© Libro N° 8722. Radiografía De Una Civilización Perversa. Cocho Gil, Flavio. Emancipación. Junio 12 de 2021.
Título
original: © Radiografía
De Una Civilización Perversa. Flavio Cocho Gil
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Perversa. Flavio Cocho Gil
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CIVILIZACIÓN PERVERSA
Flavio Cocho Gil
Radiografía De Una
Civilización Perversa
Flavio Cocho Gil
civilización
perversa
Flavio Cocho
Gil
RADIOGRAFÍA DE UNA
CIVILIZACIÓN PERVERSA
FLAVIO COCHO GIL
ÍNDICE
PRESENTACIÓN i
AUTOSEMBLANZA i-xvi
PRÓLOGO 1
(I) EL DRAMA TEATRAL
La Troika Fantástica 3
Elenco 3
Preludio 4
Jaula Prima 5
Jaula Seconda 8
Jaula Terza 13
(II) RELATOS ICONOCLASTAS Y CORROSIVOS
i) Tríptico
con tres Dedicatorias 17
I. El Horóscopo 17
II. Cómo Volvió a Hablar Zaratustra 18
III. Otra vez Dante en Tierra de Tlatoanis 21
ii) Realidad
Bichera 23
I. Usos y Costumbres de Animales Inferiores 23
II. Otras Realidades Bicheras 26
(III) ENSAYOS SOBRE UNA CIVILIZACIÓN PERVERSA
i) Sobre
Malentendidos y Farsas 29
I. Malaventurados los Mansos 29
II. Abominable Falsificación del Humanismo 32
III. ¿Francis Bacon o Víctor Frankenstein? 34
IV. Lo que Hubiera Dicho Dante 37
ii) Pasado,
Presente y Futuro 40
I. Fariseísmo Pragmático 40
II. Se Necesita a Jano 41
III. Lo que Jano Explicó del Pasado 42
IV. Jano Sigue Buceando en el Pasado 44
V. Tres Intentos de Asaltar el Cielo 47
VI. Característica de la Decadencia Social 50
VII. Decadencia y Corrupción 52
VIII. La Razón Decadente se Vuelve Demente 55
IX. Jano Imagina Porvenires 57
(IV) GRÁFICOS 60
PRESENTACIÓN
¿Por qué una autosemblanza para encabezar la obra
escrita de un autor, en este caso Radiografía de una Civilización Perversa?
Porque decía Antonio Gramsci que antes de leer un libro convenía enterarse del
comportamiento en la vida del autor, de sus acciones concretas, y de lo que
pensó e hizo y aún hace, sólo así se puede hacer un juicio cabal de lo que lee.
Respeto íntegramente el pensamiento revolucionario de Gramsci por lo que a
continuación va, encabezando el libro, mi autosemblanza. Dos advertencias de
antemano: es una autobiografía resumida para no desviar a los lectores del
verdadero objeto que es el libro en sí, además oculto muchos nombres y detalles
internos de ciertas situaciones de lucha social toda vez que vivimos en una
civilización conservadora, jerárquicamente clasista y, sobre todo, represiva. Y
ahora sí, empieza la autosemblanza.
AUTOSEMBLANZA
Antonio Machado dijo en su Juan de Mairena que
había dos Españas, y así era y aún así es, "la roja" y "la
negra", la de izquierdas y la de derechas, la progresista y la
reaccionaria. Se enfrentaron de feroz manera en la Guerra Civil Española de
1936 a 1939. La guerra fue larga, tres años, pues como dijera Saint-Exupéry
habían lanzado a un ejército contra todo un pueblo que se defendió hasta con
las uñas... pero la guerra la perdió el pueblo y aquella parte que logró
salvarse de la masacre de la derrota marchó al exilio... una corriente de
sangre roja española que abandonó el suelo patrio, como dijera el poeta Pedro
Garfias. México recibió a gran parte de esa corriente, en ella se encontraban
mis padres excombatientes republicanos, y yo, que me encontré también en México
acompañado de mi madre un día del mes de mayo de 1942 en Veracruz, teniendo
apenas 6 años. Sí, abandonamos España en 1939 atravesando la frontera pirináica
hacia Francia, mi padre por un lado y yo y mi madre juntos por otro hacia la
entonces Francia de Pétain. Mi madre y yo vamos a dar a un campo de
concentración asentado en Argeles-sur-Mer vigilado brutalmente por gendarmes
senegaleses coloniales llenos de rencor a todo lo europeo. Una noche mi madre y
yo escapamos de ese campo y, sans papiers, sin documentación alguna,
deambulamos... en fin, para no hacer el cuento largo, terminaríamos tiempo más
tarde en las cercanías de Marsella, en "le Chateau du Mont Grand" que
acogía entonces a una especie de comuna de hombres y mujeres del exilio
republicano e incluso a sus hijos chiquitines como era yo. La comuna se sostenía
con la ayuda del gobierno mexicano, canalizada por ese gran amigo del exilio
español e insigne revolucionario que fue D. Gilberto Bosques, entonces Cónsul
General de México con sede en Marsella. De allí un buen día lograríamos salir y
después de varias peripecias llegamos mi madre y yo a Veracruz, como ya dije en
mayo de 1942. Poco más tarde nos encontramos con mi padre en la Ciudad de
México, él había llegado allí en 1940 con otros excombatientes republicanos
españoles después de abandonar en Francia el campo de concentración de Saint
Ciprien. Estamos ya reunidos otra vez mi padre, mi madre y yo, una parte de la
familia que "empieza desde cero" una nueva vida en esta segunda
patria que fue para los exiliados españoles México. ¿Qué es lo que había quedado
atrás? Mi abuelo paterno Amado asesinado por el fascismo por ser "padre de
un rojo", su viuda, mi abuela Irene, en un pueblo de Castilla la Vieja,
Villabrágima, acompañada por mi hermano Germinal pues el levantamiento
franquista del 18 de julio de 1936 lo sorprendió en ese pueblo en el que había
ido a pasar unos días con los abuelos... quedó aislado en la zona franquista,
en esa Castilla la Vieja ancestralmente conservadora y reaccionaria. Finalmente
mi abuela Irene y mi hermano Germinal lograron llegar a México en 1945... la
Segunda Guerra Mundial estaba en su agonía con la Alemania hitleriana
prácticamente vencida y Franco se veía así obligado a aflojar un poco la mano.
En fin, a partir de entonces ya somos otra vez una familia unida, en una nueva
patria, teniendo que comenzar otra vez en la vida en tierras americanas... pero
al menos estábamos juntos y libres, lejos de las sombras de la España
franquista.
i
El exilio republicano español asentado en México
vivía en esos días con la ilusión de un pronto regreso a una España liberada
del franquismo toda vez que las potencias fascistas habían sido derrotadas en
la Segunda Guerra Mundial. No fue así, fue sólo una ilusión, las potencias
capitalistas Estados Unidos e Inglaterra habían desatado la llamada guerra fría
contra un mundo socialista encabezado por la Unión Soviética, y en esa lucha
consideraban que la España de Franco, fascista o no, podía ser útil por su estratégica
posición geográfica...
Franco, pues, siguió y España se llenó de bases
militares americanas empezando así su sojuzgamiento al imperio norteamericano.
El interés capitalista había pesado mucho más que las libertades del pueblo
español. Aquella ilusión de los exiliados republicanos españoles los llevó en
México, en la década de los años 40 del siglo pasado, a crear varios colegios
en donde sus hijos nacidos en España, niños como yo, no sólo estudiaran sino
que además se les inculcara el conocimiento de lo que era su patria de origen,
el amor a ella y la firme convicción de que había que prepararse para algún
día, cercano, liberarla del franquismo y levantarla. En unos de esos colegios,
el "Instituto Luis Vives", estudiamos mi hermano y yo.
¿Por qué he narrado todo lo anterior? Para que se
entienda que a niños como yo, hijos de una Guerra Civil con todas sus
vicisitudes, se nos formó con una conciencia interna "muy a la
izquierda" y profundamente antifascista. No todos permanecieron siendo
fieles a ello a lo largo de los años pero algunos sí, es mi caso, es el de mi
hermano, es el de otros compañeros, éramos biológicamente niños pero en cuanto
a ideología y conciencia social ya hombres definidos, si se quiere "bien
marcados por lo rojo" ...pues como dijera el gran cantante francés Charles
Aznavour "les enfants de la guerre ne sont pas des enfants, ils ont vu
déferler la colére", se lo oí cantar en el "Olympia" de París a
teatro lleno emocionado en una ocasión. A México lo veíamos como una segunda
patria... pero no debíamos meternos en sus problemas sociales y luchas por
considerar que había que reservarse "para un Argamedón antifascista, para
la lucha final" en la patria de origen contra el franquismo devolviéndole
entonces al pueblo español las libertades perdidas. Esto nos inculcaron
nuestros mayores y en colegios como el que he mencionado.
Esa "neutralidad" ante los
acontecimientos sociales de México terminó un buen día, voy a narrar cómo:
terminando el bachillerato ingresé e hice mis estudios de licenciatura en la
UNAM, de allí voy becado a Francia en donde estudié y trabajé en Física
Aplicada, paso después becado por la UNESCO vía Bélgica a realizar mis estudios
de Doctorado en Ciencias en la Universidad Libre de Bruselas, en fin, un buen
día de 1964 me encuentro de retorno en México, con el título de doctor en mano,
y ya con trabajo como Asesor Técnico de la entonces Comisión Nacional de
Energía Nuclear y como investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM. ¿Qué
siguió entonces? La vida habitual como un investigador joven yendo de un
congreso científico internacional a otro... y, a lo largo de uno de esos
periplos, conozco una muchacha italiana, de Trieste, con la que allí me caso un
día de enero de 1967. Ya estoy en México, con título de doctor en unos tiempos
en que serlo por los pocos que había era como ser duque, con buenos puestos académicos
y de investigación, con un buen hogar recientemente fundado... e incluso hasta
siendo consecuente con todo ello convertí mi atuendo cotidiano en un buen traje
y corbata, muy "pirrurri" como dicen hoy, ¡estaba yo hecho un
figurín! ¿Y mi conciencia social de antaño? Bien, gracias, seguía yo siendo el
mismo de siempre, "rojo perdido sin remedio", pero la España que
había que liberar estaba muy distante, la dictadura franquista muy firme y en
la problemática interna de México nuestros mayores nos habían educado a no
meternos. ¡Pero llegó 1968!, y se hizo realidad aquel decir "llegaron los
sarracenos y nos molieron a palos, que dios protege a los malos cuando son más
que los buenos". Los ‘buenos’ fueron la UNAM, el IPN, otras universidades
y después pueblito que se fue sumando, y los ‘sarracenos’ fueron el brutal
Estado dictatorial de Gustavo Díaz Ordaz que, con todos sus aparatos de
represión, de civil o de uniforme, que él llamaba "los honrados
Juanes", agredió ferozmente a todos y todo lo que sonara a disidencia y
oposición a la dictadura, que, como ya está consignado en la historia, dejó
centenares de universitarios muertos en el genocidio de un 2 de octubre de 1968
en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco. Aquellos acontecimientos
sacaron de la inmovilidad e hicieron reaccionar a muchos universitarios, entre
ellos a mí, literalmente "quitándome el traje y la corbata" y
comprendiendo que la libertad se defiende en cualquier sitio que uno se
encuentre y no sólo en tierras lejanas en donde eventualmente se haya nacido.
Me integré a las luchas sociales de 1968 empezando por ser miembro, como
delegado del Instituto de Geofísica de la UNAM, de la Coalición de Maestros
Prodefensa de las Libertades Democráticas, organismo que acompañó de manera
paralela en la lucha contra la dictadura díazordacista al Consejo Nacional de
Huelga estudiantil. Vino el holocausto del 2 de octubre en Tlatelolco y hubo
que replegarse bajo la represión hacia los recintos universitarios en espera de
tiempos mejores. Algunos salieron al exilio para no perder la vida, otros lo
hicieron voluntariamente como yo en 1969 y, asqueado por el deprimente ambiente
político que reinaba en
ii
México, allí incluidos los recintos universitarios,
me fui a Francia a la Facultad de Ciencias de la Universidad de París donde me
habían invitado... y como existe el dicho popular "a los izquierdistas
dios los crea y el viento los amontona" no tardaron profesores ayudantes
jóvenes galos, que habían participado en el histórico y revolucionario
"mayo 68" francés, en invitarme a alguna de sus reuniones cerradas...
querían volver a lanzar otra vez un mayo 68 empezando por el Barrio Latino
parisino, hago el silencio de quiénes y cómo pensaban intentarlo, llevaron sus
ideas a la práctica y a punto estuvo de retornar aquel mayo 68 histórico, sólo
que esta vez el Estado francés estaba ya alerta y sofocó todo, en parte con la
represión selectiva y en parte simultáneamente haciendo ciertas concesiones a
las universidades. Pero París es París, una ciudad en donde su burguesía es la
más consciente del planeta de los intereses que defiende, y, en simultánea
contrapartida, una ciudad "enferma históricamente de revolución" en
otros niveles sociales, por ejemplo los sindicatos obreros y no obreros, por
ejemplo el medio universitario en el que en 1969 yo me encontraba... y este
medio politizado al extremo era inestable existiendo siempre perturbaciones
sociales que en el corazón llevaban el deseo de hacer añicos a la civilización
capitalista, ¡perfecta medicina era en esos días aquello para revitalizar en mí
la conciencia de extrema izquierda que se me había inculcado desde muy
pequeñín! Al cabo de más de un año de estar en París tomé la penosa decisión,
digo penosa pues anímicamente no quería irme, de retornar a México. ¿Por qué?
Porque tenía una esposa, un hijo chiquitín, a mi esposa embarazada de 4 meses
y, además, no había una total claridad de que pudiera tener un puesto estable y
remunerado adecuadamente en la Universidad de París... había ofrecimientos pero
no seguridades y no quise jugar la vida de mi familia a vaguedades.
En fin, vuelvo a México en 1971, ya estoy instalado
como profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM... y aparece entonces
"el halconazo" de 1971, el neotlatoani presidencial en turno, el
genocida Luis Echeverría Álvarez ha enviado grupos paramilitares armados
apoyados por "la fuerza pública" a reprimir sangrientamente el 10 de
junio a una manifestación estudiantil a la altura de la Ribera de San Cosme.
¡Otra vez un 2 de octubre! Muchos muertos... en la Facultad de Ciencias de la UNAM,
en su Colegio de Profesores, hay sesión extraordinaria en cuyas decisiones
intervine con otros compañeros universitarios, se decidió crear grupos de
estudio que analicen a nivel ideológico, a nivel político y a nivel económico,
con una óptica marxista, lo que era México en tanto que una versión fascista
del capitalismo autóctono, incluyendo en estos análisis cómo combatirlo y
erradicarlo... Es importante entender que de 1968 a 1971 se había producido un
cambio cualitativo en la conciencia de bastantes universitarios. Si en 1968 se
había luchado contra los "excesos" del régimen político
díazordacista, en 1971 ya se luchaba contra "la esencia misma de todos los
males", la civilización capitalista. Pero no pudimos hacer gran cosa si
bien lo intentamos, era evidente que "salir otra vez al exterior y tomar
las calles" hubiera provocado un holocausto, una represión pavorosa de un
Estado político corporativo que ahora ya tenía miedo hasta de su sombra... El
miedo cuando es Poder produce genocidios. Al interior de la Universidad nos hicimos
la reflexión de que si ‘al exterior’ no podíamos ya salir lo que teníamos que
hacer era cambiar a las universidades por dentro, que la enseñanza, la
investigación y la difusión cultural y académica forjaran una nueva cultura y
con ello cuadros capaces de accionar no sólo contra el brutal régimen
gobernante sino contra la sociedad capitalista contribuyendo así a enviarla en
México al basurero de la historia. Es en ese caldo de cultivo entre 1970 y 1980
que nacen en la UNAM la Comisión Mixta de la Facultad de Medicina, el
Cogobierno de la Facultad de Economía, el Autogobierno de la Facultad de
Arquitectura y los Consejos Departamentales de la Facultad de Ciencias. Eran,
en su origen, una especie de comunas nutridas por profesores y estudiantes, e
incluso trabajadores administrativos y manuales. A mí en aquellos días me tocó
en suerte participar en la coordinación de los tres Consejos Departamentales de
la Facultad de Ciencias, aunque a la postre salí un poco frustrado de la
experiencia. A final de cuentas todas aquellas experiencias comunitarias de la
Universidad se fueron extinguiendo o bien perdiendo totalmente su carácter
original, como es el caso de los hoy Consejos Departamentales de la Facultad de
Ciencias, básicamente porque buena parte del personal académico, la mayoritaria
tanto a nivel profesoral como de investigadores, sólo vieron en aquellas
instancias comunales y paritarias creadas antaño a la sombra de luchas sociales
ya no presentes, instancias académico-administrativas "más democráticas",
sí, pero únicamente útiles para defender sus intereses y privilegios académicos
corporativos... que reposa sobre la visión clásica de que "la cultura y
así la Universidad, deben de ser socialmente neutras, sólo y exclusivamente
crear conocimientos sin meterse en lo social" como expresó no hace mucho
un ex rector de la UNAM pues "lo que hay que buscar es el éxito
individual".
Pero a la historia y a la evolución social no las
paran nadie y, a pesar de todo, antes y después de lo que ya he narrado y como
un Ave Fénix, otros acontecimientos sociales se produjeron. Vamos para allá.
iii
No es exagerado decir que crucial fue la década de
1970 a 1980 en la UNAM, en particular para mí en la Facultad de Ciencias por
las diversas luchas sociales que allí se dieron. No puedo relatar todas las que
acontecieron pero sí puedo señalar algunos sucesos significativos. Fijemos el
año de 1972, lugar la Facultad de Ciencias, allí un grupo de profesores, yo
entre ellos, proponemos al estudiantado analizar a fondo la realidad mexicana
desde las ópticas ideológicas, políticas y económicas capaces de definir a la
sociedad capitalista del país... y para ello había que estudiar marxismo. De
otra manera no seríamos nunca capaces de cambiar México. En una Asamblea
General multitudinaria el estudiantado aprueba en bloque la proposición y los
cursos, los que llamaríamos Cursos Debate, arrancan. Los cursos tradicionales
de Física, Matemáticas y Biología se suspenden de lunes a viernes dos horas
durante el horario matutino y dos horas durante el horario vespertino para
llevar adelante esos cursos, que estuvieron coordinados por un grupo de
compañeros universitarios que nos preparamos de antemano como pudimos... yo
recuerdo que, literalmente, "enseñábamos marxismo al mismo tiempo que lo
aprendíamos"; ¡verdaderos "cursos activos"! Yo tengo para mí que
aquella fue la experiencia más radical y progresista de toda la historia de la
Facultad de Ciencias.
Llegó octubre de 1972, estalla la huelga del
sindicato universitario de trabajadores administrativos y manuales, STEUNAM, en
demanda de un Contrato Colectivo de Trabajo, son los días de la Rectoría de
Pablo González Casanova. Huelga curiosa pues nunca se dejaron de pagar los
salarios durante la suspensión de labores que terminaría en febrero de 1973 con
el triunfo de casi todas las demandas sindicales, y la renuncia a la Rectoría
de Pablo González Casanova. Lo sustituiría Guillermo Soberón Acevedo al que se
anunciaba como un "académico apolítico" entre, ¿cómo diré?, "el
medio académico también a su vez apolítico", de esos que pretenden creer
en la neutralidad social de la cultura y del saber universitario; en realidad
acababa de subir a la Rectoría un hombre de derechas, muy conservador, de esos
que hubieran podido repetir con Winston Churchill aquello de que "más a la
derecha que yo sólo la pared", los tiempos que vinieron después lo fueron
demostrando. En fin, el caso es que esa huelga nos obligó en la Facultad de
Ciencias a suspender los Cursos Debate... no sin que a raíz de estos hechos
algunos profesores e investigadores lleváramos a la práctica un proyecto que se
había venido incubando desde tiempo antes, creamos en 1973 el "Programa de
Ciencia y Sociedad". ¿Cuál era la idea básica? La concepción de que la
ciencia es una actividad humana enmarcada en la sociedad, de la que depende y a
la que modifica para bien o para mal, no hay ciencia en sí sin científicos
encuadrados e influidos a fortiori por la sociedad. Había en consecuencia que
realizar investigación científica, sí, pero estudiando además su relación e
interdependencia con todo lo social, buscar alternativas que incidieran en el
cambio social anticapitalista, programar cursos académicos con la óptica
anterior para ir formando en los estudiantes una conciencia social progresista
e, incluso, participar políticamente en las luchas sociales concretas que fuera
necesario e involucrar a la Facultad de Ciencias. Logramos que el Programa de
Ciencia y Sociedad fuera reconocido institucionalmente a nivel académico.
Personalmente considero a ese Programa la experiencia social, académica y no
académica, más importante en la que he participado en la UNAM... sé que otros
compañeros que allí estuvieron piensan lo mismo.
Transcendamos ahora a la Facultad de Ciencias y
vayamos ahora a escala de toda la Universidad. Un 13 de julio de 1974 se funda
el sindicato del personal académico, el SPAUNAM. No puedo relatar toda la
historia interna, muy compleja, de ese sindicato durante sus primeros pasos
pero a grandes rasgos se puede mencionar su problema de fondo de aquellos
tiempos iniciales. Al interior de ese sindicato en esos días se agrupaban dos
sectores enfrentados entre sí. Uno, minoritario, digamos que agrupaba a un 40% de
los miembros, que concebía el sindicato como una instancia social que debiera
forzar la democratización interna de la Universidad y la redefinición de sus
llamadas "funciones sustantivas" -la enseñanza, la investigación y la
extensión académica con la difusión cultural- para incidir en el cambio de
sociedad en México, una concepción, vale decir, "revolucionaria y
radical" de concebir el sindicalismo. En ese sector sindical minoritario
me integré yo siendo uno de sus voceros. El otro grupo, mayoritario, con un 60%
de los miembros y que por tanto siempre controló la dirección sindical,
concebía al sindicato a la manera tradicional de los a veces llamados
"sindicatos economicistas", uno de sus representantes más relevantes
resumió lo anterior con la siguiente textual frase: "el sindicato ha de
ser el espejo en que se reflejen las reivindicaciones económicas del personal
académico"... y finalmente de sus reivindicaciones corporativas
individuales. Chocan pues dos visiones, la de los que querían transformar a la
Universidad por dentro y a partir de ello incidir en la transformación social
de todo el país, contra la de los que sólo querían defender los intereses y
reivindicaciones corporativas del personal académico... y, ya digo, perdió
siempre, ¡perdimos!, la primera visión. De hecho había (y existe hoy aún más
marcadamente) una razón objetiva para lo anterior: el personal académico de la
Universidad, con minoritarias
iv
excepciones, tiene reducida su conciencia social a
la defensa personal de sus condiciones de trabajo académico (salario,
promociones, etc.)... Quizá sea una visión pesimista mía pero me temo que no me
equivoco mucho.
Cualquiera que fuera el caso el 15 de junio de 1975
el SPAUNAM estalla la huelga -duró unos 10 días- en demanda de un Contrato
Colectivo... lucha que, como resultado colateral, produjo una crisis de primera
magnitud en el estudiantado. Acontecía que el sindicato por sí mismo era
absolutamente incapaz de cerrar la Universidad y estallar la huelga... fue,
¡algo que se suele ocultar!, el estudiantado que la hizo movilizado por
"la radical minoría sindical del 40%" que presentó, presentamos, la
necesidad de la huelga como una "continuación de la lucha de 1968 y un
paso hacia la transformación interna de fondo de la Universidad", fui
testigo de excepción de esas luchas y por eso afirmo lo anterior. La huelga
termina con la firma de un Convenio Colectivo en el que la Rectoría concedió
ciertas reivindicaciones económicas y corporativas al personal académico y, en
consecuencia, el estudiantado se sintió traicionado, lo que manifestó en esos
días, una noche, con una multitudinaria "marcha de antorchas" que
parte de la Facultad de Economía y recorre la Ciudad Universitaria. El sector
"moderado" que controlaba mayoritariamente el sindicato ha
triunfado... pero el precio que se pagó fue la ruptura de la alianza de los
sindicatos universitarios con el estudiantado, de allí en adelante nunca más se
recuperaría del todo la confianza de los movimientos estudiantiles en el
sindicalismo universitario. Por supuesto, esa era y aún hoy es también, en el
marco de una tremenda despolitización reinante, la realidad al interior de la Facultad
de Ciencias.
Pero dejando correr un poco el tiempo vayamos hasta
1977, el sindicato académico y el sindicato de trabajadores administrativos y
manuales, SPAUNAM y STEUNAM, se fusionan. En realidad fue una medida
desesperada del SPAUNAM que se sentía muy debilitado, sin fuerza. Nace así el
actual STUNAM y estalla la huelga por la firma de un Contrato Colectivo único
tanto para académicos como para trabajadores administrativos y manuales. La
Rectoría lo rechaza, llama a la policía y una madrugada entra en la Ciudad Universitaria.
Se ha roto la huelga y a varios sindicalistas que estaban haciendo guardia en
la huelga se les envía a "hacer turismo" al Cuartel General de
Granaderos de Balbuena, a mí también como a otros me toca hacer ese
"turismo" allí sólo una mañana y parte de la tarde, para aquellos
tiempos muy poquita cosa, "un paseo matinal". Sólo a la dirigencia
sindical de la parte académica del STUNAM, la única detenida, le toca un
pequeño periodo de unos días de cárcel, creo recordar que como en un par de
semanas los dejaron libres.
Ante los hechos anteriores, en la Facultad de
Ciencias, nace en el Programa de Ciencia y Sociedad la proposición enviada al
Colegio de Profesores de que desde esta última instancia académica magisterial
se impulse en la Universidad alguna acción que responda contra el carácter
antidemocrático y represivo de la Rectoría que encabeza Guillermo Soberón. Una
acción que no fuera ni manifestaciones ni marchas ni huelgas ni ocupación de
sedes universitarias pues estos procederes "ya los tenía seminareados el
enemigo" y así siempre se termina en represión y cárcel. Se necesitaba
"una medida creativa", algo que no esperaban. La idea fue instalar un
tribunal, sin validez jurídica pero con alta calidad académica y así autoridad
moral, que sesionara y condenara públicamente la antidemocracia y la brutalidad
de las autoridades universitarias, los delitos contra la democracia en la UNAM.
La idea la acepta el Colegio de Profesores y entonces empezamos varios a
entrevistarnos, para invitarlos a ser miembros del tribunal, con diversas
personalidades intelectuales progresistas de la UNAM y, en general, del país.
Se crea así el "Tribunal Pablo Neruda" ...algo así como, a escala
local UNAM, el "Tribunal Bertrand Russell" instalado durante la
guerra de Vietnam. Tuvimos apoyo incluso a distancia de personalidades de gran
calibre intelectual. Hubo una única sesión plenaria pública del tribunal en el
gran auditorio de la Facultad de Filosofía y Letras, lleno hasta los topes con
una gran expectación y la presencia masiva de la prensa nacional e
internacional y los medios de comunicación, ¡un enorme éxito!...
pero al día siguiente no apareció ni siquiera una
linea en la prensa consignando el acto y nada en absoluto se dijo en otros
medios de comunicación. Tal parecía que el "Tribunal Pablo Neruda"
nunca había existido... ¿Qué había pasado? Pues obviamente lo que en el argot
político contemporáneo autóctono llaman maicear, como a las gallinas, todos los
medios de comunicación habían sido sobornados para silenciarlos.
Pero como dice un refrán que "también los
problemas muy pequeños pueden provocar catástrofes mayores en lo social"
conviene que narre ahora un acontecimiento último de 1977 que comenzó en la
Facultad de Ciencias. Sucedía que en 1977 la vieja Facultad de Ciencias,
asentada en plena explanada de la Ciudad Universitaria, se había hecho
insuficiente para el continuo aumento de población estudiantil por lo que las
autoridades universitarias habían construido una nueva Facultad en la periferia
de la Ciudad Universitaria, en donde hoy existe. Una Asamblea General de la
Facultad de Ciencias, en cuyas decisiones influye grandemente el Programa de
Ciencia y Sociedad, se inconforma frente a las autoridades de la Rectoría
porque la comunidad
v
de la Facultad, profesores, estudiantes y
trabajadores administrativos y manuales, no había sido colectiva y
democráticamente consultada en la realización del proyecto y porque éste
contenía una serie de deficiencias, arquitectónicas, de comunicación interna,
de falta de espacio suficiente para el estacionamiento vehicular, de vigilancia
y cosas así... "no políticas pero que dolían" a todo mundo en la
Facultad. Se levanta pues un pliego petitorio demandándose de inmediato
negociaciones directas entre una comisión tripartita de delegados
estudiantiles, magisteriales y de los trabajadores administrativos y manuales y
la Rectoría. ¡Ningún problema social de fondo estaba allí en juego!... pero la
forma de cómo la Facultad de Ciencias exigía la resolución del problema era un
desafío insólito y mayúsculo para la Rectoría acostumbrada siempre a decidir
todo autoritaria y unipersonalmente, se le exigía que negociara de igual a
igual con la colectividad de la Facultad y, además, en forma pública. Había
pues que "equilibrar la correlación de fuerzas" para obligar a la
Rectoría a negociar como queríamos, empezamos entonces a movilizar a toda la
Universidad pidiéndole solidaridad... y, poco a poco, esa movilización se fue
dando, el problema crecía y, en consecuencia, la plataforma de lucha... ahora
ya se iba contra el autoritarismo y el fin de las jerarquías en la Universidad,
a luchar por su democratización interna a fondo que había quedado pendiente
desde el pasado. Bajo esta presión social se lograron establecer negociaciones
entre la Rectoría y los delegados de la Facultad de Ciencias. La presión
política sobre las negociaciones aumentaba debido a los acontecimientos
externos: por un lado, una parte de las autoridades de la Rectoría quería
romper las negociaciones y reprimir, por el otro, y de nuestra parte, el arco
de fuerzas sociales crecía y ya no sólo eran universitarias las que nos
apoyaban. Baste un hecho para ilustrar este último punto, un buen día se
concentra la Facultad de Ciencias en la Escuela Normal Superior sita en la
Ribera de San Cosme, nos acompañan muchas otras organizaciones sociales incluso
de provincia y rurales, sale a la calle una manifestación que yo calculo habrá
tenido unas 300 mil personas con rumbo al zócalo, a la Secretaría de Educación
Pública, con varias demandas pero ahora ya contra el Estado siendo la Facultad
de Ciencias hegemónica en esa manifestación multitudinaria. Las calles
laterales de la Ribera de San Cosme estaban ocupadas por policías, granaderos y
el ejército. Como anécdota conmovedora de esos momentos está la de una
"María" indígena que se acerca a nosotros y, llorando, nos dice:
"¡no salgan muchachos, las calles de los lados están llenas de
soldados!" A pesar de todo la manifestación sale y no es reprimida, ¡aquel
día pudo repetirse otro 10 de junio!, llega al zócalo y ocupamos en una calle
lateral la Secretaría de Educación Pública. Allí dimos una conferencia de
prensa nacional... ¿Qué seguía? ¿Movilizar al IPN, a Chapingo, a sindicatos
independientes, ¡a todo!, y entonces volveríamos a otro 1968? Esta última
reflexión nos la hicimos en la Facultad de Ciencias tres miembros del Programa
de Ciencia y Sociedad que teníamos cierta ascendencia en el movimiento
originado en la Facultad de Ciencias. Pensamos entonces que "ir más
allá" de donde ya estaba el conflicto marchar era de cabeza a la postre,
otra vez, a un holocausto como el del 2 de octubre de 1968, pensamos que se
debía consolidar lo logrado hasta el momento en términos de democracia interna
en la Facultad de Ciencias, en términos de consolidación de grupos sociales no
sólo con una conciencia académica crítica sino también progresista, incluso
revolucionaria... y, en fin, llegados a estas conclusiones convencimos al grupo
de delegados de la Facultad que negociaba con la Rectoría de parar el
conflicto, aceptando y consolidando los puntos que ya se habían logrado... ya
en el futuro pensaríamos cómo seguir adelante. Así sucedió y el conflicto paró,
no sin una gran frustración de la Rectoría que no pudo lograr reprimirnos y se vió
obligada, contra su voluntad, a hacer ciertas concesiones negociadas, lo que no
tenía precedentes.
No lo entendieron así los brigadistas estudiantiles
que fueron, digámoslo así, "el brazo activo" de todo aquel movimiento
del "cambio de edificio" de la Facultad de Ciencias. Estos
estudiantes estaban (y están) agrupados en una organización académico-política
interna de la Facultad de Ciencias que buscaba (y busca) sinceramente y con
entrega total el cambio social en México, apoyando siempre todas las luchas
sociales que han surgido y surgen en esa dirección... pero, ¿cómo diré?, reposan
sobre algo así como una ideología ácrata de cierto sabor troskista, yo diría
que de manera implícita que, ante todo, cree consecuentemente que la lucha
social debe de ser continua y nunca cesar, detenerla pues, cualesquiera que
sean los motivos, es claudicar y admitir haber sido derrotados. Desde entonces
siguen una vía independiente preconizando en cada eventual lucha social
universitaria el continuarla "hasta el fin". No quiero comentar eso,
lo respeto profundamente... pero lo menciono pues pienso que nunca se debe
ocultar la realidad, le plazca a uno o no. En fin, sigo narrando.
En 1978 tomo mi año sabático y voy, primero, a
Toscana en Italia, después a Madrid. Retornaría únicamente hasta principios de
1979... 1978 fue para mí un año ausente de toda problemática universitaria de
la UNAM, en general de México, una buena terapia psicológica que bien
necesitaba ya.
vi
Hago un pequeño alto en el camino para mencionar un
incidente familiar personal acaecido en 1982: mi divorcio. Lo recuerdo porque,
como veremos más tarde, tuvo una influencia indirecta en años posteriores en la
orientación de mi actividad intelectual. Sigamos ahora con la narración que
llevábamos en referencia particular a lo sucedido en la UNAM.
Demos un salto hasta el 1 de enero de 1985. Acaba
Jorge Carpizo de tomar posesión como Rector. Apenas nombrado manifiesta
insólitamente el deseo de unificar multidisciplinariamente las Letras y
Humanidades con la Ciencia y la Tecnología en base a proyectos sociales
progresistas, pretendiendo incluso dar cierta participación y relevancia en el
gobierno de la Universidad al personal académico de ideología de izquierdas.
¿Era demagógico este planteamiento de Carpizo para consolidarse en la Rectoría?
¿Era un deseo real de reorientar una ya muy anquilosada Universidad?, o ¿era
una mezcla de las dos cosas?... Cualquiera que fuera el caso algunos nos
dijimos en la Universidad que había que aprovechar la ocasión, "tomarle la
palabra al rector", pues si para lograr cambios sociales todo lo habíamos
intentado, con muy mediano éxito, tanto como grupos contestatarios y
Universidad Crítica, alternativa y disidente, por qué no intentar ahora
propiciar los cambios sociales con el apoyo de la autoridad universitaria
aprovechando la coyuntura; había que hacer la prueba. Surge así la iniciativa,
en su origen de mi hermano Germinal y mía pero después apoyada por varios
compañeros universitarios del personal académico, de crear a escala de toda la
UNAM un "Programa de Grupos Universitarios Interdisciplinarios" que,
de alguna manera, recogiera varios objetivos y orientaciones de lo que antaño
fuera el Programa de Ciencia y Sociedad. La idea era la siguiente:
1.- Previo análisis y discusión exhaustiva y
colectiva a los más diversos y altos niveles de gobierno de la UNAM, lo que
consecuentemente hubiera debido implicar la aprobación final del proyecto por
el Consejo Universitario, lograr el consenso para, dirigiéndose a toda la
Universidad y a todo su personal académico, exhortarlos a presentar proyectos
académicos de investigación e interdisciplinarios que se orientaran básicamente
a responder a carencias sociales del pueblo mexicano sin olvidar, por supuesto,
impulsar también la llamada "investigación científica de frontera",
impulsando sin restricciones la creatividad, integrados estos proyectos por
grupos del mismo personal académico universitario. Pensábamos que de esta
manera empezaríamos a cambiar socialmente las llamadas "labores
sustantivas de la Universidad" para que ésta dejara ya de ser
institucionalmente anquilosada y conservadora orientándola a contribuir a
impulsar en México el cambio social, no decorativo y sí en profundidad, que
necesitaba el pueblo mexicano.
2.- En nuestro proyecto concebíamos que el programa
de estos grupos universitarios interdisciplinarios debía institucionalmente
radicarse en algún centro académico adecuado -se pensó entonces en el Sistema
Universidad Abierta- primero, para poder ejercer una valoración y un control
adecuados sobre los resultados obtenidos y, segundo, para que la futura
existencia del programa no dependiera de la voluntad del rector en turno ni de
otras eventuales autoridades universitarias.
De haber tenido éxito hubiéramos abarcado toda la
Universidad cambiándola cualitativamente pero no fue así, no nos lo
permitieron. Nuestra pretensión de realizar la "Revolución Cultural desde
las alturas" iba demasiado lejos... porque una cosa era darle cierta
beligerancia a la izquierda universitaria en la Universidad y otra, muy
distinta, permitirle cambiarla cualitativamente y a fondo. Lo que aconteció fue
una victoria pírrica para el Programa de Grupos Universitarios
Interdisciplinarios, el rector autorizó la creación del programa pero no le dio
carácter institucional al no proclamar su existencia oficial e
institucionalmente ni avalar esa iniciativa ante el Consejo Universitario...
¿cómo diré?, "existíamos de hecho pero no de derecho" como una
instancia exclusiva y directamente dependiente de la Rectoría. Fuimos pues una
especie de "Ministerio Sin Cartera" que, por supuesto, nos creó la
enemistad de varias autoridades universitarias que sintieron invadidas sus
funciones, por ejemplo, directores de Instituto y la Coordinación de la
Investigación Científica. Por otra parte, se nos asignó un presupuesto
sumamente raquítico que exclusivamente alcanzó, estrictamente y lo recalco,
para hacer funcionar 6 grupos de investigación, 2 de carácter teórico y 4 de carácter
aplicado... ¡y nosotros que habíamos querido cambiar toda la Universidad! ¿Qué
más añadir aquí? Sólo decir que de los 6 grupos de investigación únicamente los
2 teóricos funcionaron perfectamente, no así los otros 4 grupos aplicados,
"más populares y metidos en la realidad social", que sólo funcionaron
a medias por motivos que algún día habrá que discutir pero ahora no es el
momento.
En fin, el Programa de Grupos Universitarios
Interdisciplinarios funcionó más o menos normalmente 4 años y se fue
rápidamente extinguiendo en los 2 años posteriores que ya correspondían a la
Rectoría de José Sarukhán Kermez. Y entonces ya estamos en 1991...
vii
...Pero no demos seguimiento a esta fecha sin antes
retroceder provisionalmente a un acontecimiento mayúsculo acaecido durante la
Rectoría de Jorge Carpizo. Empiezo por narrar un incidente que, excepto para
los que participamos en él, es totalmente desconocido en la Universidad. Una
tarde de 1986, en casa de un compañero académico universitario, varios
compañeros entre los que me encontraba yo discutieron sobre la posibilidad de
inducir al Rector Jorge Carpizo a que en sesión del Consejo Universitario propusiera
la realización de un Congreso Universitario para transformar a la anquilosada
Universidad, se convocaría institucionalmente a todos los sectores de la UNAM.
Dos de los miembros de la reunión de aquella tarde se lo proponemos a Jorge
Carpizo; la rechazó tajantemente. Volvemos a reunirnos otra tarde los mismos
compañeros de la primera vez, llegando a la conclusión de que la realización de
un Congreso que transformara a la Universidad no la podía imponer más que el
estudiantado movilizado. Y como entonces no había movimiento estudiantil
organizado se sugirió que lo que procedía era que los consejeros estudiantiles
universitarios, única representación que entonces había del estudiantado,
impulsaran la iniciativa... la sugerencia creo que no cayó en el olvido pues en
la reunión que he mencionado nos acompañaba un consejero estudiantil
universitario.
Lo que vino después ya son hechos históricos del
conocimiento público. Es, de alguna manera, una historia tradicional repetitiva
de siempre: los recursos económicos de los que dispone la Universidad, recursos
que provienen del Estado, son insuficientes y, por otra parte, el aumento
demográfico estudiantil es explosivo, literalmente ya no hay más lugar para
nadie. En consecuencia, históricamente la Rectoría en turno intenta
periódicamente implantar cuotas de inscripción y colegiaturas, con lo que la
Universidad dejaría de ser gratuita, e imponer la obligatoriedad de exámenes de
admisión, filtros, impuestos incluso a los mismos estudiantes universitarios
egresados del Sistema de Enseñanza Media Superior de la UNAM. El Rector Jorge
Carpizo no fue la excepción, un buen día en sesión plenaria del Consejo
Universitario en 1986 impone como "de obvia resolución" la aprobación
de reglamentos que van dirigidos precisamente a fijar cuotas de inscripción y
de colegiaturas apreciables y a cerrar la admisión vía la imposición de
exámenes incluso para los egresados de la propia UNAM en su Sistema de
Enseñanza Media Superior. Los consejeros universitarios estudiantiles
desconocen esas resoluciones y empiezan a organizar un movimiento estudiantil
en su contra, ha surgido el CEU, el Consejo Estudiantil Universitario. Lo que
siguió es ya en la historia de la UNAM casi un estereotipo con pocas variantes
de unos tiempos a otros: mítines, manifestaciones, marchas presionando a la
Rectoría que no cede, huelgas... en fin, el problema se agudiza y se
radicaliza, cuestionándose ya la estructura y funciones de la Universidad. Se
establecieron conversaciones públicas entre el CEU y delegados de la Rectoría
en el Auditorio Magno de la Facultad de Filosofía y Letras a fines de 1986 y
después en los inicios de 1987 que se transmiten públicamente, realmente un
"diálogo de sordos", por Radio Universidad. La confrontación se
agrava surgiendo entonces al fin la demanda básica y de fondo del estudiantado,
"que haya Congreso Universitario Resolutivo sobre toda la estructura y
funciones de la Universidad". El conflicto se encona llevando el
enfrentamiento entre ambas partes a la ruptura del diálogo el 16 de enero de
1987. La discordancia estaba en que el CEU exigía que el futuro Congreso fuera resolutivo
y la Rectoría, si bien ya aceptaba la idea de Congreso, señalaba que sus
resoluciones deberían ser posteriormente aprobadas y sancionadas por el Consejo
Universitario... lo que era tanto como abrir la posibilidad de que se anularan
las resoluciones congresuales pues, tradicionalmente, el Consejo Universitario
ha obedecido en parte a la voluntad del rector en turno y, quizá en mayor
parte, a los intereses de las estructuras institucionales de autoridad,
anquilosadas y conservadoras, de la Universidad.
¿Qué siguió? Mítines y manifestaciones
estudiantiles, conferencias "en guerra" de unos y otros, alguna
huelga de hambre de dirigentes del CEU, tomas de posición de apoyo a la huelga
por parte del STUNAM. También definiciones a favor y en contra del movimiento
estudiantil por parte del personal académico... No puedo precisar las fechas
exactas ni detallar aquellos acontecimientos pues los viví alejado de ellos,
como observador, a distancia... aun cuando como observador jugué posteriormente
cierto papel que mencionaré luego.
Cualquiera que fuera el caso, Jorge Carpizo
finalmente aceptó, en la agonía de su Rectoría a la que no buscaría reelegirse,
que se realizara el Congreso Universitario... bajo el rubro ambiguo de que las
resoluciones del Congreso "las asumiría" el Consejo Universitario, y
digo ambiguo porque el conocido Diccionario Ideológico de la Lengua Española de
Julio Casares de la Real Academia Española de la Lengua (Barcelona, 1942)
exhibe 137 sinónimos del vocablo "asumir"... varios contradictorios
entre sí. Era dejar una puerta abierta
viii
a un posible futuro desconocimiento de los
eventuales acuerdos del Congreso por parte del Consejo Universitario.
Pero, en fin, con participación de diferentes
sectores de la Universidad Congreso habría, si bien ya no siendo Rector Jorge
Carpizo. Tiempos ya de José Sarukhán Kermez quien toma posesión al cargo de
Rector en diciembre de 1988 y, con ello, obligado institucionalmente a realizar
el Congreso... muy a pesar de que su ideología conservadora rechazaba esa
medida que, si antaño hubieran sido los tiempos que hoy corren, hubieran
etiquetado como "populista".
Desde esos días de ascenso de Sarukhán a la
Rectoría hasta mayo de 1990 que comienza el Congreso, la Universidad se
transforma en un puchero hirviendo, en caótica ebullición: conferencias de todo
tipo, marchas, pronunciamientos y gritos, ¡qué sé yo!... el quid de aquellas
broncas estaba en dilucidar quién tendría la cuchara política más grande en las
decisiones del futuro Congreso. En fin, una vez finiquitados los anteriores
combates "altruistas" de "representación democrática" hacia
el Congreso comienza éste el 14 de mayo de 1990. Terminaría el 5 de junio del
mismo año.
