© Libro N° 14518. Tío, Cállate. Pacheco, Anna. Emancipación. Noviembre 22 de 2025
Título Original: ©
Versión Original: ©
Circulación conocimiento libre, Diseño y edición digital de Versión original
de textos:
https://ww3.lectulandia.com/book/tio-callate
Licencia Creative Commons:
Emancipación Obrera utiliza una
licencia Creative Commons, puedes copiar, difundir o remezclar nuestro contenido,
con la única condición de citar la fuente.
La Biblioteca Emancipación Obrera es un medio
de difusión cultural sin fronteras, no obstante los derechos sobre los contenidos
publicados pertenecen a sus respectivos autores y se basa en la circulación del
conocimiento libre. Los Diseños y edición digital en su mayoría corresponden a Versiones
originales de textos. El uso de los mismos son estrictamente educativos y está
prohibida su comercialización.
Autoría-atribución: Respetar la autoría del texto y el nombre de los autores
No comercial: No se puede utilizar este trabajo con
fines comerciales
No derivados: No se puede alterar, modificar o reconstruir
este texto.
Portada E.O. de:
https://ww3.lectulandia.com/book/tio-callate/
© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación:
TÍO, CÁLLATE
Anna Pacheco
Tío, Cállate
Anna Pacheco
¿Alguna vez te has ido a casa y te has mirado en el espejo y has pensado TODO
lo que podrías haberle contestado a ese tipo y en cambio no dijiste nada?
¿Cuántas veces te has quedado sin respuesta al oír una voz masculina gritándote
«guaaaapa»? Nos educaron para estar muy monas y calladas, pero es que ya
estamos HARTAS. Este manual te servirá para creerte y saberte fuerte, aprender,
ser más asertiva y sacar todo tu genio.
Anna Pacheco
Tío, cállate
ePub r1.0
Titivillus 12-11-2025
Anna Pacheco, 2019
Ilustraciones: Bàrbara Alca
Editor digital: Titivillus
ePub base r2.1
Esto que tienes en tus manos es una guía de autodefensa verbal. Aquí no
abordaremos técnicas para responder a agresiones físicas —existen multitud de
talleres y cursos de autodefensa impartidos por colectivos feministas—. Esto es
otra cosa. Aquí encontrarás recursos para actuar en situaciones violentas muy
cotidianas: situaciones en las que no, nadie te ataca con un cuchillo; ni te
amordaza; ni te meten en el maletero de un coche. Son situaciones mucho más
sutiles, en las que la violencia es verbal, pero no por ello menos relevante.
Son situaciones en las que la violencia viene de un compañero de clase, de las
amigas del instituto, de tu novio o de un tío en la cena de Navidad.
Experiencias que hemos normalizado completamente. Aquí no hay un pin para la más
valiente, ni para la heroína; no debería existir defensa porque no debería
existir violencia contra las mujeres. Defenderse nunca será una obligación. No
sientas presión.
Sin embargo, este manual te puede servir de ayuda e inspiración para
estar preparada o pensar respuestas efectivas. Estamos hartas de estar
calladas, de ignorar; de sonreír para no resultar molestas; de quedarnos
impasibles por miedo a ofender. Nos enseñaron muy bien a todo eso, pero también
podemos aprender a todo lo contrario: a contestar de vez en cuando;
a mostrarnos seguras, convencidas y asertivas. A no tener miedo.
O no tanto.
Pero ¡OJO! Este libro no es una biblia. Esta guía amena es un
complemento más al material abundante con el que trabajan muchas instituciones
para la prevención de la violencia de género. Indaga en los temas que más te
interesen; explora en discursos que creas que te puedan servir, descubre
referentes y autoras de cada campo para aprender más y más; contrarresta bulos
machistas con datos y cifras. ¡El machismo intenta colarte muchas mentiras! En
definitiva, que si te apetece contestar, no te quedes nunca más con las ganas
de hacerlo.
No exagero si digo que acabé en un psicólogo por no sonreír demasiado. O
por no sonreír lo suficientemente bien. Se supone que las
niñas sonríen bien y yo era una niña seria. Mis fotos de cumpleaños son una
colección de instantáneas en Burger King o McDonald’s en las que yo miro
fijamente a cámara, casi siempre con las gafas caídas y mal puestas y una mueca
de disgusto. Los cumpleaños eran penitencias. Tormentos agravados
por el hecho de que yo no me lo pasaba bien, pero el resto de la gente sí e
invitaban a toda mi familia. Mal negocio.
—Último cumpleaños que celebras.
—¿Porque me muero?
—No. Porque no me sales a cuenta.
Todo el mundo me intentaba convencer de que me pasaba algo, pero
probablemente no me pasase nada. Yo sacaba buenas notas, era una alumna
aplicada, me preocupaba por diseñar buenas portadas para mis trabajos y leía
todos los libros que me mandaban. Hacía lo que se supone que hacen las niñas
buenas, excepto sonreír bien y dejar de comerme las uñas. Las niñas tampoco se
muerden las uñas. Mi primo Daniel era, de hecho, bastante más serio que yo.
Pero en las reuniones familiares decían que tenía mucho
Toda la vida sentí cómo un ejército de personas perseguían mi sonrisa.
Me los imaginaba con antorchas, cantando una especie de mantra: «¡Esa niña es
muy seria, que sonría, que sonría!». Al principio, solo lo cantaban conocidos,
como la pescadera o mi tío, y eso no estaba tan mal. Pero luego, al alcanzar la
pubertad y convertirme en eso que todo el mundo
anunciaba a los cuatro vientos:
Una vez, un señor al que nunca habíamos visto nos preguntó a mi madre y
a mí dónde habíamos estado todo ese tiempo y dónde habíamos guardado esas
sonrisas tan bonitas. También le preguntó a mi madre si ella y yo éramos
hermanas. La idea de que ese hombre nos viera como hermanas me daba repelús. Mi
madre sonrió como si fuera un halago, pero luego se puso roja y me apretó el
brazo nerviosamente para marcharnos. Entendí que aquello no era un halago normal.
Era otra cosa. Ese es mi
primer recuerdo de
Pensé, para mí:
«¿Dónde íbamos a estar, persona desconocida? En nuestra casa, muy
tranquilas todo este tiempo, sin conocerte de nada».
RESPUESTA EMO: Rara sería si tuviera tres piernas,
si tuviera un plumaje precioso, si me comunicara con los animales. ¿Por qué te
parezco rara? ¿Solo por no encajar en tu idea de feminidad?
RESPUESTA EMPOLLONA: Quizá te explote la cabeza ahora
mismo, pero las mujeres podemos pensar y ser de muchas formas distintas, de
verdad. No encajar con tu ideal de supuesta feminidad me hace pensar que crees
que las mujeres solo podemos ser de una determinada forma: suaves, delicadas,
amables, sonrientes. ¿Conoces a Sylvia Plath, Chantal Akerman, Matilde Montoya,
las gallegas Marcela Gracia Ibeas y Elisa Sánchez Loriga, Las Vulpes, la
miliciana Marina Ginestà, la activista indígena Eufrosina Cruz, la activista bell
hooks, la adolescente palestina Ahed Tamimi o el grupo de música Tribade?
Son solo un puñado de ejemplos para que actualices tu lista de referentes
antiguos o nuevos. El libro Mujeres y Poder de Mary Beard te
dejará todo esto mucho más claro. ;)
RESPUESTA TRANQUI: Ay, muchas gracias, de verdad, no
sabes lo mucho que necesitaba que me dieras un motivo para sonreír.
RESPUESTA EMO: Después de que me lo pidas así,
HOMBRE RANDOM, no sabes las ganas locas que tengo de dedicarte una sonrisa.
RESPUESTA EMPOLLONA: No tienes ningún derecho a hablarme
o exigirme nada. El espacio público es de todas y esta interacción es
violencia.
RESPUESTA TRANQUI: Perdón, ¿quieres decir por qué no
estoy dándote la razón?
RESPUESTA EMO: Perdón, ¿quieres decir por qué
tengo carácter?
RESPUESTA EMO: Perdón, ¿quieres decir por qué no
te estoy sonriendo y diciendo que eres el mejor?
Un día Sheila se mira en el espejo y decide que está gorda, realmente
gorda. A Sheila le gusta comentar el físico de todas las chicas. Lo hace casi
por deporte. A veces creo que no se da ni cuenta.
—Sí, ES MUY GUAPA.
—¿Te acuerdas de Laura?
—Sí, aquella tía guapísima.
—Vendrá la prima de Rubén.
—Ah, esa chica que era gordita.
Sheila cree que la mayor parte de las chicas son guapas y el resto, feas
o gordas o las dos cosas. No hay punto intermedio para ella. Envidia a las del
primer grupo, claro. Quiere tener un vientre plano como Laura. Quiere ser alta
como Montse. Quiere tener las piernas largas porque la gente con piernas largas
es mejor. Quiere tener el culo como Lina, que sin hacer deporte lo tiene
respingón. Quiere tener las PIERNAS DURAS. Quiere tener el pelo liso y no
rizado, porque la gente con el pelo liso es más elegante. Quiere tener la piel
suave. Quiere tener los labios gruesos y los dientes separados. En Japón dicen
que te operan. Le gustaría ser más morena, pero no mucho. Sheila quiere tener
pecas. Estaría bien tener PECAS. Quiere tener un color de ojos raro. El marrón
es aburrido y toda ella se ve demasiado aburrida. Si, al menos, tuviera tetas…
NO TIENE TETAS.
Ni unas pocas. ¿Por qué no tiene ella los dos agujeros de la parte baja de la espalda? Cree que son sexis. Podría ser morena o rubia, pero no castaña. Ser castaña es lo peor. Su ORTODONCIA no está perfecta, ya le vale al dentista. Hay chicas por ahí con la ortodoncia perfecta y no sabe cómo lo han hecho. ¿Quizá debería culpar a sus padres? Quizá debería culpar a sus padres. Aunque adelgace seguirá siendo gruesa. Es genética, y sus caderas son las que son. Una página de internet le ha dicho que es una pera. ¿Qué tipo de mujer eres? Una PERA. Una página de internet dice que las chicas planas no deberían llevar escote, así que nunca lo llevará. Otra página de internet dice que sus cejas son aburridas. Otra, que hoy hay un 70 % de descuento en depilación láser. El póster de promoción dice que tiene que estar perfecta para este veranito. PERFECTA PARA ESTE VERANITO. OK. Es gordita, pero muy maja. Un día la describió así otra chica como ella, que se fijaba y comentaba el físico de todas las demás.
Le supo fatal.
RESPUESTA TRANQUI: ¿Podemos dejar de pensar en cánones
de belleza para describir a una tía a la que acabamos de conocer?
RESPUESTA EMO: Joder, ya podrías utilizar esta
habilidad maestra que parece que tienes para sacar informes y evaluaciones
sobre cosas más útiles y más matemáticas que la belleza, ¿no? Haz algo de
provecho.
RESPUESTA EMPOLLONA: Este tipo de comentarios solo
fomentan PREJUICIOS Y COMPLEJOS ENTRE LAS MUJERES. No solo es tóxico que tú te
compares con el resto de las mujeres o que evalúes su belleza, sino que,
verbalizando tus comentarios, puedes trasladar tus inseguridades al grupo. ¿Por
qué no empezamos a valorar la calidad de nuestra conversación, la gracia de
nuestras bromas, nuestro sentido del humor, nuestras inteligencias, nuestras
aficiones? Esa tía es lo más, sabe un montón de videojuegos. Esa tía es genial.
Me parto con ella. Es cero relevante que describas físicamente a una chica
porque, además, es algo completamente subjetivo.
Tía, ¿dónde va así?
Así ¿quién? ¿Dónde?
Joder, entra en su insta.
AAAAh, ¿qué ha hecho ya?
Posar con una foto de SU CULAZO.
No sé, déjala, qué más da, ¿no? A mí no me afecta xdd
Tenemos que decirle algo
¿Tú crees?
Sí, tía, hay que decirle que no puede seguir subiendo esas fotos
Pero ¿y si a ella le mola la foto?
Pero jope, ¿no te parece que se está pasando?
