© Libro N° 9471. Novedades De La Ortografía De La
Lengua Española. Real Academia Española De La Lengua.
Emancipación. Enero 8 de 2022.
Título original: © Novedades
De La Ortografía De La Lengua Española (2010). Real Academia Española De La
Lengua
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Original: © Novedades De La Ortografía De La Lengua Española (2010). Real
Academia Española De La Lengua
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© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina
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NOVEDADES DE LA ORTOGRAFÍA DE LA LENGUA ESPAÑOLA
(2010)
Real Academia Española De La Lengua
Novedades De La Ortografía De La Lengua Española (2010)
Real Academia Española De La Lengua
Novedades De La Ortografía De La Lengua Española
(2010)
Real Academia Española De La Lengua
1. Exclusión de los dígrafos ch y ll del
abecedario
Se excluyen definitivamente del abecedario los
signos ch y ll, ya que, en realidad, no son
letras, sino dígrafos, e sto es, conjuntos de dos letras o grafemas que
representan un solo fonema. El abecedario del español queda así reducido a las
veintisiete letras siguientes: a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, k, l, m,
n, ñ, o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z.
El español se asimila con ello al resto de las
lenguas de escritura alfabética, en las que solo se consideran letras del
abecedario los signos simples, aunque en todas ellas existen combinaciones de
grafemas para representar algunos de sus fonemas.
La eliminación de los dígrafos ch y ll del
inventario de letras del abecedario no supone, en modo alguno, que desaparezcan
del sistema gráfico del español. Estos signos dobles seguirán utilizándose como
hasta ahora en la escritura de las palabras españolas: el dígrafo ch en
representación del fonema /ch/ (chico [chíko]) y el dígrafo ll en
representación del fonema /ll/ o, para hablantes yeístas, del fonema /y/ (
calle [kálle, káye]). La novedad consiste, simplemente, en que dejan de
contarse entre las letras del abecedario.
Al tratarse de combinaciones de dos letras, las
palabras que comienzan por estos dígrafos o que los contienen no se alfabetizan
aparte, sino en los lugares que les corresponden dentro de la c y de la l ,
respectivamente. La decisión de adoptar el orden alfabético latino universal se
tomó en el X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española,
celebrado en 1994, y viene aplicándose desde entonces en todas las obras
académicas.
2. Propuesta de un solo nombre para cada una de las
letras del abecedario
Algunas de las letras tienen varios nombres con
tradición y vigencia en diferentes zonas del ámbito hispánico. La nueva edición
de la ortografía, sin ánimo de interferir en la libertad de cada hablante o
país de seguir utilizando el nombre al que esté habituado, pretende promover
hacia el futuro un proceso de convergencia en la manera de referirse a las
letras del abecedario, razón por la que recomienda, para cada una de ellas, una
denominación única común. El nombre común recomendado es el que aparece en la
relación siguiente debajo de cada letra.
La recomendación de utilizar un solo nombre para
cada letra no implica, en modo alguno, que se consideren incorrectas las
variantes denominativas con vigencia en el uso que presentan algunas de ellas,
y que a continuación se comentan:
· La letra v tiene dos nombres: uve y ve. El nombre
uve es el único empleado en España, pero también es conocido y usado en buena
parte de América, donde, no obstante, está más extendido el nombre ve. Los
hispanohablantes que utilizan el nombre ve suelen acompañarlo de los adjetivos
corta, chica, chiquita, pequeña o baja, para poder distinguir en la lengua oral
el nombre de esta letra del de la letra b (be), que se pronuncia exactamente
igual. El hecho de que el nombre uve se distinga sin necesidad de añadidos del
nombre de la letra b justifica su elección como la denominación recomendada
para la v en todo el ámbito hispánico.
