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Libro N° 9472. Nueva Gramática De La Lengua Española. Real Academia Española.

 


© Libro N° 9472. Nueva Gramática De La Lengua Española. Real Academia Española. Emancipación. Enero  8 de 2022.

 

Título original: ©  Nueva Gramática De La Lengua Española. Real Academia Española

 

Versión Original: © Nueva Gramática De La Lengua Española. Real Academia Española

 

Circulación conocimiento libre, Diseño y edición digital de Versión original de textos:

https://ciudadseva.com/wp-content/uploads/2020/07/nueva-gramatica-de-la-lengua-espanola.pdf

 

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Fondo:

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Portada E.O. de Imagen original:

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© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina Miranda

LEAMOS SIN RESERVAS, ANALICEMOS SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NUEVA GRAMÁTICA DE LA LENGUA ESPAÑOLA

Real Academia Española

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nueva Gramática De La Lengua Española

Real Academia Española

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ANTECEDENTES Y PRESENTACIÓN

 

     La última edición de la Gramáticade la Real Academia Española apareció hace más de setenta y cinco años; exactamente, en 1931. Con posterioridad, en 1973, publi- có la Academia el Esbozo de una nueva gramática de la lengua española, que signifi- caba un intento de renovación a la luz de algunos desarrollos de la lingüística estruc- tural. Presentado como el avance provisional de una nueva gramática académica, no fue ulteriormente desarrollado.

 

     El XI Congreso de Academias de la Lengua Española, celebrado en Puebla de los Ángeles en noviembre de 1998, aprobó una propuesta de la Academia Chilena en la que se instaba a la RAE a emprender con urgencia los trabajos de redacción de una gramática académica, cuyos rasgos fundamentales quedaron allí mismo definidos. Se acordó, en efecto, que fuera una gramática descriptiva y normati- va,en la que los hablantes del mundo hispánico y también los especialistas pudie- ran encontrar la descripción de las características gramaticales de la lengua espa- ñola a lo largo y ancho de su territorio, así como respuesta a posibles dudas sobre cuestiones normativas. Se diferenciaría de las anteriores en la atención que de- bería prestar alespañol de América,en la línea de la nueva política lingüística panhispánica impulsada por la Real Academia Española, y también en el grado de detalle con que se analizarían las construcciones gramaticales y los usos lin- güísticos.

 

     Por primera vez en la historia de la filología hispánica se ha elaborado una nueva gramática del español preparada conjuntamente por las veintidós Academias de la Lengua Españolay con la asesoría de especialistas de reconocido prestigio. Esta obra colectivapresenta un mapa de la unidad y de la variedad del español en el ámbito de la gramática, ilustra las construcciones con ejemplos que proceden

 

de muy diversas fuentes y valora tanto la corrección como la propiedad de los usos analizados. La Nueva gramáticapone con claridad de manifiesto que la nor- ma de correcciónno la proporciona un solo país, sino que tiene carácter poli- céntrico.

 

 

OBJETIVOS

Se propone la Nueva gramática:

 

     Describir las construcciones gramaticales propias del español general,así como reflejar adecuadamente las variantes fónicas, morfológicas y sintácticas que una determinada comunidad puede considerar propias de la lengua culta, aun cuando no coincidan enteramente con las opciones favorecidas en otras áreas geográficas.

 

     Registrar aquellas variantes conversacionalesde la lengua no estándar atestigua- das en el mundo hispánico, siempre que estén bien documentadas y tengan inte- rés para la descripción de las estructuras morfológicas o sintácticas.

 

     Proporcionar respuesta a posiblesdudas sobre cuestiones normativas, haciendo compatibles las referencias necesarias a los registros lingüísticos, las variantes dia- lectales y las normas locales con la descripción de la lengua culta común del espa- ñol general.

 

     Presentar una síntesis de los estudios clásicos y modernossobre la gramática de nuestra lengua, así como un panorama de esos conocimientos que pueda servir como punto de referencia a estudiantes y profesores de español en diversos niveles académicos.

 

 

CARÁCTER

 

La Nueva gramáticase caracteriza por estos rasgos:

 

     Es una obra detallada,incluso minuciosa, que atiende a las diferencias que se esta- blecen en función de áreas dialectales, niveles de lengua yregistros. No es una gramática teórica, pero tiene en cuenta la naturaleza de los problemas examina- dos y de las soluciones propuestas por los especialistas en las principales líneas de la investigación gramatical moderna.

 

     Presta especial atención a la descripción de las principales variedades fónicas, morfológicas y sintácticas de todas las áreas hispanohablantes, así como a los

 

matices de significadoy las condiciones de usoque caracterizan un gran núme- ro de construcciones.

 

     Hace compatibles las recomendaciones de carácter normativo, que refuerzan la notable unidad de la lengua culta común, con la descripción de los usos particu- lares y de las variantes de registro.

 

     Define con precisión y con claridad los conceptosque se introducen en el tex- to, especialmente aquellos que no son de uso general en la tradición gramatical hispánica.

 

 

EJEMPLIFICACIÓN

 

     La construcción de la Nueva gramáticase apoya en una amplia y rica base docu- mental:los fondos textuales del Corpus Diacrónico del Español (CORDE) y del Corpus de Referencia del Español Actual (CREA), que, con casi quinientos millo- nes de formas, integran el banco de datos del español de la Real Academia Espa- ñola. En ellos se comprueban la existencia, la difusión y el ámbito de uso de las construcciones que se analizan.

De ahí se ha extraído, además, un subcorpus especial, el Corpus de la Nueva Gramática, del que se obtienen los ejemplos que mejor pueden ilustrar el análisis.

 

     Siguiendo la línea de las gramáticas académicas anteriores y de la mayor parte de las obras gramaticales clásicas de la tradición hispánica, la Nueva gramáticacom- bina los ejemplos extraídos de textos y los construidos expresamentepara ilus- trar algún esquema sintáctico o morfológico.

 

 

ESTRUCTURA Y CONTENIDOS

 

     La obra consta de cincuenta y cinco capítulos, articulados en cuatro secciones fundamentales:

 

1.    Cuestiones generales,donde se describen las partes de la gramática, las rela- ciones entre ellas y las unidades fundamentales del análisis gramatical.

 

2.    Fonética y fonología,que muestra las principales variantes de pronunciación en el mundo hispanohablante.

 

Esta sección se completará con un DVD en el que podrán percibirse las varian- tes de pronunciación, entonación y ritmo del español en las distintas áreas lingüísticas.

 

3.    Morfología,que analiza la estructura interna de las palabras.

4.    Sintaxis,que analiza las estructuras que se crean en función de la forma en que se ordenan y se combinan las palabras.

 

     La Nueva gramáticaincluye, además, un glosariode los términos utilizados, una

nóminade los textos manejados y un completo índicede voces y de materias.

 

VERSIONES

 

     La Nueva gramáticase publicará en una doble versión:

 

     La básica, que expondrá con mucha amplitud y detalle cuantas cuestiones puedan interesar a los más variados usuarios. En los apartados de cada capí- tulo de esta versión se usarán dos tamaños de letrapara separar las cuestio- nes fundamentales de las menos esenciales.

 

     Un Compendio de la anterior, destinado al público en general. El texto de esta versión estará simplificado, será conciso y se orientará especialmente a la enseñanza de la lengua en los niveles no universitarios.

 

     Siguiendo la vieja tradición académica, de la Nueva gramáticaderivarán también epítomes y aplicaciones escolares.

 

 

DESTINATARIOS

 

     La Nueva gramáticapodrá usarse como obra de consultay como texto de estu- dio. De hecho, la combinación de descripción y norma la hace particularmente idónea en sus dos versiones –completa y compendiada– para ser utilizada en los diversos niveles de enseñanza.

 

     Cumplirá una labor social y educativaal servicio de todos los hablantes de espa- ñol, puesto que se dirige tanto a los que usan el idioma como a los que lo anali- zan o investigan sobre él.

 

 

PUBLICACIÓN

 

     Una vez aprobado el texto básico, la obra entrará en la fase de edición. Está pre- visto que aparezca en el próximo año, 2008.

 

PATROCINIOS Y COLABORACIONES

 

Patrocinios

 

     Esta obra ha sido posible gracias al generoso patrocinio de Altadis (texto básico de la Nueva gramática) y Caja Duero (Compendio,DVD, fonética y fonología).

 

Colaboraciones generales

 

     En distintas fases de su largo proceso de elaboración han prestado su apoyo las siguientes instituciones y entidades:

 

     Instituto Castellano y Leonés de la Lengua

 

     Universidad Complutense de Madrid

     Universidad Autónoma de Barcelona

 

     Agencia Española de Cooperación Internacional

     Comunidad Autónoma de Madrid

     Fundación Escuela Asturiana de Estudios Hispánicos

 

 

A todos ellos quieren expresar la Real Academia Española y la Asociación de Acade- mias su más sincera gratitud.

 

A estos agradecimientos ha de unirse, en esta ocasión, el que merecen el Gobierno de la República de Colombia y la Alcaldía de Medellín por hacer posible la celebración del XIII Congreso de la Asociación de Academias y el solemne acto de aprobación del texto básico de la Nueva gramática de la lengua española.

 

 

 

 

 

 

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nueva gramática de la lengua española

 

 

 

 

 

 

 

ASOCIACIÓN ACADEMIAS DE LA LENGUA ESPAÑOLA

 

 

PREPUBLICACIÓN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nueva gramática de la lengua española

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1.    Cuestiones generales

 

ÍNDICE

 

1.    La gramática. Sus partes. Unidades fundamentales del análisis fonológico, morfológico y sintáctico.

2.    Fonética y fonología

2.    Conceptos generales de fonética y de fonología. La producción de los sonidos del habla.

3.    El sistema vocálico.

4.    El sistema consonántico (I). Las consonantes obstruyentes (I). Las consonantes oclusivas.

5.    El sistema consonántico (II). Las consonantes obstruyentes (II). Las consonantes fricati- vas y africadas.

6.    El sistema consonántico (III). Las consonantes sonantes.

7.    La sílaba (I).

8.    La sílaba (II).

9.    Prosodia (I). La función de los rasgos prosódicos. El acento.

10.  Prosodia (II). El ritmo. La entonación.

3.    Morfología

11.  El género.

12.  El número.

13.  La flexión verbal. Clases de verbos regulares e irregulares.

14.  La derivación apreciativa.

15.  La derivación nominal.

16.  La derivación adjetival y adverbial.

17.  La derivación verbal. La parasíntesis.

18.  La composición y la prefijación.

 

4.    Sintaxis

4.1. Clases de palabras y sus grupos sintácticos

19.  El sustantivo y el grupo nominal.

20.  El adjetivo y el grupo adjetival.

21.  El artículo (I). Clases de artículos. Usos del artículo determinado.

22.  El artículo (II). El artículo indeterminado. Genericidad y especificidad. La ausencia de artículo.

23.  El pronombre personal (I).

24.  El pronombre personal (II).

25.  Los demostrativos.

26.  Los posesivos.

27.  Los cuantificadores.

28.  Los numerales.

29.  El verbo (I). El tiempo y el aspecto.

30.  El verbo (II). El modo.

31.  El verbo (III). Las formas no personales: el infinitivo.

32.  El verbo (IV). Las formas no personales: el gerundio y el participio.

33.  El verbo (V). Las perífrasis verbales.

34.  El adverbio y el grupo adverbial.

35.  La preposición y el grupo preposicional.

36.  La conjunción. Las construcciones coordinadas.

37.  La interjección. Grupos sintácticos exclamativos.

4.2. Las funciones

38.  El sujeto.

39.  El complemento directo.

40.  El complemento indirecto.

41.  El complemento de régimen preposicional.

42.  El atributo (I). Clases de expresiones predicativas. El atributo en las oraciones copulativas.

43.  El atributo (II). Construcciones semicopulativas. Los complementos predicativos.

44.  El complemento circunstancial.

45.  Las funciones informativas.

4.3. Las construcciones sintácticas fundamentales

46.  Las oraciones activas, pasivas, medias e impersonales.

47.  La modalidad (I). Los actos de habla. Las construcciones imperativas.

48.  La modalidad (II). Construcciones interrogativas y exclamativas.

49.  Las construcciones comparativas, superlativas y consecutivas.

50.  La subordinación sustantiva.

51.  La subordinación relativa.

52.  La subordinación adverbial: subordinadas temporales, locativas y modales.

53.  La subordinación adverbial: subordinadas causales, finales e ilativas.

54.  La subordinación adverbial: subordinadas condicionales y concesivas.

55.  Las construcciones negativas.

 

11. EL GÉNERO

 

 

 

 

 

 

11.1. Definición. Clases de género. Sus características fundamentales

11.2. Marcas del género

11.3. Sustantivos comunes y ambiguos en cuanto al género

11.4. Características de los sustantivos comunes en cuanto al género según su terminación

11.5. Moción genérica y sustantivos comunes en cuanto al género. Profesiones, títulos y actividades

11.6. Otros sustantivos comunes en cuanto al género. Usos figurados y atributos nominales

11.7. Sustantivos ambiguos en cuanto al género

11.8. Los sustantivos epicenos. Alternancias con otras clases de nombres

11.9. El género de los sustantivos que designan seres inanimados

 

 

 

 

 

11.1. Definición. Clases de género. Sus características fundamentales

11.1a. El género es una propiedad de los nombres y de los pronombres que tiene carácter inherente y produce efectos en la concordancia con los determinantes, los cuan- tificadores, los adjetivos y a veces con otras clases de palabras (§§... Cuestiones generales, Adjetivo, Artículo I, Artículo II, Demostrativos, Posesivos, Cuantificadores, Numerales, Formas no personales: Participio). Estas voces reproducen los rasgos de género de los sustantivos o de los pronombres, como se observa en estos ejemplos:

 

la[artículo femenino] mesa [sustantivo femenino]pequeña[adjetivo femenino]; Ella[pronom- bre femenino] es muy simpática [adjetivo femenino]; este [demostrativo masculino] cuarto[nu- meral masculino] capítulo[sustantivo masculino]; Los[artículo masculino] libros[sustantivo masculino] eran suyos[posesivo masculino].

 

Con muchos sustantivos que designan seres animados (llamados comúnmente sustan- tivos animados), el género sirve para diferenciar el sexo del referente (alcalde/ alcaldesa; gato/ gata; niño/ niña; presidente/ presidenta; profesor/ profesora). Aun así, a algunos sustan- tivos que designan seres sexuados corresponde más de un género (§§ 11.4-11.6), mien- tras que otras veces las diferencias de sexo entre personas o animales no se ven reflejadas en el género de los sustantivos que los designan (§ 11.8). Los rasgos de género del sus- tantivo se extienden al grupo nominal que constituye. De esta forma, el adjetivo peque- ñaen La mesa del comedor era pequeña concuerda con el sustantivo mesay, por extensión, con todo el grupo nominal que se subraya, ya que el sustantivo no es por sí solo el suje- to de la oración. La concordancia de género no es opcional en español. Sobre la discor- dancia que se observa entre el género del sustantivo y el del grupo nominal en Su excelsa Majestad quedará satisfecho,véase el § 11.5f; sobre la discordancia observada enBuenos

 

11.1b        MORFOLOGÍA   6

 

 

Aires estaba preciosa, véanse los §§ 11.9e-g. Para la concordancia de género de los sujetos tácitos, como en Estoy {enfermo ~ enferma},véase el § 11.1f, además del §... Adjetivo.

 

11.1b. Atendiendo al género, los sustantivos se clasifican en MASCULINOS y FEME- NINOS. Dos sustantivos con la misma terminación como céspedy paredson, respectiva- mente, masculino y femenino. Como se ha explicado, este rasgo gramatical lleva a los determinantes y a los adjetivos a concordar con los sustantivos. Se dice, por tanto, el cés- ped húmedoy la pared blanca.Los sustantivos no pueden tener en español género  NEU- TRO, frente a lo que sucede en otros muchos idiomas. Sí pueden ser neutros en nuestra lengua los demostrativos (esto, eso, aquello), los cuantificadores (tanto, cuanto, mucho, poco), los artículos (lo) y los pronombres personales (ello, lo). Véanse, sobre esta cuestión, los §§... Artículo I, Pronombre personal I, Demostrativos y Cuantificadores. El género en que aparecen los modificadores o complementos adjetivales de estos elementos neutros no se diferencia morfológicamente del masculino:

 

Al analizar minuciosamente los recónditos elementos primordiales de su pasión, hallaba mucho bueno y mucho malo (Longares, Corsé); Cuando estos salieron al escenario, aquello fue asom - broso (País [Esp.] 28/9/1977); Pues yo te digo que eso es imbécil y monstruoso (Baroja, Auro- ra); Todo ello era falso, como luego se demostró (Semprún, Federico Sánchez).

 

Las oraciones carecen de género, pero los pronombres que se refieren a ellas son neutros, como se ve en —¿Dijo que llamaría? —No, no dijo eso; Aseguró que él era el responsable, pero yo no lo creí;o en Usted es un caballero, lo supe desde la primera vez que lo vi(Muñoz Moli- na, Invierno). Sobre esa forma de concordancia, véanse también los §§… Artículo I, Pronom- bre personal I, Demostrativos, Cuantificadores. El que los sustantivos no tengan género neutro y el que ningún adjetivo posea formas particulares para concordar de esta manera con los pronombres son factores que llevan a pensar que el neutro no es propiamente un tercer géne- ro del español, equiparable a los otros dos, sino más bien el exponente de una clase grama- tical de palabras que designan ciertas nociones abstractas. Sobre las varias interpretaciones que admiten los grupos sintácticos formados con artículos neutros, véase el §... Artículo I.

 

11.1c. No existe discordancia de género en secuencias como el alma dormidao el agua embal- sada.Como se explica en el §... Artículo I, la presencia de la forma eldel artículo con sustantivos femeninos que comienzan con /a/ tónica obedece a razones morfofonológicas. No obstante, muchos hablantes tienden a identificar la variante femenina eldel artículo determinado con la forma homó- nima correspondiente al masculino singular. Tal asimilación desencadena, por analogía, la tenden- cia a convertir en masculinos otros determinantes y adjetivos que preceden al sustantivo: este hacha, ese aria, el otro ave, todo el hambre, poco agua, el primer aula, el mismo arma( §§… Adjetivo, Artículo I, Artículo II, Demostrativos, Cuantificadores, Numerales). Pese a que estos usos han aumentado conside- rablemente en los últimos tiempos y se documentan con cierta frecuencia en los textos, no se con- sideran correctos, puesto que se producen como consecuencia de una confusión en la concordan- cia de género. Lo adecuado es, por tanto, esta hacha, esa aria, la otra ave, toda el hambre, poca agua, la primera aula, la misma arma. Sobre alternancias como todo África/ toda Áfricao todo Sevilla/ toda Sevilla, véanse los §§ 11.9f-g. Se ha aducido ocasionalmente que, al ser el artículo determinado uno de los componentes que dieron lugar al demostrativo aquel,combinaciones como aquel aulao aquel ave tendrían mayor justificación histórica que las que se acaban de mencionar. Es cierto que los tes- timonios que se ajustan a esta pauta son más numerosos en todas las épocas que los que correspon- den a esas combinaciones con los demostrativos eseo este:

 

7     El género    11.1e

 

 

¡Oh bella Galatea, más süave / que los claveles que troncó la Aurora; / blanca más que las plumas de aquel ave / que dulce muere y en las aguas mora [...]! (Góngora, Polifemo); Agachó la cabeza y bebió de aquel agua creyendo que se bebía a sí misma (Ferrero, Opium); Aquel ala del edificio solo albergaba ofici- nas vacías a esa hora de la madrugada (Chaviano, Casa).

 

Aun así, también aquí se prefieren en el español de hoy las variantes en femenino (aquella ave, aquella agua, aquella ala). Para la combinación del artículo indeterminado uny de los cuan- tificadores indefinidos algún y ningúncon los nombres femeninos que comienzan por /a/ tóni- ca, véanse los §§… Artículo II, Cuantificadores.

