales de producciónno son simplemente
relaciones humanas; Resumen; Cuestionario; Temas de reflexión; Bibliografía.
III LAS FUERZAS PRODUCTIVAS
1.-Las fuerzas productivas; 2.-Socialización de las fuerzas productivas;
3.-Correspondencia y no corres-pondencia de las fuerzas productivas y las
relaciones de producción; 4.-Papel de la fuerza en el desarrollo de las fuerzas
productivas; Resumen; Cuestionario; Temas de reflexión; Bibliografía.
IV LA ESTRUCTURA ECONÓMICA DE LA SOCIEDAD
Introducción; 1.-Relaciones de producción y relaciones de distribución;
2.-Relaciones de producción y relaciones de consumo; 3.-Relaciones de
producción y relaciones de intercambio; 4.-El papel determi-nante de las
relaciones de producción; 5.-La estructura económica y el concepto marxista de
estructura; Resumen; Cuestionario; Temas de reflexión; Bibliografía; Notas.
V INFRAESTRUCTURA Y SUPERESTRUCTURA
1.-Infraestructura y superestructura; 2.-Superestructura: una noción
problemática; 3.-Relaciones entre infra y superestructura; Resumen;
Cuestionario; Temas de reflexión; Bibliografía; Nota.
VI ESTRUCTURA IDEOLÓGICA
1.-Introducción; 2.-El contenido del nivel ideológico; Ideología y
clases sociales; 4.-Ideología y estruc-tura; 5.-Regiones ideológicas;
Ideologías prácticas e ideologías teóricas; 7.-Tendencias ideológicas;
8.-Origen del carácter deformado y falseado de las representaciones
ideológicas; 9.-Estructura ideológica y determinación económica; Resumen;
Cuestionario; Temas de Reflexión; Bibliografía; Nota.
VII ESTRUCTURA JURÍDICO-POLÍTICA
1.-La estructura jurídico-política; 2.-La doble función del Estado;
3.-Extinción del Estado; 4.-Aparato de Estado y poder político; 5.-Tipos de
Estado y formas de gobierno; 6.-Poder económico y poder políti-co; 7.-El Estado
en una sociedad capitalista; 8.-El Estado en la transición del capitalismo al
socialismo: la dictadura del proletariado; Resumen; Cuestionario; Temas de
reflexión; Bibliografía.
VIII MODO DE PRODUCCIÓN, FORMACIÓN SOCIAL Y COYUNTURA POLÍTICA
1.-El concepto de modo de producción; 2.-El concepto de formación
social; 3.-¿Cuál es el objeto de El Capital?; 4.-El concepto de coyuntura
política; 5.-El concepto de transición; Resumen; Cuestionario; Temas de
reflexión; Bibliografía.
SEGUNDA PARTE: LAS CLASES SOCIALES
IX LAS CLASES SOCIALES
1.-Introducción; 2.-Clases sociales y modo de producción; 3.-El modo de
producción capitalista: ¿dos, o tres clases?; 4.-Clases sociales y reproducción
del modo de producción; 5.-Grupo social, clase y fracción de clase; 6.-Interés
de clase; 7.-Conciencia de clase e instinto de clase; 8.-Clases sociales y
formación
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 3,
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social; 9.-Clases de transición; 10.-Situación de clase; 11.-Clases
sociales y coyuntura política; 12.-Conclusión; Resumen; Cuestionario; Temas de
reflexión; Bibliografía.
X LA LUCHA DE CLASES
1.-El concepto de lucha de clases; 2.-Los diferentes tipos de luchas de
clases; 3.-Formas de luchas de clases; 4.-Estrategia y táctica en la lucha de
clases; 5.-La revolución social:el aspecto cumbre de la lucha de clases;
Resumen; Cuestionario; Temas de reflexión; Bibliografía.
TERCERA PARTE. LA TEORÍA MARXISTA DE LA HISTORIA
XI LA TEORÍA MARXISTA DE LA HISTORIA
1.-Introducción; 2.-La teoría hegeliana de la historia; 3.-La teoría
marxista de la historia; 4.-El materia-lismo histórico: teoría general y
teorías regionales; 5.-Niveles de realización de la teoría del materialismo
histórico: ciencia de las formaciones sociales y ciencia de la coyuntura
política; 6.-El materialismo histó-rico: ciencia que se opone al dogmatismo y
al revisionismo; 7.-La teoría marxista y el papel de los hom-bres en la
historia; 8.-Dos desviaciones de la teoría marxista de la historia: el economismo
y el volunta-rismo.
APÉNDICE: LA PLUSVALÍA
1.-El valor en la economía mercantil simple; 2.-La plusvalía en la
economía capitalista; Resumen; Cues-tionario.
CUARTA PARTE: TEXTOS ESCOGIDOS
I.- Textos generales sobre el
materialismo histórico
II.- El proceso de producción
III.- La socialización de las fuerzas productivas
IV.- Demostración del papel determinante de la producción en el interior
del proceso económico
V.-. Fuerzas productivas y relaciones sociales de producción
VI.- Las nociones de infra y superestructura
VII.-Las clases sociales
VIII.Los conceptos de la teoría general del materialismo histórico IX.-
El aporte científico de Marx X.- Contra el dogmatismo y el revisionismo
BIBLIOGRAFÍA MÍNIMA COMENTADA
*** ***
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elementales del Materialismo histórico 4,
(de 220)
INTRODUCCIÓN[1]
Los filósofos no han hecho sino interpretar el mundo de diferentes
maneras, lo que importa es transformarlo.
Marx: XI Tesis sobre Feuerbach
¿Qué significa este paso de la interpretación del mundo a su
transformación, anunciado por Marx, en la XI tesis sobre Feuerbach? ¿Necesidad
de abandonar la teoría para pasar a la acción?, es decir, ¿necesidad de
abandonar el escritorio y los libros para comprome-terse en forma exclusiva en
una acción política revolucionaria?
Muchos jóvenes latinoamericanos, cansados de la verborrea revolucionaria
que jamás llega a producir ningún hecho político que transforme, realmente, las
condiciones de miseria y explotación de las grandes masas de trabajadores de
América Latina, caen en la tentación de interpretar esta frase como un paso de
la teoría a la acción, como si toda teoría fuera sólo interpretación del mundo
y como si toda acción implicara una trans-formación de éste.
Si así fuera, para ser consecuente, Marx debería de haber abandonado los
libros, el estu-dio, para dedicarse en forma exclusiva al trabajo político. Sin
embargo, hasta su muerte, el trabajo intelectual ocupa gran parte de sus días,
sin que por ello descuide la acción política inmediata.
La vida de Marx nos plantea, por lo tanto, una disyuntiva: o Marx no fue
consecuente con su afirmación de la necesidad de pasar de la interpretación a
la transformación del mundo, o considera que no puede existir transformación de
éste sin un conocimiento previo de la realidad que se quiere transformar, sin
un conocimiento previo de cómo ella está organizada, cuáles son sus leyes de
funcionamiento y desarrollo, cuáles fuerzas so-ciales existen para realizar los
cambios, es decir, sin un conocimiento científico de ella.
No cabe duda que esta última es la posición de Marx.
La XI tesis sobre Feuerbach no anuncia la muerte de toda teoría, sino
una ruptura con las teorías acerca del hombre, la sociedad y su historia, que
hasta ese momento eran teo-rías filosóficas que se limitaban a contemplar e
interpretar el mundo, siendo incapaces de transformarlo porque no conocían el
mecanismo de funcionamiento de las socieda-des.
Lo que hasta ese momento existía, en relación a la sociedad y su
historia, eran: o bien teorías filosóficas acerca de la historia o filosofías
de la historia, o bien narraciones his-tóricas y análisis sociológicos que se
limitaban a describir los hechos que ocurrían en las distintas sociedades. Lo
que no existía era un conocimiento científico de las sociedades y de su
historia.
La XI tesis sobre Feuerbach indica, por lo tanto, una ruptura con todas
las teorías filosó-ficas acerca del hombre y de la historia que no hacen sino
interpretar el mundo, y anun-cia la llegada de una teoría científica nueva, la
teoría científica de la historia o materia-
1 Esta introducción integra todas
las ideas contenidas en la "Introducción" a las ediciones anteriores.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 5,
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lismo histórico, que funda un campo científico nuevo: la ciencia de la
historia, de la misma manera que la teoría científica de Galileo funda un nuevo
campo científico, la ciencia física.
Detengámonos un momento a analizar el significado de esta palabra
"teoría" tan em-pleada en el lenguaje científico.
De la misma manera que en el proceso de producción material se pretende
transformar una materia prima determinada (por ejemplo, el cobre) en un
producto determinado (por ejemplo, cañerías, cables eléctricos, etc.) mediante
la utilización por parte de los traba-jadores de medios de trabajo
especializados (máquinas e instrumentos, etc.), en el pro-ceso de producción de
conocimientos se pretende transformar una materia prima deter-minada (una
percepción superficial, deformada, de la realidad) en un producto determi-nado
(un conocimiento científico, riguroso, de ella). Esta transformación la
realizan los trabajadores intelectuales utilizando instrumentos de trabajo
intelectual determinados, fundamentalmente:la teoría y el método científicos.
Se llama teoría al cuerpo de concep-tos más o menos sistemático de una ciencia
(por ejemplo: la teoría de la gravedad, la teoría de la relatividad, la teoría
freudiana del inconsciente, etc.). Se llama método a la forma en que son
utilizados estos conceptos.
Toda teoría científica, por lo tanto, tiene el carácter de instrumento
de conocimiento; ella no nos da un conocimiento de una realidad concreta, pero
nos da los medios o ins-trumentos de trabajo intelectual que nos permiten
llegar a conocerla en forma rigurosa, científica. La teoría de la gravedad, por
ejemplo, no nos da un conocimiento inmediato de la velocidad con que cae una
piedra desde una altura determinada, pero nos da los medios para poder realizar
este cálculo concreto.
Cuando se habla, entonces, de teoría marxista de la historia se está
hablando de un cuer-po de conceptos abstractos que sirve a los trabajadores
intelectuales como instrumento para analizar, en forma científica, las
diferentes sociedades, sus leyes de funcionamiento y desarrollo.
Este cuerpo de conceptos del materialismo histórico comprende los
siguientes concep-tos: proceso de producción, fuerzas productivas, relaciones
técnicas de producción, re-laciones sociales de producción, relaciones de
producción, infraestructura, superes-tructura, estructura ideológica,
estructura jurídico-política, modo de producción, for-mación social, coyuntura
política, determinación en última instancia por la economía, autonomía relativa
de los otros niveles, clases sociales y lucha de clases relacionadas con 1as
relaciones de producción, transición, revolución, etc.
Los primeros fundamentos de este cuerpo de conceptos, aunque todavía muy
frágiles, se encuentran en La ideología alemana (1845-1846). Por ello, se puede
considerar que esta obra marca una verdadera revolución teórica en el
pensamiento de sus autores. Marx y Engels inauguran una ciencia nueva allí
donde antes reinaban las filosofías de la histo-ria; allí donde no existían
sino filosofías de la historia y narraciones de hechos históricos empíricos.
¿Cuál es la envergadura de este descubrimiento científico?
Para explicarlo utilicemos una imagen empleada por Louis Althusser. Si
consideramos los grandes descubrimientos científicos de la historia humana,
podríamos imaginarnos las diferentes ciencias como formaciones regionales de
grandes "continentes" teóricos. Podríamos afirmar que antes de Marx
sólo habían sido descubiertos dos grandes conti-
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 6,
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nentes: el continente Matemáticas por los griegos (Tales o lo que el
mito de este nombre así designa) y el continente Física por Galileo y sus
sucesores. Una ciencia como la química fundada por Lavoisier es una ciencia
regional del continente Física. Una cien-cia como la biología, al integrarse a
la química molecular, entra también en este mismo continente. La lógica en su
forma moderna entra en el continente Matemáticas. Por el contrario, es muy
posible que Freud haya descubierto un nuevo continente cientffico.[2]
Si esta metáfora es útil podría afirmarse que Marx abrió al conocimiento
científico un nuevo continente: el continente de la Historia.
Esta nueva ciencia fundada por Marx es una ciencia
"materialista" como toda ciencia, y por ello su teoría general tiene
el nombre de materialismo histórico. La palabra materia-lismo indica
simplemente la actitud estricta del sabio frente a la realidad de su objeto,
que le permite captar, como dirá Engels, "la naturaleza sin ninguna
adición desde fue-ra". Pero la expresión "materialismo
histórico" es, sin embargo, algo extraña, ya que las otras ciencias no
emplean la palabra "materialismo" para definirse como tales. No se
habla, por ejemplo, de materialismo químico, o de materialismo físico. El
término mate-rialismo, utilizado por Marx para designar la nueva ciencia de la
historia, tiene por obje-to establecer una línea de demarcación entre las
concepciones idealistas anteriores y la nueva concepción materialista, es
decir, científica de la historia.[3]
Hasta aquí hemos hablado del materialismo histórico y de la gran
revolución teórica que su aparición provocó. Ahora debemos preguntarnos: ¿la
teoría marxista se reduce al ma-terialismo histórico, es decir, a una teoría
científica?
No, la teoría marxista está compuesta de una teoría científica: el
materialismo histórico,
y de una filosofía: el materialismo dialéctico.
Althusser nos hace ver que "existe una correlación manifiesta entre
las grandes revolu-ciones científicas y las grandes revoluciones filosóficas.
Basta comparar los hechos ma-yores de la historia de las ciencias, por una
parte, y los hechos mayores de la historia de filosofía, por la otra. Las
grandes revoluciones filosóficas siguen siempre a las grandes revoluciones
científicas. A las matemáticas griegas sigue la filosofía de Platón; a la
constitución de la física de Galileo, la filosofía cartesiana; a la física
newtoniana, la filo-sofía kantiana; a la lógica matemática, la filosofía de
Husserl, y a la ciencia de la histo-ria fundada por Marx, una nueva filosofía:
el materialismo dialéctico" [4]
Por lo tanto, para que la filosofía surja y se desarrolle es necesario
que existan las cien-cias. A ello se debe, tal vez, que no haya existido
filosofía antes de Platón.
El trastorno que produce en el campo teórico el nacimiento de una nueva
ciencia no se hace sentir inmediatamente en el campo de la filosofía, se
necesita un cierto tiempo para que la filosofía sea transformada. Este
necesario retardo de la filosofía con respecto a la ciencia es lo que se hace
sentir en la filosofía marxista o materialismo dialéctico. "Como testigos
tenemos los 30 años de silencio filosófico que se sitúan entre las Tesis sobre
Feuerbach y el Anti-Dühring y ciertos largos titubeos posteriores, y aún hoy se
continúa marcando el paso... "[5]
2 Lenin y la filosofía
(conferencia realizada en la Sorbona, 24 de febrero de 1968).
3 Cf. Íbid.
4 Curso de filosofía para
científicos (Ecole Normale Supérieure, 18 de diciembre de 1967).
5 Lenin y .'la filosofía, ya
citada.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 7,
(de 220)
Por otra parte, debido a la íntima relación que existe entre
descubrimientos científicos y transformaciones filosóficas, es en los análisis
científicos más acabados de Marx y En-gels, especialmente en El capital, donde
podemos encontrar los elementos teóricos más avanzados para elaborar la
filosofía marxista. Lenin decía, en forma muy justa, que era en El capital
donde debía buscarse la dialéctica materialista, es decir, la filosofía
marxista.
La teoría marxista está formada, por lo tanto, por una teoría científica
de la historia o materialismo histórico y por la teoría filosófica qué
corresponde a esta revolución en el campo de las ciencias: el materialismo
dialéctico.
En las lineas anteriores hemos visto el débil desarrollo que ha tenido
la elaboración del materialismo dialéctico, situación que se explica por el
necesario retardo de la filosofía con respecto a los nuevos descubrimientos
científicos.
Veamos ahora cuál es el nivel de elaboración en que se encuentra el
cuerpo de concep-tos que constituye la teoría general del materialismo
histórico.
Este cuerpo de conceptos no fue desarrollado nunca en forma sistemática
por Marx y Engels. Fue, sin embargo, empleado con gran éxito por estos autores
para analizar el sistema de producción capitalista, permitiéndoles lograr un
profundo conocimiento de él. A través de El capital el proletariado
internacional pudo conocer las razones de su miseria y los medios para acabar
con ella de manera revolucionaria. Los prodigiosos descubrimientos de Marx y
Engels permitieron a las masas obreras dar una orientación correcta a sus
luchas. El sistema capitalista había sido puesto al desnudo. Se analizaban las
condiciones de su nacimiento, de su desarrollo y de su destrucción. Se
señalaban así cuáles eran las condiciones objetivas de la revolución. La época
de las utopías había terminado.
Este cuerpo de conceptos que no fue desarrollado en forma sistemática
por sus creado-res, ha sido elaborado en forma desigual por sus sucesores. Los
conceptos pertenecien-tes a la infraestructura, por ejemplo, han sido mejor
elaborados que los pertenecientes a la superestructura. Esto no se debe a un
azar, sino al hecho de que éstos son los concep-tos utilizados más
frecuentemente por Marx en el análisis de la estructura económica del modo de
producción capitalista. Estudiando la forma en que Marx los emplea en El
Ca-pital se ha podido llegar a una elaboración más sistemática de ellos, aunque
todavía in-suficiente en muchos aspectos. La mayor parte de los otros conceptos
permanece, por el contrario, en estado de "conceptos prácticos" (más
que procurar un conocimiento indi-can las líneas generales que deben guiar la
investigación).
El estado actual de la teoría del materialismo histórico es, por lo
tanto, más o menos la siguiente:
—teoría científica del aspecto económico del modo de producción
capitalista pre-mono-polista y algunos elementos para comprender la etapa del
capitalismo monopolista;
—ausencia de una teoría científica acabada de la estructura ideológica y
jurídi-co-política del modo de producción capitalista;
—ausencia de un estudio científico de otros modos de producción
(esclavista, feudal, etc.) ;
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 8,
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—algunos elementos de una teoría general de la transición de un modo de
producción a otro. Sobre todo elementos para pensar la transición del modo de
producción capitalista al modo de producción socialista (dictadura del
proletariado, no correspondencia entre las relaciones de propiedad y de
apropiación real, etc.);
—primeros elementos para una teoría científica de las clases sociales,
sobre todo, de las clases sociales bajo el sistema capitalista de producción;
—elementos para un análisis de la coyuntura política (teoría del eslabón
más débil en Lenin; sistema de contradicciones en Mao Tse-tung).
Ahora bien, el estado poco desarrollado de muchos aspectos de la teoría
marxista no debe descorazonarnos, sino que, por el contrario, debe impulsarnos
a un estudio profun-do y crítico de todo lo que ya existe y a una elaboración
de los conceptos generales que son urgentes para el análisis de nuestras
sociedades. Además no debemos olvidar que los revolucionarios rusos, chinos,
vietnamitas, cubanos, etc., no esperaron que la teoría marxista estuviera
completamente desarrollada para comprometerse en la lucha revolu-cionaria. Y,
por último, ha sido lo aprendido en la lucha misma lo que ha ayudado a
desarrollar la teoría.
Tampoco debemos olvidar que la teoría marxista es sólo uno de los
aspectos de la for-mación teórica de un militante revolucionario.
Si se nos pidiera señalar cuáles deberían ser las grandes líneas de una
formación de este tipo diríamos que:
El primer aspecto de la formación de un militante revolucionario es el
estudio de la teo-ría marxista. La historia nos muestra que es la unión de la
teoría marxista y el movi-miento obrero lo que dio a los hombres de nuestro
tiempo la posibilidad de "transformar el mundo", de "hacer la
revolución".
Pero, aunque la teoría marxista es fundamental para la constitución de
un movimiento revolucionario serio que pase del romanticismo y del voluntarismo
revolucionario a una etapa de realismo y de preparación efectiva para la
acción, ella, por sí sola, no basta.
Permanecer en esta etapa es, como dice Mao Tse-tung, "contemplar la
flecha sin lanzar-la jamás" o "repetir el disco" olvidando que
nuestro deber es "aprender lo nuevo", "crear lo nuevo".
El segundo aspecto que no debe olvidarse en la formación de un militante
revoluciona-rio es la aplicación creadora de la teoría marxista a la realidad
concreta de su país.
No existen revoluciones en general, sólo existen revoluciones
particulares, adaptadas a la situación de cada país.
Es necesario combatir el estudio que se hace frecuentemente del
marxismo, no en fun-ción de las necesidades prácticas de la revolución, sino
simplemente para adquirir un nuevo conocimiento. Es necesario ligar la verdad
universal del marxismo a la práctica concreta de nuestros movimientos
revolucionarios.
Es necesario estudiar la historia de nuestros países, conocer las
características específi-cas de nuestras formaciones sociales. Estudiar lo que
define a nuestra estructura econó-mica, la forma en que se combinan las
diferentes relaciones de producción, cuál es la relación que domina, dónde está
el punto fuerte y el punto débil de esta estructura. Es-tudiar la estructura
ideológica, las ideas que dominan en las masas. Estudiar la estructu-ra del
poder, las contradicciones internas de ese poder, etc.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 9,
(de 220)
Este estudio de nuestras formaciones sociales concretas debe realizarse
recogiendo el mayor número de datos acerca de esta realidad, criticándolos a la
luz de los principios generales del marxismo para poder obtener conclusiones
correctas.
El tercer aspecto de la formación de un militante revolucionario es el
estudio de la co-yuntura política de su país y a nivel mundial. No basta
conocer la historia de un país, conocer su etapa actual de desarrollo, es
necesario pasar a un nivel más concreto, al es-tudio del "momento
actual" de la lucha de clases en ese país y a nivel mundial, es decir, al
estudio de la coyuntura política. Es fundamental determinar cuáles son los
amigos y los enemigos de la revolución en cada etapa de su desarrollo. Poder determinar
el poder económico, político, militante y cultural de cada uno de los grupos
que se enfrentan, etc.
Para evitar el teoricismo ineficaz y el practicismo sin sentido, es
necesario que todo mi-litante revolucionario llegue a formarse, de una manera
más o menos profunda, en los tres aspectos que hemos señalado.
Ahora bien, el objetivo de este libro es ayudar a conocer la teoría
marxista-leninista. El estudio de la realidad concreta de cada país es tarea
propia de cada movimiento revolu-cionario.
Nuestro trabajo se limita, por lo tanto, a presentar en forma
pedagógica, pero a la vez rigurosa, los principales conceptos de la teoría
general del materialismo histórico. Estos conceptos han sido enunciados por
Marx Engels y Lenin, y han sido utilizados por ellos en el estudio de
realidades concretas, pero, sin embargo, ellos nunca desarrollaron en forma
sistemática estos conceptos.
Este libro pretende detenerse en estas conceptos haciendo un estudio
crítico de ellos, es decir, buscando más allá de las palabras el pensamiento
profundo de sus autores, lo que permitirá escapar al dogmatismo y aplicar
creadoramente estos conceptos en el análisis de nuestras realidades concretas.
Este estudio critico de los principales conceptos del materialismo
histórico, tratando de incorporar las más recientes investigaciones acerca de
ellos, es lo que diferencia el con-tenido de este libro del contenido de los
diferentes manuales de marxismo que conoce-mos hasta ahora.[6]
Para cumplir nuestro objetivo nos hemos visto obligados a comenzar por
los conceptos más complejos. Hemos empezado por el concepto de producción ya
que es el concep-to-base de la teoría marxista: es la producción de bienes
materiales lo que servirá de "hilo conductor" para explicar los otros
aspectos de la sociedad. Luego hemos estudiado los conceptos de: relaciones de
producción, fuerzas productivas, estructura económica, infraestructura y
superestructura, estructura ideológica, estructura jurídico-política, mo-do de
producción, formación social, coyuntura política, transición. Todos estos
concep-tos, que son fundamentales para el estudio científico de la estructura
social, son estudia-dos en la primera parte de este libro. Luego viene una
segunda parte, que estudia los efectos de la estructura social sobre los
individuos que la habitan y la acción que ellos pueden ejercer sobre esta
estructura: las clases sociales y la lucha de clases. Por último, la tercera
parte se refiere a la teoría marxista de la historia y nos da una visión de
con-
6 Por ejemplo, El materialismo
histórico de F. V. Konstantinov, Editorial Grijalbo, México, 1960; La theó-rie
du materialisme historique, de Bujarin, Éditions Anthropos, París, 1967:
Introducción a la sociología marxista de J. R. Núñez Tenorio, Editorial Crítica
Marxista, Caracas, 1968; Problemas fundamentales del materialismo histórico,
Ed. Progreso, Moscú, 19119.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 10,
(de 220)
junto del aporte de Marx y Engels sobre este punto. Lo "normal”
aparentemente hubiera sido empezar por esta visión de conjunto, como lo hacen
todos los manuales; sin em-bargo, para formular esta visión de conjunto en
forma científica y comprensible para el lector es necesario recorrer el arduo
camino del estudio sistemático y riguroso de todos los conceptos anteriores.[7]
Recomendemos aquí lo que Marx escribía a Lachátre el 18 de marzo de
1872:
Querido ciudadano:
Aplaudo su idea de publicar la traducción de Das Kapital por entregas
periódi-cas. En esta forma la obra será accesible para la clase obrera y, para
mí, esta consideración está por sobre cualquier otra.
Ése es el lado bueno de la medalla, pero he aquí el reverso: el método
que yo he empleado y que todavía no ha sido aplicado a las materias económicas
hace bastante ardua la lectura de los primeros capítulos y es de temer que el
público francés, siempre impaciente por concluir, ávido de conocer la relación
de los principios generales con las cuestiones jnmediatas que lo apasionan, se
desani-me por no haber podido avanzar desde el comienzo.
Esta es una desventaja contra la que nada puedo como no sea advertir y
preca-ver a los lectores preocupados de la verdad. No hay vía regia para la
ciencia y sólo pueden llegar a sus cumbres luminosas aquellos que no temen
fatigarse es-calando sus escarpados senderos.
Reciba usted, querido ciudadano, la seguridad de mi afectuosa
estimación.
KARL MARX
Ahora bien, el desigual desarrollo ya señalado de los conceptos de la
teoría del materia-lismo histórico se refleja en el contenido de los diversos
capítulos. Algunos alcanzan un desarrollo bastante riguroso y científico de los
conceptos; otros se limitan casi a plantear problemas. Nuestra intención ha
sido hacer sentir al lector esta situación de desarrollo desigual. Para
realizar este trabajo hemos utilizado el método de trabajo teórico y de lectura
crítica que aprendimos estudiando las obras de Louis Althusser, principalmente,
y de sus colaboradores[8]
Cada vez que hemos encontrado en estos autores, o en otros, textos
suficientemente cla-ros, los hemos utilizado en forma textual o semitextual,
señalando de dónde proviene el texto citado para que el lector pueda recurrir
al original.
El cuestionario y los esquemas que figuran al final de los capítulos
tienen un fin peda-gógico, tanto para los que estudien en forma aislada como
para aquellos que utilicen el contenido de este libro en cursos de formación
para trabajadores y estudiantes.
7 Si se quiere tener una visión
rápida del marxismo recomendamos leer, antes de iniciar el estudio del capítulo
1, el texto de Stalin acerca del materialismo histórico. Ver textos escogidos,
pp. 279-95. Sería conveniente que, al finalizar este libro, volviera a leer el
mismo texto, esta vez en forma crítica.
8 Principalmente La revolución
teórica de Marx y Para leer El capital editados por Siglo XXI. Además de sus
obras escritas contribuyeron también a hacer posible este trabajo discusiones
mantenidas a lo largo de más de tres años de trabajo realizado bajo su
dirección.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 11,
(de 220)
Los temas de reflexión que siguen al cuestionario no pueden ser
solucionados partiendo sólo del contenido del capítulo. Su objetivo es doble:
por una parte, mostrar los proble-mas teóricos que pueden plantearse al
estudiar determinados conceptos; por otra parte, indicar las posibles
aplicaciones de los conceptos teóricos en el análisis de nuestra reali-dad
latinoamericana.
Los textos escogidos que se encuentran después del último capítulo
tienen diferentes finalidades: aclarar, apoyar, complementar el contenido de
cada capítulo, al mismo tiempo que poner en contacto directo al lector con
estos autores.
La bibliografía general que figura al final del libro señala los
principales textos que de-ben ser leídos en una primera etapa de formación.
Cada texto está acompañado por un comentario crítico cuyo fin es orientar la
lectura. A1 final de esta bibliografía, en la que los textos de cada autor
figuran en un orden cronológico, se dan sugerencias concretas de la manera en
que puede organizarse en forma más efectiva la lectura de ellos.
El contenido de este trabajo no debe ser considerado como un dogma sino
como un es-fuerzo de investigación y exposición pedagógica de un cierto número
de instrumentos de trabajo teórico. Si alguno de estos instrumentos, en lugar
de facilitar el conocimiento de una realidad, social concreta, lo dificulta, no
cabe duda que debe ser modificado, per-feccionado, o, en un caso extremo,
abandonado.
La bibliografía al final de cada capítulo pretende justamente facilitar
el estudio crítico de su contenido.
Recomendamos a nuestros lectores estudiar los textos de Marx, Engels,
Lenin y Mao Tse-tung, ya que ellos, si bien no han elaborado sistemáticamente
muchos de los con-ceptos del materialismo histórico, han narrado y analizado su
propia práctica revolucio-naria de la que nosotros tenemos mucho que aprender.
Pero leerlos, estudiarlos, asimilarlos, no significa transformarse en
"recitadores" de sus textos. No bastan las citas célebres, se
necesita una aplicación creadora de la teoría marxista. Lenin criticaba
duramente a los políticos que se aferraban a las citas de los libros sin hacer
un esfuerzo por enfrentarse en forma creadora a la realidad.
Ellos son como aquellos eruditos cuyo cráneo es un cajón lleno de citas
que pueden ex-traer pero que en el momento en que se presenta una combinación
nueva, no descrita en los libros, se sienten perdidos y toman justamente
aquella que no sirve.[9]
Por último, queremos agradecer muy especialmente a nuestro profesor y
amigo Louis Althusser y a todos los que de una u otra manera han hecho posible
la realización de este trabajo que ha sido el fruto de un verdadero trabajo
colectivo y advertir a nuestros lectores que habrá sido absolutamente estéril
si sólo se limitan a aumentar el campo de los conocimientos acerca de la teoría
marxista. Recordemos que el objetivo último de Marx fue transformar el mundo.
Santiago, enero de 1971
*** ***
9 Lenin, Discurso al primer
congreso de enseñanza extraescolar", Obras completas, tomo 29.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 12,
(de 220)
PRIMERA PARTE
LA ESTRUCTURA SOCIAL
En esta primera parte veremos los conceptos marxistas que permiten
es-tudiar en forma científica la sociedad global y sus diferentes estructuras
regionales: económica, ideológia y jurídico-política.
Nos detendremos especialmente en los elementos de la estructura
eco-nómica por la importancia que ella tiene para la teoría marxista de la
historia.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 13,
(de 220)
CAPÍTULO I
LA PRODUCCIÓN
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
0.-Introducción. 1.-El proceso de trabajo. 2.-Los elementos de proceso
de trabajo. 3.-El papel de los medios de trabajo en el proceso de trabajo.
4.-El proceso de trabajo y el proceso de producción. 5.-División del trabajo.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
0. Introducción
Hemos iniciado esta exposición pedagógica de los principales conceptos
del materialis-mo histórico partiendo del proceso de producción, no por una
decisión arbitraria, sino porque este concepto ha de constituir la base sobre
la cual se va a edificar todo el edifi-cio teórico del materialismo histórico.
Para el marxismo, la comprensión última de los procesos históricos debe
buscarse en la forma en que los hombres producen los medios materiales.
La concepción materialista de la historia parte del principio de que la
producción, y, junto con ella, el intercambio de sus productos, constituyen la
base de todo el orden so-cial; que en toda sociedad que se presenta en la
historia, la distribución de los productos y, con ella, la articulación social
en clases o estamentos, se orienta por lo que se produce y por cómo se produce,
así como por el modo en que se intercambia lo producido. Se-gún esto, las
causas últimas de todas las modificaciones sociales y las subversiones
polí-ticas no deben buscarse en la cabeza de los hombres, en su creciente
comprensión de la verdad y de la justicia eterna, sino en las transformaciones
de los modos de producción y de intercambio; no hay que buscarlas en la
filosofía, sino en la economía de la época de que se trate.[10]
Ahora bien, toda producción está caracterizada por dos elementos
inseparables: el pro-ceso de trabajo que da cuenta de la transformación de la
naturaleza que el hombre reali-za para convertirla en un objeto útil y las
relaciones de producción que dan cuenta de la forma histórica concreta en la
que se realiza el proceso de trabajo.[11]
1. Proceso de trabajo
Llamaremos proceso de trabajo a todo proceso de transformación de un
objeto de-terminado, sea éste natural o ya trabajado, en un producto
determinado, transforma-ción efectuada por una actividad humana determinada,
utilizando instrumentos de tra-bajo determinados[12]
10 Engels, Anti-Dühring, Grijalbo,
México, 1964, p. 264.
11 En las primeras ediciones
llamábamos indiferentemente al proceso de transformación de la naturaleza
"proceso de trabajo" o "proceso de producción". Actualmente
hemos llegado al convencimiento de que es necesario diferenciar ambos procesos,
ya que, como veremos en este mismo capítulo, lo fundamental del proceso de
producción es la reproducción de sus condiciones de producción; en cambio, un
proceso de trabajo puede realizarse sin que tenga esta finalidad.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 14,
(de 220)
El momento de la transformación es el momento determinante, el más
importante del proceso de trabajo. Se habla de proceso de trabajo cuando el
objeto sufre un proceso de transformación para llegar a convertirse en producto
útil. Esta transformación se realiza mediante la actividad humana de trabajo,
utilizando para ello instrumentos más o menos perfeccionados desde el punto de
vista técnico.
Este proceso de trabajo ha sido estudiado por Marx en el primer libro de
El capital. Apoyándonos en él, redefiniremos ahora de una manera más precisa
los diferentes ele-mentos que forman parte de este proceso.
2.- Los elementos del proceso de trabajo
Estos elementos son, como vimos: A] el objeto sobre el cual se trabaja,
B] los medios con los que se trabaja, y C] la actividad humana utilizada en el
proceso.
A] El objeto sobre el cual se trabaja: Debemos distinguir dos tipos: la
materia bruta y la materia prima.
Materia bruta es la sustancia que proviene directamente de la
naturaleza, aquella que el trabajo no hace sino desprender de ella.
Ejemplos: los árboles que esperan ser cortados en los bosques; el
mineral que va a ser extraído en las minas, etc.
Materia prima es la sustancia que ha sufrido una modificación cualquiera
efectuada por el trabajo.
Ejemplos: la madera elaborada; el mineral purificado.
Ahora bien, la materia prima puede constituir el elemento principal de
un producto o puede intervenir sólo como materia auxiliar. Las materias primas
auxiliares son aquellas que:
a] pueden ser absorbidas por el mismo instrumento de trabajo: el carbón
o la electrici-dad por la máquina, el aceite por la rueda, etc.
b] pueden ser incorporadas a la materia prima principal para operar en
ella una trans-formación de carácter material; la tintura para el cuero o la
lana, el cloro para blanquear las telas, etc.
12 L. Althusser, La revolución
teórica de Marx, Siglo xxi, México, 1967, p. 136.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 15,
(de 220)
c] pueden servir simplemente para ayudar a la ejecución de un trabajo,
como es el caso de los materiales destinados a iluminar o calentar los locales
en que se trabaja. En la verdadera industria química la distinción entre
materias primas principales y secunda-rias se borra, ya que, en el producto
final, no aparece ninguna de las materias primas empleadas.
B] Los medios con los que se trabaja. Marx llama a éstos “medios de
trabajo”. Distin-gue un sentido estricto y un sentido amplio.
Los medios de trabajo en sentido estricto son las “cosas” o conjunto de
cosas que el trabajador interpone directamente entre él y el objeto sobre el
cual trabaja (materia bruta o prima). Sirven de intermediarios entre el
trabajador y el objeto sobre el cual trabaja.
Ejemplos: la sierra y el martillo en una pequeña industria de muebles;
la máquina de co-ser en una industria de confección; la pala mecánica en la
extracción de minerales.
Los medios de trabajo en sentido amplio comprenden, además de los medios
ya se-ñalados, todas las condiciones materiales que, sin intervenir
directamente en el proce-so de transformación, son indispensables para la
realización de éste.
Ejemplos: el terreno, los talleres, las rutas, los canales, las obras de
regadíos, etc.
Debido a que la producción de bienes materiales no puede realizarse si
no participan en ella tanto la materia prima (o bruta) como los medios de
trabajo en su sentido más am-plio, Marx llamó a estos elementos: medios de
producción.
Los medios de producción están constituidos por el objeto sobre el cual
se trabaja y por los medios de trabajo en sentido más amplio.
Es necesario señalar que en muchos textos marxistas se emplea el término
"medios de producción" para designar lo que Marx define como
"medios de trabajo". Esto puede provocar malentendidos.
C] Actividad humana realizada en el proceso de producción
La actividad humana desarrollada en el proceso de producción de bienes
materiales es llamada, corrientemente, trabajo. Este trabajo, que se expresa en
una cierta cantidad de productos, implica el empleo de una cierta cantidad de
energía humana.
Marx llama fuerza de trabajo a la energía humana empleada en el proceso
de trabajo.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 16,
(de 220)
La fatiga después de una jornada de trabajo no es sino la expresión
física de este gasto de energía, producto de la actividad humana desarrollada
durante el proceso de trabajo. La buena alimentación, el descanso, permiten
recuperarla.
No se puede confundir el concepto de trabajo con el de fuerza de
trabajo. Cada uno de ellos se refiere a realidades absolutamente diferentes. Un
ejemplo para hacer más clara la diferencia: de la misma manera en que una
máquina produce un trabajo determinado en una cierta cantidad de horas (enlata
una determinada cantidad de alimentos) y para realizar este trabajo emplea una
cierta cantidad de energía eléctrica, una obrera de una fábrica de tallarines,
en sus 8 horas de trabajo diario, logra empaquetar una determinada cantidad de
kilos de tallarines y, para realizar este trabajo, gasta una cierta cantidad de
energía humana. Por lo tanto, la energía humana o fuerza de trabajo se
diferencia radi-calmente del trabajo realizado, que no es sino el rendimiento
de esa fuerza de trabajo.
Por confundir ambos conceptos, los economistas clásicos fueron incapaces
de descubrir el origen de la explotación capitalista. Ellos sostenían que el
salario era el precio del trabajo realizado por el obrero, pero cuando
calculaban cuánto debían pagarle se olvida-ban totalmente de este enunciado y
en lugar de calcular el precio del trabajo realizado (número de zapatos
terminados, por ejemplo) calculaban el precio de objetos que el tra-bajador
debía consumir para recuperar su fuerza de trabajo (no sólo objetos materiales
como: alimento, abrigo, techo, para él y su familia; sino también objetos
culturales: ra-dio, cine, deportes, etc.) .
d) El producto: resultado del proceso de trabajo
Se llama producto al objeto final creado en el proceso de trabajo.
El producto es un valor de uso.
Se llama valor de uso a todo objeto que responde a una necesidad humana
determi-nada (fisiológica o social).
Pero es necesario señalar que aunque todo producto generalmente
representa un valor de uso, ya que si no fuera así no se justificarla
producirlo, no todo valor de uso puede ser definido como producto. Existen
objetos que responden a necesidades humanas sin haber sufrido un proceso de
transformación previo. Éste es el caso del aire que responde a la necesidad de
respirar. Es un valor de uso pero no un producto.[13]
3.- El papel de los medios de trabajo en el proceso de trabajo
Resumiendo: todo proceso de trabajo es una estructura formada por 3
elementos funda-mentales: la fuerza de trabajo, el objeto de trabajo y los
medios de trabajo que estable-cen entre sí determinadas relaciones. Ahora bien,
los elementos más significativos del
13 Cuando se produce un objeto, no
para el consumo directo sino para su intercambio por otro en el merca-do, se
habla de “mercancía”
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 17,
(de 220)
proceso de trabajo son los medios de trabajo en sentido estricto. Ellos
determinan el tipo de actividad que deben realizar los individuos para la
fabricación de los productos, de-terminando de esta manera el tipo de relación
que se establece entre el trabajador y los medios de producción.
El trabajo agrícola, por ejemplo, cambia completamente cuando se
introduce el tractor. En lugar de necesitarse 20 obreros agrícolas para
trabajar la tierra, con sus respectivas palas y azadones, basta un solo hombre
para manejar un tractor y producir el mismo rendimiento. Por otra parte, el
trabajo deja de ser un trabajo fundamentalmente manual. Esto explica la
afirmación de Marx:
Lo que distingue las épocas económicas unas de otras no es lo que se
hace sino el cómo se hace, con qué instrumentos de trabajo se hace.[14]
Ahora bien, aunque los medios de trabajo sean los elementos
determinantes del proceso de trabajo, no siempre ocupan un lugar dominante en
la estructura de este proceso. En los países con un bajo nivel tecnológico, por
ejemplo, la fuerza de trabajo ocupa un lu-gar dominante. Éste es el caso de las
sociedades primitivas, esclavistas y, en general, de las sociedades llamadas
"subdesarrolladas". Una cosa diferente ocurre en el capitalismo
avanzado, donde el tipo de medio de producción empleado -la máquina altamente
per-feccionada- domina todo el proceso sometiendo al trabajador a su propio
ritmo, convir-tiéndolo en un autómata de la producción.
4. Proceso de trabajo y proceso de producción
Hasta aquí hemos estudiado el proceso de trabajo deteniéndonos en los
elementos sim-ples y generales que forman parte de todo proceso de trabajo sin
preocuparnos de las condiciones históricas concretas en las cuales se
desarrolla este proceso. Por ello no hemos necesitado presentar al trabajador
en relación a otros trabajadores.
Ahora bien, lo que el marxismo sostiene es que los hombres no están
solos y aislados en su lucha por la transformación de la naturaleza, que al
efectuar el proceso de trabajo es-tablecen entre sí determinadas relaciones:
relaciones de colaboración y ayuda mutua, relaciones de explotación, o relación
de transición entre ambos extremos. Estas relacio-nes que los hombres
establecen entre sí en el proceso de trabajo son las que determinan el carácter
que toma este proceso en una sociedad históricamente determinada. Existe una
gran diferencia entre el trabajo realizado bajo el látigo de un capataz de
esclavos y el trabajo realizado bajo la mirada vigilante del capitalista.
Marx llama a estas relaciones: relaciones de producción e insiste en que
todo proceso de trabajo se da bajo determinadas relaciones de producción, es
decir, que la forma en que los hombres transforman la naturaleza no está nunca
aislada, sino por el contrario, está determinada por el tipo de relación que
ellos establecen en el proceso de trabajo.
Llamaremos proceso de producción al proceso de trabajo que se da bajo
determinadas relaciones de producción.[15]
14 El capital, t, p. 132.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 18,
(de 220)
Esta distinción entre proceso de trabajo y proceso de producción nos
explica por qué Marx acepta hablar de producción en general. Para Marx no
existe la producción en ge-neral, la producción está siempre históricamente
determinada.[16]
5.- División del trabajo
En toda producción social existe una repartición de tareas, es decir,
una división del tra-bajo. Mientras mayor es la complejidad de la sociedad y
más alto es su nivel de desarro-llo, mayor es esta diferencia de tareas.
Debemos distinguir los siguientes tipos de división del trabajo:
división de la produc-ción social, división técnica del trabajo y división
social del trabajo.
Llamaremos división de la producción social a la división de la
producción social en diferentes ramas, esferas o sectores. Ejemplos: división
entre el trabajo agrícola y el trabajo industrial; división dentro del trabajo
industrial (metalurgia, química, textil, etc.) ; división entre trabajo
industrial y comercial, etc.
Llamaremos división técnica del trabajo a la división del trabajo dentro
de un mismo proceso de producción.
Esta división técnica del trabajo se encuentra especialmente
desarrollada en la industria moderna. Cada obrero o grupo de obreros realiza un
trabajo específico que corresponde a una parte del proceso. En una industria de
automóviles, por ejemplo, existen diversas secciones que se complementan unas a
otras hasta llegar a producir el automóvil termi-nado. Por lo tanto, ningún
obrero produce un producto final. Lo que se convierte en producto final es el
producto común de todos ellos. Esta división técnica de las tareas dentro de un
mismo proceso de producción permite una mayor eficacia y, por lo tanto, un
aumento del rendimiento del trabajo de los obreros.
Ahora bien, la división técnica puede conducir a la división de la
producción social. És-te es el caso de la actividad química que comenzó como
una simple división técnica de-ntro del proceso de producción textil para luego
convertirse en una rama autónoma, en una verdadera industria química.
¿Cómo distinguir, entonces, claramente entre la división técnica del
trabajo y la división de la producción social?
15 Esta definición será mejor
comprendida al estudiar el capítulo acerca de las relaciones de producción. En
él veremos cómo el proceso de producción tiende a reproducir tanto sus
condiciones materiales como sus condiciones sociales de producción, es decir,
las relaciones de producción en las que se da. Ahora bien, la distinción entre
proceso de trabajo y proceso de producción se la debemos a la lectura del libro
de Bettel-heim: Calcul économique et formes de propriété (en preparación por
Siglo xxi).
16 "Cuando hablamos, por lo
tanto, de producción, se trata siempre de la producción en un estado
determi-nado del desarrollo social..." Marx, Introducción a la crítica de
la economía política en Werke, Dietz Verlag, Berlín, 1964, t. 13, p. 616.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 19,
(de 220)
Marx nos da los elementos fundamentales en el texto de El capital que se
refiere a la división del trabajo y la manufactura.
Lo que caracteriza a la división técnica es que los trabajos
especializados aislados no producen mercancías, es decir, valores de uso que
puedan ir al mercado para ser inter-cambiados por otros. Lo que cada trabajo
especializado produce es sólo una parte del producto final. Sólo éste, que es
el resultado de un trabajo colectivo, se constituye en mercancía, es decir, en
valor de uso intercambiable en el mercado.
Por ello es por lo que la actividad química, que nació como un trabajo
especializado más dentro de la industria textil, debe ser considerado en este
caso dentro de la división técnica del trabajo. Los objetos que esta actividad
produce no salen al mercado sino que pasan directamente a ser incorporados al
proceso de teñido de las telas.
Pero no ocurre lo mismo cuando la actividad química se independiza del
proceso de producción textil y pasa a constituirse en una industria autónoma.
En este caso sus pro-ductos van al mercado y no directamente a un proceso de
producción determinado. En este caso la división técnica ha pasado a
constituirse en división de la producción social.
Por último, debemos aclarar que la división técnica del trabajo no debe
ser referida so-lamente a la división del trabajo dentro de una fábrica. No es
lo mismo hablar de divi-sión del trabajo dentro de un mismo proceso de
producción que hablar de división del trabajo dentro de una misma fábrica.
A medida que avanza el desarrollo de las fuerzas productivas, y que
madura su carácter social, unidades de producción que antes constituían parte
de la división de la produc-ción social pasan a depender cada vez más unas de
otras, de tal modo que las relaciones entre ellas no pueden ser dejadas al azar
del mercado una vez terminadas las operacio-nes de producción. De ahora en
adelante, estas relaciones deben ser predeterminadas de antemano en lo esencial
y, por lo tanto, previstas con anticipación y regidas por un plan. Cuando esto
ocurre el destino de los productos está predeterminado de una manera
so-cialmente consciente, eliminándose, de esta manera, el papel del mercado.
Las unidades de producción en lugar de constituir procesos de producción
autónomos "pasan a ser células de una división técnica del trabajo"
elevándose ésta a un grado superior.[17]
Esto ocurre, por ejemplo, cuando se producen combinados industriales en
los países so-cialistas. Las industrias extractivas de petróleo, las refinerías
y las empresas distribuido-ras pasan a constituir un solo proceso de producción
en que las unidades de producción sólo representan una división técnica del
trabajo. Sólo el producto final de este proceso de producción combinado llega
al mercado. En los pasos anteriores no hay compra ni venta, sólo hay traslado
de un producto de una unidad de producción a otra, de acuerdo a un plan
preestablecido.
Llamaremos división social del trabajo a la repartición de las
diferentes tareas que los individuos cumplen en la sociedad (tareas económicas,
ideológicas o políticas) y que se realiza en función de la situación que ellos
tienen en la estructura social.
17 Ch. Bettelheim, La transition
vers l'économie socialiste, Maspero, Parla, 1968, pp. 57-58. E1 tema es tratado
en varios capítulos del libro.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 20,
(de 220)
Esta división social del trabajo empieza históricamente con la división
entre el trabajo manual y el trabajo intelectual. A este último sólo tenían
acceso los individuos que pro-venían de las clases dominantes. Veamos de qué
manera se da esta división social en el proceso de producción capitalista.
En este proceso intervienen, por ejemplo, obreros especializados,
técnicos e ingenieros que cumplen determinadas funciones técnicas. Ahora bien,
la repartición de los indivi-duos de la sociedad en estas diferentes tareas no
depende de criterios puramente técni-cos (mejores aptitudes, mayor preparación)
sino de criterios sociales. Ciertas clases so-ciales tienen acceso a ciertas
tareas, otras clases no.
Son las relaciones sociales de producción, como veremos más adelante,
las que deter-minan esta división social del trabajo.
Resumen
En este capítulo hemos definido lo que se entiende por proceso de
trabajo, los principa-les elementos que forman parte de él y la importancia de
los medios de trabajo en el proceso de producción, la diferencia entre proceso
de trabajo y proceso de producción y por último, la forma en que se divide el
trabajo en la sociedad.
Hemos visto los siguientes conceptos de la teoría general del
materialismo histórico: producción - fuerza de trabajo - materia bruta -
materia prima -materia prima princi-pal - materia prima auxiliar - medios de
trabajo en sentido estricto - medios de trabajo en sentido amplio - medios de
producción -división social del trabajo - división de la producción social -
división técnica. del trabajo.
Esquema I: Los elementos del proceso de trabajo
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 21,
(de 220)
CUESTIONARIO
1. ¿Qué se entiende por trabajo?
2. ¿Qué es lo esencial en el
proceso de trabajo?
3. ¿La caza y la pesca pueden ser
consideradas como procesos de trabajo?
4. ¿Qué se entiende por proceso de
trabajo?
5. ¿Qué se entiende por fuerza de
trabajo?
6. ¿Qué se entiende por materia
bruta?
7. ¿El cobre que es empleado por la
industria de cables eléctricos puede ser considerado como materia prima?
8. ¿Qué se entiende por materia
prima?
9. ¿Qué se entiende por materia
prima principal?
10.¿Qué se entiende por materia prima auxiliar?
11.¿En qué tipo de industria puede confundirse la materia prima
principal con la materia prima auxiliar?
12.¿Qué se entiende por medios de trabajo?
13.¿Por qué no se emplea la palabra "instrumentos" para
designar los medios de trabajo?
14.¿Puede considerarse un puente como medio de trabajo?
15.¿Por qué son los medios de trabajo el elemento determinante en el
proceso de trabajo?
16.¿Cuál es la definición precisa del concepto "medios de
producción"?
17.¿Se puede trabajar sin medios de producción?
18.¿Qué diferencia existe entre proceso de trabajo y proceso de
producción?
19.¿Cómo se debe entender la afirmación de Marx de que no existe
"producción en general?
20.¿Qué se entiende por división de la producción social?
21.¿Qué se entiende por división técnica del trabajo?
22.¿Se puede hablar de división técnica en el trabajo de un artesano
(por ejemplo, de una tejedora de cha-les, de un carpintero que produce una
pequeña cantidad de muebles)?
23.¿Qué se entiende por división social del trabajo?
TEMAS DE REFLEXIÓN
1. ¿Cómo se calcula el salario
mínimo en su país?
2. Si al capitalista le interesa
hacer trabajar al obrero el máximo de horas, ¿cómo se explica que en la mayoría
de los paises capitalistas el horario de trabajo sea de 8 horas? y ¿por qué en
algunos países socialistas es sólo de 6 horas?
3. ¿Qué implicaría el que los
obreros fueran los dueños de los medios de producción?
4. En la sociedad capitalista
latinoamericana, ¿a quién pertenecen los medios de pro-ducción?
5. ¿La división técnica del trabajo
es una ventaja o una desventaja para los trabajado-res?
BIBLIOGRAFIA
MARX, K.: Sobre el proceso de trabajo, El capital, libro t, pp. 181-136.
Ver textos es-cogidos, pp. 297-301.
MARX, K.: El capital, libro I, cap. XII sección 4: "División del
trabajo dentro de la manufactura y división del trabajo dentro de la
sociedad", pp. 285-292.
***** *****
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 22,
(de 220)
CAPÍTULO II
RELACIONES DE PRODUCCIÓN
______________________________________________________________________
Introducción. 1.-Relaciones técnicas de producción. 2.-Relaciones
sociales de produc-ción. 3.-Las relaciones de producción en la manufactura y
gran industria. 4.-La repro-ducción de las relaciones de producción. 5.-Las
relaciones sociales de producción no son relaciones humanas.
———————————————————————————————————————
Introducción
En el capítulo anterior hemos visto los elementos simples que forman
parte de todo pro-ceso de trabajo; en este capítulo estudiaremos las relaciones
de producción que dan cuenta de la forma histórica en que se da este proceso.
En todo proceso de producción se establecen determinadas relaciones entre los
distintos agentes de la producción.
Se llaman agentes de la producción todos los individuos que de una u
otra manera participan en el proceso de producción de bienes materiales.
Estas relaciones entre agentes de la producción pueden agruparse en:
relaciones técnicas de producción y relaciones sociales de producción.
Examinaremos primeramente cada una de estas relaciones por separado para
luego es-tudiar la unidad inseparable en que ellas se dan en la manufactura y
la gran industria.
I. Relaciones técnicas de la producción
Para aclarar lo que debemos entender por relaciones técnica debemos
empezar por dis-tinguir entre dos tipos de proceso de trabajo: individual y
cooperativo.
Llamaremos proceso de trabajo individual al que es realizado por un
trabajador que tra-baja en forma aislada transformando una materia prima
determinada en un producto de-terminado. Éste es el caso del artesano o del
pequeño productor campesino. Llamaremos proceso de trabajo cooperativo al que
se realiza con la participación de varios trabaja-dores. Podemos distinguir dos
formas de cooperación:
1).- La cooperación simple en que todos los trabajadores realizan la
misma tarea o ta-reas muy semejantes. Esta forma de cooperación se daba en las
operaciones de caza de los pueblos primitivos en que salía un grupo de
cazadores provistos de flechas esforzán-dose por cercar al animal. Continúa
dándose actualmente en el trabajo agrícola técnica-mente poco desarrollado.
2).- La cooperación compleja que se establece sobre la base de una
división técnica del trabajo. Por ejemplo, en el proceso de siembra, algunos
trabajadores hacen los surcos, otros van depositando la semilla, etc.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 23,
(de 220)
El proceso de trabajo individual se caracteriza fundamentalmente porque
en él existe una clara unidad del trabajador y su medio de trabajo. La calidad
y el rendimiento del trabajo del artesano depende de la habilidad personal con
la que pueda manejar su ins-trumento de trabajo. Por otra parte, y dependiendo
de lo dicho anteriormente, es él quien controla o tiene el dominio absoluto de
todo el proceso de trabajo. Decide cuándo, cómo y dónde debe trabajar.
El proceso de trabajo cooperativo se caracteriza fundamentalmente por la
existencia de un trabajo social común, que si es realizado en una escala
suficientemente amplia re-quiere una dirección para poner en armonía las
diferentes actividades individuales. Ésta debe cumplir las funciones generales
que nacen de la diferencia entre el movimiento de conjunto del proceso
productivo y los movimientos individuales de quienes forman par-te de este
proceso.
Marx dice al respecto:
En todos aquellos trabajos en los que cooperan muchos individuos la
cohesión y la unidad del proceso se personifican necesariamente en una voluntad
de mando y en funciones que no afectan a los trabajos parciales, sino a la
actividad total del taller, como ocurre con el director de orquesta[18]
En el caso de una industria capitalista —una fábrica de calzado por
ejemplo— no todos los trabajadores cumplen las mismas tareas dentro del proceso
productivo. Unos, traba-jan directamente en la transformación de la materia
prima, es decir, del cuero, en nues-tro ejemplo, para convertirlo en producto
final, es decir, en un par de zapatos en condi-ciones de salir a la venta.
Ahora bien, para que estos trabajadores directos, especializa-dos en la
realización de sólo una parte del proceso de producción, puedan efectuar un
trabajo coordinado, se necesita la participación de otras personas que sean
capaces de controlar y dirigir el proceso de producción, sea parcialmente, sea
a nivel global.
Ambos tipos de trabajo son necesarios para poner en acción los medios de
producción.
Todo proceso basado en la cooperación a gran escala implica, por lo
tanto, que los tra-bajadores individuales pierdan el control o dominio del
proceso de trabajo. Se produce así una separación del trabajador individual del
conjunto del proceso de trabajo. Quien pone en marcha este proceso no es ya el
trabajador individual, sino el trabajador colec-tivo que requiere, como uno de
sus elementos, a un grupo de trabajadores que cumpla funciones de dirección y
control del proceso de producción. Junto a la función de trans-formación
directa de la materia prima surge la función de dirección y control del
proce-so de trabajo en su conjunto.[19]
Llamaremos trabajadores directos a los agentes de la producción que
están en contac-to directo con la materia prima, y trabajadores no directos a
los que tienen una fun-ción de organización, vigilancia y control, a distintos
niveles del proceso de trabajo.
18 El capital, libro III, p. 367.
19 Se trata de funciones distintas
que, en determinadas formas históricas de producción, son personificadas en
agentes que se separan del trabajador colectivo e imponen su autoridad sobre él
-pero que pueden dar-se, en otras épocas históricas, como simple diferenciación
dentro del trabajador colectivo.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 24,
(de 220)
Hasta aquí hemos hablado del carácter común a todas las formas de
cooperación: la existencia de un trabajador colectivo en el que surgen
determinadas funciones de direc-ción y control del proceso de trabajo.
Veamos ahora algunos de sus rasgos diferenciales que dependen de los
diversos tipos de relaciones que se establecen entre los elementos del proceso
de trabajo.
Puede existir un proceso de producción cooperativa que implique la
existencia de una unidad entre el trabajador y su medio de trabajo, es decir,
en que el trabajo realizado en forma colectiva implique un control o dominio
por parte del trabajador individual de su instrumento de trabajo. En este caso
existe una separación del trabajador individual con respecto a la puesta en
marcha del proceso de trabajo, que ahora está en manos del tra-bajador
colectivo, pero una unión de este trabajador can su medio de trabajo, su
habili-dad personal sigue contando.
Puede existir también el caso de un proceso de producción cooperativa en
que el traba-jador individual haya no sólo perdido el dominio de la puesta en
marcha del proceso de trabajo sino que también haya perdido el dominio del
medio de trabajo, como ocurre en la gran industria donde el trabajador pasa a
ser una pieza más de la máquina. En estas condiciones se constituye una nueva
unidad, que remplaza la unidad del trabajador con su medio de trabajo ya
examinada, la unidad del medio de trabajo y el objeto de traba-jo. Es la
máquina la que transforma la materia prima, el trabajador pasa a ser su
esclavo. Esta unidad máquina-objeto constituye según Marx "un esqueleto
material independien-te de los obreros" y pasa a ser un elemento fijo del
proceso de trabajo dispuesto a reci-bir al obrero que venga. Se produce así una
separación total del trabajador individual de los medios de producción. La
necesidad del trabajador colectivo pasa a ser una necesi-dad técnica. El
trabajador colectivo se transforma en trabajador socializado.
A través de lo que hemos visto podemos afirmar que el tipo de relación
que se establece entre el trabajador individual y el medio de trabajo depende
fundamentalmente del ca-rácter que este medio tenga. De allí que Marx insista
en el papel decisivo que desempe-ña el medio de trabajo en la forma histórica
concreta en que se da el proceso de trabajo.
Resumiendo, en todo proceso de producción se establece un determinado
tipo de rela-ción entre los agentes y los medios de producción, relación que
está ligada a las caracte-rísticas técnicas del proceso de trabajo: división
técnica del trabajo, tipo de cooperación, características técnicas del medio de
trabajo, etc. Estas relaciones se caracterizan por el tipo de control o dominio
que los agentes de la producción pueden ejercer sobre los me-dios de trabajo y
él proceso de trabajo.
Llamaremos relaciones técnicas de producción a las formas de control o
dominio que los agentes de la producción ejercen sobre los medios de trabajo en
particular y sobre el proceso de trabajo en general [20]
20 Esta relación entre los agentes
de producción y los medios de producción ha sido muy poco explicitada por Marx,
Engels y Lenin. Sin embargo, un estudio atento de El capital y del manuscrito:
Formaciones económicas precapitalislas de Marx evidencia que se preocuparon por
el problema de la relación del tra-bajador con los medios de producción,
utilizando diversos términos para nombrarla: "posesión efectiva",
"apropiación real", "apropiación efectiva",
"control", etc.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 25,
(de 220)
2. Relaciones sociales de
producción
Hasta aquí hemos visto las formas técnicas en que se da la producción de
bienes mate-riales. El trabajador directo y el trabajador no-directo son
agentes de la producción que gastan sus fuerzas de trabajo en tareas
técnicamente diferentes, que dependen de la divi-sión técnica del trabajo
dentro del proceso de producción.
Pero este proceso técnico de producción no existe nunca aislado de las
condiciones so-ciales que lo hacen posible. Toda producción social está
históricamente determinada.
Ahora bien, en una sociedad concreta es posible verificar, en general,
que existen indi-viduos que son propietarios de los medios de producción e
individuos que deben traba-jar para aquéllos: los trabajadores.
Los trabajadores o productores directos son agentes inmediatos de la
producción, es decir, aquellos que gastan su fuerza de trabajo en el interior
del proceso mismo de pro-ducción. Desde el punto de vista técnico se dividen,
como hemos visto, en trabajadores directos y no-directos.
En las sociedades en que existe la propiedad privada de los medios de
producción, los propietarios de los medios de producción tienen un papel en el
proceso general de pro-ducción, sin figurar necesariamente como productores
directos, pues al ser dueños de los medios de producción hacen posible el
proceso. Como los medios de producción son las condiciones materiales
indispensables a todo proceso de producción, como es impo-sible producir sin
medios de producción, los hombres que no poseen estos medios, o que disponen de
una cantidad demasiado pequeña de ellos, terminan por trabajar para aquellos
que poseen los medios fundamentales de producción.
a] Los agentes de la producción
Si se llama agentes de la producción a todos aquellos que participan, de
una u otra ma-nera, en el proceso de producción de bienes materiales, podemos
clasificar a estos agen-tes desde dos puntos de vista:
1] desde el punto de vista técnico: trabajadores directos y trabajadores
no-directos.
2] desde el punto de vista social: trabajadores no-propietarios y
propietarios de los me-dios de producción.
Es importante señalar que se trata de dos puntos de vista para estudiar
a los mismos agentes y no de tareas técnicas o sociales que deben ser cumplidas
por agentes diferen-tes.
Cada agente de la producción está así doblemente determinado. Está
determinado tanto por su función técnica como por su función social. Si tomamos
como ejemplo el sistema capitalista vemos que: el obrero es, desde el punto de
vista técnico, un trabajador directo y, desde el punto de vista social, un
trabajador privado de los medios de producción; el
Es a Étienne Balibar, quien en para leer "El capital" estudió
estas relaciones denominándolas "relaciones de apropiación real"
oponiéndolas a las relaciones de propiedad, a quien debemos muchas de las ideas
expuestas aquí.
Hemos preferido denominarlas relaciones técnicas de producción debido a
que se establecen en el interior del proceso de producción a causa de
condiciones técnicas precisas: el grado de división técnica del traba-jo, el
tipo de tecnología empleada, etc.
Por otra parte, nos parece que al nombrarlas de esa manera estamos
estableciendo una clara línea de demarcación entre estas relaciones y las
relaciones sociales de producción.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 26,
(de 220)
capitalista, a su vez, es, desde, el punto de vista de su función
social, el propietario de los medios de producción y, desde el punto de vista
técnico, puede desempeñar el papel de trabajador no-directo (administrador),
como ocurre en las pequeñas industrias donde el propietario y su familia
trabajan, o puede no desempeñar ningún papel en el proceso de producción mismo,
tratándose, en este caso, de un no-trabajador. Por otra parte, tam-bién el
técnico debe ser considerado desde estos dos puntos de vista. Desde el punto de
vista técnico es un trabajador no-directo y, desde el punto de vista social, es
un no-propietario que, sin embargo, desempeña en el interior de la industria la
función so-cial del capitalista, como lo veremos más adelante.
Ahora bien, es importante señalar que si bien cada agente de la
producción está doble-mente determinado por la función técnica y social que
desempeña en el proceso de pro-ducción, es esta última función la que tiene un
carácter dominante. La función técnica de vigilancia y control y dirección de
todo proceso de producción complejo tiene, por ejemplo, un carácter muy
diferente cuando está subordinada a las relaciones de produc-ción capitalistas
que cuando está subordinada a las relaciones de producción socialistas.
b] El derecho de propiedad, la propiedad real y la posesión efectiva
Ahora bien, hasta aquí hemos hablado de propiedad pero no hemos dicho
qué entende-mos por ello. Entremos ahora a precisar este concepto, empezando
por definir lo que entendemos por derecho de propiedad.
Derecho de propiedad es el derecho que tiene quien posee un bien a usar,
gozar y dis-poner de él. Expliquemos cada uno de estos términos:
Derecho a usar, es decir, a hacer uso del bien que se posee de acuerdo
con sus caracte-rísticas naturales. Por ejemplo: usar la tierra es cultivarla;
usar un vehículo es conducir-lo.
Derecho a gozar, es decir, el goce o disfrute de los frutos que produce
ese bien. Por ejemplo, gozar de los frutos obtenidos por el cultivo de la
tierra.
Se llama usufructo el derecho a uso y goce de ese bien.
Derecho a disponer, es decir, a asignar el bien que se posee a
determinados fines o de-legar este derecho en terceras personas.
Este derecho de propiedad puede provenir de un simple consentimiento
colectivo moti-vado por razones políticas o ideológicas, o puede tomar formas
jurídicas acabadas.[21] Además, su contenido varía según las diferentes épocas
históricas. El contenido del de-recho de propiedad propio de la sociedad
moderna occidental no puede aplicarse, por lo tanto, en forma mecánica, a
cualquier tipo de sociedad. No se puede aplicar a la socie-dad feudal el
concepto de propiedad privada propio del sistema capitalista de produc-ción. En
el sistema feudal existen distintos grados de propiedad privada:
"propiedad eminente pero no efectiva de los personajes más poderosos"
de la jerarquía feudal “so-bre terrenos inmensos; propiedad directa pero no
absoluta, ya que está ligada a obliga-ciones y servicios de los señores
pequeños y medianos. Esta jerarquía de derechos sobre la tierra se iba
imponiendo hasta la base, es decir, hasta los campesinos explotados”[22]
21 Hablaremos de posesión cuando
existe una simple detención de un bien (es decir, sin que en ella inter-vengan
relaciones de derecho).
22 Parain, "Evolution du
systéme féodal européen", Cahiers du CERM, núm. 59, 1958: "Mode de
production féodal et classes sociales en systéme précapitaliste", p. 8.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 27,
(de 220)
Ahora bien, es importante distinguir entre el derecho de carácter
jurídico, y el poder real de usar, gozar y disponer de un bien.
Veamos ahora cómo se aplica lo dicho hasta aquí al problema de la
propiedad de los medios de producción. Distinguiremos entre el derecho de
propiedad privada sobre los medios de producción y la propiedad real sobre
ellos. Cuando el derecho de propiedad se transforma en un poder real de usar,
gozar y disponer de los medios de producción y, por lo tanto, de los productos
obtenidos en el proceso de producción, diremos que existe propiedad real.
Ahora bien, para que pueda existir esta propiedad real es necesario que
el que detenta este poder pueda poner en marcha el proceso de producción. En
este caso, por lo tanto, un determinado tipo de tenencia de los medios de
producción debe combinarse con un determinado tipo de dominio o control del
proceso de trabajo. La propiedad jurídica ne-cesita, en consecuencia, una
determinada base técnica, es decir, una determinada estruc-tura del proceso de
trabajo, para transformarse en propiedad real.
Vemos aquí cómo se interpenetran en forma inseparable las relaciones
técnicas y las relaciones sociales de producción; cómo las relaciones técnicas
sirven de soporte a las relaciones sociales, las que, a su vez, actúan sobre
ellas dándoles su carácter histórico específico.
Llamaremos posesión efectiva a la capacidad que tienen los poseedores de
los medios de producción para ponerlos en acción.
Resumiendo, existe propiedad real de los medios de producción cuando se
juntan en las mismas manos la posesión efectiva de estos medios y el poder de
disposición de éstos y de los productos que ellos producen.
Ahora bien, cuando los propietarios jurídicos de los medios de
producción tienen la propiedad real de ellos los productores directos están
totalmente separados de estos me-dios: son no-propietarios que han perdido todo
dominio sobre los medios con los cuales trabajan y sobre el proceso de trabajo
global.[23]
23 Ahora bien, puede ocurrir que la
propiedad real y la propiedad jurídica no estén en las mismas manos. Este sería
el caso de un programa agrario que nacionalizara la tierra, es decir, la
transformara en propie-dad del Estado, pero que delegara su derecho a disponer
de ella a las comunas o centros regionales. El Estado tendría la propiedad
jurídica y la comuna la propiedad real. Otro caso de separación entre
propie-dad jurídica y propiedad real es el del interventor en una empresa. El
capitalista continúa siendo, desde el punto de vista juridico, el propietario,
pero es el interventor el que dispone ahora de los medios de pro-ducción y de
sus productos. Ahora bien, no sólo existen casos de no-correspondencia entre
propiedad jurídica y propiedad real, sino que pueden existir otras formas de
combinación de los elementos propios al derecho de propiedad. Puede darse el
caso de una propiedad jurídica que esté separada de una posesión efectiva, es
decir, que exista el derecho a disponer de los medios de producción y de los
productos del trabajo que están en manos de terceras personas, que los hacen
producir. Éste es el caso del régimen de producción servil en que el
terrateniente tiene la propiedad jurídica de la tierra y el productor directo,
el siervo -a quien el señor ha concedido un pedazo de tierra- tiene la posesión
efectiva de ella, ya que con sus propios medios de trabajo la hace producir. El
terrateniente tiene aquí un derecho jurídico que entra en contradicción con la
posesión efectiva que tienen los campesinos productores directos. Cuando existe
esta no-correspondencia entre las relaciones propiedad jurídica y posesión
efectiva, el derecho a disponer de los productos sólo se transforma en poder
mediante la intervención de factores extraeconómicos (polí-
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 28,
(de 220)
Es esta relación de propiedad / no-propiedad que los agentes establecen
con los medios de producción lo que explica la relación de explotación se
establece entre ellos.
La relación de los agentes con los medios determina, por lo tanto, la
relación de los agentes entre sí.
c) El concepto de relaciones sociales de producción
Después de las consideraciones anteriores podemos definir las relaciones
sociales de producción de la siguiente manera:
Llamaremos relaciones sociales de producción a las relaciones que se
establecen entre los propietarios de los medios de producción y los productores
directos en un proceso de producción determinado, relación que depende del tipo
de rela-ción de propiedad, posesión, disposición o usufructo que ellos
establezcan con los medios de producción.
Podemos distinguir dos tipos fundamentales de relaciones sociales de
producción que dependen de dos formas de propiedad de los medios de producción.
a] Relación de explotador-explotado. Existe cuando los propietarios de
los medios de producción viven del trabajo de los productos directos.
Las principales relaciones de explotación son las siguientes: las
relaciones de esclavi-tud, en las que el amo no sólo es propietario de los
medios de producción sino que tam-bién lo es de la fuerza de trabajo (el
esclavo) ; las relaciones de servidumbre, en las que el señor es propietario de
la tierra y el siervo depende de él y debe trabajar gratuitamen-te para él una
cierta cantidad de días al año y, por último, las relaciones capitalistas, en
que el capitalista es el propietario de los medios de producción y el obrero
debe vender su fuerza de trabajo para poder vivir.
b] Relaciones de colaboración recíproca. Estas relaciones se establecen
cuando existe una propiedad social de los medios de producción y cuando ningún
sector de la sociedad vive de la explotación de otro sector. Por ejemplo, las
relaciones que se establecen entre los miembros de las comunidades primitivas o
las relaciones de colaboración que carac-terizan, según Mari, el modo de
producción comunista.
3] Las relaciones de producción en la manufactura y gran industria
En este punto estudiaremos cómo las relaciones de producción técnicas y
sociales for-man una unidad inseparable en determinados procesos de producción
concretos como son la manufactura y la gran industria.
ticos e ideológicos). El siervo, que puede vivir de su producción, sólo
va a trabajar la tierra del señor bajo el látigo del capataz. Una cosa muy
diferente ocurre en el capitalismo, donde el capitalista no sólo tiene la
propiedad jurídica sino también la propiedad real del proceso. Al trabajador no
le queda, en este caso, sino una sola alternativa: morir de hambre u ofrecer su
fuerza de trabajo al capitalista. Otro caso intere-sante es la sociedad por
acciones. En este caso existen muchos propietarios en el sentido jurídico del
tér-mino, pero generalmente sólo un grupo muy pequeño de ellos tiene la
propiedad real de los medios de producción.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 29,
(de 220)
a] La manufactura
La manufactura capitalista nace cuando un capitalista, propietario de
los medios de producción (instrumentos de trabajo, local, etc.), reúne una
cantidad relativamente gran-de de obreros que trabajan al mismo tiempo, en un
mismo lugar y bajo el mando del mismo capitalista.
Marx dirá que las condiciones necesarias para que esto ocurra son
fundamentalmente dos: una cierta cantidad de dinero acumulada por un sector de
la población: los capita-listas, y la presencia de un trabajador libre,
desposeído de todo medio de producción, que para poder subsistir deba vender su
fuerza de trabajo al capitalista que es quien po-see estos medios.
En la manufactura el trabajo toma, primeramente, la forma de una
cooperación simple. Cada trabajador realiza la misma operación con la sola
diferencia de que ahora trabaja en común con otros trabajadores. Por eso Marx
dice que la diferencia del taller artesano y de la manufactura es, al comienzo,
puramente cuantitativa. La característica esencial de ambos procesos de trabajo
es la unidad que existe entre el trabajador y su medio de trabajo.
Ahora bien, la manufactura que comienza como una forma más de
cooperación sim-ple, pero sometida ahora al capitalista —debido a que es éste
el propietario de los me-dios de producción—evoluciona rápidamente impulsada
por el deseo de aumentar las ganancias del capitalista, hacia formas de
cooperación cada vez más complejas. Nace así la división técnica del trabajo
dentro de la manufactura. Los trabajadores se van es-pecializando en diferentes
tareas de acuerdo con sus aptitudes. Estas tareas van teniendo un carácter cada
vez más parcial, más limitado.
El carácter técnico del trabajo en la manufactura tiene, por lo tanto,
dos características fundamentales: es primeramente un trabajo manual que
depende en gran medida de la fuerza, habilidad, aptitud, seguridad, rapidez de
la forma en que el obrero maneja su herramienta de trabajo. En segundo lugar,
es un trabajo parcelario, es decir, un trabajo en el que cada obrero se
especializa en una tarea muy concreta y sólo la suma de estos trabajos
parcelarios llega a constituir el objeto global. Esto tiene efectos positivos
ya que implica un aumento del rendimiento en el trabajo; ello quiere decir que
con el mis-mo esfuerzo, en el mismo tiempo, se producen más productos. Pero
tiene también efec-tos negativos: parcela al trabajador a tal extremo que hasta
su cuerpo llega a deformarse para responder mejor a la actividad manual
altamente especializada que debe ejecutar.
