© Libro N° 11009. Marx Y La Ciencia De Los Comportamientos Políticos. Fung, Thalía. Emancipación. Marzo 18 de 2023
Título original: © Marx Y La Ciencia De Los Comportamientos
Políticos. Thalía Fung
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Los Comportamientos Políticos. Thalía Fung
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MARX Y LA CIENCIA DE LOS
COMPORTAMIENTOS POLÍTICOS
Thalía Fung
Marx Y La Ciencia De Los Comportamientos Políticos
Thalía Fung
1. El pensamiento totalizador de Carlos Marx no impidió
que se acercara a la esfera de los comportamientos humanos, por el contrario,
en sus obras histórico-políticas como “El 18 de Brumario de Luis
Bonaparte”, “Las luchas de clases en Francia de 1848-1850”, “La guerra civil en
Francia” trata las conductas de las macrogrupos, microgrupos y
dirigentes, lo cual se mantiene en su obra cumbre “El Capital” ,donde
no desdeña el análisis del comportamiento inclusive de individuos; pero es el
discurso de la lógica de las totalidades y las mediaciones de alto nivel de
generalidad el que caracteriza su expresión, lo cual lo peculiariza como
filósofo, sin minusvalorar su fin político y económico.
2. No obstante, la relación hombre en tanto conciencia-naturaleza,
sociedad-naturaleza, no son el comienzo de la famosa inversión
metodológica que cualifica el materialismo filosófico de Carlos Marx.
Es precisamente en el campo de los macrocomportamientos políticos
estado-sociedad civil, donde se produce la ruptura definitiva y definitoria
con Hegel y el descubrimiento del condicionante social. Es en
categorías de la ciencia política y del derecho, en las cuales encuentra Marx el
determinismo económico-político.
3. Para ello se había preparado intelectualmente, de manera inicial, de
modo quizá inconsciente. Aunque desdeñaba la melodía pétrea y, en cierto modo,
empíricamente registrable de Hegel, supo que caía en sus
brazos teóricos al intentar un sistema que lo contradijera. Pero con la
inversión sociedad civil-estado, se autoclarificó respecto a los
macromecanismos que operan en la sociedad. Después sobrevendrían las
determinaciones economía-política, relaciones de producción y relaciones de
reproducción, se develaría el concepto de modo de producción; no obstante, el
hallazgo metodológico de aquel par de categorías implicaba un cambio decisivo
para el análisis de la sociedad moderna y se proyectaría hacia las
intermediaciones que pudieran sobrevenir antes de alcanzar la sociedad
verdaderamente armónica y solidaria consigo y, por supuesto, con su otro yo, la
naturaleza.
4. Es la interacción sociedad civil-estado un aporte esencial para
trabajar la esfera política comportamental. El haber descuidado dicha relación
que posee su propia identidad influyó, de modo indudable, en los desmontajes de
los proyectos socialistas de Europa Oriental y de la URSS.
5. Llama la atención que donde dicha relación nunca se definió en los
términos occidentales, la situación ha sido, hasta ahora, otra. Sigue, sin
duda, esta relación interactiva constituyendo un mecanismo que no puede
soslayarse en los procesos de tendencia socialista, así como, por supuesto, en
la estabilidad de las sociedades modernas en general.
6. La elevación a la esfera del comportamiento que se plantea en
la “Introducción“ a la “Contribución a la Crítica de
la Economía Política” posee un valor metodológico extraordinario para
las ciencias que poseen como objeto, comportamientos, porque devela: a) la
diferencia existente entre lo general, sus mediaciones y el fenómeno
concreto, b) el hecho de que no es científico examinar el fenómeno, aunque
sea de modo multidimensional, sin buscar lo permanente, lo regular, lo
vinculante con las determinaciones de otros fenómenos, c) los cambios que
se producen tanto en el fenómeno como en lo que Marx llamó su
esencia, originan nuevos complejos a los cuales hay que examinar, sobre la base
de su lógica específica.
