© Libro N° 9438. Quince Minutos En Globo. Disparate Cómico-Lírico-Bailable. Barberá, Joaquín Y Franco, Lozano. Emancipación.
Enero 1 de 2022.
Título original: © Quince
Minutos En Globo. Disparate Cómico-Lírico-Bailable En Un Acto, En Prosa Y Verso.
Original De Joaquín Barberá Y «Lozano Franco»
Versión
Original: © Quince Minutos En Globo. Disparate Cómico-Lírico-Bailable En
Un Acto, En Prosa Y Verso. Original De Joaquín Barberá Y «Lozano Franco»
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Miranda
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Disparate
Cómico-Lírico-Bailable En Un Acto, En Prosa Y Verso
Original De
Joaquín Barberá
Y
«Lozano Franco»
Quince Minutos En Globo
Disparate Cómico-Lírico-Bailable En Un Acto, En Prosa Y Verso
Original De
Joaquín Barberá
Y
«Lozano Franco»
The Project Gutenberg EBook of Quince minutos en
globo, by Joaquín Barberá
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United States and most
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Title: Quince minutos en globo
Disparate cómico-lírico-bailable
Author: Joaquín Barberá
Release Date: July 17, 2016 [EBook #52595]
Language: Spanish
Character set encoding: UTF-8
*** START OF THIS PROJECT
GUTENBERG EBOOK QUINCE MINUTOS EN GLOBO ***
Produced by Carlo Traverso,
Ramon Pajares Box and the
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team at DP-test Italia. This
project is part of the
celebration of 15 years of DP and
5 years of DP-IT.
Nota de transcripción
[p. 1]
QUINCE MINUTOS EN GLOBO
[p. 2]
Esta obra es propiedad de su autor, y nadie podrá,
sin su permiso, reimprimirla ni representarla en España y sus posesiones de
Ultramar, ni en los países con quienes haya celebrados, ó se celebren en
adelante, tratados internacionales de propiedad literaria.
El autor se reserva el derecho de traducción.
Los comisionados de la Administración
Lírico-dramática de D. EDUARDO HIDALGO, son los encargados exclusivamente de
conceder ó negar el permiso de representación y del cobro de los derechos de
propiedad.
Queda hecho el depósito que marca la ley.
[p. 3]
QUINCE MINUTOS EN GLOBO
DISPARATE CÓMICO-LÍRICO-BAILABLE
EN UN ACTO, EN PROSA Y VERSO
ORIGINAL DE
JOAQUÍN BARBERÁ
Y
«LOZANO FRANCO»
—
Estrenado con gran éxito en el TEATRO LARA en
Diciembre de 1895
MADRID
R. Velasco, impresor, Marqués de Santa Ana, 20
Teléfono número 551
—
1896
[p. 4]
REPARTO
|
PERSONAJES |
ACTORES |
|
|
— |
— |
|
|
DOÑA ANSELMA |
Sra. |
Valverde.[*] |
|
CARLOTA |
|
Pino. |
|
PETRA |
Srta. |
Lasheras. |
|
ESTRELLA |
|
Sinova. |
|
LUISA |
|
Núñez. |
|
ELISA |
|
Grajera. |
|
ROSA |
|
Palma. |
|
JUANA |
|
Gómez. |
|
RUFINO |
Sr. |
Ruiz de Arana. |
|
MR. WAN-VIN |
|
Larra. |
|
DON ROSENDO |
|
Rubio.[*] |
|
ANDRÉS |
|
Nortes. |
|
RAMÓN |
|
Gonzálvez. |
|
PÉREZ |
|
Valle. |
|
LÓPEZ |
|
Barbero. |
|
Convidados y artistas,—Coro general |
||
[*] La Sra
Valverde y el Sr. Rubio se han encargado de papeles inferiores á sus categorías
en obsequio á los autores, que se lo agradecen mucho.
Nota. En esta obra el Sr. Santiago tomó parte
haciendo la imitación del ventrílocuo O’Kill, siendo muy aplaudido. También las
Srtas. Peña bailaron sevillanas, siendo celebradas justamente.
—
El derecho de reproducir los materiales de
orquesta de esta obra pertenece á D. Florencio Fiscowich,
á quien dirigirán sus pedidos las empresas teatrales que deseen ponerla en
escena.
[p. 5]
ACTO UNICO
Jardín. A la izquierda fachada de hotel con ventana
practicable en primer término, y puerta en segundo. Muchas sillas que esta
colocando Ramón. Al foro tapia y telón de horizonte; á la izquierda árboles y
plantas.
