© Libro No. 640. El Golpe Fascista Contra Venezuela. Chávez
Frías, Hugo. Colección E.O. Marzo 8 de 2014.
Título original: © El Golpe Fascista Contra
Venezuela. Hugo Chávez Frías. TRANSCRIPCIÓN. Departamento de Versiones Taquigráficas. EDICIÓN: Pedro
Álvarez Tabío. REALIZACIÓN EDITORIAL: María del Carmen Remigio. DISEÑO: Emilio
Lamí. IMPRESIÓN: Imprenta Alejo Carpentier
Versión Original: © El Golpe Fascista Contra Venezuela. Hugo Chávez
Frías. TRANSCRIPCIÓN. Departamento de Versiones Taquigráficas. EDICIÓN: Pedro
Álvarez Tabío. REALIZACIÓN EDITORIAL: María del Carmen Remigio. DISEÑO: Emilio
Lamí. IMPRESIÓN: Imprenta Alejo Carpentier
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©
Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina
Miranda
BIOGRAFIA:
Hugo Rafael Chávez Frías (Sabaneta,
Barinas, Venezuela, 28 de julio de 1954 - Caracas, Venezuela, 5 de marzo de
2013) fue un militar y político venezolano, presidente de la República
Bolivariana de Venezuela, desde el 2 de febrero de 1999. Ingresó al Ejército
Nacional de Venezuela en 1971, desarrollando un cierto interés por la política.
Fue co-fundador en 1982 del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR200),
en medio de la crisis económica y social que conllevó al llamado `Caracazo` en
1989.
En 1992, Chávez, junto con otros militares del MBR200, intenta un golpe de
Estado contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez, obteniendo un rotundo
fracaso, a raíz del cual fue encarcelado. Su reclusión duró dos años, hasta ser
indultado por el entonces presidente, Rafael Caldera.
Chávez se postuló a los comicios presidenciales de 1998 con el apoyo del
Movimiento Quinta República (MVR) y, tras obtener la victoria, se convirtió en
el cuadragésimo segundo presidente de Venezuela, intentando consolidar, desde
entonces, la llamada Revolución Bolivariana, basada en su proyecto socialismo
del siglo XXI. Escritores como Nikolas Kozloff han denominado a Chávez un
`fenómeno político`, un mandatario que mantuvo excelentes relaciones con países
latinoamericanos, pero que rechazó siempre el imperialismo y la supremacía
estadounidenses.
El 5 de marzo de 2013, a las 17:20 hora de Venezuela, el vicepresidente de la
República, Nicolás Maduro, anunció en `Cadena Nacional` el fallecimiento de
Hugo Chávez, ocurrido a las 16:25 del mismo día en el Hospital Militar de
Caracas. En un comunicado de prensa oficial del jefe de la guardia
presidencial, general José Ornella, emitido dos días después del óbito, se dijo
que el deceso fue a consecuencia de un infarto fulminante, durante una ardua
batalla de casi dos años contra el cáncer, no especificado, que padecía.
(27081)
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El Golpe
Fascista Contra Venezuela
Hugo Chávez Frías
Presidente de la República
Bolivariana de Venezuela
“Aquí
Está En Juego La Vida De La Patria”

Discursos e intervenciones
Diciembre de 2002 - enero de 2003
Segunda
edición ampliada
Ediciones Plaza
La Habana, 2003
Primera edición: Enero de
2003
Segunda edición ampliada:
Enero de 2003
Esta segunda edición ha sido
traducida al inglés, francés, portugués, italiano, alemán, ruso y árabe.
Ediciones Plaza, calle 17
número 552, esquina a D, Vedado, La Habana, Cuba / tel:55-1858 / fax:57-4578 /
e-mail: palvarez@enet.cu
CONTENIDO
|
Una
batalla por Venezuela y por la esperanza |
|
Discurso en el acto de homenaje a
los trabajadores de PDVSA y marinos mercantes,
Carenero, estado de Miranda, 27 de
diciembre de 2002 |
|
Alocución con motivo del
asesinato de dos simpatizantes del Gobierno, 5 de
enero de 2003 |
|
Comparecencia desde la Unidad
Escolar “Gustavo Machado”, en Catia La Mar, 7 de enero de 2003 |
|
Discurso en San Carlos, estado de
Cojedes, 10 de enero de 2003 |
|
Discurso en el acto de
constitución del Frente Nacional en defensa del Derecho a
la Educación, en el Poliedro de Caracas, 11 de
enero de 2003 |
|
Discurso en el acto de entrega de
títulos de tierras urbanas en La Vega, Caracas, 11 de enero de 2003 |
Fragmento sobre Cuba de la
comparecencia en el programa “Aló Presidente”, 12 de
enero de 2003 |
|
Discurso en la entrega de la
Presidencia del Grupo de los 77, Nueva York, 16 de enero de 2003 |
|
Presentación del Mensaje Anual
del Presidente a la Asamblea Nacional, Caracas, 17 de enero de 2003 |
|
Alocución por la radio y la
televisión venezolanas, 22 de enero de 2003 |
|
Discurso en la manifestación
popular en Caracas, 23 de enero de 2003 |
|
Conferencia de prensa en Porto
Alegre, Brasil, 25 de enero de 2003 |
|
Discurso en el encuentro de
solidaridad con la Revolución Bolivariana efectuado
en el marco del Foro Social Mundial, Porto
Alegre, Brasil, 26 de enero de 2003 |
|
Apéndice: Declaración del Ministerio de
Relaciones Exteriores de Cuba, 9 de enero de 2003 |
Presentación
UNA BATALLA
POR VENEZUELA Y POR LA ESPERANZA
En Venezuela se libra hoy una batalla del pasado frente al
futuro y la esperanza, de los privilegiados de siempre frente a los eternos
excluidos, de la ignominia frente a la dignidad; una batalla por los derechos
de los pueblos de Nuestra América.
Aliados, en pérfida coalición golpista, la petrocracia
oligárquica, los grandes empresarios, los dueños de la televisoras privadas y
otros medios de comunicación, los burócratas del sindicalismo “amarillo” y
corrupto, jefes militares traidores y representantes del pasado político
venezolano, pretenden asaltar el poder por cualquier medio, derrocar el
gobierno legítimamente electo del Presidente Hugo Chávez y frustrar los sueños
de justicia social de la gran mayoría del pueblo venezolano, que vio a aquellas
mismas clases esquilmar al país por más de cuarenta años.
Los que desde el 2 de diciembre del 2002 han pretendido
paralizar a Venezuela y doblegar a Chávez, son
los mismos
que ejecutaron el golpe fascista sangriento del 11 de abril del pasado año;
quienes, en las pocas horas que detentaron el poder, disolvieron la Asamblea
Nacional y todos los poderes públicos, allanaron casas y vejaron a
personalidades políticas y sociales del proceso bolivariano, desataron un
terrorismo mediático inaudito y pretendieron borrar de un tirón las leyes
justicieras adoptadas por el gobierno bolivariano.
El pueblo desbarató el golpe en menos de 72 horas, lanzándose a
las calles en defensa de su líder y de sus ideas, junto a jefes militares,
jóvenes valientes y patriotas. En la madrugada del 14 de abril, Chávez volvió
al Palacio de Miraflores en medio de la euforia popular, y el efímero
presidente golpista, Pedro Carmona (“el Breve”) salió por la puerta trasera en
apresurada estampida hacia el estercolero de la historia.
En generoso y noble gesto hacia sus propios adversarios, el
Presidente Chávez no llamó entonces a la venganza contra los golpistas, sino
que pidió a todas las fuerzas políticas y sociales de Venezuela terminar los enfrentamientos estériles y
trabajar por el bien del pueblo y la nación. Pero las fuerzas que fueron dueñas
del país y lo saquearon sin compasión, no resignadas a perder el poder
político, continuaron conspirando después de abril.
Los golpistas creyeron que en diciembre estaban creadas las
oportunidades para asestar su golpe mortal al proceso bolivariano. Los apuraba
la entrada en vigor, en los inicios del 2003, de importantes leyes como la de
hidrocarburos, que reformaría la estructura casi privada de PDVSA y la
profundización de los pasos establecidos en la Ley de Tierras, que beneficia a
cientos de miles de campesinos.
Bajo el manto de un llamado a un “paro cívico nacional”, los
golpistas apostaron esta vez a paralizar el corazón económico del país. El
ataque a PDVSA fue brutal. Los gerentes golpistas del petróleo, privilegiados
que ganan sueldos astronómicos bajo el hasta ahora sagrado nombre de la
“meritocracia”, conminaron a los trabajadores a sumarse al paro, sabotearon los
mandos de las refinerías y los centros de distribución y destruyeron
equipamientos vitales de la industria. Oficiales de la marina mercante, presionados
o amenazados por los golpistas, fondearon sus buques tanques cargados de
combustible, para impedir el envío de petróleo hacia el exterior o surtir a los
centros de distribución internos.
El objetivo era reducir a cero la producción petrolera
venezolana de casi 3 millones de barriles diarios (por cuya venta el Estado
sólo recibía el 20 por ciento de las ganancias, pues el resto se utilizaba en
fantasmagóricos “gastos operacionales”), paralizar todas las refinerías,
provocar la asfixia económica del gobierno. Pero sus cálculos y estrategias
fallaron y el gobierno, con la ayuda de gerentes patriotas, técnicos con
experiencia, trabajadores, jubilados, ex empleados de PDVSA injustamente despedidos
por la “meritocracia” y representantes del Ejército, están haciendo funcionar
paulatinamente la industria petrolera.
Los gerentes golpistas y sus seguidores fueron despedidos; con
el apoyo de marineros leales, el Ejército y la Marina se recuperaron la mayoría
de los buques cisternas petroleros y se ha reactivado en parte la exportación
de combustibles; PDVSA fue reestructurada y se ha comenzado un proceso de
renacionalización del principal activo económico de Venezuela.
Desesperados por el fracaso del sabotaje petrolero, los
golpistas han tratado de sumar otras medidas para lograr sus propósitos: han
realizado manifestaciones con mayoría de participantes de las clases altas y
elementos de las capas medias buscando provocar la violencia en el país;
han pretendido convocar a un ilegal
referéndum consultivo para forzar la renuncia del Presidente; intentaron cerrar
los bancos, con la reducción del horario de trabajo y el paro de los mismos;
han llamado a la desobediencia tributaria, al no pago de agua, electricidad y
gas; y tratan de sabotear el inicio del año escolar, batalla en la que también
están llamados a la derrota.
Centro del complot golpista han sido las televisoras privadas y
otros medios de comunicación, cuyos dueños, como Gustavo Cisneros, Marcel
Granier y Alberto Federico Ravel, otrora manejadores de gobiernos en la
Venezuela pretérita, atacan durante las 24 horas al gobierno de Chávez, llaman
constantemente a la desobediencia, difunden groseras mentiras sobre la
situación interna y sobre las relaciones entre Venezuela y Cuba y divulgan a
diestra y siniestra los llamados de los líderes del golpismo, e imparten las
instrucciones desde ellos. Es un terrorismo mediático sin paralelo en la
historia.
Lo que pretenden los golpistas es quitarle el poder al pueblo.
Lo que pretenden es restaurar el pasado de exclusión social y derechos
conculcados. Lo que intentan es echar atrás la obra social, que en medio de tan
complejas circunstancias, ha venido levantando el proceso bolivariano: las 150
mil viviendas para el pueblo construidas en los dos últimos años, las 15 mil
viviendas entregadas a los damnificados de la catástrofe del Estado de Vargas,
las 3 mil escuelas bolivarianas en las que un millón de niños recibe una
enseñanza de calidad y una comida adecuada, los presupuestos triplicados para
las universidades, el incrementos de salarios a maestros y profesores, la
entrega gratuita de tratamiento a enfermos del SIDA, los más de 3 mil
venezolanos que han sido tratados y curados gratuitamente en Cuba, los
acueductos construídos que han dotado de agua potable por primera vez en su
vida a dos millones de venezolanos, los beneficios recibidos por miles de
productores del campo, la decisión de no privatizar las industrias eléctricas,
del aluminio, del agua y del petróleo que pretendieron hacer los neoliberales
de ayer y pretenden hacer hoy los golpistas.
Por eso el pueblo bolivariano está en las calles, defendiendo
sus sueños y esperanzas. Al frente de la batalla, con honor, valentía y sentido
del deber patrio, está el Presidente Hugo Chávez, dispuesto a no entregar al
golpismo fascista el poder que le dio su pueblo. Su verbo filoso y combativo
moviliza a las fuerzas bolivarianas al combate y es una denuncia contundente de
lo que las fuerzas de la reacción interna y sus aliados en el exterior han
querido hacer en Venezuela.
Este libro, recoge varios discursos y comparecencias del
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, durante
diciembre del 2002 y enero del 2003. En esta segunda edición se han añadido
cuatro nuevos textos, entre ellos el discurso en la gigantesca manifestación
popular que tomó por asalto las calles de Caracas el 23 de enero y la
intervención ante el Foro Social Mundial de Porto Alegre, cuyas decenas de
miles de participantes dieron irrestricto y entusiasta apoyo a la lucha
patriota del pueblo venezolano.
Los discursos y comparecencias recogidas en este libro son
testimonio insuperable de la lucha que hoy se libra en Venezuela por su pueblo,
por los ideales de Bolívar y porque una América mejor sea posible y la verdad
se conozca.
Ediciones
Plaza
La
Habana, 27 de enero del 2003
DISCURSO EN EL ACTO DE HOMENAJE A LOS TRABAJADORES DE PDVSA Y
MARINOS MERCANTES
Carenero,
estado de Miranda, 27 de diciembre del 2002
Señores ministros,
ministras;
Ciudadano gerente
de la planta de Carenero;
Trabajadores;
Ciudadanos
generales;
Oficiales
superiores;
Oficiales
subalternos;
Suboficiales;
Tropas;
Amigos y amigas;
Trabajadores;
Oficiales de
Marina Mercante;
Representantes de
los medios de comunicación;
Amigas y amigos
todos:
Hace apenas unas
horas estuvimos aquí, en este mismo patio, trasmitiendo el programa “Aló
Presidente”, que ha llegado al mundo entero. Fue visto y oído desde aquí; todo
lo que aquí hicimos y dijimos, desde Norteamérica hasta el Cono Sur y en países
de Europa recibieron el mensaje desde Carenero el día domingo en la tarde.
Quisimos venir de
nuevo aquí para hacer un reconocimiento especial. Por eso estamos aquí hoy, una
vez más; por eso hemos hecho presencia aquí, en cuerpo y alma, para imponer
este conjunto de condecoraciones, de las más altas que se imponen en la
república, la Orden del Libertador y la Orden “Francisco de Miranda” a un grupo
de patriotas, civiles y militares, quienes hoy están dando ejemplo a Venezuela
y al mundo; ejemplo de muchas cosas, ejemplo de lo que debe ser un hijo de
Bolívar, como tú decías, hermano.
¿Que un grupo de
conspiradores, llámense como se llamen, que una organización desestabilizadora,
que un plan desestabilizador va a quebrar a Venezuela? ¡Jamás! ¡A Venezuela no
la quiebra nadie! (Aplausos y
exclamaciones.) Primero, porque esta es la cuna de la libertad.
Este Caribe, estas
montañas, aquellos valles y aquellos llanos son testigos mudos de la epopeya
que aquí se libró hace apenas 200 años, cuando teníamos un imperio aquí, un
imperio que nos invadió hace 500 años, un imperio que clavó sus garras en la
garganta de Venezuela, un imperio que nos dominó durante 300 largos años. Pero
desde estas mismas aguas, montañas, tierras y montes, surgió aquel pueblo
heroico; aquel pueblo heroico que derrotó al imperio español desde aquí mismo,
desde el Caribe, hasta las altas montañas de Bolivia y más allá.
Medio mundo de
libertad, medio mundo americano vio pasar al pueblo venezolano y a sus soldados
sembrando la semilla de la grandeza, de la epopeya, del heroísmo. Eso no debe
olvidarlo nadie, porque el pueblo venezolano y los soldados, como parte de ese
pueblo que somos, estamos hechos de ese barro, estamos hechos de esa historia.
Ninguna fuerza
interna o externa, por más poderosa que ella crea ser o sea, podrá quebrar a
Venezuela, podrá detener a este pueblo que está dispuesto a ser libre una vez
más. Por eso lo que aquí en Carenero ha ocurrido en estas últimas semanas es
solo un reflejo de lo que en Venezuela toda ha estado ocurriendo.
Un grupo de
conspiradores, desde hace casi un mes ya, quiso robarnos el mes de diciembre,
quiso quitarnos la Navidad, quiso apuñalar el corazón de su propia madre,
porque son venezolanos también y Venezuela es la madre de todos; es la madre,
es la patria. Han querido apuñalar el corazón de Venezuela; pero nos pusimos de
pie, hombres y mujeres, civiles y militares, trabajadores, y aquí estamos,
¡hemos salvado a la patria de la puñalada traicionera! (Aplausos y exclamaciones.) Hemos salvado a la patria de la puñalada
traicionera que le lanzaron de manera premeditada, y hoy es grato recibir el
reporte de toda Venezuela allá, en el puesto de mando, en el Palacio de
Miraflores, y ver cómo venimos saliendo de la situación crítica en la que el
país cayó del petróleo, la producción petrolera, la refinación, la gasolina, el
gas, los alimentos. La vida social y la vida económica del país ha sido
amenazada, pero hemos sobrepasado la situación más crítica y ahora estamos en
franca mejoría.
Debo decirle desde
aquí, desde Carenero, a Venezuela, que cuente, todo el pueblo venezolano, con
este gobierno revolucionario, con sus trabajadores, con sus soldados, con sus
hombres y sus mujeres, con nuestro amor, con nuestro sentido y sentimiento cristianos,
porque Dios también está con nosotros, pero por supuesto que está con nosotros
porque estamos luchando por la justicia, por la paz, por la igualdad y por la
equidad en un mundo de desiguales como el que vivimos.
Hoy estamos en
franca mejoría. Debo decirles que desde el día de ayer hemos comenzado a
reabrir pozos petroleros que estaban paralizados, y la producción petrolera se
ha incrementado entre ayer y hoy en un porcentaje bastante importante, y los
barcos que estaban paralizados y estaban bloqueando prácticamente casi todos
los puertos del país, han comenzado a moverse ahora con tripulaciones
patriotas, de marinos mercantes venezolanos (aplausos
y exclamaciones), apoyados por la Marina de Guerra, apoyados por el pueblo.
Y aquí, precisamente, en Carenero, tenemos el buque que los conspiradores
habían convertido en su insignia desestabilizadora y habían ellos asegurado que
ese buque nadie podría moverlo. Bueno, les hemos demostrado que el buque
podemos moverlo, ¡y mire que se ha movido el “Pilín León”! (Aplausos y exclamaciones.) ¡Mire que se ha movido el “Pilín León”!
Desde que
comenzamos a moverlo, hace apenas cuatro o cinco días, después que lo tuvieron
paralizado más de dos semanas, el buque descargó 44 millones de litros de
gasolina allá en Bajo Grande. Terminó de descargar sin novedad. Habían dicho:
“¡No!, que va a explotar, porque los que están ahí no saben lo que están
haciendo.” ¿Cómo que no saben? Son expertos trabajadores de agua y de tierra,
pues descargaron toda la gasolina. Salieron del puerto, levaron ancla y se
fueron al estado Falcón, allá en Punta Cardón, llenaron el barco de gasolina
otra vez, y aquí está, descargando gasolina ahora para Caracas, para Miranda,
para Carenero y para toda esta región del centro del país (aplausos); y mañana termina de descargar esa gasolina y va a
buscar más gasolina, para seguir devolviéndoles la normalidad a los
venezolanos. Estoy seguro de que dentro de pocos días, semanas, desaparecerán
las largas colas que todavía están afectando a muchísimos venezolanos, haciendo
perder un tiempo precioso a familias enteras, a trabajadores enteros (le dicen algo y aplauden).
Lo mismo hay que
decir del gas. Ha llegado un buque aquí y ha descargado una carga importante de
gas —¿cómo es que se llama el buque que estuvo aquí? (Le dicen que “Victory”.)—; el “Victory” ya descargó 35.000
barriles de gas licuado y ya están bombeando, vamos a empezar a bombear. Así
que, hombres y mujeres, familias de Miranda, de Caracas y de todo el centro del
país, ya tenemos el gas aquí y pronto estos hombres patriotas van a empezar a
bombearlo para que llegue a tiempo a la bombonita, a la bombona, a la cocina, a
la vivienda, para la comida, para la tranquilidad. (Aplausos) (Le dicen algo del público.) Yo sé que tú cocinas con
leña, está bien, yo también cocino con leña; pero de todos modos esta es una
tremenda noticia: estamos restableciendo el suministro de combustible,
gasolina, gas oil, gas.
Esto que esta
gente hizo, y ellos, además, se vanaglorian, como si estuvieran haciendo una
gracia, atentaron contra la tranquilidad de los venezolanos, contra la paz de
los venezolanos, ha sido un acto criminal, de traición a la patria, el que han
adelantado estos conspiradores que están siendo derrotados una vez más y que
serán derrotados definitivamente (aplausos).
Ahora nosotros
vamos a dirigirnos, inmediatamente, a bordo del “Pilín León”, porque allá en el
buque voy a condecorar a toda su tripulación, empezando por el capitán del
buque y toda su tripulación de patriotas, que han movido, han equipado y van a
seguir moviendo el barco para atender las necesidades del pueblo venezolano.
Vamos a hacerles un reconocimiento especial, así como a todos ustedes,
oficiales, suboficiales, tropas, gerentes, trabajadores y técnicos, marinos de
la Marina Mercante que hoy han recibido estas condecoraciones de la Orden del
Libertador y la Orden “Francisco de Miranda”.
Debo decir que
estas son las más altas condecoraciones que a venezolano alguno se le puede
imponer (aplausos), y he decidido
hacerlo de esta manera porque lo que ustedes han hecho, trabajadores y
soldados, lo merece. Ustedes están haciendo patria. Así como Miranda, así como
Bolívar, junto al pueblo venezolano, hace 200 años, libertaron a Venezuela y a
medio continente del yugo español, ahora, ustedes, todos juntos, estamos
libertando al pueblo venezolano. Es una nueva libertad, es una nueva gesta de
independencia.
Estamos entrando
en una nueva etapa, estamos luchando por nuestra independencia ya no política,
la independencia económica, para liberarnos de las cadenas de la pobreza (aplausos). Y precisamente el petróleo
venezolano es una de las riquezas fundamentales que nos va a permitir,
manejando, ahora sí, el petróleo y PDVSA como debe ser manejado, y
distribuyendo de manera equitativa el ingreso petrolero nacional, que es una de
las armas más poderosas que tenemos para derrotar en los próximos años, de
manera definitiva, el hambre, el atraso, la miseria y la pobreza, y darle a
Venezuela una libertad plena: libertad política, libertad económica e igualdad
social (aplausos y exclamaciones),
porque vivimos en un mundo donde hay mucha desigualdad, y solo a través de una
administración adecuada de los recursos del país podremos ir derrotando esos
altos niveles de desigualdad.
Por eso, hijos de
Bolívar como somos, y tomo tus palabras, hermano, a la altura de Bolívar
estamos, a la altura de los nuevos libertadores de Venezuela.
Felicitaciones,
pues, a todos y a todas, ¡y adelante, cada día más unidos, cada día más firmes,
en la nueva libertad de la patria de Simón Bolívar!
Un abrazo a todos,
muchachas y muchachos (aplausos y
exclamaciones).
ALOCUCIÓN CON MOTIVO DEL ASESINATO DE DOS SIMPATIZANTES DEL
GOBIERNO
Caracas, 5
de enero de 2003
Embargada mi alma
por un profundo pesar, por una profunda indignación como venezolano, me dirijo
a todos ustedes; pero antes de comenzar a hacer algunas reflexiones y a
trasmitirles este, mi mensaje, a todos ustedes, voy a citar una frase de
Bolívar, el Padre Libertador: “Yo siento que la energía de mi alma se eleva, se
ensancha, y se iguala siempre a la magnitud de los peligros. Mi médico me ha
dicho que mi alma necesita alimentarse de peligros para conservar mi juicio, de
manera que, al crearme Dios, permitió esta tempestuosa revolución, para que yo
pudiera vivir ocupado en mi destino especial.”
Eso lo escribió,
en alguna ocasión, Simón Bolívar; y hoy lo repito interpretando el sentimiento
del pueblo venezolano. Estas imágenes que hemos visto, llenas de tempestades,
deben elevar nuestra alma para afrontar los peligros que corre la república,
los peligros y las amenazas que se ciernen sobre la patria.
Hemos comenzado el
año, lamentablemente, con estos hechos; por eso me dirijo esta noche, del
domingo 5 de enero, a las venezolanas y venezolanos de bien, a los que sienten
a la patria latiéndole en cada esperanza, en cada sueño, para expresar el
profundo dolor, la tristeza honda, la indignación que sentimos cada vez que un
venezolano muere en manos de la violencia, como saldo de cálculos arteros, como
si las vidas de nuestros hombres y mujeres pudieran medirse en términos de
objetivos políticos, en términos de reparticiones bajas de instancias de poder.
Estoy seguro de
que todos los venezolanos me acompañan en esta negativa rotunda: No pueden
seguir muriendo venezolanos impunemente, eso no puede continuar.
¿Cuántos hogares
más de venezolanos habrán de enlutarse hasta que los criminales cesen en su
empeño de destruir el país? ¿Cuánto llanto más? ¿Cuánta sangre más? Nosotros no
somos gente de venganza, al contrario, nuestros actos denotan nuestra profunda
intención de perdón, de perdón para quienes se hayan equivocado en sus
acciones.
No abrigo odios en
mi corazón, no abrigo sino esperanza en que haya rectificación, perdón para
quienes se hayan equivocado; pero una cosa también debo decir, estamos
obligados a hacer justicia, el país lo exige, la patria lo reclama, el llanto
de los deudos de estos jóvenes asesinados es un llamado perentorio a la
justicia. La palabra adolorida del padre, de la madre, de los familiares, es un
clamor de justicia, es un llamado a la dignidad.
A los asesinos de
Jairo Gregorio Morán, de 33 años, y Oscar Gómez, de 24 años, los encontraremos
donde se encuentren; daremos con los criminales así se refugien debajo de las
piedras, o así intenten escabullirse en el humo del dinero de quienes los protegen,
de quienes han intentado acabar con nuestro país, de los conspiradores que
intentan estrangular a la nación, por vía del sabotaje a la industria
petrolera. Son los mismos que han intentado cuatro golpes de Estado, los que
han visto detenido el usufructo de groseros intereses y prebendas, los que
siempre se mantuvieron al margen de las leyes y quisieran seguir haciendo con
Venezuela lo que les venga en gana.
Apréndalo de una
vez, no van a poder; no van a poder destruir el orden instituido, no van a
poder agredir a la república y, sobre todo, muy por sobre todo, no lograrán
extinguir el sueño de este pueblo, que está defendiendo este proceso con su
alma y con su risa, pero también con firmeza y desprendimiento, e incluso con
su propia vida.
Como un homenaje a
estos venezolanos asesinados, como un homenaje a los venezolanos muertos, por
manos de violentos y fascistas, venezolanos como Fabricio Ojeda, asesinado en
su celda por elementos de los aparatos de seguridad de Rómulo Betancourt; como Alberto
Lobera, que fue arrojado al mar cargado de cadenas y nos fue devuelto por los
peces para denunciar su asesinato, por quienes creían que así podrían acabar
con su idea libertaria; o los venezolanos, sean del signo que fueran,
asesinados, en la zona sur del lago de Maracaibo, por sicarios, por el solo
delito de defender los contenidos de la Ley de tierras; o los venezolanos
emboscados el 11 de abril; a los asesinados el 12 de noviembre en la plaza
Bolívar, de Caracas, en hechos donde presuntamente estuvieron involucrados
agentes de la Policía Metropolitana; o los hombres y mujeres asesinados el 6 de
diciembre.
Quisiera compartir
con ustedes algunos versos del poeta chileno, Vicente Huidobro, en su poema Voz de esperanza: El hombre es paciente
pero no tanto como el tiempo/ contemplado desde la orilla de la noche./ El
hombre es sufrido, sus músculos labrados a golpe de milenios;/ pero la tierra
es suave y le comprende y le ama./ De tantos siglos, hasta tanto el hombre es
afable/ la tierra le ama y pide un modo de armonía/ y quiere una forma de
fraterna dulzura/ no quiere estar cubierta de tragedias, ni rodar bajo crímenes
entre fiebres sangrientas./ La tierra le ama, que sea siempre así/ quiere su
luz de flor meditativa/ quiere su dicha como un canto necesario a la marcha/
que caigan entonces los que destruyen la desgracia/ los que cierran el
horizonte/ los que impiden el canto/ que se entierren al fondo de su noche/ que
caigan, sí, que caigan/ y vamos descargando los muertos al borde del planeta.
Un gran poeta
chileno, Vicente Huidobro.
A nombre de los
caídos, no importa su signo, no importa dónde, no importa cuándo, poemas del
alma para pedir a Dios que cesen estos hechos de violencia y que seamos
capaces, como pueblo y como sociedad, de razonar, de darnos la mano y de
avanzar por los caminos de la justicia, que es el camino de la paz, el único
camino de la paz.
En las calles de
nuestras ciudades, de nuestros pueblos; en todas las instancias de la vida
nacional que no están comprometidas con el sabotaje terrorista, que no están
comprometidas con el golpismo, el clamor es unánime: Que haya paz, que quien
infrinja la ley sea castigado, que la impunidad no campee generando más
innecesaria violencia. Eso piden los ciudadanos, eso piden los familiares de
Jairo Gregorio Morán y de Oscar Gómez, eso piden sus compañeros que los
acompañaron hoy, en el día de su siembra, como decía Alí Primera.
Ese compromiso con
nuestro pueblo y con la memoria de nuestros muertos no lo vamos a eludir, no
podemos permitir la impunidad y los culpables de la violencia deben pagar esas
culpas.
Fíjense,
compatriotas, bastó que la Policía Metropolitana volviera a las manos del
Alcalde Mayor y de Henry Vivas, y de nuevo resultan muertos venezolanos en
manifestaciones públicas.
¿Hasta cuándo
sectores de la Policía Metropolitana seguirán siendo utilizados para reprimir
al pueblo, para enlutar hogares venezolanos? ¿Hasta dónde puede llegar el
descaro, las oscuras intenciones de estos señores, que utilizan un cuerpo de
policía, que debería proporcionar paz y tranquilidad a los caraqueños y no hace
sino traer más muertes, sembrar más odio, segar futuros como los de estos
jóvenes muertos? Y todo esto con la connivencia, con el descarado concurso de
la mayoría de los medios de comunicación y, sobre todo, con la participación
conspirativa de los dueños de las cadenas televisivas privadas. Así lo digo
ante el país y ante el mundo.
¡Qué manera de
torcer la verdad! ¡Qué manera de insultar nuestra inteligencia y nuestra
capacidad de discernir, de nuestro derecho a considerar elementos de la verdad
para fijar una posición! No, ellos la toman por nosotros; ellos quieren decidir
por nosotros cuál es la verdad y cuál debe ser el pensamiento de los
venezolanos, y lo repiten no cien, sino mil veces, sin detenerse a pensar que
en esta tierra también viven ellos, o al menos algunos de ellos.
Quieren repartirse
el país a pedazos, como si Venezuela no hubiese cambiado, como si los
venezolanos estuviéramos dispuestos a dejarnos arrebatar nuestra patria, la
patria de nuestros padres y abuelos; la tierra que verá crecer y que está
viendo crecer a nuestros hijos, a nuestros nietos; la tierra que verá crecer
sin padres a los hijos de Jairo Gregorio Morán y de Oscar Gómez, un ejemplo
terrible de este terrorismo mediático, que incluso ha despertado asombro y
estupor en medios de comunicación del mundo entero; que ha despertado vergüenza
en los corresponsales extranjeros la cobertura que los medios privados de
comunicación han hecho del sabotaje petrolero.
Para ellos
resultan ser héroes los que sabotearon la industria petrolera venezolana en un
intento salvaje de ahorcar a la patria. Elogian a los que dañaron computadoras
y máquinas que el Estado puso bajo su cuidado, sin importarles las
consecuencias terribles que la paralización de la industria petrolera
implicaría para todos los venezolanos y ciudadanos del mundo.
No se detuvieron a
considerar —o a lo mejor sí se detuvieron, pero no les importó— los niños que
se quedarían sin escuelas, los enfermos que se quedarían sin atención en los
hospitales, los ancianos, las mujeres y los hombres que se quedarían sin
alimentos, sin energía eléctrica, sin posibilidad alguna de cumplir con los
compromisos que Venezuela tiene para con sus ciudadanos y para con nuestros
clientes en el extranjero.
Pues a esos
terroristas, los medios privados televisivos y la mayoría de los medios
impresos, los pintan como héroes de la patria cuando son traidores a la patria.
A los piratas que bloquearon nuestras costas, como no había ocurrido desde
1902, los medios los presentan como valientes marineros. ¡Criminales es lo que
son, saboteadores y terroristas! Ante los venezolanos y ante el mundo los denuncio
como terroristas que intentan arrebatarle a un pueblo su razón de existir, su
alma y su cuerpo, su esperanza contenida en esta patria buena.
Pero los
venezolanos pueden estar tranquilos. No ha sido fácil, hermanos; no ha sido
fácil, hermanas, ha implicado dificultades que hemos sorteado con el concurso
de miles de trabajadores que se echaron al hombro la industria petrolera, que
se han mantenido en sus puestos de trabajo para mover el músculo productivo del
país, de los conductores de transporte público, de los trabajadores de las
empresas básicas de Guayana, de todos los que han mantenido la patria en alto
en un gesto que los iguala a las más hermosas páginas escritas por nuestros
libertadores.
No nos queda
ninguna duda de que estamos derrotando a la oscuridad. A la fecha de hoy, la
exportación petrolera asciende ya a 1.500.000 barriles diarios, y cinco buques
rescatados atraviesan nuestros mares y los mares del mundo para cumplir con los
requerimientos de energía.
De las 1.200
gandolas diarias de gasolina necesarias para cubrir el consumo interno,
diariamente están recorriendo por el país, las 24 horas del día, 780 gandolas
de gasolina. Esto significa casi el 70 por ciento de lo necesario, y sigue
aumentando el bombeo desde los llenaderos.
Hemos visto así
una sensible reducción de las colas en las gasolineras, y en poco tiempo
normalizaremos la situación. Las necesidades de gas, de bombonas, que resultan
imprescindibles para encender las cocinas del 80 por ciento de los venezolanos
se han visto atendidas en un 60 por ciento al 80 por ciento.
Que los medios de
comunicación sigan mintiendo, que los medios de comunicación sigan inventando.
Han dicho de todo: Que si derrames petroleros en Cardón, falso; que si
problemas con la calidad de la gasolina, completamente falso. No podrán con la
verdad, PDVSA está siendo saneada para beneficio de todos los venezolanos y de
todas las venezolanas.
En un futuro
cercano veremos crecer los frutos del esfuerzo que ahora estamos sembrando. No
ha sido fácil, no será fácil.
La comunidad
internacional no ha permanecido impasible frente a estos intentos terroristas
que he denunciado. Países amigos, países hermanos han extendido la mano
generosa, nos han ayudado en esta hora difícil. En el nombre de mis
compatriotas y del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, quisiera
agradecer a los pueblos y gobiernos de Colombia, República Dominicana, Brasil,
Estados Unidos de América, Trinidad y Tobago, Curazao, la Unión Europea,
Argelia, Rusia, Irán, India, Chile, Canadá, Uruguay, Argentina, Guatemala, por
su ayuda desinteresada. Tienen en nosotros amigos eternos, en este pueblo.
En esta lucha que
actualmente libramos, hemos tomado la trascendental decisión de emprender una
profunda reestructuración de nuestra empresa, Petróleos de Venezuela, para
hacerla más fuerte y eficiente, más adecuada a los intereses de la nación y no
de un grupito de privilegiados que hubieran querido ver eternizadas sus
prebendas, pero que ahora sencillamente han sido despedidos y enfrentan el
accionar de la justicia frente a sus desmanes y desafueros.
¿Qué clase de
seres son esos que se regocijan de los atentados terroristas contra la
industria petrolera? ¿En qué patria creen cuando incluso considerarían un éxito
el que nuestros niños, nuestro futuro, sin más ni más, dejaran de asistir a la
escuela como consecuencia del sabotaje?
Si incluso la
UNICEF fijó carta y posición respecto a la intención de los saboteadores de
dejar sin educación a nuestros niños, cosa que, de más está decir, tampoco van
a lograr.
La delegada de la
UNICEF en Venezuela, la doctora D’Emilio, señaló, respecto a los infructuosos
intentos de los saboteadores con la educación privada y pública, lo siguiente:
“Ninguna crisis justifica la violación de los derechos de los niños, y es propio
en los períodos de crisis, donde la sociedad en su conjunto debía velar para
que no sean los niños quienes paguen las consecuencias de las decisiones
tomadas por los adultos.” Denunció que hasta el momento se ha perdido 30 por
ciento de clases, y esto afecta la calidad de la educación y pone a los niños y
niñas venezolanos en desventaja, en comparación con sus homólogos de otros
países de América Latina y del mundo.
UNICEF recuerda
que Venezuela ha ratificado la Convención Internacional sobre los Derechos del
Niño, y en este marco se compromete a dar prioridad absoluta a la infancia, por
encima de intereses de otra índole. Todo ello es también reforzado por la Ley orgánica
para la protección de niños, niñas y adolescentes.
“Es imperativo”,
dice, por lo tanto, “un mayor compromiso y voluntad de parte de todos. Todos
deben garantizar los derechos de todos los niños.” En este sentido también hay
responsabilidad de padres, representantes, maestros, directores de escuelas
públicas y privadas.
Han procurado los
saboteadores conculcar elementos de la población, como son el derecho a la
educación, el derecho al libre tránsito, a la información veraz, a la libre
actividad económica, tal como lo establece nuestra Constitución nacional. Son
ellos quienes, poniéndose al margen de la ley, violan elementales derechos
consagrados en nuestra Carta Magna.
Este gobierno
bolivariano ha respetado los derechos de todos los ciudadanos, y lo seguiremos
haciendo; pero no continuaremos permitiendo que grupitos de agavillados atenten
contra esos derechos y contra la elemental prerrogativa que los venezolanos y
las venezolanas tenemos de vivir en paz. Aplicaremos —así lo digo— con energía
el principio de autoridad que la Constitución y las leyes nos han dado para
garantizar la paz y la tranquilidad de la república.
Exhortamos también
a las otras instancias de los poderes públicos, especialmente al poder
ciudadano, y especialmente al poder judicial, a cumplir y hacer cumplir las
leyes por el bien de la república.
En uno de sus
poemas humanos, el poeta peruano César Vallejo escribió lo siguiente: “Hoy me
gusta la vida, mucho menos,/ pero siempre me gusta la vida.” Nos gusta la vida,
mucho menos cuando nos llega hondo, nos cala hasta los huesos el dolor por
venezolanos muertos. Nos inunda la tristeza de rabia, el que dos venezolanos,
que merecían seguir viendo los amaneceres, seguir acompañando a los suyos, hoy
fueran enterrados por sus amigos, por el pueblo que jamás los olvidará. Pero
siempre nos gusta la vida, porque derrotar a los saboteadores será una forma de
recordarlos siempre.
Llevar adelante
este proyecto de reconstrucción del país será una forma de levantar sus nombres
en la historia; poner a funcionar las refinerías saboteadas por los
terroristas, defender el derecho de nuestros niños de ir a la escuela, derrotar
al hambre y a la pobreza, es una forma de mantenerlos aquí con nosotros.
Me dirijo, pues,
esta noche del domingo 5 de enero, a los venezolanos y a las venezolanas de
bien, a la gran mayoría, a los que nos late el sueño de la patria bonita.
Por cierto, ayer y
hoy estuve haciendo una revisión, comunicándome de manera directa con los
gerentes de la nueva PDVSA, y tengo aquí algunos comentarios que hacerles al
respecto.
Quiero
felicitarlos a todos y a todas. Miles de hombres y mujeres están recuperando
espacios, reactivando espacios, echando adelante de nuevo nuestra industria
petrolera.
Por ejemplo, ayer
conversé con los nuevos gerentes que están encargados de todo lo que es la
nominación de buques, el contrato de buques, el comercio internacional, y debo
decirles que ha continuado mejorando de manera apreciable esta área de nuestros
negocios petroleros. Por supuesto que hay todavía innumerables problemas,
producto del sabotaje más grande que se conozca en la historia venezolana. Y,
ciertamente, no hay ejemplo anterior, no hay ningún precedente de que un grupo
de venezolanos, actuando como una quinta columna, actuando como un ejército de
ocupación, hayan traicionado a su propia patria y hayan adelantado la operación
de sabotaje que lanzaron contra Venezuela, lo que he llamado una puñalada al
corazón de la patria. ¡Traidores a la patria!
Así quedarán sus
nombres y sus rostros grabados para la historia; pasarán 500 años y aquí
seguirán conociendo las futuras generaciones los rostros y los nombres de
asesinos, de traidores a la patria.
No hay precedentes
en la historia venezolana de una operación mediática, de terrorismo y de
violencia, de manipulación, tan grande como la que estamos resistiendo
heroicamente los venezolanos. Pero así quedarán los nombres de los dueños de
esos medios de comunicación, así quedarán esos medios de comunicación, marcados
para siempre en la historia política, en la historia social, en la historia de
Venezuela.
Ayer me decía, por
ejemplo, el nuevo Gerente General de Operaciones en PDVSA-oriente —todo el
oriente del país—, que la refinería de oriente está operando en más del 80 por
ciento, lo cual se considera un nivel óptimo, y están refinando 75.000 barriles
de crudo diariamente. Eso ha sido un esfuerzo supremo, la refinería de oriente
está operando ya en el tope de su capacidad. Ese porcentaje, antes de llegar al
ciento por ciento, es considerado normal por razones de mantenimiento de la
refinería.
El abastecimiento
de gasolina en la región oriental podemos considerarlo normal, con algunos
altibajos. Y algo muy importante, en oriente —y este es un ejemplo del oriente
para el resto del país, para el occidente, para el sur y para el centro de
Venezuela— se han activado las brigadas de control del pueblo. En El Tigre y en
Anaco, por ejemplo, existían hasta ayer 29 brigadas de control del pueblo; es
decir, grupos de 10, de 15 personas, que se han constituido en brigadas para
defender la industria petrolera; andan patrullando por los oleoductos, están en
las refinerías, están por allá en los campos petroleros, están vigilantes.
Llamo a que este ejemplo lo sigamos aquí en el centro del país, allá en el sur,
allá en el occidente del país.
Controlar, además,
el combustible. Estas brigadas están ayudando en las estaciones de gasolina a
controlar el combustible, a combatir la especulación, el mercado negro, el
abuso de algunos dueños de gasolineras, que deben ser denunciados. Deben ser
denunciados, porque ellos tienen una concesión, y así como se les dio,
perfectamente se les puede quitar. Ya les hemos quitado concesiones a algunas
gasolineras y a algunos empresarios que se prestaron al sabotaje, porque al que
no quiere trabajar se le quita su concesión.
Haremos
cooperativas populares para entregar las gasolineras, las líneas de transporte,
del combustible, el propio pueblo, junto a su fuerza armada y los trabajadores
de la PDVSA nueva, la PDVSA patriota; pero no podrán con nosotros. Algún día se
convencerán definitivamente de que no podrán con la moral y la fuerza del
pueblo venezolano.
En cuanto a
producción, allá en oriente, más allá de todas las mentiras que a diario están
trasmitiendo los canales de televisión privados y están difundiendo muchísimas
emisoras privadas y casi todos los diarios del país; más allá de tantas
mentiras, esta es la verdad. Yo tengo aquí mi puesto de comando y me comunico
todos los días con los generales que están en el frente de batalla, y cuando
digo generales, me refiero a generales de la Fuerza Armada, almirantes de la
Fuerza Armada, y los gerentes, que son los generales civiles. También, más de
una vez, hablo con los soldados rasos, con los oficiales subalternos, con los
técnicos medio, para chequear en varios niveles y tener una información clara y
precisa para trasmitírsela al país, como lo hago esta noche, y como lo seguiré
haciendo en los días por venir, como debe ser, en cadena nacional de radio y
televisión.
En oriente se
inició la operación normal en Monagas y Anzóategui. Tenemos inventarios en
Monagas hasta ayer de 2,7 millones de barriles de crudo, y una producción
abierta, y esto viene de casi 0, estábamos casi en 0 producción, y ya solo en
Monagas estamos —hasta ayer estábamos— en 300.000 barriles diarios de
producción.
Les voy a dar un
ejemplo de cómo estos traidores a la patria sabotearon los sistemas. Me decía
un gerente de la nueva PDVSA, un gerente patriota, que esta gente, por todo el
análisis que se está haciendo, antes de irse y dejar solas las refinerías y los
puestos de mando, sabotearon los sistemas; pero los sabotearon no con la
esperanza solamente, sino los sabotearon de manera tal que estaban preparados y
listos para volver en una semana; porque, realmente, los conspiradores, tanto
políticos como mediáticos, gerentes traidores, habían calculado que yo me iba
antes de Navidad. Una vez más se equivocaron, así como en abril, y se van a
seguir equivocando.
Pero el ejemplo
que les iba a poner a todos los venezolanos, para que vean hasta dónde llegó el
gesto criminal de esta gente. Ustedes saben que todos estos sistemas, toda la
industria está computarizada, sistematizada. Allá en oriente, por ejemplo,
detectaron nuestros técnicos lo siguiente: sabotearon cambiando los puntos de
ajuste de los sistemas de control. Unos sistemas de control que tienen allí
introducida en las computadoras una variable para que la temperatura en unas
calderas o en unas plantas no pase de 600 grados, por ejemplo, el techo de la
temperatura; por encima de 600 grados entra en riesgo la planta. Bueno, estos
señores no solo abandonaron su responsabilidad, sino que antes de irse
cambiaron los puntos de ajuste; es decir, en este ejemplo que les traigo,
elevaron el techo de 600 grados a 800 grados centígrados. ¿Qué hubiese pasado
si nuestros técnicos patriotas y bien capacitados, no chequean bien estos
sistemas de control y sus puntos de ajuste, y arrancan los sistemas y las
válvulas y todo el sistema operacional? Lo que hubiese ocurrido es que cuando
la temperatura hubiese pasado de 600 grados y llegara a 800 se hubiese generado
un desastre, una explosión.
¿Ustedes no
recuerdan que los voceros que todos los días salen a hablarle al país de
terrorismo, estaban diciendo, comenzando este nuevo golpe —ahora con una nueva
factura, porque este es un golpe de Estado también, estamos en presencia de un
nuevo intento de golpe de Estado— que seguro habría accidentes, que seguro iba
a haber unas explosiones porque —según ellos— los técnicos y los trabajadores
que allí quedaron no tenían capacidad y que el gobierno sería responsable por
las pérdidas humanas y los daños? Ellos mismos habían preparado, allí en las
computadoras, los mecanismos para causar explosiones y daños físicos, y daños a
la seguridad y a la vida de los trabajadores. Vean ustedes el acto criminal que
han cometido. Esto no puede quedar impune.
El gobierno que
presido está trabajando intensamente y haciendo todo lo que le corresponde,
quiero decirlo así al pueblo venezolano: investigando, actuando, acusando. Lo
que pedimos los venezolanos es que funcionen las instituciones del Estado, que
funcione el poder ciudadano como tiene que funcionar, que actúen a tiempo, con
eficacia, con coraje, para hacer que se cumpla la ley; para que tengamos aquí
el imperio de la ley, que actúe el Poder Judicial a tiempo, con coraje, para
que haya justicia y no queden impunes todos estos hechos que atentan contra la
paz del país. Cada quien asuma sus responsabilidades.
Este es un ejemplo
de cómo prepararon accidentes en los sistemas para generar explosiones.
Afortunadamente, hasta ahora no ha ocurrido ni un solo accidente, aunque ellos
los han pronosticado, los han anunciado, que si el barco iba a explotar...
Ayer estaban por
unos canales de televisión —como todos los días— diciendo que allá en El Palito
había habido un incendio, porque estaba saliendo un humo, que iba a explotar la
refinería El Palito, que la gente tenía que retirarse de allí, que eso era culpa
del gobierno, y resulta que conversé hoy con el nuevo gerente de esta PDVSA
patriota que ahora tenemos en El Palito, y me dijo que eso es totalmente
normal. Y los que estaban diciendo que eso era un incendio, que había habido
una explosión, saben que eso es normal, se trata de que estamos activando ya la
refinería, que estamos prendiendo plantas, y ese humo negro que empezó a salir
ayer por allá en alguna planta en El Palito, no es sino producto del fluido de
circulación de prearranque; están quemando diesel, pues. Estamos haciendo
pruebas de prearrarnque, entonces, un diesel va circulando y circulando y se va
quemando, es totalmente normal.
Los terroristas,
incluso, dijeron, y todos los medios lanzando el mensaje terrorista y de guerra
al mundo, diciendo que era un humo tóxico, que había habido muertos. Incluso,
muchísimos pobladores de Morón y de El Palito, quienes están acostumbrados a ver
y a sentir ese humo desde hace mucho tiempo, me informan que se fueron a la
planta, al frente de la planta, para manifestar su apoyo a quienes están ya
haciendo pruebas de prearranque en la refinería.
Así que ese humo
negro, en vez de ser una mala noticia, es una tremenda y muy buena noticia, es
el resultado del trabajo de días y de noches de centenares y de miles de
personas que han tenido que revisar hasta el más mínimo detalle, hasta el más
pequeño tornillo de las plantas, de las tuberías, de los compresores, porque
sabotearon por todas partes.
Bueno, la próxima
semana, esta que comienza mañana, la producción allá en oriente se estima que
debe llegar ya a un millón de barriles diarios, buena noticia, la PDVSA
patriota se recupera. Yo creo que este conflicto nos hacía falta para depurar a
PDVSA, para hacer, como dice el pueblo en las calles y como pide el pueblo en
las calles, la limpieza de PDVSA. Llegó la hora, la Biblia lo dice, la Biblia
es la palabra de Dios: “Todo lo que va a ocurrir debajo del Sol tiene su hora.”
¿Que en la fuerza
armada había un grupo de personas conspirando, etcétera? Bueno, llegó el día,
depuramos la fuerza armada. ¿Que si en PDVSA una elite antinacional y corrupta,
además, estaba saboteando y haciendo esto? Llegó la hora, estamos depurando a PDVSA,
y así es como se dan los procesos de cambio, de transformación profunda. No
pueden solucionarse todos los problemas al mismo tiempo. Por eso al pueblo
venezolano le garantizo que mi gobierno, nuestro gobierno, seguirá asumiendo
firmemente y con coraje sus responsabilidades, y de manera progresiva y
paulatina seguiremos profundizando la Revolución. Ese es el único camino, aquí
no hay vuelta atrás, hemos quemado las naves de regreso, no hay vuelta atrás,
seguiremos consolidando y seguiremos profun-dizando esta revolución. Ese es el
único camino, no hay otro.
Invito, pues, a
todos los venezolanos y venezolanas a continuar haciendo el gran esfuerzo que
estamos haciendo para consolidar este sueño, para dejárselo bonito a nuestros
hijos.
Pues bien, esas
son algunas noticias buenas, ¿no?
En Anzoátegui
también la producción ha estado un poco más baja, pero se viene recuperando —en
Anzoátegui la producción es menor que en Monagas—, y el 31 de diciembre se tomó
control del patio de tanques de oficina, allá en El Tigre. ¿Ahí estaba quién?
Unos gerentes saboteando, unos gerentes que más bien presionaban a los
trabajadores para que no vinieran a cumplir con sus labores. Se llegó allá con
la fuerza armada, la Guardia Nacional, el ejército, unos nuevos gerentes, un
fiscal, un juez, se hizo un acta y listo, se fueron los gerentes, y ahora
vendrán las acciones penales correspondientes.
Les he pedido a
todos los nuevos gerentes un informe detallado, con testigos, con fiscales, con
la fuerza armada, la DISIP, la Dirección de Inteligencia Militar. Acabo de
hacer una reunión esta noche con todos ellos, investigación a fondo con las
pruebas correspondientes, porque esto no puede quedar así, esto no puede quedar
impune; se trata de que han intentado quebrar el corazón del país. Pues bien,
se cambiaron los gerentes, saludo a la nueva gerencia allá del campo oficina,
patio de tanques. Luego, el primero de enero, se tomó control del resto de las
operaciones del área de Anzoátegui, también se cambiaron los gerentes. Tenemos
un nuevo gerente en el distrito sur, felicitaciones, y es un patriota, y
llegaron, bueno, a trabajar, día y noche, sin descanso. Hoy los llamé y estaban
trabajando, a las 8:00 de la noche trabajando.
Claro, muchos
operadores y trabajadores que estaban siendo presionados y amenazados por estos
gerentes anteriores, saboteando, ahora han llegado a ponerse a la orden de las
nuevas autoridades, a reportarse. Y yo quiero hacer un llamado a todos los
trabajadores de PDVSA, en los patios de tanques, en las refinerías, a quienes
han tenido chantajeados y amenazados los gerentes que estamos cambiando, es el
momento: acudan y pónganse a la orden de los nuevos gerentes y a trabajar
todos, para volver a recuperar pronto el nivel óptimo de nuestra empresa
petrolera.
Bueno, ¿allá en
Anzóategui saben qué hicieron los saboteadores y traidores a la patria? Dañaron
las acometidas, las desmantelaron, acometidas eléctricas a 120 pozos
petroleros. Todo lo que es la acometida eléctrica, transformadores, el
cableado, lo desmantelaron, ¡miles de millones de dólares es la pérdida
material directa que le causaron a nuestra empresa petrolera! Lo he dicho hace
unos días, tenemos que prepararnos para comenzar el año, como lo hemos
comenzado, con dificultades severas en el orden económico. Pero eso tampoco nos
va a detener, tampoco.
“Soy el hombre de
las dificultades”, dijo Bolívar. Digo yo hoy: “Somos el pueblo de las
dificultades, mientras más difícil nos toque, más grande se pone el corazón y
el alma del pueblo venezolano y más grandes serán las demostraciones que
daremos al mundo de nuestra capacidad, de nuestra voluntad, de nuestro amor por
nuestra patria y por el mundo entero.”
Pues, bien, en
cuanto a los buques, también seguimos mejorando; se están moviendo ya varios
buques de cabotaje.
Ayer también me
informaba el nuevo gerente patriota de la refinería de El Palito, que fue,
ustedes saben, saboteada, operaciones del muelle en El Palito, normales. Ayer
en la tarde estaban dos barcos allá en el muelle, uno, el “Marshall Yukov”,
cargando crudo, cargando 350 000 barriles de crudo. Ya terminó. ¿Hacia dónde va
ese crudo? Hacia Barbados. El “Pilín León”, descargando estaba ayer, ya
terminó, 130.000 barriles de gasolina con plomo para el centro del país. Eso en
cuanto a operaciones de los muelles.
Ya no hay ningún
problema de remolcadores, ni de que los capitanes de los remolcadores, ni el
práctico, todo eso lo habían saboteado. Suministro y bombeo, normal está
funcionando el suministro y el bombeo desde El Palito hacia Yagua y hacia
Barquisimeto, también habían saboteado todos los sistemas de suministro y de
bombeo.
Y ayer en la tarde
arrancaron en El Palito las unidades de crudo y de vacío. ¿Qué significa esto?
Son las plantas primarias de destilación, estaban paradas desde el 7 de
diciembre, que fueron abandonadas por los gerentes y saboteadas además.
¡Felicitaciones al nuevo gerente, a los técnicos, a los trabajadores civiles y
militares, a todos los que ahí le han puesto el alma. Me consta que hay
personas allí, civiles y militares, que han pasado hasta cuatro días sin
dormir, muchas veces sin comer, metidos a fondo en la solución de mil
problemas, producto del sabotaje.
Pues bien,
arrancaron las unidades de crudo y vacío de la refinería de El Palito, que
estaban paradas desde el 7 de diciembre, repito. ¿Y ahora qué nos va a permitir
esta arrancada de ayer de estas plantas? Que vamos a comenzar a producir
combustible de aviación allí mismo, ya, en estos momentos. No se producía
combustible ahí desde que comenzó el sabotaje, combustible de aviación; vamos a
comenzar a producir diesel y fuel oil, que es el fuel eléctrico; esto va
destinado a planta-centros. Ustedes saben que estas plantas termoeléctricas se
mueven para generar electricidad con combustible, pues también querían sabotear
la energía eléctrica. ¡Traición a la patria, criminales, delito de lesa
humanidad que no puede quedar impune por nada del mundo! Habrá que señalarlos
para la historia.
Bueno, y además se
va a producir también la carga para otras unidades: Aguas abajo, el gasóleo de
vacío, que es una materia prima para producir gasolina; aguas abajo, cuando
prendamos, dentro de poco, las otras plantas de conversión y tratamiento.
Pues bien,
entonces, la refinería de El Palito, con todo este proceso, en dos semanas
aproximadamente se espera tenerla trabajando a plenitud, produciendo 50.000
barriles diarios de gasolina y procesando crudo. Tenemos gasolina allí en El
Palito, además, producto de la llegada del “Pilín León”, para varios días, y
estamos solucionando miles de problemas.
En Paraguaná
también conversé ayer en la noche con el nuevo gerente patriota de la refinería
de Paraguaná, la más grande del mundo —por cierto que saludé a su esposa
también y debo enviarle a su hija Ivón una Constitución firmada. Te la voy a
mandar, Ivón. Este gerente patriota de Paraguaná me informó, entre otras muchas
cosas, lo siguiente —yo hablo con ellos hasta una hora por teléfono y tomo
nota. Este es mi cuaderno trabajo, del comando petrolero de Miraflores; bueno,
soy Comandante petrolero ahora también—, tremenda noticia esta: A partir de hoy
5 y mañana 6, se completará el nivel adecuado, comienza a ser enviado gas
suficiente desde el Zulia hacia Paraguaná. Esa es una de las razones por las
cuales la refinería está parada, por falta del gas suficiente en volumen y
presión para que arranque esa gran refinería, que es mucho más compleja que la
de El Palito, y muchísimo más compleja que la de oriente, allá de Puerto la
Cruz.
Ahora, miren esto
que me explicaba el gerente patriota de Paraguaná. El sabotaje... Allá también
hicieron de las suyas los saboteadores; pero una de las cosas que más me
impresionó fue esta. Cuando se va a parar una refinería por alguna razón, o
parte de ella, por mantenimiento, cualquier otra razón, por seguridad, debe
completarse un proceso que llaman de desplazamiento, es decir, limpiar las
tuberías, que salga todo lo que estaba en las tuberías, lo que estaba en los
depósitos, que eso no quede allí. Pues esta gente no hizo el desplazamiento y
quedaron tuberías, quedaron depósitos llenos de hidrocarburo, algunos incluso,
llenos de asfalto.
Me explicaba que
tenemos, por ejemplo, tres tanques de asfalto; el asfalto estaba caliente,
cuando apagan la refinería se retira la energía, el gas, y el asfalto se fue
solidificando, y resulta que ahora tenemos un conjunto de tanques llenos de
asfalto solidificado, ¿qué les parece? ¡Qué crimen! Ahora habrá que, con mucha
calma, paciencia y siguiendo todos los mecanismos de seguridad, comenzar a
calentar ese asfalto para que vaya de nuevo tomando su consistencia necesaria
para que siga fluyendo por las tuberías hasta salir como producto; pero se
quedó en los depósitos, allí lo dejaron y se solidificó en tres tanques. Cada
tanque tiene 80.000 barriles de asfalto, así como una piedra, pues. ¡Qué
maravilla ha hecho este grupo de traidores!, por eso es que esto no se puede
quedar así. Ahí tienen que responder los gerentes anteriores de la planta, es
lo que llaman los juristas la responsabilidad objetiva, y luego la
responsabilidad subjetiva.
Eso es como un
comandante de un batallón que, aunque sea por negligencia, aun cuando no sea de
manera intencional, como en este caso lo fue, por descuido, bueno, explote un
parque lleno de armamento. Hay una responsabilidad objetiva por el solo hecho
de que usted era el comandante de esa unidad, ha debido inspeccionar, tomar
todas las medidas, ¿no las tomó? Usted es responsable. Pues esos gerentes que
abandonaron esas plantas, aun cuando mañana puedan decir, cuando un tribunal
tenga que llamarlos, porque aquí tiene que haber justicia, tendrán que
responder ante la justicia, aun cuando digan ellos: “Que no, que yo no sabía,
que me fui.” No, no, usted es el responsable, porque a usted se le entregó la
gerencia de una refinería, la más grande del mundo, además. ¡Irresponsables,
criminales, traidores a la patria!, eso es lo que son.
Pues quedaron allí
hidrocarburos, petróleos, gasolina, keroseno, químicos regados por toda esa
refinería, por tuberías, depósitos y tanques. Todo eso se está limpiando paso a
paso, milímetro a milímetro, y pronto esa refinería, la más grande del mundo, estará
también funcionando, aunque su proceso es mucho más complejo.
Incluso en Cardón
ya se puso en operación un servicio antiguo para usar diesel en vez de gas,
para comenzar a prender unidades dentro de pocos días, sobre todo las primarias
de destilación, así como las de El Palito, para producir gas, gasolina de bajo
octanaje, keroseno, diesel y el fuel-oil. Estimado, el 15 de enero deben estar
prendidas; ese es un estimado. Yo les seguiré informando, y el Ministro de
Energía y Minas y el Presidente de PDVSA, les seguiremos informando a ustedes
paso a paso, porque es una labor heroica y tenemos que hacer un reconocimiento
especial a estos gerentes patriotas, a los trabajadores patriotas, a la gran
mayoría; a los soldados patriotas que se han echado al hombro el corazón
petrolero de la patria y han salvado a la patria.
El muelle
allá en Punto Fijo está bajo control. En los últimos 10 días han salido de
Paraguaná 600.000 barriles de gasolina, por barco, y 300.000 barriles de crudo
han salido hacia Curazao, de Paraguaná, y todavía tenemos 3 millones de
barriles de crudo almacenados, que seguirán saliendo. Hemos roto el bloqueo,
nos tenían bloqueados.
Han salido
14.000 barriles de gasolina por día, en gandolas también de Paraguaná, estamos
sacando por agua y por tierra; 100 gandolas diarias han estado saliendo desde
Paraguaná para diversas partes de Venezuela. Han salido 20.000 barriles a Catia
la Mar de jet fuel, es decir, combustible de aviación, y gas propano doméstico,
para Carenero, 3 500 barriles, es el gas líquido, el que le falta a usted.
Todavía muchas familias están cocinando con leña; pero, ¡qué grande es este
pueblo!
Ahí me dijo
una mujer hacía unos días, una humilde ama de casa me dijo: “Chávez, estamos
cocinando con leña, pero no importa, m’hijo, no se rinda. Si tenemos que
cocinar dos años con leña, 20 años con leña, cocinaremos con leña, pero esta
dignidad de patria no nos la quita nadie.” ¡Qué grandeza la de ustedes,
compatriotas!, cada día los amo más, cada día los admiro más.
También hoy
me decían, esto fue hoy; es decir, hoy domingo 5, que en El Palito, con el
encendido y el arranque ayer de las plantas de crudo y vacío que ya les
explicaba, se ha activado el primer proceso de destilación, y aquí tengo los
datos, que me los dio Pedro Jiménez, patriota que está allá en la refinería,
14.000 barriles de jet-A1, combustible de aviación, comenzamos a producir ya,
que eso no producía nada desde hace un mes casi; 9.000 barriles de nafta, eso
es casi gasolina, es base para la gasolina; 31.000 barriles de fuel oil
eléctrico; 28.000 barriles de diesel, y 30.000 barriles de BGO, que es base
para otros productos. En total, ya con el encendido de las plantas de crudo y
vacío, en la refinería de El Palito estamos procesando 110.000 barriles diarios
de crudo que vienen de Guafita, de Apure y de Barinas, donde también estaba
parada buena parte de la producción; ahora ya hemos comenzado a reactivar el
sistema, refinamos aquí y seguimos trayendo.
Falta arrancar en
El Palito la planta de fraccionamiento y craqueo catalítico —ya yo soy casi
técnico.
Los buques en El
Palito —ya lo dije—, el “Marshall Chuykov” y el “Pilín León” cumplieron sin
novedad sus operaciones; pero, además, llegó otro buque a El Palito, el “Norman
Dee”, está descargando 250.000 barriles de gasolina sin plomo, desde Trinidad
viene, Muchas gracias al primer ministro Manning, de Trinidad y Tobago, y al
pueblo trinitobaguense.
Ciento cincuenta
mil barriles se quedan en El Palito. De esa gasolina sin plomo que viene de
Trinidad, hicimos un trueque: petróleo crudo por gasolina; y 150.000 van para
Carenero. Viene luego para Carenero el barco “Norman Dee”, de Trinidad. El día
de hoy debe estar terminando de descargar en El Palito, para moverse hacia
Carenero.
En occidente, hoy
por la tarde, a la 1:30 de la tarde conversé con el gerente patriota de
occidente. Por fin uno puede hablar con los gerentes de PDVSA; antes yo no
hablaba con casi ninguno de ellos, no había ni siquiera el canal de
comunicación.
La parte operativa
de occidente —de todo el occidente estoy hablando ahora— está bajo control en
un 75 por ciento. Me lo ha dicho hoy el gerente patriota, y ese es un patriota,
no me va a estar mintiendo; aquí los que mienten son otros, los que todos los
días lanzan propaganda de guerra sucia, de terrorismo, de violencia y de
mentiras. Esta es la verdad: 75 por ciento de personal listo en occidente.
El gas doméstico
en occidente se ha recuperado de todo el sabotaje que le hicieron y el nivel de
producción y distribución en San Lorenzo, Bachaquero, Maracaibo, Cabimas, Mara,
incluso, podemos decir que ya está normalizado en un 84 por ciento; es decir,
es el gas líquido, el gas doméstico que va por tubería hasta su casa.
Hay problemas en
la distribución de bombonas, porque no se está produciendo todavía en occidente
el gas suficiente para este sistema y se está trayendo desde oriente, cruzando
casi todo el país; pero la próxima semana debe estar en funcionamiento, en marcha
la fraccionadora de Ulé, allá en la costa oriental del lago, para producir el
80 por ciento del gas de bombona para la gente del occidente, de todo el
occidente del país.
La producción
petrolera que estaba en menos de 100.000 barriles diario hace 10 días, hoy está
ya en 250.000 barriles diario de crudo en el occidente, y estamos listos ya
para comenzar a producir hasta 800.000 barriles en los próximos días. El tope
es de 1.300.000 barriles diarios.
Pues bien, estos
son algunos datos que quería compartir con ustedes y que son fundamento para el
optimismo en esta batalla petrolera por Venezuela que estamos dando.
Hoy recibí también
una delegación más de un país hermano de la OPEP, de Irán llegó un enviado
especial del presidente Mohammad Khatami, y un grupo de técnicos,y han dicho
que están evaluando la situación, y al pueblo venezolano le trasmito el mensaje
de nuestro hermano, el presidente Mohammad Khatami, conocido por todos
nosotros: “Lo que haga falta, Chávez, para tu pueblo, y nosotros podamos
desprendernos de ello, cuenta con lo que Irán pueda proveer”, para cooperar con
la recuperación plena de nuestra industria petrolera.
Ayer fue Argelia,
hoy fue Irán, antier fue Brasil, Trinidad y Tobago, países hermanos. Venezuela
no está sola, Venezuela tiene un puñado de hermanos en el mundo, pueblos
completos que se levantan, que oran, incluso, por Venezuela, lloran por
Venezuela, porque buena parte de los pobres de este mundo tienen su fe puesta
en la Revolución Bolivariana, que el pueblo bolivariano de Venezuela y su
fuerza armada, que la sociedad venezolana continúa impulsando contra viento y
contra marea.
Hoy fueron
sepultados estos dos venezolanos que fueron asesinados ayer. Jairo Gregorio
Morán deja dos niños de 2 y 4 años, era artesano, vivía en la avenida Panteón,
en Altagracia, y se identificaba con la Revolución Bolivariana. Algunas de las
balas que ahí veíamos que estaban disparando algunos policías metropolitanos y
otras personas que son fácilmente identificables para los señores fiscales,
para los señores jueces, algunas de esas balas dio en la humanidad de Jairo
Gregorio Morán y se lo llevó. Oscar Gómez, de 24 años, también bolivariano, se
identificaba con la Revolución Bolivariana y salió, sin armas de ningún tipo,
solo con su moral y su Constitución. Casado. Mi sentimiento a toda su familia,
esposa, hijo, padres, hermanos, y deja un niño de un añito, Oscar Moisés; que
Dios lo bendiga, estaremos muy pendiente de todos ellos. Su padre dio un
mensaje de dolor y de coraje al mismo tiempo, ayer, a la nación, y era el
coordinador del Movimiento Quinta República, en San Antonio de los Altos, y
hermano, por cierto, de un teniente del ejército, uno de esos muchachos que
anda luchando junto a su pueblo y que está sirviendo a la patria por allá en
Fuerte Murachí, en el estado Táchira.
El horror de los
horrores fue que anoche, frente a la funeraria donde estaban velando los restos
de estos dos venezolanos, la misma Policía Metropolitana... Ellos inventarán la
razón que inventen, pero eso no tiene ninguna justificación, ustedes vieron algunas
imágenes allí, llegaron a lanzar gas lacrimógeno allí, en la propia funeraria.
Por supuesto que inmediatamente di la orden, a través del Ministro del Interior
y la Guardia Nacional, el Ministro de Defensa, que fueran allá y tomaran y
desarmaran a los policías como lo hicieron; y se abrió una investigación, y
allí está tomado el comando policial de esa zona y se investiga a los
responsables.
Ese es el colmo de
los colmos, ni siquiera el dolor de los familiares y amigos, y del pueblo que
estaba allí, es respetado por estos policías metropolitanos.
Nos reservamos, de
todos modos, cualquier otra acción que al Estado nacional, que al gobierno
nacional, que a las fuerzas civiles y militares del orden público les
corresponda en derecho tomar contra esta Policía Metropolitana. Ya tomamos una
primera, parece que no sirvió para escarmentar; pero mientras se mantuvo esa
intervención plena, ustedes son testigos, el pueblo es testigo de que aquí hubo
marchas por aquí, marchas por allá, manifestaciones por acullá y no hubo ni un
solo herido ni un muerto.
Bastó que
reasumieran las autoridades anteriores, por decisión del Tribunal Supremo de
Justicia, y ahí los hemos visto, con cascos, atropellando a la gente con armas
de guerra, disparándole a mansalva al pueblo. Pues eso no puede quedar así.
Tengan ustedes la
seguridad de que yo asumiré mi responsabilidad y tomaré las decisiones que haya
que tomar. Mañana hay reunión al respecto.
Hoy hicimos como
cinco reuniones, revisando las leyes, la Constitución, revisando las acciones
que haya que tomar. Las tomaremos, no les quepa a ustedes la menor duda; pero a
nuestro país no lo van a destruir. El sueño de patria no nos lo van a robar. Ténganlo
por seguro que Hugo Chávez, soldado bolivariano, hará todo lo que pueda hacer,
y sé, lo sé, que para ello cuento con el apoyo irrestricto y formidable de la
gran mayoría de los venezolanos y de la Fuerza Armada Venezolana, lo sé, y
actuaré en su momento como tenga que actuar; pero tengan ustedes la plena
seguridad de que no me temblará ni la mano derecha, y mucho menos la izquierda,
para tomar las decisiones que tenga yo que tomar para garantizar que aquí se
imponga finalmente la Constitución y las leyes de Venezuela.