7. Aunque todo lo anterior colinda con la epistemología, o es expresión
de ella, alcanza un valor decisorio para el análisis metodológico de la
política. Además, en relación con una sociedad concreta en un estadio de
desarrollo determinado, en el mundo de hoy, a la premisa epistemológica de que
tratamos en el párrafo anterior, unimos otra, la descrita relación sociedad
civil-estado, que aunque se utiliza en filosofía política y social, por su
capacidad instrumental corresponde, por derecho propio, a una ciencia que
estudia la política, sus teorías, sus sistemas, sus procesos, sus
conflictos, su formación y toma de decisiones, sus políticas, la diferenciación
entre espacios públicos y privados, y la conducta de grupos de dimensiones
plurales e incluso de individuos, líderes, teóricos o ciudadanos comunes.
8. Trae a la ciencia política formas cognitivas de aproximación a los
referentes reales, diversas de las estatuidas por la línea de desarrollo Maquiavelo-Locke-Hobbes-Montesquieu-Tocqueville porque
son inclusivas de la historia y la ética en los fines y en las mediaciones, con
lo cual la mecánica comportamental de Descartes se supera de
modo aproximadamente total.
9. Aunque Marx no realizó una clasificación de las
ciencias lo cual quedó para Engels -el que se basó en los
tipos de movimiento, generalización disciplinariamente válida hasta hoy, tanto
en las grandes divisiones como en las mediaciones-; ni uno ni otro desdeñaron
las llamadas ciencias naturales, ni minusvaloraron las cualificadas como ciencias
del espíritu, según la difundida clasificación de Wilhem Dilthey.
Inclusive, los aportes de aquellas últimas producían un mayor gozo a los
sentimientos de Marx, según expresa Engels, en
su famoso Discurso ante la tumba de Marx- que resume un
artículo biográfico publicado en el almanaque Volkskalender titulado “Carlos
Marx”–(1), en el cual plantea los que considera sus dos mayores
descubrimientos : a) “la revolución que ha llevado a cabo en toda la
historia universal (…) que todas las luchas políticas, tan
variadas y complejas, sólo giran en torno al poder social y político de unas u
otras clases sociales”(2), y b)”el haber puesto definitivamente
en claro la relación entre el capital y el trabajo”, (….) “haber
demostrado cómo se opera, dentro de la sociedad actual, con el modo de
producción capitalista, la explotación del obrero por el capitalista.”(3)
10. En estos dos descubrimientos que Engels considera
de envergadura mayor, una ciencia de los comportamientos políticos puede asumir
su macrobjeto de trabajo y su metodología general, a saber: a) la relación
entre los grupos y el poder político, b) la relación intersubjetiva vinculante
entre capitalista y obrero en el plano social que aunque posee una base de
orden económico, su modo de operación corresponde a un subsistema
supraestructural jurídico y político.
11. Con la “Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel”, Marx se
inscribe en la Filosofía Política y proporciona una fuente, presente en toda su
obra, para una Ciencia Política no clásica, alternativa, que no desconoce el
movimiento histórico de la totalidad, ni el papel decisorio de las mediaciones
entre el saber más general y los conocimientos que aportan las ciencias
particulares. Por supuesto, este nivel tenía su propia lógica sintetizadora, y
su salida, frecuentemente, directa a la práctica política de los sujetos; pero
no pretendía un pensamiento único, porque ante la diversidad de actores
relacionados con el poder político, se imponían multiplicidad de respuestas,
todas relacionadas con los procesos históricos que eran su fuente y los fines
de cambio del statu quo.