ESCENA PRIMERA
Sale por la derecha RAMÓN y se dirige á la puerta
del hotel; á poco PETRA.
Ram.
¡Petra! (Viendo que no le contesta se dirige al
segundo término y llama más fuerte.) ¡Petra! Pero ande andará
esta zángana. (Se dirige otra vez á la derecha. Sale Petra por la puerta del
hotel y le grita al oído á Ramón muy fuerte.) ¡Petra!...
Pet.
¡Qué quiees!
Ram.
¡Animal! Dispués que tengo ya enritación de gritar.
¿Por ande andabas?
Pet.
¡Por el suelo, avestruz! ¿A qué vienen esas voces?
Ram.
A que me digas si están colocadas estas sillas como
me ha dicho la señora, patológicamente, en semicírculo.
Pet.
Lo que hace falta es que estén mu limpias, porque
no deben tardar la señora y su acompañamiento.
Ram.
Pus ya debían estar aquí, porque el tren ya ha
llegao hace rato.
Pet.
Si han ido á esperar á muchos amigos de Madrid, al
novio, á la señorita y á su padre.
[p. 6]Ram.
Ya lo sé.
Pet.
Pero, ¿no sabes que la señorita no le quiere á su
futuro?
Ram.
Pus le quedrá á la fuerza, porque
si no nuestra señora no se casará con el padre de esa señorita.
Pet.
Esa es la condición que ha puesto la señora, pero
me parece que no les va á salir la combina.
Ram.
Saldrá con vino, porque hoy por la cuestión de
concederle la mano juerga onomástica, y el día de la boda...
Pet.
No digas barbaridades. (Imitándole.)
Ram.
Lo que yo digo, es que entre trago y trago,
achuchón, y que con vino se anda el camino y con el tiempo...
Pet.
Ya están ahí. (Idem. Se oyen las voces de don
Rosendo y doña Anselma.)
Ram.
Pus chitón y vámonos. En boca cerrada... ya se
sabe, y más vale un quién pensara... (Vase Ramón por el segundo derecha y Petra
por la puerta del pabellón.)
ESCENA II
CARLOTA del brazo de RUFINO. DON ROSENDO del de
DOÑA ANSELMA. PÉREZ en medio de ELISA y ROSA y LÓPEZ en medio de JUANA y LUISA.
Los demás convidados detrás, hablando con mucha animación.
Ans.
Ya estamos en casa.
Ros.
¡Gracias á Dios!
Carl.
Eso, Suélteme usted. (Bruscamente.)
Ans.
¡Pero niña!...
Ruf.
¿De usted todavía?
Ros.
Es preciso que tutee usted á su futuro.
Carl.
No puedo acostumbrarme.
Ans.
¡Y qué cara de panoli tiene el novio de Carlota!
Elisa
Pues es muy extraño, porque está empleado en el
Ayuntamiento.
Jua.
¡Qué suerte tienen algunas! ¡Casarse con un hombre
tan feo!
[p. 7]López
¡Como que se llama Rufino!
Ans.
Vaya, vaya, adentro. Lo que exijo de todo el mundo
es que haya franqueza.
Ros.
¡Que no haya cumplimientos!
Ans.
A quitarse cada uno lo que le acomode. Vayan
ustedes pasando. (Vanse por detrás del hotel todos los convidados, los últimos
Rosendo y Anselma.)
Carl.
Yo me quedo aquí tomando el fresco.
Ros.
Acompáñala, Rufino.
Ans.
Y tutéale.
Carl.
(Voy á acusarle las cuarenta y me voy á salir de
los tres.)
ESCENA III
CARLOTA y RUFINO.
Ruf.
Vamos, Carlotita...
Carl.
¡No se acerque usted!
Ruf.
Pero, ¿hasta cuándo?...
Carl.
Y le advierto á usted que me importa muy poco que
mi mamá le conceda mi mano, porque como soy yo la que tiene que pronunciar el
sí...
Ruf.
Mira, Carlota, yo no sé por qué me has tomado esa
ojeriza, yo no tengo la culpa de que nos quieran casar. Mi papá me dijo un
día:—Vamos á ver, Rufino, ya no eres un niño, no eres guapo... pero tampoco...
lo serás nunca.—¿Te gusta Carlota, la hija de doña Anselma? Yo le
contesté...—Papá, yo soy como Telémaco, me gustan todas.—¿Pero Carlota te gusta
más?—Me gusta.—Pues es preciso que te cases con ella. Yo le dije:—Tendrá que
ser un domingo, porque los demás días tengo que ir á la oficina.
