© Libro No. 660. Creencias y
costumbres. Sahagún, Fray Bernardino. Colección E.O. Marzo 22 de
2014.
Título original: © F R A Y
B E R N A R D I N O S A H A G U N.
C R E E N C I A S Y C O S T U M B R E S. E s t e t e x t o e s t á b a s a d o
e n l a v e r s i ó n
w e b d e: F O N D O D E C
U L T U R A E C O N O M I C A
Versión Original: © F R A Y
B E R N A R D I N O S A H A G U
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Fragmento
de Historia General de las cosas de la Nueva España
Bernardino
de Sahagún (c. 1499-1590) recibió valiosos informes y recopiló un inmenso
caudal de datos que conformaron la edición de su Historia general de las cosas
de la Nueva España. En estas páginas, extraídas de aquella monumental obra, se
muestran las supersticiones y convicciones, los días y sus significados de los
antiguos mexicanos.
Indice
PRESENTACION 4
CAPÍTULO
I 5
CAPÍTULO
II 8
CAPÍTULO
III 11
CAPÍTULO
IV 13
CAPÍTULO
V 15
CAPÍTULO
VI 17
CAPÍTLO
VII 19
CAPÍTULO
VIII 21
CAPÍTULO
IX 23
CAPÍTULO
X 25
CAPÍTULO
XI 27
CAPÍTULO
XII 29
CAPÍTULO
XIII 31
CAPÍTULO
XIV 33
CAPÍTULO
XV 34
CAPÍTULO
XVI 36
CAPÍTULO
XVII 37
CAPÍTULO
XVIII 40
CAPÍTULO
XIX 42
CAPÍTULO
XX 44
CAPÍTULO
XXI 46
CAPÍTULO
XXII 48
CAPÍTULO
XXIII 50
CAPÍTULO
XXIV 51
CAPÍTULO
XXV 52
CAPÍTULO
XXVI 54
CAPÍTULO
XXVII 55
CAPÍTULO
XXVIII 56
CAPÍTULO
XXIX 57
CAPÍTULO
XXX 58
CAPÍTULO
XXXI 59
CAPÍTULO
XXXII 61
CAPÍTULO
XXXIII 62
CAPÍTULO
XXXIV 64
CAPÍTULO
XXXV 65
CAPÍTULO
XXXVI 67
CAPÍTULO
XXXVII 70
CAPÍTULO
XXXVIII 72
CAPÍTULO
XXXIX 73
CAPÍTULO
XL 75
PRESENTACION
BERNARDINO
DE SAHAGÚN nació en la villa de Sahagún, España, de donde toma su apellido,
alrededor de 1499. Inició sus estudios en Salamanca en 1512 y en l5l6 profesó
en la orden de San Francisco. Pasó a la Nueva España en 1529 e impartió clases
en el Real Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco. Durante vanos años se ocupó
exhaustivamente en recopilar un sinnúmero de informes, noticias y datos sobre
la cultura náhuatl.
El fruto
de décadas de investigación histórica-etnográfica, cuya confección debe mucho a
la colaboración de un nutrido grupo de informantes indígenas anónimos, fue
publicado en castellano en 1570. La Historia general de las cosas de la Nueva
España es una obra monumental en 12 tomos que recoge todo un panorama de las
costumbres, ideas, religión, instituciones sociales y políticas, flora y fauna
que constituyeron el ámbito de los antiguos mexicanos. Gracias a Sahagún se
rescataron numerosos testimonios en lengua náhuatl, además de conocerse muchos
pormenores del mundo prehispánico que quizás habrían quedado en el olvido de no
haber sido por él. Se sabe que Sahagún murió en México en 1590 y que escribió
otras abras, entre las cuales sólo se conoce la Psalmodia cristiana, que
publicara en 1583 en la célebre imprenta de Pedro Ocharte; pero su figura ha
quedado inscrita en nuestra historiografía por su valiosa Historia general, que
a la fecha sigue siendo una obligada referencia para historiadores y lectores
en general.
FONDO
2000 presenta en estas páginas una selección de la voluminosa obra de Sahagún
en donde refiere aspectos, señales y detalles de las Creencias y costumbres de
los antiguos mexicanos, Este recorrido registra una explicación de los días del
antiguo calendario, los signos que velaban la fortuna y los infortunios del
pueblo mexica, y las festividades, supersticiones y convicciones que
determinaban el curso de sus vidas.
Más allá
de la evidente utilidad historiográfica de esta obra de Sahagún, hay en ella
pasajes de nuestra historia que muestran un mundo extinto, costumbres y
creencias que parecerían olvidadas y sin embargo se nos aparecen en cada
párrafo de una manera vivida y fascinante.
CAPÍTULO I
DEL PRIMERO SIGNO LLAMADO CE CIPACTLI, Y DE
LA BUENA FORTUNA QUE TENÍAN LOS QUE NACÍAN, ASÍ HOMBRES COMO MUJERES, SI NO LA
PERDÍAN POR SU NEGLIGENCIA, O FLOJURA
1.- AQUÍ
comienzan los caracteres de cada día, que contaban por trecenas; eran trece
días en cada semana, y hacían un círculo de doscientos sesenta días y después
tornaban al principio.
2.— El
primer carácter se llama cipactli, que quiere decir un espadarte, que es pez
que vive en el mar; y es principio de todos los caracteres, que hacen y cuentan
cada día hasta que hacen un círculo de doscientos sesenta días, y comienza la
cuenta de los días dando a cada carácter de trece días, que se llama año de los
caracteres.
3.— El
primer día de los trece es del primer carácter, que se llama cipactli; el
segundo, de otro carácter que se llama ácatl que quiere decir caña; el tercer día es de otro carácter que se
llama calli, que quiere decir casa; el cuarto día es de otro carácter que se
llama cuetzapallin, que quiere decir lagartija; el quinto día es de otro
carácter que se llama cóatl que quiere decir culebra; el sexto día es de otro
carácter que se llama miquiztli, que quiere decir muerte; el séptimo día es de
otro carácter que se llama mázatl, que quiere decir ciervo; el octavo día es de
otro carácter que se llama tochtli, que quiere decir conejo; el noveno día es
de otro carácter que se llama atl que quiere decir agua; el décimo día es de
otro carácter, que se llama ozomatli, que quiere decir mona; el undécimo día es
de otro carácter que se llama itzcuintli, que quiere decir perro; el duodécimo
día es de otro carácter que se llama malinalli, que quiere decir heno; el
decimotercero día es de otro carácter que se llama ácatl, que quiere decir
caña.
4.— Estos
trece días decían que eran bien afortunados, que cualquiera que nacía en
cualquiera de los trece días, que si era hijo de principal sería señor o
senador, y rico; y si era hijo de baja suerte y de padres pobres, sería
valiente y honrado y acatado de todos, y tendría qué comer; y si era hija la
que nacía en cualquiera de los trece días sería rica y tendría todo cuanto es
menester para su casa, para gastar en comida y bebida, para hacer convite, para
bailar y danzar en su casa, y dar comida y bebida a los pobres viejos y
huérfanos que no tienen qué comer y beber, y sería todo próspero lo que hiciere
por su trabajo para ganar la vida, y no se le perdería cosa ninguna del
trabajo, y sería hábil para vender todas las mercaderías y ganar todo cuanto pudiere.
5.—Y más,
decían que aunque en naciendo una criatura tuviese carácter bien afortunado, si
no hacía penitencia, y si no se castigaba, y si no sufría los castigos que se
le hacían y las palabras celosas y ásperas que se le daban, y si era de mala
crianza, ni andaba en camino derecho, perdía todo cuanto había merecido por el
buen signo en que nació.
6.— El
mismo se menospreciaba y se cegaba; aun si era amancebado perdería la buena
fortuna que tenía, y así se empobrecería y no tendría qué comer, y beber, y
tendría gran trabajo en toda su vida, porque él mismo buscó la mala ventura por
su bellaquería, siendo desobediente y soberbio y descuidado, y en ninguna parte
hallaría contento, y siempre tendría pobreza y mala ventura y todos le
menospreciarían y todos le tendrían en nada, y nadie le tendría por amigo y
andaría solo y nadie le querría bien, y en todo lugar le querrían mal y todos
le maldecirían y seria odioso a todos y le mirarían con malos ojos, por ser
público pecador, y todos le maldecirían por ser soberbio y vagabundo, y por
andar perdido y desobediente a lo que se le mandaba y aconsejaba, y porque no
curaba de la buena crianza.
7.—Y (de)
la criatura que nacía en buen signo decían los padres y madres "nuestra
criatura es bien afortunada y tiene buen signo que se llama cipactli";
luego le bautizaban y le daban el nombre del signo llamándole cípac, o le daban
otro nombre de los abuelos, etc.; y si les parecía pasaban el bautismo a otro
día que fuese de mejor fortuna, dentro del mismo signo.
8.—Y si
la criatura que nacía era varón, cuando le bautizaban hacíanle una rodela
pequeña con cuatro saetillas, y ataban a ellas el ombligo, y dábanlo todo junto
a los hombres soldados para que lo llevasen al lugar de la pelea y allí lo
enterraban; y si la criatura que nacía era mujer, cuando la bautizaban le
ponían en el lebrillo todas las alhajas de mujer con que hilan y tejen, porque
la vida de la mujer es criarse en casa y estar y vivir en ella; el ombligo
enterrábanle junto al hogar.
9.—Y esta
astrología o nigromancia fue tomada y hubo origen de una mujer que se llamaba
Oxomoco, y de un hombre que se llamaba Cipactónal; y los maestros de esta
astrología o nigromancia que contaban estos signos, que se llamaban
tonalpouhque, pintaban a esta mujer Oxomoco y a este hombre Cipactónal, y los
ponían en medio de los libros donde estaban escritos todos los caracteres de
cada día, porque decían que eran señores de esta astrología o nigromancia como
principales astrólogos, porque la inventaron e hicieron esta cuenta de todos
los caracteres.
CAPÍTULO II
DEL SIGNO LLAMADO CE OCELOTL Y DE LA MALA
FORTUNA QUE TENÍAN LOS QUE EN ÉL NACÍAN, ASÍ HOMBRES COMO MUJERES, SI CON SU
BUENA DILIGENCIA NO SE REMEDIABAN; LOS QUE EN ESTE SIGNO NACÍAN POR LA MAYOR
PARTE ERAN ESCLAVOS
1.- EL
SEGUNDO carácter, que se llama océlotl, que quiere decir tigre, el cual reinaba
por otros trece días, decían que era signo mal afortunado en todos los tres
días que gobernaba.
2.— Este
océlotl tenía la primera casa, o día, la segunda tenía quauhtli, que quiere
decir águila; la tercera tenía cozcaquauhtli, que quiere decir otro pajarote,
que así se llama; la cuarta tenía ollin, que quiere decir movimiento; la quinta
tenía técpatl, que quiere decir pedernal; la sexta tenía quiáuitl, que quiere
decir lluvia; la séptima tenía xóchitl, que quiere decir flor; la octava tenía
cipactli; que quiere decir espadarte; la novena tenía ehécatl, que quiere decir
viento; la décima tenía calli, que quiere decir casa; la undécima tenía
cuetzpallin, que quiere decir lagartija; la duodécima tenía cóatl, que quiere
decir culebra; la decimotercera tenía miquiztli; que quiere decir muerte.
3.—
Cualquiera que nacía, ora fuese noble, ora fuese plebeyo, en alguna de las
dichas casas, decían que había de ser cautivo en la guerra, y en todas sus
cosas había de ser desdichado y vicioso y muy dado a las mujeres, y aunque
fuese hombre valiente al fin vendíase él mismo por esclavo, y esto hacía porque
era nacido en tal signo;
4.— más
decían, que aunque fuese nacido en signo mal afortunado, remediábase por la
destreza y diligencia que hacía por no dormir mucho, y hacer penitencia de
ayunar y punzarse, sacando la sangre de su cuerpo, y barriendo la casa donde se
criaba y poniendo lumbre, y si en despertando iba luego a buscar la vida,
acordándose de lo que adelante había de gastar, si enfermase, o con que
sustentase a sus hijos, y si fuese cauto en las mercaderías que tratase; y
también remediábase si era entendido y obediente, y si sufría los castigos o
injurias que le hacían sin tomar venganza de ellas.
5.— Lo
mismo decían de la mujer que nacía en este signo, que sería mal afortunada; si
era hija de principal sería adúltera y moriría estrujada la cabeza entre dos
piedras, y viviría muy necesitada y trabajosa, en extremada pobreza; y no sería
bien casada, porque decían que nació en signo mal afortunado que se llamaba
océlotl.
6.— La
cuarta casa de este signo se llama ollin; decían que era signo del sol y le
tenían en mucho los señores, porque le tenían por su signo, y le mataban
codornices y poníanle lumbre e incienso, delante de la estatua del sol; y le
vestían un plumaje que se llama cuetzaltonaméyotl, y al mediodía mataban
cautivos; y el que nacía en este día era indiferente su ventura, o buena o
mala; si era varón sería hombre valiente, y cautivaría los enemigos o moriría
en la guerra, porque decían que en tal signo nació.
7.—Y
todos hacían penitencia, chicos, hombres y mujeres, y cortaban las orejas y
sacaban la sangre a honra del sol; decían que con esto se recreaba el sol.
8.— La
séptima casa de este signo se llamaba xóchitl; decían que era indiferente, bien
afortunado y mal afortunado, y especialmente los pintores honraban este signo,
que se llama xóchitl y le hacían una estatua y le daban ofrendas, y también las
mujeres labranderas honraban este signo, y ayunaban ochenta o cuarenta o veinte
días antes que llegasen a la fiesta de este signo xóchitl por razón que le
pedían que les diese y favoreciese en sus labores de bien pintar, y a las
mujeres de bien labrar y bien tejer; y ponían lumbre e incienso, y mataban
codornices delante de la estatua.
9.—Y en
pasando el ayuno todos se bañaban para celebrar la fiesta del dicho signo
chicome xóchitl; y decían que este signo era también mal afortunado, que
cualquiera mujer labrandera que quebrantaba el ayuno le acaecía y merecía que
fuese mala mujer pública;
10.—y más
decían, que las mujeres labranderas eran casi todas malas de su cuerpo, por
razón que hubieron el origen de labrar de la diosa Xochiquézatl, la cual les
engañaba, y esta diosa también les daba sarnas y bubas incurables y otras
enfermedades contagiosas; y la que hacía penitencia a que era obligada, merecía
ser mujer de buena fama y honra y sería bien casada.
11.—Y más
decían, que cualquiera que nacía en el dicho signo xóchitl, sería hábil para
todas las artes mecánicas, si fuese diligente y bien criado; y si no fuese bien
criado y entendido, tampoco no merecía buena fortuna, sino malas venturas y
deshonras.
12.— La
novena casa de este signo ehécatl es mal afortunada, que cualquiera que nacía
en aquel día era mal afortunado porque su vida sería como viento, que lleva
consigo todo cuanto puede; quiere ser algo y siempre es menos, y quiere medrar
y siempre desmedra, y tienta de tomar oficio y nunca sale con nada, aunque sea
hombre valiente o soldado no hay quien se acuerde de él, todos le menosprecian,
y ninguna cosa que intenta tiene buen suceso, con ninguna cosa sale.