12. No quiere decir lo anterior que califiquemos a Marx como
un cientista político. No lo fue, en su macroempresa, la totalidad social en su
movimiento se inscribe en la filosofía, en la filosofía social, en la filosofía
política, en la ética, pero asume las relaciones económicas como la causa, de
última instancia de los procesos sociales, por lo cual se aproxima a la
economía, como se sabe, en tres decisorios momentos de su obra en la búsqueda
también de un triunfo científico para su partido político. En ese recorrido
descubre la plusvalía generada por el obrero y de la que se apropia el
capitalista, por lo cual es su generador el portador enajenado doblemente de
los cambios sociales. Enajenado en cuanto al que aporta la fuerza de trabajo
que no le es retribuida, y enajenado porque hace suya, de modo inconsciente o
consciente; aunque impelido por la necesidad, que la superestructura política y
social que sostiene es la única posible. En los “Manuscritos
económico-filosóficos de 1844”, antecedido por el concepto de revolución
humana y de su portador material, el proletariado, develados en la “Introducción” a
la “Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel” Marx encuentra
al concepto de praxis, con el cual privaba a la enajenación del valor
metodológico que lo había acompañado en sus primeros escritos, por su polisemia
y su tendencia al estatismo. En efecto no sólo es polisémico el concepto de
enajenación, sino asimismo situacional. La emancipación-desenajenación del
hombre pasaba necesariamente, por la revolución humana en sus diversos
estadíos.
13. Marx conoce que la organización política de una
sociedad concreta desempeña un papel esencial en su movimiento hasta el extremo
de que valora como luchas esenciales para los cambios, las acciones de sujetos,
y de grupos de sujetos en relación con el poder, ya que no basta saber el
contrario, sino actuar para reemplazarlo posicionalmente.
14. Estas enseñanzas metodológicas en política conservan su valor hoy,
porque mientras haya grupos sociales diferenciados en lo económico-social, el
proceso de emancipación no podrá detenerse. Sólo que es más fácil fijar el
objetivo que encontrar la hipótesis que guíe su consecución.
15. Consideramos a Engels como el mediador hacia el
cientista político marxista que fue Lenin (5), como hemos
dicho en otras oportunidades (6); pero Marx pone
sobre el tapete, desde la filosofía, las problemáticas cuya valoración,
conducción y solución serán objeto de una ciencia política no lineal, capaz de
universalizar verdaderamente su objeto y métodos.
16. Si en alguna obra se expone la imbricación entre la política interna
y la política exterior,“La guerra civil en Francia” puede devenir
paradigmática, lo que se constata al analizar la situación de la Europa de la
época. Marx da un valor condicionante a las relaciones
exteriores, precisamente, a partir del carácter universal de las clases
burguesía y proletariado. En el “Primer Manifiesto del Consejo General de la
Asociación Internacional de los trabajadores sobre la guerra franco-prusiana«, Marx demanda
que las leyes de la moral y la justicia presidan las relaciones entre las
naciones, del propio modo que sucede con los individuos. (7)
17. Además, después de la Liga de los Comunistas que pide la unión de
todos los obreros, el próximo partido que asume Marx, es una
asociación confesamente internacional. Marx analiza la
manipulación que se realizó con el plebiscito llevado a cabo por Napoleón
III, en el cual, el campesinado se manifestó a favor de la política
presuntamente democrática del Emperador, no obstante, hay que reconocer que no
era fácil que la clase obrera comprendiese la maniobra y la rechazase.(8) No
obstante, la clase obrera actuó como un partido político, hecho que Marx demandaba
de la clase para que pudiera evaluarse como clase para sí (o política en un
sentido marxista), aunque como dijo Lenin, el asalto al cielo
que se produjo en 1848 y 1870 no se repetiría.
18. De todos modos, a nosotros nos interesa destacar el examen que
hace Marx del comportamiento del Emperador, de los grupos
sociales, de los gobiernos europeos y de la prensa, además, por supuesto, de
las Bolsas, donde toma en cuenta la historia del problema y el papel decisorio
de la política en la coyuntura que analiza.
19. La guerra es el hilo conductor de los Manifiestos del Consejo
General de la Asociación Internacional de los Trabajadores donde, por primera
vez, se preconiza la unión de todos los proletarios y que, en la práctica
política se supera el nacionalismo estrecho en el seno de Francia y Alemania
entre los obreros de ambos países. En ese sentido, las ideas de la I
Internacional mostraron su capacidad de hacerse convicción en los obreros.
También ello constituye una enseñanza para la conducción política.