Y, repito, como la
tarea no es solo mía, yo hago un llamado a todos los demás representantes de
los poderes públicos, poder ciudadano, poder judicial, poder legislativo y los
demás poderes, para que tomen las medidas que haya que tomar, para salvaguardar
la paz de la república, para salvaguardar los derechos del pueblo, las leyes y
el territorio, que son los tres componentes fundamentales del Estado
venezolano; territorio, población, leyes, son los tres elementos fundamentales.
No podemos
permitir que sean atropellados, ni el territorio, ni las leyes, ni la
población, y están siendo atropellados por los conspiradores, que pretenden
destruir ya no solo a Chávez, pretenden destruir la república, pretenden
destruir el Estado venezolano, para entregarlo a poderosos intereses
trasnacionales, que siempre han tenido su vista puesta en Venezuela y en este
reservorio de petróleo de los más grandes del mundo, y de oro, y de aluminio, y
de agua y de tierra. No lo van a poder. Resulta, nada más y nada menos, que
estamos en la cuna de El Libertador de América y estamos hechos de un barro de
patriotas, de libertadores. ¡No podrán con los libertadores de América!, aquí
estamos y garantizaremos la libertad de esta patria.
La lucha,
hermanos, es difícil y será difícil, porque se trata de que nosotros nos hemos
atrevido a tumbar las máscaras, nos hemos atrevido a decir verdades y a actuar
en consecuencia; no solo a decir, sino a hacer en función de nuestra ideología,
de nuestra ideología bolivariana, de nuestra Revolución consagrada en esta
Constitución. Pero nada ni nadie nos apartará de este camino.
Llamo al pueblo a
la unión, a la cohesión, a la fe, a la confianza, a la lucha por nuestra paz,
por nuestro futuro, contra los terroristas, llámense como se llamen y estén
donde estén. ¡Me pongo, de nuevo, en la primera fila a comandar esta batalla
por Venezuela! Para eso parece que nací, para batallar por la patria.
Hace poco me
recordaba un soldado —para ir terminando y despedirme de ustedes hasta pronto
por esta misma vía— aquel mandato de Bolívar: “Cuando el clarín de la patria
llama, hasta el llanto de la madre calla.”
Por cierto, vuelvo
a recomendar este libro de Néstor Francia, Puente
Llaguno, hablan las víctimas. Vean ustedes esta foto (muestra foto del libro), muy parecida a las imágenes de ayer, los
mismos personajes, los mismos cascos, las mismas armas disparando a mansalva
contra el pueblo. Esto no va a continuar, esto no puede continuar, ¡esto no va
a continuar!, estoy comprometido con esto con mi vida.
Me han regalado
este libro —y me despido—, gran biografía,
gran luchador, aquel
que dijo: I have a
dream —tengo un sueño—, Martin Luther King, mártir de nosotros los negros,
mártir de nosotros los que luchamos, blancos, o negros, o amarillos, o rojos,
por la dignidad de los pueblos, por la igualdad, por la paz, por la justicia.
En algunas de sus
páginas estuve leyendo lo siguiente. Hablaba Martin Luther King de Jesús, el
rey de los pueblos, el señor de Venezuela; Jesús, mi Comandante; Jesús, el de
Belén; Jesús, el de Nazaret; Jesús, el de la Cruz; Jesús, el resucitado; Jesús,
el Redentor.
Martin Luther King
era un cristiano. Cada día amamos más a Cristo, y cada día, déjenme decirles,
yo entiendo más a Cristo, su pasión, su amor; cada día soy más cristiano y
alabo a mi señor, a mi Comandante en Jefe.
Voy a leer esto y
me despido: “Jesús sabía que sus discípulos” —oigan bien, porque es la palabra
de Jesús, para nosotros sus discípulos, es una orden que viene desde hace casi
2.000 años, para nosotros, discípulos de Cristo, que luchamos por él, por sus ideas,
por sus sueños—, ”se enfrentarían a un mundo difícil y hostil, donde toparían
con los recalcitrantes funcionarios políticos y la intransigencia de los
protectores del viejo orden; Jesús sabía que encontrarían hombres fríos y
arrogantes, con los corazones endurecidos por el largo invierno del
tradicionalismo. Así, sabiendo aquello, les dijo: ‘Mirad, yo os envío como
ovejas en medio de lobos’, y les dio una fórmula de acción.” Oído al tambor:
“Ovejas en medio de lobos”, y la fórmula de Cristo para nosotros, les dijo:
“Ser, pues, astutos como las serpientes, pero candorosos como las palomas.”
Es muy difícil
imaginar una persona que tuviera, simultáneamente, las características de la
serpiente y de la paloma. Pues es esto lo que Jesús espera, que tengamos las
características de la serpiente y de la paloma al mismo tiempo.
“Hemos de combinar
la dureza de la serpiente con la pacífica dulzura de la paloma: Fuertes de
espíritu, pero tiernos de corazón. Si se tienen cualidades de serpiente y nos
faltan las cualidades de la paloma, seremos fríos, malvados y egoístas; si
tenemos las cualidades de la paloma sin las de la serpiente, seremos
sentimentales, anémicos y abúlicos. Hemos de combinar, pues, las dos.”
Y terminaba Martin
Luther King: “Nosotros, como negros, hemos de unir la fortaleza del espíritu y
la ternura del corazón, si queremos avanzar positivamente hacia la meta de la
libertad y la justicia.” Y yo digo hoy, parodeando al gran mártir: Nosotros, venezolanos;
nosotros, bolivarianos; nosotros, revolucionarios, si queremos patria para
nuestros hijos, hemos de unir la fortaleza del espíritu y la ternura del
corazón.
Buenas noches,
queridos amigos.
DISCURSO DESDE LA UNIDAD EDUCACIONAL “GUSTAVO ENRIQUE MACHADO”
Catia La
Mar, 7 de enero de 2003
Amigos y amigas:
Muy buenas tardes
a toda Venezuela.
“Las naciones
marchan hacia el término de su grandeza con el mismo paso con que camina su
educación.” Simón Bolívar.
La educación. Aquí
estamos en este mensaje nacional, en cadena nacional de radio y televisión,
para toda Venezuela, desde el corazón de Catia, aquí en Ruperto Lugo. Un abrazo
a Catia entera, a Ruperto Lugo, a su pueblo, a sus vecinos. ¡Qué alegría! (Aplausos.) Los bloques de Cútira.
Aquí estoy con el
ministro Aristóbulo Istúriz, ministro de Educación, Cultura y Deportes. Aquí
estamos con la licenciada Solángel Arocha, quien es la directora de esta unidad
educativa nacional (aplausos). ¡Qué
alegría! ¡Qué muchachada! ¡Qué vecindario! Está fresco el día de hoy, además,
aquí en Cútira. Ahí están los bloques de Cútira. Yo me la pasaba por aquí con
Ronal Blanco la Cruz, hace como 20 años; tenía varios días que no venía por
aquí por los bloques de Cútira. Está la directora de la unidad educativa
nacional, el Liceo “Gustavo Enrique Machado”; también está el profesor Iván
Márquez, subdirector docente de este instituto (aplausos); la profesora Lourdes Hernández, subdirectora
administrativa; el señor Angel Medina, el presidente de la comunidad educativa.
Un saludo a todos (aplausos), a los
padres, a los representantes del “Gustavo Enrique Machado” y, sobre todo, a los
estudiantes y las estudiantes de este Liceo “Gustavo Enrique Machado”. Miren
esa muchachada, ¡qué alegría, qué felicidad!
Aquí en ese liceo
están muy organizados, me ha recibido una comisión de estudiantes, me han dado
un mensaje de optimismo, de alegría, de fe; me ha recibido una comisión de
protocolo, con unas lindas muchachas y un traje hermosísimo (aplausos), y unos caballeros bien
formados, un muchacho con la estampa del Che Guevara en el pecho (aplausos), y otro caballerito que tiene
unas patillas como Simón Bolívar (aplausos),
le dije: “Usas unas patillas de Bolívar”; y otro caballero que tiene un pito
ahí que suena muy duro, un cuerno, no sé qué más (lo suenan). ¡Eso!
Esa juventud;
juventud, divino tesoro. Les doy un abrazo desde el corazón, hoy 7 de enero,
desde el Liceo “Gustavo Enrique Machado”, en el corazón de Catia, en Cútira, a
todos los estudiantes de Venezuela, a todos los jóvenes de Venezuela (aplausos). Millones de muchachos y de
muchachas, de muchachitos y de muchachitas, hoy están en las aulas de clase, en
los colegios, en los prescolares, en los liceos, en los institutos, en las
universidades. La educación, paso firme hacia el desarrollo integral de Venezuela.
Saludo también a
todos los directores de colegios, a todo el personal docente, maestras,
maestros, profesores, profesoras, de todo el país. Desde aquí el reconocimiento
a ustedes, patriotas, que hoy están allí demostrando que Venezuela sigue
adelante, y que a la educación de Venezuela, de nuestros niños, de nuestras
niñas, de nuestros jóvenes y adolescentes, a esa educación no la va a parar
nadie, porque es el alma de la república, es el futuro de la patria, es el
camino hacia el futuro grande de Venezuela (aplausos).
Una reflexión voy
a hacer, como las he hecho en las últimas horas al país. Estábamos viendo allí
un video, unas imágenes y un resumen de algunos de los logros que en estos
últimos años podemos presentar, sobre todo, del 2002; pero que, claro, vienen
sumándose desde 1999, logros de la Revolución en materia educativa, en este
caso.
Debo decirles
algo, esta mañana conversé con Héctor Navarro, el ministro de Educación
Superior, quien comenzó con nosotros creando el Ministerio de Educación,
Cultura y Deportes; y aquí tengo a mi lado al negro Aristóbulo, este ministro,
y a todo su equipo; aquí está parte de su equipo, viceministros, funcionarios,
supervisores. Debo decirles algo, y no estoy exagerando, compatriotas, cuando
lo digo: Nunca antes, jamás antes en la historia venezolana, en toda la
historia venezolana, gobierno alguno había hecho tan colosal esfuerzo por la
educación, como lo ha hecho el gobierno revolucionario y bolivariano, nunca
antes, jamás (aplausos).
Ha sido un
esfuerzo colosal, ha sido un esfuerzo gigantesco, y ya estamos viendo, por
supuesto, los primeros frutos de esta inmensa tarea en aras de la educación de
nuestros jóvenes, de nuestros niños, de nuestro pueblo, de nuestra nación.
Tomando la bandera bolivariana, un hombre sin estudio es un ser incompleto.
Ahora, esto es lo
que los golpistas, terroristas y desestabilizadores quieren detener en
Venezuela. Preguntémonos, ¿es que ellos quieren detener este esfuerzo? La
respuesta es indudable, sí, lo quieren detener. ¿Cómo lo quieren detener?
Bueno, ya intentaron en abril del 2002 con un golpe de Estado, y ahora han
pretendido de nuevo con el golpe de Estado petrolero de diciembre, que es un
golpe continuado, y todavía lo tienen activado. ¿Cómo pretenden ahora, ya que
no pudieron en abril, detener el esfuerzo del gobierno revolucionario en
beneficio de la educación, de todos nuestros jóvenes y nuestros niños? Ahora
pretenden hacerlo quebrando las arcas de la nación; ahora pretenden hacerlo
destruyendo las cuentas del fisco nacional.
Con el daño
petrolero vamos a comenzar un año con muchas dificultades económicas, ya lo he
dicho, y ahora, violando la Constitución y violando las leyes, un grupo de
venezolanos apátridas, traidores a la patria, están llamando a lo que ellos
conciben como desobediencia tributaria, incitando al delito. Alerto, es un
delito no pagar impuestos. De los impuestos es como se nutren los presupuestos
de la nación para la educación, para la salud. Ellos han tratado de quebrar la
industria petrolera y ahora están tratando de incitar a parte de la población a
que no cumpla con el deber, con la ley de pagar los impuestos que deben pagar.
Pues eso tampoco lo vamos a tolerar, así lo digo al pueblo venezolano, así lo
digo a la república toda y al mundo, tomaremos todas las acciones que haya que
tomar para que se pague hasta el último centavo, porque eso es del pueblo. Lo
dijo Cristo: A Dios lo que es de Dios y al pueblo lo que es del pueblo (aplausos).
Aquella es la
lección de Cristo: A Dios lo que es de Dios, al César lo que es del César, y al
pueblo lo que es del pueblo. Los golpistas quieren detener el esfuerzo en
función de la educación de los niños y de los jóvenes. ¿Cómo? Ahora tratan de
desbancar el fisco nacional para que no haya dinero, para que no haya dinero ni
para pagarles sueldos a los maestros, y mucho menos para impulsar las escuelas
bolivarianas, para impulsar las escuelas técnicas, para impulsar el Proyecto
Simoncito, que está comenzando apenas; eso es lo que ellos quieren. Ahora, ¿por
qué lo quieren? ¿Cuál es la razón? Ellos tienen sus razones. Sencillamente el
mismo Bolívar nos da la explicación, el mismo Simón Bolívar nos da la respuesta
cuando dijo en aquella ocasión: “Un pueblo ignorante es instrumento ciego de su
propia destrucción.”
Estos golpistas,
estos apátridas, lo que pretenden es que al pueblo no se le instruya; lo que
pretenden es que a los niños y a los jóvenes, sobre todo, de los sectores más
pobres y de las clases medias, no se les eduque, que no tengan acceso a la
educación para seguirlos dominante durante 500 años más. ¡Lo juro que no lo van
a lograr! ¡Llamo a Venezuela toda a ponerse de pie, unida, a defender la
educación, que es a defender la vida de la República! (Exclamaciones y aplausos.)
Pues, bien, esa
reflexión inicial, para comenzar este mensaje desde aquí.
Ahora, cuando
decimos que el colosal esfuerzo de estos últimos años de la Revolución, en
función de la educación, ya está dando sus frutos, no es solo que lo decimos,
hemos venido aquí para mirar y para presentar al país uno de esos frutos, de
los muchísimos, miles de frutos que hay por toda Venezuela. Por eso estamos
aquí, en esta unidad educativa nacional, Liceo “Gustavo Enrique Machado.”
Detrás de mí está el rostro de aquel ilustre venezolano que le ha dado el
nombre a este liceo, que es tradicional.
¿Cuántos años
tiene este liceo aquí? (Le responden que
ahí 14 años). Catorce años, pero de existencia más de 30. (Le dicen que 34 años.)
Gustavo Enrique
Machado fue un eminente médico, pediatra venezolano, fue fundador del Consejo
Venezolano del Niño, y dedicó su vida a la salud integral, sobre todo de los
niños. ¡Qué tremendo nombre lleva este liceo!, caraqueño, luchador por la
justicia, luchador por el pueblo (aplausos
y exclamaciones).
Miren, oigan y, si
quieren, tomen notas, que es muy bueno. La matemática... Dijo Pitágoras: “Dios
habla por las matemáticas.”
¿Cómo están las
matemáticas, muchachos? (Exclamaciones
de: “¡Bien!”) ¿Cuánto llevas tú en matemática? (Le responde que 18.) ¡Dieciocho! ¡Oye!, lleva 18 en matemática (aplausos). Les recomiendo, muchachos,
el estudio de la matemática, la matemática es filosofía; también el estudio de
la historia.
¿Cómo está la
historia aquí? (Exclamaciones de:
“¡Bien!”) ¿Cómo que no les gusta mucho la historia? ¿Cómo está la biología?
(Exclamaciones de: “¡Bien!”) ¿Cómo
está la literatura? (Exclamaciones de:
“¡Bien!”)
Que vivan los
estudiantes, porque son la levadura del pan que saldrá del horno, con toda su
sabrosura (exclamaciones).
Alí Primera, te
recordamos siempre, Alí, cantor del pueblo, revolucionario, pana y amigo.
Pues, bien, este
es un ejemplo, tomen nota allá donde están ustedes.
A este Liceo
“Gustavo Enrique Machado” en el año 1999 llegó esta ilustre directora, Solángel
Arocha (exclamaciones y aplausos) y
esta nueva directiva, y comenzó el proceso de apoyarlos, porque no es que los
que aquí estaban eran malos, no; se trata de que los gobiernos anteriores
vinieron poco a poco retirándole el apoyo a la educación pública; no había
dinero para la educación pública, con el cuento aquel, que es parte de los
planes que tienen los golpistas, de privatizar la educación. De forma tal que
si eso lograran instalarlo en Venezuela, como ya lo estaban instalando... Ya
habían sembrado la planta perversa, venenosa de la privatización de la
educación; nosotros la hemos arrancado, y de raíz, ellos pretenden sembrarla de
nuevo.
Ese proyecto es
excluyente, ese proyecto implicaría que solo los hijos de los sectores
pudientes, de los que puedan pagar la educación, irían a la escuela, y los
hijos de los pobres, el 80 por ciento del pueblo, pues no podría ir a la
escuela privatizada. Por eso es que tenemos que defender, a capa y espada, con
todo nuestro coraje, esta Revolución bonita y esta Constitución, la
Constitución bolivariana (aplausos).
Precisamente tiene
un articulado extraordinario en torno a la educación. El Artículo 102, por
ejemplo, léanlo: “La educación es un derecho humano y un deber social
fundamental”, un deber social fundamental y un derecho humano. “Es democrática,
gratuita y obligatoria.” Esto es lo que no quieren los golpistas, no quieren
educación democrática, no quieren educación gratuita para todos. Pues, bien,
este es un ejemplo, este liceo.
Vean ustedes,
cuando llegó la Revolución en este liceo había 300 alumnos. ¿Saben cuántos
alumnos hay hoy? Imagínenselo. De 300 alumnos hemos saltado en estos años a
1.150 alumnos (aplausos). ¡Mil ciento
cincuenta! Eso es, aproximadamente, metiéndole la matemática Aristóbulo... Tú
eres bueno en matemática, ¿verdad? Aristóbulo en tremendo matemático; pero
mejor es Nelson Merente.
Cuatrocientos por
ciento, aproximadamente, ha sido el incremento, solo en este liceo; pero eso
está ocurriendo y ha ocurrido en todo el país. El incremento de la matrícula es
uno de los logros más sublimas de la revolución. Millones de niños y de jóvenes
que no tenían acceso a la escuela, por muchas razones: porque les cobraban y no
tenían cómo pagar, o porque no había aulas suficientes, o porque no había
maestros suficientes, o porque había institutos que ante la falta de recursos
de mantenimiento, por ejemplo, habían clausurado parte de la estructura y
estaban solo trabajando en un tercio o en un medio de la estructura, porque no
tenían cómo mantener aulas, baños, etcétera. Eso es un logro importantísimo.
En este liceo, por
ejemplo —los datos que me da el ministro Aristóbulo, oigan ustedes—, se trabajó
su remodelación sobre todo en el año 2002, ¿verdad? (Le dicen que sí.) Sí, ahora mismo en diciembre se concluyó la
remodelación plena de este liceo (le
dicen que lo van a reinaugurar el viernes), y se va a reinaugurar el
próximo viernes 10. Es la reinauguración del Liceo “Gustavo Enrique Machado” (aplausos). Reinaugurado, ¡tremendo
liceo!
Bien bonito quedó,
felicito a todos los que trabajaron aquí. Estoy seguro de que la comunidad
contribuyó mucho también, estoy seguro de que los muchachos y las muchachas
también contribuyeron. Ahora hay que mantenerlo, muchachos, el liceo, que esté
siempre bien bonito, bien limpiecito, los jardines, las aulas; además que es
fresco, ¿verdad?, hay una buena ventilación. ¡Mira como sopla la brisa!
Aquí se
invirtieron 120 millones de bolívares, ¡ciento veinte millones! Esto es lo que
quieren los golpistas, que no haya dinero para arreglar los colegios, que no
haya dinero para la educación.
En dotación se
invirtieron más de 34 millones de bolívares, en mesas y sillas 4.300.000
bolívares, y hay un convenio de mantenimiento, además, a través del cual se le
va a aportar 1.600.000 bolívares. Eso es un aporte inicial. Vean hasta dónde
está llegando la Revolución. Sabiendo que todas estas comunidades son pobres,
clases populares, sectores medios, nosotros damos un capital semilla de
1.600.000 bolívares, que es un convenio, un fondo para el mantenimiento. Estoy
seguro de que ese fondo va a rendir mucho, porque lo va a administrar la misma
comunidad educativa.
Aquí se hicieron
trabajos de instalaciones eléctricas, todos estos bombillos son nuevos, todas
esas lámparas; instalaciones eléctricas completas, no solo los bombillos, la
instalación; instalaciones sanitarias, seis módulos sanitarios; albañilería y
mampostería, acabado, pintura general, construcción de una plaza. No tuve
tiempo de ver la plaza, ¿está por aquí? (Le
dicen que en la entrada.) En la entrada, pero como hay tanta gente allí...
Hay miles de personas, vamos a darles un aplausos a esos miles de personas que
están allá afuera en la calle, frente al Liceo “Gustavo Enrique Machado” (aplausos). Hay muchísima gente allí.
Incluso se le
construyó una cerca perimetral, que por aquí la estamos viendo, y un enrejado.
Monto aproximado
de construcción, 1.200 millones de bolívares, y el monto de la inversión, 160
millones de bolívares. Este es apenas uno, para muestra, un botón, uno de los
logros.
Este es un resumen
que al final vamos a presentar, pero para adelantar algo, desde 1999 hasta el
2002, en ese lapso, 323 escuelas se han construido totalmente nuevas en toda
Venezuela; escuelas rehabilitadas, 5.099, con una inversión de 291.000 millones
de bolívares. Son solo algunas cifras del colosal esfuerzo que hemos hecho por
la educación, y seguiremos haciéndolo (aplausos),
porque todos estos empeños de quebrar al país, a la industria petrolera o a las
finanzas públicas, van a fracasar, van a chocar, como han chocado, con la
estructura moral de la nación y con la capacidad y la madurez de toda la
sociedad venezolana.
Pues, bien,
queridos amigas y amigos, apreciados hermanos, hay una pregunta que
continuamente me he hecho a lo largo de toda la coyuntura que actualmente
vivimos los venezolanos y que quisiera compartir con ustedes este día, en este
sitio tan querido, tan hermoso: ¿A qué se referirán los saboteadores cuando
hablan de libertad y de democracia? ¿Se referirán acaso al respeto a las
libertades individuales de las venezolanas y los venezolanos? Obviamente que
no. Hemos visto cómo han promovido situaciones que atentan directamente contra
la tranquilidad y la paz ciudadana. Han intentado impedir, y en ocasiones lo
han logrado, con el apoyo de algunos mandatarios locales y regionales, el libre
tránsito por el territorio nacional, amparando la existencia de zonas de
exclusión, de guetos, donde se permite que unas pocas personas irrespeten los
derechos de la mayoría. Entonces, definitivamente no es la libertad de libre
tránsito la que los saboteadores promueven.
Me pregunto,
¿serán las libertades económicas el derecho que las venezolanas y los
venezolanos tenemos para desarrollar una actividad productiva que redunde en
bienestar y en seguridad para las personas y su familia? ¿Será eso lo que ellos
quieren? Definitivamente no, muy por el contrario, han desarrollado un plan de
destrucción del país por vía del sabotaje a la industria petrolera que, gracias
a Dios, hemos venido exitosamente enfrentando.
Como fracasaron en
el intento de acabar con PDVSA y, por ende, con el país, ahora pretenden
medidas de cierre de bancos y desobediencia tributaria. Imagínense,
compatriotas, meterse con los ahorros de las personas, con el dinero, fruto del
trabajo, de las venezolanas y los venezolanos. Pero así como confrontamos y
derrotamos con firmeza el sabotaje petrolero, tampoco permitiremos que los
saboteadores le metan mano al dinero de los venezolanos. ¡No señor, no lo vamos
a permitir! (Aplausos y exclamaciones de:
“¡No pasarán!”) No podemos permitirlo, ese dinero es de los venezolanos.
En un siguiente
encuentro que sostendré con ustedes dentro de poco, conversaré de algunas
medidas que el gobierno está implantando e implantará para defender la
estabilidad económica de la nación. Debo decirles que ayer estuve trabajando
directamente en este tema económico, durante 14 horas continuas, hasta las 4:00
de la madrugada, con abogados, juristas, economistas, ministros, preparando el
plan, por si acaso es que se les ocurre lanzar una operación para tratar de
quebrar las finanzas públicas venezolanas. ¡No lo van a lograr! El gobierno
está listo para activar las medidas que tenga que activar. Cuenta el pueblo
venezolano con su gobierno, con el compromiso del gobierno revolucionario (aplausos).
Ahora, ¿será que
los saboteadores y golpistas defienden, promueven la libertad de expresión, el
derecho que tenemos todos a estar debida y verazmente informados? Ya en mi
alocución del domingo 5 pasado les hablaba de la salvaje distorsión que la
mayoría de los medios de comunicación, y, sobre todo, los medios televisivos
privados, han hecho de esta sagrada prerrogativa que nos proporciona la
democracia bolivariana, robándonos la información y convirtiendo a los
noticieros y reportajes de prensa en mera propaganda de guerra, propaganda de
guerra; en instrumento de terrorismo psicológico, sin parar mientes en el daño,
en la rabia, el desamparo que producen en la mayoría de la población con sus
mentiras, con sus vejaciones, con su irrespeto sin límites. Y fíjense en la
frase que conseguí del expresidente estadounidense, Franklin Delano Roosevelt:
“Una democracia no está segura si el pueblo tolera el crecimiento de un sector
privado hasta tal punto que se convierte en más potente que el propio Estado
democrático. En esencia, eso es el fascismo”, dijo el expresidente Roosevelt.
Roosevelt tenía razón.
Contra eso, ni más
ni menos, estamos combatiendo, contra el fascismo encubierto, y no tan
encubierto a veces, descaradamente evidente, con que algunos sectores de la
oposición consideran la forma de hacer política. Y hacen todo esto,
compatriotas, cometen todos estos desmanes, supuestamente cobijados en el
Artículo 350 de nuestra Constitución nacional. Todo lo que hacen, cierre de
calles, encadenamiento y robo de la información, sabotaje a la industria
petrolera, bloqueo criminal de nuestras costas, lo hacen porque, supuestamente,
el Artículo 350 se lo permite.
¿Pero en qué
cabeza sensata cabe eso, por Dios? ¿Es decir que los constituyentes, cuando
diseñaron la Constitución que nos rige desde 1999, y los ciudadanos
venezolanos, que masivamente la votamos en referéndum, colocamos ese artículo
para que pudieran cometerse crímenes contra las personas, crímenes contra la
libertad de las personas? Pero evidentemente que no, absolutamente no,
rotundamente no. Ese es un artículo claramente enmarcado en la Carta Magna que
los constituyentes diseñaron para proteger la Constitución, no para permitir la
impunidad, no para permitir el atroz desalojo de la convivencia ciudadano.
Los saboteadores
no están permitiendo la desobediencia civil, sino que procuran,
infructuosamente, por supuesto, la destrucción de lo civil. No puede haber
legislador, abogado constitucionalista, estudiante de leyes, que encuentre en
esta Constitución la legítima justificación para la destrucción de un país.
No hay hora de
propaganda de guerra televisiva que permita que nos traguemos tamaña mentira.
No hay manera de que los ciudadanos, de que todos los que transcurrimos por
este territorio nuestro aceptemos que desobediencia civil signifique desmán,
robo, muerte, desasosiego. Es ofensivo que utilicen, que se camuflen en un
término que ha escrito tan hermosas páginas en la historia de la humanidad,
como la lucha de Gandhi por la liberación de la India del colonialismo, que la
tenía subyugada, para someter a los venezolanos al atropello y a la impunidad.
El gobierno no lo va a permitir; las venezolanas y los venezolanos no lo vamos
a permitir.
Como los
luchadores antifascistas españoles, en su epopeya contra la dictadura
franquista, les decimos ahora que no pasarán, ¡no pasarán! (Aplausos y exclamaciones de: “¡No pasarán!”) Y si no se detienen,
nos obligan entonces a trascender de la batalla política para dar la batalla
histórica.
Las batallas
políticas pasan, las batallas históricas las damos los pueblos cuando
procuramos nuestro futuro; porque el colmo de los colmos de los colmos es que
ahora los saboteadores quieren agredir nuestro bien más preciado, lo único que
nos sacará del atolladero de la pobreza, que nos hará fuertes, dignos y libres,
promueven la paralización del sistema educativo, público y privado.
Cerrarles las
aulas a nuestras niñas y a nuestros niños, a nuestros jóvenes, que con tanto
sacrificio acuden a liceos y universidades, es un atentado más grave aún que el
sabotaje petrolero; es un atentado más grave aún que el bloqueo a nuestras
costas, que el cierre de calles y la toma de plazas. Se están metiendo con
nuestro amanecer y eso es inadmisible; se están metiendo con nuestras niñas, se
están metiendo con nuestros niños, se están metiendo con nuestros jóvenes y
nuestras jóvenes, y eso es, sencillamente, inadmisible. No lo vamos a tolerar,
daremos la batalla que haya que dar por nuestros niños (aplausos y exclamaciones); daremos la batalla que haya que dar por
nuestras niñas, por nuestros niños, por nuestros jóvenes, por nuestro amanecer.
Algunas personas,
sorprendidas en su buena fe, y otras con la alevosía que ha caracterizado a los
saboteadores todo este tiempo, señalan que la razón para suspender las clases
se encuentra en la necesidad de defender a los niños de los problemas de
seguridad que la coyuntura política ha generado.
Curiosamente, uno
de los representantes de la llamada Coordinadora, que en vez de Democrática
debería llamarse Terrorista (abucheos),
señaló que la suspensión de las actividades académicas en los planteles
públicos se haría extensiva hasta el 2 de febrero.
¿Por qué? El 2 de
febrero van a abandonar las prácticas terroristas que hasta ahora han
desarrollado? ¿Qué cosa va a pasar el 2 de febrero entonces? No creo que sea la
seguridad lo que motiva a quienes intentan dejar nuestras aulas vacías.
Países amigos,
países hermanos, confrontan, lamentablemente, desde hace tiempo, situaciones de
violencia política mucho más graves de las que actualmente estamos viviendo en
Venezuela y aun así han defendido el derecho de sus niñas y de sus niños de
acceder a la educación en plena guerra; mas aún, a pesar de todas las salvajes
escaramuzas que los terroristas han emprendido contra la patria, el gobierno
bolivariano ha logrado mantener y lo continuará haciendo, nos va la vida en
ello, la paz y la seguridad necesarias para la vida civil.
¿Dificultades?
Claro que las hemos tenido, y todas las hemos sorteado y las sortearemos
apegados a la Constitución y a las leyes. Lo que resulta inconcebible es que se
utilice un recurso tan bajo como la diatriba política.
El Estado tiene la
obligación de velar por la seguridad de todos los ciudadanos. Tengan la
seguridad plena de que cumpliremos con esa obligación, y también velaremos por
la obligación que tenemos con la educación de nuestras niñas y de nuestros
niños.
Ya el Ministerio
de Educación, Cultura y Deportes emitió una resolución al respecto, y he dado
expresas instrucciones al ciudadano ministro Aristóbulo Istúriz, aquí a mi
lado, para que la ley se cumpla y el calendario escolar no se sabotee.
Venezuela tiene
una tradición educativa anclada en el alma de nosotros los adultos. Todos,
ricos y pobres, blancos y negros, indios y zambos, recordamos nuestros años
escolares, recordamos el sabor de los recreos, recordamos la mano firme que
guiaba nuestras primeras letras, la incursión en el mundo del conocimiento, que
no es otra cosa que el descubrimiento maravilloso de la verdad, de la
confrontación de las ideas.
Y es que yo creo,
queridas amigas, compatriotas, a quienes acompaña este proceso, y venezolanas y
venezolanos que hacen oposición democrática al gobierno, que es allí donde está
el nudo del asunto; que para algunos, la educación de nuestras niñas y niños,
de nuestros jóvenes, incluso de nuestros adultos, que por razón de las
terribles inequidades del pasado no habían podido ser incluidos en el sistema
educativo, se convierte esa educación en un arma peligrosa, en un recurso
terrible. La educación, el conocimiento, permitirá el crecimiento de ciudadanos
libres, respetuosos de las leyes y de los derechos de los otros.
Atentos a las
injusticias y a los desafueros de oscuros heraldos y enemigos del ser
venezolano. La libertad está en la educación.
Queridos
compatriotas:
Hay un hermoso
poema del poeta francés, Paul Eluard, que expresa esto mucho mejor que yo:
“Sobre mis cuadernos de escolar, sobre mis pupitres y los árboles sobre la
arena, sobre la nieve escribo tu nombre: Yo nací para conocerte, para
nombrarte, libertad.”
Será mucho más
difícil que un mensaje fascista cale a cada niña, a cada niño de Venezuela, si
le proporcionamos las únicas armas que merece: los libros, el conocimiento, la
libertad (aplausos).
Será imposible, y
lo dije al comienzo, citando a Bolívar: “Esa es la razón de este empeño
fascista de sabotear ahora la educación.” Pretenden impedir que nuestros niños
y niñas y jóvenes accedan a la libertad, al conocimiento, a la verdad. “Pueblo
ignorante” —decía Bolívar—, “instrumento ciego de su propia destrucción.” Es
por eso que este gobierno bolivariano ha puesto especial énfasis en la
educación integral de las venezolanas y los venezolanos.
Ya en el año 2002
logramos ampliar la matrícula escolar hasta —óiganlo bien— 6.848.141
estudiantes, ¡casi siete millones! Y no nos hemos contentado con una cifra,
sino que hemos puesto cuidado especial en que las niñas y los niños de la
patria reciban atención integral. Eso, ni más ni menos, constituye el plan de
las escuelas bolivarianas, porque nuestros niños no pueden entrar con hambre a
un aula. Es que si un niño es descuidado en sus más elementales necesidades, no
se puede considerar que esté recibiendo una educación adecuada.
Más adelante
quisiera detenerme, con un poco de más detalles, en lo que estamos haciendo en
materia educativa. No estamos satisfechos aún con lo que hemos logrado, pero
nos regocija el acento que hemos puesto en el hombre.
Al respecto hay
una anécdota que quisiera compartir con ustedes. Encontrándose en su lecho de
muerte el poeta inmenso, Pablo Neruda, vio allanada su casa con hienas de la
dictadura de Pinochet, que por esos días, por vía de un golpe de Estado, habían
derrocado y asesinado al presidente Salvador Allende. Desde su cama de enfermo,
Neruda les dijo, a los agentes de la dictadura que rebuscaban entre sus
papeles, lo siguiente: “En esta casa hay un arma muy poderosa contra la que
ustedes no van a poder.” Cuando el esbirro le preguntó a qué cosa se refería,
Neruda le contestó: “Los libros, la poesía.” Esa es el arma contra que ninguna
dictadura puede: los libros, la poesía.
Peligrosa poesía
la de Neruda, peligrosamente libre, peligrosamente alegre. En su Oda a la alegría exclama lo siguiente:
“Como la tierra eres necesaria, como el fuego sustentas los hogares, como el
pan eres pura, como el agua del río eres sonora, como una abeja repartes miel.”
Volando hacemos un
llamado a todos los venezolanos y a todas las venezolanas a que defiendan los
derechos de nuestros niños, tomando como inspiración la poesía libertaria de
Pablo Neruda, el pensamiento libertario de Simón Bolívar, derechos de nuestros
niños y de nuestras niñas, consagrados en la Declaración Universal de los
Derechos del Niño, en nuestra Constitución nacional, en la Ley de Educación y
en la Ley Orgánica de Protección al Niño y al Adolescente.
La diatriba
política es una cosa, pero nuestros infantes son nuestra razón, nuestra razón
de ser, de vivir.
Cualquiera de
ustedes amigas, hermanos, si son padres, si son madres, comprenderán lo que les
digo: Tenemos no solo la esperanza, no solo la convicción, no solo el esfuerzo
empeñado, la vida toda se nos va en afincar este sueño de patria verdaderamente
ciudadana, de ciudadanos que combatan la inequidad y la injusticia dondequiera
que ellas se encuentren.
Que levanten una
sola bandera: la de la libertad, la del país del respeto a los otros, la de la
no violencia.
Tengan la
seguridad de que en esta batalla triunfaremos y nunca más se verán amenazadas
las sonrisas de nuestras niñas, ni las sonrisas de nuestros niños, ni la
tranquilidad de nuestros hogares.
Tengan la
seguridad de que esta batalla histórica signará una victoria más para nuestro
pueblo. Tengamos todos la seguridad de que las aulas, que los recreos, que los
pasillos de nuestros colegios, que los jardines de nuestros infantes seguirán
siendo la cuna de los sueños, de los cantos y de las alegrías del futuro de
Venezuela, que son nuestros niños y nuestras niñas.
Este mensaje,
desde la fortaleza de mi espíritu, como dice Cristo: “Vayan pues, como ovejas
entre lobos, pero vayan; además de tener la candorosa hermosura de las palomas,
llévense y sean astutos como la serpiente.” Aquí estamos, defenderemos a
nuestros niños y a nuestras niñas con la batalla más grande que haya que dar;
pero, por ellos, lograremos la victoria, por su futuro, por su educación,
integral y bonita, como manda la sagrada Constitución Bolivariana (aplausos).
Algunas cifras
estábamos citando al comienzo, ejemplo, este liceo “Gustavo Enrique Machado” y
muchos otros. Escuelas construidas, decíamos, Aristóbulo, 323; rehabilitadas, 5
099. Con 291.000 millones de bolívares invertidos solo en infraestructura,
escuelas bolivarianas, vamos ya para las 3.000 escuelas bolivarianas, y hay
541.145 niños en las escuelas bolivarianas; pero yo quiero que el mismo
ministro, Aristóbulo Istúriz, nos diga cómo va el Proyecto Simoncito, por
ejemplo, y nos hable de otros logros resaltantes de la educación en estos años
de revolución. (El Ministro da la
explicación sobre el trabajo realizado en la esfera de la educación y los
logros alcanzados en estos años.)
Gracias,
Aristóbulo.
De todos modos
aquí está la ministra Nora Uribe, la ministra de Comunicación e Información.
Nosotros estamos preparando toda una estrategia informativa que tiene que
llegar a todas las aulas, que tiene que llegar a todos los barrios,
urbanizaciones, no solo a través de la televisión, no solo a través de la
cadena nacional, no solo a través de la propaganda oficial tradicional, no.
Vamos a hacer folletos, carteleras informativas.
Yo invito
a los muchachos
de este liceo
que hagan —seguramente ya las tienen— sus tremendas carteleras
informativas y todos estos resultados de la educación en su colegio, en el
barrio, en Caracas y en toda la nación, publíquenlos, discútanlos, hagan
asambleas populares de estudiantes, de vecinos, para que discutan las
maravillas de la educación, los problemas.
También tenemos
fallas, pues digan las fallas, reclamen la atención a las fallas; pero la
educación, los avances de la educación y los problemas de la educación, repito,
deben ser conocidos por todos los venezolanos.
Estas cifras son —yo estaba mirando acá, mientras Aristóbulo hacía su
clara exposición, con estas tablas que preparó esta madrugada, no, ya las tenía
listas desde hace varios días—, fíjate: Educación especial, y esto es algo que
va más allá de los números, estos son los niños y los jóvenes que tienen algún
problema, que nacieron con algún problema, como llaman, niños excepcionales,
tienen necesidades especiales, de atención especial. Fíjense ustedes, en el año
2000 había una matrícula, es decir, atendíamos 65.000 niños en estas
condiciones, ¡sesenta y cinco mil!, anótenlo. Este año que está transcurriendo
hemos sobrepasado los 100.000 niños, 113.801 niños y sigue creciendo la
matrícula, porque recuerdo que inauguramos aquel colegio en La Pastora y
aumentamos la matrícula a más del doble, a 120 niños, y en todas partes estamos
haciendo inmensos esfuerzos. Que no haya ni un solo niño que haya venido al
niño en esas condiciones que se quede sin educación; no, ellos tienen tanto
derecho como todos los demás niños del país. Pues, bien, ese es un ejemplo para
que vean el esfuerzo y los resultados.
Educación de
adultos, ya vamos por 580.000, venimos de 300 000.
Educación
extraescolar —esto es muy importante, estos son talleres, cursos—, de 291.000
en el 2000, hoy estamos en 555.000, es decir, más del doble, pues. Un
crecimiento de más del ciento por ciento en apenas dos años.
Por aquí hay otras
cifras que yo quería resaltar: matrícula escolar en prescolar, ya lo decía
Aristóbulo; en educación prescolar formal estamos ya en 973.382 niños. Esto es
el plan Simoncito, y la educación prescolar no convencional, de 95.000 niños,
estamos en 531.000 niños. Un crecimiento tipo cohete.
La educación
básica, de 4.400.000, ya estamos en 4.900.000, llegando a los 5 millones.
En educación
media, diversificada y profesional, de 422.000, estamos en 525.000, un
crecimiento de 100.000 estudiantes de educación media. Este es un ejemplo.
Vamos a darle el
micrófono a la profesora Solángel, para que ella también nos dé un saludo, la
directora del Liceo “Gustavo Enrique Machado”.
Solángel, cuando
usted llegó, ¿cuántos alumnos había aquí? (Solángel
explica que había 300 alumnos y hoy tienen 1.150.)
Muchas gracias,
profesora.
¿Y qué nos dice el
señor Medina? El señor Angel Medina, también quiero que le dé un saludo desde
aquí, en cadena nacional de radio y televisión, al país, es el presidente de la
comunidad educativa.
¿Cómo está, señor
Medina? (Angel Medina expresa su
agradecimiento en nombre de los representantes y los estudiantes de la
comunidad educativa, al Presidente y a su gobierno.)
Muchas gracias,
Medina, muchísimas gracias.
Bueno, yo saludo a
todos los padres, representantes, vecinas, vecinos, profesores, su directora,
su director, personal docente, empleados, trabajadores también saludé por ahí,
un señor que tiene aquí más de 20 años —me dijo— trabajando en el liceo.
A todos les
dejamos nuestro compromiso de apoyo pleno al proceso educativo, y desde aquí
este ejemplo para toda Venezuela, un ejemplo de cómo la comunidad educativa,
los vecinos, los profesores, personal directivo, los estudiantes, los
trabajadores, todos, el gobierno y el pueblo unidos, en aras de la educación
integral de nuestros jóvenes, de nuestros niños, que constituyen el futuro
grande de la república.
Buenas noticias me
pasa el ministro Aristóbulo para terminar esta cadena nacional informativa
sobre la educación, esta cadena nacional reflexiva, esta cadena nacional de la
verdad contra la mentira, esta cadena nacional de la democracia contra la
tiranía, esta cadena nacional que libera al pueblo y le devuelve al pueblo todo
el derecho a estar informado, esta cadena nacional desde el Liceo “Gustavo
Enrique Machado”.
Se convoca a todo
el voluntariado, así como se han organizado estos grupos populares de apoyo a
la empresa petrolera en todo el país, estamos convocando al voluntariado en
defensa del derecho a la educación.
¡Voluntariado
nacional, a la carga! (Aplausos.)
Todos los venezolanos, todas las venezolanas que queramos, pues, dar un paso al
frente, jubilados, vecinos, padres, representantes voluntariado nacional en
defensa del derecho a la educación. Se les convoca a una reunión en la casa de
Bello, el edificio sede del Ministerio de Educación, cultura y deportes, allá
en la esquina de Salas, parroquia Altagracia, allá en la casa de Bello, reunión
del voluntariado el día jueves —es decir, pasado mañana; tienen tiempo de
coordinar todo—, 9 de enero, a las 10:00 de la mañana.
¡Vámonos! ¡Un paso
al frente! ¡A luchar por la educación con un voluntariado nacional! (Aplausos.)
¿Qué me dicen? (Aplausos.)
La biblioteca del
aula, lo que estaba hablando el ministro Aristóbulo. Ahí están los niños, vean,
están en la biblioteca (pasan imágenes).
¿Y ya almorzaron ustedes? (Exclamaciones
de: “¡No!”) Vamos a tener que irnos a almorzar, yo tampoco he almorzado
sino café. Un saludo a todos allá en la República de Bolivia, a su directora,
sus maestros, a todos los niños y jóvenes.
Allá está la
biblioteca, Aristóbulo, ¿viste?, al fondo.
Bueno, tenemos
algún otro pase. Ahora agarramos por la espalda a los muchachos, ya no están en
la biblioteca, están en un aula, miren.
(Una profesora le explica al presidente Chávez lo que se está
observando en las imágenes a que él hace referencia y el director de la Escuela
Técnica de Campo Rico “Leonardo Infante” le habla de los valores éticos y
morales del personal que en esta labora. Solicita que los alumnos egresados
realicen su pasantía en PDVSA.)
¿Cómo está usted?
Un abrazo. Estamos muy felices aquí, en este reinicio del año escolar. Bueno,
hágame llegar allá al Palacio, o a través del ministro Aristóbulo un listado de
todos esos muchachos que están disponibles, que están capacitados, para hacer un
proceso de selección, de capacitación, para la nueva PDVSA; porque estamos
haciendo la limpieza en PDVSA. Bueno, un abrazo a todos. Yo les felicito a
todos allá en la Escuela Técnica “Leonardo Infante”, en Campo Rico, esos son
frutos de la Revolución. Ahí están los muchachos recomenzando su año escolar,
reiniciando sus clases.
(El alumno Luis Marcano solicita, en nombre de sus compañeros,
que se les permita hacer pasantía en PDVSA o en otra empresa similar. El
Presidente dialoga con él.)
Bueno, Aristóbulo,
manda una inspección por allá a ver cuáles necesitan reparación.
Hemos dotado
innumerables escuelas técnicas, que estaban prácticamente abandonadas.
Mira, tú me estás
haciendo una solicitud a la que yo no puedo negarme, por supuesto. Voy a
coordinar con el presidente de PDVSA y el presidente de la CVG, para que estos
200 compañeros vayan a hacer sus pasantías. Yo le pido al ministro, que está a
mi lado, Aristóbulo, que haga las coordinaciones respectivas, pero está
aprobado, de mi parte aprobado. Hagan ustedes las coordinaciones respectivas (aplausos).
Bueno, vamos a
terminar. Muchas gracias.
Estamos terminando
el mensaje a todo el país.
(Vuelve a dialogar con el alumno sobre el comedor.)
Bueno, yo voy a
mandar a indagar inmediatamente. Tomen nota los muchachos de la casa militar,
para hacer una inspección en el sitio, allá en Campo Rico. Vamos a buscar la
información, a ver qué es lo que pasa; seguramente, me imagino que ha sido por
falta de los recursos, que hemos tenido problemas al final de año, pero los
conseguiremos y tendrán ustedes su comedor. Vamos a indagar, muchachos.
Un abrazo a todos
y muchísimas gracias.
Estamos terminando
esta cadena nacional de radio y televisión, con esta sorpresa que me han dado,
no lo tenía en mi guión; pero felicito al equipo por haber tenido la iniciativa
de pasarnos este contacto con la Escuela República de Bolivia, que está en plena
actividad y con la Escuela Técnica “Leonardo Infante”, en Campo Rico. Ustedes
mismos lo han visto.
Me ha dado el
ministro Aristóbulo este informe, de ahora del mediodía, del funcionamiento de
las escuelas. Yo hago un llamado a todos los maestros, a todas las maestras,
profesores, profesoras, directores, directivos, rectores de las universidades,
profesores de las universidades, padres y representantes, y a los muchachos y a
las muchachas. Vamos todos, pues, se trata de la educación; la educación,
corazón palpitante de la libertad del país.
Estas son buenas
noticias. Así como estamos derrotando el llamado al paro petrolero y todos los
demás paros, igual, aquí está la respuesta de Venezuela: Desde Amazonas hasta
el Zulia, con algunas excepciones, el funcionamiento de las escuelas públicas
hoy ha sido óptimo; desde Amazona, donde ha funcionado en un 100 por ciento,
Anzoátegui un 70 por ciento, Apure un 100 por ciento, Aragua un 80 por ciento,
Barinas en un 90 por ciento, Bolívar en un 98 por ciento, Carabobo en un 70 por
ciento, —tenemos dos cifras, la pública y la privada; estoy hablando de las
escuelas públicas—, en Cojedes un 100 por ciento de las escuelas bolivarianas y
100 por ciento de las privadas, en Delta Amacuro 100 por ciento, distrito
capital 70 por ciento; en Falcón 95 por ciento, en Guárico 70 por ciento, en
Lara 80 por ciento, en Mérida 90 por ciento, Mirando 50 por ciento. En Miranda
un 50 por ciento de las escuelas públicas, porque resulta que hay un alto
número de escuelas que son de la gobernación del estado Miranda, y ustedes saben
que ahí, lamentablemente, tenemos un gobernador que en vez de gobernador se ha
dedicado a sabotear. Y esto se lo digo con toda claridad a toda Venezuela y a
todo el estado Miranda, tienen un gobernador que en vez de estar gobernando
está saboteando, entonces ahí están los resultados; un estado tan grande como
el estado de Miranda, apenas 50 por ciento de las escuelas públicas, y, además,
es el que tiene más planteles privados en toda Venezuela.
La educación
privada, lamentablemente, en Miranda no está funcionando. Los padres y los
representantes que están pagándoles a esos colegios privados, bueno, ustedes
verán, si van a pagarles para que no les den educación a sus hijos, ustedes
verán; y ustedes verán si no van a luchar por el derecho de sus hijos a la
educación.
De todos modos el
gobierno ha emitido, a través del Ministerio de Educación, una resolución para
que los padres y representantes de los colegios privados, donde no les den
educación a sus hijos, pues no paguen. Ahí está una resolución del Ministerio
de Educación, Cultura y Deportes y el Ministerio de Producción y el Comercio;
aquí está, salió en la Gaceta Oficial del 20 de diciembre de 2002.
Así que
felicitamos en el estado de Nueva Esparta 95 por ciento de los colegios
públicos, Monagas 85 por ciento, Portuguesa 95 por ciento, Sucre 90 por ciento,
en Táchira 85 por ciento. Ahí agradecemos el esfuerzo del gobernador del
Táchira, del comando de la guarnición militar, porque había problemas de
combustible para el transporte de los estudiantes, y los militares junto al
gobernador, hicieron un operativo especial y han priorizado y proporcionado
combustible al transporte público para los muchachos. ¡A las escuelas! ¡Todo el
mundo a trabajar por la educación!
En Trujillo 85 por
ciento, en Vargas 90 por ciento, en Yaracuy 80 por ciento, y allá en el Zulia,
donde también hay un gobernador que tiene un gran presupuesto, un gobernador
que tiene bastantes escuelas, estatales, públicas, también está funcionando la educación
pública en apenas 55 por ciento, pero fundamentalmente por culpa del
gobernador.
Ustedes, zulianas
y zulianos, tienen un gobernador que en vez de estar trabajando por los
derechos de sus niños, está saboteando la educación de sus niños. Ustedes
verán, pues. Ese es el gobernador que ustedes tienen.
Esta es la
relación que me ha dado ahora al mediodía el Ministro de Educación, Cultura y
Deportes.
Quiero hacer un
reconocimiento especial a las escuelas privadas de Amazonas, que están
trabajando en un ciento por ciento, me informan: de Cojedes, 100 por ciento,
educación privada; de Delta Amacuro, 100 por ciento; de Monagas, 100 por
ciento; de Nueva Esparta, 100 por ciento; de Portuguesa, la educación privada,
100 por ciento; en Sucre, 90 por ciento. Y es un ejemplo a todos aquellos que
tienen la responsabilidad de gerenciar o de dirigir instituciones de educación
privada. Ustedes no tienen derecho a violar el derecho a la educación de los
jóvenes y de los niños, están violando un derecho humano fundamental, están
violando el alma de esos muchachos. Así que reflexionen, pues.
Lo mismo en las
universidades, públicas y privadas; pero aquí estamos arrancando, reiniciando
el año escolar con mucha fuerza, con mucho coraje, con mucho amor, con mucho
desprendimiento y con mucha decisión, inquebrantable. A triunfar. Como dijo
Bolívar: “Por encima de todo triunfaremos”, y en este caso por la educación.
Y termino con el
mensaje bolivariano, lo vuelvo a repetir para que cada palabra la grabemos en
lo más profundo del alma, llamando a todos a luchar por la educación, por
nuestros niños, por nuestras niñas: “Las naciones marchan al término de su
grandeza al mismo paso con que camina la educación.”
¡Arriba la
educación! (Aplausos.)
¡Arriba Venezuela!
(Aplausos.)
Muchas gracias. (Ovación.)
DISCURSO EN SAN CARLOS, ESTADO DE COJEDES
10 de enero
del 2003
(Entona canto junto al pueblo.)
¡Viva Venezuela! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Viva Cojedes! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Viva San Carlos! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Viva Zamora! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Viva el pueblo
venezolano! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Viva la paz! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Viva la vida! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Viva la alegría! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Viva la
democracia bolivariana! (Exclamaciones
de: “¡Viva!”)
¡Vivan todos
ustedes, dondequiera que se encuentren los hombres, las mujeres, los niños y
las niñas de Venezuela!
Desde San Carlos
de Cojedes, hoy, 10 de enero del 2003, este mensaje a la nación, en cadena
nacional de radio y televisión (aplausos
y exclamaciones).
¡Qué día tan
hermoso, este 10 de enero, una vez más en San Carlos de Cojedes!
Ciudadano Johnny
Yanes Rangel, gobernador del estado Cojedes, y Primera Dama del estado, señora
de Rangel; ciudadano Efrén Andrades, ministro de Agricultura y Tierras;
ciudadana Nora Uribe, ministra de Comunicación e Información; ciudadano general
de brigada Luis Felipe Acosta Carles, jefe del Comando Regional No. 2 de la
Guardia Nacional de Venezuela; ciudadano Adán Chávez, presidente del Instituto
Nacional de Tierras; distinguidas autoridades; ciudadano Alcalde del municipio;
distinguidas autoridades civiles y militares del estado Cojedes; señoras y
señores, adjudicatarios de créditos agropecuarios, títulos de propiedad de la
tierra rural y vivienda de apartamentos, desde el conjunto residencial Los
Ilustres; distinguidos invitados especiales; ciudadano coronel del Ejército,
Ibrahín Noriega Carballo, jefe de la circunscripción militar del estado
Cojedes; ciudadano teniente coronel de la Guardia Nacional, Gabriel José Armas
González, comandante de la guarnición militar de San Carlos; ciudadano teniente
coronel del Ejército, Angel Moreno García; Comandante del Centro de
Adiestramiento del Ejército, general en jefe José Laurencio Silva; ciudadanos,
oficiales superiores, oficiales subalternos, suboficiales, profesionales de
carrera, tropas, guardias nacionales, marineros, ciudadanos miembros de la
Policía del estado Cojedes, que es un ejemplo, es una policía al servicio del
pueblo (aplausos); ciudadano teniente
coronel Comandante de la Policía del estado Cojedes; oficiales; ciudadanos y
ciudadanas; trabajadores y trabajadoras; campesinos y campesinas;
profesionales; clase media positiva y en positivo; maestros:
Quiero felicitar a
los maestros del estado Cojedes porque me ha informado el Gobernador que no se
ha cerrado ni una sola escuela, que todas las escuelas están abiertas, públicas
y también las privadas, ejemplo para toda Venezuela el estado Cojedes. ¡La educación
es el alma del pueblo, de los niños, de las niñas!
También me ha
informado el Gobernador que la mayoría de las oficinas bancarias en el estado
Cojedes abrieron ayer al público, la gran mayoría; hay algunas excepciones.
Así que, a todos,
por eso, profesionales, técnicos, trabajadores, campesinos, estudiantes,
bolivarianos, revolucionarios y revolucionarias del estado Cojedes, vaya mi
saludo zamorano, especialmente en el día de hoy.
Y desde aquí,
pues, a toda la patria, a toda Venezuela, este mensaje.
Hemos venido aquí
hoy, y hoy es un día muy especial para toda Venezuela, sobre todo es un día muy
especial no solo para recordar, sino para fortalecernos aún más en nuestras
propias raíces. Es muy importante para los patriotas de hoy, cuando estamos
dando una batalla de los patriotas contra los antipatriotas; los que amamos a
la patria contra los que quieren destruir a la patria; los que creemos de
verdad en la democracia y los que pretenden asesinar la democracia en
Venezuela; los que le entregamos todo a la lucha por la patria de nuestros
hijos, y los que pretenden hundir la patria de nuestros hijos. Así está
planteada hoy la batalla en Venezuela; así está planteada la lucha de Venezuela
hoy.
Por eso aquí no se
trata de chavistas o antichavistas, no; el planteamiento no es ese. Los
patriotas y los enemigos de la patria, ahí está planteada la batalla histórica
en Venezuela hoy (aplausos).
Los que pretenden
demoler las instituciones del Estado, los que pretenden demoler la república,
los traidores a la patria que pretenden paralizar la educación; que pretenden
negarle al pueblo el agua, incluso; que pretenden negarle al pueblo el
suministro de combustible, de gas; que pretenden quitarle al pueblo los
alimentos, son unos verdaderos criminales, y así los denunciamos ante el mundo
entero: traidores a la patria y criminales de esa humanidad (exclamaciones).
Pero el gobierno
revolucionario que presido se ha puesto de pie y ha levantado la bandera de la
soberanía nacional y de la dignidad del pueblo bolivariano de Venezuela (aplausos).
Cuente todo el
pueblo venezolano, cuenten las mujeres venezolanas, cuenten los hombres
venezolanos, los trabajadores, los campesinos, cuenten los estudiantes de
Venezuela que el Estado venezolano y el gobierno que presido no permitirá que
les arrebaten la educación a nuestros niños y a nuestros jóvenes (aplausos).
Sepa el pueblo
venezolano todo que aquellos que pretenden ahora sabotear el sistema bancario
venezolano, les advierto que el gobierno bolivariano, levantando la
Constitución, no permitirá que estén saboteando el sistema bancario venezolano (aplausos), ni los alimentos, ni el
combustible, ni el petróleo, ni el gas oil, ni la gasolina, ni el agua.
Cuentan ustedes,
venezolanas y venezolanos, con un gobierno que sabe asumir sus
responsabilidades y que sabe lo que está haciendo, para garantizarles a todos y
a todas, a todos, porque aquí no se trata de que el gobierno que yo presido
está luchando contra los traidores para darles gasolina solo a los chavistas,
no; a todos, porque es una obligación de este gobierno con todos los
venezolanos, aun cuando estén o tengan una opinión contraria al gobierno
bolivariano, no nos importa. ¡Nos importa la felicidad, la paz de todos los
venezolanos y de todas las venezolanas! Esa es nuestra responsabilidad suprema.
No se trata de que
el gobierno que presido esté luchando contra los traidores a la patria para que
las escuelas funcionen solo para los chavistas o para los hijos de los
chavistas, no; las escuelas primarias, las escuelas secundarias, los liceos,
las escuelas técnicas, las universidades, los institutos de educación superior,
todos deben abrir sus puertas para brindarles la educación a todos los niños y
a todos los jóvenes venezolanos (aplausos),
independientemente de la idea política que tengan sus padres, porque los niños
y los jóvenes no son culpables de las diferencias de los mayores. Ellos tienen
derechos elementales y fundamentales, y este gobierno y el Estado venezolano
tomaremos las acciones que haya que tomar, para garantizarles, pues, a todos
los venezolanos alimentación, educación, vivienda, salud, paz, tranquilidad,
orden público y una democracia verdadera como la que está naciendo en Venezuela
en los últimos tres años.
¡Cuente con ello
todo el pueblo venezolano! (Aplausos.)
Así lo digo desde San Carlos de Cojedes, este 10 de enero.
Ahora yo venía
diciendo que... (Exclamaciones.)
Bueno, ustedes
saben que una mano tiene cinco dedos, ¿verdad? “¿Si vamos a ver el Estado?” Sí,
por todas partes el pueblo me grita “mano dura” (exclamaciones). El gobierno bolivariano es solo uno de los cinco
dedos de la mano del Estado (exclamaciones).
Tenemos también que pedir a todas las instituciones y a los miembros de esas
instituciones que asuman plenamente sus responsabilidades, el poder ciudadano,
el poder judicial fundamentalmente y sobre todo este último. Venezuela necesita
jueces que tengan dignidad y se atrevan a tomar decisiones para llevar a
prisión a quienes haya que llevar a prisión (exclamaciones).
El poder judicial
es una de las estructuras fundamentales de un Estado para que pueda haber
justicia y para que pueda haber paz, para que se respeten las leyes y se
respeten las instituciones.
Yo por eso como
Jefe de Estado y como ciudadano confío en que desde el seno del poder judicial
de Venezuela comiencen a levantarse con dignidad los jueces honestos que hay, y
por supuesto, los jueces que tengan coraje y dignidad para tomar las decisiones
sobre la base de las leyes y enviar a prisión a los traidores a la patria (exclamaciones y aplausos), y enviar a
prisión a los terroristas, a los saboteadores y a los asesinos que masacran al
pueblo (exclamaciones).
Ese es un clamor
nacional y yo me sumo a ese clamor nacional, porque se trata de que el Estado
debe funcionar como un todo. Se requiere que todos los poderes nacionales y
regionales, ejecutivo, legislativo, judicial, electoral y ciudadano, asuman
plenamente sus responsabilidades.
En ese camino
vamos de todos modos. En el fondo de esos poderes está el más grande de los
poderes después de Dios, que es el poder soberano del pueblo venezolano, que al
final será el que imponga el ritmo de la batalla y el camino de la lucha (aplausos).
Son ustedes la
fuerza más poderosa que hay entre cielo y Tierra después de Dios, soberano
pueblo venezolano.
Por eso, con esas
banderas en alto en esta inmensa sabana de Cojedes, hoy venimos a alimentar
mucho más aún nuestra convicción revolucionaria, venimos a alimentarnos de esta
tierra noble y generosa para fortalecer aún más nuestra decisión irrevocable de
entregarles la vida entera a las luchas por la dignidad y la felicidad de todos
los venezolanos, de toda la patria bonita (aplausos
y exclamaciones).
Venimos aquí hoy a
rendir tributo al valiente ciudadano, al general del pueblo soberano, a
Ezequiel Zamora, en este día de su inmortalidad, porque Zamora no murió en San
Carlos, Zamora vive con nosotros, Zamora se hizo sabana, Zamora se hizo pueblo,
Ezequiel Zamora hoy cabalga a la resolana, como escribió uno de los grandes
escritores venezolanos, y hoy Ezequiel Zamora está aquí con nosotros, con su
canto libertario, con su grito de tierras y hombres libres, elecciones
populares y horror a la oligarquía (aplausos
y exclamaciones).
Por eso decimos
hoy que no hemos venido aquí a llorar la muerte de Zamora, ¡no!; venimos aquí a
decir, desde San Carlos, donde una bala traicionera y asesina acabó con su vida
física aquel 10 de enero de 1860, venimos a decir desde aquí a toda Venezuela no
que Zamora ha muerto, ¡no!, venimos a decir más bien: ¡Viva Ezequiel Zamora!,
el general del pueblo soberano. (Aplausos
y exclamaciones de: “¡Viva!”)
Y aquí estamos hoy
siguiendo su ejemplo, porque Zamora fue el primer gran venezolano, después de
Bolívar, que supo tomar las banderas derrotadas y traicionadas de la
independencia y se fue a la batalla al frente del pueblo levantando vibrantes
esas banderas de la justicia, que era el sueño de Bolívar y no se pudo hacer
realidad, porque, como bien lo dijo el mismo Libertador poco antes de morir,
“he arado en el mar, mis enemigos me han conducido a las puertas del sepulcro;
yo los perdono”.
Bolívar, que fue
grande, el más grande de nuestra historia, fue traicionado. A Bolívar la
oligarquía venezolana lo expulsó de Venezuela, le prohibieron volver a la madre
patria. A Sucre, el gran mariscal de Ayacucho, la oligarquía venezolana lo
expulsó de Venezuela y le prohibieron regresar a su propia patria.
La oligarquía
venezolana, después de la guerra de independencia, asesinó el sueño
bolivariano, traicionaron a Bolívar y se adueñó de las tierras y de todas las
riquezas del país, y el pueblo campesino y los pueblos de Venezuela comenzaron
a vivir entonces peor que antes de la independencia, y los campesinos
comenzaron a preguntarse: Bueno, ¿y para qué tantos años de guerra, para qué
tantos sacrificios, si después de muerto Bolívar vivimos peor que antes? Fue
así como se levantó de nuevo Ezequiel Zamora, y llenó de ilusiones el corazón
del pueblo, y señaló el rumbo llamando a los campesinos a la lucha. Ezequiel
Zamora dejó sembrada en la tierra venezolana la semilla de la esperanza, la
semilla de la igualdad y la semilla de la dignidad.
Hoy, después de
tantos años, en esta brisa fuerte que sopla en San Carlos de Cojedes, sentimos
el alma de Zamora, que se hizo pueblo y hoy está abierto en batalla (aplausos y exclamaciones).
Ahora no se trata
solo de recordar a Zamora, no se trata solo de rememorarlo, no. Como bien lo
sabe todo ciudadano y toda ciudadana, necesario para todos los revolucionarios
es afianzarnos en la ideología revolu-cionaria.
La ideología
revolucionaria que impulsa esta Revolución Bolivariana no es importada de otras
latitudes, no es una ideología extraña a nuestra propia naturaleza, no; nuestra
ideología es autóctona, nuestra ideología es criolla como la sabana, nuestra
ideología es producto de nuestra propia historia, de nuestro propio barro, de
nuestras propias leyendas y de nuestros propios sueños.
La ideología
nuestra se alimenta de muchas corrientes, una de ellas la corriente zamorana; la otra, la
bolivariana, y la otra la robinsoniana. He allí las tres raíces que inspiran y
que alimentan la ideología del proyecto bolivariano de hoy.
Pues nada mejor,
entonces, que revisar la doctrina de Zamora, su proyecto de repartir tierras a
los campesinos para que trabajaran la tierra, su proyecto de una revolución
agraria; su proyecto educativo, tomado de Simón Rodríguez; su proyecto de una
sociedad igualitaria, sin privilegios groseros de unas minorías en contra de
los intereses de las mayorías; su proyecto de una economía productiva e
igualitaria; su proyecto de una nación federal, de la unión de los poderes
locales con el poder nacional y también su proyecto internacional de retomar el
proyecto anfictiónico bolivariano de la unión de los países y los pueblos de la
América Latina (aplausos y exclamaciones).
¡Ese es el proyecto de Zamora, el general del pueblo soberano que hoy sigue
viviendo con nosotros!
Pues bien, por eso
hemos venido aquí, una vez más, a este querido San Carlos, ya es una tradición
para nosotros estar aquí. Pero vean ustedes y oigan ustedes, cojedeños y
cojedeñas, cómo a lo largo de los años hemos venido avanzando en el camino.
Hoy hemos venido
no solo a cantar el himno federal, hemos venido también, por ejemplo, a
entregar títulos de tierra, porque ese era el proyecto de Zamora. Hemos venido también
a entregar créditos a los campesinos, porque ese era el proyecto de Zamora, y
de Bolívar también, por supuesto, y es nuestro proyecto. Hemos venido también a
comprometernos aún más con los productores del campo, con los que producen los
alimentos, con los que viven el pueblo venezolano, para darles cada día el
mayor apoyo, en tierras, en maquinarias, en créditos, en tecnología y apoyo
técnico, para que Venezuela pueda tener en un mediano plazo una economía
productiva y diversificada, que no dependa tanto del petróleo, sino que también
tenga una vertiente productiva, y los venezolanos no tengamos que seguir
importando tanto los rubros de la dieta básica de la familia venezolana, sino
que produzcamos teniendo la propiedad de la tierra.
Por eso hoy hemos
entregado un número importante de títulos de adjudicación de tierras. Noventa y
seis beneficiarios masculinos y 25 beneficiarios femeninos, suman 121
beneficiarios, a los que hoy les hemos entregado los títulos de adjudicación de
la tierra, para que sean ellos propietarios de esa tierra donde trabajan, en un
total de 3.146 hectáreas adjudicadas a un promedio de 26 hectáreas por
individuo, por campesino, por cada productor.
Por otra parte,
hemos entregado hoy créditos de 20 millones de bolívares para los conuqueros.
Este es un proyecto de la Revolución Bolivariana, reconocer el valor histórico
y productivo de los conuqueros, pero que nunca tuvieron ningún tipo de apoyo
del Estado; ahora tenemos un proyecto nacional de conuqueros bolivarianos y
hemos comenzado a darle crédito a los conuqueros que son los pequeños
productores (aplausos y exclamaciones),
los microproductores, pero que a nivel nacional producen una parte muy importante
de los alimentos que consumimos en Venezuela. Pero necesitamos potenciar aún
más el sistema histórico indígena de los conucos.
Además de esto
hemos también entregado los títulos de tierra, los conucos; hemos también
entregado 484 parcelas para varios estados: Cojedes, Falcón, Carabobo, Guárico,
Mérida y Zulia. Y ahora, en el mes de febrero, anuncio que vamos a entregar 470
parcelas más para campesinos de los estados Vargas, Barinas, Falcón, Bolívar,
Trujillo y Lara; en el mes de marzo habremos entregado 1.170 parcelas para un
total en el año de 2.124 parcelas que estamos adjudicando a los pequeños
productores para que tengan más consistencia en la producción de la tierra. Es
una política que debemos seguir impulsando.
Por eso es que
esta Revolución se asienta sobre la verdad, sobre la realidad.
Este programa de
desarrollo agrario y de seguridad alimentaria se fundamenta en la Ley de
Tierras y Desarrollo Agrario que el gobierno revolucionario aprobó el año 2001
y que es una de las razones de que la oligarquía se haya desatado como
serpiente venenosa tratando de destruir el camino de la justicia que estamos
sembrando a lo largo y ancho del territorio nacional (aplausos y exclamaciones). ¡No lograrán hacerlo, no podrán con el
pueblo! (Exclamaciones de: “¡No!) ¡No
podrán con nuestra moral! (Exclamaciones
de: “¡No podrán!”)
Ahora, fíjense,
para que ustedes tengan una información clara acerca del daño que los traidores
a la patria le hacen al pueblo. Con este intento de diciembre de parar la
industria petrolera a través de la operación de sabotaje más grande que se
conozca en la historia venezolana, ellos no lograron parar la industria
petrolera, ni lograrán parar la industria petrolera (exclamaciones); todo lo contrario, ahora es cuando PDVSA, que está
siendo depurada —ya hemos despedido de PDVSA, de esa gerencia golpista y de la
estructura golpista y de traidores a la patria que allí estaba sembrada desde
hace mucho tiempo, casi a 1.000 de ellos (exclamaciones),
estamos saneando a PDVSA y ahora tenemos una directiva y una gerencia
verdaderamente patriota—, solo ahora, es cuando podemos decir que PDVSA ha
comenzado a ser propiedad de los venezolanos, propiedad del pueblo venezolano.
