© Libro N° 9466. Mi Raza. Martí, José. Emancipación. Enero 8 de 2022.
Título original: © Mi Raza. José Martí
Versión
Original: © Mi Raza. José Martí
Circulación conocimiento libre,
Diseño y edición digital de Versión original de textos:
https://ciudadseva.com/texto/mi-raza/
http://www.josemarti.cu/biografia/
Licencia Creative
Commons:
Emancipación Obrera utiliza una licencia Creative Commons, puedes copiar,
difundir o remezclar nuestro contenido, con la única condición de citar la
fuente.
La
Biblioteca Emancipación Obrera es un medio de difusión cultural sin fronteras,
no obstante los derechos sobre los contenidos publicados pertenecen a sus
respectivos autores y se basa en la circulación del conocimiento libre. Los
Diseños y edición digital en su mayoría corresponden a Versiones originales de
textos. El uso de los mismos son estrictamente educativos y está prohibida
su comercialización.
Autoría-atribución: Respetar la autoría del texto y el
nombre de los autores
No comercial: No se puede utilizar este trabajo
con fines comerciales
No derivados: No se puede alterar, modificar o
reconstruir este texto.
Fondo:
https://i.pinimg.com/736x/db/c0/8e/dbc08ef47a308f42ef4d398101280efa.jpg
Portada E.O. de Imagen original:
https://kbimages1-a.akamaihd.net/ed935190-3bd3-43f6-aa6c-c65075c029a5/1200/1200/False/mi-raza.jpg
© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina
Miranda
LEAMOS SIN RESERVAS,
ANALICEMOS SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA
MI RAZA
José Martí
Mi Raza
José Martí
Esa de racista está siendo una palabra confusa y hay que ponerla en
claro. El hombre no tiene ningún derecho especial porque pertenezca a una raza
o a otra: dígase hombre, y ya se dicen todos los derechos. El negro, por negro,
no es inferior ni superior a ningún otro hombre; peca por redundante el blanco
que dice: “Mi raza”; peca por redundante el negro que dice: “Mi raza”. Todo lo
que divide a los hombres, todo lo que especifica, aparta o acorrala es un
pecado contra la humanidad. ¿A qué blanco sensato le ocurre envanecerse de ser
blanco, y qué piensan los negros del blanco que se envanece de serlo y cree que
tiene derechos especiales por serlo? ¿Qué han de pensar los blancos del negro
que se envanece de su color? Insistir en las divisiones de raza, en las
diferencias de raza, de un pueblo naturalmente dividido, es dificultar la
ventura pública y la individual, que están en el mayor acercamiento de los
factores que han de vivir en común. Si se dice que en el negro no hay culpa
aborigen ni virus que lo inhabilite para desenvolver toda su alma de hombre, se
dice la verdad, y ha de decirse y demostrarse, porque la injusticia de este
mundo es mucha, y es mucha la ignorancia que pasa por sabiduría, y aún hay
quien crea de buena fe al negro incapaz de la inteligencia y corazón del
blanco; y si a esa defensa de la naturaleza se la llama racismo, no importa que
se la llame así, porque no es más que decoro natural y voz que clama del pecho
del hombre por la paz y la vida del país. Si se aleja de la condición de esclavitud,
no acusa inferioridad la raza esclava, puesto que los galos blancos, de ojos
azules y cabellos de oro, se vendieron como siervos, con la argolla al cuello,
en los mercados de Roma; eso es racismo bueno, porque es pura justicia y ayuda
a quitar prejuicios al blanco ignorante. Pero ahí acaba el racismo justo, que
es el derecho del negro a mantener y a probar que su color no le priva de
ninguna de las capacidades y derechos de la especie humana.