Bueno, en realidad es una foto de ella en la playa, solo se le ve un
poco el culo, y las tetas están medio tapadas con dos melocotones; o sea, que
no se ve nada
Bueno, ¿te parece poco? lol
No sé, los tíos salen en fotos sin camiseta toooooodo el rato y aquí no
pasa nada
Jo, pero no es lo mismo
jajaja. No es lo mismo porque ig* no censura sus pectorales, pero sí los
nuestros
Tía, pero que son los pezones
¡Pero ellos también tienen!
*Al cabo de pocas horas, Instagram bloquea temporalmente la cuenta por
incumplir su política de uso. Las directrices de la aplicación indican que se
eliminará cualquier imagen «violenta, desnuda, parcialmente desnuda,
discriminatoria, ilegal, infractora, odiosa, pornográfica o sexualmente
sugestiva». Instagram censura más cuerpos de mujeres que de hombres.
Yo creo que es una foto que a ella le gusta y no pasa nada
Bueno, ¿qué vas a decir tú que siempre estás poniendo fotitos de tu
escote y morritos? No entiendo nada de vosotras, de verdad
¿Qué te importa?, mis fotos son mías
Y yo creo que se arrepentirá, ahí con toda la celulitis, culazo, encima
con las piernas sin depilar
Bueno, ¿y si es su forma de reivindicar los pelos femeninos?
Yo creo que desnuda no se reivindica nada
No sé, a mí me ha parecido bien la foto, no me ha molestado, de hecho,
he pensado, wow, mis pelos pueden quedar sexis y bonitos, pueden ser estéticos,
¿sabes? Si ella puede, yo también
Ay, a mí me ha violentado mucho la foto, qué quieres que te diga
¿Quizá porque no estamos acostumbradas a ver ese tipo de fotos?
Pfff, no sé…
¿Y si gracias a su foto estamos hablando tú y yo hoy de los pelos y de
la celulitis?
RESPUESTA TRANQUI: Si no te gusta lo que
publico, unfollow. ¿Tanto te cuesta?
RESPUESTA EMO: Si tanto picor te da, ¿quizá
deberías hacértelo mirar?
RESPUESTA EMO: Tus fotos de paisajes o de ravioli
al pesto también son para tener like.
RESPUESTA EMO: Uy, sí. Mi máximo objetivo siempre.
RESPUESTA TRANQUI: El hecho de que determinadas partes
del cuerpo de la mujer estén hipersexualizadas, como las tetas o el culo, no
quiere decir que estas sean necesariamente sexuales.
RESPUESTA EMPOLLONA: En Instagram todo el mundo crea una
marca de sí mismo, una versión alternativa de él más guapa, más lista, más
graciosa, más rara o más divertida. Todo el mundo lo hace en mayor o menor
medida. Todo el mundo crea su ficción virtual, no soy la única. Todas
buscamos like y aprobación de una forma u otra. Si quieres
hablamos del capitalismo en las redes sociales, pero ese es otro tema. No mi
culo.
El verano que volví de Malta me apodaron la Prosciutto. Llegué morena y
con el pelo más claro y ese aspecto relajado. Todo el mundo vuelve muy guapo de
vacaciones. Todo el mundo camina de una forma en la que parece que le han
pasado muchas cosas y contará solo una parte.
En la adolescencia, todo el mundo crece verdaderamente durante los meses
de verano.
Tendría unos quince o dieciséis años. En Malta, por las mañanas íbamos a
clases de inglés con el bikini debajo de la ropa y por las tardes nos perdíamos
en la playa, jugando a vóley o paseando por el puerto. Ese verano ligué porque
en verano es más fácil ligar y cuando eres joven tienes pocas obligaciones más
allá de estudiar durante el curso y descansar y ligar en verano. Yo hacía todo
eso.
Estudiar en inglés en
Cocciante y otro me prometía que, al acabar el verano, me llevaría a
Peruggia, que era su tierra, donde al parecer fabricaban bombones riquísimos.
Otro se llamaba Donatello y me pareció un nombre bastante impresionante. Admito
que, en aquella época, todo me resultaba bastante impresionante. Por la tarde,
salíamos a dar una vuelta por Paceville a enrollarnos en los bancos o en las
piedras de la playa, comíamos pizza al taglio, merendábamos
helados.
Me lo pasé francamente bien ese verano con toda esa
gente y todos esos italianos.
Pero al llegar a Barcelona y volver a clase me di cuenta de que mi
verano resultaba especialmente interesante para los chicos de mi curso.
—Cuánto inglés has aprendido este verano, ¿no?
—¿Más inglés o más italiano? Je, je.
—Qué bien sabes decir la palabra prosciutto.
A mí me parecía pésimo su uso de la ironía.
Caminaba por el pasillo y oía risitas.
Supongo que no era una buena chica.
Un día, mi grupo de amigas también me llamó la Prosciutto y eso sí que
me sentó como si me hubieran clavado una aguja dentro del ombligo. Paula llegó
a decir que me lo hubiera pensado mejor antes de hacerlo (¿de hacer el qué?), y
yo dije que no me arrepentía.
Aunque sí que me arrepentía.
De hacer no sé el qué.
Completamente.
Ese día llegué a casa y me pegué un atracón de donettes y luego me puse
a llorar y luego me arrepentí de haberme comido todos los donettes.
RESPUESTA TRANQUI: ¿Con «puta» te refieres a la
palabra que utilizáis los hombres para penalizar la sexualidad libre y
consensuada de las mujeres?
RESPUESTA EMO: No soy trabajadora sexual, pero si
lo fuera te lo diría tranquilamente y sin problema.
RESPUESTA EMO: Todas las mujeres buscamos, al
salir a la calle con una falda o con un top o con lo que sea, que un hombre nos
agreda verbal o físicamente, o que incluso llegue a matarnos. Eso es lo que
andamos buscando, sí. Todo el rato. Vivimos para eso. ¿No lo ves?
RESPUESTA EMO: ¿Sabes eso que hace la gente todo
el rato que se
llama
RESPUESTA EMO: Irte con alguien, o aceptar un plan
previo, no significa barra libre para que una de las dos personas haga lo que
quiera con la otra. ¿Te imaginas qué loco sería si se aplicara con todo en la
vida? «Como aceptaste este trabajo, ahora te podemos encerrar en este cuartillo
a hacer fotocopias mientras te pegamos latigazos». Ah, tú te lo has buscado.
RESPUESTA EMPOLLONA: El
Te voy a llevar al maravilloso de las mujeres que ni siquiera imaginas que existen porque nos los quitamos porque nos apetece porque el sistema capitalista y patriarcal se lucra de nuestras inseguridades y asocia feminidad a pieles lisas y perfectas, sin vello y sin pelos.
Las mujeres tenemos pelos en las piernas, si nos los dejamos crecer son
negros y oscuros y se parecen mucho a los de un hombre. Un chico se sorprendió
una vez y dijo que no imaginaba que los pelos de las mujeres también
fueran así.
Son pelos como los tuyos, amigo.
Las mujeres tenemos pelos en el
Las mujeres tenemos pelos en el
Las mujeres podemos tener pelos en los
A veces, ni los ves, pero podemos llegar a tener un brazo completamente
peludo, con pelos negros y finitos, exactamente igual a los tuyos. No os dais
ni cuenta porque los eliminamos para que no los veáis.
Las mujeres podemos tener pelos en la aureola de los pezones e incluso
en los pectorales. Nunca, nunca te lo mostrarán en una peli porno, pero créeme
que existen.
Las mujeres podemos tener pelos en la espalda.
Las mujeres podemos tener pelos en la ingle, por toda la ingle. Nuestro
vello púbico es rizado y oscuro, como el vuestro. Y también es bastante guay
rascárselo mientras estás viendo una serie tú sola.
Las mujeres tenemos pelos en los dedos de los pies. Solo que normalmente
no los veis porque nos los quitan gratis cuando te haces la pierna completa con
cera.
Las mujeres tenemos pelos en el entrecejo, a veces incluso en la zona de
la barbilla.
Nuestros pelos son normales, exactamente igual que los vuestros, solo
que no estáis acostumbrados porque nos los quitamos para que no los veáis.
Ojalá en algún momento aparezca
llena de dinero. Una habitación con toda la pasta invertida durante
todos estos años en cera, cremas depilatorias, máquinas, cuchillas, láser. Todo
el dinero gastado desde que nos sale el primer pelo hasta que ya nos da igual
todo y dejamos de hacerlo. Porque algún día nos
dará igual todo y dejaremos de hacerlo, ¿verdad? Verdad.
Es bastante dinero, si lo calculas.
Quiero que me devuelvan todo mi dinero.
RESPUESTA TRANQUI: Puedo ser feminista y depilarme.
Realmente tener contradicciones está bien mientras sepa que no lo hago por
elección, sino por herencia cultural.
RESPUESTA EMO: ¿Quieres acariciarlos?
RESPUESTA EMO: Mis pelos no necesitan tu
aprobación.
(Ojo: a veces también lo dicen chicas).
RESPUESTA TRANQUI: Eso es mentira, pero no voy a hacer
el trabajo de buscar esta información en Google por ti.
RESPUESTA EMO: Espero que le digas lo mismo a tu
novio cuando le acaricias acaramelada los pelos de los pectorales y le dices
que es el hombre más sexi del mundo, jeje.
RESPUESTA EMPOLLONA: Cada mujer es libre de hacer con los pelos lo que le apetezca, pero
sin olvidar que la depilación NO ES UNA OPCIÓN SIMPLEMENTE ESTÉTICA, sino que
está claramente inducida por un bombardeo cultural y social. ¿Te has fijado en
que ni siquiera en los anuncios de depilación aparecen pelos? ¡Las mujeres se
depilan sobre una piel ya depilada! Los pelos de la mujer prácticamente no
existen. No se erotizan como los de los hombres, sino que se penalizan.
Mientras tengas claro esto, haz con tus pelos lo que quieras. La cultura
machista está muy arraigada y vamos a morirnos sin poder desaprender todo. No
pasa nada. Tampoco hay que agobiarse por eso.
Mis amigos Pau, Ricky y Mario son de mis personas favoritas del mundo.
Siempre me hablan de los programas de televisión que nadie más ve. Saben mucho
inglés, van a la moda y siempre compran las prendas más estrafalarias.
En la discoteca, siempre bailamos juntos Cardi B y cuando estamos
tristes nos abrazamos con La Oreja de Van Gogh. Me caen muy bien. Mis amigos
son gais. Cuando salen de fiesta, pueden enviarme hasta diez mensajes seguidos
explicando con todo detalle qué tal les fue la noche, a quién conocieron, con
cuántos chicos se besaron. Las notas del final de fiesta nunca las entiendo y
tampoco las acabo. Me divierto mucho con todos ellos.
Mis amigos me caen muy bien, pero no me gusta cuando me tocan, sin pedirme permiso, las tetas, el culo o las piernas. Dicen que como son gais no pasa nada y que, total, Dicen que no tengo de qué preocuparme. Nunca me he enfadado. Son mis amigos y no quiero que se molesten. Ricky dice que tengo que estar turgente y ser una diva permanente como Beyoncé. Un día en la playa, Pau me dijo que me pusiese a dieta si no quería tener las carnes fofas. Mario me contabiliza todos los días que me salto zumba y me lo recrimina. Él argumenta que es en broma, pero lo dice en serio. Yo creo que ellos quieren verme muy guapa, realmente guapa. Y esa es la mejor forma que se les ha ocurrido. El problema es que esa forma es una mierda. No sé por qué están empeñados en que ellos tienen que verme guapa. ¿Mi guapura no es cosa mía? Sé que sus comentarios son inconscientes, que me quieren mucho. No lo niego. Yo también los quiero mucho a ellos. Pero también quiero comerme ahora mismo esta pizza carbonara sin sentirme mal. También me gustaría, a poder ser, no desarrollar ningún trastorno a lo largo de mi vida, como muchas de mis amigas que se siguen viendo gordas.
Además, pensándolo bien, yo nunca he dicho a Ricky y a Pau que también
tienen barriga y que se hinchan a kebabs y que tienen entradas y que muy
probablemente en cinco o diez años estarán medio calvos. Yo nunca me meto con
su aspecto porque, en realidad, me da absolutamente igual.