 

11.1d. Cuando los sustantivos designan seres animados, el género gramatical aporta información semántica, ya que suele diferenciar el sexo que les corresponde. La lengua emplea distintos procedimientos para señalar estas diferencias. Muchos sustantivos mar- can el género añadiendo una desinencia o un sufijo a la raíz (§§ 11.2b, 11.2g-h), como en gato/ gata, enduque/ duquesao en poeta/ poetisa (sobre este último par, véase el § 11.4e), mientras que otros, llamados HETERÓNIMOS, utilizan diversos radicales, como en toro/ vaca; yerno/ nuera; caballo/ yegua,etc. Otros sustantivos —los llamados COMUNES EN CUANTO AL GÉNERO— no experimentan cambios en su forma y hacen explícito su género indirectamente, es decir, mediante los determinantes o los adjetivos que los acom- pañan: el artista/ la artista; el profesional/ la profesional; el testigo/ la testigo.Por otra parte, se llaman SUSTANTIVOS AMBIGUOS EN CUANTO AL GÉNERO los que pueden aparecer en masculino o femenino designando en ambos casos la misma entidad, generalmente ina- nimada, como en el mar/ la maro el vodka/ la vodka.Son, por último, NOMBRES EPICE- NOS aquellos sustantivos que se refieren a personas o animales mediante un único géne- ro gramatical, sea este masculino —el personaje, el rinoceronte, el vástago—o femenino

—la lechuza, la persona, la víctima—. Muchos nombres epicenos que designan animales y plantas pueden ser modificados por los términos machoy hembra,que especifican en cada caso el sexo que corresponde a la entidad designada: la avispa {macho ~ hembra}; el hipopótamo {macho ~ hembra}; el espárrago {macho ~ hembra}; el ombú {macho ~ hembra}. Los que denotan seres humanos no admiten, en cambio, esta construcción: *la víctima

{macho ~ hembra}; *el personaje {macho ~ hembra}.Cuando es necesario especificar el sexo del referente, se prefiere emplear los términos masculinoy femenino,como en

 

Como escritor, Woody Allen crea personajes femeninos poco comunes (País[Esp.] 2/2/1986); En la contraportada del álbum está la foto de un chico desmayado con la cara besuqueada, otra víctima masculina de las roqueras (País[Esp.] 2/2/1986).

 

Y, a veces, también varóno mujer,como en el personaje varón de la comedia.

 

11.1e. Si bien son numerosos los sustantivos epicenos y los comunes en cuanto al género —a veces con oscilaciones en su consideración, como se indica en el § 11.6—, son en cambio raros los nombres de persona cuyo género no se corresponde con el sexo del individuo que designan. Es lo que sucede con el sustantivo marimacho, que, siendo masculino, designa coloquialmente, como señala el DRAE, a la mujer que por su corpu- lencia o acciones parece hombre: A esta chica su padre nos la va a convertir en un mari- macho(Muñoz Molina, Sefarad). Aun así, existe el sustantivo marimacha,que se usa en México y en otros países, y también se atestigua marimachoempleado como femenino, como en el siguiente ejemplo: [...] después de rodar la comedia gay [...]en la que es

 

11.1f         MORFOLOGÍA   8

 

 

una marimacho escritora de “best sellers” (Mundo [Esp.] 15/3/1996). Sobre el género de sustantivos como santidado excelenciaen las fórmulas de tratamiento, véase el     § 11.5f. Como se explica en los §§ 11.6 y 11.8g, estas diferencias léxicas son independientes del hecho de que muchos nombres que expresan atributos de los individuos no concuerden en género con el grupo nominal del que se predican. Así, en Greta Garbo es un mito del cine, no hay concordancia de género entre el sustantivo mitoy el nombre propio Greta Garbo,a diferencia de lo que sucede en Greta Garbo es una actriz mítica, donde sí la hay entre el sustantivo actrizy ese mismo nombre. Tampoco el género de los nombres colec- tivos guarda relación directa con el sexo de los integrantes de las realidades designadas, como muestran con claridad las oscilaciones de género que presentan colectivos que desig- nan agrupaciones mixtas (la comisiónfrente a el comité, el ganado frente ala jauría,etc.). En algunos casos, el género del nombre colectivo se contrapone al que habitualmente corresponde a los integrantes de las agrupaciones correspondientes (el mujerío, el harén, la torada).

 

11.1f. Como se ha señalado, los adjetivos concuerdan en género y número con el sustanti- vo del que se predican o sobre el que inciden: gato negro, gata negra, gatos negros, gatas negras. La concordancia es independiente de la función sintáctica que corresponda al adjetivo. Concuer- dan, pues, con los sustantivos los adjetivos modificadores (ojos melancólicos y profundos; las tran- quilas tardes soleadas sanjuaninas) y también los que funcionan como atributos o predicativos (La tarde estaba soleada). Esta generalización se extiende a las oraciones que poseen sujetos tácitos, cuyos efectos gramaticales son patentes en la concordancia: Comieron callados; Se sabía agracia- da. En las oraciones de sujeto no expreso que se acaban de mencionar, el género del adjetivo reproduce igualmente el de ese sujeto tácito con el que concuerda (§§… Sujeto, Pronombre per- sonal I). La flexión del adjetivo —inexistente en algunas lenguas— no aporta significación, ya que se limita a reproducir los rasgos de género y número del sustantivo. En expresiones como un alta médica o un alto en el camino,las voces subrayadas son sustantivos. Su género está mar- cado en el DRAE; su plural (altas médicas, altos en el camino) se interpreta semánticamente y per- mite diferenciar significados (unidad frente a pluralidad). Carece, en cambio, de consecuencias para el significado la diferencia que se obtiene en una pared alta ~ un muro alto,ya que esa dife- rencia de género está impuesta por los sustantivos a los que esos adjetivos modifican. Análoga- mente, tampoco tiene consecuencias semánticas el plural altasen paredes altas ,pero sí las tiene, lógicamente, en el sustantivo paredes.Así pues, los rasgos de género y número de los adjetivos carecen de interpretación semántica y constituyen únicamente marcas de concordancia. Como es lógico, no altera estas relaciones gramaticales el hecho de que ciertos adjetivos se apliquen úni- camente a sustantivos que designan personas de un sexo determinado (encinta, impotente —en el sentido de ‘incapaz de realizar el coito’—,etc.). Sobre otros aspectos del género y el número de los adjetivos, véase el §… Adjetivo.

 

11.1g. El GÉNERO NO MARCADO en español es el masculino, y el GÉNERO MARCA- DO es el femenino. Como se explica en el §... Cuestiones generales, la expresión no mar- cadoalude al miembro de una oposición binaria que puede abarcarla en su conjunto, lo que hace innecesario mencionar el término marcado. Cuando se hace referencia a sus- tantivos que designan seres animados, el masculino no solo se emplea para referirse a los individuos de sexo masculino, sino también para designar la clase que corresponde a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos. Así, en oraciones como El hombre es un animal racional, la expresión el hombredesigna el ser humano; en El gato es un buen animal de compañía, el grupo nominal el gatohace referencia al tipo de felino del que se

 

9     El género    11.1i

 

 

habla. Esta forma de mención se extiende al plural, como en Los hombres prehistóricos se vestían con pieles de animales, donde están comprendidas —como es obvio— las muje- res, o en En mi barrio hay muchos gatos, donde el sustantivo gatosabarca a los animales de los dos sexos. Es habitual en las lenguas románicas, y también en las de otras familias lingüísticas, usar los sustantivos masculinos de persona para designar todos los indivi- duos de la clase que se mencione, sean varones o mujeres. Así, si se hace referencia al número de mexicanos o de peruanos que cumplen un requisito cualquiera, es impro- bable que se desee excluir a las mujeres mexicanas o peruanas del grupo designado. Lo mismo sucede si se habla de jueces, de médicos, de escritores, de presidentes, de consu- midores, de espectadores o de desocupados. Como es lógico, se habla solo de varones en la expresión El número de españoles que han sido ordenados sacerdotes en los últimos diez años, o en otras muchas similares en las que el contexto o la situación social aclaran sufi- cientemente que solo se hace referencia a las personas de un sexo, como sucede en los siguientes ejemplos:

 

Los españoles son, junto con los italianos, los que menos ayudan a las esposas en las tareas domésticas (Diario Vasco 27/4/1999); Los congresistas se desafían a ver quién es el primero en “vasectomizarse” (Caretas19/9/1995).

 

11.1h. Se ha observado que ciertos plurales de sustantivos masculinos de persona (monjes, brujos,etc.) muy raramente abarcan a las mujeres, sea cual sea el contexto en que se usen, y también que varios sustantivos masculinos que forman parte de oposiciones heteronímicas presentan a veces dificultades para englobar, usados en plural, a los repre- sentantes del otro sexo. Así, la designación del grupo nominal los hombres prehistóricos, mencionado en el párrafo precedente, incluye también a las mujeres, ya que con él se hace referencia, como se ha explicado, a la especie humana en ese periodo. No se inclu- ye a las mujeres, en cambio, en las condiciones laborales en las que se contrataba a los hom- bres o en los hombres que viven en este edificio(cf., en cambio, los vecinos que viven en este edificio,donde se abarca a las personas de uno y otro sexo). Estas diferencias ponen de manifiesto que el uso del masculino como término no marcado en la oposición léxica hombres/ mujeres no está determinado únicamente por factores gramaticales, sino tam- bién por las condiciones contextuales o temáticas que favorecen la referencia a la especie humana. Pesan más, en cambio, los factores gramaticales en la oposición entre los nom- bres de pila y los apellidos. En la secuencia todos los Antonios que conozco, se entiende que no se hace referencia a las mujeres que se llaman Antonia,pero se abarca a hombres y a mujeres en todos los Martínez que conozco. Para alternancias sintácticas como los hombres y mujeres ~ los hombres y las mujeres,véase el §... Construcciones coordinadas.

 

11.1i. En el lenguaje de la política, en el administrativo, en el periodístico, en el de los textos escolares y en el de otros medios oficiales, se percibe una tendencia reciente (de intensidad varia- ble, según los países) a construir series coordinadas constituidas por sustantivos de persona que manifiesten los dos géneros: a todos los vecinos y vecinas; la mayor parte de los ciudadanos y de las ciudadanas; queridos alumnos y alumnas; la voluntad de los mexicanos y las mexicanas, etc., como en el siguiente texto:

 

Una masiva ovación de los diputados y las diputadas […] cierra el presunto debate, ante la atenta mirada de los responsables de su grupo por si algún diputado o alguna diputada […] aplaude con gesto tibio (País [Esp.] 2/4/1999).

 

11.1j         MORFOLOGÍA   10

 

 

La doble mención se ha hecho general en expresiones como señoras y señores, damas y caballe- ros,y otras similares. No obstante, el circunloquio es innecesario cuando el empleo del género no marcado se considera suficientemente explícito para abarcar a los individuos de uno y otro sexo, lo que sucede en un gran número de casos: Los alumnos de esta clase(en lugar de Los alumnos y las alumnas) se examinarán el jueves; Es una medida que beneficiará a todos los chilenos (en lugar de a todos los chilenos y a todas las chilenas). La mención doble solo es necesaria si existe alguna razón para dudar de que el término no marcado designe en un determinado contexto tanto a los hom- bres como a las mujeres. Sería lógico escribir, por esa razón, Los españoles y las españolas pueden ser- vir en el Ejército. El desdoblamiento está igualmente justificado en otros casos similares en los que el contexto podría no dejar claro que con el masculino se quiere hacer referencia a las personas de ambos sexos, y también cuando la estructura sintáctica de la oración pone de manifiesto que se habla de dos grupos de individuos, como en las diferencias de opinión existentes entre profesores y profesoras.

 

11.1j. El uso no marcado del masculino del que se habla en los párrafos precedentes se extiende a muchos pronombres, así como a los artículos con los que se construyen las relativas sin antecedente expreso en contextos genéricos. Las mujeres están, pues, com- prendidas en expresiones como Muchos más reaccionarían de igual modo; No estoy entre los que piensan así y otras secuencias similares. También abarcan a los individuos de ambos sexos algunos de los pronombres que no poseen moción genérica y se asimilan a los sus- tantivos comunes en cuanto al género, tal como se explica en el §11.3b, como en quienes más protestan. El uso no marcado del masculino se obtiene también con los singulares usa- dos en contextos genéricos. Los rasgos que caracterizan estos contextos se describen en el

§... Artículo II. De acuerdo con ellos, es genérica la oración Un estudiante universitario tiene que esforzarse mucho hoy en día para trabajar y estudiar a la vez, pero no lo es Un estudiante universitario publicó hace unos días una carta de protesta en este diario.Con- secuentemente, la expresión subrayada en el primer ejemplo abarca a hombres y mujeres, mientras que la subrayada en el segundo caso solo se refiere a un varón.

 

11.1k. Como consecuencia del carácter no marcado del género masculino, no son anómalas expresiones como Su último hijo ha sido una niña, que resultarían irregulares si esa no fuera una pro- piedad firmemente arraigada en el sistema gramatical del español. Nótese, en el mismo sentido, que para decir de una mujer que destaca entre un conjunto de alumnos y alumnas, el sistema gramati- cal no rechaza la construcción Ana ha sido uno de mis mejores alumnos. Esta oración se prefiere a Ana ha sido una de mis mejores alumnos, y, con mayor claridad, a Ana ha sido alumno mío, que muestran discordancia de género (sobre la variante la mejor de mis alumnos, véase §... Comparativas). La ora- ción propuesta contrasta igualmente con Ana ha sido una de mis mejores alumnas, ya que en esta últi- ma secuencia no se abarca a los varones. Existen otras muchas manifestaciones sintácticas del carác- ter no marcado del género masculino, con consecuencias para las relaciones de concordancia.

 

11.1l. Pueden abarcar en su designación a los dos miembros de una pareja de varón y mujer los sustantivos en plural padres(‘padre y madre’), reyes(‘rey y reina’), príncipes (‘príncipe y princesa’), condes(‘conde y condesa’) y otros similares. Así, la expresión los reyespuede designar cierta pareja real, como en Luego lo llevó a ver a los reyes para dorar- le un poco más la píldora (Pérez-Reverte, Trafalgar), un conjunto de reyes varones, como enEstá la majestad de los reyes orientales y sus comitivas, sus turbantes, sus coronas, sus púr- puras, sus tesoros(Mujica Lainez, Novelista), así como algún conjunto de reyes y reinas determinado contextualmente.

 

11   El género    11.2b

 

 

11.1 m. Se ha observado que no se descarta necesariamente a los varones en el uso que se hace de algunos grupos nominales formados con sustantivos femeninos con los que se nombran pro- fesiones u ocupaciones desempeñadas tradicionalmente por mujeres. Así, el que pregunta ¿Hay alguna enfermera que pueda atenderme? no está rechazando necesariamente ser atendido por un enfermero. De forma análoga, con sustantivos como secretaria, azafatao locuciones como ama de casa, es posible formar grupos nominales en cuya designación se abarque, por extensión de signi- ficado, a los varones que desempeñan esas tareas. Aun así, esta inferencia está en función de fac- tores culturales que pueden variar según los países.

 

11.2. Marcas del género

11.2 a. Como se ha explicado, los sustantivos y los pronombres (personales, demos- trativos y cuantificadores neutros) poseen género inherentemente, mientras que otras cla- ses de palabras lo adquieren por concordancia. Unos y otras manifiestan en ocasiones MARCAS formales explícitas del género. El de los pronombres personales se estudia en los

§§… 11.3b, Pronombre personal I; el de los demostrativos, en el §… Demostrativos; el de los adjetivos se analiza en los §§… 11.3b-c, Adjetivo; y sobre el género de los cuantificativos, se hacen algunas consideraciones en los §§… 11.3b, 11.9f-g, Cuantificadores, Numerales. El género de los sustantivos requiere un número mayor de precisiones morfológicas, que se harán en la presente sección y en las siguientes.

 

11.2b. Es muy polémica la cuestión de si existe o no en español un morfema flexivo de género,en el sentido de un segmento al que corresponda esa información morfológi- ca. Si bien la tradición gramatical solía inclinarse por esta opción, particularmente en los numerosos casos en los que la vocal /o/ caracteriza a los sustantivos masculinos y la vocal

/a/ a los femeninos, se reconoce hoy en día que sus inconvenientes son mayores que sus ventajas. Como se verá en esta sección y en las siguientes, existen sustantivos masculinos terminados en -a (día), femeninos terminados en -o (mano), de uno u otro género termi- nados en -e (héroe, serie), en -i (alhelí, hurí) o en -u (ímpetu, tribu), además de muchos ter- minados en consonante marcados inherentemente para uno de los dos géneros. Son igual- mente numerosos los sustantivos comunes en cuanto al género terminados en vocal o en consonante. Así pues, está hoy más extendido entre los morfólogos el análisis que atri- buye a ciertas terminaciones el carácter de MARCAS SEGMENTALES o MARCAS DE PALA- BRA, lo que las capacita para ciertos procesos fonológicos y morfológicos sin convertirlas en depositarias de información genérica. Uno de esos procesos es la supresión en la for- mación de derivados. Por ejemplo, la segmentación Carl-ospermite explicar derivados como carl-ismo o Carl-it-os (también Carl-itos: §… Derivación apreciativa) sin considerar que -oses un morfema de género. De igual manera, segmentaciones como cas-a , libr-o, mont-e o Merced-es permiten prever formas del tipo de cas-ona, libr-ote, mont-ec-itoo mont-ecitoy de Merced-itas( §… Derivación apreciativa) sin asignar necesariamente infor- mación genérica a los segmentos que se subrayan. Véase también el § 11.2i sobre este pun- to, además de los §§… Cuestiones generales, Derivación apreciativa. Se considera, por tanto, que estos nombres no contienen un morfema flexivo de género, sino que poseen género inherente. Tampoco poseen marca de género los nombres comunes, los ambiguos y los epicenos (véase el § 11.1d). Por el contrario, resulta natural considerar como tales marcas las terminaciones subrayadas en hij-o, juez-a, jef-a, abad-esa, sacerdot-isa, gall-ina, leon-a y otros sustantivos que designan personas o animales. En estos ejemplos, se produce,

 

11.2c        MORFOLOGÍA   12

 

 

en efecto, una alternancia flexiva entre la forma masculina y la femenina (hijo/ hija, juez/ jueza, abad/ abadesa), lo que justifica considerar la terminación como morfema de género. En algunas de estas alternancias, solo aparece la marca distintiva de género en la forma femenina (abad/ abadesa; escritor/ escritora). Si bien algunos gramáticos han pro- puesto que las variantes correspondientes en masculino contendrían un morfema vacío o nulo de género, no parecen existir argumentos empíricos que lo justifiquen.

 

11.2c. La mayor parte de los sustantivos que acaban en -ason femeninos (alegría, amapola, casa, silla, etc.), y la mayoría de los que acaban en -oson masculinos (cuaderno, fuego, odio, puerto, etc.). Los acabados en consonante o en otras vocales pueden ser mascu- linos (alhelí, amor, anís, árbol, césped, diente, dolmen, espíritu, fénix, guirigay, hábitat, rega- liz, reloj, etc.) o femeninos (flor, fuente, grey, hurí, ónix, perdiz, tortícolis, tribu, troj, ver- dad, vocal, etc.). Muchos sustantivos terminados en -aque designan seres animados suelen hacer referencia a una mujer o a un animal hembra, pero existe un buen número de excepciones que se analizan en el § 11.4. Solo unos cuantos sustantivos masculinos que no designan seres animados terminan en -a, en su mayoría procedentes de neutros grie- gos. Están entre ellos los siguientes:

 

aroma (en el sentido de ‘perfume’, no en el de ‘flor del aromo’), cisma, clima, día, dogma, mapa, pentagrama, problema, tema (salvo en el sentido, poco usado, de ‘manía’), trauma.