20. Al tratar el problema de las fronteras, Marx destruye
los argumentos en favor de las llamadas garantías materiales exigidas por
Alemania, y califica de “completo absurdo” y de “anacronismo tomar
las razones militares como el principio que debe presidir el trazado de
fronteras entre las naciones”.(9)
21. Un momento excepcional en el tratamiento de las políticas
corresponde al análisis de la guerra civil en Francia en 1871. Reconocida como
una obra histórica maestra, las enseñanzas políticas de Marx trascienden
a la situación concreta que analiza, en la cual, la transformación de la
cualidad del gobierno en el poder, el papel desempeñado por la mediación, e
inclusive, cuestiones de corrupción de personajes gubernamentales, los
asesinatos masivos, los comportamientos duales de tropas del ejército, así como
los errores cometidos por el Comité Central, y, en particular, el papel
desempeñado por una creación de las masas francesas, la Comuna de París, que
estrena formas estatales que niegan las establecidas tradicionalmente, entre
ellas y como las más importantes, la supresión del ejército permanente y de la
burocracia del Estado, su esencia y su sustancia, son fuente para
investigaciones de perfil político.
22. El análisis de los elementos de fuerza del Estado y de sus fuentes y
modo de reproducción espirituales no escapa a Marx, lo cual se
constata tanto en “Las luchas de clases en Francia” como en “La
guerra civil en Francia”. Considero de especial importancia, por el énfasis
puesto en la condición de “dictadura” del dominio del
proletariado, que aunque es obvio hoy que todo estado posee como su primer arma
el “diktat”, Marx destaca una característica
especial de la Comuna de París, pocas veces mencionada, la de que “(…) era
una forma política perfectamente flexible, a diferencia de las formas
anteriores de gobierno, que habían sido fundamentalmente represivas”(…), (10) lo
cual atribuye al hecho de que era un gobierno de la clase obrera para llevar a
cabo dentro de ella la emancipación económica del trabajo.”, es decir,
que Marx valora la flexibilidad en el gobernar como elemento
sine qua non para un proceso nuevo, sin precedentes históricos.
23. Marx no diferencia en sus obras entre estado y
gobierno; pero aunque la Comuna es germen de un estado donde se produce la
inversión de clases en el poder, es decir, del macrogrupo social más explotado
de la sociedad capitalista, al no haberse producido cambio en las relaciones
económicas, se origina un cambio de gobierno tendente a una nueva forma
política estatal; pero aún no a la sustitución de un estado por otro. Podría
asemejarse a lo que sucede en las sociedades capitalistas de la época y en las
actuales, es decir, que el cambio de gobierno no es más que la continuación y
la reproducción del propio estado y con él, del mismo sistema político. Sólo
que la Comuna, en tanto gobierno, tendía a la destrucción, desde el interior
del estado, de ese propio estado. No había nacido para perpetuarse, sino para
dar paso a un gobierno nuevo y mejor.
24. Ello podría parecerse a la intentona de Allende en
Chile, y sucedió en Cuba con el Gobierno Provisional Revolucionario, aunque en
este caso, el germen del estado de las masas populares se había instaurado
desde la insurrección, en particular, desde el Ejército Revolucionario “26
de Julio”, lo cual facilitó la eliminación de la contradicción entre la
base económica y la superestructura política, por cuanto el nuevo estado,
aunque no se había completado enteramente, poseía sus elementos de fuerza
(fuerzas armadas, tribunales y otros) y la legitimación de la absoluta mayoría
de la población tendente al cambio, lo que se convalida no sólo en las
Declaraciones asumidas por el pueblo cubano, sino en su disposición y en su
combate en las arenas de Playa Girón.
25. Marx especifica que “(…) que la Comuna había se
servir de palanca para extirpar los cimientos económicos sobre que descansa la
existencia de las clases y, por consiguiente, la dominación de clase (…)”. (11)
26. Volvamos a un elemento poco destacado en la literatura acerca del
gobierno de la clase obrera, al cual nos referimos anteriormente, la
flexibilidad que había demostrado la Comuna, y que evalúo de especial
relevancia en los proyectos socialistas, por cuanto en estos al tratar la
relación base económica-superestructura como el eje principal e imprescindible
para el cambio de estado, no se trató con eficacia la pluridimensionalidad de
toda sociedad y los intereses diversos de sus integrantes. En otros términos,
la posibilidad de conflictos sociales, que poseen causas económicas; pero sólo
en última instancia, a nivel de formación socioeconómica, concepto
omnicomprensivo, pero inclusivo de varias instancias intermedias que en las
sociedades concretas son decisorias, lo cual exige la toma muy en cuenta de las
mediaciones.