El racista blanco, que le cree a su raza derechos superiores, ¿qué
derechos tiene para quejarse del racista negro que también le vea especialidad
a su raza? El racista negro, que ve en la raza un carácter especial, ¿qué
derecho tiene para quejarse del racista blanco? El hombre blanco que, por razón
de su raza, se cree superior al hombre negro, admite la idea de la raza y
autoriza y provoca al racista negro. El hombre negro que proclama su raza,
cuando lo que acaso proclama únicamente en esta forma errónea es la identidad
espiritual de todas las razas, autoriza y provoca al racista blanco. La paz
pide los derechos comunes de la naturaleza; los derechos diferenciales,
contrarios a la naturaleza, son enemigos de la paz. El blanco que se aísla,
aísla al negro. El negro que se aísla, provoca a aislarse al blanco.
En Cuba no hay temor a la guerra de razas. Hombre es más que blanco, más
que mulato, más que negro. En los campos de batalla murieron por Cuba, han
subido juntas por los aires, las almas de los blancos y de los negros. En la
vida diaria de defensa, de lealtad, de hermandad, de astucia, al lado de cada
blanco hubo siempre un negro. Los negros, como los blancos, se dividen por sus
caracteres, tímidos o valerosos, abnegados o egoístas, en los partidos diversos
en que se agrupan los hombres. Los partidos políticos son agregados de
preocupaciones, de aspiraciones, de intereses y de caracteres. Lo semejante
esencial se busca y halla por sobre las diferencias de detalle; y lo
fundamental de los caracteres análogos se funde en los partidos, aunque en lo
incidental o en lo postergable al móvil común difieran. Pero en suma, la
semejanza de los caracteres, superior como factor de unión a las relaciones
internas de un color de hombres graduado y en su grado a veces opuesto, decide
e impera en la formación de los partidos. La afinidad de los caracteres es más
poderosa entre los hombres que la afinidad del color. Los negros, distribuidos
en las especialidades diversas u hostiles del espíritu humano, jamás se podrán
ligar, ni desearán ligarse, contra el blanco, distribuido en las mismas
especialidades. Los negros están demasiado cansados de la esclavitud para
entrar voluntariamente en la esclavitud del color. Los hombres de pompa e
interés se irán de un lado, blancos o negros; y los hombres generosos y
desinteresados se irán de otro. Los hombres verdaderos, negros o blancos, se
tratarán con lealtad y ternura, por el gusto del mérito y el orgullo de todo lo
que honre la tierra en que nacimos, negro o blanco. La palabra racista caerá de
los labios de los negros que la usan hoy de buena fe, cuando entiendan que ella
es el único argumento de apariencia válida y de validez en hombres sinceros y
asustadizos, para negar al negro la plenitud de sus derechos de hombre. Dos
racistas serían igualmente culpables: el racista blanco y el racista negro.
Muchos blancos se han olvidado ya de su color, y muchos negros. Juntos
trabajan, blancos y negros, por el cultivo de la mente, por la propagación de
la virtud, por el triunfo del trabajo creador y de la caridad sublime.
En Cuba no hay nunca guerra de razas. La República no se puede volver
atrás; y la República, desde el día único de redención del negro en Cuba, desde
la primera constitución de la independencia el 10 de abril en Guáimaro, no
habló nunca de blancos ni de negros. Los derechos públicos, concedidos ya de
pura astucia por el Gobierno español e iniciados en las costumbres antes de la
independencia de la Isla, no podrán ya ser negados, ni por el español que los
mantendrá mientras aliente en Cuba para seguir dividiendo al cubano negro del
cubano blanco, ni por la independencia. que no podría negar en la libertad los
derechos que el español reconoció en la servidumbre.
Y en lo demás, cada cual será libre en lo sagrado de la casa. El mérito,
la prueba patente y continua de cultura y el comercio inexorable acabarán de
unir a los hombres. En Cuba hay mucha grandeza en negros y blancos.
FIN
1893
Biografía
Biografía mínima
Casa natal 1853
José Julián Martí Pérez nació en la calle Paula No. 41, La Habana, el 28
de enero de 1853. En 1866 matricula en el Instituto de Segunda Enseñanza de La
Habana. Ingresa también en la clase de Dibujo Elemental en la Escuela
Profesional de Pintura y Escultura de La Habana, más conocida como San
Alejandro.