CAPÍTULO III
DEL TERCERO SIGNO LLAMADO CE MÁZATL, Y DE LA
BUENA FORTUNA QUE TENÍAN LOS QUE EN ÉL NACÍAN, ASÍ HOMBRES COMO MUJERES SI POR
SU NEGLIGENCIA NO LA PERDÍAN
1.- EL
TERCER carácter se llama ce mázatl, el cual gobernaba por otros trece días.
2.— Este
signo mázatl tenía la primera casa o día; la segunda tenía tochtli; la tercera
tenía atl; la cuarta tenía itzcuintli; la quinta tenía ozomatli; la sexta tenía
malinalli; la séptima tenía ácatl; la octava tenía océlotl; la novena tenía
quauhtli; la décima tenía cozcaquauhtli; la undécima tenía ollin; la duodécima
tenía técpatl; la decimotercera tenía quiáuitl. Todos los dichos trece días
decían que unos eran bien afortunados y otros mal afortunados, como parecerá
por la declaración de ellos.
3.—
Decían que cualquiera que nacía, siendo hijo de principal, en el dicho signo,
sería también noble y principal y tendría qué comer y beber, y con qué dar
vestidos a otros, y otras joyas y atavíos; y si nacía un hijo de hombre de baja
suerte en aquel día, decían que sería bien afortunado y que merecería ser
hombre de guerra y sobrepujaría a todos de su manera, y sería hombre de mucha
gravedad y no cobarde ni pusilánime;
4.—y si
nacía hembra en aquel día, siendo hija de noble, o de hombre de baja suerte, lo
mismo merecía ser bien afortunada, varonil y animosa, y no daría pesadumbre a
sus padres; y más decían, que cualquiera que nacía en este signo ce mázatl era
temeroso y de poco ánimo, y pusilánime; cuando oía tronidos y relámpagos o
rayos no los podía sufrir sin gran miedo y se espantaba; y alguna vez le
acontecía que moría del rayo, aunque no lloviese, ni fuese nublado, o cuando se
bañaba ahogábase, y le quitaban los ojos y uñas algunos animales del agua,
porque decían que nació en tal signo ce mázatl, porque es su natural del ciervo
ser temeroso.
5.—Y el
que nacía en este signo era temeroso demasiadamente, y los padres, como sabían
el signo donde había nacido, no tenían cuidado (de él) por tener por averiguado
que había de parar en mal. Y en este dicho signo decían que las diosas que se
llamaban Cihuateteo descendían a la tierra, y les hacían fiesta y las daban
ofrendas, y vestían con papeles a sus estatuas.
CAPÍTULO IV
DE LA SEGUNDA CASA DE ESTE SIGNO QUE SE LLAMA
OME TOCHTLI, EN LA CUAL NACÍAN LOS BORRACHOS
1.-LA
SEGUNDA casa o día de este signo se llamaba ome tochtli. Decían que cualquiera
que nacía en este signo sería borracho, inclinado a beber vino y (que) no
buscaba otra cosa sino el vino, y en despertando a la mañana bebe el vino, no
se acuerda de otra cosa sino del vino y así cada día anda borracho, y aun lo
bebe en ayunas, y en amaneciendo luego se va a las casas de los taberneros,
pidiéndoles por gracia el vino; y no puede sosegar sin beber vino, y no le hace
mal ni le da asco, aunque sean heces del vino, con moscas y pajas, así lo bebe;
2.—y si
no tiene con qué comprar el vino, con la manta o el maxtle que se viste merca
el vino, y así después viene a ser pobre; y no puede dejar de beber vino, ni lo
puede olvidar ni un solo día puede estar sin emborracharse, y anda cayéndose,
lleno de polvo y bermejo, y todo espeluznado y descabellado y muy sucio; y no
se lava la cara, aunque se caiga lastimándose e hiriéndose en la cara, o en las
narices, manos o los pies, etcétera.
3.— No lo
tiene en nada aunque esté lleno de golpes y heridas de caerse por andarse
borracho, no se le da nada, y tiémblanle las manos, y cuando habla no sabe lo
que se dice. habla como borracho, y dice palabras afrentosas e injuriosas,
reprehendiendo y disfamando a otros y dando aullidos y voces, y diciendo que es
hombre valiente; y anda bailando y cantando a voces; y a todos menosprecia y no
teme cosa ninguna, y arroja piedras y palos y todo lo que se le viene a las
manos, y anda alborotando a todos, y en las calles impide y estorba a los que
pasan; y hace ser pobres a sus hijos, y los espanta y ahuyenta; y no se echa a
dormir quietamente, sino anda inquieto, hasta que se ha cansado.
4.—Y no
se acuerda de lo que será necesario en su casa, para hacer lumbre y para las
otras cosas que son menester, mas solamente procura de emborracharse, y así
está su casa muy sucia, llena de estiércol y polvo o salitre, y no hay quien la
barra y haga lumbre; su casa está obscura, con pobreza, y no duerme en su casa
sino en casas ajenas, y no se acuerda de otra cosa sino de la taberna;
5.— Y
cuando no halla el vino y no lo bebe, siente gran pesadumbre y tristeza y anda
de acá y de allá, buscando el vino; y si en algunas casas entrando, están
algunos borrachos bebiendo vino, huélgase mucho y reposa su corazón, y
asiéntase reposando y holgándose con los borrachos, y no se acuerda de salir de
aquella casa; y si le convidan a beber el vino en alguna casa, luego se levanta
y de buena gana va corriendo, porque ya ha perdido la vergüenza y es
desvergonzado, no teme a nadie.
6.— Por
esta causa todos le menosprecian, por ser hombre infamado públicamente, y todos
le tienen hastío y aborrecimiento; nadie quiere su conversación porque confunde
todos los amigos y ahuyenta los que estaban juntos, y déjanle solo porque es
enemigo de los amigos.
7.—Y
decían que nació en tal signo, que no se podía remediar; y todos desesperaban
de él, diciendo que se había de ahogar en algún arroyo o laguna, o se había de
despeñar en alguna barranca, o le habían de robar algunos salteadores todo
cuanto tenía, y estaría desnudo; y demás de esto hace el borracho muchas
desvergüenzas, de echarse con mujeres casadas, o hurtar cosas ajenas, o saltar
por las paredes, o hacer fuerza a algunas mujeres, o retozar con ellas, y hace
todo esto porque es borracho y está fuera de su juicio; y en amaneciendo cuando
se levanta el borracho, tiene la cara hinchada y disforme y no parece persona,
anda siempre voceando.
8.—Y el
que no es muy dado al vino hácele mal cuando se emborracha, y hácele mal a los
ojos y a la cabeza, y no se levanta, mas duerme todo el día; y no tiene gana de
comer, mas tiene hastío de ver la comida, y con dificultad vuelve en sí.
CAPÍTULO V
DE LAS DIVERSAS MANERAS DE BORRACHOS
1.- MÁS
DECÍAN: que el vino se llama centzontatochtin, que quiere decir "400
conejos", porque tiene muchas y diversas maneras de borrachería.
2.—(A)
algunos borrachos, por razón del signo en que nacieron, el vino no les es
perjudicial o contrario; en emborrachándose luego cáense dormidos o pónense
cabizbajos, asentados y recogidos, ninguna travesura hacen ni dicen;
3.—y
otros borrachos comienzan a llorar tristemente y a sollozar, y córrenles las
lágrimas por los ojos, como arroyos de agua; y otros borrachos luego comienzan
a cantar, y no quieren parlar ni oír cosas de burlas, mas solamente reciben
consolación en cantar;
4.—y
otros borrachos no cantan, sino luego comienzan a parlar y a hablar consigo
mismos, o a infamar a otros y decir algunas desvergüenzas contra otros; y a
entonarse, y decirse ser unos de los principales, honrados, y menosprecian a
otros y dicen afrentosas palabras, y álzanse, y mueven la cabeza diciendo ser
ricos y reprendiendo a otros de pobreza, y estimándose mucho, como soberbios y
rebeldes en sus palabras, y hablando recia y ásperamente moviendo las piernas y
dando coces; y cuando están en su juicio, son como mudos y temen a todos, y son
temerosos, y excúsanse con decir "estaba borracho, y no sé lo que me dije,
estaba tomado del vino".
5.—Y
otros borrachos sospechan mal, hácense sospechosos y mal acondicionados y
entienden las cosas al revés y levantan falsos testimonios a sus mujeres,
diciendo que son malas mujeres, y luego comienzan a enojarse con cualquiera que
habla a su mujer, etc.; y si alguno habla, piensa que murmura de él; y si
alguno ríe, piensa que se ríe de él, y así riñe con todos sin razón y sin
porqué, Esto hacen por estar trastornados del vino.
6.—Y si
es mujer la que se emborracha, luego se cae asentada en el suelo, encogidas las
piernas, y algunas veces extiende las piernas en ese suelo; y si está muy
borracha desgréñase los cabellos, y así está toda descabellada y duérmese,
revueltos todos los cabellos, etcétera.
7.— Todas
estas maneras de borrachos ya dichas decían que aquel borracho era su conejo, o
la condición de su borrachez, o el demonio que en él entraba.
8.— Si
algún borracho se despeñó, o se mató, decían "aconejóse"; y porque el
vino es de diversas maneras y hace borrachos de diversas maneras le llaman
centzontotochtin, que son "400 conejos", como si dijesen que hacen
infinitas maneras de borrachos: y más decían, que cuando entraba el signo ome
tochtli, hacían fiesta al dios principal de los dioses del vino, que se llamaba
Izquitécatl.
9.—
También hacían fiesta a todos los dioses del vino, y poníanles una estatua en
el cu y dábanles ofrendas, y bailaban y tañíanles flautas, y delante de la
estatua una tinaja hecha de piedra que se llamaba ometochtecómatl, llena de
vino, con unas cañas con que bebían el vino los que venían a la fiesta, y
aquéllos eran viejos y viejas, y hombres valientes y soldados y hombres de
guerra, bebían vino de aquella tinaja, por razón que algún día serían cautivos de
los enemigos, o ellos, estando en lugar de la pelea, tomarían cautivos de los
enemigos; y así andaban holgándose, bebiendo vino, y el vino que bebían nunca
se acababa, porque los taberneros cada rato echaban vino en la tinaja.
10.— Los
que llegaban al tiánquez, donde estaba la estatua del dios Izquitécatl y
también los que nuevamente horadaban los magueyes y hacían vino nuevo, qué se
llamaba uitztli, traían vino con cántaros y echábanlo en la tinaja de piedra, y
no solamente hacían esto los taberneros en la fiesta sino cada día lo hacían
así, porque era tal costumbre de los taberneros.
CAPÍTULO VI
DE LAS DEMÁS CASAS DE ESTE SIGNO, UNAS
PRÓSPERAS, ADVERSAS Y OTRAS INDIFERENTES
1.- La
TERCERA casa de este signo se llama yei atl; decían que era indiferente, o bien
o mal afortunada, porque cualquiera que nacía en este día, que sería rico y
próspero y tendría mucha hacienda, que ganaría por su trabajo y que la perdería
presto, y se desharía como agua o como cosas que lleva el río; y nunca saldría
con nada, ni tendría reposo, ni contento, todo se le desharía entre las manos y
todo su trabajo saldría en vano.
2.— La
cuarta casa de este signo se llama nahui itzcuintli, decían que cualquiera que
nacía en esta casa, sería rico y venturoso y tendría qué comer y beber, aunque
no trabajase un solo día, no sabría (de) dónde le venía lo que comía; en
cualquiera casa se hallaría contento en todo el día, y aun ganaría algo para
sustentación de sus hijos; y así estando descuidado se le vendría lo que había
de comer, y no sabría de dónde y de qué manera se haría esto; aunque trabajase
poco, ganaría algo para sustentarse;
3.—y más
decían, que si el que nacía en este signo se daba a criar perritos, todos
cuantos quisiese criar se le multiplicarían y los gozaría, y sería rico con
ellos, porque era granjería que se usaba, y decían que eran de un mismo signo
él y ellos, y unos vende y otros se le nacen, y con ellos ganaba ropas, que se
llaman quauhtli, y se hacía rico del precio de los perros, porque era costumbre
antiguamente comer los perros y venderlos en el mercado; y los que los criaban
traían al mercado muchos perros, y los compradores a su placer y contento
buscaban el que era mejor, o de pelo chico, o de pelo largo.
4.—
Cuando vendían estos perros en el tiánquez unos ladraban y otros carleaban, y
los ataban los hocicos porque no mordiesen; y cuando los mataban hacían un hoyo
en la tierra, y metían en él las cabezas de los perros y los ahogaban; y el
dueño del perro, que le vendía, poníale un hilo de algodón, flojo, en el
pescuezo, y halagábale trayéndole la mano por el cuerpo, diciéndole: aguárdame
allá porque me has de pasar los nueve ríos del infierno. Y algunos ladrones
mataban estos perros armándolos con lazos.
5—- La
quinta casa de este signo se llama macuilli ozomatli; de que el que nada en
esta casa
era
inclinado a placeres y regocijos y chocarrerías, y con sus donaires y
truhanerías daría contento y alegría a los que le oyesen y diría donaires y
gracias sin pensarlos; y decían que esto tenían por razón del signo en que
habían nacido.
6.— La
sexta casa de este signo se llama chicuacen malinalli; decían que era casa mal
afortunada, porque los que en ella nacían, vivían siempre en pobreza y
trabajos, y sus hijos todos morían y ninguno se lograba, y venían a tanta
bajeza éstos que se vendían por esclavos.
7.— La
séptima casa de este signo se llama chicome ácatl, y decían que era bien
afortunada; los que en ella nacían serían ricos, y que cualquiera cosa que
emprendiesen tendría próspero suceso.
8.— La
octava casa de este signo se llama chicuei océlotl,y la novena chiconaui
quauhtli; y la décima matlactli ollin, y la undécima matlactlionce
cozcaquauhtli y la duodécima matlactlimome técpal. Todas estas casas decían que
eran mal afortunadas, y los que en ellas nacían ninguna buena ventura tendrían.
9.—A la
decimotercera casa de este signo llamaban matlactliomei quiáuitl (y) decían que
era casa venturosa por ser la casa postrera de todas las de este signo; decían
que todos los que en ella nacían, así hombres como mujeres, serían ricos y muy
abastados de las cosas necesarias, y que tendrían larga vida y llegarían a la
vejez, por haber nacido en la casa postrera del signo.