 

A su vez, varios de los acabados en -oson femeninos, como libido, mano, nao, seo (el último, poco usado fuera de España). El sustantivo viragose documenta con ambos géneros, pero se considera preferible el femenino. Debe tenerse en cuenta que algunos sustantivos femeninos acabados en -otienen este género porque son originariamente acortamientos de palabras femeninas. Tal es el caso de los sustantivos disco (de discote- ca);foto(de fotografía); moto(de motocicleta); polio (de poliomielitis) o quimio(de qui- mioterapia). El sustantivo radioposee género masculino cuando designa cierto tipo de línea (el radio de la circunferencia, los radios de la bicicleta), cierto hueso (Se rompió el radio cuando esquiaba), cierto elemento químico (El radio es tóxico), cuando es acorta- miento de radiotelegramao cuando designa un receptor de ondas en México, Centro- américa, las Antillas, el Caribe continental y los países andinos, como en En los depar- tamentos la gente oía el radio o veía la tele antes de cenar(Villoro, Noche). En el resto del mundo hispánico, en cambio, esta última acepción es femenina: Lo encontré en una clí- nica privada, jugando sentado en una cuna con un animal de felpa, a la vez que manipu- laba una radio(Jodorowsky, Danza). Lo es asimismo en todas las variedades del espa- ñol cuando se refiere a un medio de difusión: Se dio la noticia en la prensa, la radio y la televisión.Cuando radioes acortamiento del sustantivo radiotelegrafista,admite ambos géneros para indicar la diferencia de sexos. También admite los dos géneros el sustanti- vo dinamo —de (máquina) dinamoeléctrica—,si bien se prefiere el femenino. Sobre el género de otros acortamientos, véase el § 11.7d; sobre el género de otros sustantivos ter- minados en -ista,véase el § 11.4d.

 

11.2d. Como se ha explicado, la relación entre género y sexo en las palabras que designan seres vivos se establece en ocasiones mediante sustantivos con bases léxicas distintas, lo que suele recibir el nombre de HETERONIMIA. Se obtienen así pares como hombre/ mujer; macho/ hembra; padre/ madre; marido/ mujer; toro (o buey)/vaca y otros similares. Se muestran a continuación algunos ejemplos de este grupo:

 

13   El género    11.2g

 

 

Está demasiado cerca de los caballos y las yeguas y los burros de carga, huele como huele el ganado (Pombo, Ventana); El navío “Muloch”, en junio del mismo año, trae a bordo un toro y una vaca Durham, cuatro carneros y dos ovejas Leicester para Diego White (Zaefferer, Nave- gación); Yoni se empeñó en que Bobi fuera su padrino y la madrina entonces tenía que ser de parte de la novia, aunque lo suyo era que fuese al revés (Mendicutti, Fuego); Los domingos, o una vez por semana nos juntábamos todos los hijos (siete), las nueras y los yernos, los nietos (Revista Hoy19-25/1/1983).

 

11.2e. Las terminaciones -oy -aen los sustantivos no animados pueden marcar diferencias de otro tipo, como la que se establece entre el árbol y su fruto o su flor, o bien distinciones relativas al tamaño o a la forma de las cosas. Es lo que sucede, entre otros casos, en los pares siguientes:

 

almendro ~ almendra; bolso ~ bolsa; camelio ~ camelia; cántaro ~ cántara; cerezo ~ cereza; cesto ~ cesta; gar- banzo ~ garbanza; guindo ~ guinda; huerto ~ huerta; jarro ~ jarra; manto ~ manta; manzano ~ manzana; olmo ~ olma; río ~ ría; ruedo ~ rueda; tilo ~ tila.

 

En leño ~leña, se oponen un sustantivo contable y uno no contable ( §… Sustantivo). Algo similar sucede en madero ~ madera,si bien en este caso la forma femenina admite indistintamen- te la interpretación de nombre contable o la de no contable. También se observa diferencia de sig- nificado entre fruto,que es el término general para designar el producto de una planta que con- tiene la semilla, y fruta,que se refiere al fruto comestible que puede ingerirse crudo. Se dice, pues, que la naranja es una fruta, mientras que la almendra es un fruto seco. Existe en otros casos cier- ta proximidad semántica entre el término masculino y el femenino. Aun así, se trata de pares que deben definirse separadamente, ya que no dan lugar a paradigmas sistemáticos: banco ~banca, brazo ~ braza, etc. Debe, pues, advertirse que estas oposiciones no son regulares, y que el cri- terio que se suele aducir para establecerlas proporciona con frecuencia resultados aproximados. Así pues, si bien suelen reconocerse diferencias de tamaño en los referentes de huerto ~ huerta o de jarro ~ jarra, cabe hacer notar que una huerta pequeña no es huerto, ni tampoco un huerto grande es necesariamente huerta. Análogamente, el jarro y la jarra no se diferencian solo por el tamaño, sino por la forma, la función, la constitución, etc.

 

11.2f. Hay que advertir, finalmente, que no siempre que las terminaciones -oy -acomparten una misma secuencia de fonemas cabe pensar en alguna oposición gramatical o léxica. Puede tratar- se de simples casos de PARONOMASIA, es decir, de parecido fortuito de las palabras, como ocurre con casay caso; cosay coso; foca yfoco; palay palo; pela y pelo; seta yseto. Otras veces se percibe cierta cone- xión entre los significados, pero no es posible ajustarla a pautas sistemáticas: soldadoy soldada(‘retri- bución que se asigna al soldado’), pesoy pesa, tratay trato,etc.

 

11.2g. La marca de género femenino presenta en algunos casos un incremento mor- fológico: -esa, -isa, -ina.Algunos gramáticos entienden que los segmentos morfológicos han de ser, en estos casos, -es-, -is- e-in-,respectivamente, pero no existe completo acuer- do sobre esta distribución de morfemas, como se explica en el §... Cuestiones generales. Los pares que se obtienen, no todos con la misma extensión geográfica, son los siguientes:

 

– Abad/ abadesa; alcalde/ alcaldesa; barón/ baronesa; conde/ condesa; cónsul/ consulesa; diablo/ dia- blesa (junto a diabla, más común en algunos países);duque/ duquesa; jeque/ jequesa; juglar/ jugla- resa; tigre/ tigresa (además de tigra). En el par príncipe/ princesa, el femenino, de origen francés, sustituye al antiguo principesa.

 

11.2 h        MORFOLOGÍA   14

 

 

     Diácono/ diaconisa; histrión/ histrionisa; papa/ papisa; poeta/ poetisa(también se usa el femeni- no poeta,según se hace notar en el § 11.4e); profeta/ profetisa; sacerdote/ sacerdotisa. En el nor- deste argentino, se usa gurí/ gurisacon el sentido de ‘niño, niña’.

     Gallo/ gallina; héroe/ heroína; jabalí/ jabalina; zar/ zarina.

 

Al sustantivo jabalinacorresponde una etimología no asociada con jabalí(fr. javeline) cuando designa cierto objeto que se lanza en las competencias deportivas. El femenino que corresponde a algunas de las oposiciones mencionadas puede estar más restringido que el masculino. Así, para designar la mujer que ejerce hoy el sacerdocio en ciertas confesiones cristianas no es normal el sustantivo sacerdotisa,pero empieza a emplearse el sustantivo sacer- dote(una sacerdote), que pasa de esta forma al grupo de los comunes en cuanto al género, como en el siguiente ejemplo: La sacerdote que no pudo perdonar(Mundo[Esp.] 9/3/2006).

 

11.2h. Otros pares, formados sobre pautas menos productivas, son el citado rey/ rei- nay los femeninos terminados en -iz: actor/ actriz (en el ámbito jurídico, se usa también actora como adjetivo —parte actora— y como sustantivo actor/ actora: La actora reclamó en su demanda el cobro de cierta suma de dinero) o el antiguo cantatriz.Existe directriz como adjetivo y como sustantivo femenino, pero no como nombre de persona (cf. director/ directora). En algunas regiones de Colombia se usa el sustantivo masculino institutor‘maestro, pedagogo’, mientras que el femenino institutrizes de uso general con el mismo sentido que posee esa voz en el resto del mundo hispánico. Véase también sobre este mismo punto el §... Adjetivo.

 

11.2 i. Por lo general, los diminutivos de los nombres propios de persona (§… Derivación apreciativa) adoptan como terminación la del género del sustantivo del que proceden, al margen del sexo de la persona designada, sobre todo si el sustantivo es masculino terminado en -o.Así, rosarioes sustantivo común masculino (un rosario antiguo), mientras que Rosarioes habitualmen- te nombre propio femenino (Mi prima Rosario es muy lista), aunque puede ser también nombre de varón. El diminutivo correspondiente al antropónimo femenino es Rosarito(nombre propio femenino con terminación masculina). Contrastan de igual forma amparo(nombre común mas- culino) y Amparo(nombre propio femenino). El diminutivo Amparitoes nombre propio femeni- no con terminación masculina. Así pues, la terminación del diminutivo se establece en estos casos en función de la base léxica, y no del sexo de la persona a la que corresponde. Se han documen- tado los diminutivos Rosaritay Amparita,ambos de muy escaso uso. En cambio, sobre el sustan- tivo masculino pilarse forma el nombre propio femenino Pilar,cuyos diminutivos más habitua- les, con distinta extensión geográfica, son Pilarita, Pilarcita, Pilarcica, Pilarica, Pilarina, si bien existe también el diminutivo Pilarín. Sobre los dobletes del tipo de manita/ manito(ambos dimi- nutivos de manosegún los países), véase el §... Derivación apreciativa.

 

 

11.3. Sustantivos comunes y ambiguos en cuanto al género

11.3 a. Algunos sustantivos animados poseen los dos géneros, de modo que no per- miten distinguir el sexo de las entidades que designan mediante el empleo de desinen- cias. Esta información se obtiene indirectamente, es decir, a través de la concordancia con adjetivos y determinantes. A estos sustantivos se les llama, como se adelantó en el § 11.1d,

 

15   El género    11.3b

 

 

COMUNES EN CUANTO AL GÉNERO:el cónyuge/ la cónyuge; el pianista/ la pianista; el tes- tigo/ la testigo.Así pues, cabe decir Su cónyuge está enfermoy también Su cónyuge está enfer- ma; La testigo estaba irritadao El testigo estaba irritado,y pueden construirse asimismo secuencias como varios violinistas polacos y varias violinistas polacas. He aquí otros ejem- plos de este mismo grupo:

 

Ella (la testigo) acusa a Samper de haber pagado al coronel (País[Col.] 22/5/1997); Entonces el brujo le dice que nadie lo ha visto, que solamente él es el testigo (Puig, Beso); En este disco Carla es la productora y la pianista (Derbez, Usos); En una habitación había un pianista tísico que tocaba en una boite afrocubana (Umbral, Mortal); Nicéforo hizo lo que pudo y aún más de lo que de su eficacia se esperó, teniendo en cuenta las características de la cónyuge (Mujica Lainez, Escarabajo); El otro no parecía el cónyuge, sino un intruso que resultaba al mismo tiem- po sorprendentemente familiar (Millás, Articuentos).

 

11.3b. Los pronombres personales tónicos yo, tú, usted, ustedes, mí, ti, sí y todos los átonos, a excepción de lo, lay sus plurales, se comportan gramaticalmente, en cierta medi- da, como los sustantivos comunes en cuanto al género. Así, el adjetivo concuerda implí- citamente en género con los pronombres mey te, aun cuando estos no posean ninguna marca explícita de género, en oraciones como M e quedé entonces muy tranquilo (Vila- Matas, Suicidios) o Mañana me iré y me llevaré el gato y te quedarás tranquila (Rulfo, Pedro Páramo). De igual modo, el atributo adjetival concuerda implícitamente con el sujeto en Yo soy altoy en Yo soy alta,como lo hace el adjetivo mismocon el pronombre túen tú mis- moy en tú misma.En todos estos casos, el adjetivo se ajusta morfológicamente al géne- ro del pronombre, masculino o femenino:

 

Podrías ser más considerado conmigo. No puedo cargar el agua yo sola (M. Montero, Tren- za); […] hebras sueltas de historias que por sí solas no significaban gran cosa (T. E. Martínez, Evita); No creo que te pueda conseguir comestibles; tendrás que conseguirlos tú mismo (Mora- les, Verdad); Voy a darte una ocasión —dijo al fin—, para que sigas siendo tú misma (Can- to, Ronda).

 

Como el género —y no el sexo— es un rasgo gramatical, interviene en los procesos sintácticos. Parece apropiado entender, por consiguiente, que las formas de concordan- cia descritas ponen de manifiesto que los pronombres personales arriba mencionados se comportan como los sustantivos comunes en cuanto al género. Al igual que en los casos citados (cónyuge, testigo, etc.), una sola forma gramatical posee alternativamente los dos géneros de forma implícita y puede designar, por tanto, individuos de uno u otro sexo. Se examinan otros aspectos de estas relaciones de concordancia en el §... Pronombre per- sonal I. Sobre la alternancia de géneros en oraciones como Procuró salir {ileso ~ ilesa}o en Hay que ser más {generoso ~ generosa}, véanse los §§… Adjetivo, Pronombre personal I. Pre- sentan un comportamiento similar al de los pronombres personales señalados, otros pro- nombres como los interrogativos quién/ quiénesy cuál/ cuáles,los relativos quien/ quienes y los indefinidos alguieny nadie. El adjetivo puede concordar con estos pronombres en masculino o en femenino. Aun así, se ha observado que la concordancia en femeni- no está más restringida con algunos de ellos. Es normal en las construcciones compara- tivas, como se muestra en los ejemplos que siguen, pero resulta algo menos frecuente en las que no lo son, como en Si sabes de alguien interesada oNo encontré a nadie dispuesta a ir:

 

11.3c        MORFOLOGÍA   16

 

 

¿Quién es más bella en la oscuridad de esta noche? (A. Ruiz, Rosas); Aquí no se sabe quién está más loco (Sánchez Ferlosio, Jarama); Las conocía muy bien, y sabía cuál estaba más gorda (Ara- ya, Luna); ¿De dónde sacó esos 2000 millones de pesetas que le descubrió alguien tan serio, riguroso y ecuánime como el fiscal don Alfredo Flores? (ABC 29/4/1997); Le sonó como una demostración de celos, indigna de alguien tan lista como su abuela (Allende, Ciudad); No he conocido a nadie más callado que tú (Salisachs, Gangrena); Hay que hacer que no haya nadie más bella que ellas (Wolff, Álamos).

 

Véase también en relación con este punto el §... Cuantificadores.

 

11.3c. Los llamados ADJETIVOS DE UNA TERMINACIÓN (§... Adjetivo) representan en el ámbito de los adjetivos el equivalente de los sustantivos comunes en cuanto al género. Se trata de adjetivos como audaz, azul, conforme, feliz, fiel, grande, precoz, salvaje, triste, verde y otros muchos que se aplican a sustantivos tanto masculinos como femeninos: Esta mesa es grandeo Este árbol es grande; hombres tristes ymujeres tristes. Algunos gramáticos entienden que los adjetivos de una ter- minación no concuerdan en género con los nombres o los pronombres, mientras que otros inter- pretan que todos los adjetivos lo hacen. Desde este último punto de vista, que parece más ade- cuado, el rasgo que caracteriza a los adjetivos de una terminación es la capacidad de poder elegir un género o el otro para concordar con el que corresponda al nombre o al pronombre al que modi- fiquen o del que hayan de predicarse. Si los sustantivos comunes en cuanto al género aparecen modificados por adjetivos invariables o de una terminación, tendrán que ser otros modificadores (si los hay) los que identifiquen el género de los sustantivos. Repárese en que no es posible dedu- cir esta propiedad de la forma que poseen expresiones como grandes artistas o su insistente correspon- sal, pero se interpreta sin dificultad siempre que aparezca algún modificador con marca expresa de género, como en las grandes artistaso su insistente corresponsal extr anjera. He aquí otros casos similares:

 

Algo más tarde llegó la Pecas, la mujer de Taibo, que era una activista sindical (Alatriste, Vivir); Lo presen- tó como un activista cultural del municipio y los canadienses intercambiaron breves frases de cortesía con él (Álvarez Gil, Naufragios); El traficante era un agente especial de la siniestra Policía del Ministerio del Interior (E. Quintero, Danza); Han perdido meses queriendo demostrar que era una agente nazi (T. E. Martínez, Evita); Las cocinas populares españolas son hijas de la romana y de las prehispánicas indoame- ricanas con algún o alguna amante oriental de por medio (Domingo, Sabor); [...] que yo quisiera prolon- gar pero la chica japonesa o la fría condescendiente turista noruega no la dejan seguir (Cortázar, Glenda); De modo que ahora soy un simple turista nostálgico que recorre el penúltimo tramo de la vida (Moncada, Cena).

 

11.3d. Se confunden a veces indebidamente los sustantivos comunes en cuanto al género con los sustantivos polisémicos. Así, el sustantivo polisémico editoriales mascu- lino cuando designa un artículo de fondo no firmado, pero femenino cuando se refiere a una casa editora. De igual forma, el sustantivo guardaes femenino en la mayor parte de sus usos, como explica el DRAE, pero cuando designa la persona que está al cuidado de una casa o una finca es común en cuanto al género (un guarda forestal/ una guarda fores- tal, aunque se prefiere guardiaen algunos países). Así pues, en cuanto que designan rea- lidades diferentes, a las que corresponden gramaticalmente géneros también distintos, estos sustantivos no son COMUNES, sino POLISÉMICOS. Se mencionan otros casos de poli- semia (el cólera ~la cólera; el cometa ~la cometa; el margen ~la margen; el orden ~la orden;

el trompeta ~la trompeta) en los §§ 11.4f y 11.7i-k.

 

17   El género    11.3g

 

 

11.3e. Como se adelantó en el § 11.1d, los sustantivos comunes en cuanto al género se distinguen de los sustantivos llamados AMBIGUOS EN CUANTO AL GÉNERO, o simple- mente AMBIGUOS. También estos sustantivos manifiestan doble género, pero el cambio de género no implica en ellos alteración de significado:

 

El mar. La mar. / El mar. ¡Solo la mar! (Alberti, Marinero); Requisamos un falucho y nos hici- mos a la mar (Vázquez-Figueroa, Cienfuegos2); Tú dices que el marino hace en el mar lo que tú haces en tu atelier (Adoum, Ciudad).

 

Un gran número de estos sustantivos, que se estudian en el § 11.7, designan seres inanimados. Se ha hecho notar que el término ambiguo, usado en el sentido que se describe, no es enteramente transparente, puesto que no tiene relación con otros em- pleos del concepto de ambigüedad aplicados al léxico o a la sintaxis. Aun así, el térmi- no se mantendrá en esta descripción porque es el que se usa tradicionalmente para designar este tipo de sustantivos. Aunque se han empleado alguna vez los términos género ambiguoo género común,no se consideran recomendables, ya que introducen distinciones en las clases de género (es decir, en el paradigma al que pertenecen mascu- lino, femeninoy neutro) que corresponden, en realidad, a las clases de sustantivos que lo manifiestan.

 

11.3f. Se dan, a menudo, ciertas diferencias geográficas, de registro, de frecuencia o simple- mente de uso entre las dos variantes de los sustantivos ambiguos. Así, en muchas zonas, entre las gentes de mar es más frecuente usar el sustantivo marcomo femenino (la mar; mar bravía) que como masculino (el mar; mar bravío), pero la última opción es más usual en la lengua común. Se emplea marcomo femenino en expresiones como en alta mar, mar arbolada o en hacerse a la mar, pelillos a la mar(no usada en algunos países americanos) y en el grupo cuantificativo la mar de, como en Es hombre que ha leído la mar de libros (Cela, Colmena). Véase sobre esta última cons- trucción el §... Cuantificadores. En plural se emplea siempre el masculino (los mares del sur). Los sustantivos bajamary pleamarson solo femeninos: la incesante pleamar de tu fragancia (Borges, Rosa); Por igual razón la bajamar no consigue amenguar ese trabajo erosivo que está carcomiendo al barco(Rubín, Rezagados).

 

11.3 g. Las dos variantes de género del sustantivo ambiguo azúcarestán condicionadas por criterios geográficos (unos hablantes usan las expresiones azúcar blanco, azúcar moreno,mientras que otros prefieren azúcar blanca, azúcar morena —azúcar negra en algunos países—), pero tam- bién morfológicos, ya que en el plural se prefiere mayoritariamente el masculino (Los azúcares son hidratos de carbono). He aquí algunas muestras de la doble concordancia:

 

[…] bordeadas por una cinta de escarcha que evocaba el azúcar sobre las frutas confitadas (Millás, Muje- res); […] sin haber revuelto bien el azúcar depositado en el fondo de la taza (Grandes, Aires); Creyeron que les preparaban una exquisita compota acaramelada con azúcar prieta (Sarduy, Pájaros); Le pasas rápido la azúcar a la señora (M. A. Campos, Carne).