Sin embargo, yo
repito lo que dije hace varios días comenzando el año 2003: Debemos prepararnos
todos los venezolanos para una época difícil ahora comenzando el año. Nosotros
haremos todo lo que podamos para continuar apoyando sobre todo a los más necesitados;
pero debemos saber que lo que hicieron estos traidores, de verdad que nos va a
afectar las finanzas públicas, porque, saquen ustedes la cuenta: Venezuela
produce en promedio casi 3 millones de barriles diario de petróleo; en
diciembre, la mayor parte del mes de diciembre, apenas estábamos produciendo
150.000 barriles, de 3 millones casi. Y pasamos varias semanas sin poder vender
ni un solo barril de petróleo, porque no teníamos barcos disponibles, porque
estos traidores pararon todos los barcos y sabotearon algunos otros. La
gasolina que consumimos, que la producimos aquí mismo en Venezuela y la
vendemos bien barata por cierto, hemos tenido que importarla y pagarla a
precios internacionales, para luego venderla muy barato al pueblo venezolano.
El gasto que vamos
a tener que hacer, y que ya estamos haciendo para reparar los daños que
hicieron en los pozos petroleros, en las refinerías, en las tuberías, en los
barcos, en los remolcadores, son miles de millones de dólares que vamos a tener
que invertir ahora para poner operativa complemente a PDVSA después del
sabotaje. Son miles de millones de dólares que estamos gastando para importar
alimentos.
Hemos tenido que
importar carne de Brasil, leche de Colombia, harina-pan; hemos traído de
Colombia un barco de guerra lleno de harina para venderla al pueblo venezolano;
leche líquida y de larga duración. Ha llegado un barco de la Marina venezolana
que viene cargado de alimentos de Colombia. ¿Por qué?, porque aquí algunos
empresarios insensibles dejaron de producir la harina-pan, tienen acaparado el
arroz y el maíz. Ahora, nosotros estamos gastando mucho dinero importando de
Colombia, de Brasil. Tuvimos que traer arroz de República Dominicana, miles de
toneladas de arroz para vendérselo al pueblo a los precios más baratos que
hemos podido.
Pero yo les
advierto a los empresarios insensibles que tienen acaparado el maíz, el arroz o
los productos que son de los venezolanos, que no se equivoquen con Hugo Chávez,
que no se equivoquen con este gobierno (exclamaciones),
que no se equivoquen, porque en aplicación de la Constitución de la República y
de mis atribuciones como Jefe de Estado y de mis responsa-bilidades como
Presidente de la República, no puedo permitir que al pueblo lo ahorquen de
hambre; yo no puedo permitir que los niños se mueran porque no haya medicina o
porque no haya leche; yo no puedo permitir que el pueblo se hunda en el hambre
y en la muerte. Por encima de todas las cosas está mi responsabilidad jurada
ante Dios y la bandera de defender al pueblo venezolano (exclamaciones), ¡por encima de cualquier cosa y dentro del marco
de la Constitución Bolivariana!
Yo, por ejemplo,
cuando algún grupo de traidores quiso impedir la distribución de gasolina,
secuestrando las gandolas, recuerdo que di entonces la orden de que la Fuerza
Armada fuese a rescatar las gandolas y a ponerlas a la orden del pueblo. Y
recuerdo que uno de los oficiales con quienes más he estado en contacto en
estos últimos meses o semanas, ha sido precisamente el general de brigada Luis
Felipe Acosta Carles, quien está aquí en el día de hoy (aplausos y exclamaciones).
Bueno, a este
General, patriota, incluso lo han amenazado de muerte, a su familia la han
presionado de muchas maneras, le han abierto dos juicios ya, solo por estar
cumpliendo con su obligación. Señor General, le digo a usted lo que les digo a
todos los generales de la república, le digo a usted lo que les digo a todos
los almirantes de la república, y lo que les digo a todos los oficiales
superiores, a los oficiales subalternos, a los suboficiales profesionales de
carrera, a los sargentos, a los clases y los soldados y a los marineros de la
Fuerza Armada que comando en jefe por mandato del pueblo venezolano. Le digo,
general Acosta: No importa que lo caceroleen en su casa, como lo han hecho a su
mujer y a sus hijos pequeños; no importa que los amenacen, no importa que los
amenacen con juicio, yo sé que a usted no le importa, y no le importa a ningún
soldado con lo que lo amenacen, porque, sencillamente, ustedes, soldados, están
cumpliendo con su deber irrenunciable de defender la soberanía del pueblo venezolano
(aplausos), la soberanía del
territorio sagrado de Venezuela y la soberanía de las leyes de Venezuela.
Un Estado está
conformado por tres componentes fundamentales
—oigan bien, para que estemos bien claros los civiles y los militares
que aquí estamos y que estamos hoy viviendo en toda la república—: el primero,
el territorio, y el territorio no solo es la tierra; el territorio también es
el cielo hasta el infinito. Eso es Venezuela, para allá arriba, hasta el
infinito (aplausos); y las aguas del
mar Caribe venezolano, del Atlántico venezolano, de los ríos venezolanos y de
los lagos venezolanos; todo eso es el territorio de Venezuela.
Segundo: la
población. Somos más de 23 millones de habitantes en este inmenso territorio de
Venezuela, la población que nació aquí, cuyos padres y abuelos forman ya parte
del territorio, y nosotros pasaremos a ser parte del territorio sagrado. Nos
tragará la tierra algún día como semilla; pero aquí seguirán viviendo nuestros
hijos, aquí seguirán viviendo nuestros nietos, sécula seculorum, habrá un
pueblo, y vaya qué pueblo, el de Simón Bolívar, el Libertador de América, el
pueblo de Guaicaipuro, el pueblo de Zamora, un pueblo de luchadores, un pueblo
de libertadores, un pueblo soberano y eterno. (Aplausos y exclamaciones de: “¡Chávez, Chávez!”)
Entonces, tenemos
primero, ¿cuál es el primero? Territorio. ¿Segundo? Población. ¿Y tercero? La
Constitución y las leyes. Esos son los tres componentes del Estado. Pues el
Estado debe ser soberano, y el pueblo y la Fuerza Armada estamos aquí para
custodiar la soberanía del territorio, de la población y de las leyes de
Venezuela, es decir, custodiar el Estado venezolano. Esa es una responsabilidad
suprema.
Ninguno de los
tres elementos constituyentes del Estado podemos permitir que sea vulnerado ni
echado por el piso: territorio, población y leyes. ¡Defendamos y hagamos ondear
la bandera de la libertad y la soberanía!
Por eso, señor
general Acosta y todos los miembros de la Fuerza Armada de la Guarnición de
Cojedes y de todo el país, benditos sean ustedes, soldados de la patria (aplausos), benditos sean, y hoy merecen
las bendiciones del pueblo, y hoy más que nunca merecen ser soldados de
Bolívar, porque están cumpliendo el mandato del general Bolívar, allá en su
última morada, poco antes de morir, cuando dijo aquello —no lo olviden nunca,
soldados de la patria— de la última proclama, cuando Bolívar dijo: “Los
militares deben empuñar su espada en defensa de las garantías sociales.” ¡Sigan
ustedes empuñando su espada, general Acosta, en defensa de las garantías del
pueblo bolivariano de Venezuela! (Aplausos.)
Por eso venía
diciendo que así como ordené a los militares en un Decreto presidencial, y
amparándome en la Constitución Nacional, y amparándome en la Ley Orgánica de
Seguridad y Defensa, ordené a los militares tomar las instalaciones petroleras,
tomar las refinerías, tomar las gandolas y ponerlas a rodar, y lo hicieron; yo
también estoy dispuesto a tomar las acciones que haya que tomar para asegurar
la distribución de los alimentos al pueblo venezolano (aplausos).
Así que esta es
una orden en preparatoria que doy a todas la fuerza armada, a las instituciones
del Estado, al Ministerio de Agricultura y Tierras, que también ha estado
trabajando mucho en esto el ministro Efrén Andrades, todo un revolucionario
entregado a su función y a su responsabilidad; pero si tuviéramos que llegar al
extremo, en el marco de la Constitución, de ordenar que sean requisados los
depósitos donde tienen el maíz, donde tienen el arroz acaparado, pues yo lo voy
a hacer (exclamaciones). ¡Que nadie
se equivoque con Hugo Chávez! (Exclamaciones
y aplausos.)
Vayan preparando
los planes los gobernadores, los comandantes de la Guarnición deben tener los
planes preparados para tomar militarmente las plantas de producción de
alimentos que haya que tomar (aplausos),
para tomar militarmente los depósitos y los silos donde estén los alimentos que
algunos oligarcas le están negando al pueblo venezolano (aplausos). ¡Yo no puedo permitirlo y por nada del mundo lo voy a
permitir!
Y cualquier
decisión que tome estará, repito, en el marco de la Constitución. ¡Ellos son
los que están violando la Constitución! (Exclamaciones.)
¡Ellos son los que están violando la ley! (Exclamaciones.)
Así que esto lo
digo hoy, desde San Carlos, para hacer un llamado al mismo tiempo a todo el
pueblo venezolano de todos los sectores, como ya lo dije; no se trata de los
chavistas solamente, no. Aquí está en juego la vida de la patria, aquí está en
juego la educación, la salud, la vida. Se quiere asesinar de hambre al pueblo
venezolano, y eso no lo vamos a permitir, por supuesto (exclamaciones).
¡Aquí hay
gobierno, aquí hay pueblo y aquí hay una fuerza armada, y aquí hay
instituciones del Estado!
Yo les doy un
saludo al Tribunal Supremo de Justicia y al Poder Judicial, y les hago un
llamado a nombre del pueblo a que garanticen que se aplique la ley, y aquellos
jueces que incumplan con la ley deben ser sancionados y removidos de sus cargos
(aplausos).
No hay ningún juez
que pueda decir que es invulnerable, no; nadie está por encima de la ley. Yo no
lo estoy, pero así como yo no lo estoy y así como yo estoy obligado a cumplir
la ley y hacer cumplir la ley, todos los jueces de la república están obligados
a cumplir la ley y a hacer cumplir la ley y a aplicar la justicia (aplausos).
Lo mismo le doy un
saludo desde acá al Fiscal General de la República, quien es un eminente
ciudadano y un eminente venezolano, y les hago un llamado a todos los fiscales
de la República para que hagan cumplir la ley, para que se pongan al frente de
la batalla por la justicia, que es el único camino a la paz verdadera. Si no
hay justicia, olvidémonos, no habrá paz en Venezuela. Se trata de que haya
justicia, para asegurar el camino de la paz y de la patria bonita a nuestros
hijos y a los futuros descendientes de nuestros hijos. (Exclamaciones de: “¡Justicia! ¡Justicia!”)
Ahora, por otra
parte, se trata también de que —oigan ustedes esto, venezolanas y venezolanos—
los enemigos de la patria están decididos a sacar a Chávez del gobierno. (Exclamaciones de: “¡No!”) Ellos están
con una actitud enfermiza para sacar a Chávez del gobierno (exclamaciones).
Ahora ellos
prepararon el golpe de Estado del 11 de abril para sacarme del gobierno y me
sacaron, solo que por 47 horas (exclamaciones),
gracias a Dios, al pueblo y a los soldados patriotas.
Luego lanzaron el
golpe petrolero de diciembre y ellos pensaron que yo me iba en diciembre. En
todos sus planes habían calculado que la Navidad sería sin Chávez (exclamaciones).
Como fracasaron en
el golpe militar de abril, fracasaron en el golpe petrolero de diciembre, ahora
están adelantando otro tipo de golpe, que es el golpe económico, del cual ya he
venido hablando. Tratan de negarle al pueblo la comida, el alimento, la medicina
y hasta el agua; no lo van a lograr, pero yo llamo a la unidad de todos; no lo
van a lograr.
Pero, además,
están tratando de que no haya educación, para dañar con ello a nuestros niños y
a nuestros jóvenes; tampoco lo van a lograr. (Exclamaciones de: “¡No!”)
La mayor parte de
las escuelas públicas está abierta y también las escuelas privadas, porque
estoy seguro de que muchas personas han reflexionado delante de esta locura.
Una cosa es estar
contra Chávez y otra cosa es estar contra la vida del país. Una cosa es estar
en desacuerdo con Chávez y otra cosa es estar de acuerdo en asesinar de hambre
a los venezolanos, en acabar con la patria.
Yo estoy seguro de
que la mayoría de quienes conmigo no están de acuerdo, y tienen razón para
mantener sus ideas; yo estoy seguro de que la mayoría de los venezolanos y
venezolanas que me adversan, y les respeto igual porque son también venezolanos
y tienen derecho a pensar como quieran y tienen derecho a defender lo que
creen; estoy seguro de que a punta de tanto observar y analizar la locura de
estos dirigentes golpistas y traidores, estoy completamente seguro de que la
mayor parte de los venezolanos que no están de acuerdo conmigo, poco a poco
están volviendo a la racionalidad, y poco a poco deben irse limpiando la basura
que les echaron encima, y poco a poco deben irse saneando del veneno que les
inyectaron en el alma a través de las campañas salvajes de los medios de
comunicación venezolanos, sobre todo, las televisoras venezolanas (exclamaciones), televisoras que se han
puesto a la orden de la mentira, televisoras con excepciones, pero estoy
hablando de los cuatro grandes canales de Venezuela: el Canal 2, el Canal 4, el
Canal 10 y el Canal 33 (exclamaciones),
cuatro jinetes de la Apocalipsis. Son los cuatro jinetes de la Apocalipsis que
han descargado su odio, han descargado el odio histórico de los oligarcas
venezolanos en contra del pueblo venezolano. Ese es otro tema que está
pendiente por dilucidar (exclamaciones);
ya llegará el momento en el cual ese tema tengamos que dilucidarlo, porque,
definitivamente, o los dueños de los canales cumplen con la Constitución o las
leyes, o habrá que aplicarles la ley de Venezuela (aplausos), definitivamente habrá que hacerlo.
Nosotros hemos
sido bastante flexibles, nosotros hemos sido bastante permisivos, nosotros
hemos optado por el diálogo para tratar de convencerlos a ellos, que también
son venezolanos, a que respeten la verdad.
Ahorita, en la
mañana, recibí, por ejemplo, allá en Palacio —para que vean ustedes hasta dónde llegan estos
canales de televisión privados— a los familiares de los dos compatriotas
venezolanos muertos a mansalva el pasado 3 de enero, y todo indica que fue la
Policía Metropolitana, ¡que está intervenida y seguirá intervenida por el
gobierno nacional! (Aplausos y
exclamaciones.) Seguirá intervenida, y no solo seguirá intervenida, he dado
instrucciones para profundizar la intervención de la Policía Metropolitana,
hasta el hueso, porque hay grupos ahí de asesinos, son grupos verdaderamente
subversivos, que actúan al margen de la ley con uniforme de policía y con armas
de guerra. ¡Eso no se puede permitir!, y no lo vamos a permitir, no lo vamos a
permitir!
Hay policías
metropolitanos que se llevaron sus armas y las motos a la casa. Pues di orden
al Ministro de Interior y Justicia y a la Dirección de Armamento de la Fuerza
Armada de que se revise hasta la última pistola y la última ametralladora que
tenga la Policía Metropolitana (aplausos
y exclamaciones). Y si no aparecen las armas de guerra, los directivos de
esa policía deben responderles al gobierno y a la fuerza armada por las armas
de guerra de la república, porque esas armas son de la república, no son de
nadie en lo personal, ni son de autoridad alguna.
En fin, quiero
decir con esto, en San Carlos, que el gobierno bolivariano está dispuesto a
apretar la mano donde tenga que apretarla y hasta donde tenga que apretarla
para garantizarles la paz a los venezolanos, para garantizar el Estado, para
garantizar la permanencia de la
república y para garantizar la soberanía del territorio, de la población y de
las leyes (aplausos y exclamaciones).
Les contaba que
esta mañana conversaba con familiares de los dos venezolanos masacrados el
pasado 3 de enero allá en La Bandera, y me decía la madre de uno de ellos que
ella se sentía muy adolorida, no solo por la muerte de su hijo, que ya es
suficiente para que una madre sienta que el alma se le va, sino que ahora
algunas televisoras están mancillando el recuerdo y el honor de su hijo
fallecido. Y algunas televisoras han estado diciendo, y algunos conductores
insensatos e irresponsables de algunos programas de televisión han estado
diciendo que era un guerrillero colombiano,
que fue entrenado en Cuba para matar gente. Incluso están sacando una
imagen por allí de él, montada con otra imagen, presentándolo con un arma en la
mano, cuando lo que cargaba era la Constitución, ¡su arma era la Constitución el día que lo mataron! (Aplausos y exclamaciones.)
Pero vean ustedes
hasta dónde son capaces de llegar estos medios de comunicación, o más bien los
dueños de los medios de comunicación. Yo lo he denunciado, y lo sigo
denunciando al mundo.
Antier hablé con
el señor Kofi Annan, secretario general de las Naciones Unidas, y me preguntaba
qué pasaba en Venezuela, que estaba preocupado, y yo le dije: “Bueno, a nombre
del pueblo venezolano le agradezco que esté preocupado.” Me pidió que le explicara
la situación, y yo le dije: “Aquí lo que
hay es un grupo de terroristas, señor Kofi Annan; aquí no hay una lucha
democrática, no, aquí estamos nosotros, los hombres y mujeres de la democracia,
luchando contra una partida de terroristas, de golpistas y de fascistas” (Exclamaciones de: “¡Terroristas,
terroristas!”) Además de eso le dije: “Por allá por Naciones Unidas, muy
cerca de las instancias máximas, anda uno de ellos, anda un fascista, anda un
golpista, y que es dueño de una televisora aquí en Venezuela, que se llama
Gustavo Cisneros (exclamaciones). Ese
es uno de los más grandes responsables de lo que está pasando en Venezuela, uno
de los más grandes responsables, ¡y yo lo acuso ante el pueblo y ante el mundo
por golpista y por fascista!” (Aplausos y
exclamaciones.)
El señor Gustavo
Cisneros ha dicho por allá, en algunas reuniones, en otras partes del mundo,
que él no descansará hasta que Hugo Chávez esté fuera del poder o esté muerto (exclamaciones). Pues el señor Cisneros
está equivocado, podrán pasar mil años y podrá gastar todo el dinero que tenga,
y podrá mover en el mundo todas las influencias que tenga, pero aquí no se
trata de Hugo Chávez, ¡aquí se trata de un pueblo y de un país que se llama
Venezuela! (Aplausos y exclamaciones.)
Así que nosotros
los bolivarianos, así que nosotros los revolucionarios, no les tenemos miedo a
las amenazas de ningún oligarca por más dinero que tenga y por más poder que
crea tener, ¡aquí hay coraje, aquí hay dignidad para defender el honor del
pueblo venezolano! (Aplausos.)
Allá los que no
tienen dignidad. Allá los que no tienen alma. Allá los que son incapaces de
sentir el maravilloso huracán del amor por su propia patria. Allá los que no
tienen patria, ¡nosotros sí tenemos patria y se llama Venezuela! ¡Esa es
nuestra patria! (Aplausos.) Sagrada
patria que nos dio Dios, sagrado territorio, soberano pueblo y soberanas leyes.
(Aplausos y exclamaciones de: “¡Uh, ah,
Chávez no se va!”)
Ahora muchos han
dicho también que yo debo renunciar al gobierno (exclamaciones de: “¡No!”), porque, según ellos, los dirigentes de
la oposición —y que todos los días hablan como pericos, o como loros más bien,
desde que amanece hasta que oscurece parecen una periquera hablando y diciendo
cualquier pistolada que se les ocurra—, entre tantas cosas que dicen es que ya
yo no estoy gobernando, porque he perdido la capacidad de gobernar (exclamaciones), que no hay gobierno,
que ya el pueblo no me quiere (exclamaciones);
han llegado a decir que más del 80 por ciento dice que yo me vaya (exclamaciones de: “¡No!”). Bueno, son
los mismos que dicen que el mejor canal de televisión de Venezuela, el Canal 8,
solo lo ve el 2 por ciento de la población (exclamaciones
de: “¡No!”). Esos son los mismos que dicen que más del 80 por ciento del
pueblo está pidiendo que yo me vaya (exclamaciones
de: “¡No!”).
Ahora, aquí
estamos no solo recordando a Zamora y fortaleciendo nuestra conciencia
revolucionaria, sino que estamos también gobernando; estamos en este acto
entregando títulos de tierra, esos son actos de un gobierno, ratificando la
dirección de transformación, y eso es lo que les duele a los oligarcas, que por
fin llegó un gobierno que no se subordina a esa oligarquía; por fin llegó un
gobierno que trabaja, que es para el pueblo; llegó un gobierno verdaderamente
libre que obedece el mandato popular. Ellos se acostumbraron a que aquí hubiera
gobiernos dominados por ellos, donde ellos nombraban al Presidente y nombraban
a los ministros y se llevaban el dinero del petróleo y al pueblo le dejaban el
hambre y la miseria.
Ahora hay un
gobierno entregando tierras, entregando créditos. Como me decía una señora
aquí, que ella tiene más de 30 años sembrando la tierra y por primera vez le
dan un crédito de 5 millones de bolívares. Es un pequeño crédito, pero con ese
crédito seguro que ella va a hacer milagros. Además, son créditos a bajas tasas
de interés, no a las tasas especulativas de alguna banca privada; además de eso
tienen períodos de gracia y se les dan todas las facilidades para que pague su
crédito.
En esa dirección
seguiremos, entregando tierras para los campesinos, entregando créditos para
los campesinos, entregando maquinaria para los campesinos, apoyando a los
productores y no solo a los pequeños, también a los medianos y a los grandes,
siempre y cuando sean empresarios verdaderos y trabajen por Venezuela, sean
empresarios nacionalistas a quienes les duela la patria y que no anden en
conspiraciones, ni montando golpes de Estado para negarle al pueblo su
alimentación, sino todo lo contrario, para producir alimentos para el pueblo.
Cuenten con nuestro apoyo todos los productores nacionales, cuenten con nuestro
apoyo todos los empresarios nacionales verdaderos que quieran trabajar junto al
gobierno y junto al pueblo para levantar la economía venezolana, para poner
adelante el desarrollo de Venezuela (aplausos).
Pero, fíjense,
para ir concluyendo este mensaje que estamos trasmitiendo desde San Carlos, en
cadena nacional de radio y televisión a Venezuela entera y al mundo, por vía
satélite, debo decirles también lo siguiente: Este gobierno que gobierna hoy,
ha entregado, como ya he dicho, miles de hectáreas de tierra, millones de
bolívares en crédito, y además, hemos entregado hoy un conjunto de
apartamentos, 240 apartamentos modernísimos construidos por el gobierno
revolucionario y con el apoyo del Gobernador y del pueblo de Cojedes, que
construyeron 240 apartamentos a través del INAVI, 10 edificios de apartamentos,
y son apartamentos de 63 metros cuadrados, tres habitaciones, un baño, sala
comedor y todas las facilidades. Son apartamentos que cuestan me dijeron que
unos 14 millones de bolívares, pero el gobierno revolucionario subsidia más de
la mitad y estas familias terminan pagando solo entre 5 y 6 millones de
bolívares por tremendo apartamento (aplausos
y exclamaciones).
Se invirtió allí
dinero por la cantidad de 3.600 millones de bolívares en esos apartamentos que
ahora van a beneficiar a 240 familias de San Carlos y de otras partes de
Cojedes.
Hoy, además, hemos
entregado los documentos para que mañana arranque un conjunto de obras de gran
dimensión para comenzar a colocar a Cojedes a la vanguardia del desarrollo de
infraestructura en el país y eso ha sido un gran esfuerzo.
Quiero reconocer
el esfuerzo de este gobernador, Johnny Yanes. Quiero reconocer su esfuerzo, su
dedicación, cuántas veces por teléfono, yendo al Palacio: “Presidente, este
proyecto, Presidente, el otro proyecto.” No teníamos dinero suficiente, por fin
lo conseguimos, bajamos algunos presupuestos, y hoy, gracias a Dios, aquí
estamos entregándole a Cojedes el arranque de un conjunto de obras (exclamaciones); un conjunto de obras,
por una parte, para los juegos nacionales que serán aquí en Cojedes a finales
de año, y, Dios mediante, vendré a inaugurar esos juegos nacionales aquí en
Cojedes (exclamaciones), aquí
estaremos con el favor de Dios y el apoyo de Cristo, mi comandante y mi señor.
¡Dios está con
nosotros! ¿Quién contra nosotros? Nosotros andamos por el camino de Dios;
nosotros andamos por el camino de Cristo el Redentor de los pueblos y el Señor
de Venezuela.
Pues bien, hay una
serie de obras que suman 35.000 millones de bolívares. ¿Cuánto es el
presupuesto del estado Cojedes al año? Sesenta y cuatro mil millones de
bolívares es el presupuesto de Cojedes, y el total de las obras que aquí se van
a construir en este mismo año, y arrancan mañana —ya arrancaron, miren como
están moviendo ahí...— 63 obras, alcanzan a 61.000 millones de bolívares, es
decir, casi equivalente al presupuesto de todo un año para el estado Cojedes.
Este es un aporte del gobierno revolucionario para todos los cojedeños y para
todas las cojedeñas, porque sabemos que hay una deuda con este estado, una
deuda de inversiones, y, aunque vamos a comenzar el año con dificultades
producto de la conspiración terrorista que les ha hecho daños a los ingresos
del país de manera cuantiosa, sin embargo, Dios es grande y nosotros haremos
nuestro trabajo. Tengan la seguridad de que por más dificultades económicas que
tengamos, por más falta de recursos financieros que tengamos, saldremos
adelante, porque yo nunca olvido un pensamiento de Bolívar que dice: “Soy el
hombre de las dificultades.” Mientras más difícil me la pongan, más grande
estaremos nosotros a la altura de las dificultades (exclamaciones); o como decía Federico el Grande, el Rey de Prusia:
“El hombre que pone el corazón en lo que hace, consigue recursos donde los
incapaces se dan por vencidos.”
Nosotros pondremos
todo nuestro corazón, ¡el mío de primero!, para que el pueblo venezolano siga
adelante, a paso de vencedores, rompiendo la oscuridad, rompiendo la
injusticia, derrotando la pobreza, derrotando el hambre, derrotando la falta de
vivienda, derrotando la falta de tierra, porque, para los que a mí me condenan,
pues ese es mi pecado.
Mi único pecado,
el pecado de que me acusan los oligarcas es, sencillamente, haber sido fiel a
la esperanza que ustedes depositaron en mí (aplausos);
sencillamente, haber luchado, estar luchando y seguir luchando, como seguiré,
con todas las fibras de mi alma, por la justicia para el pueblo, por la
igualdad. Porque yo soy uno de los convencidos en este mundo, que la única
manera para que se acabe la pobreza es aquella que dice: “Si quieres acabar con
la pobreza, dales poder a los pobres” (aplausos).
¡Poder para los pobres!, ¡poder para el pueblo!
Cuando entregamos
tierras, cuando entregamos créditos con dinero, cuando entregamos maquinarias,
cuando hacemos escuelas bolivarianas, para los niños pobres sobre todo, porque
antes no comían y ahora comen en las escuelas; cuando estamos haciendo Consejos
Locales de Planificación, es que les estamos dando poder a los pobres, les
estamos transfiriendo el poder que le quitaron al pueblo hace casi 200 años
cuando traicionaron el proyecto de nuestro Padre Libertador Simón Bolívar, que
tenía la idea de darle poder al pueblo, de justicia y de igualdad. De ese
camino nadie nos apartará, hermanos.
Entonces dentro de
poco veremos aquí complejos deportivos, nuevos estadios, remodelación del
estadio de béisbol, construcción de un estadio nuevo de softbol, construcción
de complejos de natación, construcción de obras de diverso tipo, un complejo
cultural para San Carlos, construiremos la villa olímpica en este sitio donde
van a alojarse los deportistas de todo el país y esos apartamentos, luego,
después de los juegos serán vendidos a precios módicos a las clases medias y
populares de San Carlos y del estado Cojedes (aplausos).
¡Más viviendas
para el pueblo! Mil doscientas casas vamos a hacer ahí, o apartamentos; 28
edificios, 252 apartamentos y 1.200 casas, y todo eso va a quedar para el
pueblo, para vendérselo a precios módicos.
Es un gobierno del
pueblo, es un gobierno para el pueblo; no es un gobierno de los oligarcas, ni
es un gobierno para los oligarcas, porque un gobierno democrático tiene su
primer compromiso con el pueblo que lo eligió y, en primer lugar, con los más
necesitados de ese pueblo: los pobres, los más pobres, las clases medias.
Pues bien, todo
esto, queridos amigos, viviendas para el pueblo, escuelas para el pueblo,
hospitales para el pueblo, habitaciones para el pueblo, complejos culturales
para el pueblo, créditos para el pueblo, tierras para el pueblo, vida para el
pueblo.
Desde San Carlos
decimos: ¡Viva el pueblo venezolano! (Exclamaciones
de: “¡Viva!”)
Desde San Carlos
decimos: ¡Viva el pueblo bolivariano! (Exclamaciones
de: “¡Viva!”)
Desde San Carlos
decimos: ¡Viva Ezequiel Zamora! (Exclamaciones
de: “¡Viva!”)
Desde San Carlos
decimos: ¡Viva Venezuela! (Exclamaciones
de: “¡Viva!”)
Desde San Carlos
decimos: ¡Viva la vida! (Exclamaciones
de: “¡Viva!”)
Un abrazo
revolucionario a toda Venezuela, hermanos; un inmenso abrazo, tierras y hombres
libres.
¡Viva Venezuela! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
DISCURSO EN EL ACTO DE CONSTITUCIÓN DEL FRENTE NACIONAL EN
DEFENSA AL DERECHO A LA EDUCACIÓN
Poliedro de Caracas, 11 de enero de 2003
(Entona el himno nacional junto al pueblo.)
¡Viva Venezuela! (Aplausos y exclamaciones de: “Viva!”)
Viva la educación venezolana! (Aplausos y exclamaciones de: “ Viva!”)
Viva la Revolución Bolivariana! (Aplausos y exclamaciones de: “ Viva!”)
Viva el pueblo venezolano! (Aplausos y exclamaciones de: “ Viva!”)
Vivan los niños! (Aplausos y exclamaciones de: “Vivan!”)
Vivan las niñas! (Aplausos y exclamaciones de: “Vivan!”)
Viva nuestra educación! (Aplausos y exclamaciones de: “ Viva!”)
Pues, bien, desde hace como
media hora estamos en cadena nacional, desde hace más de media hora estamos
trasmitiendo a toda Venezuela (aplausos y
exclamaciones); estamos hoy, sábado, 11 de enero, trasmitiendo a toda
Venezuela este mensaje de paz, este mensaje de alegría, este mensaje
trascendental dentro del proceso histórico que estamos viviendo. Es un mensaje,
lo hemos visto, un mensaje musical, un mensaje multicolor, un mensaje creativo
que viene desde todos los rincones de Venezuela y, sobre todo, es un mensaje de
nuestros niños para los mayores de Venezuela, para los adultos de Venezuela; es
un mensaje de los niños y de las niñas, un mensaje de los adolescentes de
Venezuela; es un mensaje desde la profunda raíz que nos mueve.
Ayer estuvimos en San Carlos
conmemorando no la muerte de Zamora, porque Zamora no murió, Zamora se hizo
eterno, y hoy está con nosotros construyendo la patria que soñaron los
libertadores. Que viva Ezequiel Zamora! (Exclamaciones de: “Viva!”) Que viva Simón Bolívar! (Exclamaciones de: “Viva!”)
Que viva el maestro Simón Rodríguez! (Exclamaciones de: “Viva!”)
Hoy, 11 de enero, pues
estamos aquí en el Poliedro abarrotado de patriotas, sobre todo, profesionales
de la educación; maestros y maestras, profesores de Venezuela, vaya mi saludo
revolucionario patriota y bolivariano para todos ustedes, educadores verdaderos
de la Venezuela nueva, educadores de la patria, y también, por supuesto, mi
mensaje desde aquí a todos los estudiantes de Venezuela (exclamaciones).
Que vivan los estudiantes!, porque son la
levadura del pan que saldrá del horno con toda su sabrosura (aplausos y exclamaciones de: “ Vivan!”), y estudiantes desde los
niños más chiquititos de un año del Plan Simoncito, hasta los muchachos y las
muchachas de las universidades de Venezuela (aplausos
y exclamaciones).
Hemos venido, pues, gracias
por la invitación que me hicieron a través del ministro Aristóbulo Isturiz, a
esta Asamblea Nacional en Defensa del Derecho de nuestros niños, y de nuestras
niñas, y nuestros jóvenes a una educación de calidad para todos, gratuita y
obligatoria, y de calidad. Educación para la libertad, educación para la
justicia.
Hay que recordar. Ayer
hablábamos de Zamora y ratificábamos y profundizábamos nuestra conciencia
zamorana, revolucionaria, porque Ezequiel Zamora es inspiración de las luchas
de hoy, y aquel lema de tierras y hombres libres, elecciones populares y horror
a la oligarquía, que era la consigna de las tropas federales y del pueblo
zamorano por allá por 1858, 1859.
Hoy, en esta Asamblea
Nacional de educadores y educadoras, de estudiantes y de pueblo en defensa de
la educación, que propicia el ambiente para también fortalecernos en la
ideología autóctona y originaria de nuestra Revolución, qué mejor escenario que
una asamblea para defender la educación, que recordar al maestro de maestros,
al filósofo inmortal, al Sócrates de Caracas, a Simón Rodríguez, revolucionario
eterno, maestro para siempre de todos los venezolanos que luchamos por la
verdad, por la igualdad y por la justicia (aplausos).
En alguna ocasión, Simón
Bolívar le escribía a Simón Rodríguez diciéndole: “Oh, mi maestro, oh, mi
Robinson, yo he seguido el sendero que usted me señaló; usted formó mi corazón
para lo grande, para lo bueno, para lo hermoso.” Qué sublime cuando un alumno
le habla así a un maestro: Usted formó mi corazón, maestro, para lo bueno, para
lo grande, para lo hermoso.
Esos son los maestros que
necesitamos hoy en Venezuela, que formen a los niños y a las niñas para lo
grande, para lo bueno y para lo hermoso, para lo sublime, para la verdad, para
la libertad (aplausos).
Ahora, cuando llegamos a
este escenario, y miramos y sentimos la fuerza infinita que aquí palpita, y
miramos estas miles de personas, de
educadores y educadoras, de pueblo y de estudiantes de toda Venezuela, pues yo,
soldado de esta batalla, comandante de esta batalla me digo a mí mismo: “Ahora
es cuando hay ejército para dar esta batalla por Venezuela” (aplausos y exclamaciones). Ahora es
cuando tenemos fuerza organizada y dispuesta para la batalla, y esta batalla en
la que estamos, compatriotas de toda Venezuela, no es una batalla meramente
política, no; es mucho más que eso, es una batalla histórica la que estamos
librando hoy a lo largo y ancho del territorio venezolano y más allá. El grado
de conciencia de nosotros, los patriotas de hoy, debe llegar a ese nivel.
Debemos entender plenamente
que la batalla de hoy es histórica. ¿Y por qué digo histórica? Sencillamente,
porque lo que está en juego hoy no es un gobierno ni un hombre ni una persona,
lo que está en juego hoy es el próximo siglo que está comenzando, lo que está
en juego hoy es la historia de Venezuela (exclamaciones),
lo que está en juego hoy es el futuro de Venezuela (exclamaciones).
A nosotros, lo voy a repetir
una vez más, a todos los patriotas de Venezuela, nos está prohibido fallar (exclamaciones). Nosotros no podemos
fallar, se prohíbe fallar. Nosotros tenemos prohibida la derrota (exclamaciones), está prohibido
fracasar; incluso, me atrevo a decir, con el permiso de Dios, que a nosotros
también nos está prohibido morir. No vamos a morir ni vamos a fracasar (exclamaciones). Vamos a vivir y vamos a
triunfar por Venezuela, por nuestro futuro, por nuestro pueblo (exclamaciones), por nuestros niños, por
nuestros hijos, por nuestra más sublime esperanza, vamos a vivir y vamos a
triunfar (exclamaciones). Eso está
escrito ya en las páginas de la historia venezolana. Pueden escribirlo desde
ahora, los patriotas de Venezuela van a vivir y van a triunfar (exclamaciones).
Y digo esto no solo por
decirlo, no; cuando digo esto estoy recordando, una vez más, aquel episodio de
la victoria del 12 de febrero de 1814, José Félix Ribas —claro que aquello fue
un día, aquella consigna era para una batalla; esta consigna de hoy es para la
gran guerra que estamos librando—, cuando José Félix Ribas dijo aquello,
precisamente a unos jóvenes estudiantes, convertidos en soldados por el
torbellino de la guerra revolucionaria: “Muchachos, no podemos optar entre
vencer o morir, necesario es vencer para que viva la República.” Así decimos
hoy, pero no solo para un día sino para miles de días, para todos los días de
esta gran batalla histórica por Venezuela (exclamaciones
de: “Uh, ah, Chávez no se va”).
Esa consigna recoge, por
supuesto, una gran profundidad, y no solo es que Chávez no se va, lo cual es
absolutamente cierto (exclamaciones),
si no que, además de eso, esta Constitución tampoco se va (exclamaciones), este gobierno tampoco se va, esta revolución no se
va. Este pueblo no se va ni se irá jamás (exclamaciones),
ha regresado desde el fondo de los tiempos para no irse más nunca; esta idea no
se va. Lo que representamos nosotros, yo, que lo que soy es una ínfima paja en
el viento, lo que represento es, sencillamente, la voz y el corazón de
millones. Y estos millones que somos nosotros, y este sueño que somos nosotros,
y este camino que abrimos nosotros, llegó a Venezuela para quedarse y echar
raíces para siempre. Un proyecto nuevo, un camino nuevo (exclamaciones), esta patria no se va; esta patria regresó para
quedarse (exclamaciones).
Pero les iba a decir, antes
de que ustedes me provocaran con ese grito, con esa consigna, de Uh, Ah (exclamaciones), que entonces estaba yo
recordando aquellos años de 1995, 1996, 1997 y 1998, cuando estábamos
desarrollando la idea y el concepto del poder constituyente, y estábamos
organizando aquella avalancha que se desató por Venezuela, y que no fue otra
cosa, sino el despertar del poder constituyente del pueblo.
Decíamos que la Asamblea
Constituyente solo sería un episodio, pero que allí no terminaría el proceso
constituyente; que luego vendría lo más difícil; que después de elaborar el
proyecto, de diseñarlo y llevarlo a Constitución, vendría la fase más larga y
más difícil; se trata de llevar a la realidad el proyecto constitucional
producto del poder constituyente originario del pueblo, y en eso estamos hoy.
El poder constituyente del
pueblo, es decir, de todos ustedes, debe mantenerse despierto, organizado y en
movimiento, porque es lo único que garantizará que se lleve a la realidad el
proyecto constitucional, el poder constituyente y originario del pueblo
venezolano, y eso es lo que hoy estamos viendo a lo largo y ancho del
territorio, el poder soberano del pueblo en movimiento para garantizar el
cumplimiento de los preceptos de la revolución pacífica y democrática.
¿Alguien puede tener duda de
esto? (Exclamaciones de: “No!”)
Si alguien
tuviera duda, porque
por allí hay
unos —como yo llamo— sesudos analistas que escriben a diario en la
prensa y hablan a diario en las cadenas de televisión de los cuatro jinetes del
Apocalipsis; todos los días andan diciendo que Chávez, bueno, conserva algún
apoyito militar, que es lo que lo sostiene —dicen algunos—, un general, un
teniente y un soldado, que eso es lo que
lo mantiene, pero que ya no tiene apoyo del pueblo (aplausos y exclamaciones), sesudos analistas, bueno, una cosa es lo
que se quiere y otra cosa es lo que se puede. Si alguien tuviera duda acerca de
esto que estoy diciendo de la fuerza del poder constituyente en movimiento, el
poder constituyente, es decir, el pueblo, a veces pasa a una situación
defensiva. A veces hace como los ríos, a veces los ríos entran en un remanso de
aguas tranquilas en apariencia. Cualquiera se equivoca con el Arauca, por
ejemplo, si lo ve por allá cerca de la Rompía, o el Orza. En algunas partes el
Arauca da vueltas sobre sí mismo, y pareciera tener aguas apacibles. Luego, los
ríos a veces entran en un curso caudaloso y estremecedor y vibrante. Así es el
poder constituyente. Si alguien tiene duda, pues revise los últimos 365 días en
Venezuela.
Como escribía algún líder
colombiano, hace algunos días, en un diario de esta hermana República de
Colombia, diciendo que “a Chávez le han hecho en un año cuatro paros, y el
último lleva ya treinta y tantos días, incluyendo un golpe de Estado”, y la
pregunta que se hacen algunos en Colombia es: “¿Y a Chávez qué lo sostiene
allí? ¿Por qué está allí?” Golpe de Estado, sabotaje económico, sabotaje
petrolero, medios de comunicación, el poder económico, y, sin embargo, ahí está
Chávez. Pues es que no se trata de Chávez; se trata de un pueblo (exclamaciones), y algunos aún no lo
entienden. A este pueblo no lo tumba nadie, a este pueblo no lo para nadie, y
mientras más traten de hacerlo, más aún se despertará el gigantesco pueblo de
Bolívar. (Aplausos y exclamaciones de:
“Chávez, Chávez, Chávez!”)
Se están metiendo nada más y
nada menos que con un gigante que estaba dormido (exclamaciones). Sí, están jurungándole los ojos a un gigante,
están provocando a un gigante que estaba dormido, pero que despertó y se puso
de pie. Ese gigante ya derrotó imperios en este mismo continente. (Exclamaciones de: “Chávez, Chávez, Chávez,
el pueblo unido, jamás será vencido!)
En una ocasión, Simón
Bolívar escribió una biografía a otro gran venezolano, al gran Mariscal de
Ayacucho. Bolívar le escribió una biografía a Sucre. Por cierto, que quiero
invitar públicamente al Gobernador del estado Sucre a que me acompañe, para que
le rindamos tributo a las cenizas del gran Mariscal de Ayacucho en los próximos
días en la capital del Ecuador, donde estaremos en la toma de posesión del
nuevo presidente de aquella república hermana, el coronel Lucio Gutiérrez (exclamaciones); pero en una ocasión
Bolívar le escribió una biografía a Sucre y la mandó a publicar... (el pueblo hace una ola). Esa es una ola
loca, es un remolino eso. Bueno, vamos a hacer un remolino, pues; arranque por
aquí el remolino. ¡Allá va el remolino! Esto es un remolino.
Entonces, en esa biografía
que Simón Bolívar le escribió a Antonio José de Sucre, termina diciendo la
pluma magistral de Bolívar, porque qué grande era aquel escritor y poeta, Simón
Bolívar, termina diciendo algo como lo siguiente, oigan bien esto: “La posteridad
representará al general Sucre con un pie en el Pichincha y el otro en el
Potosí, llevando en sus manos la cuna de Manco Cápac y contemplando las cadenas
del Perú rotas por su espada.”
Hoy pudiéramos valernos del
verbo de Bolívar para decir: La posteridad representará al pueblo de Venezuela
con un pie en el Caribe y el otro en el Potosí, contemplando las cadenas de mil
imperios rotos por su espada libertadora y sublime (exclamaciones).
Los pueblos de este
continente tienen su vista y su corazón puestos, una vez más, en el pueblo de
Bolívar. Esa es otra razón por la que nosotros no podemos fallar, porque no se
trata ni siquiera solo de nuestro pueblo venezolano, sino se trata de nuestros
pueblos hermanos de la América Latina o caribeña, que ya han interpretado,
desde intelectuales de renombre histórico, como Eduardo Galeano y Mario
Benedetti, hasta líderes obreros; millones de indígenas de este continente
tienen su vista puesta y su esperanza en las luchas por los pueblos indígenas
de Venezuela, por la igualdad, por la justicia; millones de trabajadores, de
obreros, de soldados, de niños y de niñas, de campesinos. Los pueblos
humillados de este continente, en resumen, tienen su vista y su esperanza
puestas en el pueblo venezolano. Nosotros no podemos fallarles a tanta gente, a
tantos millones, a tantos sueños y a tanta esperanza, y no vamos a fallarles (exclamaciones).
Ahora bien, estamos aquí en
una asamblea del poder constituyente originario, en defensa de la educación, en
defensa de los derechos de nuestros niños y nuestras niñas, de nuestros
jóvenes, de nuestros adolescentes. Diría yo que es una asamblea de padres, de
representantes, de maestros y de maestras, no para asumir la defensa solamente,
yo diría más bien para unirnos a nuestros niños, para unirnos a nuestras niñas,
para unirnos a nuestros jóvenes, porque ya ellos están dando la batalla por
ellos mismos, la batalla por su educación, la batalla por su futuro y la
batalla por su dignidad. Y esto hay que recordarlo, la Constitución así lo
dice, recogiendo el clamor de un pueblo y recogiendo la voz de la nación.
Nuestros niños y niñas no
son los menores de antes, y nosotros los mayores, no; ellos son sujetos de
derecho, y ellos tienen derecho a expresarse a viva voz, como lo hacen, en
defensa de sus propios derechos. Ellos son sujetos de esta historia, ellos también
son batalladores, porque se trata de ellos mismos y de su futuro.
Los saboteadores, los
golpistas, los terroristas que quisieron acabar con la patria en abril, que
quisieron acabar con PDVSA en diciembre, ahora pretenden apuñalear la educación
de nuestros niños y de nuestros jóvenes, ahora pretenden destruir la educación;
por supuesto que serán derrotados con mayor contundencia que en las batallas
anteriores, serán derrotados con mayor contundencia que en la batalla de abril,
serán derrotados con mayor contundencia que en la batalla de diciembre, serán
derrotados con mayor contundencia, porque ahora no se están metiendo
directamente con Chávez, porque ahora no se están metiendo directamente con el
gobierno, porque ahora no se están metiendo directamente con los pozos
petroleros, sino que ahora se están metiendo directamente con nuestros hijos y
con nuestras hijas, con los hijos del pueblo de Venezuela (exclamaciones). Ahora los derrotaremos con la mayor contundencia
posible, los barreremos! (Exclamaciones.)
Al respecto, a las primeras
de cambio lucen bastante escuálidas las fuerzas terroristas que pretenden parar
la educación venezolana. Han comenzado a recibir la respuesta del pueblo.
Hemos convocado, por
ejemplo, un voluntariado nacional en defensa de la educación y lo seguimos
convocando desde aquí hoy: ¡todos a defender la educación venezolana!
Se han estado celebrando
asambleas de padres, de representantes y ya lo señalaba el ministro Aristóbulo;
en el estado Miranda, por ejemplo, todo el país sabe que ahí no hay gobernador,
sino lo que hay es un conspirador (exclamaciones),
que quiere ser Presidente (abucheos),
y este insensato pues ha ordenado que cierren las escuelas de Miranda, violando
los derechos de cientos de miles de niños; pero ya la respuesta se la está
dando el mismo pueblo. En estos últimos días, en los valles del Tuy, a través
de asambleas populares de padres y representantes, con maestros patriotas, el
pueblo ha recuperado 10 escuelas en los valles del Tuy (aplausos y exclamaciones).
Bueno, ¿quieren los
conspiradores que las escuelas sean conducidas por el mismo pueblo? Si eso es
lo que ellos quieren, pues lo haremos, que las escuelas pasen a ser conducidas,
coordinadas y dirigidas por el mismo pueblo (aplausos
y exclamaciones). El pueblo sabe lo que tiene que hacer con sus escuelas,
con sus colegios.
También en Los Teques, seis
escuelas que estaban cerradas, por orden del conspirador gobernador, han sido
abiertas por el pueblo en asamblea, con padres y representantes. Yo invito para
este próximo lunes, a todo aquel padre que tenga conciencia de su hijo y de lo
que significa la educación para sus hijos, a toda aquella madre que tenga
conciencia de sus hijos y de lo que significa la educación para sus hijos y sus
hijas, los invito. No estoy invitando a los chavistas solamente, no; estoy
invitando a los padres y a las madres que tengan corazón que palpite por sus
hijos, por el futuro de sus hijos, a que nos unamos todos, chavistas y no
chavistas, venezolanos y venezolanas conscientes en defensa del futuro de
nuestros muchachos y nuestras muchachas, y que el lunes el pueblo se presente a
las puertas de las escuelas que estén cerradas y, en asamblea popular, abran
las escuelas y tomen el control de las escuelas, estén donde estén; que sea el
propio pueblo el que lo haga (aplausos y
exclamaciones). No podrán con un pueblo. Se han equivocado de pueblo, han
despertado a un gigante que se llama el pueblo de Simón Bolívar, el pueblo
venezolano (exclamaciones).
Al mismo tiempo, estoy
seguro de que el Ministerio de Educación Cultura y Deportes, dirigido por este
revolucionario y amigo, el compatriota Aristóbulo Istúriz (aplausos), junto con el Ministerio del Trabajo, dirigido por la
compatriota revolucionaria, María Cristina Iglesias (aplausos), están tomando todas las medidas adminis-trativas,
porque así como de PDVSA hemos despedido ya más de 1.000 saboteadores en las
últimas dos semanas (exclamaciones),
más de 1.000 saboteadores en las últimas dos semanas, pues igual, si tenemos
que despedir, por abandono del trabajo y, además, demandarlos por delitos
penales violatorios de la Constitución, a directores de colegios (exclamaciones), a maestros o a maestras
que incumplan con su deber sagrado, pues lo haremos, en eso no tenemos
problemas; y hay que suspenderles el sueldo también, Aristóbulo (exclamaciones), no hay que pagarles el
sueldo a los que no trabajan. Y a esos gobernadores y alcaldes que andan
saboteando hay que suspenderles la asignación correspondiente (exclamaciones), que no se les mande el
dinero. ¿Para qué?, si no quieren abrir las escuelas.
Lo mismo he hablado con el
ministro Navarro, Ministro de Educación Superior, que si el Consejo
Universitario de la Universidad de los Andes, encabezado por el Rector,
decidieron arbitrariamente suspender las clases, pues también el gobierno
revolucionario le suspende el dinero a la Universidad de los Andes (exclamaciones), no se le manda un
centavo. No cobrarán sueldo ni el Rector ni los profesores ni nadie (exclamaciones). Esa es la orden que he
dado al Ministro de Educación Superior y al Ministro de Finanzas y al Tesorero
de la República, que si el Rector de la Universidad Central de Venezuela, la
casa que vence las sombras, en reunión de Consejo Universitario decidió, de
manera arbitraria e ilegal, cerrar las puertas de nuestra máxima casa de
estudios, pues entonces, el gobierno bolivariano no le mandará un centavo al
Rector de la Universidad Central de Venezuela (aplausos y exclamaciones).
Y al mismo tiempo que el
gobierno está tomando estas decisiones, el poder constituyente debe estar
impulsando en las universidades, por ejemplo, la constituyente univer-sitaria.
Parece que llegó la hora de transformar las universidades por dentro, de transformar
la educación hasta el fondo de las estructuras históricas, heredadas del
puntofijismo.
Quiero que revisemos,
Aristóbulo, estos gobernadores a quienes se les dio o se les transfirió el
manejo de las escuelas y hoy están saboteando las escuelas. Vamos a buscar unos
buenos abogados para buscar la vía de la intervención de la educación en esos
estados y en esos municipios de saboteadores, porque la educación es el alma de
un pueblo. No podemos dejarla al capricho bastardo de terroristas para que
atenten contra la vida de nuestros hijos, porque la educación es parte de la
vida.
Bien lo dijo Bolívar un día:
“Un hombre y una mujer sin estudios es un ser incompleto.” Pues bien, esta es
una batalla histórica (corean consignas).
Bueno, hay mucha forma de
gobernar, ¿verdad? Yo siempre he sido portavoz y portaestandarte de la búsqueda
del entendimiento, pero con gente así, con terroristas no hay entendimiento
posible. Con quienes atentan contra el corazón de su propia madre patria no hay
entendimiento posible. El pueblo hace
ola.) El remolino. Esta es una ola loca, porque por aquí pasa, pero no
pasa.
El gobierno revolucionario
está dispuesto a tomar, en el marco de la Constitución de la República, todas
las medidas que tenga que tomar, y al respecto, pues nos estamos preparando
para tomar medidas políticas, jurídicas, económicas, sociales, comunicacionales.
Bueno, lo de las cadenas, han vuelto las cadenas bolivarianas (aplausos), y han vuelto para no irse
más. Dentro de pocos minutos estaremos en La Vega entregando más de 1.000
títulos de tierra urbana y trasmitiremos desde allí, en cadena nacional, a toda
Venezuela, porque es la Revolución que avanza atendiendo al pueblo y a los más
necesitados.
Ahora los habitantes de los
barrios de Caracas y de las ciudades del país van a ser dueños de la tierra
donde viven desde hace mucho tiempo, van a ser propietarios de esa tierra donde
construyeron sus casas, sus sueños y sus ilusiones.
Vamos a continuar
profundizando la revolución, hermanas y hermanos. Ante el intento de quebrar la
revolución, no puede haber otra respuesta que profundizar la revolución. La
revolución no se negocia, los principios no son negociables. Los
revolucionarios hacemos revolución, profundizamos la revolución, en lo
político, en lo económico, en lo social, en lo ideológico. Así que esa es la
tarea de este momento de nuestra historia. Que nadie dude, que nadie vacile.
Decía Bolívar en 1810:
“Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad suramericana. Vacilar
es perdernos.” Yo digo hoy, casi 200 años después, en la misma ciudad de
Caracas y delante del gigante que despertó, el pueblo venezolano, pongamos sin temor
a fondo las piedras fundamentales de la Revolución Bolivariana. Vacilar sería
perdernos. Adelante, sigamos batallando
y sigamos llenando nuestra historia de luces, de victoria, de alegría, de
esperanza y de sueños! (Exclamaciones.)
¿Quieren parar la educación?
(Exclamaciones de: “No!”) Fracasarán,
porque la educación bolivariana seguirá galopándoles a los niños y a las niñas;
la educación bolivariana, la educación venezolana seguirá siendo, cada día más,
el eje fundamental de la revolución bonita, porque esos niños y esas niñas que
cantan, que bailan y que sueñan, son nuestra propia alma, son nuestro propio
sueño hecho concreción. Son ellos la
patria del 2050, y por ellos daremos esta gran batalla histórica, y para ellos
ofrendaremos esta gran victoria histórica del gigante bolivariano, el pueblo
venezolano (exclamaciones).
Me despido antes de que
llegue la noche, porque vamos a la Vega; pero me han pedido que juramente a los
integrantes de lo que hoy está naciendo aquí en esta asamblea, el Frente
Nacional en Defensa del Derecho a la Educación Pública, que entiendo, está
conformado por esta masa de patriotas que aquí estamos.
Bueno, me lo han pedido, yo
lo hago con mi corazón. Vamos pues, a prestar el juramento todos, ante Dios y
ante nuestros hijos.
Ante la patria y ante
nuestro pueblo, en cadena nacional de radio y televisión, vamos a jurar todos.
¿Juran ustedes, integrantes,
hombres y mujeres, del Frente Nacional en Defensa del Derecho a la Educación
Pública, juran ustedes cumplir y hacer cumplir la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela y las leyes de nuestra República, así como, a partir
de este mismo instante, con esta Constitución como bandera y como arma de
batalla, desplegarse a lo largo y ancho de nuestro inmenso territorio, a
conducir a nuestro pueblo y a nuestros estudiantes, en la gran batalla por la
defensa y el impulso de la educación pública gratuita y obligatoria de
Venezuela? (Exclamaciones de: “ Juramos!”).
Si así lo hicieren, que Dios
y que la patria les premien, y vayan, pues, a esa batalla y a esa victoria.
Felicitaciones. (Aplausos y exclamaciones de: “ No
volverán!”)
DISCURSO EN EL ACTO DE ENTREGA DE TÍTULOS DE TIERRAS URBANAS
La Vega,
Caracas, 11 de enero de 2003
(Entona el himno nacional
junto al pueblo.)
¡Viva Venezuela! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Viva La Vega! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Viva el pueblo bolivariano!
(Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Viva la Revolución
Bolivariana! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
Aquí estamos desde la calle
Independencia, ¡qué nombre tan bonito, simbólico, la calle Independencia!, de
La Vega, y desde aquí un mensaje nacional a toda Venezuela, porque ya estamos
en cadena nacional de radio y televisión, para todo el país, desde la parroquia
La Vega, la calle Independencia (exclamaciones
y consignas).
Bien, este acto de esta
tarde en La Vega es un acto histórico, es un acto histórico y debemos estar
conscientes de ello, un acto verdaderamente histórico, y yo me siento honrado,
feliz, contento de estar aquí en estas calles del pueblo, donde el pueblo lucha,
donde el pueblo batalla, donde el pueblo vence y donde el pueblo vencerá (exclamaciones).
En esta batalla que estamos
dando, lo dije en el Poliedro hace un rato atrás, en un mensaje también al
país, y delante de casi 20.000 educadores de toda Venezuela, que hoy vinieron a
hacer una asamblea nacional y crearon el Frente Nacional en defensa del derecho
de los niños y las niñas a la educación (exclamaciones).
Lo dije en el Poliedro y lo digo aquí en La Vega, en estas calles vibrantes de
pueblo, estamos dando una verdadera batalla histórica, y este acto de hoy se
inscribe en medio de la batalla por la justicia (exclamaciones).
¿Quieren los venezolanos
paz? Sí, queremos paz; pero no queremos la paz de los sepulcros, no queremos la
paz de los esclavos, no queremos la paz de la mordaza; la única paz, lo dijo
Cristo, la única paz posible es a través de la justicia, y este es un acto de
justicia. (Exclamaciones de: “¡Justicia,
justicia, justicia!”).
Simón Bolívar, el padre
libertador, en una ocasión exclamó: “La justicia es la reina de todas las
virtudes republicanas.” Y el proyecto de Bolívar se basaba, precisamente, en la
lucha a muerte por la justicia y por la vida; pero, como todos sabemos, Bolívar
fue traicionado, Bolívar fue expulsado de Venezuela por la oligarquía que se
adueñó del país, y él, que fue precisamente el Libertador, terminó humillado,
terminó expulsado de su propia patria, y allá fue a morirse, casi solitario, en
Santa Marta, el 17 de diciembre de 1830.
Hoy el pueblo venezolano ha
resucitado el sueño de justicia de Bolívar (exclamaciones);
hoy Bolívar ha vuelto con su bandera de justicia, hoy Bolívar ha vuelto y está
aquí en las calles de La Vega, y Bolívar es el pueblo de Venezuela (exclamaciones). Ese es Bolívar.
Simón Bolívar, el más grande
hombre de esta América ha vuelto y ha despertado junto a su pueblo, que fue
humillado durante casi 200 años, por una grosera oligarquía que se adueñó de
todas las riquezas de Venezuela. Por eso estamos aquí hoy, dando la batalla que
estamos dando; y en esta batalla, lo he dicho, compatriotas, en la batalla por
el futuro, en la batalla por nuestros hijos, está prohibida la derrota.
Nosotros tenemos una sola consigna: ¡Triunfar! Esa es nuestra consigna.
¡Triunfaremos! (Exclamaciones.) Derrotaremos
cualquier intento de la oligarquía para frenar la Revolución Bolivariana, como
ya los derrotamos en 1998, los derrotamos en 1999 en las urnas electorales, los
derrotamos en el 2000 de nuevo en las urnas electorales, en el 2001 los
volvimos a derrotar; y por si no estaban todavía conformes, en el 2002 nos
dieron un golpe de Estado y los barrimos en menos de 48 horas (exclamaciones). Los derrotamos en las
calles y los derrotamos en los cuarteles y los derrotaremos en cualquier sitio
donde ellos quieran dar la batalla contra el pueblo (exclamaciones).
Quisieron dar la batalla en
los campos petroleros, los derrotamos también en los campos petroleros (exclamaciones). Quieren dar la batalla
en las escuelas, los derrotaremos también en las escuelas (exclamaciones). Quieren dar la batalla en las industrias y en los
comercios, los derrotaremos en las industrias y en los comercios (exclamaciones). Quieren dar la batalla
en los bancos, los derrotaremos también en los bancos (exclamaciones).
En cualquier lugar donde la
oligarquía histórica, traicionera y grosera, que humilló a este pueblo durante
tanto tiempo, en cualquier lugar y con las armas que ellos escojan, los haremos
morder el polvo de la historia (aplausos
y exclamaciones). No hay negociación con la oligarquía (exclamaciones de: “¡No!”), porque la patria no se negocia (exclamaciones de: “¡No!”), porque la
dignidad no se negocia (exclamaciones de:
“¡No!”), porque los principios no se negocian (exclamaciones de: “¡No!”). Lo que estamos ahora comenzando es un
proceso de profun-dización de la Revolución Bolivariana, vienen tiempos de
dificultades, ¿y qué es eso para nosotros, los bolivarianos y los
revolucionarios que tenemos 500 años batallando contra miles de dificultades?
Vienen tiempos difíciles y se requiere del pueblo mayor unidad, mayor cohesión
y mayor capacidad de combate en todos los terrenos.
El pueblo venezolano ha
despertado, se ha puesto de pie y el pueblo venezolano —ya lo he dicho— es un
gigante, el pueblo venezolano ya ha derrotado imperios en este continente (aplausos y exclamaciones), el pueblo
venezolano ha conducido jornadas históricas de las más brillantes de las
páginas de la historia universal.
Este es un pueblo
acostumbrado a batallar por la libertad, por la justicia y por la dignidad, y
hoy aquí estamos, de pie y unidos, dando otra gran batalla; pero es una batalla
que definirá los próximos 200 años de nuestra historia, es una batalla por la vida
de nuestros hijos, de nuestros niños, de nuestros nietos; es una batalla por el
territorio venezolano, porque los golpistas, los terroristas, lo que quieren es
entregarle el territorio venezolano a grandes corporaciones mundiales, y este
es un territorio sagrado donde descansan nuestros viejos y donde descansa-remos
nosotros algún día (aplausos y
exclamaciones).
Este territorio no está en
venta ni se negocia, porque los golpistas y los terroristas pretenden destruir
el Estado. Nosotros, por el contrario, estamos construyendo las bases de un
verdadero Estado democrático de justicia y de derecho, y este acto de hoy así
lo evidencia, este acto de hoy, en el cual hemos entregado un conjunto de
títulos de tierra urbana, y yo me siento feliz —como ya dije— y le doy gracias
a Dios, mi Señor; a Cristo, mi Redentor; a Cristo, nuestro Padre; a Cristo, el
que vino al mundo a luchar por la justicia y a defender a los oprimidos y a los
más débiles, le doy gracias porque me ha permitido, a través de mis manos,
estas manos de campesino, estas manos de soldado comenzar a hacer justicia (exclamaciones de: “¡Justicia!, ¡Justicia!,
¡Justicia!”), y gracias también a tantos compatriotas que han trabajado
tanto para que este día de hoy se hiciera una realidad, tantos compatriotas que
se han organizado en los comités de tierra urbana, los felicito a todos
ustedes, porque sin ustedes esto hubiese sido, sencillamente, imposible (exclamaciones). Mil gracias. Este es un
ejemplo de la nueva democracia que estamos forjando en Venezuela, una
democracia no de las elites, una democracia del pueblo desde abajo, una
democracia participativa y protagónica.
Yo recuerdo el 4 de febrero
del 2002, cuando firmamos en el Museo Histórico Militar, en el histórico
cuartel de la Planicie, el decreto a través del cual se abrió este proceso de
justicia para el pueblo, para comenzar a entregar los títulos de tierra urbana
a los habitantes de los barrios y las urbanizaciones de Venezuela, y en menos
de un año vean dónde vamos. Se han organizado a nivel nacional ya miles de
comités de tierra urbana y han hecho un trabajo catastral extraordinario, han
levantados los croquis de las calles, de las viviendas, ¡vean qué viviendas tan
bonitas hay aquí en La Vega! Vamos a trasmitirle, por cadena nacional, esas
imágenes de estas viviendas tan bonitas de La Vega (aplausos y exclamaciones). Estos edificios hechos por el propio
pueblo son edificios que sonríen —decía María Cristiana—, multicolores, llenos
de niños, de alegría, de hombres y de mujeres, ¡qué linda es La Vega! ¡Qué
linda es y son las calles del pueblo! Esto ha sido hecho a lo largo de décadas,
y ahora estamos dando un paso importantísimo al frente, cuando le hemos
entregado el título de tierra urbana, porque esto es parte del proceso
histórico venezolano de la injusticia.
Aquí vinieron en el siglo XX
miles de familias de toda Venezuela: de los Andes, de los llanos, del oriente y
del occidente, porque por allá por el interior del país, los terratenientes se
adueñaron de las mejores tierras y dejaron al pueblo sin tierra y sin dinero,
sin créditos y sin apoyo. Mucha gente se vino desde el Táchira para acá, mucha
gente se vino desde las riberas del Manzanares para acá, o desde los llanos de
Apure para acá, a buscar trabajo, a buscar un pedacito de tierra, y aquí fueron
sembrando su vida todas estas mujeres que por aquí pasaron, recibiendo su
título de tierra. Especialmente las que tienen mayor tiempo y mayor experiencia
en esta vida, me dijeron que venían casi todas del interior del país; se
vinieron cuando eran unas muchachas para acá, con su familia, con sus viejos,
con sus hermanos, y aquí se quedaron, aquí se casaron y aquí parieron sus hijos
y aquí vieron nacer sus nietos y aquí echaron raíces (exclamaciones), mientras una minoría de venezolanos se adueñó de
las riquezas del petróleo, del oro y de tantas riquezas que tiene la madre
tierra venezolana. Esa es la historia del siglo XX venezolano (aplausos), una minoría que cada día se
enri-queció más y una gran mayoría que fue dejada a la deriva y que ha estado
sobreviviendo durante 100 años de soledades, de batallas, de muerte, de
oscuridades y de lucha.
Ahora, como lo dice la
Biblia en el Eclesiastés, todo lo que va a ocurrir debajo del Sol tiene su
hora, hay tiempo de morir y hay tiempo de vivir; hay tiempo de llorar y hay
tiempo de reír. Pues ahora llegó la hora del pueblo, de la justicia para el
pueblo venezolano, esa es la hora que estamos viviendo (exclamaciones de: “¡Justicia!, ¡Justicia! ¡Justicia!”). No hay
vuelta atrás.
Este acto de hoy y estos
títulos que hemos entregado, más de 1.000 títulos, producto del trabajo de
todos, significan muchísimo: cualquiera pudiera pensar: No, ese es un papel que
Chávez está entregando. Sí, pero resulta que es un papel, un título registrado
de propiedad; el Estado, la república y el gobierno que presido está haciendo
justicia y está haciendo propietario a los pobres de su tierra, para que más
nunca nadie venga a atropellarlos, para que más nunca nadie venga a tratar de
sacarlos; porque ahora esa tierra es de ustedes, de sus hijos, de sus nietos y
de las futuras generaciones de su familia (exclamaciones).
Desde el punto de vista
jurídico se convierten ustedes, a partir de hoy, en dueños de esa tierra, y esa
tierra, además, vale dinero; un metro cuadrado de terreno en esta zona es un
metro cuadrado de terreno, y son varios millones de bolívares lo que cuesta
cada parcela que hoy hemos entregado, que ahora es de ustedes (exclamaciones de: “¡Viva Chávez!”). Y,
además, el título de propiedad registrado les permitirá organizarse mejor en
comunidades, les permitirá el reordenamiento de los barrios y del espacio urbano,
para vivir cada día mejor, ahora con mayor seguridad jurídica y con el amparo
de la Constitución de la República y de las leyes de Venezuela, y con el apoyo
del gobierno revolucionario (exclamaciones);
porque esto, además, no se queda aquí, esto apenas es un paso, pero seguiremos
caminando hacia adelante, seguiremos apoyándolos a través de Funda Común, por
ejemplo, y aquí está su presidenta, para seguir rehabilitando los barrios,
fortaleciendo los barrios, las calles, las viviendas.
Aquí está, por ejemplo, el
general García Carneiro y su cuadro de oficiales (exclamaciones), quienes continuarán trabajando con el pueblo en el
proyecto Avispa, el proyecto Bolívar 2003 ahora, para seguir apoyando a las
poblaciones más pobres.
Yo debo decir que aquí
también está el alcalde Freddy Bernal, y la alcaldía seguirá apoyando,
conjuntamente con el gobierno bolivariano y revolucionario, con la Fuerza
Armada y las instituciones del Estado y del gobierno, apo-yando a los pueblos,
especialmente a los más necesitados.
Cuando mencionaba al general
Jorge García Carneiro y a sus oficiales, como el coronel Ernesto Rodríguez (exclamaciones), como el teniente
coronel Alcalá Clíver, que están aquí representando a la Tercera División de
Infantería y comando de la guarnición de Caracas, debo como soldado hablar
también, porque soy un soldado de esta patria, eso es lo que yo soy en verdad,
un soldado (exclamaciones de: “¡Chávez,
Chávez, Chávez!”).
En este momento histórico
que vive la patria, creo que no hay ni habría momento más sublime para que un
soldado se sienta cumpliendo el rol histórico que les corresponde a los
soldados de Bolívar.
General García Carneiro,
siéntase usted orgulloso de estar aquí junto al pueblo (exclamaciones). General García Carneiro y todos sus oficiales y
soldados, sepa usted, querido amigo y compañero, que no hay mejor papel para un
soldado que estrechar el alma junto a su pueblo para construir libertad y
justicia (exclamaciones). Siéntase
usted, general García Carneiro, y todos sus oficiales, suboficiales y soldados,
verdaderamente en el epicentro del sueño de Bolívar; sientan ustedes que están
cumpliendo con orgullo histórico el mandato de Bolívar, cuando en Santa Marta,
traicionado, abandonado y humillado por la oligarquía, de aquí y también de la
Nueva Granada, después que lo echaron, después que lo humillaron y lo
traicionaron aquel hombre se fue a morir casi solitario, y en su última
proclama dijo: “Los militares deben empuñar su espada en defensa de las
garantías sociales.” Pues aquí estamos hoy los soldados venezolanos empuñando
la espada para defender las garantías del pueblo (exclamaciones). Y en esa última proclama, el Padre Libertador,
despidiéndose, dijo: “Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se
consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro.” Llamándonos a la unidad
de todos, a la unidad del pueblo, a la lucha unida, a la lucha por el interés
común de todos. (Exclamaciones de:
“¡Unidad! ¡Unidad!”)
Hoy, compatriotas de La Vega
(exclamaciones de: “¡El pueblo unido
jamás será vencido!”), compatriotas de Caracas y de toda Venezuela, en este
mensaje, trasmitido en cadena nacional de radio y televisión a todo el país,
les hago un llamado a fortalecer la unidad, porque solo unidos podremos
derrotar a los golpistas y a los terroristas que pretenden destrozar la patria.
Solo unidos podremos derrotar definitivamente a los traidores a la patria que
pretenden apuñalearla en el corazón. Solo unidos garantizaremos el futuro de
nuestros hijos.
Estamos comenzando el año
2003 (exclamaciones de: “¡No volverán, no
volverán!”). Y yo ratifico lo que dije en mi mensaje de fin de año, el 31
de diciembre pasado. Estamos comenzando el quinto año de la Revolución, 1999
fue el primero, 2000 el segundo, 2001 el tercero, 2002 y 2003, entraremos en el
quinto año de la Revolución (exclamaciones).
Ahora, no hay quinto malo.
Como no hay quinto malo, este será un año bueno, el 2003 (aplausos y exclamaciones); pero déjenme decirles esto,
compatriotas de todas las latitudes, del norte, del sur, del este y del oeste
de Venezuela, el hecho de que el año va a ser bueno no significa que va a ser
fácil, no; preparémonos para un año difícil, pero este año será también de
fortalecimiento.