Carl.
(¡Estúpido!) (Riéndose.)
Ruf.
Pues por eso quiero que te cases con ella para que
no volvamos á la oficina; y claro, como allí se me figura que me toman el pelo,
pues dije, me casaré con Carlota para que me lo tome ella sola.
[p. 8]Carl.
¡Y no lo sabe usted bien! Como me vea obligada á
casarme con usted...
Ruf.
Pero, ¿por qué me tienes esa rabia?
Carl.
Porque no le quiero á usted.
Ruf.
Pues eso me pasa á mí. Pero me gustas, porque á mí
me gustan todas...
Carl.
¡Pues á mí no me gusta más que uno!
Ruf.
Y no soy yo, ¿verdad?
Carl.
¿En qué lo has conocido?
Ruf.
En que no lo sabes disimular; pero al otro día de
la boda cambiarás de opinión. Mira, yo me acerco á una mujer y dice ¡qué feo
es! Pero como lleguemos al seno... de la intimidad concluye por llamarme
simpático. Pero lo que aquí sucede es que tú tienes otro novio.
Carl.
Le tenía, porque no sé qué es de él; un joven que
conocí en Biarritz el verano pasado; no sé qué es de él.
Ruf.
Pues créete que entonces ha volado con otra paloma.
Nada, ya verás como acabo por gustarte.
Carl.
Es que yo le quiero al otro y seguiré amándole
aunque me casen con usted.
Ruf.
¿A mí qué? Como él no te querrá...
Carl.
Pues le engañaré con el primero que encuentre.
Ruf.
¡Bueno!
Carl.
¿De modo que si yo tengo otro amante se quedará
usted tan fresco?
Ruf.
Tendré filosofía como hacen otros; porque suponte
que tú me pillas con una mujer, como ya te he dicho que me gustan todas...
Carl.
Es que además no le dejaré á usted un momento
tranquilo, porque yo tengo muy mal carácter y le reñiré por cualquier cosa.
Tendremos un infierno continuo.
Ruf.
Peor para el carbonero.
Carl.
Y si me contraría usted en lo más mínimo seré capaz
de pegarle.
Ruf.
Manos blancas no ofenden.
Carl.
¡Es que cogeré un palo!...
Ruf.
¡Cómo!
Carl.
Así. (Le quita el bastón y le amenaza.)
Ruf.
No vale hacer daño, ¿eh? (Huyendo.)
[p. 9]ESCENA IV
DICHOS y DON ROSENDO y DOÑA ANSELMA por el segundo
derecha.
Ros.
¿Ve usted? ya están jugando.
Carl.
Para juegos estoy yo. Le estaba haciendo el
programa para cuando nos casemos.
Ruf.
Y dice que me va á pegar.
Carl.
Que le pegaré y que se la pegaré.
Ans.
¡Niña!
Carl.
¡Sí, mamá, yo no le quiero, ea!
Ans.
¿Oye usted?
Ros.
Cosas de chiquillos. No la haga usted caso. (Ahora
un poquito de energía.)
Ans.
¿Pero estás loca? Es preciso que me obedezcas.
Carl.
¡Si no fuera usted mi mamá!...
Ros.
¡Está loca!...
Carl.
Sí, señor, de rabia. (Tira el bastón y vase
corriendo por el hotel.)
Ros.
Anda Rufino, acompáñala.
Ruf.
¡Es que me va á pegar!...
Ros.
Con eso te vas acostumbrando.
Ruf.
(¡Pues lo que es ahora no me le quita!) (Coge
fuertemente el bastón y vase detrás de Carlota.)
ESCENA V
DON ROSENDO y DOÑA ANSELMA.
Ans.
¿Y qué hacemos?
Ros.
¡Qué hemos de hacer, convencerla, á mí me gusta
usted mucho! Y como una cosa depende de la otra, ¡velay!
Ans.
Yo también le aprecio á usted, pero hemos convenido
en hacer antes la felicidad de los chicos.
Ros.
Ya verá usted como convencemos á Carlota. A todas
las muchachas les pasa á ustedes lo mismo.
Ans.
Muchas gracias. (Con gazmoñería.)
[p. 10]Ros.