27. Se puede invertir la propiedad de los medios fundamentales de
producción; pero ello no elimina la multiplicidad de conflictos sociales. El
considerar automático con el paso de los medios fundamentales de producción al
estado, la estabilidad y gobernabilidad de una sociedad concreta de proyecto
socialista, constituye una valoración que adquiere sólo un carácter decisivo en
coyunturas de supervivencia como en las guerras; pero en la cotidianeidad,
vuelve a tomar un peso relevante la “emancipación” de los factores
y procesos que tienden a devenir enajenantes.
28. Aunque la “enajenación” había perdido su carácter
metodológico desde los Manuscritos económico-filosóficos de 1844,
su superación en tanto concepto no se elimina en la obra de Marx, que
la mantiene aunque no en la condición de eje central; con una dimensión de gran
alcance, cuando señala a su contrario “emancipación” económica,
fuente última de la enajenación, como el objetivo de la clase obrera.
29. En este proceso lógico-discursivo, eminentemente filosófico, Marx sienta
las premisas para las necesarias mediaciones políticas, para la ascensión a la
esfera del comportamiento político, para la toma en cuenta de que en el
tratamiento de la política, los fines estratégicos sólo pueden alcanzarse con
pasos mediáticos plurales. De ahí la importancia de la flexibilidad que
atribuye al gobierno de la Comuna que se vincula teórica y metodológicamente
con su idea (12) de la “lógica especial del objeto especial”
que considero una síntesis de la dialéctica materialista. En esa propia lógica
se incluiría hoy la incertidumbre como un elemento objetivo a
considerar necesariamente en los procesos y fenómenos.
30. En la Comuna, se cuestiona de forma esencial la legitimidad del
gobierno y, por primera vez, el proceso de ampliación de las fuentes
legitimatorias se traslada a las masas populares. De la legitimidad del rey de
origen divino, se había transitado a formas de un carácter menos elitiario,
pero es la Comuna la que elimina el carácter excluyente de que hace gala la
burguesía, que en su momento fue excluida por la aristocracia. La legitimidad
instaurada se contrapone a la legalidad formalizada por el Código Napoleónico
de 1808.
31. En el tratamiento de los macrogrupos sociales, Marx examina
su devenir comportamental, pronostica que «(….13) tres meses de
libre contacto del París de la Comuna con las provincias bastarían para
desencadenar una sublevación general de campesinos (…)”, por cuanto la
Comuna era “la verdadera representación de todos los elementos sanos de la
sociedad francesa, y por consiguiente, el auténtico gobierno nacional”,(14).
A pesar de los comentarios posteriores de Marx respecto al
campesinado parcelario francés, y el no haber continuado su tratamiento de la
unión de obreros y campesinos por causa de la debacle de la Comuna y la
posición del ejército francés en ella, nutrido en los campos, contrario sensu
de la posición de Emile Zola, a quien detestó, por su mitificación
del campesino francés, no es ocioso reconocer que en esta vinculación se
encuentra la base de lo que se llamaría después por Lenin, la
alianza de la clase obrera y campesina.
32. Esta relación unida a la valoración que hace de las comunas rusas
en carta a Vera Zasulich, implica que, a pesar de su aflicción
respecto a la represión de que fueron objeto los obreros franceses, mantuvo la
perspectiva de la necesidad de la unión de las grandes masas de la sociedad, lo
cual se manifiesta, a posteriori en Engels quien, preguntado
si un campesino podría entrar en el Partido Obrero Socialdemócrata Alemán,
responde que si acepta su ideología, por supuesto, por cuanto la polarización
esperada de la burguesía-proletariado no se había producido en la vida real, y
es esta la que dictaba las fórmulas políticas.
