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Libro N° 14643. Decisiones Peligrosas. Savulescu, Julián.


© Libro N° 14643. Decisiones Peligrosas. Savulescu, Julián. Emancipación. Diciembre 27 de 2025

 

Título Original: © Julián Savulescu. Decisiones Peligrosas

 

Versión Original: © Julián Savulescu. Decisiones Peligrosas

 

Circulación conocimiento libre, Diseño y edición digital de Versión original de textos:

https://ww3.lectulandia.co/book/decisiones-peligrosas-una-bioetica-desafiante/


 

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© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: 

Guillermo Molina Miranda




LEAMOS SIN RESERVAS, ANALICEMOS SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA

DECISIONES PELIGROSAS

Julián Savulescu


 

Decisiones Peligrosas

Julián Savulescu

 


 

 

 

 

Decisiones Peligrosas

Julián Savulescu

Tienes en tus manos una colección de ensayos provocativos de un bioético que está dispuesto a presentar propuestas y plantear debates allí donde pocos otros se atreven. Estos ensayos desafían un amplio consenso que abarca tanto las tesis de las derechas conservadoras de tipo religioso como las de los progresistas seculares. La obra de Julian Savulescu trata asuntos especialmente sensibles: desde la investigación con embriones humanos a la selección genética de nuestros hijos, desde la prohibición de fármacos que mejoran el rendimiento en el deporte a la creación de animales transgénicos. Ni siquiera deja fuera de su escrutinio crítico algo tan sagrado como el amor y el matrimonio: ¡Sugiere incluso que podríamos tomar fármacos para mejorar las relaciones humanas!

Todos los ensayos contenidos en este volumen tratan de decisiones que hemos de tomar en las próximas décadas. Decir que el futuro de la especie depende de algunas de las que se discuten en estas páginas no resulta una exageración, sino que es literalmente verdad. Las decisiones que hay que tomar son en su mayoría nuevas, porque la ciencia que las posibilita por primera vez es, en sí misma, nueva. Si tales decisiones son «peligrosas», como sugiere el título de este libro, es preciso llamar la atención sobre el hecho de que ponernos de acuerdo, por ejemplo, en no permitir la selección genética de nuestros hijos, o en no perseguir la mejora moral de nuestra especie, significa igualmente tomar una decisión sobre esos asuntos, que podría llegar a ser incluso más peligrosa. PETER SINGER.

Julian Savulescu

Decisiones Peligrosas

Una bioética desafiante

ePub r1.0

Titivillus 02.08.2025

Título original: Decisiones peligrosas, una bioética desafiante Julian Savulescu, 2012

Traducción: Blanca Rodríguez López & Enrique Bonete Perales

Selección de artículos: Blanca Rodríguez López & Enrique Bonete Perales

Prólogo: Peter Singer

Editor digital: Titivillus

ePub base r3.0 (ePub 3)

Por la naturaleza de la red, puede que algunos de los vínculos a páginas web en el libro ya no sean accesibles.

Índice de contenido

Prólogo

Una bioética desafiante. En torno a la ética práctica de Julian Savulescu

El trasfondo filosófico

El debate como método en bioética

Hacia el paradigma de Dédalo

En torno a la «mejora humana»

¿Decisiones peligrosas? Una bioética desafiante

Capítulo I. Beneficencia procreativa: Por qué debemos seleccionar los mejores niños

Introducción

Beneficiencia procreativa: la obligación moral de tener mejores niños 2.1. Definiciones

2.2. Selección

2.3. Genética del comportamiento

Un argumento a favor de la beneficencia procreativa

3.1. Defensa parfitiana de la beneficencia procreativa voluntaria en el caso simple

2. Una objeción a la Beneficencia Procreativa en el Caso Simple

De los genes patológicos a los genes no patológicos: ¿Qué es la «mejor vida»?

La elección de los medios de selección

4.2. Objeciones al principio de Beneficencia Procreativa aplicado a genes no patológicos

Los límites de la beneficencia procreativa: la preocupación personal por la igualdad o el interés propio

Conclusiones

Capítulo II. La lotería de las células madre embrionarias y la canibalización de los seres humanos

Un posible mundo mejor

Células madre embrionarias

Oposición a la investigación

Una razón para la oposición

La investigación con CME y la canibalización de los seres humanos 5.1. El caso de Dudley y Stephens

5.2. La lotería de la supervivencia

5.3. Mata a algunos para salvar a otros, cuando, de no ser así, todos morirán

5.4. Matar a un inocente que no moriría en otro caso para salvar otros

La lotería de las células madre embrionaria

6.1. Diagnóstico

6.2. Consentimiento

Página 5

6.3. La objeción del gorroneo

6.4. Clonar y crear embriones para la investigación

6.5. Investigación vs. tratamiento

6.6. ¿Una reductio devastadora?

7. Conclusiones

Capítulo III. Por qué deberíamos permitir el uso de drogas que mejoran el rendimiento deportivo

Las drogas en el deporte

¿Condenados a hacer trampas?

El espíritu del deporte

¿Injusto?

¿Sólo para ricos?

¿Inseguro?

Niños

Ambiente de trampas

Prohibición

El problema de la responsabilidad estricta

Estrategias alternativa

Pruebas sobre la salud no sobre las drogas

Capítulo IV. Autonomía, vida buena y elecciones controvertidas

1. Introducción

1.1. Caso 1. Sadomasoquismo

1.2. Caso 2. Amputación por apotemnofilia

1.3. Caso 3. Requerimientos de tratamientos médicos «inútiles»

Elecciones controvertidas

Tipos de razones normativas 3.1. Razones prudenciales

3.2. Verdadera imprudencia

3.3. Límites al respeto por la autonomía

Los niños y las elecciones controvertidas

Elecciones controvertidas y el deber de luchar por la perfección y la autonomía plena

Agradecimientos

7- Referencias

Capítulo V. Neurociencia del amor y del matrimonio: La química que entre nosostros

1. Introducción: Problemas matrimoniales

1.1. Ruptura: «Hasta que la muerte nos separe»

1.2. ¿Por qué sucede el divorcio o la ruptura?

1.3. Monogamia

1.4. ¿Necesitamos los matrimonios?

1.5. Métodos convencionales de ayudar a las relaciones

2. La neurociencia del amor

2.1. La modulación del amor

Página 6

Ética de las drogas del amor 3.1. Consistencia.

Libertad y «Autonomía Marital» 3.3. Razones para mejorar el amor

3.4 Religión y normas culturales

3.5 ¿Deber de amar?

3.6. Mantenimiento vs. mejora del amor

Objecciones

4.1. Adaptación y adicción

4.2. Apegos equivocados y malas relaciones

4.3. Autenticidad

4.4. Coacción

4.5. Cambiar la relación/el entorno, no a las personas

4.6. El valor del sufrimiento, el esfuerzo y el misterio

            Conclusión

            Referencias

Capítulo 6. Los peligros de la mejora cognitiva y el urgente imperativo de mejorar el carácter moral de la humanidad

            Introducción

            Mejora cognitiva: Medios tradicionales

2.1. Algunas posibilidades actuales de mejora cognitiva biológica

El peligro de la mejora cognitiva en el presente

La posibilidad de una mejora moral

Observaciones

Capítulo VII. Mejora genética

Parte primera: Posibilidad, alcance y significado

Posibilidad

Súper-ratón

1.2. Súper Ratón: las mejoras

Significado

El mercado para la mejora

El alcance de la mejora genética: saqueo en el reino de los genes Parte segunda: ¿Debe producirse la mejora genética humana?

Definición de mejora Argumentos a favor de la mejora

Es incorrecto elegir no mejorar

Consistencia

La mejora no es moralmente diferente del tratamiento de la enfermedad Argumentos en contra la mejora

3.1. El principio de la precaución

3.2. El valor de la diversidad

3.3. La mejora es jugar a ser Dios o va en contra DE LA NATURALEZA

3.4. Desigualdad: discriminación genética

3.5. Humildad, responsabilidad y solidaridad

Página 7

3.6. Cambiar la sociedad, no a la gente

3.7. Costes sociales: las mejoras

3.8. El sentido de la vida: El niño perfecto, la esterilidad y la pérdida del misterio de la vida

Conclusión

Referencias

Capítulo VIII. Animales modificados genéticamente: ¿Debe haber límites para la ingeniería genética en el reino animal

Parte primera: Posibilidades científicas y utilidad

Animales transgénicos

Animales híbridos y quimeras Conclusión

Parte segunda: una evaluación ética en cuatro pasos para la creación de animales modificados genéticamente

Paso 1. Determinación de, y respeto por el estatus moral

Ontología ¿Cuáles son los criterios del estatur moral?

Epistemología. La determinación del estatus moral.

Tratamiento relevante al estatus moral

Paso 2. razones a favor de la mejora animal

2.1. Mejora para sí mismo

2.2. Mejora para el beneficio humano

2.3. Intervención® s determinantes de la identidad

2.4. 1.a construcción social del. bienestar

Paso 3. Riesgo razonable y consentimiento 3.1. Riesgo razonable

3.2. Consensimienso .

Paso 4. Prevención del daño a otros

4.1. Daño directo

4.2. Uso dual

Parte tercera: Cuatro objeciones a la creación

1. Amenaza para la humanidad

1.1. Acciones que son expresión de nuestra humanidad

1.2. Efectos sobre la capacidad para la práctica de los AMG

Restricciones deontológicas absolutas

jugar a ser dios e ir in contra de la «naturaleza»

Las pendientes resbaladizas y el principio de precaución Parte cuarte: Conclusión

Sobre el autor

Índice de contenido

Prólogo

Una bioética desafiante. En torno a la ética práctica de Julian Savulescu

El trasfondo filosófico

El debate como método en bioética

Hacia el paradigma de Dédalo

En torno a la «mejora humana»

¿Decisiones peligrosas? Una bioética desafiante

Capítulo I. Beneficencia procreativa: Por qué debemos seleccionar los mejore s niños

Introducción

Beneficiencia procreativa: la obligación moral de tener mejores niños

Definiciones

Selección

Genética del comportamiento

Un argumento a favor de la beneficencia procreativa

3.1. Defensa parfitiana de la beneficencia procreativa voluntaria en el caso simple

2. Una objeción a la Beneficencia Procreativa en el Caso Simple

De los genes patológicos a los genes no patológicos: ¿Qué es la «mejor vida»?

La elección de los medios de selección

Objeciones al principio de Beneficencia Procreativa aplicado a genes no patológicos

Los límites de la beneficencia procreativa: la preocupación personal por la igualdad o el interés propio

Conclusiones

Capítulo II. La lotería de las células madre embrionarias y la canibalización d e los seres humanos

Un posible mundo mejor

Células madre embrionarias

Oposición a la investigación

Página 9

Una razón para la oposición

La investigación con CME y la canibalización de los seres humanos

El caso de Dudley y Stephens

La lotería de la supervivencia

Mata a algunos para salvar a otros, cuando, de no ser así, todos morirá

n

Matar a un inocente que no moriría en otro caso para salvar otros

La lotería de las células madre embrionaria

6.1. Diagnóstico

6.2. Consentimiento

6.3. La objeción del gorroneo

6.4. Clonar y crear embriones para la investigación

6.5. Investigación vs. tratamiento

6.6. ¿Una reductio devastadora?

7. Conclusiones

Capítulo III. Por qué deberíamos permitir el uso de drogas que mejoran el ren dimiento deportivo

Las drogas en el deporte

¿Condenados a hacer trampas?

El espíritu del deporte

¿Injusto?

¿Sólo para ricos?

¿Inseguro?

Niños

Ambiente de trampas

Prohibición

El problema de la responsabilidad estricta

Estrategias alternativa

Pruebas sobre la salud no sobre las drogas

Capítulo IV. Autonomía, vida buena y elecciones controvertidas 1. Introducción

1.1. Caso 1. Sadomasoquismo

1.2. Caso 2. Amputación por apotemnofilia

1.3. Caso 3. Requerimientos de tratamientos médicos «inútiles»

Elecciones controvertidas

Tipos de razones normativas

Página 10

3.1. Razones prudenciales

3.2. Verdadera imprudencia

3.3. Límites al respeto por la autonomía

Los niños y las elecciones controvertidas

Elecciones controvertidas y el deber de luchar por la perfección y la aut onomía plena

Agradecimientos

7- Referencias

Capítulo V. Neurociencia del amor y del matrimonio: La química que entre no sostros

1. Introducción: Problemas matrimoniales

1.1. Ruptura: «Hasta que la muerte nos separe»

1.2. ¿Por qué sucede el divorcio o la ruptura?

1.3. Monogamia

1.4. ¿Necesitamos los matrimonios?

1.5. Métodos convencionales de ayudar a las relaciones

La neurociencia del amor

La modulación del amor

Ética de las drogas del amor

Consistencia.

Libertad y «Autonomía Marital»

Razones para mejorar el amor 3.4 Religión y normas culturales

3.5 ¿Deber de amar?

Mantenimiento vs. mejora del amor Objecciones

Adaptación y adicción

Apegos equivocados y malas relaciones

Autenticidad

Coacción

Cambiar la relación/el entorno, no a las personas

El valor del sufrimiento, el esfuerzo y el misterio

Conclusión

Referencias

Capítulo 6. Los peligros de la mejora cognitiva y el urgente imperativo de mej orar el carácter moral de la humanidad

Página 11

Introducción

Mejora cognitiva: Medios tradicionales

2.1. Algunas posibilidades actuales de mejora cognitiva biológica

El peligro de la mejora cognitiva en el presente

La posibilidad de una mejora moral

Observaciones

Capítulo VII. Mejora genética

Parte primera: Posibilidad, alcance y significado Posibilidad

Súper-ratón

1.2. Súper Ratón: las mejoras

Significado

El mercado para la mejora

El alcance de la mejora genética: saqueo en el reino de los genes Parte segunda: ¿Debe producirse la mejora genética humana? Definición de mejora

Argumentos a favor de la mejora

Es incorrecto elegir no mejorar

Consistencia

La mejora no es moralmente diferente del tratamiento de la enfermed

ad

Argumentos en contra la mejora

El principio de la precaución

El valor de la diversidad

La mejora es jugar a ser Dios o va en contra DE LA NATURALEZA

Desigualdad: discriminación genética

Humildad, responsabilidad y solidaridad

Cambiar la sociedad, no a la gente

Costes sociales: las mejoras

El sentido de la vida: El niño perfecto, la esterilidad y la pérdida del misterio de la vida

Conclusión

Referencias

Capítulo VIII. Animales modificados genéticamente: ¿Debe haber límites par a la ingeniería genética en el reino animal

Parte primera: Posibilidades científicas y utilidad

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Animales transgénicos

Animales híbridos y quimeras Conclusión

Parte segunda: una evaluación ética en cuatro pasos para la creación de an imales modificados genéticamente

Paso 1. Determinación de, y respeto por el estatus moral

Ontología ¿Cuáles son los criterios del estatur moral?

Epistemología. La determinación del estatus moral.

Tratamiento relevante al estatus moral

Paso 2. razones a favor de la mejora animal

Mejora para sí mismo

Mejora para el beneficio humano

Intervención® s determinantes de la identidad

1.a construcción social del. bienestar

Paso 3. Riesgo razonable y consentimiento

3.1. Riesgo razonable

3.2. Consensimienso .

Paso 4. Prevención del daño a otros

Daño directo

2. Uso dual

Parte tercera: Cuatro objeciones a la creación

Amenaza para la humanidad

Acciones que son expresión de nuestra humanidad

Efectos sobre la capacidad para la práctica de los AMG

Restricciones deontológicas absolutas

jugar a ser dios e ir in contra de la «naturaleza»

Las pendientes resbaladizas y el principio de precaución Parte cuarte: Conclusión

Sobre el autor

PRÓLOGO

Tienes en tus manos una colección de ensayos provocativos de un bioético que está dispuesto a presentar propuestas y plantear debates allí donde pocos otros se atreven. Estos ensayos desafían un amplio consenso que abarca tanto las tesis de las derechas conservadoras de tipo religioso como las de los progresistas seculares. La obra de Julian Savulescu trata asuntos especialmente sensibles: desde la investigación con embriones humanos a la selección genética de nuestros hijos, desde la prohibición de fármacos que mejoran el rendimiento en el deporte a la creación de animales transgénicos. Ni siquiera deja fuera de su escrutinio crítico algo tan sagrado como el amor y el matrimonio: ¡Sugiere incluso que podríamos tomar fármacos para mejorar las relaciones humanas!

Estos ensayos dicen cosas que necesitan ser dichas: no porque Savulescu tenga razón en todos los puntos (aunque en la mayoría de los casos creo que la tiene), sino porque si dejamos de considerar sus argumentos, estaremos escuchando solamente a una de las partes en los mencionados debates y dando por sentado cosas que, caso de que puedan mantenerse de algún modo, necesitan ser argumentadas. John Stuart Mill, el gran filósofo utilitarista inglés del siglo XIX y defensor de la libertad de pensamiento y expresión, escribió que si una opinión no es «discutida en todos sus aspectos, con frecuencia, y sin miedo», se convertirá en «un dogma muerto, no en una verdad viva». Incluso aunque pienses que Savulescu está equivocado en todos y cada uno de los asuntos que plantea en este libro, debes darle las gracias por contribuir a que mantengas las opiniones contrarias a las suyas como verdades vivas y no como dogmas muertos.

Al igual que Mill, Savulescu mantiene una postura ética que otorga un gran peso a las consecuencias de nuestras acciones y decisiones, al tiempo que reserva un lugar destacado a la autonomía personal. También al igual que Mill, Savulescu rechaza con firmeza el recurso a lo que es «natural» como guía para lo que debemos hacer. En su ensayo Sobre la naturaleza, Mill decía, que apelar a «la naturaleza» era con frecuencia fuente de «pruebas falsas, filosofía falsa, moralidad falsa e incluso de malas leyes». Sin duda en este aspecto tanto Mill como Savulescu tienen razón. A menos que queramos volver la espalda a la domesticación de animales y plantas, y estemos dispuestos a convertirnos de nuevo en cazadores-recolectores, no podemos pensar seriamente que interferir en la naturaleza de las especies, incluida la nuestra, sea intrínsecamente malo. Si lo es, ha de deberse a las malas consecuencias que tal interferencia puede producir, y esos perjuicios, o el riesgo de que se produzcan, debe sobrepasar los buenos efectos que podrían alcanzarse. El problema reside en que la apelación al statu quo y a lo supuestamente «natural» tiene un poder tan grande sobre nuestras mentes, que muy raramente consideramos las malas consecuencias de seguir haciendo lo que hacemos. Uno de los grandes méritos de estos ensayos consiste en que nos obligan a sopesar tales consecuencias.

Es asunto debatible hasta qué punto Savulescu puede ser considerado con propiedad utilitarista, pero, por otra parte, también algunas personas han afirmado que Mill no era utilitarista, a la vista de algunas de las cosas que escribió relativas a la importancia de la autonomía, la libertad de pensamiento y la distinción entre la cantidad y la calidad de los placeres. Debemos reconocer que las conclusiones de Savulescu son a menudo idénticas a las que llegaría un utilitarista, y rara vez se aleja de ellas, cuando se parte de la misma visión sobre los hechos. Resulta en todo caso muy saludable encontrar un pensamiento tan directo y claro, libre de la retórica —con tanta frecuencia oscura y confusa— acerca de la protección de la «dignidad humana», que a menudo representa una excusa para no tener que pensar acerca de las consecuencias de nuestras acciones.

Todos los ensayos contenidos en este volumen tratan de decisiones que hemos de tomar en las próximas décadas. Decir que el futuro de la especie depende de algunas de las que se discuten en estas páginas no resulta una exageración, sino que es literalmente verdad. Las decisiones que hay que tomar son en su mayoría nuevas, porque la ciencia que las posibilita por primera vez es, en sí misma, nueva. Si tales decisiones son «peligrosas», como sugiere el título de este libro, es preciso llamar la atención sobre el hecho de que ponernos de acuerdo, por ejemplo, en no permitir la selección genética de nuestros hijos, o en no perseguir la mejora moral de nuestra especie, significa igualmente tomar una decisión sobre esos asuntos, que podría llegar a ser incluso más peligrosa.

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PETER SINGER

Enero de 2011

UNA BIOÉTICA DESAFIANTE. EN TORNO A LA ÉTICA PRÁCTICA DE JULIAN SAVULESCU

1. TRASFONDO FILOSÓFICO

El profesor Julian Savulescu (Geelong, Australia, 1963), hijo de padre rumano y madre australiana, actualmente dirige el prestigioso centro de investigación internacional Oxford Uehiro Centre for Practical Ethics, integrado en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Oxford. Está parcialmente financiado por fondos de la institución japonesa Uehiro Foundation on Ethics and Education, diseñada para difundir la reflexión moral y educativa. Gracias al apoyo económico y estratégico de la fundación, y a sus vínculos con la Facultad de Filosofía de la universidad oxoniense, la ética aplicada que se está elaborando en Oxford se sitúa, en el ranking mundial, entre los más importantes programas de reflexión biocientífica del mundo. Este centro, y su director, son consultados asiduamente por diversos medios de comunicación, a fin de valorar los llamativos avances que se están produciendo en las ciencias de la vida. También dirige Julian Savulescu el Oxford Centre for Neuroethics, uno de los tres centros más influyentes del Reino Unido en temas de ética neurocientífica. El profesor Savulescu es autor de más de un centenar de artículos, publicados muchos de ellos en revistas especializadas de gran difusión. Ha participado en numerosas conferencias mundiales sobre temas bioéticos, tanto en Estados Unidos, como en Australia, Europa o Japón. Es considerado una referencia internacional en el campo de la ética práctica. Sus apariciones públicas en los medios de comunicación australianos e ingleses para analizar los retos de las biociencias son constantes, aportando su particular posición ética, avanzada o prudente, según los casos, mas casi siempre polémica.

Pero, ¿quién es en realidad este joven bioético rumano-australiano? ¿Cuál es su formación intelectual? ¿Desde qué trasfondo filosófico elabora su

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propio pensamiento bioético? ¿Qué método de argumentación suele utilizar en sus publicaciones? ¿Cuáles son sus tesis morales más polémicas que constituyen un desafío a la bioética establecida? ¿Por qué merece la pena publicar un libro con algunas de sus últimas aportaciones? En las páginas que siguen nos proponemos dar cuenta de estos interrogantes con la intención de presentar al público de lengua castellana a este bioético, aún desconocido entre nosotros. Su pluma es ágil y sus textos legibles por el ciudadano no experto. Manifiesta una habilidad dialéctica poco común en los debates públicos, agudeza analítica, aunque también un inglés de fuerte acento australiano, no fácilmente comprensible.

Julian Savulescu estudió Medicina a comienzos de los ochenta en la Monash University (Melbourne, Australia). Durante la carrera asistió, por inquietud intelectual, y como parte de su formación, a los cursos de «Ética Práctica» que impartía por entonces en aquella misma Universidad Peter Singer, ya destacado bioético de inspiración utilitarista, y autor del influyente libro Practical Ethics[1]. El joven estudiante de Medicina, según narra en una entrevista publicada en la revista online Dilemata[2] quedó seducido por la capacidad expositiva de Singer, su escritura incisiva, los argumentos lógicos en torno a los problemas morales de la pobreza, derechos de los animales, aborto, eutanasia, etc., analizados en sus cursos. Las tesis de Singer presentadas en su Practical Ethics han llegado a ser una especie de «catecismo», un punto de partida para la mayoría de los bioéticos que se mueven en el paradigma utilitarista. La experiencia intelectual del contacto con Singer le impulsó a profundizar en las dimensiones morales de las decisiones médicas. Aquel primer encuentro con la ética aplicada dejó en el joven Savulescu una indeleble huella que se reflejará en el modo, y estilo en que ha ido presentando años después sus personales, y en ocasiones llamativas, tesis bioéticas. A pesar de algunos desacuerdos entre Singer y Savulescu en cuestiones relevantes, por ejemplo en torno a los derechos de los animales o el vegetarianismo, no es del todo desacertado considerar a este bioético afincado en Oxford como un preclaro discípulo del renombrado utilitarista. Cuando acabó la carrera de Medicina con brillante expediente, Savulescu decidió hacer un Master de Bioética en el Centre for Human Bioethics de la mencionada universidad australiana, dirigido y fundado por Peter Singer, ejerciendo al mismo tiempo la profesión de médico. Allí recibió igualmente cursos, entre otros, del bioético Justin Oakley[3], y del experto en metaética Michael Andrew Smit[4]. Al finalizar el Master en Bioética, el

Página 18

profesor Savulescu decidió abandonar el ejercicio de la Medicina y el proyecto de especializarse en Neurología, con el propósito de centrarse en problemas de ética aplicada, realizando una tesis doctoral, bajo la dirección de Peter Singer, en torno a las razones a favor y en contra de la eutanasia, bajo el título Good Reasons to Die.

Pocos años después obtuvo una beca posdoctoral para completar su formación intelectual estudiando filosofía (entre 1994-1997) en la Universidad de Oxford, bajo la tutela del renombrado pensador inglés Derek Parfit, autor, entre otras obras, de la célebre Reasons and Persons[5]. El profesor Savulescu, en su estancia oxoniense, tuvo que leer a fondo este original y complejo libro, considerado una de las más sobresalientes aportaciones a la teoría moral de la segunda parte de la anterior centuria. Según reconoce en la entrevista arriba mencionada, es la obra que mayor influencia ha ejercido en sus propias investigaciones, al aplicar algunos de aquellos planteamientos teóricos a campos diversos de la biomedicina. Por ejemplo, el principio de la «beneficencia procreativa» que ha desarrollado Savulescu en diversos artículos (uno de ellos recogido en este volumen), proviene de las reflexiones de Parfit en la Parte IV de su obra, bajo el título «Future Generations» (especialmente el capítulo 16). Y no pocas son las distinciones conceptuales desarrolladas por Parfit que el propio Savulescu sabe aprovechar en sus razonamientos bioéticos. A nuestro juicio, la tesis con la que concluye Parfit su libro Reasons and Persons viene a ser el punto de partida de la bioética de Savulescu: necesitamos iniciar con total radicalidad un nuevo tipo de pensamiento ético y bioético sin raíces o influencias religiosas, cristianas. Así concluía Parfit la primera edición del libro:

La creencia en Dios, en muchos dioses, impidió el desarrollo del razonamiento moral. La no creencia en Dios, abiertamente admitida por una mayoría, constituye en realidad un acontecimiento reciente, no concluido todavía. Puesto que este hecho histórico está en sus inicios, la Ética no-religiosa se encuentra en una etapa ciertamente temprana. No podemos predecir todavía si, como en Matemáticas, alcanzaremos todos algún acuerdo. Dado que no podemos conocer el modo en que se desarrollará la Ética, no es irracional tener altas esperanzas (p. 454).

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Al margen de si es hoy una mayoría o minoría la que afirma que Dios no existe, y sin entrar a considerar hasta qué punto la creencia en Dios impidió históricamente (o potenció en no pocos filósofos) el razonamiento moral, lo que está claro es que tal constatación ético-cultural manifestada (y anhelada) por Parfit en el párrafo último de Reasons and Persons viene a ser, según nuestra interpretación, el postulado desde el que Savulescu construye los razonamientos en sus estudios bioéticos, borrando todo posible rastro de principios morales de raíz religiosa.

Entre otros filósofos que conoció en la universidad inglesa y que influyeron en su formación intelectual, se ha de destacar a Ingmar Persson, sueco, afincado en Oxford, quien ha desarrollado un pensamiento original y denso en algunos de sus escritos[6] e igualmente Jeff McMahan, filósofo americano que ha investigado algunos años en las Universidades de Oxford y Cambridge. Este último, en su obra The Ethics of Killing. Problems at the Margins of Life (Oxford University Press, 2003), defiende la tesis antropológica (desarrollada anteriormente por Singer), según la cual se ha de distinguir entre la muerte de un organismo humano y la muerte de la persona, en tanto que «ser persona» significa ser capaz de alcanzar o desarrollar determinadas capacidades intelectuales y morales, derivadas de la actividad del cerebro superior, mientras que el organismo nos remite al cuerpo de un individuo humano. Las repercusiones de esta distinción a la hora de plantear los problemas morales que se suscitan ante el estado vegetativo o la muerte cerebral son relevantes, como el propio Savulescu, junto con otros neuroéticos de Oxford, ha desarrollado en sus escritos recientes sobre estas situaciones límites[7].

Tras su estancia posdoctoral en Oxford y su fecundo contacto intelectual con los mencionados filósofos, sin olvidar su bagaje médico-científico, el profesor Savulescu regresó a Australia. La docencia y la investigación bioética en la Universidad de Melbourne fueron sus tareas principales. Allí llegó a ser el director del Ethics of Genetics Unit at the Murdoch Children Research Institute, hasta que en el 2002 fue elegido, entre varios candidatos, para liderar con total libertad y según su propia concepción de la ética aplicada, el anteriormente mencionado Oxford Uehiro Centre for Practical Ethics, centro de investigación y difusión cultural de los avances en diversos campos biocientíficos.

Página 20

EL DEBATE COMO MÉTODO EN BIOÉTICA

¿Cuál es la metodología utilizada por este médico-filósofo para penetrar en los diversos problemas bioéticos? Según la mayoría de sus escritos, intervenciones en los medios, y el modo de articular sus presentaciones en los foros académicos, se puede afirmar que la visión que manifiesta Savulescu de la ética práctica consiste en identificar y analizar críticamente los problemas morales que suscitan los desarrollos de las biociencias. El propósito de sus escritos y reflexiones públicas no es otro que ofrecer un esclarecimiento argumentativo de los problemas a partir del conocimiento de los datos científicos a fin de mostrar posibles estrategias prácticas que capaciten a los ciudadanos a razonar más críticamente sobre los asuntos biocientíficos que están ante sus ojos. Con ello busca contribuir a que las autoridades competentes (legisladores, políticos, investigadores) tomen las decisiones más acertadas. La metodología distintiva de Savulescu se inspira en un modo de pensar «analítico», en el sentido más amplio del término: 1) clarificación de conceptos y de hechos científicos, 2) análisis de argumentos a favor y en contra de los planteamientos principales, y 3) propuesta moral razonada, tras la superación de las críticas más relevantes, desligada siempre de presupuestos religiosos o metafísicos.

Esta metodología analítica esta respaldada igualmente por la oportuna colaboración interdisciplinar con otros investigadores de humanidades y ciencias, lo que requiere la asimilación ponderada de punteros estudios empíricos derivados de otras disciplinas afines. Según la perspectiva de Savulescu, se necesita, como parte esencial de esta forma de abordar los nuevos retos de las ciencias de la vida, mantener fluidas colaboraciones con los científicos y profesionales médicos inmersos en el desarrollo de las biotecnologías. Sin tales lazos no es posible identificar con precisión los asuntos éticos nucleares que se plantean al pensar en las consecuencias sociales, a corto y largo plazo, de determinadas investigaciones o descubrimientos. La perspectiva consecuencialista constituye el ángulo moral predominante en los escritos de Savulescu, el soporte intelectual desde donde desarrolla este bioético —y la mayoría de los miembros del Oxford Centre for Practical Ethics— sus propias posiciones. Ello nos indica ya tanto su virtualidad teórico-práctica, como, por otro lado, las inevitables limitaciones de este modo de presentar la argumentación racional.

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Podría afirmarse que el trabajo intelectual de Savulescu, y del centro que rige, es tanto «pro-activo» como «re-activo». Es decir, busca no sólo «construir» la ética práctica del futuro, sino que, de modo parejo, y cuando se considere necesario, se ha de «obstruir» aquellos pasos que los científicos persiguen sin calcular bien los efectos perjudiciales que determinadas investigaciones originarán en la vida social, presente o futura. Así pues, no sólo se pretende identificar en términos positivos las estrategias para facilitar un buen desarrollo científico, sino igualmente señalar los límites de la investigación de determinadas áreas de la ciencia. Sin embargo, esta tarea «obstructiva», a nuestro modo de ver, en muy pocas ocasiones es defendida por el profesor Savulescu. Sus escritos, en general, muestran con suma claridad una tendencia reiterada favorable al progreso de todo tipo de investigación científica. —a veces con cierta ingenuidad y excesivo optimismo—, sin límites morales preestablecidos. Sólo a la luz de las previsiones de los efectos dañinos en la vida de los individuos y las sociedades se pueden establecer algunos límites al quehacer científico. De modo implícito, en la mayoría de sus escritos Savulescu asume que carecen de justificación racional otros paradigmas ético-filosóficos de tipo deontológico, antropológico o teológico, que procuran limitar los avances de las biociencias cuando consideran que afectan negativamente a la «dignidad de la persona», a la «naturaleza humana» o a la «santidad de la vida». Estos conceptos y presupuestos filosóficos, procedentes de otros momentos histórico-culturales, al parecer de Savulescu no son del todo operativos hoy para tomar decisiones ante los nuevos desafíos biocientíficos. En la práctica, tales enfoques éticos acaban bloqueando e impidiendo cualquier tipo de investigación que comporte riesgos para la «dignidad», «naturaleza» o «santidad» de la vida. Sólo el cálculo racional de las ventajas e inconvenientes para la sociedad en su conjunto puede constituir en realidad un serio límite al progreso científico. Pero tal cálculo, como es evidente, no es nada fácil de aquilatar, con lo cual nos encontramos en ausencia de criterios orientadores mínimamente estables de la práctica científica.

En última instancia, Savulescu y el centro de Oxford aspiran a tener un impacto cultural lo más amplio posible. Ello exige una revisión constante de las publicaciones académicas en torno a temas biocientíficos, además de estimular un debate público en los medios de comunicación, aportando ideas y materiales a los políticos, a fin de incidir en el desarrollo de las leyes y en la vida social. Se ha de facilitar igualmente que los investigadores, los médicos

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y el público en general puedan conocer las reflexiones de los expertos en ética, sus perspectivas y propuestas. Sólo así serán tenidas en cuenta tanto en el marco científico como en el político-legislativo. A juicio de Savulescu, y esta consideración justifica la ineludible tarea cultural de la bioética, «la ciencia del siglo XXI cambiará radical y profundamente la vida humana. Estos cambios han de ser para mejor. Lo cual requiere ética práctica. Sin ética práctica, nuestro conocimiento de lo que podemos hacer sobrepasará con creces rápidamente nuestra comprensión de lo que debemos hacer[8]».

La metodología más utilizada por Savulescu consiste en suministrar argumentos a favor y en contra de una determinada posición en un asunto de ética práctica que comporte un destacado impacto en la vida social. De este modo, buscando superar los obstáculos que puedan aparecer en contra de una determinada línea de acción, tildada socialmente de atrevida o peligrosa, pretende el profesor Savulescu contribuir a que los ciudadanos, tras el desafío de su propuesta, piensen por sí mismos, se formen su propia opinión moral sobre algún problema bioético concreto, y sean capaces de justificarla racionalmente ante sí mismos y en cualquier foro público (familiar, académico, asociativo, político, cultural). Este interés didáctico, que se manifiesta en la mayoría de sus escritos (también en varios de los seleccionados para este libro), lo consideramos una constante en el enfoque bioético de este pensador australiano, y en parte resultado del encuentro intelectual con su maestro Peter Singer. Ahora bien, no hay que confundir tal preocupación ilustradora y dinamizadora de la reflexión con una especie de afán misionero o «evangelista» (según su reiterada expresión) que busca «convertir» a su causa a quienes lo escuchen o lean. Su metodología dialógica

—es un polemista infatigable— en cierto modo es de tipo socrático: la presentación de argumentos a favor y en contra (en ocasiones tensados al máximo con ejemplos reales o hipótesis futuristas) de una decisión biocientífica, persigue provocar una reacción moral en los ciudadanos. En la soledad de sus mentes han de pensar por sí mismos y, también, cómo no, han de ser capaces de debatir inteligentemente con sus contrincantes reales, con aquellos sujetos que defienden justamente lo contrario en alguno de los asuntos bioéticos que asiduamente se infiltran en nuestra vida privada a través de los medios de comunicación. A nadie se le oculta que la ética es intrínsecamente polémica, y la bioética todavía más, si cabe. Los nuevos problemas se multiplican sin descanso, y cada vez es mayor su trascendencia para el futuro de la humanidad, mientras que los consensos resultan escasos y

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casi siempre frágiles. Pero los ciudadanos no pueden ni deben estar callados ante los avances biocientíficos, ni han de permanecer cómodamente instalados en prejuicios culturales o religiosos que les impiden pensar con radicalidad las ventajas y los inconvenientes de determinados experimentos, descubrimientos o desafíos que las ciencias de la vida nos presentan. Para descubrir entre todos (no sólo los científicos o políticos) cuál es «el mejor» camino que la especie humana ha de seguir hacia el futuro —o el menos dañino para la salud de la vida social—, a pesar de los inevitables riesgos, no contamos con otro medio que el constante diálogo, el debate racional, en privado y en público, convenientemente desligado de postulados religiosos y metafísicos que, al parecer de este bioético, tantas veces han resultado —y siguen resultando— paralizantes para el progreso científico. He aquí, en palabras suyas, una especie de profesión de fe socrática: «Yo creo profundamente en el diálogo racional como el modo de desarrollar estrategias prácticas y de resolver los desacuerdos éticos. A lo largo de mi vida he cometido muchos errores y he hecho cosas mal en numerosas ocasiones. La sabiduría no equivale a la infalibilidad. Consiste más bien en la buena voluntad y en la capacidad para aprender y usar dicho conocimiento[9]».

HACIA EL PARADIGMA DE DÉDALO

Numerosos son los problemas que el profesor Savulescu ha ido analizando durante veinte años de actividad intelectual. Entre ellos cabe destacar algunos de los más polémicos: investigación con embriones[10], clonación[11], eutanasia[12], objeción de conciencia en medicina[13], estado vegetativo[14], discapacidad[15], adicción[16], ética de la investigación científica[17], ética médica[18], bioética consecuencialista[19], etc. En aras de la brevedad, poco puede desarrollarse en esta introducción sobre su personal planteamiento en estos apasionantes debates. Sin embargo, una preocupación constante atraviesa su trayectoria biográfica que lo ha convertido en un verdadero experto mundial: «la mejora humana» (genética, cognitiva, física, moral, afectiva), lo que denominan los ingleses Human Enhancement. Por ello, cabría situar la aportación bioética de Julian Savulescu en la línea de lo que el profesor Manuel Garrido ha denominado con acierto el «paradigma de Dédalo[20]». Según este filósofo español, tres son las metáforas que expresan de modo llamativo los progresos tecnológicos de la anterior centuria y que condicionan la que estamos iniciando: el paradigma de Turing (el avance en

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las ciencias matemáticas de la computación que originaron la revolución informática), el paradigma de la Red (la revolución de Internet: combinación de la tecnología del ordenador con las nuevas telecomunicaciones), y el paradigma de Dédalo (la mejora biotecnológica de la especie humana). Digamos algo sobre este último paradigma, a fin de comprender mejor el ámbito científico-filosófico en el que cabe ubicar las reflexiones éticas que presenta Julian Savulescu en este volumen.

El profesor Manuel Garrido se inspira en una obra del célebre biólogo John Haldane, titulada Dédalo o la ciencia y el futuro (1923) en la que ya se vaticina a comienzos del siglo pasado el futuro triunfo de la biología sobre la física. Es característico del razonamiento de este biólogo el contraste entre las dos figuras míticas, la de Prometeo (que robó el fuego a los dioses para ayudar a los hombres, lo que le ocasionó una condena de tormentos sin fin) y la de Dédalo (quien fue capaz de planear y llevar a término el primer experimento transgénico: posibilitó la cópula entre un hermoso toro del rey de Minos y la mujer de éste, irresistiblemente atraída por el bello animal; el fruto de esta violación de las leyes de la naturaleza fue el monstruo que conocemos como el «Minotauro»). Según el biólogo Haldane, si el mito de Prometeo (imagen del físico) nos provoca admiración —el propio Marx lo convirtió en símbolo de su obra—, el mito de Dédalo) (imagen del biólogo) despierta más bien la repulsión, pues todo invento biológico suele ser considerado como una perversión de las leyes naturales, al trastocar la vida en general y la humana en particular. El visionario Haldane profetizó hace casi un siglo el triunfo de la biología sobre la física, y ya apuntó el consumo de productos farmacológicos para transformar las capacidades de nuestra especie, así como la incubación artificial de la vida humana.

No es del todo desacertado afirmar que en el ámbito de las ciencias de la vida el siglo XIX fue el de la evolución, con el libro de C. Darwin, El origen de las especies (1859), mientras que el siglo XX, gracias a las investigaciones de J. Watson y F. Crick sobre la estructura en doble hélice del ADN (publicadas en la prestigiosa revista Nature en 1952) puede ser denominado el siglo de la genética. ¿Será el siglo XXI el de la biotecnología? Es bien conocido que en 2002 la revista Science publicó una sorprendente investigación en la que se mostraba cómo había sido posible producir ratones con cerebros aumentados y con pliegues similares a los humanos. Las potencialidades de la transformación biológica y cerebral a través de la ingeniería genética son espectaculares. Las investigaciones sobre el genoma

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humano, la medicina molecular y la terapia genética cada vez nos sorprenden menos. Sin embargo, hemos de ir acostumbrándonos a las nuevas posibilidades que nos ofrecen las técnicas de manipulación genética que pueden ser extendidas a la línea germinal de nuestra especie, no sólo para curar determinadas enfermedades, sino también para mejorar (to enhance) cualesquiera capacidades humanas, ya sean físicas, cognitivas, morales, afectivas… Y ello, la mejora de nuestra especie, es lo que, en realidad, nos propone el libro de Savulescu, desafiando en parte lo que constituye el modo «esencialista» de considerar al hombre y sus posibilidades (antropología), así como los argumentos éticos deontológicos o de base metafísica y teológica. Estamos, pues, ante un tipo de bioética ciertamente desafiante que busca, en parte, alterar los esquemas establecidos de enfocar las cuestiones de ética práctica.

No es extraño, por ello, que el profesor Manuel Garrido, a la hora de explicitar el reto que supone para la entera humanidad el paradigma de Dédalo (uno de cuyos exponentes hoy es, sin duda, Julian Savulescu) exprese con lucidez, no carente de algunos temores, aquello que ha de cambiar en nuestro modo actual de ver el mundo, el hombre y la vida a fin de hacer frente con serenidad a planteamientos atrevidos que abogan, con escasos límites morales, por la mejora parcial (o total) de la especie humana:

Esta posibilidad entra seriamente en colisión con la imagen del hombre que nos ha sido brindada por el pensamiento tradicional y por el pensamiento moderno. Desde ambos puntos de vista, las cualidades naturales, que los filósofos llaman ontológicas, tales como la inteligencia o la belleza, eran algo que estaba totalmente fuera de nuestro poder y cuya distribución se hallaba discrecionalmente en manos de la Providencia Divina o a merced de la distribución aleatoria de la selección natural. Asimismo se ha dado por supuesto, tanto tradicional como modernamente, que la adquisición de virtudes morales por parte del ser humano, nuestro privilegio de autoplasticidad, es exclusivamente materia de la ética. Ahora tenemos serias razones para creer que las cualidades naturales pueden ser aumentadas por métodos tecnológicos y que, aunque no con toda probabilidad, el núcleo duro de la ética, la zona más crepuscular de la misma que los clásicos denominaron «intemperancia» y hoy etiquetamos como «debilidad de la voluntad», pudieran ser también, tecnológicamente hablando, materia de tratamiento y de mejoramiento por ingeniería

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genética. También la tecnología de la clonación les hace temer a unos y esperar a otros que el intercurso sexual, el método consagrado por la Divina Providencia, según unos, y por la selección natural, según otros, pueda no ser algún día no lejano el único modo usual de propagación de nuestra especie. Las implicaciones sociales y filosóficas de estas posibilidades constituyen hoy día uno de los principales desafíos que debemos afrontar[21].

4. EN TORNO A LA «MEJORA HUMANA»

Pero ¿en qué consiste la «mejora humana», cuáles son los problemas morales y sociales que genera? Necesario es apuntar una sucinta explicación sobre asunto escasamente tratado en España y de tan serio impacto social.

Una manera sencilla de definir la mejora humana consiste en señalar que se trata de conseguir una vida más larga o mejor de lo normal[22]. Sin embargo, como todas las definiciones sencillas, ésta no resulta muy satisfactoria, pues en ella aparecen algunos términos, como «mejor» y «normal» que cualquier persona reflexiva, y más si cuenta con formación filosófica, ha aprendido a tratar con precaución y rodear de interrogantes. Tales términos, en efecto, requieren aclaración, y gran parte del debate en torno a la mejora consiste, precisamente, en hacerlas. Ofrecerlas rebasa con creces los límites de esta introducción, aunque el lector podrá encontrar discusiones en torno a tales asuntos a lo largo de todo el presente volumen. Baste aquí con señalar que lo «mejor» siempre es discutible, como es propio de un término comparativo y valorativo, y lo «normal» contextual: la muerte de un niño, normal en algunas épocas y situaciones, es hoy en día, en nuestra sociedad, un drama; una esperanza de vida de cincuenta años era normal no hace mucho, y, de nuevo, aquí y ahora, resulta todo menos normal.

También es posible, y habitual, definir la mejora en oposición al tratamiento de la enfermedad: curar a un enfermo puede considerarse como arreglar algo que está roto, o no funciona bien; mejorar parece suponer algo más. No obstante, esta vía tampoco resulta plenamente satisfactoria. En primer lugar porque no es siempre fácil marcar el límite entre terapia y mejora. Y, en segundo lugar, porque no todas las mejoras están relacionadas con la salud.

Una vez conscientes de la dificultad de ofrecer, en esta introducción, algo mejor que la «definición sencilla» arriba mencionada, volvamos a ella para

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intentar ofrecer al lector una idea general de la polémica. Que los seres humanos busquen mejorar su condición, lejos de ser una novedad, es más bien la historia misma de la humanidad. Tampoco es nuevo que intenten efectuar esa mejora no sólo cambiando el entorno, sino también efectuando cambios en ellos mismos. La alimentación, la educación y el entrenamiento no son sino tres ejemplos de los medios tradicionales utilizados para alcanzar este fin. La novedad, responsable del surgimiento de la polémica, y del interés que suscita, reside en los avances científicos y técnicos, conseguidos en el último medio siglo (y que prometen continuar), que han puesto a nuestro alcance medios de mejora radicales que hasta hace poco no traspasaban los límites de la literatura de ciencia ficción. Aunque hay distintos medios para llevar a término las mejoras, los medios biológicos centran la mayor parte de la discusión, como bien puede verse en el propio ejemplo del profesor Savulescu.

En esta polémica se sitúan, de un lado, los conocidos como «bioconservadores», opuestos al uso de la tecnología para modificar la biología humana, y entre cuyas filas destacan nombres como Leon Kass, presidente del consejo de bioética del presidente Bush, Hans Jonas, con quien Kass reconoce su deuda intelectual, Francis Fukuyama y Michael Sandel. Del otro se encuentran quienes, como el propio Savulescu, acogen las posibilidades de mejora biológica con mayor optimismo y una actitud más positiva. Los argumentos esgrimidos por ambas partes están bien reflejados en este volumen[23], y sería vano resumirlos aquí. Más propio de esta introducción es recomendar al lector interesado que los lea y considere con calma, antes de formarse una opinión al respecto.

A nadie se le escapa que los avances biocientíficos propios del paradigma de Dédalo nos ofrecen extraordinarias posibilidades de mejorar la situación personal de numerosos seres humanos, sin ocultar los conflictos morales que originan y los peligros sociales que igualmente amenazan nuestro futuro. Según el médico-filósofo Julian Savulescu, los progresos biotecnológicos nos han situado ante tremendas encrucijadas. Se han de tomar ya complejas decisiones, en algunos casos con riesgos ineludibles, sobre el origen, desarrollo, y mejora de la especie humana. Científicos, políticos, legisladores, bioéticos, humanistas, filósofos, expertos en diversos campos, y la ciudadanía en general, han de analizar si los riesgos son superiores a los beneficios. Si no es así, considera Savulescu que hemos de seguir adelante con las investigaciones biocientíficas, aunque a primera vista parezcan amenazantes,

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nos provoquen incluso, como afirmaba el mencionado biólogo Haldane ante el «Minotauro», extrema repulsión. De ahí el título de este volumen entre interrogantes: ¿Decisiones peligrosas? Con información científica y médica de primera mano, capacidad argumentativa y analítica seductoras, e inspiración consecuencialista, se nos presenta en este libro un pensamiento bioético desafiante que ha de ser tomado en seria consideración por nuestros expertos. Seguro que las provocativas propuestas de este volumen serán replicadas con argumentos racionales por alguno de los numerosos e inteligentes bioéticos que han ido floreciendo en lengua española durante las últimas décadas.

Hemos seleccionado, para introducir a este interesante pensador al público de habla hispana, ocho trabajos de distinta procedencia: algunos son artículos aparecidos en revistas especializadas, otros provienen de capítulos de libros monográficos o de introducción a la bioética. El criterio de selección ha sido, en primer lugar, abarcar una variedad de temas polémicos y, en segundo, que fueran trabajos recientes. De hecho, el último capítulo, en el momento de escribir esta introducción, aún no ha sido publicado en inglés, aunque su aparición está prevista en fechas cercanas. Este último criterio del año de publicación original es también el que hemos utilizado para la ordenación de los capítulos.

En todos los casos, por motivos de espacio, se han eliminado no pocas referencias bibliográficas, que pueden consultarse en las versiones inglesas, dejando aquí sólo las que hemos considerado fundamentales para el lector español.

Por último, quisiéramos hacer una advertencia sobre las notas. Las del autor se señalan con números arábigos y son en su inmensa mayoría referencias bibliográficas. Las nuestras se señalan con asteriscos también a pie de página. Algunas son típicas notas de traducción y otras han sido introducidas para aclarar aspectos que pueden ayudar al lector en la comprensión de los textos.

ENRIQUE BONETE PERALES[24]

Universidad de Salamanca

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BLANCA RODRÍGUEZ LÓPEZ[25]

Universidad Complutense

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¿DECISIONES PELIGROSAS? UNA BIOÉTICA DESAFIANTE

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I

BENEFICENCIA PROCREATIVA:

POR QUÉ DEBEMOS SELECCIONAR

LOS MEJORES NIÑOS[*]

1. INTRODUCCIÓN

Imagina que estás sometiéndote a un proceso de fecundación in vitro (FIV) y que has producido cuatro embriones. Se implantará uno. Te informan de que hay una prueba genética para la predisposición a obtener una buena puntuación en las pruebas de CI[**] (vamos a llamarle a esto inteligencia). Si un embrión tiene un gen de los subtipos (alelos) A o B, hay una probabilidad superior al 50 por 100 de que alcance una puntuación por encima de 140, si se le proporciona una educación y una crianza corrientes. Si tiene los subtipos C o D, la probabilidad de alcanzar tal puntuación es mucho menor. ¿Realizarías esta prueba a los cuatro embriones y utilizarías la información resultante para seleccionar el embrión que ha de ser implantado?

Mucha gente cree que la inteligencia es totalmente un constructo social y que por tanto es improbable que tenga una causa genética significativa. Otros creen que hay distintas clases de inteligencia, tales como la inteligencia verbal, la matemática, la musical, y que no existe tal cosa como la inteligencia general. El tiempo lo dirá. Actualmente se están llevando a cabo muchos programas de investigación que buscan elucidar la contribución de la genética a la inteligencia. Este artículo resulta pertinente con independencia de los resultados de esas investigaciones, incluso si resulta que sólo existe una relación probabilística débil entre los genes y la inteligencia, o un tipo particular de inteligencia.

Mucha gente cree que esas investigaciones no deberían llevarse a cabo, y que si alguna vez se desarrollaran pruebas genéticas para predecir la inteligencia, éstas no deberían tenerse en cuenta para tomar decisiones

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reproductivas. Yo defenderé que tenemos una obligación moral de realizar pruebas para detectar la contribución genética en estados no patológicos y de utilizar la información resultante en nuestras decisiones reproductivas.

Imagina ahora que has sido invitado a jugar en La Ruleta de la Fortuna. Existe una ruleta gigante que marca de 0 a 1.000.000 de dólares, en intervalos de 100 dólares. La ruleta se hace girar un una habitación secreta. Se detiene aleatoriamente en una cantidad. Esa cantidad se coloca en la caja A. Luego se hace girar otra vez y la cantidad obtenida se pone en la caja B. Puedes elegir una de las dos cajas, pero te dicen que, si eliges la caja B, se tirará un dado y, si sale 6, se restarán 100 dólares al contenido de la caja. ¿Qué caja deberías escoger?

La respuesta racional es la caja A. Seleccionar genes para rasgos no patológicos es como jugar a La Ruleta de la Fortuna. Deberías utilizar toda la información disponible y elegir la opción que ofrezca la mayor probabilidad de obtener el mejor resultado.

BENEFICENCIA PROCREATIVA:

LA OBLIGACIÓN MORAL DE TENER LOS MEJORES NIÑOS

Argumentaré a favor de un principio que llamaré Beneficencia Procreativa:

Las parejas (o los reproductores individuales) deberían seleccionar, de los distintos niños que pueden tener, aquel que se espera que tenga una vida mejor, o al menos una vida igual de buena que los demás, según la información relevante de la que se disponga.

Defenderé que la Beneficencia Procreativa implica que las parejas deben emplear pruebas genéticas para rasgos no patológicos a la hora de seleccionar qué niño traer al mundo y que debemos permitir que se seleccionen genes no patológicos incluso si hacerlo así mantiene o incrementa la desigualdad social.

El «deberían» que aparece en «deberían seleccionar», ha de entenderse como «tiene buenas razones para». Entenderé que la moralidad nos exige que hagamos aquello que tenemos mejores razones para hacer. En ausencia de alguna otra razón, una persona que tiene una buena razón para tener el mejor niño posible está requerida moralmente a tenerlo.

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Considera las tres situaciones siguientes, que contienen juicios normativos:

«Tienes 31 años. Si retrasas el momento de tener un niño, tendrás mayor riesgo de infertilidad y de que nazca tu hijo con alguna anormalidad. Pero esto hay que sopesarlo con lo que supondría para tu carrera profesional. Es algo que sólo tú puedes valorar».

«Deberías dejar de fumar».

«Debes informar a tu pareja de que eres VIH positivo o practicar sexo seguro».

El «deberías» de «Deberías elegir el mejor niño» es como el que aparece en el segundo caso. Implica que está justificado el intento de persuasión, pero no la coerción, que podría estar justificada en el tercer caso. Pero es diferente del primero, que es moralmente más neutral.

2.1. DEFINICIONES

Un gen patológico es un gen que causa un desorden genético (p. ej., fibrosis quística) o predispone al desarrollo de una enfermedad (p. ej., la contribución genética al cáncer o a la demencia). Un gen no patológico es un gen que causa o predispone a un estado físico o psicológico que no es en sí mismo un estado patológico, por ejemplo, altura, inteligencia, carácter (siempre que no estén en un rango por debajo de lo normal).

2.2. SELECCIÓN

Actualmente es posible seleccionar dentro de una variedad de niños que podemos tener. Lo más frecuente es la selección fetal, mediante las pruebas prenatales y la interrupción del embarazo. Ahora es viable la selección de embriones utilizando la fecundación in vitro y el diagnóstico genético pre-implantacional (DGP). Actualmente no existen pruebas para genes no patológicos, con excepción del sexo. Sin embargo, si se dispusiera de tales pruebas en el futuro, tanto el DGP como las pruebas prenatales podrían utilizarse para seleccionar la descendencia según genes no patológicos. Actualmente, se realiza selección de sexo en Sidney, Australia. El DGP también facilitará que las parejas realicen la selección, pues tiene menos secuelas psicológicas que las pruebas prenatales y el aborto.

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En el futuro, puede que sea posible seleccionar gametos según sus características genéticas. Esto ya es viable en el caso del sexo, para el que se han desarrollado métodos con los que determinar el esperma que contiene el cromosoma X y el Y.

2.3. GENÉTICA DEL COMPORTAMIENTO

La genética del comportamiento es una rama de la genética que busca entender la contribución de los genes a comportamientos complejos. El alcance de la genética del comportamiento se ilustra en la Tabla 1.