· La letra b se denomina simplemente be entre
aquellos hispanohablantes que utilizan el nombre uve para la letra v. En
cambio, quienes llaman ve (corta, chica, chiquita, pequeña o baja) a la v
utilizan habitualmente para la b las denominaciones complejas be larga, be
grande o be alta, añadiendo en cada caso el adjetivo opuesto al que emplean
para referirse a la v.
· La letra w presenta también varios nombres: uve
doble, ve doble, doble uve, doble ve y doble u (este último, calco del inglés
double u). Se da preferencia a la denominación uve doble por ser uve el nombre
común recomendado para la letra v y ser más natural en español la colocación
pospuesta de los adjetivos.
· La letra y se denomina i griega o ye. El nombre i
griega, heredado del latino, es la denominación tradicional y más extendida de
esta letra, y refleja su origen y su empleo inicial en préstamos del griego. El
nombre ye se creó en la segunda mitad del siglo XIX por aplicación del patrón
denominativo que siguen la mayoría de las consonantes, que consiste en añadir
la vocal e a la letra correspondiente ( be, ce, de, etc.). La elección de ye
como nombre recomendado para esta letra se justifica por su simplicidad, ya que
se diferencia, sin necesidad de especificadores, del nombre de la letra i.
· La letra i, cuyo nombre es i, recibe también la
denominación de i latina para distinguirla de la letra y cuando para esta
última se emplea la denominación tradicional de i griega.
· A diferencia de las variantes denominativas que se
acaban de exponer, todas ellas válidas, no se consideran hoy aceptables los
nombres alternativos que han recibido algunas otras letras en el pasado; así,
se aconseja desechar definitivamente el nombre ere para la r , así como las
formas ceta, ceda y zeda para la z. Los únicos nombres válidos hoy para estas
letras son, respectivamente, erre y zeta.
3. Sustitución, por grafías propias del español, de
la q etimológica con valor fónico independiente en aquellos extranjerismos y
latinismos plenamente adaptados al español (quorum > cuórum)
En el sistema ortográfico del español, la letra q
solo tiene uso como elemento integrante del dígrafo qu para representar el
fonema /k/ ante las vocales e, i (queso [késo], quién [kién]). Este mismo
fonema se representa, en el resto de las posiciones, con la letra c (canguro
[kangúro], corto [kórto], cuenta [kuénta], acné [akné], tictac [tikták]),
aunque en préstamos de otras lenguas también puede aparecer representado por la
letra k en cualquier posición (karaoke [karaóke], kilo [kílo], koala [koála], kurdo
[kúrdo], búnker [búnker], anorak [anorák]).
Es, por lo tanto, ajeno a la ortografía del español
el empleo de la letra q como grafema independiente, con valor fónico autónomo.
Por ello, los préstamos de otras lenguas, sean latinismos o extranjerismos,
cuya grafía etimológica incluya una q que por sí sola represente el fonema /k/,
si se adaptan al español, deben sustituir esa q por las grafías propias de la
ortografía española para representar dicho fonema. En aplicación de esta norma,
voces inglesas como quark o quasar, o latinas como quorum o exequatur, deben
escribirse en español cuark, cuásar, cuórum y execuátur. En caso de mantener
las grafías etimológicas con q, estas voces han de considerarse extranjerismos
o latinismos crudos (no adaptados) y escribirse, por ello, en cursiva y sin
tilde.
Aunque en el ámbito de los nombres propios
(antropónimos y topónimos) es frecuente el uso de grafías originarias no
adaptadas o —si los nombres provienen de lenguas que emplean otro alfabeto u
otro sistema de escritura, como el árabe, el hebreo o el chino— de
transliteraciones de las grafías originarias al alfabeto latino, sin
adaptaciones ulteriores, en el caso de los topónimos mayores, como son los
nombres de países, es conveniente usar grafías plenamente adaptadas a la
ortografía del español. Por ello, aplicando la misma norma que para los nombres
comunes, se recomienda emplear con preferencia las grafías Catar e Irak para
los nombres de esos dos países árabes, mejor que Qatar e Iraq, transcripciones
de los originales árabes que presentan un uso de la q ajeno al sistema
ortográfico del español.