En el 2002, que fue muy
difícil, dimos grandes batallas y obtuvimos grandes victorias. En abril
derrotamos un golpe como nunca antes pueblo alguno lo había derrotado en 500
años de historia (aplausos y
exclamaciones), ¡qué grandes son ustedes! Lo que pasa es que los
conspiradores, lo que pasa es que los golpistas, lo que pasa es que los
terroristas, ellos no se dan cuenta que han levantado un gigante invencible que
se llama el pueblo venezolano (aplausos y
exclamaciones). Y resulta que mientras más empeño hagan por derrotar al
pueblo, más fuerza sacará el pueblo para derrotarlos a ellos (exclamaciones).
Como ya lo dije, en cualquier terreno donde ellos quieran plantear la batalla,
en cualquier terreno los hemos derrotado y en cualquier terreno los seguiremos
derrotando; el destino de ellos es la derrota, el nuestro es la victoria (aplausos y exclamaciones).
Preparémonos entonces para
un año difícil. Los enemigos de la patria van a seguir tratando de
desestabilizar.
Fíjense ustedes en este
detalle, que me lo informaba el general García Carneiro hace un rato, ya
habíamos restablecido casi la normalidad total en el suministro de combustible
para Caracas, para la Gran Caracas; pero ayer un grupo de subversivos y terroristas
saboteó tres válvulas en la tubería que trae la gasolina desde Carenero hasta
Guatire y hubo que suspender entonces el suministro de gasolina, y por eso es
que hoy amanecieron otra vez las largas colas en Caracas.
He ordenado al general
García Carneiro que mande a patrullar, con los batallones de cazadores, los
oleoductos (aplausos), los centros de
distribución y las tuberías de la gasolina, y los batallones de cazadores están
entrenados para derrotar la subversión dondequiera que se esconda (aplausos y exclamaciones).
Sepan los subversivos, sepan
los terroristas que no podrán con Venezuela, ni con su pueblo, ni con su fuerza
armada. Aquí estamos juntos, dispuestos a defender la estabilidad de la
democracia, de las instituciones, la Constitución y las leyes y la vida de la
República. No podrán con nosotros (exclamaciones
de: “¡Limpieza, limpieza en PDVSA!” “¡Limpieza, limpieza en PDVSA!”). Sigan
intentándolo, pero les demostraremos cada día...
Bueno, nuestros adversarios
—yo tengo que agradecérselo a ellos— nos están abriendo oportunidades que antes
no teníamos (aplausos). En la fuerza
armada nos dieron la oportunidad de —respetando las leyes y la Constitución—
dar de baja a más de 100 oficiales golpistas y conspiradores (exclamaciones), y hoy tenemos la
fuerza armada mucho más sólida y unida y con liderazgos comprometidos con la
Constitución y no con los golpistas.
Por otra parte, en PDVSA
también nos dieron una gran oportunidad, porque ahí tenían una dictadura de la
llamada meritocracia, y ahora, después del golpe petrolero yo dije hoy que
habíamos ya despedido a casi 1.000 funcionarios golpistas de PDVSA (exclamaciones); pero no. No, yo me
equivoqué, no son 1.000, ya van 2.000 botados (exclamaciones), ¡dos mil botados!, que, además, estaban cobrando
sin trabajar y algunos tenían sueldos de hasta 10 millones de bolívares
mensuales, a costa de la pobreza de nuestro pueblo. Así que hay que darles las
gracias a todos ellos, y ojalá nos sigan dando oportunidades. Donde nos abran
un flanco, por ahí avanzaremos a paso de vencedores (exclamaciones de: “¡Chávez, Chávez, Chávez! y “¡Chávez, amigo, el
pueblo está contigo!”). ¿Que si no quieren abrir las escuelas? Ah, bueno,
ahora dicen que no van a abrir las escuelas. Bueno, yo invito al pueblo a tomar
las escuelas (aplausos y exclamaciones),
aquellas escuelas que no abran, y los representantes y los padres organizan el
poder local y toman el control de la escuela (exclamaciones).
Maestro que no quiera
cumplir con su sagrada obligación de educar a los niños, pues habrá que
despedirlo también (aplausos), y
habrá que llamar a muchos maestros jubilados para que sigan trabajando, o habrá
que dictar cursos especiales día y noche, en emergencia, para formar maestros
patriotas de verdad, que sientan el compromiso de enseñar a los niños en las
escuelas (aplausos), que sean
responsables con su condición de maestros, que sientan aquello que dijo el
mariscal Sucre: “Educar a los semejantes es la tarea más noble que puede
cumplir un ciudadano.”
Un maestro que se preste a
sabotear la educación de los niños, no es digno de ser maestro, ese no es
ningún maestro. Le queda muy grande el título de maestro. Pues habrá que
despedirlos también, y a los directores que no abran. A las universidades que
no quieren abrir, habrá que quitarles la asignación presupuestaria para que no
tengan entonces dinero. Se la quitaremos, porque si no quieren dar clases,
¿para qué se les va a mandar el dinero? No cobrarán sueldos tampoco los que no
den clases, no deben cobrar sueldos. Que se vayan a trabajar en otra cosa, pero
para maestros no sirven. Necesitamos verdaderos maestros. Muchos militares
tienen títulos para ser profesores, pues mandaremos también a militares a dar
clases a los niños (aplausos). Yo
también me pondré a dar clases en cualquier escuela; pero la educación de
nuestros hijos no la van a parar (exclamaciones).
Que quieren cerrar los
bancos, dicen. Bueno, les aplicaremos la ley entonces a los bancos que no abran
(aplausos), les aplicaremos una multa
a los bancos que no cumplan con la ley, y si se resisten a cumplirla, pues
tendremos que remover a sus directivos o intervenirlos; pero tampoco nos van a
derrotar allí en ningún frente de batalla. ¿Saben por qué? Porque, sencillamente,
a nosotros nos asiste la verdad, porque a nosotros nos asiste la razón, porque
la moral está de nuestra parte y, además, Dios está con nosotros (aplausos), porque esta es la lucha de
Dios. Cristo está con nosotros. ¿Quién podrá contra nosotros?
Aquí estamos batallando duro
por la dignidad del pueblo.
Los felicito a todos
ustedes. (Exclamaciones de: “¡Así, así,
así es que se gobierna; así, así, así es que se gobierna!”.)
Ustedes saben que yo ya les
pertenezco a ustedes (exclamaciones).
Ya lo que me queda de vida, lo que Dios quiera, ya voy a cumplir este año 49,
ya voy para 50 años, bueno, voy a cumplir 49. Todos los años que me queden de
vida los voy a dedicar de lleno a la lucha por el pueblo venezolano, al que amo
más que a mi vida, porque ustedes son un pueblo heroico, ustedes son un pueblo
bonito, ustedes son un pueblo grande, heroico y libertador (exclamaciones).
¡Que viva el pueblo
venezolano! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Que viva la República! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Que viva Venezuela! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Que viva la justicia! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Que vivan ustedes! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Que viva la vida! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
Ha sido un mensaje nacional
en cadena de radio y televisión para toda Venezuela.
Muchísimas gracias, y hasta
mañana (aplausos y exclamaciones).
FRAGMENTO SOBRE CUBA DE LA
COMPARECENCIA EN EL PROGRAMA “ALÓ PRESIDENTE”
(en
respuesta a la Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba
publicada como apéndice de este libro)
12 de enero
de 2003
Yo voy a
reaparecer en béisbol. Anuncio mi reaparición en béisbol, pitcheándole al
equipo que Fidel Castro quiera mandar para acá (aplausos).
Vamos a saludar a
Fidel Castro desde aquí y a todos los amigos presidentes del Caribe: a Hipólito
Mejía, en República Dominicana; también a nuestro amigo Percival Patterson, en
Jamaica; a la gobernadora de Puerto Rico, ya que estamos aquí frente al Caribe,
y, de manera especial, a Fidel.
Estos terroristas
y golpistas venezolanos, casi todos los días agarran a Cuba; para tratar de
atacar a Venezuela, usan mentiras de todo tipo, atropellando al pueblo y al
gobierno de Cuba. Antier estuve leyendo un comunicado, que se vio obligado a
sacar el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, ante una nueva mentira y
patraña, lanzada por estos laboratorios de los cuatros jinetes del Apocalipsis.
Bueno, ¿no decían que Fidel Castro iba al frente del “Pilín León”? “Ahí va
Fidel Castro piloteando el ‘Pilín León’.” Fidel me llamó: “¿Pero cómo van a
decir eso, si yo lo más que he capitaneado es el Granma, y eso hace 40 años,
ya no me
acuerdo.” Que si
eran cubanos los tripulantes. Bueno, le lanzaron una granada asesina
—afortunadamente no hubo daños físicos a persona alguna— a la embajada del
hermano pueblo de Argelia, agrediendo territorios de países del mundo; se
fueron a darle un cacerolazo a la embajada de Brasil; a la embajada de la
India. Qué locura es esa!
Por eso sigo
insistiendo, dirigentes del socialcristianismo, dirigentes de la
socialdemocracia, y de cualquier otra corriente de oposición, asuman ustedes un
liderazgo y conduzcan ese sector de la población de la oposición por los
senderos de la democracia, de la protesta legal, pacífica, no del fascismo, de
la locura.
Digo el caso
cubano porque se agrede a Cuba, se agrede a su Presidente, se inventan
historias fabulosas de presencia de miles de hombres armados aquí. Bueno, yo
tengo un grupo de seguridad, han dicho que son cubanos por ahí; como son
algunos de ellos muy morenos dicen que el churio es cubano, que el otro churio
es cubano; que, bueno, son los cubanos, los cubanos de Chávez, pues; que si
entonces ahora PDVSA va a ser gerenciada por los cubanos; que si los cubanos
tienen no sé cuántas cosas, entonces atropellan al gobierno de Cuba. Ah!, que si les estamos regalando petróleo a
los cubanos. Mentira, una mentira del tamaño del Sol. Nosotros le vendemos
petróleo a Cuba, en las mismas condiciones que le vendemos a República Dominicana,
Haití, Jamaica, Guyana, y otros muchos países; son países hermanos, son pueblos
hermanos, pero la agarran con Cuba y agreden al pueblo cubano, que es un pueblo
digno, noble y muy querido por nosotros.
El pueblo cubano ama al pueblo venezolano,y cómo respeta al pueblo venezolano,
y cómo apoya al pueblo venezolano.
Aquí hay un
ejemplo de un hombre muy joven, uno de miles ejemplos, de cómo el pueblo cubano
y el gobierno cubano apoya al pueblo venezolano. Por eso merecen nuestro
respeto, nuestro agradecimiento. Nosotros no le estamos regalando nada al
pueblo cubano; sin embargo, el pueblo cubano sí nos regala a nosotros —estoy
hablando desde el punto de vista económico-financiero—, esa sí es la verdad;
porque hay un convenio de atención médica, y estaba previsto que nosotros
pagáramos eso; pero en una visita que hice a un centro médico allá en La
Habana, y me acompañó el Presidente y Comandante Fidel Castro, fuimos los dos a
visitar un hospital lleno de venezolanos, incluso, él dio la orden de que los
enfermos de Cuba los enviaran a otras partes para dejar ese hospital casi solo
para venezolanos y los familiares que viajan, siempre viaja un familiar con el
enfermo. Y de esa visita Fidel salió, y yo también, por supuesto, muy
impactado.
Cuando vino aquí a
Venezuela y recorrimos varias ciudades del país, Fidel se impactó muchísimo
cuando en Guanare, por ejemplo, una mujer con un niño pequeñito se lanzó al
suelo y lanzó una exclamación: “ Chávez, salva a mi hijo!” Y el niño lo
llevamos a Cuba después y le operaron el corazoncito y se salvó. Lo salvó Dios,
pero con el apoyo de la ciencia.
De esa visita,
allá en La Habana, a ese centro médico, Fidel salió muy impactado, y cuando
íbamos los dos en el carro al Palacio, recuerdo que me puso la mano en el
hombro y me dijo: “Chávez, a pesar de que está firmado que ustedes tienen que
pagarnos esas operaciones y todas las medicinas, Cuba no va a cobrar nada
porque es una atención a un pueblo hermano, que engrandece a Cuba, a su pueblo
y a su gobierno” (aplausos).
Y en verdad, a
pesar de las inmensas dificultades de Cuba, inmensas, no nos cobran un centavo,
y no solo se trata de las operaciones quirúrgicas, algunas de gran complejidad,
el tratamiento, la medicina, y la atención a los familiares, además. Van. Nosotros
a veces mandamos el Camastrón —el Camastrón está repotenciándose, ya está casi
listo—, o mandamos un avión, o fletamos un avión, nosotros pagamos los pasajes
y todos los gastos; pero los gastos allá los cubre el Estado cubano, es decir,
el pueblo cubano. Eso es grande, es noble y es digno.
Aquí hay solo un
ejemplo, pero hay miles ya a estas alturas, porque tenemos tres años con este
convenio.
Vean ustedes esto
que voy a mostrar, y yo lo voy a mostrar, y no es que nosotros andamos por
mostrar esto, no, no. A mí me place solo saber, como sé por los reportes, y a
veces saludo a mucha gente que regresa, que regresan, que se recuperan, que
están recuperándose; pero este joven, militar, además, llegó hasta aquí,
incluso trajo un saludo de alguna gente de Cuba y de algunos otros venezolanos,
y él trajo la foto, incluso, de cómo él estaba. Yo la voy a mostrar. Es un
sargento segundo de la aviación venezolana, Eric Vera, un hombre joven, con una
enfermedad extraña, muy extraña!, y aquí
no le habían podido, a pesar de esfuerzos, esto y aquello, resolver el
problema.
Miren este
muchacho cómo estaba (muestra la foto),
lo que tenía en la frente. Cuando yo lo conocí, así andaba él, ¡una cosa
terrible! Ya lo habían operado y eso se le reproducía, no tenía más dinero, y
me dijo: “Presidente ...” Pues le dije: “Hijo mío, vámonos para Caracas.” Lo
metimos en la lista, se fue para Cuba y aquí lo tenemos.
¿Cómo estás, Eric?
Eric. Buenas
tardes, señor Presidente.
Chávez. ¿Cómo te
sientes?
Eric. Bien,
bien, gracias a Dios.
Chávez. ¿Cómo
está la familia?
Eric. Bien, en
Villa de Cura.
Chávez. Tú me
contaste que eres de Villa de Cura.
Eric. Sí.
Chávez. ¿Tienes
hijos ya?
Eric. Un niño
de un año y una niña de 10 días.
Chávez. De diez
días. Tú lo que estás es recién parido, como dicen (risas). Felicitaciones a tu mujer. ¿Cómo se llama?
Eric. María de
Guadalupe.
Chávez. María de
Guadalupe, felicitaciones.
¿Es un varón el
que nació?
Eric. Una niña.
Chávez. ¿Y tienen
un niño de...?
Eric. De un año.
Chávez. De un año.
¿Y ella te acompañó para allá? No, porque estaba embarazada?
Eric. Sí, pero
hasta agosto, septiembre y octubre; después fue mi hermana.
Chávez. ¿Cuánto
tiempo pasaste en Cuba? Cuéntanos.
Eric. Cinco
meses, tres meses me colocaron una prótesis expansiva en la frente, para
expandir la piel, ya que tenía un defecto del lado derecho frontal. Duré 13
semanas inyectándome 25 cc, mediante una válvula, por encima de la cabeza, de
solución fisiológica; después que se alcanzó el volumen me operaron y me
hicieron toda la operación completa de la rotación del colgajo de piel. Tengo
un mes y 10 días de operado, ahorita.
Chávez. ¿Cómo te
sientes?
Eric. Bien,
bien.
Chávez. ¿Ya estás
trabajando?
Eric. Sí,
normal.
Chávez. Fíjate,
un mes de operado y ya está trabajando.
Ahora,
afortunadamente esta malformación allí era solo de la piel y parte del hueso
frontal.
Eric. Tuve un
accidente automovilístico, explotaron las llantas y me golpeé.
Chávez. ¿Desde
cuándo tú estabas así?
Eric. Hace dos
años.
Chávez. ¿De este
tamaño?
Eric. No, iba
creciendo, pero en Cuba fue que me redujeron y me hicieron todo el examen
completo.
Chávez. ¿Y aquí
te habían operado?
Eric. Sí, pero
me habían dicho que no tenía solución.
Chávez. Le habían
dicho que no tenía solución. Y así ha pasado con mucha gente: “No, que usted
está listo; no, que usted espere en la casa; o si no: ¿Tiene 20 milloncitos por
ahí? Consígase 40 milloncitos y vamos a ver si hacemos algo.”
Entonces este es
un ejemplo. Muchas gracias, Eric. ¿Tú eres sargento?
Eric. Técnico
de segunda de la aviación.
Chávez. ¿Tienes
cuántos años?
Eric. Cinco
años de graduado.
Chávez. ¿Y de
edad tienes?
Eric.
Veintiséis años.
Chávez. Es un
muchacho, toda una vida por delante. Y, además, ahora le van a hacer una nueva
operación de cirugía estética, para que ni se te note esa cicatriz de la
operación que te hicieron. Que Dios te
ilumine! Saludos a tu mujer y felicidades a tu familia, a tus niños.
Eric. Gracias,
señor Presidente.
Chávez. Un barazo
bien fuerte. Muchas gracias, Eric (aplausos).
Y gracias a Fidel y a los médicos cubanos y a todas las enfermeras y a toda la
gente que atiende a nuestros pacientes que van para allá. Todas las semanas
sale un avión a llevar gente y a traer gente, y fíjense que nosotros no le
damos a eso publicidad, deberíamos hacerlo. ¿Por qué? Porque a Dios lo que es
de Dios y al César lo que es del César.
Se la pasan
diciendo por televisoras, por radio, que nosotros mandamos a entrenar gente a
Cuba.
Bueno, dijeron que
uno de los muchachos que mataron ahí en Los Próceres, estos cuerpos
subversivos, parapoliciales y paramilitares, comenzaron a decir que había
recibido entrenamiento en Cuba y que era parte de los círculos del terror de
Chávez. Todo eso, y eso recorre el mundo, y eso sale de los laboratorios de
estos llamados medios de comunicación que tienen estos concesionarios que le
están haciendo un daño terrible a la patria, y que nos han obligado a comenzar
a abrir expedientes de procedimientos administrativos, para tomar decisiones
cuando haya que tomarlas.
DISCURSO EN EL ACTO DE ENTREGA DE LA PRESIDENCIA DEL GRUPO DE
LOS 77
Naciones
Unidas, Nueva York, 16 de enero de 2003
Excelentísimo
señor Kofi Annan, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas;
excelentísimo señor Mark Malow Brown, administrador del Programa Naciones
Unidas para el Desarrollo; honorables señores delegados de los países miembros
del Grupo de los 77; ciudadano Secretario y miembros de la directiva de nuestro
Grupo; ciudadano Roy Chadertton, ministro de Relaciones Exteriores de la
República Bolivariana de Venezuela y demás miembros de nuestra comitiva
oficial; ciudadano embajador Milos Alcalay, Representante Permanente de la
República Bolivariana de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas;
ciudadanos embajadores de la República Bolivariana de Venezuela ante los
organismos de las Naciones Unidas; distinguidas personalidades especialmente
invitadas a este acto; señores representantes de los medios de comunicación;
señoras y señores:
Hace un año, en un
acto similar a este, tuve el grandísimo honor de asumir la Presidencia del
Grupo de los 77 con el respaldo unánime de 134 países hermanados en la noble
causa de la solidaridad, de la unión y del desarrollo.
Hoy vengo
nuevamente a esta tribuna de las Naciones Unidas, del G-77, para entregar la
presidencia al Reino de Marruecos y para analizar con ustedes los logros
alcan-zados y también los no alcanzados durante la presidencia de Venezuela en
el G-77.
Al entregarle, en
este acto, la presidencia al Reino de Marruecos, quiero desearle el mayor de
los éxitos y manifestarle mis palabras de estímulo al rey Mohamed VI, seguro de
que con el concurso del ministro de Relaciones Exteriores del Reino de Marruecos,
Mohamed Benaissa y del embajador Mohamed Bennouna, defenderán las bases
históricas de nuestro grupo y las luchas y reivindicaciones del mundo en
desarrollo.
En este inicio del
año 2003, reciban mis entusiastas palabras de fe en el futuro de nuestros
pueblos, en la búsqueda de los grandes ideales que nos hemos forjado. Para
hacerlo, los principios que guiaron y que han guiado mi acción y nuestra acción
en el Grupo de los 77 estuvieron basados en dos grandes pilares: la Cumbre del
Milenio, de la Organización de las Naciones Unidas, y la Cumbre de La Habana,
del Grupo de los 77. Ambas declaraciones, aprobadas por los mandatarios del
mundo, fijan el compromiso de la ONU y el respaldo del G-77 para delinear un
plan de acción concreto y la guía de cómo alcanzar un mundo mejor.
Tal como señalé
hace un año, si tuviéramos que adoptar una constitución del Grupo de los 77,
serían estos dos instrumentos los lineamientos fundamentales a seguir para
constituirnos en ese mundo mejor que todos soñamos.
A pesar de las
múltiples dificultades que en el año 2002 tuvo Venezuela y el mundo también,
gracias a vuestro respaldo, hermanos y hermanas del mundo, hemos llevado la
vocería del G-77 con convicción y con firmeza, y nos hemos esforzado en cumplir
el mandato recibido por todos ustedes.
He llevado con
orgullo la vocería del mundo en desarrollo, del mundo subdesarrollado y del
mundo pobre.
En las diferentes
cumbres que hubo en el año 2002, como, por ejemplo, la Cumbre aquella de
Monterrey, subrayamos la inmensa necesidad de financiar el desarrollo humano
integral, alejado del neoliberalismo salvaje, alejado de la visión economicista
de una realidad que exige mucho más.
Proponíamos, al
mismo tiempo, hace apenas un año, en aquella Cumbre de Monterrey, la creación
de un Fondo Humanitario Internacional para combatir de verdad contra la
pobreza, contra el hambre, contra la desertificación, contra las enfermedades
endémicas; es decir, contra la muerte.
Propusimos, allí
en Monterrey, que ese Fondo Humanitario Internacional pudiera alimentarse de
varias fuentes de recursos, como, por ejemplo, una reducción importante del
armamentismo en el planeta; como, por ejemplo, con un porcentaje importante de
la deuda externa que los países pobres del mundo, que los países en desarrollo,
seguimos cancelando al mundo desarrollado y a instituciones internacionales.
El caso venezolano
es solo uno. En los últimos cuatro años, Venezuela ha cancelado sin falta
20.000 millones de dólares de una deuda que parece ser eterna, porque se han
pagado 20.000 millones de dólares y la deuda se mantiene igual, y la tendencia
es a que crezca; una deuda eterna. Tema por el cual, con coraje y con valor
tendremos que pasar, más pronto que tarde, si queremos solucionar, de verdad
verdadera, los graves problemas del mundo pobre, del mundo en desarrollo.
Es un verdadero
desangramiento para nuestros pueblos el mecanismo inmoral de la deuda externa.
Otra fuente que
pudiera alimentar ese Fondo Humanitario Internacional son los capitales del
narcotráfico, y los grandes capitales provenientes de la corrupción, que han
alimentado las arcas de más de un delincuente internacional.
Aquí, en los
Estados Unidos, viven varios venezolanos multimillonarios que saquearon aquel
nuestro país, y viven también en otras partes del mundo. A ellos les sería muy
difícil demostrar el origen de sus grandes riquezas.
El nuevo
presidente ecuatoriano, Lucio Gutiérrez, ha propuesto un acuerdo internacional
para perseguir a los corruptos del mundo, y para recuperar los grandes
capitales que andan a veces en paraísos fiscales y en cuentas secretas por el
mundo. Recuperar esos capitales, devolverlos a sus países de origen y dedicar
un porcentaje a la creación de ese fondo humanitario internacional, sería una
manera muy eficaz y muy eficiente de luchar contra el hambre, contra la muerte,
contra la corrupción y contra la pobreza.
Luego continuamos
resaltando estos temas. En Johannesburgo, llevando el vocerío del Grupo 77
también hicimos planteamientos parecidos a los de Monterrey; pero solo que allí
reflexionábamos acerca del tema central de aquella cumbre, diez años después de
la llamada Cumbre de la Tierra de 1992, y con un espíritu muy autocrítico
decíamos que no solo no nos hemos aproximado en diez años a los grandes
objetivos planteados en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro en el año
1992, sino que, por lo contrario, nos estamos alejando de ellos.
Una década perdida
más, en la cual creció el hambre, la explotación y la desigualdad en el
planeta, agravado esto con fenómenos como el del SIDA, que está arrasando con
generaciones enteras, y agravados, además, por la irracional pretensión
—después de la caída soviética y del Muro de Berlín— de imponerle al mundo un
modelo, el pensamiento único. No hay más alternativa —se decía—: el
neoliberalismo. Eso agravó los males del planeta y ha hundido a millones, aún
más, en la pobreza en esa década transcurrida entre Río de Janeiro/1992 y
Johannesburgo/2002.
Decíamos también
en Johannesburgo que nos preocupa leer informes y documentos donde pareciera
que hay la intención de endulzar o de ocultar esta tragedia, o de al menos
minimizarla. En Johannesburgo llamábamos también a reflexionar y a rectificar
acerca del concepto mismo del desarrollo sustentable; porque, decíamos en
Johannesburgo, el concepto del desarrollo que ha estado imperando en el planeta
no es sustentable, está más que demostrado.
Necesario es
redimensionar los modelos de desarrollo y colocar al ser humano en el centro
del escenario. En esto Venezuela reconoce y seguirá reconociendo el inmenso
esfuerzo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, y mi gobierno ha
asumido con rigor las recomendaciones de Naciones Unidas a través del Programa
para el desarrollo Integral: agua potable, escuelas, ingresos, educación y
salud. Eso es lo más importante, es mucho más importante que el déficit fiscal,
es mucho más importante que la deuda externa.
Ya Cristo lo
decía: El hombre debe ser el Alfa y el Omega, el comienzo y el fin, no la
economía. Hemos invertido los valores de la existencia humana y estamos
sufriendo las realidades a lo largo y ancho de nuestro planeta.
Hemos dicho, desde
Venezuela incluso, que el mundo como va no es viable. Si queremos que se acabe
el mundo, sigamos por el camino que hemos traído, el camino al infierno, al
quinto infierno. No habrá paz en el mundo mientras no haya justicia, el único
camino a la paz —dice la Biblia— es la justicia. Es un alto grado de igualdad
que aspiramos.
Estoy seguro de
que ahora a comienzos de este siglo, con los estremecimientos que han sacudido
al mundo, todos los países de la Tierra y los gobernantes de la Tierra irán
asumiendo cada día mayor grado de conciencia acerca de esta realidad.
La violencia, el
terrorismo, hay que combatirlos, pero no solo con las armas, no solo con
bombas, no solo con guerras, eso sería atacar los efectos sin reconocer las
causas; hay que cambiar la visión, hemos dicho, y lo decíamos también en la
Cumbre de Johannesburgo. En Johannesburgo, además, asumiendo el vocerío del
G-77, agregamos una crítica adicional, de la cual ya nos hemos convencido,
pues; yo estoy convencido, de que esas cumbres hay que redimensionarlas, porque
casi que no están sirviendo para nada, en cuanto a los objetivos que nos hemos
planteado.
Hemos visto con
extrañeza cómo en Johannesburgo, por ejemplo, en una mesa redonda donde
estábamos 30, 40 ó quizás más Jefes de Estado, Jefes de Gobierno, la idea de un
fondo humanitario internacional fue aprobada por unanimidad y, sin embargo, no
fue posible que se incluyera en las conclusiones de la cumbre, cosa
inexplicable. Los Jefes de Estado opinamos, aprobamos ideas, pero qué difícil
es que algunas de ellas se incluyan en las conclusiones y en los compromisos.
Entonces nos preguntamos: Si los Jefes de Estado, si los Jefes de Gobierno no
tenemos capacidad entonces para incidir en los resultados de las cumbres, ¿para
qué son las cumbres? Y nos preguntamos, incluso, con espíritu autocrítico: Si
aun cuando tomemos decisiones los Jefes de Estado y Gobierno del planeta, una
vez tomadas las decisiones, como las que tomamos en la Cumbre del Milenio, no
somos capaces de tomar decisiones para que se cumplan esas metas establecidas,
sino que cada quien se va por su lado a enfrentar su propio problema a la Europa,
a la América, al Africa, a la Oceanía, o al Asia, entonces, ¿para qué las
cumbres, si de allí no sale una voluntad colectiva para enfrentar los grandes
males que nos aquejan? Todas estas cosas las hemos dicho, y muchas más, en este
año, que para nosotros ha sido huracanado, 2002, asumiendo el honor de
representar a este importante grupo en los foros planetarios donde hemos ido.
Por otra parte,
nos habíamos propuesto en el 2002 algunas reuniones de alto nivel y de expertos
del G-77 para Caracas, en los últimos meses del año, con algunos objetivos, el
primero de ellos, institucionalizar, darle mayor grado de cohesión interna al Grupo
de los 77, y, por otra parte, tratar de perfilar en tiempo y espacio la próxima
reunión cumbre de nuestro grupo. No pudimos, y he allí una de nuestras fallas,
realizar aquella reunión que nos habíamos fijado desde el comienzo del año
2002.
Igualmente
Venezuela ocupó la presidencia del Grupo de los 15, también el año 2002 hasta
mediados. La reunión cumbre del G-15 tampoco hemos podido hacerla por razones
más fuertes que nuestra firme voluntad de contribuir con la unión del mundo del
sur, con la unión de los países en desarrollo, con el restablecimiento del
diálogo y la cooperación Sur-Sur, con el restablecimiento del diálogo
Norte-Sur, con la búsqueda conjunta de soluciones a estos dramas mundiales, que
nos azotan a todos, de una o de otra manera.
Claro que la
situación interna de Venezuela afectó muchísimo y, por supuesto, que esto no
lleva para nada ni la más mínima carga de ser una excusa; no, porque nos
sentimos satisfechos a pesar de todo. Asumimos con coraje el trabajo hacia
adentro del Grupo de los 77 y del Grupo de los 15, hicimos inmensos esfuerzos y
tuvimos algunos modestos resultados; pero esa situación interna de verdad que
afectó, de buena manera, algunas de estas metas.
La situación
interna de Venezuela, yo se lo decía de manera jocosa y amigable a nuestro
secretario general, el señor Kofi Annan, le decía que él es uno de los
culpables de la situación interna de Venezuela (risas), por el simple hecho de que nosotros en Venezuela hemos
asumido con una disciplina rigurosísima, de los ejércitos más disciplinados que
conozca la historia de las naciones, la búsqueda y el esfuerzo para lograr las
metas de la Cumbre del Milenio, la reivindicación del ser humano.
El pecado que
hemos cometido en Venezuela en estos últimos años ha sido librar una batalla
profunda contra la desigualdad; el pecado que hemos cometido en Venezuela es
atrevernos, como nos hemos atrevido y nos seguiremos atreviendo, a ser
coherentes en el discurso con la acción de todos los días; el pecado que hemos
cometido en Venezuela es atrevernos, por primera vez en 100 años, a enfrentar
los groseros privilegios de una oligarquía insensata e insensible, que llevó en
100 años a un pueblo que vive sobre oro y sobre petróleo, a un grado de pobreza
que sobrepasa el 80 por ciento de nuestra población. Ese es nuestro pecado.
Nuestro pecado, para esa oligarquía venezolana ha sido mantenernos fieles a
nuestro compromiso con un pueblo que nos eligió para gobernar en función de los
intereses de la mayoría.
Estaba yo aquí
asumiendo la presidencia del Grupo-77, hace un año casi exactamente, cuando en
Venezuela se estaba preparando un golpe de Estado, y pocos días después de la
Cumbre de Monterrey ocurrió el golpe de Estado. Y ya lo veníamos diciendo al
mundo, veníamos alertando al mundo, a muchos amigos en el mundo.
¿Quiénes
planificaron aquel sangriento golpe de Estado? Las elites venezolanas con
conexiones en el extranjero, los dueños de las televisoras privadas de
Venezuela, cuatro grandes cadenas de televisión, que ya son llamadas por las
calles, por el pueblo... ¿Saben ustedes cómo los llaman? Los cuatro jinetes del
Apocalipsis. A nombre de la libertad de expresión, quienes son propietarios de
esas cadenas de televisión atropellan la verdad y dirigieron la conspiración, y
la siguen dirigiendo, porque no ha terminado la conspiración.
Para darles un
ejemplo de lo que ocurrió en Venezuela el 11 de abril del 2002, yo fui hecho
prisionero y llevado a una isla venezolana en el Caribe; pero antes de ser
hecho prisionero, el único canal de televisión que tiene el Estado fue sacado
del aire por los golpistas, con apoyo, incluso, tecnológico muy avanzado; y los
cuatro jinetes del Apocalipsis se dispersaron por todos los cuarteles y lugares
donde los golpistas estaban confabulados, y no hubo un solo sitio donde se
concentraron los golpistas civiles y militares donde no apareciera una cámara
de televisión, con el apoyo de microondas y de satélites para salir al aire; y
teniendo sus equipos en el Palacio, aún estando yo allí, les ordenaron a los
periodistas no sacar al aire al Presidente de la república.
Luego, ya yo
prisionero, comenzaron a trasmitir al mundo una gran mentira, una de las tantas
grandes mentiras. Yo me negué una y cien veces a firmar una renuncia que me
presentaron los golpistas, aun amenazándome de muerte, les dije: “Yo no
renuncio al poder que me dio el pueblo, hagan conmigo lo que quieran.” Y me
enviaron a prisión. Al día siguiente por la mañana los cuatro jinetes del
Apocalipsis estaban trasmitiendo por satélite al mundo la renuncia del
Presidente; estaban leyendo el decreto que ellos mismos hicieron y yo me negué
a firmar, y diciendo que yo había firmado la renuncia y que había salido del
país. Y me tenían encerrado en una isla, y ellos lo sabían.
Se negaron a sacar
cualquier información contraria al guión que ellos mismos elaboraron. Le
aplicaron a Venezuela un bloqueo mediático, que fue roto, en parte, gracias a
la valiente intervención de algunos periodistas internacionales, que aun
arriesgando su vida, lograron trasmitir al mundo parte de la verdad, y luego, a
las pocas horas, a pesar de tremenda campaña de desinformación, de toda aquella
gran mentira, el pueblo, que es sabio —razón tiene el viejo dicho: “La voz del
pueblo es la voz de Dios”— y huele a distancia la verdad, comenzó a irse a las
calles, sobre todo los más pobres, por millones, con una sola arma: la
Constitución bolivariana, y con su moral y con su dignidad; los desdentados,
los descamisados, los que viviendo en tierra rica fueron condenados a la
miseria, y los que han sentido en estos últimos cuatro años que por fin,
después de mucho tiempo, llegó un gobierno que no es perfecto, que comete
muchos errores, pero que tiene un compromiso indeclinable en el camino de
devolverles la vida, la salud, la educación, la vivienda, la dignidad.
¿Saben ustedes,
Excelencias, señor Secretario General, lo que ocurrió entonces, cuando el
pueblo comenzó a rodear el Palacio de Gobierno, donde un tirano se
autojuramentó, el Presidente de la Cámara de empresarios se autojuramentó
Presidente: “Yo, el supremo, me juramento a mí mismo”, y eliminó el Congreso
Nacional, eliminó el Tribunal de Justicia y concentró todos los poderes,
apoyados por los militares golpistas y por las élites; cuando el pueblo comenzó
a rodear aquel Palacio, a rodear las bases y cuarteles militares y a tomar las
calles de Caracas, las carreteras y las calles de las principales ciudades del
país? Cuando los
campesinos comenzaron a salir a
las carreteras, cuando los indígenas comenzaron a salir de
la selva, cuando
los estudiantes comenzaron
a tomar las calles, cuando los trabajadores comenzaron a tomar las
fábricas y el gobierno tirano comenzó a pulverizarse, ¿los cuatro jinetes del
Apocalipsis saben ustedes lo que hicieron? Se fueron a los estudios a pasar
películas y a pasar una comiquita que llaman Tom y Jerry, mientras en las calles estaban masacrando al pueblo y
hubo decenas de muertos en las calles. Eso no fue noticia para ellos.
Dejaron de
trasmitir cualquier cosa, para luego, con la cara muy lavada, salir a decir que
no habían trasmitido eso porque había inseguridad en las calles. Algún buen
periodista podría decirles: Bueno, ¿y quién ha trasmitido a lo largo de la
historia los conflictos bélicos del mundo y los grandes acontecimientos que han
sacudido al mundo?
Así que por ser
fieles a ese pueblo, por ser fieles al mandato supremo de Dios, en primer
lugar, de amar al prójimo como a uno mismo, de luchar por la igualdad y por la
dignidad, sobre todo, de los que más sufren; por ser fieles al mandato
constitucional de Venezuela, en el 2002 nosotros enfrentamos no solo el golpe
de Estado de abril, sino muchos intentos, hasta de magnicidios, provenientes de
esa élite económica, mediática, política, y, finalmente, en diciembre nos
correspondió enfrentar el intento de esta misma gente de darle a Venezuela un
golpe petrolero, de paralizar el corazón de la economía venezolana; valiéndose
de una élite tecnocrática que estuvo manejando nuestra empresa petrolera desde
su nacimiento, lanzaron el sabotaje o la operación de sabotaje más grande que
país petrolero alguno haya conocido: casi toda la alta gerencia abandonó las
refinerías, presionó a los trabajadores para que abandonaran el trabajo,
adelantaron un sabotaje electrónico, bloquearon los sistemas de computadoras,
se llevaron las claves, alteraron los sistemas de control que regulan el
funcionamiento de las refinerías.
Les voy a poner un
ejemplo, para que vean hasta dónde llegó la mano criminal y genocida de los
golpistas y los fascistas que estamos enfrentando en Venezuela, de la élite
privilegiada de muchos años.
Todas estas
instalaciones petroleras tienen, por supuesto, regulaciones de temperatura.
Imagínense ustedes que este salón fuera una gran planta de una refinería y que
haya un sistema informatizado que regula la temperatura y no la deja pasar más
de 600 grados centígrados, porque por encima de 600 grados pone en peligro toda
la refinería. Imagínense lo que esta gente hizo: antes de abandonar los
sistemas de control, cambiaron la regulación y colocaron la temperatura a 1.000
grados centígrados, con la intención expresa de que explotaran las refinerías.
Hemos tenido que
avanzar paso a paso, milimétricamente, revisando todos los sistemas, porque
dejaron un campo minado, sembrado en refinerías, en tuberías, en pozos
petroleros; nos han hecho sabotaje a control remoto, desactivando, por ejemplo,
los sistemas eléctricos que alimentan los campos petroleros, afectando la
producción petrolera de Venezuela que es de casi 3 millones de barriles, y
llegamos a 120.000 barriles; afectando no solo a Venezuela, afectando a Estados
Unidos, por una parte, país donde enviamos desde hace muchos años atrás más de
medio millón y medio de barriles diarios de crudo, y lo refinamos aquí mismo; o
afectando a países como Haití, Jamaica, Cuba, Dominicana, Puerto Rico, Guyana,
hermanos países del Caribe, de Centroamérica, que pueden alimentar a medias sus
necesidades de energía con el petróleo que Venezuela les vende, con facilidades
de pago, por acuerdos que hemos firmado con estos hermanos países, más pobres
que nosotros y que no tienen una gota de petróleo. Los golpistas venezolanos no
tienen nada que ver con eso, no les importa para nada la vida de los demás.
Pero no solo es
eso, sino que lograron parar algunas plantas de procesamiento de leche, por
ejemplo, porque ellos son los dueños de esas plantas; grandes capitalistas que
cerraron sus plantas, donde se procesa la leche para los niños, y tuvimos que
importar leche de la hermana Colombia; o grandes capitalistas que tienen los
grandes depósitos del maíz y del arroz cerraron sus depósitos y se negaron a
procesarlos, tuvimos que importar maíz de República Dominicana. Se negaban a
llevar las reses al matadero y al procesamiento de la carne, tuvimos que
comprarle ganado a Brasil; sabotearon los puertos, nos autobloquearon, pararon
casi todos los barcos mercantes, amenazaron a los barcos extranjeros que si
entraban a los puertos los iban a sabotear. Son verdaderos terroristas y
fascistas.
Se quiere rendir a
mi pueblo por hambre, se quiere rendir a mi pueblo por necesidades, y no solo
eso, sino que han arremetido también contra territorios soberanos, de embajadas
de países hermanos allá en Venezuela; por ejemplo, a la embajada de Argelia, hace
una semana atrás, por el solo hecho de que el presidente Bouteflika, cumpliendo
con un acuerdo de la OPEP de apoyar a Venezuela con técnicos y cualquier otro
apoyo, envió un grupo de técnicos a Venezuela, le lanzaron una granada
explosiva a la embajada de Argelia, que puso en peligro al propio embajador
argelino y al chofer y a la familia.
Tan pronto el
presidente Cardoso ordenó, a finales de diciembre, que un barco de PETROBRAS
viniera lleno de gasolina, porque nos estábamos quedando sin gasolina, dado que
las refinerías estaban paradas, saboteadas, y Cardoso, en un gesto de
confraternidad, envió un barco de gasolina —claro, le pagamos a PETROBRAS,
compramos gasolina a Brasil, como les vendemos también a ellos y a muchos
países hermanos—, pues arremetieron los fascistas contra la embajada de Brasil;
como ya destrozaron en abril la embajada de Cuba, le destrozaron los vehículos
y querían invadir el territorio cubano, sin ningún respeto por las leyes
internacionales; la embajada de la India fue atropellada también, solo porque
nosotros contratamos una tripulación de indios para mover un barco que ellos
habían saboteado, y ni siquiera a través del gobierno de la India, sino solo
era una empresa privada, pues también arremetieron contra la embajada de la
India.
Es fascismo puro,
es menosprecio absoluto por la vida, es menosprecio absoluto por las ideas, es
menosprecio absoluto por el respeto a los demás. Y todo eso ha sido alimentado
por los medios de comunicación; es un veneno que todos los días les inyectan a
sectores, sobre todo de las clases medias altas y las clases altas de
Venezuela.
Por eso, señor
Secretario General, Excelencias, creo que el caso Venezuela debe ser estudiado.
Anoche me conseguí
en Quito, antes de volar a esta hermosa ciudad de Nueva York, a Ignacio
Ramonet, intelectual de mucho prestigio y estudioso de estos temas hace mucho
tiempo, y me estaba él recordando uno de sus libros, La dictadura mediática, cómo los medios de comunicación —Venezuela
es un caso— no tienen que ver muchas veces con leyes ni Constitución, y quieren
ponerse por encima de los derechos de la gente, para imponer presidentes, o
para quitar presidentes, para ganar prebendas económicas, lo que llaman el
quinto poder. Creo que ese tema, dentro de la búsqueda de la justicia y de la
paz, habrá que discutirlo algún día.
Mucha gente no se
atreve a tocarlo; en Venezuela los hemos desenmascarado, porque creemos estar
aportando, con ese esfuerzo, un grano de arena en la lucha por la dignidad de
los pueblos del mundo, que son atropellados muchas veces por las dictaduras
mediáticas de grandes corporaciones que tienen mucho peso y que no tienen
ninguna legitimidad porque nadie los eligió, y que irrespetan las leyes de
nuestros países, y que irrespetan la dignidad de nuestros pueblos.
Todo eso lo hemos
enfrentado en Venezuela, y mucho más, que no les voy a contar, y lo seguimos
enfrentando. Los hemos derrotado y los seguiremos derrotando, porque los que
han pretendido incitar a los militares contra este gobierno, los que han
pretendido rendir al pueblo por hambre, se han olvidado de muchas cosas a la
hora de sacar sus cálculos, y una de las que no han considerado, porque quizás
para ellos eso no tiene valor, porque como no reconocen el alma de un
individuo, tampoco reconocen el alma de los pueblos, un pequeño detalle, que
esa fuerza armada venezolana es la misma; son los soldados que detrás de
Bolívar derrotaron imperios en este continente. Es el ejército que detrás de
Bolívar rompió las cadenas del imperio que dominó, durante 300 largos años, a
Suramérica y el Caribe, y esa semilla la tiene el ejército por dentro. Y
olvidan el pequeño detalle de que ese pueblo venezolano, al que pretenden
rendir por hambre, precisamente, pasando hambre, cruzó los Andes y recorrió
Suramérica desde el Caribe hasta el Potosí, derrotando imperios. Han olvidado
ese pequeño detalle.
El pueblo
venezolano está hecho del barro de los libertadores de este continente, y está
dando una gran batalla, y no por él mismo, por la dignidad de los pueblos de la
América Latina, por la dignidad de los pueblos del Caribe y por la dignidad de
todos los pueblos del mundo, especialmente los pueblos agrupados en el Grupo de
los 77, especialmente los pueblos pobres del planeta.
Estamos allí dando
la batalla con el corazón abierto para todos ustedes.
Muchísimas gracias
(aplausos).
MENSAJE ANUAL A LA ASAMBLEA NACIONAL
Caracas, 17
de enero de 2003
Ciudadano diputado
Francisco Ameliach, presidente de la Asamblea Nacional, y demás diputados y
diputadas de este IV Legislativo;
Ciudadano Iván
Rincón Urdaneta, presidente del Tribunal Supremo de Justicia;
Ciudadano
Clodosvaldo Russián, Contralor General de la República y Presidente del Consejo
Moral Republicano;
Ciudadano Isaías
Rodríguez, Fiscal General de la República;
Ciudadano Germán
Mundaraín, defensor del pueblo;
Ciudadano José
Vicente Rangel, vicepresidente ejecutivo de la República y demás integrantes
del Gabinete Ejecutivo: Señores ministros, ministras, Procuradora;
Excelentísimos
señores embajadores, embajadoras, honorables encargados de negocios y
representantes de organismos internacionales acreditados en Venezuela;
Honorables
diputados del Parlamento de Colombia, quienes nos honran con su visita (aplausos): Antonio Navarro Wolf,
Gustavo Petro y demás amigos y compatriotas de esta gran patria bolivariana;
Ciudadanos
gobernadores de estados, alcaldes de municipios;
Ciudadano
vicealmirante Jorge Sierralta Sabalse, inspector general de la Fuerza Armada
Nacional;
Ciudadanos
comandantes, generales del ejército, de la armada, de la aviación, de la
Guardia Nacional, demás integrantes del alto mando militar;
Ciudadanos
presidentes y directores de institutos autónomos y empresas del Estado;
Distinguidos
invitados especiales;
Señores
periodistas, fotógrafos, camarógrafos, amigas y amigos todos;
Pueblo de
Venezuela;
Señoras y señores:
Acudo hoy, pues,
una vez más, en cumplimiento del mandato constitucional, a rendir este mensaje
no solo a la Asamblea Nacional, sino a toda la nación, acerca del
desenvolvimiento general, en lo político, en lo económico, en lo social, de la
república, de la nación entera, durante ese año tan difícil, durante ese año
2002, que quedará grabado, como muchos otros años, en la historia republicana.
Año sublime, lo habíamos dicho.
En el 2001
dijimos: “El año 2002 será un año de profundización y de consolidación de la
Revolución Bolivariana”, y sin duda que lo ha sido.
Ha sido un año de
batallas y un año de victorias para nuestro pueblo, para nuestra república,
para nuestras instituciones, para nuestra patria.
Venimos apenas
llegando de la ciudad de Nueva York, donde estábamos —como ustedes saben—
haciendo entrega de la presidencia del Grupo de los 77 más China al Reino de
Marruecos, y antes habíamos estado en la trasmisión de mando presidencial de la
hermana República del Ecuador, un viaje relampagueante, pero muy intenso.
Le traigo el
saludo a Venezuela, a nuestro pueblo, del nuevo presidente del Ecuador, Lucio
Gutiérrez (aplausos), y de todo ese
pueblo ecuatoriano que levanta hoy, más que nunca, con vigor y con coraje, las
banderas de la igualdad y de la libertad.
Cuando uno recorre
las calles de la América Latina, puede palpar muy de cerca una realidad que
nadie puede negar: los pueblos de este continente, oprimidos y dominados
durante siglos, se levantan de nuevo y ya nada ni nadie podrá acallarlos,
buscando caminos de redención, buscando caminos de justicia, buscando caminos
de dignidad.
“Vientos del
pueblo me llevan, vientos del pueblo me arrastran, me esparcen el corazón y me
aventan la garganta.” Así escribió, en 1937, ese gran poeta revolucionario y
mártir de España y del mundo, llamado Miguel Hernández, en elogio y en defensa
de la causa del pueblo español, al que el fascismo de ayer —que es el mismo de
hoy y el de siempre— le quitó, con el terrible costo humano y social de una
guerra civil que significó un millón de muertos durante largos, larguísimos
años, el derecho a vivir en paz y democracia con justicia.
La más justa de
las causas fue traicionada por la artera acción facciosa de los propios y la
abierta complicidad bélica de los extraños, y esto mismo es lo que intenta
reeditarse en Venezuela, aquí y ahora.
Son estos
poderosos y legendarios vientos, los vientos de la causa popular que vienen
desde tan lejos en el tiempo, y son de hoy los que están haciéndose sentir en
Venezuela y convirtiéndose en invencibles, en vientos de victoria, a pesar de
todas las adversidades y contra todos los obstáculos.
Son los vientos
eternos del pueblo de Bolívar los que en este día esparcen el corazón y aventan
la garganta de este venezolano que reivindica, con orgullo, su condición de
primer servidor de sus compatriotas. Son estos vientos, que me llevaron y
arrastraron hasta aquí, los mismos que salvaron a la República Bolivariana en
abril y restablecieron el hilo constitucional (aplausos); hilo constitucional, sí, porque en Venezuela nunca una
constitución había sido tan sentida y tan defendida como una conquista popular,
verdadera conquista popular, tras muchos años de lucha y de sacrificio.
Recuerdo, en este
momento, unas palabras que me brotaron del corazón, mientras conversaba con un
oficial en mi breve período de cautiverio en Turiamo: “Yo no soy yo, es un
pueblo.”
Esta conversación
—que conoce todo el país, porque fue grabada— se realizó cuando mi destino
personal era completamente incierto. Mi condición era la de un presidente
prisionero, pero nunca vaciló mi fe en el pueblo, y la convicción en la
justicia y la verdad del camino que habíamos recorrido hasta el día del golpe
de Estado, hasta ese terrible y luctuoso 11 de abril, hasta ese día en el que
un grupo de facciosos, civiles y militares, le metió una emboscada sangrienta a
Venezuela.
“Yo no soy yo, es
un pueblo.” Digo estas palabras ante ustedes, señores asambleístas, diputados y
diputadas, amigas y amigos todos, y ante mis compatriotas, con la convicción y
la firmeza de quien pronuncia un juramento, de quien selló y vuelve a sellar un
compromiso sagrado.
Hoy los
venezolanos de buena voluntad saben que hay un presidente que lucha tenazmente
por el pueblo y no un títere al servicio de los intereses de los grupos
privilegiados (Aplausos), y no un títere al servicio de esa oligarquía apátrida
sin razón y sin bandera. De allí su odio, de allí la descarga cotidiana de
todas las infamias posibles, habidas y por haber, a través de unos dispositivos
mediáticos que hace tiempo dejaron de informar para dedicarse, única y
exclusivamente, a tergiversar, manipular y direccionar la información contra la
República Bolivariana y contra el pueblo venezolano.
Esta es la
verdadera naturaleza de la confrontación interna que hoy estamos viviendo y de
nuestra posición en ella. No vamos a ceder un palmo de terreno en lo que se
refiere a los principios de justicia, igualdad y equidad que guían el proyecto
bolivariano, porque hacerlo equivaldría a traicionar nuevamente al pueblo más
traicionado en la historia de nuestra América (aplausos). ¡Ni una traición más para su causa sagrada y para su
anhelo y esperanza de justicia!
Este pueblo, el
venezolano, ¡cuántas traiciones ha sufrido a lo largo de su tormentosa
historia!
Este pueblo, el
venezolano, vio, con dolor —mani-pulado en parte, maniatado en parte, reprimido
en buena parte—, cómo echaron de esta tierra, expulsaron de esta tierra al
padre libertador de medio continente; cómo la oligarquía histórica expulsó a
Bolívar de Venezuela, llamándolo tirano. A él, que había dado toda su vida por
libertar estos pueblos de 300 años de esclavitud; a él, precisamente, lo
llamaron tirano y lo echaron de su propia patria.
Este pueblo, el
venezolano, y también otros pueblos hermanos del continente, como el granadino,
vieron y lloraron la traición aquella de Berruecos y sintieron el dolor de ver
cómo se iban las esperanzas asesinadas en Berruecos y traicionadas en Santa Marta.
La expresión de
Bolívar, que estábamos recordando, por cierto, en el Palacio de Carondelet,
hace menos de 48 horas, con el soldado patriota que acaba de asumir la
presidencia del Ecuador, recordando a los padres libertadores y recordando la
expresión de Bolívar cuando le comunicaron: “Han matado al general Sucre.”
Bolívar, que ya estaba muerto en vida, exclamó: “Han matado al Abel de
Colombia. Dios, si tienes justicia en tus manos, lanza un rayo sobre el
monstruo.”
Traicionados estos
pueblos, ¡ni una traición más para el pueblo venezolano! Por eso nuestra
posición firme, como ya lo he dicho, de que no vamos a ceder un palmo de
terreno en lo que se refiere a los principios de justicia, de igualdad y de
equidad que estamos llevando adelante con el proyecto constitucional
venezolano.
Sí, y mil veces
sí, la justicia entendida como la reina de las virtudes republicanas, según la
expresión del Libertador, es el centro de todos nuestros trabajos; la justicia,
la reina de todas las virtudes republicanas, es el centro de todos nuestros desvelos,
de toda nuestra devoción. En función de ella, de su consecución definitiva, se
hicieron 49 leyes habilitantes. Su concepción, su redacción y su aplicación
representaron y representan un paso al frente en dirección contraria a los
dictados de un falso ídolo contemporáneo, el dogma neoliberal.
En verdad, el
orden económico neoliberal impuesto a escala planetaria ha hecho del mundo un
lugar caracterizado no solo por su crueldad e inseguridad, tal y como lo
profetizó George Orwell en su novela 1984,
sino también por su vaciedad y su absoluta falta de contenido humano.
Nosotros ni hemos
querido ni hemos buscado esta confrontación. Es la necesidad de hacer justicia
y la urgencia de redistribuir la riqueza nacional la que nos hace rechazar un
esquema económico generador de exclusión y nos hace enfrentar a quienes lo defienden,
los grupos privilegiados, y pretenden restaurarlo a cualquier precio y a costa
de nuestra soberanía, porque es la mejor forma de restaurar su excluyente
sistema de intereses, prebendas y privilegios.
Nos asiste,
compatriotas, el derecho a rebelarnos contra determinaciones absolutistas de lo
económico impuestas por el neoliberalismo salvaje y buscar otros caminos en pos
de la felicidad social.
A estos grupos
privilegiados que han concebido y realizado una monstruosidad tan incalificable
como el sabotaje petrolero, podemos entenderles, en su rapacidad siniestra, a
través de esta sagaz reflexión de Gabriel Jackson en su libro La república española y la guerra civil:
“No hay clase de seres humanos más crueles que una clase dominante amenazada,
que se cree una elite natural desde el punto de vista histórico, económico y
cultural, y que se siente desafiada por una masa obstinada que ya no reconoce
sus privilegios.”
Debo decir, en
razón de justicia, que a estos grupos privilegiados les queda demasiado grande
el término elite. Pero al leer estas palabras me pregunto y les pregunto: ¿No
son acaso las distintas y horrorosas manifestaciones de una crueldad ilimitada
las que hemos tenido que enfrentar bajo el disfraz de un paro cívico? Sé que
hago una pregunta tautológica, porque ella misma contiene su propia respuesta.
Se trata, sí, de
unos seres humanos cuya crueldad les ha hecho declarar un bloqueo interno y
desencadenar una escalada terrorista contra su propio país, sin que les importe
para nada las consecuencias que sus semejantes tengan que padecer.
Su hegemonía
histórica, económica y cultural se basó siempre en razones extranacionales,
nunca tuvieron un real sentido de pertenencia, aunque usen una bandera, que les
queda grande, con el único objeto de manipular y un verdadero sentimiento de
patria en el corazón.
Y lo que decía
Jackson para España, es hoy verdad para Venezuela, esos grupos privilegiados se
sienten desafiados y amenazada su lógica de dominación, no por una masa obstinada,
sino por un pueblo cada vez más organizado, que participa y protagoniza para
tener cada vez más patria libre y compartida, buena y bonita, latiendo bajo sus
pies y bajo los de las próximas generaciones.
Es tiempo de
formular una pregunta necesaria, después de estas reflexiones iniciales, las
cuales fueron expuestas en estas últimas 48 horas ante mandatarios del
continente en Quito y ante numerosos representantes de las naciones del mundo,
ayer en Naciones Unidas, desde el Secretario General y un grupo de
representantes y de embajadores de varios países de América, de Europa, de
Asia, de Africa y de Oceanía, y luego ante decenas de periodistas del mundo
entero. Hasta las 2:00 de la madrugada estuvimos dando entrevistas a cadenas de
televisión, a diarios y a revistas del mundo, explicando y diciéndole al mundo
que es muy conveniente que el mundo no se deje manipular ni engañar acerca de
lo que aquí está ocurriendo; porque la campaña mediática es tan intensa, el
bombardeo manipulador es tan intenso, sobre todo a través de los cuatro jinetes
del Apocalipsis, que cualquier mente por más lúcida y alerta que sea pudiera
ser sorprendida en su buena fe.
Se habla y se dice
en el mundo que en Venezuela hay una huelga, pues en Venezuela no hay ninguna
huelga; se habla y se dice por el mundo que en Venezuela hay un paro cívico,
pues en Venezuela no hay ningún paro cívico. Aquí en Venezuela lo que hay es un
Estado legítimo, es un gobierno democrático, junto a un pueblo enfrentando a
estas corrientes fascistas, terroristas y golpistas que están atentando contra
la república y contra todas las instituciones del Estado, y que ya el 11 de
abril, cuando nos lanzaron aquella emboscada sangrienta, demostraron claramente
al mundo qué es lo que se esconde detrás de sus caretas de paro cívico; el más
crudo y puro fascismo es lo que está en Venezuela enfrentándose hoy.
Reflexionábamos,
por ejemplo, señores embajadores y embajadoras y representantes del mundo, algo
ayer en Nueva York que quiero compartir con ustedes y con todos los gobiernos
del mundo.
Venezuela tiene
muchos amigos en el mundo, afortunadamente. Si se trata de conformar un grupo
de países amigos de Venezuela, se quedaría pequeña esta sala, se quedaría
pequeño este hemiciclo para alojar a los representantes de esos gobiernos
amigos de Venezuela (aplausos), desde
las islas del Caribe, hasta las tierras más lejanas del Asia, cruzando el Medio
Oriente, desde la Norteamérica hasta el Cono Sur, desde la Oceanía hasta los
pueblos del Africa Subsahariana, Venezuela cuenta con amigos de verdad; desde
grandes países en territorio y en población como la China, por ejemplo, o la
Rusia, o la Francia, hasta países de los más pobres del mundo que son grandes
también, por supuesto, porque no hacemos diferencia entre grandes y pequeños,
que son grandes en esperanza, en amor y hermandad, como Jamaica, como Cuba (aplausos), como Trinidad y Tobago, como
Malasia, Venezuela cuenta, afortunadamente, con muchísimos amigos en el mundo,
y estoy hablando solo del nivel de gobiernos. Si vamos a hablar de nivel de
pueblos, no cabrían en el Valle de Caracas los pueblos del planeta que son
amigos de Venezuela y hermanos del pueblo venezolano (aplausos).
Puedo decir, con
la certeza de haberlo visto, con la certeza de haberlo sentido, que el pueblo
venezolano hoy cuenta con centenares de millones, y si digo miles de millones
tampoco estoy exagerando, con miles de millones de ciudadanos de este planeta
que son amigos de Venezuela y que sienten un amor por el pueblo venezolano, y
que sienten no solo un amor, sino una fe y una esperanza en las luchas inmensas
que el pueblo venezolano está dando en este momento de nuestra historia (aplausos).
Así que cuando se
habla de conformar un grupo de países amigos de Venezuela, nos parece
maravillosa la idea; pudiéramos conformar un grupo de países amigos de
Venezuela en cada continente, por ejemplo. Cuando se habla de convocar a los
pueblos, pues pudiéramos convocar a Caracas a los indios de este continente,
por ejemplo, y vendrían por miles a manifestar su solidaridad con este pueblo (aplausos); pudiéramos convocar a
parlamentarios de este continente y vendrían por centenares; pudiéramos
convocar a campesinos de este continente y vendrían por cientos de miles (aplausos); pudiéramos convocar a
obreros y trabajadores y vendrían por columnas interminables, y pudiéramos
convocar a estudiantes universitarios, a jóvenes y hasta niños a Venezuela y
vendrían por cientos de miles a manifestarle su amor y su apoyo al pueblo de Bolívar
(aplausos).
Porque más allá de
las manipulaciones mediáticas, verdaderamente, cuando uno ve las
manifestaciones de afecto y de amor, que no son para mí, sino para todo el
pueblo venezolano y para el esfuerzo y el sacrificio que aquí estamos haciendo,
en todas partes del planeta; cuando uno ve aquello y uno sabe, al mismo tiempo,
que aquellos pueblos están siendo bombardeados de manera inclemente por una
campaña salvaje, mediática, manipuladora y desinformadora, entonces uno dice
verdaderamente que la voz del pueblo es la voz de Dios, verdaderamente que los
pueblos son sabios (aplausos).
Verdaderamente
Bolívar tenía razón cuando decía: “Creo más en los consejos del pueblo que en
los consejos de los sabios” (aplausos),
porque el pueblo es sabio, más allá de la oscuridad y las tormentas el pueblo
oye el clamor de las verdades y reconoce dónde está la verdad y dónde están la
mentira y la manipulación. No se puede engañar a tantos durante tanto tiempo.
Así que cuando se
habla de un grupo de países amigos de Venezuela, Venezuela abre los brazos al
mundo y Venezuela no acepta restricción a los amigos de Venezuela (aplausos). Cualquier intento de
restringir la conformación de un grupo de países amigos, pudiera ser
interpretado de cualquier otra manera, y Venezuela y este gobierno legítimo,
democrático y soberano además, para aceptar la conformación de un grupo de
países amigos que de verdad quieran ayudar, como muchos quieren en el mundo,
pues tiene que exigir al grupo en su totalidad y a cada uno de sus integrantes,
una primera condición principista, sagrada: Ese grupo que se conforme, y cada
uno de los países que lo vayan a integrar, debe comenzar por reconocer que aquí
en Venezuela hay un gobierno legítimo, hay un gobierno democrático que presido,
elegido por un pueblo libre (aplausos).
Venezuela no es ni
será un país tutelado por nadie; Venezuela es, y será para siempre, un país
libre y soberano, que se da sus propias leyes (aplausos) y soluciona sus propios problemas, su propio pueblo
tiene los mecanismos para solucionarlo (aplausos
prolongados).
Por otra parte,
compatriotas todos, un grupo de países que quiera ayudar a Venezuela debe hacer
un gran esfuerzo cada país por entender muy bien lo que pasa en Venezuela;
porque imaginémonos un grupo de médicos que quiera ayudar a una persona por
teléfono, y sin conocer muy bien el mal que le aqueja, en vez de sanarlo,
pudiera terminar de llevarlo a la tumba.
Entonces no se
trata de precipitaciones por conformar un grupo restringido a un pequeño número
de países, no, de ninguna manera; se trata, además, de que cada país que de
buena voluntad quiera ayudar a Venezuela, quiera facilitar en Venezuela el
diálogo entre los factores políticos, económicos, sociales, etcétera, debe
también reconocer que aquí en Venezuela no es que haya dos fuerzas enfrentadas
que tengan el mismo nivel de legitimidad, no; aquí hay un gobierno democrático,
aquí hay una república democrática enfrentando a unos fascistas, enfrentando a
unos terroristas, enfrentando a unos golpistas (aplausos). Y la estrategia para mí es muy sencilla, y no solo por
Venezuela, sino por las democracias de este continente.
Allí estaba el
presidente Lucio Gutiérrez dando su discurso antier en Quito, y dijo Lucio
Gutiérrez, entre otras cosas: “El Ecuador, o cambia, o morimos en el intento.
Es la hora del cambio en el Ecuador.” Y Luiz Inacio Lula da Silva, hace apenas
17 días, dijo algo parecido en Brasilia: “El cambio en Brasil va a ser
profundo”, dijo. “Transformación de estructuras”, ha dicho Lula desde ese
inmenso y hermano país.
¿Significará esto
entonces que cuando Lula da Silva y su gobierno comiencen a tomar decisiones,
que él bien sabrá tomar, para comenzar a buscar la meta de la justicia, para
comenzar a buscar ese camino que lo lleve a sentirse feliz, como él lo ha
dicho: “El día que cada brasilero o que cada brasilera coma, por lo menos...”?
Así lo dijo: “Seré feliz el día que todos los brasileños coman, que ningún niño
brasileño pase hambre.”
Eso es lo que
estamos haciendo aquí en Venezuela. Y no solo que coman, sino que vivan, que
tengan educación de calidad todos sin excepción, que tengan salud integral
todos sin excepción, que tengan vivienda digna todos sin excepción.
¡Qué largo es este
camino!; pero dijo Argimiro: “Ese es el camino” (aplausos).
Cada día los
pueblos de la América Latina o caribeña se irán convenciendo más, no hay otro
camino que la Revolución, para nosotros no hay otro camino que la Revolución;
una revolución apropiada a nuestras condiciones. No se trata de estar
importando modelos, no, eso ya pasó, debemos dejarlo atrás; se trata de
rescatar las raíces originarias del proyecto inicial de estas tierras y de
estos pueblos, que recorrió estos continentes, o estos países, hace 200 años.
Ahí están nuestras raíces. Se trata, como decía Luiz Inacio Lula da Silva, de
mirar hacia el Brasil por dentro; o, como decía Lucio Gutiérrez, de mirar hacia
el Ecuador por dentro, o como dice este servidor, de mirar a Venezuela por
dentro, hasta las propias raíces, y descubrir allí los enigmas de nuestro
futuro y los caminos de nuestra dignidad.
Pero no hay otro
camino que la revolución. Ya ese no es ningún dilema para nosotros. El dilema
para nosotros hoy, o uno de los varios dilemas, de la fórmula dilemática, es
cómo hacer la revolución, ¿pacíficamente y en democracia, o por los caminos
mucho más tormentosos de la violencia? Preferimos este, pero que sepan quienes
se oponen, como serpientes venenosas a este camino, que en el fondo es un solo
camino; que no tenemos planes de retroceso; que no tenemos ni siquiera planes
de derrota. Esa palabra no existe para nosotros, que estamos animados por la
consigna de José Félix Ribas, no podemos optar entre vencer o morir; para
nosotros obligatorio es vencer, porque se trata de la vida de un pueblo (aplausos). Nosotros preferimos este
camino, y lucharemos por él con toda la fuerza de nuestra existencia como
pueblo.
Así que estas
reflexiones, porque estoy seguro de que nuestros amigos embajadores sabrán
trasmitirlas, cada uno y cada una, seguramente hoy mismo, a sus respectivos
gobiernos, todos amigos de Venezuela... Pero aquí hay un gobierno que exige ser
reconocido como el único gobierno que hay en Venezuela (aplausos). No estamos para nada en la era de los procónsules
aquellos, que eran enviados para tratar de imponer normas o estar por encima de
los gobiernos de los países, de ninguna manera.
De todos modos,
les informo algo a los venezolanos y a las venezolanas. Como este tema es de
tanta importancia y urgencia, yo, a pesar de todas las tareas que tengo que
atender aquí, al terminar este mensaje, salgo a Brasilia a reunirme con el
presidente Lula, esta noche y mañana por la mañana, para continuar afinando la
idea, que Brasil bien ha asumido, de conformar un grupo de países amigos de
Venezuela; es decir, amigos del pueblo de Venezuela, amigos de las
instituciones de Venezuela, amigos de la democracia de Venezuela (aplausos).
No se trata, pero
para nada, de que aquí se vaya, repito, a colocar a Venezuela como un escenario
donde están confrontándose dos fuerzas de igual legitimidad o de igual
magnitud. Con el golpismo, con el terrorismo y con el fascismo ni se dialoga ni
se negocia, se les derrota (aplausos y
exclamaciones de: “¡Bravo!”).
Yo, al respecto,
agrego lo siguiente, como idea y como llamado a los venezolanos y a las
venezolanas... Esto que voy a decir, habíamos quedado en manejarlo con
privacidad; pero como Teodoro escribió un editorial en su periódico Tal Cual, y otros también salieron
diciendo de una reunión... Sí, yo no tengo por qué esconderlo, de ninguna
manera, solo que algunas cosas, pues, a uno se le pide que sean en privado, y
hay que manejarlas en privado, con cuidado, en primer lugar.
Pero yo conversé
hace unas noches con el doctor Teodoro Petkof, varias veces hemos conversado.
Tenemos, como ustedes saben, serias diferencias en torno a la apreciación del
mundo de hoy, de la Venezuela de hoy; pero es grato sentarse a conversar con un
venezolano, a discutir, y a decirle Teodoro y Hugo sin ningún tipo de
diferencia, y a discutir con ideas, no con peroles o con piedras en la mano,
con ideas; también en esa reunión estuvo el presidente del partido COPEI, el
doctor Eduardo Fernández —también debo decir que me dio gusto estrecharle su
mano y conocerlo personalmente—, y estuvimos varias horas dialogando; estaba el
vicepresidente y dos obispos de la Iglesia Católica, y otras personas que
hicieron el papel de intermediarios. Y uno de los reclamos que, recuerdo, el
vicepresidente Rangel hacía a este sector de la oposición, y que yo me sumo a
él, no como un reclamo sino como un pedido más bien: Nosotros necesitamos una
oposición, el país necesita una dirigencia seria de oposición; necesitamos una dirigencia
racional de oposición, pues, ojalá —les decíamos a ellos—, ustedes tengan el
coraje y la fuerza y el liderazgo para reasumir la dirección de esa oposición,
en el marco de la Constitución y de las leyes, y que vayamos a discutir
proyectos e ideas.
¿El
socialcristianismo? Bueno, vamos a discutir cuál es el proyecto del
socialcristianismo para Venezuela, explíquenlo al pueblo, explíquenlo al país.
¿La socialdemocracia? Vamos a discutir cuál es la idea de los socialdemócratas
de Venezuela y cuál es el proyecto que tienen, para que se lo expliquen al
país. Y allí oíamos críticas, oíamos ideas, respondíamos preguntas, y al final
de la reunión, después de varias horas, nos quedó ese agradable sabor de haber
dialogado con inteligencia con un grupo de venezolanos, a los que respetamos
sus ideas, sus enfoques y sus orientaciones (aplausos).
¡Ojalá se levante
una oposición democrática en Venezuela!, el país la necesita (aplausos).
Me preguntaban:
“¿Usted está de acuerdo con una enmienda constitucional?” Yo les digo:
“Depende.” “¿Está usted de acuerdo con una enmienda constitucional para
recortar su período?” Les dije: “No, no estoy de acuerdo; pero ustedes pueden
intentarlo, eso está en la Constitución. Ustedes pueden elaborar un proyecto de
enmienda para recortar el período a dos años, si es que alguien piensa que un
período de dos años es viable para un país, o a cuatro, o a cinco. Ustedes
pueden recoger firmas en las calles, dice la Constitución, y pueden llevar eso
a un referéndum nacional.”