TABLA 1

Genética del comportamiento

Agresión y conducta criminal

Alcoholismo

Ansiedad y desórdenes de ansiedad

Déficit de atención y desorden hiperactivo (DADH)

Desorden de personalidad antisocial

Desorden bipolar

Homosexualidad

Comportamiento maternal

Memoria e inteligencia

Carácter neurótico

Búsqueda de novedades

Esquizofrenia

Adicción a sustancias

3. UN ARGUMENTO A FAVOR

DE LA BENEFICENCIA PROCREATIVA

Consideremos el Caso sencillo de selección de genes patológicos. Una pareja se está sometiendo a un proceso de FIV para tener un hijo. Producen

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dos embriones. Se realiza una batería de pruebas para enfermedades corrientes. Según las pruebas, el embrión A no presenta anomalías. El embrión B tampoco, a excepción de una predisposición genética al padecer asma. ¿Qué embrión deberíamos implantar?

No podemos decir nada a favor del embrión B y hay algo en su contra. Deberíamos implantar el embrión A, so pena de irracionalidad. Es como elegir la Caja A en La Ruleta de la Fortuna.

¿Por qué no deberíamos seleccionar el embrión que tiene una predisposición al asma? Lo relevante del asma es que reduce la calidad de vida. Los ataques producen una falta de respiración severa y, en casos extremos, la muerte. Se pueden necesitar esteroides para su tratamiento. Estos se encuentran entre las drogas más peligrosas que existen si se toman durante mucho tiempo. A la larga pueden dejar al paciente atado a una silla de ruedas con una enfermedad crónica obstrusiva de las vías respiratorias. La propiedad moralmente relevante del asma es que se trata de un estado que reduce el bienestar que experimenta una persona.

3.1. DEFENSA PARFITIANA DE LA BENEFICENCIA PROCREATIVA VOLUNTARIA EN EL CASO SIMPLE

El siguiente ejemplo, a la manera de Parfit[1], apoya la Beneficencia Procreativa. Una mujer tiene rubéola. Si concibe ahora, tendrá un niño ciego y sordo. Si espera tres meses, concebirá otro diferente pero sano. Debe elegir esperar hasta que haya pasado la rubeola.

Considera el Accidente Nuclear. Un país pobre no tiene suficiente capacidad como para proporcionar energía a sus ciudadanos durante un invierno extremadamente frío. El gobierno decide abrir un reactor nuclear viejo e inseguro. Hay entonces suficiente luz y calefacción disponibles. Los ciudadanos se acuestan más tarde y disfrutan sus vidas mucho más. Varios meses después, el reactor nuclear se funde y una gran cantidad de radiación escapa al exterior. El único efecto es que a raíz de esto nace un gran número de niños con predisposición a padecer enfermedades durante la primera infancia.

La provisión de calefacción y luz ha cambiado el estilo de vida de la población. Como resultado, la gente ha concebido niños en momentos distintos que si no hubiera habido calefacción y luz y los padres se hubieran ido antes a la cama. Así pues, los niños nacidos tras el accidente nuclear no

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habrían existido si el gobierno no hubiera conectado el reactor. No han sido dañados por la puesta en marcha del reactor ni por el accidente subsiguiente (a menos que sus vidas sean tan malas que estén peor que muertos). Si tenemos objeciones que plantear en este caso (como muchos de nosotros podríamos tener) debemos apelar a alguna forma no dañina de hacer el mal. Es decir, debemos afirmar que se ha hecho un mal, pero que nadie ha sido dañado. Debemos apelar a algo similar al Principio de la Beneficencia Procreativa.

3.2. UNA OBJECIÓN A LA BENEFICENCIA PROCREATIVA EN EL CASO SIMPLE

Una objeción común a la beneficencia Procreativa es la siguiente:

Si eliges el embrión A (sin predisposición al asma), podrías estar descartando a alguien como Mozart o un nadador olímpico. Así que no hay una buena razón para seleccionar A.

Esto es verdad. Pero también lo es que si eliges B podrías estar descartando a alguien como Mozart sin asma. Según la información disponible, es igual de probable que A y B sean alguien como Mozart (y es más probable que B tenga asma).

3.3. OTROS PRINCIPIOS PARA GUIAR LA TOMA DE DECISIONES REPRODUCTIVAS APLICADOS AL CASO SIMPLE

El principio de la Beneficencia Procreativa apoya que se seleccione el embrión sin predisposición genética al asma. Esto parece intuitivamente correcto. ¿Cómo se aplican a este ejemplo otros principios para la toma de decisiones procreativas?

1. Autonomía Procreativa. Este principio afirma que las parejas deben tener libertad para decidir cuándo y cómo procrear, y qué clase de hijos tener. Si éste fuera el único principio que guía la decisión, implicaría que las parejas podrían tener una razón para escoger el embrión con asma si por algún motivo eso es lo que quieren.

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2 . Principio del asesoramiento no directivo. Según este principio, los médicos y los consejeros genéticos sólo deben proporcionar información sobre los riesgos y las opciones disponibles para reducirlos. No debe dar consejos ni otras indicaciones. Así pues, si una pareja quiere implantar el embrión B, y saben que tendrá predisposición al asma, de acuerdo con este principio no hay nada más que decir.

3 . El Principio de «los mejores intereses del niño». La legislación en Australia y en el Reino Unido relacionada con la reproducción concede un gran peso a la consideración de los mejores intereses del niño. Por ejemplo, la Ley para el Tratamiento de la Infertilidad del Parlamento de Victoria de 1995 establece que «el bienestar y los intereses de una persona nacida o por nacer, como resultado de un tratamiento, son de suma importancia». Este principio resulta irrelevante para esta elección. La pareja podría escoger el embrión con predisposición al asma y aún así estar haciendo todo lo posible en interés de ese niño.

Ninguno de los principios alternativos ofrece una guía apropiada en el Caso Simple.

DE LOS GENES PATOLÓGICOS A LOS GENES NO PATOLÓGICOS: ¿QUÉ ES LA «MEJOR VIDA»?

Lo que importa del asma (o de cualquier enfermedad) no es sino su impacto en una vida en aspectos que son relevantes. A menudo la gente cambia tiempo de vida por bienestar sin relación con la salud. Los genes no patológicos pueden impedirnos llevar la mejor vida.

Por «mejor vida» entenderé la vida con el mayor bienestar. Hay varias teorías acerca del bienestar: la hedonista, la del cumplimiento de los deseos y la de la lista objetiva[2]. Según la teoría hedonista, lo que importa es la calidad de nuestras experiencias, por ejemplo, que sean placenteras. Según la teoría del cumplimiento de los deseos lo que importa es hasta qué punto se satisfacen nuestros deseos. Para la teoría de la lista objetiva, ciertas actividades, tales como alcanzar cosas valiosas en la vida, tener niños y criarlos, obtener conocimiento del mundo, desarrollar los talentos propios, o apreciar la belleza, son buenas.

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De acuerdo con cualquiera de estas teorías, algunos genes sin relación con enfermedades afectan la probabilidad de que tengamos la mejor vida. Imagina que hay un gen que contribuye de forma significativa a un temperamento violento, explosivo e incontrolable. Los ataques de violencia llevan a una persona a entrar en conflicto con la ley y a perder relaciones sociales importantes. La pérdida de la independencia, la dignidad o de relaciones sociales importantes son malas en cualquiera de las tres concepciones.

Buchanan et al. argumentan que en una democracia liberal es importante proporcionar a la gente medios de función general, por ejemplo, aquellos que resultan útiles para cualquier plan de vida[3]. De este modo, podemos permitir que la gente forme su propio concepto de la vida buena y actúe de acuerdo con él. Un ejemplo de medios de función general son la capacidad de ver y oír. Pero también la capacidad de concentración, o de comprometerse con otros seres humanos y tener empatía con ellos. En la medida en que los genes contribuyen a estas cosas, tenemos razones para seleccionarlos.

Considera otro ejemplo. La memoria (M) es la capacidad de recordar cosas importantes cuando lo deseas. Imagina que hay alguna contribución genética a M: seis alelos (genes) contribuyen a M. La FIV produce cuatro embriones. ¿Debemos hacer pruebas para seleccionar un embrión con este perfil?

¿Tiene M alguna relación con el bienestar? Tener que ir dos veces al supermercado porque has olvidado algo impide que hagas cosas más valiosas. No recordar algo puede tener consecuencias desastrosas. De hecho, olvidarse de la brújula en un largo paseo entre la maleza puede ser fatal. Por tanto, hay una obligación positiva de realizar pruebas para M y seleccionar el embrión con el mejor perfil M (siendo igual todo lo demás).

Ser inteligente ¿significa que es más probable que uno tenga una vida mejor? A un nivel popular intuitivo, parece plausible que la inteligencia promueva el bienestar en cualquier interpretación razonable del mismo. Según la concepción hedonista, la capacidad de imaginar placeres alternativos y recordar las características más importantes de las experiencias pasadas es importante a la hora de elegir la mejor vida. Para la teoría del cumplimiento de los deseos, la inteligencia sería importante para elegir los medios que mejor satisfagan los propios fines. Según la teoría de la lista objetiva, la inteligencia sería importante para obtener conocimiento del mundo y desarrollar relaciones sociales ricas. Newson ha revisado la literatura empírica que relaciona la inteligencia con la calidad de vida. La síntesis que hace es

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que «la inteligencia tiene un valor instrumental elevado para las personas pues las dota de una gran complejidad con la que enfrentarse a su vida cotidiana, y les equipa con una herramienta que puede conducir a abastecerse de muchos otros bienes personales y sociales[4]».

En el Filebo de Platón, Sócrates llega a la conclusión de que la mejor vida es una mezcla de sabiduría y placer. La sabiduría incluye el pensamiento, la inteligencia, el conocimiento y la memoria[5]. Claramente, la inteligencia forma parte del concepto platónico de la buena vida.

Sin la capacidad de calcular no podrías siquiera calcular que en el futuro obtendrás un placer; tu vida no sería la de un hombre, sino la de una medusa o una de esas criaturas marinas cuyos cuerpos se hallan confinados dentro de conchas[6].

4.1. LA ELECCIÓN DE LOS MEDIOS DE SELECCIÓN

Este argumento se extiende en principio a la selección de fetos mediante las pruebas prenatales y la terminación del embarazo. Sin embargo, la selección mediante el aborto produce mayores daños psicológicos que la selección por DGP, y éstos han de ser considerados. La selección de gametos, si alguna vez resulta posible, tendrá el menor coste psicológico.

4.2. OBJECIONES AL PRINCIPIO DE BENEFICENCIA

PROCREATIVAAPLICADO A GENES NO PATOLÓGICOS

Daño al niño. Una objeción común a la selección genética de rasgos no patológicos es que daña al niño. Hay varias versiones de esta objeción, que incluyen el daño que proviene de unas expectativas parentales excesivas e imperiosas, la utilización del niño como un medio, y no tratarle como un fin en sí mismo, así como la eliminación de opciones futuras sobre la base de la información proporcionada (y por tanto no respetar «el derecho del niño aun futuro abierto»).

Hay varias respuestas. En primer lugar, en algunos casos es posible negar que los daños sean significativos. Los padres llegan a amar al niño que tienen incluso cuando se trata de un niño con una discapacidad seria. Más aún, se ha aducido que el asesoramiento reduce las expectativas excesivas[7].

En segundo lugar, podemos aceptar algunos riesgos de que un niño experimente algún estado de bienestar reducido en casos de selección. Una

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variante de la presente objeción es: «Si seleccionas el embrión A, aún podría tener asma, o peor aún, cáncer, o una vida mucho peor que B, y tú serías el responsable». No obstante la selección es inmune a esta objeción (en un modo en que no lo es la manipulación genética).

Imagina que seleccionas el embrión A y desarrolla un cáncer (o un asma severa) en algún momento de su vida. No habrías dañado a A a menos que su vida no merezca la pena (lo que es poco plausible) porque A no hubiera existido si hubieras actuado de otra manera. A no está peor de lo que podría haber estado, puesto que, sin selección, A no habría existido. De forma que podemos aceptar la posibilidad de un resultado malo, pero no la probabilidad de un resultado muy malo (está claro que la Beneficencia Procreativa exige que no escojamos un niño con escasa predisposición al asma pero que probablemente tenga una alta predisposición al cáncer).

La manipulación genética presenta un caso diferente. Imagina que realizas una terapia génica para corregir la predisposición al asma y que provocas una mutación que hace que más tarde se desarrolle un cáncer. Has dañado a A: está peor, a causa de una manipulación genética, de lo que hubiera estado si la manipulación no se hubiera realizado (dando por supuesto que el cáncer es peor que el asma).

Hay que hacer, por tanto, una importante distinción entre:

—Intervenciones que consisten en la manipulación genética de un gameto, embrión o feto.

—Procedimientos de selección (p. ej., selección de sexo) que elige uno de entre varios gametos, embriones o fetos.

2 . Desigualdad. Una objeción a la Beneficencia Procreativa es que mantendría o incrementaría la desigualdad. Por ejemplo, se argumenta con frecuencia que la selección del sexo, la inteligencia, unos rasgos físicos o psicológicos favorables, etc. contribuirían a la desigualdad social, y esto constituye una razón para no intentar seleccionar lo mejor.

Se han hecho afirmaciones similares en el caso de la selección de genes patológicos. Por ejemplo, una versión de la afirmación de la discriminación de los discapacitados sostiene que las pruebas prenatales para detectar discapacidades tales como el síndrome de Down tiene como resultado la discriminación contra los que padecen esas discapacidades, debido a dos factores:

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—Lo que esto implica sobre el valor de estas vidas.

—La reducción en el número de gente que presenta esa condición.

Incluso si esto fuera verdad, sería un paso drástico a favor de la igualdad imponer a una pareja un riesgo alto de tener un niño con una discapacidad (¿quién no quiere un niño sin discapacidades?) para promover la igualdad social.

Considera una hipotética epidemia de rubeola. Una epidemia de rubeola golpea a una población aislada. Los embriones producidos antes de la epidemia no tienen un riesgo elevado de padecer ninguna anormalidad, pero los producidos durante la epidemia tienen un riesgo mayor de sordera y ceguera. Los médicos deben animar a las mujeres a utilizar, de manera preferente, los embriones que hayan producido antes de la epidemia. La razón es que es malo que nazcan niños sordos y ciegos cuando podrían haber nacido otros con vista y oído.

Esto no implica necesariamente que las vidas de quienes viven ahora con una discapacidad merezcan menos respeto o sean menos valiosas. Intentar evitar los accidentes que causan paraplejias no quiere decir que los parapléjicos merezcan menos respeto. Es importante distinguir entre la discapacidad y las personas con discapacidad. La selección reduce aquélla, pero no dice nada sobre el valor de la segunda. Hay mejores maneras de afirmar la igualdad de las personas con discapacidad (p. ej., podríamos emplear lo que se ahorra seleccionando embriones/fetos sin discapacidades genéticas a incrementar el bienestar de la gente existente que padece discapacidades).

Estos argumentos se extienden a la selección de genes no patológicos. Lo que importa no es la enfermedad sino su impacto sobre el bienestar. En la medida en que un gen no patológico, tal como un gen que afecta la inteligencia, tiene un impacto en el bienestar de una persona, los padres tienen una razón para seleccionarlo, incluso si hay una desigualdad resultante.

Esta afirmación puede tener consecuencias contraintuitivas. Imagina un país en el que se discrimina seriamente a las mujeres. Se las abandona cuando son niñas, no se les permite tener empleos pagados y sirven como esclavas a los hombres. La Beneficencia Procreativa implica que las parejas deben realizar pruebas para conocer el sexo de su futuro hijo y seleccionar hombres, puesto que se espera que éstos tengan una vida mejor en esa sociedad, incluso si esto refuerza la discriminación contra las mujeres.

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Hay varias respuestas. En primer lugar, es improbable que una selección a gran escala que contribuya a la desigualdad promueva el bienestar. Imagina que el 50 por 100 de la población decide seleccionar niños varones. El resultado sería tres niños por cada niña. La vida de un hombre en una sociedad así sería intolerable.

En segundo lugar, lo que se debe promover es una reforma institucional, no una interferencia en la reproducción. Lo que está mal en una sociedad de ese tipo es el modo en que tratan a las mujeres, y ese problema debería tratarse con independencia de las decisiones reproductivas. La reproducción no debe convertirse en un instrumento de cambio social, al menos no mediado o motivado socialmente.

Esto también sirve para ilustrar por qué la Beneficencia Procreativa es distinta de la eugenesia. La eugenesia es la crianza selectiva con el objetivo de producir una población mejor. El interés público como justificación para interferir en la reproducción es diferente de la Beneficencia Procreativa, cuyo fin es producir el mejor niño de entré los posibles que puede tener una pareja. Se trata esencialmente de un asunto privado. Era precisamente el movimiento eugenésico el que buscaba influir en la reproducción, a través de la esterilización involuntaria, para promover bienes sociales.

En tercer lugar, considera el caso del chantaje. Una compañía dice que sólo desarrollará un medicamento prometedor contra la fibrosis quística (FQ) si hay más de 100.000 personas que la padecen. Esto supondría dejar de hacer pruebas a los posibles portadores. ¿Debería el gobierno paralizar esas pruebas?

Si hay otros modos de financiar esa investigación (p. ej., con financiación pública), éstos deben tener prioridad. En prácticamente todos los casos de desigualdad social hay otros caminos para corregir la desigualdad aparte de animar u obligar a la gente a tener niños con discapacidades o con una vida de oportunidades restringidas por motivos genéticos.

LOS LÍMITES DE LA BENEFICENCIA PROCREATIVA: LA PREOCUPACIÓN PERSONAL POR LA IGUALDAD

O EL INTERÉS PROPIO

Considera los siguientes casos. David y Diana son enanos. Quieren utilizar la FIV y el DGP para seleccionar un niño con enanismo porque su

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casa está pensada y adaptada para que vivan en ella enanos. Sam y Susie viven en una sociedad en la que prevalece la discriminación contra las mujeres. Quieren tener una niña para contribuir a reducir tal discriminación. Estas elecciones no dañarán al niño que nazca si se efectúa la selección. No obstante, entran en conflicto con el Principio de la Beneficencia Procreativa.

Tenemos aquí un conflicto de principios irresoluble:

—El compromiso personal con la igualdad, el interés personal y la Autonomía Procreativa.

—La Beneficencia Procreativa.

Al igual que no hay respuestas sencillas a la pregunta por lo que debe hacerse (desde una perspectiva ética) cuando el respeto por la autonomía personal entra en conflicto con otros principios tales como la beneficencia o la justicia distributiva, tampoco en nuestro caso hay una respuesta sencilla para el conflicto que se presenta.

A efectos de políticas públicas, en las democracias liberales debe haber una presunción a favor de la libertad. De este modo, en último término, debemos permitir que las parejas tomen sus propias decisiones acerca de qué hijo tener. Sin embargo, esto no significa que no haya principios normativos que guíen esas decisiones. La Beneficencia Procreativa es un principio válido, aunque deba ser puesto en la balanza frente a otros principios.

Esto implica que se debe permitir a las personas con discapacidades seleccionar niños que también las tengan, si tienen una buena razón. Pero la mejor opción es que corrijamos las discriminaciones de otra manera, cambiando las instituciones sociales discriminatorias. De este modo, alcanzaríamos al mismo tiempo la igualdad y una población cuyos miembros viven la mejor vida posible.

6. CONCLUSIONES

En relación con los genes no patológicos, debemos proporcionar:

—Información (mediante el DGP y las pruebas prenatales).

—Libre elección respecto a qué niño tener.

—Consejo no coercitivo respecto a qué niño comenzaría su existencia con la mayor oportunidad de tener la mejor vida.

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La selección de genes no patológicos que tienen un impacto significativo en el bienestar está moralmente requerida (Beneficencia Procreativa). Que esté «moralmente requerida» implica que está justificada la persuasión moral, pero no la coerción.

Si, al final, las parejas desean seleccionar un niño que contará con una oportunidad menor de tener la mejor vida, deben ser libres para tomar tal decisión. Esto no debería impedir que los médicos intenten persuadirlos para que tengan el mejor hijo posible. En algunos casos, la persuasión no estará justificada. Si el autointerés o la preocupación por promover la igualdad motivan una selección que no es la del mejor niño, puede que no haya una razón general para que se intente disuadir a la pareja. Pero en casos en los que las parejas no quieren utilizar u obtener la información disponible sobre genes que afectan al bienestar, y sus deseos se basan en temores irracionales (p. ej., acerca de interferir en la naturaleza o jugar a ser Dios), entonces los médicos deben intentar persuadirlos para que accedan a esa información en su toma de decisiones procreativas.

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II

LA LOTERÍA DE LAS CÉLULAS MADRE

EMBRIONARIAS

Y LA CANIBALIZACIÓN

DE LOS SERES HUMANOS[*]

UN POSIBLE MUNDO MEJOR

Mis hijas besaron en la frente a su abuelo muerto. Sólo tenía 58 años. Los dos Salvadores de Vidas esperaban respetuosamente ante la puerta principal. Iban a llevárselo para extraer sus órganos.

Nadie tenía objeciones contra la donación obligatoria de órganos. Todos salían ganando. La muerte de una persona podía proporcionar órganos para salvar diez vidas humanas. La esperanza de vida se había incrementado en veinte años. Mis dos hijas le deben la vida a los riñones de un donante.

Mi padre tenía los ojos grandes, con las cejas en forma de luna creciente. Sus largas pestañas oscuras reposaban con calma. No podría decir si había muerto a causa de una arritmia natural del corazón o porque había sido «escogido». Cuando la oferta natural de órganos era insuficiente para cubrir la demanda, los Salvadores de Vidas escogían a una persona al azar mediante un programa informático. Mientras esa persona dormía, un rayo electromagnético descendía de un satélite situado en el espacio exterior y paraba su corazón.

Se mataba a poca gente. Y nunca sabíamos si se le había matado o había muerto de forma natural. Todo el mundo aceptaba el nuevo sistema porque todos y cada uno tenían una mayor posibilidad de vivir mucho más. Los trasplantes de órganos se utilizaban para todas las enfermedades, a cualquier edad.

Mis hijas dijeron adiós con la mano cuando se lo llevaron en una camilla.

El certificado de defunción diría «Muerto durante el sueño».

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Espero que alguien joven y con hijos consiga uno de sus órganos. Mi padre estaba en buena forma cuando murió. Hacía mucho ejercicio. Todo el mundo sabe que el ejercicio puede ser mortal[1].

CÉLULAS MADRE EMBRIONARIAS

Cuando la enfermedad o las heridas dañan nuestro cuerpo, la parte dañada muere y se forman cicatrices. La ciencia de las células madre mantiene nuestra esperanza de que las partes dañadas de nuestro cuerpo puedan ser reemplazadas por un nuevo tejido que funcione adecuadamente. Las víctimas de ataques cerebrales y los parapléjicos podrían volver a caminar, los diabéticos podrían librarse de las jeringuillas y las víctimas de ataques cardiacos podrían evitar el fallo del corazón.

Una de las fuentes más prometedoras de células madre se encuentra en los embriones humanos tempranos. Las células madre embrionarias (CME) son células obtenidas del interior de la masa celular del blastocito o del embrión antes de su implantación, una bola microscópica de alrededor de 100-200 células. Estas células son «pluripotenciales», lo que significa que pueden convertirse en cualquier tipo de célula del cuerpo. Las células madre embrionarias de los ratones han sido encaminadas a convertirse en células arteriales, tejido coronario y esquelético, células precursoras sanguíneas y células nerviosas. Las CME humanas han sido convertidas en células nerviosas y están en marcha ensayos para su uso en casos de ataque cerebral. La investigación con animales sugiere que esos injertos pueden invertir déficits cognitivos y motores. La ciencia de las células madre puede dar un nuevo giro a la medicina de los trasplantes. Potencialmente, representa un salto cuántico en el tratamiento médico tan significativo como la introducción de los antibióticos.

Sin embargo, obtener CME de un embrión requiere su destrucción. Las embriones usados para producir CME pueden provenir de tres fuentes: (1) embriones creados para el tratamiento de la fertilidad pero que ya no se necesitan (embriones «sobrantes»), (2) embriones creados específicamente para la investigación mediante fertilización in vitro (FIV), (3) embriones creados mediante clonación (transferencia nuclear) o «clonación terapéutica». Clonar embriones para producir CME tiene la ventaja de que el receptor de las células es al mismo tiempo el donante y no habría problemas de incompatibilidad o rechazo.

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Las leyes que regulan la investigación CME son variadas. En el extremo más permisivo, el Human Fertilisation and Embryology Act 1990 del Reino Unido permite la destrucción de los embriones de hasta catorce días provenientes de cualquiera de las tres fuentes. En el otro extremo, en agosto de 2001 el presidente Bush aprobó el uso de fondos federales sólo para experimentar con líneas de CME ya existentes. Supuestamente había unas sesenta, aunque puede que no fueran más de treinta. No pueden obtenerse nuevas CME de ninguna de las tres fuentes utilizando fondos federales en los Estados Unidos, aunque no hay leyes sobre la investigación con embriones que no use fondos federales. En 2002 el Consejo de Gobierno australiano acordó que la Comunidad, los Estados y Territorio[*] introducirían una legislación que prohibiría la clonación y la producción de embriones humanos por clonación o FIV para la investigación. Sin embargo, permitiría el uso de embriones para investigación excedentes de FIV y producidos hasta el 5 de abril.

Mucha gente considera que el uso para este tipo de investigación de embriones sobrantes de la FIV que de otro modo serían destruidos, es lo menos controvertido. Yo he argumentado que, incluso si se cree que el embrión es una persona, esto sería aceptable: es como tomar órganos de un niño en muerte cerebral[2]. Sin embargo, incluso el uso de embriones sobrantes resulta problemático para algunas personas.

OPOSICIÓN A LA INVESTIGACIÓN CON CME

La Iglesia Católica y las organizaciones a favor del Derecho a la vida han descrito la investigación con CME como una «canibalización» de los embriones «para obtener órganos de repuesto mientras aún están vivos», lo que supondría tratar a los seres humanos como «ratas de laboratorio». La investigación se ha descrito como un «desmembramiento» de embriones, «cultivo de embriones», «cantera de embriones», que involucra «tanto el asesinato como el canibalismo». El Papa dirigió «una advertencia extraordinaria» al presidente Bush en julio de 2001 sobre la «maldad» de experimentar con embriones[3].

Los parlamentarios han sido atrapados por el frenesí. Bajo el título de portada de «Granjas de bebés» el miembro del parlamento por Victoria (Australia), Danna Vale, dijo que se oponía a la investigación con CME por

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miedo a que los seres humanos hieran «canibalizados y comercializados». Algunos parlamentarios europeos también han empleado la acusación de «canibalismo».

¿Qué debe ocurrir con los embriones sobrantes de la FIV que de otro modo serían destruidos? El arzobispo católico de Melbourne, Hart, ha dicho: «Sólo podemos rezar para que […] nuestros líderes renuncien a la lógica de la oscuridad y la muerte y apoyen en cambio la reverencia hacia cada vida humana desde la concepción hasta la muerte natural[4]». Nick Tonti-Filippini ofrece un relato de la «muerte natural» de los embriones congelados de la FIV: «[…] es legítimo devolverlos a un entorno natural, que es un ambiente cálido y húmedo, en el que se desarrollarán tanto como puedan sin una mujer y luego morirán[5]».

El uso de la clonación para producir embriones ha inflamado aún más a los conservadores. En referencia a la clonación de una célula humana mediante tecnología celular avanzada, un comentarista escribió: «Es similar al hecho irreversible del día en el que se arrojó la bomba atómica. Con la perspectiva de embriones cultivados y tratados como ratas de laboratorio, el mundo ha entrado en un nuevo círculo ético, como sucedió con el así llamado debate sobre el aborto en la década de los setenta, que emplea exactamente las mismas tácticas y usa el mismo lenguaje[6]». Un grupo de personalidades religiosas australianas se agrupó para afirmar que cualquier forma de clonación, incluida la terapéutica, es «una profunda ofensa a la. dignidad humana». El arzobispo anglicano de Sidney dijo: «Queremos que los políticos federales se tomen este asunto tan en serio como el control de armas».

Incluso los filósofos han sucumbido a la hipérbole. O’Hear dijo: «La clonación socavará todo lo que hemos llegado a esperar en los asuntos humanos […]. Manipular el orden natural de las cosas en este terreno es un camino lleno de peligros[7]».

Un crítico comparó la clonación terapéutica con la construcción del Titanic: «Pero hemos de recordar que somos la raza humana que construyó el barco que no podía hundirse, el Titanic, y cuando empezamos a comprometernos con ese tipo de actividades, estamos buscándonos un montón de problemas[8]».

UNA RAZÓN PARA LA OPOSICIÓN

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Bajo la imagen de un hombre con sus dos hijos sanos y sonrientes, se dice «John Borden sostiene a sus dos hijos de nueve meses, Mark y Luke, en frente de un subcomité de la Casa de los Representantes mientras su mujer, Lucinda, muestra una foto de los embriones de un donante que se han convertido en los niños. “¿A cuál de mis hijos matarías?” dijo Mr. Borden de Fontana, California».

¿Por qué la investigación con CME, incluso provenientes de embriones que van a ser destruidos, provoca tal hostilidad? Abundan las expresiones fuertemente emotivas:

«La cuestión clave […] es si es ético desmembrar y destruir un ser humano con la esperanza de hacer que otro esté sano[9]». «No es necesario matar a algunas personas para curar a otras[10]». «Todos los códigos éticos y médicos nos advierten contra la inmoralidad de tomar una vida para beneficiar a otra[11]».

LA INVESTIGACIÓN CON CME Y LA CANIBALIZACIÓN

DE LOS SERES HUMANOS

La objeción central a toda investigación con CME es que representa la destrucción de la vida humana. En palabras de un opositor: «Puede que estén congelados, pero todavía son seres humanos[12]». Tanto yo como otros hemos argumentado que el embrión es una colección de células humanas, pero no es aún un ser humano o una persona en el sentido de que sería malo matarlo[13]. Pero vamos a conceder que el embrión es una persona. ¿Haría esto que la investigación con CME fuera mala?

Si el embrión fuera una persona, la ley apoyaría a los que se oponen a la investigación con CME. Está mal matar a una persona para salvar a otra. El ejemplo más famoso de este tipo de casos es el de los caníbales Dudley y Stephens.

5.1. EL CASO DE DUDLEY Y STEPHENS

En 5 de julio de 1884, cuatro marineros abandonaron su yate, que se estaba hundiendo, y se echaron al mar en un pequeño bote. Cuando llegó el 25 de julio no habían comido desde hacía nueve días ni bebido desde hacía siete. Dos de los marinos, Dudley y Stephens, conspiraron para matar al más

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débil, un joven grumete llamado Parker. Parker se encontraba debilitado por el hambre y la ingestión de agua de mar y era incapaz de oponer ninguna resistencia. Dudley rezó una plegaria, pidió que sus almas fueran salvadas, le dijo al chico que había llegado su hora y le cortó el cuello.

Los dos hombres se alimentaron con su carne durante cuatro días. Fueron recogidos por un barco que pasó por el lugar.

La Corte estuvo de acuerdo en que era altamente probable que hubieran muerto de hambre si no hubieran comido la carne de Parker. No obstante, la Corte encontró a Dudley y Stephens culpables de asesinato. Se consideró que no contaban con la excusa legal de la «necesidad». La necesidad es una defensa legal contra el cargo de asesinato que apela a la necesitad de matar para salvar la propia vida. Fueron sentenciados a muerte pero la sentencia fue conmutada por seis meses de prisión.

Lord Coleridge dijo «No es correcto […] decir que hay una necesidad absoluta o no cualificada de preservar la propia vida […] Hablando en términos generales, preservar la propia vida es un deber, pero puede ser el deber más claro y elevado sacrificarla[14]».

¿De dónde surge ese deber? Lord Coleridge: «[…] en un país cristiano es suficiente que recordemos el Gran Ejemplo que profesamos seguir».

5.2. LA LOTERÍA DE LA SUPERVIVENCIA

En la literatura sobre bioética, podemos encontrar un ejemplo de canibalización de infausto recuerdo debido a John Harris, «La lotería de la supervivencia». «Un futuro mejor» es una versión del mismo. Harris describe su lotería del siguiente modo:

A todo el mundo se le proporciona una especie de número de la lotería. Cuando los médicos tienen dos o más pacientes próximos a la muerte, pero que pueden salvarse mediante trasplantes, y no hay órganos adecuados […] le piden al ordenador central que proporcione un donante adecuado. Entonces el ordenador selecciona al azar el número de un donante y éste será sacrificado de modo que las vidas de los otros dos puedan salvarse […]. Incluso teniendo en cuenta la pérdida de las vidas de los donantes, el número de muertes prematuras podría reducirse drásticamente cada año, tanto que las probabilidades de todos de alcanzar una edad madura podrían incrementarse[15].

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Este tipo de lotería provoca revulsión. El peor temor acerca de la investigación con CME es que los embriones son gente incapaz de consentir, que se sacrifican de modo que sus cuerpos son saqueados para obtener células con las que mantener vivos a otros.

Canibalizar[*] es «tomar partes de una unidad para incorporarlas, y completar, otras (de una clase similar)[16]». Según la definición. estricta, el cargo de canibalización no es un cargo en absoluto: se aplica a todo trasplante. Los críticos de la investigación con CME esperan tener más éxito tildándola de «canibalización». Un caníbal es «un hombre [sic]. que come carne humana[17]. Típicamente se aplica a alguien «salvaje con sed de sangre». Entenderé la causa contra la canibalización del modo siguiente:

K. No es permisible matar a una persona inocente, A, con el propósito de salvar la vida de otra persona inocente, B.

Yo argumentaré que sí es aceptable matar a una persona con el propósito de salvar a otras. Es decir, que no hay nada necesariamente malo en la canibalización.

Es importante distinguir K de dos afirmaciones diferentes:

C. No es permisible crear una persona, A, con el propósito de salvar a otra, B.

CK. No es permisible crear y después matar a una persona, A, con el propósito de salvar a otra, B.

He argumentado que C es falsa[18]. Si no se daña a una persona por traerla a la existencia, y lleva una vida razonable, es permisible crear a esa persona con el propósito de salvar a otra. Si C es falsa y K es falsa, entonces CK es falsa.

En este artículo, mostraré que K es falsa.

5.3. MATAR AALGUNOS PARA SALVAR A OTRO, CUANDO, DE NO SER ASÍ, TODOS MORIRÍAN

Desde hace mucho tiempo se ha aceptado matar a un feto para beneficiar a otros.

Reducción multifetal

El riesgo de muerte o discapacidad es ligeramente mayor en gemelos que en embarazos únicos. Pero este riesgo se eleva considerablemente en el caso

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de trillizos y es todavía más alto en nacimientos más numerosos. Por encima de cuatro, la probabilidad de supervivencia de un bebé es baja. Es una práctica aceptada «reducir» los embarazos múltiples a trillizos o mellizos. Es decir, matar algunos fetos para incrementar las probabilidades de supervivencia de otros.

Craneotomía fetal

Otro ejemplo es el caso, ahora infrecuente, que se presenta cuando un feto se queda obstruido durante el parto y no puede extraerse del canal del parto. El útero de la mujer embarazada corre el riesgo de romperse provocando su muerte si no se extrae el feto. Hay que aplastar la cabeza del feto (craneotomía) para salvar la vida de la madre.

Presión sanguínea elevada durante el embarazo

Una situación más común es que la mujer preñada tenga una presión sanguínea muy alta. Si va a morir o sufrir un daño cerebral en caso de que no se extraiga el feto, se realiza la operación incluso si el feto es demasiado prematuro y tiene pocas probabilidades de sobrevivir.

En la obstetricia, el bienestar de la mujer embarazada es lo primero. En todos estos casos, es permisible matar a uno si de otro modo los dos pueden morir.

Siameses

Al tiempo que matar fetos es una. práctica aceptada desde hace tiempo, recientemente los tribunales ingleses han sancionado que se mate a un niño para salvar a otro.

El 8 de agosto de 2000, dos gemelas, Mary y Jodie, nacieron unidas por el abdomen. Si no se las separaba, era de esperar que murieran las dos. Con la separación, se esperaba que Jodie sobreviviera (aunque necesitaría operaciones para reconstruir el ano y la vagina y era posible que nunca llegara a andar) Con toda certeza, Mary moriría. Los padres se negaron a consentir la separación.

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Dos tribunales declararon que era acorde con la ley proceder con la operación en ausencia de consentimiento de los padres.

El juez Ward afirmó que la operación estaba justificada en nombre de los intereses de Jodie porque Mary estaba «matándola». Esto justificaba una defensa basada en la necesidad. El juez Ward dijo «el triste hecho es que [Mary] vive gracias a un tiempo prestado, y todo ese tiempo está tomado de su hermana. Es incapaz de llevar una vida independiente. Está destinada a morir». Separarlas sería, en palabras del juez Ward, terminar con que «se chupe la sangre vital» de Jodie. Describió a Mary como un «parásito». Esta descripción hace suposiciones metafísicas significativas acerca de la identidad personal. Es altamente cuestionable que Mary le estuviera «haciendo algo» a Jodie.

El 7 de noviembre de 2000 se realizó la separación. Mary murió y Jodie sobrevivió.

La lotería de la supervivencia restringida

Guillon está en desacuerdo con la decisión judicial, y la describe como «arrogancia». Argumenta que la base de la decisión de los padres (la santidad de la vida) era suficientemente razonable. La autoridad para tomar tales decisiones debe dejarse a los padres y no transferirla a los tribunales.

Guillon utiliza este experimento mental. Nacen dos gemelos idénticos. Uno padece una condición que lo matará en unos meses, pero tiene el corazón y los pulmones sanos. El otro tiene un desorden del corazón y los pulmones. Morirá sin un trasplante. Con trasplante, sobrevivirá. A menos que se mate al primer gemelo, ambos morirán. Si se mata al primero y se toman su corazón y sus pulmones, el segundo sobrevivirá. Guillon dice que causaría «escándalo» matar a uno de los gemelos para salvar al otro[19].

Puede que cause escándalo. Y puede que los tribunales no lo sancionen, pero ¿está mal?

John Rawls describe un procedimiento para decidir si una situación es justa. Nos pide que nos imaginemos en la «Posición Original[20]». Es decir, previa a nuestra entrada en alguna forma de sociedad. Nos pide que imaginemos que no tenemos ningún conocimiento de quién seremos en la sociedad, es decir, que estamos tras un «velo de ignorancia». Una sociedad justa es aquella en la que los privilegios y las cargas están distribuidas de tal manera que obtendría nuestro apoyo en la Posición Original tras el velo de la

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ignorancia. La Posición Original también apoya ciertos casos de matar a uno para salvar a otro cuando en caso contrario ambos morirían, tal como ilustra el siguiente experimento mental.

Imagina que estás en la Posición Original y tienes que elegir entre venir al mundo en una de estas dos sociedades. En Status Quo una persona desarrolla un fallo coronario y otra un fallo pulmonar. No se pueden encontrar órganos. Ambas mueren en una semana. En Superviviente, una persona desarrolla un fallo coronario y otra un fallo pulmonar. No pueden encontrarse órganos y es prácticamente seguro que morirán en una semana. Se les permite acordar una lotería en la cual cada uno extrae una paja. Se mata al que extrae la más corta para proporcionar órganos a la otra. Con el trasplante, el superviviente se curará y vivirá otros veinte años[21].

Sólo hay una razón para preferir Status Quo a Supenvivinte. que una semana de vida con certeza sea más valiosa que una probabilidad del 50 por 100 de muerte inmediata y otro 50 por 100 de veinte años de vida. Creo que hay muchas más razones para preferir lo segundo. Pero si es plausible que una semana de vida sea más valiosa, podemos cambiar el ejemplo a un día, o a una hora. Hay un punto en el que es racional preferir Superviviente, es decir, en el que es racional preferir una probabilidad del 50 por ’00 de vivir a la certeza de la muerte. Es decir, es permisible matar a una persona para salvar a otra cuando de otro modo ninguna sobreviviría.

Los que se oponen a la investigación con CME podrían señalar tres diferencias relevantes con el ejemplo anterior.

No se ha mostrado que la investigación con CME beneficie a nadie (es experimental).

El embrión no puede dar su consentimiento para participar en la lotería.

El embrión no moriría en otro caso[22].

Me ocuparé después de las dos primeras cuestiones. Consideremos ahora la tercera. La investigación con CME es, según sus oponentes, más parecida al caso de coger a un niño sano y matarlo para extraerle sus órganos. Esto implica matar a un inocente que no moriría en otro caso.

5.4. MATAR A UN INOCENTE QUE NO MORIRÍA EN OTRO CASO PARA SALVAR A OTROS

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¿Es alguna vez permisible matar a una persona que de otro modo no moriría para salvar a muchos?

Una crítica estándar del utilitarismo ha sido argumentar que requiere que los agentes morales maten a un inocente para salvar a otros[23]. Bernard Williams describe el caso imaginario de Jim y los indios. El malvado dictador Pedro captura a Jim en Sudamérica. Pedro coloca en fila a diez inocentes aldeanos y dice que él mismo matará a todos a menos que Jim mate a uno. No es la primera vez que Pedro hace algo así y Jim sabe que la amenaza es real[24 ].

Hay muchas razones por las que la gente siente que Jim no debe estar bajo la obligación de matar a uno de los indios aldeanos. Pero este tipo de ejemplo es complejo. Matar es violento. Pedirle a una persona, o ponerla bajo la obligación moral, de apretar el gatillo para matar a un inocente parece mucho pedir. En el subconsciente nos imaginamos a nosotros mismos en esa situación- y nos preguntamos si podríamos hacerlo. Y las dudas acerca de lo que podríamos hacer influyen en nuestras intuiciones sobre lo que debemos hacer. La proximidad, la presencia y la violencia de matar nos dominan. Pero cuando matar nos resulta más remoto desde el punto de vista personal, como en el caso de «Un posible mundo mejor», nuestras intuiciones pueden cambiar. Glover nos recuerda que la distancia puede permitirnos escapar a la apropiada repulsa frente a un asesinato injusto[25]. Pero, de modo similar, nuestra repulsa condicionada hacia matar a humanos puede dominar nuestra valoración de lo que puede ser un caso permisible.

Considera el siguiente escenario de ciencia ficción, que es una variante del velo de la ignorancia. Imagina que en el año 2200 el mundo está a punto de ser golpeado por un asteroide. Es el momento de escapar a uno de dos planetas.

En el planeta Naturaleza, la enfermedad ha sido erradicada. Sin embargo, la atmósfera tiene una carga muy alta de electricidad. Hay descargas frecuentes en forma de rayos que matan a la gente al azar. En conjunto, la gente tiene la misma esperanza de vida que en la tierra en 2200. Los habitantes han aprendido a convivir con los rayos. Los consideran igual que nosotros a los accidentes de coche…

En el planeta Interferencia los humanos han descubierto cómo reducir la carga eléctrica de la atmósfera. Han levantado conductores de rayos, del mismo modo que nosotros tenemos pararrayos. Recogen la carga atmosférica y previenen las descargas de rayos. Sin embargo, el sistema es imperfecto. De

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vez en cuando, la carga se acumula en esos conductores y luego descarga, matando a cualquiera que pase cerca. El sistema es una mejora sobre la naturaleza, con sólo una quinta parte de las muertes producidas por descargas de rayos. Como consecuencia, la vida media de los humanos se prolonga mucho. Pero cuando la gente muere, es como resultado de una interferencia humana en la naturaleza.

Es racional preferir ir al planeta Interferencia, si todo lo demás es igual. El hecho de que uno muera en parte como resultado de la interferencia humana no es una consideración relevante. Lo que hace preferible al planeta Interferencia es que todos tienen una menor probabilidad de morir.

Los detractores de la investigación con CME podrían señalar dos diferencias. En este ejemplo, los humanos están alterando un estado de cosas malo para hacer lo mejor que pueden. Pero en el caso de las CME, el embrión no va a morir: es sacrificado para el beneficio de otros. En este caso la muerte es sólo resultado de la interferencia humana. Esto no es permisible. En segundo lugar, las muertes en el caso del planeta Interferencia no son intencionales, pero sí lo son en el caso de la investigación con CME.

Sin embargo, ahora pondré un ejemplo de muerte intencional que parece permisible. En este punto, debemos distinguir dos versiones de K.

K1. No es permisible matar a un inocente con el único propósito de salvar la vida de otra persona.

K2. No es permisible matar a un inocente con el propósito de reducir el riesgo de muerte en la población o clase a la cual pertenece esa persona.

K1 puede ser verdad. Pero no se aplica a la investigación con CME. En este caso, más bien se aplica K2. Y K2 es falsa, como muestra el siguiente ejemplo. El error esencial en la oposición a la investigación con CME es suponer que el embrión no moriría. El embrión tiene, como todos nosotros, una probabilidad significativa de morir.

LA LOTERÍA DE LAS CÉLULAS MADRE EMBRIONARIAS

Imagina que tú y tu pareja no sois fértiles. Después de grandes dificultades, produces tres embriones. Es improbable que produzcas más. Los embriones formados mediante FIV tienen una probabilidad del 20 por 100 de sobrevivir y producir un bebé (ésta es a grandes rasgos la situación actual).

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Sin embargo, la investigación con CME ha progresado. Las CME pueden utilizarse como parte del tratamiento de fertilidad para mejorar la supervivencia del embrión. Las CME inyectadas en un embrión en desarrollo incrementan las probabilidades de producir un bebé hasta un 60 por 100.

En Victoria (Australia), la ley no permite la destrucción de embriones;

En Nueva Gales del Sur (NGS) se permite la destrucción de embriones.

Buscáis CMEs para ayudar a tus embriones a sobrevivir, pero no las encontráis. Sin embargo, podéis realizar el tratamiento de FIV en NGS y sacrificar uno de los tres embriones como fuente de células madre para los otros dos. Hay buenas razones para ir a NGS y emplear la tecnología de las CME:

Las probabilidades de tener al menos un bebé vivo son de 84 sobre 100 frente 61 sobre 125, es decir, 84 por 100 en NGS y 49 por 100 en Victoria[26].

Cada uno de los embriones tiene una mayor probabilidad de sobrevivir en NGS. En Victoria, cualquiera de los embriones tiene una probabilidad de supervivencia del 20 por 100. En NGS, cada embrión tiene una probabilidad de 2⁄3 de escapar de la criba y tener una probabilidad mayor de supervivencia, o sea, la probabilidad de supervivencia es de 2⁄3 × 60 por 100 (incluido el riesgo de ser sacrificado). Es decir, cada embrión tiene un 40 por 100 de probabilidades de supervivencia en NGS. Es el doble de lo que tiene en Victoria.

Si yo estuviera en vuestro lugar, tendría mi FIV en NGS: mis probabilidades de tener un bebé son mayores. Y si fuera un embrión, preferiría existir en NGS. Pero éste es el mundo en el que se mata a los embriones intencionadamente para conseguir sus CME.

No hay ninguna razón, desde ninguna perspectiva, para someterse al.

tratamiento de fertilidad en Victoria[27].

6.1. DIAGNÓSTICO

El fallo fundamental en la objeción de la canibalización a la investigación con CME es que ignora el hecho de que la investigación beneficia a todos, a cualquier edad. No tiene que ver con sacrificar a una persona saludable que de otro modo no moriría para tratar a gente enferma. Tiene que ver con la reducción del riesgo de muerte para todos nosotros: todos nosotros, incluidos los embriones, somos potenciales receptores de este tipo de intervención.

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Matar en la lotería de las CME, paradójicamente, reduce el riesgo general de morir. Es una lotería «reductora del riesgo».

Para emplear de nuevo el velo de la ignorancia rawlsiano, yo preferiría un mundo en el cual tengo alguna probabilidad de morir siendo un embrión pero una oportunidad mucho mayor de que se traten mis enfermedades mortales cuando soy un embrión, un feto, un niño o un adulto[28].

Pero imaginemos que la terapia, embrionaria con CME nunca llega a ser una realidad. No obstante, la terapia con CME aún será de utilidad para los niños que padecen leucemias que de otro modo acabarían con ellos. Todas las heridas y daños cerebrales serían en principio candidatas para la terapia con células madre. Toda una panoplia de enfermedades y heridas que afectan a los niños, los bebés recién nacidos y los fetos son candidatas potenciales para la terapia con CME. Y los embriones, si tienen suerte, algún día serán niños.

Imagina de nuevo que el mundo está a punto de ser destruido por un asteroide. Tienes tres embriones congelados. Puedes enviarlos a uno de estos tres mundos:

La Luna. Este mundo limita la destrucción de embriones y no hay tecnología con CME. A causa de la radiación, hay una incidencia muy alta de leucemia. Los habitantes tienen un 20 por 100 de probabilidades de morir en la infancia a causa de esta enfermedad, porque hay pocos donantes de células madre. Estas muertes pueden acontecer durante generaciones. La población es d e 1.000 personas. Se van a enviar a la Luna 600 embriones. Tienen una probabilidad del 20 por 100 de producir un bebé. La probabilidad de supervivencia de un embrión más allá de la niñez es de 2⁄10 × 8⁄10 = 16 por 100.

Marte. La situación es igual que en la Luna, pero se emplea la tecnología de las CME. Con el sacrificio de 10 embriones para obtener CME, se espera curar casi todos los casos de leucemia. La probabilidad de supervivencia de un embrión más allá de la niñez es 590⁄600 × 2⁄10 = 20 por 100.

Yo enviaría mis embriones a Marte. Aunque se trata de un mundo en el que se mata a inocentes, el riesgo que corren mis embriones (y los niños en los que pueden convertirse) de morir es inferior. Matar reduce el riesgo. Y no introduce ninguna diferencia el que la muerte de mis hijos se produzca por una mano humana o por la de la naturaleza o por la de Dios.

Hay algunas loterías de CME que yo no querría para mis hijos. Considera el caso de Plutón.

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Plutón. Los habitantes son tiranos marchitos que emplean la tecnología con CME para prolongar sus vidas después de los 120 años. Los embriones que se envían allí tienen una probabilidad muy alta de ser sacrificados: el 90 por 100 sufren ese destino. Yo preferiría para mis hijos la Luna antes que Plutón.

Estos ejemplos muestran que podemos preferir en algunas circunstancias. un mundo en el que se mata a inocentes para beneficio de otros, incluso si nuestros hijos podrían estar entre las víctimas. Lo que más importa no es si nuestros hijos mueren por mediación humana, sino nuestras probabilidades de vivir. Y en algunos casos nuestras probabilidades son, paradójicamente, mayores en mundos en los que se mata a inocentes. Dado que no somos usados única o injustamente para beneficiar a otros, es decir, dado que tenemos una probabilidad igual o justa de beneficiarnos de las prácticas de canibalización, estamos interesados en algunos mundos en los que se dan estas prácticas?

La vida tiene que ver con la gestión del riesgo. Todos elegimos incrementar el riesgo en un área para reducirlo en otras. Por ejemplo, podemos elegir no comprar un coche con airbags pero comprar un seguro de enfermedad de amplia cobertura.

Podemos resistirnos a un mundo en el que las CME se obtienen para mantener vivos a pacientes ancianos en un estado precario por un corto tiempo, como Plutón. Quizá parte de la repulsión de la lotería de la supervivencia de Harris se debe a que pensamos que se sacrifica a una persona normal solamente para beneficiar a ancianos con enfermedades crónicas. Pero la lotería de las CME no es así: implica imponer el riesgo de ser sacrificado para reducir en general el riesgo de muerte.

Harris pregunta por qué no podemos aceptar su Lotería de la supervivencia. Rechaza muchas objeciones: seguridad, individualidad, jugar a ser Dios, la distinción entre acción y omisión, la autodefensa, los efectos secundarios indeseables, los argumentos de la «decencia común» y los derechos. Al final rechaza la lotería a nivel de toda la sociedad sólo en base a que ésta discriminaría en contra de los sanos[29]. Pero las loterías que nosotros hemos estado discutiendo no discriminan a ningún grupo, porque todos somos embriones en algún momento. Más aún, el único argumento a su favor es que reducen el riesgo de muerte para todos.

Ahora estamos en mejor posición para ver lo que hay de malo en que Dudley y Stephens mataran a Parker. Parker fue utilizado sólo como un medio

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para mantener vivos a otros. No tenía ninguna posibilidad de beneficiarse de ese arreglo. Si de verdad se hubiera realizado un sorteo, nuestras intuiciones podrían haber sido diferentes. De hecho, en un caso estadounidense, se consideró que «los marinos no tienen derecho a arrojar pasajeros por la borda para salvarse ellos mismos, pero… el modo adecuado de determinar quién iba a ser sacrificado era decidir el asunto por votación[30]».

6.2. CONSENTIMIENTO

Otra objeción moral contra matar a Parker es que él estaba (posiblemente) en posición de consentir, pero no se le pidió consentimiento. De hecho, uno de los temores asociados con la Lotería de la supervivencia de Harris es que se escoja al donante en contra de su voluntad[31].

Es verdad que los embriones no pueden consentir. Pero el consentimiento no siempre es necesario. Los niños no consienten en que se extraigan sus órganos después de su muerte para el trasplante. Los fetos no consienten su destrucción para salvar la vida de la mujer embarazada. Mary no consintió que la mataran.

Es una situación en la que el consentimiento no es posible. Nunca es posible el consentimiento para una intervención que se realiza ahora y que beneficiará a personas futuras. El principio que plausiblemente puede aplicarse a las generaciones futuras es la elección del curso de acción que maximiza los intereses de todas las personas futuras. Y la lotería de las CME puede hacer eso. Aquellas personas que existirán en el planeta Interferencia habrán estado sujetas a morir por la elección que hacemos ahora de levantar conductores de rayos. No tienen elección, pero la política de levantar tales conductores está justificada porque todos en el futuro tienen una probabilidad mayor de vivir más. Por supuesto, algunos no lo harán, pero esto es simplemente una característica de la probabilidad.

6.3. LA OBJECIÓN DEL GORRONEO

Si se introduce la terapia con CME, la gente que vive ahora habrá escapado a la lotería de las CME. Sólo reciben los beneficios y no se arriesgan a ser sacrificados mientras son embriones. Son gorrones: participan de los beneficios pero no de los riesgos. Los individuos presentes están explotando a los futuros (el mismo argumento implicaría que la gente

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concebida de forma natural está explotando a los que se conciben mediante FIV).

Esto es verdad. Pero no es razón para abandonar la lotería de las CME. Puede ser una razón para limitar los beneficios a aquellos que han participado en los riesgos. Es decir, podemos responder permitiendo que sólo los individuos futuros sean tratados, pues ellos habrán corrido el riesgo de ser sacrificados cuando eran embriones. Sólo aquellos concebidos a partir del momento en que se intenten terapias con CME deben ser candidatos a recibirlas.

Esto evitaría el gorroneo. Si debieran sacrificarse muchos embriones para salvar a individuos presentes (en relación con el número requerido para salvar vidas futuras), tal restricción estaría justificada. Pero imagina que sólo deben sacrificarse cinco embriones en el futuro para desarrollar cinco líneas importantes de células madre que pueden ser inmortales y usarse para tratar a la mayoría de los niños con leucemia. Incluir a las personas ya existentes en el grupo tratado con esas líneas no incrementaría el riesgo de que individuos futuros tuvieran que morir para proporcionar líneas de células madre. No hay razón para excluir a los ya existentes en esa situación…

Así pues, el que la gente ya existente debe ser excluida de la terapia con CME depende de la carga de riesgo que su inclusión en el tratamiento imponga sobre personas futuras. Si es muy pequeña o cercana a cero, no hay razón para excluirlos. Dado que la terapia con CME podría estar disponible para cientos de generaciones, y es probable que las líneas de CME sean inmortales y se usen para muchos individuos diferentes, es probable también que la carga sobre los individuos futuros derivada de tratar a la generación presente sea muy pequeña.

6.4. CLONAR, Y CREAR, EMBRIONES PARA LA INVESTIGACIÓN

La clonación terapéutica introduce otra cuestión. A menudo escuchamos que la clonación terapéutica puede ser permisible, pero nunca debe permitirse la clonación reproductiva. En palabras de O’Hear «Hoy hacemos un poco de clonación terapéutica. Mañana, para ayudar a las parejas con problemas de fertilidad, será permitida una cierta cantidad de clonación reproductiva. El día siguiente, el mundo humano estará lleno de clones, por todo tipo de razones, buenas y malas[32]».

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Si se permite la clonación terapéutica, se puede tomar una célula de la piel y clonarla para producir un embrión que sería sacrificado para tratar la enfermedad del donante. Recordemos que hemos dado por supuesto que un embrión es una persona. Así que el embrión clonado es una persona. Esto se parece mucho a la violación del principio kantiano de no usar nunca a una persona únicamente como medio. También es una violación de K1.