33. Si la lucha por el poder implica una estrategia de fines
específicos, la conservación del poder exige una nueva que privilegie la
gobernabilidad, la disminución de la conflictualidad de los más variados tipos.
Narra Marx lo que llama el cambio operado por la Comuna en
Paris. “Por primera vez –dice-desde los días de febrero de
1848-, se podía transitar seguro por las calles de París y eso que no
había policía de ninguna clase”(15).
34. Quedó claro para Marx que los obreros no tenían
ninguna utopía que implantar, sino que su emancipación tendría que ser el
resultado de largas luchas. En la Comuna, el asalto al cielo se había producido
por espontaneidad de las masas. Pero como bien había pronosticado Marx, sobre
la base de una información plural, que incluía la inteligencia, la Comuna no
podía triunfar ante la unidad de los gobiernos y las clases dirigentes de
Francia y Alemania en contra de los obreros; pero una vez desencadenada la lucha,
la Asociación Internacional de los Trabajadores no podía darle la espalda. Por
ello, de hecho, como es conocido, hasta los blanquistas acogieron las ideas
políticas marxistas en el proceso de lucha por instaurar el gobierno de los
obreros. Consideramos una cuestión decisoria en la formación de estrategias
para una Ciencia Política sobre la base de la Filosofía Política marxista, la
conjugación de las tomas de decisiones políticas dirigidas a la conducción de
los procesos y las demandas e iniciativas espontáneas de las masas o siguiendo
la caja negra de Easton y Dahl, con las
modificaciones actuales, el input de las masas tiene que encontrar salidas
adecuadas lo cual corresponde a su inteligencia política.
35. Una cuestión que Marx trata con mucha precisión y
que tendría que tomarse en cuenta al diseñar la prospectiva y estrategia de
proyecto político socialista es que sólo “En la fase superior de la sociedad
comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los
individuos a la división del trabajo, y con ella, la oposición entre el trabajo
intelectual y el trabajo manual (…) sólo entonces podrá
rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués (…)”(16),
lo cual debe difundirse para no crear falsas expectativas.
36. Al abordar las capas medias, Marx enseña, a
diferencia de Lassalle, su capacidad de actuar de modo
revolucionario, lo cual revela la necesidad de contextualizar el movimiento de
los grupos y no clasificarlos de comportamiento estático con lo cual se conjuga
la tendencia y la coyuntura. Ello no sólo fue válido históricamente, sino
también pesa en un comportamiento futuro.
37. En relación con la escuela, Marx plantea su
separación de la Iglesia; pero también del Estado, parece, y decimos parece,
porque con unos pocos párrafos no podemos elevar dicha proposición a nivel de
concepción; no obstante, podría ser una de las restituciones a la sociedad
civil a las que se refirió Marx, aunque considera que ello no
implica que no se imponga una Ley general de la educación. Por supuesto, Marx se
refiere concretamente al estado prusiano; pero critica al Programa del Partido
Obrero Socialdemócrata Alemán en ese sentido, ya que considera que el Estado no
puede ser educador del pueblo. Por otra parte, no hay que minusvalorar
que Marx a veces distingue y otras no, los niveles y funciones
diferentes del gobierno y del estado.
38. Otra cuestión de dimensión esencial es lo que se denomina “período
político de transición”(17). Este período posee como estado lo que
llama “dictadura revolucionaria del proletariado” y se extiende desde la
sociedad capitalista (18) a la sociedad comunista. Si unimos
esta conceptuación al movimiento de las clases expuesto en la Carta de
Marx a Weydemeyer de 5 de marzo de 1852, y a lo conceptuado
anteriormente acerca del Derecho burgués, vemos que hemos desaprovechado una
fuente de conocimiento de la conducción política para una política de las masas
explotadas que Marx nos donó, así como la necesidad de ser
analistas realistas.