Si al pueblo
venezolano le preguntan, por la vía de un referéndum, como lo señala la
Constitución y siguiendo los pasos estrictamente señalados por esta Carta
Magna; si mañana o pasado mañana el pueblo dice, por mayoría legítima,
cristalina, con un poder electoral que sea de verdad un árbitro y no eso que
hoy tenemos allí como Consejo Nacional Electoral, un verdadero poder electoral
relegitimado, como ordena la Constitución y la Ley que ustedes aprobaron,
señores diputados y diputadas; si en el marco estricto de la Constitución y las
leyes, mañana o pasado mañana, el pueblo venezolano dijera, por mayoría, sí a
la solicitud de un recorte de los períodos consti-tucionales, pues
inmediatamente yo asumiría, disciplinado, el mandato de la mayoría del pueblo
venezolano (aplausos).
Ahora, una
oposición racional, verdaderamente democrática, debería estar aceptando las
reglas del juego, trabajando en esa dirección o en otras; pero no trancando las
carreteras, ni tratando de ahogar al pueblo venezolano, o de ahorcarlo, o de
rendirlo por hambre, como si fuese un ejército invasor en nuestro propio
territorio. Una oposición así deja de ser oposición; una oposición así deja de
ser política; una oposición así o, más bien, unos venezolanos que actúen así,
no merecen otro calificativo que traidores a su propia patria (aplausos).
Así que abogamos
por ese diálogo con una oposición que de verdad demuestre una actitud racional
y democrática; pero con golpistas, fascistas y terroristas no hay diálogo
posible.
Un grupo de países
amigos, por ejemplo, pudiera cumplir una extraordinaria labor ayudando a
Venezuela en ese sentido; pero si algún país o grupo de países, equivocando el
diagnóstico, pretende darle un reconocimiento y una legitimidad que no tiene
este grupo de terroristas, golpistas y fascistas, pues así no me ayudes
compadre. Una ayuda así no la necesitamos, porque sería el ejemplo del médico a
distancia, con un teléfono, recetando a alguien que tenga un dolor. Por más
buena intención que tuviera el médico, a lo mejor termina llevando a la tumba a
su buen amigo.
Claridad
necesitamos, paciencia necesitamos. Aquí no se trata de cuál es la solución ya,
no; aquí no hay soluciones ya.
Hay que comenzar
reconociendo que en Venezuela hay un proceso de cambios estructurales
profundos; que en Venezuela estamos en el medio de una crisis, sí; pero esa
crisis no comenzó en diciembre del año 2002, esa crisis no comenzó el 11 de
abril del 2002, esa crisis comenzó yo no sé cuándo, hace muchísimo tiempo, y
esa crisis ha tenido suficientes evidencias objetivas para el que quiera
reconocerla como el Caracazo, y centenares de hechos que han llenado de
tragedia, de dolor y de sangre los caminos de Venezuela.
Esa crisis pudiera
enfocarse con aquel concepto, o aquella visión gramsciana, de Antonio Gramsci,
cuando escribía: “Una crisis, una verdadera crisis, ocurre cuando hay algo que
está muriendo y no ha terminado de morir, y, al mismo tiempo, hay algo que está
naciendo y tampoco ha terminado de nacer.” Ahí hay una crisis histórica,
profunda. Venezuela está en una crisis gramsciana: está muriendo una época,
está muriendo un tiempo, y por ahí andan los fantasmas y los coletazos del
tiempo que se va y que no volverá, ¡no puede volver! (Aplausos.)
Una de las cosas
que aquí no pueden volver, son aquellos tiempos de los pactos, de las cúpulas.
En alguna parte a
mí se me ha dicho que, para darle salida a la crisis venezolana, yo debería
ceder. ¿Más?, digo yo. ¿Más? Creo que nosotros hemos cedido lo suficiente.
Creo que nosotros
estamos no en la misma situación, porque se trataba aquella de una situación
absolutamente defensiva, la de los rusos en Volgogrado o Leningrado, ante el
ataque de los alemanes de la Alemania nazi; era otra la situación de aquellos
heroicos soldados combatientes y de aquel pueblo heroico de Leningrado; sin
embargo, tomando la expresión como válida para nosotros, después de haber
cedido, cedido y cedido, a nombre de la democracia y de la Constitución,
nosotros pudiéramos decir, como gritaban en Leningrado los combatientes de
Rusia: “Detrás tenemos el Volga, ¡no hay tierra para nosotros detrás del
Volga!”
Un poco así
estamos nosotros; pero, en algunas partes, seguramente por falta de tener un
diagnóstico completo y profundo de nuestra situación, a mí se me dice: “¿Por
qué usted no cede, Presidente? ¿Por qué usted no da una demostración?” Y yo
pregunto: “¿En qué cree usted que yo deba ceder más?” “Bueno, ¿por qué usted no
convoca a elecciones adelantadas?” “¡Yo! ¿Convertirme en un tirano, me está
pidiendo usted? Nadie en Venezuela puede convocar a elecciones adelantadas,
porque eso no está en la Constitución, sería darle un golpe de Estado a la
Constitución.”
Bueno, algunos
otros dicen: “¿Por qué usted, entonces, no acepta una enmienda constitucional?”
Claro, con la idea aquella de que en una mesa, cinco o seis personas, como aquí
ocurría y ocurrió durante mucho tiempo, cuando imperaba el pacto aquel de Punto
Fijo, cuando cuatro o cinco personas, sin consultar con nadie, decidían por un
pueblo y le imponían las decisiones.
Algunos creen que
eso es reeditable en Venezuela. No. Yo le digo a la oposición o a cualquier
otra persona que esté evaluando la situación venezolana y aporte ideas, que
bienvenidas serán.
¿Una enmienda
constitucional? ¿Una reforma constitucional? Pero, por supuesto, que es
posible; pero no es el gobierno el que la va a impulsar. Sería la oposición la
que la impulsaría, la que lucharía por ella, nosotros trataríamos de evitar que
ocurra; pero, finalmente —y eso es lo sublime—, no es una mesa la que va a
tomar un acuerdo, es un pueblo el que va a decir: Sí o No, al final de los
finales (aplausos).
Ahora, después de
todas estas reflexiones acerca del momento que estamos viviendo..., y esas
mismas reflexiones me permiten afirmar hoy, ante la república toda, ante la
nación y ante el mundo, que ciertamente el año 2002 fue un año de
profundización del proceso de cambios que está señalado en nuestra
Constitución; fue un año de grandes estremecimientos: abril, emboscada
sangrienta, terrible, dolor y muerte y luto para la nación, golpe de Estado.
Creo que si
nosotros hiciéramos un estudio histórico comparativo de los golpes de Estado
que en esta América han sido y en este mundo han ocurrido, pudiera ser difícil
conseguir un caso parecido al venezolano; pudiera ser difícil conseguir un caso
en el cual un grupo de personas confabuladas contra un Estado, contra un
gobierno y contra una república hubiesen tenido tanto poder, económico en
primer lugar, miles de millones, no de bolívares, de dólares a la orden de los
golpistas; medios de televisión, los que queráis, a la orden del golpismo;
medios tecnológicos, satélites, microondas, antenas repetidoras, las que
quieran y donde las quieran; una parte de la elite militar, bueno, no cabían
los generales y almirantes golpistas en un salón, aquello parecía un batallón
de generales y de almirantes, y cuántos otros apoyos concentrados de sectores
con mucho peso económico mediático, planificadores de alto rango, plan que fue
considerado casi perfecto el que aquí se desató en abril del 2002, y
arremetieron con todo aquello, y, sin embargo, en menos de 48 horas su poderoso
plan casi perfecto fue pulverizado por un pueblo y por la Fuerza Armada
Venezolana (aplausos).
Eso trajo
resultados, por supuesto, dolorosos para el país, por una parte. Nosotros no
queríamos que eso ocurriera. Hicimos muchas cosas para tratar de evitar que
aquello ocurriera; hasta donde pudimos y supimos, hicimos.
Sin embargo, esta
oligarquía irracional lanzó su emboscada y prácticamente nosotros no teníamos
un plan de respuesta —debo decir que hoy sí lo tenemos (aplausos)—, y, a pesar de que no teníamos un plan de respuesta
inmediata, ese plan fue surgiendo cada segundo, cada minuto de la angustia de
los venezolanos y las venezolanas.
Pero además de las
consecuencias dolorosas que trajo aquella emboscada sangrienta, también trajo
otras consecuencias o resultados fortalecedores. Uno de ellos, que de manera
genérica, global pudimos comprobar todos, tanto nuestros adversarios como
nosotros mismos: la verdadera fuerza de nuestro pueblo. ¡Qué pueblo tan grande
tenemos! Ahí anda en la calle y es imbatible, nadie podrá con él. Ese pueblo es
invencible, ha resucitado de entre la fosa de la historia. Si alguien tenía
duda, ahí está la demostración, incluso, matemática.
Yo nunca tuve
duda, en verdad. Creo que por algún segundo en aquellas horas de angustia, pero
por algún segundo fugaz, para luego de morir por un segundo, como me sentí
muerto por un segundo, revivir rápidamente y decir: “No, qué va, esto no ha
terminado, Hugo, ahí hay un pueblo.”
Déjenme decirles
que yo estaba completamente seguro de que íbamos a volver, solo que jamás me
imaginé que fuese tan rápido como un relámpago. ¡Qué rápido es ese pueblo,
además! (Aplausos.) ¡Qué rápido se
organizó ese pueblo! ¡Qué rápido se organizaron los militares patriotas y
constitucionalistas, y qué rápido se interconectaron, además, pueblo y
soldados! (Aplausos.)
Debo rendir
tributo, inmenso tributo a ese pueblo, y jurar una vez más que por ese pueblo
estamos dispuestos a rendir la vida una y mil veces, porque ese pueblo lo
merece.
Debo rendir
tributo, desde lo más profundo de mi corazón, igualmente a los soldados de la
patria (aplausos), a los hombres y
mujeres que llevan no solo en su cuerpo, sino en su conciencia, el mandato de
Simón Bolívar, el creador de estas repúblicas.
Qué rápido
comenzaron los soldados de la patria a reponerse del golpe y de la sorpresa, y
a elaborar planes de rescate de la dignidad, Operación rescate de la dignidad,
desde los generales, muchos generales y almirantes que asumieron con coraje su
responsabilidad en aquel momento supremo, como este grupo insigne de generales
y almirantes que hoy nos acompañan y que forman el alto mando militar de la
república (aplausos).
Para ustedes, el
reconocimiento de la nación, de la república y del pueblo, y de la historia
grande de este país y de este continente (aplausos
prolongados).
Yo, doble orgullo
llevo en el corazón: el de ser un hombre del pueblo y el de ser un soldado del
pueblo. Así que el golpe de abril trajo consecuencias lamentables y dolorosas
por una parte, pero provechosas por otra parte, además de esa respuesta inmediata,
rápida como un rayo, cívico militar, fue una rebelión cívico militar. Pero como
bien lo dice ese documento para la historia, que fue elaborado en Maracay, bajo
la guía del general de división Julio García Montoya, Operación rescate de la
dignidad, las armas: la razón, la palabra y la Constitución. Con esas armas se
hizo una rebelión, esa sí fue la aplicación exacta y estricta del Artículo 350
de la Constitución de la República Bolivariana (aplausos), no la interpretación sesgada y terrorista que algunos
interesados ahora quieren darle. Y a veces dan hasta lástima, porque van a
otras partes del mundo a tratar de explicar sus teorías y terminan todo
enredados, porque no tienen razón, sencillamente porque no tienen razón. ¿Cómo
explicar la sin razón? ¿Cómo enfrentar la verdad contra la mentira burda y
escueta? No hay forma de tapar el Sol con los medios (aplausos).
Pero,
profundizando en el análisis de ese 2002 y de esa primera batalla de abril y de
sus consecuencias fortalecedoras, baste mencionar, por ejemplo, cómo se ha
incrementado después de aquella fecha el nivel de la organización popular. Han
surgido nuevos movimientos por todas partes, la mayoría de ellos, si no son ya
multitudinarios, amenazan con ser multitudinarios. Ha surgido, por ejemplo, con
una fuerza indómita, la Federación Bolivariana de Estudiantes. Hacía mucho
tiempo que no sonaba eso en Venezuela, porque aquí el movimiento estudiantil
había sido fragmentado en pedazos y había degenerado en la capucha, la quema y
la piedra; ahora no, ahora andan los muchachos en los liceos, en las
universidades, y no solo en Venezuela, también fuera del país. Ayer en Naciones
Unidas veo a una muchacha, me saluda, y le digo: “¿Tú de dónde eres?” Dice:
“Presidente, yo soy venezolana y soy de la Federación Bolivariana de
Estudiantes, y andamos reuniéndonos aquí con unos estudiantes de Estados
Unidos, explicándoles lo que allá está ocurriendo, y trayendo folletos”; y
andan por todas las universidades y liceos de Venezuela, es una organización
que ya podemos considerarla multitudinaria.
Ha nacido la clase
media en positivo, que si no es multitudinaria, se está convirtiendo en
multitudinaria, pero con organización, la clase media respondiendo desde su
propia alma ante la mentira fraguada una y mil veces por la campaña mediática
de que la clase media, como un todo, es enemiga o adversaria de este proceso
constitucional, de cambios revolucionarios.
Mañana me han
invitado al estado Vargas, se instala la clase media, en positiva, de Vargas.
Claro que ojalá llegue a tiempo desde Brasilia mañana por la tarde para estar
con ustedes un rato allá.
Los deportistas,
el Morocho Hernández sale por allí ahora con su mano zurda otra vez, Morochito
Rodríguez, Pompello de Abalillo, han salido a dar las caras por la verdad, esas
glorias del deporte venezolano (aplausos).
Ha nacido en estos
meses como una respuesta a la oligarquía y su pretensión de continuar
manipulando, dominando y utilizando en contra del país a las instituciones
económicas o a los gremios privados de la economía, rebelándose, se instaló en
esta Caracas bolivariana la Federación Bolivariana de Ganaderos y de
Productores. Debo decirles que es una organización nacional, ahí están desde
grandes productores de ganado hasta los pequeños productores y agricultores (aplausos), organizados en una
Federación Bolivariana de Ganaderos que ya no obedece los mandatos terroristas
de aquellos otros dirigentes que cuando se aprobó la Ley de tierras la quemaron
o la rompieron en acto público (aplausos).
Debo decirles que
esa Federación Bolivariana de Ganaderos ha hecho y ha cumplido una labor
extraordinaria en estas últimas semanas, porque ustedes saben que los fascistas
—ya lo he dicho— han tratado de negarle al pueblo hasta la comida para rendirlo
por hambre, y se negaban a abrir los mataderos y a llevar las reses y el ganado
al sacrificio y a la repartición de la carne. Pues, entre otras, la Federación
Bolivariana de Ganaderos ha asumido esa responsabilidad, y junto con las
Fuerzas Armadas, gobernadores, alcaldes de la patria, organizaciones populares
y organizaciones sociales, han evitado o han impedido que se cumplan los
nefastos planes de los fascistas, de los golpistas y de los terroristas.
Ha surgido un
caudal de movimientos, se ha incrementado no solo en lo físico, aunque los
mismos que dicen que el mejor canal de televisión de Venezuela, Venezolana de
Televisión, solo lo ve el 2 por ciento de la gente, los mismos que dicen eso
dicen que yo estoy por un 10 por ciento, cuando más un 15 por ciento de
aceptación. Bueno, que se crean sus propias mentiras, ¿verdad? Pero se ha
incrementado en Venezuela no solo la masa, no solo el grado de organización de
esa masa, sino que se ha elevado hasta el infinito el grado de conciencia de
nuestro pueblo, de nuestros jóvenes, de nuestros trabajadores, de nuestros
obreros, de nuestros campesinos; conciencia, el pueblo venezolano cada día
tiene un grado superior de conciencia y lo demuestra a diario.
Esta operación de
sabotaje de diciembre, por ejemplo, donde la acción fascista causó, y sigue
causando problemas de abastecimiento, que el gobierno ha enfrentado y seguirá
enfrentando, no solo del combustible para los vehículos, sino también para el
gas en las viviendas y alimentos, diversos renglones alimenticios; sin embargo,
allá tengo, producto de encuestas hechas por todos esos barrios, opiniones de
la gente, qué dice la gente. La mayor parte de la gente por allá en esos
barrios, de las clases populares, las clases medias pobres, las clases que
estuvieron marginadas durante mucho tiempo, la mayoría de ellos dicen: “Si
tuviéramos que cocinar con leña durante un año; si tuviéramos que cocinar con
leña durante cinco años, cocinaremos con leña, ¡pero no volverán!” (Aplausos.) Es un grado superior de
conciencia. O dicen otros: “No tenemos casi comida, tienen cerrados algunos
lugares, pero díganle a Chávez que no nos van a obligar a saquear”, porque en
algunos sitios la operación psicológica trata de incitar a que el pueblo se
desespere y se genere un caos, sobre todo, en la ciudad capital.
Es ejemplar, por
ejemplo, lo que yo vi esta madrugada llegando desde Maiquetía, subiendo hacia
Palacio: largas colas de vehículos en las estaciones de combustible, y mucha
gente ahí en su vehículo. No sentí, al paso de la caravana presidencial, ni un
solo gesto de rechazo; todo lo contrario, de apoyo y de brazos en alto con el
puño cerrado (aplausos).
Es ejemplar la
paciencia de ese pueblo, y, además, las colas bien ordenaditas, ¿no?,
derechitas (risas) y sin ningún tipo
de represión. Solo hay unos guardias y unos soldados ahí en los surtidores,
pero la cola larga, el pueblo paciente.
La mayor parte de
esas colas es la clase media la que han querido incitar, y no, ella está allí:
clases medias, sectores populares, clases medias bajas, aguantando y dando un
ejemplo supremo de conciencia, porque la conciencia lo hace a uno libre, aun en
las mayores dificultades.
Mientras esperaba
la llegada de la comisión de diputados que fue por mí allá, al Salón Tríptico,
tomándome un café me puse a detallar el cuadro de Tito Salas, donde se recoge
aquella escena del Paso de los Andes, y veía hombres casi desnudos sobre la roca
helada hacia Boyacá, y hombres descalzos sobre los desfiladeros, y unas mujeres
por allá arreando no sé qué cosa, y unos soldados con una lanza, los llaneros,
cruzando la nieve, y unos negros, seguro de Barlovento, oteando el paisaje
helado de la montaña, y me imaginé entonces: Ahí está el pueblo.
Bolívar a caballo,
con los ojos desorbitados, mirando el camino. Bolívar. Si a ese cuadro le
borráramos a los negros de Barlovento, si a ese cuadro le borráramos a los
llaneros del Apure, o a los pardos de Caracas, o a los campesinos de manos
gruesas de los llanos, o a los pescadores del oriente que cruzaron esas
montañas; si le borráramos todo eso, habría que borrar también a Bolívar,
porque Bolívar, sin ese pueblo, solo hubiese sido el coronel Simón Bolívar; a
lo mejor, como él dijo un día, alcalde de San Mateo.
Fue ese pueblo el
que lo llevó a la gloria, y ese pueblo que se rompió el pecho cruzando Los
Andes y cruzando los llanos, y que batalló durante 15 años en este continente,
desde las riberas calurosas del Caribe hasta allá, hasta las altas montañas del
Potosí y más allá todavía, ese pueblo fue traicionado y ese pueblo está allí,
afuera, una vez más, dispuesto a cruzar los Andes (aplausos), librando una vez más su batalla, heroica batalla.
Por eso, desde mi
corazón, mi reconocimiento supremo a ese pueblo venezolano y a esos soldados
venezolanos que no son otra cosa que el pueblo en uniforme y armado, para
garantizar los altos destinos de la república.
Consecuencias del
año 2002: En la fuerza armada, por ejemplo, después del golpe de Estado se
inició un proceso de revisión institucional a fondo; se inició un proceso de
revisión a fondo. Yo, ustedes saben, que como soldado y como Presidente había
respetado, al pie de la letra, los rangos y las antigüedades jerárquicas de la
fuerza armada.
Desafortunadamente,
un grupo numeroso de altos oficiales se comprometieron con la oligarquía e
hicieron lo que hicieron; desafortunadamente, incluso, ninguno ha sido capaz de
decir: “Sí, soy responsable”, pero eso quedará para la historia militar de Venezuela
y para la historia política de Venezuela. Producto de aquellos hechos, y
siguiendo estrictamente los procedimientos establecidos por las leyes y
reglamentos militares, hemos dado de baja a más de un centenar de altos
oficiales, y les digo que cada vez que firmo una baja no dejo de firmarla con
algún dolor. Pero esa reestructuración de la fuerza armada, nos permite afirmar
que hoy, producto de ese año 2002, tenemos una fuerza armada fortalecida,
unificada en sus mandos y comprometida con esta Constitución y con esta
república (aplausos).
La otra gran
batalla del 2002 fue la de diciembre, batalla en la cual, por cierto, los
militares venezolanos han demostrado con suficiente entereza, ante el país y
ante el mundo, su compromiso con la república, con la Constitución, con las
leyes, con el pueblo, a diferencia de lo que pensaban los planificadores del
golpe petrolero de diciembre.
Ellos
planificaron. Así como el golpe de abril fue planificado hasta los más mínimos
detalles técnicos, el golpe de diciembre, mucho más, incluso. Contaban los
golpistas que este gobierno no llegaba al 24 de diciembre, que habría lo que
ellos llamaban “Navidad sin Chávez”, porque el plan, pensaron, “ahora sí es
perfecto”, dijeron. Pero las respuestas que la nación ha dado, han sido una
nueva prueba de fuerza, de fuerza moral, de entereza, de aguante, de
inteligencia y de conciencia popular, social, institucional, militar general.
¡Ni en abril pudieron, ni en diciembre pudieron, ni nunca podrán! (Aplausos.)
Ahora, como
resultado del golpe petrolero de diciembre, golpe económico con ramificaciones
mediáticas, por supuesto, porque sin el apoyo de los medios de comunicación,
sobre todo de los cuatro jinetes del Apocalipsis, el golpe de abril no hubiese
sido posible como fue, ni el golpe de diciembre tampoco hubiese sido posible.
Así lo creo; lo adelanto, incluso.
Aquí nos quedan a
nosotros batallas por delante, ya a estas alturas estoy totalmente convencido,
y preparémonos para ello, que la próxima gran batalla seguramente será la
batalla mediática. Esa batalla tenemos que darla, no se ha dado todavía (aplausos).
Yo anoche, por
ejemplo, le daba una entrevista a un periodista estadounidense, muy
inteligente, de la cadena de televisión Fox, y él mostró incredulidad y le
dije: “Le voy a mandar el video” —tenemos que mandárselo—, y me dice: “Pero,
¿de lo que me está diciendo usted tiene pruebas?” “Sí tengo, se las voy a
enviar, y ojalá usted las trasmita por esta cadena de televisión.”
Le estaba
comentando, por ejemplo, la actitud de las televisoras del Apocalipsis el día
del golpe; pero lo que más le llamó la atención fue lo que le estaba explicando
de la propaganda subliminal que uno de los cuatro jinetes del Apocalipsis está
lanzando sobre Venezuela. En una película para niños y para jóvenes, de repente
aparece una extraña señal que, a la velocidad del ojo, no es perceptible. Solo
en cámara lenta, señores embajadores y embajadoras, es posible detectar el
laboratorio de guerra psicológica, y en cámara lenta entonces está la verdad:
propaganda contra el gobierno, incitación a la violencia, a la sangre y a la
muerte.
Laboratorios de
terrorismo son esos. Pues vamos a enviarle todos esos videos, vamos a hacerlos
circular por el mundo, porque cuando uno explica esto la gente de medios,
periodistas de trayectoria, se quedan totalmente asombrados. Piensan que es
imposible que eso ocurra.
Pues después del
golpe de diciembre, entre otras cosas, además de la nueva prueba a nuestro
pueblo, a la conciencia popular y social, a ese aguante de esperar con
paciencia la bombonita del gas, y si no llegó el gas, a buscar un poquito de
leña para cocinar; de esperar horas y horas en una cola para ver si me venden
un poco de gasolina, y si no llega, pues duermo aquí, e incluso 31 de
diciembre.
Y no se consigue
harina precocida, porque alguien decidió que no iban a procesar el maíz, bueno,
entonces buscamos yuca, plátano verde y tococho, que es bastante sabroso y
tiene bastante fibra, además, la yuca y el plátano verde, muy bueno. Además, no
engorda (risas). Esa harina precocida
es muy buena, pero ustedes saben que en exceso produce mucho tejido adiposo (risas).
Pues bien, la
prueba de resistencia a un pueblo bombardeado además, bombardeado por diversos
flancos. Ese bombardeo al cual han sometido a nuestro pueblo, lo he comparado
en alguna parte con el bombardeo atómico sobre Hiroshima y Nagasaki, y creo que
es peor desde el punto de vista psicológico: todos los días, a toda hora.
Si la refinería de
El Palito está siendo reactivada, como lo está siendo, ya está produciendo
gasolina, una parte, y los trabajadores, los técnicos y los gerentes están
haciendo las pruebas de prearranque y, por tanto, quemando gas oil en las
pruebas y, por supuesto, al quemar el gas oil sale la columna de humo negro,
entonces para los jinetes del Apocalipsis eso no es la prueba de prearranque.
No, para ellos es que hubo un incendio en El Palito y, además, murieron
quemados algunos trabajadores, y hasta dan nombre de los muertos, que después
gozaban de buena salud, afectando a familiares, madres, esposas, hijos. Y no
solo eso, sino que comienzan a decir que ese humo es un gas tóxico que va a
envenenar a cientos de miles en Puerto Cabello y en El Palito, y que hay que
evacuar a las poblaciones. ¿Qué es eso, señores embajadores? ¿Cómo se llama
eso? ¡Terrorismo! (Aplausos.)
Me ha informado
esta mañana el ministro de Infraestructura, Diosdado Cabello, que ya están
listos para abrirse sendos procedimientos administrativos contra dos canales de
televisión (exclamaciones y aplausos).
Me preguntaba un
periodista estadounidense, anoche también, que si eso podía ocurrir, que si
aquí pudiera sancionarse a algún canal de televisión, y le dije: “Pero por
supuesto que sí.” “¿Y no le teme que le llamen tirano?” (Exclamaciones.) Dijo Bolívar un día: “Qué nos importa que España
venda a Bonaparte sus esclavos si estamos dispuestos a ser libres” (aplausos).
Así que
preparémonos, pues, para las futuras batallas que habrá que dar. Claro que
todas esas batallas nosotros sabemos darlas con esta Constitución en alto; y
precisamente para que impere la ley en Venezuela, en Venezuela debe
establecerse un imperio, sí, el imperio de la Constitución y de las leyes. ¡Ese
es nuestro imperio!
En Venezuela
nombraremos una reina, sí, porque aquí mandan las mujeres (aplausos), nombraremos una reina, no un rey, y la reina es la que
decía Bolívar: “¡La justicia es la reina de todas las virtudes republicanas!”
¡Esa es nuestra reina! (Aplausos.)
¡La justicia la coronaremos!
Ahora voy a
comenzar a leer el libro (risas). Ya
rompí el formato este y no voy a abundar en detalles. Le voy a entregar al
Presidente de la Asamblea, con copia, por supuesto, estos libros, donde se
recogen cosas extraordinarias, algunas pequeñas, otras más grandes, modestas;
pero aquí se recoge el esfuerzo de un gobierno que no se entregó, que no se
entrega y que no se entregará jamás (aplausos).
Aquí se recogen
cosas. Yo venía en el vuelo leyendo el libraco este, me lo leí todito, se lo
garantizo, y es un resumen de todos los informes de gestión que cada uno de los
ministros y las ministras, el vicepresidente, la procuradora, el alto mando
militar, me hizo llegar, y que constituye 20 ó 40 libros. Muchas gracias,
señores ministros; muchas gracias, señor vicepresidente; muchas gracias,
procuradora; muchas gracias, señores generales y almirantes, y todos los que
con ustedes trabajan en todos los entes del poder ejecutivo, porque el esfuerzo
del 2002 para acercarnos a nuestras metas en lo económico, en lo político, en
lo social, sobre todo, fueron esfuerzos supremos.
Yo les hago un
reconocimiento también, desde mi corazón, a todos ustedes, miembros del
gabinete ejecutivo (aplausos).
El reto continúa,
el proyecto de desarrollo integral 2001-2007 apenas está comenzando. Hemos
luchado contra mil dificultades, las económicas, una de las más grandes, y este
año no será fácil tampoco, lo sabemos; pero quién dijo que nosotros escogimos
un camino fácil. ¡Vengan a nosotros las dificultades, que venceremos todas las
dificultades, las naturales y las impuestas! (Aplausos.)
Pero en este
informe, señor Presidente, vicepresidentes, diputados y diputadas, se recoge el
esfuerzo de 365 días sin descanso, y se recogen logros que, necesario es
reconocerlo, el país no conoce por nuestras fallas comunicacionales, que, sin
embargo, estamos solventando, y necesitamos continuar haciendo esfuerzos
gigantescos para que nuestro pueblo conozca y sepa cuáles son las líneas
programáticas del gobierno revolucionario y los logros, cuáles fueron las metas
y cuáles son los logros que hemos obtenido.
Pero aquí hay
cosas sumamente motivantes, además de la visión estratégica de que el año 2002
fue un año de victoria, de profundización del proyecto revolucionario, pacífico
y democrático, de prueba de fuego; hemos pasado la prueba de fuego, y varias
pruebas de fuego. Pero además de esa visión estratégica y general, el gobierno
puede presentar al país un conjunto de logros en el orden social. Por ejemplo,
en la salud, en la educación, hemos seguido avanzando en la consolidación de
metas y objetivos.
Por ejemplo, para
citar solo dos o tres elementos, para graficar un poco: garantía de derechos a
los pueblos indígenas (aplausos). Ese
es un proyecto vital para la república, en el cual el gobierno tiene su
compromiso empeñado a fondo. En el 2002 —cantidad absoluta a veces no dice
mucho, sino cuando la relacionamos con cifras de los años anteriores, es mucho
más clara—, en el área de salud integral fueron atendidos niños, niñas, mujeres
embarazadas, adultos y adultas mayores indígenas, en la red de ambulatorios,
unidades básicas de salud y casas comunitarias, y esa cantidad significa más
del ciento por ciento de incremento en relación con el año 2001, y antes de
esos años la cifra era cercana a 0; no había atención prácticamente al indígena
en Venezuela. Ahora esta es una política de Estado asumida con rigurosidad por
el gobierno. Solo para mencionar un caso, que es esencia del alma nacional, la
atención a nuestros indígenas.
En el año 2002,
por ejemplo, comenzando el año, el 11 de enero, a través de un decreto
presidencial fue creado el Ministerio de la Educación Superior, y ese
ministerio en apenas un año de funcionamiento puede presentar metas logradas de
gran impacto en cuanto a algunos puntos como, por ejemplo, la equidad en el
acceso y el desempeño estudiantil; la matrícula en los institutos
universitarios de tecnología y colegios universitarios, solo en el 2002 se
incrementó en 19.783 nuevos estudiantes, que no tenían acceso a la educación
superior.
Para mencionar un
detalle. En las universidades nacionales ingresaron 125.690 nuevos bachilleres
en pregrado y 9.975 en posgrado. La calidad de la educación superior en el año
2002, por ejemplo, señor Presidente, diputados y diputadas, logramos dotar 16 institutos
universitarios tecnológicos y dos colegios universitarios, por un monto de
23.900 millones de bolívares; dotarlos, reparar plantas físicas, talleres,
laboratorios, centros informáticos, etcétera, trabajando por la calidad de la
educación.
Se avanzó
muchísimo en el 2002 en algo que es fundamental para el proyecto nacional, como
es la articulación entre el sistema educativo y el sistema de producción, en
trabajo combinado y conjunto con el Ministerio de Ciencia y Tecnología; se
iniciaron en el año 2002, con mucho ímpetu, dos nuevos proyectos en el área
educativa: el Plan Simoncito, que por primera vez hay un plan, y ya en marcha,
dedicado a los niños de la primera edad, entre 0 y 6 años, todo un proyecto de
educación integral (aplausos). Sabemos
todos la importancia que tiene la educación de los niños en esa primera edad,
es fundamental.
Por otra parte,
arrancó este año, el proyecto educativo de las escuelas técnicas robinsoneanas,
escuelas técnicas que aquí todos sabemos fueron desmanteladas por allá por los
años setenta, con la excusa de que eran centros de preparación subversiva, pues
nosotros hoy estamos reactivando las escuelas técnicas como parte esencial para
apoyar el desarrollo nacional (aplausos).
Las escuela
bolivarianas continuaron incrementándose y ya están funcionando 2.679 en todo
el país, nos acercamos a la escuela bolivariana 3.000 en las próximas semanas,
porque seguimos trabajando en la activación de escuelas bolivarianas, y ya las
escuelas bolivarianas atienden integralmente a más de medio millón de niños y
de jóvenes adolescentes venezolanos. En los niveles de prescolar, uno y dos,
educación básica, tanto en los sectores urbanos, rurales e indígenas, y en el
nivel de la educación especial. Estos son algunos elementos de los inmensos
esfuerzos que nosotros seguimos haciendo, sobre todo, en el área social.
Lo económico, sí,
lo atendemos y lo atenderemos, dificultades hemos tenido, tenemos y seguiremos
teniendo; pero me gusta mucho citar —y esto lo hago como un llamado a toda la
nación y a todas las instituciones de la república y a todos los líderes, los dirigentes,
los diputados, diputadas, gobernadores, alcaldes, ministros, ministras,
funcionarios— aquella frase de Federico el Grande: “El hombre y la mujer que
pone el corazón en lo que hace, consigue recursos donde los incapaces se dan
por vencidos.” Por más dificultades económicas que hayamos tenido, como las
hemos tenido, dificultades infinitas; aquejados por los vaivenes del mercado
petrolero, del golpismo, del terrorismo, de los golpes económicos, de las
conspiraciones, de la deuda externa que se lleva buena parte de nuestros
ingresos; del manejo que le ha dado a PDVSA esta llamada tecnocracia y que le
fueron quitando progresivamente recursos al fisco nacional, que es una de las
consecuencias positivas también del 2002 y del golpe petrolero...
Ustedes saben que
en PDVSA llegó la hora de la reestructuración a fondo, y a estas alturas han
sido despedidos casi 2.000 gerentes, desde la alta nómina mayor, hasta técnicos
medios y estamos reestructurando a fondo a nuestra empresa petrolera (aplausos). Por supuesto que esta
reestructuración, que más que reestructuración es la verdadera nacionalización
de nuestra empresa petrolera, porque creo que nunca estuvo nacionalizada. No,
solo cambió de dueño, era un acuerdo en contra de los intereses de la nación.
Si en algún
momento podemos hablar de nacionalización del petróleo, creo que es ahora
cuando comenzó la verdadera nacionalización de nuestra primera riqueza
económica (aplausos), y las
consecuencias positivas después de los traumas que hemos pasado y seguimos
pasando, porque el daño que le han hecho a la economía con el golpe petrolero,
pues es importante, con varios miles de millones de dólares que hemos dejado de
percibir y dejaremos de percibir mientras recuperamos plenamente las
operaciones de nuestra empresa y continuamos exportando al mundo el nivel de
producción normal, asignado en las cuotas de la OPEP; pero las consecuencias
positivas las iremos recogiendo a lo largo del camino, porque se acabó para
siempre el manejo que hizo la tecnocracia petrolera de PDVSA en contra de los
intereses de la república. PDVSA se convirtió durante muchos años en un Estado
dentro del Estado. ¡Se acabó el Estado dentro del Estado!, ahora PDVSA está
allí subordinada absolutamente a la república y a los intereses de la nación
venezolana (aplausos).
Pues bien, señor
Presidente, señores diputados y diputadas, les ruego revisen ustedes con ojo
crítico, además, para que nos hagan las críticas correspondientes, las
sugerencias, los aportes; pero les ruego revisen con mucho cuidado los logros
en lo social, en la salud, en la educación, que son elementos fundamentales de
la vida de nuestro pueblo. Ayer lo decíamos allá en Naciones Unidas, este
gobierno, enfrentando todos los obstáculos que ha enfrentado, presenta al mundo
resultados para el análisis del mundo.
Se dice a través
de la campaña mediática que la pobreza se ha incrementado en Venezuela. Las
cifras objetivas que recoge en Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo,
por ejemplo, dicen lo contrario.
La reducción de la
mortalidad infantil sigue su marcha. Hay tablas, que les voy a dejar anexos a
los informes, donde, por ejemplo, se señala que el índice de desarrollo humano
se incrementó nuevamente hasta 0,7694.
La esperanza de
vida se incrementó nuevamente en Venezuela en una tendencia progresiva.
El logro educativo
también se ha incrementado y continúa incrementándose.
Donde, por
supuesto, vamos a tener seguramente un retroceso será en el nivel de ingresos,
producto de los golpes a la moneda, producto de la pérdida del valor de la
moneda, donde, sin embargo, hemos estado trabajando también últimamente con el
Banco Central para tomar las medidas y salvaguardar la moneda nacional, que ha
sido bastante golpeada y no solo por las circunstancias naturales de las
dificultades económicas de América Latina y de Venezuela, sino también por
estas campañas desestabilizadoras que siempre tienen un impacto a veces
terrible en la economía. Al comienzo de año, la conspiración, el manejo
mediático de la situación fue generando aquella fuga de divisas que nos obligó
a tomar algunas medidas; se produjo la devaluación, se perdió la estabilidad
cambiaria que traíamos en los últimos casi cuatro años, las reservas
internacionales se fueron abajo, la fuga de capitales se incrementó, todo eso
producto no de dificultades naturales, no; todo eso producto de la campaña
mediática y del plan desestabilizador.
Después del golpe
de Estado tomamos otras medidas y ya para el tercer trimestre el país comenzó a
recuperarse y el crecimiento del PIB fue de más de 5 por ciento, y las reservas
internacionales comenzaron a subir de nuevo y sobrepasaron los 15.000 millones
de dólares, y el bolívar comenzó a ganar terreno y se estabilizó, incluso, muy
por debajo de lo que habíamos calculado a mitad de año; y las inversiones
comenzaron luego a remontar en las exportaciones. Ah, pero vino luego el golpe
de diciembre, todo este plan desestabilizador que apunta hacia lo económico y
le hace mucho daño a la economía; pero tengan seguridad, compatriotas,
diputados, diputadas, pueblo de Venezuela, que este gobierno, con el apoyo de
la nación, seguiremos enfrentando y solventando todas las dificultades
económicas que tengamos por delante.
Afortunadamente,
Venezuela tiene una gran capacidad de respuesta; afortunadamente, Venezuela
tiene un gran potencial económico.
Ayer, en algunos
pocos minutos, en Nueva York, pues allá llegaron inversionistas interesados en
el gas, en el petróleo, en la minería, en la producción, a pesar de toda esa
campaña.
Unos días después
del golpe de abril estuve en Madrid, en la Cumbre Iberoamericana, di una
reunión con un grupo de inversionistas de España y de Europa, yo pensé que no
iba ir nadie —apenas habían pasado dos semanas después del golpe— y, sin
embargo, la reunión estuvo repleta de inversionistas, y, a pesar de que
veníamos saliendo de un golpe de Estado, allí estuvieron ratificando su
confianza en Venezuela, y muchos han venido en estos meses a presentar planes,
proyectos, a buscar maneras de cómo invertir en Venezuela.
Venezuela,
afortunadamente, es uno de los países con mayor potencial y riqueza en esta
parte del mundo. El mundo lo sabe, así que por más dificultades que tengamos
nosotros, seguiremos saliendo adelante.
Señor Presidente;
Señores diputados,
diputadas:
Aquí les dejo,
pues, este informe detallado de la gestión de mi gobierno en el año 2002, y les
ratifico nuestro compromiso con los más supremos intereses de la república; les
ratifico nuestro compromiso con aquel juramento que aquí hicimos un día y otro día,
y creo que un tercer día también: dedicarnos por entero a luchar para
restablecer en Venezuela la justicia, la vida, la dignidad. De ese camino no
nos apartará nada, ni nos apartará nadie.
Llamo, por encima
de todas estas reflexiones, a todo el país, incluso no solo a quienes apoyan el
proyecto bolivariano y revolucionario. Llamo a todos los sectores racionales
del país que, por supuesto, somos la gran mayoría de los venezolanos, a que pongamos
un gran esfuerzo, porque no se trata solo de tarea del gobierno, es una tarea
de todos seguir impulsando a Venezuela, seguir llevando a Venezuela en este
siglo a situaciones de vida digna, de igualdad y de justicia. Ese esfuerzo o
esa meta, justifica y justificará todos nuestros esfuerzos.
El año 2002 ha
sido pues un año de pruebas supremas, un año de fortalecimiento notable, un año
de batallas y un año de victorias.
He dicho que el
año 2003 es el quinto año de la revolución, es el quinto año de este esfuerzo
supremo para sacar a nuestra patria del abismo en el que había caído, y, como
se dice en jerga popular y deportiva, no hay quinto malo (aplausos).
El año 2003 será
un año bueno, un año de mucha exigencia, sin duda; pero igual un año donde
continuaremos profundizando este proceso de cambios imprescindibles, para darle
a Venezuela la paz que tanto queremos, y para contribuir con América y con el
mundo en la creación de un nuevo mundo de iguales, donde vivamos todos como
hermanos. Como dijo Cristo, el redentor: “Cuando estén juntos como hermanos,
como eclesia, estaré con ustedes.”
Muchísimas gracias
(aplausos).
ALOCUCIÓN
POR LA RADIO Y LA TELEVISIÓN VENEZOLANAS
22 de enero
de 2003
Queridas hermanas, queridos hermanos de toda
Venezuela:
Muy buenas noches.
22 de enero. El
mes de enero miren cómo va pasando, a paso de vencedores. Les deseo a todos y a
todas que se encuentren en familia, lo más tranquilo posible, felices, con la
certeza de que Venezuela va adelante, que nadie tenga ninguna duda, en paz y en
democracia. Como hermanos seguiremos adelante.
Bien, algunas
reflexiones en la noche de hoy.
Si algo ha
caracterizado al pueblo venezolano a lo largo de su historia es, precisamente,
su vocación libertaria. Lo he dicho muchas veces, somos un pueblo de
libertadores, una indeclinable incursión en la búsqueda de la paz. La paz hacia
dentro de nosotros mismos, y la paz con otros pueblos. La solidaridad
desinteresada con el hermano, con la hermana, cuando algún pueblo se ha visto
sometido a vicisitudes naturales o políticas. Cuando un pueblo sufre, allí está
el pueblo hermano de Venezuela,
tendiendo una
mano.
Cuando un pueblo del mundo, en cualquier lugar del planeta llama, allí está la
atención generosa de este pueblo de Venezuela.
Nunca un ejército
de este, nuestro país, ha enarbolado intenciones de conquista o de asedio a
otros pueblos. Cuando el ejército venezolano ha salido de nuestro territorio,
siempre ha sido para llevar libertades a otros pueblos hermanos. Muy por el
contrario, nuestra historia nos obliga, nuestros libertadores iluminan nuestros
pasos por esos caminos de la hermandad, de la justicia y de la libertad.
Cuando el
Libertador guió a su puñado de héroes por la Cordillera de los Andes, cuando
levantó su espada libertaria, cuando guió a sus capitanes inmensos, lo hizo
para sembrar libertad, para levantar independencia, para alumbrar nuevas y
libres naciones. El alfarero de repúblicas lo llamó alguien, y todo esto a
cambio del gran honor de ser considerado un ciudadano, ciudadano libre de esta,
nuestra América.
Hoy, queridos
hermanos, hermanas y compatriotas, ese ejemplo es y debe ser el código que nos
oriente, el código que seguimos. Siempre hemos sido respetuosos de la
autodeterminación de los pueblos, de la independencia de los pueblos, hemos
dicho incluso que la independencia y la autodeterminación de los pueblos las
consideramos como algo sagrado.
En cada evento, en
cada cumbre, en cada reunión de Jefes de Estado, siempre hemos insistido en que
la única conquista que la humanidad merece es la que lograremos en la lucha
contra el hambre de los pueblos, contra la miseria, contra la mortalidad infantil
que cruza el mundo, contra las enfermedades endémicas. La única lucha justa es
la que combata con eficacia las odiosas inequidades, desigualdades generadas
por un orden internacional que prefiere atender leyes neoliberales absurdas que
no han hecho más que sembrar miseria en nuestros pueblos.
Ese es el mensaje
que Venezuela viene dando desde hace casi cuatro años ya, y es un mensaje que
va calando en el mundo. El mundo entero sabe ya cuál es la voz de Venezuela; y
la voz de Venezuela hoy se levanta por el mundo, y déjenme decirles que representa
ya esta voz nuestra no solo a los venezolanos, millones, millones y millones de
seres humanos en este continente, en Africa, en Asia y en muchas otras partes
se sienten identificados con la voz de Venezuela. Venezuela es voz hoy en el
mundo, en todo el planeta.
Estas leyes
neoliberales que se pretenden seguir imponiendo, no han hecho más que sembrar
desesperanza, leyes mentirosas que promueven el empobrecimiento de los pueblos
que niegan el desarrollo, el derecho inalienable que todos tenemos de defender
a nuestra población para que se corrijan las terribles desigualdades que por
tantos años han ensombrecido... Es como una nube negra muy grande que rodea el
planeta Tierra: la pobreza, la desigualdad.
Esa es la lucha
que estamos dando nosotros, y cada día el mundo lo percibe con mayor claridad.
Por eso,
precisamente por eso, es que hoy me voy a dirigir a ustedes, una vez más, por
esta cadena, para romper la cadena de mentiras que en materia de política
internacional han emprendido los cuatro jinetes del Apocalipsis y los sectores
golpistas de esta oposición irracional.
Es que es
impresionante, amigas y amigos, hasta dónde llega su intención de mentir, de
socavar el más elemental derecho que las venezolanas y los venezolanos tenemos
de hacernos nuestra propia opinión sobre las cosas: que si se está convocando
una mediación internacional —dicen algunos—; que si este gobierno es enemigo
del concurso de países amigos para la discusión franca sobre tópicos que nos
conciernen a todos; que si hay países del mundo interesados en apoyar planes
golpistas en Venezuela, y quien sabe cuántas fantasías tenebrosas más.
Sí, en resumen,
amigas y amigos, la posición de Venezuela en el ámbito internacional reviste
dos principios sencillísimos. Primero, los pueblos del mundo tienen derecho a
labrarse su futuro, como su proceso lo determine, como sus leyes lo
establezcan; y segundo, la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela
no se discute en ningún ámbito, no se negocia en ningún cónclave, ni se regatea
en instancia internacional alguna. Somos un país soberano. La soberanía del
pueblo de Venezuela reside en el pueblo, en la fuerza del pueblo. Eso,
insistimos, no lo hemos discutido jamás, ni estamos dispuestos a discutirlo
nunca, con nadie, ni en ninguna parte, ni a ninguna hora.
La soberanía ni
siquiera se discute, mucho menos se negocia.
Los principios no
se discuten, mucho menos se van a negociar los principios. Y aquí están
nuestros principios fundamentales señalados en esta soberana Constitución.
Ahora bien, a raíz
de la instalación de la mesa de diálogo y la reciente iniciativa de conformar
un grupo de amigos de Venezuela, es necesario hacer algunas consideraciones y,
principalmente, ayudarnos un poquito con la cronología.
Recordemos algunas
fechas, cómo es que vino naciendo esta idea, cómo vino haciéndose presente y
conformándose. Recordemos algunas iniciativas emprendidas por el gobierno de
Venezuela.
Yo debo decirles,
con mucha claridad, que esa idea nació de aquí del gobierno de Venezuela, y
recuerdo que la primera vez que lo comentamos fue en una reunión aquí en el
Palacio, Y fue el diputado William Lara, presidente entonces de la Asamblea
Nacional, en pleno diciembre, en pleno conflicto de diciembre. William Lara, en
un análisis político, hizo esa recomendación; yo tomé notas y luego la
discutimos nosotros con nuestros representantes en la mesa de diálogo, de
acuerdos, el Vicepresidente, el Canciller, y recuerdo que en esos días vino por
aquí el embajador de Rusia en Venezuela, y con otras personas llegadas de
Moscú, cuando comenzamos a hacer contactos para buscar gasolina y buques, y
Rusia fue uno de los primeros países que dio un paso al frente, cosa que
agradeceremos siempre a nuestro amigo y hermano, el presidente Putin, y a
nuestros amigos, los rusos, amigos de Venezuela; no solo el gobierno de Rusia,
el pueblo ruso, las instituciones de la Rusia.
En esa reunión, al
mismo tiempo que hablábamos del buque no sé cuál, del otro buque, de un
tanquero, de gasolina, etcétera, yo le propuse al embajador que consultara a
Moscú acerca de la opinión sobre la conformación del Grupo de Países Amigos, y
Moscú inmediatamente respondió positivamente y dijo que iba a comenzar a hacer
gestiones en varias partes del mundo. Así que allí nació la idea.
A los pocos días,
buscando gasolina también, en aquellos días críticos, porque cómo hemos
bregado, y seguiremos, para garantizarles a todos ustedes los abastecimientos
necesarios para la vida. Nadie podrá entorpecerlos, este gobierno defiende al
pueblo, y cuando digo el pueblo, me refiero desde los sectores más pobres hasta
las clases medias y las clases altas, porque el esfuerzo que hacemos es para
todos.
Pues bien,
buscando gasolina, llamé a Cardoso, recuerdo; llamé a Lula, aún Lula no había
asumido, y fue cuando mandaron el barco aquel. Todas esas gestiones han sido
positivas: los rusos nos han traído gasolina, igual Brasil, ¡amigo Brasil!,
tanto el presidente Cardoso en su gobierno, fue un gran amigo, de los más
grandes amigos que Venezuela ha tenido como gobierno, siempre lo he dicho, y
hasta en lo personal, Fernando Henrique Cardoso, La respuesta de Brasil fue
inmediatamente positiva, Y luego Lula me dijo: “Te voy a mandar a uno de mis
asesores para que nos expliques mejor la situación, para prever entonces, a
partir del primero de enero, cómo te vamos a apoyar y cómo apoyamos a
Venezuela. Y vino Marco Aurelio García en esos días de diciembre
A Marco Aurelio
García, asesor de Lula para todo lo que son las relaciones internacionales, le
expuse la idea del Grupo de Países Amigos. Le gustó la idea, se la llevó a Lula
y Lula la asumió, y el primero de enero allí en Brasilia, volvimos a conversar —no
tanto el primero, sino el 2 por la mañana—, en un encuentro que tuvimos en el
Palacio de Planalto; allí discutimos la idea y Lula la asumió y dio
instrucciones inmediatamente a su Canciller, apenas se estaba juramentando Lula
y ya estaba asumiendo —¡qué amigo de Venezuela!— el esfuerzo internacional,
bueno, de impulsar la idea de Países Amigos.
Esto lo digo para
aclarar tantas versiones que han surgido por allí de esos sectores de la
oposición y de esos laboratorios de guerra psicológica que tratan de confundir
a todo el mundo, de confundir a la gente. Pues bien, eso es un poco la idea, o
más bien cómo nació la idea.
Con motivo de la
toma de posesión de Lula, allí incluso comenzamos a mencionar qué países
pudieran conformar ese Grupo de Amigos, y empezamos a hablar, primero, de los
países de América Latina, surgieron nombres: Brasil, Colombia, Argentina,
República Dominicana, Cuba, Argelia, Rusia, hasta el nombre de China surgió; es
decir, un grupo de países de varios continentes, porque, como yo lo decía en la
Asamblea Nacional, a Venezuela no es que le sobran amigos, porque los amigos
nunca sobran, Venezuela tiene muchísimos amigos en el mundo, gobiernos,
hablando de gobiernos, y si vamos a hablar de personas, lo digo, y no estoy
exagerando cuando digo que Venezuela tiene miles de millones de amigos en el
mundo; bueno, en China nada más son más de 1 000 millones, solo en China; en
Europa hay millones de amigos; en Africa, centenares de millones; en este
continente americano, centenares de millones de amigos; en Asia, en Eurasia,
Rusia y cuantos otros países que rodean aquella región euroasiática. Entonces,
no estoy exagerando cuando digo que Venezuela tiene miles de millones de amigos
en el mundo.
Bueno, pero se
trata de conformar un grupo que sea operativo, ¿no?, y, además, que sea
voluntario, pues que aquellos países tengan el tiempo, la disposición de
conformar ese grupo.
Varios días
después, siguiendo con esta cronología, después de aquella reunión de Brasilia
el 2 de enero, dos días después, el 4 de enero, el gobierno de Estados Unidos
considera innecesaria la conformación del grupo. Esto es importante recordarlo,
un vocero del gobierno de Estados Unidos opinó al respecto diciendo que era
innecesario, alegando que eso entorpecería las gestiones de facilitación que
Gaviria está cumpliendo en Venezuela, y el Centro Carter y el PNUD.
Luego, nosotros, a
pesar de aquella opinión, continuamos con Brasil coordinando, también con
Rusia, a ver qué otros países pudieran asumir. El 13 de enero, nuestro
canciller, Roy Chaderton-Matos, expresó que nuestro gobierno veía con muy
buenos ojos la creación de un Grupo de Países Amigos. Luego, un representante
de la oposición en la mesa de diálogo dice que ellos van a vetar la
incorporación de Colombia y de Brasil; bueno, como si él o la oposición
pudieran decidir quién es y quién no es amigo de este pueblo de Venezuela, de
esta patria venezolana.
Luego, el 13 de
enero, la Comisión Europea considera positiva la creación del grupo, y esta es
una opinión muy importante, la Comisión Europea.
Vean ustedes cómo
el mundo entero está pendiente de Venezuela, preocupado por Venezuela, y eso es
un signo muy positivo para nuestro país.
Señala la Comisión
Europea que este grupo no debería contrariar, como no debe, las gestiones
emprendidas por el secretario general Gaviria en la mesa, como facilitador; por
el presidente Carter y por el PNUD. Estas fueron declaraciones, opiniones de
varios gobiernos, de varias instancias internacionales, que fueron haciéndose
presente en el debate mundial que hay hoy sobre el caso venezolano; porque en
verdad hay un debate mundial sobre el caso venezolano.
Luego en Quito,
Ecuador, con motivo de la toma de posesión de nuestro amigo, otro amigo más, el
presidente Lucio Gutiérrez, allí hubo una reunión, el presidente Lula aprovechó
para convocar una reunión, y antes de la reunión de Lula con un grupo de presidentes
y otros enviados de algunos gobiernos, en Quito, después de la toma de posesión
de Lucio—Lula me había consultado a mí, por supuesto; incluso, fue una de las
razones de mayor peso para viajar a Ecuador— Lula me llamó y me dijo: “Chávez,
si tú estás de acuerdo, yo voy a convocar a un grupo de presidentes en el
Ecuador, en Quito. Pero primero quiero hablar contigo”, me dijo. Así que
nosotros salimos del acto de juramentación de Lucio y nos fuimos a almorzar
Lula y este servidor, con nuestros respectivos cancilleres, asesores
internacionales, embajadores; Vladimir Villegas estuvo allá, el embajador Rui
Nogueira, Fermín Toro Jiménez, mi asesor presidencial de Asuntos
Internacionales, así como el asesor de Lula, Marco Aurelio García. Entonces ahí
debatimos algunos temas y luego de ese almuerzo hubo la reunión de varios
presidentes, a ver quiénes estaban dispuestos a incorporarse al Grupo de Países
Amigos.
También allí Lula
hizo contacto con un grupo de diplomáticos estadounidenses, que fueron allí y
aprovecharon para reunirse y para conversar
al respecto;
porque entonces el gobierno de Estados Unidos
tuvo un cambio de posición, que nos pareció muy interesante, después de haber
dicho el 4 de enero que no veían con buenos ojos la formación de este grupo,
porque pudiera interferir con la facilitación de Gaviria y Carter, sin embargo,
vemos que 11 días después los norteamericanos cambian de posición y dicen que
ellos quieren intervenir en el grupo, y comienza el debate con Brasil y con
otros países de América Latina y, por supuesto, con nosotros, consultándonos mutuamente
acerca de las opiniones, la conformación del grupo, el peso que tiene Estados
Unidos, el peso que tiene Brasil, qué otros países pudieran conformar ese
grupo.
Pues bien, después
de aquella reunión en Quito, el Canciller de Brasil, junto al Secretario
General, después de analizar y discutir la situación, anuncian el grupo que se
mostró dispuesto, voluntariamente, por supuesto, a participar en este
organismo; en verdad no es un organismo, es un grupo de países voluntarios para
entrar en diálogo, para tratar de ayudar. Claro que yo he insistido a todos
estos amigos en algo que es muy importante: Es esencial que cada uno de los
países que quiera ayudar a Venezuela tenga un diagnóstico correcto de lo que
aquí ocurre, para que la ayuda pueda ser efectiva.
Allí comienzan a
hacerse propuestas, comienzan a surgir ideas; y esto es muy positivo, que un
grupo de países, en una primera instancia, porque nosotros hemos, incluso,
solicitado que el grupo se amplíe, y hemos quedado de acuerdo con Brasil en que
este grupo que hasta ahora existe es una primera etapa que pudiera ampliarse
más adelante, y esto lo hablé con Lula en mi último viaje a Brasilia.
Pero, bien, surgen
propuestas e ideas, y algo fundamental para nosotros: dentro de la Constitución
todo, fuera de la Constitución nada. Eso es lo que también hemos dicho hasta el
cansancio, dentro de nuestra Constitución todo, fuera de ella nada. No lo decimos
por tozudez, lo decimos porque de esto depende la supervivencia de la nación;
quienes no comprenden esto es porque, como durante 40 años vivieron al margen
de la Constitución, al margen de las leyes, hacían con este país lo que les
venía en gana, les debe sonar muy raro que haya un gobierno hoy que diga: las
reglas del juego están escritas, plasmadas en este bendito libro, que las
venezolanas y los venezolanos nos dimos, y ese principio estamos dispuestos a
defenderlo con todo lo que nuestra alma, nuestro esfuerzo y nuestro intelecto
nos permita. Así que no tiene que ver con coyuntura alguna, sino con un
principio fundamental de los pueblos; si los preceptos constitucionales no son
respetados, entonces corre grave riesgo nuestra viabilidad como Estado, nuestra
viabilidad como república.
Así que en ese
proceso continuemos con la cronología.
Estaba recordando
también que el 14 de enero, un día antes del encuentro en Quito, el presidente
argentino, Eduardo Duhalde, manifestó que su país quería participar en la
iniciativa del Grupo de Amigos, y propone que debe crearse un grupo
iberoamericano, y es cuando surge la idea de incluir a España y a Portugal, que
aceptaron incorporarse al grupo.
Allí entonces se
hace la primera conformación, el 15 de enero, en Quito, repito, esa
conformación del grupo, y queda conformado con Brasil, Chile —yo conversé
también con el presidente Lagos allí en Quito—, Estados Unidos acepta
incorporarse, Portugal —habíamos conversado con el presidente Sampaio, en la
toma de posesión de Lula—, México y España, sin que esta postura... y esto sí
es importante aclararlo, porque fue el motivo de mi sorpresivo viaje a Brasilia
después del retorno de Nueva York.
Cuando en Quito
anuncian esta primera conformación, debo decir que a nosotros nos tomó por
sorpresa. Allí en Quito se cometió un error de apresuramiento, y fue lo que el
gobierno venezolano reclamó desde el primer instante, y así lo manifesté en
Nueva York al Secretario General de Naciones Unidas. Ha debido consultarse
primero con el gobierno de Venezuela, este es un requisito indispensable, que
nadie que tenga un mínimo conocimiento de las leyes internacionales puede
obviar, de cómo funcionan los asuntos internacionales.
Bueno, ahora, esa
conformación de un grupo de amigos que faciliten el proceso de discusión de
cualquier país, debe contar con el suficiente aval del gobierno legal y
legítimamente constituido de ese país. Así de simple. Por ello señalo que me
parece inconveniente que se establezcan restricciones en la integración del
grupo. Lo he dicho, lo hemos conversado y lo seguiremos sosteniendo, hay otros
países amigos que quieren conformar ese grupo. Incluso, algún Jefe de Estado me
dijo por allí, bueno, que si no era ese, ellos en Africa estaban dispuestos a
conformar un grupo de países amigos en Africa, a lo mejor en el Caribe, y a lo
mejor en Europa.
Ahora, fórmense
los grupos que se formen, confórmense como se conformen, digo algo que resulta
obvio: En Venezuela no existen —óigase bien— dos fuerzas enfrentadas con el
mismo nivel de legitimidad. No. Aquí hay, por un lado, el gobierno
legítimamente constituido, presidido por este servidor constitucional, y
avalado no por una, sino por varias elecciones libres y soberanas, por un lado;
y, por el otro, se encuentran sectores de la oposición, algunos de los cuales,
lamentablemente, los que más se expresan, los que más obtienen espacio en los
medios, los que más reciben la cobertura de los cuatro jinetes del Apocalipsis,
están comprometidos con el golpismo, son protagonistas del sabotaje petrolero
que tantos contratiempos han generado a nuestro pueblo y avaladores de actos
contra las personas y de terrorismo contra embajadas de países amigos de
Venezuela.
En esa oportunidad
volví a insistir en la inclusión de Rusia, Francia y otros países más, y
quedamos en que había esa posibilidad, así que el grupo queda constituido, en
aquella visita al Brasil el 18 de enero —como ustedes saben. El presidente Lula
luego expresó sus opiniones acerca de esto, y llegamos a un acuerdo. Llegamos a
un acuerdo en la reunión de Brasilia, después de analizar durante varias horas
la conformación del grupo, y yo le he repetido a mi amigo y hermano el
presidente Lula, que lo primero que nosotros exigimos a este grupo o a
cualquier otro que quiera ayudar, es que comiencen aceptando y reconociendo que
aquí hay un gobierno legítimamente constituido, y, en segundo lugar, que no es
que hay dos fuerzas enfrentadas con el mismo grado de legitimidad, no; hay un
gobierno legítimo y hay una oposición.
En la oposición
hay varios grupos: una corriente golpista y terrorista, que debe ser
neutralizada, no se le puede dar beligerancia a los golpistas y a los
terroristas, no; y una oposición que entendemos es democrática, racional y
seria, a la que le tendemos la mano y con la que queremos dialogar para buscar
solución a muchísimos problemas y para contribuir a la reconciliación de todos
los sectores del país.
Ahí continuamos
haciendo comunicaciones el canciller de Brasil, Celso Amorín; el secretario
general Gaviria; el secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell.
Entonces, se redimensiona la propuesta, se presentan otras opciones que hoy día
se siguen estudiando.
Insisto y sigo
insistiendo en lo conveniente que resultaría la ampliación del grupo,
incorporando a otros países con intereses cercanos al nuestro, ya lo he dicho:
Argelia, China, Rusia, Francia; incluso —como ya lo dije—, el primer gobierno
en recibir la solicitud nuestra fue precisamente el gobierno de Rusia. ¿A quién
se le ocurriría decir que Rusia no es amiga de Venezuela, o que Francia no es
amiga de Venezuela, o que Argelia no se amiga de Venezuela?
Amigas y amigos,
por allí han salido, en los cuatro jinetes del Apocalipsis, comentaristas,
opinadores de oficio, supuestos expertos internacionales, obnubilados por la
prisa y las agendas ocultas, diciendo esta y otras barbaridades.
Nuestro
planteamiento es claro, es coherente y es sencillo: Aceptamos la conformación
de un grupo de amigos que contribuyan a la facilitación. Creemos que ese grupo
de amigos debe estar coherentemente conformado y debe requerir el aval y el
reconocimiento cabal del gobierno legítimamente constituido; que el diálogo no
significa, desde el punto de vista del derecho internacional, una mediación;
aquí no hay mediación, puesto que no son fuerzas equivalentes en legitimidad
las que discuten; que la soberanía de la nación no está en discusión en ninguna
mesa, ni en grupo alguno, puesto que reside en el pueblo de Venezuela, y que no
nos sentaremos, ni continuaremos discutiendo con quienes pretenden continuar
infringiendo las leyes de la nación, incurriendo en actos terroristas y
sembrando el miedo y la preocupación en nuestro pueblo. Enfatizamos, eso sí,
nuestro compromiso indeclinable de permanecer en la mesa con los opositores
democráticos.
Si algo
sabe el pueblo venezolano, si de algo está seguro este pueblo, esta patria de
Bolívar, es que amigos son los que le sobran a Venezuela.
Ahora
mismo, el 23 de enero, a partir de mañana, en Porto Alegre, allá en Brasil, se
reunirán pensadores de todo el mundo: estudiantes, luchadores sociales,
campesinos, indígenas, sindicalistas, luchadores de la vida y de la poesía,
para discutir en un foro social mundial —que se contrapone a las reuniones
anuales, donde los poderosos intentan repartirse las riquezas del mundo—, las
posibilidades que la humanidad tiene para enfrentar al neoliberalismo salvaje.
Ese Foro de Porto Alegre, bajo el lema hermoso de que otro mundo es posible,
levanta una luz de esperanza para los pueblos del mundo.
Para
nuestros hermanos que allá están, pero que en nuestro corazón habitan, nuestro
grupo mundial de amigos, para todos los que luchan contra la injusticia en el
mundo, quiero leer un hermoso poema de nuestro poeta peruano César Vallejo.
Masa
Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente/ vino hacia él un hombre
y le dijo: “No mueras, te amo tanto!”
Pero el cadáver ¡ay!, siguió muriendo.
Se le acercaron dos y repitiéronle:
“No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: “Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: “¡Quédate, hermano!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar... y no siguió muriendo.
Es que el amor
puede más que la muerte, y Venezuela tiene amores regados por todo el planeta.
Venezuela no va a morir, Venezuela va a vivir, y para vivir cuenta, primero,
con Dios, el Señor de Venezuela, el Cristo Redentor de nuestro pueblo; segundo,
con nuestro pueblo, la propia fuerza del pueblo, su fuerza moral que ha
despertado clamorosa por todas partes; con nuestra fuerza armada.
Hoy estuvimos en
el patio de Academia Militar, en la trasmisión de mando del Comando General del
Ejército. Felicitamos al nuevo Comandante General del Ejército, general de
división Jorge García Carneiro, y al general García Montoya, ¡felicitaciones!,
y el reconocimiento y el aplauso de toda la república por su tremenda labor al
frente del Ejército Nacional.
Pues cuenta
Venezuela, para vivir, con su pueblo, sus instituciones, su Fuerza Armada, sus
amigos de dentro y de fuera. Por el mundo todo andan, cantan, gritan amigos de
Venezuela, cientos de millones, digo incluso, miles de millones.
Hablando de
instituciones, por cierto, es muy importante este comentario que ahora voy a
hacer. Hoy el Tribunal Supremo de Justicia ha tomado un conjunto de decisiones
que nos parecen sumamente importantes para el presente y el futuro de la
nación.
Había —ustedes
saben— un amparo constitucional, interpuesto conjuntamente con un recurso de
anulación en fecha 30 de diciembre de 2002, en contra de los actos emanados del
Consejo Nacional Electoral, posterior a la incorporación del señor Leonardo
Pizani. Esto, en verdad, rompió todos los patrones morales.
Como todo
Venezuela sabe, el señor Pizani es uno de los firmantes de un documento de
apoyo al golpista Carmona, y es miembro de un partido político de oposición,
cómo va a estar en un Consejo Nacional Electoral, violando todos los códigos de
la ética, y las leyes y la Constitución. Pero, bueno, ellos se empeñaron y se
empeñaron, no quisieron oír a nadie, se declararon, incluso, en desacato a una
decisión que tomó la Asamblea Nacional, y aquel cuerpo electoral entró entonces
en ilegalidad y comenzó a tomar decisiones; no quisieron publicar las firmas.
¿Cómo se va a convocar a un referéndum sin que se revisen las firmas? Una serie
de irregularidades.
Luego empezaron a
tomar decisiones con tres votos, cuando dice la Constitución que es con cuatro
votos, y a pesar de que el Tribunal Supremo de Justicia le ratificó que la
decisión es con cuatro votos, ellos desoyeron al mismo Tribunal Supremo de
Justicia. Bueno, este es un ejemplo de que no es recomendable salirse de los
caminos de la Constitución.
Se impuso la
justicia; Bolívar lo dijo: “La justicia es la reina de todas las virtudes
republicanas”. Venezuela hoy está de plácemes, porque se ha hecho justicia, y
esto no lo digo influido por parcialidad política alguna, para nada, lo estoy
diciendo como Jefe del Estado, porque la justicia es eso, la columna vertebral
de la institucionalidad. Si no hay justicia no puede haber paz, si no hay
seguridad jurídica para unos ciudadanos, para un pueblo, todo entra en
desequilibrio.
¡Qué bueno que los
magistrados del Tribunal Supremo, a quienes correspondió tomar estas
decisiones, asumieron su responsabilidad ante el país y han dado la cara, a
pesar de las presiones a las que son sometidos! Por eso, nuestro
reconocimiento.
Pues bien,
declararon con lugar la solicitud de anulación. Y voy a leer aquí algunas, es
importante que ustedes lean, debemos darles la mayor difusión a todas las
decisiones. Hubo cuatro decisiones hoy, esta es la primera:
Consejo Nacional
Electoral, voy a leer un fragmento, leo: “Se ordena a la actual Junta Directiva
del Consejo Nacional Electoral abstenerse de realizar aquellos actos que no
resulten indispensables para garantizar el normal funcionamiento administrativo
del referido órgano, y, especialmente, abstenerse de iniciar la organización de
procesos electorales, refrendarios u otros mecanismos de participación
ciudadana en los asuntos públicos, así como suspender los ya iniciados, de ser
el caso, hasta tanto se resuelva la presente controversia.” Decisión justa que
pone los puntos sobre las íes y elimina, además, una terrible incertidumbre que
estaba aquejando al país hasta el día de hoy, que si iba el referéndum, que si
no iba el referéndum, y no solo en Venezuela, en el mundo entero, un
referéndum, a todas luces, inconstitucional; un Consejo Nacional Electoral, a
todas luces, de manera descarada, violando la Constitución y las leyes, sin el
más mínimo respeto, ni el más mínimo prurito. ¡Bienvenida la decisión del Tribunal
Supremo de Justicia!
Segundo punto: “Se
ordena a la actual directiva del Consejo Nacional Electoral abstenerse de
sesionar con la presencia y participación, como miembro principal, del
ciudadano Leonardo Pizani.”
Tercero: “Se
suspenden los efectos de la Resolución emanada del Consejo Nacional Electoral,
por la cual se incorporó a Leonardo Pizani como miembro suplente.”
Cuarto: “La
presente decisión no obsta para que la Asamblea Nacional haga uso de las
potestades contempladas en la Constitución y en la Ley Orgánica del Poder
Electoral, a los fines de iniciar el procedimiento de designación de las nuevas
autoridades del Consejo Nacional Electoral, y esta es una necesidad urgente
para el Estado y para la república.
“Es necesario que
se cumpla la nueva Ley Electoral y que la Asamblea Nacional designe los nuevos
funcionarios del Consejo Nacional Electoral.”
Claro que para eso
es imprescindible que la oposición se incorpore en el proceso para designar, a
través de la Asamblea Nacional, a los miembros del Consejo Nacional Electoral.