 

El sustantivo dotees femenino cuando significa ‘capacidad, cualidad’, como en las dotes de observador que lo caracterizan. Cuando designa cierto conjunto de bienes, es ambiguo, pero se usa más frecuentemente en femenino: la dote nupcial. Los sustantivos ambiguos en cuanto al género llevan la marca amb.en el DRAE. En los apartados siguientes, se examinarán otras particularida- des morfológicas de las clases de los sustantivos que se han introducido.

 

11.4 a        MORFOLOGÍA   18

 

 

11.4. Características de los sustantivos comunes en cuanto al género según su terminación

 

11.4a. Son comunes en cuanto al género los sustantivos de persona que designan tanto a hombres como a mujeres. En esta clase se encuentran la mayoría de los sustanti- vos de persona acabados en -a,con muy escasas excepciones, que se tratan en el § 11.8d. Muchos, aunque no todos, son de origen griego. Se dice un atletay también una atleta, y se forman, análogamente, expresiones como sus prestigiosos colegasy sus prestigiosas cole- gas.Entran en este grupo muchos sustantivos que designan profesiones, ocupaciones, ofi- cios, actividades y otros atributos similares característicos de las personas, como se per- cibe en la relación siguiente:

 

anacoreta, astronauta, burócrata, cabecilla, camarada, centinela, cineasta, comparsa (en el senti- do de ‘persona que ocupa un puesto secundario’), compatriota, croata (alterna con cróataen Colombia), demócrata, espía, estratega, exégeta (que alterna con exegeta), fisioterapeuta, foniatra, geodesta, geriatra, guardia, guía, heresiarca, hincha, homicida, jerarca, karateca, linyera, logopeda, oligarca, pediatra, pirata, profeta, proxeneta, (p)sicópata, (p)siquiatra, tecnócrata, terapeuta, terrí- cola, trá(n)sfuga, turista, vigía, yudoca.

 

Están algo más restringidos botija(‘niño, niña’ en el Perú y el Uruguay); canillita(‘ven- dedor o vendedora de periódicos’ en las áreas rioplatense y andina):

 

Íbamos bajando la escalera de la Amsterdam y un botija de doce o trece años lloraba en silencio escondido bajo el ala de su gorrito manya (CREA oral, Uruguay); Una botija con apenas 15 añi- tos comienza a darle bolilla a esas cajas de madera que, si le dabas cuerda, salía la música (Repú- blica 29/6/2004); Un muchacho ingresó en la sala anunciando los diarios del día. Marcos recha- zó con un movimiento de mano cuando le ofreció uno. El canillita insistió (Prada Oropeza, Hora); Roban diez mil dólares y joyas del departamento de una canillita (Capital21/9/2004).

 

Presentan heteronimia patriarca/ matriarca.

 

11.4b. Varios de los sustantivos mencionados en el párrafo precedente se emplean también como adjetivos, como croata en una ministra croata, demócrataen un partido demócrata,y otros similares. Sobre la relación entre sustantivo y adjetivo, véase el §  Adje-

tivo. Forman un grupo particular los sustantivos evaluativos, construidos a menudo con el artículo un/ unaen el sentido que se describe en el §… Artículo II, que suelen expresar atributos negativos, como (un/ una) paria, (un/ una) canalla. Algunos sustantivos de este grupo están restringidos geográficamente:

 

grasa(en la Argentina, ‘persona vulgar o de mal gusto’); hortera(en España, ‘persona vulgar u ordinaria que pretende ser elegante’); maula(empleado en el Río de la Plata, en el sentido de ‘cobarde’; en Cuba, en el de ‘homosexual’; en el Ecuador, en el de ‘contrabandista’; y en el Perú, en el de ‘ocioso’); pasota(‘persona indiferente ante cuestiones importantes’, raro fuera de España); pelma(‘persona pesada o molesta’).

 

11.4c. El sustantivo antípodaaplicado a las personas es común en cuanto al género: nuestros antípodas/ nuestras antípodas. Como nombre de lugar es más frecuente en femenino (Vive en las

 

19   El género    11.4e

 

 

antípodas), y también lo es en la expresión en las antípodas, en la que no se usa el masculino: un punto de vista que se halla en las antípodas del nuestro. Son asimismo comunes en cuanto al géne- ro las locuciones nominales cabeza de chorlito, cabeza de familia, cabeza de fila, cabeza hueca ycabe- za loca:

 

Ellos no querían irse a vivir tan lejos, pero no les iba a quedar más remedio que hacerlo porque su hija era ahora la cabeza de familia (Grandes, Aires); Don Luis, el cabeza de familia, viene con la chaqueta al brazo, sudoroso, el cuello desabrochado (Fernán Gómez, Bicicletas).

 

11.4d. Son sustantivos comunes en cuanto al género los nombres de persona acaba- dos en el sufijo -ista, como en el activistay la activista (sobre este sufijo véase el §… Deri- vación adjetival). Entre otros muchos ejemplos de este grupo, pueden señalarse ahorrista, alpinista, analista, artista, automovilista, dentista, especialista, gremialista, pianista, prota- gonista, taxista, violinista.Cabe añadir relacionista,empleado, con el significado de ‘rela- ciones públicas’, en algunas variedades del español americano: Tanto las fuentes del hospi- tal Cedars-Sinaí como el manager y relacionista público del cantante han insistido en que no hay motivo de preocupación (Universal 6/11/1996). Se prefiere, sin embargo, relaciona- dor/ relacionadoraen Bolivia, Chile y otros países. La locución nominal relaciones públi- cas, que se usa en España, es común en cuanto al género: un relaciones públicas/ una rela- ciones públicas. Entre las escasas excepciones, está el sustantivo modista,que generó la forma, anómala morfológicamente pero ya extendida, modisto(varón), frente a modista (mujer). El sustantivo modistatambién se emplea en algunos países como común respec- to al género, tal y como señala el DRAE:

 

Recordarás que era el modista de Eugenia de Montijo antes de la invasión de los bárbaros (L. R. Alonso, Supremísimo); Rodríguez se puso el primer dedal y empezó a trabajar en el taller del modista Rabasseda para ayudar a su madre (Vanguardia[Esp.] 3/4/1995); Marujita Soza, la modista, le pone alfileres en la cintura para ajustarle el vestido rojo (Arel, Jardín).

 

11.4e. Las voces autodidactay políglotase usan generalmente como comunes en cuanto al género (el autodidacta/ la autodidacta; el políglota/ la políglota), pero también se documentan, con frecuencia mucho menor, desdobladas (autodidacto/ autodidacta; polígloto/ políglota), opción que se considera igualmente correcta. En México es frecuente emplear como común en cuanto al géne- ro el sustantivo analfabeta,por tanto, Es {un analfabeta ~ una analfabeta}. Se mencionaron en los apartados precedentes los sustantivos masculinos poetay guarda(en el sentido de ‘persona encar- gada de la custodia o protección de algo’). Estos nombres presentan los femeninos poetisay guar- desarespectivamente (el último característico del español europeo, aunque usado asimismo en Venezuela y otros países americanos), pero también se emplean como comunes: una poeta recono- cida, una guarda forestal.El sustantivo guardéssurgió en español del femenino guardesa; aunque se trata de una formación anómala, es muy usual en España y figura en el DRAE:Aunque tu padre sea señor y mi padre sea guardés, nosotros estamos por encima y más allá de todo eso(Gopegui, Real). En cuanto al sustantivo poetisa,cabe señalar que es forma rechazada por muchas escritoras, que prefieren usar poetacomo sustantivo común en cuanto al género: La poeta lo convidó a participar en las tertulias literarias que se realizaban con frecuencia en su residencia(Liendo, Platos); Fina era una poeta muy superior a su esposo, pero siempre ocupaba un segundo plano con relación a él(R. Are- nas, Autobiografía). Para justificar esa preferencia se han aducido, entre otras razones, que poetisa lleva a veces asociada la connotación de ‘poeta menor’, y también que el uso de poetacomo común en cuanto al género se documenta ya en la lengua clásica.

 

11.4f         MORFOLOGÍA   20

 

 

11.4f. Algunos de los sustantivos que aparecen en los apartados anteriores son polisémicos, además de emplearse como comunes en cuanto al género (recuérdese el § 11.3d para esta dife- rencia). Así pues, aparte de designar a una mujer, se refieren a grupos o a instituciones los sus- tantivos femeninos guardia(la Guardia Real, la vieja guardia),policía(Llamé a la Policía) y cana- lla(toda la canalla del barrio). Contrastan, pues, Fue multado por {un guardia ~ una guardia}; Una policía le pidió a otro periodista su identificación(Nuevo Diario9/8/2002), con Fue multado por la Guardia de Tráfico; el anuncio de la creación de una Policía carcelaria(Rumbo15/9/1997). Los sustantivos guardiay policíatienen además otros sentidos, como explica el DRAE. El sustan- tivo hortera,citado en el § 11.4b, es común en cuanto al género cuando se aplica a las personas, pero solo femenino cuando designa un tipo de cazuela, como en Vio sacar en una hortera de alam- bre un carnero o cabrón asado(Abarca, Vigilia).

 

11.4g. La mayor parte de los sustantivos de persona acabados en -e son comunes en cuanto al género. Cabe decir el detectivey la detective (aunque se documenta también oca- sionalmente detectivaen algunos países), y puede hablarse asimismo de intérpretes dies- trosy de intérpretes diestras.La misma alternancia se aplica a los sustantivos que siguen, a los que cabe añadir otros similares:

 

adlátere, amanuense, artífice, cadete, cofradeo cófrade, compinche, cómplice, conserje, consorte, contable, cónyuge, copartícipe, correveidile, extraterrestre, hereje, mequetrefe, munícipe, partícipe, pinche, pobre, tiple.

 

Están más restringidos geográficamente gafe (‘persona que trae mala suerte’, más usado en el español europeo que en el americano), pichirre(‘tacaño’ en Venezuela) y algunos más. El sustantivo doblees común en cuanto al género en la acepción de ‘per- sona que sustituye a un actor cinematográfico en determinados momentos del rodaje’, como en Tiene {un doble ~ una doble} para las escenas peligrosas, y también en la de ‘per- sona que se parece muchísimo a otra, de modo que pueden confundirse’, como en Pare- ces {el doble de este presentador ~ la doble de esta presentadora}. Sin embargo, otros sus- tantivos en -eadmiten femeninos en -a. El sustantivo jefese usa como común, pero se prefiere la forma jefaal uso de jefecomo femenino (la jefe).Forman pares -e/ -a,entre otros, los siguientes sustantivos: alcahuete/ alcahueta; catire/ catira (‘rubio’ en Venezue- la, usado como adjetivo y como sustantivo); comediante/ comedianta (si bien también se usa comediantecomo común); infante/ infanta (pero se dice una infante de Marina

—sobre el género de los nombres de empleos militares, véase el § 11.5b—); nene/ nena. Para las voces duque, conde, alcaldey príncipe,véase lo apuntado en el § 11.2g. Existen las alternancias sastre/ sastra y cacique/ cacica, pero las variantes femeninas son de escaso uso: También la mujer podía ostentar el título de cacica (Silvestrini / Luque, Historia).

 

11.4h. Son sustantivos de una sola terminación (esto es, sin variantes en -a) muchos nom- bres de persona acabados en -anteo -ente,procedentes en gran parte de participios de presente latinos (§§... Derivación nominal, Derivación adjetival). Cabe usarlos, por tanto, con modifica- dores masculinos o femeninos, como en He tenido {muchas estudiantes aplicadas ~ muchos estu- diantes aplicados}; Los médicos detestan tratar a pacientes poco {sufridas ~ sufridos}. La misma alter- nancia se aplica, entre otros, a los siguientes sustantivos:

 

agente, amante, aspirante, cantante, combatiente, concursante, conferenciante, delincuente, delineante, deman- dante, denunciante, descendiente, donante, drogodependiente (drogadependienteen la Argentina), escribiente,

 

21   El género    11.4j

 

 

garante, informante, manifestante, narcotraficante, penitente, pretendiente, remitente, representante, simpati- zante, televidente, terrateniente, traficante, viajante, viandante.

 

11.4i. Se dan algunas oposiciones -ante/-anta; -ente/-entay -(i)ente /-(i)enta,sin connotacio- nes particulares o significados añadidos, aunque no todas las voces se usan en todos los países hispanohablantes. Se trata de casos como los siguientes:

 

cliente/ clienta; comediante/ comedianta; congregante/ congreganta; dependiente/ dependienta; figurante/ figu- ranta; intendente/ intendenta; presidente/ presidenta; sirviente/ sirvienta.

 

No obstante, en algunos países se emplean —con distinto grado de extensión— estos sustan- tivos como comunes respecto del género. Así, por ejemplo, la clientaalterna con la clienteen Chi- le, México, Centroamérica, la República Dominicana, Venezuela y otros países, en algunos de los cuales es peyorativa la forma clienta. Se emplean tanto la presidentecomo la presidenta en el Ecua- dor, Honduras, la República Dominicana, Venezuela, México y el Perú, entre otras áreas. De for- ma análoga, alternan la dependientey la dependientaen varios países (entre otros, Chile, México, el Perú y Venezuela), mientras que se muestra preferencia por la primera de estas formas en Cos- ta Rica, El Salvador, la República Dominicana y Colombia, entre otras áreas hispanohablantes. Los sustantivos principianta ydanzanta,recogidos en el        DRAE, son hoy de escaso uso. El sustan- tivo farsantaera el femenino de farsante, en el sentido de ‘actriz’, ya desusado: Todas estas y más figuras suele hacer una farsanta (Cervantes, Licenciado). Como explica el DRAE, se admite hoy con el sentido de ‘persona que finge lo que no siente’ —Eres {un farsante ~ una farsanta}—, pero en esta interpretación predomina farsantecomo común en cuanto al género: Me dio por llorar y por decir que yo era una farsante, y que daría todos mis estudios y desvelos por el futuro de la clase obrera (Martín Gaite, Nubosidad). Si bien es de uso general videntecomo común, existe videntaen el Perú y otros países andinos, y se ha documentado ocasionalmente en España. El sustantivo geren- te cuenta con el femenino gerenta,recogido en el DRAE, que es frecuente en Chile y en los países andinos, pero infrecuente en otros muchos. El sustantivo postulantese usa en América en el sen- tido de ‘candidato’, pero existe postulantacon el sentido de ‘mujer que pide ser admitida en una comunidad religiosa’.

 

11.4j. En varios países se oponen en la actualidad una gobernante(‘mujer que gobierna un país’) y una gobernanta(‘mujer que tiene a su cargo personal de servicio’):

 

Representa una carencia de tacto político el que un (o una) gobernante manifieste sin recato alguno su pre- ferencia por tal o cual tendencia ideológica (Excélsior3/10/2000); Tuvo dos niñeras inglesas, una gober - nanta suiza y un preceptor francés (Vargas Llosa, Verdad).

 

La vozparturiente,que no designa personas de sexo masculino, ha caído en desuso a favor del femenino parturienta,que es la que hoy se prefiere. Se ha observado que el femenino agrega en algunos casos connotaciones, y a veces hasta significados, diferentes de los que corresponden al sus- tantivo común. Así, es frecuente usar el sustantivo asistentecomo común (el asistente social/ la asis- tente social). No obstante, se empieza a difundir en diversos países la expresión asistenta social, que todavía no se ha integrado totalmente en la variedad culta, por lo que no se considera recomenda- ble. En España, se usa asistentaen el sentido de ‘empleada de hogar’. Se siente ya como anticuado el uso de ayudantacomo ‘mujer que realiza trabajos subalternos, por lo general en oficios manua- les’: En unos meses puede pasar de ayudanta a aprendiza (I. Aldecoa, Fulgor), por lo que se prefiere ayudantecomo sustantivo común en cuanto al género.

 

11.4k        MORFOLOGÍA   22

 

 

11.4k. Son también comunes en cuanto al género otros sustantivos referidos a per- sonas y acabados en -o: el contralto/ la contralto; el metomentodo/ la metomentodo; el mode- lo/ la modelo(en la acepción en la que hace referencia a cierta profesión); el sabelotodo/ la sabelotodo; el soprano/ la soprano; el testigo/ la testigo; el jurado/ la jurado (en el sentido de ‘miembro de un jurado’, como explica el DRAE). En España se agrega el canguro/ la canguro (con el significado de ‘persona que se dedica al cuidado de niños y que cobra por ello’). Existe el sustantivo común en cuanto al género reo(por tanto, el reo/ la reo), pero se documenta también el femenino rea, que tiene base etimológica:

 

[...] la decisión del gobierno de Israel de liberar a las reas (Universal10/2/1997); A la r ea Mari- báñez, que la bajen al lugar del tormento (Alviz, Son); Rea era de falta la que se descarriaba del sendero legal (Longares, Corsé).

 

En la Argentina se usa, además, la palabra reaen el sentido de ‘prostituta’ y con valor despectivo.

 

11.4l. Son comunes en cuanto al género la mayor parte de los sustantivos que aca- ban en -i(tónica o átona) o en -yy se refieren a personas:

 

el ceutí/ la ceutí(el masculino es, además, el nombre de una moneda); el chantapufi/ la chanta- pufi (en la Argentina, ‘persona chapucera’); el maniquí/ la maniquí(en la acepción de ‘persona que exhibe modelos de ropa’);el marroquí/ la marroquí; el pelotari/ la pelotari; el quinqui/ la quin- qui(en España, ‘persona perteneciente a cierto grupo social marginado’); el yóquey/ la yóquey (si bien se usa ocasionalmente yoqueta en el Río de la Plata).

 

He aquí algunos ejemplos de estos usos:

 

Otras intervenciones como las del balear Francisco Triay, el aragonés Isidoro Esteban o la ceutí Carmen Cerdeira se situaron en el lado de quienes no defendieron a Guerra (País[Esp.] 21/5/1997); Lo primero que le dice el ceutí al español que llega de la Península es que prime- ro hay que conocer Ceuta (País[Esp.] 5/7/1978); La maniquí  que más veces aparece retratada es Helena Barquilla (Mundo [Esp.] 15/2/1996); Pero seguía siendo un hombre elegante, vesti- do como el maniquí que fue en su juventud (Vargas Llosa, Fiesta).

 

11.4m. Son muchos los sustantivos terminados en consonante que se usan como comunes en cuanto al género. No todos se emplean, sin embargo, en todas las áreas hispanohablantes. Los siguientes son palabras llanas terminadas en -r, -s o -t: el mártir/ la mártir; el prócer/ la prócer; el viejales / la viejales; el vivales/ la vivales; el pívot/ la pívot. Muchos sustantivos de este grupo son palabras compuestas: un papanatas/ una papanatas; el lavacoches/ la lavacoches; un pelagatos/ una pelagatos; demasiados cantama- ñanas/ demasiadas cantamañanas; un pinchaúvas/ una pinchaúvas, etc., todos ajustados a la pauta «V + N» (véase el §... Composición). El segundo miembro del compuesto es un adverbio en mandamás,igualmente común en cuanto al género (el mandamás/ la mandamás): La tal Inmaculada […] era la mandamás (A. Azuela, Casa).

 

11.4n. Los sustantivos agudos terminados en -aro -ersuelen ser también comunes en cuanto al género:

 

23   El género    11.4o

 

 

el auxiliar/ la auxiliar(de vuelo, de enfermería,etc.); el crupier/ la crupier; el titular/ la titular(de una plaza, cátedra...); el canciller/ la canciller; el bachiller/ la bachiller; el mercader/ la mercader (aunque se usó el femenino mercaderaen el español antiguo y todavía se usa en algunos países americanos); el sumiller/ la sumiller; el ujier/ la ujier.

 

En cambio, los terminados en -or hacen el femenino en -a, con la excepción de sor,

que es solo femenino:

 

director/ directora; doctor/ doctora; elector/ electora; escritor/ escritora; lector/ lectora; profesor/ profe- sora; rector/ rectora; señor/ señora.