La razón es que el embrión clonado no tiene oportunidad de beneficiarse de la tecnología con CME si su destino es ser sacrificado. Lo que está mal no es que se destruyan los embriones clonados, sino que no tengan ninguna oportunidad de continuar su vida. Esto los distingue de los embriones obtenidos por FIY algunos de los cuales se destruirán y otros sobrevivirán y se beneficiarán de la destrucción de los otros.

Esto supone una discriminación contra los clones. Es decir, lo que está mal en un mundo en el que los embriones son personas y se permite la clonación terapéutica es que hay una distribución injusta del riesgo para los embriones clonados, porque no tienen ninguna oportunidad de seguir viviendo.

Paradójicamente, tal mundo sería justo si se permitiera la clonación reproductiva. Es decir, si algunos embriones clonados fueran sacrificados y a otros se les permitiera seguir existiendo. Sólo debemos permitir la clonación terapéutica si permitimos la reproductiva. Hemos llegado a la conclusión, utilizando los principios de racionalidad e imparcialidad, de que los conservadores que afirman que el embrión es una persona deben exigir la clonación reproductiva.

La cuestión general es que no está mal crear deliberadamente embriones para la investigación si ese embrión pertenece a una clase mayor de embriones y los beneficios para esa clase de matar a algunos sobrepasa los daños. Es decir, suponiendo que matar reduce el riesgo para esa clase[33].

6.5. INVESTIGACIÓN VS. TRATAMIENTO

Los detractores de la investigación con CME pueden afirmar que no hay «terapias». Todavía estamos en una etapa de investigación. De modo que matamos embriones pero no reducimos el riesgo de nadie.

El hecho de que la terapia con CME esté en una etapa de investigación significa que tenemos que calcular la probabilidad de que obtengamos tratamientos exitosos y cómo de grandes serán los beneficios.

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Reconsideremos la lotería de las CME. Imagina que en esta variante no hay terapias con CME probadas. Pero hay un proyecto de investigación. Los científicos confían en un 70 por 100 de probabilidades de que funcione, en cuyo caso sucederá tal y como se describió con anterioridad, pero hay un 30 por 100 de probabilidades de que no funcione en absoluto y que los embriones tratados no obtengan ningún beneficio en términos de supervivencia (aunque algunos habrán sido sacrificados). Ahora debemos considerar, junto a los beneficios de NGS, la probabilidad de que éstos se obtengan.

Vuestras probabilidades de tener al menos un niño vivo en NGS es

de 84. Es decir, un 59 por 100 en NGS frente a los 49 por 100 en Victoria.

En Victoria, cada embrión tiene un 20 por 100 de probabilidades de supervivencia, igual que antes. En NGS, cada embrión tiene 70 sobre 40, lo que significa 28 por 100. Todavía es superior al de Victoria.

Incluso aunque la tecnología se encuentre aún en fase experimental, será en beneficio de los individuos futuros el que se realicen los experimentos. De hecho, si la terapia con CME es útil para enfermedades comunes como las coronarias, ataques cerebrales, diabetes, etc., entonces cientos, si no millones de personas, son candidatos potenciales sólo en la próxima generación. Si añadimos que todas las generaciones futuras son candidatas potenciales, entonces potencialmente hay miles de millones de candidatos. Sería racional emprender tal experimentación incluso si sólo hubiera una remota posibilidad de tener éxito.

El argumento es susceptible de una reductio. Si tanta gente es un receptor potencial, entonces también está justificado matar a un gran número de personas. Debido al gran número de gente perteneciente a generaciones futuras distantes que podría resultar beneficiada, estaría justificado exponer a la generación presente o las del futuro cercano a grandes riesgos.

Las cuestiones relativas a la justicia intergeneracional son complejas. Un modo de resistirse a esta conclusión es tomar el intervalo temporal de una única generación. De hecho sería una explotación de un embrión en la generación siguiente si los beneficios de imponerle un riesgo los disfrutaran personas de generaciones muy posteriores. Lo que importa es el posible

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beneficio para el embrión que se expone al riesgo. Un enfoque razonable es estipular que los beneficios deben compensar los riesgos para cada persona de la generación que se expone al riesgo.

6.6. ¿UNA REDUCTIO DEVASTADORA?

Este argumento es susceptible de una reductio que muchos pueden considerar decisiva.

¿No nos compromete este argumento, además de a la investigación con CME, también a matar a recién nacidos inocentes y niños pequeños si los beneficios son suficientemente grandes?

En realidad, nos compromete con la Lotería de la supervivencia. Pero, como nos muestra «Un posible mundo mejor», yo no encuentro nada necesariamente malo en esto.

Imagina que explota un reactor nuclear. Mi hija de un año está expuesta a la radiación y desarrolla leucemia. Morirá sin un trasplante de médula. Muchos niños han resultado similarmente afectados. Puesto que la médula de todos ha sido afectada por la radiación, no hay donante de células madre adecuados. Pero la investigación con células madre somáticas («adultas») ha progresado. Podemos extraer células madre del cerebro y hacerlas madurar como médula. Estas células son más resistentes al daño por radiación. Sin embargo, para obtener un número suficiente, debe ser destruido un cerebro entero. Esto proporcionaría células madre que, después de crecer en cultivo, podrían tratar a diez niños. Yo querría que mi hija entrara, junto con otros niños, en el sorteo que va a decidir qué niño sería sacrificado para proporcionar células madre sanas para los otros. ¿Por qué iba a escoger la muerte cierta para mi hija (provocada por un desastre no natural) cuando podría tener alguna probabilidad de sobrevivir?

CONCLUSIONES

Los críticos de la investigación con CME afirman que el embrión es un ser humano o persona con intereses y/o derechos. Afirman que matar un embrión por sus células madre es como matar a una persona y canibalizar sus órganos. He argumentado que incluso si el embrión es una persona, en ocasiones es legítimo matar a una persona para reducir el riesgo de muerte para todos.

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La sociedad acepta en algunos casos que se mate a un inocente para salvar a otros. Ejemplos bien conocidos son la reducción multifetal, la craneotomía fetal y otros casos en los que se debe matar al feto para salvar la vida de la mujer embarazada. Recientemente, este principio se ha extendido a matar niños pequeños después del nacimiento, como en el caso de los siameses del Reino Unido.

El ejemplo más claro de matar de forma justificada es cuando todos morirían pero, si se mata a uno, los demás sobrevivirán y todos tienen una probabilidad igual (o imparcial) de sobrevivir. Pero matar no sólo va en beneficio de aquellos que con certeza van a morir, sino también de los que están en riesgo de morir. Los criterios razonables de matar para reducir el riesgo son los siguientes:

—Todos tienen una probabilidad significativa de sufrir una muerte prematura o una discapacidad seria.

—Matar a una fracción razonablemente pequeña de la población en riesgo incrementa significativamente las oportunidades de los supervivientes de evitar una muerte prematura o una discapacidad seria.

—Todos los miembros de la población tienen una probabilidad igual, o por lo demás imparcial, de ser matados.

—El resultado debe ser que el riesgo de muerte o de una discapacidad seria de todos los que se encuentran en riesgo se reduce en comparación con un mundo en el que no se llevan a cabo esas muertes.

La investigación con CME puede satisfacer estos criterios dependiendo

de:

—La probabilidad del beneficio para las personas en riesgo de que se les mate.

—La magnitud del beneficio para la gente en riesgo de que se les mate.

—El riesgo para la gente de muerte por canibalización.

Todos estamos en una situación de riesgo de muerte o de discapacidad seria. La tecnología con CME pretende beneficiar a todos: embriones, niños y adultos. Es esta propiedad la que puede hacer razonable matar a algunos embriones para realizar investigaciones con CME incluso si el embrión es una persona. Tanto el utilitarismo como las posturas rawlsianas apoyan este argumento…

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Los que se oponen a la investigación con CME probablemente seguirán sin quedar convencidos. Argumentarán que cualesquiera que sean los beneficios, matar intencionadamente embriones es no «respetar la dignidad humana»…

Producir un exceso de embriones es una parte aceptada de los tratamientos d e FIV a fin de reducir el riesgo que supone para la mujer la recogida de óvulos. Se han destruido cerca de 300.000 embriones en el Reino Unido durante los últimos diez años. Las leyes de muchos países exigen la destrucción de los embriones congelados después de un cierto período de tiempo (usualmente entre cinco y diez años). ¿Es respetar la dignidad humana permitir que la gente se marchite en residencias, incapaz de hablar, tragar o moverse mientras todo el tiempo se están destruyendo embriones? ¿Puede haber una versión más retorcida del respeto a la dignidad humana? La investigación con CME, como el trasplante de órganos, es respetuosa con la dignidad humana en su reverencia por las vidas de los vivos. Nuestra humanidad reside en nuestra capacidad de razonar y de evaluar la corrección de nuestras acciones. Es una expresión de nuestra humanidad el utilizar la razón para escoger vidas más largas y mejores para más personas en vez de vidas peores y más cortas para menos.

He supuesto (por mor del argumento) que un embrión es una persona. Si se rechaza tal supuesto, la destrucción de un embrión resultaría aceptable en un rango más amplio de circunstancias.

La cuestión de la permisibilidad de matar embriones no es sólo relevante para la investigación con CME. Pronto, chips genéticos permitirán examinar los embriones para detectar un gran número de enfermedades genéticas. La manipulación genética de los seres humanos en etapas tempranas puede posibilitar el tratamiento o la prevención del componente genético de enfermedades humanas habituales. La ética de estas manipulaciones dependerá de si la destrucción de embriones humanos es permisible.

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III

POR QUÉ DEBERÍAMOS PERMITIR EL USO DE DROGAS QUE MEJORAN EL RENDIMIENTO DEPORTIVO[*]

En el año 490 a. C. el ejército persa desembarcó en la llanura de Maratón, a algo más de cuarenta kilómetros de Atenas. Los atenienses enviaron un mensajero llamado Filípides a Esparta, en busca de ayuda. Corrió 240 kilómetros en dos días. Los espartanos llegaron tarde. Los atenienses atacaron y, aunque su número era muy inferior (un ateniense por cada cinco persas), resultaron victoriosos. Filípides fue enviado de vuelta a Atenas para comunicar la noticia de la victoria. Al llegar, gritó «hemos ganado» y cayó muerto por agotamiento.

La primera maratón de las olimpiadas modernas se corrió en 1896, y en muchos sentidos el ideal de los atletas modernos está inspirado por el mito de Maratón. Es el ideal del rendimiento sobrehumano, a cualquier precio.

LAS DROGAS EN EL DEPORTE

El uso de drogas destinadas a mejorar el rendimiento en las olimpiadas modernas está documentado ya desde la tercera Olimpiada, cuando Thomas Hicks ganó la maratón tras recibir una inyección de estricnina en mitad de la carrera. La primera prohibición oficial de «sustancias estimulantes» por parte de una organización deportiva la introdujo la Federación Internacional de Atletismo Amateur[**] en 1928.

Utilizar drogas para hacer trampa en los deportes no es nada nuevo, pero se está convirtiendo en algo más efectivo. En 1976 el equipo de natación de Alemania Oriental ganó 11 de 13 pruebas olímpicas[***], y más tarde demandó al gobierno por haberles proporcionado esteroides anabolizantes. Incluso a pesar de los riesgos para la salud, a pesar de los intentos de los organismos reguladores para eliminar las drogas del deporte, es generalmente

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reconocido que el uso de sustancias ilegales es habitual. En la actualidad, la noticia de que algún atleta famoso ha sido «pillado» en un test antidroga apenas nos hace levantar las cejas.

En 1992, Vicky Rabinowick entrevistó a pequeños grupos de atletas. Descubrió que los atletas olímpicos, en general, creían que los atletas más exitosos estaban usando sustancias prohibidas[1].

La mayor parte de lo que se ha escrito sobre el uso de drogas en el deporte está centrado en este tipo de evidencia anecdótica. Hay poca evidencia rigurosa y objetiva porque los atletas están haciendo algo que es tabú, ilegal y a veces altamente peligroso. El cuadro anecdótico nos dice que nuestros intentos de eliminar las drogas del deporte han fracasado. En ausencia de una evidencia sólida, necesitamos un argumento analítico para determinar qué debemos hacen

¿CONDENADOS A HACER TRAMPAS?

Los días de las competiciones deportivas amateur quedan ya lejos. Los atletas de élite pueden ganar decenas de millones de dólares al año sólo en concepto de contratos deportivos, y más millones por patrocinar y avalar productos. El atractivo del éxito es grande. Pero las penalizaciones por hacer trampas son pequeñas. Estar seis meses o un año apartado de las competiciones es una penalization pequeña en comparación con años adicionales de un éxito multimillonario.

Las drogas son mucho más eficaces hoy de lo que lo eran en los tiempos de la estricnina y los testículos de camero. Diversos estudios acerca de los esteroides anabolizantes andrógenos muestran que la fuerza muscular puede incrementarse entre 5 y 20 por 100[2], incluso en dosis mucho menores que las utilizadas por los atletas. Además, es muy improbable que la mayoría de los atletas tengan que someterse a controles. La Federación internacional de atletismo estima que sólo entre el 10 y el 15 por 100 de los atletas participantes son sometidos a control en cada competición importante.

Las enormes recompensas para el ganador, la efectividad de las drogas y el bajo índice de los controles se combinan para crear un juego de «hacer trampas» que resulta irresistible para los atletas. Kjetil Haugen[3] sugirió la posibilidad de que los atletas se estuvieran enfrentando a una especie de dilema del prisionero en relación con las drogas. El modelo teórico utilizado por Kjetil muestra que, a menos que la posibilidad de descubrir a los atletas

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que utilizan drogas se elevara a niveles poco o nada realistas, o que las recompensas por ganar se redujeran a niveles también poco o nada realistas, es predecible que todos los atletas hagan trampas. La situación actual de los atletas garantiza que esto es probable, incluso pese a que salen peor parados en conjunto si todos toman drogas que si ninguno lo hace.

Drogas tales como la eritropoyetina (EPO) y la hormona del crecimiento son sustancias químicas naturales que existen en el cuerpo. Al avanzar la tecnología, las drogas se han hecho más difíciles de detectar, precisamente porque imitan procesos naturales. En pocos años habrá muchas drogas indetectables. El análisis de Haugen predice lo obvio: que cuando el riesgo de ser descubierto es cero, los atletas elegirán hacer trampas.

Los recientes juegos olímpicos de Atenas fueron los primeros en introducir el código anti-doping global. Desde los preparativos de los juegos hasta el final de las competiciones se realizaron 3.000 pruebas para detectar el uso de drogas: 2.600 controles de orina y 400 de sangre para la droga de mejora de la resistencia EPO. A partir de estos controles, se descubrió que 23 atletas habían consumido alguna sustancia prohibida, el mayor número en unos juegos olímpicos. Diez de los competidores masculinos en levantamiento de pesas fueron excluidos.

El objetivo de «limpiar» el deporte es inalcanzable. Un poco más allá, el espectro de la mejora genética se cierne oscuro y alargado.

EL ESPÍRITU DEL DEPORTE

¿De modo que las trampas están aquí para quedarse? Las drogas van en contra de las reglas. Pero nosotros definimos las reglas del deporte. Si hiciéramos que las drogas fueran legales y libremente accesibles no habría trampas.

El código de la agencia mundial antidopaje declara ilegal una droga si presenta un riesgo para la salud o si viola el «espíritu del deporte[4]». Este espíritu se define del modo siguiente. El del deporte es la celebración del espíritu, el cuerpo y la mente humanos, y se caracteriza por los siguientes valores:

—Ética, juego limpio y honestidad.

—Salud.

—Excelencia en la ejecución.

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—Carácter y educación.

—Diversión y alegría.

—Trabajo de equipo.

—Dedicación y compromiso.

—Respeto por las reglas y las leyes.

—Respeto por uno mismo y por otros participantes.

—Coraje.

—Comunidad y solidaridad.

¿Violarían las drogas legales y libremente disponibles este «espíritu»?

¿Sería buena para el deporte una regla tan permisiva?

El deporte humano es diferente de otros deportes en los que intervienen otros animales, como las carreras de caballos o de perros. El objetivo de una carrera de caballos es encontrar el caballo más veloz. A los caballos se les coloca en línea y se les fustiga. El ganador es el que tiene la mejor combinación de biología, entrenamiento y jinete o amazona. Básicamente, es una prueba de potencial biológico. Ésta era la antigua visión naturalista ateniense del deporte: encontrar al hombre más fuerte, más veloz o más habilidoso.

El objetivo del entrenamiento es sacar a la luz este potencial. Las drogas que mejoran nuestro potencial natural van en contra del espíritu del deporte según lo entiende este modelo. Pero ésta no es la única forma de entender el deporte. Los humanos no son caballos ni perros. Nosotros tomamos decisiones y ejercemos nuestro propio juicio. Escogemos qué tipo de entrenamiento utilizar y cómo correr nuestra carrera. Podemos mostrar coraje, determinación y sabiduría. No somos fustigados en la espalda por nuestro jockey sino que nos dirigimos a nosotros mismos. Éste es el juicio que los competidores ejercitan cuando escogen la dieta, el entrenamiento y si tomar o no drogas. Podemos elegir qué tipo de competidores ser, no sólo mediante el entrenamiento, sino a través de la manipulación biológica. El deporte humano es diferente del deporte con animales porque es creativo. Lejos de ir contra el espíritu del deporte, la manipulación biológica encama el espíritu humano: la capacidad de mejorarnos a nosotros mismos basándonos en nuestra razón y nuestro juicio. Cuando ejercitamos nuestra razón hacemos lo que sólo los humanos hacen.

El resultado será que el ganador no es la persona que ha nacido con el mejor potencial genético para ser el más fuerte. El deporte sería menos

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parecido a una lotería genética. El ganador sería la persona con una mejor combinación de potencial genético, entrenamiento, psicología y juicio. El rendimiento olímpico sería el resultado de la creatividad y la elección humana, no una carrera de caballos muy cara.

Los intérpretes de música clásica utilizan de forma generalizada betabloqueantes para controlar el miedo escénico. Estas drogas reducen el ritmo cardiaco y la presión sanguínea, al disminuir los efectos físicos del estrés y se ha demostrado que la calidad de la ejecución musical se incrementa si el músico toma estas drogas. Aunque puede argumentarse que la música clásica de élite es tan competitiva como el deporte de élite, y las recompensas son similares, no hay un estigma asociado al uso de estas drogas. No tenemos peor opinión del violinista o del pianista que las utiliza. Si el público considera que la ejecución mejora con drogas, entonces las drogas capacitan al músico para expresarse de manera más efectiva. La competición entre los músicos de élite tiene reglas: no puedes fingir que tocas el violín mientras suena un CD. Pero no hay una regla contra el uso de mejoras químicas.

¿Es la música clásica una buena metáfora del deporte de élite? A Sachin Tendulkar se le conoce como el «Maestro de Mumbai». La Asociación de la prensa calificó de «ejecución virtuosa» la final de Wimbledon con María Sharapova en 2004. Jim Murray[5] escribió lo siguiente acerca de Michael Jordan en 1996:

«Uno va a ver jugar a Michael Jordan por la misma razón por la que se va a ver bailar a Astaire, actuar a Olivier o la puesta de sol en Canadá. Es arte. Debería ser pintado, no fotografiado.

»No es un juego, es un recital. No es simplemente un jugador, es un virtuoso. Heifetz con un violín, Horowitz con un piano».

De hecho, parece razonable sugerir que las razones por las que apreciamos el deporte a nivel de élite tienen algo que ver con la competición, pero también con la apreciación de una ejecución extraordinaria.

Resulta claro que la aplicación de este tipo de creatividad está limitada por las reglas del deporte. Montar en una motocicleta para ganar el Tour de Francia no sería una solución «creativa», y hay buenas razones para que las reglas lo prohíban. Si se permitieran las motocicletas, aún sería un buen deporte, pero ya no sería una carrera de bicicletas.

No deberíamos pensar que permitir que los ciclistas tomen EPO convertiría el Tour de Francia en una especie de «carrera de drogas», más de

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lo que los diversos métodos de entrenamiento disponibles lo transforman en una «carrera de entrenamiento» o en una «carrera de dinero». Los atletas se entrenan de formas diferentes y creativas, pero en último término todavía montan en bicicletas similares, y corren en la misma carrera. La habilidad para negociar los pronunciados y sinuosos descensos siempre estará allí.

¿INJUSTO?

La gente es buena en los deportes como resultado de una lotería genética que les ha sido favorable. Hay disponibles pruebas genéticas para identificar a aquellos que tienen mayor potencial. Si tienes una versión del gen ACE, serás mejor en las pruebas de larga distancia. Si tienes otra, serás mejor en las pruebas de distancia corta. Los negros africanos son mejores en las pruebas de distancia corta porque tienen un tipo de musculatura y una estructura ósea biológicamente superior; El deporte discrimina a los genéticamente inadecuados. El deporte es el campo de la élite genética (o de los fenómenos).

El ejemplo más claro es el esquiador finlandés Eero Maentyranta. En 1964 ganó tres medallas de , oro. Después se descubrió que tenía una mutación genética debido a la cual tenía «naturalmente» un 40 o 50 por 100 más de glóbulos rojos que la media. ¿Era justo que tuviera una ventaja significativa obtenida por casualidad?

La capacidad de rendir bien en los deportes se encuentra determinada por la capacidad de llevar oxígeno a los músculos. El oxígeno es transportado por los glóbulos rojos. Cuantos más glóbulos rojos, más oxígeno puedes llevar. Esto a su vez controla la ejecución del atleta en el ejercicio aeróbico. La EPO es una hormona natural que estimula la producción de glóbulos rojos, incrementando el volumen celular aglomerado (VCA), que es el porcentaje de sangre compuesto de glóbulos rojos. La EPO se produce en respuesta a la anemia, la hemorragia, el embarazo o al vivir en altura. Los atletas comenzaron a inyectarse EPO en la década de los setenta, y fue prohibida oficialmente en 1985.

A nivel del mar, la persona media tiene un VCA de 0,4 a 0,5. Varía de forma natural; el 5 por 100 de las personas tienen un volumen celular conglomerado superior al 0,5, y el de los atletas de élite es más probable que exceda el 0,5, bien porque su alto VCA les ha llevado a triunfar en los deportes o a causa de su entrenamiento.

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Un aumento excesivo del VCA puede provocar problemas de salud. El riesgo de sufrir daños se incrementa rápidamente cuando el VCA se eleva por encima de 50 por 100. Un estudio demostró que los hombres cuyo VCA era d e l 0,51 o mayor tenían un riesgo de sufrir un derrame cerebral significativamente mayor (riesgo relativo = 2,5), después de realizar los ajustes necesarios para controlar otras posibles causas de derrame cerebral. En esos niveles, la elevación del VCA combinada con la hipertensión multiplicaría por nueve el riesgo de sufrir un derrame cerebral. En los deportes de resistencia la deshidratación hace que la sangre del atleta se espese, elevando aún más la viscosidad de la sangre y la presión. Lo que comienza como un riesgo relativamente bajo de sufrir un derrame cerebral o un ataque al corazón puede elevarse enormemente mientras se hace ejercicio.

En los primeros años de la década de los noventa, después de que la EPO ganara popularidad pero antes de que se desarrollaran controles para detectar su presencia, varios ciclistas holandeses murieron durante el sueño debido a un paro cardiaco inexplicable. Esto se ha atribuido a altos niveles de doping por EPO. Los riesgos de elevar demasiado el VCA de un atleta son reales y serios.

El uso de la EPO es endémico en el ciclismo y muchos otros deportes. En 1998, el equipo Festina fue expulsado del Tour de Francia después de que se descubriera al entrenador Willy Voet con 400 viales de drogas para mejorar el rendimiento. El año siguiente, y a resultas del escándalo, se estableció la Agencia Mundial Antidopaje. Sin embargo, la EPO es extraordinariamente difícil de detectar y ha continuado su uso. El director de la Fiscalía Antidopaje del Comité Olímpico italiano observó en 2003 que la cantidad de EPO vendida en Italia sobrepasaba la cantidad necesaria para las personas enfermas en más de seis veces.

Además de intentar detectar EPO directamente, la Unión Ciclista Internacional exige que el VCA de los atletas no sea superior al 0,5. Pero el 5 por 100 de las personas tiene un VCA superior de forma natural. Los atletas con un VCA naturalmente elevado no pueden participar en la carrera a menos que los médicos realicen un número determinado de pruebas para mostrar que s u VCA es natural. Charles Wegelius es un corredor británico que fue excluido y después exonerado en 2003. Le habían extraído el bazo después de un accidente y como la vesícula elimina glóbulos rojos, el resultado de su ausencia es una elevación del VCA.

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Hay otros modos de incrementar el número de glóbulos rojos que son legales. El entrenamiento en altitud puede empujar el VCA a niveles peligrosos, incluso fatales. Más recientemente, se han utilizado máquinas de aire hipo-oxigenado para simular el entrenamiento en altitud. El cuerpo responde segregando EPO de manera natural y aumentando las células sanguíneas, de forma que pueden absorber más oxígeno con cada respiración. La promoción de material hipo-oxigenado cita a Tim Reaman, un deportista estadounidense, que afirma que la tienda de aire hipo-oxigenado ha «dado a mi sangre el impulso legal que necesito para ser competitivo a nivel mundial[6 ]».

Hay un modo de incrementar el número de glóbulos rojos que es completamente indetectable: la auto-transfusión de sangre. En este proceso, los atletas se extraen cierta cantidad de sangre y se la vuelven a inyectar una vez que su cuerpo ha generado sangre nueva para reemplazarla. Este método fue popular antes de que estuviera disponible la EPO humana recombinante.

No hay diferencia entre elevar el VCA mediante el entrenamiento en altura, utilizando una máquina de aire hipo-oxigenado o tomando EPO. Pero esto último es ilegal. Algunos competidores tienen un VCA alto, y una ventaja debida a la suerte. Algunos pueden permitirse máquinas de aire hipo-oxigenado. ¿Es esto justo? La naturaleza no es justa. Ian Thorpe tiene unos pies enormes que le dan una ventaja que ningún otro nadador puede alcanzar, por mucho que entrene. Algunos gimnastas son más flexibles, y algunos jugadores de baloncesto miden 2,14 metros. Al permitir que todos tomen drogas que mejoran el rendimiento, nivelamos el campo de juego. Eliminamos los efectos de la desigualdad genética. Lejos de ser injusto, permitir las drogas que mejoran el rendimiento promueve la igualdad.

¿SÓLO PARA LOS RICOS?

¿Convertiría esto la competición en una tecnología cara? Más vale que nos olvidemos del antiguo ideal romántico griego. Las Olimpiadas son un negocio. En los cuatro años anteriores a las Olimpiadas de Atenas, Australia gastó 547 millones de dólares en fondos para el deporte, 13,8 de los cuales se emplearon sólo en enviar al equipo olímpico a Atenas. Con su máximo nivel de financiación, el equipo australiano volvió a casa con 17 medallas de oro, también la máxima cantidad conseguida. Con estas cifras, una medalla de oro cuesta alrededor de 32 millones. Australia fue la cuarta en el medallero de

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Atenas, a pesar de ser la 52 en población, Ni la herencia genética multicultural de Australia ni el paisaje llano y el desierto australiano dotan a Australia de ninguna ventaja especial. Ganaron porque gastaron más. El dinero compra el éxito. Ya han adoptado estrategias y tecnologías que son inaccesibles para los pobres.

Paradójicamente, permitir el uso de drogas en el deporte reduciría la discriminación económica. El precio de una máquina y una tienda de aire hipo-oxigenado está alrededor de 7.000 dólares estadounidenses. Enviar a un atleta a un centro de entrenamiento en altitud elevada durante meses puede ser incluso mucho más caro. Puede argumentarse que. esto pone los métodos legales para elevar el VCA de un atleta fuera del alcance de los atletas pobres. En este sentido, son los métodos ilegales los que nivelan el campo de juego.

Una forma popular de EPO humano recombinante es el llamado Epogen. En el momento en el que escribo esto, la cadena americana Walgreens ofrece Epo-gen a 86 dólares por 6.000 unidades internacionales (IU). La dosis de mantenimiento de EPO típica es de 20 IU por kilo de peso corporal, una vez por semana. Por tanto, un atleta que pese alrededor de 100 kilos necesita 2.000 IU por semana, o 8.600 IU en un mes. El Epogen le cuesta a un atleta 122 dólares estadounidenses al mes. Incluso si el tratamiento con Epogen comienza cuatro años antes de un evento, aún es más barato que la máquina de aire hipo-oxigenado. La cantidad de hemoglobina que puede producir un atleta está limitada, por mucho EPO que se inyecte, de modo que hay un límite natural a la cantidad de dinero que se puede gastar con este método.

Mientras tanto, en 2000 el coste de un control para detectar EPO recombinante en una competición era de alrededor de 130 dólares por cada prueba. Este tipo de control es significativamente más complejo que un simple control de VCA, que no distingue entre EPO endógeno y exógeno. Si las desigualdades económicas son una preocupación real en el deporte, entonces las enormes sumas necesarias para someter a control a todos los deportistas podrían emplearse mejor en subvenciones a los deportistas más pobres para proporcionarles EPO, y los controles de VCA para garantizar que los deportistas no espesan su sangre hasta niveles poco seguros.

¿INSEGURO?

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¿Debería haber límites para el uso de drogas en los deportes? Hay un límite: la seguridad. No queremos unos juegos olímpicos en los que la gente muera antes, durante o después de la competición. Lo que importa es la salud y la buena forma para competir En vez de realizar controles para detectar drogas, deberíamos centrarnos más en lo que es importante. Olvidemos los controles para detectar EPO, controlemos el VCA. Necesitamos establecer un nivel seguro de VCA. En el mundo del ciclismo, ese nivel es 0,5. Cualquiera con un VCA superior, alcanzado mediante el uso de drogas, el entrenamiento o una mutación natural debería ser apartado de la competición por razones de seguridad. Si alguien tiene, de manera natural, un VCA de 0,6 y se le permite competir, entonces el riesgo es razonable y se debería permitir que todos incrementaran su VCA a 0,6. Lo importante es establecer cuál es la concentración de hormona del crecimiento que resulta segura, no si es natural o artificial.

Necesitamos tomarnos la seguridad más en serio. En la década de 1960, los atletas de Alemania Oriental se sometieron a la prescripción sistemática, sancionada por el gobierno, de esteroides anabolizantes, y en compensación obtuvieron millones de dólares en 2002. Algunas de las atletas femeninas se habían visto obligadas a cambiar de ’ sexo, a causa de las grandes cantidades de testosterona que se les había suministrado.

Deberíamos permitir drogas que son seguras y continuar prohibiendo y controlando otras que no lo son. Hay otro argumento a favor de esta política basado en la imparcialidad: supuesto que una droga es segura, es injusto para los atletas honestos que no puedan beneficiarse de una ventaja de la que disfrutan los tramposos.

Tomar EPO hasta alcanzar un nivel seguro, digamos 0,5, no representa un problema. Permite a los atletas corregir las desigualdades naturales. Por supuesto, hay drogas que son dañinas en sí mismas, por ejemplo, los esteroides anabolizantes. Deberíamos centrarnos en detectar este tipo de drogas, pero porque son peligrosas, no porque mejoren el rendimiento.

Paradójicamente, lejos de dañar a los atletas tal propuesta puede protegerlos. Habría una evaluación más regular y rigurosa de la salud del atleta y su buena forma para competir. Más aún, actualmente hay un incentivo para desarrollar drogas indetectables, con escasa preocupación por la seguridad. Si se permitieran las drogas seguras que mejoran el rendimiento, habría un mayor estímulo para desarrollar drogas seguras. Habría una tendencia hacia drogas más seguras.

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Es posible que esto quede mejor ilustrado por el caso del regatista americano Kevin Hall. Hall perdió los testículos a causa del cáncer, lo que significa que necesitaba inyecciones de testosterona para mantenerse sano. Como la testosterona es un esteroide anabolizante, tuvo que demostrar ante cuatro organismos gubernamentales independientes que no estaba usando esa sustancia para obtener ventaja. Cualquier prueba que realicemos debería ser sensible a la salud del atleta; centrarse en las sustancias en sí mismas resulta dogmático.

No sólo esto, sino que además controlar la salud puede mitigar los peligros inherentes al deporte. Para muchos atletas, el deporte no es suficientemente seguro sin drogas. Si padecen asma, tienen la presión sanguínea alta o arritmia cardiaca, el deporte coloca su cuerpo bajo un estrés extraordinario, que aumenta la probabilidad de un daño crónico o catastrófico. Por ejemplo, entre 1985 y 1995 al menos 121 deportistas estadounidenses sufrieron un colapso y murieron directamente después o durante una sesión de entrenamiento o una competición, habitualmente porque tenían una cardiopatía hipertrófica o una malformación del corazón. La incidencia relativamente alta de muerte súbita cardiaca en atletas jóvenes ha llevado a la Asociación Americana del Corazón a recomendar que todos los atletas se sometan a una revisión cardiaca antes de que se les permita entrenar o competir.

A veces, el tratamiento para esas condiciones aumentará la resistencia de un atleta más allá de la que hubiera alcanzado de manera natural. Pero la seguridad debe ser lo primero. Si un arquero necesita beta bloqueantes para tratar una afección del corazón, no debería preocuparnos que esto le diera una ventaja sobre otros arqueros. O si un ciclista anémico quiere tomar EPO, deberíamos preocuparnos más por el tratamiento de la anemia.

Si nos tomamos en serio la seguridad en el deporte, también deberíamos estar preparados para discutir cambios en las reglas y el equipamiento utilizado en deportes que son inherentemente peligrosos. Las carreras de fórmula uno, que en otro tiempo fueron el más mortal de los deportes, no han sufrido la muerte de un piloto en más de seis años, en gran medida debido a los cambios radicales en la seguridad de las pistas y los coches. Mientras tanto, el boxeo profesional sigue siendo inherentemente peligroso; David Rickman murió durante un combate en marzo de 2004, incluso pese a haber pasado un examen físico el día anterior.

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NIÑOS

Linford Christie, que fue apartado de la competición durante dos años por utilizar drogas, dijo que el atletismo «está ahora tan corrompido que no me gustaría que mis hijos lo practicaran[7]». Pero.aparte del daño moral que supone para los niños competir en un deporte corrupto, ¿deberíamos mantenerlos alejados del deporte profesional por razones médicas?

El caso de atletas que son demasiado jóvenes para ser plenamente autónomos es diferente por dos razones importantes. En primer lugar, los niños tienen una capacidad mucho menor para rechazar métodos de entrenamiento y tratamientos que sus entrenadores desean usar. En segundo lugar, creemos que debemos asegurarnos de que los niños tienen un futuro abierto con una variedad de opciones.

Hay problemas éticos serios a la hora de permitir que los niños realicen cualquier clase de elección que limite de forma sustancial sus opciones de estilos de vida y elección de carrera en el futuro. Si no consideramos que los niños sean competentes para permitirles realizar elecciones que les ocasionan daño, entonces no deberíamos permitirles decidir dedicar todo su tiempo a la gimnasia profesional cuando tienen diez años. Las modificaciones que tal elección puede ocasionar en el desarrollo de un niño son tan serias, y potencialmente tan dañinas, como muchas de las drogas disponibles para mejorar el rendimiento. Los niños que entran en el deporte de élite se pierden parte de la educación y socialización que reciben sus pares, y se someten a una presión psicológica intensa a una edad en la que no están preparados para soportarla.

Nuestro argumento es que a los niños, que no tienen capacidad para rechazar drogas dañinas, no se les deberían suministrar éstas por sus entrenadores o sus padres. Pero el mismo principio que hace que esto sea obvio también debería hacer obvio que, para empezar, no se debería involucrar a los niños en el deporte de élite competitivo. Sin embargo, si se permite que los niños se entrenen como atletas profesionales, entonces se les debería permitir tomar las mismas drogas, en el supuesto de que no sean más peligrosas que el entrenamiento.

El modelo de Haugen muestra que uno de los mayores problemas para luchar contra las drogas es que la magnitud de las recompensas que supone ganar nunca podrá ser ensombrecida por los castigos aplicados cuando se es

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descubierto. Teniendo esto en mente, podemos empezar a proteger a los niños manteniéndoles alejados del deporte profesional.

AMBIENTE DE TRAMPAS

Si comparamos los daños médicos derivados del doping en el mundo entero, serían mucho menores que los daños debidos al uso civil de drogas ilegales. Y sin embargo, por cada usuario de drogas, la cantidad de dinero empleada para luchar contra la droga en el deporte sobrepasa la empleada contra el uso civil varios cientos de veces.

No es arriesgado suponer que si los daños médicos y la adhesión a la ley fueran la única razón por la que nos sentimos en la obligación de erradicar el doping, entonces el valor monetario que le asignamos a limpiar el deporte sería el mismo, por usuario, que el que asignamos a erradicar el uso de drogas recreacionales. Y sin embargo no lo es.

Por este motivo, debería ser obvio que no creemos que lo que está en juego sea principalmente el daño médico, sino el daño al deporte en su conjunto, una pretendida violación de su espíritu. Si todo el mundo hace trampas, esto supone un problema para la credibilidad del deporte de élite.

Si nuestra principal preocupación es este clima de trampas, entonces deberíamos tener como objetivo delinear unas reglas deportivas a las que los atletas quisieran adherirse.

PROHIBICIÓN

Ya es decir algo argumentar que la prohibición de drogas que mejoran el rendimiento no ha tenido éxito, o incluso que nunca lo tendrá. Pero también debería tenerse en cuenta que la prohibición de una sustancia que ya se demanda acarrea sus propios daños intrínsecos.

La prohibición del alcohol en Estados Unidos durante la década de los veinte condujo a un cambio en los hábitos que en realidad aumentó el consumo. Alejada de los bares públicos, la gente empezó a beber en casa, donde el alcohol estaba más fácilmente disponible, y la incidencia de muertes debidas al alcoholismo aumentó o permaneció estable, mientras que descendía en todo el mundo en los países en los que no había prohibición. Más aún, como la calidad del alcohol no estaba regulada, la incidencia de muertes por alcohol de mala calidad se multiplicó por cuatro en cinco años.

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Incluso cuando la prohibición conduce a un descenso en el consumo, a menudo lleva a la creación de un mercado negro que satisface la continua demanda, como ocurrió en el estudio en Groenlandia con el racionamiento del alcohol. Los mercados negros suministran un producto que por definición no está regulado, lo que significa que su uso tampoco lo está y que la seguridad del producto es cuestionable.

Los riesgos directos de la prohibición de drogas que mejoran la resistencia en el deporte son similares, pero probablemente mucho más pronunciados. Los atletas por lo general se administran este tipo de drogas en dosis proporcionales a la cantidad de rendimiento que se desea obtener, en vez de dosis que puedan considerarse «seguras». El deporte de élite tiene fondos prácticamente ilimitados y el objetivo de un rendimiento igual de ilimitado, un marco que tiene como resultado el uso de dosis extremadamente inseguras. Si se excluyera a los atletas, cuando sus cuerpos son inseguros para la competición, este tipo de consecuencia directa de la prohibición se reduciría.

EL PROBLEMA

DE LA RESPONSABILIDAD ESTRICTA

Lord Coe, doble campeón olímpico, ha defendido la doctrina de la «responsabilidad estricta», tal como se aplica actualmente a los atletas que utilizan sustancias prohibidas[8]…

La regla de la responsabilidad estricta —bajo la cual los atletas son los únicos responsables legales de lo que consumen— debe seguir siendo suprema. No podemos, en ausencia de una causa y una razón contundentes, apartamos un milímetro de la responsabilidad estricta: si lo hacemos, la batalla para salvar el deporte está perdida.

La mejor razón para adherirse a esta regla es que si se hiciera responsables a los entrenadores por las drogas que han proporcionado a sus atletas entonces se multaría o apartaría a los entrenadores, y el atleta aún podría ganar el evento. En esta situación, otros atletas aún podrían ser presionados para tomar drogas con el objetivo de ser competitivos, incluso aunque el «tramposo» hubiera sido descubierto.

Pero la doctrina de la responsabilidad estricta convierte en víctimas a atletas como los del equipo de natación de Alemania Oriental, que competían

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de buena fe pero eran obligados a tomar drogas. También parece dogmáticamente punitiva para deportistas como el esquiador británico Alain Baxter, que inhaló de manera accidental una sustancia estimulante al usar la versión americana del inhalador descongestionante Vicks, sin darse cuenta de que difería del modelo británico.

Parece que la responsabilidad estricta es injusta con los deportistas, pero su ausencia es igualmente injusta. Nuestra propuesta resuelve esta paradoja: cuando excluimos a los atletas únicamente sobre la base de si están lo suficientemente sanos como para competir, la cuestión de la responsabilidad se vuelve irrelevante. El consumo involuntario o accidental de una droga que presenta riesgos sigue siendo un riesgo; la cuestión de la buena fe resulta irrelevante.

11. ESTRATEGAS ALTERNATIVAS

Michael Ashenden[9] propone que mantengamos registros progresivos del VCA y la concentración de hormonas de cada atleta. Las desviaciones significativas de los valores esperados requerirían un control de seguimiento. La Federación Italiana de Ciclismo decidió en 2000 que se realizarían pruebas a todos los junior para proporcionar un VCA base y otorgarles un «Pasaporte hematológico».

Aunque esta estrategia es preferible en muchos sentidos a la prohibición del doping, no hace nada para corregir los peligros a los que se enfrenta un atleta que tiene un VCA o una concentración de testosterona base inseguras.

PRUEBAS SOBRE LA SALUD, NO SOBRE LAS DROGAS

El bienestar de un atleta debe ser nuestra preocupación primaria. Si una droga no expone a un atleta a un riesgo excesivo, deberíamos permitirla incluso si aumenta el rendimiento. Tenemos dos opciones: tratar en vano de volver atrás el reloj o repensar quiénes somos y qué es el deporte, y construir un nuevo siglo XXI olímpico. No unos superjuegos Olímpicos, sino unos Juegos más humanos. Nuestra cruzada contra las drogas en el deporte ha fracasado. En vez de tener miedo a las drogas en el deporte, deberíamos aceptarlas.

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En 1998, el presidente del Comité Olímpico Internacional, Juan Antonio Samaranch, sugirió que se debía permitir a los atletas el uso de drogas no dañinas para la mejora del rendimiento[10]. Este punto de vista sólo tiene sentido si, al no usar drogas, garantizamos que los atletas no están siendo dañados.

La mejora del rendimiento no va en contra del espíritu del deporte: es el espíritu del deporte. Elegir ser mejor es ser humano. Se les debería dar esta opción a los deportistas. Su bienestar sería la consideración suprema. Pero tomar drogas no supone necesariamente hacer trampas. La legislación de las drogas en el deporte puede ser más justa y más segura.

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IV

AUTONOMÍA, VIDA BUENA

Y ELECCIONES CONTROVERTIDAS[*]

1. INTRODUCCIÓN

Los individuos tienen valores diferentes. Y establecen diversas prioridades entre sus valores. Las elecciones controvertidas son elecciones que muchos perciben o bien como irracionales o bien como contrarias a los intereses del individuo que las realiza, tales como participar en actividades perjudiciales o excesivamente arriesgadas. Cuando los profesionales de la medicina se ven involucrados en tales elecciones, se desafía el principio médico básico de actuar de acuerdo con el mejor interés de las personas. A menudo los médicos se niegan a respetar las elecciones controvertidas por razones paternalistas. Todos debemos respetar y facilitar las decisiones controvertidas de individuos competentes, sujetos a las limitaciones de los recursos, al respeto a nuestro propio bienestar y autonomía, así como los de otros, y el interés público. Pero lo que es más importante es que a veces de tales elecciones resulta una vida mejor y más autónoma. En ocasiones, estas elecciones reflejan consideraciones altruistas, de respeto al bienestar global, o actitudes idiosincrásicas hacia el riesgo. En otras, reflejan valores inusuales. Sin embargo, en otros casos las elecciones controvertidas son irracionales y no expresiones de nuestra autonomía. Tenemos la obligación de tomar decisiones racionales, aunque sean controvertidas. Distinguiré entre los conceptos kantiano y milleano de autonomía y situaré las elecciones controvertidas dentro de tales conceptos. Ambas perspectivas posibilitan las elecciones controvertidas a fin de llevar una vida autónoma. De hecho, si son racionales deben ser fomentadas, pues aumentan la riqueza del tapiz de la vida humana, lo que Mill llamaba «originalidad». Cuando son irracionales, debemos procurar ayudar a la gente a hacer elecciones mejores y más racionales con respecto a sus vidas. Nuestras elecciones controvertidas

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deberían ser el resultado de nuestras decisiones y valoraciones, y ser capaces de resistir el desafío crítico y normativo. Aunque en ocasiones son destructivas y corrosivas, también pueden ser la esencia de una vida buena y construida por uno mismo.

Consideremos los siguientes ejemplos de elecciones controvertidas:

1.1. Caso 1. Sadomasoquismo

Quienes recurrieron la sentencia pertenecían a un grupo de homosexuales sadomasoquistas que durante un período de más de diez años participaron de forma voluntaria y entusiasta en la comisión de actos de violencia mutua por el placer sexual generado al causar y recibir dolor. Las actividades de este grupo tuvieron lugar en distintos lugares, incluidas habitaciones equipadas como cámaras de tortura. Las actividades se grabaron en vídeo y las cintas se copiaron y distribuyeron entre los miembros. Estas actividades incluían marcar a la víctima con un alambre calentado con un soplete, el uso de un látigo de siete colas, la tortura genital y la violencia en las nalgas, el ano, el pene, los testículos y los pezones. Todas estas actividades se realizaron con el consentimiento del compañero pasivo o víctima y fueron llevadas a cabo en privado. No hubo daños permanentes; no hubo infección en las heridas; ni evidencia de que se buscara atención médica; y no se presentó ninguna queja ante la policía, que descubrió las actividades por casualidad (R v Brown, 1994).

En este caso, la Cámara de los Comunes decidió que la práctica de actividades sexuales sadomasoquistas constituía un crimen, a pesar del consentimiento de todas las partes involucradas. Se fundamentó la interferencia en tales actividades en el interés público.

1.2. CASO 2. AMPUTACIÓN POR APOTEMNOFILIA

Un cirujano escocés, Mr. Robert Smith, amputó las piernas sanas de dos pacientes que sufrían de apotemnofilia, un trastorno dismórfico corporal por el cual el paciente se siente incompleto con cuatro extremidades. Los pacientes habían recibido tratamiento psiquiátrico y psicológico previo a la operación, pero no habían respondido a estos métodos. Ambas operaciones se realizaron privadamente y sin financiación pública, y los pacientes estuvieron

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satisfechos con el resultado. El Fondo del Servicio Nacional de Salud responsable del hospital prohibió que se realizaran más amputaciones (DYER, 2000).

1.3. CASO 3. REQUERIMIENTOS DE TRATAMIENTOS

MÉDICOS «INÚTILES»

Mr. Leslie Burke tenía 45 años. Se le había diagnosticado ataxia cerebelar en 1982, una enfermedad cerebral degenerativa. Estaba confinado en una silla de ruedas, y tenía afectada el habla, aunque su capacidad mental estaba intacta. Debido a la naturaleza progresiva de la enfermedad de Mr. Burke, llegado el momento necesitaría alimentación e hidratación artificiales. Mr. Burke buscó un tribunal que declarara que debía procurársele alimentación e hidratación artificial si llegaba a ser incompetente. Mr. Burke buscó una declaración de que las Orientaciones del Consejo General Médico tituladas «Mantenimiento y Retirada de los tratamientos sustentadores de la vida: buena práctica en la toma de decisiones», violaba los derechos enunciados en los artículos 2, 3, 8 y 14 de la Convención Europea de los Derechos Humanos conforme al Acta de los Derechos Humanos de 1998 (UK) [R (Burke) v The General Medical Council, 2004].

El juez Munby dictó sentencia a favor de Mr. Burke, y declaró ilegítimas esas partes de las Orientaciones, puesto que una persona competente según los artículos 3 y 8 tiene capacidad para demandar nutrición e hidratación artificial de acuerdo con los derechos de dignidad y autonomía que capacitan a una persona para morir de un modo acorde con sus deseos.

Sin embargo, la decisión fue apelada. El Tribunal de Apelación decretó que el juez Munby cometió un error al interpretar la ley. El Tribunal de Apelación declaró que las Orientaciones eran acordes con la ley y que no contravenían los artículos 2, 3 y 8 de la convención y dejó de lado las seis declaraciones realizadas por Munby [R (Burk) v General Medical Council (Official Solicitor and others intervening), 2005].

¿Hasta qué punto se debe permitir que la gente lleve a cabo las elecciones que, según suele juzgarse, no promueven sus mejores intereses? La cuestión que quiero plantear es la siguiente: ¿deberían tales personas actuar de esas formas controvertidas? ¿Cómo debemos responder a las elecciones controvertidas de la gente? Defenderé que la respuesta depende del modo en que esas personas llegan a las elecciones controvertidas. La gente a menudo

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tiene valores que divergen de los valores sociales dominantes. Esos valores les llevan a realizar elecciones que algunos consideran imprudentes o irracionales.

Las elecciones controvertidas pueden dividirse en tres categorías: el rechazo de asistencia a la cual se tiene derecho legítimo, requerimientos de asistencia para la mejora o de asistencia a la cual no se tiene un derecho legítimo claro, y requerimientos de libertad para comprometerse en actividades que pueden tener como resultado futuros requerimientos de asistencia. Estas tres categorías se solapan y pueden dar lugar de modo aproximado a las tres categorías más específicas que se indican a continuación.

2. ELECCIONES CONTROVERTIDAS.

Aquí hay algunos ejemplos de las tres categorías de elecciones controvertidas:

1.0. Rechazo de intervenciones médicas que están a favor de los intereses de la persona.

i. Rechazo de una transfusión de sangre para salvar la vida.

Rechazo de una cesárea para salvar la vida en caso de partos difíciles.

1.1. Rechazo de intervenciones médicas que posiblemente favorecen los intereses de la persona.

i. Algunas transfusiones de sangre, por ejemplo una transfusión de sangre opcional tras una intervención quirúrgica en la que se ha controlado el sangrado y la hemoglobina está estabilizada.

Algunas pruebas, por ejemplo, el rechazo de una prueba sanguínea para diagnosticar una enfermedad que no resulta una amenaza para la vida, una punción vertebral para excluir una causa improbable de un dolor de cabeza, o una prueba dolorosa de la función nerviosa cuando los tratamientos para los posibles desórdenes son poco efectivos.

Intervenciones sin eficacia demostrada, por ejemplo, la extracción quirúrgica de metástasis avanzadas.

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Intervenciones poco efectivas, por ejemplo, la quimioterapia para enfermedades metastásicas que alargan la vida un par de meses.

2.0. Requerimientos de intervenciones.

2.1. Requerimientos que parecen oponerse a los intereses de la persona.

Suicidio asistido y eutanasia.

Intervenciones subóptimas:

i. Anestesia general en vez de local, por ejemplo, para una cesárea.

Tratamiento antibiótico para un apéndice inflamado en vez de una apendectomía.

Intervenciones inútiles:

i. Antibióticos para un dolor de garganta de origen viral.

Inyecciones de vitaminas. 2.2. Mejoras.

Especialmente requerimientos de intervenciones que entrañan un riesgo significativo con el propósito de mejorar características normales o con algún objetivo relativamente carente de valor.

i. Aumento de pechos normales.

Alargamiento de penes normales.

Viagra para mejorar el rendimiento sexual en personas normales.

Amputación de un miembro sano.

Modificación corporal extrema.

Cirugía ocular láser para conseguir una vista de halcón.

Cambio de sexo o anulación corporal.

Nutrición e hidratación artificial en estado permanente de inconsciencia.

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3.0. Realización de actividades con un alto riesgo de daño que requerirá intervención médica.

i. Dieta excesiva.

Fumar.

Utilización de drogas recreacionales (alcohol, heroína, éxtasis, etc.).

Servir como donante de órganos, por ejemplo, donar o vender dos riñones sanos.

práctica de deportes de alto riesgo [p. ej., montañismo de altura, esquí extremo, vale todo (real fighting[*]) y, presumiblemente, boxeo].

Realización de un trabajo de alto riesgo (p. ej., constructor de rascacielos, de túneles, minas de carbón, conducir coches de carreras, ser mercenario).

Actividades sexuales arriesgadas, por ejemplo, no usar preservativos.

Estilos de vida pasivos y arriesgados (glotonería, pereza, etc.).

Por tanto, la discusión siguiente incluye una amplia gama de los tipos de casos enumerados más arriba. Emplearé el término «fastidiar[*]» como término genérico para describir la acción controvertida. Estipularé que «fastidiar» incluye las tres categorías de acción controvertida, aunque los ejemplos de la categoría 1.0 también pueden describirse como omisiones.

La respuesta a la pregunta acerca de si deberíamos respetar las elecciones controvertidas depende de si la gente tiene buenas razones para realizar esas elecciones, y del grado de convicción de las mismas. Con «buena razón» me refiero abuenas razones normativas.

La cuestión crítica que hay que plantear cuando se evalúa la elección que realiza una persona, de fastidiarse es preguntar «¿hay una buena razón, en estas circunstancias, para que esa persona quiera fastidiarse?».

Una razón para actuar es un hecho o circunstancia que constituye un motivo suficiente para que una persona actúe. Conocer las razones de una persona nos permite entender por qué esa persona actuó como lo hizo. Imagina que John tiene una herida grave y se beneficiaría de modo significativo de una transfusión de sangre. Él la rechaza. La razón de John

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para rechazar la transfusión de sangre es su deseo de recobrar la salud junto con la creencia de que recibir una transfusión de sangre le contagiará de sida. Esta razón explica por qué actuó como lo hizo. Nos referimos a ella con el nombre de razón explicativa o motivadora.

Las buenas razones para la acción- son razones normativas o justificativas de la acción. Una razón para la acción es buena si satisface un estándar, es decir, se ajusta a un conjunto de normas que gobiernan su conducta. En un sentido, John tiene una buena razón para actuar como lo hizo: si sus creencias fueran verdaderas, no recibir una transfusión de sangre sería un medio eficaz para evitar el sida. Si la transfusión de sangre no es esencial, aceptarla sería un curso de acción racional.

Sin embargo, la acción de John se basa en una creencia irracional. Las probabilidades de contraer el sida mediante una transfusión de sangre son muy pequeñas. Es más probable que recupere la salud si recibe la transfusión. Teniendo en cuenta todos los factores, tiene mejores razones para aceptar la transfusión. Aunque tiene una razón motivadora para rechazarla, no tiene una buena razón para hacerlo.

TIPOS DE RAZONES NORMATIVAS PARA LAACCIÓN

Hay diferentes tipos de razones normativas para la acción. Existen dos clases de razones que frecuentemente dan cuenta de, o son relevantes para, las elecciones controvertidas: razones prudenciales y razones morales.

3.1. RAZONES PRUDENCIALES

Las razones prudenciales son razones que tienen que ver con el bienestar de la persona o con sus mejores intereses. Las razones prudenciales pueden constituir buenas razones para la acción. De hecho, la práctica médica habitualmente se basa en el principio de ofrecer las intervenciones que mejor promueven la salud o los intereses médicos de una persona. El caso Burke ilustra el principio de que los médicos están obligados sólo a proporcionar tratamientos que promueven los mejores intereses del paciente.

En muchos casos, el que haya una buena razón para jorobarse depende de si hay una razón prudencial para ello. Muchos son los puntos en los que un médico y un paciente pueden discrepar sobre si hay una razón prudencial (es

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decir, si una intervención promueve los mejores intereses del paciente) para realizar una determinada acción.

Tres teorías acerca del bienestar

Hay tres teorías principales sobre el bienestar. Muchos filósofos actuales abogan por una combinación de las tres, sobre la base de que cada una de ellas ilumina valores relevantes que las otras dos no captan.

a) Teorías del estado mental o hedonistas

Las teorías hedonistas del bienestar se definen en términos de estados mentales. La versión más simple es que la felicidad, o el placer (entendido en sentido amplio como un estado mental) es el único bien intrínseco y la infelicidad o dolor el único mal intrínseco. Las versiones más complejas incluyen una pluralidad mayor de estados mentales que contribuyen al bienestar. Se dice que Freud rechazó analgésicos cuando estaba muriendo de cáncer, a pesar del dolor, alegando que prefería pensar en medio de los tormentos que ser incapaz de pensar con claridad (citado por GRIFFIN, 1986).