CAPÍTLO VII
DEL CUARTO SIGNO LLAMADO CE XÓCHITL. LOS
HOMBRES QUE NACÍAN EN ÉL DECÍAN QUE ERAN ALEGRES, INGENIOSOS E INCLINADOS A LA
MÚSICA Y A PLACERES, Y DECIDORES, Y LAS MUJERES GRANDES LABRANDERAS Y LIBERALES
DE SU CUERPO. SI SE DESCUIDABAN, DECÍAN ESTE SIGNO SER INDIFERENTE A BIEN Y A
MAL
1.- EL
CUARTO signo se llama ce xóchitl, y tiene trece casas. Este ce xóchitl tenía la
primera casa; la segunda de este signo tenía ome cipactli; la tercera tenía
chécatl; la cuarta nahui calli; la quinta macuilli cuetzpallin; la sexta
chicuace cóatl; la séptima chicome miquiztli; la octava chicuei mázatl; la
novena chiconahui tochtli; la décima matlactli atl; la undécima matlactlionce
itzcuintli; la duodécima matlactliomome ozomatli; la decimotercera
matlactliomei malinalli; todas estas casas tenían por mal afortunadas.
2.—
También decían que eran indiferentes; decían que cualquiera que nacía en alguna
de estas casas ora fuese noble, ora fuese popular, sería truhán y chocarrero, y
decidor; su ventura sería su consolación, y recibiría gran contento en estas
cosas si fuese devoto a su signo; y si no tenía en nada a su signo, aunque
fuese cantor y oficial y tuviere de comer, haríase soberbio y desdeñoso y mal
acondicionado, presuntuoso, y no tendría en nada a los mayores, ni a los
iguales, ni a los viejos, ni a los mozos; con todos hablaría con soberbia y con
desdén.
3.—A este
tal todos le tienen por desatinado, y dicen que dios le ha desamparado, y que
por su culpa ha perdido su ventura y así todos le menosprecian; y él, viéndose
menospreciado de todos, de pena y congoja cae en alguna enfermedad y con ella
se empobrece, y se hace solitario, olvidado de todos, y desea su muerte y desea
salir de esta vida porque nadie le ve, ni visita, ni hace cuenta de él, y todo
cuanto tiene se le deshace como la sal en el agua, y muere en pobreza, que
apenas tiene con que se amortajar, y esto le acontece por ser indevoto, y mal
agradecido a su signo, y por ir tras sus malas inclinaciones, desgarrándose y
despeñándose por sus vicios.
4.— Y
decían que esto le acontecía por haber perdido la ventura de su signo. Y si
alguna mujer nacía en este signo que se llama ce xóchitl, decían que sería
buena labrandera, pero era menester para gozar de esta habilidad que fuese muy
devota a su signo e hiciese penitencia todos los días que reinaba; y si esto no
hacía, su signo era contrario y viviría en pobreza y en desecho de todos, y
también sería viciosa de su cuerpo y venderíase públicamente; y decían que
aquello haría por razón del signo en que había nacido, porque era ocasionado a
bien y a mal.
5.—
También decían que los señores bailaban en este signo por su devoción, los días
que les parecía; y cuando habían de comenzar esta solemnidad ponían dos varales
con flores a la puerta del palacio, y aquello era señal que habían de bailar a
honra de este signo, algunos días, y el cantar que habían de decir mandaba el
señor que dijesen el que se llama cuextecáyotl, o tlauanca cuextecáyotl, o
uexotzincáyotl o el que se llama anahuacáyotl, o alguno de los otros que están
aquí señalados.
6.—Y
también los que tenían cargo de guardar los plumajes con que bailaban, sacaban
todos los plumajes que tenían para que tomase cual quisiese el señor, y
conforme a aquél daban sus divisas o plumajes a los principales y hombres
valientes y soldados, y toda la otra gente de guerra, y también daban mantas y
maxtles a los cantores y a los que tañían teponaztli y atambor, y a los que
silbaban, y a todos los otros bailadores y cantores; y dábanles de comer a
todos éstos diversas maneras de tamales y diversas maneras de moles, como aquí
se declara;
7.—y
cuando ya estaban enfadados de este baile, quitaban los varales que habían
puesto, en señal que el baile ya se había acabado, y quemábanlos y luego todos
cesaban de bailar en el palacio; pero los principales en sus casas podían
bailar.
CAPÍTULO VIII
DEL QUINTO SIGNO LLAMADO CE ÁCATL, MAL
AFORTUNADO, DECÍAN QUE LOS QUE NACÍAN EN EL ESPECIALMENTE SI NACÍAN EN LA NONA
CASA QUE LLAMAN CHICONAHUI CIPACTLI, ERAN GRANDES MURMURADORES, NOVELEROS,
MALSINES, TESTIMOÑEROS, ETC. DECÍAN SER ÉSTE EL SIGNO DE QUETZALCÓATL, DONDE LA
GENTE NOBLE HACÍA MUCHOS SACRIFICIOS Y OFRENDAS A HONRA DE ESTE DIOS
1.- EL
QUINTO signo se llama ce ácatl; de este signo se dice que todo es mal
afortunado. La segunda casa se llama ome océlotl; la tercera casa se llama ei
quauhtli; la cuarta casa nahui cozcaquauhtli; la quinta macuilli ollin; la
sexta chicuace técpatl. De todas estas casas decían que eran mal afortunadas,
porque eran de Quetzalcóatl, el cual era dios de los vientos.
2.—
Cuando comenzaba a reinar este signo los señores y principales hacían ofrendas
en la casa de Quetzalcóatl, que se llamaba Calmécac, donde estaba la estatua de
Quetzalcóatl a la cual estos días componían con ricos ornamentos, y delante de
ella ponían flores y cañas de humo e incienso, y comida y bebida; decían que
éste era el signo de Quetzalcóatl;
3.—y
decían que los que en él nacían ora fuesen nobles, ora fuesen populares,
siempre vivían desventurados y todas sus cosas les llevaba el aire; de esta
misma manera decían de las mujeres que nacían en este signo; y para remediar el
mal de los que nacían en estos días, los adivinos, que entendían en esta arte,
mandaban que fuesen bautizados en la séptima casa de este signo, que se llama
chicome quiáhuitl; bautizándose en esta casa decían que se remediaba el mal del
día en que habían nacido, y cobraban la buena fortuna, porque decían que esta
casa chicome quiáhuitl era casa clemente, y los que nacían en esta casa luego
los bautizaban el mismo día.
4.— De la
misma calidad decían ser la casa que se sigue que es chicuei xóchitl.
5.— La
octava casa de este signo se llama chicuei xóchitl; decían que era bien
acondicionada, (y) los que nacían en ella luego se bautizaban el mismo día.
6.— La
que era novena casa que se llamaba chiconahui cipactli, la tenían por mal
afortunada: los que en esta casa nacían decían que eran mal acondicionados y
revoltosos y amigos de riñas, y sembradores de discordias y mentirosos y que
ningún secreto guardaban, y eran pobres y mal aventurados todos los días de su
vida, etcétera.
7.— La
décima casa de este signo se llama matlactli ehécatl; decían que era de buena
fortuna, con las otras tres que se siguen, que son matlactionce calli,
matlactliomome cuetzpalin y matlactliomei cóatl, todas éstas eran de una misma
condición; decían que los que nacían en estas casas serían honrados y ricos y
reverenciados de todos, ora fuesen mujeres, ora fuesen hombres.
CAPÍTULO IX
DEL SEXTO SIGNO LLAMADO CE MIQUIZTLI, Y DE SU
PRÓSPERA FORTUNA. DECIAN QUE ESTE SIGNO ERA DE TEZCATLIPOCA POR CUYA REVERENCIA
HACIAN EN PARTICUAR MUCHAS OFRENDAS Y SACRIFICIOS, Y HACIAN FIESTA Y REGALOS A
LOS ESCLAVOS, CADA UNO A LOS SUYOS, EN SUS CASAS
1.- EL
SEXTO signo se llama ce miquiztli; decían que éste era bueno y en parte malo,
esto es, que algunas cosas tenía buenas y otras malas, como parecerá abajo.
2.—
Decían que este signo era de Tezcatlipoca. Los señores y principales eran muy
devotos de este signo; hacían ofrendas por su honra y derramaban sangre de
codornices; y hacían otras ceremonias cada uno en el oratorio de su casa, y en
los oratorios de los calpules, esto hacían por ser este signo de Tezcatlipoca,
al cual tenían por criador universal;
3.— todos
en este día oraban con devoción y pedían serles hecha alguna misericordia, no
solamente los señores, mas los hombres de guerra y los mercaderes y hombres
ricos, y todos los que sabían que entonces reinaba el signo de Tezcatlipoca.
4.—Y
decían que era malo, porque aquellos a quien Tezcatlipoca había dado riquezas,
también entonces se las quitaba por algún desagradecimiento o soberbia que por
ellas habían tomado, y dábalas a los que le rogaban humildemente y suspiraban y
lloraban por ellas, y por eso en todo lugar le rogaban, porque decían que sus
dones no permanecían sino que los mudaba de uno en otro;
5.—y
decían que los que nacían en este signo eran bien afortunados, eran honrados si
eran devotos a su signo y si hacían penitencia por él, y si esto no hacían
perdían su ventura; y por esto el mismo día que nacían los bautizaban y les
ponían nombre y convidaban a los niños, y les daban de comer para que supiesen
el nombre del que había nacido y le divulgasen a voces por las calles.
6.—Y si
era varón el que nacía poníanle por nombre Míquiz o Yáotl o Ceyáotl, o Nécoc
Yáotl, o Chicoyáotl, o Yaomáuitl; dábanle uno de estos nombres ya dichos, que
eran todos de Tezcatlipoca y decían que al tal nadie le podía aborrecer, nadie
le podía desear la muerte; y si alguno le deseaba la muerte él mismo moría,
reinante este signo.
7.— Nadie
osaba reñir, ni maltratar a sus esclavos; todos los que tenían esclavos un día
antes que comenzase a reinar este signo les quitaban las prisiones o colleras
con que estaban presos, y les jabonaban las cabezas, y los bañaban y regalaban,
como si fueran hijos muy amados de Titlacauan;
8.—y los
dueños de los esclavos mandaban con gran rigor a todos los de su casa, que no
riñesen ni diesen pena a ningún esclavo, y decían que si alguno reñía a los
esclavos en estos días, que él mismo se procuraba pobreza, enfermedad y
desventura, y merecía ser esclavo, pues que trataba mal al muy amado hijo de
Tezcatlipoca, porque decían que de nadie era amigo fiel Tezcatlipoca, sino que
buscaba ocasiones para quitarle lo que le había dado;
9.—y
algunos, cuando perdían su hacienda, con desesperación reñían a Tezcatlipoca y
decíanle:
"Tú,
Tezcatlipoca, eres un puto y hasme burlado y engañado".
10.—Y de
la misma manera hacían cuando se les ausentaba un esclavo, o cautivo; y si
acontecía que el esclavo se libertaba y venía a prosperidad, y el que era señor
de esclavos venía a ser esclavo, todo lo echaban a Tezcatlipoca, porque decían
que él había hecho misericordia al esclavo, porque se lo había rogado, y había
castigado al señor porque era duro con sus esclavos; y el que de la servidumbre
venía a prosperidad hacía banquetes y daba mantas a sus convidados, y decían
que esto le venía por haber nacido en este signo.
CAPÍTULO X
DE LAS DEMÁS CASAS DE ESTE SIGNO, DE LAS
CUALES ALGUNAS SON LAS MAL AFORTUNADAS Y OTRAS BIEN
1.- LA
SEGUNDA casa de este signo se llamaba ome mázatl. Decían que era mal afortunada
y desventurada; el que en esta casa nacía ninguna buena fortuna tenía, era
temeroso y cobarde y espantadizo; de cualquiera cosa se espantaba y temblaba;
2.— la
tercera casa de este signo se llamaba ei tochtli; decían que esta casa era bien
afortunada y los que en ella nacían tenían de comer, con muy poco trabajo;
decían que como los conejos, se mantienen de cosas del campo y no trabajan, por
lo que han de comer ni beber, sino que en todo lugar lo hallan a la mano, así
decían que los que nacían en este signo sin mucho trabajo son ricos.
3.— La
cuarta casa de este signo se llamaba nahui atl decían que era mal afortunada, y
los que en ella nacían decían que siempre vivían en pobreza y aflicción y
tristeza, nunca tenían contento ni alegría y si alguna cosa ganaban todo se les
iba entre las manos.
4.— La
quinta se llamaba macuilli itzcuintli; decían que era mal afortunada, porque
era casa del dios del infierno, que le llamaban Mictlantecutli;
5.— la
sexta casa se llamaba chicuace ozomatli (y) decían que era mal afortunada; los
que nacían en estas casas no los bautizaban en ellas, mas diferíanlos para la
séptima casa, que se llamaba chicome malinalli, (porque) decían que la séptima
casa de todos los signos era bien afortunada, por causa del número séptimo. En
esta casa los bautizaban, y les ponían los nombres.
6.— La
octava casa se llamaba chicuei ácatl, y la novena casa chiconahui océlotl;
decían que estas casas eran mal afortunadas, y los que en ellas nacían eran
desventurados, y no los bautizaban hasta la otra casa siguiente que se llamaba
matlactli quauhtli. Esta casa dizque remediaba la desventura de las pasadas,
pero habían de hacer mucha penitencia para remediarse.
7.—
Decían que la décima casa era bien afortunada y los que en ella nacían eran
venturosos en cosas de guerra y valentía, eran osados y animosos.
8.— La
undécima casa se llamaba matlactlionce cozcaquauhtli; decían que era bien
afortunada y los que nacían en ella tenían larga vida y morían viejos; la
duodécima casa se llamaba matlactliomome ollin, y la decimotercera se llamaba
matlactliomei técpatl. Todas éstas decían que eran buena fortuna en todos los
signos, y los que en ellas nacían decían que eran también afortunados.
9.— Desde
la décima casa arriba decían que todas eran bien afortunadas, y los que en
ellas nacían decían que eran dichosos.
CAPÍTULO XI
DEL SÉPTIMO SIGNO LLAMADO CE QUIÁHUITL, Y DE
SU DESASTRADA FORTUNA; DECÍAN QUE LOS QUE EN ESTE SIGNO NACÍAN ERAN
NIGROMÁNTICOS, BRUJOS, HECHICEROS, EMBAIDORES. ES DE NOTAR QUE ESTE VOCABLO
TLACATECOLOTL PROPIAMENTE QUIERE DECIR NIGROMÁNTICO O BRUJO; IMPROPIAMENTE SE
USA POR DIABLO. CASI TODAS LAS CASAS DE ESTE SIGNO ERAN DE MALA DIGESTIÓN, PERO
LA DÉCIMA Y LA DECIMOTERCERA CASAS UNIVERSALMENTE EN TODOS LOS SIGNOS ERAN
FELICES
1.- EL
SÉPTIMO signo se llamaba ce quiáhuitl. Decían que era de mala ventura, porque
en esta casa decían que las diosas que se llamaban Cihuateteo descendían a la
tierra y daban muchas enfermedades a los muchachos y muchachas; y los padres,
con todo rigor mandaban a sus hijos que no saliesen fuera de su casa.
Decíanles: "No salgáis de casa porque si salís encontraros heis con las
diosas llamadas Cihuateteo, que descienden ahora a la tierra".
2.—
Tenían temor los padres y madres que no diese perlesía a sus hijos, si saliesen
a alguna parte reinante este signo; ofrecían en los oratorios de las diosas,
porque había muchos en muchas partes, y cubrían con papeles las estatuas de
estas diosas.