Página 32
RESPUESTA TRANQUI: Querido, ser gay no te da libre
acceso a mi cuerpo.
RESPUESTA EMO: ¿En qué momento que yo os ponga o
no os ponga se ha convertido en lo importante? ¿Qué pasa con mi opinión? ¿Te
has preguntado si me apetece?
RESPUESTA EMO: Y yo creo que tú deberías ir más al
campo.
Página 33
RESPUESTA EMO: Mira, voy a
cancelar tus servicios gratuitos de personal trainer, si eso ya te
aviso.
(normalmente dicen esto cuando has adelgazado mucho; paradójicamente
estás más guapa cuando posiblemente atraviesas una época jodida).
RESPUESTA EMPOLLONA: Basta de felicitarnos por lo guapas
que estamos cuando adelgazamos. Estos comentarios generan la falsa percepción
de que todas las mujeres se ven siempre mejor más delgadas. ¿No ves estas
ojeras, esta cara chupada, mi escote huesudo? Si antes no estaba así, es por
algo. Con esta propaganda por los cuerpos delgados (y, por cierto, casi siempre
blancos): ¿aún te sorprende que las mujeres sean las más afectadas por
trastornos como la bulimia o la anorexia? Un estudio de guirlguiding.org. apunta
a que nuestra obsesión por estar «perfectas» empieza a los ¡siete! años.
Página 34
Página 35
Luna y Gina han quedado para hacer botellón en un parque cercano a la
casa de Gina. Ponen música en el móvil y bailan durante un rato encima de un
banco. Las dos se han puesto su ropa favorita. Luna tiene el pelo corto, medio
rapado. Gina, largo y enredado hasta la cintura. Están las dos guapísimas.
Están las dos excitadísimas. Ponen la misma canción tres veces y se cuentan la
vida como hacen siempre. Se quejan de las mismas cosas y se ponen de acuerdo en
historias parecidas. Siguen hablando y bebiendo un rato hasta que una vecina se
asoma de un bloque, en bata, y las manda callar.
Luego, Luna y Gina se meten en la discoteca de siempre. Saludan a Vado,
que es el portero, y les dice algo como que esta noche no pueden estar más
buenas. Vado mira el escote de Gina. Luna está a un lado y le estira del brazo
y le dice: «Vamos, entremos». Se oye a Vado, de fondo,
Página 36
decir: «Luego os busco, guapas. ¿Tenéis el móvil
encendido?». Luna
contesta cuando ya está lejos: «Para ti apagado, capullo».
Luna y Gina se encuentran a un chico de su clase que está con un grupo
de amigos. Todos las miran y las invitan a que se queden. «¿Queréis tomar algo?
Te invito a una copa». Luna dice que no y empieza a bailar y se reflejan luces
verdes y rojas en su cara y su pelo. Gina acepta la invitación de un chico
porque ella siempre prefiere guardarse su consumición para el final.
Luna cree que esa es una estrategia de ratas.
Gina dice que no le importa ser una rata.
Cuando tienen la copa, Luna y Gina se cogen del brazo y se despiden
haciendo aspavientos con la mano al grupo de chicos. Gina bebe un gin-tónic con
pajita. Empiezan a bailar más cerca del escenario. Suena un reguetón lento. Se
cogen y se abrazan y se empiezan a liar.
No han pasado ni cinco minutos y un tío de camiseta blanca merodea a las
dos chicas como si fuera una especie de felino cercando a las presas. Hay otro
más al fondo que está haciendo lo mismo. Luna y Gina se dan cuenta rápido y se
desplazan sigilosas hacia otro sitio sin parar de besarse.
El chico, que sigue comportándose más como un cuadrúpedo que como un
humano, también las sigue. Sin parar de observarlas.
Luna lo mira, y le pide que las deje en paz. Y al de más allá también.
El chico argumenta que no está haciendo nada. Luna dice que sí está
haciendo algo. Mirar fijamente es hacer algo. Esperar como si fuera a
ocurrir alguna cosa es hacer algo. Gina le dice a Luna que es mejor dejarlo
estar. Ahora el chico sonríe cínicamente delante de ellas. Gina quiere irse.
—Vamos, Luna.
Luna aguanta la mirada.
—No me pienso ir porque LA PISTA DE BAILE ES DE TODAS.
El chico insiste en que no está haciendo nada.
—Mirar no es un delito. Payasas.
Página 37
Luego las llama creídas. Luego las llama zorras.
Luego les dice que para qué se están liando delante de él si no querían nada.
El chico vuelve a sonreír cínicamente. Ahora las llama cachondas y
salidas.
Luna se ha convertido en dinamita a punto de explotar. Las luces rojas
le iluminan toda la cara.
Entonces, Gina recibe el mensaje del portero:
¿Estáis por ahí, guapas? Quiero que acabemos la nocheee los tres, bebé.
Gina enseña el mensaje a Luna y ahora las dos empiezan a reírse
histriónicamente. Están cabreadas. Están a punto de explosionar, las dos a la
vez.
Se agarran del brazo y ahora miran al tío más desafiantes que nunca.
GINA: todos los chicos se creen el centro del universo.
LUNA: esta noche vamos a acabar con el universo.
RESPUESTA EMO: No. Nos liamos para que puedas
hacer ese comentario de mierda y no tener que hablarte nunca más. HASTA LUEGO.
RESPUESTA TRANQUI: El día que descubras que el
universo no gira en torno a ti, vas a flipar.
Página 38
RESPUESTA EMO: Perdona, voy un
momento al baño, tengo que vomitar.
RESPUESTA TRANQUI: Pero ¿la gente no invitaba por
generosidad?
RESPUESTA EMO: Y si yo llego a saber que me
invitabas para poder follar, igual te tiro la bebida encima.
RESPUESTA EMO: ¿En qué parte de la historia
invitar a bebida se convirtió en la moneda para acceder a mujeres? Me la perdí.
RESPUESTA EMO: Vaya, lo lamento. ¿En serio valoras
tan poco la calidad de tu conversación que tienes que invitar a cosas a mujeres
para entablar un diálogo con ellas?
RESPUESTA EMPOLLONA: Aceptar tu invitación no te da
derecho a nada. Solo significa que me has pagado una copa y yo me la puedo
beber. En cualquier caso, deberías reflexionar: ¿por qué me invitaste o qué
esperabas a cambio? Quizá en este caso el que aprenda algunas cosas básicas
sobre prácticas machistas a la hora de ligar seas tú. Good luck.
Página 39
Ante acosadores nocturnos en discotecas o clubs, no hay que callar ni
aguantar. Hasta ahora siempre nos íbamos de la pista de baile nosotras. Nos
tocaba conformarnos con eso. Pero tienen que largarse ellos. Infórmate de si tu
club tiene un protocolo antimachista y denuncia. Si no es así, busca la
complicidad de alguien, habla con algún responsable del recinto (mejor si es
mujer) o confabúlate con tus amigas para reprocharle su conducta. Haz todo esto
siempre que no ponga en riesgo tu seguridad.
Página 40
A los catorce, un hombre por la calle me dijo que mis tetitas parecían
dos capullos en flor. Pensé: «Capullo lo serás tú». Pero no se lo dije.
A los quince, un hombre en un chat me dijo: «VEN A MI CASA Y HAZME UNA
MAMADA. Tienes cara de hacer buenas mamadas». Pensé: «¿Tú qué sabrás? ¿Por qué
me hablas? ¿Qué significa tener esa cara?». Apagué el ordenador.
Un hombre y su hermano nos invitaron a mí y a otra chica a la habitación
de un hotel en Ibiza. El hombre era mayor de edad. Nosotras teníamos quince
años. Mi hermana vino a buscarnos y nos preguntó qué hacíamos ahí tan
borrachas. Nos fuimos avergonzadas.
A los dieciocho, un hombre me siguió con su coche al volver de fiesta.
Yo caminaba por la acera lo más rápido posible. Él conducía por la carretera lo
más lento posible. No paraba de mirarme.
Página 41
Un hombre me tocó las tetas sin mi permiso en una
discoteca. Varios hombres me tocaron el culo sin mi permiso bajando la escalera
hacia el patio, en bares, clubs y discotecas.
Un profesor me invitó a un programa de televisión y luego me montó en su
coche y me puso las manos sobre sus piernas. Me fui a mitad del camino. Acabé
cogiendo un bus.
A los diecinueve, un hombre me metió en la trastienda de un bar y,
cuando vinieron a buscarme mis amigos, él ya me había bajado las bragas. Yo
estaba borracha. Mis amigos pidieron un taxi y me acompañaron a casa.
Un hombre me dijo que tenía cara de chupapollas. Pensé: «Vaya. Esto ya
me lo han dicho. Podrías ser más original». Pero no se lo dije.
Un hombre se enfadó conmigo porque no hice lo que él esperaba.
Luego, me bloqueó en todas las redes sociales.
Un hombre me apretó la cabeza para que le hiciera una mamada un día que
estábamos a solas él y yo. Yo subía. Él bajaba. Yo subía y él bajaba un poco
más. Al final, bajé.
Pero no me apetecía.
OTRO HOMBRE hizo lo mismo que el de arriba.
Otro hombre hizo lo mismo que el de arriba y que el de arriba.
A los veintipocos, en una fiesta, un hombre con el que trabajaba
insistió en que nos fuéramos a la cama. Tuve que decirle: «POR FAVOR, PARA YA,
déjame».
Página 42
Lo más guay sería que ninguna mujer estuviera en
peligro y que pudiéramos decirte:
Pero la realidad no es esa. Según datos del Ministerio de Interior de
2018, cada cinco horas violan a una mujer en España y desde 2003 se han
contabilizado más de 950 asesinatos machistas en España (solo los registrados
en cifras oficiales, quedan muchos otros sin contabilizar). Por no hablar de la
violencia, diaria y más o menos sutil, que experimentamos todas en diferentes
ámbitos de nuestra vida: vía pública, instituto, trabajo, casa. Nuestra
obligación, como mujeres, no es defendernos y ser valientes. No deberíamos
tener que ser valientes. No deberíamos tener que defendernos de nada.
Deberíamos poder vivir tranquilas.
Hay herramientas verbales que podemos utilizar siempre que nos apetezca
o que nos sintamos preparadas para ello. Cada situación de violencia entraña un
riesgo y por eso es perfectamente COMPRENSIBLE que solo nos apetezca salir de
ella inmediatamente. No tenemos por qué educar a nadie. Solo debemos contestar
si nos alivia, si nos ayuda a superar el episodio de violencia, si nos apetece
en un momento dado y, sobre todo, si no tememos por nuestra vida y creemos que
podemos hacerlo en condiciones mínimas de seguridad.
Por otro lado, no hay que olvidar que la violencia ejercida por los
hombres sobre las mujeres se sustenta muchas veces en DINÁMICAS DE PODER. Hay
situaciones que, desde fuera, pueden no parecernos demasiado violentas. Pero
desde dentro, y entendiendo el rol de superioridad (física, moral,
intelectual), pueden resultar especialmente complicadas.
POR EJEMPLO: Un jefe que acosa a su empleada con simples comentarios
aparentemente inofensivos o proposiciones íntimas («guapa», «cariñito», «¿qué
haces el viernes?»). Esta situación no tiene nada que ver con la de un
Página 43
acosador que te intimida en mitad de la noche, pero
es igualmente violenta porque, en este caso, tu acosador es de quien depende,
directamente, tu sueldo a final de mes. Lo mismo con un profesor, de quien
depende tu aprobado.
Al margen de la autodefensa verbal, también existen herramientas de
AUTODEFENSA FÍSICA que podemos aprender en multitud de talleres y espacios
feministas.
RESPUESTA TRANQUI: ¿Te conozco de algo? No tienes
ningún derecho a darme tu opinión sobre mi físico. Nadie te la ha pedido.
RESPUESTA TRANQUI: No tienes ningún derecho a hablarme
y lo que estás haciendo se llama acoso verbal.
Página 44
RESPUESTA TRANQUI: ¿Esto también se
lo dices a los hombres?