Una cuestión central para las versiones pluralistas[*] es qué estados mentales deben incluirse para dar cuenta del bienestar. Se han dado dos tipos de respuesta: una es el hedonismo de la preferencia (o hedonismo subjetivo), según el cual los estados mentales valiosos son aquellos que son deseados. Sidgwick escribió: «Propongo por consiguiente definir placer […] como un sentimiento que, cuando es experimentado por seres inteligentes, es al menos implícitamente aprehendido como deseable, o —en casos de comparación— preferible» (SIDGWICK, 1963, p. 127).

El segundo modo en que se les puede adscribir valor a los estados mentales es proponer que algunos de ellos son objetivamente valiosos. Los estados mentales objetivamente valiosos pueden incluir: satisfacción, calma, paz, esperanza, la experiencia del amor y la amistad, felicidad y sentido de realización.

Cada una de las principales teorías alternativas del bienestar selecciona una de estas ideas.

Según las teorías hedonistas, el placer o la felicidad que obtenemos de algunas actividades arriesgadas es una fuerte razón para la acción.

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Teorías de la satisfacción de los deseos

Según estas teorías, el bienestar consiste en satisfacer los propios deseos.

Dan peso a los valores individuales y dan cuenta de la pluralidad de valores.

La teoría económica, habitualmente emplea una noción relacionada de valor, y tales versiones están muy extendidas en filosofía y en las ciencias sociales en general. Según la teoría de la satisfacción de los deseos más plausible, los deseos deben estar bien informados (de los hechos relevantes) y formados libremente para contribuir a nuestro bienestar.

Según esta versión del bienestar, un deseo fuerte y bien informado de comprometerse en alguna actividad dañina o arriesgada fundamenta una razón prudencial.

c) Teorías de la lista objetiva

Según las teorías de la lista objetiva del bienestar (a veces llamadas teorías del bien sustantivo o teorías perfeccionistas) ciertas cosas pueden ser buenas o malas y pueden contribuir al bienestar tanto si son deseadas como si no y tanto si conducen a un estado mental «placentero» o no. Ejemplos de las clases de cosas que han sido propuestas como intrínsecamente buenas en este sentido son obtener conocimiento, tener relaciones personales profundas, la actividad racional y el desarrollo de las propias habilidades. Los ejemplos de cosas que son males pueden incluir ser traicionado o engañado, u obtener placer de la crueldad. El montañismo de altura, aunque extremadamente arriesgado, podría proporcionar el cumplimiento de grandes objetivos, que fundamentarían una razón para correr los riesgos.

Teorías compuestas

Cada una de las tres teorías del bienestar delineadas más arriba parece identificar algo importante, pero todas tienen problemas. Esto explica que muchos filósofos opten por una teoría compuesta según la cual el bienestar requiere aspectos de todas ellas. El bienestar consiste en desarrollar actividades valiosas que se desean y que producen placer.

Estas tres teorías y la teoría compuesta tienen algunas implicaciones prácticas para las elecciones controvertidas.

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a) Implicación 1. Salud vs. otros componentes del bienestar

El primer punto a tener en cuenta es que nuestro bienestar incluye mucho más que nuestra salud. De hecho, puede argumentarse que la salud es un bien instrumental que facilita el desarrollo de actividades valiosas deseadas y que nos proporcionan placer. El cáncer es malo porque nos impide realizar nuestros proyectos, ver crecer a nuestros hijos, hacer las cosas que hemos planeado con nuestra pareja y así sucesivamente. Una enfermedad sin síntomas, que no afecta a la duración o la calidad de la vida, no tiene importancia práctica.

Mientras que los médicos pueden estar preocupados por promover la salud, los pacientes pueden estar preocupados por promover su bienestar concebido de forma más global. De este modo, el hecho de que no fastidiarse sea más saludable no resuelve la cuestión de si un candidato potencial a fastidiarse tiene una buena razón para hacerlo. De hecho, el problema (aparente) de la actividad arriesgada (categoría 3), como el masoquismo, es que la gente cambia la salud por otros componentes del bienestar. La gente a menudo busca mejoras al precio de un riesgo para su salud con vistas a incrementar su bienestar de otro modo (categoría 2). La apotemnofilia se clasifica como un desorden psiquiátrico. Pero igualmente podría considerarse como un ejemplo de personas que creen que están mejor sin sus extremidades. La amputación de piernas sanas (DYER, 2000) no promociona los mejores intereses de una persona en términos de salud física. Pero si esa persona se deprimirá y será psicológicamente disfuncional con dos piernas, y no hay nada que se pueda hacer para evitarlo, entonces la amputación puede justificarse por el incremento resultante de su bienestar global (FISHER y SMITH, 2000), incluso sin clasificarla como una enfermedad (aunque la clasificación como desorden psiquiátrico facilita el despliegue de recursos médicos).

Mientras que una persona puede tener buenas razones para fastidiarse, incluso si no es saludable, los médicos pueden creer que qua médicos no deberían facilitar algo que no es saludable. ¿Debería ser la salud o el bienestar el objetivo primario de la medicina? Ésta es una pregunta difícil de contestar. Puede que el objetivo primario de un servicio sanitario deba ser la salud y no el bienestar'. La razón de esto quizá sea que, al concentrarse en el objetivo parcial de la salud, los servicios son más eficaces.

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La especialización puede conseguir un uso eficaz de los recursos en proporción a los costes.

Incluso si este argumento es correcto (y no resulta claro que lo sea), no descalifica muchas elecciones controvertidas. Rechazar un cuidado médico implica renunciar a un servicio médico. Hay un derecho fundamental de los pacientes a rechazar tratamientos médicos, aún en el caso de que pudieran salvarle la vida [In Re T (Adult: Refusal of Treatment 1993]. Según los mismos principios, deberíamos permitir que la gente actuara de forma controvertida. Comprometerse en actividades arriesgadas no implica necesariamente el uso de recursos médicos.

Implicación 2. Diferencias en las concepciones de lo bueno y en las estimaciones del riesgo

Según la teoría de la decisión consecuencialista, tenemos una razón prudencial para elegir un curso de acción cuando esa acción maximiza nuestro propio valor esperado. En términos generales, el valor esperado de adoptar un curso de acción puede establecerse por la siguiente fórmula:

Probabilidad (de un resultado si se sigue ese curso de acción) × Valor (del resultado) + Probabilidad (de otros resultados que se siguen de un curso de acción) × Valor (de otros resultados).

El consecuencialismo instruye al agente para:

Hacer una lista de todos los posibles cursos de acción relevantes.

Hacer una lista con los resultados posibles de cada acción (esto estrictamente incluye todos los resultados posibles o consecuencias que se siguen de esa acción, con independencia de su lejanía en el futuro).

Estimar la probabilidad de que se alcance un resultado, dado que se realiza la acción en cuestión.

Asignar valores a cada resultado posible.

Calcular el valor esperado de cada resultado posible. Éste es el producto del valor de ese resultado y la probabilidad de su ocurrencia, dado que se realiza una acción en particular.

Calcular el valor esperado de cada acción. Éste es la suma de los valores esperados de cada resultado posible (o consecuencia) de esa acción.

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7. Elegir la acción con mayor valor esperado.

Dados los diferentes modos de conceptualizar el bien o qué es lo valioso, habrá disputas legítimas acerca de qué curso de acción maximiza el valor esperado. Según concepciones más objetivas habrá una divergencia mayor entre nuestros deseos autónomos y lo que es mejor para nosotros. Según las teorías de la satisfacción de los deseos, lo que deseamos define nuestro bien, al menos en términos de nuestros deseos informados.

Por ejemplo, puede ser racional para una persona realizar una práctica sexual o deportiva arriesgada si le concede mayor valor al sexo o al deporte del que le concedemos la mayoría de nosotros, y ese valor es justificable.

En un mundo de información incompleta, elecciones aparentemente irracionales pueden reflejar diferentes estimaciones de probabilidad, así como diferentes estimaciones de valor. Yo me fracturé una pierna gravemente, la arteria de mi pierna se rompió y desarrollé un síndrome compartimental. Mi hemoglobina descendió hasta alrededor de 5. Lo normal es entre 14-18 g/dL. Esto supone una anemia grave la muerte puede sobrevenir alrededor de 3. Normalmente se realiza una transfusión cuando la hemoglobina desciende por debajo de 8. Puesto que había dejado de sangrar, se había reparado la rotura de la arteria y estaba estabilizado, no quise que me hicieran una transfusión. No quería correr el riesgo que esto entrañaba. Aunque eran pequeños, existían. Hay algunos agentes que pueden transmitirse y que no pueden detectarse. También existe la posibilidad de error al hacer las pruebas cuando se dona sangre. Sorprendentemente hay poca evidencia respecto a los riesgos de las transfusiones de sangre o a las probabilidades de que me beneficien en tal situación. Después de haber hablado con algunos expertos, mi estimación racional era que no merecía la pena correr el riesgo; casi todos los médicos estuvieron en desacuerdo conmigo (SAVULESCU, 2003).

3.2. VERDADERA IMPRUDENCIA

Hay casos de verdadera imprudencia en los que no se discute el valor del bienestar sin relación con la salud, ni de las diferentes concepciones de lo bueno o diferentes valoraciones del riesgo. Los ejemplos de verdadera imprudencia serán más escasos en algunas concepciones del bienestar que siguen la teoría de la satisfacción de los deseos. Por ejemplo, según la versión más básica de la teoría de la satisfacción de los deseos, la de los deseos

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informados, una persona que, conociendo todos los datos relevantes quiere fastidiarse, tiene toda la razón para hacerlo. Sin embargo, otras versiones más plausibles no tienen en cuenta únicamente la satisfacción de los deseos presentes, sino también la de los deseos futuros. De acuerdo con tales teorías globales, el daño y la frustración de deseos futuros son relevantes. Algunos ejemplos de verdadera imprudencia son morir al dar a luz de forma natural, morir a causa de la creencia (probablemente falsa) de que Dios prohíbe las transfusiones de sangre o negarse a actuar teniendo en cuenta la información existente sobre el daño que ocasiona fumar. Normalmente, las elecciones en verdad imprudentes resultan de la debilidad de la voluntad o de una ausencia absoluta de evaluación de la actividad en cuestión. La persona que tiene relaciones sexuales sin protección cuando está borracha, por haber perdido todo el control sobre sus propios deseos, actúa de forma imprudente.

Algunas elecciones en apariencia imprudentes reflejan un proceso racional al otorgar valor al bienestar no relacionado con la salud, o bien a diversas concepciones de lo bueno o estimaciones del riesgo diferentes pero justificables. Sin embargo, ¿cómo debemos nosotros evaluar las elecciones controvertidas verdaderamente imprudentes?

Autonomía kantiana y elección controvertida

El derecho del paciente a consentir o a rechazar tratamiento médico (y más en general el derecho de las personas a ejercer la elección libre) se basa en el principio, establecido hace ya mucho tiempo, del respeto por la autonomía, es decir, el derecho a la auto-determinación (BEAUCHAMP y CHILDRESS, 1989). La validez legal del consentimiento al tratamiento descansa sobre aquellos elementos necesarios para establecer la competencia del paciente en la realización de elecciones autónomas: en general, la provisión de información relativa al tratamiento, el entendimiento de tal información y la habilidad para apreciar las consecuencias de las decisiones relativas al tratamiento (ver BRAZIER, 1987, pp. 121-125). De modo similar, según la ley inglesa la prueba de si el paciente es capaz de rechazar un tratamiento de forma válida sólo requiere que posea (y pueda utilizar en el proceso de toma de decisiones) suficiente información relativa a «la naturaleza, propósito y efectos» del tratamiento propuesto [Re C (Adult: Refusal of Treatment), 1994]. Con esta condición, el paciente tiene un «derecho absoluto a elegir». Este derecho está ratificado por la ley «con

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independencia de que las razones para tomar la decisión sean racionales, irracionales, desconocidas o incluso inexistentes» [In Re T (Adult: Refusal of Treatment), 1993], un principio que ha sido reiterado varias veces [Re C (Adult: Refusal of treatment, 1994]; [Re MB (Caesarean Section), 1997]. Esto implica que los demás —vecinos, amigos, consejeros, familia— deben respetar la decisión final de los individuos competentes. También implica que existe el requisito de asegurarse de que la gente que realiza elecciones controvertidas es competente para tomar dichas decisiones. Es importante notar lo siguiente: que la decisión de un individuo sea finalmente respetada (por los médicos, la familia y los amigos) depende de que el sujeto en cuestión sea competente o incompetente y esté suficientemente informado de las consecuencias de la decisión, no de si la decisión es racional o irracional. Por consiguiente, que los médicos deban amputar un miembro sano, o que deban respetarse las instrucciones previas de proporcionar nutrición artificial en estados vegetativos persistentes, depende de si el individuo es competente, no de si es racional. (Hay límites relacionados con la justicia distributiva, el daño a terceros y el interés público que discuto brevemente más abajo).

Sin embargo, debemos distinguir entre una decisión realizada por una persona competente y una decisión plenamente autónoma. Según el filósofo alemán Immanuel Kant, nuestra autonomía está ligada a nuestra naturaleza racional (KANt, 1964). Lo que separa a los seres humanos de otros animales es la racionalidad y la capacidad para actuar en base a razones normativas. La elección es una expresión de autonomía, según la concepción kantiana, sólo cuando es racional.

Existen argumentos éticos independientes y persuasivos que sugieren que el ejercicio de la plena autonomía requiere algunos elementos de racionalidad además de los elementos de información y entendimiento identificados por los tribunales (HARRIS, 1985; SAVULESCU y MOMEYER, 1997). Estos argumentos se basan en el concepto de autodeterminación. La idea de la auto determinación no es meramente equivalente a la elección, sino a una elección evaluativa de aquel curso de acción alternativo que es mejor o el mejor. La razón por la que la información es importante radica en que hace posible que entendamos la verdadera naturaleza de las acciones en cuestión y de sus consecuencias. Pero si la información es importante, también lo es al menos un cierto grado de racionalidad teórica que permita realizar inferencias correctas a partir de esos datos y apreciar la naturaleza de las opciones que se presentan. Y lo que es aún más importante, la acción plenamente autónoma

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refleja la deliberación normativa sobre el valor de las elecciones que se ofrecen. No debemos considerar únicamente los hechos relevantes sobre la naturaleza de las consecuencias de las acciones alternativas, sino también el valor de esos estados de cosas.

Por tanto debemos distinguir entre dos tipos de verdadera imprudencia:

Imprudencia racional

La imprudencia racional está basada en una apreciación adecuada y racional de toda la información relevante y en una deliberación normativa razonable. Hay algunas otras razones, a parte de la prudencia, que pueden fundamentar las acciones, normalmente el bienestar de otros. Por lo tanto, debemos respetar la decisión de donar órganos o de participar en una investigación arriesgada si se basa en una apreciación adecuada de los hechos. Sin embargo, citar una razón normativa no es suficiente para hacer que una acción sea racionalmente defendible cuando se tienen en cuenta todos los hechos. Donar un riñón sano a un familiar enfermo no es racionalmente defendible si las probabilidades de rechazo son muy altas. Debe haber una ponderación razonable de los valores en cuestión[1].

b) Imprudencia irracional

En la imprudencia irracional hay buenas razones globales para embarcarse en una conducta. La explicación podría ser que la persona no está pensando con claridad en la información de la que dispone o que sostiene valores equivocados o que hace unas estimaciones del riesgo muy inexactas. Debemos intentar razonar con el imprudente irracional y tratar de disuadirle[2].

La respuesta apropiada, ante la imprudencia irracional no es el paternalismo sino un intento no ya de proveerle de más información sino de facilitar un razonamiento adecuado sobre esa información. Y aún es más importante señalar que la respuesta puede requerir desafiar los valores de una persona y las razones que sustentan tales valores (SAVULESCU, 1995). En tanto que individuos, debemos intentar construir vidas coherentes y defendibles de acuerdo con lo que consideramos lo mejor. Descubrimos esas vidas cuando defendemos nuestros valores frente a los desafíos. Alcanzar la autonomía plena requiere un diálogo normativo con otras personas. En ocasiones, se

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defiende que cuando «un interés autónomo es mínimo y un beneficio médico máximo» se puede justificar la intervención paternalista (BEAUCHAMP, 2003). Hoy en día la práctica médica tiende a incorporar la racionalidad como un criterio para respetar la elección del paciente (ver por ejemplo, American Psychiatric Association, 1998; DEL CARMEN y JOFFE, 2005), incluso en ausencia de precedentes legales. Quizá sea cierto que «en la ley moderna ya no rige el patemalismo médico» (Chester v Afshar, 2005), convienen en una construcción más rica del concepto de autonomía de la persona basada en el principio de respetar las elecciones de. quienes sean competentes (STAUCH, 1995) y un mayor interés en promover el entendimiento y el diálogo normativo entre médicos y pacientes.

He argumentado que para ser verdaderamente autónomo se debe hacer un esfuerzo por actuar en base a razones, por ser racional. El que una decisión de fastidiarse sea plenamente autónoma depende de las razones que tenga el individuo en esas circunstancias particulares. Aunque en general puede haber razones para no fastidiarse, un individuo puede tener una razón superior para hacerlo, por su historia particular y un conjunto de circunstancias. Consideremos por ejemplo, la controversia sobre la amputación de miembros sanos. Los bioéticos Bayne y Levy (2005) sugieren que una explicación alternativa al requerimiento de amputación es que no se trata de un desorden psicosexual (apotemnophilia) que implica una atracción sexual por los amputados, sino que representa «una falta de correspondencia entre el cuerpo y el modo en que el paciente lo experimenta» o Trastorno de Identidad de la Integridad Corporal. Argumentan que esta condición está poco estudiada y que los tratamientos existentes son normalmente ineficaces. Los individuos, aveces, se ven arrastrados a prácticas destructivas o peligrosas (como la auto-amputación poniendo uno de los miembros sobre las vías del tren). Cuando no hay un tratamiento más efectivo disponible, se debería permitir a los cirujanos amputar esos miembros sanos (BAYNE y LEVY, 2005).

Wesley J. Smith respondió: «Que este tipo de artículos se publique en una respetable revista filosófica nos muestra lo radical y patológicamente acrítico que se está volviendo el movimiento bioético» (SMITH, 2005).

Sin embargo, creo que las conclusiones de Bayne y Levy son más bien tímidas. Es posible una conclusión más fuerte. Puede ser que algunos individuos, dada su psicología, educación y circunstancias, no respondan a ninguna otra medida menos invasiva. Podrían tener la mejor de las razones para buscar la amputación. Por consiguiente la amputación podría ser no sólo

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.permisible en algunas situaciones, sino más bien deseable. Aunque para casi todos nosotros sea una tragedia perder un miembro, ciertos individuos podría tener buenas razones, bien es verdad que poco comunes, para elegir tal destino. Hemos de estar abiertos a esas posibilidades tan radicales.

Autonomía milleana

Hay otro concepto de autonomía que, aunque considera las razones, concede mayor peso al ejercicio de la elección. El filósofo británico John Stuart Mill fue el más famoso defensor de la autonomía, o como él la llamaba, la individualidad. También fue un gran defensor de la originalidad.

He dicho que es importante dar la extensión más libre posible a las cosas poco usuales, para que en su momento pueda verse cuál de ellas puede resultar adecuado convertir en costumbre. Pero la independencia de la acción, y el no seguir las costumbres, merecen ser alentadas por la oportunidad que ofrecen de que surjan mejores modos de acción y costumbres más merecedoras de ser aceptadas por la mayoría; no son solamente las personas de decidida superioridad mental las que pueden reclamar con justicia desarrollar sus vidas según su propio parecer. No hay ninguna razón por la que la existencia humana deba construirse de acuerdo con un solo modelo, o con unos pocos. Si una persona posee una cantidad aceptable de sentido común y experiencia, su propio modo de diseñar su existencia es el mejor, no porque sea mejor en sí mismo, sino por que es el suyo (MILL, 1910).

Lo que Mill quiere decir aquí es «su propio modo elegido» de existencia. Un verdadero compromiso con la libertad implica tolerar las elecciones «originales» de las personas. Según la argumentación de Mill, hay un valor en el mero hecho de hacer las propias elecciones. Madder lo ha llamado «autonomía existential» (MADDER, 1997). En ocasiones esas elecciones activas o decisiones consistirán en no actuar. Pero según este punto de vista, hay un valor en la decisión y en la elección, incluso en la decisión activa de no actuar. Lo que subvierte la autonomía es la pereza y la aceptación pasiva. De este modo, aquellos que realizan elecciones controvertidas pueden ser más autónomos que el rebaño que pasiva e irreflexivamente vive su vida de acuerdo con la costumbre.

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Aquel que deja que el mundo, o su porción del mundo, elija su plan de vida por él, no necesita de ninguna otra facultad que la simiesca de la imitación. El que elige su plan de vida por sí mismo emplea todas sus facultades. Debe usar la observación para ver, el razonamiento y el juicio para prever, la actividad de recolectar materiales a fin de llevar a cabo sus decisiones, firmeza y autocontrol para mantener su decisión deliberada. Es posible que pudiera ser guiado por alguna buena senda, y mantenerse fuera del camino dañino, sin ninguna de esas cosas. Pero ¿cuál sería su valor comparativo como ser humano? Realmente es importante no sólo lo que el hombre hace, sino la clase de hombre que lo hace. Entre las tareas del hombre, aquellas que la vida humana dedica a perfeccionar y embellecer, la primera en importancia sin duda es el hombre mismo (MILL, 1910, p. 117).

            la individualidad es una misma cosa con el desenvolvimiento, y

sólo el cultivo de la individualidad produce, o puede producir, seres humanos bien desarrollados… (MILL, 1910, p. 121).

Estas citas proceden del capítulo, de Sobre la libertad titulado «De la individualidad como uno de los elementos del bienestar». Está claro que Mill creía que la individualidad es uno de los bienes de la vida. Para Mill el valor de la individualidad es intrínseco. Porque aunque una persona puede «ser guiada por alguna buena senda», es decir, alcanzar el bien, carecerá de algo muy importante: esa vida no será la suya propia. En otro lugar Mili critica la «imitación simiesca», el sometimiento de uno mismo a la costumbre y la moda, la indiferencia por la individualidad y la falta de originalidad (MILL, 1910, pp. 119-120, 123).

Según la versión kantiana, una elección controvertida promueve la autonomía si hay buenas razones normativas para tal elección. Según la versión milleana, las elecciones controvertidas son valiosas en la medida en que promueven una vida mejor, una vida con mayor bienestar. Pero también son valiosas con independencia de tales criterios cuando son expresión de una decisión activa y una deliberación acerca de la propia vida y de cómo vivirla. Hay uh valor en el mero hecho de decidir ser.

3.3. LÍMITES AL RESPETO POR LAAUTONOMÍA

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Hay límites al ejercicio de la autonomía, tanto si es prudente como imprudente, racional o irracional.

Justicia distributiva.

La justicia distributiva requiere que. nuestros limitados recursos médicos se asignen de manera justa (R v North West Lancashire HA Exp A, 2000; VEATCH, 1980; WIKLER, 1978). Los médicos pueden de forma legítima desconectar de un ventilador a una persona que tiene un pronóstico malo, incluso aunque el paciente esté esperando un milagro, si otro paciente con mejor pronóstico necesita el ventilador. El coste de suministrar nutrición e hidratación artificial y el uso de esos recursos para otros pacientes con mejor calidad de vida, proporciona una razón para negar tal tipo de nutrición e hidratación artificial como una prolongación de la vida. Tales razones establecen límites, a cómo otros —amigos, familia— deben responder a las elecciones controvertidas.

Daño a terceros

De acuerdo con el liberalismo de Mill, hay dos «máximas» que determinan los límites de la interferencia estatal en la acción del individuo:

Las máximas son, primero, que el individuo no tiene que rendir cuentas a la sociedad por sus acciones, en la medida en que éstas sólo conciernen a sus propios intereses y a los de ningún otro. El consejo, la instrucción, la persuasión […], son las únicas medidas por las que una sociedad puede, de manera justificada, expresar su disgusto o desaprobación a la conducta del individuo. Segundo, que por las acciones que son perjudiciales a los intereses de otros, el individuo debe rendir cuentas y puede estar sujeto a castigó social o legal, si la sociedad es de la opinión de que uno u otro son requisitos para su propia protección (MILL, 1900, pp. 150-151).

El daño a terceros puede tomar muchas formas. El daño psicológico de los médicos que han de practicar la eutanasia es una razón en contra de ésta. El incremento en la tendencia a la violencia derivado del rechazo a una medicación o del consumo de ciertas drogas son fuertes razones para la coerción.

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Ha habido muchos casos en los que una mujer embarazada ha sido encarcelada por desarrollar una conducta peligrosa para el feto. Algunas mujeres competentes han sido obligadas a someterse a cesáreas por el bien del feto. Tales decisiones han sido muy criticadas en base a los derechos de la mujer a controlar su propio cuerpo y el bajo estatus moral que el feto tiene según la ley [Re S (Adult: Refusal of Treatment), 1993; Re MB (Caesarean Section), 1997; St. George’s Healthcare NHS Trust v S, 1998; CAHILL, 1999; CRAFTER, 1994; DRAPER, 1996]. Sin embargo, si el feto va a sobrevivir con daños, hay una razón para intervenir en la conducta materna peligrosa no por salvar la vida del feto sino para prevenir daños a un futuro individuo (Savulescu, J.: «Future People, Involuntary Medical Treatment in Pregnancy and the Duty of Easy Rescue», Utilitas, 2007).

Interés público

Hay otras consideraciones de interés público, como las citadas en el caso del sadomasoquismo, que pueden justificar la interferencia en la libertad individual o no facilitar la autonomía. El arcaico crimen de la mutilación (maim) es un ejemplo:

Una mutilación es un daño corporal por el cual un hombre se ve privado del uso de algún miembro de su cuerpo que necesita para luchar, pero una herida corporal no es una mutilación sólo porque sea una desfiguración. El acto de mutilar era contrario a la ley porque el Rey se veía privado de los servicios de un ciudadano con un cuerpo capaz para la defensa del reino» [las cursivas son mías] (R v Brown, 1994, p. 47).

Sin embargo, en un estado liberal comprometido con la autonomía y la libertad, el interés público sólo debe invocarse en las circunstancias más excepcionales. Ya no tenemos reyes que necesitan carne de cañón para ser masacrada en alguna defensa irracional del reino. Desde el punto de vista moral, es difícil ver alguna base para interferir en un caso de sadomasoquismo consensuado.

De hecho, aunque los médicos pueden no tener la obligación legal de proporcionar lo que otros mantienen que son tratamientos «inútiles», hay una razón moral para realizarlas en algunas circunstancias. La idea de Leslie Burke sobre cuál era su mejor interés era diferente de la de los médicos. Burke prefería tener nutrición e hidratación artificial al final de su vida. Algunas personas le conceden valor a mantenerse con vida en un estado de

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inconsciencia permanente, incluso cuando los médicos y los tribunales consideran que esto no les beneficia [Airedale NHS Trust v Bland (1993)]. Otros prefieren mantenerse vivos en un estado marginal, esperando un milagro. El compromiso liberal de capacitar a la gente para formar su propia concepción de la vida buena y actuar de acuerdo con ella proporciona una razón moral para realizar tales intervenciones.

LOS NIÑOS Y LAS ELECCIONES CONTROVERTIDAS

Los padres realizan todo tipo de elecciones controvertidas acerca de sus hijos y les concedemos una libertad considerable para criarlos (WIKLER, 1978). Los ejemplos incluyen:

Hábitos relativos a la salud (p. ej., dieta, trabajo, entrenamiento, sueño, hobbies, ejercicio, etc.).

Exposición al riesgo (p. ej., deportes: motocross, montar a caballo, esquiar, caminar entre arbustos, etc.).

Cultura (p. ej., dieta vegana, circuncisión, piercing corporal, tatuajes). Está claro que los padres, los médicos y otros pueden actuar para

promocionar los mejores intereses de un niño incompetente, basándose en una versión plausible y defendible de tales intereses, incluso cuando se alejan de los valores paternos.

Cuando los padres realizan elecciones controvertidas en relación a sus hijos tales elecciones deben ajustarse a estándares más elevados para ser respetadas:

Deben ser suficientemente seguras, comparadas con otras intervenciones a las que los niños están expuestos.

Las elecciones de los padres deben basarse un una concepción plausible del bienestar y una vida mejor para el niño y no en alguna concepción de la buena vida idiosincrásica e injustificable. Además, la elección debe basarse en una expectativa suficientemente correcta de llevar a cabo una vida buena. Por esta razón, aunque los adultos competentes pueden rechazar una transfusión de sangre para salvar su propia vida, los.padres no pueden rechazarla para sus hijos bajo ningún fundamento.

Deben ser consistentes con el desarrollo de la autonomía y con una variedad razonable de futuros planes de vida para el niño. Por ejemplo,

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aunque se puede permitir que los adultos se hagan amputar un miembro sano (y quizá cuenten incluso con buenas razones para ello), los padres no pueden hacer que se les ampute a sus hijos un miembro sano por muchas razones, entre otras que tal amputación pone fuera del alcance del niño un estimable número de posibilidades futuras. La circuncisión femenina, y la extracción de un órgano de placer femenino limita gravemente la variedad de posibles buenas vidas para la niña, impidiendo en el futuro una satisfacción sexual plena. La circuncisión masculina es diferente precisamente porque las posibles consecuencias son más variadas e inciertas. Las razones para aceptar la circuncisión masculina incluyen consideraciones sociales y culturales, así como consideraciones médicas tales como la reducción del riesgo de enfermedades (p. ej., cáncer de pene) e infecciones (p. ej., VIH y PVH). Las razones en contra de aceptar la elección de los padres incluyen la posibilidad de un accidente quirúrgico y la reducción de sensibilidad en el pene (SHORT, HUTSON y VIENS).

ELECCIONES CONTROVERTIDAS Y EL DEBER DE LUCHAR POR LA PERFECCIÓN Y LAAUTONOMÍA PLENA

Cuando nos enfrentamos con alguna elección que consiste en comprometerse con alguna actividad controvertida de esas que he llamado «fastidiarse», debemos preguntar: «¿Hay una buena razón, en estas circunstancias, para que esa persona se fastidie?»

Las elecciones controvertidas de los individuos competentes deben ser respetadas. Pero, al mismo tiempo, cada uno de nosotros tiene el deber de ser mejor y de realizar sus decisiones de forma reflexiva y cuidadosa. Los médicos y las políticas públicas pueden promocionar que se alcance este objetivo mediante un compromiso racional (SAVULESCU, 2001; 2002) y no a través de la coerción o la denegación de medios para que los individuos competentes expresen sus concepciones de la vida buena.

Por ejemplo, las peticiones de lo que se consideran cuidados médicos inútiles pueden ser absolutamente denegadas por razones de justicia distributiva y de escasez de recursos, pero cuando no hay consideraciones relevantes de este tipo, los médicos tienen la obligación de hablar con los pacientes que requieren tales cuidados y examinar sus razones para solicitarlos. En algunas circunstancias, esos cuidados pueden ser

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fundamentales en su concepción de una vida buena y entonces habría razones para proporcionarlos. De forma similar, deberíamos enfrentarnos al rechazo de un procedimiento médico beneficioso, tal como una transfusión de sangre para salvar la vida o de ciertas pruebas diagnósticas, mediante la discusión racional con la intención de entender las razones del rechazo y su relación con la concepción que el paciente tiene de la vida buena. Los médicos deberían intentar persuadir a los pacientes para que revisen sus concepciones de la vida buena o sus elecciones en relación con dicha concepción, pero también deben estar abiertos a la posibilidad de una diversidad radical y justificable de concepciones plausibles de la vida buena.

Como personas, nuestro objetivo debería ser llevar vidas autónomas, ser individuos. Según la concepción kantiana, ser un individuo es responder a las circunstancias y actuar en base a razones. Pero las razones tienen relevancia para diferentes individuos en diferentes momentos y en distintas circunstancias. Debemos ejercer nuestro juicio práctico para decidir qué razones tenemos para obrar en esas circunstancias particulares. Para algunas personas que solicitan la amputación de un miembro sano puede no haber una alternativa mejor en ese momento. Si han fracasado los intentos de realizar un reajuste psicológico, puede haber buenas razones para acceder a su solicitud. Lo mismo sucede con las peticiones de modificaciones corporales y cosméticas. No vale cualquier cosa. Pero debemos contestar esta pregunta: qué buenas razones tenemos para actuar, esta persona y yo, dada la historia, la naturaleza de la persona y el conjunto particular de circunstancias que se da en este momento. Para una determinada persona puede ser un error aumentarse el pecho, porque esto no le ayudará a conseguir lo que ella quiere; sin embargo, otra persona puede tener muy. buenas razones para un aumento de pecho y puede ser perfectamente feliz con el resultado.

Puede haber muy buenas razones para realizar actividades arriesgadas o dañinas. Recuerdo un documental en la televisión acerca de un hombre que donó uno de sus riñones para su hijo, que tenía un fallo renal debido a una enfermedad hereditaria, el síndrome de Alport. Su segundo hijo también había tenido un fallo renal por la misma causa y no pudo encontrarse un riñón procedente de una persona fallecida. Este hombre quería donar su segundo riñón a su segundo hijo para que pudiera vivir sin estar sometido a diálisis. Su justificación para someterse él mismo a diálisis era que su vida ya estaba completa mientras que su hijo la tenía toda por delante. Los cirujanos se negaron a extraerle el único riñón sano que tenía y transplantarlo a su hijo.

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Creo que podía haber una buena razón para apoyar la elección de este hombre, y si las probabilidades de que su hijo obtuviera un resultado satisfactorio eran altas, una buena razón para acceder a su petición.

Según la concepción milleana de la autonomía, o autonomía existencial, hay un valor en la elección activa, en la originalidad. No sólo se nos debe permitir o facilitar la formación de nuestra propia concepción de la vida buena, y que actuemos de acuerdo con ella, tenemos además la obligación, racional y moral, de formarnos nuestro personal concepto de la vida buena y actuar en consecuencia. La vida es como una obra de arte. No debemos construir una falsificación, sino que nuestro objetivo ha de ser nuestra propia obra maestra. O al menos nuestra propia creación. La elección activa, el compromiso con los propios fines, la perseverancia, el sentido de la excelencia y un punto de vista personal son ingredientes de una vida construida por uno mismo. Las elecciones controvertidas o diferentes, lejos de ser ajenas a una vida auto-construida, son un ingrediente importante, a menudo reconocido después como propias de un genio. No debemos temer lo diferente o lo distante, sino que hemos de estar preparados para aceptarlo.

La vida implica riesgo. Muchas de las grandes vidas han supuesto grandes sacrificios. El hecho de que una actividad o un estilo de vida impliquen riesgos para la salud es sólo una razón en su contra. Es importante, en especial desde la perspectiva milleana, considerar de qué manera la actividad arriesgada es central para un concepto auto-construido de la vida buena. Mucha gente busca el riesgo, y las actividades asociadas al riesgo producen las mayores recompensas. Un trabajo arriesgado o las actividades deportivas peligrosas pueden ser centrales en el desarrollo del sentido de la identidad. Aunque en general parece que hay buenas razones globales para no fumar o no consumir drogas recreacionales dañinas, en ciertas dosis y bajo ciertas circunstancias, es posible defender que tales actividades desempeñan un papel en una vida buena. Fumarse una pipa mientras uno lee en su biblioteca después de cenar puede proporcionar suficiente placer como para justificar el riesgo. De forma similar, puede defenderse el uso ocasional de la marihuana u otras drogas recreacionales en el contexto de ciertas concepciones de la vida buena. Después de todo, el alcohol ha encontrado su lugar como parte legítima de una concepción razonable de la vida buena. Algunas personas abusan del alcohol, pero muchas lo utilizan de un modo tal que pueden creer, de manera racional, que hace que sus vidas sean mejores.

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Cuándo lo médicos y otras personas están en desacuerdo con los valores de la gente o de sus estimaciones de probabilidad, deben razonar con ellos y comprometerse en un diálogo normativo. Pero si el paciente es competente, la mejor razón para no respetar sus elecciones no es que éstas sean prudentes o irracionales, sino según consideraciones de justicia y en base a la distribución ponderada de recursos médicos, o a causa del daño a terceros. La importancia de la libertad para construir nuestra propia concepción de la vida buena, y actuar de acuerdo con ella, requiere que los médicos respeten las elecciones irracionales y, cuando los recursos lo permitan, que faciliten la originalidad y diversidad de la existencia humana.

Debo vivir mi vida de acuerdo con lo que yo pienso que es bueno, no según aquello que los demás consideran bueno.

6. AGRADECIMIENTOS

Gracias a Sarah Chan por su inestimable ayuda y al 21st Century School Seminar Group, la facultad de Filosofía y la Universidad de Oxford por sus útiles comentarios.

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V

NEUROCIENCIA DEL AMOR

Y DEL MATRIMONIO: LA QUÍMICA QUE HAY ENTRE

NOSOTROS[*]

«La adrenalina es más que miedo», dijo Fireweed. «Y el divino amor es más que adrenalina y dopamina».

«Ciertamente. También están la feniltilamina y la oxitocina. El amor es un problema de lo más difícil y complejo».

JOAN SLONCZEWSKI, Brain Plague (2000)

INTRODUCCIÓN: PROBLEMAS MATRIMONIALES

Según Yusufzai Pukhtun, la poción de amor más poderosa en el norte de Pakistán es el agua con la que se ha lavado el cadáver de un curtidor de pieles. En el folklore sueco, para lograr el amor de alguien debes llevar una manzana bajo la axila durante un día, y luego dársela a tu pretendido amor. Desde los tiempos de los romanos, se ha supuesto que una larga lista de alimentos y drogas estimulan el deseo, el amor y las buenas relaciones. Ayudar al amor mediante la química tiene una larga historia. Mientras que en el pasado esto se basaba en el simbolismo y las ilusiones, hoy día se están empezando a elucidar las bases biológicas del amor, permitiendo intervenciones con base científica en sus dominios.

Las pautas de divorcio, así como los hallazgos de la psicología evolutiva, sugieren que el amor puede necesitar que le echen una mano. El asunto es más general que el matrimonio y el divorcio: ¿qué factores hacen que los lazos en las parejas humanas sean duraderos? ¿Podemos (y debemos) hacer

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algo al respecto? En este artículo discutiremos el potencial para mejorar el amor humano y el matrimonio a la luz de los problemas para mantener relaciones duraderas[1].

1.1. RUPTURA: «HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE»

Parece que en los últimos tiempos los matrimonios se han vuelto más inestables. En 2003 había en el Reino Unido 166.700 divorcios al año. Los índices de divorcio se habían elevado constantemente en las décadas de los sesenta y setenta. En los niveles actuales, cerca de dos de cada cinco matrimonios acabarán en divorcio (y en los Estados Unidos el divorcio ha reemplazado a la muerte como la causa más común de fin de un matrimonio).

Los índices de divorcio alcanzan su pico entre las parejas jóvenes, disminuyendo con la edad. La mayoría de las rupturas matrimoniales tiene lugar después de entre 5 y 9 años, con una duración media en 2003 de 10,7 años (más de los 9,8 de 1990 pero aún lejos del «hasta que la muerte nos separe»). Este patrón parece recurrente en todo el mundo, tanto en las sociedades industriales como en las agrarias y las de recolectores-cazadores, con independencia de que tengan índices altos o bajos de divorcio.

En un estudio realizado en 1985 entre jóvenes estadounidenses, en el que se podían seleccionar varias opciones, la razón que más frecuentemente aparecía como causa de divorcio entre las mujeres era la falta de comunicación (69,7 por 100). A continuación aparecían la infelicidad (59,9 por 100), la incompatibilidad (56,4 por 100), el abuso emocional (55,5 por 100), los problemas financieros (32,9 por 100), los problemas sexuales (30 por 100), la infidelidad de la pareja (25,2 por 100) y el abuso físico (21,7 por 100). Entre los hombres la estructura era aproximadamente similar, pero aparecían menos problemas simultáneos y la infidelidad era una razón poco común para el divorcio (10,5 por 100). Los datos británicos también sugieren que los factores emocionales están presentes en un gran porcentaje de divorcios amistosos.

El aumento de los divorcios ha coincidido con un aumento de los intentos de estudiar científicamente el matrimonio, así como de tratarlos terapéuticamente. Por lo general se considera que el divorcio es indeseable, un «desorden social», pese a que cada vez más se está convirtiendo en algo normal. No vamos a cuestionar esta suposición, aunque sin duda es una cuestión ética importante cuándo debe plantearse el divorcio.

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1.2. ¿POR QUÉ SUCEDE EL DIVORCIO O LA RUPTURA?

La hipótesis de la independencia afirma que los matrimonios permanecerán estables en tanto que la utilidad conjunta de permanecer juntos sobrepase a la utilidad de estar solo. Boa et al. [1] descubrieron que las mujeres del Reino Unido con mayor grado de independencia económica se enfrentaban a un riesgo mayor de divorcio. No hallaron mucha evidencia del impacto de las actitudes frente a los roles de género o la división del trabajo doméstico, pero encontraron un efecto sólido de la crianza de los hijos en el incremento del riesgo de divorcio.

Sin embargo, las teorías existentes dejan fuera algo que la mayoría de la gente considera altamente relevante para el matrimonio: el amor. El concepto occidental del matrimonio está fuertemente basado en la suposición del amor compartido: hoy en día se considera que ésta es la causa principal del matrimonio. Las consideraciones económicas, sociales y políticas todavía desempeñan un papel, pero ya no se ven como causas legítimas para el matrimonio (o el divorcio). Se espera que el matrimonio exprese los deseos, metas e intereses de los miembros de la pareja, en vez de los de grupos ajenos. Aunque los modelos económicos de los índices de divorcio han sido bastante exitosos y tales cálculos utilitaristas pueden darse a nivel subconsciente o intuitivo, las razones que se dan para el divorcio (aunque es posible que sean racionalizaciones) parecen apuntar a que lo más importante son los asuntos emocionales. Nuestro mayor interés en este artículo es la ruptura de las relaciones de pareja, es decir, el fracaso del amor para mantener unidas a dos personas.

Las consideraciones evolutivas nos dan una pista de los aspectos emocionales de la falta de apego. La evolución no promueve la felicidad humana salvo como efecto secundario. El placer, la alegría y el amor parecen haber evolucionado como adaptaciones para promover la adecuación, más que como fines en sí mismos. Sin embargo, para nosotros los humanos, estas cosas (y muchas otras metas vitales) son a menudo más importantes que la supervivencia de nuestros genes. Si se pudieran modificar las relaciones humanas de forma que se promoviera el amor a expensas del número de hijos, parece probable que mucha gente lo aceptaría, pese a que esto rompiera los imperativos evolucionistas. De hecho, la mayoría de la gente renuncia a tener tantos hijos como sería posible para hacer que sus propias vidas vayan mejor. Un «es» evolutivo no implica un «debe» moral.

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La evolución puede interferir con la dicha marital de tres modos: confiriendo distintas metas a hombres y mujeres, seleccionando estructuras de relaciones que promueven la adaptabilidad en vez de la felicidad y mediante una falta de coincidencia entre las posibilidades actuales (p. ej., la duración de la vida) y las adaptaciones evolutivas.

La teoría evolucionista predice que los genes que promueven los rasgos fisiológicos y psicológicos que pueden conducir a un mayor número de descendientes se convertirán con el tiempo en los más extendidos. Esto se ha descrito como si estuviéramos impulsados por «genes egoístas» que sólo buscan asegurar su propia supervivencia, utilizando nuestros cuerpos como vehículos para su expansión. En algunas situaciones, esto lleva a que hombres y mujeres tengan metas divergentes. Debido a la diferencia en el esfuerzo y el riesgo que supone tener un hijo para un padre y una madre, los dos sexos pueden evolucionar de manera diferente y con estrategias de reproducción (y por tanto de relaciones) que pueden entrar en conflicto. Si una mutación incrementa la oportunidad de extender el gen afectado en los hombres y no tiene ningún impacto negativo importante en las mujeres, tenderá a hacerse más común. Esto ha sido una fuente de amplia investigación (a menudo ferozmente debatida) en la psicología evolutiva durante largo tiempo.

La afirmación clásica es que los hombres tienden a niveles más altos de promiscuidad puesto que el coste de tener muchos hijos, posiblemente ilegítimos, es pequeño para el padre, mientras que las mujeres, al tener que invertir más en cada hijo, estarían motivadas para ser más selectivas con sus parejas y a tener un mayor incentivo para retenerlas. Esto a su vez llevaría a diferentes niveles de interés sexual (posiblemente cambiantes según la duración de la relación).

Muchos estudios han mostrado que el deseo femenino de intimidad sexual decrece según la relación avanza, mientras que el deseo masculino permanece constante. Al contrario, el deseo de ternura declina en los hombres y aumenta en las mujeres. La actividad sexual y la satisfacción decrecen en ambos. Es probable que esta discrepancia cause fricciones en una relación e incremente con el tiempo el riesgo de infidelidad masculina. Klusmann [4] explica estos cambios como producto de la evolución de un diseño que está ajustado a las diferentes situaciones vitales de hombres y mujeres. Según este modelo, los hombres desean sexo mientras que las mujeres buscan mantener la unión de la pareja para asegurarse los recursos masculinos.

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El apego adulto, después de pasar el período inicial de enamoramiento, puede basarse en el mismo sistema (neuro) psicológico que el lazo entre padres e hijos. En ambos casos, el estrecho contacto físico, la amabilidad y la comprensión ayudan a formar el vínculo, la separación produce los mismos 'sentimientos negativos, la proximidad da sensación de seguridad y los dos vínculos tienen la misma regulación psicológica. Según Zeifman y Hazan [8], el alto índice de divorcio en los primeros años del matrimonio refleja el fracaso a la hora de formar un vínculo de pareja cuando declina el estado de enamoramiento inicial. Puede que exista una presión evolutiva (al menos en los hombres) para la monogamia secuencial, haciendo que los hombres estén más dispuestos a romper las relaciones que las mujeres. En las culturas preindustriales, el éxito reproductivo de los hombres que se volvían a casar era mayor que el de las mujeres. La monogamia secuencial, debida a la corta duración de los matrimonios, tiene como efecto la poliginia. Los hombres vuelven a casarse más que las mujeres y tienden a casarse con parejas más jóvenes. Puesto que los hombres deseables (a menudo de un alto estatus) pueden volver a casarse más fácilmente con mujeres jóvenes y deseables, pueden obtener un mayor acceso a los recursos sexuales, dejando a los hombres menos afortunados con pocas expectativas. Esto incrementa las disparidades en éxito reproductivo e incluso puede incrementar el riesgo de violaciones como estrategia reproductiva alternativa..

Los rápidos cambios en el entorno y la cultura humana, en particular los producidos durante el último siglo, han llevado a discrepancias entre nuestra adaptación al entorno anterior [el «entorno de adaptación evolutiva» (EAE), más o menos correspondiente al que se enfrentaron los cazadores-recolectores durante el pleistoceno] y nuestro entorno actual.

En particular, la duración de la vida humana es hoy mucho mayor a la del EAE (20-35 años). Esto se debe tanto a la reducción de los riesgos como a la mejora de la salud. Dado el alto riesgo que suponía dar a luz en el EAE, y el alto riesgo de accidentes para todos, muchos matrimonios terminaban con la muerte de uno de los miembros de la pareja. Dada una esperanza de vida de unos treinta años y suponiendo matrimonios durante la adolescencia, al menos el 50 por 100 de éstos habrían terminado en quince años, normalmente por la muerte de uno de ellos. Esto está sorprendentemente cerca de la media de duración actual de alrededor de once años.

En una sociedad con una alta mortalidad, una mutación que predisponga al matrimonio permanente difícilmente tendría algún efecto, puesto que la

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mayoría de los matrimonios terminaría al morir un miembro de la pareja. No hay una presión selectiva para que se mantengan a largo plazo, una situación similar a la sugerida por las teorías genéticas del envejecimiento. Por otro lado, una mutación que acortase las relaciones sería auto-frustrante, pues las probabilidades de supervivencia de las madres con niños abandonados descenderían de manera significativa (entre los Ache, una sociedad de cazadores-recolectores contemporánea, es especialmente probable que se mate a los niños huérfanos deliberadamente). La evolución favorecería relaciones lo suficientemente largas para hacer que las probabilidades de los hijos de sobrevivir hasta la edad adulta sean altas, pero no mucho más largas que la esperanza de supervivencia de uno de los cónyuges.

1.3. MONOGAMIA

¿Son los humanos una especie monógama? Se debe señalar también que incluso en especies animales que «se emparejan de por vida», las relaciones fuera de la pareja son habituales y el «divorcio» sucede en ocasiones.

Sin embargo, incluso en las sociedades humanas que permiten la poligamia, ésta es relativamente rara (menos del 20 por 100) y está ligada a un estatus económico elevado. De modo que, incluso cuando casi el 80 por 100 de las sociedades que han sobrevivido permiten la poligamia, la monogamia es practicada por el 80 por 100 de sus habitantes. La mayoría de las poblaciones más numerosas pertenecen a sociedades oficialmente monógamas. Es posible que la poligamia esté en función de los recursos de los hombres y de la libertad de las mujeres para seleccionar a las mejores parejas, incluso si tienen que compartirla con otras mujeres.

La cantidad de sexo extramarital varía significativamente en distintas culturas. En algunas la práctica es casi universal y en otras es muy poco frecuente. En los Estados Unidos el 10-15 por 100 de las mujeres y el 20-25 por 100 de los hombres dicen haber sido infieles mientras estaban casados o cohabitando, lo que significa más del 80 por 100 de monogamia. La probabilidad de haber tenido sexo extramarital se incrementa entre los divorciados, y se relaciona con la duración de una relación y con relaciones menos felices.

La conclusión que estos datos apoyan sugiere que los humanos, hasta el momento presente, han tenido una fuerte tendencia a la monogamia.

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1.4. ¿NECESITAMOS LOS MATRIMONIOS?

Desde una perspectiva puramente hedonista, el amor es (a menudo, pero no siempre) deseable. Las relaciones estrechas promueven muchas formas de bienestar humano y estar casado tiene un fuerte efecto positivo sobre la felicidad: estar felizmente emparejado es uno de los determinantes más importantes de la felicidad.

El amor es saludable: proporciona apoyo social constante, algo que a su vez reduce la reactividad cardiovascular frente al estrés. El apoyo de lazos sociales fuertes incrementa la satisfacción vital y reduce el estrés y la depresión más que los lazos débiles o ambivalentes. La interacción con los cónyuges y los miembros de la familia reduce la presión sanguínea. Por el contrario, el aislamiento social incrementa el riesgo de depresión y la mortalidad. En las parejas de larga duración los conflictos se correlacionan con un nivel de inmunidad bajo.

También el divorcio o la ruptura son poco saludables. La pérdida de contacto social no sólo se extiende a la pareja sino a menudo a muchos amigos y parientes. No hace falta decir que el nivel de felicidad se resiente y que entre separados y divorciados aumenta el riesgo de depresión.

Sin embargo, esto no debería interpretarse como si implicara que no estar casado es malo. De hecho, las estadísticas de la felicidad parecen implicar que es mejor pertenecer al grupo de los que nunca han estado casados que al de los separados o divorciados. Algunas personas pueden sentirse asfixiadas por las relaciones estrechas y no se les debe forzar, pese al abrumador sesgo en su favor en la sociedad.

Las relaciones también pueden verse como un bien en sí mismas, o como algo valioso además de la alegría que proporcionan a la gente o bien como algo que incluso trasciende el bienestar (p. ej., como un medio de autodesarrollo, autorrealización o incluso como un deber hacia un plan divino). Aunque los terapeutas matrimoniales y familiares a menudo tienen una perspectiva demasiado individualista, dirigida sólo al bienestar de sus clientes, en general también parecen valorar las relaciones.

1.5. MÉTODOS CONVENCIONALES DE AYUDAR

A LAS RELACIONES

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Un modo convencional de ayudar a las parejas ha sido la terapia matrimonial. Aunque sin duda la terapia puede ayudar en muchos casos, es necesario, para someterse a ella, que al menos uno de los miembros de la pareja se dé cuenta de que algo no funciona. Puesto que el desvanecimiento paulatino de las emociones es casi indetectable, existe el riesgo de que no se acuda a terapia hasta que ya es demasiado tarde.

Ln el pasado, los matrimonios también se mantenían unidos gracias a las sanciones sociales o a la necesidad económica. Si el coste del divorcio es alto, es muy probable que las parejas tengan fuertes incentivos para mantenerse unidas, y pueden hacer un esfuerzo extra para amarse mutuamente. Pueden casarse mediante un contrato que imponga «altos costes de salida» si deciden separarse. Una estrategia que emplean algunos estados en LETT, como Lousiana, es ofrecer la posibilidad de contraer matrimonio al tiempo que se firma un contrato («pacto matrimonial») que restringe las causas de divorcio. Son también posibles otras variantes, como exigir que la pareja acuda a un terapeuta si el matrimonio fracasa. Pero la creación de reglas para hacer más difícil el divorcio no sólo daña la libertad personal, sino que también puede evitar que las parejas se reconozcan legalmente, si se percibe que los riesgos de encontrarse demasiado «atados» son grandes. Diseñar restricciones económicas para promover el matrimonio también resulta arriesgado, por las mismas razones, y tiene todos los inconvenientes éticos de la ingeniería social. Además, hacer más difícil el divorcio atraparía a más gente en matrimonios tóxicos o sin amor

Por consiguiente, puede que sea útil contar con otros medios para mantener los vínculos, que puedan utilizarse como alternativas o como complemento a los tradicionales.

LA NEUROCIENCIA DEL AMOR

El amor humano se sustenta en un conjunto de sistemas cerebrales básicos encargados del deseo, la atracción romántica y el vínculo emocional que han evolucionado entre los mamíferos. El deseo promueve el emparejamiento con una pareja adecuada, la atracción nos hace preferir y elegir a alguien en particular y el vínculo permite a las parejas cooperar y mantenerse unidas hasta que han cumplido sus deberes parentales. Los sistemas evolutivos forman una base sobre la que se construyen las variantes culturales e

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individuales del amor. Representan universales humanos que se expresan culturalmente de distintos modos.

Los estudios sobre el amor romántico que utilizan neuroimagen han mostrado actividad en regiones relacionadas con los sistemas de la oxitocina y la vasopresina, los sistemas de recompensa y una desactivación automática en regiones ligadas a los afectos negativos, el juicio social y la evaluación de las emociones e intereses de otras personas. Si se contrasta el amor maternal con el romántico, se ve que se solapan en muchas áreas, si bien con algunas diferencias específicas. Los distintos aspectos del amor involucran sistemas dispersos en vez de algún «centro del amor» particular. Los sistemas cerebrales implicados en la propiocepción[*], la atención y la imaginación también se ven claramente involucrados en cualquier pensamiento romántico o erótico.

La neurociencia social ha invertido mucho trabajo en el estudio de los hábitos de apareamiento de los campañoles[**] de las praderas (Microtus ochrogaster), que son monógamos, y la especie estrechamente emparentada, pero polígama, de los campañoles de montaña (Microtus montanus). Los sistemas relacionados con el emparejamiento en los campañoles se basan en l a s neuro-hormonas oxitocina y vasopresina, que también modulan otras interacciones sociales como el vínculo paterno-filial y el reconocimiento social. Los receptores de estas hormonas están distribuidos de manera diferente en los campañoles de las praderas y los de las montañas. La inyección de oxitocina en los cerebros de campañoles de pradera machos y de vasopresina en los de las hembras facilita el vínculo de pareja incluso en ausencia de apareamiento (mientras que en los campañoles no monógamos de montaña no produce ningún efecto). Los diferentes sistemas habitualmente funcionan en concierto, pero también pueden funcionar de forma independiente. En los humanos, puede que el vínculo no sea exclusivo y no esté relacionado con el objeto del impulso sexual, así como estar enamorado no requiere deseo sexual o de intimidad ni vínculo.

En un sorprendente experimento, los investigadores han usado terapia génica para introducir un gen (el gen receptor de la vasopresina) del campañol monógamo macho de las praderas, un roedor que forma lazos de por vida con una pareja, en el cerebro del campañol polígamo de prados (Microtus pennsylvanicus). Los campañoles de los prados genéticamente modificados se vuelven monógamos y se comportan como los campañoles de las praderas.