Creo recordar que en su Romancero Gitano Federico
García Lorca escribió el siguiente verso:
Aquí no ha pasado nada
aquí pasó lo de siempre
han muerto cuatro romanos
y cinco cartagineses
un verso que por analogía literaria da cuenta de lo
acontecido en el Congreso y sus resultados, gritos, sombrerazos, hasta
bastonazos a cargo de alguna autoridad energúmena universitaria pero finalmente
nada cambiaba institucionalmente en la Universidad pues sus altos funcionarios,
se autonombraban ególatramente "autoridades unipersonales",
impusieron reglas internas en el funcionamiento del Congreso que las permitían
vetar las resoluciones que iban en contra de sus intereses y hegemonía. No quiero
insistir en lo anterior pero baste mencionar algunos de los resultados
"significativos" de aquel Congreso de acuerdo a un balance que en
agosto de 1990 efectúan los académicos pertenecientes al STUNAM y también su
"Corriente Roja":
1.- No pudo ser reformada la Declaración de
Principios de Existencia de la Universidad para que ésta se volviera más
sensible y atenta a la resolución de los diversos problemas del pueblo
mexicano. Las "autoridades unipersonales" vetaron sistemáticamente
tal iniciativa.
2.- Según la "Corriente Roja" del STUNAM,
de los 245 acuerdos del Congreso sólo, quizá, quince tenían alguna
trascendencia para la transformación de la Universidad... otra vez las
"autoridades unipersonales" se opusieron defendiendo sus ancestrales
prerrogativas y feudos.
Como decir que, a la postre, todo fue gatopardismo,
no pasó nada transcendente. Hasta aquí acontecimientos que, insisto, sólo viví
a distancia que me parecen escenificación, ¡tantas veces vista en la
Universidad!, de aquel decir de Lampedusa:"que algo cambie para que, en el
fondo, todo permanezca".
¿Por qué he relatado lo anterior? Trataré de
explicarme: sólo fui, dije, un observador de aquel proceso... pero un
observador crítico que algo pudo expresar públicamente al respecto.
Coincidiendo con el final del rectorado de Jorge Carpizo cambié temporalmente
de adscripción de la Facultad de Ciencias al Centro de Estudios Sobre la
Universidad (CESU), allí me proponía realizar un análisis pluridisciplinario de
los mecanismos de información y redes de comunicación al interior de los
diversos niveles de la Universidad. "La Información es poder" y
quería saber en manos de quién estaba tanto dentro... como en conexión con el
exterior. Ha sido ya de años una gran preocupación mía a nivel profesional de
la investigación científica el tema "Información, su generación, control y
las Redes de Comunicación que complementan todo", sigue aún siendo mi
mayor preocupación por sus repercusiones sociales. Sin embargo, en el CESU
apenas logré algo en mis poco más de 4 años de permanencia antes de retornar a
la Facultad de Ciencias, pues siempre las "alturas institucionales"
me ocultaron los datos más relevantes sobre la información manejada en la
"Sala de los Botones" a cargo de los más altos niveles
institucionales de autoridad de la Universidad. Pero, como la labor sustantiva
del CESU es el estudio de la Universidad, por lo que contiene en sus archivos y
biblioteca documentos de diverso tipo bastante interesantes, encontré allí el
ambiente adecuado para ir analizando y documentando paso a paso el desarrollo
del Congreso Universitario y, así, poder valorar sus resultados. Eran tiempos
ya de la Rectoría de José Sarukhán Kermez. Vertí entonces las conclusiones de
mi análisis en once artículos en el periódico Excélsior en una serie
periodística que bauticé: "La Universidad rumbo al siglo
ix
XVIII"... artículos que tuvieron apreciable
resonancia en el medio universitario. Un resumen muy apretado de lo que
entonces manifesté en la prensa sobre el Congreso fue señalar: uno, que las
autoridades universitarias se habían comportado como lo que eran,
intransigentes y defensoras a ultranza de su poder e intereses creados; dos,
que el personal académico conservador fue en última instancia como siempre,
apoyador de las autoridades en un defender sus intereses corporativos; tres,
que la parte que pudiéramos llamar progresista (al margen de muy minoritarias
excepciones que siempre existen) del personal académico fue muy timorata en su
mayoría y, en fin, que el estudiantado y su movimiento lleno de buena fe y
deseos de transformar la Universidad, finalmente estuvo tremendamente limitado
en sus concepciones pues en lo global, en suma, se redujeron a exigir la
gratuidad de la enseñanza y el pase automático a la Enseñanza Superior para los
egresados del Sistema de Enseñanza Media Superior de la misma Universidad. En
esas condiciones, si bien en el Congreso hubo algunos pequeños avances, en
general todo quedó igual... Obviamente, si bien sí tuvieron cierta resonancia
mis críticas, no fueron del todo bien recibidas... pero no me arrepiento de
haberlas hecho pues siempre he creído que cuando Gramsci decía que "sólo
la verdad es revolucionaria" tenía toda la razón.
En el fondo de todo lo anterior, y ésta es mi
convicción desde hace años, reside una tremenda frustración y desesperanza que
produjo a escala mundial en los sectores sociales progresistas y de izquierda
el derrumbe de lo que se creía una utopía redentora, el llamado socialismo
real. Esa frustración y desesperanza ha producido en general en la izquierda a
escala planetaria la ausencia de una concepción alternativa de nueva sociedad
frente a la civilización capitalista... y esto, México no es la excepción, también
afecta a los movimientos estudiantiles...
en consecuencia, es mi opinión, no podían
presentarse en el Congreso Universitario una alternativa global y de fondo de
transformación hacia una nueva Universidad pues ésta ha de ser coherente a
fortiori con una concepción de la nueva civilización que se desea construir...
justamente lo que no existía. En fin, se sostuvo la gratuidad de la Universidad
y el pase automático de la Enseñanza Media Superior a la Enseñanza Superior
dentro del sistema mismo de la Universidad y, bueno, se formaron ciertos cuadros
políticos que desde el movimiento estudiantil de entonces fueron a dar, como
hoy se ve, a la lucha política partidista dentro del llamado "Estado de
Derecho" de la sociedad política mexicana... pero transformación de fondo
de la Universidad no hubo.
Extiendo las reflexiones anteriores añadiendo que
siempre pensé que para transformar a la sociedad y crear un mundo mejor es
imprescindible poseer una conciencia revolucionaria y esta última sólo es
sólida si y sólo si, como se dice en matemáticas, se cumplen tres requisitos:
uno, tenemos un conocimiento en profundidad de la civilización existente que
queremos erradicar; dos, concebimos claramente la nueva civilización que
deseamos construir y, tres, nos hacemos cargo de que para alcanzar esto último
habremos de luchar de múltiples formas que habrá que ir adaptando según la
marcha de los acontecimientos, porque No hay ningún "manual de vía
revolucionaria segura" que responda a todos los interrogantes que nos irán
saliendo al paso. Pensar así, en lo que a mí respecta, ha orientado la vida
periodística y literaria que desarrollé durante los últimos 20 años. Hablaré
ahora de esto último:
En alguna parte anterior de este escrito mencioné
que hace algo un poco más de 20 años me divorcié, y que este hecho personal
alguna influencia tuvo sobre mis actividades intelectuales. Me explicaré. Yo
estaba muy satisfecho y arraigado a mi matrimonio y mi hogar y al producirse mi
divorcio resentí en consecuencia la soledad de manera inusual y creciente, la
que no se atenuaba del todo con mis actividades como profesor universitario ni
con mi activismo social. Acontecía, por otro lado, que siempre tuve cierta
facilidad para escribir y esta facultad la transformó la soledad en mí
haciéndome escritor, se volvió mi verdadera vocación existencial... ¿Por qué?
Porque el escritor, si realmente lo es, se identifica y sumerge en lo que
escribe terminando así siendo virtualmente parte interna de los mundos que su
escribir crea. De esta manera, físicamente se podrá estar aislado y solo pero
psicológicamente ya no, la soledad desaparece, sé que esto es algo similar a lo
que les acontece, por ejemplo, a los pintores y músicos. ¡Tengo tantas cosas
escritas que espero que salgan algún día a la luz! Cuentos, relatos novelados,
ensayos de diverso tipo, alguna obra de teatro, ya veremos si salen en letra de
imprenta, ¡espero que no sea a título póstumo! Pero es aquí en donde también
entra en juego la ideología y conciencia social que he poseído toda la vida
pues nada de lo que escribiera literariamente, y no importa de qué tipo, ha
dejado de estar impregnado de mi deseo de contribuir a construir una mejor
civilización para todos. Citaré a ese respecto dos ejemplos: los escritores nos
podemos equivocar pero aun siendo quizá así en lo que a mí atañe siempre
consideré que lo mejor que haya escrito en toda mi vida fueron un relato corto,
La Mano de Cardana y un articulín en homenaje a Puschkin. En cuanto al relato,
es una ficción literaria yo diría que sumamente romántica pero que en el fondo
refleja una concepción muy sensible y
x
humanística que sólo es posible en una nueva
civilización... pues en el capitalismo la sensibilidad está muy desvalorizada,
no se cotiza en la Bolsa de Valores. Y en lo que respecta al articulín que
dediqué a Puschkin, lo hice impulsado por una infinita indignación que ya no
cabía en mí por el derrumbe del mundo del socialismo real que se produjo cuando
escribí aquello. Realmente en estos últimos años de mi vida, sin perder nunca
la conciencia social que porto desde niño, he sido más "escritor comprometido
socialmente" que profesor o investigador universitario... me formé en mis
estudios cuando joven y en Europa como investigador científico, eso me ha dado
de comer toda una vida, pero al transcurrir los años salió a la luz en mí mi
verdadera vocación: ser escritor.
Pero vuelvo a aterrizar en la Universidad y en
tiempos muy cercanos, los de la última y gran huelga estudiantil que duró unos
10 meses, algo sin precedentes. ¿Qué pasó? Verán.
Fue una huelga que abarcó gran parte de 1999 y el
primer bimestre de 2000, la huelga estudiantil más larga que haya conocido la
UNAM. Muchos juicios se han emitido sobre aquello, sobre todo satanizaciones
que curiosamente siempre vinieron de los sectores sociales que, de una manera u
otra, siempre defendieron únicamente sus intereses corporativos personales sin
soñar jamás en una nueva y mejor civilización pues en la actual a ellos les va
bastante bien, o al menos no tan mal como la mayoría social. Sobre ese
acontecimiento huelguístico, para saber lo que realmente fue, prefiero dejarle
la palabra a uno de sus actores que me merecen plena confianza por su
objetividad y sinceridad, un estudiante que "vivió e hizo la
huelga"... omito el nombre por razones obvias. A este estudiante le hice 7
preguntas... van, textualmente, las respuestas a continuación:
1.- ¿En que fecha empezó la huelga?
La huelga estalla simultáneamente en 26 escuelas y
facultades a las 0:00 hrs del 20 de abril de 1999, día en que nace el Consejo
General de Huelga, el CGH, pero algunas escuelas, como la prepa 2 la inicia
desde el día 15.
2.- ¿Por qué motivos?
El detonante es la aprobación ilegítima y
autoritaria de las reformas al Reglamento General de Pagos que atentaban contra
la gratuidad de la educación, pero previo al estallamiento de la huelga hubo
todo un período de debate acerca de las demandas que se incluirían en el pliego
petitorio, todas iban en contra del proceso de exclusión educativa que se ha
venido imponiendo desde el rectorado de Carpizo. Se pedía la derogación de las
reformas del 97 (que limitan el ingreso y permanencia en la universidad, así como
el pase automático del bachillerato hacia la licenciatura), y la desvinculación
de la UNAM con el CENEVAL. Además, y dado que los poquísimos acuerdos logrados
en el Congreso del 90 no se habían (han) cumplido, se demandaba la realización
de otro pero que sí fuera resolutivo y que transformara a la universidad (sus
estructuras de poder, académicas, distribución de recursos, etc.) Coherente con
ello, también se demandaba la eliminación de todo el aparato represivo y el
desmatelamiento del equipo de espionaje que recién se había instalado.
3.- ¿En que fecha terminó (y cómo) la huelga?
La huelga terminó el 6 de febrero de 2000 con la
ocupación políciaco-militar de la Universidad y con la encarcelación de más de
mil universitarios. Desde luego que fue la culminación represiva de todo un
proceso, creo que iniciado desde agosto de 1999 y que buscaba terminar con la
disidencia de una manera “pedagógica”. Esa ocupación fue transmitida en cadena
nacional, y por ello es la que más se menciona, pero la represión siempre
estuvo presente, aunque con diversas dosis: amenazas de muerte por medio de llamadas
telefónicas a altas horas de la noche, hostigamientos, secuestros, violaciones,
sabotajes, porrismo, infiltrados, etc. fueron los eventos cotidianos que
prepararon el terreno y que fueron desgastando a los estudiantes. Sumado a
ello, los medios electrónicos y la prensa escrita se lanzaron en una campaña
sin precedentes para denostar las causas del conflicto y generaron un clima
propicio para la aceptación pública de la represión. Nos queda claro que fue el
cuadro de aplicación de la guerra de baja intensidad.
4.- En ese momento final, ¿qué reivindicaciones
defendía ya el CGH?
Se podría decir que formalmente, con algunas
pequeñas modificaciones, el pliego petitorio era el mismo, pero los que
participamos no. Hubo un ensanchamiento de nuestra visión inmediata. Ya no sólo
era la universidad la que había que defender y cambiar, sino que luego de tanto
tiempo, se llegó a la conclusión de que el
xi
problema es estructural, aunque claro, no todos
concluimos lo mismo, pues algunos salieron expulsados, desmoralizados o
asqueados de todo lo que sonase a política.
5.- ¿Cuáles fueron los principales momentos
políticos de la huelga? Esto es, cambios de orientación, de dinámica, etc.
El primero creo que fue cuando se dio la primera
represión masiva, por allá de agosto (si mal no recuerdo), porque hasta ese
entonces el gobierno de la ciudad había mantenido una cierta neutralidad. Digo
que fue importante porque nos colocó frente a la posibilidad real de sufrir en
carne propia esa represión, cosa que no siempre nos había quedado clara. Luego
vinieron las declaraciones de Zedillo acerca de la necesidad de buscar un
consenso para poder hacer valer el Estado de Derecho, entre líneas, la justificación
‘democrática’ del uso de la violencia estatal. De manera muy cercana en el
tiempo, se lanzó la llamada Propuesta de los Eméritos de solución al conflicto,
misma que fue rechazada, porque postergaba la solución cabal del pliego
petitorio una vez reiniciadas las labores universitarias en un espacio muy
similar al Congreso del ‘90, pero mucho menos resolutivo que éste (ja!). Dado
que Barnés no pudo echar a andar la iniciativa zedillista, y dado que el
proceso electoral del año 2000 ya estaba en marcha, tuvo que renunciar, y al
hacerlo se abrió una etapa de incertidumbre pues no se tenía claro qué seguía,
por ello cuando designaron a De la Fuente, su imagen y su discurso dieron la
impresión de que la vía represiva se alejaba, porque inmediatamente convocó al
diálogo con los más diversos sectores, e incluso llegó a presentarse frente a
la delegación del CGH en el Palacio de Minería. Parecía que finalmente el
conflicto se iba a resolver por medio del diálogo, sobre todo porque se
firmaron acuerdos el 10 de diciembre de 1999, y en ellos se rechazaba la
violencia como forma de solución. Luego vino el rompimiento del diálogo, el
cambio de año, el anuncio del plebiscito y su realización, así como la
respuesta estudiantil: marchas, una consulta, y el repudio al plebiscito.
Finalmente, el ofrecimiento zedillista se hizo realidad: el plebiscito
justificó la posterior ocupación policíaco-militar. Yo creo que siempre se tuvo
en la mira la vía represiva, y que la careta dialoguista del nuevo rector fue
el disfraz perfecto para poder llevarla a cabo, pues no hay que olvidar que le
hace a la psiquiatría. Tal opción mataría varios pájaros de un tiro: se
acabaría con la huelga y se lanzaría un mensaje hacia todos los movimientos
sociales que pretendieran defender sus derechos.
6.- Al INTERIOR de la huelga se vivieron
simultáneamente VARIAS huelgas, ¿cuáles fueron estás? y ¿a cargo de qué
sectores estudiantiles?
Debo decir que se me hace difícil poder ubicarlas
así, pues hay varios mapas que se pueden hacer para orientarse dentro de ese
animal que fue el CGH. Uno sería a partir de la participación, por ejemplo, del
género; otro a partir de las diferentes asambleas; otro más a partir de la no
tan grata nomenclatura que los medios nos asignaron, la zoología fantástica
cegeachera: moderados, ultras y megaultras. En fin, lo que se me hace
importante es que desde las diferentes vivencias de cada uno hubo cambios a nivel
de conciencia, de participación, de actitudes frente a la realidad, frente a la
familia, los amigos, la academia, etc. Se me hace que fue un experimento
colectivo, aunque no conscientemente gobernado, que rompió con muchos controles
sociales comunes, y por ello alguien la llamó la huelga cimarrona. Por ejemplo,
para muchas estudiantas representó un salto hacia adelante, porque rompieron
con la imagen familiar tradicional y paterna, con el control de sus novios o
simplemente con las actividades cotidianas que supuestamente ‘deben’ ser
realizadas por las mujeres; obviamente eso implicó también una respuesta por
parte del género masculino, pues debía responder a ese cambio de actitud. En lo
político también se dio esa participación, pues muchas veces las que llevaban
iniciativas fueron las mujeres. Lo que te digo es a grandes rasgos, sin
importar asambleas, edades o corrientes. Ese fenómeno estuvo presente por
doquier.
En cuanto a las diferentes asambleas, me parece que
ahí sí es más clara la diferenciación, pues, por ejemplo, los estudiantes de
bachillerato tuvieron que enfrentarse, además de a las actividades diarias
(como el brigadeo, las guardias y el hostigamiento porril y policíaco, más
acentuado porque sus escuelas están ubicadas a lo largo y ancho de la zona
metropolitana), a la tutela paterna y debieron hacer valer sus ideas, muchos
fueron literalmente corridos de sus casas ‘por andar de revoltosos y flojos’,
para ellos la huelga se convirtió en su familia, en una forma de vida, diría
que en su comunidad. De esto último no escaparon los que estaban en la
licenciatura, pues también experimentaron ese apego y solidaridad colectiva,
aunque muchas veces modulada por las diferentes corrientes políticas. Las
escuelas periféricas (Escuelas de artes y ENEP’s) vivieron algo parecido a los
bachilleratos, en la medida que están dispersas, pero me parece que ahí
xii
la diferencia la marcó el hecho de que pudieron
interactuar de manera directa con los vecinos de sus escuelas, prestándoles
algún servicio o asesoría, por ejemplo, en Cuautitlán hasta regalaban la leche
de los establos y atendían a los animales de los lugareños. En la ENAP y en
Música se impartieron cursos para niños. Los que se encontraban en CU también
participaron de esa manera, pero por ser lo que es, los que estaban en CU creo
que sentían una mayor responsabilidad. Me parece que ahí fue desde donde se definieron
las diferentes medidas a seguir. Sí, las asambleas del bachillerato pesaron, y
también las de las escuelas periféricas, pero el núcleo de la huelga lo
representaron las asambleas asentadas en CU.
En cuanto a la participación política en sí, hubo
gran diversidad, a pesar de las etiquetas que nos asignó la prensa electrónica.
Grosso modo se puede entender el por qué de esa nomenclatura, pero yo diría que
los llamados megaultras por sus ‘propuestas contundentes’ y su ‘acción directa
y violenta’, en muchos otros aspectos actuaron como el más conservador, por
ejemplo, en cuanto a las relaciones de pareja donde podían ser muy machistas,
diría que en esos aspectos eran megamoderados; y al revés, algunos de los
supuestos moderados hacían cosas que desde mi punto de vista eran más radicales
que los de la mega, por ejemplo, la idea de que para realizar cambios de largo
plazo es necesaria una correcta proporción entre la práctica y la acción, que
hay que afinarlas dialécticamente. Pero debo decir que ignoro hasta qué punto
esto que digo fue generalizado, pues sólo puedo contar lo que yo vi.
Otra fue la huelga política. Había corrientes que
ya tenían visiones formadas, y que fueron importantes en el estallamiento y
consolidación de la huelga. Podemos decir que eran (y son) la clase política
estudiantil. Era el sector con más experiencia, pues ya se habían enfrentado a
las actividades concretas de una huelga: guardias, rondines, volanteo, brigadas
de información, boteo, hacer carteles, etc. así como al debate político en sí:
la lucha por el control de las asambleas, las comisiones, los discursos, la
propaganda y la asamblea general. A esas actividades casi todo mundo le entró,
aunque con diversos grados de participación, pues algunos sólo podían ir a
hacer guardias, o cocinar y no se quedaban a las asambleas, menos aun iban a la
plenaria, que era donde se decidía qué respuestas se darían frente a los medios
o las autoridades. Hubo entonces una especie de especialización de funciones:
por un lado, los que hablaban en las asambleas y por otro, los que hacían que
materialmente fuera posible (en términos de comida, seguridad y boteo). Los que
iban a las asambleas y sobre todo a la plenaria lograron hacer contactos con
compañeros de otras escuelas y facultades, lo que después derivó en una
ampliación de visión, pues ya se tenía el contacto directo con alguien que era
diferente, aunque me parece que ello ocurrió muy al final de la huelga y por
ello no podemos saber qué hubiera pasado si esos nexos se hubieran consolidado.
Quizás las expulsiones se hubieran minimizado, o quizá también se hubieran
rotado las asambleas...
Hubo otros efectos que también se vivieron pero que
me parece fueron más generalizados: el rechazo a las jerarquías, por ejemplo,
lo que se plasmó en la frase: irreverencia nuestra dirigencia. Ello explica la
idea de que no había líderes, la rotatividad de funciones, e incluso el
enfrentamiento familiar. Acá es donde se ubica el rechazo a los grados
académicos como forma de convencer, e incluso generó en varios la desconfianza
hacia los profesores, pues éstos no actuaron de manera coherente con sus palabras
y así perdieron autoridad moral.
7.- ¿Cómo evolucionaron estos sectores a lo largo
del tiempo?
Parte de la respuesta ya fue dada antes. Pero
profundicemos. Las corrientes se dedicaron a lo suyo: disputar sus posiciones y
el control de la asamblea general. Durante la huelga nunca les preocupó que los
estudiantes se fueran formando política, académica o socialmente; exigían
lealtad partidaria a sus posiciones y rechazaban casi cualquier postura crítica
o autocrítica; sustendados en un cierto amiguismo pretendían atraerse adeptos
que pudieran levantar y defender sus posiciones frente a las asambleas, y en
caso de no ser así se dedicaban a etiquetarlos y denostarlos verbalmente. Creo
que eso fue el germen que posibilitó el que se dieran expulsiones masivas, y
que muchos estudiantes se alejaran de la participación pues se asquearon de la
política.
Ya dije que muchos estudiantes se enfrentaron a las
estructuras patriarcales, pero hay otros aspectos que no he mencionado, y que
estuvieron presentes: la experimentación con las drogas y el alcohol. Como
medida general se optó por vetar su consumo, pero lo cierto es que muchos
recurrieron a ellas para poder soportar el desgaste físico o psicológico que
representó sostenernos 10 meses en huelga.
Respecto de los estudiantes de bachillerato
principalmente, aunque también a una buena parte de los de licenciatura, se
dijo que pertenecían a la generación X por su carencia de ideales, su
valemadrismo o su
xiii
apatía, pero la huelga demostró que esas etiquetas
eran a tal punto falsas, que muchos de ellos se involucraron en dinámicas más
comprometidas, como las caravanas a zonas indígenas, populares o campesinas;
las protestas altermundistas frente a los foros económicos mundiales; y por qué
no decirlo, a algunas de las bases sociales que respaldan a varios movimientos
guerrilleros clandestinos o no. Muchos siguen embarcados en proyectos como
esos; otros más armaron discusiones colectivas para entender qué había pasado y
qué había que seguir haciendo; unos más, al sentirse completamente fuera de
lugar, abandonaron sus estudios y se volcaron al trabajo social; otros más
siguen haciendo un cierto activismo que los satisface pero que ha dejado de
lado la visión global y sólo se hace sentir en momentos coyunturales como las
elecciones para consejeros universitarios; otros, de plano deprimidos y
agobiados porque no se encuentran a gusto con la vida previa que tenían, de
manera que no se reconocen en lo que fueron, han abandonado sus estudios y
navegan hacia donde las coyunturas los lleven. Otros más fueron sorprendidos
por nuevas responsabilidades y debieron asumirlas, con todo lo que ello
implica. En fin, que hubo una diáspora. Pocos, realmente pocos, de los que
conocí en la huelga regresaron a las actividades que tenían antes de ella.
Como experimento, creo que la huelga representó una
coordinación colectiva concreta, la praxis que muchas veces le falta a los
teoricistas del cambio social. Pero, en la medida en que la gran mayoría era
inexperta, fue víctima de las disputas de las corrientes. Lo poco del quehacer
político que aprendimos fue a pesar de ellas. Esa inexperiencia fue tanto
virtud como limitante, pues de haber sabido todo lo que hoy sabemos, la huelga
hubiera evolucionado de una forma diferente. Creo que se hubieran echado a andar
propuestas mucho más trascendentes, como por ejemplo, las autogestivas, mismas
que hubieran configurado escenarios muy diferentes: cambios en las estructuras
de poder universitario, pero sobre todo en las formas de aprendizaje, ya sea
individual o colectivo. Nuevamente, no sé si lo que digo es generalizado, pero
con matices y todo, aprendimos que la universidad no es todo, que hay más mundo
afuera, como dirían los zapatistas; concluimos que la gran tarea a enfrentar es
la de una transformación civilizatoria en múltiples niveles.
Y ya hablando de los aprendizajes concretos,
inmediatos, de mi esfera de influencia, o sea los que a mí directamente me
ocurrieron al transcurrir de la huelga, pero que no sólo me afectaron a mí,
sino a varios más, puedo decir que nos imbuimos en discusiones
teórico-prácticas sobre la transformación social, la utopía, las diferentes
experiencias históricas de cambios sociopolíticos, como el socialismo real y
las luchas latinoamericanas. Intentamos romper con el sectarismo académico (y
político), pues los que eran de humanidades empezaron a leer textos científicos
y viceversa: discutimos sobre política, historia, sociología, matemáticas,
literatura, música, ecología, redes, complejidad, termodinámica, etc. y
tratamos de hacer analogías con los fenómenos sociales. Nos empapamos de
experiencias hermanas de latinoamérica y de México, aunque siempre quedan
muchas lagunas por llenar: conocimos un poquitín de los movimientos
estudiantiles argentinos, chilenos; de los movimientos de liberación nacional
de centroamérica en los ochentas; del movimiento zapatista y el de los Sin
Tierra de Brasil; las intensiones imperiales norteamericanas en cuanto al ALCA,
el Plan Puebla-Panamá, el TLCAN... La huelga fue un hervidero de ideas, un
espacio que congregó a muchos luchadores sociales, no sólo estudiantiles, pues
conocimos a personajes que habían participado políticamente en diferentes
épocas y con diferentes fines... aunque todo lo anterior, claro, nunca lo
quisieron ver los medios electrónicos. O tal vez sí y por eso hicieron todo lo
posible por distorsionar lo que nos ocurrió y presentar sólo las
confrontaciones internas, que las hubo, pero que no fueron lo único que
ocurrió. También intentaron mostrarnos como seres incapaces de pensar y decidir
por nosotros mismos, de estar manipulados por grupos sociales y políticos con
intereses para nada académicos...
nada más falso. Fue a partir del acercamiento de
grupos como el Frente Popular Francisco Villa, la Central Unitaria de
Trabajadores, diversos sindicatos obreros (entre ellos, por supuesto, el
STUNAM), y otros más que pudimos ensanchar la corta visión estudiantil en
cuanto a las problemáticas sociales nacionales, pero de ahí a que ellos nos
manipularan hubo una gran distancia.
La duración de la huelga tuvo efectos que no se
ven, pero creo que de largo plazo. Ya dije que muchos no volvieron a ser los
que eran... y por tanto sus aspiraciones, intereses, expectativas
profesionales, futuro laboral, deseos y esperanzas fueron trastocados. Por ello
muchos siguen deprimidos pues han comprendido que el orden social es
excluyente, y que la propiedad privada hay que abolirse; siguen deprimidos
porque la forma en que terminó la huelga y el regreso a las labores académicas
cotidianas marcaron una diferencia abismal entre los que vivimos la huelga y
los compañeros que simplemente se fueron a esperar a sus casas a que “se
resolviera el conflicto”, porque hay que recordar que la gran mayoría de la
llamada comunidad
xiv
universitaria ni siquiera participó en el
plebiscito, pues ocurrió como en todas las elecciones: ganó el abstencionismo.
¡Ni siquiera pudieron acudir a votar para que nos reprimieran y se levantara la
huelga! En fin, el caso es que muchos de los que sufrimos la huelga desde las
guardias y las barricadas, y no tan sólo desde las asambleas, abordamos de
manera diferente los procesos de enseñanza-aprendizaje; la idea clásica de la
educación tradicional donde el maestro es el que sabe y el alumno el que tiene
que aprender fue borrada y de plano le entramos a algunos experimentos
autodidactas... y visto de manera global, holística, pues alguien citó a
Freire: ‘todo hecho pedagógico es político y viceversa’. De ahí que ya no
podamos hacernos los desentendidos cuando un profesor que imparte cátedra ocupa
cierto cargo de poder dentro de la estructura universitaria... la conclusión es
casi directa: existe la impostergable necesidad de cambiar las estructuras
académicas universitarias, pero eso no se logrará si no hay transformación real
y de fondo de las formas de gobierno, que formalmente son laicas, pero
irremediablemente corresponden a la edad media. Es así que el congreso
universitario fue repensado con esa visión, una visión de largo plazo y la idea
de que el cambio civilizatorio pasa, a no dudarlo, por el cambio de los
espacios de conocimiento como son las universidades...
pero se nos acabó la huelga. Una vez que regresó la
‘normalidad’, para muchos la coyuntura y el manifestar su inconformidad se
volvió prioritario y ese hervidero de ideas-personas no pudo consolidarse en
una estructura de coordinación más estable. Fue como eliminar el lugar donde se
dieron todas esas interacciones... pero las ideas y los individuos seguimos
ahí, tratando de generar nuevos espacios en nuevos tiempos...
8.- ¿En qué ha quedado la idea, plataforma básica
de lucha, del Congreso Universitario?
Pues, como ya decía, muchos de nosotros fuimos
aprendiendo sobre la marcha, y por ello cuando se levanta el pliego petitorio
incluyendo la realización de un congreso, pues ni idea de qué se trataba. Creo
que eso le paso a la gran mayoría del estudiantado, porque hay que recordar que
la huelga estalla gracias a la labor de agitación de las múltiples corrientes
estudiantiles existentes en ese momento, algunas de las cuales cuentan con
elementos que participaron muy de cerca, no sólo en el Congreso de 1990, sino
que incluso estuvieron participando en la huelga del CEU, en 1986-87. Es decir,
la demanda del Congreso inicialmente sólo los grupos políticos la entendían más
o menos lo que se estaba demandando, aunque a la postre, creo que sólo de
manera muy parcial y muy corta, pues en algunos documentos que circularon en la
huelga plasmaron las ideas que tenían en mente en cuanto al congreso, y
francamente, todas ellas me parecen acertadas, pero sin una visión de largo
plazo. Por ejemplo, y creo que eso responde un poco la pregunta, se elaboró una
lista de demandas generales, misma que se dio en llamar la ‘plataforma de lucha
del CGH’, y que se pretendía poner en la mesa de la discusión una vez que se
lograra el congreso y que se cumpliera el pliego petitorio. En esa ‘plataforma’
se incluían ideas como las siguientes: eliminación de los torniquetes y
enrejados de los bachilleratos, democratización de la universidad, la defensa
del proyecto original del CCH (que contemplaba diez planteles y no sólo cinco),
la transformación de la ley orgánica, el replanteamiento de la autonomía
universitaria, etc. pero en ningún lado se especificaba para qué y en qué
sentido hacer los cambios. Claro, se sobreentiende que con alguna visión ‘de
izquierda’, cualquier cosa que eso signifique, y entonces el problema radica
ahí pues el término ‘izquierda’ abarca una gran diversidad de visiones, muchas
contradictorias, pero no sólo políticamente, sino hasta llegar a los golpes,
como exponencialmente magnificaron los medios.
Se trabajó un poco en la huelga al respecto, pues
hubo un ‘precongreso’ donde se abordó la discusión colectiva de varios temas;
hubo las mesas de análisis siguientes: reforma académica y pedagógica, formas
de gobierno, relación universidad – sociedad y financiamiento universitario. De
ahí surgieron varias propuestas generales, pero se esperaba afinar un poco más
las propuestas en otros espacios previos a la realización de un congreso. Es
decir, las propuestas están pendientes de la realización de un evento y las
ideas concretas en torno a la transformación universitaria, valiosas porque han
surgido a partir del trabajo estudiantil y muchas veces bajo hostigamiento y
bloqueo de las autoridades, se limitan a la toma de cubículos, una que otra
cafetería, algunos proyectos culturales como clases de baile, pintura, música,
reproducción de materiales didácticos, proyecciones de cine, denuncias de las
agresiones porriles, etc. cosas que uno podría pensar que son ‘de subsistencia’
para el activismo estudiantil, pero uno no puede plantear la transformación de
la universidad únicamente a partir de ellas, pues cotidianamente se hacen
cambios a lo largo y ancho de la universidad que apuntalan un proyecto
excluyente, sectario y elitista. Ahí están las modificaciones al estatuto del
personal académico, la desaparición de dependencias y programas universitarios
que no cumplen con los requisitos ‘de excelencia’, el constante bloqueo de
proyectos académicos por motivos políticos y no académicos, etc. No hay un
trabajo estudiantil coordinado que vaya encaminado a la participación dentro de
xv
un congreso, ya sea el planteado por el rector, u
otro espacio similar a conquistar, pues, como varias veces han declarado
diversos ‘dirigentes’ estudiantiles: “el CGH sólo tiene fuerzas para boicotear
un congreso amañado por las autoridades”. Lo cual refleja las expectativas,
pero también las deficiencias de las propias fuerzas y capacidades. En fin, me
parece que para los grupos estudiantiles medianamente organizados la
participación en un congreso es meramente de contragolpe defensivo y por ello
no abren las discusiones necesarias al respecto, y así, creo que en caso de
realizarse otro congreso, sus propuestas las harían de llenos de buena fe y
basados en lo que se les ocurra en el momento.
Ante estos acontecimientos, ¿cuál fue mi actividad?
Realmente muy pequeña, aunque sí puedo decir que muy acorde con mi conciencia
social independientemente de que no tuviera consecuencias. Apenas comenzada la
huelga estudiantil en dos o tres reuniones que se hicieron con diversos
miembros del personal académico de diferentes centros académicos, reuniones
efectuadas en la Facultad de Ciencias, propuse que el personal académico de la
Universidad apoyara incondicionalmente la huelga estudiantil que comenzaba no
sólo porque me parecían justas sus reivindicaciones sino incluso porque
políticamente, primero, se formaría un muy amplio frente universitario compacto
que obligaría a la Rectoría a ceder rápidamente a las demandas estudiantiles
con lo que la huelga duraría poco tiempo; segundo, porque me parecía obvio que
sólo siendo un leal aliado del movimiento estudiantil el personal académico
podría entonces intervenir en la redefinición de las reivindicaciones que se
exigían a la rectoría... ¿cómo decirlo?, "sólo el que se la juega con
integridad y sinceridad en la lucha social concreta con un aliado puede
entonces influir en sus planteamientos y decisiones"... porque, en última
instancia, la verdad es que transformar la Universidad para que vaya siendo
coherente con una nueva y mejor civilización debe de ser labor de todos... o no
habrá cambio. Por supuesto, no tuve ningún éxito en mi proposición... la
conciencia social del personal académico, excepto honrosas minorías, deja mucho
que desear pues muy anclada anda en la defensa de derechos y prerrogativas
corporativas personales. En fin, así fueron las cosas que pueden resumirse en
lo que en público expresó, en Asamblea del Personal Académico de la Facultad de
Ciencias, cierto miembro del mismo: "en esta huelga estudiantil hay dos
extremos, uno lo representa el Rector Barnés en contra de las demandas
estudiantiles, el otro extremo lo representa Flavio Cocho a favor total de las
demandas estudiantiles... y nosotros, el personal académico de la Universidad,
estamos enmedio de los dos extremos". Sí, exactamente eso pasaba, no tengo
aquí ya nada más que añadir... y si he insistido demasiado en el insólito
movimiento estudiantil del CGH es porque en sí mismo es, a mi juicio, un
magnífico retrato de lo que es socialmente por dentro la Universidad.
¿Qué más decir en esta ya larga
"autosemblanza" de mí mismo? Únicamente expresar que con un énfasis
cada vez mayor en mi vocación literaria, sumergida en la conciencia social de
un soñar con un futuro mundo mejor para todos, pienso seguir adelante en la
última parte de mi vida... Sé que no voy a llegar a ver realizada la nueva
civilización con la que siempre soñé pero creo que luchar siempre por su
realización ya es, en cierta manera, empezar a vivirla.
FLAVIO COCHO GIL
xvi
PRÓLOGO
"¿Qué es la perversión? Los mansos y los
débiles dicen que es una desviación patológica, de hábitos e instintos que
finalmente llevar pueden a la aniquilación del perverso, y con ésta a aquellos
que domine. ¡Pero también es fortaleza!, ¡un desviar instintos desviados pero
naturales sin contemplaciones ni lástima para nadie!, no ser perverso es ser
débil, pequeñajo ante la vida, y la debilidad ha de extinguirse para que
perdure lo que, en el interés propio, no duda en hacer añicos a los demás. ¡Lo
perverso es cualidad de los más fuertes sin telarañas éticas adormecedoras!, lo
perverso es un paso hacia arriba en la evolución de la especie humana, un
arrimarse al fin de la historia para alcanzar la excelsitud". La parrafada
anterior escribirla hubiera podido Federico Nietzsche, un capítulo póstumo
hubiera podido ser de aquella obra egregia suya Más allá del bien y del mal.
Pero no, ¡esa anterior parrafada la concebí y escribí yo!, y, lo que son las
cosas, precisamente porque profesando una ideología de extrema izquierda ello
me llevó a ser humanista. ¡Parece una contradicción! Voy a tratar de
explicarme: cuando se sueña radicalmente con una civilización a la medida del
bienestar y felicidad de todos y cada uno de los seres humanos, ese mismo
sueño, entonces vuelto pesadilla, nos lleva a preguntarnos por qué la
civilización real, actual, la que sufrimos, es en todo la antípoda de nuestra
bella utopía imaginada. Entonces viene la necesidad de explicarse esa
contradicción entre la idea bella y la fealdad de la realidad... y como nadie
puede cabalmente explicar nada sin comprender a fondo lo que se analiza, a
pesar de que le cause repulsión, se intenta, ¿cómo diré?, "meterse
internamente en el pellejo de lo que se rechaza y juzga para comprenderlo a
cabalidad" pues para erradicar algo que consideramos maligno hay que
hacerlo en profundidad, haciendo a un lado las apariencias y superficialidades
externas.
Proceder en mis análisis, como antes dije, me llevó
en línea recta a definir la perversión, pues es tanto como hablar de la
civilización que hoy sufrimos, de allí la parrafada con la que al iniciar este
prólogo la caracterizo. Civilización actual es su nombre, perversión su
apellido y si, como en los pasaportes, hubiera que mencionarle alguna seña o
‘lunar particular’ diríamos: "enferma grave de capitalismo". Pero ese
tipo de enfermedad tiene muchos ropajes y caretas, ¡por eso es grave!, unas veces
es una perversión teatral pues juega comedia para mejor engañar a todos en un
baile de máscaras en donde nadie es lo que parece, pues engañar al prójimo para
mejor desvalijarlo es el dios tutelar de esa civilización; otras veces más es
una perversión de relatos imaginados y fantasiosos, en un intentar lavarle el
cerebro a la especie humana para que convencida ande de que si bien no vive el
mejor de los mundo al menos sí, al menos, habita el menos malo de los posibles,
lo que es un buen método para crear domesticados rebaños. Y, en fin, aún hay
ocasiones en que la perversión capitalista se vuelve "ensayista y
filósofa" queriendo seudointelectual y doctrinariamente "justificarse
racionalmente" pues no hay civilización que no se quiera autojustificar
ante la historia y no pretenda concebirse la meta y fin de ella. Claro está que
estas tres perversiones anteriores se aglutinan y encuentran coherencia en
torno, como dicen los clásicos, a muy injustas estructuras económicas parteras
de todas las desigualdades e injusticias sociales que son el esqueleto de
todo... pero los humanos sufrimos las consecuencias del todo y, en particular,
de las perversiones de las que he venido hablando.
¡Tres perversiones como tres Gorgonas! Hay que
combatirlas si queremos contribuir a que algún día llegue esa mejor
civilización que deseamos. Titánica tarea en la que deberíamos atacar al
unísono desde los más diversos frentes para tener éxito. En lo que a mí
respecta quiero aquí, lector, en el libro que a continuación leerás,
intelectual y literariamente, "atacar por los filos" de lo que se
desea erradicar, si hay pues tres perversiones básicas –perversión teatral
engañadora, perversión de relatos de falsas realidades como detergentes de
cerebros, perversión al deformar y envilecer todo lo que es pensamiento y
raciocinio para, a la manera sofista, demostrar que es "casi un
paraíso" el degradado e injusto mundo social en que hoy vegetamos–, en esos
mismos niveles atacaré en los escritos que siguen. Voy a tratar de explicar
cómo:
1
La primera parte del libro es un drama teatral.
"La Troika Fantástica", que habla un poco de lo que son los
sostenedores, medianos y no medianos, pequeñajos o elevados, de la civilización
actual. Está estructurada a la manera de lo que se ha llamado "el Teatro
del Absurdo" pues absurdos son los entes que describo. Es un drama
irónico, sardónico, que hace ver lo ridículos que son los apoyadores del mundo
que sufrimos... y esto porque el ridículo a veces es más incisivo que sesudas
críticas intelectuales.
La segunda parte del libro son relatos de fantasía
que se vuelven parodias de la realidad presente aun cuando mucho varían de una
a otra pues mi manera de escribir nunca fue lineal. Hay un "Tríptico con
Tres Dedicatorias" en donde en su primera tablilla aparece "El
Príncipe de este Mundo" que, con sabor medieval, se pitorrea y aprovecha
de la ambición humana, del imbécil querer Ser y Poder. La segunda tablilla, la
central del tríptico es verdaderamente una visión muy adusta y seria, "Cómo
Volvió a Hablar Zaratustra", desentierro a Nietzsche para que a través de
Zaratustra recorra la civilización actual y la juzgue... un juicio que parece
una mortaja. La tablilla final con que se cierra el tríptico permite que vuelva
a las andanzas una pareja literaria, nuevos Don Quijote y Sancho, que hace años
creé periodísticamente ...son un Diablo Cojuelo que descubre y analiza todo,
pero que también pontifica sobre lo que deberíamos ser y hacer para desembarcar
en un mundo mejor. El colofón de esta segunda parte la pone un relato teatral
de sabor mitológico bichero... lo digo porque en ese relato lo que las
divinidades crean y hacen actuar son bichos, una "Realidad Bichera".
Bichos, sí, digamos cucarachas, una especie que pudiera heredarnos a los
humanos con mayor dignidad que nuestra especie pues finalmente lo que hemos
creado es una civilización de pesadilla... a través de esos bichos nos critican
supuestos dioses mitológicos.
Paso ahora a la tercera parte del libro. En las dos
partes anteriores desfiló lo ridículo, lo irónico incluso sardónico, lo
fantasioso tanto a lo Diablo Cojuelo como también tragedia medieval e incluso
relato aventuresco y mitológico de bichos más dignos que los humanos. Todo ello
para exhibir, desde muy diversos filos y facetas lo torcido de solemnidad y
partera de todos los sufrimientos que atenazan a nuestra especie, la
civilización capitalista. Pero toca entonces el turno a intentar entender los
motivos y razones íntimas de tan grave dolencia de los humanos, tratando además
de definir algunas vías hacia el futuro, un estudio que yo trato de emprender
con dos ensayos, con los que termina el libro: "Sobre Malentendidos y
Farsas" y "Pasado, Presente y Futuro". Et c’est tout! Como dicen
los galos. Zarpemos pues en la lectura del libro...
El AUTOR
2
LA TROIKA FANTÁSTICA
(ZOOLÓGICO EN TRES JAULAS)
ELENCO:
En orden de aparición:
LA VOZ: Nada menos que... ÉL, EL INCREADO, que
termina siendo muchas voces.
Después, vienen COSAS y ENTES:
(I) COSAS:
PIRINOLA.- La madre de todas las pirinolas, emblema
heráldico de MÍ, MÍO.
YOYO.- Juguete antiguo, paradigma del Ego, Yo.
CANICAS.- Las arrastran, Pirinola y Yoyo, por donde
les da la gana.
LA ANTORCHA.- Corazón heráldico de los
desmantúrgicos.
(II) ENTES:
GRANDÓN.- Miyoyo de lujo que, a la postre, resultó
desmantúrgico.
EL PROFE.- Miyoyo de medio pelo.
DISCRI.- Un energúmeno, es disidente, terco como
una mula.
CANICA.- Bajito, humilde, pero miyoyo.
GUAR.- Ser canino, muerde, es queferiondo.
EL LIC.- Un brazo (mejor dicho, tentáculo) de la
Ley. Es queferiondo.
REPO.- Un avatar de El Lic, reportero, queferiondo.
EL MAESTRO.- Queferiondo, pero muy a pesar, avatar,
superado, de El Lic y Repo.