Felizmente yo soy muy previsor y como usted me ha
autorizado para que yo disponga hoy lo que quiera, ya verá usted qué
diversiones he preparado para esta tarde.
Ans.
¿Qué diversiones?
Ros.
Pues una función con una sorpresa al final. A esa
muchacha hace falta distraerla.
Ram.
¡Señora!
Ros.
¿Qué hay?
Ram.
Que tenemos títeres. (Muy contento.)
Ros.
¡Ah sí! Que pasen. Son unos artistas que van de
paso para Madrid. ¡Ya verá usted lo que nos vamos á divertir!
Ans.
Por supuesto que yo pago los gastos.
Ros.
¡Ah, señora! No pensaba ofenderme.
ESCENA VI
DICHOS, WAN-VIN, ESTRELLA, ANDRÉS y ARTISTAS. Coro
general por la puerta del foro.
Música
Todos
Buenas tardes.
(Haciendo un saludo como si acabaran de hacer un
ejercicio.)
Aquí estamos los artistas
cuya gran celebridad
por el mundo entero corre
pero á gran velocidad;
por Italia, Francia y Rusia,
por Pekín y el Indostán,
por Loeches, por Brihuega
y otros mil puertos de mar.
Wan.
Yo de la troupe
el jefe soy,
Mosié Wan-Vin
su servidor.
Los que hay aquí
mis hijos son,
también de gran
reputación.
Yo soy equilibrista
[p. 11]de fama y de valer,
gimnata este muchacho (Por Andrés.)
y Estrella lo es también.
Y todos aquí
dispuestos se hallan ya
para lo que nos quieran
ustedes mandar.
Todos
Para lo que nos quieran
ustedes mandar.
Wan.
En montgolfier
asciendo yo,
siempre con gran
exposición;
porque á diez mil
metros ó más
al ascender
suelo llegar.
Estoy entre las nubes
igual que estoy aquí,
y escucho á las estrellas
á veces discutir.
Y todos aquí
dispuestos se hallan ya
para lo que nos quieran
ustedes mandar.
Todos
Para lo que nos quieran
ustedes mandar.
¡Lá!
(Haciendo el mismo saludo que antes.)
Hablado
Ros.
¡Pero cúbranse ustedes!
Wan.
¡Hace calor, mocho calor!
Todos
(A compás.) ¡Mocho calor!
And.
Con permiso. (Cubriéndose echándose el sombrero
adelante.)
Ans.
(Yo conozco esa cara.)
Ros.
(Es guapa la siñorina.) Pues ya sabe usted lo que
le dije, se trata de hacer pasar el rato á unos amigos... en fin, una función
que esté al alcance de sus fuerzas.
Wan.
¿De mis fuerzas? Sepa usted que aunque[p.
12] parece que mi físico es endeble, tengo una musculatura macho.
Ans.
¡Lo creo!
Todos
¡Mocho! ¡Macho! (Igual que antes.)
Wan.
Pero no la ejercito porque me dedico á otros
trabajos más en consonancia con el gusto del público. Mas yo he llegado á
cargarme...
Ans.
¡Algún vagón!
Wan.
A todos los artistas de mi compañía.
Ros.
¡Qué barbaridad!
Wan.
Cuarenta y dos.
Est.
Y un pero.
Ans.
¿Cuarenta y dos? Usté no es francés.
Wan.
Pero ahora nos dedicamos solamente á números de
escenario mocho bonitos.
Todos
¡Mocho bonitos! (Igual que antes.)
Ans.
(Parecen un reloj de repetición.)
Ros.
(Sí, ellas dan la hora y usté los cuartos.) Bueno,
nosotros no somos exigentes, un par de numeritos y en seguida la sorpresa que
hemos convenido.
ESCENA VII
DICHOS y CARLOTA en la ventana.
Carl.
(¿Más convidados?)
Ans.
¡Cuando yo digo que conozco esa cara!... (Fijándose
en Andrés.)
Carl.
(¡Cielos! ¡Andrés!)
Ros.
¿Por qué mira usted tanto á ese artista?
Ans.
Porque... oiga usted (A Wan-Vin.) yo he visto esa
cara en otra parte.
Wan.
No puede ser, la ha llevado siempre ahí.
Ans.
¿Es hijo de usted también?
Wan.
Es el novio de mi hija Estrella.
Carl.
(¡Su novio!)...
Wan.
Y con el tiempo será una notabilidad.
Carl.
(¿Será cierto?)
Wan.
Mi hija es muy desgraciada.
Todos
¡Muy desgraciada!