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El vínculo en pájaros y mamíferos se caracteriza por la defensa mutua del territorio, la construcción de nidos y la crianza compartidas, así como la alimentación y acicalamiento mutuos. Los individuos vinculados se mantienen próximos y experimentan ansiedad con la separación. Los humanos que experimentan este tipo de compañerismo amoroso se sienten tranquilos y seguros y experimentan confort social y unión emocional. Es algo muy diferente de la excitación que acompaña al deseo y al enamoramiento, y probablemente se base es distintos sistemas neuro-químicos. En particular, el vínculo de larga duración está ligado a neuropéptidos como la oxitocina y la vasopresina, y también, probablemente, como la noradrenalina, que provoca el aprendizaje.

2.1. LA MODULACIÓN DEL AMOR

Los distintos sistemas relacionados con el amor pueden ser modulados mediante estimulación química:

Deseo  Atracción        Vínculo

Búsqueda de              

Rol      unión sexual    Elección y       Permanecer

con cualquier  preferencia      unido a la

pareja  de pareja          pareja

apropiada                   

            Corticolímbicos           Oxitocina,

                        vasopresina,

Hipotálamo,    dopamina,      

Mediadores                             ¿hormona

hormonas        bajos niveles de         

                        liberadora de

sexuales          serotonina       

                        la corticotropina

            epinefrina       

                        (HLC)?

            Feromonas,     Oxitocina,

Modificadores Feromonas,                 vasopresina,

            estimulantes,   

testosterona                 entactógenos,

            ¿oxitocina?     

                        ¿HLC?

Feromonas

Las feromonas, aromas químicos que desencadenan respuestas conductuales, son importantes para señalar la disponibilidad sexual en

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muchas especies. Los olores son relevantes para la atracción sexual humana y parece probable que los humanos tengan feromonas y que éstas puedan producir atracción, pese a que su función exacta su capacidad de atracción estén bajo discusión. Esto no ha evitado que la industria cosmética venda muchos productos que dicen contener feromonas.

También hay evidencia de que la gente aprende a reconocerse mutuamente a nivel químico, posiblemente en base a sus antígenos inmunes. Las personas describen los olores corporales como placenteros cuando provienen de personas con sistemas inmunes diferentes. Puede que esto desempeñe un papel en la detección no consciente del parentesco o en proporcionar a los descendientes resistencia a los parásitos.

Es probable que los olores sean capaces de afectar el estado de ánimo y la posible atracción, pero son relativamente poco específicos. Aunque el olor puede servir para promover el deseo y la atracción, puede ser menos útil para el vínculo de pareja. El mero hecho de empapar a la pareja con atractivas feromonas no mantendrá las relaciones, puesto que es probable que personas igualmente embadurnadas y atractivas se encuentren en otro sitio. Por otro lado, confeccionar olores relacionados con el sistema inmune puede fortalecer los lazos entre las personas.

Testosterona

La administración de testosterona puede incrementar el deseo sexual en hombres y mujeres. Los sujetos informan de un incremento en los pensamientos, la actividad y la satisfacción sexual, pero no en la pasión romántica o en la vinculación con sus parejas.

Dado que se observa una disparidad creciente en el interés sexual de hombres y mujeres a lo largo de una relación continua, la sincronización de los niveles de deseo, aumentándolo o disminuyéndolo en uno de los miembros de la pareja o en ambos, puede ayudar a fortalecer la relación.

Oxitocina

La oxitocina y la vasopresina son las dos sustancias más discutidas en relación con los lazos de pareja. Son importantes para la formación de los lazos materno-filiales y de otros lazos afiliativos. La oxitocina es una hormona prosocial liberada durante el contacto corporal. Está involucrada en

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la conducta ligada al cuidado de niños, la confianza y la «lectura de la mente», así como en contrarrestar el estrés y el miedo.

Aunque el papel de la oxitocina y la vasopresina ha sido particularmente bien estudiado en los campañoles, donde desempeña un papel claro en la formación de preferencias respecto a la pareja, el sistema parece conservarse entre los mamíferos para la formación de lazos de pareja y selección de compañeros. En los humanos, las regiones cerebrales que se activan al ver personas queridas (ya sean parejas o hijos) parecen corresponder a las regiones con receptores de oxitocina, vasopresina y dopamina.

La adición de una cantidad extra de oxitocina al menos promovería los comportamientos prosociales y de confianza que podrían reducir la retroalimentación negativa en algunas relaciones y ayudar a fortalecer los aspectos positivos.

Es posible que las fuertes señales de oxitocina y dopamina provocadas durante la fase romántica temprana de una relación y durante la interacción sexual actúen como señales de aprendizaje: ayudan a imprimir detalles de la pareja, asociaciones emocionales positivas y hábitos conectados con la relación. Una elevación de la excitación puede también facilitar los lazos sociales. Es posible provocar artificialmente esta impronta. Esto podría usarse para reforzar lazos de pareja, proporcionando las drogas adecuadas a los sujetos cuando están en estrecho contacto con su pareja…

CRH

El amor también está ligado al miedo a la separación y a la tristeza cuando ésta ocurre. Esto puede representar el palo más que la zanahoria para mantener la pareja. Hay alguna evidencia de que este sentimiento puede deberse a la hormona CRH. Incrementar el receptor CRH podría promover el vínculo de pareja, pero también hay riesgo de provocar depresión y ansiedad.

Entactógenos

Las drogas entactógenas, tales como la 3,4-meti-lendioximetanfetamina (MDMA o «éxtasis») promueve un incremento de la sociabilidad, la experiencia de conexión con otra gente, la apertura emocional y reduce la ansiedad. La MDMA no parece actuar como un afrodisiaco, pero sí parece que promueve el deseo de cercanía emocional. Esto puede deberse a la

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liberación de oxitocina. Ha habido un uso terapéutico de la MDMA para desarrollar las habilidades de comunicación emocional, y no es implausible que esta droga, u otras similares, puedan usarse para profundizar el vínculo de pareja.

Dados los efectos demostrados de estas sustancias y el rápido aumento del conocimiento de las ciencias cognitivas del amor, parece probable que en el futuro cercano se hagan posibles tratamientos más específicos que afecten a los sistemas del deseo, la atracción y el vínculo. Las drogas que afectan determinados sistemas particulares en determinados momentos pueden permitirnos terapias matrimoniales más adecuadas, pero es posible que también modulen la fuerza del vínculo de pareja, la selección de pareja y los niveles de deseo sexual (o emocional).

3. LA ÉTICA DE LAS DROGAS DEL AMOR

En el presente sólo hay intentos burdos de interferir en la biología humana de la atracción y el emparejamiento. En California, a los pedófilos condenados se les ofrece como alternativa a la cárcel la «castración hormonal», una terapia hormonal para reducir el impulso sexual. En el futuro cercano, al incrementarse nuestro conocimiento de la neuro-ciencia del amor, habrá más oportunidades de modificar el deseo, la atracción y el vínculo. Podemos ser capaces de modificar estos factores bien mediante bloqueadores o mejoradores para conseguir una variedad de resultados valiosos: un mayor atractivo para los demás, inicio de relaciones, prevención o término de relaciones y mejora de éstas, por razones personales, centradas en la pareja, centradas en los hijos o sociales. No sólo podremos considerar el uso de neuromejoradores para promover el amor y el matrimonio. Hay muchos argumentos nada despreciables a favor de la mejora biológica del amor y el matrimonio.

3.1. CONSISTENCIA.

El uso de pociones de amor tiene una larga historia. El alcohol es la droga del amor más común. Siempre hemos intentado usar la química para influir en la química entre las personas. Las neuropociones del amor simplemente serán más eficaces. No hay diferencia moralmente relevante entre la terapia matrimonial, un masaje, una copa de vino, una elaborada poción rosa y

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humeante y una píldora. Todas estas cosas actúan a nivel biológico para facilitar la liberación de sustancias como la oxitocina y la dopamina.

LIBERTAD Y «AUTONOMÍA MARITAL»

Las sociedades occidentales se basan en el valor de la autonomía personal: la libertad para formar una concepción propia de la vida buena y actuar conforme a ella. El padre del liberalismo, John Stuart Mill [5], lo expresó del siguiente modo:

Si una persona posee una cantidad aceptable de sentido común y experiencia, su propio modo de vivir su existencia es la mejor, no porque sea la mejor en sí mismo, sino porque es su propia modo.

Mill valoraba la originalidad, el que la gente descubriera cuál era el mejor modo de vida para ellos mismos:

la individualidad es una misma cosa que el desarrollo, y […] sólo el cultivo de la individualidad produce, o puede producir, seres humanos bien desarrollados.

El valor de la autonomía personal se extiende a las relaciones humanas. Las parejas deben tener privacidad y libertad para formar su propio concepto de en qué consiste una buena relación, y de actuar conforme a él. Nos referimos a esto con el nombre de «autonomía marital», pero se aplica a todo tipo de relaciones íntimas que constituyen una pareja. El uso de drogas del amor y otras intervenciones biológicas es tan parte de la oportunidad de tener una «existencia original», como tomar una copa de vino o una taza de té juntos, ver una película de miedo o recurrir a la ayuda matrimonial. Las personas deben ser libres para dar forma a su relación del modo que mejor les convenga.

3.3. RAZONES PARA MEJORAR EL AMOR

Hay muchas buenas razones para tomar drogas del amor. En la sección «¿Necesitamos matrimonios?» pasamos revista a los beneficios hedónicos, relacionados con la salud, con la satisfacción vital y social, entre otros, de una

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relación íntima y duradera. Discutimos entonces el valor intrínseco del amor. Hay otras razones para promover las relaciones de parejas estables. Son una fuente de sexo. Esto en sí mismo satisfactorio a nivel hedónico y tiende a mantener las relaciones del siguiente modo:

—Un deseo similar por ambas partes reduce las fricciones en la relación. —Ayuda a mantener la relación imprimiendo el vínculo con más fuerza. —Suponiendo que los humanos sean similares a los campañoles en este

aspecto, la liberación simultánea de oxitocina y vasopresina a partir del contacto íntimo y de dopamina a partir de la recompensa del placer podría ayudar a reimprimir el vínculo de pareja.

El matrimonio es bueno para los hijos, en especial si trata de un matrimonio feliz. Hay evidencia de que los niños que viven con las nuevas parejas de alguno de sus progenitores son sometidos a abusos e incluso asesinados entre 40 y 100 veces más que los niños que viven con sus padres biológicos.

También podría haber una razón relacionada con la justicia. En la actualidad, la lotería genética crea desigualdad. Algunos hombres tienen éxito y algunas mujeres son atractivas, y por tanto tienen mayores oportunidades de elegir parejas. Otros son menos deseables. El deseo y el atractivo inducido por medio de la química pueden dar a los que están en los peldaños más bajos la oportunidad de ascender en la escala. Esto crearía una competición más igualada y permitiría a lo menos atractivos competir utilizando otros cualidades.

3.4 RELIGIÓN Y NORMAS CULTURALES

La adhesión a normas religiosas y culturales proporciona una razón especial para tomar en cuenta las drogas del amor. La mayoría de las sociedades del mundo son monógamas. Las drogas del amor tienen mucho que ofrecer a esas sociedades, como las sociedades cristianas, en las que el ideal es una relación monógama que dure toda la vida. De hecho, tales religiones están a menudo en contra de la mejora humana, pero la perspectiva de incrementar la probabilidad de que un matrimonio permanezca unido a través de la manipulación biológica debe proporcionar una fuerte razón para considerar la mejora del amor. Imagina que pudiéramos retener, hacia nuestra

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pareja de toda la vida, la atracción de las primeras etapas de la relación. O imagina una pareja que lleva mucho tiempo junta, utilizando drogas para estimular el apetito sexual mutuo, reavivando de este modo la intimidad y obteniendo así todos los efectos estabilizadores que tiene el sexo para una relación. O alternativamente, en las parejas en las que el interés de cada miembro hacia el sexo es diferente, el deseo podría o bien rebajarse o incrementarse en uno de ellos.

Las religiones que valoran la monogamia deben abrazar aquellas tecnologías que promueven vínculos más fuertes y estables. Los conservadores religiosos en los Estados Unidos, que introdujeron la opción de contratos matrimoniales con un alto coste de ruptura para promover la estabilidad deben, para ser consistentes, ofrecer la opción de comprometerse a usar drogas del amor, al igual que lo hacen con la asistencia a terapia matrimonial.

3.5 ¿DEBER DE AMAR?

Es bien conocido que Kant [3] basaba su argumento contra el deber de amar en que no se puede mandar amar:

El amor es cuestión de sentimiento, no de voluntad, y no podemos amar porque queramos hacerlo, y menos aún porque debamos hacerlo (yo no puedo ser obligado a amar). De modo que un deber de amar constituye un absurdo.

Entender la biología del amor pone en cuestión la famosa afirmación de Kant de que el amor no está

sometido al control de la voluntad. Aunque es verdad que no podemos amar a voluntad, podemos hacer el amor más probable manipulando sus determinantes biológicos, del mismo modo que ponemos una luz romántica. Si hay un deber de ser fiel a la pareja, o un deber de hacer lo mejor por nuestros hijos (y por tanto permanecer en una pareja estable), tales deberes pueden fundamentar una obligación de intentar influir sobre el amor por medio de la mejora biológica[2].

3.6. MANTENIMIENTO vs. MEJORA DEL AMOR

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Mucha gente considera aceptable el uso de drogas del amor para mantener una relación amorosa ya existente, pero les resulta más problemática la idea de usar drogas del amor para iniciarlas. Esto es un error. Imagina que John y Betty están enamorados y lo han estado durante diez años. Pero John se vuelve proclive a la depresión moderada. Esto afecta negativamente a su relación. Empieza a perder interés en Betty, se vuelve absorto en sí mismo, gruñón y retraído, y resulta penoso permanecer a su lado. Toma un antidepresivo y su amor se mantiene. Desde el punto de vista de su relación y su vida, tiene una buena razón para tomar la droga.

Jack y Gill no están enamorados. Jack está deprimido, y esto impide que el amor se desarrolle. Están juntos porque Gill se quedó embarazada por accidente y tienen un hijo. Intentan permanecer juntos por el bien del niño. Jack podría tomar una droga que hiciera más fácil que se enamoraran: el Prozac. Jack tiene la misma razón que John, pero en su caso se trata de crear y no de mantener el amor. Parece tan aceptable que tome la droga como en el caso de John.

4. OBJECIONES

4.1. ADAPTACIÓN Y ADICCIÓN

Es una cuestión abierta hasta qué punto el cerebro podría adaptarse a estas sustancias exógenas. Sin embargo, se convierte en una preocupación importante cuando se empieza a interferir en los senderos del placer y los sistemas de recompensa del cerebro. Está bien documentada la adicción a todas las sustancias y actividades, incluido el sexo, que estimulan esos centros de recompensa primitivos. Sería importante asegurarse de que se usan tales sustancias de forma que se previene la adicción, algo que uno de nosotros ha mantenido que no es sino un deseo muy fuerte de placer[7].

4.2. APEGOS EQUIVOCADOS Y MALAS RELACIONES

Es posible reforzar o crear apegos hacia una persona equivocada, una persona que no nos conviene en términos de valores compartidos. Podría crearse la ilusión de valores compartidos cuando éstos no existen. Esto sería una objeción no sólo al uso de drogas para iniciar una relación, sino también en una ya establecida.

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Una versión más fuerte de esta objeción es que la neuromejora del amor puede fomentar o proteger una mala relación. Imagina a un hombre que maltrata a su mujer. Ambos podrían ponerse de acuerdo para tomar drogas y de este modo permanecer en una relación que es mala y abusiva.

Para juzgar si las drogas del amor inician o promueven una mala relación, primero se debe juzgar la calidad de las mismas. Hay dos modos de hacer esto.

En primer lugar, la autonomía marital expresa la idea de que dos personas siguen adelante con su relación eligiendo ambas de manera autónoma cómo se desarrollará ésta. Para preservar la autonomía, la decisión de tomar drogas del amor debe ser tomada libremente por ambas partes, con pleno conocimiento de las consecuencias previsibles, de sus riesgos tanto como de sus beneficios.

En segundo lugar, juzgamos el valor de una relación de tres modos, que reflejan las tres teorías básicas del bienestar[*]. Las teorías hedonistas del bienestar definen éste en términos de estados mentales. La versión más simple es que la felicidad, o el placer (entendido de manera amplia como un estado mental) es el único bien intrínseco y que la infelicidad o el dolor son el único mal intrínseco. Para esta teoría, si una pareja es feliz, su relación es buena. Según las teorías de la satisfacción de los deseos, el bienestar consiste en el cumplimiento de nuestros deseos. La teoría económica emplea por lo general una noción de valor relacionada con ésta, y también aparece con frecuencia en la filosofía y las ciencias sociales en general. De acuerdo con la más plausible de estas teorías, para que los deseos se tengan en cuenta como relevantes para el bienestar, deben estar informados (de los hechos relevantes) y formados libremente. Para estas teorías, el que la decisión de tomar drogas del amor sea buena depende de si ambas partes lo desean, teniendo en cuenta los hechos relevantes.

Según las teorías de la lista objetiva (a veces llamadas teorías perfeccionistas o del bien sustantivo), ciertas cosas pueden ser buenas o malas para una persona y pueden contribuir al bienestar tanto si se las desea como si no, y tanto si conducen como si no a un estado mental placentero. Algunos ejemplos del tipo de cosas que se han considerado intrínsecamente buenas son: alcanzar el conocimiento, tener relaciones personales profundas, la actividad racional y el desarrollo de las propias capacidades. De este modo, el que una relación sea buena en términos objetivos depende de si la pareja puede florecer de manera objetiva, crecer dentro de la relación, desarrollar sus

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talentos, mantener amistades profundas con otras personas, criar hijos y conseguir cosas dignas de ser valoradas.

Cada una de las tres teorías del bienestar esbozadas parece identificar algo importante, pero todas tienen problemas. A causa de esto, muchos filósofos optan por una teoría compuesta, en la que se considera que el bienestar requiere aspectos señalados por cada una de las teorías. Según la teoría compuesta, una buena relación marital es aquella que ambos desean, que les proporciona placer, y que les permite o facilita llevar una vida que sea objetivamente valiosa.

Ahora bien, considera el ejemplo hipotético de Joan, que toma tales drogas para poder soportar la promiscuidad de su marido, Peter. Si ambos aprueban esta relación, les proporciona placer y también permite que Joan se desarrolle como persona; y si le permite a Joan desarrollar sus talentos, tener otras relaciones personales profundas y conseguir cosas valiosas, entonces la relación es buena, pese a la promiscuidad de Peter. Sin embargo, si Peter constriñe el desarrollo de Joan, impide que tenga otras amistades o que tenga niños, no le permite ejercitar sus talentos y hace que se sienta infeliz en una relación que representa una prisión, entonces la droga serviría meramente para perpetuar una relación mala.

4.3. AUTENTICIDAD

La preocupación sobre si las mejoras amenazan la autenticidad ha sido prominente en los debates recientes. La mejora química del amor ¿haría que el amor no fuera auténtico?

Es importante reconocer que no estamos sugiriendo que tales intervenciones biológicas puedan hacer surgir el amor, como sucede con las pociones de amor mágicas. Las intervenciones biológicas pueden simular o producir las fases de la evolución de una relación amorosa: deseo, atracción y apego. Pueden incrementar la probabilidad de que ocurra una relación amorosa pero no pueden por sí mismas provocar el amor.

El amor es al mismo tiempo un sentimiento emocional y una relación social entre dos personas que involucra importantes elementos cognitivos. Tiene un objeto intencional combinado con juicios evaluativos sobre tal objeto. Estos juicios evaluativos están fuertemente influenciados por la naturaleza de una persona. La naturaleza de la atracción nos vuelve ciegos con las faltas y nos hace apreciar la individualidad de la persona amada, pero

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el modo en que se expresan esta ceguera y este aprecio varía de persona a persona. Una persona puede adorar un pequeño hábito personal, otra puede establecer grandes analogías entre la persona amada y la naturaleza. Si una intervención elimina este aspecto personal del amor podría hacer que el amor no fuera auténtico, o que no fuera amor en absoluto.

En el caso del amor entre dos personas, habitualmente hay algún tipo de compatibilidad, algunos valores compartidos, algún suceso o aspecto de la personalidad que hace posible el amor y conduce a él. El sentimiento tiene un «anclaje autobiográfico» que lo hace auténtico.

Encontramos que, de nuevo, es importante distinguir entre el uso de pociones amorosas para crear un nuevo amor y para fomentar uno ya existente. Es más probable que el uso de drogas para infundir un nuevo amor cree un amor no auténtico, puesto que las razones causales del amor estarían en la droga (y en los acontecimientos externos que rodean la situación) y no en la persona amada en particular. Esto no sucedería en el caso de una relación amorosa ya establecida que está perdiendo su ímpetu.

Sin embargo, incluso en el caso de que al principio el enamoramiento surja de manera no auténtica, puede desarrollarse con el tiempo una relación auténtica de pareja, pues la interacción y las experiencias compartidas construyen una relación ligada a las dos personas involucradas. Esto es similar a los matrimonios concertados, que pueden producir parejas estables y en las que reina el afecto mutuo y que parecen auténticas. La autenticidad de una relación duradera se basa en las interacciones sociales y emocionales entre los miembros de la pareja, no en su origen.

Este argumento sugiere que las drogas que ayudan a mantener o incluso a hacer más profundo el vínculo de la pareja no tienen que enfrentarse a la objeción de la falta de autenticidad. En estos casos, la autenticidad ya existe. No es algo muy distinto de preservar la autenticidad de una obra de arte mediante una restauración que reavive sus colores. Siempre habrá debate acerca de hasta dónde podemos llegar sin pasarnos, como ocurre en la actualidad cuando se trata de restaurar obras de arte, pero es relativamente poco controvertido que la restauración debe acercar la obra a su estado original.

Incluso si el amor no es auténtico, la autenticidad no es el único valor, y ni siquiera uno preponderante. La gente puede sacrificar cierto grado de autenticidad a cambio de otros valores que desempeñan un papel en sus vidas. De este modo, para las personas que deben aceptar un matrimonio concertado,

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o casarse para tener hijos o por razones económicas, la capacidad para controlar sus propios sentimientos, incluidos los amorosos, aumenta su poder de elección. Y lo que es más, la autenticidad puede no ser un problema en algunas de las fases del amor. Por ejemplo, el deseo a menudo aparece sin control voluntario y no parece que una libido artificialmente fortalecida (o debilitada) cambie nada especialmente valioso. El cambio en intensidad no es diferente del que se experimenta normalmente a causa de variaciones hormonales, de la edad, el estado inmunológico, las reacciones inconscientes y otros muchos factores que la determinan. El deseo no aparece dirigido a una persona en particular, como sí sucede con la atracción y el apego, sino que simplemente nos empuja al sexo con cualquier pareja adecuada. Esto hace que la mejora del deseo escape a las consideraciones sobre la autenticidad en las relaciones sociales.

4.4. COACCIÓN

Un tipo de mala relación es aquella en la que una de las partes permanece por coacción. Tal cosa supone una brecha en la autonomía marital. Una variante menos severa se produce cuando un miembro de la pareja quiere profundizar en la relación mientras que el otro considera que ya es suficientemente fuerte o que el tratamiento resulta indeseable y sería mejor dejar que la relación se diluyera. Aunque es fácil apelar a la autonomía y decir que el uso de drogas del amor debe ser voluntario por parte de los dos, los lazos de una relación limitan la capacidad y la voluntad para estar en desacuerdo.

Sin embargo, desenredar estos conflictos no es diferente de desenredar los planteados por la terapia matrimonial conjunta. Los principios que figuran en los códigos éticos profesionales de los terapeutas matrimoniales y familiares, tales como el consentimiento informado, la no explotación, el respeto a la autonomía y su fortalecimiento, la beneficencia y la confidencialidad pueden ayudar, pero es en la práctica donde el arte de la interacción humana y la empatía desempeñan su papel. Incluso si las mejoras de los vínculos de pareja fueran seguras y efectivas, es probable que sólo tengan los mejores efectos posibles si son administradas por profesionales y éstos (tanto en ese caso eventual como en el presente) actúan como salvaguardas contra los problemas que plantean el autoconocimiento y los objetivos de las parejas.

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Tal uso regulado también podría resolver la preocupación de que el uso de estas drogas pudiera dañar a terceros. Así como el alcohol incrementa el riesgo de abuso sexual, también el uso indiscriminado de estas drogas puede causar problemas sociales. El uso regulado en un entorno profesional, en intervenciones breves, y los contratos de responsabilidad personal por mal uso podrían reducir estos riesgos.

4.5. CAMBIAR LA RELACIÓN/EL ENTORNO,

NO A LAS PERSONAS

Una objeción estándar a la mejora humana, que se alza con fuerza ante la neuromejora del amor, es que debemos cambiar las relaciones sociales entre las personas, no cambiarlas a ellas. En el debate sobre la discapacidad, la objeción aparece bajo el eslogan «Cambiemos la sociedad, no a las personas». En el caso de las relaciones subóptimas, la objeción afirma que es deseable someterse a terapia matrimonial o individual, o a algún otro tipo de intervención social o ambiental, pero no a intervenciones biológicas.

Uno de nosotros ha argumentado en otro lugar[2] que lo bien que vayan nuestras vidas depende de cuatro factores: entorno natural, entorno social, psicología y biología. La cuestión de cuál de ellos debamos alterar dependerá de las razones que tengamos para alterar cada uno de ellos. Debemos tomar en consideración todas las modificaciones y elegir aquella, o la combinación de varias, que sea mejor o más efectiva. Lo mismo se aplica a las relaciones humanas. Tal como indica nuestra revisión de la biología de las relaciones humanas, puede haber muchos obstáculos biológicos inherentes para alcanzar un matrimonio bueno y duradero. Puede haber buenas razones para preferir las intervenciones psicológicas o sociales en vez de las biológicas:

—Son seguras.

—Tienen mayores probabilidades de éxito.

—Su uso viene requerido por la justicia (en base a la limitación de recursos).

Pero, en ausencia de tales razones, debemos considerar las intervenciones biológicas. De hecho, las razones antes mencionadas pueden hablar a favor del empleo de drogas del amor.

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4.6. EL VALOR DEL SUFRIMIENTO, EL ESFUERZO

Y EL MISTERIO

Una de las mayores preocupaciones relacionadas con la mejora humana, que se aplica a las drogas del amor, es que representan una trampa, un atajo que hará que la vida carezca de sentido. El presidente del Consejo[*] lo expresa así:

parece haber una conexión entre la posibilidad de sentir una profunda infelicidad y las perspectivas de alcanzar una felicidad genuina. Si uno no puede sufrir, no puede amar de verdad. Para ser capaces de anhelarla, uno debe conocerla y sentir su falta[6].

Según esta opinión, debemos luchar para alcanzar lo que es valioso y las pociones nos niegan la oportunidad de hacerlo. Eliminan el misterio del amor y lo reducen a un cóctel de sustancias químicas.

Sin embargo, el hecho es que las relaciones fracasan pese a la terapia matrimonial y los esfuerzos para mantenerlas. Más aún, todas las objeciones de este tipo ignoran el hecho básico de que vivimos en un mundo probabilístico, cuyos efectos aseguran que la neuromejora nunca eliminará la dificultad ni garantizará el éxito de una relación.

5. CONCLUSIÓN

La evolución no nos ha creado para que seamos felices, sino que más bien ha creado la felicidad para mantenernos vivos y que nos reproduzcamos. Pero desde la perspectiva humana, nuestra felicidad y florecimiento, y los de nuestros seres queridos, son la meta principal. Puede que deseemos tener hijos, pero este deseo raramente se basa en una decisión consciente de promover la supervivencia de la especie o de difundir los genes, propios. En caso de conflicto entre la evolución y los valores humanos, podríamos perfectamente ignorar a la primera. No hay un imperativo moral humano de obedecer a la evolución. Sin embargo, la evolución ha construido nuestro sistema motivacional y nuestras emociones, haciendo insostenibles los sistemas éticos o sociales que van en su contra. Nuestras adaptaciones evolutivas se basan en un entorno ancestral completamente diferente del actual, y algunas adaptaciones promueven la competitividad y la infelicidad

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más que la felicidad. Las manipulaciones químicas, o biológicas en general, de nuestras emociones son un modo de sortear esta servidumbre, permitiendo a los deseos humanos influenciar nuestra biología. Esto representa un paso importante hacia la «liberación biológica», es decir, hacia la liberación de las coacciones biológicas y genéticas que la evolución ha colocado sobre nosotros y que ahora representan impedimentos para alcanzar la buena vida y otros objetivos valiosos.

El amor puede ser como una carrera de tres piernas entre un hombre alto y grueso y una mujer pequeña y delgada. Las neuromejoras pueden permitir que hombres y mujeres se sincronicen y coordinen sus impulsos y deseos de modo que puedan funcionar como pareja. Así como existe la discapacidad física e intelectual, hay también una «discapacidad marital» cuando una relación estrecha entre dos personas se convierte en un impedimento en vez de en un apoyo en su búsqueda de significado y bienestar. Muchas relaciones están discapacitadas. De hecho, cerca del 40 por 100 lo están en tal medida que se terminan. Debemos utilizar la neurociencia junto con la sabiduría popular, las drogas habituales, la historia y la literatura para enfrentamos a este problema.

El amor es uno de los aspectos humanos fundamentales de la existencia. Y está en gran parte biológicamente determinado. Debemos utilizar nuestro conocimiento creciente en neurociencia para mejorar la calidad del amor mediante la manipulación biológica.

6. REFERENCIAS

BAO, S. W., CHAN, W. O., y MERZENICH, M. M. (2001): «Cortical remodelling induced by activity of ventral tegmental dopamine neurons», Nature, 412 (6842), pp. 79-83.

KAHANE, G., y SAVULESCU, J. (2008): «The welfarist account of disability», en Disability and disadvantage, N. Cureton y K. Brownlee (eds.), Oxford University Press, Oxford.

KANT, I. (1996): The metaphysics of morals, trad. de M. Gregor, Cambridge University Press, Cambridge, p. 161.

KLUSMANN, D. (2006): «Sperm competition and female procurement of male resources —As explanations for a sex-specific time course in the sexual motivation of couples», Human Nature —an Interdisciplinary Biosocial Perspective, 17(3), pp. 283-300.

MILL, J. S. (1910): On liberty, Longman, Roberts and Green, Londres.

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President’s Council on Bioethics (2003): Beyond therapy: Biotechnology and the pursuit of happiness, Dana, Nueva York.

SAVULESCU, J., y FODDY, B. (2007): «Addiction is not an affliction:

Addictive desires are merely pleasure-oriented desires», American Journal of Bioethics (AJOB), 7(1), pp. 29-32.

ZEIFMAN, D., y HAZAN, C. (1997): «The bond in pair bonds», en Evolutionary social psychology, J. A. Simpson y D. T. Kenrick (eds.), Laurence Erlbaum, Mahwah, Nueva Jersey, pp. 237-264.

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VI

LOS PELIGROS DE LA MEJORA

COGNITIVA Y EL URGENTE

IMPERATIVO DE MEJORAR

EL CARÁCTER MORAL

DE LA HUMANIDAD[*]

Hay muchas cosas profundamente malvadas en la naturaleza humana. El avance tecnológico y el consiguiente crecimiento exponencial del poder cognitivo significa que incluso unos pocos individuos malvados pueden actuar con efectos catastróficos. El avance de la ciencia hace que las armas nucleares y biológicas y otras armas de destrucción masiva sean cada vez más fáciles de fabricar y, de este modo, se incrementa la probabilidad de que lleguen a las manos de pequeños grupos terroristas e individuos perturbados. La mejora cognitiva por medio de fármacos, implantes e intervenciones biológicas (incluidas las genéticas) podría acelerar el avance de la ciencia, o su aplicación, y así incrementar el riesgo de desarrollar o de utilizar mal armas de destrucción masiva. Nuestro argumento es que esto constituye una razón en contra de la mejora cognitiva, y el consiguiente crecimiento acelerado del conocimiento, si no viene acompañada de una amplia mejora moral de la humanidad. Revisaremos las posibilidades de mejora moral por medios biomédicos y genéticos y concluiremos que, aunque sería en principio posible, en la práctica probablemente se encuentra aún muy lejos. Por tanto, hay una razón para no apoyar la mejora cognitiva en un futuro previsible. Sin embargo, reconocemos que también hay razones a su favor, aunque no intentamos decidir si la balanza se inclina hacia las razones a favor o en contra. Más bien concluimos que si la investigación sobre la mejora cognitiva continúa, como es probable que suceda, debe ir acompañada de la investigación sobre la mejora moral.

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1. INTRODUCCIÓN

La mejora de nuestras capacidades o facultades es instrumentalmente buena para nosotros cuando y porque nos capacita para realizar nuestros fines de forma más eficaz y digna de confianza. Esto es verdad tanto acerca de la mejora de nuestras capacidades físicas, como la fuerza de nuestro cuerpo o la resistencia a las enfermedades, como de la mejora de nuestras capacidades mentales, incluyendo nuestras capacidades cognitivas y afectivas. Pero aquí nos centraremos en la mejora de las capacidades cognitivas porque ofrece la mayor posibilidad de hacernos mejores en la consecución de nuestros fines. Por ejemplo, al capacitamos para realizar diversos inventos técnicos, la mejora cognitiva nos permite sortear nuestras limitaciones físicas.

Lo que es instrumentalmente bueno relativo a cierto fin puede ser sin embargo malo si el fin mismo es malo en vez de bueno. Entre los fines, podemos distinguir burdamente entre fines que son buenos para uno mismo, o bienes prudenciales, y buenos para todos en conjunto, o bienes morales. La mejora cognitiva es un bien prudencial cuando te hace más competente a la hora de perseguir tus fines prudenciales individuales y te ayuda a garantizar que éstos son internamente consistentes y, de este modo, que puedes satisfacerlos en la mayor medida posible. La mejora cognitiva es un bien prudencial para los agentes cuando incrementa su propio bienestar o calidad de vida.

Lo que es prudencialmente bueno para uno puede, sin embargo, ser prudencialmente malo para otros, porque el éxito de una persona en satisfacer sus metas prudenciales puede hacer más difícil que otros satisfagan las suyas. Por fortuna, esto no es así necesariamente. No sucede si tus fines prudenciales, así como los fines prudenciales de los otros, están sancionados por la moralidad. Es una idea familiar que lo que define la moralidad es armonizar los fines prudenciales de la gente, de modo que puedan encontrar satisfacción no excluyente. Sin embargo, si hay un choque entre bienes prudenciales, porque en mayor o menor medida la gente tiene fines prudenciales inmorales, tu mejora cognitiva será con toda probabilidad una mala noticia para otros, igual que la de otros lo será para ti, puesto que limita el aumento de tu éxito prudencial o el bienestar que tu propia mejora cognitiva te prometía.

Así pues, si la mejora de nuestras capacidades para alcanzar nuestros fines ha de ser beneficiosa para todos en general, nuestros fines deben ser acordes a

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las demandas de la moralidad. Hablando en general, cuanta mayor sea la proporción de gente moral frente a la inmoral, mejor será la mejora de nuestras capacidades para alcanzar nuestros fines. Pero argumentaremos que, incluso si casi todos nosotros somos morales en un alto grado, hay una buena razón para pensar que una mejora cognitiva, y con ella un más rápido incremento de nuestro conocimiento, extensible a todos nosotros, puede sin embargo ser peor para el conjunto que el que no haya mejora cognitiva alguna, si hay una minoría moralmente corrupta. Esto puede parecer sorprendente a primera vista, porque puede pensarse que, si casi todos somos morales, o si nos proponemos lo que es mejor para todos en conjunto, la mejora cognitiva de todos nosotros, lo que nos hace más competentes para satisfacer nuestros fines, debe ser mejor para todos en conjunto. Pero argumentaremos que esto no es verdad en todas las circunstancias. E incluso si la utilidad esperada de la mejora cognitiva sobrepasa su disutilidad esperada, puede haber importantes razones para no perseguirla o emplearla, razones que en último extremo tienen que ver con la propia supervivencia de la humanidad.

MEJORA COGNITIVA: MEDIOS TRADICIONALES Y BIOMÉDICOS

A lo largo de la historia, la mejora cognitiva de los seres humanos se ha producido mediante la educación, o el conocimiento que se ha transmitido de unas generaciones a otras, primero de forma oral y después también a través de la escritura. Es esta acumulación de conocimientos la que, por ejemplo, hace que los mejores matemáticos de hoy día sean capaces de encontrar soluciones a problemas matemáticos con las que Euclides no podía ni siquiera soñar. Así pues, comparados con Euclides, los matemáticos contemporáneos son mejores, y esta mejora matemática se ha producido por el método tradicional de la educación. No hay razón para pensar que sus dotes matemáticas hereditarias son mayores que las de Euclides. Parece que la especie humana ha permanecido esencialmente igual a nivel biológico y genético durante los últimos 40.000 años, es decir, mientras tenía lugar la mayor parte de un desarrollo cultural humano sin precedentes[1]. Lo que ha hecho posible este desarrollo fulminante no es un cambio biológico o genético radical, sino simplemente que hace 40.000 años los seres humanos eran lo suficientemente listos y sociales como para desarrollar el lenguaje oral, lo que

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les permitió compartir los conocimientos. Más adelante, con la invención de la escritura, pudieron transmitir el conocimiento de manera más efectiva de unas generaciones a otras. Este incremento del conocimiento les proporcionó medios para mejorar su estándar de vida, lo que a su vez hizo que la población aumentara. Como consecuencia, hubo más poder mental humano que podía ponerse en común mediante la red del lenguaje, tanto oral como escrito. Dicho brevemente, esto es lo que ha hecho posible hasta este momento el desarrollo cultural, artístico y científico sin precedentes que constituye la historia humana.

Merece la pena repetir que este desarrollo ha sucedido sin ningún cambio biológico o genético significativo de las facultades cognoscitivas humanas, porque sólo ahora estamos empezando a adquirir los medios para efectuar tales cambios. Repasemos estos medios.

2.1. ALGUNAS POSIBILIDADES ACTUALES DE MEJORA

COGNITIVA BIOLÓGICA[2]

Mejora genética de la memoria

La mejora genética de la memoria se ha demostrado en ratas y ratones. Por ejemplo, Tang et al[3]. modificaron ratones para sobre-expresar o sobreproducir un receptor cerebral llamado NR2B. El ratón NR2B «Doogie» demostró una mejora en la memoria, tanto en términos de adquisición como de retención. La modificación también los hizo más sensibles a ciertas formas de dolor. En otro experimento, un incremento de los factores de crecimiento cerebral y de las proteínas (tales como la adenilil ciclasa, una proteína transductora de señal) también ha producido incrementos en la memoria.

Fármacos para, mejorar la memoria

Hay muchos tipos de fármacos que mejoran la memoria afectando los procesos de aprendizaje y codificación. Incluyen desde estimulantes, nutrientes, hormonas sobre agonistas colinérgicos y la familia del piracetam, hasta los ampakines y los potenciadores de la consolidación cognitiva.

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Una forma notable de mejora química es la mejora pre y peri natal. Proporcionando a ratas preñadas un suplemento de colina, que abunda en los huevos, se mejora el rendimiento de las crías, al parecer por cambios en el desarrollo neuronal. Dada la facilidad de obtener colina, puede que esta mejora prenatal ya esté teniendo lugar, de forma inadvertida. Se ha comprobado que un entorno de crianza enriquecido incrementa el desarrollo cerebral y mejora la cognición. Hay evidencias obtenidas en pacientes con Alzheimer de que otra clase de fármacos (los inhibidores de la colinesterasa) ralentiza el declive cognitivo produciendo una estructura neural más robusta y plástica.

Memoria de trabajo

La memoria de trabajo puede modularse mediante una variedad de fármacos. Los fármacos que estimulan el sistema de dopamina han demostrado tener efectos, así como los fármacos colinérgicos. El modafinilo es una nueva clase de fármaco diseñado para los trastornos del sueño pero que se ha demostrado incrementa la atención y mejora la memoria de trabajo en sujetos sanos. También se ha visto que mejora el tiempo de retención de cifras, la memoria de reconocimiento de patrones visuales, la planificación espacial y el tiempo de reacción/latencia en diferentes tareas de memoria de trabajo.

Además, ha habido experimentos y análisis prometedores que involucran la memoria procedimental, la reorganización cortical, la creatividad, la función ejecutiva y la interacción entre humanos y ordenadores que podrían servir como base para mejoras cognitivas.

Autocontrol

Según la teoría del «agotamiento del ego» (ego depletion), el ejercicio del autocontrol consume un recurso limitado, reduciendo la cantidad disponible para esfuerzos ulteriores de autocontrol. Diversos experimentos han documentado que el ejercicio previo del autocontrol (incluyendo hacer frente al estrés, suprimir pensamientos aversivos y resistir tentaciones) incrementa la probabilidad de una posterior debilidad de la voluntad, pese a no afectar la ejecución de conductas que no requieren autocontrol. El efecto también puede extenderse a otras formas de volición. Aunque este recurso ha sido

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principalmente considerado como una metáfora, estudios recientes sugieren que al menos en parte depende de energía en forma de glucosa en sangre, y que consumir bebidas con glucosa después de realizar tareas agotadoras incrementa el autocontrol en las tareas posteriores. Si estos resultados se sostienen, parece probable que las intervenciones farmacológicas o fisiológicas para mejorar - la regulación de la glucosa puedan utilizarse para mejorar las capacidades de autocontrol.

Energía mental y vigilia

Los que alcanzan grandes logros, por lo general no sólo están equipados con notables capacidades cognitivas, sino también con una abundante energía mental. Algunos aspectos de esta energía son la capacidad para centrarse en un problema durante mucho tiempo, una fuerte motivación para alcanzar el éxito y la capacidad de mantenerse despierto y trabajar duramente. También podría ser algo temperamental, potencialmente ligado a estados maniacos o hipomaniacos. Aunque la energía mental está más cerca de la mejora del estado de ánimo que de la mejora cognitiva, está claro que las intervenciones que la mejoran tendrán también efectos positivos en otras capacidades cognitivas. Estimulantes como el modafinilo pueden tener la capacidad de producir más energía mental. El ejército estadounidense utiliza de forma rutinaria modafinilo y ritalín con sus pilotos.

Los nuevos medicamentos para controlar el sueño y la vigilia tales como el modafinilo parecen promover un funcionamiento superior con pocos riesgos de efectos secundarios y dependencia. Se ha visto que los efectos del modafinilo y las anfetaminas en aviadores privados de sueño son similares, presentando el modafinilo menos efectos secundarios. Las siestas son más efectivas que el modafinilo, y las anfetaminas para mantener el rendimiento durante las privaciones largas de sueño (48 horas) más que en las cortas (24 horas), y las siestas seguidas de una dosis de modafinilo pueden ser más eficaces que cualquiera de ellas por separado. Este fármaco también incrementa la atención y la memoria de trabajo en médicos privados de sueño. El modafinilo también permite dormir cuando resulta apropiado y mejora la cognición basada en las áreas frontales.

EL PELIGRO DE LA MEJORA COGNITIVA EN EL PRESENTE

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Así pues, hay un potencial considerable para una mejora significativa de varios aspectos de la cognición humana por medios biomédicos. Hemos considerado mejoras biológicas internas, pero no debemos olvidar las ayudas externas que también sirven para mejorar nuestro proceso cognitivo, tales como el acceso a superordenadores. Esta vía puede poner a nuestro alcance poderes cognitivos que de otro modo no lo estarían. Ln el futuro no muy lejano, el acceso a un poder computacional ampliamente mejorado y la conexión de mentes e información a través de internet parece el medio más realista de una mejora cognitiva sustancial.

Es probable que esa mejora cognitiva sustancial acelere la adquisición de conocimiento. Si, digamos, el don matemático de Euclides y los matemáticos que le siguieron hubiera sido mejorado biomédica o genéticamente, presumiblemente la especie humana habría alcanzado antes el estado de la matemática contemporánea y, en consecuencia, los hipotéticos matemáticos de nuestros días habrían alcanzado un nivel que los matemáticos reales de nuestros días no pueden ni imaginar. Pero no debemos suponer que un matemático contemporáneo mejorado biomédica o genéticamente habría captado verdades que los humanos sin mejorar nunca podrán alcanzar, con independencia del período de tiempo que tengan a su disposición. Porque, como todos sabemos, puede suceder simplemente que se necesiten más generaciones de matemáticos no mejorados para llegar a esas verdades. Así pues, el efecto más probable de la mejora cognitiva por medios biomédicos o genéticos puede ser la aceleración del crecimiento del conocimiento, algo que de otro modo le habría llevado más tiempo a la humanidad alcanzar.

La cuestión que queremos plantear es si tal aceleración es deseable en el momento presente o en el futuro cercano. Es bien sabido que el poder computacional se dobla cada dos años (la ley de Moore). Así que como mínimo el poder computacional, y la mejora cognitiva que proporciona, y otras mejoras cognitivas, se incrementarán a un ritmo exponencial. Queremos llamar la atención sobre una razón para pensar que eso no es deseable. La razón es que esta expansión del conocimiento científico y la capacidad cognitiva pondrán en las manos de un mayor número dé gente «armas de destrucción masiva» o la capacidad para desarrollarlas. En la medida en que esto es así, este aumento del conocimiento será instrumentalmente malo para nosotros en conjunto, al suponer un incremento inaceptable del riesgo de que muramos pronto. Sería malo para nosotros que el conocimiento científico continuara creciendo por medios tradicionales, y todavía peor si este

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crecimiento se acelera más por la mejora biomédica o genética de nuestras capacidades cognitivas. Porque si un porcentaje mayor de nosotros adquiere el poder de destruir a un número mayor de personas, basta con que unos pocos de entre nosotros sean lo suficientemente malvados o depravados como para usar ese poder, para que todos nosotros corramos un riesgo inaceptablemente incrementado de muerte o desastre. Para eliminar este riesgo, la mejora cognitiva tendría que ir acompañada de una mejora moral que se extendiera a todos nosotros, puesto que tal mejora moral podría reducir la malevolencia.

Una expansión adicional del conocimiento científico y tecnológico —y no digamos ya una aceleración de esta expansión por medios nuevos— es problemática porque ya estamos a punto dé adquirir —si no lo hemos adquirido ya— un conocimiento que capacita a pequeños grupos, incluso a individuos aislados, para matar a millones de personas. Las armas nucleares son un ejemplo familial, que ha sido temido desde los años cincuenta. Hacer una bomba nuclear a partir de uranio enriquecido puede no estar por encima de la capacidad de un grupo terrorista bien organizado. Si se lanza en medio de una gran ciudad, una bomba semejante podría matar a millones de personas y provocar el pánico a miles de millones, causando un desastre médico directo y una catástrofe social indirecta. El uranio enriquecido, proveniente por ejemplo de la antigua Unión Soviética, puede estar ya en manos de algunos grupos terroristas. Si no es así, podría suceder fácilmente en el futuro inmediato, cuando es de esperar que el conocimiento de cómo hacer uso de él sea incluso mayor. Por supuesto, es más difícil supervisar y controlar a pequeños grupos terroristas que a gobiernos enemigos mucho mayores. Así pues, incluso aunque es predecible que el avance de la ciencia nos equipará con medios de supervisión más efectivos, esto podría no ser suficiente para mantener un nivel tranquilizador de seguridad.

Otra amenaza aún más aterradora son las armas biológicas. Son más aterradoras porque son aún más fáciles de construir. Las enfermedades provocadas por estos medios podrían extenderse ampliamente antes de ser descubiertas, debido a que su período de incubación es de una semana o más. Esto es verdad respecto a la viruela, que mata a uno de cada tres infectados. Las armas biológicas también son más difíciles de controlar y prohibir porque son el reverso de la investigación que tiene el propósito plenamente encomiable de curar enfermedades. El virus de la polio ha sido ya construido artificialmente utilizando secuencias de ADN comercialmente disponibles. De

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modo aún más aterrador, los científicos han modificado la viruela del ratón para convertirla en letal para el 100 por 100 de los ratones. La viruela del ratón es similar a la humana. Voltaire estimó que la viruela mató a alrededor del 20 por 100 de la población francesa de su tiempo. Fue erradicada del globo el siglo pasado mediante la vacunación. El estudio sobre la viruela del ratón se publicó en internet, haciéndolo indiscriminadamente accesible. La ingeniería genética de la viruela podría crear una nueva cepa que aniquilaría a toda la humanidad, o a su mayor parte.

Podemos no haber llegado aún al punto en que un solo personaje satánico pueda eliminar toda la vida de la tierra, pero sólo con la mejora cognitiva por medios tradicionales podríamos alcanzarlo pronto. Martin Rees especula acerca de la posible invención de micromáquinas diseñadas para ser más carnívoras que cualquier bacteria y que devorarían a todos los organismos vivos conocidos[4]. Con una mejora biomédica o genética de nuestros poderes cognitivos, podemos estar incluso más cerca de la invención de tales monstruos u otros demonios aún no imaginados.

El famoso físico de Cambridge, Stephen Hawking, que está paralizado por una enfermedad neuro-motora, realizó una encuesta inusual a través de internet en 2006. Lanzó la pregunta: ¿Cuáles son las mayores amenazas para la supervivencia de la humanidad y qué podemos hacer al respecto de modo que la humanidad pueda sobrevivir el próximo siglo? La encuesta se realizó durante varios meses y la gente envió todo tipo de sugerencias ideosincrásicas. Al final de la encuesta, sin embargo, Hawkings, uno de los mayores intelectos del mundo, dio su propia respuesta a la pregunta. Argumentó que la humanidad aún se enfrentaba a la extinción, como lo había hecho siempre, debido a eventos cósmicos tales como asteroides que impactaran contra la Tierra. Pero el cambio climático es un recién llegado entre las amenazas a nuestra supervivencia. De modo similar, la amenaza de nuevos patógenos, tales como virus y bacterias, se ha incrementado a causa de los viajes intercontinentales. Hawkings concluía: «Hay un chiste macabro que dice que la razón por la que no nos visitan los extraterrestres es que cuando una civilización alcanza nuestro nivel de desarrollo, se vuelve inestable y se destruye a sí misma… La supervivencia a largo plazo de la raza humana sólo estará asegurada si nos extendemos por el espacio, y después a otras estrellas. Esto no sucederá al menos en los próximos cien años, así que hemos de tener mucho cuidado. Quizá debemos esperar que la ingeniería genética nos haga más sabios y menos agresivos[5]».

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La especie humana, y el resto de la vida sobre la tierra, se enfrentan a una serie de amenazas desastrosas. Algunas de ellas han estado con nosotros a lo largo de toda la historia. El progreso científico nos ha ayudado a protegernos frente a algunas de ellas, y probablemente contribuirá a protegernos contra algunas más en el futuro. Pero la ironía es que este mismo progreso crea otras amenazas igualmente letales. Es difícil decir hacia dónde se inclina actualmente la balanza, si las oportunidades de la humanidad para sobrevivir y prosperar en el futuro se incrementan o decrecen. Sea como fuere, a fin de reducir la amenaza para la existencia que plantea la mejora cognitiva necesitamos una mejora moral, una mejora de nuestra motivación para actuar moralmente. La amenaza no viene sólo de la mejora cognitiva obtenida por los nuevos medios biomédicos o genéticos, sino también del aumento del conocimiento por los tradicionales medios culturales y por medios externos tales como el acceso a superordenadores. De hecho, puede ser que ya estemos demasiado avanzados a nivel cognitivo para nuestro propio bien (y para el de otras especies sobre la tierra).

LA POSIBILIDAD DE UNA MEJORA MORAL

Puesto que difícilmente podemos volver atrás de manera intencional sobre nuestros pasos cognitivos, borrar de nuestra memoria colectiva lo que la ciencia ha aprendido acerca del funcionamiento del mundo, y ni siquiera parar el progreso científico, especialmente en el campo de la computación, parece probable que continuaremos mejorando de forma radical nuestros poderes cognitivos a un ritmo exponencial. Preguntémonos entonces qué posibilidades tenemos de mejora moral. Es evidente que la mejora moral por medios tradicionales, culturales (por ejemplo, mediante la transmisión de la educación y el conocimiento moral de una generación a otra) no ha sido ni de lejos tan efectiva y rápida como la mejora cognitiva por esos mismos medios. Una de las razones de que esto haya sido así es que, al contrario de lo que, al parecer, creía Sócrates, no hacemos necesariamente lo bueno y lo correcto tan pronto como conocemos en qué consisten estas cosas. Hemos realizado algún progreso moral debido a fuerzas culturales, aunque el conocimiento moral ha resultado ser más difícil de alcanzar que el conocimiento científico (y ésta , es otra razón por la que el progreso moral ha sido menos impresionante que el científico). Por ejemplo, nos hemos dado cuenta de la falsedad del racismo, de

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la doctrina según la cual el mero hecho de que los seres humanos pertenezcan a distintas razas es en sí mismo una base para que su valor sea diferente. Pero el mero hecho de darnos cuenta de que el racismo es falso no es suficiente para eliminar de nuestra naturaleza todas las reacciones xenófobas. Las diferencias raciales significan carencia de parentesco y señalan a los extraños frente a los vecinos. La gente codifica la raza de cada individuo que encuentra, y lo hace mediante un proceso computacional que parece ser al mismo tiempo automático y obligatorio. Clasificar por razas es un efecto colateral de una maquinaria cognitiva que evolucionó para detectar alianzas y coaliciones. Si los medios de mejora biomédica y genética fueran capaces de contrarrestar estas tendencias naturales, podrían desempeñar un papel crucial a la hora de mejorar nuestro carácter moral, que podría complementar nuestros tradicionales métodos educacionales y sociales de mejora moral. Sin embargo, debe insistirse en que no son los únicos medios de mejora moral, puesto que evidentemente mejoramos moralmente mediante el entrenamiento y la educación. Pero este procedimiento probablemente requiere que ya estemos motivados moralmente hasta un punto significativo, de modo que seguramente será ineficaz en el caso de aquellos que son totalmente depravados o moralmente corruptos. Más aún, estos medios a menudo operan de modo comparativamente lento, si juzgamos su eficacia por el poco progreso moral que ha habido, digamos, en los últimos 2.500 años (desde que aparecieron hombres como Confucio, Buda o Sócrates), comparado con el progreso científico en ese mismo período. Los medios biomédicos y genéticos pueden ser mucho más efectivos tanto respecto a la rapidez como a la amplitud con la que podrían mejorar todos aquellos que lo necesitan. Como mínimo, hay un imperativo moral para explorar tales medios.

Pero, para mejorarnos moralmente, ¿cuáles de nuestras capacidades deberíamos mejorar? ¿Cuál es el núcleo de nuestras disposiciones morales? Y ¿hay alguna razón para creer que ese núcleo es maleable por medios biomédicos y genéticos? Tal como sostendremos, hay alguna razón para creerlo, porque compartimos ese núcleo con animales no humanos a partir de los cuales hemos evolucionado. Así pues, nuestras disposiciones morales están basadas en nuestra biología. No son un producto cultural hasta el punto en que lo son el entendimiento de una lengua o las leyes de una sociedad.

No hace falta decir que hay varias versiones acerca de qué es la moralidad, o en qué consiste ser moral. No podemos esperar ser neutrales ante ellas, pero casi todas comparten los supuestos de los que partiremos. De

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acuerdo con nuestra versión preferida, el núcleo de nuestras disposiciones morales consta, en primer lugar, de una disposición al altruismo, a simpatizar con otros seres, querer que sus vidas vayan bien y no mal, pensando sólo en su propio bien. Pocos negarían que esta disposición es central a la moralidad. Se refleja en la Regla de Oro cristiana y otras prescripciones similares que encontramos en religiones de todo el mundo, como el confucionismo o el budismo. Más aún, filósofos como Arthur Schopenhauer pensaron que el altruismo, en forma de compasión (Mitleid) era el fundamento de la moralidad.

En segundo lugar, hay un conjunto de disposiciones a partir del que se origina el sentido de la justicia o imparcialidad. Creemos que las más básicas de esas disposiciones son aquellas a las que se ha llamado «Toma y Daca[*]. Los teóricos evolucionistas han encontrado que los colectivos en los que está muy extendido este patrón de reacciones recíprocas son más exitosos en términos de supervivencia y reproducción. Supongamos que alguien le hace un favor a otro por altruismo. Entonces, según el «Toma y Daca», este otro deberá responder con gratitud, y deseo de devolver el favor con otro proporcional. Por otra parte, si alguien daña a otro, la respuesta apropiada de la parte ofendida es el enfado y un deseo de represalia. También, aunque en menor medida, ésta es la respuesta adecuada si no se muestra ninguna o poca gratitud en respuesta a un favor recibido. Es fácil ver la utilidad de estas respuestas en las poblaciones en las que están muy extendidas, aunque no completamente, pues la gratitud (en grado adecuado) anima a hacer nuevos favores y la ira (proporcionada) disuade de futuras agresiones.