3
LA TROIKA FANTÁSTICA
"EL AMANECER DE LOS MIYOYOS"
(Preludio)
Se levanta el telón. Hay oscuridad total, sólo se
oyen ruidos mezclados, sin ritmo ni armonía, se diría que en lucha mutua. Unos
graves, otros agudos y estridentes, todos de diferente intensidad. Se antoja el
caos, esas dispersiones y negruras que anteceden al alba, a algo más organizado
y visible. Algo empieza a cambiar, en lo sonoro. El caos acústico, sin
desaparecer del todo, se va apaciguando como, en contrapartida, dando a luz a
dos sonidos que van in crescendo, aumentado e imponiéndose. Uno parece como
producido por un violín, es agudo y vibrante, la sensación se tiene de que
grita: "¡¡¡Mi... mi... mi!!!" El otro es grave, casi gutural,
tonante, como generado por trombón, se antoja dice: "¡Yoyo... yoyo...
yoyo!" En un inicio ambos sonidos están algo separados en el tiempo pero
se van más y más acercando hasta volverse un estrecho dúo, ¡agudo, grave,
agudo, grave!, que exclama: "¡Miyoyo... miyoyo... miyoyo!"... Sí,
‘miyoyo’. Y es que, como dice la Biblia, en el principio fue el Verbo, en
último análisis el sonido, eso creó todo. Y, aquí, creando está a los
‘miyoyos’. Pero tal parece que allí hay algún UNO, INCREADO, CREADOR, pues, no
sólo en el escenario sino también en techo, piso y paredes de la sala del
teatro, surge la voz tonante, firme, llena de autoridad. Exclama: "¡Que se
acabe el caos libertario, venga el orden y la disciplina! ¡Que surjan los
miyoyos!... A mi imagen y semejanza, ¡Mí y para yo!"
Se hace entonces en el escenario una paulatina
claridad. Los sonidos caóticos de fondo no desaparecidos totalmente, cambian de
curiosa manera, se acompasan como obedeciendo diligentemente a otros, algo así
como "lo que hace la mano hace la trás" de nuestros juegos
infantiles. Como si allí hubiera llegado la obediencia y a los obedientes se
les atenuara, como pisándolos. El gran sonido dual, ‘miyoyo’, se impone, en
cambio, totalmente y de repente, cesa. Cesa porque se ha transformado en algo
visual, ahí está en el centro del escenario. ¿Qué es ese "algo
visual"? Parece un artilugio de juguetería. ¡Gepetto jugando, no a crear a
Pinocho, sino a construir esos juguetes raros de aquel país en donde Strómboli,
el titiritero, llevaba a niños desviados para volverlos pollinos! Ya decían los
griegos que los seres vivos son juguetes de los dioses. En fin, el caso es que
del techo del escenario cuelga una gran pirinola que, de tanto en tanto, gira
sobre sí misma, como queriendo decir: "no me importa más que ser mi ser, girar
en torno a Mí".
De esa curiosa pirinola, aún cuelga otro juguete,
actual pero tan antiguo como la historia, un yoyo, que sube, baja y vuelve a
subir, siempre a lo mismo, "a YO", retornando incesantemente. Pero,
¿qué es lo hay en el piso del escenario?... ¡Ah!, claro, era de suponerse
cuando hay juguetes así: canicas, esferitas de cerámica, de vidrio, de lo sea,
que ahí yacen dispersas, modestas, como no queriendo estorbar. ¡Es natural!,
¿por qué?...
Porque es lo que queda en la vida, aplastado y
disperso, cuando en las alturas reina el gran y redondo pirinolo que sólo gira
para él, sustentado abajo en su ser íntimo por un desaforado yoyo, el culto al
yo personal.
El caso es que la Gran Voz, tonante, avasallante,
se vuelve a escuchar: "Tú Pirinola, mitad de un miyoyo, impondrás La Ley,
a todos obligarás a defender ‘lo mío’, caiga quien caiga de los demás. Tú,
Yoyo, la otra mitad de un miyoyo, serás La Ley. ¡Todos tienen que pensar en su
Yo, nunca en los demás! Ustedes, Canicas, ¡hierba, polvo, arena, lo que se
apisona para edificar!, han de obedecer al miyoyo... pero, ¡seré generoso!,
algo os concederé: aun siendo canicas, siempre buscaréis ‘lo mío y ser yo, yo,
todo para mí’, ¡lucharéis también por ser miyoyos!, aun si por ello otras
canicas dolientes bien se quejaran". La Voz cesa.
Ha quedado todo quieto. Pero algo cambia, se
empiezan a mover las cosas. Y es que empieza a hablar la Pirinola. Se inicia el
preludio de la farsa teatral humana.
PIRINOLA. ¡Qué bien giro en torno a MÍ, a lo MÍO,
vueltas, movimientos, estoy creando, sí, recreándome! ¡Ah!... ¿estás ahí abajo,
conciencia mía, Yoyo?
YOYO. Sí, soy tu yo... ¡Yoyo... Yoyo!, ¡lo mío para
Yoyo y Yoyo para Mí! Soy tu ego. El mundo, al menos el que importa para que
haya iniciativas y progreso, tiene que ser un cultivar el YO y un defender a
ultranza lo MÍO. Vamos pues bien tú y yo, Pirinola.
4
PIRINOLA. ¿Sabes una cosa conciencia mía? Me
preocupan esas canicas de allá abajo... parecen irrelevantes, pero, ¿no
saltarán alguna vez y daño nos harán? Los pequeñajos son imprevisibles, ladinos
peligrosos.
YOYO. ¡No Pirinola mía! Son carne de cogote,
mayoría silenciosa, ¡hasta creen, en su pequeñez, ser como nosotros y eso ya
las contenta!... "yo tengo, este frijol es mío, ¿qué me importas tú?, sólo
yo", se dicen entre sí. ¡Es patético, lastimoso! Nada, Pirinola,
tranquila, a esos hasta con un frijol los tenemos controlados. ¡Este mundo es
nuestro, MÍO, de Yoyo!
[Calla Yoyo, Pirinola no dice nada. Pero se oye
entonces una voz, La Voz, que, como proclama, manda algo.]
LA VOZ. ¡En tres jaulas os quiero a todos, que este
mundo por mí creado quiero que sea como zoológico, una Troika Fantástica! En la
primera han de exhibirse los miyoyos y sus vasallos, las canicas, que quieren
imitarlos. En las otras dos jaulas, ya veremos después. Pero, por ahora, ¡que
se exhiba la primera jaula! ¡Andando que es gerundio!
[Se apaga la escena, el telón baja, es un respiro
para el público al que, de entrada, le han recetado lo que no esperaba, un
preludio digno del ‘Teatro del Absurdo’, como suele ser la vida cuando campean
los miyoyos. Pero, ¿qué fue aquello de "en las otras dos jaulas, ya
veremos después". Bueno, ya se verá. Por lo pronto hay intermedio, antes
de que comience a exhibirse la primera jaula, la de los miyoyos.]
JAULA PRIMA
"DE LA VIDA Y MILAGROS DE MIYOYOS"
ESCENA ÚNICA. CUADRO I: "MIYOYO DE LUJO"
Sube el telón. ¡Qué escena luminosa! Sí, porque
reina una intensa claridad blanquecina de tubos de gas de neón empotrados en el
techo, claridad artificial, como suelen ser las cosas en este mundo nuestro de
modernidades que galopa hacia el futuro montado en la tecnología. Parece un
lujoso salón de seminarios, pero de esos para la crema y nata de la
intelectualidad pues ahí no hay estrados ni sillas ordenadas en filas para
escuchar un orador y ni siquiera alguna de esas largas mesas de embajada para
unos quince o veinte oyentes distinguidos. Lo que hay es un par de mesas
alargadas, bajitas, de caoba, con varios ceniceros repletos de colillas y unas
cuantas tazas de café, y cinco o seis butacas de cuero que se antojan
comodísimas pues el oficio de pensar se estimula mejor cuando el cuerpo reposa
adecuadamente. Las paredes son de madera, con algunos retratos, se diría que de
prohombres de la cultura, o de la sociedad, todo ello con cierto gusto
victoriano... en fin, un salón que rezuma sabiduría, casi "suda ideas",
claro, sin duda, las de los elegidos seminaristas que ahí seguramente suelen
reunirse. A todas luces se trata de la estancia de seminarios y mesas redondas,
reducidas y elevadas, de personajes de polendas en eso de hacer trabajar a las
neuronas. Sólo dos mesitas, sí, y buenos butacones porque en los olimpos
intelectuales no se quiere cosificar a los participantes de debates de ideas, a
esos niveles hay sibaritas, que lo son porque empiezan por amar una estudiada
"uniformidad".
Lo que allí se haya debatido parece que ya terminó,
pues sólo quedan sentadas tres personas. Una de ellas peina ya numerosas canas,
viste pulida pero informalmente, sin corbata, con una coqueta chamarrita de
ante, porta una pipa en la mano izquierda y, mirando entre displicente y
sonriente a sus dos interlocutores, perora pomposamente moviendo
acompasadamente, como un director de orquesta, la mano derecha, como tratando
de indicar que lo que está diciendo es obvio... pero sólo a él se le ocurre.
Sin duda es un "grande" del pensar... lo llamaremos "Don
Gran" o para que se nos facilite fonéticamente, ¡"Grandón"! Uno
de sus interlocutores, que como su compañero debe apenas rozar la cuarentena de
años, un joven y atildado profesor, de traje y corbata impecable y con una
pequeña barba que parece anunciar que "lo suyo" es lo intelectual y
no lo manual, mira y escucha arrobado a Grandón, como queriendo absorber su
sabiduría para aumentar sus propias luces. ¿Cómo bautizarlo? Bueno... pues por
lo que sea como sea socialmente es, "El Profesor", o más
abreviadamente, "El Profe". El segundo interlocutor de Grandón es
distinto... viste pulcra pero descuidadamente, no parecen importarle demasiado
las apariencias, recostado sobre su butaca mira a Grandón con ojos
semicerrados, con cierta indefinida sonrisa que se antoja crítica. Es también
profesor como su compañero... pero de la disidencia y de la crítica; utilizando
los prefijos de ambas palabras podría convenir lo llamáremos
"Discri".
5
[Grandón habla...]
GRANDÓN. No todo lo he dicho en el seminario que
acaba de pasar. ¡YO estoy muy acostumbrado a esto, pero aun a MÍ se me escapan
a veces, pocas, las cosas!... ¿Sabéis qué omití? ¿Cómo pueden a MÍ sucederme
tales imperdonables olvidos?... Olvidé decir que ya somos cinco mil trescientos
millones de seres humanos sobre la tierra, y aún hay que añadir que cada día
nace otro cuarto de millón, ¡qué escándalo, no cabemos ya en esta balsa que es
nuestro planeta!... Pobre humanidad, que haya así violencia y egoísmo, empellones
de unos contra otros, es natural, pobre humanidad...
EL PROFE. [Con voz lambiscona.] ¡Sí, Maestro
Grandón, somos muchos! Pobre humanidad, pero, ¿qué hacer?
GRANDÓN. Lo tengo YO pensado eso ya hace mucho
tiempo, fue siempre ancestral preocupación MÍA... ¡Y cuántas veces YO he
discutido con gente inteligente, premios nobel, intelectuales de polendas
reconocidos mundialmente, grandes y sensibles artistas, que me honran con su
amistad!, pues son todos amigos MÍOS...
El PROFE. ¿Y en qué pensaron, Maestro? Seguramente
en algo importante...
GRANDÓN. ¡Eh, sí, joven amigo!... YO, con esos
dilectos amigos MÍOS, literalmente casi nos hemos pasado la vida fundando
elevados comités internacionales, conferencias similares, elaborando cartas,
firmas por connotados valores entre los que, modestamente, me encuentro YO,
todo ello para clamar contra la violencia y el egoísmo humanos que destruye a
la humanidad, pidiendo a altísimos organismos internacionales que se preocupen
de la siempre creciente y cada vez más indigente humanidad... en verdad que gran
parte de esas iniciativas las lancé YO, eran inicialmente MÍAS... pero, ¿qué
queréis?, es una ardua tarea, amarga, tratar de salvar a la humanidad...
EL PROFE. [Con voz untosa.] Sin embargo, Maestro,
el mundo sí le reconoce sus esfuerzos... ¡Le ha honrado a Ud. con tantos
merecidos premios!...
GRANDÓN. Sí, algo empiezan a reconocerme... pero lo
importante es avanzar en esta tarea de salvamento de nuestra balsa planetaria y
de sus insensatos tripulantes, la humanidad... vosotros mismos podéis
aprovechar MIS ideas. ¡YO sé lo que les digo!
El PROFE. ¿Cuál en particular, Maestro? Para saber
por dónde empezar...
GRANDÓN. Bueno, hay una idea MÍA, creo que muy
original, en la que podréis ayudarme... ¡Se trataría de exhibir el egoísmo y la
agresividad de una manera elevada, exquisita, para que tenga impacto!... crear
un nuevo museo... este museo MÍO que YO digo, claro, tendría que ser fuera de
lo corriente, delicado pero sensual, muy completo pero sin formalismos ni
rigideces, como si el que entrará en él se sintiera, contradictoriamente como
en un templo, en estado de gracia, pero también en una especie de Nirvana que
lo enajene... claro, ¡habría que recurrir ante todo a grandes escenógrafos,
artistas consagrados, grandes músicos!, que los hay, son amigos MÍOS...
vosotros podrías ahí ayudar algo... porque hay que buscar dinero para esto...
[Por primera vez, interviene Discri. Con voz lenta,
pero firme, incisiva.]
DISCRI. Idea grandilocuente la del museo... pero,
me pregunto yo, ¿no sería mejor, aun cuando fuera menos visible, ir
directamente al pueblo y, partiendo de sus necesidades, tradiciones,
capacidades y sentires, irlo impulsando a que cada grupo social en su localidad
y de acuerdo a sus posibilidades vaya creando una extensa y distribuida red
cultural propia?... Así creó, además de que no se necesitan tantos recursos
para eso, sí que se iría elevando la humanidad y pensando en la necesidad de un
mejor destino...
GRANDÓN. [Con voz irónica.] ¡Hijo mío, eres un
ingenuo!... El pueblo es conservador, lleno de recelos e inercias porque es
ignorante, y sin luces no hay progreso, ¡al pueblo hay que salvarlo!...
NOSOTROS, los que sabemos... YO sé lo que te digo, ¡cuánto te falta por
aprender!... En fin, hijos míos, ahí os dejo MIS ideas... Ahora me voy, pues
tengo que asistir a un homenaje en MI honor, sería una majadería que YO no
asistiera...
[Se levanta Grandón, y se va de la escena. La
escena sigue, pero ya es otro cuadro, con otro tipo de miyoyo.]
ESCENA ÚNICA. CUADRO II: "MIYOYOS DE MEDIO
PELO"
[Quedan solos El Profe y Discri. Empieza a hablar
El Profe.]
EL PROFE.
¡Qué gran hombre es el Maestro! Su idea del museo es realmente genial...
pero, la verdad, YO no
creo poder ayudar en ella como él pide, quisiera,
pero ¡no puedo! Debo atender a lo MÍO....
DISCRI. [Con
voz sorprendida.] ¡Caramba, esa sí que es buena!... Diste la impresión de que
te seducía mucho
la idea del museo, como si ansiaras participar...
6
EL PROFE. Verás... de que lo del museo es
extraordinario, lo es, ¡qué brillantez del Maestro!, y por eso me seduce la
idea... pero, ¿qué saco YO de participar en su realización?
DISCRI. [Con voz irónica.] Gloria, fama, la
satisfacción de contribuir a salvar a la humanidad.
EL PROFE. ¡Ya! ¿Y qué?... y aun eso. que dices
sería dudoso, creo que se lo quedaría, a parte entera, el Maestro... a MÍ me
tocaría la tarea pesante de buscar dinero para el museo del Maestro y,
seguramente, ni un peso para MÍ... Yo no puedo perder así MI tiempo, tengo mil
cosas, MÍAS, que hacer y resolver cotidianamente... MI familia, MI trabajo, MIS
problemas, de eso es de lo que YO debo preocuparme... lo lamento...
DISCRI. ¿Por qué, entonces, no se lo dijiste así a
Grandón?
El PROFE. En primer lugar, porque lo admiro, por
ello lo respeto y no me atreví... y, todo hay que decirlo, porque se hubiera
podido ofender y, siendo tan importante como es, a lo mejor me perjudica... y
YO tengo que pensar en MI familia, MI trabajo, MIS problemas...
DISCRI. [Más que respondiendo, mologando para sí.]
Hipocresía, en defensa del YO y del MÍ... eso es lo que pierden de vista sus
mayores pontífices como Grandón... y por eso muchas veces fallan, olvidan que
también abajo de ellos aquellos con los que creen contar para recibir sus
alabanzas se piensa en YO y en MÍ... "cada uno para su santo"...
El PROFE. Será como tú dices, pero YO debo
defender, ¡es ley de vida!, lo MÍO...
DISCRI. Sí, es ley de la vida, como dices, que el
ser humano se defienda para sobrevivir... pero, ¿no se te ha ocurrido pensar
que la mejor manera de defenderse es hacerlo colectivamente?
EL PROFE. [Con voz dudosa, desconfiada.] ¿A...
dónde... quieres ir a parar?
DISCRI. Ha hacerte comprender que uno más uno, más
uno, y así, ¡son finalmente más que su suma!, pudiendo entonces, todos,
defenderse mejor, claro que para ello cada uno particular debe de hacer a un
lado su individualidad en beneficio de todos... por eso fue que a Grandón le
propuse lo que le propuse, ¡aunque, obvio, lo rechazó!...
EL PROFE. Ya veo... y estoy por admirarte más que a
Grandón... eres un soñador, ¡te crucificarán!, y creo que ante la indiferencia
de todos... ¡ir al pueblo y hacerlo despertar, sin manipularlo y así, no dices
nada!, sí, te crucificarán como a Jesús su propio pueblo... ¡Ay, caballero de
la triste figura! YO no puedo hacer eso, aun si quisiera... hay necesidades
perentorias, MÍAS, insoslayables, que, a MÍ me lo impiden... lo que necesita MI
familia, MI trabajo, MIS cosas... ¡no son optativas! Debo de cubrirlas YO.
DISCRI. ¿Sabes una cosa? No sé si me van a
crucificar o no, ni busco ser otro Quijote, sino, ¡ahora sí!, ser también YO,
pero no el YO que critico, sino YO MISMO... Ese YO y ese MÍ que anda por la
calle y calza y viste socialmente, desde Grandón hasta ti, no es propio, es
impuesto contra lo propio en nombre de mil intereses creados de los que, desde
a ti a Grandón, sólo obtenéis "un fríjol", migajas... "mi yo
mismo" no reza con eso, por ser propio sólo tiene sentido en términos de
solidaridad con los demás... ¡pero, a lo que iba!, deseo aún decirte, "a
tu Yo", esto: hablas de "necesidades perentorias",
insoslayables, en aval y defensa de tu YO y de tu MÍ... ¿cómo defines
"perentorio, insoslayable"?... no estarás confundiendo las continuas,
artificiales e incesantes supuestas necesidades, que crean los intereses
minoritarios de una civilización egoísta, con lo que "tu familia, tu
trabajo, tus problemas", realmente necesitan, ¿no estarás sustituyendo la
palabra felicidad por la del "éxito"?, ¿no estarás estatuyendo tu
falta de integridad ante la vida con estas "sensateces" del YO, de tu
MÍ?...
[Discri se acaloró al decir lo anterior, resultando
está, parece que no es un miyoyo sino alguien de una pieza que, por ello, a
veces se violenta. Pero El Profe sí que es miyoyo, y algo lento, va soltando...
la eterna letanía de los mil caminos justificantes del egoísmo, también de la
cobardía.]
EL PROFE.
Cálmate... "me convencerás pero no me vencerás", MIS
decisiones, a MI manera, son tan firmes
como las tuyas, YO tengo que pensar en MI familia,
MI trabajo, MIS problemas...
DISCRI. ¡El estribillo de siempre! ¡Vete al diablo!
[No es Lutero, porque no hay tinteros, pero agarra una asa de café y se lo tira
encima. El Profe desaparece ofendido de la escena.]
ESCENA ÚNICA. CUADRO III: "LAS CANICAS
MIYOYOS"
[Discri, sentado, se ha quedado pensativo. Alguien
entra, dado lo augusto de aquel recinto se diría que un ser "menor",
Gordito, parece una canica, con un uniforme de faena de esas municipales en las
calles, de afanador y de limpieza. Un empleado de limpieza de aquellos lares.
Cubeta, trapo y escoba porta en las manos. Al ver a Discri se para, tarda unos
momentos en hablar y, con humildad, algo empieza a decir.]
7
LA CANICA. Señor profesor... pos me mandaron a
limpiar acá... no sabía que había gente...
DISCRI. [Distraído, haciendo un gesto con la mano
derecha.] Pasa, pasa... ahora me voy...
[Se levanta Discri pero, se queda mirando a la
Canica, algo piensa pues se vuelve a sentar lentamente. Algo dice.]
DISCRI. ¿Sabes quién viene a este salón?
LA CANICA. Pos meramente, gente como Usted...
profesores, gente importante, de luces, de esas que nos faltan a nosotros los
proletas... nomás no sé más...
DISCRI. ¿Sabes qué discuten aquí?
LA CANICA. Yo no sé profesor... lo MÍO es limpiar
nomás... pero dizque, ¡ya sabe, profesor, cómo son todos de argüenderos!,
hablan mucho de salvar la cultura y, así, a nosotros los proletas... más...
mesmamente, yo no veo... limpio y barro aquí como desde hace veinte años, y
cada vez ando pior, ya no me llega la feria para MÍ y los MÍOS... que eso,
usted no está pa’saberlo, es lo que ME importa. YO y los MÍOS...
DISCRI. Ya veo... ¿y no has pensado que, como tú,
hay otros y lo suyos, que andan igual?
LA CANICA. [El pueblito lo habrán vuelto inculto,
pero es sagaz. Habla con voz desconfiada, "echándose sus refranes",
casi "albures".] ¡Ah, qué profesor!... ¿qué, se me nota mucho y me
sabe algo o nomás me habla al tanteo?, no seré leído y escribido pero no soy
pen... bueno pensador... ¿pos qué quiere, que por andar defendiendo dizque mis
iguales, con mucho argüende, me vaya de feria?... ¿sabe qué?, la última vez,
por acá, mis compañeros que se me lanzan a defender mejores condiciones de
trabajo... ¡Ah, Dios, cómo "los surtieron"!, pero si hasta de la
orquilla, mesmamente abajo y sus dos bolitas, se lo jaripearon y sacaron
arrastrando... ¡ni lo mande Dios! YO tengo que preocuparme por MÍ...
DISCRI. ¿Crees, tú, que a gente como yo no le puede
pasar nada?
LA CANICA. ¡Pos será el sereno!... pero la cosa no
es pareja... y ya no le insisto ahí, pos, ¿para qué?, he de cuidar mi orquilla
y mis bolitas... YO mero, para MÍ... ¡sí pues!...
DISCRI. Está bien, limpia esto, ya me voy...
[Discri se va de aquel lugar, lentamente, con
pesadumbre. Se para un instante, antes de abandonar el escenario, piensa en voz
alta.]
DISCRI. MI... YO y YO... ¡Qué civilización
enferma!, pero, ¿quién es el virus? ¿a quién aprovecha?... Debería conocerlo.
[Baja el telón.]
"INTERMEZZO"
El público acaba de presenciar una introducción y
un primer acto, "Preludio y Jaula Prima"... sale a estirar los
miembros, a comentar algo, entonces suena La Voz.
LA VOZ.- ¡Público!... No es como dijo Discri, ¿a
quién aprovecha?, ¡eso lo veremos al final!... ahora es el caso de la segunda
jaula, "Jaula Seconda"... Los Queferiondos. ¡A sentarse, tercer
aviso! Ojo público, que muchos de ustedes están en lo que verán ahora...
JAULA SECONDA
"QUEFERIONDOS Y SUS GRACIAS"
ESCENA ÚNICA. CUADRO I: "EL AFLOJEN"
Es, más que filosofía, dogma inamovible del teatro,
aquello de que "pase lo que pase, la función continúa". No es porque,
allá atrás en la "Jaula Prima", hayamos dejado a los miyoyos que la
trama se discontinúa, ¡no!, ya que no es así, un personaje ya conocido nuestro
nos ayuda, Discri. Ya va apareciendo Discri algo más que un simple personaje de
teatro... en fin, ya que se verá, el caso es ahora que el telón se ha vuelto a
levantar. Y, en un principio, todo está oscuro, sólo una vela encendida,
danzarina, baila por allí, de un lado a otro... es...
¡Discri!, el escenario se ilumina un poquito y en
las penumbras lo vemos caminar lento, agachado, como oteando todo
cuidadosamente, con la mano derecha extendida portando un candil y la vela, la
única luz allí, la de Discri. Parece un nuevo Diógenes. Algo, más que decir,
blasfema...
DISCRI. ¡Rayos!... ¡miyoyos!, ¡sólo miyoyos!,
caramba, se diría que se dan como los hongos cuando llueve, ¡estoy harto de
esto!... En fin, acercaré más el candil al suelo para que no se me escape
nada... tengo que encontrar lo que en las honduras subyace, lo que, en estos
andurriales, hace andar en mucho a los miyoyos. Quizá sean bichitos bajo
tierra, un abono miyoyo... pero, ¡qué mal huele esto!
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[Suena, entonces, sorpresivamente, una voz tonante
en todo el ámbito teatral, es La Voz, Increada y Creadora.] LA VOZ. ¡Claro que
es abono miyoyo y huele mal!, y, ¡sí, por supuesto, son los bichitos que
inventé para mi
Jaula Seconda! ¡Son "queferiondos"! Los
verás.
[Desaparece La Voz. Discri se ha quedado
paralizado. Poco a poco, con la mano libre que no sostiene el candil, se seca
el sudor de la frente, ¡no es para menos, vaya voz que ha oído! Habla, tratando
de tranquilizarse.]
DISCRI. ¡Qué cosas!, tiene que haber sido mi
imaginación, fatiga, ¡me tengo que cuidar!, se ve que eso de haber tratado
miyoyos no me sentó bien... ¿Queferiondos? ¡Vaya nombrecito, suena a
coleópteros, también a grillo pelotillero, de esos que empujan su bolita de
basura!... ¿Cómo se me ocurrió eso?... ‘Queferiondo’, primero hay un
"qué", como interrogativo, después "feriondo", un derivado
de "feria", los que se dedican o les gusta la feria... pero, en
tierra de miyoyos, la feria no debe de ser de esas de exhibir... queferiondo,
los que les gusta "la feria", contante y sonante... algo así como
esos que a todo responden: "¿qué feria, dinerito, traes?"...
¡Caramba!, qué ideas locas se me ocurren...
[Vuelve, brevemente, a oírse La Voz.]
LA VOZ. ¡No son ideas locas tuyas! ¡Le diste al
clavo, hijo! Verás a los queferiondos. Son uña y carne de los miyoyos.
[Ahora sí que Discri se asusta en serio. Logra
vencer su agitación y algo balbucea.]
DISCRI.
Qué... qué mal ando... debe ser fiebre miyoya, ¡esos son capaces de
contagiarle a uno todo!... sí... es
mí imaginación... tiene que ser eso... pero, sí,
veré queferiondos...
[El candil de Discri se apaga. Por unos instantes,
silencio y oscuridad, pero va iluminándose la escena, va perfilando y
definiendo todo, cosas y seres, pocas cosas y pocos seres, tres y tres, pero en
el desorbitado estilo kafkiano... quizá porque lo que va a vivir Discri es una
proyección onírica de su mente afiebrada, influida por La Voz. Y es que, en la
vida, suele suceder que creemos ser "actuantes" y sólo somos
"actuados" por lo que sea. Las cosas son una gran pared de fondo gris,
muy alargada hacia las alturas, como si no tuviera fin, como las murallas de un
penal, y esa sensación se tiene porque, muy cerca del público espectador, esa
pared casi se come a todo el escenario. Pegado, muy cerca y frente a ella, hay
un gran mostrador de madera, alargado de un lado al otro del escenario. Muy
alto, desmesuradamente alto, llegándole al cuello a un hombre de estatura
mediana... se antoja uno de esos mostradores inaccesibles de burocracias
estatales, a los que nos acercamos con pánico empequeñecidos. La tercera cosa
es un enorme letrero adosado a la pared, "Delegación El Aflojón"...
¡qué letrero más premonitorio!, amenazante,
¿Delegación de qué?, ¡quién sabe!, de esas que tratan cualquier "asunto
oficial" y en manos están de Nuestra Omnipotente Señora de Todas las
Burocracias. Detrás del mostrador asoma la cabeza, la del que allí manda, se
percibe apenas, por lo alto del mostrador, que lleva traje y corbata, peinado
con el pelo muy brillante y aplastado y unos gruesos anteojos. Un tinterillo,
"el señor licenciado", allí le dicen "El Lic". Frente al
mostrador, con aire muy sorprendido de estar allí y aún con el candil apagado
en la mano, está nuestro Discri. A un lado hay un uniformado, un "guardián
de la ley", sus cuates le llaman "Guar", que se antoja nombre
canino, con un gorro policíaco exageradamente alto. Sí, todo muy en la salsa de
un Kafka. Guar tiene asido a Discri de la camisa y lo zarandea, algo dice
también a El Lic.] GUAR. Mi Lic, nomás aquí le traigo a un peligroso
delincuente, ¡pirómano! ¡Me lo caché con el arma del
delito en la mano! [Indica el candil de Discri.]
EL LIC. ¿Tiene Ud. qué alegar en su defensa? Por
piromanía, querer atacar las vías de comunicación pública con fuego,
degradación también por ello de monumento público, nuestra ciudad, bien puede
Ud. "jalar para la grande", el Reclusorio.
DISCRI. [Sin dar crédito a lo que sucede, logra
articular unas palabras.] Pero... ¿en dónde está escrito que llevar un candil
es delito?
GUAR. ¡Órale, más respeto a la autoridad, al Lic!
[Zarandea fuertemente a Discri.]
EL LIC. [Con voz aflautada, impersonal.] Un delito
más, falta de resto a la autoridad, va a "jalar para la grande". No
alcanza fianza.
DISCRI. [Con voz desesperada, no sabe si está
despierto o sueña, pero en tanto se aclara eso, trata de defenderse.] ¡Por
llevar un candil!... no sabía, señor licenciado que había una ley que lo
prohibía, nunca la vi escrita...
EL LIC. No está escrita, pero tampoco está escrito
que se pueda llevar un candil, es pues un delito. Lo que no está explícitamente
permitido, de oficio está prohibido. Es Ud. un delincuente.
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DISCRI. [Cada vez más angustiado.] ¿No hay una
multa para eso?... Yo la pagaría, y en paz...
EL LIC. No puede haber multa pues no alcanza Ud.
fianza... claro que [la voz se empieza a volver untosa]... si da Ud. un buen
"aflojón"... quizá nos arreglemos y no lo perjudicamos... mí
estimado... buen "aflojón".
DISCRI. [Ya va comprendiendo, ¡pero si en tierra de
miyoyos también tiene que haber su complemento, queferiondos. Habla lenta,
resignadamente, como alguien forzado a actuar contra sus principios, ¡pero, si
no, de ahí no sale!] No traigo mucho, dígame Ud....
EL LIC. ¡Ah qué mi estimado!, su asunto es grave...
pero me voy a alivianar con Ud., ¡la ley tiene también corazón!... ¿QUÉ FERIA
trae, cuánto lleva?
GUAR. ¡Mi Lic, no me olvide Ud.!... ¿QUÉ FERIA trae
el reo?... piense, mi Lic, que también hay "gastos de transporte",
pos yo me tuve que jalar al interfecto hasta acá mero, la Delegación, son
"gastos de representación" que me tienen que cubrir...
EL LIC. Calma, mi buen Guar, ¡que no se diga que
nos, los "siervos de la nación", no tenemos corazón!, veremos qué
trae... [se dirige a Discri] ¿QUÉ FERIA trae?, a ver, "desempaque"
todo lo que lleva sobre el mostrador, queda confiscado. La ley cuidará de ello.
DISCRI. [Resignado, con la cabeza baja, saca todo
lo que lleva y lo pone sobre el mostrador.] Esto es...
EL LIC. [Recogiendo ávidamente todo lo que hay...
menos, curioso, "el candil del de delito".] Ya se puede ir, Ud. mi
estimado ¡y llévese su candil! ¿para qué lo queremos nosotros?
[El escenario va quedando en la oscuridad, Discri,
inmóvil y pensativo, ¡Ya conoció dos queferiondos!, aferra su candil... ¿no
buscaba lo que se complementa con los miyoyos? Pues ya lo encontró. Algo dice,
para sí, antes de que llegue la oscuridad total.]
DISCRI. ¿A quién recurrir para defenderse de estas
"hazañas de queferiondos"?... A nadie, pues los miyoyos son sólo para
ellos, para "MI, YOYO"... que es por eso que pueden multiplicarse los
queferiondos... sin embargo, protestaré...
[Se ha apagado todo.]
ESCENA ÚNICA. CUADRO II: "LA SANGUIJUELA"
[La oscuridad total aún sigue. Pero se oye una voz,
un monólogo, alguien aún en tinieblas, está en el escenario, es Discri.]
DISCRI. ¡Qué oscuridad!, ya ni con el candil que
tengo logró ver nada... ¿no será todo esto una pesadilla mía?... después de
todo, como decía Calderón, la vida es un sueño, pesadillas aquí que reinan los
miyoyos y los queferiondos, ¿cómo podría hacer luz así?.. y sin embargo, algo
hay que hacer, he de protestar por esa última "hazaña" de
queferiondos contra mí... ¿cómo, cómo?... lo mío no tiene importancia, es un
caso de tantos y, además, ningún milagro puede cambiar a la gente de la noche a
la mañana para que tengan ideales y valores éticos... una nueva conciencia
social, hija de un cambio cultural, es cuestión de ardua y larguísima labor...
¡reeducar a una humanidad desviada!, imposible tarea sólo para titanes... pero,
¡sin embargo!, todos podemos hacer algo educando a un pueblo y a nosotros
mismos en primer lugar, con la sinceridad y la verdad en la mano, para que,
ante todo, el ser humano aprenda a conocerse a sí mismo como condición de su
propio cambio... sinceridad, verdad, educar, informar, ante todo, con la verdad
en la mano para ello... sí, ¡sí, eso haré!... al menos, intentaré, veremos...
daré cuenta a la prensa de lo que sucedió, ¡que todos se enteren!... tengo
algunos amigos en ese medio, cabales... no todos son miyoyos ni queferiondos...
[Surge otra vez La Voz, algo dice y luego calla.]
LA VOZ. ¡Ay, hijo! ¡Qué ingenuo eres!... bueno,
prueba.
[Discri se sobresalta, pues aún en la oscuridad se
le oye jadear. Algo dice.]
DISCRI. ¡Otra vez
esa voz! ¡Esta
pesadilla mía es
atormentadora! ¿Cuándo despertaré?... Tengo
que
calmarme.. sí, probaré... la prensa... mis amigos
cabales...
[Se va haciendo la claridad sobre el escenario,
sobre el mismo escenario pero con algún pequeño cambio. Sobre la pared de fondo
ya no está el letrero "Delegación El Aflojón" sino otro que reza
"Periódico La Sanguijuela". Detrás del altísimo mostrador asoma la
cabeza de alguien... se diría que son las mismas facciones del personaje de
marras, El Lic, sólo que ahora no lleva anteojos y el pelo lo tiene suelto,
enmarañado. Es Repo, un conocido reportero amigo de Discri, ¡en cuántas batallas
sociales pasadas se vieron codo a codo!, no se ven desde hace tiempo. Discri,
aferrando el candil con la mano derecha, delante del mostrador, habla con Repo.
Agita el candil.]
10
DISCRI. ¡Sí, Repo, por este candil, por este
candil!, "pirómano, enemigo de las vías de comunicación", qué sé
yo!... aquellos ofidios, para dejarme salir de aquella trampa, me sacaron hasta
la sangre.
REPO. ¡Ja, ja, ja!... [Repo ríe hasta las
lágrimas.] ¡Mi buen Discri!, ¿y qué creías, que estabas ante la Corte de
Justicia de La Haya?... ¡Ja, ja, ja!... ¡pero si
esto es el trópico!, en cada esquina hay un cocodrilo... ¡Ay,
Discri!... Si supieras las cosas que veo yo...
DISCRI. [Ofendido por las risotadas de Repo, a
nadie le gusta le digan que es ingenuo, habla ahora muy seriamente y
enfatizando las palabras.] ¡Estas cosas son intolerables, in... to... le...
ra... bles!, ¿cómo puedes reírte de eso?... ¡Hay que denunciarlas, de... nun...
ciar... las!
REPO. [Sonriendo y braceando en el aire, como
queriendo quitarle importancia a todo.] Discri, mi querido amigo, ¡tú no sabes
el trabajo acumulado que tenemos!, si publicáramos toda la vida y milagros de
esta pecadora ciudad nuestra ni aun editando diariamente algo como la
Enciclopedia Británica nos daríamos abasto, ¡hazte cargo!... y, después de
todo, Discri, ¿qué es lo que te sucedió a ti?, un acto de corrupción, sí, pero
menor, un incidente menor... ¡para otras cosas que pasan!
DISCRI. [Alterado, pero intentando controlar su
voz.] Un acto menor, dices... te desconozco, Repo, la corrupción no es grande
ni pequeña, ¡es corrupción a secas!, tan condenable la grande como la
pequeña...
no es el "tamaño" lo que aquí cuenta sino
el acto, antiético, antihumano, por ello necesariamente denunciable, Repo...
REPO. [Sin perder el buen humor que, poco a poco,
ya va pareciendo cinismo.] Discri, Discri, ¡el soñador de siempre!... Vivimos
en una sociedad que es como una gran alberca, pero como de esas aguas
sulfurosas y termales que por ello huelen, aun si a veces curan... y, para
sobrevivir todos, debemos entrar en la alberca, que en un principio nos ofende
por su olor, pero después, como el agua está calientita, nos acostumbramos y
hasta está sabrosa... nos cura, incluso, algunas cosas...
DISCRI. [Por primera vez, reflexionando, mira a
Repo como si no lo reconociera y pregunta lentamente.] ¿Qué es, Repo, lo que
cura?
REPO. La ingenuidad, a soñadores ilusos como tú
que, masoquistamente, se rompen la cabeza contra la vida sin sacar ventaja,
¡así nunca cambiarán nada, pues no comprenden la realidad!... hay que ceder un
poco de nuestra conciencia para, partiendo y adaptándose a la realidad, lograr,
poco a poco, cambiarla... ¡qué mundo tan rígido y cruel sería el nuestro si
sólo circuláramos por él a golpe de "principios inclaudicables" y de
éticas cerradas!... hay que ser humanos, querido amigo.
DISCRI. [A Discri le sonó este discurso a sofismo
cínico, pero ya responde... a un Repo que, por primera vez, lo ve otro,
"uno de la alberca".] No me conmueve ese humanismo tuyo tan elástico,
Repo... yo soy de los que creen que nunca hay que entrar en esa alberca que
dices, para que así otros aprendan a no entrar y eso termine siendo la realidad
y no la de tus aguas sulfurosas... pero, respeto tu punto de vista, respeta tú
el mío como antaño hacíamos y publica la denuncia que te pido.
REPO. [Ahora ya, sin sonrisa, serio.] Discri, esto
no es problema de "puntos de vista"... la prensa tiene una vida
económica y muchos dependemos de la prensa, grandes y pequeños... no podemos
poner todo en peligro, ¡quién sabe cómo podrían girar las cosas!, publicando lo
que pides...
DISCRI. ¡Autocensura!, la más terrible de las
censuras.
REPO. No es
eso... es autodefensa, también de todos, incluso, amigo mío, de ti, para que no
te pase nada...
claro que, podría haber una salida...
DISCRI. ¡Vaya defensores, y valedores, que no pido,
que me han salido!... pero, dime, ¿a qué te refieres con eso de "haber una
salida"?, ¿cuál?
REPO. Los sueldos que se reciben en la prensa son
bajos y se tiene que vivir, todos, yo también, ¡y quieres tú poner en peligro
todo eso!... pero, claro, si a esa posible perdida se contrapusiera una
"subvención", podría correrse el riesgo...
DISCRI. [Asombrado.] No te entiendo...
REPO. Si alguien "subvencionara" la
publicación que pides... ¿QUÉ FERIA traes, Discri?
DISCRI. ¡Dios mío, Repo, tú también, que horror!,
¡otro queferiondo!... ¡Salté de la sartén al fuego!...
[La escena pierde colorido, el escenario va
quedando a oscuras. Otra vez Discri solo en las tinieblas, con su candil,
buscando una la luz que se antoja inalcanzable.]
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ESCENA ÚNICA, CUADRO III: "EL EMPORIO"
[Oscuridad, todo oscuridad. Pero ahí debe estar
Discri, buscando siempre la luz con su candil, pues anda en su soliloquio
comprometedor. ¡Se ve que los soñadores son necios!... ¡Qué bien que sea así!
Se oye, taladrando las negruras, su parlamento.]
DISCRI. En un mundo de miyoyos es trágico que la
Justicia y la Información empeoren y complementen todo siendo queferiondos...
¿si quienes deberían proteger la vida humana, y además decirte toda la verdad
para que la humanidad aprenda a pensar, se corrompe, "qué feria
traes", ¿qué queda por hacer?... nada... nada...
pero, ¡no, no todo está perdido!, aún quedan
trincheras del verdadero pensamiento, eso que puede distinguir al ser humano de
otros animales, a las que recurrir... aún hay templos del saber a los que
recurrir, ¡ahí tengo algún amigo!... ¡Iré!
[La Voz, augusta y tonante, otra vez se escucha por
doquier.]
LA VOZ. ¡Discri! No tienes remedio. Pero prueba,
prueba, te diré una cosa, los tercos de solemnidad de tu tipo me van
agradando... Veremos, eso, al final. Si alguna vez tuve al Rebelde como el
primero a mí diestra, ¿por qué tu no?... ya veremos.
[Se oye, en las tinieblas, más acongojada que nunca
la voz, trémula de Discri.]
DISCRI. Dios... Dios Mío... ¡otra vez esa voz que
suena en mí cabeza, como si me la fuera a partir!... miyoyos, queferiondos,
miyoyos, queferiondos, una y otra vez, ¿cómo no voy a delirar así y no oír
voces en mí?... la pesadilla aprieta... pero, pesadilla o realidad, seguiré
adelante con mi candil, aun si está apagada su vela, me iluminarán mis
ideales... ¡después de todo!... la felicidad, sueños o no, aun en pesadillas,
está no tanto en alcanzar ya nuestras utopías sino en no desfallecer
buscándolas... sí... he de encontrar aún algún templo del saber, no
queferiondos, sino algún amigo íntegro a quien recurrir...
[Se empieza a hacer la luz, casi igual escenario de
los dos cuadros anteriores. El letrero de la pared cambió, ahora va como
"Academia El Emporio". El ser detrás del mostrador, ¡otra vez!, es un
avatar kafkiano de El Lic y Repo, sólo es el atuendo lo que varía, pues ahora
lleva amplia barba que se antoja ilustre, sabia y lleva birrete con borla, como
esos ilustres académicos que, para tales ocasiones, se disfrazan cuando llega
algún potente del Estado, o de la Sociedad en general, siempre y cuando sea
potente. Ahí, claro, candil en mano, ¡ya parece algo genético en él!, está
Discri, habla, se dirige a su interlocutor como al Maestro.]
DISCRI. Maestro... cuando era muy joven Usted me
enseñó a pensar... aún recuerdo, de esos años idos de formación mía, ¡qué
nostalgia!, cómo me decía que pensar es lo que a un ser humano le resta cuando
lo ha olvidado todo, porque lo que queda es la capacidad crítica y, así, el
libre albedrío... ¡me enseñó, Maestro, algo más!... que de los discursos que
nos dictan nuestros mayores, sólo, realmente, se nos queda lo que ellos fueron
e hicieron, sus ejemplos, ¡y entonces sí que volvemos a recordar sus enseñanzas!...
pensar sin ataduras y ser íntegros en el propio ejemplo...
EL MAESTRO. ¡Te acuerdas bien de esos tiempos
idos!... ¡Ay, idos!... fueron los que, nostálgicamente, me dieron satisfacción
y felicidad... ¡se fueron!... pero, ¿por qué recuerdas esto?
DISCRI. Maestro... ser yo mismo en mi libre
albedrío sin entender a mil intereses creados y, así, íntegro, esa brújula me
guió y me guía, pero sufro... sólo encuentro intereses, incomprensiones,
egoísmos y sus murallas...
EL MAESTRO. Lo sé, ¡a quién se lo dices!, yo pasé
por eso...
DISCRI. Nuestra civilización es agresividad y
violencia, vivimos en una sociedad en donde reina el egoísmo y la indiferencia
hasta extremos de hedonismo... pero aun cuando me siento turbado por todo
aquello no pierdo la esperanza de hacer algo por cambiar tal aciago destino de
los seres humanos... como Quintiliano el retórico lo pedía severamente, si algo
queremos cambiar, tenemos que empezar por entender el cómo, el por qué y para
qué, el cuándo y el dónde de todo lo que acontece... quisiera iniciar estos estudios,
Maestro, con sus consejos y ayuda... unirnos, pensar, avanzar...
EL MAESTRO. [Con voz lenta, apagada, apenado.]