Los elementos simples de la manufactura son, por lo tanto, el trabajador
parcelario y su instrumento.
Ahora bien, estos elementos simples están combinados en un mecanismo
especifico que es el trabajador colectivo formado por un conjunto de obreros
parcelarios.
La existencia de este trabajo colectivo, en el que cada trabajador
desarrolla tareas alta-mente especializadas, hace necesaria la existencia de
una dirección que armonice las distintas actividades individuales y ejecute las
funciones generales necesarias para la puesta en marcha del proceso de
producción global.
Esta función de control, vigilancia y dirección se convierte en una
función del capital tan pronto como el trabajo sometido a él reviste la forma
de un trabajo colectivo.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 30,
(de 220)
Esta función que nace como una de las tantas tareas del trabajador
colectivo, se separa de él y se transforma en una función que lo domina y
aplasta. El trabajador colectivo pierde así todo dominio sobre el proceso de
trabajo.
Ahora bien, lo importante es estudiar la forma en que esta función, en
sí de carácter téc-nico, está sobredeterminada por la función social que
desempeña el capital.
Como el proceso de producción capitalista tiene como finalidad
fundamental aumentar la plusvalía (trabajo no pagado), el papel directivo que
el capitalista (o uno de sus repre-sentantes) cumple en el proceso de
producción no se limita solamente a la realización de tareas técnicas, sino
que, al mismo tiempo, estas mismas tareas técnicas de control, vigi-lancia y
dirección están sobredeterminadas por la necesidad de extraer el máximo de
plusvalía. Los trabajadores no-directos se transforman en fiscalizadores del
proceso de producción, exigen a los obreros el máximo de rendimiento, se
aumentan así, más allá de las necesidades técnicas, los cargos de vigilancia y
control para impedir que los tra-bajadores le saquen la vuelta al trabajo, etc.
Veamos lo que dice Marx al respecto:
Pero si, por su contenido, la dirección capitalista tiene dos filos,
como los tiene el propio proceso de producción por él dirigido, los cuales son,
de una parte, un proceso social de trabajo para la creación de un producto y,
de otra parte, un proceso de valorización del capital, por su forma la
dirección capitalista es una dirección despótica. Al desarrollarse la
cooperación en gran escala, este despo-tismo va presentando sus formas
peculiares y características; primero, tan pronto como su capital alcanza un
límite mínimo, a partir del cual comienza la verdadera producción capitalista,
el patrono se exime del trabajo manual; lue-go, confía la función de vigilar
directa y constantemente a los obreros aislados y a los grupos de obreros, a
una categoría especial de obreros asalariados. Lo mismo que los ejércitos
militares, el ejército obrero puesto bajo el mando del mismo capital reclama
toda una serie de jefes (directores, gerentes, managers) y oficiales
(inspectores, foremen, overlookers, capataces, contramaestres), que durante el
proceso de trabajo llevan el mando en nombre del capital, la labor de alta
dirección y vigilancia va reduciéndose a su función específica y exclusiva...
El capitalista no es tal capitalista por ser director industrial, sino
al revés: es director industrial por ser capitalista. El alto mando sobre la
industria se con-vierte en atributo del capital, como en la época feudal eran
atributo de la pro-piedad territorial el alto mando en la guerra y el poder
judicial.[24]
Tenemos, por lo tanto, en la manufactura una determinada combinación de
relaciones técnicas y sociales que sería la siguiente: el capitalista es al
mismo tiempo el propietario y el que controla (personalmente o a través de un
representante suyo) el proceso de pro-ducción en su conjunto. El trabajador no
es propietario de los medios de producción pe-ro controla todavía el manejo de
los medios con los cuales trabaja. Recordemos que lo propio de la manufactura
es la unidad que existe entre el trabajador y su medio de traba-jo Todavía no
existe, por lo tanto, un dominio total de todos los elementos del proceso de
producción por parte del capitalista.
24 Marx El capital ,Libro 1, pp.
267-268.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 31,
(de 220)
En la etapa de la manufactura la propiedad jurídica del capitalista
sobre los medios de producción no corresponde todavía a una plena propiedad
real sobre ellos. El trabajo, al depender todavía de la habilidad del obrero,
no está totalmente subordinado al capital. El capitalista, muchas veces, debe
ceder ante la presión de los trabajadores para no per-der un trabajador hábil,
que ha logrado aumentar su rendimiento gracias a su larga expe-riencia de
trabajo especializado manual.
Ahora bien, en un determinado momento del desarrollo del modo de
producción capita-lista, la base técnica de la manufactura: la unidad
trabajador parcelario / instrumento, que implica que el rendimiento del trabajo
encuentre límites en la capacidad física del trabajador, entra en contradicción
con la necesidad de la acumulación capitalista. De esta manera se busca
remplazar el trabajo manual por el trabajo mecánico realizado por la máquina.
b) La gran industria
La gran industria capitalista se diferencia de la manufactura en la
forma que ha adqui-rido en ella el medio de trabajo. La revolución en lo que se
refiere al medio de trabajo va a producir una revolución en el proceso general
de producción: la llamada revolu-ción industrial.
¿En qué consiste esta revolución?
En la introducción de máquinas-herramientas en el proceso de producción.
Estas má-quinas integran en una unidad técnica los aparatos y herramientas con
los que trabajaba el obrero manual de la manufactura. Ahora dejan de ser
herramientas en manos de un
hombre para pasar a ser "herramientas mecánicas, engranadas en un
mismo mecanis-mo".[25]
25 Marx: El capital, Libro 1, p.
304.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 32,
(de 220)
Marx define la máquina-herramienta como "un mecanismo que, una vez
que se le transmite el movimiento adecuado, ejecuta con herramientas las mismas
operaciones que antes ejecutaba el obrero con otras herramientas semejantes...
La herramienta se
convierte de simple herramienta en máquina cuando pasa de manos del
hombre a pieza de un mecanismo".[26]
La máquina-herramienta permite así saltar la barrera orgánica que surgía
entre el traba-jador y el medio de trabajo en la manufactura y aumentar con
ello considerablemente lo producido.
Ella transforma completamente la relación entre el trabajador y los
medios de produc-ción. La puesta en acción de los medios de trabajo ya no
depende más de la aptitud per-sonal del trabajador. La organización de la
producción pasa a ser completamente inde-pendiente de las características de la
fuerza humana de trabajo.
Se establece una completa separación entre el trabajador y su medio de
trabajo. Se esta-blece, por el contrario, una unidad entre medios de trabajo y
objeto de trabajo.
El proceso de producción ya no puede ser definido como la reunión de un
cierto número de obreros sino como un conjunto de máquinas dispuestas a recibir
a cualquier obrero.
El capital, que comienza por apoderarse del proceso de trabajo en las
condiciones técni-cas dadas por el desarrollo histórico, al estar sometido a
las leyes de la acumulación ca-pitalista, revoluciona totalmente el proceso de
trabajo. Hasta entonces, dice Marx, sólo existía un sometimiento formal del
trabajo al capital, ahora, con la introducción de la máquina-herramienta,
existe un sometimiento real.
El trabajo colectivo pasa a ser aquí una necesidad técnica y se
convierte, según Marx, en un "trabajo socializado". Se hace así cada
vez más imposible dar cuenta de cuál es el papel que desempeña el trabajador
individual en la producción del producto final.27
El carácter cada vez más socializado de la estructura del proceso del
trabajo (y de la re-lación entre ellos) cae en contradicción con el carácter
privado de la propiedad real so-bre los medios de producción, es decir, cae en
contradicción con las relaciones de pro-ducción.
Tenemos, por lo tanto, en la gran industria la siguiente combinación de
relaciones técni-cas y sociales: el capitalista es al mismo tiempo el
propietario y el que controla y dirige (personalmente o a través de sus
representantes) el proceso de producción global. El trabajador individual se
encuentra, por otro lado, totalmente separado de los medios de
26 Ibid., p. 304.
27 Ahora bien, como la revolución
que produce la máquina, al ser introducida en un sector de la producción,
requiere 1a transformación análoga de los otros sectores de la producción (el
hilado mecánico implicó la necesidad de implantar el tejido mecánico y ambos
llevaron a la revolución mecánico-química de la im-presión, teñido, blanqueado,
etc.), resulta que el producto final, completamente elaborado, es cada vez
menos el producto de los trabajadores que realizan la última etapa de su
producción.
El producto del último trabajador se agrega a los trabajos ya efectuados
por muchos otros trabajadores en otros sectores de la producción.
La estructura del proceso del trabajo propio del modo de producción
capitalista tiene, por lo tanto, un carácter contradictorio: la separación del
trabajador de los medios de producción y, por lo tanto, el some-timiento del
trabajador individual al propietario privado de los medios de producción se
contradice con el carácter cada vez más socializado que adquiere el trabajador
colectivo, por una parte, y, con el aumento cada vez más grande de la
dependencia entre los distintos procesos de trabajo dentro de la sociedad.
Des-arrollaremos más este punto en el próximo capítulo.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 33,
(de 220)
producción: no es su propietario ni tampoco los controla y por ello se
encuentra total-mente sometido al capital social y técnicamente.
Esta coincidencia entre relaciones sociales y técnicas de producción,
entre las relaciones de propiedad y apropiación real, para utilizar la
terminología de Marx, que hacen que la propiedad jurídica del capitalista se
transforme en una propiedad real y que hacen que la separación del trabajador
de sus medios de producción sea total, es lo que le da el carác-ter totalmente
irreversible al proceso de desarrollo capitalista en esa etapa. Otra cosa
ocurre cuando el proceso se encuentra en la etapa de desarrollo manufacturero
donde prima todavía el trabajo manual y el obrero puede dejar la fábrica y
volver, de alguna manera, a su antigua producción artesanal.[28] Esto ha
ocurrido con algunas reformas agrarias en que el proceso de colectivización de
la tierra no ha ido acompañado de la creación de la base tecnológica
correspondiente. Se mantienen todavía métodos y técni-cas de trabajo
individual, sólo que ahora se realizan dentro de un terreno que es de
pro-piedad colectiva. Cualquier retroceso político, puede implicar, en este
caso, tina vuelta atrás en la producción agrícola hacia la pequeña propiedad
independiente.
Después de analizar la forma en que se da la unión de las relaciones
técnicas y sociales de producción dentro de la manufactura y de la gran
industria capitalistas podemos comprender mejor de qué manera las relaciones
sociales de producción desempeñan el
28 ...Allí donde el producto final
no es sino una simple composición de productos parciales o heterogéneos, los
diferentes trabajos parciales de los que provienen pueden desagregarse y
transformarse en oficios in-dependientes." El capital, II, p. 43. En la
edición española se comete un error de traducción: en lugar de "oficios
independientes" se habla de "manufacturas independientes": véase
Libro t, p. 287.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 34,
(de 220)
papel dominante en este proceso, provocando un cambio en la estructura
técnica del proceso.
Es el afán de ganar más lo que lleva al capital a buscar nuevas fórmulas
para aumentar la plusvalía. Ya no basta prolongar la jornada de trabajo, ésta
tiene un limite fisiológico y un límite político impuesto por las luchas de la
clase obrera, se hace necesario lograr disminuir la parte de la jornada de
trabajo dedicada a pagar la fuerza de trabajo del obre-ro aumentando así la
parte de la jornada no pagada que la clase capitalista acapara para sí. Para
que ello ocurra, es necesario buscar formas de aumentar la productividad del
trabajo aumentando su intensidad (sistema Taylor, etc.) y remplazando el
trabajo ma-nual por el trabajo de las máquinas.
Las relaciones técnicas propias de la gran industria han sido originadas
y están sobrede-terminadas por las relaciones sociales capitalistas de
producción.
No existen, por lo tanto, relaciones técnicas independientes de una
determinada forma de subordinación a relaciones sociales de producción, y, a su
vez, si estas relaciones cambian debería cambiar también la forma en que se
estructura el proceso de trabajo, es decir, las relaciones técnicas de
producción. Éste sería el caso de la transición al socia-lismo, donde empiezan
a implantarse nuevas relaciones sociales de producción, que, para ser
efectivas, deberían modificar la estructura del proceso de trabajo de tal modo
que éste permita la apropiación real por parte de los trabajadores del proceso
de produc-ción, eliminándose definitivamente la separación que establece el
capitalismo entre el obrero y los medios de producción.
4. Relaciones de producción. Reproducción de las relaciones de
producción
En los puntos anteriores hemos demostrado que existen dos tipos de
relaciones de pro-ducción: las relaciones técnicas de producción o
"relaciones del hombre con la natura-leza y relaciones sociales de
producción o "relaciones de los hombres entre sí a través de los medios de
producción". Hemos visto además cómo estas relaciones forman una unidad
inseparable. Podemos concluir, por lo tanto, que:
Las relaciones de producción están formadas por las relaciones técnicas
y las rela-ciones sociales de producción [29]
29 En la mayor parte de los textos
marxistas se emplea en forma indiferente: "relaciones de producción"
y "relaciones sociales de producción".
Sin embargo, si se leen atentamente los textos de Marx se comprueba que,
cuando éste habla de "relacio-nes de producción", no restringe su
significado sólo a las relaciones sociales de producción, sino que in-cluye los
dos tipos de relaciones de producción anteriormente señalados: técnicas y
sociales.
Por ejemplo, en el libro III cuando se refiere al proceso social de
producción, dice: "Éste concierne a las condiciones materiales de la
existencia del hombre y representa, al mismo tiempo, un proceso que se
des-arrolló en el cuadro de relaciones de producción específicas, histórico
-económicas. Este proceso produce y reproduce estas relaciones; por lo tanto,
los agentes del proceso, las condiciones materiales de su exis-tencia y sus
relaciones recíprocas, es decir, la forma económica determinada de su sociedad.
El conjunto de RELACIONES DE LOS AGENTES DE LA PRODUCCIÓN ENTRE ELLOS Y CON LA
NATURALEZA, sus condiciones de producción, constituyen la sociedad bajo su
aspecto económico". (El capital, III, p. 758 [versalitas de \I. H.]).
En este texto se ve que Marx engloba en el concepto de RELACIONES DE
PRODUCCIÓN tanto las relaciones técnicas como las relaciones sociales de
producción (las relaciones de los agentes de la produc-ción con la naturaleza y
(la relación de los agentes de la producción entre sí).
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 35,
(de 220)
Ahora bien, hasta aquí hemos analizado las relaciones de producción
desde un punto de vista estático o estructural. Ahora nos referiremos
brevemente a él considerándolo como un proceso, es decir, desde el punto de
vista dinámico.
Todo proceso de producción no sólo produce productos materiales, sino
que también produce y reproduce sus condiciones sociales de producción, es
decir, reproduce cons-tantemente las relaciones de producción dentro de las
cuales opera el proceso de pro-ducción capitalista. Así, al mismo tiempo que
produce mercancías, reproduce las re-laciones capitalistas de producción: el
capital y el trabajo asalariado.
En ésta reproducción de las relaciones capitalistas intervienen factores
superestructura-les.[30] Por ejemplo, las formas jurídicas de propiedad privada
y contrato de trabajo, y la presencia de un ejército dispuesto a entrar en
acción cuando se pone en peligro el siste-ma capitalista, son elementos
superestructurales necesarios para la reproducción del sis-tema capitalista.
Con mayor razón son necesarios los factores superestructurales para reproducir
las relaciones de producción en que no existe correspondencia entre propie-dad
jurídica y posesión efectiva de los medios de producción.[31]
Del tipo específico de relación que se establece entre los propietarios
de los medios de producción y los productores directos, depende el tipo de
intervención de los elementos superestructurales.
No intervienen de la misma manera, como acabamos de ver, los elementos
superestruc-turales cuando existen relaciones de producción capitalista que
cuando existen relacio-nes de producción de tipo servil.
5. Las relaciones sociales de producción no son simplemente relaciones
humanas.
Las relaciones sociales de producción no pueden ser consideradas
solamente como rela-ciones humanas, relaciones entre hombres. Son relaciones
entre agentes de la produc-ción, es decir, entre hombres que tienen una función
bien determinada en la producción de bienes materiales, que depende de la forma
en que ellos se relacionen con los medios de producción: entre propietarios de
los medios de producción y productores directos. Esta relación entre hombres
pasa, por lo tanto, a través de una relación con los objetos: los medios de
producción.
Examinemos ahora el texto del libro II de El capital, p. 37:
"Cualesquiera que sean las formas sociales de la producción, sus factores
son siempre dos: los medios de producción y los obreros. Pero tanto unos co-mo
otros son solamente, mientras se hallan separados, factores potenciales de
producción. Para poder producir en realidad tienen que combinarse y sus
distintas combinaciones distinguen las diversas épocas económicas de la
estructura social".
Cuando se lee este texto se tiende a identificar erróneamente "sus
distintas combinaciones" como relacio-nes sociales de producción. La
palabra "combinación" en el texto se refiere, sin duda, a dos tipos
de com-binaciones: I] la combinación entre los agentes de la producción y la
naturaleza, las relaciones técnicas de producción, y 2] la combinación de los
agentes entre sí a través de los medios de producción, las relacio-nes sociales
de producción.
No debe extrañarnos que se confundan tan a menudo los términos
"relaciones de producción " y "relacio-nes sociales de
producción", ya que al mismo tiempo Marx los emplea a veces en forma poco
precisa.
30 Los estudiaremos detalladamente
más adelante.
31 Ver nota acerca de formas de
combinación de los elementos del derecho de propiedad, pp. 41-2.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 36,
(de 220)
Este punto es de gran importancia, ya que destruye todas las ideas
utópicas de "colabo-ración entre obreros y patrones". Las relaciones
entre obreros y patrones no podrán ser "fraternales" mientras las
relaciones de éstos con los medios de producción no cambien.
Además, es importante señalar que estas relaciones sociales de
producción son relacio-nes que se establecen independientemente de la voluntad
de los hombres. El capitalista explota y explotará al obrero aunque no se lo
proponga conscientemente, aunque luche contra esa explotación, ya que las leyes
objetivas del sistema capitalista son inflexibles: o la explotación de los
trabajadores o la muerte del empresario, no hay otra alternativa.
Ahora bien, cuando el marxismo afirma que es necesario destruir las
relaciones capita-listas de producción, que es necesario que "muera el
empresario" no está afirmando que los capitalistas deben ser destruidos
físicamente. Sostiene algo muy diferente: lo que debe desaparecer es la función
capitalista, la función de explotación del trabajador pro-pia del sistema
capitalista de producción, y ello sólo es posible si se destruyen las
rela-ciones de producción capitalistas y remplazan por otras relaciones, las relaciones
socia-listas de producción.
Resumen
En este capitulo hemos estudiado las relaciones de producción. Hemos
distinguido entre las relaciones técnicas y las relaciones sociales de
producción. Hemos visto cómo for-man una unidad inseparable, tomando como
ejemplo la manufactura y la gran industria. Hemos señalado cómo el proceso de
producción tiende a reproducir estas relaciones. Y, por último, hemos visto que
no deben ser consideradas como simples relaciones huma-nas ya que se establecen
independientemente de la voluntad de los hombres.
En este capítulo hemos visto los siguientes conceptos de la teoría
general del materia-lismo histórico: relaciones técnicas de producción -
trabajadores directos - trabajado-res no-directos - agentes sociales de la
producción - derecho de propiedad - propiedad real y posesión efectiva –
relaciones sociales de producción.
CUESTIONARIO
I. ¿Qué se entiende por cooperación
simple?
2. ¿Qué se entiende por cooperación
compleja?
3. ¿Qué se entiende por trabajador
directo?
4. ¿Qué ejemplos existen de
trabajador directo que controle totalmente los medios de produc-ción?
5. ¿Qué se entiende por trabajador
no-directo?
6. ¿Qué se entiende por relaciones
técnicas de producción?
7. ¿Qué se entiende por agente de
la producción?
8. ¿Por qué una persona que no
trabaja en el proceso de producción puede ser considerada, sin embargo, agente
de la producción?
9. ¿Qué se entiende por agente
técnico de la producción?
10. ¿Qué se entiende por
agente social de la producción?
11. ¿Qué se entiende por
relaciones sociales de producción?
12. ¿Qué se entiende por
derecho de propiedad?
13. ¿Qué se entiende por
propiedad real?
14. ¿Qué se entiende por
posesión efectiva?
15. ¿Cuál es la unidad
técnica que caracteriza a la manufactura?
16. ¿Cuál es la unidad
técnica que caracteriza a la gran industria?
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 37,
(de 220)
17. ¿Qué se entiende por
trabajador colectivo?
18. ¿Cómo se caracteriza la
función de dirección en el proceso de producción capitalista?
19. ¿Cómo podría demostrar
usted en el capitalismo que el medio de trabajo es el elemento más
significativo del proceso de trabajo?
20. ¿Por qué, si las
relaciones sociales de producción son relaciones entre individuos, no pueden
ser consideradas simplemente como relaciones humanas?
TEMAS DE REFLEXIÓN
1. ¿Por qué es importante la
distinción entre trabajadores directos y no-directos?
2. ¿Es posible que los obreros
controlen ellos mismos el proceso de producción?
3. ¿Cuál es el papel que deberá
desempeñar la máquina en un régimen socialista?
4. ¿Basta suprimir el derecho de
propiedad capitalista de los medios de producción para lo-grar que los obreros
los lleguen a poseer efectivamente?
5. ¿Por qué es importante insistir
en que las relaciones sociales de producción no son rela-ciones humanas?
BIBLIOGRAFÍA
MARX-ENGELS: Textos escogidos, pp. 26-28 (ed. actual).
MARX: Cap. xI: "Cooperación"; cap. xII: "División del
trabajo y manufactura"; cap. XIII "Maquinaria y gran industria":
El capital, Fondo de Cultura Económica, México, 1966, pp. 259-424.
MARX: "La génesis de la renta de la tierra": El capital, Libro
III.
MARX: Las formas anteriores a la producción capitalista, en: L'homme et
la Société, núm. 1.
LENIN: E1 programa agrario de la social-democracia en la primera
revolución rusa de 1905-1907, Editorial Progreso, Moscú.
BALIBAR, .: "Sobre los conceptos fundamentales del materialismo
histórico", sólo: L "De la periodización a los modos de
producción" y II. "Los elementos de la estructura y su historia"
en: Para leer "El capital", Siglo xxl, México, 1969, pp. 228-276. Ed.
fran-cesa, t. n, pp. 201-251.
ALTHUSSER, L.: "El objeto de El capital", en: Para leer
"El capital", pp. 188-196.
Ed. francesa, ti, pp. 149-159.
BETTELHEIM, CH.: Calcul économique et formes de propriété, Maspero,
París, 1970.
***** *****
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 38,
(de 220)
CAPÍTULO III
LAS FUERZAS PRODUCTIVAS
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1.-Las fuerzas productivas. 2.-La socialización de las fuerzas
productivas. 3.-La corres-pondencia y no-correspondencia entre fuerzas
productivas y relaciones sociales de pro-ducción. 4.-El papel de la ciencia en
las fuerzas productivas.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
1. Las fuerzas productivas
En los capítulos anteriores hemos estudiado los elementos del proceso de
trabajo y hemos visto que los medios de trabajo son los elementos determinantes
de este proceso, aquellos que determinan la forma en que se va a producir y,
por lo tanto, el tipo de rela-ciones técnicas que se pueden establecer entre
los trabajadores y los medios de produc-ción. Hemos visto, además, cómo estas
relaciones técnicas están sobredeterminadas por las relaciones sociales de
producción. Y todo esto nos ha servido para comprender uno de los conceptos
fundamentales del marxismo, el concepto de relaciones de producción.
Ahora debemos examinar otro concepto fundamental: el concepto de fuerzas
producti-vas.
Marx nos dice en el Prefacio a la crítica de la economía política:
En la producción social de su vida los hombres contraen determinadas
relacio-nes, necesarias, independientes de su voluntad, relaciones de
producción que corresponden a un grado determinado del desarrollo de las
FUERZAS PRODUCTIVAS materiales... A un cierto grado de su desarrollo las
fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las
relacio-nes de producción existentes...
¿Qué entender entonces por fuerzas productivas?
Las fuerzas productivas no serían aparentemente sino los elementos del
proceso de tra-bajo considerados desde el punto de vista de su potencialidad
productiva, especialmente la fuerza de trabajo[32] y el medio de trabajo.[33]
Sin embargo, para dar cuenta de las fuerzas productivas propiamente
tales no es posible examinar los elementos del proceso de trabajo en forma
aislada.
Cuando Marx estudia la manufactura, por ejemplo, nos muestra cómo la
división técnica del trabajo dentro de ella y las formas de trabajo colectivo
que allí se establecen no sólo aumentan las fuerzas productivas individuales,
sino que producen fuerzas productivas nuevas que no se limitan a ser una simple
suma de las fuerzas que allí se combinan.
32 "En este proceso [de
trabajo] el hombre se enfrenta como un poder natural con la materia de la
naturaleza. Pone en acción las fuerzas naturales que forman su corporeidad, los
brazos y las piernas, la cabeza y las manos, para de ese modo asimilarse, bajo
una forma útil para su propia vida, las materias que la naturare-za le
brinda." Marx, El capital, libro 1, p. 2 subrayado por M. H.]. En una
carta de Annenkov, Marx habla de "facultades productivas del hombre"
(28 de diciembre de 1846).
33 En el capitulo acerca de la gran
industria Marx habla de la productividad de la máquina y dice que puede medirse
comparándola con la productividad de la fuerza de trabajo humana.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 39,
(de 220)
El solo hecho de que los obreros trabajen en un local común, aunque sólo
sea bajo for-mas de cooperación simple, aumenta la productividad de la fuerza
de trabajo al desarro-llar el espíritu de competencia entre los diferentes
trabajadores. Luego; cuando se esta-blecen formas de cooperación compleja, la
especialización de los obreros en diferentes tareas y la coordinación del
conjunto de ellas en un solo trabajador colectivo produce un aumento notable de
las fuerzas productivas de ese grupo de trabajadores. La diferencia entre la
suma de las fuerzas productivas individuales y la fuerza productiva del
trabaja-dor colectivo es cada vez mayor. Nace así una fuerza productiva nueva
que, bajo las condiciones capitalistas de producción, pasa a ser propiedad del
capitalista sin que éste tenga que pagar por ella la más mínima cantidad de
dinero.
Después de lo dicho anteriormente, podemos comprender por qué sostenemos
que para dar cuenta de las fuerzas productivas reales no podemos pensar en los
elementos aisla-dos unos de otros.
Ahora bien, el factor decisivo en hacer que los elementos potencialmente
productivos pasen a tener una productividad real es la fuerza de trabajo del
hombre. Él es el único que puede poner en acción los medios dé producción. Sin
el trabajo del hombre, los me-dios de producción sólo tienen un carácter
potencialmente productivo. Por eso Marx, al pensar en el desarrollo de las
fuerzas productivas, piensa en la forma en que la producti-vidad del trabajo
humano aumenta al utilizar tal o cual medio de producción.
Después de lo dicho anteriormente pensamos que deberíamos distinguir
entre fuerzas productivas potenciales, que serían los elementos del proceso de
trabajo considerados en forma aislada, y fuerzas productivas propiamente
dichas, que serían aquellas que nacen de una combinación históricamente
determinada de estos elementos.
Creemos que es en este sentido en el que puede interpretarse el
siguiente texto de Marx:
Cualesquiera que sean las formas sociales de producción, sus factores
son siempre dos: los medios de producción y los obreros. Pero tanto unos como
otros son solamente, mientras se hallan separados, factores potenciales de
pro-ducción. Para poder producir en realidad tienen que combinarse. Sus
distintas
combinaciones distinguen las diversas épocas económicas, de la
estructura so-cial[34]
Ahora bien, estas distintas combinaciones producen diferentes resultados
productivos, los que pueden medirse por el grado de productividad del
trabajo[35].
Las fuerzas productivas de una sociedad crecen, se desarrollan, se
perfeccionan, en el transcurso de la historia. Y este desarrollo está
determinado, fundamentalmente, por el grado de desarrollo de los medios de
trabajo.
El paso de los instrumentos de piedra a los instrumentos de metal
permite, por ejemplo, un aumento importante de la productividad del trabajo en
los pueblos primitivos, au-mentando así el desarrollo de las fuerzas
productivas.
Lo mismo ocurre con la introducción de la máquina herramienta en la
producción capi-talista. El grado de desarrollo de las fuerzas productivas
crece, desde entonces, en una forma vertiginosa.
34 Marx, El capital, II,p. 37
(subrayado por M, H.].
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 40,
(de 220)
Ahora bien, es importante señalar que el ritmo y carácter que toma este
desarrollo de las fuerzas productivas depende en forma directa de la naturaleza
de las relaciones de pro-ducción bajo las cuales se desarrolla el proceso de
trabajo.
Es la forma capitalista de acumulación propia de la etapa premonopolista
la que produce la integración masiva de la máquina-herramienta en el proceso de
producción, dando a través de ello un gran impulso al desarrollo de las fuerzas
productivas en este modo de producción.
Sin embargo, este mismo proceso de acumulación es el que,
posteriormente, en la etapa monopolista, tiende a frenar el desarrollo de las
fuerzas productivas como lo veremos más adelante.
El desarrollo de las fuerzas productivas no es, por lo tanto, un
desarrollo lineal ni acu-mulativo; es un desarrollo que depende de la
estructura del proceso de producción: de las relaciones de los agentes entre sí
y de los agentes con el medio de producción, es decir, de las relaciones de
producción.
Ahora bien, ¿cómo entender entonces las afirmaciones de Marx que dicen
relación con el carácter determinante que las fuerzas productivas tienen sobre
las relaciones de pro-ducción? ¿Acaso al decir que son estas relaciones las que
determinan el ritmo y la forma de desarrollo de las fuerzas productivas estamos
negando lo planteado por Marx?
Pensamos que no. Pensamos que cuando Marx, Engels y Lenin emplean las
palabras: base, raíz, condiciones, condiciones sine qua non, soporte, etc.,
para explicar la relación que existe entre fuerzas productivas y relaciones de
producción, lo que están haciendo es señalar el papel determinante que tiene el
desarrollo del medio de trabajo en la crea-ción de ciertas condiciones
materiales que hacen posible el establecimiento de determi-nadas relaciones de
producción.
Cada vez entendemos mejor entonces el texto de Marx que afirma que los
instrumentos de trabajo indican por una parte el grado de desarrollo de la
fuerza de trabajo del hom-bre y, por otra, las condiciones sociales en que se
trabaja.
Indican el grado de desarrollo de la fuerza de trabajo del hombre porque
la productivi-dad de su trabajo depende fundamentalmente del tipo de medio de
trabajo que utiliza. No se puede comparar el grado de productividad de un
trabajo realizado con un tractor al de un trabajo realizado con una carreta de
bueyes.
Indican las condiciones sociales en que se trabaja porque las
características técnicas del instrumento de trabajo dan lugar a un determinado
tipo de estructura del proceso de tra-bajo, sobre el cual se apoyan
determinadas relaciones de producción. Ya hemos visto, en el capítulo anterior,
cómo la introducción de la máquina-herramienta produce un cambio muy importante
en la estructura del proceso de trabajo, que se caracteriza, por una parte, por
convertir el proceso de trabajo en un proceso altamente socializado en que el
trabajo colectivo responde a una necesidad técnica y, por otra, en convertir al
tra-bajador en un individuo absolutamente separado de los medios de producción
ya que además de no ser propietario ha perdido todo dominio sobre ellos. Esta
relación técnica sirve de soporte a las relaciones sociales de producción
capitalista. Ambas relaciones entrarán, como veremos luego, en contradicción
con la naturaleza de las fuerzas pro-
35 Es decir, el número de productos
que se logra producir en una determinada cantidad de tiempo.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 41,
(de 220)
ductivas, es decir, con la estructura cada vez más socializada del
proceso de trabajo den-tro de la unidad de producción y con la interdependencia
cada vez mayor de los
distintos sectores de la producción.
Antes de estudiar qué se entiende por carácter cada vez más social de
las fuerzas pro-ductivas, con lo cual podremos desarrollar más lo que se
entiende por contradicción en-tre fuerzas productivas y relaciones de
producción, definamos algunos conceptos.
Llamaremos FUERZAS PRODUCTIVAS POTENCIALES a los elementos del proce-so
de trabajo cuando ellos son considerados, en forma aislada de éste, desde el
punto de vista de su productividad potencial.
Llamaremos FUERZAS PRODUCTIVAS propiamente tales a las fuerzas que
resultan de la combinación de los elementos del proceso de trabajo bajo
relaciones de produc-ción determinadas. Su resultado es una determinada
productividad del trabajo[36].
Mediremos el grado de desarrollo de las fuerzas productivas por el grado
de PRODUCTIVIDAD del trabajo.
2. Socialización de las fuerzas productivas
Como ya hemos visto, las fuerzas productivas se desarrollan
constantemente salvo raras excepciones. Este proceso de desarrollo parte de la
producción individual para irse transformando cada vez más en un proceso de
producción social.
La producción artesanal que se caracteriza por ser un proceso de
producción individual es superada por la producción industrial en la que el
proceso de producción tiene un ca-rácter social. Los medios de producción sólo
pueden ser puestos en marcha por un con-junto de trabajadores y, por lo tanto,
ninguno de ellos puede decir que el producto de su trabajo especializado es su
producto. La producción se transforma, de una serie de actos individuales en
una serie de actos sociales, y los productos, de productos individuales en
productos sociales.
Este carácter cada vez más social que van tomando las fuerzas
productivas no debe ser reducido solamente a la socialización del proceso de
trabajo dentro de la fábrica, como parecen plantear algunos textos marxistas.
36 No debemos confundir las fuerzas
productivas con el carácter o naturaleza de estas fuerzas. Por ejemplo, una
determinada fuerza puede tener un carácter mecánico o humano según de donde
provenga la energía o puede ser una mezcla de las dos. Ahora bien, como las
fuerzas productivas propiamente tales surgen de la combinación de los elementos
del proceso de trabajo en un proceso de producción determinado, es este tipo
específico de combinación lo que determina su naturaleza o carácter. Este puede
ser individual en el caso de la producción artesanal, o social en el caso de la
cooperación. Pero este carácter social adquiere características específicas en
la manufactura y en la gran industria: trabajador colectivo formado por
tra-bajadores parcelarios en la manufactura y trabajador colectivo socializado
en la gran industria. Además, el carácter social se extiende a la interrelación
de los diversos sectores de la producción, como veremos en el punto siguiente.
Es este carácter, que las fuerzas productivas toman en cada proceso de
producción concreto, el que entra en contradicción con el carácter de las
relaciones de producción.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 42,
(de 220)
La socialización de las fuerzas productivas desborda ampliamente el
marco de la fábri-ca. Ella depende principalmente de dos factores: a) el origen
cada vez más social de los medios de producción y b) el destino cada vez más
social del producto.
a) Origen cada vez más social de los medios de producción[37]
Por origen cada vez más social de los medios de producción debe
entenderse el hecho de que estos medios de producción provengan de un número
cada vez mayor de ramas de la producción económica. Así, la agricultura
primitiva, por ejemplo, se basta a sí misma, es decir, el número de medios de
producción de origen no agrícola que utiliza son muy limitados. Pero
progresivamente la agricultura necesita para su propia produc-ción medios de
producción de origen cada vez más diverso: herramientas más comple-jas, desinfectantes,
energía eléctrica, material eléctrico, etc. Lo mismo ocurre en cada rama de la
industria, trátese de las industrias extractivas o, más aún, de las industrias
de transformación.
La socialización creciente de las fuerzas productivas se manifiesta, por
lo tanto, en el hecho de que cada rama de la producción necesita de medios de
producción que tienen orígenes cada vez más diversos. Este proceso es una
contrapartida de la mayor división del trabajo y de la especialización
creciente de las actividades económicas.
b) Destino cada vez más social del producto[38]
Por destino cada vez más social del producto es necesario comprender el
hecho de que los productos que son el resultado de un proceso de producción
están destinados, gene-ralmente, a un número creciente de utilizadores, sea
directa o indirectamente.
Este fenómeno implica diversos aspectos, especialmente los siguientes:
1] Cada rama de la producción trabaja directa o indirectamente para un
número crecien-te de otras ramas. Esto no es sino la otra cara de la creciente
división del trabajo social. Así, por ejemplo, la industria química, que cuando
aparece por primera vez como sector distinto de la producción no trabaja sino
para un número pequeño de industrias, ve mul-tiplicarse progresivamente el
campo de la utilización de sus productos. En la actualidad el campo de
utilización de la industria química es casi universal. Se extiende a la
agri-cultura, a las industrias extractivas, a las industrias metalúrgicas
(especialmente en el tratamiento de los metales), etc. Si se tiene en cuenta
las utilizaciones indirectas, se ve que actualmente cada rama de la producción
trabaja para todas las otras ramas y sufre, por lo tanto, también las
repercusiones de todas las variaciones que pueden ocurrir en cualquier sector
de la economía.
2] El destino cada vez más social del producto se manifiesta también
bajo otra forma, si se examina la dimensión de la colectividad que es servida
por una unidad de producto. Con el progreso de las fuerzas productivas esta
dimensión va generalmente (aunque no necesariamente) creciendo. Así va pasando
sucesivamente de local a microrregional, regional, nacional e internacional.
La necesidad de la propiedad del Estado sobre ciertos medios de
producción es tanto más fuerte cuanto más son utilizados estos medios en
actividades (o unidades económi-
37 Este punto es una traducción
textual de algunos párrafos del texto del profesor Betrelheim: "Les cadres
sociaux-émnomiques et I'organisation de la planification sociale",
aparecido en la revista Etndes de Plani-ficalion Socialiste, 1-2, p. 23.
38 Íbid., pp. 24-25.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 43,
(de 220)
cas) más fuertemente integradas en la división del trabajo social, sea
por la naturaleza misma de los medios de producción que son puestos en acción
en ella, sea por el destino de sus productos.
En resumen, la socialización de las fuerzas productivas no se limita
sólo a lo que ocurre dentro de las fábricas, sino que se refiere
fundamentalmente a la interdependencia cre-ciente de los diversos sectores de
la economía nacional y mundial.
Se llama SOCIALIZACIÓN DE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS al carácter cada vez
más socializado del proceso de trabajó en un proceso de producción determinado
y a la interdependencia cada vez mayor que existe entre los diversos sectores
de la producción social.[39]
Cada capitalista depende cada vez más de todos los capitalistas. Éste no
era el caso de las pequeñas industrias aisladas unas de otras y trabajando para
un mercado muy redu-cido. Si una de ellas se paraba, no se provocaba sino una
perturbación local. Por el con-trario, una paralización en una gran empresa
consagrada a una industria muy especiali-zada, cuyos productos son utilizados
en innumerables otras empresas, puede provocar un trastorno en toda la
sociedad.
Por otra parte, es esta socialización creciente de las fuerzas
productivas de la sociedad lo que ha llevado, aun a los países que se rigen por
las leyes del sistema capitalista de producción, a reconocer la necesidad cada
vez más urgente de planificar la economía y de transformar en propiedad del
Estado aquellos sectores que son fundamentales a la marcha de la economía
global.
El carácter cada vez más social de las fuerzas productivas entra así en
contradicción[40] cada vez más aguda con el carácter privado de la apropiación
capitalista de los medios de producción.
Decimos que entra en contradicción cada vez más aguda, y no que hace
nacer una con-tradicción, ya que, desde el comienzo del modo de producción
capitalista, ha existido una unidad contradictoria entre el carácter privado de
la propiedad capitalista de los medios de producción y el carácter social que
tuvo desde su inicio la fuerza de trabajo, contradicción que no existía en la
producción artesanal. Ahora bien, ha sido justamente esta contradicción la que
ha servido de mayor impulso al desarrollo de las fuerzas pro-ductivas en las
primeras etapas del desarrollo capitalista. El capitalista, movido por el afán
de ganancia, al reunir bajo su mando a un cierto número de trabajadores,
estimuló el desarrollo de las fuerzas productivas buscando continuamente métodos
para obtener mayores ganancias: primero especializando al máximo a los
trabajadores, luego intro-duciendo la máquina.
Pero, a medida que se desarrollan las fuerzas productivas, especialmente
a medida que se perfecciona el instrumento de trabajo, la máquina-Herramienta
va socializando cada
39 Esto último es lo que
caracteriza fundamentalmente al desarrollo capitalista actual.
40 El carácter específico de la
contradicción marxista y su diferencia con la contradicción hegeliana será
desarrollado en forma amplia en el libro en preparación: Los problemas
fundamentales del materialismo dialéctico.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 44,
(de 220)
vez más al trabajador colectivo dentro de la fábrica y, al mismo tiempo,
va produciendo una mayor interdependencia de los diferentes sectores de la
producción,llegando a trans-formar esta contradicción de motor del desarrollo
de las fuerzas productivas en freno de éste. La contradicción pasa, entonces, a
tener un carácter antagónico, preparando así las condiciones materiales de la
destrucción de las relaciones capitalistas de producción.
Cuando aparece esta contradicción antagónica se habla en los textos
clásicos marxistas de que aparece una no correspondencia entre el desarrollo de
las fuerzas productivas y las relaciones de producción existentes. Veamos ahora
las tesis clásicas del marxismo respecto a este problema.
3. Correspondencia y no
correspondencia de las fuerzas productivas y las relacio-nes de producción
El marxismo sostiene que las fuerzas productivas y las relaciones de
producción se des-arrollan en una forma desigual. En general, el desarrollo de
las fuerzas productivas es un desarrollo constante (aunque pueden existir
períodos de estancamiento). Por el contra-rio, las relaciones de producción no
cambian cada día, y tienden, por lo tanto, a quedar retrasadas con respecto al
desarrollo de las fuerzas productivas. Poco a poco, se produce una
no-correspondencia, las relaciones de producción empiezan a ser inadecuadas
para la expansión de las fuerzas productivas, comienzan a obstaculizar, a
frenar su desarro-llo; un ejemplo de esta no-correspondencia es el sistema
capitalista monopolista, en el que las fuerzas productivas, que han alcanzado
un alto grado de socialización, se ven frenadas por el carácter privado de las
relaciones de propiedad.
Por otra parte, el desarrollo de las fuerzas productivas se ve
favorecido y estimulado cuando las relaciones sociales de producción
corresponden al grado de desarrollo de las fuerzas productivas. Ésta es la
llamada LEY DE CORRESPONDENCIA entre las fuer-zas productivas y las relaciones
de producción.
Esta noción de "correspondencia" es empleada, frecuentemente,
por Marx y Engels. En el Prefacio a la Contribución. . ., 'Marx escribe:
En la producción social de su existencia, los hombres entran en
relaciones de-terminadas, independientes de su voluntad, relaciones de
producción que co-rresponden a un grado determinado de las fuerzas productivas
materiales.
Es importante detenerse en esta noción de correspondencia, ya que ella
impide estable-cer una relación en sentido único: fuerzas productivas --->
relaciones de producción. Es decir, impide pensar en las relaciones entre las
fuerzas productivas y las relaciones de producción como relaciones de
causa-efecto.
Las relaciones de producción, como hemos visto, no son simple efecto de
las fuerzas productivas. Por ejemplo, El capital nos hace ver que el
establecimiento de la manufac-tura capitalista en el seno de la sociedad feudal
no se produjo sólo como un simple efec-to de la división del trabajo social ni
del perfeccionamiento de los instrumentos de pro-ducción. También fue necesaria
la participación de un elemento externo a las fuerzas productivas: la
acumulación de una cierta cantidad de dinero en las manos de un cierto grupo de
personas.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 45,
(de 220)
El sistema de producción capitalista, para establecerse, requiere de lo
que Marx llamó: una ACUMULACIÓN PRIMITIVA. Ésta no se explica por el solo
desarrollo de las fuerzas productivas. Las fuerzas productivas, por lo tanto,
son sólo determinantes en última instancia. Es importante no olvidar el término
"en última instancia" ya que sirve para establecer una línea de
demarcación entre la determinación mecánica en la que el elemento determinado
es un simple efecto del elemento dominante o causa, y este tipo diferente de
determinación que se realiza dentro de una estructura compleja en la que los
otros elementos de la estructura actúan, a su vez. sobre el elemento
determinante en última instancia.
Ahora bien, la expresión: "determinación en última instancia"
no resuelve el problema teórico. Tiene una utilidad negativa, sirve para
descartar el determinismo mecanicista; pero ¿cuál es su contenido positivo?
Éste parece ser el de indicar los límites materiales dentro de los cuales
pueden establecerse determinadas relaciones de producción.
Antes de que exista un sobreproducto en un grupo social no puede
establecerse ningún tipo de relación de explotación.
Antes de que exista un grado importante de socialización de las fuerzas
productivas, no se puede establecer las relaciones socialistas de producción.
Por lo tanto, al estudiar el tipo de determinación realizada por las
fuerzas productivas es necesario evitar dos errores importantes:
El determinismo mecanicista afirma, un ejemplo, que la socialización de
las fuerzas productivas provocará como resultado inevitable el establecimiento
de relaciones socia-listas de producción, y que, por lo tanto, no queda sino
esperar que ello ocurra en forma espontánea.
El segundo error consiste en el menosprecio de los límites mínimos
necesarios para es-tablecer las relaciones socialistas de producción.
Si no se puede esperar que las condiciones estén absolutamente maduras
para establecer las relaciones socialistas de producción, tampoco se pueden
implantar estas relaciones por una decisión de tipo político. Obligar, por
ejemplo, a los campesinos que están afe-rrados a sus tierras y que las cultivan
en forma individual, con instrumentos muy rudi-mentarios, a trabajar en forma
colectiva, es implantar una medida idealista que no se adecua a las condiciones
materiales mínimas necesarias. En cambio, la introducción de tractores y otras
máquinas en la agricultura hace que los campesinos comprendan, por las nuevas
condiciones de trabajo, la necesidad de un trabajo colectivo y, así, las
rela-ciones de producción socialista podrían establecerse sobre una base firme.
Es interesan-te estudiar, a este respecto, cómo la revolución en China y
Vietnam ha sabido conducir los cambios en el campo hasta el establecimiento de
las relaciones de producción socia-lista, sin forzar a los campesinos a aceptar
decisiones de los organismos superiores de gobierno.
4. Papel de la fuerza en el desarrollo de las fuerzas productivas
Nos referimos, por último, al problema de la relación entre la ciencia y
las fuerzas pro-ductivas, debido al papel cada vez más importante que ocupa la
ciencia en el mundo ac-tual.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 46,
(de 220)
Algunos teóricos de la II Internacional se esforzaron por buscar la
causa determinante del desarrollo de las fuerzas productivas en el progreso del
conocimiento, en los avances de la ciencia. Éste fue el punto de vista de
Kautsky, por ejemplo.
Es evidente que el progreso de la ciencia, especialmente de la ciencia
de la naturaleza, ha ejercido una influencia importante sobre el desarrollo de
las fuerzas productivas y en particular sobre el desarrollo de la técnica. La
gran industria contemporánea sería impo-sible sin la aplicación de los
descubrimientos científicos modernos en el campo de la mecánica, de la física,
de la química. La gran agricultura de nuestro tiempo está basada en la
aplicación de la química, de la agrobiología, etc. Pero, aunque los
conocimientos científicos desempeñan un papel muy importante en el desarrollo
de las fuerzas produc-tivas, es erróneo buscar era ellas la causa fundamental y
determinante de su desarrollo.
El desarrollo de la ciencia depende de la forma en que una determinada
sociedad produ-ce sus bienes materiales.
En una carta a Starkenburg, el 25 de enero de 1894, Engels escribía:
Si es cierto que la técnica, como usted dice, depende en parte
considerable del estado de la ciencia, aún más depende ésta del estado y de las
necesidades ele la técnica. El hecho de que la sociedad sienta una necesidad
técnica, estimulada más a la ciencia que diez universidades. Toda la
hidrostática (Torricelli, etc.) surgió de la necesidad de regular el curso de
los ríos de las montañas de Italia, en los siglos xvl y xvtt. Acerca ele la
electricidad, hemos comenzado a saber al-go racional desde que se descubrió la
posibilidad ele su aplicación técnica. Pe-ro, por desgracia, en Alemania la
gente se ha acostumbrado a escribir la histo-ria de las ciencias como si éstas
hubieran caído del cielo"[41]
Las condiciones económicas y sociales de la producción no determinan
solamente la adquisición de ciertos descubrimientos científicos, sino también
su aplicación.
Por ejemplo, la propiedad del vapor como fuerza motriz había sido
descubierta ya en la antigua Grecia. Pero, en ese momento, la existencia del
sistema de esclavitud hacía in-necesaria la utilización de ese descubrimiento,
y se opta por el aprovechamiento de la gran cantidad de mano de obra existente.
Las leyes de la competencia capitalista representan, por el contrario,
un gran estímulo para el desarrollo de la técnica y, como consecuencia de ello,
de la ciencia. Se necesitan constantemente nuevas máquinas, capaces de un mayor
rendimiento, para poder produ-cir a costos más y más bajos, y poder ganarse, de
esta manera, el mercado. La situación cambia cuando el capitalismo ha llegado a
transformarse en capitalismo monopolista.
Los monopolios acaparan las patentes de los inventos para impedir que
éstos lleguen a manos de sus competidores. Una parte ínfima de ellos llega a
ser aplicada. Un ejemplo del freno que significa el capital monopolista para el
desarrollo de la ciencia y su apli-cación a la producción es el caso de la
energía atómica. Los monopolios capitalistas han opuesto gran resistencia al
empleo pacífico de la energía atómica.
Resumiendo, los descubrimientos científicos crean solamente la
posibilidad del desarro-llo de las fuerzas productivas, pero depende de las
relaciones sociales de producción el
41 Marx-Engels, Obras escogidas,
tomoII, p. 510.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 47,
(de 220)
que esta posibilidad llegue a convertirse en realidad, es decir, que los
descubrimientos científicos se apliquen realmente a la producción.
Resumen
En este capítulo hemos definido qué entendemos por fuerzas productivas y
de qué ma-cera podemos entender que las fuerzas productivas sean determinantes
en última instan-cia de las relaciones de producción, aunque sean éstas últimas
las que determinen el ritmo y naturaleza de su desarrollo.
Hemos explicado qué se debe entender por socialización de las fuerzas
productivas y cómo esta socialización entra en contradicción con las relaciones
de producción capita-listas. Hemos expuesto la forma en que los clásicos
plantean la correspondencia y no-correspondencia entre fuerzas productivas y
relaciones de producción aplicando los alcances de los términos correspondencia
y determinación en última instancia. Por últi-mo, hemos visto brevemente la
relación que existe entre el desarrollo científico y el de-sarrollo de las
fuerzas productivas.
En este capítulo hemos visto los siguientes conceptos generales del
materialismo histó-rico: fuerzas productivas - socialización de las fuerzas
productivas -determinación en última instancia.
CUESTIONARIO
1. Los elementos del proceso de
trabajo ¿son fuerzas productivas?
2. ¿Qué se entiende por fuerzas
productivas potenciales?
3. ¿Qué se entiende por fuerzas
productivas propiamente tales?
4. Qué se entiende por carácter o
naturaleza de las fuerzas productivas?
5. ¿Cómo se miden las fuerzas
productivas?
6. ¿Qué se entiende por
productividad del trabajo?
7. ¿Qué quiere decir que las
relaciones de producción determinan el ritmo y la naturaleza del desarrollo de
las fuerzas productivas?
8. ¿Cómo explicar que las fuerzas
productivas sean determinantes en última instancia de las relaciones de
producción?
9. ¿Qué se entiende por origen cada
vez más social de los medios de producción?
10. ¿Qué se entiende por
destino cada vez más social del producto?
11. ¿Qué se entiende por
socialización de las fuerzas productivas?
12. ¿Cómo explica usted la
contradicción entre fuerzas productivas y relaciones de produc-ción en el
capitalismo?
13. ¿Qué se entiende por
determinación en última instancia de las fuerzas productivas sobre las
relaciones de producción?
14. ¿Qué se entiende, por
correspondencia y no-correspondencia entre fuerzas productivas y relaciones de
producción?
15, ¿De qué manera actúa la ciencia en el desarrollo de las fuerzas
productivas?
TEMAS DE REFLEXIÓN
I. ¿Cómo definir en forma más adecuada el tipo de relación que existe
entre fuerzas productivas y relaciones sociales de producción?
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 48,
(de 220)
2. El proceso de trabajo basado en
la cooperación compleja, ¿implica necesariamente una separación del trabajador
de los medios de producción en el socialismo?
3. En la sociedad capitalista
avanzada, ¿puede ser considerada la ciencia como un ele-mento de las fuerzas
productivas?
4. ¿Qué se debe hacer para
establecer relaciones de producción socialistas en un país donde existe una
producción agrícola de tipo individual rudimentaria?
5. ¿Existe en América Latina un
desarrollo suficiente de las fuerzas productivas como para establecer, mediante
una revolución, relaciones de producción socialistas?
BIBLIOGRAFIA
MARX: El capital, Libro 1, pp. 313-4 (sobre la socialización...). Ver
textos escogidos, pp. 302-3.
LENIN: Quiénes son los amigos del pueblo (sobre la socialización). Ver
textos escogi-dos, pp. 303-4.
LENIN: Observaciones sobre el proyecto de la comisión, Obras completas,
tomo 6.
BETTELHEIM: "Les cadres sociaux-économiques et 1'organization de la
planification
sociale" en: Études de Planification Socinliste, núms. 1-2, pp.
23-25.
***** ******
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 49,
(de 220)
CAPÍTULO IV
LA ESTRUCTURA ECONÓMICA DE LA SOCIEDAD
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Introducción. 1.- Relaciones de producción y relaciones de distribución.
2.- Relaciones de producción y relaciones de consumo. 3.- Relaciones de
producción y relaciones de intercambio. 4.- El papel determinante de las
relaciones de producción. 5.- La estructu-ra económica y el concepto marxista
de estructura.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Introducción
Los capítulos anteriores nos proporcionan todos los elementos teóricos
necesarios para comprender el concepto marxista de estructura económica. Sin
embargo no empezare-mos por su estudio sino que llegaremos a él partiendo de
una crítica a una definición de economía que refleja muy bien la forma en que
se plantean el problema los economistas burgueses.
En el diccionario de Lalande la economía política se define de la
siguiente manera:
Ciencia que tiene por objeto el conocimiento de los fenómenos y... la
determina-ción de las leyes que conciernen a la distribución de las riquezas,
tanto como a las de su producción y consumo, en cuanto estos fenómenos están
ligados al de la distribución.
En esta definición se acentúa en forma clara el papel preponderante de
la distribución sobre el resto de los aspectos de ciclo económico. Nosotros
examinaremos cada uno de estos aspectos para luego determinar cuál de ellos es
el que determina todo el proceso.
Empecemos por examinar la relación que existe entre las relaciones de
distribución y las relaciones de producción.
1. Relaciones de producción y relaciones de distribución[42]
La distribución es la forma en la que el producto social global se
reparte entre los di-ferentes miembros de la sociedad.
Y llamaremos producto social global al conjunto de bienes producidos por
una sociedad en un año.
Supongamos que una sociedad capitalista produce en un año un producto
social global equivalente a 100 millones de pesos.
42 Ver texto escogido:
"Demostración del papel determinante de la producción dentro del proceso
econó-mico", letra b) "Distribución y producción", pp. 310-2.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 50,
(de 220)
De esta cantidad, los capitalistas y los terratenientes reciben una
parte más grande que los obreros y empleados.
Podríamos imaginarnos una repartición de los 100 millones de pesos de la
siguiente manera:
capitalistas 30 millones
terratenientes 20 millones
obreros y empleados 50 millones
Los capitalistas y los terratenientes, quienes constituyen un pequeño
grupo de indivi-duos dentro de la sociedad, reciben, en este ejemplo, la mitad
del producto social global.
Surge entonces la siguiente pregunta: ¿por qué los capitalistas y los
terratenientes reci-ben una parte tan grande del producto social cuando que son
justamente ellos los que menos trabajan?
¿Por qué existe gente que tiene autos enormes y dos o tres casas cuando
por otro lado existen los que nada tienen?
¿Se debe a que los capitalistas y los propietarios son más inteligentes,
mejor dotados, más trabajadores que los obreros y los campesinos?
El gran mérito de Marx es haber demostrarlo, a través de su estudio del
modo de pro-ducción capitalista, que la distribución desigual no depende de la
existencia de naturale-zas humanas más o menos dotadas, sino que depende,
fundamentalmente, de la propie-dad o no propiedad de que gozan los individuos
de los medios de producción. Debido a que los capitalistas son los propietarios
de los medios de producción industrial y a que los terratenientes son los
propietarios de la tierra, es que pueden ellos apropiarse de la mayor parte del
producto social.
La lucha de los trabajadores por mejores salarios significa en el fondo
una lucha por una mejor distribución del producto social. Pero mientras la
propiedad privada de los me-dios de producción esté en manos de un pequeño
grupo de individuos de la sociedad, este grupo se opondrá a una distribución
más justa, no hará sino pequeñas concesiones para calmar la protesta de los
trabajadores.
La distribución del producto social depende, por lo tanto), de una
distribución previa de los medios de producción. Es la forma en que han sido
distribuidos los medios de pro-ducción (elementos del proceso de producción) lo
que determina fundamentalmente la forma en la que será distribuido el producto
social. Afirmar esto es afirmar que las rela-ciones de distribución están
determinadas por las relaciones de producción.
Es esto lo que afirma Marx en el siguiente texto:
Fijémonos, por lo demás, en las llamadas relaciones de distribución. El
salario presupone el trabajo asalariado; la ganancia, el capital. Estas formas
concretas de distribución presuponen, pues, determinados caracteres sociales en
cuanto a las condiciones de producción y determinadas relaciones sociales de
los agentes de la producción. Las relaciones concretas de repartición son,
pues, simplemen-
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 51,
(de 220)
te, la expresión de las relaciones de producción históricamente
determinadas [43].
Y luego en la página siguiente:
Las llamadas relaciones de distribución responden, pues, a formas
histórica-mente determinadas y específicamente sociales del proceso de
producción...[44]
2.- Relaciones de producción y relaciones de consumo[45]
Se entiende por consumo el acto de usar un objeto para satisfacer una
necesidad deter-minada. Por ello, no sólo se debe hablar de consumo de
alimentos, sino también de con-sumo de autos, radios, etcétera.
Si nos situamos a nivel de la sociedad global, vemos que no todos los
objetos produci-dos en el proceso de producción son consumidos directamente por
los individuos. Por ejemplo, los tractores, la máquina de coser, todos los
productos de la industria extractiva en general, etcétera.
Estos productos no son consumidos directamente sino que son utilizados
como medios de producción en otros procesos de producción.
Se distinguen así dos tipos de consumo:
a) El consumo individual
Consumo directo de los valores de uso por los individuos de la sociedad.
Ejemplo: ali-mentos, artículos de vestir, auto, etcétera.
b) El consumo productivo
Aquí los valores de uso no son consumidos directamente por los
individuos de la socie-dad sino que intervienen en nuevos procesos de
producción como medios de produc-ción. Son consumidos productivamente, es
decir, se usan en la producción de nuevos valores de uso. Por ejemplo, el
tractor es consumido productivamente en la producción agrícola.
Se llama consumo individual al consumo directo de los valores de uso por
los indivi-duos.
Se llama consumo productivo al consumo de valores de uso como medios de
produc-ción
Hemos visto, hasta aquí, que es a partir de la producción como pueden
precisarse los distintos tipos de consumo. Examinemos ahora el papel de la
producción en el consumo individual.
43 El capital, III, p. 814.
44 Íbid., p. 815.
45 Ver texto escogido ya citado,
letra a) “Producción y consumo” p. 307-10.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 52,
(de 220)
1.- La producción proporciona al consumo su objeto. Un consumo sin
objeto no es con-sumo. ¿Cómo consumir un auto si no se ha producido
previamente?
2.- Como el producto no es un objeto en general sino un objeto bien
determinado que debe ser consumido de una manera determinada, el objeto de
consumo impone también, por lo tanto, la forma de consumo. El hecho de consumir
un auto, por ejemplo, implica el saber manejar ese auto, etcétera.
3.- La producción no sólo proporciona el objeto de consumo y determina
la forma de éste, sino que también crea continuamente nuevas necesidades de
consumo. Si obser-vamos la sociedad capitalista actual, vemos cómo los
productores de mercancías se es-fuerzan, mediante la publicidad, por crear
nuevas necesidades. El cambio de la moda es uno de los casos más evidentes. En
resumen, la producción produce: el objeto de con-sumo, la forma de consumo y el
instinto de consumo.
Pero las relaciones entre producción y consumo no son unilaterales. El
consumo tiene también un papel en la producción. Si los objetos producidos no
son consumidos se produce una parálisis de la producción. Es el consumo el que
crea la necesidad de una nueva producción.
3. Relaciones de producción y relaciones de intercambio46
La necesidad de intercambio nace de la división del trabajo. Cuando el
hombre no pro-duce todos los objetos que le son necesarios para sobrevivir,
necesita intercambiar los productos que le sobran por otros productos que le
son necesarios.
El intercambio de productos es un fenómeno intermediario entre la
producción y la dis-tribución.
La intensidad, extensión y forma del intercambio están determinadas por
las relaciones de producción. A una producción restringida corresponde un
intercambio restringido. A una producción privada corresponde un intercambio
privado, etcétera.
4. El papel determinante de las relaciones de producción
Después de analizar las diversas relaciones que se producen dentro del
proceso econó-mico podemos llegar a concluir que son las relaciones de
producción las que constitu-yen el elemento determinante:
una producción dada determinada, por lo tanto -dice Marx- un consumo,
una distribución y un intercambio determinado, reglamenta igualmente “las
rela-ciones recíprocas determinadas de estos diferentes momentos” A decir
verdad, la producción, también bajo su forma específica, se encuentra, a su
vez, deter-minada por otros factores... Hay una relación recíproca entre los
diversos mo-mentos. Éste es el caso de toda totalidad orgánica.47
46 Ver texto escogido citado, letra
c) "Finalmente intercambio y distribución pp. 312-:3.
47 Marx Einleitung zar Kritik de
politischen Ökonomie, p. 613
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 53,
(de 220)
Es este carácter determinante de las relaciones de producción lo que
explica que Marx haga intervenir exclusivamente estas relaciones en la
definición del nivel económico.
Veamos cómo define Marx este nivel:
En el libro III de El capital, en el capítulo sobre la fórmula
trinitaria, dice que "...(e1 conjunto de relaciones de los agentes de la
producción entre ellos y con la naturaleza.. constituyen precisamente la
sociedad bajo el aspecto de su estructura económica48
En este texto se está refiriendo tanto a las relaciones técnicas
(agentes/naturaleza) como a las relaciones sociales de producción
(agentes/agentes)
Por otra parte, el texto del Prefacio a la critica de la economía
política confirma esta de-finición:
En la producción social de su vida los hombres contraen determinadas
relacio-nes, necesarias, independientes de su voluntad, relaciones de
producción que corresponden a un grado determinado del desarrollo de las
fuerzas productivas materiales. El conjunto de las relaciones de producción
constituye la estructura económica de la sociedad.
Pero este texto no sólo confirma la definición de que la estructura
económica debe ser coniderada como el conjunto de relaciones de producción de
una sociedad determinada, sino que agrega algo más que es importante: la base
material sobre la cual se establecen estas relaciones de producción, es decir,
el grado de desarrollo de las fuerzas producti-vas. Esto es importante para
entender el carácter dinámico de la estructura económica, la que al mismo
tiempo que es una estructura es un proceso.
Hasta aquí hemos visto que son las relaciones de producción las que
definen el nivel económico según Marx, que estas relaciones están condicionadas
por las fuerzas pro-ductivas, y que Marx emplea el concepto de estructura para
dar cuenta de su forma de combinación específica en las diferentes épocas
históricas.
Pero ¿qué entiende el marxismo por estructura?
5.- La estructura económica y el concepto marxista de estructura
Al desarrollar el concepto marxista de estructura pretendemos llegar a
explicar por qué Marx no toma en cuenta para definir la economía los otros
aspectos del ciclo económi-co: la distribución, el intercambio y el consumo,
cuando la mayor parte de las definicio-nes lo hace.
Empecemos diferenciando dos conceptos: el concepto de totalidad del
concepto de es-tructura.
El concepto de totalidad es una noción muy amplia que es comúnmente
aplicada en forma no diferenciada a cualquier conjunto de elementos, desde los
conjuntos más sim-ples hasta los conjuntos más complejos como la sociedad
misma.
Nosotros definiremos como totalidad, en sentido estricto, a aquel
"todo" que está for-mado por un conjunto de elementos yuxtapuestos
que no tienen ninguna forma específi-
48 Marx El capital, III, p. 758.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 54,
(de 220)
ca. Por ejemplo, un paquete de azúcar. Este "todo" está
formado por una cierta “canti-dad" de pequeños cristales de azúcar que
tomarán la forma del recipiente que los con-tenga, sin que el cambio de lugar
dentro de la totalidad afecte en nada a cada cristal.
El concepto de estructura, en cambio, se refiere a un "todo"
en el que los elementos no se yuxtaponen sino que, por el contrario, se
encuentran distribuidos en ella según una organización de conjunto. Es esta
organización la que determina la función que desem-peña cada elemento dentro de
la totalidad.
El siguiente dibujo permite comprender mejor lo que queremos decir:
Los elementos que se combinan son: un círculo y cuatro trazos pequeños.
En la primera estructura los cuatro trazos forman un cuadrado en el centro de
la figura; en la segunda, los dos superiores representan los ojos, el del
centro la nariz y el inferior la boca. Aquí vemos claramente que los mismos
elementos cumplen un papel diferente según sea la organización del todo y el
lugar que ocupan en él.
Esto es lo que Marx quiere decir cuando escribe, refiriéndose a los
elementos que for-man parte del proceso de trabajo:
...el que mi valor (le uso represente el papel de materia prima, medio
de trabajo o producto depende única y exclusivamente (le las funciones
concretas que ese valor de uso desempeña en el proceso de trabajo, del lugar
que en él ocupa; al cambiar este lugar, cambia su destino y su función .49
Sin embargo, el concepto de estructura en Marx va más allá de una simple
organización de los elementos en un todo hasta aquí analizada.
Lo fundamental en el concepto marxista de estructura es el tipo de
relación que se esta-blece entre los distintos elementos del todo. No la
relación de un elemento aislado con el todo sino las diferentes relaciones que
se establecen entre los elementos, que son las que determinan, en última
instancia, el tipo de organización del todo. Ya hemos visto cómo los distintos
elementos del proceso de trabajo se encuentran combinados en dos relaciones
fundamentales: las relaciones técnicas y las relaciones sociales de
produc-ción.
Ahora bien, estas relaciones que articulan de una determinada manera los
distintos ele-mentos del proceso de trabajo tienen un carácter relativamente
estable. Los elementos pueden cambiar, pero si se mantienen las relaciones se
hablará de una misma estructura.
49 Marx, El capital, Libro t, p.
135.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 55,
(de 220)
Recordemos el caso de la manufactura. En este caso la estructura se
caracterizaba por una combinación de relaciones sociales capitalistas de
producción (capitalis-ta/asalariado) y por relaciones técnicas en que el
trabajador colectivo estaba formado por un conjunto de trabajadores parcelarios
de tal modo que la relación de éstos con los medios de trabajo formaba todavía
una unidad inseparable. Mientras existan estas rela-ciones se deberá hablar de
manufactura aunque cambie la calidad y el carácter de los instrumentos:
martillos, telares, palas, etc., y aunque cambie el tipo de trabajo
especiali-zado y su número.
Esta estructura sólo cambia cuando cambian las relaciones entre los
elementos al intro-ducirse la máquina-herramienta. La relación de unidad entre
trabajador y medio de tra-bajo se rompe y se constituye una nueva unidad entre
cl medio de trabajo y el objeto de trabajo que determina a su vez un cambio de
carácter en el trabajador colectivo que pasa a ser socializado.
Ahora bien, estas relaciones no son visibles a primera vista. Cualquier
observador su-perficial afirmaría que la diferencia entre la manufactura y la
gran industria se limita a un grado mayor de desarrollo tecnológico de los
instrumentos de trabajo.
Y son tan poco visibles que sólo pueden ser sacadas a luz a través de un
serio trabajo científico. Ya hemos dicho cómo muchos escritores se habían
referido antes de Marx a la situación de explotación de la clase trabajadora
bajo el capitalismo, pero nadie antes que él fue capaz de descubrir las
relaciones profundas que estaban en el origen de esta explotación. Se
describían los efectos del sistema capitalista pero no se conocía su
es-tuctura, sus relaciones internas.
Por último, el concepto de estructura en Marx es inseparable del
concepto de proceso. Cuando Marx estudia la manufactura al mismo tiempo que
estudia las relaciones de producción que la caracterizan como tal, estudia la
forma en que, a través de las contra-dicciones internas propias a esa
estructura, se van preparando las condiciones para que el trabajo altamente
especializado del obrero parcelario se transforme en trabajo parce-lario de una
máquina-herramienta. Muestra, por otra parte, cómo el limite físico, orgáni-co
que implica la unidad trabajador parcelario /medio de trabajo cae en
contradicción con el afán de ganancia del capitalista, etc.
Podríamos decir que lo que Marx realiza en El capital, en general, no es
un análisis es-tructural del modo de producción capitalista que pone el acento
en sus relaciones esta-bles, no variables, sino, por el contrario, un análisis
de la dinámica de desarrollo de este modo de producción, de sus contradicciones
internas, de las condiciones de su desapari-ción. Pero si bien pone el acento
en el proceso, este proceso sólo puede ser estudiado científicamente a partir
de sus relaciones estructurales fundamentales que determinan lo que este
proceso tiene de específico y que lo diferencia de cualquier otro proceso.
Después de lo dicho anteriormente podemos definir el concepto de
estructura de la si-guiente manera:
Llamaremos ESTRUCTURA a una totalidad articulada compuesta por un
conjunto de relaciones internas y estables que son las que determinan la
función que cumplen los elementos dentro de esta totalidad[50]
50 El concepto de estructura y la
relación entre el concepto marxista de estructura y el estructuralismo serán
desarrollados ampliamente en el libro: Los problemas fundamentales del
materialismo dialéctico, actual-
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 56,
(de 220)
Por último, nos parece importante introducir un nuevo concepto para dar
cuenta del ci-clo económico global: producción, distribución, intercambio y
consumo.
Para ello empezaremos por definir lo que entendemos por
organización.[51] Una orga-nización es también una totalidad articulada, pero
de elementos visibles. Cuando la or-ganización de estos elementos sigue un
determinado orden interno, cuando está sujeta a una determinada jerarquía,
hablaremos de sistema [52]
En este sentido es que nos referimos al "sistema económico" de
una determinada socie-dad. Cuando hablamos de sistema económico estamos
incluyendo en el concepto todas las fases del ciclo económico.
Por lo tanto, distinguiremos entre dos conceptos: estructura económica y
sistema eco-nómico.
Llamaremos estructura económica al conjunto de relaciones de producción.
Llamaremos sistema económico al proceso económico global: producción,
distribu-ción, intercambio y consumo.
RESUMEN
En este capítulo hemos empezado por examinar la relación existente entre
distribución, consumo, intercambio y producción para llegar a definir la
estructura económica como el conjunto de relaciones de producción. Para aclarar
este concepto nos hemos debido detener en el concepto marxista de estructura.
Hemos visto aquí los siguientes conceptos del materialismo histórico:
estructura eco-nómica, consumo productivo y consumo individual.
mente en preparación. Ahora sólo hemos querido adelantar, siguiendo a
Althusser en su texto inédito, que "toda estructura en Marx debe .ser
entendida romo proceso" y que, por no halar señalado suficientemente este
aspecto fundamental del concepto marxista de estructura, se ha afirmado que la
corriente althusserla-na es una interpretación estructuralista de Marx. Por
otra parte, el concepto marxista de estructura no tiene nada que ver con una
simple "combinatoria" de relaciones. La estructura social no es, para
el pen-samiento marxista, una simple combinación de relaciones que podría
construirse independientemente de la historia empírica, por una parte, y por
otra, el marxismo reconoce una cierta jerarquía en estas relacio-nes. Existen
relaciones dominantes y relaciones que tienen un papel determinante en última
instancia. Se trata, como dice Althusser, de una "estructura a
dominante", determinada en última instancia por las rela-ciones
económicas.
Tampoco cabe separar sincronía v diacronía. Se trata sólo de dos puntos
de vista. Cuando se acentúa el carácter estable (le las relaciones y se las
estudia como tales, se está pensando desde un punto de vista sincrónico, pero
esa misma estructura pensada como proceso implica poner en práctica un punto de
vista diacrónico.
51 J. Pouillon, "Presentación:
un ensayo de definición", en Problemas del estructurnlismo, Siglo xxi,
Méxi-co, 1969, 2a ed., p. 9.
52 Ibid.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 57,
(de 220)
TEMAS DE REFLEXIÓN
1. ;Por qué la noción de
"sociedades industriales", que se emplea para designar tanto a
Esta-dos Unidos como a la Unión Soviética, no es un concepto marxista? ¿Qué
implicaciones tie-ne su uso?
2. ¿Puede realizarse una
reestructuración del ingreso sin cambiar las relaciones de produc-ción
existentes? Se entiende por reestructuración del ingreso, en este caso, la
reestructura-ción de acuerdo con el interés de los trabajadores.
CUESTIONARIO
1. ¿Qué se entiende por relaciones
de producción?
2. Por qué es importante distinguir
claramente estas dos relaciones?
3. Qué se entiende por relaciones
de distribución?
4. Por qué la distribución se
encuentra determinada por la producción?
5. ¿Qué se entiende por consumo
individual?
6. Qué se entiende por consumo
productivo?
7. ¿Por qué el consumo se encuentra
determinado por la producción?
8. ¿Cuál es el origen de las
relaciones de intercambio?
9. ¿Por qué cuando Marx define la
estructura económica no se refiere a los procesos de intercambio, distribución
y consumo, que junto con la producción son los diferentes momentos del proceso
econó-mico?
10. ¿Qué se entiende por
estructura económica?
11. ¿Qué se entiende por
sistema económico?
BIBLIOGRAFÍA
MARX: sobre la estructura económica y las relaciones de producción, El
capital, libroIII, p. 578: y
libro II, p. 37; libro III, cap. LI: "Relaciones de distribución y
relaciones de producción", pp. 810-816.
MARX: sobre las relaciones de producción. "Prefacio" a la
Contribución a la crítica de la economía política. Ver textos escogidos.
MARX: Introducción a la crítica de la economía política, cap.II:
relación general de la producción con la distribución, el intercambio y el
consumo. Ver textos escogidos.
ALTHUSSER: sobre la relación entre producción, distribución, intercambio
y consumo, "El objeto de El capital", parágrafo VIII en Para leer
"El capital", pp. 178-96. Edición francesa, t. II, pp. 149:159.
POUILLON: "Presentación: un ensayo de definición", en
Problemas del estructuralismo, Siglo xxi, México, 1969, 3ª edición.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 58,
(de 220)
CAPÍTULO V
INFRAESTRUCTURA Y SUPERESTRUCTURA
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
1. Infraestructura y
superestructura. 2. Superestructura: una noción problemática. 3. Re-laciones
entre infra y superestructura.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------
I. INFRAESTRUCTURA Y SUPERESTRUCTURA
Desde el capitulo I al IV y se han estudiado los conceptos que nos
permiten comprender la estructura económica de la sociedad. El estudio
detallado y riguroso de esta estructura es fundamental, pues a partir de ella
se pueden comprender los otros niveles de la socie-dad.
Marx y Engels han llamado INFRAESTRUCTURA O BASE a la estructura
económica de la sociedad, y SUPERESTRUCTURA a las instituciones
jurídico-políticas, Estado, derecho, etc., y a las "formas de la
conciencia social" que corresponden a una infraes-tructura determinada.