E l remordimiento y el sentimiento de culpa cuando has obrado incorrectamente, dañando a alguien sin una buena razón, son respuestas emocionales más sofisticadas que forman parte del «Toma y Daca», como también la vergüenza si tienes menos éxito que otros en devolver favores o en tomar represalias ante los daños recibidos, el orgullo si tienes más éxito que los demás en estos respectos, la admiración y el desprecio por los que hacen estas cosas bien y mal respectivamente, y la capacidad de perdón cuando nos damos cuenta de que alguien no es responsable de algún daño que se nos ha causado, o bien muestra remordimiento. De nuevo, es fácil ver la utilidad de estas emociones. Por ejemplo, si perdonas a los que no son responsables de un comportamiento incorrecto, o sienten remordimientos, no desperdicias tu ira con individuos que no necesitan que se les desaliente a cometer futuras agresiones. Pero, conviene repetirlo, la utilidad de la estrategia «Toma y

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Daca» depende de que esté ampliamente extendida en una población, pero no totalmente. Si todos los demás son completamente egoístas, sería autodestructivo emprender actos iniciales de altruismo. Por otro lado, si todos son uniformemente altruistas y dignos de confianza, reacciones como la ira serían superfluas. Sin embargo, en las poblaciones humanas parece haber una mezcla de bondad y maldad moral que hace que el «Toma y Daca» sea óptimo.

Suponiendo que las disposiciones para el altruismo y la justicia, cuya forma elemental es el «Toma y Daca», constituyen la pieza central de la moralidad, la mejora moral consistirá en fortalecer nuestro altruismo y hacemos justos o imparciales, es decir, apropiadamente agradecidos, iracundos, dados al perdón, etc. Probablemente más altruismo iniciará más intercambios de «Toma y Daca», aunque demasiado altruismo puede ser un obstáculo si nos hace poner la otra mejilla, cuando el «Torna y Daca» requiere represalias. Poca gratitud puede provocar ira y agresión en los benefactores en vez de futuros favores; demasiada ira en respuesta a una agresión puede desencadenar una escalada de violencia en lugar de desalentar la violencia futura, y escasa ira podría no ser una medida disuasiva suficiente; lo mismo puede decirse de demasiada o demasiada poca capacidad de perdón. Así pues, el altruismo y las emociones ligadas al «Toma y Daca» tienen que estar adecuadamente afinadas para ser útiles al máximo nivel.

Una vez que tenemos un esbozo de en qué puede consistir una mejora de la motivación moral, ¿hay alguna razón para creer que puede resultar afectada alterando nuestra biología o nuestros genes? Creemos que sí, porque hay razones para pensar que compartimos este núcleo de disposiciones morales que hemos identificado con algunos animales no humanos. La base biológica del comportamiento altruista o no egoísta ha sido concienzudamente explorada por Elliot Sober y David Sloan en su libro Unto Others[6]. Aquello a lo que nos referimos con el nombre de altruismo no debe confundirse con el mero contagio emocional (por ejemplo, el miedo que se extiende en una manada) o con el comportamiento de aflicción o ayuda que provoca la simple contemplación de señales externas de sufrimiento en otros. Nos referimos a una reacción más sofisticada que presupone la conciencia de que la otra parte, que es igual que uno mismo en la medida en que posee una mente o una consciencia, está experimentando un dolor o un sufrimiento que se expresa mediante esa conducta manifiesta. Sin duda, es difícil decir si un animal es capaz de altruismo en este sentido, pero parece probable que así sea si exhibe

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una conducta de ayuda adaptada a las necesidades de otro cuando éstas son diferentes de las propias, tal como cuando un chimpancé ayuda a volar a un pájaro (podemos suponer que un chimpancé nunca experimenta necesidad o deseo de volar). Se cree que, junto con los humanos, al menos los simios y los delfines son capaces de altruismo en este sentido sofisticado.

También se ha documentado el uso de la estrategia «Toma y Daca» en. poblaciones animales. Por ejemplo, Frans de Waal ha descubierto que, entre los chimpancés «es más probable que los adultos compartan comida con individuos que previamente les han acicalado[7]». Esto se parece sospechosamente a la gratitud. En otro de sus estudios, se coloca por parejas a monos capuchinos del mismo grupo y se observa su comportamiento cuando su compañero recibe una recompensa mejor por realizar la misma tarea de intercambio. Las distintas recompensas consisten en dos tipos de fichas que pueden ser inmediatamente cambiadas, respectivamente, por una comida más sabrosa, por ejemplo uvas, o menos sabrosa, como un pepino. De Waal informa: «Los individuos que reciben recompensas de menor valor muestran tanto reacciones negativas pasivas (por ejemplo, negarse a intercambiar la ficha, ignorar la recompensa) como activas (arrojar la ficha o la recompensa). En comparación con experimentos en los que ambos reciben la misma recompensa, los capuchinos están menos dispuestos a completar el intercambio o a aceptar la recompensa si su compañero recibe algo mejor. Los capuchinos se niegan a participar incluso con más frecuencia si su compañero no ha trabajado (intercambiado) para conseguir algo mejor, sino que se le ofrece esta recompensa “gratuitamente[8]”».

De Waal concluye: «Así pues, los monos capuchinos parecen medir la recompensa en términos relativos, comparando sus propias recompensas con las otras disponibles y sus propio esfuerzo con el de los otros[9]». Acentúa el hecho de que las reacciones de los monos capuchinos son bastante «egocéntricas[10]» en el sentido de que reaccionan negativamente sólo cuando se les trata peor a ellos, no cuando son sus compañeros quienes reciben un trato desfavorable, y que por tanto resulta inadecuado hablar de imparcialidad sin más. El sentido de la imparcialidad propiamente dicho presupone una habilidad para empatizar, para ponerse uno mismo en el lugar de otro, como sucede también con el altruismo. Pero De Waal también señala que este defecto no elimina la continuidad entre las reacciones de esos monos y el sentido humano de la imparcialidad o la justicia.

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Sin embargo, hay otros experimentos con animales cuyo resultado parece contradecir esta afirmación, apuntando a que ni siquiera los más emparentados con el ser humano, los chimpancés, tienen sentido de la justicia. Keith Jensen y sus colegas jugaron con chimpancés al juego conocido como «Ultimátum[11]». En este juego, dos jugadores, uno de los cuales tiene que hacer una propuesta y el otro responder a ella, tienen que dividir entre ellos una recompensa, en este caso unas pasas. Se dividen diez pasas de distintas maneras, por ejemplo cinco y cinco, u ocho y dos. El chimpancé designado para hacer la propuesta puede escoger una de las dos bandejas, cada una con una división distinta en dos montones, empujándola hacia la jaula hasta la mitad del recorrido. El otro puede entonces escoger si empujarla lo suficiente como para que ambos puedan alcanzar un montón cada uno o dejar que permanezca fuera del alcance de ambos. Se ha comprobado que los chimpancés habitualmente aceptan distribuciones 2/8 sin mostrar ningún signo de insatisfacción, incluso cuando hay una bandeja alternativa con un reparto igualitario 5/5. En contraste, los sujetos humanos en situaciones experimentales similares responden, como regla general, rechazando tales ofertas, y por tanto renunciando a una recompensa menor para castigar a los que proponen divisiones descaradamente injustas.

Sin duda este resultado indica que los chimpancés están ciegos ante la injusticia en el juego del Ultimátum, pero no sería legítimo inferir que no tienen un concepto de la injusticia, es decir, que no pueden detectar la injusticia en ningún tipo de situación, por ejemplo las situaciones «Toma y Daca» en las que hemos sugerido que deben buscarse las manifestaciones «elementales» del sentido de la injusticia. Jensen et al. parecen reconocer esta posibilidad cuando dicen: «El hecho de que los chimpancés en este estudio no castiguen a otros individuos por hacer ofertas injustas puede ser en parte reflejo del hecho de que compartir comida de forma activa es algo raro en esta especie» (p. 109). Quizá el chimpancé que responde ve al que propone como si tuviera más derecho a las pasas en virtud de que es el primero que las mueve para alcanzarlas. La situación podría interpretarse de un modo análogo a aquellas en las que un chimpancé fuera de la situación experimental encuentra comida y el otro tiene que conformarse con las sobras.

En consecuencia, no pensamos que estos hallazgos sobre los chimpancés en el juego del Ultimátum proporcionen evidencia alguna para rechazar la hipótesis de que el sentido de la imparcialidad o la justicia tiene una base biológica o genética. Al contrario, la hipótesis ha sido confirmada mediante

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otro experimento en el cual gemelos humanos jugaban el juego del Ultimátum desempeñando ambos roles. Björn Wallace y asociados han descubierto que en el caso de gemelos idénticos (que comparten los mismos genes) hay una correlación sorprendente en la media de la división tanto cuando les toca hacer la propuesta como cuando tienen que decidir si aceptarla o no. Tal correspondencia no se da en el caso de gemelos no idénticos[12]. Sin duda esto indica que el sentido humano de la justicia tiene alguna base genética.

Incluso si el núcleo de disposiciones morales para el altruismo y la justicia tienen una base genética o biológica, aún es posible pensar que mejorarlas no es en absoluto la mejora moral que necesitamos. Esto se debe a que la gente puede provocar grandes estragos con tecnologías potencialmente mega-destructivas no sólo a causa de disposiciones descaradamente inmorales y una agresividad excesiva. También podrían hacerlo, si bien de forma no intencionada, por simple negligencia. Ahora bien, la mejora cognitiva probablemente reduce el alcance de la negligencia. Actuar de forma negligente consiste, al menos en parte, en actuar a pesar de no haber obtenido información relevante disponible sobre las consecuencias de tal acción, o haber fracasado en procesar racionalmente esta información, por ejemplo haciendo las inferencias lógicas necesarias. La mejora cognitiva reducirá la incidencia de tales fallos y por tanto incrementará la probabilidad de que hagamos lo que debemos hacer. Es más probable que tengamos éxito al hacer lo que debemos hacer si es más fácil para nosotros obtener información disponible o procesarla racionalmente.

De todos modos, incluso en un estado mejorado, costará algún esfuerzo obtener información moralmente relevante, y es posible que no se realice ese esfuerzo si se carece de la virtud moral de la escrupulosidad. Así pues, parecería que debemos añadir este rasgo a los que debe abarcar la mejora moral. La escrupulosidad pertenece a la categoría de lo que podrían llamarse virtudes ejecutivas. Otros miembros de esta categoría son la fuerza de la voluntad o carácter, el coraje y la templanza, y los vicios correspondientes, además de la negligencia, incluyen la imprudencia, la precipitación, la debilidad de la voluntad, la cobardía y la intemperancia. Contrariamente a lo que sucede con el altruismo y la gratitud, estas virtudes no son esencialmente morales, o distintivas de una persona moralmente buena, pues los criminales podrían exhibir escrupulosidad, fuerza de voluntad y coraje (aunque algunas personas suponen de forma equivocada que los actos de terrorismo tienen por fuerza que ser «cobardes»).

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No obstante, creemos que las virtudes ejecutivas no requieren un tratamiento aparte. Esto se debe a que armonizan con la fuerza de la motivación. Así pues, si incrementamos la motivación altruista de las personas, disminuimos el riesgo de un fallo negligente al considerar los posibles efectos dañinos de su conducta en otros seres. Estar preocupado por evitar tales riesgos es parte de aquello en que consiste preocuparse por esos seres. Más aún, el avance de la tecnología con toda probabilidad traerá consigo mecanismos de supervisión más eficaces, y con ellos será más fácil detectar a la gente que es negligente y no individuos malvados que intentan atacarnos.

Por tanto, una vez sugerido que el núcleo de las disposiciones morales para el altruismo y el sentido de la justicia tienen una base biológica, y que por consiguiente puede en principio estar al alcance de un tratamiento biomédico o genético, la siguiente pregunta es hasta qué punto tal tratamiento es posible en la práctica. La respuesta a esta pregunta parece ser que sólo hasta un punto muy pequeño. Es necesaria más investigación científica antes de que podamos hacernos más altruistas o justos simplemente mediante una pastilla o una intervención quirúrgica adecuada, o mediante la manipulación genética. Debe progresarse más en el área del control de la ira. En su artículo en este volumen[*] Tom Douglas refiere algunos hallazgos importantes:

—Se ha mostrado que la oxitocina promueve la confianza.

—Los ISRS[**] incrementan la cooperación y reducen la agresión.

El ritalín que se da a los niños con un desorden de déficit de atención reduce la agresión violenta. Además, se están empezando a elucidar las bases biológicas de algunos tipos de personalidad que predisponen a la conducta inmoral. Por ejemplo:

—El desorden de personalidad antisocial puede tener una base biológica.

—Se ha relacionado la criminalidad con una mutación de la MAO[*] en el cromosoma X, en especial cuando se combina con privación social.

Cuando se entiendan mejor estas condiciones, es posible que se desarrollen intervenciones que mejoren la conducta.

Se admite generalmente que nuestro conocimiento sobre estas materias es muy limitado. Dado el presente estado de conocimiento y el insignificante

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esfuerzo de investigación en la mejora moral, no parece probable que seamos capaces de efectuar ninguna mejora notoria en el carácter y la conducta moral antes de que resulte más que posible que algunos individuos moralmente pervertidos hagan un mal uso de nuestro poderoso conocimiento científico y nuestra tecnología, con fatales consecuencias. Hay que repetirlo, para que esto suceda es suficiente con una pequeña minoría de la humanidad moralmente corrupta.

Alguien podría objetar que una mejora cognitiva suficiente produce por sí misma la mejora necesaria para evitar los malos usos de la ciencia y la tecnología que hemos indicado. Podrían creer esto porque consideran que la gente se compromete con conductas altamente inmorales, en gran parte debido a que están cautivados por alguna religión, o algún otro tipo de ideología sin fundamento que desaparecerá a consecuencia de la ilustración cognitiva. Nosotros, sin embargo, nos sentimos inclinados a dudar tanto de que toda conducta inmoral esté siempre alimentada por una ideología como de que la ilustración cognitiva pueda acabar con todas las ideologías.

En lo referente al primer punto, con toda seguridad el puro egoísmo podría conducir a la gente a un comportamiento altamente inmoral. Consideremos, por ejemplo, uno de los mayores problemas morales: él agotamiento de los recursos del planeta, que pone en peligro el futuro de la humanidad (y de otros seres sintientes). No parece que esto se deba principalmente a la religión ni a ninguna otra ideología, sino al deseo egoísta de comodidad, diversión, etc., sin considerar los intereses de las generaciones futuras. Respecto al segundo punto, conviene recordar que algunos científicos prominentes son fervorosos creyentes y fundamentalistas religiosos.

No negamos que la mejora cognitiva sea indispensable para la mejora moral. Podría ayudamos a encontrar la verdad moral y saber qué creencias morales están justificadas. La racionalidad teórica es importante para la racionalidad práctica. Pero descubrir qué es lo que podemos creer con justificación que es moralmente correcto no nos hará actuar en consecuencia de forma automática. Como ya liemos señalado, Sócrates era en exceso optimista al pensar lo contrario.

5. OBSERVACIONES FINALES

Ll cuadro que hemos dibujado es más bien tenebroso: puesto que no es probable que se detenga el progreso de mejora cognitiva, o que puede que ya

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seamos demasiado listos para nuestro propio bien, necesitamos una mejora moral rápida, pero tal mejora sólo podría llevarse a cabo si se realizan adelantos científicos significativos. Para apreciar en toda su magnitud el problema que estamos planteando, debemos enfatizar dos puntos. Primero, como regla general, es mucho más fácil dañar que beneficiar. Es bastante fácil para prácticamente cualquiera causar serios daños (consideremos, por ejemplo, el reciente tiroteo en el Instituto Politécnico de Virginia, el 16 de abril de 2007, cuando Seung-Hui Cho mató a 32 personas en la mayor matanza civil de la historia de los Estados Unidos. Cho utilizó dos pistolas semiautomáticas. Los asesinatos tuvieron lugar en cuestión de minutos. Es casi imposible salvar 32 vidas en ese mismo período de tiempo). A la gente se la puede matar en cualquier momento de su vida, pero sólo en circunstancias excepcionales, tales como cuando podemos salvarlas de la muerte, podemos beneficiarlas tanto como las perjudicamos cuando las matamos.

La facilidad comparativa de hacer daño no sólo se da a nivel individual, sino también a niveles macro. Por ejemplo, es mucho más difícil mejorar significativamente un sistema ecológico comparativamente bien ordenado como la Tierra de lo que resulta dañarlo seriamente. Puede que siempre nos sea imposible mejorar este sistema al mismo nivel al que ahora podemos dañarlo. Ésta es la razón por la que es necesaria la precaución cuando consideramos intervenciones a gran escala en nuestro sistema ecológico. Ésta es también la razón por la que el mal uso de los descubrimientos científicos por parte de unos cuantos individuos aislados, pero con la suficiente maldad, constituye una amenaza tan alarmante.

El segundo punto es que parece racional rechazar una intervención que es muy probable que produzca alguna mejora, si también hay algún riesgo de provocar un daño suficientemente grave, incluso si la utilidad esperada de la intervención es matemáticamente mayor que su disutilidad esperada. Para ver un ejemplo simple[*], supongamos que se le puede asignar un número a tu nivel de bienestar, digamos 100 unidades. Supongamos también que se puede asignar valores numéricos a las probabilidades. Imagina que tienes 60 años y que puedes vivir otros 20 una vida saludable, con un bienestar anual de 100 unidades. Imagina que, por alguna razón, sabes esto con certeza absoluta. Tal y como estás, tienes garantizado un futuro con 2000 unidades de bienestar. Imagina ahora que te ofrecen un tratamiento que puede incrementar tu nivel de bienestar anual hasta 102 (es decir, un total de 2040 en 20 años) con una probabilidad del 99 por 100. Lamentablemente, el tratamiento conlleva una

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probabilidad del 1 por 100 de morir a resultas del mismo. Si te decides por aceptar el tratamiento, tu utilidad esperada es de 2019,6. Según esto, parecería que lo más racional sería el tratamiento. Pero muchos de nosotros creeríamos que es más razonable no aceptarlo. Nos parece casi una locura correr un riesgo, incluso tan pequeño como de uno entre cien de perderlo todo, para ganar un incremento en bienestar que es relativamente insignificante. Ahora bien, ésta podría ser nuestra situación con respecto a los futuros avances científicos. Estos avances casi con certeza nos conducirían a un incremento en nuestra ya elevada calidad de vida (mejor comida y alojamiento, mejores medios de transporte y comunicación, etc.) pero al precio de incrementar marginalmente el riesgo de muerte en el futuro cercano, debido al mal uso de esos mismos adelantos.

Nuestro razonamiento puede resumirse en las siguientes afirmaciones principales:

Es comparativamente fácil provocar un gran daño, mucho más fácil que beneficiar en la misma medida.

Con el progreso de la ciencia, que podría acelerarse mediante la mejora cognitiva, se incrementa la probabilidad de que pequeños grupos, o incluso individuos aislados, provoquen grandes daños a millones de personas, por ejemplo, mediante el uso de armas nucleares o bioquímicas de destrucción masiva.

Incluso si sólo una minúscula fracción de la humanidad es lo suficientemente inmoral como para querer provocar un daño a gran escala mediante el uso de armas de destrucción masiva que estén en su posesión, con toda seguridad se encontrará alguno de tales individuos entre una gran población humana, como la que hay sobre la tierra, a menos que la humanidad mejore moralmente en gran medida (o la población humana se reduzca drásticamente, o se realicen chequeos y selecciones genéticas masivas, aunque creemos que no hay formas moralmente aceptables de conseguir esto de forma suficientemente efectiva).

Una mejora moral de la magnitud requerida para asegurar que esto no suceda no es científicamente posible en el presente y no es probable que lo sea en un futuro cercano.

Por lo tanto, el progreso de la ciencia es en cierto sentido para peor, al hacer más probable el mal uso de armas de destrucción masiva

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aún más eficaces, y esta parte mala se incrementa si se acelera el progreso científico mediante la mejora cognitiva, hasta que se encuentren y apliquen medios efectivos de mejora moral.

Es verdad que también hay algunos aspectos en los cuales un progreso científico acelerado mediante la mejora cognitiva sería para bien, al protegernos mejor contra las amenazas planteadas por asteroides, epidemias, etc. No hemos intentado sacar el balance definitivo de estos aspectos buenos y malos. Tal cosa sería extraordinariamente difícil, porque involucraría predicciones precisas que sólo ese progreso científico podría proporcionar, así como también evaluaciones de las probabilidades… de diferentes usos y malos usos de esos descubrimientos científicos.

Como poco, los peligros de la mejora cognitiva requieren un programa de investigación vigoroso para comprender los fundamentos biológicos de la conducta moral. Según la aguda observación de Hawking, puede que nuestro futuro dependa de que nos hagamos más sabios y menos agresivos. Si alguna vez se desarrollan mejoras morales seguras, hay fuertes razones para creer que su uso debería ser obligatorio, como la educación o la fluoración del agua, puesto que aquellos que deberían utilizarlos son los que con toda probabilidad estarían menos inclinados a tomarlos. Es decir, una mejora moral segura y efectiva sería obligatoria.

Durante siglos, las artes marciales han proporcionado a la gente poderes superiores de lucha. Pero la educación moral del combatiente para el despliegue de este poder ha sido una parte esencial de muchas artes marciales orientales. Han estado ligadas al desarrollo espiritual, que se considera un prerrequisito para el aprendizaje del arte físico. Del mismo modo, la mejora cognitiva debería ir acompañada de la mejora moral, puesto que la primera es un medio que puede ponerse al servicio tanto de fines buenos como malos.

C. S. Lewis en El sobrino del mago describe «La Palabra Deplorable». Se trata de una maldición mágica que acaba con toda la vida existente en un mundo salvo la de quién la pronuncia. Lewis hace que el león Aslan dirija esta advertencia a los personajes principales, que son niños de la época victoriana:

No podemos estar seguros de que algún individuo malvado de vuestro mundo no encuentre un secreto tan maligno como la Palabra Deplorable y

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lo utilice para destruir todas las cosas vivas. Y pronto, muy pronto, antes de que vosotros seáis un hombre viejo y una mujer vieja, grandes naciones de vuestro mundo serán gobernadas por tiranos a los que no les importa/gusta la alegría ni la justicia ni la misericordia más que a la emperatriz Jadis[*]. Haced que nuestro mundo se cuide de este peligro. Ésta es la advertencia[13].

Si todos conociéramos la Palabra Deplorable, seguramente el mundo no duraría mucho. La Palabra Deplorable puede llegar pronto, en forma de nano-tecnología o biotecnología. Quizá la única solución sea diseñarnos a nosotros mismos de modo que nunca podamos pronunciarla, o que nunca queramos hacerlo.

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VII

MEJORA GENÉTICA[*]

En la primera parte de este trabajo, examino la posibilidad, alcance y significado de la mejora genética. En la segunda, planteo si debemos mejorar genéticamente a los seres humanos.

PARTE PRIMERA:

POSIBILIDAD, ALCANCE Y SIGNIFICADO

DE LA MEJORA GENÉTICA

POSIBILIDAD

SÚPER-RATÓN

Unos científicos de la universidad Case Western Reserve, en Cleveland, Ohio, han creado un ratón mediante ingeniería genética, al que han bautizado como «Super Ratón», que puede correr hasta seis horas a una velocidad de 20 metros por minuto sin necesitar descanso. Estas capacidades «atléticas» especiales se deben al modo en que los ratones metabolizan la glucosa en la sangre. El nuevo ratón ha sido modificado genéticamente para conseguir la sobre-expresión del gen responsable de la metabolización de la glucosa (PEPCK-C) en la musculatura esquelética, permitiendo que evite los calambres musculares, resultantes del aumento del ácido láctico, que los ratones normales, y los humanos, experimentan durante el ejercicio prolongado.

Aunque los nuevos ratones comen un 60 por 100 más que los normales, están más delgados y en forma que éstos y tienen la capacidad de reproducirse

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hasta los tres años, el equivalente humano de lo que sería para una mujer dar a luz a los ochenta años.

1.2. Súper Ratón: las mejoras

—Más activos: actividad en la jaula 7 veces superior a los ratones normales.

—Mayor resistencia: corre 6 kilómetros en la rueda (el ratón normal corre 0,2).

—Mejora en el metabolismo: come un 60 por 100 más pero pesa la mitad y sólo tienen el 10 por 100 de grasa corporal de un ratón normal.

—Aumento de la longevidad: sobreviven durante más tiempo y parecen más sanos.

—Extensión de la juventud: los ratones de 30 meses son aún más rápidos que los ratones normales a los 6 meses, y son activos reproductivamente a los 21 meses (y algunos llegan a los 30).

— Más sanos: tienen niveles de colesterol más bajos.

Esta investigación no es la única. Anders Sandberg, en el Oxford Uehiro Centre for Practical Ethics, ha revisado recientemente las mejoras genéticas y ha elaborado una lista de las diez principales:

TABLA 1

Los «10 principales» de la mejora genética

El ratón           Mejor memoria, mediante la sobre-expresión del receptor NR2B.

Doogie[*]

El ratón que ve           La adición de fotopigmento humano permite (al menos a las hembras) ver

en       

nuevos colores.

color[**]

Ratones           Pueden producirse ratones enanos con una vida muy larga reduciendo los

niveles de la hormona del crecimiento. El record actual lo tiene un ratón que

matusalianos   vivió 4 años, 11 meses y 3 semanas, mientras que los ratones normales

viven 2 años.

Campañoles    Los campañoles normalmente polígamos pueden volverse monógamos (y más

monógamo[*]

sociales) mediante un cambio en el receptor vasopresina V1a.

Estos ratones regeneran los tejidos después de sufrir perforaciones en las

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Regenerating   orejas y también después de sufrir algunos daños en el corazón (se trata de una

MRL Mice      cepa generada accidentalmente y no mediante ingeniería genética).

Ratones           Incremento de la masa muscular mediante el bloqueo[**] de la miostatina[***].

Schwarzenegger        

y Vacas Belgas            Sucede de forma natural en algunas vacas y humanos.

Azules

Los monos tienden a no esforzarse mucho hasta qué se encuentran cerca de

una recompensa por la que han de trabajar. Si se les inyecta un constructo de

Monos AND que bloquea el receptor D2, trabajan a un ritmo constante.

Probablemente no se trata tanto de un caso de adicción al trabajo como de un

trabajadores    

caso específico de efecto en la memoria respecto a las situaciones de

recompensa. De todos modos es probable que un ajuste en el sistema de

dopamina posibilite incrementos en la motivación.

Ratones           Estos ratones (el resultado de una mutación afortunada) tienen sistemas

inmunes que matan las - células cancerígenas deforma eficiente, y pueden

anticáncer       

incluso ayudar a otros ratones mediante transfusiones de sangre.

Ratones           Estos ratones están protegidos frente a la obesidad y la diabetes al carecer de

la encima DGAT1. Su tejido graso puede incluso reducir la obesidad y la

antiobesidad   

formación de glucosa en otros ratones mediante el trasplante.

Ratones           Estos ratones sobre expresan el PPARö en sus músculos, lo que convierte a

éstos en fibras de contracción lenta que funcionan bien en carreras de larga

Maratón          distancia. Los ratones tienen mayor resistencia y protección frente a la

obesidad.

La lista completa, junto con otras referencias científicas y una lista suplementaria, aparecen en: http://www.aleph.se/andart/archives/2007/1l/top_ 10_genetic_enhancements.html.

2. SIGNIFICADO

Para empezar, este tipo de investigación pronto cambiará la naturaleza de las competiciones deportivas (y la vida cotidiana). Hasta ahora, los grandes atletas como Lance Armstrong han sido únicos por la naturaleza poco usual de sus metabolismos básicos, que les permiten producir más energía de forma más eficiente. Ll ejemplo más famoso es el del esquiador finlandés Cero Maentyranta[*]. En 1964 ganó tres medallas de oro olímpicas. Después se descubrió que sufría una mutación genética por la que tenía, de forma «natural», entre 40 y 50 por 100 más de glóbulos rojos que la media, porque

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sus genes producían más hormona eritropoyetina (CPN), que estimula la producción de glóbulos rojos.

Pero estas ventajas genéticas desaparecerán cuando se desarrollen fármacos adecuados y eventualmente mediante ingeniería genética, lo que significa, que se eliminarán esas ventajas metabólicas naturales.

Los científicos ya han insertado satisfactoriamente genes EPO en las células de ratones y monos. La cantidad de glóbulos rojos en esos animales se ha incrementado hasta un 8 por 100. Sin embargo, en algunos animales se ha producido una anemia grave, debido a una respuesta autoimmune al EPN. Esto ilustra el hecho de que pasará algún tiempo antes de que se desarrollen mejoras genéticas seguras para los humanos. Algunas mejoras pueden traer consigo inconvenientes. Aunque los ratones Doogie NR2B (ver tabla 1) exhibieron un funcionamiento mejorado de la memoria, también son más sensibles a ciertas formas de dolor, mostrando una potencial desventaja en absoluto trivial.

¿Cómo será el deporte en la era posgenómica? Una cosa parece segura: la mejora en el rendimiento es inevitable y tendremos que diseñar una política racional sobre el dopaje[*].

Pero la investigación en la mejora genética tiene implicaciones más profundas que el cambio en la naturaleza del deporte. La creación del Súper Ratón y de otros animales mejorados representa un paso notable hacia la «liberación biológica» o «liberación genética», es decir, nuestra liberación de los constreñimientos biológicos y genéticos que la evolución nos ha impuesto. Hasta ahora, los humanos han estado atados a la biología que la evolución ha proporcionado. Y los cambios genéticos dirigidos por la evolución ocurren muy lentamente, durante miles de años y muchas generaciones. La razón por la que no hay Superhombres o Supermujeres, así como la razón por la que los Súper Ratones no se dan naturalmente, es que habría sido evolutivamente desventajoso, dados los entornos previos, al requerirse grandes cantidades de recursos alimentarios para producir esa ventaja en velocidad, resistencia y capacidad de reproducción (BOSTROM y SANDBERG, 2007).

Nuestra bioquímica se estableció bajo las condiciones del Pleistoceno. Sin embargo, hoy tenemos una superabundancia de alimentos en occidente (nuestro problema es el exceso y la obesidad). Podríamos fácilmente proporcionar las calorías necesarias pará correr a velocidades sobrehumanas, pero tenemos el mismo gen que los ratones normales. Aunque la evolución tiene las manos atadas, y puede haber buenas razones normativas para no

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producir super humanos, podríamos hacerlo. Esto hace que se planteen profundas cuestiones éticas. Nuestras vidas (cuándo podemos reproducirnos, si tenemos cáncer o enfermedades cardiacas, cuánto vivimos, cómo funcionamos física y mentalmente) están determinadas, en una parte significativa, por la base de ciclos bioquímicos y la biología de nuestros cuerpos. Como muestran el Super Ratón y otros animales mejorados, podemos cambiar esos ciclos básicos y esa biología con resultados radicales. No hay razón por la que no podamos ser Superhombre o Supermujer, el equivalente de Súper Ratón, o aún mejores.

Esta posibilidad ha causado una enorme preocupación entre algunos conservadores. Hans Jonas ha afirmado que la mejora genética abre «una caja de Pandora de aventuras mejoradoras, impredecibles, inventivas o simplemente de una perversa curiosidad, abandonando el espíritu de la reparación genética por el sendero de la arrogancia creativa. No estamos autorizados a hacer esto, y tampoco estamos equipados para ello, ni con la sabiduría, ni con el conocimiento del valor ni con la autodisciplina. Y la tradición de reverencia ya no nos protegerá a nosotros, desmitificadores del mundo, del encantamiento del crimen desconsiderado. Por consiguiente, dejemos que la caja siga cerrada» (WESSELS, 1994).

George Annas es aún más apocalíptico, al describir la manipulación genética como «genocidio genético» con una «ingeniería genética que altera las especies, un arma potencial de destrucción masiva» que «convierte al ingeniero genético, a quien no pueden pedirse responsabilidades, en un bioterrorista potencial» (ANNAS, 2001).

3. EL MERCADO PARA LA MEJORA

Mientras que algunos escritores como Annas y Jonas expresan sus preocupaciones y pronuncian sus juicios, la mejora genética sigue teniendo un gran interés personal y económico. La mejora ya es habitual y lo será aún más.

El mercado actualmente existente para las mejoras efectivas es enorme. El alcohol es un mejorador del estado de ánimo y la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que alrededor de 2.000 millones de personas en todo el mundo consumen bebidas alcohólicas y 76,3 millones padecen desordenes diagnosticables relacionados con el uso del alcohol. El mercado actual para fármacos como la Viagra para mejorar el rendimiento sexual, que

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normalmente disminuye con la edad, mueve alrededor de 3.800 millones de dólares americanos, y se prevé que se incremente un 74 por 100 para el año 2012.

TABLA 2

Mejoras habituales

                        Mejora Mejora del      Rendimiento/Impuls

Cosmética       Deporte           Música            estado de        

                        cognitiva                     sexual

                                    ánimo 

EPO y Propranolol                             Castración

Cirujía doping contra los        Nicotina          Prozac Hormonal de los

sanguíneo        temblores                                pedófilos

Botox  Esteroides                   Ritalin Drogas Viagra

anabólicos                               recreacionales

Industria          Hormona                                           

del                   Modafinilo      Alcohol          

cosmética                                                      

crecimiento                                        

Tatuajes y                                                      

maquillaje                               Cafeína                      

corporal                                                         

Modificación                          Propranolol                

                        (modificación             

corporal                                                         

                        de la               

(piercing)                                                       

                        memoria)                    

Supresores                                                     

del apetito                                                     

Reducción                                                     

del estómago                                                 

Niños-                                               

corrección                                                     

de las orejas                                                  

de soplillo,                                                     

cirugía                                               

intersexual                                                     

(reducción                                                     

del clitoris),                                                   

hormona del                                                  

crecimiento                                                    

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Se estima que en todo el mundo la disfunción eréctil afecta a más de 150 millones de hombres, y se espera que ese número exceda los 300 millones para el año 2025. El modafinilo es un nuevo fármaco «eugeróico» (es decir, una fármaco estimulante que no produce los efectos periféricos o de adicción/tolerancia/abuso de los estimulantes tradicionales) y que inicialmente se prescribía para tratar la narcolepsia, la apnea obstructiva/hipoapnea del sueño y los trastornos del sueño debidos al cambio de turno en el trabajo, pero que ahora se prescribe al margen de su especificación oficial para el desorden de déficit de atención (DDA) y la hiperactividad, la depresión y la fatiga, y también se ha estudiado su uso militar como una alternativa a las anfetaminas durante las operaciones militares. Se está convirtiendo rápidamente en un sustituto de la cafeína para incrementar la productividad. En 2007, el mercado en los Estados Unidos para una versión de este fármaco, el Provigil, es de 1.000 millones de dólares. Es probable que el mercado global para cualquier mejorador efectivo sea de entre 7-10 mil millones de dólares en 2017.

En el momento presente, los mejoradores son o bien intervenciones, tales como la cirugía, o dispositivos tales como implantes u ordenadores, o sustancias farmacológicas. Pero hay buenas razones para pensar que es probable que las modificaciones genéticas sean (1) posibles y significativas (como muestra la investigación con animales) y (2) muy solicitadas, como indica la experiencia con otros mejoradores.

EL ALCANCE DE LA MEJORA GENÉTICA: SAQUEO EN EL REINO DE LOS GENES[*]

Desde la década de los ochenta ha sido posible transferir genes de una especie a otra. Un ejemplo de fenómeno genético es ANDi, un mono rhesus que tiene un gen de medusa incorporado en su ADN. El resultado es una luminosidad verde fluorescente única. Alba es un conejo modificado genéticamente, creado por científicos franceses para el artista Eduardo Kac. También tiene un resplandor fluorescente.

La mayoría de las mejoras genéticas que aparecen en la lista de «Los diez principales» de Sandberg, y el ejemplo del Super Ratón, involucran pequeños ajustes en genes que ya están presentes en el animal. Esto es algo natural, la evolución podría haberlo hecho mediante la mutación aleatoria y la selección.

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Sin embargo, la transgénesis hace posible mejoras genéticas mucho más radicales.

El mundo está lleno de genes pertenecientes al reino vegetal y al animal de los que los humanos carecen. Estos genes hacen que plantas y animales funcionen de formas imposibles para los humanos, y que probablemente nunca estarán a nuestro alcance a través de la selección natural. Por ejemplo, las plantas pueden realizar fotosíntesis, los murciélagos tienen un sonar, los halcones gozan de una visión muy precisa, los perros pueden oír sonidos que los humanos no oyen y los gatos tienen un equilibrio extraordinario.

La existencia de ANDi y Alba muestra que es posible transferir genes dé una especie a otra de manera satisfactoria. No hay razón para que no podamos crear hoy en día humanos fluorescentes. Los conocimientos necesarios son bastante sencillos. De hecho, en principio no hay razón para que no podamos crear humanos con la visión de un halcón, el oído y el olfato de un perro, el sonar de un murciélago, el equilibrio y la gracia de un gato, la velocidad de un guepardo e incluso la capacidad de generar energía mediante la fotosíntesis a partir de la luz del Sol. No hay razón, en principio, por la que los «poshumanos» no puedan beneficiarse de los genes del reino de los seres vivos.

Para concluir, la mejora genética es posible hoy? Habrá intereses personales y económicos significativos en la mejora genética. Su alcance sólo está limitado por la posibilidad de manipular los genes, o por la extensión de la reserva genética mundial. De hecho, Craig Venter ha emprendido uno de los experimentos más radicales en biología; crear una bacteria artificial, Synthia (nombre tomado de «biología sintética[*]») y los científicos han creado nuevos pares de bases de ADN (SAVULESCU, 2008). Esto hace posible la creación de nuevas secuencias genéticas, y estructuras de proteínas, que nunca se han dado en el reino de la vida. Los poshumanos podrían tener, en principio, poderes o capacidades que ningún humano, animal o vegetal ha tenido antes.

PARTE SEGUNDA:

¿DEBE PRODUCIRSE LA MEJORA

GENÉTICA HUMANA?

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Ha habido recientemente un debate considerable acerca de la ética de la mejora humana. Cierto número de autores prominentes han sido críticos con el uso de la tecnología para alterar o mejorar a los seres humanos (ANNAS, 2000; ELLIOTT, 2003), citando como base de esta preocupación las amenazas a la naturaleza y la dignidad humanas (KASS, 2002; Fukuyama, 2003; Habermas, 2003). El informe del Consejo del Presidente de EEUU titulado Beyond Therapy era muy crítico con la mejora humana (President’s Council on Bioethics, 2003). Michael Sandel (2004) ha sugerido que el problema con la mejora humana «está en la arrogancia de los padres que realizan el diseño, en su deseo de dominar el misterio del nacimiento […] que desfiguraría la relación entre padre e hijo, y privaría a los padres de la humildad y la ampliación de la simpatía humanas que la apertura a lo no solicitado puede cultivar […] La promesa de dominio es una promesa fallida. Amenaza con desterrar nuestro aprecio por la vida como un regalo, y dejamos sin nada que afirmar o contemplar más allá de nuestra propia voluntad».

Frances Kamm (2005) ha refutado detalladamente los argumentos de Sandel, defendiendo que la mejora es permisible. Nicholas Agar, en su libro Liberal Eugenics (AGAR, 2003), afirma que la selección genética debe estar permitida, pero no ser obligatoria. Argumenta que lo que diferencia la eugenesia liberal de las objetables prácticas genéticas de los nazis es que no se basa en una única concepción de qué es un genoma deseable y que es voluntaria y no obligatoria. Jonathan Glover, en su trabajo seminal What Sort of People Should There Be (GLOVER, 1984), y más recientemente en Choosing Children (GLOVER, 2006), ofrece una defensa moderada de la mejora y la selección genéticas. En Enhancing Evolution (HARRIS, 2007), John Harris defiende con fuerza la mejora.

En el debate sobre la mejora hay cinco posiciones básicas:

La mejora es moralmente mala y no debe estar permitida legalmente. Es la posición negativa más fuerte.

La mejora es moralmente mala pero debe permitirse legalmente. Se debe desanimar a la gente para que no emplee tecnologías de mejora mediante la persuasión, la imposición de tasas, etc., pero no se les debe impedir que lo hagan.

La mejora es moralmente neutra y debe estar permitida legalmente. Esta es la postura de la eugenesia liberal.

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            La mejora es moralmente correcta pero no debe exigirse por medios legales. Se debe animar a la gente y facilitar su uso, pero deben ser libres para rechazar las mejoras.

            La mejora es moralmente correcta y debe estar legalmente exigida. Esta es la postura más fuerte a favor de la mejora. Exige que la gente se someta a la mejora como se someten a la educación, la fluorización del agua o los cinturones de seguridad.

DEFINICIÓN DE MEJORA

¿Qué se quiere decir con «mejora»? La mejora genética se refiere a modificaciones genéticas que hacen mejor el funcionamiento de algún sistema. Los ratones Doogie tienen una memoria mejor. Esto es una definición no normativa de mejora. Podemos haber hecho que la memoria o la función cardiovascular o cualquier otra función sean mejores sin que ello sea bueno para el individuo. Cuando discutimos acerca de la ética de la mejora humana, no estamos interesados en la mejora funcional, sino en lo que es bueno para los seres humanos. Hay tres definiciones principales de mejora, paralelas a las de enfermedad, daño y discapacidad: naturalismo, constructivismo social y bienestarismo [para una discusión más detallada ver (SAVULESCU, HOPE et al., 2008)].

Según la visión bienestarista, la mejora humana puede definirse como cualquier cambio en la biología o la psicología de una persona, en un conjunto dado de circunstancias sociales y ambientales C, que incrementa las oportunidades de llevar una buena vida en esas circunstancias.

Para la concepción bienestarista, las mejoras incluyen una familia de diferentes clases, tales como:

—El tratamiento médico de las enfermedades.

—El incremento del potencial humano natural, por ejemplo, el incremento de la dotación natural de capacidades de una persona dentro del rango típico de la especie Homo sapiens, tales como elevar el CI de una persona de 100 a 140.

— Las mejoras suprahumanas (a veces llamadas poshumanas o transhumanas), es decir el incremento de las capacidades de una persona más allá del rango típico de la especie, por ejemplo proporcionar un sonar o un CI por encima de 200.

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He defendido en otro lugar un concepto bienestarista de la discapacidad (KAHANE y SAVULESCU, 2009) y de la mejora (SAVULESCU, SANDBERG, et al., 2007). Durante el resto de este trabajo, supondré que algunas intervenciones genéticas no sólo mejoran la función, sino que incrementan la probabilidad de llevar una buena vida. Me enfrentaré a la objeción de que las mejoras genéticas pueden potenciar la función pero no el bienestar humano (o al menos no podemos estar seguros de que lo hagan).

2. ARGUMENTOS A FAVOR DE LA MEJORA

2.1. ES INCORRECTO ELEGIR NO MEJORAR

Considera el caso de los Padres Negligentes. Estos padres dan a luz un niño con una condición genética especial: Sensibilidad Intelectual. El niño tiene un intelecto asombroso, pero extremadamente sensible a las condiciones ambientales. El niño necesita un suplemento dietético sencillo, barato y fácilmente disponible, por ejemplo, la co-enzima Q, para mantener su intelecto. Los padres descuidan la dieta de su hijo y como resultado el niño con un intelecto asombroso se convierte en un niño normal. Esto es claramente incorrecto, en ausencia de alguna buena razón para no proporcionarle la co-enzima Q. Por supuesto, puede ser muy cara, o no estar disponible o los padres pueden vivir en un lugar remoto que la hace inaccesible. Pero en ausencia de alguna buena razón, dejar de nutrir esta característica del niño, que predeciblemente puede mejorar su vida, constituye una negligencia culpable.

Considera ahora el caso de los Padres Conservadores. Tienen un niño con un intelecto normal. Sin embargo, ahora existe un fármaco que se dirige al genoma del niño y que tiene como resultado la Sensibilidad Intelectual. Si le dan este fármaco una sola vez en las primeras etapas del desarrollo, e introducen el suplemento dietético del caso anterior, el intelecto del niño se elevará al nivel asombroso del hijo de los Padres Negligentes. Estos padres son bioconservadores que están en contra de la modificación genética. La inacción de estos padres es tan incorrecta como la de los anteriores. Tiene exactamente las mismas consecuencias: existe un niño que podría tener un intelecto asombroso pero que, sin embargo, es normal.

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Respuesta

Hay al menos dos respuestas a este argumento. En primer lugar, se puede afirmar que hay una diferencia moral entre no mantener un estado de cosas y no mejorarlo.

Sin embargo, esto no es coherente con las prácticas parentales normales. Cuando criamos a nuestros hijos no nos preguntamos si tienen algún potencial biológico innato. Intentamos incrementar su potencial. Lo que nos debe importar como padres es cómo de bien se desarrollan nuestros hijos, no con qué talentos han nacido. No consideraríamos una objeción contra la práctica de la música desde una edad temprana el que esto genere el potencial de ser un gran músico.

La segunda objeción es que hay una diferencia entre intervenciones del tipo de las dietas y las intervenciones genéticas. En ocasiones, la objeción es que los cambios genéticos, si afectan a la línea germinal, pasarán a la generación siguiente. Pero esto sólo sería problemático si el cambio no es claramente una mejora. De modo que esta objeción es en realidad escepticismo sobre si las mejoras genéticas son buenas para la gente (ver más adelante). Más aún, tal y como argumento en la sección siguiente, muchas intervenciones ambientales tienen como resultado cambios permanentes y hereditarios.

2.2. CONSISTENCIA

La educación, la dieta y el entrenamiento se utilizan para hacer que nuestros hijos sean mejores e incrementar sus oportunidades en la vida. Educamos a los niños para ser bien educados, cooperativos e inteligentes. De hecho, los investigadores buscan modos de hacer que el entorno sea más estimulante para los niños pequeños con vistas a maximizar su desarrollo intelectual. Se ha visto que la luz azul, que simula el color del cielo, asienta los ritmos circadianos e incrementa la atención y estar despejado. Estas manipulaciones ambientales no actúan de modo misterioso. Interactúan con nuestra biología, y a veces la alteran.

El trabajo de Meaney y sus colegas (2001) sobre los efectos de distintos niveles de cuidados matemos sobre las ratas ha mostrado que una experiencia temprana puede modificar las interacciones moleculares que regulan la expresión de los genes. Además, el cuidado materno y el estrés se han

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asociado con desarrollos anormales del cerebro (hipocampo), incluyendo la alteración de los factores de crecimiento de los nervios y la aparición de déficits cognitivos, psicológicos e inmunológicos en momentos posteriores de la vida.

Algunos defienden que las manipulaciones genéticas son distintas porque son irreversibles. Pero las intervenciones ambientales pueden ser igualmente irreversibles. Una vez que se aprende a tocar el piano o a montar en bicicleta, no es posible «desaprenderlo». Se puede ser inestable, pero sólo se puede ser novato una vez. El ejemplo de los cuidados maternales en las ratas muestra que las intervenciones ambientales pueden causar cambios biológicos que no sólo son irreversibles, sino que pasan a las generaciones siguientes. Si creemos que es correcto mejorar a la gente a través de la educación y la dieta, la consistencia exige admitir que es correcto hacerlo a través de medios genéticos directos.

Respuesta

La mejora ambiental es diferente de la mejora biológica. Considera la alteración de las creencias políticas de una persona a través de la argumentación comparada con la alteración de las mismas a través de la administración de un fármaco. La primera, aunque puede ser eficaz, respeta a la persona y su autonomía, y las opiniones políticas siguen siendo suyas. El segundo método es una forma biológica de lavado de cerebro y no respeta su autonomía.

Esta respuesta, sin embargo, resulta problemática en el caso de las intervenciones genéticas tempranas. En el caso de los Padres Conservadores, su hijo sólo tendrá la Sensibilidad Intelectual si se le administra el fármaco muy pronto. El niño tiene dos futuros mutuamente excluyentes: uno con una dotación genética superior y otro sin ella. La cuestión acerca del respeto a su autonomía no se plantea.

En el caso de un adulto competente, si la persona elige cambiar sus creencias políticas mediante una intervención biológica, entonces la intervención es una expresión de su autonomía. Considera el caso de una persona que tiene sentimientos racistas, resultado de la educación recibida, y ha intentado, sin éxito, cambiarlos. Decide emplear medios biológicos para alterar esas tendencias porque las odia y se considera a sí misma mala por tenerlas. Tal uso de la tecnología genética o biológica es una expresión de

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humanidad y una respuesta apropiada a la limitada capacidad que tenemos para cambiamos a nosotros mismos por medios no biológicos.

2.3. LA MEJORA NO ES MORALMENTE DIFERENTE

DEL TRATAMIENTO DE LA ENFERMEDAD

Si aceptamos el tratamiento y la prevención de la enfermedad, debemos aceptar la mejora. Lo que hace

que sea una obligación moral tratar. y prevenir enfermedades es que la salud es buena. Pero no es la salud lo que importa en último término. La salud nos permite vivir bien. La enfermedad nos impide hacer lo que queremos y lo que es bueno. La salud es instrumentalmente valiosa, tiene el valor de un recurso que nos permite hacer lo realmente importante: llevar una vida buena.

La enfermedad es importante porque causa dolor, no es lo que queremos y nos impide comprometernos con las actividades que dan valor a nuestra vida. Algunas veces la gente cambia salud por bienestar, como los montañeros que la arriesgan por la satisfacción del logro o los fumadores para los que el placer de fumar sobrepasa los riesgos, etc. La vida consiste en administrar los riesgos para la salud y la propia vida con vistas a promover el bienestar.

La obligación moral de beneficiar a la gente es lo que proporciona motivos para tratar la enfermedad y también para mejorar a la gente en la medida en que esto incrementa su oportunidad de tener una vida mejor.

¿Pueden las mejoras biológicas incrementar las oportunidades de bienestar para la gente? Hay razones para creer que podrían hacerlo. Buchanan y sus colegas (2000) han discutido el valor de los «bienes multiuso». Se trata de rasgos que resultan valiosos con independencia del tipo de vida que una persona elija vivir. Nos dan mayores capacidades útiles en una gran variedad de vidas. Algunos ejemplos son la inteligencia, la memoria, la autodisciplina, la paciencia, la empatía, el sentido del humor, el optimismo e incluso un carácter alegre. Todas estas características pueden tener alguna base biológica o psicológica que puede ser manipulable mediante la tecnología.

Respuesta

Típicamente, el tratamiento y la prevención de enfermedades tienen un impacto más significativo sobre el bienestar que otras mejoras y por tanto

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deben tener prioridad.

Se puede aceptar esto, y seguir reconociendo que la mejora es una obligación basada en la beneficencia. El hecho de que algunos incrementos en el bienestar sean mayores que otros no implica que debamos ignorar las mejoras menores o más modestas. Hasta qué punto éstas deben proporcionarse es una cuestión de justicia distributiva.

Michael Sandel afirma que la salud es diferente de otras mejoras porque es un «bien delimitado» (SANDEL, 2007). Una vez que se está sano, no se puede estarlo más o menos, al contrario de lo que sucede con la inteligencia, que admite grados. Afirma que podemos proporcionar salud sin conferir ninguna ventaja competitiva. Pero esto es una equivocación. Hay un concepto de salud perfecta. Aunque muchos de nosotros estamos aparentemente sanos, todos sufrimos diversas predisposiciones genéticas a la enfermedad y todos envejecemos. Si todos tuviéramos la salud de un niño de diez años, cuando el proceso de envejecimiento aún no ha comenzado, viviríamos más de 1.000 años, descontando los accidentes y las heridas. De forma que la salud es exactamente como

otros bienes: podríamos tener más. El deber de hacemos más saludables es el deber de hacer que las vidas de las personas sean mejores, y el mismo deber conlleva la obligación de mejorar genéticamente.

ARGUMENTOS EN CONTRA DE LA MEJORA

3.1. EL PRINCIPIO DE LA PRECAUCIÓN

Seríamos insensatos si supusiéramos que tenemos suficientes conocimientos como para entrometemos a nivel biológico con la naturaleza humana. (A veces esta objeción toma la forma de que no debemos jugar a ser Dios, de ella nos ocuparemos más adelante.) El intento de mejorar una característica puede tener otros efectos desconocidos, imposibles de prever y deletéreos. Los efectos imprevistos son particularmente probables en las manipulaciones genéticas pues los genes son pleiotrópicos, lo que significa que tienen efectos diferentes en diferentes entornos. El gen o grupo de genes que predispone a la manía depresiva también puede ser responsable de una mayor creatividad y productividad. Hay un valor especial en el equilibrio y la diversidad que la variación natural proporciona, y la mejora la reduciría.

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Respuesta

Tal precaución está mal ubicada. La respuesta pertinente a esas preocupaciones es realizar una investigación adecuada antes de intervenir. Y puesto que los beneficios pueden ser menores que cuando tratamos o prevenimos enfermedades, podemos exigir estándares de seguridad mayores que para las intervenciones médicas. Pero debemos sopesar los riesgos contra los beneficios. Si nuestra confianza es justificadamente alta y los beneficios superan los daños, debemos realizar las mejoras. Los riesgos siempre estarán presentes. Debemos considerar si los beneficios esperados sobrepasan los daños esperados.

Si estamos preocupados por los efectos derivados del carácter pleiotrópico de los genes, debemos limitar nuestras intervenciones, hasta que nuestro conocimiento aumente, a la selección entre diferentes embriones y no intervenir para mejorar embriones o personas particulares (SAVULESCU, HEMSLEY, et al., 2006). Puesto que escogeríamos entre distintos sistemas completos en base a su tipo, no estaríamos interfiriendo en su maquinaria interna. En este sentido, la selección es menos arriesgada que la mejora.

3.2. EL VALOR DE LA DIVERSIDAD

Hay un valor especial en el equilibrio y la diversidad que la variación natural proporciona, y la mejora la reduciría.

Respuesta

Puesto que la variación natural es el producto de la evolución, somos simplemente variaciones azarosas de rasgos genéticos seleccionados por nuestra capacidad para sobrevivir lo suficiente como para reproducirnos. No hay un diseño en la evolución. La medicina ha cambiado la evolución: ahora podemos seleccionar seres que experimentan menos dolor y enfermedades. El siguiente paso en la evolución humana será la evolución racional, por la que seleccionamos niños que no sólo tienen la mayor probabilidad de sobrevivir, reproducirse y estar libres de enfermedades, sino también las mayores oportunidades de llevar las mejores vidas. A la evolución le es indiferente lo

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buenas que sean nuestras vidas. A nosotros no. Por consiguiente no hay ningún valor especial en el equilibrio y la diversidad de la variación natural.

Más aún, no hay ninguna razón moral para preservar algunos rasgos, tales como la agresividad incontrolable, la personalidad sociopática o extremadamente tortuosa. Hay mucho en la naturaleza humana que podría mejorar (GLOVER, 2006).

A veces el argumento del valor de la diversidad se formula en términos de biología evolucionista: la diversidad genética incrementa la adaptabilidad de la especie. Por ejemplo, la diversidad genética nos permite enfrentarnos como especie a nuevos ataques infecciosos. Sin embargo, ahora tenemos la tecnología necesaria para producir una diversidad genética radical (p. ej., mediante la creación de gametos a partir de células madre) o de preservar la diversidad genética existente en bancos de genes. Ahora no hay ninguna razón para dejar que un individuo sufra, o hacerle sufrir, por el bien de la «especie».

3.3. LA MEJORA ES JUGAR A SER DIOS O VA EN CONTRA

DE LA NATURALEZA

No debemos jugar a ser Dios. Los niños son un regalo, de Dios o de la Naturaleza. No debemos interferir en la naturaleza humana.

Respuesta

La mayoría de la gente rechaza implícitamente esta opinión: hacemos pruebas a los embriones y los fetos para detectar enfermedades, incluso algunas no excesivamente graves y corregibles. Interferimos en la «Naturaleza» o en la «Voluntad divina» cuando vacunamos, proporcionamos alivio al dolor de las parturientas, tratamos el cáncer o damos antibióticos.