RESPUESTA EMO: Perdona, ¿qué has dicho? Creo que
no te he entendido bien. ¿Dices que me quieres follar aquí mismo un miércoles a
las 12 del mediodía delante de esta panadería? (Repites lo que acaba de decir,
subrayando lo absurdo de la situación).
También puedes ponerte a cantar o a repetir en voz muy alta lo que te
está diciendo delante de otra gente (metro, bus, bar), echarle un corte de
mangas, dedicarle una cara de asco, bizquear, hacer una mueca de desagrado o
simular que vomitas. En realidad, puedes hacer lo que te apetezca. Lo que te
haga sentir cómoda. A veces no es necesario educar (¡NO SOMOS EDUCADORAS DE
NADIE! ¡La formación también se paga y ya hacemos mucho trabajo gratis durante
toda la vida!). A veces, basta con descolocar. Lo cierto es que la mayor parte
de ellos no esperan una respuesta por tu parte, así que muchos simplemente se
quedarán sin argumentos.
Página 45
Página 46
Va, hazme una paja.
Házmela.
Si no quieres follar, al menos eso.
No te cuesta nada.
Sabes cómo me pongo.
Así me quedaré más tranquilo.
Luego nos echamos una siesta.
Una paja como las que tú haces.
Estás tan buena que no me puedo resistir.
Página 47
Mira, mírame cómo estoy.
Una rápida.
Muy rápida.
Si contigo me corro enseguida, cariño.
No tienes que hacer nada.
Mira, toca, toca.
Mira cómo me has puesto.
Va.
Me pones a mil sin hacer nada.
En todo este tiempo que llevo convenciéndote ya me habría corrido.
¿Te das cuenta?
No estás tan cansada.
Cariño, no te cuesta nada.
Va.
Va.
Va.
Seré muy rápido, te lo prometo.
Soy tu novio.
En marzo de 2017 la directora Chloe Fontaine publicó un corto en francés
titulado Je suis ordinaire. Este rápidamente se hizo viral y puso
en el centro del debate un asunto incómodo: los novios también agreden y abusan
sexualmente. En la cinta aparece un chico insistiendo a su pareja para mantener
Página 48
relaciones sexuales. Él insiste hasta que ella
cede. Durante toda la relación sexual la chica se mantiene completamente
pasiva. El chico aparentemente no se da cuenta de nada: se sale con la suya, le
da un beso y, luego, la invita a ver una película en la cama tranquilamente.
Ella se queda en silencio. ¿Por qué he acabado haciendo esto si yo no quería?
¿Qué herramientas de presión ha utilizado él para «convencerme»? Defendernos en
este caso vuelve a ser una posible salida, nunca una obligación moral, ni imperativo.
No deberíamos tener que defendernos de nada. No me cansaré de repetir esto. Es
fácil escribir estas líneas. Lo complicado siempre es reaccionar y actuar en el
momento en el que se está produciendo la agresión. Por otro lado, no hay que
olvidar que según la Federación de Asociaciones de Asistencia a Víctimas de
Violencia Sexual y de Género el 85 % de las agresiones sexuales que atienden en
España son perpetradas por conocidos.
Probemos a hacer este ejercicio para estar más preparadas.
RESPUESTA TRANQUI: Te pido que me escuches y atiendas
a lo que
estoy diciendo: no me apetece.
RESPUESTA TRANQUI: ¿Te has preguntado si esto que
estás haciendo me apetece?
Página 49
RESPUESTA TRANQUI: Tu insistencia me está molestando.
¿Por qué no lo dejas estar? No vas a conseguir nada insistiendo.
Página 50
RESPUESTA EMO: Fabuloso
argumento de niño de ocho años. Ahora si me permites, voy a pasar el tiempo con
alguien de mi edad.
RESPUESTA EMO: No tengo que seguir justificándome
más sobre por qué no quiero masturbarte ahora mismo. Me parece ridículo y
extremadamente violento.
RESPUESTA EMPOLLONA: Esa frase es chantaje y es
violencia verbal. Y el hecho de que seas mi novio, en tanto que alguien cercano
y con el que me une una relación de confianza, solo empeora la situación.
RESPUESTA EMPOLLONA: La intimidación y la presión
también es una forma de violencia. Llevas veinte minutos insistiendo para que
tengamos sexo y yo te he dicho ya varias veces que no. Te pido que respetes mi
decisión. Te exijo que lo entiendas. Te recomiendo que para aprender más sobre
el consentimiento leas La palabra más sexy es sí. Una guía de
consentimiento sexual de Shaina Joy Machlus.
Página 51
Página 52
A veces fantaseo con la idea de contestar de una forma performática a
toda la gente que me interroga sobre los novios. «¿Dónde está el novio, hija
mía?». En respuesta a cada una de estas preguntas, simular abrir un Cajón de
Novios con miniaturas plegables. «AQUÍ LOS TENÉIS, TODOS MIS NOVIOS, QUE NO LOS
VEIS».
Y, luego, aplastarlos a todos.
Mi abuela puede llegar a preguntarme esto unas tres veces la misma
tarde. A su favor diré que olvida rápido la respuesta, pero lo cierto es que es
fascinante comprobar qué clase de proceso obsesivo opera en su mente
nonagenaria —que ya no recuerda ni su edad, ni cómo se hace un caldo de pollo,
ni siquiera el nombre de todas las nietas—. Sin embargo, lo que haya dentro de
su cabeza, dentro de su encéfalo, dentro de su sistema nervioso central, sea lo
que sea lo que opera en esa sala de control que me imagino como un capítulo
de Érase una vez el cuerpo humano (referencia
Página 53
para early millennials, sorry not sorry),
sea lo que sea que haya en el interior de su mente, esas cosas, no paran de
enviarle de forma obsesiva un mensaje recurrente a mi pobre abuela:
o
A veces, se permite la variación:
Me imagino su sistema nervioso central tirado por pequeños carruajes,
con especímenes minúsculos bastante cascados, muy jorobados, caminando o
arrastrándose por el encéfalo de mi abuela intentando evitar otra pregunta más
sobre los novios, pero sin poder remediarlo. Vienen de tan adentro, están tan
clavados, que otra vez los especímenes, sin poder hacer nada, suspiran y
recorren el encéfalo de mi abuela, mientras ella dice otra vez, quizá la última
vez:
Página 54
RESPUESTA TRANQUI: Francamente no sé dónde está ni si
quiero saberlo. (Bebes un sorbo lento de champán como una señora y te vuelves
lentamente).
RESPUESTA EMO: Tía Susana, llevas preguntándome
eso desde que tengo seis años. Así que entiendo que el novio del que hablas
estará en la cárcel.
RESPUESTA EMO: Siempre lo pierdo, como las llaves
y el móvil.
RESPUESTA EMPOLLONA: Preguntarme específicamente por mi
novio, que ni siquiera tengo por qué tener, resta valor al resto de las
relaciones afectivas que mantengo con el resto de la gente. Mi red es muy
amplia, tía Susana, y estoy muy orgullosa de ello. Prefiero no tener que
jerarquizar. También podrías preguntarme: «¿Qué tal está tu mejor amiga? ¿Cómo
te va con tu grupo de amigos? ¿Dónde los has dejado? ¿Sigues teniendo una red
tan amplia de gente que te cuida y a quien cuidas?». Por cierto, la pareja
heterosexual, monógama y romántica no es la única posibilidad que existe. Quizá
soy lesbiana, o bisexual, o asexual; quizá me va el poliamor. No asumas que
tengo un novio, por favor.
Página 55
CHICA: Es fascinante. Es una mezcla
entre Matrix, Crepúsculo y Los Juegos del Hambre.
(Silencio)
CHICO: Es fascinante. Es una mezcla
entre Matrix, Crepúsculo y Los Juegos del Hambre.
Página 56
CHICA: En serio, hacedme
caso. Lo mejor es que pillemos la L3. El transbordo es más corto.
(Nadie la escucha)
CHICO: En serio, hacedme caso. Lo mejor es
que pillemos la L3. El transbordo es más corto.
COROS DE GENTE: Claro, suerte que tenemos aquí una
cabeza pensante, venga, sí, hagamos eso.
CHICA: Yo pediría 5K al equipo de
presupuestos y luego cerramos la reunión con los japoneses.
CHICO: Yo pediría 5K al equipo de
presupuestos y luego cerramos la reunión con los japoneses.
COROS DE GENTE: Totalmente, buena idea, crac, se
nota que tienes visión de negocio, llegarás lejos en el mundillo.
Por si no lo sabías, todas estas historias se llaman
o sea, cuando un hombre dice una idea o una broma que tú habías
expresado exactamente igual, o de forma muy parecida, minutos antes. A ti nadie
te hace ni caso, pero a él resulta que todo el mundo le aplaude, se
Página 57
ríe o le felicita por su enorme capacidad de
trabajo y talento. Luego, aparecen unas luces de neón con las palabras
que se posa encima de su cabeza. Se oyen sonoras carcajadas, apretones
de brazos y codos y músculos y todos los hombres se felicitan mutuamente por
sus increíbles inteligencias (eres un
Y tú te quedas ahí muerta de asco, con una vocecilla interior ahogándose
en el océano, o como pegada a un chicle, queriendo gritar:
Página 58
RESPUESTA TRANQUI: ¿Esta idea no es la misma que he
dicho yo hace un minuto?
RESPUESTA EMO: Espera, llamadme LOCA, pero me
habréis oído antes diciendo exactamente lo mismo, ¿no? ¿O solo oigo yo mi voz?
(¡sal en defensa de alguna compañera!)
RESPUESTA TRANQUI: Eso es exactamente lo mismo que ha
dicho ella, ¿es que nadie más la ha escuchado?
RESPUESTA EMO: A ver si nos entendemos: lo que
habéis dicho los dos es la misma cosa, ¿no?
RESPUESTA EMO: Estaría bien no olvidar que la idea
original es de ella, ¿no? Por aclarar las cosas, digo.
Página 59
RESPUESTA EMPOLLONA: Suelta el rollo del hepeating con los colegas, en una
reunión de trabajo, en un grupo de estudio o en la cena de empresa. Tal vez la
gente se quede algo estupefacta. Quizá te lleves un: «Ya está la exagerada,
estas feministas se inventan nombres para todo». Pero tú te sentirás muy a
gustito y eso no te lo quita nadie.
Página 60
Página 61
Si fueras feminista, no llevarías esta ropa. Si fueras feminista, no
subirías esas fotos. Si fueras feminista, no te importaría tanto estar gorda.
Si fueras feminista, no habrías tenido ese tipo de novios. Si fueras feminista,
no habrías tenido, de hecho, tantos novios. Si fueras feminista, serías
lesbiana. Si fueras feminista, tendrías un trabajo mucho más feminista. Si
fueras feminista, no habrías escrito eso. Si fueras feminista, te cortarías el
pelo. Si fueras feminista, no dirías la palabra «coñazo». Si fueras feminista,
harías FREE BLEEDING. Usarías la copa. No te importaría la sangre
menstrual, de hecho te la beberías. Si fueras feminista de verdad, contestarías
a todos los acosadores por la calle. Uno a uno. Si fueras feminista, no habrías
dado la espalda a esa chica. Si fueras feminista, no te habrías reído de esa
mujer aquel día por la calle. Si fueras tan feminista, ayudarías a las mujeres
pobres que hay a tu alrededor. Si fueras feminista, no te caería mal ninguna
mujer. Ninguna, ¿me oyes? Si fueras feminista, denunciarías a tu jefe y el
machismo que ves a diario. Irías con una libreta apuntándolo todo. Si fueras
feminista, no llevarías LEGGINGS. Si fueras
Página 62
feminista, no usarías ropa de marcas que cosifican
a las mujeres. Si fueras feminista, irías desnuda. Si fueras feminista, no le
habrías seguido el rollo a ese profesor de música que te sacaba diez años y te
daba lecciones. Todo el rato. Y no te importaba. Y no sonreirías tanto al
frutero cuando te dice: «¿ALGO MÁS, GUAPA?». Si fueras feminista, no te habrías
alegrado el día cuando un desconocido te miró por la calle y mejoró tu
autoestima. Porque la mejoró. Si fueras feminista, definitivamente no serías tan
simpática. Si fueras feminista, sabrías decir que no. Porque no es no. Y si
fueras feminista, eso ya lo sabrías. Si fueras feminista, sabrías que ese tío
era un machista y un manipulador antes de que fuera demasiado tarde. Si fueras
feminista, no te gustaría ese tipo de sexo. Si fueras feminista, no escucharías
canciones machistas. Si fueras feminista, te darías cuenta de todo. Si fueras
feminista de verdad, no escucharías nunca MALUMA, C. TANGANA O BAD BUNNY. Si
fueras feminista, no bailarías así. Si fueras feminista, lo habrías pensado
mejor. Si fueras feminista, no te depilarías nunca. Si fueras feminista, no te
importarían tanto la ropa ni la estética. Si fueras feminista, claramente no te
maquillarías. Ni te quitarías los pelos del bigote porque te daría igual. Si
fueras feminista, tendrías siempre argumentos para todo y nunca
contradicciones. Si fueras feminista, no te habrías reconfortado ni un poco
cuando ese chico te dijo que su ex era lo peor. Si fueras feminista, te
llevarías mejor con todas sus ex. Si fueras feminista, no pensarías tanto en
los chicos como novios para toda la vida. Si fueras feminista, harías algo más
que subir una pancarta a tus redes sociales. O ir a la manifestación del ocho
de marzo. Si fueras feminista, no te habrías aprovechado nunca de hacer menos
cola por ser mujer o de entrar gratis en una discoteca. Si fueras feminista, no
aceptarías que te invitasen a una cena. Si fueras feminista, te quejarías más.