4. Eliminación de la tilde en palabras con
diptongos o triptongos ortográficos: guion, truhan, fie, liais, etc.
Para poder aplicar con propiedad las reglas de
acentuación gráfica del español es necesario determinar previamente la división
de las palabras en sílabas. Y para dividir silábicamente las palabras que
contienen secuencias de vocales es preciso saber si dichas vocales se articulan
dentro de la misma sílaba, como diptongos o triptongos (vais, o.pioi.de), o en
sílabas distintas, como hiatos (lí.ne.a, ta.o.ís.ta).
Al no existir uniformidad entre los
hispanohablantes en la manera de articular muchas secuencias vocálicas, ya que
a menudo, incluso tratándose de las mismas palabras, unos hablantes pronuncian
las vocales contiguas dentro de la misma sílaba y otros en sílabas distintas,
la ortografía académica estableció ya en 1999 una serie de convenciones para
fijar qué combinaciones vocálicas deben considerarse siempre diptongos o
triptongos y cuáles siempre hiatos a la hora de aplicar las reglas de
acentuación gráfica, con el fin de garantizar la unidad en la representación
escrita de las voces que contienen este tipo de secuencias.
De acuerdo con dichas convenciones, y con
independencia de cuál sea su articulación real en palabras concretas, se
consideran siempre diptongos a efectos ortográficos las combinaciones
siguientes:
a) Vocal abierta (/a/, /e/, /o/) seguida o
precedida de vocal cerrada átona (/i/, /u/): estabais, confiar, diario,
afeitar, viento, pie, doy, guion, aunar, acuario, actuado, reunir, sueño,
estadounidense, antiguo.
b) Dos vocales cerradas distintas (/i/, /u/):
triunfo, incluido, diurno, huir, viuda, ruido.
Del mismo modo, se consideran siempre triptongos a
efectos ortográficos las secuencias constituidas por una vocal abierta entre
dos vocales cerradas átonas: confiáis, actuáis, puntuéis, guau.
Como consecuencia de la aplicación de estas
convenciones, un grupo limitado de palabras que tradicionalmente se habían
escrito con tilde por resultar bisílabas (además de ser agudas terminadas en
-n, -s o vocal) en la pronunciación de buena parte de los hispanohablantes —los
que articulan con hiato las combinaciones vocálicas que contienen — pasan a
considerarse monosílabas a efectos de acentuación gráfica, conforme a su
pronunciación real por otra gran parte de los hispanohablantes —los que
articulan esas mismas combinaciones como diptongos o triptongos—, y a
escribirse, por ello, sin tilde, ya que los monosílabos no se acentúan
gráficamente, salvo los que llevan tilde diacrítica.
Las palabras afectadas por este cambio son formas
verbales como crie, crio (pron. [krié], [krió]), criais, crieis y las de voseo
crias, cria (pron. [kriás], [kriá]), de criar ; fie, fio (pron. [fié], [fió]),
fiais, fieis y las de voseo fias, fia (pron. [fiás], [fiá]), de fiar; flui,
fluis (de fluir); frio (pron. [frió]), friais, de freír; frui, fruis (de
fruir); guie, guio (pron. [gié], [gió]), guiais, guieis y las de voseo guias,
guia (pron. [giás], [giá]), de guiar; hui, huis (de huir); lie, lio (pron. [lié],
[lió]), liais, lieis y las de voseo lias, lia (pron. [liás], [liá]), de liar;
pie, pio (pron. [pié], [pió]), piais, pieis y las de voseo pias, pia (pron.
[piás], [piá]), de piar ; rio (pron. [rió]), riais, de reír; sustantivos como
guion, ion, muon, pion, prion, ruan y truhan; y ciertos nombres propios, como
Ruan y Sion.