De hecho, cuando tomamos decisiones para mejorar nuestras vidas por medios biológicos u otro tipo de manipulaciones, expresamos nuestra racionalidad y lo que tiene una importancia más fundamental en nuestra naturaleza. Lejos de ir en contra del espíritu humano, tales mejoras expresan lo que hay de admirable en el espíritu humano. Ser humano consiste, entre otras cosas, en elegir lo mejor.

3.4. DESIGUALDAD: DISCRIMINACIÓN GENÉTICA

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Se trataría meramente de decisiones de consumidores, pero eso también significa que beneficiarían a los ricos mucho más que a los pobres. Tomaría la distancia en poder, riqueza y educación que actualmente divide tanto nuestra sociedad como al mundo en su conjunto, y la grabaría en nuestra propia biología (MCKIBBEN, 2003).

La mejora creará una sociedad dividida en dos clases, los mejorados y los no mejorados, en la cual los inferiores no mejorados estarían discriminados y sufrirían desventajas durante toda su vida. Esto es lo que aparece representado en la película Gattaca.

Respuesta

Ya hay en la naturaleza una gran desigualdad genética. Por ejemplo, hay niños naturalmente dotados. Permitir la elección de cambiar nuestra biología podría ser más igualitario, al posibilitar que los niños no dotados se acercaran a los dotados.

No es una consecuencia necesaria que la mejora aumente la desigualdad. E s posible utilizar la mejora para incrementar la desigualdad, si su disponibilidad obedece a los principios del libre mercado, pero éste no es un resultado necesario de la mejora. Tenemos una voluntad libre y un sentido de la responsabilidad; depende de nosotros elegir cómo usar y distribuir esta tecnología. Podemos utilizar la mejora para incrementar la desigualdad o para reducirla. Podemos hacer que la mejora resulte disponible de acuerdo con los dictados de cualquier teoría de la justicia: igualitaria, prioritaria, de la suficiencia o utilitarista.

Lo que es todavía más importante: cómo de bien vayan las vidas de los más desaventajados no depende de si se permite la mejora (la desigualdad biológica natural ya existe), sino de las instituciones sociales que establecemos para proteger a los que están en peor situación.

3.5. HUMILDAD, RESPONSABILIDAD Y SOLIDARIDAD

Michael Sandel (2004) afirma que el problema de la mejora genética es la «hiperagencia» o la modificación de la naturaleza humana para servir a nuestros propios propósitos. Esto creará la falsa creencia de que somos los amos de nuestro propio destino y que merecemos lo que alcanzamos. Se

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reducirá el sentido de que nuestras vidas son en parte un don del que no somos responsables. Eso a su vez disminuirá la humildad, la compasión y nuestro sentido de la obligación con aquellos que son menos afortunados que nosotros.

Si la bioingeniería hace realidad el mito del «hombre que se hace a sí mismo», será difícil ver nuestros talentos como dones por los cuales estamos en deuda, y no como logros de los que somos responsables. Esto transformaría tres características clave de nuestro paisaje moral: la humildad, la responsabilidad y la solidaridad.

Apreciar a los hijos como dones es aceptarlos como vienen, no como objetos de nuestro diseño o productos de nuestra voluntad o instrumentos de nuestra ambición. El amor parental no depende de los talentos y atributos que resulte tener el niño. Elegimos a nuestros amigos y parejas al menos en parte en base a cualidades que encontramos atractivas. Pero no elegimos a nuestros hijos. Sus cualidades son impredecibles, e incluso los padres más concienzudos no pueden ser considerados enteramente responsables del tipo de hijo que tienen. Por eso la paternidad […] nos enseña […] una «apertura a lo no solicitado». […] la objeción moral más profunda contra la mejora consiste […] en la arrogancia de los padres diseñadores, en su impulso de dominar el misterio del nacimiento. Incluso si esta disposición no convierte a los padres en tiranos con sus hijos, desfiguraría la relación entre padres e hijos, y privaría a los padres de la humildad y la ampliación de la simpatía humanas que la apertura a lo no solicitado puede cultivar.

Respuesta.

Kamm (2005) ha realizado una crítica detallada de los argumentos de Sandel. Brevemente, Sandel realiza una especulación empírica acerca de la reacción de los niños a la mejora. Lo opuesto es posible: un incremento en el sentido del deber por parte de los niños que han sido beneficiados por las elecciones de sus padres más que por la suerte bruta. También puede contestarse la afirmación de que mejorar a nuestros hijos nos haría aceptarlos menos. Los padres aman y aceptan a sus hijos, incluso aunque quisieran y esperaran un hijo sano y normal, después de que sufran una discapacidad

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como, resultado de un accidente. De hecho, incrementar las oportunidades, ventajas y talentos de un niño es una prueba de virtud parental.

Estar «abierto a lo no solicitado» expresa una actitud que puede variar en distintas personas y puede estar en parte genéticamente determinada. Por ejemplo, la «búsqueda de novedades» es un rasgo que parece cercano a esa actitud, y tiene una fuerte contribución genética. La mejora genética puede mejorar nuestras virtudes y actitudes. En cualquier caso, la apertura a lo no solicitado involucra la voluntad de ver valor en el otro, de encontrar lo que hay de valioso, curiosidad, paciencia y tolerancia. Es difícil ver cómo la mejora de la concentración o la memoria o el tono hedónico es inconsistente con estas actitudes, o que incluso sea probable que las reduzca. Y no puede haber una mutilación de la relación entre padres e hijos del tipo que preocupa a Sandel si las mejoras son realizadas por terceras personas, y si las mejoras se efectuaran a todo el mundo en vez de a petición paterna.

3.6. CAMBIAR LA SOCIEDAD, NO A LA GENTE

Debemos cambiar las disposiciones sociales para promover el bienestar, no alterar biológicamente a las personas.

Respuesta

Esta objeción afirma que la sociedad debe cambiar para corregir nuestras discapacidades o desventajas naturales. Cuando una condición genética constituye un impedimento para el bienestar (p. ej., una discapacidad) podemos elegir entre cambiar la biología, la psicología, la sociedad o el entorno natural. ¿Cuándo debemos cambiar la sociedad en vez de la psicología o la biología?

Cuando se trata de personas que ya existen, una consideración a favor de cambiar la sociedad es que los cambios en la biología o la psicología pueden poner en peligro el sentido de una persona sobre su propia identidad o su unidad psicológica. Esto resulta más problemático cuando nos enfrentamos a mejoras cognitivas o del estado de ánimo que cuando tratamos mejoras físicas. Debido a que el modo en el que pensamos o sentimos es central para nuestro concepto de quiénes somos, la mejora cognitiva tiene el potencial de cambiar radicalmente el sentido de una persona sobre su propio yo. En los casos más extremos, tales cambios pueden significar un cambio de identidad.

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Ño beneficiamos a una persona si, para curar sus migrañas, le trasplantamos el cerebro, aunque se trate del de una persona mucho más feliz. Sin embargo, la mayoría de los casos de cambio biológico o psicológico no acaban literalmente con la vida de una persona y la reemplazan por otra. Pero aún así esos cambios pueden amenazar con interrumpir la unidad psicológica de una persona o socavar sus proyectos más profundos.. No obstante, estas objeciones no se aplicarían a mejoras realizadas en un momento muy temprano de la vida ni en adultos capaces de tomar sus propias decisiones. Podemos no estar interesados en modificaciones radicales de nuestra mente o nuestras capacidades. Pero las mejoras genéticas

que incrementan la memoria, en especial en aquellos con un declive normal de la memoria relacionado con la edad, seguirían resultando atractivas y preservarían, en vez de reducir, nuestro sentido de la coherencia del yo y la identidad personal.

Buenas razones para preferir la intervención social:

—Es más segura o tiene menos efectos secundarios.

—Tiene mayores probabilidades de éxito.

—Está requerida por la justicia (basada en la limitación de recursos).

—Hay beneficios, o menos daños, para terceros.

—Preserva la identidad.

En algunos casos, debemos cambiar la sociedad. En otros, debemos cambiar nuestra biología. La cuestión de cuál debemos escoger depende de un equilibrio entre distintas razones.

3.7. COSTES SOCIALES: LAS MEJORAS

SON AUTO-FRUSTRANTES

Las mejoras a menudo son auto-frustrantes. Un ejemplo típico es el incremento en la estatura. Si es socialmente deseada, entonces todos intentarán mejorar la estatura de sus hijos con algún coste para ellos, pero al final nadie resultará beneficiado. «Si todos están de puntillas, nadie verá más». Los economistas han acuñado un término, «bienes posicionales» para describir aquellas cosas que valoramos principalmente porque son signos de nuestro éxito comparado con el de otros, o porque nos dan ventaja sobre otros. Muchas mejoras operarán sobre este tipo de bienes, lo que

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desencadenará una «carrera de ratas» que al final no mejorará nuestro bienestar.

Respuesta

Muchas mejoras tienen un carácter que, de modo significativo, no es positional. Por ejemplo, la inteligencia no sólo es un bien positional, también capacita al individuo para procesar información más rápidamente, para su propio uso y para desarrollar una mejor comprensión de sí mismo y de los demás.

Incluso cuando se trata de bienes posicionales, hay que considerar la cuestión de la consistencia. En nuestra sociedad permitimos que los individuos persigan sus propios intereses con algún coste (posicional) para los demás. Esto se aplica a la educación, el acceso a la tecnología, la atención médica y prácticamente a todas las áreas de la vida.

Afirmar que la mejora podría tener efectos sociales adversos es una objeción válida e importante. Pero la mejora genética no es diferente de las demás.

También es irrelevante darse cuenta de que la mejora puede tener significativos beneficios sociales. Por ejemplo, mejorar las capacidades cognitivas podría tener tales efectos. Aunque no hay una conexión entre una mayor capacidad cognitiva y más (o menos) felicidad, una capacidad cognitiva inferior está correlacionada con la infelicidad. Parece que hay un efecto de umbral. Por ejemplo, se necesita un CI de 90 para cumplimentar un impreso de devolución de impuestos en los Estados Unidos. Una capacidad cognitiva baja hace a las personas más vulnerables, provoca accidentes, dificulta la educación y reduce el rango de trabajos entre los que un individuo puede elegir. Una inteligencia mayor parece prevenir un amplio espectro de infortunios sociales y económicos, así como promover la salud y los logros educativos.

La capacidad cognitiva de los individuos (imperfectamente estimada por el CI) está correlacionada positivamente con los ingresos. Podría haber una correlación, algo menor, entre el CI y la riqueza acumulada (0,16 frente a 0,3). Aunque la capacidad cognitiva no es el único factor (ni siquiera el más importante) para predecir los ingresos, tienen un efecto significativo, en especial en los empleos de cuello blanco. En un libro muy controvertido,

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Herrnstein y Murray (1994) afirman que un incremento de 3 puntos en el CI tendría los siguientes efectos:

Índice de pobreza       −25 por 100

Hombres en prisión    −25 por 100

Abandono escolar       −28 por 100

Niños sin padres         −20 por 100

Dependencia de los servicios sociales           −18 por 100

Nacimientos fuera del matrimonio     −15 por 100

Estos beneficios son individuales, pero también influyen en la sociedad reduciendo costes sociales e incrementando la productividad. Hay modelos económicos sobre las pérdidas ocasionadas por pequeñas reducciones en la inteligencia debidas a la presencia de toxinas en el agua potable (tales como el plomo) que predicen efectos individuales y sociales significativos, incluso de algunos puntos, y es plausible que un pequeño incremento tuviera efectos positivos de similar magnitud. Un estudio estima que el incremento en los ingresos acumulados de un individuo a partir de un incremento adicional de un punto en CI sería de 1,763 por 100, y otro estudio más reciente eleva el porcentaje a 2,1 para los hombres y 3,6 para las mujeres. La ganancia anual por cada punto extra en el CI a nivel nacional sería, en los Estados Unidos, entre 55 y 65 miles de millones de dólares, o entre 0,4 y 0,5 por 100 del PIB. Incluso en los niveles más altos, mejorar el CI tendría efectos sociales beneficiosos. La producción de patentes no parece ser una empresa competitiva sino más bien un signo de creatividad real y producción de riqueza. Según un estudio, entre las personas con una calificación en el SAT[*] situada en el 1 por 100 superior, los que están en el cuartil superior producen cerca del doble de las ideas patentadas que los que están en el cuartil inferior (lo que corresponde con alrededor de 7,5 y 3,8 veces más que la tasa base de la población, respectivamente). Esto sugiere que los que están en niveles más altos no sólo tienen un buen desempeño profesional, sino que también realizan una mayor contribución per cápita a la economía. También indica que incluso los que se encuentran entre el 1 por 100 superior podrían beneficiarse de las mejoras.

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Estos datos son controvertidos y discutibles, como lo es la relación entre la capacidad cognitiva y la genética, pero ilustran la afirmación de que una mejora genética a nivel de la población general podría tener beneficios económicos y sociales significativos.

3.8. EL SENTIDO DE LA VIDA: EL NIÑO PERFECTO,

LA ESTERILIDAD Y LA PÉRDIDA DEL MISTERIO

DE LA VIDA

Imagina un mundo en el que todos somos Superman o Superwoman, como los súper-ratones, corriendo más y más deprisa en la rueda de la vida, más agresivos, teniendo hijos a los ochenta años, comiendo más, más delgados y productivos, con pantallas de televisión aún más grandes y coches aún más rápidos. En este futuro mejorado, hay algo que carece de sentido.

Muchas de las objeciones más profundas revolotean en tomo a vagas referencias sobre el sentido de la vida. Por ejemplo, si diseñamos niños perfectos, el mundo será un lugar estéril, monótono, en el que todos son idénticos, del que ha desaparecido el misterio y la sorpresa de la vida. Michael Parker (PARKER, 2007) cita a Shakespeare en A buen fin, no hay mal principio[*]. «The web of our life is of mingled yarn, good and ill together; our virtues would be proud if our faults whipp’d them not, and our crimes would despair if they were not cherish’d by our virtues[*]». Esto se hace eco de las afirmaciones realizadas por el Presidente del Consejo en Beyond Therapy acerca del valor del sufrimiento (President’s Council on Bioethics, 2003, p. 299): «parece existir una conexión entre la posibilidad de sentir una profunda infelicidad y las perspectivas de alcanzar la auténtica felicidad. Si no se puede sufrir, no se ha amado de verdad. Para ser capaz de tener aspiraciones, se debe conocer y sentir la carencia».

Respuesta

Admitamos que la mejor vida exige luces y sombras, lucha y fracaso, y sufrimiento. Si es así, debemos seleccionar el equilibrio correcto. Algunos disfrutarán del sol mientras otros se marchitarán en una noche eterna. La cuestión es si debemos aceptar lo que la naturaleza nos da o hacer una elección. Si creemos que es mejor para la gente tener alguna debilidad, lo

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mejor es que escojamos embriones que tengan alguna, o incluso introducir embriones con bastante debilidad.

Por supuesto, resulta perverso sugerir que debemos permitir que la biología, la psicología o las situaciones sociales causen daño a las personas. Es como decir que tememos no poder tener una relación feliz ni buena sin peleamos. Las peleas pueden ocurrir, o pueden ser necesarias para resolver los desacuerdos, pero una pareja que sea por lo demás perfectamente feliz no debe empezar a pelear sólo para tener una vida entretejida de luces y sombras.

Todas estas objeciones ignoran el hecho básico de que vivimos en un mundo probabilístico, cuyos efectos nunca serán eliminados por la mejora genética. La vida tendrá luces y sombras porque la naturaleza y la vida en general son impredecibles e incontrolables. Necesariamente, la gente se enfrentará a la adversidad y a las dificultades. Y la persecución del interés propio siempre causará daño a otros. Si, de forma mágica, elimináramos la posibilidad de todo desastre natural, todo conflicto humano, toda enfermedad y herida e hiciéramos a la gente instantánea y perfectamente feliz, podría plantearse la cuestión de cuánto dolor deben experimentar los humanos. Pero tal y como es el mundo, y como es probable que siga siendo pese al mayor control tecnológico, seguirá habiendo adversidades, mala suerte y sufrimiento humano de sobra para hincarles el diente.

Otra posible interpretación del argumento de las luces y las sombras es que resulta constitutivo de una buena vida aceptar lo que la naturaleza nos da. Va en la línea de la afirmación de Michael Sandel de que la mejora es mala porque debemos estar «abiertos a lo no solicitado» (SANDEL, 2007). Debemos permanecer abiertos al misterio de la vida, que inevitablemente contiene cosas buenas y malas, y no intentar controlar cada aspecto de la vida. Hay que decir, de nuevo, que seguirá habiendo suficiente misterio incluso si intentamos mejorar nuestras circunstancias biológicas, psicológicas y sociales para hacer que nuestras vidas sean mejores. Se puede elegir ir a ver una buena obra de teatro en vez de un mala sin por ello dejar de experimentar el misterio de los acontecimientos tal y como se desarrollan.

Nuestros genes, y nuestras mentes, que sólo en parte están determinadas por ellos, contribuirán a que desenmarañemos o inventemos el sentido de la vida.

4. CONCLUSIÓN

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La mejora humana mediante el uso de fármacos u otras intervenciones biológicas ya está sucediendo. La mejora radical genética ha sido posible en otros animales y en principio es posible en los seres humanos.

¿Será el futuro mejor o simplemente estará libre de enfermedades? Necesitamos cambiar nuestro marco de referencia para ir de la salud a la mejora de la vida. Lo que importa es cómo vivimos. La mejora genética puede ayudarnos en este aspecto. Creo que una de las características más admirables de los humanos es ser mejores. O, al menos, luchar para ser mejores. Debemos estar en este mundo para pasar un buen rato, no un rato largo.

Pese a las numerosas y muy extendidas objeciones, muchas mejoras genéticas no sólo serán permisibles, sino que estarán moralmente requeridas. Nos enfrentamos al amanecer de la liberación biológica o genética.

5. REFERENCIAS

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VIII

ANIMALES MODIFICADOS

GENÉTICAMENTE: ¿DEBE HABER

LÍMITES PARA LA INGENIERÍA

GENÉTICA EN EL REINO ANIMAL[*]

En la actualidad, es posible crear mediante transgénesis nuevas formas de vida, alterar radicalmente las formas existentes y crear híbridos y quimeras. Los animales transgénicos se crean mediante la transferencia de genes de una especie a otra, los híbridos mezclando el esperma de una especie con los óvulos de otra y las quimeras surgen al mezclar células embrionarias de dos especies distintas. Todos estos casos

pueden involucrar a un ser humano, es decir, los genes, gametos o células embrionarias podrían ser humanas, generando de este modo o un animal con genes humanos, o bien un híbrido o una quimera en parte humanos. «Animales modificados genéticamente» o AMG es el término que utilizaré en este trabajo para referirme tanto a animales transgénicos como a híbridos o quimeras. La creación de nuevas formas de vida ha sido, y continúa siendo, uno de los logros humanos más importantes, aunque apenas ha recibido un escrutinio ético crítico proporcional a su importancia. Puesto que la revolución biotecnológica avanza implacablemente, el poder de usar la ingeniería genética para diseñar seres humanos no puede sino aumentar, para bien o para mal. Necesitamos una nueva ética para evaluar la creación de AMG.

Una de las tesis centrales de este trabajo es que no debe haber una evaluación normativa general respecto a si la creación de AMG es o no aceptable. La cuestión debe analizarse caso por caso. No obstante, argumentaré a favor de la imposición de ciertos límites a la creación de algunas formas de AMG.

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Una segunda tesis es que la ética práctica requiere el desarrollo de estrategias más productivas para la evaluación ética de la tecnología. Argumentaré a favor de un proceso de evaluación de cuatro pasos que establecerá si la creación de un AMG es permisible. En primer lugar, debemos desarrollar una exposición razonada del estatus moral. Se debe determinar correctamente el estatus moral del AMG y éste debe ser tratado como corresponde a tal estatus. Esto puede requerir una investigación específica para determinar el estatus moral antes de que se permita el uso de humanos. En segundo lugar, la creación de AMG debe hacerse si hay buenas razones para ello, tales como la mejora del propio animal o la de las vidas de otros animales, incluyendo a los humanos. En tercer lugar, la investigación debe regularse de acuerdo con los principios básicos de la ética de la investigación. En particular, debe asegurarse que el riesgo de daño al que se expone al animal es razonable y, si el AMG tiene un estatus moral alto, de ser posible y razonable debe obtenerse su consentimiento. En cuarto lugar, la creación de AMG no debe dañar a otros de modo poco razonable, ni ahora ni en el futuro, mediante el uso dual de la tecnología (tanto con buenos como con malos propósitos), al crear animales que presenten infecciones u otros riesgos.

La tercera tesis que defenderé es que no hay buenos argumentos tout court para rechazar la creación de AMG. Rechazaré cuatro-argumentos contra su creación: (1) la creación de AMG representa una amenaza para la humanidad,

hay restricciones deontológicas absolutas que se oponen a su creación, (3) la creación de AMG es mala porque supone jugar a ser Dios[*], (4) su creación supone deslizarse por una pendiente resbaladiza hacia la alteración genética de seres humanos y por tanto queda excluido por el principio de la precaución[**].

Los humanos pueden crear nuevas formas de vida animal de manera ética y responsable. Ya lo han hecho en varios programas de cría. El desafío consistirá en utilizar una biotecnología mucho más poderosa de forma ética y responsable, mediante el desarrollo de estrategias éticas de evaluación más sofisticadas y explícitas.

PARTE PRIMERA:

POSIBILIDADES CIENTÍFICAS Y UTILIDAD

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En esta parte, revisaré la extraordinaria variedad de posibilidades para la creación de AMG ya existentes o que probablemente existirán en el futuro cercano. Revisaré el valor social de la creación de AMG para la investigación médica moderna. Tiene un gran valor potencial para crear productos útiles para los humanos, como por ejemplo especies resistentes a la enfermedad, o con mayores defensas, y puede proporcionar órganos y tejidos para uso médico.

ANIMALES TRANSGÉNICOS

Desde la década de los ochenta existe la posibilidad de transferir genes de una especie a otra. Este proceso, que produce «organismos transgénicos», es responsable de la creación de lo que a veces se ha calificado de «fenómenos genéticos». Dos ejemplos son ANDi, un mono reshus, y Alba, un conejo[*]. ambos con un gen de medusa fluorescente incorporado en su ADN. Estos animales son por lo demás perfectamente normales y sanos, y lo único extraño es su brillo verde fluorescente. Recientemente, los científicos han introducido un gen de medusa similar en un embrión humano, que le hace fluorescente. El embrión fue destruido, pero si se hubiera llevado a término habría producido un ser humano fluorescente.

La creación de animales transgénicos ha sido una herramienta importante para la ciencia y la tecnología moderna. En esta sección pasaré revista a cuatro usos importantes para (1) la investigación médica, (2) la creación de especies resistentes a la enfermedad, (3) la producción de sustancias biológicas útiles y (4) la investigación de los xenotrasplantes.

1. Investigación médica. El uso de animales transgénicos como modelos para investigar enfermedades humanas ha incrementado en gran medida nuestra comprensión de la enfermedad y el desarrollo de tratamientos. Por ejemplo, recientemente los científicos han insertado la mayor parte del cromosoma 21 en ratones para crear un ratón modelo del Síndrome de Down. Una parte sustancial (casi la mitad) de la investigación de los Institutos Nacionales para la Salud de los Estados Unidos implica animales transgénicos.

Creación de especies resistentes a la enfermedad. Se pueden transferir genes de una especie a otra para conferir resistencia a las enfermedades en el organismo receptor.

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3 . Creación de especies que proporcionan productos útiles para los humanos. Los científicos han insertado con éxito genes de araña en un rebaño de cabras, de las cuales se ha extraído leche con proteínas y fibras que intervienen en la formación de la seda. Las fibras asiladas, que forman las telas de araña, son los materiales elásticos más fuertes y por tanto tienen un extenso rango de posibles aplicaciones médicas e industriales. Esta seda se conoce como Bioacero (Biosteel) y sus hebras se utilizan como suturas y materiales para reconstruir tendones, ligamentos y huesos. Genzyme Transgenics utiliza animales transgénicos para producir proteínas humanas terapéuticas (Antitrombina III, una proteína que evita la coagulación de la sangre) en la leche de los animales transgénicos.

4 Xenotrasplantes. Se han introducido genes humanos en embriones de cerdo para crear órganos que no desencadenen reacciones inmunes al ser trasplantados a seres humanos.

Un tipo de AMG sería un humano modificado genéticamente, creado mediante la transferencia de genes de animales no humanos a. humanos. No me ocuparé en detalle de esta posibilidad. Los genes de los animales, o bien copias artificiales de éstos, pueden utilizarse para conferir resistencia a las enfermedades. La transgénesis podría usarse de forma más radical para mejorar a los humanos. Por ejemplo, se ha formulado la hipótesis de que el envejecimiento humano está relacionado con la degradación de los telómeros, que son las regiones que se encuentran en los extremos de los cromosomas. Es posible que los animales que tienen una vida más larga que los humanos, como las tortugas, estén genéticamente programados para vivir más y esos programas genéticos podrían insertarse en el genoma humano. La transgénesis también podría utilizarse para introducir genes de otros animales que codifican capacidades físicas superiores, tales como el gen responsable de la visión nocturna de los conejos o los búhos o el del sonar en los murciélagos.

ANIMALES HÍBRIDOS Y QUIMERAS

La creación de especies híbridas mediante el apareamiento ha sido posible desde hace mucho tiempo. La muía, un animal no fértil, es un cruce de caballo y burro. Otro ejemplo de especie híbrida es el Tigón, creado a partir

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de una hembra de tigre y un león. Estos híbridos requieren programas de crianza.

Recientemente, se han creado quimeras, lo que parece llevamos a un nuevo estadio en la biología del cruce de especies. Una quimera es un organismo novedoso generado mediante la combinación de células de más de una especie, a veces por la fusión de embriones. La «cabreja[*]» es un híbrido de cabra y oveja creada por la fusión de un embrión de cada una de estas especies, producido por primera vez hace veinticinco años. Estos animales no son como las quimeras de la mitología clásica, con parte del cuerpo de un animal y parte de otro, sino que tienen una mezcla de características. La cabreja, por ejemplo, tiene unas características de su padre y otras de su madre, como cualquier otro animal.

Se han creado otras quimeras, como el ratón-pollo, la codorniz-pato, la codorniz-ratón e incluso la codorniz-caimán. También, más recientemente, se han creado quimeras que contienen células humanas. Hay buenas razones científicas para crearlas y llevar a término los embriones. Las quimeras son especialmente útiles en la investigación neurobiológica. Por ejemplo, podría mejorarse la investigación sobre el desarrollo humano produciendo quimeras con neuronas humanas. Irving Weissman, un pionero en la investigación con quimeras, espera producir ratones con tejido cerebral plenamente humano[1]. Estos animales serían modelos ideales pare estudiar enfermedades humanas. Y ya se han creado algunas quimeras con células cerebrales humanas maduras y funcionales. También la investigación del desarrollo cognitivo y del comportamiento podría beneficiarse de la creación de quimeras con capacidades humanas. Probablemente esto involucraría desarrollar los embriones de las quimeras más allá de catorce días, en especial durante los últimos momentos de la neurogénesis (entre los días 4 y 18) y/o utilizar primates no humanos.

Muchas propiedades de las quimeras son potencialmente relevantes a nivel moral. En primer lugar, las quimeras con parte humana no sólo tienen cromosomas genéticamente humanos: tienen una mezcla variable de células, unas con ADN humano y otras sin él. Por ejemplo, en 2007 Esmail Zanjan creó una quimera de oveja (85 por 100) y humano (15 por 100)[2]. Podrían crearse con células predominantemente humanas (pero no neuronales), o viceversa. O también con mezcla de neuronas humanas y no humanas. Tales quimeras pueden tener capacidades cognitivas comparables a adultos humanos normales, a humanos en otros estadios de desarrollo o animales

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normales no humanos. Sus capacidades podrían ser «mejoradas» o «disminuidas», si es que estos términos resultan apropiados, en relación con animales no humanos. Podrían someterse a distintos procedimientos, incluida la modificación y la implantación en diferentes especies o sistemas ambientales. Podrían someterse a procedimientos dolorosos o ser destruidas. Pensemos como ejemplo en la creación de un ratón con células madre neuronales procedentes de un humano con algún desorden genético, como la enfermedad de Huntington o Alzheimer. El ratón, con un pequeño cerebro humano, podría usarse como modelo de estas enfermedades. Uno de los ejemplos más provocativos de quimera sería mezcla de humano y chimpancé. Tal quimera podría sobrevivir y utilizarse para estudiar el desarrollo del lenguaje.

En segundo lugar, no está claro en el presente a qué especie pertenecen las quimeras, ni por tanto qué regulación o leyes aplicarles, qué capacidades potencialmente relevantes a nivel moral poseen o en qué sentido éstas son relevantes para que sean utilizadas de un modo determinado.

En tercer lugar, las quimeras podrían modificarse para que experimentaran menos dolor, aburrimiento u otros estados mentales negativos durante la investigación o la crianza. Es decir, podrían crearse quimeras con una alteración en las sensaciones. En 2004, algunos científicos del University College de Londres realizaron una pequeña modificación genética en un grupo de ratones para extraer uno de los nueve tipos de canales de sodio que están presentes en todos los tejidos musculares y nerviosos de los mamíferos. Aquellos a lo que se extrajo por completo el canal Nav7 murieron siendo crías debido a su incapacidad para alimentarse. Pero aquellos a los que se extrajo dicho canal sólo de las neuronas sensoriales eran aparentemente normales en todos los sentidos (esperanza de vida, peso, capacidad motora) salvo en un aspecto. Aunque su capacidad para experimentar variaciones normales en calor o presión no se había alterado, eran mucho menos vulnerables al dolor, tanto producido por estímulos externos (por ejemplo, aplicación de calor intenso) como por inflamación (producida mediante inyecciones de emulsiones de agua y aceite). Aunque la inflamación era similar a la del grupo de control no experimentaban ningún incremento de sensibilidad. La creación de AMG con diferencias significativas en sus características conductuales y en sus respuestas, tales como dolor y aburrimiento, y quizá incluso en algunas típicamente humanas como el lenguaje y las capacidades cognitivas superiores, plantean nuevos desafíos a la ética animal.

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3. CONCLUSIÓN

En la parte 1, he revisado las posibilidades científicas de crear AMG bien mediante la construcción de animales transgénicos o de quimeras. También he revisado la utilidad de su creación. Han sido un pilar de la investigación médica moderna y representan una forma importante de modificar genéticamente animales a fin de hacerlos más útiles para los humanos en otros sentidos, tales como la creación de productos útiles, la creación de especies resistentes a las enfermedades o como potenciales fuentes de órganos y tejidos. He argumentado que hay buenas razones científicas para creer que hay perspectivas de una modificación genética de los animales más amplia, utilizando genes o material embrionario humanos. He argumentado que las quimeras con parte humana plenamente desarrolladas serían útiles para la investigación y habrá una presión sobre los científicos para crearlas. Ahora revisaremos la ética de la creación de tales quimeras.

PARTE SEGUNDA:

UNA EVALUACIÓN ÉTICA EN CUATRO PASOS PARA LA CREACIÓN DE ANIMALES MODIFICADOS GENÉTICAMENTE

Necesitamos un enfoque nuevo y más comprensivo para evaluar la creación de quimeras con parte humana o de AMG radicalmente modificados. En esta parte, planteo un proceso en cuatro pasos para la evaluación de lo éticamente permisible en este terreno. En la parte final, rechazaré cuatro objeciones habitualmente planteadas.

1. PASO 1 DETERMINACIÓN DE, Y RESPETO

POR, EL ESTATUS MORAL

La limitación ética más importante para la creación de AMG debe ser la correcta determinación de su estatus moral y su adecuado tratamiento. «Estatus moral» es el rango o posición de un ser dentro de un marco jerárquico de obligaciones morales. El estatus moral de un AMG entraña obligaciones relevantes de tratarlo de cierto modo mientras está vivo, en virtud de su naturaleza, y si es incorrecto, matarlo. La determinación del estatus moral de un ser se basa en su naturaleza intrínseca y sus relaciones

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con otros seres, que por sí mismos pueden determinar sus intereses y derechos. Por ejemplo, ¿cómo podríamos determinar el estatus moral de un ratón con un pequeño cerebro predominantemente humano que tiene intereses similares a los de un ser humano? ¿Es un ratón, un humano o un ser intermedio? Si tiene un estatus moral intermedio, ¿cómo debe ser tratado por los seres humanos? ¿Es permisible - matarlo en el curso de una investigación? ¿Cuál sería el estatus moral de una quimera de humano y chimpancé?

Una posibilidad es seguir la estrategia del Reino Unido y, hasta que no puedan contestarse este tipo de preguntas, exigir que no se permita el desarrollo de estas vidas más allá de las primeras etapas de la gestación: su desarrollo sólo está permitido durante catorce días y después deben ser destruidos. Se les aplica por tanto la misma «regla de los catorce días[*]» que también se aplica a los embriones humanos, entendiéndose que el estatus moral.de estas, quimeras no puede ser, en ningún caso, superior al de los humanos. Sin embargo, esto sólo puede posponer el planteamiento del problema durante un tiempo limitado. En algún momento, habrá importantes razones de utilidad para permitir el desarrollo de los embriones de AMG hasta la gestación completa.

Por tanto, necesitamos desarrollar (1) una explicación ontológica del estatus moral y (2) una explicación epistemológica de cómo debemos decidir sobre la categoría moral a la que pertenece un animal particular.

1.1. ONTOLOGÍA ¿CUALES SON LOS CRITERIOS

DEL ESTATUS MORAL?

¿Qué tipo de seres o entidades tienen estatus moral? Se trata de una cuestión compleja que involucra el entendimiento de la naturaleza de un ser o entidad y su emplazamiento dentro de un marco normativo de obligaciones morales. Por ejemplo, no creemos que esté mal machacar una roca porque no tiene intereses que puedan generar obligaciones hacia ella. No se la «daña» cuando se la machaca. Está mal aplastar el cráneo de un babuino puesto que éste puede sentir dolor y tiene un interés en no experimentar dolor. Dos cuestiones importantes relacionadas con el tratamiento de los AMG es cómo tratarlos mientras están vivos y si está mal matarlos. ¿Cuáles son los criterios para gozar de este tipo de estatus moral? Hay una amplia literatura sobre este asunto. A continuación, consideraré tres posibles criterios para determinar el estatus moral. Mi intención no es defender o justificar uno de ellos (pese a

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que rechazo el más habitual), sino describirlos y extraer las implicaciones de aceptarlos. Mi propósito será mostrar que es de importancia crucial establecer un criterio y ser capaces de evaluar el estatus moral de un AMG antes de crearlo.

1 . Pertenencia a la especie. Puede pensarse que el estatus moral de un AMG depende de su especie, en particular la humana. Este criterio parece capturar algo así como las opiniones de la moral del sentido común, incluido el modo en el que pensamos en los «derechos humanos». Sin embargo, plantea dos problemas. En algunos casos puede no estar claro a qué especie pertenece un AMG. Por ejemplo, el ratón SCID-hu, que tiene un sistema inmune humano, se considera habitualmente como un ratón. Pero en otros casos puede no estar tan claro si un individuo puede describirse como un animal con células humanas, como un humano con células animales o de algún otro modo. Una quimera de humano y chimpancé, con el 50 por 100 de células pertenecientes a cada una de estas especies, ¿pertenece a la especie Homo Sapiens o a la Pan Troglodita (que es el término técnico para la especie de un chimpancé)? Debido a esto, los AMG presentan un desafío potencial al acercamiento del sentido común a la cuestión sobre el estatus moral.

Aquí tiene gran importancia cuál es la relevancia (si es que tiene alguna) de la pertenencia a una especie biológica. En la actualidad es un asunto muy trillado que la pertenencia a una especie, incluida la humana, no tiene significación moral intrínseca. No repetiré los argumentos[138]. Es suficiente decir que la pertenencia a una especie no resuelve la cuestión del estatus moral.

2 . Capacidad de sentir. Es más plausible analizar el estatus moral en términos de las capacidades y funcionamiento de un ser. Una teoría consiste en que el estatus moral depende de la capacidad de sentir, de la capacidad de tener experiencias conscientes, incluidas las de estados mentales dolorosos. Esta capacidad proporciona razones morales para evitar los estímulos dolorosos, y no privar de experiencias placenteras, a los animales que poseen córtex. El estatus moral basado en un interés por no experimentar dolor ni privación depende de que se tengan capacidades para la nocicepción, la experimentación consciente fenoménica y una actitud negativa hacia el dolor. Como ejemplo del posible uso de este criterio de estatus moral, pensemos que futuras variantes del ratón nav7 podrían no experimentar dolor.

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Función cognitiva superior. Otra teoría hace depender el estatus moral de la capacidad y el funcionamiento cognitivo. El estatus moral ha sido relacionado con la racionalidad, la acción basada en razones normativas, la autonomía, la conciencia y la autoconciencia. Algunos autores conceden un valor instrumental a las capacidades que afectan al bienestar del animal, o a su capacidad para «florecer[4]».

Una influyente teoría sobre el estatus moral es la que liga éste con el ser persona. Las personas son seres sintientes, racionales y autoconscientes, que se conciben a sí mismos como existiendo a través del tiempo y son capaces de establecer preferencias sobre sus posibles existencias futuras. Michael Tooley, John Harris, y Peter Singer (al menos en sus primeros trabajos) argumentan que lo que importa a nivel moral no es la pertenencia a la especie Homo sapiens sino las propiedades mentales que caracterizan a las personas, seres capaces de desempeñar en la vida un papel planeado y elegido, de racionalidad y de auto-conciencia. Tales características definen a los humanos como personas[5]. Según esta teoría, está mal matar a las personas porque se conciben a sí mismas como existentes a lo largo del tiempo y tienen preferencias acerca de la continuidad de su existencia en el futuro, preferencias de las que carecen los seres que no son personas. Está mal frustrar tales preferencias. Así como la capacidad de sentir fundamenta un derecho a que no se ocasione dolor, ser persona fundamenta un derecho a la vida. No obstante, en este trabajo me referiré al funcionamiento cognitivo superior como la propiedad relevante para determinar el estatus moral de tener derecho a la vida, y no a personas ni a teorías asociadas con el ser persona. Es posible que las capacidades cognitivas superiores fundamenten otros intereses pero, por simplicidad, limitaré la discusión a los intereses y derechos simples que se derivan de la capacidad de sentir y de las capacidades cognitivas superiores: el interés en tener estados mentales positivos y el de continuar con vida.

1.2. EPISTEMOLOGÍA. LA DETERMINACIÓN DEL

ESTATUS MORAL.

Una vez decidida la cuestión ontológica (en qué consiste el estatus moral) será necesario determinar si un nuevo AMG tiene las propiedades requeridas. Se trata de una cuestión epistemológica acerca de cómo determinar las

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capacidades de un ser. Está claro que tales cuestiones han sido enormemente difíciles dentro de la psicología y las ciencias cognitivas contemporáneas.

Consideremos dos ejemplos. Puede utilizarse la biología sintética o la nanotecnología para crear o modificar redes neuronales complejas in vitro. ¿Pueden estas redes llegar a tener consciencia? ¿Cómo podemos saberlo?

En 2001, algunos científicos idearon un experimento para probar el efecto del córtex cingulado anterior (CCA) en la experimentación del dolor. La evidencia anecdótica en los humanos ya había sugerido que la extracción quirúrgica del CCA alteraba la experiencia del dolor de tal modo que, aunque el paciente aún era capaz de identificar su localización e intensidad, la experiencia no era desagradable o disfórica. En un experimento, se produjeron lesiones quirúrgicas en el CCA de unas ratas. Las ratas con estas lesiones mostraron respuestas conductuales normales ante estímulos dolorosos, tales como estremecerse o lamerse el área afectada. Sin embargo, no desarrollaron una respuesta condicionada de rechazo al estímulo doloroso, cosa que sí sucedía en el grupo de control, aunque no resultó afectada su capacidad de desarrollar respuestas condicionadas ante estímulos no dolorosos pero aversivos, ni su capacidad para aprender respuestas condicionadas por el placer.

¿Experimentan dolor estas ratas? No es fácil decirlo. Según informes.humanos, la respuesta puede ser negativa. Aunque sólo se trata de ratas modificadas mediante cirugía, es fácil imaginar una modificación genética con el mismo efecto. ¿Sería permisible aplicar un estímulo doloroso ordinario a estas ratas? Puede que en muchos casos no sea posible predecir, basándonos en datos biológicos, la naturaleza o el estatus moral de un AMG. Por el contrario, se necesitará evidencia conductual, entre otras, de que el animal tiene la propiedad relevante que le confiere estatus moral.

Es posible que la investigación del comportamiento tenga que ser sofisticada y variada, y que incluya la evaluación del funcionamiento social. Consideremos una quimera de humano y chimpancé. ¿Sería mejor para este AMG, en términos de estados mentales placenteros y otros marcadores del bienestar, socializar con chimpancés, humanos o con otras quimeras similares a ella? Puede que para ofrecer una respuesta necesitemos experimentos de campo complejos que involucren distintos entornos sociales.

1.3. TRATAMIENTO RELEVANTE AL ESTATUS MORAL

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Puede que el estatus moral de un AMG esté lejos de ser obvio. ¿Qué debemos hacer entonces? ¿Podríamos criar AMG o realizar experimentos con ellos? ¿En qué condiciones deben vivir o ser sacrificados?

Para tratar éticamente a los AMG debemos respetar dos limitaciones. En primer lugar debe llevarse a cabo una investigación, centrada en el AMG, para determinar su naturaleza y estatus moral antes de que sean utilizados por humanos, especialmente respecto a lo que haría que su vida fuera bien. Así pues, necesitamos una explicación sólida del estatus moral y también una investigación empírica para identificar si el AMG tiene las cualidades que confieren estatus moral. En segundo lugar, cuando no se realice la investigación o no arroje resultados, se debe conceder al AMG el estatus moral más alto consistente con su naturaleza probable, basándonos en la evidencia disponible y la predicción. Debemos conceder el beneficio de la duda. Si hay alguna posibilidad de que un AMG pueda experimentar dolor o de que no sea capaz de interactuar socialmente, y no estamos seguros, debemos tratarlo como si experimentara dolor y tuviera problemas de adaptación social. De forma similar, si es plausible que tenga funciones cognitivas superiores, debemos tratarle como si las tuviera.

PASO 2. RAZONES A FAVOR DE LA MEJORAANIMAL

La segunda limitación ética fundamental sobre la creación de AMG es que no debe acometerse sin una buena razón. Quizá un animal deba modificarse para mejorarlo en su propio beneficio, o en el de otros miembros de su especie, o en el de otras, como los humanos. Podemos definir la mejora de manera amplia del siguiente modo: «X es una mejora para A si X hace más probable que A lleve una vida mejor en las circunstancias C, que son un conjunto de circunstancias naturales y sociales». Si A ya es un AMG, modificado en su biología o psicología, entonces será un ejemplo de lo que yo llamo mejora para sí mismo. Si A es un humano, u otro animal, entonces el AMG podría proporcionar mejoras a otros. El principal problema se plantea en la mejora para otros, pero la mejora para sí mismo también puede ser problemática.

2.1. MEJORA PARA SÍ MISMO

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Mientras que la ética de la mejora humana ha sido ampliamente discutida[ 6], no ha sucedido lo mismo con la ética de la mejora animal. Según la definición anterior, para evaluar si una modificación es una mejora para sí mismo, necesitamos una versión del bienestar animal[7], lo que en el caso de l o s AMG resulta problemático porque se trata de vidas que no hemos conocido antes. No podemos referimos a conceptos vagos como «la naturaleza esencial de un cerdo[8]». Evaluar si una modificación es buena para un animal requiere evaluar sus efectos a largo plazo. No obstante, tal como se establece claramente en la definición y yo he defendido en otra parte[9], el que un cambio determinado en la biología de un animal constituya una mejora dependerá del contexto. Por ejemplo, ¿es buena para un animal, una modificación que reduce la sensibilidad al dolor? Depende de si la modificación hará que el animal sea más susceptible a sufrir heridas que le dañen de algún otro modo, lo cual dependerá del entorno en el que se encuentre el animal.

En resumen, el que un cambio en la biología o la psicología de un animal constituya una mejora o resulte discapacitante depende al menos de tres cosas: (1) una explicación de en qué consiste el bienestar animal, (2) las consecuencias biológicas y psicológicas a largo plazo de la intervención y (3) una predicción precisa del entorno natural y social en el que es probable que viva el animal.

Puede argumentarse que debemos revisar (3). Tal y como está, abre la puerta a la modificación biológica para compensar la explotación. Por ejemplo, si la modificación Nav 7 puede efectuarse en vacas, cerdos o pollos para hacerles menos susceptibles al dolor, podría emplearse para mantener confinados a un mayor número de animales y aumentar el rendimiento. Podría argumentarse que tales condiciones de vida son injustas y que (3) debe sustituirse por (3*): una predicción precisa del entorno natural y social en el que es probable que viva el animal y en el que sea justo encontrarse.

Por consiguiente, la evaluación de una intervención como una mejora requiere una explicación del entorno en el que es justo que vivan los animales.

2.2. MEJORA PARA EL BENEFICIO HUMANO

¿Cómo debemos evaluar la modificación genética de un animal para hacerlo más útil a los seres humanos? Ésta es la cuestión básica asociada con

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la experimentación animal. Necesitamos discutir el problema moral de cómo decidir el daño que es razonable ocasionar a los animales para el beneficio de los humanos. Una igualdad estricta en la consideración de los intereses requeriría que la vida y el dolor de los animales se tratara en pie de igualdad con los humanos. Tal propuesta resulta poco plausible. Incluso si está mal matar a un animal con derecho a la vida, parece que está menos mal que matar a un ser humano. Da la impresión de que ha de haber una buena razón para dar más peso (aunque no absolutamente preponderante) a la vida y el sufrimiento humanos, quizá a causa de la mayor riqueza y profundidad de la vida humana. Suponiendo que tal buena razón existe, podemos dar prioridad a los humanos frente a otros animales, pero si no hay tal razón, hacerlo sería injustificado. La cuestión de cómo alean-

ANIMALES MODIFICADOS GENÉTICAMENTE… 317 zar el equilibrio es compleja, pero debe ser respondida. Una cuestión similar es cómo debemos sopesar vidas humanas que tienen un valor diferente.

Un caso extremo de modificación genética de animales para satisfacer propósitos humanos sería la «xenogestación»: la modificación genética (u otra modificación biológica, tal como la creación de una quimera predominantemente no humana) a partir de un animal no humano para llevar a término un embrión o feto humano, por ejemplo, la modificación genética de una cerda para gestar un bebé humano. El bebé podría nacer de forma natural (por el canal vaginal) o por cesárea.

¿Podría haber una buena razón para tal modificación? En primer lugar, permitiría a las mujeres evitar los riesgos del embarazo y el parto, que pueden resultar no meramente inconvenientes sino - letales y que se asocian frecuentemente con mayores problemas de salud crónicos, tales como la incontinencia urinaria y fecal, el dolor durante las relaciones sexuales, etc. En segundo lugar, podría manipularse, por medios genéticos u otros, el entorno uterino del feto para maximizar el nivel nutricional y de otro tipo de ayudas para el bebé. Podría monitorizarse extensivamente el embarazo y controlarlo desde el exterior. En tercer lugar, podría usarse para gestar embriones y fetos destinados al aborto, aliviando el peso que supone para las mujeres tener embarazos que no van a producir un bebé vivo. En cuarto lugar, también podrían crearse deliberadamente embriones o fetos para experimentación o tratamiento. Por supuesto, hay objeciones contra la clonación humana como fuente de células,

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tejidos u órganos para trasplante, incluyendo las siguientes: (1) la clonación ha sido muy ineficiente, al requerir la creación de cientos de embriones, (2) no se han manipulado con éxito las células madre para producir tejidos para el trasplante, (3) hay poco progreso real hacia el desarrollo de órganos.

Un modo de enfrentarse a estos problemas es evitar por completo la tecnología de las células madre y permitir que la naturaleza cree tejidos y órganos en un feto humano que tiene un desarrollo normal. Un feto clonado podría abortarse y utilizar sus tejidos y órganos con fines médicos. Los tejidos provenientes de abortos sociales[*] ya se han utilizado con ese propósito. La práctica del aborto se apoya en la falta de estatus moral del feto. Sí es permisible crear y destruir un embrión con fines médicos, puede argumentarse que también lo es crear y destruir un feto. Podría clonarse un feto como fuente de tejidos y órganos para el trasplante y transferirlo a una cerda genéticamente modificada para ser gestado hasta que órganos y tejidos estén listos para ser transplantados. Estas propuestas pueden parecer horribles, pero pueden ser defendidas éticamente, basándonos en prácticas, valores y políticas públicas actuales, o bien en la carencia de las mismas.

En resumen, habrá algunas razones poderosas a favor de la creación de AMG basadas en la utilidad para otros, especialmente seres humanos. La cuestión de si estas razones son más fuertes que otras en contra de la creación de un AMG en particular necesita ser analizada éticamente. Un factor significativo a tener en cuenta es cómo se desarrolla la vida del AMG. El equilibrio de estas razones a favor y en contra se reflejará en el resultado del proceso de evaluación en cuatro pasos. Lo único que yo he querido establecer aquí es que puede haber razones poderosas para la creación de AMG plenamente desarrollados.

2.3. Intervención® s determinantes de la identidad

vs. intervenciones preservadoras -

DE LA IDENTIDAD

Una consideración, importante pero difícil, cuando se evalúa la fuerza de las razones a favor o en contra de la modificación biológica de los animales, es si se trata de intervenciones que determinan la identidad o que preservan la identidad existente. La modificación genética puede ocurrir antes del establecimiento de la identidad individual o después de que ésta se haya

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establecido. Por ejemplo, en el caso de los seres humanos mucha gente cree que nuestra identidad se establece en el momento de la concepción. Sin embargo, esta creencia está sometida a controversia y se han propuesto otros candidatos, entre los que se encuentra el momento en que algunos tejidos, tales como la cresta neural, comienzan a desarrollarse. No es mi propósito discutir ahora cuándo empieza a existir un animal o cuándo adquiere individualidad. Sea como sea, llamaremos a este punto «origen de la identidad».

Las intervenciones anteriores al origen de la identidad pueden ser determinantes de ésta. Un claro ejemplo es la selección. La selección de un embrión para ser implantado, según su perfil genético, determina la identidad del futuro animal. Las intervenciones que se realizan después del origen de la identidad pueden alterarla. Por ejemplo, la ingeniería genética realizada en un embrión de chimpancé para proporcionarle las capacidades mentales de un ser humano alteraría su identidad. Sería como matar al chimpancé y reemplazarlo por un ser humano. Tal cosa no podría considerarse como una mejora del chimpancé, sino como su sustitución por otro chimpancé distinto o por un animal perteneciente a otra especie. Puesto que «reemplazar» es en este sentido equivalente a matar, tales actos serían moralmente incorrectos si el ser original tiene un estatus moral que le confiere el derecho a la vida. Las intervenciones que ni determinan ni alteran la identidad son «preservadoras de la identidad». Por mor de la brevedad, me referiré a las que alteran o determinan la identidad como «determinantes de la identidad».

Las intervenciones determinantes de la identidad suscitan una cuestión a la que Parfit ha llamado «el problema de la no-identidad[10]». Imagina que nos dispusiéramos a crear una quimera de humano y chimpancé mediante la fusión de células embrionarias. ¿Cómo debemos evaluar este acto, en términos del tipo de vida que llevará la quimera resultante? ¿Debemos comparar su vida con la de un humano, la de un chimpancé o la de ambas? Imagina que estas quimeras, debido a su biología, sufren depresión o experimentan algún otro tipo de estado mental negativo persistente, tales como los que se manifiestan mediante comportamientos estereotípicos, cuando se las compara con los humanos o los chimpancés. ¿Es mala esta experiencia para la quimera del mismo modo en que un dolor de cabeza es malo para mí? En vista de lo malo de ese estado mental ¿fue moralmente incorrecto el acto de crearla? Si las experiencias adversas son lo suficientemente profundas, por ejemplo un terror constante producido por

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alucinaciones, o un dolor muy fuerte, las condiciones biológicas harían que la vida del AMG fuera tan mala que no merecería la pena vivir. No hay duda de que iría contra la ética crear tales animales.

¿Qué sucede cuando la biología predispone a un bienestar menor, pero la vida aún contiene numerosos placeres y es aún digna de ser vivida? Supongamos, por ejemplo, que el animal sufre una depresión moderada. Es aquí dónde nos encontramos con el problema de la no-identidad. Si la vida merece la pena porque el animal tiene buena comida y buenos compañeros, y la intervención que provoca un efecto negativo sobre el bienestar es determinante de la identidad, la intervención no es mala desde el punto de. vista del AMG. La quimera de humano y chimpancé no puede quejarse, pese a su moderada depresión, del acto que la ha creado, porque sin el acto de

fundir células embrionarias de humano y chimpancé ella no existiría, y no todo en su vida es malo.

Es posible argumentar que existe algo así como un «mal impersonal[11]» que hace menos deseable crear esa forma de vida que otra diferente que tuviera una vida mejor. Sin embargo, no está clara la fuerza de tales argumentos, y algunos no funcionan bien cuando la alternativa es no crear ninguna vida en absoluto. Las intervenciones determinantes de la identidad sólo son claramente incorrectas a nivel moral cuando las vidas creadas no merecen ser vividas o cuando existe la alternativa de crear una vida mejor.

2.4. 1.a construcción social del. bienestar

Una última consideración que ha de tenerse en cuenta al evaluar las razones a favor o en contra de la mejora animal es la construcción social del bienestar. Cómo de buena sea la vida de un animal no sólo está en función de su biología o psicología inherentes, sino también de su entorno social. Consideremos la introducción de un gen de una medusa fluorescente en un embrión de mono, que produce un mono fluorescente. El que esta intervención sea permisible depende en parte de la calidad de la vida del mono y de la comparación con la vida que habría tenido sin dicho gen. Si ahora es más fácil que su pareja u otros miembros del grupo le vean por la noche, esto beneficiará al mono y por tanto se tratara., de una mejora. Si resulta que hace más probable que los predadores le maten, entonces se ha provocado un riesgo de sufrir un daño. Pero estos factores están determinados por el entorno en el que vive el animal. ¿Qué sucede si el mono disfruta de

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una vida fabulosa debido a la atención y el amor que provocan sus características diferentes y valiosas? ¿Qué sucede si, debido a su fluorescencia, se le obliga a trabajar en un circo y realizar continuas representaciones, y está agotado y aislado? Son las actitudes y las prácticas de los demás las que hacen que la vida vaya bien o mal en virtud de una modificación biológica, y no ella por sí misma. La construcción social determina la calidad de la vida de un animal.

Consideremos el ejemplo de la xenogestación. ¿Sería feliz una cerda modificada genéticamente para servir a las necesidades reproductivas de los humanos? Depende en gran parte de cómo sea tratada. ¿Se le obligaría a experimentar partos dolorosos o se le realizarían cesáreas? ¿Tendría un grupo social, libertad, oportunidad de hacer ejercicio, comida sabrosa, su propia familia, etc.? Podemos predecir en alguna medida que el entorno social y natural de un AMG será procedente para evaluar los efectos de una modificación biológica. En algunos casos, el entorno social, en lo tocante a las decisiones humanas, está infectado de prejuicios e injusticias. Por ejemplo, en una sociedad racista sería una mejora aclarar el color de la piel de un embrión humano. Pero en tales circunstancias, la modificación biológica que tiene como resultado oscurecer la piel no sería inherentemente mala, sino que lo que son malas son las actitudes racistas que pueden provocar un daño. La discriminación injusta, basada en alguna característica biológica moralmente neutral, tal como la fluorescencia, es una forma de discriminación arbitraria como el sexismo, el racismo y el especismo. Podríamos llamarla «biologismo»: la discriminación de un ser a causa de alguna característica biológica arbitraria.

PASO 3. RIESGO RAZONABLE

Y CONSENTIMIENTO

El tercer paso para la evaluación de la creación de un AMG se refiere a si es conforme a dos principios básicos en la revisión de los protocolos de la investigación ética: establecer si el AMG está expuesto a un riesgo razonable y si se obtiene el consentimiento del animal, caso de que sea competente. Estos principios se aplican tanto si el AMG se crea como parte de un proyecto de investigación o por otro motivo.