 

Pueden verse otros aspectos de estas alternancias en el §… Adjetivo. Ha caído en desuso el femenino huéspeda,por lo que huéspedse usa hoy como común: el huésped/ la huésped. Se usó cónsulacomo ‘mujer del cónsul’, pero hoy se emplea cónsulcomo común, si bien se usa consulesaen Bolivia y algunos otros países. También han caído en desuso los femeninos bachillera, militaray otras variantes en femenino que el DRAE recoge con significados particulares. Para el femenino de teniente, coronely otros nom- bres de empleos militares, véase el § 11.5b.

 

11.4ñ. Son también numerosos los sustantivos comunes en cuanto al género que ter- minan en -l (el apóstol/ la apóstol). Muchos de ellos pasan a sustantivos desde un primi- tivo uso adjetival:

 

un comensal/ una comensal; el corresponsal/ la corresponsal; un homosexual/ una homosexual (o hete- rosexual); el industrial/ la industrial; el oficial/ la oficial (de policía);el profesional/ la profesional.

 

El sustantivo fiscal,procedente asimismo de un adjetivo (el tema fiscal), es común en cuanto al género (el fiscal / la fiscal), pero existe también la forma fiscala,usada en el Paraguay y otros países americanos, en consonancia con femeninos como conceja- la (que alterna con la concejal),bedela (que alterna con la bedel) y otros similares.

En la actualidad, no son numerosos los sustantivos de persona terminados en -lsuje- tos a moción genérica: español/ española; zagal/ zagala; colegial/ colegiala, etc. En Espa- ña se usa una colegial con el sentido de ‘mujer que estudia en un colegio mayor’, pero se emplea —como en otros muchos países— una colegialacon el de ‘alumna de un colegio’, como en Era casi una colegiala, de cintas rojas en el cabello(Pozo, Noche).

 

11.4o. Los sustantivos agudos terminados en -ztienden a ser comunes (el capataz/ la capataz; el aprendiz/ la aprendiz; el portavoz/ la portavoz), aunque algunos manifiestan la alternancia -o/-a: andaluz/andaluza; rapaz/ rapaza e, incluso, aprendiz/ aprendiza. Para el femenino de la forma juez,véase el § 11.5a. El resto de los sustantivos terminados en consonante no suelen ser comunes. Los agudos terminados en -nhacen el femenino en

-a: anfitrión/ anfitriona; catalán/ catalana; ladrón/ ladrona; patrón/ patrona; peatón/ peato- na. Se exceptúa el sustantivo gañán,que no presenta forma femenina porque su referen- te siempre es masculino. El masculino correspondiente a comadrona escomadrón, igual- mente de escaso uso por razones extralingüísticas. Los nombres agudos terminados en

-ssuelen hacer el femenino en -a: burgalés/ burgalesa; feligrés / feligresa; francés / francesa; marqués/ marquesa(véase el § 11.4e para la oposición guardés/ guardesa). Existen escasas excepciones, como el compuesto mandamás, mencionado en el §11.4m.

 

11.4p        MORFOLOGÍA   24

 

 

11.4 p. Con algunas excepciones, los adjetivos de doble terminación (es decir, con moción de género) acabados en consonante vienen a coincidir con los que se usan también como sustanti- vos, que se han descrito en los apartados anteriores: Tengo {pasaporte español ~ nacionalidad espa- ñola}; Es {un muchacho gandul ~ una muchacha gandula}. El adjetivo montés es de una sola termi- nación (gato montés, cabra montés), aunque se documenta ocasionalmente la variante montesa:

 

Pongo en duda que este sea siquiera el mundo de la cabra montés o la gamuza, del armiño o de las águilas (García Sánchez, Alpe d’Huez); El equipo aparentemente mata a una mula, a una cabra montesa y a varios gallos para producir la película (Carmona, Texto).

 

Para otros aspectos de la concordancia de género de los adjetivos, véanse los §§ 11.1a, 11.1f, 11.3b, 11.5f, 11.8c, 11.9g y el §… Adjetivo.

 

11.5. Moción genérica y sustantivos comunes en cuanto al género. Profesiones, títulos y actividades

11.5 a. En los apartados anteriores, ordenados por la terminación de los sustantivos, se ha comprobado que la presencia de marcas de género en los sustantivos que designan profesiones o actividades desempeñadas por mujeres está sujeta a cierta variación, a veces solo desde tiempos relativamente recientes. La lengua ha acogido, pues, en ciertos medios, voces como bedela, coronela, edila, fiscala, jueza, médicaoplomera,pero estas y otras voces similares han tenido desigual aceptación, generalmente en función de factores geográfi- cos y sociales. Así, existe el femenino juezaen el sentido de ‘mujer que desempeña el car- go de juez’. Esta voz se ha extendido en unos países (entre otros, la Argentina, Venezue- la, Costa Rica, Chile), a veces en alternancia con la juez,pero no ha triunfado, o es minoritaria, en otros (entre ellos, México, España y el Perú), en los que juezse emplea como sustantivo común en cuanto al género (el juez/ la juez):

A la juez Sonsoles le gustaba aquel lugar (Memba, Homenaje); A la juez le dieron ganas de gritar (Gala, Invitados); Allí estaban policías y civiles declarando frente a la jueza (I. Jiménez, Enigmas2); Trajo a una jueza civil y los casó aquí mismo (Dou, Luna).

Han desaparecido casi por completo los sustantivos femeninos que designaban anti- guamente a la esposa del que ejercía ciertos cargos (la coronela, la gobernadora, la jueza), y van imponiéndose los significados en los que estos nombres se refieren a la mujer que pasa a ejercerlos. Frente a estos nuevos usos, reflejo evidente del cambio de costumbres en las sociedades modernas y del progreso en la situación laboral de la mujer, se percibe todavía, en algunos sustantivos femeninos, cierta carga depreciativa o minusvalorativa que arrastran como reflejo de la cultura y de la sociedad en las que se han creado. En los apartados siguientes, se analizan algunas de estas alternancias y se examinan los factores que intervienen en los casos de variación.

11.5b. Se consideran comunes en cuanto al género los sustantivos que designan gra- dos de la escala militar, sea cual sea su terminación:

 

el alférez / la alférez; el almirante/ la almirante; el brigada / la brigada; el brigadier/ la brigadier (si bien se usa la brigadiera en el Perú); el cabo / la cabo(si bien se usa la cabaen el Río de la Plata para designar a la enfermera jefe en los hospitales); el comandante/ la comandante; el coronel/ la

 

25   El género    11.5c

 

 

coronel; el general/ la general; el sargento/ la sargento; el soldado/ la soldado (no se considera correc- to la soldada en esta interpretación); el teniente/ la teniente.

 

Aun así, en varios países americanos se documentan sustantivos como comandanta, coronela, generala, sargenta, tenienta,etc., para designar a las mujeres que poseen tales gra- dos. El sustantivo capitanaadmite la interpretación en la que designa un cargo militar, pero se usa más frecuentemente para hacer referencia a la mujer que dirige una nave o un equipo deportivo. Los sustantivos capitanay generalase han aplicado también a la Virgen, más frecuentemente en el español europeo que en el americano:

 

Como dice la copla de la Virgen del Pilar, que “no quiere ser francesa / que quiere ser capitana / de la tropa aragonesa” (ABC Cultural19/4/1996); A cada soldado le encargó ser el centinela de su propio destino, nombró a la Virgen “generala de las tropas”, y el 18 de enero de 1817 inició el ascenso a los Andes (Fuentes, Espejo).

 

El sustantivo sargentatiene en varios países, además de otros significados que explica el DRAE, el de ‘mujer prepotente o mandona’, sentido que también está presente en el sustantivo sargento. Se documenta también este último como atributo, como en Bernar- do ha tenido mala suerte con la Rosa, que es un sargento. La Rosa es su mujer —concluyó en un alarde de precisión— (Marsé, Teresa). Este sentido burlesco de los sustantivos sargen- toy sargentase extiende a su uso adjetival: Se dice de los entrenadores yugoslavos que son un poco sargentos(País[Esp.] 1/5/2001). Como sucede con otros sustantivos similares (§ 11.5a), está prácticamente perdido el uso de sargentacon el sentido de ‘mujer del sar- gento’: La mujer del coronel, a quien la baronesa había conocido de sargenta en Cuba, dijo que […] (Baroja,Hierba).

 

11.5c. Otros sustantivos de persona que designan cargos, títulos, profesiones y acti- vidades diversas, y que hacen el masculino en -o,presentan el femenino en -a.Muchos de ellos eran considerados antiguamente comunes en cuanto al género. La lista siguien- te contiene una muestra representativa de ese largo paradigma:

 

abogado/ abogada; agregado/ agregada; árbitro/ árbitra (sobre el uso del artículo en este caso, véa- se el §... Artículo I); arquitecto/ arquitecta; banquero/ banquera; biólogo/ bióloga; bombero/ bom- bera; boticario/ boticaria; calígrafo/ calígrafa; candidato/ candidata; catedrático/ catedrática; comisario/ comisaria; diputado/ diputada; doctor/ doctora; escribano/ escribana; estomatólogo/ esto- matóloga; farmacéutico/ farmacéutica; filántropo/ filántropa; filólogo/ filóloga; filósofo / filósofa; físico/ física; fontanero/ fontanera; fotógrafo/ fotógrafa; funcionario/ funcionaria; geógrafo/ geógrafa; geólogo/ geóloga; ginecólogo/ ginecóloga; grafólogo/ grafóloga; informático/ informática; ingeniero/ ingeniera; licenciado/ licenciada; magistrado/ magistrada; mandatario/ mandataria; matemá- tico/ matemática; mecanógrafo/ mecanógrafa; médico/ médica; meteorólogo/ meteoróloga; ministro/ ministra; neurólogo/ neuróloga; notario/ notaria; odontólogo/ odontóloga; podólogo/ podóloga; (p)sicólogo/(p)sicóloga; químico/química; quiosquero/quiosquera; reportero/reportera; secretario/secre- taria; síndico/ síndica; taquígrafo/ taquígrafa; técnico/ técnica; torero/ torera; veterinario/ veterinaria.

 

Se ejemplifican a continuación algunas de las variantes en femenino de estos nombres:

 

Pensó hasta en la quiosquera de la esquina (García Sánchez, Historia); Hacía tiempo que Luis andaba empeñado en la idea de traerse al primo de Rosario Banderas, la torera (E. González,

 

11.5d        MORFOLOGÍA   26

 

 

Dios); No se suponía que Susan Dick fuese banquera (Nuevo Herald14/4/1997); Belio y los restantes integrantes de la lista firmaron un acta ante la escribana Susana Montenegro (Clarín 9/5/1997); La reivindicación de una geografía feminista en nuestro país solo se afirma a fina- les de ese mismo decenio, cuando una geógrafa catalana llama la atención sobre el significado y alcance de esta disciplina (Ortega Valcárcel, Geografía); La federación que agrupa a los traba- jadores de la salud denunciará a la ministra del Trabajo (Mundo[Ven.] 17/12/2003); Una cer- tificación de la abogada y notaria pública [...] indica que el 30 de noviembre de 1999 se reu- nió la Junta Directiva de la empresa (Prensa [Nic.] 24/11/2000).

 

11.5d. Son escasos los masculinos en -oformados a partir de sustantivos originariamente feme- ninos en -a. Mucho menos extendido que modisto,citado en el § 11.4d, está azafato(de vuelo, de viaje), que se usa ocasionalmente en España: Toma el micro, y medio incorporado sobre uno de los asientos delanteros, como un azafato de viaje, va contestando a los periodistas mientras la caravana prosigue su curso (Feo, Años), a veces con intención irónica. También se emplea en ocasiones con esa misma intención la locución nominal amo de casa, formada sobre la correspondiente variante femenina, si bien se documenta asimismo usada sin dicha connotación: Elegía la película que ve- rían todos juntos a la hora de la siesta, endulzando su agotador fin de semana de padre, madre, amo de casa, profesor particular y terapeuta ocasional (Grandes, Aires). El hecho de que los sustantivos femeninos de persona que coinciden con muchos nombres de ciencias, artes o disciplinas den lugar a dos interpretaciones no es óbice para que se recomiende su uso: física, informática, mate- mática, música, política, práctica(de un puerto),química, técnica. Se ha observado que algunos de estos sustantivos encuentran mayor resistencia que otros en su empleo como nombres de perso- na (Es música de profesión; Era una política de pura cepa), mientras que otros muchos (informáti- ca, matemática) se han impuesto sin dificultad, a pesar de la ambigüedad a la que se alude:

 

De orden del señor Adolfus —dijo el mensajero— se incorpora a su laboratorio la técnica en tejidos que había solicitado (J. R. Zaragoza, Concerto); ¿Cómo era posible que aun en el caso de que el olfato fallara, el tacto no hubiese advertido de su error a la joven matemática? (Pitol, Juegos); Eva, física de profesión, se llevó las manos a la cabeza (Gironella, Hombres).

 

También se considera correcto el femenino perita(Ya es perita mercantil), pese a que coincide con el diminutivo de pera.

 

11.5e. La moción de género afecta solo a veces a las formas de tratamiento y a otros sustantivos que expresan títulos. Tradicionalmente, el femenino señorita,que está cayendo en desuso en muchos países hispanohablantes, se aplicaba a las mujeres solteras. El par seño- rito/ señoritaera también la forma de tratamiento que usaban los sirvientes para dirigirse a los superiores, independientemente de su edad (§... Pronombre personal I). En la actualidad, predomina en ambos, pero sobre todo en el masculino señorito,el sentido de ‘persona hol- gazana’, ‘acomodada y ociosa’ o ‘remilgada, refinada en exceso’: Todo el día con los libros en la mano haciendo el vago por ahí. Vamos, un señorito inútil en una casa de pobres (Asenjo, Días). La oposición entre señora y señoritase considera hoy discriminatoria en muchas par- tes del mundo hispánico (a menos que se use para señalar únicamente una diferencia de edad), ya que, cuando se aplica al estado civil de la mujer a la que se dirige, introduce una distinción social inexistente entre los varones. Véase el §... Pronombre personal I.

 

11.5f. En el §… Pronombre personal I, se explica que las fórmulas de tratamiento se asimi- lan a los sustantivos comunes en cuanto al género en lo relativo a la concordancia. Los modifica-

 

27   El género    11.5h

 

 

dores de sustantivos como majestad, santidad oexcelenciaconcuerdan con ellos en femenino: Su excelsa Majestad; Vuestra Santidad; Su Excelencia reverendísima. No obstante, los grupos nomina- les así formados admiten ambas formas de concordancia en las oraciones copulativas y en otras construcciones predicativas similares, según hagan referencia a un hombre o a una mujer. Como es lógico, la concordancia, en estos casos, está en función de que la dignidad que se designa sea compatible con el sexo de la persona a la que se atribuye. Se obtienen así contrastes como Su Majes- tad se halla {indispuesto ~ indispuesta} oSu Excelencia ha sido muy {generoso ~ generosa} conmigo. La situación era distinta en la lengua antigua, como se observa en el §… Pronombre personal I. Se muestran a continuación otros casos similares, correspondientes al español contemporáneo, en los que el género del grupo nominal está en función del de la persona que ejerce el cargo o el títu- lo que se mencionan:

 

Su Majestad es, pues, muy español, pero también francés, lo cual es una ventaja [...] (Ramón Hernández, Secre- ter); Yo he procurado disuadirle; pero su Ilustrísima es un poco terco (Galdós, Doña Perfecta); Su Santidad podrá recibirle hoy encantado (Leguineche,Camino).

 

Se extiende la doble concordancia a ciertas locuciones nominales que no designan títulos, pero se emplean para hacer referencia a las personas. Se elige, pues, uno u otro género en Una alta per- sonalidad del Gobierno declaró ayer que se sentía muy {satisfecho ~ satisfecha}, según sea hombre o mujer la persona de la que se habla. Aun así, si el sexo de la persona que se menciona queda iden- tificado por otros recursos, es habitual que la concordancia se adapte a esa forma de mención, como en Una alta personalidad del Gobierno, concretamente el ministro de Agricultura, declaró que se sentía muy satisfecho por el nivel de las exportaciones.

 

11.5g. Los sustantivos que designan algunos instrumentos de música y que, por metonimia, han pasado a designar a la persona que ejerce el oficio de tocarlos (casi siempre en alguna agrupación musical) son comunes en cuanto al género:

 

el contrabajo/ la contrabajo; el corneta/ la corneta; el flauta/ la flauta(al lado de el flautista/ la flau- tista); el fagot/ la fagot (al lado de el fagotista/ la fagotista); el trompeta/ la trompeta (al lado de el trompetista/ la trompetista);el violín/ la violín(al lado de el violinista/ la violinista); el bajo/ la bajo (al lado de el bajista/ la bajista).

 

Se dice, pues, de un hombre que es “el segundo violín de una orquesta”, y de una mujer que es “la segunda violín”: [...] y la segunda violín una mujer espléndida, joven y ade- más muy espectacular (Amestoy, Entrevista). Aunque se documenta ocasionalmente la pri- mer violín, se prefiere la primera violínporque el sustantivo violínpasa a ser femenino con este significado. Como se explica en el §... Numerales, el adjetivo ordinal primero no se apocopa ante sustantivos femeninos. Se dice, por la misma razón, la primera minis- tra, y se considera anómala la variante la primer ministra, al igual que lo es la primer vez. Nótese que en oraciones como La fagot estuvo espléndidaconcuerdan en género el sus- tantivo fagot(femenino en este caso) y el adjetivo espléndida.

 

11.5h. Son varias las razones que explican la ausencia de sustantivos femeninos terminados en -aen ciertos nombres de profesiones, ocupaciones o actividades, o bien el hecho de que el sus- tantivo exista, pero no se use o tenga una difusión irregular. No se suele crear esa variante, en pri- mer lugar, cuando podría resultar inconveniente su confluencia con la connotación depreciativa de alguna voz homónima ya existente. Así, cabe pensar que se usa como común en cuanto al género

 

11.5i         MORFOLOGÍA   28

 

 

el sustantivo sobrecargo (el sobrecargo/ la sobrecargo), que designa a la persona que ejerce ciertas labores de supervisión, porque existe el sustantivo femenino sobrecarga,que, como explica el DRAE, significa ‘exceso de peso’, además de ‘molestia’, entre otros sentidos. La razón es estrictamente mor- fológica otras muchas veces. Como se ha explicado en el § 11.4n, se prefiere cancillera cancillera porque los sustantivos terminados en -er(bachiller, sumiller, etc.) son comunes en cuanto al géne- ro. Las causas pueden ser también sociales. Entre las razones que explican el amplio uso de for- mas como una médicoo la médico,ilustrado en Orestes retuvo la mano de la médico, que nos invi- tó a seguirla con un gesto extraordinariamente delicado (Jesús Díaz, Piel), está la preferencia particular de muchas profesionales de la medicina por esa variante, o bien por el uso del par doctor/ doctora, que pertenece a un paradigma regular. La alternancia juez/ juezaestá sujeta a variación geográfi- ca, como se explicó en el § 11.5a, pero también a preferencias particulares dentro de cada país entre las mujeres que ejercen esa profesión. Finalmente, la actividad a la que se hace referencia puede resultar desconocida en un ámbito determinado, y con ella la palabra que la describe, como sucede con el sustantivo comadrón,mencionado en el § 11.4o. Cabe añadir, en el mismo sentido, que, en ciertas confesiones protestantes (la Iglesia anglicana, entre otras), existen mujeres a las que corresponde la dignidad de obispo. El sustantivo obispacuenta ya con documentación, pero su uso no se ha extendido porque tampoco lo ha hecho entre los hispanohablantes la realidad que designa.

 

11.5 i. Si bien los sustantivos comunes en cuanto al género constituyen una subclase de los nombres comunes, cabe asimilar a ese paradigma los escasos nombres de pila que se pueden aplicar a varones y mujeres, como Trinidad, Patrocinio oRosario:

 

Trinidad Soler pasaba por ser un tipo bastante corriente (Silva, Alquimista); Diferente resultó su hermana Trini, obviamente llamada Trinidad (Cabrera Infante, Habana); En esa época el gobernador de Chiapas era Patrocinio González (Proceso15/12/1996); La dueña de la pensión se llamaba doña Patrocinio (Umbral, Leyenda); Enseguida entra por el foro don Rosario, vesti- do absurdamente de etiqueta (Mihura, Sombreros); Seguramente Rosario está acurrucada en un sillón (Steimberg, Espíritu).