Aunque la ortografía de 1999, donde se
establecieron las citadas convenciones, prescribía ya la escritura sin tilde de
estas palabras, admitía que los hablantes que las pronunciasen como bisílabas
pudiesen seguir acentuándolas gráficamente. En cambio, a partir de la edición
de 2010 se suprime dicha opción, que quiebra el principio de unidad
ortográfica, de modo que las palabras que pasan a considerarse monosílabas por
contener este tipo de diptongos o triptongos ortográficos deben escribirse
ahora obligatoriamente sin tilde.
Esta convención es solo ortográfica, por lo que no
implica, en modo alguno, que los hablantes deban cambiar la manera en que
pronuncian naturalmente estas voces, sea con hiato o con diptongo.
5. Eliminación de la tilde diacrítica en el
adverbio solo y los pronombres demostrativos incluso en casos de posible
ambigüedad
La palabra solo, tanto cuando es adverbio y
equivale a solamente (Solo llevaba un par de monedas en el
bolsillo) como cuando es adjetivo (No me gusta estar solo), así
como los demostrativos este, ese y aquel, con sus femeninos y plurales,
funcionen como pronombres (Este es tonto; Quiero aquella)
o como determinantes (aquellos tipos, la chica esa), no
deben llevar tilde según las reglas generales de acentuación, bien por tratarse
de palabras llanas terminadas en vocal o en -s, bien, en el caso de aquel, por
ser aguda y acabar en consonante distinta de n o s.
Aun así, las reglas ortográficas anteriores
prescribían el uso de tilde diacrítica en el adverbio solo y los pronombres
demostrativos para distinguirlos, respectivamente, del adjetivo solo y de los
determinantes demostrativos, cuando en un mismo enunciado eran posibles ambas
interpretaciones y podían producirse casos de ambigüedad, como en los ejemplos
siguientes: Trabaja sólo los domingos [= ‘trabaja solamente los domingos’],
para evitar su confusión con Trabaja solo los domingos [= ‘trabaja sin compañía
los domingos’]; o ¿Por qué compraron aquéllos libros usados? (aquéllos es el
sujeto de la oración), frente a ¿Por qué compraron aquellos libros usados? (el
sujeto de esta oración no está expreso y aquellos acompaña al sustantivo
libros).
Sin embargo, ese empleo tradicional de la tilde en
el adverbio solo y los pronombres demostrativos no cumple el requisito
fundamental que justifica el uso de la tilde diacrítica, que es el de oponer
palabras tónicas o acentuadas a palabras átonas o inacentuadas formalmente
idénticas, ya que tanto solo como los demostrativos son siempre palabras
tónicas en cualquiera de sus funciones. Por eso, a partir de ahora se podrá
prescindir de la tilde en estas formas incluso en casos de ambigüedad. La
recomendación general es, pues, no tildar nunca estas palabras.
Las posibles ambigüedades pueden resolverse casi
siempre por el propio contexto comunicativo (lingüístico o extralingüístico),
en función del cual solo suele ser admisible una de las dos opciones
interpretativas. Los casos reales en los que se produce una ambigüedad que el
contexto comunicativo no es capaz de despejar son raros y rebuscados, y siempre
pueden evitarse por otros medios, como el empleo de sinónimos ( solamente o
únicamente, en el caso del adverbio solo), una puntuación adecuada, la inclusión
de algún elemento que impida el doble sentido o un cambio en el orden de
palabras que fuerce una única interpretación.