El 4 de octubre de 1869, al pasar una escuadra del Primer Batallón de
Voluntarios por la calle Industrias No. 122, donde residían los Valdés
Domínguez, de la vivienda se oyen risas y los voluntarios toman esto como una
provocación. Regresan en la noche y someten la casa a un minucioso registro.
Entre la correspondencia encuentran una carta dirigida a Carlos de Castro y
Castro, compañero del colegio que, por haberse alistado como voluntario en el
ejército español para combatir a los independentistas, calificaban de apóstata.
Retrato de Martí al ser condenado a seis años de prisión por infidencia.
De España se traslada a París, por breve tiempo. Pasa por Nueva
York y llega a Veracruz el 8 de febrero de 1875, donde se reúne con su familia.
En México entabla relaciones con Manuel Mercado y conoce a Carmen Zayas Bazán,
la cubana que sería su esposa.
Escuela Normal para Varones en Guatemala dirigida por el cubano José
María Izaguirre.
Del 2 de enero al 24 de febrero de 1877 estuvo de incógnito en La Habana
como Julián Pérez. Al llegar a Guatemala trabaja en la Escuela Normal Central
como catedrático de Literatura y de Historia de la Filosofía. Retorna a México,
para contraer matrimonio con Carmen el 20 de diciembre de 1877, regresando a
inicios de 1878 a Guatemala.
Carmen Zayas-Bazán y su hijo José Francisco.
Concluida la Guerra del 68 vuelve a Cuba el 31 de agosto de 1878, para
radicarse en La Habana, y el 22 de noviembre nace José
Francisco, su único hijo. Comenzó sus labores conspirativas figurando entre los
fundadores del Club Central Revolucionario Cubano, del cual fue elegido
vicepresidente el 18 de marzo de 1879. Posteriormente el Comité Revolucionario
Cubano, radicado en Nueva York bajo la presidencia del Mayor General Calixto
García, lo nombró subdelegado en la Isla.
En el bufete de su amigo Don Nicolás Azcárate conoce a Juan Gualberto
Gómez. Entre el 24 y el 26 de agosto de 1879 se produce un nuevo levantamiento
en las cercanías de Santiago de Cuba. El 17 de septiembre Martí es detenido y
deportado nuevamente a España, el 25 de septiembre de 1879, por sus vínculos en
la Guerra Chiquita. Al llegar a Nueva York, se establece en la casa de
huéspedes de Manuel Mantilla y su esposa, Carmen Miyares.
Cincografía de Martí con su hijo José Francisco, fue hecha probablemente
en New York, 1880.
Martí logra traer a su esposa e hijo el 3 de marzo de 1880. Permanecen
juntos hasta el 21 de octubre, en que Carmen y José Francisco regresan a Cuba.
Una semana después resultó electo vocal del Comité Revolucionario Cubano, del
cual asumió la presidencia al sustituir a Calixto, quien había partido hacia
Cuba para incorporarse a la Guerra Chiquita.
Entre 1880 y 1890 Martí alcanzaría renombre en la América a través de
artículos y crónicas que enviaba desde Nueva York a importantes
periódicos: La Opinión Nacional, de Caracas; La
Nación, de Buenos Aires y El Partido Liberal, de
México.
Solo tuvo dos números: el 1 de julio de 1881, con treinta dos páginas
escritas por el propio Martí y el otro, con fecha del 15 de ese mes
Posteriormente decide buscar mejor acomodo en Venezuela, a donde llega
el 20 de enero de 1881. Fundó la Revista Venezolana, de
la que pudo editar sólo dos números. Tras chocar con el caudillismo, tiene que
retornar a Nueva York.
A mediados de 1882 reinició la labor de reorganizar a los
revolucionarios, comunicándoselo mediante cartas a Máximo Gómez y Antonio
Maceo. El 2 de octubre de 1884 se reúne por vez primera con ambos líderes y
comienza a colaborar en el Plan Insurreccional Gómez-Maceo; posteriormente
desistió de su empeño por estar en desacuerdo con los métodos de dirección
empleados.