Por otra parte, el
Tribunal Supremo de Justicia también tomó hoy dos decisiones en torno al
pretendido referéndum, del 2 de febrero, ratificando lo que dice la
Constitución, pero ahora lo ratifica y el Tribunal Supremo emite una decisión
que explica en profundidad el asunto, y se trata de algo muy sencillo: Ningún
referéndum consultivo es vinculante, como algunos voceros de la oposición,
algunos juristas, de reputados nombres algunos de ellos, han venido manipulando
y diciendo que sí, que es vinculante. No, no es vinculante, es solo consultivo.
Ha quedado bien claro ahora con estas dos sentencias al respecto del Tribunal
Supremo de Justicia.
Y la otra
sentencia de hoy, del Tribunal Supremo, también es sumamente importante para la
paz de la república.
No puede ser que
un pequeño grupo de ciudadanos comience a invocar el Artículo 350 de la
Constitución, como lo han invocado, para asesinar la Constitución, para dar un
golpe de Estado, es una perversa manipulación. El Artículo 350 está allí, en la
Constitución, para proteger la Constitución, no para asesinar la Constitución,
como han pretendido hacerlo algunos manipulando la verdad.
Pues el Tribunal
Supremo de Justicia ha emitido una sentencia al respecto aclarando esto, y yo
recomiendo al país, a todos, que la leamos en profundidad. Son decisiones
fundamentales que generan un grado mucho mayor de tranquilidad, que nos
permiten ir saliendo de estas situaciones de caos que han sido generadas
producto del plan desestabilizador que ha pretendido echar abajo no solo al
gobierno, sino a la república y al Estado, y generar un caos en el territorio
nacional y en todos los pueblos de la república.
Poco a poco vamos
derrotando el caos, poco a poco vamos derrotando el golpismo.
Otra decisión
importante que anoche tomamos, tiene que ver con lo que el Ministro de Finanzas
hoy explicó al país con suficiente claridad. Yo no voy a abundar mucho en esto,
solo voy a decir lo siguiente:
Fracasó el golpe
de abril, derrotamos el golpe de abril; fracasó el golpe de diciembre,
derrotamos el golpe de diciembre; no pudieron dividir a la fuerza armada, no
pudieron derrocar al gobierno ni al Estado, no pudieron parar el país; no
pudieron parar PDVSA, ni siquiera saboteándola como la sabotearon. Ya estamos,
como dije hace unos días, muy por encima de un millón de barriles de producción
diaria y estimamos que para finales de este mes estemos rondando los 2 millones
de barriles diarios de petróleo, y las refinerías comenzaron ya a reactivarse,
y estamos nacionalizando ahora el cerebro de PDVSA que son los sistemas
informáticos que se habían privatizado.
Así que esta
medida que anoche tomamos es para salirle al paso a la conspiración económica.
Se pretende ahora desestabilizar la economía venezolana. Producto del golpe
petrolero, a pesar de que no pudieron parar a PDVSA, sin embargo —lo hemos
dicho—, le han causado un grave daño al fisco nacional. Con la caída de la
producción, hubo, por supuesto, una caída en el ingreso fiscal que produjo una
merma en las reservas internacionales. Y déjenme decirles algo, hermanos y
hermanas: las reservas internacionales son un indicador por excelencia en el
mundo acerca de la solidez de un país. No puede gobierno alguno permitir, a
riesgo de que se venga abajo el país, que las reservas internacionales
desaparezcan.
El año pasado,
ustedes recuerdan que nosotros llegamos a 21.000 millones de dólares en
reservas internacionales, récord mundial, ¡récord mundial! Jamás Venezuela
había llegado a nivel tal de reservas, con todos los ahorros que hicimos, el
FIEN, el ingreso petrolero, el manejo fiscal, la administración de los
recursos. Pues bien, con este atentado contra PDVSA, las reservas han sufrido
una merma importante.
Con las reservas
internacionales es que un país se asegura, por ejemplo, su capacidad para
importar. Bueno, si aquí nos quieren sabotear los abastecimientos de comida,
¿con qué importamos? ¿Con qué traemos, por ejemplo, el arroz que compramos en
República Dominicana? ¿Con qué traemos la leche que compramos de Colombia? ¿Con
qué pagamos la gasolina que trajimos de Brasil, de Trinidad, de Rusia y de
otras partes? Con dólares. ¿De dónde salen esos dólares? De las reservas
internacionales, que son de todos los venezolanos y que están en el Banco
Central de Venezuela quien las custodia.
Ahora, cuando
bajan los ingresos, porque bajó la producción petrolera y, además, tenemos que
sacar más dólares para comprar
alimentos afuera, producto
del
sabotaje aquí de algunos sectores económicos,
y, además de eso, súmenle a ello que comenzó un ataque especulativo contra esa
moneda, mucha gente comenzó a comprar dólares y a sacarlos del país, las
reservas se vinieron abajo.
Yo, como soy
responsable del manejo de las finanzas públicas y, junto con el Banco Central
de Venezuela, somos responsables de salvaguardar la estabilidad económica del
país y de conducir la política cambiaria en coordinación institucional,
entonces anoche decidimos, en Consejo de Ministros, a través de un decreto,
autorizar al Ministro de Finanzas para hacer un convenio con el Banco Central
de Venezuela, y anoche se hizo el convenio.
Ese convenio,
repito, entre el gobierno y el Banco Central de Venezuela, suspendió por cinco
días la venta de divisas, la venta de dólares. Eso es como un torniquete
porque, si no lo hacemos, se nos van las reservas internacionales. No
tendríamos capacidad para importar ni comida, ni bienes, ni tampoco para pagar
los compromisos o cumplir los compromisos internacionales que tiene el país, ni
para asegurar la estabilidad cambiaria. El país se vendría abajo, pues.
Pasaríamos a ser esclavos. Comenzarían entonces en el mundo a decir: ¿cuánto
vale Venezuela? Véndanme a Venezuela. ¿Por cuánto? Por cuatro lochas.
No, no podemos
permitir nosotros que las reservas internacionales, repito, bajen de un nivel
crítico, el cual tenemos muy claramente establecido. Por eso esta decisión y
estamos ya trabajando los detalles para un convenio cambiario; en estos cinco
días hábiles bancarios —es decir, hoy miércoles, jueves y viernes, tres días, y
lunes y martes de la próxima semana—, cinco días hábiles cambiarios, no habrá
venta de divisa, cero. Y en ese tiempo, entre el Banco Central y nosotros, el
gobierno, estableceremos una restricción muy firme a la salida de capitales; es
decir, lo que se conoce, en criollo, como control de cambio.
Llegó la hora. Yo
no quería hacerlo. Tengo varios meses aguantando, buscando, conversando,
tratando, ¡llegó la hora! Ese es un torniquete. Tomaremos muy en cuenta errores
cometidos por gobiernos anteriores cuando aplicaron el control de cambio, para
proteger también la economía, la moneda, para minimizar los errores.
Pido apoyo al
país, nacional, a todas las instituciones, a los sectores económicos su
comprensión, y esta medida, tomada obligatoriamente —no teníamos otra
alternativa—, tomémosla como una oportunidad para profundizar los cambios
económicos, para reactivar la economía productiva, para llevar adelante el
proyecto económico que está sembrado en esta Constitución, el modelo de
desarrollo socioeconómico.
De todos modos,
también estamos trabajando otra serie de medidas, un conjunto de medidas, no
solo cambiarias, sino también fiscales y también monetarias con el Banco
Central, en coordinación con el Banco Central, y también un conjunto de medidas
sociales, políticas, legislativas, nacionales, regionales. Contamos con el
apoyo de la mayor parte de los gobernadores, de los alcaldes, de todos los
funcionarios públicos, las empresas básicas del Estado, PDVSA, que la estamos
recuperando. Todo ese conjunto conforman una nueva situación, una nueva etapa,
una etapa difícil; pero va a ser una etapa buena.
El año 2003 es el
año cinco de la revolución y no hay quinto malo. Además, nos permiten, las
reservas internacionales, garantizar el abastecimiento de alimentos y bienes
esenciales a la población. Esa es otra de las razones que me llevó a tomar esta
decisión en coordinación con el Banco Central de Venezuela. Y quiero agradecer
al doctor Diego Luis Castellanos, al Directorio del Banco Central, el apoyo, la
cooperación y la coordinación que, de manera estrecha, hemos logrado con ellos
desde el gobierno, y continuaremos lográndola, trabajando en conjunto, para
defensa de las reservas, para defensa de la economía venezolana y para bien de
todos los venezolanos.
Pues, bien, amigas
y amigos, esta Cadena Nacional Informativa para hablar de estos temas.
El tema
internacional. Con el presidente Carter, ayer conversé un rato y antier
también; también han salido especulaciones por allí. Sencillamente el
presidente Carter, un buen amigo, is my
friend; Jimmy Carter, un hombre honesto, un hombre humilde, le tengo un
especial afecto a este expresidente estadounidense, tuvo el gesto de visitarme
a Palacio en dos ocasiones, trabajamos durante varias horas. El trajo algunos
documentos; estuve dialogando con él, intercambiando. Hay algunas cosas que no
comparto, por supuesto: él tomó nota. Luego hizo una revisión de sus
documentos, me trajo una segunda versión; aún hay cosas que no comparto, y
nosotros hablamos con claridad, él y yo, y nos entendemos, además; él entiende
fácilmente las cosas, porque él sabe lo que en Venezuela está ocurriendo. Jimmy
Carter fue quien dijo, el 7 de diciembre de 1998, un día después de las
elecciones: “He visto una revolución democrática.” Yo le dije ayer cuando lo
despedía, allí, frente a los mangos del Palacio, le dije: “Usted continúa viendo
aquí una revolución democrática, y lo que se ha desatado es una
contrarrevolución golpista antidemocrática. Esa es la realidad venezolana.”
Bueno, el
presidente Carter me manifestó que él iba a hacer público esos documentos, a
enviarlos a la mesa de diálogo, a llevarlos al grupo de Países Amigos que se
reúnen esta semana, y le dije: “Me parece maravilloso.” Y a la oposición le
dije: “Llévela, converse con la oposición.”
¿El referéndum
revocatorio? Bueno, yo lo he dicho, ese es el camino, esa es la posición de mi
gobierno desde que comenzó todo este empeño de algunos sectores de la
oposición, que si el golpe, que si la renuncia, que si el consultivo debe ser
vinculante. No, no, ahí está la Constitución, el referéndum revocatorio, solo
que tienen que esperar hasta el 19 de agosto, por lo menos. Lo hemos dicho una
y cien veces. ¡Ah!, pues esa es una de las propuestas de Carter.
El me dijo: “Leí
toda la Constitución.” Y se la leyó y traía toda una serie de puntos. Ha estado
estudiando, con el apoyo de su equipo, la doctora Jennifer McCoy y el Centro
Carter, allá en Atlanta, lo que es la Constitución, porque él me dice:
“Presidente, yo estoy de acuerdo con usted: todo debe ser dentro de la
Constitución; fuera de ella nada.”
Entonces, me place
mucho que el presidente Carter haya venido, haya hecho este aporte, y ojalá los
grupos de oposición democrática, a los que sigo llamando para dialogar, bueno,
lean eso, lo asuman, lo interpreten, y guíen a su gente y convenzan a la oposición
de que tienen que estar definitivamente en el carril de la Constitución. Solo
así podremos construir unas instituciones verdaderas, una Venezuela en paz,
donde quepamos todos, porque todos somos venezolanos.
Mi saludo, mi
respeto a todos y a todas ustedes, y hasta la próxima.
Muy buenas noches.
Muchas gracias.
DISCURSO EN LA MANIFESTACIÓN POPULAR EN CARACAS
23 de enero
de 2003
Yo les voy a
recomendar algo a los compatriotas que organizan estas actividades
revolucionarias que ya no son marchas, porque esto no es una marcha, no; esto
es como una inundación de pueblo lo que hay aquí (exclamaciones). Esto no es una marcha, cámaras. Yo he visto muchas
marchas, pero esto no es marcha, no; inundación de pueblo pero por todas
partes. ¡Que viva el pueblo!
(Exclamaciones de: “¡Viva!”) ¡Que viva la conciencia popular! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
Les voy a hacer
una recomendación, se la comentaba a José Vicente Rangel ahora mismo, porque yo
venía pensando, desde allaaá, desde la Plaza Venezuela, al ver tanta y tanta
gente por todos lados: esta avenida “Bolívar” ya a nosotros se nos queda muy
pequeña (exclamaciones), se nos queda
muy pequeña; entonces la sugerencia es que la próxima avalancha de pueblo la
convoquemos en la gran sabana (exclamaciones),
¿qué les parece la idea? (Exclamaciones
de: “¡Bien!”) Nos vamos a la gran sabana; bueno, hay varias grandes
sabanas: la gran sabana de allá del estado “Bolívar” es una; pero hay otras que
son grandes también, como las de Apure y las de Barinas, las de Guárico y las
de Cojedes (exclamaciones).
Bueno, nos iremos
para la gran sabana, pues, porque ya no cabemos en el Valle de Caracas, la
avenida “Bolívar” se ha quedado pequeña, ya esto es un desbordamiento superior
al anterior. Y esto es una demostración de lo que viene ocurriendo en Venezuela
desde el año 2002 para acá, en los últimos meses: ¡mientras la oligarquía más
se mete con el pueblo, el pueblo más crece! (Exclamaciones.)
Mientras la
oligarquía más pretenda reducir al pueblo venezolano, la respuesta del pueblo
seguirá siendo esta, la respuesta del pueblo seguirá mostrando el
engrandecimiento de la fuerza popular y de la conciencia popular bolivariana y
revolucionaria. ¡No podrán con el pueblo bolivariano! (Exclamaciones de: “¡No volverán, no volverán!”)
El pueblo
venezolano no quiere guerra, el pueblo venezolano quiere paz; pero claro que
siempre hemos dicho: El pueblo venezolano quiere paz, pero con justicia, que es
la única manera que tenemos nosotros de entender la paz. ¡Sin justicia no hay
paz posible!
El pueblo no
quiere guerra, el pueblo venezolano no quiere violencia; pero es conveniente
recordarle a la oligarquía golpista, es conveniente recordarle a la oligarquía
fascista que pretende derrocar el gobierno bolivariano, que el pueblo
venezolano está dispuesto, como sea, a defender su Constitución y a defender su
revolución (exclamaciones y aplausos).
He aquí, esta
tarde de hoy, este día de hoy, una demostración más de la contundencia
revolucionaria del pueblo de Simón Bolívar. Quisieron, en el 2002, cortarle el
camino al pueblo venezolano y aquí está la respuesta del pueblo venezolano:
¡Mientras más se metan con el pueblo, más pueblo habrá en Venezuela! (Exclamaciones.)
Nosotros no
queremos excluir a nadie del proyecto constitucional que aquí está contenido,
no; nosotros no tenemos ninguna guerra declarada contra los ricos de Venezuela,
no; queremos paz con ellos, queremos paz para ellos, queremos vida para ellos y
para sus hijos; pero por supuesto que queremos justicia y dignidad.
Pero nuestro
planteamiento no es de guerra contra nadie, nuestro planteamiento es de unión
de todos los sectores de la vida nacional en torno al mandato supremo del
pueblo soberano.
Yo comienzo estas
palabras cuando son las 6:00 de la tarde de este jueves 23 de enero, a los 45
años de la jornada cívico-militar patriótica que puso fin al gobierno, a la
dictadura de Marcos Pérez Jiménez y abrió un camino. Cuarenta y cinco años de
aquella jornada. Comienzo estas palabras con esta Caracas desbordada de pueblo
lanzándoles, y estoy seguro de que recojo este sentimiento del corazón de todos
los que aquí estamos congregados y de millones de venezolanos y venezolanas, un
mensaje de hermandad, de amor fraternal, de confraternidad y de afecto a
quienes nos adversan, a las clases medias altas y a las clases altas de
Venezuela. Reciban nuestro saludo de venezolanos, porque todos somos
venezolanos y todos tenemos el derecho a vivir en paz en este territorio,
debajo de este cielo, en esta patria (exclamaciones).
Ahora, tenemos que
lamentar muchísimo que la campaña bestial que siguen adelantando los cuatro
jinetes del Apocalipsis y la mayoría de los medios de comunicación en
Venezuela, haya llegado a colocar a nuestros compatriotas, o a buena parte de
nuestros compatriotas de las clases altas de Venezuela, en el nivel de la
desesperación, del miedo y del temor.
Desde hace varios
días los cuatro jinetes del Apocalipsis, los dirigentes fascistas de la
oposición irracional, tienen una campaña de terrorismo dirigido a esos sectores
de la sociedad, haciéndoles creer que hoy el pueblo bolivariano iba a venir a
Caracas para invadir y destrozar las urbanizaciones del este de esta capital.
Si eso hubiese sido así pues, sencillamente, a esta hora ya no quedaría piedra
sobre piedra en el este de Caracas (exclamaciones).
Pero a eso no
hemos venido y, sin embargo, nos da tristeza y pesar que muchas familias del
este de Caracas están prácticamente atrincheradas en este momento, levantando
las alcantarillas de las calles, colocando barreras para que nadie pase hacia
allá, colocando agua y comida en las azoteas de los edificios, buscando armas
para defenderse de las supuestas hordas chavistas que hoy venían a Caracas a
acabar con ellos. Eso da tristeza. Y esos compatriotas son víctimas de la
campaña de guerra psicológica que esta oposición fascista ha lanzado sobre
ellos, sembrándoles odio, miedo y terror, a través de los cuatro jinetes del
Apocalipsis.
Vamos a pedirle a
Dios aquí, en oración, por esos compatriotas que están llenos de miedo y de
terror. Y desde aquí les decimos que nosotros sí podemos ir al este de Caracas,
pero a darles un mensaje de hermanos, porque somos hijos de Dios (aplausos); que nosotros sí podemos ir
al este de Caracas, pero no a atropellarlos sino a llevarles un mensaje de paz
y un mensaje de amor.
Desde aquí un
abrazo para ellos, y lamentamos muchísimo que estén siendo víctimas de las
campañas terroristas, a través de los medios de comunicación social; pero
estamos seguros de que, más temprano que tarde, terminará imponiéndose la razón
en sus mentes, en sus almas y en sus corazones, porque como alguien dijo en
alguna ocasión: “Es imposible engañar a tanta gente durante tanto tiempo.”
Ellos tienen que darse cuenta de que nosotros no somos hordas chavistas sino
que somos sus hermanos (aplausos),
que somos venezolanos y venezolanas, igual que ellos e igual que ellas, y que
sus hijos y nuestros hijos tienen el mismo derecho de vivir en esta patria en
paz y con dignidad. Así que vaya nuestro saludo, y por qué no, un aplauso
nuestro a esa gente hermana que vive en el este de Caracas (aplausos); un reconocimiento a ellos y un llamado a ellos (aplausos).
Nosotros no vamos
a hacerles la guerra, nosotros estamos haciendo una patria, y para hacer una
patria no necesitamos la guerra, ni necesitamos exterminar a nadie. Solo
estamos haciendo con amor la patria que queremos, que también es para ellos,
porque también les pertenece.
Hoy es 23 de
enero, y los bolivarianos y los venezolanos quisimos concentrarnos en esta
avenida Bolívar, a los 45 años de aquella jornada cívico-militar, que abrió un
camino a la esperanza, un camino, sin embargo, que bueno es recordarlo, trajo
consigo una frustración a los sueños del pueblo, una frustración a la esperanza
del pueblo venezolano, diferida durante tanto tiempo.
El 23 de enero de
1958 trajo consigo una nueva traición al pueblo venezolano, por eso es que yo
he dicho en estas últimas semanas, ratificando nuestra voluntad de lucha
popular, que el pueblo venezolano es uno de los pueblos más traicionados de la
historia, y que el pueblo venezolano no merece ni una sola traición más. El
pueblo no se traiciona, ¡con el pueblo se combate y se construye patria! (Aplausos.)
Cuarenta y cinco
años después estamos aquí pues, en plena batalla por construir una alternativa
al modelo político, al modelo económico, que fue impuesto a Venezuela después
del 23 de enero de 1958.
Aquí estamos
recogiendo el espíritu originario del 23 de enero y devolviéndoselo al pueblo
venezolano; uniendo aquel espíritu del 23 de enero con el espíritu rebelde del
4 de febrero de 1992, fecha de revolución y fecha de patria; uniendo ese
camino, el mismo camino que nos había traído ya al 27 de febrero de 1989, luego
el 4 de febrero de 1992 y luego el 27 de noviembre de aquel mismo año 1992; y
luego, después de tantas jornadas de organización, de pensamiento y de acción,
llegamos a la jornada del 6 de diciembre de 1998, aquel día memorable en que el
pueblo rompió las cadenas del Pacto de Punto Fijo y comenzó a perfilar este
camino revolucionario; y luego el 2 de febrero del año 1999, cuando el pueblo
tomó pacíficamente el poder en Venezuela después de tanto tiempo; y luego el
proceso constituyente, y luego la aprobación de la Constitución bolivariana, y
luego las elecciones del año 2000, y luego la relegitimación de poderes.
Después comenzó a
hacerse realidad concreta la idea contenida en esta Constitución, cuando en el
año 2001 el gobierno revolucionario aprobó 49 leyes habilitantes para llevar a
la práctica y a la realidad el proyecto constitucional, el proyecto bolivariano.
Fue así como nacieron las Leyes de tierra, la Ley de pesca y acuicultura, la
Ley de microfinanzas, la Ley de hidrocarburos y muchas otras leyes que han
venido conformando un marco dentro del cual estamos llevando adelante el
meollo, el punto central y profundo de la revolución, como lo es la
transformación socioeconómica de la república.
La transformación
del modelo económico es vital para que haya revolución. Óigase bien: si
nosotros no transformamos el modelo económico que viene imperando en Venezuela
desde hace tanto tiempo, sería mentira, no estaríamos haciendo ninguna
revolución.
Fundamental es
lograr la democracia económica, y para lograr la democracia económica necesario
es romper las cadenas del viejo modelo económico de dominación, a través del
cual un pequeño grupo de venezolanos se adueñó de las riquezas del país; un
pequeño número de venezolanos, algunos llamados los amos del valle, se
adueñaron de eso, se adueñaron de los valles, se adueñaron de los ríos, se
adueñaron de las riquezas de Guayana, se adueñaron de las riquezas de los
llanos, se adueñaron de las riquezas de los mares, de la tierra, de las
montañas, se adueñaron de los bancos y del capital, se adueñaron, incluso, del
petróleo, el principal recurso natural que tiene Venezuela en este momento.
Por eso aquí
estamos, pues, fue así como llegamos al 2002. Había yo dicho, a finales del
2001 —todos aquí deben recordarlo—, que el año 2002 sería el año de la
consolidación de la Revolución Bolivariana, y creo hoy, mirando todo el 2002,
que pudiéramos hacer allí una pequeña corrección, y en vez de decir que el 2002
fue el año de la consolidación de la revolución, hoy pudiéramos decir: Sí, que
el año 2002 fue el año del inicio de la consolidación definitiva de la
Revolución Bolivariana (exclamaciones y
aplausos).
Bueno, pudiéramos,
incluso, hacer un ejercicio de comparación a ver qué ocurrió en el año 2002. El
año 2002 fue el cuarto año de la revolución, estamos comenzando el quinto año
de la revolución; no hay quinto malo, este año será bien bueno, el año 2003 (exclamaciones y aplausos). No hay
quinto malo. Hablando en términos del béisbol, no hay quinto malo.
Por cierto que los
golpistas salvaron al Caracas este año, o salvaron al Magallanes (exclamaciones). Yo creo que este año
iba a ganar La Guaira (exclamaciones),
con el pitcher Francisco Rodríguez, quién le batea a ese muchacho. ¿Quién le
batea a Francisco Rodríguez aquí? ¿Quién se atreve a pararse en el home ahí?
¿Tú? Tienes cara de ponchado ya. Yo creo que iban a ganar los tiburones de La
Guaira (exclamaciones).
Levanten la mano
los magallaneros (alzan las manos),
los caraquistas (la mayoría alzan las
manos) —bueno, estamos en Caracas—,
los patriotas (todos alzan las manos),
los revolucionarios (todos alzan las
manos).
Hoy no se puede
hacer ola, porque, ¿cómo se hace una ola aquí? Aquí no hay forma de hacer olas,
esto está lleno por todos lados, un remolino es lo que hay aquí (exclamaciones).
¿Hacemos la ola? (Exclamaciones de: “¡Sí!”) Bueno, vamos
a irnos de aquí para allá, a ver si se viene por la avenida —¿cómo se llama
aquella?— la Universidad, da la vuelta por aquí, sigue al terminar que está a
full de gente, y más allá —¿cómo se llama aquella avenida?— la Lecuna. Sería
como una vuelta así (hace gesto).
Vamos a ver.
Allá va la ola: a
la una, a las dos, a las tres, para allá (el
público hace una ola). Se fue de jonrón, se fue, se fue la ola. A ver si
viene por aquí. ¿No viene por allá? ¿No dio la vuelta? Es imposible una ola.
Allá viene de allá
para acá la ola, vamos. Allá va. ¡Dale! (Exclamaciones.)
Mira, va a llegar hasta el valle, qué cosa tan impresionante.
Así que este año
es el quinto de la revolución, y no hay quinto malo; pero el año 2002 fue un
año de pruebas supremas para nuestro pueblo, para nuestra revolución, para
nuestra democracia, para nuestro proyecto bolivariano; y el año 2002 pues nos
dejó muchas cosas que lamentar, por supuesto.
Lo primero que
debemos lamentar son las vidas de venezolanos y venezolanas que se perdieron en
varios muy lamentables hechos de violencia ocurridos en esta ciudad capital y
en otras partes del país. Y pedimos a Dios que no se repitan nunca más hechos
de violencia, y mucho menos que vayan a implicar la pérdida de vida de algún
venezolano o venezolana. Eso es lo más grande que tenemos que lamentar, y
muchas otras cosas habría que lamentar.
Pero como yo no
vine aquí a lamentarme, ni estamos aquí para lamentarnos, debemos decir: Sí,
que el año 2002 nos permitió avanzar un buen trecho en el camino de la
revolución y profundizar el proceso revolucionario.
Dos elementos
resaltan en el año 2002, que hoy significan o que hoy podemos decir que
trajeron consecuencias sumamente positivas para la república, para la
democracia, para la revolución, para el pueblo, para Venezuela.
El primero de
ellos tiene muchísima importancia, se trata de que la Fuerza Armada venezolana
estaba penetrada, y eso no es nada nuevo. Yo que vengo de allí conozco a fondo
la naturaleza, las características y la composición de nuestra Fuerza Armada
venezolana; pero allí, desde hace varios años, fue conformándose una corriente
dictatorial, una corriente antipopular, una corriente represiva, una corriente
antibolivariana que ya pretendió o había pretendido en 1998 dar un golpe de
Estado para evitar las elecciones de aquel año o para desconocerlas.
Hay muchos
testigos de que esto fue rigurosamente cierto. Uno de esos testigos —y que lo
menciono por ser una figura relevante de estos últimos años en la vida militar
del país— es el hoy ministro de Interior y Justicia, general en jefe Lucas
Rincón Romero (exclamaciones),
testigo de aquel intento de golpe de Estado de 1998 que pretendió impedir o
desconocer el resultado de las elecciones de aquel 6 de diciembre. Como no
pudieron llevar adelante su plan, esa corriente militar se mimetizó, se
transfiguró y vino simulando, allí dentro de la estructura vino ocupando
espacio, vino elaborando sus planes golpistas, y pensaron que en esa alianza
con la oligarquía venezolana, que en esa alianza con algunos medios de
comunicación en manos de esa oligarquía, que en esa alianza con los viejos
factores del poder, del pacto de Punto Fijo, pensaron entonces, que había
llegado la hora de darle la puñalada en el corazón a la patria y a la
democracia. Fue así como llegó aquel nefasto día 11 de abril.
Ahora, después de
aquellos sucesos, conveniente es reflexionar y comparar y sacar conclusiones,
compatriotas.
Si bien es cierto
que nosotros, por supuesto, nunca quisimos que aquello ocurriera, aquel golpe
de Estado sangriento que me llevó, incluso, a pasar 47 horas en prisión y en
las cuales aquel gobierno ilegítimo y tiránico desencadenó la más fiera de las
represiones contra los dirigentes populares y contra el pueblo, conveniente es
sacar conclusiones, decía, acerca de lo que ocurrió aquella jornada memorable
del 13 de abril.
La recuperación de
la democracia, dada la unión del pueblo con los militares patriotas, nos
permitió iniciar un proceso de reestructuración, depuración y reunificación de
la Fuerza Armada venezolana, y hoy tenemos una fuerza armada reunificada,
fortalecida y allí de pie firme, defendiendo a la Constitución bolivariana y al
pueblo de Venezuela (aplausos y
exclamaciones). ¡Que viva la fuerza armada! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
Ahí tenemos al
Ejército venezolano, ahí tenemos a la Marina de Guerra venezolana, ahí tenemos
a la Fuerza Aérea venezolana y ahí tenemos a la Guardia Nacional venezolana
trabajando junto al pueblo y defendiendo a la dignidad de la sociedad y la
Constitución bolivariana (aplausos y
exclamaciones).
Por cierto que
debo hacerles un reconocimiento especial a los militares venezolanos por la
extraordinaria labor de patria que han estado cumpliendo y siguen cumpliendo, y
el pueblo debe estar alerta para defender a los militares de la patria, porque
la oligarquía, a través de sus campañas mediáticas, no tiene respeto por nada
ni por nadie y ahora se ha dado a la tarea de atropellar la dignidad de los
militares que están cumpliendo con su deber (exclamaciones).
Para la oligarquía venezolana los golpistas de Altamira son unos héroes, y los
patriotas militares que cumplen con su deber, para ellos son condenables. Por
eso desde aquí pido un aplauso a los militares patriotas de Venezuela (aplausos y exclamaciones).
Como Comandante en
Jefe de la fuerza armada quiero felicitar al señor general de división Julio
García Montoya, quien acaba de entregar el Comando del Ejército, y ahora va a
ocupar la Impectoría General de la Fuerza Armada (aplausos), un brillante oficial republicano; y felicitar, al mismo
tiempo, al nuevo Comandante General del Ejército, el general patriota Jorge
García Carneiro (aplausos y
exclamaciones), y a todos los militares que luchan aferrados a la
Constitución y cumpliendo los mandatos de la ley.
Debemos hacerle
también un reconocimiento público a un ilustre militar que ha estado cumpliendo
de manera impecable sus responsabilidades. Sobre todo, después de que
comenzaron las acciones de sabotaje contra la industria petrolera, contra la
distribución de gasolina, contra la distribución de alimentos, este general ha
estado asumiendo con un gran coraje sus responsabilidades y entonces, hoy lo
está atropellando la oligarquía. Desde aquí un abrazo al general Luis Felipe
Acosta Carles (exclamaciones y consignas
de: “¡Uh! ¡Ah!, Chávez no se va”).
Por allí se está
especulando en algunos medios de comunicación... Claro, el general Acosta
Carles ha tenido el coraje de allanar una empresa de esas empresas que se han
hecho aquí dueñas de grandes capitales, y con las cuales nadie se había metido
antes; pero resulta que nosotros no hacemos excepciones (exclamaciones), para nosotros no hay excepciones. Se ha estado
rumorando que el general Acosta Carles está transferido del Comando Regional
Dos, en la ciudad de Valencia, pues debo informarle a toda Venezuela que el
general Acosta Carles está ratificado en su puesto de comando en el estado
Carabobo (exclamaciones).
Aprovecho para
recordarles desde aquí, a través de este mensaje nacional, a todos los
comandantes de guarniciones militares de Venezuela, la orden que di el 10 de
enero, hace 13 días, en San Carlos de Cojedes: Aquella empresa, sea cual sea su
tamaño, sea quien sea su dueño, que esté acaparando cualquier tipo de alimento
que le haga falta al pueblo, debe ser allanada (aplausos y consignas).
Por supuesto,
cuando digo esto, todo el mundo sabe que implícitamente también estoy
refiriéndome a que todos esos procedimientos deben estar apegados a la ley,
porque no se trata de atropellar a nadie. ¡Ah!, pero ahora dice esta empresa
allanada que ha sido atropellada. ¡Mentira!, ellos son los que han atropellado
al pueblo y sus derechos fundamentales (aplausos).
Yo les hago un
llamado a los empresarios venezolanos, a los que verdaderamente les duele la
patria, para que busquemos los mecanismos (exclamaciones).
Oigan esto que les
voy a decir. Esta es una oportunidad memorable, porque como los amos del valle
pensaron que eran los dueños de Venezuela, en alguna época lo fueron de verdad,
ellos ponían presidente aquí o quitaban presidente, nombraban ministros y aprobaban
leyes y todo eso, ellos pensaron que Venezuela no había cambiado y entonces
pretendieron derrocar al gobierno.
Les hemos
demostrado que Venezuela no es de ellos, que Venezuela es de su pueblo, que
Venezuela es de todos (aplausos),
pues les hemos demostrado que para que el país funcione nosotros no dependemos
de ellos; es decir, nos hemos liberado de las cadenas con que tenían dominada a
Venezuela y a su pueblo.
No les pertenece
Venezuela (aplausos), no son
imprescindibles para que Venezuela viva (aplausos).
¡Qué equivocados están! Yo espero que rectifiquen, algunos parece que están
rectificando; porque ya, por ejemplo, la empresa esta que fue allanada ha
enviado un mensaje, que sí, que ellos quieren distribuir sus refrescos. ¡Ah!,
ahora sí; ahora sí, ¿no? Bueno, si ellos quieren distribuirlos, que los
distribuyan. De todos modos yo creo que el refresco es de caña con papelón.
¡Qué sabrosa es la caña con papelón! (Exclamaciones.)
¡Qué sabroso es el papelón! (Exclamaciones.)
¡Qué sabrosa es una chica de arroz o de maíz! ¡Qué sabroso es un jugo de limón!
(Exclamaciones.) ¡Qué sabroso es un
jugo de lechosa, o de piña o de guayaba!, bien buena para el colesterol la
guayaba, además.
Bueno, ¿y quién
dijo que uno nació tomando refrescos de esos? (Exclamaciones.) No, nosotros perfectamente podemos dejar de tomar
cualquier refresco de esos, no nos hace falta (exclamaciones); pero si ellos quieren volver a repartir, está
bien, el que quiera tomarse ese refresco que se lo tome; aquí tampoco vamos a
prohibirle a nadie... Pero sí es bien buena la oportunidad para demostrarles
que nosotros somos independientes de cualquier poder económico nacional o
internacional (aplausos y exclamaciones).
No van a poder con nosotros ni hoy ni nunca (aplausos y exclamaciones).
Pues bien,
entonces les venía diciendo que, como consecuencia del golpe militar de abril,
hemos fortalecido la fuerza armada venezolana y ahora Venezuela cuenta con una
fuerza armada bien dirigida, bien comandada, bien unificada y moralizada. Por
eso digo que, desde el punto de vista militar, en el año 2002 lo que hicimos
fue fortalecer la fuerza republicana (aplausos),
la fuerza constitucionalista, reforzar una fuerza armada soberana. Eso lo
sabemos todos, desde el Presidente de la República hasta los diputados a la
Asamblea Nacional —vamos a darles una aplausos a todos los diputados y
diputadas de nuestra Asamblea Nacional, que aquí están, y que se pongan de pie
para darles un aplausos a los diputados y a las diputadas de la revolución (aplausos); ahí están defendiendo los
intereses supremos de la república.
¡Unidos siempre,
mis hermanos y mis hermanas, para merecer siempre las bendiciones del pueblo! (aplausos)—; también lo saben los
gobernadores y las gobernadoras —y vamos a darles también un aplauso; por aquí
están nuestros gobernadores y gobernadoras que han venido a acompañarnos (aplausos), Manuit, Llanes, Antonio,
Güicho, Florencio, Gilber Miloria (exclamaciones),
Jesús Montilla, Alexis Navarro, por ahí lo vi, Antonia Muñoz, Ronald Blanco la
Cruz (exclamaciones), ¡gobernadores
patriotas, que vivan! (Exclamaciones de:
“¡Vivan!”)
Yo cada día
siento, y esto me hace muy feliz, ¿saben qué? Ayer me entrevistaba un
periodista extranjero y me decía que si yo me consideraba imprescindible y le
dije: “Le voy a responder y la respuesta me hace muy feliz. En la medida en que
veo a estos líderes que se levantan y ese pueblo que está allí, ya yo no me
siento imprescindible y eso me hace muy feliz” (exclamaciones).
A estas alturas yo
lo sé y lo siento, esta revolución no depende de un hombre ni de un caudillo,
esta revolución ya le pertenece al pueblo venezolano y eso no lo para nadie (aplausos y exclamaciones). Cuántos
liderazgos han venido fortaleciéndose y esa es otra consecuencia muy positiva
de los atentados contra la república del año 2002, cómo se ha potenciado la
fuerza popular, y no se trata solo de una masa, porque la masa se ha
potenciado. Si teníamos la fórmula de la revolución con la masa al cuadrado, yo
le pondría hoy masa a la cinco, por lo menos. Una masa repotenciada tenemos
hoy, y esta es solo una pequeña demostración (exclamaciones).
Pero no solo la
masa, porque bien decía Simón Rodríguez que la fuerza material está en la masa
y la fuerza moral en el movimiento. No basta con la masa, a esa masa hay que
darle niveles superiores de conciencia, de organización y de movilización. Son
tres factores funda-mentales de la masa: conciencia, organización y
movilización. Pues bien, esos tres factores, en el año 2002, también se han
visto potenciados. La conciencia revolucionaria se ha incrementado
infinitamente en Venezuela en los últimos 12 meses. Conciencia, ideología.
La organización
popular también se ha extendido y se ha incrementado por todas partes, ya no se
trata solo de los partidos políticos de la revolución, a los que también voy a
saludar. Al Movimiento Quinta República saludo, a su liderazgo y a su militancia
(aplausos y exclamaciones); al Patria
para Todos saludo, a su liderazgo y a su militancia (aplausos); al Podemos saludo, a su liderazgo y su militancia (aplausos); al Partido Comunista, saludo
(aplausos); a la Liga Socialista,
saludo (Aplausos); al Movimiento Electoral del Pueblo, saludo (aplausos). A todos les saludo.
No se trata solo
de los partidos políticos hoy, no. Los partidos políticos cumplen un papel
fundamental, mas no son suficientes. Son necesarios y hay que potenciarlos, y
yo los invito a todos a que sigamos repotenciando, ampliando por dentro cada
partido político de la revolución y las relaciones entre ellos, en el comando
político de la revolución, eso es fundamental.
Pero más allá hay
otros elementos necesarios que se han venido presentando en el escenario, como
signos positivos de la consolidación del año 2002 y del avance del proceso
revolucionario. Por ejemplo, hace un año atrás, cuando comenzábamos el 2002 no
existía en Venezuela un movimiento estudiantil organizado y en movimiento; hoy,
en cambio, tenemos la Federación Bolivariana de Estudiantes de Venezuela (aplausos y exclamaciones). ¡Que vivan
los estudiantes! (Exclamaciones de:
“¡Vivan!”) ¡Muchachos y muchachas de la patria, futuro y vida de nuestro
país! ¡Que Dios los bendiga!, tomaron la bandera y están dando la batalla por
su futuro, que les pertenece a ustedes.
Hoy tenemos por
todo el país la Federación Bolivariana de Estudiantes, saludo a sus líderes y a
todos los estudiantes de Venezuela; ¡y adelante muchachos, que el futuro —como
dijo el Che— les pertenece! El presente es de lucha, el futuro les pertenece a ustedes
(exclamaciones).
Hace un año no
teníamos un movimiento obrero de la magnitud del que hoy tenemos y que nos ha
permitido enfrentar y derrotar los intentos de parar la economía venezolana, de
parar PDVSA, o de parar las empresas básicas de Guayana, o el transporte
terrestre, o el transporte fluvial, o el transporte aéreo, o los bancos. Todo
eso han querido pararlo y fracasaron en todo eso y seguirán fracasando en todo
eso (aplausos y exclamaciones).
Hoy tenemos un
movimiento obrero que renació de la batalla con un grado de conciencia
impresionante, desde aquí saludo a la fuerza bolivariana de los trabajadores, a
sus líderes y a todo ese movimiento obrero; desde aquí saludo a los dirigentes
de los sindicatos petroleros de Venezuela que han dado una batalla legendaria (aplausos y exclamaciones). Desde aquí
saludo a los dirigentes del movimiento obrero de Guayana que han dado también
una gran batalla (aplausos y
exclamaciones), y a toda la dirigencia obrera de un sindicalismo
verdaderamente clasista, nacionalista, antineoliberal y revolucionario. ¡Clase
obrera, unida! ¡Estudiantes, unidos!
Otra organización
que nació en el 2002 y que hoy está extendida por toda la patria es un
movimiento nacionalista y a nosotros no nos importa, porque sería obtuso de
nuestra parte aspirar a que todos los movimientos que nazcan sean movimientos
revolucionarios o bolivarianos, no.
Nosotros
convocamos a la unión a los nacionalistas, a los revolucionarios, a los
patriotas, a los que amen a Venezuela, por eso le quiero dar bienvenida y
saludo a la Confederación Nacional de Agricultores y Ganaderos de Venezuela,
que nació en el 2002 con una fuerza nacional (aplausos y exclamaciones).
Nació también el
Frente de Militares Retirados Bolivarianos, los saludamos a todos; y un
movimiento que ha venido creciendo en avalancha por todo el país, de manera
sorpresiva e impresionante, la Clase Media en Positivo. Saludamos a su
dirigente, a sus integrantes. ¡Que viva la Clase Media en Positivo! (Exclamaciones.) ¡Que viva el Frente de
Militares Retirados Bolivarianos! (Exclamaciones
de: “¡Viva!”) ¡Que viva la Federación Bolivariana de Estudiantes! (Exclamaciones de: “¡Viva!”) ¡Que viva
la Confederación de Agricultores y Ganaderos de Venezuela! (Exclamaciones de: “¡Viva!”) ¡Que Viva el movimiento obrero! (Exclamaciones de: “¡Viva!”) Pues así es
como se consolida sobre la marcha una revolución, hermanos: fuerza social
organizada.
Por otra parte, el
2002 significó un avance estruendoso y positivo de los círculos bolivarianos a
lo largo y ancho de todo el territorio nacional. ¡Que vivan los círculos
bolivarianos! (Exclamaciones de:
“¡Viva!”) El Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, ¡que viva!
Por otra parte, el
2002 también significó el crecimiento y la organización de la fuerza de
campesinos que lleva el nombre de “Ezequiel Zamora”, el general del pueblo
soberano (exclamaciones).
Por otra parte, el
año 2002 también trajo consigo el nacimiento de miles de Comités de Tierra
Urbana en los barrios populares de Venezuela, que están trabajando con la
revolución en el proceso de otorgamiento de los títulos de tierra a los
habitantes de los barrios pobres y de las urbanizaciones de las clases medias
venezolanas.
Vean ustedes cómo
fue de positivo el 2002 en saldo organizativo: la Fuerza Armada, el pueblo
organizado.
Por otra parte,
además de eso, cerramos el año con broche de oro negro, porque la oligarquía...
Otra vez se equivocaron, ellos habían sacado sus cuentas otra vez, y las
cuentas de ellos indicaban que Chávez no estaría aquí en Navidad (exclamaciones); ellos habían previsto
la Navidad sin Chávez (exclamaciones),
pero hubo Navidad con Chávez; y este año también habrá Navidad con Chávez (exclamaciones), y el año que viene
también habrá Navidad con Chávez (exclamaciones
de: “¡Uh, ah, Chávez no se va!”).
Yo quiero hacer un
reconocimiento especial este día de hoy, mirando el 2003, a un grupo de hombres
y mujeres cuyo mayor éxito, cuyo mayor mérito creo que ha sido aguantarme a mí
durante tanto tiempo (le dicen algo);
no, ellos tienen muchos méritos, y sin ellos y su trabajo tampoco hubiésemos
podido lograr las metas del 2002. Me refiero al vicepresidente José Vicente
Rangel y a los ministros y a las ministras del Gabinete del gobierno
revolucionario, ahí están: María Urbaneja, Anelís Osorio, Diosdado que ahora es
ministro de Infraestructura (exclamaciones),
ahí están todos, Felipe Pérez, Nelson Merente, Lucas Rincón que está llegando.
Le voy a dar un saludo al general Hurtado Sucre, quien nos acompañó y trabajó
de manera muy intensa en el Ministerio de Infraestructura, para él mi saludo y
mi reconocimiento.
El ministro de la
Defensa, el general Prieto; el negro Aristóbulo, ministro de Educación (exclamaciones); la ministra de Ciencia
y Tecnología, Yadira Córdova; el ministro de Energía y Minas, Rafael Ramírez (exclamaciones); la ministra de
Comunicación, Nora Uribe (exclamaciones);
la Procuradora General de la república, Marisol Plaza. ¡Cómo trabaja esa
gente!, a veces ni duermen. Ahí está la firifirita María Cristina Iglesias, que
parece una firifirita, ¡qué soldado es esa muchacha! Héctor Navarro, el ministro
de Educación Superior; los patriotas Tobías Nóbrega, que está sacando las
cuentas allá en el Ministerio de Finanzas, y Felipe Pérez.
También voy a
recordar a ministros que estuvieron con nosotros durante un tiempo
importantísimo, trabajando muy duro y que hoy están cumpliendo otras funciones,
como mi gran amigo y maestro, el ex ministro Jorge Jordani, desde aquí un
reconocimiento a ese buen amigo y buen venezolano.
El ministro
Francisco Natera, de las zonas de desarrollo económico; el ministro de
Relaciones Exteriores, Roy Chaderton; el ministro de la Producción que ha
estado pendiente de la leche y los refrescos y la carne, Ramón Rosales. ¡Cómo
han trabajado! El ministro de Agricultura, que también está pendiente de los
suministros de la comida y todo eso, Efrén Andrade. Para todos ellos mis
palabras de afecto desde el corazón; mil gracias, a nombre del pueblo, ¡y
adelante, que cada día debemos ser mejores y trabajar mejor por el pueblo,
grande pueblo venezolano!
Gobierno y pueblo,
gobernadores, alcaldes. Voy a saludar también a los alcaldes. Por ahí está el
alcalde de Caracas, Freddy Bernal (exclamaciones);
por ahí está Henry Falcón, el alcalde de Barquisimeto, y muchos otros alcaldes
que están aquí con nosotros. Aquí estamos todos juntos, pues, y ¡siempre
estaremos unidos, hoy más que ayer y mañana más que hoy! Los que se iban a ir,
se fueron. Aquí estamos (exclamaciones).
Antonio Brizeño,
el alcalde de Ciudad Caroní; Raúl Salmerón, alcalde de los Teques, de
Guaicaipuro, bueno, saludo a todos, hombres y mujeres de trabajo, que hacen un
esfuerzo descomunal.
Este año va a ser
un año bastante difícil —pero, ¿quién dijo que nosotros buscamos el camino
fácil?—; difícil, pero productivo; difícil, pero bueno; difícil, pero de avance
del proceso revolucionario. ¡De eso que nadie tenga duda! (Aplausos.)
La oligarquía
depredadora, antinacional, privatizadora y neoliberal, fascista y golpista,
pretendió a fin de año sacarnos del poder, a través de la huelga petrolera; o
más bien, eso no es huelga —corrijo, ahí no hay huelga—, el sabotaje petrolero
es lo correcto (exclamaciones). Eso
no es huelga, ni paro, ni nada.
Ahora andan por
ahí diciendo que nadie quiere responder por el aborto ese, porque el llamado a
paro fue un aborto. Ahora se lo están lanzando unos a otros: “No, eso no es
mío, es tuyo.” “No, que yo no tengo nada que ver con eso, es de aquel, del
otro.” ¡La candelilla!, están jugando a la candelilla! (Exclamaciones.)
Están jugando ahora a la candelilla. Yo se lo
avisé, se lo dije: “Tienen la efe del fracaso pintada en la frente (exclamaciones), y ahora la tienen mucho
más marcada, sellada, no se les va a borrar más nunca.
Ellos vinieron
planificando el sabotaje petrolero para tratar de generar un caos en la
economía y en la sociedad. Fracasaron en el llamado a paro y luego se jugaron a
fondo la carta petrolera. Antes del que año terminara, ya estaban derrotados en
el intento de sabotear a Petróleos de Venezuela (exclamaciones); sabotearon los pozos petroleros, y ahí están los
pozos petroleros funcionando, y debo decirles que para hoy ya hemos
sobrepasado, y largo, el millón de barriles diario de producción petrolera (aplausos). Y la recuperación ha sido
mucho más rápida de la que esperábamos, gracias al trabajo heroico de los
trabajadores petroleros, de los técnicos patriotas y de muchos voluntarios, de
brigadas voluntarias y de muchos militares que se unieron a los trabajadores
para recuperar nuestra industria petrolera.
La perspectiva que
tenemos es que para finales del mes de enero, es decir, dentro de una semana o
a más tardar para la primera semana de febrero, ya deberemos estar rozando los
2 millones diario de producción de barriles de petróleo (aplausos).
Las refinerías las
sabotearon y las paralizaron, a excepción de la refinería de Puerto La Cruz, la
cual nunca fue paralizada, gracias al esfuerzo de los trabajadores, de los
militares y del pueblo oriental del gobernador Ramón Martínez, del estado
Sucre, que asumió allá también una responsabilidad de patriota. Sin embargo, la
refinería de Puerto La Cruz lograron bajarla a niveles mínimos; hoy está
trabajando plenamente y procesando gasolina, y en oriente prácticamente no hay
problemas con la distribución de gasolina (aplausos).
La refinería de El
Palito, que también fue saboteada y paralizada totalmente, ya hoy está
procesando 110.000 barriles de crudo diariamente (aplausos), y dentro de pocos días prenderemos la planta que nos
hace falta para reactivar completamente esa estratégica refinería.
La refinería de
Cardón está prendida ya y está procesando crudo y produciendo combustible
también, en una primera etapa.
El gas que
necesita la refinería de Amuay, la más grande del mundo y que venía de
Maracaibo, del estado Zulia más bien, y no le llegaba gas desde hace un mes, ya
no hay problemas por el gas que sale del Zulia para la refinería de Amuay (aplausos).
¡Gracias a los
trabajadores, a los nuevos gerentes de la PDVSA patriota, PDVSA es de la patria
ahora por primera vez en la historia venezolana! (Aplausos.)
Quiero saludar al
presidente de Petróleos de Venezuela, Alí Rodríguez Jaraque, y nuestro
aplauso para él.
Quiero saludar
también a los nuevos gerentes de la PDVSA patriota. Allá en oriente, como
gerente general tenemos a un patriota que se llama Luis Marín (aplausos), ingeniero, y un hombre de
una gran trayectoria en la industria petrolera; allá en occidente tenemos a
otro gran patriota, Félix Rodríguez (aplausos),
como gerente de PDVSA en occidente, y a todos los gerentes nuevos.
Tenemos nuevos
gerentes en todas las refinerías, y en el día de hoy hemos despedido a más de
tres mil gerentes y técnicos que estuvieron saboteando (exclamaciones) los puertos de embarque de carga y de descarga,
sabotearon las plantas de distribución de gasolina y de combustible, sabotearon
las líneas de transporte terrestre, las gandolas y los vehículos, y hoy el
gobierno revolucionario ha recuperado ya todos los puertos de embarque y
desembarque, todos los llenaderos y las líneas de transporte. Todo eso está
recuperado por el gobierno revolucionario, por el pueblo y por la fuerza armada
venezolana (aplausos y exclamaciones).
Sabotearon los
barcos y pararon toda la flota mercante de PDVSA, y hoy hemos recuperado más
del 90 por ciento de los barcos de PDVSA y están navegando por los mares
venezolanos y más allá (aplausos y
exclamaciones). Vamos a hacerle un reconocimiento especial a la Asociación
de Oficiales de la Marina Mercante patriota de Venezuela (aplausos y exclamaciones), quienes han sido puntales en la
recuperación del PDV-Marina y de los barcos venezolanos petroleros, los
tanqueros venezolanos. A ellos, a los que están navegando, vaya el aplauso del
pueblo venezolano. ¡Que viva la marina mercante patriota de Venezuela! (Aplausos y exclamaciones.) Esa
asociación tiene 2.000 oficiales de marina mercante.
Otra cosa que no
debemos olvidar en este balance de fuerzas con que hoy cuenta Venezuela,
producto del año 2002, es la gran solidaridad internacional que se ha
potenciado al infinito después del golpe de Estado de abril (exclamaciones). Lo he dicho de muchas
maneras, Venezuela ha tenido amigos en el mundo siempre; la Revolución
Bolivariana ha tenido amigos en el mundo siempre, pero después del 11 de abril
la solidaridad internacional de Venezuela, si la teníamos al cuadrado, hoy yo
le pondría solidaridad internacional elevada a la potencia número 100, ¡porque
como tiene hoy amigos Venezuela en el mundo! Si yo digo millones, no estoy
diciendo nada. Si yo digo que Venezuela tiene decenas de millones de amigos en
el mundo, tampoco estoy diciendo nada. Si decimos que Venezuela tiene cientos
de millones de amigos en el mundo, estamos diciendo algo; pero si decimos que
hoy Venezuela, su gobierno, su pueblo, su revolución tiene miles de millones de
amigos en el mundo, estamos diciendo la verdad, ¡miles de millones en todo el
mundo! (Aplausos y exclamaciones.)
Voy, por cierto, a
saludar en ese sentido y a agradecer en nombre de nuestro pueblo tantas
muestras de esa solidaridad, desde la Europa, pasando por el Africa, desde las
costas del Mediterráneo hasta el Africa del Sur; desde la China, pasando por
Malasia y todos los pueblos de India y de aquel continente asiático; pasando
por la Rusia, pasando por la Francia y por la Europa ibérica. Por todo este
continente de América, Europa, Africa, Asia y en Oceanía también hay miles de
millones de amigos de Venezuela, y, especialmente, los pueblos de este
continente de la América mestiza, ¡los pueblos de la América de Bolívar!, ¡los
pueblos de la América latino-caribeña! Gracias, queridos hermanos de la América
Latina y del Caribe, por el apoyo y por el amor, por la fe y por la esperanza
que le han manifestado siempre al pueblo venezolano y a nuestra revolución (aplausos y exclamaciones).
De ellos está con
nosotros una delegación de hermanos de Colombia que han venido a mostrarnos su
afecto y su solidaridad (exclamaciones).
Para los hermanos de Colombia que nos visitan, vaya un abrazo bolivariano,
revolucionario (exclamaciones),
conscientes del futuro común que nos corresponde como pueblos. ¡Que viva
Colombia, la hermana! (Exclamaciones de:
“¡Viva!”) ¡Que viva el pueblo colombiano que también es un pueblo
bolivariano! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
Mil gracias,
hermanos del pueblo brasileño, del pueblo ecuatoriano, el pueblo mexicano, el
pueblo argentino, el pueblo chileno, el uruguayo, el paraguayo, el boliviano,
el peruano, el centroamericano, el mexicano, el cubano. Un saludo muy especial
al pueblo hermano de Cuba, solidario y hermano pueblo (exclamaciones), y a su Presidente, el Comandante Fidel Castro,
desde aquí el abrazo revolucionario de Venezuela (aplausos y exclamaciones).
Vean ustedes cómo
se ha fortalecido también en ese ámbito Venezuela. Hace poco estuvimos en
Brasilia, en la toma de posesión del compañero y amigo, presidente Luiz Inacio
Lula da Silva (exclamaciones). ¡Que
viva Lula! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Que viva el Brasil! (Exclamaciones de:
“¡Viva!”) Luego, estuvimos también en la toma de posesión del nuevo
presidente del Ecuador, el coronel patriota Lucio Gutiérrez (exclamaciones), quien llegó al gobierno
ecuatoriano de la mano de su pueblo y, sobre todo, de los pueblos indígenas del
Ecuador. ¡Que viva Lucio Gutiérrez y que viva el Ecuador! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
Veamos cómo el
cuadro geopolítico del continente va adquiriendo otra tonalidad. Veamos cómo el
discurso político en el continente va adquiriendo otras tonalidades. Este fin
de semana, por ejemplo, debo ir a Porto Alegre, porque hemos sido invitados a
participar en el Foro Social Mundial de Porto Alegre, en esa ciudad brasileña (exclamaciones), un foro en el cual
están representados los pueblos del mundo que luchan por una vía alternativa al
neoliberalismo salvaje, que ha llenado de muerte, de hambre y de dolor a los
pueblos más pobres del planeta.
Los pueblos pobres
de la tierra saben que en Venezuela hoy se levanta una esperanza, porque aquí
estamos luchando no solo por nuestro pueblo sino por todos los pueblos del
mundo que merecen justicia, vida y dignidad (aplausos).
Esa es nuestra
lucha, es la lucha de Dios, es la lucha de Cristo, el redentor de los pueblos,
que hoy, dos mil y dos años después de su nacimiento, está más vivo que nunca.
¡Que viva Cristo, el redentor de los pueblos, para siempre! (Exclamaciones.) ¡Que viva Cristo, mi
comandante, mi pastor y mi guía! (Exclamaciones.) Esta también es la lucha de
Cristo, el hijo de Dios (exclamaciones).
Vemos lo que el
2002 nos ha dejado; 2002 quedarás registrado en nuestro corazón, quedarás
registrado para siempre. Yo lo llamo 2002, el año heroico. Ha sido un año
heroico el 2002, año de inicio de la consolidación, año de profundización, año
de conciencia, año de avance. Hemos derrotado todos los planes que los enemigos
de la patria echaron a rodar en el 2002.
Ahora, volviendo
al caso del petróleo, sin embargo, la guerra no ha terminado. Todos los días se
lo digo a mi equipo: No bajemos la guardia ni por un instante, porque la guerra
del petróleo no ha terminado; la estamos ganando y la vamos a ganar, pero nos
faltan hacer todavía algunos outs. Estamos como en el séptimo inning, más o
menos, nos faltan unos seis outs; pero que nadie se descuide, no. Por eso hemos
comenzado el año 2003 a la ofensiva en la calle y en todos los ámbitos de la
vida nacional.
Este es un año de
ofensiva, voy a citar una frase del gran líder colombiano Jorge Eliecer Gaitán,
cuando llamaba al pueblo colombiano; hoy he tenido el honor de recibir, de
manos de José Cuesta Novoa, hermano colombiano, una condecoración de la Orden
de Gaitán, que nos ha enviado su hija Gloria Gaitán, para ella nuestro abrazo y
nuestro agradecimiento (aplausos).
Pues vamos a recordar una frase de Gaitán, bien apropiada para el año 2003,
cuando llamaba al pueblo colombiano, así llamo yo al pueblo venezolano hoy: “¡A
la carga, este es un año de ofensiva y de batalla!” Es un año duro, va a ser un
año difícil; pero aquí estamos nosotros para dar todas las batallas que haya
que dar.
El año ha
comenzado con signos positivos de la ofensiva. El año ha comenzado, por
ejemplo, con decisiones que han sido tomadas en el campo del gobierno, como,
por ejemplo, la reestructuración a fondo de Petróleos de Venezuela, decisión en
la que estamos trabajando todos los días con lujo de detalles, para que no se
escape ni uno solo de ellos. Lo último que hemos comenzado a hacer, es que
hemos intervenido el cerebro de PDVSA, que estaba privatizado y hoy lo estamos
nacionalizando (aplausos), el cerebro
de Petróleos de Venezuela (exclamaciones
y aplausos).
El área donde el
sabotaje a PDVSA hizo más daño, o a través del cual los terroristas le han
hecho más daño a Venezuela, ha sido precisamente el área de la informática;
porque PDVSA, cuando estaban mandando aquí estos fascistas, cuando aquí mandaba
el Pacto de Punto Fijo, habían comenzado a privatizar Petróleos de Venezuela, y
eso es lo que ellos quieren hacer; ellos quisieran volver aquí a instalarse en
el gobierno para aplicar el modelo neoliberal, para privatizar no solo el
petróleo, el hierro, el oro y el aluminio, sino para privatizar también la
educación, la salud y la seguridad social del pueblo venezolano. Ese es el
proyecto de los golpistas (exclamaciones);
ese es el proyecto del fascismo, el neoliberalismo fascista.
Yo creo, y esto lo
dejo a los intelectuales y a los pensadores, los que tienen más tiempo, como
Cristóbal Jiménez —¿qué tal, Cristóbal?—, que es un intelectual de la
revolución; o Eneas Perdomo, el general en jefe del canto venezolano, lo
saludamos con especial afecto y a todos los artistas que han venido aquí a
animar este día de júbilo, 23 de enero.
Yo les decía que
les dejo a los intelectuales y a los pensadores esta idea a ver si la
desarrollan, a ver si tiene desarrollo, además. Así como Vladimir Ilich Ulianov
Lenin escribió una tesis, que recuerdo de mis años mozos haber leído algo de
ella, que se llama El imperialismo, fase
superior del capitalismo, a mí me parece que pudiéramos pensar en
desarrollar la idea para este tiempo de una tesis que pudiera llamarse El
fascismo, fase superior del neoliberalismo. Y eso es lo que esta gente pretende
imponer en Venezuela, un movimiento de un neoliberalismo fascista, que creo que
es la peor de las expresiones del neoliberalismo.
Yo creo que ahí sí
es verdad que al país que se le aplique la corriente de pensamiento y de acción
de esta oposición irracional venezolana, de ese neoliberalismo fascista, al
país que le apliquen eso, estoy seguro de que lo hunden irremediablemente en la
quinta paila del infierno, y de ahí difícilmente saldría en 500 años.
Para allá no vamos
nosotros. Nosotros no vamos a la quinta paila del infierno, ¡que se vayan ellos
si quieren! Nosotros vamos a la patria bonita, ese es nuestro camino y de ahí
no nos apartará nadie. Nosotros vamos con Dios por este camino, para tratar de
que el reino de Dios que anunció Cristo se haga realidad, pero aquí en la
Tierra, no en el más allá sino aquí; que vivamos todos iguales, como hermanos,
y en paz, en justicia y en dignidad. Ese es nuestro camino, para allá es que
vamos nosotros.
Ahora mismo
estamos nacionalizando el cerebro, es decir, todos los sistemas de PDVSA, con
personal muy capacitado; incluso, he dado instrucciones para que la unidad de
guerra electrónica del ejército se incorpore a esta batalla, porque es una
guerra electrónica. Han estado saboteando a control remoto instalaciones
petroleras, saboteando por computadoras a control remoto; pues daremos la
guerra electrónica. Ya hemos tomado el control de casi todos los centros
informáticos y estamos profundizando la transformación.
Ahora parece que
la empresa esta que se había formado quiere cobrar un dinero (exclamaciones de: “¡No!”); y que les
demos plata (exclamaciones de: “¡No!”).
Le dije a Alí Rodríguez: “Hágame todas las cuentas con la factura de todo el
daño que nos han hecho, porque lo que les vamos es a cobrar a ellos el daño que
le han hecho a Venezuela (exclamaciones);
y ahora tienen la cachaza de decir que les debemos plata. ¿Les debemos plata?
Vamos a sacarles todas las cuentas para ver quién le debe a quién.
Pues bien, veamos
hermanos, compatriotas todos, como gracias al 2002, gracias al nivel de
fortaleza popular, al nivel de respuesta, gracias al coraje y al valor del
pueblo venezolano, de la Fuerza Armada, de la clase media, de los técnicos
patriotas, de los trabajadores, de todo el pueblo, el año 2002 fue un año de
profundización y de avance en la consolidación del proyecto bolivariano en
Venezuela y más allá de Venezuela.
Ahora el 2003,
repito, va a ser un año duro y difícil, pero, bueno, como dijo Argimiro
Gobaldón: ¡Qué largo, qué difícil es este camino, pero este es el camino!
Nosotros no queremos caminos fáciles, ¡vengan a nosotros todas las dificultades
habidas y por haber para derrotarlas una tras otra con nuestra voluntad, con
nuestro trabajo! (Exclamaciones.)
Pues bien,
preparémonos para un año difícil, pero positivo y bueno, el quinto de la
revolución. Este gobierno, así lo digo, no descansará un día en su compromiso
de garantizarle al pueblo venezolano la satisfacción de sus más caras
necesidades.
Antenoche, en esa
dirección, hemos tomado la decisión, conjuntamente con el Banco Central de
Venezuela, de establecer un control de cambio a la moneda venezolana para
salvaguardar la economía nacional (exclamaciones),
para cuidar nuestras reservas internacionales, porque la oligarquía depredadora
ahora trata de avanzar por el camino de la desestabilización económica,
especulando y atacando el bolívar, promoviendo fugas de capitales.
En el mes de
enero, hasta el día de ayer, cuando suspendimos la venta de dólares en todo el
territorio nacional, se habían escapado aproximadamente unos 700 millones de
dólares; no podemos permitirlo. Por tanto, está suspendida la venta de dólares
en Venezuela (exclamaciones). Y
cuando se levante la suspensión, que será el día martes a la media noche, ya
estará establecido un convenio cambiario de la manera más firme, para
establecer un control de cambios en nuestro país, a partir del próximo
miércoles (exclamaciones). En eso
estamos trabajando, sobre todo revisando experiencias de otros países y
experiencias de nuestro país.
Hoy estuve
conversando un rato con un buen maestro, economista y un hombre de una gran
trayectoria y que merece todo nuestro respeto, y quien es miembro del
Directorio del Banco Central de Venezuela, el doctor Domingo Masa Zavala,
estuve oyéndole reflexiones de su larga experiencia como economista y como
político.
También anoche
estuve reunido con el presidente del Banco Central, el doctor Diego Luis
Castellanos, a quien agradezco su comprensión del momento que estamos viviendo,
y al Directorio del Banco Central vaya nuestro aplauso, nuestro reconocimiento
por la cooperación y la comprensión a la hora de establecer, como hemos
establecido conjuntamente esta medida (exclamaciones).
Pues bien, esa es
una decisión que ha tomado el gobierno conjuntamente con el Banco Central, como
lo establece la Constitución, para defender la economía; las reservas
internacionales debemos defenderlas a toda costa, porque ustedes saben que al
fisco nacional le han hecho bastante daño con la caída de las exportaciones
petroleras.
Venezuela exporta
regularmente y diariamente casi 3 millones de barriles de petróleo; en
diciembre el promedio estuvo por la mitad por este sabotaje, y hoy estamos
exportando un tercio apenas, todavía debemos llegar a los 2 millones y después,
en el mes de febrero, galopar buscando los 3 millones de barriles diarios de
petróleo. Pero mientras tanto, cada día que pasa dejamos de percibir millones
de dólares.
Hoy un barril de
petróleo está en 30 dólares aproximadamente; pues bien, estamos dejando de
vender diariamente casi 2 millones de barriles, si multiplicamos 2 millones de
barriles por 30 dólares el barril, pues estamos sacando una cuenta de 60
millones de dólares diario que estamos dejando de percibir para PDVSA y para el
fisco nacional; en 10 días son 600 millones de dólares, en un mes 1.800
millones de dólares. Es un daño bastante duro para el presupuesto nacional, que
ya viene avanzando con cuántas dificultades.
Por eso, en esta
situación el gobierno revolucionario no puede permitir que continúen saliendo
capitales de manera inclemente. No podemos cruzarnos de brazos mientras las
reservas internacionales se vienen abajo, porque las reservas internacionales,
sobre todo, son la única garantía que tiene un pueblo para poder importar los
bienes que necesita. Lamentablemente, la economía que tenemos todavía depende
mucho del componente importado para su funcionamiento, herencia del siglo XX,
en el cual nos impusieron un modelo de economía colonial, con un alto grado de
dependencia y que precisamente de allí es de donde queremos salir y del cual
vamos a salir; pero para eso necesitamos varios años.
Yo lo he dicho: la
década de plata y la década de oro, rumbo al 2021 vamos a conmemorar los 200
años de la batalla de Carabobo y de la nueva independencia de Venezuela (exclamaciones y aplausos).
Mientras tanto, lo
que nos espera es batalla, batalla, batalla y más batalla; pero también
victoria, victoria, victoria y más victoria, porque ese es nuestro camino:
¡batallas y victorias! (Exclamaciones y
aplausos.)
Por otra parte,
además de la ofensiva del gobierno recuperando espacio, apretando tuercas, nos
place mucho poder constatar que el Estado como tal, porque no se trata solo del
gobierno... El año pasado dije que a veces me daba la impresión, como Presidente
de la república y Jefe del Estado, a veces, de que estábamos como jugando una
partida de béisbol y a mí me correspondía desde el Poder Ejecutivo ser pitcher
y catcher al mismo tiempo, primera base y short-stop.
El Estado debe
funcionar como un todo, es necesario que las instituciones del Estado se
fortalezcan y puedan cumplir con la tarea que la Constitución les ha
encomendado: el poder ejecutivo, el poder legislativo, el poder ciudadano, el
poder electoral y el poder judicial. Esas son las cinco grandes columnas
institucionales de un Estado. Un Estado no puede descansar en una sola columna,
necesita las cinco columnas para poder funcionar de manera equilibrada,
armónica, y para poder lograr los fines superiores del Estado señalados en la
Constitución bolivariana.
Por eso vean
ustedes que, a pesar de tantos ataques, hoy también podemos decir: Y esto, por
supuesto, no es un logro del gobierno, es un logro de la república, es un logro
para el pueblo y, sobre todo, es un logro de los diputados y las diputadas
patriotas.
No tengo duda
cuando lo digo. Hoy, comparado con hace un año, el poder legislativo se ha
fortalecido, la Asamblea Nacional ha retomado fuerza y espacio (exclamaciones y aplausos).
Estoy seguro,
diputados y diputadas, de que este año será mucho más productivo, porque hay
mayor cohesión, la directiva de la Asamblea ahora está más cohesionada.
Quiero felicitar
al diputado William Lara, quien durante más de dos años cumplió un
extraordinario papel como presidente de la Asamblea Nacional. Vaya, nuestro
aplauso, William, revolucionario, amigo y compatriota (exclamaciones y aplausos). Y a Noerín Pocaterra, que ha estado
también en la directiva de la Asamblea Nacional (aplausos).
Este año la
directiva está fortalecida, más cohesionada, y ahora tenemos de presidente de
la Asamblea Nacional al diputado bolivariano Francisco Ameliach (aplausos). ¡Nuestro estímulo, nuestro
apoyo y el del pueblo a este presidente patriota de la Asamblea Nacional! Y
Ricardo Gutiérrez está de primer vicepresidente y Noerín Pocaterrá de segunda
vicepresidenta. Para ellos, el aplauso del pueblo soberano (exclamaciones y aplausos).
Diputados y
diputadas, ahí están aguantando presión, amenazas, maltrato. Desde mi corazón,
mi afecto para ellos.
Por ejemplo, hoy
ha ocurrido algo muy importante que indica lo que estoy diciendo, que la
Asamblea Nacional está respondiendo a los reclamos de la situación, que la
Asamblea Nacional está colocándose a la altura de las exigencias del momento
político que estamos viviendo, para apoyar más al pueblo y al proceso
constitucional.
Hoy ha sido
entregada por tres diputados comandados por el diputado Juan Barreto (aplausos), a la 1:00 de la tarde —como
Juan Barreto es muy rápido, él fue allá y marchó y después se pegó a la
marcha—, a la Asamblea Nacional, un proyecto de ley que es fundamental, un
proyecto de ley que aquí tengo una copia en mi mano, es el proyecto sobre la responsabilidad
social de radio y televisión (exclamaciones
y aplausos).