 

 

11.6. Otros sustantivos comunes en cuanto al género. Usos figurados y atributos nominales

11.6 a. Algunos sustantivos epicenos que designan animales pasan al grupo de los comunes en cuanto al género cuando expresan atributos de las personas. Este cambio de clase gramatical lleva asociado una alteración de significado que debe especificarse en cada caso particular. Así, el sustantivo epiceno fieraes femenino: Eran devorados en el cir- co por fieras {hambrientas ~ *hambrientos}. Sigue siéndolo cuando se usa con valor meta- fórico, en el sentido de ‘persona cruel o violenta’, como en Si yo veo que tu padre sigue dando gritos y hecho una fiera, me quedo tan pancha(E. Herrera, Cero) o en ¿Qué clase de maldición te ha echado la fiera de la Mary? (Mendicutti, Palomo). A partir de este sustan- tivo epiceno, se forma el común en cuanto al género fiera,que se usa (sobre todo en el español europeo) con el sentido de ‘portento’: Tu primo es un fiera en matemáticas; María es una fiera al volante. Como se ve, estos cambios de género involucran tres clases de sus- tantivos: A) nombres epicenos que designan animales, B) usos metafóricos de esos mis- mos sustantivos epicenos, y C) sustantivos comunes en cuanto al género obtenidos a par-

 

29   El género    11.6d

 

 

tir de los anteriores. En los apartados siguientes, se harán algunas precisiones sobre estos grupos.

 

11.6b. El paso del grupo A al B y al C se produce generalmente a través de cambios de sig- nificado obtenidos a partir de las cualidades prominentes o prototípicas de los sustantivos que pertenecen al primero de ellos. Aun así, esta traslación es a menudo inestable y está sujeta a varia- ción geográfica. Entre los rasgos semánticos que se mencionan cabe señalar la violencia o la bru- talidad en el caso de bestia, común en cuanto al género en ¿Estaría el bestia con el cuchillo todavía en acecho? (Cabrera Infante, Habana), pero también la rudeza o la simple falta de sensibilidad, como en Ya sabes que yo para escuchar soy un bestia sin remedio (Azuela, Tamaño). Se resalta el carác- ter molesto y persistente de alguien en el caso de chinche —Eres un {chinche ~ una chinche}— y la cobardía en el de gallina,que se usa en el sentido de ‘persona cobarde’, como en Mi padre es un gallina, pero mi madre es otra cosa(Marsé, Rabos). En el caso citado de fiera,el paso al grupo C se produce con más de una interpretación, puesto que el sustantivo común en cuanto al género fierase usa, además de con el significado que se ha descrito, con el sentido de ‘persona violenta o irascible’: Mi padre solía pegarme hasta que yo caía medio muerto [...]Se ponía hecho un fier a (Ale- gre, Sala). Los sentidos que corresponden a los grupos B y C pueden estar próximos en otros casos, pero la concordancia de género pone de manifiesto que se trata de dos clases diferentes. En el tex- to que sigue se marcan entre corchetes los sustantivos en función del grupo al que corresponden: Su hombre es un bestia [C],una mala bestia  [B] y no comprende(Satué, Carne).

 

11.6c. Como se ha explicado, el uso metafórico característico del grupo B no afecta al género de los sustantivos, pero el paso del B al C convierte los epicenos en comunes. A veces no se produce, sin embargo, esta última traslación. Se dice Este muchacho es un lince (en el sentido de ‘una persona muy avispada’) y también Esta muchacha es un lince. No se considera correcta la variante una lince, que se ha documentado alguna vez. Tam- bién puede decirse de un hombre o de una mujer que es “una hiena”, en el sentido de ‘persona de muy malos instintos o muy cruel’, o “una hormiguita”, en el de ‘persona muy ahorradora o muy trabajadora’. He aquí otros ejemplos similares de estos usos metafóri- cos de los nombres epicenos aplicados a hombres y a mujeres:

 

[…] hijo de un párroco protestante de dudosa reputación. Pero se reveló muy pronto como un lince para los negocios (J. Reverte, Ulises); Solo Antoñona, que era un lince para todo […] (J. Valera, Pepita Jiménez); Es usted una hormiguita, don Enrique (Mundo [Esp.] 31/1/95); La tía iba a meter, no a sacar, ya se le veía en la cara que era una hormiguita (Pérez Merinero, Días).

 

Se atestiguan esporádicamente casos de asimilación de ciertos sustantivos epicenos de este grupo, que pasan así al de los comunes en cuanto al género en el sentido ponderati- vo descrito, como María es una tiburón en los negocios (a veces, en alternancia con una tiburona). Estos usos son raros en los registros formales y se consideran poco recomen- dables.

 

11.6d. Los sustantivos de los grupos B y C reciben un valor ATRIBUTIVO. Se carac- terizan por admitir el uso del artículo indeterminado que en el §... Artículo II se llama ENFÁTICO o PONDERATIVO. Como se señala en los apartados mencionados, este uso es característico de muchos adjetivos de significado depreciativo o desestimativo (Es un ton- to), de otros que no lo tienen, pero lo adquieren a juicio del que habla al emplearse en esta construcción —Es un {liberal ~ comunista}—y de sustantivos que se asocian cultu-

 

11.6e        MORFOLOGÍA   30

 

 

ralmente con cualidades igualmente negativas (Es un asno). En todos estos casos, la natu- raleza valorativa o estimativa de los predicados favorece la construcción apositiva que se forma con la preposición de, analizada en los §§… Adjetivo, Sustantivo: el tonto de Juan, el asno de Sancho, el comunista de tu tío.Los sustantivos mencionados de los grupos B y C no son excepción, como en Ya no va a pasarle ni una más al bestia de Carlos (Ameztoy, Escuela). Debe resaltarse que al usarse en esta construcción adquieren rasgos adjetivales, como pone de manifiesto el uso de la forma apocopada muyen el muy bestia de Juárez (Pérez Galdós, Fortunata) o el muy gallina del alcalde.

 

11.6e. La cercanía o la divergencia entre las interpretaciones descritas en los apartados prece- dentes suelen estar sujetas, como se ha explicado, a particularidades léxicas. Así, el sustantivo feme- nino rata(grupo A) puede predicarse de un hombre o de una mujer con el significado de ‘perso- na despreciable’ o ‘persona muy tacaña’ (grupo B: El jefe es una rata). A su vez, el sustantivo masculino ratasignifica ‘ratero’ en España y en algunos países americanos, como en un r ata de Madrid que había querido embaucarla(Baroja, Vuelta). La locución nominal rata de biblioteca per- tenece al grupo B, junto con ratón de biblioteca,como en El proceso de estudio que ha llevado a cabo, y en el que se ha convertido en una rata de biblioteca, le ha permitido recuperar su celda de con- vento, en la que estuvo diez años como sacerdote(País[Esp.] 15/12/1999), pero no al C, puesto que no está sujeta a la concordancia que caracteriza a estos nombres: Él es {*un rata de biblioteca ~ una rata de biblioteca}. Existen otros muchos casos particulares que no es posible enumerar aquí.

 

11.6f. El proceso que se describe en los párrafos precedentes se extiende a otras clases de sustantivos. En Chile y en el área del Río de la Plata se emplea florcomo común en cuanto al género, casi siempre en la construcción apositiva mencionada, como en Sos un flor de tipo (‘Eres un gran tipo’) o en A los diecisiete, por ahí, ya era un flor de muchacho (Puig, Beso); Cuando nos veíamos para los cumpleaños, se la pasaban diciendo que era una flor de bruja, muy sargentona (Futoransky, Pe). En la misma área, se usa bananacon el sentido de ‘tonto, bobo, muy volu- ble’, como en Este muchacho es un banana o en Como les digo siempre a los que vienen y se quie- ren hacer los bananas conmigo […] (Maradona, Diego), y también se emplea zanahoria(el zana- horia de tu novio; la zanahoria de tu amiga) con el sentido de ‘lelo o simplón’. El proceso al que se hace referencia se aplica a otros muchos sustantivos valorativos, con marcadas diferencias en el grado de menosprecio que resulta de su empleo atributivo, así como en la extensión geográ- fica de su uso. Por ejemplo, los sustantivos bala, cabezay carason femeninos. Se dice, no obs- tante, un(o una) bala perdidaen el sentido de ‘tarambana’; un(o una) cabeza loca,en el de ‘per- sona de poco juicio’; un(o una) caradura —también un carao una cara—, en el de ‘sinvergüenza, persona descarada’:

 

Cuando el abuelo le expulsó de esta casa sin razón tuve miedo por él. Era un cabeza loca (Casona, Árbo- les); En realidad, sigo siendo la gata peligrosa de nuestras noches isleñas, la misma cabecita loca que ronro- neaba recostada en tus pechos hermosos (Marsé, Muchacha); Entre una mujer de rostro pálido y una cara- dura integral la diferencia es apenas perceptible (García Sánchez; Historia); ¿Quién nos asegura que no era simplemente un caradura? (Cebrián, Rusa); Pues quédate con las ganas, guapito, que eres un cara (Martí- nez Mediero, Lola).

 

Se emplea en la lengua coloquial de muchos países un mierda con el sentido de ‘un don nadie, alguien despreciable’: El mierda ese de Robertito —dijo Queta—. No le aguanto más sus insolencias (Vargas Llosa, Conversación). He aquí otros sustantivos comunes en cuanto al género usados en el sentido atributivo que se ha explicado:

 

31   El género    11.7a

 

 

un bocasucia/una bocasucia(‘malhablado’, en las áreas rioplatense y andina); un carota/una carota (‘caradura’); un chanta/ una chanta(‘chapucero’, en la Argentina y Chile); un manta/ una manta (‘holgazán e irresponsable’, en España); un sinvergüenza/ una sinvergüenza(‘desvergonzado’).

 

11.6 g. Un buen número de sustantivos, varios de ellos restringidos geográficamente, se usan en plural como comunes en cuanto al género y con el uso valorativo descrito. Pertenecen a ese gru- po bocazas(un bocazas/ una bocazas,‘persona muy indiscreta’); bocas(con el mismo significado que bocazas); manazas(‘persona muy torpe y desmañada’); agonías(‘persona muy quejumbrosa’); viva- les(‘pícaro’), mencionado en el § 11.4m, a los que se añaden varios compuestos nominales forma- dos en función de las pautas morfológicas descritas en ese mismo apartado:

 

Además, no creo que se pueda hacer otra cosa que ser un bocas (Alou, Aportación); A diferencia de Javo Chicheri y Fela del Monte, Arce no vinculaba su familia y patrimonio a la suerte de aquel agonías (Longa- res, Romanticismo); Porque es usted un vivales, y no hablemos más (Valle-Inclán,Luces).

 

Se ha observado que, en el habla juvenil del español rioplatense, se crean a veces sustantivos con moción genérica a partir de algunos de los que se asocian de forma característica con los este- reotipos valorativos que se han descrito. Así, se usa en español general un plomo por ‘una persona muy pesada’, pero en esa variante se ha creado el par un plomo/ una ploma. También se usa un nabo/ una nabacon el sentido de ‘persona muy boba’, como en Como espectadora, sería divertido ver a una naba como yo saltando(Clarín 8/8/2003); David es el nabo del grupo (Nación [Arg.] 11/10/2006).

 

11.7. Sustantivos ambiguos en cuanto al género

11.7 a. Se observa en los §§ 11.1d y 11.3e que los sustantivos ambiguos poseen los dos géneros, pero no designan generalmente seres sexuados: El pronóstico del tiempo anun- ciaba mar {grueso ~ gruesa}.Otros sustantivos ambiguos son agravante, armazón, azum- bre, interrogante, maratón, prez, pringue. Entre los escasos sustantivos ambiguos que desig- nan seres animados figuran ánade, procedente del femenino latino a*na*s,que experimentó un cambio de género en el que parece haber influido el uso de la variante el del artículo, por razones morfofonológicas (véase el §... Artículo I). Actualmente, se considera ambi- guo, lo que significa que la expresión ánades majestuososno designa únicamente un gru- po de ciertas aves de sexo masculino, y que ánades majestuosasno se refiere tampoco exclu- sivamente a animales hembras (para la diferencia entre estos usos y el que corresponde a los sustantivos epicenos, véanse los §§ 11.8a-f).

 

Se pasaba horas mirando con su padre las ánades reales (Pozo, Novia); Prefería mirar a los ána- des tiznados que pellizcaban algunas sardinas (Lezama, Oppiano).

 

Es infrecuente que los mismos hablantes usen los sustantivos ambiguos en los dos géneros, en las mismas expresiones y sin diferencia de significado. Así, el sustantivo mar se utiliza como femenino en el lenguaje de los marineros y en los contextos que se des- criben en los §§ 11.3e-f y 11.7e. Sobre la alternancia el mar ~ la mar,véase el § 11.3f. El uso de calorcomo femenino no pertenece al español estándar. Se registra en la lengua popular de Andalucía (España), en el Río de la Plata, en la región de Cochabamba (Boli- via) y en otras áreas. En Andalucía se percibe incluso una diferencia de intensidad a favor

 

11.7b        MORFOLOGÍA   32

 

 

del femenino calor(la calor, las calores) en relación con el masculino calor (el calor, los calores) cuando se habla de calor atmosférico. Se ilustran, a continuación, algunos ejem- plos de estos usos:

 

Desde el mar soplaba un viento húmedo que anunciaba la inminencia de un buen aguacero (Álvarez Gil, Naufragios); Oteó el patrón la mar en todas direcciones (Caballero Bonald, Pája- ros); De pronto la calor se tornó insoportable (Roa Bastos, Vigilia); Me adormecía con el calor del sol (Chirbes, Letra); Cruzó el Alagón y llegó a Plasencia por el cajón de Tras la Sierra con los calores de fines de verano (Labarca, Butamalón); Se detiene a secarse el sudor, las calores del fuego y la tarea (Umbral, Leyenda).

 

11.7b. Muchos sustantivos ambiguos tienden a dejar de serlo. La elección depende a menudo de factores geográficos, pero también de la naturaleza léxica del sustantivo, como se hizo notar en los §§ 11.3e-f. Así, duermevelasuele usarse como femenino en el español americano, con escasas excepciones, pero como masculino en el europeo:

 

Pero esta vez, en la duermevela —y, lo repito, acaso soñando— creí discernir en la presión reveren- cial que se me dedicaba un elemento más (Mujica Lainez, Bomarzo); La verdad es que no me dor- mí y que ni siquiera entré en el duermevela que atraía raras ensoñaciones (Gándara, Distancia).

 

Es más frecuente el masculino que el femenino en acné, anatema, aneurisma, contra- luz, fuerabordao fuera de borda (en el sentido de cierta embarcación), mimbre, tizne (en América). Se usan ya solo como masculinos herpes yapóstrofe. Se atestigua cierta variación en otros casos. Así, áspid,del femenino latino aspi*s,aparece como masculino en el DRAE: Al quitarme mi corazón viejo, pesado y graso, debieran quitarme también este cuerpo donde anidaron los áspides (Pardo Bazán, Quimera). No obstante, en los textos literarios clásicos, se documenta también el femenino: domesticar las áspides rabiosas (Lope de Vega, Rimas). Este uso pervive todavía en algunos países americanos, en alternancia con el masculino. El cambio de género experimentado por este sustantivo guarda relación con el uso de la forma eldel artículo, por las razones que se exponen en el §… Artículo I. En cambio, suele tener mayor uso la forma femenina que la masculina, aun cuando ambas sean posibles, en cochambre, dote (en uno de sus sentidos, como se explica en el § 11.3g), enzima, pelambre, si bien existen preferencias geográficas marcadas en algunos de estos usos:

 

Se debe tener mucho cuidado en la limpieza de la grasa y el cochambre que el mueble pueda haber acumulado (Lesur,Barniz); ¿Es que él solo sabía quitarse la cochambr e de dentro? (Gar- cía-Badell, Funeral); El aeromodelista debe conjugar una serie de aptitudes y dotes técnicos que le permitan crear una plataforma idónea que ayude a diseñar su propia máquina (Universal 12/9/1996); Félix era un encanto de criatura, con dotes portentosas para el arte y que daría mucho que hablar (Gironella,Hombres); La actividad de algunos enzimas comienza cuando estos entran en contacto con el oxígeno del aire (Bobillo, Alimentación); Dicen que a los juga- dores se les altera la enzima monoaminoxidasa (Pozo, Noche); Eunice es un conejo flotando en una tina de agua sucia, el pelambre raído y los huesos blancos (Obando, Paraíso); Yo resulto muy sospechoso, a causa de la pelambre de mayo del 68, de la barba, del bigotazo (Bryce Eche- nique, Martín Romaña).

 

11.7c. Los sustantivos armazón y maratón son más frecuentes como femeninos en el español americano que en el europeo. Reúmao reumase suele usar como masculino, pero en México es

 

33   El género    11.7e

 

 

habitual el femenino, incluso en la lengua culta. También vodcao vodka se usa a veces como feme- nino en el área rioplatense, pero suele ser masculino en los demás países:

 

Una lona servía de techo sobre la armazón metálica (Ponte, Contrabando); Voy desarticulando pieza a pieza el armazón trabajoso e inútil de mi vida (Umbral, Mortal); Unos 29000 atletas participarán el pró- ximo domingo en la maratón de Londres (Universal17/4/1988); Souza ganó fácil el maratón madrileño (ABC1/5/1989); Os dirá qué hierba os conviene más para curar el r eúma (Gómez-Arcos, Queridos); La pobre venía padeciendo de las reumas desde hacía tiempo (Castellanos, Eterno); […] ese dolor de cabe- za acaso providencial que da la vodka pura cuando pasa del gollete a la garganta (Cortázar, Glenda); […] cuando alcanzamos ese estado de gracia que el vodka sabe dar con tan sabia e inexorable fidelidad (Mutis, Ilona).

 

11.7d. Alternan los dos géneros en el sustantivo interrogante(el interrogante/ la interrogante, ‘pregunta’ o ‘problema no aclarado’) con distribución similar, si bien se prefiere generalmente el masculino. También admite los dos géneros macro (en informática), acortamiento del sustantivo femenino macroinstrucción, con preferencia por el femenino:

 

Además, también puede definir un macro y asignarle un botón (Nuevo Herald30/6/1997); U na macro es una lista de comandos, acciones, órdenes o incluso pulsaciones de teclado (VV. AA., Temario).

 

A diferencia de este último término, la mayoría de los acortamientos mantienen el género de la palabra completa (véase el § 11.2c). Así, por ejemplo, el cinees acortamiento de el cine- matógrafo: ¿Se le ocurrió a mi madre la idea de meteros en aquel cine?(Amestoy, Ederra). La for- ma macro,que se acaba de mencionar, es siempre femenina cuando se usa como acortamiento de macroeconomía. Repárese, sin embargo, en que cromoes masculino (un cromo), a pesar de que parece ser acortamiento del sustantivo femenino cromolitografía: Era una llanura como de esas que pintan en los cromos(López Páez, Herlinda). En el mantenimiento o la alteración del género de las voces acortadas interviene, como se puede observar en los ejemplos mencionados, la conexión que se establece en la conciencia lingüística de los hablantes entre la forma com- pleta y la reducida.