3.—
También reinante este signo mataban a los que estaban encarcelados por algún
pecado criminal digno de muerte; también mataban a los esclavos por la vida del
señor porque viviese muchos años.
4.—Y a
los que nacían en este signo no los bautizaban sino diferíanlos hasta la
tercera casa que se llamaba ei cipactli (porque) decían que aquella casa
mejoraba la ventura de aquel que se bautizaba; y decían que los que nacían en
este signo serían nigrománticos o embaidores o hechiceros, y se transfiguraban
en animales y sabían palabras para hechizar a las mujeres y para inclinar los
corazones a lo que quisiesen, y para otros maleficios, y para esto se
alquilaban a los que querían hacer mal a sus enemigos y les deseaban la muerte.
5.—
Hacían sus encantamientos de noche, cuatro noches; escogíanlas en signo mal
afortunado iban a las casas de aquellos a quien querían empecer, de noche, y a
las veces allá los prendían, porque aquellos a quien iban a maleficiar, si eran
animosos, acechábanlos y cogíanlos y arrancábanles los cabellos de la coronilla
de la cabeza y con esto llegando a su casa morían.
6.—Y
algunos decían que se remediaban si tomasen prestado algo de aquella casa, agua
o fuego o algún vaso, y aquel que había arrancado los cabellos, si era avisado,
velaba todo aquel día para que nadie sacase cosa ninguna de su casa ni prestada
ni de otra manera, y así moría aquel nigromántico.
7.— Estos
tales nunca tenían placer ni contento, siempre andaban mal vestidos y de mal
gesto, ningún amigo tenían, ni entraban en casa de nadie, ni nadie les quería
bien; y si era mujer la que nacía en este signo, aunque fuese principal nunca
se casaba, ni medraba, siempre andaba de casa en casa y todos decían que el
signo en que había nacido le había dado aquella condición.
CAPÍTULO XII
DE LAS DEMÁS CASAS DE ESTE SIGNO, ALGUNAS DE
LAS CUALES ERAN INDIFERENTES, OTRAS DEL TODO MALAS
1.- LA
CUARTA casa de este signo se llamaba nahui ehécatl; decían que era indiferente,
o a bien o a mal. Reinante este signo mataban a los adúlteros, de noche, y en
amaneciendo echábanlos en el agua.
2.—
También mataban a los cautivos por la vida del señor, porque viviese muchos
años como está susodicho, en otro signo llamado ce quiáhuitl.
3.—
También reinante este signo los nigrománticos hacían sus maleficios y
encantamientos, y tenían gran temor por este signo nahui ehécatl.
4.— Por
esto ponían y metían cardos en las ventanas (pues) decían que con aquello se
huían los hechiceros;
5.—y los
mercaderes ricos que se llaman acxoteca, honraban este signo, y por su honra
sacaban todas las cosas preciosas que tenían en sus casas piedras preciosas y
joyas, y todos los plumajes ricos de todos colores y los cueros de animales
labrados, y mercaderías de cacao, y atapadores de galápago para tecomates y
todas las alhajas que tenían, todo lo cual ponían ordenadamente en el patio de
su iglesia, que se llama calpulco, sobre una manta rica, y quemaban incienso y
ofrecían sangre de codornices; decían que lo hacían a honra de este signo, como
si calentasen todo lo susodicho al sol.
6.—Y
después de haber hecho sus devociones, comenzaban a comer y beber todos los
mercaderes y convidados, y dábanles a cada uno las cañas de humo y flores, y
parecía como niebla el humo que habla.
7.—Y a la
noche juntábanse los mercaderes, viejos y viejas, y emborrachábanse; y allí
cada uno se jactaba de lo que había ganado y de las tierras que había andado, y
de las partes remotas a que había llegado y por donde habían discurrido, y de
los peligros en que se habían visto en las tierras de los enemigos.
8.— Con
estos cuentos afrentaban a otros que no habían ido a lejanas tierras, y
decíanles que siempre habían estado tras el fuego y que no sabían otros
mercados sino el tiánquez que está cabe su casa. En esto gastaban toda la
noche, parlando y voceando los unos con los otros, los unos despreciaban a los
otros, y cada uno se loaba a sí mismo.
CAPÍTULO XIII
DEL MAL AGÜERO QUE TOMABAN SI ALGUNO EN ESTE
DÍA TROPEZABA O SE LASTIMABA EN LOS PIES, O CAÍA, Y DE LAS MALAS CONDICIONES DE
LOS QUE NACÍAN EN LA OCTAVA CASA QUE SE LLAMA CHICUEI MIQUIZTLI, DONDE HAY MUCHO
LENGUAJE DE LOS MAL ACONDICIONADOS HOMBRES O MUJERES
1.- MÁS
DECÍAN, que esta cuarta casa de este signo nahui ehécatl, era de mal agüero;
todos se guardaban de reñir y tropezar, tenían temor si alguno tropezaba o se
lastimaba, o reñía; decían que siempre le había de acontecer, porque aquel
signo así lo demandaba.
2.— Más
decían, que los que nacían en este signo serían prósperos y venturosos y
animosos, y no se bautizaban luego, mas diferíanlos hasta la séptima casa de
otro signo llamado chicome cóatl.
3.—
Decían los maestros de este arte que mejoraba la ventura del que había nacido
por ser más próspera, porque este chicome cóatl era signo de todos los
mantenimientos y bien afortunado, y era séptimo, el cual número era bien
afortunado.
4.— La
quinta casa de este signo se llama macuilli calli, y la sexta chicuace
cuetzpallin, decían que eran mal afortunadas porque estas dos eran casas del
dios Macuilxóchitl y (de) Mictlantecutli; cualquiera que nacía en estas dos
casas de estos signos, ora fuese varón, ora hembra, era mal afortunado y mal
acondicionado, y desventurado y revoltoso, y pleitista, y alborotador, al cual
cuando reprehendían decían de él: "es bellaco y de mala condición porque
nació en tal signo".
5.—Y los
maestros de este arte decían que se mejoraba la mala ventura del que había
nacido, si no se bautizaba luego en este signo en que nació, mas diferíanlo
hasta la séptima casa de este signo, que se llamaba chicome cóatl, porque se
remediaría si hiciese penitencia, pues decían que el séptimo número de todos
los signos era bien afortunado y próspero, porque siempre lo atribuían a
chicome cóatl;
6.— la
octava casa de este signo se llamaba chicuei miquiztli; decían que era de mala
fortuna, y también la novena que era chiconahui mázatl, porque decían que todas
las nonas casas eran mal afortunadas.
7.—Y los
que nacían en algunas de estas casas eran mal vistos y mal afortunados, y
aborrecidos de todos, y tenían todas las malas inclinaciones y vicios que hay.
Y para remediar esta su desventura decían los maestros de este arte, que se
bautizase en la casa siguiente, que se llama matlactli tochtli, porque de allí
se le pegase alguna buena ventura porque todas las décimas casas tienen algún
bien.
CAPÍTULO XIV
DE LAS PRÓSPERAS CUATRO CASAS DE ESTE SIGNO,
LAS CUALES TENÍAN POR DICHOSAS, Y DE LAS BUENAS CONDICIONES DEL QUE EN ELLAS
NACÍA
1.- LA
DÉCIMA casa de este signo se llama matlactli tochtli. Decían que era muy bien
afortunada y dichosa; los que nacían en este signo, ora fuesen varones, ora
hembras, serían prósperos y ricos, porque decían que el número décimo de todos
los signos era bien afortunado, como ya está dicho arriba, y no se bautizaban
luego, mas diferíanlos hasta la postrera casa de este signo que se llama
matlactliomei ozomatli; porque mejoraba la ventura del que había nacido; decían
que todas las postreras casas de todos los signos eran bien afortunadas. La
undécima casa de este signo se llamaba matlactlionce atl, y la duodécima
matlactliomome itzcuintli, y la decimotercera, que es postrera, matlactiomei
ozomatli.
2.— Todas
estas cuatro casas son bien afortunadas y dichosas; los que nacían en algunas
de estas casas serían muy prósperos y honrados, y acatados de todos, y ricos y
liberales, y valientes y hábiles y entendidos, y poderosos para persuadir y
provocar a lágrimas; y si era hembra la que nacía en alguna de estas casas,
también decían sería próspera y rica, etcétera.
3.—Y si
alguno de los que nacían en este signo era mal afortunado, decían que era por
su culpa, porque no tenía devoción a su signo ni hacía penitencia a honra de
él.
4.— La
razón por que decían que las cuatro casas postreras de cada signo eran bien
afortunadas, es porque decían que aquellas cuatro casas postreras de todos los
signos se atribuían a cuatro dioses postreros, el primero de los cuales se
llamaba Tlahuizcalpantecutli, y el segundo Citlallicue, y el tercero Tonatiuh,
y el cuarto Tonacatecutli. Por esto decían los astrólogos que los que nacían en
estas casas serían prósperos y tendrían larga vida si se bautizasen en la
postrera.
CAPÍTULO XV
DEL OCTAVO SIGNO LLAMADO CE MALINALLI Y DE SU
ADVERSA FORTUNA. LA SEGUNDA CASA DE ESTE SIGNO TENÍANLA POR BUENA, Y
UNIVERSALMENTE TODAS LAS CASAS DE NUEVE ARRIBA, CONVIENE A SABER DÉCIMA,
UNDÉCIMA DUODÉCIMA Y DECIMOTERCERA, LAS TENÍAN POR BUENAS
1.- EL
OCTAVO signo se llama ce malinalli; decían que este signo era mal afortunado, y
era temeroso como bestia fiera; los que en él nacían tenían mala ventura, eran
prósperos en algún tiempo y presto caían de su prosperidad; nacíanles muchos
hijos y presto se les morían todos, y en muriendo el primero luego le seguían
los otros; mayor era la angustia y pesar que recibían de la muerte de sus
hijos, que fue el placer de haberlos tenido, y por esto se decía que era como
bestia fiera este signo,
2.— Los
que nacían en esta primera casa no se bautizaban hasta la tercera, que se
llamaba yei océlotl; decían los astrólogos que las terceras casas de todos los
signos, eran bien acondicionadas.
3.— La
segunda casa de este signo se llamaba ome ácatl; decían que esta casa era bien
afortunada porque decían que era de Tezcatlipoca, porque tenía la cara pintada
como la imagen de Tezcatlipoca, y algunos por su devoción llevaban a sus casas
la imagen de Omácatl y teníanla alla doscientos días y llevábanla a su casa en
la misma casa (signo) de ome ácatl.
4.— La
cuarta casa se llamaba nahui quauhtli, y la quinta macuilli cozcaquauhtli, y la
sexta chicuace ollin; decían que todas estas casas eran infelices, y que los
que en ellas nacían serían desdichados y mal acondicionados, y revoltosos, y
malquistos; y decían los astrólogos que los que nacían en estas casas convenía
que los bautizasen en la casa siguiente, que se llamaba chicome técpatl, para
que allí tomasen alguna buenaventura, porque decían que todas las casas del
séptimo número eran buenas porque eran de la diosa Chicome cóatl, que es diosa
de los mantenimientos.
5.— La
octava casa de este signo se llama chicuei quiáhuitl, y la novena que es
chiconahui xóchitl, ya se dijo arriba que estas casas octava y novena siempre
son infelices: los que en ellas nacen son ladrones y salteadores, y adúlteros,
etc.; la décima casa que es matlactli cipactli decían que era bien afortunada,
que los que en ella nacían vivían prósperos y alegres en este mundo, ora fuesen
hombres, ora fuesen mujeres; lo mismo decían de las casas siguientes, que son
matlactlionce ehécatl, y matlactliomome calli y matlactiomei cuetzpallin;
decían que las llevaba tras sí en bondad la décima casa, porque en todos los
signos la décima casa hace buenas a las otras tres que se siguen.
CAPÍTULO XVI
DEL NOVENO SIGNO LLAMADO CE CÓATL Y DE SU
BUENA FORTUNA, SI LOS QUE NACÍAN EN ÉL NO LA PERDIESEN POR SU FLOJEDAD. LOS
MERCADERES TENÍAN A ESTE SIGNO POR MUY PROPICIO PARA SU OFICIO
1.-EL
NOVENO signo se llama ce cóatl; decían que era bien afortunado y próspero; los
que nacían en esta primera casa eran felices y prósperos.
2.—
Decían que sería dichoso (el que nacía en ese día) o venturoso en riquezas, y
también en las cosas de guerra sería señalado; y si fuese mujer, sería rica y
honrada; pero si como ya está dicho fuese negligente en hacer penitencia y no
tomase bien los consejos de sus mayores, perdería su ventura y sería perezoso y
dormilón, y desaprovechado, pobre y mal venturado.
3.— Este
signo era muy favorable a los mercaderes y tratantes, y ellos eran muy devotos
de este signo: cuando habían de partirse a provincias remotas para entender en
sus tratos y mercaderías, aguardaban a que reinase este signo y entonces se
partían; y antes que se partiesen, ya que tenían a punto sus cargas, hacían un
convite a los mercaderes viejos y a sus parientes, haciéndoles saber a las
provincias a donde iban, y a qué iban, y esto hacían para cobrar fama entre los
mercaderes, porque supiesen que estando ausentes de ellos andaban ganando de
comer por diversas provincias.
CAPÍTULO XVII
DE LA PLÁTICA O RAZONAMIENTO QUE UNO DE LOS
MERCADERES VIEJOS HACÍA AL QUE ESTABA DE PARTIDA PARA IR A MERCADEAR A
PROVINCIAS LONGINCUAS O EXTRAÑAS, CUANDO ERA LA PRIMERA VEZ (QUE SALÍA)
1.-ACABADA
LA comida o convite, ya que estaba de partida el que había convidado, si era
mercader novel, que era la primera vez que iba a mercadear, cada uno de los
viejos le hacía un razonamiento esforzándole para los trabajos en que se había
de ver.
2.— El
primero le decía de esta manera: "Hijo, aquí nos habéis juntado y allegado
a todos los que aquí estamos, que somos vuestros padres y mercaderes como vos:
es bien que os avisemos y hagamos el oficio de viejos para con vos consolándoos
y esforzándoos;
3.—y yo
el primero, como hijo, os quiero decir mi parecer, pues que ya estáis de
partida para lejanas tierras y dejáis a vuestro pueblo, y a vuestros parientes
y amigos, y vuestro descanso y reposo, y habéis de ir por largos caminos, por
cuestas y valles y despoblados: esforzaos, hijo, no es razón que acabéis
vuestra vida aquí, ni que moréis aquí sin que hagáis alguna cosa loable para
que ganéis honra, como nosotros vuestros padres lo deseamos, y así con lágrimas
pedimos qué sea así y vuestras obras sean conformes a nuestros deseos.
4.—
Vuestros antepasados en estos trabajos se ejercitaron, en caminos, y en esto
ganaron la honra que tuvieron, como la ganan los hombres valientes en la
guerra; con estos trabajos alcanzaron de nuestro señor la riqueza que dejaron.