Wan.
No la dura ningún novio más de un día.[p.
13] Pero este ó se casa con ella ó hago una plancha sobre él.
And.
(¡O lo otro!)
Wan.
Conque usted nos dirá donde nos hemos de vestir,
porque necesitamos, sobre todo las señoritas, una chambre.
Ans.
¡Pobrecillas! No tienen chambra.
Ros.
Esto es cosa mía. ¡Ramón! (Llamando.) ¡Ah!... Oiga
usté, musiú, ¿No tienen ustedes caballos en libertad?
Wan.
Sí, señor; cuando se quemó un circo que yo tenía
huyeron y no los he vuelto á ver. (Sale Ramón.)
Ros.
Ramón, estos señores á la cuadra.
Ans.
¡Don Rosendo!
Ros.
(¡Ya están acostumbrados!)
Wan.
Hasta luego.
Todos
Hasta... luego. (Vanse con Ramón segundo derecha.)
Ros.
¿Lo ve usted? ¡No protestan!
And.
(Yo necesito ver á Carlota.)
Carl.
(Conque enamorado de una titiritera, ¡ah, falso!)
Ros.
Nosotros á avisar á nuestros convidados. Vamos.
Ans.
¡Me escama ese artista! (Vanse por detrás del
pabellón.)
ESCENA VIII
CARLOTA, en seguida ANDRÉS.
Carl.
¿Conque su desaparición era que me engañaba con
otra?
And.
¡Carlota! (Saliendo.)
Carl.
¡Apártese usted de mi vista! ¡Lo sé todo! Váyase
usted con su Estrella.
And.
Yo te explicaré...
Carl.
Es inútil; ya sé que tiene usted disposiciones para
el arte gimnástico. Y yo que me negaba á casarme con el otro. ¡Obedeceré á mi
mamá!...
And.
¡Si tú te lo dices todo!...
Carl.
Hemos concluído. Adiós para siempre.
[p. 14]Música
And.
¡Carlota, ven
por compasión!
que yo te juro
que es todo ficción.
Carl.
Andrés, Andrés,
digo que no,
no te perdono
esa traición.
And.
(Cuando amor ella juraba
hace dos meses no más
¡quién había de pensar
que con otro se casaba!)
Carl.
(Su carácter atrevido
y su aspecto singular,
fué el que yo hube de soñar
para ser un buen marido.)
(Tiempo de vals.)
Pues tendría gracia
que sin más ni más,
esos devaneos
le iba yo á aguantar;
váyase en seguida,
pronto á preparar,
y con la otra aprenda
un salto mortal,
que estos equilibrios
le han salido mal,
porque con el otro
yo me he de casar.
And.
Carlota, ven, etc.
Carl.
Andrés, Andrés, etc.
Hablado
And.
¡Pero, Carlota, á un reo se le escucha!...
Carl.
¡Dos minutos!
And.
¡Bueno! Antes de tu partida de Biarritz, me encargó
el ministro una misión secreta, urgente, que no me dió tiempo para despedirme.
Carl.
¿Y dónde has estado?
[p. 15]And.
En Alemania. Desde allí te escribí varias cartas.
Carl.
Que no he recibido.
And.
A los pocos días caí enfermo...
Carl.
¡Ya está usted bueno!
And.
¡Felizmente! Llego á España restablecido, doy
cuenta á mi jefe de la misión secreta, y en seguida corro á verte, cuando me
dice tu doncella que estás en Pozuelo celebrando la concesión de tu mano á no
sé quién. Encuentro á esos titiriteros, le hago creer al padre que soy artista
y que estoy enamorado de su hija y aquí me tienes dispuesto á todo.
Carl.
¿Es cierto?
And.
¡Lo juro!
Carl.
Perdona si te juzgué mal.
And.
Bueno, ahora te pregunto yo: ¿estás dispuesta
también á todo?
Carl.
¿Qué es todo?
And.
Ya te lo diré, es una idea muy original
Carl.
Es que no pienses... (Se oyen voces de doña
Anselma, don Rosendo y convidados.)
And.
Ya vienen. Disimula; pronto te explicaré mi plan.
(Vase por la segunda derecha.)
ESCENA IX
CARLOTA, DOÑA ANSELMA, DON ROSENDO, RUFINO, LÓPEZ,
PÉREZ, ELISA, ROSA, JUANA, LUISA y CONVIDADOS por la segunda izquierda.
Ans.