En el Anti-Dühring, Engels dice:
...la estructura económica de la sociedad constituye en cada caso el
fundamento real a partir del cual hay que explicar en última instancia toda la
superestructu-ra de las instituciones jurídicas y políticas así como los tipos
de representación religiosa, filosófica y de otra naturaleza, de cada periodo
histórico [53]
Mediante las nociones de infra y superestructura Marx y Engels
expresaron la relación que existe entre el nivel económico de la sociedad y los
niveles jurídico-político e ideo-lógico ("formas de la conciencia
social").
De la misma manera que en un edificio los cimientos sirven de base para
su construc-ción, la estructura económica es la base de todo el edificio
social.
Uno de los grandes aportes de Marx y Engels es haber descubierto que
para estudiar la sociedad no se debe partir de lo que los hombres dicen,
imaginan o piensan, sino de la forma en que producen los bienes materiales
necesarios para su vida.
La relación directa existente entre los propietarios de las condiciones
de producción y los productores directos -relación cuya forma corresponde
siempre de un modo natural a una determinada fase de desarrollo del tipo de
trabajo y, por lo tanto, a su capacidad productiva social- es lo que nos revela
el secreto más recóndito, la base más oculta de toda la construcción social y
también, por consiguiente, de la forma política de la rela-ción de soberanía y
dependencia, en una palabra, de cada forma específica de Estado. Lo cual no
impide que la misma base económica -la misma, en cuanto a sus condiciones
fundamentales- pueda mostrar en su modo de manifestarse infinitas variaciones y
gra-daciones debidas a distintas e innumerables circunstancias empíricas, condiciones
natu-
53 Anti-Dühring, Grijalbo, México,
1964, p. 12.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 59,
(de 220)
rales, factores éticos, influencias históricas que actúan desde .el
exterior, etc., variacio-nes y gradaciones que sólo pueden comprenderse
mediante el análisis de estas circuns-tancias empíricas dadas[ 54]
La noción de SUPERESTRUCTURA designa, por lo tanto, dos niveles de la
sociedad: la estructura jurídicopolítica y la estructura ideológica. A la
primera corresponden el Estado y el derecho, a la segunda, las llamadas
"formas de la conciencia social".
2. SUPERESTRUCTURA: UNA NOCIÓN PROBLEMÁTICA
El que hayamos empleado el término "noción" para hablar de la
superestructura no se debe a un simple accidente, se debe a que no ha sido
estudiada en forma acabada por los marxistas.
¿Puede decirse, por ejemplo, que todo lo que ocurre en una sociedad que
no pertenece a la instancia económica debe ser considerado como un fenómeno
perteneciente a la su-perestructura?
Stalin, en su articulo "A propósito del marxismo en
lingüística",[55] afirma que el len-guaje no es un fenómeno perteneciente
a la superestructura ni a la base o infraestructura.
En una carta que se refiere a este artículo dice:
. . . no se puede situar el lenguaje ni en las categorías de las bases,
ni en aquella de las superestructuras. Tampoco se le puede situar en la
categoría de los fe-nómenos "intermedios" entre la base y la
superestructura, ya que no existen fe-nómenos intermedios de este género [56]
Por otra parte, Althusser, al criticar a Gramscí, sostiene que la
ciencia es un fenómeno que no puede ser colocado bajo la categoría de
superestructura.
Hacer de la ciencia una superestructura es pensarla como una de esas
ideologías "orgá-nicas" que hacen tan bien bloque con la estructura
que deben desaparecer con ella [57]
Si el concepto de superestructura no da cuenta de todos los fenómenos
extraeconómi-cos, ¿cuál debe ser el concepto que permita dar cuenta de ellos?
Éste es un problema teórico que el marxismo debe resolver.
RELACIONES ENTRE INFRA Y SUPERESTRUCTURA
Según la teoría marxista, es en la infraestructura donde hay que buscar
el "hilo conduc-tor" para explicar los fenómenos sociales
pertenecientes a la superestructura, pero esta afirmación no implica afirmar
que todo se reduce o es un simple reflejo de lo económi-co.
54 Marx, El capital, III p. 733
55 Véase "Marxisme et
linguistique", artículo de Balibar aparecido en Cahiers
Marxistes-Leninistes, núm. 12-13, julio-octubre de 1966, pp. 19-25.
56 Carta a Kracheninnikova, citada
por Balibar en op. cit., p. 25.
57 Althusser, L., "E1 objeto
de El capital", en Para leer El capital, p. 145. (Edición francesa, t. II,
p. 92.)
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 60,
(de 220)
Sin embargo, muchos textos de Marx y Engels se prestan para una
interpretación de este tipo debido a la acentuación excesiva que dan al papel
que desempeña la estructura eco-nómica dentro de la sociedad.
Debemos preguntarnos, por lo tanto, cuál puede ser la razón que llevó a
Marx y Engels a realizar tal acentuación.
Es necesario recordar que en el momento histórico en que estos autores
escribían existía una fuerte corriente idealista que atribuía a la voluntad y
al pensamiento de los hombres la causa de los fenómenos sociales, despreciando
el papel de la vida material. Aun los pensadores que ocupaban las posiciones
más avanzadas, como los materialistas ingleses y franceses de los siglos XVII y
XVIII y el materialista alemán Ludwig Feuerbach, con-tinuaban sosteniendo
principios idealistas cuando se trataba de explicar los fenómenos de la vida
social, la historia de las sociedades.
Teólogos y filósofos idealistas, sociólogos e historiadores burgueses,
todos los ideólo-gos de la aristocracia feudal y de la grande y pequeña
burguesía veían en la conciencia, la razón, las ideas políticas, morales y
religiosas la fuerza motriz fundamental y deter-minante del desarrollo de la
sociedad.
Veamos cómo critica Marx este idealismo en una a Annenkov, del 28 de
diciembre de 1846, donde del libro de Proudhon, Filosofía de la miseria:
... Para el señor Proudhon la historia es una determinada serie de
desarrollos sociales. É1 ve en la historia la realización del progreso... El
señor Proudhon no puede explicar estos hechos y recurre entonces a sus
hipótesis -verdadero hallazgo- de la razón univer-sal que se manifiesta. Nada
más fácil que inventar causas místicas, es decir, frases, cuando se carece de
sentido común. [58]
Por combatir posiciones de este tipo Marx y Engels caen, en ciertos
textos, en el extre-mo opuesto. Estos textos, aislados del contexto y del campo
ideológico el que han sido producidos, han conducido a falsas interpretaciones.
Por ejemplo, el pasaje siguiente de La ideología alemana:
Las representaciones, los pensamientos, el comercio espiritual de los
hombres se pre-sentan todavía, aquí, como emanación directa de su
comportamiento material. [59]
En la página siguiente dice:
.. .La moral, la religión, la metafísica y cualquier otra ideología y
las formas de concien-cia que a ellas corresponden pierden, así, la apariencia
de su propia sustantividad. 60
La interpretación mecánica, no crítica, de textos como éstos, ha dado
nacimiento a una simplificación del marxismo.
Ciertos marxistas, los llamados por Lenin “marxistas vulgares”, se
esfuerzan por dedu-cir directamente de la economía todos los fenómenos
producidos a nivel jurídico-político e ideológico.
En el caso de la ideología filosófica, por ejemplo, pertenden deducir
los conceptos de materia y de espíritu de las relaciones sociales de
producción. El concepto de materia correspondería al proletariado (trabajo
material) y el concepto de espíritu correspondería
58 Obras escogidas, II, pp. 443-446
59 La ideología alemana, p. 68.
60 Íbid, pag.69
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 61,
(de 220)
a los capitalistas (trabajo de organización y administración que no es
un trabajo de tipo material).
Lenin rechaza con energía este simplismo haciendo ver que estos
conceptos han sido producidos hace más de dos mil años por filósofos que
pertenecían a diferentes clases.
Este mismo “marxismo vulgar” se encuentra en la base de los errores
cometidos por los mencheviques en los preámbulos de la Revolución de Octubre.
Según Lenin, ellos habrían aprendido de memoria que la revolución democrática
tiene por base económica la revolución burguesa y comprendieron esta afirmación
en el sentido de que era nece-sario rebajar las tareas democráticas del
proletariado al nivel de la moderación burgue-sa...
Lo que ellos no podían ver, dadas sus desviaciones economicistas, era el
papel funda-mental del aspecto político en la etapa de transición, y por ello
tampoco podían ver la diferencia fundamental que existe entre una revolución
democrático-burguesa realizada por la burguesía y una revolución democrática de
nuevo tipo que es una revolución que cumple tareas democrático-burguesas bajo
la dirección del proletariado y que tiene co-mo fin último establecer el
socialismo. Estos marxistas reducen la sociedad a su estruc-tura económica.
Pierden de vista los otros niveles y, lo que es más grave, pierden de vis-ta la
necesidad de preparar un partido de vanguardia que sea capaz de transformar
revo-lucionariamente la sociedad a fin de conducirla por la vía más segura al
socialismo y luego al comunismo.
A los marxistas vulgares debe repetírseles la frase de Engels en su
carta a Starkenburg
del 25 de enero de 1894: no existe "un efecto automático" de
la situación económi-ca.[61]
Es necesario mostrarles que si Marx y Engels han acentuado el lado
económico se debe a que frente a sus adversarios les era necesario
"subrayar el principio radical" negado por ellos y a que "no
tuvieron siempre el tiempo, el espacio, ni la ocasión de dar la de-
bida importancia a los factores que intervienen en el juego de acciones
y reacciones". [62]
El estudio de las obras políticas de Marx y Engels es la prueba más
evidente de la im-portancia que acordaban a los otros niveles de la sociedad y,
sobre todo, a la acción re-volucionaria, producto de la lucha de clases.
Con respecto al papel de la economía, estos autores afirmaban:
. . . Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor económico es el
único determinante, convertirá aquella tesis en una frase vacua, abstracta,
absurda [63]
Las condiciones económicas son las condiciones "finalmente
determinantes", pero las otras instancias de la sociedad desempeñan
también un papel:
El desarrollo político, jurídico, filosófico, religioso, literario,
artístico, etc., descansa en el desarrollo económico. Pero todos ellos
repercuten también los unos sobre los
61 Obras escogidas, II, pp. 510-1.
62 Engels, carta a Bloch del 21-22
de septiembre de 1890, en Obras escogidas, ti, p. 494.
63 Ibid., p. 492
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 62,
(de 220)
otros y... sobre la base de la necesidad económica, que se impone
siempre, en última instancia.64
Los elementos de la superestructura están ligados directa o
indirectamente a los cambios operados en la infraestructura, pero tienen una
autonomía relativa y su desarrollo se en-cuentra regido por leyes específicas.
Engels señala cómo el desarrollo de la filosofía, por ejemplo, no puede
ser explicado pura y simplemente a partir del desarrollo económico:
. . . como campo circunscrito de la división del trabajo, la filosofía
de cada época tiene como premisa un determinado material de ideas que le legan
sus predecesores y del que arranca. Así se explica que países económicamente
atrasados puedan sin embargo, lle-var la batuta en materia de filosofía. [65]
Podemos, por lo tanto, decir que pueden existir ciertos elementos
ideológicos que se trasmiten de una formación social a otra, pero que estos
elementos están siempre pues-tos al servicio de los intereses de las clases
dominantes, a las que sirven de instrumentos de lucha. La transformación
radical de la superestructura y su remplazo por una nueva no excluye 1a
continuidad de algunos elementos.
Si la economía determinara mecánicamente toda la superestructura y el
desarrollo de la sociedad, Marx y Engels caerían en un contrasentido absurdo:
hacer un llamado a la lu-cha de clases y a la revolución cuando todo estaría ya
determinarlo por anticipado por la economía.
Éste es uno de los puntos más frecuentemente repetidos por los críticos
del marxismo. Se complacen en señalar "la incoherencia lógica" de la
teoría marxista. Por una parte, la afirmación de la determinación económica y,
por otra, la afirmación de la necesidad de la acción de los "hombres"
en la historia. Esta crítica no hace sino revelar la ignorancia o la mala fe de
quienes la formulan, los que parecen olvidar la diferencia radical que existe
entre el determinismo marxista y el determinismo mecanicista.
Engels escribía lo siguiente a Franz Mehring sobre este problema:
. . .Con esto se halla relacionado también el necio modo de ver de los
ideólogos: como negamos un desarrollo histórico independiente a las distintas
esferas ideológicas, que desempeñan un papel en la historia, les negamos
también todo efecto histórico. Este modo de ver se basa en una representación
vulgar antidi-léctica de la causa y el efecto como dos polos fijamente opuestos
en un olvido absoluto del juego de acciones y reacciones. Que un factor
histórico, una vez alumbrado por otros hechos, que son en última instancia
hechos económicos, repercute a su vez sobre lo que le rodea, e incluso sobre
sus propias causas, es cosa que olvidan, -a veces muy intencionadamente, esos
caballeros...[66]
64 Engels, carta a starkenburg, 2
(le enero de 18994, en Obras escogidas, n, p. 510.
65 Carta a Schmidt, Londres, del 27
de octubre de 1890, en Obras escogidas. II p. 500.
66 Obras escogidas, n, p. 504.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 63,
(de 220)
Desgraciadamente, Marx y Engels no pudieron desarrollar de una manera
sistemática y profunda el problema del determinismo específico del marxismo.
Althusser nos dice al respecto que:
...proponerse pensar la determinación de los elementos de un todo por la
estruc-tura del todo; la determinación de una estructura por otra estructura,
es decir, los problemas de la causalidad estructural, es plantearse un problema
absolu-tamente nuevo, dentro del más grande embrollo teórico, ya que no se
dispone de ningún concepto teórico elaborado para resolverlo67
RESUMEN
La primera parte de este capítulo, más que un desarrollo del tema de la
infra y de la su-perestructura, pretende ser una advertencia del estado
precario de la investigación marxista acerca de lo que se entiende por
"superestructura". La segunda parte pretende demostrar que Marx y
Engels nunca redujeron la superestructura a la infraestructura. Las estructuras
jurídico-políticas e ideológicas, que forman parte de la superestructura,
tienen una relativa autonomía en relación a la infraestructura y sus propias leyes
de fun-cionamiento y desarrollo.
CUESTIONARIO
1. ¿Qué sé entiende por
infraestructura y por superestructura?
2. ¿Qué hace pensar que se debe
elaborar más el concepto de superestructura?
3. ¿Cuál es la relación que existe
entre la infra y la superestructura?
4. ¿Por qué Marx y Engels
acentuaron tanto el papel de la economía?
5. ¿Qué diferencia existe entre el
determinismo mecanicista y el determinismo marxista, a grandes rasgos?
TEMAS DE REFLEXIÓN
1. ¿En qué sentido se puede afirmar
que la ciencia depende de la economía y en qué sentido se puede decir que no
depende de ella? ¿Cómo combinar ambas afirmaciones?
2. ¿Puede hablarse de
superestructura en el caso de la transición del capitalismo al socialis-mo en
que la superestructura parece adelantarse a la estructura económica?
3. ¿Cómo formular en forma precisa
la no-contradicción que existe entre el determinismo económico marxista y la
acción de los "hombres en la historia"?
BIBLIOGRAFIA
MARX-ENGELS: La ideología alemana, la parte: "Feuerbach". Ver
textos escogidos.
MARX: El capital, II, p. 733.
67 Althusser, "El objeto de El
capital" en Para leer "El capital", p. 202. (Edición francesa,
t. II, p. 108.)
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 64,
(de 220)
ENGELS: Cartas a: Joseph Bloch, 21 de septiembre de 1890; Conrad
Schmidt, 27 de octubre de 1894; H. Starkenburg, 25 de enero de 1894; Mehring,
14 de julio de 1893, en Marx-Engels, Obras escogidas, vol. II.
ALTHUSSER: "El objeto de El capital", en Para leer "El
capital", pp. 145 y 202. Edi-ción francesa, t. II, pp. 92 y 168.
***** *****
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 65,
(de 220)
CAPÍTULO VI
ESTRUCTURA IDEOLÓGICA
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
1. Introducción. 2. El contenido
del nivel ideológico. 3. Ideología y clases sociales. 4. Ideología y
estructura. 5. Regiones ideológicas. 6. Ideologías prácticas e ideologías
teó-ricas. 7. Tendencias ideológicas. 8. Origen del carácier deformado y
falseado de las re-presentaciones ideológicas. 9. Estructura ideológica y
determinación económica.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
1. Introducción [68]
En los capítulos anteriores hemos visto que la teoría marxista sostiene
que en toda so-ciedad existen tres niveles: el nivel económico, el nivel
jurídico-político y el nivel ideo-lógico. Estos niveles están articulados entre
sí de una manera compleja, siendo el nivel económico el que es determinante en
última instancia.
Si se emplea la metáfora arquitectural de Marx y Engels del edificio con
un cimiento o infraestructura y una superestructura que se construye sobre este
cimiento, se puede de-cir que la ideología pertenece a la superestructura. Pero
la ideología no se limita a ser solamente una instancia de la superestructura,
ella se desliza también por las otras partes del edificio social, es como el
cemento que asegura la cohesión del edificio. La ideolo-gía cohesiona a los
individuos en sus papeles, en sus funciones y en sus relaciones so-ciales.
La ideología impregna todas las actividades del hombre, comprendiendo
entre ellas la práctica económica y la práctica política. Está presente en sus
actitudes frente a las obli-gaciones de la producción, en la idea que se hacen
los trabajadores del mecanismo de la producción. Está presente en las actitudes
y en los juicios políticos, en el cinismo, la honestidad, la resignación y la
rebelión. Gobierna los comportamientos familiares de los individuos y sus
relaciones con los otros hombres y con la naturaleza. Está presente en sus
juicios acerca del "sentido de la vida", etcétera.
La ideología está hasta tal punto presente en todos los actos y los
gestos de los indivi-duos que llega a ser indiscernible de su "experiencia
vivida" y, por ello, todo análisis inmediato de lo "vivido" está
profundamente marcado por la acción de la ideología.
Cuando se piensa estar frente a una percepción oscura y desnuda de la
realidad o a una práctica pura, lo que ocurre, en verdad, es que se está frente
a una percepción o a una práctica "impuras", marcadas por las
estructuras invisibles de la ideología. Como no se percibe su acción, se tiende
a tomar la percepción de las cosas y del mundo por percep-
68 En este punto nos hemos basado
fundamentalmente en el artículo “Teoría, práctica teórica y formación teórica.
Ideología y lucha ideológica”, de Louis Althusser, aparecido en la revista Casa
de las Américas, núm. 34, La Habana, Cuba, pp. 19-20.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 66,
(de 220)
ciones de las "cosas mismas", sin darse cuenta de que esta
percepción no se da sino bajo la acción deformadora de la ideología.
2. El contenido del nivel ideológico [69]
El nivel ideológico es, por lo tanto, una realidad objetiva
indispensable a la existencia de toda sociedad, aun de la sociedad comunista.
¿Cuál es el contenido de este nivel? Está formado por dos tipos de
sistemas: Los siste-mas de ideas-representaciones sociales (las ideologías en
sentido restringido) y los sis-temas de actitudes-comportamientos sociales (las
costumbres) .
Los sistemas de ideas-representaciones sociales abarcan las ideas
políticas, jurídicas, morales, religiosas, estéticas y filosóficas de los
hombres de una sociedad determinada. Estas ideas se dan bajo la forma de
diversas representaciones del mundo y del papel del hombre dentro de él. Las
ideologías no son representaciones objetivas, científicas del mundo, sino
representaciones llenas de elementos imaginarios; más que describir una
realidad, expresan deseos, esperanzas, nostalgias.
Las ideologías pueden contener elementos de conocimiento, pero en ellas
predominan los elementos que tienen una función de adaptación a la realidad.
Los hombres viven sus relaciones con el mundo dentro de la ideología. Es ella
la que transforma su con-ciencia y sus actitudes y conductas para adecuarlas a
sus tareas y a sus condiciones de existencia. Por ejemplo: la ideología
religiosa que habla del sentido del sufrimiento y de la muerte procura a los
explotados representaciones que le permitan soportar mejor sus condiciones de
existencia.
Los sistemas de actitudes-comportamientos están constituidos por el
conjunto de hábi-tos, costumbres y tendencias que impulsan a reaccionar de una
determinada manera. Es más fácil que una persona modifique su forma de
representarse el mundo, es decir, su ideología en sentido estricto, a que
cambie sus formas habituales de vivir y enfrentarse prácticamente a las
situaciones vitales. Es por ello por lo que entre las ideologías en sen-tido
estricto y los sistemas de actitudes-comportamientos no existe siempre una
relación de identidad. Las relaciones dialécticas que se establecen entre ellas
pueden ir desde la identidad total o parcial a la contradicción.
Es importante tener en cuenta estos sistemas de
actitudes-comportamientos, ya que a través de ellos se expresan determinadas
tendencias ideológicas. Así, por ejemplo, de-terminadas costumbres,
determinados "hábitos de trabajo", cierto "estilo de dirección y
mando" pueden ser contrarios a la ideología del proletariado aunque se den
en militantes o dirigentes socialistas. Los hábitos de trabajo y de mando, si
se multiplican, pueden llegar a ser signos de distinción social, de tomas de partido
(conscientes o no) en la lu-cha de clases ideológica. El comportamiento
tecnocrático o burocrático de algunos diri-gentes marxistas revela la
penetración de la ideología burguesa en las filas de la clase obrera.
69 En este punto nos hemos basado
en el artículo sobre la revolución cultural aparecido en Cahiers
marxis-tes-Leninisles, núm. 14, París, 1966, pp. 14-15.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 67,
(de 220)
3. Ideología y clases sociales 70
Hemos visto que tanto en una sociedad sin clases como en una sociedad de
clases la ideología tiene como función asegurar una determinada relación de los
hombres entre ellos y con sus condiciones de existencia, adaptar a los
individuos a sus tareas fijadas por la sociedad.
En una sociedad de clases esta función está dominada por la forma que
toma la división de los hombres en clases. La ideología está destinada, en este
caso, a asegurar la cohe-sión de los hombres en la estructura general de la
explotación de clase. Está destinada a asegurar la dominación de una clase
sobre las otras haciendo aceptar a los explotados sus propias condiciones de
explotación como algo fundado en "la voluntad de Dios", en "la
naturaleza", o en "el deber moral", etcétera.
Pero la ideología no es una "mentira piadosa" inventada por
los explotadores para enga-ñar a los explotados; ella sirve también a los
individuos de la clase dominante para re-conocer y legitimar a los sujetos de
esta clase, para aceptar como "querida por Dios", como "fijada
por la naturaleza" o por "el deber moral" la dominación que
ejercen sobre los explotados. Ella les sirve de lazo de cohesión social para
comportarse como miem-bros de una misma clase, la de los explotadores. La
"mentira piadosa" de la ideología tiene, por lo tanto, un doble uso:
se ejerce sobre la conciencia de los explotados para hacerles aceptar como
natural su condición de explotados; se ejerce sobre los miembros de la clase
dominante para permitirles ejercer como natural su explotación y su
domina-ción.
4. Ideología y estructura [71]
Las ideologías, como todas las realidades sociales, sólo son
inteligibles a través de su estructura. La ideología comporta representaciones,
imágenes, señales, etc., pero estos elementos considerados aisladamente no
hacen la ideología; es su sistema, su modo de combinarse lo que les da sentido;
es su estructura lo que determina su significado y fun-ción. Debido a que está
determinada por su estructura, la ideología supera como reali-dad todas las
formas en las que es vivida subjetivamente por tal o cual individuo. La
ideología, por lo tanto, no se reduce a las formas individuales en las que es
vivida y, por ello, puede ser objeto de un estudio objetivo. Es por esto por lo
que podemos hablar de la naturaleza y de la función de la ideología y
estudiarla.
5. Regiones ideológicas [72]
El estudio objetivo de la ideología nos hace ver que, a pesar de ser una
realidad que se encuentra difusa en todo el cuerpo social, puede ser dividida,
sin embargo, en regiones
70 En este punto nos hemos basado
en el artículo de Althusser antes citado, pp. 20-22. El concepto de clases
sociales será tratado en forma exhaustiva en el capítulo x. Por ahora
adelantaremos la definición que allí damos y estudiamos: "Las clases sociales
son grupos sociales antagónicos, en que uno se apropia del tra-bajo del otro a
causa del lugar diferente que ocupan en la estructura económica de un modo de
producción determinado, lugar que está determinado fundamentalmente por la
forma específica en que se relaciona con los medios de producción". Como
ejemplos de estas. clases antagónicas tenemos amos/esclavos, se-ñores
terratenientes/siervos, capitalistas/obreros.
71 En este punto hemos recurrido al
artículo antes citado, p. 20.
72 Véase Althusser, art. cit. p.
21.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 68,
(de 220)
particulares, centradas sobre diferentes temas. Así, podemos distinguir
regiones relati-vamente autónomas en el seno del nivel ideológico; por ejemplo,
ideología moral, reli-giosa, jurídica, política, estética, filosófica,
etcétera.
No todas estas regiones han existido siempre en la historia. Se puede
prever que algunas desaparecerán o se confundirán con otras en el curso de la
historia del socialismo y del comunismo.
En las diferentes sociedades, en relación a las clases sociales que en
ella existen, tal o cual región domina a las otras. Así se explican, por
ejemplo, las indicaciones de Marx y Engels acerca de la influencia dominante de
la ideología religiosa en todos los movi-mientos de rebelión campesina desde el
siglo XIV al sigloXVIII, y aun en ciertas for-mas primitivas del movimiento
obrero. La ideología religiosa parece dominar como re-gión ideológica en la
historia de la liberación de algunas razas oprimidas, como las de los negros en
Estados Unidos.
6. Ideologías prácticas e ideologías teóricas [73]
En cada una de las regiones anteriormente señaladas la ideología puede
existir bajo dos formas: 1) forma más o menos difusa, más o menos irreflexiva o
ideologías prácticas y 2) forma más o menos consciente, reflexiva sistematizada
o ideologías teóricas.
Sabemos que pueden existir ideologías religiosas que poseen reglas,
ritos, etc., sin que posean una teología sistemática; la aparición de una
teología representa un mayor grado de sistematización teórica de la ideología
religiosa. Lo mismo ocurre con las demás re-giones de la ideología. Ellas
pueden existir bajo una forma no-teorizada, no-sistemática, bajo la forma de
costumbres, tendencias, gustos, etc., ... o, por el contrario, bajo una forma
sistematizada y reflexiva como "teoría" moral, "teoría"
política, etc. La forma su-perior de la teorización de la ideología es la
filosofía en el sentido tradicional del térmi-no. Es importante aclarar aquí
que estas "ideologías teóricas" pueden contener elemen-tos de tipo
científico, pero debido a que estos elementos están integrados en una
estruc-tura de tipo ideológico, sólo logran dar conocimientos parciales que se
ven deformados o limitados por su situación dentro de esta estructura.
7. Tendencias ideológicas [74]
No sólo existen regiones ideológicas, existen además diferentes
tendencias ideológicas.
Al afirmar Marx que "las ideas dominantes son las ideas de la clase
dominante" nos mostraba el camino para estudiar las diversas tendencias
ideológicas. Así como hay cla-ses dominantes y clases dominadas, existen
tendencias ideológicas dominantes y ten-dencias ideológicas dominadas.
Por lo tanto, en el interior del nivel ideológico, en general, podemos
observar la existen-cia de diferentes tendencias ideológicas que expresan las
"representaciones" de las di-ferentes clases sociales: ideología
burguesa, ideología pequeñoburguesa, ideología pro-letaria.
73 Ibid.
74 Véase Althusser, art. cit., p.
21.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 69,
(de 220)
Pero no se debe perder de vista que en las sociedades capitalistas
"las ideologías peque-ñoburguesas y proletarias son ideologías
subordinadas y que siempre triunfan sobre ellas, aun en la protesta de los
explotados, las ideas de la clase dominante". Esta verdad científica es de
primordial importancia para comprender la historia del movimiento obrero y la
práctica de los comunistas. ¿Qué quiere decir Marx cuando afirma que la
ideología de la clase burguesa domina las otras ideologías y, en particular, la
ideología proletaria? Ello significa, que la protesta obrera contra la
explotación se expresa dentro de la estructura misma, por lo tanto, del sistema
y, en gran parte, de las representaciones y de las nociones de referencia de la
ideología dominante burguesa, por ejemplo: lucha obrera centrada en la
obtención de mayor poder adquisitivo de bienes de consumo. La presión de la
ideología burguesa es tal que la clase obrera no puede, por sí sola, liberarse
radicalmente de la ideología burguesa. Lo que puede hacer es expresar sus
protestas y sus esperanzas utilizando ciertos elementos de la ideología
burguesa, pero sigue siendo su prisionera, aprisionada en su estructura
dominante. Para que la ideología obrera es-pontánea llegue a transformarse
hasta el punto de ser liberada de la ideología burguesa, es necesario que
reciba del exterior el socorro de la ciencia y que se transforme bajo la
influencia de este elemento nuevo, radicalmente distinto de la ideologia.
La tesis leninista fundamental de la "importación" o de la
necesaria "fusión" de la teoría marxista y el movimiento obrero no
es, por lo tanto, una tesis arbitraria o la descripción de un accidente de la
historia; está fundada, por el contrario, en la naturaleza misma de la
ideología y de los límites absolutos del desarrollo natural de la ideología
espontánea de la clase obrera.
8. Origen del carácter deformado y falseado de las representaciones
ideológicas [75]
Las ideologías contienen elementos de conocimiento de la realidad, pero
éstos se en-cuentran siempre integrados por un sistema global de
representaciones que, por princi-pio, es un sistema deformado y falseado de la
realidad.
¿Cuál es el origen del carácter necesariamente deformado y falseado de
la ideología?
¿Se debe este carácter a la necesidad que tiene la clase dominante de
engañar a las cla-ses que le están subordinadas, para lograr mantener su
dominio sobre ellas?
Para responder a esta pregunta analicemos, primeramente, cuáles son los
límites de toda conciencia espontánea de la realidad.
Utilicemos, para ello, uno de los análisis hechos por Marx en El
capital, el que corres-ponde al capítulo IX del libro III acerca de la cuota
general de ganancia.
Situemos rápidamente los párrafos que nos interesan. En este capítulo
Marx señala que originalmente las cuotas de beneficio de cada rama de la
producción difieren mucho unas de otras, pero que, por efecto de la
competencia, estas cuotas tienden a uniformarse en una cuota de ganancia media.
Los precios de producción, en el sistema capitalista de producción, se
establecen agregando al costo de producción de las mercancías un por-centaje de
ganancia calculado sobre la base de la cuota de ganancia media. Esto da por
75 8. En este punto nos hemos
basado fundamentalmente en el artículo de Althusser: "Sobre el concepto de
ideología", aparecido en Polémica sobre marxismo y humanismo, Siglo XXI,
México, 1966, pp. 183-186; y en el artículo de Emilio Ipola: Los lenguajes del
marxismo en lo que que se refiere al análisis de la cuota de ganancia media
realizado por Marx en el libro III de El capital".
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 70,
(de 220)
resultado que el capitalista no reciba exactamente la plusvalía por él
producida. De la masa de plusvalía producida en un determinado período por el
capital social global, él recibe sólo una cantidad proporcional al capital que
ha invertido.
Esto es lo que, en resumen, dice Marx en el siguiente texto:
Por lo que atañe al reparto de la ganancia, los distintos capitalistas
se conside-ran como simples accionistas de una sociedad anónima en que los
dividendos se distribuyen porcentualmente y en que, por tanto, los diversos
capitalistas sólo se distinguen entre sí por la magnitud del capital invertido
por cada uno de ellos en la empresa colectiva, por su participación
proporcional en la empresa con-junta, por el número de sus acciones. Por
consiguiente, mientras que la parte de este precio de las mercancías que repone
las partes del valor del capital consu-midas en su producción y con la que, por
tanto, es necesario volver a adquirir estos valores -capitales consumidos-;
mientras que esta parte, o sea, el precio de costo, se atiene íntimamente a la
inversión realizada dentro de las respecti-vas esferas de la producción, la
otra parte integrante del precio de las mercan-cías, o sea, la ganancia que se
añade a este precio de costo, no se rige por la masa de ganancia que este
capital concreto produce en un período de tiempo dado en esta esfera concreta
de la producción, sino por la masa que correspon-de por término medio a cada
capital invertido, considerado como parte alícuota
del capital total empleado en la producción conjunta, durante un período
da-do.[76]
Algunas páginas más adelante, Marx señala los efectos que tiene, para la
conciencia de los agentes de la producción, esta separación o diferencia de
magnitud entre la plusvalía producida por el capitalista y la ganancia recibida
por el capital que ha invertido.
La verdadera diferencia de magnitud entre la ganancia y la plusvalía...
en las distintas ramas de la producción oculta enteramente la verdadera
naturaleza y el origen de la ga-nancia no sólo para el capitalista, interesado
en engañarse desde este punto de vista, sino también para el obrero" [77]
Y luego, algunos párrafos más adelante:
...el capitalista práctico, prisionero de la lucha por la competencia e
imposibili-tado para ahondar en modo alguno debajo de la superficie de sus
fenómenos, tiene que sentirse completamente incapaz para captar a través de la
apariencia la verdadera esencia inte-rior y la estructura intenta de este
proceso. [78]
De este análisis de Marx podemos sacar algunas importantes conclusiones
para el estu-dio de la ideología.
76 El capital III, pp. 164-165.
77 Ibid., p. 173. [Subrayado por el
autor.l
78 Ibid.. p. 174. [Subrayado por el
autor.]
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 71,
(de 220)
Marx nos indica que la base fundamental de la estructura económica
capitalista (es de-cir, la plusvalía, verdadero origen del beneficio) se
"oculta" completamente a la con-ciencia de los agentes de la
producción (capitalistas y obreros). De ello podemos con-cluir que la
percepción que tienen del proceso económico los agentes de la producción, aun
aquellos que forman parte de la clase dominante, es una percepción deformada y
falseada. Esta deformación de la realidad no proviene, por lo tanto esencialmente
del interés de engañar de la clase dominante, sino más bien del carácter
objetivo del sistema económico como tal (es decir, de la diferencia de tamaño
entre la plusvalía y la ganan-cia) .
Podemos, por lo tanto, concluir que la deformación de la realidad propia
al conocimien-to ideológico no se explica por una especie de "mala
conciencia" o "voluntad de enga-ñar" de las clases dominantes,
sino que se debe fundamentalmente a la necesaria opaci-dad de las realidades
sociales que son estructuras complejas que sólo pueden llegar a ser conocidas
mediante un análisis científico de ellas.
En efecto, en su vida real, los hombres se encuentran efectivamente
determinados por estructuras objetivas (relaciones de producción, relaciones
políticas de clase, etc.), su vida práctica les convence de la existencia de
estas realidades, les hace percibir algunos efectos objetivos de la acción de
estas estructuras, pero les disimula su esencia. No pue-den llegar a través de
la simple percepción a un conocimiento verdadero de estas estruc-turas. El
conocimiento del mecanismo interno de las diferentes estructuras sociales no
puede ser sino el resultado de otra actividad diferente de la simple percepción
prove-niente de la vida práctica: la actividad científica.
De la misma manera como el conocimiento de las leyes de la naturaleza no
puede ser el producto de la simple actividad técnica ni de la simple percepción
-las cuales no propor-cionan sino observaciones y conocimientos empíricos y
recetas técnicas- sino por el contrario, el producto de una actividad
específica distinta de las actividades inmediatas: la actividad científica, así
el conocimiento de las realidades sociales no puede ser el producto de la
simple percepción o vivencia de dichas realidades, sino, por el contrario, el
producto de una actividad científica, que capta "a través de las
apariencias la esen-cia y la estructura" de estas realidades.
Ésta es la razón profunda de la existencia de la ideología como
representación deforma-da y falseada. Ésta es la razón profunda que permite
entender por qué, aun en las socie-dades sin clases, seguirá existiendo la
ideología. Las formas particulares de la ideología pueden variar mucho, desde
los mitos de las sociedades primitivas hasta las distintas formas de ideología
de la sociedad moderna (ideología moral, religiosa, estética, jurídi-ca,
política, etc.) , pero en toda sociedad, existan o no clases, la ideología
subsiste como un conocimiento necesariamente deformarlo y falseado. Este efecto
de deformación puede ser más o menos grande, y subsiste inevitablemente
mientras exista su causa: la naturaleza estructural de la sociedad que produce
la ideología como uno de sus efectos orgánicos.
Es, por lo tanto, errado considerar que el carácter deformado y falseado
de la ideología se debe a una pura y simple ignorancia o a un mito forjado
totalmente por un grupo y una clase. El marxismo ha roto con esta concepción de
la ideología que era en el fondo una concepción de tipo idealista.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 72,
(de 220)
Ahora bien, en las sociedades de clases, esta primera deformación se
combina con una deformación suplementaria, que domina a la primera. Una de las
adquisiciones funda-mentales de la teoría marxista es precisamente la
afirmación de que en una sociedad de clases la ideología es siempre una
ideología de clase, determinada, en su contenido, por la lucha de clases, y que
en ella la ideología dominante es la ideología de la clase domi-nante.
Sin embargo, si se considera en forma aislada esta verdad, se corre el
peligro de caer en una concepción errada acerca de la naturaleza de la
ideología; se corre el peligro de pensar que la ideología no es sino el
instrumento utilizado por una clase para explotar a las otras clases; se corre
el riesgo de pensar que la representación ideológica es una mentira útil
fabricada por los miembros de la clase dominante para someter a su domi-nio a
las clases que le están subordinadas, como si los miembros de la clase
dominante poseyeran la verdad y pudieran escapar a los efectos de deformación
producidos por toda ideología. Ahora bien, afirmar esto no es negar que las
clases dominantes puedan utilizar en forma consciente esos efectos de
deformación para fortalecer sus posiciones de dominación.
No cabe duda de que la deformación de la ideología se encuentra
dominada, en una so-ciedad de clases, por los efectos específicos de la
división en clases, del papel que des-empeñan estas clases en la estructura
social, etc. Pero este hecho no cambia en nada el principio general que
explica, en último término, la deformación necesaria de toda re-presentación
ideológica por el carácter estructuras de toda sociedad.
9. Estructura ideológica y determinación económica
Hemos visto que el nivel ideológico está constituido por el conjunto de
representaciones y comportamientos sociales. Según el marxismo, el hilo
conductor que permite explicar estas ideas y comportamientos es la forma en que
los hombres producen los bienes ma-teriales, es decir, la estructura económica
de la sociedad. No son, por lo tanto, las ideas las que determinan el
comportamiento de los hombres, sino que es la forma en la que los hombres
participan en la producción de bienes materiales lo que determina sus
pen-samientos y acciones.
Pero afirmar que la economía determina las ideas de los hombres ¿implica
reducir el nivel ideológico a un simple reflejo del nivel económico?
El marxismo no afirma que lo ideológico pueda reducirse simplemente a lo
económico. Afirma, por el contrario, que el nivel ideológico tiene su contenido
propio, sus propias leyes de funcionamiento y desarrollo. Como se veía más
arriba, este nivel está consti-tuido por diversas tendencias ideológicas
(burguesa, pequeñoburguesa, proletaria, etc.), una de ellas domina a las otras
y, por lo tanto, determina, en una cierta medida, sus for-mas de existencia.
Por otra parte, la región dominante (religiosa, moral, filosófica, etc.) no
está determinada directamente por la economía, sino por las características
propias de la estructura ideológica de una sociedad determinada. Según las
tradiciones religio-sas o laicas de una sociedad, la ideología dominante
burguesa podrá manifestarse a tra-vés de expresiones religiosas, morales o
filosóficas. La clase dominante sabe siempre utilizar el lenguajeque le permite
lograr la mayor comunicación con las clases domina-das. Da un contenido de
clase a la materia ideológica que le ofrece la tradición, los hábitos y
costumbres de esa sociedad determinada.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 73,
(de 220)
El nivel ideológico no es un simple reflejo del nivel económico, sino
una realidad que posee una estructura propia y sus propias leyes de
funcionamiento y desarrollo (materia ideológica preexistente, tendencia
dominante y forma de actuación de ésta sobre las tendencias subordinadas, etc.)
La determinación económica actúa sobre esta estructura en su conjunto. Por lo
tanto, el producto ideológico es el resultado de dos tipos de de-terminaciones:
una interna a la estructura ideológica misma y otra externa (jurídi-co-política
y económica) . No existe una determinación directa, mecánica, de la eco-nomía,
sino una determinación compleja, estructural.
Veamos lo que dice Engels al respecto en una carta a Conrad Schmidt del
27 de octubre de 1890:
En lo que concierne a las regiones ideológicas... la religión, la
filosofía, etcéte-ra, están compuestas de un residuo que viene de la
prehistoria y que el período Histórico ha encontrado delante de él y ha
recogido.
Es decir, cada nuevo período histórico (marcado por una nueva
determinación económi-ca) se encuentra frente a una materia legada por el
período histórico anterior y es sobre esta materia sobre la que actúa la nueva
determinación económica
Pero no sólo se trata de una materia ideológica legada, se trata
también, sobre todo en el caso de ideologías que han llegado a adquirir un
grado elevado de sistematización, de todo un "instrumental" que
permite desarrollar esta inateria: bibliotecas, ficheros, traba-jos de
investigación, estructura educacional, etc. La pobreza o riqueza filosófica de
un país, por ejemplo, no depende directamente de la pobreza o riqueza
económica, sino de la pobreza o riqueza de la materia y el instrumental filosófico
legado por el período an-terior.
Engels dice, acerca de este punto, en la carta ya citada:
La economía no crea ella misma nada directamente, sino que determina el
tipo de modificaciones y de desarrollo de la materia intelectual existente, y,
más aún, "hace" esto a menudo indirectamente ya que son los reflejos
políticos, jurídicos y morales los que ejercen una acción más directa sobre la
filosofía.
Si insistimos en la autonomía relativa de la estructura ideológica con
respecto a la es-tructura económica no es sólo por el gusto de hacer
precisiones teóricas sino debido a las graves repercusiones políticas que tiene
su olvido.
Muchos críticos del marxismo pretenden negar la validez de esta teoría
afirmando que Marx se equivocó con respecto a la clase obrera: "en la
medida en que el capitalismo se ha ido desarrollando, la clase obrera —en lugar
de crecer y madurar en conciencia de clase— se ha ido aburguesando y adaptando
cada vez más al sistema".
Si el marxismo sostuviera que la conciencia de clase o ideología es un
simple reflejo de las condiciones económicas podría, sin duda, afirmarse que
Marx se equivocó. Pero el marxismo sostiene algo muy diferente: las condiciones
económicas crean las condicio-nes materiales objetivas (concentraciones de
grandes masas de trabajadores en los cen-tros urbanos: división técnica y
organización del trabajo dentro de lass fábricas, lo que crea entre los
trabajadores hábitos de cooperación y disciplina, movilidad territorial de la
mano de obra que les permite descubrir nuevos horizontes, etc.), que sirven de
base a
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 74,
(de 220)
la toma de conciencia de clase del proletariado, pero estas condiciones
no provocan, no crean nada directamente. Para que el proletariado descubra sus
verdaderos intereses de clase, es decir, para que llegue a adquirir una
conciencia de clase proletaria, es necesario hacer intervenir factores
extraeconórnicos; es necesario poner en manos del proletariado la teoría
marxista, único instrumento capaz de liberar la tendencia ideológica proletaria
de las deformaciones reformistas y economicistas productos (de la ideología
burguesa dominante.
RESUMEN
En este capítulo hemos estudiado la estructura ideológica.
Hemos visto cuál es el lugar que ocupa dentro de la sociedad, qué
relaciones existen en-tre ella y las clases sociales, cuál es el origen de la
naturaleza necesariamente deformada y falseada de las representaciones
ideológicas y, por último, cómo actúa la determina-ción económica sobre la
estructura ideológica. Hemos visto los siguientes conceptos de la teoría
general del materialismo histórico: estructura ideológica, regiones
ideológicas, tendencias ideológicas, ideologías prácticas, ideologías teóricas.
CUESTIONARIO
1. ¿Cuál es el lugar de la
ideología dentro de la estructura social?
2. ¿Cuál es el contenido de la
estructura ideológica?
3. ¿Por qué las actitudes y
comportamientos forman parte de la estructura ideológica?
4. ¿Qué relación existe entre
ideología y clases sociales?
5. ¿Puede el proletariado tener una
ideología independiente?
6. ¿En qué sentido es la ideología
una estructura?
7. ¿Qué se entiende por región
ideológica?
8. ¿Puede dar un ejemplo de
ideología práctica y de ideología teórica?
9. Qué se entiende por tendencia
ideológica?
10. ¿Cuál es el origen del
carácter necesariamente deformado y falseado de la ideología?
11. Qué implíca afirmar que
este carácter sólo se debe al interés de engañar propio de la cla-se dominante?
12. ¿Depende el grado de
madurez y riqueza ideológica de un pueblo de su riqueza econó-mica?
13. :Cómo actúa la
determinación económica sobre la ideología?
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 75,
(de 220)
TEMAS DE REFLEXIÓN
1. ¿Puede la ciencia ser
considerada como una ideología teórica?
2. Cuáles son las causas de las
actitudes reformistas de muchos sindicatos?
3. ¿En qué momento de la lucha de
clases adquiere la lucha ideológica un papel preponde-rante?
4. ¿Qué papel pueden desempeñar las
ideologías religiosas en América Latina?
BIBLIOGRAFÍA
MARX-ENGELS: La ideología alemana, primera parte: "Feuerbach (Ver
textos escogidos)-
IPOLA, E.: "Los lenguajes del marxismo".
CAHIERS MARXISTES-LENINISTES: núm. 1, "Science et idéologie"
CAHIERS MARXISTES-LENINISTES: núm. 14, nov-dic. de 1966, páginas 13-15.
ESTABLET: "Culture et idéologie" en Cahiers
Marrxistes-Leninistes, núms. 12-13: "Art, langue: lutte de classe",
julio-octubre de 1966.
RANCIÈRE: "Le concept de critique et la critique de 1'économie
politique des Manuscrits de I844", en:
Lire le Capital, tomo 1, Maspero, París, 1965, pp. 97-122.
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Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 76,
(de 220)
CAPITULO VII
ESTRUCTURA JURIDICO-POLITICA
———————————————————————————————————
1. La estructura jurídico-política.
2. La doble función del Estado 3. Extinción del Estado. 4. Aparato de Estado y
poder político. 5.Tipos de Estado y formas de gobierno.
6. Poder económico y poder
político. 7. El Estado en una sociedad capitalista. 8. El Estado en la
transición del capitalismo al socialismo la dictadura del proletariado.
———————————————————————————————————-
1.- La estructura jurídico-política [79]
Toda sociedad, además de poseer una estructura económica y una
estructura ideológica determinadas, posee un conjunto de aparatos
institucionales y normas destinadas a re-glamentar el funcionamiento de la
sociedad en su conjunto. Estos aparatos institucion-ales y normas constituyen
la estructura jurídico-política de la sociedad, y forman parte de su
superestructura.
Las formas de estos aparatos institucionales, su importancia y los
principios normativos varían en relación con la estructura económica que les
sirve de base.
En las sociedades de clases, lo jurídico-político está asegurado por un
aparato autónomo: el Estado, que monopoliza la "violencia legítima" y
cuya principal función es mantener bajo la sujeción de la clase dominante todas
las otras clases que dependen de ella.
Esto explica una de las tesis fundamentales del marxismo: el Estado es
un instrumento de presión de las clases dominantes sobre las clases oprimidas.
2.- La doble función del Estado
En el punto anterior vimos que toda sociedad necesita ciertos aparatos
institucionales y normas que le permitan reglamentar su funcionamiento interno.
Esta necesidad tiene por base fundamental la división del trabajo social. A
medida que esta división aumenta, aumenta también la necesidad de contar con un
equipo de personas capaces de organizar y administrar la sociedad en su
conjunto.
A esta función de tipo técnico (organizativa y administrativa), propia
de toda sociedad, en que existe un mínimo de división del trabajo, se agrega en
las sociedades de clases, una cueva función: la función de dominación política.
Los aparatos institucionales y normas ya existentes son utilizados para someter
las diferentes clases de la sociedad a los intereses de las clases dominantes,
y se crean nuevos aparatos e instituciones con fines fundamentalmente
represivos: des-tacamentos armados, cárceles, instituciones co-ercitivas de
todo tipo, etc.
79 En este punto nos hemos basado
fundamentalmente en el texto de Roger Establet de la revista Octobre, diciembre
de 1966, 5: "Lo jurídico-político". La revista Octobre fue cl órgano
de los estudiantes comu-nistas del círculo de filosofía de la C.E.C. de la
Sorbona.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 77,
(de 220)
Esta función, por lo tanto, aparece sólo cuando surge la división de la
sociedad en clases opuestas, es decir, cuando la productividad del trabajo
social lleva consigo un exce-dente, que es acaparado por un grupo de individuos
de dicha sociedad.
Aquí aparece expresada con toda claridad la idea fundamental del
marxismo en cuanto a la cuestión del papel histórico y de la significación del
Estado. El Estado es el producto y la manifestación del carácter
irreconciliable de las contradicciones de clase. El Estado surge en el sitio,
en el momento y en el grado en que las contradicciones de clase no pueden
objetivamente. conciliarse. Y viceversa: la existencia del Estado demuestra que
las contradicciones de clase son irreconciliables:[80]
Ahora bien, esta función eminentemente política se apoya en la función
que nosotros hemos llamado técnico-administrativa, como lo muestra el siguiente
texto de Engels:
...con la diferencia en la distribución aparecen las diferencias de
clase.[81] La sociedad se divide en clases privilegiadas y perjudicadas,
explotadoras v explo-tadas, dominantes y dominadas, y el Estado[82] —que al
principio no había sido sino el ulterior desarrollo de los grupos naturales de
comunidades étnicaniente homogéneas, con objeto de servir a intereses comunes
(por ejemplo, en Oriente, la organización del riego) y de protegerse frente al
exterior— asume a partir de ese momento, con la misma intensidad, la tarea de
mantener coercitivamente las
condiciones vitales y de dominio de la clase dominante respecto de la
domi-nada.[83]
Ahora bien, sólo cuando, junto a la función de tipo
técnico-administrativo, nace la fun-ción de dominación política se puede hablar
de la aparición del Estado propiamente tal.
Para aclarar este doble carácter del Estado examinaremos lo que Marx
dice acerca del doble carácter de la función de vigilancia y dirección de la
producción en las sociedades de clases:
El trabajo de alta vigilancia y de dirección responde a una necesidad en
todas aquellas ramas en que el proceso directo de producción adopta la forma de
un proceso socialmente combinado y no la de un trabajo aislado de los
productores independientes. Y tiene un doble carácter.
De un lado, en todos aquellos trabajos en los que cooperan muchos
individuos, la cohesión y la unidad del proceso se personifican necesariamente
en una vol-untad de mando y en funciones que no afectan a los trabajos
parciales, sino a la actividad total del taller, como ocurre con el director de
orquesta. Es éste un trabajo productivo cuya necesidad se plantea en todo
régimen combinado de producción.
De otro lado... este trabajo de alta vigilancia se presenta
necesariamente en to-dos aquellos sistemas de producción basados en el
antagonismo entre el obrero
80 Lenin, El Estado y la revolución
81 Debemos recordar que si en la
distribución aparecen las diferencias de clase, en la producción es donde se
encuentra su origen.
82 Nosotros no hablaríamos aquí de
Estado sino de aparato jurídico—político.
83 Anti-Dúhring, p. 141.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 78,
(de 220)
productor directo y el propietario de los medios de producción. Cuanto
mayor es este antagonismo, mayor es también la importancia que desempeña el
trabajo de alta vigilancia. Por eso, este trabajo alcanza su punto culminante
bajo el sis-tema de esclavitud. Sin embargo, es también indispensable en el
régimen de producción capitalista, puesto que aquí el proceso de producción
constituye, al mismo tiempo, el consumo de la fuerza de trabajo por el
capitalista. Del mismo modo que en los estados despóticos, el trabajo de alta
vigilancia y la ingerencia total del gobierno engloba ambas cosas: tanto la
realización de los asuntos comunes que se derivan del carácter de toda
comunidad, como las funciones es-
pecíficas que responden al antagonismo entre el gobierno y la masa del
pueblo.[84]
Podríamos decir que, de la misma manera en que la división técnica del
trabajo dentro de la empresa da origen a la función de vigilancia y dirección,
que tiene por objetivo la coordinación del trabajo global dentro de ella, la
división del trabajo social requiere de un conjunto de aparatos institucionales
y de normas destinadas a reglamentar el fun-cionamiento de la sociedad en su
conjunto. Esta función de organización y dirección, función de tipo
técnico-administrativo, está sobredeterminada en ambos casos, por los efectos
de la división de la sociedad en clases. La función de organización y dirección
adquiere, a nivel de la empresa, un carácter de explotación de los trabajadores
por los dueños de los medios de producción, y a nivel del Estado es utilizada
para reproducir las condiciones políticas y económicas de la explotación de una
clase por otra.
Para resumir: El Estado tiene una doble función: técnico-administrativa
y de domi-nación política. Esta última es la que define. propiamente al Estado
sobredeterminando la función técnico-administrativa, es decir, orientándola,
poniéndola al servicio de la función de dominación política. No existen, por lo
tanto, tareas técnico-administrativas con un carácter neutro.
¿Por qué entonces insistir en esta función?
De hecho, Marx, Engels y Lenin han subrayado fundamentalmente la función
de domi-nación política, refiriéndose rara vez a la función
técnico-administrativa. Ahora bien, nosotros pensamos que esto puede
comprenderse por los requerimientos del combate ideológico contra las tesis
burguesas de la existencia de un Estado por encima de las clases, es decir, de
un Estado reducido a su función técnica, y no fundamentalmente por razones
técnicas.
Consideramos importante no dejar de lado esta función por una doble
razón: a) porque para combatir la ideología burguesa acerca del Estado debemos
partir de lo que ella plantea y hacerle ver cómo las funciones
técnico-administrativas ocultan las funciones de dominación política; b) porque
afirmar la sola existencia de la función de domi-nación política ha conducido a
errores de tipo "voluntarista", es decir, a concebir al Estado como
producto ligado exclusivamente a la voluntad de dominio de las clases dominantes.
De hecho, éstas no crean un Estado para que sirva a sus intereses de clase,
sino que utilizan un aparato jurídico-político ya existente, modificándolo para
lograr sus objetivos de clase. La función social o técnico-administrativa que
cumplía este aparato sirve de base a la nueva función de dominación política.
84 El Capital, libro III. p.367
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 79,
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De esta manera es como nosotros interpretamos el siguiente texto de
Engels:
...en todas partes subyace al poder político una función social: y el
poder político no ha subsistido nunca a la larga más que cuando ha cumplido esa
fun-ción social.[85]
3.- Extinción del Estado
Por otra, la distinción de estas dos funciones nos ayuda a comprender la
tesis marxista acerca de la extinción del Estado que se opone a la tesis
anarquista de la supresión del Estado.
Los marxistas sostienen que, cuando el proletariado se ampara del poder
político, el Estado no puede desaparecer de un día para otro. Es necesario
destruir el aparato ante-rior y construir uno nuevo de carácter proletario,
porque la lucha de clases continuará y, por lo tanto, se necesitará un aparato
que cumpla las funciones de represión de las clases que se opongan a la
construcción del socialismo. Los anarquistas sostienen, por el con-trario, que
es necesario hacer desaparecer inmediatamente todo aparato "burocrático"
permitiendo la libre organización de la población a nivel de sus frentes de
masa.
Ahora bien, la tesis marxista sostiene además que este Estado de tipo
proletario tenderá a ir desapareciendo, tenderá a extinguirse.
A medida que se avanza hacia el comunismo, hacia la supresión cada vez
mayor de la diferencia de clases, la función de dominación política, que define
al Estado como tal, tiende a desaparecer, subsistiendo únicamente las funciones
de tipo técnico-administrativo. De esta manera, el Estado proletario va
desapareciendo en forma gradual. El gobierno sobre las personas se transforma
en la "administración de cosas y la dirección de los procesos de
producción".
Al hacerse finalmente real representante de toda la sociedad, el Estado
se hace él mismo superfluo. En cuanto que deja de haber clase que mantener en
la opre-sión, en cuanto que con el dominio de clase y la lucha por la
existencia individ-ual, condicionada por la actual anarquía de la producción,
desaparecen las colisiones y los excesos dimanantes de todo ello, no hay nada
que reprimir ni que haga necesario un especial poder represivo, un Estado. El
primer acto en el cual el Estado aparece realmente como representante de la
sociedad entera —la toma de posesión de los medios de producción en nombre de
la sociedad— es al mismo tiempo su último acto independiente como Estado. La
intervención de un poder estatal en relaciones sociales va haciéndose
progresivamente superflua en un terreno tras otro, y acaba por inhibirse a sí
misma. En lugar del gobierno sobre personas aparece la administración de cosas
y la dirección de procesos de la producción. El Estado no "se
suprime", sino que se extingue.[86]
Veamos ahora la forma en que complementa Lenin este texto:
...sólo el comunismo suprime en absoluto la necesidad del Estado, pues
bajo el comunismo no hay nadie a quien reprimir, "nadie" en el
sentido de clase, en el
85 Engels, Anti-Dühring, p. 173.
86 lbid., P. 277.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 80,
(de 220)
sentido de una lucha sistemática contra determinada parte de la
población. Nosotros no somos utopistas y no negamos, en modo alguno, que es
posible e inevitable que algunos individuos cometan excesos, como tampoco
negamos la necesidad de reprimir toles excesos. Pero, en primer lugar, para
esto no hace falta una máquina especial, un aparato especial de represión, esto
lo hará el mismo pueblo armado, con la misma sencillez y facilidad con que un
grupo cualquiera de personas civilizadas, incluso en la sociedad actual, separa
a los que se están peleando e impide que se maltrate a una mujer. Y, en segundo
lugar, sabemos que la causa social más importante de estos excesos,
consis-tentes en la infracción de las reglas de convivencia, es la explotación
de las ma-sas, la penuria y la miseria de éstas. A1 suprimirse esta causa
fundamental, los excesos comenzarán inevitablemente a "extinguirse".
No sabemos con qué rapidez y gradación, pero sabemos que se extinguirán. Y, con
ello, se extinguirá también el Estado.[87]
4. Aparato de Estado y Poder político
Uno de los rasgos distintivos de todo Estado es la existencia de un
grupo particular de individuos que trabaja para el aparato de Estado. Nadie
podría llamar Estado a una comunidad en la que todos los miembros de la
sociedad aseguren, por turno, "la organi-zación del orden.[88]
El aparato de Estado es el organismo que realiza las tareas
técnico-administrativas y de dominación política propias a la doble función del
Estado. Ahora bien, aunque la fun-ción técnico-administrativa está, como
veíamos en las páginas anteriores, sobredetermi-nada por la función política,
pensamos que es importante distinguirla de esta última fun-ción ya que ello nos
permitirá distinguir dentro del aparato de Estado un aparato funda-mentalmente
técnico--administrativo (cuerpo de funcionarios) y un aparato fundamen-talmente
represivo (ejército permanente, policía de funcionarios).
El poder político es la capacidad de utilizar el aparato de Estado para
cumplir los ob-jetivos políticos de la clase dominante.
Es importante, por lo tanto, no confundir el aparato de Estado o
maquinaria estatal con el poder político. El objetivo fundamental de la lucha
de clases concierne al poder político del Estado. La o las clases que han
logrado este poder ponen el aparato de Estado al servicio de sus intereses. Así
ha ocurrido en todas las revoluciones no-proletarias. Sin embargo, las
experiencias de la práctica política del proletariado en la Comuna de París
hicieron ver a Marx que "la clase obrera no puede simplemente tomar posesión
de la máquina estatal existente y ponerla en marcha para sus propios
fines". La clase obrera debe "romper", "destruir" al
aparato burocrático-militar del Estado burgués y remplazarlo por un aparato
totalmente diferente, por un aparato prole-tario que le permita ir, poco a
poco, haciendo desaparecer el Estado como tal, como ór-gano de represión y de
dominación política. Por lo tanto, no se debe confundir la "de-strucción
del aparato de Estado burgués" con la "extinción del Estado
proletario" o dic-tadura del proletariado. Lo primero es requisito para lo
segundo.
87 El Estado y la revolución.
88 Lenin, El contenido económico
del populismo
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 81,
(de 220)
Ahora bien, ¿qué características debe tener el nuevo aparato de Estado
creado por el proletariado? Marx responde a esta pregunta, sintetizando las
enseñanzas de la Comuna de París: I] sustitución de la forma centralista
burguesa en la que el Estado estaba por encima de la nación, por una forma
centralista de nuevo tipo, en la que existe una par-ticipación democrática real
y consciente del proletariado y que tiene por base territorial la Comuna; 2]
sustitución del ejército permanente por el pueblo armado; 3] transforma-ción de
la policía en instrumento al servicio de la Comuna despojándola de sus antiguos
atributos políticos; 4] representantes del pueblo elegidos por sufragio
universal y revo-cables en cualquier momento; 5] supresión de los privilegios
ligarlos a los cargos públi-cos (salario igual al salario obrero) ; 6]
destrucción del parlamentarismo burgués trans-formando las instituciones
representativas del pueblo en "corporaciones de trabajo, leg-islativas y
ejecutivas al mismo tiempo".
Cuando Lenin se refiere a la destrucción del aparato de Estado burgués
insiste en que su aniquilamiento no tiene el carácter de extinción sino de
desaparición brusca a través de un proceso revolucionario.
El Estado burgués "no puede ser sustituido por el Estado proletario
[la dictadura del proletariado] mediante la 'extinción', sino sólo, por regla
general,[89] mediante la revolución violenta".
Y cuando Lenin se refiere al aparato de Estado burgués está pensando en
destruir al mismo tiempo el aparato militar y el aparato burocrático, como
queda muy claro en El Estado y la revolución.
Es interesante detenerse en este punto, ya que la posición que Lenin
tenía en 1917 se modifica en forma importante en el transcurso de los años, por
lo menos en lo que se refiere al aparato burocrático del Estado.
En 1917, Lenin cree que están dadas las condiciones materiales para
poder destruir el aparato burocrático y realizar en ese terreno las ideas de la
Comuna de París. En 1921 debe reconocer que la cosa no ha sido tan fácil, que
ha debido recurrir a los antiguos funcionarios y que para ello ha debido dejar
de lado el salario obrero y la irrevocabili-dad.
Ahora bien, antes de ver directamente los textos de Lenin de esa época,
queremos decir que nos parece que lo esencial de la tesis marxista está en la
necesidad de la destrucción del aparato de Estado burgués, pero que la creación
de un nuevo aparato de tipo prole-tario no parece ser una tarea que pueda
cumplirse de un día para otro, aunque allí debe centrarse el esfuerzo del
proletariado.
En 1921 Lenin decía:
Nuestros tribunales son tribunales de clase dirigidos contra la
burguesía. Nuestro ejército es un ejército de clase dirigido contra la
burguesía. La buro-cracia existe, no en el ejército sino en los servicios.[90]
Examinemos más detalladamente lo que ocurre en este sector del Estado en
esa época:
89 Marx planteaba como excepción la
Inglaterra de su época.
90 "EI impuesto en especie”
Obras escogidas. m, p. 626.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 82,
(de 220)
Hemos heredado el viejo aparato estatal y esta ha sido nuestra
desgracia. Es muy frecuente que este aparato trabaje contra nosotros. Ocurrió
que en 1917, después de que tomamos el poder, los funcionarios del Estado
comenzaron a sabotearnos. Entonces nos asustamos mucho y les rogamos: "Por
favor, vuelvan a sus puestos". Todos volvieron, y ésta ha sido nuestra
desgracia. Hoy poseemos una enorme masa de funcionarios, pero no disponemos de
elementos con sufi-ciente instrucción para poder dirigirlos de verdad. En la
práctica sucede con harta frecuencia que aquí, en la cúspide, donde tenemos el
poder del Estado en nuestras manos, el aparato más o menos funciona; pero en
los puestos inferi-ores disponen ellos a su manera, de tal forma que muy a
menudo contrarrestan nuestras medidas. En las altas esferas tenemos no sé
exactamente cuántos, pero creo que, en todo caso, sólo varios miles, a lo sumo,
unas decenas de miles, de hombres adictos. Pero en los puestos inferiores se
cuentan por centenares de miles de antiguos funciona-rios que hemos heredado
del régimen zarista y de la sociedad burguesa y que trabajan contra nosotros,
unas veces consciente y otras inconscientemente. Es indudable que, en este
terreno, no se conseguirá nada a corto plazo. Tendremos que trabajar muchos
años para perfeccionar el aparato, cambiar su composición y atraer nuevas
fuerzas. Lo estamos haciendo a ritmo bastante rápido, quizá demasiado rápido.
Hemos fundado escuelas so-viéticas y facultades obreras, varios centenares de
miles de jóvenes estudian; acaso estudian demasiado de prisa, pero, de todas
maneras, la labor en este ter-reno ha comenzado y creo que nos dará sus frutos.
Si no nos apresuramos de-masiado en esta labor, dentro de algunos años
tendremos una masa de jóvenes capaces de cambiar radicalmente nuestro
aparato.[91]
5. Tipos de Estado y formas de gobierno
El Estado como conjunto de instituciones y normas está destinado a
reglamentar el fun-cionamiento de la sociedad de tal manera que éste permita la
constante reproducción de las condiciones económicas, ideológicas y
jurídico-políticas que aseguren una reproduc-ción de las relaciones de
dominación de una clase sobre las demás.
Ahora bien, el carácter del Estado variará en relación con el carácter
de las relaciones de producción.
Lo que determina, por lo tanto, el tipo de Estado es la estructura
económica sobre la cual el Estado se erige en superestructura política. Es así
como se pueden distinguir diferentes tipos de Estado en relación con las
diferentes relaciones de producción: es-clavista, feudal, capitalista,
etcétera.
Dentro del marco de cada uno de estos tipos de Estado pueden darse
diferentes formas de gobierno; por ejemplo, dentro del tipo de Estado
capitalista o burgués pueden existir formas de gobierno que van desde la
república "democrática" hasta la dictadura militar.
Así como el tipo de Estado depende de la estructura económica de la
sociedad, es decir, de la naturaleza de clase del Estado, las formas de
gobierno dependen de las condi-ciones históricas concretas.
91 Obras escogidas, tomo III,
p.773-774.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 83,
(de 220)
Toda persona o grupo que se mueva dentro de los márgenes estrechos de la
ideología dominante, en una sociedad capitalista, tenderá a suplantar el
problema de la naturaleza del Estado por el de las formas de gobierno, y de
este modo se oculta la naturaleza de clase del Estado que es el problema
esencial y decisivo.
5. Poder económico y poder político
A menudo se traza un paralelo demasiado riguroso entre la jerarquía de
poder en la estructura económica, por una parte, y aquella de la estructura
jurídico-política, por otra parte, como si la estructura del poder político se
limitara a reflejar la estructura del po-der económico, como si las mismas
clases ocuparan siempre los mismos lugares en am-bas estructuras. Esto es sin
dada justo como tendencia general. También es justo a largo plazo ya que una
contradicción importante y prolongada entre las dos jerarquías haría
insostenible la situación. Pero la historia concreta no coincide con esta
fórmula dema-siado simplificada y esquemática.
Un caso típico de no correspondencia entre el poder económico y el poder
político es el que se dio en Francia durante la dictadura de Luis Bonaparte En
este período la bur-guesía, que ocupa un lugar dominante en la estructura
económica, debe ceder su lugar en la estructura política para conservar su
lugar dominante en la estructura social, basado, precisamente, en su posición
dentro de la estructura económica.
Por tanto, cuando la burguesía excomulga como "socialista" lo
que antes ensal-zaba como "libe- ral", confiesa que su propio interés
le ordena esquivar cl pe-ligro de su gobierno propio que para poder imponer la
tranquilidad en el país tiene que imponérsela ante todo a su parlamento
burgués, que para mantener intacto su poder social tiene que quebrar su interés
político; que los individuos burgueses sólo pueden seguir explotando a otras
clases y disfrutando apacible-mente de la propiedad, la familia, la religión y
el orden bajo la condición de que su clase sea condenada con las otras clases a
la misma nulidad política; que para salvar la bolsa hay que renunciar a la
corona. [92]
Otro caso típico de no correspondencia entre poder económico y poder
político es el caso de Alemania en la época moderna. La burguesía estaba tan
temerosa de la impor-tancia política que adquiría el proletariado que para
mantener su dominación económica prefirió dejar en su lugar el poder de los
Junkers, es decir, de los terratenientes feudales. En este caso tenemos, por lo
tanto, un poder político de tipo feudal-absolutista que re-aliza una política
económica sirviendo a los intereses de la burguesía.
7. El Estado en una sociedad capitalista [93]
Aparentemente, el Estado no interviene en la explotación capitalista
sino que parece de-jarla desarrollarse siguiendo sus propias leyes; aún más,
parece que el Estado pudiera intervenir a través de la legislación para limitar
esta explotación. La idea de un Estado por encima de las clases encuentra
materia de qué alimentarse en la estructura del sis-
92 Marx, "El dieciocho
Brumario de Luis "Bonaparte" Obras escogidas t. t, p. 273.
93 Este punto es, en su mayor
parte, una traducción de las ideas mas importantes que figuran en el articulo
sobre el capitalismo de Estado de la revista Cahiers Marxistes-Leninistes. núm
16, pp. 2-19.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 84,
(de 220)
tema de producción capitalista, donde el Estado no interviene
directamente en la explo-tación. La explotación "pacífica" se realiza
mediante un acto pacifico de compra y venta: el contrato de trabajo.
La explotación se realiza así sin la intervención de la presión estatal.
La relación indi-vidual de igualdad y de libertad en el acto contractual de
compra y venta de la fuerza de trabajo llega a ser posible gracias a la
dependencia previa de la clase obrera frente a la clase capitalista, debido a
la separación del trabajador de sus medios de producción y a la concentración
de estos medios en manos de los capitalistas. La libertad individual tiene por
fundamento el sostenimiento de la clase obrera, que se ve obligada a aceptar
las condiciones que le fija el capital.
Los hilos invisibles que hacen de la clase obrera la propiedad privada
de la clase capital-ista no tendrían solidez si no es porque el Estado
garantiza la propiedad y, con ello, la libertad del capital. El Estado asegura
así las condiciones generales de existencia del sistema de producción
capitalista, previendo y reprimiendo los atentados contra la liber-tad gracias
a su ejército de funcionarios del aparato jurídico-político y, en última
instan-cia, gracias a sus fuerzas armadas. Una vez asegurada la separación del
trabajador de sus medios de producción, la conservación de las condiciones
generales del modo de producción capitalista puede ejercerse bajo la forma de
intervención represiva sólo en el caso de que ocurran violaciones a la
propiedad, lo que alimente la ilusión de que el Estado no interviene en la
explotación.
Sin embargo:
1. En todos los lugares en que el
capitalismo está poco desarrollado y donde los traba-jadores no se encuentran
separados de sus medios de producción en una gran escala el Estado se pone
directamente al servicio del capital para ayudar a explotar a los traba-jadores.
(Ej.: El Congo, el capitalismo inglés en la India.)
2. La no intervención en la
explotación directa aparece como lo que es: una intervención permanente,
represiva, para garantizar las condiciones de explotación cada vez que la
libertad de explotación, garantizada por la propiedad capitalista, se encuentre
amenazada por la lucha de los trabajadores, cada vez que el acto libre de
compra y venta que asegura la continuidad de la explotación sea amenazado por
una huelga, cada vez que los trabajadores pretendan asegurar ellos mismos la
producción ocupando las fábri-cas o las tierras. Entonces interviene el aparato
represivo, judiciario y el ejército del Estado. Todos los conflictos que
amenazan la libre disposición de los medios de pro-ducción por parte del
capitalista desencadenan la intervención del Estado de una u otra manera.
La clase capitalista y sus apologistas se esfuerzan por hacer creer en
un nuevo capital-ismo que habría superado su enfermedad infantil: la anarquía
de la producción; tratan en vano de hacer creer en una disciplina nueva,
adquirida gracias a reformas fundamentales de estructura y al nuevo papel que
desempeña el Estado en la regularización de los ci-clos del capital. En la base
de todas estas ilusiones reformistas reside la idea de que la anarquía
capitalista ha terminado, de que la sociedad hace prevalecer sus necesidades
sobre el curso del desarrollo. Por último, un sujeto central apareció: el
Estado que dirige y reglamenta el desarrollo imponiendo el punto de vista de
las necesidades sociales.
La interpretación burguesa pone unilateralmente el acento en la
socialización de las fuerzas productivas: si la concurrencia lleva consigo la
centralización de capitales, la
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 85,
(de 220)
eliminación de los pequeños por los grandes y la socialización
progresiva de las difer-entes ramas de la economía, ¿no puede ocurrir lo mismo
para toda la sociedad, no nos acercamos así a la existencia de un trust único,
de una empresa gigantesca capaz de en-globar todas las ramas de la producción?
La respuesta general a esta ilusión es que el desarrollo desigual es la
ley absoluta del desarrollo capitalista.
El capitalismo vive de la desigualdad del desarrollo; no reabsorbe una
desigualdad si no es para crear otra. Desarrolla las fuerzas productivas en una
rama para sacar partido del bajo desarrollo de las empresas concurrentes;
socializa una rama entera para sacar par-tido de la relativa debilidad de las
ramas a las cuales vende o a las que compra. Según los apologistas del
neocapitalismo, la aparición de empresas gigantes que conocen y dominan el
mercado ha sido un factor decisivo en la planificación de la producción y la
eliminación de las crisis. Ellos no ven que, si una empresa logra la
eliminación de todos sus competidores y conquista una posición de monopolio, el
desarrollo de las fuerzas productivas, así realizado, no sirve para satisfacer,
en forma más amplia, las necesidades sociales, bajando los precios tanto como
lo permitieran los bajos costos de producción; la posición de monopolio
conquistada les sirve para imponer precios que les permitan realizar
sobrebeneficios. En esta lucha por la dominación del mercado cada fuerza
capi-talista que busca obtener el monopolio construye fábricas gigantes capaces
de copar el-las solas el mercado. La fuerza que es capaz de obtener los costos
más bajos e inundar el mercado con los precios más bajos gana la posición
dominante. El resultado es un exce-dente considerable de capacidad de
producción no empleada, estando cada empresa gi-gante preparada para copar por
sí sola el mercado. Esta capacidad no empleada sobre-pasa el 50% en Estados
Unidos. El costo del sobreequipamiento inicial es compensado ampliamente por
los precios de monopolio adquiridos después de la victoria.
Otra estrategia de monopolio es posible cuando en una rama una empresa
logra poseer de manera durable procedimientos de producción superiores a los de
los concurrentes, por ejemplo, monopolizando las patentes.
Por otra parte, los monopolios que viven del desarrollo desigual tienen
interés en dejar subsistir a su lado empresas más débiles; así, cuando el
Estado quiera fijar los precios, debe tomar en cuenta el costo de producción
más alto de estas empresas si no quiere ob-ligarlas, a desaparecer. La empresa
monopolista logra así un sobrebeneficio, puesto que sus costos de producción
son más bajos que los de estas empresas.
Por lo tanto, la socialización de las fuerzas productivas y el
conocimiento del mercado tienden a reforzar las desigualdades del desarrollo
capitalista estabilizando los sobre-beneficios.
En estas condiciones, cuán absurda parece ser la idea de una
planificación social en el régimen capitalista, es decir, de un desarrollo
igual.