 

11.7e. El uso de uno u otro género está en función del número en algunos sustanti- vos ambiguos, como se señala en el § 11.3f (el mar/ la mar,pero los mares). El empleo de la forma eldel artículo femenino, debido a los factores morfofonológicos que se estudian en el §... Artículo I, ha influido en los cambios y reajustes de género experimentados por el sustantivo arte,originariamente femenino. Actualmente, tiende a considerarse mascu- lino en el singular (el arte chino, el arte románico) y femenino en el plural (las artes mar- ciales, las artes plásticas, las bellas artes). El masculino plural era frecuente en los textos anteriores al siglo XX, pero ya no lo es en los actuales: Los artes de engañar son infinitos (Feijoo, Teatro). La existencia de grupos como el arte culinaria, una bella arte, el arte ciso- ria, un arte decorativa, el arte métricamuestran que este sustantivo conserva su valor feme- nino en algunas de sus combinaciones en singular, por lo que se caracteriza en el DRAE como ambiguo en cuanto al género. Se usa siempre en masculino el séptimo arte,como en Recibiría la estatuilla más apetecida del séptimo arte(Quesada,Banana), y casi siempre, el arte pictórico,que es igualmente la forma preferida: La joven Bernarda Iseo y de la Mora habría de convertirse años después en pionera del arte pictórico en Villa Varacondé (Bain, Dolor). En general, cuando estas denominaciones se usan como expresiones designativas (es decir, para identificar el nombre de las artes de las que se habla), eligen uno u otro

 

11.7f         MORFOLOGÍA   34

 

 

género de manera bastante sistemática, por ejemplo el femenino en arte poética: Antes había rechazado la cátedra de “arte poética” que en 1764 se le había ofrecido (Lledó, Días). No obstante, algunas de estas expresiones pueden usarse como fórmulas no denomina- tivas, lo que permite la alternancia de géneros. Así, Octavio Paz atribuye a la fotografía el hecho de ser un arte de naturaleza poética, con lo que forma el grupo nominal arte poético, de género masculino: La fotografía es un arte poético porque, al mostrarnos esto, alu- de o presenta a aquello (O. Paz, Sombras). Sobre coordinaciones del tipo los artes chino y japonés,véase el §... Construcciones coordinadas.

 

11.7f. Se observa un cruce de factores morfológicos (como la alternancia entre singu- lar y plural), geográficos y de significado en la elección del género del sustantivo lente. Con el sentido de ‘pieza de cristal transparente que se usa en los instrumentos ópticos’, es feme- nino en España (la lente del microscopio), pero ambiguo en América, con preferencia por el masculino (el lente del microscopio):

 

Con las cabezas juntas, examinaron la foto a través de la lente (Schwartz, Conspiración); Le gus- taba mirar por el lente de la cámara fotográfica (Santos, Pez).

 

Se observa el mismo contraste en el lente de contacto, opción preferida en casi todos los países americanos, frente a la lente de contacto, variante preferida en España:

 

Me molestaron tanto con mis lentes de contacto que decidí sacármelos (Paz Soldán, Materia); No hay forma de convencer a los vieneses para que cambien sus anticuadas gafas por moder- nas lentes de contacto (Carrión, Danubio).

 

Cuando lentedesigna el utensilio formado por dos cristales graduados y la montura sobre la que se instalan, se suele usar en masculino plural en todas las áreas hispanoha- blantes en las que se emplea (cf. espejuelosen el Caribe; anteojosy lentesen México, Chi- le y el Río de la Plata), como en Lleva esos lentes desde que era chico. No obstante, en Espa- ña se documentan esporádicamente usos en femenino:

 

Ferdinand, siempre tan distinguido como atildado, se ajustó los lentes encima de la nariz y ocul- tó su pañuelo (Satué, Desierto); El tipo era enjuto y llevaba lentes muy gruesos (Zaldívar, Capa- blanca); Pero aquel hombre, en mangas de camisa, súbitamente avejentado y con las lentes sos- tenidas en precario equilibrio sobre la nariz, tenía que […] (Silva, Alquimista).

 

El sustantivo tangaes solo masculino en España, pero es solo femenino en muchos países americanos. Análogamente, bikinio biquinies femenino en la Argentina, pero masculino en los demás países. En general son relativamente raros los sustantivos que, usados con un mismo sentido y en una misma construcción, pueden considerarse ambi- guos para los hablantes de una misma comunidad lingüística en un periodo determina- do, a diferencia de lo que ocurre con los nombres comunes en cuanto al género. Esta importante diferencia entre las dos clases gramaticales refuerza la idea de que el género es para los hispanohablantes una propiedad gramatical inherente de cada sustantivo, de forma que la variación de género que presentan algunos depende de sus acepciones par- ticulares o bien de su capacidad para designar personas de uno u otro sexo. En los párra- fos que siguen se describen otras diferencias geográficas o de sentido que se han observa- do en el uso de los sustantivos ambiguos.

 

35   El género    11.7h

 

 

11.7g. Si bien ambos géneros se consideran igualmente correctos con ciertos sus- tantivos ambiguos, como miasma,suelen darse ciertas preferencias por uno u otro géne- ro en un gran número de casos. Aunque se atestiguan a veces como masculinos, en la lengua estándar de hoy son casi siempre femeninos, y así se recomienda usarlos, los sus- tantivos aguachirle, apócope, apoteosis, aula, comezón, eximente, hemorroide, índole, lum- bre, parálisis y porción. El sustantivo sarténes femenino en España, pero alternan ambos géneros en América, con predominio del masculino. Por el contrario, se documentan en ocasiones como femeninos, pero son casi siempre masculinos, y así se recomienda usarlos, los sustantivos aceite, alambre, apéndice, apocalipsis, arroz, avestruz, detonante, fantasma, tequila, vinagre y vislumbre. Los factores que determinan la variación pueden ser históricos o geográficos. Los sustantivos análisis, énfasisy otros similares de ori- gen griego eran mayoritariamente femeninos hasta el siglo XIX; también lo eran color y puenteen la lengua medieval y clásica. Colorse usa todavía ocasionalmente como femeni- no en la lengua popular de Andalucía (España) y en algunas otras áreas hispanohablan- tes, pero no en los registros formales; puentees ya de uso general como masculino. El sustantivo pijamao piyamaes solo masculino en España y en parte de América, como en los siguientes ejemplos:

 

Rosa mandó a los niños ir a la cama, ponerse el pijama y rezar (Rivas, Compañía); Lupe aún no se había puesto el pijama (Bolaño, Detectives); Le puso el piyama y lo tapó con las frazadas (Donoso, Elefantes); Como le permitieron vestirse hasta el final con los piyamas del marido, Evita flotaba (T. E. Martínez, Evita);

 

pero es solo femenino, con escasas excepciones, en México, gran parte de Centroaméri- ca, el Caribe y otras áreas: Entra al baño y sale con la pijama puesta(Gamboa, Páginas). Análogamente, pus es mayoritariamente masculino, pero en México, en Chile y en algu- nos países centroamericanos alternan los dos géneros, incluso en la lengua culta, con pre- dominio del femenino. Los factores que regulan la distribución son a veces de carácter social. Así, en muchas zonas se considera vulgarismo el uso en femenino de alambre, arroz, aceite, color o énfasis, pero no el de pijamao el de pus, que en algunos países constituyen, como se ha explicado, la opción preferida en la lengua culta.

 

11.7h. En los párrafos precedentes se comprueba que las alternancias de género pueden man- tenerse aun cuando los sustantivos posean varios significados. De forma similar, el sustantivo esper- masuele preferir el masculino cuando significa ‘semen’, como en Cuando el niño crezca un poco querrá saber si el óvulo y el esperma procedían de sus padres o de otras personas(Penella, Hijo). En cambio, se usa en femenino cuando designa cierta sustancia grasa extraída de la ballena emplea- da para hacer velas, como en ¡Prender velas y que no se derrame la esperma! (Cabrujas, Acto). Aun así, se ha documentado también el femenino en el primer caso y el masculino en el segundo. El sustantivofinales masculino cuando significa ‘fin o remate de una cosa’, como en Estamos llegan- do al final del proceso, pero es femenino cuando se refiere a ‘la última y decisiva competición de un campeonato o concurso’, por ejemplo en El domingo se juega la final. El sustantivo margenes ambiguo cuando significa ‘orilla’, aunque es más frecuente usarlo en femenino, como en Tres días después llegamos al caserón de palma, plantado en la margen izquierda de un río amarillo (E. Quin- tero, Danza). Es solo masculino cuando se refiere al espacio en blanco situado alrededor de lo escrito, como en En el margen de la portadilla ha escrito, acaso hace mucho tiempo, una especie de epígrafe o epigrama(Roa Bastos, Vigilia), y también cuando denota ‘ocasión u oportunidad’, como en No quedaba mucho margen para la esperanza.

 

11.7i         MORFOLOGÍA   36

 

 

11.7i. El sustantivo aguafuertese emplea como masculino cuando significa ‘disolución de áci- do nítrico’ y ‘técnica de grabado’, si bien este uso admitía antiguamente el femenino: Capítulo VII. De la aguafuerte con que se aparta el oro de la plata(Alonso Barba, Metales). Cuando significa ‘lámi- na obtenida por el grabado al aguafuerte o estampa hecha con esta lámina’ es ambiguo, con pre- dominio del masculino:

 

Qué escena, santo Dios, para un aguafuerte goyesco (Laín Entralgo, Descargo); Aguafuertes porteñas (Arlt, Aguafuertes); […] como un aguafuerte romántico o un decorado tenebroso de ópera (Muñoz Molina, Ardor); Le mostraría unas aguafuertes de Felicien Rops, que usted no conoce, porque son dignas del Museo Secre- to de Nápoles (J. A. Silva, Sobremesa).

 

Mayor es la oscilación en el caso del sustantivo terminal. Se usa casi siempre como mascu- lino cuando designa el extremo de un conductor eléctrico: Adolphe se puso unos gruesos guantes de cuero y tomó, con cada uno de ellos, un terminal del conductor de hilos de plata entrelazada (J. R. Zaragoza, Concerto). Cuando se refiere a cierto aparato conectado a una computadora, es ambiguo:

 

[…] varias calculadoras, una terminal de ordenador, una valija, una hélice de avión (M. Cohen, Insomnio); Un contrato precioso: les suministro el ordenador y los terminales, les hago el programa y se lo controlo (Schwartz, Conspiración).

 

Suele usarse como femenino en el sentido de ‘instalación que se halla al final de una línea de transporte’, como en Caminaban hacia la terminal del aeropuerto(L. Goytisolo, Estela). No obs- tante, en Chile, Colombia, Venezuela, el Perú y otros países, se prefiere el masculino en esta acep- ción: Su presencia en el terminal del aeropuerto Jorge Chávez concitó el interés de los presentes (Comer- cio14/1/1975). Para las alternancias de género en sustantivos que designan instrumentos, del tipo de secador/ secadora oaspirador/ aspiradora,véase el §… Adjetivo).

 

11.7j. El sustantivo doblez se emplea con preferencia en femenino si significa ‘hipocresía’ o ‘malicia’, como en [...] con palabras sumisas en las que late cierta doblez irónica (Savater, Despier- ta), pero se usa mayoritariamente en masculino en las demás acepciones, como en los siguien- tes ejemplos:

 

Tenía un puñado de diamantes cosidos en el doblez de sus enaguas (Allende, Cuentos); […] al contemplar la colcha de flores azules, el doblez humilde y corto de las sábanas limpias (Clarín, Hijo); Era un doblez de la Historia de España, una desviación de la vida española hacia los ideales de progreso (Galdós, Destinos).

 

El sustantivo casetesuele usarse como masculino en el sentido de ‘cajita de plástico que con- tiene una cinta magnética’, si bien se documenta también el femenino. Recibe la misma denomi- nación el magnetófono que se usa para hacerla sonar. En esta acepción, el sustantivo casete es casi siempre masculino: Álvaro detuvo el casete y farfulló un taco(Cercas, Móvil). Este género se extien- de al sustantivo radiocasete. En América se usan más los sustantivos femeninos casetera y radioca- setera,además del masculino reproductor y del femenino grabadora.

 

11.7 k. Como se señaló en los §§ 11.3d y 11.4f, son también numerosos los sustanti- vos en los que las diferencias en el género se corresponden con acepciones no necesaria- mente relacionadas directamente entre sí, por lo que algunos gramáticos entienden que dan lugar a situaciones de homonimia, más que de polisemia. Los límites entre esos dos

 

37   El género    11.8b

 

 

conceptos son, sin embargo, escurridizos en la semántica léxica. A ese paradigma perte- necen los pares

 

el capital ~ la capital; el clave ~ la clave; el cólera ~ la cólera; el coma~ la coma; el corte~ la corte; el cura~ la cura; el editorial~ la editorial; el frente~ la frente; el orden ~la orden; el parte~ la par- te; el pendiente~ la pendiente,

 

y algunos otros a los que corresponden acepciones diferentes que distingue con nitidez el DRAE.

 

 

11.8. Los sustantivos epicenos. Alternancias con otras clases de nombres

11.8 a. Como se explicó en el § 11.1d, se llaman tradicionalmente EPICENOS los sus- tantivos de un solo género que designan seres animados sin especificar su sexo. Estos sustantivos no poseen, por tanto, ninguna marca formal que especifique el sexo del ser que designan. La mayor parte de los nombres epicenos son nombres de animales:

 

búho, camaleón, cebra, culebra, hiena, hormiga, jilguero, jirafa, lechuza, liebre, mosca, mosquito, perdiz, rata, sapo, tiburón, etc.

 

No lo son otros, sin embargo, como se verá en los apartados siguientes. Así pues, aun- que existen la perdiz macho y la perdiz hembra, el sustantivo perdizes exclusivamente femenino: una perdiz / *un perdiz. Los sustantivos epicenos que designan animales con- trastan, por tanto, con los comunes en cuanto al género y también con los que admiten moción genérica, es decir, con los que poseen una forma masculina para designar el macho y una femenina para referirse a la hembra, como sucede en los pares siguientes:

 

burro/ burra; canario/ canaria; cerdo/ cerda; conejo/ coneja; cordero/ cordera; elefante/ elefanta; gallo/ gallina; gato/ gata; jabalí/ jabalina; león/ leona; oso/ osa; pájaro/ pájara; palomo/ paloma; pato/ pata; perro/ perra; ternero/ ternera; zorro/ zorra.

 

Los sustantivos epicenos, a diferencia de los comunes en cuanto al género o de los ambiguos, no se marcan como tales en el DRAE. Se indica, en cambio, en cada entrada el género que les corresponde: masculino en el caso de mosquito,femenino en el de pante- ra,etc. Por otra parte, corresponde a los diccionarios, como es obvio, informar del géne- ro que presentan los sustantivos, no del sexo que poseen los individuos que estos pueden designar.

 

11.8b. Si bien, como se ha explicado, jilguero es un sustantivo epiceno, también se conoce jil- guera,menos usado que jilguero hembra.Como femenino de tigre,se usa tigraen Colombia y otros países americanos, como en Sabiendo que habría sido como consolar una tigra atravesada por una lanza(García Márquez, Amor), pero se prefiere tigresao tigre hembra en otros muchos. En el espa- ñol medieval y en el clásico, se usaba una tigre:[…]que siendo una tigre fiera se trasforme en ove- ja mansa(B. de Torres, Crónica). Este uso no es hoy general, pero se documenta ocasionalmente en textos del siglo XX:

 

11.8c        MORFOLOGÍA   38

 

 

Y, lanzándosele como una tigre, la levanta de la greña (Carrasquilla, Marquesa); Tiró de sí, con fuerte brío. Como una tigre, pronta al salto (González Anaya, Oración).

 

Como se observó en el § 11.1d, también algunos nombres de plantas admiten la aposición de macho y hembra. Están, entre ellos, acebo, datilera, espárrago, mamón, ombú, palmera, plátano, ruda, sauce.

 

11.8c. Los sustantivos machoy hembraconstituyen, como se vio en el        § 11.1d, las formas adecuadas para deshacer la posible ambigüedad de los sustantivos epicenos que designan animales. La concordancia no está condicionada por el sexo de la entidad desig- nada, sino por el género del sustantivo que forma el grupo nominal. Se dice, por tanto, El tiburón hembra es muy peligroso, y no *El tiburón hembra es muy peligrosa. Aunque el sustantivo hembraes femenino, y el sustantivo macho,masculino, no hay contradic- ción gramatical en grupos nominales como un tiburón hembrao la ardilla macho,pues- to que se trata de aposiciones (cf. §... Sustantivo).

 

11.8d. Solo algunos nombres de persona son epicenos. Los sustantivos criatura y víctimason femeninos, independientemente del sexo de las personas designadas. La expresión una criaturapodrá designar, por tanto, a un niño de corta edad, y es posible referirse a un varón fallecido con el término femenino la víctima.Si bien estos sustan- tivos mantienen en los modificadores nominales y en las construcciones atributivas el género gramatical que les corresponde léxicamente, como en La víctima del robo esta- ba sumamente {*nervioso ~ nerviosa} o una criatura muy {pequeña ~ *pequeño}, se docu- mentan, a veces, modificadores explicativos que hacen referencia al sexo del ser desig- nado, como en ¿Veis esa repugnante criatura, / chato, pelón, sin dientes, estevado, / gangoso, y sucio, y tuerto, y jorobado? (Moratín, Poesías), donde se usan en masculino los ad- jetivos que se subrayan, a pesar de que el sustantivo epiceno criaturaes de género femenino.

 

11.8e. El sustantivo masculino miembrodesigna ciertas extremidades articuladas. Se usa como epiceno cuando designa la persona que se integra en un grupo o en una comunidad, pero empie- za a ser usado también como común en cuanto al género con ese sentido: el miembro/ la miembro. He aquí algunos ejemplos de este uso:

 

Entre los efectos que le fueron incautados a la miembro de ETA se incluye una agenda electrónica (Van- guardia[Esp.] 31/8/1994); “No nos hace falta saber lo que va a pasar […] dentro de tres años”, dijo la  miembro de la junta […], vicepresidenta ejecutiva de Miami Free Zone Corporation (Nuevo Herald 21/4/1997); A la hora de hacerlo, nadie mejor que Justa Montero, miembro destacada de la Asamblea Femi- nista (Pueblos31/10/2006).

 

Así pues, se admiten las dos opciones en alternancias como Ella es el miembro más notable del equipo ~ Ella es la miembro más notable del equipo. Se ha documentado el sustantivo miem- bra,que no se recomienda. El sustantivo rehénestá ampliamente documentado como epiceno (Ella era el único rehén), pero hoy predomina su uso como común en cuanto al género (el rehén/ la rehén):

 

Queda suspendido en el aire un instante (aprovechado para arrastrar a la rehén hasta la orilla) (Berlanga,

Gaznápira); Le convenía mantener tranquila a la rehén (Victoria, Casta).

 

39   El género    11.8h

 

 

11.8f. El sustantivo bebées común en cuanto al género en muchos países americanos (Es un bebé precioso ~ Es una bebé preciosa): […]sobre la piel de una bebé rosada (Proceso29/12/1996), pero es epiceno en España: Los padres de Almudena García, un bebé de nueve meses de Bembibre (León), anuncian [...] (Mundo[Esp.] 30/3/1997). La oposición bebe/ bebase documenta en el Río de la Plata, el Caribe insular y algunos países andinos —a veces en la forma bebé/ beba—, entre otras áreas, a veces coincidentes con las que admiten bebeo bebécomo sustantivo común en cuan- to al género:

 

Con una mano lee una revista y con la otra hamaca el cochecito donde está el bebe, al que no se ve (Rov- ner, Foto); Los amores de un bebe y una anciana que además es algo así como su tía (Vargas Llosa, Tía); Tanto la madre como la bebe fueron trasladadas al Hospital Jackson Memorial (Américas14/4/1999); Sara se levanta como por un resorte, alza en brazos a la beba y le pone el biberón en la boca (Halley, Amor).

 

En la lengua popular de varios países americanos y algunas regiones españolas, se han docu- mentado los sustantivos ovejo, yernay otros similares que, en la variedad culta, se sustituyen por formas heterónimas (carnero, nuera). Se extiende el femenino ídola en la lengua juvenil de Chile y el Río de la Plata, y a veces también en la conversacional (una cantante nueva que es ídola de todos los jóvenes). Este uso no ha pasado tampoco a los registros más formales.