Vamos, vamos, señoras y señores, que cada uno se
siente donde le acomode.
Ros.
¡Eso es, adelante señores, que se va á empezar!
Ans.
Parece usted de la compañía.
Pérez
Usted á mi lado.
Ros.
¡No faltaba más!
López
Yo, entre ustedes dos, ¡es un capricho! me atraen
ustedes.
Elisa
¿Pero cuál le gusta á usted más? (Mirándolas al
pecho.)
[p. 16]López
Cualquiera de las dos me gusta más. (Todos se
sientan.)
(Ramón, vestido ridículamente con frac y guantes
blancos, tocando una campanilla muy grande al rededor de los convidados hasta
llegar á don Rosendo.)
Ans.
¿Pero qué haces, animal?
Ram.
Avisando que va á empezar la función. Me lo ha
mandao el Diretor. Porgramas.
(Da uno á don Rosendo, todos avanzan á cogerle, y
mientras Ramón le da una carta á Carlota.)
Ros.
¡Que me estrujan ustedes!
Carl.
¡Que me pisas, Rufino!
Ram.
(¡Tome usted, que no lo vean!)
Carl.
(¿Será de Andrés?) (Cogiendo la carta.)
Ruf.
¡Papá, papá!
Ros.
¿Qué quieres?
Ruf.
Que me tutea Carlota.
Ros.
¿Lo ve usted? con la alegría de la función.
(Todos se colocan en sus asientos.)
Ans.
Entonces debíamos casarlos en la capilla de la
Plaza de Toros.
Ros.
Número uno. El...[1] (EL ó
LA, según el ejercicio que sepa hacer el artista encargado del papel de Andrés.
Al terminarle, todos le aplauden.)
[1] El Sr.
Nortes, encargado de este personaje, hizo una escena compuesta por él imitando
á un actor manco haciendo «Don Juan Tenorio.»
ESCENA X
DICHOS y ANDRÉS, que hace lo que indica en la
anterior acotación.
Todos
¡Bravo, bien!
Ros.
Número dos: «Grisetas y marineros», ejercicio
cómico-lírico-bailable, por la troupe de Folíes
Bergeres.
Carl.
¿Qué dice?
Ans.
Que van á bailar las folías del Vergel.
[p. 17]ESCENA XI
DICHOS y CORO GENERAL. Ellas con trajes
caprichosos; ellos de marineros, etc.
Música
Todos
Marineros y grisetas
van al gran buá de Bolonia
á bailar y á divertirse,
y á pasar el día en broma.
Que en el campo está bien visto
divertirse sin estorbos,
y jugar al lindo juego
«donde te pillo te cojo.»
Después de correr
y de bromear,
es preciso todos
contentos bailar,
y fíjense ustedes,
que esto tiene sic,
en el bailecito
que hacemos allí.
(Cancán á gusto del director. Al terminar hacen
mutis en parejas. Véanse las acotaciones de la partitura.)
Hablado
Todos
¡Muy bien!
Ros.
Número tres. «El equilibrio mágico» por la señorita
Estrella.
ESCENA XII
DICHOS y MR. WAN-VIN, de frac, muy sofocado.
Wan
Señores, por Dios les pido
que me escuchen un momento:
Mamzell Estrella, mi niña,
estándose ahora vistiendo
[p. 18]ha sufrido no sé qué;
la ha dado un dolor, que creo
tardará en pasarle un rato,
¡yo no sé cómo ha sido eso!
Estaba junto á un pesebre
de treinta y seis centímetros,
y le olor de la cebada...
en fin, yo no sé... lo cierto
es que yo la he preguntado:
¿qué te has roto ó descompuesto?
No contesta. ¿Es este brazo?
¿la oreja izquierda? ¿el cerebro?
¿la nariz, la boca, el homo-
plato lateral derecho?
Y vengo á decir ustedes,
en el preciso momento,
que no puede trabajar
cuando el gasto ya está hecho;
mas les diré que mi niña
¡es un asombro, un portento!
haciendo equilibrios; hace
con seis platos, un puchero,
dos copas y una badila,
sostenidas en el pecho
con una aguja de hacer
esas colchas de agujeros,
una gran fuente chinesca
con su pilón, por supuesto:
además, en cada mano
sostiene bastante peso;
en la izquierda treinta kilos
de paja y en la derecho
un celemín de cebada.
Ans.
Pues me parece un buen pienso.
Wan.
¿Decía usted?
Ans.
Nada.
Wan.
¡Bien!