Por ejemplo, el
Artículo 61 dice así: “Publicidad con mensajes violentos. Se prohíbe la
difusión de publicidad de productos o servicios dirigidos a niños, niñas y
adolescentes en la cual se desarrolle o utilice la violencia” (exclamaciones y aplausos).
¡Bendito sea este
proyecto de ley y bendito sean diputados y diputadas el día que lo aprueben!
¡Habrá fiesta en Venezuela el día que se apruebe este proyecto de ley! (Exclamaciones y aplausos.) Haremos una
fiesta de niños y de niñas, porque es una ley, sobre todo, para proteger a
nuestros niños, a nuestras niñas, a nuestros adolescentes del atropello de los
cuatro jinetes del Apocalipsis, que no tienen clemencia con nada ni con nadie,
que atropellan la verdad, que les infunden temor y terror y les crean fantasmas
a nuestros hijos, que les crean terror a nuestros muchachitos y a nuestras
muchachitas, y ellos son inocentes. Por eso esta ley tiene que ir por encima de
cualquier cosa.
Por cierto que
dentro de la ofensiva jurídica que se ha iniciado en Venezuela este año, debo
reconocer el esfuerzo de un ilustre abogado trujillano, el doctor Jesús
Caldera, quien ha introducido una demanda en contra de los medios de
comunicación, solicitando medidas cautelares para proteger a los niños, a las
niñas y a los adolescentes. Esperamos que las instituciones correspondientes
tomen pronta decisión al respecto, porque cuánto daño le han hecho y le siguen
haciendo todos los días a la salud mental de los venezolanos.
De todos modos,
mientras tanto, estas acciones de la sociedad que tiene sus derechos en la
Constitución, estas acciones del poder legislativo también son acompañadas por
acciones del poder ejecutivo, porque hace ya varios días el Ministerio de
Infraestructura abrió una averiguación administrativa a dos canales de
televisión privados de Venezuela. Esa averiguación está en marcha, y creo que
vienen dos más contra los otros dos (aplausos),
creo que vienen por ahí rodando los otros dos.
Claro, ya ellos
tienen una campaña; acostumbrados como están a mentir, ahora tienen una campaña
diciendo que el gobierno de Chávez los está atropellando a ellos. ¡Pobrecitos!
¡Pobrecitos los atropellados! (Abucheos.)
Ahora se hacen las víctimas, cuando ellos han atropellado, sin clemencia, la
moral de un pueblo, y la paz de un pueblo (aplausos),
y la salud mental de millones de niños y de millones de niñas, de manera
criminal y salvaje, propia del fascismo que nos invadió.
El gobierno
revolucionario avanzará hasta donde tenga que avanzar. Si ellos no rectifican a
tiempo y tuviéramos que tomar la decisión más extrema, tengan la seguridad que
les vamos a quitar la concesión para estar trasmitiendo lo que trasmiten, que a
nadie le quede duda sobre esto que estoy diciendo (aplausos).
Bueno, habrá que
buscar otra gente que quiera hacer una buena televisión, hay bastante gente
aquí. ¿Verdad, Reina? Aquí está Reina Lucero. Vamos a darle un aplauso a
nuestra Reina (aplausos). Reina
Lucero, la reina de los llanos y el lucero de Venezuela. ¡Reina, cómo te
queremos!
Así que acciones
ofensivas de ataque. Nosotros, y se lo digo a todos para que nos impregnemos de
este criterio y de este concepto. Nosotros estábamos en una especie de defensa
estratégica, que ahora hemos convertido en una ofensiva estratégica. Vamos al ataque
(aplausos), al ataque es que vamos en
todas las direcciones (aplausos). ¡Al
ataque!
Si el 2002 fue un
año de una defensiva estratégica, el año 2003 va a ser el año del ataque
estratégico. ¡Preparémonos pues, todos, para esta ofensiva en todos los
niveles!
A los bancos, por
ejemplo, les hemos abierto también un procedimiento administrativo (aplausos), a casi todos los bancos
privados. Algunos de ellos todavía no quieren abrir sus agencias. Bueno, si no
quieren abrir sus agencias, les vamos a intervenir el banco también, no tenemos
ningún problema (aplausos); la ley lo
establece claramente, ellos están violando la Constitución y la ley de bancos.
Lo primero que podemos aplicarles es una multa, si a la multa no le hacen caso,
pudiéramos cambiar la junta directiva de los bancos, aun cuando sean privados.
El gobierno puede designar una junta directiva (aplausos).
Eso aparece en la
ley, ellos ya dicen que es un atropello del gobierno. Mentira, ellos son los
que están atropellando al país, yo estoy obligado a defender la patria, a
defender el pueblo, a defender los derechos de todos los venezolanos (aplausos y exclamaciones).
Si hay algún
banquero que no quiera trabajar, ni abrir su banco, buscaremos mucha gente que
quiere trabajar en un banco, administrar un banco; aquí hay mucha gente
capacitada. Si lo hicimos en PDVSA, con más razón podemos hacerlo en un banco;
mucho más difícil era PDVSA, mucho más complejo es PDVSA que un banco o dos
bancos.
Quiero, de todos
modos, agradecer la actitud de un grupo de banqueros que se han mostrado
dispuestos a colaborar, y estoy seguro de que van a seguir en esa dirección, a
pesar de que los amenazan mucho; los amenazan, los presionan, si abren las
oficinas van y algunos tratan de atropellarlos; pero nosotros estamos
dispuestos, y siempre lo hemos dicho, a brindarles seguridad con la fuerza
armada, si es preciso, para que tengan seguridad en sus agencias, en sus
instalaciones.
Aquí no podrán por
ningún lado, ni por el civil ni por el militar, ni por el social, ni por el
económico, ni por PDVSA, ni por los trabajadores, ni por la educación; han
tratado de parar la educación y fracasaron también. Ahí están las escuelas
abiertas y abriéndose todavía, las que aún permanecen en actitud violatoria de
los derechos de los niños; y los estudiantes de las universidades deben apurar
el paso en la Constituyente universitaria, para cambiar autoridades corruptas y
saboteadoras que, en vez de estar velando por la educación, están saboteando la
educación de los muchachos (aplausos).
Los colegios
privados que no quieran abrir, bueno, sencillamente, por una parte, le he dicho
al ministro Aristóbulo que les retire de una vez los subsidios que el gobierno
les da, porque si no quieren trabajar para qué les vamos a estar dando
subsidios (aplausos). Y abriremos más
escuelas nosotros, pediremos apoyo a quien podamos para garantizar la educación
a todos los venezolanos.
En fin, este
gobierno hoy se siente mucho más fortalecido que ayer, y hoy, este día 23 de
enero, con estas reflexiones quiero solo hacer una radiografía del momento que
vivimos, de los momentos que hemos vivido y de la dirección estratégica hacia
donde vamos. El cumplimiento de los proyectos de transformación política,
económica y social, esos son los objetivos. Por más luchas que tengamos todos
los días, no podemos olvidar cuáles son las metas y los objetivos del gobierno
revolucionario y su pueblo.
Dentro de las
decisiones que se han estado tomando, no puedo dejar de comentar, porque
también son decisiones trascendentales para la república, sobre todo, para que
vaya en Venezuela recuperándose la idea de la justicia y para que vayamos
borrando la nefasta idea de la impunidad, que tanto daño ha hecho en los
últimos meses.
Decía Bolívar que
la justicia es la reina de todas las virtudes republicana. Hagamos reinar a la
justicia y reinará la libertad, decía Bolívar hace casi 200 años. Pues bien, el
Tribunal Supremo de Justicia tomó ayer varias decisiones muy importantes. La Sala
Constitucional del Tribunal Supremo tomó una decisión histórica con relación a
la interpretación nefasta que la oligarquía fascista le ha estado dando al
Artículo 350 de nuestra Constitución. El Tribunal Supremo ha dicho que el
Artículo 350 está allí para defender la Constitución, pero no para atentar
contra la Constitución (aplausos y
exclamaciones), como han querido hacerlo ver estos dirigentes de la
oposición fascista; que el Artículo 350 le da al pueblo el derecho, a la
sociedad y al pueblo como un todo, para oponerse a cualquier gobierno como el
del 11 y el 12 de abril, precisamente, pero nunca para que un sector de la
sociedad, para que una minoría del pueblo haga uso indebido de ese artículo,
para arremeter contra las instituciones legítimamente constituidas por decisión
de la mayoría.
El tribunal ha
dicho y así es, porque lo dice la Constitución bolivariana, esa es una tremenda
decisión que comienza a colocar las cosas en su santo lugar.
Por otra parte, en
otra decisión, la misma Sala Constitucional emitió otra sentencia para salirles
al paso a las pretensiones de esta oposición fascista de llevar a cabo una
especie de golpe constitucional o de fraude constitucional, cuando han
pretendido darle a un referéndum consultivo carácter vinculante. El tribunal lo
ha dicho: Ningún referéndum consultivo en Venezuela será vinculante para nada,
sea cual sea el tema que se consulte al pueblo (exclamaciones).
Por otra parte,
ayer mismo, la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia tomó una
decisión que acabó con las pretensiones ilegítimas, inmorales, descaradas e
ilegales de esa oposición fascista de adueñarse del poder electoral y de
utilizarlo en contra de las instituciones.
El Tribunal
Supremo ha invalidado la incorporación de un ciudadano venezolano que de manera
arbitraria e inmoral, perteneciendo a un partido de oposición, fue incorporado
ilegalmente a la directiva del Consejo Nacional Electoral. Ya no está allí, se
fue (aplausos y exclamaciones). Por
tanto, todas las decisiones que ese cuerpo tomó estando incorporado este
ciudadano, son absolutamente nulas, no tienen ninguna validez. ¡Que viva la
justicia; la reina de todas las virtudes republicanas! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
Por otra parte
sabemos que en la Fiscalía General de la República avanzan una serie de
procesos de investigación que ojalá concluyan imponiendo justicia, para,
repito, ir borrando de la mente de los venezolanos la nefasta idea de la
impunidad, que es como un cáncer que corroe las estructuras morales, políticas
y jurídicas de la república.
¡No a la
impunidad! ¡Viva la justicia! (Exclamaciones.)
¡Que se imponga la justicia!, es lo único que pide el pueblo venezolano, que no
queden impunes tantos crímenes de lesa humanidad contra el colectivo
venezolano; que no queden impunes los asesinatos y los atropellos que han
cometido, por ejemplo, algunos miembros de la Policía Metropolitana, hoy
intervenida hasta los huesos (aplausos y
exclamaciones). La Policía Metropolitana de Caracas seguirá intervenida (exclamaciones), y deben averiguarse
plenamente los hechos irregulares que algunos de sus miembros han cometido,
porque hay pruebas más que suficientes para determinarlos finalmente.
Hermanas y
hermanos, 23 de enero, 45 años; 2003, quinto año de la revolución, el año
bueno, el año bonito (exclamaciones).
Seguimos avanzando en pos de nuestro sueño. Se prohíbe aquí fallar, aquí no hay
derrota posible; nuestro camino es la victoria y para ello debemos mantenernos
siempre alertas, organizados y en movimiento.
El año 2003, helo
aquí, abriéndose en el horizonte. Este año continuaremos avanzando hacia las
metas de justicia social, de dignidad y de vida para el pueblo venezolano.
¡Pido a Dios,
nuestro Señor; pido a nombre de todos, a Cristo, nuestro salvador, que nos siga
acompañando por este camino (exclamaciones).
¡Que Dios les
bendiga a todos, los hombres, mujeres, niños y niñas de Venezuela! ¡Que nos
traiga paz, unidad!
Quiero también
decir que el gobierno bolivariano les da la bienvenida a los dirigentes de la
oposición democrática que quieran de verdad dialogar con el pueblo y con el
gobierno; pero les pedimos que se vayan distanciando definitivamente de esta
corriente de la oposición golpista. Lo he dicho y lo sigo diciendo: Con los
terroristas no se negocia, con los golpistas no se negocia, se les derrota. Esa
es nuestra tarea, derrotarlos (aplausos y
exclamaciones) y abrirle espacio al verdadero diálogo con la oposición
democrática, al verdadero debate; pero con la convicción más grande de que
nunca nosotros negociaremos los principios.
Nosotros podemos
ceder en muchas cosas porque no somos dogmáticos, porque estamos conscientes de
que solo somos seres humanos y que no somos dueños de la verdad.
Nosotros podemos
dialogar, ceder, buscar acuerdos, soluciones con la mejor de las voluntades;
pero lo que sí debe tener claro todo el pueblo venezolano, y yo lo garantizo
como Presidente de Venezuela, que los principios supremos del pueblo no se
negocian, la dignidad no se negocia, la libertad no se negocia, la Constitución
no se negocia, la revolución no se negocia, la revolución se hace y la vamos a
seguir haciendo (aplausos y
exclamaciones).
Reciban en este
mensaje a la nación de reflexiones y de orientaciones, el más cálido de mis
saludos y la más profunda ratificación de mi amor infinito por el pueblo
heroico de Simón Bolívar.
¡Un abrazo
bolivariano, un abrazo revolucionario! ¡Y allá vamos, a la carga y a la
victoria, compatriotas! (Exclamaciones
de: “¡Uh, ah, Chávez no se va!”)
¡Bravo! ¡Hasta la
vista! (Exclamaciones de: “¡Uh, ah,
Chávez no se va!”, y aplausos.)
CONFERENCIA DE PRENSA OFRECIDA EN PORTO ALEGRE, BRASIL
25 de enero
del 2003
Hugo Chávez. Bueno,
primero que todo, mis saludos a todos.
Les agradezco
muchísimo que hayan aceptado nuestra invitación a este encuentro.
Nosotros tenemos
una costumbre, dondequiera que vamos, en cualquier parte del mundo, siempre
tratamos de buscar algún espacio para atender las preguntas y las inquietudes
de los periodistas y las periodistas, y no podía ser menos aquí, en Porto
Alegre, en este foro de tanta importancia mundial; creo que es el evento
político más importante que en el mundo pueda ocurrir a lo largo de todo el
año.
Me acompaña
nuestro embajador de Venezuela en Brasilia, Vladimir Villegas; nuestro Ministro
de Energía, Minas y Petróleo, nuestra Ministra de Comunicación e Información,
nuestro Jefe de Secretaría de Presidencia, nuestro Agregado Militar en
Brasilia, y nuestra hermana, la diputada Luciana, quien es nuestra anfitriona —(le silban y se ríen) ¡Muy bien! ¡Muy
bien! (risas)— y quien nos ha
atendido de maravillas aquí en este día de hoy.
Bueno, a la orden
de ustedes para responder por una hora sus preguntas. ¿Quién comienza?
Moderador. Comienza
Raúl López Gómez, de Radio Nederland, de Holanda.
Raúl López (Radio Nederland). Señor Presidente, en el caso de seguir las protestas, ¿qué
piensa hacer su gobierno para salir de la crisis? ¿Atenderá la propuesta que
formule el Grupo de Amigos para terminar con dicha crisis?
Hugo Chávez. Como
siempre, a mí me corresponde contextualizar, hacer un esfuerzo para
contextualizar la pregunta que, por supuesto, es puntual. ¿Propuesta preguntas
tú, salir de la crisis, Grupo de Amigos? Okey.
Mira, comienzo por
decir —recordando a Antonio Gramsci— que en Venezuela hay verdaderamente una
crisis, pero es una crisis histórica.
Gramsci —como
ustedes saben— decía que una crisis es verdadera cuando en un país, en un
lugar, en una sociedad hay algo que está muriendo y va a morir, pero aún no
termina de morir y, al mismo tiempo, hay algo que está naciendo y va a nacer,
pero aún no termina de nacer, ahí hay una crisis histórica. Eso está ocurriendo
en Venezuela.
Esa crisis comenzó
hace más de 20 años en Venezuela; no es una crisis de ahora, de diciembre o de
este año 2002, es una crisis profunda, estructural, terminal de un tiempo, de
una época, es una crisis epocal, y yo tengo la impresión de que el mundo está entrando
en una crisis también epocal. La fuerza que ha tomado el Foro de Porto Alegre
es evidencia de ello. En todo el mundo estamos viendo fenómenos que a veces nos
sorprenden, en Europa, en Africa, en Asia, en Oceanía, en América Latina.
No es a través de
una propuesta de un grupo de países, o de un grupo de amigos, o de un club de
señores como va a solucionarse la crisis en Venezuela. No, la crisis en
Venezuela se solucionará cuando lo que va a morir termine de morir y lo que
está naciendo termine de nacer. ¿A qué me refiero? Aquí está una constitución,
más que una ley, este es un proyecto político, un proyecto ético,
antineoliberal es esta Constitución. Es que la propuesta alternativa que en
Venezuela nació hace más de una década, ahora se hizo Constitución. Aquí hay
una propuesta política de una democracia no meramente formal y falsa, como la
que tuvimos en Venezuela durante mucho tiempo, una democracia de careta, pues,
un disfraz; aquí hay un nuevo modelo político —decía— democrático, de una
democracia participativa, mucho más que meramente representativa; pero eso está
apenas comenzando: darle poder al pueblo, darle poder al pueblo. No se trata de
“todo el poder para los soviets”; no, pero es poder para el pueblo.
Yo estoy
convencido, hermano, de que la única forma de acabar con la pobreza es dándoles
poder a los pobres, no dándoles limosnas a los pobres; dándoles poder de tomar
decisiones y de impulsar su propia salida, una democracia participativa,
entonces, un nuevo modelo económico de democracia económica y de redistribución
equitativa del ingreso nacional.
Tenemos en
Venezuela un 80 por ciento más o menos de pobreza, es la pobreza del siglo XX,
y un país con tanta riqueza, no solo el petróleo, muchas otras riquezas; pero
con solo el petróleo...
Un intelectual
venezolano, muerto hace pocos años, el doctor Uslar Pietri, un eminente
intelectual y escritor, calculó y escribió, y dijo: “En Venezuela se evaporaron
recursos financieros, en la última mitad del siglo XX, equivalentes a 15 planes
Marshall”, y son los recursos provenientes del petróleo. Una cosa horrorosa,
cómo en un territorio tan rico vive un pueblo empobrecido.
Entonces, aquí,
hasta que no termine de aplicarse este modelo, no habrá solución definitiva a
la crisis histórica que en Venezuela está ocurriendo.
Ahora, tú me
preguntas de algo puntual, la situación actual.
La situación
actual en Venezuela tiene que ver, por supuesto, con lo que yo he estado
planteando: una elite económica, una elite que dominó el país durante muchísimo
tiempo, digamos, durante el siglo XX, se adueñó del poder, se resiste a los
cambios que aquí están contenidos por decisión popular (muestra la Constitución).
Debo decirles que
esta Constitución es una de las pocas, creo que la única —creo que es la única,
y si no es la única, es una de las pocas en el continente— que fue aprobada en
referéndum nacional; no fue hecha por un congreso, fue elaborada por una Constituyente
y luego sometida a un referéndum nacional, donde votaron millones y más del 80
por ciento la aprobó y dijo “Sí” al proyecto constitucional. Es la más legítima
Constitución que hayamos tenido en 200 años de historia republicana.
Ahora, las elites
económicas, sobre todo económicas, y las elites sociales, alguna parte de
ellas, se oponen ahora al proyecto y han tomado la vía del golpismo y del
fascismo.
He dicho hace poco
que el fascismo es la fase superior del neoliberalismo; así como Lenin dijo que
el imperialismo es la fase superior del capitalismo, el fascismo pareciera ser
la fase superior del neoliberalismo.
Ahora, esos grupos
privilegiados, histórica y económicamente, han comenzado a desatar, desde el
año pasado —hace más de un año—, todo un plan desestabilizador golpista y
terrorista también, que ya dio un golpe de Estado en Venezuela y me sacó del
gobierno por 47 horas, y estuve en prisión —como ustedes saben— y fue el propio
pueblo el que se fue a las calles por millones y pulverizó el golpe, y los
militares patriotas.
Luego, han
comenzado, después del golpe se reorganizaron, porque el apoyo más grande que
tienen, además del dinero, que han invertido miles de millones de dólares en
esta campaña, son los medios de comunicación, las televisoras privadas, a las
cuales el pueblo llaman los cuatro jinetes del Apocalipsis; unas televisoras
que no están cumpliendo con la función noble de informar, no, están cumpliendo
con la perversa misión de conspirar y desestabilizar contra un país, contra un
Estado, contra una ley, contra una república. Ese es un gran apoyo que tienen
los sectores golpistas.
Entonces, están
presionando. La última cosa que se les ocurrió fue tratar de parar la empresa
petrolera, imagínate, el corazón económico del país, y lanzaron un plan de
sabotaje integral: sabotearon los barcos, sabotearon puertos, sabotearon
sistemas de distribución de combustible, pararon las refinerías, sabotearon los
pozos petroleros, y Venezuela, que produce casi 3 millones de barriles diario
de petróleo, llegó en diciembre a un momento en que dejamos de producir, ¡cero!
Ahora estamos poco a poco recuperando y ya estamos por 1.300.000 barriles —aquí
está el Ministro que tiene cifras mucho más detalladas—, pero nos falta todavía
una cuesta por remontar. Eso nos ha hecho un daño terrible al ingreso nacional,
de más de 3.000 millones de dólares en diciembre y en lo que va del mes de
enero, lo cual nos pone en dificultades para comenzar el año, dificultades
fiscales.
Se ha incrementado
la fuga de capitales, de tal manera que he tomado la decisión, en conjunción
con el Banco Central, de suspender la venta de divisas y de establecer un
control de cambio a partir de la próxima semana, y luego el gobierno
introducir, ante la Asamblea Nacional, un proyecto de ley, prácticamente el
proyecto ATTAC, es decir, para imponerle un impuesto —valga la redundancia— a
la fuga de capitales y al movimiento de capitales especulativos.
Como tú ves, el
problema es mucho más complejo que como para decir “elecciones ya”; no, esa no
es la solución. Yo lo he dicho: Nosotros, que estamos empeñados en la
democracia y en construir una república verdadera, tenemos que derrotar el
golpismo, derrotar el fascismo, derrotar el terrorismo, siempre en el marco de
la Constitución y las leyes, y luego, la dinámica política irá dando las
propias soluciones.
Para quienes andan
por allí desesperados diciendo “elecciones ya”, hay que decirles: Es imposible,
porque eso no está previsto en la Constitución, sería un golpe de Estado. La
única forma de que en Venezuela haya “elecciones ya” es que yo sea derrocado, como
fui derrocado en abril y habían convocado ellos a elecciones para creo que
dentro de seis meses, desde abril; ya las hubieran hecho si el plan golpista se
hubiese consolidado. No hay forma en Venezuela de hacer “elecciones ya”.
A los que dicen
“referéndum ya”, hay que decirles: “Bueno, sí, aquí hay la figura del
referéndum, pero no es ya”, hay que esperar hasta que se cumpla la mitad del
período, que se cumple en agosto, para que la oposición pueda, recogiendo
firmas —ellos pueden, si recogen el 20% de los inscritos en el registro
electoral—, presentar al Consejo Electoral una solicitud de referéndum
revocatorio.
También debo
decirles que es, creo, la única Constitución de América —no sé si en el mundo
hay otro ejemplo— en que el pueblo puede, a mitad del período revocarle el
mandato al Presidente, al gobernador o al alcalde.
La única
alternativa electoral de corto plazo en Venezuela para el mandato presidencial
es el referéndum revocatorio. La oposición tendría que intentarlo recogiendo
firmas, repito, el Consejo Electoral entonces convocaría a un referéndum
nacional. Es muy sencillo. Ahora, ellos tienen que seguir el camino que señala
la Constitución, no es que vamos a ponerle entonces al Presidente o al país un
revólver en la frente y a decirle: “elecciones ya”; no, de esa manera no,
porque es violar la Constitución. Así que así están las cosas.
Hay un grupo de
países que se ha conformado, yo lo he dicho, de una manera un poco precipitada,
pero bienvenido, en todo caso. Brasil ha asumido el liderazgo allí y eso nos
parece muy positivo. Se ha incorporado un grupo de países del continente y de
Europa también, han estado recibiendo información nuestra. Estuvo mi Canciller
en Washington hace dos días reunido con este grupo de países, con los
cancilleres; han recibido un documento que envió el presidente Carter, a quien
nosotros invitamos a Venezuela hace varios meses para que sirviese de
facilitador en el diálogo con la oposición, y Carter ahí recoge el referéndum
revocatorio.
Yo hablé con él en
Caracas y le dije: “Perfecto, Presidente, ese documento suyo, yo estoy de
acuerdo con que usted lo presente, porque es lo que señala la Constitución
nacional.”
Esas serían las
reflexiones que te hago en torno al momento que estamos viviendo. Pero,
insisto, en Venezuela, no es que estemos enfrentando a una oposición
democrática, no, lamentablemente no es así, ojalá fuese así; en Venezuela un
gobierno legítimo y democrático está enfrentando a una oposición que tomó los
caminos de la conspiración, del fascismo y hasta del terrorismo, porque qué
puede ser sino terrorista una oposición que se dedique a sabotear la empresa
petrolera, a evitar que le llegue la comida a los venezolanos; a sabotear las
plantas de procesamiento de leche para que no haya leche para los niños ni para
la población, eso no tiene otro nombre que terrorismo. Entonces, estamos
enfrentando un movimiento terroristas, y lo estamos derrotando en el marco de
la Constitución.
Muchas gracias.
Laura Casano (Foro Social, Brasil). En Venezuela está ocurriendo un boicot a
la producción y distribución de los productos, ¿esta huelga que están haciendo
es por voluntad propia de los trabajadores?
Hugo Chávez. Ya creo que
lo dije, pero lo voy a ampliar. En Venezuela en verdad no hay ninguna huelga.
La huelga es un derecho de los trabajadores que nosotros reivindicamos, venimos
de esas luchas, es un mecanismo para que los trabajadores reclamen al patrono
sus derechos violados. En Venezuela no son los trabajadores los que se pararon,
en Venezuela ocurrió que un grupo de empresarios, enmarcados en este plan
desestabilizador cerraron sus fábricas y les impidieron a los trabajadores
cumplir con su trabajo, los enviaron a su casa, o les impidieron entrar; u
ocurrió que un grupo de gerentes de PDVSA, de petróleo, por ejemplo, sabotearon
los sistemas de la refinería.
Miren, el sabotaje
en Venezuela ha llegado a tal extremo de refinamiento que han hecho sabotaje
hasta por control remoto, por computadora, se ha desatado una guerra
electrónica o informática. Hemos tenido que buscar hackers. Sí, yo no sabía de eso, estoy aprendiendo mucho ahora (risas). Yo estuve en una oficina con el
Ministro, es un bombardeo electrónico a las computadoras y se vuelve loco el
sistema, se vuelve loco el sistema, por control remoto, entonces llega un
muchacho, hacker, con un aparatico, y
yo le decía: “¿Tú eres brujo?” (risas),
porque llegó con un aparatico y dijo: “Aquí hay guerra electrónica.” Bueno,
entonces es hackers contra hackers, unos disparando de allá para
acá, y otros de aquí para allá, una cosa impresionante.
Yo que estudié la
táctica de la guerra durante varios años, jamás me imaginé que iba a llegar a
esta guerra electrónica. ¿Cómo ocasionaron derrames petroleros en el lago de
Maracaibo? Las válvulas se abren solas, los trabajadores cerraron válvulas y,
de repente, en la noche, se abren solas las válvulas, por control remoto. Hasta
por satélite han estado saboteando la empresa petrolera venezolana.
Las cuentas, las
nóminas de pago las sabotearon por computadora para que no pudieran cobrar los
trabajadores que estaban trabajando, y cobraron los que estaban saboteando. De
forma tal que hemos estado enfrentando todo esto. No es una huelga en verdad, es
un sabotaje petrolero, y no es por voluntad de los trabajadores, al contrario,
gracias a la voluntad firme de los trabajadores, no solo de PDVSA, sino de las
empresas del hierro, del aluminio, del transporte, etcétera, es que el país no
se ha detenido ni se va a detener, porque la voluntad de los trabajadores es
seguir echando adelante el país y derrotando estos planes de conspiración.
Eduardo Tadieferro (Página 12, Argentina). Buenas tardes,
Presidente.
Hugo Chávez.
Tadieferro, ¿qué tal?
Eduardo Tadieferro. ¿Cómo va?
Hugo Chávez. Bien.
Eduardo Tadieferro. Yo tengo un pequeño contexto, para evitarle que lo haga usted,
aunque usted lo hizo (risas), y tiene
que ver con que la historia de nuestros pueblos dice que cuando los gobiernos
toman los intereses de las oligarquías, estas responden con movimientos
golpistas generalmente. Entonces, no es por los aciertos, sino por los errores
que muchas veces intentan esos golpes. Yo quiero preguntarle, ¿qué iniciativas
—usted comentó una, la del proyecto de ley ATTAC— tiene pensadas para
profundizar el proceso revolucionario?
Hugo Chávez. Bien,
gracias Tadieferro.
Tú sabes que el
plan golpista nos ha permitido profundizar el proceso revolucionario y no hay
otra forma de derrotarlo sino profundizando el proceso, no echando atrás el
proceso, que es lo que ellos pretenden, ni negociando principios. Yo lo he
dicho: “La Revolución no está en negociación; no se negocian los principios, no
se negocia la Constitución de ninguna manera.”
Ahora, el golpe de
Estado de abril, entre otras cosas, nos permitió hacer, vamos a llamarlo así,
una reestructuración en la fuerza armada, y hoy en día Venezuela cuenta con una
fuerza armada... Siempre hemos tenido una fuerza armada estructuralmente comprometida
con el proyecto constitucional, pero ahora mucho más fortalecida, mucho más
unificada y mucho más dispuesta a asumir a fondo sus tareas constitucionales.
Luego, el golpe
petrolero de diciembre, todo este sabotaje, nos ha permitido por primera vez,
desde que PDVSA existe, ahora sí nacionalizar el petróleo, porque no estaba en
manos nuestras.
¿Ustedes creen que
en cuatro años que yo tengo de Presidente habíamos podido hacer cambios en esa
industria? No habíamos podido, porque ellos se habían blindado; una tecnocracia
desnacionalizada se había blindado en sus procedimientos y PDVSA era lo que llaman
una caja negra. ¿Ahora hemos retirado sabes cuánta gente? Más de 3.000 altos
gerentes. Gerentes que dirigieron el plan desestabilizador están fuera y
entonces hemos estado promoviendo gente muy capacitada y patriota, además,
nacionalista. Yo he visto a trabajadores y gerentes llorando después que
recuperamos la refinería.
A un señor de más
de 60 años, que ya estaba jubilado, lo llamamos y lo nombramos gerente de una
refinería donde él trabajó más de 40 años, pero ya estaba jubilado, y a aquel
hombre yo lo vi llorar cuando se dio cuenta de todo lo que le habían hecho a su
refinería, en la que él creció y vivió muchos años.
Entre otras cosas,
los saboteadores pararon las máquinas, todo eso está sistematizado. Pero para
parar una refinería —la más grande del mundo, además, que está allá en
Paraguaná, en el Caribe—, primero hay que hacer lo que llaman la limpieza de
los sistemas; es decir, las tuberías hay que vaciarlas pues, y hay que vaciar
todo el sistema y parar luego, si es que se va a parar por alguna medida de
seguridad o de mantenimiento. Esta gente no, ellos pararon y quedaron llenas
las tuberías de hidrocarburos, de químicos, hasta de asfalto. Imagínense
ustedes ahora que tenemos tuberías y grandes depósitos, donde el asfalto se
solidificó, porque nunca debió solidificarse, el asfalto va líquido hasta que
sale allí. Bueno, a aquel hombre yo lo vi llorando allí de sentimiento y tiene
más de un mes metido en esa refinería en cuerpo y alma, y ya la puso a
funcionar con los trabajadores y los técnicos y militares que también se han
incorporado al proceso.
Entonces, eso es
profundizar el proceso revolucionario, porque estamos colocando al servicio del
proceso, ahora sí, de verdad, verdad, bueno, el principal recurso económico que
tiene el país, la empresa petrolera.
Ahora, qué otras
medidas para profundizar la Revolución. Hemos dicho que este año 2003 es un año
de ataque, de ofensiva. Esto de las medidas de evitar la fuga de capitales es
una, porque en cuatro años de Venezuela han salido fugados, sin ninguna razón, no
es para importar, ni es para pagar deudas, no; además, de esas salidas de
capital que son justificadas, han salido de manera injustificada más de 35.000
millones de dólares en cuatro años, en un país del tamaño de Venezuela, cuyo
PIB es de 100.000 millones de dólares, aproximadamente.
Además de eso
estamos arrancando un proyecto y acelerándolo, ya comenzamos ahora en enero, de
entrega de títulos de tierra urbana. ¿Qué significa esto? Democratizar la
propiedad de la tierra. A los pobres y los sectores populares que han vivido en
ranchos, en casas muy humildes por allá, en las colinas, en los cerros, en los
barrios de las grandes ciudades, ahora les estamos entregando su título de
tierra para que pasen a ser propietarios.
Lo mismo la
reforma agraria, que nosotros más bien preferimos llamarla revolución agraria,
este año tenemos previsto entregar varios cientos de miles de hectáreas en
propiedad para pequeños y medianos productores, sobre todo, con el modelo
cooperativista que está señalado en la Constitución como elemento fundamental
del nuevo modelo económico.
Vamos a continuar
profundizando la educación integral. La revolución bolivariana, por ejemplo,
desde que llegó hasta el día de hoy, ha llevado el presupuesto de la educación
de 3 por ciento, en 1998, a 7 por ciento del Producto Interno Bruto.
El presupuesto de
la salud lo llevamos de 2,5 por ciento a 5 por ciento del Producto Interno
Bruto.
Hemos reducido la
mortalidad infantil de 21 por 1.000 a 17 por 1.000; hemos reducido la
desnutrición infantil en un 15 por ciento; hemos incrementado la matrícula
escolar en 40 por ciento; hemos reducido el índice de bajo peso al nacer —estos
son informes del PNUD, del Informe Anual del Programa de Naciones Unidas para
el Desarrollo—, que estaba en Venezuela en 1998 en un 9 por ciento, hoy está en
6 por ciento; hemos incrementado la matrícula estudiantil en las universidades.
Es decir, sobre todo en educación y salud, hay logros que la revolución puede
mostrar, y vamos a seguir impulsándolo en lo social.
En lo político la
participación comunitaria. Están naciendo en Venezuela, por mandato
constitucional, los Consejos Locales de Planificación, que son las comunidades.
A través de asambleas de ciudadanos, ellos designan representantes a un Consejo
Local de Planificación que tiene carácter vinculante en las decisiones del
poder local; eso tenemos que profundizarlo, es el poder popular formalizándose
a través de un mecanismo de participación.
He ahí algunas
ideas, pero hay muchísimas otras en lo social, en lo político, en lo económico.
Ignacio Sirio (La Juventud, de
Uruguay). Presidente, es un gusto, un honor.
En estos países
del sur, recibimos cada tanto la visita de misiones del Fondo Monetario
Internacional. En el caso de mi país, de Uruguay, actualmente hay una misión y
nuestros gobiernos acuerdan con esas misiones, con esos funcionarios, en buena
medida, el destino de nuestros pueblos; eso en Venezuela tengo entendido que ha
conocido un fin. ¿Qué consejos daría a estos pueblos del sur de América,
Uruguay, Argentina, al propio Brasil y a Chile, para poder cortar ese cordón de
dependencia con el Fondo Monetario?
Hugo Chávez. Bien,
gracias por tu pregunta, hermano.
En verdad
nosotros, en cuatro años, no hemos firmado ni tenemos previsto firmar ningún
acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, porque no aceptamos imposiciones
que muchas veces han causado grandes tragedias a nuestros pueblos.
El día que el
Fondo Monetario Internacional cambie sus métodos y acepte que hay, primero,
países soberanos; segundo, realidades que no se pueden desconocer, y tome en
cuenta esas realidades, pues Venezuela pudiera buscar algún acuerdo con el
Fondo Monetario Internacional, mientras tanto nos hemos estado batiendo contra
mil dificultades.
Ahora, yo no
puedo, en verdad, por respeto a la soberanía de cada gobierno, de cada país,
estar aquí dándoles consejos a mis colegas Presidentes de gobiernos que son
soberanos para tomar decisiones. Creo que solo a los pueblos de cada uno de
esos países les corresponde dar consejos, o reclamar cuando tengan que
reclamar, o participar en la forma como puedan hacerlo y deban hacerlo en la
toma de esas decisiones.
Ahora, más que
consejo, sí voy a dar una opinión. Hay un dominio mundial de los poderes
hegemónicos, ejercido hoy a través de instituciones financieras
internacionales. Eso es un hecho.
Yo tengo ya casi
cuatro años de presidente y he ido a muchísimas cumbres, ya a veces hasta me
fastidian algunas cumbres (risas).
Sí, porque en una de las últimas dije: ¿Para qué esta cumbre? Johannesburgo,
¿para qué? Para qué ir tan lejos, a Johannesburgo, además con una expectativa
creada, y resulta que las propuestas de los Jefes de Estado no son tomadas en
cuenta, sino que ya hay un documento preelaborado por unos técnicos que nadie
los nombró, no tienen ninguna legitimidad y ya se acuerdan decisiones y después
ni siquiera los presidentes podemos hacer observaciones, porque no hay tiempo,
ya se decidió, y entonces yo dije: “Bueno, ¿y para qué nos invitan, pues?, no
tiene sentido.” “¿Nos están utilizando”, dije en alguna cumbre, “para legitimar
decisiones que afectan a nuestro propio pueblo?”
Pero, bueno, en
esas cumbres, sobre todo aquí en América Latina, la posición de Venezuela ha
sido muy crítica acerca de nuestros modelos de integración, por ejemplo, y
hemos hecho una serie de propuestas, a veces a nivel mundial, pero sobre todo a
nivel regional, para comenzar a zafarnos de ese dominio de organizaciones
mundiales, sobre todo, en el área económica.
Por ejemplo,
decíamos en algunas cumbres suramericanas, ¿por qué nosotros en Suramérica no
podemos tomar decisiones, 12 presidentes, todos elegidos y que representamos a
millones y millones de personas? ¿Por qué
no podemos tomar
una decisión los
12 en reunión —que la hemos hecho— y firmamos? Y si
queremos darle más fuerza a la decisión, vamos a consultar al pueblo pues,
vamos a hacer un referéndum en toda América del Sur a ver qué dicen los pueblos
de América del Sur. Que hablen los pueblos sobre la deuda externa, por ejemplo.
La deuda externa
es un mecanismo perverso, pero que no puede ser enfrentado por un país solo, lo
quiebran.
A mí me ha dado
dolor, en estos últimos cuatro años, haber pagado, en cuatro años, más de
20.000 millones de dólares de una deuda externa que no está en Venezuela, o
cuyos frutos no están en Venezuela, cuyos activos no están en Venezuela, se la
robaron casi toda; y, además, hemos pagado —con una deuda de 26.000 millones
llegué yo al gobierno— más de 20.000 y todavía debemos los 26.000 millones. Es
una deuda inmoral, un mecanismo inmoral, o —como dijo Fidel Castro en alguna
ocasión— es una deuda eterna, nunca la vamos a terminar de pagar.
América Latina,
bueno, fíjense ustedes que este año, por ejemplo, el mundo desarrollado va a
dar una ayuda a los países subdesarrollados; pero por cada dólar que los países
pobres reciben de ayuda, tienen que pagar seis en deuda externa.
Es imposible que
salgamos de la pobreza con esos mecanismos perversos de transferencia de
capitales de los más pobres a los más ricos.
¡Ah!, ¿pero se va
a solucionar eso porque un solo presidente, uno solo, tome una decisión? No;
pero si nos reunimos 12 ó 40 y tomamos alguna decisión y la avalamos con la
opinión de nuestros pueblos, entonces el mundo comenzaría a cambiar.
Nosotros hemos
propuesto, por ejemplo, que en América Latina se forme un fondo monetario
latinoamericano, y vamos cada quien a aportar lo que pueda. Incluso he dicho:
“País que no pueda aportar dinero contante y sonante, ¿por qué no puede aportar
productos alimenticios, por ejemplo, que puedan ser utilizados como mecanismos
de trueque entre los pueblos pobres?” ¿Por qué no podemos hacerlo? Claro que se
puede hacer, lo que falta es voluntad política, y eso es parte de la batalla
que estamos dando en el mundo —un poco la primera reflexión sobre la crisis—,
porque la política la echaron del escenario con el cuento del neoliberalismo y
que hay una mano invisible del mercado que todo lo arregla. Entonces, ¿para qué
la política? ¿Para qué todos los
pensadores políticos de la historia y de los siglos, y para que la ciencia
política? No, no es el mercado el que va a solucionar los problemas del mundo,
es la política; la polis, desde los griegos, estamos hablando de lo que es la
política.
Poniendo un
ejemplo de la ciencia militar, en alguna ocasión se me ocurrió decir que
nosotros aquí, en Suramérica o en Latinoamérica, en cuanto a los sistemas de
integración, estamos con la fórmula al revés. Es como que un ejército vaya a
combatir y coloque la caballería en la retaguardia y la artillería en la
vanguardia; es al revés, la caballería tiene que ir a la vanguardia y la
artillería, que es la pesada, debe estar en retaguardia.
Yo comparo la
caballería con la política y la artillería con la economía. Es la política la
que reclama de nuevo su lugar principal en la batalla por el mundo. Se
requieren decisiones políticas, voluntad política de los que tenemos el poder
político por designación de nuestros pueblos, o el poder político sea cual sea
la raíz de ese poder.
Pues bien,
entonces no hay otra manera para nosotros que irnos zafando de ese dominio o
hegemonía mundial, que unirnos de verdad.
Ahora propongo a
Suramérica, por ejemplo, que conformemos Petroamérica, Petrobas, PDVSA,
ECOPETROL, Petroecuador, Petrotrinidad, Petroperú, todas empresas del Estado.
¿Por qué no conformar una especie de OPEP suramericana? Eso nos daría mucho más
poder de negociación, en vez de estar cada uno por separado haciendo sus
planes, buscando inversiones y vendiendo petróleo y gas y derivados a medio
mundo. Para poner un solo ejemplo: un fondo latinoamericano, un fondo monetario
latinoamericano, una petroamérica, la integración de nuestras fuerzas es lo que
nos va a permitir irnos zafando, poco a poco, de la dominación de estas
instituciones del llamado orden financiero internacional.
Orlando Oramas (Granma, Cuba). Buenas
tardes, Presidente.
Hugo Chávez. Hola,
Oramas.
Orlando Oramas. Presidente, esta mañana Gladys Marín, secretaria general del
Partido Comunista de Chile, les decía a los venezolanos que estaban en un
panel, donde había miles de personas, no olvidar la experiencia chilena, del
golpe de Estado, que pronto va a cumplir 30 años.
Un poco después,
Ramonet decía que lo que ocurre en Venezuela ahora podría ocurrir en Brasil y
en Ecuador. ¿Qué cree usted de estos paralelismos, y si usted considera que hay
fuerzas externas que están trabajando en contra del proceso bolivariano y de los
nuevos procesos que vienen en América Latina?
Hugo Chávez. Sí, no
tengo ninguna duda de que hay fuerzas externas, fuerzas externas, fuerzas
transnacionales, en cuyos planes está adueñarse de todas las riquezas de
nuestros pueblos —en Venezuela, la número uno el petróleo—; eliminar nuestras
fuerzas armadas y convertirlas en policías antinarcótico o antitráfico, o
bomberos o cualquier cosa de esas, con todo el respeto a los bomberos, eliminar
las fuerzas armadas.
Bueno, un proyecto
hegemónico, que ya se anunció al mundo cuando cayó la Unión Soviética y un poco
antes del muro de Berlín, entonces se anunció el fin de la historia, el último
hombre, la era tecnotrónica, el nuevo orden mundial.
Esas fuerzas que
vinieron avanzando y se adueñaron de casi todo este continente, con excepción
de Cuba —eso hay que decirlo—, el
neoliberalismo avanzó.
¿A la Argentina
qué le pasó? En mi criterio, con todo mi afecto a los argentinos, una
sobredosis de neoliberalismo, y a Argentina la fundieron. Estoy tomando unas
palabras del propio presidente Duhalde, así dijo Duhalde, recuerdo su discurso:
“Argentina está fundida.” Bueno, a Argentina la presentaban, hace apenas cinco
o seis años, como el modelo a seguir.
En Venezuela,
afortunadamente, primero, hubo una rebelión popular llamada el caracazo contra
el paquete del Fondo Monetario, precisamente.
La última vez que
en Venezuela se firmó un paquete con el Fondo Monetario, hubo una rebelión
popular donde hubo miles de muertos; luego dos rebeliones militares, y luego,
esas rebeliones populares y militares frenaron el proyecto neoliberal y
abrieron un camino alternativo, que es el que ahora está en marcha.
Ahora, el caso
chileno, me comentas tú. A Venezuela le han querido aplicar casi el mismo
formato que le aplicaron a Chile desde 1970 hasta 1972, 1973, y a Allende. Solo
que quienes elaboraron el formato no tomaron en cuenta, seguramente, u
olvidaron algunos detalles, algunos cambios situacionales: uno de ellos, la
Fuerza Armada chilena de 1973 y la Fuerza Armada venezolana del 2001, esta que
tenemos hoy en día.
Bastó en Chile que
Pinochet diera una orden y bombardearon el Palacio, quemaron no sé a cuánta
gente y desaparecieron a miles, encarcelaron no sé a cuántos, mataron a Allende
y derribaron la democracia en Chile. En Venezuela, en cambio, más de 40 generales
y almirantes aliados de la oligarquía, en abril del 2002, con la gran ayuda de
los canales de televisión, que lo trasmitían en vivo desde todos los sitios
donde estaban los golpistas, llamaron a los militares a destruir la democracia
y terminaron presos de sus subalternos; no pudieron levantar en armas ni una
sola guarnición militar, terminaron presos, repito, de sus subalternos.
Esa es una, y hay
otras diferencias más, pero no voy a profundizar más, solo una que tiene alguna
importancia, porque también hay, en primer lugar, un pueblo, el venezolano, que
está allí batallando. Yo no digo que el chileno de 1973 no haya batallado; sin
embargo, yo le preguntaba a Martha Harneker, chilena —por ahí la vi hoy, por
cierto; me hizo una entrevista hace unos meses atrás, ella vivió de cerca el
proceso chileno de Allende—: “Martha, y cuando a Allende lo tumbaron y los
militares salieron contra Allende, ¿qué pasó con el pueblo chileno?” Ella me
estuvo haciendo algunas reflexiones de lo que ocurrió; pero es evidente que el
pueblo chileno, entonces, por razones diversas, no salió en masa a tomar las
calles, a tomar la ciudades. En cambio, en Venezuela ocurrió.
Mientras yo estaba
en prisión y la democracia estaba siendo apuñaleada, salieron millones, no
menos de 8 millones de personas, incluso sin armas de guerra, se fueron con
Constitución en alto, con pancartas y cantos, hombres, mujeres, hasta ancianos,
algunos caminaron durante horas, cruzaron la ciudad de un lado al otro a rodear
el Palacio de Gobierno, sin armas; un pueblo rodeando el Palacio de Gobierno,
un pueblo rodeando por cientos de miles los cuarteles militares, y lograron,
bajo presión popular y con apoyo militar, barrer la dictadura en menos de 48
horas.
Ahora, también tú
señalabas, hermano, que había dicho Ramonet acerca de la posibilidad de que lo
que en Venezuela está ocurriendo se extienda por Brasil y por Ecuador. Yo
aspiro a que eso no ocurra, yo aspiro a que quienes adversan a Lula —y no a
Lula, porque esto no es personalizable, esto es un proyecto; Lula es producto
de un proceso histórico, como en alguna medida este servidor lo es y Lucio
Gutiérrez también—, quienes se oponen en Brasil a los cambios, o en Ecuador se
oponen a lo cambios, no vayan a seguir el ejemplo de lo que han hecho los que
se oponen a los cambios en Venezuela y sus aliados en otras partes del mundo.
Yo espero que entiendan lo que la oligarquía venezolana se ha negado a
entender, que una revolución pacífica, que unos cambios estructurales en paz y
en democracia también les convienen a ellos, también es algo positivo para los
sectores que han hecho uso de privilegios durante mucho tiempo, las elites
económicas sobre todo.
¿Por qué es para
ellos también este proceso? Porque les asegura la vida futura, aun cuando
tengan que desprenderse de algunos privilegios. ¿Por qué les asegura la vida
futura? Porque si estos países siguen como van o como han venido, o como
vinieron en el siglo XX, vamos directo al infierno.
Si la brecha en
nuestros países se sigue ampliando, si cada día hubiere más pobres en nuestros
países... En América Latina, por ejemplo, hay 224 millones de pobres,
¡doscientos veinticuatro millones de pobres!, y de ellos 90 millones son
indigentes. ¿Quién puede pensar que esos 224 millones de pobres se van a sentar
a resignarse a morir en una esquina? No, esa es una carga explosiva que si no
es tratada a tiempo, y no con limosnas, no; sino transformando los modelos
políticos, económicos y sociales para que ellos participen y para que ellos
tengan los mismos derechos que los otros sectores medios o altos, si no
logramos hacerlo en paz, como en Venezuela estamos tratando de hacerlo, mañana
o pasado mañana esa carga explosiva va a explotar, y entonces lo que nos
esperaría a estos pueblos, y no solo aquí en América Latina, también en otros
continentes, sería un mundo de guerras y de muerte, y yo, que soy cristiano, no
creo que ese sea el destino del mundo. Creo que el destino del mundo es otro,
yo no creo que el hombre sea el lobo del hombre, sino la esperanza del hombre,
dijo Jesús de Nazaret, entonces yo aspiro a que eso no ocurra aquí.
Ojalá las
oligarquías, ojalá los sectores dominantes en estos países se vean en el espejo
venezolano, y se den cuenta de que, además, no van a poder hacerlo, y que sería
un costo mucho mayor para ellos tratar de oponerse a los cambios que sumarse a
ellos, con un corazón humano que tienen también, porque también son seres
humanos.
Lippers John Paul (Canal Plus,
Francia). Para su país, señor Presidente, el petróleo es lo más importante.
Usted conoce esta crisis que está afectando a las materias primas alimentarias.
Muchas personas mueren de hambre hoy a causa del café. Lo vemos en Nicaragua,
en México, en toda América Latina. ¿Piensa usted que el comercio equitativo es
una solución a los problemas de las leyes del mercado? Las multinacionales se
benefician, mientras que los pequeños productores se están muriendo. Y veo que
a usted le gusta mucho el café.
Hugo Chávez. Sí, muy
bueno el café (risas). Soy un gran
consumidor.
Mira, sin duda
alguna que el sistema internacional de comercio es terriblemente injusto, no
solo en el café, también en el petróleo, también en el azúcar, el banano. Los
países desarrollados del Norte, por ejemplo, nos piden a nosotros los del Sur y
los pobres, que no subsidiemos la agricultura. ¿Tú me estás entendiendo? ¿Tú me
entiendes? Nos piden que no subsidiemos la agricultura, pero en el Norte
desarrollado, subsidian la agricultura y de qué manera, ¡de qué manera!, miles
de millones de dólares para la producción agrícola. Entonces, cómo podemos
nosotros competir.
Por eso es que yo
no creo en el libre mercado. No creo en el libre mercado, es una inmoralidad lo
que pretenden imponernos, de que haya igualdad en la relación. Bueno, debe
haber igualdad en la relación, pero debe haber un tratamiento preferencial a
los países más pobres, a los países más débiles. Creo que esa es una de las
grandes batallas que habrá que dar, porque ahora, como tenemos la OMC y todas
estas instituciones que se fortalecieron en la última década del siglo, cuando
el neoliberalismo reinaba en casi todo el planeta y se tomaron acuerdos, que no
fueron consultados a los pueblos, además, porque a los pueblos de Centroamérica
que producen café no les consultaron para tomar decisiones en la Ronda Uruguay,
por ejemplo; ese es uno de los mecanismos de dominación que hoy hacen mucho
daño al planeta, sobre todo a los pobres, sobre todo a los países que llaman
algunos en vías de desarrollo, pero yo no creo que sean vías de desarrollo,
habría que preguntar en vía de cuál desarrollo. Por eso es que hay que replantear
el orden mundial, hay que replantear las relaciones.
Yo estuve de
Presidente del Grupo-77 más China hasta hace dos semanas, y uno de los
planteamientos que hice hacia dentro del grupo es la necesidad de rehacer, pero
con fuerza, aquel llamado diálogo Norte-Sur y la cooperación Sur-Sur.
Te voy a poner un
ejemplo. En una ocasión se me ocurrió proponer, a la FAO, dije: Bueno,
Venezuela está a la orden para que instalemos allí un área de producción de
alimentos. Nosotros ponemos la tierra, el agua, incluso hasta los
fertilizantes, porque producimos fertilizantes derivados del petróleo; pero,
¿por qué no viene el mundo aquí a sembrar, a producir, con recursos de otros
países y todo lo que produzcamos en un área determinada se dedicaría a los
países con déficit alimentario severo, donaciones, no venta? Bueno, hicimos la
propuesta, pero luego se nos dijo que las reglas de la OMC no permiten eso.
Imagínate.
Una vez Brasil
tuvo que tomar una decisión, una decisión que tomó el presidente Cardoso, fue
muy valiente, en relación con la propiedad intelectual de medicamentos contra
el SIDA, ustedes recuerdan ese caso. Bueno, se nos ha impuesto una serie de
mecanismos en el mundo para limitar nuestro espacio de maniobra en la lucha
contra las siete plagas que nos han caído, del hambre, la pobreza y las
enfermedades. Ese es uno de los símbolos de dominación en el mundo que habría
que buscar la manera, y por eso la importancia de este foro social; porque
mientras en Davos reina la visión del neoliberalismo, aquí en Porto Alegre
reina la visión, vamos a llamar del neohumanismo, de un nuevo hombre, la
necesidad de una nueva sociedad, la necesidad de una nueva ética. Una nueva
ética hace falta en el mundo. ¿Es que no se dan cuenta en algunas partes del
mundo?
Estuve hace poco
por África, nuestros hermanos del África, hay algunos países africanos donde
más de la mitad de la población ya está infectada de SIDA, y la velocidad de
contaminación es de 2000 por día. Si eso sigue así, en 20 años no quedará nadie
en esos pueblos, habrán muerto todos, porque hasta los niños se infectan con el
SIDA, y a veces esos pueblos no tienen ni para tomar agua fresca, mucho menos
para el tratamiento a la enfermedad, que es bastante costoso.
Cuando uno va por
esas ciudades desarrolladas, donde el consumismo aflora por todos lados, y uno
ve las vitrinas de las grandes ciudades, donde se venden vehículos lujosísimos
y ropa muy lujosa, uno dice: ¿En qué mundo vivimos? Los que hemos tenido la oportunidad
de ver el gran lujo de algunos y la miseria de la mayoría, entonces uno
dice: ¿Dónde está el ser humano? ¿Para
esto vinimos a este mundo, para vivir así? ¿Dónde está el dolor, el corazón?
¿Qué pasaría si,
por ejemplo, como lo hemos propuesto, y como propone mucha otra gente...? ATTAC
propone un impuesto del 1 por ciento a las grandes transacciones
internacionales, ¿por qué eso no se hace y se dedica al combate contra el SIDA,
por ejemplo? ¿Por qué no reducimos el gasto militar de todo el mundo en un
porcentaje de un 10 por ciento, serían miles de millones de dólares al año?
¿Por qué no reducimos la deuda externa, pero no marginalmente como se ha hecho,
que es una gran mentira? No, no, un porcentaje alto de la deuda, serían miles
de millones de dólares al año, solo de esa manera, en emergencia mundial, con
conciencia de la problemática que tenemos: estamos acabando el mundo, pues;
cada tres segundos se muere un niño de hambre. Uno, dos y tres: cada tres
segundos, según las estadísticas, un niño que pudiera vivir se muere de hambre.
¿Nadie oye eso, nadie siente, donde se toman las grandes decisiones? Ahora, se
trata de levantar una gran fuerza moral, que aquí en Porto Alegre tiene un gran
epicentro, por eso quise venir aquí.
Perdón, yo creo
que ya me voy a tener que ir.
____________. Sí,
tenemos el acto, la gente esperándonos.
Hugo Chávez. Miren,
que nos están esperando ahí no sé cuántas personas en un acto.
Periodista. Un saludo
para la ciudad de Rosario, para la ciudad del Che Guevara.
Hugo Chávez. Un saludo
para la ciudad de Rosario, donde nació el Che, un saludo bolivariano y
guevarista. Y voy a repetirte un pensamiento del Che: “El presente es de lucha,
el futuro nos pertenece.”
Adelante muchacho,
adelante.
Periodista. ¿Qué
significaría Lula como mediador frente a la oposición?
Hugo Chávez. Mira,
Lula está no como mediador, sino como líder de un grupo de países amigos,
ayudando en la pacificación.
DISCURSO EN EL ENCUENTRO DE SOLIDARIDAD CON LA REVOLUCIÓN
BOLIVARIANA EFECTUADO EN EL MARCO DEL FORO SOCIAL MUNDIAL
Porto
Alegre, Brasil, 26 de enero de 2003
(Exclamaciones de: ¡Uh, ah, Chávez no se va! ¡Uh, ah, Chávez se
quedará! ¡Alerta, alerta, alerta que camina, la espada de Bolívar por América
Latina!)
Mira que cantan
muy bien ustedes, tienen un coro maravilloso aquí de muchachas y muchachos.
Muy buenas noches,
amigas y amigos; compañeras, compañeros; compatriotas todos, de Brasil, de
América, de Europa, de África, de Asia, de Oceanía, del mundo:
Saludo muy
especialmente a los organizadores de este Foro Social Mundial; saludo a todos
quienes aquí me acompañan: Ignacio Ramonet, luchador, estudioso y amigo de esta
causa del ser humano (aplausos);
Bernard Cassen, el director de Le Monde
Diplomatique (aplausos); el
saludo y el reconocimiento por el apoyo, la solidaridad de todos ustedes al
pueblo venezolano y a la Revolución Bolivariana; al señor alcalde Joao Berle y
demás autoridades locales presentes en el acto; mi saludo especial igual al
señor ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Felipe Pérez Roque, que está
con nosotros también (aplausos); a la
honorable diputada Luciana Jenro, del Comité de Solidaridad con Venezuela; y a
todos los miembros, amigos, compañeros todos, mi saludo y agradecimiento.
Gracias, mil gracias, por el apoyo a nuestro pueblo.
A todos mis
compañeros de delegación, ministros que me acompañan, saludos a todos.
Yo creo que el
hecho político más importante que en el mundo ocurre cada año es el Foro Social
Mundial de Porto Alegre (aplausos).
En verdad yo había
querido venir en otras ocasiones, ya nos habían invitado; el año pasado fuimos
invitados, vino una delegación venezolana; mas el año pasado ya, por estos días
de enero, estábamos enfrentando en Venezuela la conspiración que se desató, la
conspiración de la oligarquía, tal como lo decía en sus palabras Luciana, con
esa claridad y esa fuerza. Así que la situación interna estaba complicándose ya
y no pudimos venir.
Este año agradezco
la invitación que me ha hecho el Comité de Solidaridad con Venezuela, con
nuestro pueblo, para venir en el marco del foro social a este evento y hacer un
contacto con ustedes. Y lo primero que debo hacer, desde mi corazón, es darle
gracias al foro por existir; porque en este Foro Social Mundial de Porto
Alegre, desde mi punto de vista, se concentran o se condensan las esperanzas de
un mundo. Aquí se está construyendo una alternativa al modelo neoliberal y
salvaje, que amenaza con acabar con nuestro planeta. Si nosotros no acabamos
con el neoliberalismo, el neoliberalismo acabará con nosotros y con el futuro
del mundo (aplausos y exclamaciones de:
¡Chávez, Chávez, Chávez!).
Aquí veo rostros
del mundo, rostros blancos, rostros negros, indígenas, mestizos, hombres,
mujeres, jóvenes, otros menos jóvenes, porque creo que todos somos jóvenes (aplausos); se pone viejo el que quiere,
los que no queremos ponernos viejos no nos ponemos, ¿verdad? Así me decía una
dama en Brasilia hace poco: “No, yo lo que tengo es juventud acumulada, Chávez”
(risas). Una mujer como de 70 años me
dijo: “Yo tengo juventud acumulada.” Se pone viejo el que quiera. Hay personas
que se ponen viejas a los 20 años, hay otros que llegan a 100 y nunca se ponen
viejos.
Entonces, qué
gusto ver a tantas personas como ustedes, luchadores y luchadoras por la
justicia, que tienen años, algunos tienen décadas y décadas luchando contra los
poderes que han estado dominando el mundo y que pretenden seguirlo dominando
por mil años más.
Para mí es un
honor, de verdad; hoy he tenido un día maravilloso, después de haber cerrado
las últimas reuniones anoche en Caracas, porque ya hemos tomado la decisión de
aplicar una medida que no les gusta a los neoliberales; pero como nosotros no
tenemos compromiso con el neoliberalismo (aplausos),
para defender a nuestro pueblo de la desestabilización económica que ahora
están echando a andar en Venezuela, hemos decidido instalar una medida de
control de cambio, del cambio de la moneda en la economía venezolana (aplausos). Para salvaguardar nuestras
reservas internacionales, que están bastante golpeadas, de la fuga de
capitales, capitales especulativos, suspendimos la venta de dólares por una
semana y entonces estamos trabajando con mucho detalle el esquema de control de
cambio y, sobre todo, sus efectos. Y algo muy importante que anoche estuvimos
debatiendo hasta la 1:00 de la mañana, en Caracas, fue cómo evitar que esto
afecte al pueblo; entonces habrá que instalar también un sistema de control de
precios (aplausos).
Ya estamos
instalando un sistema integral pleno y nacional de distribución de alimentos,
de medicinas, para que no haya escasez; porque la medida tiene que ser
acompañada con otras medidas sociales, políticas también y económicas.
Terminando esa
reunión, tomamos el avión, y fueron como siete horas. Oye, venir de Caracas a
Porto Alegre es como ir de Caracas a París, algo así, ¿no, Ignacio? Tuvimos tiempo
de conversar en el avión, dormir un rato, leer, preparar algunas notas. Muy
emocionados nos vinimos nosotros, mis compañeros de delegación, muy
emocionados, porque tenemos conciencia de lo que aquí se debate y de lo que
aquí se ha anidado y lo que representa Porto Alegre para el mundo.
Hemos venido a
aprender de este Foro y a hacer algunas reflexiones acerca de lo que ocurre en
Venezuela, sobre todo con el ánimo y la intención de que pueda servir de algo,
como de referencia, de enseñanza, de alguna manera, para tantos procesos que
ahora es cuando están comenzando y que estoy seguro seguirán apareciendo no
solo en América Latina; estoy seguro, porque el mundo tiene que cambiar, la
sociedad no puede suicidarse, el mundo no puede acabarse. Yo estoy seguro de
que más temprano que tarde seguirán surgiendo movimientos, procesos, fenómenos,
a veces sorpresivos, en Europa, en África, en Asia, en Oceanía y en todo este
continente americano. Está comenzando apenas una nueva época (aplausos y exclamaciones).
Claro, por algunas
razones que bien valdría estudiar a fondo, a Venezuela le ha correspondido, en
varias épocas del desarrollo histórico de los últimos siglos, ser como un país
precursor, un pueblo precursor de cambios que se están gestando. No es la primera
vez que esto ocurre en Suramérica o en este continente, hermanado siempre con
nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños.
Ya hace 200 años
en Venezuela hubo un movimiento revolucionario que se extendió luego por medio
continente; ya hace unos 200 años las banderas revolucionarias se izaron en
Venezuela, y Venezuela fue uno de los primeros países que en esta parte del
mundo decidió romper las cadenas del imperio español y un grupo de hombres y
mujeres tomaron la vanguardia de aquel proceso. Miranda, uno de ellos, hombre
del mundo, Francisco de Miranda, caraqueño, ya había estado en la independencia
de Estados Unidos combatiendo al lado de Washington, al lado de Jefferson, y
luego apareció en la Revolución Francesa y llegó a ser mariscal de Francia y
comandante del Ejército del Norte, y luego fue amigo de Napoleón Bonaparte en
alguna de las etapas de aquel proceso, y luego estuvo en Venezuela como
Generalísimo, precursor de nuestra independencia.
Luego vino Bolívar
y tomó la bandera de Miranda y la llevó a los campos de batalla, y el pueblo
venezolano no dudó en traspasar fronteras, pero no a dominar otros pueblos,
sino a llevar la bandera de la libertad; y el pueblo venezolano, detrás de
Bolívar y con el sueño de la libertad y la integración de Suramérica, recorrió
miles de kilómetros a pie, en mula, descalzo, junto con los pueblos granadino,
ecuatoriano, peruano y luego boliviano, desde las costas del Caribe hasta aquí
hasta el Alto Perú, dejando su sangre y sacrificándose en el esfuerzo por la
unión con los pueblos hermanos de este continente.
Bueno, Venezuela
sufrió, por supuesto, muchísimo aquel proceso de guerra de independencia de
casi 20 años, y, al final, como dijo Bolívar ya muriéndose, traicionado y
expulsado de Venezuela, ya no por los españoles, sino por las oligarquías que
se adueñaron del país, y a Bolívar terminaron expulsándolo y a Sucre terminaron
matándolo en Berruecos, el gran mariscal de Ayacucho, y le prohibieron volver a
su propia patria; y las oligarquías se adueñaron de las tierras, del capital;
los esclavos siguieron siendo esclavos y entonces se preguntaban: Bueno, ¿y
para qué tanta guerra, para qué tanto sacrificio si lo que hicimos fue cambiar
de dueño? Se fueron los españoles, pero llegaron otros dueños, los oligarcas.
Creo que hoy, es
decir, en la última década del siglo XX y ahora comenzando el siglo XXI, por
diversas razones que, repito, habría que estudiar con mucha más calma —y bien
bueno esto para los estudiosos que escrutan a través de las ciencias en la
historia, en la geografía, en la sociología, en la psicología, la política—,
estudiar a fondo por qué. Hay razones, por supuesto, pero yo voy a tomar
prestadas algunas ideas de Ramonet que le oí una noche en la Sorbona, en algún
seminario que se organizó allá para hacer una aproximación —hace ya dos años— a
lo que en Venezuela estaba ocurriendo. Aun cuando Ramonet hizo estas
observaciones en la Sorbona, el caso Venezuela no tenía el impacto que hoy
tiene, apenas estaba comenzando el mundo a percibir que algo estaba ocurriendo
en Venezuela, pero con grandes distorsiones y con grandes dudas acerca de lo
que allí estaba ocurriendo. Hoy creo que el mundo percibe con mucha mayor
claridad lo que está ocurriendo allí.
Pero fíjense
ustedes este análisis, digno de ser profundizado y estudiado con más
detenimiento.
En 1989 cayó el
muro de Berlín y en 1991 cayó la Unión Soviética, y entonces levantaron la
bandera victoriosa del neoliberalismo y surgió la tesis aquella del fin de la
historia: “Se acabó la historia, pues, ganó el capitalismo.” decían por allá
comenzando los años noventa: “El fin de la historia, la tesis del pensamiento
único, no hay más alternativa, pues.” ¿Se dan cuenta? Pasó todo un siglo y,
bueno, se acabó la Unión Soviética, y se acabó el socialismo, y se acabó el
comunismo, y viva el capitalismo neoliberal y todo este cuento.
Ahora, en
Venezuela, casi al mismo tiempo, un paralelismo sorprendente; en 1989 cae el
muro de Berlín; pero en 1989 también en Caracas se rebeló un pueblo y hubo una
rebelión popular de intensidad muy alta, miles y miles, cientos de miles de
personas, el pueblo pobre sobre todo, se fue a las calles a rebelión,
desarmado, pero a rebelión. ¿Contra qué se rebeló el pueblo de Caracas el 27 de
febrero de 1989? Contra el paquete neoliberal impuesto por el Fondo Monetario
Internacional (aplausos).
Vimos aquella
rebelión y vimos también el horror de la represión del gobierno de entonces que
ordenó masacrar a la población y hubo una masacre en las calles no solo de
Caracas, sino de Venezuela; todavía no se sabe cuántos muertos hubo.
Yo era militar
uniformado en aquel tiempo, era militar activo en aquel tiempo, y a los
militares nos enviaron a la calle, y aunque yo no estuve en la calle, porque
sería Dios quien me mandó una enfermedad en esos días y estaba de reposo con
rubéola, sin embargo, sentí el impacto de ser miembro de una fuerza armada, de
un ejército, heredero, como decimos, de las glorias de Bolívar, el Ejército
Venezolano, forjador de libertades, decimos desde hace mucho tiempo, y entonces
conseguirme con el choque terrible de un ejército que fue utilizado para
masacrar a un pueblo que reclamaba sus derechos. Entonces fue cuando el
pensamiento de Bolívar se hizo más crudo, se hizo más presente y más
palpitante. “¡Maldito sea —dijo un día Bolívar— el soldado que vuelva sus armas
contra su propio pueblo!” (Aplausos y
exclamaciones de: “!Bolívar vive, la lucha sigue!”)
Tienen razón
ustedes, Bolívar vive, Neruda lo anunciaba en el Canto general, ¡viva Chile! (aplausos).
“Despierto cada 100 años cuando despierta el pueblo”, dijo Bolívar a través de
Neruda.
Pues bien, luego,
mientras cae el muro de Berlín, se levanta en Caracas una rebelión popular que
no duró un día, ni una semana, no; el pueblo se fue a la calle y la hizo suya
desde entonces, decidido a romper con aquellas cadenas, cansado de la ignominia
de ser un pueblo habitante de un territorio lleno de riquezas, pero vivir en la
pobreza, como una vez me dijo una joven mujer por allá, en los campamentos
mineros del sur del Orinoco.
Por allá por 1994
estábamos recorriendo los campos y los montes de Venezuela, después de haber
salido de prisión, y alguien me dijo: “Mira, Chávez, que se murió un niño y lo
están velando” —en un campamento—, así que fuimos. Era un bebé, muy chiquitito,
se había muerto. Llegamos allá y estaban con unas velas allí y una tabla,
velando a un niño; estuvimos un rato.
Entonces, la
madre, una joven mujer negra venezolana, llorando, me dijo: “Mira, Chávez, mi
hijo se me murió de hambre y lo vamos a enterrar en cuna de oro.” Tenía razón
ella, porque en esa tierra de Guayana, allí, entre el polvo de la arena, hay
mucho oro.
O ver cómo los
campesinos venezolanos han vivido en la más absoluta miseria allí en un
territorio que está sobre un mar de petróleo.
Luego, ese pueblo
indignado decide romper aquellas cadenas que lo aprisionaban en 1989, y esa
rebelión popular dispara una rebelión militar, en la que yo participé con
centenares de jóvenes militares y miles de soldados, que no son otra cosa que
el pueblo uniformado, el 4 de febrero de 1992 (aplausos). Esa rebelión militar de febrero de 1992, disparó una
segunda rebelión militar en noviembre de aquel año. Es decir, en Venezuela,
apenas caía el Muro de Berlín y caía la Unión Soviética y se levantaba la tesis
del pensamiento único y del fin de la historia y empezaba la era de la
globalización neoliberal, apenas eso ocurrió en el mundo, en Venezuela comenzó
a levantarse un pueblo, a protestar contra la pretensión hegemónica.