Si fueras feminista, serías diferente. Si fueras feminista, serías consecuente.
Si fueras feminista, no te habría pasado esto, ni aquello, ni lo otro.
SI FUERAS FEMINISTA DE VERDAD. PERO NO LO ERES.
Página 63
Ay, amiga. Una estrategia fabulosa del patriarcado
para deslegitimar nuestras demandas sociales es decir que no somos lo
suficientemente feministas. Vaya. ¿Y ellos sí lo son? Normalmente, detectarás a
este tipo de hombres porque siempre, y ante cualquier situación, intentarán
buscar las cosquillas al feminismo. Intentarán, además, ponerte a ti en la
diana, como si fueras una especie de ente puro criado al margen de las
sociedades y, por lo tanto, un ser infalible. Al mínimo desliz, a la mínima
contradicción, te dirán:
Después, ellos seguirán a lo suyo, ejerciendo cachitos de violencia por
aquí y por allá. Ellos seguirán absolutamente pasivos, sin hacer nada más que
subrayar las acciones del resto de las mujeres. Mira,
No hay bono premium feminista. No hay campamento de
reeducación integral. No hay una pastilla que ingieres y te desquita de toda la
herencia machista. Todos estamos en el mismo fango pantanoso, intentando
respirar, salir más o menos airosas. Todas y todos hacemos lo que podemos.
Página 64
Te lo dirán de muchas maneras, pero más o menos será algo así:
Página 65
RESPUESTA TRANQUI: Amigo, ¿por qué no dedicas todo el
tiempo que inviertes señalando al resto de las mujeres en hacerte feminista tú?
RESPUESTA EMO: Atención, alerta detectora de
hombres machistas y
falsos aliados: cuando un tío se excita demasiado por una contradicción
de una mujer es que el primer machista es él. Felicidades: ESE MACHISTA HOY
ERES TÚ.
RESPUESTA EMPOLLONA: Yo no soy un ser supremo creado en
otra galaxia y socializado en otra cultura al margen de la nuestra. Mi
educación cultural es la misma que la tuya. El patriarcado es el propio
sistema. Yo estoy haciendo el esfuerzo por reeducarme. Tener contradicciones no
significa que sea menos feminista o una mala feminista. Ser feminista es
también una voluntad de cambio. Te recomiendo que leas de CHIMAMANDA NGOZI
ADICHIE, Todos deberíamos ser feministas y Mala
feminista, de ROXANE GAY.
Página 66
(Una carta escrita a partir de comentarios machistas de YouTube)
HOLA, MUJERES:
Una cosa es ser feminista y otra cosa es esto, ¿sabes lo que te quiero
decir? Yo, mira, yo contigo muy bien, yo respeto a las mujeres y las entiendo y
quiero lo mejor para ellas. Quiero mucho a mi madre y a mi hermana. Pero, a
veces, creo que veis machismo donde no lo hay, como si todos los hombres
fuéramos VOLDEMORT. Lleváis razón en que las mujeres sufren mucha desigualdad y
hay que denunciarlo como muy bien hacéis, la verdad, pero hay que reconocer
que, en ocasiones, se exageran muchas cosas. Y, mira, no todos los hombres
somos así.
Página 67
En la época de mis padres había machismo: la mujer
en casita, a hacer la vista gorda si el marido tenía una amante y en caso de
discrepancias conyugales, a callar. Pero eso hace ya mucho tiempo que ha
cambiado y, sin embargo, seguís día sí y día también con vuestras QUEJAS Y
PATALETAS.
Perdona si me exalto un poco, pero es que a veces pienso que, madre mía,
todo se está yendo de madre y por vuestra culpa ya no queda nada del macho
español. Me atrevería a decir que esto es una caza de brujas feminazi. Mi
abuelo decía: TIEMPOS DIFÍCILES CREAN HOMBRES FUERTES, ESTOS TRAEN TIEMPOS DE
BONANZA, TIEMPOS DE BONANZA TRAEN HOMBRES DÉBILES Y ESTOS CREAN TIEMPOS
DIFÍCILES Y EL CICLO SE REPITE HASTA EL INFINITO. Perdona las mayúsculas. Ya te
digo que estoy algo exaltado.
Como te decía, hay cosas que no entiendo. Si sois empoderadas,
¿por qué pedís un trato especial? Estáis todo el rato como diciendo: «¡Miradme,
soy una mujer oprimida!». Y, de verdad, no es para tanto. ¿Verdad que no? Llega
un punto en el que os hacéis cansinas y yo a una feminista ya le tengo tanto
miedo como le podría tener a un perro que me quiere morder.
Yo soy un chico de 25 que cuando camino solo por la calle de noche me da
algo de inquietud y miedo. Normal, eso es lógico.
Sinceramente, LE ESTÁIS DANDO LA VUELTA A LA TORTILLA y ya empezáis a
dar aprehensión, por no decir miedo.
Página 68
Ja jaja ja ja.
Ja jaja ja ja.
Ridículas.
Ja jaja ja.
Aprehensión.
Jaj ajjjja.
No es que tenga miedo yo.
Yo no tengo miedo.
NUNCA.
jajjjj ja.
RESPUESTA EMPOLLONA: Yo soy de las radicales, claro.
Como dijo ANGELA DAVIS: «El feminismo es la idea radical que sostiene que las
mujeres somos personas».
RESPUESTA EMO: Pero es que el feminismo no ha
matado a ninguna persona nunca en ningún lugar del mundo. Así que no, no nos
estamos pasando.
RESPUESTA TRANQUI: Esto no es ninguna caza de brujas,
amigo, son tus privilegios que se sienten atacados.
RESPUESTA EMPOLLONA: No. Pero si quieres te explico el
significado de «caza de brujas», que fue el fundamento de una persecución
masiva de mujeres desde la Edad Media. La iglesia
asesinaba, mutilaba o quemaba vivas a mujeres acusadas de brujería. Se
inventaron la figura de la bruja maléfica, pero en realidad solo eran mujeres
con conocimientos en diversos campos, lo que se interpretó como una amenaza
para el hombre. Por cierto, ¿sabías que en algunos países sigue existiendo la
caza de brujas? De nada.
El edificio es completamente de aluminio recubierto
de plantas trepadoras. Todo es verde. De un verde tropical que parece hasta
mentira. El acceso principal se compone de una escalinata, recubierta de
terciopelo verde oscuro. Hay una baranda dorada camuflada por unas enredaderas
que se arremolinan y se retuercen entre sí. Y luego: lirios cobra, bromelias y
venus atrapamoscas. Toda la ciudad conoce las plantas carnívoras del edificio.
Algunos las temen especialmente.
—¿A quién coño se le ocurriría poner esas plantas? Solo a esas —dice
un señor barbudo de unos sesenta años.
El hombre contempla, junto a su hijo veinteañero, el edificio desde el
otro lado del río.
—Esas plantas comen hombres —asegura el padre.
—En realidad, no. Infórmate bien, papá. Las plantas solo son el acceso a
los cursos.
—¿En serio? ¿A ti también te han comido el coco esas? Ya verás cuando te
toque ir a ti a ese lugar.
—A mí nunca me tocará, papá. Yo hace años que soy feminista. Eres tú el
que te resistes y está claro que acabarás en los cursos de reeducación.
El padre reniega con la cabeza y continúan avanzando en dirección a su
casa, dejando el imponente edificio cada vez más atrás.
En el interior, cientos de mujeres de todas las edades se preparan para
una fiesta de bienvenida. Visten colores estridentes y cada una parece tener
una posición marcada. A simple vista, hay dos grandes grupos. PUTAS y LOCAS.
Pero también hay otros más pequeños, aunque igualmente numerosos: FEMINAZIS,
OFENDIDITAS, BORDES.
Suena una alarma y se abre la puerta de acceso. Se apagan las luces.
Las plantas carnívoras se mueven ligeramente formando un largo pasillo.
Entra una chica.
Todo el mundo se queda en silencio. Algunas mujeres se aprietan los
brazos y parecen nerviosas. Una cruza los dedos.
La recién llegada, con un vestido de encaje de color rojo y un
maquillaje increíble, dice: «LOCA».
El sonido se amplifica en todo el salón por unos altavoces.
Ha dicho LOCA. La mujer se identifica como LOCA y eso significa que un hombre la ha llamado LOCA.
Las mujeres del ala derecha, las LOCAS, lo celebran. Todas aplauden. Las
PUTAS parecen decepcionadas. La chica recién llegada espera en recepción como
si conociera el ritual perfectamente. Se acerca una señora mayor, de unos
ochenta años, alias LA MÁS LOCA. Al lado, tiene una pantalla táctil flotante.
—Nombre.
La chica da un nombre masculino.
—Perfecto.
—Sí.
La pantalla se ilumina. Aparece el rostro de un hombre.
—Usuario 345. Total: 2 exnovias locas. 1 exjefa loca. 1 examiga loca.
Tú eres la quinta loca en su historial. Dirígete a la sala 38.
La chica se dirige a la sala 38 tal como le ha indicado LA MÁS LOCA. En
el interior, suena música techno bien fuerte y hay un gran
bufé de bienvenida y copas de cava. La chica pica a la puerta, las cuatro
mujeres la saludan y parecen entusiasmadísimas.
—Ay, por fin, te estábamos esperando. ¡Ya somos cinco! Podemos enviar a
los Cursos de Reeducación Integral a ese cretino. Se va a enterar.
RESPUESTA TRANQUI: ¿Ah sí? ¿Tenía algún problema
psíquico? Y si es así, ¿por qué hablas de algo tan serio en esos términos?
(Interprétalo de forma literal para subrayar lo que acaba de hacer).
RESPUESTA EMO: No eres el primer chico que me dice
esto de su exnovia, así que asumo que yo seré la exloca de alguien.
RESPUESTA TRANQUI: Me gustaría preguntárselo
directamente a ella.
RESPUESTA EMO: ¿No te parece sospechoso que todos
tengáis exnovias locas y yo no tenga ninguna amiga a quien considere loca?
RESPUESTA EMPOLLONA: Piénsalo: sobre la base del amor romántico, monógamo y heterosexual se justifican muchas violencias. «La maté porque era mía». Además, el amor romántico encaja muy bien con una idea capitalista del amor, que busca reemplazarnos y hacernos exclusivas. «Te quiero solo a ti». «Eres lo más importante de mi vida». Como no podemos sumar relaciones o amores, tendemos a eliminar lo que ya no nos sirve. La novia/novio de turno se convierte en lo más importante y parece que tengamos que restar importancia a las otras relaciones para demostrar que nuestro amor va en serio. A este amor romántico también le interesa que rivalicemos entre nosotras y nos caigamos fatal (¡incluso sin conocernos de nada!). El libro Pensamiento monógamo, Terror Poliamoroso de Brigitte Vasallo explica bien todo esto. El odio entre mujeres es algo muy útil para el patriarcado, que nos prefiere aisladas. Pero yo no pienso incentivar todo eso, de hecho, QUIZÁ ME CAE MUY BIEN TU EXNOVIA y NO PIENSO QUE ESTÉ LOCA.