Discri... decía Becquer que "volverán las golondrinas de tu balcón sus
nidos a colgar, pero aquellos que vieron tus ojos, esas no volverán"... tú
eres, Discri, una golondrina y tus ideales, que son tus nidos, en el balcón de
tus sueños y utopías quieres colgarlos... pero yo no puedo ya ayudarte... ya no
soy una golondrina, mis nidos ya no volverán...
DISCRI. ¿Por qué, Maestro?
EL MAESTRO. Discri... las murallas que hoy tú
enfrentas las enfrenté yo en el pasado, y eran ásperas como las tuyas... pero
yo, de tanto partirme la cabeza contra las paredes de esta civilización empecé
antaño a llenarme de desánimo, a pensar en la futilidad de aquella quijotesca
lucha mía al ver que todos vivían una
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falsa felicidad adormecidos en sus egoísmos, ¡qué
vida la mía, me dije, batallar vanamente para emancipar a mis verdugos!... Se
ve que no tenía yo madera de nazareno...
DISCRI. ¿Y entonces?
EL MAESTRO. Entonces, abandoné la lucha, me encerré
en mis libros y mis estudios para mí solo, busqué así al menos sobrevivir yo,
abandoné la lanza de Don Quijote... que yo portaba como tú ese candil en la
mano... y, ¡ya lo ves!, Discri, hoy vegeto y me defiendo aquí, en esta
"Academia El Emporio"... es tu momento... ya no el mío...
DISCRI. Pero, esta Academia es un templo del
saber... se podría aquí luchar por una nueva cu1tura, por...
El MAESTRO. No, Discri, esta Academia sufre el mal
del siglo también, es parte de esas murallas pesadas de la civilización
imperante... no es un ente público con visión intelectual redentora de la
humanidad, si es que en algún sitio existe eso; es una organización, cultural,
sí, pero privada... a través de sus enseñanzas sólo trata de inculcar al ser
humano la necesidad de luchar por su éxito individual en la vida... además...
DISCRI. ¿Además qué, Maestro?
EL MAESTRO. El corazón de los estudios de esta
Academia, ¡signo de los tiempos!, es la Administración de Empresas, los
procedimientos Gerenciales, el aprendizaje de la Informática pero sólo para
gestionar grandes consorcios industriales privados que, ciertamente, vocación
filantrópica no tienen... ¿por qué?...
porque eso, Discri, da dinero, "feria"
como dice el pueblo... y, los que aquí estamos, sobrevivimos porque a ellos nos
plegamos... lo lamento...
DISCRI. [Con pesadumbre.] ¡Qué desengaño,
Maestro!... dice un refrán que "si amas a tus ideales, no los sofoques,
déjalos libres, si vuelven es que siempre los tuviste; si no vuelven es que
jamás los llevaste, a pesar de las apariencias pasadas"...
EL MAESTRO. Discri, no es exactamente que no haya
tenido ideales... es que, como dijera Oscar Wilde, "la sociedad perdona
con frecuencia a los delincuentes, pero a los que nunca perdona es a los
soñadores"... por lo que yo no pude seguir soñando, me defendí y me
adapté... pero ¿qué soy para ti?
DISCRI. [Con lágrimas en los ojos.] A la postre,
sólo un queferiondo... me siento muy solo, abatido...
[El escenario se oscurece lentamente. La voz de
Discri, que se apaga lentamente, aún dice algo. Por lo visto, ni aun en el
estado en que se encuentra se da totalmente por vencido, ¿es todo sólo un sueño
suyo o la cruda realidad?]
DISCRI. Sin
embargo... tiene que haber algo, o alguien detrás de esto, o encima tirando de
los hilos... tengo
que conocerlo para mejor luchar contra ello...
[Se vuelve a oír la augusta Voz.]
LA VOZ. ¡Sí, Discri, hay algo detrás y encima de
todo eso! Están en mi última y tercera jaula, ¡son "desmantúrgicos"!
[Todo se apaga.]
JAULA TERZA
"LA ANTORCHA DESMANTÚRGICA"
UN PRELUDIO: "MONÓLOGO EN LA OSCURIDAD Y LA
ANTORCHA"
[Se ha levantado el telón pero la oscuridad es
total. Su oye una potente voz, La Voz.]
LA VOZ. El mundo antiguo dio a luz siete maravillas
del mundo, varias de ellas ya desaparecidas, ¡las que un día se creyeron obras
imperecederas del orgullo humano el tiempo se las llevó; quienes se creyeron ya
sin continuación en la historia no continuaron ellos mismos!, como los jardines
colgantes de Babilonia y el Coloso de Rodas. Y sí a estos días han llegado
algunos fragmentos del friso del sepulcro de Mausoleo, aquel rey de Caria en
Halicarnaso, el que hace más de dos mil años llamaron la séptima maravilla, se
debió a que de una tumba se trataba... pues destino de la humanidad es que sus
orgullos desmedidos sólo perduren en la muerte, ¡vanidad de vanidades es creer
que sus destinos se manifestarán eternamente! El íbero Jorge Manrique ya
descubrió esto en la Edad Media, cuando advertía que las mayores supuestas
grandezas humanas de un momento, vanidades grandilocuentes desorbitadas,
finalmente son ríos que en el mar de la desaparición y del olvido terminan.
Retrocediendo hacia mis tiempos bíblicos del Antiguo Testamento, aún recuerdo
esa insensatez de la Torre de Babel.... quienes, en su insensatez,
¡desmantúrgicos!, creyeron que en esa Torre su
Destino se manifestaría para siempre, pisando a unos y pensando transcender a
todos, hasta volverse ese aparato escénico sagrado, ¡Liturgia!, tuvieron que
ver cómo todo se venía a tierra. ¡Desmantúrgicos!, hoy son polvo y olvido los
que ombligos en la humanidad
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se creyeron, y con ello con derecho a todo. No...
lo que perdura son las bellas ilusiones y los mejores ideales, como los de
Discri... ha recorrido ya dos jaulas por mí creadas, ¡son la fealdad humana
pero sin ella no es posible apreciar la belleza de los ideales!, de miyoyos y
queferiondos, ¡egoísmo y corrupción!, y aún Discri busca, con su candil, la
verdad de todo eso para, entonces, superar todo y buscar la luz de las mejores
ilusiones... pero, en ese camino... que es el adecuado pues la verdad no se encuentra
encerrándose en sí mismo, en un huir de la realidad sino marchando hacia ella y
enfrentándola... aún tendrá que conocer a, lo quieran estos o no, los amos de
los miyoyos y queferiondos... Discri sabrá ahora qué son los desmantúrgicos...
los de estas épocas... ¡que se creen eternos a imagen y semejanza de los idos
de antaño!...
y que si los antiguos y ya enterrados en el tiempo
tenían su Torre de Babel, éstos, que a lo mismo predestinados están, tienen su
antorcha. Sí, antes de entrar Discri, de lleno y realmente, en esa tercera
jaula de los desmantúrgicos deberá irse acostumbrando, enfrentándose primero a
su símbolo heráldico, la Antorcha Desmantúrgica. Para Discri será esto, ¡así lo
creerá él!, como un dialogar con su propia conciencia sumergido en un mundo
onírico con ribetes de pesadilla.
[La Voz se calla. La claridad sobre el escenario se
hace, algo y alguien ahí están. El alguien, por supuesto, es Discri, con su
candil en la mano, boquiabierto y asombrado por lo que tiene delante. El
"algo" que ocupa el centro del escenario es un chirimbolo curioso,
intenta ser grandioso y sólo es alto, grandote. Pretende ser musical y sólo es
un cacharro que repite, incesantemente, ripiosa cancioncita, como la de esos
ultramodernos y eléctricos juguetes infantiles de moda que apenas aguantan
cuatro a cinco días. Es... una acartonada estatua con los brazos extendidos a
lo alto, y hacia adelante como gritando "¡Triunfo!", una mala
caricatura de la Victoria de Samotracia pero sin alas, que pretende encarnar a
una augusta matrona portando algo que asemeja a una corona republicana, sólo
que con pinchos, se diría que acerados, que enfilan hacia lo alto... "un
triunfo con pinchos acerados". En la mano derecha porta una antorcha, que
no se antoja precisamente una sinfónica "Consagración de la
Primavera" sino algo así como exclamar: "es un hecho el triunfo con
pinchos acerados". La base es de pequeños ladrillos sueltos, "lo
pequeño, muy disperso y muy pisado"... quizá, a la postre no resulte tal
base muy sólida, ¡así suele ser todo lo que se cree muy elevado! La llamaremos
"la Estatua de la Antorcha", o mejor y más simple, que no hay que
exagerar con el lenguaje, "La Antorcha". Y, sí, ante el sorprendido
Discri, soltando está su sonsonete...]
LA ANTORCHA.-
Destino, sí,
DES... ¡claro que sí!,
Manifiesto, ¡sí!,
MAN... ¡claro que sí!,
Y como sacro soy,
Litúrgico, sí,
TURGICO... ¡eh, sí!,
DESMANTÚRGICO, ¡sí!,
mi padre es lo NUEVO,
mi abuelo es el ORDEN,
¡NUEVO, ORDEN! ¡Sí!
[La Antorcha repite tres o cuatro veces lo mismo,
como un estribillo. Después calla. Discri, sin soltar su candil y aún sin salir
de su asombro, se pasa una mano libre por la frente como queriéndose quitar de
la mente pesadillas. Comienza a hablar.]
DISCRI.- ¿Por qué estoy aquí? ¡Qué pesadillas
mías!, llevó ya tiempo sin salir de ellas, desvarío... ¿y qué será este
engendro con antorcha en mano que tengo delante?... Desmantúrgico se
autoproclama, Destino Manifiesto que se cree sagrado, Litúrgico, a imponerse
como Nuevo Orden... nuevo maligno... en esta pesadilla que vivo esto parece una
proyección mía de aquellas cosas que rechazo, pero que ancladas en mi
subconsciente terminan por aflorar liberando mi ser interno... ¿o será al
revés?... me siento como "poseído por fuera pero, por ello, sumergido
dentro del ser íntimo de algo nocivo", siendo el engendro extraño que
tengo delante algo así como su corazón, que observo de esta manera estrafalaria
y descarnada porque "dentro de eso, a mi entero, por fuera", me tiene
atrapado ¡qué extraña forma de posesión!... desvarío...
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temo que esto tendrá consecuencias... que asistiré
a las realizaciones concretas de todo esto... ¡ojalá mi candil, en él quisiera
poner como vela mis ilusiones e ideales, me ayude a navegar en este océano que,
parece, será de desmantúrgicos!... como si no me hubieran bastado los miyoyos y
los queferiondos...
[Se ennegrece todo. Y, sí, así será, Discri va
camino de la tan anunciada tercera jaula, la de los desmantúrgicos. Todo se
acerca ya.]
ESCENA I. CUADRO ÚNICO: "EL SALÓN DEL
TRONO"
La iluminación vuelve lentamente a la escena. Se va
ya dividiendo todo, ¡qué decoración!, alguien allí ha decorado mezclando de
modernismo casi del ya siglo XXI con el gusto de un monarca asirio,
mesopotámico. Si el buen de Juan, aquel de las visiones "celestiales"
provocadas en Eleusis por esa mágica pócima hecha de hongos alucinógenos que
preparaban las hierofantes, hubiera delirado en nuestros días la hora que ahora
presencia Discri sería sin duda la de sus delirios bíblicos. El piso del escenario
es un tapiz hecho de lentejuelas blancas, cuyo brillo cambiante ante la luz lo
hace parecer un mar de vidrio molido, ¡una alfombra propia de un sibarita, pero
exaltado! En cuanto a las paredes no las hay pues es sólo una, medio óvalo ante
el público del teatro, que va convergiendo hacia arriba como los arcos góticos
formando una cúpula interior, lo que ve el público, que se antoja la de un
capitolio... sí, oval y capitolino en el salón, blanco, quizá porque aquello
pertenece a una Mansión Blanca. ¿Blanca?... no del todo, sobre y a lo largo de
un extremo a otro de la pared insólita de aquel salón, había pintado un arco
que emergiendo de extremo del escenario, alcanzaba su altura máxima en el
centro, ahí era más ancho, y que, finalmente, se hundía en el piso del otro
extremo del escenario. Un... Arco Iris, ¡qué gusto escenográfico, sensual!, que
preparado estaba ahí para parecer las facetas de una esmeralda. Enmarcaba y
enaltecía "algo y alguien" que moraba en el centro del escenario. En
ese centro había tres butacas, de cuero, cómodas, la del medio más elevada y
elegante que las otras, parecía un trono. Por detrás de los tres, rodeándolas,
había siete delgadas y largas lámparas, que se antojaban de sabor oriental como
deseando simular espíritus o quizá concepciones de vida de los que se creen muy
elevados. En la butaca central estaba displicentemente sentado, como esos
antiguos diagogos griegos que reflexionan descansando... un conocido de Discri,
Grandón, ¡quién lo hubiera dicho!, se ve que, de haber sido en el pasado un
miyoyo de lujo, se ha transformado, acorde con la desorbitada decoración de
aquel lugar, en un ser que habría que llamar casi litúrgico. Grandón, ¡la piel
se cambia a medida que se sube!, llevaba un traje, ¿cómo decirlo?, "estilo
príncipe de Gales superado"... la tela formaba cuadros con líneas que se
cruzaban de color sangre como el ágata y todo esto iba sobre un fondo de
diversos colores, como jaspeados, en fin, una vestimenta de jaspe y muy
coralina. Sensualidad, elevación, lo sacro, es lo que parecía todo aquello
exaltando a Grandón, ¡ahora sí que era Grandón! Discri, asombrado por todo
aquello pasa alternativamente, sin soltar su eterno candil, la mirada del
recinto a Grandón. Al fin, habla.
DISCRI. Pero, ¿qué hago aquí?, ¡y qué recinto!...
¿es la morada de un desmantúrgico?... ¡vaya!, y todo parece estar al servicio
de Grandón, miyoyo de lujo que casi había olvidado... se ve que logró construir
aquel museo extraño y sensual que deseaba, reservándose él la mejor sala...
pero para ello tiene que haber subido aún más arriba de la ya elevada posición
social que antaño tenía...
GRANDÓN. [Sonriente, jovial, con aire de príncipe
accesible.] ¡Mi joven amigo Discri!, ¿te sorprende estar aquí?... te he mandado
traer porque quiero hacerte partícipe de una preocupación mía... pero, veo que
te sorprende todo esto, ¿qué te parece?
DISCRI. No sé, me lo estaba preguntando... parecer
la sala insólita, me estaba diciendo para mí, de aquel extraordinario museo que
usted, Grandón, deseaba construir, ¡parece Nirvana enajenante o la morada de un
altísimo Proto-Buda!... pero no veo por ninguna parte que, como Ud. pretendía
entonces, sea esto una denuncia contra la agresividad y la violencia.
GRANDÓN. Querido Discri, eres joven, muy joven,
¡cuánto has de aprender aún en la vida, que yo podría enseñarte!... esto que
ves es, en parte, la realización de aquella grandiosa idea mía de antaño...
pero sólo en parte, pues no es un museo, es la mansión adecuada al más alto dignatario
de este país, esto es, la mía... las fuerzas sociales, clarividentes y potentes
de la sociedad, consideraron que yo era el indicado para regir el destino de
esta nación... y aquí me tienes, manifestándolo como se debe...
DISCRI. Ya veo...
GRANDÓN. ¿Verdad que es un primor este salón?...
combina tres estilos, en realidad tres elevadas mentalidades, ¡la unidad de la
diversidad, fuente de toda creatividad!
DISCRI. ¿Qué estilos, mentalidades?
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GRANDÓN. Es austero gusto, oval y capitalino, de
los más altos dignatarios del más poderoso país de nuestra orbe, ¡ellos nos
guían, pues tienen autoridad moral para ello y pueden! Un segundo estilo
fusionado aquí es la sensualidad propia a nuestros pueblos latinos y
meridionales, ¡calor y vida que yo he sabido interpretar! El tercer elemento
presente, concepción mía, simboliza lo litúrgico, lo sano, el elevado aire de
respeto debido a la dignidad que aquí mora... y toda esta fusión, como ves,
produce una nueva emoción estética, un Nuevo Orden que se antoja necesario,
Discri.
DISCRI. [Agitando el candil.] Prefiero la modestia
de mi candil, Grandón... aquí parece haber estéticamente encarnado el Destino
Manifiesto de un Nuevo Orden sólo al servicio de altísimas vértices sociales,
¡se diría que esos vértices sólo pueden vivir en la gran pompa!... yo prefiero
mi candil, me habla de ilusiones e ideales.
GRANDÓN. [Abandonando la actitud jovial, con voz
enfática.] De eso quería hablarte, Discri. Dices Destino Manifiesto de un Nuevo
Orden, pues bien, sea, así es... es mi religión, pero porque deseo contribuir a
enderezar a la humanidad, al menos a nuestra nación... ¡y para eso se necesitan
luces, Discri!, la ignorancia no puede avanzar allí, se tuerce, pierde toda
ética... ¡necesitamos una nación con ética, con un Destino, que lo sepa
Manifestar e ir imponiendo a todos!... tú eres un hombre inteligente, preparado,
podrías, de estar a mi lado, ser uno de los timoneles de ese Destino... y,
claro, no te faltaría nada...
DISCRI. Prefiero la modestia de mi candil,
Grandón... yo busco en la vida la felicidad a través de la realización de mis
ilusiones e ideales, y esa no está en las gradas de este trono tuyo en el que
hoy moras... y aunque "no me faltara nada", ¿para qué lo querría?...
sólo me alejaría del resto de los seres humanos, de su calor, de su sentir...
No, Grandón, no deseo vivir en torres de marfil, en donde por haber olvidado la
solidaridad humana y el respeto al libre albedrío de los demás la felicidad se
confunda con el supuesto éxito... que me haría creer que soy lo que no deseo y
sí, en contrapartida, más insensible cada vez me volvería ante el dolor y
sentires de otros seres humanos... ese Destino Manifiesto no lo quiero.
GRANDÓN. [Fuera de sí.] ¡Eres un insensato!...
sufrirás.
DISCRI. Si lo dices tú, supongo que será... sufrir,
sí, el "pequeño destino" que aplica a los humanos ese Destino
Manifiesto que tú representas, ¡siempre es lo que subyace debajo de esas éticas
grandilocuentes de los que se creen por encima y al margen de la humanidad!...
pero yo nunca seré ni un miyoyo, ni un desmantúrgico, aun si me quedo solo en
este mundo... aspiro sólo a ser un ser humano.
[El escenario se va oscureciendo. Las figuras de
Grandón y Discri, también el salón todo, desaparecen. En sus soledades queda
Discri.]
ESCENA II. CUADRO ÚNICO: "¿QUIÉN ES LA
VOZ?"
[Vuelve la luz al escenario. Pero ahora esta vacío,
sin decoración alguna, sólo cortinas de fondo. Parece que todo fue un sueño, en
todo caso ya pasó para Discri, ya se fue. Sólo queda ahí, en el medio,
Discri... siempre con su candil, un símbolo de su conciencia que no será
ostentoso como una aparatosa antorcha pero que es firme, como su conciencia.
Está con la cabeza baja, saberse íntegro es un consuelo, pero saberse solo es
un gran desconsuelo. Lucha Discri es estas reflexiones cuando, de pronto, La
Voz augusta vuelve a oírse.]
LA VOZ. Dijiste, Discri, que hacer sufrir en el
"pequeño destino" que aplican a los humanos los que se creen por
encima y al margen de la humanidad. Es cierto. No seré más La Voz que
trasciende a los humanos, ¡que por no ser humano creé miyoyos, queferiondos y
desmantúrgicos, egoístas, corruptos y megalómanos! Me fundiré pues con los
seres humanos, dejaré de ser YO para ser ELLOS, mil voces, millones de voces,
infinidad de voces, que serán las conciencias de los seres humanos pero, está
vez, construidas de ilusiones bellas y de ideales desinteresados... y esto será
así porque el único camino de redimir al ser humano, y crear una mejor
humanidad, está dentro de él mismo, ¡él es el que tiene que ser dueño de su
propio destino!, en un respetar el libre albedrío de los demás, ¡solidaridad!,
pues si no, no respetarían el propio. Y entonces, Discri, vendrá para todos la
verdadera luz sin necesitarse ya candiles. Lo demás es sutil, vano, frivolidad.
[La Voz cesa, ya no habrá. El telón, por última
vez, baja lentamente.]
F I N
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TRÍPTICO CON TRES DEDICATORIAS
I. El Horóscopo
Dedicado a "esos" ambiciosos poderosos
que, sin freno, ensangrentan a México
¡REINA!... Una de las puntas no logro cerrarla, ¡se
nos puede escapar!... Si la estrella no se cierra... ¡Ay!...
¿Puede cambiar el horóscopo?, dice atemorizada.
Sí, reina, el "Príncipe de este mundo" al
verse libre transformaría el destino en tragedia. Hay que actuar
inmediatamente.
El anciano astrólogo, en aquel cuartucho mal
iluminado de la sombría torre, se afana formulando extraños conjuros
cabalísticos con la mirada fija sobre una estrella pintada en el suelo, uno de
cuyos bordes está abierto. Una vocecita burlona, que parece salir de las
penumbras de aquel antro, se escucha ante el azoro de los personajes:
¡Vejete, no podrás encerrarme en tu estrella!
¡Infausto día para el destino de tu protegido!... Me vengaré en él de tu
intento de encarcelarme... a menos que...
A menos que ¿qué?, expresa balbuceante el insensato
anciano que ha osado manipular misterios que no entiende.
A menos que tu protegido me rinda pleitesía, lo
haría mi protegido.
Señor de las Tinieblas... el hijo de mi reina es un
espíritu orgulloso que no rinde pleitesía a nadie, ni al mismo Dios.
¡Mejor!, los que no se arrodillan ante Él ya están
de rodillas ante Mí... además el horóscopo de buenaventuras que desearías
construir para ese jovenzuelo yo lo cambiaría de tal forma que la vida le
concediera sin freno todos sus deseos.
¿A qué precio?, se atreve a formular la reina.
¡A ninguno!, ¡yo soy generoso y no pediré nada!, y
la vocecita suelta una carcajada. ¡Me han denigrado mucho pensando que en estos
trances yo siempre pido el alma!, ¿para qué querría yo ese despojo? Me bastaría
que mi futuro protegido sea irrefrenable en todos sus apetitos y deseos... que
yo haría siempre posibles. Incluso le daría "la gloria roja" que es
el más supremo de los poderes, el poder vertir la sangre ajena en beneficio de
los apetitos y pasiones propias. ¡No os podreís quejar de mí!
Si mi hijo obtiene todo en este mundo sin pagar
nada por ello en el otro... acepto, dice con voz queda la reina. Quiero que
sea, tenga y pueda todo, sin abonar por ello precio alguno.
¡Pero sí es lo que estoy, señora, ofreciendo a ese
vejete astrólogo tuyo!, ¡trato hecho!
La escena se hace vaga, se difumina y va
desapareciendo. ¿Dónde aconteció?, ¿en qué época? No lo sabemos... pero es
claro que ha sucedido una tragedia. Sí, porque el verdadero infierno no está en
supuestos más allá, sino en la vida misma cuando por ella andamos sirviendo
sólo a nuestros deseos de Ser, Tener y Poderlo todo... ¡Nos quedamos tan solos
dentro de nosotros mismos!... Y la soledad, sobre todo cuando es interna, es el
camino más corto a la demencia y a la propia destrucción existencial, pues ninguna
felicidad es ya posible "aun cuando lo tengamos todo"... e incluso
entonces hasta esa ‘gloria roja’ se vuelve contra el ser humano que la posee,
pues suele a la postre terminar vertiéndose la sangre del propio ambicioso. Es
algo que jamás entendieron los ambiciosos y, en los acontecimientos anteriores,
aún menos una reina insensata y un aprendiz de brujo que encontró la horma de
su zapato en una "vocecita" burlona que "no pedía nada" a
cambio de sus dones... pues le bastaba que ellos deformaran moralmente la vida
muy concreta de los seres humanos; no en vano la leyenda bautizó a esa vocecita
"Príncipe de este mundo", de la vida real y cotidiana. Sí, cuando la
conciencia interna se deforma se vuelve un eterno purgatorio inducido por la
misma vida que antes ya volvimos un infierno. Con apetitos desmedidos y
ambiciones sin freno no hay cabida para ilusiones e ideales, y entonces, ese
infierno y purgatorio llegan sin necesidad de buscarlos en pretensos y extraños
"más allá". El "Príncipe de este mundo" no es una especie
de ‘Ministro del Interior’ encargado por algún dios supremo de encerrar a los
desviados y desobedientes en ese reclusorio que las religiones imaginan en
"infiernos de ultratumba"; no, lo verdaderamente suyo es propiciar el
infortunio en la vida real y muy concreta... pero llamemos por su verdadero
nombre al "príncipe", se llama ausencia de ideales elevados, falta de
verdadera humanidad. Y aquellos que en ellos caen no escaparán internamente a
esas "vocecita" que les concedió tantos pretensos dones y que en
adelante les dirá por dentro: "eres un miserable"... para que,
finalmente su propia ‘gloria roja’ un día
17
los ahogue... porque la vida da sólo lo que a ella
le entregamos, y si la quitamos, nos la quitarán. Suelen quitarla los pueblos
cuando se han cansado, como en Fuente Ovejuna.
II. Cómo
Volvió a Hablar Zaratustra
Dedicado a una civilización egoísta y violenta que
ya dura siete mil años
SI el Zaratustra de Nietzsche fue un Anticristo,
pues consideraba al cristianismo un opio adormecedor que transforma a pueblos
en rebaños de corderos, nosotros deberíamos ser capaces de elevar la integridad
de la humanidad cultivando tolerancias que no sean mansedumbres degradantes,
muy mundanas y nada metafísicas, ¡que por ello mismo contengan mil
sensibilidades!, que nos acerquen a la nueva civilización que soñamos, pues la
actual ya es insoportable. Por ello, precisamos ahora que vuelva a hablar un nuevo
Zaratustra... pero, esta vez, a nuestra manera. Yo he imaginado esto en un
pequeño ensayo llamado "Así volvió a hablar Zaratustra".
Comencemos...
- I -
A los treinta y tres años Zaratustra se quedó
dormido, aun si pensaba que había ascendido al cielo. No obstante, su corazón
despertó al cabo de tres mil años, se enderezó y bajó a reunirse con los nuevos
humanos, que le parecieron los de siempre. Los observó y dijo:
¡Seguís siendo los mismos, el mismo compendio de
debilidades llamado egoísmo! ¡Y qué afeminados estáis; vuestro aroma mareante
os delata!, hedor de lo demasiado maduro, de corrupción, una droga que os
domina por vuestro narcisismo; como sólo pensáis en vuestro Yo olvidando al
Nosotros os pasa lo que os pasa: termináis pudriendo por dentro, y vuestro loco
frenesí de Ser, Tener y Poder caiga quien caiga termina siendo vuestra mortaja.
¡Oléis, mal!, como todo ser débil que se descompone.
Y así comenzó el descenso entre los humanos de
Zaratustra.
-II-
Zaratustra siguió su viaje entre los humanos pero,
a poco de esto, se encontró tres despojos: uno era un hombre enmascarado de
manera rutilante anunciando "el éxito" pero que finalmente translucía
a un anciano decrépito a pesar del envarado porte que pretendía mostrar; el
otro era una cortesana, ésta ya sin gran brillo, pues se mostraba como
irrelevante mujercita y muy fajada, quizá porque más que no querer tener hijos,
a lo que había renunciado era a tener ideales altruístas... y el tercer despojo
era más frustrante: era un jovenzuelo displicente, alto, pero retorcido, como
esos caracoles que alzan las antenas para, arrastrándose, otear dónde subir y,
¡al mismo tiempo!, asomaba en él una mueca hedonista del escéptico, al que la
vida le ha quitado la memoria del pasado y borrado todo ideal futuro.
"Juega un poquito" y vive displicentemente el presente sin creer en
nada.
Los tres, al unísono, hablaron de este modo a
Zaratustra:
Viajero, ¡no te conocemos, eres extraño!, tu
vestido no es de la moda que consumir se debe, tu porte habla de éxitos etéreos
por ello sin sentido, tienes una mirada de arcángel soberbio que, incluso por
no esconder nada, no produce placer en el momento... pero, ¡viajero!, ¿no nos
das algo?
Zaratustra replicó:
No soy lo suficientemente pobre para dar limosna...
Prefiero irme. Si me quedara quizá os quitara todo vuestro egoísmo.
Y así habló Zaratustra esta vez.
-III-
Se adentró más Zaratustra entre esos humanos que él
veía como los de siempre, si acaso un poco más frívolos. Se encontró a poco un
santo de los nuevos tiempos, parecía un pastor o un conductor, hermano mayor de
esos que guían a los tres despojos encontrados antes. Reconoció a Zaratustra de
inmediato:
¿Qué haces aquí, en estos tiempos?... ¡Infeliz de
ti! ¿Intentas arrastrar otra vez tus viejos ideales por ti mismo y en estas
nuevas tierras?
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Zaratustra, respondió:
Yo amo a la humanidad... aun si no a los humanos,
que son como siempre fueron.
El pastor dijo:
Haz entonces un milagro, cambia todo, ¿verdad que
no puedes?, pero yo sí puedo hacerte rey del mundo si me sirves... lo tendrías
todo, Zaratustra. Serías, tendrías y podrías... deja a los gusanos allá abajo y
sírveme a mí, que es honrar a tu solo Yo propio, como abajo desean y no
pueden... ¡Sé tú mismo!
Zaratustra replicó:
Vanidad de vanidades, sólo vanidad. Yo traigo un
presente a la humanidad que no puedes comprar. Adiós, pequeña cosa.
Así habló Zaratustra.
-IV-
Encontró un día Zaratustra a un equilibrista,
andaba sobre un alambre, cuerda tendida sobre la que, a cada paso, vacilaba. Se
maravilló y dijo:
Así es la humanidad, tendida está entre ser
biológico buscador instintivo de colaboración mutua para supervivir y la
verdadera animalidad que es la suya social, ¡arca milenaria llena de egoísmos
que cortar desea la cuerda en la que se sustenta si eso le da monedas que llama
"felicidad" cuando sólo es vacuo éxito!, especie matricida, asesina
de la naturaleza por monedas...
Por esa vez salvó la vida el equilibrista; bajó del
alambre y le preguntó a Zaratustra:
¿Lo hice bien?
Si bien es no caer aún, sí.
¿Entonces?
Entonces... nada... te traía un regalo, no sé,
veremos...
¡Dámelo!
Veremos...
Así volvió a hablar Zaratustra.
- V -
Siguió su camino y durante algunos días todo era
desierto, desolación, como si la humanidad hubiera huido de la vida. Pero no
era así porque, de tanto en tanto, empezó a encontrar grupos aislados y
dispersos, unos vociferaban levantando exaltadamente extraños y obscenos
íconos, algunos más iban pintados con colores que parecían ser emblema de su
etnia ensoberbecida, "clanes de la raza superior", otros aun vestían
con turbantes y de ellos, como una ofensa a los oídos, se elevaba una fanática
plegaria que sonaba a guerras santas y fundamentalismos; en fin, también clanes
había de ávidos comerciantes sonando continuamente unas monedas. Sorprendióse
Zaratustra de que cada grupo hablara un idioma distinto sin lograr entenderse
mutuamente, por lo que cada uno parecía creerse todo el universo.
Dijo Zaratustra para sí:
¡Quizá mi regalo les llega tarde! Esto es otra vez
la llanura de Senaar después de algún diluvio que destruyó toda cohesión, su
Torre de Babel enloqueció y se dispersó en trozos y cada vez será en trozos más
pequeños que, en su egoísmo, cada uno se sueña una nación y la humanidad por
entero, ¡son la debilidad, pues el egoísmo eso viene siendo!, y al haber muerto
en ellos los ideales colectivos sólo les han quedado estos dispersos despojos.
"Yo, mi clan, mi etnia, mi totem o mi ícono, mis monedas", animales inferiores.
Decadencia de especie.
Esto dijo y, disgustado, siguió adelante.
-VI-
Durante cuarenta días deambuló Zaratustra por el
desierto hasta que al fin decidió volver a ver a los nuevos humanos; les daría
su regalo, lo había decidido. Sería un Maestro, ese sería su regalo. Un día
encontró a unos
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niños jugando con flores, con tréboles, buscando
uno de cuatro hojas. Tomó uno de tres hojas, llamó a los niños y les dijo:
Todo lo que existe es, en su conjunto, como este
trébol. Uno de los pétalos es el ser humano como realidad física, ¡vive, ama,
hace mil cosas!; otro de los pétalos es otra vez el ser humano, pero en sí
mismo, en su conciencia, ahí están sus ilusiones e incluso frustraciones, todos
sus pensamientos y sus sentimientos; el tercer pétalo es la reunión de todos
los humanos pues en soledad nada existe, lo llaman sociedad.
¿Y el tallo en donde se unen los tres pétalos?,
preguntó un niño.
Es la madre naturaleza que lo sustenta todo, pues
el tallo sin pétalos puede existir y los pétalos sin él nada son, no viven.
¡Qué bien está unido el trébol, los tres pétalos y
el tallo!, exclamó otro niño.
Esa unión se llama civilización.
¡Qué buen aroma exhala!, afirmó aún otro niño. Lo
hace más bello.
Sí porque ese aroma es como si el trébol se pensara
a sí mismo, justificara así su existencia. Representa a la cultura, que es como
los humanos conciben a su civilización y se la explican. Y flores sin aroma no
son nada.
Esta fue la "Parábola del Trébol" de
Zaratustra.
-VII-
A poco de alejarse de los niños uno gritó
adolorido: ¡Me dañó una ortiga!
Volvió Zaratustra sobre sus pasos y dijo:
El tallo de la ortiga es prismático, cortante, como
una naturaleza agredida que responde haciendo daño. Sus hojas, aserradamente
agresivas y opuestas entre sí como rechazándose mutuamente, son casi escudo de
armas de la agresión mutua de todo lo que exista en la vida... y su aroma no
existe, es un líquido lacerante que desgarra a la manera de las culturas
dogmáticas e impositivas que pensar no dejan. ¿Cómo pensar cuando nos duele
todo? La ortiga es paradigma de una civilización en eterna guerra civil que acaudilla
una cultura violenta. La ortiga es violencia porque como véis, cada una de sus
agresivas partes es egoísmo. Violencia es...
¿Qué hacemos entonces con ella?, preguntó un niño.
¡Arrancadla violentamente!
¿No es esa la violencia que condenas?
¡No!... Es suprema bondad y ternura, que la
verdadera tolerancia consiste en ser intransigente con la intolerancia.
Somos sólo unos niños...
¡Alegráos de ello!, representáis a las nuevas
generaciones. Tan pequeños sois que aún no habéis tenido tiempo de adaptar
vuestra vida a las ortigas.
Esta fue la "Parábola de la Ortiga" de
Zaratustra.
- VIII -
Tanto caminó Zaratustra que fue a dar a las orillas
de un lago. Fue entonces que descubrió en la orilla al lirio. Erguido, con
tallo de más de cuatro palmas, y el lirio en sí con al menos tres más, como una
torre. ¡Parecía un desafío! Las hojas duras, muy firmes, casi como queriéndolo
abarcar todo, que decir parecían: "Soy la sinceridad, pero en la
integridad". Se conmovió Zaratustra y dijo:
La franqueza puede ser sobre la propia corrupción,
"estoy podrido hasta los huesos", es un decir que el escéptico puede
exhibir a campo descubierto sin inmutarse... eso es cinismo. Sinceridad es,
como este lirio, erguirse defendiendo los ideales propios. Sinceridad es
integridad en la vida, tanto en lo colectivo como en lo individual. La
insinceridad es debilidad, que en línea recta lleva al egoísmo y a la
decadencia, descender la cuesta de la evolución. Yo anuncio al verdadero ser
humano nuevo, al que deberá ser frente al ser humano de hoy lo que éste es ante
el mono. ¡El nuevo ser humano es un relámpago, una locura!, pues es la utopía
que hay que construir. Vivir sin ideales de un mundo mejor es vivir de
rodillas, afeminamiento, gran debilidad.
Esto pensó Zaratustra y, musitando, añadió como una
oración: "si soy un Maestro esto es lo primero que debo de enseñar".
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Y "así volvió a hablar Zaratustra".
Conviene que, como lo preconiza este nuevo
Zaratustra, hagamos a un lado las debilidades y luchemos por una nueva
civilización. "Malaventurados los mansos, porque ellos llevarán badajo y
serán sacrificados en el altar de los intereses creados de los
poderosos"... por lo que, como en el lirio de la oración de Zaratustra,
conviene no doblarse en la lucha por un mundo mejor. No es de rodillas, sino de
pie, que los pueblos construyen futuros mejores...
III. Otra
vez Dante en Tierra de Tlatoanis
Dedicado a "las águilas descalzas", los
corruptos e ignorantes de estas tierras
HARÁ
entre cuatro y
cinco años que
un nuevo Dante
vivía una nueva
Divina Comedia en
tierras americanas, ¡más de cien jornadas hizo, artículo a artículo,
recorriendo las antiguas páginas de la Sección Metropolitana de este periódico!
Fue una serie periodística llamada "Dante en tierra de tlatoanis", y
ese nuevo Dante no llevaba como acompañante a un Virgilio sino a un humilde
charrito, compendio de toda la filosofía popular que obligaba al florentino a
volver más firmes sus ideales aterrizándolos en la vida concreta... Parecían un
nuevo avatar de Don Quijote y Sancho Panza pero esta vez en las atormentadas
tierras mexicanas. Pensaba yo que se habían ido periodísticamente para no
volver... pero anoche tuve un sueño. Empezó con una visión de pesadilla, sangre
y barro mezclado con excrementos, ¡vaya preludio!, pero la escena era elástica
y vaga, no era clara... Dicen los entendidos que sueños así son símbolos
oníricos de muerte y asesinato, de corrupción de solemnidad, todo ello
enmarcando profundas ignorancias. Después oí las voces de Dante y su guía, me
conminaban a que les volviera a dar vida periodística y relatara la
conversación que iban a tener. Pero no necesitaron conminarme porque tanto me
impresionó aquel sueño, y lo que ahí se dijo, que al despertar
comencé a escribir este artículo. En ese sueño se
dijo:
DANTE. Bien sabes, guía mío, que la justicia es una
diosa ciega con una espada en la mano y una balanza en la otra. No tiene visión
porque no ha de importar al hacer justicia la condición del delincuente sea un
paria de la tierra o un todopoderoso, la balanza la tiene porque no ha de
confundir a los inocentes con los delincuentes... y la espada pues también es
necesaria ya que la tolerancia ante el vicio y ante el crimen resulta aún peor
delito contra la humanidad. ¡Ser débil ante lo que destruye al ser humano es
una suprema falta de sensibilidad! Los ideales no pueden significar mansedumbre
y autodestrucción complaciente de la especie humana.
CHARRITO. Florentino... razón sobrada llevas en lo
último que has dicho... aun cuando de haberlo dicho en tus tiempos del
Renacimiento la Santa Inquisición te hubiera abrasado. ¡Siempre las religiones
inculcaron la mansedumbre!... Pero, dime una cosa, ¿no has notado que en esa
consagrada por la historia imagen mítica de la justicia la razón que juzga la
lleva en la mano izquierda, la balanza, y la represión en la derecha? En la
tierra que yo nací, toscano, en el seno del pueblo, ello siempre significó que
la justicia basada en la reflexión y el pensamiento crítico sin compromisos
siempre estuvo del lado del pensar progresista y, en cambio, la represión del
eterno lado derecho de los intereses creados de los poderosos siempre se
encontró, ¡y todavía osan esculpir tal tropelía como emblema de justicia!
DANTE. Mucho te duele, guía mío, lo que estás
hablando. Pero... pienso que ello quiere decir que hay que abandonar esa visión
mítica de una diosa justicia vendada y ciega... ¿Qué diré?, por la Atenea...
Atenas, como ciudad-estado, surgió casi hace tres mil años consagrada a la
diosa Atenas, ¡que no estaba ciega sino llena de visión y de sabiduría! Se dice
que fundó la primera institución democrática, el areópago, consejo de ancianos
colectivo y ateniense... y es que sólo el conocimiento puede dar la justicia...
CHARRITO. Florentino... otra vez razón sobrada
llevas en lo último... aun cuando de haberlo dicho en tus tiempos del
Renacimiento la Santa Inquisición te hubiera abrasado, ¡siempre las religiones
inculcaron la ignorancia con aquello de que "si se come del árbol de la
sabiduría se pierde el paraíso"! ¡El prado de los mansos!... Pero recuerda
que ese consejo, el aereópago ateniense del que hablas, únicamente lo
constituían ancianos pertenecientes a un mundo de señores pisador de ilotas, de
esclavos... ¡Cuántas veces la cultura mítica ha estado al servicio de los
opresores!... En mi tierra natal siempre.
DANTE. Entonces hay que hacer a un lado el
representar sensibilidades con ficciones que sólo manipulan las conciencias. La
justicia ha de ser sensible y para ello culta y erguida... pero no debe
disfrazarse con mitos ni irrealidades sino que tiene que anclar en lo muy
concreto de la vida humana...
21
CHARRITO. Sí, toscano, pero para eso debe arraigar
antes en la conciencia interna de cada ser humano hasta volverse valores éticos
absolutos e inclaudicables, que sin ideales sentidos muy íntimamente sólo
crearemos mundos torcidos, de sangre y de barro, de violencia y corrupciones.
DANTE. ¡Guía mío, ahora eres tú el idealista y no
yo el que despega los pies de la tierra!... ¿No te parece que esos valores
éticos absolutos únicamente producen conciencias morales endiosadas,
conciencias blindadas que se alejan de la humanidad y, así, del verdadero
humanismo?
CHARRITO. ...Dante, lo que hizo al ser humano
diferente al resto de los animales es el poseer conciencia de sí mismo,
reflexiones y pensamientos... pero por ello mismo puede ser la especie animal
más despreciable si esa conciencia de sí mismo sólo acumula bajas pasiones y
deseos irrefrenables de Ser, Tener y Poder más que los demás... el ser humano
es el único animal capaz de matar por odio, por avaricia, por rencor, por
envidia, ¡por corrupción que avala todo lo anterior y lo consolida!... Pero por
ello mismo esa conciencia humana de sí mismo puede ser también todo lo
contrario, atesorar ilusiones e ideales altruistas, generosidades y
solidaridades... y si antes habíamos concluido, florentino, que las
mansedumbres únicamente degradan a los humanos esa conciencia ética que los
eleve debe de ser absoluta, "blindada o endiosada" como tú dices,
pues no se trata de aceptar a los seres humanos como son, ¡dejan hoy tanto que
desear!, sino de hacerlos mejores...
DANTE. No se trata entonces de aceptar la realidad
sino de cambiarla y el verdadero humanismo sólo será aquel que exalte al ser
humano como valor principal pero a un ser humano superado en su conciencia pues
contemporizar con lo que está torcido simplemente porque existe sólo es
degradación.
CHARRITO. Así es, Dante.
DANTE. Cultura con una conciencia ética
inclaudicable que sea sepulcro de la corrupción y de la mansedumbre.
CHARRITO. Eso es lo que se necesita, florentino.
DANTE. No obstante todo, me preocupa el que lograr
esa cultura con conciencia ética inclaudicable en la humanidad, en cada ser
humano, será un proceso muy largo y de muchas generaciones... ¿No desaparecerá
antes la especie humana entre sus corrupciones y mansedumbres? A ti, guía mío,
que eres tan pragmático y realista te lo pregunto...
CHARRITO. Porque soy pragmático y realista como
dices te respondo que ¡no importa cuán largo sea ese proceso!... Precisamente
porque no debe haber mansedumbres es que esa labor no impide que además, en
cada instante de la vida y en las circunstancias que se nos presenten, luchemos
por avanzar concretamente hacia el futuro aun si sólo es palmo a palmo.
DANTE. "Lo cortés no quita lo valiente".
CHARRITO. Dante, yo lo diría a la manera de la
Iglesia: "a Dios rogando y con el mazo dando"... que en nuestro
razonar laico y librepensador se puede traducir como no desmayar en esa magna y
larga tarea de cambiar la conciencia interna de los seres humanos pero también
luchando, momento a momento, contra la injusticia.
DANTE. Pues después de todo el mejor predicador es
Fray Ejemplo.
CHARRITO. Así es.
Y lo anterior fue, lector, lo que se me dijo en mi
sueño... en suma que, ya en el caso de nuestras tierras, hay que educar y
elevar la conciencia de cada ser humano... pero también hay que ir sacando a
toda prisa a "las águilas descalzas", encarnación autóctona de
ignorancia y corrupción, lucha que hay que dar todos los días.
22
REALIDAD BICHERA
I. Usos y Costumbres de Animales Inferiores
FRANZ Kafka era un optimista, llegó al limite de
empezar escribiendo una novela en donde el personaje, un ser humano,
descubre al despertarse
que se ha
transformado en cucaracha...
¡qué novela esa de
La Metamorfosis!, ¿cómo se le ocurrió imaginar que una especie indigna como la
humana, que desde hace siete mil años que "goza" de la civilización
que creó, y que ha ensangrentado y violentado sin cesar nuestro planeta,
pudiera como un Ave Fénix despertar, como en un sueño, evolucionando hacia una
especie viva mucho más digna y que seguramente heredará la Tierra si siguen las
cosas como van? Si Kafka hubiera sido un pesimista hubiera empezado su novela
diciendo que "ante su desesperación, la cucaracha despertó viéndose
transformada
en ser humano..."