El 30 de noviembre de 1887 fundó una Comisión Ejecutiva, de la cual fue
elegido presidente, encargada de dirigir las actividades organizativas de los
revolucionarios. En enero de 1892 redactó las Bases y
los Estatutos del Partido Revolucionario Cubano. El 8 de abril
de 1892 resultó electo Delegado de esa organización, cuya constitución fue
proclamada dos días después, el 10 de abril de 1892. El 14 de marzo fundó el
periódico Patria, órgano oficial del Partido.
En los años 1893 y 1894 recorrió varios países de América y ciudades de
Estados Unidos, uniendo a los principales jefes de la Guerra del 68 y acopiando
recursos para la nueva contienda. Desde mediados de 1894 aceleró los
preparativos del Plan Fernandina, con el cual pretendía promover una guerra
corta, sin grandes desgastes y destrucciones para los cubanos. El 8 de
diciembre de 1894 redactó y firmó, conjuntamente con los coroneles Mayía Rodríguez
(en representación de Máximo Gómez) y Enrique Collazo (en representación de los
patriotas de la Isla), el plan de alzamiento en Cuba. El Plan Fernandina fue
descubierto e incautadas las naves con las cuales se iba a ejecutar. A pesar
del gran revés que ello significó, Martí decidió seguir adelante con los planes
de pronunciamientos armados en la Isla, en lo que fue apoyado por los
principales jefes.
Lugar donde desembarcaron José Martí, Máximo Gómez y otros patriotas
El 29 de enero de 1895, junto con Mayía y Collazo,
firmó la orden de alzamiento y la envió a Juan Gualberto Gómez para su
ejecución. Partió de inmediato de Nueva York a Montecristi, en República
Dominicana, donde lo esperaba Gómez, con quien firmó el 25 de marzo de 1895 un
documento conocido como «Manifiesto de
Tres días después del desembarco, hicieron contacto con las fuerzas del
Comandante Félix Ruenes. El 15 de abril de 1895 los jefes allí reunidos bajo la
dirección de Gómez, acordaron conferir a Martí el grado de Mayor General por
sus méritos y servicios prestados.
El 28 de abril de 1895, en el campamento de Vuelta Corta, en Guantánamo,
en unión de Gómez firmó la circular «Política de guerra». Envió mensajes a los
jefes indicándoles que debían enviar un representante a una asamblea de
delegados para elegir un gobierno en breve tiempo. El 5 de mayo de 1895 tuvo
lugar su encuentro con Gómez y Maceo en La Mejorana, donde se discutió la
estrategia a seguir. El 14 de mayo de 1895 firmó la «Circular a los jefes y
oficiales del Ejército Libertador», último de los documentos organizativos de
la guerra, la que elaboró conjuntamente con Máximo Gómez.
Siguiendo la marcha hacia el oeste de la provincia oriental, llegaron a
Dos Ríos, cerca de Palma Soriano. El 19 de mayo de 1895 una columna española se
desplegó en la zona y los cubanos fueron a su encuentro. Martí marchaba entre
Gómez y el Mayor General Bartolomé Masó.
el 19 de mayo de 1895.
Al llegar al lugar de la acción, Gómez le indicó detenerse y permanecer
en el lugar acordado. No obstante, en el transcurso del combate, se separó del
grueso de las fuerzas cubanas, acompañado solamente por su ayudante Ángel de la
Guardia. Martí cabalgó, sin saberlo, hacia un grupo de españoles ocultos en la
maleza y fue alcanzado por tres disparos que le provocaron heridas mortales.
Cuando se conoció lo sucedido, resultó imposible rescatar su cadáver, el cual
fue conducido por los españoles y, tras varios enterramientos, fue finalmente
sepultado el día 27, en el nicho número 134 de la galería sur del Cementerio de
Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.
Fuente:
http://www.josemarti.cu/biografia/

No hay comentarios:
Publicar un comentario