 

11.8g. No son epicenos sustantivos atributivos como desastre, encanto, caos, maravi- lla obelleza, entre otros muchos similares ( §§… Sustantivo, Atributo I), ya que no designan seres animados, aunque puedan predicarse de ellos, como en {Ella ~ Él} es un encanto o

{Este escritor ~ Esta escritora} es una maravilla. Si bien sustantivos como mamarracho o vejestoriose asimilan a menudo al paradigma de los epicenos, se están extendiendo sus variantes femeninas mamarrachay vejestoria,y —en el primer caso— también el sustan- tivo común en cuanto al género mamarracho(por tanto, un mamarracho/ una mamarra- cho). He aquí algunos ejemplos de estos usos:

 

Aprendí que lo que tengo que hacer es usar esa libertad, aunque sin ser una mamarracha (Metró- poli15/2/2006); Sentía su honor manchado con el ejemplo que esta hija daba a las de los demás al amancebarse con un aborto de eclesiástico y vestir pantalones como si fuera un mamarracho o una turista (F. Rubio, Sal); A mí misma me daría un poco de repelús que Sergio o Diego se enamoraran de un vejestorio como yo (Rico Godoy, Mujer); Siempre que se trata de nombra- mientos en el exterior, destierran unas vejestorias de museo que ya no pueden ni con la fe de bautizo (Asturias, París).

 

11.8h. Comparada con la clase de los sustantivos comunes en cuanto al género o con la de los ambiguos, la de los sustantivos epicenos es relativamente secundaria, ya que la información que este grupo aporta solo es pertinente de forma indirecta a efectos sintác- ticos. En muchos casos, los sustantivos epicenos ponen de manifiesto que lingüísticamen- te no interesa el sexo de la persona designada. Suelen considerarse epicenos los sustanti- vos masculinos personajey vástago,así como el femenino persona, pero la referencia que cabe hacer en todos ellos al sexo del individuo designado es irrelevante: {Mario ~ María} es el personaje central de la obra. Entre los demás sustantivos de persona, no abundan los epicenos. El sustantivo parientees común en cuanto al género —se dice Es pariente {mío

~ mía}, al igual que Son turistas {italianos ~ italianas}—, pero se usa también como epice- no, como en La consideraban un pariente lejano. El femenino parientatiene otro sentido,

 

11.8i         MORFOLOGÍA   40

 

 

como explica el DRAE. Está sujeto a la misma alternancia el sustantivo familiar, que se usa unas veces como común, como en Una familiar suya residente en Buenos Aires se puso en contacto con ella (Voz de Galicia 15/1/2004), y otras como epiceno (Ella es familiar mío).

11.8 i. No son epicenos los sustantivos masculinos de persona que se usan como tér- minos no marcados de una oposición, por lo que cubren también los referentes que corresponden al otro sexo. Como se explica en los §§ 11.1g-k, el grupo nominal los fran- cesespuede abarcar el conjunto de los franceses y las francesas. Tampoco son epicenos los sustantivos que designan parejas de varón y mujer (esposos, novios, reyes), a los que se alu- de en el § 11.1l. En estos casos y en otros análogos, el masculino funciona asimismo como el género no marcado. Cabe, pues, decir Tiene dos hijos: un niño y una niña,o Vendrán mis dos hermanos: Juan y Ana. Recuérdese el § 11.1k.

 

 

11.9. El género de los sustantivos que designan seres inanimados

11.9 a. No existen principios gramaticales firmes para determinar el género de los sustantivos que designan seres inanimados. A las guías morfológicas que se apuntan en el § 11.2, cabe añadir, de todas formas, algunas tendencias que se basan en la coinciden- cia de género entre los sustantivos y los hiperónimos que les corresponden (recuérdese que el hiperónimo de rosaes flor;el de cerezo, árbol;y el de enero, mes). Se examinan estas tendencias en los párrafos que siguen.

 

11.9b. Son masculinos los nombres de los días, los meses, los años y los siglos: un lunes aciago; agostos tórridos; el 98; el (siglo) XV. También lo son los nombres de los pun- tos cardinales (el Sur); los vientos (el siroco,pero cf. la sudestada, la tramontana); los núme- ros (el cuatro, el veinte), salvo los sustantivos numerales colectivos en -ena,como docena o veintena (§… Numerales). Generalmente, son también masculinos los nombres de los metales (el cinc,pero cf. la plata); los idiomas (el ruso); los vinos (el moscatel, pero cf. la manzanilla) y los licores (el coñac, el tequila, el brandy); los colores (el azul) y las notas musicales (el re), a pesar de que notaes femenino, entre otros grupos de sustantivos. Los nombres de las estaciones son masculinos, con excepción de primavera. Son femeninos los nombres de las letras del alfabeto (la eme) y los de las horas (las cuatro).

11.9c. En el grupo de los nombres propios, usados o no como comunes, es tam- bién difícil establecer generalizaciones, si bien suelen adquirir uno u otro género en función del que posee el nombre de la clase a la que pertenecen. Así, suele decirse un Mercedeso un Seatporque se trata de automóviles, pero se usa una Vespao una Yama- haporque se habla de motocicletas. En cambio, cuando se hace referencia a las empre- sas que fabrican tales vehículos, es normal usar el femenino (la Mercedes, la Seat), como se ve en los siguientes ejemplos:

 

Todos los automóviles, desde los Fiat hasta los Bentley, sirven para hacer el amor (F. del Paso, Palinuro); Al parecer, Romiti encabeza el grupo de ejecutivos de la Fiat partidario del mante- nimiento de la política de expansión (País[Esp.] 2/8/1980); Venid ahora a mi despacho. Debo preparar las cuentas de la General Motors y la Mitsubishi (Cuzzani, Pitágoras); Trató de poner- se de pie apoyándose en el coche, un Volkswagen alquilado (Justo Navarro, Alma); Lo ocurrido

 

41   El género    11.9e

 

 

varias semanas atrás en la Volkswagen es un claro ejemplo de esta situación (Excélsior 19/9/2000).

 

Como el sustantivo islaes femenino, se habla de la Ambarino, las Azores, las Cana- rias, las Malvinas, pero como montees masculino, se dice los Alpes, el Olivia, los Piri- neos. Aun así, existen varios sustantivos femeninos que designan montes, quizás por influencia del sustantivo montaña,como la Campana(en Chile), la Carpintera(en Cos- ta Rica), la Culebra(en Venezuela), la Encantadao la Malinche(en México), la Mali- ciosaola Muela(en España). De igual modo, aunque cordillerasea sustantivo femeni- no, se dice los Andes oel Himalaya. Los nombres de ríos, lagos, mares y océanos son masculinos: el Amazonas, el Cantábrico, el Pacífico, el Titicaca.

 

11.9d. Son femeninos los nombres de las carreteras y rutas, ya que se sobrentiende uno de estos sustantivos: Circulaba por la Panamericana; Hubo un accidente en la Nacio- nal IV. En el caso de los topónimos, tienden a usarse como femeninos los que terminan en -a(Barcelona estaba preciosa; Florida estaba engalanada; esta Colombia; otra España; nuestra América; la antigua Persia). Los nombres de países terminados en -áson mascu- linos (Panamá, Canadá), pero los de ciudades suelen ser femeninos (la Bogotá actual, fren- te a el Bogotá,que designa un río y un equipo de fútbol). Los topónimos que terminan en las demás vocales tienden a usarse como masculinos: el Toledo de mis tiempos; Monte- video es muy caluroso en enero; el Chile de hoy; el Puerto Rico de mis años mozos; México lin- do y querido. He aquí algunos otros ejemplos de este uso:

 

Parecía mentira que hubieran atravesado intactos Europa entera y media Rusia para llegar has- ta mí (Muñoz Molina, Sefarad); Hizo una breve exposición de su historia personal, sus largos viajes por el centro de Europa, así como sus estancias en la Francia revolucionaria (J. A. Gabriel y Galán, Bobo); Enseñando en la Nocturna comenzó a descubrir el Perú secreto de los campe- sinos quechuas (Scorza, Tumba); Lo sabe todo Albacete (Alonso Millán, Parejas).

 

11.9e. La alternancia es mucho mayor cuando estos nombres propios terminan en consonante. Aun así, suele ser más frecuente el masculino, como en el moderno Irán, mi Buenos Aires querido, o en estos otros ejemplos:

 

[…] si Antonio Machado se hubiera hallado en el Burgos sublevado de julio del 36 (Cercas, Soldados); Era Ventura i Gassols, el poeta catalán a quien el París intelectual había festejado unos pocos años antes (Barea, Forja); La filosofía sistemática de escuela no es planta que arraigue en el Portugal contemporáneo (Nervo, Lengua); Pero no el Londres real, sino un Londres parecido a Bagdad (Borges, Noches).

 

Existen, en cambio, numerosas excepciones, sobre todo con nombres de ciudades. En estos casos, parece pesar el género femenino del sustantivo ciudad,como en los ejemplos que se mencionan a continuación:

 

Tuve alucinaciones en las que algunas fotos de la Buenos Aires de comienzos del siglo XX se superponían con imágenes de la realidad (T. E. Martínez, Cantor); Porque si tú, lector pío y candoroso, sentado a las márgenes de los arroyos de leche y miel que fertilizan la Jerusalén celes- tial que habitas, has creído que [...] (Coloma, Pequeñeces); ¿Quién no sabe que Nueva York es bella? (Quesada, Banana).

 

11.9f         MORFOLOGÍA   42

 

 

También se documentan muchos casos particulares en relación con esta pauta. Se pre- fiere hoy el uso de Madridcomo masculino, como en Reinaba, en todo Madrid, la atmós- fera de los grandes cataclismos (Carpentier, Siglo), pero se registran, en proporción reduci- da, algunos usos del femenino, como en No sé qué decirle. A mí, Madrid me parece preciosa (País[Esp.] 6/4/1999).

 

11.9f. En los topónimos mencionados alternan a menudo los dos géneros con algunos deter- minantes y cuantificadores (este, esta; aquel, aquella; todo, toda), y también con ciertos adjetivos, especialmente si el nombre propio termina en vocal, pero no solo en esos casos: {Todo ~ Toda} Sevilla salió a la calle; Buenos Aires está {desierto ~ desierta} en algunas semanas de verano. Con la expresión «el todo+ nombre de ciudad» se hace referencia al conjunto de sus habitantes, como en El todo Barcelona acudió a la llamada de Luis del Olmo (Vanguardia[Esp.] 2/12/1995), aunque, a veces, se alude solo a la élite o a algún grupo selecto.

 

11.9g. Se admite el femenino en expresiones como toda Buenos Aires,a pesar de que el adje- tivo Buenosconcuerda con el sustantivo Airesen género y número. En general, las marcas mor- fológicas de concordancia que se manifiestan en el topónimo se mantienen en la oración o en el grupo nominal que lo contiene cuando las aportan los artículos, como en La Habana {ente- ra ~ *entero}, pero no tan claramente cuando lo hacen otros modificadores. Se distingue en el

§… Adjetivo entre el uso anafórico de mismo(con el mismo tono de siempre) y el uso intensivo o enfático (Lo autorizó el mismo Sr. Presidente). Con este último, se prefiere la variante mascu- lina con los topónimos, incluso con aquellos que suelen considerarse femeninos, como en Vive en el mismo Salamanca(es decir, ‘en el centro, no en sus alrededores’). El uso anafórico de mis- moes variable en función del género que predomine con el topónimo: No es la misma Salaman- ca de hace tres décadas; Para mí sigue siendo el mismo París de siempre.

 

11.9h. Los nombres de los equipos deportivos suelen ser masculinos, acaso porque se sobrentiende clubo equipo(el Bogotá, el Barcelona, el Peñarol). Aun así, existen excep- ciones (la Cultural Leonesa, la Ponferradina), tal vez porque se entiende asociación, agru- paciónu otros sustantivos femeninos análogos. No son tampoco necesariamente mascu- linos los nombres de los equipos cuando están constituidos por sustantivos en plural, como las Águilas del Zulia,equipo venezolano de béisbol. En el español del Río de la Pla- ta, se usan sin artículo cuando constituyen la denominación de esas agrupaciones, con lo que se asimilan a los nombres propios (Boca jugará el domingo; Peñarol hizo un buen par- tido). En cambio, se usan con él cuando admiten adjetivos y otros modificadores restric- tivos, como sucede con los sustantivos mencionados en los párrafos precedentes: el Boca de estos últimos años. Se usan en español como femeninos los nombres, adaptados del ita- liano, de muchos equipos deportivos (la Firenze, la Juventus, la Roma, pero el Palermo, el Inter). En italiano se suple en estos casos el sustantivo femenino squadra.

 

11.9i. Son femeninos los nombres de las monedas si terminan en -a,como la libra, la peseta. Aun así, se usa el dracmay también la dracma. Son masculinos si terminan en

-o(el escudo, el euro, el peso, el rublo) o en consonante (el bolívar, el colón, el dinar, el dólar, el quetzal, el sol):

 

[…] por la suma de dieciocho millones de libras esterlinas (Cabrujas, Americano); En los últi- mos dos meses, el euro se ha revalorizado casi un 11% frente al dólar (Voz de Galicia 29/12/2004); Hoy, domingo por la mañana, perdió el único bolívar que traía en sencillo

 

43   El género    11.9k

 

 

(Morón, Gallo); La inclusión de la lira y la peseta expondría al futuro euro a fuertes presiones con respecto al dólar estadounidense (Mundo[Esp.] 12/9/1996); Por favor, don Alfredo, ade- lánteme unos pesos. ¡Me hacen tanta falta! (Daneri, Cita).

 

11.9j. Un proceso interpretativo similar al que se observa en los topónimos se reco- noce en las siglas. Con suma frecuencia, se interpreta como núcleo nominal el sustanti- vo al que corresponde una de las letras —generalmente la inicial—, y de él toma la sigla su género:

 

el PRI(Partido Revolucionario Institucional, de México), donde P es partido; la ANEP (Admi- nistración Nacional de Educación Pública, del Uruguay), donde A es administración; el BOE (Boletín Oficial del Estado, de España), donde B es boletín; la ONU(Organización de las Nacio- nes Unidas), donde O es organización; la ANH (Agencia Nacional de Hidrocarburos, de Colom- bia), donde A es agencia.

 

La determinación del género es menos transparente en las siglas que constituyen prés- tamos, como en el IRAo la RAF,que envuelven términos como ejércitoo fuerzarespec- tivamente, aun cuando no estén presentes en la mente de los hablantes. Los nombres femeninos de las siglas que comienzan por a-tónica no toman el artículo el,frente al resto de los sustantivos (§… Artículo I). En el Perú, se da una notoria excepción con res- pecto al uso del artículo: el Partido Aprista tiene las siglas APRAo Apra(Alianza Popu- lar Revolucionaria Americana). APRAse usa como sustantivo masculino, a pesar de que está formado a partir del sustantivo alianza: La bancada del Apra votó a favor, oViajó un día antes de llegar el APRA al gobierno(A. García, Mundo).

 

11.9k. Son masculinos los infinitivos sustantivados o INFINITIVOS NOMINALES (su andar pausado), que se analizan en el §… Formas no personales: Infinitivo y, en general, todas las unidades léxicas que se sustantivan por razones metalingüísticas: un quiero y no pue- do; un sí reticente; el “que” sobrante en el texto; los pros y los contras,etc.

 

Pero es que la España de entonces era, en el mejor sentido de la expresión, precisamente eso: un quiero y no puedo, en vísperas del puedo pero no me dejan (Jiménez Losantos, España); Después de considerar los pros y los contras de tu propuesta […] (Sanchis, Cerco); María Rober- ta dio un sí perezoso a la petición de Raúl de invitar a Catalina al paseo en yate (Rovinski, Heren- cia); Aquella conversación, a mi pesar, introdujo en nuestras relaciones un no sé qué de patéti- co que ambos procurábamos disimular (Torrente Ballester, Filomeno); La hierba crece sin ayuda de nadie, el niño crece sin ningún apoyo, el árbol crece sin que nadie lo jale, quiero ayudar al crecer general (Aridjis, Teatro).

 

 

 

 

 

1.    FASE PREVIA

 

Método de trabajo

 

 

Esbozo de capítulo

 

 

 

2.    FASE ACADÉMICA

 

Comisión de Gramática de la Real Academia Española

 

Academias asociadas y coordinadores de las áreas lingüísticas

Comisión Interacadémica

 

 

 

 

Comisión Interacadémica

DE LA

 

Nueva gramática de la lengua española

 

PRESIDENTE

 

D. Víctor García de la Concha

Director de la Real Academia Española

Presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española

 

 

SECRETARIO

 

D. Humberto López Morales

Academia Puertorriqueña de la Lengua Española

Secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española

 

 

��

 

 

PONENTE

 

D. Ignacio Bosque

Real Academia Española

 

 

RESPONSABLE DE LA SECCIÓN DE FONÉTICA Y FONOLOGÍA

 

D. José Manuel Blecua

Real Academia Española

 

 

��

 

COORDINADORES DE LAS ÁREAS LINGÜÍSTICAS

 

D. José G. Moreno de Alba Representante del área de México y Centroamérica Director de la Academia Mexicana de la Lengua

 

D. Rodolfo Cerrón-Palomino

Representante del área andina

Academia Peruana de la Lengua

 

D. José Luis Samaniego Aldazábal Representante del área de Chile Academia Chilena de la Lengua

 

D.ª Alicia Zorrilla

Representante del área del Río de la Plata

Academia Argentina de Letras

 

D. Juan Carlos Vergara Silva

Representante del área del Caribe continental

Academia Colombiana de la Lengua

 

D.ª Amparo Morales

Representante del área de las Antillas

Academia Puertorriqueña de la Lengua Española

 

D. Joaquín Segura

Representante del área de los Estados Unidos y Filipinas

Academia Norteamericana de la Lengua Española

 

D. Guillermo Rojo

Representante del área de España

Real Academia Española

 

 

��

 

Área de México y Centroamérica

 

D. Matías Romero Coto

Academia Salvadoreña de la Lengua

 

D. Francisco Albizúrez Palma

Academia Guatemalteca de la Lengua

 

D. Miguel Ángel Quesada

Academia Costarricense de la Lengua

 

D.ª Berna Pérez de Burrell

Academia Panameña de la Lengua

 

D. Róger Matus Lazo

Academia Nicaragüense de la Lengua

 

D.ª María Elba Nieto Segovia

Academia Hondureña de la Lengua

 

 

��

 

 

Área andina

 

D.ª Susana Cordero de Espinosa

Academia Ecuatoriana de la Lengua

 

D. Mario Frías

Academia Boliviana de la Lengua

 

 

��

 

Área del Río de la Plata

 

D.ª Carolina Escudero

Academia Nacional de Letras del Uruguay

 

D. Manuel E. B. Argüello

Academia Paraguaya de la Lengua Española

 

 

��

 

 

Área del Caribe continental

 

D. Alexis Márquez Rodríguez

Academia Venezolana de la Lengua

 

 

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Área de las Antillas

 

D. Bruno Rosario Candelier

Director de la Academia Dominicana de la Lengua

 

D.ª Ofelia García Cortiñas

Academia Cubana de la Lengua

 

 

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Área de Estados Unidos y Filipinas

 

D. Salvador B. Malig

Academia Filipina de la Lengua Española

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Índice

 

PRESENTACIÓN

Con la Nueva gramática,en Medellín

Nueva gramática de la lengua española

    Antecedentes y presentación

    Objetivos

    Carácter

    Ejemplificación

    Estructura y contenidos

    Versiones

    Destinatarios

    Publicación

    Patrocinios y colaboraciones

 

PREPUBLICACIÓN

Índice de la obra Capítulo 11

 

MÉTODO DE TRABAJO COMISIÓN INTERACADÉMICA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Real Academia Española • Academia Colombiana de la Lengua Academia Ecuatoriana de la Lengua • Academia Mexicana

de la Lengua • Academia Salvadoreña de la Lengua • Academia Venezolana de la Lengua • Academia Chilena de la Lengua Academia Peruana de la Lengua • Academia Guatemalteca

de la Lengua • Academia Costarricense de la Lengua • Academia Filipina de la Lengua Española • Academia Panameña de la Lengua • Academia Cubana de la Lengua • Academia Paraguaya de la Lengua Española • Academia Boliviana de la Lengua Academia Dominicana de la Lengua • Academia Nicaragüense de la Lengua • Academia Argentina de Letras • Academia Nacional de Letras del Uruguay • Academia Hondureña

de la Lengua • Academia Puertorriqueña de la Lengua Española Academia Norteamericana de la Lengua Española

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