En efecto, los capitales más poderosos buscan siempre no el beneficio
normal sino el sobrebeneficio. Sólo la absoluta igualdad de los beneficios para
todos los capitales per-mitiría pensar sin utopía en una repartición racional
de los capitales según un plan. Ahora bien, la ley del desarro-llo capitalista
es desigual: beneficios diferentes aparecían en las diferentes ramas en la
época de la libre concurrencia; la transformación actual de la estructura
capitalista, es decir, la socialización de las fuerzas productivas y el
desar-rollo de los monopolios, la producción en masa, la centralización
financiera, la aplica-
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 86,
(de 220)
ción cada vez más grande de la ciencia a la producción, permiten
actualmente conquis-tar no ya de una manera pasajera, sino por largos períodos,
posiciones de sobrebenefi-cio.
El capitalismo, en el curso de su desarrollo, ha debido inventar medios
para adaptar sus estructuras al desarrollo de las fuerzas productivas; así,
cuando el nivel de las fuerzas productivas hizo que el capital de un individuo
o de una familia ya no fuera suficiente para poner en obra las fuerzas
productivas, el cuadro estrecho de la propiedad individual fue ampliado por la
sociedad por acciones y remplazado por la propiedad colectiva de los
capitalistas; de la misma manera, hoy la propiedad del Estado permite la
adaptación que no excede, sin embargo, los límites de la relación capitalista.
Si fuerzas productivas gigantes no pueden ser explotadas con un beneficio
normal, entonces suelen intervenir medidas de nacionalización. Se nacionalizan
aquellos sectores de mayor composición orgánica del capital de tal modo que la
igualdad de la cuota de ganancia se realice entre capitales de menor
composición orgánica, lo que da por resultado una cuota de ganancia más alta.
Por otro lado, las esferas nacionalizadas -energía, transportes, etc-
sirven a todas las ramas capitalistas; por consiguiente, los capitalistas
tienen interés en que la producción de estas esferas sea abundante, regular y
barata.
Una tal intervención del Estado no tiene por objetivo cometer al capital
a una dirección central, sino liberar aún más su iniciativa, reforzar su
autonomía, permitirle continuar su búsqueda del máximo de beneficio.
El capitalismo de Estado, tomado en el sentido estrecho de sector
nacionalizado, puede, si se hace abstracción de las relaciones que mantiene con
el resto del capitalismo, dar la ilusión de ser un embrión de sector
socialista. Pero el capitalismo de Estado designa, de hecho, una realidad que
engloba en una misma estructura el sector capitalista privado y el sector
capitalista de Estado
El sector nacionalizado, por la función especial que cumple en el
capitalismo actual, permite que el capital reconozca el carácter social de las
fuerzas productivas, perman-eciendo sin embargo en los limites del modo de
producción capitalista.
El capitalismo monopolista de Estado no es un sistema de producción
socialista que se desarrolla en el seno de un sistema de producción
capitalista, sino que es la forma actual que adquiere la subordinación del
Estado a los intereses del capital.
Sólo un conocimiento de las leyes generales del modo de producción
capitalista permite determinar los limites exactos entre los cuales pueden
darse las variaciones. Las leyes generales fijan los límites y es, en última
instancia, el aparato represivo del Estado el que defiende su realización.
Entre estos límites se extiende el campo de acción de la política burguesa cuyo
objeto es jugar sobre las variaciones posibles dentro de estos límites, para
mantener los límites mismos, mantener el enfrentamiento de las clases den-tro
de estos límites. La política del proletariado consiste, por el contrario, en
acumular fuerzas en la lucha para preparar las condiciones de la supresión de
los límites impues-tos por la dictadura del capital.
Por ejemplo, la lucha por la limitación de la jornada de trabajo no pone
en cuestión los fundamentos de la explotación; se inscribe, por lo tanto,
dentro de los limites fijados por las leyes de este sistema de producción.
Entre estos límites se extiende el campo de la política que la burguesía puede
aceptar. El Estado puede intervenir para sancionar y es-
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 87,
(de 220)
tabilizar una relación de fuerzas. Cuando la clase obrera era débil y
desorganizada, el Estado intervino para prolongar la jornada de trabajo
mediante una legislación sangui-naria. Cuando la clase obrera se fortifica, la
clase capitalista cede y el Estado impone la legislación limitando la jornada
de trabajo.
Si el Estado puede así imponer al capital el punto de vista de los
intereses de la sociedad bajo la forma de ley, se debe a que esta intervención
se inscribe dentro de los límites aceptables por el sistema de producción; de
ninguna manera podría imponerse el punto de vista de la sociedad si éste fuera
al encuentro de las leyes fundamentales del capital, por ejemplo, para imponer
un desarrollo igual impidiendo al capital toda libertad de movimiento.
Sin embargo, antes de terminar este punto, nos parece importante señalar
que, si bien las conquistas de la clase obrera se encierran dentro de los
marcos del sistema capitalista, ellas van creando contradicciones cada vez más
grandes y van preparando, por lo tanto, las condiciones materiales políticas de
su desaparición.
8. El Estado en la transición del
capitalismo al socialismo. La dictadura del prole-tariado
Hemos visto aquí cómo una de las tesis fundamentales del marxismo con
respecto al Estado es la necesidad que tiene el proletariado revolucionario,
cuando se ampara del poder político, de destruir el aparato de Estado burgués y
crear un nuevo tipo de aparato de Estado, algunas de cuyas características
veíamos al estudiar la Comuna de París.
Ahora bien, ¿cuál debe ser el carácter de este Estado, aquello que lo
define esencial-mente desde el punto de vista de clase?
Antes de responder a esta pregunta, examinemos brevemente cuál es la
situación gen-eral del proletariado en la transición del capitalismo al
socialismo, ya que de ello de-penderá, en gran medida, el carácter que deba
tomar este nuevo Estado.
Durante la transición del capitalismo al socialismo todavía existen las
clases sociales, y, por lo tanto, la lucha de clases no ha desaparecido sino
que reviste otras formas. El pro-letariado ha llegado a ser la clase dominante,
pero su debilidad es todavía muy grande.
Esta debilidad se sitúa fundamentalmente a dos niveles: 1] a nivel de la
infraestructura económica, 2] a nivel de la superestructura ideológica.
1] La debilidad a nivel de la infraestructura radica en la
no-correspondencia que existe entre las nuevas relaciones socialistas de
producción establecidas en los sectores más importantes de la economía y las
relaciones técnicas de producción que están todavía algo atrasadas. La
propiedad social de los medios de producción no va acompañada por una
apropiación real de estos medios en forma colectiva; siguen dirigiendo la
produc-ción algunos técnicos y administradores formados en el régimen anterior.
El problema esencial de la construcción del socialismo, a nivel de la
infraestructura económica, es resolver esta contradicción.
Mientras las relaciones de producción socialista no se hayan establecido
en todos los sectores de la economía, y mientras no se haya resuelto la
contradicción entre propiedad social y apropiación colectiva real, la que sólo
se resolverá logrando un fuerte desarrollo de las fuerzas productivas, los
riesgos de restauración del capitalismo, de retroceso ha-
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 88,
(de 220)
cia el régimen anterior, siguen existiendo. El período de transición es,
por lo tanto, un período de lucha encarnizada por implantar definitivamente el
socialismo.
2] Debilidad a nivel de la .superestructura ideológica. Dada la
situación económica de-scrita por Lenin en la cita anterior, se instaura una
lucha entre dos vías: la socialista y la capitalista. Esta lucha, que tiene su
base económica, existe sobre todo a nivel ideológico. Las clases que han sido
desposeídas en gran parte de su poder económico buscan otro frente de lucha: el
frente ideológico. Se esfuerzan de mil maneras por infil-trar sus ideas en la
nueva organización social. La debilidad del proletariado es muy grande en el
terreno ideológico. El peso de la tradición y de las costumbres de muchas
generaciones no puede cambiarse de un día para otro. De la misma manera que ha
sido necesario realizar una revolución política para tomarse el poder del
Estado, y una revolución económica para cambiar las relaciones de producción de
tipo capitalista por relaciones socialistas, es necesario realizar una
revolución a nivel de la ideología.
Y para que esta revolución sea verdaderamente eficaz debe realizarse con
la partici-pación de las masas; no basta revolucionar la ideología de algunos
intelectuales y artis-tas, es necesario que todo el pueblo luche contra los
antiguos hábitos e ideas egoístas e individualistas legados por el régimen
capitalista para adquirir una nueva concepción del mundo: la concepción
socialista y los nuevos hábitos de solidaridad y cooperación colectiva.
En el texto que sigue Lenin define justamente la esencia de la dictadura
del proletariado a partir de las tareas que surgen para dar cuenta de estos dos
tipos de debilidades:
La "esencia fundamental" de la dictadura del proletariado
reside en la organi-zación y disciplina del destacamento avanzado de los
trabajadores, de su van-guardia, de su único dirigente: el proletariado. Su
objetivo es construir el so-cialismo, suprimir la división de la sociedad en
clases, convertir a todos los miembros de la sociedad en trabajadores, destruir
la base sobre la que des-cansa la explotación del hombre por el hombre. Este
objetivo no puede alcan-zarse de un golpe; ello exige un período bastante largo
de transición del capi-talismo al socialismo, tanto porque reorganizar la
producción es empresa difícil, como porque se necesita tiempo para introducir
cambios radicales en to-dos los dominios de la vida y porque la enorme fuerza
de la costumbre de un modo burgués y pequeñoburgués de dirigir la economía sólo
puede superarse en una lucha larga y tenaz. Precisamente por esto habla Marx de
todo un período de dictadura del proletariado como período de transición del
capitalismo al so-cialismo.[94]
Ahora bien, como para cumplir estas tareas el proletariado se encuentra
con la oposición encarnizada de la burguesía, el Estado proletario debe tomar
necesariamente la forma de dictadura contra las clases que se oponen a la
construcción del socialismo.
La dictadura del proletariado es la guerra más abnegada y mas implacable
de la nueva clase contra un enemigo más poderoso, contra la burguesía, cuya
re-sistencia se ve duplicada, por su derrocamiento (aunque no sea más que en un
país) y cuya potencia consiste no sólo en la fuerza del capital internacional,
en
94 “Mi saludo a los obreros
húngaros", Obras completas, Ed. rusa, t. 6, pag.358. En Marx, Engels.
Lenin, op. cit., p. 251.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 89,
(de 220)
la fuerza y en la solidez de los vínculos internacionales de la
burguesía, sino, además, en la fuerza de la costumbre, en la fuerza de la
pequeña producción. Porque, por desgracia queda todavía en el mundo mucha,
muchísima pequeña producción y la pequeña producción engendra capitalismo y
burguesía con-stantemente, cada día, cada hora, de modo espontáneo y en masa.
Por todos es-tos motivos, la dictadura del proletariado es necesaria, y la
victoria sobre la burguesía es imposible sin una guerra prolongada, tenaz,
desesperada, a muerte; una guerra que exige serenidad, disciplina, firmeza,
inflexibilidad y una voluntad única.[95]
Pero esta dictadura contra el grupo minoritario de privilegiados es una
democracia para la mayoría del pueblo. ¿Acaso las medidas sugeridas por Marx
después de la experien-cia de la Comuna de París no tienen un carácter
esencialmente democrático?
La democracia burguesa es la democracia para una minoría y la dictadura
para la may-oría del pueblo se transforma ahora en democracia para la mayoría y
dictadura para el pequeño grupo que no acepta desprenderse de sus privilegios.
El proletariado desearía implantar el socialismo en un régimen de
absoluta democracia para todos, pero la realidad de la lucha de clases, el
carácter que ella toma necesaria-mente cuando éste se propone destruir los
privilegios de las clases dominantes, hace ne-cesaria esta dictadura.
Uno de los aportes importantes de Marx a la teoría de la historia es
haber señalado en forma muy clara esta necesidad.
En el siguiente texto Lenin demuestra el papel que desempeña la
dictadura del prole-tariado en la teoría marxista.
Lo fundamental en la doctrina de Marx es la lucha de clases. Así se dice
y se es-cribe con mucha frecuencia. Pero esto no es exacto. De esta inexactitud
se de-riva con gran frecuencia la tergiversación oportunista del marxismo, su
fal-seamiento en un sentido aceptable para la burguesía. En efecto, la doctrina
de la lucha de clases no fue creada por Marx, sino por la burguesía, antes de
Marx, y es, en términos generales, aceptable para la burguesía. Quien reconoce
solamente la lucha de clases no es aún marxista, puede mantenerse todavía
den-tro del marco del pensamiento burgués y de la política burguesa.
Circunscribir el marxismo a la doctrina de la lucha de clases es limitar el
marxismo, bas-tardearlo, reducirlo a algo que la burguesía puede aceptar. Marxista
sólo es el que hace extensivo el reconocimiento de la lucha de clases al
reconocimiento de la dictadura del proletariado. En esto es en lo que estriba
la más profunda diferencia entre un marxista y un pequeñoburgués En esta piedra
de toque es en
la que hay que contrastar la comprensión y el reconocimiento real del
marx-ismo.[96]
Para terminar, queremos decir que, de la misma manera en que existen
distintas formas de Estado burgués, pero su esencia es la misma: una dictadura
de la burguesía, de la
95 Lenin, "La enfermedad
infantil del "izquierdismo" en el comunismo” Obras escogidas, III, p.
359
96 El Estado y la revolución
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 90,
(de 220)
misma manera, la transición del capitalismo al socialismo puede producir
diversas for-mas de Estado proletario, pero su esencia será necesariamente una:
la dictadura del pro-letariado.
Resumen
En este capítulo hemos definido lo que se entiende por estructura
jurídico-política; luego hemos analizado la institución más importante de este
nivel en una sociedad de clases: el Estado. Hemos visto que es necesario
distinguir dos funciones estatales: una función de tipo técnico y una función
de dominación política de clase. Hemos visto la diferencia que existe entre
aparato de Estado y poder político, entre destrucción y extin-ción del Estado,
entre tipos de Estado y formas de gobierno. Hemos señalado que no siempre
coincide el poder económico con el poder político. Por último, nos hemos
detenido en el análisis de algunos aspectos del Estado capitalista actual y en
las carac-terísticas fundamentales de la dictadura del proletariado. En este
capítulo hemos visto los siguientes conceptos del materialismo histórico:
aparato jurídico-político -aparato de Estado - poder político - extinción del
Estado - destrucción del Estado - dictadura del proletariado
CUESTIONARIO
1. ;Qué se entiende por estructura
jurídico-política?
2. ¿Cuáles son las funciones del
Estado?
3.¿Qué se entiende por aparato de Estado?
4. Qué se entiende por extinción
del Estado?
5. ¿Qué se entiende por destrucción
del Estado?
6. ¿Qué se entiende por poder
político'
7. ¿Qué se entiende por tipos de
Estado?
8. ¿Qué se entiende por formas de
gobierno?
9. ¿Por qué es impórtame no
confundir ambos conceptos?
10. Cuáles son las
diferentes formas de gobierno que existen actualmente en los estados
capi-talistas latinoamericanos?
11.¿En qué país o en qué países de América Latina no coincide el poder
económico de la clase capitalista con el poder político de esta misma clase?
12.¿Por qué se afirma que el Estado capitalista está por encima de las
clases sociales?
13.La nacionalización de ciertos sectores de la producción de un país,
¿perjudica o favorece a la burguesía de ese país?
14.¿Cuál es la diferencia entre nacionalización y socialización?
15.¿Por qué es necesaria la dictadura del proletariado?
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 91,
(de 220)
TEMAS DE REFLEXIÓN
1.¿Cómo analizar desde el punto de vista marxista la sucesión de
dictaduras militares en América Latina?
2.¿Cuáles son las posibilidades de maniobra de los estados capitalistas
latinoamericanos frente a los intereses del imperiálismo norteamericano?
3. Qué sectores de la producción
pueden ser nacionalizados en América Latina sin perjudicar los intereses de la
burguesía?
4.¿Cómo destruir cl aparato de Estado burgués después de haber logrado
la conquista del poder político?
BIBLIOGRAFIA
LENIN; El Estado y la revolución.
LENIN: Acerca del Estado.
ENGELS El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado.
ENGELS: Socialismo utópico y socialismo científico (últimas páginas).
MARX-ENGELS: La ideología alemana, pp. 68-72. Ver textos escogidos, pp. 321-4.
CAHIERS MARXISTIS-LENINISTES: núm. 16, pp, 2-19 ("Sur le capitalisme
d'État"
POULANTZAS, N.: "Preliminares al estudio de la hegemonía del
Estado," Pensamiento Crítico, núm. 7, agosto, 1967, pp. 174
LUKÁCS George "Critique du manuel de sociologie de
Boukharine," en L'Homme et la Société, núm. 2, oct.-nov.-dic. 1966, París,
pp. 175-176.
POULANTZAS. N: Poder político y clases sociales en el Estado
capitalista, Siglo XXI México, 1969.
***** *****
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 92,
(de 220)
CAPÍTULO VIII
MODO DE PRODUCCIÓN, FORMACIÓN SOCIAL
Y COYUNTURA POLÍTICA
---------------------------------------------------------------------------------------------------------
1. El concepto de modo de
producción. 2. El concepto de formación social. 3. ¿Cuál es el objeto de El
capital de Marx? 4. El concepto de coyuntura política. 5. El concepto de
transición.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
1. El concepto de modo de producción
Después de haber estudiado los niveles: económico, jurídico-político e
ideológico de la sociedad, pasemos a los elementos que nos permitirán definir
el concepto marxista de modo de producción.
Marx y Engels emplean frecuentemente la expresión “modo de producción”
de bienes materiales" o simplemente "modo de producción" para
describir la manera, la forma, el modo en que se producen los bienes
materiales.
Veamos algunos textos:
El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la
vida so-cial, política y espiritua[l97]
Lo que distingue a las épocas económicas unas de otras no es lo que se
hace, si-no cómo se hace, con qué instrumentos de trabajo se hace.[98]
El capitalismo se ampara primero del trabajo en las condiciones técnicas
dadas por el desarrollo histórico. No modifica inmediatamente el modo de
producción. La produc-ción de plusvalía, bajo la forma considerada
anteriormente, es decir, obtenida por una simple prolongación de la jornada de
trabajo, se presentó independientemente de todo cambio en el modo de
producción.[99]
La concepción materialista de la historia parte del principio de que la
produc-ción y, junto con ella, el intercambio de sus productos, constituyen la
base de todo el orden social; que en toda sociedad que se presenta en la
historia la dis-tribución de los productos y, con ella, la articulación social
en clases o esta-mentos, se orienta por lo que se produce y por cómo se
produce, así como por el modo como se intercambia lo producido. Según esto, las
causas últimas de to-das las modificaciones sociales y las subversiones
políticas no deben buscarse en las cabezas de los hombres, en su creciente
comprensión de la verdad y de la justicia eterna, sino en las transformaciónes
de los modos de producción y de
97 Marx, Prefacio a la Contribución
a la crítica de la economía política. [Subrayado por el autor.]
98 Marx, El capital, t, p. 132.
99 Das Kapital, I, p. 328. En la
edición española se emplea el término "régimen de producción" en
lugar de "modo de producción" que es la traducción exacta del término
alemán Produktonsweise:
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 93,
(de 220)
intercambio; no hay que buscarlas en la filosofía, sino en la economía
de la época de que se trate.[100]
Ahora bien, no se debe confundir la expresión "modo de producción
de bienes materia-les" con el concepto de MODO DE PRODUCCIÓN. La primera
es una noción descrip-tiva y se refiere sólo a la estructura económica de la
sociedad; el segundo, por el contra-rio, es un concepto teórico y se refiere a
la totalidad social global, es decir, tanto a la estructura económica como a
los otros niveles de la totalidad social: jurídico-político e ideológico.
Marx y Engels no definieron jamás el concepto de MODO DE PRODUCCIÓN que
tan a menudo emplean. La mayoría de los autores marxistas utiliza esta
expresión sin defi-nirla y los que la definen limitan su significación al nivel
económico solamente. Noso-tros pensamos, sin embargo, siguiendo a Louis
Althusser, que la reducción de este con-cepto al solo nivel económico limita el
sentido implícito que Marx le da en El capital, su obra más acabada.
A1 estudiar el modo de producción de bienes materiales, es decir, lo que
hemos llamado proceso de producción, hemos visto que, desde el punto de vista
marxista, no basta de-finirlo sólo como un proceso de tipo técnico. Este
proceso técnico se da dentro de rela-ciones sociales determinadas, que son las
que en último término lo hacen posible, las relaciones sociales de producción.
Hemos visto, además, que en la constitución de estas relaciones intervienen
elementos de la superestructura de la sociedad. Sin un consenti-miento,
explícito o implícito, de los miembros de una sociedad y de sus instituciones,
estas relaciones no podrían mantenerse en vigor.
Esto es lo que afirma Engels en el siguiente texto, réfiriéndose a las
sociedades de clase:
La sociedad existente hasta hoy, que se ha movido en contraposición de
clase, necesitaba el Estado, esto es, una organización de la clase explotadora
en cada caso para mantener las condiciones externas de la producción, es decir,
señala-damente, para someter por la violencia y mantener a la clase explotada
en las condiciones de opresión dictadas por el modo de producción (esclavitud,
servi-dumbre de la gleba o vasallaje, trabajo asalariado).[101]
En este texto Engels muestra la necesidad de la existencia de
condiciones superestructu-rales para mantener un determinado tipo de producción
social.
Veamos ahora lo que dice el mismo Marx en uno de los escasos textos más
explícitos de
El capital sobre este tema:
...Es, sin embargo, evidente que en las condiciones primitivas y poco
desarro-lladas que se encuentran en la base de esta relación social de
producción[102] y del modo de producción, correspondiente, la tradición
desempeña, necesaria-mente, un papel preponderante. Es igualmente evidente que,
en este caso como
100 Engels, Anti-Dühring, p.
264.
101 Íbid., p. 277.
102 Marx se refiere aquí a
las relaciones precapitalistas en las que el terrateniente es el propietario de
la tierra y el productor directo es un simple poseedor perteneciendo de jure
todo su trabajo sobrante al terratenien-te. El capital,III, p. 734.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 94,
(de 220)
en todos los otros, la fracción dirigente de la sociedad tiene gran
interés en dar el sello de la ley al estado de cosas existente y en fijar
legalmente las barreras que el uso y la tradición han trazado. Prescindiendo de
toda otra consideración, esto se produce, por lo demás espontáneamente, tan
pronto como la reproduc-ción de la base del estado de cosas existente y las
relaciones que se encuentran en su origen adquieren, con el transcurso del
tiempo, una forma reglamentada y ordenada; esta regla y este orden son, ellos
mismos un factor indispensable de todo modo de producción que debe tomar el
aspecto de una sociedad sólida, in-dependiente del simple azar o de lo
arbitrario. Esta forma la alcanza por su propia reproducción siempre
recomenzada.[103]
Si la tradición y el orden son "factores indispensables de todo
modo de producción", como Marx lo expresa claramente en este texto, éste
no puede ser definido solamente como estructura económica de la sociedad, sino
que abarca la totalidad social global.
El concepto de modo de producción es justamente el concepto que nos
permite pensar, es decir, conocer en forma científica una totalidad social.
Existe una gran diferencia entre describir una cosa -señalar sus
características visibles-y conocer una cosa. Cuando un enfermo expone a su
médico lo que siente no hace sino describir los síntomas de su enfermedad. El
médico, con su conocimiento del organismo humano, es capaz de diagnosticar, a
partir de estos síntomas, una enfermedad determi-nada, por ejemplo,
apendicitis. Resume en una palabra la larga descripción de los sín-tomas hecha
por el enfermo. Esta palabra implica un conocimiento de la enfermedad. La
aplicación de este conocimiento es lo que le permite sanar al enfermo. Para
llegar a diagnosticar una enfermedad determinada es necesario captar la unidad
que permite comprender los diferentes síntomas. De la misma manera, para llegar
a definir un obje-to, para llegar a conocerlo, es necesario descubrir la unidad
o la forma de organización de los elementos que sirven, en un primer momento,
para describirlo.
Se puede describir una sociedad, decir, por ejemplo, que en toda
sociedad existen indus-trias, campos cultivados, correos, escuelas, ejército,
policía, leyes, corrientes ideológi-cas, etc. Pero la organización de estos
elementos en diferentes estructuras (económica, jurídico-política e ideológica)
y la determinación del papel que cada una de estas estruc-turas desempeña en la
sociedad, nos permite pasar de la descripción al conocimiento de una realidad
social, establecer las leyes de su desarrollo y, por lo tanto, la posibilidad
de guiarlo conscientemente. En la época de Marx todo el mundo percibía,
describía, los síntomas de la "enfermedad capitalista": la pobreza de
las masas, la riqueza de ciertos pequeños grupos, la explotación de la mujer y del
niño, etc. Algunos se rebelaban, otros buscaban explicar esta situación
recurriendo a las leyes divinas fatalistas: "siempre habrá pobres entre
nosotros". Pero Marx y Engels supieron pasar de la descripción al
conocimiento de las causas y de las leyes de desarrollo capitalista,
conocimiento que permitió, más tarde, a los partidos marxistas hacer la
revolución y establecer regímenes sociales nuevos.
Después de lo dicho anteriormente se puede comprender mejor la
afirmación que habíamos hecho: el concepto de modo de producción es el concepto
teórico que permite pensar la totalidad social.
103 Traducción directa de Das
Kapital III, pp. 801-802; El capital, III. pp. 734-735.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 95,
(de 220)
Todo modo de producción está constituido por:
I] Una estructura global, formada por tres estructuras regionales:
estructura económica, estructura jurídico-política (leyes, Estado, etcétera), y
estructura ideológica (ideas, cos-tumbres, etcétera) .
2] En esta estructura global, una de las estructuras regionales DOMINA a
las otras.
Es importante señalar aquí que no es el nivel o estructura económica el
que desempeña siempre el papel dominante, como lo pretenden, a menudo, los
vulgarizadores del marxismo. Marx nos lo dice claramente en una nota del primer
libro de El capital:
Aprovecharé la ocasión para contestar brevemente a una objeción que se
me hizo por un periódico alemán de Estados Unidos al publicarse, en 1859 mi
obra Contribución á la crítica de la economía política. Este periódico decía
que mi tesis según la cual el régimen de producción vigente en una época dada y
las re-laciones de producción propia de este régimen, en una palabra, "la
estructura económica de la sociedad, es la base real sobre la que se alza la
superestructu-ra jurídica y política y a la que corresponden determinadas
formas de concien-cia social" y que "el régimen de producción de la
vida material condiciona todo el proceso de la vida social, política y
espiritual", era indudablemente exacta respecto al mundo moderno, en que
predominan los intereses materiales, pero no podía ser aplicada a la Edad
Media, en que reinaba el catolicismo, ni a Ate-nas y Roma, donde imperaba la
política. En primer lugar, resulta peregrino que haya todavía quien piense que
todos esos tópicos vulgarísimos que corren por ahí acerca de la Edad Media y
del mundo antiguo son ignorados de nadie. Es indudable que ni la Edad Media
pudo vivir del catolicismo ni el mundo antiguo de la política. Lejos de ello,
lo que explica por qué en una era fundamental la política y en la otra el catolicismo
es precisamente el modo como una y otra se ganaban la vida.[104]
Si resumimos lo esencial de esta nota, podemos observar que Marx
sostiene que si lo económico domina en el capitalismo, no se puede negar que en
la Edad Media domina-ba el catolicismo (es decir, una estructura ideológica) y
en Atenas y Roma, la política. Pero dice: "son las condiciones económicas
de entonces las que explican..." por qué en un caso el catolicismo y en el
otro la política desempeñaban el papel principal (o domi-nante).
3] En esta estructura global, la estructura económica es Siempre
DETERMINANTE en última instancia.
Como lo indica el texto que acabamos de citar, son las condiciones
económicas las que DETERMINAN cuál de las estructuras regionales tendrá el
papel dominante.
La distinción entre el papel dominante y el papel determinante en última
instancia es una distinción fundamental que debe ser hecha y a la cual
Althusser ha dado todo su peso.
En Marx y en Engels es difícil encontrar formulaciones explícitas sobre
esta distinción, debido a que su objeto de estudio es eI modo de producción
capitalista en donde ambas
104 El Capital, t. I. pag.
46, nota 36.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 96,
(de 220)
determinaciones coinciden. El nivel económico desempeña en este modo de
producción no sólo el papel determinante en última instancia sino también el
papel dominante.
Precisemos más lo que entendemos por estructura dominante. A nivel de
modo de pro-ducción consideramos dominante aquella estructura regional que
desempeña el papel fundamental en la reproducción de un modo de producción
determinado.
En el caso del modo de producción capitalista, su reproducción está
asegurada por leyes internas a la estructura económica. Ello no quiere decir
que los elementos superestructu-rales estén ausentes, sino que su presencia no
es el elemento fundamental en la repro-ducción del sistema. Son las leyes del
desarrollo económico capitalista (acumulación, reproducción ampliada, etc.) las
que determinan la forma en que se reproduce el sistema y le dan su carácter
específico. Los factores superestructurales sólo intervienen en forma
manifiesta cuando surgen obstáculos para el desarrollo de estas leyes. Ésta
sería la razón que permite afirmar que en el modo de producción capitalista es
la estructura económica la que ocupa el lugar dominante dentro de la estructura
global del modo de producción.
En el caso del modo de producción "servil" no son las leyes
económicas las que asegu-ran la reproducción del sistema. Para que el excedente
siga siendo acaparado por los señores de la tierra, se necesita la intervención
activa y fundamental de elementos de tipo superestructural. Sin una relación de
dependencia fundamental ligada a factores ideológicos y jurídico-políticos los
siervos no irían a trabajar la tierra del señor o no le entregarían parte de su
trabajo en otro tipo de renta (en productos o en dinero) . En este modo de
producción, por lo tanto, es dominante la superestructura ideológica o
jurídi-co-política, ya que es a través de ellas que se asegura la reproducción
del modo de pro-ducción.
4] Por último, lo que caracteriza a todo modo de producción es su
dinámica, es decir, la continua reproducción de sus condiciones de existencia.
El modo de producción capita-lista, por ejemplo, al mismo tiempo que reproduce
bienes materiales en una forma que implica la división de los hombres de esa
totalidad social en capitalistas y obreros, y que da origen a toda una
ideología que favorece este tipo de producción y a una forma de poder que la
defiende y la estimula, va continuamente reproduciendo sus condiciones de
producción.
Al mismo tiempo que produce bienes materiales, reproduce las relaciones
de producción capitalistas, y al mismo tiempo que reproduce estas relaciones
reproduce sus condicio-nes de existencia superestructurales, es decir, las
condiciones ideológicas y las relacio-nes de poder así como el papel que
desempeña dentro de la estructura social.
Llamaremos modo de producción al concepto teórico que permite pensar la
totalidad social como una estructura a dominante,[105] en la cual el nivel
económico es deter-minante en última instancia.
105 El concepto de estructura
a dominante empleado ha sido introducido por Louis Althusser en su artículo
"Sobre la dialéctica materialista", en La revolución teórica de Marx
Siglo XXI México, 1967, pp. 166-181. En la introducción de este libro hemos
dado la siguiente definición de este concepto: "La estruc-tura dominanle
define la totalidad marxista como un todo complejo que posee la unidad de una
estructura articulada, en la que existe un elemento que desempeña el papel
dominante y otros que le están subordi-nados; unidad dinámica en la que hay un
intercambio de papeles, siendo el nivel económico el que deter-mina en última
instancia el elemento de la estructura social que desempeñará el papel
dominante" (p. 8).
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 97,
(de 220)
Para finalizar debemos insistir en que el núcleo estructurador o matriz
del modo de pro-ducción son las relaciones de producción. Son estas relaciones
las que explican el tipo característico de articulación de las distintas
estructuras regionales en cada modo de producción, son ellas las que determinan
cuál de las estructuras ocupará el papel domi-nante. Recordemos que Marx dice
explícitamente que es "la relación directa existente entre los
propietarios de los medios de producción y los productores directos" la
que nos revela "el secreto más recóndito, la base oculta de toda la construcción
social".106
2. El concepto de formación social
El concepto de modo de producción se refiere a un objeto abstracto, a
una totalidad so-cial pura, "ideal", en la que la producción de
bienes materiales se efectúa en forma homogénea. Pero en la mayor parte de las
sociedades históricamente determinadas la producción de bienes materiales no se
efectúa de una manera homogénea. En una mis-ma sociedad se puede encontrar
diferentes tipos de relaciones de producción.
La Rusia analizada por Lenin en su artículo sobre El impuesto en
especies (que corres-ponde, más o menos, al período que va desde 1917 hasta
1929) es un ejemplo de la combinación de diferentes sistemas económicos. Veamos
la enumeración que hace Le-nin:
1] economía campesina patriarcal, es decir, natural en una gran medida;
2] pequeña producción mercantil (esta categoría comprende a la mayor
parte de los campesinos que venden trigo);
3] capitalismo privarlo;
4] capitalismo de Estado;
5] socialismo.
Rusia es tan grande y tan variada que todas estás diversas formas
económicas y sociales se mezclan en ella. En esto consiste la originalidad de
la situación.
Otro ejemplo es la Francia analizada por Marx en El 18 Brumario En ella
se encuentra una combinación de diferentes modos de producción de bienes
materiales: feudal, pa-triarcal, pequeño-mercantil y capitalista.
Ahora bien, estas diversas relaciones de producción que coexisten en una
sociedad his-tóricamente determinada no lo hacen en forma anárquica ni aisladas
unas de otras; una de ellas ocupa una situación dominante, imponiendo a las
demás sus propias leyes de funcionamiento.
En la Introducción a la critica de la economía política, Marx dice lo
siguiente:
106 " EI capital, t.
III, p. 738. Pensamos, por lo tanto, que no es correcto afirmar, como lo hace
Poutlanzas en su libro Poder político y clases sociales en el Estado
capitalista (Siglo XXI, México, 19119), que la ma-triz del modo de producción
es el tipo de articulación de sus distintos niveles. Si, como el mismo
Poulant-zas lo señala (pag. 22), son las relaciones de producción (propiedad,
apropiación real) las que determinan el tipo de articulación de los niveles del
modo de producción, este tipo de articulación no es sino un efec-to de aquello
que constituye realmente la matriz de este modo: las relaciones de producción.
Pensamos que esta concepción de Poulantzas constituye el punto nodal
estratégico de sus errores teóricos acerca del concepto de clases sociales.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 98,
(de 220)
En todas las formas de sociedad, es una producción determinada y las
relacio-nes engendradas por ella las que se asignan a todas las otras
producciones y a las relaciones engendradas por ellas su rango y su
importancia.[107]
Si estudiamos, por ejemplo, los diversos países de América Latina,
encontramos que existen diversas relaciones de producción que van desde las
relaciones capitalistas más desarrolladas hasta aquellas que caracterizan a una
economía casi autárquica en ciertas regiones, dominando en la mayor parte de
ellos, si no en todos, las relaciones de pro-ducción capitalista. Éstas someten
a sus leyes de desarrollo a las otras relaciones que le están subordinadas.
Por lo tanto, en la mayor parte de las sociedades históricamente
determinadas nos en-contramos con la existencia de varias relaciones de
producción. Pero en esta diversidad existe siempre una relación de producción
que es dominante y cuyas leyes de funciona-miento tienen una influencia
decisiva sobre las demás.
De lo expuesto anteriormente se deduce que la dominación de un tipo
determinado de relaciones de producción no hace desaparecer en forma automática
todas las otras rela-ciones de producción; éstas pueden seguir existiendo,
aunque modificadas y subordina-das a las relaciones de producción dominantes.
Podemos afirmar, por ejemplo, que desde la época de la conquista los
países de América Latina han estado sometidos al sistema capitalista mundial,
en un comienzo bajo la for-ma de capitalismo comercial y luego a través de
relaciones de producción propiamente capitalistas (en la mayor parte de ellos);
pero afirmar que este sistema capitalista mun-dial domina no significa negar
que existían y que todavía existen, en forma muy difun-dida, relaciones
precapitalistas de producción: relaciones de producción que se acercan a las de
la comunidad primitiva en algunos lugares aislados, relaciones semiserviles en
muchas zonas campesinas y una difusión bastante grande de la pequeña producción
ar-tesanal.[108]
Ahora bien, las relaciones de producción dominantes no sólo imponen sus
leyes de fun-cionamieto a las otras relaciones de producción que le están
subordinadas sino que tam-bién determinan el carácter general de la
superestructura de dicha sociedad.
La complejidad de la estructura económica y el carácter dominante de una
de las rela-ciones de producción que coexisten en ella explica el carácter
complejo de las estructu-ras ideológica y jurídico-política de toda sociedad
históricamente determinada.
Para designar esta realidad social históricamente determinada empleamos
el concepto de formación social. Este concepto se refiere, como hemos visto, a
una realidad concreta, compleja, impura, como toda realidad, a diferencia del
concepto de modo de produc-ción, que se refiere a un objeto abstracto, puro,
"ideal".
107 Einleitung zur Kritik der
politischen Öconomie. p. 637
108 A nuestro parecer, el
grave error de Gunder Frank, en sus primeros libros y artículos acerca de
América Latina, es creer que para afirmar la dominación del sistema capitalista
mundial es necesario negar la exis-tencia de cualquier tipo de relación precapitalista.
Se confunde la dominación del capitalismo en las rela-ciones de intercambio con
la dominación a nivel de las relaciones de producción. Este error impide
anali-zar en forma correcta las clases sociales en América Latina.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 99,
(de 220)
Llamaremos FORMACIÓN SOCIAL a una totalidad social concreta
históricamente determinada.
Esta totalidad social concreta, históricamente determinada, puede
corresponder a un país determinado o a una serie de países que tienen
características más o menos similares y una historia común. Se puede hablar así
de la formación social chilena, mexicana, etc., como también de la formación
social latinoamericana.
Ahora bien, como toda totalidad social, esta totalidad social concreta,
históricamente determinada, está compuesta de una estructura económica, una
estructura ideológica y una estructura jurídico-política; pero a este nivel
ellas tienen un carácter mucho más complejo. Por lo tanto, en toda formación
social, salvo muy escasas excepciones, encon-tramos:
1) una estructura económica
compleja, en la que coexisten diversas relaciones de pro-ducción. Una de estas
relaciones ocupa un lugar dominante, imponiendo sus leyes de funcionamiento a
las otras relaciones subordinadas.
2) una estructura ideológica
compleja formada por diversas tendencias ideológicas. La tendencia ideológica
dominante, que subordina y deforma a las demás tendencias, co-rresponde
generalmente a la tendencia ideológica de la clase dominante, es decir, a la tendencia
ideológica propia del polo explotador de la relación de producción dominante.
3) una estructura jurídico-política
compleja, que cumple la función de dominación de la clase dominante.
La formación social es, por lo tanto, una estructura compleja, compuesta
por estructuras regionales complejas articuladas a partir de la estructura de
las relaciones de produc-ción. Es necesario estudiar cada estructura regional
en su autonomía relativa de las de-más y de acuerdo con sus características
propias.
El concepto de modo de producción se refiere a una totalidad social
abstracta (capitalis-ta, servil, esclavista, etc.). El concepto de formación
social se refiere a una totalidad so-cial concreta. Ésta no es una combinación
de modos de produción, de totalidades socia-les abstractas o ideales; es una
realidad concreta, históricamente determinada, estructu-rada a partir de la
forma en que se combinan las diferentes relaciones de producción que coexisten
a nivel de la estructura económica.[109]
Por lo tanto, al estudiar una formación social, al estudiar un país
determinado, debemos empezar siempre por diagnosticar qué tipo de relaciones de
producción existen, cómo se combinan, cuál es la relación de producción
dominante, cómo ejerce su influencia sobre las relaciones de producción
subordinadas.
Sabemos que la tesis fundamental del materialismo histórico consiste en
explicar el con-junto de los procesos históricos que se producen en una
sociedad a partir de su infraes-tructura económica y, por lo tanto, a partir de
una estructura económica compleja en la que se combinan diferentes relaciones
de producción. Esta tesis no implica, sin embar-go, que el marxismo niegue la
importancia de los otros niveles de la sociedad. La es-tructura económica
determina, en última instancia, el desarrollo social, pero no produce
109 La definición de
formación social como una simple combinación de modos de producción es dada por
Poulantzas en su libro Poder político y clases sociales en el Estado
capitalista, pp. 13-14.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 100,
(de 220)
nada automáticamente. Los niveles ideológicos y jurídico-políticos
tienen una autono-mía relativa, dentro de los márgenes que les permite la
estructura económica, es decir, sus propias leyes de desarrollo. Su desarrollo
puede estar adelantado o retrasado con respecto a la estructura económica.
El estudio de una formación social es fundamentalmente un estudio
empírico. Es nece-sario tener datos concretos, estadísticos o de otro tipo, los
que deben ser sometidos a un estudio crítico. Nunca se puede deducir de la
infraestructura económica las otras estruc-turas de la sociedad. Lo económico
sólo sirve de "hilo conductor", de guía en la investi-gación
detallada y específica de las estructuras ideológica y jurídico-política.
Por último, a nivel de la formación social, la totalidad social
históricamente determinada toma la forma de "individualidad concreta"
que conserva una cierta identidad a través de sus transformaciones. Un país o
un grupo de países se distingue de otro país o grupo de países por sus
características individuales y por su historia. En esta historia se pueden
distinguir distintas fases de desarrollo; lo que determina el paso de una fase
a otra es un cambio en la forma en que se combinan las diversas relaciones de
producción que co-existen en ellas. Las relaciones de producción que ocupan el
lugar dominante en la es-tructura económica determinan el carácter de la fase,
y, además, le dan un nombre. Cuando se habla, por ejemplo, de países
capitalistas o países semifeudales, se está pen-sando en las relaciones de
producción dominantes en la formación social, pero ello no excluye la
existencia de otras relaciones de producción que ocupan un lugar subordina-do.
Si se empleara un lenguaje riguroso, debiera decirse: formación social a
dominante ca-pitalista y formación social a dominante semifeudal.
3. ¿Cuál es el objeto de El Capital?
Con estos dos conceptos: modo de producción y formación social podemos
responder a la pregunta acerca del objeto de El capital. Ahora podemos
formularla de manera más precisa en la siguiente pregunta: ¿es el objeto de El
capital el estudio del modo de pro-ducción capitalista (objeto abstracto) en su
conjunto, o sólo el estudio de la estructura económica de este modo de
producción, o es el estudio de una formación social, es de-cir, de una realidad
social históricamente determinada: la Inglaterra de la segunda mitad del siglo
XIX?
Veamos lo que dice Lenin al respecto: El único objeto de El capital es
estudiar precisa-
mente la sociedad capitalista. Este estudio implica un análisis
materialista de esta socie-dad y de sus superestructuras.[110]
Y, en una nota, algunas páginas más adelante, agrega que si los otros
rasgos del régimen económico de la Edad Media han sido dejados de lado es
porque pertenecen, al régimen feudal, mientras que Marx sólo estudia el régimen
de producción capitalista.[111]
En estos textos Lenin señala en forma precisa los límites del estudio de
Marx: el régi-men, sistema u organización social capitalista, es decir, un
objeto abstracto, puro. De-
110 "¿Quiénes son los
amigos del pueblo?", p. 21.
111 Ibid., nota p. 53.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 101,
(de 220)
bemos anotar que Lenin emplea aquí el término "formación
social" en el sentido de mo-do de producción.[112]
El siguiente texto hace ver en forma aún más clara el carácter abstracto
del objeto de Marx.
Nuestra misión -escribe Marx- es exponer simplemente la organización
interna del régimen capitalista de producción en su media ideal, por decirlo
así. [113]
La teoría del capital presupone el que el obrero obtenga el valor
íntegro de su fuerza de trabajo. Esto, que es el ideal del capitalismo, no
constituye en modo alguno su realidad. La teoría de la renta del suelo
presupone la división de toda la población en terratenientes, capitalistas y
jornaleros. Esto, que es el ideal del capitalismo, no constituye en modo alguno
su realidad. La teoría de la realiza-ción presupone una distribución
proporcional de la producción. Esto, que es el ideal del capitalismo, no constituye
en modo alguno su realidad [114]
Veamos ahora lo que el mismo Marx dice del modo de producción
capitalista y de In-glaterra: "En esta obra estudio el modo de producción
capitalista y las relaciones de producción e intercambio que le corresponden.
Como Inglaterra es el lugar clásico de esta producción, extraigo de este país
los hechos y los ejemplos principales que sirven de ilustración al desarrollo
de mis tesis” [115]
Marx estudia, por lo tanto, en El capital un objeto abstracto: el modo
de producción ca-pitalista. La Inglaterra de la segunda mitad del siglo XIX
figura en esta obra sólo como un ejemplo que sirve para ilustrar sus
afirmaciones teóricas, debido a que es el país en que el capitalismo estaba más
avanzado.
Pero, ¿podemos decir que El capital estudia todo el modo de producción
capitalista?
Antes de responder veamos lo que dice Lenin después de haber analizado
en forma es-quemática las características de la estructura económica del
régimen de producción ca-pitalista:
Tal es el esqueleto de El capital. Pero toda la cuestión estriba en que
Marx no se dio por satisfecho con este esqueleto, que no se limitó sólo a la
"teoría eco-nómica" en el sentido habitual de la palabra; que al
explicar la estructura y el desarrollo de una formación social determinada
exclusivamente por las relacio-nes de producción, Marx, no obstante, siempre y
en todas partes, estudiaba las superestructuras correspondientes a estas
relaciones de producción, cubría el esqueleto de carne y le inyectaba sangre.
Por ello, El capital obtuvo un éxito gi-gantesco, pues esta obra de un
"economista alemán" ha puesto ante los ojos del lector toda la
formación social capitalista, como organismo vivo, con los diver-sos aspectos
de la vida cotidiana, con las manifestaciones sociales efectivas del
112 Lenin emplea en forma
indiferenciada el término "formación social" tanto para referirse a
una totalidad social abstracta (lo que hemos denomindo "modo de
producción") como para referirse a una totalidad social concreta (lo que
hemos denominado "formación social"). Por lo tanto, cada vez que
aparezca este término en los textos, es ncesario determinar en qué sentido es
utilizado por Lenin.
113 El capital, III.
114 Íbid.,II, p. 504.
115 Ibid., p. XIV,
"Prefacio a la primera edición alemana".
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 102,
(de 220)
antagonismo de clases propio de estas relaciones de producción, con su
super-estructura política burguesa destinada a asegurar el dominio de la clase
de los capitalistas, con sus ideas burguesas de igualdad, etc., con sus
relaciones fami-liares burguesas.[116]
En este texto Lenin afirma que en El capital Marx no se limita a
estudiar la estructura económica del modo de producción capitalista, sino que
se refiere también a las super-estructuras que le corresponden.
Lo que ocurre en realidad es que El capital, tal como lo conocemos, es
una obra incon-clusa, representa el estudio científico del "nivel
económico" del modo de producción capitalista, y a ello se debe que se le
considere generalmente como una obra de tipo económico. Marx pretendía analizar
también el derecho, el Estado y la ideología del modo de producción
capitalista, como lo deja ver en el plan de trabajo que presenta en la
Introducción a la crítica de la economía política, pero no alcanzó a hacerlo.
Sin em-bargo, es necesario señalar que esta teoría del "nivel
económico" del modo de produc-ción capitalista supone necesariamente si no
la teoría desarrollada, al menos ciertos elementos teóricos que se refieren a
las otras instancias de este modo de producción: ideológica y
jurídico-política. A estos elementos se refiere Lenin en el texto citado
ante-riormente.
Por lo tanto, El capital no se limita sólo a la economía. Sobrepasa
ampliamente a la economía, conforme a la concepción marxista de la realidad
económica, que sólo puede ser comprendida como un nivel, una parte, una
estructura regional inscrita orgánicamen-te en la totalidad de un modo de
producción. A ello se debe que, a pesar de que el análi-sis de Marx permanece
fundamentalmente a nivel de la economía capitalista, se pueden encontrar en su
obra elementos teóricos importantes para elaborar la teoría de los otros
niveles de este modo de producción, elementos que hasta este momento no han
sido elaborados.[117]
Por último, es necesario señalar que El capital se limita a estudiar en
forma científica y acabada el nivel económico del modo de producción
capitalista en su fase competitiva, que se caracteriza fundamentalmente por la
libre competencia de los capitalistas indivi-duales.
A pesar de que Marx descubre la tendencia a la concentración de los
capitales y a la formación de monopolios, no puede realizar un análisis
científico de esta etapa del desa-rrollo capitalista debido a que, como
pensador, está limitado en sus elaboraciones por la problemática de su época.
4. El concepto de coyuntura política
Hasta aquí hemos visto los conceptos de modo de producción y de
formación social. El primero se refiere a una totalidad social abstracta, el
segundo a una totalidad social his-tóricamente determinada. Ahora vamos a
estudiar el concepto que se refiere al nivel más concreto de análisis de una
formación social, el concepto de coyuntura política.
116 "Lenin,
"¿Quiénes son los amigos del pueblo?", p. 12.
117 Althuster, "Teoría,
práctica teórica... p.8
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 103,
(de 220)
La COYUNTURA POLÍTICA es el "momento actual" de la lucha de
clases en una formación social o sistema de formaciones sociales.[118]
La coyuntura política es el "momento actual" de una formación
social. Este "momento actual" se caracteriza por ser una síntesis de
las contradicciones de una formación, o de un sistema de formaciones sociales
en un momento determinado de su desarrollo. Ella se expresa fundamentalmente
como una oposición entre diferentes fuerzas sociales.
El gran aporte de Mao Tse-tung al estudio de la coyuntura ha sido el
proporcionarnos un método de análisis científico de ella al afirmar que toda
coyuntura política es un sistema de contradicciones.
En este sistema una contradicción ocupa el lugar principal y las otras
un lugar secunda-rio.
Existen muchas contradicciones en el proceso de desarrollo de una cosa
compleja; entre éstas, una es necesariamente la contradicción principal; su
existencia y su desarrollo de-termina o influye la existencia y el desarrollo
de las demás.
Por ejemplo: en la sociedad capitalista, las dos fuerzas opuestas, el
proletariado y la burguesía, constituyen la contradicción principal. Otras
contradicciones, como por ejemplo las que existen entre la clase feudal
remanente y la burguesía, el proletariado y la pequeña burguesía campesina, la
burguesía liberal y la burguesía monopolista, la de-mocracia burguesa y el
fascismo burgués, así como entre los mismos países capitalistas, entre el
imperialismo y las colonias, etc., están determinadas e influidas por esta
contra-dicción principal.[119]
Además, cada una de estas contradicciones tiene dos aspectos: un aspecto
principal y un aspecto secundario .
...en cada contradicción, tanto principal como secundaria, ¿podemos
poner en el mismo plano sus dos aspectos contradictorios? No, tampoco. El
desarrollo de los aspectos contradictorios en cualquier contradicción es
siempre desigual. Al-gunas veces parece existir un equilibrio de fuerzas, pero
eso es sólo temporal y relativo, mientras que la desigualdad en el desarrollo
sigue siendo la forma fundamental. De los dos aspectos contradictorios, uno
debe ser el principal y el otro el secundario. El aspecto principal es el que
desempeña un papel dirigente en la contradicción. El carácter de las cosas está
determinado fundamentalmen-te por el aspecto principal de la contradicción, que
ocupa la posición dominan-te. Pero esta situación no es de ninguna manera
estática: el aspecto principal y el aspecto secundario de una contradicción se
transforman el uno en el otro y el carácter de las cosas cambia en
consecuencia.[120]
118 El concepto de
"coyuntura política" se puede referir tanto a una formación social
determinada como a la situación mundial, en la que se dan determinadas
relaciones entre sistemas de formaciones sociales. Por ejemplo, la coyuntura
mundial que se produce al triunfar la revolución socialista en Rusia, etcétera.
119 Mao Tse Tung, "Sobre
la contradicción", en Cuatro tesis filosóficas p. 57
120 Ibid., pp. 59-60.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 104,
(de 220)
Después de haber estudiado las contradicciones principal y secundarias,
y los aspectos principal y secundario de ellas, es importante estudiar las
particularidades de cada uno de estos aspectos. Por ejemplo, en el caso del
proletariado, estudiar el nivel de concien-cia política de los militantes
obreros revolucionarios, el nivel de conciencia de la masa obrera, la
existencia o no de una aristocracia obrera, el grado de credulidad en el
sistema "democrático de gobierno", etcétera.
Por último, no basta conocer las características particulares de cada
aspecto, es impor-tante analizar cuál es el tipo de relación que establecen
entre sí ambos aspectos. "Se sa-be, por ejemplo, que las fuerzas
explotadoras, que tienen siempre más 'experiencia' que las fuerzas explotadas,
utilizan dos formas generales de lucha: la violencia y el engaño, las balas y
las 'balas cubiertas de azúcar', el fusil y la pluma."[121] Su dominación
polí-tica les permite utilizar la fuerza represiva del Estado contra los
explotados, su domina-ción ideológica les proporciona los medios de información
y propaganda para realizar un engaño colectivo. En un momento determinado la
burguesía utiliza fundamentalmen-te el engaño, en otros momentos utiliza la
violencia, dependiendo del grado de organi-zación, conciencia y combatividad de
las masas.
El análisis concreto supone el estudio de la forma especifica de lucha
que se da entre los dos aspectos de una misma contradicción.
Cualquier modificación en el sistema de contradicciones que define una
coyuntura de-terminada, sea a nivel de la contradicción principal/secundarias,
sea a nivel de los as-pectos principal y secundario de estas contradicciones,
produce asimismo una modifica-ción del momento actual, un cambio de coyuntura
política.
Sólo un análisis correcto de la coyuntura política, es decir, del
momento actual, permite establecer consignas adecuadas de lucha, es decir,
consignas que hagan avanzar las fuerzas revolucionarias.
Hay una diferencia básica entre las contradicciones en Rusia resueltas
por la Revolución de febrero y por la Revolución de octubre, así como entre los
métodos empleados para resolverlas. El empleo de diferentes métodos para
resolver diferentes contradicciones es un principio que debe ser observado por
los marxistas-leninistas. Los dogmáticos no observan este principio; ignoran
las diferencias entre las distintas situaciones revolucio-narias, y, por lo
tanto, no comprenden que hay que usar diferentes métodos para resol-ver
diferentes contradicciones, sino que adoptan uniformemente una fórmula que
ima-ginan inalterable y la aplican mecánicamente en todas partes; este
procedimiento sólo puede acarrear reveses a la revolución.[122]
5. El concepto de transición.[123]
Al estudiar el concepto de modo de producción vimos que se trata de una
estructura di-námica que tiende continuamente a reproducir sus condiciones de
existencia. En este punto estudiaremos las condiciones que determinan el paso
de un modo de producción a otro.
121 "La pensé de Mao
Tse-tung", en Cahiers Marxistes-Leninistes,núm.14, p.28
122 Mao Tse-tung, op. cit.,
p. 44. En los escritos de Lenin que van desde la Revolución de febrero hasta la
Revolución de octubre de 1917 encontramos excelentes análisis de las distintas
coyunturas que van sur-giendo y de las nuevas consignas políticas que debían
plantearse en cada situación.
123 Queremos advertir al
lector que este punto es uno de los más débiles del libro.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 105,
(de 220)
La base material de la transición de un modo de producción a otro, según
el pensamien-to marxista tradicional, se caracteriza por una no-correspondencia
entre las viejas rela-ciones de producción dominantes que entran en
contradicción con el grado de desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas.
Se trata de remplazar las viejas relaciones de producción por nuevas relaciones
que correspondan al grado alcanzado por el desarrollo de las fuerzas
productivas.
El acrecentamiento de las fuerzas productivas y el surgimiento
embrionario de nuevas relaciones de producción tienen un carácter espontáneo e
imprevisto. Los agentes de la producción, al perfeccionar sus viejos medios de
producción y al crear nuevos, desarro-llando, por lo tanto, las fuerzas
productivas, no se dan cuenta de los resultados sociales que producen. Su
pensamiento, su conciencia no va más allá del beneficio inmediato que ello
puede producirle.
Pero el desarrollo de las fuerzas productivas y los cambios producidos
en las relaciones de producción se opera espontáneamente sólo hasta un cierto
límite. Cuando las nuevas fuerzas productivas y las relaciones sociales de
producción que les corresponden, que han nacido dentro de la antigua
infraestructura, entran en conflicto con las viejas rela-ciones sociales de
producción que dominan en ella, el desarrollo espontáneo es rempla-zado por una
actividad consciente, por la lucha de las clases más, avanzadas, es decir, de
aquellas que surgen de las nuevas relaciones de producción por lograr, a nivel
eco-nómico, jurídico-político e ideológico, condiciones que favorezcan el
desarrollo de las nuevas relaciones de producción.
Ahora bien, las viejas relaciones de producción son defendidas por las
antiguas clases dominantes que disponen el poder del Estado y de todos los
medios de influencia ideo-lógica sobre las masas. Ellas están interesadas en
mantener estas relaciones de produc-ción y utilizan todos los medios de que
disponen para resistir a las fuerzas sociales avanzadas que aspiran a terminar
con las antiguas formas de propiedad, para abrir la vía al pleno desarrollo de
las fuerzas productivas.
A través de la lucha de clases, de la revolución, es como es posible
destruir el poder de las antiguas clases dominantes y sus consecuencias
económicas.
Las clases revolucionarias crean un nuevo poder, un poder
revolucionario, y apoyándo-se en él destruyen los obstáculos que impiden el
pleno desarrollo de las fuerzas produc-tivas y de las nuevas relaciones de
producción que les corresponden. De esta manera, el proceso espontáneo del
desarrollo social, preparado a nivel de la infraestructura, es remplazado por
la actividad consciente de las masas guiadas por la clase más interesada en
romper con el antiguo sistema.
La base y la causa económica de las revoluciones socíales fue expuesta
por Marx en su
Prefacio a la Crítica de la economía política:
A1 llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas
mate-riales de la sociedad chocan con las relaciones de producción existentes,
o lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de
propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta aquí. De formas de
desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas
suyas. Se abre así una época de revolución social. (El subrayado es nuestro).
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 106,
(de 220)
Ahora bien, utilizando los conceptos de modos de producción y de
formación social, podemos decir que esta "transición de un modo de
producción a otro" se realiza siempre dentro de una formación social
determinada.
Lo que ocurre primeramente es que, en la estructura económica compleja
de dicha for-mación social, donde coexisten varios modos de producción de
bienes materiales, es decir, diferentes relaciones de producción, una de las
relaciones de producción hasta entonces subordinada empieza a adquirir un papel
cada vez más importante, hasta que llega a constituirse en la relación de
producción dominante a nivel de la estructura eco-nómica. Ahora bien, como la
estructura jurídico-política e ideológica de dicha forma-ción social no ha
cambiado, tendiendo a favorecer las antiguas relaciones de producción
dominantes, se hace necesario que la clase que representa las nuevas relaciones
de pro-ducción logre el aparato de Estado para cambiar las condiciones
ideológicas y jurídi-co-políticas que frenan el desarrollo de las nuevas
relaciones de producción.
El proceso consciente y violento de destrucción de las antiguas
relaciones de produc-ción, esto es, la revolución, es la ley general que
caracteriza el cambio de dominación de la relación de producción por otra en
una formación social determinada.
Lo propio de la transición del capitalismo al socialismo consiste en que
en el seno de la sociedad capitalista, es decir, de una formación social donde
dominan las relaciones de producción capitalista, no pueden surgir relaciones
de producción socialistas, como ha sido el caso de todas las sociedades
anteriores en que las nuevas relaciones de produc-ción nacían dentro de la
formación social en que dominaban otras relaciones sociales de producción.
Por ejemplo, en Francia el paso del modo de producción feudal, dominante
hasta ese momento, al modo de producción capitalista, en lo que se refiere a la
estructura econó-mica, se realiza, en lo esencial, antes de la Revolución de
1789. Es decir, no sólo las fuerzas productivas, sino también las relaciones
sociales de producción capitalistas exis-tían ya. De ahí que la Revolución de
1789, revolución a nivel de lo jurídico-político, tenga lugar después de la
revolución (espontánea) a nivel económico. La toma del poder por parte de la
burguesía no hace sino consolidar y estimular las fuerzas productivas y las
relaciones de producción correspondientes.
En cambio, si en el seno mismo de la formación social a dominante
capitalista nacen y se desarrollan fuerzas productivas con un carácter cada vez
más social que servirán de base a las relaciones socialistas de producción,
estas relaciones no pueden instaurarse sino por una revolución que dé el poder
político a la clase obrera.
Establecer relaciones sociales de producción no consiste en transformar
las fábricas de tal manera que se suprima el capital y que sean los obreros los
que administren la em-presa. Si se redujera a esto el problema, podrían surgir
dentro de una sociedad capitalis-ta gérmenes socialistas, como es, por ejemplo,
el caso de los kibutz en Israel. Pero como las relaciones de producción
socialistas no se refieren sólo a las fábricas sino a la eco-nomía global del
país, a las formas en que deben ser articuladas las diversas áreas de la
producción, etc., éstas no pueden nacer dentro de la sociedad capitalista cuya
ley de de-sarrollo implica precisamente una cierta anarquía de la producción
social.
Hasta aquí hemos visto que el materialismo histórico nos señala que a un
grado deter-minado de desarrollo de las fuerzas productivas corresponden
determinadas relaciones sociales de producción, y cómo sobre la base de estas
relaciones se establecen determi-
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 107,
(de 220)
nadas relaciones jurídico-políticas e ideológicas. Si las relaciones de
producción cam-bian, tarde o temprano cambian las otras relaciones.
Pero esta tesis del materialismo histórico que parece establecer un
cierto orden -primer paso, cambios a nivel de la infraestructura; segundo paso,
cambios a nivel de la superes-tructura- debe ser estudiada en forma critica.
¿A qué modos de producción se refiere Marx cuando afirma esto en el
Prefacio a la Crí-tica...?
Se refiere a los modos de producción en que "la sociedad
burguesa" es la "última forma contradictoria". Dice que con esta
sociedad burguesa o modo de producción capitalista "se acaba la
prehistoria de la humanidad".
Por lo tanto, si hasta el establecimiento del modo de producción
capitalista se puede de-cir, en general, que las relaciones jurídico-políticas
e ideológicas no surgen sino para confirmar y asegurar las relaciones de
producción que han surgido en forma espontánea a nivel de infraestructura, esta
afirmación ya no vale para la transición del capitalismo al socialismo.
La transición de las relaciones capitalistas de producción a las
relaciones socialistas de producción no se opera espontáneamente.
En la transición del capitalismo al socialismo son las relaciones
jurídico-políticas las primeras en establecerse. La toma del poder político,
por la clase obrera o por la clase obrera y sus aliados, crea las condiciones
que permiten establecer las relaciones de pro-ducción socialista y las nuevas
relaciones ideológicas que permitirán un pleno desarro-llo de las fuerzas
productivas, base necesaria para el establecimiento final del comunis-mo:
"a cada uno según su necesidad".
Veamos ahora cómo describe Engels este proceso:
Con la toma de posesión de los medios de producción por la sociedad se
elimina la producción mercantil y, con ella, el dominio del producto sobre el
productor. La anarquía en el seno de la producción social se sustituye por la
organización consciente y planeada. Termina la lucha por la existencia
individual. Con esto el hombre se separa definitivamente del reino aminal, y
pasa de las condiciones de existencia animales a otras realmente humanas. El
cerco de las condiciones de existencia que hasta ahora dominó a los hombres cae
ahora bajo el dominio y el control de ellos, los cuales se hacen por primera
vez conscientes y reales dueños de la naturaleza, porque y en la medida en que
se hacen dueños de su propia asociación. Los hombres aplican ahora y dominan así
con pleno cono-cimiento real las leyes de su propio hacer social, que antes se
les enfrentaban como leyes naturales extrañas a ellos y dominantes. La propia
asociación de los hombres, que antes parecía impuesta y concedida por la
naturaleza y la histo-ria, se hace ahora acción libre y propia. Las potencias
objetivas y extrañas que hasta ahora dominaron la historia pasan bajo el
control de los hombres mismos. A partir de ese momento harán los hombres su
historia con plena conciencia; a partir de ese momento irán obteniendo
predominantemente y cada vez más, de las causas sociales que pongan en
movimiento, los efectos que ,deseen. Es el salto de la humanidad desde el reino
de la necesidad al reino de la libertad.[124]
124 Engels, Anti-DÜhring, p.
280.
Marta Harnecker Los Conceptos
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(de 220)
La transición del capitalismo al socialismo es, por lo tanto, una
transición en la que la acción política revolucionaria se adelanta a las
relaciones de producción. La desviación espontaneísta del marxismo no ve esta
diferencia radical que existe entre la transición del capitalismo al socialismo
y las otras transiciones anteriores. Aplica el mismo mode-lo a todas las
transiciones y se queda esperando que la formación social capitalista
evo-lucione en forma espontánea hacia el socialismo.
RESUMEN
En este capítulo hemos estudiado los conceptos de modo de producción,
formación so-cial y coyuntura política. Hemos visto que el primero se refiere a
una totalidad social abstracta, que el segundo se refiere a una totalidad
social concreta históricamente de-terminada y que el tercero se refiere al
"momento actual" de una formación social.
Utilizando los conceptos de modo de producción y de formación social
hemos podido señalar en forma precisa cuál es el objeto de El capital de Marx.
Por último, hemos vis-to el concepto de transición de un modo de producción a
otro. Por lo tanto, en este capí-tulo hemos definido los siguientes conceptos
de la teoría general del materialismo histó-rico: modo de producción -
formación social- coyuntura política.
CUESTIONARIO
1. ¿Cuáles son los dos sentidos en
que se utiliza el concepto de modo de produción?
2. ¿Qué se entiende por modo de
producción?
3. ¿Por qué es importante disponer
de un concepto teórico para analizar una realidad?
4. ¿Por qué el concepto de modo de
producción se refiere a una totalidad abstracta?
5. ¿Qué se entiende por formación
social?
6. ¿Por qué no se puede hablar de
país como sinónimo de formación social?
7. ¿Cuál es el objeto de El
capital?
8. ¿Se puede afirmar que El capital
ha sido superado?
9. ¿Qué se entiende por coyuntura
política?
10. ¿Cuál es el método
científico para estudiar la coyuntura política?
11. ¿Por qué es importante
estudiar la coyuntura política?
12. ¿Qué se entiende por
transición?
13. ¿En qué se diferencian
las transiciones anteriores al capitalismo de las transiciones del capi-talismo
al socialismo?
TEMAS DE REFLEXIÓN
1. ¿Se puede hablar de una
formación social a dominante capitalista si a nivel de la estructura económica
no son las relaciones de producción capitalistas las que dominan?
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2. ¿Cómo determinar cuándo un modo
de producción de bienes materiales y sus relaciones de producción
correspondientes pasan a ocupar el papel dominante en la estructura económica
de una formación social?
3. ¿Por qué es importante limitar
bien el objeto de El capital?
4. ¿Podría hacer un análisis de la
coyuntura actual de su país aplicando el método del sistema de contradicciones?
BIBLIOGRAFÍA
MARX: El capital, libro III, p. 734. Libro I, p. 46, nota.
LENIN: Quiénes son los amigos del pueblo, fascículo I.
MAO-TSE-TUNG Sobre la contradicción.
ALTHUSSER "Teoría, práctica teórica y formación teórica - Ideología
y lucha ideoló-gica", pp. 5-17.
ALTHUSSER: "El objeto de El capital" en Para leer El capital,
pp. 188-199.
BALIBAR: Los conceptos fundamentales del materialismo histórico: cap. I,
punto 3.
"La determinación en última instancia", en Para leer El
capital, pp. 231-245.
***** *****
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SEGUNDA PARTE
LAS CLASES SOCIALES
En la primera parte de este libro hemos estudiado todos los conceptos
que nos permiten definir en forma científica la estructura social global, tanto
en sus niveles más abstractos (modo de producción) como en sus niveles más
concretos (formación social y coyuntura política). Hasta aquí hemos
permanecido, por lo tanto, a nivel de las estructuras socia-les.
En esta segunda parte del libro estudiaremos los efectos que estas
es-tructuras producen sobre los individuos que las habitan y la forma en que
ellos pueden modificar estas estructuras.
El primer capítulo se referirá al concepto de clases sociales como
efecto de la estructura social. El segundo se referirá a la lucha de clases, es
decir, a la forma como las clases pueden actuar sobre las estructuras.
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CAPÍTULO IX:
LAS CLASES SOCIALES [125]
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
I. Introducción. 2. Clases sociales y modo de producción. 3. El modo de
producción ca-pitalista: ¿dos o tres clases? 4. Clases sociales y reproducción
del modo de producción.
5. Grupo social, clase y fracción
de clase. 6. Interés de clases. 7. Conciencia de clase e instinto de clase. 8.
Clases sociales y formación social. 9. Clases de transición. 10. Si-tuación de
clase. 11. Clases sociales y coyuntura política. 12. Conclusión: las clases
sociales como "portadores" de determinadas estructuras.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
1.- Introducción
Marx murió antes de que pudiese redactar el capítulo de El capital
dedicado, precisa-mente, a este tema. Muchos han sido los autores que han
pretendido reconstituirlo, pero no siempre los métodos elegidos han sido los
mejores. Recordemos aquí solamente a uno de ellos: Dahrendorf, quien en su
libro Las clases sociales y su conflicto en la so-ciedad industrial se esfuerza
por reconstituir el último capítulo de El capital, haciéndolo en forma de suma
de citas tomadas de distintos textos de Marx, pertenecientes a distin-tas
épocas y que se desarrollan a distintos niveles de abstracción, según un
esquema que establece previamente. Su esfuerzo es valioso en cuanto a
presentación de citas, pero absolutamente nulo en cuanto a significar un aporte
a la comprensión de la "problemáti-ca" marxista acerca de las clases
sociales.
El verdadero camino no es el de construir el concepto ausente a través
de una recopila-ción de citas o de la elección de las mejores de entre ellas,
sino tratar de construirlo a través de la comprensión de la problemática que
está en su base y que se encuentra fun-damentalmente en El capital. Éste es el
camino que hemos seguido.
El concepto de clase social es un concepto que puede ser definido a un
nivel abstracto: al nivel de modo de producción, pero que para ser un
instrumento de análisis político debe ser concretado estudiando las nuevas
determinaciones que adquiere en una forma-ción social concreta y en una
coyuntura política dada.
Definiremos primeramente el concepto de clase social a nivel de modo de
producción para luego pasar a las determinaciones propias que adquiere a nivel
de la formación so-cial y de la coyuntura política.
2.- Clases sociales y modo de producción
En todo modo de producción en que existen relaciones de explotación se
presentan dos grupos sociales antagónicos: los explotadores y los explotados:
esclavos y amos, siervos y señores feudales, obreros y patrones.
125 El presente texto
corresponde al capítulo IX de la obra “Los conceptos elementales del
materialismo histórico”,. De Marta Harnecker, edit.siglo XXI,México, 1969
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elementales del Materialismo histórico 112,
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La existencia de estas clases o grupos antagónicos no fue descubierta
por Marx, muchos historiadores y economistas ya hablaban de ellas antes que él.
Marx escribía a J. Weydemeyer, el 5 de marzo de 1852:
...Por lo que a mí se refiere, no me cabe el mérito de haber descubierto
la exis-tencia de las clases sociales en la sociedad moderna ni la lucha entre
ellas. Mu-cho antes que yo, algunos historiadores burgueses habían expuesto ya
el desa-rrollo histórico de esta lucha de clases y algunos economistas
burgueses la ana-tomía de éstas. Lo que yo he aportado de nuevo ha sido
demostrar: 1] que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas
fases históricas del desa-rrollo de la producción; 2] que la lucha de clases
conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3] que esta misma
dictadura no es de por sí más que
el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad
sin cla-ses...[126]
Por lo tanto, Marx no descubre las clases ni la lucha de clases.
Economistas como Smith y Ricardo, historiadores como Tierry, Guizot y Niebuhr,
de comienzos del siglo XIX, habían ya tratado este problema. El punto de
partida de Marx es el punto de llegada de aquellos economistas e historiadores.
El conocimiento histórico, en su forma más avanzada, mostraba ya en la
época de Marx la sucesión de "civilizaciones", de "regímenes
políticos", de culturas, etcétera, como el resultado de la lucha entre
grupos sociales: esclavos y ciudadanos libres; patricios y plebeyos; siervos y
propietarios feudales, etcétera.
Por lo tanto, cuando Marx inicia el Manifiesto con la célebre frase:
"La historia de toda sociedad, hasta nuestros días, es la historia de la
lucha de clases", no está sino resu-miendo las conclusiones a las que
habían llegado sus predecesores. Estas conclusiones constituyen la materia
prima sobre la cual va a trabajar teóricamente para construir una teoría
científica de las clases y de sus luchas
Si volvemos sobre el primer aporte señalado por Marx a Weydemeyer,
podemos enun-ciarlo como la puesta en relación del concepto de clase con el
concepto de modo de producción (fases históricas del desarrollo de la
producción).
En uno de los textos más citados por los marxistas, Lenin define las
clases sociales de la siguiente manera:
Las clases son grandes grupos de hombres que se diferencian entre sí por
el lu-gar que ocupan en un sistema de producción históricamente determinado,
por las relaciones en que se encuentran frente a los medios de producción
(rela-ciones que las leyes fijan y consagran), por el papel que desempeñan en
la or-ganización social del trabajo y, por consiguiente, por el modo y la
proporción en que perciben la parte de la riqueza social de que disponen.
Las clases sociales son grupos humanos, uno de los cuales puede
apropiarse del trabajo del otro por ocupar puestos diferentes en un régimen
determinado de economía social[127]
126 Obras escogidas, II. p.
456.
127 El socialismo vulgar y el
populismo, O. c., ed. francesa, t. 6, pp. 267-268, y Para caracterizar el
romanti-cismo económico, t. 2, p. 233.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 113,
(de 220)
En muchos otros textos[128] Lenin insiste en la relación que existe
entre situación en la producción social o situación frente a los medios de
producción y clase social. El gran aporte del marxismo al estudio de las clases
sociales ha sido, precisamente, establecer esta relación.
La definición marxista de clase social sería, por lo tanto, la
siguiente:
Las CLASES SOCIALES son grupos sociales antagónicos en que uno se
apropia del trabajo del otro a causa del lugar diferente que ocupan en la
estructura económica de un modo de producción determinado, lugar que está
determinado fundamental-mente por la forma específica en que se relaciona con
los medios de producción.
Esta relación específica ha sido considerada clásicamente como una
relación de propie-dad o no-propiedad de los medios de producción,
identificándose generalmente la pro-piedad con la posesión efectiva de estos
bienes. Pero ya hemos visto que ambas pala-bras no significan lo mismo, que no
siempre coincide la propiedad con la posesión efec-tiva de estos medios. Esta
confusión tiene su origen en El capital mismo, ya que en el modo de producción
capitalista premonopolista estudiado por Marx coinciden ambas relaciones en una
misma persona. El capitalista es propietario de los medios de produc-ción y los
posee "efectivamente" al mismo tiempo, ya que sin su intervención, o
la de un delegado suyo, el complejo proceso de producción no puede marchar. Sin
embargo, en la única sección de El capital donde Marx se refiere a formas
precapitalistas de produc-ción, distingue claramente estas dos relaciones:
propiedad y posesión efectiva.
La correspondencia o no-correspondencia de estas relaciones produce
efectos diferentes en los grupos interesados. Veamos dos tipos de efectos que
se pueden dar según la for-ma en que se combinen:
Tipo Clase A Clase B Efecto
Propiedad y posesión No propiedad ni posesión Para producir sus medios de subsis-
Tipo I efectiva de todos los me- efectiva de ellos tencia la clase B debe trabajar para la
dios de producción clase A
Propiedad del medio de Posesión
de la tierra, pro- Para producir
sus medios de subsis-
Tipo II producción más importan- piedad de los instrumen- tencia la clase B no necesita trabajar
te: La tierra tos
de trabajo, control del para la
clase A, si lo hace se debe a
proceso de
producción, razones
extra-económicas-
posesión
efectiva.