5.— Es
menester que os esforcéis y tengáis ánimo para sufrir los trabajos que os están
aparejados, que son hambre y sed y cansancio, y falta de mantenimientos, habéis
de comer el pan duro y los tamales mohosos, y habéis de beber agua turbia y de
mal sabor; habéis de llegar a ríos crecidos, que van impetuosos, con avenidas,
y que hacen espantable ruido y que no se pueden vadear; por esta causa habréis
de estar detenido algunos días, habréis de padecer hambre y sed.
6.— Mirad
hijo, que no os desmayéis con estas cosas, ni volváis atrás del trabajo
comenzado, porque no nos afrentéis a nosotros vuestros padres. Por este camino
fueron los viejos antepasados, y pusieron sus vidas muchas veces a riesgo, y
por ser animosos vinieron a ser valerosos, honrados, y ricos.
7.—
Finalmente, pobrecito mancebo, si alguna buenaventura os ha de dar nuestro
señor, si nuestro señor os tiene en algo, primero conviene que experimentéis
trabajos y pobrezas, y sufráis fatigas intolerables, como se ofrecen a los que
andan de pueblo en pueblo, que son grandes cansancios y grandes sudores, y
grandes fríos y grandes calores; andaréis lleno de polvo, fatigaros ha el
mecapal en la frente; iréis limpiando el sudor de la cara con las manos;
aumentarse ha vuestro trabajo, en que seréis compelido a dormir al rincón y
detrás de la puerta de casas ajenas, y allí estaréis cabizbajo y avergonzado, y
tendréis la barriga pegada a las costillas de hambre, y andaréis de pueblo en
pueblo discurriendo; y demás de esto, os afligirá la duda de la venta de vuestras
mercaderías, que por ventura no se venderán, y de esto tendréis tristeza y
lloro.
8.— Antes
que alcancéis algún caudal o buenaventura, habéis de ser afligido y trabajado
hasta lo último de potencia; y allende de esto muchas veces os será necesario
dormir en alguna barranca, en alguna cueva, o debajo (de) alguna lapa, o cabe
alguna piedra grande.
9.— Si
por ventura nuestro señor os matare en alguno de estos lugares no sabemos, y
quizá no volveréis más a vuestra tierra. ¿Y quién sabe esto? Por esos caminos
conviene que devotamente vayáis llamando a dios y haciendo penitencia, y
sirviendo humildemente a los mayores en cosas humildes, como es dar agua a
manos y barrer, etcétera.
10.—
Mirad que no desmayéis, mirad que no volváis atrás de lo comenzado, y mirad que
no os acordéis de las cosas que acá dejáis; continuad y perseverad en vuestro
camino, en sufrir los trabajos.
11.— Por
ventura nuestro señor os hará merecedor que volváis con prosperidad, que os
veamos vuestros padres y vuestros parientes; mirad que tengáis en lugar de
mantenimientos estos avisos, que aquí os damos nosotros, que somos vuestros
padres y vuestras madres, para que con ellos os esforcéis y animéis. Hijo muy
amado, esforzaos y andad con dios; aquí os enviamos vuestros padres para que
hagáis vuestro negocio, apartándoos de vuestros parientes, etcétera".
12.— De
esta manera los mercaderes viejos a los mancebos que nuevamente iban con otros
mercaderes a tierras extrañas, a mercadear, los hablaban y esforzaban, y ponían
delante los trabajos y dificultades en que se habían de ver, así en los
poblados como en los desiertos, en la prosecución de su oficio de mercadear.
CAPÍTULO XVIII
DE OTRO RAZONAMIENTO QUE LOS MISMOS HACÍAN A
LOS QUE YA OTRAS VECES HABÍAN IDO A MERCADEAR LEJOS
1.-
TAMBIÉN los mercaderes viejos hacían algunas exhortaciones a los mancebos que
iban a mercadear, que tenían ya experiencia de los caminos y trabajos; con
brevedad les hablaban de las cosas que se siguen, diciéndoles:
2.—
"Mancebo que aquí estáis presente, no sois niño, ya tenéis experiencia de
los caminos y de los trabajos de caminar, y de los peligros que hay en este
oficio de andar de pueblo en pueblo mercadeando; ya habéis andado los caminos y
ya habéis andado por los pueblos donde ahora queréis otra vez ir.
3.— No
sabemos lo que sucederá, ni sabemos si os veremos más. Por ventura allá se os
acabará la vida en alguno de esos pueblos y de esos caminos: acordaos heis, en
cualquiera que os acontezca, de los avisos y lágrimas de nosotros vuestros
padres, que os amamos como a hijo (y) deseamos merecer gozar de vuestra vuelta
y de veros acá, con salud y prosperidad.
4.—
Ahora, hijo, esforzaos e id enhorabuena, bien sabemos que en vuestro camino no
os han de faltar trabajos, que el camino de suyo es trabajoso y fatigoso; tened
cuidado de los que van con vos, no los dejéis ni desamparéis ni apartéis de su
compañía; tenedlos y tratadlos como a hermanos menores, avisadlos en lo que han
de hacer cuando llegáredes a los descansaderos para que cojan heno, y hagan
asentaderos para que se asienten los más viejos.
5.— Ya
hemos avisado a esos vuestros compañeros, que no han ido otra vez a mercadear,
y andar esos caminos a que ahora vais, etcétera, y por eso no es menester
alargarnos en palabras. Esto, hijo mío, os hemos dicho con brevedad, idos en
paz, haced vuestro oficio y esforzaos."
6.— En
habiendo acabado de hablar los viejos, el mancebo respondía brevemente
diciendo: "En merced tengo, señores, la consolación que se me ha dado sin
ser yo digno de ella; habéis hecho como padres y madres, como si fuera salido
de vuestras entrañas; os habéis desentrañado conmigo, habéisme dicho palabras
sacadas del tesoro que tenéis guardado en vuestro corazón, que son preciosas
como oro y piedras preciosas y plumas ricas, y por tales las recibo y estimo;
no me olvidaré de estas palabras tan preciosas, en mi corazón y en mis entrañas
yo las llevaré atesoradas.
7.— Lo
que os ruego es que en mi ausencia no haga falta en mi casa de quien barra y
haga fuego, en ella queda mi padre o madre, o mi hermana o mi tía; ruégoos que
tengáis cargo de favorecerlos para que nadie les haga algún agravio, y si
nuestro señor tuviese por bien de acabar mi vida en este camino, lo dicho, y
con esto voy consolado, cualquiera cosa que acontezca".
8.—
Acabadas estas palabras todos los que estaban presentes comenzaban a llorar así
hombres como mujeres, despidiéndose el que partía, y después comían y bebían
todos.
CAPÍTULO XIX
DE LAS CEREMONIAS QUE HACÍAN LOS QUE QUEDARAN
POR EL QUE IBA, SI VIVÍA, Y OTRAS CUANDO OÍAN QUE YA ERA MUERTO.
1.-
HABIÉNDOSE partido el mercader que se había despedido de sus parientes y de su
casa, el padre o madre o mujer, o los hijos, todo aquel tiempo que estaba
ausente no se lavaban la cabeza, ni la cara, sino de ochenta a ochenta días: en
esto daban a entender que hacían penitencia por su hijo, o por su marido, o por
su padre que estaba ausente; bien se lavaban el cuerpo en este tiempo, pero no
la cabeza, hasta la venida de aquel que esperaban.
2.—Y si
por ventura moría allá, primero lo sabían los mercaderes viejos, y ellos lo
iban a decir a la casa del muerto, para que llorasen y para que le hiciesen sus
obsequias y honras, como ellos acostumbraban; y entonces iban todos los
parientes del muerto a visitar, y a consolar a la mujer, o padre o madre del
muerto; y después de cuatro días, hechas las obsequias lavaban la cara y
jabonaban la cabeza, decían que quitaban la tristeza.
3.—Y si
por ventura aquel mercader le habían muerto sus enemigos, en sabiéndolo los de
su casa hacían su estatua de teas atadas unas con otras, y aderezábanla con los
atavíos del muerto, con que le habían de aderezar a él si muriera en su casa,
que eran diversa manera de papeles con que acostumbraban a aderezar a los
muertos, y ofrecíanle delante otros papeles, y llevaban la estatua así
compuesta al calpulco, que era la iglesia de aquel barrio, y allí estaba un
día.
4.—
Delante de la estatua lloraban al muerto, y a la media noche llevaban la
estatua al patio del cu, y allí la quemaban en un lugar del patio que llamaban
Quauhxicalco o Tzompantitlan.
5.—Y si
el tal mercader moría de su enfermedad, hacíanle la estatua como ya está dicho,
pero su estatua quemábanla en el patio de su casa, a la puesta del sol.
6.—
También decían que era este signo próspero para partirse para la guerra los
soldados. Decían que los que nacían en este signo tendrían buena fortuna, y
serían ricos si hiciesen penitencia por reverencia de su signo; y si fuesen
descuidados en hacer penitencia perderían la ventura que habían de haber; y el
que nacía en este signo no le bautizaban luego, sino al tercer día que era la
casa de ei mázatl, y entonces la ponían el nombre, porque como está dicho (que)
todas las terceras casas de los signos son bien afortunadas.
7.— La
segunda casa de este signo se llama ome miquiztli; decían que era casa mal
afortunada; la tercera casa se llama ei mázatl (y) era casa bien afortunada,
por la causa arriba dicha; la cuarta casa de este signo se llamaba nahui
tochtli, era casa mal afortunada porque decían que todas las cuartas casas de
todos los signos eran mal afortunadas; la quinta casa de este signo se llamaba
macuilli atl,y era mal afortunada porque decían que todas las quintas casas de
todos los signos eran mal afortunadas, y así que los que nacían en la cuarta y
en la quinta eran mal acondicionados; pero decían que los que nacían en la
quinta casa si tenían cuidado de criarlos bien, venían a ser bien
acondicionados y prósperos; decían que esto les venía por haberse llegado a los
consejos de los viejos.
CAPÍTULO XX
DE LAS DEMÁS CASAS DE ESTE SIGNO
1- LA
SEXTA casa de este signo se llamaba chicuace itzcuintli; decían que es mal
afortunada, porque todas las sextas casas de todos los signos son mal
acondicionadas; los que nacían en estas casas son mal acondicionados;
murmuradores y malsines, y cautelosos, y doblados y testimoñeros; y decían los
astrólogos que estos tales serían enfermizos y morirían presto, y si viviesen
vivirían con diversas enfermedades.
2— Los
que en este signo nacían bautizábanlos el día siguiente, que se llama chicome
ozomatli; decían que por esto se enmendarían algo. De la mala fortuna de su
signo decían que si hiciese penitencia por amor de este signo chicome ozomatli,
que la mala ventura se le volvería en buena.
3.—A la
séptima casa llamaban chicome ozomatli; decían que era de buena fortuna porque
todas las séptimas casas de todos los signos son de buena condición como está
dicho; decían que los que en esta casa nacían serían placenteros, decidores,
chocarreros, truhanes, amigos de todos y que con todos caben; decían que si
fuese mujer la que nacía en esta casa sería rica, y vividora, y tratante, y
nunca perdería su caudal.
4.—A la
octava casa llamaban chicuei malinalli (y) decían que era de mala condición,
porque todas las octavas casas eran mal afortunadas.
5.— La
novena casa llamaban chiconahui ácatl; esta casa decían que era mal afortunada
porque en ella reinaba la diosa Venus, que le llamaban Tlazoltéotl; los que
nacían en esta casa siempre eran desdichados y de mala vida y todas las casas
novenas eran mal acondicionadas.
6.—A la
décima casa llamaban matlactli océlotl, esta casa era bien afortunada, como
todas las casas décimas de todos los signos son bien acondicionadas, porque en
ellas dicen reinaba Tezcatlipoca, que es mayor dios; y los que en esta casa
nacían decían, que si viviesen serían prósperos, y luego los bautizaban en este
día, algunos los dejaban para bautizarlos en la decimotercera casa porque los
mejoraban la fortuna bautizándlos en ella.
7.—A la
undécima casa llamaban matlactlionce quauhtli, y a la duodécima llamaban
matlactliomome cozcaquauhtli; estas dos casas decían que en parte eran buenas y
en parte eran malas; a los que en ellas nacían bautizábanlos en la
decimotercera casa que llamaban matlactomei ollin; decían que bautizándolos en
esta casa se les remediaba su mala fortuna, porque todas las casas postreras de
todos los signos son bien acondicionadas como está dicho arriba.
CAPÍTULO XXI
DEL DÉCIMO SIGNO LLAMADO CE TÉCPATL, Y DE SU
FELICIDAD; DECÍAN QUE LOS HOMBRES QUE NACÍAN EN ESTE SIGNO ERAN VALIENTES,
ESFORZADOS PARA LA GUERRA Y VENTUROSOS Y LAS MUJERES QUE EN ÉL NACÍAN ERAN
VARONILES, HÁBILES PARA TODO Y MUY DICHOSAS EN ADQUIRIR RIQUEZAS; DECÍAN QUE
ESTE ERA EL SIGNO DE HUITZILOPOCHTLI, DIOS DE LA GUERRA, Y DE CAMAXTLI. EN EL
DÍA QUE COMENZABA ESTE SIGNO HACÍAN GRAN FIESTA A HUITZILOPOCHTLI, Y POR TODOS
LOS TRECE DÍAS, A LOS CUALES DECÍAN TODOS SER PRÓSPEROS
1.- EL
DÉCIMO signo se llamaba ce técpatl. El primer día de este signo atribuían a
Huitzilopochtli; dios de la guerra, y a Camaxtli; que era dios de los de
Huexotzinco. En este día hacían en su cu, que se llamaba Tlacatecco, gran
solemnidad delante de su estatua; sacaban todos los ornamentos y tendíanlos
delante de ella, e incensábanla.
2.— Los
ornamentos eran de plumas ricas: unos se llamaban quetzalquémitl, que quiere
decir capa de quetzales verdes y resplandecientes; otro se llamaba
xiuhtotoquémitl, que quiere decir capa de plumas azules y resplandecientes;
otro se llamaba tozquémitl, que quiere decir capa de plumas amarillas y
resplandecientes; otro se llamaba huitzitzilquémitl que quiere decir capa hecha
de plumas resplandecientes de cintzones, y otras muchas capas, no tan preciosas
como las ya dichas.
3.— Todas
estas capas tendían sobre mantas ricas, al sol, delante la imagen todo un día,
y a esto decían que calentaban o asoleaban, y ofrecíanle delante comidas
preciosas de muchas maneras, así los principales como la gente común; y después
de un poco las apartaban y los ministros de aquella iglesia las dividían entre
sí, y las comían todas juntamente aquellos que eran ministros de
Huitzilopochtli, y el rey o señor ofrecía muchas y diversas maneras de flores
delante la imagen de Huitzilopochtli; flores que llaman yolloxóchitl y otras
que llaman eloxóchitl, y otras cacaoaxóchitl; finalmente ofrecíanle flores de
todo género, compuestas de diversas maneras, y con diversas labores, unas
llaman chitmalxóchitl y otras oloiuhqui y otras momoyao, todas flores de muy suave olor, y de los
olores y suavidades de flores estaba llena aquella iglesia.