Y premiada está por eso
con veintisiete medallas
de monarcas extranjeros.
Con la fuente en equilibrio
se canta y baila en flamenco
una canción, que un inglés
le ha enseñado; pero creo
[p. 19]que estoy molestando á ustedes
y perdón pido de nuevo.
Mientras preparo otro número
voy junto al pesebre...
Ans.
Eso
debe usté hacer en seguida.
Wan.
Sí señora, voy adentro
(Todo lo que sigue rapidísimo.)
á ver si el dolor la sigue
y yo encuentro algún remedio
fácil, breve, homeopático,
granular y dosimétrico
que el dolor á aquella niña
se le quite en el momento
y que pueda presentarse
ante público tan bueno.
¿Ya he dicho que me perdonen?
Pues mil gracias y hasta luego.
(Vase corriendo segunda derecha.)
Ans.
¡Pero oiga usté musiú!
(Vuelve á salir Mr. Wan-Vin y habla aparte con don
Rosendo.)
And.
(¿Has leído mi carta?)
Carl.
(Sí.)
And.
(¿Y qué contestas?)
Carl.
(Que sí, tendré valor.)
Ros.
¿Que no está? Pues es preciso darse prisa.
Wan.
A ver cómo los entretiene usted. (Vase.)
ESCENA XIII
DICHOS menos WAN-VIN.
Ans.
¡Si la oyeran ustedes! (A los convidados.)
Ros.
¿De qué se trata? (A doña Anselma.)
Ans.
De que digo á estos señorea que mi hija canta muy
bien sin necesidad de hacer esos ejercicios.
Todos
¡Que cante, que cante!
Ans.
¿Usted la ha oído?
Ros.
No señora, pero nunca en mejor ocasión, porque el
ejercicio que sigue no lo tienen aún preparado. Cante usted cualquier cosa.
[p. 20]Carl.
Pero si lo hago muy mal.
And.
(Disimula y canta.)
Wan.
(Saliendo.) Mosié Andrés, allons. (Vase Andrés.)
Carl.
Veremos cómo sale.
Música
Carl.
La muchacha que á los veinte
coqueta no es,
ni es bonita ni ha aprendido
que es querer.
Si al Pinar de las de Gómez
va con mamá,
con el paso menudito
debe andar:
y si cruza alguna calle
ha de saber
el vestido así con gracia
recoger.
Pues si el pie de la muchacha
es chiquitín
entre aquellos que la miran
arma un motín.
Tengo muchas ganas
de coquetear
y en mí constituye
una enfermedad.
¡Madre de mi vida,
yo me encuentro mal!...
¡Ay, mamá del alma,
llévame al Pinar!
II
El lenguaje del pañuelo
hay que saber,
que á las chicas de mis años
útil es.
Si se pasa por los labios
es quiero amar,
si le apoyo sobre el hombro
es ven detrás.
Si le apoyo en este oído,
sígueme,
[p. 21]si le apoyo en la mejilla,
escribiré.
Si le guardo en el bolsillo,
nos ve mamá,
si le saco presurosa,
¡vete ya!
Este es un lenguaje
muy particular;
tengo muchas ganas
de coquetear.
¡Madre de mi vida,
yo me encuentro mal!...
¡Ay, mamá del alma
llévame al Pinar!
Coro
Tiene muchas ganas
de coquetear;
madre de su alma,
llévala al Pinar.
ESCENA ULTIMA
DICHOS, Mr. WAN-VIN, ANDRÉS; después RAMÓN. Wan-Vin
sale vestido de marinero con un trapecio en la mano que se supone está
enganchado al globo.
Hablado
Ans.
¿No notan ustedes olor á paja quemada?
Ros.
¡Como que es la sorpresa! Miren ustedes. (Se
dirigen á la izquierda.)
Todos
¡Un globo!
Wan.
(Saliendo.) Mosié Andrés, allón usté á la
barquilla, yo al trapecio.
And.
Corriente, pero yo daré la voz de partida. (Vase.)
¿Estamos? ¡A la una! ¡á las dos!... ¡y á las tres! (Carlota, por detrás de los
convidados, echa á correr haciendo mutis por donde Andrés. Wan-Vin cae al
suelo, suponiéndose que al partir el globo han desenganchado las cuerdas del
trapecio.)
Todos
¡Ay!
Ans.
¡Mi hija!
Wan.
¡Ah, bigre! Se van juntos.
Ros.
Te quedaste sin novia.