Sería precisamente la no-correspondencia entre las relaciones de
propiedad y de pose-sión efectiva lo que haría necesaria la intervención de
factores extraeconómicos para establecer y mantener la relación de explotación.
...es evidente que bajo todas las formas en que el trabajador directo es
"posee-
128 Lenin, "Una gran
iniciativa", en Marx, Engels, marxismo, p 479.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 114,
(de 220)
dor" de los medios de producción y condiciones de trabajo
necesarias para la producción de sus propios medios de subsistencia, la
relación de propiedad tie-ne que manifestarse a la par como relación directa de
dominio y de servidum-bre; el productor directo, por consiguiente, como un
hombre privado de liber-tad... Suponemos que el productor directo se encuentra
en posesión de sus pro-pios medios de producción, de las condiciones objetivas
de trabajo necesarias para la realización de su trabajo y para la creación de
sus medios de subsisten-cia. En estas condiciones, sólo la coacción
extraeconómica, cualquiera que sea la forma que revista, puede arrancar a estos
productores el trabajo sobrante para el terrateniente nominal.[129]
Son, por lo tanto, las relaciones de producción el elemento más
importante para definir las clases sociales. Según sea el carácter de estas
relaciones de producción será el carác-ter que tome la relación entre la clase
explotadora y la clase explotada.
La correspondencia entre propiedad jurídica y propiedad real de los
medios de produc-ción en el modo de producción capitalista, que determina una
completa separación del trabajador de sus medios de producción, es lo que
obliga al trabajador a ofrecer "volun-tariamente" su fuerza de
trabajo al capitalista para sobrevivir, haciendo teóricamente innecesaria la
intervención de factores extraeconómicos para producir estas relaciones de
clase. Ello no quiere decir que estos factores estén completamente ausentes.
Sabemos que las relaciones capitalistas de producción descansan en una determinada
concepción jurídica de la propiedad y del contrato de trabajo y en una
presencia de un ejército dis-puesto a actuar en los momentos en que la
intensidad de la lucha de clases toma un ca-rácter muy agudo, como lo comprueba
la historia de las matanzas del movimiento obre-ro. Por ello podríamos decir
que, aunque las relaciones superestructurales están presen-tes en el
capitalismo, intervienen sólo cuando existe una amenaza contra el sistema que
tiende a reproducirse en forma espontánea obedeciendo a sus propias leyes
económicas.
Algo muy diferente ocurre en el modo de producción servil. Aquí, la
no-correspon-dencia de las relaciones de propiedad jurídica y de posesión
efectiva determinan que la clase propietaria (los terratenientes) tenga que
recurrir a la fuerza, a la tradición, a la religión, etc., para lograr
reproducir las relaciones de explotación, para mantener al sier-vo sometido a
su yugo. Podríamos decir que es el carácter de las relaciones de produc-ción
propias del período de transición del capitalismo al socialismo, en que la
propiedad de los principales medios de producción pertenece al Estado
proletario (es decir, al pro-letariado como clase representada en el Estado),
pero en que la "posesión efectiva" de estos medios está todavía en
manos de aquellos que por sus conocimientos previos están capacitados para
hacerlos funcionar (ex capitalistas que han pasado a ser administrado-res, toda
la gama de técnicos del sistema anterior, y más tarde los nuevos técnicos, pero
formados con la antigua mentalidad), lo que hace necesaria la intervención de
factores extraeconómicos: políticos (ésta es una de las justificaciones de la
dictadura del proleta-riado) e ideológicos, para luchar contra las hábitos
legados por el sistema anterior. Estos factores extraeconómicos deben intervenir
para impedir que el trabajo de los obreros sea acaparado, de una u otra manera,
por el grupo que tiene la posesión efectiva de los me-
129 Marx, El capital, in, p.
732.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 115,
(de 220)
dios de producción. Sólo el desarrollo de las fuerzas productivas
(comprendiendo en ellas a los trabajadores y su preparación técnica) permitirá
llegar a la realización de una plena posesión de los medios de producción por
los trabajadores y por lo tanto a la su-presión de las clases.
Es evidente que para suprimir las clases no basta derrocar a los
explotadores, a los terratenientes y capitalistas, no basta con suprimir toda
propiedad, sino que es imprescindible suprimir toda propiedad privada sobre los
medios de produc-ción; es necesario suprimir la diferencia que existe entre la
ciudad y el campo, entre los trabajadores manuales e intelectuales. Esta obra
exige mucho tiempo. Para realizarla hay que dar un gigantesco paso adelante en
el desarrollo de las fuerzas productivas, hay que vencer la resistencia (muchas
veces pasiva y mu-cho más tenaz y difícil de vencer) de numerosas
supervivencias de la pequeña producción, hay que vencer la enorme fuerza de la
costumbre y la rutina que es-tas supervivencias llevan consigo.[130]
3. El modo de producción capìtalista: ¿Dos o tres clases?
En el punto anterior se ha afirmado que sólo existen dos clases
antagónicas en cada mo-do de producción. ¿Cómo se explica entonces que Marx, al
referirse al capitalismo en el Prefacio a la Crítica de la economía política y
en algunos capítulos de El capital, hable de tres clases: capitalistas,
terratenientes y obreros?
Para poder responder a esta cuestión debemos preguntarnos: ¿a qué nivel
de abstracción se sitúa Marx cuando habla de estas tres clases? ¿Al nivel
abstracto del modo de pro-ducción capitalista puro o al nivel más concreto de
una formación social con marcada dominancia capitalista?
Si estudiamos rigurosamente los textos, nos damos cuenta de que cuando
Marx habla de las "tres clases" se refiere siempre a la
"sociedad moderna", a la "sociedad burguesa moderna" o a la
"sociedad moderna basada en el régimen capitalista", y no al modo de
producción capitalista.
Por otra parte si examinamos con detención los capítulos sobre la renta
de la tierra que se encuentran en la sección VI de El capital (libro III) y
especialmente el capítulo XVII: "Introducción", vemos que Marx
estudia el problema de la renta porque "el monopolio de la propiedad
territorial constituye una premisa histórica y se mantiene como base constante
del régimen de producción capitalista..." Por lo tanto, Marx se ve
obligado a estudiar la renta porque ella constituye un dato histórico
fundamental en la constitución del modo de producción capitalista y no porque
sea una exigencia de tipo lógico.
Lenin nos dice que "desde el punto de vista lógico podemos concebir
muy bien una or-ganización puramente capitalista de la agricultura sin ninguna
propiedad privada so-bre la tierra...",[131] por lo tanto, sin
terratenientes.
Veamos ahora los textos más explícitos de Marx sobre el problema de las
tres clases:
...partiendo de la existencia del régimen de producción capitalista, el
capitalista no sólo es un funcionario necesario, sino el funcionario más
importante de la producción. En cambio, el terrateniente es una figura
perfectamente superflua
130 Lenin, "Una gran
iniciativa", loc. cit., p. 479.
131 Lenin, La cuestión
agraria y los críticos de Marx, O. c., ed. francesa, t. 6, p.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 116,
(de 220)
en este sistema de producción. Todo lo que éste necesita es que el suelo
no sea objeto de libre disposición, que se enfrente con la clase obrera como un
medio de producción que no le pertenece, y esta finalidad se alcanza
perfectamente declarando el suelo propiedad del Estado y haciendo, por tanto,
que el Estado perciba la renta del suelo. El terrateniente, que era un
funcionario importante de la producción en el mundo antiguo y en la Edad Media,
es hoy, dentro del mundo industrial, un aborto parasitario. Por eso el burgués
radical, mirando a la par de reojo a la supresión de todos los demás impuestos,
da un paso al fren-te y niega teóricamente la propiedad privada sobre el suelo,
que desea ver con-vertida en propiedad común de la clase burguesa del capital,
bajo la forma de propiedad del Estado. Sin embargo, en la práctica, siente
flaquear su valor, pues sabe que todo ataque a una forma de propiedad —a una de
las formas de la propiedad privada sobre los medios de producción— podría
acarrear conse-cuencias muy delicadas para la otra. Además, los propios
burgueses se han ido convirtiendo también en terratenientes.[132]
Y esta otra cita, aún más clara:
El trabajo materializado y el trabajo vivo son los dos factores en cuyo
enfren-tamiento descansa este régimen de producción. El capitalista y el obrero
asala-riado son los únicos agentes y factores de la producción cuyas relaciones
y cuyo antagonismo emanan de la esencia misma del régimen de producción
capitalis-ta. Las circunstancias por imperio de las cuales el capitalista, a su
vez, se ve obligado a ceder a terceras personas, ajenas al proceso de trabajo,
una parte del trabajo sobrante o de la plusvalía arrancados por él, no se
plantean sino en segunda instancia... Este [el capitalista] es frente al
obrero, el poseedor de la plusvalía en su totalidad, aun cuando más tarde tenga
que transferir una parte de ella al otro capitalista que le facilitó el dinero,
el terrateniente, etc. Por eso, como observa James Mill, la producción podría
seguir su curso sin el menor tropiezo aunque desapareciese el terrateniente,
sustituido por el Estado. El pro-pietario privado de la tierra no es, en la
producción capitalista, un agente nece-sario de la producción, si bien el
capitalismo necesita que la propiedad del sue-lo pertenezca a alguien, al
Estado por ejemplo, con tal de que no se halle en manos de obreros. Esta
reducción de las clases que participan directamente en la producción —reducción
que responde a la esencia misma del régimen de producción capitalista, a
diferencia del régimen feudal, del régimen antiguo, etc.— y, por tanto, de los
elementos que participan directamente del valor pro-ducido y del producto en que
toma cuerpo este valor, a saber: el capitalista y el obrero asalariado, con
exclusión del terrateniente, el cual sólo participa post festum y no en virtud
de razones inherentes al régimen capitalista de produc-ción, sino por obra del
sistema de propiedad privada sobre las fuerzas natura-les... lejos de ser un
error... constituye la expresión teórica del régimen capita-lista de
producción...[133]
Estos textos nos permiten, por lo tanto, concluir que en el modo de
producción capitalis-ta, como en todo modo de producción, existen sólo dos
clases fundamentales antagóni-
132 Marx, Historia crítica de
la teoría de la plusvalía, Fondo de Cultura Económica, México, 1944, 15 ed.,
vol. 2, p. 167.
133 Ibid., pp. 233-235.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 117,
(de 220)
cas: la burguesía y el proletariado. Cuando Marx habla de tres clases,
se está refiriendo no a un modo de producción puro sino a una formación social
dada: la sociedad moder-na inglesa u otra en la que domina el modo de
producción capitalista.
4. Clases sociales y reproducción del modo de producción
Para poder satisfacer las necesidades de consumo de los hombres que
viven en una so-ciedad, el proceso de producción de bienes materiales no puede
paralizarse, ni puede interrumpirse, tiene que reproducirse continuamente. Y
este proceso tiende a reprodu-cirse según el modo que le es propio y tiende a
reproducir sin cesar las relaciones socia-les de producción que su
funcionamiento presupone. Por ello es importante hacer inter-venir en la
definición de las clases el concepto de reproducción del modo de produc-ción.
Veamos lo que Marx dice refiriéndose al modo de producción capitalista:
El proceso capitalista de producción reproduce, por lo tanto, en virtud
de su propio desarrollo, el divorcio entre la fuerza de trabajo y las
condiciones de trabajo; reproduce y eterniza con ello las condiciones de
explotación del obre-ro. Le obliga constantemente a vender su fuerza de trabajo
para poder vivir y permite constantemente al capitalista comprársela para
enriquecerse... Por lo tanto, el proceso capitalista de producción no sólo
reproduce la plusvalía, sino que produce y reproduce el mismo régimen del
capital: de una parte al capita-lista y de la otra al obrero asalariado .[134]
Pero no basta ver la importancia de la reproducción en la determinación
de las clases sociales; es necesario estudiar la forma específica que toma este
proceso de reproduc-ción según el modo de producción.
La reproducción del modo de producción capitalista, por ejemplo, no
implica sólo la reproducción de sus dos clases sociales —capitalistas y
obreros—, sino una reproduc-ción de ellas siguiendo una determinada tendencia:
el fortalecimiento numérico de la clase obrera por la proletarización creciente
de los capitalistas incapaces de vencer la competencia y, por lo tanto, una
disminución numérica de la clase capitalista.
El estudio del "campesinado" como una clase de transición de
formas precapitalistas a formas capitalistas nos hace ver, por el contrario,
que su tendencia de desarrollo se efec-túa en el sentido de una disminución del
número de campesinos, parte de los cuales pa-san a formar parte del sistema de
producción capitalista.
Es este aspecto dinámico del funcionamiento de las clases, esencial de
la teoría de Marx, el que muchos de sus seguidores han dejado en el olvido,
transformando el estu-dio de las clases en un estudio estático, formal.
5. Grupo social, clase y fracción de clase
En las páginas anteriores hemos afirmado que sólo existen dos clases
antagónicas en todo modo de producción. Hemos demostrado, por ejemplo, que la
clase de los te-
134 El capital, 1, pp.
486-487.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 118,
(de 220)
rratenientes no es, en sentido marxista estricto, una clase del modo de
producción capi-talista.
Al decir que en todo modo de reproducción existen sólo dos clases
antagónicas, ¿esta-mos afirmando con ello que todos los individuos que existen
bajo un modo de produc-ción determinado deben formar parte de una de las dos
clases antagónicas? No, de nin-guna manera. No todos los individuos de una
sociedad, más aún, no todos los grupos sociales deben formar parte de una clase
determinada.
Entre todos los grupos sociales que existen en una sociedad, sólo los
grupos que al par-ticipar en forma directa en el proceso de producción llegan a
constituirse en polos anta-gónicos (explotadores y explotados) se constituyen
en clases sociales. Existen otros grupos que no pueden definirse como clases
sociales, sea por representar grupos inter-medios entre las dos clases
antagónicas a nivel de la producción, como es el caso de los técnicos y
administradores, sea por no estar ligados directamente a la producción al
es-tar al servicio de. instituciones de la superestructura: profesores,
abogados, funcionarios del aparato del Estado, etc.
Por otra parte, es necesario no confundir el concepto de clase con el de
fracción de cla-se, que corresponde a los subgrupos en los que puede
descomponerse una clase. Por ejemplo, la burguesía como clase se descompone en
burguesía industrial, burguesía co-mercial y burguesía financiera. Lo
importante es determinar el criterio científico que permite distinguir las
diferentes fracciones en el interior de una clase determinada.
En El capital Marx nos señala el camino a seguir para establecer las
fracciones en que pueden dividirse las clases del modo de producción
capitalista.
De la misma manera en que Marx pasa del concepto abstracto de plusvalía
a los concep-tos más concretos de beneficio de la empresa, beneficio comercial
e interés, que no son sino las formas desarrolladas de la plusvalía, es decir,
las formas en que ésta aparece en un nivel más concreto del análisis del
funcionamiento del capital, de la misma manera debería pasarse de las dos
clases del modo de producción capitalista, consideradas a ni-vel del proceso de
producción de plusvalía —capitalistas y obreros—, a las fracciones de clase que
surgen en el proceso de circulación del capital.
En realidad Marx sigue este proceso cuando analiza las formas
desarrolladas de la plus-valía: al beneficio de la empresa corresponde la
burguesía industrial; al beneficio co-mercial la burguesía comercial; y al
interés la burguesía financiera.
¿Ocurre lo mismo con el análisis del proletariado?
Marx es menos explícito en este punto; ello ha conducido a que muchos
teóricos marxistas no incluyan en el concepto de proletariado a los
trabajadores del comercio y de la banca, que son entonces considerados como
"empleados" (grupo social que se in-cluiría en el ambiguo concepto de
"clases medias") .
¿Cuál es el argumento de fondo de estos teóricos marxistas? Según ellos
sólo puede ser considerado obrero el trabajador que produce directamente la
plusvalía, es decir, el tra-bajador "productivo". A este argumento
podemos oponer el análisis de Marx. ¿Por qué éste considera como fracciones de
la burguesía a los representantes del capital comercial y financiero si ellos
no participan directamente en la extracción de la plusvalía sino sólo en su
realización, es decir, en la venta de los productos y en las operaciones
financieras que permitirán al capitalista industrial recuperar en forma de
dinero el capital invertido
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 119,
(de 220)
en el proceso de producción?
Por lo tanto, pensemos que de la misma manera en que existe una
burguesía "no-productiva", es decir, no ligada directamente a la
producción de la plusvalía —la bur-guesía comercial y financiera—, existiría un
proletariado "no-productivo" correspon-diente a cada fracción de esta
burguesía. Veamos qué dice Marx del asalariado comer-cial:
Se trata ahora de saber qué ocurre con los obreros asalariados
comerciales, empleados por el capitalista comercial… Desde un punto de vista,
este obrero comercial es un obrero asalariado como cualquiera. En primer lugar,
porque su trabajo es comprado por el capital variable del comerciante y no por
el dinero gastado como renta,[135] lo que quiere decir que no se compra
simplemente pa-ra el servicio privado de quien lo adquiere, sino con fines de
valoración del ca-pital desembolsado. En segundo lugar porque el valor de la
fuerza de trabajo y, por lo tanto, su salario, se halla determinado, al igual
que en los demás obreros asalariados, por el costo de producción de su fuerza
de trabajo específica y no por el producto de su trabajo.
Sin embargo, entre él y los obreros empleados directamente por el
capital in-dustrial tiene que mediar necesariamente la misma diferencia que
entre el capi-tal industrial y el capital comercial y la que existe, por lo
tanto, entre el capita-lista industrial y el comerciante. El comerciante, como
simple agente de la cir-culación, no produce valor ni plusvalía... razón por la
cual tampoco los obreros mercantiles dedicados por él a las mismas funciones
pueden crear directamente plusvalía para él…[136]
Veamos por último cuál es la dinámica de desarrollo de esta fracción del
proletariado, a medida que se reproduce en forma ampliada el modo de producción
capitalista:
El obrero verdaderamente comercial figura entre los asalariados mejor
retri-buidos, entre aquellos que rinden un trabajo calificado y experto,
superior al trabajo medio. Sin embargo, su salario tiende a disminuir, incluso
en relación con el trabajo medio, a medida que progresa el sistema capitalista
de produc-ción. En parte por la división del trabajo dentro de la oficina
comercial... En segundo lugar... la generalización de la enseñanza pública
permite reclutar esta categoría de obreros entre clases que antes se hallaban
al margen de ella y que estaban habituadas a vivir peor. Además aumenta la
oferta, y con ello la compe-tencia... El capitalista aumenta el número de estos
obreros cuando hay más va-lor y más plusvalía que realizar. Pero el aumento de
este trabajo es siempre efecto, nunca causa, del aumento de la plusvalía.[137]
Aceptar nuestro planteamiento anterior implica criticar la utilidad
teórica que algunos marxistas han dado al concepto de trabajo productivo en la
definición de las clases so-
135 Es decir, como ingreso.
136 u El capital, III, p.
286.
137 Ibid., p. 293.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 120,
(de 220)
ciales. Si se emplea este concepto en el sentido en que Marx lo utiliza
en algunos análi-sis, se llega al absurdo de incluir en el concepto de
proletariado industrial desde el obre-ro no calificado hasta el gerente de una
industria, es decir, desde los trabajadores direc-tos que sufren en carne
propia la explotación, hasta todos esos trabajadores no directos que no son
sino los representantes del capitalista en el proceso de extracción de la
plus-valía.
Sin embargo, si el concepto de trabajo productivo no es adecuado para
definir las dos clases antagónicas del modo de producción capitalista, es útil,
a nivel político, para de-terminar cuál es la clase y la fracción de clase
capaz de realizar y dirigir la revolución socialista. Es el proletariado
productivo, el proletariado industrial, propio de un capita-lismo avanzado, el
que por su situación en la producción (organización propia del traba-jo
colectivo, complejo, nivel de educación, etc.) es la fracción del proletariado
más pre-parada para dirigir la revolución socialista, es la vanguardia del
proletariado.
6. Interés de clase
Antes de pasar a un nivel de análisis más concreto, al nivel de una
formación social his-tóricamente determinada, y estudiar, a este nivel, las
nuevas determinaciones que tiene el concepto de clase social, examinaremos dos
conceptos empleados frecuentemente, pero muy pocas veces definidos: el concepto
de interés de clase y el de conciencia de clase.
¿Es el interés de clase el conjunto de aspiraciones espontáneas de
determinada clase so-cial? Una huelga que se limita a expresar aspiraciones
reivindicativas, sin poner nunca en cuestión el sistema capitalista, ¿puede ser
considerada como la expresión del interés de clase del proletariado?
Para responder a estas preguntas debemos distinguir primeramente dos
tipos de inter-eses: los intereses espontáneos inmediatos y los intereses
estratégicos a largo plazo.
Los intereses espontáneos inmediatos son las aspiraciones que
manifiestan las clases o grupos sociales motivados por problemas actuales de su
existencia. Tienen generalmen-te por objetivo lograr un mayor bienestar
inmediato, una mejor participación en el repar-to de la riqueza social. Por
ejemplo: el interés espontáneo inmediato de un grupo de obreros de bajos
salarios es lograr el aumento de sus entradas para poder hacer frente al alza
del costo de la vida. El interés inmediato de un grupo de campesinos es que se
compren sus productos a un precio conveniente. En ambos casos se pretende
lograr una solución a un mal actual, sin buscar la causa profunda de este mal:
es importante tener en cuenta que estos intereses espontáneos inmediatos se
encuentran siempre influidos por la ideología dominante, por ello no llegan
nunca a poner en cuestión el sistema.
De ahí que el proletariado abandonado a sus intereses espontáneos
inmediatos no logre ir más allá de una lucha puramente reformista: lucha por
mejores salarios, mayor asig-nación familiar, más horas de descanso, etc.,
aspiraciones que en sí no están mal, pero no pueden transformarse en la meta
final de la lucha de clases del proletariado, ya que no ponen en cuestión el
sistema mismo de explotación.
La historia de todos los países atestigua que la clase obrera,
exclusivamente con sus propias fuerzas, sólo está en condiciones de elaborar
una conciencia “tra-
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 121,
(de 220)
deunionista”, es decir, la convicción de que es necesario agruparse en
sindica-tos, luchar contra los patronos, reclamar la promulgación de tales o
cuales le-yes necesarias para los obreros, etcétera.[138]
Por lo tanto:
…todo lo que sea inclinarse ante la espontaneidad del movimiento obrero…
equivale —en abosoluto independiente de la voluntad de quien lo hace— a
for-talecer la influencia de la ideología burguesa sobre los obreros.[139]
Por consiguiente, los intereses espontáneos inmediatos no pueden ser
considerados, en sentido riguroso, como intereses de clases.
¿Qué se entiende entonces por interés de clase?
Veamos lo que dice Marx en La Sagrada Familia:
No se trata de lo que se plantea ocasionalmente como objetivo este o
aquel pro-letariado, o incluso el proletariado en su totalidad. Su objetivo y
su acción his-tórica están manifiesta e irrevocablemente trazados por su propia
situación vi-tal, como por toda la organización de la sociedad burguesa actual.
Por lo tanto, los intereses estratégicos a largo plazo son los intereses
que surgen de la situación propia de cada clase en la estructura económica de
la sociedad.
El interés estratégico a largo plazo de la clase dominante es perpetuar
su dominación, el de la clase dominada es destruir el sistema de dominación. El
interés estratégico del pro-letariado, por ejemplo, es destruir el sistema de
producción capitalista, origen de su condición de explotado, destruyendo
aquello que es su fundamento: la propiedad priva-da de los medios de
producción.
Es importante señalar que, debido a la influencia deformante de la
ideología dominante, estos intereses estratégicos a largo plazo no pueden
surgir en forma espontánea; es ne-cesario que lo miembros de las clases
explotadas aprendan a conocerlos. La necesidad de la penetración de la teoría
marxista en el movimiento obrero se debe, precisamente, a la incapacidad del
proletariado para conocer en forma inmediata sus intereses estratégi-cos a
largo plazo.
La socialdemocracia es la unión del movimiento obrero con el socialismo.
Su cometido no estriba en servir pasivamente al movimiento obrero en cada una
de sus fases, sino en representar los intereses del movimiento en su conjunto,
seña-lar a este movimiento su objetivo final, sus tareas políticas, y
salvaguardar su independencia política e ideológica. Desligado de la
socialdemocracia, el mo-
vimiento obrero se achica y se transforma por fuerza en un movimiento
bur-gués.[140]
Entre los intereses espontáneos inmediatos y los intereses estratégicos
a largo plazo que reflejan la dualidad dialéctica del objetivo parcial y el
objetivo final pueden existir con-
138 Lenin, "¿Qué
hacer?", Obras escogidas, 1, p. 142.
139 Ibid., p. 149.
140 Lenin, "Tareas
urgentes de nuestro movimiento", Obras escogidas, 1, p. 113.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 122,
(de 220)
tradicciones. Por ejemplo, el logró de salarios altos, si no va
acompañado de una correc-ta educación ideológica, puede servir para adormecer
al proletariado, quitándole energí-as para luchar por sus intereses
estratégicos a largo plazo, es decir, la lucha por la des-trucción del sistema
capitalista y la, implantación del sistema socialista. Las clases do-minantes
saben utilizar en forma muy inteligente estas contradicciones para perpetuar su
dominación.
De lo dicho anteriormente se desprende que, en sentido riguroso, sólo
los intereses es-tratégicos a largo plazo representan los verdaderos intereses
de clase
Por otra parte, no es sino partiendo de los intereses inmediatos como se
puede llegar a hacer comprender al proletariado sus verdaderos intereses de
clase.
Lenin fue muy claro y severo respecto a este punto. Para conducir al
proletariado a la lucha política contra los servidores del capital,
...es necesario ligar a esta lucha con determinados intereses de la vida
cotidia-na... Pero si se difuminan estos intereses con sólo reivindicaciones
políticas, comprensibles solamente para la intelectualidad, ¿no significa esto
retroceder de nuevo, limitarse de nuevo a la lucha de la sola intelectualidad,
cuya impor-tancia acaba de ser reconocida?[141]
Por lo tanto, es necesario combatir dos errores:
1.- Considerar como interés de clase las aspiraciones espontáneas
inmediatas de una clase.
2.- Olvidar que es necesario partir de los intereses inmediatos de una
clase para condu-cirla a comprender sus verdaderos intereses de clase.
7. Conciencia de clase e instinto de clase
Otro término que debemos definir es el de conciencia de clase.
No se debe confundir la conciencia de clase con la conciencia
psicológica de los indivi-duos que forman parte de una clase determinada. Ella
no es ni la suma ni la media de lo que piensan, sienten, etc., los individuos
de una clase determinada en un momento de-terminado.
La conciencia de clase está directamente ligada al concepto de interés
de clase.
Un individuo o grupo social tiene conciencia de clase cuando está
consciente de sus verdaderos intereses de clase.
La conciencia de clase es, por lo tanto, un dato objetivo relacionado
con una situación objetiva: la situación que cada clase ocupa en la producción
social. Ello la distingue ab-solutamente de los pensamientos empíricos, de los
pensamientos psicológicamente des-criptibles y explicables que los hombres se
hacen de su situación de vida.
Ahora nos cabe hacernos una última pregunta. ¿Es la conciencia de clase
algo que nace espontáneamente?
Para responder a esta pregunta debemos distinguir previamente entre
conciencia de cla-se e instinto de clase.
141 Lenin, "¿Quiénes son
los amigos del pueblo?", p. 219.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 123,
(de 220)
Toda clase social, por su situación objetiva dentro de la producción
social, tiende a re-accionar de una manera típica. Llamaremos instinto de clase
precisamente a esos es-quemas inconscientes de reacción, productos de la
situación de clase, que se encuentran en la base de todas las manifestaciones
espontáneas de clase. El instinto de clase es sub-jetivo y espontáneo, la
conciencia de clase es objetiva y racional.
Lenin es quien más frecuentemente emplea este término de instinto de
clase:
El campesinado tiene "instinto" de proletario... Los obreros
aspiran instintiva-mente al socialismo... es el instinto de los explotados lo
que los llevó a realizar la fraternización en el frente..., etcétera.
Ahora bien, ¿existe un paso directo de lo instintivo a lo consciente? Es
evidente que no por lo menos en lo que se refiere a las clases explotadas de
todo modo de producción.
Entre el instinto y la conciencia se interpone la ideología dominante,
que desnaturaliza el instinto limitándolo a expresiones que no pongan en
cuestión el sistema, y por ello la conciencia de clase del proletariado no es
nunca la mera expresión de su situación en la estructura económica de la
sociedad.
Si el proletariado de un determinado país no tiene conciencia de clase
sino una concien-cia puramente reivindicativa, no se puede culpar de ello,
exclusivamente, a la inmadurez de las condiciones objetivas. Las condiciones no
estarán nunca lo suficientemente ma-duras como para que el proletariado
adquiera por sí solo su conciencia de clase. La tarea del partido obrero
consiste precisamente en "introducir" la conciencia de clase en el
pro-letariado, es decir, en mostrarle y ayudarlo a ser consecuente con sus
verdaderos inter-eses de clase.
8. Clases sociales y formación social[142]
Llamamos ESTRUCTURA DE CLASES a la articulación de las diferentes clases
y fracciones de clase en los diferentes niveles (económico, político,
ideológi-co), de una formación social.
Esta estructura de clases no constituye una simple yuxtaposición de las
clases típicas de cada una de las relaciones de producción que se encuentran
presentes en ella, sino una articulación original de estas clases que sufren
así estratégicos a largo plazo.
En esta articulación de un cierto número de clases en una formación
social determinada encontramos siempre: una clase o fracción de clase dominante
y clases o fracciones de clases dominadas.
La estructura de clases a nivel de la formación social implica, además
de las determina-ciones propias de la combinación de las diferentes relaciones
de producción que sirven de soporte a las diferentes clases antagónicas propias
de cada modo de producción, otras determinaciones que explican el surgimiento
de nuevas clases que tienen carácter transi-
142 En este punto nos hemos
basado fundamentalmente en un texto no publicado de Joubért.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 124,
(de 220)
torio, por ejemplo, el campesinado (pequeño productor agrícola) que
surge al suprimirse el régimen de producción basado en la servidumbre y que
tiende a desaparecer a medida que se desarrolla el capitalismo en el campo,
convirtiéndose en su mayor parte en prole-tariado agrícola o emigrando a la
ciudad.
Por lo tanto, para realizar un análisis completo de la estructura de
clases de una forma-ción social determinada debemos considerar, además de las
clases típicas de relaciones de producción presentes, las clases de transición.
Por otra parte, no debemos olvidar que cada una de estas clases sufre
modificaciones al estar articulada a todas las demás y desempeñar un papel
dominante o subordinado en esta articulación.
Apliquemos lo dicho hasta aquí a una formación social a dominante
capitalista, es decir, a una formación social en la que, a nivel de la
producción de bienes materiales, domina el sistema capitalista de producción,
subordinando de una u otra manera a los otros mo-dos de producción de bienes
materiales que coexisten con él y sirviendo de base a una estructura ideológica
y política.
La clase dominante en el modo de producción capitalista pasa a ser la
clase que domina en la formación social. Ella hace que sus intereses de clase
prevalezcan sobre los inter-eses de todas las otras clases. El carácter mismo
de dominante la hace adquirir nuevas determinaciones que se encontraban
ausentes a nivel del modo de producción puro. Ella deberá, en efecto, mantener
relaciones de explotación, de colaboración, de lucha políti-ca, etc., no sólo
con el proletariado sino también con las otras clases de la formación social.
Esto implica que tenga, en el seno mismo de la estructura de clases,
instrumentos nuevos (económicos, políticos e ideológicos) que le permitan
asegurar y perpetuar su dominación.
En una formación social a dominante capitalista, la clase capitalista
dominante debe:
- reproducir la relación de
explotación original (capitalista/proletariado)
- extender esta dominación a otras
clases o capas de la estructura de clases (capitalis ta/pequeño productor)
- impedir toda ingerencia o hacer
alianzas con la antigua clase dominante (terratenien-tes/capitalistas).
Es este conjunto de relaciones lo que le permite reproducirse como clase
dominante y desarrollar su dominación. Veamos cómo se manifiestan estas
relaciones en los tres ni-veles de la formación social:
En el nivel económico, como efecto de la economía de mercado y del
desarrollo de las fuerzas productivas en el interior de las empresas
capitalistas, el artesanado tiende, por ejemplo, a desaparecer habiendo
permitido al capitalista una sobreexplotación previa. El campesinado, salvo
algunas escasas excepciones, tiende a transformarse en proletariado agrícola o
a emigrar a la ciudad, ya que su pequeña explotación deja de ser rentable
frente a la gran explotación capitalista, etcétera.
En el nivel político, por ejemplo, surge la necesidad de la intervención
política para re-producir las condiciones de explotación, cosa que formalmente,
a nivel del modo de producción puro, parecía no ser necesaria.
La burguesía, que va ascendiendo pero que aún no ha triunfado del todo,
necesita y em-plea todavía el poder del Estado para "regular" los
salarios, es decir, para sujetarlos dentro de los límites que conviene a los
fabricantes de plusvalía, y para alargar la jorna-
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 125,
(de 220)
da de trabajo y mantener al mismo obrero en el grado normal de
subordinación.[143]
Por otra parte, no siempre la dominación de una clase en la estructura
de clase implica que sea esta misma clase la que domine políticamente. A veces
pueden producirse des-plazamientos. Una clase que, por su situación en la
estructura económica, domina en la estructura de clases de una formación social
determinada puede abandonar el poder po-lítico a otra clase para conservar el
dominio en la estructura económica, lo que a su vez determina su dominio en la
estructura social.
Marx analiza este fenómeno en El 18 Brumario:
Por lo tanto, cuando la burguesía excomulga como "socialista"'
lo que antes en-salzaba como "liberal", confiesa que su propio
interés le ordena esquivar el pe-ligro de su gobierno propio, que para poder
imponer la tranquilidad en el país tiene que imponérsela ante todo a su
parlamento burgués, que para mantener intacto su poder social tiene que quebrar
su poder político; que los individuos burgueses sólo pueden seguir explotando a
otras clases y disfrutando apacible-mente de la propiedad, la familia, la religión
y el orden bajo la condición de que su clase sea condenada con las otras clases
a la misma nulidad política; que para salvar la bolsa hay que renunciar a la
corona.[144]
Por último, en el nivel ideológico, la ideología de la clase dominante
tiende a defender el orden social, que no es sino el orden que ella ha
establecido, para reproducir su do-minación. No es extraño observar a través de
la historia que ideas que han sido rechaza-das en una época determinada por la
burguesía, como el control de la natalidad, sean aceptadas y fomentadas años
después, para evitar la explosión demográfica que, aumen-tando la cantidad de
insatisfechos con el régimen, llegaría incluso, hasta a ponerlo en peligro.
9. Clases de transición
Llamaremos CLASES DE TRANSICIÓN a las clases que sólo aparecen a nivel
de una formación social como efecto de la desintegración de antiguas
relacio-nes de producción y que tienden a descomponerse a medida que se
desarro-llan nuevas relaciones de producción.
La pequeña burguesía, es decir, el pequeño productor independiente
(artesano o campe-sino) es un caso típico de clase de transición.
Veamos primero la pequeña burguesía agraria o campesinado en sentido
estricto.
Donde ha existido históricamente un régimen de producción basado en la
servidumbre, la abolición de los lazos de servidumbre ha liberado a los
antiguos siervos convirtiéndo-los en pequeños productores más o menos
independientes. Pero la desaparición de la servidumbre no se debe a un azar o a
la buena voluntad de los "señores", sino a la pre-
143 El capital, I, pp.
627-628.
144 Obras escogidas, 1, p.
273
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 126,
(de 220)
sión ejercida por el capitalismo incipiente, que después de un cierto
desarrollo urbano comienza a penetrar en el campo.
La penetración del capitalismo en el campo produce un efecto
desintegrador de esta cla-se, la que poco a poco se va descomponiendo en
proletariado rural y burguesía rural. EL CAMPESINADO como clase tiende, por lo
tanto, a desaparecer. Incapaz de competir con la producción capitalista en el
mercado, debido a sus costos de producción más al-tos, va arruinándose y
convirtiéndose en proletariado rural o emigrando a la ciudad, sal-vo algunos
raros casos que logran afirmarse y convertirse en campesinos ricos pasando a
las filas de la burguesía rural.
Esta descomposición del campesinado es un proceso irreversible mientras
dominan las leyes de la producción capitalista. Ningún "deseo" de
mantener la pequeña producción puede detener este proceso; sí pueden tomarse
medidas para disminuir su velocidad.
Lo mismo ocurre con los pequeños productores independientes, es decir,
con aquellos productores que son al mismo tiempo dueños de sus medios de
producción. La imposi-bilidad de competir con las empresas capitalistas en el
mercado los reduce, poco a poco, a la condición de proletarios.
Por lo tanto, la pequeña burguesía (pequeños productores campesinos y
artesanos que producen en un régimen de economía mercantil) no existe como
clase al nivel de modo de producción puro, sino que aparece como tal a nivel de
la formación social, como cla-se de transición que surge de la desintegración
de las relaciones de producción basadas en la servidumbre y tiende a
desaparecer a medida que se extienden las relaciones capi-talistas de
producción.
El aislamiento de sus miembros debido a la forma independiente de
producir, su carác-ter transitorio, su carácter intermedio entre el
proletariado y la burguesía determinan sus características en los distintos
niveles de la formación social.
Desde el punto de vista de la economía, la pequeña burguesía es una
clase explotada y subordinada al sistema capitalista dominante, pero justamente
debido a su aislamiento, provocado por sus mismas condiciones de producción,
apegado a un lugar y a una ex-plotación determinada, no está en condiciones de
comprender el carácter de clase de es-ta explotación y de esta opresión, de las
que sufre, a veces, no menos que el proletaria-
do; no está en condiciones de comprender que tampoco el Estado en la
sociedad burgue-sa puede dejar de ser un Estado de clase[145]
Desde el punto de vista ideológico, debido a su situación de transición,
el pequeño pro-ductor está en una doble situación; es, a la vez, un elemento de
progreso en cuanto re-presenta una liberación del régimen anterior de
dependencia, y un elemento reaccionario en cuanto lucha por mantener su
situación de pequeño productor independiente, ponien-do obstáculos al
desarrollo económico.
La situación intermedia que ocupa, entre los patronos y los obreros, lo
lleva a fluctuar entre los intereses de la burguesía y del proletariado.
Además, es la clase más permeable a la ideología dominante, con la que
establece rela-ciones tales que le impiden percibir las condiciones objetivas
de su servidumbre y de su futura destrucción.
145 Lenin, "¿Quiénes son
los amigos del pueblo?", p. 140.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 127,
(de 220)
Para terminar, citemos este excelente texto de Lukács sobre la pequeña
burguesía:
La pequeña burguesía al vivir, al menos parcialmente en las grandes
ciudades, sometida directamente a las influencias del capitalismo en todas las
manifesta-ciones exteriores de la vida, no puede mantenerse enteramente
indiferente frente al hecho de la lucha de clases entre la burguesía y el
proletariado. Pero la pe-queña burguesía "como clase de transición en la
que los intereses de las dos clases se atenúan recíprocamente" va a
sentirse "por encima de la oposición de clases en general". Como
consecuencia de ello, buscará los medios "no para suprimir los dos
extremos, capital y asalariado", sino para atenuar su oposición y
transformarla en armonía. Pasará, por lo tanto, en la acción, al lado de todas
las decisiones decisivas de la sociedad y deberá necesariamente luchar alterna-
tivamente, y siempre inconscientemente por una u otra de las direcciones
de la lucha de clases[146]
10. Situación de clase
En las páginas anteriores hemos examinado el concepto de clase social a
dos niveles diferentes: al nivel de modo de producción y al nivel de la
formación social, es decir, de una sociedad históricamente determinada.
A ambos niveles las clases se definen por su situación en la estructura
social, situación que depende de las relaciones específicas que los grupos
sociales mantienen con los medios de producción.
La situación de clase está, por lo tanto, determinada por el lugar que
ocupan los indivi-duos en el proceso de producción social. Llamamos situación
de clase a la situación que tienen los individuos en la estructura social, la
que está determinada, en última instan-cia, por el papel que desempeñan en el
proceso de producción social.
Este concepto no debe confundirse con el concepto de origen de clase,
que no se refiere a la situación actual del individuo en la estructura social,
sino a la situación de clase en la cual el individuo se formó; por ejemplo, la
situación de clase de sus padres.
Por último, este concepto de situación de clase no debe confundirse con
el concepto de posición de clase, que desarrollaremos en el siguiente punto.
11. Clases sociales y coyuntura política
Nuestra primera etapa fue definir las clases a nivel de modo de
producción, luego las definimos a nivel de formación social. Ahora debemos
pasar al nivel más concreto, al nivel de la “coyuntura política” o
"momento actual", que constituye la síntesis de todas las
contradicciones de una sociedad determinada en un momento determinado de su
de-sarrollo. A este nivel nuevas determinaciones entran en juego
sobredeterminando las clases anteriormente definidas.
Analizaremos dos de estas determinaciones: el problema de la POSICIÓN DE
CLASE y la diferencia entre clase y FUERZA SOCIAL.
146 G. Lukács, Histoire el
conscience de classe, Minuit París, 1960, p. 84.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 128,
(de 220)
a] Posición de clase
Cuando estudiamos las clases sociales a nivel de modo de producción
vimos que en una sociedad no todos los individuos pertenecen a una de los dos
clases antagónicas, que existen grupos sociales que no pueden definirse como
clases sociales sea por representar grupos intermedios entre las dos clases
antagónicas a nivel de la producción, sea por no participar directamente en la
producción al estar al servicio de instituciones de la super-estructura. Estos
grupos no constituyen cleses propiamente tales, pero tienden a adoptar
posiciones que favorezcan a una u otra de las clases antagónicas.
Por otra parte, no todos los miembros de una clase defienden los
intereses de su clase en una coyuntura política determinada. Por ejemplo, la
aristocracia obrera, sector privile-giado de la clase obrera de los países
capitalistas imperialistas en numerosas coyunturas políticas, no ha defendido
los intereses de la clase obrera, sino los intereses de la bur-guesía.
Por lo tanto, no basta ser miembro de una clase, tener una determinada
situación de cla-se, para adoptar actitudes políticas consecuentes con esa
situación de clase.
Llamaremos “posición de clase” a la "toma de partido" por una
clase en una coyun-tura política determinada.
Esta "toma de partido" por una clase determinada implica
defender y luchar por sus in-tereses de clase, adoptar "su punto de
vista", "pasar a integrar sus filas", "representar sus
intereses".
Refiriéndose, por ejemplo, a "las capas medias,[147] el pequeño
industrial", el pequeño comerciante, el artesano, el campesino, Marx
afirma que "son revolucionarias única-mente cuando tienen ante sí la
perspectiva de su tránsito inminente al proletariado"; ellas defienden
entonces "no sus intereses presentes, sino sus intereses futuros",
aban-donan "sus propios puntos de vista, para adoptar el del
proletariado".[148]
Lenin dice, por otra parte, que no es imposible que en ciertas
condiciones tal o cual capa de trabajadores se sitúe al lado del proletariado.
Luego señala que todo el problema re-side en determinar estas condiciones y
considera que las palabras "hacer suyo el punto de vista del
proletariado" expresan en forma precisa estas condiciones: que estas
pala-bras trazan, en forma muy neta, una línea de demarcación entre los
verdaderos marxis-tas y todos los otros grupos que se pretenden socialistas.[149]
En otro texto, refiriéndose a los intelectuales, dice que todo
intelectual, a pesar de traba-jar en un análisis objetivo de la realidad,
"no puede dejar de tomar partido por tal o cual clase, una vez que ha
comprendido las relaciones que existen entre ellas"[150]
147 El término "capas
medias" es descriptivo. El término científico que abarca estos grupos
sociales señala-dos por Marx es el de "pequeña burguesía".
148 "Manifiesto del
Partido Comunista", Obras escogidas, t. t, p. 29.
149 Discurso acerca de la
cuestión del programa del Partido en el 20 Congreso del POSDR, Obras
comple-tas, ed. francesa, t. 6, pp. 513
150 Lenin, "¿A qué
herencia renunciamos?", ed. francesa, t. 2, p.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 129,
(de 220)
En un texto sobre "Las tareas de la juventud revolucionaria"
hace ver cómo los estu-diantes no pueden ser considerados como un todo
homogéneo, ya que tienden a reflejar los intereses de todas las clases y grupos
políticos de la sociedad. Entre ellos, sólo algu-nos "adoptan una posición
revolucionaria", consagran sus fuerzas a la clase obrera.[151]
En El 18 Brumario de Luis Bonaparte Marx nos habla de los
"representantes" de la pe-queña burguesía que "pueden estar a un
mundo de distancia de ellos, por su cultura y su situación individual. Lo que
los hace representantes de la pequeña burguesía es que no van más allá, en
cuanto a mentalidad, de donde van los pequeñoburgueses en sistema de vida, que,
por tanto, se ven teóricamente impulsados a los mismos problemas y a las mismas
soluciones a que impulsan a aquéllos, prácticamente, el interés material y la
si-tuación social. Tal es en general la relación que existe entre los
representantes políticos y literarios de una clase y la clase por ellos
representada.[152]
Por lo tanto, la posición de clase es un concepto que pertenece al
análisis de la coyuntu-ra política. Es en el "momento actual" de la
lucha política cuando los individuos se agrupan en posiciones de clase
definidas. La base de esta posición de clase es, eviden-temente, la situación
de clase, pero no se restringe a ella. Elementos aislados o grupos
pertenecientes a otras clases pueden adherirse y luchar por una clase que no es
la suya.
La situación de clase crea, como hemos visto, un instinto de clase que
hace que los miembros de esa clase tiendan a tomar partido por la clase a la
cual pertenecen.
Para pasar a una posición de clase proletaria, el instinto de clase del
proletariado sólo necesita ser educado; por el contrario, para que los
intelectuales pequeñoburgueses lo-
gren pasar a una posición de clase proletaria, su instinto de clase debe
revolucionar-se.[153]
Y para que esto se logre en forma definitiva se requiere un largo
proceso. Muchas ve-ces, intelectuales pequeñoburgueses adhieren al partido del
proletariado porque han lle-gado a convencerse de la verdad y eficacia política
de los análisis marxistas, pero en coyunturas políticas difíciles caen en
posiciones pequeñoburguesas. Ésta es la razón profunda de la importancia que da
el marxismo a la constitución social del partido del proletariado. Mientras
mayor sea la cantidad de miembros del partido que tenga una si-tuación de clase
proletaria, más fácilmente se evitarán las desviaciones izquierdistas o
derechistas que surgen como expresión de la ideología pequeñoburguesa en las
filas del proletariado.[154]
b] Fuerzas sociales
Muchas confusiones acerca del concepto de clase provienen de ciertos
textos de Marx que han sido interpretados en el sentido de negar el carácter de
clase a un grupo social que, a pesar de estar en una determinada situación en
la estructura económica de una formación social, no ha participado todavía en
forma unificada en la lucha política.
151 En ed. española, t. 1, p.
108, se ha traducido "no puede quedar al margen de". Lenin, t. 7.
152 Obras escogidas, t, pp.
260-261.
153 L. Althusser, entrevista
de L'Unità diario del re italiano, enero de 1968.
154 Sobre este punto, es muy
interesante el texto "Decisiones acerca de ciertas cuestiones de la
historia de nuestro Partido", publicado en el t. 3 de las Obras escogidas
de Mao Tse-tung. (Ed. inglesa, pp. 177-225.
)
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 130,
(de 220)
En otros textos Marx no niega su carácter de clase a un grupo, que no ha
participado en la lucha política, pero se refiere a él con los términos de
"clase en sí" oponiéndolo a lo que denomina "clase para
sí", es decir, a la clase que participa en la lucha política.
Las condiciones económicas habían transformado, primeramente, a la mayor
parte del país en trabajadores. La dominación del capital creó a esa ¡nasa una
situación común, intereses comunes. Así, esa masa es ya una clase frente al
ca-pital, pero no todavía frente a sí misma.[155]
Nos parece más adecuada la terminología empleada por Lenin y Mao, que
hablan de clase social cuando se sitúan a nivel de modo de producción y de
formación social, y que introducen el término FUERZA SOCIAL para analizar la
acción de estas clases a nivel de la coyuntura política.
Un grupo social puede constituir una clase y no una fuerza social, como
por ejemplo, los pequeños productores campesinos de ciertos países.
Por el contrario, algunos grupos sociales pueden constituir una fuerza
social sin perte-necer a una de las tantas clases de una formación social, como
por ejemplo, los intelec-tuales revolucionarios.
Para que una clase o grupo social se constituya en fuerza social, no
necesita estar orga-nizada en partido político propio, como parece desprenderse
de algunos textos de Marx. Basta con que su existencia se refleje de alguna
manera en la correlación de fuerzas a nivel de la coyuntura, es decir, que
produzca "efectos pertinentes", para utilizar la ter-minología de
Poulantzas.[156] Éste es el caso del campesinado parcelario analizado por Marx
en El 18 Brumario. En la coyuntura concreta del bonapartismo, Marx reconoce el
papel que han desempeñado los campesinos parcelarios a pesar de no tener ni
organiza-ción ni ideología propias. Ellos constituyen una fuerza social debido
a que su existencia como clase se refleja en esa coyuntura concreta por el
fenómeno histórico del bonapar-tismo, que no habría existido sin los campesinos
parcelarios.
Luis Bonaparte se considera el representante de los campesinos
parcelarios aunque en realidad sea el "representante" de la
burguesía. No por eso deja de ser cierto que la exis-tencia económica de los
campesinos parcelarios se refleja, en el nivel político, por "efectos
pertinentes" que son la forma particular de Estado del bonapartismo como
fe-nómeno histórico. Se trata aquí de un elemento nuevo, fácilmente
perceptible, que es la forma particular de Estado del Segundo Imperio, y que no
puede insertarse en el marco del Estado parlamentario que la precedió[157]
Si esto no hubiera ocurrido, si la existencia del campesinado como clase
no se hubiera reflejado en el fenómeno del bonapartismo, esta clase habría
tenido, sin duda, algún tipo de presencia en el nivel político
aunque no fuese más que por el simple hecho de que la organización
política de otras clases, así como las instituciones del Estado, deberían haber
tenido en
155 Marx, La misére de la
philosophie, Éd. Sociales, París, 1961, p. 177.
156 Nos parece que el aporte
más importante de Poulantzas al estudio de lesa clases sociales x encuentra
precisamente en este punto. Cuando él habla de "clases diferenciadas y
autónomas", nosotros hablamos de "fuerzas sociales", ya que pensamos
que no sólo las clases pueden constituirse en fuerzas sociales. Ver pp. 90-92
de su libro.
157 Poulantzas, o¢. cit., p.
91.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 131,
(de 220)
cuenta la existencia de los campesinos parcelarios, por ejemplo, en el
caso del sufragio. Sin embargo, en este caso, esta presencia no habría
constituido un elemento nuevo, no habría tenido "efectos
pertinentes", sino que solamente se habría insertado, como variación, en
los límites circunscritos por los efectos
pertinentes de otros elementos, por ejemplo, en el marco de la
democracia cons-titucional.[158]
Ahora bien, en un proceso revolucionario es necesario distinguir tres
tipos de fuerzas:
-fuerzas motrices -fuerza
principal -fuerza dirigente
Las fuerzas motrices están constituidas por los grupos sociales que
participan en forma activa en el proceso revolucionario.
La fuerza principal está constituida por el grupo social que representa
la fuerza motriz más numerosa.
La fuerza dirigente está constituida por el grupo social que dirige el
proceso revolucio-nario. Para dirigir el proceso revolucionario no necesita ser
la fuerza motriz más nume-rosa. Lo que lo constituye como fuerza dirigente no
es su número sino su papel político, es decir, su capacidad de tomar la
iniciativa, formular metas adecuadas a cada etapa y encontrar formas justas de
dirección. De esta manera, se gana la confianza de las masas revolucionarias
que siguen, sin vacilar, sus directivas.
El caso de la Revolución china ilustra muy bien estos tres tipos de
fuerzas. Las fuerzas motrices estaban constituidas por el campesinado, el
proletariado y la pequeña burgue-sía urbana; a veces se lograban incorporar
ciertos sectores de la burguesía nacional.[159] La fuerza principal era, sin
duda, el campesinado, y el proletariado, a pesar de su escaso número, logró
constituirse en la fuerza dirigente de la revolución debido al papel políti-co
que desempeñó en la Revolución china.
Es muy importante no confundir la fuerza principal con la fuerza
dirigente de la revolu-ción.
En algunos países de América Latina, por ejemplo, las condiciones de
extrema miseria del campesinado, su gran potencial revolucionario y su gran
peso específico dentro de la población global del país, lo constituyen, sin
duda, en la fuerza principal de la revolu-ción en esos países. Pero afirmar
esto no implica negar al proletariado su papel dirigente en el proceso
revolucionario ya que es objetivamente la única clase que por su situación de
clase, es decir, por su situación en la producción social, es capaz de conducir
el pro-ceso revolucionario hasta el fin, hasta la supresión de todo tipo de
explotación.
12. Conclusión: Las clases sociales como portadores de determinadas
estructuras
Después de todo lo dicho en los puntos anteriores podemos comprender qué
tipo de re-lación existe entre la estructura social y las clases sociales.
158 Ibid., p. 92.
159 Cuando el imperialismo
recurre a la guerra de agresión.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 132,
(de 220)
Las clases sociales no son los sujetos creadores de las estructuras
sociales. Son, por el contrario, como dice Marx, los "portadores"
[Träger] de determinadas estructuras, los actores de un drama que no han
construido.
Detengámonos un momento en este concepto de "portador" que es
el que Marx emplea en El capital para dar cuenta de la relación que aquí
pretendemos estudiar.
En primer lugar, debemos advertir que la palabra alemana Träger tiene en
español (y en francés) dos significados muy diferentes: "soporte" y
"portador". El primer término (soporte) indica la idea de sostener,
de ser la base de algo, de servir de apoyo a algo y en este sentido la utiliza
Marx cuando afirma que "las condiciones materiales son. los so-portes
[Träger] de las relaciones sociales"[ 160]
El segundo término (portador) significa, por el contrario, tomar sobre
sí, llevar consigo, y en este sentido lo utiliza Marx cuando afirma que
"el capitalista. no es otra cosa que el capital personificado", que
"sólo actúa en el proceso de producción como portador [Träger] del
capital".[161]
Al afirmar el marxismo que las clases son los portadores de determinadas
estructuras está rechazando toda concepción voluntarista acerca de las clases
sociales.
No son las clases las que crean las estructuras. No basta, por ejemplo,
que una clase se proponga cambiar una estructura social para que pueda hacerlo.
Aunque el proletariado quisiera implantar el comunismo inmediatamente después
de haber destruido el capita-lismo, no podría hacerlo, ya que este régimen
social necesita como condición previa pa-ra su implantación un desarrollo muy
avanzado de las fuerzas productivas.
Pero afirmar que no son las clases las que crean las estructuras no
implica negar que ellas puedan actuar sobre las estructuras modificándolas
dentro de ciertos limites. Estos límites dependen de ciertas condiciones
materiales, fundamentales del grado de desarro-llo alcanzado por las fuerzas
productivas. Sin la participación activa de las clases, las estructuras
sociales tienden a reproducirse superando las crisis provocadas por sus
con-tradicciones internas. Los cambios radicales de las estructuras sociales
sólo se producen cuando las clases revolucionarias son capaces de aprovecharse
de las crisis del sistema para producir cambios estructurales profundos, es
decir, cambios revolucionarios. Esto es lo que explica el papel fundamental que
el marxismo atribuye a la lucha de clases como motor de la historia.
Volviendo ahora a nuestra definición, decir que las clases son
portadores de determina-das estructuras es lo mismo que decir que ellas son los
efectos de estas estructuras.
Podemos llegar así a definir las clases sociales como los efectos de la
estructura social global sobre los individuos que participan de una u otra
manera en la producción social.
¿Hemos abandonado por ello el concepto de relaciones de producción para
definir las clases?
160 Das Kapital, pp. 826-827.
161 Ibid. Debemos señalar que
la edición española de El capital (Fondo de Cultura Económica) traduce
indistintamente, en los dos casos señalados, la palabra Träger por
"exponente". La edición francesa por el contrario traduce el primer
Trúger por "support" y el segundo por "porteur". Por otra
parte cuando Alt-husser se refiere a las clases sociales emplea siempre el
término "porteur". Es Balibar quien introduce la confusión cuando
señala que la palabra Träger se ha remplazado por la palabra
"support" (Para leer "El capital", p. 275): Poulantzas
repite el error de Balibar.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 133,
(de 220)
Pensamos que éste sería el caso si concibiéramos la estructura social
global como una simple articulación de niveles (económico, ideológico y
político), como lo hace Pou-lantzas.[162] En este caso se cae en la
imposibilidad teórica de estudiar este efecto como un efecto de la estructura
global y uno se ve obligado a analizarlo como una serie de efectos parciales a
nivel de cada estructura regional.
En cambio, si se piensa la articulación de los distintos niveles de la
estructura social a partir de las relaciones de producción, todo cambia. Para
Marx son estas relaciones las que sirven de centro estructurador o de matriz
del conjunto social, como lo hemos visto al estudiar el concepto de modo de
producción. Y, por ello, son estas relaciones las que sirven de fundamento para
la constitución de las clases sociales. Negar esto, calificándo-lo de
desviación economista, es negar el aporte fundamental del marxismo al estudio
de las clases sociales, y es, por lo tanto, un retroceso con respecto al
pensamiento marxista
[163]
Por último queremos aclarar que una cosa es hablar de las clases como
efectos de la es-tructura social global, lo que finalmente no significa sino
que ellas son fundamental-mente el efecto de las relaciones de producción, y
otra cosa es hablar de los efectos que las clases pueden producir en los
distintos niveles de la sociedad: efectos ideológicos, efectos políticos o
efectos económicos. Cuando nos referimos a estos efectos nos esta-mos
refiriendo a la práctica concreta que realizan estas clases. Esta práctica será
estu-diada en el próximo capítulo.
RESUMEN
En este capítulo nos hemos referido al concepto marxista de clase
social. Lo hemos de-finido primeramente a nivel de modo de producción para
luego examinar las huevas de-terminaciones que adquiere a nivel de la formación
social y de la coyuntura política. Por último, hemos precisado la definíción de
las clases como "portadores" de determinadas estructuras.
Hemos visto los siguientes conceptos de la teoría general del
materialismo histórico: clase social - fracción de clase - interés de clase
-conciencia de clase - instinto de clase - estructura de clases - clase de
transición -situación de clase - posición de clase - fuer-za social - fuerza
motriz - fuerza principal -fuerza dirigente.
Cuestionario
1. ¿En qué estado dejó Marx su
estudio acerca de las clases sociales?
2. ¿Cuál es la novedad que Marx
agrega respecto a las clases sociales?
3. ¿Cómo se definen las clases
sociales a nivel de modo de producción?
4. ¿Por qué Marx habla de tres
clases cuando se refiere al sistema capitalista?
5. ¿Cuántas clases existen en cada
modo de producción?
6. ¿Qué relación existe entre la
reproducción del modo de producción y las clases sociales?
7. ¿Todos los individuos de una
sociedad pertenecen a una clase determinada?
8. ¿Qué se entiende por fracción de
clase?
162 Poulantzas, Poder
político y clases sociales en el Estado capitalista, siglo xxi, México, 1969,
p. 71.
163 Op. cit., p. 68. Una
crítica sistemática a los planteamientos de Pon. lantzas respecto a las clases
sociales se encuentra en Marta Harnecker, Política y clases sociales en
Poulantzas (estudio crítico), cexo, 1969 (apuntes mimeografiados).
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 134,
(de 220)
9. ¿Qué se entiende por interés
espontáneo inmediato?
10. ¿Qué se entiende por
interés de clase?
11. ¿Qué se entiende por
conciencia de clase?
12. ¿Qué se entiende por
instinto de clase?
13. ¿Puede el proletariado
adquirir en forma espontánea una conciencia de clase proletaria?
14. ¿Qué se entiende por
estructura de clases?
15. ¿Por qué las clases
sociales sufren nuevas determinaciones a nivel de la formación so-cial?
¿Cuáles, por ejemplo?
16. ¿Qué se entiende por
clase de transición?
17. Explicar por que se usa
la palabra "portador" para definir el papel de las clases.
18. ¿Qué se entiende por
situación de clase?
19. ¿Qué se entiende por
posición de clase?
20. ¿Qué se entiende por
fuerza social?
21. ¿Qué se entiende por
fuerzas motrices?
22. ¿Qué se entiende por
fuerza principal?
23. ¿Qué se entiende por
fuerza dirigente?
24. ¿Reduce el marxismo las
clases sociales a lo meramente económico?
25. ¿Por qué Marx no define
las clases sociales usando como criterios
los diferentes ingre-
sos?
Temas de reflexión
1. ¿Cuáles son los conocimientos
previos que se necesitan para hacer un análisis cientí-fico de las clases
sociales en América Latina?
2. ¿Por qué el criterio de mayor o
menor explotación no es un criterio marxista para de-finir las posibilidades
revolucionarias de una clase?
3. ¿Cuáles son los efectos de la
acción del imperialismo en la estructura de clases lati-noamericana?
BIBLIOGRAFíA
MARX: Carta a Weydemeyer, del 5 de marzo de 1852, en Obras escogidas, t.
I. p. 496.
MARX: El capital, libro ni, cap. LII: "Las clases sociales".
MARX: "Las luchas de clases en Francia, de 1848 a 1850", Obras
escogidas, t. I, pp. 104-228.
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pp. 229-328.
MARX: "La guerra civil en Francia", loc. cit., pp. 460-534.
Engels La situación de la clase obrera en Inglaterra.
LENIN: "El contenido económico del populismo", Obras
completas, t. L
LENIN: "La gran' iniciativa", en Marx, Engels, marxismo ed.
Progreso, Moscú, pp. 479-482.
MAO TSE-TUNG: Análisis de clase de la sociedad china.
MAO TSE-TUNO: Intervenciones en las discusiones sobre el arte y la
literatura en Yenan
BUJARIN, N: la théorie du inatérialisme historique, cap. viii Les
c1asscs sociales et la lutte des c1asscs.
Éd. Anthropos, París. 1967, pp. 299-338.
DAHRENDORF: Las clases sociales y su conflicto era la sociedad
industrial, cap. I: "El modelo de la sociedad de clases de Karl
Marx".
BOUVIER-AJAM Y MURY: Las clases sociales.
POULANTZAS, Nlcos: Poder politice y clases sociales en el Estado
capitalista, Siglo xxl Editores, Méxi-co, 1969.
***** *****
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 135,
(de 220)
TERCERA PARTE
LA TEORÍA MARXISTA
DE LA HISTORIA
Con los conceptos de estructura social y clases sociales, pode-mos
entrar ahora a definir en forma científica la originalidad de Marx con respecto
a la teoría de la historia.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 136,
(de 220)
CAPÍTULO XI
LA TEORIA MARXISTA DE LA HISTORIA
______________________________________________________________________
1. Introducción. 2. La teoría
hegeliana de la historia. 3. La teoría marxista de la histo-ria. 9. El
materialismo histórico: teoría general y teorías regionales. 5. Niveles de.
rea-lización de la teoría del materialismo histórico: ciencia (le las
formaciones sociales y ciencia de la coyuntura política. 6. El materialismo
histórico: ciencia que se opone al dogmatismo y al revisionismo. 7. La teoría
marxista y el papel de los hombres en la his-toria. 8. Dos desviaciones de la
teoría marxista de la historia: el economismo y el iz-quierdismo.
———————————————————————————————————————
1 Introducción
Desde los primeros historiadores que surgieron en el mundo griego, la
gran mayoría se ha limitado a hacer una cronología de hechos pasados. Los
acontecimientos más signifi-cativos eran empleados como criterios de
periodización (por ejemplo, las batallas, las conquistas, el nacimiento de
jesucristo, etc.). La gran contribución de los escasos filóso-fos de la
historia, como Hegel, fue haber buscado un principio de inteligibilidad a las
diferentes etapas de la historia. Veamos qué dice Engels:
...la filosofía de la historia, principalmente la representada por
Hegel, reconoce que los móviles ostensibles y aun los móviles reales y
efectivos de los hombres que actúan en la historia no son, ni mucho menos, las
últimas causas de los acontecimientos históricos, sino que detrás de ellos
están otras fuerzas determi-nantes que hay que investigar, lo que ocurre es que
no va a buscar estas fuerzas a la misma historia, sino que las importa de
fuera, de la ideología filosófica. En vez de explicar la historia de la antigua
Grecia por su propia concatenación in-terna, Hegel afirma, por ejemplo,
sencillamente, que esta historia no es más que la elaboración de las
"formas de la bella individualidad" la realización de la "obra
de arte" como tal. Así dice muchas cosas hermosas y profundas acerca de
los antiguos griegos, pero ello no es obstáculo para que hoy no nos demos por
satisfechos con semejante explicación, que no es más que una frase [164]
Expondremos brevemente la concepción hegeliana de la historia para poder
determinar cuál es la originalidad de Marx con respecto a Hegel.
2. La teoría hegeliana de la historia
Debido a que las categorías de historia y tiempo están íntimamente
relacionadas entre sí, estudiaremos las características esenciales del tiempo
histórico hegeliano para com-prender el fundamento de su teoría de la historia.
Las características del tiempo histórico hegeliano son: a] continuidad
homogénea y b] contemporaneidad.
164 Engels, Ludwig Feuerbach
y el fin de la filosofía alemana, Lenguas Exttranjeras, Moscú, pp. 48-99.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 137,
(de 220)
a] Continuidad homogénea
Para Hegel el tiempo tiene el carácter de continuidad homogénea. Es como
el agua de un río que corre continuamente, recorriendo diferentes paisajes.
Cada paisaje diferente sería una etapa de la historia. Esta continuidad del
tiempo está fundada en la continui-dad dialéctica del proceso de desarrollo del
Espíritu Absoluto. La causa última de los móviles aparentes de las acciones de
los hombres en la historia debe buscarse en el de-sarrollo del Espiritu
Absoluto, de la Idea. Existe una especie de alma en la historia que se
manifiesta de diferentes maneras en las distintas etapas históricas (la
personalidad abstracta en Roma, la belleza en Grecia, la subjetividad en el
cristianismo medieval, et-cétera).
Si la historia está constituida por un tiempo homogéneo, todo el
problema del historia-dor reside en cortar este continuo según la periodización
que corresponda a la sucesión de las diferentes etapas del desarrollo de la
idea.
b] contemporaneidad o categoría del presente histórico
La condición requerida para realizar los cortes históricos, siguiendo
las diferentes etapas de la evolución de la idea, es lograr captar, en cada
corte, la totalidad social global. La totalidad social debe estar constituida
de manera tal que todos los elementos coexistan siempre en el mismo tiempo.
Esta característica es lo propio de una totalidad expresiva cuya unidad es de
tipo espiritual, es decir, de una totalidad en que cada parte expresa el núcleo
central de ésta.
La reducción de todos los elementos que forman la vida concreta de un
mundo histórico (instituciones económicas, sociales, políticas, jurídicas,
costumbres, moral, arte, reli-gión, filosofía, y hasta los acontecimientos
históricos: guerras, batallas, derrotas, etc.) a un principio de unidad
interna, esta reducción misma no es en sí posible sino bajo la condición
absoluta de considerar toda la vida concreta de un pueblo como la
exteriori-zación-enajenación... de un principio espiritual interno... es decir,
no de su realidad material sino de su ideología más abstracta.[165]
La idea de tiempo histórico elaborada por Hegel no es sino el reflejo de
la experiencia vivida del tiempo. Ceemos vivir en un tiempo único donde vemos
un pasado, un presen-te y un futuro. Creemos distinguir diferentes períodos en
nuestra historia personal, pe-ríodos que determinamos según los hechos más
importantes de nuestra vida.
La noción de tiempo histórico de Hegel es una noción ideológica, tomada
de la expe-riencia vivida, y está directamente relacionada con la concepción
que este filósofo tiene de la totalidad social. La existencia de un tiempo
homogéneo y la posibilidad de hacer cortes históricos que nos permitan ver la
esencia de la totalidad social están directamen-te ligadas a la concepción
hegeliana de la totalidad tal como un todo que posee una uni-dad de tipo
espiritual.
3. La teoría marxista de la historia
¿Cuál es la originalidad de Marx en relación a la teoría de la historia?
¿Consiste en haber descubierto un nuevo criterio de periodización: el criterio
de los modos de pro-ducción?
165 Althusser, La revolución
teórica de Marx, pp. 83-84
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 138,
(de 220)
Sostener que la novedad de Marx reside en el descubrimiento de un nuevo
criterio de periodización de la historia -el de los modos de producción- es
permanecer dentro de la concepción hegeliana de la historia, en el interior de
un tiempo histórico único, homo-géneo, que ahora, en lugar de ser fragmentado
partiendo del desarrollo de la idea, lo es partiendo de un criterio material:
el modo de producción de bienes materiales y sus con-secuencias
jurídico-políticas e ideológicas.
Desgraciadamente, los escasos textos de Marx y de Engels sobre su
concepción de la historia se prestan para interpretaciones de este tipo.
Engels nos dice, por ejemplo, que "la idea tradicional, a la que
también Hegel rindió culto, veía en el Estado el elemento determinante y en la
sociedad civil el elemento con-dicionado por aquél". Y añade que las
apariencias justifican, sin duda, esta idea. Para el marxismo, en cambio,
"el Estado, el régimen político, es el elemento subalterno, y la sociedad
civil, el reino de las relaciones económicas, lo principal.”[166]
En este texto Engels identifica sociedad civil con estructura económica
y Estado con las superestructuras jurídicopolíticas e ideológicas. La inversión
aparece en forma clara: mientras que en Hegel es lo político-ideológico (la
conciencia de sí de una época) la esencia de lo económico, en Marx sería lo
económico, la esencia de lo político ideológi-co. La superestructura
jurídico-política e ideológica no sería, por lo tanto, sino un mero fenómeno de
lo económico.[167]
La teoría de la historia pasaría así del evolucionismo espiritualista
hegeliano al evolu-cionismo materialista del marxismo; del criterio de
periodización de la historia, a partir de la evolución dialéctica de la Idea,
al criterio de periodización a partir de la evolución dialéctica de la
economía.
La originalidad de Marx quedaría reducida a la inversión de la
concepción de Hegel. Según la formulación del propio Marx, él habría
"puesto sobre los pies lo que en Hegel marchaba cabeza abajo".
Ahora bien, como hemos visto a lo largo de este trabajo, no basta
quedarse a nivel de la letra de estos textos, es necesario estudiarlos en forma
crítica y tratar de descubrir, a tra-vés de un estudio global de las obras de
estos autores, cuál era su verdadero plantea-miento acerca de la historia.
Marx y Engels no elaboraron en forma sistemática y rigurosa un
planteamiento explícito acerca de su teoría de la historia,[168] pero su
estudio del modo de producción capitalis-ta nos procura los instrumentos
teóricos que permiten elaborar esta teoría.
Para elaborar el concepto marxista de historia es necesario partir del
concepto marxista de totalidad social.
166 Engels, op. cit., p. 52.
167 No debe confundirse la
teoría de Hegel con el juicio que Marx hace de él. Ver, sobre este punto,
Althus-ser, La revolución teórica de Marx, pp. 168-169, nota 43.
168 En realidad, en 1845-46,
Marx y Engels habían comenzando una obra de carácter teórico sobre la
histo-ria. Fue escrita, mas nunca publicada mientras vivieron: se trata de La
ideología alemana. Más tarde, al referirse a ella, Engels escribe: "La
parte acabada se reduce a una exposición de la concepción materialis-ta de la
historia, que sólo demuestra cuán incompletos eran todavía, por aquel entonces,
nuestros conoci-mientos de la historia económica". (Nota preliminar al
folleto "Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana",
21 de febrero de 1888.)
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 139,
(de 220)
En el capitulo VIII vimos que el concepto abstracto que nos da el
conocimiento de la totalidad social es el concepto de modo de producción:
estructura global dinámica, compuesta por tres estructuras regionales:
económica, ideológica y jurídico-política. Ahora bien, cada una de estas
estructuras tiene una existencia relativamente autónoma y sus propias leyes de
funcionamiento y desarrollo, sin dejar, por ello, de estar determina-das, en
última instancia, por la estructura económica. Los niveles de la superestructura
no son, por lo tanto, la simple expresión de lo económico. Tienen una realidad
propia, relativamente independiente. Decir que un nivel de la sociedad tiene
una existencia pro-pia y leyes de desarrollo propias es afirmar que tiene un
tiempo propio relativamente autónomo, relativamente independiente, en su
dependencia misma, de los tiempos de los otros niveles.
Si estudiamos, por ejemplo, el paso del feudalismo al capitalismo, vemos
que el tiempo de la estructura económica no era el mismo que el de la
estructura jurítlicopolítica. Las relaciones sociales de producción capitalista
se establecían espontáneamente dentro de la formación social feudal (las
primeras manufacturas de tipo capitalista coexisten con explotaciones agrarias
de tipo feudal), pero el Estado y el derecho continúan estando al servicio de
las antiguas clases dominantes. La revolución burguesa produjo la adecua-ción
de estos dos tipos de tiempo,
En el caso de la transición del capitalismo al socialismo, debido a que
la estructura eco-nómica capitalista y sus leyes de desarrollo impiden toda
posibilidad de surgimiento de relaciones sociales de producción socialistas, se
hace necesaria la toma del poder políti-co por el proletariado para comenzar a
establecerlas. Esta "anticipación" de las relacio-nes políticas sobre
las económicas, en la transición al socialismo, está determinada por la
articulación precisa de estas relaciones.
Por lo tanto, cada estructura de un modo de producción tiene un tiempo
propio, tiempo que no es visible inmediatamente sino que debe ser construido en
cada caso.
Para explicar esta última afirmación tomaremos un ejemplo de la
psicología: una bio-grafía no narra la vida de un personaje siguiendo el tiempo
marcado por los relojes (horas, días, meses, años, etc.), sino que se esfuerza
por señalar los grandes hechos que han marcado su vida: encuentros,
descubrimientos, accidentes, etc. El tiempo de la bio-grafía es un tiempo
visible a partir de los acontecimientos que han tenido lugar en esa vida
personal. Pero Freud nos ha demostrado que permanecer en ese tiempo visible, en
el tiempo de la biografía, es permanecer en la superficie de una vida humana,
es perma-necer a nivel de la descripción. Para conocer a una persona es
necesario conocer la es-tructura fundamental de su personalidad. E1 gran aborte
de Freud es haber pro ducido el concepto que permite conocer esta estructura
fundamental: el concepto de inconsciente y sus diferentes fases de desarrollo
(oral, anal, uretral, edípica, período de latencia, etc.).
La significación profunda de los hechos de la biografía no es
inteligible sino a partir de su situación dentro de una fase determinada del
desarrollo psíquico. La muerte del pa-dre, por ejemplo, para un niño que pasa
por la fase edípica (conquista del amor de la madre) tiene una significación
muy diferente de la que tiene para un niño que no ha lle-gado todavía a esa
etapa o que ya la ha superado. El primero puede sufrir fuertes senti-mientos de
culpa pensando que es él quien mató al padre, como su imaginación incons-ciente
lo deseaba.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 140,
(de 220)
El tiempo de la biografía es un tiempo visible, vivido, lineal. El
tiempo del inconsciente es un tiempo que no es visible, que debe ser construido
para cada etapa del desarrollo de la vida psíquica, siendo cada una de estas
etapas lo que permite pasar de la simple enu-meración de hechos a su
comprensión.
Podemos, por lo tanto, concluir que ni la teoría freudiana del
desarrollo del psiquismo ni la teoría marxista de la historia de las sociedades
se sitúan, en absoluto, a nivel de la his-toria empírica visible, que se
desarrolla en un tiempo único, lineal, simplemente "crono-lógico".