4.—
También ofrecían cañas de humo, en manojos de veinte en veinte (que) allí se
estaban humeando y quemando delante la estatua, y el humo que salía estaba como
niebla.
5.— Los
señores de los magueyes, o taberneros, que vendían el pulcre cortaban y
agujeraban los magueyes, para que manasen miel en este signo; tenían que por
agujerarlos en este signo no manaría mucho, y ofrecían el primer pulcre delante
de Huitzilopochtli, como por primicias, y a este primer pulcre llamaban
uitztli; echábanlo en unos vasos que llamaban ocatecómatl, sobre los cuales
estaban unas cañas con que bebían los viejos que ya tenían licencia para beber
octli.
6.—Y
decían que los que nacían en este signo, si eran hombres, serían valientes y
honrados y ricos; y si fuese mujer, sería muy hábil y muy para mucho, y sería
abundosa de todas las cosas de comer, y muy varonil, y sería bien hablada y
discreta, etcétera.ss
7.— La
segunda casa de este signo se llamaba ome quiáhuitl; la tercera ei xóchitl la
cuarta nahui cipactli; la quinta macuilli ehécatl, la sexta chiquace calli, la
séptima chicome cuetzpallin, la octava chicuei cóatl, la novena chiconahui
miquiztli, la décima matlactli mázatl, la undécima matlactlionce tochtli, la
duodécima matlactliomome atl, la decimotercera matlactliomei itzcuintli. Todas
estas casas son prósperas como ya está dicho de la primera.
CAPÍTULO XXII
DEL UNDÉCIMO SIGNO LLAMADO CE OZOMATLI Y DE
SU FORTUNA, DECÍAN QUE LOS QUE EN EL NACÍAN ERAN DE BUENA CONDICIÓN, AMIGABLES,
REGOCIJADOS, PLACENTEROS, INCLINADOS A MÚSICA Y A OFICIOS MECÁNICOS. DECÍAN QUE
CUANDO REINABA ESTE SIGNO DESCENDÍAN UNAS CIERTAS DIOSAS A LA TIERRA, Y A TODOS
LOS QUE TOPABAN, POR CAMINOS O CALLES, LOS EMPECÍAN EN EL CUERPO, DÁNDOLOS
ALGUNA ENFERMEDAD. Y POR ESTO REINANDO ESTE SIGNO, NO OSABAN SALIR DE CASA; Y
LOS QUE EN ESTE SIGNO ENFERMABAN LUEGO ERAN DESAHUCIADOS DE LOS MÉDICOS.
1.- EL
ONCENO signo se llamaba ce ozomatli; decían que este signo era bien afortunado,
y decían que en él descendían las diosas que se llamaban Cihuateteo, que
empecen a los niños; y todos los que tenían niños o niñas, los encerraban en
casa porque no se encontrasen con estas diosas, porque no les hiriesen con
perlesía.
2.—Y si
alguno caía en enfermedad en este signo, los médicos y médicas luego le
desahuciaban; decían que no escaparía porque las diosas le habían herido. Y si
alguno que era bien dispuesto enfermaba en estos días, decían que las diosas le
habían deseado la hermosura y se la habían quitado. A los que nacían en este
signo, varones, decían que serían bien acondicionados y regocijados, y amigos
de todos; y que serían cantores o bailadores, o pintores, o aprenderían algún
buen oficio por haber nacido en tal signo.
3.— La
segunda casa de este signo se llamaba ome malinalli (y) era mal afortunada; los
que nacían en este signo engendraban muchos hijos y ninguno de ellos se
lograba, todos se morían antes de tiempo.
4.— La
tercera casa de este signo, se llamaba ei ácatl; la cuarta, nahui océlotl; la
quinta, macuilli quauhtli; la sexta, chicuace cozcaquauhtli; la séptima,
chicome ollin; la octava, chicuei técpatl; la nona, chiconahui quiáhuitl; la
décima, matlactli xóchitl; la undécima, matlactlionce cipactli; la duodécima,
matlactliomome ehécatl; la tercia décima, matlactliomei calli.
5.— Todas
las otras casas de este signo tienen las condiciones de los números en que
caen, como ya está dicho arriba: Que las terceras casas son buenas; las cuartas
y quintas y sextas, malas; y las séptimas, buenas; y las octavas y nonas,
malas; y las décimas y undécimas y tercia décimas, buenas,
CAPÍTULO XXIII
DEL DUDÉCIMO SIGNO LLAMADO CE CUETZPALLIN Y
DE SU VENTURA; DECÍAN QUE LOS QUE NACÍAN EN ESTE SIGNO ERAN NERVIOSOS, ENJUTOS,
SANOS DE BUENA CARNADURA, DILIGENTES, VIVIDORES. LAS CASAS SUJETAS: LA CUARTA,
Y QUINTA, Y SEXTA, Y NONA, UNIVERSALMENTE LAS TENÍAN POR MAL AFORTUNADAS, EN
TODOS LOS SIGNOS; LA SEGUNDA Y OCTAVA, POR INDIFERENTES
1.- EL
DUODÉCIMO signo llamado ce cuetzpallin, que quiere decir lagartija; decían que
los que
nacían en
este signo serían muy esforzados y nervosos, y sanos del cuerpo, y que las
caídas no les empecerían, como no empecen a la lagartija cuando cae de alto a
abajo, que ningún daño siente, sino luego se va corriendo.
2.— Estos
tales serían muy grandes trabajadores y con facilidad allegarían riquezas.
3.— La
calidad de todas las otras casas ya está dicha arriba, en los signos pasados,
que son buenas o malas conforme al número en que caen. La segunda casa de este
signo es ome cóatl; la tercera es ei miquiztli; la cuarta, nahui mázatl; la
quinta, macuilli tochtli; la sexta, chicuace atl; la séptima, chicome
itzcuintli; la octava, chicuei ozomatli; la nona, chiconahui malinalli; la
décima, matlactli ácatl; la undécima, matlactlionce océlotl; la duodécima,
matlactliomome quauhtli; la tercia décima, matlactliomei cozcaquauhtli.
CAPÍTULO XXIV
DEL TERCIO DÉCIMO SIGNO LLAMADO CE OLLIN.
DECÍAN QUE ESTE SIGNO ERA INDIFERENTE A BIEN Y A MAL Y QUE LOS QUE EN ÉL NACÍAN
SI ERAN PENITENTES Y BIEN DOCTRINADOS LES IBA BIEN, Y A LOS OTROS MAL
1.- AL
TERCIO décimo signo llaman ce ollin; decían (de) este signo que era
indiferente, en parte bueno y en parte malo; decían que los que nacían en este
signo, si eran diligentes en hacer penitencia, y si sus padres eran diligentes
en criarlos bien en buenas costumbres, serían bien afortunados; y si no fuesen
bien criados, serían desventurados y pobres y para poco.
2.— La
segunda casa de este signo es ome técpatl; la tercera ei quiáhuitli; la cuarta
nahui xóchitl; la quinta macuilli cipactli; la sexta chicuace ehécatl; la
séptima, chicome calli; la octava chicuei cuetzpalin; la novena chiconahui
cóatl; la décima matlactli miquiztli; la undécima matlactlionce mázatl; la
duodécima matlactliomome tochtli; la decimotercera matlactliomei atl.
CAPÍTULO XXV
DEL DÉCIMO CUARTO SIGNO LLAMADO CE ITZCUINTLI
Y DE SU PRÓSPERA VENTURA, ESTE DECÍAN SER EL SIGNO DEL DIOS DEL FUEGO LLAMADO
XIUHTECUTLI O TLALXICTENTICA. EN ESTE SIGNO LOS SEÑORES Y PRINCIPALES HACÍAN
GRAN FIESTA A ESTE DIOS Y EN ESTE SIGNO LOS SEÑORES Y PRINCIPALES QUE ERAN
ELEGIDOS PARA REGIR LA REPÚBLICA HACÍAN LA FIESTA DE SU ELECCIÓN
1.- AL
DECIMOCUARTO signo llamaban ce itzcuintli. Este signo decían que era bien
afortunado; en este signo reinaba el dios del fuego llamado Xiuhtecutli y por
eso sacaban su imagen en público al cu, y delante de ella ofrecían codornices y
otras cosas, y componíanla con sus ornamentos de papeles, que le cortaban los
maestros que eran oficiales de cortar papeles para este negocio; y ponían
plumas ricas en los papeles y también chalchihuites, y le ofrecían muchas
maneras de comidas, y las echaban en el fuego, y toda la gente rica y
mercaderes en sus casas hacían estas ofrendas al fuego y daban de comer y beber
a sus convidados y vecinos.
2.—Y
cerca de la mañana quemaban las ofrendas de papel y copal, (pues) decían que
con estas cosas daban de comer al fuego, y descabezaban codornices cabe el
fuego y derramaban la sangre, y las codornices andaban revolando cerca del
hogar; y también derramaban el pu1cre en derredor del hogar y después a las
cuatro esquinas del hogar derramaban el pulcre.
3.— Los
pobres ofrecían un incienso que llaman copalxalli, en su mismo hogar, y los muy
pobres ofrecían una yerba molida que se llama yauhtli, en sus mismos hogares.
4.—
Decían también que los señores que acontecía ser electos en este signo, que
serían felices en su oficio; y luego hacían gran convite a los señores de la
comarca, y el convite comenzaba en la cuarta casa de este signo, nahui ácatl.
5.— Todos
los convidados venían este día a dar la enhorabuena al señor, y le traían algún
presente, y le hacían un razonamiento muy elegante y muy honroso; y él estaba
sentado en su trono y todos sus principales estaban sentados por su orden.
6.— En
acabando la oración que le hacía el orador, luego se levantaba otro orador por
parte del mismo señor y hacía otra oración responsiva, al propósito de lo que
había dicho aquel orador primero; y cuando hacía la fiesta este señor electo
daba muchas mantas y maxtles ricos a los mismos señores que habían venido, de
manera que más cargados iban de lo que recibían de él que no habían venido de
lo que le habían traído.
7.— Las
mantas que daba el señor eran todas preciosas, hechas en su casa, y tejidas o
labradas de diversas maneras conforme a las personas a quien se habían de dar.
También les daba mucha abundancia de comidas, e iban cargados de las sobras
para sus casas.
CAPÍTULO XXVI
DE CÓMO EN ESTE SIGNO LOS SEÑORES SE
APAREJABAN PARA DAR GUERRA A SUS ENEMIGOS, Y EN EL MISMO SENTENCIABAN A MUERTE
A LOS QUE POR ALGÚN GRAN CRIMEN ESTABAN PRESOS
1.- EN
ACABANDO de hacer la fiesta de la dedicación de su señorío, los señores que se
elegían en este signo, luego mandaban pregonar guerra contra sus enemigos y
esto era lo segundo en que habían de mostrar la grandeza de su señorío, en la
guerra, y por esta causa luego escogían a los hombres valientes y soldados
fuertes; y todos los que eran tales llegábanse al señor a porfía, porque cada
uno deseaba que le eligiesen para aquel negocio, por tener ocasión de mostrarse
y de ganar de comer, y honra, y por mostrarse que deseaban de morir en la
guerra.
2.—
También decían que en este signo sentenciaban a los que estaban presos por
algún crimen de muerte, y sacaban a los que no tenían culpa de la cárcel; y
también libraban a los esclavos que injustamente eran tenidos por tales.
Aquellos que libraban de la injusta servidumbre, luego se iban a bañar en la
fuente de Chapultépec, en testimonio que eran ya libres.
3.—Y los
que nacían en este signo decían que serían bien afortunados, serían ricos y
tendrían muchos esclavos y harían banquetes; y bautizábanlos y poníanlos
nombres en la cuarta casa, que se llamaba nahui ácatl; entonces convidaban a
los muchachos por el bautismo, y por el nombre del bautizado.
4.—
También tenían una ceremonia que, en este signo, los que criaban los perrillos,
que vivían de esto, los almagraban las cabezas. La segunda casa se llama ome
ozomatli; y la tercera ei malinalli; la cuarta nahui ácatl; la quinta macuilli
océlotl la sexta chicuace quauhtli; la séptima chicome cozcaquauhtli; la octava
chicuei ollin; la novena chiconahui técpatl; la décima matlactli quiáhuitl; la
undécima matlactlionce xóchitl; la duodécima matlactiomome cipactli; la
decimotercera matlactliomei ehécatl. Estas casas todas siguen la bondad o
maldad de sus números, como está arriba dicho.
CAPÍTULO XXVII
DEL DECIMOQUINTO SIGNO LLAMADO CE CALLI, Y DE
SU MUY ADVERSA FORTUNA. DECÍAN QUE LOS HOMBRES QUE EN ÉL NACÍAN ERAN GRANDES
LADRONES, LUJURIOSOS, TAHÚRES, DESPERDICIADORES Y QUE SIEMPRE PARABAN EN MAL; Y
LAS MUJERES QUE EN ÉL NACÍAN ERAN PEREZOSAS, DORMILONAS, INÚTILES PARA TODO
BIEN
1.- EL
DECIMOQUINTO signo se llama ce calli decían que este signo era mal afortunado y
que engendraba suciedades y torpedades.
2.—
Cuando reinaba descendían las diosas que se llaman Cihuateteo y hacían los
daños que arriba, en otras partes, se ha dicho. Todos los médicos y las
parteras eran muy devotos de este signo, y en sus casas le hacían sacrificios y
ofrendas.
3.— Los
que nacían en este signo decían que habían de morir de mala muerte, y todos
esperaban su mal fin; decían que o morían en la guerra, o serían en ella
cautivos o morirían acuchillados en la piedra del desafío, o les quemarían
vivos, o les estrujarían con la red, o les achocarían, o les sacarían las
tripas por el ombligo, o les matarían en el agua a lanzadas, o en el baño
asados; y si no morían alguna de estas muertes, caerían en algún adulterio y
así les matarían juntamente con la adúltera, machucándoles las cabezas a ambos
juntos; y si esto no, decían que serían esclavos, que ellos mismos se venderían
y comerían y beberían su precio, y ya que ninguna de estas cosas les
aconteciese siempre vivirían tristes y descontentos; y serían ladrones o
salteadores, o robadores, o arrebatadores, o grandes jugadores y serían
engañadores en el juego, o perderían todo cuanto tenían en el juego, y aun
hurtarían a su padre y madre todo cuanto tenía para jugar; y no tendrían con
que se cubrir, ni alhaja ninguna en su casa, y aunque tomasen en la guerra
algunos cautivos, y por esto les hiciesen tequiua, todo les saldría mal; y por
mucho que hagan penitencia desde pequeños, no se podrán escapar de mala
ventura.