RESPUESTA EMPOLLONA: La palabra «loca» es un adjetivo
que se utiliza con frecuencia para describir a mujeres originales,
extrovertidas, con inteligencia o poder. Haz la prueba y piensa en las chicas
de tu entorno a las que definen como locas. Otro ejemplo muy claro: Juana I de
Castilla (conocida como Juana La Loca) en realidad no fue más que una mujer
extremadamente culta y avanzada para su época en un contexto misógino. Ese
apodo le vino impuesto por su padre y su hijo, quienes querían apartarla del
trono.
Ay. Ese día en el que te viene la regla. Ese día en el que todo el mundo
te dice que oficialmente te has hecho una mujer. Te has hecho una
mujer. Te has hecho una mujer. Te lo repiten tanto que, al final, parecen
zombis con voces distorsionadas. Te has hecho una mujer y ahora
empieza todo lo bueno.
MUAHAHAHAHAHAHAHAHAH
(risas maléficas)
Lo primero es lo primero, y es la regla. Un chorro
de sangre que te llega puntual cada mes. A los doce años ya rezas para que, por
favor, diosito, no te toque en el pupitre o en Educación Física. Manchar el
pantalón y que todo el mundo descubra que te ha venido la regla, exactamente
igual que a la mitad de la población mundial, sería un drama difícil de
remontar.
La regla también es muy divertida: por primera vez en tu vida pasas de
creer que estás bastante buena a ser un completo despojo humano de una semana a
otra. Tus hormonas masocas viven en una montaña rusa permanente. Bajan, vomitan
y vuelven a subir. Tus hormonas están loquísimas. Tienes muchos sentimientos.
No sabes lo que tienes que hacer más allá de discutir con tu madre y reventarte
todos los puntos negros.
Los anuncios de la regla muestran el flujo de color azul, blanco y hasta
rosa, no sea que se descubra que la sangre es roja y verás tú. También muestran
a chicas haciendo volteretas y el pinopuente.
Cuando te haces mayor la regla sigue siendo algo casi irreal, secreto,
privado y de lo que no se habla salvo para comentar tu mal humor, tus humos, tu
genio o tu carácter demasiado irritante. A veces, dejar un simple tampón a una
amiga es como pasar un sobre con dinero negro. La regla se vive en secreto,
casi como si estuviera mal.
«TENGO LA REGLA», HAY QUE DECIRLO MÁS. Mucho más. Piénsalo: si la regla
la tuvieran los hombres, habría competiciones para ver quién la tiene más
abundante.
RESPUESTA TRANQUI: Si la tengo o no la tengo, créeme
que no es tu problema.
RESPUESTA TRANQUI: La regla afecta de forma muy
distinta a cada mujer. Por lo tanto, resérvate tus suposiciones. Gracias.
RESPUESTA EMO: Sí, yo también creo que tengo
la regla porque ahora mismo mis hormonas y yo haríamos un baile satánico con tu
cabeza y luego te dibujaríamos como en un cuadro de Artemisia Gentileschi.
RESPUESTA EMO: Caitlin Moran dice en Cómo
ser mujer que lo ideal en estos casos es dejar una bolsita de
testículos en la mesa del implicado que te haya hecho la pregunta en cuestión.
Casi como una performance. Una terapia de choque. Solo una bolsita
de testículos en su mesa y nada más. Ninguna nota. Problema: ¿dónde conseguir
una bolsita de testículos?
RESPUESTA TRANQUI: Disculpa, no
sabía que eras la App para controlar mi menstruación.
RESPUESTA EMPOLLONA: Efectivamente, la tengo. Basta ya
de escondernos por algo que es perfectamente natural y que le pasa a la mitad
de la humanidad durante unos cuarenta años de su vida. ¿Sabías que en Nepal
encierran a las mujeres en establos durante su periodo para mantener su pureza?
Establos. Año 2019. ¿Qué locura es esta?
La pescadera, la vecina de mi abuela, la cuñada de mi madre. Todas ellas
miraron alguna vez mis uñas completamente mordidas y me dijeron que con esas
manos a ver qué hacíamos. Que quién me iba a pedir la mano. Yo no entendía ni
para qué se piden las manos de los otros ni por qué yo iba a dar mi mano a
alguien. Yo estaba muy bien con mis dos manos, aunque fuera para comérmelas, y
no quería que eso cambiase nunca. Un día le dije a mi madre que si para casarse
hay que tener manos bonitas prefería no tener que hacerlo. Aquello también fue
revelador para mi familia, que acordó bautizarme ese día como RARA o RARITA.
Yo aún no sé qué hacía hablando de bodas con doce años y pensé que a ver
si los raritos iban a ser ellos por darme coba con todo eso de
las bodas, si yo solo era una niña.
Me vistieron quince veces de damita de honor. Vestidos pomposos de colores azul pastel, rosa y crema para acompañar a la novia o llevar los anillos. Un suplicio orquestado por mi familia al que no me podía negar porque pesaba veinte kilos y medía menos de un metro.
Las niñas monísimas están monísimas en las bodas y tienen que llevar las arras o los anillos porque queda monísimo para las fotos. No importa que ellas no quieran. Mi primo Lucas un día lloró porque él también quería, pero no le dejaron. No nos permitieron intercambiar nuestros ROLES y eso que, a efectos prácticos, no se habría notado porque más o menos pesábamos y medíamos lo mismo. Y si un marciano hubiera visto esa imagen de lejos le habría dado igual si era Lucas o yo quien desfilaba por el medio de la iglesia sujetando la cola del vestido.
Quizá para el marciano ni siquiera existieran los géneros.
Luego, me enteré de que Lucas había estado con su abuelo, ateo practicante, jugando a la pelota en la plaza de la iglesia y bebiendo cacaolat durante toda la misa. Me dio mucha pena habérmelo perdido.
RESPUESTA TRANQUI: Yo me rijo por las leyes del
universo. No sé ni si me voy a levantar mañana. (Simular leve migraña, tocarse
con los dedos la sien, aportar toque dramático).
RESPUESTA EMO: Las bodas me parecen funerales.
Todo el mundo invita a mucha gente que le da igual solo para simular que tienen
mogollón de amigos.
RESPUESTA EMPOLLONA: Eso de casarse por amor es un
invento burgués de la Edad Moderna. Además, nuestros amores están atravesados
por perjuicios de clase, raza o género. ¿Te has fijado en que la mayor parte de
la gente se empareja con gente de la misma clase social? No hay que fliparse
tanto con las cosas.
Aún me acuerdo cuando acusábamos a una compañera en el instituto de
querer saltarse la clase de Educación Física. Cada tanto, ella se quedaba en
una esquina y se retorcía de dolor. El profesor la mandaba sentarse no sin
antes hacer alguna broma irónica sobre por qué había decidido esa mañana
encontrarse tan mal.
—¿TE HAS DESPERTADO SIN GANAS DE CORRER, MARTA? A veces, se oían las
risitas de algunos compañeros. Era aquella época
en la que las chicas parecíamos ya adultas, tan desarrolladas.
Paseábamos por el patio cogidas del brazo y nos interesaba más hablar que
jugar. Claro está que las pistas estaban siempre ocupadas por ellos, nosotras
desfilábamos por los márgenes, por los pasadizos o por debajo de los arcos.
Nos acostumbramos también a aquello, a la repartición no equitativa de
los espacios. El patio era un campo de batalla centralizado por los chicos.
El caso es que Marta estaba saltándose Educación Física un día más. El
profesor volvió con su comentario estúpido y enfatizó la
importancia de su materia para el currículo escolar. Se puso muy serio,
como se ponen los profesores de Educación Física cuando llamas «gimnasia» a su
asignatura, o algo así.
Los saca de quicio.
Marta se sentó en la esquina, retorcida, se tumbó
en el banco boca abajo. Se masejaba levemente la zona lumbar para aliviar el
dolor.
El resto de las chicas la mirábamos, pero pocas, o ninguna, nos
acercamos a ella para mostrar empatía o comprensión. Yo misma tardé años en
descubrir que lo que le pasaba a Marta. Probablemente fuera que padecía
endometriosis, aunque ni ella misma estuviera diagnosticada. Que la
endometriosis es una enfermedad que sufre el 20 % de mujeres en edad fértil y
que te produce un dolor pélvico horroroso, e incluso infertilidad.
Yo crecí con la idea de que la regla no dolía nunca jamás, que la regla
era algo relativo al ámbito privado y que tenía que alterar lo mínimo tu vida
cotidiana. Mi madre decía que quejarse demasiado durante la menstruación era de
BLANDAS.
La endometriosis ha sido una enfermedad históricamente silenciada, como
el retorcimiento silencioso de Marta en el banco del patio del colegio.
RESPUESTA TRANQUI: (a una mujer) La regla afecta de forma diferente a cada mujer. El hecho de que tú tengas unas reglas poco dolorosas no significa que el resto la vivamos igual.
(A un hombre): Y esto lo sabes tú porque
menstrúas, ¿verdad?
RESPUESTA EMO: Ahora mismo nada me apetece más que
meterte dentro de mis ovarios y no tener que escucharte jamás.
RESPUESTA EMPOLLONA: Tratar de loca, «HISTÉRICA» o
exagerada a una mujer por un dolor que tú crees «INVENTADO» es algo que se hace
desde mediados del siglo XIX. Precisamente esta falta de empatía hacia los
síntomas de las mujeres ha provocado que muchas enfermedades que afectan a las
mujeres nunca se hayan investigado como es debido. Por ejemplo, la
endometriosis. Haznos el favor de creernos y empatiza con el dolor de tus
compañeras, amigas y novias.
No, lo que quieres decir es… Mejor lo explico yo. Esto que dices no está
bien. Es así. No has entendido nada, mejor te lo explico yo. De veras, créeme,
deberías hacer eso. Deberías hacer lo otro. ¿Seguro que has entendido bien la
película? Jeje. Yo creo que no porque… No, deja que te explique. Esta música se
remonta a… ¿No sabes la diferencia entre un bajo y una guitarra? Yo te lo
explico, jojo. ¡Es imposible que no te guste Star War! Deja que te
explique por qué. Obra maestra del cine, tía. No puede ser que no
lo veas así. ¿Cuál es el pico más alto? ¿Que no lo sabes? Deja, que yo te lo
cuento. Soy un friki de todo. ¿Tú no eres una friki de nada? ¿Te gustan los
cómics? Demuéstramelo. Esto que estás comiendo ahora mismo se llama penne
rigate all’Amatriciana. Puedo ser muy italiano si me lo
propongo. Ya me ves. ¿Diésel o gasolina? ¿No sabes la diferencia?
Jojo. Por supuesto que deberíamos conquistar Marte. Forocoches no es machista.
Hazme caso, en serio. ¿No tienes Netflix? Y ¿qué haces por las noches? ¿Leer? Es
imposible que no sigas series, yo te explico por qué. Yo soy entrepreneur.
¿Sabes lo que es eso?
A estas alturas ya sabes lo que es el mansplaining. Si algo
bueno nos ha dado esta obsesión por utilizar palabras en inglés para sonar más
guais es que, gracias a eso, tenemos palabras como estas en nuestro
vocabulario. No, no te vamos a contar la historia de cómo Rebecca Solnit acuñó
este término para la forma en que cierto tipo de hombres te explican cómo
tienes que hacerlo todo porque se creen los mejores. Esa historia es muy 2016 y
sabes buscar en Google. Lo que queremos decir es que los hombres siguen MANSPLANEANDO COMO
LOCOS, lo siguen haciendo pese a que ya nos hemos dado cuenta de lo que hacen y
pese a que ya tenemos un nombre para ello. Pero bueno, para eso estamos. Para
ayudarte a sobrellevar todos esos momentos en que los hombres no te dejan
hablar, te cortan e interrumpen porque, de base, lo que tú estás contando les
parece un 30 % menos interesante. Vamos a ver qué hacemos con todo esto.