¿Por qué digo lo anterior? Pues porque yo también
creo ser un optimista a extremos tales que pienso que el ser humano podrá
salvarse de la extinción en virtud de poseer además de razón, sensibilidad,
¡qué ya es suponer! Pero la sensibilidad es un producto cultural que no depende
del aprendizaje por el ejemplo, como es el caso de todos los mamíferos, ni del
precepto, como se lo imponen al ser humano en centros académicos cosificados e
institucionales... el ser sensible siente anímicamente el mundo que le rodea y
a nivel humano, aunque parezca una perogrullada, es el humanismo que lo
despierta a través de "labores poco modernas y poco productivas", a
través del arte, la literatura, de "infinitésimos no económicos" y
así... Permíteme pues, lector, hoy, que periodísticamente exprese de la manera
literaria que se me ocurre y soy capaz, qué es lo que creo anda mal en la
especie humana. Pues sin reconocer los propios males no hay sensibilidad que
valga, capaz de salvar a una especie enferma de solemnidad. Va a ser la manera
de Kafka... empezamos:
ANTES DE LEVANTARSE EL TELÓN
"Mientras más ignorante es un bichejo más
seguro está de todo."
[Oscuridad total. Se oyen voces.]
ADONAÍ. ¡Marduk! Se me ha ocurrido un juego. Lo
llamo "realidad bichera". Quisiera que me ayudaras a crearlo...
MARDUK. ¿En qué consiste, Adonaí?
ADONAÍ. Verás... crearíamos unos bichejos que
harían algo más que patalear y correr. Se fijan ciertas reglas de acuerdo con
las cuales los bichos pueden organizarse entre sí, "¡orden bichero!"
Observaríamos, entonces, cómo conciben su micromundo y a sí mismos... ¡qué
entienden por realidad los bichos! Gozaríamos viendo cómo justifican eso...
MARDUK. Interesante. Acepto. Pero creo que nos
debería ayudar el inseparable amigo de Rá, Thot. Es detallista y calculador,
precisaría mucho el juego. [Se oye una voz.]
THOT. ¡Me interesa! ¡Colaboraré!... Pero creo que
nos falta aún alguien. Sutil, sofisticado, con talento para darle cierto sabor
mareante al juego del pataleo bichero. ¡Alguien capaz de hacer creer a los
bichos que ellos y su mundo son trascendentes! Nos divertiríamos a nuestras
anchas oyéndolos filosofar. ¡Imagínenlo, bichos filosóficos!
MARDUK. ¡Brahma! Ese es el indicado. Invitemos a
jugar a Brahma. Nadie como él para complicar sutilmente las cosas. Es un
virtuoso en eso de hacer complejo y oscuro lo que es sencillo y claro. Ojalá
acepte. [Se oye otra voz.]
BRAHMA. ¡Acepto!... Oyendo lo que decíais se me ha
ocurrido darle cierto sabor especial a la creación bichera. Para que los
bichejos esos puedan filosofar mientras patalean como pide Thot, hemos de
concederles un poquito de nosotros mismos, ¿cómo diré?... "mentalidad,
ideología", cierta capacidad de pensar. ¡Veremos qué pasa!
ADONAÍ. ¡Qué sea como dice Brahma!... Pero como
todo buen juego ha de tener reglas precisas, yo propongo lo siguiente: los
bichejos han de tener tres "bichalidades". Una primera, su "yo
bicho externo", que es el que entraría en contacto con sus congéneres. Una
segunda, su "yo bicho interno", algo así como "el callado
rumiarse a sí mismo", desconocido para su vecino. Y...
BRAHMA. ¡Déjame fijar a mí la tercera
"bichalidad"! Sería su "yo bicho interno muy interno", tan
interno que apenas sería conocido para el propio bichejo... para que tengan una
especie de "recinto interno", algo aislado
23
del exterior, que les permita cierta
"flexibilidad filosófica" a pesar de las reglas externas... digamos
"subconsciente bichero".
THOT. ¡Bien! ...pero como después de todo sólo
serán bichejos hemos de fijar una reglita bien precisa y simple para
interconectar sus tres bichalidades. Si, como dice Brahma, hemos de darles
"algo de nosotros mismos" pudiéramos concederles cierto
"verbo". Lo digo porque todos nuestros juegos los hemos creado
haciendo uso del "verbo". ¡‘En el principio fue el Verbo’!, solemos
decir...
BRAHMA. ¡Buena idea!... Incluso yo la precisaría
más, les daremos algo del "Verbo", por ejemplo "lenguaje"
para que sus yos bicheros externos se comuniquen entre sí. Ese "lenguaje
bichero" lo podrían "internalizar", ¡como si hablaran solos en
voz baja!, que así generaría sus yos bicheros internos... algo de lo cual se
filtraría, por así decirlo, a "sus recintos internos muy internos"
dando lugar a esos terceros yos "muy profundos" de los que no
tendrían conciencia pero sus receptáculos serían de sus prejuicios y tormentos
"muy adentro"...
ADONAÍ. Sí, pero, ¡cuidado, Brahma! ...
"Verbo" o no, lenguaje como tú dices, ha de servir para transmitir
experiencias bicheras, incluso hasta para programarlas y controlarlas. De otra
manera no podrían filosofar sobre "realidad bichera" alguna ...el
Verbo en sí y para sí solamente podemos serlo y tenerlo nosotros... ¡los bichos
son bichos!
MARDUK. Lo que podríamos hacer es emplear reglas
simples que permitan esas "experiencias bicheras" que pide Adonaí.
Dos tipos de reglas, una para cada bicho y la otra común a todos ellos.
THOT. ¿Qué tienes en cartera con eso de "una
para cada bicho" y la otra "común a todos ellos"?
MARDUK. Verás. "Una para cada bicho",
podrán olisquearse entre sí, ¡por supuesto oírse, por tener algo de eso del
"Verbo"! Verse, incluso mordisquearse y saborearse mutuamente. Todo
pues en cinco reglitas. En cuanto a lo de la otra regla "común a todos los
bichos" lo tengo menos claro...
ADONAÍ. ¡Yo sé cómo precisarla!... como después de
todo sólo serán bichejos limitadillos y no espíritus libres como nosotros,
hemos de ajustar la regla común a la máxima "la libertad es
desorden". Quiero decir que, si hemos de imprimirles un "orden
bichero", han de existir "bichos importantes" y no importantes,
por ejemplo, según tengan o no algo de más que otros bichos... digamos, así
como hay escarabajos pelotilleros y escarabajitos sin pelota. Y de ahí se
desprenderán otras reglitas, por ejemplo, los importantes podrían patalear y
experimentar sin grandes problemas. Los otros bichejos tendrían más cosas
prohibidas, en fin; así...
BRAHMA. ¡Es interesante tu idea, Adonaí!..
Surgirían así "castas bicheras", "jerarquías bicheras", sus
buenas filosofías para justificarlas. ¡Buenísima idea!.. Viene siendo algo así
como imponerles el lema "tener o no tener, esa es la cuestión"...
parece pues que ya tenemos los lineamientos generales del juego.
THOT. Bien, ¡Andando! Creemos el juego. ¡Yo estoy
muerto de curiosidad por ver qué dicen y hacen los bichejos!
[Se apagan las voces.]
PRIMERA REALIDAD BICHERA: LO EXTERNO
[En el silencio de la oscuridad total se oyen, como
en los coros de las tragedias griegas, las voces al unísono de Adonaí, Marduk,
Thot y Brahma. "¡Que del caos salga el orden!, ¡que se haga la luz!"
Aparece una débil luz que lentamente se hace mayor y más intensa. Ilumina una
superficie llena de pirámides, de diversos tamaños, con agujeros como puertas y
ventanas. Parecen viviendas. Hay otras pirámides diseminadas que se antojan
ornatos urbanos. Se oye una voz en lo alto, la de Brahma: "¡Qué curioso!
¡Han construido su micromundo todo piramidalmente!" La voz de Brahma se
apaga.
De una de las pirámides salen tres bichejos. Uno
parece más grande e importante que los otros dos. Habla con aire profesoral,
muy seguro de sí mismo.]
BICHO IMPORTANTE. ¡Sí, mis queridos discípulos!...
Así es. Hemos construido nuestro mundo a base de pirámides, las viviendas,
todo... a imagen y semejanza de como está construido el universo. El universo
es una gran pirámide, sustentada sobre otras pirámides menores y éstas, a su
vez, sobre otras más pequeñas e irrelevantes... y así. ¡Orden perfecto en donde
lo grande se sustenta sobre lo chico y esto sobre lo más chico! Gran armonía.
BICHO SEGUNDO. ¿Y por qué esto, querido maestro?
24
BICHO IMPORTANTE. ¡Porque queremos el progreso de
este mundo! ¡Porque somos realistas, no soñadores demagogos!... Si hemos de
vivir en armonía con la naturaleza, y ponerla a nuestro servicio, debemos
aprender de ella. Después de todo somos parte de ella...
BICHO TERCERO. Entonces, ¿por qué nosotros los
bichos no somos también piramidales? Yo soy más bien redondito, tengo patas...
BICHO IMPORTANTE. ¡Es la cortedad de tu
entendimiento lo que te hace ignorar tu verdadera naturaleza! En el fondo, en
lo más íntimo, eres piramidal, ¡pequeñas pirámides constituyen "lo
bicho". ¡Además, el método científico te lo prueba...!
BICHO SEGUNDO. ¿El "método científico"?,
¿cómo?
BICHO IMPORTANTE. ¡Claro!... ¡No aceptes nada sin
comprobarlo, sin experimentarlo ante y con la realidad concreta! ¿Qué quiere
decir esto?... Olisqueas, mordisqueas, observas, por ejemplo, aquella vivienda
es piramidal, ¿no es así? Verás además que, en su base, está construida por
pirámides pequeñitas donde viven los bichos de menor importancia que no pueden
construirse una gran pirámide propia. Como somos parte de la naturaleza eso
indica que así está toda ella, todo el universo... ¡Probado pues con la experiencia!
BICHO SEGUNDO. Pero yo recuerdo que el bicho
disidente decía que lo que nos pasaba es que vivimos de acuerdo con el lema
"como vives, piensas y concibes el universo bichejo"... y como nos
organizamos en bichos chicos, medios y regulares y sólo unos cuantos
importantes son el vértice de una pirámide...
BICHO IMPORTANTE. ¡Tonterías! ¡El "bichejo
disidente"! ¡Un muerto de hambre envidioso de lo que se han forjado los
demás!... Mira, si lo que él dijera fuera cierto quizá podría y sería posible
que hubiera otros universos bichejos de otros tipos... claro, ¡no comprobables
científicamente! ¡El culto a la inexistencia!, la esquizofrenia metafísica, la
anticiencia... termina en postular lo que no podemos olisquear, mordisquear ni
observar ni así nos consta como la realidad existente. ¡Qué demencia!
BICHO TERCERO. ...Será así pero yo sigo viéndome
redondito, más bien aplastada arriba, con patas y sin vértice, no piramidal...
BICHO IMPORTANTE. ¡Otra vez lo mismo! La
inteligencia no es tu fuerte. ¿No te he dicho que en el fondo sólo eres
pirámides chiquitas? Además, todo bicho sabe que lo esencial son las
pirámides... ¡Lo digo yo porque el sentido común lo afirma en todas partes!
¡Por eso lo digo yo!
[Todo empieza a pargarse lentamente. Los bichejos
parecen difuminarse, desaparecer. Vuelve la oscuridad total. Vuelven a oírse
las voces de Adonaí, Marduk, Thot y Brahma.]
ADONAÍ. ¡Hagamos una primera recapitulación de lo
sucedido antes de seguir jugando! ¿Empiezas tú, Marduk?
MARDUK. Yo diría que esos bichejos "reconocen
la realidad", lo digo con ironía, de acuerdo con dos principios:
"Lo que un bichejo no comprende no
existe", y, segundo, "sólo existe lo que alcanza, bichejamente, a
olisquear, mordisquear y observar". ¡Bichejos que se sienten el ombligo
del universo!
THOT. ¡Te quedas corto, Marduk! ¿Viste cómo
empleaban el argumento "de autoridad" y el de "lo dicen
todos"? ¡Qué brutos! Podríamos añadir un tercer principio bichejo:
"Una tontería repetida a mil voces se vuelve
realidad, tanto más firme si la apoyan bichos importantes". BRAHMA.
...Todos os quedáis cortos, aun tú, Thot. Habría que cerrar la lista,
"método científico bichejo", con
una cuarta máxima:
"Mientras más ignorante es un bichejo más
seguro está de todo..."
ADONAÍ. ...Sobre todo si es dueño de grandes
pirámides... ¡pensábamos que justificarían la "'realidad bichera" e
acuerdo con su "orden bichero", pero han ido más allá! Han,
literalmente, reducido toda realidad a sus intereses...
BRAHMA. Bueno, pero el juego está empezando. ¡A lo
mejor mejoran los bichejos en la siguiente ronda del juego! Veamos qué sucede
cuando pontifiquen sobre sus "yos", sobre la razón, la conciencia
interna y demás... ¡Recordad que esto le iba a dar el sabor al juego!
[Se apagan las voces.]
25
II. Otras
Realidades Bicheras
SEGUNDA REALIDAD BICHERA: LO INTERNO
EN el silencio de la oscuridad vuelven a oírse, al
unísono, las voces de Adonaí, Marduk, Thot y Brahma. Ahora con cierto tono
mordaz y sarcástico, "¡Que se haga la luz otra vez, a filosofar,
bichejos!" Aparece una débil luz que crece y se hace tensa, ilumina el
interior de una sala de forma piramidal. Tiene un letrero arriba, "Suprema
Corte de Justicia Bichera". Sobre un estrado y frente a una mesa está un
bicho con toga...
como diciendo que la justicia se mide por togas y
por poses supuestamente imponentes; el bicho tiene aire austero. Parece un
juez. Frente a él hay bichos sentados. A un lado del bicho juez sentado está un
bicho muy intranquilo, nervioso, el acusado.
[El Bicho Juez, mirando de reojo al acusado,
empieza a hablar.]
BICHO JUEZ. Llevamos ya varias horas juzgando al
acusado de disolución social. Quisiera pedirle al Bicho Fiscal resumiera ante
la corte su punto de vista.
[Se levanta un bicho, patalea primero en círculo y
pomposamente por toda la sala. Comienza su perorata final.]
BICHO FISCAL. No voy a ser largo, ¡es muy simple lo
que se debe decir! Me parece que ha sido plenamente probado que el acusado
incitó a bichos de poca importancia, a muchos, con sus conferencias y
discursos...
hasta que éstos, enajenados por el acusado,
empezaron a destruir pirámides de bichos que gozan de toda la estimación de
nuestra comunidad. Esos son los hechos. ¡Incitó con sus palabras e ideas a la
destrucción de nuestro patrimonio urbano! Debe ser condenado por ello.
BICHO JUEZ. Es su turno, Bicho Defensor.
[Se levanta lentamente otro bicho, empieza a hablar
pausadamente.]
BICHO DEFENSOR. En una corte se juzgan delitos
concretos y no delitos de opinión, no las ideas personales, sean las del
acusado o un bicho cualquiera. Cierto es que el bicho acusado, a lo largo de
conferencias y discursos, dijo que muchas de nuestras más vistosas pirámides,
¡de bichos importantes!, son fruto de la explotación de muchos bichos, y que
ello era injusto. Es cierto que el acusado afirmó que esas pirámides habían
sido construidas incluso hasta con la intención callada de desafiar y burlarse
de la miseria del resto de los bichos. ¡Dijo incluso más!... que el
subconsciente maligno de los bichos importantes se había manifestado en la
construcción provocadora de esas pirámides. ¿Pero la realidad cuál es?
¡Simple!: fueron otros bichos, ¡muchos, sí!, los que físicamente,
concretamente, destruyeron las pirámides en cuestión. El acusado nunca indicó a
nadie, ni abierta ni explícitamente, que tales hechos se realizaran... no se
puede condenar un acto concreto responsabilizando de ello al "yo interno"
y al "yo inconsciente" de alguien que no cometió dicho acto... los
"delitos de intención no confesa", que influyen por vías metafísicas
que desconoce nuestra ciencia sobre los actos de otros, no pueden ser admitidos
en una corte que se precie de tal. Confundir la realidad con las ideas, con las
intenciones internas conscientes o no, volvería ridícula la misma palabra de
justicia... ¡el que al acusado bicho no le sean simpáticos los bichos
importantes, lo cual nunca ocultó, es otra historia que no se juzga aquí!...
[Visiblemente molesto, con un pataleo que no puede
contener, el Bicho Fiscal se dirige al juez.]
BICHO FISCAL. ¡Quisiera intervenir aún! ¡Hay
imprecisiones y confusiones voluntarias en el discurso del Bicho Defensor!
BICHO JUEZ. Concedido, hable usted.
BICHO FISCAL. El Bicho Defensor distingue y
diferencía entre "realidad concreta", los actos que llevaron a una
multitud pataleante a destruir pirámides, y las ideas, calladas, no confesas,
conscientes o inconscientes, ¡delitos de "intención", dice el Bicho
Defensor!, que motivaron esos actos y que fueron inculcados por el acusado,
abierta o no abiertamente. ¡Supone este buen Bicho Defensor que los actos
volitivos, "quiero hacer algo y lo hago", son independientes de la
idea de realizarlos... y que, en esa medida, tales ideas, intenciones,
conciencia interna y subconsciente, ¡o como quiera llamársele!, por no ser
"materialmente concretas" y por no "haberse expresado abierta y
explícitamente" no existen. ¡Esto es un desacato a la razón bicheja!, ¡las
ideas no serían parte de la realidad, "porque no se pueden tocar ni medir
en actos físicamente concretos"!...
De razonar así no existiría la justicia, ¡no la
podemos "medir física y concretamente en piedra piramidal"!, ni por
tanto existiría esta corte. Una justicia que se precie de serio ha de juzgar
tanto los actos como los motivos... ¡el Bicho Acusado es culpable!...
[Se levanta furibundo y pataleante el Bicho
Defensor.]
26
BICHO DEFENSOR. ¡Deseo hacer un comentario!
BICHO JUEZ. Hágalo... no es intención de esta corte
silenciar ningún argumento que nos aclare la verdad. BICHO DEFENSOR. ¡Sea como
dice el Bicho Fiscal! ¡Realidad concreta e ideas son todo parte de la realidad!
y, en esa medida, en el juicio de un delito todo
eso debe ser considerado y juzgado... pero, en ese caso, exijo comparezcan como
verdaderos acusados los bichos importantes, constructores de esas ostentosas
pirámides provocadoras de la miseria de nuestra comunidad ya que...
BICHO JUEZ [violentamente]. ¡Esta corte no puede permitir estos
argumentos demagógicos e impalpables!...
¡Nadie juzga aquí a lo "ostentoso" o no
de ciertas pirámides ni las supuestas "intenciones ocultas" en ello
de sus constructores! Ajústese usted a lo mismo que ha hecho el Bicho Fiscal,
¡a la realidad!, a lo que concierne exclusiva y directamente a la destrucción
de las pirámides, y a sus actores materiales o no... y no a aquello que no
sabemos si ni siquiera existe, "las intenciones subconscientes de
constructores urbanos de pirámides", que, además, no es el motivo de este
juicio...
[En forma irónica interrumpe el Bicho Defensor al
juez.]
BICHO DEFENSOR. ...yo quisiera saber en qué
artículo del código penal se dice que "se considerarán como reales ideas o
intenciones, conscientes o no, cuando se relacionen con destrucción de
pirámides, pero no con su construcción"...
[Carcajadas en toda la sala, pataleo feroz y
desorden. El Bicho Juez está furibundo.] BICHO JUEZ. ¡Se suspende la sesión,
desalojen la sala!
[Todo empieza a apagarse lentamente otra vez. Los
bichejos se difuminan y desaparecen, volviendo la oscuridad total. Otra vez se
oyen las voces de Adonaí, Marduk, Thot y Brahma.]
THOT. Esta segunda recapitulación sobre la noción
de "realidad bichera" promete ser más interesante. Es
contradictoria...
ADONAÍ. Sí, pero sólo es apariencia. Para estos
bichejos las ideas, alojadas en el "yo consciente" o en el
"subconsciente", expresadas abiertamente o no, forman parte de la
realidad según convenga o no a sus intereses...
MARDUK. ...al extremo de que, como decía ese
Bichejo Defensor, "construir materialmente" no implica ideas, en
tanto que destruir sí, todo esto según a quién bicheramente le afectan
intereses... ¡curiosa justicia basada en tan elástica y oscilante noción de
idea, pensamiento y razón!
BRAHMA. Sí... ¡trabalenguas mentales bicheros!...
condenan la existencia de las ideas en nombre de su inexistencia... según a
quien pertenecen. Pero a mí, a decir verdad, no me parece que este juego haya
dado todo lo que puede de sí. La misma elasticidad con la que los bichejos
juzgan el papel de las ideas, ¡hablan hasta de "intenciones no
confesas"!, me tiene lleno de curiosidad por saber qué es lo que
sinceramente piensan sobre ese delicado problema del "inconsciente"
que les hemos concedido...
ADONAÍ. Sí, y más curiosidad tengo yo aún por ver
cómo relacionan eso con su "realidad bichera"... MARDUK. ¡Forcemos
pues el juego sobre esa pauta!
TERCERA REALIDAD BICHERA: LO INTERNO MUY INTERNO
[Otra vez en la oscuridad total se oyen
repentinamente las voces juntas de Adonaí, Marduk, Thot y, Brahma: "¡Qué
vuelva a ser la luz, a filosofar bichejos, esta vez sobre nuestro yo interno
muy interno!" Aparece la claridad débilmente intensificándose a cada
instante más y más. Después una pirámide monumental y antiquísima. Frente a
ella, más que sentado aplastado sobre sus patas, hay un bichejo escuálido,
flaco, macilento, con taparrabos y turbante. Diríase un anacoreta a la
oriental. Frente a él, sentado como puede y visiblemente incómodo, otro bicho.
El bicho anacoreta tiene una pequeña pirámide en las manos, brillante,
transparente y al mismo tiempo opaca, eso según la mueve. Como de cristal de
roca de mil colores. Ambos conversan.]
BICHO ANACORETA. Has atravesado medio mundo
buscando esta reliquia para encerrarla en un museo del que tú llamas mundo
bichero desarrollado, occidental. No te la puedo dar. No es cuestión de precio
ni de ofertas materiales. Para mi pueblo y para mí es un símbolo de valor
inestimable, la personificación de nosotros mismos.
EL OTRO BICHO. ...no te entiendo...
BICHO ANACORETA. Una civilización tan materialista
como la tuya no puede entenderme... pero, ¡quién sabe, quizás sí! Escúchame
bien... ¿Ves esta reliquia? Ahora es transparente. Pero según la muevo aparecen
27
mil colores, cambiantes, unas veces opacos y otras
no. Como algo que se crea y recrea bella e infinitamente. Es sólida además, más
sólida y verdadera que todo lo que la rodea... no obstante lo cual no se parece
a nada, como si la reliquia, por voluntad propia, hubiera renunciado a todo lo
exterior, pues la trascendencia está en lo muy íntimamente interno, al
renunciar a lo externo...
EL OTRO BICHO. ¡Vosotros los bichos orientales
parecéis arcanos! Sigo sin entenderte...
BICHO ANACORETA. Ten paciencia, una virtud rara en
tu materialista civilización. A imagen y semejanza de esta reliquia, nuestra
civilización ha alcanzado su plena realización al encerramos cada uno de
nosotros en nosotros mismos, en un mundo infinitamente creador de pensamientos,
lo que produce nuestra superación. Este rico mundo interno no contaminado por
el mundo material externo. Vuestra civilización corre al desastre... olvida
que, dentro de sí mismo y muy en lo interno hasta la inconsciencia, hay un mundo
ideal y anímico, mental, inmenso, infinitamente más trascendente que lo que
vosotros llamáis "realidad concreta"... que es sólo una ilusión. ¡Qué
pequeñez mental!...
EL OTRO BICHO. ...ya empiezo a entenderte, es el
discurso de todas las religiones que niegan a los bichos, sólo que con aroma
oriental... una civilización basada en el culto al subconsciente, ajena y
extraña a la realidad a la que por tanto renunciáis. ¡Claro que sabemos lo que
es eso! Estudiamos profundamente esos problemas porque son una dimensión
esencial de ser bicho a controlar. La sicología, nuestras preocupaciones por la
llamada conciencia interna, los problemas oníricos y de la desconocida personalidad
que subyace en ellos, todo eso es objeto de análisis, de investigaciones, en
universidades, en mil sitios...
pero, a diferencia de vosotros, lo hacemos para
liberar al ser bicho de falsos problemas internos, para preparar a cada bicho a
afrontar la verdadera realidad y luchar en ella, no renunciar a ella.
¡Enseñamos al ser bicho a vencerse a sí mismo, a someter a las sombras de su
subconsciente, a encadenar a éste!
BICHO ANACORETA. Para lo cual, claro, construís
hospitales siquiátricos, manicomios, clínicas de terapia para eliminar el
"yo desconocido"... ¡una forma bien diferente a la nuestra de
vencerse a sí mismo!... Eso de vosotros se llama represión... se reprime entre
vosotros la demencia por el hecho de que no coincide con la vuestra...
[Otra vez todo empieza apagarse lentamente. Los
bichejos desaparecen y llega la oscuridad total. Vuelven a oírse las voces de
Adonaí, Marduk, Thot y Brahma.]
MARDUK. Brahma quiso que observáramos este último y
sofisticado comportamiento bichejo. Toca pues a él juzgar lo que ha pasado.
BRAHMA. ¡Nada de particular!... casi en un
proverbio se resume todo: "Si quieres respetar el orden bichero / al
subconsciente has de reprimir primero, / pero si hacerlo intentas con cierta
discreción / aísla el subconsciente de toda bichera relación".
THOT. Sí... para los bichejos tal realidad es el
"yo del subconsciente" que, o bien lo reprimen, o bien se aíslan en
él... una "realidad interna e íntima" que temen como reflujo de la
mala conciencia que crea su propio orden bichero...
ADONAÍ. Bichitos que, o bien reprimen "lo
interno", o bien en él se aíslan de lo "externo"... igual da,
pues se trata de una guerra civil entre su conciencia enferma y la desagradable
realidad externa que crearon... pero seamos justos, yo deseo serlo puesto que
propuse el juego... todas esas deformaciones bicheras surgieron porque les
impusimos jerarquías, castas, un "orden jerárquico verticalizado" en
el que más cuenta el que más tiene... debíamos, en cambio, haberles dado
valores éticos elevados...
BRAHMA. Tienes razón, Adonaí... en otro juego
habría que cambiar las reglas.
THOT. ¿Creamos ahora ese nuevo juego?
MARDUK. ¡No!...
La elevación de un bicho sólo debe de ser hija de su propio esfuerzo y libre
albedrío.
Dejemos el juego como está.
BRAHMA. De ellos depende todo ya... tuvieron, de
soslayo, aun si no apareció directamente, un bicho disidente anunciador de un
cambio... ¿se elevarán o caerán? De ellos depende todo ya...
28
SOBRE MALENTENDIDOS Y FARSAS
I. Malaventurados los Mansos
"¡MALAVENTURADOS los mansos pues ellos irán de
cabeza al matadero ante el regocijo de sus pastores, los prepotentes y los
egoístas, que inventaron por ello las mil violencias!"... No, lector, lo
anterior no está en el Antiguo Testamento, ¡aun cuando estimo que debería de
estarlo por allá a la altura de los Salmos!, es de mi cosecha. ¿En el decir de
lo anterior se manifiesta una pesadilla mía que hace meses ya no me abandona,
hija de la frustración interna que produce ver a una civilización que desde
hace unos siete mil años, cuando el ser
humano sale del
tribalismo nómada para
asentarse y crecer
un poco, ser
en demasía y mayoritariamente sede de las mil
injusticias y atrocidades de la especie humana contra sí misma?... Quizá, pero
es que en estos últimos tiempos no alimenta mi optimismo el volver a recordar,
como si varias décadas retrocediera mi mente a los días en que era joven, que
en este siglo corriente ya llevamos... unos 100 millones de muertos entre dos
guerras mundiales y otras pequeñas y medianas. De esos muertos casi ochenta por
ciento fueron mujeres, niños y ancianos, quiero decir que mandaron al sepulcro
a los que "ni siquiera sabían agarrar un fusil y ni aun lo que
significaba", ¡la sangre inocente vertida a raudales! Guernica, Londres,
Hamburgo, Colonia, Moscú y Estalingrado, Nagasaki, Hiroshima... más tarde, no
mucho históricamente como para delatar que el delincuente siempre era el mismo:
Corea, el Golfo de Tonkin, Camboya y así... y un poco después Hungría mártir,
Checoslovaquia de una primavera socialista asesinada en Praga, Afganistán...
¿Qué más? ¡Ya lo creo!: Granada, Panamá, la Tormenta del Desierto en Irak...
¿Aún más? Pues sí; la rota en mil pedazos ex Yugoslavia, Chechenia en una Rusia
casi zarista y lo que aún vendrá, ¡eh, sí!; en lo que yo "llamaría
"el mundo olvidado", el continente más humillado y pisado del
planeta, África, cuando no han desfilado por él las bestialidades del
colonialismo europeo lo han hecho las numerosas luchas tribales entre "señores
de la guerra" locales, como en toda el África negra, después de alcanzar
una supuesta "independencia" que no ha resultado ser más que una
nueva forma de colonialismo. En América Latina parecería que atrocidades de las
magnitudes anteriores no han acontecido... y sin embargo tenemos que consignar
la explotación y casi aniquilamiento total de sus poblaciones indígenas, el
desfile de una sangrienta dictadura militar tras otra como ha acontecido en el
Cono Sur, los "Estados democráticos" corruptos y expoliadores que ya
viven en simbiosis con las redes internacionales del narcotráfico de lo que
parece ya no escapa ni siquiera México, y linduras así, que de ninguna manera
pueden alimentar el optimismo y deprimen a los pueblos. En México, por ejemplo,
el pueblito amargado se ríe hasta de sus propias penas con expresiones
sobrecogedoras como la siguiente: "Hay dos soluciones a nuestros
problemas, una optimista y otra pesimista. La optimista es que la Virgen de
Guadalupe
haga un milagro... la pesimista que el milagro lo
haga el PRI", ¡sin comentarios!
"¡Malaventurados los mansos pues ellos irán de
cabeza al matadero!", sí... pero no únicamente por este último destino en
donde a la postre terminan todas las mansedumbres sociales sino también porque
son responsables en muy buena parte de todas las calamidades que han aquejado a
la humanidad, por ejemplo, las que acabamos de relatar anteriormente. Esas
calamidades que hemos descrito no son sólo hijas de la civilización capitalista
que nos oprime sino también en demasía de los que le han permitido a tan torcida
civilización hacer tantas tropelías, "tanto peca el que mata la vaca como
el que le agarra la pata", dice un sabio refrán del pueblito. Lo manso
tiene muchas caras, es como la mentira que posee múltiples vías para
justificarse, pero una de las principales y que es la que en este artículo me
interesa discutir, es exhibirse como un exceso de bondad cuando en el fondo
sólo es un matrimonio entre egoísmo y cobardía no confesos. Es incluso un
exceso de sensibilidad que esconde una tremenda crueldad... Te narraré, lector,
un minicuento para tratar de explicar esto último:
"El condenado a muerte es atado a un poste y
el verdugo lo ejecuta con un escopetazo en la cabeza que, entre mil estruendos,
riega masa encefálica por doquier. Uno de los asistentes grita: ‘¡Qué horror!’,
la dama pía y de proverbial bondad que está a su lado baja los ojos y musita:
‘Sí, qué horror, qué ruido tan desagradable’...
la buena señora se conmovió con el molesto ruido
pues no la dejó concentrarse en sus infinitas mansedumbres de conciencia
interna. Cuentan que después de aquello al que había protestado tan
ruidosamente por la brutalidad de la ejecución, los jueces lo condenaron a que
él también la sufriera en carne propia, ¡había que acabar con la violencia!,
pero esta segunda vez decidieron que todo fuera en silencio, ¡garrote vil!,
para que la
29
dama pía no fuera en lo sensible afectada por los
ruidos disonantes. Cuentan también que, desde entonces, la dama pía ha crecido
en bondades, piensa encontrar la paz y la armonía en cada rincón que pisa pues
no hay ruido y eso preconiza. Los jueces la cuidan porque es cuidar la propia
imagen como careta externa, las ejecuciones siguen, unas ruidosas como ejemplo
para los rebeldes y otras en silencio por si hay damas muy pías".
Quizá, lector, en el minicuento anterior se me pasó
añadir un párrafo: "...de tanto pretender encontrar paz, tranquilidad y
mil bondades en donde no había, la dama pía terminó encerrándose en un ego
místico suyo y muy propio, una ceguera ante la realidad y sus sobresaltos, que
la defendió contra lo externo y sus contratiempos... terminó así contando ella
solamente para sí misma, suprema bondad muy conveniente hecha de egoísmo y
cobardía." Y es que los extremos se tocan, la vida está hecha de contradicciones
que hay que enfrentar y saber vencer con gallardía para seguir adelante y,
alguna vez en el futuro, encontrar así la verdadera paz y tranquilidad... pero
cuando, por lo contrario, las conveniencias muy personales se manifiestan como
"bondades en exceso", éstas terminan transformándose en crueldades
implícitas en exceso al soslayar los problemas, ¡qué caritativo y qué cómodo!,
y la necesidad de enfrentarlos. ¿Cómo diré? Desde lo alto de las montañas la
vista del mundo es amplia y maravillosa pero para llegar allí suele ser
necesario vencer difíciles y escarpados senderos... y si los rodeamos o
volvemos atrás como si no existieran entonces nunca subimos. ¿Ejemplos? Sí,
digamos las concepciones místicas de seudorreligiones, hoy tan de moda en los
tiempos de crisis de civilización que corren, llenas de esoterismos y de
"trascendencias", que haciendo a un lado el imperio de la razón o
bien consideran que "la bondad y la verdad última sólo se encuentran,
abandonando las veleidades ilusorias de la realidad material externa, en un muy
escondido e íntimo subconsciente al que se accede por introspección extrema
hasta lograr así incluso olvidarse y hacer abstracción del yo propio todo, en
un arcaico olor hinduista o incluso ancestralmente brahmánico al que hoy se
suelen abandonar sus buenos estratos de una burguesía hoy en crisis de valores
existenciales, cuando, en cambio, no son capaces de reconocer la tremenda
miseria que yace a su lado y que ellos mismos provocaron... fenómeno que
también a veces afecta a parte de las nuevas generaciones de igual extracción
social. O bien, en clave parecida aunque parezca inversa, los que proyectan ese
"profundo y trascendente yo despersonalizado suyo" hacia la realidad,
vía elaboradas reflexiones místicas, pero como quien lo hace con unos anteojos
polarizados que ocultan o difuminan las numerosas e inmensas injusticias que la
civilización actual ha esparcido por doquier para ver, aquí y allá y en algunos
sitios más, cierta minoritaria bondad humana "que no hace social ni
históricamente verano" a la que imaginan que, dulce y mansamente y sin
sobresaltos, llegará a imperar sobre toda la especie humana, ¡avatares de un
nuevo San Francisco pero con mucho menos sinceridad que aquel santo de Asís!...
y, claro, dejan degollar a media especie humana sin jugarse en su defensa ni un
cabello en aras de este "humanismo" tan excelso. Personas que militan
en el clan anterior suelen encontrarse entre supuesta gente autoproclamada
progresista incluso a veces entre marxistas arrepentidos de ese pasado y que
hoy se dan golpes de pecho liberales... unos por conveniencia ante el presente
y otros porque jamás, ni aun en sus pasadas épocas "radicales",
dieron la cara a campo descubierto luchando contra las injusticias.
¿Algún ejemplo más?, ¿por qué no?... Tengo en mente
lo que yo llamo "los mansos sin badajo, los de cencerro silencioso".
La historia contemporánea los ha denominado ‘mayoría silenciosa’, jamás
protesta contra la injusticia social pero, a la voz de mando de los pastores de
la sociedad, se moviliza mansamente contra todos los que luchen sin desvíos
contra esa injusticia. Este tipo de ser manso está hecho de pequeñas cobardías,
también de falta de cierta ética pues sólo están atentos a la defensa de sus
oscuros intereses creados muy locales, de indiferencia ante todo lo que no sea
"'estrictamente lo suyo", de pequeñas frustraciones locales definidas
en aquella célebre frase del "quiero y no puedo" de los medianos que
lo son hasta en sus pequeñas corrupciones... ¿De dónde emergen? Es variado su
origen pero creo que, ante todo, de algunos sectores de las llamadas clases
medias pues, en todo lugar y tiempo, siempre fueron proclives a la enajenante
ilusión de "dejar de ser mediana ni de arriba ni de abajo, para subir a lo
alto olvidando a los de abajo"... los big brothers y amos sociales, los
realmente de arriba, fomentan y se ríen a sus anchas de tales sueños cuidando
al mismo tiempo que tales mansos del medio desprecien, se alejen y jamás se
alíen con los trabajadores, con los marginados e incluso tampoco con sectores
explotados más conscientes de las clases medias, profesores, estudiantes,
"gente inestable y perniciosa" y así...
30
"¡Malaventurados los mansos pues ellos irán de
cabeza al matadero ante el regocijo de los pastores!..." "¡Flavio,
has enloquecido!, ¿cómo dices eso?, estás haciendo un paradigma de la violencia
y de la guerra en el nombre social de acabar con tales lacras... ¿Ya no te
acuerdas que durante ocho años, y casi día a día, criticaste la violencia y la
guerra preconizando sin cesar que el ser humano del futuro debería poseer una
conciencia en la que vivieran la sinceridad, la comprensión, la tolerancia, la
integridad y la honradez para poder ser entonces generosos y solidarios y, en
consecuencia, así fuera el comportamiento del nuevo ser humano...? ¿No has
caído en contradicción con el pasar de los años?" Ya veo venir esta
crítica ante este artículo (y ante los que aún vendrán en esta serie)... pero
no hay contradicción, nunca la hubo, trataré de explicar por qué:
Fijaré un ejemplo porque por algo concreto hay que
empezar... va una pregunta: ¿Qué crees tú que hubiera sido de ti y de todos
nosotros si durante la Segunda Guerra Mundial el desembarco aliado en Normandía
hubiera fracasado y además la maquinaria militar nazi hubiera logrado tomar
Estalingrado y llegar incluso a Ucrania ocupando totalmente sus reservas
petroleras?... ¡Adolfo Hitler hubiera ganado la guerra!... ¿Sabes tú lo que
hubiera significado eso?, las cosas hoy están muy mal... ¿Pero no leíste nunca
el Mein Kampf de Adolfo Hitler y el destino de mil humillaciones que preparaba
a todo lo ‘no-ario’ en Europa y la extinción total que imaginaba para los
subhumanos de otros continentes?, ¿no te enteraste de que "hicieron
humo" a 6 millones de judíos en cámaras de gas complementadas por hornos
crematorios?, ¿viviste alguna vez en algún país ocupado por la Alemania nazi y
viste cómo, en cualquier esquina de cualquier ciudad, la Gestapo detenía y
ejecutaba de inmediato a las primeras 10 personas, fueran mujeres, niños o
ancianos, que al azar pasaban por allí como "escarmiento" a los que
aún luchaban contra la ocupación?, ¿te enteraste de que los "mansos
tranquilos y pacíficos", las democracias occidentales europeas de fines de
la década de los años 30 a 40 cerraron caritativamente los ojos ante la
espantosa agresión franquista al pueblo español, ¡hasta en aras de la
"bondad" inventaron un pacto llamado de "no intervención"!,
y lo dejaron degollar con más de un millón de fusilados al término de la mal
llamada Guerra Civil?... Deberías, si no viviste aquello, leer ese librito de
Arthur Koestler llamado Un testamento español. ¿Más preguntas? No, para qué,
sólo llenaríamos infinitas páginas reiterando, a lo largo, ancho y
retrocediendo en el tiempo lo ya sabido. Únicamente desearía añadir, recordar,
las palabras del duque de Wellington al término de su victoria en Waterloo
sobre Napoleón... y era un ilustre reaccionario quien lo decía: "Lo único
peor a una victoria militar... es la derrota". Así es, la violencia y la guerra
son terribles, horrendas, ¡mal de civilización!... pero la derrota es peor aún,
y equivalente a ella es huir mansamente de la realidad.
La utopía soñada de una nueva especie humana que
viva en paz, en armonía y plena de satisfacciones existenciales externas y
también internas es una cima a la que, me temo mucho, habrá que subir por
veredas generalmente estrechas y llenas de piedras en algún momento crucial del
camino, piedras que habrá que ir haciendo a un lado. Las amplias avenidas de la
vida suelen tener esos contratiempos y más en la especie humana en donde
siempre habrá que tratar de conciliar el yo individual de cada uno de nosotros
con el yo colectivo de todos nosotros... resultando que algunos yos muy
individuales se desorbitan en la defensa de sus intereses creados dominantes en
detrimento del bienestar y la felicidad del yo colectivo de la especie humana.
Y reconocer eso es no caer en contradicción sino admitir que en la realidad y
en la vida, nos plazca o no, hay contradicciones.
El crear una nueva cultura es cuestión de
superviviencia porque es la cultura, entendida como "pensamiento y
acción" al mismo tiempo, la que puede transformar la conciencia interna de
los actuales seres humanos para que en cada uno de ellos se afirmen la
sinceridad, la comprensión, la tolerancia, la integridad y la honradez, y como
consecuencia de todo, la solidaridad y la generosidad como valores
existenciales insoslayables que sueñen con la utopía de un mundo que,
respetando diversidades, esté hecho a la medida de la felicidad de todos y cada
uno de los seres humanos... y si ello es así se llegará a tener la mística para
acceder en la lucha a esa utopía soñada. Sí... pero he dicho "acceder en
la lucha"... esto es, esto último tienen restricciones y limitaciones que
ya largamente hemos descrito en este artículo y que, claro, abren nuevos
interrogantes y problemas. Yo los llamaría "los límites del humanismo
frente al marxismo y la ciencia". ¡Gran tema polémico! Sobre ello
abundaremos en los artículos que siguen...
31
II. Abominable
Falsificación del Humanismo
EL Humanismo reconocido universalmente como tal,
con nombre propio y apellido, surge al derrumbarse la Edad Media en el Viejo
Continente con el Renacimiento; Campanella, Francis Bacon, Tomás Moro, Erasmo,
Juan Luis Vives y otros más serán en esa época sus abanderados. Irá en muchos
casos acompañado ese humanismo de la exposición de utopías, de la proposición
de mundos futuros hechos a la medida de la felicidad de todos y cada uno de los
seres humanos, en los que el principal valor existencial de la vida sea
precisamente el ser humano, al margen de posiciones sociales y riquezas
materiales... y, en esa medida, ya desde un principio el humanismo era una
descalificación de la sociedad capitalista, que también entonces emergió, y de
sus valores existenciales resumidos en el tríptico "Tener y Poder para
entonces Ser". Incluso fue una crítica sin contemplaciones y a fondo de
toda la civilización capitalista que vendría, y en donde esto está mejor
plasmado es en la obra de Tomás Moro. En su Utopía, Moro pone en boca de su
personaje principal el siguiente juicio lapidario: "No paréceme menos
cierto, amigo Moro -ya que quiero deciros lo que encierra mi espíritu-, que
doquiera exista la propiedad privada, donde mídase todo por el dinero, no se
podrá conseguir que en el Estado imperen la justicia y la prosperidad, a menos
de considerar justo un Estado en que lo mejor pertenece a los peores, y como
próspero un país en que unos cuantos individuos se reparten todos los bienes,
disfrutando de todas las comodidades, mientras la mayoría vive en miseria
grande [...] Es por tal motivo que estoy persuadido de que el único medio de
distribuir equitativamente los bienes y de asegurar la felicidad de la sociedad
humana es aboliendo la propiedad. Mientras ésta subsista, la mayoría de los
mortales, y entre ellos los mejores, conocerán las angustias de la miseria, de
todas sus calamidades inevitables; situación que, aunque puede ser susceptible
de ser mejorada, considero ahora que no puede ser evitada de manera total [...]