CAPÍTULO XXVIII
DE LAS MALAS CONDICIONES DE LAS MUJERES QUE
NACÍAN EN ESTE SIGNO
1.-Y si
era mujer la que nacía en este signo, también era mal afortunada, no era para
nada, ni para hilar, ni para tejer, y boba y tocha, risueña y soberbia,
vocinglera; anda comiendo tzictli y será parlera, chismera, infamadora, sálenle
de la boca las malas palabras como agua, y escarnecedora; es holgazana,
perezosa, dormilona y con estas obras viene siempre a acabar mal y a venderse
por esclava; como no sabe hacer nada, ni moler maíz, ni hacer pan, ni otra cosa
ninguna, su amo la vendería a los que trataban en esclavos para comer y así
vendría a morir en el tajón de los ídolos.
2.—
Remediaban la maldad de este signo, en que los que nacían en él, los bautizaban
en la tercera casa que se llamaba ei cóatl; o en la séptima casa, que llamaban
chicome atl, porque todas las terceras y séptimas casas eran buenas; y por no
repetir muchas veces una cosa brevemente decimos que todas las casas que se
siguen tienen la calidad de sus números, como ya arriba está dicho en muchos
lugares.
3.— La
segunda casa de este signo se llama ome cuetzpallin; la tercera ei cóatl; la
cuarta nahui miquiztli; la quinta macuilli mázatl, la sexta chicuace tochtli;
la séptima chicome atl; octava chicuei iztcuintli; la novena chiconahui
ozomatli; la décima matlactli malinalli; la undécima matlactlionce écatl; la
duodécima matlactliomome océlotl; la decimotercera matlactliomei quauhtli.
CAPÍTULO XXIX
DEL SIGNO DECIMOSEXTO LLAMADO CE
COZCAQUAUHTLI Y DE SU BUENA FORTUNA. DECÍAN QUE LOS QUE EN ESTE SIGNO NACÍAN
VIVÍAN MUCHO, TENÍAN LARGA VIDA Y ERAN DICHOSOS, AUNQUE MUCHOS DE LOS QUE EN EL
NACÍAN MORÍAN LUEGO
1.- AL
DECIMOSEXTO signo llamaban ce cozcaquauhtli; este signo decían que era bien
afortunado, y que era el signo de los viejos. Decían que los que nacían en este
signo vivían larga vida y eran prósperos, y vivían alegres en este mundo; no,
empero, todos los que nacían en él eran tales.
2.— Y los
que nacían en este signo, los padres, tenían qué gastar con sus amigos luego
los bautizaban en este signo ce cozcaquauhtli; y los que no tenían qué gastar,
para buscar lo que era menester diferían el bautismo hasta la séptima casa que
se llama chicome ehécatl;
3.— la
segunda casa de este signo se llama ome calli; la tercera ei técpatl; la cuarta
nahui quiáhuitl; la quinta macuilli xóchitl, la sexta chicuace cipactli; la
séptima chicome ehécatl; la octava chicuei calli; la novena chiconahui
cuetzpallin; la décima matlactli cóatl; la undécima matlactlionce miquiztli; la
duodécima matlactliomome mázatl; la decimotercera matlactliomei tochtli.
4.—Y por
excusar la superfluidad de las palabras no ponemos más de la calidad del primer
día, porque los otros como está dicho tienen las calidades según sus números.
CAPÍTULO XXX
DEL SIGNO DECIMOSÉPTIMO LLAMADO CE ATL, Y DE
SU DESASTRADA FORTUNA. DECÍAN QUE LOS QUE NACÍAN EN ÉL SI EN LA MEDIA VIDA
TENÍAN ALGUNA BUENA DICHA, EN LA OTRA MEDIA HABÍAN DE SER DESDICHADOS, Y QUE
POR LA MAYOR PARTE MORÍAN MUERTE DESASTRADA; DECÍAN QUE ESTE SIGNO ERA DE LA
DIOSA DEL AGUA LLAMADA CHALCHIUHTLICUE; HACÍANLE GRAN FIESTA LOS QUE TRATABAN
POR EL AGUA CON CANOAS
1 -EL
DECIMOSÉPTIMO signo se llama ce atl; decían que este signo era indiferente. En
este signo decían que reinaba la diosa que se llama Chalchiuhtlicue, y los que
tenían tratos en el agua hacían ofrendas y sacrificios a honra de esta diosa en
el calpulco, delante de la imagen.
2.—Y
decían por ser este signo indiferente que cual o cual de los que nacían en él
tenía buena ventura, y todos los más de los que en él nacían eran mal
afortunados y morían mala muerte; y si algunos bienes de este mundo tenían,
poco tiempo los gozaban, al mejor tiempo se les acababa la ventura.
3.—Y por
esta causa se levantó el refrán que dice: que en el mundo un día bueno y otro
malo, y que los que son prósperos en un tiempo, acabarán en pobreza; y los que
tienen pobreza en la vida, antes de la muerte tendrían algún descanso.
4.—Y a
los que nacían en este signo no los bautizaban luego, diferíanlos para el
tercero, o para el séptimo día, o para el décimo o para alguno de los que se
siguen, porque decían que todos éstos hasta el tercero tenían alguna bondad;
5.— la
segunda casa de este signo se llama ome itzcuintli; la tercera ei ozomatli; la
cuarta nahui malinalli; la quinta macuilli acátl; la sexta chicuace océlotl; la
séptima chicome quauhtli; la octava chicuei cozcaquauhtli; la novena chiconahui
ollin; la décima matlactli técpatl; la undécima matlactlionce quiáhuitl; la
duodécima matlactliomome xóchitl; la decimotercera matlactliomei cipactli.
CAPÍTULO XXXI
DEL SIGNO DECIMOCTAVO LLAMADO CE EHÉCATL Y DE
SUS DESGRACIAS Y MALA FORTUNA DE LOS QUE EN ÉL NACÍAN
1.- EL
DECIMOCTAVO signo se llama ce ehécatl, decían que era mal afortunado porque en
él reinaba Quetzalcóatl, que es dios de los vientos y de los torbellinos;
2.—
decían que el que nacía en este signo, si era noble, sería embaidor y que se
transfiguraría en muchas formas, y que sería nigromántico y hechicero y
maléfico, y que sabría todos los géneros de hechicerías y maleficios y que se
transfiguraría en diversos animales;
3.—y si
fuese hombre popular o macegual sería también hechicero y encantador y
embaidor, de aquellos que se llaman temacpalitotique, y si fuese mujer sería
hechicera, de aquellas que se llaman mometzpipinque.
4.-Y
estas hechicerías, esos hechiceros aguardaban algún signo favorable para
hacerlas, uno de los cuales era chiconahui itzcuintli y otro chiconahui
miquiztli, chiconahui malinalli; y todas las casas novenas de todos los signos
les eran favorables para estas sus obras, las cuales son contrarias a toda
buena fortuna.
5.— Los
que eran de este oficio siempre andaban tristes y pobres, ni tenían qué comer
ni casa en que morar, solamente se mantenían de lo que les daban los cuales
(aquellos que) mandaban hacer algún maleficio; y cuando ya habían acabado de
hacer sus maleficios y era tiempo que acabasen su mala vida, alguno los prendía
y les cortaba los cabellos de la corona de la cabeza, por donde perdía el poder
que tenía de hacer hechicerías y maleficios; con esto acababa su mala vida
muriendo.
6.—
Aquellos hechiceros que se llaman temacpalitotique, o por otro nombre
tepupuxaquauique; cuando querían robar alguna casa hacían la imagen de ce
ehécatl, o de Quetzalcóatl, y ellos eran hasta quince o veinte los que
entendían en esto e iban todos bailando a donde iban a robar, e íbalos guiando
uno que llevaba la imagen de Quetzalcóatl y otro que llevaba un brazo desde el
codo hasta la mano de alguna mujer que hubiese muerto del primer parto;
7.— las
cortaban a hurto el brazo izquierdo, y estos ladrones llevaban; un brazo de
éstos delante de sí, para hacer su hecho; uno de los que iban guiando lo
llevaba en el hombro.
8.—Y en
llegando a la casa donde habían de robar, antes que entrasen dentro de la casa,
estando en el patio de la misma casa daban dos golpes en el suelo con el brazo
de la muerta; y en llegando a la puerta de la casa daban otros golpes en el
umbral de la misma casa, con el mismo brazo, y hecho esto dicen que todos los
de casa se adormecían o se amortecían, que nadie podía hablar, ni moverse;
estaban todos como muertos aunque entendían y veían lo que se hacía;
9.— otros
estaban dormidos roncando, y los ladrones encendían candelas y buscaban por la
casa lo que había que comer y comían todos, muy de reposo; nadie de los de casa
los impedía ni hablaba, todos estaban atónitos y fuera de sí.
10.— En
habiendo muy bien comido y consoládose, entraban en los silleros y bodegas y
arrebañaban cuanto hallaban, mantas y otras cosas, y lo sacaban todo fuera, oro
y plata, y piedras y plumas ricas, y luego hacían de todo cargas, y se las
echaban a cuestas y se iban con ellas;
11.—y
antes de esto dicen que hacían muchas suciedades y deshonestidades en las
mujeres de aquella casa; y cuando ya se iban, luego se iban corriendo para sus
casas, con lo que llevaban hurtado;
12.—y
dicen, que si alguno de ellos se asentaba en el camino para descansar, no se
podía más levantar y quedábase allí hasta la mañana, y tomábanle con el hurto y
él descubría a los demás.
CAPÍTULO XXXII
DE LOS LLOROS Y LÁSTIMAS QUE HACÍAN Y DECÍAN
AQUELLOS A QUIEN ROBARON LOS NIGROMÁNTICOS, Y DE LAS DEMÁS CASAS DE ESTE SIGNO
1.- IDOS los ladrones, los de la casa de los
robados comienzan a volver en sí y a levantarse de donde estaban echados, y
comenzaban a mirar por casa, por los silleros y bodegas, y por las petacas y
cajas y cofres, y no hallaban nada de cuanto tenían; y hallan robado todo
cuanto tenían, oro y plata, y piedras y plumas ricas, mantas y naguas y
huipiles, y todo cuanto tenían.
2.—y
comienzan luego todos a llorar, y a dar gritos y a dar palmadas de angustia, y
las mujeres comienzan a decir a voces: quezan nel oc nen quennel oc nen, que
quiere decir "oh desventuradas de nosotras", y daban consigo tendidas
en el suelo, y dábanse de puñadas y bofetadas en la cara diciendo: ca
onitquioac, otlacemochictia, que quiere decir: "todo cuanto teníamos nos
han llevado"; y decían otras muchas lástimas, como está en la letra; de
esta manera lloraban aquellos que estaban robados.
3.—A
estos robadores también llamaban tetzotzomme, porque en tomándolos luego los
apedreaban y les tomaban todo cuanto tenían en sus casas.
4.— De
las demás casas de este signo no hay que decir más de lo que está dicho atrás:
la segunda casa de este signo se llama ome calli; la tercera ei cuetzpallin,la
cuarta nahui cóatl; la quinta macuilli miquiztli; la sexta chicuace mázatl; la
séptima chicome tochtli; la octava chicuei atl; la novena chiconahui
itzcuintli; la décima matlactli ozomatli; la undécima matlactlionce malinalli;
la duodécima matlactliomome ácatl; la decimotercera matlactliomei océlotl.
CAPÍTULO XXXIII
DEL SIGNO DECIMONOVENO QUE SE LLAMA CE
QUAUHTLI, Y DE SU ADVERSA FORTUNA. DECÍAN QUE LOS HOMBRES QUE NACÍAN EN ESTE
SIGNO ERAN VALIENTES O ESFORZADOS, ATREVIDOS, DESVERGONZADOS, DESCOMEDIDOS,
FANFARRONES, ETC; Y LAS MUJERES ERAN TAMBIÉN ATREVIDAS, DESVERGONZADAS,
DESLENGUADAS, DESHONESTAS, ETC... DECÍAN QUE EN ESTE SIGNO DESCENDÍAN A LA
TIERRA LAS DIOSAS MENORES Y EMPECÍAN A LOS NIÑOS Y NIÑAS, Y POR ESTA CAUSA SUS
MADRES Y PADRES NO LOS DEJABAN SALIR DE CASA, NI BAÑARSE EL TIEMPO QUE ESTE
SIGNO REINABA
1.- EL
SIGNO decimonoveno se llama ce quauhtli; decían que este signo no era mal
afortunado, y que en él descendían las diosas Cihuateteo a la tierra; decían
que no descendían todas sino las mozas, y aquéllas eran más empecibles y más
temerosas, y hacían mayores daños a los muchachos y muchachas y se envestían en
ellos, y les hacían hacer visajes, y por esto en este signo adornaban los
oratorios edificados a honra de estas diosas por las divisiones de las calles y
caminos, con espadañas y flores
2.—y los
que habían hecho algún voto o reverencia de ellas cubrían las imágenes de ellas
con papeles en este día, y ofrecían los papeles manchados con ulli y otros que
no cubrían sus imágenes ofrecían comida y bebida y copal blanco y menudo.
3.— Estas
comidas tomaban para sí los ministros de aquellos oratorios; después de haber
comido cada uno bebía en su casa el pulcre, a sus solas, y daban el pulcre a
los viejos y a las viejas, y visitaban unos a otros en sus casas.
4.— Decían
que los que nacían en este signo, si eran hombres, serían valientes y osados y
atrevidos, y desvergonzados, y presuntuosos y soberbios, y decidores de
palabras soberbias y afrentosas, y (que) presumirían de bien hablados y
corteses y serían jactanciosos y lisonjeros; al cabo vendrían a morir en la
guerra.
5.—Y si
era mujer la que nacía en este signo, sería deslenguada y maldiciente; su
pensamiento sería decir mal y avergonzar a todos y también sería atrevida para
apuñear y arañar las caras a otras mujeres y para remesar a todos y para rasgar
los huipiles de las otras mujeres.
CAPÍTULO XXXIV
DE LA SUPERTICIÓN QUE USABAN LOS QUE IBAN A
VISITAR (A) LA RECIÉN PARIDA, Y DE OTROS RITOS QUE SE GUARDABAN EN LA CASA DE
LA RECIÉN PARIDA
1.- AQUÍ
SE pone la ceremonia que hacían las mujeres a las recién paridas. En sabiendo
que alguna parienta había parido luego todas las vecinas, y amigas y parientas,
iban a visitarla para ver la criatura que había nacido;
2.—y
antes que entrasen en aquella casa, fregábanse las rodillas con ceniza, y
también fregaban las rodillas a sus niños, que llevaban consigo, no solamente
las rodillas mas todas las coyunturas del cuerpo; decían que con esto
remediaban las coyunturas que no se aflojasen.
3.—
También hacían otra superstición: que cuatro días arreo ardía el fuego en casa
de la recién parida, y guardaban estos cuatro días con mucha diligencia que
nadie sacase fuera el fuego, porque decían que si sacaban fuego fuera quitaban
la buena ventura a la criatura que había nacido.