Luego, la fase de
la protesta —como dice Ramonet— fue evolucionando hasta que surgió una
propuesta alternativa. Una propuesta alternativa que surgió y fue surgiendo al
mismo fragor de la batalla política y fue surgiendo de centenares, de miles de
encuentros populares, en asambleas, en discusiones, y fue surgiendo la idea,
mucho más clara, de una propuesta alternativa en lo político, y es cuando surge
la idea de la Asamblea Constituyente en Venezuela, de convocar al poder
constituyente, originario del pueblo, y surge la idea de un modelo económico
distinto al neoliberalismo y es llevado a una agenda alternativa bolivariana
que salió a la luz por allá en 1996.
La propuesta se
fue perfilando, se fue aclarando y surgió la idea de un modelo político de
democracia mucho más que representativa, participativa, donde el pueblo
participe de verdad, no solo votando y eligiendo un gobernante, sino participe
de manera permanente en el debate, en la discusión y en la toma de decisiones
que le afectan a su vida cotidiana (aplausos).
Surgió la idea de
un modelo económico distinto al capitalismo neoliberal, un modelo económico al
que comenzamos a llamar primero humanista, luego autogestionario, endógeno,
también productivo y diversificado; un modelo económico que fuese poco a poco
alejándose de la corriente neoliberal y de los dictados de los organismos
internacionales. Fue surgiendo la idea de un modelo social de incluidos, una
sociedad de incluidos y no de excluidos, donde se cumplan los mandatos de
Bolívar, quien decía que las leyes se hacen para generar un grado de igualdad y
que el mejor sistema de gobierno es aquel que le proporciona a su pueblo la
mayor suma de felicidad posible.
Fue surgiendo la
idea y un concepto originario, además, en lo ideológico. Fue surgiendo el
bolivarianismo como propuesta ideológica revolucionaria, el bolivarianismo
revolucionario.
Nunca voy a
olvidar la primera vez que fui a La Habana, por allá en 1994, había salido de
prisión hacía pocos meses, y conocí a Fidel (aplausos).
Fidel me sorprendió esperándome en el aeropuerto y luego fuimos a la
Universidad de La Habana a un evento con los estudiantes y muchos amigos
cubanos. Yo fui a decir algunas cosas, y se estaba perfilando el proyecto ya
ideológico del bolivarianismo, y luego Fidel, recuerdo que respondió a mis
palabras y dijo: “Ustedes allá en Venezuela, la lucha por la dignidad, la lucha
por la igualdad la llaman bolivarianismo; aquí” —dijo—, “la llamamos
socialismo” (aplausos). Pero agregó
algo más, que me sorprendió, dijo: “Ustedes la llaman bolivarianismo, estoy de
acuerdo; pero, incluso, si la llamaran cristianismo también estoy de acuerdo” (aplausos). Es decir, se fue amasando
entonces, les decía, la propuesta alternativa.
Ahora, esa
propuesta alternativa fue siendo trabajada desde la base, discutida desde la
base y, sobre todo, se fue generando algo que es imprescindible para que un
proyecto alternativo vaya tomando concreción, y eso, quizás, es una de las
experiencias que el caso venezolano pudiera presentar a hombres y mujeres de
muchas partes del mundo que hoy andan luchando y buscando esos caminos y
construyendo alternativas. Me refiero a esa condición indispensable para que el
proyecto alternativo tenga vida, más allá del pensamiento y más allá de la
palabra o del documento. Se trata de que es necesario conformar las fuerzas
sociales con el poder necesario para sembrar el proyecto, para implantarlo y
para desarrollarlo. Si no hay una fuerza social con suficiente poder para hacer
esa tarea, el proyecto seguramente se quedaría congelado quien sabe por tanto
tiempo. Es imprescindible la conformación de fuerzas sociales transformadoras y
revolucionarias a lo largo y ancho de los pueblos del mundo (aplausos).
Nosotros, créanme
que hicimos un debate muy intenso por allá por el año 1996. Por aquí veo
rostros muy conocidos de venezolanos y venezolanas con los que me fui topando
por los caminos y, luego, discutíamos en 1996, fue grande la discusión: ¿Vamos
a elecciones o no? Porque habíamos seguido una corriendo abstencionista de
llamar a la gente a no votar, en los años de 1993, desde la cárcel, y en 1994 y
1995; pero había elecciones en 1998, la discusión fue grande: “Si vamos a ir
elecciones, ¿con qué recursos? ¿Cómo enfrentar la hegemonía mediática y el
poder de los que mandan, del sistema político instalado, el sistema económico
instalado?” Sin embargo, después de profundas discusiones y consultas a
diversas corrientes sociales y políticas, tomamos la decisión: “Vamos a
elecciones en 1998”, y la tomamos año y medio antes, y comenzamos a organizar o
a crear un partido político.
No teníamos
partido, éramos una corriente social muy diversa, además; pero recorrimos de
pueblo en pueblo. Recuerdo que hasta un camión grande conseguimos por allá y le
pintamos unas consignas y andábamos de pueblo en pueblo con un megáfono,
perseguidos, además.
En una ocasión,
todos quienes conmigo andaban estaban presos, a excepción de este servidor; en
ocasiones llegaban, incluso, a cortar la luz eléctrica en los pueblos a donde
llegábamos para que no pudiésemos instalar equipos de sonido o ir a alguna
estación de radio.
Fue una batalla
dura, pero, claro, ahí estaba un pueblo siempre apoyándonos, y fue surgiendo un
partido y unos partidos y un polo patriótico, un grupo de partidos de
izquierda. Fuimos capaces de lograr una unidad y de crear instancias nuevas y
nos lanzamos a las elecciones, con audacia; con muchas dudas, pero con audacia.
Faltando ocho meses para las elecciones, las encuestas decían que yo tenía ocho
puntos y que los representantes del establecimiento tenían 40 ó 50 y que era
imposible, pues; pero nunca dudamos.
Fuimos a las
elecciones y —sorpresa— ganamos las elecciones por mayoría aplastante de 55 por
ciento de la votación popular, a pesar de que enfrentamos a todos los partidos
del siglo XX unidos —se unieron todos—, y a pesar de la campaña mediática que
nos satanizó, y a pesar de no tener recursos, a veces, ni para una cuña de
televisión, ni para un folleto.
¡Ah!, pero sí
andábamos en campaña con una propuesta. Ya teníamos elaborada la propuesta
alternativa, al menos en sus líneas estratégicas básicas, en lo económico, en
lo político, en lo social, en lo internacional; retomar la idea bolivariana de
la integración plena de los pueblos de América Latina y del Caribe (aplausos); la idea del
multilateralismo; la idea de los polos de poder en el mundo, no la
unipolaridad, sino la pluripolaridad. Así que nos dedicamos a discutir esa
propuesta con el pueblo, en la campaña electoral.
Luego ganamos las
elecciones, y yo le decía a mi amigo el Canciller cubano —esta madrugada en el
avión veníamos conversando...
¡Ah!, por aquí me
han traído la Agenda Alternativa Bolivariana, este es un folletito, así de
humilditos éramos, ¿no?, y seguimos siendo; pero este fue parte de la propuesta
para la discusión de aquellos años 1996.
Pues bien, yo le
decía a Felipe esta madrugada, en el avión, que hizo falta audacia; aun cuando
ganamos las elecciones, sin embargo, teníamos el Congreso en contra, teníamos
la Corte Suprema de Justicia conformada por magistrados designados por los
poderes anteriores o por las elites y la mayor parte de aquellos magistrados no
estaban de acuerdo con nuestra propuesta.
Teníamos el 99 por
ciento de las gobernaciones en manos de la oposición y el ciento por ciento de
las alcaldías. Así comenzamos el gobierno; pero aun así, decididos a llevar
adelante la propuesta, fuimos audaces, sin duda, cuando convocamos. El mismo
día de la toma de posesión nos fuimos a Palacio y el primer decreto que yo
firmé fue la designación de los ministros, y el segundo inmediatamente fue el
llamado a un referéndum nacional (aplausos),
para preguntarle al pueblo venezolano: “¿Está usted de acuerdo en convocar una
Asamblea Nacional Constituyente para transformar el Estado, refundar la
república y crear una democracia alternativa? ¿Sí o no?”
A los tres meses
contra toda la oposición del viejo régimen, pero con el apoyo poderosísimo de
un pueblo, a los tres meses estábamos haciendo el referéndum, y más del 80 por
ciento dijo “Sí” (aplausos). Eso fue
el 25 de abril de 1999.
Tres meses
después, el 25 de julio, estábamos eligiendo la Asamblea Constituyente, y de
131 diputados constituyentes, la revolución ganó 126 puestos (aplausos).
En agosto se
instaló la Asamblea Constituyente y empezó un conflicto entre la Asamblea
Constituyente que sesionaba en el mismo edificio del Parlamento, en el ala
izquierda, y el viejo Congreso que sesionaba en el ala derecha, y el pueblo
rodeando el Parlamento, y una presión popular por el cambio, y un gobierno en
la calle, no encerrado en el Palacio de Gobierno.
El conflicto
llevó, incluso, al Tribunal Supremo a decidir lo que tenía que decidir, algo
inédito creo que no solo en América, sino en el mundo, desde la Revolución
Francesa para acá. En Venezuela se declaró la Constituyente
supraconstitucional, por encima de la Constitución; porque querían amarrar la
Constituyente a través de los poderes constituidos, y la teoría dice muy claro
que el poder constituyente originario no puede subordinarse al poder
constituido, y fue como se impuso la tesis de que la Constituyente no podía
subordinarse ni al Presidente de la república, ni al Congreso, ni al Tribunal
de la Corte Suprema de Justicia, ni a la Constitución que estaba cambiando,
porque estaba muerta ya en vida (Aplausos); era una constitución muerta, que no
tenía sentido.
Como ustedes ven,
ese camino fugaz fue como un ataque relámpago y a la Constituyente se le dieron
seis meses para elaborar el proyecto constitucional.
Luego, el 15 de
diciembre del mismo año 1999, se llevó el proyecto... después de una campaña
electoral por el “Sí” y por el “No”; los oligarcas, por supuesto, decían que no
y satanizaron esta Constitución.
Uno de los temas
que allí se debatieron... Aquí se debatió de todo, se debatió de todo, recuerdo
los derechos de nuestros hermanos los pueblos indígenas, aquí dignamente
representados (aplausos). Ese fue un
tema central del debate.
Recuerdo que la
oligarquía pagaba páginas enteras en los diarios y propagandas de televisión,
con un mapa de Venezuela coloreado y diciendo que Chávez iba a partir a
Venezuela en pedazos, porque les iba a entregar más de la mitad del territorio
a los indígenas, y que eso era atentar contra la unidad del Estado,
tergiversando la propuesta.
Bueno, sectores de
la Iglesia Católica salieron al ruedo político, porque aquí se establece la
libertad religiosa y la igualdad en el tratamiento a las religiones, sea cual
fuere.
Se dio un debate
infinito en Venezuela durante esos meses, los indígenas se fueron a las
ciudades a presentar sus propuestas, ellos eligieron representantes a la
Constituyente, los eligieron, además, por sus propias leyes, no por las leyes
que nadie les impuso.
Así que el 15 de
diciembre fuimos a otro referéndum. ¿Aprueba usted el proyecto de Constitución
elaborado por la Asamblea Constituyente, sí o no? Sí, 86 por ciento casi, y se
aprobó esta Constitución. Es la única Constitución, hermanas y hermanos, en toda
la historia de Venezuela, que ha sido elaborada, primero, con un debate
infinito, como le he llamado, y no solo eso sino que, segundo, se aprobó en
referéndum nacional; nunca antes esto había ocurrido, lo cual le da a esta
Constitución una fuerza de entrada, de nacimiento, muy grande, y por eso es que
el pueblo la carga y la conoce.
Esta Constitución
se ha editado, en este tamañito y en otros tamaños, cinco veces más que todas
las ediciones hechas de todas las constituciones de la historia venezolana,
casi no hay venezolano que no se la haya leído, y la mayoría la carga consigo (aplausos).
Además de eso, los
derechos de los trabajadores, los derechos de los niños, de las niñas, la
igualdad del género, la prohibición de privatizar PDVSA, por ejemplo, eso está
aquí (aplausos y exclamaciones de:
“¡Chávez, Chávez, Chávez!”); los derechos sociales, en un extenso capítulo,
están aquí desarrollados; la prohibición de privatizar los sistemas de
seguridad social, eso está aquí en la Constitución (aplausos); la educación gratuita, obligatoria y de calidad para
todos; está en la Constitución (aplausos);
la obligación del Estado de acabar con el latifundio y la propiedad irregular
de la tierra está en esta Constitución (aplausos);
el proyecto cooperativista y la obligación del Estado de apoyarlo y
priorizarlo; el apoyo prioritario que debe darles Estado a los pescadores
artesanales, en contra de los grandes pescadores de arrastre, está en esta
Constitución (aplausos); los derechos
de los pueblos indígenas, el respeto a sus costumbres, a su idioma —aquí no
hablamos de dialectos, no, idioma, el idioma indígena— (aplausos); también, con impacto internacional, la libertad
sindical, la obligación a elegir los sindicatos por la base —y aquí están
representantes de los trabajadores venezolanos— (aplausos); la obligación de los funcionarios del Estado, civiles o
militares, a desobedecer cualquier orden superior que implique la desaparición
forzada de personas, por ejemplo, eso está en esta Constitución (aplausos y exclamaciones de: “¡Uh, ah,
Chávez no se va!”).
Ningún
funcionario, civil o militar, podrá decir mañana en Venezuela que él estaba
cumpliendo órdenes para desaparecer a alguien. No, esa orden no se puede
cumplir en Venezuela (aplausos); la
llamada obediencia debida no existe para nosotros (aplausos).
La prevalencia de
los derechos de los niños y las niñas ante los derechos de cualquier otro
individuo o grupo humano está en esta Constitución (aplausos); el derecho a la libre información, a la información
veraz, está en esta Constitución.
Ahora se trata de
comenzar un modelo participativo, de protagonismo popular, a través de
asambleas de ciudadanos que toman decisiones en el poder local y son
vinculantes para los poderes constituidos (aplausos).
En fin, una Constitución de avanzada, es una constitución revolucionaria.
Ahora, resulta que
la propuesta aquella, y muchas otras recogidas por los caminos, las
universidades, grupos políticos, grupos sociales, resulta que en Venezuela se
hizo Constitución (aplausos). La
propuesta es ahora una Constitución.
¿Qué fue lo
primero que hicieron los golpistas de abril en el decreto fascista? Derogaron
la Constitución. ¿Y qué fue lo primero que hizo el pueblo? El pueblo buscó su
Constitución, allá, debajo de la cama, en la gaveta, y salió a las calles con
la Constitución en alto (aplausos).
Ahora, además, no
basta con aprobar una Constitución, cuántas constituciones hermosas no han
tenido casi todos los pueblos del mundo. Es muy difícil que una Constitución
vaya a establecer en su texto la desigualdad, el asesinato, el robo, la
corrupción, el atropello. No, generalmente se recogen, más allá o más acá,
preceptos de los milenios. Ahora, el asunto está en cómo llevar una
Constitución a la realidad.
Entonces viene el
próximo paso: 1999 para nosotros fue el año de la Constituyente, el año de la
refundación de la república y de la elaboración y aprobación de la nueva
Constitución y, además, el mismo día de la aprobación de la Constitución nos
cayó una tragedia... Además de las tragedias que ya cargamos a cuesta, una
tragedia natural donde murieron entre 10.000 y 15.000 personas, nunca se sabrá,
¡pueblos enteros fueron arrasados por una avalancha gigantesca en nuestro
litoral central!
El año 2000 amaneció
con esta Constitución. ¡Ah!, pero había que ir entonces a la relegitimación de
los poderes: otra campaña electoral, pero ahora en el marco de la nueva
Constitución; y no solo para presidente, una vez más, sino ahora para
gobernadores, alcaldes, Asamblea Nacional. Una elección completa para
relegitimar los poderes.
El año 2001,
después de haber relegitimado los poderes —finales del 2000 y casi todo el
2001—, entonces nos dedicamos a elaborar un conjunto de leyes para ir creando
el marco jurídico y concreto de aplicación de los preceptos constitucionales
Decía Montesquieu que las leyes deben ser apropiadas a
la naturaleza de
las cosas, y
que las leyes —dicen los
pensadores— deben ser el instrumento que engrane el proyecto constitucional, el
proyecto o la idea, muchas veces abstracta, con la realidad.
Solo las leyes y
los reglamentos pueden permitir que una Constitución no se quede congelada como
letra muerta. Entonces nos dedicamos, en el año 2001, a elaborar un conjunto de
leyes e hicimos 49 leyes en ese año 2001; leyes como, por ejemplo: la Ley de Hidrocarburos,
una nueva ley de hidrocarburos, donde se desarrolla el principio constitucional
de que el petróleo es de todos los venezolanos y de que Petróleos de Venezuela
no se privatiza (aplausos); donde se
incluye en la ley un concepto que ya aquí, en esta Agenda Alternativa, aparecía
en 1996 como uno de los lineamientos estratégicos para la transformación del
país: la llamada internacionalización petrolera; es decir, el petróleo y sus
recursos utilizarlos en el desarrollo endógeno del país, en contra de la
estrategia que venía implantándose de internacionalización petrolera y en
contra de la estrategia de producir más y más petróleo para satisfacer el
consumismo de los países desarrollados y con ello, además, causar la caída de
los precios.
Nosotros cambiamos
la estrategia drásticamente y nos fuimos por el mundo a hablar con todos los
presidentes de los países de la OPEP, para recortar la producción petrolera y
recuperar los precios justos para nuestro petróleo (aplausos), y, además, revertirlo hacia adentro del país.
Leyes, como
la Ley de
Tierras y Desarrollo
Rural —aquí está uno de los líderes agrarios de Venezuela, Braulio
Alvarez (aplausos)—, una ley que
establece los mecanismos para acabar con el latifundio, para intervenir tierras
ociosas y para expropiar, de ser necesario, las tierras concentradas en pocas
manos, y para cambiar la estructura de tenencia de la tierra. Pero mucho más
allá, establecer sistemas de financiamiento para los productores agrícolas,
apoyo tecnológico, apoyo de maquinarias. Es una ley revolucionaria.
¿Saben ustedes lo
que hicieron los representantes de la oligarquía terrateniente? Cuando se
aprobó la ley y salió en Gaceta Oficial, hicieron un acto público y rompieron
la ley en acto público, rompieron la ley delante de todo el país.
Algún buen
periodista venezolano dijo que un terrateniente que rompa la Ley de Tierras, se
puede comparar con un narcotraficante que rompa la Ley Antinarcóticos (aplausos).
Aprobamos una
nueva Ley de Impuestos sobre la Renta, porque ahora en la Constitución también
aparece la figura del delito fiscal.
En Venezuela,
durante décadas y décadas, los grandes capitalistas, sobre todo, nunca pagaron
impuestos.
La evasión fiscal
en Venezuela pudiera ser equiparable en el monto, en bolívares, al ingreso
petrolero fiscal del país. Son miles de millones de dólares anuales que evaden
los grandes capitalistas, las grandes corporaciones. Entonces hicimos una nueva
Ley de Impuestos sobre la Renta mucho más cerrada y mucho más estricta, para
que se cumpla una norma básica, además, del capitalismo: el que más tiene, más
paga (aplausos). ¡Ah!, pero ellos se
acostumbraron a tener mucho dinero y a no pagar impuestos.
Hicimos una nueva
Ley de Bancos, para, entre otras cosas, obligar a la banca privada a financiar
actividades imprescindibles para el desarrollo como, por ejemplo, la actividad
agrícola con tasas preferenciales (aplausos).
Hicimos una Ley de
Microfinanzas, para establecer, como se estableció a través de ella, un sistema
microfinanciero para dar microcréditos a los pobres. A través de ese sistema
creamos el Banco de la Mujer, el Banco del Pueblo y un Fondo de Microfinanzas,
y hasta ahora hemos otorgado cientos de miles de microcréditos a los pobres (aplausos).
En fin, para qué
les cuento tanto detalle, comenzamos a aprobar leyes y la oligarquía se dio
cuenta que nosotros no veníamos sino en serio; porque yo declaro —así lo digo—:
A mí la oligarquía venezolana me rodeó (risas).
Claro, primero yo
era el diablo, cuando era candidato tenía 8 por ciento y era el diablo; pero
cuando entonces ya no podían ocultar la verdad, porque las marchas con el
diablo eran gigantescas y las concentraciones con el diablo eran gigantescas,
decían: “Oye, ¿cómo tapamos al diablo?”, el diablo suelto? (Risas.)
Una vez hasta un
obispo llegó y me dijo que yo era el llanero solitario, y luego yo le respondí:
“Bueno, el diablo no respeta ni las sotanas” (risas). Y es verdad, eso es verdad, el diablo no respeta (aplausos).
Bueno, la
oligarquía cuando vio que era inevitable el triunfo... No mío, porque en verdad
no es mi triunfo; no, ¿qué puedo hacer yo? En verdad yo, bolivariano como soy,
cito mucho una frase de Bolívar. En alguna ocasión, que unos le decían que
estaba destrozando el país en guerras y otros que lo estaba salvando, él dijo:
“¿Yo? Yo no puedo hacer ni bien ni mal, yo solo soy una débil paja arrastrada
por el huracán revolucionario.”
Entonces, el
triunfo no es mío, ¡qué va a ser mío! Yo soy consecuencia, no soy causa. Los
hombres individuales somos consecuencia, no somos causa (aplausos).
Claro que esto no
lo entienden los que nos adversan; quienes nos adversan, la oligarquía
venezolana, no entienden esto. Ellos tienen la ilusión de que sacando a Chávez
—así con una pinza— se les acaba el problema, y ya no se dan cuenta de que no
es Chávez, puede ser cualquiera, es un pueblo que decidió ser libre y va a ser
libre (aplausos y exclamaciones de: “¡La
lucha sigue!”).
Ahora, las
oligarquías son muy hábiles. Ya, al final de la campaña electoral, cuando el
triunfo era evidente, comenzaron a cambiar de actitud; incluso, alguno de los
más claros representantes de aquellos sectores venezolanos, de esa oligarquía y
de ese viejo régimen, llegó a escribir en un diario que como no podían ellos
con el “bicho” —el bicho era yo—, había que domar el “bicho”. Entonces al
“bicho” lo rodearon, en verdad.
Miren, recuerdo
que al día siguiente de nuestro triunfo electoral fui invitado a un canal de
televisión, cuyos dueños son de esa oligarquía rancia y muy poderosa, y
recuerdo que aquel programa a mí me daba hasta vergüenza, pena ajena me daba
por el grado extremo de adulancia.
Recuerdo que la
única foto que a mí me tomaron de niño —porque yo nací en un campo muy lejos,
campesino, ahí no había fotógrafo ni nada—, en alguna ocasión me tomó alguien
una foto —yo tenía como tres años—, entonces aparezco desnudo, pero tapándome
por aquí abajo (risas) —sí, era un
niño muy tímido seguramente—, aparezco, un niño desnudito ahí, con una
franelita por aquí, en una silla de madera de esas campesinas, ¿no?, y recuerdo
a un animador de ese programa que decía: “¡Qué bonito era usted cuando era niño!”
(Risas.) El programa duró como cuatro
horas, y apareció un conjunto de arpas y me cantaron canciones, hasta que yo
dije: “Ya está bueno, yo tengo cuatro horas de estar aquí sentado.” Apenas
tenías seis horas de haber sido reconocido como presidente electo de Venezuela.
Bueno, y luego
cenas y brindis de Navidad, y buen vino y yo oyendo, hasta que una noche llega
alguien, un representante de esos sectores, en una cena de esas de aquellos
días de diciembre de 1998, y me dice: “Bueno, Presidente, nosotros nos hemos
reunido y como queremos ayudarlo, aquí le traemos esta lista, son nuestros
candidatos para ser ministros.” Veo la lista, y el primerito, Ministro de
Finanzas (risas), Ministro de
Comercio Exterior; más bajo, otros: Presidente del Banco Industrial —banco del
Estado—, Presidente de Conatel (Consejo Nacional de Telecomunicaciones), el
órgano que regula a las televisoras y a las emisoras de radio. Por supuesto que
yo me guardé el papelito (risas), y
no designé a nadie de los que ellos me propusieron, ¡a nadie! (Risas y aplausos.)
Si alguien aquí se
pone a investigar los nombres y los currículos de los ministros de Hacienda y
de Finanzas de Venezuela de los últimos 50 años antes de nosotros llegar al
gobierno, conseguirá que más del 90 por ciento fueron banqueros y
representantes del sector privado, como dicen allá en mi pueblo: “samuro
cuidando carne” (risas y aplausos). (Del
público le preguntan qué es samuro.) ¿Qué es samuro? (Le dicen que urubú.) Urubú, urubú cuidando carne. Imagínate. Pensé
que aquí conocían el samuro. Bueno, sí lo conocen pero con otro nombre; urubú,
urubú con esos picos largos cuidando carne (risas).
Y lograron engañarme, ¿ah? Yo no tenía mucha experiencia política, en verdad,
yo soy un soldado y no conocía a mucha gente de esos caminos de la política,
por mi propia trayectoria, ¿no? Entonces, lograron engañarme y marearme, como
se dice, con alguna gente; pero tan pronto me fui dando cuenta de que estaban
buscando negocios...
En una ocasión me
plantearon, una noche en el Palacio, un ministro que yo tenía, a quien designé
por recomendación de algunos grupos, yo pensé que era una buena decisión, pero
fue una pésima decisión, una de las peores que he tomado en toda mi vida. Sí, pero,
bueno, me equivoqué, he cometido errores, soy un humano, por supuesto (aplausos).
Ahora, resulta que
llega aquel ministro con unos amigos a decirme que esos amigos tenían un
negocio en la isla de Margarita, unas inversiones importantes para el país,
para generar empleo y a traer otras inversiones y que necesitaban que les
prestáramos varios miles de millones de bolívares, eso sí, con intereses muy
bajos. Yo le dije: No, ese dinero no es para los sectores capitalistas, vayan a
buscar en los bancos privados; ese dinero de los bancos del Estado, que
estaban, además, muy debilitados, y llenos de corruptelas, es para darles
prioridad a los pobres y a las clases medias (aplausos), y lo hemos estado haciendo.
En fin, la
oligarquía es muy hábil. Primero se te opone, como fieras. A mí me dispararon
como fieras. Yo estaba vetado, ¿libertad de expresión en Venezuela, cuál? Ahora
sí hay libertad de expresión en Venezuela; pero cuando yo salí de prisión, ¿ir
a algún programa de televisión? Una vez al año era la frecuencia en que yo iba
a un programa de televisión. ¿Ir a programas de radio? Llegaron a despedir a
periodistas por entrevistarme —he aquí a mi lado derecho un buen periodista,
Vladimir Villegas, que trabajaba en radio en esa época—; llegaron a suspender
programas de televisión por entrevistarme.
En algunos diarios
regionales yo podía escribir de vez en cuando y, en cambio, la campaña
adversaria era de tal magnitud que en una ocasión vine a Buenos Aires y después
fui a Montevideo, un viaje relámpago, de tres días, y pasé por Santiago... (Del público le dicen algo.) ¿Nos vimos
allá? Eso fue en 1994, a lo mejor nos vimos allá, sí. Entonces, por la prensa
mundial comenzó a salir, primero, cuando llegué a Buenos Aires, la bienvenida
en primera plana de un diario allá: “Llegó el carapintada venezolano” (risas), esa fue la bienvenida. Luego
pasé a Montevideo, y en primera plana: “Golpista venezolano llegó para asesorar
a Seregni” (risas), que estaban en
elecciones allá. Luego fui por Santiago y comenzó a salir la versión de que me
había reunido con Pinochet y con Videla y con otros generales de aquellos (abucheos), y que yo estaba conformando
la Internacional de las Espadas de nuevo. Pero a los pocos meses fui a La
Habana, entonces salió el abrazo con Fidel y comenzó a salir por el mundo la
tesis de que yo andaba con Fidel formando la guerrilla grancolombiana de
Suramérica. Es decir, toda una campaña perversa.
Una vez fui a
Panamá, invitado por unos amigos del PRD de Panamá, del ala más a la izquierda
y, sorpresa, yo tenía apenas un día en Panamá cuando veo, primera plana:
“Golpista venezolano en reuniones secretas para darle un golpe al toro
Balladares” (risas). Tuve que salir
de Panamá de inmediato, de inmediato.
En Colombia,
fuimos a alguna reunión en Santa Marta, igual, versiones de prensa: “Hugo
Chávez, golpista venezolano entrenando guerrilleros venezolanos y colombianos
cerca de Santa Marta.” Llegó a tal grado de elaboración la mentira, que un
presidente de Colombia de la época, el presidente Samper, llegó al extremo de
enviarle al presidente venezolano de entonces, Caldera, un informe afirmando
que este servidor, Hugo Chávez, había participado en algunos asaltos de la
guerrilla colombiana a tropas venezolanas donde murieron soldados venezolanos.
Hasta ahí llegó el extremo.
Es decir, me
atacaron como fieras por todas partes; pero luego, cuando vieron el resultado o
lo midieron con anterioridad, entonces vino el rodeo a Chávez: “Vamos a
convencer a Chávez de que ahora tiene que portarse bien, porque ya es
Presidente. Sí, que ya no es el comandante aquel de la boina roja, ahora tiene
que ser un estadista con corbata y hablar English
book one” (risas y aplausos).
No, y además,
comenzaron a funcionar de inmediato cosas que yo ni me imaginaba, ¡ni me
imaginaba! A mí nunca me dieron visa de Estados Unidos. En una ocasión en la
campaña me preguntaron: “Bueno, mire, ¿y a usted por qué no le dieron visa, no
le permiten entrar al territorio de Estados Unidos?” Lo que se me ocurrió decir
fue: “Yo nunca he usado tarjetas de esas de visa, ni usaré jamás en mi vida”;
pero alguien me prestó una visa y cuando me preguntó un periodista en un
programa: “Mire, usted, ¿por qué no tiene visa?, ese es un problema grave para
Venezuela, usted no puede ser Presidente.” Le dije: “Bueno, ¿y quién dijo que
para ser Presidente de Venezuela hace falta visa de Estados Unidos?; además, yo
tengo visa —y se la saqué—, sí tengo visa” (risas
y aplausos). Ah, apareció la visa; al día siguiente de mi elección
presidencial, llegó la visa, sin yo solicitarla, y a los pocos días ya había
una agenda preparada por un grupo, por allá de no sé dónde, para que Chávez sea
recibido en el Fondo Monetario Internacional (abucheos). (Le dicen algo.) No, yo fui allá, yo fui, claro. Yo
fui, como dice el dicho: Vini, vidi y mi fui (risas y aplausos); vini, vidi o más bien vini y no vidi, o no
firmi (risas y aplausos).
Ya hablando
seriamente, esas oligarquías tratan de domarte —vamos a utilizar ese término— y
decían entonces: “¡Viva Chávez!”, y algunos se vanagloriaban de que: “No, vamos
a cambiar el discurso, la palabra revolución usted sabe que suena un poco duro,
por qué no habla más bien de cambio, en vez de revolución”, y documentos y
ofertas de negocios, etcétera. Pero, bueno, cuando se dieron cuenta entonces de
que este humilde soldado, que es lo que yo soy en verdad, tiene un compromiso
de vida con un pueblo, entonces comenzaron a decir: “¡Muera Chávez!” Pero se
equivocaron, y entonces es cuando comienza la fase de la conspiración.
Porque la
propuesta, Ramonet, como tú decías en la Sorbona, fue entonces concretándose,
ellos se dieron cuenta de que no se iba a quedar solo en la Constitución, como
muchas buenas constituciones quedaron engavetadas, sino que hay un gobierno en
Venezuela que por más fallas y debilidades que haya tenido y errores que, por
supuesto, ha cometido, tiene una voluntad férrea de compromiso con un pueblo
que lo eligió para gobernar en función de los intereses de ese pueblo (aplausos).
Ahora, bien, me
preguntaba un periodista hace poco, en esta rueda de prensa que tuvimos, me
reflexionaba que Ignacio había dicho esta mañana o al mediodía algo así como
que en Brasil pudiera ocurrir lo mismo que en Venezuela está ocurriendo, y que
en Ecuador pudiera ocurrir lo mismo.
Yo oí, oímos todos
a Lula —hermano y compañero a quien aquí le dejo un saludo de hermano y de
compromiso (aplausos y exclamaciones)—,
que el cambio en Brasil va, que Brasil tiene que cambiar, y que la pobreza en
Brasil hay que empezar a disminuirla, y que él será feliz el día que todos en
Brasil se alimenten, y mucho más seguramente.
Luego, 15 días
después en Quito, oíamos a Lucio Gutiérrez decir: “Ecuador cambia o morimos en
el intento” (aplausos), dijo Lucio,
“o morimos en el intento”. Luego yo, en entrevista con él, le dije: “Bueno,
hermano y compañero, se trata de no morir en el intento (risas y aplausos).” Se trata de no morir en el intento; se trata,
como dijo una vez un general venezolano, José Félix Ribas, en una batalla en la
independencia, enfrentando las tropas enemigas, con un grupo de jóvenes,
seminaristas y estudiantes, mal armados y peor entrenados, y les dijo: “Allá
viene el enemigo, no podemos optar entre vencer o morir, necesario es vencer
para que viva la república” (aplausos).
Ahora, lo que en
Venezuela está ocurriendo, ¿será que se va a extender por el resto del
continente? (Exclamaciones de: “¡Sí!”)
Bueno, hay varias maneras de ver eso. Yo no tengo dudas de ese sí, del que
ustedes han pronunciado, y la realidad lo está diciendo: Brasil, Ecuador,
Bolivia; Evo Morales por poco gana las elecciones en Bolivia (aplausos), sí, luego en muchos otros
países, y ya veremos qué pasa en Argentina en este año (aplausos y exclamaciones), y ya veremos lo que va a pasar en el
Uruguay y en el Paraguay también, y por Centroamérica (aplausos), ya veremos. Es decir, este es un proceso indetenible,
así como comenzó la independencia y fueron 15 años de guerra, igual, procesos
que despiertan con la fuerza de un volcán, abren cauce y van haciendo su cauce,
nada ni nadie podrá detenerlos.
Ahora, yo cuando
hacía la pregunta me refería a lo que está ocurriendo en Venezuela ahora de
esta reacción fascista, golpista y terrorista de la elite venezolana ya no solo
contra Chávez, sino contra el pueblo, contra la democracia, contra la
república. ¿Será que en Brasil se va a repetir el fenómeno? En primer lugar, yo
no tengo ninguna duda de que Lula tiene la más grande de las voluntades para
echar adelante un proyecto transformador, y el pueblo de Brasil debe estar ahí
con él, acompañándolo, empujándolo y llevándolo (aplausos y exclamaciones), porque, vuelvo a repetir el asunto,
hermanos, no se trata de un hombre individual, no es que llegó Lula y con Lula
está asegurado el cambio en el Brasil; las fuerzas sociales y políticas del
Brasil son las que tienen que impulsar los cambios en el Brasil (exclamaciones y aplausos), por supuesto
con Lula al frente como líder; pero lo determinante no es el hombre individual,
es el colectivo, es la fuerza colectiva y la conciencia colectiva sobre todo,
la conciencia colectiva (aplausos).
¿Será que la elite
de Ecuador, cuando Lucio Gutiérrez comience a tomar decisiones que no le gusten
a algunos sectores en el Ecuador, van también a repetir la fórmula Venezuela?
Yo creo que eso..., bueno, hay alguna probabilidad, que creo que fue lo que dijo
Ignacio, que era una hipótesis, ¿no?, una posibilidad, por supuesto; pero yo
creo que la probabilidad de ocurrencia de esos fenómenos va a depender de
muchas cosas, de la situación interna, del proceso mismo de cada país; pero
también creo que en buena medida va a depender de cómo termine el conflicto
venezolano (aplausos), porque en el
supuesto negado —yo digo negado porque negado es, y lo escribo negado— de que
la oligarquía venezolana quiebre el gobierno revolucionario (exclamaciones de: “¡No!”) —supuesto
negado, por eso dije y lo digo negado, bien negado—; en ese supuesto, de
hipótesis, entonces se demostraría ante el resto de los pueblos del continente
que no vale la pena luchar a brazo partido en paz por los cambios y en
democracia; entonces sería terrible porque habría que pensar en otros caminos.
Estuve una vez con un fusil en mis manos, yo guardé ese fusil, no quiero más
nunca tomarlo, allá lo tengo guardado (aplausos).
Ahora, si las
oligarquías del continente no entienden que los cambios son inevitables y que
mejor es que los hagamos en paz, pues de la fuerza telúrica de este continente
comenzarían a brotar —como dijo alguna vez Ernesto Guevara— los gritos de
combate y las ráfagas de ametralladoras (aplausos
y exclamaciones de: ¡Chávez, Chávez, Chávez!” “¡Oé, oé, oé, Chávez, Chávez!).
Bien, hermanos,
mil gracias por esa fuerza. Es una fuerza la de nuestros pueblos, a estas
alturas ya, indetenible, ¡indetenible! No habrá fuerza que pueda detener el
surgimiento de los pueblos de este continente, y yo creo que de otras partes
del mundo también, porque... (Le dicen:
“Toda América está con Venezuela, Chávez.”) Y nosotros con toda América (aplausos).
En este momento,
en Venezuela estamos enfrentando una nueva arremetida oligárquica, fascista,
que en verdad ha llegado al nivel de la locura, al nivel de la locura ha
llegado, sobre todo, influida por las campañas goebbelianas y fascistas de lo
que ya el pueblo llama los cuatro jinetes del Apocalipsis, las cuatro plantas
privadas de televisión en Venezuela, que ya dejaron de informar, se olvidaron
de la ética y están desbocadas en una campaña desestabilizadora, que le está
haciendo un daño terrible a la salud mental del pueblo venezolano, sobre todo,
de los más débiles en este caso, los niños y las niñas de Venezuela. Por eso lo
digo al mundo, que no se extrañe nadie en el mundo si en Venezuela, dentro de
poco, comenzamos a cerrar plantas de televisión (aplausos y exclamaciones de: “¡Así, así, así es que se gobierna!”).
Claro, no faltará
quien inmediatamente salga condenando a Chávez, si es que ese día llega, por
atentar contra la libertad de expresión. ¿Quién dijo que hay alguna libertad
ilimitada? No hay libertad ilimitada, ninguna libertad es ilimitada. Tu
libertad termina cuando comienzas a afectar la libertad del hermano, del
compañero, la libertad del otro (aplausos).
Aquí tenemos
hombres y mujeres del mundo que tienen años debatiendo sobre este tema. Ignacio
Ramonet ha escrito cuántos libros. Uno de ellos se llama La tiranía de la comunicación, es una verdadera tiranía, y lo que
en Venezuela está ocurriendo es digno de estudio, incluso, psiquiátrico (risas). Hay un grupo de psiquiatras en
Venezuela que hace poco emitió un comunicado, donde alerta contra lo que está
ocurriendo en algunos sectores de la población, que pudieran estar sufriendo de
una enfermedad que los psiquiatras llaman disociación psicótica. Claro, todos
los días...
Miren, les voy a
contar una anécdota. Yo tengo una niña de 5 años, se llama Rosa Inés, a quien
Dios cuide todos los días. Rosa Inés está con su mamá, y yo no la veo con mucha
frecuencia ahora, desafortunadamente, pero la extraño muchísimo; entonces la llamo,
y hace un mes o algo así, la llamo un día y le digo —yo había ido a verla unos
días antes, habíamos quedado en que vinieran a Caracas, para vernos la
siguiente semana—: “Mi vida, ¿cuándo vienes a Caracas?” Y ella de 5 años,
inocente, me dice: “No, papi, yo a Caracas no voy.” Y yo le pregunto: “¿Y por
qué tú no vienes a Caracas?” “Porque en Caracas hay candela.” “En Caracas hay
candela”, le digo yo: “¿Quién te dijo?” “La tele.” Entonces tuve que
explicarle: “Mira, yo estoy en Caracas, aquí no hay candela,” fuego pues,
fuego.
Claro, la
televisión, en horario infantil, trasmitiendo imágenes de violencia,
reproduciendo imágenes: un pequeño grupo de saboteadores trancando una calle y
quemando unos cauchos, en los sectores donde vive la elite y la oligarquía, y
las plantas de televisión enfocando los cauchos y la candela, pues. Entonces
aquella niña, inocente, ella dice: “Si eso es en Caracas y hay candela, yo para
allá no voy, papá.”
¡Cuánto daño a la
mente de los niños!, y de otros sectores, no solo los niños. Miren, esta
semana, el día 23 de enero, nosotros convocamos una concentración a Caracas, y
fue lo que llaman la marea roja. En verdad es una marea, yo dije: “No, esto no
es marcha, esto es una marea.” Porque es que no es marcha, eso se desborda por
las calles, grupos por aquí, no hay forma de llevar una marcha, así,
disciplinada, no, no hay forma (aplausos),
es un desbordamiento de masa. Yo no sé cuánta gente había allí, y nadie sabrá
nunca cuánta gente había allí.
Ahora, ¿qué
estaban trasmitiendo la mayor parte de los medios de comunicación privados?
Bueno, que ese día era el día del fin, pues; que Chávez había convocado a
Caracas a sus hordas, para lanzarlas contra las zonas ricas, donde vive la
clase media alta, la clase rica, y entonces le han estado dictando cursos de
sobrevivencia a los sectores de la clase rica, manuales. Yo digo: “Pobrecitos,
son víctimas, porque, además, les cobran” (risas).
Asesores de seguridad, y entonces en un edificio tienen todo un manual de
procedimiento: “Si se acerca la ola roja de Chávez, ustedes concéntrense en tal
sitio, apaguen las luces, suban a la azotea y tranquen el ascensor, calienten
agua y con jabón y aceite échenla por las escaleras, y suban comida y agua a la
azotea para que pasen allí un tiempo.” ¡Y lo hacen algunos!, lo hacen (risas), lo que da es tristeza, porque
son víctimas, niños, familias enteras.
Desde la marea
roja aquella, lo primero que dije fue: “A los primeros que les hablo es a
nuestros hermanos de las clases pudientes del este de Caracas. Aquí lo que hay
no son hordas, aquí estamos seres humanos, que los queremos también a ellos y
los llamamos a reflexionar porque son venezolanos” (aplausos).
Ellos son víctimas
de una campaña perversa que los disocia psicológicamente. Y es la explicación
que dan los psiquiatras: es una campaña que puede ser aplicada sobre un
individuo, pero también sobre una masa, para hacer pensar a una persona, por
ejemplo, que todos los males que él tiene, o que le aquejan o le aquejen,
tendrán una sola causa, una cosa o un individuo. En este caso, Chávez es la
causa de todos los males que aquejan a algún sector de la vida venezolana.
En eso estamos
nosotros, enfrentando todo un plan conspirativo, de dimensiones
internacionales, además; porque la conspiración con Venezuela no está solo en
Venezuela, está radicada en otras partes del continente, y pudiera ser que en
otras partes más allá del continente americano. Los sectores hegemónicos
mundiales quieren quebrar el proceso venezolano, porque estarían quebrando el
camino que se está abriendo, un camino alternativo para nuestros pueblos (aplausos).
Me informan que
allá afuera hay unas 2.000 personas que están oyendo, vamos a saludarlos desde
aquí. Un saludo a toda la gente que está por allá afuera y que no cupo en este
auditorio de la Asamblea Legislativa. Agradecemos al Presidente de la Asamblea
Legislativa del estado de Rio Grande do Sul, por el gesto de facilitarnos este
auditorio y de atendernos de manera tan exquisita como lo hizo.
Ahora, dando una
batalla estamos contra la conspiración mediática, contra la conspiración
económica, contra la conspiración política y también, yo estoy consciente, a
pesar de que la fuerza armada ha sido depurada a profundidad, reestructura
después del golpe de abril, también estoy consciente que la oligarquía
venezolana y sus aliados internacionales no descansarán buscando un Pinochet.
Lo seguirán tratando, pero difícilmente lo conseguirán, por esa parte, por el
lado de la fuerza armada venezolana.
Ahora, nosotros,
debo decirles, estamos ganando la batalla y vamos a ganar esa batalla (aplausos), ¡vamos a ganar esa batalla!
Vamos a ganar esa batalla, la oligarquía se ha equivocado de plano. Nos dieron
un golpe de Estado, en menos de 48 horas fueron barridos por el pueblo y por la
fuerza armada patriota (aplausos).
Luego, eso más bien nos fue útil, lamentando mucho todo lo que ocurrió, por
supuesto, nosotros no queríamos que eso ocurriera, hubo muertos, persecuciones,
angustias, en un pueblo; pero el golpe de abril nos abrió una oportunidad de
comenzar a profundizar en los cambios en la fuerza armada y en otros sectores,
y ajustar tuercas y profundizar el proceso de organización popular.
¡Cómo se ha
incrementado en Venezuela el grado de organización popular después del golpe de
Estado! Han surgido movimientos sociales que antes no existían, con una fuerza
tremenda como, por ejemplo, la Federación Bolivariana de Estudiantes. Eso no
existía en Venezuela (aplausos),
miles y miles de estudiantes, no solo de las universidades, sino de los liceos,
de las secundarias, ahora organizados en una federación nacional de estudiantes
bolivarianos.
La clase obrera,
cómo ha incrementado su nivel de conciencia unitaria y se ha formado un bloque
de fuerzas obreras en defensa de la Constitución. La fuerza bolivariana de los
trabajadores y muchas otras fuerzas de trabajadores (aplausos).
Ha surgido un
movimiento de campesinos y de productores; ha surgido la clase media en
positivo, respondiendo desde los sectores de la clase media (aplausos); se han fortalecido los
partidos políticos y la alianza patriótica que tenemos. En fin, el atentado
contra el proceso ha generado respuestas positivas del pueblo, de los partidos,
de los sectores sociales, de la conciencia popular; el grado de movilización de
las masas se ha incrementado pero al máximo y la disposición del pueblo a salir
a cualquier convocatoria o aun sin convocatoria. El día del golpe nadie los
convocó, ¡nadie los convocó!, se fueron, la masa se fue a la calle sin
convocatoria alguna.
Ahora, mientras
eso ocurrió, después del golpe de abril, ahora, en diciembre, la oligarquía y
los sectores golpistas lanzan otra ofensiva y en este caso, centrada en un
objetivo: paralizar la industria petrolera, que ellos la tenían tomada por
dentro desde hacía mucho tiempo, y fue un sabotaje... Bueno, ellos pensaron que
era un plan perfecto, pero fue un sabotaje integral, dañaron desde campos
petroleros, daños físicos, hasta sabotaje electrónico, sabotaje en los sistemas
informáticos que hubiese podido causar accidentes gigantescos y pérdidas de
vidas como, por ejemplo, lo que les voy a referir brevemente.
Una refinería la
abandonaron, los gerentes, casi todos, abandonaron sus puestos de trabajo; pero
antes de abandonarlos, como PDVSA es una empresa sistematizada en un ciento por
ciento, alteraron los sistemas de control en las computadoras. Por ejemplo, supongamos
que esta es una refinería y en este sitio funciona un sistema de generación de
calor, de vapor, etcétera; el sistema informático tiene un techo de
temperatura, no puede pasar aquí la temperatura de 600 grados centígrados, por
ejemplo, como ocurrió en un caso. Ellos alteraron y subieron el techo a 1 000
grados centígrados, de forma tal que si nosotros no hubiésemos revisado, como
hemos hecho, paso a paso y palmo a palmo los sistemas y hubiésemos arrancado
las plantas, explotan las refinerías. Hasta ahí llegó el grado de sabotaje.
Han estado
saboteándonos a control remoto, utilizando la informática. Después que los
trabajadores, por ejemplo, repararon los sistemas de energía eléctrica de los
campos de los pozos de donde se saca el petróleo, algunos estaban trabajando y
de repente se apagaban los sistemas eléctricos, a control remoto, todo
computarizado. Hemos tenido que bloquear todos los sistemas, trabajar
manualmente, como hace 30 años atrás, mientras reemplazamos los sistemas y las
claves de acceso a las computadoras. Hasta por satélite hemos comprobado que
nos han lanzado sabotajes. Guerra de hacker
contra hacker, he presenciado yo; un
plan integral de sabotaje que aspiraba, en una semana, tener paralizado al
país, porque parar las refinerías es parar la gasolina y, además, el plan lo
completaron parando los barcos frente a los puertos, bloqueando las entradas a
los puertos. Es decir, pasamos dos semanas en Venezuela bloqueados, no entraba
ni un solo barco, ni salía un solo barco, ni de gasolina, ni de alimentos, ni
de nada. Fue una resistencia heroica que desde aquí quiero reconocer al pueblo
de Simón Bolívar, al pueblo venezolano (aplausos).
Hoy, sin embargo,
debo decirles, para tranquilidad de ustedes, que después de aquel atentado de
diciembre, que nos puso en verdad al borde de una crisis, porque no había gas
para las cocinas, no había gas para los grandes complejos industriales...
Nosotros, que vendemos 3 millones de barriles diarios de petróleo y ese es el
ingreso nacional, casi todo, llegamos a 0 y hoy estamos ya en 1.300.000, en una
recuperación progresiva (aplausos).
Tuvimos que
importar gasolina, y vean hasta dónde ha llegado la locura de esta oposición
fascista, yo recuerdo haber llamado a Fernando Henrique Cardoso y a Lula en
diciembre, porque Lula no había asumido aún, pero yo les digo: “Miren, si
ustedes tienen gasolina, les pido que me manden algo de gasolina, sobre todo
para darles prioridad a las rutas de transporte de alimentos, para que no se
desabastecieran de alimento, sobre todo, las grandes ciudades. En Caracas no se
produce ni un kilo de nada, todo viene del interior, de allá de los campos o de
los puertos; si no hay gasolina comienzan millones a pasar hambre, y no hay
gasolina para las ambulancias y los enfermos, o gas oíl para las plantas
termoeléctricas, que generan electricidad para las ciudades, ciudades de un
millón de habitantes en peligro de que se fuera la energía eléctrica toda,
crímenes de lesa humanidad, y, al mismo tiempo, comenzaron a sabotear: algunos
empresarios que tienen monopolios, por ejemplo, en la industria de la leche,
cerraron las plantas de leche para no procesar la leche; cerraron las plantas
de procesar el maíz para la harina; evitaron la entrada de los barcos de trigo
para el pan; no querían llevar las reses al matadero, al sacrificio. Todo un
plan que ellos consideraron perfecto. En verdad hemos resistido gracias a Dios,
al pueblo, a la organización social y a los militares venezolanos que han
asumido con un verdadero sentido patriótico y nacionalista, junto al pueblo, la
tarea de rescatar la soberanía nacional (aplausos).
Hemos venido
entonces recuperando espacios, y así como les dije que el golpe de abril nos
permitió profundizar en algunas áreas el proceso revolucionario, igual el de
diciembre. Nosotros hemos despedido, hasta el día de ayer cuando vine, a más de
3.000 gerentes de alto rango y medio de Petróleos de Venezuela, ¡más de tres
mil! (aplausos), y hemos traído
técnicos, venezolanos todos —si nos hiciese falta contratar técnicos de otros
países, lo he dicho, lo haríamos, de cualquier país del mundo; pero, afortunadamente,
Venezuela tiene un buen plantel de patriotas capacitados—; algunos estaban
jubilados, a otros los habían echado porque no estaban de acuerdo con la línea
privatizadora que ahí se venía manejando hace mucho tiempo.
Hoy, además de la
producción petrolera, que aspiramos llegue a casi 2 millones para los días
finales de este mes o la primera semana de febrero, además de eso, ya hemos
prendido las refinerías y están procesando crudo, aun cuando no en el tope de
su capacidad todavía, pero ya están prendidos los sistemas.
Ya no hay ningún
barco que esté bloqueando ningún puerto venezolano, hemos recuperado los barcos
y hemos puesto operativos los puertos y todos los sistemas de un puerto.
Dañaron, por
ejemplo, los remolcadores, no solo el barco; hay remolcadores que traen el
barco luego apagado al puerto. Dañaron los remolcadores, o los sistemas de
distribución de combustible, o las gandolas o los camiones que distribuían
combustible, les dañaron los arranques, los cauchos, las llantas, los sistemas
eléctricos, para que no se pudiera distribuir combustible. Ha sido una tarea
titánica.
Ahora, ese
atentado contra el país y la democracia nos ha permitido ahora profundizar
también, porque ahora, por primera vez —así lo digo—, por primera vez en
veintitantos años PDVSA está subordinada a un gobierno, porque nunca se
subordinó a gobierno alguno (aplausos).
PDVSA se había
convertido en un Estado dentro del Estado.
Miren, por aquí
hay un grupo de amigos de muchas partes del mundo y a todos les saludo, pero sé
que hay un grupo de amigos y compañeros de Cuba (aplausos).
Venezuela le ha
vendido petróleo a medio mundo durante el siglo 20, ¿y ustedes creen que algún
gobierno venezolano le había vendido petróleo a Cuba, después que comenzó la
Revolución Cubana? No, Cuba tenía que comprar a las empresas transnacionales, a
los vendedores internacionales, los llamados traders.
Nosotros firmamos
con Fidel un convenio de venta de petróleo a Cuba (aplausos prolongados y exclamaciones de: “¡Cuba sí, yankis no!”),
porque Cuba tiene el mismo derecho que tiene Estados Unidos, o tiene Jamaica o
tiene República Dominicana; pero lo que les quiero decir es que firmamos el
convenio, dos presidentes firman un convenio, no es de regalo, como también han
dicho: “No, que Chávez le está regalando el petróleo a Cuba.” No, es una venta
de petróleo, con algunas condiciones de facilidades de pago similares a las que
les aplicamos a República Dominicana, a Jamaica, a Haití, a Guyana y a otros
países del Caribe.
Bueno, cómo nos
costó desde que firmamos el acuerdo, cómo nos costó que se cumpliera a medias,
porque en PDVSA, la elite tecnocrática ponía trabas, inventaba trabas; llegaba
un barco, y entonces inventaban que no, que no tenían las normas de seguridad,
que no había la orden; retardaban, solo con retardar la orden de carga ya, un
día o dos días el barco ahí parado y llegaba retardado el petróleo a Cuba; o
cuando vino el golpe, suspendieron el envío a Cuba y una de las primeras cosas
que los golpistas dijeron: “Ni una gota de petróleo más para Cuba.” Entonces,
los cubanos tuvieron que comprar petróleo más caro en otros sitios y, por
tanto, se retardó el pago y el convenio dejó de cumplirse de ambas partes,
pues.
Luego, después del
golpe, aun para refinanciar entonces la pequeña deuda, cuánto costó.
Personalmente tuve yo que ponerme a hacer cálculos y a presionar para que
aquella elite golpista —porque todos estaban luego en el golpe— cumpliera a
medias con un convenio firmado por un presidente. Vean ustedes cómo estaba la
situación allí.
Hoy no, ahora
tenemos una directiva patriótica en Petróleo de Venezuela (aplausos), que nos va a permitir llevar adelante los proyectos
internos y los proyectos externos decididos por el gobierno, que es el
representante legítimo del accionista, que es el pueblo, porque PDVSA es de
todo el pueblo venezolano; no es del Presidente de la república, ni es de los
gerentes de la empresa PDVSA que maneja el petróleo, es de todos los
venezolanos, es del pueblo, pues. Ahora eso es cuando va a comenzar a hacerse
realidad.
Así que vean cómo
la ofensiva fascista la resistimos, contraatacamos y profundizamos. Alguien
incluso me preguntó: “Chávez, ¿eso es algún plan tuyo, algún plan que tú
tienes, Chávez, para provocar el ataque fascista, resistirlo al borde del
barranco muchas veces?” Y en verdad, al borde del barranco: me iban a fusilar
el 12 de abril. La orden la dieron del Palacio de Gobierno, el Presidente de
facto dio la orden: “A Chávez hay que aplicarle la ley de fuga” —llaman allá—,
“que parezca un accidente”, pues, y me sacaron en helicóptero de noche, a un
sitio lejano y me iban a fusilar, solo que un grupo de militares se enteró.
Un mesonero del
Palacio, de los muchachos que traen el café... Como ustedes saben, generalmente
la oligarquía o las personas que se creen superiores a nosotros, ven un
mesonero y a veces creen que ese no es un ser humano, que esa persona es algo
impersonal, como si fuera un robot, o como si fuera la taza, sí, yo lo he
visto, lo he sentido; no, un mesonero es un ser humano como cualquiera de
nosotros. Entonces, ellos se olvidaron de los mesoneros y los dejaron allá, los
mismos que yo tenía o que yo tengo, pues (risas).
Sí, y un mesonero, un muchacho que había sido soldado ahí, terminó su servicio
y se quedó de mesonero, hizo un curso y cocina, lleva café y esas cosas. A él
le piden que traiga café y él lleva café. Cuando va saliendo oye... Él se queda
en la puerta —me contó todo eso después— con otro que estaba allí y oyen cuando
el Presidente de facto le dice a unos militares: “Sí, a Chávez hay que matarlo,
no podemos tenerlo ni preso, ni permitir que se vaya del país”. Y en verdad, yo
preso pensaba lo mismo, yo decía: “Esta gente me va a matar. Me perdonaron hace
10 años y vea lo que les hicimos (risas),
en esta segunda no me van a perdonar.”
Yo, incluso, soy
muy cristiano y cargo a Cristo aquí, porque creo mucho en Cristo el Redentor,
cargaba este mismo crucifijo y lo agarré y dije: “Bueno, si me tocó morir
hoy...” Estaba como preparado.
Pero este muchacho
entonces oye lo que dicen y se va y comienza a llamar a otros militares que
estaban dispersos por allí, buscando a ver qué iban a hacer: “¡Mire, que van a
matar al Presidente!”
Luego comienzan
los militares leales a hacer llamadas y le dicen al alto mando militar
golpista: “Si al Presidente le pasa algo, vamos a ir por ustedes también”, y
comienzan a conversar con otros militares más jóvenes que me custodiaban y a
decirles lo mismo. De forma tal que cuando llegan y me paran a mí al lado del
mar —yo lo que oía de este lado eran las olas del mar, y de este lado una
montaña muy oscura, como a la media noche—, surge un grupo armado, y yo solo
allí, al lado de un helicóptero que todavía estaba encendido, y dije: “Dios,
llegó la hora”, pensé. ¿Y saben de quién me acordé?, del Che (aplausos y exclamaciones). Me acordé
del Che porque leí en alguna parte que alguno de los testigos de la muerte del
Che escribió después, con los años: Ernesto Guevara, herido en las piernas,
estaba sentado en el piso, adolorido por las heridas, cuando entra alguien a
matarlo y cuando él ve que lo va a matar con una pistola le dijo: “Espérese un
segundo, no dispare todavía” y se puso dificultosamente de pie contra la pared
y le dijo de pie: “Ahora dispare, para que vea cómo muere un hombre” (aplausos y exclamaciones).
Afortunadamente,
en el grupo de militares se presentó un conflicto: algunos estaban dispuestos a
cumplir la orden, y yo oyéndolos a distancia, oyéndolos ahí en la oscuridad que
estaban discutiendo, hasta que alguno dijo: “Si matan a mi Comandante, aquí nos
matamos todos”, y todos estaban armados. Así que en el filo, ¿no?, estuvimos en
el filo. Por tanto no es ningún plan, por supuesto, sería perverso de nuestra
parte estar planificando cosas como esas, no, el plan es del enemigo, el plan
es del adversario. Pero ellos se han equivocado en abril y se equivocaron en
diciembre, a pesar de que han invertido miles de millones de dólares.
Hay que ver lo que
una planta de televisión deja de ganar cuando decide no pasar ninguna
publicidad, nada, cero. ¿Cuánto vale un minuto de publicidad en televisión, y
en diciembre, además? Porque ellos estaban convencidos, sus planes, sus
asesores y sus cálculos decían que yo no llegaba al 24, que yo no aguantaba un
país trancado, bloqueado y además sin alimento, sin gasolina, sin electricidad.
Ese era el plan. Sí, “hayaca sin Chávez el 24 de diciembre”, Navidad feliz sin
Chávez, decían ellos; pero el pueblo les respondió: “Navidad con Chávez”, y
esta también con Chávez (aplausos y
exclamaciones de: “¡Viva Chávez!”).
En el fondo de
esto, allá estamos dando una gran batalla, y estamos conscientes, nuestro
pueblo está consciente, y quienes estamos al frente de ese pueblo estamos
conscientes de que nuestra responsabilidad trasciende los límites de Venezuela.
No se trata solo del destino del pueblo venezolano, nosotros estamos
conscientes de que del resultado de la batalla histórica que estamos dando en
Venezuela depende, de alguna manera, el futuro de América Latina (aplausos).
Por eso,
compañeros, compatriotas, amigas, amigos y hermanos de América y del mundo,
tengan ustedes la certeza de que lucharemos con todas nuestras fuerzas, todos
los días y todas las noches, porque, como aquel general Ribas, en aquella
batalla de la que les hablé en 1814, hoy decimos en Venezuela: No podemos optar
entre vencer o morir, o entre perder o vencer, estamos obligados a vencer y
¡seguro que venceremos!
Muchísimas
gracias. (Ovación.)
Apéndice
DECLARACIÓN
DEL MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES DE CUBA
Grosera
mentira fascista y golpista contra Cuba
El canal de
televisión golpista y fascista Globovisión, y otros canales privados
venezolanos, durante el día y la noche de ayer, han estado repitiendo cada 30
minutos, como promedio, consignas groseramente provocadoras y mentirosas contra
Cuba, suscritas por la llamada Coordinadora Democrática. Entre los tres
objetivos con los cuales esta ha estado convocando a realizar una manifestación
hoy en Caracas, se afirma cínicamente que uno de ellos es “impedir el regalo de
nuestro patrimonio más importante a Cuba”. De esa forma burda se implica a
nuestro país en los asuntos internos de Venezuela.
La nueva y pérfida
acción pretende confundir al hermano pueblo venezolano, tal como lo intentaron
en el pasado mes de abril a raíz del fallido golpe de Estado que secuestró al
presidente constitucional Hugo Chávez, recurriendo una vez más al argumento de
que se envía petróleo a nuestro país aunque Cuba no pague.
He aquí la
verdadera historia:
El 30 de octubre
del 2000 los Presidentes de Cuba y Venezuela suscribieron el Convenio de
Cooperación entre nuestras naciones, como parte del cual se firmó el 22 de
noviembre de ese propio año el contrato de compra-venta de petróleo crudo y sus
derivados, en el cual se establecieron los términos y condiciones del
suministro de hasta un total de 53.000 barriles diarios por un plazo de cinco
años. Tales términos y condiciones fijados a Cuba son iguales o menos
ventajosos que los pactados para el resto de los países de América Central y el
Caribe, también beneficiarios del Convenio de Caracas.
Los embarques
comenzaron en diciembre del 2000 y se ejecutaron sin interrupción hasta el 11
de abril del 2002, fecha del frustrado golpe fascista. En ese período se habían
recibido 25.589.000 barriles.
Hasta igual fecha,
de acuerdo con lo conveniado, se pagaron en efectivo y a precios del mercado
mundial, 439,7 millones de dólares. Los pagos aplazados, según la fórmula
pactada, comenzarían a honrarse a finales del presente año 2003.
La suspensión de
los suministros en abril fue exclusivamente una responsabilidad de los sectores
golpistas, de los que formó parte un grupo de la gerencia de PDVSA. El 5 de
abril del 2002 había cuatro barcos esperando cargar combustibles con destino a
Cuba. Tres de ellos estuvieron listos el día 9, pero solo uno de ellos pudo
salir en la mañana del 11 de abril. Dos buques cargados, ya propiedad de
nuestra empresa Cuba-Petróleo (CUPET) según el contrato, fueron vendidos a
terceros por decisión unilateral de las autoridades que operaban PDVSA; el
cuarto nunca fue cargado. Estos hechos ocurrieron dos días antes del golpe de
estado fascista de abril.
Como consecuencia
de esta situación, no quedó otra alternativa para Cuba que salir de inmediato a
comprar el petróleo y los derivados que el país requería, a través de
intermediarios y a precios muy superiores agravados por la urgencia y los altos
costos de los fletes impuestos por la distancia, ya que algunos cargamentos
solo pudieron ser contratados en Europa y África. Hubo embarques, incluso, que
no se pudieron traer por falta de barcos debido a las conocidas limitaciones
que impone el bloqueo de los Estados Unidos a las embarcaciones que tocan
puertos cubanos.
Para que se tenga
una idea, como consecuencia de esta interrupción en el abastecimiento del crudo
venezolano, fue necesario paralizar la refinería de Santiago de Cuba, la
segunda en importancia del país, desde abril hasta septiembre, lo que provocó
la importación adicional de derivados con gastos superiores, y recurrir a las
reservas de la nación previstas para situaciones excepcionales. La erogación
extra en divisas convertibles por este solo concepto fue del orden de los 85
millones de dólares, sin contar las afectaciones que ello representó a la
economía y la población.
En julio del
pasado año se llegó a un acuerdo de renegociación con PDVSA encaminado a
reanudar los embarques en agosto, lo que solo se hizo realidad en septiembre,
el cual incluyó el pago injusto que esa empresa impuso a Cuba de 13 millones de
dólares por concepto de mora, que fue aceptado por nuestro país, adoptando una
posición de máxima comprensión a las dificultades del gobierno bolivariano de
Venezuela, a pesar de que la responsabilidad de la demora en los pagos no
correspondió en absoluto a la parte cubana.
Durante el período
septiembre-noviembre del 2002 se recibieron otros 4.444.000 barriles,
ejecutándose pagos por 96,4 millones, que era el monto exacto que Cuba estaba
comprometida a abonar en ese lapso, lo cual se produjo sin un solo minuto de
atraso.
El pasado 2 de
diciembre, en medio de los nuevos intentos golpistas, se interrumpieron de
nuevo los embarques contemplados en el Acuerdo de Caracas, con consecuencias
similares a las ocurridas en el período abril agosto, es decir, se paraliza la
Refinería de Santiago de Cuba y el país se ve obligado a acudir a
intermediarios, a pagar altos costos, etcétera., en momentos en que la
reducción de la producción en PDVSA, por demás, ocasionó un incremento de los
precios del petróleo en el mercado mundial y falta física de productos en el
área del Caribe. Los incumplimientos de PDVSA han ocasionado al país daños
económicos superiores a los 200 millones de dólares, justo en el año en que se
conjugaron adversas circunstancias derivadas de la crisis económica mundial, el
bloqueo norteamericano y las cuantiosas afectaciones de tres huracanes, que por
sí solos produjeron pérdidas a nuestro pueblo superiores a 2 500 millones de
dólares.
Después de la
paralización y el sabotaje de la industria petrolera venezolana el pasado 2 de
diciembre, en la primera decena de enero del 2003 han sido embarcados a Cuba
dos cargamentos de petróleo que equivalen, según cálculos conservadores, a
menos del 5 por ciento de lo exportado por Venezuela tras el sabotaje. Nuestro
país no fue el primero, sino de los últimos en recibirlo. Durante más de un mes
no llegó a Cuba un solo barril de petróleo venezolano del millón y medio de
barriles que debíamos recibir de acuerdo con el Convenio.
Sin embargo, los
malintencionados que propalan la infamia del petróleo que “Chávez regala a
Cuba”, no solo olvidan los cientos de millones de dólares pagados por Cuba a
PDVSA, cumpliendo cabalmente sus compromisos mes por mes, centavo a centavo,
con no pocos esfuerzos y sacrificios, y las afectaciones causadas a nuestra
economía al desconocer la cláusula que obliga a cualquiera de las partes a
notificar por escrito el interés de terminarlo, con no menos de 30 días de
antelación al vencimiento del contrato, sino que ignoran olímpicamente que no
existe “regalo” alguno y que el Convenio de Cooperación suscrito no transita en
una sola dirección y que su materialización beneficia a ambas naciones.
En cambio, ¿cuál
ha sido la actitud de Cuba? ¿Ha causado acaso algún daño a Venezuela? Basten
solo cuatro ejemplos, entre otros que pudieran exponerse, de la cooperación de
Cuba con ese hermano pueblo venezolano.
Un total de 748
médicos, enfermeros y técnicos de la salud cubanos ha prestado servicios
gratuitamente en lugares peligrosos y en las más intrincadas regiones del
territorio venezolano donde no existían dichos servicios, los cuales han
salvado numerosas vidas y restablecido la salud a decenas de miles de
venezolanos. Gracias al abnegado esfuerzo de esos médicos, la mortalidad
infantil en los lugares donde ellos trabajan se ha reducido de 19,5 a 3,9 por
1.000 nacidos vivos, índice mejor incluso que el de cualquier país desarrollado
del mundo.
En la Escuela
Latinoamericana de Ciencias Médicas cursan estudios de forma igualmente
gratuita, junto a otros miles de jóvenes latinoamericanos, 380 jóvenes
venezolanos, en su inmensa mayoría de origen humilde, que a la vuelta de unos
pocos años retornarán a su patria convertidos en profesionales que por su
formación, entrega y valores éticos y morales, están llamados a transformar
radicalmente los indicadores de salud donde laboren. A la casi totalidad de
ellos le hubiera sido imposible cubrir los costos de sus carreras
universitarias, y difícil, casi imposible, le hubiera sido al Gobierno de
Venezuela destinar una cantidad nunca inferior a 70 millones de dólares para
formarlos en Estados Unidos, Europa u otro país con índices de salud similares
a los de Cuba.
En instituciones
cubanas de la salud han sido atendidos gratuitamente 3.042 pacientes
venezolanos, en su mayoría por graves patologías y traumáticas afecciones,
cuyos tratamientos, incluidas no pocas intervenciones quirúrgicas de elevada
complejidad, exámenes, medicamentos, etcétera, hubieran costado al Gobierno
venezolano decenas de millones de dólares. Sumados los servicios gratuitos
prestados por Cuba, su valor, calculado conservadoramente, se elevaría a más de
100 millones de dólares en apenas dos años.
Nos basta la
recuperación de la inmensa mayoría, las vidas salvadas, los niños, jóvenes y
adultos que, por ejemplo, han vuelto a caminar, el cariño y el agradecimiento
con que dejan nuestro país. Pero, a fuer de honestos, valdría saber cuántos de
quienes hoy difaman de Cuba impulsarían y sostendrían económicamente un
programa semejante a sus coterráneos, aunque fuera con sus propios
profesionales y en sus propias instituciones de salud.
En numerosas
ciudades y zonas de Venezuela han laborado 600 entrenadores y otros técnicos
deportivos contratados, como parte del esfuerzo del Gobierno bolivariano de
Venezuela por impulsar el desarrollo de la educación física y el deporte en su
población. Por esta cooperación no gratuita, Cuba ha recibido ingresos muy
inferiores a los que, como promedio, cobrarían como honorarios una cifra
similar de especialistas de otras naciones o de su propio país, si pudieran
contar con ellos.
Pésele a quien le
pese, por mucha mentira que se divulgue, por mucha campaña que se despliegue,
la verdad no podrá ser ocultada a los venezolanos y al mundo, que conocen la
solidaridad y la generosidad de Cuba y su pueblo. El fascismo, inescrupuloso y
repugnante, no puede conocer de estas cosas.
Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba
9 de enero de 2003
Transcripción
Departamento
de Versiones Taquigráficas
Edición
Pedro
Alvarez Tabío
Realización editorial
María
del Carmen Remigio
Diseño
Emilio
Lamí
Impresión
Imprenta
Alejo Carpentier
Este
libro se terminó de imprimir en La Habana,
el
29 de enero del 2003,
“Año
de Gloriosos Aniversarios de Martí y del Moncada”

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