RESPUESTA TRANQUI: No, mira, contra todo pronóstico,
hoy te voy a contar yo a ti y tú me vas a escuchar.
RESPUESTA EMO: Espera, antes de
seguir, meto esta conversación en la carpeta «hombres blancos heterosexuales
explicándome cosas». Ya puedes continuar.
RESPUESTA EMPOLLONA: No interrumpas a Fulanita,
Menganito. ¿Te has fijado que entre los cuatro hombres de este grupo habéis
acaparado el 70 % de la conversación? Sinceramente, me gustaría estar
escuchando las voces de ella y de ella, pero no las escucho porque no paráis de
interrumpir y ladrar como perritos. ¿Podemos hacer un esfuerzo entre todos para
que este diálogo sobre la mayonesa sea más paritario? Gracias.
La madre de Daniel no le deja ver porno porque dice que es la máxima representación de la cultura machista.
Es cierto que si entras en Pornhub hay una cantidad de material
infumable que podría matar del susto a cualquier niño.
Piensa en una persona que aún no haya practicado sexo y llega al sexo
así. Categorías de las principales webs: ADOLESCENTES, UNIVERSITARIAS, RAPED
(VIOLADAS), GORDAS, FEAS, BUKKAKE, TETAS GRANDES, TETAS PEQUEÑAS.
El porno es ficción, por lo que no significa que el clip sea real. Pero
sí que genera, en cierto modo, la idea de que esas prácticas son aceptables,
buenas y, sobre todo, sexis.
Cuando Daniel quede con una chica por primera vez, quizá le apetezca
correrse inmediatamente en su boca o tirarle del cuello o del pelo. Al fin y al
cabo, eso es lo que ha visto, y EL PORNO TAMBIÉN EDUCA.
Si Daniel fuerza algún día a una chica quizá no lo vea como algo tan malo, al fin y al cabo, tampoco parecía algo tan malo ese vídeo
«JOVENCITA DE 19 AÑOS ABUSADA POR UN EQUIPO DE
SOCCER». El título del vídeo era así, en mayúsculas.
Si Daniel nunca ha visto en una página porno cómo es el ORGASMO
FEMENINO, es posible que le cueste años satisfacer a una chica porque no tiene
ni idea de cómo se hace.
Si Daniel ha visto varios vídeos de hombres practicando sexo a mujeres
dormidas no sabrá que eso, en realidad, se llama violación. Y no «sexo con
bella durmiente».
¿Significa todo esto que hay que prohibir el porno? No, claro que no.
RESPUESTA TRANQUI: No todo el porno es machista.
Aunque buena parte de él, sí. ¿Puedo consumir porno machista siendo consciente
de algunas prácticas aberrantes? Sí. También.
RESPUESTA EMO: Entonces también hay que apagar la
tele, dejar de escuchar todo tipo de música, no salir a la calle, no visitar
ninguna tienda, no conectarse a internet y meterse en un frigo 217 años y,
quizá, entonces, volver a aparecer.
RESPUESTA EMO: También puede que no me excite en
absoluto el porno y no por ello soy un bicho raro.
RESPUESTA EMPOLLONA: Cada vez hay más webs que ofrecen
porno ético y feminista. Por supuesto, no todas estas webs y empresas son
ideales, pero quizá se acercan algo más a lo que andas buscando. Si el
porno mainstream que ves no te convence y te incomoda: busca,
indaga, explora. Algunas pistas por si quieres empezar: Four Chambers, Wild
Galaxies, Pink & White, Ersties o Erika Lust.
Un congreso de chicas que tienen algo que decir.
Están sentadas en círculo como en una reunión de Alcohólicos Anónimos.
También hay chicos.
He subío quince stories, ¿no lo ves?
Hilo musical: Rosalía y J. Balvin.
Los integrantes levantan la mano, por orden, se ponen en pie y empiezan
a hablar.
Están microfonadas para oírse entre ellas. Ellos también.
Me ha pedido que lo deje de seguir. / Me ha dicho que no le comente más. / Me ha prohibido que le hable por privado a mi ex. / Fui a la ducha y me dejé el móvil, y cuando llegué me lo había revisado todo. / Odio que mis novios no me comenten los stories. / Se envió todo el historial de WhatsApp a su correo y luego se lo leyó enterito, tumbado en la cama. / Me recrimina que tal aparezca siempre en mis búsquedas recientes. / Me pregunta que para quién subo esas fotos o si va para él la letra de esa canción. / Me dice que por qué le hablo tanto. / A mí también. / Que por qué le comento tanto. / Me pregunta por qué hace tiempo que no le doy like a sus fotos. / Me pregunto por qué solo sigue a tías buenas en Instagram. / Se sigue hablando con su ex por stories. / No paran de enviarse canciones. / Me chantajeó. / Le envié un nude cuando éramos novios y luego él se lo enseñó a todos sus amigos para joder. / Rompimos.
/ A mí también me pasó. / Me too. / A mí también
me han hecho eso. / ¿Un momento? ¿Es el mismo? / Le leí todo el mail mientras
dormía. / Tenía conversaciones archivadas de WhatsApp con una chica. / Me
obligó a dejar de subir fotos sexis a Instagram. / Se enfada si no subo fotos
con él porque dice que lo escondo en las redes. / No es para mí si tiene menos
de mil seguidores. / Dice que tengo tantos seguidores por las fotos que pongo.
/ Mi pareja, nuestra perra y yo nos hicimos una cuenta
conjunta y cuando rompimos fue un percal.
El congreso se llama
RESPUESTA TRANQUI: Is this
real life? ¿Me estás hablando en serio?
RESPUESTA EMO: Comprenderás que me asusta que
lleves un control exhaustivo sobre mis interacciones diarias. ¿Soy un robot y
tú eres mi creador? ¿O cómo va?
RESPUESTA EMPOLLONA: Estás celoso, pero no te apures. Es
otra más de las taritas que nos deja el amor romántico y posesivo. Ahora solo
tienes que trabajar para deconstruir estos celos tú solito sin hacerme sentir
mal a mí.
Te has sentado en el sofá mientras tu madre preparaba la cena y te has
sentido culpable, pero no has hecho nada al respecto.
Has reclamado a tu madre unos pantalones preciosos que necesitabas para
el martes, así que ella ha tenido que lavarlos a mano el día antes y te los ha
secado para que te diera tiempo.
Tú también has visto a tu padre sentarse en el sofá al llegar de
trabajar a esperar que la cena estuviera lista y no le has dicho nada. Has
preguntado a tu madre qué hay de cenar y no a tu padre.
Te has ido sin recoger, o como máximo, has llevado
tu plato a la cocina.
No te has preocupado por la compra y te has fijado que nadie más la hace
excepto tu madre.
Has visto que tu madre se encontraba mal o le dolía la cabeza y no le
has dicho: «Deja, ya termino yo».
En las cenas de Navidad le has dicho a madres, tías o abuelas sin
levantarte de la silla: «Siéntate, que se enfría la comida».
Alguna vez has asumido las tareas domésticas más agradecidas como pasear
al perro, bajar la basura o meter los platos en el lavavajillas.
Algún día tu madre ha dicho: «Cualquier día, cojo la puerta y me voy».
Aquí no hay respuesta. Déjate de cháchara. La mejor respuesta es la acción, y la peor, la inacción. Si estás en el sofá y te recorre un ligero sentimiento de culpa. No pases de él, probablemente ese sentimiento de culpa te esté intentando decir algo importante. ¿Oyes esos ruidos en la cocina? Es tu madre fregando cacharros después de todo el día trabajando. Tú estás cansado, cansada, ella también, todos estamos igual, así que coparticipa en las tareas del hogar. Tatúatelo si crees que es necesario. No estás ayudando ni estás colaborando. Repartir de forma equitativa las tareas del hogar es responsabilidad de todos. Predicar el feminismo está genial, así que empieza en tu propia casa.
RESPUESTA TRANQUI: Papá, qué vergüenza, nosotros aquí
tan panchos y mamá aún no se ha sentado. Vamos a levantarnos ya.
RESPUESTA EMO: Ahora voy a ponerme chunga, pero es
Navidad y todos nos queremos mucho y no pasa nada: ¿por qué demonios no se ha
levantado ni un solo hombre de la mesa?
RESPUESTA EMPOLLONA: Según las estadísticas de 2018 del
INE, en España, las mujeres destinan 26,5 horas a la semana a tareas del hogar
y cuidados frente a las 14 horas de ellos. Son trabajos invisibles y no
remunerados entre los que se engloban poner lavadoras, planificar la compra,
lavar. Las tareas domésticas y de cuidados no son exclusivas de las mujeres,
son responsabilidad de todos los miembros del hogar. Este trabajo invisible
supone una carga mental y es el germen de la brecha salarial. Si las mujeres
tienen menos tiempo libre es mucho más difícil que desarrollen una carrera
profesional o dediquen tiempo a sus aficiones, por ejemplo.
Hola, ¿por qué seguimos hablando en masculino en este grupo de amigos en el que somos cinco chicas y cuatro chicos? Os quiero mucho a todas y todos, me caéis genial, nos hemos divertido mucho, pero ya es raro que sigamos hablando así, en masculino, en absolutamente todas las ocasiones, incluso cuando estamos planeando nosotras salir este sábado por la noche e ir a bailar y casi todos los chicos habéis dicho que no podéis, y los otros no habéis contestado, pero seguimos preguntando: «¿Vosotros a qué hora podréis? ¿Vosotros podéis ir a las birras de antes? ¿Vosotros qué pensáis de esto y de lo otro y de aquello?». Lo que quiero decir es que si somos mayoría de chicas en este grupo de WhatsApp llamado «TERRACEO», deberíamos hacer algo al respecto. Yo sé que el lenguaje inclusivo te da pereza, el nombre, en general, lenguaje inclusivo, te parece un poco rollo, hablar en femenino te resulta incómodo, no te sale natural, dices, claro que no te sale natural, llevamos años nombrando todo en masculino, bueno, casi todo, porque bien que dices voy al médico, consultar con un experto, y, en cambio, azafata, secretaria o limpiadora te sale solo. Sé que cuesta, claro que lo sé, a mí la primera, hasta ahora siempre hablamos en masculino, incluso en grupos en los que solo hay mujeres. Lo que quiero decir es que tienes opciones, también puedes utilizar la x o la e neutral, ¿sabes a lo que me refiero?, NOSOTRES, todo eso, también puedes optar siempre que sea posible por términos que hagan tanto referencia a hombres como mujeres como el alumnado, profesorado o clientela. No te quiero liar, no quiero ser una chapa, aunque posiblemente esto ya sea una chapa, lo que quiero que te quede claro es que es posible encontrar alternativas al masculino genérico y sistemático, busca en Google, infórmate de las diferentes formas. El femenino genérico está bastante bien, es una forma de hacernos presentes, de contrarrestar cientos de conversaciones en las que nunca fuimos nombradas. ¿Recuerdas la final de OT con Amaia, Aitana y Miriam? Fue bastante raro que el presentador se dirigiera a todas ellas en masculino. El LENGUAJE ES POLÍTICO, sé que odias todo ese rollo, pero es que es la verdad, el lenguaje asienta estereotipos, genera ideas, sensaciones, reproduce la realidad, puedes utilizarlo como arma arrojadiza. El lenguaje cambia, no es inmutable, puede ser también la expresión de un nuevo tiempo. El lenguaje, a veces, puede simplemente molestar, incordiar o escandalizar. Recordemos la polémica con las portavozas. Es importante, no me vengas con el rollo de que hay cosas más importantes como los asesinatos de mujeres, claro que lo sé, es importante que entiendas que la asunción de una discriminación lingüística, no implica que nos olvidemos de las otras, sino que estamos luchando activamente por erradicarlas todas. En realidad, todo forma la parte de lo mismo. Los cambios se pueden dar en simultáneo, no te asustes, no te agobies, tú solo ESCUCHA, OBSERVA, INVESTIGA Y APRENDE.