Leyes tales, parecidas a los remedios con que se trata de reanimar un cuerpo
enfermo, pueden ser paliativos y aliviar los males del cuerpo social; pero no
habrá ninguna esperanza de curarlo ni de devolverle la salud, mientras se
mantenga la propiedad privada". ¡Más claramente no podía hablar Moro!...
parecería que estamos leyendo a Carlos Marx. Y aunque suene a una gran
exageración de mi parte, casi yo diría que también a Lenin porque, lector,
habrás observado en los textos anteriores que Moro repudiaba los "paliativos"
y remedios a medias para la sociedad humana que no implicaran erradicar a fondo
la propiedad privada, digamos que no había para él "caminos dulces y
paulatinos" que, "casi sin notarse", lograran el cambio de
civilización a la utopía. Eso en física lo llamaríamos: "la necesidad de
un cambio cualitativo de fase para pasar de un estado de la materia a otro
distinto", rupturas... y en sociología tiene un nombre muy simple: cambio
revolucionario. ¡Así se las gastaban los humanistas del Renacimiento! Y como
Moro con otras palabras, maneras y matices, prácticamente todos ellos... ¡Sí,
proclamaron como primer valor existencial de la vida al ser humano!, pero
también dijeron que había de ser un ser humano nuevo, pleno de sinceridad,
comprensión y tolerancia, y así de integridad, generosidad y solidaridad,
añadiendo que –y éste es el "pequeño añadido que importa"- tal cosa
no sería posible más que aboliendo la propiedad privada de la riqueza material,
lo que fue tanto como poner en el banquillo de los acusados a toda la
civilización humana desde que arrancó, hará siete mil años con la llamada
Revolución Agrícola, al dejar de ser nómada el ser humano. ¿Exagero al decir
esto último?... No, es un hecho poco conocido, pero cierto, que todas las
utopías de mundos futuros mejores del renacentismo, me refiero a las que ya se
escribieron después del descubrimiento de América por parte del Viejo
Continente, tuvieron implícita (y a veces, explícitamente) como modelo el
imaginar que en el continente recién encontrado sus aborígenes habían realizado
al estado natural esas utopías sociales soñadas. E imaginar eso fue
descalificar implícita, pero totalmente, a toda la civilización nacida en el
Viejo Continente desde que un antropoide hace milenios se irguió,
transformándose en ser humano, y abandonó la vida de pequeños clanes nómadas
para asentarse y crear "Estados, instituciones, clases sociales y
legislaciones", siempre al servicio del más poderoso y con un alma llamada
egoísmo y violencia. Pero al plantear así el humanismo renacentista la historia
de la humanidad estaba entonces diciendo que no había cambiado nada
(civilización torcida) en siete milenios... el cambio "utópico" debía
ser, pues, a fondo. O como, de vivir aún aquellos humanistas renacentistas, nos
hubieran hoy dicho: sin "parches, concertacesiones ni retoques de fachada
del mal llamado Estado de derecho" (¿del 'derecho' de
quién?)... pues esos humanistas odiaban la mentira.
¿He dicho ‘mentira’? Si el ser humano nuevo que
soñaban aquellos humanistas de antaño debía ser paradigma de sinceridad e
integridad, entonces la mentira, ¡moneda de uso corriente en nuestros días y
lugares!, había que aniquilarla o al menos mandarla a un eterno exilio. En
aquel Renacimiento de antaño otros humanistas, siglo XVI, truenan también
contra la mentira. Montaigne, por ejemplo, no sólo la condenó en sus
32
Ensayos, sino que demostró que era humanamente
impracticable, pues para mentir se necesita una infinita memoria para no
contradecirse de un instante al otro, pues lo que es falso y no se ha vivido,
se reinterpreta y justifica a cada momento con explicaciones que varían y se
contradicen. Por cierto que Montaigne, admirador como buen renacentista de esa
civilización greco-latina que se supone fue el santísimo dúo que dio origen en
Occidente a lo que llamamos cultura, era escéptico (epicúreo) y por ello en el fondo
consideraba que el único remedio para la especie humana, contra sus violencias
y egoísmos, era retornar al estado natural de sus comienzos y la naturaleza...
y algo así diría también en el siglo XVIII Rousseau. En fin, el humanismo se
heredaba a sí mismo para insistir siempre en lo mismo: desde que el mono humano
anda erguido e inventó lo que él llamó civilización para justificar la avaricia
respecto de los bienes materiales a apropiarse individualmente, sin importar
las mil violencias que todo ello costara, ¡lágrimas y sufrimientos para los
muchos!, nada anda bien, y los remedios son, o bien crear un mundo utópico
desarrollado en donde la apropiación individual ya no exista, o bien intentar
lo mismo retrocediendo al estado natural de origen...
extremos, a la manera de un Moro o un Rousseau que,
finalmente, se aprietan la mano... y sólo entonces nacería un ser humano nuevo,
lleno de virtudes éticas y altos ideales existenciales, nacimiento que no puede
ser hijo de "parches y reajustes morales convenientes", sino de una
ruptura con el presente que sigue siendo como el ayer. Lector, ¡el verdadero
humanismo, desde sus orígenes renacentistas, siempre fue eso!... De alguna
manera se podría decir que fue luchar por la felicidad de todos los seres
humanos, al margen de su condición social y bienes materiales buscando la
tolerancia, pero siendo intolerantes con la intolerancia. Por profesar estas
ideas y así ajustar sus actos en la vida a ellas, la intolerancia de una
civilización egoísta sacrificó a varios humanistas. Moro terminó en el cadalso
por defender sus convicciones religiosas; Campanella pasó 27 años en cárceles
napolitanas de la Inquisición por oponerse a la opresión jesuita; Giordano
Bruno fue quemado en Roma por libre pensador y, más o menos, así fue la suerte
de otros... y es que la lucha del Humanismo contra las mil intolerancias e
intereses creados de una civilización enferma de egoísmo jamás fue fácil y,
desde luego, nunca fue mansedumbre ni ilusa creencia de que la civilización
torcida que arrastramos ya desde hace tantos siglos cambiaría "dulce y
paulatinamente". Ciertamente la cultura es la mejor medicina para, al
transformar la conciencia interna de los seres humanos, propiciar que el mañana
no cueste muchas lágrimas... pero algunas costará porque, nos plazca o no,
habrá aún algunos seres humanos dominantes y aprovechados individualmente de
tal poderío que se deberá apartar a un lado, "siendo intolerantes con la
intolerancia". ¡Y es que la mansedumbre social, llegados los tiempos a
ciertos extremos de crisis de civilización puede ser un delito de lesa
humanidad! Decir lo contrario sería mentir y, como decía Montaigne, no conviene
hacerlo, pues se termina cayendo en mil contradicciones que nos muestra la
realidad... y además, después de todo, lo más inhumano es mentirle a un ser
humano, engañarle, una abominable falsificación del humanismo, antihumanismo.
El problema es que, andando el tiempo y a medida
que se fue consolidando históricamente la burguesía, el humanismo fue
mistificándose hasta quedar sólo convertido en una etiqueta que nada tiene que
ver con lo que fue en sus orígenes. Tengo para mí que esto fue realizado en dos
etapas cruciales diferentes, pero consecutivas, una en el siglo XIX y la
siguiente ya en nuestros días como consecuencia de la desesperanza que causó el
derrumbe del llamado socialismo real:
El siglo XIX es el del triunfo del liberalismo como
ideología de la burguesía que en ese siglo afirma su poder. Proclamó la
"libertad individual" y la "igualdad de los seres humanos ante
la Ley y el Estado", pero proclamando como intocable el sacrosanto derecho
de la propiedad privada creando un Estado que, finalmente, aseguró el dominio
social de los grandes propietarios... había, pues, "iguales, pero unos
eran mucho más iguales que otros", los que poseían la riqueza y eran, y
siguen siendo, los únicos verdaderos "ciudadanos libres". El
liberalismo creó la ilusión en las clases medias de que "todos podemos
llegar a la cima social por esfuerzo propio" y "justificó" la
opresión de las clases trabajadoras y marginados por "incapaces de abrirse
camino"... el único derecho en el Estado liberal estaría así siempre de la
parte del derecho del dinero y de sus poseedores, al permitir ese Estado un
laissez faire, libertad de acción social para el capital y sus detentadores, y
simultáneamente un fajar y limitar a los desheredados. El
"triunfador'" social en tal sociedad liberal, por citar un ejemplo,
ya lo había prefigurado literariamente Daniel Defoe en 1919 en su Robinson
Crusoe: el hombre que "sube" y se enriquece apoderándose de todo y
"haciéndolo producir"... y no es trivial que en esa obra literaria
Robinson Crusoe necesitara del trabajo humilde y abnegado de un negrito casi
esclavo, el famoso Viernes. Y por una maniobra ideológica de descomunal
falsificación de la historia, la burguesía dominante del
33
siglo XIX etiquetó finalmente al liberalismo como
"humanismo"... cuando que, como hemos visto, todo el Humanismo al
surgir en el Renacimiento, lo primero que condenó como atentatorio contra el
ser humano fue la existencia de la propiedad privada, de la apropiación
individual de las riquezas materiales. ¡Vaya cara dura de los falsificadores de
la historia!
Contra ese liberalismo seudohumanista se levantó,
ante todo a lo largo del siglo XIX, el pensamiento socialista, aun cuando
también antes de eso hubo pensadores, como los franceses Sismondi en 1819 y
Buret en 1842, que condenaron horrorizados ese Estado liberal diseñado
exclusivamente a favor de la riqueza y opresor de los desheredados. No tuvo a
la postre éxito el socialismo en esa lucha del siglo pasado... hasta que,
comenzando el siglo XX, llegó en Rusia la Revolución de Octubre de 1917, pero
infortunadamente ya sabemos qué pasó entonces, y desde allí hasta la caída del
socialismo real: por una reacción histórica secular se osciló totalmente al
extremo contrario desnaturalizándose los verdaderos ideales socialistas, se
condenó totalmente al ser humano como individuo en el altar único de un mítico
hombre masa, cuyo control y destino se fueron reservando cada vez más
intensamente unos cuantos pastores sociales y big brothers que expropiaron la
sociedad sintiéndose, a la manera de un Luis XIV, que el Estado y todo lo eran
ellos. Las consecuencias de todo ello han sido, ante el alborozo de los amos de
la civilización capitalista, la aparición en muchos de una indiferencia y un
escepticismo, ¡falta total de fe en el futuro!, que alimenta aún más el egoísmo
inherente al liberalismo "al tirar cada uno para su santo", sin
importar el dolor ajeno... y en otros muchos, en sectores básicamente
pertenecientes a las nuevas generaciones, el surgimiento de un falso humanismo
puesto que es, ¿cómo diré?, "un quite por las afueras escurriendo el
bulto", pues se trata de una automarginación de la sociedad real en un
alejarse de ella como quien, en el aislamiento, busca oníricos paraísos no
existentes abandonando toda lucha concreta por un mundo mejor y los escenarios
sociales en donde hay que darla... todo ello muy usualmente acompañado de la
condena abstracta de toda violencia. Esta posición huye de la Razón y condena
incluso a la Ciencia (sin definir cuál ni cómo) por aética transformándose en
un esoterismo y una metafísica "trascendente" que no reconoce la
realidad... en un olvidar que, ¡como dijeron los humanistas del Renacimiento!,
si hay múltiples violencias es porque las provocó el egoísmo antes y el egoísmo
fue históricamente fomentado por la existencia de la apropiación individual de
la riqueza material, en lo que ya llevamos engolfados unos siete mil años. Un
"pequeño olvido" que, como ya mostramos en el artículo anterior, se
llama ‘mansedumbre social’, que por ello a los históricamente desmemoriados les
parece "humanismo integral", pero que no deja de ser más que un
antihumanismo, sí, una abominable falsificación del humanismo. ¿Qué hacer ante
todo esto?... Tenemos que abordar otros temas antes de llegar a ese crucial
problema.
III. ¿Francis
Bacon o Víctor Frankenstein?
ANDUVO allí en el primer cuarto del siglo XVII. Fue
"mandilón" de Isabel I y después consejero de Jacobo I, y ya en tales
trances, fiscal de la Corona, Lord del Gran Sello y hasta canciller... hasta
que el Parlamento en 1621 "le agradeció sus servicios" por algunos
pecadillos de corrupción (¡ni lejanamente a lo similar al
salinismo!) y tuvo que irse a la vida privada. Han
incluso dicho algunos críticos de la historia de la literatura, "muy
picudos", que Shakespeare realmente sólo fue un seudónimo pues el
escribiente siempre fue nuestro Francis Bacon... No lo sé, si fue así me
explico los motivos de tal ocultamiento, pero realmente no lo sé, mas lo que si
sé es que quiso enmendarle la plana a Aristóteles. En Aristóteles se da el
nacimiento de un razonar lógico-formal, lo que ya era bastante para sus tiempos
llenos de mitos y fantasías metafísicas, pero también un tanto dogmático y al
margen de la realidad concreta experimentada, ¡las malas lenguas llegaron
incluso a decir que Aristóteles pensaba que las mujeres tenían menos dientes
que los hombres pues nunca se había dignado experimentalmente abrirle la boca a
alguna para contarle los dientes! Bacon, por lo contrario, preconizó el estudio
y la observación de la naturaleza experimentando directamente con ella como
único criterio de verdad, buscaba pues la "verdad científica" más o
menos como hoy la entiende nuestra ciencia. Bacon, un hombre del Renacimiento,
de alguna manera lo representó al hacer a un lado las metafísicas medievales e
ideas "absolutas e inmanentes" al margen de la realidad concreta, su
observación y experimentación con ella... Sí, buena parte de la ciencia como la
entendemos hoy está ya en su obra, en su Novum Organum (creo que el librito lo
venden en Gandhi, ¡vale la pena darle una leída!, en todo caso no hace daño).
Como buen renacentista y humanista también escribió su utopía, el mundo futuro
y mejor que él soñaba para la felicidad de la especie humana, lo hizo en su
Nova Atlantis, una utopía en donde la ciencia estaba al total servicio de todos
y cada uno de los seres
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humanos y no para la destrucción y extorsión del
mundo y de la vida en beneficio de unos cuantos intereses creados dominantes
como hoy acontece. En la vida práctica, Bacon, ya dijimos, tuvo algunos
"pecadillos" y es que los humanistas del Renacimiento eran seres
humanos de carne y hueso con virtudes y defectos y con diversas
personalidades... y así como hubo un Tomás Moro de una integridad absoluta
también existieron los que tomaban la vida más campechanamente, después de
todo, hasta del mismo Erasmo se dijo (de ello lo acusó Lutero) que
contemporizaba demasiado con los príncipes de su tiempo. Pero para el discurso
que venimos abordando aquí, lo que importa ahora es mencionar que la ciencia
que emerge con el humanismo renacentista tenía dos objetivos: liberar la mente
humana de telarañas metafísicas y esotéricas y, además, ponerse al servicio del
mejoramiento de las condiciones de vida de todos los seres humanos y no sólo de
unos cuantos, y en este sentido era una ciencia naciente con "centro de
gravedad ético y sensibilidad humana".
¡Qué contraste entre lo anterior y la pesadilla
imaginada en 1818 por Mary Shelley con su Frankenstein, el moderno prometeo! En
ella, la falta de ética de un científico, Víctor Frankenstein, le permite crear
un monstruo que lo será no sólo para los demás sino para él mismo también
sufriendo por ello internamente profundamente. Una ‘contrautopía’ que, a pesar
de ser únicamente una obra literaria, sería justa predicción y premonición de
lo que en realidad más adelante en la historia haría la ciencia. Tenemos ya la
maldición del Sida, de cuyo origen se ha querido piadosamente responsabilizar
al "promiscuo e incivilizado continente negro africano", pero ya
recuerdo, cuando aún existía la Unión Soviética, que sus científicos dijeron
que había sido producto de un experimento genético que se le escapó de las
manos a una potencia occidental. Ya llegó ahora el temible virus ébola cuyo
origen también se le quiere atribuir líricamente a "la selva negra
africana", pero sabemos que muy cerca de donde surgió tal virus hay dos
grandes centros occidentales de experimentación en ingeniería genética, ¡qué
casualidad! Hemos dado pasos de gigante en química y lo que hemos logrado, por
ejemplo, son laboratorios e industrias que ya están aniquilando pero muy
apreciablemente la capa de ozono externa al planeta que nos protegía contra la
radiación ultravioleta que nos viene del exterior.
La famosa energía atómica debió liberar al ser
humano de fatigas mejorando sus condiciones de vida, y por una parte, lo que se
construyeron fueron reactores nucleares que están de capa caída por
contaminantes y peligrosos (Chernobyl y similares antes y después) y, por otra
parte, que es "la relevante", se han creado arsenales nucleares
capaces de destruir varias veces al planeta porque en este renglón se desarman
"los chicos" pero nunca "los grandes". La inteligencia
artificial y la cibernética han dado pasos de gigante produciendo, por ejemplo,
una creciente automatización de los procesos industriales que hubieran podido
servir para aligerar y acortar el trabajo humano en beneficio de otras
actividades recreativas o no que amplíen y eleven la conciencia humana y lo que
ha resultado es un aumento feroz del desempleo obrero y de la marginación
social. El desarrollo tremendo de la telemática ha permitido literalmente
volver al planeta la gran aldea, interconectada, pero con el control en manos
(verbigracia la TV) de unos cuantos consorcios mundiales de la comunicación de
masas que, conductistamente, impiden pensar libre y críticamente, imponen un
consumismo aberrante y son aval de "neoliberalismos" que literalmente
están acogotando el planeta... Claro, se habla ahora mucho de la supuesta
democrática (no estoy yo demasiado convencido de eso) red telemática Internet
(computadoras conectadas en una red mundial), pero en tanto que la televisión
capta auditorios de cientos y miles de millones de seres humanos, hoy Internet
sólo conecta a 24 millones de seres... y somos ya 6,500 millones sobre el
planeta, una red que, se quiera o no reconocer, está controlada por la primera
potencia capitalista de nuestro mundo. En fin, ¿para qué seguir adelante con
esta letanía?... "Algo anda mal en la ciencia de hoy".
¿"Algo anda mal en la ciencia de hoy"? Me
parece que esa pregunta está mal planteada y, por lo que ya llevamos dicho en
este artículo, hay que reformularla de la manera siguiente: si la ciencia que
surge en el humanismo renacentista se proponía ser altruista y llena de ética
en beneficio de todos los seres humanos y nuestra ciencia de hoy ha caído en el
extremo contrario poniendo incluso en peligro la vida en todo el planeta,
entonces... ¿qué es lo que cambió?, ¿qué es lo que aconteció en los más o menos
cinco siglos que van desde el Renacimiento al morir la Edad Media y hoy?
"Elemental, Mister Watson" hubiera dicho Holmes, lo que aconteció fue
la emergencia como clase social dominante en la historia de la
"emprendedora" burguesía (para sus intereses creados particulares,
claro), la civilización capitalista... eso es lo que está mal y no la ciencia;
lo que está profundamente mal es la orientación "utilitaria"
(plusvalía, capitalismo, etcétera) que se le dio y, en consecuencia, las
aplicaciones que así surgieron en el altar del Tener y Poder de unos cuantos
amos sociales del
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planeta. ¡Lo dijo ya el Humanismo en el
Renacimiento!: lo que está mal es la apropiación privada de la riqueza
material, porque ello va en detrimento de las condiciones de vida de la inmensa
mayoría de la especie humana. No la ciencia.
Sí, ‘no la ciencia’. Lo que acontece es que la
actividad científica y sus derivados no se dan en el limbo sino dentro de una
sociedad concreta y una civilización específica, que es lo que urge cambiar. Y
en esta tarea de transformación, de manera análoga a como aconteciera en el
Renacimiento al barrer todas las telarañas medievales, la ciencia hoy tiene que
jugar un papel capital. Pero para ello la ciencia también tiene que cambiar
empezando por tenerse una concepción mucho más amplia de lo que usualmente se
entiende por ella hoy:
Debe ser entendida no como un simple conjunto de
resultados, "métodos y verdades científicas", eso apenas sería una
característica suya, sino como una actividad en donde entran en juego actores
humanos que viven, piensan y hacen socialmente. El querer separar a la
‘ciencia’ de los ‘científicos’ y el todo de la ‘sociedad’ para encerrar a cada
uno de los niveles anteriores en compartimientos aislados y estancos permitió
históricamente la patraña de la "ciencia socialmente neutra" y la manipulación
de los científicos al alejarlos de la realidad social, todo en beneficio de los
intereses dominantes de la civilización que sufrimos. En ese sentido, si es que
ha de contribuir a definir y a configurar ya un futuro mejor, la ciencia en
tanto que actividad humana debe ya ser una práctica de la democracia y de la
libertad... lo que, por cierto, también vale para el resto de las actividades
culturales. Y hoy no es el caso porque la inmensa mayoría de las instituciones
científicas (y la academia) están estructuradas vertical y piramidalmente: hay
arriba gurús, un poco más abajo administradores, a un nivel inferior capataces
y abajito el peonaje (en el argot del medio científico a veces los llaman
"chícharos"); escalera social en donde cada peldaño lo es en función
del monto del presupuesto que se maneje y del poder institucional que a cada
peldaño se le concede... manteniéndose la estratificada disciplina interna con
criterios tayloristas como los famosos "pilones" y los "ascensos
(o descensos) académicos" que afectan directamente sueldos y condiciones
de vida. El criterio de ‘movilidad’ en tal escalera social es el índice de
productividad individual (número de artículos científicos publicados por unidad
de tiempo), mimetizándose lo anterior de tal manera con la productividad
industrial de la sociedad capitalista que incluso ya hasta el anterior índice
está pasando a segundo plano, para considerarse, "ante todo", las
veces que el artículo es citado por otros artículos... esto es, "el
éxito" ya no está únicamente en producir mercancías a toda velocidad sino
además en el saberlas "vender", porque es buena lógica del capital si
no, no son mercancías. En fin, que así la actividad científica no sólo copia
sino que a su vez reproduce las estructuras sociales de la civilización
actual... y eso no es ni democracia ni práctica de la libertad. Lo que habría
que hacer es impulsar la actividad colectiva valorándola de la misma manera,
haciendo a un lado la "productividad individual", para poner en
relevancia si se han cumplido los objetivos comunes fijados por todos, a corto,
mediano y largo plazo lo que, por añadidura, fomentaría la muy necesaria labor
multi e interdisciplinaria pues muy complejo es el mundo al que nos
enfrentamos. ¿He dicho ‘objetivos comunes’? Sí, y entiendo por ello explícitamente
sociales en el sentido humanístico, lo que a juicio mío tiene dos
implicaciones: el científico debe de sentir que realiza una labor creativa y
así también sus ilusiones realizándose a su vez plenamente a sí mismo y el
colectivo de científicos como tal debe fijarse metas que ayuden a mejorar las
condiciones de vida de nuestra sufrida especie humana y que además nos acerquen
y propicien a una nueva civilización sin las lacras de la actual... no tienen
por qué dejar la decisión sobre qué metas se fijan exclusivamente en manos de
"políticos profesionales", pues el pensar socialmente de manera
amplia debe de ser patrimonio de todos los seres humanos. Claro que para poder
comportarse así, el actor científico necesitaría poseer una amplia cultura y
formación humanísticas en donde ante todo fuera relevante la palabra
"ética" y la frase: "el principal valor existencia de este mundo
es el ser humano y no la posesión de riquezas materiales con todos los poderes
sociales que de su tenencia se desprendan"... algo que, por cierto,
excepciones honrosas aparte, no suele abundar en el gremio, ¡habría que cambiar
nuestras instituciones académicas de cabo a rabo para empezar a lograrlo!
Son las anteriores, apenas, algunas tareas
representativas de la multitud de ellas que habremos de realizar para crear una
nueva ciencia que abra un mejor destino a los seres humanos... Más no puedo
mencionar en un artículo así, y sólo me remito a la paciencia del lector si
quiere profundizar en él, cómo yo en detalle veo este problema, volviendo a
leer tantos artículos que en el pasado dediqué a eso. Sin embargo, resta aquí
un problema insoslayable que nunca será suficiente recalcar: ante la desesperanza
que embarga a grandes sectores
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de la sociedad por la aparente eternidad de la
torcida civilización actual y la caída a tierra de una ilusión utópica que
resultó falsa y con muy poca relación con su nombre histórico, el socialismo
real, hay tendencia a escapar "por la puerta falsa", por las
"trascendencias" y esoterismos que vuelven la espalda a la realidad,
se creé así encontrar una salida rindiendo un culto a lo irracional... ya
hablamos de eso en el primer artículo de esta serie. Ante tal fenómeno, a la
manera que lo hiciera la ciencia renacentista frente a las oscuridades
medievales, la nueva ciencia que tenemos que crear tiene que salirle al paso
restableciendo la primacía de la razón o desandaremos el camino de la
evolución. Pero para eso, ¡a recordarlo siempre!, esa nueva ciencia tiene que
fundirse con el Humanismo del que nunca debió separarse jamás... por lo que
tampoco hay que olvidar que fue ese humanismo el que señaló al principal
enemigo de la especie humana: la apropiación individual de las riquezas
materiales por unos cuantos en detrimento incluso de la supervivencia de la
inmensa mayoría restante.
IV. Lo que Hubiera Dicho Dante
HUBO un Dante andarín en el Excélsior hace años por
las que entonces fueran sus páginas de la antigua Sección Metropolitana (yo las
recuerdo con nostalgia), que acompañado por su inseparable amigo, el Charrito,
recorrió literariamente y con la imaginación la sufrida tierra de tlatoanis, de
los nuevos tlatoanis y lo que ambos vivieron entonces bien puede aplicarse no
sólo a México, sino a toda América Latina e incluso a buena parte del planeta.
Este Dante, avatar del original que vivió en el Renacimiento, fue acompañado
como aquel de antaño por un guía y amigo, pero no por un latino como Virgilio,
sino por un hombre del pueblo, llano, sincero pero pleno de sabiduría popular,
profundidad y sensibilidad. Estos, Dante y el Charrito, creo, fueron algo así
como un Don Quijote y un Sancho en tierras del nuevo continente, aun cuando el
Charrito también jugó el papel de un Diablo Cojuelo: el idealismo acompañado
por la concreta sinceridad popular del pueblo, aunque a veces ambos
intercambiaron los papeles, pues realmente no existe verdadero idealismo sin un
profundo sentir popular de la realidad concreta de la vida y viceversa. El caso
es que ésa es la prerrogativa de un escritor. Hoy aquí los he vuelto a llamar a
escena, pues han de debatir sobre temas cruciales para la actual crisis de
civilización que vivimos... Algo así como debatir sobre el "ser o no ser,
o bien ser de una manera
diferente para alcanzar el futuro". Empezamos:
"DANTE. La especie humana de hoy necesita una
metapocatástasis.
CHARRITO. ¿Metapocatástasis?
DANTE. Apocatástasis, en griego, era volver a unir
lo que alguna vez estuvo unido... de tal suerte que metapocatástasis es
volverlo a unir de una nueva manera. Esto necesita la especie humana actual
para alcanzar un futuro mejor, pues de lo que se trata es de un cambio de
civilización o descenderá una cuesta de la evolución que le costó subir muchos
milenios.
CHARRITO. Renacentista, en la tierra americana en
que yo nací, y así fue siempre en todo el mundo, la especie humana siempre
estuvo mal unida, siempre hubo amos, sus feroces capataces en el medio y la
inmensidad de un pueblo pisado muy abajo porque los de muy arriba se apoderaron
siempre de toda riqueza material... ¿y sabes cómo llamaron a esa unión? Estado
de derecho, ¡de torcido, diría yo!, cohesión social, ¡dada piramidalmente por
clases sociales jerarquizadas verticalmente, la de arriba pisando sin contemplaciones
a las de abajo!, hoy incluso se atreven a decir que todo esto es democracia
representativa y desarrollo...
DANTE. Gran osadía es ésa, compañero, todo lo que
dices habla de una unión perversa, lesión ontológica que ha sufrido siempre
hasta hoy, de una manera u otra, la especie humana, y por ello, hoy que hay
crisis de civilización, no es con una apocatástasis que se alcanzará un mañana
mejor, pues volver a unir de la misma manera lo que siempre fue una tragedia de
la especie humana sólo acelerará su caída y decadencia... pero aun así, habrá
que unir, o la caída será mayor. ¡Los profetas que preconizan que la salvación
está en que ya no haya unión alguna para que lo espontáneo lo haga todo, sólo
son profetas del abismo!.. lo fueron siempre.
CHARRITO. Florentino, yo entiendo a ras de tierra
lo que dices de la manera siguiente: querer mejorar la suerte de los seres
humanos repitiendo lo mismo que los explotó y humilló, ¡y no importa aquí el
nombre con el que se justifiquen pretendiendo que se trata de algo nuevo!, ,
únicamente son parches que agravan todo, ¡respetar el Estado de torcido, no
alterar la violenta cohesión social del beneficio de unos cuantos, ser mansos y
pacíficos, enmarcando toda lucha dentro de instituciones corruptas e inicuas,
avalar el
37
desarrollo de los amos!... No es más que demagogia,
¡la sal y pimienta del pensamiento liberal de tantos necios!
DANTE. Sin embargo, no has dicho nada sobre el
hecho de que, a pesar de todo, sin unión no irá la especie humana a ningún
lado...
CHARRITO. A eso iba... hablar sobre que sin
instituciones ni estructuras un pueblo alcanzará una sociedad más justa es aún
peor demagogia que la anterior. ¡Que no haya instituciones ni organizaciones
sociales, que no existan agrupaciones ni partidos políticos que todo surja
pacifica, lírica y espontáneamente de la dichosa sociedad civil!, ¡qué
romántico y qué bonito!... ¡Monsergas de mansos de solemnidad! En mi tierra
explotada y humillada lo que hay es pueblo a secas, muy estratificado y
dividido internamente y muy pisado por unos cuantos sectores sociales
minoritarios, pero poderosos... y hay que organizarlo, claro, ya de una nueva
manera que configure el futuro.
DANTE. Sin embargo, no has hablado de los profetas
del abismo, los defensores de la nada que por ello emergen como amos
absolutos... está hasta en las mitologías de muchas religiones cuando afirman
que de la nada y el caos surgieron los dioses supremos.
CHARRITO. También iba a eso... ante la ruptura de
instituciones caducas y corruptas y la ausencia de alternativas para el futuro
un pueblo puede inclinarse un día, si está dividido internamente y
desorganizado, a seguir ciegamente supuestos Mesías y hombres guía, los
caudillos que surgen como hombres providenciales. Hoy y ayer en mi América
Latina esto fue y es un fenómeno corriente, por ello en mi patria también...
DANTE. No es un fenómeno privativo de tus sufridas
tierras holladas por amos neotlatoanis. En el Viejo Continente donde yo nací,
se llamó fascismo, tuvo a veces muchas caretas, pero siempre es lo mismo,
fascismo corriente... pero has hablado de ausencia de alternativas que
contribuyen a terminar en eso. ¡Tenerlas es ya ir en camino de la
metapocatástasis, es poseer un concepción del futuro destino deseado, la
utopía, que además de permitimos criticar debidamente al torcido presente nos
da los valores existenciales y la mística que impedirá que vacilemos al andar
hacia el futuro!
CHARRITO. Bien dices, Dante... pero yo lo
interpreto desde mi presente, desde la pisada tierra en la que vivo e inmerso
en mi pueblo. Florentino, hay que saber lo que se quiere construir y cómo se
quiere construirlo, a lo primero tú lo llamas utopías y a lo segundo yo lo
denomino organizar a un pueblo. La mística que tú mencionas es un complemento a
lo anterior, la voluntad y la capacidad de lucha para ir adelante, vengan como
vengan, dadas las cosas... pero para ello se necesita una concepción existencial
que englobe todo, una filosofía que nos hable de todo y del mañana.
DANTE. ¡Compañero, ahora eres tú el que asume mi
papel expresándose como un idealista!... Asumiendo entonces yo el tuyo, te
preguntaré cuáles serían los ingredientes específicos de esa gran concepción
filosófica que mencionas.
CHARRITO. Si la principal causa de la infelicidad
humana es la apropiación individual de toda riqueza material, como bien
mostraron los humanistas de tu Renacimiento, el primer ingrediente es una
visión marxista de la historia en aquello que tuvo de juicio crítico, pues fue
esa visión la que más certera y profundamente analizó las deformaciones y sus
causas de la civilización presente.
DANTE. Y el segundo ingrediente, ¿cuál sería?
CHARRITO. Lo que los renacentistas de tus tiempos
preconizaban, el humanismo, el considerar como principal valor existencial del
mundo al ser humano... pero cuya realización cabal no es posible mientras
exista la apropiación individual de toda riqueza material en beneficio de unos
pocos y provocando el sufrimiento de los muchos, en fin, tal y como, insisto,
lo afirmaron los humanistas del Renacimiento. Pretender que el humanismo y el
marxismo son incompatibles es una farsa mal intencionada de los gurús a los que
aprovecha la egoísta civilización capitalista. ¡Por lo contrario, tienen que
ser complementarios y hay que buscar la vía para ello!
DANTE. Estás hablando como un libro abierto...
pero, ¿consideras que aún debe haber otro ingrediente en un concepción
filosófica que englobe al mañana?
CHARRITO. Uno al que quizá, siendo hijo del
Renacimiento y no de estos tiempos, no le podrías atribuir la tremenda
importancia que tiene para el mundo de hoy, la conciencia ecológica, el respeto
a la naturaleza...
DANTE. ¡Te equivocas! El Renacimiento fue un
proyectarse al futuro más allá de su época, pero originado por un
redescubrimiento de la antigüedad clásica grecolatina, y parte del alma de
aquella antigüedad lo era el culto y hasta el amor a la naturaleza. Un
siracusano como Teócrito ya crea literariamente el idilio pastoril,
38
las Bucólicas, en un compenetrarse afectuosamente
con la naturaleza. El gran latino Virgilio recoge aquello y canta a lo mismo en
sus Geórgicas... Es más, aun en la oscura Edad Media de herencias de aquello
surge la novela pastoril glorificando paraísos naturales, Arcadias, de las que
andando el tiempo nacerá la novela hasta llegar a tus épocas... ¿Cómo
pretendes, pues, que no doy importancia al respeto a la naturaleza? ¡También
fue parte del humanismo de mis tiempos!
CHARRITO. Sí, renacentista, sé muy bien eso... y
ello honra aún más al humanismo aquél... pero pienso que aquello finalmente era
una convicción intelectual asentada en un conciencia muy sensible que no sufría
acometidas de un destruir masivo y concreto de la naturaleza. En épocas del
Renacimiento, tus tiempos, la población mundial no llegaba a 400 millones de
seres humanos, hoy día somos 6,500 millones y en acelerado aumento, y ello, se
quiera o no, atenta contra toda vida en el planeta como si se tratara de una
plaga. Por otra parte, Dante, la tecnología de nuestros días ya es capaz de
destruir a toda la naturaleza y lo están haciendo porque sus fines los dictan
los amos de la civilización capitalista que, en este renglón y sólo atentos a
sus intereses, actúan cínicamente a la manera de un Luis XV, "después de
mí el diluvio". Por eso, es esencial como tercer ingrediente o pilar de la
filosofía que discutimos, una sólida y firme conciencia ecologista en los
humanos.
DANTE. Te concedo razón... la filosofía existencial
que preconizas para que, si ancla en la conciencia de los seres humanos, cambie
el destino de su especie en beneficio de toda ella, es como una flor con tres
pétalos, los ingredientes que has mencionado... pero para realmente ser una
bella flor, ¡como lo es una rosa!, necesitará un tallo firme y espinas...
CHARRITO.
Permíteme, florentino, que yo transforme en imágenes más concretas lo
último que has dicho...
el tallo es la cohesión interna que debe lograrse
en el pueblo en torno de esa filosofía que lo lleve al mañana a pasar de los
numerosos y tan distintos sectores sociales que constituyen ese pueblo... ¡una
tarea de titanes que no la creo breve!
DANTE. ¿Y las espinas?
CHARRITO. ...las espinas, Dante, no son optativas
en la rosa, las tiene para defenderse. En un pueblo consciente tampoco, las
tiene para defenderse rígidamente, si es preciso, pues siempre habrá, ¡porque
siempre hubo y aún continúan!, sectores sociales minoritarios y poderosos sin
escrúpulos que, en beneficio de sus mezquinos intereses creados personales,
harán a la postre hasta lo imposible por mantener la injusta civilización
actual... y cuando llega uno de esos duros trances se llama...
DANTE. ¡No lo digas, compañero y guía mío!...
déjame ahora a mí que lo diga por ti. Se llama: Revolución. CHARRITO.
¡Florentino, ahora si que eres tú el que aterriza en tierra sin imágenes
demasiado idealistas! DANTE. No... ¡el humanismo del Renacimiento en que nací
precisamente por considerar al ser humano lo más
importante de la vida, no lo quería manso ni iluso,
pues ello siempre lo haría esclavo!... El humanismo es un idealismo elevado
pero jamás fue ingenuo!"
Y eso es todo, lector.
39
PASADO, PRESENTE Y FUTURO
I. Fariseísmo Pragmático
"PRAGMATISMO" dice de esta palabreja Le
Petit Larousse Illustré que es: ‘doctrina que toma por criterio de verdad el
valor práctico... actitud de todo aquello que se acomoda a todas las
situaciones, lo que está orientado hacia la acción práctica’. Pero una
golondrina no hace verano, hay que confrontar la versión gala con otras, aquí
va pues ahora una interpretación muy a la española, del Diccionario de la
Lengua Española, Real Academia Española: ‘Método filosófico... según el cual el
único criterio válido para juzgar de la verdad de toda doctrina científica,
moral o religiosa, se ha de fundar en sus efectos prácticos’. ¿Y qué dicen los
anglosajones? Por ejemplo, en su New Age Encyclopedia de Estados Unidos,
tenemos la siguiente traducción sabrosa: ‘...Pragmatismo es una teoría del
significado. En esta doctrina el significado de un término consiste en nuestra
idea de las vías que debemos seguir y en las experiencias sensoriales que
deberíamos experimentar ante un objeto al cual le aplicamos el término’... por ejemplo,
si el término es ‘árbol’ en el pragmatismo no existe más que si lo podemos
tocar, experimentar sensorialmente su rugosidad. ¡Lo anterior casi es una
mezcla del
nominalismo de Occam y aquello de "sólo creo
en lo que veo" de Tomás de Aquino!
Nos hemos limitado en lo anterior a ir, por
economía de espacio periodístico, de la opinión francesa a la española y, de
allí, a la estadounidense... hemos hecho algo así como un "muestreo
estadístico" de cómo pensó el tema el mundo de Occidente, sobre todo en
clave capitalista. Esa forma de pensar lleva a la siguiente moraleja:
pragmatismo es ¡la filosofía de la vida de la actual civilización!, aquello que
podemos hacer, muy en concreto, en el presente que vivimos lo que, al volverse
norma humana, lleva como corolario, por un lado, a rechazar las utopías que
sueñan con un mundo mejor para todos porque aún no existen en lo concreto, y,
por otro, a ocultar el pasado de la humanidad "pues es un instante que se
fue y al no ser ya no es concreto, no es real". De allí que todavía se
desprenda un corolario final: vivir el presente sin ilusiones futuras ni
memoria del pasado es inevitable. Es el pragmatismo, lo dominante como
"sentido común" en la civilización de hoy, es un construir robotines
(vocablo de origen eslavo que significa esclavo) cuyo "compilador y unidad
funcional" es un disco informático que grabado tiene un estribillo:
"El pasado es un instante que ya desapareció, el futuro no es computable
pues aún no existe, únicamente queda el presente al que hay que ajustar las
reglitas instructivas a seguir en la conducta humana". Creo que Aldous
Huxley y también Franz Kafka hubieran podido unir sus obras literarias Brave
New World y Metamorfosis, para crear otra más unida que yo hubiera bautizado La
granja de los inhumanos... pues ¿existe la humanidad sin ideales e ilusiones
futuras ni memoria de lo que fuimos? Una pregunta como para que Hamlet se la
hiciera a su amigo Horacio.
En fin, no escarbemos más en lo negativo del
pragmatismo cuando se le transforma en norma absoluta de vida, después de todo
parte de verdad se contiene, no está del todo mal aquello de que en la vida muy
en cuenta hay que tener la realidad del presente que vivimos. Pero ese "no
está del todo mal" hay que acotarlo pues si olvidamos el ayer y las
ilusiones del mañana, en el presente nos impondrán sus intereses dominantes los
peores yugos del pasado y futuro que no desearíamos.
¿Cómo se traduce eso de "nos impondrán sus
intereses dominantes del presente"? Es aquí en donde hablar de
"fariseos" toca, recurramos otra vez a las definiciones de los
diccionarios ya citados; el Larousse galo: ‘fariseo, persona cuya piedad y
virtud, son únicamente exteriores... (y) que aparenta un minucioso respeto
hacia una moral formal autoproclamándose juez severo de las acciones de otros’.
Suena lapidario, pero escuchemos otras versiones. La de la Real Academia
Española: ‘Hombre hipócrita... afectaba rigor y austeridad pero en realidad
eludía los preceptos de la ley, y, sobre todo, su espíritu’. Si lo anterior fue
lapidario esto es todo un cementerio que bien pudiera tener la entrada un
letrero: "Aquí yacen los hipócritas". Y el modernismo anglosajón,
Estados Unidos, ¿qué dicen en su New Age Encyclopedia?, pues lo siguiente:
‘Fariseos (y fariseas), adherentes devotos y defensores del derecho de
interpretar (se sobreentiende que a su arbitrio) las Escrituras...’, aquí ya se
difiere de las interpretaciones anteriores, en un retroceder a la Biblia.
¿Hay contradicción entre las interpretaciones gala
y española frente a la estadounidense? No, pues no es posible hacer síntesis
dialéctica de las tres: "Fariseísmo es razonar libremente frente a las
reglas y dogmas del presente -las 'Escrituras' del mundo social de hoy- pero
para defender los propios intereses creados y ambiciones, olvidando así tanto
los ideales de un futuro mejor para todos como las experiencias del
pasado", todo ello nada dice en cuanto a cómo proteger esos intereses
creados individuales. Propongo a juicio de los lectores la anterior parrafada
como definición de fariseísmo pragmático.
40
Llegados al extremo anterior no nos queda más
remedio que recurrir a lo que, ya hace siete siglos dijera un fraile
franciscano inglés, Guillermo de Occam, en su nominalismo: los conceptos y las
definiciones sólo tienen significado aplicados a hechos y cosas reales... que,
en nuestro caso, obliga a darle sustancia al fariseísmo pragmático hablando de
quienes lo practican... que, en nuestra actual civilización y tiempos
corrientes, se dan tan profusamente como la hierba después de las lluvias,
¡vaya que abundan!
Haciendo a un lado las excepciones que siempre hay
en la vida, los anteriores son casi todos los políticos y, además, muy buena y
gran porción de los intelectuales de no importa qué región de la cultura y
diversa ideología, ciegos a un pasado que no quieren conocer y cortos de vista
hacia el futuro... se aferran al presente, no tanto porque "allí
está", sino porque en él defienden sus propios intereses creados, sea en
términos de dinero, de poder o de ególatra vanidad: "¡caramba qué importante
soy!, ¿por qué hablan entonces de crisis y utopías?" Y, por ello mismo, su
miopía les impide reconocer en el presente una crisis de civilización. ¡No les
conviene!
Pero a nosotros lector, sí que nos conviene
recordar el pasado y sus lecciones, soñar con una nueva y mejor civilización
para todos, y entender la crisis que vivimos si es que deseamos alcanzar ese
futuro ideal. De todo esto iremos hablando...
II. Se
Necesita a Jano
¿A dónde vas? A donde vengo. ¿Vuelves a ti mismo y
a lo que eras? Me alejo de lo que era para volver a ser yo mismo. Cambiar y
alejarte volver a ser tú, ¿no te parece limitar tu vida al tránsito eterno en
un círculo que te lleva a lo mismo? No, mi círculo se extiende en cada vuelta
y, a la postre, abarcaré todo, el infinito." Lo
anterior corresponde a una imaginada lección zen,
entre un maestro y su discípulo, que merecía haber existido. Moraleja: el uno
lleva el universo entero dentro y viceversa, pues somos hijos del pasado para
-sin olvidarlo-superarnos más allá de lo que somos.
En tiempos en que el humanismo y la cultura se
quieren reducir a instructivos que recen "sube y baja la bolsa",
"los índices macroscópicos están en economía, al alza", "hay que
formar expertos en mercadotecnia para el desarrollo (bancario)
sustentable", "seamos prácticos, queremos jóvenes emprendedores en
gerencias y no filósofos inútiles", y demás clones similares de emblemas
oscurantistas, no debe de ser comprensible lo dicho, "a la zen", al
comenzar este artículo. Desde luego no para las mafias dominantes del mundo
cotidiano en el que hoy vegetamos. Pero, lector, yo jamás escribí para esas
mafias, sino para el pueblo, para ti, y por ello escribo como escribo porque
seguro estoy que el lector sabe pensar, incluso si por ello me rebate en uso de
su libre albedrío.
Pero estamos en una imaginaria lección zen. ¿Qué
nos dice, en cambio, la cultura occidental de la que como progenitores nos
atribuyen a la antigua tradición griega clásica y el dogmatismo
judeo-cristiano? Hay una parrafada famosa de ese "racionalismo"
nuestro:
"¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué
es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del
sol." (Eclesiastés, Antiguo Testamento. Capítulo 12-1).
¡Muy avanzada y occidental tal tradición cultural!
Pero, a semejanza suya, se han expresado y expresan los sentires de pueblos
estancados en la historia en comunidades aborígenes de cultos animistas. Su
desconocimiento de la naturaleza en la que estaban inmersos los hacía pensar
que desde una planta hasta una piedra poseían una inteligencia muchas veces
hostil, en Oceanía, en África, en América Latina. Para estas comunidades la
historia y la utopía no tienen sentido, pues se asientan en tierras de los ancestros
de los que piensan ser una reencarnación. Nada cambia, "lo que es, fue y
será".
Tampoco su conciencia contiene vocablos como
‘nación’ y ‘patria’... "su nación y patria" son el asiento geográfico
de su comunidad, en un valle, entre dos ríos, en la ladera de una montaña, nada
más. Lo que está más allá les es extraño como a nosotros Marte... El cambio de
sus concepciones comunitarias, animistas, muy locales y de culto a los
ancestros, nunca fue obra suya, sino de la penetración cultural de nuestra
civilización occidental. Todo un desafío para la investigación, hay un problema
abierto al análisis. Pero dijimos "nuestra cultura occidental"; hay
que aterrizarla en concreto en los días de hoy. En realidad esta "cultura
nuestra" es una adaptación de las concepciones de El Eclesiastés, que nos
habla de cambio y desarrollo a todos los niveles, pero ha de ser sustentable.