Tomemos ahora otro ejemplo perteneciente propiamente al terreno de la
historia: el tiempo de la historia de la filosofía.
El tiempo de la historia de la filosofía no es tampoco legible
inmediatamente: cierta-mente que se ve, en la cronología histórica, sucederse
filósofos y se puede tomar esta secuencia por la historia misma. Pero
nuevamente aquí es preciso renunciar a los prejui-
cios ideológicos de la sucesión de lo visible y lanzarse a construir el
concepto de tiempo de la historia de la filosofía[169]
Es, por lo tanto, necesario construir el concepto de tiempo de la
filosofía a partir de la sucesión de las diferentes problemáticas filosóficas,
es decir, de las estructuras sistemá-ticas típicas que unifican los diferentes
elementos de un pensamiento.
Dentro de una misma problemática pueden encontrarse diferentes
filósofos.
Pueden registrarse cambios radicales de problemática (Marx en relación
con Hegel), pero también pueden darse cambios secundarios (Feuerbach con
respecto a Hegel) .
La historia de la filosofía, para adquirir el carácter de historia
científica, debería, por lo tanto, ábandonar el estudio cronológico de los
diferentes filósofos y pasar al estudio de las diferentes problemáticas
filosóficas que han existido, localizando a los filósofos den-tro de sus
problemáticas respectivas.
Marx no se limita, por consiguiente, a ofrecer un nuevo criterio de
periodización, debido a que la naturaleza misma de este criterio -el de modo de
producción- implica una trans-formación completa de la manera de plantear el
problema. Ya no se trata de una tempo-
169 Althusser "El objeto
de El capital", en Para leer El capital, ed. Francesa, 2, p.49
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 141,
(de 220)
ralidad histórica lineal, homogénea, de tipo hegeliano, sino de ciertas
estructuras especí-ficas de historicidad.
De la misma manera que no existe producción en general, no existe
tampoco historia en general, sino estructuras específicas de historicidad.[170]
Estas estructuras específicas de historicidad son los diferentes modos
de producción fundados, en última instancia, en un determinado modo de
producción de bienes mate-riales.
———————————————————————————————————
La teoría marxista de la historia es, por lo tanto, un estudio
científico de la suce-sión discontinua de los diferentes modos de producción.
———————————————————————————————————————-
La teoría marxista de la historia que tiene por objeto el estudio de los
diferentes modos de producción debe ser puesta al servicio del estudio de
realidades concretas, debe ser-vir para producir conocimientos históricos que
se sitúan a otro nivel, a nivel de las for-maciones sociales y de sus
coyunturas políticas.
La utilización de la teoría marxista de la historia, es decir, del
cuerpo de conceptos del materialismo histórico en el estudio de un objeto
concreto históricamente determinado, es lo que diferencia, a este nivel, a un
historiador marxista de un historiador no.mar-xista.
No se debe confundir, por lo tanto, la teoría de la historia con los
conocimientos cientí-ficos empíricos acerca de una realidad histórica
determinada.
4. El materialismo histórico: teoría general y teorías regionales
En el capítulo acerca de los conceptos de modo de produccíón y formación
social vimos que la obra más acabada de Marx, El capital, tiene por objeto el
estudio del modo de producción capitalista, es decir, un objeto abstracto que
no se encuentra nunca en estado puro en la realidad. Hemos visto también los
limites de este estudio: nos da un conoci-miento científico del nivel económico
del modo de producción capitalista en su fase premonopolista. Marx no pudo
realizar su proyecto inicial: el estudio de todos los nive-les del modo de
producción capitalista.
Pero ¿qué es lo que guía a Marx en el estudio científico del modo de
producción capita-lista? ¿Cuál es su “hilo conductor”?
Su "hilo conductor" es la teoría del materialismo histórico
enunciada por él, en forma esquemática, en el Pre facio a la Crítica de la
economía política. En los capítulos ante-riores hemos estudiado los principales
conceptos de esta teoría científica de la historia.
Ahora bien, los conceptos generales del materialismo histórico empleados
en El capital son diferentes de los conceptos específicos que constituyen la
teoría del nivel económi-co del modo de producción capitalista desarrollada en
esta obra. Estos conceptos especí-ficos -trabajo abstracto y trabajo concreto-,
relacionados con valor de cambio y valor de uso, plusvalía, capital constante y
capital variable, etc., son conceptos que sólo sirven para estudiar el nivel
económico del modo de producción capitalista; el estudio científi-
170 Íbid, pag.52, ed.
Francesa.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 142,
(de 220)
co del nivel económico del modo de producción "feudal" o del
modo de producción so-cialista requiere otros conceptos específicos.
Marx distingue claramente estas dos categorías de conceptos cuándo se
refiere a su plan de estudio acerca de la sociedad capitalista en la
Introducción a la crítica de la econo-mía política:
El plan que se debe adoptar debe ser manifiestamente el siguiente: 1)
las deter-minaciones abstractas generales que convienen, más o menos, a todas
las for-mas de sociedad...; 2) las categorías que constituyen la estructura
interna de la sociedad burguesa.[171]
¿Cuáles son para Marx estas determinaciones generales?
Pensamos que se pueden llegar a determinar 1) leyendo atentamente
"el resultado gene-ral" al que llegó Marx y que una vez adquirido le
sirvió de hilo conductor en "sus estu-dios", expuesto por él en el
Prefacio a la Crítica de la economía política, y 2) estudian-do el punto cuarto
de la Introducción a la critica de la economía política.
Marx encabeza este cuarto punto con una serie de conceptos generales:
"Producción, medios de producción, relaciones de producción y relaciones
de circulación, formas de Estado y de conciencia en relación con las
condiciones de producción y de circulación, relaciones jurídicas, relaciones
familiares".
Podemos, por lo tanto, concluir que el modo de producción capitalista,
para ser estudia-do en forma científica, necesita de un cuerpo de conceptos más
generales, más abstrac-tos, que los conceptos específicos a ese modo de
producción.
Estos conceptos generales serán los instrumentos de trabajo que
permitirán la produc-ción del conocimiento del modo de producción capitalista.
Debemos, por lo tanto, distinguir en el materialismo histórico: una
teoría general o cuerpo de conceptos empleados en el estudio diferencial de
cada modo de producción y teorías regionales de los diferentes modos de
producción (esclavista, "feudal", capitalis-ta, socialista, etc.) y
de la transición de un modo de producción a otro.
Si queremos, por ejemplo, situar en forma precisa la teoría marxista de
la dictadura del proletariado, debemos señalar que no pertenece a la teoría
general del materialismo his-tórico sino a una teoría regional: la teoría de la
transición del modo de producción capi-talista al modo de producción socialista
y, más precisamente, a la subregión de la ins-tancia jurídico-política de esta
etapa de transición.
5. Niveles de realización de la
teoría del materialismo histórico: ciencia de las for-maciones sociales y
ciencia de la coyuntura política
El materialismo histórico es una teoría científica. En su calidad de
teoría científica no nos da un conocimiento de realidades concretas. El
capital, por ejemplo, no nos da un conocimiento de una sociedad concreta
históricamente determinada, sino el conocimien-to de un objeto abstracto: el
modo de producción capitalista puro.
El materialismo histórico, como toda teoría, no nos da ningún
conocimiento concreto, pero nos da los medios (instrumentos de trabajo
intelectual) que nos permiten lograr un
171 Einleitung zur Kritik der
politischen Ökonomíe, p. 639. Ver textos escogido, pp. 329-30
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 143,
(de 220)
conocimiento científico de los objetos concretos. Por lo tanto, como
vimos en la "Intro-ducción", si el materialismo histórico no es
utilizado en el análisis de realidades concre-tas, puede ser considerado como
una teoría amputada que no cumple su objetivo, como una flecha que se hace
girar entre los dedos sin ser lanzada jamás.
Llamaremos, siguiendo a Althusser, conceptos teóricos a los conceptos
que, por formar parte de una teoría científica, no nos dan un conocimiento de
ninguna realidad concreta: los conceptos de la teoría general y de las teorías
regionales del materialismo histórico. Llamaremos conceptos empíricos a los
conceptos que nos dan un conocimiento de una realidad concreta.[172]
Estos conceptos empíricos no son un puro y simple calco de la realidad,
una pura y sim-ple lectura inmediata de ésta. Sin embargo, no pueden existir
sin utilizar los datos pro-venientes de la observación y de la experiencia.
Una encuesta o una observación no es jamás un efecto pasivo; sólo es
posible si es con-ducida y controlada por conceptos teóricos que actúan sobre
ella, sea directamente, sea indirectamente, a través de sus reglas de
observación, elección y clasificación, en el montaje técnico que constituye el
campo de la observación o de la experiencia. Una en-cuesta o una observación,
más aún, una experiencia, no proporcionan, por lo tanto, sino materiales que
luego son elaborados como materia prima en un trabajo posterior de
transformación que va a producir, finalmente, los conceptos empíricos. Bajo el
nombre de conceptos empíricos no designamos, entonces, el material inicial,
sino el resultado de sus elaboraciones sucesivas; tenemos en vista, por lo
tanto, el resultado de un proceso de conocimiento complejo, en el que el
material inicial y luego la materia prima obteni-da son transformados en
conceptos empíricos gracias a la intervención de los conceptos teóricos, sea en
persona, sea presentes, y en acción, en esta elaboración bajo la forma de
montajes experimentales, reglas de método, reglas de crítica y de interpretación.
La relación de los conceptos teóricos con los conceptos empíricos no es,
por lo tanto, en ningún caso, una relación de exterioridad (los conceptos
teóricos no son "reducidos" a los datos empíricos), ni una relación
de deducción (los conceptos empíricos no son de-ducidos de los conceptos
teóricos), ni una relación de subsunción [subsomptior:] (los conceptos
empíricos no son la particularidad complementaria de la generalidad de los
conceptos teóricos, como casos particulares de éstos). Se debe más bien decir (en
un sentido cercano a la expresión de Marx, cuando habla de la "realización
de la plusva-lía") que los conceptos empíricos "realizan" los
conceptos teóricos en el conocimiento concreto de los objetos concretos. La
dialéctica de una tal "realización" ...necesitará
amplios esclarecimientos, que no pueden producirse sino sobre la base de
una teoría de la práctica de las ciencias v de su historia.[173]
Existen dos niveles de "realización" de la teoría marxista de
la historia o materialismo histórico: el nivel de la formación social, es
decir, de una estructura social históricamen-te determinada que toma la forma
de una individualidad concreta, que mantiene una cierta identidad a través de
sus transformaciones, de la misma manera que Pedro tiene una estructura de
personalidad que guarda una cierta identidad a lo largo de su vida, a pesar de
pasar por diferentes etapas de desarrollo; y el nivel de la coyuntura política
o
172 Althusser, "Sur le
travail théorique", en La Pensée, núm. 132, abril de 1967, p. 6.
173 lbid.
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momento actual de dicha estructura social, es decir, las formas
particulares que toma esa individualidad en los diversos momentos históricos.
Resumiendo lo que acabamos de decir, podemos distinguir dos niveles de
"realización"
del materialismo histórico:
1.- la ciencia de las formaciones sociales,
2.- la ciencia de la coyuntura.
Ahora bien, antes de pasar al punto siguiente queremos insistir aquí en
algo que desarro-llamos ampliamente en la "Introducción". La teoría
marxista nace para transformar el mundo y, por lo tanto, su verdadera
realización final es su utilización en la práctica polí-tica verdaderamente
revolucionaria.
6. El materialismo histórico:
ciencia que se opone al dogmatismo y al revisionis-mo[174].
El materialismo histórico es una ciencia. Es su carácter de ciencia lo
que lo opone al dogmatismo y al revisionismo.
Saber qué es una ciencia es, al mismo tiempo, saber que ésta no puede
vivir sino a con-dición de desarrollarse. Una ciencia que se repite sin
descubrir nada es una ciencia muerta; no es ya una ciencia sino un dogma fijo.
Una ciencia sólo vive de su desarrollo, es decir, de sus descubrimientos. Este
punto es igualmente importante, pues podemos estar tentados de creer que
poseemos en el materialismo histórico y en el materialismo dialéctico, tal como
nos han sido dados hoy en día, ciencias acabadas y que desconfie-mos, por
principio, de todo nuevo descubrimiento. Ciertamente, el movimiento obrero
tiene razones para mantenerse alerta contra los revisionistas que se han
ataviado siempre con títulos de "novedad" o de
"renovación"; pero esta defensa necesaria no tiene nada que ver con
los recelos hacia los descubrimientos de una ciencia viva...
Marx, Engels, Lenin, se expresaron sobre este punto sin ningún equívoco.
Cuando Marx, en una muestra célebre de humorismo, decía que él "no era
marxista", quería de-cir que consideraba lo que habla hecho como un simple
comienzo de una ciencia, ya que un saber acabado sería un sinsentido que
conduciría más tarde o más temprano a una no-ciencia.
Engels dice lo mismo cuando escribe, por ejemplo, en 1877: "...con
eso [con los descu-brimientos de Marx], el socialismo se convierte en una
ciencia que ahora se debe elabo-rar en todos sus detalles. . ."
(Anti-Dühring) .
Lenin proclama con más fuerza aún esta misma realidad, en 1899:
No puede haber un partido socialista sin una teoría revolucionaria que
agrupe a todos los socialistas, de la que éstos extraigan todas sus
convicciones y las apliquen en sus procedimientos de lucha y métodos de acción.
Defender la doc-trina, que según su más profundo conocimiento es la verdadera,
contra todos los ataques infundados y contra los intentos de empeorarla no
significa, en mo-do alguno, ser enemigo de toda crítica. Nosotros no
consideramos, en absoluto,
174 Este punto está tomado
textualmente del artículo de Althusser Teoría práctica, teórica y formación
teórica. Ideología y lucha ideológica", en Casa de fas Américas, núm. 94,
febrero de 1966, pp. I4-15.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 145,
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la teoría de Marx corno algo acabado e intangible; estamos convencidos,
por el contrario, de que esta teoría no ha hecho sino colocar las piedras
angulares de la ciencia que los socialistas deben impulsar en todos los
sentidos, siempre que no quieran quedar rezagados en la vida. Creemos que para
los socialistas rusos es particularmente necesario impulsar independientemente
la teoría de Marx, porque generalmente sólo da los principios directivos que se
aplican en particu-lar a Inglaterra, de un modo distinto que a Francia; a
Francia, de un modo dis-tinto que a Alemania; a Alemania, de un modo distinto
que a Rusia.[175]
Althusser señala los puntos capitales que este texto contiene:
1] Marx nos ha dado, en el terreno teórico, las "piedras
angulares", los "principios direc-tivos", es decir, los
principios teóricos de base de una teoría que es absolutamente nece-sario
desarrollar.
2] Este desarrollo teórico es para todos los socialistas un deber para
con su ciencia; si no lo llevan a cabo faltarían a su deber frente al
socialismo.
3] Es necesario no solamente desarrollar la teoría en general, sino
desarrollar también sus aplicaciones particulares, la naturaleza propia de cada
caso concreto.
4] Esta defensa y este desarrollo de la ciencia marxista suponen, a la
vez, la mayor fir-meza contra todos los que quieran retraernos más acá de los
principios científicos de Marx, así como una verdadera libertad de críticn y de
investigación científica ejercida sobre la base de los principios teóricos de
Marx por aquellos que pueden y quieren ir más allá, libertad indispensable para
la vida de la ciencia marxista y de cualquier otra ciencia.[176]
Por último, para terminar, queremos citar el siguiente texto de Mao
Tse-tung:
Las fórmulas dogmáticas, vacías y secas, destruyen nuestras
posibilidades creadoras, y no solamente a ellas sino al marxismo mismo. El
marxismo dogmático no es en absolu-to marxismo sino antimarxismo[177]
7.- La teoría marxista y el papel de los hombres en la historia
¿Existe una contradicción interna entre la importancia que el marxismo
da a la lucha de clases, es decir, a la acción de los hombres sobre la
historia, y su afirmación del deter-minismo histórico?
Ya en 1843 Marx escribía lo siguiente en una carta a Ruge:[178]
"No decimos a la gente: 'abandonen sus luchas que no tienen ningún
valor', si-no, por el contrario, queremos hacer resonar en sus oídos la
verdadera consig-na de lucha, explicarles la razón de sus luchas..."
Comentando estas palabras de Marx, Lenin dice:
175 Lenin, Vuestro programa,
Editorial Cartago, pp. 209-210
176 Hasta aquí la cita de
Althusser.
177 Conversaciones acerca del
arte y de fa literatura.
178 Septiembre de 1843.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 146,
(de 220)
"Esta consigna fue encontrada por Marx, que 'no es un utopista,
sino un sabio severo y,
a veces, escueto'... y
encontrada... por un análisis científico del régimen burgués con-temporáneo,
por la explicación de la necesidad de la explotación, por el estudio de las
leyes de su desarrollo"179
En este texto vemos cómo la necesidad de las leyes que gobiernan la
sociedad capitalis-ta no implica una pasividad de los hombres frente a estas
leyes.
Demos nuevamente la palabra a Lenin:
...éste es uno de los temas preferidos por el filósofo subjetivista: la
idea del con-flicto entre el determinismo y la moralidad, entre la necesidad
histórica y la significación de la personalidad individual. Ha emborronado para
esto un mon-tón de papeles, llenando un abismo con sus absurdas habladurías
sentimentales filisteas, para solucionar este conflicto a favor de la moralidad
y el papel de la personalidad. En realidad no existe tal conflicto... la idea
de la necesidad histó-rica [no] menoscaba en nada el papel del individuo en la
historia; toda la histo-ria se compone precisamente de acciones de individuos
que son indudablemente personalidades. La cuestión real que surge al valorar la
actuación social de una personalidad consiste en saber en qué condiciones se
asegura el éxito a esta ac-
tuación. ¿Qué garantiza que esa actividad no resultará un acto
individual que se hunde en el mar de los opuestos?[180]
Por lo tanto, frente al rechazo del marxismo por parte de la filosofía
espiritualista, que lo acusa de ser un exponente del determinismo absoluto de
la materia, lo que anula toda posibilidad de participación creadora del hombre
en la historia, el marxismo responde: en realidad, son los hombres los que
hacen la historia, pero la hacen en condiciones bien determinadas. Y por ello
el investigador marxista analizará, en primer término, esas condiciones de
existencia, especialmente las materiales: la forma en que los hombres producen
los bienes materiales y las relaciones sociales en que realizan esta actividad
productiva.
El marxismo, generalmente no habla de la historia como la obra de los
"individuos vi-vientes", ya que esta frase le parece vacía. A1
analizar las relaciones sociales reales y su desarrollo real analiza justamente
el producto de la actividad de los individuos. Por el contrario, la filosofía
espiritualista habla, sin duda, de los individuos, del hombre, pero en realidad
no los toma como punto de partida de su estudio al no estudiar las condicio-nes
que los constituyen como tales: sus condiciones efectivas de existencia, el
sistema de relaciones de producción, sino "como marionetas a las que
llenan la cabeza con sus propios pensamientos y sentimientos".[181]
Las acciones de los hombres que aparecen como infinitamente variadas y
difícilmente sistematizables fueron generalizadas por el marxismo y
relacionadas con las acciones de grupos de individuos que difieren entre sí por
el lugar que ocupan dentro de la produc-ción social, esto es, fueron referidas
a las acciones de determinadas clases sociales. Es la
179 ;Quiénes son los amigos
del pueblo?", p. 60.
180 Ibid.. pp. 31-32.
181 " Lenin, "FI
convenido económico del populismo", ed. francesa, t. 1, p. 441.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 147,
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lucha de estas clases y no la acción de los individuos aislados lo que
determina la mar-cha de la historia.
Así se refuta la concepción puramente mecánica y pueril de los
subjetivistas que se con-tentaban vanamente con decir que la historia es la
obra de los individuos vivientes; sin preocuparse por investigar qué ambiente
social determina las acciones de los individuos y cómo opera.[182]
Veamos ahora cómo estudia Lenin la acción de un individuo determinado,
el padre Ga-pón, en la historia rusa a partir del famoso "Domingo
sangriento" del 9 de enero de 1905:
También en Rusia hemos visto ponerse al frente del movimiento a un cura,
quien en el transcurso de un solo día pasó de 1a exhortación de hacer llegar al
Zar una petición pacífica al llamamiento de comenzar la revolución...: Ya no
tene-mos zar. Un río de sangre ha corrido hoy entre él y el pueblo ruso. Ha
llegado la hora de que los obreros rusos libren sin él la lucha por la libertad
del pue-blo...
Quien así habla no es el cura Gapón. Son los raíles y raíles, los
millones y mi-llones de obreros y campesinos rusos... por la vida que durante
siglos llevó el campesino, humillado e intimidado, aislado del mundo
exterior... La década del movimiento obrero hizo surgir miles de proletarios
socialdemócratas progresi-vos, que habían. roto con esta fe, plenamente
conscientes de lo que hacían. Edu-có a decenas de miles de obreros en lo que el
instinto de clase, fortalecido en la lucha huelguística y en la agitación
política, destruyó todos los fundamentos (le semejante fe... Estas masas no
estaban aún preparadas para levantarse; sólo sabían implorar y suplicar. Su
sentimiento y su estado de ánimo, el grado de sus conocimientos y de su
experiencia política fueron llevados a manifestarse por el cura Gapón, y en
ello consiste la importancia histórica del papel desempeñado al comenzar la
Revolución rusa por un hombre que todavía ayer era perfecta-mente desconocido y
que hoy se ha convertido en el héroe del día en Petersbur-go, y en la figura
central de toda la prensa europea”[183]
La historia de este personaje nos muestra cómo la acción de un individuo
pasó a ser una acción histórica debido a que fue la expresión de una fuerza
social, la que a su vez se sitúa dentro de los límites objetivos de la
estructura.
Ahora podemos comprender mejor la afirmación de la teoría marxista que
al hablar de la historia distingue entre el término "hombre" o
"individuo" y los términos "masa" y "clase".
El marxismo sostiene que, en las sociedades de clase no es el hombre o
los hombres en general los que hacen la historia, sino las masas, es decir, las
fuerzas sociales compro-metidas en la lucha de clases, las cuales son el motor
de la historia.
Por no comprender el verdadero sentido de la teoría marxista de la
historia y del papel que en ella desempeña la lucha de clases se cae
frecuentemente en dos errores que son
182 Op. cit., p. 444.
183 Lenin, "Jornadas
revolucionarias", t. 8, pp. 107-108.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 148,
(de 220)
funestos para el movimiento revolucionario: el economismo o
espontaneísmo, que pre-dica la sumisión a las leyes del desarrollo económico, y
el voluntarismo, que desconoce las condiciones objetivas mínimas necesarias
para emprender una acción revolucionaria victoriosa.
8.- Dos desviaciones de la teoría marxista de la historia: el economismo
y el volun-tarismo
A) El economismo: En el
punto anterior anunciábamos dos posibles desviaciones de la teoría marxista de
la historia: el economismo y el izquierdismo. Veamos primeramente en qué
consiste la desviación economista.
La manifestación más visible de esta desviación teórica la encontramos a
nivel de la práctica sindical. Las luchas de la clase obrera son reducidas a la
lucha gremial por la conquista de una mejor situación económica (mejores
salarios, vacaciones pagadas, se-guridad social, etc.) . Para el economismo la
lucha política de la clase obrera no es sino la forma más desarrollada, más
amplia y más efectiva de la lucha económica.
El economismo se esfuerza por solidarizar con su causa a los propios
autores del marxismo. Se afana en buscar "citas célebres" que sirvan
de pretexto a su ausentismo político. Y, evidentemente, las encuentra. Marx y
Engels, en numerosos pasajes de sus obras, emplean fórmulas que, aisladas de su
contexto, y sobre todo de la auténtica pro-blemática de los autores, se prestan
a interpretaciones de tipo economista. A estas citas "proeconomistas"
podríamos oponer múltiples citas "antieconomistas". No lo liaremos
porque no creemos que la ciencia pueda reducirse al resultado de una balanza de
citas en pro y en contra. Señalaremos, en cambio, cuáles son los supuestos
teóricos que esta-rían en la base de la corriente economista y que son
absolutamente ajenos a la concep-ción marxista de la historia.
Primer supuesto teórico: La reducción de la superestructura
(político-jurídica e ideo-lógica) a un simple fenómeno de lo económico.
El economismo niega la posibilidad teórica de que el tiempo de la
estructura política sea diferente al tiempo de la estructura económica,
reduciendo lo político a una mera mani-festación de lo económico. Éste fue el
error cometido por los mencheviques en los preámbulos de la Revolución de
Octubre. Según Lenin, ellos "habrían aprendido de memoria que la
revolución democrática tiene por base económica la revolución burgue-sa y
comprendieron esta afirmación en el sentido de que era necesario rebajar las
tareas democráticas del proletariado al nivel de la moderación
burguesa..."
La teoría del espontaneísrno social que se encuentra en la base del
economismo no es sino una de las formas en que se manifiesta esta reducción de
la superestructura a un mero fenómeno de la estructura económica. Esta teoría
espontaneísta reduce la concien-cia de clase (fenómeno que pertenece al terreno
de lo ideológico) a un simple reflejo de las condiciones económicas. Piensa que
esta conciencia se adquiere espontáneamente, que basta, por ejemplo, ser obrero
para tener conciencia de clase obrera.Nosotros sabe-mos que el
marxismo-leninismo sostiene, por el contrario, que, abandonadas a su propio
impulso, las masas tienden espontáneamente al reformismo. De ahí la necesidad
de "importar" la teoría científica de Marx al movimiento obrero. Es
la fusión de la teoría marxista y del movimiento obrero la que hace posible la
existencia de un partido obrero revolucionario, es decir, de un partido de la
clase obrera, pero que constituye, al mismo
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 149,
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tiempo, su vanguardia. Un partido que va mostrando a la clase obrera
cuáles son sus verdaderos intereses de clase y cuáles son los pasos que deben
darse para conseguir su satisfacción. El economismo niega, en la práctica, el
carácter de vanguardia del partido obrero, transformándolo, por el contrario,
en retaguardia de la clase que representa.
Al economismo espontaneísta podemos aplicar las siguientes palabras de
Lenin:
quieren que los revolucionarios reconozcan la "plenitud de derechos
del movi-niento en el presente", es decir, la "legitimidad" de
la existencia de lo que exis-te; que los "ideólogos" no traten de
"desviar' el movimiento del camino
,,,determinado por la acción reciproca entre los elementos materiales y
el medio material", que se considere como deseable sostener la lucha
"que es posible pa-ra los obreros en las circunstancias presentes",
y, como posible, la lucha que li-bran realmente en el momento actual"...
es "el culto de la espontaneidad, es de-cir, de lo que existe en el
momento presente"...[184]
El economismo sostiene, por lo tanto, que la lucha económica es la única
forma de lu-cha válida "en la situación actual de inmadurez de las
condiciones objetivas".
Pero esta inmadurez se convierte para los economistas en una inmadurez
crónica, ya que las condiciones no estarán nunca maduras si se renuncia a tomar
en cuenta uno de los factores que definen su estado de madurez: la organización
política revolucionaria del proletariado.
Segundo supuesto teórico: confusión de dos niveles diferentes de
abstracción o de ela-boración científica: el nivel de la teoría científica y
nivel del conocimiento científico de una realidad histórica determinada.
Analizando la realidad concreta se afirma la necesaria sucesión de los
diferentes modos de producción, como si en una formación social concreta
pudiera existir un modo de producción puro que sería remplazado por otro modo
de producción también puro.
Ya hemos visto anteriormente que no existe ninguna realidad pura, que
toda formación social es una realidad compleja en la que se combinan diferentes
sistemas de producción de bienes materiales que sirven de base a estructuras
ideológicas y políticas complejas. Por ello el desarrollo de estas realidades
concretas no consiste en el paso de un modo de producción a otro, sino en el
paso de una estructura económica dominante en el interior de la formación
social, a otra forma de dominación.
La determinación de la dominación no se produce en forma mecánica
siguiendo leyes preestablecidas para los modos de producción puro, sino que
depende del tipo específi-co de combinación de los diferentes sistemas de
producción en el interior de cada socie-dad concreta y de la forma en que ésta
se integra en las relaciones mundiales de produc-ción.
Por lo tanto, si teóricamente el marxismo afirma una sucesión
discontinua de diversos modos de producción y establece un cierto orden basado,
en última instancia, en el desa-rrollo de las fuerzas productivas, ello no
quiere decir que en la historia concreta de una determinada sociedad se dé este
mismo orden teórico. La complejidad de la formación social, el tipo de
combinación de las diferentes relaciones de producción, su integración
184 ¿Qué hacer? obro,
escogidas, I, p. 136
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 150,
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en las relaciones mundiales de producción y la forma política que toman
los grupos que representan a las clases explotadas, etc., todo ello determinará
la forma en que se suce-derán las etapas (retrasos, distorsiones, regresiones,
saltos, etcétera) .
Tercer supuesto teórico y la base más profunda del economismo: la
concepción de la teoría marxista de la historia como una teoría evolucionista,
es decir, como una suce-sión continua de los distintos modos de producción que
se engendrarían unos a otros a partir de un mismo tronco común: el desarrollo
de las fuerzas productiva.
El economismo sostiene que hay que "respetar" la etapas del
desarrollo, no concibe la posibilidad de "saltarse" etapas.
No es extraño que encontremos también aquí múltiples "citas
célebres" que apoyen la interpretación evolucionista
("hegeliana") de la historia.
De la misma manera en que Engels reconoce que sus mismas formulaciones y
las de Marx se podían prestar a interpretaciones economistas debido a que
tenían que acentuar este aspecto de la realidad para combatir el idealismo
dominante:
El que los discípulos hagan más hincapié del debido en el aspecto
económico es cosa de la que, en parte, tenemos la culpa Marx y yo mismo. Frente
a los adver-sarios teníamos que subrayar este principio cardinal que se cegaba,
y no siem-pre disponíamos de tiempo, espacio v ocasión para dar la debida
importancia a los demás factores que intervienen en el juego de las acciones y
reacciones. Pe-ro tan pronto como se trataba de exponer una época histórica y,
por lo tanto, de aplicar prácticamente el principio, cambiaba la cosa, y ya no
había posibilidad de error. Desgraciadamente ocurre con bastante frecuencia que
se cree haber entendido totalmente y que se puede manejar sin más una nueva
teoría por el mero hecho de haberse asimilado, y no siempre exactamente, sus
tesis funda-mentales. De este reproche no se hallan exentos muchos de los
nuevos "marxis-tas" y así se explican muchas de las cosas peregrinas
que han aportado ... [185]
De la misma manera nosotros podríamos justificar el lenguaje
evolucionista de muchos textos haciendo referencia al marco ideológico en que
se produjeron estas obras: el enorme peso del pensamiento
evolucionista-dialéctico de Hegel, al que Engels se refiere con entusiasmo en
su libro: Ludiwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, junto a
los descubrimientos científicos de Darwin y a la necesidad de la lucha contra
el pensamiento metafísico. Sin embargo, si pasamos del formalismo de ciertas frases
al estudio de la problemática global de las obras de Marx y Engels mediante una
lectura crítica de ellas nos damos cuenta de que la teoría marxista de la
historia como teoría no tiene nada que ver con el evolucionismo, que el paso de
un modo de producción a otro no tiene nada que ver con el
"continuismo" del evolucionismo.
En la parte consagrada a la concepción marxista de la historia vimos que
ésta era una teoría, por lo tanto un cuerpo de conceptos abstractos que no
pretendían reflejar, repro-ducir o imitar la historia sino servir de
instrumento para conocerla. La teoría marxista de la historia se limita a
proporcionarnos los conceptos de las estructuras de las cuales de-penden los
efectos históricos.
185 Engels carta a Bloch
21-22 de septiembre de 1890, en Obras escogidas II. pp. 494-495.
Marta Harnecker Los Conceptos
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(de 220)
Marx nos dice que todos los modos de producción son momentos históricos
pero no nos dice que se engendran unos a otros. Lenin así lo comprendió, como
lo manifiestan las siguientes palabras que afirman cómo se deforma el marxismo:
"mezclándolo al hege-lianismo en forma arbitraria, sosteniendo que todo
país debe pasar por la fase del capita-lismo[186] "...ningún marxista ha
visto jamás en la teoría de Marx una especie de es-quema filosófico-histórico
obligatorio para todos... [187]
El economismo es, por lo tanto, una desviación “evolucionista hegeliana”
de la concep-ción marxista de la historia Reduce la historia a una evolución
continua de ciertas es-tructuras: los modos de producción, las que a su vez son
reducidas a la estructura eco-nómica. En esta concepción de la historia no hay
cabida para la acción de las masas. Las masas no hacen sino expresar la
evolución de las estructuras.
b] El voluntarismo
Ahora trataremos de dar cuenta de la otra desviación de la teoría
marxista de la historia:
el voluntarismo, que caracteriza el izquierdismo o enfermedad infantil
del comunismo.
La tradición de lucha revolucionaria marxista-leninista nos muestra cómo
ningún mo-vimiento revolucionario está exento de desviaciones de derecha:
economismo, refor-mismo, etc.; o de izquierda: aventurismo, etc. Por otra
parte, las vanguardias que han estado a la cabeza de movimientos
revolucionarios victoriosos -Revolución rusa, china, cubana- han luchado
siempre y han sido .capaces de superar estas dos desviaciones, lo-grando así
establecer una linea política correcta que los ha conducido al poder. Cree-mos,
por lo tanto, que es necesario precisar bien lo que la tradición
marxista-leninista entiende por izquierdismo.
El izquierdismo es una desviación del marxismo que se caracteriza:
— En el plano ideológico, por un acentuado subjetivismo. Su deseo de ver
realizada la revolución le hace ver la realidad deformada. Confunde su deseo
con la realidad objeti-va. Este subjetivismo lo lleva a caer en el dogmatismo.
Se razona como doctrinarios de la revolución, se repite de memoria, sin
comprender, consignas revolucionarias extre-mistas, válidas sólo para ciertas
situaciones históricas concretas, pero que no pueden ser generalizadas sin más
ni más.
No basta, por ejemplo, querer realizar la revolución scialista para
lanzar como consigna del movimiento revolucionario: "lucha por la
revolución socialista"; es posible, y la his-toria de las revoluciones lo
ha demostrado, que, aunque se tenga como perspectiva final la revolución
socialista, muchas veces es necesario avanzar por etapas realizando prime-ro
revoluciones democráticas que luego se convierten en socialistas.
— En el plano organizativo el izquierdismo se expresa por un acentuado
individualis-mo. Éste se manifiesta, por una parte, en la incapacidad para
aceptar las medidas disci-plinarias del partido y, por otra en la tendencia a
utilizar las fuerzas del partido con fines personales. El caudillismo político
es una de las formas en que se manifiesta el indivi-dualismo en el plano de la
organización.
— En el plano de la dirección, el izquierdismo se expresa a nivel de la
estrategia revo-lucionaria en su incapacidad para distinguir las posibles
etapas de la revolución. Se con-
186 -El contenido económico
del populismo", Obras completas, ed. francesa, t. 1, p. 67.
187
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 152,
(de 220)
funde el objetivo final con los pasos que es necesario dar para alcanzar
este objetivo. Esta misma confusión da como resultado, en el plano táctico, una
absoluta incapacidad para reflexionar en términos de relaciones de fuerza. No
se comprende la necesidad de considerar, con una objetividad rigurosa, las
fuerzas de las clases y las relaciones de es-tas fuerzas antes de emprender una
acción política determinada. Esto mismo lleva a ne-gar la posibilidad de todo
compromiso con fuerzas que no estén directamente interesa-das en el socialismo.
El izquierdismo es una desviación voluntarista, subjetivista de la
teoría marxista de la historia. En su base encontramos la misma problemática
teórica que en la desviación economista, sólo que invertida. Ya no es el
determinismo económico sino la voluntad de los hombres, de ciertos grupos
revolucionarios y de sus héroes, quienes determinan la marcha de la historia.
El voluntarismo pasa por alto la consideración de las condiciones mínimas
necesarias para hacer la revolución. La inmadurez crónica afirmada por el
eco-nomismo se transforma en el voluntarismo en madurez siempre ya dada de las
condi-ciones revolucionarias. El servilismo a los intereses espontáneos de las
masas, propio del economismo, se transforma aquí en un desapego de las masas.
Ni el economismo -para el que la historia está marcada de antemano- ni
el voluntarismo -para el que la historia es fundamentalmente el producto de la
voluntad de los hombres, de la voluntad revolucionaria de ciertos individuos
desligados de las masas, pero con-vencidos de que éstas, socialistas en
potencia, los seguirán apenas inicien la lucha revo-lucionaria- hacen ningún
análisis de las condiciones actuales de la revolución, de las clases, fuerzas
sociales y relaciones de fuerzas existentes en cada país. Ambos matan las
revoluciones antes de nacer pero por razones opuestas; el economismo porque
confía en el espontaneismo de las masas, el voluntarismo porque confía
excesivamente en los hombres o en pequeños grupos de revolucionarios y descuida
la preparación de una or-ganización capaz de movilizar a las masas.
Estas desviaciones izquierdistas pueden darse en el interior de los
partidos marxistas como pueden darse en el exterior constituyendo determinados
grupúsculos, condenados a ser sólo grupúsculos mientras no corrijan su línea
política desligada de las masas.
Veamos ahora cuál es el juicio de Lenin sobre estos grupúsculos:
La historia de la socialdemocracia rusa está llena de pequeños grupos
apareci-dos "por una hora", por algunos meses, grupos que no tienen
ninguna raíz en las masas (ahora bien, una política sin las masas es una
política aventurera), que no tienen ninguna idea seria y firme. En un país
pequeñoburgués y en un periodo histórico de reformas burguesas, es inevitable
que intelectuales de toda especie se unan a los obreros y traten de crear toda
clase de grupúsculos aven-tureros, en el sentido que acabamos de indicar.[188]
Y a la pregunta: ¿cuál es la prueba del carácter aventurista de estos
grupúsculos?, Lenin responde lo siguiente:
La prueba es la historia de estos diez años (1904-1914) tan notables y
ricos en sucesos. Los dirigentes de todos estos pequeños grupos han
manifestado, en el curso de estos diez años, los flotamientos más impotentes,
más lamentables, más
188 Acerca del atenturismo',
Obras completas, ed. francesa, t. 20, p. 374.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 153,
(de 220)
ridículos sobre las cuestiones más importantes de táctica y
organización; han
revelado su incapacidad absoluta para crear corrientes que se arraiguen
en las masas.[189]
Después de leer con atención este texto nos parece que, según Lenin,
aquello que defini-ría fundamentalmente el izquierdismo aventurerista y que lo
condena a la esterilidad política sería la realización de una política
desarraigada de las masas.
Frente a la esterilidad de una línea política sin masas, ¿podremos
oponer como solución la consigna política de masas?
No, porque no existe una sino dos políticas de masas. Aquella que sigue
la voluntad es-pontánea de las masas olvidando que éstas se encuentran en el
interior de una estructura social en que domina la ideología burguesa y que,
por lo tanto, abandonadas a sí mis-mas, caen en el reformismo, y aquella que es
capaz de interpretar no ya los intereses aparentes de las masas, sino los
intereses profundos, sus verdaderos intereses de clase.
Por lo tanto, no toda política de masas es una política revolucionaria.
Si un partido se limita a organizar las luchas que espontáneamente surgen
dentro de la clase obrera, sin conectarla con la lucha por los intereses
estratégicos a largo plazo de esta clase, está rea-lizando una política
reformista y no revolucionaria.
Ahora bien, tratemos de definir lo que debemos entender por línea
política de masas:
1.- Confiar en las masas. Confiar en que las masas puedan llegar a
comprender y actuar en función de tareas revolucionarias siempre que sean
correctamente movilizarlas. Con-fiar en la posibilidad creadora de las masas
que en momentos históricos críticos han sa-bido inventar nuevos métodos de
lucha, nuevas formas para vencer a sus enemigos de clase.
2.- Respetar a las masas. Respetar dialécticamente sus intereses
espontáneos inmedia-tos y sus intereses a largo plazo. Esto se debe traducir en
proponer tareas que, aunque relacionadas con sus intereses estratégicos a largo
plazo, partan siempre de sus intereses espontáneos inmediatos. Sólo tomando
estos intereses como punto de partida se podrá avanzar el movimiento hacia el
logro de sus intereses estratégicos.
3.- Consultar a las masas. Recoger sus ideas, sus opiniones, frente a
los hechos. No darles todo cocinado desde arriba. Averiguar si las consignas
que se han planteado tie-nen un eco real en las masas. Cuán justa parece ser en
este sentido la afirmación de Mao: "El militante que no ha hecho encuestas
no tiene derecho a hablar".
4.- Informar a las masas. Informarlas sobre la situación histórica que
se vive, sobre la situación de su frente de lucha y su relación con los otros
frentes. Sobre las tareas que se proponen y la forma de llevarlas a cabo.
Informarlas en forma veraz, tanto de los aspec-tos positivos como de los
aspectos negativos de las cosas.
5.- Educar a las masas. Elevar su nivel de conciencia política partiendo
de sus luchas mismas. Hacerlas comprender la conexión que existe entre sus
luchas parciales y la lu-cha política general.
6. Organizar a las masas. Buscar
fórmulas que permitan la máxima participación. Para este fin es importante
determinar cuál es el sector más activo de ellas y preocuparse es-
189 Íbid., p. 376.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 154,
(de 220)
pecialmente por organizarlo para que éste arrastre tras de sí a los
otros sectores más pa-sivos y atrasados.
7.- Movilizar a las masas. Lanzar consignas adecuadas a cada nueva
coyuntura que sur-ja. Estas consignas serán justas y harán avanzar el
movimiento revolucionario en la me-dida en que no sean consignas abstractas,
sino consignas que partan del estado actual de la conciencia de las masas para
conducirlas a la lucha por sus intereses estratégicos.
Para terminar, queremos decir que si bien el arraigo en las masas y una
política de ma-sas revolucionaria son esenciales para definir un movimiento
revolucionario, es impor-tante no olvidar que todo partido marxista ha debido
pasar por una primera etapa en la que todavía no existe un verdadero arraigo en
las masas y, por ello, todo su esfuerzo or-ganizativo se vuelca a adquirir ese
arraigo.
Es por eso por lo que, cuando se pide a Lenin una prueba acerca del
carácter aventurista de ciertos grupúsculos, él insiste en que esta prueba se
encuentra en la historia.
Es en la acción y no en los programas ni en los discursos ni buenos
propósitos donde se prueban las verdaderas vanguardias revolucionarias.
RESUMEN
En este capítulo hemos visto cuál es el gran aporte de Marx y Engels a
la teoría de la historia. Hemos visto que no se trata de una simple inversión
de Hegel, sino de un cam-bio radical de problemática, en la que el concepto de
modo de producción tiene un papel central. Hemos hecho la distinción entre la
teoría general y las teorías locales del mate-rialismo histórico y luego hemos
señalado los niveles de realización de esta teoría: la ciencia de las
formaciones sociales y la ciencia de la coyuntura política. Hemos insistido en
el carácter antidogmático del marxismo. Por último hemos estudiado dos
desviacio-nes importantes de la teoría marxista de la historia: el economismo y
el izquierdismo.
CUESTIONARIO
I. Cuál es el aporte de Hegel a la teoría de la historia?
2.¿Por qué se piensa que Marx invirtió la teoría hegeliana de la
historia?
3.¿Qué diferencia existe entre la totalidad hegeliana y la totalidad
marxista?
4. ¿Qué se entiende por tiempo
no-visible? ¿Podría dar algunos ejemplos?
5. ¿Qué entiende por estructuras
específicas de historicidad? ¿Podría dar un ejemplo?
6. ¿Podría explicar qué se entiende
cuando se afirma que la teoría marxista de la historia es un estudio científico
de la sociedad y su desarrollo?
7. ¿Qué diferencia existe entre la
teoría de la historia y los conocimientos científicos empíricos acerca de una
realidad histórica determinada?
8. Qué se entiende por teoría
general del materialismo histórico?
9. ¿Qué se entiende por teorías
regionales del materialismo histórico?
10. ¿Qué relación existe
entre ellas?
11. ¿Qué diferencia existe
entre los conceptos teóricos y los conceptos empíricos?
12. ¿Por qué se habla de
"niveles de realización" del materialismo histórico?
13. ¿Cuáles son estos
niveles?
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 155,
(de 220)
14 ¿Por qué se opone el marxismo al dogmatismo?
15. ¿Qué se entiende por
revisionismo? ¿Qué se entiende por revisionismo?
16. ¿Existe una
contradicción entre la afirmación del determinismo histórico marxista y el
papel que esta teoría atribuye a la lucha de clases?
17. ¿En qué momento
adquieren las acciones de un individuo un carácter histórico?
18. ¿Qué se entiende por
economismo?
19. ¿Por qué es una
desviación del marxismo?
20. ¿Cuáles son las
características del izquierdismo?
21. ¿Por qué el aventurismo
político frena el proceso revolucionario?
22. ¿Por qué se encuentra la
teoría marxista de la historia-al final de este libro?
23. ¿Qué se entiende por
línea de masas?
TEMAS DE REFLEXIÓN
1. ¿Es todo hecho que transcurre en
el tiempo un hecho histórico? Si no es así, ¿qué condicio-nes debe cumplir para
constituirse el hecho histórico?
2. ¿Cuál es la relación que existe
entre la lucha de clases y los factores estructurales dentro de los cuales ésta
se produce? ¿En qué sentido limitan estos factores la lucha de clases y en qué
sentido va ésta más allá de estos límites?
3. ¿Cuándo se debe hablar de
revisionismo y cuándo se trata de una reestructuración necesaria al avance de
la teoría?
4. ¿Cuál es el grave peligro del
revisionismo moderno?
BIBLIOGRAFÍA
ALTHUSSER, L.: "Teoría, práctica teórica y formación teórica.
Ideología y lucha ideológica", en la revista Casa de las Américas, núm.
34, febrero de 1966, pp. 5-18.
ALTHUSSER, L.: "El objeto de El capital", en Para leer
"El capital", pp. 101-20. (Sobre el concepto de la historia.)
ALTHUSSER, L.: "Sur le travail théorique", en La Pensée, núm.
132, abril de 1967. (Sobre los niveles de realización de la teoría marxista de
la historia.)
CAHIERS MARXISTES -LENINISTFS: núms. 9-10, "Lenin: sur
1'infantilisme de gauche", pp. 71-83. (Sobre los niveles de realización.)
LENIN: "Nuestro programa", t. 4, pp. 209-210 (ed. Cartago).
(Contra el dogmatismo y el revi-sionismo.)
MAO TSE TUNG "Conversaciones acerca del arte y la literatura".
(Contra el dogmatismo.)
LENIN: "¿Qué hacer?", Obras escogidos, t. I, pp. 117-200.
(.Sobre el dogmatismo, el econo-mismo, el terrorismo.)
LENIN: "¿Quiénes son los amigos del pueblo?", parte I,
Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscú, 1946, pp. 3-75. (Sobre la teoría
marxista, el individuo y la historia.)
LENIN: "El contenido económico del populismo---, t. I, pp. 441444
(ed. francesa). (Sobre el individuo y la historia.)
LENIN: "Acerca del acenturismo", en t. 20.
MAO TSE-TUNG: El estudio (folleto).
M.A0 TSE-TUNG: Reformemos nuestro estudio.
***** *****
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 156,
(de 220)
APÉNDICE:
LA PLUSVALÍA
- 1 -
EL VALOR EN LA ECONOMÍA MERCANTIL SIMPLE
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
1.-La división del trabajo y la propiedad privada: condiciones primeras
del sistema
económico, basado en el intercambio. 2.-El precio: regulador aparente de
la economía
fundada en el intercambio. 3.-Los
gastos de producción. 4.- El trabajo: base del valor.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
En este apéndice[190] nos hemos esforzado por exponer en forma clara
pero rigurosa el concepto de plusvalía debido a que sólo a través de él podemos
explicarnos en forma científica las causas de la explotación capitalista y, por
lo tanto, vislumbrar lo que es necesario hacer para suprimirlas.
Al hacer este apéndice hemos pensado fundamentalmente en servir a los
compañeros trabajadores. Ojalá se cumpla este objetivo.
1.- La división del trabajo y la propiedad privada: condiciones primeras
del siste-ma económico basado en el intercambio.
Todavía en los lugares más perdidos de América Latina, encontramos
grupos de hom-bres, la mayor parte de ellos indígenas, que satisfacen sus
necesidades fundamentales únicamente por medio de su propia economía: hacen su
pan con el trigo que han sem-brado ellos mismos; se visten con telas tejidas a
mano con la lana de sus ovejas; cons-truyen sus casas con la madera de los
bosques y el barro de la zona donde habitan, etc.
Esto contrasta totalmente con el espectáculo que presentan las grandes
ciudades moder-nas latinoamericanas. En ellas ningún hombre puede satisfacer
sus necesidades sin recu-rrir a muchos otros hombres: su alimento, su casa, su
vestimenta dependen del trabajo de muchos otros hombres.
En estas grandes ciudades cada hombre tiene su trabajo específico:
obrero metalúrgico, obrero textil, obrero panificador, etc. Y, por lo tanto,
sólo puede vivir si se liga de algu-
190 Para hacer este apéndice
hemos utilizado además de El capital de Marx, el texto de Lapidus y
Ostrovi-tianov: Manual de economía política, (Moscú 1929). Recomendamos
calurosamente su lectura por su gran simplicidad sin que por ello pierda el
rigor científico. Este texto será publicado en Editorial Univer-sitaria, de
Santiago de Chile, bajo el título de Conceptos fundamentales de El Capital de
Carlos Marx, con una presentación nuestra y un plan para estudiar El Capital.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 157,
(de 220)
na manera a los otros trabajadores que le van a procurar las cosas que
él no produce pe-ro que necesita para vivir.
En las grandes ciudades existe, por lo tanto, por una parte, una gran
división del traba-jo[191] y, por otra, una gran independencia entre los
trabajadores que trabajan en las dis-tintas ramas.
Mientras más se desarrolla la división del trabajo, más crece la
interdependencia de los distintos sectores.[192]
Pero ¿cómo se realiza la unión entre los distintos trabajos en la
sociedad capitalista?
En la sociedad capitalista donde las empresas pertenecen a los
capitalistas individuales, donde los capitalistas son propietarios de sus
empresas y las organizan de acuerdo con sus propios intereses y no de acuerdo
con los intereses de la sociedad, la ligazón entre los distintos trabajos, o
entre las distintas empresas, no puede realizarse mediante una planificación
global de la economía de la sociedad, mediante una dirección única que organice
la producción y la repartición de los productos, sino solamente a través del
in-tercambio de los productos en el mercado.
Por lo tanto, cuando existe propiedad privada de los medios de
producción, la única forma de relacionar las distintas unidades económicas
aisladas es a través del intercam-bio de productos en el mercado.
En las economías en que domina el intercambio, cada productor aislado (o
grupo de productores) produce, no para satisfacer sus propias necesidades sino
para vender estos productos en el mercado y comprar, a través de ellos, los
productos que necesita para vivir.
Estos productos, que son valores de uso para otros a través del mercado,
son llamados por Marx mercancías.
Ahora bien, es importante aclarar que la economía basada en el
intercambio no es sólo una característica del régimen capitalista de
producción, puede darse en distintos regí-menes de producción. Durante la
esclavitud, por ejemplo, los objetos producidos por un grupo de esclavos en una
hacienda eran intercambiados por objetos producidos por otro grupo de esclavos
o por los pequeños artesanos.
¿Cuál es la diferencia entre la economía mercantil simple y la economía
capitalista?
La economía mercantil simple se caracteriza porque en ella el productor
de la mercancía es al mismo tiempo el dueño de ésta y tiene derecho a disponer
de ella. En la economía capitalista, los productores directos, los
trabajadores, no son dueños de las mercancías que producen, éstas pertenecen a
los propietarios de las fábricas, a los propietarios de los medios de
producción, que obligan a los obreros, que no tienen medios de produc-ción ni
medios de consumo, a trabajar para ellos.
2. El precio, regulador aparente de la economía fundada en el
intercambio
Ahora bien, aunque el objetivo final de este apéndice es comprender más
profundamen-te el sistema capitalista de explotación, deberemos empezar por
analizar las característi-
191 Crece unto la división de
la producción social como la división técnica del trabajo. Ver éstos conceptos
en el capitulo I.
192 Ver el concepto de
socialización de las fuerzas productivas en el capítulo III.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 158,
(de 220)
cas del sistema mercantil simple, ya que sólo así podremos luego cumplir
en forma más fácil nuestro objetivo final.
En toda economía mercantil simple, como en toda economía basada en el
intercambio, los poseedores de las mercancías se presentan en el mercado en
calidad de propietarios iguales de sus mercancías y no se deshacen de estas
mercancías si no reciben otras a cambio de ellas.
Ahora bien, como propietarios individuales de sus mercancías persiguen
fines indivi-duales, buscan siempre vender al precio más alto posible.
Pero ¿pueden los propietarios individuales satisfacer su deseo de vender
lo más caro posible?
Aunque aparentemente el propietario individual es el amo y señor de sus
mercancías y puede hacer con ellas lo que quiera, el que se cumpla su voluntad
no depende de él.
El comprador es también un propietario que tiene dinero y desea comprar
al precio más conveniente para él. Por otra parte, al lado de nuestro vendedor
de mercancías existen muchos otros, y puede suceder que los compradores sean
menos que los vendedores, con lo que los comerciantes arriesgan no vender todas
sus mercancías. Esto da origen a la competencia entre los propietarios de las
mercancías; éstos entran a luchar unos con-tra otros, disputándose al comprador
y esforzándose para vender a un precio más bajo que sus competidores.
El mercado pasa a ser así el escenario de una doble lucha entre los
vendedores y los compradores, por una parte, y entre los vendedores entre sí,
por otra.
Cuando el productor va con sus mercancías al mercado no sabe si ha
producido mucho o poco; no sabe bien cuál va a ser la aceptación que va a tener
su mercancía. Sólo a tra-vés del precio que se fija en el mercado para su
mercancía puede darse cuenta de la im-portancia que ella tiene dentro de la
producción social.
Si, por ejemplo, el precio de los zapatos sube mucho, ello quiere decir
que se ha produ-cido menos de lo que se necesitaba para satisfacer las
necesidades de los compradores; si, por el contrario, su precio baja, ello
quiere decir que se ha producido más de lo nece-sario.
Los productores individuales tendrán en cuenta estas indicaciones que
les da el merca-do. En el primer caso, aumentarán la producción de zapatos; en
el segundo, la disminui-rán.
De esta manera, la economía fundada en el intercambio se encuentra
dirigida y regla-mentada por el movimiento de los precios. Éstos actúan como
reguladores espontáneos de la economía. Al productor individual de mercancías
no le queda sino someterse a es-ta ley ciega que él no controla.
Pero ¿de qué dependen los precios?, ¿qué hace que una cosa valga una
determinada cantidad de dinero, y otra, otra cantidad diferente?
Veamos qué pasa si vamos a comprar una camisa a una tienda. La vendedora
nos ofrece varios tipos de camisa a distintos precios. Si le preguntamos por
qué una camisa vale más que la otra nos responderá que se debe a la mejor
calidad de la primera y, por lo tanto, a su mayor duración.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 159,
(de 220)
Pero ¿podrán explicarse los precios por la mejor calidad y mayor
duración de las cosas?
Veamos si ello es así comparando la camisa con otro objeto, por ejemplo,
un plato. Este objeto vale más barato que una camisa y, sin embargo, si es de
plástico o de fierro, pue-de durar mucho más que aquélla.
¿Querrá decir entonces que el precio depende de la utilidad de una cosa?
Poniendo el siguiente ejemplo nos quedará claro que tampoco esto sirve
como explica-ción: el pan es mucho más útil y necesario al hombre que los
diamantes y, sin embargo, éstos son infinitamente más caros.
Por otra parte, la utilidad de la cosa es diferente para cada comprador.
Un obrero que sólo puede comprarse un par de pantalones al año y un abogado que
puede comprarse varios pares al año verán en forma diferente la utilidad que
les presta un determinado par de pantalones.
Es difícil determinar, por lo tanto, cuál es la utilidad que puede tener
un determinado producto. Sin embargo, se nos podrá decir que, si bien ello no
es posible, se puede, en cambio, determinar fácilmente cuántas personas
querrían comprar un objeto determina-do y cuántas otras querrían venderlo.
No se puede determinar cuántas veces es más útil el pan que los zapatos,
pero sí se pue-de determinar cuántas personas vinieron hoy a comprar zapatos
del número 40, por ejemplo. Si hay 10 pares y vienen 20 personas ello
significará que la demanda es mayor que la oferta. Si, por el contrario, hay 20
pares y sólo vienen 10 personas, la oferta será mayor que la demanda.
¿No será por medio de la oferta y la demanda que se fijan los precios en
el mercado?
¿Acaso no suben las cebollas cuando escasean? ¿Acaso no es más cara la
fruta cuando comienza la estación, y luego baja mucho?
No podemos negar que la oferta y la demanda influyen en los precios,
pero ¿podrá dar cuenta suficientemente del precio de una mercancía?
Si así fuera, dos cosas que tuvieran la misma demanda deberían tener el
mismo precio.
Por ejemplo, si existieran 100 kilos de azúcar en el mercado y la
demanda fuera de 50, y si, por otra parte, existieran 10 pares de zapatos y la
demanda fuera sólo de 5, es muy claro que en ambos casos la demanda es la mitad
más baja que la oferta, pero no por ello los zapatos van a tener el mismo
precio que el kilo de azúcar.
La ley de la oferta y la demanda podrá explicar las variaciones pequeñas
de los precios. Por qué el kilo de azúcar vale hoy mil pesos más que hace
algunos días; por qué los za-patos han bajado de precio al final de la
temporada. Pero no nos explicará nunca por qué el azúcar vale una cierta
cantidad de dinero, una cierta cantidad de escudos, y los zapa-tos valen otra
cierta cantidad de dinero calculada no en escudos sino en cientos de escu-dos.
Por lo tanto, la ley de la oferta y la demanda puede indicarnos el alza
o baja de los pre-cios en periodos cortos de tiempo, pero no puede explicarnos
por qué una mercancía vale más que otra, por qué puedo comprar varios kilos de
azúcar con el dinero con que podría comprar sólo un par de zapatos.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 160,
(de 220)
3. Los gastos de producción
Un productor de mercancías deja de producir aquellas mercancías que se
venden con pérdida porque no hay compradores suficientes y se pone a producir
aquellas que tienen gran demanda.
Pero ¿cómo se da él cuenta que la producción de ciertas mercancías se ha
vuelto poco conveniente?
Si pedimos a un vendedor ambulante de sillas que nos rebaje el precio,
¿qué nos dice? Que no lo puede rebajar porque a él le han costado más que el
precio que nosotros le ofrecemos.
Quiere ello decir que el precio de las mercancías está determinado por
los gastos de producción?
Para contestar a esta pregunta pongamos un ejemplo concreto: Una
costurera que hace en su casa vestidos para la venta. ¿Cuál es el costo de
producción de sus vestidos?
Ella necesita gastar dinero en comprar: género, hilo, botones; necesita
gastar dinero en arrendar la pieza donde cose, en luz y calefacción, y, por
último, necesita dinero para reponer la máquina, la que se va gastando con el
uso. Si la máquina de coser vale 500 escudos y sólo sirve para coser 500
vestidos, la costurera deberá contar como gasto por cada vestido que haga un
escudo para poder reponer la máquina cuando ésta se haya gastado.
Ahora bien, ¿es la suma de estos gastos lo que determina el precio de un
producto?
Si así fuera querría decir que no se pagaría nada por el trabajo de la
costurera y que ella se moriría de hambre. Si la costurera se demora un día
entero en hacer un vestido nece-sita recibir por su trabajo una cierta cantidad
de dinero que le permita comprar las mer-cancías que ella no produce mientras
trabaja en la confección del vestido, pero que ne-cesita para vivir.
Para poder vivir necesita, por lo tanto, intercambiar los productos de
su trabajo por los productos del trabajo de otros.
De esta manera, el precio del vestido deberá tener en cuenta los
siguientes elementos:
Importe en Productos
Escudos adquiridos
60 tela
5 botones materias
primas
5 hilo Medios
1 desgaste máquina
de coser De
1 electricidad medios
de trabajo
1 calefacción Producción
2 arriendo de la pieza
65 trabajo de la costu-
rera fuerza de trabajo
TOTAL.....140
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 161,
(de 220)
Ahora bien, la costurera tratará de vender el vestido más caro de lo que
le cuesta su producción y algunas veces logrará hacerlo, aquellas en que la
demanda de vestidos sea mayor que la oferta. Pero, si ello ocurre, todas las
costureras se dedicarán a hacer vesti-dos, y luego habrá más vestidos en el
mercado que la demanda, con lo que los precios volverán a bajar.
Vemos, por lo tanto, que existen variaciones de los precios que dependen
de las varia-ciones de la oferta y la demanda, pero vemos también que estas
variaciones no se sepa-ran mucho del costo de producción de los objetos.
¿Podemos decir entonces que el precio está determinado por el costo de
producción de los objetos?
No, porque si analizamos cada uno de los elementos que entran en el
costo de produc-ción, sin contar el trabajo de la costurera, nos damos cuenta
que pueden ser reducidos también a los mismos elementos. Por ejemplo, el género
puede ser reducido al gasto en lana, el desgaste de los telares, etc., más una
cierta cantidad de horas de trabajo del teje-dor. Y así todos los otros
elementos. Y si seguimos reduciendo el que acabamos de ana-lizar, veremos que
al final se reduce al trabajo del cuidador de ovejas.
Si reducimos cada uno de los elementos hasta el final veremos que el
costo de produc-ción se reduce al trabajo que ejercen distintos trabajadores
sobre los bienes que produce la naturaleza.
4. El trabajo: base del valor
En los puntos anteriores hemos visto cómo el precio de una mercancía
puede variar se-gún la oferta y la demanda, pero hemos visto también que la
oferta y la demanda no ex-plican el nivel en torno al cual oscilan los precios.
Hemos visto que este nivel se explica finalmente sólo por la cantidad de
trabajo que es necesario para la creación de ésa mer-cancía.
Nuestro análisis nos ha llevado, por lo tanto, de la cualidad natural de
las mercancías (zapatos, platos, diamantes, etc.) del mercado y del
intercambio, a1 trabajo humano.
El trabajo humano es, por lo tanto, la base de toda la vida social. Los
hombres necesitan objetos materiales para satisfacer sus necesidades, y estos
objetos no caen del cielo, son el producto del trabajo de los hombres sobre la
naturaleza.
Pero el hombre no vive ni trabaja solo. Vive y trabaja en sociedad. En
el proceso de tra-bajo los hombres empiezan a depender unos de otros y se crean
así determinadas rela-ciones de producción entre ellos.[193]
El trabajo de un individuo pasa a ser así una parcela del trabajo social
y las relaciones de trabajo deben asegurar una determinada repartición del
trabajo social de tal modo que la sociedad en su conjunto pueda satisfacer sus
necesidades. Al hablar de la produc-ción mercantil simple, hemos visto cómo
este reparto del trabajo social se hace, en este caso, a través de las leyes
del mercado.
Hemos visto, además, que los precios fluctúan, pero que varían en torno
a un nivel que está determinado, en último término, por la cantidad de trabajo
que se encuentra incor-
193 Ver el capítulo II.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 162,
(de 220)
porado en esa mercancía. Este nivel en torno al cual giran los precios
es lo que nosotros llamaremos VALOR.
Se llama ley del valor a la ley que rige el intercambio de mercancías.
Sostiene que el intercambio de las mercancías en el mercado está regido, en
última instancia, por la can-tidad de trabajo incorporado en ellas. Si una
mercancía vale dos veces más que otra es porque contiene el doble de trabajo
que la otra.
Esta ley del valor es la ley que regula en forma espontáea la economía
mercantil basada en la existencia de productores individuales que sólo entran
en relaciones entre sí a tra-vés del mercado. Y por ello esta ley regirá
mientras existan productores individuales que se relacionen entre sí a través
del mercado. Cuando la sociedad sea capaz de plani-ficar totalmente la economía
de modo que la distribución del trabajo social no se haga en forma ciega, a
través del mercado, sino en forma consciente y planificada de antema-no, la ley
del valor desaparecerá, no tendrá más sentido.
Ahora bien, hemos afirmado que el valor de una mercancía está
determinado por la can-tidad de trabajo que ha sido incorporado en ella.
¿Quiere ello decir que el valor de una mercancía está determinado por el
trabajo indivi-dual, y que la mercancancía valdrá más o menos según sea el
rendimiento de este traba-jo individual?
Si así fuera existirían tantos valores como grados de rendimiento en el
trabajo. Si una costurera hace un vestido en 12 horas, otra en 16 y otra en 18
horas, existirían tres valo-res para los vestidos.
Pero, veamos qué pasa si estas tres costureras van a vender sus vestidos
al mercado. La que trabajó 18 horas tratará de venderlo a un precio que le
permita pagar esas 18 horas; ahora bien, las demás al ver que ella vende a un
precio más alto tratarán de vender a ese mismo precio ganando más dinero con
menos trabajo. Sin embargo, qué ocurrirá enton-ces en el mercado? Muchas otras
costureras atraídas por el alto precio de los vestidos se pondrán a
fabricarlos, pero como existirán demasiados productos de este tipo en el
mer-cado se verán obligadas a bajar los precios. Ahora bien, suponiendo que la
oferta y la demanda coinciden, ¿a qué precio se venderán los vestidos, al
precio que implica la ma-yor cantidad de horas de trabajo o al precio que
implica la menor cantidad de horas?
El valor que regula los precios no depende del trabajo individual sino
del trabajo que la sociedad entera gasta en producir un determinado producto.
El valor no se calcula to-mando en cuenta el trabajo mayor ni el trabajo menor,
sino el trabajo medio: el trabajo que es producido utilizando un nivel
tecnológico medio y un rendimiento medio de la fuerza de trabajo.
El valor de un producto depende, por lo tanto, no del trabajo
individual, sino del trabajo socialmente necesario para producirlo.
Pongamos un ejemplo:
Veamos cómo se determina el tiempo socialmente necesario para producir
un determi-nado tipo de camisa:
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 163,
(de 220)
Costureras Camisas que Total de Tiempo/trabajo Total
de horas
hace cada una camisas por
camisa trabajadas
20 20 400 2 horas en cada
camisa 800
30 10 300 4 horas en cada
camisa 1.200
60 50 300 6 horas en cada
camisa 1.800
Producción social global = 1.000 camisas
en un tiempo de 3.800 horas
Así la producción de 1000 camisas necesarias para la sociedad ha
implicado el gasto de 3 800 horas, es decir, 3.8 horas término medio por camisa
(3 800 : 1 000 = 3.8).
Este tiempo de 3.8 horas, es decir de 3 horas 48 minutos, será el tiempo
socialmente ne-cesario.
No hay que caer en el error de calcular el trabajo socialmente necesario
sacando un tér-mino medio entre las horas requeridas en las empresas de menor y
de mayor rendimien-to. En este caso las de menor rendimiento producen una
camisa cada 6 horas y las de mayor rendimiento una camisa cada 2 horas; el
término medio sería de cuatro horas (6 + 2 = 8 : 2 = 4), que difiere bastante
del resultado obtenido por nosotros a través del ejem-plo que dimos.
¿A qué se debe la diferencia?
Ello se debe a que en la sociedad global se produce más cantidad de
camisas que requie-ren un tiempo de producción más largo. Si las camisas
producidas en 6 horas hubieran sido el doble de lo que son en el ejemplo, el
tiempo de trabajo socialmente necesario habría sido mayor.
El trabajo socialmente necesario depende, por lo tanto, de la tecnología
media que se utiliza, de las aptitudes medias de los trabajadores y de las
condiciones medias de traba-jo.
Ahora bien, ninguno de estos aspectos permanece estático; van variando a
través del tiempo, ello produce una una modificación del tiempo de trabajo
socialmente necesario: el que a medida que se perfeccionan estos elementos
tiende a ir disminuyendo.
Ahora bien, la introducción de una nueva máquina sólo influye en el
tiempo de trabajo socialmente necesario si esta innovación se generaliza
rápidamente.
Si una costurera empieza a utilizar una nueva máquina de coser que le
permite coser una camisa en una hora y todas las demás siguen utilizando las
viejas máquinas, esa innova-ción no influirá grandemente en el tiempo de
trabajo socialmente necesario y, por el contrario, permitirá a esta costurera
ganar más ya que el valor que regula los precios se-rá calculado todavía de
acuerdo al tiempo medio social que es mayor que el que ella emplea, y ella al
vender la camisa, obtendrá una mayor cantidad dinero en relación a sus gastos
que las otras costureras. Ésta es la razón por la que en las economías basadas
en el intercambio (comprendiendo en ellas también a la economía capitalista),
los propieta-rios individuales se fuerzan por introducir nuevas máquinas y en guardar
el secreto de sus adelantos técnicos.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 164,
(de 220)
Ahora bien, a medida que se generaliza la utilización de una determinada
máquina, tiende a bajar el tiempo socialmente necesario para producir una
mercancía y, por lo tanto su valor, y su precio, que no es sino una forma de
expresión de su valor.
Por último, antes de entrar a explicar cómo se da todo esto en el
sistema capitalista, di-gamos que es necesario distinguir entre el trabajo
simple de mano de obra y el trabajo más complejo, más especializado. Una hora
de trabajo simple no vale lo mismo que una hora de trabajo complejo. El valor
que produce el trabajo de un tornero especializado es mucho mayor que el que
produce un trabajo simple como es el traslado del material de un lugar a otro,
el embalaje, etc.
-II-
LA PLUSVALÍA EN LA ECONOMÍA CAPITALISTA
---------------------------------------------------------------------------------------------------------
1.-Imposibilidad de obtener la plusvalía por medio del intercambio.
2.-La fuerza de trabajo como mercancía y su valor. 3.-La formación de la
plusvalía 4.-El capital como factor de producción. 5.-La plusvalía absoluta y
la plusvalía relativa. 6.-El ejército de reserva: efecto del capitalismo sobre
la clase obrera.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
1. Imposibilidad de obtener la plusvalía por medio del intercambio.
El intercambio en una sociedad capitalista es muy diferente del
intercambio que acaba-mos de analizar en una economía mercantil simple.
Si se entra en un local comercial de una ciudad capitalista y se trata
de pedir rebaja en el precio de un producto, el primer argumento que dará el
vendedor no será el que daba el vendedor ambulante de sillas: que a él le han
costado más de lo que nosotros le ofrece-mos. El vendedor dirá esta vez que la
venta de ese artículo no le produce grandes ga-nancias, que él no puede
venderlo a precio de costo porque necesita ganar algo.
En la economía mercantil simple lo que le interesa al pequeño productor
independiente es lograr obtener, a través de la venta de sus productos, el
dinero suficiente para poder comprar los productos que necesita para vivir. En
la economía capitalista, lo que le in-teresa al capitalista es que la venta de
sus productos le procure una mayor cantidad de dinero que la que gastó en la
producción de esos objetos. El intercambio no tiene senti-do para él si no le
aporta una cantidad de dinero mayor que la que empleó.
Si antes se trataba de vender mercancías (M) para obtener dinero (D) que
permitiera comprar otras mercancías (M) ; ahora se trata de tener dinero que
permita comprar mer-cancías que permitan obtener más dinero.
Así la fórmula del intercambio mercantil simple sería:
M–D–M
Y la fórmula del intercambio capitalista sería:
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 165,
(de 220)
D - M - D + d
Ahora bien, la primera pregunta que surge es: ¿de dónde saca el
capitalista esta mayor cantidad de dinero?
¿Podrá provenir de una sobreelevación de los precios, es decir, de la
venta de las mer-cancías por encima de su valor?
Si los capitalistas fueran un grupo que sólo vendiera y nunca tuviera
que comprar, mien-tras existiera otro grupo con dinero suficiente para comprar
continuamente sin producir nada, quizá podría explicarse así la cosa. Pero la
realidad es diferente, el capitalista, al mismo tiempo que vende sus productos
tiene que comprar otros productos para poder producir. Tiene que comprar
materias primas e instrumentos de trabajo a otros capitalis-tas. Ahora bien, si
éstos subieran también los precios se produciría una especie de com-pensación a
nivel social. Lo que ganarían como vendedores lo perderían como compra-dores.
Por lo tanto, la ganancia que obtiene el capitalista no puede ser
explicada a través del intercambio, es decir, diciendo que vende sus productos
a un precio más alto de lo que valen.
¿Cómo explicar entonces que, vendiendo los productos a su valor, los
capitalistas pue-den obtener un cierto margen de ganancia?
Este problema sólo puede ser resuelto si encontramos una mercancía que
pueda ser comprada por el capitalista y que a través de su uso produzca valor.
¿Que mercancía es aquella que al mismo tiempo que es usada produce más
valor?
Si el origen último del valor es el trabajo humano, como veíamos
anteriormente, esta mercancía no puede ser sino la fuerza de trabajo humana,
ella es la única mercancía ca-paz de crear valor.
2. La fuerza de trabajo como mercancía y su valor
Ahora bien, la fuerza de trabajo[194] no es una mercancía en cualquier
sociedad. Ni en la esclavitud, ni en el modo de producción servil, ni en la
producción mercantil simple los trabajadores vendían libremente su fuerza de
trabajo. En el primer caso todo su ser per-tenecía al amo; en el segundo caso
existía un determinado tipo de relación de dependen-cia que obligaba al siervo
a realizar una cierta cantidad de trabajo para el señor; en el último caso se
trata de productores independientes que trabajan por su propia cuenta.
Cuáles son las condiciones necesarias para que surja la fuerza de
trabajo como mercan-cía?
Primero: la existencia de un trabajador libre que tenga derecho a
disponer de su fuerza de trabajo.
Segundo: la existencia de un trabajador libre que esté desprovisto de
todo medio de pro-ducción. De esta manera, para poder vivir necesita vender su
fuerza de trabajo a quien posee los medios de producción: el capitalista.
194 Ver cap. I
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 166,
(de 220)
Ahora bien, ¿qué es lo que determina el valor de esta mercancía llamada
fuerza de tra-bajo?
Si el valor de una mercancía depende del tiempo de trabajo socialmente
necesario para producirla, ¿cómo aplicar este enunciado a la fuerza de trabajo?
Parece difícil aplicar esto a la fuerza de trabajo ya que ella no es
producida en fábricas sino que nace de la vida por una multiplicación natural.
Sin embargo, un examen atento del funcionamiento del sistema capitalista
nos hace ver que la mercancía fuerza de trabajo no es una excepción ni un caso
privilegiado de mer-cancía.
Veamos en qué consiste el uso que el capitalista hace de la fuerza de
trabajo.
El obrero debe trabajar para el capitalista durante el tiempo que
determina el contrato de trabajo. Ahora bien, trabajando, actuando sobre la
naturaleza, el obrero gasta una cierta cantidad de fuerza muscular, nerviosa,
cerebral, es decir, una cierta cantidad de energía.
Pero, para conservar su fuerza de trabajo debe reconstituir cada día la
energía gastada. Y para este efecto deberá consumir una cierta cantidad de
bienes de consumo: alimentos, ropa, casa, etc.
Por otra parte, es necesario que esta fuerza afluya constantemente al
mercado y para ello es necesario asegurar la multiplicación natural de los
obreros. El trabajador debe tener, por lo tanto, los medios suficientes para
sostener a su familia. Si un obrero tiene mujer y cinco hijos y el salario que
recibe le alcanza para comprar sólo medios de subsistencia para él, es evidente
que repartirá estos medios entre toda su familia y no podrá así repo-ner toda
su energía gastada. Por lo tanto, la manutención de una familia media debe
es-tar comprendida obligatoriamente en el valor de la fuerza de trabajo.