39. En estas reflexiones, sólo queremos mostrar las posibilidades
heurísticas que brinda la obra de Marx para una ciencia
política alternativa, a partir de una línea de desarrollo de pensamiento que se
distancia, por su complejidad, de la línea que siguió la mecánica de la
industria de las chimeneas para continuar después con una metafísica de la tecnología
cuando el conocimiento pareció ocupar el lugar privilegiado en la producción,
al brindarle un nuevo aire al capitalismo en su fase de capital especialmente
especulativo y ficticio, y cuando los macrogrupos sociales parecieron
transformarse, unos con refeudalización, otros emergieron para supervivir en
masas estructuradas de modos plurales, y en su vértice contrario, el gobierno
leviatánico, apoyado por elites cada vez más estrechas, aunque contando con
poderes también emergentes; pero con fuerza económica y tecnológica de inmensos
alcances.
40. Muchos son los nuevos problemas que una Ciencia Política Alternativa
tiene que abordar, algunos fueron preanunciados por Engels, pronosticados
por Lenin; no obstante, la política de los dirigentes
comunistas tomó sus propios reguladores ideológicos de las conferencias de los
partidos, de los consensos de sus reuniones, con lo cual, en algunas ocasiones
cruciales se distanciaron del curso de los procesos históricos, políticos,
técnicos, sociales, al confundir criterios consensuados o impuestos por la dirigencia
de la III Internacional y/o por el Partido Comunista de la Unión Soviética con
los procesos históricos, sociales, políticos, cognitivos reales.
41. No es tarde, creemos nosotros para retomar una vía adecuada a
nuestros objetivos, por ello, consideramos que pensar la Ciencia Política desde
el Sur, en tanto concepto político, a partir del comportamiento políticos de
macrogrupos, grupos, movimientos, estados, naciones, líderes, individuos, sin
descuidar el comportamiento de los que se sientan en los centros mundiales de
poder; más universalizando la reflexión con las complejidades que aportan los
procesos políticos diferenciados de la línea euronorteamericana, de pensamiento
único, y releer a Marx con esa óptica, así como a otros
marxistas y leninistas, nos proporcionaría una fuente de inestimable valor,
para la conducción de los procesos políticos en función de asumir el poder y de
conservarlo.
42. La primera fuente en el ámbito de la filosofía, de la filosofía
social, de la economía, así como de la política desde el punto de vista
metodológico nos la dio Marx, al buscar el referente real y
pensar su reproducción simple y ampliada, y analizar los que fueron éxitos
indudables de los cambios históricos para la tendencia socialista, así como sus
errores, el primero de los cuales es repetir a Marx, sin la
contextualización de hoy, donde han surgido problemas globales que inclusive
desafían la supervivencia del hombre en tanto naturaleza.
43. Como se ha dicho en forma reiterada, Lenin “revisó” a Marx, por
cuanto Pléjanov y Trotsky eran más apegados a la letra
de Marx, el primero con el seguimiento de la línea establecida
por el Partido Obrero Socialdemócrata Alemán, el segundo con su valoración de
la clase obrera como tendente a único actor protagónico por ser el productor de
plusvalía y clase histórico-universal. En mi criterio, Lenin fue
el más fiel intérprete del espíritu de Marx, al plantearse
como objetivo la transformación del mundo, a partir de la situación que existía
a fines del siglo XIX y principios del XX, ya distante de la analizada
por Marx. El develar lo esencial del marxismo y en ese esencial,
comprender los cambios ocurridos en el objeto, que obligaban a cambiar la
“Lógica” para reproducir el referente real, confirma el carácter eminentemente
creador de la estrategia leninista, capaz de concebir lo local sin
desvincularlo de lo global. En ello quizá ayudó su larga permanencia en la
Europa occidental, y su dominio de las condiciones concretas de Rusia.
44. No por casualidad, asume como nombre de guerra el de un río ruso, lo
cual en mi criterio refleja determinadas posiciones políticas, que no abordamos
porque no es un objeto a tratar aquí.