RESPUESTA TRANQUI: Las luchas no son excluyentes, si
no eres capaz de sumar en vez de restar, ¿cómo pretendes cambiar las cosas?
RESPUESTA TRANQUI: El uso no sexista del lenguaje no
es solo hablar en femenino por ir de guay. El uso del lenguaje no sexista
también propone revisar los usos sexistas en la publicidad, las formas de
tratamiento en formularios de la administración, feminizar oficios, profesiones
y cargos. O sea, algo tan básico como representar de forma más igualitaria la
realidad.
RESPUESTA EMO: A ver, no puede ser una nimiedad
algo que utilizas CADA DÍA para comunicarte. El filósofo Ludwig Wittgenstein
llegó a decir: «Los límites de nuestro lenguaje son los límites de nuestra
mente».
RESPUESTA EMPOLLONA: En Internet hay numerosas guías que te pueden mostrar algunas pautas
sobre el uso no sexista del lenguaje. Por supuesto, es un debate que está
abierto y en el que lingüistas, colectivos feministas, organizaciones
independientes y universidades también se han visto confrontados. Se trata de
guías, no biblias, que proponen alternativas o herramientas para reflexionar en
torno al lenguaje y a las posibilidades que este nos ofrece.
Algunas guías: Manual de lenguaje administrativo no sexista,
de la
Universidad de Málaga (2002) o la Guía de Comunicación no
sexista, del
Instituto de la Mujer de Castilla la Mancha (2017).
En mi clase había dos chicas gitanas. No eran mis amigas. Apenas nos relacionamos. La gente de mi grupo, y nuestros padres, decían que los gitanos eran «muy suyos»: cerrados, peligrosos, delincuentes, quinquis y, sin duda, una mala influencia.
Si veíamos a un grupo de gitanas, teníamos miedo de que nos dieran el
palo. Aunque a mí nunca me robó nada nadie.
Mi madre y mi abuela, a veces, decían: «LLEVAS EL PELO COMO UNA GITANA»,
cuando querían decir enredado, sucio o despeinado.
Decían: «¿De dónde has sacado ese bolso tan hortera? Parece de gitana».
Querían decir que mi bolso no les gustaba.
No se consideraban racistas, y yo tampoco. Lo decíamos sin darnos
cuenta. Una frase hecha.
Nos salía sola, lo juro.
(Eso es lo peor).
Alguna vez me sorprendí a mí misma, ya más adulta,
diciendo yo:
—PAREZCO UNA GITANA. Voy como una gitana.
Sigo sin tener ninguna amiga gitana.
En la televisión decían que las chicas gitanas se casan muy pronto, no
estudian, no tienen inquietudes, solo les importan las palmas y casarse. Nunca
tuve verdaderamente una amiga gitana, así que no sé si es verdad.
Decían que las gitanas no podían ser feministas porque en su cultura se hacen prácticas como la prueba del pañuelo. Dicen que su cultura es muchísimo más machista que la nuestra, que no lo es en absoluto.
(No. Para nada).
Siempre han dicho que las gitanas están más oprimidas y son más sumisas
que las payas porque su cultura es más arcaica.
(Cuando habría que decir que ha sido un pueblo perseguido y
marginalizado desde el siglo XVI).
Ahora se han puesto de moda los aros de oro que llevaban las gitanas de
mi barrio y por lo que antes se las consideraba lo peor: chonis de barrio.
Peor que chonis, incluso, por ser gitanas.
Pero ahora es guay y es cool y nadie se acuerda de las
gitanas de sus barrios, que siguen sufriendo mayor discriminación para acceder
a determinados puestos de trabajo.
Aunque se quiten los aros.
Hay que pedir perdón y reparación a todas las gitanas de nuestros
barrios.
RESPUESTA TRANQUI: No, simplemente son machismos
diferentes. El machismo es el sistema, tía, no un grupo particular de personas
ni una comunidad concreta.
RESPUESTA EMO: Claro que sí, porque todo el mundo
sabe que el machismo lo inventaron los gitanos y por eso tú, en tu día a día,
estás absolutamente exenta de violencias.
RESPUESTA EMPOLLONA: Tu comentario contribuye a generar
un patriarcado gitanófobo. Eso significa que, además de violencia patriarcal,
las mujeres gitanas reciben discriminación étnica. O sea, la discriminación es
doble. A nivel judicial, por ejemplo, hay muchas más gitanas en las cárceles
por culpa de la criminalización. También sufren discriminación para acceder a
empleos y sus rentas medias son más bajas que las de la mujer media blanca. Por
favor, no se lo pongas más difícil y ayuda a desmontar todos estos bulos. Si
quieres informarte más sobre este tema, investiga a autoras y activistas como
Sarah Carmona, Noelia Cortés y Pastori Filigrana o acude a la Asociación de
Gitanas Feministas por la Diversidad.
Que si soy negra y no quiero racistas.
Que si soy gitana y no quiero gitanofobia.
Que si soy obrera y no quiero clasismo.
Que si soy pakistaní y no quiero que me llamen paki.
Que si soy china y no quiero que me llamen «la de la tienda de los
chinos».
Que si soy musulmana y no quiero que me llamen mora.
Que si soy musulmana puedo ser feminista.
Que si soy lesbiana y no quiero lesbofobia.
Que si soy gay y no quiero misoginia dentro del mundo homosexual.
Que si soy puta y quiero derechos laborales.
Que si soy trans y no quiero tránsfobos.
Que si soy kelly y quiero limpiar vuestras casas con un contrato y un
sueldo digno.
Que si soy latinoamericana y no quiero cumplir tus
fantasías eróticas de latina caliente.
Que si soy trabajadora doméstica y no quiero ser la chacha de todos.
Que si soy música y me importa que haya mujeres en los festivales. Que
si soy andaluza y no me apetece que te rías más de mi acento. Que si soy madre,
no quiero ser la madre de todos (lávate tú los calzoncillos; Pedro, aprende a
hacer la cama; haz la cena de navidad un año en tu vida).
Que si soy política y me importa que haya diputadas.
Que si soy actriz y quiero más mujeres en el gremio.
Que si soy académica y me importa que haya más representación femenina
en mi campo.
Que si soy profesora y quiero libros de texto feministas.
Que si soy mujer y no quiero machismo, ni quiero todo lo demás.
Mientras tanto, en otro lado, en un mundo lleno de barcas llamado
TWITTER:
—Estáis muy pesadas con vuestras batallitas internas —balbucean un puñado de hombres blancos y heterosexuales arrojándose a la mar antes de hundirse definitivamente. Se aferran a unos sacos pesadísimos llamados —Aquí cada una con sus luchas cuando se olvidan de que todos somos personas, SE OS VA LA OLLA; SACÁIS PUNTA DONDE NO HAY; ESTO YA ES PASARSE.
—Ahora resulta que todo son problemas, os molesta todo.
—Por mis cojones que esto no se hunde.
—Se está hundiendo, tío, tío.
—Feminazis
—Cabbrrr… jfkfkd.
RESPUESTA TRANQUI: No, en realidad nos molesta lo
mismo de siempre, solo que ahora es visible. ;)
RESPUESTA EMO: No te lo creerás, pero ha pasado
una cosa que se llama siglo XXI.
RESPUESTA EMPOLLONA: Lo que para ti son batallas superfluas y molestas, en realidad son reivindicaciones históricas de colectivos marginalizados. Efectivamente, eso a ti no te interpela directamente porque el mundo se ha concebido intrínsecamente desde una centralidad masculina, blanca y heterosexual. No pasa nada, no digo que todos los hombres blancos heteros sean el mal, solo digo que los cimientos de las sociedades contemporáneas se han creado en torno a estos. Tus privilegios hacen que nunca hayas visto amenazada tu supervivencia o dignidad, el resto, sí.
—Vale, me ha quedado claro que los hombres tienen una serie de
privilegios que heredan de base simplemente por el marco cultural en el que nos
movemos desde hace siglos.
—Yesss. El patriarcado.
—Pero, entonces, no entiendo por qué yo tengo una serie de privilegios
respecto a ti. Si las dos somos mujeres y feministas, ¿no somos iguales?
—No, tía. Para empezar, ¿en qué barrio naciste?
—Ya lo sabes. Si has venido a verme un montón de veces en metro. —Pues
eso. He ido en metro. Aunque hemos nacido en la misma
ciudad, no hemos nacido en el mismo barrio.
—¿Y?
—Ni siquiera hemos ido a las mismas escuelas. ¿Sabías que en tu barrio
rico tenéis once años de esperanza de vida más que en mi barrio obrero? Solo es
por ponerte un ejemplo.
Página 112
—Bueno, pero no hay que ser tan extremistas. A las
dos nos ha ido muy bien. Mira, hemos acabado en la universidad.
—Sí, pero mi caso es excepcional, lo tuyo es la regla. Yo soy hija de
inmigrante y negra. Mi madre es ama de casa y mi padre es mecánico. En la
universidad, las hijas de trabajadores manuales representamos un porcentaje
minúsculo. Menos del 10 %.[1] Es una locura. ¡Somos un porcentaje ridículo! Y las hijas de inmigrantes
racializadas, mucho menor. Sé sincera: ¿habías tenido alguna amiga negra antes
de mí?
—No, la verdad es que no… En mi cole no había inmigrantes.
—Las mujeres negras sufrimos doble discriminación para acceder al mundo
laboral: por género y por raza. El otro día en una entrevista me dijeron que
para el trabajo me iría mejor un peinado «MENOS EXÓTICO».
—Pero si yo siempre te he visto con tus rastas y me encantan.
—Pues eso. Tampoco podemos olvidar que tus padres son abogados y que es
probable que tus conexiones en el mundo laboral resulten algo más sencillas…
—Ya…, mi padre me ha conseguido prácticas este verano.
—Y, para rematar, soy bisexual, o sea, que no cumplo con la heteronorma.
—Jajaja, ya, si lo entiendo. Visto así.
Página 113
RESPUESTA TRANQUI: En realidad, no. A todas las
mujeres nos afecta el patriarcado, pero unas lo tienen más difícil que otras.
RESPUESTA EMO: Seguramente si estás diciendo esta
frase eres un hombre o una mujer blanca heterosexual de clase media-alta de un
país desarrollado.
RESPUESTA EMPOLLONA: El feminismo debe ser inclusivo y para ello debemos atender a su diversidad. Eso se define a través de la interseccionalidad, un elemento fundamental que trabajaron muchas feministas, entre ellas la activista afroamericana Angela Davis. Básicamente viene a contarte que una persona alberga diversas identidades, privilegios y opresiones y estos no pueden ser analizados de forma aislada. O sea, que no podemos hablar de machismo e ignorar cuestiones tan importantes como el nivel sociocultural, la clase, la etnia de las mujeres o su orientación sexual. En resumen: que una mujer blanca heterosexual de un país desarrollado y de una posición acomodada no sufrirá las mismas experiencias que una mujer negra trans pobre o que una madre soltera de clase trabajadora en un barrio marginalizado. ¿Lo pillas?
AGRADECIMIENTOS
Al Colectivo Maletas Viejas de la Trinitat Vella; Dani Ruiz, Maria
Martínez, Claudia Campos, Ayaa Charkaoui, Aitor Castro, David Ramírez; al
Centro Cívico Trinitat Vella, a la clase de 1.º de Bachillerato A del colegio
Jesús, Maria i Josep de Sant Andreu, a Rosa Maria Martínez y Lurdes Pujadas por
invitarme otra vez a la escuela; a la Tere, del Ramón y Cajal; a Pilar Dolz
Molina, Paula López, Gemma Cubedo, María Sánchez Villalobos, Conchi Sánchez,
Fito Conesa, de l’Habitació 1418 de CCCB y MACBA; a Laia Parral del
Ayuntamiento de Rubí, Casal Infantil de Ciutat Meridiana y al PIAD Nou Barris
por abrirme las puertas de sus centros.
Notas
[1] Fuente: Ministerio de Educación, 2012-2013. <<
FIN

No hay comentarios:
Publicar un comentario