Además de todo lo anterior, el obrero tiene un cierto número de
necesidades que corres-ponden a su grado de cultura y al nivel general de
desarrollo de su país, que también deben ser consideradas. Ésta es una de las
razones que explican las variaciones de sala-rios en los distintos países. El
obrero europeo o norteamericano gana mucho más que el obrero latinoamericano.
Por último, veamos qué ocurre con los obreros especializados.
Por una parte, ellos, debido a su mayor nivel cultural, sienten más
necesidades. Y, por otra, se debe tener en cuenta el tiempo de trabajo
socialmente necesario que gastó du-rante el aprendizaje de su especialización,
así como las necesidades de conservación y de elevación de su nivel. Aquí se
encuentra la explicación del porqué de los salarios más altos de los
trabajadores especializados.
El valor de la fuerza de trabajo es igual, por lo tanto, al valor de
todos los productos que son necesarios para su conservación y reproducción en
una sociedad determinada.
En este valor hay que considerar los siguentes puntos:
a) necesidades básicas de él y su
familia;
b) necesidades culturales;
c) nivel de especialización.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 167,
(de 220)
El capitalista se ve, en general, obligado a pagar la fuerza de trabajo
más o menos a su valor, porque, si no, obtiene resultados inferiores en la
producción. El capitalista sabe que un obrero bien alimentado rinde mucho más
que un obrero hambriento.
3. La formación de la plusvalía
Ahora bien, suponiendo que el capitalista compra la fuerza de trabajo a
su valor -cosa que no siempre ocurre, sobre todo en países como los nuestros en
que la cantidad de trabajadores cesantes aumenta día a día asegurando al
capitalista la reposición segura de la mano de obra que necesita- ¿cómo obtiene
con ella su ganancia?
El capitalista y el obrero se encuentran en el mercado de trabajo. Este
último ofrece co-mo mercancía su fuerza de trabajo. El capitalista la compra
por una determinada canti-dad de dinero para hacerla trabajar durante un cierto
período de tiempo, por ejemplo, 8 horas.
Habiéndola comprado, el capitalista puede disponer de la fuerza de
trabajo como valor de uso, es decir, puede hacerla trabajar y así lo hace.
Ahora bien, si la ha comprado en 20 escudos diarios, y si estos 20
escudos representan en dinero 4 horas de trabajo, el obrero le habrá restituido
al capitalista en esas cuatro horas el dinero que pagó por él. Pero, como la
fuerza de trabajo tiene la cualidad de producir más trabajo que el necesario
para reproducirla y el capitalista lo sabe, la hace trabajar las 8 horas. El
valor creado en las últimas cuatro horas constituye una ganancia neta para el
capitalista.
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Se llama plusvalía al valor que el obrero crea más allá del valor de su
fuerza de trabajo
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Se llama tiempo de trabajo necesario o pagado al tiempo de trabajo en
que el obrero reproduce el valor de su fuerza de trabajo
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Se llama tiempo de trabajo extra o no pagado al tiempo en que crea
plusvalía para el capitalista
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El concepto de plusvalía es el concepto clave para explicar la
explotación capitalista. Es ella la fuente de la ganancia capitalista.
4. El capital como factor de la producción
En el proceso de producción capitalista no participa sólo la fuerza de
trabajo, son tam-bién necesarios los medios de producción: materias primas,
máquinas, edificios, etc.
Si el capitalista no monopolizara en sus manos estos medios de
producción, el obrero no se vería obligado a trabajar para él.
El capitalista reúne por lo tanto en sus manos tanto los medios de
producción como la fuerza de trabajo.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 168,
(de 220)
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Se llama CAPITAL a los diferentes elementos del proceso de trabajo
cuando están des-tinados a producir plusvalía para su dueño.
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Es importante insistir en que las cosas llegan a ser capital, no por sus
condiciones natu-rales, sino por las relaciones de producción específicas en
las que están insertas, es de-cir, la explotación del trabajador asalariado por
el capitalista.
La fuerza de trabajo, en el caso de la producción mercantil simple, no
puede ser consi-derada como capital. Tampoco puede ser considerada de esta
manera la lana con la que la madre teje para su hijo.
El capital es, por lo tanto, una categoría que no puede ser aplicada a
cualquier sociedad.
Los medios de producción y la fuerza de trabajo sólo pueden ser
considerados como ca-pital en el régimen capitalista de producción, cuando
están destinados a producir plusva-lía.
Examinemos ahora cómo participan los medios de producción en el proceso
de produc-ción capitalista, cuál es el papel que desempeñan en este proceso.
Empecemos por lo que ocurre con las máquinas.
Una máquina, por ejemplo un telar mecánico, puede participar en varios
procesos de producción de telas. Pero no tiene una duración infinita; a medida
que se usa se va gas-tando. Si suponemos que dura unos diez años, podemos decir
que cada año pierde un décimo de su valor y ello quiere decir que cada año
transfiere a la mercancía esa canti-dad de valor.
Si la máquina vale 100.000 escudos, es decir, si tiene trabajo
incorporado por esa canti-dad de escudos, cada año transferirá a las mercancías
producidas 10.000 escudos (100.000 : 10), y si se producen 5.000 productos con
esa máquina al año, en cada pro-ducto irán incorporados 2 escudos (10.000 : 5
000) que expresan la cantidad de valor que las máquinas transfieren a ellos.
Las máquinas no producen ningún valor nuevo, pero transfieren a las
mercancías su va-lor, poco a poco, es decir, en forma parcial.
Veamos ahora lo que ocurre con las materias primas.
Las materias primas (tanto las principales como las auxiliares)[195]
desaparecen total-mente, unas formando parte de los productos; y otras, como es
el caso de las materias de combustión, para procurar la energía y el calor
necesarios al proceso de producción. Ellas transfieren, por lo tanto,
totalmente su valor al producto.
Pero a pesar de la diferente forma en que transfieren su valor al
producto, las máquinas y las materias primas tienen algo en común. Ni las unas
ni las otras pueden crear valor, y sólo pueden transferir su valor en la medida
en que son puestas en acción por el traba-jo humano.
El trabajo humano no tiene, por lo tanto, sólo la capacidad de crear
valor, tiene tam-bién la capacidad de hacer que los medios de producción
transfieran su valor a los productos.
195 Ver capítulo I.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 169,
(de 220)
Sin el trabajo humano, el capitalista no sacaría nada con tener fábricas
inmensas, reple-tas de máquinas modernas.
Debemos distinguir así dos formas de capital.
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Llamaremos capìtal constante, al capital invertido en medios de
producción, debido a que su valor no cambia en el proceso de producción
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Llamaremos capital variable al capital invertido en fuerza de trabajo,
debido a que ella produce más valor y, por lo tanto, hace variar el valor.
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Ahora bien, sin el capital constante se hace imposible la creación de
plusvalía, ya que la fuerza de trabajo sólo puede dar sus frutos poniendo en
acción los medios de produc-ción. Pero, aunque el capital constante sea la
condición de la creación de plusvalía no puede crearla él mismo. La plusvalía
solo es creada por el trabajo. Por lo tanto tampo-co influye en la plusvalía la
cantidad de capital constante que exista. La misma cantidad de plusvalía puede
producirse con capitales constantes muy diferentes. Por ejemplo, una industria
con una tecnología altamente avanzada y por lo tanto con un capital constante
muy alto, que ocupa 20 obreros, y otra con una tecnología mucho más barata que
tam-bién ocupa 20 obreros, producirán la misma cantidad de plusvalía si ambas
logran pagar la fuerza de trabajo con sólo cuatro horas ele la jornada de
trabajo. Los capitalistas de las dos industrias producen así la misma cantidad
de plusvalía en las horas de trabajo no pagado.
Por lo tanto, para determinar el grado de explotación de la clase
obrera, a nosotros no nos interesa para nada examinar a cuánto asciende el
capital constante, sólo nos interesa ver qué relación existe entre el valor de
la fuerza de trabajo o capital variable y la plus-valía producida.
Pongamos un ejemplo. Si el valor de las máquinas es igual a 100.000
escudos, el de la materia prima igual a 10.000 escudos, la fuerza de trabajo a
20.000 escudos, y la plusva-lía es de 20.000 escudos, la tasa de explotación
será igual a 20.000 escudos (plusvalía) dividido por 20.000 escudos (capital
variable). Es decir, al 100°. Ello quiere decir que de cada hora que trabaja el
obrero, media hora trabaja gratis para el capitalista.
Mientras la relación entre plusvalía y capital variable no cambie, no
cambiará la tasa de explotación aunque varíe mucho la cantidad de dinero que el
capitalista invierta en capi-tal constante.
5. La plusvalía absoluta y la plusvalía relativa
Ya hemos visto cómo lo que le interesa al capitalista es la producción
de la plusvalía, ya que mientras más plusvalía obtengan los capitalistas
mayores serán sus ganancias.
Pero ¿cómo lograr producir más plusvalía?
La primera forma que tiene el capitalista de hacerlo es prolongando al
máximo la jorna-da de trabajo, de tal modo que después de que el trabajador
produzca el valor equivalen-
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 170,
(de 220)
te al valor de su fuerza de trabajo, pueda seguir trabajando para
producir plusvalía para el capitalista.
Si en cuatro horas produce el valor que equivale a su fuerza de trabajo,
y trabaja otras 4 horas, producirá una plusvalía de un 100%. Pero si el
capitalista consigue alargar la jornada de trabajo a 12 horas es muy claro que
producirá el doble de plusvalía y la tasa de explotación se elevará a un 200%.
Esta forma de obtener más plusvalía es muy conveniente para el
capitalista, ya que él no aumenta sus gastos ni en máquinas ni en locales y
logra un rendimiento mucho mayor de la fuerza de trabajo.
Este fue el procedimiento que se utilizó en los comienzos del
capitalismo. Pero no se puede prolongar indefinidamente la jornada de trabajo.
Existen límites físicos e históri-cos para ello.
Físicos, ya que si el trabajador trabaja durante mucho tiempo, no puede
descansar lo suficiente como para reponer su fuerza de trabajo en la forma
debida y se irá producien-do un agotamiento intensivo con la consiguiente baja
del rendimiento.
Históricos, ya que a medida que se desarrolla el capitalismo se
desarrolla también la clase obrera, la cual se organiza y empieza a oponer una
resistencia combativa a la ex-plotación capitalista. A través de arduas y duras
luchas va consiguiendo reducir la jor-nada de trabajo, obligando al capitalista
a buscar otras medidas para aumentar la plusva-lía.
El capitalista no puede aumentar ahora la plusvalía alargando la jornada
de trabajo, por el contrario, muchas veces, presionado por la lucha de los
obreros, debe acortarla.
¿Cómo puede obtener entonces la plusvalía sin la cual no tiene sentido
su existencia?
Existen dos maneras de obtenerla: por una parte intensificando el
trabajo y, por otra, disminuyendo el tiempo de trabajo necesario, es decir,
aquel en el que el obrero trabaja para reponer su fuerza de trabajo.
Intensificar el trabajo es hacer que la fuerza de trabajo rinda el
máximo. Se hacen así estudios para ver cuáles son los movimientos absolutamente
necesarios para realizar un determinado tipo de trabajo, tratando de que se
supriman todos los movimientos super-fluos. Se instala música, mejor
iluminación, etc., no por sentimientos humanitarios sino porque ello contribuye
a que se produzca más.
Ahora bien, como la intensificación del trabajo tiene un límite, ya que
llega un momento en que trabajar a mayor intensidad produce agotamiento físico
y mental, el capitalista debe decidirse finalmente por tratar de reducir el
tiempo de trabajo necesario.
Cómo puede hacerlo?
Suponiendo que la fuerza de trabajo se paga a su valor, la única manera
de disminuir la jornada de trabajo dedicada a pagar su valor es disminuyendo el
valor de esta fuera.
Y ¿cómo disminuir su valor?
Disminuyendo el valor de los objetos que el trabajador consume.
Y ¿cómo disminuir el valor de estos objetos?
Produciéndolos con menos trabajo.
Y ¿cómo reducir la cantidad de trabajo necesaria para producirlos?
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 171,
(de 220)
Aumentando el rendimiento del trabajo a través, fundamentalmente, del
perfecciona-miento de los medios de trabajo. Un telar moderno logra producir
muchos más metros de tela en una hora de trabajo que un telar rudimentario, de
esta manera cada metro de tela se abarata ya que incluye menos horas de trabajo
incorporadas en él.[196]
Ésta es la razón por la cual a los capitalistas les interesa tanto bajar
los costos de los ob-jetos que intervienen en el mantenimiento de la fuerza de
trabajo y, muchas veces, bus-can otras medidas además de las señaladas, como es
la subvención a artículos de prime-ra necesidad para que los trabajadores
puedan comprarlos más baratos. Esto no lo hacen por filantropía sino para
aumentar sus ganancias.
Si el valor de los artículos de consumo popular baja, baja también el
valor de la fuerza de trabajo y se necesita, por 10 tanto, menos tiempo para
reponer su, valor.
Si antes se producía el 100% de plusvalía haciendo trabajar al obrero 16
horas diarias para producir el valor correspondiente a su fuerza de trabajo –en
8 horas- y otras 8 para el capitalista, ahora, reducida la jornada a 8 horas,
se puede obtener el mismo 100% de plusvalía, logrando que el trabajo necesario
se reduzca a 4 horas. Y si se logra reducir a menos horas, aumentará más la
tasa de plusvalía.
Ahora bien, de lo dicho anteriormente podemos comprender las razones por
las que el sistema capitalista como tal está interesado en el continuo
perfeccionamiento de las má-quinas. El aumento de la productividad del trabajo
que ellas hacen posible les permite obtener más plusvalía sin necesidad de
alargar ni intensificar el trabajo.
Pero, a estas razones propias del sistema como tal se agrega la
motivación del capitalista individual, quien al introducir una máquina mejor
logra producir a costos más bajos que sus competidores, logrando obtener una
ganancia extraordinaria que surge de la diferen-cia entre el valor individual
de los productos y el valor social que este tipo de productos tiene en el
mercado.
Pongamos un ejemplo: si un capitalista introduce un telar que le permite
producir el do-ble de tela que antes por hora, el valor de ese producto se
reduce mucho, pero como el resto de los capitalistas trabaja todavía con
telares más antiguos, el valor social o valor propiamente dicho de la tela es
superior al valor individual, y como es este valor el que regula el precio de
venta de la tela, nuestro capitalista venderá al mismo precio que los demás
teniendo un costo de producción mucho menor y con ello obtendrá una ganancia
extraordinaria.
Por otra parte, los capitalistas se ven obligados a ir perfeccioonando
continuamente su maquinaria, ya que, si no lo hacen, no serán capaces de
competir con los demás capita-listas de su rama. Si un capitalista se queda
atrás, si no logra aumentar la productividad de su trabajo al mismo ritmo que
los demás, sus costos de producción serán más altos, y, como no puede sino
vender al precio que gira en torno al valor, ganará menos, hasta que llegue el
día en que no ganará nada, viéndose obligado a cerrar su fábrica.
Todas las razones aquí expuestas nos hacen ver por qué el sistema
capitalista necesita perfeccionar continuamente los instrumentos de trabajo,
las máquinas.
Esta necesidad es justamente el mayor estímulo para el desarrollo de las
fuerzas produc-tivas. Ningún régimen económico anterior había estimulado tanto
su desarrollo.
196 Ver capítulo III.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 172,
(de 220)
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Llamaremos plusvalía absoluta a la plusvalía que se obtiene alargando la
jornada de trabajo o intensificando el uso de la fuerza de trabajo.
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LLamaremos plusvalía relativa a la plusvalía que se obtiene disminuyendo
el tiempo de trabajo necesario.
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6. El ejército de reserva: efecto del capitalismo sobre la clase obrera
Las máquinas, al mismo tiempo que aumentan enormemente la productividad
del traba-jo (los telares automáticos modernos producen una cantidad mucho
mayor de tela por hora que la que producían los telares artesanales
rudimentarios), desplazan también una gran cantidad de mano de obra (el trabajo
que antes hacían 20 trabajadores textiles usando telares individuales
rudimentarios lo hace ahora una sola máquina que ocupa sólo dos o tres
trabajadores) . Los trabajadores así desplazados quedan cesantes.
Pero ¿quedan cesantes para siempre?
No, ya que es necesario crear industrias para producir estas máquinas,
para producir sus repuestos, para producir la energía con la que ellas
trabajan, etc. Al mismo tiempo que se cierran ciertas fuentes de trabajo se
abren fuentes de trabajo en otros sectores. Por ello, los trabajadores que
salen de una industria, después de un cierto tiempo, deberían normalmente
encontrar trabajo en otras industrias.
El desarrollo capitalista determina, por lo tanto, y al mismo tiempo
necesita para poder funcionar, que exista siempre en el mercado de trabajo una
cierta cantidad de trabajado-res disponibles para las necesidades de mano de
obra que pueda tener la clase capitalis-ta. Por eso es que Karl Marx llamó a
estos trabajadores cesantes, en continuo cambio de una industria a otra, el
ejército de reserva de los capitalistas.[197]
A los capitalistas les conviene la existencia de este ejército de
trabajadores y saben utili-zarlo bien. Lo usan para presionar a los obreros,
para que éstos no exijan salarios muy altos. Los trabajadores saben que pueden
ser remplazados en cualquier momento por los compañeros cesantes que están
dispuestos, muchas veces, a aceptar salarios de hambre con tal de poder tener
un trabajo. Los capitalistas utilizan esta lucha por conseguir traba-jo para
romper la unidad de los trabajadores desviando la lucha de los obreros contra
los patrones a una lucha entre ellos mismos.
Como conclusión de todo lo dicho anteriormente podemos afirmar que los
trabajadores sólo se liberarán de las cadenas que los atan a los capitalistas,
y de todos los males que
197 En los países
capitalistas dependientes, este ejército de reserva del que Marx hablaba
refiriéndose al capitalismo de los países desarrollados, se ve engrosado por un
número creciente de cesantes que se ori-gina al introducir en estos países la
tecnología de los países avanzados, lo que, en lugar de producir un desarrollo
tecnológico gradual que permita, de alguna manera, reabsorber los cesantes en
otras industrias productoras de máquinas, deja sin esperanzas de trabajo a un
enorme sector de la población desplazado de las pequeñas industrias de tipo
artesanal por las grandes industrias modernas cuyas máquinas provienen del
extranjero
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 173,
(de 220)
ellas les provocan, destruyendo la propiedad capitalista de los medios
de producción para transformarla en propiedad de todos los trabajadores a
través de su Estado: el Esta-do proletario.
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RESUMEN
En este apéndice hemos tratado de explicar en una forma sencilla pero
rigurosa el origen de la explotación capitalista: la producción de la
plusvalía. Hemos debido empezar por analizar el proceso de producción mercantil
simple para luego pasar al proceso de pro-ducción capitalista. Hemos partido de
las apariencias para ir descubriendo cuál es la ex-plicación de fondo del
problema. Hemos partido, por lo tanto, de los precios para llegar desde allí al
valor. Después de haber examinado en forma detenida el concepto de valor y
trabajo socialmente necesario, hemos pasado a definir la plusvalía partiendo de
un análisis del valor de la fuerza de trabajo. Luego, para poder distinguir
entre plusvalía absoluta y relativa, hemos definido los conceptos de capital
constante y capital variable. Por último, nos hemos detenido en uno de los
efectos del capitalismo sobre la clase obrera: el ejército de reserva.
En este apéndice hemos visto los siguientes conceptos: valor - tiempo de
trabajo so-cialmente necesario - plusvalía - plusvalía absoluta - plusvalía
relativa - capital - valor de la fuerza de trabajo - capital constante -
capital variable - ejército de reserva.
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Cuestionario
1. ¿Qué relación existe entre el
intercambio y la división del trabajo?
2. La economía mercantil ¿existe
sólo en el régimen capitalista de producción?
3. ¿Cuál es la diferencia entre la
economía mercantil simple y la economía capitalista?
4. ¿Por qué los precios son sólo un
regulador aparente de la economía fundada en el intercambio?
5. ¿Puede un productor individual
fijar el precio que desee, de acuerdo con sus intereses, a sus productos?
6. ¿Qué luchas se dan en el
escenario del mercado?
7. ¿Por qué los precios no pueden
depender de la utilidad de los objetos?
8. ¿Por qué la ley de la oferta y
la demanda no puede explicar la esencia de los precios?
9. ¿Por qué los gastos de
producción no pueden explicar los precios?
10. ¿Cómo se calcula el
costo de producción de un objeto?
11. ¿Qué es lo que explica
el valor de un objeto?
12. ¿Qué se entiende por ley
del valor?
13. ¿Qué se entiende por
tiempo de trabajo socialmente necesario?
14. ¿Por qué no se puede
obtener la plusvalía a través del intercambio?
15. ¿Cuál es la mercancía
que al mismo tiempo que es usada produce más valor?
16. ¿Qué condiciones
sociales se requieren para que exista en el mercado como mercancía la fuerza de
trabajo?
17. ¿Cómo se calcula el
valor de la fuerza de trabajo?
18. ¿Qué se entiende por
tiempo de trabajo necesario?
19. ¿Qué se entiende por
tiempo de trabajo extra o no pagado?
20. ¿Qué se entiende por
capital?
21. ¿Qué se entiende por
capital constante?
22. ¿Qué se entiende por
capital variable?
21. ¿Qué se entiende por
plusvalía absoluta?
24. ¿Qué se entiende por
plusvalía relativa?
25. ¿Qué se entiende por
ejército de reserva?
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Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 174,
(de 220)
CUARTA PARTE
TEXTOS ESCOGIDOS
I.- Textos generales sobre el
materialismo histórico
II.- El proceso de
producción
III.- La socialización de las
fuerzas productivas
IV.- Demostración del papel determinante de la producción en el interior
del proceso económico
V.- Fuerzas productivas y
relaciones sociales de producción
VI.- Las nociones de infra y
supraestructura
VII.- Las clases sociales
VIII.- Los conceptos de la teoría general del materialismo histórico
IX.- El aporte científico de Marx X.- Contra el dogmatismo y el revisionismo
Bibliografía mínima comentada.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 175,
(de 220)
- I -
TEXTOS GENERALES SOBRE EL MATERIALISMO HISTÓRICO
1.- J. STALIN: Sobre el materialismo histórico y el materialismo
dialéctico[∗]
...El materialismo histórico. Resta sólo contestar a esta pregunta: ¿Qué
se entiende, des-de el punto de vista del materialismo histórico, por
“condiciones de vida material de la sociedad”, que son las que determinan, en
última instancia, la fisonomía de la sociedad, sus ideas, sus concepciones,
instituciones políticas, etcétera? ¿Cuáles son, en realidad, esas
"condiciones de vida material de la sociedad", cuáles son sus rasgos
característi-cos?
Es indudable que en este concepto de "condiciones de vida material
de la sociedad" en-tra, ante todo, la naturaleza que rodea a la sociedad,
el medio geográfico, que es una de las condiciones necesarias y constantes de
la vida material de la sociedad y que, natu-ralmente, influye en el desarrollo
de ésta. ¿Cuál es el papel del medio geográfico en el desarrollo de la
sociedad? ¿No será, acaso, el medio geográfico el factor fundamental que
determina la fisonomía de la sociedad, el carácter del régimen social de los
hom-bres, la transición de un régimen a otro? El materialismo histórico contesta
negativa-mente a esta pregunta. El medio geográfico es, indiscutiblemente, una
de las condicio-nes constantes y necesarias del desarrollo de la sociedad e
influye, indudablemente, en él, acercándolo o amortiguándolo. Pero esta
influencia no es determinante, ya que los cambios y el desarrollo de la
sociedad se producen con una rapidez incomparablemente mayor que los que
afectan al medio geográfico. En el transcurso de tres mil años, Euro-pa vio
desaparecer tres regímenes sociales: el comunismo primitivo, la esclavitud y el
régimen feudal, y en la parte oriental de Europa, en la URSS, fenecieron
cuatro. Pues bien, durante este tiempo, las condiciones geográficas de Europa o
no sufrieron cambio alguno, o si lo sufrieron fue tan leve, que la geografía no
cree que merece la pena regis-trarlo. Y se comprende que sea así. Para que el
medio geográfico experimente camhios de cierta importancia, hacen falta
millones de años, mientras que en unos cientos o en un par de miles de años
pueden producirse incluso cambios de la mayor importancia en el régimen social.
De aquí se desprende que el medio geográfico no puede ser la causa
fundamental, la causa determinante del desarrollo social, pues lo que permanece
casi invariable a través de decenas de miles de años no puede ser la causa
fundamental a que obedezca el desa-rrollo de lo que en el espacio de unos
cuantos cientos de años experimenta cambios ra-dicales.
Asimismo, es indudable que el crecimiento de la población, la mayor o
menor densidad de ella, es un factor que forma también parte del concepto de
las "condiciones materia-les de vida de la sociedad", ya que entre
éstas condiciones materiales se cuenta como elemento necesario el hombre, y es
imposible la vida material de la sociedad sin un de-terminado mínimo de seres
humanos. ¿No será, acaso, el desarrollo de la población el factor cardinal que
determina el carácter del régimen social en que viven los hombres?
∗ Cuestiones del leninismo, FA Lenguas
Extranjeras Moscú, 1946, pp. 539.53
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 176,
(de 220)
El materialismo histórico contesta negativamente también a esta
pregunta.
Es indudable que el crecimiento de la población influye en el desarrollo
de la sociedad, facilitando o entorpeciendo este desarrollo, pero no puede ser
el factor cardinal a que obedece, ni su influencia sobre el desarrollo de la
sociedad puede tener un carácter de-terminante, ya que el crecimiento de la
población de por sí no nos ofrece la clave para explicar por qué un régimen
social dado es sustituido precisamente por un determinado régimen nuevo y no
por otro, por qué el régimen del comunismo primitivo fue sustitui-do
precisamente por el régimen de la esclavitud, el régimen esclavista por el
régimen feudal y éste por el burgués y no por otros cualesquiera.
Si el crecimiento de la población fuese el factor determinante del
desarrollo social, a una mayor densidad de población tendría que corresponder
forzosamente, en la práctica, un tipo proporcionalmente más elevado de régimen
social. Pero en realidad no ocurre así. La densidad de la población de China es
cuatro veces mayor que la de Estados Uni-dos, a pesar de lo cual Estados Unidos
ocupa un lugar más elevado que China en lo que a desarrollo social se refiere,
pues mientras que en China sigue imperando el régimen semifeudal, Estados
Unidos hace ya mucho tiempo que llegó a la fase culminante de desarrollo del
capitalismo. La densidad de población de Bélgica es 19 veces mayor que la de
Estados Unidos y 26 veces mayor que la de la URSS, y, sin embargo, Estados Unidos
sobrepasa a Bélgica en lo tocante a su desarrollo social, y la URSS le lleva de
ventaja toda una época histórica, pues mientras que en Bélgica impera el
régimen capi-talista, la URSS ha liquidado ya el capitalismo e instaurado el
régimen socialista.
De aquí se desprende que el crecimiento de la población no es ni puede
ser el factor cardinal en el desarrollo de la sociedad, el factor determinante
del carácter del régimen social, de la fisonomía de la sociedad.
a] ¿Cuál es, pues, dentro del sistema de las condiciones de vida
material de la sociedad, el factor cardinal que determina la fisonomía de
aquélla, el carácter del régimen social, el paso de la sociedad de un régimen a
otro?
Este factor es, según el materialismo histórico, el modo de obtención de
los medios de vida necesarios para la existencia del hombre, el modo de
producción de los bienes ma-teriales: del alimento, del vestido, del calzado,
de la vivienda, del combustible, de los instrumentos de producción, etc.,
necesarios para que la sociedad pueda vivir y desarro-llarse.
Para vivir, el hombre necesita alimentos, vestidos, calzado, vivienda,
combustible, etc.; para tener estos bienes materiales ha de producidos, y para
poder producirlos necesita disponer de instrumentos de producción, con ayuda de
los cuales se consigue el alimen-to, se fabrica el vestido, el calzado, se
construye la vivienda, se obtiene el combustible, etc.; necesita saber producir
estos instrumentos y servirse de ellos.
Instrumentos de producción con ayuda de los cuales se producen los
bienes materiales, y hombres que los manejan y efectúan la producción de los
bienes materiales, por tener una cierta experiencia productiva y hábitos de
trabajo, tales son los elementos que, en conjunto, forman las fuerzas
productivas de la sociedad.
Pero las fuerzas productivas no son más que uno de los aspectos de la
producción, uno de los aspectos del modo de producción, el aspecto que refleja
la relación entre el hom-
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 177,
(de 220)
bre y los objetos y fuerzas de la naturaleza empleados para la
producción de los bienes materiales. El otro aspecto del modo de producción lo
constituyen las relaciones de unos hombres con otros dentro del proceso de
producción, las relaciones de producción entre los hombres. Los hombres no
luchan con la naturaleza y no la utilizan para la produc-ción de bienes
materiales aisladamente, desligados unos de otros, sino juntos, en grupos, en
sociedades. Por eso, la producción es siempre y bajo condiciones cualesquiera
una producción social. Al efectuar la producción de los bienes materiales, los
hombres esta-blecen entre sí, dentro de la producción, tales o cuales
relaciones mutuas, tales o cuales relaciones de producción. Estas relaciones
pueden ser relaciones de colaboración y ayu-da mutua entre hombres libres de
toda explotación, pueden ser relaciones de dominio y subordinación o pueden
ser, por último, relaciones de transición entre una forma de re-laciones de
producción y otra. Pero cualquiera que sea su carácter, las relaciones de
producción constituyen -siempre y en todos los regímenes- un elemento tan
necesario de la producción como las mismas fuerzas productivas de la sociedad.
En la producción -dice Marx- los hombres no actúan solamente sobre la
naturaleza, sino que actúan también los unos sobre los otros. No pueden
producir sin asociarse de un cierto modo para actuar en común y establecer un
intercambio de actividades. Para pro-ducir, los hombres contraen determinados
vínculos y relaciones, y a través de estos vín-culos y relaciones sociales, y
sólo a través de ellos, es como se relacionan con la natura-leza y como se
efectúa la producción. [Obras escogidas, t. I, p. 261, ed. alemana.]
Por consiguiente, la producción, el modo de producción, no abarca
solamente las fuer-zas productivas de la sociedad, sino también las relaciones
de producción entre los hombres, relaciones que son, por tanto, la forma en que
toma cuerpo su unidad dentro del proceso de la producción de bienes materiales.
b] La primera característica de la producción es que jamás se estanca en
un punto du-rante un largo período, sino que cambia y se desarrolla
constantemente, con la particula-ridad de que estos cambios ocurridos en el
modo de producción provocan inevitable-mente el cambio de todo el régimen
social, de las ideas sociales, de las concepciones e instituciones políticas,
provocan la reorganización de todo el sistema social y político. En las
diversas fases de desarrollo, el hombre emplea diversos modos de producción o,
para decirlo en términos más vulgares, mantiene distinto género de vida. Bajo
el régi-men del comunismo primitivo, el modo de producción empleado es distinto
que bajo la esclavitud, bajo el régimen de la esclavitud es distinto que bajo
el régimen del feudalis-mo, etc. Y en consonancia con esto varían también el
régimen social de los hombres, su vida espiritual, sus concepciones, sus
instituciones políticas.
Según sea el modo de producción existente en una sociedad, así es
también, fundamen-talmente, esta misma sociedad y así son sus ideas y sus
teorías, sus concepciones e insti-tuciones políticas.
O, para decirlo en términos más vulgares, según vive el hombre, así
piensa.
Esto significa que la historia del desarrollo de la sociedad es, ante
todo, la historia del desarrollo de la producción, la historia de los modos de
producción que se suceden unos a otros a lo largo de los siglos, la historia
del desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción
entre los hombres.
Esto quiere decir que la historia del desarrollo social es, al mismo
tiempo, la historia de los propios productores de bienes materiales, la
historia de las masas trabajadoras, que
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 178,
(de 220)
son las fuerzas fundamentales del proceso de producción y las que llevan
a cabo la pro-ducción de los bienes materiales necesarios para la existencia de
la sociedad.
Esto quiere decir que la ciencia histórica, si pretende ser una
verdadera ciencia, no debe seguir reduciendo la historia del desarrollo social
a los actos de los reyes y de los caudi-llos militares, a los actos de los
"conquistadores" y "avasalladores" de estados, sino que
debe ocuparse ante todo de la historia de los productores de los bienes
materiales, de la historia de las masas trabajadores, de la historia de los
pueblos.
Esto quiere decir que la clave para el estudio de las leyes de la
historia de la sociedad no hay que buscarla en las cabezas de los hombres, en
las ideas y concepciones de la socie-dad, sino en el modo de producción
aplicado por la sociedad en cada uno de los perío-dos históricos, es decir, en
la economía de la sociedad.
Esto quiere decir que la tarea primordial de la ciencia histórica es el
estudio y el descu-brimiento de las leyes de la producción, de las leyes del
desarrollo de las fuerzas pro-ductivas y de las relaciones de producción, de
las leyes del desarrollo económico de la sociedad.
Esto quiere decir que el partido del proletariado, para ser un verdadero
partido, debe, ante todo, conocer las leyes del desarrollo de la producción,
las leyes del desarrollo eco-nómico de la sociedad.
Esto quiere decir que en política, para no equivocarse, el partido del
proletariado debe, ante todo, tanto en lo que se refiere a la formación de su
programa como en lo que atañe a su actuación práctica, arrancar de las leyes
del desarrollo de la producción, de las le-yes del desarrollo económico de la
sociedad.
c] La segunda característica de la producción consiste en que sus
cambios y su desarro-llo arrancan siempre de los cambios y del desarrollo de
las fuerzas productivas y, ante todo, de los que afectan a los instrumentos de
producción. Las fuerzas productivas son, por tanto, el elemento más dinámico y
más revolucionario de la producción. A1 princi-pio, cambian y se desarrollan
las fuerzas productivas de la sociedad y luego, en depen-dencia con estos
cambios y en consonancia con ellos, cambian las relaciones de produc-ción entre
los hombres, sus relaciones económicas. Sin embargo, esto no quiere decir que
las relaciones de producción no influyan sobre el desarrollo de las fuerzas
producti-vas y que éstas no dependan de aquéllas. Las relaciones de producción,
aunque su desa-rrollo dependa del de las fuerzas productivas, actúan a su vez
sobre el desarrollo de és-tas, acelerándolo o amortiguándolo. A este propósito
conviene advertir que las relacio-nes de producción no pueden quedarse por un
tiempo demasiado largo rezagadas de las fuerzas productivas al crecer éstas, ni
hallarse en contradicción con ellas, ya que las fuerzas productivas sólo pueden
desarrollarse plenamente cuando las relaciones de pro-ducción están en armonía
con el carácter y el estado de progreso de dichas fuerzas pro-ductivas y dan
curso libre al desarrollo de éstas. Por eso, por muy rezagadas que las
re-laciones de producción se queden con respecto al desarrollo de las fuerzas
productivas, tienen necesariamente que ponerse, y se ponen realmente -más tarde
o más temprano-, en armonía con el nivel de desarrollo de las fuerzas
productivas y con el carácter de és-tas. En otro caso, nos encontraríamos ante
una ruptura radical de la unidad entre las fuerzas productivas y las relaciones
de producción dentro del sistema de ésta, ante un descoyuntamiento de la
producción en bloque, ante una crisis de producción, ante la destrucción de las
fuerzas productivas.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 179,
(de 220)
Un ejemplo de desarmonía entre las relaciones de producción y el
carácter de las fuerzas productivas, un ejemplo de conflicto entre ambos
factores, lo tenemos en las crisis eco-nómicas de los países capitalistas,
donde la propiedad privada capitalista sobre los me-dios de producción está en
violenta discordancia con el carácter social del proceso de producción, con el
carácter de las fuerzas productivas. Resultado de esta discordancia son las
crisis económicas, que conducen a la destrucción de las fuerzas productivas; y
esta discordancia constituye, de por sí, la base económica de la revolución
social, cuya misión consiste en destruir las relaciones de producción
existentes y crear otras nuevas que correspondan al carácter de las fuerzas
productivas.
Por el contrario, el ejemplo de una armonía completa entre las
relaciones de producción y el carácter de las fuerzas productivas nos lo ofrece
la economía socialista de la URSS, donde la propiedad social sobre los medios
de producción concuerda plenamente con el carácter social del proceso de la
producción y donde, por tanto, no existen crisis econó-micas ni se producen
casos de destrucción de las fuerzas productivas.
Por consiguiente; las fuerzas productivas no son solamente el elemento
más dinámico y más revolucionario de la producción, sino que son, además, el
elemento determinante de su desarrollo.
Según sean las fuerzas productivas, así tienen que ser también las
relaciones de produc-ción.
Si el estado de las fuerzas productivas responde a la pregunta de con
qué instrumentos de producción crean los hombres los bienes materiales que les
son necesarios, el estado de las relaciones de producción responde ya a otra
pregunta: ¿en poder de quién están los medios de producción (la tierra, los
bosques, las aguas, el subsuelo, las materias primas, las herramientas y los
edificios dedicados a la producción, las vías y medios de comunicación, etc.)?
¿A disposición de quién se hallan los medios de producción: a dis-posición de
toda la sociedad, o a disposición de determinados individuos, grupos o cla-ses
que los emplean para explotar a otros individuos, grupos o clases?
He aquí un cuadro esquemático del desarrollo de las fuerzas productivas
desde los tiem-pos primitivos hasta nuestros días. De las herramientas de
piedra sin pulimentar se pasa al arco y la flecha y, en relación con esto, de
la caza como sistema de vida a la domesti-cación de animales y a la ganadería
primitiva; de las herramientas de piedra se pasa a las herramientas de metal
(al hacha de hierro, al arado con reja de hierro, etc.) y, en conso-nancia con
esto, al cultivo de las plantas y a la agricultura; viene luego el mejoramiento
progresivo de las herramientas metálicas para la elaboración de materiales, se
pasa a la fragua de fuelle y a la alfarería y, en consonancia con esto, se
desarrollan los oficios ar-tesanos, se desglosan estos oficios de la agricultura,
se desarrolla la producción inde-pendiente de los artesanos y más tarde. la
manufactura; de los instrumentos artesanos de producción se pasa a la máquina,
y la producción artesanal y manufacturera se trans-forma en la industria
mecánica, por último, se pasa al sistema de máquinas, y aparece la gran
industria mecánica moderna : tal es, en líneas generales, y no completa ni
mucho menos, el cuadro del desarrollo de las fuerzas productivas sociales a lo
largo de la histo-ria de la humanidad. Además, como es lógico, el desarrollo y
el perfeccionamiento de los instrumentos de producción corren a cargo de
hombres relacionados con la produc-ción y no se realizan con independencia de
éstos ; por tanto, a la par que con los cam-bios y el desarrollo de los instrumentos
de producción cambian y se desarrollan también los hombres, como el elemento
más importante .que son de las fuerzas productivas,
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 180,
(de 220)
cambian y se desarrollan su experiencia en punto a la producción, sus
hábitos de trabajo y su habilidad para el empleo de los instrumentos de
producción.
En consonancia con los cambios y el desarrollo experimentados por las
fuerzas produc-tivas de la sociedad en el curso de la historia, cambian también
y se desarrollan las rela-ciones de producción entre los hombres, sus
relaciones económicas.
La historia reconoce cinco tipos fundamentales de relaciones de
producción: el comu-nismo primitivo, la esclavitud, el feudalismo, el
capitalismo y el socialismo.
Bajo el régimen del comunismo primitivo, la base de las relaciones de
producción es la propiedad social sobre los medios de producción. Esto, en
sustancia, corresponde al ca-rácter de las fuerzas productivas durante este
período. Las herramientas de piedra y el arco y la flecha, que aparecen más
tarde, excluían la posibilidad de luchar aisladamente contra las fuerzas de la
naturaleza y contra las bestias feroces. Si no querían morir de hambre, ser
devorados por las fieras o sucumbir a manos de las tribus vecinas, los hom-bres
de aquella época veíanse obligados a trabajar en común, y así era como recogían
los frutos en el bosque, como organizaban la pesca, como construían sus
viviendas, etc. El trabajo en común condujo a la propiedad en común sobre los
instrumentos de pro-ducción, al igual que sobre los productos. Aún no había
surgido la idea de la propiedad privada sobre los medios de producción,
exceptuando la propiedad personal de ciertas herramientas, que al mismo tiempo
que herramientas de trabajo eran armas de defensa contra las bestias feroces.
No existía aún explotación, no existían clases.
Bajo el régimen de la esclavitud, la base de las relaciones de
producción es la propiedad del esclavista sobre los medios de producción, así
como también sobre los mismos pro-ductores, los esclavos, a quienes el
esclavista podía vender, comprar y matar, como ga-nado. Estas relaciones de
producción se hallan fundamentalmente en consonancia con el estado de las
fuerzas productivas durante este período. Ahora, en vez de las herramien-tas de
piedra, el hombre dispone ya de herramientas de metal. En vez de aquella mísera
economía primitiva basada en la caza y que no conocía ni la ganadería ni la
agricultura, aparecen la ganadería, la agricultura, los oficios artesanos y la
división del trabajo entre estas diversas ramas de producción; aparecen la
posibilidad de efectuar un intercambio de produetos entre los distintos
individuos y las distintas sociedades y la posibilidad de acumular riquezas en
manos de unas cuantas personas; se produce, en efecto, una acu-mulación de
medios de producción en manos de una minoría y surge la posibilidad de que esta
minoría sojuzgue a la mayoría y convierta a sus componentes en esclavos. Ya no
existe el trabajo libre y en común de todos los miembros de la sociedad dentro
del proceso de producción, sino que impera el trabajo forzoso de los esclavos,
explotados por los esclavistas, que no trabajan. No existe tampoco, por tanto,
propiedad social so-bre los medios de producción ni sobre los productos. La
propiedad social es sustituida por la propiedad privada. El esclavista es el
primero y fundamental propietario con ple-nitud de derechos.
Ricos y pobres, explotadores y explotados, hombres con plenitud de
derechos y hom-bres privados totalmente de derechos; una furiosa lucha de
clases entre unos y otros: tal es el cuadro que presenta el régimen de la
esclavitud.
Bajo el régimen feudal, la base de las relaciones de producción es la
propiedad del señor feudal sobre los medios de producción y su propiedad
parcial sobre los los productores, sobre los siervos, a quienes ya no puede
matar, pero a quienes sí puede comprar y ven-
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 181,
(de 220)
der. A la par que la propiedad feudal existe la propiedad individual del
campesino y del artesano sobre los instrumentos de producción y sobre su
economía privada, basada en el trabajo personal. Estas relaciones de producción
se hallan fundamentalmente en con-sonancia con el estado de las fuerzas
productivas durante este período. El perfecciona-miento progresivo de la
fundición y elaboración del hierro, la difusión del arado de hie-rro y del
telar, los progresos de la agricultura, de la horticultura, de la viticultura y
de la fabricación del aceite, la aparición de las primeras manufacturas junto a
los talleres de los artesanos: tales son los rasgos característicos del estado
de las fuerzas productivas durante este período.
Las nuevas fuerzas productivas exigen que se deje al trabajador cierta
iniciativa en la producción, que sienta cierta inclinación al trabajo y se
halle interesado en él. Por eso, el señor feudal prescinde de los esclavos, que
no sienten ningún interés por su trabajo ni ponen en él la menor iniciativa, y
prefiere entendérselas con los siervos, que tienen su propia economía y sus
herramientas propias y se hallan interesados en cierto grado por el trabajo en
la medida necesaria para trabajar la tierra y pagar al señor en especie, con
una parte de la cosecha.
Durante este período, la propiedad privada hace nuevos progresos. La
explotación sigue siendo casi tan rapaz como bajo la esclavitud, aunque un poco
suavizada. La lucha de clases entre los explotadores y los explotados es el
rasgo fundamental del feudalismo.
Bajo el régimen capitalista, la base de las relaciones de producción es
la propiedad capi-talista sobre los medios de producción y la inexistencia de
propiedad sobre los produc-tores, obreros asalariados, a quienes el capitalista
no puede matar ni vender, pues se hallan exentos de los vínculos de sujeción
personal, pero que carecen de medios de pro-ducción, por lo cual, para no
morirse de hambre, se ven obligados a vender su fuerza de trabajo al
capitalista y a doblar la cerviz al yugo de la explotación. A la par que con la
propiedad capitalista sobre los medios de producción existe y se halla en los
primeros tiempos muy generalizada la propiedad privada del campesino y del
artesano, libres de la servidumbre, sobre sus medios de producción, propiedad
privada que está basada en el trabajo personal. En lugar de los talleres de los
artesanos y de las manufacturas, sur-gen las grandes fábricas y empresas,
dotadas de maquinaria. En lugar de las haciendas de los nobles, cultivadas con
los primitivos instrumentos campesinos de producción, aparecen las grandes
explotaciones agrícolas capitalistas, montadas a base de la técnica agraria y
dotadas de maquinaria agrícola.
Las nuevas fuerzas productivas exigen trabajadores más cultos y más
despiertos que los siervos, mantenidos en el embrutecimiento y en la
ignorancia: trabajadores capaces de entender y manejar las máquinas.
Por eso, los capitalistas prefieren tratar con obreros asalariados,
libres de las cadenas de la servidumbre y lo suficientemente cultos para saber
manejar la maquinaria.
Pero después de desarrollar las fuerzas productivas en proporciones
gigantescas, el capi-talismo se enreda en contradicciones insolubles para él.
A1 producir cada vez más mer-cancías y hacer bajar cada vez más sus precios, el
capitalismo agudiza la competencia, arruina a una masa de pequeños y medianos
propietarios, los convierte en proletarios y rebaja su poder adquisitivo, con
lo cual se hace imposible la venta de las mercancías producidas. Al dilatar la
producción y concentrar en enormes fábricas y empresas indus-triales a millones
de obreros, el capitalismo da al proceso de producción un carácter so-
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 182,
(de 220)
cial y va minando con ello su propia base, ya que el carácter social del
proceso de pro-ducción reclama la propiedad social sobre los medios de
producción, mientras que la propiedad sobre los medios de producción sigue
siendo una propiedad privada capitalis-ta, incompatible con el carácter social
que el proceso de producción presenta.
Estas contradicciones irreductibles entre el carácter de las fuerzas
productivas y el de las relaciones de producción se manifiestan en las crisis
periódicas de superproducción, en que los capitalistas, no encontrando
compradores solventes como consecuencia del em-pobrecimiento de la masa de la
población, provocado por ellos mismos, se ven obliga-dos a quemar los
productos, a destruir las mercancías elaboradas, a paralizar la produc-ción y a
devastar las fuerzas productivas, y en que millones de seres se ven condenados
al paro forzoso y al hambre, no porque escaseen las mercancías, sino por todo
lo contra-rio: por haberse producido en exceso.
Esto quiere decir que las relaciones capitalistas de producción ya no
están en consonan-cia con el estado de las fuerzas productivas de la sociedad,
sino que se hallan en irreduc-tible contradicción con ellas.
Esto quiere decir que el capitalismo lleva en su entraña la revolución,
una revolución que está llamada a suplantar la actual propiedad capitalista
sobre los medios de produc-ción por la propiedad socialista.
Esto quiere decir, en fin, que el rasgo fundamental del régimen
capitalista es la más en-carnizada lucha de clases entre explotadores y
explotados.
Bajo el régimen socialista, que hasta hoy sólo es una realidad en la
URSS, la base de las relaciones de producción es la propiedad social sobre los
medios de producción. Aquí ya no hay explotadores ni explotados. Los productos
creados se distribuyen con arreglo al trabajo, según el principio de el que no
trabaja no come". Las relaciones mu-tuas entre los hombres dentro del
proceso de producción tienen el carácter de relaciones de cooperación fraternal
y de mutua ayuda socialista entre trabajadores libres de toda explotación. Las
relaciones de producción se hallan en plena consonancia con el estado de las
fuerzas productivas, pues el carácter social del proceso de producción es
refren-dado por la propiedad social de los medios de producción.
Por eso, la producción socialista de la URSS no conoce las crisis
periódicas de super-producción ni los absurdos que acarrean.
Por eso, en la URSS las fuerzas productivas se desarrollan con ritmo
acelerado, ya que las relaciones de producción, al hallarse en consonancia con
dichas fuerzas productivas, abren amplio cauce a este desarrollo.
Tal es el cuadro que presenta el desarrollo de las relaciones de
producción entre los hombres, en el curso de la historia de la humanidad.
Tal es la relación de dependencia en que el desarrollo de las relaciones
de producción se halla con respecto al desarrollo de las fuerzas productivas de
la sociedad y, en primer término, con respecto al desarrollo de los
instrumentos de producción, relación de de-pendencia por virtud de la cual los
cambios y el desarrollo que experimentan las fuerzas productivas se traducen,
más tarde o más temprano, en los cambios y el desarrollo con-gruentes de las
relaciones de producción.
El uso y la creación de medios de trabajo [por "medios de
trabajo" entiende Marx, prin-cipalmente, los instrumentos de producción]
-dice Marx-, aunque en germen se presen-
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 183,
(de 220)
ten ya en ciertas especies animales, caracterizan el proceso de trabajo
específicamente humano, razón por la cual Franklin define al hombre como un
animal que fabrica ins-trumentos. Y así como la estructura de los restos
fósiles de huesos tiene una gran impor-tancia para reconstruir la organización
de especies animales desaparecidas, los vestigios de medios de trabajo nos
sirven para apreciar formaciones económicas de la sociedad ya desaparecidas. Lo
que distingue a las épocas económicas unas de otras no es lo que se produce,
sino cómo se produce... Los medios de trabajo no son solamente el barómetro del
desarrollo de la fuerza de trabajo del hombre, sino también el exponente de las
rela-ciones sociales en que se trabaja. [El capital, t. I, p. 189.]
Y en otros pasajes:
Las relaciones sociales están íntimamente vinculadas a las fuerzas
productivas. Al descubrir nuevas fueras productivas, los hombres cambian de
modo de pro-ducción, y al cambiar de modo de producción, la manera de ganarse
la vida, cambian todas sus relaciones sociales. El molino movido a brazos
engendra la sociedad de los señores feudales; el molino de vapor, la sociedad
de los capita-listas industriales. [La miseria de la filosofía, p. 71, ed.
alemana, Moscú, 1939.)
Existe un movimiento constante de incremento de las fueras productivas,
de des-trucción de las relaciones sociales y de formación de las ideas; lo
único inmuta-ble es la abstracción del movimiento. [Op. cit., p. 72.]
Caracterizando el materialismo histórico, tal como se formula en el
Manifiesto del Par-tido Comunista, dice Engels:
La producción económica y la estructura social que de ella se deriva
necesa-riamente en cada época histórica constituyen la base sobre la cual
descansa la historia política e intelectual de esa época... Por tanto, toda la
historia de la so-ciedad, desde la disolución del régimen primitivo de
propiedad colectiva sobre el suelo, ha sido una historia de luchas de clases,
de luchas entre clases explo-tadoras y explotadas, dominantes y dominadas, en
las diferentes fases del desa-rrollo social. Ahora, esta lucha ha llegado a una
fase en que la clase explotada y oprimida (el proletariado) no puede ya
emanciparse de la clase que la explota y la oprime (la burguesía), sin
emancipar al mismo tiempo para siempre a la sociedad entera de la explotación,
la opresión y la lucha de clases... [Prólogo de Engels a la edición alemana de
1883]
d] La tercera característica de la producción consiste en que las nuevas
fuerzas produc-tivas y las nuevas relaciones de producción congruentes con ella
no surgen desligadas del viejo régimen, después de desaparecer éste, sino que
se forman en el seno de él; se forman no como fruto de la acción premeditada y
consciente del hombre sino de un mo-do espontáneo, inconsciente e
independientemente de la voluntad de los hombres. Se forman de un modo
espontáneo e independientemente de la voluntad de los hombres, por dos razones.
En primer lugar, porque los hombres no son libres para elegir tal o cual
modo de pro-ducción, pues cada nueva generación, al entrar en la vida, se
encuentra ya con un siste-
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 184,
(de 220)
ma establecido de fuerzas productivas y relaciones de producción, como
fruto del traba-jo de las pasadas generaciones, en vista de lo cual, si quiere
tener la posibilidad de pro-ducir bienes materiales, no tiene, en los primeros
tiempos, más remedio que aceptar el estado de cosas con que se encuentra dentro
del campo de la producción y adaptarse a él.
En segundo lugar, porque, cuando perfecciona este o el otro instrumento
de producción, este o el otro elemento de las fuerzas productivas, el hombre no
sabe, no comprende, ni se le ocurre siquiera pensar en ello, qué consecuencias
sociales puede acarrear su inno-vación, sino que piensa única y exclusivamente
en su interés inmediato, en facilitar su trabajo y en obtener algún provecho
inmediato y tangible para sí.
Cuando algunos de los miembros de la sociedad comunista primitiva
empezaron a susti-tuir, paulatinamente y tanteando el terreno, las herramientas
de piedra por las de hierro, ignoraban, naturalmente, y no paraban mientes en
ello, qué consecuencias sociales había de tener esta innovación, no sabían ni
comprendían que el paso a las herramientas metá-licas significaba un cambia
radical en la producción, cambio que en fin de cuentas con-duciría al régimen
de la esclavitud; lo único que a ellos les interesaba era facilitar su trabajo
y conseguir un provecho inmediato y sensible; su actuación consciente se
limi-taba al estrecho marco de esta ventaja tangible, de carácter personal.
Cuando, dentro del período del régimen feudal, la joven burguesía
europea comenzó a organizar, junto a los pequeños talleres gremiales de los
artesanos, las grandes empresas manufactureras, imprimiendo con ello un avance
a las fuerzas productivas de la socie-dad, no sabía, naturalmente, ni paraba
mientes en ello, qué consecuencias sociales había de acarrear esta innovación:
no sabía ni comprendía que esta "pequeña" innovación conduciría a una
reagrupación tal de las fuerzas sociales que necesariamente desembo-caría en la
revolución, la cual iría dirigida contra el poder real, cuyas mercedes
aprecia-ban tanto, y contra la nobleza, cuyo rango soñaban con escalar no pocos
de sus mejores representantes; lo único que le preocupaba era abaratar la
producción de mercancías, lanzar una cantidad mayor de artículos a los mercados
de Asia y de la América recién descubierta, y obtener mayores ganancias; su
actuación consciente se limitaba al estre-cho marco de esta finalidad tangible.
Cuando los capitalistas rusos, juntamente con los capitalistas
extranjeros, introdujeron en Rusia de un modo intensivo la moderna gran
industria mecánica, dejando intacto el zarismo y entregando a los campesinos a
la voracidad de los terratenientes, no sabían, naturalmente, ni paraban mientes
en ello, qué consecuencias sociales había de acarrear este importante
incremento de las fuerzas productivas: no sabían ni comprendían que este
importante salto que se daba en el campo de las fuerzas productivas de la sociedad
conduciría a una reagrupación tal de las fuerzas sociales que dada al
proletariado la po-sibilidad de unir con él a los campesinos y de llevar a cabo
la revolución socialista vic-toriosa; lo único que ellos querían era
incrementar hasta el máximo la producción indus-trial, dominar el gigantesco
mercado interior del país, convertirse en monopolistas y sa-car mayores
ganancias de la economía nacional; la conciencia con que realizaban aquel acto
no iba más allá del horizonte empírico y estrecho de sus intereses personales.
En relación a esto, dice Marx:
En la producción social de su vida [es decir, en la producción de los
bienes ma-teriales necesarios para la vida de los hombres] los hombres contraen
determi-
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 185,
(de 220)
nadas relaciones necesarias e independientes [subrayado por Stalin] de
su vo-luntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase
de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. (Obras escogidas, t. I,
ed. alemana, p. 359.)
Esto no significa, sin embargo, que los cambios ocurridos en las
relaciones de produc-ción y el paso de las viejas relaciones de producción a
otras nuevas discurran lisa y lla-namente, sin conflictos ni conmociones.
Por el contrario, estos cambios revisten generalmente la forma de un
derrocamiento re-volucionario de las viejas relaciones de producción para dar
paso a la instauración de otras nuevas. Hasta llegar a un cierto período, el
desarrollo de las fuerzas productivas y los cambios que se operan en el campo
de las relaciones de producción discurren de un modo espontáneo,
independientemente de la voluntad de los hombres. Pero sólo hasta un
determinado momento, hasta el momento en que las fuerzas productivas que surgen
y se desarrollan logran madurar cumplidamente. Una vez que las nuevas fuerzas
produc-tivas están en sazón, las relaciones de producción existentes y sus
representantes, las clases dominantes, se convierten en ese obstáculo
"insuperable" que sólo puede elimi-narse por medio de la actuación
consciente de las nuevas clases, por medio de la acción violenta de estas
clases, por medio de la revolución. Aquí se destaca con gran nitidez la enorme
importancia de las nuevas ideas sociales, de las nuevas instituciones
políticas, del nuevo poder político, llamados a liquidar por la fuerza las
viejas relaciones de pro-ducción. Sobre la base del conflicto entre las nuevas
formas productivas y las viejas re-laciones de producción, sobre la base de las
nuevas exigencias económicas de la socie-dad surgen nuevas ideas sociales;
estas nuevas ideas organizan y movilizan a las masas, las masas se funden en un
nuevo ejército político, crean un nuevo poder revolucionario y utilizan este
nuevo poder para liquidar por la fuerza el viejo régimen establecido en el
campo de las relaciones de producción y refrendar el régimen nuevo. El proceso
espon-táneo de desarrollo deja el puesto a la acción consciente del hombre, el
desarrollo pací-fico a la transformación violenta, la evolución a la
revolución.
El proletariado -dice Marx- se ve obligado a organizarse como clase para
luchar contra la burguesía... mediante la revolución se convierte en clase
dominante, destruye por la fuerza las viejas relaciones de producción.
(Manifiesto del Partido Comunista]
Y en otro lugar:
El proletariado se valdrá del poder político para ir despojando
gradualmente a la burguesía de todo el capital, de todos los instrumentos de
producción, centra-lizándolos en manos del Estado, es decir, del proletariado
organizado como cla-se dominante, y procurando aumentar por todos los medios y
con la mayor ra-pidez posible las fuerzas productivas. [Op. cit.]
La violencia es la comadrona de toda sociedad vieja que lleva en sus
entrañas otra nueva. [Marx, El capital, t. I, p. 791.]
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 186,
(de 220)
He aquí en qué términos formulaba Marx, con trazos geniales, la esencia
del materia-lismo histórico, en el memorable "Prólogo", escrito en
1859 para su famoso libro Con-tribución a la crítica de la economía
política:[198]
2.- MARX: Prefacio al la Crítica de la Economía Política
Mi primer trabajo emprendido para resolver las dudas que me asaltaron
fue una revisión critica de la filosofía hegeliana del derecho. Este trabajo me
llevó a la conclusión de que tanto las relaciones jurídicas como las formas de
Estado no pueden ser explicadas por sí mismas ni por el llamado desarrollo
general del espíritu humano, sino que radican, por el contrario, en las
relaciones materiales de la vida, cuyo conjunto resume Hegel, si-guiendo el
precedente de los ingleses y franceses del siglo XVIII, bajo el nombre de
"sociedad civil", y que la anatomía de la sociedad civil hay que
buscarla en la economía política. El resultado general a que llegué (por el
estudio de la economía política) puede resumirse así: En la producción social
de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones, necesarias,
independientes de su voluntad, relaciones de producción que co-rresponden a un
grado determinado del desarrollo de las fuerzas productivas materiales. El
conjunto de relaciones de producción constituye la estructura económica de la
socie-dad, la base concreta sobre la cual se levanta una superestructura
jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia
social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de vida
social, política e intelectual en general. No es la conciencia de los hombres
lo que determina su ser; es inversamente su ser so-cial el que determina su
conciencia. A un cierto grado de su desarrollo, las fuerzas pro-ductivas
materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de
produc-ción existentes, o, lo que no es sino la expresión jurídica de éstos,
con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta
aquí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas se convierten en
trabas suyas. Y se abre así una época de re-volución social. El cambio de la
base económica revoluciona más o menos rápidamente toda la inmensa
superestructura erigida sobre ella. Cuando se estudian estas transforma-ciones,
hay que distinguir siempre entre los cambios materiales ocurridos en las
condi-ciones económicas de producción y que pueden apreciarse con la exactitud
propia de las ciencias naturales, y las formas jurídicas, políticas,
religiosas, artísticas o filosóficas, en una palabra, las formas ideológicas en
que los hombres adquieren conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo.
Del mismo modo que no podemos juzgar a un indivi-duo por lo que piensa de sí,
no podemos juzgar tampoco estas épocas de transformación por su conciencia,
sino que, por el contrario, hay que explicarse esta conciencia por las
contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las
fuerzas producti-vas sociales y las relaciones de producción. Una formación
social no desaparece jamás antes de que se hayan desarrollado todas las fuerzas
productivas que ella puede conte-ner; nunca surgen relaciones de producción
nuevas y superiores antes de que las condi-ciones de existencia material de
estas relaciones se hayan manifestado en el seno mismo de la vieja sociedad. A
ello se debe que la humanidad no se plantea jamás sino proble-mas que puede
resolver, ya que, si se observa más de cerca, se ve que el problema mis-mo no
surge sino allí donde existen ya las condiciones materiales para resolverlo, o
por lo menos donde están ya por aparecer. A grandes rasgos, la producción
asiática, antigua,
198 Ver el siguiente texto.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 187,
(de 220)
feudal y burguesa moderna pueden ser calificadas como épocas progresivas
de la for-mación social económica. Las relaciones de producción burguesas son
la última forma contradictoria del proceso de producción social,
contradictorias no en el sentido de una contradicción individual, sino de una
contradicción que nace de las condiciones de exis-tencia social de los
individuos; sin embargo, las fuerzas productivas que se desabollan en el seno
de la sociedad burguesa crean, al mismo tiempo, las condiciones materiales para
resolver esta contradicción. Con esta formación social se acaba la prehistoria
de la sociedad humana.
------------------------------------------
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 188,
(de 220)
II. EL PROCESO DE PRODUCCIÓN
1. MARX: El Capital, libro I, pp.
131-136.
...Los factores simples que intervienen en el proceso de trabajo son: la
actividad ade-cuada a un fin, o sea, -el propio trabajo, su objeto y sus
medios.
El hombre se encuentra, sin que él intervenga para nada en ello, con la
tierra (concepto que incluye también, económicamente, el del agua), tal y como
en tiempos primitivos surte al hombre de provisiones y de medios de vida aptos
para ser consumidos directa-mente, como el objeto general sobre que versa el
trabajo humano. Todas aquellas cosas que el trabajo no hace más que desprender
de su contacto directo con la tierra son obje-tos de trabajo que la naturaleza
brinda al hombre. Tal ocurre con los peces que se pes-can, arrancándolos a su
elemento, el agua; con la madera derribada en las selvas vírge-nes; con el
cobre separado del filón. Por el contrario, cuando el objeto sobre que versa el
trabajo ha sido ya, digámoslo así, filtrado por un trabajo anterior, lo
llamamos materia prima. Es el caso, por ejemplo, del cobre arrancado al filón
para ser lavado. Toda mate-ria prima es objeto de trabajo, pero no todo objeto
de trabajo es materia prima. Para ello es necesario que haya experimentado, por
medio del trabajo, una cierta transformación.
El medio de trabajo es aquel objeto o conjunto de objetos que el obrero
interpone entre él y el objeto que trabaja y que le sirve para encauzar su
actividad sobre este objeto. El hombre se sirve de las cualidades mecánicas,
físicas y químicas de las cosas para utili-zarlas, conforme al fin perseguido,
como instrumentos de actuación sobre otras cosas. El objeto que el obrero
empuña directamente -si prescindimos de los víveres aptos para ser consumidos
sin más manipulación, de la fruta, por ejemplo, en cuyo caso los instru-mentos
de trabajo son sus propios órganos corporales- no es el objeto sobre que
trabaja, sino el instrumento de trabajo. De este modo, los productos de la
naturaleza se convier-ten directamente en órganos de la actividad del obrero,
órganos que incorpora a sus propios órganos corporales, prolongando así, a
pesar de la Biblia, su estatura natural. La tierra es su despensa primitiva y
es, al mismo tiempo, su primitivo arsenal de instrumen-tos de trabajo. Le
suministra, por ejemplo, la piedra que lanza, con la que frota, percute, corta,
etc. Y la propia tierra es un instrumento de trabajo aunque exija, para su
cultivo, para poder ser utilizada como instrumento de trabajo, toda otra serie
de instrumentos y un desarrollo de la fuerza de trabajo relativamente grande.
Tan pronto como el proceso de trabajo se desarrolla un poco, reclama
instrumentos de trabajo fabricados. En las cuevas humanas más antiguas se
descubren instrumentos y armas de piedra. Y en los orígenes de la historia
humana, los animales domesticados, es decir, adaptados, trans-formados ya por
el trabajo, desempeñan un papel primordial como instrumentos de tra-bajo, al
lado de la piedra y la madera tallada, los huesos y las conchas. E1 uso y la
fa-bricación de medios de trabajo, aunque en germen se presenten ya en ciertas
especies animales, caracterizan el proceso de trabajo específicamente humano,
razón por lo cual Franklin define al hombre como a tootmaking animal, o sea
como un animal que fabrica instrumentos. Y así como la estructura y armazón de
los restos de huesos tienen una gran importancia para reconstituir la
organización de especies animales desaparecidas, los vestigios de instrumentos
de trabajo nos sirven para apreciar antiguas formaciones económicas de la
sociedad ya sepultadas. Lo que distingue a las épocas económicas
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 189,
(de 220)
unas de otras no es lo que se hace, sino el cómo se hace, con qué
instrumentos de traba-jo se hace. Los instrumentos de trabajo no son solamente
el barómetro indicador del de-sarrollo de la fuerza de trabajo del hombre, sino
también el exponente de las condicio-nes sociales en que trabaja Y. dentro de
la categoría de los instrumentos de trabajo, los instrumentos mecánicos, cuyo
conjunto forma lo que podríamos llamar el sistema óseo y muscular de ta
producción, acusan las características esenciales de una época social de
producción de un modo mucho más definido que esos instrumentos cuya función se
li-mita a servir de receptáculos de los objetos de trabajo y a los que en
conjunto podríamos designar, de un modo muy genérico, como el sistema vascular
de la producción, v. gr. los tubos, los barriles, las canastas, los jarros,
etc. La industria química es la única en que estos instrumentos revisten una
importancia considerable.
Entre los objetos que sirven de medios para el proceso de trabajo
cuéntanse, en un senti-do amplio, además de aquellos que sirven de mediadores
entre los efectos del trabajo y el objeto de éste y que, por tanto, actúan de
un modo o de otro para encauzar la activi-dad del trabajador, todas aquellas
condiciones materiales que han de concurrir para que el proceso de trabajo se
efectúe. Trátese de condiciones que no se identifican directa-mente con dicho
proceso, pero sin las cuales éste no podría ejecutarse, o sólo podría
ejecutarse de un modo imperfecto. Y aquí volvemos a encontrarnos, como medio
gene-ral de trabajo de esta especie, con la tierra misma, que es la que brinda
al obrero el locus stani y a su actividad el campo de acción (field of
employment). Otros medios de traba-jo de este género, pero debidos ya al
trabajo del hombre, son, por ejemplo, los locales en que se trabaja, los
canales, las calles, etcétera.
Como vemos, en el proceso de trabajo la actividad del hombre consigue,
valiéndose del instrumento correspondiente, transformar el objeto sobre que
versa el trabajo con arre-glo al fin perseguido. Este proceso desemboca y se
extingue en el producto. Su producto es un valor de uso, una materia dispuesta
por la naturaleza y adaptada a las necesidades humanas mediante un cambio de
forma. El trabajo se compenetra y confunde con su objeto. Y lo que en el
trabajador era dinamismo es ahora en el producto, plasmado en lo que es,
quietud. El obrero es el tejedor, y el producto el tejido.
Si analizamos todo este proceso desde el punto de vista de su resultado,
del producto, vemos que ambos factores, los medios de trabajo y el objeto sobre
que éste recae, son los medios de producción y el trabajo un trabajo
productivo.
Para engendrar un valor de uso como producto, el proceso de trabajo
absorbes en con-cepto de medios de producción, otros valores de uso, producto a
su vez de procesos de trabajo anteriores. Y el mismo valor de uso que forma el
producto de este trabajo consti-tuye el medio de producción de aquél. Es decir,
que los productos no son solamente el resultado, sino que son, al mismo tiempo,
la condición del proceso de trabajo.
Excepción hecha de la industria extractiva; aquella a la que la
naturaleza brinda el obje-to sobre que trabaja, v. gr. la minería, la caza, la
pesca, etc. (la agricultura sólo entra en esta categoría cuando se trata de la
roturación y cultivo de tierras virgenes ), todas las ramas industriales recaen
sobre objetos que tienen el carácter de materias primas, es decir, sobre
materiales ya filtrados por un trabajo anterior, sobre objetos que son ya, a su
vez, productos de trabajo. Tal ocurre, por ejemplo, con 1a simiente, en la
agricultura. Los animales y las plantas, que solemos considerar como productos
naturales, no son solamente productos del año anterior, supongamos, sino que
son, bajo su forma actual, el fruto de un proceso de transformación
desarrollado a lo largo de las generaciones,
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 190,
(de 220)
controlado por el hombre y encauzado por el trabajo humano. Por lo que
se refiere a los instrumentos de trabajo, la inmensa mayoría de éstos muestran
aun a la mirada superfi-cial las huellas de un trabajo anterior.
Las materias primas pueden formar la sustancia principal de un producto
o servir sim-plemente de materias auxiliares para su fabricación. Las materias
auxiliares son absor-bidas por el mismo instrumento de trabajo, el carbón por
la máquina de vapor, el aceite por la rueda, el heno por el caballo de tiro, o
incorporadas a la materia prima. Para ope-rar en ella una transformación de
carácter material, como ocurre con el cloro que se em-plea para blanquear las
telas, con el carbón que se mezcla al hierro, con el color que se da a la lana,
etc.; otras veces, sirven para ayudar simplemente a la ejecución del trabajo,
que es lo que acontece v.gr. con los materiales empleados para iluminar y
calentar los 1ocales en que se trabaja. En la verdadera industria química, se
borra esta distinción en-tre materias principales y auxiliares, ya que en la
sustancia del producto no reaparece ninguna de las materias primas empleadas.
Como todas las cosas poseen numerosas cualidades, siendo por tanto
susceptibles de diversas aplicaciones útiles, el mismo producto puede entrar
como materia prima de los procesos de trabajo más diversos. El trigo, por
ejemplo, es materia prima para el fabri-cante de harina y para el fabricante de
almidón, para el destilador de aguardiente, para el ganadero, etc. Además, es,
como simiente, materia prima de su propia producción.
El carbón es Producto de la industria carbonífera, y a la par medio de
producción de la misma rama industrial.
Un mismo producto puede servir de medio de trabajo y de materia prima en
el mismo proceso de producción. Así, por ejemplo, en la ganadería, el ganado, o
sea la materia prima que se elabora, es al mismo tiempo un medio para la
producción de abono animal.
Puede ocurrir que un producto apto para ser directamente consumido se
emplee de nue-vo como materia prima para la elaboración de otro producto, como
se hace por ejemplo con la uva para la fabricación de vino.
Otras veces el trabajo arroja su producto bajo una forma en que sólo
puede emplearse como materia prima. A estas materias primas se les da el nombre
de artículos a medio fabricar, aunque más exacto sería denominarlas artículos
intermedios, como son por ejemplo el algodón, el hilado, la hebra, etc. Aun
siendo ya de suyo un producto, puede ocurrir que la materia prima originaria
tenga que recorrer toda una graduación de dife-rentes procesos, en los que va
funcionando sucesivamente como materia prima, bajo una forma distinta cada vez,
hasta llegar al proceso de trabajo final, del que sale convertida en medio de
vida apto para su consumo o en instrumento de trabajo terminado.
Como se ve, el que un valor de uso represente el papel de materia prima,
medio de tra-bajo o producto, depende única y exclusivamente de las funciones
concretas que ese valor de uso desempeña en el proceso de trabajo, del lugar
que en él ocupa; al cambiar éste de lugar, cambian su destino y su función ...
...El proceso de trabajo, tal y como lo hemos estudiado, es decir,
fijándonos solamente en sus elementos simples y abstractos, es la actividad
racional encaminada a la produc-ción de valores de uso, la asimilación de las
materias naturales al servicio de las necesi-dades humanas, la condición
general del intercambio de materias entre la naturaleza y el hombre, la
condición natural eterna de la vida humana, y por tanto independiente de las
formas y modalidades de esta vida y común a todas las formas sociales por
igual. Por
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 191,
(de 220)
eso, para exponerla, no hemos tenido necesidad de presentar al
trabajador en relación con otros. Nos bastaba con presentar al hombre y su
trabajo de una parte, y de otra la naturaleza y sus materias. Del mismo modo
que el sabor del pan no nos dice quién ha cultivado el trigo, este proceso no
nos revela tampoco las condiciones bajo las cuales se ejecutó, no nos descubre
si se ha desarrollado bajo el látigo brutal del capataz de escla-vos o bajo la
mirada medrosa del capitalista, si ha sido Cincinato quien lo ha ejecutado,
labrando su par de jugera, o ha sido el salvaje que derriba a una bestia de una
pedrada.
***** *****
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 192,
(de 220)
-III–
LA SOCIALIZACIÓN DE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS
1. MARX: El Capital, libro I, pp. 313-314.
...Al revolucionarse el régimen de producción en una rama industrial,
ésta arrastra con-sigo a las otras. Esto que decimos se refiere principalmente
a aquellas ramas industriales que, aunque aisladas por la división social del
trabajo, que hace que cada una de ellas produzca una mercancía independiente,
aparecen, sin embargo, entrelazadas como otras tantas fases de un proceso
general. Así, por ejemplo, la implantación del hilado me-cánico obligó a que se
mecanizase también la rama textil, y ambas provocaron, a su vez, la revolución
químico-mecánica en los ramos de lavandería, tintorería y estampado. La
revolución operada en las hilanderías de algodón determinó el invento del gin
para sepa-rar la cápsula de algodón de la semilla, lo que permitió que la producción
algodonera se elevase, como las circunstancias exigían, al nivel de una
producción en gran escala. La revolución experimentada por el régimen de
producción agrícola e industrial determinó, a su vez, un cambio revolucionario
en cuanto a las condiciones generales del proceso social de producción, o sea,
en cuanto a los medios de comunicación y transporte.
Como los medios de comunicación y transporte de una sociedad cuyo pilar
-para em-plear la expresión de Fourier- eran la pequeña agricultura, con su
industria casera acce-soria, y el artesanado urbano, no podían ya en modo
alguno bastar a las necesidades de producción del período manufacturero -con su
acentuada división del trabajo social, su concentración de los instrumentos de
trabajo y los obreros y sus mercados coloniales, razón por la cual hubieron de
transformarse, como en efecto se transformaron, las co-municaciones y medios de
transporte legados por el período manufacturero- no tardaron en convertirse en
una traba insoportable puesta a la gran industria, con su celeridad fe-bril de
producción, sus proporciones gigantescas, su constante lanzamiento de masas de
capital y de trabajo de una a otra órbita de producción y las concatenaciones
recién creadas den-tro del mercado mundial.
De aquí que -aun prescindiendo de la navegación a vela, completamente
revolucionada-el sistema de comunicación y de transporte se adaptase poco a
poco al régimen de pro-ducción de la gran industria por medio de una red de
barcos fluviales de vapor, de ferro-carriles, trasatlánticos y telégrafos. Por
otra parte, las masas gigantescas de hierro que la industria tenía ahora que
forjar, soldar, cortar, taladrar y moldear, reclamaban a su vez máquinas
ciclópeas que la industria manufacturera de construcción de maquinaria era
impotente para crear...