CAPÍTULO XXXV
DE LAS CEREMONIAS QUE HACÍAN CUANDO
BAUTIZABAN LA CRIATURA, Y DEL CONVITE QUE HACÍAN A LOS NIÑOS CUANDO LES PONÍAN
EL NOMBRE; Y DE LA PLÁTICA QUE LOS VIEJOS HACÍAN A LA CRIATURA Y A LA MADRE
1.-
SÍGUESE la ceremonia que hacían cuando bautizaban a sus hijos y hijas. Este
bautismo se hacía cuando salía el sol, y convidaban a todos los niños para
entonces y dábanles de comer; la criatura que nacía en buen signo luego la
bautizaban, y si no había oportunidad de bautizarla luego diferíanla para la
tercera o séptima o décima casa, y esto hacían para proveerse de las cosas
necesarias para el convite de los bateos.
2.—
Llegado el día de los bateos comían y bebían los viejos y viejas, y saludaban
al niño y a la madre.
3.— Al
niño le decían: "Nieto mío, has venido al mundo donde has de padecer
muchos trabajos y fatigas, porque estas cosas hay en el mundo. Por ventura
vivirás mucho tiempo, y te lograremos y te gozaremos, porque eres imagen de tu
padre y de tu madre, eres proben y broton
de tus abuelos y antepasados, los cuales conocíamos, que vivieron en
este mundo".
4.— Dicho
esto y otras cosas semejantes, halagaban a la criatura, trayéndole la mano
sobre la cabeza en señal de amor;
5.—y
luego comenzaban a saludar a la madre, diciendo de esta manera: "Hija mía,
o señora mía, habéis sufrido trabajo en parir a vuestro hijo que es amable como
una pluma rica o piedra preciosa; hasta ahora érades uno, vos y vuestra criatura,
ahora ya sois dos distintos, cada uno ha de vivir por sí, y cada uno ha de
morir por sí, por ventura gozaremos y lograremos algún tiempo a vuestro hijo y
lo tendremos como a sartal de piedras preciosas.
6.—Esforzaos,
hija, y tened cuidado de vuestra salud; mirad, no caigáis en enfermedad por
vuestra culpa y tened cuidado de vuestro hijito, mirad que las madres mal
avisadas matan a sus hijos durmiendo, o cuando maman; si no les quitan la teta
con tiento, suélense agujerar el paladar y mueren; mirad que pues que nos le ha
dado nuestro señor no le perdamos por vuestra culpa, y no es menester fatigaros
con más palabras".
CAPÍTULO XXXVI
DEL CONVITE QUE SE HACÍA POR RAZÓN DE LOS
BATEOS, Y DE LA ORDEN DE SERVICIO Y DE LA BORRACHERA QUE ALLÍ PASABA
1.-
SÍGUESE la manera del convite que se hacía en los bateos. Llegado el día de los
bateos, juntábanse los convidados en la casa del que hacía el bateo y luego se
asentaban por su orden, porque tenían sus asientos a cada uno según su manera.
2.— Luego
comenzaban los que tenían el cargo de servir las cosas del convite, los que
habían elegido para esto; ponían luego cañas de humo con sus platos delante de
cada uno de los convidados; luego dábanles flores en las manos, y poníanles
guirnaldas en las cabezas y echábanles sartales de flores al cuello; y luego
todos los convidados comenzaban a chupar el humo de las cañas, y a oler las
flores.
3.—
Después de esto venían los servidores de la comida, y traían comida a cada uno
según su comida, y la ponían delante del que estaba sentado.
4.— Una
orden de chiquihuites con diversas maneras de pan, y pareados en los
chiquihuites otros tantos cajetes con diversas maneras de cazuela, con carne o
pescado;
5.—y
antes que comenzasen a comer los convidados la comida que les habían puesto,
tomaban un bocado de la comida y arrojábanle al suelo a honra del dios
Tlaltecutli, y luego comenzaban a comer;
6.—
habiendo comido daban las sobras a sus criados, y también los cajetes y chiquihuites.
7.— Luego
venían los que servían el cacao y ponían a cada uno una jícara de cacao, y a
cada uno le ponían su palillo, que llaman aquáuitl, y las sobras del cacao
daban a sus criados.
8.—
Después de haber ellos bien bebido y comido estábanse en sus asientos un
ratillo, reposando;
9.—y
algunos a quien no les contentaba la comida y bebida, levantábanse luego
enojados e íbanse murmurando del convite y del que los convidó, y entrábanse en
su casa enojados; y si alguno de parte del que convidó veía aquello, decíalo al
señor del convite, el cual los hacía llamar para el día siguiente y les daba de
comer y consolaba; a este día llamaban apeualo, porque en él se acababa todo el
convite.
10.—A las
mujeres, que comían en otra parte, no las daban cacao a beber sino ciertas
maneras de mazamorra, sembrado con diversas maneras de chilmolli por encima;
11.—y a
la noche los viejos y viejas juntábanse y bebíanr pulcre y emborrachábanse.
Para hacer esta borrachería ponían delante de ellos un cántaro de pulcre, y el
que servía echaba en una jícara y daba a cada uno a beber, por su orden, hasta
el cabo.
12.—A las
veces daban pulcre que llaman íztac octli; que quiere decir pulcre blanco, que
es lo que mana de los magueyes, y otras veces daban pulcre hechizo de agua y
miel, cocido con la raíz, al cual llaman ayoctli que quiere decir pulcre de
agua, lo cual tenía guardado y aparejado el señor del convite de algunos días
antes.
13.—Y el
servidor, cuando veía que no se emborrachaban, tornaba a dar a beber por la
parte contraria a la mano izquierda, comenzando de los de más abajo.
14.— En
estando borrachos, comenzaban a cantar; unos cantaban y lloraban, y otros
cantaban y
habían
placer; cada uno cantaba lo que quería y por el tono que se le antojaba;
ninguno concertaba con otro. Unos de ellos cantaban a voces y otros cantaban
bajito, como dentro de sí.
15.—
Otros no cantaban, sino parlaban y reían y decían gracias, y daban grandes
risadas cuando oían a los que decían gracias. De esta manera se hacían los
convites, cuando alguno convidaba por alguna causa.
CAPÍTULO XXXVII
DE LO QUE AHORA SE HACE EN LOS BATEOS QUE ES
CASI LO MISMO QUE ANTIGUAMENTE HACÍAN Y DEL MODO DE LOS BANQUETES QUE HACÍAN
LOS SEÑORES, PRINCIPALES Y MERCADERES, Y AHORA HACEN, Y DE LAS DEMÁS CASAS DE
ESTE SIGNO
1.-
SÍGUESE la manera del convite que ahora después de ya cristianos hacen en los
bautismos de sus hijos. De la misma manera convidan ahora para sus bautismos
que convidaban antiguamente, excepto que los señores y principales, y
mercaderes y hombres ricos, cada uno según su manera, hacían convite y
convidaban mucha gente, y ponían oficiales y servidores para que sirviesen a
los que venían convidados, para que a todos se les hiciese honra conforme a la
calidad de sus personas, así en darles flores como en darles comida, como en
darles mantas y maxtlates.
2.— Para
este propósito juntaba mucha copia de comida, y mantas y maxtlates, y flores y
cañas de humo, para que todos sus convidados tuviesen copiosamente todo lo
necesario, y no recibiese afrenta ni vergüenza el señor del convite, sino que
recibiese gloria de la orden y de la abundancia de todas las cosas que se
habían de dar.
3.—Y
sabiendo esto los convidados estaban con esperanza que no les faltaría nada de
las cosas del convite, y también deseaban que no hubiese falta, porque el que
convidaba no cayese en alguna afrenta, ni nadie con razón se pudiese quejar de
él, ni del convite, ni murmurar.
4.—
Llegado el día del convite todos los servidores y oficiales del convite andaban
con gran solicitud, aparejando las cosas necesarias y poniendo espadañas y
flores en los patios y caminos, y barriendo y allanando los patios y caminos de
la casa donde se hacía el convite.
5.— Unos
traían agua, otros barrían, otros regaban, otros echaban arena, otros colgaban
espadañas donde se había de hacer el areito; otros entendían en pelar gallinas,
otros en matar perros y chamuscarlos, otros en asar gallinas, otros en
cocerlas, otros metían los perfumes en las cañas.
6.— Las
mujeres, viejas y mozas, entendían en hacer tamales de diversas maneras; unos
tamales se hacían con harina de frijoles, otros con carne; unas de ellas
lavaban el maíz cocido, otras quitaban la coronilla del maíz, que es áspera,
porque el pan fuese más delicado; otras traían agua, otras quebrantaban cacao,
otras le molían, otras mezclaban el maíz cocido con el cacao, otras hacían
potajes.
7.—Y en
amaneciendo ponían petates por todas partes, y asentaderos, y echaban heno
entretejiendo la orilla, que parecían mantas de heno; todas las cosas se ponían
en orden como era menester, sin que el señor entendiese en nada,
8.— Todas
estas cosas hacían los servidores y oficiales, aquellos que dan las cañas de
humo y las flores, y la comida; y aquéllos hacen el cacao y lo levantan al
aire, y dan a los que han de beber; y también hay personas diputadas para el
servicio particular de los convidados.
9.— Esto
acontece entre los señores y principales, y mercaderes, y hombres ricos; pero
la gente baja y pobre hace sus convites como pobres y rústicos, que tienen poco
y saben poco, y dan flores de poco valor y dan cañas de humo que ya han servido
otra vez.
10.— Las
demás casas de este signo tienen la fortuna conforme a los lugares de sus
números. La segunda casa se llama ome cozcaquauhtli; la tercera ei ollin; la
cuarta nahui técpatl; la quinta macuilli quiáhuitl; la sexta chicuace xóchitl;
la séptima chicome cipactli; la octava chicuei ehécatl; la novena chiconahui
calli; la décima matlactli cuetzpallin; la undécima matlactlionce cóatl; la
duodécima matlactliomome miquiztli; la decimotercia matlactliomei mázatl.
CAPÍTULO XXXVIII
DE SIGNO VIGÉSIMO Y ÚLTIMO, LLAMADO CE
TOCHTLI. DECÍAN QUE LOS QUE NACÍAN EN ESTE SIGNO ERAN GRANJEROS, TRABAJADORES,
VIVIDORES, RICOS Y GUARDOSOS
1.- SIGNO
vigésimo se llama ce tochtli (y) es el último de todos; decían que este signo
era bien afortunado; los que en él nacían eran prósperos y ricos y abundantes
de todos los mantenimientos, y esto por ser grandes trabajadores, y grandes
granjeros y grandes aprovechadores del tiempo, y que miran a las cosas de
adelante y son grandes atesoradores para sus hijos, y son circunspectos en
guardar su honra y hacienda;
2.—y si
era labrador el que en este signo nacía era muy diligente en labrar la tierra y
en sembrar todas las maneras de semillas, y en labrarlas, y en regarlas, y así
abundantemente cogía de todas maneras de legumbre y henchía su casa de todas
maneras de maíz, y colgaba por todos los maderos de su casa sartales y manadas
de mazorcas de maíz; todas las cosas aprovechaba, las hojas de maíz y las
cañas, y las camisas de las mazorcas, y los redrojos del maíz, y con estos
trabajos y diligencias se enriquecía.
CAPÍTULO XXXIX
QUE HABLA GENERALMENTE DE TODOS LOS SIGNOS 4
1.-Aquí
brevemente se dice de todo lo susodicho, de las calidades, y de condiciones de
todos los signos de cada día; cuáles son bien afortunados y cuáles son
infelices, ya se ha dicho largamente atrás, y se ha replicado muchas veces que
todos los signos hacen y cuentan cada día, los cuales se andan mudando de unos
lugares a otros de sus números, y son todos los mismos; que cada uno de
aquéllos tiene principio cada vez, llevando tras sí a los otros, alguna vez es
bien afortunado, y alguna vez es mal aventurado y alguna vez es indiferente,
conforme a sus números; ya esto está dicho.
2.— Que
los que nacían en buenos signos luego se bautizaban, y los que nacían en
infelices signos, no se bautizaban luego mas diferíanlos para mejorar y
remediar su fortuna.
3.— Por
esto los viejos caducos y necios, que eran prácticos en este arte, buscaban el
signo que era mejor.
4.— Por
tanto, aquí decimos sumariamente lo que resta de decir y hacer mención de todo
lo susodicho, por no dar hastío a los lectores con palabras demasiadas y
superfluas, y más porque en esto no estamos estimados por importunos, de tornar
a decir lo que está ya dicho, porque poniendo comparación que así como si fuese
comida muy sabrosa, no más ni menos la plática o razonamiento pierde su sabor
cuando se repite muchas veces una cosa, y en esto ya se dijo todo, muy delicada
y suavemente; así lo que era blando y caliente, y sabroso, y suave, y gracioso,
y donoso.
5.—También
está ya dicho que así como si fuese el pan duro, y frío y áspero, o así como el
pan hecho de maíz cocido no bien molido ni bien lavado que hiede a la cal, así
es la plática que es molesta a los oyentes; o así como si fuese tamal muy
caliente, el cual cuando se come quema el paladar, y echa de sí humo, porque es
demasiado caliente.
6.—
Otrosí: está ya dicho que así como si fuese el tamal frío y mohoso y podrido,
así la plática desabrida ofende al oído.
7.—Por lo
cual brevemente concluimos con pocas palabras lo que se dijo ya arriba, porque
no es razón tornar a decir y replicar lo que está ya platicado.
8.—Es
como una pared que se hace y edifica con los materiales muy bastantes, poco a
poco. Así la plática se hizo y a poco a poco. Unas pláticas están muy bien
cumplidas y juntadas y puestas hasta el cabo, así como si fuese la pared cuando
se labra bien dentro de la pared, y dentro de las piedras grandes que se ponen
afuera se le meten con mucha diligencia piedras chicas y menudas, con piedras
más pequeñas, y con barro bastante; así esta plática, y otras pláticas están
abreviadas y tajadas o cortadas, como parece en lo susodicho.
4
Bustamante suprimió este capítulo en su edición, por considerarlo inútil. Y el
mismo criterio siguió Jourdanet en su traducción francesa.
CAPÍTULO XL
DE LAS RESTANTES CASAS DE ESTE SIGNO Y DE LA
TABLA Y NÚMEROS DE TODOS LOS SIGNOS
1.-AL
PRESENTE con este signo llamado ce tochtli; se acaba la obra con las casas de
este signo que se siguen, porque ya no hay que decir más de este signo postrero
y último, para concluir esto, sino poca cosa que resta que decir; y si algo
después se ofreciere, y saliere a la luz que ahora se esconde y se oculta, los
lectores han de conjeturarlo de lo que está dicho.
2.—Y las
demás casas de este signo aquí juntamente ponemos y ordenamos como si fuese un
sartal de piedras preciosas, y dejamos de decir más de la calidad y condición
de ellas, porque ya se dijo arriba largamente y con esto concluímoslo así, como
si fuésemos corriendo, para acabar esta obra.
3.— La
segunda casa de este signo se llama ome atl; la tercera, ei itzcuintli; la
cuarta, nahui ozomatli; la quinta, macuilli malinalli; la sexta, chicuace
ácatl; la séptima, chicome océlotl; la octava, chicuei quauhtli; la novena,
chiconahui cozcaquauhtli; la décima, matlactli ollin; la undécima,
matlactlionce técpatl; la duodécima, matlactliomome quiáhuitl; la
decimotercera, matlactliomei xóchitl.


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