3.1. RIESGO RAZONABLE

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Toda investigación que involucra seres vivos implica un riesgo de daño, y el control ético de la investigación evalúa si los riesgos se minimizan y son razonables en relación al beneficio para el participante (y quizá para otros). Esto puede generalizarse a la creación de AMG fuera del ámbito de la investigación. He diseñado en otro trabajo un procedimiento

para evaluar lo razonable de un riesgo que comienza con una serie de cuestiones que pueden modificarse para tomar en consideración los AMG[12].

¿Existe un riesgo conocido antes de comenzar la intervención sobre el animal, y de qué magnitud, según la evidencia de la que se dispone en ese momento?

¿Debe realizarse, antes de modificar al animal, alguna investigación sin que intervengan seres vivos, o epidemiológica, un estudio panorámico sistemático o una simulación por ordenador para estimar mejor el riesgo para el animal o evitarse la necesidad de una modificación genética?

¿Puede reducirse el riesgo de alguna otra forma? ¿Es el menor posible?

¿Merecen los beneficios potenciales (en términos de conocimiento o incremento del bienestar para el animal participante o para otros, incluidos los humanos) el riesgo que se va a correr?

¿Puede esta intervención generar conocimiento o tecnología que suponga un riesgo significativo de daño para otros seres con estatus moral, ahora o en el futuro?

3.2. CONSENSIMIENSO.

El segundo principio del control ético de la investigación es obtener el consentimiento válido de los participantes que son competentes. Este principio es útil para evaluar la ética de la creación de AMG, tanto dentro como fuera de un contexto de investigación. Cuando se trata de AMG con capacidades cognitivas superiores relevantes, por ejemplo una quimera de humano y chimpancé predominantemente humana, ¿deben crearse y desarrollarse hasta su madurez? Surge la pregunta de si es apropiado obtener el consentimiento del AMG para participar como sujeto en una investigación, y si sería necesario su consentimiento para cualquier modificación biológica posterior. La capacidad de consentimiento está relacionada con la de si un

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individuo es autónomo. El estudio de la «autonomía animal», en el sentido relevante para el consentimiento, es un campo completamente sin desarrollar. Elucidar cómo los animales pueden ser autónomos en un sentido moralmente relevante requerirá más trabajo conceptual normativo.

PASO 4. PREVENCIÓN DEL DAÑO A OTROS

Un paso importante en la evaluación de la creación de AMG es la valoración de los riesgos que tal creación entraña para otros, ahora o en el futuro.

4.1. DAÑO DIRECTO

Una de las cuestiones a considerar es el daño directo para los humanos de la creación de un AMG. Por ejemplo, se han manifestado preocupaciones acerca de los riesgos de infección como Resultado de transferir células madre procedentes de cíbridos[*] o como resultado del xenotrasplante. Una objeción relacionada es que las células madres procedentes de híbridos pueden estimular el desarrollo de teranoma[**].

Aunque deben tomarse muy en serio estas preocupaciones, la respuesta apropiada es utilizar la investigación para establecer si existe este problema. También es necesario el análisis conceptual para diferenciar las distintas clases de investigación e intervención. Por ejemplo, los beneficios de la investigación con células madre no se limitan a los trasplantes regenerativos hechos a medida a partir de estas células. La investigación básica con células madre que emplea híbridos puede ayudar a entender y tratar la enfermedad y desarrollar fármacos y otros tratamientos. Estas objeciones sólo son pertinentes en el caso de aplicaciones tales como transferir células madre a los pacientes, pero no respecto a las encaminadas a obtener estos otros beneficios.

4.2. USO DUAL

Una cuestión tremendamente importante a nivel moral es el potencial «uso dual» de una biotecnología muy poderosa, es decir, su uso tanto para propósitos buenos como malos. La tecnología nuclear ofrece un ejemplo de este uso dual. Los AMG plantean problemas de uso dual importantes. Ilustraré éstos y después sugeriré soluciones potenciales.

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Recientemente, el J. Craig Venter Institute produjo la primera bacteria sintética. Los investigadores decodificaron el genoma o programa genético de una bacteria: la Mycoplasma mycoides. Transfirieron este código genético a un ordenador, que ensambló los componentes químicos para producir una copia artificial del ADN natural: una copia sintética. Trasplantaron dicha copia a diferentes especies de Micoplasma, a las que previamente se había extraído su genoma natural. La nueva vida estaba ahora controlada por el genoma sintético.

La biología sintética es una forma relativamente nueva y potencialmente poderosa de modificación genética. Venter ha dado un salto hacia el santo grial de la creación de vida artificial. La biología sintética podría utilizarse para crear formas de vida que no podrían existir, o al menos no existirían, de forma natural. Hasta ahora, los ingenieros genéticos han mezclado genes de los reinos vegetal y animal. La biología sintética abre la puerta no sólo a copiar programas existentes, como hizo Venter, sino a construir otros nuevos, según diseño humano. Tal creación supondría jugar a ser Dios o al menos tomar el control de los desarrollos evolutivos.

Los beneficios potenciales de la biología sintética son enormes. Se podrían programar organismos sintéticos para desempeñar un rango casi inimaginable de funciones útiles: agentes que buscaran y destruyeran células cancerígenas o VIH, biocombustibles limpios y otros productos químicos útiles, y que actuaran como «biomediadores» destruyendo los tóxicos ambientales. La computación biológica podría utilizar neuronas humanas creadas artificialmente en lugar de chips. Los agentes sintéticos podrían incluso conectar y desconectar partes del cerebro humano para tratar enfermedades mentales y adicciones, o para aumentar la capacidad cognitiva. El capítulo final de la evolución humana podría ser el diseño racional de vida y el mantenimiento bajo control de toda la vida terrestre.

La revolución biológica tiene el potencial de ser tan poderosa como la revolución física. Al igual que la energía nuclear, puede amenazar la existencia de la humanidad y de otras muchas especies. En 2001, algunos científicos modificaron genéticamente un virus, el de la viruela del ratón, y crearon una cepa que mataba al 100 por 100 de los ratones. Lo publicaron en internet. Una característica significativa de este descubrimiento es que podrían hacerse cambios similares en la viruela humana, el mayor asesino infeccioso de la historia de la humanidad, que mata aproximadamente al 75 por 100 de la población infectada. Aquí el peligro es al menos tan prominente

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como los beneficios potenciales. Los fanáticos, los ideólogos y los psicópatas ya no tendrían que poner sus manos sobre los escondrijos militares de virus que se mantienen en la antigua Unión Soviética. Sería posible sintetizar patógenos, tales como la viruela, de forma fácil y barata en el patio trasero, y modificarlos para que sean perfectamente letales y superinfecciosos. Diseminados en unos cuantos aeropuertos, centros comerciales o estadios, se extenderían sin ser detectados y matarían a millones de personas y otras criaturas, tal como aparece en la película Doce monos.

En las décadas de los cincuenta y los sesenta, sólo un puñado de personas tenían la capacidad de destruir el mundo. Pronto, tal poder podría estar en manos de cientos de miles. Dado el coste para la existencia de un «acontecimiento adverso», hay un imperativo moral para aumentar y revisar estratégicamente nuestras estructuras reguladoras, la supervisión internacional, las reglas de publicación y acceso a reactivos y tecnología, y otras cosas similares. La revolución biológica iniciará con toda certeza un nuevo capítulo de la historia. Deberíamos vigilar y ayudar a que se desarrolle de forma ética para asegurar que no se trate del capítulo final de la historia de la humanidad.

PARTE TERCERA:

CUATRO OBJECIONES A LA CREACIÓN

DE AMG

A menudo se presentan muchas objeciones a la alteración genética, incluida la creación de AMG. Estas objeciones, que yo considero injustificadas, son (1) constituyen una amenaza para la humanidad, (2) están prohibidas por restricciones deontológicas absolutas, (3) suponen jugar a ser Dios, (4) representan una pendiente resbaladiza extremadamente peligrosa hacia una manipulación genética inmoral.

AMENAZA PARA LA HUMANIDAD

Una objeción habitual a la creación de AMG, especialmente aquellos que incorporan una cantidad sustancial de material genético humano, como la quimera humano-chimpancé o un ratón humanizado, afirma que representa una amenaza para nuestra humanidad. Por «humanidad» me refiero a nuestro estatus moral especial como seres humanos. Sea cual sea la concepción que se

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adopte sobre el estatus moral especial de los seres humanos, la modificación genética amenaza con erosionarlo. Supongamos por mor del argumento, que de entre las diversas propiedades candidatas a diferenciamos de otros animales y que captan nuestro estatus moral especial como seres humanos, una condición necesaria (aunque quizá no suficiente) sea la capacidad para actuar sobre la base de razones normativas, la capacidad para la racionalidad práctica. Los animales tienen deseos e inclinaciones acerca de qué hacer, pero sólo los humanos tienen creencias de orden superior sobre sus propias creencias y lo que deberían hacer.

Consideremos un ejemplo. Los animales responden a impulsos biológicos, tales como la reproducción. Exhiben ciertas formas de racionalidad práctica cuando cazan, se adaptan a nuevos entornos, utilizan herramientas, juegan, se aparean y planifican a corto plazo. Sin embargo, los humanos exhiben una racionalidad práctica más rica y profunda. Toman decisiones sobre cuándo tener hijos, cuántos tener e incluso qué tipo de hijos tener mediante el diagnóstico y las pruebas prenatales. Si, al menos en parte, nuestra humanidad reside en nuestra racionalidad práctica (en nuestra capacidad de hacer juicios normativos, incluidos los morales, y actuar de acuerdo con ellos), entonces hay dos formas en las que nuestra humanidad puede ser promovida o amenazada.

1.1. ACCIONES QUE SON EXPRESIÓN DE NUESTRA HUMANIDAD

Cuando actuamos de acuerdo con nuestros juicios acerca de aquello que tenemos buenas razones para hacer, expresamos nuestra humanidad. Así, el que la creación de humanos transgénicos o quimeras sea expresión de nuestra humanidad depende de si creemos que tenemos buenas razones para alterar nuestro genoma. Algunas alteraciones genéticas radicales son expresión de nuestra humanidad, otras no lo son. Por ejemplo, la introducción de ADN animal en los humanos o incluso en células embrionarias para crear quimeras humanas ligeramente animales que puedan protegerse de una pandemia incontrolada de VIH sería una expresión de nuestra humanidad: creemos que tenemos buenas razones para prevenir el VIH. La creación de quimeras de humano y chimpancé para que nos diviertan, o para que sean esclavos o mascotas no sería una expresión de nuestra humanidad: podemos dudar de que tengamos buenas razones para crear quimeras con tales propósitos.

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Las alteraciones genéticas radicales de humanos u otros animales no son necesariamente una amenaza para nuestra humanidad. Que sean una expresión de nuestra humanidad o una amenaza para ella, depende de si tenemos buenas razones a favor o en contra de la alteración en cuestión. El simple hecho de que algunos consideren que tales alteraciones son antinaturales o cruzan la línea entre humanos y animales no implica que sean una amenaza para nuestra humanidad.

1.2. EFECTOS SOBRE LA CAPACIDAD

PARA LA RACIONALIDAD PRÁCTICA DE LOS AMG

Si la racionalidad práctica resulta central para nuestra humanidad como miembros de la especie Homo sapiens, entonces hay un segundo modo en el que la alteración genética radical puede amenazar nuestra humanidad. Podría hacerlo socavando la capacidad del ser alterado para realizar razonamientos prácticos, razonamientos sobre lo que se debería hacer. Por ejemplo, la introducción de genes de animales feroces que contribuyen a la agresividad podría tener como resultado mejores boxeadores o soldados, pero también podría inhibir la capacidad de los seres humanos para razonar y reflexionar acerca de lo que deberían hacer. Podrían volverse más inhumanos que humanos. En otros casos, la introducción de genes animales podría no tener efecto en la capacidad de razonar, por ejemplo, la introducción de genes para proteger contra la enfermedad o mejorar nuestras facultades sensoriales. Estas mejoras no amenazan la humanidad, aunque un ser humano con un sonar de murciélago sería un tipo de ser humano muy diferente de los que conocemos.

Siendo más optimistas, la introducción de genes animales podría promover nuestra capacidad de razonar y actuar de manera acorde con nuestros juicios de valor. Por ejemplo, un hombre que busca el rastro de excursionistas perdidos en la noche los encontraría con más facilidad si tuviera una aguda visión nocturna.

De forma similar, la prolongación radical de la vida o la memoria humanas mediante la introducción de genes de elefante podría mejorar las oportunidades de aprendizaje y de realizar juicios mejor informados, así como la eficacia en el paso del juicio a la acción. La mejora de nuestras capacidades cognitivas puede incrementar nuestra capacidad de razonar. El aumento de la empatía puede mejorar nuestra reflexión moral. El que la transgénesis y la creación de quimeras de humano y animal amenacen la humanidad depende

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de los efectos de tales cambios, si es que los tiene, en las características esenciales de la humanidad.

RESTRICCIONES DEONTOLÓGICAS ABSOLUTAS

Aunque la creación de AMG puede tener una utilidad evidente, hay algunas objeciones deontológicas absolutas, es decir, objeciones basadas en reglas que no deberían violarse en ningún caso. Estas objeciones proscriben este tipo de investigación con independencia de su utilidad, del mismo modo que, según este tipo de objeción, no deberíamos utilizar los datos obtenidos por los nazis en -el curso de sus experimentos sobre hipotermia, con independencia de sus beneficios, debido al mal involucrado en esos experimentos. Aunque es evidente que torturar seres humanos es malo, en el caso de los AMG debemos preguntamos en qué consiste concretamente el daño, y quizá la maldad, que harían inaceptable su creación.

JUGAR A SER DIOS E IR IN CONTRA DE LA «NATURALEZA»

La preocupación acerca de que los humanos jueguen a ser Dios puede entenderse al menos de dos formas diferentes. Según una interpretación religiosa, lo que preocupa es que los humanos usurpen, literalmente, el papel de un ser superior. Según una interpretación secular, la preocupación típica es que los humanos no reconozcan sus propias limitaciones, por ejemplo, al sobreestimar su capacidad para controlar ecosistemas complejos.

Los seres humanos que han deseado tener alguna influencia sobre la configuración genética de las generaciones futuras han estado limitados, hasta ahora, a trabajar dentro de la escala temporal y las posibilidades genéticas dictadas por la evolución. La ingeniería genética nos ha liberado parcialmente de esta limitación. La biología sintética representa una promesa de liberamos de otra limitación: la necesidad de una plantilla natural sobre la que pueden basarse los futuros organismos. Nos permitirá diseñar y crear vida, no simplemente realizar pequeños ajustes o modificarla. Es también posible que la biología sintética nos permita crear vida a partir de materia inorgánica e inerte. De hecho, puede argumentarse que éste es el papel más distintivo de la biología sintética.

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Sin embargo, la historia de la humanidad siempre ha consistido en modificar el mundo y la vida por buenas razones. El estado natural del hombre sería una vida «desagradable, brutal y corta», por utilizar las palabras de Hobbes, de no ser por las muchas mejoras obtenidas mediante la modificación del mundo. Las vacunas, los antibióticos y prácticamente toda la medicina significan poderosas intervenciones. La objeción de que estaríamos jugando a ser Dios sólo es válida como una precaución ante las acciones mal informadas, a las que sin duda son proclives los humanos.

LAS PENDIENTES RESBALADIZAS Y EL PRINCIPIO DE PRECAUCIÓN

Mucha gente teme que la creación de AMG suponga deslizarse por una pendiente hacia la creación de formas mixtas de humano y animal radicalmente nuevas, que acabe modificando a los propios seres humanos. Las técnicas que se desarrollan en este campo podrían utilizarse para crear quimeras de humano y chimpancé, que nos recuerdan a El planeta de los simios. Sin embargo, pueden ofrecerse cuatro respuestas a esta objeción. Las tres primeras cuestionan la probabilidad de descender por esa pendiente. La última cuestiona que lo que hay al final de la pendiente sea realmente tan malo.

En primer lugar, las técnicas para crear esas formas de vida no son nuevas. Es interesante señalar que no se han creado seres humanos fluorescentes pese a nuestra capacidad de crear conejos y monos fluorescentes. A pesar de que hace más de veinte años que tenemos la capacidad técnica para hacerlo, los científicos sólo recientemente han producido un embrión humano fluorescente.

En segundo lugar, puede argumentarse que no hay ninguna pendiente resbaladiza, sino una serie de peldaños. Existen leyes que previenen el desarrollo de tales formas de vida. Por ejemplo, en el Reino Unido es un delito grave permitir que se desarrollen más allá del límite especificado de catorce días. Estas leyes han sido eficaces para regular la investigación y la práctica en nuestra sociedad. Por supuesto, no es posible que la legislación resuelva todo el problema, pero es un instrumento importante para reducir el riesgo y el daño.

En tercer lugar, es un error impedir que se siga un curso. de acción valioso por el solo hecho de que conlleve un riesgo de consecuencias adversas. Los

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beneficios potenciales son en algunos casos muy importantes, mientras que los daños son poco probables y su gravedad no está bien establecida. Es difícil que un principio de precaución razonable prohíba este tipo de investigación.

Por último, quisiera cuestionar que el fondo de la pendiente sea en realidad tan malo. ¿Estaría mal modificar seres humanos para incluir células o genes animales? Como ya he argumentado antes, la respuesta depende de las razones, los beneficios para los humanos, el riesgo para los humanos u otros animales, la idoneidad de la revisión ética, etc. En algunos casos, podríamos tener buenas razones para modificar genéticamente a los humanos, por ejemplo para conferirles resistencia a las enfermedades producidas por un nuevo agente patógeno.

PARTE CUARTA:

CONCLUSIÓN

Estamos viviendo una gran revolución biológica. Ahora es posible trasladar genes por todo el reino animal y vegetal, diseñando animales modificados genéticamente mediante transgénesis o creando quimeras. La biología sintética nos ofrece la posibilidad de utilizar elementos químicos inorgánicos para crear, según diseño humano, vidas que no podrían darse de forma natural. Hasta ahora sólo hemos arañado la superficie de esta biorrevolución, que con toda probabilidad hará palidecer a la revolución industrial. La vida orgánica se convertirá en la fuerza motriz de la innovación, la creatividad y la productividad. El motor biológico podría remplazar al mecánico en muchos contextos, y la nanotecnología y la tecnología computational pueden integrarse con la modificación genética…

Necesitaremos una ética bien desarrollada para gobernar la creación de nuevas formas de vida. He argumentado en este trabajo que necesitamos hacer una evaluación caso por caso de las nuevas intervenciones y tecnologías, en vez de evaluaciones globales. He argumentado que necesitamos desarrollar estrategias más productivas y profundas para la evaluación de este tipo de tecnología. He intentado establecer una agenda de problemas a los que hay que enfrentarse y ofrecer una propuesta muy preliminar de evaluación en cuatro pasos. Los cuatro pasos para la evaluación de las intervenciones dirigidas a crear AMG son: (1) necesitamos utilizar el análisis conceptual para desarrollar una teoría justificada, coherente y explícita del estatus moral, (2)

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la creación de AMG debería acometerse por buenas razones, evaluadas según la mejora del propio animal creado o de otros animales, incluidos los humanos, (3) la creación de AMG debería conformarse según dos principios básicos del control ético de la investigación, a saber, asegurarse de que los riesgos son razonables y que se obtiene el consentimiento apropiado, (4) no debería permitirse que la creación de AMG supusiera un daño poco razonable para otros, ni ahora ni en el futuro.

En este trabajo he sostenido que cuatro objeciones habituales a la creación de AMG no son válidas: (1) la creación de AMG supone una amenaza para la humanidad, (2) hay restricciones deontológicas absolutas que excluyen la creación de AMG, (3) la creación de AMG es mala porque supone jugar a ser Dios, (4) la creación de AMG supone deslizarse por una pendiente resbaladiza hacia una alteración radical de los seres humanos y queda excluida por el principio de precaución.,

Esto es el principio, no el final. Una de las tareas más urgentes de la bioética moderna es elaborar y desarrollar un complejo marco normativo para evaluar la creación de animales radicalmente modificados a nivel genético. La ciencia progresa exponencialmente, pero este asunto vital sólo ha sido sometido hasta la fecha a un insuficiente escrutinio ético[13].

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JULIAN SAVULESCU (Geelong, Australia, 1963), médico y filósofo, dirige actualmente el centro de investigación internacional The Oxford Uehiro Centre for Practical Ethics, integrado en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Oxford. También es el responsable del Oxford Centre for Neuroethics, uno de los ámbitos más influyentes del Reino Unido en temas de ética neurocientífica. Es autor de más de un centenar de artículos, publicados la mayoría de ellos en revistas especializadas de gran difusión internacional. Ha participado en conferencias mundiales sobre temas bioéticos, tanto en Estados Unidos, como en Australia, Europa o Japón. Es considerado un experto en todo lo referente a «la mejora» humana (genética, física, cognitiva, moral, afectiva).

Obras: Ethical Issues in Genetic Research (2003), In Guest of Ethical Wisdom (2007), Medical Ethics and Law (2003), Der neue Mensch. Enhancement und Genetik (2009), Human Enhancement (2009) o Enhancing Human Capacities (2011), Moral neuroenhancement (2017), After Charlie Gard: ethically ensuring access to innovative treatment (2017), Ethical surgical placebo-controlled trials of deep brain stimulation for treatment-resistant anorexia nervosa (2017).

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Notas

Introducción

Seguramente el contenido de aquellos cursos es el que compone su difundida obra Practical Ethics (Cambridge University Press, 1979), que cuenta con varias ediciones, y traducida a numerosas lenguas. <<

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Puede consultarse «Bioethics and Human Enhancement: an Interview with Julian Savulescu», de O. Campos et al., en Dilemata: International Journal of Applied Ethics, n.° 2, 2010, pp. 15-25. <<

Página 215

Actualmente este bioético dirige The Centre for Human Bioethics en la Monash University (Melbourne, Australia) que fundó en su día Singer. Es autor, entre otras, de las siguientes obras: Morality and Emotions (Routledge, 1992), Virtue Ethics and Professional Roles (Cambridge University Press,

2 0 0 1 ), Bioethics (Aidershot, 2006), Informed Consent and Clinician Accountability —con Steve Clarke— (Cambridge University Press, 2007). <<

Página 216

Desde hace algunos años enseña en Princeton University, pero fue anteriormente profesor en la Oxford University, y en la mencionada Monash University. Entre sus libros cabe destacar The Moral Problem (Wiley Blackwell, 1994) y Ethics and the A Priori (Cambridge University Press, 2004),en los que se analizan con destacable rigor problemas específicos de metaética. <<

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[5] Publicada la primera edición por Oxford University Press, 1984. <<

Página 218

El último libro de Ingmar Persson, de quinientas páginas, The Retreat of Reason: A Dilema in the Philosophy of Life, Oxford University Press, 2005, manifiesta ciertamente un alto nivel de reflexión sobre problemas metaéticos y sustanciales de filosofía moral. Algunos críticos han considerado, sin exageración alguna, que este volumen está a la altura filosófica del publicado veinte años antes por DEREK PARFIT, Reasons and Persons. Julian Savulescu, tras su llegada a Oxford en 2002, ha publicado junto con Ingmar Persson varios artículos realmente valiosos de temas biocientíficos. Entre los más recientes: «Unfit for the Future? Human Nature, Scientific Progress and the Need for Moral Enhancement», en R. Ter Meulen, G. Kahane y J. Savulescu (e d s .), Enhancing Human Capacities, Wiley-Blackwell, Oxford, 2010; «Reproduction and Embryo Research: Bringing Embryos into Existente for Different Purposes, or Not at All», Cambridge Quarterly of Healthcare Ethics, n.º 19 (1), enero de 2010, y «The Perils of Cognitive Enhancement and the Urgent Imperative to Enhance the Moral Carácter of Humanity», Journal of Applied Philosohy, n.º 25 (3), 2008, pp. 162-177, cuya traducción se incluye en este volumen. <<

Página 219

De modo especial em LEVY, N. y SAVULESCU, J: «Moral Significance of Phenomenal Consciousness», en S. Laureys et al. (eds.), Progress in Brain Research, Elsevier, Paises Bajos, 2009, cap. 25, pp. 361-370. Sobre las implicaciones morales de esta tesis antropológica desarrollada en diferentes contextos y con diversos propósitos por Singer, McMahan y Savulescu, puede consultarse Bonete, E.: Neuroética Práctica. Una ética desde el cerebro, Desclée de Brouwer, Bilbao, 2010, caps. III y IV. <<

Página 220

SAVULESCU, J. (ed.): In Quest of Ethical Wisdom, op. cit., p. 4. <<

Página 221

SAVULESCU, J. (ed.): In Quest of Ethical Wisdom, op. cit., p. 4. <<

Página 222

SAVULESCU, J.: «Embryo Research: Are There Any Lessons from Natural Reproduction?», Cambridge Quarterly of Healthcare Ethics, n.° 13, 2004, pp. 68-75. <<

Página 223

SAVULESCU, J., y DEVOLDER, K.: «Therapeutic Cloning is Moral», en D. Haugen et al. (eds.), At Issue: The Ethics of Cloning, Greenhaven Press, 2009, pp. 57-72. <<

Página 224

SAVULESCU, J.: «Allowing Competent People to Commit Suicide Is Ethical», en L. K. Egendorf (ed.), Assisted Suicide, Greenhaven Press, San Diego, 1998, pp. 30-36. <<

Página 225

SAVULESCU, J.: «Conscientious Objection in Medicine», British Medical Journal, n.° 332, 2006, pp. 294-297. <<

Página 226

SAVULESCU, J., y KAHANE, G.: «Brain-Damage and the Moral Significance of Consciousness», Journal of Medicine and Philosophy, n.º 33, 2009, pp 1-21. <<

Página 227

SAVULESCU, J., y KAHANE, G.: «The Welfarist Account of Disability», enA. Cureton et al. (eds.), Disability and Disadvantage, Oxford University Press, 2009, pp. 14-53. <<

Página 228

FODDY, B., y SAVULESCU, J.: «Addiction and Autonomy», Bioethics, n.º 20, 2006, pp. 1-15. <<

Página 229

SAVULESCU, I, y HOPE, T.: «Ethics of Research», en J. Skorupski (ed.), The Routledge Companion to Ethics, Routledge, 2010. <<

Página 230

HOPE, T., SAVULESCU, I, y HENDRICK, J.: Medical Ethics and Law, Churchill Livingstone, Londres, 2008. <<

Página 231

SAVULESCU, J.: «Consequentialism and Contextual Health Care Ethics», en R. E. Ashcroft et al. (eds.), Case Analysis in Clinical Ethics, Cambridge University Press, 2005; Savulescu, J.: «Consequentialism, Reasons, Value and Justice», Bioethics, n.° 12, 1998, pp. 212-235. <<

Página 232

GARRIDO, M.: «La explosion de la tecnología: tres metáforas para el siglo XXI», en M. GARRIDO, L. M. VALDÉS y L. ARENAS (coords.), El legado

filosófico y científico del siglo XX, Cátedra, Madrid, 2007, cap. 35, pp. 867-886. <<

Página 233

GARRIDO, M.: «La explosión de la tecnología: tres metáforas para el siglo XXI», op. cit., pp. 880-881. <<

Página 234

En el capítulo 8 de este volumen, Savulescu ofrece la siguiente definición, calificada por él mismo como «amplia»: «X es una mejora para A si X hace más probable que A lleve una vida mejor en las circunstancias C, que son un conjunto de circunstancias naturales y sociales». <<

Página 235

Aunque aparecen argumentos en muchos de los capítulos, un buen resumen puede encontrarse en el titulado, precisamente «Mejora genética». <

< 

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Este texto introductorio, más la selección y traducción de parte de los trabajos aquí recogidos, constituyen uno de los frutos de la beca que el Ministerio de Educación de España me concedió con la subvención del Programa Nacional de Movilidad de Recursos Humanos de Investigación, en el marco del Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica (I+D+i) 2008-2011, en su Modalidad A (estancias de movilidad de profesores e investigadores españoles en centros extranjeros de enseñanza superior e investigación: Proext-MICINN). He podido disfrutar de una estancia de once meses como «Academic Visitor» durante el curso 2009-2010 en The Oxford Centre for Neuroethics, integrado en The Oxford Uehiro Centre for Practical Ethics (Faculty of Philosophy, University of Oxford), dirigido por el médico-filósofo australiano Julian Savulescu. Quiero expresar mi reconocimiento al director de este prestigioso centro internacional, y autor del libro que presentamos, por acogerme amablemente en tan activo y estimulante ámbito académico. <<

Página 237

Mi primera estancia de cuatro meses en The Oxford Uehiro Centre for Practical Ethics como «Academic Visitor», en la primavera de 2009, se realizó gracias a la ayuda para la movilidad de profesores concedida por la Universidad Complutense. Durante mi segunda estancia, en la primavera de 2010, subvencionada en parte con una bolsa de viaje de mi universidad, coincidí en dicho centro con el profesor Enrique Bonete. Casi de inmediato surgió la idea de colaborar en este proyecto, pues ambos compartíamos el entusiasmo ante la idea de presentar al público de habla hispana unas ideas y un autor que nos parecían interesantes y provocadoras. El profesor Bonete, que tenía ya en mente el proyecto, me ofreció tal colaboración. Por ello, además de mostrar mi agradecimiento al Oxford Uehiro Centre, en especial a su director, que en todo momento ha apoyado y facilitado este proyecto, y a la ayuda económica obtenida de mi universidad, quiero también hacer explícita mi gratitud a Enrique Bonete por su generosidad y esmero en este proyecto editorial conjunto. <<

Página 238

Capítulo 1

Este artículo fue publicado originalmente en Bioethics, vol. 15, n.º 5/6, 2001. <<

Página 239

[**] Cociente intelectual. <<

Página 240

Parfit, D: «Rights, Interests and Possible People», en Moral Problems in Medicine, S. Gorovitx et al. (eds.), Englewood Cliffs, Prentice Hall, 1976. Parfit, D.: Reasons and Persons, Clarendon Press, Oxford, Part IV, 1984. <<

Página 241

PARFIT: op. cit., Appendix I, pp. 493-502. Griffet: Well-Being, Clarendon Press, Oxford, 1986. <<

Página 242

BUCHANAN, A., BROCK, D. W., DANIELS, N., y WIKLER, D.: From Chance to Choice, CUP, Cambridge, 2000, p. 167. Buchanan y sus colegas argumentan de forma paralela a favor de la permisibilidad de la manipulación genética (mejora) para permitir a los niños vivir la mejor vida posible (Capítulo Quinto). No consideran la selección en este contexto. <<

Página 243

NEWSON, A.: «The value of intelligence and its implications for genetic research», Fifth World Congress of Bioethics, Imperial College, Londres, 21-24 de septiembre de 2000. <<

Página 244

Philebus 21 C 1-12, traducción (al inglés) de A. E. Taylor, Dawsons of Pall Mall, Folkstone, 1972, 21 D H-3. E1-3. <<

Página 245

[6] Philebus 21 C 1-121. <<

Página 246

Robertson, J.: «Preconception Sex Selection», American Journal of Bioethics, 1:1 (invierno, 2001). <<

Página 247

Capítulo 2

[*] Publicado originalmente en Bioethics, vol. 16, n.º 6, 2002. <<

Página 248

[1] Es una versión de la «Lotería de la Supervivencia de John Harris», J. Harris (ed.), Bioethics, Oxford University Press, Oxford, 2001, pp. 300-315. <<

Página 249

«Commonwealth, States and Territories», en el original. Se refiere a la estructura federal de Australia, formada por seis estados y dos territorios, así como a su integración en la Commonwealth británica. <<

Página 250

SAVULESCU, J.: «Dare to say yes», Herald Sun, 3 de mayo de 2002, p. 19; Savulescu, J.: «An ethical outcome hijacked», Sydney Morning Herald, 28 de febrero de 2002. <<

Página 251

JOHNSTON, D.: «Stemming the evil», Herald Sun, 25 de julio de 2001, p.

33. <<

Página 252

[4] WROE y COSTA: «Catholic fury at Stem Cell rethin king». <<

Página 253

TONTI-FILIPPINI, N.: 60 Minutes, 17 de marzo de 2002. Transcripción en ht tp://news.ninemsn.com.au/sixtyminutes/stories/2002_03_17/stpru_527.asp. <

< 

Página 254

[6] SHANAHAN, A.: «More hype than hope in clone break through», op. cit. <<

Página 255

«Stop before we go too far», Daily Mail reprinted in Herald Sun, 27 de noviembre de 2001, p. 20. <<

Página 256

SMITH, W.: «Cloning “could harm evolution”», Canberra Times, 11 de agosto de 2001, p. 6. <<

Página 257

COOK, M.: «Cell ethics down the river for a song», op. cit. Letter: Herald Sun, 4 de diciembre de 2001, p. 17. <<

Página 258

[10] LETTER: Herald Sun, 4 de diciembre de 2001, p. 17. <<

Página 259

[11] O’Hear: op. cit. <<

Página 260

TONTI-FILIPPINI, N.: 60 Minutes, op. cit. <<

Página 261

Savulescu, J.: «The ethics of cloning and creating embryonic stem cells as a source of tissue for transplantation: time to change the law in Australia», Australian and New Zealand Journal of Medicine, n.º 30, 2000, pp. 492-498; «Why human research cannot be locked in a cell», Sydney Morning Herald, 28 de agosto, 2001; «Vital arguments for stem cell research», The Daily Telegraph, 16 de agosto de 2001; McMahan, I: «Cloning, killing and identity», J. Med Ethics, n.º 25, 1999, pp. 77-86; Singer, P.: Practical Ethics, Cambridge University Press, Nueva York, 1993; Tooley, M.: Abortion and Infanticide, Oxford University Press, Oxford, 1983; Harris, J.: The Value of Life, Routledge andKega, Londres. <<

Página 262

[14] Ibid., p. 287. <<

Página 263

[15] HARRIS, J.: «The Survival Lottery», op. cit., p. 302. <<

Página 264

El verbo «canibalizar» no existe en castellano, aunque su correspondencia en inglés, «cannibalize» se recoge en todos los diccionarios. <<

Página 265

The Complete Oxford English Dictionary, 2.a ed., Clarendon Press, Oxford, 1991, p. 835. <<

Página 266

Ibid. <<

Página 267

BOYLE, R. J., y SAVULESCU, J.: «Ethics of using preimplantation genetic diagnosis to select a stem cell donor for an existing person», British Medical Journal, n.° 323, 2001, pp. 1240-1243. <<

Página 268

Ibíd. <<

Página 269

RAWLS, J.: A Theory of Justice, Oxford University Press, Oxford, 1972. <

< 

Página 270

Harris también plantea este tipo de escenario en «The Survival Lottery», op. cit., p. 309. Argumenta que la única Lotería de la Supervivencia viable es de este tipo, pensada para los que están muriendo (313). <<

Página 271

Éste no es el caso en relación con los embriones sobrantes, pero estamos considerando también la posibilidad de crear y destruir embriones para la investigación. <<

Página 272

ANSCOMBE (Anscombe: «GEM. Who is Wronged», The Oxford Review, n.º 5, 1967, pp. 16-17) y Taurek (Taurek, J.: «Should the Numbers Count?», Philosophy and Public Affairs, n. º 6, 1977, pp. 293-316) han sostenido la posición extrema de que, en los casos en los que podemos salvar una vida o muchas, pero no ambas cosas, no hay más razones para salvar muchas. Hay un fuerte debate sobre este asunto (GLOVER, I: Causing Death and Saving Lives, Penguin, HARMONDSWORTH, 1977; PARFIT, D.: «Innumerate Ethics», Philosophy and Public Affairs, n.º 7, 1978, pp. 285-301). No puedo tratar este asunto aquí en toda su complejidad. Pero esto va en contra del modo en que se distribuyen los recursos sanitarios. Jaymee Bowen tuvo leucemia y recibió un trasplante de médula. Tuvo una recaída y le fue denegado un segundo trasplante. Se estimaba que éste costaría 75.000 libras. Su padre llevó el caso a los tribunales. Sir Thomas Bingham, Juez del Tribunal de apelación, dijo, «Es necesario hacer juicios difíciles y agónicos respecto a cómo distribuir del mejor modo unos recursos limitados para maximizar el beneficio del máximo número de pacientes» [R v. Cambridge Health Authority, exp. B [1995] 2 All ER 129, 133 (CA)]. <<

Página 273

WILLIAMS, B.: «A Critique of Utilitarianism», en J. J. C. Smart y B. William, Utilitarianism: For and Against, Cambridge University Press, Cambridge, 1973. <<

Página 274

GLOVER, J.: Humanity: A Moral History of the Twentieth Century, Jonathan Cape, Londres, 1999. <<

Página 275

Es decir, 1 −(Probabilidad de que mueran todos los embriones). En Victoria, 1 -4⁄5 × 4⁄5 × 4⁄5). En NSW 1 − 4⁄10 × 4⁄10). <<

Página 276

Otra estrategia sería dividir los embriones y extraer células madre de un clon. Esto incrementaría las probabilidades de tener un bebé. Es interesante señalar que esto tendría como resultado la destrucción de los tres embriones y su sustitución por clones idénticos, y se mataría a uno de éstos para proporcionar células que incrementaran las probabilidades de supervivencia de los otros. <<

Página 277

Harris también afirma que los principios de la justicia de Rawls apoyan la Lotería de la Supervivencia. Norman Daniels afirma que una perspectiva rawlsiana justificaría el incremento del riego de morir en un momento posterior de la vida para beneficiar a la gente en momentos más tempranos (Just Health Care’ Studies in philosophy and health policy, Cambridge University Press, Cambridge, 1985). Pero también apoyaría que se incrementara el riesgo a nivel embrional para obtener beneficios en momentos posteriores. <<

Página 278

[29] «Survival Lottery», op. cit., p. 314. <<

Página 279

Ibid., p. 285. Sin embargo, si el principio hubiera sido «Escoger a la persona con menos probabilidades de supervivencia» esto podía haber sido justo. <<

Página 280

[31] Harris dice que «esto podría ser un plan voluntario» (ibíd., 313). <<

Página 281

Op. cit. <<

Página 282

Esto plantea difíciles cuestiones acerca de cómo definimos la clase relevante. Imagina que se necesitan 8 embriones para un tratamiento de fertilidad. Crear deliberadamente 10 para que 2 puedan usarse para la investigación sería permisible si el proceso por el que se selecciona a esos 2 fuera imparcial (p. ej., con iguales probabilidades) y los beneficios de la tecnología con CME para este grupo de 10 fueran suficientemente grandes. Si es permisible, entonces parece igualmente permisible crear 8 ahora para el tratamiento de fertilidad y 2 después para la investigación. Y esto no parece muy diferente de crear 8 para una pareja con problemas de fertilidad y 2 en otra para la investigación. La cuestión es que es un suceso aleatorio qué embrión se crea (para el tratamiento de fertilidad o para la investigación) de entre todos los embriones posibles. Este carácter aleatorio evita que los embriones creados para investigar sean «embriones únicamente creados para la investigación» (y por tanto una violación de Kl), puesto que el embrión podría haber existido para el tratamiento de fertilidad. La creación de un embrión para la investigación parece permisible supuesto que ocurra en el contexto de una sociedad en la que cierto número de embriones de ese tipo sobreviven, supuesto que el número de supervivientes sobrepase al de los que se mata y los beneficios para los supervivientes sean lo suficientemente significativos para justificar que se mate a algunos de esa clase. <<

Página 283

Capítulo 3

Originalmente publicado en British Journal of Sports Medicine, n.° 34, 2004, en colaboración con B. Foddy y M. Clayton. <<

Página 284

Se trata de la federación habitualmente conocida por sus siglas en inglés (IAAF). Fue fundada con este nombre en 1912. En 2001 el nombré cambio por el de Asociación internacional de Asociaciones de Atletismo, manteniéndose las siglas. <<

Página 285

[***] La Olimpiada en cuestión fue la celebrada en Montreal. <<

Página 286

RABINOWICZ, V. «Athletes and drugs. a separate pace?», Psychol Today, n.º 25, 1992, pp. 52-53. <<

Página 287

HARTGENS, F., y KUIPERS, H.: «Effects of androgenic anabolic steroids in athletes», Sports Med, n.º 34, 2004, pp. 513-554. <<

Página 288

Haugen, K. K.: «The performance-enhancing drug, game», Journal of Sports Economics, n.º 5, 2004, pp. 67-87. <<

Página 289

WADA: World Anti-Doping Code. World Anti-Doping Agency, Montreal, 2003, p. 16.11. WADA: «World Anti-Doping Code», World Anti-Doping Agency, Montreal, 2003, p. 3. <<

Página 290

Murray, I: «It’s basketball played on a higher plane», Los Angeles Times, 4 de febrero de 1996, sect C, 1. <<

Página 291

BBC Sport 2003 12 Feb. http://news.bbc.co.uk/go/pr/fr/-sport2/hi/other_s ports/cycling/3258168.stm. <<

Página 292

COE, S.: «Athletics: Christie out of order for corruption claims», The Daily Telegraph, 13 de febrero de 2001. <<

Página 293

COE, S.: «We cannot move from strict liability rule», The Daily Telegraph,

25 de febrero de 2004. <<

Página 294

ASHENDEN, M.: «A strategy to deter blood doping in sport», Haematologica, n.º 87, 2002, pp. 225-234. <<

Página 295

Downes, S.: «Samaranch move stuns critics», The Sunday Times, Londres, 31 de enero de 1999. <<

Página 296

Capítulo 4

Publicado originalmente en RHODES, R., FRANCIS, L., y SILVERS, A. (eds.): The Blackwell Guide to Medical Ethics, Blackwell, 2007. <<

Página 297

Real fighting es una modalidad de lucha orientada a la autodefensa. En ella, los participantes pueden emplear todos los recursos a su alcance (entrenamiento en cualquier arte marcial, uso de armas blancas, etc.) para defenderse de forma efectiva de su atacante. <<

Página 298

«Humping» en el original. La traducción más fiel, que mantiene todos los sentidos literales y figurados, es «jorobar». Sin embargo, debido a lo malsonante del término, y no sin dudas (también es malsonante en inglés), nos hemos decidido por esta otra traducción, que conserva el sentido fundamental y resulta menos chocante. <<

Página 299

Se llama «pluralistas» a las versiones sobre el bienestar que admiten más de un bien intrínseco. Por contraposición, la versión anterior, que señala al placer como único bien intrínseco, sería «monista». <<

Página 300

Algunas personas no describirían el auto-sacrificio altruista como imprudente. Yo utilizo el término imprudencia de modo que incluye todo acto que vaya en contra del auto-interés, incluido el altruismo. <<

Página 301

[2] Si son incompetentes, la ley permite ignorar sus elecciones. <<

Página 302

Capítulo 5

Publicado originalmente en Neuroethics (2008) 1:31-44, en colaboración con Anders Sandberg. <<

Página 303

En adelante llamaremos «matrimonio» a las parejas estables, con independencia del estatus legal, el género de los miembros de la pareja, etc. <

< 

Página 304

[*] Sentido que informa al organismo de la posición de los músculos. <<

Página 305

Mamífero roedor, muy parecido al ratón, que vive en galerías subterráneas, comúnmente en las proximidades de estanques y charcas. Incluye los conocidos como «topillos» y los ratones de campo. <<

Página 306

Hay muchos tipos de amor diferentes: el amor por la pareja, por los hijos, los amigos, las mascotas, etc. Nos hemos centrado en el amor por la pareja. Pero esas otras clases de amor también pueden mejorarse. Por ejemplo, es posible influir en el apego de las madres por los hijos combatiendo los efectos de la depresión posparto. Habría fuertes razones para ejercer esta influencia por el bien de los hijos. <<

Página 307

Puede encontrarse una explicación más detallada de estas teorías en el cap ítulo 4 de este volumen. <<

Página 308

[*] Se refiere al presidente del Consejo de Bioética de los Estados Unidos. <<

Página 309

Capítulo 6

Publicado originalmente en Journal of Applied Philosophy, n.º 25 (3), pp. 162-177, 2008, en colaboración con I. Persson. <<

Página 310

Aunque durante el último siglo ha habido un incremento constante del IQ, conocido como efecto Flynn, no está claro su significado. <<

Página 311

Queremos dar las gracias a Anders Sandberg por su ayuda en esta investigación. Para una revisión completa de la mejora cognitiva ver www.en hanceproject.org. <<

Página 312

TANG, Y. P., SHIMIZU, E., DUBE, G. R., RAMPON, C., KERCHNER, G. A., ZHUO, M., LIU, G, y TSIEN, J. Z. (1999): «Genetic enhancement of learning and memory in mice», Nature, n.º 401, pp. 63-69. <<

Página 313

Rees, M.: Our Final Century, William Heinemann, Londres, 2003, p. 58.

<< 

Página 314

[5] 33News 3: The Guardian, 3 de agosto de 2006. <<

Página 315

El «Toma y daca» («tit-for-tat») es una estrategia bien conocida en la Teoría de juegos, mediante la que los agentes actúan en correspondencia con la acción anterior de su contrincante. Se empieza luego cooperando y, en encuentros posteriores, se coopera si el contrincante ha cooperado y no se coopera si no lo ha hecho. En este último, caso, después de una interacción de «castigo», se vuelve a cooperar. La estrategia se utilizó por primera vez a finales de la década de los setenta, cuando Axelrod convocó un torneo para jugar un dilema del prisionero iterado, con doscientas rondas por partida. La más sencilla de las estrategias, presentada por Anatol Rapoport, fue ésta, que obtuvo la. máxima puntuación en el torneo. Su ventaja frente a las otras es que emplea el grado justo de capacidad de castigo y de perdón. Los resultados se publicaron en 1980. <<

Página 316

SOBER, E., y WILSON, D. S. (1998): Unto Others, Harvard T. P., Cambridge. <<

Página 317

DE WAAL, F., MACEDO, S., y OBER, J. (eds.) (2006): Primates and Philosophers, Princeton U. P., Princeton, p. 43. <<

Página 318

DE WAAL, F., MACEDO, S., y OBER, J. (eds.) (2006): Primates and Philosophers, Princeton U. P., Princeton, pp. 47-48. <<

Página 319

DE WAAL, F., MACEDO, S., y OBER, J. (eds.) (2006): Primates and Philosophers, Princeton U. P., Princeton, p. 48. <<

Página 320

DE WAAL, F., MACEDO, S., y OBER, J. (eds.) (2006): Primates and Philosophers, Princeton U. P., Princeton, p. 49. <<

Página 321

JENSEN, K., CALL, J., y TOMASELLO, M. (2007): «Chimpanzees Are Rational Maximizers in an Ultimatum Game», Science, n.º 318, 5 de octubre, 2007, pp. 107-109. <<

Página 322

WALLACE, B., CESARINI, D., LICHTENSTEIN, P., y Johannesson, M. (2007): «Heritability of Ultimatum Game Responder Behavior», Proceedings of the National Academy of Sciences, n.º 104, 40, pp. 15631-15634. <<

Página 323

Se refiere al volumen de la revista en la que se publicó originalmente este trabajo. El artículo de Douglas lleva el nombre de «Moral Enhancement». <<

Página 324

[**] Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. <<

Página 325

Monoamino oxidasa. Se trata de una enzima que cataliza la oxidación de las monoaminas y la degradación de algunos neurotransmisores, como por ejemplo, la serotonina. <<

Página 326

Este ejemplo es distinto del que aparece en la publicación original. Está cambiado con consentimiento explícito de los autores que, al revisar el original para esta traducción, encontraron el ejemplo que se presenta aquí mucho más claro y adecuado para ilustrar su postura. <<

Página 327

Jadis es la malvada y hermosa reina que pronunció la palabra deplorable, eliminando así todo rastro de vida de su propio mundo, Cham. <<

Página 328

[13] «The Deplorable Word», Wikipedia, https://en.wikipedia.‐ org/wiki/Deplorable_Word, consultado el 15 de enero de 2007. Agradezco a Toby Ord este ejemplo. <<

Página 329

Capítulo 7

Originalmente publicado en: KUHSE, H., y SINGER, P. (eds.): A Companion to Bioethics, 2.a ed., Wiley-Blackwell, Oxford, 2009. <<

Página 330

El nombre de este ratón está tomado de una popular serie de televisión estadounidense, Doogie Howser, M. D, emitida originalmente durante el final de la década de los ochenta y principios de los noventa cuyo protagonista, Douglas Howser, es un médico adolescente de dieciséis años que, entre otras características fuera de lo común, goza de una extraordinaria memoria eidética, popularmente conocida como «memoria fotográfica». <<

Página 331

Los ratones normales, como la mayoría de los mamíferos, a excepción de los primates, tienen una gama de visión del color más limitada que la humana, similar a la de los humanos que padecen acromatopsia o daltonismo. <<

Página 332

Mamífero roedor, muy parecido al ratón, que vive en galerías subterráneas, comúnmente en las proximidades de estanques y charcas. Incluye los conocidos como «topillos» y los ratones de campo. <<

Página 333

El término inglés es «knockout». En la literatura científica se deja sin traducir de modo habitual, aunque también se ha empezado a utilizar «bloqueo» como hacemos aquí. <<

Página 334

Se trata de un factor de crecimiento (factor 8) que limita el crecimiento del tejido muscular. <<

Página 335

El ejemplo aparece también en el capítulo 3 de este volumen. En ese trabajo, dedicado por entero a la consideración del uso de fármacos en el deporte, aparece este asunto mucho más desarrollado. <<

Página 336

[*] Ver las líneas propuestas en el capítulo 3 de este volumen. <<

Página 337

El tema de este apartado aparece desarrollado en detalle en el capítulo 8 «Animales modificados genéticamente». <<

Página 338

La bacteria artificial ha sido creada recientemente. El anuncio oficial fue el 20 de mayo de 2010. Julian Savulescu se refiere a este hecho en «Animales modificados genéticamente». <<

Página 339

Prueba estandarizada que evalúa la educación para la admisión en la universidad. <<

Página 340

All’s Well that Ends Well. A veces se traduce al castellano, de forma mucho más literal, como Bien está todo lo que bien acaba. <<

Página 341

La cita está en 4.3.68, en boca del personaje «Capitán 2» o «Señor 2». La versión de Astrana Marín dice: «La trama de nuestra vida se compone de bien y de mal. Nuestras virtudes se mostrarían orgullosas si no viniesen nuestros defectos a fustigarlas, y nuestros crímenes nos llevarían a la exasperación si no fuesen compensados por nuestras virtudes». <<

Página 342

Capítulo 8

El trabajo aquí presentado es una versión abreviada de un capítulo del mismo nombre del Oxford Handbook of Animal Ethics, T. Beauchamp y R. Frey (eds.), OUP, 2011. También se han eliminado muchas referencias bibliográficas, que pueden consultarse en la versión original inglesa. Incluido en este volumen por gentileza de Oxford University Press. <<

Se trata de una objeción habitual, que ya aparece en los capítulos 1, 2 y 7 de este volumen. <<

Este principio aparecé también considerado en detalle en el capítulo 7 de este volumen. <<

El caso de Alba es bien conocido entre los estudiosos de estos temas. Aparece otra mención en el capítulo 7. <<

[*] «Geep» en el original, mezcla de «goat» y «sheep». <<

RENNIE, J.: «Human-Animal Chimeras: Some Experiments Can Disquietingly Blur the Line Between Species», Scientific American, 27 de junio de 2005, http://www.scientificamerican.com?article.cfm?id=human-ani mal-chimeras. (Nuevo vínculo (31/07/2025) https://www.scientificamerican.c om/article/human-animal-chimeras/, editor digital) <<

Ourednik, V, Ourednik, J., Flax, J. D., et al:. «Segregation of Human Neural Stem Cells in the Developing Primate Forebrain», Science, n.º 293, 2001, pp. 1820-1824; Muotri, A. R., Nakashima, K., Toni, N., et al: «Development of Functional Human Embryonic Stem Cell-Derived Neurons in Mouse Brain», Proceedings of the National Academy of Sciences USA, n.° 102, 2005, pp. 18644-18648; Behringer, R. R.: «Human-Animal Chimeras in Biomedical Research», Cell Stem Cell, n.º 1, 2007, pp. 259-262; Lee, G., Kim, H., Elkabetz, Y, et al: «Isolation and Directed Differentiation of Neural Crest Stem Cells Derived from Human Embryonic Stem Cells», Nature Biotechnology, n.º 25, 2007, pp. 1468-1475; Elkabetz, Y, Panagiotakos, G., Shamy, G. A., et al: «Human ES Cell-Derived Neural Rosettes Reveal a Functionally Distinct Early Neural Stem Cell Stage», Genes & Development, n.° 22, 2008, pp. 152-165. <<

En el proceso de desarrollo de un nuevo ser humano, los catorce días desde el momento de la concepción marcan un hito significativo. En primer lugar, es el momento en que el blastocisto ha concluido su anidación en el útero. La importancia de la anidación es tal que en ocasiones (es el caso, por ejemplo, de la Sociedad Alemana de Ginecología) este momento, y no la fecundación, se considera como el comienzo del embarazo. En segundo lugar, también es el momento de la formación de la cresta neural, a partir de la cual ya no es posible la división del embrión que daría lugar a gemelos monocigóticos. Estos hechos tienen evidentes repercusiones tanto para el uso de métodos intraceptivos como para las técnicas de reproducción asistida que suponen la manipulación de embriones. Por ello en muchos países, incluido España con la Ley de Reproducción asistida de 2006, concretamente en su capítulo 15, se señala que sólo podrán utilizarse con fines de investigación embriones que no se hayan desarrollado in vitro más allá de este límite de catorce días. <<

Savulescu, J.: «Human-Animal Transgenesis and Chimeras Might be an Expression of our Humanity», American Journal of Bioethics, n.º 3, 2003, pp. 22-25. <<

Cavalieri, P., y Singer, P, (eds.): The Great Ape Project, Fourth Estate, Londres, 1993; DeGrazia, D.: Taking Animals Seriously: Mental Life and Moral Status, Cambridge University Press, Cambridge, 1996; Damasio, A. R .: The Feeling of What Happens: Body, Emotion and the Making of Consciousness, Vintage Press, Londres, 2000. <<

Duncan, I. J. H., y Petherick, J. C.: «The Implications of Cognitive Processes for Animal Welfare», Journal Of Animal Science, n.° 69,1991, pp. 5017-5.022; Bekoff, M.: «Cognitive Ethology and the Treatment of Nonhuman Animals: How Matters of Mind Inform Matters of Welfare», Animal Welfare, n.° 3, 1994, pp. 75-96. <<

Savuleicu, J., y Boitrom, N. (eds.): Human Enhancement, Oxford University Press, Oxford, 2009; Savuleicu, J.: «Genetic Interventions and the Ethics of Enhancement of Human Beings», en H. Kuhse y P. Singer (eds.), The Oxford Handbook of Bioethics, Wiley-Blackwell, Chichester, 2009. <<

Nussbaum, M. C.: «Beyond Compassion and Humanity: Justice for Animals?», en C. R. Sunstein y M. C. Nussbaum (eds.), Animal Rights, Oxford University Press, Nueva York, 2004, pp. 299-320; Rollin, B. E.: The Unheeded Cry: Animal Consciousness, Animal Pain and Science, Oxford University Press, Oxford, 1989. <<

ROLLIN: The Unheeded Cry: Animal Consciousness, Animal Pain and Science, Oxford University Press, Oxford, 1989. <<

SAVULESCU, et al.: «What is Enhancement and Why We Should Enhance Cognition?»; Wile y Blackwell, 2011. <<

Se califica de este modo a los abortos practicados a la vista de las circunstancias económicas, personales, familiares de la mujer embarazada. <<

PARFIT, D.: Reasons and Persons, Oxford University Press, Oxford, 1985. <<

SAVULESCU y KAHANE: «The Moral Obligation to Create Children with the Best Chance of the Best Life», Bioethics, vol. 23, 2009. <<

SAVULESCU y HOPE: «Ethics of Research», en The Routledge Companion to Ethics, 2010. <<

Híbridos citoplasmáticos: células resultantes de la fusión de una célula nucleada completa con el citoplasma, u órganos citoplasmáticos, procedentes de otra célula. <<

Los teratomas son tumores que se forman a partir de las células pluripotenciales de los gametos. Aparece normalmente en los testículos y en los ovarios. <<

Quisiera agradecerle al Dr. James Yeates su ayuda. He aprendido mucho de su trabajo y me he beneficiado de sus investigaciones. También quisiera agradecer a la profesora Loane Skene que haya discutido y trabajado conmigo en estos temas. << 






FIN

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