6. Supresión de la tilde diacrítica en la
conjunción disyuntiva o escrita entre cifras
Hasta ahora se venía recomendando escribir con
tilde la conjunción disyuntiva o cuando aparecía entre dos cifras, a fin de
evitar que pudiera confundirse con el cero. Este uso de la tilde diacrítica no
está justificado desde el punto de vista prosódico, puesto que la conjunción o
es átona (se pronuncia sin acento) y tampoco se justifica desde el punto de
vista gráfico, ya que tanto en la escritura mecánica como en la manual los
espacios en blanco a ambos lados de la conjunción y su diferente forma y menor
altura que el cero evitan suficientemente que ambos signos puedan confundirse
(1 o 2, frente a 102). Por lo tanto, a partir de este momento, la conjunción o
se escribirá siempre sin tilde, como corresponde a su condición de palabra
monosílaba átona, con independencia de que aparezca entre palabras, cifras o
signos: ¿Quieres té o café?; Terminaré dentro de 3 o 4 días; Escriba los signos
+ o – en la casilla correspondiente.
7. Normas sobre la escritura de los prefijos
(incluido ex-, que ahora recibe el mismo tratamiento ortográfico que los demás
prefijos: exmarido, ex primer ministro)
Por primera vez se ofrecen en la ortografía
académica normas explícitas sobre la escritura de las voces o expresiones
prefijadas.
Los prefijos son elementos afijos, carentes de
autonomía, que se anteponen a una base léxica (una palabra o, a veces, una
expresión pluriverbal) a la que aportan diversos valores semánticos. Se resumen
a continuación las normas que deben seguirse para la correcta escritura de los
prefijos en español:
a) Se escriben siempre soldados a la base a la que
afectan cuando esta es univerbal, es decir, cuando está constituida por una
sola palabra: antiadherente, antirrobo, antitabaco, cuasiautomático,
cuasidelito, exalcohólico, exjefe, exministro, exnovio, expresidente,
posmoderno, posventa, precontrato, prepago, proamnistía, probritánico, provida,
superaburrido, superbién, supermodelo, vicealcalde, vicesecretario, etc. En
este caso, no se consideran correctas las grafías en las que el prefijo aparece
unido con guion a la palabra base (anti-mafia, anti-cancerígeno) o separado de
ella por un espacio en blanco (anti mafia, anti cancerígeno). Si se forma una
palabra anteponiendo a la base varios prefijos, estos deben escribirse
igualmente soldados, sin guion intermedio: antiposmodernista,
requetesuperguapo.
b) Se unen con guion a la palabra base cuando esta
comienza por mayúscula, de ahí que se emplee este signo de enlace cuando el
prefijo se antepone a una sigla o a un nombre propio univerbal: anti- ALCA,
mini-USB, pos-Gorbachov, pro -Obama. El guion sirve en estos casos para evitar
la anomalía que supone, en nuestro sistema ortográfico, que aparezca una
minúscula seguida de una mayúscula en posición interior de palabra. También es
necesario emplear el guion cuando la base es un número, con el fin de separar la
secuencia de letras de la de cifras: sub-21, súper-8.
c) Se escriben necesariamente separados de la base
a la que afectan cuando esta es pluriverbal, es decir, cuando está constituida
por varias palabras. Hay determinados prefijos, como ex-, anti- o pro-, que son
especialmente proclives, por su significado, a unirse a bases de este tipo, ya
se trate de locuciones o de grupos sintácticos, característica por la cual la
gramática ha acuñado para ellos la denominación de prefijos separables: ex
relaciones públicas, anti pena de muerte, pro derechos humanos. Esta misma
circunstancia puede darse también con otros prefijos: pre Segunda Guerra
Mundial, súper en forma, vice primer ministro.
Así pues, un mismo prefijo se escribirá soldado a
la base, unido a ella con guion o completamente separado en función de los
factores arriba indicados: antimafia, anti-OTAN, anti ácido láctico; provida,
pro-OLP, pro derechos humanos; supercansado, súper-8, súper en forma, etc.