Del egoísmo individual y la acumulación capitalista, será ad aeternum como
regla de oro por más avances que haya en ciencia y en tecnología y, así, en lo
material. El fin de la historia, la civilización capitalista; piedra filosofal
de nuestros tiempos -"yo para mí, que se jodan los demás"- permanece
sin importar los ropajes con que, de tanto en tanto, se reviste como quien
cambia de camisa.
41
Estamos, pues, ante una versión actualizada pero a
la postre de la misma, de lo dicho por El Eclesiastés, de tal suerte que, sí,
hemos llegado a la Luna y mañana será a Marte o a Titán, pero con las
concepciones ancestrales de comunidades aborígenes muy estancadas en la
historia, de las cuales no difiere, no en lo cualitativo. ¿Qué diferencia hay
entre un aborigen isleño de Melanesia que rinde culto al ánima de un árbol
tropical, con el enajenado por la realidad virtual de una computadora que, por
supuesto, no comprende en lo más mínimo? Sólo en matiz. Una ceremonia vudú,
alguien en trance "recibiendo a los espíritus del pasado", no difiere
en el fondo del ser "moderno y desarrollado" que vive en los paraísos
artificiales, cibernéticos, de esos que trágica y magistralmente retrató la
gran película Matrix.
Para mundos así, "o muy primitivos o muy
desarrollados", pero ambos estancados, Futuro no existe, pues pasado no
tuvieron; su gran pecado de civilización es que ocultan eso a la especie
humana. Buena discordancia es la anterior con las visiones de Oriente. Nuestro
Occidente menos arrogante debería ser porque, como decía Hamlet, "hay más
cosas, Horacio, de las que sueña tu filosofía".
Sin embargo, Occidente aún es Jano, el legendario
rey del Lacio de las dos caras que veía el pasado y el futuro. Cuentan las
historias que sólo cuando la República Romana vivía su presente en paz se
cerraba su templo. En las crisis, no; había que imaginar el futuro escudriñando
las lecciones del pasado para salir del trance. Y Janos así, aun si pocos, los
ha parido Occidente, fueron los humanistas del Renacimiento que en todas sus
obras achacaron los males de la humanidad al egoísmo nacido de la propiedad privada
y soñaron con mundos ideales de igualdad y justicia social para todos.
Fue Rousseau, y ya, en plena Revolución Francesa,
Marat y Saint-Just, por sólo citar dos; fueron los miembros de la Comuna de
París, "primeros comunistas", fusilados por la burguesía en los
jardines de Luxemburgo y en el Castillo de If. Fueron Lunarchaski y Blonskii en
la Revolución de Octubre, comprometidos con crear una nueva cultura y pedagogía
libre de egoísmos individuales, precursora de una civilización justa para
todos. Fue Antonio Gramsci extinguido en cárceles fascistas que, para fundamentar
su utopía, estudió milimétricamente el pasado de Italia. En México, incluso fue
Ricardo Flores Magón, muerto en el exilio y soslayada su obra en las historias
oficiales de la Revolución Mexicana, un entre "anarquista y
comunista" que molestaba bastante.
En realidad, pocos fueron, aun si he omitido a
bastantes. En el océano de la interesada desmemoria social dominante del pasado
y su negativa a imaginar futuros no convenientes, ¡hay que decirlo!, caen
incluso buena mayoría de los autodenominados "intelectuales y políticos de
izquierda" de hoy, ¡con la caída del muro de Berlín cambiaron de
chaqueta"! Luchan por adaptarse a la globalización capitalista de hoy que
creen eterna. "Así nos tocó, no son tiempos de utopías", le dicen a uno
cuando se los encuentra, ¿pero es que alguna vez realmente soñaron con utopías?
Lo dudo mucho. Son como un Jano ciego: entender no desean el pasado de la
humanidad, "porque ya se fue", y rechazan soñar con utopías, pues
"es romanticismo místico inútil", reflexiones de pura conveniencia
social del presente que viven.
Pero, lector, no vamos a aceptar eso, NO, ¡ni de
casualidad! Veamos, pues, tema de los artículos que siguen, qué nos dice Jano,
tanto del pasado como del futuro que habríamos de construir.
III. Lo
que Jano Explicó del Pasado
FACILITEMOS la comprensión de lo que sigue
mandatando al legendario Jano, mítico rey del Lacio, para que con su visión del
pasado nos narre lo que de él no entendemos.
Primera visión,1 hemos retrocedido unos 15,000
años, es una cueva, allí unos diez humanos toscos, hombres, mujeres y niños,
constituyen un clan familiar mal cubierto del frío con pieles de animales.
Intentando destazar la porción de un enorme mamut que han logrado cazar
lanzándole piedras, para de alguna manera macerarla con cierto líquido lleno de
hierbas, pasándolo después por un fuego que apenas ayer han descubierto. Todos
se ayudan, hacen sin que nadie descanse a costa de otros, solidaridad colectiva
sin abusar de nadie pues es principio de supervivencia, si falta una sola mano
o alguien la esconde el clan muere, pues allí todo es carencia, nada sobra.
Vida totalmente comunitaria, nada es privado, eso implicaría la muerte de
todos.
Cambia la visión,2 nos acercamos un poco a los días
de hoy, bueno, hace unos 8,000 años. Hay un río y, a sus orillas, unos 200
seres humanos, pequeños clanes familiares que el tiempo unió y volvió
sedentarios. Una parte de aquellos está cultivando algo, los clanes han
empezado la agricultura, también hay un cercado y en su interior ciertos
animales apenas domesticados... se abandona paulatinamente la nómada caza de
antaño, se vuelven sedentarios. Por primera vez se producen excedentes
alimenticios... pues, en un lado, encerrado por
42
grandes piedras, se nota en su interior el grano
agrícola cultivado acumulado e incluso piedras talladas de una incipiente
tecnología. Pero todo eso al cuidado está de diez o doce hombres, muy toscos,
son los guardianes, de esas riquezas... ¿Toscos? Sí, con casi todos menos con
uno que anda cerca muy erguido, el administrador de aquello, un jefe en
ciernes. No falta otro que lo acompaña muy pintarrajeado en la cara, con varas
en la mano, clama al cielo y toca al primero, como ungiéndole... la semilla de
una religión y un sacerdocio avalador de futuros jefes y clases sociales. Está
naciendo la civilización, el Estado, las clases sociales, los aparatos
represivos "estabilizadores" y las religiones avaladoras de todo lo
anterior... los clanes simples y solidarios de antaño dejaron de existir,
"cuando empezaron a sobrar alimentos y riquezas empezó a faltar a la
mayoría, naciendo la desigualdad social con todos sus achaques". Y así
fue, saltando continentes y océanos, por doquier. Después ya fue cosa de
repetir el estribillo: imperios esclavistas, feudos, burguesía rapaz,
capitalismo, en el fondo lo mismo. Esto nos mostró Jano con su visión, y a
nosotros nos toca esta pregunta: ¿por qué, por doquier, la aparición de
excedentes y riquezas en lugar de socializarse como antaño para todos, produjo
jerarquías y desniveles sociales? Pregunta crucial, insoslayable, que ha
llevado y lleva a mil polémicas pero que si no la afrontamos es ridículo
pontifiquemos hoy sobre la necesidad de construir una nueva civilización más
justa para todos, ¡esa pregunta no es posible darla por inexistente!
Otra vez cambia la visión de Jano, ¿dónde
aterriza?, a las orillas del río Indo, hará unos tres milenios y medio; ya
había allí asentados ciertos pueblos, dravidas, con cierta cultura urbana poco
afecta a disquisiciones religiosas y atracciones,3 por ejemplo, el pueblo
harappa ya tenía una cultura citadina algo desarrollada, creo que por
pragmática atea... dicen los éruditos4 que ya había eso 1900 años antes de
Cristo, al menos. Pero unos 500 años más tarde hacia el Indo bajan, en cinco
oleadas, los arios -significa ‘nobles’ en sánscrito-semipastoriles, comían
carne de buey, bebían cerveza, usaban armas de metal, combatían en carros y
otorgaban igualdad a las mujeres, su superioridad sobre los más cultos pueblos
dravidas estaba en el uso militar del caballo. Su organización social era unión
de clanes militares sometidos cada uno a la autoridad del padre, guerrero y
sacerdote. Belicosos, jugadores, borrachos, "poco cultos"... pero
sojuzgaron a los más civilizados dravidas, desde el Indo al Ganges pasando por
la planicie del Punjab. Hasta aquí nada de especial, ha sucedido varias veces
en la historia que pueblos militares nómadas bárbaros apisonan pueblos más
cultos pero adormecidos. El "pero" viene ahora: siempre hemos creído
en Occidente que la evolución del pensamiento religioso de la humanidad marchó
"de lo más concreto a lo más abstracto" en concordancia y paralela
dependencia de esa evolución social que escolásticamente nos enseñaron iba
"del nómada comunismo primitivo a las sofisticadas civilizaciones desarrolladas
posteriores": el hombre prehistórico es animista, en cuanto se asienta y
empieza la "civilización" cree en ídolos, después en el politeísmo
cuando se forman reinos e imperios, más tarde es monoteísta (al estilo hebreo),
"sólo hay un dios universal" y hoy, a escala planetaria de la aldea
global, no faltan ni aun científicos que en la frontera de la física postulan
la existencia de un principio universal "disperso sin yo personal... pero
suprapersonal", esto es, a mayor sofisticación y "desarrollo" de
la civilización mayor abstracción religiosa; es el dogma de Occidente. Sólo
que, en el caso de los primitivos arios que invadieron la India, fue
exactamente al revés. Su himno religioso más antiguo, el Rig Veda,4 transmitido
oralmente y más tarde vertido al sánscrito menciona en parte la creencia en un
‘principio universal’, disperso y sin ego, abstracto, de donde nace todo, el
Principio del Brahma fue sólo después, a recalcarlo, después, que en la
interacción con los dravidas invadidos "y más cultos" el principio
tomó cuerpo personal en términos del dios Brahma, y más adelante todo se volvió
politeísmo, el hinduismo de Vishnu, Indra, Siva, Kali y así, para parcialmente
ir a dar, aún hoy, en el animismo, pues se cree que hasta las plantas tienen
cierta forma de pensamiento propio... la doctrina vigente de la reencarnación,
que puede ir hacia atrás, obviamente lo implica. Así pues, lector, evolucionó
el pensamiento religioso de la India... exactamente al contrario de lo que nos
indica nuestro racionalismo occidental. ¿Por qué? ¡Buena pregunta! Otra que no
podemos soslayar. Con ignorancias de este calibre inútil es pensar en el
mañana...
No es todo en la India, hablemos un poco de hoy:
3,500 años han transcurrido desde que aquellos arios, la India es un
subcontinente con mil culturas y diversos pueblos que han pasado mil
situaciones sociales distintas, un caos... así como hoy existe un subdesarrollado
comunismo brahmánico de pescadores en Kerala hay también un enorme desarrollo
industrial: primera potencia cinematográfica mundial y fuerte asiento de una
industria nuclear, y en el medio mil sociedades dispares. Pero en ese caos
existe un orden que ha logrado inmovilizar socialmente a la India durante tres
milenios, el hinduismo, en particular la creencia en la reencarnación, lo que
ha vuelto sumisas a todas las clases sociales, comenzando por esos millones de
parias llamados intocables, en la esperanza de reencarnar "arriba"
evitando ir "abajo", por ejemplo, como planta o sabandija... y, en
esto creen
43
en la India desde los humildes pescadores de
Kerala, o los pordioseros de Bombay, hasta el eminente físico nuclear que
oculta sus creencias cuando está de invitado en la Universidad de California.
¿Por qué?... Otra magnífica pregunta que aún no responde nuestro dichoso
racionalismo occidental.
Cambia la escena y Jano, nuestro Diablo Cojuelo de
la historia, nos ha transportado a Canaan, la "tierra prometida" de
los hebreos, Palestina, siempre en violencia interna e invadida por el sur, por
el norte, por el este y, a veces, por piratas griegos que llegaban del oeste
mediterráneo. Era su destino geográfico por ser el paso obligado entre el
Mediterráneo y los desiertos, el cruce de imperios en confrontación.5 Ello
mismo formó el carácter rebelde de los habitantes de aquellas tierras, incluso
generó sus destempladas disidencias internas existentes aún en "tiempos de
paz".6 Ello facilitó la conquista romana... pero también la exasperación
de los romanos ante tan caótica y levantisca gente. Estamos unos 70 años
después de Cristo, frente a Jerusalén. Tito, hijo del emperador Vespasiano,
ataca con sus legiones y destruye todo,6 incluido "el templo de
Salomón"... lo que de él queda hoy es una pared que llaman "el muro
de las lamentaciones". Así terminan las feroces diferencias entre tribus
judías a manos de la pax romana. Empieza la llamada diáspora, la dispersión de
los judíos por todo el mundo. Pero casi 2,000 años más tarde, ¡y vaya que hubo
cambios en la historia en esos dos milenios, cambios que nunca fueron iguales
de un lugar a otro!, la unidad de los judíos residentes en diferentes partes
del mundo se mantiene e incluso existe un Estado de Israel. Contra las
versiones históricas tradicionales habría que decir que hubo una contradiáspora
pues el pueblo judío desunido cuando Tito invade Jerusalén...
Se une más tarde, sólo después de haber sido
esparcido, ¡curioso! La explicación tradicional al fenómeno anterior es que
todo se debió a la unión religiosa conservada a lo largo de dos milenios,
"la patria de un judío es un pasaporte llamado Antiguo Testamento y su
sello consular, las enseñanzas de Moisés", sólo que esa unión religiosa
estaba muy lejos de ser uniforme en el Jerusalén de los tiempos de Tito. Pero
aun cuando así hubiera sido, que ya es mucho conceder, ¿pudo por sí solo ese
factor ideológico mantener unido a un pueblo durante 2,000 años, volviéndole
impermeable a multitud de otros pueblos y culturas? Lo menos que puede decirse
es que es extraño, es un problema análogo al del hinduismo inmovilizando la
India durante 3,000 años en la "sociedad de castas". Es afirmar que
sólo y exclusivamente el factor ideológico, religioso, pesó a lo largo de
milenios al margen de cualquier otra consideración social, ¡es demasiado!
Vemos pues que, sea en el caso del pueblo judío o
el de la India, o bien en el paso "automático y por doquier" del
comunismo primitivo a la "civilización" estratificada y jerarquizada
socialmente siempre hay interrogantes históricos para los que aún no tenemos
respuestas. Y, sin ellas, no podemos aprender las lecciones de la historia
para, desde nuestro presente, construir un mundo mejor.
Pero el Jano que nos está ayudando a conocer la
historia de la humanidad tiene todavía que mostramos más sucesos sorprendentes.
Bibliografía:
l. Herbert Thomas, Nuestros orígenes, el hombre
antes del hombre, Biblioteca de Bolsillo "Claves", núm. 7.
2. V. Gordon
Childe, Los orígenes de la civilización, Breviario N° 92, Fondo de Cultura
Económica, México, D. F.
3. M. Edwards,
"La civilización del valle del Indo", revista National Geographic,
junio 2000.
4. La India
Literaria, Col. "Sepan Cuántos...", núm. 207, Editorial Porrúa, S.
A., México, 1992.
5. lsaac
Asimov, "La tierra de Canaan", Raíces, Biblioteca de Cultura Judía,
Buenos Aires, 1988.
6. Flavio
Josefo, La guerra de los judíos, Col. "Sepan Cuántos...", núm. 374,
Editorial Porrúa, S. A., México, 1994.
IV. Jano Sigue Buceando en el Pasado
JANO observa el pasado, fija la vista en un austero
y severo romano de fines del siglo I después de Cristo, Cayo Cornelio Tácito.
Es el primer historiador de la antigüedad que, a diferencia de Herodoto,
Tucídides y Tito Livio, no mezcla la historia con leyendas ni fantasías
literarias. Es absolutamente objetivo y sólo se basa en los hechos, que
describe escuetamente, sin florituras. Hay muchos historiadores modernos, de
nuestros días,
que deberían de aprender de él, de ese estoico
romano.
Jano ve a Tácito escribir algo,1 La Germania, la
vida y costumbres de los pueblos germanos que nunca pudo conquistar Roma y que,
a la postre, la conquistaron a ella. Son de "cuerpos grandes y fuertes
solamente para el primer ímpetu. No tienen el mismo sufrimiento en el trabajo y
obras de él; no son sufridores de calor y de sed; pero llevan bien el hambre y
el frío...", nos dice Tácito, y añade: "...No tienen plata ni oro...
vemos que
44
algunos vasos de esos metales que se presentaron a
sus embajadores y príncipes no hacen más caso que si fueran de barro..."
Pueblo simple, militar, sin amor a la riqueza, sólo
al valor, pues, como decía Tácito: "...Eligen sus reyes por la nobleza;
pero sus capitanes, por el valor. El poder de los reyes no es absoluto ni
perpetuo..." y "...lo que principalmente les incita a ser valientes y
esforzados es que no hacen sus escuadras de toda suerte de gente, como se
ofrecen acaso, sino de cada familia y parentela aparte,.. algunas veces, según
ellos cuentan, han restaurado las mujeres batallas ya casi perdidas..."
Todo esto habla de clanes familiares muy unidos, solidarios sin distinción de
edad y sexo, en los que obviamente aún perduraban fuertes huellas del comunismo
primitivo de hace más de 10,000 años. Y, como escribió Tácito, pueblos así no
conocieron ni "la propiedad privada para mí solo" ni el esclavismo.
Contra esto se enfrentó Roma, sibarita, decadente,2 esclavista de solemnidad.
En ese choque entre los ‘bárbaros’ y los ‘civilizados’ cae el Imperio Romano.
Alarico invade y saquea Roma hacia el 410 después de Cristo. Lo importante a
consignar es que de ese choque nace el feudalismo, comienza la Alta Edad Media.
¿Por qué es importante lo anterior? Porque los pueblos germánicos pasaron de
una versión avanzada del comunismo primitivo al feudalismo sin pararse en el
modo de producción esclavista, "se lo saltaron a la torera". Son los
hechos.
Quiere decirse que ejemplos hubo (por cierto,
parece ser que los vascos son otro) en los que "se saltó la
historia". ¿Por qué? Habría que analizar bien eso... para ver cómo
nosotros, hoy, "podemos saltarnos la historia" hacia una mejor
civilización.
Jano parece ahora estar aburrido del Viejo
Continente, su visión va hacia el Lejano Oriente, Japón.3 Amanece el siglo XIX.
Japón es como una ostra hermética a lo externo, excepto algunas misiones
jesuitas de poco éxito. Sueña ese Japón con un legendario Imperio de Nara, edad
de oro. El pueblito es ante todo animista en clave sintoísta, y toda la
sociedad restante profesa el budismo del ‘Gran Vehículo’, sobre todo la alta
sociedad nipona que además se adhiere a las enseñanzas de Confucio, pues fue un
reglamentista preocupado por la etiqueta, por el saber comportarse sumisamente
ante los vértices sociales.
Impera el feudalismo, sus señores feudales,
daimyos, son encabezados por el Shogún, gran Consejo Feudal cuya más relevante
figura histórica fue Tokugawa Ieyasu como seiitaishogun nombrado oficialmente
por un emperador decorativo, de pacotilla, residente en Kyoto. Shintoismo más
budismo teocrático más Confucio y a ras de tierra el shogunato feudal, todo en
una ostra cerrada. Ostra muy orgullosa de sí, se consideraba (aún se considera)
por encima del resto de los humanos, como muestra su Código Bushido,4 samurai.
El pueblo nipón era y es, quizás, el más orgulloso de sí mismo en el planeta.
Pero, entrado bien el siglo XIX, todo va a cambiar, sin cambiar realmente, en
el fondo, nada. Es Occidente que llega...
Holanda se siente acosada en el Océano Pacífico por
el Imperio Británico y busca nuevas vías navales, al menos puertos de
abastecimiento intermedio en Nagasaki. De alguna manera, con muchas
restricciones, la lengua holandesa y algo de la ciencia y la tecnología
occidentales empezaron a penetrar en el mundo nipón, aún firmemente anclado en
su shogunato. Pero allí estaban llegando a Edo los herederos de "los
pilgrims, los de las 13 colonias que desembarcados en la costa atlántica de
América del Norte, creaban un nuevo mundo empujando siempre hacia las nuevas
fronteras del oeste". Llegaron al Océano Pacífico en California y
siguieron empujando a través del mar. El comodoro Matthew C. Perry arriba con
sus cuatro cañoneras al puerto de Edo con instrucciones del Presidente
Fillmore5 de abrir Japón al comercio americano.
Abrieron la ostra nipona, lo que no aconteció sin
una crisis terminal del shogunato feudal: el Shogún termina en 1868 con una
restauración imperial, en Edo hoy Tokio, que las historias oficiales llaman
Revolución Meiji.
Meiji Tenno, el nombre póstumo con el que pasa a la
historia el emperador Mutsuhito que, formalmente, encabezó aquella revolución
contra el shogunato. Pero, ¿de qué se trató realmente? El orgullo japonés, ante
la humillación impuesta por Occidente, procedió, en lo externo, a la
industrialización a marchas forzadas pero, en lo interno, conservó su
conciencia ancestral e incluso sistema social de siempre (esta historia es
similar a la de Prusia casi en la misma época, pero en el Continente Europeo).6
La industrialización japonesa se hizo dentro de los feudos de los daimyos, por
ejemplo, las afamadas marcas que etiquetan los grandes consorcios electrónicos
japoneses, hoy, son los nombres de los feudos de antaño, sus familias siguen.
Ayer eran daimyos y hoy fabrican mundialmente computadoras, El milagro del
trabajo japonés que supera la productividad occidental a eso se debe: el obrero
ve en su empresa su fuente de trabajo, sí, pero también su familia, su universo
y su benefactor social, un siervo de la gleba de días tecnológicos de hoy, una
mentalidad corporativa ausente en el trabajador occidental. El caso es que lo
anterior desafía "la razón histórica" tradicional, sea ésta
capitalista o marxista, de
45
manera inmensa: Japón pasó del feudalismo a la
industrialización externa capitalista, pero dentro del feudalismo,
¡industrialización del feudalismo sin éste dejar de serlo! ¿Cómo explicar lo
anterior? Otra pregunta pendiente, insoslayable, si hemos de construir el
mañana cualesquiera que sean los obstáculos que encontremos.
Retorna ahora Jano su visión hacia el Viejo
Continente, pero su mirar fluctúa, pues ¿dónde detenerlo en este caso? Es el
Renacimiento, vago, contradictorio, oscilante y, además, ¡difícil de encerrar
en un período breve! Sobre el Renacimiento se han escrito millones de páginas
con criterios tan disímbolos que, a la postre, no logramos saber lo que fue.
Cada quien ve en él lo que quiere ver, según su conciencia y concepciones
existenciales, y la mezcla de lo que todos ven se vuelve una neblina, un
caos... pero en ese caos tiene que haber un orden, aun si aún no lo captamos.
Unos dicen que fue -versión escolástica dominante-
el descubrimiento del arte griego clásico, la escultura ante todo, y su
proyección hacia un nuevo clasicismo con pontífices como Rafael, Benvenuto
Cellini, Leonardo y Miguel Angel. Otros sitúan su cuna en Florencia y un poco
en Venecia como si hubiera sido un fenómeno genético de esas dos ciudades. Hay
los que dicen que fueron los humanistas como Campanella, Bacon, Erasmo, Luis
Vives, Moro. Los que aman la literatura y tienen un fuerte "espíritu nacional"
lo colocan en la España del Siglo de Oro de Tirso, de Cervantes, de Lope, de
Calderón y, claro, los ingleses ponen por delante a Shakespeare y, faltaría
más, los italianos por lo menos a Dante. Los que aman la ciencia hablan de
Galileo y un poco de Copérnico.
Los anteriores son algunos de los
"optimistas". Pero también hay los "pesimistas" juzgando:
son los que dicen que fue una Iglesia Romana, nueva Babilonia, corrompida hasta
los cimientos, sibarita, hedonista y cruel, que no en vano Dante colocó en su
Infierno de La Divina Comedia casi a toda la Iglesia de su tiempo, y un Martín
Lutero insurgió contra ella con la Reforma. Hay también los que señalan a la
Inquisición que creara un Inocencio III y alcanzara gran fuerza en España en un
aniquilar "el cuerpo y el alma" del libre albedrío, que incluso se
propagó a la Nueva España, y éstos aún añaden que fue el Concilio de Trento con
los jesuitas al frente y la Contrarreforma que provocó sangrientas guerras
religiosas y miles de muertos por dictados de un Carlos V y a manos de un duque
de Alba. Los "pesimistas" no paran y dicen que mucho se habla del
nacimiento de la ciencia moderna con un Copérnico y un Galileo, pero que ésta
realmente se desarrolló7 con la artillería -bombardas, culebrinas, arcabuces,
mosquetes- al servicio de un Carlos V, de un Carlos VIII francés, de un Alfonso
de Este duque de Ferrara y otros "señores de la guerra" que
convirtieron el Renacimiento en fiestas sangrientas. Y se menciona que
Leonardo, además de pintor, los servía diseñando máquinas de guerra, como
también hacían Tartaglia e incluso Miguel Angel.
Pero añadidos a los "optimistas" y los
"pesimistas" hay aún los "intermedios" que pretenden ser
objetivos bailando entre politólogos y economistas; suelen decir del
Renacimiento que su genio fue Maquiavelo con su El Príncipe, en tanto que la
gran obra teorizadora del Estado (sin escrúpulos) moderno, complementando lo
anterior con el mencionar que fue entonces que realmente levantó la cabeza la
emprendedora burguesía, todo lo cual nos llevó a nuestro avanzado (capitalista)
mundo contemporáneo. Incluso cierto marxismo paleolítico de antaño afirma aún
lo mismo.
¿En qué quedamos, pues? ¿Qué fue el Renacimiento?
Al margen de las sofisticadas explicaciones anteriores, "en donde cada
quien tira para su santo" según su concepción ideológica, está el
pueblito. ¿Qué hay de esto?
Si bien todo el conglomerado de características
anteriores estuvieron presentes en el Renacimiento y, con el tiempo, cambiaron
la historia, el ser humano común poco lo percibía en su vida diaria y
cotidiana;8 aun en Florencia, considerada la ciudad más culta de su tiempo, el
habitante corriente no estaba al tanto de que Colón había llegado al Nuevo
Mundo, contaba el tiempo refiriéndolo a festividades religiosas, y su salud y
vida eran en mucho aún las de la baja Edad Media. Quiere decirse que el Renacimiento
fue un caos múltiple de contradicciones cambiantes que, no obstante todo, el
ser común percibía poco a nivel individual y a corto plazo, y esto de que
"todo cambia, pero uno a uno no nos damos cuenta, pues nuestra vida parece
ser siempre la misma", pudiera ser también nuestro caso de hoy, de allí la
fundamental importancia de estudiar con toda precisión el Renacimiento,
"buscar el orden subyacente en su caos". No lo hemos hecho, urgente
tarea pendiente.
Pero Jano verá para nosotros más sucesos extraños
del pasado.
46
Bibliografía:
l. Tácito, Historias. La Germania, Madrid,
Editorial Aguilar, 1961.
2. Petronio, El Satiricón, Barcelona, Libros
"Río Nuevo", 1997.
3 P. Akamatsu, Meiji, 1868, Revolución y
contrarrevolución en Japón, Madrid, Ed. Siglo XXI ("Historia de los
Movimientos Sociales"), 1977.
4. E. D.
Myers, La educación en la perspectiva de la historia, México, Fondo de Cultura
Económica, Breviarios N° 188, 1966.
5. New Age
Encyclopedia, vol. II, New York, 1965.
6. Historia
Universal Siglo XXI, vols. 27 y 28, Madrid, Ed. Siglo XXI, 1971.
7. Jacques
Lafaye, Sangrientas fiestas del Renacimiento, México, FCE, Breviarios N° 534,
1999.
8. J. R. Hale,
La Europa del Renacimiento, 1480-1520, Madrid, Siglo XXI (Col. "Historia
de Europa"), 1986.
V. Tres Intentos de Asaltar el Cielo
JANO, nuestro Diablo Cojuelo que nos está sirviendo
como lazarillo, ha lanzado, ¡ay!, su mirada hacia tres acontecimientos
traumáticos de la historia, sin precedente, pues se trató de "borrón y
cuenta nueva" con la civilización, literalmente de "asaltar el
cielo", de inventar otro andar en su evolución para la especie humana, que
corrigiera aquel error de hace unos 10,000 años cuando el abandono de la vida y
solidaridad comunitarias desembocó en un "civilizarse" creando clases
sociales, sus desigualdades, sus jerarquías, sus egoísmos y todos
los sufrimientos consecuentes. Jano nos va a
mostrar algo sobre... revoluciones.
La primera, la Revolución Francesa. Sobre este
tema, a pesar de las mil versiones encontradas e interesadas de muchas décadas,
falsificaciones de la historia en las que incluso quisieron educarnos
escolásticamente de adolescentes, lo que realmente pasó ya ha sido localizado,
sus cómos, porqués y para qués... lo conveniente es pues, antes de seguir
adelante, mandar a la bibliografía pertinente.1 El engaño intelectual ha
terminado, pero lo que sí es aquí obligatorio es exponer las principales
conclusiones "de lo que realmente aconteció":
1.- La Revolución Francesa no fue una sino tres
revoluciones al mismo tiempo; una revolución política que finalmente concedió
el poder político -hubiera o no después restauraciones monárquicas decorativas-
a la burguesía. Este tipo de revolución triunfó, es la que canta La Marsellesa
cada 14 de julio en el Arco del Triunfo de París y se enorgullece de la
Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, 5 de agosto de 1789,
que, entre otras cosas, proclama el "inviolable derecho de propiedad privada".2
2.- Una segunda revolución, cultural, que tuvo como
orígenes y cimientos el pensamiento de Rousseau y el culto a las "virtudes
éticas y ciudadanas de los antiguos romanos"... llevó a concepciones
naturistas (verbigracia, el calendario revolucionario) profundamente
antirreligiosas, ateas, a concebir la república como un avatar, sin dogmas
religiosos y con exaltado culto a la integridad y sinceridad humanas, del
comunismo primitivo... esta era la ideología de ejes de aquella revolución como
Marat, el "ángel de la revolución" Saint-Just, Desmoulins, incluso
Robespierre antes de que lo enloqueciera el poder. Esta revolución está
pendiente, la detuvo Napoleón (por ejemplo, el 2 de diciembre de 1804 al
obligar al Papa Pío VII a proclamarlo emperador, pero al precio de volver al
calendario gregoriano). Tan a fondo iba esta revolución cultural que, en
tiempos posteriores (y aún no dejan de hacerlo), los intelectuales de fuste de
mente religiosa católica la consideraron "un avatar del demonio", por
ejemplo, Giovanni Papini3 cuando de ello habla en su librito El diablo.
3.- Una tercera revolución, social, asentada en el
Hôtel de Ville (la alcaldía de París), en donde el pueblo proclama la primera
Comuna (la segunda fue la de 1871; digo la segunda, no la primera). Aquello fue
un empujar del pueblo parisino, hoy diríamos "por la extrema
izquierda", de manera tremebunda... lo que querían imponer era un cambio
tan total de la civilización, rebasando a todos los líderes revolucionarios
(quizá menos a Saint-Just), entre digamos anarquismo y comunismo que ni aun los
bolcheviques de la primera hora rusa osaron imaginar. Detuvo esta revolución,
aprovechando la muerte de Marat, Robespierre... la famosa Época del Terror, con
el verdugo Sansón haciendo funcionar continuamente la guillotina, tuvo como
finalidad básica, contra las patrañas escolásticas que suelen contarse, acabar
con la disidencia revolucionaria y aquella primera Comuna parisina.
4.- Dicen que las revoluciones generan la
violencia, son sus parteras, pero en el caso de la francesa hay que corregir el
dicho, pues fue la violencia el alma de la revolución... y esto por obra del
pueblo, básicamente parisino, muy al margen de los guillotinados
institucionalmente... no se puede soslayar este hecho. París hizo
47
la revolución y su pueblo, la violencia, existiera
o no institucionalmente la guillotina. Que nadie se llame a engaño sobre lo que
es una revolución; no se "asalta el cielo" pacíficamente...
5.- Resulta corolario obvio del punto anterior: la
Revolución Francesa es en esencia la Revolución de París, que impuso al resto
de Francia no sin a veces cruel guerra civil contra una contrarrevolución
provinciana, por ejemplo, asentada en la Vendée en la Loire. Pudo hacerlo, pues
el poder armado estaba sobre todo concentrado en París, en la Guardia Nacional
que se pasó inmediatamente a la revolución y en destacamentos militares que
pronto siguieron el mismo camino... el ejército ya era prerrevolucionario en
tiempos de Luis XVI.
6.- La Revolución Francesa pudo sostenerse frente a
ataques externos, amagos de España por los Pirineos, peligros navales en el
norte y en el Mediterráneo, a cargo de la armada inglesa, agresión directa de
Austria y Prusia, porque Francia era entonces la primera potencia militar de
Europa... tal parece que las revoluciones no se consolidan más que con un buen
garrote en la mano.
7.- Representaciones teatrales y actos de
titiriteros en Palais Royal, pasquines de todo tipo, actos culturales de los
más variados, periódicos como L'ami du Peuple, de Marat, que tiraban ejemplares
por decenas de miles, "charlas literarias" entre amigos... Todo eso
pululaba poco antes de la revolución, ante todo concentrado en París, y todo
ello atacaba día y noche sin cesar a la monarquía borbónica, a su corte de
Versalles, al ancien règime y, como paradigma de los ataques, a la "austriaca",
a la reina María Antonieta... condicionó esto ante todo al pueblo de París a
favor de una revolución... literalmente "lo lanzó a la calle". ¡El
poder que ya mostraron entonces los ataques culturales y los medios de
comunicación!
Bueno lector, ya sabes qué aconteció en la
Revolución Francesa... tenemos que estudiar sus lecciones para ver qué hacemos
hoy, pero el examen de esas lecciones, a la luz de nuestra realidad actual,
está aún por realizarse. Otra tarea pendiente.
Pero, nuestro Jano echa la vista ahora hacia otra
revolución, la rusa de octubre de 1917. ¿Qué se ve? Todo es distinto a lo que
pasó en la nación gala.
"Simbirsk, ciudad del Volga medio, era una de
las más atrasadas urbes provinciales rusas bajo el reinado de Alejandro III. Ni
siquiera disponía de ferrocarril... En San Petersburgo se acordaron de la
existencia de Simbirsk de un modo desagradable, al descubrir un complot para
asesinar al zar Alejandro III. Dicho atentado había de ser perpetrado el 1° de
marzo de 1887; uno de los conspiradores era Alejandro Ulianov, hijo del
director de enseñanza primaria de Simbirsk y hermano mayor de VIadimir Ulianov
(Lenin).
Y así, sin disponer de ferrocarril ni de
comunicación postal regular nuestra oscura ciudad consiguió ligar su vida con
la del poderoso imperio..." Es Alejandro Kerensky que, en sus memorias4
relata lo anterior. Nació en Simbirsk, como Lenin, sus familias se conocían y
frecuentaban. Alejandro, el hermano de VIadimir, era nihilista, lo ahorcaron...
Su hermano juró derrumbar el régimen zarista, pero por otras vías. Al final de
las memorias de Kerensky éste dice: "En las postrimerías de mí ya larga
vida, puedo ver claramente que tarde o temprano, la historia pasa factura. No
se puede ya seguir impunemente una política inspirada en el maquiavelismo que
pregona que la política y la moral no pueden caminar de la mano, que lo que no
es ético en el terreno individual es válido y hasta bueno por razones de
Estado...", y termina citando a Tolstoi para avalar esas frases finales;
lo dice en 1965. Kerensky un político socialdemócrata nacido en el país
equivocado y en la época equivocada, fuera de lugar en un imperio zarista,
autócrata y feroz, feudal aun si contenía cierta industrialización, un país
agrario lleno de hambre e ignorancia. La alternativa no podía ser ni el
terrorismo nihilista ni la vía socialdemócrata, Lenin entonces escogió la
tercera vía: está en sus obras en el ¿Qué hacer? , en la formación de una
organización política disciplinada y rígida, asentada en una doctrina
ideológica muy verticalmente deducida del marxismo... había que "asaltar
el cielo", apoderarse del poder político e, imponiendo la "dictadura del
proletariado" cambiar radicalmente la sociedad, eso fueron los
bolcheviques "de la primera hora"... pero eso implicaba ir
ideológicamente muy por delante del pueblo ruso (al contrario de lo que
aconteció en la Revolución Francesa).
Había que partir de sus necesidades primarias y
aprovechar alguna coyuntura, que es lo que hizo la inteligencia política de
Lenin: el hambre en Rusia y la enorme mortandad en la Primera Guerra Mundial
fue esa coyuntura... el socialismo se impondría después una vez en el poder,
desde arriba. Hay mil testimonios de cómo se logró eso, de los últimos momentos
que llevaron al asalto del poder, el más genuino es el de John Reed,5
sobrecogedor y dramático. Impresiona también la casi devoción mística de Lenin
y los bolcheviques de la primera hora cuando comenzaron a construir el
socialismo.6
Lo que vino después es conocido, el poder soviético
es confiscado por una minoría de dirigentes, más tarde el estalinismo y, en
fin, el derrumbe del socialismo real en tiempos de Gorbachov. Hay varias
preguntas
48
en todo eso abiertas. ¿Fue sólo la presión
capitalista externa y las "intervenciones blancas" las responsables
de que, para defenderse, apareciera un Estado fuerte separado cada vez más del
pueblo ruso? ¿Qué responsabilidad cabe en toda una concepción marxista
desprovista de humanismo al priorizar sólo lo colectivo soslayando que el
primer valor existencial es el ser humano como individuo? ¿No fue un error
histórico el creer que la conciencia socialista la adquiriría a posteriori el
pueblo ruso una vez los bolcheviques en el poder cambiando las relaciones
económicas de producción?... Son preguntas aún sin cabal respuesta que, es mi
personal opinión, habría que responder tomando comparativamente como referencia
a la Revolución Francesa.
La visión de Jano se esparce por medio planeta, lo
único fijo es el tiempo, 1968 y sus alrededores, 1966, en la Universidad de
Berlín los estudiantes han proclamado la "Universidad Crítica" que
tiene como "pequeño objetivo" hacer desaparecer la civilización
capitalista. 1968, "prohibido prohibir", "seamos realistas, la
utopía como programa mínimo", "lo difícil es lo que se puede hacer
inmediatamente, lo imposible es lo que lleva un poco más de tiempo", escritos
así cubren todos los muros de París, sus estudiantes están "asaltando el
cielo", queriendo borrar de la historia y del diccionario hasta la palabra
‘capitalismo’. Por poco lo lograron, pues la revuelta se extendía por toda
Francia; el famoso mayo 1968, que quiere hacer una revolución cultural que
había quedado pendiente en la Revolución Francesa... En lo que iba de siglo el
susto más grave que se ha llevado el capitalismo. En ese mismo año en las
universidades americanas, en California, por ejemplo, algo similar pasaba. En
septiembre de 1968 también el estudiantado insurge contra la dictadura de Díaz
Ordaz en México. Y así era por otras partes. ¿Por qué tantos movimientos se
sincronizaron, independientemente de latitudes y naciones? Insólito pues la
teoría del "complot mundial" aquí no funciona. Los politólogos y
sociólogos han querido explicar eso diciendo que fue la influencia de la
Revolución Cubana, el ejemplo de Vietnam y la presencia de una aún poderosa
Unión Soviética... esto es, tratan de explicar lo anterior como una reacción
contra el capitalismo. Incluso si así hubiera sido, ello no explicaría tantas
explosiones sociales al unísono... pero aun si soslayamos este comentario hay
un hecho que contradice todo, la Primavera de Praga de l968, levantamiento
social de estudiantes e intelectuales contra un gobierno socialista dentro del
socialismo... aquí puede argumentarse que fue contra un Estado stalinista, pero
hay que añadir, entonces, que la múltiple revuelta social planetaria de 1968 en
realidad lo fue "contra el autoritarismo y las estructuras jerárquicas",
fueran del color que fueran. Sin embargo, esta respuesta es insuficiente, pues
autoritarismo y estructuras jerárquicas han existido por doquier desde hace
10,000 años y no siempre hubo movimientos sociales que les fueron contrarios,
fueron la excepción. Nos faltan muchas respuestas sobre l968...
Termina aquí la visión de Jano sobre algunos casos
relevantes del pasado, todos ellos cargados de preguntas... aún sin respuesta.
O las encontramos o no podremos construir el futuro aprovechando las lecciones
del pasado.
Pero, ¿y el presente? Bueno, hay crisis de
civilización. De eso hablaremos ahora.
Bibliografía:
1.-Flavio Cocho Gil, entre mayo y julio inclusive
de 1999, se publica en Excélsior un análisis de la "Revolución Francesa y
sus Falsificaciones" en dos series: la primera serie de artículos, siete,
cubre desde la Toma de la Bastilla hasta el Calendario Revolucionario con un
prólogo y primeras conclusiones pertinentes. La segunda parte, una serie de
ocho artículos, cubre desde La Marsellesa hasta la caída de Robespierre el 9
Termidor. Hay una tercera parte, de cuatro artículos, que en los momentos en
que salga el presente artículo ya habrá sido publicada, cubre desde los Estados
Generales a las conclusiones finales sobre la Revolución Francesa. Representa
lo anterior una labor de investigación de dos años.
2.- Eugéne Blum et Gabriel Compayre, La Déclaration
des Droits de l'Homme et du Citoyen, F. Alcan Editeur, París,
1909.
3.- Giovanni Papini, El diablo, Editorial Época,
S.A., México, 1984.
4.- Alejandro Kerenski, Memorias, Luis de Caralat
editor, Barcelona, 1967.
5.- John Reed, Diez días que conmovieron al mundo.
Hay algunas ediciones en español, pero mutiladas, una edición con el texto
original completo se encuentra en francés (la razón de la mutilación es que se
trató de omitir, sistemáticamente, el papel central que en la Revolución de
Octubre jugó León Trotsky).
6.- Jean-Paul Ollivier, ¿Cuándo amanecerá,
Tovarich? , 7 de noviembre de 1917, Ediciones G. P., Barcelona, 1968.
49
VI. Característica de la Decadencia Social
PARA el término ‘cloaca’ hay una magnífica
definición del Diccionario Enciclopédico UTEHA: ‘conducto por donde van las
vías sucias o las inmundicias de los pueblos. En sentido figurado, lugar donde
abundan los vicios humanos’. ¡Por una vez un diccionario se lució! ¿Ejemplos
históricos? La Roma podrida de Petronio descrita en su Satiricón; esa misma
Roma con sus cardenales y su Vaticano en el Renacimiento que obligó a un Martín
Lutero a rebelarse; el reino de Granada de Boabdil poco antes de su derrumbe;
la isla de Lesbos de Safo en la Grecia antigua; la ‘belle époque’ parisina del
siglo XIX con esa burguesía decadente que un Balzac retrata en una comilona de
su Piel de Zapa y Emile Zola en Nana; el tropical tleotaninato nuestro de un
priato hoy agonizante exaltador de un corporativismo sindical en donde uno de
sus jefes, ahogado en alcohol, exclamó: "dicen que soy mujeriego, borracho
y jugador, ¡pos sí!, ¡me gustan las viejas, el trago y el juego!, ¡soy
mexicano!"; es aun, en la cima de la escalera social del imperio norteño,
un attorney fiscal de la nación nacido en pañales de seda de una dinastía
multimillonaria que, para defender el prestigio de su casta, asesina a una
actriz de cine que había sido su concubina... y allá, más abajo de la escalera
social en tierras nuestras es un "sardo", un indígena vuelto soldado
que, protegido por el uniforme, asesina por una paga a su comunidad de origen
violando jovencitas que antaño lo rechazaron, verbigracia Chiapas, ese sureste
que aún vive sumido en el siglo XVIII. Esos son, ¡hay una infinidad más!,
algunos ejemplos de la cloaca, una de las características de toda decadencia
social. Y, entonces, hay crisis de civilización porque las ilusiones y los
ideales ya no sirven para nada... como no sea para burlarse de ellos a la
manera que magníficamente lo ejemplificó Fellini en su
Dolce vita.
Pero se ha hablado del pasado... y, seguramente, no
faltará un cínico que dirá: "sólo se han citado algunos ejemplos
rebuscados forzados, no es eso la realidad, ¡vivimos el desarrollo y el
progreso!" Vamos pues, datos a la mano, a examinar eso del
"desarrollo y el progreso":
La revista Scientific American, de junio del 2000,
menciona unos numeritos... que para allí van:
SIGLO XIX:
l. Guerras napoleónicas (1803-1815) 1,350,000
soldados muertos y 1,000,000 de civiles muertos.
2. Sumando las
guerras de Crimea (1853-1856), la de López de la Triple Alianza (1864-1870,
contra Paraguay), la Hispano-Cubana (1868-1870), la Francoprusiana (1870-1871)
y la de España con Cuba, Filipinas y Estados Unidos (1895-1902) se contabilizan
800,000 soldados y 750,000 civiles muertos.
3. En total,
2,150,000 soldados y 1,750,000 civiles muertos... por ahora, en ese siglo del
"liberalismo" mueren más soldados que civiles.