45. La “revisión” que hace Lenin, informó
teóricamente el curso de los acontecimientos de la mayor parte del siglo XX,
hasta predijo una segunda y tercera guerra mundiales, luego la práctica
confirmó la estrategia y prospectiva leninista, lo que, integrará la ciencia
consensuada, cuando el análisis sea más objetivo y científico. Estamos seguros
que entonces se le otorgará el lugar corresponde tanto con relación a Marx, como
en su vinculación con el curso mundial. De todo ello, extraemos un
planteamiento metodológico, Lenin tomó a Marx, seguramente
dónde este querría ser tomado, en la búsqueda de un triunfo científico para su
partido político, partido político que no puede desvincularse de la idea del
joven Marx de la revolución humana -y en la ascensión a las
nuevas complejidades del comportamiento político, económico y social-.
Inclusive, el orden de los factores en la época de Lenin, en
la esfera de las conductas políticas había cambiado sensiblemente desde la
época de Marx, como ahora se distancian ante los cambios
ocurridos, resultados de las revoluciones científico-técnicas y de la
transformación del capital especulativo hacia una fase nueva, ficticia, y
prácticamente virtual, lo cual implica un análisis nuevo en el cual estén
presentes las ideas totalizadoras y sistémicas de Marx, la
dialéctica política leninista, la objetividad de lo global, la relación
diferente certidumbre-incertidumbre, las nuevas ciencias que debilitan la
disciplinariedad y favorecen la unidad del conocimiento científico y los
riesgos, nunca antes conocidos, que alcanzan a la supervivencia de la especie y
del planeta.
46. Creo, por un análisis sereno, aunque no exento de pasión por
convicción, que Marx tiene mucho que aportar aún a una ciencia
de los comportamientos políticos, inclusiva, donde están presentes la dinámica
de grupos de todos los continentes, porque en la medida en que el capitalismo
actual ha penetrado en todas las sociedades, fomentado sus guerras, devenido su
marco –aún para sistemas mundiales-, el pensamiento del genio de Tréveris posee
vigencia heurística para las ciencias sociales en general, sin excluir una
ciencia política verdaderamente universal, en la cual no se margine el mundo
tercero, ni el sur político existente al interior de los países
sofisticadamente industrializados y en el centro de las revoluciones
científico-técnicas, lo cual ha sido reconocido en parte, en los media, al
denominarlo el filósofo del milenio.
47. Si nosotros queremos replantearnos la Tesis XI de Marx sobre Feuerbach, en
el cual se vinculan cognición y acción, pensamos que la mediación necesaria,
implica la renuncia a la línea euronorteamericana paradigmática de la ciencia
política considerada válida para un mundo cada vez más complejo, multicéntrico,
plural, sociodiverso, en riesgo continuo, y la construcción de una Ciencia de
los comportamientos políticos desde el marxismo, desde el leninismo, desde el
tercer mundo, desde el Sur, y en ello, podemos aunar las experiencias de
conducción política de países, pueblos, macrogrupos y microgrupos sociales,
líderes y pensadores que han tomado como objeto sus procesos y sujetos
protagónicos.
1
1 Engels, F., “Carlos Marx”, en Obras Escogidas en un tomo, Editorial
Progreso, Moscú, s/f, pp.382-392.
2 Ibidem.
3 Ibidem.
4 Ver de la propia autora su artículo “¿Ciencia Política en Lenin?.
Conjeturas y bosquejos.” En la revista internacional Marx Ahora, La Habana,
números 4-5,1997-1998, pp 53-75.
5 Para Engels,” la relación grupo social-estado-situación constituyó un
verdadero eje teórico-metodológico de su quehacer científico, en el cual
comenzó por un partidismo filosófico por una parte, y una recogida de datos
empíricos por la otra”, en REFLEXIONES Y METARREFLEXIONES, Editorial Félix
Varela, La Habana, 1998, p.26.
7 Ibidem.
8 Op. Cit. 123.
9 Op.Cit. 131.
10 “La guerra civil en Francia” Obras Escogidas en tres tomos, Editora
Política, La Habana, 1963, Tomo II, p. 16
11 Ibidem
12 Crítica de la filosofía del estado de Hegel, Editora Política, La
Habana, 1966, p.143.
13 Ibidem, p. 167.
14 Ibidem.
15 Ibidem, p.170.
16 Op. Cit, “Crítica del Programa de Gotha”, p. 234.
17 Ibidem. P.242.
18 Ibidem.

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