Las normas aquí expuestas rigen para todos los
prefijos, incluido ex-. Para este prefijo se venía prescribiendo hasta ahora la
escritura separada —con independencia de la naturaleza simple o compleja de su
base— cuando, con el sentido de ‘que fue y ya no es’, se antepone a sustantivos
que denotan ocupaciones, cargos, relaciones o parentescos alterables y otro
tipo de situaciones circunstanciales de las personas. A partir de esta edición
de la ortografía, ex- debe someterse a las normas generales que rigen para la
escritura de todos los prefijos y, por tanto, se escribirá unido a la base si
esta es univerbal (exjugador, exnovio, expresidente, etc.), aunque la palabra
prefijada pueda llevar un complemento o adjetivo especificativo detrás:
exjugador del Real Madrid, exnovio de mi hermana, expresidente brasileño, etc.;
y se escribirá separado de la base si esta es pluriverbal: ex cabeza rapada, ex
número uno, ex teniente de alcalde, ex primera dama, etc.
8. Equiparación en el tratamiento ortográfico de
extranjerismos y latinismos, incluidas las locuciones
En la nueva ortografía se da cuenta de las normas
que deben seguirse cuando se emplean en textos españoles palabras o expresiones
pertenecientes a otras lenguas, siendo la principal novedad en este sentido la
equiparación en el tratamiento ortográfico de todos los préstamos (voces o
expresiones de otras lenguas que se incorporan al caudal léxico del español),
con independencia de que procedan de lenguas vivas extranjeras (extranjerismos)
o se trate de voces o expresiones latinas (latinismos).
De acuerdo con estas normas, los extranjerismos y
latinismos crudos o no adaptados —aquellos que se utilizan con su grafía y
pronunciación originarias y presentan rasgos gráfico-fonológicos ajenos a la
ortografía del español— deben escribirse en los textos españoles con algún tipo
de marca gráfica que indique su carácter foráneo, preferentemente en letra
cursiva, o bien entre comillas. En cambio, los extranjerismos y latinismos
adaptados —aquellos que no presentan problemas de adecuación a la ortografía
española o que han modificado su grafía o su pronunciación originarias para
adecuarse a las convenciones gráfico-fonológicas de nuestra lengua— se escriben
sin ningún tipo de resalte y se someten a las reglas de acentuación gráfica del
español:
Me encanta el ballet clásico
/ Me encanta el balé clásico.
Juego al paddle todos los
domingos / Juego al pádel todos los domingos
La reunión se suspendió por falta de quorum /
La reunión se suspendió por falta de cuórum.
Así pues, según la nueva ortografía, y tal como
ilustra el último ejemplo, los préstamos del latín solo se escribirán en letra
redonda y con sometimiento a las reglas de acentuación gráfica del español
cuando estén completamente adaptados a nuestro sistema ortográfico, al igual
que se hace con los préstamos de otros idiomas.
Por su parte, las locuciones o dichos en otras
lenguas que se utilicen en textos españoles deben escribirse igualmente en
cursiva —o, en su defecto, entre comillas— para señalar su carácter foráneo, su
consideración de incrustaciones de otros idiomas en nuestra lengua:
La historia tuvo un happy end de
película.
Su bien ganada fama de femme fatale le
abría todas las puertas.
La tensión fue in crescendo hasta
que, finalmente, estalló el conflicto.
Según se establece en la nueva edición de la
ortografía, las locuciones latinas (expresiones pluriverbales fijas en latín
que se utilizan en todas las lenguas de cultura occidentales, incluido el
español, con un sentido más o menos cercano al significado literal latino)
deben recibir el mismo tratamiento ortográfico que las provenientes de
cualquier otra lengua. Por lo tanto, deben escribirse, de acuerdo con su
carácter de expresiones foráneas, en cursiva (o entre comillas) y sin acentos
gráficos, ya que estos no existen en la escritura latina:
Así fue, grosso modo, como acabó aquel
asunto.
Se casó in articulo mortis con su
novia de toda la vida.
Renunció motu proprio a todos sus
privilegios.
Decidieron aplazar sine die las
negociaciones.
El examen post mortem reveló
indicios de envenenamiento.
Las grandes potencias eran partidarias de mantener
el statu quo.
FIN

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