. . .
2.- LENIN: ¿Quiénes son los amigos del pueblo? (pp.49-51).
La socialización del trabajo por la producción capitalista no consiste
en absoluto en que se trabaje en un local común (esto sólo constituye una
partícula del proceso), sino en
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 193,
(de 220)
que la concentración de capitales va acompañada de la especialización
del trabajo so-cial, de una disminución del número de capitalistas en cada rama
de la industria y de un aumento de la cantidad de ramas especiales de la
industria; múltiples procesos de pro-ducción dispersos se funden en un solo
proceso social de producción. Así, por ejemplo, cuando la industria textil
estaba en manos de artesanos, los pequeños productores hila-ban y tejían ellos
mismos, y la industria tenía pocas ramas (estaban fundidas las opera-ciones de
hilar y tejer). En cambio, una vez socializada la producción por el
capitalismo, aumenta la cantidad de ramas especiales de la industria; se
realizan por separado las operaciones de hilar el algodón y tejerlo; el propio
aislamiento y la concentración de la producción originan nuevas ramas:
fabricación de maquinaria, extracción de la hulla, etc. En cada rama
industrial, ya más especializada, el número de capitalistas es cada vez menor.
Esto significa que es cada vez más fuerte el vínculo social que une a los
produc-tores entre sí: los productores van agrupándose estrechamente en un
bloque único. Cada uno de los pequeños productores aislados realizaba varias
operaciones y, por tanto, era relativamente independiente de los demás; por
ejemplo el artesano que sembraba él mismo el lino, lo hilaba y lo tejía, era
casi independiente de los demás.
A semejante régimen de pequeños y disgregados productores de mercancías
(y única-mente a semejante régimen) es aplicable el adagio: "Cada uno por
sí y Dios por todos", es decir, la anarquía de las oscilaciones del
mercado. Completamente distinta es la si-tuación en las condiciones del trabajo
socializado logrado gracias al capitalismo. El fa-bricante que produce tejidos
depende del que fabrica hilados de algodón; este último, del capitalista dueño
de las plantaciones de algodón, del dueño de las fábricas que cons-truyen
maquinaria, de la mina de hulla, etc. Por consiguiente, ningún capitalista
puede prescindir de los demás. Es evidente que el adagio de "Cada uno por
sí" ya no es aplica-ble a semejante régimen: aquí cada uno trabaja ya para
todos y todos para cada uno (y a Dios no le queda ya lugar alguno, ni en
calidad de fantasía celestial, ni como "Becerro de oro" terrestre).
Cambia completamente el carácter del régimen. Bajo el régimen de las pequeñas
empresas aisladas, cuando se paralizaba el trabajo en alguna de ellas, esto se
reflejaba sólo sobre un número reducido de miembros de la sociedad, sin causar
con-fusión general y, por consiguiente, no llamaba la atención de todo el
mundo, no daba motivo a una intervención de la sociedad. Pero si semejante paralización
ocurre en una gran empresa dedicada a una rama industrial muy especializada y
que, por tanto, trabaja para casi toda la sociedad y, a su vez, depende de toda
la sociedad (pongo por ejemplo, para mayor claridad, un caso en que la
socialización ha llegado a su punto culminante), entonces tiene ya que
paralizarse el trabajo en todas las demás empresas de la sociedad, pues sólo
pueden recibir los productos necesarios de aquella empresa y sólo pueden
co-locar todas sus mercancías cuando existen las mercancías de aquella empresa.
Todas las empresas se funden de esta manera en un único proceso productivo
social, pera al mis-mo tiempo cada empresa es dirigida por un capitalista,
dependiendo de su arbitrio, y los productos socíales pasan a ser propiedad privada
de él. ¿No es evidente que la forma de producción entra en contradicción
irreductible con la forma de apropiación?
***** *****
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 194,
(de 220)
-IV-
DEMOSTRACIÓN DEL PAPEL DETERMINANTE DE LA PRODUCCIÓN
EN EL INTERIOR DEL PROCESO ECONÓMICO
I.- MARX: Introducción a la Crítica de la Economía Política.[199] A.
Introducción
I. PRODUCCIÓN, CONSUMO,
DISTRIBUCIÓN, INTERCAMBIO (CIRCULACIÓN)
1. Producción
a) El objeto de este estudio es, en primer lugar, la producción
material.
Individuos que producen en sociedad, por lo tanto, una producción de
individuos so-cialmente determinada, tal es, naturalmente, el punto de partida.
El cazador y el pesca-dor, considerados en forma individual y aislada, por los
cuales comienzan Smith y Ri-cardo, forman parte de las vulgares ficciones del
siglo XVIII .
. . . La producción realizada fuera de la sociedad por un individuo
aislado -hecho excep-cional que bien puede suceder a un ser civilizado,
transportado por azar a un lugar de-sierto y que posee ya, potencialmente, las
fuerzas propias de la sociedad- es cosa tan absurda como sería el desarrollo
del lenguaje sin la presencia de individuos que vivan y hablen en conjunto .
. . . Cuando hablamos, por consiguiente, de producción, se trata siempre
de la produc-ción en un estado determinado del desarrollo social -de la
producción realizada por in-dividuos sociales. Podría parecer que, para hablar
de la producción en general, fuera ne-cesario bien seguir el proceso histórico
de su desarrollo en sus diferentes fases, bien de-clarar previamente que uno se
refiere a una época histórica determinada, por ejemplo, la producción burguesa
moderna, que es en realidad nuestro verdadero sujeto. Pero todas las épocas de
la producción tienen ciertas características comunes, ciertas determinacio-nes
comunes. La producción en general es una abstracción, pero una abstracción
racio-nal, en la medida en que, destacando y precisando bien los rasgos
comunes, nos evita la repetición. Sin embargo, este carácter general, o estos
rasgos comunes, surgidos a través de la comparación, forman ellos mismos un
conjunto muy complejo cuyos elementos se separan al revestir determinaciones
diferentes. Algunas de estas características pertene-cen a todas las épocas,
otras son comunes a algunas solamente. [Algunas] de estas de-terminaciones
parecerán comunes tanto a la época más moderna como a la más antigua. Sin ellas
no se puede concebir ninguna producción. Pero si es verdad que las lenguas más
evolucionadas tienen en común con las menos evolucionadas ciertas leyes y
deter-minaciones, lo que constituye su evolución, es precisamente aquello que
las diferencia de estas características generales y comunes; de la misma manera,
es necesario distin-guir bien las determinaciones que son válidas para la
producción en general, a fin de que
199 Traducción directa de los
principales párrafos del texto alemán: Einleitung zur Kritik der politischen
Ökonomie, Dietz-Verlag, Berlín, 1964, t. 13, pp. 615-630- Esta obra fue escrita
por Marx en 1857.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 195,
(de 220)
la unidad -que surge de la identidad del sujeto (humanidad), y del
objeto (naturaleza)-no haga olvidar la diferencia esencial. De este olvido
deriva, por ejemplo, toda la sabi-duría de los economistas modernos, que
prueban la eternidad y la armonía de las rela-ciones sociales existentes
actualmente .
. . . Sobre el primer punto: toda producción es una apropiación de la
naturaleza por el individuo en el marco, y por la mediación de una sociedad
determinada. En este sentido, es una tautología decir que la propiedad
(apropiación) es una condición de la produc-ción. Pero es ridículo partir de
esto para pasar de un salto a una forma determinada de propiedad, por ejemplo,
a la propiedad privada! (Lo que, además, supone igualmente como condición una
forma opuesta, la no-propiedad.) La historia nos muestra, muy por el contrario,
que la propiedad común (por ejemplo, en los indios, los eslavos, los anti-guos
celtas, etc.) es la forma primitiva de ésta, forma que, bajo el aspecto de
propiedad comunal, desempeñará, durante largo tiempo todavía, un papel
importante. Aquí no se trata aún de saber si la riqueza se desarrolla mejor
bajo una u otra forma de propiedad. Pero decir que no puede existir ninguna
producción ni, por lo tanto, ninguna sociedad en que no exista ninguna forma de
propiedad es una pura tautología.
Una apropiación que no se apropia de nada es una contradictio in
subjecto (contradic-ción en los términos).
Sobre el segundo punto: el hecho de asegurar los bienes adquiridos, etc.
Si se reduce estas banalidades a su contenido real expresan mucho más de lo que
creen aquellos que las predican. Es decir, que toda forma de producción
engendra sus propias relaciones jurídicas, su propia forma de gobierno, etc. Es
pecar de falta de sutileza y perspicacia el establecer entre cosas que forman
un todo orgánico relaciones contingentes, establecer solamente un lazo a nivel
de la reflexión. Los economistas burgueses tienen la vaga idea de que la
producción es más fácil con la política moderna que en la época, por ejemplo,
del "derecho del más fuerte". Sólo olvidan que el "derecho del
más fuerte" es igualmen-te un derecho, y que sobrevive bajo otra forma en
su "estado jurídico".
Cuando las condiciones sociales que corresponden a un estado determinado
de la pro-ducción están sólo en vía de formación o, por el contrario, cuando
están ya en vía de desaparición, se producen naturalmente perturbaciones en la
producción, aunque sean de grado y de efecto variables.
Para resumir, todas las etapas de la producción tienen determinaciones
comunes a las que el pensamiento da un carácter general; pero las pretendidas
condiciones generales de toda producción no son sino aquellos elementos
abstractos que no corresponden a ningún estado histórico real de la producción.
II. RELACIÓN GENERAL DE LA
PRODUCCIÓN CON LA DISTRIBUCIÓN, EL INTERCAMBIO Y EL CONSUMO
a) (Producción y consumo)
La producción es también, en forma inmediata, consumo.
Doble carácter del consumo, subjetivo y objetivo: el individuo, que al
producir desarro-lla sus facultades, las gasta, las consume en el acto de
producción, exactamente como la procreación natural es consumo de fuerzas
vitales. En segundo lugar: consumo de los
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medios de producción empleados, que se usan, que se desgastan y que se
disuelven (como por ejemplo en el caso de la combustión) en parte en los
elementos del universo. Igual cosa ocurre con la materia prima, que no conserva
ni su forma ni su constitución natural, ya que se encuentra consumida. El mismo
acto de producción es por lo tanto, en todos sus momentos, también un acto de
consumo. Los economistas, por lo demás, ad-miten esto. La producción
considerada como inmediatamente idéntica al consumo, y el consumo como
coincidiendo de manera inmediata con la producción, es lo que llaman consumo
productivo. Esta identidad de producción y consumo ratifica la proposición de
Spinoza: Determinado est negatio (toda determinación es negación).
Pero esta determinación del consumo productivo no se establece,
precisamente, sino para distinguir el consumo que se identifica con la
producción, del consumo propiamen-te dicho, que se concibe más bien como
antítesis destructiva de la producción. Conside-remos pues el consumo
propiamente dicho.
El consumo es también, de manera inmediata, producción, de la misma
manera que en la naturaleza el consumo de los elementos y sustancias químicas
es producción de la planta. Es evidente que en la alimentación, por ejemplo,
que es una forma particular de consumo, el hombre produce su propio cuerpo.
Esto es también válido para todo otro tipo de consumo que contribuye de algún
modo a la producción del hombre. Producción que se consume .
...[EI consumo] crea los objetos de la producción bajo una forma todavía
subjetiva. Sin necesidad no hay producción. Pero el consumo reproduce la
necesidad.
A esto corresponde, por parte de la producción: I) que ella provee al
consumo su mate-ria, su objeto; un consumo sin objeto no es consumo; en este
sentido, la producción crea, produce el consumo. 2) Pero no es sólo el objeto
lo que la producción proporciona al consumo; también le proporciona su aspecto
determinado, su carácter, su aspecto fi-nal (finish). Exactamente como el
consumo daba el último toque al producto como pro-ducto, la producción se lo da
al consumo. Como primera cosa, el objeto no es un objeto general, sino
determinado, que debe ser consumido de una manera determinada, para lo que la
producción misma debe servir de intermediaria. El hambre es el hambre, pero el
hambre que se satisface con carne cocida, comida con tenedor y cuchillo, es
distinta de la que se satisface con carne cruda sirviéndose de manos, uñas y
dientes. La producción no produce sólo el objeto de consumo, sino también el
modo de consumo, y no sólo de una manera objetiva, sino también subjetiva. La
producción crea por lo tanto al que con-sume. 3) La producción no sólo
proporciona un objeto material a la necesidad sino una necesidad al objeto
material. Cuando el consumo se libera de su rudeza primitiva y pierde su
carácter inmediato -y el hecho mismo de permanecer en ese estado sería el
resultado de una producción que ha permanecido en una rudeza primitiva- él
mismo se encuentra, como instinto, mediado por el objeto. La necesidad que
experimenta de este objeto es creada por su percepción. El objeto de arte -como
todo otro producto- crea un público apto para comprender el arte y para gozar
de la belleza. La producción no pro-duce pues, solamente un objeto para el
sujeto, sino también un sujeto para el objeto. La producción produce, por
consiguiente, el consumo, primero, proporcionándole la mate-ria; segundo,
determinando el modo de consumo; tercero, haciendo nacer en el consu-midor la
necesidad de productos expuestos en un comienzo por ella, simplemente bajo
forma de objetos. Produce, por lo tanto, el objeto de consumo. De la misma manera
el
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consumo engendra la aptitud del productor, solicitándole, bajo la forma
de una necesi-dad que determina el objetivo de la producción .
. . . El consumo como necesidad mismo es un momento interno de la
actividad produc-tiva; pero esta última es el punto de partida de la
realización, y por consiguiente, tam-bién su momento predominante, el acto
mediante el cual todo el proceso se repite. El individuo produce un objeto y
vuelve sobre sí mismo mediante el consumo del objeto, pero lo hace como
individuo productivo que se reproduce a sí mismo. El consumo apa-rece así como
momento de la producción.
Pero en la sociedad la relación entre el productor y el producto, a
partir del momento en que esté último ha sido terminado, es una relación
exterior, y la vuelta del producto al sujeto depende de las relaciones de éste
con otros individuos. No se convierte inmedia-tamente en poseedor. De la misma
manera la apropiación inmediata del producto no es el fin que se propone el
productor cuando produce en la sociedad. Entre el productor y los productos
interviene la distribución, que mediante leyes sociales determina la parte que
le corresponde en la masa de los productos y se coloca así entre la producción
y el consumo.
Pero entonces, ¿constituye la distribución una esfera autónoma al lado y
fuera de la pro-ducción?
b) [Distribución y producción]
. . . Las relaciones y modos de distribución aparecen, pues, simplemente
como el revés de los agentes de la producción. Un individuo que participa en la
producción bajo la forma de trabajo asalariado participa bajo la forma de
salario en la repartición de los productos que resultan de la producción. La
estructura de la distribución está entera-mente determinada por la estructura
de la producción. La distribución misma es un pro-ducto de la producción, no
sólo en lo que concierne al objeto -sólo el resultado de la producción puede
ser distribuido-, sino también en lo que concierne a la forma. El modo preciso
de participación en la producción determina las formas particulares de la
distri-bución, es decir, determina bajo qué forma se participa en la distribución.
Es absoluta-mente ilusorio colocar la tierra en la producción, la renta de la
tierra en la distribución, etcétera .
. . . En relación al individuo aislado, la distribución aparece
naturalmente como una ley social que condiciona su posición en la producción
dentro de cuyo marco produce, y que precede, por lo tanto, a la producción. Por
su origen, el individuo no tiene capital ni propiedad de la tierra. Desde su
nacimiento se ve reducido, por la distribución social, al trabajo asalariado.
Pero el hecho mismo de ser reducido a esa condición es el resultado de la
existencia del capital, de la propiedad de la tierra como agentes de producción
in-dependientes.
Si se considera la sociedad global, la distribución, desde otro punto de
vista, parece pre-ceder a la producción y determinarla, por así decirlo, como
un hecho preeconómico. Un pueblo conquistador reparte el país entre los
conquistadores e impone así una cierta re-partición y una cierta forma de
propiedad de la tierra; determina por lo tanto la produc-ción: O bien hace de
los pueblos conquistados esclavos del trabajo servil, la base de la producción.
O bien un pueblo, mediante una revolución, destruye la gran propiedad y la
divide; da pues así, mediante esta nueva distribución, un nuevo carácter a la
producción.
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O bien, por último, la legislación perpetúa la propiedad de la tierra en
ciertas familias, o hace del trabajo un privilegio hereditario y le imprime así
un carácter de casta. En todos estos casos, y todos son históricos, la
distribución no parece estar estructurada y deter-minada por la producción,
sino inversamente, la producción parece estarlo por la distri-bución.
En su concepción más banal, la distribución aparece como distribución de
productos, más alejada de la producción y, por así decirlo, independiente de
ésta. Pero antes de ser distribución de productos es: 1) distribución de
instrumentos de producción, y 2] lo que es otra determinación de la misma
relación, distribución de los miembros de la sociedad entre los diferentes
géneros de producción. (Subordinación de los individuos a relacio-nes de
producción determinadas.) La distribución de productos no es, manifiestamente,
sino el resultado de esta distribución, que está incluida en el proceso de
producción mismo, y determina la estructura de la producción.
Considerar la producción sin tener en cuenta esta distribución, que está
incluida en ella, es manifiestamente una abstracción vacía, mientras que por el
contrario la distribución de productos está implicada en esta distribución, que
constituye en su origen un momen-to de la producción misma .
...Las cuestiones planteadas anteriormente se reducen todas, en última
instancia, a saber cómo intervienen en la producción las condiciones históricas
generales y cuál es la rela-ción de ella con el movimiento histórico en
general. La cuestión surge, en forma mani-fiesta, de la discusión y del
análisis de la producción misma.
Sin embargo, bajo la forma trivial en que han sido planteadas
anteriormente, se las pue-de solucionar también de una plumada. En todas las
conquistas existen tres posibilida-des. El pueblo que conquista impone al
pueblo conquistado su propio modo de produc-ción (por ejemplo, los ingleses en
este siglo, en la India); deja subsistir el antiguo modo de producción y se
contenta con sacar un tributo (por ejemplo los turcos y los romanos), o bien se
produce una acción recíproca que da nacimiento a algo nuevo, a una síntesis (en
parte en las conquistas germánicas). En todo caso, el modo de producción, sea
del pueblo que conquista o del puehlo conquistado, o incluso el que proviene de
la fusión de los dos precedentes, es determinante para la nueva distribución
que aparece. Ya sea que se presente como condición previa del nuevo período de
producción, ella es así, a su vez, un producto de la producción, no solamente
de la producción histórica en general sino de tal o cual producción histórica
determinada.
c) Finalmente intercambio y distribución]
La circulación misma no es sino un momento determinado del intercambio o
el inter-cambio considerado en su totalidad.
En la medida en que el intercambio no es más que un momento
intermediario entre la producción y la distribución que determina tanto como al
consumo; en la medida, por otra parte, en que este último aparece, él mismo,
como un momento de la producción, el intercambio se encuentra también incluido,
manifiestamente, en esta última, como mo-mento .
. . . El intercambio sólo aparece en forma independiente al lado de la
producción, indife-rente frente a ella, en el último estado en que el producto
es intercambiado inmediata-
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(de 220)
mente para ser consumido. Pero, en primer lugar, no hay intercambio sin
división del trabajo, sea éste natural o incluso ya un resultado histórico; en
segundo lugar, el inter-cambio privado supone la producción privada; en tercer
lugar, la intensidad del ínter-cambio, así como su extensión y su modo, están
determinados por el desarrollo y la es-tructura de la producción. Por ejemplo,
el intercambio entre el campo y la ciudad, el in-tercambio en el campo, en la
ciudad, etc. En todos estos momentos, el intercambio apa-rece, pues,
directamente comprendido en la producción o determinado por ella.
El resultado al cual llegamos no es que la producción, la distribución,
el intercambio, el consumo sean idénticos, sino que todos son elementos de una
totalidad, diferenciaciones dentro de una unidad. La producción desborda tanto
su propio marco, en su determina-ción antitética de sí misma, como los otros
momentos. A partir de ella recomienza, sin cesar, el proceso. No cabe duda de
que el intercambio y el consumo no pueden ser pre-dominantes. Sucede lo mismo
con la distribución como distribución de productos. Pero como distribución de
agentes de producción ella misma es un momento de la produc-ción. Una
producción determinada determina, por lo tanto, un consumo, una distribu-ción y
un intercambio determinados; regula igualmente las relaciones recíprocas deter-minadas
de estos diferentes momentos. A decir verdad, la producción, también, bajo su
forma específica, se encuentra por su parte determinada por los otros momentos.
Por ejemplo, cuando el mercado, es decir, la esfera del intercambio se
extiende, el volumen de la producción se acrecienta y se opera en ella una
división más profunda. Una trans-formación de la distribución entraña una
transformación de la producción; es el caso, por ejemplo, cuando existe
concentración del capital, o diferente repartición de la po-blación en la
ciudad y en el campo, etc. Finalmente las necesidades inherentes al con-sumo
determinan la producción. Existe acción recíproca entre los diferentes
momentos. Éste es el caso de cualquier totalidad orgánica.
***** *****
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 200,
(de 220)
V.- FUERZAS PRODUCTIVAS Y RELACIONES SOCIALES DE PRODUCCIÓN
1.- LENIN: “Federico Engels”, (en Marx, Engels, marxismo -Editorial
Progreso, Moscú, p. 53.)
Contrariamente a Hegel y otros hegelianos, Marx y Engels eran
materialistas. Enfocan-do el mundo y la humanidad desde el punto de vista
materialista, vieron que, lo mismo que todos los fenómenos de la naturaleza
tienen por base causas materiales, también el desarrollo de la sociedad humana
está condicionado por el desarrollo de las fuerzas ma-teriales, por el de las
fuerzas productivas. Del desarrollo de las fuerzas productivas de-penden las
relaciones en que se colocan los hombres entre sí en el proceso de produc-ción
de los objetos indispensables para la satisfacción de las necesidades humanas.
Y en dichas relaciones está la clave que permite explicar todos los fenómenos
de la vida so-cial, los anhelos del hombre, sus ideas y sus leyes.
. . .
2. LENIN: "Carlos Marx",
(en Marx, Engels, marxismo, op. cit., p. 21.)
El marxismo señaló el camino para una investigación universal y completa
del proceso de nacimiento, desarrollo y decadencia de las formaciones sociales
y económicas, exa-minando el conjunto de todas las tendencias contradictorias y
concentrándolas en las condiciones exactamente determinables, de vida y de
producción de las distintas clases de la sociedad, eliminando el subjetivismo y
la arbitrariedad en la elección de las diver-sas ideas "dominantes" o
en su interpretación y poniendo al descubierto las raíces de todas las ideas y
de todas las diversas tendencias manifestadas, en el estado de las fuer-zas
materiales productivas, sin excepción alguna.
. . .
3.- MARX-ENGELS: La Ideología Alemana, (Pueblos Unidos, Montevideo,
1958.)
Lo que son coincide, por consiguiente, con su producción, tanto con lo
que producen como con el modo como producen. Lo que los individuos son DEPENDE,
por tanto, de las condiciones materiales de su producción.
Esta producción... presupone, a su vez, un intercambio entre los
individuos. La forma de este intercambio se halla CONDICIONADA, a su vez, por
la producción. ( P. 19. )
. . . Lo que variaba era la forma de la asociación y la relación con los
productores direc-tos, ya que las condiciones de producción habían cambiado. (
P. 23. )
...Un gran incremento de la fuerza productiva... este desarrollo de las
fuerzas producti-
vas... constituye también una PREMISA PRÁCTICA ABSOLUTAMENTE
NECESARIA...[200] ( P. 35. )
200 Hemos puesto en mayúscula
las palabras que nos interesa subrayar.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 201,
(de 220)
. . .
4.- MARX: Carta a Annenkov, (del 28 de diciembre de 1846, Obras
escogidas, t. II.)
¿Qué es la sociedad, cualquiera que sea su forma? El producto de la
acción recíproca de los hombres. ¿Pueden los hombres elegir libremente esta o
aquella forma social? Nada de eso. A un determinado nivel de desarrollo de las
facultades productivas de los hom-bres corresponde una determinada forma de
comercio y de consumo. A determinadas fases de desarrollo de la producción, del
comercio, del consumo, corresponden determi-nadas formas de constitución
social, una determinada organización de la familia, de los estamentos o de las
clases; en una palabra, una determinada sociedad civil. A una de-terminada
sociedad civil corresponde un determinado Estado político, que no es más que la
expresión oficial de la sociedad civil...
Huelga añadir que los hombres no son libres árbitros de sus fuerzas
productivas -BASE de toda su historia-, pues toda fuerza productiva es una
fuerza adquirida, producto de una.actividad anterior. Por tanto, las fuerzas
productivas son el resultado de la energía práctica de los hombres, pero esta
misma energía se halla determinada por las condicio-nes en que los hombres se
encuentran colocados, por las fuerzas productivas ya adquiri-das, por la forma
social anterior a ellos, que no han creado y que es producto de la gene-ración
anterior. El simple hecho de que cada generación posterior se encuentre con las
fuerzas productivas adquiridas por la generación precedente, que le sirven de
materia prima para la nueva producción, crea en la historia de los hombres una
conexión, crea una historia de la humanidad que es tanto más la historia de la
humanidad por cuanto las fuerzas productivas de los hombres, y, por
consiguiente, sus relaciones sociales, han ad-quirido mayor desarrollo.
Consecuencia obligada: la historia social de los hombres no es nunca más que la
historia de su desarrollo individual, tengan o no ellos mismos la con-ciencia
de ello. Sus relaciones materiales forman la BASE de todas sus relaciones...
(Pp. 446-447.)
. . .
5.- MARX: Prefacio a la Contribución a la Crítica de la Economía
Política
. . . relaciones de producción que CORRESPONDEN al grado de desarrollo
de las fuer-zas productivas.
***** *****
Marta Harnecker Los Conceptos
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(de 220)
VI. LAS NOCIONES DE INFRA Y SUPERESTRUCTURA
1. MARX-ENGELS: La Ideología
Alemana, (Pueblos Unidos, Montevideo, Uruguay, 1958.)
1. Sobre la relación general entre
infra y superestructura. Nos encontramos, pues, con el hecho de que
determinados individuos, que como productores actúan de un determi-nado modo,
contraen entre sí estas relaciones sociales y políticas determinadas. La ob-servación
empírica tiene necesariamente que poner de relieve en cada caso concreto,
empíricamente y sin ninguna clase de falsificación, la trabazón existente entre
la organi-zación social y política y la producción. La organización social y el
Estado brotan cons-tantemente del proceso de vida de determinados individuos;
pero de estos individuos no como puedan presentarse ante la imaginación propia
o ajena, sino tal y como realmente son, es decir, tal y como actúan y como
producen materialmente y, por tanto, tal y como desarrollan sus actividades
bajo determinados límites, premisas y condiciones materia-les, independientes
de su voluntad.
La producción de las ideas y representaciones, de la conciencia, aparece
al principio di-rectamente entrelazada con la actividad material y el comercio
material de los hombres, como el lenguaje de la vida real. Las
representaciones, los pensamientos, el comercio espiritual de los hombres se
presentan todavía, aquí, como emanación directa de su comportamiento material.
Y lo mismo ocurre con la producción espiritual, tal y como se manifiesta en el
lenguaje de la política, de las leyes, de la moral, de la religión, de la
metafísica, etc., de un pueblo. Los hombres son los productores de sus
representaciones, de sus ideas, etc., pero los hombres son reales y actuantes,
tal y como se hallan condi-cionados por un determinado desarrollo de sus
fuerzas productivas y por el intercambio que a él corresponde, hasta llegar a
sus formaciones más amplias. La conciencia no puede ser nunca otra cosa que el
ser consciente, y el ser de los hombres es su proceso de vida real. Y si en
toda la ideología los hombres y sus relaciones aparecen invertidos co-mo en la
cámara oscura, este fenómeno responde a su proceso histórico de vida, como la
inversión de los objetos al proyectarse sobre la retina responde a su proceso
de vida di-rectamente físico.
Totalmente al contrario de lo que ocurre en la filosofía alemana, que
desciende del cielo sobre la tierra, aquí se asciende de la tierra al cielo. Es
decir, no se parte de lo que los hombres dicen, se representan o se imaginan,
ni tampoco del hombre predicado, pensa-do, representado o imaginado para
llegar, arrancando de aquí, al hombre de carne y hue-so; se parte del hombre
que, realmente actúa y, arrancando de su proceso de vida real, se expone
también el desarrollo de los reflejos ideológicos y de los ecos de este proceso
de vida. También las formaciones nebulosas que se condensan en el cerebro de
los hom-bres son sublimaciones necesarias de su proceso material de vida,
proceso empíricamen-te registrable y sujeto a condiciones materiales. La moral,
la religión, la metafísica y cualquier otra ideología y las formas de
conciencia que a ellas corresponden pierden, así, la apariencia de su propia
sustantividad. No tienen su propia historia ni su propio desarrollo, sino que
los hombres que desarrollan su producción material y su intercam-bio material
cambian también al cambiar esta realidad, su pensamiento y los productos
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 203,
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de sus pensamientos. No es la conciencia la que determina la vida, sino
la vida la que determina la conciencia. Desde el primer punto de vista, se
parte de la conciencia como del individuo viviente; desde el segundo punto de
vista, que es el que corresponde a la vida real, se parte del mismo individuo
real viviente y se considera la conciencia sola-mente como su conciencia.
Y este modo de considerar las cosas no es algo incondicional. Parte de
las condiciones reales y no las pierde de vista ni por un momento. Sus
condiciones son los hombres, pe-ro no vistos y plasmados a través de la
fantasía, sino en su proceso de desarrollo real y empíricamente registrable,
bajo la acción de determinadas condiciones. Tan pronto co-mo se expone este
proceso activo de vida, la historia deja de ser una colección de hechos
muertos, como lo es para los empiristas, todavía abstractos, o una acción
imagi-naria de sujetos imaginarios, como para los idealistas.
Allí donde termina la especulación, en la vida real, comienza también la
ciencia real y positiva, la exposición de la acción práctica, del proceso
práctico de desarrollo de los hombres. Terminan allí las frases sobre la
conciencia y pasa a ocupar su sitio el saber real. La filosofía independiente
pierde, con la exposición de la realidad, el medio en que puede existir. En
lugar de ella, puede aparecer, a lo sumo, un compendio de los resulta-dos más
generales, abstraído de la consideración del desarrollo histórico de los
hombres. Estas abstracciones de por sí, separadas de la historia real, carecen
de todo valor. Sólo pueden servir para facilitar la ordenación del material
histórico, para indicar la sucesión en serie de sus diferentes estratos, Pero
no ofrecen en modo alguno, como la filosofía, una receta o un patrón con
arreglo al cual puedan aderezarse las épocas históricas. Por el contrario, la
dificultad comienza allí donde se aborda la consideración y ordenación del
material, sea el de una época pasada o el del presente, la exposición real de
las cosas. La eliminación de estas dificultades hállase condicionada por
premisas que en modo alguno pueden exponerse aquí, pues se derivan siempre del
estudio del proceso de vida real y de la acción de los individuos en cada
época. Destacaremos aquí algunas de estas abs-tracciones, para oponerlas a la
ideología ilustrándolas con algunos ejemplos históricos. ( Pp. 25-27. )
2. Sobre las clases sociales .
...las clases, ya condicionadas por la división del trabajo, que se forman y
diferencian en cada uno de estos conglomerados humanos.
De donde se desprende que todas las luchas que se libran dentro del
Estado, la lucha entre la democracia, la aristocracia y la monarquía, la lucha
por el derecho de sufragio, etc., no son sino las formas ilusorias bajo las que
se ventilan las luchas reales entre las diversas clases... (P. 34.)
3. Sobre la ideología y las clases
dominantes. Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada
época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material
dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La
clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone
con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que
hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de
quienes carecen de los me-dios necesarios para producir espiritualmente. Las
ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones
materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas
como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la
clase dominante son también las que confieren el papel domi-nante a sus ideas.
Los individuos que forman la clase dominante tienen también, entre
Marta Harnecker Los Conceptos
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otras cosas, la conciencia de ello y piensan a tono con ello; por eso,
en cuanto dominan como clase y en cuanto determinan todo el ámbito de una época
histórica, se comprende de suyo que lo hagan en toda su extensión y, por tanto,
entre otras cosas, también como pensadores, como productores de ideas, que
regulen la producción y distribución de las ideas de su tiempo; y que sus ideas
sean, por ello mismo, las ideas dominantes de la época. Por ejemplo, en una
época y en un país en que se disputan el poder y la corona, la aristocracia y
la burguesía, en que, por tanto, se halla dividida la dominación, se im-pone
como idea dominante la doctrina de la división de poderes, proclamada ahora
co-mo "ley eterna".
La división del trabajo, con que nos encontrábamos ya más arriba (pp.
31-34) como una de las potencias fundamentales de la historia anterior, se
manifiesta también en el seno de la clase dominante como división del trabajo
físico e intelectual,. de tal modo que una parte de esta clase se revela como
la que da sus pensadores (los ideólogos concepti-vos activos de dicha clase,
que hacen del crear la ilusión de esta clase acerca de sí mis-ma su rama de
alimentación fundamental), mientras que los demás adoptan ante estas ideas e
ilusiones una actitud más bien pasiva y receptiva, ya que son en realidad los
miembros activos de esta clase y disponen de poco tiempo para formarse
ilusiones e ideas acerca de sí mismos. Puede incluso ocurrir que, en el seno de
esta clase, el desdo-blamiento a que nos referimos llegue a desarrollarse en
términos de cierta hostilidad y de cierto encono entre ambas partes, pero esta
hostilidad desaparece por sí misma tan pronto como surge cualquier colisión
práctica susceptible de poner en peligro a la clase misma, ocasión en que
desaparece, asimismo, la apariencia de que las ideas dominantes no son las de
la clase dominante, sino que están dotadas de un poder propio, distinto de esta
clase. La existencia de ideas revolucionarias en una determinada época
presupone ya la existencia de una clase revolucíonaria, acerca de cuyas
premisas ya hemos dicho más arriba ( pp. 34-37 ) lo necesario. ( Pp. 48, 49,
50. )
4. Sobre, el Estado y el derecho .
...A esta propiedad privada moderna corresponde el Estado moderno,
paulatinamente comprado, en rigor, por los propietarios privados, en-tregado
completamente a éstos por el sistema de la deuda pública y cuya existencia, como
revela el alza y la baja de los valores del Estado en la bolsa, depende
enteramente del crédito comercial que le concedan los propietarios privados,
los burgueses. La bur-guesía, por ser ya una clase, y no un simple estamento,
se halla obligada a organizarse en un plano nacional y no ya solamente en un
plano local y a dar a su interés medio una forma general. Mediante la
emancipación de la propiedad privada con respecto a la co-munidad, el Estado
cobra una existencia especial junto a la sociedad civil y al margen de ella;
pero no es tampoco más que la forma de organización a que necesariamente se
someten los burgueses, tanto en lo interior como en lo exterior, para la mutua
garantía de su propiedad y de sus intereses. La independencia del Estado sólo
se da, hoy día, en aquellos países en que los estamentos aún no se han
desarrollado totalmente hasta con-vertirse en clases, donde aún desempeñan
cierto papel los estamentos, eliminados ya en los países más avanzados, donde
existe cierta mezcla y donde, por tanto, ninguna parte de la población puede
llegar a dominar sobre las demás. Es esto, en efecto, lo que ocurre en
Alemania. El ejemplo más acabado del Estado moderno lo tenemos en Estados
Uni-dos. Los modernos escritores franceses, ingleses y norteamericanos se
manifiestan todos en el sentido de que el Estado sólo existe en función de la
propiedad privada, lo que, a fuerza de repetirse, se ha incorporado ya a la
conciencia habitual.
Marta Harnecker Los Conceptos
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Como el Estado es la forma bajo la que los individuos de una clase
dominante hacen valer sus intereses comunes y en la que se condensa toda la
sociedad civil de una época, se sigue de aquí que todas las instituciones
comunes tienen como mediador al Estado y adquieren a través de él una forma
política. De ahí la ilusión de que la ley se basa en la voluntad y, además, en
la voluntad desgajada de su base real, en la voluntad libre. Y, del mismo modo,
se reduce el derecho, a su vez, a la ley.
El derecho privado se desarrolla, conjuntamente con la propiedad
privada, como resul-tado de la desintegración de la comunidad natural. Entre
los romanos, el desarrollo de la propiedad privada y el derecho privado no
acarreó más consecuencias industriales y comerciales porque el modo de
producción de Roma siguió siendo enteramente el mis-mo que antes. En los
pueblos modernos, donde la comunidad feudal fue disuelta por la industria y el
comercio, el nacimiento de la propiedad privada y del derecho privado abrió una
nueva fase, susceptible de un desarrollo ulterior. La primera ciudad que en la
Edad Media mantenía un comercio extenso por mar, Amalfi, fue también la primera
en que se desarrolló un derecho marítimo. Y tan pronto como, primero en Italia
y más tarde en otros países, la industria y el comercio se encargaron de seguir
desarrollando la pro-piedad privada, se acogió de nuevo el derecho romano
desarrollado y se lo elevó a auto-ridad. Y cuando, más tarde, la burguesía era
ya lo suficientemente fuerte para que los príncipes tomaran bajo su protección
sus intereses, con la mira de derrocar a la nobleza feudal por medio de la
burguesía, comenzó en todos los países -como en Francia, duran-te el siglo XVI-
el verdadero desarrollo del derecho, que en todos ellos, exceptuando
Inglaterra, tomó como base el derecho romano (principalmente en lo tocante a la
pro-piedad mobiliaria). ( No se olvide que el derecho carece de historia
propia, como carece también de ella la religión.)
El derecho privado proclama las relaciones de propiedad existentes como
el resultado de la voluntad general. El mismo jus utendi et abutendi [derecho
de usar y de abusar, o sea de consumir o destruir la cosa] expresa, de una
parte, el hecho de que la propiedad pri-vada ya no guarda la menor relación con
la comunidad y, de otra parte, la ilusión de que la misma propiedad privada
descansa sobre la mera voluntad privada, como el derecho a disponer
arbitrariamente de la cosa. En la práctica el abuti tropieza con limitaciones
económicas muy determinadas y concretas para el propietario privado, si no
quiere que su propiedad, y con ella su jus abutendi, pasen a otras manos,
puesto que la cosa no es tal cosa simplemente en relación con su voluntad, sino
que solamente se convierte en verdadera propiedad en el comercio e
independientemente del derecho a una cosa ( so-lamente allí se convierte en una
relación, en lo que los filósofos llaman una idea). Esta ilusión jurídica, que
reduce el derecho a la mera voluntad, conduce, necesariamente, en el desarrollo
ulterior de las relaciones de propiedad, al resultado de que una persona puede
ostentar un título jurídico a una cosa sin llegar a tener realmente ésta.
Así, por ejemplo, si la competencia suprime la renta de una finca, el
propietario conser-vará, sin duda alguna, el título jurídico de propiedad, y
con él el correspondiente jus utendi et abutendi. Pero nada podrá hacer con él
ni poseerá nada en cuanto propietario de la tierra, a menos que disponga del
capital suficiente para poder cultivar su finca. Y por la misma ilusión de los
juristas se explica el que para ellos y para todos los códigos en general sea
algo fortuito el que los individuos entablen relaciones entre sí, celebran-do,
por ejemplo, contratos, considerando estas relaciones como nexos que se pueden
o no contraer, según se quiera, y cuyo contenido descansa íntegramente sobre el
capricho
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individual de los contratantes. Tan pronto como el desarrollo de la
industria y del co-mercio hace surgir nuevas formas de intercambio, por
ejemplo, las compañías de segu-ros, etc., el derecho se ve obligado, en cada
caso, a dar entrada a estas formas entre los modos de adquirir la propiedad.
Nada más usual que la idea de que en la historia, hasta ahora, todo ha
consistido en la acción de tomar. Los bárbaros tornaron el Imperio romano, y
con esta toma se explica el paso del mundo antiguo al feudalismo. Pero en la
toma por los bárbaros se trata de saber si la nación tomada por ellos había
llegado a desarrollar fuerzas productivas in-dustriales como ocurre en los
pueblos modernos, o si sus fuerzas productivas descansa-ban, en lo fundamental,
simplemente sobre su unión y sobre la comunidad. El acto de tomar se halla,
además, condicionado por el objeto que se toma. La fortuna de un ban-quero, que
consta de papeles, no puede en modo alguno ser tomada sin que quien la to-ma se
someta a las condiciones de producción y de intercambio del país tomado. Y lo
mismo ocurre con todo el capital industrial de un país industrial moderno.
Finalmente, la acción de tomar se termina siempre muy pronto, y cuando ya no
hay nada que tomar necesariamente hay que empezar a producir. Y de esta
necesidad de producir, muy pronto declarada, se sigue el que la forma de la
comunidad adoptada por los conquista-dores instalados en el país tiene
necesariamente que corresponder a la fase de desarrollo de las fuerzas
productivas con que allí se encuentran o, cuando no es ése el caso,
modi-ficarse a tono con las fuerzas productivas.
Y esto explica también el hecho que se creyó observar por todas partes
en la época pos-terior a la transmigración de los pueblos, a saber: que los
vasallos se convirtieron en se-ñores y los conquistadores adoptaron muy pronto
la lengua, la cultura y las costumbres de los conquistados. El feudalismo no
salió ni mucho menos ya listo y organizado de Alemania, sino que tuvo su
origen, por parte de los conquistadores, en la organización guerrera que los
ejércitos fueron adquiriendo durante la propia conquista y se desarrolló hasta
convertirse en el verdadero feudalismo después de ella, gracias a la acción de
las fuerzas productivas encontradas en los países conquistados. Hasta qué punto
se hallaba condicionada esta forma por las fuerzas productivas lo revelan los
intentos frustrados que se hicieron para imponer otras formas nacidas de viejas
reminiscencias romanas (Carlomagno, etcétera). ( Pp. 68-72. )
***** *****
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 207,
(de 220)
VII. LAS CLASES SOCIALES
I. MARX: El Capital, (libro III, cap. LII, pp. 817 – 818)
Los propietarios de simple fuerza de trabajo, los propietarios de
capital y los propieta-rios de tierras, cuyas respectivas fuentes de ingresos
son el salario, la ganancia y la renta del suelo, es decir, los obreros
asalariados, los capitalistas y los terratenientes, forman las tres grandes
clases de la sociedad moderna, basada en el régimen capitalista de pro-ducción.
Es en Inglaterra, indiscutiblemente, donde más desarrollada se halla, y
en la forma más clásica, la sociedad moderna en su estructuración económica.
Sin embargo, ni aquí se presenta en toda su pureza esta división de la sociedad
en clases. También en la socie-dad inglesa existen fases intermedias y de
transición que oscurecen en todas partes (aunque en el campo incomparablemente
menos que en las ciudades) las líneas diviso-rias. Esto, sin embargo, es
indiferente para nuestra investigación. Ya hemos visto que es tendencia
constante y ley de desarrollo del régimen capitalista de producción el
estable-cer un divorcio cada vez más profundo entre los medios de producción y
el trabajo y el ir concentrando los medios de producción desperdigados en
grupos cada vez mayores, es decir, el convertir el trabajo en trabajo
asalariado y los medios de producción en capi-tal. Y a esta tendencia
corresponde, de otra parte, el divorcio de la propiedad territorial para formar
una potencia aparte frente al capital y el trabajo, o sea, la transformación de
toda la propiedad del suelo para adoptar la forma de la propiedad territorial
que corres-ponde al régimen capitalista de producción.
El problema que inmediatamente se plantea es éste: ¿qué es una clase? La
contestación a esta pregunta se desprende en seguida de la que demos a esta
otra: ¿qué es lo que con-vierte a los obreros asalariados, a los capitalistas y
a los terratenientes en factores de las tres grandes clases sociales?
Es, a primera vista, la identidad de sus rentas y fuentes de renta.
Trátase de tres grandes grupos sociales cuyos componentes, los individuos que
los forman, viven respectiva-mente de un salario, de la ganancia o de la renta
del suelo, es decir, de la explotación de su fuerza de trabajo, de su capital o
de su propiedad territorial.
Es cierto que desde este punto de vista también los médicos y los
funcionarios, por ejemplo, formarían dos clases, pues pertenecen a dos grupos
sociales distintos cuyos componentes viven de rentas procedentes de la misma
fuente en cada uno de ellos. Y lo mismo podría decirse del infinito
desperdigamiento de intereses y posiciones en que la división del trabajo
social separa tanto a los obreros como a los capitalistas y a los
terra-tenientes, a estos últimos, por ejemplo, en propietarios de viñedos, propietarios
de tie-rras de labor, propietarios de bosques, propietarios de minas, de
pesquerías, etc. [Aquí se interrumpe el manuscrito. E.]
. . .
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 208,
(de 220)
2. LENIN: "CONTENIDO ECONÓMICO
DEL POPULISMO", (Obras Comple-tas, t, I, pp. 429-430.)
. . . La teoría de la lucha de clases da cima, por decirlo así, a la
tendencia general de la sociología a reducir "los elementos de la
individualidad a fuentes sociales". Es más, la teoría de la lucha de
clases aplica por primera vez esta tendencia con tanta plenitud y espíritu de
consecuencia, que eleva la sociología a la categoría de ciencia. Esto se ha
conseguido con la definición materialista del concepto de "grupo". De
por sí, este con-cepto es aún demasiado impreciso y arbitrario: el criterio de
distinción de "grupos" pue-de verse tanto en los fenómenos religiosos
como en los etnográficos, políticos, jurídicos, etc. No hay un elemento firme
que permita distinguir en uno y otro de dichos dominios estos o aquellos
"grupos". La teoría de la lucha de clases es una gran realización de
las ciencias sociales precisamente porque establece los procedimientos para
reducir lo indi-vidual a social con toda precisión y exactitud. En primer
lugar, esta teoría ha elaborado el concepto de formación económico-social. Tomando
como punto de partida la forma en que se obtienen los medios de vida -hecho
básico para toda colectividad humana-vincula a ella las relaciones entre los
hombres creadas bajo la influencia de esas formas de obtener medios de vida, y
en el sistema de relaciones ("relaciones de producción", según la
terminología de Marx) ve la base de la sociedad, base que se reviste de formas
político-jurídicas y en determinadas tendencias del pensamiento social. Cada
sistema de relaciones de producción es, según la teoría de Marx, un organismo
social particular, con sus propias leyes de aparición, de funcionamiento y de
paso a una forma superior, de conversión en otro organismo social. Esta teoría
aplicó a las ciencias sociales el crite-rio objetivo y científico general de la
reiterabilidad, que los subjetivistas consideran in-aplicable a la sociología.
Afirman los subjetivistas que, debido a la extraordinaria com-plejidad y a la
diversidad de los fenómenos sociales, era imposible estudiarlos sin sepa-rar
los importantes de los poco importantes y que esa separación sólo podía hacerse
desde el punto de vista del individuo "de pensamiento crítico" y
"moralmente desarro-llado". Así transformaron tranquilamente las
ciencias sociales en una sarta de sentencias moralistas pequeñoburguesas,
muestra de las cuales vemos en los escritos del señor Mi-jailovski, cuando
filosofa acerca de las incongruencias de la historia y de un camino alumbrado
por la "luz de la ciencia". La teoría de Marx cortó la raíz de estos
razona-mientos. En lugar de la diferencia en importante y no importante,
estableció la existen-cia entre la estructura económica de la sociedad, como
contenido, y la forma política e ideológica: el propio concepto de estructura
económica fue explicado con exactitud, re-futando las concepciones de los
economistas anteriores, que veían leyes de la naturaleza allí donde sólo
existían de un particular sistema de relaciones de producción histórica-mente
determinado. Las divagaciones de los subjetivistas acerca de la "sociedad"
en ge-neral, esas divagaciones carentes de contenido y que no iban más allá de
utopías peque-ñoburguesas (porque no se aclaró tan siquiera la posibilidad de
sintetizar los más distin-tos órdenes sociales en tipos particulares de
organismos sociales), fueron remplazadas por la investigación de determinadas
formas de organización de la sociedad. En segundo lugar, las acciones de los
"individuos vivos" en el seno de cada una de esas formaciones
económico-sociales, acciones infinitamente diversas y, al parecer, no susceptibles
de sistematización, fueron sintetizadas y traducidas a acciones de grupos de
individuos que se distinguían entre sí por el papel que desempeñaban en el
sistema de las relaciones de producción, por las condiciones de la producción
y, consiguientemente, por las condi-ciones de su medio de vida y por los
intereses que ese medio determina; en pocas pala-
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 209,
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bras, fueron traducidas a las acciones de las clases, cuya lucha
determinaba el desarrollo de la sociedad. De este modo fue refutada la
concepción ingenua, pueril y puramente mecánica que tenían de la historia los
subjetivistas, quienes se daban por satisfechos con la vacía de que la historia
la hacían los individuos vivos y no querían esclarecer qué ambiente social
condicionaba dichas acciones ni cómo lo hacía. El lugar del subjetivis-mo lo
ocupó una concepción que consideraba el progreso social como un proceso
histó-rico-natural, una concepción sin la cual, claro está, no podía haber
ciencias sociales. El señor Struve indica con mucho tino que "pasar por
alto al individuo en sociología o, me-jor dicho, eliminarlo de ella, es, en
esencia un caso particular de aspiración al conoci-miento científico"; que
"los individuos" no sólo existen en el mundo espiritual, sino también
en el físico. El quid de la cuestión reside en que el establecimiento de
determi-nadas leyes generales para los "individuos" fue hecho hace
mucho en lo que respecta al mundo físico, pero en la esfera social únicamente
hizo esto con toda firmeza la teoría de Marx.
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VIII. LOS CONCEPTOS DE LA TEORÍA GENERAL
DEL MATERIALISMO HISTÓRICO
1,. MARX: Introducción a la crítica de la economía política[201]
El plan que se debe adoptar debe ser manifiestamente el siguiente: 1]
determinaciones abstractas generales, que convienen, más o menos, a todas las
formas de sociedad, pero en el sentido expuesto más arriba; 2] categorías que
constituyen la estructura interna de la sociedad burguesa y sobre las que
descansan las clases fundamentales. Capital, traba-jo asalariado, propiedad de
la tierra. Sus relaciones recíprocas. Ciudad y campo. Las tres grandes clases
de la sociedad burguesa. E1 intercambio entre ellas. Circulación. Crédito
(privado). 3] Concentración de la sociedad burguesa bajo la forma de Estado
considera-do en su relación consigo mismo. Las clases
"improductivas". Impuestos. Deuda públi-ca. Crédito público. La
población. Las colonias. Emigración. 4] Relaciones internacio-nales de trabajo.
Intercambio internacional. Curso del intercambio. 5] El mercado mun-dial y las
crisis. Producción. Medios de producción y relaciones de producción.
Rela-ciones de producción y relaciones de circulación. Formas de Estado y de la
conciencia en relación con las condiciones de producción y de circulación.
Relaciones jurídicas. Relaciones familiares.
Nota bene, en lo que concierne a los puntos mencionados hasta aquí y que
no se deben olvidar:
1. La guerra que se desarrolla
antes de la paz: mostrar cómo por medio de la guerra y en los ejércitos, etc.,
se han desarrollado ciertas relaciones económicas como el trabajo asa-lariado,
el maquinismo, etc., más prontamente que en la sociedad burguesa. De la mis-ma
manera, la relación entre fuerza productiva y las relaciones de circulación
particu-larmente manifiestas en el ejército.
2. Relaciones entre la historia
idealista tal como se ha escrito hasta aquí y la historia re-al. En particular,
aquellas que se autodenominan historias de la civilización, y que son todas
historias de la religión y de los Estados. Con ocasión de esto, se puede hablar
también de los diferentes géneros de historia escritos hasta este momento. La
llamada historia objetiva. La subjetiva (moral, etcétera).
3. Fenómenos secundarios y
terciarios. De una manera general relaciones de producción derivadas,
transferidas, no originales. Aquí entran en juego relaciones internacionales.
4. Reproches en relación al
materialismo de esta concepción. Relación con el materia-lismo naturalista.
5. Dialéctica de los conceptos de
fuerzas productivas (medios de producción) y relacio-nes de producción,
dialéctica cuyos límites deben determinarse y que no suprimen la diferencia
real.
6. La relación desigual entre el
desarrollo de la producción material y el de la produc-ción artística, por
ejemplo. De una manera general, no tomar la idea de progreso bajo la forma
abstracta habitual. Arte moderno, etc. Esta desproporción está lejos de ser tan
im-
201 Este texto es una
traducción directa de la versión alemana, Einleitung zur Kritik der politischen
Ökono-mie, Dietz-Verlag, Berlín, 1961, t. 13, pp. 639-640. Se refiere a su plan
de investigaciones.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 211,
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portante, ni tan difícil de captar, como la que se produce dentro de las
relaciones socia-les prácticas. Por ejemplo, de la cultura. Relaciones de
Estados Unidos con Europa. Pe-ro la verdadera dificultad que debe ser discutida
aquí es la siguiente: cómo las relacio-nes de producción, tomando la forma de
relaciones jurídicas, siguen un desarrollo des-igual. Así, por ejemplo, la
relación entre el derecho privado romano (para el derecho criminal y el derecho
público es menos el caso) y la producción moderna.
7. Esta concepción aparece como un
desarrollo necesario. Pero justificación del azar. ¿Cómo? (La libertad,
especialmente también.) (Influencia de los medios de comunica-ción. La historia
universal no ha existido siempre ; la historia considerada como historia
universal es un resultado.)
8. El punto de partida naturalmente
en las determinaciones naturales; subjetivamente y objetivamente. Tribus,
razas, etcétera.
En relación con el arte, se sabe que ciertas épocas de florecimiento
artístico no están de ninguna manera en relación con el desarrollo general de
la sociedad, ni en consecuencia con el de su base material, que es, por decirlo
así, la osamenta de su organización.
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Marta Harnecker Los Conceptos
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(de 220)
IX. EL APORTE CIENTIFICO DE MARX
I. LENIN: "¿Quiénes son los amigos del pueblo?"
Y esta idea del materialismo en sociología era, de por sí, una idea
genial. Se entiende que por el momento no era sino una hipótesis que por
primera vez hacía posible tratar de modo rigurosamente científico las
cuestiones históricas y sociales. Hasta entonces, dos sociólogos, no sabiendo
descender hasta relaciones tan elementales y primarias como las de producción,
abordaban directamente la investigación y el estudio de las formas
político-jurídicas, tropezaban con el hecho de que estas formas surgían de estas
o las otras ideas de la humanidad en un momento dado, y no pasaban de ahí;
resultaba como si las relaciones sociales se estableciesen conscientemente por
los hombres. Pero esta conclusión, que halló su expresión más completa en la
idea del Contrato social (cuyos vestigios se notan mucho en todos los sistemas
del socialismo utópico), estaban comple-tamente en pugna con todas las
observaciones históricas. Jamás ha sucedido, ni sucede, que los miembros de la
sociedad se representen el conjunto de las relaciones sociales en que viven
como algo determinado, integral, penetrado de un determinado principio; por el
contrario, la masa se adapta inconscientemente a esas relaciones y hasta tal
punto no tiene idea de ellas como relaciones sociales históricas especiales,
que, por ejemplo, sólo últimamente se ha dado una explicación de las relaciones
de intercambio, en las que los hombres han vivido durante muchos siglos. El
materialismo ha eliminado esta contra-dicción, profundizando el análisis hasta
llegar al origen de estas mismas ideas sociales del hombre, y su conclusión de
que el desarrollo de las ideas depende del de las cosas es la única conclusión
compatible con la psicología científica. Además, también por otro concepto,
esta hipótesis ha ascendido, por vez primera, a la sociología al grado de
cien-cia. Hasta ahora los sociólogos distinguían con dificultad, en la
complicada red de fe-nómenos sociales, los fenómenos importantes de los menos
importantes (ésta es la raíz del subjetivismo en sociología) y no sabían
encontrar un criterio objetivo para esta dife-renciación. El- materialismo ha
proporcionado un criterio completamente objetivo al destacar las
"relaciones de producción" como el armazón de la sociedad, y al
permitir que se aplique a estas relaciones el criterio científico general de la
repetición, cuya apli-cación a la sociología negaban los subjetivistas.
Mientras se limitaban a las relaciones sociales ideológicas (es decir,
relaciones que antes de establecerse pasan por la concien-cia de los hombres),
no podían advertir la repetición y la regularidad en los fenómenos sociales de
los diversos países, y su ciencia, en el mejor de los casos, se limitaba a
des-cribir estos fenómenos, a recopilar materia prima. El análisis de las
relaciones sociales materiales (es decir, de las relaciones que se establecen
sin pasar por la conciencia de los hombres; al intercambiar productos, los
hombres contraen relaciones de producción, aún sin tener conciencia de que en
ello reside una relación social de producción), el aná-lisis de las relaciones
materiales permitió inmediatamente observar la repetición y la regularidad y
sintetizar los sistemas de los diversos países en un sólo concepto funda-mental
de formación social. Esta síntesis fue la única que permitió pasar de la
descrip-ción de los fenómenos sociales (y de su valoración desde el punto del
ideal) a su an áli-sis rigurosamente científico, que subraya, por ejemplo, qué
es lo que diferencia a un pa-ís capitalista de otro y estudia qué es lo común
de todos ellos.
Marta Harnecker Los Conceptos
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Finalmente, en tercer lugar, esta hipótesis ha creado, por primera vez,
la posibilidad de existencia de una sociología científica, porque sólo
reduciendo las relaciones sociales a las de producción, y estas últimas al
nivel de las fuerzas productivas, se ha obtenido una base firme para
representarse el desarrollo de las formaciones sociales como un proceso
histórico natural. Y se sobreentiende que, sin semejante concepción, tampoco
puede haber ciencia social. (Los subjetivistas, por ejemplo, reconociendo que
los fenómenos históricos se rigen por leyes, no pudieron, sin embargo, ver su
evolución como un pro-ceso histórico-natural, precisamente porque no pasaban
más allá de las ideas y fines so-ciales del hombre sin poder reducir estas
ideas y estos fines a las relaciones sociales ma-teriales.)
Y he aquí que Marx, que formuló esta hipótesis en la década del 40,
emprende el estu-dio de los hechos (nota bene). Escoge una de las formaciones
económicosociales, el sis-tema de la economía mercantil, y proporciona, a base
de una gigantesca cantidad de da-tos (que ha estudiado durante no menos de 25
años), un análisis sumamente minucioso de las leyes del funcionamiento y
desarrollo de esta formación. Este análisis no se sale de las relaciones de
producción existentes entre los miembros de la sociedad: sin recu-rrir ni una
sola vez, para explicar las cosas, a los factores que se hallan fuera de las
rela-ciones de producción, Marx permite ver cómo se desarrolla la organización
mercantil de la economía social, cómo esta economía desarrolla la productividad
del trabajo social, aportando, con ello, un elemento que entra en contradicción
irreconciliable con los fun-damentos de esta misma organización capitalista .
. . . Del mismo modo que Darwin ha puesto fin a la idea de que las
diversas especies de animales y plantas no están ligadas entre sí, son
casuales, "creadas por Dios" e invaria-bles, y ha colocado por
primera vez la biología sobre una base completamente científi-ca, estableciendo
la ley de la evolución de las especies y de la herencia, así Marx ha puesto fin
al modo de concebir la sociedad como un agregado mecánico de individuos sujetos
a toda clase de cambios por voluntad de los jefes (o, lo mismo da, por voluntad
de la sociedad y de los gobiernos), agregado que surge y cambia casualmente, y
ha co-locado por primera vez la sociología sobre una base científica al
formular el concepto de la formación económico-social como conjunto de
determinadas relaciones de produc-ción, al establecer que el desarrollo de
estas formaciones constituye un proceso históri-co-natural.
Ahora, desde que apareció El capital, la concepción materialista de la
historia no es ya una hipótesis, sino una tesis científicamente demostrada;
mientras no tengamos otro in-tento de explicar científicamente el
funcionamiento y el desarrollo de alguna formación social -precisamente de una
formación social y no de los fenómenos de la vida cotidiana de un país, o de un
pueblo, o incluso de una clase, etc.-, otro intento capaz de poner en orden
"los hechos correspondientes", exactamente como lo ha sabido hacer el
materia-lismo; capaz de dar igualmente un cuadro vivo de una formación
determinada explicán-dola de un modo rigurosamente científico, mientras no lo
tengamos, la concepción ma-terialista de la historia será sinónimo de la
ciencia social. El materialismo no es "una concepción preferente
científica de la historia", como lo. cree el señor Mijailovski, sino la
única concepción científica.
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X. CONTRA EL DOGMATISMO Y EL REVISIONISMO
I. LENIN. "NUESTRO PROGRAMA", (Obras completas, ed. Cartago,
B. A., 1958, t. 4, pp. 208-210.
La socialdemocracia internacional atraviesa en la actualidad por un
período de vacila-ción ideológica. Hasta ahora la doctrina de Marx y Engels era
considerada como la base firme de la teoría revolucionaria; pero en nuestros
días se dejan oír, por todas partes, voces sobre la insuficiencia y caducidad
de esta doctrina. El que se declara socialdemó-crata y tiene la intención de
publicar un periódico socialdemócrata debe determinar con exactitud su posición
frente a la cuestión que no apasiona sólo, ni mucho menos, a los
socialdemócratas alemanes.
Nosotros nos basamos íntegramente en la doctrina de Marx: ella
transformó por primera vez el socialismo, de utopía, en una ciencia, echó las
sólidas bases de esta ciencia y tra-zó el camino que había de tomar,
desarrollándola y elaborándola en todos sus detalles. La doctrina de Marx
descubrió la esencia de la economía capitalista contemporánea, explicando cómo
el empleo del obrero, la compra de la fuerza de trabajo, encubre la
es-clavización de millones de desposeídos por un puñado de capitalistas, dueños
de la tie-rra, de las fábricas, de las minas, etc. Esta doctrina demostró cómo
todo el desarrollo del capitalismo contemporáneo se orienta hacia la
sustitución de la pequeña producción por la grande, creando las condiciones que
hacen posible e indispensable la estructuración socialista de la sociedad. Ella
nos enseñó a ver, bajo el manto de costumbres arraigadas de las intrigas
políticas, de leyes complejas y teorías hábilmente fraguadas, la lucha de
clases, la lucha que se desarrolla entre las clases poseedoras de todo género y
las masas desposeídas, el proletariado, que está a la cabeza de todos los
indigentes. La doctrina de Marx estableció las verdaderas tareas de un partido
socialista revolucionario: no com-poner planes de reorganización de la sociedad
ni ocuparse de la prédica a los capitalistas y sus acólitos de la necesidad de
mejorar la situación de los obreros, ni tampoco urdir conjuraciones, sino
organizar la lucha de clases del proletariado y dirigir esta lucha, que tiene
por objetivo final la conquista del poder político por el proletariado y la
or-ganización de la sociedad socialista.
Y ahora planteamos la pregunta: ¿qué aportaron de nuevo a esta doctrina
aquellos bulli-ciosos "renovadores", que tanto ruido han levantado en
nuestros días, agrupándose en torno al socialista alemán Bernstein?
Absolutamente nada: no impulsaron ni un paso adelante la ciencia que nos
legaron, con la indicación de desarrollarla, Marx y Engels; no enseñaron al
proletariado ningún nuevo método de lucha; no hicieron más que reple-garse,
recogiendo fragmentos de teorías atrasadas y predicando al proletariado, en lugar
de la doctrina de la lucha, la de las concesiones a los enemigos más
encarnizados del proletariado, a los gobiernos y partidos burgueses, que no se
cansan de inventar nuevos métodos de persecución contra los socialistas. Uno de
los fundadores y jefes de la so-cialdemocracia rusa, Plejanov, tenía completa
razón al someter a una crítica implacable la última "crítica" de
Bernstein, de cuyas concepciones también reniegan ahora los re-presentantes de
los obreros alemanes (en el Congreso de Hannóver).
Marta Harnecker Los Conceptos
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Sabemos que estas palabras provocarán un montón de acusaciones que se
nos echará encima: gritarán que queremos convertir el partido socialista en una
orden de "orto-doxos", que persiguen a los "herejes" por su
apostaría del "dogma", por toda opinión independiente, etc. Conocemos
todas estas frases cáusticas tan en boga. Pero ellos no tienen ni un gramo de
verdad, ni un ápice de sentido común. No puede haber un fuerte partido
socialista sin una teoría revolucionaria que agrupe a todos los socialistas, de
la que éstos extraigan todas sus convicciones y la apliquen en sus
procedimientos de lucha y métodos de acción. Defender la doctrina, que según su
más profundo convencimiento es la verdadera, contra los ataques infundados y
contra los intentos de empeorarla, no significa, en modo alguno, ser enemigo de
toda crítica. Nosotros no consideramos, en absoluto, la teoría de Marx como
algo acabado e intangible; estamos convencidos, por el contrario, de que esta
teoría no ha hecho sino colocar las piedras angulares en la cien-cia que los
socialistas deben impulsar en todos los sentidos, siempre que no quieran quedar
rezagados en la vida. Creemos que para los socialistas rusos es particularmente
necesario impulsar independientemente la teoría de Marx, porque esta teoría da
sola-mente los principios directivos generales, que se aplican en particular a
Inglaterra, de un modo distinto que a Francia; a Francia, de un modo distinto
que a Alemania; a Ale-mania, de un modo distinto que a Rusia. Por lo mismo, con
mucho gusto daremos cabi-da en nuestro periódico a los artículos que traten de
cuestiones teóricas e invitamos a todos los camaradas a tratar abiertamente los
puntos en discusión.
***** *****
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BIBLIOGRAFÍA MÍNIMA COMENTADA [202]
1. MARX-ENGELS: La ideología
alemana, primera parte: "Feuerbach". Editorial Grijalbo, México,
1956.
Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo, 1958.
Este texto exige una lectura critica rigurosa ya que es el primero donde
aparece la nueva con-cepción materialista de la historia. Marx y Engels
abandonan su antigua concepción humanista, introducen los nuevos conceptos de
la teoría del materialismo histórico, critican la concepción idealista de Hegel
y la concepción materialista contemplativa de Feuerbach.
E1 campo ideológico dentro del cual se gesta esta obra permite
comprender, por una parte, la utilización de ciertas "sobrevivencias"
hegelianas y, por otra parte, la acentuación excesiva de un materialismo que
tiende, en algunos pasajes, a caer en un determinismo mecanicista a partir de
la economía.
La concepción materialista de la historia se encuentra todavía en un
estado muy precario. Esto explica ciertos errores del texto. Cuarenta años
después de haber escrito, junto con Marx, esta obra, Engels escribe: "La
parte acabada se reduce a una exposición de la concepción materialista de la
historia, que sólo demuestra cuán incompletos eran todavía, por aquel entonces,
nuestros conocimientos de la historia económica". ( Prefacio al folleto
Ludsvig Feuerbach y el fin de la filosofía alemana, Londres, 21 de febrero de
1888.)
2. MARX Carta a Annenkov, 28 de
diciembre de 1846, en Marx-Engels, Obras escogidas, vol. 2, pp. 445-456.
En esta carta se encuentra una de las escasas referencias explícitas de
Marx acerca del materia-lismo histórico. Visión de conjunto con ejemplos. Papel
importante de la visión del trabajo en el desarrollo de las fuerzas
productivas.
3. Marx-Engels El manifiesto del
Partido Comunista, en Marx-Engels, Obras escogidas, vol. 2, pp. 129.
Engels, en su Prefacio a la edición alemana de 1883, nos hace un corto
resumen de las ideas centrales de este texto: "La idea fundamental de que
está penetrado todo el Manifiesto, a saber, que la producción económica y la
estructura social que de ella se deriva necesariamente en cada época histórica
constituyen la base sobre la cual descansa la historia política e intelectual
de esa época; que, por lo tanto, toda la historia (desde la disolución del
régimen primitivo de propiedad común de la tierra) ha sido una historia de
lucha de clases, de lucha entre clases explotadoras y explotadas, dominantes y
dominadas, en las diferentes fases del desarrollo social; y que ahora esta
lucha ha llegado a la fase en que la clase explotada y oprimida (el
proletariado) no puede ya emanciparse de la clase que lo explota y que lo
oprime (la burguesía), sin emancipar, al mismo tiempo y para siempre, a la
sociedad entera de la explotación, la opresión y la lucha de clases. Esta idea
fundamental pertenece única y exclusivamente a Marx."
Y en el Prefacio a la edición alemana de 1872 Marx v Engels advertían:
"Aunque las condicio-nes hayan cambiado mucho en los últimos veinticinco
años, los principios generales expuestos en este Manifiesto siguen siendo hoy,
en su conjunto, enteramente acertados. Algunos puntos deberían ser retocados.
El Manifiesta explica que la aplicación práctica de estos principios de-
202 Los textos han sido
ordenados según la fecha de su ejecución.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 217,
(de 220)
penderá siempre y en todas partes de las circunstancias históricas
existentes, y que no se conce-de importancia exclusiva a las medidas
revolucionarias enumeradas al final del capítulo II.
La evolución industrial, los progresos en la organización del partido,
las experiencias revolucio-narias, hacen que este programa se encuentre hoy
envejecido en ciertos puntos.
4. MARX: Carta a Weydemeyer, 5 de
marzo de 1852, en Marx Engels, Obras escogidas, vol. 2, p. 456.
En esta carta Marx señala su verdadero aporte al problema de las clases
sociales.
5. MARX: Introducción a la crítica
de la economía política (1857), sólo los capítulos I, II y IV. Ver textos
escogidos, pp. 217-25.
Texto importante para mostrar el concepto marxista de estructura y el
papel determinante que desempeña la producción dentro del proceso económico.
6. MARX: Prefacio á la Crítica de
la economía política (1859). Ver textos escogidos, pp. 207-8.
Esta es otra de las escasas referencias explícitas de Marx acerca del
materialismo histórico así como la síntesis rápida más completa. Se refiere al
materialismo histórico como a un resultado general al cual llegó y que, una vez
adquirido, le sirvió como hilo conductor en sus estudios.
Es necesario hacer una lectura crítica del texto, ya que Marx emplea
algunos conceptos inade-cuados como "ser social" y "conciencia
social', y cae en formulaciones que han dado origen a desviaciones de tipo
economicista.
7. Marx El capital (1867), libro I,
pp. 131-136, Fondo de Cultura Económica, México, 1966 (4° edición).
Análisis muy claro de todos los elementos constitutivos de las fuerzas
productivas, es decir, de los elementos que forman parte del proceso de
producción.
8. MARX: Critica del programa de
Gotha (Glosas marginales al programa del Partido Obre-ro alemán) (1875), en
Marx-Engels, Obras escogidas, pp. 10-29.
Texto muy interesante en cuanto documento de lucha ideológica contra las
desviaciones del so-cialismo científico. Es uno de los textos de Marx que
contienen más sugerencias acerca de la construcción del socialismo. Se
distinguen claramente las dos etapas: socialismo y comunismo.
9. ENGELS: De! socialismo utópico
al socialismo científico (1878), en Marx-Engels, Obras escogidas, vol. 2, pp.
88-153.
El punto acerca del socialismo utópico es una síntesis muy somera de las
ideas de los socialistas utópicos. Importante explicación de las teorías
utópicas por las condiciones materiales de la época. La parte que se refiere a
la dialéctica hegeliana es mala.
En el punto sobre el socialismo científico se encuentra una buena
explicación de la necesidad histórica del socialismo de suprimir la
contradicción entre las fuerzas productivas y las relacio-nes sociales de
producción. Referencias interesantes acerca del Estado en el socialismo.
Los puntos críticos más importantes son: 1) la teoría del reflejo
aplicada al conocimiento que se presta a desviaciones de tipo espontaneísta; 2)
la excesiva simplificación del problema de la ce-
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 218,
(de 220)
santía ligándola al maquinismo; 3) el empleo del término "modo de
producción" como sinónimo de "relaciones de producción".
10. ENGELS: Carta a Conrad
Schmidt, 5 de agosto de 1890. en Obras escogidas, vol. 2, pp.
490-492.
Texto muy importante contra el dogmatismo. El materialismo histórico
aparece como una guía o una dirección de estudio.
11. ENGELS: Carta a 1.
Bloch, 21-22 de septiembre de 1890, en Obras escogidas, vol. 2, pp.
493-495.
Sobre la determinación `en última instancia por la economía. Autocrítica
sobre la acentuación excesiva del factor económico. Texto bastante problemático
en lo que se refiere al papel del hombre en la historia.
12. ENGELS: Carta a K.
Schmidt, 27 de octubre de 1890, en Obras escogidas, vol. 2, pp.
495-501.
Se refiere a la producción como factor decisivo en última instancia.
Independencia relativa y acción recíproca.
13. ENGELS: Carta a F.
Mehring, 14 de julio de 1893, en Obras escogidas, vol. 2, pp,
501-506.
En esta carta Engels critica la concepción no dialéctica de la causa y
del efecto. ,
14. ENGELS: Carta a
Starkenburg, 25 de enero de 1894, en Obras escogidas, vol. 2, pp.
509-512.
Sobre la determinación en última instancia y la acción. recíproca. No
existe un efecto automáti-co de la economía.
15. LENIN: ¿Quiénes son los
amigos del pueblo?, primera parte (1894), folleto, Ediciones en Lenguas
Extranjeras, Moscú, 1946. pp. 3-76.
En este texto se plantea en forma muy clara el lugar de El capital
dentro del materialismo histó-rico. Cuál es el objeto de estudio de El capital.
El materialismo histórico como hipótesis y como ciencia. Texto importante
contra el dogmatismo.
16. LENIN: "F.
Engels" (1895), en Marx, Engels, marxismo, Editorial Progreso, Moscú, pp.
50-61.
Breve resumen sobre el papel de Engels en el materialismo histórico.
17. LENIN: "Nuestro
Programa" (1899), en op.cit., pp.122-127.
Rasgos fundamentales del materialismo histórico. Texto importante contra
el revisionismo y el dogmatismo.
18. LENIN: "Carlos
Marx" (1914), en op. cit., pp. 7-49.
Marta Harnecker Los Conceptos
elementales del Materialismo histórico 219,
(de 220)
Breves notas biográficas con un texto de síntesis acerca del
materialismo histórico. Estudiar en forma crítica lo que se refiere al
materialismo dialéctico. Saltarse la parte que se refiere a la "doctrina
económica'', que sólo es útil como síntesis después de conocer los principales
concep-tos utilizados en El capital. Leer en forma crítica los términos
"ser- social", "conciencia social".
19. LENIN: El Estado y la
revolución (1917).
Excelente texto sobre la concepción marxista del Estado. Muy claro y
pedagógico.
20. STALIN: Sobre el
materialismo histórico y el materialismo dialéctico (sólo lo referente al
materialismo histórico). Ver textos escogidos, pp. 191-207.
Texto muy simple acerca de la teoría marxista de la historia. Explica
los conceptos de fuerzas productivas y relaciones sociales de producción que
los otros textos emplean sin explicar. Buen texto para comenzar, aunque
conviene luego realizar una segunda lectura crítica, ya que por su gran
simplicidad cae en ciertas afirmaciones que se prestan a interpretaciones
erradas. Espe-cialmente la posible confusión entre la sucesión abstracta de los
modos de producción y lo que ocurre a nivel de la historia empírica.
21. MAO TSE-TUNG:
"Sobre la contradicción" (1937), en Obras escogidas. t. 1. Excelente
texto para el estudio de la coyuntura política.
22. MAS TSE-TUNG: "El
Estudio" (1938).
Necesidad de estudiar la teoría marxista y de aplicarla en forma
creadora.
23. -MAO TSE-TUNG :
"Reformemos nuestro estudio" (1941).
Texto contra un estudio dogmático del marxismo. Necesidad de una
aplicación creadora de éste.
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