SIGLO XX:
l. Guerra Civil (y contra "intervenciones
blancas") en Rusia (1917-1921): 2,000,000 de soldados muertos y 7,700,000
civiles muertos.
2. Primera
Guerra Mundial (1914-1918): 9,000,000 de soldados y 9,700,000 civiles muertos.
3. Guerra de
España (1936-1939): 580,000 soldados y 580,000 civiles muertos.
4. Guerra
Chino-japonesa (1937-1941): 1,000,000 de soldados y 1,100,000 civiles muertos.
5. Segunda
Guerra Mundial (1939-1945): 15,000,000 de soldados y 25,500,000 civiles
muertos.
6. Guerra de
Corea (1950-1953): 2,000,000 de soldados y 900,000 civiles muertos.
7. Guerra de
Vietnam (primero con Francia y después con Estados Unidos, 1945-1954 y
1963-1973): 1,350,000 soldados y 1,350,000 civiles muertos.
8. Guerra de
Afganistán (1979-1989): 500,000 soldados y 1,000,000 de civiles muertos.
9. No incluyo
"guerritas menores", pues sería el cuento de nunca acabar pero ya por
sí solo lo anterior contabiliza 31,430,000 soldados muertos y 47,130,000
civiles muertos, ¡avanza el progreso!, ya mueren más civiles que soldados, como
dice una zarzuela: "los tiempos adelantan que es una barbaridad".
Guerras y guerritas intestinas del capitalismo o de éste contra quienes
pretenden oponérsele.
Pero aderecemos lo anterior con algo más, muy
actual (ver Caricatura), me parece que dos datos son muy significativos:
l. En los conflictos actuales, básicamente en
África, Asia y América Latina, al menos 30 países utilizan como combatientes a
menores de edad y en Camboya y Sierra Leona incluso niños de seis años. Los
imperios coloniales de las potencias capitalistas fueron formalmente abolidos
después de la Segunda Guerra Mundial...
pero su control económico y rapiña continuó -las
"sociedades del bienestar" de las metrópolis están a ese precio- y
siguió dando como frutos esos desgarramientos internos en África, Asia y
América Latina.
50
2. "Negocios
son negocios" y uno de los mejores es la venta y tráfico de armas, por
ejemplo, lo respectivo a los "rifles de asalto" (M116 americano, FAL
belga, G3 alemán y el famoso AK-47 ruso, "el cuerno de chivo") a los
que los expertos consideran el arma más letal (no siendo armas nucleares) casi
como diez veces más que otras armas... y "baratos"; en África, por
ejemplo, un AK-47, digamos en Sierra Leona, se adquiere por 15 dólares... Ahí
armas, sobran, pero no hay para comer. Estados Unidos ha vendido 8,000,000 de
M16; Bélgica, 7,000,000 de FAL; Alemania, 7,000,000 de G3... y "la Rusia
que se liberó del totalitarismo socialista y encontró justicia y libertad"
lleva vendidos 50,000,000 de "cuernos de chivo" AK-47 (bastantes en
nuestro continente). ¡Viva el progreso y la democracia!
Pero también simbiosis hay entre tráfico de armas y
narcotráfico -"tantos kilos de cocaína por tantas armas" y viceversa-
nos convienen pues algunos datos más de este aspecto civilizador del
capitalismo:
Dejemos la palabra a André Cuisset en su obra La
experiencia francesa y la movilizacion internacional en la lucha contra el
lavado de dinero, editada por la Procuraduría General de la República en
colaboración con la Policía Francesa (México, 1998):
Según las fuentes del Grupo de Acción Financiera
(Gafi), la cantidad de dinero sucio, generado desde 1993, está estimada en,
aproximadamente, 460,000 millones de dólares, equivalentes al doble del
presupuesto anual de Francia. En 1992, Estados Unidos encabezó el lavado de
dinero, reciclando 270,000 millones de dólares.
En 1996, el Fondo Monetario Internacional estimó
las ganancias procedentes de actividades ilícitas en, aproximadamente, 500,000
millones de dólares (o sea el dos por ciento del Producto Interno Bruto
Mundial).
¿De dónde proviene ese dinero?
Primeramente, del narcotráfico, segundo, del
comercio de armas y la defraudación fiscal, además de la fortuna de los
dictadores en el Tercer Mundo, el escape del capital y el contrabando.
La fuente principal de ingresos de los grupos
criminales es el tráfico de drogas, los armamentos se sitúan después... En 1996
el Fondo Monetario Internacional estimó la cifra de negocios del narcotráfico
entre 400,000 y 500,000 millones de dólares, lo que representa entre 8 y 9 por
ciento del comercio mundial y los bienes capitalizados de los narcotraficantes,
en Europa y América del Norte (esto incluye a México), en diez años se
acercarían a un millón de millones de dólares. Esta "caja negra mundial",
según el Fondo Monetario Internacional, crecería anualmente de 800,000 a
l00,000 millones de dólares.
¿Para qué seguir? Los datos dejan sin habla. ¡Es
"el progreso"!
Al respecto de lo anterior es conveniente mostrar
el diagrama general que sigue el narcotráfico desde que vende una droga en la
calle hasta que el dinero ha sufrido una "transformación decente"
(lavado de dinero) y ha sido invertido en "instituciones
respetables". ¡Toda una red que abarca los más diferentes sectores
sociales!
El Diagrama 1, que se encuentra al final, es muy
explícito en sí mismo: se trata de una red compleja de complicidades que invade
todos los niveles de la sociedad, el comercio, las industrias, los consorcios
financieros, medios de comunicación y empresas de espectáculos, los casinos y
hasta las pequeñas y medianas empresas familiares. Si se une a esto nuestro
dato anterior de que sus ganancias se estiman en 500,000 millones de dólares
anuales y una fortuna acumulada en diez años de un millón de millones de dólares,
bien puede someter a su voluntad a muchos Estados "democráticos" por
todo el planeta, ¡el progreso! Difícil es imaginarse tal cantidad de dinero
pero una idea la da el cálculo siguiente con la siguiente pregunta: ¿cuándo
hubiera tenido que empezar a gastar mi fortuna de un millón de millones de
dólares, al ritmo de un millón diario, para hoy en el año 2000 finalmente no
tener nada? Respuesta aritmética: hace unos 28 siglos... en los tiempos en que,
en Mesopotamia, el Imperio Asirio comenzaba su expansión con Asurnasirpal II;
en el antiquísimo Egipto de los faraones correspondería a los días de la
dinastía XXIII.
¿Cuál es la contrapartida de lo anterior?
¿Por qué no recordar lo que uno mismo escribió
antaño? Copiarse a sí mismo no es plagio. Hace ya bastante tiempo envié a Le
Monde Diplomatique dos artículos pensados y escritos en francés, se llamaban
"Notre Dame de la Corruption" y "Corruptópolis". Voy a
tratar de traducir al español lo mejor que pueda parte de lo que allí se
dijo... A cuento viene del tema del presente artículo. Se decía que la
corrupción es la perfección del humanismo y se enunciaban algunos artículos de
su constitución:
Artículo 1.- Corruptópolis es una República de
corrompidos, civilización de corrupción autosuficiente donde todos los humanos
son iguales ante la ley, delante del valor supremo de la corrupción.
Artículo 2.- La corrupción es bivalente, derecho
inviolable y deber obligatorio de todo ciudadano de Corruptópolis.
51
Artículo 3. Nido y alimento de las libertades, ¡he
aquí la corrupción! En consecuencia, toda enseñanza pública o privada, deberá
glorificar sin descanso a la corrupción como primer valor existencial. ¡La
corrupción nos hará libres!... pues al practicarla todos somos iguales.
Y ante estos artículos que cito, otro personaje
hacía el siguiente comentario irónico:
"La moral es un conjunto de reglas de conducta
y valores que una sociedad toma como normas de vida...
pero dado que en Corruptópolis las reglas son la
corrupción, ésta entonces se vuelve la moral social, su ética.
Así es la civilización capitalista".
El personaje citado afirmaba lo anterior porque el
primer valor existencial en esa civilización es el poder y poder enriquecerse
personalmente... y, "para lograrlo, hay que hacer harina a los demás
siendo el método más eficiente corromper a todos, desde la hija de un pescador
hasta la princesa altiva". Pero, ya en la civilización presente que nos
acongoja, ¿Corruptópolis es nuestro mundo real?, de ser así, ¿cuáles son sus
consecuencias? Múltiples:
"El país X está en la posición Y en índice de
corrupción, ¡el Z ya es casi medalla de bronce!; boletines de la ONU que
solemos leer en la prensa, ¡cómo estarán las cosas!, ni en la Roma del
emperador Cómodo andaban así...
"Las fortunas de ex gobernantes, democráticos
o no democráticos, de América Latina, África y Asia, depositadas en bancos
occidentales, superan el Producto Interno Bruto de Estados Unidos", lo
manifiestan revistas expertas del mundo industrial y de la banca...
"Aumenta exponencialmente la violencia interfamiliar, los divorcios, las
violaciones dentro y fuera de los hogares de las clases medias", se cansan
organizaciones no gubernamentales de tanto señalarlo... "Crece el
alcoholismo, la drogadicción y la automarginación social en las nuevas
generaciones", basta para saberlo leer los boletines oficiales de medio
planeta... "Terrorismo y delincuencia, en aumento continuo", son
noticias habituales de todos los medios de comunicación...
Eso acontece, crisis de civilización, decadencia
hasta los zancajos... quizá la mejor prueba de ello es que son "noticias
habituales" que ya a nadie interesa, "lo normal", como el
resultado de un partido de fútbol.
Pero, ¿por qué, no damos datos de todo lo anterior?
Para el próximo artículo, pues éste ya se extendió en demasía.
VII. Decadencia y Corrupción
DECADENCIA y corrupción de una civilización. De
esto se habla desde tiempos inmemoriales, se cita como ejemplos casos como los
de la caída del Imperio Romano, la destrucción de la baja Edad Media con el
advenimiento del Renacimiento, casos así, incluso en tierras nuestras se ha
dicho que nuestra sociedad es "la
madre de todas las corrupciones"... título muy
disputado en el mundo de hoy, ¡así que no hay que presumir! Pero lo que siempre
quedó vago, sometido a las más disímbolas interpretaciones subjetivas, es un
análisis profundo con criterios de valoración específicos de la decadencia y de
la corrupción... y, en tanto no lo hagamos, mal podemos hablar de "crisis
de civilización", ¿cómo, entonces, pretender que "esta decadente
civilización en crisis nos obliga a construir un futuro mejor"?, suena de
muy buena fe pero un tanto vacío al punto de vista racional.
En el problema anterior es primordial exhibir una
verdad que de tan evidente, pasa desapercibida: los conceptos de decadencia y
corrupción, a nivel social, son extrapolación de cómo decaen y se corrompen los
sistemas biológicos cuando su vida toca a su fin, son conceptos prestados de la
ciencia, de la biología. En biología hay decadencia de un sistema vivo cuando
empieza a no poder desarrollar las mismas funciones de antaño para sobrevivir,
incluso en presencia de un medio cambiante. Y corrupción hay cuando muere o
empieza a morir, pues entonces se disgrega en partes independientes o, incluso,
en otros seres vivos... el ejemplo brutal es el de un cadáver que se agusana,
por lo que es recomendable la cremación. Con lo anterior en mente, volviendo al
nivel social, razonemos por analogía:
Una civilización es decadente cuando los fines que
le dieron origen y justificación ya no se cumplen en la práctica por más que
socialmente se afirme "que sí se siguen cumpliendo", la ética
coherente con la civilización de origen tiene una práctica contraria.
Una civilización se corrompe cuando, como corolario
de lo anterior, se disgrega y en su seno aparecen formaciones y prácticas
sociales mutuamente contrarias que, de manera centrífuga, actúan en el todo,
propician la diáspora.
52
¿Ejemplos? La ex Unión Soviética al explotar en
cachos con el lamentable resultado actual; Estados Unidos que tiene los mayores
índices planetarios de delincuencia y narcodependencia, todo aderezado con un
aumento continuo de sectores sociales marginados; en Italia la caída de la
corrupta Democracia Cristiana hasta hacerse añicos; en México, ¡hablemos de
"lo nuestro"!, el estrepitoso desplome de un priato cuya corrupción
fue aumentando a lo largo de décadas. Basten estos ejemplos, pues hay muchísimos
más y sería el cuento de nunca acabar... Lo sucedido es, valga la metáfora,
como cuando un jarrón de porcelana un día se rompe y, entonces, por más que se
peguen los pedazos sueltos nunca volverá a ser el de antes. Sirve la metáfora
anterior para señalar algo que suele olvidarse: una civilización decadente con
corrupción en aumento trata de reorganizar sus cachos para pretender perdurar,
y a eso le llama "progreso y desarrollo"... lo que no es más, a la
postre, que "oponer vanos obstáculos temporales en su inevitable tránsito
hacia la extinción. Cuanto más cree que sube más cerca está del precipicio,
¡sobran los ejemplos históricos! Únicamente que, y esto es lo desagradable, en
ese tránsito hacia el final, da zarpazos como las fieras heridas que duelen a
la especie humana; las civilizaciones decadentes no hacen "mutis sin
ruido" así por las buenas, hacen sufrir...
En lo que llevamos dicho, corrupción es el efecto y
la decadencia, la causa. Es violar crecientemente en la práctica los fines
originales, materiales y morales, que auspiciaron el nacimiento de la
civilización, y por ello cae. ¿A qué lleva esta reflexión? A la necesidad de
definir decadencia y corrupción no como fenómenos en sí sino en tanto lo que
dista de nuestra realidad actual lo que había ayer, "lo que va de ayer a
hoy". ¡Deberíamos de construir hasta un corruptómetro bajo la reflexión anterior!...
Tratemos.
"Lo que se piensa y cómo se vive", eso es
lo que define a un ser humano, por tanto también a su conjunto que llamamos
sociedad. Su distancia a "lo que socialmente deberían pensar y hacer
todos" de acuerdo a los principios que dieron origen a la civilización que
se vive, en comparación con el pasado, es una plausible medida de decadencia
siendo la corrupción una función, creciente, suya... a mayor decadencia mayor
corrupción, a mayor lejanía de los fines de un principio de la civilización
mayor corrupción.
Pero nuestro ‘corruptómetro’ tiene que medir a
alguien, o algunos, ¡no puede pontificar sobre la nada!, elegimos a la
burguesía por ser la progenitora de la civilización en juicio, ella la hizo...
y la deshará.
¿Por dónde empezar? Buen principio es Daniel Defoe,
aventurero, comerciante, agente político, se hizo famoso en 1719 con su
Robinson Crusoe, un espíritu inglés muy emprendedor. En su Robinson está
plasmado el ideario de la burguesía de esos días "que se hace a sí misma,
creando riqueza, con su esfuerzo y ahínco explotando a la naturaleza
virgen", aun cuando esa naturaleza no estuviera vacía pues no le falta un
sirviente, Viernes, que prefigura a la clase trabajadora. La burguesía tiene fe
en sí misma, en su esfuerzo y trabajo, está llena de vitalidad... Pero es que
estamos a principios del siglo XVIII, hablando de una clase social emprendedora
llena de fe en su mañana, joven como clase social dominante. Demos un salto a
mediados del siglo XIX, tiempos en el viejo continente de la ‘belle époque’,
hay un tal Honorato de Balzac, quien ha escrito La Comedia Humana que es
inmensa obra retratando a la burguesía de su época, y como nadie merece mejor
juez que su propia gente, traduzcamos lo que algunos críticos galos dijeron de
ella: "más de 2,000 personas componen una sociedad obsesionada por el
poder del dinero y librada a pasiones que las devoran".... No existe ya el
Robinson juvenil de Defoe.
Charles Dickens dice algo similar en Inglaterra en
sus obras... algo ya se ha podrido en la conciencia burguesa, pues no es lo
mismo ser un emprendedor joven que un hedonista de mediana edad, la ‘belle
époque’ de esos días coincide con "el mal del siglo", con un
sentimiento trágico que hace que la vida "no tenga sentido", en un
Baudelaire, en un Verlaine, en un Larra, en un Espronceda, siendo a veces el
suicidio la salida a sus frustraciones ante "el hastío" que sienten
ante la vida... ¿No es esto decadencia? Aun así se mantienen valores familiares
paradigmáticos como el de la buena burguesita diligente, hacendosa y cuidadora
de su hogar... Pero también hay un Alejandro Dumas hijo reivindicando a una
prostituta en su Dama de las Camelias, a lo que un Emile Zola responde
criticando ferozmente tales romanticismos burgueses con su Naná... y no
faltaría algún escritor ya de comienzos del siglo XX que a todo aquel universo
burgués lo describiera en su La Classe de Loisir, la clase del ocio.
Decadencia, corrupción, quizá nadie la describió mejor que un Balzac en esa
comilona de su La Piel de Zapa. ¡Vaya que fueron distanciándose las cosas desde
los tiempos heroicos de emergencia de la burguesía!
Pero allende los mares la civilización burguesa ha
tenido un segundo aire, la joven burguesía americana, hija de "los
pilgrims y las 13 colonias", vive una exaltante epopeya, empuja
continuamente "las nuevas fronteras" hacia el oeste, barriendo sin
contemplaciones lo que encuentra a su paso, con la mentalidad del
53
Robinson de Defoe y con valores familiares y
existenciales, rígidos, acuñados en el protestantismo religioso.
Eran "fundamentalistas", pero aún no
estaban podridos. Hemos dicho sólo... "aún".
Saltemos al último tercio del siglo XX. 1966,
Fellini exhibe La Dolce vita, la degeneración de la alta burguesía italiana,
seguramente le recordaba la decadencia de la Roma de Nerón, pues no en vano
filmaría El Satiricón tres años más tarde. Luis Buñuel no tardaría, 1972, en
sacar a la luz su Le Charme Discret de la Bourgeoisie, una descripción de la
vida social y ritos artificiales de la gran burguesía que apenas lograban tapar
su podredumbre interna. Retratos cinematográficos de decadencia. ¿Y en la tierra
de los descendientes de "los pilgrims y las 13 colonias"?, ¿por qué
no mencionar a su alta burguesía y, en particular, a aquella estimada
políticamente "avatares de Lincoln" por su conciencia tolerante y
democrática?... el clan de los Kennedy, ¿quién te asesino, Marilyn, concubina
de un presidente y de un fiscal de la nación, cuando ya estropeabas la buena
imagen de esos personajes?... Dejemos eso. Pero, en fin, las anteriores son
sólo anécdotas, y lo que nos conviene son los días de hoy.
Y, en estos días, sobrecoge leer lo que
recientemente declaró Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, con motivo
del Caso Cavallo y los 4,000 torturados y desaparecidos en la Escuela de
Mecánica de la Armada Argentina que, robando los bienes de los asesinados,
proporcionaron a los genocidas de uniforme ganancias de 70 millones de dólares:
"Los que antes fueron dueños de la vida y de
la muerte y destruyeron todo el tejido social del país para imponer ese modelo
económico que está produciendo millones de nuevas víctimas, ahora cosechan lo
que sembraron sobre el genocidio. Esto es el frío terrible de la impunidad...
incluso en la propia justicia se van encontrando jueces que apoyaron estas
situaciones, economistas que se prestaron a las ilegalidades de una deuda, y no
olvidemos los crímenes y desapariciones durante la etapa democrática, y siempre
detrás de estos criminales del pasado están las mismas caras". ¿Estará
hablando Pérez Esquivel de Sudamérica... o de México?
¡Corrupción de los gorilatos militares! Pero Pérez
Esquivel se equivoca al afirmar de esos genocidios que de allí proviene la
principal fuente de la corrupción... ¡No! La corrupción es un mal de
civilización decadente por lo que ante todo prolifera en su "paz y
normalidad", es, ¿cómo diré?, su manera estabilizadora de ser, "su
sangre y nervios".
Pruebas son amores y no buenas razones, así es que
a los numeritos, a las estadísticas:
Análisis de 99 naciones, desde Dinamarca a Camerún,
empleo de 17 criterios de juicios diferentes surgidos de 10 instituciones
internacionales diversas no sometidas al binomio Capital-Estado. Nace de esto
una metodología muy precisa, que también consultó fuentes de la Organización de
las Naciones Unidas, para "medir la corrupción" existente en nuestro
planeta, ¡datos alucinantes! Surge avalado el informe por el nombre
"Transparency International" ante todo en medios universitarios escandinavos
y alemanes (para los descreídos ahí va la dirección en Internet:
http://www.gwdg.de/uwvw/1999Data.html)
Los resultados se listaron en un "1999
C.P.I.-Data" que califica la ausencia de corrupción en una nación con un
10 y la corrupción total con un 0... aprueban pues, "de panzazo", las
naciones que logran sacar 6... en fin, igual que en la escuela. Pero ahí está
la Reproducción del Documento Original al final.
La vergüenza es que de 99 naciones "74
reprobaron", sacaron menos de 6, y por encima del 8 sólo hay 14
naciones... que No incluyen a Estados Unidos, ni Francia ni Japón. Corrupción
planetaria hasta los zancajos, mal de civilización decadente... es "su
normalidad", y no sus "pasajeros excesos". ¡A México nos
chutaron con un 3.4...! Era de esperarse, lo extraño es que no hayamos sacado
menos que l... pero, para allá vamos, nos acaban de corregir la calificación,
ahora estamos en 3.2. ¡Somos consistentes!
Y claro, cuando hay corrupción hay delincuencia, un
matemático diría que "la delincuencia es una función monotónica creciente
de la corrupción", crecen las dos juntas en simbiosis. ¿Para qué, lector,
fatigarte exhibiendo al respecto datos masivos?... La delincuencia la sufres tú
todos los días, a todos niveles, y ello está disgregando a la especie humana en
pedazos, pues ya nadie se fía ni de la sombra que le acompaña.
Iba a dar por terminado este ya largo artículo,
cuando acabo de ver en televisión, Canal 40 CNI, un reportaje que sobre
"la mafia" hace el FBI estadounidense... es la "voz del
imperio" pero en esta ocasión la desesperación le hace decir la verdad:
"mientras haya gente que compre deseos y productos que ofrece la mafia,
aun si le hacen daño, existirá la mafia y la delincuencia ". ¡Palabras
para el mármol en la lápida de una civilización actual que ya deberíamos haber
enterrado!: el egoísmo como medio y medida de "realización personal",
el culto al éxito propio haciendo tabla rasa de los sentires y sufrimientos de
los demás, la ideología de la impunidad que ello genera -"si nadie se
entera o protesta yo hago esto o lo otro en mi beneficio, ¡que se jodan los
tontos!"- y similares inherentes a la civilización capitalista es la raíz
del mal...
54
En fin, el caso es que, además, decadencia y
delincuencia no sólo afectan "lo material" sino ante todo la
conciencia humana, vuelve a la razón demente... quizá el peor delito de una
civilización delincuente. De ello nos tocará hablar en el próximo artículo.
VIII. La Razón Decadente se Vuelve Demente
"JUSTICIA se ha hecho. El patriarca de la
Iglesia ortodoxa rusa ha canonizado a Nicolás II Romanov y a su familia,
quienes fueron sacrificados un 17 de julio de 1918 por feroces bolcheviques. Al
padrecito zar lo asesinaron esos energúmenos ateos." Es una noticia que
viene de Moscú en agosto del 2000, de esa Rusia que renunció al tiránico
socialismo y encontró libertad y democracia ingresando a la civilización
capitalista. Sólo ha faltado la beatificación de ese pulcro, culto y tolerante
monje, amante de la zarina, que fuera Gregori Rasputín.
Rusia retrocede siglos, hacia el medioevo, casi a
los días de Alejandro Nevski...
"El Papa Wojtyla, Juan Pablo II, acaba de
beatificar al Papa IX, Mastai Ferrati, cuyo pontificado en la primera mitad del
siglo XIX fue intransigente perseguidor de todo lo que sonara a libertad de
conciencia y libre albedrío y feroz antisemita... el Vaticano de hoy retrocede
a los comportamientos inquisitoriales incluso anteriores al Renacimiento. No es
todo, en un documento llamado Dominus Lesus se ha declarado que "la
Iglesia católica es la única Iglesia verdadera, las demás son herejías".
¡Cómo si hubiéramos vuelto a los días del Concilio de Trento! Sólo falta que se
preconice una Cruzada de exterminio a los infieles... increíble en el siglo
XXI, pero así están las cosas...
Los feroces monjes fundamentalitas, talibanes, de
Afganistán, humillan al mundo femenino, lo pisan hasta un límite que no se
conoció jamás en el Islam desde los tiempos de Mahoma... La mujer afgana tiene
menos derechos sociales que una cucaracha. ¿Qué fue de aquella tolerancia
ideológica y social de los califas Omeya de Córdoba o incluso de los califas
Abasidas de Bagdad? El fundamentalismo islámico feroz, que hoy desfila no sólo
por Afganistán sino por Irán, Egipto, Argelia, e incluso Indonesia, ni siquiera
recuerda a esos califas que, en sus días, engrandecieron al mundo islámico.
¿Por qué en pleno siglo XXI pasa todo eso?
¿Y en el vientre del imperio? ¿Qué toca decir de
Estados Unidos? Crecientes sectores de sus clases medias abandonan su antigua
fe en el american way of life capitalista e ingresan a las más variadas sectas
desprendidas del luteranismo, ¡son miríadas!, y a veces se suicidan
colectivamente para alcanzar la vida eterna de "la verdad
transcendente".
Horrorizan los relatos de esos actos. Pero también
allí las sectas de origen hinduista hacen su agosto, el misterioso Oriente
"fascina a buenos sectores de las clases medias que ya no soportan ni oír
hablar de la dichosa american way of life del capitalismo norteamericano...
también son miríadas.
¿Y Europa, "cuna de la civilización
occidental", qué? Recorre ya el mismo camino anterior. Quisiera aquí
relatar una anécdota: hace dos o tres años estaba en Cataluña, en particular en
ese gran paseo que son las Ramblas de Barcelona, "los Campos Elíseos
catalanes". De pronto lo insólito: veo desfilar a un grupo de unos 200 o
300 barceloneses rapados, con una campanita en la mano, vestidos con túnicas
amarillas y entonando dulces cánticos... ¡en Barcelona! Una secta budista que
volvía las espaldas a la "sociedad del bienestar" de la Comunidad
Europea... En realidad los budistas son inofensivos pero su creciente presencia
en Europa Occidental señalando está que sus clases medias se están fugando de
una realidad social que cada vez les desagrada más... Dicen que la civilización
occidental sólo tiene intereses egoístas, pero no ética ni sensibilidad...
Huyen al decir eso, no intentan cambiarlo.
¿Qué está pasando?
Pero no todas las fugas de la desagradable realidad
social que hoy vivimos tienen el carácter de "búsqueda del
trascendentalismo religioso y metafísico"... hay también sus buenas ‘fugas
ateas’, el soñar y entonces buscar y también imaginar que, si bien nuestra
civilización "racionalista" es una mierda, existen seres y
civilizaciones "extraterrestres" que nos salvarán, ¡que "ya
están entre nosotros"! Proliferan entonces las asociaciones y sectas de
"ufólogos y descubridores de platillos voladores"... En el mismo
vientre del imperio, en Estados Unidos, se han multiplicado de tal manera esas
sectas que incluso ese gran científico y humanista norteamericano que fuera
Carl Sagan combatiera desesperado ese fenómeno social de irracionalismo
escribiendo, antes de morir, esa ácida y terrible crítica que fue su libro El
mundo y sus demonios... Murió desesperado Carl al ver que su especie no
entendía que no es con transcendentalismos ni extraterrestres que se mejora su
suerte... En fin, así andan las cosas.
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En estos días que tanto se celebra a Nietzsche,
quizá por el pésimo concepto que le merecía la civilización humana, convendría
parodiar su Así habló Zaratustra diciendo: "Despertó y bajó a la Tierra.
Vio la civilización de los humanos y dijo: Oléis mal". ¡Eh, sí!, huele
pésimo. Y no es cualquier hedor, es de putrefacción.
Pero "pruebas son amores y no buenas
razones". La red de redes, Internet, tiene una dirección electrónica
(http://www.adherents.com/) que impresiona y deprime... impresiona, pues exhibe
archivos que parecen no tener fin, todo un universo de información que se
antoja capaz de llenar enciclopedias tras enciclopedias. Y deprime, pues se
trata de exhibir religiones y sectas religiosas existentes, con estadísticas y
desde todos los puntos de vista que imaginar se puede. ¡Tarea inútil, pues,
tratar de resumir lo que allí se dice!, pero creo que un dato ya "es de
por sí significativo: los porcentajes de la población mundial, en 1999,
integrada en diversas religiones y sus sectas... allá va:
1) Cristianismo
-incluye el catolicismo, las religiones ortodoxas orientales, los diversos
derivados del luteranismo y así-, abarca 33% de la población mundial. El
catolicismo es sólo una parte de eso.
2) Islamismo
-hoy crecientemente dominado por un feroz e intransigente fundamentalismo-,
abarca 18% de la población humana.
3) Hinduismo
-en su seno proliferan eclécticamente un enjambre de sectas (dentro y fuera de
la India)-,
l6%.
4) No-religión
-esto incluye a "ateos", agnósticos, humanistas seculares, gente que
simplemente no cree en nada y alguna variante más así-, abarca 16%.
5) Budismo
-que lo hay "del pequeño camino" de hecho como doctrina filosófica y
también "del gran camino" ya como politeísmo-, abarca 6%.
6) Religión
china tradicional, 4%.
7) Religiones
indígenas "primarias", 4%.
8) Y para
"casos aislados que se escapan, pero siempre religiosos", se abarca
3%.
Y es claro que la numerosa proliferación de sectas
que imaginan "platos voladores y extraterrestres salvadores" ya entre
nosotros "son subconjuntos desprendidos o en simbiosis" con los
incisos anteriores... pues incluso en el caso de los "no-religiosos"
se incluyen agnósticos que al pretender que hay "un absoluto que es
inaccesible al espíritu humano" bien pueden pensar que ese absoluto ya nos
visita... ¡Vaya panorama!
Sólo una parte del 16% "no religioso"
-quizá uno de cada diez seres humanos- profesa la razón, cree en la ciencia sin
telarañas trascendentalistas ni metafísicas y es parte de una cultura laica...
¡y estamos en el siglo XXI, no en la alta Edad Media! Hay pues, sin dudarlo, un
abandono del pensamiento racional camino de la "razón demente",
decadencia de la razón directamente proporcional de la decadencia de una
civilización... fuga de la conciencia ante un mundo real que da asco.
Por supuesto que lo anterior es el caldo de cultivo
de "la madre de todas las corrupciones", en el sentido que al vocablo
corrupción dimos en los artículos iniciales de esta serie: disgregación de la
especie humana en cachos cada vez más aislados y opuestos entre sí. Nacen los
racismos, la xenofobia, el odio entre naciones...
¿Para qué poner ejemplos que están todos los días
en todos los periódicos de aquí, de allá y de acullá? Incluso dentro de las
conciencias de ese 84% que huye de lo real refugiándose en metafísicas y
trascendentalismo la diáspora, ¡seña mortal de corrupción del pensamiento!,
está creciendo: ¿Cristianismo? Sí, pero en mil agrupaciones y sectas disidentes
ante la desesperación de una de ellas que se autoproclama "iglesia
única". ¿Budismo? Sí, pero al menos de dos vías y con ramificaciones, pues
¿qué tienen que ver entre sí el budismo tibetano con el Zen y con el politeísmo
nipón? ¿Hinduismo? Sí, pero hay centenares de sectas hinduistas encontradas
entre sí. ¿Islamismo? Sí, con varias versiones aun si ahora hegemoniza el
fundamentalismo. Y así por el estilo en las cuatro esquinas del planeta.
Diáspora pues de solemnidad también en lo "religiosamente
trascendente" para no hablar ya de los distintos cultos -"entre lo
indígena y lo cristiano"- que pululan en América Latina.
Tengo para mí que el racionalismo, empezando por lo
que llamamos ciencia, está provisionalmente perdiendo la batalla porque olvidó
la dimensión humanística al autoconsiderarse dogmáticamente "al margen de
lo social" y del sufrimiento y frustraciones muy concretas de los seres
humanos.
Al respecto hay un hecho muy importante: las sectas
en simbiosis entre el trascendentalismo, la metafísica y los "contactos
extraterrestres de tercer tipo" proliferan ante todo, y de aguda manera,
en Europa y con mucho énfasis en la cabeza del imperio, en Estados Unidos...
Los lares que se autodesignan directos herederos del pensamiento racional
surgido en la Grecia Clásica, esa que tanto admiró Nietzsche. La razón demente
ante todo surge en el universo de los "superseñores", ¡los "amos
del cotarro", de la ciencia y de la tecnología! El mal es,
56
pues, de raíz, no sólo de civilización sino de los
que la crearon y hoy nos la imponen; "mal de capitalismo"...
aunque no sólo de eso.
Decadencia y corrupción de una civilización... Nos
toca pues, para sobrevivir, hacer de sepultureros, enterrarla.
¿Y qué después? De eso toca hablar el próximo
artículo.
IX. Jano Imagina Porvenires
EN los artículos
anteriores hemos examinado
el presente, ¡qué
presente!, crisis, decadencia,
infinitas violencias físicas y morales, y hay la necesidad de escapar de
todo eso, pero ¿hacia dónde salir?, ¿a qué futuro? Ahí está otra vez Jano: nos
mostró el pasado y ahora observará para nosotros los futuros y alternativas
posibles, sin la seguridad de que la especie humana, en su libre albedrío, ha
de elegir la que le convenga, aun la
destrucción si se equivoca.
"¿Si se equivoca?" ¿Por qué habríamos de
equivocarnos los humanos? Pues porque somos la unidad en la diversidad, el uno
y el todo siempre en contradicción; la simbiosis de lo individual y lo
colectivo no va sin contradicciones. Machado en su Juan de Mairena decía que no
veía cómo sumar seres humanos, pues cada uno tenemos nuestro yo personal y
conciencia propia distintas a las del vecino, intransferibles. Y, en
contrapartida, tenemos que vivir colectivamente para sobrevivir, lo que nos
obliga a participar de cierta conciencia social. Entre ambos extremos hay
siempre ciertas oposiciones y choques. No sería así si fuéramos ‘insectos
sociales’, como las hormigas, las abejas o las termitas; pero sí es de esa
manera, por la capacidad de pensamiento que nos confiere nuestro cerebro humano
y con ello emociones y sentimientos muy diversos que hacen nuestro ego.
Un Norberto Bobbio1 percibe la dicotomía anterior,
el enfrentamiento de esos extremos a nivel político, al señalar que la
democracia es la voluntad de todos sobre cada uno de nosotros, pero que
entonces ello coarta la libertad individual de cada uno de nosotros, por lo que
hay choque "entre liberalismo y democracia", lo cual puede desembocar
en ingobernabilidad.
Hablar de este tema está de moda en nuestros días.
Una alternativa es que el futuro sólo priorice y considere los valores y fines
colectivos inventando al ser humano como "hombre masa". Esa fue la
terrible experiencia de los totalitarismos de no importa qué signo que tantos
sufrimientos han provocado a la humanidad. Otra alternativa es priorizar en el
futuro exactamente lo contrario, sólo el sentir, los deseos e intereses
individuales, y eso ya lo tenemos en el presente del que queremos escapar, el
infierno social, capitalista, que describimos en artículos anteriores. Así,
pues, hay que buscar "el camino del medio", y, el problema es que no
existe un solo camino del medio.
No puede haber un único camino del medio al futuro,
porque nuestro planeta conjunta muy diferentes condiciones geográficas, y así
de vida para los distintos agrupamientos humanos que lo habitan, y cada uno de
ellos, además, ha tenido una evolución social, histórica, que difiere de la de
los demás, lo que ha conformado la disparidad de conciencias y concepciones del
mundo. Con recordar lo que dista Oriente de Occidente basta. Somos como las
huellas de la mano: todos las tenemos, pero no hay dos iguales.
Sin embargo, ese problema ya hace bastante tiempo
que lo examinó la Antropología Social y la conclusión es la siguiente: que
coexistan y se mantengan unidos diferentes agrupaciones sociales -desde aldeas
hasta naciones- sólo es posible si todos coinciden en muy pocos y generales
objetivos que, no obstante, han de ser concretos, porque hacer coincidir a
todos en todos los niveles es imposible. La imposibilidad la hace (ya lo hemos
dicho antes) el que cada uno tenemos un ego, pensamiento y sensibilidad diferentes,
lo cual no tienen ni las abejas ni las hormigas ni las termitas. Esos "muy
pocos y generales objetivos" han de materializarse en una especie de red
social, distribuida y deslocalizada, que a escala planetaria una las más
diversas comunidades sociales locales, cada una de ellas con estructura y
funciones propias de su medio ambiente, historia y tradiciones. Es esta red,
muy compleja, que debemos oponer a la tan llevada y traída idea de la aldea
global que nos quiere imponer la civilización actual.
A los "muy pocos y generales objetivos"
le podemos llamar Utopía, pero en el entendido de que no se trata ya de un
"ideal inalcanzable", sino de algo muy posible, pues parte de la base
objetiva de encuadrar y respetar todas las disparidades locales. Nuestro
problema reside en definir el conjunto mínimo que la define, y aquí me inclino
por la definición humanística que diera el Seminario de los Frailes:2
57
1) Hay que
minimizar los gradientes sociales, económicos, políticos y culturales, entre
todos los seres humanos.
2) Hay que
proporcionar adecuadas condiciones de vida a todos los seres humanos, sin que
ello vaya en detrimento de la naturaleza, pues si destruimos ese barco llamado
planeta Tierra, con él nos hundimos todos.
3) Hay que
propiciar que toda actividad humana -respetando las tradiciones, experiencias y
saberes de cada persona en sus diversas culturas- sea creativa y transparente,
esto es, que pueda añadir sus propias ideas a lo que hace y que lo comprendan
para poder hacer lo mismo.
4) Hay que
propiciar que toda actividad humana -sea individual o colectiva- contenga lo
que la civilización capitalista llama "nocivos tiempos muertos",
lapsos en los que cada ser humano pueda recrearse, gozar de la vida, de la
naturaleza, apreciando el arte que es creatividad, práctica de la libertad y
maestro de la sensibilidad.
Esto es lo que, finalmente, nos mostró Jano después
de que antes con él ya habíamos recorrido el pasado.
¿Qué nos toca ahora reflexionar a nosotros? Creo
que varias cosas:
1) Los
fariseos pragmáticos, los que hasta con las uñas se aferran a la actual
civilización para que ésta no desaparezca, pues en ella defienden sus intereses
creados -y esto incluye un espectro muy amplio que va "desde la derecha a
muy buena parte de la izquierda"-, argumentan que lo anterior es imposible
y romanticismo irrealizable, "que no son tiempos de utopías".
Sin embargo, hay quienes sí las intentan ir
plasmando en la práctica, que es la mejor respuesta. ¿Ejemplos? ¿Por qué no uno
propio de nuestro tiempo y de la Ciudad de México que vivimos, por aquello de
que "la mentira es abstracta y la verdad es concreta"?: "Las
primeras 40 medidas que tomará el nuevo gobierno democrático de la Ciudad de
México, la Capital de la Esperanza", que hiciera públicas el 4 de agosto
de 2000, Andrés Manuel López Obrador, es un buen ejemplo de intentar, muy en
concreto, llevar a la práctica la utopía, adaptándola y detallándola según las
condiciones locales. Y así pudieran citarse otros a escala mundial con otros
matices acordes con sus realidades locales. Lo deseable (es hasta problema de
supervivencia) es que estas experiencias se transformen en una red planetaria.
2) Dicen los
fariseos pragmáticos que "aun si se pudiera imponer la utopía sería a
costa de contrastes, contradicciones sociales, agresivas imposiciones políticas
violatorias de la estabilidad democrática, por lo que se debe pactar con todas
las fuerzas políticas en aras de la paz social". Es la histórica voz de
Lampedusa: "que algo cambie para que todo siga igual". Mil ejemplos
pueden ponerse de esa máxima "de sabor socialdemócrata y de conciencia
laboral (?)", pero nos conviene volver al mismo ejemplo local de la Ciudad
de México: "el manifiesto de gobierno de López Obrador está lleno de buena
fe, pero es irrealizable. Lo que debe hacer es un pacto de gobernabilidad con
toda la oposición (léase, entre otros nosotros)". La voz de un priísta, y
a fuerza de ser sinceros, hubiera podido ser hasta de "izquierdistas
sensatos", los Lampedusas locales, unos y otros que no se resignan a
perder las prebendas y ventajas que tenían en el pasado, el buen sueldito, los
viáticos, el coche con chofer a la puerta, cosas así, porque "¡qué horror,
tener que ganarse ahora la vida viviendo en el error, fuera del presupuesto
estatal!" Es Corruptópolis, de la que ya se habló en artículos anteriores.
Pero esa Corruptópolis campea internacionalmente... decadencia.
3) Lo
importante, sin embargo, es el camino al futuro. Dejemos, pues, a un lado a
esos fariseos pragmáticos en el armario de la historia hasta que ella misma se
olvide de ellos, ¡hay que mirar hacia adelante! Las características generales
de la utopía que deseamos construir las sabemos, "apenas cuatro
puntitos". La crisis y decadencia de la civilización actual a erradicar
las conocemos. Las condiciones locales -que hacen lo que somos y pensamos uno a
uno- también es un saber que poseemos. Pero no sabemos qué "camino del
medio" hemos de iniciar cada sector social para acceder a la utopía; como
diría un matemático, "el problema de la trayectoria para ir de A hasta
Z", e improvisar en este renglón, es la madre de todos los fracasos. No
bastan "la intuición y la sensibilidad política", ¡hay que saber cómo
hacerlo, aun si en ese tránsito cometemos errores, a cada paso a controlar y
corregir! Es aquí donde el asimilar las lecciones de la historia nos es
indispensable, por ejemplo, poder dar respuesta a todo un conjunto de
interrogantes del pasado ya planteados en artículos anteriores de esta serie. Y
esto último, primer planteamiento concreto, sólo es posible en academias y
universidades públicas no sometidas o, mejor dicho, no claudicantes ante la
externa presión e intentos de
58
penetración económica, política e ideológica de
"la iniciativa privada", el capital. ¿Te dices "de
izquierda"? ¡Lucha, entonces, por ello y que se acabe la palabrería!
4) Mucho se ha
dicho que nuestra civilización es presa de cinco monopolios, financiero,
armamentista, de información y comunicación, político y narcotraficante. Pulpo
con cabeza hipertrofiada con cinco grandes tentáculos, algo así como el titán
Tifón de las leyendas griegas. ¿Eliminando a Tifón acaba el problema? No, lo
dicho antes únicamente es una verdad a medias, carátula de un fenómeno mucho
más grave. Debajo del pulpo existe una inmensa red planetaria que recorre las
más diversas clases sociales, propaga el culto al "éxito individual"
y a la corrupción material y moral y, para lograrlo, justifica toda impunidad.
Una perversión de la cultura y compra de las conciencias de hoy que,
básicamente, corre a cargo de los medios de comunicación de masas. Göbbels,
ministro de Propaganda e Información del Tercer Reich, enajenó a todo un pueblo
en apoyo al nazismo; en Brasil e Italia los media impusieron en el gobierno a
ejecutivos, un desvergonzado y un fascistoide de la comunicación electrónica;
en México el "voto útil" lo empujaron los media con aquello de que
"Fox es Kalimán", "Fox, el Zorro, es libertador de chaparros,
mandilones y esfinges aztecas". Y en Estados Unidos, ¿qué decir?
Recordemos a ese énfant terrible que fue Orson Wells que con emisiones radiales
enloqueció a una nación "porque habían llegado los marcianos".
Contra una red mundial así no podemos oponemos
localmente -ni aun si una trascendente revolución social, aconteciera en
Estados Unidos podría-; tenemos que oponer otra red, red de redes sociales,
multifacética y distribuida planetariamente, que vaya anulando lo anterior y
acercándonos al futuro deseado. Bien está esta toma de posición, pero ¿cómo
materializarla? Es aquí donde nos tienen que aconsejar, otra vez, las lecciones
del pasado, que aún no conocemos, e interpretar todo con una visión cultural multidisciplinaria,
pues para pavimentar el camino concreto a una utopía serán precisos, sin
excepción, todos los saberes humanos y en conexión mutua, algo que no enseñan
nuestros escolásticos hoy. Lo anterior lleva al segundo planteamiento: sólo las
academias y universidades públicas -bajo las condiciones que ya se señalaron en
el punto anterior-pueden hacerlo.
5) Aprender
las lecciones del pasado, examinar detenidamente nuestra decadente civilización
en crisis, crear una red de redes contra ella que nos acerque a la utopía, bien
está, pero no deja de ser más que un buen propósito si olvidamos un factor, a
fin de cuentas, el factor importante. Lo citó Anatole France, por boca del
arcángel caído, al final de su Rebelión de los ángeles, dijo que para vencer el
despotismo y las injusticias externas, primero, cada uno de nosotros debe
vencer ese despotismo e injusticias, generadas por el egoísmo, dentro de
nosotros mismos. No entender esto, es, como decía mi padre, "predicar
moralidad... y enseñar los cataplines". Así de simple.
Bibliografía:
1) Norberto
Bobbio, Liberalismo y democracia, México, Fondo de Cultura Económica, Breviario
N° 476, 2000.
2) El
Seminario de los Frailes, trabajo colectivo, UNAM, publicado en Excélsior como
una serie de 7 artículos, del 29 de octubre al 1° de noviembre de 1999.

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