[p. 22]Ruf.
Pues yo no vuelvo á la oficina.
Ans.
¡Cuando yo decía que le conocía! Es el que nos
seguía en Biarritz.
Ros.
Pronto, un caballo; hay que seguir la dirección del
globo.
Unos
¡El globo! ¡El globo!
Otros
¡Qué alto!
Ram.
A mí me han dao esto para usté. (Música en la
orquesta muy piano, el vals del dúo, mientras el globo, de tamaño conveniente,
según el escenario, cruza la escena. En la barquilla van dos figuras que mueven
los pañuelos.)
Ruf.
Hacen señas con los pañuelos.
Ros.
Aquí dicen que si no movemos los nuestros en señal
de perdón, se tiran abajo.
Ans.
Eso no, juntar todos los pañuelos para que los vean
bien. (Todos lo hacen.)
Ruf.
¡Parece que tocan á banderillas!
Wan.
Pero es que yo no cedo al novio.
Ruf.
Ni yo me caso con esa señorita.
Wan.
¿Por estar quince minutos en globo?
Ruf.
Sí, pero cualquiera sabe lo que pasará allá arriba.
(Desaparece el globo.)
Me han quitado la novia
y no me ofendo
si el público demuestra
que está contento,
y nos aplaude,
y perdona las faltas
del disparate.
TELON
[p. 23]
LETRAS PARA LOS COUPLETS
La Luisita es una chica
que es como un sol;
tiene un novio que la adora
con loco amor.
Como dentro de unos días
se han de casar,
sin testigos algún rato
han de hablar.
Y aprovechan tal fortuna
para rezar,
porque son muy religiosos,
y ese es su afán;
y el rosario de Luisita
coge Ramón
y lo rezan los dos juntos
con devoción.
Pero descubrirlos
supo la mamá,
y le dijo al chico:
Basta de rezar.
Deje usté las cuentas,
no las pase más,
pues se va el rosario
á desengarzar.
—
Cuando ya se va acercando
el Carnaval,
alegría por el cuerpo
siempre me da.
Pues si llego á disfrazarme
tiene que ser
lo mismito que una chula
de Lavapiés.
[p. 24]Disfrazada de ese modo
voy á bailar
porque yo me contoneo
con mucha sal;
y los pollos se me enredan
en el salón
en la seda de los flecos
de mi mantón.
Tengo muchas ganas
de coquetear,
y en mí constituye
una enfermedad;
madre de mi vida
yo me encuentro mal...
¡ay, mamá del alma!
llévame á bailar.
[p. 25]
COLOCACIÓN DEL GLOBO
Los alambres y las cuerdas han de ser muy finos. La
cuerda de tiro del globo y las de los brazos van arrollándose en un torno que,
con solo dar á la cigüeña, hace mover á los muñecos y al globo al mismo tiempo.
[p. 27]
OBRAS DEL MISMO AUTOR
Un ensayo general ó el portal de los belenes, revista en un acto[1], música del
maestro Reig.
Ropas hechas, sainete en un acto y en verso, íd. íd.
¡Ya pican, ya pican! íd. íd. íd.[1], música del
maestro Chapí.
Escuela modelo, juguete cómico[1], música del
maestro Jiménez.
El día del juicio, íd. íd.[1], íd. del
maestro Reig.
La noche de la boda, opereta en un acto[1], íd. íd.
Apolo, música y pianos, disparate en un acto[1], íd. del
maestro Hipólito Rodríguez.
La romana del diablo, íd. íd. íd., del maestro Reig.
¡Mañana... será otro día! juguete cómico-lírico[2], ídem del
maestro J. Valverde (hijo).
Los aduladores, íd. íd., y la música, primera producción del
maestro Ricardo Benavent.
El Doctor Paletilla, íd. íd., música de Joaquín Valverde (hijo).
Quince minutos en globo, íd. íd., música de «Lozano Franco».
[1] En
colaboración con D. Enrique Prieto.
[2] Idem
con D. Enrique López Marín.
Nota de transcripción
· Se ha respetado la ortografía original,
normalizándola a la grafía de mayor frecuencia.
· Los errores obvios de imprenta han sido corregidos
sin avisar.
· Las páginas en blanco han sido eliminadas.
· El transcriptor ha creado la imagen de la cubierta
y la sitúa en el dominio público.
End of Project Gutenberg's Quince minutos en globo,
by Joaquín Barberá
*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK QUINCE
MINUTOS EN GLOBO ***

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